TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XII – CICLO C

TIEMPO DTE EL AÑO

DOMINGO XII – CICLO C

SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO (S)

 

Lunes XII

24 de junio – Nto. de San Juan Bautista (S)

 

Martes XII

 

Miércoles XII

 

Jueves XII

 

Viernes XII

EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS (S)

 

Sábado XII – 29 de junio

SANTOS PEDRO Y PABLO, APÓSTOLES (S)

 

TIEMPO DTE EL AÑO

DOMINGO XII – CICLO C

SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO (S)

 

Todos comieron hasta saciarse

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Génesis         14, 18-20


 

Melquisedec, rey de Salém, que era sacerdote de Dios, el Altísimo, hizo traer pan y vino, y bendijo a Abraham, diciendo:

« ¡Bendito sea Abraham de parte de Dios, el Altísimo, creador del cielo y de la tierra! ¡Bendito sea Dios, el Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos!»

Y Abraham le dio el diezmo de todo.


 

Palabra de Dios.


 

 SALMO    Sal 109, 1. 2. 3. 4 (R.: 4bc)


 

R.  Tú eres sacerdote para siempre, a la manera de Melquisedec.


 

Dijo el Señor a mi Señor:

«Siéntate a mi derecha,

mientras yo pongo a tus enemigos

como estrado de tus pies.»


 

El Señor extenderá el poder de tu cetro:

« ¡Domina desde Sión,

en medio de tus enemigos!»

 

«Tú eres príncipe desde tu nacimiento,

con esplendor de santidad;

yo mismo te engendré como rocío,

desde el seno de la aurora.»


 

El Señor lo ha jurado y no se retractará:

«Tú eres sacerdote para siempre,

a la manera de Melquisedec.»


 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto  11, 23-26


 

Hermanos:

Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo siguiente: El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, dio gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía.»

De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memoria mía.»

Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva.


 

Palabra de Dios.


 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas         9, 11b-17


 

Jesús habló a la multitud acerca del Reino de Dios y devolvió la salud a los que tenían necesidad de ser curados.

Al caer la tarde, se acercaron los Doce y le dijeron: «Despide a la multitud, para que vayan a los pueblos y caseríos de los alrededores en busca de albergue y alimento, porque estamos en un lugar desierto.»

El les respondió: «Denles de comer ustedes mismos.» Pero ellos dijeron: «No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta gente.»

Porque eran alrededor de cinco mil hombres.

Entonces Jesús les dijo a sus discípulos: «Háganlos sentar en grupos de cincuenta.» Y ellos hicieron sentar a todos.

Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados y, levantando los ojos al cielo, pronunció sobre ellos la bendición, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que se los sirviera a la multitud. Todos comieron hasta saciarse y con lo que sobró se llenaron doce canastas.


 

Palabra del Señor.


 

Para reflexionar

 

  • En la primera lectura Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios altísimo, sale al encuentro de Abraham, después de su victoria sobre los reyes coaligados, y lo bendice invocando al Dios altísimo y ofreciendo un sacrificio de pan y vino. Melquisedec aparece en la historia aislado, sin precedentes ni descendientes, anunciando así el sacerdocio y el sacrificio de Cristo. Primer presagio y anticipo del Corpus.

***

  • San Pablo escribe sólo 25 años después de la Última Cena la tradición, que procede del Señor y que a su vez él ha transmitido: El Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: “Este es mi cuerpo que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía. Lo mismo hizo con la copa después de cenar…”

***

  • En el evangelio de San Lucas asistimos a un gesto milagroso por parte del Señor que es un anuncio profético del sacramento de la eucaristía, pan y vino que se entregan sin fin para todo aquel que acepte la invitación del Señor.
  • Los apóstoles llegan cansados pero gozosos de la misión. Para que puedan descansar, Jesús se encamina con ellos hacia Betsaida. Pero la muchedumbre que los sigue estropea sus planes. Jesús, haciéndose cargo de lo imprevisto los recibe generosamente. Con ello da a los discípulos la lección fundamental de lo que supone pertenecer al Reino: vivir en función de los demás como un pan siempre a punto de ser comido.
  • Enfrentándolos con la realidad, Jesús invita a sus discípulos a realizar el milagro: “Denles ustedes de comer”. Como piensan que el milagro consiste en multiplicar los alimentos, los cinco panes y dos peces son insuficientes para dar de comer a los cinco mil hombres que los seguían. Jesús manda sentar a la gente, y en grupos de cincuenta. La vida en comunidad implica la superación del individualismo. La multiplicación en realidad fue una división, un reparto prolongado, un poner todo lo que se tenía a disposición de todos. Cuando se parte y reparte sin egoísmo, hay mucho más de lo que parece. El auténtico milagro multiplicador será la capacidad de compartir. Curar a los enfermos, trabajar para que a nadie le falte el pan, ni el techo ni el trabajo no son más que consecuencias. Únicamente poniendo nuestra vida, como un alimento, a disposición de los demás revivimos el memorial del Señor, y, a su vez, nuestra vida se alimenta, como la suya, de gozo y de sentido.
  • La situación de aquella gente era similar a la de muchos de los hombres de hoy: en el descampado está la mayor parte de la humanidad, carente de las necesidades más vitales. Jesús no compra ni multiplica, sino que parte y reparte. Este es el camino para salir de este callejón sin salida en el que vivimos. Partir el pan entre todos, partirse por los demás, repartir, dividir entre todos eso que la técnica, gracias a Dios, ha conseguido multiplicar.
  • Lucas nos ayuda a tomar conciencia de que estos panes que se reparten a la gente son reflejo de la Eucaristía  donde la comunidad cristiana anuncia la muerte y  resurrección del Señor y asume un compromiso solidario  en el compartir el pan, la vida y el amor. La eucaristía es un pan que se parte y se entrega como alimento que genera vida alrededor.
  • Del gesto del Señor debemos sacar como lección que la  Eucaristía nos debe llevar a un compromiso por los pobres de Dios y a los  necesitados del mundo, por tanto, debe ser asumido en fraternidad por toda la comunidad  cristiana que celebra la Cena del Señor.
  • Nosotros no podemos realizar el prodigio de multiplicar  los panes, pero sí podemos repartir de lo nuestro con los  demás. No podemos comulgar con Cristo sin comulgar también con los hermanos. Hoy precisamente celebramos el amor de Dios que muere y se nos da en alimento, para mantenernos unidos a Él, en una misma Iglesia.
  • Comulgar es recibir a Cristo; pero no acaparar a Cristo, monopolizar la posesión de Cristo, retener a Cristo para nuestro uso particular. Comulgar es sentarnos a comer con los hermanos.
  • Cuando comulgamos recibimos a Cristo. Pero no podemos olvidar que la Eucaristía no tendría sentido sacada del contexto de su institución: la noche víspera de la Pasión. Comulgar es recibir a Cristo que se sacrifica por todos los hombres para el perdón de los pecados. Por eso, comulgar es compartir con Cristo su propio sacrificio en servicio a los hombres. Y por eso resulta incomprensible toda tentativa de pretender comulgar, conformándose sólo con recibir, sin sentirse al mismo tiempo comprometido a dar, a darse en servicio a los hermanos.
  • La entrega es esencia profunda y última del Corpus, que debemos renovar constantemente. El cristiano debe ser pan que se multiplica, pan que se hace accesible a todo hombre, pan de vida, pan de unión, pan que sacia el hambre. A ejemplo de Cristo que ha derramado su sangre, el cristiano debe convertirse también en vino bueno, de la mejor cosecha, que va pasando de mano en mano y de copa en copa, para que todos beban salvación y no muerte.
  • Por la solidaridad nos podemos  acercar a los otros y considerarlos no sólo como “compañeros de camino”, sino  como miembros de la misma familia del cual nos sentimos responsables. El otro pasa a ser algo mío. La eucaristía es urgencia de caridad, la celebración de la misa nos compromete a luchar contra el mal del mundo desde la fe y la comunión con Jesucristo. Somos el pueblo que camina al encuentro del Señor y  trabaja por vencer el pecado y la muerte, intentando que la justicia de los hombres se acerque cada vez más a la justicia de Jesús.
  • No podemos comulgar con el Cuerpo y la Sangre de Cristo si no estamos dispuestos a comulgar con las necesidades, con el cuerpo y la sangre de los pobres. No podemos comulgar con el Cuerpo y la Sangre de Jesús sin que tenga consecuencias en nuestra vida.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento la eucaristía como compromiso de amor?
  • ¿Busco por la Eucaristía identificarme con los sentimientos de Jesús?
  • ¿Necesito de la Eucaristía para crecer en el amor solidario?


 

Repitamos a lo largo de este día

 

Ayúdame a partirme y repartirme


 

Para la lectura espiritual

 

Bendecir


Es el verbo central de la Eucaristía y la médula de nuestra vida.  La palabra griega eucharistía (acción de gracias) tuvo más fortuna  en el NT que eulogia (alabanza), la otra palabra con que la Biblia  griega traduce la berakah hebrea (bendición); y cuando decimos  «eucaristía», estamos recogiendo toda la herencia de bendición, de  alabanza y de agradecimiento desbordante que recorre todo el AT.

Una de las experiencias más gozosas de Israel es la de reconocer  que la bendición de su Dios le concede vida, fecundidad,  protección. Decir «bendición» es decir regalo, don gratuito (el  «bendecir» de Dios es «bienhacer», dice Alonso Schökel), y los  creyentes bíblicos reaccionan con una «bendición ascendente» que  dirige hacia el Señor su alabanza y su acción de gracias. La bendición es el término que condensa la riqueza y la  originalidad de la tradición en que aprendió a orar Jesús.

A través de ella, el creyente israelita entra en una triple relación  con Dios, con el mundo y con los demás: al repetir insistentemente  a lo largo del día «Bendito seas, Señor, Dios del universo, por … »,  reconoce a Dios como origen de todo lo que existe, al mundo como  un don que hay que acoger, y a los demás como hermanos con los  que hay que participar del único banquete de la vida. «Bendecir significa revelar la última identidad de las cosas, su profunda interioridad, que consiste en hacer entrar en relación con el Creador». Los objetos, la actividad, el trabajo, las relaciones,  el espesor de la vida… pueden volverse opacos y ser ocasión de  desencuentro; pero la bendición consigue que la realidad se vuelva  translúcida: ilumina nuestra mirada y la hace elevar  hasta llegar  hasta Dios, que es su origen. La Eucaristía, que nació en ese contexto («Tomó el pan y,  pronunciada la bendición, se lo dio… » [Mc 14,22; cf. Mt 26,26; Lc  22,15;1 Cor 11,241) es para nosotros la ocasión de convertir en bendición nuestra vida entera, de «arrastrar» hasta ella todo el  peso de nuestro agradecimiento, todo lo que en nosotros y en toda  la creación está llamado a convertirse en canción, en «un himno a  su gloriosa generosidad» (Ef 1,14).

Tenemos en las manos y en el corazón la opción de vivir «en  clave de murmuración» (quejas, resentimiento y desencanto, como  Israel en el desierto (cf. Ex 16-171) o «en clave de bendición»,  descubriendo en la vida, más allá de su opacidad, la presencia que hacía estremecerse de alegría a Jesús (cf. Mt 11,25) cuando sentía la «afinidad» de sus preferencias con las del Padre.

La Eucaristía nos invita a comulgar con su bendición, su gozo se  nos ofrece como un pan que se parte: «Al que venga, le daré un  maná escondido… » (Ap 2,17). «Estoy a la puerta y llamo: si  alguien escucha mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo» (Ap 3,20).

Quizá sólo seamos capaces de esos gestos elementales: poner la mesa, estar despiertos, quedarnos en silencio, vigilar, reconocer  una voz, abrir la puerta, acoger agradecidos ese maná escondido.

 

Dolores Aleixandre- Siete verbos elementales de acceso a la Eucaristía

 

Para rezar

 

«Mis manos, esas manos y Tus manos 
hacemos este gesto, compartida 
la mesa y el destino, como hermanos, 
las vidas en Tu muerte y en Tu vida.
Unidos en el pan los muchos granos, 
iremos aprendiendo a ser la unida 
Ciudad de Dios, Ciudad de los humanos. 
Comiéndote sabremos ser comida.
El vino de sus venas nos provoca. 
El pan que ellos no tienen nos convoca 
a ser Contigo el pan de cada día.
Llamados por la luz de Tu memoria, 
marchamos hacia el Reino haciendo Historia, 
fraterna y subversiva Eucaristía»

 

P. Casaldáliga


 

Lunes XII

24 de junio – Nto. de San Juan Bautista (S)

 

Te llamo a ser luz de las naciones

 

Lectura del libro del profeta Isaías    49, 1-6

 

¡Escúchenme, costas lejanas, presten atención, pueblos remotos! El Señor me llamó desde el seno materno, desde el vientre de mi madre pronunció mi nombre. El hizo de mi boca una espada afilada, me ocultó a la sombra de su mano; hizo de mí una flecha punzante, me escondió en su aljaba. El me dijo: «Tú eres mi Servidor, Israel, por ti yo me glorificaré.» Pero yo dije: «En vano me fatigué, para nada, inútilmente, he gastado mi fuerza.» Sin embargo, mi derecho está junto al Señor y mi retribución, junto a mi Dios. Y ahora, ha hablado el Señor, el que me formó desde el seno materno para que yo sea su Servidor, para hacer que Jacob vuelva a él y se le reúna Israel. Yo soy valioso a los ojos del Señor y mi Dios ha sido mi fortaleza. El dice: «Es demasiado poco que seas mi Servidor para restaurar a las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; yo te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 138, 1b-3. 13-14b. 14c-15 (R.: 14a)

 

R.    Te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable.

 

Señor, tú me sondeas y me conoces,

tú sabes si me siento o me levanto;

de lejos percibes lo que pienso,

te das cuenta si camino o si descanso,

y todos mis pasos te son familiares. R.

   

Tú creaste mis entrañas,

me plasmaste en el seno de mi madre:

te doy gracias porque fui formado

de manera tan admirable.

¡Qué maravillosas son tus obras! R.

 

Tú conocías hasta el fondo de mi alma

y nada de mi ser se te ocultaba,

cuando yo era formado en lo secreto,

cuando era tejido en lo profundo de la tierra. R.

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles        13, 22-26

   

Pablo decía:

«Cuando Dios desechó a Saúl, les suscitó como rey a David, e; hijo de Jesé, a un hombre conforme a mi corazón que cumplirá siempre mi voluntad. De la descendencia de David hizo surgir para Israel un Salvador, qué es Jesús.

Como preparación a su venida, Juan había predicado un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel. Y al final de su carrera, Juan decía: “Yo no soy el que ustedes creen, pero sepan que después de mí viene aquel a quien yo no soy digno de desatar las sandalias”.

Hermanos, este mensaje de salvación está dirigido a ustedes: los descendientes de Abraham y los que temen a Dios.»

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    1, 57-66. 80

 

Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella.

A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: «No, debe llamarse Juan.»

Ellos le decían: «No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre.»

Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. Este pidió una pizarra y escribió: «Su nombre es Juan.»

Todos quedaron admirados. Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.

Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: « ¿Qué llegará a ser este niño?» Porque la mano del Señor estaba con él.

El niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En el Evangelio de hoy los vecinos se hacían la pregunta justa: “¿Qué va a ser este niño?”. Era y es la pregunta que todos nos hacemos ante un recién nacido. ¿Qué mundo le tocará? ¿Qué profesión tendrá? ¿Será feliz? Un niño recién nacido es siempre un libro abierto y en blanco. Todas las páginas están por llenar. Cada niño que nace tiene siempre algo de profecía, de ruptura con el pasado y comienzo de algo nuevo. Es siempre un misterio.
  • Hoy celebramos el nacimiento de Juan Bautista. Una vocación grabada a fuego desde el vientre materno. Su futuro será sorprendente: anunciar la presencia de Jesús, el Salvador, y preparar sus caminos. Nunca los padres imaginaron así el futuro de su hijo.
  • Lo que más se destaca en la vocación de Juan es su total dedicación a la tarea de convertir al pueblo ante la venida del Señor. Él ha visto la situación de su pueblo, ha experimentado que era necesario hacer algo, ha sentido que Dios lo llamaba, y se ha lanzado. Juan habla con dureza, es exigente, combate las desigualdades, las injusticias, las autosatisfacciones, la búsqueda indiscriminada del placer. Juan es tan exigente consigo mismo, hasta el punto que, comparado con Jesús, aparece casi exageradamente ascético; esa es su manera de mostrar que el proyecto de Dios es lo único importante.
  • Al contemplar el testimonio personal de Juan, contemplamos también su papel en la historia de la salvación. Contemplamos como Dios va marcando caminos, y escoge a hombres y mujeres para realizar su plan salvador. Juan es escogido con una función especialmente decisiva.
  • La primera lectura, le aplica a Juan el segundo cántico del Siervo de Yahvé, para señalar esta elección, que consistirá en empezar a encender en medio del pueblo de Israel la luz; que después será luz para todas las naciones.
  • Juan es una señal del amor de Dios por su pueblo. El nombre de “Juan” quiere decir “Dios concede su favor”, y se aplica hoy tanto al nivel doméstico de la vida de Zacarías e Isabel, que siendo ya ancianos tienen un hijo, como en el nivel de la historia de la salvación de Dios para todos los hombres.
  • Juan supo recoger toda la esperanza y anhelo de salvación que estaba en el corazón de su pueblo. Su palabra, atenta al devenir de la vida de los hombres de su tiempo, llegaba al interior de cada uno suscitando provocación, inquietud y haciendo que los ojos se abrieran al futuro. Su palabra tambaleaba seguridades, fue “espada cortante” que llamaba con ímpetu, como la palabra de los profetas, a la conversión.
  • Juan representa el último escalón de la preparación de la venida del Mesías. El relato de Lucas, nos describe su figura con todos los rasgos característicos de los verdaderos profetas: la vocación que se manifiesta desde el nacimiento mismo, la posesión del Espíritu, la ascesis. Juan nace de unas entrañas estériles; es de familia sacerdotal y es profeta, destinado a designar al Mesías.
  • Como profeta capta los signos de los tiempos, en el punto preciso en el que el futuro le dará significación. No se expresa mediante conceptos; recurre a los signos y a los gestos, más que de solucionarlos, es capaz de vislumbrar los problemas. Su lenguaje es directo y crudo. Transmite un ‘mensaje’: es el heraldo del Mesías, que ha venido y que ha de venir”.
  • A la pregunta: “¿Qué va a ser este niño?”; le responde la primera lectura: “Te hago luz de las naciones”, pero al mismo tiempo la segunda lectura lo presenta lleno de humildad y totalmente subordinado a Jesús: “Yo no soy quien piensan, sino que viene detrás de mí uno a quien no merezco desatarle las sandalias”. El propio Jesús define la figura de Juan: “entre todos los nacidos de mujer no hay profeta mayor que Juan; pero el más pequeño en el Reino de Dios es mayor que él”.
  • La grandeza de su vocación y la grandeza de la fidelidad con la que él la vive consiste en no ahorrar sacrificio, sabiéndose retirar cuando su misión está realizada, no pretendiendo entender más de lo que le es dado, sabiendo morir para no traicionar su verdad. Sabe disminuir y desaparecer para dar paso al único y verdadero Salvador.
  • La actitud clave que permite al Bautista actuar de esta manera es su desprendimiento. Juan no construye nada para él, ni siquiera un grupo de seguidores. Obra en función de otro. Tiene clara conciencia de ser puente y camino. Él no es el fin.
  • Para nosotros Jesucristo no es “el que ha de venir” sino “el que ha venido”. Pero igualmente podemos hablar de una necesidad de continuar su venida y por lo tanto, de una necesidad de continuar el trabajo de Juan: preparar la venida de Jesucristo a cada uno de nosotros, a cada hombre, a la humanidad, en cada momento de la historia. La voluntad de Dios y nuestra responsabilidad es que Jesucristo sea conocido y seguido a través de lo que nosotros hacemos. La vocación fundamental de cada cristiano es ser fiel a la misión de preparar el camino.
  • De ello depende el que la Buena Noticia de Jesucristo quede desconocida, falseada, o sea un anuncio que libere, que comunique fuerza, que renueve al hombre. Esta misión, cada uno tiene su modo de realizarla sin excusas.
  • Hoy el ejemplo de Juan nos muestra caminos para realizar nuestra vocación. Juan une la radicalidad de su palabra y la exigencia de su propia vida, con la fidelidad a lo que él dice. Es un hombre que dice y hace con exigencia, con radicalidad.
  • Nos enseña a reconocer a Jesús como lo más importante y como la verdad que debemos seguir. Juan nos enseña a cumplir con nuestra misión de discípulos de Cristo viviendo en la verdad de su palabra; transmitir esta verdad a quien no la tiene, por medio de nuestra palabra y ejemplo de vida; a ser piedras vivas de la Iglesia. Nos hace ver la importancia del reconocimiento y arrepentimiento de los pecados.
  • En cierto modo, estas características de Juan son las que debemos tener como Iglesia con respecto a la persona y a la obra de Jesús. La vocación propia de la Iglesia es preparar el camino para el encuentro salvador de los hombres con Jesús. Su razón de ser radica en la misión de precursora de Jesús. Como Juan, la Iglesia está llamada a señalar a los hombres dónde se encuentra la verdadera salvación.
  • Ella sabe que los hombres pueden encontrar a Jesús de muchas maneras, y su mayor alegría consiste en disminuir para que Jesús crezca en el corazón de los hombres. El ejemplo de Juan nos debe estimular a la aceptación gozosa de nuestro papel, relativo y subordinado, pero lleno de la verdadera grandeza.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento mi vida como la realización de una vocación?
  • ¿Qué determina mi respuesta cotidiana?
  • ¿Valoro el papel que tengo en la construcción del reino?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Llamado a preparar su camino

 

Para la lectura espiritual

 

«Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor para preparar sus caminos.» (Lc 1,76)

 

…”Con razón el nacimiento de este niño fue para muchos causa de alegría. Lo sigue siendo hoy. Nacido en la vejez de sus padres, vino a predicar a un mundo envejecido la gracia de un nuevo nacimiento. Es justo que la Iglesia celebre este nacimiento con solemnidad, ya que se trata de un hecho maravilloso de la gracia, del que la naturaleza se admira.

A mí mismo, esta lámpara que ilumina al mundo (Jn 5,35) me trae con su aparición una alegría nueva, ya que es gracia a ella que he reconocido al que es la luz verdadera que alumbra en las tinieblas, pero las tinieblas no la han acogido. (Jn 1,5; 9) Sí, el nacimiento de este niño me trae una alegría inefable ya que es para el mundo entero fuente de inestimables bienes. Juan, el primero, instruye a la Iglesia, empieza a educarla por la penitencia, la prepara por el bautismo, y, una vez preparada, la entrega a Cristo y la une a él. (Jn 3,29). Enseña a la Iglesia a vivir en la sobriedad, y por el ejemplo de su propia muerte le concede la fortaleza para morir animosa. Por todo ello prepara al Señor un pueblo bien dispuesto”… (Lc 1,17)

 

Beato Guerric d’Igny (hacia 1080-1157) abad cisterciense – Sermón 1 para la fiesta de S. Juan Bautista

 

Para rezar

 

Hoy te bendecimos, Dios de los apóstoles y de los profetas,
por la figura y testimonio de Juan el Bautista,
el precursor humilde e insobornable del Mesías, Cristo Jesús.
haz que nos tomemos muy en serio su mensaje siempre actual.

Así, convertidos al amor y la justicia de tu reino,
te cantamos a boca llena el canto de gozo de los convertidos.
Éramos tierra yerma y erial calcinado por el egoísmo,
pero tú eres capaz de hacer florecer nuestro desierto inhóspito.

Enséñanos a vivir en tu presencia y alabarte siempre
con el corazón alegre por tu amorosa gratitud de Padre,
porque todo es presencia y gracia, ternura y cariño tuyo.

Amén.

B. Caballero

 

Martes XII

 

Hagan por los demás lo que desean que hagan por ustedes

 

Lectura del libro del Génesis 13,2.5-18

 

Abrahán era muy rico en ganado, plata y oro. También Lot, que acompañaba a Abrahán, poseía ovejas, vacas y tiendas; de modo que ya no podían vivir juntos en el país, porque sus posesiones eran inmensas y ya no cabían juntos. Por ello surgieron disputas entre los pastores de Abrahán y los de Lot. En aquel tiempo cananeos y fereceos ocupaban el país. Abrahán dijo a Lot: “No haya disputas entre nosotros dos, ni entre nuestros pastores, pues somos hermanos. Tienes delante todo el país, sepárate de mí; si vas a la izquierda, yo iré a la derecha; si vas a la derecha yo iré a la izquierda.” Lot echó una mirada y vio que toda la vega del Jordán, hasta la entrada de Zear, era de regadío (esto era antes de que el Señor destruyera a Sodoma y Gomorra); parecía un jardín del Señor, o como Egipto. Lot se escogió la vega del Jordán y marchó hacia levante; y así se separaron los dos hermanos. Abrahán habitó en Canaán; Lot en las ciudades de la vega, plantando las tiendas hasta Sodoma. Los habitantes de Sodoma eran malvados y pecaban gravemente contra el Señor.

El Señor habló a Abrahán después que Lot se había separado de él: “Desde tu puesto dirige la mirada hacia el norte, mediodía, levante y poniente. Toda la tierra que abarques te la daré a ti y a tus descendientes para siempre. Haré a tus descendientes como el polvo; el que pueda contar el polvo podrá contar a tus descendientes. Anda, pasea el país a lo largo y a lo ancho, pues te lo voy a dar.” Abrahán alzó la tienda y fue a establecerse junto a la encina de Mambré, en Hebrón, donde construyó un altar en honor del Señor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 14,2-4b.5

 

R: Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?

 

El que procede honradamente

y practica la justicia,

el que tiene intenciones leales

y no calumnia con su lengua. R.

 

El que no hace mal a su prójimo

ni difama al vecino,

el que considera despreciable al impío

y honra a los que temen al Señor. R.

 

El que no presta dinero a usura

ni acepta soborno contra el inocente.

El que así obra nunca fallará. R

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    7, 6. 12-14

 

Jesús dijo a sus discípulos:

No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos.

Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.

Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el

camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Los pastos no son suficientemente abundantes para el ganado de Abraham y de su sobrino Lot. Los pastores de ambos se disputan entre sí los mejores lugares donde apacentar sus rebaños.
  • Abrahán fue generoso con su sobrino y con un gesto de grandeza, le dejó escoger las tierras que quisiera para que puedan pastar sus ganados. Lot, sin dudarlo, se quedará con los mejores pastos del valle del Jordán, abundantes en riego.
  • A Abrahán le quedan las tierras más secas de la montaña de Canaán. La situación que se creó entre Abrahán y su sobrino Lot, entre sus respectivos pastores, podría haber llegado a una lucha más o menos abierta. Pero para Abraham, «la paz» es un bien superior a los bienes materiales. Abraham ha sido generoso, sin cálculo, para construir la paz fraterna.
  • Abrahán en el fondo elige a Dios, y este gesto de desprendimiento, suscita la generosidad de Dios, que le promete otra vez para él y sus descendientes la tierra de Canaán que están recorriendo. Abraham no sólo es prototipo de cómo se responde a Dios con obediencia y fe, sino también de cómo se es tolerante y generoso con los demás hombres.

***

  • Siguen, en el sermón del monte, diversas recomendaciones de Jesús. Hoy leemos tres.
  • La primera está tomada probablemente de un refrán popular: «no echar las perlas a los cerdos o lo santo a los perros». Si bien no aparece con claridad el sentido; puede ser que en el contexto de la iglesia primitiva, este dicho se refiera a la conveniencia de no anunciar el secreto del Reino a aquellos que con toda seguridad lo van a rechazar, o se van a burlar de él. En nuestro contexto actual, estas palabras de Jesús nos previenen contra la posibilidad de no darle el verdadero lugar o valor, a la experiencia cristiana. Aunque el discípulo no excluya a nadie de su amor, no por eso ha de ser ciego a la actitud de los demás.
  • La segunda se refiere al tipo de relaciones entre los hombres, y nos interpela con claridad a tratar a los demás como queremos que ellos nos traten. El modo de relacionarse de los hombres, debe estar construido sobre la base de la concordia y en el respeto de hermanos, para que se haga efectiva la realidad de que somos hijos de un mismo Padre.
  • La Ley y los Profetas son presentados ahora como código de moralidad. Jesús resume toda la enseñanza moral de esos escritos, en el amor, que busca el interés del prójimo como el propio. Jesús no viene a fundar una nueva doctrina moral, utiliza una norma de moralidad universal y busca infundir el Espíritu, que permitirá al hombre llegar a una entrega tan generosa como la suya.
  • La tercera: «entren por la puerta estrecha», presenta la opción de los dos caminos, el exigente y el permisivo, el estrecho y el ancho. Jesús nos va mostrando los caminos que tenemos que seguir si queremos ser seguidores suyos.
  • Mateo los contrapone como el camino de la muerte y el de la vida. Esta enseñanza de tipo sapiencial expone dos formas de conducirse en la vida: la de quienes buscan la voluntad de Dios y la de quienes se contentan con realizar la suya propia.
  • Es una advertencia urgente en orden a la aceptación del mensaje de Jesús y sus consecuencias. El seguimiento del Señor no puede consistir en una aceptación teórica, ni puede agotarse con un entusiasmo inicial. Exige una práctica coherente que va a entrañar dificultades.
  • Con estas palabras no quiere decirnos Jesús que sean muchos más numerosos los condenados al infierno que los justos del cielo.
  • Los doctores de la ley se preguntaban si serían muchos o pocos los que se salvarán. Jesús no respondió a semejante pregunta porque esto es un secreto de Dios; en todo caso, no es ésta la cuestión. Este fatigoso y a veces doloroso camino, es el camino de la cruz. Y al decir que son pocos los que entran por él, Jesús anuncia que su camino no es el del mundo, el de la cultura dominante; el de la conveniencia; sino el de la coherencia con las Bienaventuranzas. Andar por él, implicará muchas veces dolorosas renuncias. Sabemos que cuando se elige algo también se deja de lado algo.
  • En la vida del discípulo de Jesús, la conducta de la mayoría no es criterio válido de acción, el evangelio nos llama muchas veces a vivir “contra la corriente”. Y esto no significa estar condenados a una vida oscura, aburrida e infeliz, sino todo lo contrario, pues nos promete y nos da la felicidad verdadera. Las Bienaventuranzas nos muestran que aquellos que entran por la puerta estrecha, han sido felices y han hecho dichosos a los demás.
  • Sin embargo, nada de eso es posible contando solo con las propias fuerzas. Es el Espíritu el que trabaja día y noche en nosotros, para que, a pesar de nuestra debilidad, podamos alcanzar una vida en plenitud.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué consecuencias dolorosas me ha llevado vivir el espíritu de las bienaventuranzas?
  • ¿Cuál es el criterio que uso para mis opciones?
  • ¿Estoy dispuesto a aplicar las bienaventuranzas como criterio para mi proyecto de vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

El Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se lo pidamos

 

Para la lectura espiritual

 

…El camino de los seguidores es angosto. Resulta fácil no advertirlo, resulta fácil falsearlo, resulta fácil perderlo, incluso cuando uno ya está en marcha por él. Es difícil encontrarlo. El camino es realmente estrecho y el abismo amenaza por ambas partes: ser llamado a lo extraordinario, hacerlo y, sin embargo, no ver ni saber que se hace…, es un camino estrecho. Dar testimonio de la verdad de Jesús, confesarla y, sin embargo, amar al enemigo de esta verdad, enemigo suyo y nuestro, con el amor incondicional de Jesucristo…, es un camino estrecho. Creer en la promesa de Jesucristo de que los seguidores poseerán la tierra y, sin embargo, salir indefensos al encuentro del enemigo, sufrir la injusticia antes que cometerla…, es un camino estrecho. Ver y reconocer al otro hombre en su debilidad, en su injusticia, y nunca juzgarlo, sentirse obligado a comunicarle el mensaje y, sin embargo; no echar las perlas a los puercos…, es un camino estrecho. Es un camino insoportable.

En cualquier instante podemos caer. Mientras reconozco este camino como el que me es ordenado seguir, y lo sigo con miedo a mí mismo, este camino me resulta efectivamente imposible. Pero si veo a Jesucristo precediéndome paso a paso, si sólo le miro a él y le sigo paso a paso, me siento protegido. Si me fijo en lo peligroso de lo que hago, si miro al camino en vez de a aquel que me precede, mi pie comienza a vacilar. Porque él mismo es el camino. Es el camino angosto, la puerta estrecha. Sólo interesa encontrarle a él…

 

Dietrich Bonhoeffer, El precio de la gracia. El seguimiento, Sígueme, Salamanca 1999, p. 125.

 

Para rezar

 

Ayúdame a decir Sí

 

Ayúdame a decir sí,
para responder a tu llamado,
que siempre me regala
un desafío nuevo,
un crecimiento posible,
una huella que se abre…

 

Ayúdame a decir sí,
que es decir no a muchas cosas
para responder con la vida
a Alguien que me llama,
porque me ama
y quiere lo mejor para mi vida.

 

Ayúdame, Señor,
a decirte que Sí.

 

Que así sea.

 

Miércoles XII

 

Por sus frutos los reconocerán

 

Lectura del libro del Génesis    15, 1-12. 17-18

 

La palabra del Señor llegó a Abrám en una visión, en estos términos: «No temas, Abrám. Yo soy para ti un escudo. Tu recompensa será muy grande.»

«Señor, respondió Abrám, ¿para qué me darás algo, si yo sigo sin tener hijos, y el heredero de mi casa será Eliezer de Damasco?» Después añadió: «Tú no me has dado un descendiente, y un servidor de mi casa será mi heredero.»

Entonces el Señor le dirigió esta palabra: «No, ese no será tu heredero; tu heredero será alguien que nacerá de ti.» Luego lo llevó afuera y continuó diciéndole: «Mira hacia el cielo y, si puedes, cuenta las estrellas.» Y añadió: «Así será tu descendencia.»

Abrám creyó en el Señor, y el Señor se lo tuvo en cuenta para su justificación.

Entonces el Señor le dijo: «Yo soy el Señor que te hice salir de Ur de los caldeos para darte en posesión esta tierra.» «Señor, respondió Abrám, ¿cómo sabré que la voy a poseer?»

El Señor le respondió: «Tráeme una ternera, una cabra y un carnero, todos ellos de tres años, y también una tórtola y un pichón de paloma.»

El trajo todos estos animales, los cortó por la mitad y puso cada mitad una frente a otra, pero no dividió los pájaros. Las aves de rapiña se abalanzaron sobre los animales muertos, pero Abrám las espantó.

Al ponerse el sol, Abrám cayó en un profundo sueño, y lo invadió un gran temor, una densa oscuridad. Cuando se puso el sol y estuvo completamente oscuro, un horno humeante y una antorcha encendida pasaron en medio de los animales descuartizados. Aquel día, el Señor hizo una alianza con Abrám diciendo: «Yo he dado esta tierra a tu descendencia, desde el Torrente de Egipto hasta el Gran Río, el río Eufrates.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 104, 1-2. 3-4. 6-7. 8-9 (R.: 8a)

 

R.    El Señor se acuerda eternamente de su alianza.

 

¡Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,

hagan conocer entre los pueblos sus proezas;

canten al Señor con instrumentos musicales,

pregonen todas sus maravillas! R.

 

¡Gloríense en su santo Nombre,

alégrense los que buscan al Señor!

¡Recurran al Señor y a su poder,

busquen constantemente su rostro. R.

 

Descendientes de Abraham, su servidor,

hijos de Jacob, su elegido:

el Señor es nuestro Dios,

en toda la tierra rigen sus decretos. R.

 

El se acuerda eternamente de su alianza,

de la palabra que dio por mil generaciones,

del pacto que selló con Abraham,

del juramento que hizo a Isaac. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    7, 15-20

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos.

Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego. Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El gran sufrimiento humano de Abraham es no tener hijos. El sólo veía que era viejo, que su mujer era estéril. Así se lo confía a Dios. Y Dios «promete» una descendencia tan numerosa como las estrellas. Es inverosímil y aparentemente es imposible. La doble promesa de posesión de la tierra y descendencia numerosa tarda en cumplirse.
  • Abraham, sin embargo, sigue confiando. Continúa esperándolo todo de El. La fe, la certeza de Dios no suprimen cualquier angustia y oscuridad. Dios actúa a menudo en nosotros cuando estamos vacíos de nosotros mismos y completamente receptivos a su acción. Cuando todo parece perdido.
  • Dios vuelve a hacer su promesa, esta vez ya en forma de alianza. El gesto con el que se ratifica esta alianza puede parecer extraño, pero era expresivo en la cultura de entonces: se descuartizaban animales, se colocaban en dos filas y los dos contrayentes pasaban por en medio. La intención simbólica es: si alguno de los dos no cumple su palabra, que le suceda como a estos animales. Yavéh pasa solo entre las víctimas, en forma de un «fuego», porque solamente su fidelidad queda realmente comprometida.
  • No todo es fácil en este camino de Abrahán. Siente miedo, duda, tiene que espantar los buitres que bajan sobre los animales muertos, es invadido por un sueño profundo «y un terror intenso y oscuro cayó sobre él». Pero, una vez más, el patriarca confía plenamente en Dios y esto se le contó en su haber».
  • Dios que llamó a Abrahán e hizo alianza con él, no abandonará nunca al elegido; estará con él, aunque las apariencias engañen.
  • A Abrahán se lo llama «padre de la fe» porque creyó en circunstancias difíciles, cuando las apariencias parecían ir en contra de las promesas de Dios. Para todos es un ejemplo cierto de fidelidad a Dios.

***

  • En el Antiguo Testamento, Dios había advertido a menudo sobre la necesidad de ponerse en guardia contra los “falsos profetas”. Jesús, también se ha enfrentado durante toda su vida a los escribas y fariseos, que eran aparentemente gente muy religiosas pero que sin embrago carecían de coherencia y confundían al pueblo sencillo.
  • Por eso Jesús hace una advertencia a sus discípulos sobre un peligro que puede acechar a la comunidad. El problema de los falsos profetas. No son los “falsos maestros”, sino aquellos que pretenden tener una revelación contraria a las enseñanzas de Jesús y viven desfasados entre lo exterior y lo interior.
  • La piel de oveja significa que se presentan como pacíficos e indefensos y la imagen de “lobos rapaces”, alude a que con la manera de comportarse destruyen la comunidad.
  • Mateo da una norma a la comunidad para saber reconocerlos. Saber esperar con calma prudente hasta que cada cual vaya dando sus frutos. En los actos concretos se distinguirá el verdadero del falso profeta. La clave son sus obras. Jesús es realista. “Miren y vean cómo actúan…” El verdadero valor de una persona se manifiesta por lo que hace. Lo que cuenta es la trama general de una vida.
  • Para fortalecer esta imagen Mateo agrupó unas fórmulas sobre el árbol, que seguramente fueron dichas en circunstancias diversas Los árboles sanos dan frutos buenos; los árboles dañados dan frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos. De un corazón agriado sólo pueden brotar frutos agrios, y de un corazón generoso y sereno, obras buenas y consoladoras; y todo árbol que no da fruto bueno se corta y se echa al fuego.
  • Las obras brotan espontáneamente de la realidad interior. Ellas no moldean al hombre, como sostenía la doctrina farisea, sino que son el reflejo infalible de sus actitudes profundas. El obrar no determina la actitud, sino que nace de ella. Se retoma así la bienaventuranza de la pureza de corazón.
  • Tanto el aviso como la consigna son de plena actualidad. Porque siempre ha habido, y habrá, junto a persecuciones del exterior, el peligro interior de los falsos profetas, que propagan, con su ejemplo o con su palabra, caminos que no son los que Jesús nos ha enseñado y que provocan escándalo.
  • No hay vida interior independiente de la exterior: las obras develan lo interior del hombre. Este es el criterio que debe aplicar la comunidad cristiana frente a doctrinas nuevas o personas que atraen para saber si están movidos por el Espíritu de Dios o por otros móviles diferentes a la verdad evangélica.
  • Pero es también un modo de juzgar nuestro camino de fe y nuestro apostolado. A partir de los frutos que producimos podremos saber si decimos sólo palabras bonitas o existe una opción verdadera.
  • Jesús, conoce muy bien las miserias humanas por eso insiste en un discernimiento claro, si las palabras y las intenciones siguen una dirección y la práctica otra, la segunda es la que revela el corazón del hombre, sus opciones profundas, sus verdaderos intereses.
  • En el mundo hay demasiadas palabras buenas y obras malas, demasiadas promesas que acaban en infidelidades. Sólo es bueno en verdad el árbol y el hombre que da frutos buenos. Lo demás resulta engañoso. Teniendo como base el Sermón de la Montaña podremos hacer una valoración de los frutos. No hay que olvidar que los frutos no aparecen de un día para el otro y que no hay que desfallecer en este modo de obrar ante el cansancio y la tentación de obrar el mal. Y si se llega a ceder, es bueno reconocerlo sinceramente, arrepentirse de corazón y volver a empezar.
  • Los discípulos de Jesús nos debemos caracterizar no sólo por el culto o por la sabiduría teológica que poseamos. Nuestra forma de vida ajustada al espíritu del Evangelio es lo que le dará calidad y coherencia a nuestra propuesta evangelizadora. La fe y la oración deben estar estrechamente vinculadas con la práctica concreta y eficaz al servicio de los hermanos, por eso, por sus frutos los reconocerán.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento en mi comunidad divisiones por la presencia de falsos líderes?
  • ¿Cuál es el criterio para discernir al falso profeta?
  • ¿Cómo descubro si estoy viviendo la Justicia del Reino?
  • ¿Qué “frutos” de mi vida nueva todavía no se ven?

 

Para rezar

 

Comunidad Misionera

 

Señor, haz que tus dones
se hagan vida en nuestra Comunidad.
Necesitamos personas
que sepan escuchar.

 

Personas que crean la paz.
Personas que construyan la unidad y la comunidad,
que equilibran y reconcilian,
que dan testimonio
y que dicen la vedad, sin lastimar.

 

Necesitamos personas
en las que tu Espíritu resplandece,
que irradien esperanza
y desinteresadamente se comprometan,
para Ti y tu Reino.

 

Señor, danos personas capaces
de conmover a otros con su actitud,
personas que rezan
y que también hacen realidad esa oración.

 

Señor, convierte nuestra Comunidad,
en una comunidad misionera,
digna de ser colaboradora tuya,
en el servicio de la salvación del mundo.

Amén.

 

Jueves XII

 

Entrarán en el Reino los que cumplen la voluntad de mi Padre

 

Lectura del libro del Génesis    16, 1-12. 15-16

 

Sarai, la esposa de Abraham, no le había dado ningún hijo. Pero ella tenía una esclava egipcia llamada Agar. Sarai dijo a Abraham: «Ya que el Señor me impide ser madre, únete a mi esclava. Tal vez por medio de ella podré tener hijos.» Y Abraham accedió al deseo de Sarai.

Ya hacía diez años que Abraham vivía en Canaán, cuando Sarai, su esposa, le dio como mujer a Agar, la esclava egipcia. El se unió con Agar, y ella concibió un hijo. Al ver que estaba embarazada, comenzó a mirar con desprecio a su dueña.

Entonces Sarai dijo a Abraham: «Que mi afrenta recaiga sobre ti. Yo misma te entregué a mi esclava, y ahora, al ver que está embarazada, ella me mira con desprecio. El Señor sea nuestro juez, el tuyo y el mío.»

Abraham respondió a Sarai: «Puedes disponer de tu esclava. Trátala como mejor te parezca.»

Entonces Sarai la humilló de tal manera, que ella huyó de su presencia.

El Ángel del Señor la encontró en el desierto, junto a un manantial -la fuente que está en el camino a Sur- y le preguntó: «Agar, esclava de Sarai, ¿de dónde vienes y adónde vas?»

«Estoy huyendo de Sarai, mi dueña», le respondió ella.

Pero el Ángel del Señor le dijo: «Vuelve con tu dueña y permanece sometida a ella.» Luego añadió: «Yo multiplicaré de tal manera el número de tus descendientes, que nadie podrá contarlos.» Y el Ángel del Señor le siguió diciendo: «Tú has concebido y darás a luz un hijo, al que llamarás Ismael, porque el Señor ha escuchado tu aflicción. Más que un hombre, será un asno salvaje: alzará su mano contra todos y todos la alzarán contra él; y vivirá enfrentado a todos sus hermanos.»

Después Agar dio a Abraham un hijo, y Abraham lo llamó Ismael.

Cuando Agar lo hizo padre de Ismael, Abraham tenía ochenta y seis años.

 

Palabra de Dios.

 

    O bien más breve:

 

Lectura del libro del Génesis    16, 6b-12. 15-16

 

Sarai humilló a Agar de tal manera, que ella huyó de su presencia.

El Ángel del Señor la encontró en el desierto, junto a un manantial -la fuente que está en el camino a Sur- y le preguntó: «Agar, esclava de Sarai, ¿de dónde vienes y adónde vas?»

«Estoy huyendo de Sarai, mi dueña», le respondió ella.

Pero el Ángel del Señor le dijo: «Vuelve con tu dueña y permanece sometida a ella.» Luego añadió: «Yo multiplicaré de tal manera el número de tus descendientes, que nadie podrá contarlos.» Y el Ángel del Señor le siguió diciendo: «Tu has concebido y darás a luz un hijo, al que llamarás Ismael, porque el Señor ha escuchado tu aflicción. Más que un hombre, será un asno salvaje: alzará su mano contra todos y todos la alzarán contra él; y vivirá enfrentado a todos sus hermanos.»

Después Agar dio a Abraham un hijo, y Abraham lo llamó Ismael.

Cuando Agar lo hizo padre de Ismael, Abraham tenía ochenta y seis años.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 105, 1-2. 3-4a. 4b-5 (R.: 1a)

 

R.    ¡Den gracias al Señor porque es bueno!

 

¡Den gracias al Señor, porque es bueno,

porque es eterno su amor!

¿Quién puede hablar de las proezas del Señor

y proclamar todas sus alabanzas? R.

 

¡Felices los que proceden con rectitud,

los que practican la justicia en todo tiempo!

Acuérdate de mí, Señor,

por el amor que tienes a tu pueblo. R.

 

Visítame con tu salvación,

para que vea la felicidad de tus elegidos,

para que me alegre con la alegría de tu nación

y me gloríe con el pueblo de tu herencia. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo     7, 21-29

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«No son los que me dicen: “Señor, Señor”, los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.

Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre? ¿No expulsamos a los demonios e hicimos muchos milagros en tu Nombre?”

Entonces yo les manifestaré: “Jamás los conocí; apártense de mí, ustedes, los que hacen el mal.”

Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en

práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca.

Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede

compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande.»

Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la multitud estaba

asombrada de su enseñanza, porque él les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus escribas.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Sara, no acepta quedar rebajada cuando Agar le anuncia que dará un hijo a Abraham. La envidia juega una mala pasada en el corazón de Sara, y ahí surgen las palabras duras y comienzan los maltratos a ella y a su hijo. Agar decide huir de su presencia hacia el desierto.
  • Pero el ángel del Señor la encuentra junto a una fuente que hay en el desierto, camino del sur y se inicia entre ambos un diálogo lleno de «bondad».
  • Dios mismo, por medio de su mensajero, trata de arreglar las cosas invitándola a que vuelva a la casa de su ama, y se muestre sumisa. Le anuncia que dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Ismael.
  • Abraham por un momento creyó que ese hijo sería el cumplimiento de la «promesa». Pero no fue así, a pesar del error de querer adelantarse al momento de Dios; a través del sufrimiento, avanza hacia la realización de lo que Dios le ha prometido.

***

  • La afirmación de Jesús es rotunda: «No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial». Esta afirmación nos pide responsabilidad en nuestra condición de cristianos, al mismo tiempo que la urgencia de dar buen testimonio de la fe.
  • Nuestro compromiso de fe es valioso y no puede limitarse solamente a bellas palabras, sino que debe fundamentarse en la autoridad de las obras, impregnadas de un amor al estilo de Jesús.
  • Jesús es Aquel que posee autoridad moral por excelencia. Sus palabras están perfectamente respaldadas por su forma de vida. Hace lo que dice y dice lo que hace con total transparencia. Teoría y práctica confluyen coherentemente en el modo de obrar de Jesús y esto despertaba asombro en sus conciudadanos.
  • Esa es precisamente la invitación a sus seguidores. Que respaldemos con la vida nuestras palabras y los discursos, y de ese modo seamos creíbles. Desde la coherencia de nuestra vida los ambientes en que nos movemos podrán alcanzar coherencia de vida entre sus principios, sus actitudes y acciones.
  • No es una tarea que se realiza simplemente por la puesta en práctica de un método, o por llevar adelante ciertos principios teóricos. La coherencia evangélica necesita de la apertura a la gracia para que Dios nos regale la unidad interna que necesitamos.
  • No son las palabras ni las oraciones sin compromiso, ni la pura acción, sino el trabajo por vivir según el proyecto de Dios sostenidos por su gracia. Nuestra oración debería expresar siempre nuestro deseo de obrar el bien y la petición de ayuda, porque reconocemos nuestra debilidad para lograrlo.

 

Para discernir

 

  • ¿Cómo hablo y actúo en mi vida como cristiano?
  • ¿Cómo concreto mi testimonio?
  • ¿Cómo concreto el mandamiento del amor en mi vida personal, familiar, laboral, etc.?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Señor que pueda amar con gratuidad

 

Para la lectura espiritual

 

…”Libre significa: alegre y afectuosamente, sin temor y de modo abierto, dando gratuitamente lo que hemos recibido de manera gratuita, sin aceptar compensaciones, premios o gratitud.

La alegría debería ser uno de los aspectos principales de nuestra vida religiosa. Quien da con alegría da mucho. La alegría es el signo distintivo de una persona generosa y mortificada que, olvidándose de todas las cosas y hasta de sí misma, busca complacer a Dios en todo lo que hace por los hermanos. A menudo es un manto que esconde una vida de sacrificio, de continua unión con Dios, de fervor y de generosidad.

«Que habite la alegría en vosotros», dice Jesús. ¿Qué es esta alegría de Jesús? Es el resultado de su continua unión con Dios cumpliendo la voluntad del Padre. Esa alegría es el fruto de la unión con Dios, de una vida en la presencia de Dios. Vivir en la presencia de Dios nos llena de alegría. Dios es alegría. Para darnos esa alegría se hizo hombre Jesús. María fue la primera en recibir a Jesús: «Exulta mi espíritu en Dios mi salvador». El niño saltó de alegría en el seno de Isabel porque María le llevaba a Jesús. En Belén, todos estaban llenos de alegría: los pastores, los ángeles, los reyes magos, José y María. La alegría era también el signo característico de los primeros cristianos. Durante la persecución, se buscaba a los que tenían esta alegría radiante en el rostro. A partir de esta particular alegría veían quiénes eran los cristianos y así los perseguían.

San Pablo, cuyo celo intentamos imitar, era un apóstol de la alegría. Exhortaba a los primeros cristianos a que «se alegraran siempre en el Señor». Toda la vida de Pablo puede ser resumida en una frase: «Pertenezco a Cristo. Nada puede separarme del amor de Cristo, ni el sufrimiento, ni la persecución, nada. Ya no soy yo quien vivo, sino Cristo quien vive en mí». Esa es la razón de que san Pablo estuviera tan lleno de alegría”…

 

Madre Teresa, Meditación espiritual, Milán, 30ss.

 

Para rezar

 

SEÑOR AYUDAME

 

Señor ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes.
Y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna no permitas que pierda la felicidad.
Si me das fuerza no permitas que pierda la razón.
Si me das éxito, no permitas que pierda la humildad.
Si me das humildad, no permitas que pierda la dignidad.
Ayúdame siempre a ver el otro lado de la medalla.
No me dejes inculpar de traición a
los demás por no pensar como yo.
Enséñame a querer a la gente como a mi mismo
y a juzgarme como a los demás.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo.
Ni en la desesperación si fracaso.
Más bien recuérdame que el fracaso
es la experiencia que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar es lo más grande del fuerte.
Y que la venganza es la señal primitiva del débil.
Si me quitas la fortuna, déjame la esperanza.
Si me quitas el éxito, déjame la fuerza para triunfar.
Si yo faltara a la gente, dame valor para disculparme.
Si la gente faltara conmigo, dame valor para perdonar.
Señor, si yo me olvido de TI, Tú no te olvides de mí.

María Eugenia Ochoa Medina

 

Viernes XII

EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS (S)

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Ezequiel    34, 11-16

   

Así habla el Señor:

«¡Aquí estoy yo! Yo mismo voy a buscar mi rebaño y me ocuparé de él. Como el pastor se ocupa de su rebaño cuando está en medio de sus ovejas dispersas, así me ocuparé de mis ovejas y las libraré de todos los lugares donde se habían dispersado, en un día de nubes y tinieblas. Las sacaré de entre los pueblos, las reuniré de entre las naciones, las traeré a su propio suelo y las apacentaré sobre las montañas de Israel, en los cauces de los torrentes y en todos los poblados del país. Las apacentaré en buenos pastizales y su lugar de pastoreo estará en las montañas altas de Israel. Allí descansarán en un buen lugar de pastoreo, y se alimentarán con ricos pastos sobre las montañas de Israel.

Yo mismo apacentaré a mis ovejas y las llevaré a descansar -oráculo del Señor- . Buscaré a la oveja perdida, haré volver a la descarriada, vendaré a la herida y curaré a la enferma, pero exterminará a la que está gorda y robusta. Yo las apacentaré con justicia.«

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6 (R.: 1)

 

R.    El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.

 

El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.

El me hace descansar en verdes praderas,

me conduce a las aguas tranquilas

y repara mis fuerzas. R.

 

Me guía por el recto sendero,

por amor de su Nombre.

Aunque cruce por oscuras quebradas,

no temeré ningún mal,

porque tú estás conmigo:

tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.

 

Tú preparas ante mí una mesa,

frente a mis enemigos;

unges con óleo mi cabeza

y mi copa rebosa. R.

 

Tu bondad y tu gracia me acompañan

a lo largo de mi vida;

y habitaré en la Casa del Señor,

por muy largo tiempo. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Roma     5, 5b-11

 

Hermanos:

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado. En efecto, cuando todavía éramos débiles, Cristo, en el tiempo señalado, murió por los pecadores.

Difícilmente se encuentra alguien que dé su vida por un hombre justo; tal vez alguno sea capaz de morir por un bienhechor. Pero la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores. Y ahora que estamos justificados por su sangre, con mayor razón seremos librados por él de la ira de Dios.

Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más ahora que estamos reconciliados, seremos salvados por su vida.

Y esto no es todo: nosotros nos gloriamos en Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien desde ahora hemos recibido la reconciliación.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    15, 3-7

 

Jesús dijo a los fariseos y a los escribas esta parábola:

«Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: “Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido.”

Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

Corazón que ama y sufre


Hablar del corazón es hablar de amor, y cuando el amor deriva del Corazón de Jesús, se trata de un Amor con mayúscula, del Amor por excelencia, del Amor del Hijo de Dios que vino a compartir con nosotros la vida y la historia, vestido de nuestra naturaleza.

La ternura con que esta parábola está escrita revela esa ternura del corazón de Dios y la repercusión que el amor tiene en el corazón de Cristo. Ser persona, o comunidad, o iglesia del Reino significa estar poseído o absorbido por la misericordia de tal manera, que es ella la razón de todo nuestro actuar. Si después de escuchar la parábola de la oveja perdida, nos preguntamos otra vez qué es la Gracia de Dios, la respuesta es sencilla: es el amor mismo de Dios dándose gratuitamente incluso a quien no lo merece.

 

  1. «Va tras la descarriada, hasta que la encuentra».

 

En esta solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús no se habla expresamente en ningún texto del corazón, pero sí de esa forma especial de amor que solemos asociar con la idea de corazón. El evangelio lo muestra en toda su paradoja. Un buen pastor se preocupa de todo su rebaño por igual; por eso, ¿cómo puede comprenderse que el pastor del evangelio deje las noventa y nueve ovejas en el campo (en el desierto) y se preocupe sólo de la oveja descarriada? Está claro: aquí no se miden las consecuencias, no se calcula, no se piensa en el riesgo que supone dejar a la mayoría de las ovejas sin protección; únicamente se tiene ante los ojos el peligro que amenaza a una de ellas, como si sólo importara ésta. No se tienen en cuenta otras posibilidades. Para Dios no es indiferente si algunas personas se pierden, aunque se salve el grueso de la humanidad. Un corazón humano, que aquí se convierte en receptáculo del amor divino, no piensa así, sino que para él es importante cada hombre en particular, pues todo hombre es un destinatario irremplazable de su amor.

Los cristianos que celebran la festividad del Sagrado Corazón de Jesús no sospechan por lo general cuánto ama Dios a cada hombre. Tanto que algunos santos han llegado a decir que Cristo habría muerto también en la cruz si sólo hubiera tenido que salvar a una única persona. La idea nos parece un tanto descabellada, pero saca su justificación de la parábola de la oveja perdida. Y con no menos énfasis que la preocupación por la oveja descarriada se describe la alegría que se produce cuando se la encuentra. En todo caso se puede decir con seguridad que cada una de las noventa y nueve ovejas es amada por el Buen Pastor de la misma manera: todas ellas son los pecadores por los que Jesús muere en la cruz, no como masa anónima, sino como personas irrepetibles.

 

  1. «Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores».

 

La segunda lectura abunda en lo que acabamos de decir. La oveja descarriada de la parábola es en realidad la persona que se aleja de Dios, la que lo rechaza y le es hostil. El amor del Buen Pastor no se basa por tanto en una reciprocidad: es un amor que sólo mediante su entrega plena y perfecta busca engendrar reciprocidad, correspondencia. La oveja salvada, cuando vuelve a casa sobre los hombros de su dueño, comienza a saber cuán preciosa es para el pastor y cuánto le debe. Pero la parábola no se pronunció con la intención de suscitar esta reciprocidad: el amor de Dios es «sin porqué». Y la segunda lectura tampoco habla propiamente del amor con el que ahora se debería corresponder a los desvelos del Buen Pastor, sino solamente de la certeza de que ahora estamos a salvo al amparo del amor divino, de que hemos obtenido la «reconciliación». Que esta certeza nos obliga a cada uno de nosotros a dar una respuesta de amor, o que más bien la produce espontáneamente en nosotros, podrá inferirlo todo el que realice lo que hemos dicho.

 

  1. «Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas».

 

El texto veterotestamentario de la primera lectura traslada el amor del corazón de Jesús al corazón de Dios. Dios quiere «buscar personalmente a sus ovejas», quiere sacarlas de los lugares «donde se desperdigaron el día de los nubarrones y de la oscuridad». Esto nos muestra una última cosa: que el corazón humano de Jesús, al que nosotros atribuimos este amor personal único, no es el arquetipo -como si el amor de Dios sólo hubiera obtenido esta cualidad cuando llegó el momento de la encarnación-, sino que ese corazón es más bien simplemente la expresión comprensible para nosotros del amor inconcebible que el Dios eterno experimenta desde siempre por sus criaturas.

 

Hans Urs von Balthasar

 

Mi Cristo… Tus ojos no se cierran: son agua limpia donde puedo verme

Mi Cristo… Tú no puedes cicatrizar la llaga del costado: un corazón tras ellas está esperando.

Mi Cristo… Tú conoces la intimidad oculta de mi vida. Tú sabes mis secretos, pues te los voy confesando día a día.

Mi Cristo… Tú aleteas, con los brazos unidos al madero.

¡Oh amor, me convidas a levantarme puro desde el suelo!

Gracias. Amén.

 

Letanías del Sagrado Corazón de Jesús

 

Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, óyenos…

Cristo, escúchanos…

Dios, Padre celestial, ten misericordia de nosotros…

Dios, Hijo Redentor del mundo…

Dios, Espíritu Santo…

Trinidad santa, que eres un solo Dios…

 

Corazón de Jesús, Hijo del Padre Eterno…

Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre…

Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo divino

Corazón de Jesús, de majestad infinita…

Corazón de Jesús, templo santo de Dios…

Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo…

Corazón de Jesús, Casa de Dios y puerta del cielo…

Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad. ..

Corazón de Jesús, receptáculo de justicia y amor…

Corazón de Jesús, lleno de bondad y amor. ..

Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes…

Corazón de Jesús dignísimo de toda alabanza…

Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones…

Corazón de Jesús, en quien están todos los tesoros de sabiduría y ciencia…

Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la Divinidad…

Corazón de Jesús en quien el Padre se ha complacido…

Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido…

Corazón de Jesús, deseo de los collados eternos.

Corazón de Jesús, paciente y de mucha misericordia.

Corazón de Jesús, rico para todos los que te invocan…

Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad….

Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados…

Corazón de Jesús, saturado de oprobios…

Corazón de Jesús, oprimido por nuestras maldades…

Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte.

Corazón de Jesús, traspasado por la lanza.

Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo…

Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra…

Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra…

Corazón de Jesús, víctima de los pecadores…

Corazón de Jesús, salud de los que esperan en Ti…

Corazón de Jesús, esperanza en los que en Ti mueren…

Corazón de Jesús, delicia de todos los santos.

 

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, óyenos, Señor.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.

 

Jesús, manso y humilde de corazón, haz nuestro corazón semejante al tuyo.

 

 

Sábado XII – 29 de junio

SANTOS PEDRO Y PABLO, APÓSTOLES (S)

 

Tú eres Pedro, y te daré las llaves del Reino de los cielos

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de los Hechos de los apóstoles    12, 1-11

 

Por aquel entonces, el rey Herodes hizo arrestar a algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos. Mandó ejecutar a Santiago, hermano de Juan, y al ver que esto agradaba a los judíos, también hizo arrestar a Pedro. Eran los días de «los panes Acimos.»
Después de arrestarlo, lo hizo encarcelar, poniéndolo bajo la custodia de cuatro relevos de guardia, de cuatro soldados cada uno. Su intención era hacerlo comparecer ante el pueblo después de la Pascua. Mientras Pedro estaba bajo custodia en la prisión, la Iglesia no cesaba de orar a Dios por él.

La noche anterior al día en que Herodes pensaba hacerlo comparecer, Pedro dormía entre los soldados, atado con dos cadenas, y los otros centinelas vigilaban la puerta de la prisión.

De pronto, apareció el Ángel del Señor y una luz resplandeció en el calabozo. El Ángel sacudió a Pedro y lo hizo levantar, diciéndole: « ¡Levántate rápido!» Entonces las cadenas se le cayeron de las manos.

El Ángel le dijo: «Tienes que ponerte el cinturón y las sandalias» y Pedro lo hizo. Después de dijo: «Cúbrete con el manto y sígueme.»

Pedro salió y lo seguía; no se daba cuenta de que era cierto lo que estaba sucediendo por intervención del Ángel, sino que creía tener una visión.

Pasaron así el primero y el segundo puesto de guardia, y llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad. La puerta se abrió sola delante de ellos. Salieron y anduvieron hasta el extremo de una calle, y en seguida el Ángel se alejó de él.

Pedro, volviendo en sí, dijo: «Ahora sé que realmente el Señor envió a su Ángel y me libró de las manos de Herodes y de todo cuanto esperaba el pueblo judío.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 5)

 

R.    El Señor me libró de todos mis temores.

 

Bendeciré al Señor en todo tiempo,

su alabanza estará siempre en mis labios.

Mi alma se gloría en el Señor:

que lo oigan los humildes y se alegren. R.

 

Glorifiquen conmigo al Señor,

alabemos su Nombre todos juntos.

Busqué al Señor: él me respondió

y me libró de todos mis temores. R.

 

Miren hacia él y quedarán resplandecientes,

y sus rostros no se avergonzarán.

Este pobre hombre invocó al Señor:

él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.

 

El Ángel del Señor acampa

en torno de sus fieles, y los libra.

¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!

¡Felices los que en él se refugian! R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol

san Pablo a Timoteo    4, 6-8. 17-18

 

Querido hermano:

Yo ya estoy a punto de ser derramado como una libación, y el momento de mi partida se aproxima: he peleado hasta el fin el buen combate, concluí mi carrera, conservé la fe. Y ya está preparada para mí la corona de justicia, que el Señor, como justo Juez, me dará en ese Día, y no solamente a mí, sino a todos los que hayan aguardado con amor su Manifestación.

Pero el Señor estuvo a mi lado, dándome fuerzas, para que el mensaje fuera proclamado por mi intermedio y llegara a oídos de todos los paganos. Así fui librado de la boca del león.

El Señor me librará de todo mal y me preservará hasta que entre en su Reino celestial. ¡A él sea la gloria por los siglos de los siglos! Amén.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    16, 13-19

 

Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: « ¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?»

Ellos le respondieron: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas.»

«Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?»

Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»

Y Jesús le dijo: «Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El Prefacio de este día en el que celebramos a San Pedro y a San Pablo, nos ayuda a descubrir a cada uno de ellos como dos formas de ser y de actuar, que llevan adelante la obra de Cristo en su Iglesia. Dos personalidades con temperamentos y dotes muy distintos.
  • Pedro, impulsivo, generoso noble, dispuesto a la entrega a Cristo y a su causa, como así de inestable, es nuestra roca firme y nuestro guía en la fe que profesamos. Es lo que le pidió Cristo después de aquella triple confesión de fidelidad: apacienta a mis ovejas. Es el pescador del mar de Galilea fuerte y decidido, que deja todo para seguir radicalmente a Jesús y aquel que después, consolidará la Iglesia primitiva con los israelitas que creyeron y la conducirá a lo largo de la historia mediante sus sucesores. Pedro es la autoridad constituida por Cristo para darle la unidad y la solidez necesarias a la Iglesia para que sea signo visible y eficaz de salvación para todos los hombres.
  • Saulo de Tarso, genio de alta formación en la más pura tradición judía, apasionado y profundo; perseguidor de la Iglesia es llevado por su celo por la verdad, su fidelidad a Dios y a la fe de sus antepasados, a convertirse en el más ferviente y más dinámico predicador, fundador y maestro de comunidades creyentes fuera de Israel y a lo largo de las márgenes del Mar Mediterráneo. Su personalidad, su genio y su imagen son las que le permitieron extender la fe de la Iglesia naciente.
  • Ambos representan dos líneas de pensamiento y de acción diferentes, que conforman el ser, la misión y el quehacer de la Iglesia de todos los tiempos.
  • Por eso, “después de haber congregado por caminos diversos a la familia de Cristo, esa misma familia los asocia ahora en su veneración con una sola corona”.
  • Ambos apóstoles, son signo de una Iglesia llamada a ser instrumento de salvación para todos los hombres y mujeres que buscan y aman la verdad, y desde el amor a Dios se esfuerzan por la práctica de la justicia y de la paz. Pero en los dos, lo más importante que se observa es la apertura a la acción de la gracia que, poco a poco, los va transformando en instrumentos para la misión evangelizadora. Los dos llegan al final con generosidad y capacidad suficientes, para dar su vida por el Evangelio. Los dos nos recuerdan que el cristiano alcanza la santidad en la medida en que abre el corazón a la acción de la gracia.
  • Las columnas que sostienen la comunión eclesial ejercieron su función desde la cercanía afectiva y entusiasmante hacia el Maestro y amigo. La Iglesia no es producto de su historia, sino de su experiencia de la presencia del fundador en ella.
  • La Iglesia necesitó y necesita un principio sólido, estable y permanente de autoridad y de unidad en la misión. Éste es Pedro y sus sucesores. Pero también necesita del elemento innovador que movido por el Espíritu esté continuamente buscando las formas de acercamiento al hombre en su cultura y en sus circunstancias propias de cada tiempo y de cada lugar. Éste es Pablo y la multitud de hombres y mujeres que a su imagen renuevan continuamente la Iglesia.
  • Esta fiesta es una invitación a todos los que integramos la Iglesia, a una conversión permanente hacia Dios y hacia el mundo, según los criterios del evangelio. Que Pedro, la roca firme, sea nuestro ejemplo y nos ayude a confesar a Jesús y volver a Él con humildad, a pesar de nuestras negaciones. Que Pablo, el Apóstol nos dé la apertura de corazón y la audacia para anunciar a Jesucristo a todos los que desean ser fieles al plan de Dios.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué aspectos de Pedro hablan hoy a mi vida, a mi realidad?
  • ¿Qué resuena en mí de la vida de Pablo?
  • ¿A qué conversión soy invitado como discípulo y misionero de Jesús en la Iglesia?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Soy Hijo de Dios en la Iglesia

 

Para la lectura espiritual

 

Pedro y Pablo, dos hombres bien diferentes en sus orígenes, formación y temperamento que, a pesar de sus resistencias, fueron ambos llamados y moldeados por las palabras y el Espíritu de Jesús. Pero el mismo Señor hizo que sus ministerios fueran complementarios y los constituyó en pilares de la Iglesia naciente.

Hay que destacar que el entendimiento entre ellos no fue fácil. Ambos tuvieron que aprender los caminos de la “comunión”, núcleo del evangelio. Por ejemplo, en Gálatas 2,9, Pablo cuenta con alegría como en la visita a Jerusalén Pedro, Santiago y Juan “nos tendieron la mano en señal de comunión”, pero también como luego tuvo que reprenderlo: “al ver que no procedía con rectitud, según la verdad del Evangelio, lo acusó de arrastrar a otros a “actuar la misma comedia” (ver 2,11-14).

La complementariedad entre los dos apóstoles es necesaria. En materia de “comunión”, la Iglesia no nació “sabida”, ella tuvo que aprender. Es bonito ver eso: a pesar de contar con la “memoria” de las palabras y dichos de Jesús, entre los primeros cristianos nadie sabía de una vez por todas lo que había que hacer en todas las circunstancias de la vida. Por eso, cuando tenían un problema, dialogaban entre ellos y, si era el caso, no tenían reparo en debatir algunos temas polémicos que iban surgiendo. Lo importante era que:

1- lo hacían con una fidelidad total al Señor, sin apartar la mirada de Jesús; y

2-se dejaban orientar por los apóstoles. Así, la Iglesia primitiva, fue un verdadero volcán de amor, abierta dócilmente a la guía del Espíritu Santo, pronta para el servicio de la Palabra. Esta era la raíz de la comunión eclesial que fue animada por los apóstoles.

P. Fidel Oñoro. Cebipal

 

Para rezar

 

Me has dicho: ‘Anda y enseña a todas las naciones’ (Mt 28,19).

Creí y por eso hablé (Sal 116,10; 2 Cor 4,13)

Me prohibieron enseñar en tu Nombre (Hch 5,28),

pero yo obedecí a Dios antes que a los hombres (Hch 5,29).

Fui extremadamente humillado (Sal 116,3),

pero estoy feliz de haber sido considerado digno

de padecer ultrajes por el Nombre de Jesús (Hch 5,41).

Y cada día, en el Templo y en las casas,

no dejé de anunciar, oh Jesús, que Tú eres el Cristo (Hch 5,42).

Apacenté el rebaño que me confiaste,

lo cuidé de buena gana, apacible con todos (1 Pe 5,2).

Los que odiaban la paz me atacaron sin motivo (Sl 12).

Me regocijé por tener parte en tus sufrimientos.

Me alegraré cuando se manifieste tu Gloria.

Fui ultrajado por tu Nombre, pero de eso me regocijé,

pues tu Espíritu, oh Dios, reposó en mí.

Padecí como cristiano y no tuve vergüenza.

Glorifiqué a Dios por el Nombre de cristiano (1 Pe 4,14).

Y tú, rompiste mis lazos (Sl 116,16).

Reconocí verdaderamente que Tú mandaste a tu Ángel

y me libraste de la expectación del pueblo (Hch 12,1-19).

A ti me ofrezco en hostia de alabanza,

y tu Nombre aún lo invoco (Sl 116,4).

Cumplo mi promesa a la faz de todo el pueblo,

en los atrios de tu Templo Santo, en medio de Jerusalén (Sl 116,18-19),

no dejaré de anunciar que Tú eres el Cristo“.

 

Oración compuesta con base en el Salmo 116, pasajes de los Hechos de los Apóstoles y 1ª Pedro 4 y 5; preparada por el Monasterio Apostólico Piedra Blanca- Colombia.

 

 

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XI – CICLO C

 

TIEMPO DTE EL AÑO

SEMANA XI – CICLO C

LA SANTÍSIMA TRINIDAD (S)

 

Lunes de la undécima semana

 

Martes de la undécima semana

 

Miércoles de la undécima semana

 

Jueves de la undécima semana

 

Viernes de la undécima semana

 

Sábado de la undécima semana


 

 

TIEMPO DTE EL AÑO

SEMANA XI – CICLO C

LA SANTÍSIMA TRINIDAD (S)

 

El Espíritu recibirá de lo mío y se los anunciará

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de los Proverbios     8, 22-31


Dice la Sabiduría de Dios:

«El Señor me creó como primicia de sus caminos, antes de sus obras, desde siempre.

Yo fui formada desde la eternidad, desde el comienzo, antes de los orígenes de la tierra.

Yo nací cuando no existían los abismos, cuando no había fuentes de aguas caudalosas.

Antes que fueran cimentadas las montañas, antes que las colinas, yo nací, cuando él no había hecho aún la tierra ni los espacios ni los primeros elementos del mundo.

Cuando él afianzaba el cielo, yo estaba allí; cuando trazaba el horizonte sobre el océano, cuando condensaba las nubes en lo alto, cuando infundía poder a las fuentes del océano, cuando fijaba su límite al mar para que las aguas no transgredieran sus bordes, cuando afirmaba los cimientos de la tierra, yo estaba a su lado como un hijo querido y lo deleitaba día tras día, recreándome delante de él en todo tiempo, recreándome sobre la faz de la tierra, y mi delicia era estar con los hijos de los hombres.»


Palabra de Dios.


SALMO     Sal 8, 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 2a)


R. ¡Señor, nuestro Dios, que admirable es tu Nombre en toda la tierra!


Al ver el cielo, obra de tus manos,
la luna y las estrellas que has creado:
¿qué es el hombre para que pienses en él,
el ser humano para que lo cuides? R.

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y esplendor;
le diste dominio sobre la obra de tus manos,
todo lo pusiste bajo sus pies. R.

Todos los rebaños y ganados,
y hasta los animales salvajes;
las aves del cielo, los peces del mar
y cuanto surca los senderos de las aguas. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma     5, 1-5


Hermanos:
Justificados, entonces, por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por él hemos alcanzado, mediante la fe, la gracia en la que estamos afianzados, y por él nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

Más aún, nos gloriamos hasta de las mismas tribulaciones, porque sabemos que la tribulación produce la constancia; la constancia, la virtud probada; la virtud probada, la esperanza.
Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado.


Palabra de Dios.


EVANGELIO

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     16, 12-15


Jesús dijo a sus discípulos:

«Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora. Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.

El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.

Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.»


Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su único Hijo, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él”.
  • Sólo hay un camino para conocer a Dios: Jesús de Nazaret. Sólo en Él tenemos la garantía de poder conocer a Dios tal y como Dios se ha querido dar a conocer. El Dios que nos revela Jesucristo es un Dios de amor entrañable, que ha llegado a involucrarse en nuestro mundo y nuestra historia capaz de compasión y misericordia. Este amor de Dios se ha manifestado en los gestos, las palabras, las acciones de Jesús de Nazaret. Pero, la calidad del amor que Dios ofrece se pone de manifiesto en la entrega de su Hijo, en su muerte y resurrección por la que se nos ha concedido el perdón y la vida.
  • Es un amor que tiene una meta clara: la salvación de los hombres y del mundo. Esta salvación no es sólo una promesa para la vida futura, sino una posibilidad para ésta: es la posibilidad de convertir en realidad el anhelo de que el mundo se convierta en un mundo de hermanos. Es el amor del Padre, que por amor da la vida, y que quiere que sus hijos formen una gran familia y se le parezcan practicando el amor fraterno.
  • El misterio de la trinidad se hace presente en nuestra vida continuamente por la fe. A Dios lo conocemos y reconocemos como Padre, cuando conocemos y reconocemos a los demás hombres como hermanos. En la experiencia de la fraternidad, de la amistad, de la comunidad, sentimos la presencia del Espíritu del amor que nos impulsa a sentirnos hermanos de Cristo e hijos de Dios en Él.
  • La santísima Trinidad es el misterio que funda nuestro estilo de vida y el modo cristiano de vincularnos y convivir.
  • El Padre que se ha hecho “nuestro Padre” con un amor sin límites, ni condiciones, un amor incomprensible a la mente  humana. El Hijo reafirma la intensidad de ese amor. Su vida, su entrega, su opción por los  más necesitados, que lo lleva a darlo todo e incluso hasta la vida misma. El Espíritu, que se ha hecho nuestra vida derramándose en nuestros corazones como presencia amorosa de Dios.
  • Para vivir ese misterio necesitamos vivir en comunidad y amar al Padre Creador de todo cuanto existe, que nos invita a  seguir su obra creadora construyendo proyectos de vida para el bien de la humanidad. Vivimos en la trinidad estando en comunión con Jesucristo; Salvador, redentor y liberador que se ha hecho nuestro hermano y nos  invita a luchar contra toda clase de degradación humana e injusticia en la entrega y el servicio por los  más necesitados. La trinidad vive en nosotros cuando dejamos que el Espíritu Santo, nos fortalezca y vivifique en nuestro caminar en medio de problemas y divisiones participando de un mismo sentir, de una misma esperanza y de un mismo amor.
  • Por la fe no tenemos una explicación de quién es Dios sino que nos sumergimos en Dios, nos entregamos a Dios, nos introducimos en su misterio de amor para vivirlo en plenitud.
  • La experiencia del amor de Dios nos muestra a un Dios que sale a buscarnos, nos vincula con Alguien que ama, que es la fuente del amor y que nos lleva al amor.
  • Por la a fe en la trinidad entramos en una experiencia de amor “habitando” en un Dios que nos “habita”.
  • De esta experiencia surge la grandeza y vocación de la Iglesia y de los discípulos de Jesús: ser transparencia de Dios, imagen de la trinidad, viviendo y comunicando con gestos y palabras la experiencia de un amor de Dios que generosamente ha sido derramado en nuestros corazones y por quien nos movemos, existimos y somos.
  • Muchos hombres y mujeres de nuestro tiempo cambiarían su actitud ante Dios si descubrieran en nuestra vida la presencia de un Dios tierno, compasivo, humilde, amigo y defensor de la vida y la felicidad de los hombres, un Dios que no sabe ni puede hacer otra cosa que querernos.

 

Para discernir

 

  • ¿Reconocemos que somos “habitados” por Dios?
  • ¿Respondo a la consagración que vivo desde mi bautismo?
  • ¿Busco que mi vida sea cada vez más semejanza del que me creó?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Tú eres santo, Señor Dios único, que haces maravillas

 

Para la lectura espiritual

 

…” ¡Oh Dios mío, trinidad adorable, ayúdame a olvidarme por entero para establecerme en ti!

¡Oh mi Cristo amado, crucificado por amor! Siento mi impotencia y te pido que me revistas de ti mismo, que identifiques mi alma con todos lo movimientos de tu alma; que me sustituyas, para que mi vida no sea más que una irradiación de tu propia vida. Ven a mí como adorador, como reparador y como salvador…

¡Oh fuego consumidor, Espíritu de amor! Ven a mí, para que se haga en mi alma una como encarnación del Verbo; que yo sea para él una humanidad sobreañadida en la que él renueve todo su misterio.

Y tú, ¡oh Padre!, inclínate sobre tu criatura; no veas en ella más que a tu amado en el que has puesto todas tus complacencias.

¡Oh mis tres, mi todo, mi dicha, soledad infinita, inmensidad en que me pierdo! Me entrego a vos como una presa; sepultaos en mi para que yo me sepulte en vos, en espera de ir a contemplar en vuestra luz el abismo de vuestras grandezas”…

 

Sor Isabel de la Trinidad

 

…”En Cristo se nos ha abierto la hondura de la vida escondida de Dios. Su naturaleza, palabra y obra tan llenas de la realidad de lo sagrado. Pero de ella brotan figuras vivas: el Padre, en su omnipotencia y bondad; el Hijo, en su verdad y amor redentor, y entre ellos, el desprendido, el creador, el Espíritu.

Es un misterio que supera todo sentido; y hay gran peligro de escandalizarse de él. Pero yo no quiero un Dios que se ajuste a las medidas de mi pensamiento y esté formado a mi imagen. Quiero el auténtico, aunque sé que desborda mi intelectual capacidad. Por eso, ¡oh Dios vivo!, creo en tu misterio, y Cristo, que no puede mentir, es su fiador.

Cuando anhelo la intimidad de la compañía, tengo que ir a los demás hombres; y por más honda que sea la ligazón y más hondo que sea el amor, seguimos, sin embargo, separados. Pero tú encuentras tu propio «tú» en ti mismo. En tu misma hondura desarrollas el diálogo eterno. En tu misma riqueza tiene lugar el perpetuo regalo y recepción del amor.

Creo, ¡oh Dios!, en tu vida una y trina. Por ti creo en ella, pues ese misterio cobija tu verdad. En cuanto se abandona, tu imagen se desvanece en el mundo. Pero también, ¡oh Dios!, creo en ella por nosotros, porque la paz de tu eterna vida tiene que llegar a ser nuestra patria. Nosotros somos tus hijos, ¡oh Padre!; tus hermanos y hermanas, Hijo de Dios, Jesucristo, y tú, Espíritu Santo, eres nuestro amigo y maestro”…

 

Romano Guardini

 

Para rezar

 

Oh Dios-Trinidad, “la mejor comunidad”,

misterio eterno, insondable,

del que apenas podemos intuir una lejana aproximación.

Aviva en nosotros tu misma Vida,

la que creaste y depositaste en cada una de tus criaturas,

para que nos sintamos convocados a acrecentar la Vida,

arrollados por esa corriente original y eterna

de vida en comunión que tú mismo eres:

Trinidad santa, Padre, Hijo y Espíritu Santo,

por los siglos de los siglos. Amén.

Señor, Dios, que eres nuestro Padre,

nuestro Hermano Jesucristo y el Espíritu

que nos consuela y nos fortalece;

ayúdanos a vivir en auténtica y sincera comunidad,

y que lo que celebramos en la liturgia

lo expresamos en toda nuestra vida,

que traduzcamos nuestra fe en obras de justicia y amor,

que no busquemos sólo en tener una fe correcta sino,

sobre todo, una vida correcta, que sea siempre

y en todo conforme a tu voluntad

de que todos seamos hermanos.

Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Lunes de la undécima semana

 

Da al que te pide

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    6,1-10

 

Y porque somos sus colaboradores, los exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios. Porque él nos dice en la Escritura: En el momento favorable te escuché, y en el día de la salvación te socorrí. Este es el tiempo favorable, este es el día de la salvación.

En cuanto a nosotros, no damos a nadie ninguna ocasión de escándalo, para que no se desprestigie nuestro ministerio.

Al contrario, siempre nos comportamos como corresponde a ministros de Dios, con una gran constancia: en las tribulaciones, en las adversidades, en las angustias, al soportar los golpes, en la cárcel, en las revueltas, en las fatigas, en la falta de sueño, en el hambre.

Nosotros obramos con integridad, con inteligencia, con paciencia, con benignidad, con docilidad al Espíritu Santo, con un amor sincero, con la palabra de verdad, con el poder de Dios; usando las armas ofensivas y defensivas de la justicia; sea que nos encontremos en la gloria, o que estemos humillados; que gocemos de buena o de mala fama; que seamos considerados como impostores, cuando en realidad somos sinceros; como desconocidos, cuando nos conocen muy bien; como moribundos, cuando estamos llenos de vida; como castigados, aunque estamos ilesos; como tristes, aunque estamos siempre alegres; como pobres, aunque enriquecemos a muchos; como gente que no tiene nada, aunque lo poseemos todo.   

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 97,1-4

 

R. El Señor da a conocer su victoria.

   

Cantad al Señor un cántico nuevo,

porque ha hecho maravillas:

su diestra le ha dado la victoria,

su santo brazo. R.

 

El Señor da a conocer su victoria,

revela a las naciones su justicia:

se acordó de su misericordia y su fidelidad

en favor de la casa de Israel. R.

 

Los confines de la tierra han contemplado

la victoria de nuestro Dios.

Aclamad al Señor, tierra entera;

gritad, vitoread, tocad. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 38-42

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él.

Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo

prestado.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pablo comprende el carácter de su ministerio apostólico como una «colaboración». El se limita a ayudar a los hombres a reconocer la nueva realidad salvadora y a participar en ella. No pretende ser el actor principal del ministerio que ejerce. Es un «tesoro en vasos de barro».
  • El Apóstol es administrador. La exhortación de Pablo tiene en cuenta el misterio de la libertad del hombre. Subraya con fuerza la actualidad de la profecía de Isaías con su discurso.
  • Jesús en las bienaventuranzas había dicho: «Felices los que lloran», «Felices los pobres». Pablo, lo repite a su manera, mediante su propia vida.
  • La insistencia está puesta en la segunda parte de cada una de esas frases: «estamos vivos, estamos siempre alegres, lo poseemos todo…».

***

  • Frente al mal recibido el primer impulso que aparece es la venganza, devolver con la misma moneda. En su momento la ley del talión fue un gran avance porque evitaba la justicia por manos privadas y la desmesura y desproporción en la aplicación del castigo. El famoso «ojo por ojo, diente por diente» limitaba el derecho de venganza a una justa proporción: sólo se puede hacer al prójimo como retribución a un daño recibido lo mismo que él ha hecho, de lo contrario se comete una injusticia; a “tal” daño, “tal” respuesta.
  • En el contexto de las bienaventuranzas desde la cuales el discípulo está llamado a ser sal de la tierra y luz del mundo Jesús enseña que el odio se supera en el perdón y la venganza con el amor; así lo expresó Él mismo cuando, en la cruz, intercedió por sus verdugos: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen». Esta novedad evangélica que no es resignación piadosa ni sumisión fatalista que no están en el proyecto del Reino.
  • Frecuentemente se confunde la expresión “poner la otra mejilla” con la idea de la renuncia a nuestros derechos legítimos. Sin embargo poner la otra mejilla quiere decir denunciar e interpelar a quien nos ha agredido, con un gesto pacífico pero decidido. El perdón debe acompañarse con la verdad. No perdonamos tan sólo porque nos vemos imposibilitados o disminuidos.
  • El discípulo no debe buscar revancha, pero sí mantenerse firme; estar abierto al perdón y decir las cosas claramente. Ciertamente no es un arte fácil, pero es el único modo de frenar el odio y la violencia y manifestar la vida nueva del Evangelio a un mundo a menudo carente de amor auténtico y transformador. Se trata poner en marcha el compromiso de transformar el espiral de violencia que domina el mundo con una actitud propositiva que brota un cambio profundo y radical sostenido por la gracia.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué concepto de justicia manejo en mi relación con los demás?
  • ¿Qué actitudes tomé ante el mal recibido?
  • ¿Caí en la venganza? ¿Cómo me sentí?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Demos siempre al que nos pide

 

Para la lectura espiritual

 

El triunfo sobre el otro sólo se consigue haciendo que su mal termine muriendo, haciendo que no encuentre lo que busca, es decir, la oposición, y con esto un nuevo mal con el que pueda inflamarse aún más. El mal se debilita si, en vez de encontrar oposición, resistencia, es soportado y sufrido voluntariamente. El mal encuentra aquí un adversario para el que no está preparado. Naturalmente, esto sólo se da donde ha desaparecido el último resto de resistencia, donde es plena la renuncia a vengar el mal con el mal. En este caso, el mal no puede conseguir su fin de crear un nuevo mal y queda solo.

El sufrimiento desaparece cuando es sobrellevado. El mal muere cuando dejamos que venga sobre nosotros sin ofrecerle resistencia. La deshonra y el oprobio se revelan como pecado cuando el que sigue a Cristo no cae en el mismo defecto, sino que los soporta sin atacar. El abuso del poder queda condenado cuando no encuentra otro poder que se le oponga. La pretensión injusta de conseguir mi túnica se ve comprometida cuando yo entrego también el manto, el abuso de mi servicialidad resulta visible cuando no pongo límites. La disposición a dar todo lo que me pidan muestra que Jesucristo me basta y sólo quiero seguirle a él. En la renuncia voluntaria a defenderse se confirma y proclama la vinculación incondicionada del seguidor a Jesús, la libertad y ausencia de ataduras con respecto al propio yo. Sólo en la exclusividad de esta vinculación puede ser superado el mal…

 

Dietrich Bonhoeffer, El precio de la gracia. El seguimiento, Sígueme.

 

Para rezar

 

Vivir de Amor, es darse sin medida
sin reclamar ningún salario aquí abajo.
¡Ah! doy sin contar, estando muy segura
que cuando se ama, no se calcula!
Al Divino Corazón, desbordante de ternura,
se lo he dado todo… corro ligera.
No me queda nada más que mi única riqueza:
Vivir de Amor.

Vivir de Amor, es expulsar todo temor,
todo recuerdo de las faltas pasadas.
De mis pecados no veo ninguna huella,
¡en un instante el amor lo que quemado todo!
Llamarada divina, oh dulce hoguera,
en tu hogar he fijado mi estancia.
Es en tu fuego que yo canto a mi placer (cf Dn 3,51):
«¡Vivo de Amor!»…

«Vivir de Amor, ¡qué extraña locura!»
El mundo me dice: «¡Ah! deja de cantar,
no pierdas tus perfumes, tu vida:
sepas emplearlas útilmente!»
Amarte, Jesús ¡qué perdida tan fecunda!
Todos mis perfumes son tuyos para siempre,
Quiero cantar al salir de este mundo:
«¡Muero de Amor!»

Amar es darlo todo y darse a sí mismo.

Santa Teresa del Niño Jesús. Poesías.

 

Martes de la undécima semana

 

Amen a sus enemigos

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    8, 1-9

 

Hermanos:

Queremos informarles acerca de la gracia que Dios ha concedido a las Iglesias de Macedonia. Porque, a pesar de las grandes tribulaciones con que fueron probadas, la abundancia de su gozo y su extrema pobreza han desbordado en tesoros de generosidad. Puedo asegurarles que ellos estaban dispuestos a dar según sus posibilidades y más todavía: por propia iniciativa, ellos nos pidieron, con viva insistencia, que les permitiéramos participar de este servicio en favor de los hermanos de Jerusalén.

Y superando nuestras esperanzas, ellos se entregaron, en primer lugar al Señor, y luego a nosotros, por la voluntad de Dios. Por eso, hemos rogado a Tito que lleve a feliz término entre ustedes esta obra de generosidad, de la misma manera que la había comenzado.

Y ya que ustedes se distinguen en todo: en fe, en elocuencia, en ciencia, en toda clase de solicitud por los demás, y en el amor que nosotros les hemos comunicado, espero que también se distingan en generosidad.

Esta no es una orden: solamente quiero que manifiesten la sinceridad de su amor, mediante la solicitud por los demás. Ya conocen la generosidad de nuestro Señor Jesucristo que, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 145, 2. 5-6. 7. 8-9a (R.: 1)

 

R.    ¡Alaba al Señor, alma mía!

 

Alabaré al Señor toda mi vida;

mientras yo exista, cantaré al Señor. R.

 

Feliz el que se apoya en el Dios de Jacob

y pone su esperanza en el Señor, su Dios:

Él hizo el cielo y la tierra,

el mar y todo lo que hay en ellos.

El mantiene su fidelidad para siempre. R.

 

Hace justicia a los oprimidos

y da pan a los hambrientos.

El Señor libera a los cautivos. R.

 

El Señor abre los ojos de los ciegos

y endereza a los que están encorvados,

el Señor ama a los justos

y protege a los extranjeros. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 43-48

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.

Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?

Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Este capítulo y el siguiente tratan de una misma cuestión: la colecta organizada en Macedonia a favor de la Iglesia de Palestina y en la cual exhorta a los corintios a participar.
  • Pablo pide a los cristianos de Corinto, que participen con generosidad en la colecta que se está organizando a favor de la comunidad de Jerusalén.
  • Les pone como ejemplo a los cristianos de Macedonia, en Grecia. Estos eran más pobres que los de Corinto, pero se esforzaron «por encima de sus fuerzas», en ayudar a los de la iglesia madre de Jerusalén. Y más aún: tienen a gloria el poder ayudar a otros más pobres, y consideran un favor que se les hace a ellos, el permitirles organizar esta colecta. Los pone como ejemplo de generosidad. No dieron lo que tenían, «se dieron a sí mismos».
  • Lo mismo deberían hacer los de Corinto, que ya se distinguen por otras cosas: su fe, su sabiduría y la gratitud que deben sentir por Pablo.
  • Pone como argumento todavía más contundente, al mismo Jesús, que “siendo rico, se hizo pobre, para que con su pobreza, nos hagamos ricos”.
  • En el ejercicio del ministerio apostólico, Pablo, integra la preocupación por una situación social concreta. El hecho de que no se ocupe de ella directamente, no es porque esta es una tarea poco adecuada a su misión, sino que es para evitar críticas maliciosas y, que se vuelva a encender una crisis ya superada. Pablo entiende este servicio como un signo material y concreto de comunión espiritual y de fe, entre todas las Iglesias.

***

  • Jesús sigue contraponiendo la ley antigua con su nuevo estilo de vida: esta vez el tema es el amor a los enemigos. La primera consigna, “amarás a tu prójimo”, estaba en el Antiguo Testamento. La segunda, «aborrecerás a tu enemigo», jamás fue precepto de Moisés, sino deducción teológica de los rabinos que “a causa de sus tradiciones habían quebrantado los mandamientos de Dios”.
  • Jesús corrige esta interpretación, exhortando a sus seguidores a amar también a los enemigos, o sea, extiende la obligación de amar más allá de la familia o del pueblo o el gusto.
  • Saludar a los que nos saludan lo hacen todos. Amar a los que nos aman, es fácil, sale de dentro y lo hacen hasta los paganos. Jesús trae una propuesta de un hombre y mujer nuevos capaces de superar las cadenas del egoísmo, la venganza, y que se caracterizarán por algo «extraordinario»: saludar a los que no los saludan, amar a los enemigos, hacer el bien a los que los aborrecen.
  • Jesús pone por delante como modelo nada menos que al Padre celestial que es perfecto. Esta perfección que presenta Jesús, no es estática sino dinámica, es plenitud. Dios es perfecto, es decir pleno en el amor. La perfección consiste en la capacidad de amar de verdad y como Jesús.
  • El es el que mejor ha imitado a Dios Padre. Mostró su preferencia por los pobres, los débiles, los marginados, los enfermos, los pecadores. Amó a tal punto que entregó su vida por todos y murió perdonando a los mismos que lo crucificaban. Desde la cruz de Jesús, el perdón y el amor a los enemigos es la nota característica del discípulo. Esto da a la caridad fraterna su verdadera fisonomía, que es la misericordia, que consiste en la imitación de su amor tierno, fuerte y compasivo.
  • La afirmación que hace Jesús: “El Padre es más grande que Yo” significa que el Padre es el origen y el Hijo la derivación. El Padre es mayor que el Hijo no en poder, eternidad o grandeza, sino porque es principio del Hijo, a quien da la vida.
  • Amar sin esperar nada a cambio. A la hora de amar tenemos que enterrar las calculadoras. La perfección es amar sin medida. Para amar verdaderamente lo primero que tenemos que aceptar de los “otros” es eso, el que sean “otros”, con su carácter, sus particularidades, sus limitaciones, sus opiniones.
  • La perfección, el amor, está en nuestras manos en medio del mundo, en medio de nuestras ocupaciones diarias, en medio de la realidad. Debemos superar la absolutización de lo que nos resulta espontáneo como norma de vida.
  • El amor hacia los enemigos es el vértice donde Jesús ha puesto todo el contenido de su proyecto, cambiando la ley antigua por una nueva norma del amor sin límites, ni restricciones. La sola voluntad no alcanza, es una obra de Dios en nosotros. Por eso, los discípulos, tenemos que construir nuestra vida desde la paradoja de la oración, la compasión, para poder vivir el amor y el perdón, incluso a los enemigos, como la norma central de la vida y la misión.

 

Para discernir

 

  • ¿Cuál es el límite de mi amor?
  • ¿Pongo condiciones para el perdón?
  • ¿Cuál es mi actitud frente a los que se que no me quieren o mis enemigos?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Que pueda amar a todos

 

Para la lectura espiritual

 

«Hace salir el sol sobre los malos y sobre los buenos»

 

Anuncia la bondad de Dios. Siendo tú indigno, te acompaña, se lo debes todo a él, y no te reclama nada. A cambio de las pequeñas cosas que tú haces, te lo recompensa dándote grandes cosas. No llames, pues, a Dios, simplemente justo, porque no es por la relación existente con las cosas que tú haces que se revele su justicia. Si David le nombra justo y recto, su Hijo nos revela que es mucho más que bueno y suave: «Es bueno con los malvados y desagradecidos».

¿Cómo puedes tú quedarte con la simple justicia de Dios al leer el capítulo sobre el salario de los trabajadores? «Amigo, no te hago ninguna injusticia. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?» (Mt 20,13-15). ¿Cómo se puede decir simplemente que Dios es justo leyendo el capítulo del hijo pródigo que malgastó en una vida disoluta la riqueza de su padre, y por la sola compunción que le mostró, su padre corrió hacia él, se le echó al cuello y le dio pleno poder sobre todas sus riquezas? (Lc 15,11ss). No es cualquiera quien nos dice esto sobre Dios y así podríamos dudar: es su propio Hijo; es él mismo quien ha dado de Dios este testimonio. ¿Dónde se encuentra, pues, la justicia de Dios? ¿No es en aquello de «cuando éramos pecadores Cristo murió por nosotros?» (Rm 5,8). Se Dios ya aquí abajo se muestra compasivo, creemos que lo será por toda la eternidad…

 

San Isaac el Sirio (siglo VII) monje en Nínive, cerca de Mosul, en el actual Irak
Discursos ascéticos, 1ª serie, nº60.

 

 

Para rezar

 

ORACION PARA APRENDER A AMAR

 

Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida;
Cuando tenga sed, dame alguien que precise agua;
Cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor.
Cuando sufra, dame alguien que necesita consuelo;
Cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro;
Cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado.
Cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos;
Cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien; Cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos.
Cuando quiera que los otros me comprendan, dame alguien que necesite de mi comprensión;
Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender;
Cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona.

Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos;
Dales, a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día, también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo.

Madre Teresa de Calcuta M.C.

 

Miércoles de la undécima semana

 

Dios ama al que da con alegría

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    9, 6-11

 

Hermanos:

Sepan que el que siembra mezquinamente, tendrá una cosecha muy pobre; en cambio, el que siembra con generosidad, cosechará abundantemente.

Que cada uno dé conforme a lo que ha resuelto en su corazón, no de mala gana o por la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría.

Por otra parte, Dios tiene poder para colmarlos de todos sus dones, a fin de que siempre tengan lo que les hace falta, y aún les sobre para hacer toda clase de buenas obras. Como dice la Escritura: El justo ha prodigado sus bienes: dio a los pobres y su justicia permanece eternamente.

El que da al agricultor la semilla y el pan que lo alimenta, también les dará a ustedes la semilla en abundancia, y hará crecer los frutos de su justicia. Así, serán colmados de riquezas y podrán dar con toda generosidad; y esa generosidad, por intermedio nuestro, se transformará en acciones de gracias a Dios.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 111, 1-2. 3-4. 9 (R.: 1a)

 

R.    Feliz el hombre que teme al Señor.

 

Feliz el hombre que teme al Señor

y se complace en sus mandamientos.

Su descendencia será fuerte en la tierra:

la posteridad de los justos es bendecida. R.

 

En su casa habrá abundancia y riqueza,

su generosidad permanecerá para siempre.

Para los buenos brilla una luz en las tinieblas:

es el Bondadoso, el Compasivo y el Justo. R.

 

El da abundantemente a los pobres:

su generosidad permanecerá para siempre,

y alzará su frente con dignidad. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    6, 1-6. 16-18

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.

Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pablo sigue hablando del tema de la colecta para la comunidad de Jerusalén. El objetivo del Apóstol continúa siendo el de estimular la generosidad de los corintios, pero a pesar del optimismo y confianza que manifestó, ahora deja entrever un cierto miedo de que la colecta no alcance las expectativas deseadas. Ofrece más argumentos para que los cristianos de Corinto sean generosos en su donación.
  • El primer argumento se presenta como una invitación a no temer dar, porque Dios los ha colmado suficientemente para que, a la vez, colmen a los demás. Dios recompensa siempre la generosidad del hombre que da generosamente. Este es un concepto clásico del Antiguo Testamento, y que estimula al hombre a actuar, de manera que se haga capaz de recibir las bendiciones de Dios. Los valores espirituales que nos vienen de Dios, sobrepasan los bienes materiales que el hombre puede alcanzar.
  • La colecta material, organizada por Pablo en beneficio de los pobres de Jerusalén, debe ser expresión de la abundancia espiritual que Dios brinda. El donante es un ministro de la bondad de Dios. Dios nos ha dado sin calcular: el que quiera ser hijo suyo debe imitarlo.
  • El otro argumento está atento a los efectos que produce en los beneficiarios una auténtica comunidad de bienes. San Pablo piensa en una cierta nivelación de las riquezas; desea poder afrontar la situación de carencia que soporta una parte del pueblo de Dios. Pero, sobre todo, busca provocar una actitud básica en el hombre que descubre el evangelio, por un gesto del hermano: la acción de gracias a Dios. Todo agradecimiento entre los hombres, puede llegar a ser alabanza a Dios.

***

  • Mateo nos presenta las diferencias que deben darse entre los discípulos de Jesús y los fariseos, tomando las tres mediaciones que utilizaba la ley judía para obtener la gracia y el perdón de los pecados: la limosna, la oración y el ayuno. Estas mediaciones habían sido convertidas por el legalismo en elementos de vanidad y ostentación.
  • Nadie puede poner en duda que los fariseos hacían buenas obras; los letrados se dedicaban de por vida al estudio de la Ley de Dios; daban limosna, ayunaban más veces de las que estaba mandado; rezaban con frecuencia. Pero muchos de ellos no eran de corazón recto y Jesús los llama por dos veces “hipócritas”. Daban limosna para que todos vieran lo que hacían; rezaban de pie en las sinagogas y en las esquinas para mostrarse ante la gente. Sus obras eran buenas, pero sus intenciones vanas.
  • Jesús enuncia, ante todo, un principio general: “Eviten hacer el bien delante de la gente para que los vean… “. Esta frase es la puerta de entrada que nos permite entender todo lo que sigue. Jesús no está en contra de las obras de piedad; al contrario, estimula a sus discípulos para que las practiquen. Pero no está de acuerdo, con el modo como las llevan a cabo los fariseos: “delante de la gente, para llamar la atención”, para tener buen reconocimiento ante los demás.
  • Jesús aplica este principio, a la limosna, la oración y el ayuno, con un esquema fijo para las tres situaciones. En los tres ejemplos contrapone la postura del hipócrita, que busca el aplauso y la aprobación humana que funcionan ya en el presente como retribución, impidiendo toda otra retribución; y la del discípulo que debe procurar pasar desapercibido y obtener su recompensa sólo de Dios.
  • Limosna, oración y ayuno sólo pueden ser eficaces si son capaces de sacar al ser humano del propio egoísmo, de los propios intereses, de la búsqueda de ventajas y privilegios personales. Hipócrita es el que finge, realizando una acción que no corresponde a su actitud interior. La limosna realizada para conseguir buena fama entre los hombres alcanza un premio humano, que es la fama misma.
  • La limosna debe quedar «en lo escondido», en la esfera del Padre. Como corresponde a «los limpios de corazón», Jesús excluye todo interés mezquino en la ayuda al prójimo. Su auténtica recompensa será la experiencia de Dios en la propia vida.
  • La oración en público se hacía en determinados momentos del día; el judío piadoso se detenía en el lugar donde se encontraba y recitaba de pie las oraciones. La oración de los «hipócritas» pretendía exhibir ante los hombres su piedad personal, igual que la limosna pública. Este tipo de oración es inútil, porque no busca el encuentro con Dios. La verdadera oración se realiza en lo más profundo del hombre, donde no llega la mirada de los demás, sólo la del Padre que está en lo escondido. El exceso de palabras en la oración indica falta de fe, porque el Padre sabe lo que necesita el que ora. La oración, debe disponer al hombre para recibir los dones que Dios quiere concederle.
  • En el ayuno, Jesús se opone al que se realiza hipócritamente descuidando el aspecto para mostrar que se está ayunando y ser admirados por los hombres. En el Antiguo Testamento el ayuno aparece relacionado con el luto o con el arrepentimiento. La desfiguración del rostro formaba parte del ritual del duelo y del luto. Para desfigurarse, la persona colocaba sobre sí, el “saco y las cenizas”. El ayuno tiene que hacerse en secreto, quiere expresar ante el Padre una actitud de corazón. Al ser privación del alimento que es fuente de vida es signo de solidaridad con el dolor de la muerte y expresa su tristeza.
  • Los discípulos de Jesús tienen que formar una comunidad de hermanos que renuncian al prestigio, al poder, al dinero, porque priman otros valores. Las obras de piedad que no corresponden a actitudes interiores, no tienen ningún valor para quien hace de su vida un teatro de apariencias.
  • La enseñanza de Jesús no tiene vueltas: la justicia y la caridad son un deber y hay que realizarlo con honestidad y verdad; la limosna es un deber, es el ejercicio de la solidaridad con las necesidades de los demás y hay que hacerla sencillamente, participando de lo nuestro a los más necesitados.
  • Esta es la plenitud de la ley: hacer todo el bien posible con el corazón y la mente en Dios, buscando la felicidad de los hermanos de forma tan sencilla que nadie se dé cuenta ni le dé importancia. Cuando nuestras obras de piedad se tiñen de sencillez, de compasión y alegría por hacer el bien y por contribuir al bien vivir de los demás, estamos obrando en calidad de hijos del Padre en cuyo hogar vivimos.

 

Para discernir

 

  • ¿Cómo es mi religiosidad?
  • ¿Mis gestos religiosos son expresión de la profundidad de mi fe?
  • ¿En qué gestos expreso con mayor coherencia mi vínculo de fe?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Confío en tu mirada Padre

 

Para la lectura espiritual

 

«Os aseguro que ya han recibido su paga»

 

… «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres.» ¿Por qué? Para no «ser vistos delante de ellos». Si ellos os ven ¿qué será de vosotros? «No tendréis la recompensa de vuestro Padre celestial.» Hermanos, aquí el Señor no juzga, sino solamente expone. Da luz sobre la astucia de nuestros pensamientos; pone al desnudo las disposiciones secretas de las almas. A los que meditan injustamente sobre la justicia, les indica la medida de una justa retribución. La justicia que se coloca ante la vista de los hombres no puede esperar el salario divino del Padre. Ha querido ser vista, ha sido vista; ha querido complacer a los hombres y ha complacido. Tiene el salario que ha querido; no tendrá la recompensa que no ha querido tener…

«Cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas.» «Tocar la trompeta» es la palabra justa, porque una limosna de esta clase es un acto más guerrero que pacífico. Pasa toda entera a través del sonido, nada tiene que ver con la misericordia. Viene del país de la desunión, no ha sido alimentada por la bondad. Es un tráfico para la exhibición, no un comercio casto… «Tú, en cambio, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga.» Habéis oído: la limosna hecha en una asamblea, sobre las plazas públicas, en los cruces de los caminos, no es un gasto hecho para el alivio de los pobres, sino que se hace ante la vista de los hombres para ser estimado por ellos… Huyamos de la hipocresía, hermanos, huyámosla… No alivia al pobre; el gemido del indigente le es un pretexto para buscar con más ahínco una gloria espectacular. Hincha su alabanza con el sufrimiento del pobre…

 

San Pedro Crisólogo (hacia 406-450, obispo de Rabean, doctor de la Iglesia

Sermón9; CCL 24,64; PL 53, 211

 

Para rezar

 

SALMO JOVEN DE INTERIORIZACIÓN

 

Señor, tú me llegas hasta el fondo y me conoces por dentro.

Lo se: me conoces cuando no paro o cuando no se que hacer,

mis ilusiones y mis deseos los entiendes como si fueran tuyos,

en mi camino has puesto tu huella,

en mi descanso te has sentado a mi lado,

todos mis proyectos los conoces palmo a palmo.

Tu oyes mi corazón aún cuando está en silencio,

cuando no tiene palabras para hablarte.

 

Cuando escalo mi vida y me supero, allí estás tú,

cuando me canso del camino y me siento muy poca cosa,

perdido en mi dolor, te encuentro a tí.

Cuando surco los mares de mis sueños

y me pierdo en la arena pegadiza de mis playas

allí está tu mano, y tus ojos y t u boca…

allí como amigo fiel, de nuevo estás tú.

 

Guíame por el camino nuevo que has abierto a los hombres.

Quiero hacer de él un proyecto para mi vida,

y desde lo hondo de mi ser vivir para tí.

 

Emilio Mazariegos

 

Jueves de la undécima semana

 

Cuando oren digan así

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    11, 1-11

 

Hermanos:

¡Ojalá quisieran tolerar un poco de locura de mi parte! De hecho, ya me toleran. Yo estoy celoso de ustedes con el celo de Dios, porque los he unido al único Esposo, Cristo, para presentarlos a él como una virgen pura. Pero temo que, así como la serpiente, con su astucia, sedujo a Eva, también ustedes se dejen corromper interiormente, apartándose de la sinceridad debida a Cristo.

Si alguien viniera a predicarles otro Jesucristo, diferente del que nosotros hemos predicado, o si recibieran un Espíritu distinto del que han recibido, u otro Evangelio diverso del que han aceptado, ¡ciertamente lo tolerarían! Yo pienso, sin embargo, que no soy inferior a esos que se consideran «apóstoles por excelencia.» Porque, aunque no soy más que un profano en cuanto a la elocuencia, no lo soy en cuanto al conocimiento; y esto lo he demostrado en todo y delante de todos.

¿Acaso procedí mal al anunciarles gratuitamente la Buena Noticia de Dios, humillándome a mí mismo para elevarlos a ustedes? Yo he despojado a otras Iglesias, aceptando su ayuda, para poder servirlos a ustedes. Y cuando estaba entre ustedes, aunque me encontré necesitado, no fui gravoso para nadie, porque los hermanos que habían venido de Macedonia me proveyeron de lo que necesitaba. Siempre evité serles una carga, y así lo haré siempre.

Les aseguro por la verdad de Cristo que reside en mí, que yo no quiero perder este motivo de orgullo en la región de Acaya. ¿Será acaso porque no los amo? Dios lo sabe.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 110, 1-2. 3-4. 7-8 (R.: 7a)

 

R.    Las obras de tus manos, Señor, son verdad y justicia.

 

Doy gracias al Señor de todo corazón,

en la reunión y en la asamblea de los justos.

Grandes son las obras del Señor:

los que las aman desean comprenderlas. R.

 

Su obra es esplendor y majestad,

su justicia permanece para siempre.

El hizo portentos memorables,

el Señor es bondadoso y compasivo. R.

 

Las obras de sus manos son verdad y justicia;

todos sus preceptos son indefectibles:

están afianzados para siempre

y establecidos con lealtad y rectitud. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    6, 7-15

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.

Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal.

Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • A partir de este capítulo nos encontramos con una segunda carta a los Corintios de tono enérgico. Unos predicadores judaizantes están sembrando cizaña en Corinto y acusan a Pablo de tener una doctrina demasiado abierta y poco respetuosa de la tradición judía, pero lo peor es que la comunidad, que a Pablo le había costado tanto fundar, escucha a esos que él llama irónicamente «súper apóstoles».
  • La oposición que Pablo tiene que combatir, va más allá las acusaciones hechas a su persona, y toca la realidad misma de su ministerio. Se lo acusa de ser un hombre débil y sin carácter, que sólo se mostraba fuerte y enérgico por escrito y de lejos. Pablo se enoja y amenaza con ser duro y severo cuando esté presente. Pero, lo que más le duele a Pablo, es ver que es despreciada su predicación y que se pone en discusión su autoridad de apóstol.
  • Por eso dejará bien en claro que la fuerza de su predicación, no radica en la belleza de las palabras, sino en el conocimiento y la fuerza de Dios, que es lo único que puede acreditar al verdadero apóstol. En segundo lugar dirá que por mucho que otros se llamen apóstoles, no hay otra realidad que la que él les ha predicado. Y en tercer lugar, Pablo dejará asentado que no desprecia ninguna expresión cultural, pero tampoco toma ninguna como absoluta.

***

  • Jesús acaba de condenar el modelo de oración que se hace por ostentación. Su deseo, es que sus discípulos pasen a un modelo de oración distinto, al que vienen acostumbrados. Aconseja a sus seguidores que su oración, no sea con muchas palabras, porque Dios ya conoce lo que le vamos a decir.
  • Jesús nos deja un modelo de oración: el Padrenuestro. Esta oración es como el resumen de la espiritualidad del Antiguo y del Nuevo Testamento sobria y equilibrada. Mateo pone el Padrenuestro en contraste con la oración de los paganos que se caracterizaba por la acumulación de largas y tediosas fórmulas donde se amontonaban los calificativos de Dios. Mateo destaca, en cambio, de una manera positiva, el Padrenuestro como una oración breve.
  • Primero, nos lleva a pensar en Dios, que es nuestro Padre: su nombre, su reino, su voluntad. Nos invita a mostrar nuestro deseo de sintonizar con Dios. Luego pasa a nuestras necesidades: el pan de cada día, el perdón de nuestras faltas, la fuerza para no caer en tentación y vencer el mal. El Padrenuestro a pesar de ser tan breve; es una síntesis de todo lo que Jesús vivió y sintió respecto de Dios, del mundo y de su pueblo.
  • El Padre nuestro se divide en dos partes. La primera tiene como centro al Padre y la segunda a la comunidad.
  • En la primera parte, la comunidad pide por la extensión del reino a la humanidad entera. Al comenzar diciendo «Padre nuestro», Jesús marca un estilo de petición. Existe una relación comunitaria de los discípulos con Dios, ya no es solamente individual. Son los hijos, o los miembros del reino, los que se dirigen a Dios como Padre porque Él es el único que merece ese nombre.
  • La expresión, «que estás en los cielos», no aleja al Padre de sus hijos, sino que indica la trascendencia y la invisibilidad de Dios.
  • La comunidad pide que la humanidad reconozca a Dios como Padre. Antes que pensar en sí misma, la comunidad se preocupa por la humanidad que la rodea.
  • La comunidad tiene experiencia del reinado de Dios, por eso pide que se extienda a todo hombre. Pide, porque sabe que es ella la que, con su modo de vida, hace presente en el mundo el mensaje de salvación. Pide fidelidad al mensaje de las bienaventuranzas, y a la práctica de esta novedad de vida.
  • La comunidad pide que se cumpla el designio de Dios, designio histórico de Dios sobre la humanidad: llevar a su plenitud la ley y realizar la obra redentora.
  • La decisión de la salvación está tomada por Dios, pero tiene que realizarse en la tierra. Le pedimos a Dios que lo que Él ya ha decidido en el cielo, se realice en la tierra. La comunidad vuelve a pedir por el mundo; su primera preocupación es la misión que Jesús le confía.
  • En la segunda parte la comunidad reza por sí misma. La palabra «pan», es equivalente a alimento. «El pan del mañana» hace referencia al banquete mesiánico final. Jesús describió su presencia con los discípulos como un banquete de bodas, en contrapartida a la tristeza del ayuno practicado por los discípulos de Juan y los fariseos. Se pide que el gozo de ese momento, lo pueda experimentar esta comunidad presente.
  • En la petición del perdón de las ofensas aparece una exigencia para la comunidad. El perdón del Padre está condicionado al perdón mutuo, expresión del amor. Quien se cierra al amor de los otros se cierra al amor de Dios, que se manifiesta en el perdón. La división en la comunidad impide la presencia en ella del amor del Padre. Se pide, pues, la manifestación continúa de ese amor que se traduce en el perdón mutuo. En los deudores quedan incluidos los enemigos y perseguidores.
  • «No nos dejes caer en la tentación», remite a las tentaciones de Jesús en el desierto, no se trata de una tentación única y determinada. El sentido de «tentación» se refiere a las mismas que experimentó Jesús. Aquéllas pretendían desviar su mesianismo. La comunidad puede experimentar en su misión, que continúa la de Jesús, las mismas tentaciones que éste: usar sus dones para propio beneficio sin atender al plan de Dios; caer en la irresponsabilidad, pero, sobre todo, caer en la tentación de la gloria y el poder.
  • En la petición final del Padrenuestro, rogamos que el Padre no permita que la comunidad ceda a las seducciones del Malo que es la personificación del poder del mundo.
  • Insiste Jesús en la necesidad del perdón. La unión en la comunidad asegura la experiencia del amor del Padre y es condición para su existencia. No es que Dios se niegue a perdonar; es el hombre que no perdona, quien se hace incapaz de recibir el amor.
  • Esta oración nos debe ir afirmando en nuestra condición de hijos para con Dios, y también en nuestra condición de hermanos de los demás, dispuestos a perdonar cuando haga falta, porque todos somos hijos del mismo Padre.
  • El Padre Nuestro no es la oración institucionalizada. A Dios nadie lo puede encerrar en palabras. Dios lo desborda todo. Lo que quiere Jesús con el “Padre Nuestro” es que confrontemos nuestra vida personal y comunitaria con su proyecto original: que con nuestro proceder, hagamos que el Reino de Dios se desarrolle y crezca.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué rezo cuando rezo el Padre nuestro?
  • ¿Qué experimento ante cada una de las peticiones?
  • ¿Qué relación hay entre la oración del Señor y mi proyecto de vida en la fe?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Padre, venga tu Reino

 

Para la lectura espiritual

 

…”La primera parte del Padre nuestro va, de una manera atrevida, del tú al Dios que se ha revelado como amor. Se trata de una oración de agradecimiento llena de júbilo por el hecho de que podamos llamar, amar y alabar de manera confiada al Santísimo como Nuestro Padre y como nuestro tú. Expresa el compromiso de verificar nuestras aspiraciones y nuestras acciones, a fin de ver si y hasta qué punto se toman en serio y honran el nombre del Padre y nuestra vocación de hijos a hijas suyos. Y, no por último, nos pone sobre todo frente a nuestra misión de promover, para honor del único Dios y Padre, la paz y la solidaridad salvífica entre todos los hombres [...].

Recitar el Padre nuestro significa preguntarse por la seriedad con la que tomamos, intentamos comprender y confesamos con actos concretos el plan salvífico de Dios. Un rasgo fundamental e imprescindible del compromiso que hemos asumido en virtud del Espíritu Santo y con la mirada puesta en el Hijo predilecto es el de amar a Dios en todo y por encima de todo y cumplir su voluntad santa y amorosa.

La segunda parte del Padre nuestro habla del amor al prójimo en unión con Jesús. Se trata del «Nosotros», de vivir de manera radical la solidaridad salvífica de Jesús con todos los hombres y en todos los campos de la vida. La conciencia adquirida de que la recitación del Padre nuestro nos introduce, de manera semejante al bautismo de Jesús en el Jordán, en la vida trinitaria de Dios, así como nuestra opción fundamental en favor de la solidaridad salvífica en todos los campos, nos ayudarán, sin la menor duda, a conferir un perfil cada vez más claro y convincente a nuestro programa de vida”…

 

B. Häring, II Padre nuestro. Alabanza, oración programa de vida, Brescia 1995.

 

Para rezar

 

Este es tu reino entre nosotros, Señor,

vivir en tu amor ser tus hijos

y contemplar tu rostro,

tal como lo manifestó tu hijo amado, Jesús.

 

Ahora sabemos que la santidad a la que nos llamas

está amasada de vida diaria, de trabajo,

de alegrías y penas,

de un caminar constante hacia un mundo nuevo

que renace a su liberación y a la paz definitiva.

 

Porque esta santidad no nos saca del mundo

sino que nos hace vivir en plenitud

dando sentido a nuestra vida

para volcarnos a un gran proyecto:

una nueva humanidad.

 

 

Viernes de la undécima semana

 

Donde está tu tesoro está tu corazón

   

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    11, 18. 21b-30

 

Hermanos:

Ya que tantos otros se glorían según la carne, yo también voy a gloriarme. Pero de lo mismo que otros se jactan -y ahora hablo como un necio – también yo me puedo jactar.

¿Ellos son hebreos? Yo también lo soy. ¿Son israelitas? Yo también. ¿Son descendientes de Abraham? Yo también. ¿Son ministros de Cristo? Vuelvo a hablar como un necio: yo lo soy más que ellos.

Mucho más por los trabajos, mucho más por las veces que estuve prisionero, muchísimo más por los golpes que recibí. Con frecuencia estuve al borde de la muerte, cinco veces fui azotado por los judíos con los treinta y nueve golpes, tres veces fui flagelado, una vez fui apedreado, tres veces naufragué, y pasé un día y una noche en medio del mar.

En mis innumerables viajes, pasé peligros en los ríos, peligros de asaltantes, peligros de parte de mis compatriotas, peligros de parte de los extranjeros, peligros en la ciudad, peligros en lugares despoblados, peligros en el mar, peligros de parte de los falsos hermanos, cansancio y hastío, muchas noches en vela, hambre y sed, frecuentes ayunos, frío y desnudez.

Y dejando de lado otras cosas, está mi preocupación cotidiana: el cuidado de todas las Iglesias. ¿Quién es débil, sin que yo me sienta débil? ¿Quién está a punto de caer, sin que yo me sienta como sobre ascuas?

Si hay que gloriarse de algo, yo me gloriaré de mi debilidad.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7 (R.: cf. 18b)

 

R.    El Señor libra a los justos de todas sus angustias.

 

Bendeciré al Señor en todo tiempo,

su alabanza estará siempre en mis labios.

Mi alma se gloría en el Señor:

que lo oigan los humildes y se alegren. R.

 

Glorifiquen conmigo al Señor,

alabemos su Nombre todos juntos.

Busqué al Señor: él me respondió

y me libró de todos mis temores. R.

 

Miren hacia él y quedarán resplandecientes,

y sus rostros no se avergonzarán.

Este pobre hombre invocó al Señor:

él lo escuchó y los salvó de sus angustias. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    6, 19-23

 

Jesús dijo a sus discípulos:

No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los

consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban. Acumulen, en cambio, tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que los consuma, ni ladrones que perforen y roben. Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón.

La lámpara del cuerpo es el ojo. Si el ojo está sano, todo el cuerpo

estará iluminado. Pero si el ojo está enfermo, todo el cuerpo estará en tinieblas. Si la luz que hay en ti se oscurece, ¡cuánta oscuridad habrá!

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Los que perturbaban la paz de la comunidad de Corinto ponían en duda la autoridad apostólica de Pablo. Contra los ataques de sus contrincantes, Pablo no tiene más remedio que defenderse, para que no quede desprestigiado el evangelio que ha predicado.
  • Pablo se ve obligado, aunque no le agrade hacerlo, a realizar una apología de su vida que levantará el velo acerca de sus hazañas misioneras. Como lo han denigrado comparándolo a los que, según dicen, son mejores que él, Pablo expondrá todo lo que ha hecho por Dios. Presenta su «carta de presentación», con los títulos de los que parecen gloriarse sus oponentes: él es también, y más que ellos, hebreo, descendiente de Abrahán, su educación se hizo junto a los mejores fariseos israelitas de Jerusalén, servidor fiel de Cristo. No puede ponerse en duda que pertenece a la más auténtica «tradición».
  • Es un innovador por estar orientado hacia los paganos, o gentiles; pero no es por abandono de l su fe de judío sino por una fidelidad más profunda hacia Cristo que le confió esa misión. Sobre todo presenta la lista de cárceles, fatigas, azotes, naufragios, peligros de todo tipo, palizas que ha soportado durante su vida por amor a Cristo y a su ministerio. Todo eso sí que hace creíble su predicación.
  • Pablo los enfrenta tratándolos de «falsos apóstoles», «engañosos» y «servidores de Satanás». Para poner en duda la autoridad del Apóstol se apoyaban sencillamente en el hecho de que Pablo no hacía valer su derecho, propio de todo apóstol, de ser mantenido por la comunidad.
  • Pablo trabajaba para ganarse el propio sustento. Esta era una de sus características desde el comienzo de sus viajes misioneros. Pablo entiende la obra de evangelización como un compromiso de toda la Iglesia. Su entrega personal y sus muchos sacrificios no le llevan a olvidar el esfuerzo generoso de muchos que le han ayudado en su tarea misionera.
  • Pablo se ha identificado de tal manera con Cristo Jesús, que revive en su propia historia la Pascua de Jesús y muere un poco cada día, para resucitar y recibir vida de él.

*** 

  • En el sermón de la montaña, Mateo recoge diversas enseñanzas de Jesús. Hoy nos trae unas breves frases sobre los tesoros y sobre el ojo como lámpara del cuerpo. «No amontonen tesoros en la tierra…». Jesús los contrapone a los «tesoros en el cielo» que son valores verdaderos, duraderos. Jesús reconoce la tendencia del hombre a acumular. Pero nos dice dónde debemos invertir nuestro dinero, nos aconseja colocar nuestro capital en el banco de Dios, donde no hay ladrones y donde el dinero produce el máximo posible. Invita positivamente a acumular tesoros en el cielo, invirtiendo a través de la limosna y ayudando a los necesitados.
  • Jesús precisa que la riqueza «en el cielo» es Dios mismo y que la pobreza propia del reino consiste en la renuncia efectiva a todo otro tipo de riqueza. El que acumula dinero está necesariamente apegado a él, por eso acumulación de dinero y reino de Dios no son compatibles.
  • La escala de valores que posee un hombre y las seguridades que busca orientan su vida, lo definen y marcan su personalidad. Lo que es invertido en Dios, tiene un valor duradero, por eso esta enseñanza es completada con la de la lámpara y el ojo.
  • «La lámpara del cuerpo es el ojo». Nuestra mirada es la que da color a todo. Si está enferma todo lo que vemos estará enfermo. Si no tenemos luz en los ojos, todo estará a oscuras. Para los judíos, el ojo sano equivale a la generosidad y el ojo enfermo a la tacañería. La «lámpara», lo «luminoso», indica el valor positivo que la generosidad comunica al hombre.
  • Lo opuesto a acumular riquezas es compartir lo que se tiene, obra de la generosidad. El apego al dinero hace del hombre un miserable; es precisamente el despego que se traduce en el don, el que da valor a la persona. Jesús pone el valor de la persona en el desprendimiento, que manifiesta el amor, su falta de valor en el egoísmo, que se cierra al amor.
  • La “codicia y la avaricia” son causa de enfermedad para el ser humano porque desnaturalizan el sentido de las cosas materiales considerándolas, no como medio son como fin. La generosidad es condición para la ayuda a los demás y para el cumplimiento de la pobreza a la que Jesús llama.
  • Después del llamado a despojarnos de los falsos tesoros, fuente de preocupaciones y poner toda nuestra confianza en Dios, esta exhortación a la generosidad es un llamado para que todos los cristianos nos entreguemos a Dios sirviendo a los demás sin límites ni condiciones.
  • Nuestra sociedad contradictoria está produciendo constantemente nuevos pobres, marginados, desengañados, y también, en no pocas ocasiones, abandonados y desesperados. Sin embargo otra parte del mundo está lleno de bienes, ocupado obsesivamente en la producción y disfrute de los mismos. No debemos olvidar que muchos bienes que se presentan como fascinantes no son el supremo bien y que cuando se los adora, traen como consecuencia ambiciones, angustias, sometimiento, rivalidades, injusticias, desesperaciones. Con tanta abundancia de bienes, no está sosegada ni aquietada nuestra sociedad porque: “Nos hiciste, Señor, para ti, e inquieto está nuestro corazón hasta que descanse en Ti”.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué tesoros apreciamos y acumulamos?
  • ¿Qué uso hacemos de los bienes de este mundo?
  • ¿Dónde está nuestro corazón, nuestra preocupación?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Dónde está mi tesoro, está también mi corazón

 

Para la lectura espiritual

 

…”La vida del discípulo se acredita en el hecho de que nada se interponga entre Cristo y él, ni la ley, ni la piedad personal, ni el mundo. El seguidor no mira más que a Cristo. No ve a Cristo y al mundo. No entra en este género de reflexiones, sino que sigue sólo a Cristo en todo. Su ojo es sencillo. Descansa completamente en la luz que le viene de Cristo; en él no hay ni tinieblas ni equívocos. Igual que el ojo debe ser simple, claro y puro, para que el cuerpo permanezca en la luz, igual que el pie y la mano sólo reciben la luz del ojo, igual que el pie vacila y la mano se equivoca cuando el ojo está enfermo, igual que el cuerpo entero se sumerge en las tinieblas cuando el ojo se apaga, lo mismo le ocurre al discípulo, que sólo se encuentra en la luz cuando mira simplemente a Cristo, y no a esto o aquello; es preciso, pues, que el corazón del discípulo sólo se dirija a Cristo. Si el ojo ve algo distinto de lo real, se engaña todo el cuerpo. Si el corazón se apega a las apariencias del mundo, a la criatura más que al Creador, el discípulo está perdido. Son los bienes de este mundo los que quieren apartar de Jesús al corazón del discípulo”…

 

(Dietrich Bonhoeffer, El precio de la gracia. El seguimiento, Sígueme, Salamanca 1999, pp. 111-112).

 

Para rezar

 

Yo había pedido

 

Yo había pedido a Dios la fuerza para alcanzar el éxito,

pero él me hizo débil a fin de que aprenda humildemente a obedecer.

Yo había pedido la salud para hacer grandes cosas,

pero él me dio la enfermedad para que pueda hacer cosas mejores.

Yo había pedido el poder para poder ser apreciado por los hombres,

pero me dio la debilidad para que experimentar la necesidad de Dios.

Yo había pedido la riqueza para ser feliz,

pero me ha dado la pobreza para que pueda ser prudente.

Yo había pedido un compañero para no vivir solo,

pero me dio un corazón para que pueda amar a todos mis hermanos.

Yo había pedido cosas que pudieran alegrar mi vida,

pero he recibido la vida para que pueda gozar de todas las cosas.

Yo no he obtenido nada de lo que había pedido,

pero he recibido todo cuanto había esperado.

Casi a pesar de mi mismo,

mis plegarias informuladas

han sido escuchadas.

Yo soy, entre los hombres, el más ricamente colmado.

 

Sábado de la undécima semana

 

Busquen el reino de Dios

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    12, 1-10

 

Hermanos:

¿Hay que seguir gloriándose? Aunque no esté bien, pasaré a las visiones y revelaciones del Señor. Conozco a un discípulo de Cristo que hace catorce años -no sé si con el cuerpo o fuera de él, ¡Dios lo sabe!- fue arrebatado al tercer cielo. Y sé que este hombre -no sé si con el cuerpo o fuera de él, ¡Dios lo sabe!- fue arrebatado al paraíso, y oyó palabras inefables que el hombre es incapaz de repetir.

De ese hombre podría jactarme, pero en cuanto a mí, sólo me glorío de mis debilidades. Si quisiera gloriarme, no sería un necio, porque diría la verdad; pero me abstengo de hacerlo, para que nadie se forme de mí una idea superior a lo que ve o me oye decir.

Y para que la grandeza de las revelaciones no me envanezca, tengo una espina clavada en mi carne, un ángel de Satanás que me hiere. Tres veces pedí al Señor que me librara, pero él me respondió: «Te basta mi gracia, porque mi poder triunfa en la debilidad.» Más bien, me gloriaré de todo corazón en mi debilidad, para que resida en mí el poder de Cristo. Por eso, me complazco en mis debilidades, en los oprobios, en las privaciones, en las persecuciones y en las angustias soportadas por amor de Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 33, 8-9. 10-11. 12-13 (R.: 9a)

 

R.    ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!

 

El Ángel del Señor acampa

en torno de sus fieles, y los libra.

¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!

¡Felices los que en él se refugian! R.

 

Teman al Señor, todos sus santos,

porque nada faltará a los que lo temen.

Los ricos se empobrecen y sufren hambre,

pero los que buscan al Señor no carecen de nada. R.

 

Vengan, hijos, escuchen:

voy a enseñarles el temor del Señor.

¿Quién es el hombre que ama la vida

y desea gozar de días felices? R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    6, 24-34

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero.

Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido? Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos? ¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida?

¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer. Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos.

Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe!

o se inquieten entonces, diciendo: «¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?» Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan. Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura. No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pablo describe su ministerio apostólico. Su debilidad está a la vista y es la que da paso a la iniciativa de Cristo que lo colma con su fuerza y su poder. Pablo podría gloriarse de visiones, de gracias, de carismas, de fenómenos místicos, pero no quiere que la prueba de su mandato apostólico se encuentre en los fenómenos carismáticos que acompañan a veces al ministerio apostólico.
  • Nos habla de una gracia absolutamente trascendente y gratuita que lo marcó profundamente, pero que, al mismo tiempo, no quitó nada de su realidad personal con frecuencia expuesta al dolor. El tiene conciencia de que su debilidad personal pone de relieve todavía más la acción de Dios en su persona y en su ministerio. Por eso puede presumir, sólo de su flaqueza Concretamente, Pablo habla de un “aguijón” en su carne, al que identifica en seguida con un «ángel de Satanás» que lo golpea. Si bien no sabemos a qué se refiere el Apóstol, lo que sí podemos decir es que este «aguijón» implicaba para Pablo un serio obstáculo para su obra misionera.
  • Esta situación espiritual tiene su punto de referencia específicamente en la persona de Cristo. Por la manifestación de Cristo como punto central y culminante de la historia a pesar de ser “pobre de Dios” a “servidor de Jesucristo”.

***

  • Jesús nos presenta otro rasgo del estilo de vida de sus discípulos: la confianza en Dios, en oposición a la excesiva preocupación por el dinero. Jesús ni demoniza el dinero ni afirma que éste o los bienes materiales no sean necesarios para vivir, sino que los coloca en el lugar que deben ocupar en la vida del ser humano. Desde un refrán de la época: «no se puede servir a dos amos», Jesús establece la antítesis entre Dios y Mammón, entre Dios y el dinero como ídolo y como razón de ser. Es imposible encontrarse bien y a gusto con los dos.
  • Los discípulos no pueden tener una fidelidad dividida. Estas palabras de Jesús expresan el carácter radical de su enseñanza con relación al dinero y a las propiedades. Las posesiones materiales son un dios falso que exige una lealtad exclusiva que piden ocupar el primer lugar. La vida vale más que el alimento, el cuerpo más que el vestido. Lo espiritual vale más que lo material y el ser más que el aparecer.
  • Jesús les enseña a los suyos la actitud de confianza en Dios, con la comparación de los pájaros y de las flores. Hay que trabajar para vivir, pero no vivir para acumular y acumular. Los pájaros se esfuerzan por comer, pero no se dedican a acumular. Comen cada día y eso les basta. Su mañana, como el nuestro, depende de Dios, por eso de nada vale agobiarse por el futuro con las preocupaciones de la comida, la bebida o el vestido, si “nadie puede añadir ni siquiera una hora a su vida”. Lo que él quiere, es que no vivan agobiados sino que sepan mirar las cosas en su justa jerarquía. El Reino de Dios y su justicia es lo principal, y «todo lo demás se dará por añadidura».
  • Estamos llamados a construir una nueva sociedad y si nos esforzamos en buscar ante todo el “Reino de Dios”, la comida y el vestido se nos dará por añadidura. Es una invitación a relativizar el valor absoluto de los bienes terrenos en comparación con el valor supremo de Dios y su reinado lo que nos llevará solidarizarnos con los más necesitados desde una actitud de generosidad.
  • El que pone su vida al servicio del reino verá tarde o temprano, el fruto de la justicia, solidaridad y amor por las que ha trabajado. El alimento y el vestido no faltarán nunca en una sociedad regida por estos valores. Cuando la comunidad trabaja así, no tiene que preocuparse por su vida material; ya que de ésta se ha ocupado el Padre desde la creación.
  • Hay que vivir en el presente, sin agobios por el mañana. El mañana se preocupará de sí mismo. Al discípulo le basta con enfrentarse con la dificultad día por día, y experimentar en ella la eficacia de su amor.

 

Para discernir

 

  • ¿Dónde experimento que tengo los apoyos más fuertes de mi vida?
  • ¿En qué lugar tengo puesto mi corazón?
  • ¿Qué es lo que mueve mis deseos y búsquedas?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

No se preocupen tanto por su vida

 

Para la lectura espiritual

 

 …”El Señor dijo a sus discípulos: «Os doy mi paz» (Jn 14,27). Es necesario pedir a Dios esta paz de Cristo, y el Señor la dará al que se la pida. Cuando la recibimos hemos de velar santamente por ella y hacerla crecer.

Aquel que en sus aflicciones no se abandona a la voluntad de Dios, no puede conocer la misericordia de Dios. Si te sobreviene una desgracia, no te dejes abatir, sino acuérdate de que el Señor te mira con bondad. No aceptes este pensamiento: « ¿El Señor me mirará con amor siendo así que le he ofendido?», porque el Señor es bueno por naturaleza. Vuélvete con fe a Dios y di como el hijo pródigo del Evangelio: «No soy digno de ser llamado hijo tuyo» (Lc 15,21). Entonces verás cuán querido eres del Padre, y tu alma conocerá un gozo indescriptible”…

San Silvano (1866-1938),

 

Para rezar

 

Abandonarme…en ti…

 

Abandonarme en ti…..

dejar que las cosas sigan su rumbo incierto…

Abandonarme en ti…..

creer que todo está solucionado con tan sólo pensar en Ti

Abandonarme en ti…..

sentir tu presencia y olvidarme de las angustias

Abandonarme en ti…..

quisiera hacerlo pero mi condición humana y pecadora me lo impiden………..

Perdóname Señor por no abandonarme en ti…..

es que hay tantas cosas en mi mente y en mi corazón, tantos problemas que tengo que solucionar…..

Abandonarme en ti……

hoy me abandono en ti, me olvido de mi misma para sólo estar en tu presencia, para sentir tu abrazo y tu sosiego.

Abandonarme en ti…

toda mi vida es tuya y todo lo que hay en ella, hazlo mejor y ayúdame a entender que todo lo que tengo que hacer es…

ABANDONARME EN TI…

 

Beatriz Esparza

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA X – CICLO C

TIEMPO DTE EL AÑO

CICLO C

 

Lunes después de Pentecostés

María Madre de la Iglesia

 

 

Lunes X (de la feria)

 

 

Martes X

San Bernabé, apóstol (M.O)

 

 

Miércoles X

 

Jueves X

 

Viernes X

 

Sábado X

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO

CICLO C

 

Lunes después de Pentecostés

María Madre de la Iglesia

 

Aquí tienes a tu hijo. Aquí tienes a tu madre

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    1, 12-14

 

Después que Jesús subió al cielo, los Apóstoles regresaron entonces del monte de los Olivos a Jerusalén: la distancia entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en día sábado. Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala donde solían reunirse. Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago. Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Jdt 13, 18bcde. 19 (R.: 15, 9d)

 

R.    ¡Tú eres el insigne honor de nuestra raza!

 

Que el Dios Altísimo te bendiga, hija mía,

más que a todas las mujeres de la tierra;

y bendito sea el Señor Dios,

creador del cielo y de la tierra. R.

 

Nunca olvidarán los hombres

la confianza que has demostrado

y siempre recordarán el poder de Dios. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    19, 25-27

 

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena.

Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo.»

Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre.»

Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • María es, el primer y principal miembro de la Iglesia, nuestra hermana en la fe, y al mismo tiempo, nuestra Madre. Siendo Madre de Cristo, es Madre de su cuerpo que es la Iglesia. Siendo madre del que es la cabeza, lo es también de sus miembros los cuales estamos incorporados a Él por la gracia: «Como la maternidad divina es el fundamento de la especial relación de María con Cristo y de su presencia en el plan de salvación obrado por Jesucristo, así también constituye el fundamento principal de las relaciones de María con la Iglesia, por ser la Madre de Aquél que estuvo desde el primer instante de la encarnación en su seno virginal y unió así como Cabeza a su Cuerpo místico, que es la Iglesia. María, pues, por ser la Madre de Cristo, es también Madre de todos los fieles y los pastores, es decir, la Iglesia». (San Pablo VI, CVII)
  • El Concilio Vaticano II, nos dice que María es Madre no sólo de la Cabeza, sino también de los miembros del Cuerpo místico de Cristo: «Porque cooperó con su caridad a que los fieles naciesen en su Iglesia» (LG 53). Cooperó en la encarnación y cooperó también en la cruz, en el momento en el que del Corazón traspasado de Cristo nacía la familia de los redimidos: «no sin designio divino, estuvo de pie, se condolió vehementemente con su Unigénito y se asoció maternalmente a su sacrificio, consintiendo amorosamente a la inmolación de la víctima que Ella había engendrado» (LG 58).
  • Sin negar su sufrimiento, la actitud de la Virgen María no fue la de una madre que se duele ante la muerte de su hijo; fue la actitud de una madre, que aún en medio del dolor, se asocia, se une positivamente al sacrificio, no sólo porque la víctima inmolada era su propio Hijo, sino porque el amor la lleva a volver a dar su sí como lo dio el día de la Encarnación.
  • María es nuestra Madre porque ha cooperado decisivamente para nuestro nacimiento a la gracia, pero sobre todo, porque en la medida en que el Espíritu Santo nos inserta en Cristo, hermanándonos con Él, María nos ama como miembros que somos de su Cuerpo. Ella no puede dejar de amar con amor maternal a los que están hermanados con su Hijo por la gracia.
  • Esta realidad nos permite tener los mismos sentimientos que Cristo tenía hacia su Padre del cielo y hacia su Madre terrena. La maternidad de María no viene a oscurecer en nada la paternidad de Dios, sino que, más bien, llega a confirmarla, en la medida en que suscita en nosotros una confianza filial, clave para ser engendrados por Dios. Ella, con su delicadeza y su providencia maternal, prepara el camino de la mejor manera posible. La maternidad de María es así para nosotros un puro regalo de Dios.
  • La vida de María aquí en la tierra fue una vida empapada de Dios, haciéndose: canto de glorificación en el magníficat, petición confiada en las bodas de Caná y espera perseverante con la Iglesia en el cenáculo. Desde entonces hasta nuestros días es en todo tiempo intercesora para todos los miembros del Cuerpo místico de Cristo: «No dejó en el cielo su oficio salvador, sino que continúa alcanzándonos, por su continua intercesión, los dones de salvación. María hace que la Iglesia se sienta familia (Documento de Puebla 285,287) y hace que el Evangelio se haga más carne entre nosotros (Documento de Puebla 303). Por su amor maternal cuida de los hermanos de su Hijo que peregrinan y se debaten entre peligros y angustias y luchan contra el pecado hasta que sean llevados a la patria feliz. Por eso la bienaventurada Virgen en la Iglesia es invocada con los títulos de abogada, auxiliadora, socorro, mediadora» (LG 62).
  • María en el cielo sigue siendo nuestra madre e intercede maternalmente por nosotros. La intercesión de María es una intervención maternal llena de delicadeza, de finura, de paciencia, de solicitud, de tacto de Madre, que con su intervención múltiple va implorando las gracias indispensables. Como Madre de Dios, su intercesión es poderosa; como Madre nuestra, su intercesión es segura. María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.

 ***

  • La Iglesia es semejante en todo a María. Dio a luz a la cabeza de la Iglesia, y ésta  engendra constantemente hijos que forman el cuerpo místico de la cabeza. Engendra y da a luz sus hijos por medio de la predicación de la palabra y la administración de los sacramentos. La fuente bautismal es el fecundo seno materno del que constantemente brotan nuevos hijos. María concibe y da a luz en el Espíritu Santo; también la Iglesia concibe y da a luz en el  Espíritu Santo. María da a luz para una nueva creación, y la Iglesia da a luz a los nuevos  hombres.
  • Pero la relación entre María y la Iglesia va más allá del mero paralelo. Es una relación de  origen, pues los alumbramientos de la Iglesia están condicionados por el parto de María. Lo nacido de María vino al mundo como cabeza de una nueva humanidad. Su parto está  ordenado a los alumbramientos de la Iglesia, como la cabeza al cuerpo.
  • A la inversa, los partos de la Iglesia se reflejan en el de María, consuman en cierto sentido lo que comenzó por aquél. De esa manera, el parto de María y los de la Iglesia forman un todo único. María tiene en esto importancia fundamental.

 

Para discernir

 

  • ¿Mi relación con la Virgen María se limita a simple piedad?
  • ¿Experimento su materna protección?
  • ¿Me confío a su intercesión?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Aquí tienes a tu hijo

 

Para la lectura espiritual

 

…”El título de «Madre de la Iglesia», aunque se ha atribuido tarde a María, expresa la relación materna de la Virgen con la Iglesia, tal como la ilustran ya algunos textos del Nuevo Testamento.

María, ya desde la Anunciación, está llamada a dar su consentimiento a la venida del reino mesiánico, que se cumplirá con la formación de la Iglesia.

María en Caná, al solicitar a su Hijo el ejercicio del poder mesiánico, da una contribución fundamental al arraigo de la fe en la primera comunidad de los discípulos y coopera a la instauración del reino de Dios, que tiene su «germen» e «inicio» en la Iglesia (cf. Lumen gentium, 5).

En el Calvario María, uniéndose al sacrificio de su Hijo, ofrece a la obra de la salvación su contribución materna, que asume la forma de un parto doloroso, el parto de la nueva humanidad.

Al dirigirse a María con las palabras «Mujer, ahí tienes a tu hijo», el Crucificado proclama su maternidad no sólo con respecto al apóstol Juan, sino también con respecto a todo discípulo. El mismo Evangelista, afirmando que Jesús debía morir «para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos» (Jn 11, 52), indica en el nacimiento de la Iglesia el fruto del sacrificio redentor, al que María está maternalmente asociada”…

 

De la Catequesis de San Juan Pablo II en la audiencia general de los miércoles

17 de septiembre de 1997

 

Para rezar

 

Oración a María Madre de la Iglesia

 

María, tus hijos llenos de gozo,

Te proclamamos por siempre bienaventurada

Tú aceptaste gozosa la invitación del Padre

para ser la Madre de su Hijo.

Con ello nos invitas a descubrir

la alegría del amor y la obediencia a Dios.

Tú que acompañaste hasta la cruz a tu Hijo,

danos fortaleza ante el dolor

y grandeza de corazón

para amar a quienes nos ofenden.

Tú al unirte a la oración de los discípulos,

esperando el Espíritu Santo,

te convertiste en modelo

de la Iglesia orante y misionera.

Desde tu asunción a los Cielos,

proteges los pasos de quienes peregrinan.

guíanos en la búsqueda

de la justicia, la paz y la fraternidad.

María gracias por tenerte como Madre.

Amén.

 

El 21 de noviembre de 1964, al terminar la tercera sesión del Concilio Vaticano II, el Papa Pablo VI declaró a María Santísima “Madre de la Iglesia, esto es, de todo el pueblo cristiano, que la llama Madre amorosa”.

A partir de entonces, muchas iglesias particulares y familias religiosas empezaron a venerar a la Santísima Virgen con este título.

 

Lunes X (de la feria)

 

Felices los pobres

 

Lectura de la 2da carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    1, 1-7

 

Pablo, Apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, saludan a la Iglesia de Dios que reside en Corinto, junto con todos los santos que viven en la provincia de Acaya. Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo, que nos reconforta en todas nuestras tribulaciones, para que nosotros podamos dar a los que sufren el mismo consuelo que recibimos de Dios.

Porque así como participamos abundantemente de los sufrimientos de Cristo, también por medio de Cristo abunda nuestro consuelo. Si sufrimos, es para consuelo y salvación de ustedes; si somos consolados, también es para consuelo de ustedes, y esto les permite soportar con constancia los mismos sufrimientos que nosotros padecemos. Por eso, tenemos una esperanza bien fundada con respecto a ustedes, sabiendo que si comparten nuestras tribulaciones, también compartirán nuestro consuelo.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 9a)

 

R.    ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!

 

Bendeciré al Señor en todo tiempo,

su alabanza estará siempre en mis labios.

Mi alma se gloría en el Señor:

que lo oigan los humildes y se alegren. R.

 

Glorifiquen conmigo al Señor,

alabemos su Nombre todos juntos.

Busqué al Señor: él me respondió

y me libró de todos mis temores. R.

 

Miren hacia él y quedarán resplandecientes,

y sus rostros no se avergonzarán.

Este pobre hombre invocó al Señor:

él lo escuchó y los salvó de sus angustias. R.

 

El Ángel del Señor acampa

en torno de sus fieles, y los libra.

¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!

¡Felices los que en él se refugian! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    4,25 – 5, 1-12

 

Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:

«Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.

Felices los afligidos, porque serán consolados.

Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.

Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.

Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.

Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pablo escribe por segunda vez a los cristianos de Corinto, la populosa ciudad griega donde él había fundado una comunidad, durante su permanencia de los años 50-52. Esta carta refleja los problemas que a su corazón de apóstol le ocasionaba aquella comunidad.
  • Corinto era una ciudad rica, activa, de fuerte comercio, inquieta y con todos los vicios que su misma situación social comportaba. La comunidad cristiana no se sustraía a esa situación, y estaba marcada por la vida misma de la ciudad. Además, llegaron allí «falsos misioneros», que quisieron desvincular a la comunidad de su fundador, lanzando contra él todo tipo de calumnias y acusaciones.
  • Pablo decide visitar la comunidad, con la esperanza de que volviese la paz y la serenidad entre los hermanos. Su visita, sin embargo, fue un fracaso. La comunidad siguió unida a los impostores y, además, él tuvo que soportar afrentas y ofensas personales.
  • Pablo regresa a Efeso lleno de tristeza, pero su amor de padre lo hizo enviar a Tito a Corinto, con una carta que denota la angustia de su corazón y también, con algunas advertencias, que si bien llenaron de tristeza a la comunidad, la ayudaron a reaccionar. Cuando Tito le comunicó a Pablo el arrepentimiento de los corintios, el Apóstol les escribe esta carta.
  • Esta, es una de las cartas más personales que conservamos de Pablo, en la que con un tono apasionado y tanto polémico, ofrece toda una teología del ministerio apostólico.
  • Los saluda reivindicando para sí el título de: «apóstol de Jesucristo por designio de Dios». Muestra con claridad que nadie puede ir y predicar si antes no ha sido escogido y enviado. Y Pablo, lo ha sido a pesar de sus muchas limitaciones y debilidades. Quien no ha recibido esta misión es como un lobo vestido de oveja, un estafador que buscando seguidores acaba haciendo esclavos.
  • A pesar de reflejar las contradicciones que ha encontrado en esa comunidad; Pablo se siente confortado por Dios y quiere ser el animador y alentador de los Corintios, acompañándolos en el sufrir y en el buen ánimo, porque esa es la misión de un apóstol.

***

  • Empezamos a leer el evangelio de Mateo con el sermón de la montaña. Jesús presenta la «carta magna» del Reino anunciando ocho veces, a quienes quieran ser sus discípulos, la felicidad, el camino del proyecto de Dios, que es proyecto de vida plena.
  • Jesús contempla la muchedumbre que simboliza a toda la humanidad doliente. Y siente, como en tantas ocasiones, compasión. Hace suyos los sufrimientos de cada uno. Los entiende por dentro.
  • Sube a la montaña, se sienta y comienza a hablar. El contenido es paradójico: llama felices a los pobres, a los humildes, a los de corazón misericordioso, a los que trabajan por la paz, a los que lloran y son perseguidos, a los limpios de corazón. Esto no quiere decir que la felicidad está en la misma pobreza, o en las lágrimas, o en la persecución; sino, en lo que esta actitud de apertura y de sencillez representa y en el premio que Jesús promete.
  • Son llamados bienaventurados por Jesús, los «pobres de Yahvé» del Antiguo Testamento, los que no se bastan a si mismos, los que no se apoyan en sus propias fuerzas, sino en Dios. A los que quieran seguir este camino, Jesús les promete ser hijos de Dios, poseer la tierra y el Reino.
  • La sociedad en que vivimos llama dichosos a los ricos, a los que tienen éxito, a los que ríen, a los que consiguen satisfacer sus deseos. Jesús, en cambio, promete la felicidad por caminos muy distintos.
  • Si lo que cuenta en este mundo es pertenecer a los poderosos, a los importantes, las preferencias de Dios van a los humildes, los sencillos y los pobres de corazón. Jesús mismo será testimonio de esta felicidad porque es el único que la ha llevado a plenitud: Él es el pobre, el que crea paz, el misericordioso, el limpio de corazón, el perseguido que ahora, está glorificado como Señor, en la felicidad plena.
  • Las bienaventuranzas no son un código de obligaciones ni un programa de moral, sino el retrato de cómo es Dios, de cómo es Jesús, de qué es lo verdaderamente importante, por lo que vale la pena renunciar a todo. No son promesa; son ya, realidad gozosa para todo el que las vive.
  • La propuesta de Jesús, el Reino de Dios, es la alternativa para construir un mundo mejor desde lo pequeño, desde lo insignificante, desde lo que nunca ha contado en la sociedad; y que se comience a disfrutar ya en esta tierra y no sólo en el más allá.
  • Hoy, en un mundo donde reina la injusticia, la violencia y la muerte, se nos pide el compromiso profético de anunciar la misericordia de Dios, de construir la paz y de denunciar todo lo que, de una u otra manera genere infelicidad y muerte. Como discípulos misioneros de Jesús debemos asumir la increíble y desconcertante novedad de las bienaventuranzas, tomando el mensaje del evangelio como la nueva ley del Reino que invita a la verdad, la justicia, la solidaridad y la libertad, aunque tengamos que correr el riesgo de entregar, como Jesús, la propia vida por los demás.

 

Para discernir

 

  • ¿Dónde buscamos la felicidad?
  • ¿Aceptamos la propuesta de Jesús?
  • ¿Qué lugar ocupa la renuncia en mi camino de vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Dame un corazón pobre

 

Para la lectura espiritual

 

«Dichosos los pobres en el espíritu»

 

…”Todos los hombres, sin excepción, desean la felicidad, la dicha. Pero referente a ella tienen ideas muy distintas; para uno está en la voluptuosidad de los sentidos y la suavidad de la vida; para otro, en la virtud; para otro, en el conocimiento de la verdad. Por eso, el que enseña a todos los hombres, comienza por enderezar a los que se extravían, dirige a los que se encuentran en camino, y acoge a los que llaman a su puerta… Aquel que es «El Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14,6) endereza, dirige, acoge y comienza por esta palabra: «Dichosos los pobres en el espíritu».

La falsa sabiduría de este mundo, que es auténtica locura (1C 3,19), pronuncia sin comprender lo que afirma; declara dichosa «la raza extranjera, cuya diestra jura en falso, cuya boca dice falsedades» porque «sus silos están repletos, sus rebaños se multiplican y sus bueyes vienen cargados» (Sl 143, 7-13). Pero todas sus riquezas son inseguras, su paz no es paz (Jr 6,14), su gozo, estúpido. Por el contrario, la Sabiduría de Dios, el Hijo por naturaleza, la mano derecha del Padre, la boca que dice la verdad, proclama que son dichosos los pobres, destinados a ser reyes, reyes del Reino eterno. Parece decir: «Buscáis la dicha, y no está donde la buscáis, corréis, pero fuera del camino. Aquí tenéis el camino que conduce a la felicidad: la pobreza voluntaria por mi causa, éste es el camino. El Reino de los cielos en mí, ésta es la dicha. Corréis mucho pero mal, cuanto más rápidos vais, más os alejáis del término…»

No temamos, hermanos. Somos pobres; escuchemos al Pobre recomendar a los pobres la pobreza. Podemos creerle pues lo ha experimentado. Nació pobre, vivió pobre, murió pobre. No quiso enriquecerse; sí, aceptó morir. Creamos, pues a la Verdad que nos indica el camino hacia la vida. Es arduo pero corto; la dicha es eterna. El camino es estrecho, pero conduce a la vida

(Mt 7,14)

 
 

Isaac de la Estrella (?- hacia 1171), Sermón 1, para la fiesta de Todos los Santos

 

Para rezar

 

Entre los más pobres

 

Este es tu escabel, y tus pies se posan aquí,
entre los más pobres, los ínfimos y los abandonados.
Cuando trato de inclinarme ante ti, mi gesto no alcanza
la profundidad en la que se posan tus pies
entre los más pobres, los ínfimos y los abandonados.
La soberbia no puede acercarse adónde tú caminas,
vestido como los humildes,
entre los más pobres, los ínfimos y los abandonados.
Mi corazón nunca podrá hallar el camino
hasta donde tú estás acompañando
a los que no tienen compañía,
entre los más pobres, los ínfimos y los abandonados.

R. Tagore

 

Martes X

San Bernabé, apóstol (M.O)

 

El Reino de los Cielos está cerca

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles 11, 21b-26; 13,1-3

 

En aquellos días: Muchos creyeron y se convirtieron. Al enterarse de esto, la Iglesia de Jerusalén envió a Bernabé a Antioquía. Cuando llegó y vio la gracia que Dios les había concedido, él se alegró mucho y exhortaba a todos a permanecer fieles al Señor con un corazón firme. Bernabé era un hombre bondadoso, lleno del Espíritu Santo y de mucha fe. Y una gran multitud adhirió al Señor. Entonces partió hacia Tarso en busca de Saulo, y cuando lo encontró, lo llevó a Antioquía. Ambos vivieron todo un año en esa Iglesia y enseñaron a mucha gente. Y fue en Antioquía, donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de “cristianos”. En la Iglesia de Antioquía había profetas y doctores, entre los cuales estaban Bernabé y Simeón, llamado el Negro, Lucio de Cirene, Manahén, amigo de infancia del tetrarca Herodes, y Saulo.

Un día, mientras celebraban el culto del Señor y ayunaban, el Espíritu Santo les dijo: “Resérvenme a Saulo y a Bernabé para la obra a la cual los he llamado”. Ellos, después de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 97,1.2-3b. 3c-4. 5-6 (R.: cf. 2b)

 

R.    El Señor reveló su justicia a los ojos de las naciones.

 

Canten al Señor un canto nuevo,

porque el hizo maravillas:

su mano derecha y su santo brazo

le obtuvieron la victoria. R.

 

El Señor manifestó su victoria,

reveló su justicia a los ojos de las naciones:

se acordó de su amor y su fidelidad

a favor del pueblo de Israel. R.

 

Los confines de la tierra han contemplado

el triunfo de nuestro Dios.

Aclame al Señor toda la tierra,

prorrumpan en cantos jubilosos. R.

 

Canten al Señor con el arpa

y al son de instrumentos musicales;

con clarines y sonidos de trompeta

aclamen al Señor, que es Rey. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 7-13

 

Jesús dijo a sus discípulos: Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento. Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La primera lectura narra el inicio de la comunidad cristiana en Antioquía, la cual jugará un papel decisivo en la expansión del cristianismo, en la cuenca del Mediterráneo, tal como lo relatan los capítulos 13 y 14 de los Hechos de los Apóstoles. Cuando la Iglesia de Jerusalén se entera de la respuesta positiva de los habitantes de Antioquía frente al evangelio, enviaron a Bernabé, el cual es descrito como “ser humano justo y lleno del Espíritu Santo y fe”.
  • Bernabé es un “justo”, es decir, según el lenguaje teológico del Antiguo Testamento una persona íntegra y fiel a los mandamientos del Señor. Pero además, es descrito como alguien “lleno del Espíritu Santo y fe”, con lo cual se lo coloca en el ámbito de la nueva alianza, presentándolo como alguien dócil a la acción de Dios, en la obra de expansión del evangelio. El Espíritu Santo, en efecto, actuará eficazmente por mediación de Bernabé en la predicación del evangelio a los paganos.
  • El relato de los Hechos añade que Bernabé,…”exhortaba a todos para que se mantuvieran fieles al Señor”. Luego se describe la fecundidad de la predicación y de la exhortación de este hombre, “lleno de Espíritu Santo y fe”… “una considerable multitud se unió al Señor”.

***

  • En el evangelio de Mateo se narra el envío de los Doce por parte de Jesús y se indican las instrucciones básicas para la misión evangelizadora: a quien deben ir, lo que deben decir, como deben actuar.
  • Jesús elige a “Doce” de entre los discípulos para continuar su obra. El número “doce” hace referencia a las doce tribus de Israel. En el proyecto salvador de Jesús “los Doce” representan, las columnas del nuevo pueblo de Dios.
  • La misión de estos doce elegidos va destinada inicialmente a “las ovejas perdidas de la casa de Israel”. A partir de Israel, la misión se va abriendo poco a poco a todos los hombres; esto se realizará plenamente sólo después de la muerte y resurrección de Jesús, mediante la cual es constituido Mesías y Señor universal, con la efusión del Espíritu Santo.
  • Su programa misionero es descrito y se estructura a imagen de la misión histórica que llevó a cabo Jesús. Igual que Él deben anunciar el Reino y realizar los signos que los acreditan. Deberán anunciar que “está llegando el reino de los cielos”; proclamar que la justicia, la compasión y la solidaridad son una gracia y una realidad que hay que acoger como don de Dios, para construir un proyecto nuevo de humanidad.
  • Por otra parte, están llamados a continuar realizando los gestos de liberación de Jesús en favor de los pobres, los enfermos y los marginados del mundo. Para esto, Jesús los hace participar de la plenitud de su “poder”. Palabra y acción van indefectiblemente unidas.
  • Hoy también la misión es ponerse en camino, nos exige movernos de un lugar a otro, avanzar, superar obstáculos y no dejarnos vencer por el rechazo y la incomprensión del mundo. Como discípulos misioneros debemos confiar absolutamente en la gracia que se nos ha dado para anunciar. Esta es nuestra mayor fuerza: no apoyarnos en seguridades humanas, ir desprovistos de todo, confiando sólo en la fuerza del mensaje que llevamos, y abandonados totalmente a la providencia divina.
  • Desprovistos de todo y necesitados de todo, llevamos la mayor riqueza: el don del reino; por eso son posibles la pobreza, la confianza y el abandono.

 

Para discernir

 

  • ¿Siento la necesidad de evangelizar?
  • ¿Dónde pongo mis seguridades?
  • ¿Descubro que mi vida está llamada a ser evangelizadora por sí misma?

 

Para la lectura espiritual

 

Bernabé es uno de los apóstoles, nacido en Chipre. Era de origen judío, de la tribu de Leví.

Su nombre original era José. Los apóstoles le cambiaron por el de Bernabé, que significa hijo de la consolación, aunque según San Lucas significa el esforzado, el que anima y entusiasma.

Los Hechos de los Apóstoles afirman que Bernabé vendió su finca y entregó todo el dinero a los otros apóstoles para distribuir entre los pobres.

Fue un gran colaborador de San Pablo quien a su regresó a Jerusalén, tres años después de su conversión, recibió de Bernabé apoyo ante los demás apóstoles, que sospechaban de él.

No se encuentra entre los doce elegidos por Jesucristo, pero probablemente fue uno de los setenta discípulos mencionados en el Evangelio. Bernabé es considerado apóstol por los primeros Padres de la Iglesia y también por San Lucas por la misión especial que le confió el Espíritu Santo.

Los Apóstoles lo apreciaban mucho por ser “un buen hombre, lleno de fe y del Espíritu Santo” (Hechos 11,24), por eso lo eligieron para la evangelización de Antioquía. Con sus prédicas aumentaron los convertidos.

Se fue a Tarso, y se asoció con San Pablo. Juntos obtuvieron un éxito extraordinario. Regresaron a Antioquía, donde permanecieron por un año. Éste se convirtió en el gran centro de evangelización y donde por primera vez se le llamó Cristianos a los seguidores de la doctrina de Cristo.

Volvieron a Jerusalén enviados por los cristianos de la floreciente iglesia de Antioquía, con una colecta para los que estaban pasando hambre en Judea.

El Espíritu Santo habló por medio de los maestros y profetas que adoraban a Dios: “Separad a Pablo y Bernabé, para una tarea que les tengo asignada”.

Después de ayuno y oración Pablo y Bernabé recibieron la misión y la imposición de manos. Partieron acompañados de Juan Marcos, primo de Bernabé, futuro evangelista, a predicar a otros lugares, entre estos Chipre, la patria de Bernabé. Allí convirtieron al procónsul romano Sergio Paulo, de quien Saulo tomó el nombre para predicar entre los gentiles.

Fueron luego a Perga en Panfilia, donde se inició el más peligroso viaje misionero. Juan Marcos no estaba muy decidido y les abandonó, regresando solo a Jerusalén. Luego prosiguieron su viaje misionero por las ciudades y naciones del Asia Menor.

En Iconium, capital de Licaonia, estuvieron a punto de morir apedreados por la multitud. Se refugiaron en Listra, donde el Señor por medio de San Pablo curó milagrosamente a un paralítico y por esa razón los habitantes paganos dijeron que los dioses los habían visitado, haciendo lo imposible evitaron que la población ofreciera sacrificios en honor a ellos y por eso se pasaron al otro extremo y lanzaron piedras contra San Pablo y lo dejaron maltrecho.

Tras una breve estancia en Derne, donde muchos se convirtieron, los dos Apóstoles volvieron a las ciudades que habían visitado previamente, para confirmar a los convertidos y para ordenar presbíteros. Recordaban que “es necesario pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios” (Hch 14, 22). Después de completar la primera misión regresaron a Antioquía de Siria.

Poco después, algunos de los Judíos Cristianos, contrarios a las opiniones de Pablo y Bernabé, exigían que los nuevos cristianos, aparte de ser bautizados sean circuncidados. A raíz de eso, se convocó al Concilio de Jerusalén. Se declaró entonces que los gentiles convertidos estaban exentos del deber de la circuncisión.

Ante el segundo viaje misionero surgió un conflicto entre Pablo y Bernabé. Bernabé quería llevar a su primo Juan Marcos y Pablo se oponía por haberles abandonado en la mitad del primer viaje (por miedo a tantas dificultades). Por ello decidieron separarse. San Pablo se fue a su proyectado viaje con Silas y Bernabé partió a Chipre con Juan Marcos.

Más tarde se volvieron a encontrar como amigos misionando en Corinto (1 Co. 9, 5-6), por lo que se deduce que Bernabé aún vivía y trabajaba en los años 56 o 57 P.C. Posteriormente San Pablo invita a Juan Marcos a unirse a él, cuando estaba preso en Roma, cosa que nos indica que Bernabé ya había muerto alrededor del año 60 o 61. Otros dicen que era predicador en Alejandría y Roma y primer obispo de Milán.

Escritos apócrifos hablan de un viaje a Roma y de su martirio, hacia el año 70, en Salamina, por mano de los judíos de la diáspora, que lo lapidaron. Tertuliano afirma que Bernabé escribió la Epístola a los Hebreos, otros creen que escribió en Alejandría la Epístola de Bernabé. En realidad, lo que se sabe de él tiene como fuente principal al Nuevo Testamento.

 

Para rezar

 

Señor, que nos has dado la gracia de pertenecer a tu Iglesia

y de participar en ella de tu misión de salvar a los hombres,

ayúdanos a conocerte mejor, a seguirte más de cerca

a darte a conocer a todos los hombres.
Inspíranos valor y entusiasmo,

para hacernos amigos de todos aquellos con quienes nos encontremos

y podamos acercarlos a Ti.

Que permanezcamos siempre cerca de ti y haz que

seamos generosos y creativos miembros de tu Iglesia.

Fortalece y acrecienta tu vida en nosotros,

para que todo lo que hagamos sea hecho contigo, desde ti y para ti.


Miércoles X

 

Viene a dar cumplimiento

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    3, 4-11

 

Hermanos:

Es Cristo el que nos da esta seguridad delante de Dios, no porque podamos atribuirnos algo que venga de nosotros mismos, ya que toda nuestra capacidad viene de Dios. El nos ha capacitado para que seamos los ministros de una Nueva Alianza, que no reside en la letra, sino en el Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu da vida.

Ahora bien, si el ministerio que lleva a la muerte -grabado sobre piedras- fue inaugurado con tanta gloria que los israelitas no podían fijar sus ojos en el rostro de Moisés, por el resplandor -aunque pasajero- de ese rostro, ¡cuánto más glorioso será el ministerio del Espíritu!

Y si el ministerio que llevaba a la condenación fue tan glorioso, ¡cuál no será la gloria del ministerio que conduce a la justicia! En realidad, aquello que fue glorioso bajo cierto aspecto ya no lo es más en comparación con esta gloria extraordinaria. Porque si lo que era transitorio se ha manifestado con tanta gloria, ¡cuánto más glorioso será lo que es permanente!

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 98, 5. 6. 7. 8. 9 (R.: cf. 9c)

 

R.    Santo eres, Señor, Dios nuestro.

 

Glorifiquen al Señor, nuestro Dios,

adórenlo ante el estrado de sus pies.

¡Santo es el Señor! R.

 

Moisés y Aarón, entre sus sacerdotes,

y Samuel, entre los que invocaban su Nombre,

clamaban al Señor y él les respondía. R.

 

Dios les hablaba desde la columna de nube;

ellos observaban sus mandamientos

y los preceptos que les había dado. R.

 

Señor, nuestro Dios, tú les respondías;

tú eras para ellos un Dios indulgente,

pero te vengabas de sus malas acciones. R.

 

Glorifiquen al Señor, nuestro Dios,

y adórenlo en su santa Montaña:

el Señor, nuestro Dios, es santo. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 17-19

 

Jesús dijo a sus discípulos:

No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.

El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El apóstol Pablo es maestro y testigo de la obra del Espíritu Santo. Su propia experiencia de vida, se resume en haber sido arrollado por la gracia y el amor, que cambiaron todo adentro de él, o mejor: que hicieron que todo lo suyo se convirtiera en instrumento puesto en manos de Dios para manifestar su gloria.
  • Pero no deja de reconocer que «nuestra capacidad nos viene de Dios». Pablo sabe que no hubiera podido superar las dificultades que le han salido en el camino, si no hubiera sido por la ayuda de Dios, que es quien le ha dado el ministerio que tiene como apóstol.
  • Aquí Pablo, entra en la difícil relación entre la ley antigua y la nueva. Él está muy contento de que le haya tocado anunciar la Alianza de Jesús, y por eso no quiere que los fieles de Corinto, se dejen engañar y vuelvan a la antigua. Su misión es ser «servidor de una nueva Alianza».
  • La Alianza que selló Moisés era «letra», no valía para transmitir vida, sólo servia para enseñar. La que nos viene por Jesús es «espíritu» y nos alcanza el perdón y la vida. Si la Alianza de Moisés, caduca y grabada en piedra, se recibió con tanto resplandor, cuánto más la Nueva Alianza de Jesús, que es definitiva y nos da su propio Espíritu.
  • Lo que la ley no pudo hacer, Dios lo hizo: envió a su propio Hijo. Esto significa que Jesús realiza lo que no alcanzaba a realizar la Ley, pero no a espaldas de la Ley, ni en contra de la Ley, sino más allá y en la misma dirección de la Ley, pues al fin y al cabo, la Ley vino del mismo Dios providente; que después de la Ley nos ha dado la gracia.
  • Si en el Antiguo Testamento «Moisés y Aarón con sus sacerdotes, invocaban al Señor y Él les respondía», y descubrían la cercanía de Dios en sus vidas, cuánto más nosotros; que conocemos y seguimos al Hijo mismo de Dios, el Sacerdote supremo, a quien nos unimos para alabar a Dios e interceder por la humanidad.

***

  • Los fariseos habían logrado hacer de la ley un absoluto inamovible en el cual Dios, era puesto como acusador, de las injusticias que tenían establecidas. Fanáticos obsesivos del cumplimiento de la ley, habían puesto la voluntad de Dios en elementos secundarios.
  • Jesús criticó repetidas veces las interpretaciones que se hacían de la ley de Moisés, pero no la desautorizó, sino que la cumplió e invitó a cumplirla. Cristo reconoce el valor perenne de la ley de Moisés: ella ha tenido una función importante e insustituible para Israel, dado que en ella descubrían la concretización de la voluntad de Dios.
  • Por esto Jesús no viene a abolir el valor de la ley, sino que viene a darle cumplimiento. Por eso la manifestación más plena de la voluntad de Dios, es su hijo Jesús, Salvador del hombre.
  • Todo cuanto estaba escrito en la ley antigua, tiene un valor profético y debía históricamente, cumplirse en los tiempos mesiánicos. Jesús es la plenitud y el cumplimiento de este tiempo de gracia, en el que se hace presente, de una manera definitiva, el Reino de Dios. Por tanto, Jesús es la plenitud y el cumplimiento profético de la ley.
  • El Antiguo Testamento no está derogado: está perfeccionado por Jesús y su evangelio. Los mandamientos de Moisés siguen siendo válidos. La Pascua de Israel ya fue salvación liberadora, aunque tiene su pleno cumplimiento en la Pascua de Cristo y en la nuestra.
  • En Jesús, tenemos la plenitud de la Revelación. Él es el Verbo, la Palabra de Dios, que se ha hecho hombre y viene a nosotros para darnos a conocer quién es Dios y cómo nos ama. Esta Palabra que es Dios mismo, espera del hombre una respuesta de amor. Obras son amores, dice el refrán popular. Nuestra respuesta de amor se manifiesta viviendo profundamente y con fuerza sus enseñanzas: «Si me aman, guardarán mis mandamientos».
  • El amor no es sólo un sentimiento, sino que pide obras, obras de amor, vivir el doble precepto de la caridad.
  • Guardar los mandamientos de Dios, es una muestra de que lo amamos con obras y de verdad.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué papel juega la ley en nuestra vida?
  • ¿Descubro el valor que se esconde detrás de la letra de la ley?
  • ¿Mi fe se contenta con simplemente cumplir?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Que se cumpla Tu Palabra

 

Para la lectura espiritual

 

…Pero los únicos que pueden tener esa justicia mejor [que la de los escribas y los fariseos; cf. 2.20] son aquellos a quienes Cristo habla, los que él ha llamado. La condición de esta justicia mejor es el llamamiento de Cristo, es Cristo mismo. Resulta así comprensible que Jesús, en este momento del sermón del monte, hable por primera vez de sí mismo. Entre la justicia mejor y los discípulos, a los que se la exige, se encuentra él. Ha venido para cumplir la Ley de la antigua alianza. Este es el presupuesto de todo lo demás; Jesús da a conocer su unión plena con la voluntad de Dios en el Antiguo Testamento, en la Ley y los profetas. De hecho, no tiene nada que añadir a los preceptos de Dios; los guarda, y esto es lo único que añade. Dice de sí mismo que cumple la Ley. Y es verdad. La cumple hasta lo más mínimo. Y al cumplirla, se «consuma todo» lo que ha de suceder para el cumplimiento de la Ley [...]. La justicia de los discípulos es justicia bajo la cruz. Es la justicia de los pobres, de los combatidos, hambrientos, mansos, pacíficos, perseguidos por amor a Cristo; la justicia visible de los que son luz del mundo y ciudad sobre el monte, por la llamada de Cristo. Si la justicia de los discípulos es «mejor» que la de los fariseos se debe a que sólo se apoya en la comunidad de aquel que ha cumplido la Ley; la justicia de los discípulos es auténtica justicia porque ahora cumplen la voluntad de Dios observando la Ley…

 

Dietrich Bonhoeffer, El precio de la gracia.

 

Para rezar

 

Manda y ordena lo que quieras


Señor, tú que nos diste el que te encontráramos 
y el ánimo para seguir buscándote, 
no nos abandones al cansancio ni a la desesperanza. 
Haznos buscarte siempre y cada vez con más ardor. 
Y danos fuerzas para adelantar en la búsqueda.

Manda y ordena lo que quieras, 
pero limpia mis oídos para que escuchen tu voz. 
Sana y abre mis ojos 
para que descubran tus indicaciones. 
Aparta de mí toda ignorancia 
para que reconozca tus caminos. 
Dime a dónde debo dirigir la mirada para verte a ti, 
y así poder cumplir lo que te agrada

 

San Agustín

Jueves X

 

Vivan una justicia superior

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    3, 15-4, 1. 3-6

 

Hermanos:

Hasta el día de hoy un velo les cubre la inteligencia siempre que leen a Moisés. Pero al que se convierte al Señor, se le cae el velo. Porque el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad. Nosotros, en cambio, con el rostro descubierto, reflejamos, como en un espejo, la gloria del Señor, y somos transfigurados a su propia imagen con un esplendor cada vez más glorioso, por la acción del Señor, que es Espíritu.

Por eso, investidos misericordiosamente del ministerio apostólico, no nos desanimamos. Si nuestro Evangelio todavía resulta impenetrable, lo es sólo para aquellos que se pierden, para los incrédulos, a quienes el dios de este mundo les ha enceguecido el entendimiento, a fin de que no vean resplandecer el Evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios.

Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús, el Señor, y nosotros no somos más que servidores de ustedes por amor de Jesús.

Porque el mismo Dios que dijo: «Brille la luz en medio de las tinieblas», es el que hizo brillar su luz en nuestros corazones para que resplandezca el conocimiento de la gloria de Dios, reflejada en el rostro de Cristo.

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Sal 84, 9ab y 10. 11-12. 13-14 ( R.: cf. 10b)

 

R.    La gloria del Señor habitará en nuestra tierra.

 

Voy a proclamar lo que dice el Señor:

el Señor promete la paz,

la paz para su pueblo y sus amigos.

Su salvación está muy cerca de sus fieles,

y la Gloria habitará en nuestra tierra. R.

 

El Amor y la Verdad se encontrarán,

la Justicia y la Paz se abrazarán;

la Verdad brotará de la tierra

y la Justicia mirará desde el cielo. R.

 

El mismo Señor nos dará sus bienes

y nuestra tierra producirá sus frutos.

La Justicia irá delante de él,

y la Paz, sobre la huella de sus pasos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 20-26

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los

escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.

Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal. Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego.

Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que

tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.

Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas

caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pablo tuvo como estrategia básica de evangelización, durante años enteros, cada vez que llegaba a un lugar comenzar su obra de predicación en las sinagogas, básicamente con un anuncio maravilloso: “las promesas hechas a nuestros padres han sido cumplidas en Jesucristo, muerto y resucitado”.
  • En este texto vemos como Pablo prosigue su propia defensa frente a los ministros de la Antigua Alianza. Se defiende porque se le ataca y acusa: pero toda su argumentación descansa sobre Cristo y no sobre Si mismo. Pablo utiliza aquí un argumento comprensible para los judíos que le atacaban. En la Biblia, en efecto, se presenta a Moisés bajando del Sinaí cubierto con un velo para ocultar el resplandor de su rostro luminoso por el contacto de Dios. Pablo saca de ello otra conclusión: los judíos están siempre bajo ese velo porque es oscuro su entender la Palabra de Dios.
  • Hoy todavía, cuando se lee la ley de Moisés, un «velo» se extiende sobre el corazón de los que escuchan… Pero si nos volvemos al Señor, el velo se levanta.
  • Sólo en Cristo se comprenden la Escritura y la historia, sólo él puede descorrer el velo. «El Señor es espíritu», es decir, solamente en el Señor se produce liberación de la letra y de la ley.
  • Los judíos leen la misma Escritura que nosotros, pero no la acaban de entender con claridad. A nosotros Jesús nos ha «revelado», «desvelado» el sentido de la historia y de la voluntad de Dios.
  • Pablo se llama a sí mismo ministro del espíritu y, por lo tanto lo vive con toda libertad, sin ataduras, como es propio del tiempo nuevo comenzado. Donde hay el Espíritu del Señor hay libertad. No estamos atados a los que interpretan la vida del hombre como una simple casualidad en la cadena evolutiva. No somos fruto de un mecanismo ciego, sino de un amor que nos quiere personalmente. Por eso es valiosa cada vida humana. No somos esclavos de nuestra tendencia a la búsqueda de egoísta de nosotros mismos, sino que en el amor encontramos el verdadero camino para nuestra realización personal y felicidad.

***

  • Jesús, con la autoridad del profeta definitivo enviado por Dios, y sirviéndose de antítesis muy claras, plantea a sus discípulos seis antítesis que comportan una nueva manera de pensar con relación a la mentalidad vigente sobre la ley. Las actitudes del Antiguo Testamento ahora deben ser perfeccionadas: «Si no son mejores que los letrados y los fariseos…».
  • Con la palabra “justicia” Mateo quiere indicar la fidelidad de los discípulos a la ley de Dios, fidelidad nueva, que se hace posible y urgente gracias a la interpretación autorizada de la ley que ofrece Jesús.
  • El discípulo de Jesús es fiel a la ley e incluso debe cumplirla hasta sus consecuencias más radicales, pero no con el espíritu de los fariseos que habían caído en el legalismo exterior y se contentaban con cumplir el mínimo indispensable.
  • La vivencia que propone Jesús de la ley abarca no solamente las acciones culpables sino la raíz de donde brotan esas acciones: el sentimiento e interioridad del ser humano.
  • Esta interpretación mucho más radical e interior de la ley está fundamentada en una relación personal con el Padre y desborda las exigencias de la misma ley a través de un amor vivido en plenitud.
  • Han oído que se mandó a los antiguos: No matarás… Pues Yo les digo: Todo el que trate con ira a su hermano será condenado por el tribunal. Este primer ejemplo de “cumplimiento” de la Ley antigua es ya una fidelidad dado que prohibiendo matar, la Ley quería ya conducir al hombre a una menor violencia y a un mayor amor. Pero Jesús pide un cambio total: pasar de la práctica formalista a una actitud de interiorización. Lo que corrompe el interior del corazón humano no es el gesto de matar, ya que se puede matar sin querer, sino el odio. Podemos ser verdaderos homicidas de nuestros hermanos sin derramamiento de sangre.
  • La piedad hacia Dios no es verdadera si no la precede el amor a los hermanos. La fraternidad verdadera en la vida cotidiana es prioritaria al servicio cultual de Dios; o mejor aún, es el servicio que Dios espera en primer lugar.
  • En una cultura generadora de muerte física de hombres y mujeres a causa de la violencia y la injusticia el Maestro, que nos invita a hacer cosas “mayores”, que parten de una actitud distinta. Cosas mayores que, paradójicamente, parten de las menores y más pequeñas. Jesús quiere que cuidemos nuestras actitudes interiores, que es de donde proceden los actos externos. No dar lugar al odio, al desprestigio, a la mentira, a los insultos y las discriminaciones, a fin de que reconstruyamos, desde el Evangelio, nuevas relaciones fraternas basadas en perdón y en la convivencia social.
  • Todo esto, sólo lo puede movilizar un gran amor. San Pablo dice: “No adulterarás, no matarás, no robarás, no codiciarás y todos los demás preceptos, se resumen en esta fórmula: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud». Sólo la caridad hacia el prójimo hasta el mínimo detalle será la mejor y más auténtica ofrenda al Dios.
  • Ser obradores de paz, tratar bien a todos, callar en el momento oportuno, decir palabras de ánimo, saludar también al que nos niega el saludo, saber perdonar, son las actitudes del discípulo del Reino que ha sido llamado a ser que sal de la tierra y luz del mundo, desde la vigencia de las bienaventuranzas.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué sal puedo aportar en para la construcción del Reino?
  • ¿Soy luz delante de mis hermanos?
  • ¿Descubro la necesidad de vivir este llamado con generosidad? ¿Dónde? ¿Cuándo?

 

Para rezar

 

Señor, hazme sencillo y humilde


¡Oh, Señor! Dame la salud del cuerpo, junto con la intención de
conservarla.

Dame una buena digestión, y también alguna que otra cosa para digerir.

¡Oh, Señor! Dame un alma santa, que tenga ojos para la belleza y la
pureza, para que ésta no se espante al ver el pecado, sino que sepa
enderezar la situación.

Dame un alma que no conozca el aburrimiento, la murmuración, el
gemido y el suspiro, No permitas que me dé demasiada pena por esta
cosa tan deleznable que llamo Yo.

Señor, dame la alegría del humorismo para que obtenga algún bien de
esta vida, y haga que los demás se puedan aprovechar de ello.

Así sea.

 

Santo Tomas Moro

 

Viernes X

 

Pero Yo les digo

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    4, 7-15

 

Hermanos:

Nosotros llevamos un tesoro en recipientes de barro, para que se vea bien que este poder extraordinario no procede de nosotros, sino de Dios.

Estamos atribulados por todas partes, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aniquilados.

Siempre y a todas partes, llevamos en nuestro cuerpo los sufrimientos de la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Y así aunque vivimos, estamos siempre enfrentando a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De esa manera, la muerte hace su obra en nosotros, y en ustedes, la vida.

Pero teniendo ese mismo espíritu de fe, del que dice la Escritura: Creí, y por eso hablé, también nosotros creemos, y por lo tanto, hablamos. Y nosotros sabemos que aquel que resucitó al Señor Jesús nos resucitará con él y nos reunirá a su lado junto con ustedes.

Todo esto es por ustedes: para que al abundar la gracia, abunde también el número de los que participan en la acción de gracias para gloria de Dios.

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Sal 115, 10-11. 15-16. 17-18 (R.: 17a)

 

R.    Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza.

 

Tenía confianza, incluso cuando dije:

«¡Qué grande es mi desgracia!.»

Yo, que en mi turbación llegué a decir:

«¡Los hombres son todos mentirosos!.» R.

 

¡Qué penosa es para el Señor

la muerte de sus amigos!

Yo, Señor, soy tu servidor,

tu servidor, lo mismo que mi madre:

por eso rompiste mis cadenas. R.

 

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,

e invocaré el nombre del Señor.

Cumpliré mis votos al Señor,

en presencia de todo su pueblo. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 27-32

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes han oído que se dijo: No cometerás adulterio. Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.

Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena. Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.

También se dijo: El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaración de divorcio. Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pablo y, como él, todos los ministros de la comunidad, sienten que llevan un tesoro; pero lo llevan «en vasijas de barro». Experimentan la debilidad y las dificultades en su camino, pero sin embargo, el ardiente deseo de anunciar es la prueba de que «Una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros».
  • El “tesoro” al que alude Pablo es la experiencia y el conocimiento de Jesús resucitado. Este es el incomparable don que llevamos en “vasijas de barro”. La predicación de la fe se hace desde la limitación propia de ser hombre.
  • Esta serie de imágenes nos recuerdan los combates de los gladiadores. Pablo, que ha experimentado esta situación, sabe muy bien que sin la gracia de Dios, estaba destinado al fracaso. La debilidad del creyente no es síntoma de fracaso, sino espacio abierto para la manifestación de Dios. En la debilidad de Jesús se manifestó la gloria del Padre, en la pobreza del creyente, se revelará la fuerza y la verdad del mensaje salvador.
  • Pablo insiste muchas veces en esta carta sobre las pruebas de su ministerio, en las cuales se encuentra su fecundidad. El Apóstol pone al descubierto, a los que se predican a sí mismos y se sienten muy seguros de su salvación futura. Apropiarse de la gloria de Jesús es un camino cerrado que lleva al fracaso. Cuando el apóstol se apropia de lo que predica está pretendiendo apropiarse de Dios mismo.
  • El camino del discípulo misionero, es todo lo contrario: Dios se manifiesta en “nuestra carne” y ella le sirve de instrumento para revelarse. Nuestro diario luchar, es hoy el lugar de la manifestación de Dios.
  • Para los que piensan que esto es una locura, Pablo usa como argumento positivo, el triunfo de los creyentes mismos. El apóstol tiene una fuerte seguridad: Dios le dará el triunfo. Pablo, en todo, se siente unido a Cristo. Se ha solidarizado con Él en los sufrimientos, con la esperanza de que también participará de su vida: «quien resucitó al Señor Jesús, también con Jesús nos resucitará». La fragilidad por las dificultades que los aprietan desde fuera, y por la debilidad que sienten dentro, los hace humildes y realistas.
  • Todo es para bien de la comunidad: «la muerte está actuando en nosotros y la vida en vosotros… todo es para su bien».
  • De este modo queda claro que sólo puede hablar, el que ha llegado a creer. Una fe fuerte a pesar de las dificultades, es la garantía de la fecundidad en la misión.

***

  • Jesús ve la necesidad de reemplazar el contenido de las leyes de la antigua alianza que, por tanto abuso habían perdido fuerza frente a las exigencias de una alianza nueva, que ya no se puede aplazar más.
  • Las antítesis que plantea Jesús entre lo que se decía en el Antiguo Testamento y lo que Él propone a los suyos, lo llevan al tema de la fidelidad conyugal, así como ayer lo hacía sobre la caridad fraterna.
  • La superioridad de los mandamientos que inaugura Jesús se concretiza cuando, al referirse al adulterio va más allá de la fidelidad física y se preocupa de la fidelidad que no se ve, pero que se juega en la conciencia.
  • Al referirse al adulterio, Jesús interpreta el mandamiento de forma radical. En el Antiguo Testamento, el adulterio es una violación del derecho del hombre. Pero Jesús va más allá, va al espíritu profundo de la ley, teniendo en cuenta incluso el peligro de la tentación.
  • Como en el caso del homicidio, se toma la suprema ofensa, como punto de partida, más allá de la cual avanza Jesús. La afirmación es contundente; mirar con deseo tiene tanta culpabilidad como el mismo adulterio. Jesús va a la raíz de la ley tratando de llegar a las causas que generan el impulso y los deseos de la carne.
  • El Antiguo Testamento está siendo perfeccionado y corregido por Jesús, que quiere restaurar el plan inicial de Dios sobre el amor, con una fidelidad indisoluble que exige, a veces, renuncias. Las sentencias de Jesús sobre la mano o el ojo que son ocasión de pecado, son un llamado a suprimir las causas, que provocan el tropiezo.
  • En este mismo contexto encontramos la antítesis, sobre el divorcio. Los fariseos interpretan el tema del divorcio desde el Deuteronomio; que permite al varón expulsar a la mujer con la condición de darle un acta de repudio o documento de libertad. El que “repudia a la propia esposa” la expone al adulterio, no sólo a ella sino a quien se una a ella en una nueva unión conyugal.
  • Jesús reinterpreta la ley apoyando la dignidad de la mujer y fundando el matrimonio como vínculo de unidad. Superando los límites de lo que está mandado por la ley mosaica, reafirma el valor del matrimonio, no como un derecho del uno sobre el otro, sino como unidad responsable entre el hombre y la mujer. Para Jesús el divorcio va contra el plan de Dios, que quiere un amor fiel en la vida matrimonial. El divorcio es la preparación del adulterio.
  • Con la frase «Pero yo les digo», Jesús busca profundidad, invitando a ir a la raíz de las cosas. La fuente de todo está en el corazón, en el pensamiento.
  • Cuando examinamos nuestros actos, no deberíamos quedarnos en los hechos externos aislados, sino llegar a nuestras actitudes internas que son la raíz de lo que hacemos y decimos. Si dentro de nosotros están arraigados el orgullo, la codicia, o el rencor, para corregirlos necesitamos atacar esa raíz. Si nuestro ojo está viciado, todo lo verá mal. Si lo curamos todo lo verá sano. Las palabras hirientes o los gestos agresivos nacen de dentro.
  • Lo que busca Jesús es edificar más por dentro que por fuera, porque las leyes son fáciles de burlar, mientras que la conciencia es el corazón y el cimiento de la persona íntegra. Con normas externas que prohíban hacer el mal, no se puede construir el Reino de Dios; es preciso el cambio en el corazón, que se traduce en cambio visible fuera, en la persona, en su comportamiento individual y social.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué valor le doy a las intenciones?
  • ¿Voy a las raíces de mis inconsistencias y pecados?
  • ¿Valoro la fidelidad?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

    Que me aleje de la ocasión de pecado   

 

Para la lectura espiritual

 

…”La vinculación a Jesucristo no abre paso al placer que carece de amor, sino que lo prohíbe a los discípulos. Puesto que el seguimiento es negación de sí y unión a Jesús, en ningún momento puede tener curso libre la voluntad propia, dominada por el placer, del discípulo. Tal concupiscencia, aunque sólo radicase en una simple mirada, separa del seguimiento y lleva todo el cuerpo al infierno. Con ella, el hombre vende su origen celestial por un momento placentero. No cree en el que puede devolverle una alegría centuplicada por el placer al que renuncia. No confía en lo invisible, sino que se aferra al fruto visible del placer. De este modo se aleja del camino del seguimiento y queda separado de Cristo.

La impureza de la concupiscencia es incredulidad. Por eso hay que rechazarla. Ningún sacrificio que libere a los discípulos de este placer que separa de Jesús es demasiado grande. El ojo es menos que Cristo y la mano es menos que Cristo. Si el ojo y la mano sirven al placer e impiden a todo el cuerpo la pureza del seguimiento, es preferible renunciar a ellos a renunciar a Jesús. Las alegrías que proporciona el placer son menores que sus inconvenientes; se consigue el placer del ojo y de la mano por un instante, y se pierde el cuerpo por toda la eternidad. Tu ojo, que sirve a la impura concupiscencia, no puede contemplar a Dios”…

 

Dietrich Bonhoeffer, El precio de la gracia. El seguimiento.

 

Para rezar

 

Oración de los esposos

 

Señor, haz de nuestro hogar un lugar de amor:
donde no haya injurias, porque Tú nos das paciencia;
donde no haya rencor, porque Tú nos enseñas el perdón;
donde no haya abandono, porque Tú estás siempre con nosotros.

Haz, Señor, de nuestras vidas, una página llena de Ti.
Que cada mañana amanezca un día más de entrega.
Que cada noche nos encuentres con más amor de esposos.
Que vivamos todo el día en la ayuda y el consuelo mutuos.

Ayúdanos, Señor, para educar a nuestros hijos, según tu imagen y semejanza;
para que vivamos nuestro amor conforme a tú voluntad;
para que veamos en nuestra felicidad un motivo más para amarte;
para que demos a los demás lo mucho que Tú nos has dado.

Te invitamos, Señor, a nuestro hogar.
Ojalá encuentres el bien en él.

Amén.

 

Sábado X

 

Que tu “sí” sea sí

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    5, 14-21

 

Hermanos:

El amor de Cristo nos apremia, al considerar que si uno solo murió por todos, entonces todos han muerto. Y él murió por todos, a fin de que los que viven no vivan más para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. Por eso nosotros, de ahora en adelante, ya no conocemos a nadie con criterios puramente humanos; y si conocimos a Cristo de esa manera, ya no lo conocemos más así. El que vive en Cristo es una nueva criatura: lo antiguo ha desaparecido, un ser nuevo se ha hecho presente.

Y todo esto procede de Dios, que nos reconcilió con él por intermedio de Cristo y nos confió el ministerio de la reconciliación. Porque es Dios el que estaba en Cristo, reconciliando al mundo consigo, no teniendo en cuenta los pecados de los hombres, y confiándonos la palabra de la reconciliación.

Nosotros somos, entonces, embajadores de Cristo, y es Dios el que exhorta a los hombres por intermedio nuestro. Por eso, les suplicamos en nombre de Cristo: Déjense reconciliar con Dios. A aquel que no conoció el pecado, Dios lo identificó con el pecado en favor nuestro, a fin de que nosotros seamos justificados por él.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 102, 1-2. 3-4. 8-9. 11-12 (R.:8a)

 

R.    El Señor es bondadoso y compasivo.

 

Bendice al Señor, alma mía,

que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;

bendice al Señor, alma mía,

y nunca olvides sus beneficios. R.

 

El perdona todas tus culpas

y cura todas tus dolencias;

rescata tu vida del sepulcro,

te corona de amor y de ternura. R.

 

El Señor es bondadoso y compasivo,

lento para enojarse y de gran misericordia;

no acusa de manera inapelable

ni guarda rencor eternamente. R.

 

Cuanto se alza el cielo sobre la tierra,

así de inmenso es su amor por los que lo temen;

cuanto dista el oriente del occidente,

así aparta de nosotros nuestros pecados. R.

   

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 33-37

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes han oído también que se dijo a los antepasados: No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor. Pero yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la Ciudad del gran Rey. No jures tampoco por tu cabeza, porque no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos.

Cuando ustedes digan «sí», que sea sí, y cuando digan «no», que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pablo nos confía su secreto; la razón de su vida. Su tarea de apóstol consiste en construir un mundo nuevo con Dios. “Hermanos, el amor de Cristo nos apremia, cuando pensamos que uno solo murió por todos”. Coinciden aquí dos temas importantes: la incidencia del amor en el ministerio y el contenido del Evangelio.
  • La urgencia de la caridad de Cristo es el arranque del ministerio de Pablo. Se trata tanto del amor que Cristo le tiene, como del amor que Pablo, en correspondencia, tiene a Cristo que muere por todos en la cruz. Una vez hecho ese descubrimiento, ya no ha podido resistir la “urgencia” del amor, que le empuja a consagrar su vida a Cristo para corresponder a su amor.
  • Por otro lado, el ministerio de Pablo cerca de los hombres, no consiste tan solo en reconciliarlos con Dios, sino, sobre todo, en proclamar que se ha realizado la reconciliación. Dios ha modificado el estado de la humanidad respecto a El y esto es realmente una nueva creación. Pareciera que san Pablo es consciente de estar participando en el «nacimiento de un mundo nuevo». Es como si Dios creara de nuevo al hombre, y san Pablo comparte el trabajo de esa recreación.

***

  • Siguen las antítesis entre el Antiguo Testamento y los nuevos criterios de vida que Jesús enseña a los suyos. Jesús ha tocado el tema de la caridad como algo más que no matar; la fidelidad conyugal desautorizando el divorcio fácil. Ahora se trata del modo como nos comportamos con relación a la verdad.
  • El juramento era algo muy serio en la tradición judía. Se recurría a Dios para garantizar la verdad de la propia palabra frente al semejante. Jurar en nombre de Dios suponía un compromiso que obligaba gravemente a cumplir lo jurado al pie de la letra, incluso aunque en algún caso resultara aberrante. Los judíos, por eso, no acostumbraban a jurar por el nombre de Dios, sino por sus equivalencias, como por ejemplo el templo, el cielo, la tierra, la cabeza, para así considerarse más fácilmente eximidos de esa obligación tan ineludible.
  • Jesús no sólo desautoriza la hipocresía de jurar en falso, sino que prefiere que no se tenga que jurar nunca. La verdad tiene que brillar por sí sola. En la conducta del discípulo es necesario que el «sí» y el «no» sean transparentes y auténticos. Todo lo que respira verdad viene de Dios. Lo que huele a falsedad y mentira viene del demonio.
  • La palabra es vínculo importante para la comunicación entre los hombres. La propia palabra debe encerrar dentro de sí la garantía de un compromiso personal. El amor a la verdad es una característica de los seguidores de Jesús. En la propuesta del Reino la veracidad debe quedar asegurada no mediante un juramento, sino por la integridad interior de la persona.
  • La verdad no se manipula; se dice sin vueltas, con sencillez. Por lo tanto el discípulo debe inspirar confianza por sí mismo, y no ha de estar ligado a ninguna otra cosa para afirmar su palabra.
  • Mateo presenta cuatro ejemplos de juramento encubierto, que se deben también evitar. No se debe presentar ni el cielo, ni la tierra, ni Jerusalén, ni la propia cabeza, como garantía de la veracidad de las propias palabras.
  • La comunión con Dios y con todos los hombres sólo será posible desde una vida que se expresa con la sinceridad de las propias palabras.
  • Sin embargo en nuestra sociedad, se ha instalado la apariencia de verdad o la falsedad. Por razones de competitividad la publicidad que todos los días se filtra en nuestra vida desde los medios de comunicación, la propaganda, es engañosa. Se hace apología de la desconfianza y se nos invita a fiarnos de nadie, ni manifestarnos como somos ante los demás. Y es que el ser hombre en lugar de hermano se ha convertido en rival del hombre.
  • El discípulo que ha sido escogido y enviado por Dios para evangelizar, tiene que ir con sus obras, con su compromiso personal, que proclama el amor que Dios nos tiene, y cómo nos llega su salvación. Cuando la vida es íntegra no hace falta emitir juramentos, habla por sí misma.

 

Para discernir

 

  • ¿Mi palabra es testimonio de mi vida?
  • ¿Mis obras hablan de mí?
  • ¿Valoro la verdad o la manipulo a mi antojo?

 

Repitamos a lo largo de ese día

 

Que mi sí, sea sí

 

Para la lectura espiritual

 

«Que vuestro sí, sea sí» (St 5,12)

 

…”No sabes bien lo que es capaz de producir la obediencia: por un sí, por un simple sí -« ¡Hágase en mí según tu palabra!- María se convirtió en la madre del Altísimo. Con ello se declaraba su sierva pero conservaba intacta su virginidad, tan amada de Dios y a sus propios ojos. Por este sí de María el mundo obtuvo la salvación, la humanidad fue rescatada. Así pues, procuremos también nosotros hacer la voluntad de Dios y decir siempre sí al Señor…

Que María haga florecer en tu alma las virtudes siempre nuevas y vele por ti. Ella es el mar que es preciso atravesar para llegar a las riberas de los resplandores de la aurora eterna; permanece, pues, siempre cerca de ella…

Apóyate sobre la cruz de Cristo, a ejemplo de María. Encontrarás en ella gran consuelo. María permaneció, de pie, a los pies de su hijo crucificado. Jamás Jesús la amó tanto como en este momento de indecible sufrimiento”…

 

San Pío de Pietrelcina (1887-1968), Buena jornada, 14, 11,12/5

 

Para rezar

 

Sin voces misteriosas, pero con claridad

ha llegado hasta nuestro corazón

tu llamada a seguirte.

Estamos decididos a hacerlo.

Sabemos que esto no nos amargará la vida

porque tu palabra es buena noticia,

tu yugo suave y tu carga ligera.

Siguiéndote nos sentimos más libres

y felices a pesar de las dificultades.

La eucaristía y el contacto con los hermanos

nos anima a marchar por tus caminos.

Gracias, Señor, por pronunciar cada uno

de nuestros nombres del mismo modo que

un día llamaste así a tus apóstoles.

Tú eres nuestra ley, nuestro modelo.

Desde la debilidad de nuestra palabra

prometemos, una vez más, seguirte de cerca.

 

 

 


 

TIEMPO PASCUAL – ASCENSIÓN – PENTECOSTÉS – CICLO C

ASCENSIÓN DEL SEÑOR

CICLO C

 

LUNES DE LA VII SEMANA

 

MARTES DE LA VII SEMANA

 

MIÉRCOLES DE LA VII SEMANA

 

JUEVES DE LA VII SEMANA

 

VIERNES DE LA VII SEMANA

 

SÁBADO DE LA VII SEMANA

 

PENTECOSTÉS

CICLO C

 

 

ASCENSIÓN DEL SEÑOR

CICLO C

 

Lo hizo sentar a su derecha en el cielo

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de los Hechos de los apóstoles       1, 1-11


 

En mi primer Libro, querido Teófilo, me referí a todo lo que hizo y enseñó Jesús, desde el comienzo, hasta el día en que subió al cielo, después de haber dado, por medio del Espíritu Santo, sus últimas instrucciones a los Apóstoles que había elegido.

Después de su Pasión, Jesús se manifestó a ellos dándoles numerosas pruebas de que vivía, y durante cuarenta días se les apareció y les habló del Reino de Dios.

En una ocasión, mientras estaba comiendo con ellos, les recomendó que no se alejaran de Jerusalén y esperaran la promesa del Padre: «La promesa, les dijo, que yo les he anunciado. Porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo, dentro de pocos días.»

Los que estaban reunidos le preguntaron: «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?»

El les respondió: «No les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha establecido con su propia autoridad. Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra.»

Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó de la vista de ellos. Como permanecían con la mirada puesta en el cielo mientras Jesús subía, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: «Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir.»


 

Palabra de Dios.


 


 

SALMO         Sal 46, 2-3. 6-7. 8-9 (R.: 6)


 

R.      Dios asciende entre aclamaciones, asciende el Señor al sonido de trompetas.


 

Aplaudan, todos los pueblos,

aclamen al Señor con gritos de alegría;

porque el Señor, el Altísimo, es temible,

es el soberano de toda la tierra.


 

El Señor asciende entre aclamaciones,

asciende al sonido de trompetas.

Canten, canten a nuestro Dios,

canten, canten a nuestro Rey.


 

El Señor es el Rey de toda la tierra,

cántenle un hermoso himno.

El Señor reina sobre las naciones

el Señor se sienta en su trono sagrado.


 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso 1, 17-23


 

Hermanos:

Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente. Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos, y la extraordinaria grandeza del poder con que él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza.

Este es el mismo poder que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, elevándolo por encima de todo Principado, Potestad, Poder y Dominación, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el futuro.

El puso todas las cosas bajo sus pies y lo constituyó, por encima de todo, Cabeza de la Iglesia, que es su Cuerpo y la Plenitud de aquel que llena completamente todas las cosas.


 

Palabra de Dios.


 

A elección:

Lectura de la carta a los Hebreos      9, 24-28; 10, 19-23


 

Cristo, en efecto, no entró en un Santuario erigido por manos humanas -simple figura del auténtico Santuario- sino en el cielo, para presentarse delante de Dios en favor nuestro. Y no entró para ofrecerse así mismo muchas veces, como lo hace el Sumo Sacerdote que penetra cada año en el Santuario con una sangre que no es la suya. Porque en ese caso, hubiera tenido que padecer muchas veces desde la creación del mundo. En cambio, ahora él se ha manifestado una sola vez, en la consumación de los tiempos, para abolir el pecado por medio de su Sacrificio. Y así como el destino de los hombres es morir una sola vez, después de lo cual viene el Juicio, así también Cristo, después de haberse ofrecido una sola vez para quitar los pecados de la multitud, aparecerá por segunda vez, ya no en relación con el pecado, sino para salvar a los que lo esperan.

Por lo tanto, hermanos, tenemos plena seguridad de que podemos entrar en el Santuario por la sangre de Jesús, siguiendo el camino nuevo y viviente que él nos abrió a través del velo del Templo, que es su carne. También tenemos un Sumo Sacerdote insigne al frente de la casa de Dios. Acerquémonos, entonces, con un corazón sincero y llenos de fe, purificados interiormente de toda mala conciencia y con el cuerpo lavado por el agua pura. Mantengamos firmemente la confesión de nuestra esperanza, porque aquel que ha hecho la promesa es fiel.


 

Palabra de Dios.

 
 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas     24, 46-53


 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Así está escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de todo esto. Y yo les enviaré lo que mi Padre les ha prometido. Permanezcan en la ciudad, hasta que sean revestidos con la fuerza que viene de lo alto.»

Después Jesús los llevó hasta las proximidades de Betania y, elevando sus manos, los bendijo. Mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo.

Los discípulos, que se habían postrado delante de él, volvieron a Jerusalén con gran alegría, y permanecían continuamente en el Templo alabando a Dios.


 

Palabra del Señor.


 

Para reflexionar


 

  • En el texto a los Efesios, para el autor paulino, la Ascensión no es un simple cambio de lugar, aunque haya que utilizar categorías espaciales para expresar este misterio: “a la derecha… por encima… bajo sus pies… por encima de todo”; es una glorificación que lleva a Jesús, Cristo resucitado, junto al trono mismo de Dios; tan cerca, que comparte sus poderes sobre todas las cosas.

***

  • La ascensión de Jesús señala, en la narración de Lucas, la tensión en la que entra la comunidad de los discípulos entre la ausencia del Señor y, al mismo tiempo, su presencia desde que han terminado sus apariciones como Resucitado. San Lucas une íntimamente la ausencia del Resucitado con el Don del Espíritu Santo.
  • Esta presencia, nueva, va a cambiar la vida de los discípulos que se convierten, a partir de la ascensión de Jesús, en la comunidad que hereda el Espíritu de Jesús para continuar su misión. Con estos versículos, Lucas remarca el hecho de que termina una página de la historia evangélica. La experiencia que algunos hombres tuvieron de una cercanía inmediata y visible con Jesús, ha terminado. A partir de ahora, Jesús está “ausente” y nadie volverá a oírlo ni a verlo. Jesús no se acercará a ninguno de sus amigos, de camino para recorrer el camino con él y hacer que su corazón arda al explicarle las Escrituras y al partir el pan.
  • La Ascensión es la plenitud de la Pascua. La Pascua sin la ascensión quedaría incompleta y Jesús no sería más que un muerto que ha revivido.  Este el paso definitivo, es el momento en que Jesús es revelado a los hombres como Señor, investido de la dignidad propia de “Dios, el Padre de la Gloria”. Los discípulos que habían visto a Jesús por última vez, reconocieron después la eficacia de su poder en las obras que realizaban; percibieron que no había fuerza superior a él, que Jesús estaba “por encima de todo”, que la eficacia divina que los acompañaba era porque Jesucristo es el Señor, totalmente cercano a Dios.
  • Cristo no ha triunfado solo. De su victoria ya participamos todos: ” la Ascensión de Jesucristo es ya nuestra victoria”, “nos da ya parte en los bienes del cielo”, “en Cristo nuestra naturaleza humana ha sido enaltecida y participa de su misma gloria”, “ha querido precedernos como cabeza nuestra para que nosotros, miembros de su Cuerpo, vivamos con la ardiente esperanza de seguirlo en su reino”, “para hacernos compartir su divinidad”.
  • Desde la Ascensión del Señor, alguien de los nuestros, algo de nosotros alcanzó la meta y está ya en el cielo. Como todo lo que contemplamos de la vida del Señor, la Ascensión no sólo nos revela quién es Dios sino que desvela también la profundidad y la altura de nuestra condición humana. En la glorificación de Jesús, la humanidad ha sido investida con la dignidad misma de Dios. Él, que siendo de condición divina no se avergonzó de hacerse nuestro hermano, abre para nosotros con su glorificación esa nueva esperanza a la que nos llama.
  • La ascensión es lo imposible que amplía hasta el infinito nuestras posibilidades. Es el misterio que pone en duda todas nuestras razones humanas, limitaciones y justificaciones. Él, que siendo rico por nosotros se hizo pobre, nos comunica los tesoros de “la riqueza de gloria que da en herencia a los santos”. Desde la glorificación de Jesús, la vida de los que creemos en él está atravesada por la certera esperanza de alcanzar las promesas de Dios.
  • Por eso, la vida del hombre que hasta ahora estaba marcada por “la nostalgia ” que lo convertía en un desterrado, a partir de la Ascensión lo convierte en peregrino hacia el encuentro definitivo con Dios al que esperamos llegar con segura confianza.
  • Nada más glorioso para el hombre que ver al Hombre exaltado a la derecha del Padre. La glorificación de la Cabeza es la esperanza del cuerpo.  Creer en la ascensión del Señor es un acto de libertad contra todos los señores de este mundo y contra lo que pretende domesticar a los hombres. Pero es también una responsabilidad. La ascensión del hombre es la ascensión de su mundo y de la sociedad en que vive. Jesús subió al cielo llevando consigo parte de este mundo, coronó con su gloria nuestra carne y nos sentó con él a la diestra del Padre. Nuestra misión es ahora alcanzar al que ha recorrido ya toda nuestra esperanza, sacar adelante la esperanza del mundo.
  • La creación entera gime y está en dolores de parto hasta que se manifieste la gloria de los hijos de Dios. Ascender como Jesús no es abandonar el mundo, sino llevar al mundo a su perfección. La ascensión no es tampoco un arrebato místico y espiritualista que nos aleje de los hermanos, sino un compromiso con los hermanos para construir junto a todos la fraternidad. El cielo no es un lugar al que vamos sino una situación en la que seremos transformados si vivimos en el amor y en la gracia de Dios.
  • Se inaugura, por lo tanto, el tiempo de la Iglesia, el tiempo de vivir la misión, para eso se nos da el don del Espíritu, cuya fiesta celebraremos el Domingo próximo. Esto es lo que Jesús quiere decir a sus discípulos cuando afirma: “ustedes son mis testigos”. Comienza el tempo del testimonio público y valiente que debe llegar a todos los hombres y todos los aspectos de la vida.
  • Así como Cristo ha sido el gran testigo del Padre, ahora la comunidad cristiana lo tiene que seguir siendo en cada generación, animada siempre por el Espíritu de Jesús. Porque cuando Jesús nos dice: “Les toca a ustedes”, no nos deja solos y desamparados, sino que Él mismo, con su vuelta al Padre, se queda para siempre con nosotros en todos los tiempos y lugares. Se queda enviando su Espíritu, se queda en la Iglesia, en la Palabra y los sacramentos, se queda en el conjunto de la vida de su comunidad de discípulos. Que se esfuerza por vivir por los demás”.
  • Con la Ascensión se abre un nuevo tiempo para la Iglesia caracterizado por la acción del Espíritu, por el esfuerzo misionero. Por eso, la Iglesia tiene que ser con renovado fervor, en todo tiempo y lugar, la comunidad de discípulos que no se aísla ni evade los desafíos de este mundo y de este tiempo. La Iglesia tiene que ser comunidad de testigos, comunidad misionera que no se queda mirando el cielo, sino que se siente enviada a este mundo para transformarlo por la palabra y la fuerza del resucitado.


 

Para discernir


 

  • ¿Dónde experimento la presencia viva del resucitado?
  • ¿Busco la justificación al llamado en mis méritos y virtudes o en su gracia y amor?
  • ¿Siento que por su ascensión mi vida esta para siempre escondida en Dios y unida a ÉL?


 

Repitamos a lo largo de este día


 

Queremos compartir tu cielo


 

Para la lectura espiritual

 

Nuestro Señor Jesucristo podría haber ascendido en secreto y no públicamente. Pero así como tuvo por testigos de su Resurrección los ojos de sus discípulos, así también constituyó a estos mismos testigos oculares de su elevación «Viéndolo ellos se elevó», y fue quitado de entre ellos y era elevado al cielo y una nube lo recibió en su seno. Y como estuvieron viéndolo ellos, fue tomado, fue elevado, era llevado hacia arriba y entró allá. «Porque no entró Cristo en un santuario fabricado por mano de hombres, sino en el mismo cielo, para comparecer delante de Dios». Hb. 1, 24

Y no solamente entró, sino que penetró. Porque dice Pablo: «Teniendo pues un pontífice grande que penetró en los cielos, Jesús.» Hch. 4.14

¡Ascendió, se fue, hizo su camino, penetró! ¡Ascendió como quien tiene potestad! Para que se cumpliera el oráculo del profeta, ¡sube Dios entre voces de júbilo! Salmo 46, 6. «Alzad, oh príncipes, vuestras puertas y levantaos puertas eternales y entrará el rey de la gloria» Salmo 23, 7-8

Dos cosas sucedieron: porque así como quedó estupefacta la tierra cuando vio el salvador vestido de cuerpo, y como cuando vemos a un extraño solemos preguntar ¿quién es este?, puesto que de un conocido no se hace esa pregunta; del mismo modo la tierra, al ver al Divino Salvador dotado de divina virtud y que mandaba a los vientos y al mar, dice: «¿quién es este que aun los vientos y el mar le obedecen» Mt. 8, 27. Pues del mismo modo que la tierra clama, ¿quién es éste?, así también el cielo estupefacto al ver en carne a la divinidad, dice: «¿Quién es este rey de la gloria» Sal. 23, 8

Y observa una cosa admirable, El Salvador vino, y viniendo  trajo al Espíritu Santo, y al regresar llevó consigo allá a lo alto el cuerpo santo, con el objeto de dar al mundo una prenda de salvación que es la virtud del Espíritu Santo, para que a su vez diga todo cristiano que el cuerpo santo es prenda de salud para el mismo mundo.

… Tenemos una prenda suya allá arriba, que es el cuerpo que por nosotros tomó, y acá  en la tierra también la tenemos, que es el Espíritu Santo que está con nosotros.

El cielo poseyó el Santo cuerpo, la tierra recibió el Espíritu Santo. Vino Cristo y trajo al Espíritu Santo, Ascendió Cristo y llevó consigo nuestro cuerpo…

…Con certeza seremos elevados en las nubes, si es que se nos encuentra dignos de salirle al encuentro en las nubes… hagamos, pues, todos nosotros seamos del número de aquellos que le saldrán al encuentro aunque nos encontremos en un orden inferior. Porque, a la manera de los que salen al encuentro del rey, aunque no todos sean de la misma dignidad, sin embargo, todos son recibidos honoríficamente por él, así sucederá en aquel tiempo, ya que no todos han tenido un mismo género de vida. «Porque cada uno recibirá un premio conforme a su propio  trabajo» I Cor 3,8

San Juan Crisóstomo


 

Para rezar


 

Ascensión 


 

Te alabamos, Señor, y te damos gracias

y proclamamos tus maravillas por toda la tierra,

cantamos himnos en tu honor y decimos llenos de alegría:

Qué grandes son las obras del Señor.


 

Porque ya no nos sentimos huérfanos ni desamparados

pues sabemos que vivimos en vos y vos en nosotros,

y que por la mediación de Jesucristo

nos envías al Espíritu Santo,

el Espíritu de la verdad y de la fortaleza,

nuestro abogado y defensor.


 

Esta es la promesa que nos hizo Jesucristo

y esta es la realidad que hoy vivimos,

que somos tu comunidad y tu pueblo,

llamado  a proclamar al mundo

este mensaje de la salvación.


 

Hoy reconocemos, Señor,

toda nuestra dignidad, la de hombres

y la de hijos tuyos,

llamados por el bautismo a una nueva vida,

abiertos a la esperanza

y destinados a compartir

contigo la vida para siempre.


 

Santos Benetti

 LUNES DE LA VII SEMANA

 

Yo he vencido al mundo

 

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    19, 1-8

 

Mientras Apolo permanecía en Corinto, Pablo atravesando la región interior, llegó a Efeso. Allí encontró a algunos discípulos y les preguntó: «Cuando ustedes abrazaron la fe, ¿recibieron el Espíritu Santo?»

Ellos le dijeron: «Ni siquiera hemos oído decir que hay un Espíritu Santo.»

«Entonces, ¿qué bautismo recibieron?», les preguntó Pablo.

«El de Juan», respondieron.

Pablo les dijo: «Juan bautizaba con el bautismo de penitencia, diciendo al pueblo que creyera en el que vendría después de él, es decir, en Jesús.»

Al oír estas palabras, ellos se hicieron bautizar en el nombre del Señor Jesús. Pablo les impuso las manos, y descendió sobre ellos el Espíritu Santo. Entonces comenzaron a hablar en distintas lenguas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres.

Pablo fue luego a la sinagoga y durante tres meses predicó abiertamente, hablando sobre el Reino de Dios y tratando de persuadir a los oyentes.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 67, 2-3. 4-5ac. 6-7ab (R.: 33a)

 

R.    ¡Canten al Señor, reinos de la tierra!

 

¡Se alza el Señor!

Sus enemigos se dispersan

y sus adversarios huyen delante de él.

Tú los disipas como se disipa el humo;

como se derrite la cera ante el fuego,

así desaparecen los impíos delante del Señor. R.

 

Los justos se regocijan,

gritan de gozo delante del Señor

y se llenan de alegría.

¡Canten al Señor,

entonen un himno a su Nombre!

Su Nombre es «el Señor.» R.

 

El Señor en su santa Morada

es padre de los huérfanos y defensor de las viudas:

él instala en un hogar a los solitarios

y hace salir con felicidad a los cautivos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    16, 29-33

 

Los discípulos le dijeron a Jesús: «Por fin hablas claro y sin parábolas. Ahora conocemos que tú lo sabes todo y no hace falta hacerte preguntas. Por eso creemos que tú has salido de Dios.»

Jesús les respondió: «¿Ahora creen? Se acerca la hora, y ya ha llegado, en que ustedes se dispersarán cada uno por su lado, y me dejarán solo. Pero no, no estoy solo, porque el Padre está conmigo.

Les digo esto para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pablo llegó a Éfeso, «la gran metrópoli de Asia” y una de las ciudades más importantes del mundo de entonces, punto de confluencia entre el Occidente y las vías de comunicación hacia las regiones interiores de Asia.
  • Permanecerá aquí dos años y medio. Ese tiempo le llevará estabilizar esa comunidad. Después de la época de la primera evangelización y las fundaciones hay que hacer algunas precisiones doctrinales. También es preciso defenderse de las sectas marginales que en Éfeso, se disputaban los clientes.
  • Como siempre, comienza predicando a los judíos, en la sinagoga. En Éfeso se encuentra un grupo de discípulos de Juan Bautista que lo sobrevivieron algún tiempo. Algunos de sus discípulos se hicieron discípulos de Jesús. Pero quedaban otros que permanecían fieles a la memoria del profeta de la conversión y la penitencia.
  • Pablo evangeliza a un grupo de doce de estos discípulos de Juan. Los instruye sobre la relación entre el bautismo de Juan y la fe en Jesús. La novedad del bautismo cristiano es que, por la fe se accede a una vida nueva que sólo el Espíritu puede dar.
  • Estos hombres aceptan la fe y son bautizados ahora, en el nombre de Jesús, y reciben el Espíritu con la imposición de manos de Pablo. El Espíritu suscita en ellos el don las lenguas y de profecía. Es como si se tratara de una reiteración de lo que había sucedido en Jerusalén cuando el Espíritu Santo descendió sobre los apóstoles. Es como un nuevo Pentecostés, porque fueron movidos por la fuerza divina que los ha invadido, y como años atrás habían hecho los apóstoles, comienzan a profetizar y a hablar en distintas lenguas.

***

  • Es el final del último discurso de Jesús después de la cena. Los apóstoles creen haber llegado a entender a Jesús, pero todavía no interpretan bien las palabras del maestro.
  • Jesús para que tomen conciencia, les pronostica que se dispersarán y lo dejarán solo. El sabe muy bien que todos lo van a abandonar, ante el rumbo que toman las cosas.
  • Sin embargo, será el paso de Jesús por la cruz el que les mostrará la manifestación suprema del amor de Dios y su fuerza salvadora. Cuando se enfrenten con la realidad de su muerte se va a mostrar la debilidad de la fe de los discípulos.
  • Jesús les quiere dar ánimo y fortalecer su fe, antes que lo vean sufrir, y que sufran ellos la persecución. Pero les asegura la victoria porque, “Él ha vencido al mundo”. La persecución es inevitable pero no es señal de derrota; cada vez que el mundo cree vencer, confirma su fracaso.
  • Jesús nos invita a “tener valor” porque Él es la fuente de la paz y porque con Él la victoria es posible. En los momentos de las luchas a causa del evangelio, en los sufrimientos de la persecución, o en la desolación por el aparente fracaso, tenemos que hacer memoria de la victoria de Jesús sobre el mundo. Ella asegura a los discípulos la paz fecunda y que ningún poder sobre la tierra es absoluto: no lo fueron los grandes imperios de la historia, no lo serán tampoco los poderes actuales del mundo globalizado y despiadado. La paz que les deseaba como despedida debe ser una realidad gracias a la unión con Él.
  • Sobre cualquier fuerza que se erija en la historia como absoluta y definitiva, se levanta la cruz de Jesús que vino a los suyos para que tuvieran vida y vida abundante. La victoria de Cristo en la cruz sobre el mundo asegura a los discípulos serenidad en medio de las pruebas.
  • Disponemos de la fuerza del Espíritu de amor con el que Jesús pudo ser fiel hasta la muerte en su misión. Nosotros hoy debemos continuar su misión con la certeza de su presencia.

 

Para discernir

 

  • ¿Me asusta la prueba? ¿Me resisto a ella?
  • ¿Busco la gran prueba y no me doy cuenta que la aceptación y la renuncia son una prueba? ¿Veo y siento la prueba como un castigo o desgracia?
  • ¿Soy capaz de descubrir el signo de crecimiento que se encuentra escondido en la prueba?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

No estoy solo, el Padre está conmigo

 

Para la lectura espiritual

Cuando te sientas solo, debes intentar descubrir la fuente de este sentimiento. Eres propenso a escapar de tu soledad o bien a permanecer en ella. Cuando huyes de ella, tu soledad no disminuye realmente: lo único que haces es obligarla a salir de tu mente de manera provisional. Cuando empiezas a permanecer en ella, tus sentimientos no hacen más que volverse
más fuertes y te vas deslizando hacia la depresión. La tarea espiritual no consiste ni en huir de la soledad ni en dejarse anegar por ella, sino en descubrir su fuente. No resulta fácil de hacer, pero cuando se logra identificar de algún modo el lugar de donde brotan estos sentimientos, pierden algo de su poder sobre ti.

Esta identificación no es una tarea intelectual; es una tarea del corazón. Con él debes buscar ese lugar sin miedo. Se trata de una búsqueda importante, porque conduce a discernir algo de bueno sobre ti mismo. El dolor de tu soledad puede tener sus raíces en tu vocación más profunda. Podrías descubrir que tu soledad está ligada a tu llamada a vivir por completo para Dios. La soledad se puede revelar entonces como el otro lado de tu don único. En cuanto experimentes en tu «yo» más íntimo la verdad, podrás descubrir que la soledad no sólo es tolerable, sino también fecunda. Lo que de primeras parecía doloroso, puede convertirse después en un sentimiento que —aun siendo penoso— te abre el camino hacia un conocimiento todavía más profundo del amor de Dios…

 

H. J. M. Nouwen: La voz interior del amor, PPC, Madrid 1997.

 

Para rezar

 

Abandonarme…en ti…

 

Abandonarme en ti…

dejar que las cosas

sigan su rumbo incierto…

Abandonarme en ti…

creer que todo está solucionado

con tan sólo pensar en Ti

Abandonarme en ti…

sentir tu presencia

y olvidarme de las angustias

Abandonarme en ti…

quisiera hacerlo pero mi condición humana

y pecadora me lo impiden…

Perdóname Señor

por no abandonarme en ti…

es que hay tantas cosas en mi mente

y en mi corazón, tantos problemas

que tengo que solucionar…

Abandonarme en ti…

Hoy me abandono en ti,

me olvido de mi mismo

para sólo estar en tu presencia,

para sentir tu abrazo y tu sosiego.

Abandonarme en ti…

Toda mi vida es tuya y todo lo que hay en ella,

hazlo mejor y ayúdame a entender

que todo lo que tengo que hacer es…

ABANDONARME EN TI…

 

Beatriz Esparza

MARTES DE LA VII SEMANA

 

Los que me diste son tuyos

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    20, 17-27

 

Pablo, desde Mileto, mandó llamar a los presbíteros de la Iglesia de Efeso. Cuando estos llegaron, Pablo les dijo:

«Ya saben cómo me he comportado siempre con ustedes desde el primer día que puse el pie en la provincia de Asia. He servido al Señor con toda humildad y con muchas lágrimas, en medio de las pruebas a que fui sometido por las insidias de los judíos. Ustedes saben que no he omitido nada que pudiera serles útil; les prediqué y les enseñé tanto en público como en privado, instando a judíos y a paganos a convertirse a Dios y a creer en nuestro Señor Jesús.

Y ahora, como encadenado por el Espíritu, voy a Jerusalén sin saber lo que me sucederá allí. Sólo sé que, de ciudad en ciudad, el Espíritu Santo me va advirtiendo cuántas cadenas y tribulaciones me esperan. Pero poco me importa la vida, mientras pueda cumplir mi carrera y la misión que recibí del Señor Jesús: la de dar testimonio de la Buena Noticia de la gracia de Dios.

Y ahora sé que ustedes, entre quienes pasé predicando el Reino, no volverán a verme. Por eso hoy declaro delante de todos que no tengo nada que reprocharme respecto de ustedes. Porque no hemos omitido nada para anunciarles plenamente los designios de Dios.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 67, 10-11. 20-21 (R.: 33a)

 

R.    ¡Canten al Señor, reinos de la tierra!

 

Tú derramaste una lluvia generosa, Señor:

tu herencia estaba exhausta y tú la reconfortaste;

allí es estableció tu familia,

y tú, Señor, la afianzarás

por tu bondad para con el pobre. R.

 

¡Bendito sea el Señor, el Dios de nuestra salvación!

El carga con nosotros día tras día;

él es el Dios que nos salva

y nos hace escapar de la muerte. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    17, 1-11a.

 

Jesús levantó los ojos al cielo, diciendo:

«Padre, ha llegado la hora: glorifica a tu Hijo para que el Hijo te glorifique a ti, ya que le diste autoridad sobre todos los hombres, para que él diera Vida eterna a todos los que tú les has dado. Esta es la Vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu Enviado, Jesucristo.

Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste. Ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía contigo antes que el mundo existiera.

Manifesté tu Nombre a los que separaste del mundo para confiármelos. Eran tuyos y me los diste, y ellos fueron fieles a tu palabra. Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti, porque les comuniqué las palabras que tú me diste: ellos han reconocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque son tuyos. Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío, y en ellos he sido glorificado. Ya no estoy más en el mundo, pero ellos están en él; y yo vuelvo a ti.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Un motín obliga a Pablo a abandonar Efeso. Se acerca el desenlace. En su escala a Mileto se despide con un verdadero testamento pastoral destinado especialmente a los que ejercen un cargo en la Iglesia. Es el tercer gran discurso que los Hechos ponen en labios de Pablo y, por eso, es indicio de un momento solemne y de un tema trascendental.
  • El Apóstol se despide conmovido de su actividad misionera, exhortando y dando normas de gobierno a los que han de tomar su lugar. En el discurso hace una apología que evoca los tres años de apostolado en Efeso, un anuncio de próximas tribulaciones y del final de su ministerio, una exhortación a la vigilancia pastoral y su ejemplo desinteresado.
  • Toda responsabilidad en la Iglesia, toda vida cristiana auténtica están marcadas por la cruz. Para Pablo, su cruz principal, vino de los que no aceptaban pasar del judaísmo a la fe en Cristo; pero Pablo nunca se acobardó cuando era necesario anunciar la palabra de Dios.
  • En público y en privado, daba testimonio tanto a judíos- a pesar de su estrechez de miras, que perjudicaron tanto a Pablo- como a griegos para que se convirtieran a Dios. Pablo se experimenta encadenado por el Espíritu que es el motor profundo de su acción apostólica. Es la aventura del abandono integral, va donde el Espíritu lo conduce.
  • Su vida ya no le pertenece, ama y vive para Jesús, anunciando y dando testimonio del Evangelio de la gracia de Dios.

***

  • Durante toda su vida ha ido anunciando esta «hora» que ahora ha llegado y es la hora de su entrega pascual en la cruz y de la glorificación que va a recibir del Padre, con la resurrección y la entrada en la vida definitiva.
  • Empieza la llamada «oración sacerdotal» de Jesús. Hasta ahora había hablado a los discípulos, ahora se va y eleva al Padre la entrañable oración por sus colaboradores en la misión, por todos los que como discípulos asumen el desafío de seguir evangelizando.
  • Aparecen en boca de Jesús la unidad de amor y de vida que tiene con el Padre. Unidad, por la que el Hijo participa de la gloria del Padre. La oración brota de la estrecha unión entre Cristo y el Padre: “todo lo mío es tuyo y lo tuyo es mío”. El amor funda ese compartir, esa comunión que se hace obediencia.
  • Esa comunión hace posible que el designio de salvación atraviese la eternidad de Dios y llegue a los hombres. Se revela el inconmensurable amor de Dios por su criatura. Esta oración de Jesús está impregnada de amor a su Padre, de unión íntima con Él, y a la vez de amor y preocupación por los suyos que quedan en este mundo.
  • Todos nosotros ya estábamos en el pensamiento de Jesús en su oración al Padre. Sabía de las dificultades que iban a encontrar sus discípulos en el camino cristiano. Conoce muy bien todas las dificultades que vivirán los que están en el mundo pero sin pertenecerle. No quiere abandonarnos y pide para nosotros la ayuda del Padre.
  • Esta vuelta de Jesús al Padre, no será para sus discípulos estar en el mundo solos y abandonados. Jesús ratifica que somos suyos y que hemos recibido la vida eterna al conocer al único Dios verdadero y a Jesucristo su enviado. Él mismo nos promete su presencia continua. No se ha ido para “desentenderse de este mundo”, sino, para estar para siempre y de un modo definitivo.
  • Unidos a Jesús, participamos de su unión íntima con el Padre, y su gloria, se manifestará en la medida en que colaboremos en hacer efectivo su proyecto de un mundo “mejor”, más verdadero, más esperanzado, más humano, justo y solidario.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento que todo lo que Dios ha creado y pensado es para mí?
  • ¿Me siento heredero o aprovechador de las cosas de Dios?
  • ¿Sé que la vida de Dios es un regalo querido por Dios y que el gozo de Dios está en que sepa recibirlo?
  • ¿Descubro la mediación de Jesucristo y la experimento de una manera viva?
  • ¿Soy agradecido por todo lo que se me ha prometido y se me ha dado?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

La vida eterna es conocerte a ti mi Dios verdadero, y a Jesucristo tu enviado

 

Para la lectura espiritual

 

…Jesús no se dirige ya a los discípulos, sino que, alzando los ojos al cielo, símbolo de la esfera divina, dirige a Dios una oración de petición. Y lo llama «Padre», entendiendo a Dios como quien, por amor, comunica su propia vida, mostrando de este modo la estrecha e íntima relación que mantiene con él. Y
al Padre le pide que dé a sus discípulos la vida definitiva, la vida verdadera, que no es otra sino una vida de amor y entrega a los demás, como la de Jesús, hasta la muerte si fuese necesario. Esta es la única manera de reconocer al Padre como único Dios verdadero y a Jesús como Mesías. A la vida definitiva se llega por la adhesión a este Dios amor manifestado en la capacidad de Jesús de amar hasta la muerte. De este modo el mundo futuro está ya presente en la comunidad de Jesús y el reinado de Dios empieza a realizarse en la tierra.

Reconocer, por lo demás, a Dios como Padre es rechazar toda otra idea o concepción de Dios. Un dios que establezca con la humanidad una relación señor-siervo es falso.

Pero este reconocimiento no es meramente intelectual, sino relacional. Sólo puede reconocer que Dios es Padre quien experimenta el amor que lo hace hijo. Y sólo puede reconocer a Jesús como Mesías-Salvador el que experimenta la liberación y salvación que él trae. Una y otra experiencia se identifica con la del Espíritu, que es la que tiene el creyente de poseer ya desde ahora la vida definitiva

 

Juan Alarcón Cámara S.J

 

Para rezar

 

Del color del amor


Del color del amor fuiste tiñendo mi esperanza,
de un amor transparente, de hermanos, de familia.
Amor lanzado siempre, más allá de si mismo, 
a la escucha del llanto, en la marcha hacia el Reino, 
desbordando los muros en busca de tu pueblo. 

Amor simple y callado,
de panes y de peces repartidos,
de poner en común todo en la mesa. 

Amor de no poder, de no querer,
definitivamente hacer silencio, 
callar todo el horror, la angustia, la sorpresa,
en frente de la muerte y de los desarraigos. 

Del color del amor que prohíbe el olvido
que rompe las distancias, la quietud y el egoísmo;
que rechaza medidas, miedos
y encrucijadas.

Amor de cruz,
de estrechas puertas y caminos pedregosos.
Amor sin tregua, sin hora y sin descanso.
Amor incierto, oscuro,
siempre en vasija nueva,
deshaciendo costumbres y remiendos. 

Amor libre.
Amor a manos llenas.
Amor que desconcierta.
Amor de cruz

 

 

Judith Bautista Fajardo

 

 MIÉRCOLES DE LA VII SEMANA

 

Conságralos en la verdad

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    20, 28-38

 

Pablo decía a los principales de la Iglesia de Efeso:

«Velen por ustedes, y por todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo los ha constituido guardianes para apacentar a la Iglesia de Dios, que él adquirió al precio de su propia sangre. Yo sé que después de mi partida se introducirán entre ustedes lobos rapaces que no perdonarán al rebaño. Y aun de entre ustedes mismos, surgirán hombres que tratarán de arrastrar a los discípulos con doctrinas perniciosas.

Velen, entonces, y recuerden que durante tres años, de noche y de día, no he cesado de aconsejar con lágrimas a cada uno de ustedes.

Ahora los encomiendo al Señor y a la Palabra de su gracia, que tiene poder para construir el edificio y darles la parte de la herencia que les corresponde, con todos los que han sido santificados.

En cuanto a mí, no he deseado ni plata ni oro ni los bienes de nadie. Ustedes saben que con mis propias manos he atendido a mis necesidades y a las de mis compañeros. De todas las maneras posibles, les he mostrado que así, trabajando duramente, se debe ayudar a los débiles, y que es preciso recordar las palabras del Señor Jesús: “La felicidad está más en dar que en recibir.”»

Después de decirles esto, se arrodilló y oró junto a ellos. Todos se pusieron a llorar, abrazaron a Pablo y lo besaron afectuosamente, apenados sobre todo porque les había dicho que ya no volverían a verlo. Después lo acompañaron hasta el barco.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 67, 29-30. 33-35a. 35b-36c (R.: 33a)

 

R.    ¡Canten al Señor, reinos de la tierra!

 

Tu Dios ha desplegado tu poder:

¡Se fuerte, Dios, tú que has actuado por nosotros!

A causa de tu Templo, que está en Jerusalén,

los reyes te presentarán tributo. R.

 

¡Canten al Señor, reinos de la tierra,

entonen un himno al Señor,

al que cabalga por el cielo,

por el cielo antiquísimo!

El hace oír su voz poderosa,

¡reconozcan el poder del Señor! R.

 

Su majestad brilla sobre Israel

y su poder, sobre las nubes.

¡Bendito sea Dios! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    17, 1b.11b-19

 

Jesús levantó los ojos al cielo, y oró diciendo:

«Padre santo, cuida en tu Nombre a aquellos que me diste, para que sean uno, como nosotros. Mientras estaba con ellos, cuidaba en tu Nombre a los que me diste; yo los protegía y no se perdió ninguno de ellos, excepto el que debía perderse, para que se cumpliera la Escritura.

Pero ahora voy a ti, y digo esto estando en el mundo, para que mi gozo sea el de ellos y su gozo sea perfecto.

Yo les comuniqué tu palabra, y el mundo los odió porque ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los preserves del Maligno. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

Conságralos en la verdad: tu palabra es verdad. Así como tú me enviaste al mundo, yo también los envío al mundo. Por ellos me consagro, para que también ellos sean consagrados en la verdad.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La segunda parte del discurso de despedida de Pablo, antes del emocionante adiós junto al barco, se refiere al futuro de la comunidad y a la actuación de sus sucesores en la conducción de la Iglesia de Efeso.
  • Pablo les recuerda el carácter sagrado de este cargo y después les anuncia los peligros que amenazan a la comunidad llamándolos a la vigilancia constante. Finalmente, implora la gracia de Dios antes de hacerles algunas recomendaciones para que sean desinteresados siguiendo su ejemplo.
  • Pablo relaciona la carga pastoral con la vida trinitaria: la comunidad o la Iglesia es de Dios Padre, que se la ha adquirido o comprado con la Sangre de su Hijo, Jesús, ha sido el Espíritu quien ha puesto a estos presbíteros como responsables y pastores de la comunidad.
  • La «comunidad», la Iglesia de la que los presbíteros son responsables, es en la tierra el reflejo de la «comunidad» de las tres Divinas Personas. A la vez que son distintas, están íntimamente unidas.
  • El ministerio pastoral no es algo que solamente procede de la comunidad, ni es una delegación de poder por parte del grupo. Es una tarea recibida de Dios y confiada por Dios. No es un cargo que uno mismo toma, ni que recibe de los hombres sino que se recibe del Espíritu.

***

  • Continúan las palabras de despedida con un matiz de ternura. En ellas descubrimos que la elección parte de la iniciativa de Jesús. El maestro se va, siendo consciente de la gran dificultad en que pone a sus apóstoles desapareciendo.
  • El fundamento de la misión de los discípulos, es el mismo que la de Jesús, la consagración por el Espíritu. También sufrirán las mismas consecuencias: la persecución por parte de la sociedad que los rechaza. Jesús, consagrado por Dios para su misión; afirma que se consagra Él mismo por los discípulos. La consagración por el Espíritu exige colaboración.
  • Frente a la maldad y la mentira que dominan el mundo, Jesús refleja en esta oración, su preocupación y su entrega por el futuro de sus discípulos. Los envía como el Padre lo ha enviado a Él y los introduce en la tensión paradójica de estar en el mundo sin ser del mundo. Por eso pide al Padre que los guarde.
  • El mundo, entendido como creación y lugar de la realización humana, es algo bueno y bendito por Dios. Sin embargo, el mundo puede ser dominado por las fuerzas del mal y entonces se convierte en campo propicio para el ejercicio de todo tipo de egoísmos. En esta clase de mundo injusto, los discípulos van ser confrontados por las mismas fuerzas que están enviando a Jesús a la muerte.
  • Jesús ruega para que el Padre los preserve del mundo y del Maligno. El mundo es el escenario donde cada hombre decide su salvación o condenación. La comunidad cristiana está en el mundo no para marginarse de él, sino para dar testimonio de un camino de salvación. Esto significa que es tarea del discípulo, instaurar un modelo de convivencia humana distinto al que el Maligno ha logrado establecer. Preservar a los discípulos del Maligno, es impedir que su conciencia sea atrapada por el poder del egoísmo y puedan realizar una opción por el Dios de la vida.
  • El cristiano es “un hombre”, como todos los demás, pero es también un “consagrado”. Vive en el mundo sin renegar de él. Jesús quiere que sus discípulos vivan en este mundo unidos, que estén llenos de alegría y que vayan madurando en la verdad.
  • Se nos encomienda que no tengamos la mentalidad de este mundo sino la de Cristo. Que no sigamos las bienaventuranzas del mundo, sino las de Cristo.
  • Jesús nos llama a consagrarnos en la verdad y ha ganado para nosotros esa consagración. Ha pedido a Dios Padre que nos preserve del Maligno y se ofrece por nosotros, para que lleguemos a ofrecernos por la misma verdad y su misma causa. Los discípulos lo harán testimoniando y comunicando la vida de Jesús frente a la mentira, la codicia y la maldad que matan la vida y moldean un “mundo” inhumano, injusto que ya no es casa de Dios para todos.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento la tensión entre las cosas del mundo y las de Dios? ¿Me siento tironeado?
  • ¿Experimento la intercesión de Jesús acompañando mi camino de búsqueda de la verdad?
  • ¿Los fracasos y las caídas me desaniman o los vivo como el lento proceso de maduración de mi vida cristiana?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Ellos no pertenecen al mundo, como tampoco pertenezco yo

 

Para la lectura espiritual

 

…«Estar en el mundo sin ser del mundo.» Esta frase es una hermosa síntesis del modo en que habla Jesús de la vida espiritual. Es una vida en virtud de la cual el Espíritu de amor nos transforma por completo. Sin embargo, es una vida en la que todo parece cambiado. La vida espiritual puede ser vivida de tantos modos como personas hay. La novedad consiste en haberse desplazado desde la multitud de las cosas al Reino de Dios. Consiste en haber sido liberados de las constricciones del mundo y en haber encaminado nuestros corazones hacia lo único necesario.

La novedad consiste en el hecho de que no vivamos ya los muchos negocios, nuestra relación con la gente y los acontecimientos como causas de preocupaciones sin Fin, sino que empecemos a considerarlos como la rica variedad de los modos a través de los cuales se hace presente Dios en medio de nosotros. Nuestros conflictos y dolores, los deberes y las promesas, nuestras Familias y nuestros amigos, las actividades y los proyectos, las esperanzas y las inspiraciones, no se nos presentan ya como otros tantos aspectos fatigosos de una realidad que difícilmente logramos mantener juntos, sino como modalidad de afirmación y de revelación de la nueva vida del Espíritu que está en nosotros. «Todo lo demás», que antes nos ocupaba y nos preocupaba tanto, ahora se convierte en don o desafío que refuerza o profundiza la nueva vida que hemos descubierto…

 

H. J. M. Nouwen, Invitación a la vida espiritual, Brescia 20002, pp. 44ss.

 

Para rezar

 

Padre y amigo

 

Señor, mi Padre y mi amigo.
En medio de la prueba y la tribulación 
cuando todo parece estar en tinieblas, haz 
que no deje de pedirte, que no deje de rogarte, 
no me canse de arrodillarme.

Que con los días que pasan más quiera 
alabarte en medio del sufrimiento.
Mantén firme mi fe, y hazla crecer en medio de la prueba. 
No te alejes de mi lado y no permitas que me aleje del tuyo. 
Acógeme en tu seno, y cárgame en tus brazos divinos.
Hago mías tus promesas y creo en tu palabra. 
Me aferro a tí en este día, en medio de 
la tormenta abrazo tu Cruz. 
Cuídame y hazme fuerte acercándome a tu luz.

Que no me fije en la tormenta, 
que me haga sordo a la tempestad,
me vuelva ciego para la adversidad,
y que en mi corazón solamente estés tú
con tus promesas, tu amor y tu poder.

Que siempre recuerde de donde vengo y
quien debo llegar a ser.

Amén

Arturo Quirós Lépiz

 

JUEVES DE LA VII SEMANA

 

Que sean perfectamente uno

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    22, 30; 23, 6-11

 

Queriendo saber con exactitud de qué lo acusaban los judíos, el tribuno le hizo sacar las cadenas, y convocando a los sumos sacerdotes y a todo el Sanedrín, hizo comparecer a Pablo delante de ellos.

Pablo, sabiendo que había dos partidos, el de los saduceos y el de los fariseos, exclamó en medio del Sanedrín: «Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseos, y ahora me están juzgando a causa de nuestra esperanza en la resurrección de los muertos.»

Apenas pronunció estas palabras, surgió una disputa entre fariseos y saduceos, y la asamblea se dividió. Porque los saduceos niegan la resurrección y la existencia de los ángeles y de los espíritus; los fariseos, por el contrario, admiten una y otra cosas.

Se produjo un griterío, y algunos escribas del partido de los fariseos se pusieron de pie y protestaron enérgicamente: «Nosotros no encontramos nada de malo en este hombre. ¿Y si le hubiera hablado algún espíritu o un ángel…?»

Como la disputa se hacía cada vez más violenta, el tribuno, temiendo por la integridad de Pablo, mandó descender a los soldados para que lo sacaran de allí y lo llevaran de nuevo a la fortaleza.

A la mañana siguiente, el Señor se apareció a Pablo y le dijo: «Animo, así como has dado testimonio de mí en Jerusalén, también tendrás que darlo en Roma.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 15, 1-2a y 5. 7-8. 9-10. 11 (R.: 1)

 

R.    Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.

 

Protégeme, Dios mío,

porque me refugio en ti.

Yo digo al Señor: «Señor, tú eres mi bien.»

El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz,

tú decides mi suerte! R.

 

Bendeciré al Señor que me aconseja,

hasta de noche me instruye mi conciencia!

Tengo siempre presente al Señor:

él está a mi lado, nunca vacilaré. R.

 

Por eso mi corazón se alegra,

se regocijan mis entrañas

y todo mi ser descansa seguro:

porque no me entregarás la Muerte

ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. R.

 

Me harás conocer el camino de la vida,

saciándome de gozo en tu presencia,

de felicidad eterna a tu derecha. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    17, 1b. 20-26

 

Jesús levantó los ojos al cielo y oró diciendo:

«Padre santo, no ruego solamente por ellos, sino también por los que, gracias a su palabra, creerán en mí. Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.

Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno -yo en ellos y tú en mí- para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que tú me has enviado, y que yo los amé cómo tú me amaste.

Padre, quiero que los que tú me diste estén conmigo donde yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creación del mundo.

Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te conocí, y ellos reconocieron que tú me enviaste. Les di a conocer tu Nombre, y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me amaste esté en ellos, y yo también esté en ellos.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En Pentecostés, del año 57, Pablo ha llegado a Jerusalén. Los hermanos le anuncian que algunos judíos lo acusan de “incitar” a la traición de las tradiciones de Moisés, abandonando la circuncisión y otros ritos heredados. Estaba orando en el Templo de Jerusalén cuando es perseguido, a los gritos, acusado de enseñar “contra el pueblo, contra la ley y contra este lugar santo”. La policía romana interviene y conduce a Pablo a la fortaleza. Esta vez su cautiverio durará varios años, en Jerusalén, en Cesarea, capital romana de Palestina y después en Roma.
  • El oficial romano, queriendo saber con certeza de qué lo acusaban los judíos, mandó que le quitaran las cadenas, convocó al Gran Consejo e hizo que Pablo compareciera ante ellos.
  • Es una cuestión entre las dos grandes corrientes religiosas de la época: el partido de los Saduceos que no cree en la resurrección y el partido de los Fariseos que cree en ella. La astucia de Pablo lo va a salvar cuando provoca una discusión entre estos dos grupos a tal punto que se olvidan de él.
  • Como la pelea iba creciendo, el oficial romano temiendo que Pablo fuese despedazado por ellos, mandó a la tropa que lo llevase de nuevo a la fortaleza.
  • Pablo apela al César como ciudadano romano, e invoca su derecho de ser juzgado en Roma. De noche oye en visión la voz del Señor que le da ánimo, para que dé testimonio a favor suyo en Roma.

***

  • Esta es la última plegaria de Jesús antes de entrar en su Pasión: es la intención principal por la que ofrecerá el sacrificio de su vida, es su testamento.
  • Jesús agrandando el horizonte de su comunidad a aquellos que vendrán, ora por la comunidad futura. Su obra debe continuar y el mensaje del Padre y su mensaje, tendrá que ser también el de los discípulos. Este mensaje no puede ser una doctrina aprendida ni una ley externa a la que se está obligado.
  • Ruega por sus discípulos y por cuantos creerán en Él por su palabra. Pide para que los que lo siguen y los que lo seguirán en el futuro sean “uno”, como el Padre está en Él, y Él en el Padre, para que el mundo crea que el Padre lo ha enviado.
  • El amor no se puede proponer si no se vive; si no se comunica como experiencia propia. El mensaje vivido es lo que produce la adhesión a Jesús. El mensaje no es una teoría sobre el amor, sino el anuncio de la vida y muerte de Jesús como expresión de su amor y del amor del Padre.
  • Jesús pide la unidad como distintivo de la comunidad de fe. El modelo es siempre el amor y la unidad, que existe entre Jesús y el Padre. El amor de los cristianos tiene por modelo el amor mismo de Dios.
  • La comunión de los hombres con Dios se evidencia a través de las obras que revelan su amor y será la prueba convincente de la misión divina de Jesús. No se convence con palabras, sino con hechos.
  • Cuando Jesús pide la unidad, ratifica el supremo mandato: “ámense unos a otros como yo los amo, en esto los reconocerán como mis discípulos”. Es un mandato y un anuncio. Promete el don de su Espíritu porque nadie puede amar con su amor sino le es dado.
  • Esta unidad es la cumbre del evangelio, es la “buena nueva”: el amor mismo de Dios, el amor trinitario es dado a los que creen. Es ese amor perfecto que une al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, lo que está trabajando en el corazón de la humanidad cuando busca, desde y por la unidad, nuevos caminos para la justicia, la paz y el amor.

 

Para discernir

 

  • ¿Dónde pongo el acento de mi fe?
  • ¿Cuál es mi esfuerzo más grande?
  • ¿Cuáles son mis argumentos de credibilidad?
  • ¿Cómo expreso este llamado a la unidad?
  • La unidad ¿es unidad conmigo o unidad en el Señor?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Estemos unidos para que el mundo crea

 

Para la lectura espiritual

 

…No hay que olvidar que el Señor pidió al Padre la unidad de los discípulos para que den testimonio de su misión y que el mundo pueda creer que el padre le ha enviado. Se puede decir que el movimiento ecuménico se inició, en un sentido, a partir de la experiencia negativa de aquellos que, anunciando el evangelio único, se sabían cada uno miembro de su Iglesia particular o de su comunidad eclesial particular. Esta gran contradicción quedaba manifiesta ante aquellos que escuchaban el mensaje de salvación y en ello encontraban un obstáculo para acoger el anuncio evangélico.

Esta grave dificultad, desgraciadamente, no está superada. Es verdad que no estamos en plena comunión. Y no obstante, a pesar de las divisiones, estamos dispuestos a recorrer el camino de la plena unión, de la unión que caracterizaba la Iglesia apostólica en sus inicios y que nosotros buscamos sinceramente. Guiada por la fe, nuestra oración común lo testimonia. En la oración, nos reunimos en el nombre de Cristo que es uno. El es nuestra unión…

San Juan Pablo II

 

Para rezar

 

Danos  Señor un corazón de carne

 

Danos Señor un corazón de carne,

para que como Tú, nos conmovamos

ante el dolor del prójimo más próximo.

Recrea en nosotros entrañas de misericordia,

para que inflamados en tu amor

seamos testigos y testimonio con nuestras obras,

de tu presencia en el mundo.

Señor, resucítanos hoy,

y regálanos como al hijo de la viuda,

la oportunidad de levantarnos

por sobre nuestras mezquindades y miserias,

y transmitir con el ejemplo, las maravillas que Tú obras.

Te lo pedimos por la intercesión de María Santísima,

a ti, Señor que vives y reinas,

por los siglos de los siglos.

Amén.

VIERNES DE LA VII SEMANA

 

¿Me amas?

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    25, 13b-21

 

El rey Agripa y Berenice llegaron a Cesarea y fueron a saludar a Festo. Como ellos permanecieron varios días, Festo expuso al rey el caso de Pablo, diciéndole:

«Félix ha dejado a un prisionero, y durante mi estadía en Jerusalén, los sumos sacerdotes y los ancianos de los judíos, presentaron quejas pidiendo su condena. Yo les respondí que los romanos no tienen la costumbre de entregar a un hombre antes de enfrentarlo con sus acusadores y darle la oportunidad de defenderse.

Ellos vinieron aquí, y sin ninguna demora, me senté en el tribunal e hice comparecer a ese hombre al día siguiente. Pero cuando se presentaron los acusadores, estos no alegaron contra él ninguno de los cargos que yo sospechaba. Lo que había entre ellos eran no sé qué discusiones sobre su religión, y sobre un tal Jesús que murió y que Pablo asegura que vive.

No sabiendo bien qué partido tomar en un asunto de esta índole le pregunté a Pablo si quería ir a Jerusalén para ser juzgado allí. Pero como este apeló al juicio de Su Majestad imperial, yo ordené que lo dejaran bajo custodia hasta que lo enviara al Emperador.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 102, 1-2. 11-12. 19-20ab (R.: 19a)

 

R.    El Señor puso su trono en el cielo.

 

Bendice al Señor, alma mía,

que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;

bendice al Señor, alma mía,

y nunca olvides sus beneficios. R.

 

Cuanto se alza el cielo sobre la tierra,

así de inmenso es su amor por los que lo temen;

cuanto dista el oriente del occidente,

así aparta de nosotros nuestros pecados. R.

 

El Señor puso su trono en el cielo,

y su realeza gobierna el universo.

¡Bendigan al Señor, todos sus ángeles,

los fuertes guerreros que cumplen sus órdenes! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan     21, 1.15-19

 

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer, dijo a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?»

El le respondió: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»

Jesús le dijo: «Apacienta mis corderos.»

Le volvió a decir por segunda vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?»

El le respondió: «Sí, Señor, saber que te quiero.»

Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas.»

Le preguntó por tercera vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?»

Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero.»

Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas.

Te aseguro que cuando eras joven tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará a donde no quieras.»

De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y después de hablar así, le dijo: «Sígueme.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El nuevo gobernador romano en Judea, Poncio Festo, mantiene detenido a Pablo en Cesarea, donde fue trasladado para mayor seguridad. Y aprovecha la visita del rey Agripa y su hermana Berenice para explicarles el caso de este Pablo, uno de los más curiosos que ha heredado de su antecesor Félix.
  • Festo se muestra respetuoso de la ley y deseoso de que triunfe la justicia. Como funcionario oficial, resume lo esencial del «expediente» de Pablo, diciendo que tuvieron una discusión sobre su religión particular y sobre un tal Jesús, que murió, y del cual Pablo afirma que está vivo.
  • Para Pablo no es «un cierto hombre»: Jesús es su razón de vivir. Pablo vive con ese «viviente». Para Pablo la resurrección no es tan sólo una afirmación dogmática: es una experiencia vivida.
  • Pablo ha apelado y ni el tribunal de Cesarea, ni el de Jerusalén tienen jurisdicción sobre él. Queda como instancia superior ir hasta Roma.

***

  • Junto al lago de Tiberíades Jesús llama a Pedro por su nombre original, “Simón hijo de Juan”. Pedro escucha atento la voz del Señor. Su corazón ha ido madurando, y ahora comprende que Jesús no es el Mesías político que él esperaba, sino aquel que da su vida para redimir a la humanidad sufriente. Pedro había confesado reiteradamente una adhesión que se sostenía en la medida que colmara sus expectativas.
  • A pesar de haber afirmado que no lo abandonaría, luego lo negó tres veces, jurando que no lo conocía. Ahora, la experiencia de la resurrección ha madurado su corazón y sus ideas, y quiere seguirlo no al compás de sus caprichos o exaltaciones, sino animado por el Espíritu del Resucitado.
  • A la pregunta de Jesús, Pedro tiene que contestar con mucha más humildad. Pedro, el apóstol impulsivo, que quería de veras a Jesús, aunque se había mostrado débil por miedo a la muerte, tiene ahora la ocasión de reparar su triple negación con una triple profesión de amor. La triple negación es ahora una triple pregunta. Esto es lo que Pedro experimenta.
  • Pero la relación personal con Jesús, no se cierra sobre ellos dos. Este amor lanza a Pedro hacia los demás. Jesús restituye a Pedro delante de todos y esto le exige hacerse cargo de los demás; ser su pastor, cuidarlos, conducirlos por el camino verdadero.
  • Pedro ahora responderá con la dedicación exclusiva al servicio de la comunidad y dará testimonio de Jesús ante el pueblo, ante los tribunales, en la cárcel y finalmente con su propio martirio en Roma. El amor lo llevó a la obediencia y al abandono confiado.
  • También a nosotros el Señor nos llama a seguirlo. Desde nuestra debilidad podemos hacer nuestras las palabras de Pedro: «Señor, tú sabes que te amo». El amor es la raíz en que se alimenta todo verdadero seguimiento y el seguimiento es el sello de todo verdadero amor.
  • Jesús quiere de nosotros un auténtico compromiso de amor que nos lleve a amar y servir a nuestro prójimo hasta el extremo, como nosotros hemos sido amados por Cristo. Así, como Iglesia continuaremos, a través del tiempo, totalmente comprometida con la obra de salvación que el Señor nos ha confiado.

 

Para discernir

 

  • ¿Sobre qué baso mi seguimiento y mi fidelidad al Señor?
  • ¿En qué siento que soy examinado por Jesús?
  • ¿Vivo desde el amor o el temor?
  • ¿Experimento su llamada de amor?

     

Repitamos a lo largo de este día

 

Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero

 

Para la lectura espiritual

 

…El Señor, después de su resurrección, aparece de nuevo a sus discípulos. Interroga a Pedro, le obliga a confesar su amor, ya que le negó por tres veces, por miedo. Cristo resucitó en la carne, Pedro resucitó en el espíritu. Así como Cristo murió en el sufrimiento, Pedro murió en la negación del Señor. Cristo el Señor resucitó de entre los muertos y ha resucitado a Pedro gracias al amor que éste le tenía. El Señor interroga el amor de aquel que ahora declara abiertamente su amor, y le confía su rebaño ¿Qué es lo que aporta Pedro a Cristo con su amor? Si Cristo te ama es en provecho tuyo, no de él. Si tú amas a Cristo es en provecho tuyo también, no de él. No obstante, Cristo el Señor, queriendo mostrarnos cómo hemos de manifestar nuestro amor por él, nos lo revela: amando a su rebaño.

“Simón, hijo de Juan ¿me amas? – Te amo— Apacienta mis ovejas.” (Jn 21, 16) Y esto una vez, dos veces, tres veces. Pedro no expresa más que su amor. El Señor no le pide otra cosa que el amor; no le confía otra cosa que sus ovejas. ¡Amémonos, pues, unos a otros, y así amaremos a Cristo!

 

San Agustín obispo de Hipona, doctor de la Iglesia

 

Para rezar

 

Sólo tu Amor me llama y me consume
en las entrañas mismas de la ausencia
sólo en Ti conozco la clemencia
del aroma fontal de tu perfume.

Sólo por Ti transito peregrino
el valle azul de la presencia ignota.
Sólo por Ti mi amor en una nota
se hace canto de amor en tu camino.

Sólo tu aroma suave en las entrañas
embriaga el hondo vivir de mi jornada
y me envuelve la música soñada
de la presencia fiel que no me engaña.

Sólo en tu honor cantaré yo en este día
la canción de la vida y la memoria
la que canta los triunfos de tu gloria
y ha vencido la muerte y me da vida.

 

Fray Alejandro R. Ferreirós OFM. Conv.

 

SÁBADO DE LA VII SEMANA

 

Tú sígueme

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    28, 16-20. 30-31

 

Cuando llegamos a Roma, recibió autorización para alojarse en una casa particular con un soldado que lo custodiara.

Tres días después convocó a los judíos principales, y cuando se reunieron les dijo: «Hermanos, sin haber hecho nada contra el pueblo ni contra las costumbres de nuestros padres, fui arrestado en Jerusalén y puesto en manos de los romanos. Después de interrogarme, quisieron dejarme en libertad, porque no encontraban en mí nada que mereciera la muerte; pero ante la oposición de los judíos, me vi obligado a apelar al Emperador, sin querer por esto acusar en nada a mi pueblo. Por eso he querido verlos y hablarles, ya que a causa de la esperanza de Israel llevo estas cadenas.»

Pablo vivió dos años enteros por sus propios medios, recibiendo a todos los que querían verlo, proclamando el Reino de Dios, y enseñando con toda libertad y sin encontrar ningún obstáculo, lo concerniente al Señor Jesucristo.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 10, 4. 5 y 7 (R.: cf. 7b)

 

R.    Los que son rectos verán tu rostro, Señor.

 

El Señor está en su santo Templo,

el Señor tiene su trono en el cielo.

Sus ojos observan el mundo,

sus pupilas examinan a los hombres. R.

 

El Señor examina al justo y al culpable,

y odia al que ama la violencia.

Porque el Señor es justo y ama la justicia,

y los son rectos verán su rostro. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    21, 19-25

 

Pedro, volviéndose, vio que lo seguía el discípulo al que Jesús amaba, el mismo que durante la Cena se había reclinado sobre Jesús y le había preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?»

Cuando Pedro lo vio, preguntó a Jesús: «Señor, ¿y qué será de este?»

Jesús le respondió: «Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué importa? Tú sígueme.»

Entonces se divulgó entre los hermanos el rumor de que aquel discípulo no moriría, pero Jesús no había dicho a Pedro: «El no morirá», sino: «Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa?»

Este mismo discípulo es el que da testimonio de estas cosas y el que las ha escrito, y sabemos que su testimonio es verdadero.

Jesús hizo también muchas otras cosas. Si se las relata detalladamente, pienso que no bastaría todo el mundo para contener los libros que se escribirían.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En Roma, se le permitió a Pablo vivir en una casa particular donde permaneció dos años con un soldado que lo custodiaba mientras esperaba su juicio y su muerte.
  • Pablo, desde su casa particular, pone el evangelio en el corazón de algunos que se transformarán en una «levadura que levantará toda la masa». Tres días después de su llegada, convoca a cuantos puede y como de costumbre empieza la predicación por los de «su» pueblo, y se apoya en la escritura para poner de manifiesto que la fe en Jesús es la prolongación de toda la tradición de Israel. Toda la novedad del evangelio, está en toda la fidelidad a la tradición recibida de las generaciones precedentes. El Antiguo Testamento era una preparación, era portador de la “esperanza”, que Jesús ha realizado.
  • Ahora da testimonio de Jesús en Roma, como ya le había anunciado el Señor en una visión y como había encargado a los discípulos el día de la Ascensión. También predicó a muchos otros «enseñando la vida del Señor Jesucristo con toda libertad».

***

  • Después que Pedro confiesa su amor por tres veces, para reparar la triple negación de la noche de su arresto, Jesús, le confía el pequeño rebaño que es la Iglesia, y le anuncia el precio de su renovado amor. A partir de esta insinuación de Jesús, Pedro entró en curiosidad para saber el futuro de Juan, su compañero.
  • La actitud de Pedro que pudo ser debida a unos ciertos celos, pone de manifiesto, que la fe va madurando poco a poco. Pedro maduró por obra del Espíritu y más tarde dio admirables testimonios de su amor a Jesús. Pedro tendrá que ir a Roma y allí, después de un apostolado lleno de valentía y entrega, confesará con su vida a Cristo ante las autoridades romanas.
  • Jesús no revela a Pedro el destino de Juan. De esta manera, Pedro, tendrá que estar al servicio frente a cualquier hermano, sin saber el camino que tomará la historia.
  • La figura del discípulo amado es central ya que puede referirse a la persona de Juan, o bien puede ser la imagen de todo discípulo que sigue al Maestro. Sea cual sea su significado, el texto quiere remarcar que el Señor Resucitado asegura su presencia en aquellos que quieran ser sus seguidores. Todo discípulo amado se convierte en testigo en la medida en que es consciente de que el Señor permanece con él en toda ocasión.
  • Experimentando la presencia de Jesucristo, cada uno de nosotros puede ser el discípulo amado en la medida en que nos dejemos guiar por el Espíritu Santo, que nos ayuda a descubrir esta presencia.

 

Para discernir

 

  • ¿Descubro que el Señor permanece conmigo en toda ocasión?
  • ¿Busco la unidad en la Iglesia o me dejo llevar por mis arrebatos?
  • ¿Puedo reconocer los carismas que Dios ha derramado en mis hermanos?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Te sigo

 

Para la lectura espiritual

 

…”No a todos lleva Dios por un camino; y, por ventura, el que le pareciere va por muy más bajo, está más alto en los ojos del Señor; así que, no porque en esta casa todas traten de oración, han de ser todas contemplativas. Es imposible, y será gran desconsolación para la que no lo es, no entender esta verdad, que esto es cosa que lo da Dios… Yo estuve más de catorce (años) que nunca podía tener aún meditación sino junto con lección… Habrá muchas personas de este arte, y otras que –aunque sea con la lección – no puedan tener meditación, sino rezar vocalmente y aquí se detienen más… Y otras personas hay hartas de esta manera, y si hay humildad no creo yo saldrán peor libradas al cabo, sino muy en igual de los que llevan muchos gustos, y con más seguridad, en parte. Porque no sabemos si los gustos son de Dios, o si los pone el demonio….

Estos otros andan con humildad, sospechosos que es por su culpa, siempre con cuidado de ir adelante. No ven a otros llorar una lágrima, que si ella no las tiene no le parezca está muy atrás en el servicio de Dios. –y debe estar, por ventura, muy más adelante_; porque no son las lágrimas –aunque son buenas_ todas perfectas. Y la humildad y mortificación y desasimiento y otras virtudes, siempre hay más seguridad. No hay que temer ni hayáis miedo que dejéis de llegar a la perfección como los muy contemplativos”…

 

Santa Teresa de Jesús

 

Para rezar

 

Señor, tú que nos diste el que te encontráramos

y el ánimo para seguir buscándote,

no nos abandones al cansancio ni a la desesperanza.

Haznos buscarte siempre y cada vez con más ardor.

Y danos fuerzas para adelantar en la búsqueda.


 

Manda y ordena lo que quieras,

pero limpia mis oídos para que escuchen tu voz.

Sana y abre mis ojos

para que descubran tus indicaciones.

Aparta de mí toda ignorancia

para que reconozca tus caminos.

Dime a dónde debo dirigir la mirada para verte a ti,

y así poder cumplir lo que te agrada


 

San Agustín – Sobre la Trinidad 12, 28, 5


 

PENTECOSTÉS

CICLO C

 

Quedaron llenos del Espíritu Santo

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de los Hechos de los apóstoles       2, 1-11


 

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse.

Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Con gran admiración y estupor decían:

« ¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.»


 

Palabra de Dios.


 


 

SALMO         Sal 103, 1ab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34 (R.: cf. 30)


 

R.      Señor, envía tu Espíritu y renueva la superficie de la tierra.

 

Bendice al Señor, alma mía:

¡Señor, Dios mío, qué grande eres!

¡Qué variadas son tus obras, Señor!

la tierra está llena de tus criaturas!


 

Si les quitas el aliento,

expiran y vuelven al polvo.

Si envías tu aliento, son creados,

y renuevas la superficie de la tierra.


 

¡Gloria al Señor para siempre,

alégrense el Señor por sus obras!

que mi canto le sea agradable,

 y yo me alegraré en el Señor.


 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto       12, 3b-7. 12-13


 

Hermanos:

Nadie, movido por el Espíritu de Dios, puede decir: «Maldito sea Jesús.» Y nadie puede decir: «Jesús es el Señor», si no está impulsado por el Espíritu Santo.

Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu. Hay diversidad de ministerios, pero un solo Señor. Hay diversidad de actividades, pero es el mismo Dios el que realiza todo en todos. En cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común.

Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y sin embargo, es uno, y estos miembros, a pesar de ser muchos, no forman sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo. Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo -judíos y griegos, esclavos y hombres libres- y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.


 

Palabra de Dios.


 

Secuencia


 

         Ven, Espíritu Santo,

         y envía desde el cielo

         un rayo de tu luz.


 

         Ven, Padre de los pobres,

         ven a darnos tus dones,

         ven a darnos tu luz.


 

         Consolador lleno de bondad,

         dulce huésped del alma

         suave alivio de los hombres.


 

         Tú eres descanso en el trabajo,

         templanza de la pasiones,

         alegría en nuestro llanto.


 

         Penetra con tu santa luz

         en lo más íntimo

         del corazón de tus fieles.


 

         Sin tu ayuda divina

         no hay nada en el hombre,

         nada que sea inocente.


 

         Lava nuestras manchas,

         riega nuestra aridez,

         cura nuestras heridas.


 

         Suaviza nuestra dureza,

         elimina con tu calor nuestra frialdad,

         corrige nuestros desvíos.


 

         Concede a tus fieles,

         que confían en tí,

         tus siete dones sagrados.


 

         Premia nuestra virtud,

         salva nuestras almas,

         danos la eterna alegría.


 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan      20, 19-23


 

Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!»

Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.

Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes.» Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió «Reciban al Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan.»


 

Palabra del Señor.


 

Para reflexionar

 

  • La primera lectura nos habla de la venida del Espíritu Santo. Entre los judíos la fiesta de Pentecostés se celebraba cincuenta días después de la Pascua, y en ella se conmemoraba la “fiesta de la cosecha y de la renovación de la Alianza”. La descripción que nos hacen los Hechos de los apóstoles de la venida del Espíritu Santo se sirve de imágenes escatológicas (viento, fuego) que ya empleaba el Antiguo Testamento para describir la improvisa irrupción de Dios. En esa descripción que hacen los Hechos se presenta la inauguración de una Alianza nueva, y se promulga la ley del Espíritu. Pentecostés es como una segunda creación.

    ***

  • La segunda lectura nos centra en la múltiple acción del Espíritu Santo que se expande en carismas, ministerios y servicios. Para San Pablo los auténticos carismas son un signo de la presencia del Espíritu. La variedad de ministerios y de carismas en la unidad de la Iglesia son considerados por él como frutos de la acción del Espíritu Santo.

     ***

  • Los judíos llamaban “Pentecostés” a los cincuenta días que prolongaban las fiestas pascuales y sobre todo al último de ellos. Pentecostés es la profundización de la Pascua, la interiorización del misterio de Cristo en el corazón de los discípulos, la confirmación del bautismo. Con la presencia del espíritu siempre es Pascua de Resurrección y siempre es Pentecostés. Con el “don” del Espíritu de Jesús resucitado podemos decir que Dios es definitivamente el “Emmanuel”, el Dios-con-nosotros. Y donde está el Espíritu, está también el Padre y el Hijo.
  • El Espíritu es el “aliento vital” que exhaló Jesús sobre su  Iglesia desde lo alto de la cruz en el momento de pasar de este  mundo al Padre.
  • El evangelista nos dice que el mismo día de Pascua, Jesús se manifestó a su pequeña comunidad y, después de darle el saludo de la paz, sopló sobre los allí reunidos mientras les decía: «Recibid el Espíritu Santo.» Jesús había prometido este Espíritu en varias oportunidades y había insistido en que sólo El nos introduciría en la nueva vida de hijos de Dios.
  • El Espíritu que descendió sobre Jesús al comienzo de su vida pública, cuando inaugura su misión salvadora en el mundo mediante su bautismo por Juan, desciende también sobre los discípulos cuando comienzan en el mundo su misión de testigos del Resucitado. El gesto de Jesús, que exhala su aliento sobre los discípulos, recuerda el del Creador que lo exhala sobre el rostro de Adán. Al “exhalar” Jesús su aliento resucitado sobre sus discípulos, son creados de nuevo.
  • Los que estaban muertos de miedo, se llenan de vida y de coraje al recibir el Espíritu Santo. Los que se habían encerrado por miedo a los judíos, salen a la calle y dan señales de vida, predican en las plazas y desde las azoteas, anuncian el evangelio a las multitudes y les dicen que no es el vino lo que les hace hablar sino el Espíritu. Este mismo Espíritu que abre la boca de los testigos es el que abre los oídos a los creyentes, vengan de donde vengan y cualquiera que sea su lengua.
  • Porque es el Espíritu que restablece la comunicación con Dios y, por tanto, también la comunicación entre los hombres. Pentecostés es la réplica de la torre de Babel.
  • La función del Espíritu en la  Iglesia, es “llevar a plenitud la obra de Cristo en el mundo”. Corresponde al Espíritu asegurar la  presencia invisible y perenne de Cristo y de su obra; desplegar, en  el tiempo y en el espacio, la totalidad del misterio de Cristo;  “hacernos comprender la realidad misteriosa de su sacrificio y  llevarnos al conocimiento pleno de toda la verdad revelada”.
  • El Espíritu fue, “desde el comienzo, el alma de la Iglesia naciente”.  El Espíritu de Cristo sigue en la Iglesia haciendo comunidad. “El  Espíritu del Señor mantiene todo unido”,  derribando barreras de incomprensión,  destruyendo el pecado, factor de división y  suscitando diversidad de servicios para el bien común.
  • La unidad de la Iglesia no es fruto de la voluntad y esfuerzo de los  hombres, sino obra del Espíritu. No bastan proyectos mejor intencionados para crear una humanidad nueva. Sólo el don del Espíritu, que se extiende universalmente, puede transformar interiormente hombres y estructuras. Quien conoce bien la historia no es ingenuo.
  • La iglesia es ante todo el cuerpo de Cristo y no la corporación de los cristianos. Por eso lo que da unidad a la iglesia es el Espíritu Santo, o el Espíritu de Cristo, que ha sido derramado en nuestros corazones.  El verdadero artífice de la iglesia es el Espíritu. Bajo su acción reconocemos que Jesús es el Señor y estamos unidos en una misma fe, si es que todos hemos sido sumergidos en un mismo Espíritu y hemos bebido de él para formar un mismo cuerpo. La obra del Espíritu es la comunidad de Jesús.
  • La  dimensión misionera de la Iglesia pertenece también esencialmente  a la acción del Espíritu. La Iglesia de Jesús no es una comunidad cerrada sobre sí misma y alejada del mundo. Porque es iglesia para el mundo. Si Jesús reúne a sus discípulos es para enviarlos al mundo, para que continúen en el mundo su misión: “Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo”. Y por eso mismo, para que puedan cumplir la misión que les encomienda, les comunica su Espíritu. La misión en la Iglesia nace ineludiblemente  de la experiencia de la Pascua. A los discípulos reunidos el  Resucitado les comunica el Espíritu como una fuerza que los aliente  a llevar adelante la misión que les encomienda.
  • El  Espíritu los transforma en testigos y predicadores valientes de la Buena Noticia. Se da a la Iglesia  como un principio vital que le permite crecer, expansionarse,  manifestarse al exterior, irradiar hacia el mundo la presencia  salvadora de Cristo. La obra del Espíritu es la comunidad de Jesús

     ***

    • El Espíritu pone en nosotros la vida de Jesús. Pero esta vida de Jesús en nosotros, en la Iglesia, en la humanidad, no es como un recuerdo que tenemos, como la evocación de un gran personaje para seguir sus ejemplos. No es sólo eso, es mucho más. Esta vida de Jesús se ha metido dentro de nosotros y nos ha cambiado.
    • El don del espíritu Santo es el fruto acabado de la Pascua. Vivir habitados por Dios, desde el espíritu Santo es caminar en un proceso de continua transformación para dejar de vivir según los espíritus de este mundo para vivir él estilo de vida de Jesús; no como una impostación, imitación o copia, sino desde dentro del propio corazón.
    • El que está habitado por el Espíritu de Dios puede habitar este mundo a la manera de Dios. En el don del espíritu es Dios mismo quien nos capacita para vivir en este mundo desde lo que Jesucristo nos muestra como camino de vida.

       

Para discernir

 

  • ¿Cuáles son los espíritus dominantes en mi vida?
  • ¿Desde qué espíritu hago mis opciones?
  • ¿Cómo vivo la presencia del espíritu de Dios en lo cotidiano?
  • ¿En qué momentos siento presencia del espíritu?


 

Para la lectura espiritual

 

…”El mundo tiene necesidad de hombres y mujeres no cerrados, sino llenos de Espíritu Santo. El estar cerrados al Espíritu Santo no es solamente falta de libertad, sino también pecado. Existen muchos modos de cerrarse al Espíritu Santo. En el egoísmo del propio interés, en el legalismo rígido – como la actitud de los doctores de la ley que Jesús llama hipócritas -, en la falta de memoria de todo aquello que Jesús ha enseñado, en el vivir la vida cristiana no como servicio sino como interés personal, entre otras cosas. En cambio, el mundo tiene necesidad del valor, de la esperanza, de la fe y de la perseverancia de los discípulos de Cristo.

El mundo necesita los frutos, los dones del Espíritu Santo, como enumera san Pablo: «amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, lealtad, modestia, dominio de sí» (Ga 5, 22). El don del Espíritu Santo ha sido dado en abundancia a la Iglesia y a cada uno de nosotros, para que podamos vivir con fe genuina y caridad operante, para que podamos difundir la semilla de la reconciliación y de la paz.

Reforzados por el Espíritu Santo – que guía, nos guía a la verdad, que nos renueva a nosotros y a toda la tierra, y que nos da los frutos – reforzados en el Espíritu y por estos múltiples dones, llegamos a ser capaces de luchar, sin concesión alguna, contra el pecado, de luchar, sin concesión alguna, contra la corrupción que, día tras día, se extiende cada vez más en el mundo, y de dedicarnos con paciente perseverancia a las obras de la justicia y de la paz”.


 

Párrafos de la homilía del Papa Francisco en Pentecostés 2015

 

Para rezar


 

Espíritu


 

Señor, tu promesa vale más que la vida

por eso hoy te alaban mis labios

y mi corazón está lleno de alegría.

Porque prometiste quedarte entre nosotros

para que permanezcamos siempre unidos

como el Padre está unido a Vos y vos al Padre

por medio del Espíritu Santo.

En este Espíritu, Señor,

el que hoy nos tiene congregados,

el que anima nuestra comunidad,

el que nos lanza a la evangelización,

el que nos ayuda a resolver nuestros problemas,

el que nos saca de nuestro individualismo y del aislamiento,

el que nos da el sentido de la solidaridad

Que toda la Iglesia y esta pequeña comunidad

permanezcan fieles a  tu palabra

como lo hicieron los apóstoles,

sintiéndonos al mismo tiempo llamados en todo tiempo,

a ayudar a nuestros hermanos necesitados.

Que todos sepamos asumir nuestra responsabilidad.

Para la mejor marcha de la comunidad,

pues todos somos tu pueblo,

todos somos tu Iglesia.


 


 


 

TIEMPO PASCUAL – SEMANA VI – CICLO C

VI DOMINGO DE PASCUA

CICLO C

 

LUNES DE LA VI SEMANA

 

MARTES DE LA VI SEMANA

 

MIÉRCOLES DE LA VI SEMANA

 

JUEVES DE LA VI SEMANA

 

VIERNES DE LA VI SEMANA

31 de mayo

La visitación de Santa María Virgen (F)

 

SÁBADO DE LA VI SEMANA

 

VI DOMINGO DE PASCUA

CICLO C

 

Les dejo la paz, les doy mi paz

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de los Hechos de los Apóstoles  15, 1-2. 22-29


 

Algunas personas venidas de Judea enseñaban a los hermanos que si no se hacían circuncidar según el rito establecido por Moisés, no podían salvarse. A raíz de esto, se produjo una agitación: Pablo y Bernabé discutieron vivamente con ellos, y por fin, se decidió que ambos, junto con algunos otros, subieran a Jerusalén para tratar esta cuestión con los Apóstoles y los presbíteros.

Entonces los Apóstoles, los presbíteros y la Iglesia entera, decidieron elegir a algunos de ellos y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas, llamado Barsabás, y a Silas, hombres eminentes entre los hermanos, y les encomendaron llevar la siguiente carta:

«Los Apóstoles y los presbíteros saludamos fraternalmente a los hermanos de origen pagano, que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia. Habiéndonos enterado de que algunos de los nuestros, sin mandato de nuestra parte, han sembrado entre ustedes la inquietud y provocado el desconcierto, hemos decidido de común acuerdo elegir a unos delegados y enviárselos junto con nuestros queridos Bernabé y Pablo, los cuales han consagrado su vida al nombre de nuestro Señor Jesucristo. Por eso les enviamos a Judas y a Silas, quienes les transmitirán de viva voz este mismo mensaje.

El Espíritu Santo, y nosotros mismos, hemos decidido no imponerles ninguna carga más que las indispensables, a saber: que se abstengan de la carne inmolada a los ídolos, de la sangre, de la carne de animales muertos sin desangrar y de las uniones ilegales. Harán bien en cumplir todo esto. Adiós.»


 

Palabra de Dios.


 

SALMO    Sal 66, 2-3. 5. 6 y 8 (R.: 4)


 

R.  ¡Que los pueblos te den gracias, Señor, que todos los pueblos te den gracias!

 


 

El Señor tenga piedad y nos bendiga,

haga brillar su rostro sobre nosotros,

para que en la tierra se reconozca su dominio,

y su victoria entre las naciones.


 

Que canten de alegría las naciones,

porque gobiernas a los pueblos con justicia

y guías a las naciones de la tierra.


 

¡Que los pueblos te den gracias, Señor,

que todos los pueblos te den gracias!

Que Dios nos bendiga,

y lo teman todos los confines de la tierra.


 


 

SEGUNDA LECTURA

Lectura del libro del Apocalipsis   21, 10-14. 22-23


 

El ángel me llevó en espíritu a una montaña de enorme altura, y me mostró la Ciudad santa, Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios. La gloria de Dios estaba en ella y resplandecía como la más preciosa de las perlas, como una piedra de jaspe cristalino.

Estaba rodeada por una muralla de gran altura que tenía doce puertas: sobre ellas había doce ángeles y estaban escritos los nombres de las doce tribus de Israel. Tres puertas miraban al este, otras tres al norte, tres al sur, y tres al oeste. La muralla de la Ciudad se asentaba sobre doce cimientos, y cada uno de ellos tenía el nombre de uno de los doce Apóstoles del Cordero.

No vi ningún templo en la Ciudad, porque su Templo es el Señor Dios todopoderoso y el Cordero. Y la Ciudad no necesita la luz del sol ni de la luna, ya que la gloria de Dios la ilumina, y su lámpara es el Cordero.


 

Palabra de Dios.


 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan 14, 23-29

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:

«El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él. El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió.

Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho.

Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman! Me han oído decir: “Me voy y volveré a ustedes”. Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo.

Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean.»


 

Palabra del Señor.


 

Para reflexionar


 

  • En la primera lectura leemos el conocido episodio del Concilio de Jerusalén, rompiendo los tabúes de un cristianismo todavía demasiado judío. Pablo, desde el principio, se va a oponer a esta distinción entre judíos y paganos porque ya no cuenta ser de origen judío o ser pagano; es decir, de ser “justo” según la ley, o lo que es lo mismo, por herencia; y ser pagano, por consiguiente pecador, expuesto a la ira de Dios. La respuesta será fruto de la acción del Espíritu Santo.

 ***

  • La segunda lectura habla de la Iglesia de la ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo”. Es conveniente, también, mirar la Iglesia desde esta perspectiva. Darse cuenta de que la Iglesia es también la “del cielo”, la que está en “la presencia de Dios”, la que se fundamenta sobre los apóstoles, la que tiene el Cordero que la ilumina. Y que “baja”, es decir, que la recibimos como don.

 ***

  • En el Evangelio Juan presenta  el amor que debe transformar el mundo. La palabra de Jesús es la palabra del Padre, pero cuando él no esté, esa palabra no se agotará, sino que el Espíritu Santo completará todo aquello que sea necesario para la vida de la comunidad. Jesús se despide en el tono de la fidelidad y con el don de la paz.
  • Los semitas se daban la paz en los saludos y despedidas. La Paz era el don mesiánico por excelencia, abarcaba todos los bienes y era sinónimo de felicidad. Jesús utilizando esta costumbre le da un sentido mucho mayor. Su paz no se refiere a una prosperidad de carácter terreno y ni siquiera a la paz interior del corazón. Se trata de su paz, la paz de aquel que está en el mundo pero que no es de este mundo. La paz que  llega a los discípulos a través de la comunión que los une con él. No es una paz ya hecha, sino una tarea que  hay que construir entre todos. No es una paz exenta de las dificultades de la vida, pero que contiene en germen las fuerzas necesarias para superarlas.
  • Las palabras con las que comienzan esta lectura explican el contenido y los frutos de la paz que da Cristo. Es una paz que nace del amor que surge de una fe que guarda la palabra de Cristo y posibilita que se derrame el amor del Padre sobre aquel que cree, y lo hace su propia morada.
  • Por eso, sólo la acción del Espíritu Santo puede llevarnos a conocer y vivir esa paz, como Jesús explica a sus discípulos cuando les anuncia que el Padre les enviará al Defensor.
  • Todo el mensaje de Cristo inaugurara una nueva realidad, un modo nuevo de relación del hombre con Dios. La idea del Dios lejano, terrible y poderoso que se presenta en el rayo, el trueno o el fuego, es cambiada por la imagen de un Dios-Padre, cercano al hombre en el que ya no ven a un esclavo sino a un hijo querido en el que quiere morar.
  • Es en el interior del hombre, en lo profundo de su corazón donde se libran las batallas más duras que nadie más que nosotros conoce y donde Dios quiere reinar. Porque es dentro de nosotros mismos de donde salen los pensamientos, los sanos o dañinos, las intenciones y los impulsos, en donde se amasan los deseos, en donde se ganan o se pierden las auténticas batallas de la vida, donde se alcanza, o no llega la paz. Ahí es donde Dios quiere estar y desde donde quiere reflejarse.
  • Dios vendrá a morar dentro del hombre mismo para transformarlo paulatinamente en El, para darle su estilo, para que tenga sus rasgos, para que pueda enseñarlo al mundo, si es capaz de amarlo guardando sus palabras. Recordar las palabras de Jesús es mucho más que acordarse con la memoria; es hacer presente aquí y ahora el mensaje de Cristo que se dirige al hombre concreto de hoy que tiene preocupaciones propias y peculiares. A Jesús no lo podemos recordar como un simple personaje del pasado, ni sus palabras se han quedado petrificadas en las páginas del Nuevo Testamento.
  • Cristo Resucitado está viviente en la comunidad y sus palabras tienen valor si son algo vivo para cada circunstancia. Por lo tanto, recordarlo es hacer que nuestra vida, nuestra conducta, nuestra vida comunitaria, nuestra relación con el mundo, etc., estén orientados por el Espíritu de Cristo y de su evangelio.
  • El “secreto” de la paz de Jesús es que vive en profunda e íntima unión con su Padre, hace siempre lo que al Padre le agrada, hacer la voluntad del Padre es su alimento, ésa es la fuente de su vida en paz. Desde allí, desde su unión al Padre, Jesús enfrenta y asume los conflictos. Jesús vive desde una seguridad que nada ni nadie le puede quitar: el amor de su Padre.
  • Cuando Jesucristo dice: “Les doy mi paz”, nos está ofreciendo y entregando su propia vida: su unión al Padre como fundamento de toda la paz. Si la  paz en mundo se reduce a la tranquilidad y seguridad, al orden terreno y a la prosperidad de unos pocos, una paz externa, alejada de molestias;  la de Jesús es interior y compatible con las persecuciones.
  • La verdadera paz surge del amor entre los hombres que se descubren hermanos y deciden vivir como tales. La verdadera paz exige trabajar por la erradicación de la injusticia sin ahondar las divisiones. La verdadera paz exige crear un clima de diálogo social promoviendo actitudes de respeto y escucha.
  • La verdadera paz se arraiga siempre en la verdad. Toda deformación o manipulación de la verdad al servicio de intereses partidistas o de personales engendran siempre violencia. La verdadera paz sólo se asienta en una sociedad cuando los hombres están dispuestos al perdón sincero, rechazando la venganza y revancha. El perdón libera de la violencia del pasado y da fuerzas para construir el futuro entre todos.
  • La paz no es un tranquilizante, sino el resultado del esfuerzo de todos por llegar a un progreso equilibrado y equitativo, por instaurar la justicia, por conseguir el respeto a los derechos de los hombres y de los pueblos. Esta es la paz que nos reconcilia con Dios en Jesucristo, no en virtud de nuestras buenas obras o de nuestros méritos, sino por pura gracia. La verdadera paz no puede venirnos más que de Dios. Es un don suyo. Un don que debemos pedir y agradecer y con el que debemos colaborar. Un don que en Jesús se ha hecho realidad palpable y vital. El, Jesús, es nuestra paz; el único que da la paz que necesita la humanidad. Una paz que hará posible el hombre nuevo, la nueva humanidad que no se conforma con lograr un orden externo justo.


 

Para discernir

 

  • ¿Qué entiendo por Paz?
  • ¿Dónde experimento la ausencia de la verdadera paz?
  • ¿De qué manera trato de construir la Paz?


 


 

Repitamos a lo largo de este día


 

dame tu paz Jesús

Para la lectura espiritual


 

«El que me ama (…) y vendremos a él y haremos morada en él»

 

Estaba una vez recogida con esta compañía que traigo siempre en el alma y parecióme estar Dios de manera en ella, que me acordé cuando san Pedro dijo: «Tú eres Cristo, hijo de Dios vivo» (Mt 16,16); porque así estaba Dios vivo en mi alma. Esto no es como otras visiones, porque lleva fuerza con la fe; de manera que no se puede dudar que está la Trinidad por presencia y por potencia y esencia en nuestras almas. Es cosa de grandísimo provecho entender esta verdad. Y como estaba espantada de ver tanta majestad en cosa tan baja como mi alma, entendí: «No es baja, hija mía, pues está hecha a mi imagen» (Gn 1,27).

Estando una vez con esta presencia de las tres Personas que traigo en el alma, era con tanta luz que no se puede dudar el estar allí Dios vivo y verdadero… Yo estaba pensando cuán recio era el vivir que nos privaba de no estar así siempre en aquella admirable compañía, y… díjome el Señor: «Piensa, hija, cómo después de acabada no me puedes servir en lo que ahora, y come por Mí y duerme por Mí, y todo lo que hicieres sea por Mí, como si no lo vivieses tú ya, sino Yo, que esto es lo que dice san Pablo» (Gal 2,20).

 

Santa Teresa de Ávila

Relaciones, 46 y 48

Para rezar

 

Ven Espíritu Santo. Sin Ti, nuestra lucha por la vida termina sembrando muerte, nuestros esfuerzos por encontrar felicidad acaban en egoísmo amargo e insatisfecho.

Ven Espíritu Santo. Sin Ti, nuestro “progreso” no nos conduce hacia una vida más digna, noble y gozosa. Sin Ti, no habrá nunca un «pueblo unido» sino un pueblo constantemente vencido por divisiones, rupturas y enfrentamientos.

Sin Ti, seguiremos dividiendo y separándolo todo: Norte y Sur, bloque occidental y oriental, primer mundo y tercer mundo, izquierdas y derechas, creyentes y ateos, hombres y mujeres.

Recuérdanos que todos venimos de las entrañas de un mismo Padre y todos estamos llamados a la comunión gozosa y feliz en El.

Renueva nuestro amor al mundo y a las cosas. Enséñanos a cuidar esta tierra que nos has regalado como casa común entrañable donde pueda crecer la familia humana. Sin Ti, nos la seguiremos disputando agresivamente, buscaremos cada uno nuestra «propiedad privada» y la iremos haciendo cada vez más inhóspita e inhabitable.

Ven Espíritu Santo. Enséñanos a entendernos aunque hablemos lenguajes diferentes. Si tu Ley interior de Amor no nos habita, seguiremos la escalada de la violencia absurda y sin salida.

Ven Espíritu Santo y enséñanos a creer. Sin tu aliento, nuestra fe se convierte en ideología de derechas o de izquierdas, nuestra religión en triste «seguro de vida eterna». Recuérdanos todo lo que nos ha dicho Jesús. Condúcenos al evangelio.

Ven Espíritu Santo y enséñanos a orar. Sin tu calor y tu fuerza, nuestra liturgia se pierde en rutina, nuestro culto en rito legalista, nuestra plegaria en palabrería.

Ven a mantener dentro de la Iglesia el esfuerzo de conversión. Sin tu impulso, toda renovación termina en anarquía, involución, cansancio o desilusión.

Ven a alegrar nuestro mundo tan sombrío. Ayúdanos a imaginar lo mejor y más humano. Ábrenos a un futuro más fraterno, limpio y solidario. Enséñanos a pensar lo todavía no pensado y construir lo todavía no trabajado.

Entra hasta el fondo de nuestras almas. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro. Mira el poder del pecado cuando Tú no envías tu aliento.

Ven Señor y dador de vida. Pon en los hombres gozo, fuerza y consuelo, en sus grandes y pequeñas decisiones, en sus miedos, luchas, esperanzas y temores.

Ven Espíritu Santo y enséñanos a creer en Ti como ternura y proximidad personal de Dios a los hombres, como fuerza y poder de gracia que puede conquistar nuestro interior y dar vida a nuestra vida.

 

LUNES DE LA VI SEMANA

 

Ustedes serán mis testigos

 

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 16, 11-15

 

Por aquellos días, zarpamos de Tróade y navegamos rumbo a Samotracia; al día siguiente, hacia Neápolis y de ahí a Filipo, colonia romana y ciudad principal de la región de Macedonia.

En Filipo nos quedamos unos días. El sábado salimos de la ciudad y nos fuimos por la orilla del río hasta un sitio donde solían tenerse las reuniones de oración. Allí nos sentamos y trabamos conversación con las mujeres que habían acudido.

Entre las que nos escuchaban, había una mujer, llamada Lidia, de la ciudad de Tiatira, comerciante en púrpura, que adoraba al verdadero Dios. El Señor le tocó el corazón para que aceptara el mensaje de Pablo. Después de recibir el bautismo junto con toda su familia, nos hizo esta súplica: «Si están convencidos de que mi fe en el Señor es sincera, vengan a hospedarse en mi casa». Y así, nos obligó a aceptar.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 149, 1-6a.9b

 

R. El Señor es amigo de su pueblo. Aleluya.

 

Entonen al Señor un canto nuevo,

en la reunión litúrgica proclámenlo.

En su creador y rey, en el Señor,

alégrese Israel, su pueblo santo. R.

 

En honor de su nombre,

que haya danzas, alábenlo con arpa y tamboriles.

El Señor es amigo de su pueblo

y otorga la victoria a los humildes. R.

 

Que se alegren los fieles en el triunfo,

que inunde el regocijo sus hogares,

que alaben al Señor con sus palabras,

porque en esto su pueblo se complace. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan 15, 26-16, 4

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando venga el Consolador, que yo les enviaré a ustedes de parte del Padre, el Espíritu de verdad que procede del Padre, él dará testimonio de mí y ustedes también darán testimonio, pues desde el principio han estado conmigo.

Les he hablado de estas cosas para que su fe no tropiece. Los expulsarán de las sinagogas y hasta llegará un tiempo, cuando el que les dé muerte creerá dar culto a Dios. Esto lo harán, porque no nos han conocido ni al Padre ni a mí. Les he hablado de estas cosas para que, cuando llegue la hora de su cumplimiento, recuerden que ya se lo había predicho yo».

 

Palabra del Señor

 

Para reflexionar

 

  • Conducidos por el Espíritu, Pablo y sus acompañantes se deciden a dejar Asia y entrar en Europa. Y así llegan a Filipos, capital de Macedonia y empieza la misión en Europa. Filipos era una colonia romana, con una población mayoritariamente griega y romana. No parece que hubiera una sinagoga para los judíos, por eso los prosélitos simpatizantes de la religión judía, se reúnen los sábados en la orilla del río para orar.
  • Allí acude Pablo y trata de convencerlos. Encuentra unas personas piadosas -sobre todo mujeres- que se reúnen allí para rezar. Dios «abre el corazón» a una vendedora de púrpura, llamada Lidia para que se convierta. Lidia pide el bautismo, y ofrece la hospitalidad de su casa a los misioneros ambulantes. Pablo habla, pero es Dios quien «dispone el corazón» a la escucha.
  • Pablo se adaptaba a las circunstancias que iba encontrando. A veces predicaba en la sinagoga, otras en una cárcel, o junto al río, o en la plaza de Atenas. Si le echaban de un sitio, iba a otro. Si lo aceptaban, se quedaba hasta consolidar la comunidad.

***

  • Continuamos con el “discurso después de la Cena”. El tono va a cambiar porque Jesús quiere prevenir a sus discípulos de la lucha que conocerán frente al rechazo del mundo.
  • Serán odiados por el mundo, porque el mundo ama a los suyos, y los discípulos de Jesús, en principio, aunque «están en» el mundo, «no son del» mundo. Este sufrimiento de los cristianos se ve como una continuación del mismo de Cristo, a quien tampoco lo aceptó el mundo. A ellos también los perseguirán, porque el siervo no puede ser más que el Señor. Jesús quiere que cuando llegue esa hora no se tambalee su fe, sino que «se acuerden de lo que les había dicho».
  • Serán marginados y llegarán a darles muerte. Sin embargo, Dios defenderá a los suyos. Jesús envía otro ‘Defensor”: su Espíritu. El Espíritu de verdad que procede del Padre, dará “testimonio” de mí.
  • El Espíritu descubrirá la verdad sobre los acontecimientos de la vida de Cristo. Y los Apóstoles también darán testimonio de Cristo ya que estuvieron con El desde un principio. Es misión del Espíritu Santo revelar a los Apóstoles toda la verdad. Porque procede del que es verdadero por esencia, trae la energía creadora y salvadora de la verdad, del amor y del perdón. Las verdades se convierten en realidades de vida para quien lo recibe.
  • Este Espíritu de la Verdad dará testimonio de Jesucristo, es decir, hará que muchos hombres, a lo largo de los siglos, aceptemos su Palabra, confesemos esta verdad, recibamos su salvación, nos integremos a la comunidad de sus discípulos con todas las consecuencias que esto conlleva: exponerse, arriesgarse, dar la cara, sufrir.
  • “Testigo” aparece precisamente con el sentido de “mártir”; dar la vida es el gran testimonio, confesar con la sangre la Verdad. No solamente la muerte por Cristo sino también la vida cristiana vivida con todas sus consecuencias tiene un valor de “martirio” y por eso de testimonio.
  • Dar testimonio de Cristo en nuestro ambiente, siendo de palabra y de obra fieles a su estilo de vida y a sus enseñanzas, es hacer de la vida, historia de salvación. El Espíritu Santo está con nosotros. Es Él quien nos da la fuerza que necesitamos.

 

Para discernir

 

  • ¿Me rebelo ante la no aceptación del mensaje que es luz para mi vida?
  • ¿MI fe se opaca o atemoriza ante la incomprensión de los demás?
  • ¿Me animo a mostrarme distinto?
  • ¿Me mantengo firme en mi credo aunque el entorno claudique?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

El Espíritu de la verdad dará testimonio sobre mí

Para la lectura espiritual

 

…El libro de los Hechos, que hemos ido leyendo en el Tiempo Pascual, nos ha narrado una sucesión de persecuciones, detenciones, azotes, y hasta la muerte, como la de Esteban.

A lo largo de los dos mil años, ha seguido la misma tónica. Como al Señor le crucificaron, a sus fieles los han crucificado de mil maneras. Si la comunidad de Jesús, fiel al Evangelio de su Maestro, da testimonio de justicia o de amor, o defiende valores que no son los que la sociedad defiende, o denuncia situaciones que se dan contra la dignidad humana o contra la voluntad de Dios, es lógico que sea odiada, porque resulta incómoda. A veces será perseguida hasta la muerte, y otras, desprestigiada, ignorada, impedida en su misión. La palabra griega para decir «testigo, testimonio» es la de «mártir, martiría». Dar testimonio del Evangelio de Jesús comporta muchas veces sufrimiento y martirio. Pero también ahora tenemos la ayuda del Espíritu, el abogado, el defensor. Con su fuerza podemos librar la batalla entre el bien y el mal, y permanecer fieles a Cristo en medio de un mundo que a veces se muestra claramente contrario a su Evangelio, y dar testimonio de Cristo en nuestro ambiente, siendo de palabra y de obra fieles a su estilo de vida y a sus convicciones.

Si celebramos bien la Pascua -y estamos en su sexta semana- ése debe ser uno de los signos de que nos estamos dejando comunicar la vida nueva del Resucitado y de su Espíritu: la valentía en dar testimonio de Jesús…

 

J. Aldazabal. Enséñame tus caminos 3.

El Tiempo Pascual día tras día. Barcelona 1997. Págs. 122-124

 

Para rezar

 

La coherencia (a propósito de San Juan Pablo II)

 

La coherencia no se compra,

la coherencia no se estudia en ninguna carrera.

La coherencia se va labrando

en el corazón con la adoración,

con la unción al servicio de los demás

y con la rectitud de conducta.

Sin mentiras, sin engaños, sin doblez.

Jesús dijo de Natanael una vez

cuando venía caminando:

«Aquí tienen a un israelita derecho,

sin doblez».

Creo que lo podemos decir de Juan Pablo,

el coherente.

Pero era coherente porque se dejó cincelar

por la voluntad de Dios.

Se dejó humillar por la voluntad de Dios.

Dejó que creciera en su alma

esa actitud obediencial que tuvo

nuestro padre Abraham

y desde allí todos los que lo siguieron.

Recordamos a un hombre coherente

que una vez nos dijo que este siglo

no necesita de maestros,

necesita de testigos,

y el coherente es un testigo…

 

Card. Jorge Bergoglio.

Papa Francisco

 

MARTES DE LA VI SEMANA

 

Pero si me voy, enviaré un Defensor

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    16, 22-34

 

La multitud se amotinó en contra de ellos, y los magistrados les hicieron arrancar la ropa y ordenaron que los azotaran. Después de haberlos golpeado despiadadamente, los encerraron en la prisión, ordenando al carcelero que los vigilara con mucho cuidado. Habiendo recibido esta orden, el carcelero los encerró en una celda interior y les sujetó los pies en el cepo.

Cerca de la medianoche, Pablo y Silas oraban y cantaban las alabanzas de Dios, mientras los otros prisioneros los escuchaban. De pronto, la tierra comenzó a temblar tan violentamente que se conmovieron los cimientos de la cárcel, y en un instante, todas las puertas se abrieron y las cadenas de los prisioneros se soltaron. El carcelero se despertó sobresaltado y, al ver abiertas las puertas de la prisión, desenvainó su espada con la intención de matarse, creyendo que los prisioneros se habían escapado. Pero Pablo le gritó: «No te hagas ningún mal, estamos todos aquí.»

El carcelero pidió unas antorchas, entró precipitadamente en la celda y, temblando, se echó a los pies de Pablo y de Silas. Luego los hizo salir y les preguntó: «Señores, ¿qué debo hacer para alcanzar la salvación?»

Ellos le respondieron: «Cree en el Señor Jesús y te salvarás, tú y toda tu familia.»

En seguida le anunciaron la Palabra del Señor, a él y a todos los de su casa. A esa misma hora de la noche, el carcelero los atendió y curó sus llagas. Inmediatamente después, fue bautizado junto con toda su familia. Luego los hizo subir a su casa y preparó la mesa para festejar con los suyos la alegría de haber creído en Dios.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 137, 1-3. 7c-8

 

R.    Señor, tu derecha me salva.

 

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,

te cantaré en presencia de los ángeles.

Me postraré ante tu santo Templo. R.

 

Daré gracias a tu Nombre

por tu amor y tu fidelidad.

Me respondiste cada vez que te invoqué

y aumentaste la fuerza de mi alma. R.

 

Tu derecha me salva.

El Señor lo hará todo por mí.

Tu amor es eterno, Señor,

¡no abandones la obra de tus manos! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    16, 5-11

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:

«Ahora me voy al que me envió, y ninguno de ustedes me pregunta: “¿A dónde vas?” Pero al decirles esto, ustedes se han entristecido. Sin embargo, les digo la verdad: les conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Paráclito no vendrá a ustedes. Pero si me voy, se lo enviaré.

Y cuando él venga, probará al mundo dónde está el pecado, dónde está la justicia y cuál es el juicio.

El pecado está en no haber creído en mí. La justicia, en que yo me voy al Padre y ustedes ya no me verán. Y el juicio, en que el Príncipe de este mundo ya ha sido condenado.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El escenario de la narración de hoy es la ciudad y colonia romana de Filipos, donde Pablo funda la primera comunidad cristiana de Europa con ocasión de su segundo viaje. El relato presenta a Pablo que ha liberado de un demonio de adivinación, a una esclava que los había seguido por toda la ciudad dando grandes gritos. Los dueños de la esclava, la explotaban haciéndola adivinar por dinero y ven que han perdido una fuente de ingresos, por eso denuncian a Pablo y Silas que son luego detenidos.
  • Estando en la cárcel se produce un terremoto que abre las puertas de la prisión y deshace las ligaduras de todos. El carcelero de Filipos fue preservado del suicidio por la confortadora palabra de Pablo: “no te hagas daño, aquí estamos todos”.
  • La liberación milagrosa y la actitud honesta de Pablo que no aprovecha para escapar lleva a la conversión del carcelero y de su familia. Y lo que había comenzado tan dolorosa y dramáticamente termina en la alegría y en la luz y los cantos de la fiesta. El carcelero junto con su familia hace fiesta por la fe recibida, y agasaja a los apóstoles.
  • Pablo no duda en invocar sus derechos de ciudadano romano y fuerza a los magistrados a presentar excusas. La palabra de Dios no podrá ser encadenada, aunque encadenen a sus predicadores.

***

  • Los discípulos siguen sin comprender la muerte como marcha al Padre; para ellos es el fin de todo. Se llenan de tristeza al pensar en la ausencia, que ellos interpretan como separación definitiva. El mundo se presenta para ellos como un adversario muy fuerte y, sin Jesús, se sienten indefensos.
  • Cristo afirma que vuelve al Padre porque su misión ha terminado y el Espíritu Paráclito será el testigo de su presencia. El modo de vida que El tendrá después de su resurrección no será ya perceptible por los sentidos, sino solamente por la fe. Cristo trata de convencer a sus apóstoles de que no busquen ya una presencia física, sino que descubran en la fe la presencia “espiritual”.
  • La nueva presencia del Señor en medio de los suyos presentará las características de un juicio. En el curso de su pasión, Cristo perderá su proceso contra el mundo: será convicto de pecado. Pero el Espíritu apelará y cambiará la sentencia: se hará justicia a Cristo ante el tribunal del Padre y el mundo será convicto de pecado. Según Jesús, el Espíritu, el Abogado, es el que hará justicia mostrando a los discípulos la justicia de Dios que resucitando a Jesús de entre los muertos lo ha glorificado delante de toda la humanidad.
  • Aparte del aspecto judicial de la presencia del Espíritu, el Evangelio subraya su papel educativo. Cristo aún tiene muchas revelaciones que hacer; no son verdades nuevas que Jesús no haya enseñado; pero falta aún profundizar en su enseñanza, comprenderla mejor y confrontarla con los acontecimientos. Los apóstoles no pueden realizar este trabajo, porque sólo disponen, todavía, de un conocimiento demasiado humano.
  • Jesús dice a los discípulos que la presencia y ayuda del Espíritu Santo es más necesaria que su misma presencia externa. El Espíritu va a dar a los discípulos la posibilidad de amar como Jesús. Hasta ahora Jesús es para ellos un modelo; el Espíritu hará que sea la fuente interior de su vida. Enviando al Espíritu, Jesús es consciente de multiplicar su Presencia: el Espíritu no tiene ningún límite, puede invadirlo todo.
  • La Iglesia en su misión profética, corriendo todos los riesgos que esto signifique, no sólo debe denunciar el pecado del mundo, sino proponer y trabajar dando respuestas concretas, nacidas del Evangelio para una vida y un camino nuevo del hombre. Gracias al querer del Padre, la redención del Hijo y la acción constante del Espíritu Santo, todos podemos responder con total fidelidad a su llamada, ayudando a los otros a hacerlo.
  • No estamos solos, tenemos en nosotros, en cada uno de nosotros, en la realidad de nuestra vida personal, el don, la presencia, la fuerza del Espíritu que nos ha sido dado para ser testigos de Jesucristo. Pide una vida de discípulos coherente con el Evangelio de Jesús.

 

Para discernir

 

  • ¿Soy consciente de la lucha que se juega en mi vida y en el mundo?
  • ¿Asumo los valores de Cristo y trato de crecer en ellos para que el enemigo no me agarre desprevenido?
  • ¿Pido al Espíritu su fuerza y su luz?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

El príncipe de este mundo ya ha sido condenado

 

Para la lectura espiritual

 

…En el Evangelio, Jesús nos comunica la fuerza del Espíritu. El es consciente de la misión que se le ha encomendado: dar testimonio del Padre. Toda su acción y sus palabras son la expresión de la voluntad de Dios. Después de su muerte, los discípulos continúan su obra bajo la dirección del Espíritu. Ellos saben que continuar la obra no es repetir milimétricamente los gestos de Jesús. La repetición, la imitación, constituyen una acción puramente exterior. Los discípulos se abren al Espíritu del Resucitado para que los transforme y los configure con el Hijo. De este modo, su acción y sus palabras se convierten en una fuerza creativa que actualiza la presencia de Jesús en nuestra historia humana.

El Espíritu de Jesús es para la comunidad de discípulos una luz que ilumina la realidad. Así, se descubre quién incurre en pecado: todo aquél que prescinde de una opción ética para vivir; quién es inocente: el ser humano que entrega su vida como testimonio de la justicia y la verdad; y quién recibe el juicio de Dios: el sistema que tiene la injusticia como ley…

Servicio Bíblico Latinoamericano

 

 

Para rezar

 

PEDIMOS EL ESPÍRITU

 

Querido Jesús:

nos enseñaste con palabras y con tu ejemplo

cuál es la misión y el objetivo de la Iglesia, tu pueblo,

para que ella sea, en medio de la humanidad,

la gran manifestación de la presencia

de Dios Salvador,

sin tener en cuenta la raza,

el color o la cultura de cada pueblo,

pues todos por igual estamos llamados

a participar del Reino.

 

Por eso le pedimos a Dios, por tu intermedio,

que toda la Iglesia, como esta comunidad,

sepa hacerse todo para todos

a fin de que la buena noticia

sea divulgada y conocida

por todos los que buscan

la verdad con sincero corazón.

 

Te pedimos que envíes tu Santo Espíritu

como lo enviaste sobre los Apóstoles en Pentecostés

para que no solo vivamos conforme a tu Palabra

sino también para que seamos una comunidad misionera.

 

MIÉRCOLES DE LA VI SEMANA

 

El Espíritu les hará conocer toda la verdad

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    17, 15. 22-18, 1

 

Los que acompañaban a Pablo lo condujeron hasta Atenas, y luego volvieron con la orden de que Silas y Timoteo se reunieran con él lo más pronto posible.

Pablo, de pie, en medio del Areópago, dijo:

«Atenienses, veo que ustedes son, desde todo punto de vista, los más religiosos de todos los hombres. En efecto, mientras me paseaba mirando los monumentos sagrados que ustedes tienen, encontré entre otras cosas un altar con esta inscripción: “Al dios desconocido”. Ahora, yo vengo a anunciarles eso que ustedes adoran sin conocer.

El Dios que ha hecho el mundo y todo lo que hay en él no habita en templos hechos por manos de hombre, porque es el Señor del cielo y de la tierra. Tampoco puede ser servido por manos humanas como si tuviera necesidad de algo, ya que él da a todos la vida, el aliento y todas las cosas.

El hizo salir de un solo principio a todo el género humano para que habite sobre toda la tierra, y señaló de antemano a cada pueblo sus épocas y sus fronteras, para que ellos busquen a Dios, aunque sea a tientas, y puedan encontrarlo. Porque en realidad, él no está lejos de cada uno de nosotros. En efecto, en él vivimos, nos movemos y existimos, como muy bien lo dijeron algunos poetas de ustedes: “Nosotros somos también de su raza”.

Y si nosotros somos de la raza de Dios, no debemos creer que la divinidad sea semejante al oro, la plata o la piedra, trabajados por el arte y el genio del hombre.

Pero ha llegado el momento en que Dios, pasando por alto el tiempo de la ignorancia, manda a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan. Porque él ha establecido un día para juzgar al universo con justicia, por medio de un Hombre que él ha destinado y acreditado delante de todos, haciéndolo resucitar de entre los muertos.»

Al oír las palabras «resurrección de los muertos», unos se burlaban y otros decían: «Otro día te oiremos hablar sobre esto.» Así fue cómo Pablo se alejó de ellos.

Sin embargo, algunos lo siguieron y abrazaron la fe. Entre ellos, estaban Dionisio el Areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos otros.

Después de esto, Pablo dejó Atenas y fue a Corinto.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 148, 1-2. 11-12. 13-14a. 14bc

 

R.    Llenos están los cielos y la tierra de tu gloria.

 

 

Alaben al Señor desde el cielo,

alábenlo en las alturas;

alábenlo, todos sus ángeles,

alábenlo, todos sus ejércitos. R.

 

Los reyes de la tierra y todas las naciones,

los príncipes y los gobernantes de la tierra;

los ancianos, los jóvenes y los niños. R.

 

Alaben el nombre del Señor.

Porque sólo su Nombre es sublime;

su majestad está sobre el cielo y la tierra,

y él exalta la fuerza de su pueblo. R.

 

¡A él, la alabanza de todos sus fieles,

y de Israel, el pueblo de sus amigos! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    16, 12-15

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:

«Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora. Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.

El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.

Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: “Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes”.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Si Roma es la capital administrativa del Imperio, Atenas sigue siendo la capital filosófica ya que en ella se discuten las grandes corrientes del pensamiento. Es una ciudad cosmopolita de un medio millón de habitantes en la que los esclavos y los pobres constituyen los dos tercios de la población. Una ciudad en la que se mezclan y se enfrentan todas las razas y donde conviven todos los vicios. El Areópago es la «plaza» central donde se reúnen los filósofos y los estudiantes para discutir.
  • De todos los discursos misioneros de Pablo dirigidos a los paganos, el que hace a los atenienses es el más largo.
  • El discurso de Pablo en el Areópago es un típico ejemplo de cómo hay que presentar el plan de Dios a paganos. En este caso lo hace a los pensadores griegos. Pablo se adapta a su manera de pensar, se hace «griego con los griegos», como fue «judío con los judíos».
  • Arranca su discurso captando la atención de los oyentes diciéndoles que ha visto en el camino gran cantidad de altares dedicados a los distintos dioses, y hasta un altar “al dios desconocido”, para asegurarse de que no dejan de adorar a ninguno. Les anuncia que “ese dios desconocido” por ellos es del que viene a predicarles. Se trata del único Dios vivo y verdadero, el creador sabio del mundo y del género humano, el Padre providente que alimenta a sus hijos permitiendo el paso de las estaciones y haciendo fecunda la tierra.
  • Afirma además que somos de su estirpe citando a un pensador griego y por lo tanto, lo tenemos que buscar dentro de nosotros mismos. Les brinda una mirada espiritual de su religión, para llegar a Cristo Jesús, el enviado por Dios, al que resucitó de entre los muertos.
  • El relato culmina con la noticia de que un tal Dionisio, miembro de la asamblea, una mujer llamada Dámaris y algunos más abrazaron la fe.

***

  • Jesús se despide consciente de que no les dijo todo a sus discípulos, pero convencido de que vendrá el Espíritu que llevará a plenitud su obra. En Dios hay siempre cosas nuevas a descubrir. La fe es una progresión. Es una vida que va desarrollándose.
  • Ya en vida de Jesús, sus seguidores muchas veces no comprendieron bien lo que les decía: su mesianismo, por qué el camino redentor de la muerte y la resurrección, qué significaba la promesa de su presencia continua y hasta siempre. Cristo es la verdad, y la verdad plena. Pero los suyos la comprenderán gracias al Espíritu, después de la Pascua y de Pentecostés: «cuando venga Él, el Espíritu de la Verdad que los guiará hasta la verdad plena».
  • En la comunidad cristiana la verdad, como la vida, siguen dinámicamente activas, en continuo progreso. La actuación del Espíritu no se entiende tanto en el sentido de «verdades nuevas», sino de que la verdad tiene que profundizarse y adaptarse a las circunstancias de la historia, aunque conserve la identidad y la fuerza del Evangelio de Jesús.
  • El Espíritu es el Maestro interior de todos los cristianos, que nos ayuda a discernir los caminos del Señor. Él nos llevará hasta la verdad plena. Nos anunciará lo que ha de venir. Irá interpretando la historia como un dialogo entre “el mundo” y el proyecto de Dios; así irá guiando a los discípulos en su actividad en favor del hombre.
  • La penetración del mensaje, la sintonía que hace posible la mirada de Dios sobre la historia, se realiza sólo a través del amor. Desde el amor se puede conocer el ser del hombre, reconocer su destino y su realización. Sólo desde el amor las palabras de Jesús se graban en nuestro interior y se transforman en criterios, valores, opciones.
  • Es cuestión de ser dóciles al Espíritu Santo para que nos enseñe a leer los signos de los tiempos, a ver la mano de Dios en todos los acontecimientos de la vida y reconocer y andar los caminos misteriosos por los cuales nos quiere conducir, junto con toda la creación a la plenitud de la vida en Cristo.

 

Para discernir

 

  • ¿Trato de fosilizar la Vida en el Espíritu tratando de atarla a prácticas o normas?
  • ¿Me dejo hablar por el Espíritu en los acontecimientos de cada día?
  • ¿Me esfuerzo para que la Palabra cobre vida en la vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

El Espíritu de la Verdad nos introducirá en toda la verdad

 

Para la lectura espiritual

 

…Hace varios años, tuve la oportunidad de encontrar a la madre Teresa de Calcuta. Tenía en aquel momento muchos problemas y decidí aprovechar esta ocasión para pedir consejo a la madre Teresa. Apenas nos sentamos, empecé a mostrarle todos mis problemas y dificultades, intentando convencerla de lo complicados que eran. Cuando, tras haberle expuesto elaboradas explicaciones durante unos diez minutos, me callé, la madre Teresa me miró tranquilamente y me dijo: «Bien, si dedicas una hora cada día a adorar a tu Señor y no haces nunca lo que sabes que es injusto… todo irá bien».

Cuando oí estas palabras me di cuenta de improviso de que había pinchado mi globo hinchado, un globo compuesto de complicada autoconmiseración, y me había señalado, mucho más allá de mí mismo, el lugar de la verdadera curación. En realidad, me quedé tan pasmado con su respuesta que no sentí ningún deseo o necesidad de continuar.

Al reflexionar sobre este breve, aunque decisivo, encuentro, me doy cuenta de que yo le había planteado una pregunta por lo bajo y ella me había dado una respuesta por lo alto. De primeras, su respuesta no parecía adecuada con respecto a mi pregunta, pero, después, empecé a comprender que su respuesta venía desde el lugar de Dios y no desde el lugar de mis lamentaciones. La mayoría de las veces reaccionamos a preguntas por lo bajo con respuestas por lo bajo. El resultado es que cada vez hay más preguntas y, con frecuencia, respuestas cada vez más confusas. La respuesta de la madre Teresa fue como una lámpara de luz en mi oscuridad. Conocí, de improviso, la verdad sobre mí mismo…

 

H. J. M. Nouwen, Vivir en el Espíritu, Brescia 1984″, pp. 81s.

 

Para rezar

 

El viento del Espíritu en acción

 

Tu Espíritu es viento

que sopla donde quiere, libre y liberador,

vencedor de la ley, del pecado y de la muerte.

 

Tu Espíritu es viento

que se apoderó de Jesús para enviarlo a anunciar

la buena nueva a los pobres y la liberación de los cautivos.

 

Tu Espíritu es viento que se llevó en Pentecostés

el miedo de los apóstoles

y abrió de par en par las puertas del cenáculo,

para que la comunidad de los seguidores de Jesús

fuera siempre al mundo y libre en su palabra

y coherente en su testimonio e indecible en su esperanza.

 

Al viento de su Espíritu

que se lleva siempre nuestros miedos

y nos abraza en Iglesia fraterna

para que vivamos unidos en el servicio.

 

Tu Espíritu es viento

que reduce a cenizas

la prepotencia, la hipocresía y el lucro

y alimenta las llamas de la justicia y de la liberación

y es el alma del Reino.

Para que seamos viento en el viento, hermanos.

 

JUEVES DE LA VI SEMANA

 

Pero esa tristeza se convertirá en gozo

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    18, 1-8

 

Pablo dejó Atenas y fue a Corinto. Allí encontró a un judío llamado Aquila, originario del Ponto, que acababa de llegar de Italia con su mujer Priscila, a raíz de un edicto de Claudio que obligaba a todos los judíos a salir de Roma. Pablo fue a verlos, y como ejercía el mismo oficio, se alojó en su casa y trabajaba con ellos haciendo tiendas de campaña. Todos los sábados, Pablo discutía en la sinagoga y trataba de persuadir tanto a los judíos como a los paganos.

Cuando Silas y Timoteo llegaron de Macedonia, Pablo se dedicó por entero a la predicación de la Palabra, dando testimonio a los judíos de que Jesús es el Mesías. Pero como ellos lo contradecían y lo injuriaban, sacudió su manto en señal de protesta, diciendo: «Que la sangre de ustedes caiga sobre sus cabezas. Yo soy inocente de eso; en adelante me dedicaré a los paganos.»

Entonces, alejándose de allí, fue a lo de un tal Ticio Justo, uno de los que adoraban a Dios y cuya casa lindaba con la sinagoga. Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor, junto con toda su familia. También muchos habitantes de Corinto, que habían escuchado a Pablo, abrazaron la fe y se hicieron bautizar.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 97, 1. 2-3ab. 3bc-4 (R.: cf. 2b)

 

R.    El Señor reveló su victoria a los ojos de las naciones.

 

Canten al Señor un canto nuevo,

porque él hizo maravillas:

su mano derecha y su santo brazo

le obtuvieron la victoria. R.

 

El Señor manifestó su victoria,

reveló su justicia a los ojos de las naciones:

se acordó de su amor y su fidelidad

en favor del pueblo de Israel. R.

 

Los confines de la tierra han contemplado

el triunfo de nuestro Dios.

Aclame al Señor toda la tierra,

prorrumpan en cantos jubilosos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    16, 16-20

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Dentro de poco, ya no me verán, y poco después, me volverán a ver.» Entonces algunos de sus discípulos comentaban entre sí: « ¿Qué significa esto que nos dice: “Dentro de poco ya no me verán, y poco después, me volverán a ver”? ¿Y qué significa: “Yo me voy al Padre”?» Decían: « ¿Qué es este poco de tiempo? No entendemos lo que quiere decir.»

Jesús se dio cuenta de que deseaban interrogarlo y les dijo: «Ustedes se preguntan entre sí qué significan mis palabras: “Dentro de poco, ya no me verán, y poco después, me volverán a ver”.

Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Corinto, capital de la provincia de Acaya, era una ciudad de ambiente romano, activa en su comercio y de mala fama por sus costumbres. Aquí va a estar Pablo un año y medio fundando una comunidad cristiana a la que luego escribirá dos cartas.
  • Desde Atenas, Pablo pasa a Corinto, sin acompañantes. El pasaje de los hechos nos da detalles del estilo evangelizador de Pablo. Permanece en la ciudad y trabaja para mantenerse colaborando con Áquila y Prisca, un matrimonio que acaba de ser expulsado de Roma y que son fabricantes de lonas. Lo hará hasta que lleguen Silas y Timoteo, que le permiten dedicarse de lleno a la predicación,
  • Comienza los sábados a ir a la sinagoga a predicar a Jesús como el Mesías esperado, pero los judíos no le aceptan, lo que provoca la ruptura de Pablo. Ellos serán responsables de no haber sabido reconocer al Mesías enviado por Dios. Se dedica entonces a predicar a los paganos, que en buen número se convierten.
  • Pablo cosecha éxitos y fracasos a la vez. Los judíos lo rechazan, salvo el jefe de la sinagoga llamado Crispo. Los paganos que van convirtiéndose formarán el primer núcleo de la comunidad.
  • En medio de lo apremiante de su acción evangelizadora Pablo da ejemplo de paciencia quedándose largo tiempo, y de desinterés económico prefiriendo trabajar para no ser una carga para nadie.

***

  • Después de compartir juntos tantos momentos, los discípulos experimentan la partida de Jesús como algo negativo. Esta situación les causa desconcierto y dolor. El mismo Jesús se anticipa, y trata de sanar en ellos las heridas que la experiencia de angustia y desconsuelo grabará en sus corazones el viernes santo.
  • El Señor es realista y no quiere crear falsas expectativas ni engañar a sus discípulos. Se cumplirá lo anunciado por los profetas. Sabe que el momento que se acerca es doloroso y lo anuncia con pocas y sencillas palabras. La claridad del maestro es el primer paso en su pedagogía contra el escándalo que su pasión provocará en los discípulos.
  • Pero no se queda en el dato objetivo de lo que habrá de suceder sino que trata de explicar a los suyos lo que sucederá, de tal modo que puedan descubrir los signos de los tiempos; la realización del plan salvador de Dios.
  • Jesús no sale de este mundo hacia la nada, hacia el absurdo de la muerte sin fondo. Va hacia el Padre, hacia la plenitud de la vida. La muerte no será la última palabra: Dios, una vez más, va a escribir derecho en líneas torcidas que conducen aparentemente al fracaso. Jesús seguirá estando presente de un modo más misterioso, en medio de los suyos. El grupo de discípulos no puede entender que el camino de Jesús pase por la cruz.
  • Jesús les anuncia que la tristeza se convertirá en alegría, y así como serán partícipes del poder del pecado y de la muerte, podrán proclamar la fuerza incontenible del amor que se manifestará en la resurrección.
  • Esto es algo que no resulta fácil de entender en un primer momento, pero que luego se vuelve una constante y un camino de espiritualidad salvadora para el creyente: por encima de la más espesa noche, se prepara el nacimiento del nuevo día, el grano de trigo tiene que caer en tierra y morir para dar fruto, es necesario pasar por la muerte para alcanzar la resurrección.
  • También a nosotros nos resulta cuesta arriba entender por qué el camino de la Vida tiene que pasar por la muerte, o la renuncia, o el dolor. Nos gustaría una Pascua de resurrección sin el paso por el Viernes Santo.
  • El mundo propone una vida sin Dios, que trata de negar el dolor, el sufrimiento y esconder hasta la misma muerte. Jesús cargando en su carne el dolor, no renunciando ni yendo por la salida fácil, le ha quitado todo poder a la muerte, y la resurrección ha transformado definitivamente la realidad del universo para todo el que cree.
  • La muerte de Jesús no lo ha alejado de nuestra vida. Una vez cumplida su misión, el enviado del Padre volverá para habitar en nuestro propio interior, identificándose con nosotros, para que podamos identificarnos con Él de tal forma, que el mundo lo siga contemplando desde su Iglesia, la cual tiene que continuar en el mundo por la fuerza del Espíritu Santo su obra de salvación.

 

Para discernir

 

  • ¿Cuáles son mis esperanzas?
  • ¿Cuáles mis anhelos más profundos?
  • ¿De qué manera la espera de lo que va a venir ilumina mi hoy?
  • ¿De qué manera mi hoy alimenta mi esperanza?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Nuestra tristeza se convertirá en gozo

 

Para la lectura espiritual

 

…La alegría es esencial en la vida espiritual. Si pensamos o decimos cualquier cosa de Dios y no lo hacemos con alegría, nuestros pensamientos y nuestras acciones serán estériles. Podemos ser infelices por muchas causas, pero podemos encontrar aún alegría, porque ésta procede de saber que Dios nos ama. Estamos inclinados a pensar que cuando estamos tristes no podemos estar contentos, pero en la vida de una persona que pone a Dios en el centro pueden coexistir el dolor y la alegría. No resulta fácil de comprender, pero cuando pensamos en alguna de nuestras experiencias más profundas, como asistir al nacimiento de un niño o a la muerte de un amigo, con frecuencia forman parte de la misma experiencia un gran dolor y una gran alegría, y descubrimos a menudo la alegría en medio del dolor.

Recuerdo los momentos más dolorosos de mi vida como momentos en los que he llegado a ser consciente de una realidad espiritual mucho más grande que yo, y que me permitía vivir mi dolor con esperanza. Incluso me atrevo a decir: «Mi dolor fue el lugar en el que encontré mi alegría». La alegría no es cualquier cosa que simplemente nos sucede. Debemos elegir la alegría y seguir eligiéndola cada día. Se trata de una elección basada en el conocimiento de que pertenecemos a Dios y hemos encontrado en Dios nuestro refugio y nuestra salvación, y que nada, ni siquiera la muerte, nos lo puede arrebatar…

 

H. J. M. Nouwen, Vivir en el Espíritu, Brescia 19984, pp. 17s.

 

Para rezar

 

Salmo de alegría y esperanza

 

Con un corazón limpio y

sincero queremos darte gracias.

Tu Palabra es sincera y llena el corazón de alegría;

tus obras son grandiosas,

y están iluminadas de verdad;

Tú amas, Dios nuestro, la justicia; toda la tierra está rociada

con la lluvia de tu bondad.

 

Dios, nos sentimos pequeños,

como granitos de arena, ante ti;

Tú tienes palabras de vida que no pasan;

palabras que se hacen acción;

solamente Tú, Señor, tienes poder

para hacer lo que dices.

 

Tú contemplas nuestro suelo

desde la altura de tus cielos;

tu corazón de Padre ama,

uno a uno, a todos los hombres;

desde tu casa te alegra el bien del hombre

y su progreso; desde tu casa te entristece

el mal del hombre y su retroceso.

 

Tus ojos llenos de amor y ternura

cuidan de la obra de tus manos,

todos los que esperamos en el triunfo de tu amor,

tendremos respuesta; porque Tú,

Oh Dios, has liberado nuestra alma de la muerte

entregando en la cruz al Hijo amado,

al Enviado: El nos ha dado vida nueva

y en El te decimos: Abba, Padre.

 

Emilio Mazariegos

 

VIERNES DE LA VI SEMANA

 

31 de mayo

La visitación de Santa María Virgen (F)

 

Feliz de ti, Virgen María, por haber creído

 

Lectura de la profecía de Sofonías    3, 14-18

 

¡Grita de alegría, hija de Sión! ¡Aclama, Israel! ¡Alégrate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén! El Señor ha retirado las sentencias que pesaban sobre ti y ha expulsado a tus enemigos. El Rey de Israel, el Señor, está en medio de ti: ya no temerás ningún mal.

Aquel día, se dirá a Jerusalén: ¡No temas, Sión, que no desfallezcan tus manos!

El Señor, tu Dios, está en medio de ti, es un guerrero victorioso! El exulta de alegría a causa de ti, te renueva con su amor y lanza por ti gritos de alegría, como en los días de fiesta.

Yo aparté de ti la desgracia, para que no cargues más con el oprobio.

 

Palabra de Dios.

 

O bien:

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Roma    12, 9-16b

 

Hermanos:

Amen con sinceridad. Tengan horror al mal y pasión por el bien. Ámense cordialmente con amor fraterno, estimando a los otros como más dignos. Con solicitud incansable y fervor de espíritu, sirvan al Señor. Alégrense en la esperanza, sean pacientes en la tribulación y perseverantes en la oración. Consideren como propias las necesidades de los santos y practiquen generosamente la hospitalidad.

Bendigan a los que los persiguen, bendigan y no maldigan nunca. Alégrense con los que están alegres, y lloren con los que lloran. Vivan en armonía unos con otros, no quieran sobresalir, pónganse a la altura de los más humildes.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Is 12, 2-3. 4bcd. 5-6 (R.: 6b)

 

R.    ¡Es grande en medio de ti el Santo de Israel!

 

Este es el Dios de mi salvación:

yo tengo confianza y no temo,

porque el Señor es mi fuerza y mi protección;

él fue mi salvación.

Ustedes sacarán agua con alegría

de las fuentes de la salvación. R.

 

Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,

anuncien entre los pueblos sus proezas,

proclamen qué sublime es su Nombre. R.

 

Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso:

¡que sea conocido en toda la tierra!

¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión,

porque es grande en medio de ti

el Santo de Israel! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    1, 39-56

 

María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:

«¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor.»

María dijo entonces:

«Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre.»

María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • No sabemos si Sofonías, cuando habla de la Hija de Sión, piensa en el pueblo elegido o en una persona individual que lo simboliza; posiblemente se le superponen ambas imágenes. Lo importante para él es la expresión que muestra que Yahvé está en medio de su pueblo. Y, cuando Yahvé se acerca a los suyos, aparta el temor y aparece la fiesta, la alegría y el gozo.
  • Lucas contempla a María desde los antiguos símbolos judíos: la Hija de Sión, el arca de la Alianza, el santuario cerrado; todo lo que puede significar la presencia cercana del Dios entrañable. María, como el Arca de la Alianza, sube a la montaña de Judá llevando consigo al Dios del gozo.
  • Lucas subraya su prontitud para el servicio. La indicación de que Isabel, su prima, de edad ya avanzada, va a necesitar ayuda basta para provocar el movimiento de la Virgen María. No permanece pasiva, encerrada en su mundo de jovencita embarazada que necesita atención y cuidados.
  • No se regodea en su privilegio y alegría. María sale de su mundo, de sí misma y tomando el camino que atravesaba los montes de Samaría acude con rapidez a Ain Karem donde residían Isabel y Zacarías para ayudar a su parienta.
  • Así como el ángel «entró» en su casa y la «saludó» con el “Ave María”, María «entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel». Se confunden en un abrazo la que va a ser Madre de Dios con la que será madre del Precursor.
  • Dos mujeres habitadas por el Espíritu Santo comparten la obra de Dios en un impulso de ternura. El encuentro de las dos madres sirve de telón de fondo para el encuentro de los dos niños que lleva cada una en su seno. El hijo de María, verdadero “Hijo del Altísimo” concebido gracias a la potencia del Espíritu, es la fuente del gozo que experimenta Isabel al oír el saludo de María y la causa por la cual el otro niño, Juan, salta de alegría en el vientre de su madre.
  • Isabel proclama a María, Bienaventurada porque ha creído. Ella es la primera de los pobres de Yahvé que, en medio de su misma pobreza ha recibido la gracia de Dios y ha respondido con fe y con el corazón abierto a los planes de Dios. María es de Dios. Por eso es grande y dichosa: ha recibido el don de Dios, ha creído, y puede presentarse como portadora de Dios entre los seres humanos.
  • María es mujer de nuestra historia, abierta a Dios y a los seres humanos. Ha vivido siempre en actitud de gratuidad y de donación. Se reconoce amada de Dios que es su Señor, y canta agradecida. Mujer solidaria que cree en el Dios solidario.
  • El Dios de María, el Dios Santo y Todopoderoso es solidario y está a favor de los humildes, de los humillados, de los pobres. María se reconoce inmersa en la historia de pobreza y sufrimiento de los seres humanos, descubriendo, al mismo tiempo, la fuerza creadora de Dios que transforma, por medio de Jesús, las viejas condiciones de la historia. María alaba al Señor por esa misteriosa forma en que actúa y proclama no sólo lo que Dios ha hecho en su vida, sino que alza su voz para cantar la acción de Dios en la humanidad.
  • María cree y canta a un Dios solidario y, por eso, liberador del mal que pesa sobre la vida del hombre bajo diversas formas. La solidaridad lleva a Dios a hacerse hombre en Jesús de Nazaret. Esa solidaridad liberadora del Dios de la vida, lleva a Jesús a la pasión y a la cruz. María, Mujer solidaria estará al lado de su hijo que muere en la cruz.
  • Hoy es preciso mirar a María, verla en el Evangelio como ella se presenta y no como nosotros nos la imaginamos. Es necesario mirar a María para contemplar el papel esencial que ella tiene en el misterio de Cristo y en el misterio de la Iglesia. En ella, como imagen de la Iglesia, se nos muestra el cuño con el que cada cristiano y la Iglesia entera debe ser modelada.
  • …”La Iglesia contempla a María como purísima imagen de lo que ella misma, toda entera, ansía y espera ser”… (SC 103; MC 22). En la escuela de la Madre de Dios, la Iglesia aprende el estilo de vida de la gratuidad, del amor que se adelanta a las necesidades del otro y le trasmite no sólo la vida, sino el gozo y el sentido de la vida: …”La Virgen fue en su vida ejemplo de aquel amor maternal con que es necesario que estén animados todos aquellos que, en la misión apostólica de la Iglesia, cooperan a la regeneración de los hombres”… (LG 65).
  • En el acontecimiento de la Visitación, María ayuda a la Iglesia a tomar conciencia de su vocación misionera. …”En efecto, con su visita a Isabel, María realiza el preludio de la misión de Jesús y, colaborando ya desde el comienzo de su maternidad en la obra redentora del Hijo, se transforma en el modelo de quienes en la Iglesia se ponen en camino para llevar la luz y la alegría de Cristo a los hombres de todos los lugares y de todos los tiempos…” Juan Pablo II

 

Para discernir

 

  • ¿Qué me dice la imagen de María en la Visitación?
  • ¿Reconozco en la servicialidad un gesto evangelizador?
  • ¿Sé proclamar lo que Dios obra en mi vida y en la historia?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Mi alma canta la grandeza del Señor

 

Para la lectura espiritual

 

…”La conciencia cristiana “percibe a María como la figura de la Iglesia…, su sacramento…, el espejo en el que se refleja toda la Iglesia. Ella la lleva ya y la contiene toda entera en su persona. María es el inicio, el germen y la forma perfecta de la Iglesia; en ella se encuentra todo lo que el Espíritu derramará sobre la Iglesia. En María se celebra la promesa y la anticipación del triunfo de la Iglesia. De este modo, María “no eclipsa la gloria de todos los santos como el sol, al levantarse la aurora, hace desaparecer las estrellas, como se lamentaba santa Teresa de Lisieux de las presentaciones de la Virgen. Al contrario, la Virgen María “supera y adorna” a todos los miembros de la Iglesia”…

 

San Buenaventura. H. de Lubac, Meditación sobre la Iglesia,

 

Para rezar

 

Virgen María, que movida por la caridad,

no dudaste en abandonar tu tierra

y ponerte en marcha hacia la casa de tu prima Isabel,

dame un corazón desprendido

para que no tema abandonar mis propias seguridades

y lanzarme al encuentro de aquellos que me necesitan.

Tú, que a pesar de estar embarazada,

te pusiste al servicio de tu anciana pariente

que necesitaba de tu ayuda,

enséñame a hacer de mi vida un servicio constante a los demás.

Que sepa llevar a los demás a Jesucristo,

así como tú lo llevaste en tu vientre,

y lo hiciste presente en la casa de Isabel.

Yo también quiero, Madre, ser misionero como tú,

y hacer presente a Jesucristo en todo lugar donde vaya,

donde la voluntad del Padre del Cielo quiera llevarme.

 

SÁBADO DE LA VI SEMANA

 

El Padre los ama porque me han creído

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    18, 23-28

 

Después de haber permanecido un tiempo en Antioquía, partió de nuevo y recorrió sucesivamente la región de Galacia y la Frigia, animando a todos los discípulos.

Un judío llamado Apolo, originario de Alejandría, había llegado a Efeso. Era un hombre elocuente y versado en las Escrituras. Había sido iniciado en el Camino del Señor y, lleno de fervor, exponía y enseñaba con precisión lo que se refiere a Jesús, aunque no conocía otro bautismo más que el de Juan.

Comenzó a hablar con decisión en la sinagoga. Después de oírlo, Priscila y Aquila lo llevaron con ellos y le explicaron más exactamente el Camino de Dios. Como él pensaba ir a Acaya, los hermanos lo alentaron, y escribieron a los discípulos para que lo recibieran de la mejor manera posible.

Desde que llegó a Corinto fue de gran ayuda, por la gracia de Dios, para aquellos que habían abrazado la fe, porque refutaba vigorosamente a los judíos en público, demostrando por medio de las Escrituras que Jesús es el Mesías.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 46, 2-3. 8-9. 10 (R.: 8a)

 

R.    Dios es el Rey de toda la tierra

 

Aplaudan, todos los pueblos,

aclamen al Señor con gritos de alegría;

porque el Señor, el Altísimo, es temible,

es el soberano de toda la tierra. R.

 

El Señor es el Rey de toda la tierra,

cántenle un hermoso himno.

El Señor reina sobre las naciones

el Señor se sienta en su trono sagrado. R.

 

Los nobles de los pueblos se reúnen

con el pueblo del Dios de Abraham:

del Señor son los poderosos de la tierra,

y él se ha elevado inmensamente. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    16, 23b-28

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Les aseguro que todo lo que pidan al Padre, él se lo concederá en mi Nombre. Hasta ahora, no han pedido nada en mi Nombre. Pidan y recibirán, y tendrán una alegría que será perfecta. Les he dicho todo esto por medio de parábolas. Llega la hora en que ya no les hablaré por medio de parábolas, sino que les hablaré claramente del Padre.

Aquel día ustedes pedirán en mi Nombre; y no será necesario que yo ruegue al Padre por ustedes, ya que él mismo los ama, porque ustedes me aman y han creído que yo vengo de Dios. Salí del Padre y vine al mundo. Ahora dejo el mundo y voy al Padre.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Empieza el tercer viaje apostólico de Pablo, siempre desde Antioquía, su lugar de referencia, animando a los discípulos de las comunidades. En Éfeso se situará el centro de este viaje. La comunión y la unidad de la Iglesia, hacen una intensa «comunicación de experiencias y de oraciones».
  • La lectura hace un paréntesis en la historia de Pablo, hablando de Apolo, que era un judío que se había formado en Alejandría, muy elocuente y experto en la Escritura. Su trabajo, es la ocasión de ser testigo del Señor. Apolo no ha esperado a tener la verdad total para hablar de Jesús. Aunque conocía sólo el bautismo de Juan, predicaba en las sinagogas sobre Jesús dando a conocer lo que sabe.
  • En Éfeso, Apolo, tuvo la suerte de encontrarse con Priscila y Aquila, colaboradores de Pablo, lo llevaron con ellos y lo ayudaron a formarse mejor, explicándole con más detalle el camino del Señor. Apolo quiere ir a Corintio y los hermanos de la comunidad de Éfeso lo animan, y escriben una carta de presentación a los discípulos de Corintio. Apolo, en Corinto, predica en público con tanto éxito que provocará la formación de grupos en torno a su persona, lo que genera divisiones que Pablo reprende enérgicamente. Así todo, Pablo no desautoriza a Apolo sino que lo presenta como modelo de apóstol junto a sí mismo.

***

  • En el evangelio, Jesús, declara solemnemente a los discípulos que tienen pleno acceso al Padre. El Maestro vuelve al Padre que lo envió al mundo, y les promete a sus discípulos, que la oración que dirijan al Padre en su nombre será eficaz. La única condición para la eficacia de la petición es que sea hecha en unión con El, unida a la su obra, ya que ha venido para que tengamos vida abundante.
  • Jesús y el Padre están íntimamente unidos. Los discípulos al estar unidos a Jesús también lo están con el Padre. El Padre los ama, porque han creído a Cristo. Y por eso su oración es escuchada y su alegría sea completa.
  • Por la fe en Cristo quedamos incorporados en su unión con el Padre. Dentro de esa unión misteriosa, pero de amor, es como tiene valor nuestra oración de hijos y de cristianos. La oración cristiana está arraigada en las palabras de Jesús: “permanezcan en mi amor”.
  • Jesús es el Mediador y la petición que hacemos por nosotros mismos o por los demás y sus necesidades, va al Padre avalada y unida a la de Cristo, que es intercesor absoluto por el bien de la humanidad y de cada uno de nosotros.
  • Pedir al Padre en el nombre de Jesús, es pedir confiándonos en los méritos del Hijo muy amado de Dios, que entregó su vida para cumplir la voluntad del Padre y dar la salvación a todos los hombres.
  • Jesús invita a pedir con la seguridad de que el Padre escucha siempre nuestra oración. Esto no significa que tenga que responder afirmativamente a lo que le pedimos, sino que somos nosotros los que tenemos que responder a lo que Él quiere. Orar es como entrar en la esfera de Dios y ponernos en su sintonía con la certeza de que quiere nuestra salvación. Su amor, dador de vida, es ayuda eficaz, pero sólo adquiere realidad cuando encuentra respuesta. No se impone, se ofrece como don gratuito.
  • La unión con Jesús, nos lleva a descubrir que pedir implica estar dispuesto a dar. Si no estamos dispuestos a dar a nuestros hermanos que esperan de nosotros, no estamos unidos a Jesús que nos dio el ejemplo dando su propia vida. Cuando recibimos lo que pedimos nos llenamos de alegría, pero cuando damos, nuestra alegría es más grande todavía porque nos sentimos amando y amados porque Dios ama al que da con alegría.

 

Para discernir

 

  • ¿Mi oración apunta a mis necesidades parciales o me abro a las necesidades del mundo?
  • ¿Mi oración parte de mi o parte de Dios en mí?
  • ¿Cómo miro la realidad y sus necesidades?
  • ¿Pido cosas o me atrevo a pedir que se realice su reino?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Pidan y recibirán, para que la alegría sea completa

 

Para la lectura espiritual

 

…«Pedid y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa» (Jn 16,24).

 

Esta alegría plena no es la de los sentidos carnales, sino la alegría espiritual; y cuando sea tan grande que nada pueda añadirse a ella, será evidentemente completa. Así pues, cualquier cosa que pidamos y que tenga como fin la consecución de esta alegría plena es precisamente lo que debemos pedir en el nombre de Cristo, si comprendemos de manera justa el sentido de la gracia divina y si el objeto de nuestras oraciones es la verdadera felicidad en la vida
eterna. Cualquier otra cosa que pidamos no tiene valor alguno, no porque sea inexistente por completo, sino porque, frente a un bien tan grande como la vida eterna, cualquier otra cosa que podamos desear fuera de ella es menos que nada…

San Agustín, Comentario al evangelio de Juan, 102,2.

 

Para rezar

 

Salmo por la justicia y la paz

 

Cristo, en tus manos el Padre ha puesto todo poder;

en tus manos ha puesto la justicia para la historia;

conduce a tu pueblo elegido con justicia y equidad,

y a los humildes levántalos del polvo de la tierra.

 

Que de los montes, de lo alto, venga la paz para tu pueblo;

que la justicia descienda hasta el último rincón de tu Reino;

que los pobres, los oprimidos, los marginados tengan pan;

que los hijos de los pobres, los sin nada, tengan techo.

 

Que el hombre nuevo, Señor Jesús, se comprometa

en la lucha por la justicia,

para que la voluntad de tu Padre se haga realidad;

que la paz surja de los bienes compartidos entre todos,

como hermanos, y los más débiles

puedan levantarse y ser de los que pueden compartir.

 

Que tu Espíritu de amor y comunión entre los hombres,

nos ayude, paso a paso, a hacer un pueblo unido en alianza.

 

Emilio Mazariegos

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

TIEMPO PASCUAL – SEMANA V – CICLO C

V DOMINGO DE PASCUA

CICLO C

 

LUNES DE LA V SEMANA

 

MARTES DE LA V SEMANA

 

MIÉRCOLES DE LA V SEMANA

 

JUEVES DE LA V SEMANA

 

VIERNES DE LA V SEMANA

 

SÁBADO DE LA V SEMANA

 

 

V DOMINGO DE PASCUA

CICLO C

 

Como Yo los he amado

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de los Hechos de los Apóstoles  14, 21b-27


 

Pablo y Bernabé volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía de Pisidia. Confortaron a sus discípulos y los exhortaron a perseverar en la fe, recordándoles que es necesario pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios.

En cada comunidad establecieron presbíteros, y con oración y ayuno, los encomendaron al Señor en el que habían creído.

Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Luego anunciaron la Palabra en Perge y descendieron a Atalía. Allí se embarcaron para Antioquía, donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para realizar la misión que acababan de cumplir.

A su llegada, convocaron a los miembros de la Iglesia y les contaron todo lo que Dios había hecho con ellos y cómo había abierto la puerta de la fe a los paganos.


 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 144, 8-9. 10-11. 12-13a (R.: cf. 1)


 

R.  Bendeciré tu Nombre eternamente, Dios mío, el único Rey.


 

El Señor es bondadoso y compasivo,

lento para enojarse y de gran misericordia;

el Señor es bueno con todos

y tiene compasión de todas sus criaturas.


 

Que todas tus obras te den gracias, Señor,

y tus fieles te bendigan;

que anuncien la gloria de tu reino

y proclamen tu poder.


 

Así manifestarán a los hombres tu fuerza

y el glorioso esplendor de tu reino:

tu reino es un reino eterno,

y tu dominio permanece para siempre.


 

SEGUNDA LECTURA

Lectura del libro del Apocalipsis   21, 1-5a


 

Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar ya no existe más.

Vi la Ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios, embellecida como una novia preparada para recibir a su esposo.

Y oí una voz potente que decía desde el trono: «Esta es la morada de Dios entre los hombres: él habitará con ellos, ellos serán su pueblo, y el mismo Dios estará con ellos. El secará todas sus lágrimas, y no habrá más muerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porque todo lo de antes pasó.»

Y el que estaba sentado en el trono dijo: «Yo hago nuevas todas las cosas».


 

Palabra de Dios.


 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan 13, 31-33a. 34-35


 

Después que Judas salió, Jesús dijo:

«Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto.

Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes.

Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros. En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros.»


 

Palabra del Señor.


 

Para reflexionar


 

  • El libro de los Hechos nos muestra a Pablo Hechos abrasado por la caridad de Cristo, proclamando el Misterio de la Redención Pascual, creando comunidades de fe y de amor entre los gentiles, con su palabra y, sobre todo, con su vida.

***

  • En el libro del Apocalipsis los frutos del trabajo misionero tienen como perspectiva futura «un cielo nuevo y una tierra nueva», con un Dios cercano, que mora en medio de ella y que enjuga las lágrimas de todos.
  • Esa ciudad, tan preciosamente descrita por el vidente de Patmos, es, ni más ni menos, que el Reino de Dios corporeizado. Y la realización del Reino de Dios fue la misión de Cristo y a ello consagró su vida, su muerte y su resurrección. Para que nos sean simplemente palabras en el Evangelio de Juan hoy y aquí el Maestro nos ha encomendado el testamento del amor fraterno: «que se amen unos a otros como yo os he amado»; es el único camino si queremos que el cielo nuevo y la tierra nueva empiecen a ser realidad.

***

  • Jesús les habla de un mandamiento nuevo cuando no hay nada más antiguo que el amor. La exigencia del amor es cosa de siempre. Es la ley primera del hombre, la realidad fundante de la humanidad. El hombre puede llamarse  hombre cuando es capaz a amar. El afecto, el gozo, el cariño, la pasión, el consentimiento son la expresión constante del amor humano. El amor es sentimiento imperecedero del hombre en la tierra. La novedad cristiana de amor está en la referencia  a Jesús: “como yo los he amado”, que manifiesta su perfección y su meta.
  • El mandamiento de Jesús es nuevo por la extensión y por la intensidad, por el estilo, el modo y la calidad. Jesús nos pide que amemos como él. En eso está lo nuevo. Amor como el de Jesús, es decir, gratuito, generoso, universal, incondicional, sin límites.
  • Nosotros ponemos límites y condiciones a todas las cosas: limitamos las personas, el tiempo, la intensidad. Lo nuevo de este amor está en la ruptura de límites. Amar a todos, especialmente a los que más lo necesitan. Y la medida la va marcando la necesidad que debe ser cubierta.  Amar incluso a los que resultan desagradables. Amar incluso a los que nos ofenden y odian. Sin límite de tiempo: amar a lo largo de los días y los años; amar, no es sólo una acción: es un modo de encarar la vida, es una opción sostenida por la gracia pascual del Espíritu en nuestros corazones.
  • Sólo así cabe la propuesta de amar hasta la muerte y aun más allá de la muerte. Con frecuencia nuestro amor, más que ser creativo, resulta reactivo,  es respuesta más que propuesta. El amor de Dios no se deja condicionar ni siquiera por malos comportamientos. Cristo no nos ama porque seamos virtuosos, buenos, decentes, merecedores, sino que amándonos nos hace buenos. El amor no constata valores sino que los crea, los produce. El amor de Dios da valor amando. Este amor es algo tan nuevo que hubo que inventar la palabra. No el “eros” ni la “filía“, sino el “ágape“: la bendición de Dios.
  • Despojándonos de todo romanticismo que adultere la propuesta y dándole realidad existencial: los creyentes estamos llamados a distinguirnos no por un conocimiento especial, no por una doctrina ni por el cumplimiento de unas leyes y unos ritos.  La verdadera identidad y distintivo del discípulo se encuentra en su modo de amar.
  • Nuestro estilo de amar que tiene como criterio y punto de referencia el modo de amar de Jesús y debe modelarse sobre su mismo amor audaz e ilimitado “hacia todos los hombres, que debe ser la impronta de las relaciones entre nosotros.
  • La Pascua sella este modo de amar. A hombres nuevos, redimidos por Cristo, corresponden conductas nuevas. En esto se juega la identidad cristiana. Al cristiano no se lo reconocerá sólo por actos de piedad, sus leyes, sus dogmas, sus ritos, sino por la vivencia del amor. Cristiano no es el más sabio, el más «piadoso», el más mortificado, el más influyente, sino el que más ama. El amor es nuestra marca viva. Cada cristiano debe ser una encarnación o prolongación del amor de Cristo. Que Cristo pueda seguir amando en y desde nosotros. Que seamos expresión y testimonio del amor de Cristo a los hermanos que nos rodean. Porque el amor debe ser cercano y concreto; no perderse en deseos y abstracciones.
  • Así es posible seguir esperando el mundo renovado; porque en medio de una sociedad egoísta, hay unos cristianos que aman. En medio de una humanidad fragmentada existe un espacio de fraternidad activa. Cuando todo invita al interés personal, unas personas asumen el servicio como expresión del amor y como fuerza de construcción.
  • Muchas veces los cristianos nos hemos empeñado en crear un Reino de Dios con los mismos medios que los hombres utilizan para forjar sus propios y personales “reinos”. Puede ser que nuestra equivocación radique en que no acabamos de asimilar que el Amor se llama también justicia y compromiso por la verdad. El Amor necesita nombres y apellidos concretos: si amo a la Humanidad, no amo a nadie; si me solidarizo con el problema del hambre en el mundo, no me solidarizo con nadie. Nombres, apellidos, lugares, tiempo donde el amor se torne verdad.
  • Cristo no era un utópico trasnochado de la revolución social ni un romántico evasivo de la realidad. Cristo perdonó, alimentó, consoló, lloró, tendió la mano, acepto el rechazo y la injuria por un bien mayor dio su vida en cada gesto de amor y nos amó hasta dar su vida. Por eso tiene sentido que el cristiano se consagre al servicio exclusivo de sus hermanos hasta la muerte de uno mismo.
  • Si a la vista del más espantoso crimen, no sale de nuestro corazón y de nuestros labios un “¡Pobre hermano!”, es que el cristianismo no nos ha llegado más adentro del pellejo del alma. (M. de Unamuno)
  • Jesús concibe el amor como un servicio a la comunidad, un hacerse servidores de los hombres. El se hizo servidor dando su vida en la cruz. Es ésa la actitud fundamental de Jesús y de sus discípulos. Lo que para la mentalidad común era un signo despreciable -servir a otro- es para el cristiano el camino verdadero de la vida humana. No hay mayor gloria que hacerse servidor del prójimo por amor. Es el camino que nos transforma en personas solidarias y hace que los otros puedan alcanzar también esa meta.
  • La comunidad cristiana debe seguir haciendo presente ese servicio a través del culto a los hermanos. Es el amor lo que engendra a la comunidad y lo que la alimenta. El amor manifiesta día a día la presencia de Dios en el mundo; por eso, una comunidad servicial es el templo viviente de Dios; es su casa y su morada.
  • Discípulo de Jesús es el que ama como él ha sido amado. El que cree, por tanto, que Dios lo ama a él y a todos y, ya que lo cree, lo vive, se sabe amado, y lo comunica a su vez amando a los demás. Sólo somos Iglesia de la Pascua, comunidad de hermanos evangelizados por el amor recibido y evangelizadores por el amor concreto y entregado.


 

Para discernir


 

  • ¿Qué mirada tengo sobre el amor?
  • ¿Dónde descubro la novedad del amor que Cristo nos propone?
  • ¿Cuáles los gestos  con los que expreso mi amor cristiano?


 

Repitamos a lo largo de este día


 

Enséñame a amar como Tú me amas


 

Para la lectura espiritual

 

Jesucristo, el amor de Dios encarnado

 

Aunque hasta ahora hemos hablado principalmente del Antiguo Testamento, ya se ha dejado entrever la íntima compenetración de los dos Testamentos como única Escritura de la fe cristiana. La verdadera originalidad del Nuevo Testamento no consiste en nuevas ideas, sino en la figura misma de Cristo, que da carne y sangre a los conceptos: un realismo inaudito. Tampoco en el Antiguo Testamento la novedad bíblica consiste simplemente en nociones abstractas, sino en la actuación imprevisible y, en cierto sentido inaudita, de Dios. Este actuar de Dios adquiere ahora su forma dramática, puesto que, en Jesucristo, el propio Dios va tras la « oveja perdida », la humanidad doliente y extraviada. Cuando Jesús habla en sus parábolas del pastor que va tras la oveja descarriada, de la mujer que busca el dracma, del padre que sale al encuentro del hijo pródigo y lo abraza, no se trata sólo de meras palabras, sino que es la explicación de su propio ser y actuar. En su muerte en la cruz se realiza ese ponerse Dios contra sí mismo, al entregarse para dar nueva vida al hombre y salvarlo: esto es amor en su forma más radical. Poner la mirada en el costado traspasado de Cristo, del que habla Juan (cf. 19, 37), ayuda a comprender lo que ha sido el punto de partida de esta Carta encíclica: « Dios es amor » (1 Jn 4, 8). Es allí, en la cruz, donde puede contemplarse esta verdad. Y a partir de allí se debe definir ahora qué es el amor. Y, desde esa mirada, el cristiano encuentra la orientación de su vivir y de su amar.

Jesús ha perpetuado este acto de entrega mediante la institución de la Eucaristía durante la Última Cena. Ya en aquella hora, Él anticipa su muerte y resurrección, dándose a sí mismo a sus discípulos en el pan y en el vino, su cuerpo y su sangre como nuevo maná (cf. Jn 6, 31-33). Si el mundo antiguo había soñado que, en el fondo, el verdadero alimento del hombre —aquello por lo que el hombre vive— era el Logos, la sabiduría eterna, ahora este Logos se ha hecho para nosotros verdadera comida, como amor. La Eucaristía nos adentra en el acto oblativo de Jesús. No recibimos solamente de modo pasivo el Logos encarnado, sino que nos implicamos en la dinámica de su entrega. La imagen de las nupcias entre Dios e Israel se hace realidad de un modo antes inconcebible: lo que antes era estar frente a Dios, se transforma ahora en unión por la participación en la entrega de Jesús, en su cuerpo y su sangre. La « mística » del Sacramento, que se basa en el abajamiento de Dios hacia nosotros, tiene otra dimensión de gran alcance y que lleva mucho más alto de lo que cualquier elevación mística del hombre podría alcanzar.


 

Benedicto XVI  Deus caritas est  12-13


 

Para rezar


 

Señor, tú que naciste en el azar de un viaje,
y has muerto como un malhechor,
después de haber recorrido, sin dinero,
todos los caminos,
arráncame de mi egoísmo y de mi comodidad.

Que, marcado con tu cruz,
no tenga miedo a la vida
y a los oficios en que se arriesga la vida,
los oficios en que se tienen responsabilidades…

Los demás bien pueden ser prudentes,
y tú dijiste que hay que ser locos.
Los demás creen en el orden;
tú me has dicho que crea en el amor.
Los demás piensan que hay que conservar;
tú me has dicho que hay que dar.
Los demás se instalan;
tú me has dicho que hay que caminar,
y estar preparado a la alegría y el sufrimiento,
al fracaso y al éxito,
a no confiar en mí, sino en ti,
a jugar el juego cristiano
sin preocuparse de sus consecuencias,
y, finalmente,
a arriesgar mi vida, contando con tu amor…


 

P. Yoly

LUNES DE LA V SEMANA

 

Somos habitados por Dios

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    14, 5-18

 

Al producirse en Iconio un tumulto los paganos y los judíos, dirigidos por sus jefes, intentaron maltratar y apedrear a Pablo y Bernabé. Estos, al enterarse, huyeron a Listra y a Derbe, ciudades de Licaonia, y a sus alrededores; y allí anunciaron la Buena Noticia.

Había en Listra un hombre que tenía las piernas paralizadas. Como era tullido de nacimiento, nunca había podido caminar, y sentado, escuchaba hablar a Pablo. Este, mirándolo fijamente, vio que tenía la fe necesaria para ser curado, y le dijo en voz alta: «Levántate, y permanece erguido sobre tus pies.» El se levantó de un salto y comenzó a caminar.

Al ver lo que Pablo acababa de hacer, la multitud comenzó a gritar en dialecto licaonio: «Los dioses han descendido hasta nosotros en forma humana», y daban a Bernabé el nombre de Júpiter, y a Pablo el de Mercurio porque era el que llevaba la palabra. El sacerdote del templo de Júpiter que estaba a la entrada de la ciudad, trajo al atrio unos toros adornados de guirnaldas y, junto con la multitud, se disponía a sacrificarlos.

Cuando Pablo y Bernabé se enteraron de esto, rasgaron sus vestiduras y se precipitaron en medio de la muchedumbre, gritando: «Amigos, ¿qué están haciendo? Nosotros somos seres humanos como ustedes, y hemos venido a anunciarles que deben abandonar esos ídolos para convertirse al Dios viviente que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos. En los tiempos pasados, él permitió que las naciones siguieran sus propios caminos. Sin embargo, nunca dejó de dar testimonio de sí mismo, prodigando sus beneficios, enviando desde el cielo lluvias y estaciones fecundas, dando el alimento y llenando de alegría los corazones.» Pero a pesar de todo lo que dijeron, les costó mucho impedir que la multitud les ofreciera un sacrificio.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 113b, 1-2. 3-4. 15-16 (R.: 1)

 

R.    No nos glorifiques a nosotros, Señor: glorifica solamente a tu Nombre.

 

No nos glorifiques a nosotros, Señor:

glorifica solamente a tu Nombre,

por tu amor y tu fidelidad.

¿Por qué han de decir las naciones:

«¿Dónde está su dios?» R.

 

Nuestro Dios está en el cielo y en la tierra

él hace todo lo que quiere.

Los ídolos, en cambio, son plata y oro,

obra de las manos de los hombres. R.

 

Sean bendecidos por el Señor,

que hizo el cielo y la tierra.

El cielo pertenece al Señor,

y la tierra la entregó a los hombres. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    14, 21-26

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él.»

Judas -no el Iscariote- le dijo: «Señor, ¿por qué te vas a manifestar a nosotros y no al mundo?»

Jesús le respondió: «El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él. El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió.

Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El gran viaje misionero de Pablo y Bernabé entra en su etapa conclusiva. En Iconio se preparaba un alzamiento para lapidar a Pablo y a Bernabé. Al ser informados, buscaron refugio en las ciudades de Licaonia: Listra, Derbe y allí anunciaron la «Buena Nueva». Había allí un hombre tullido de pies desde su nacimiento. Pablo, viendo que tenía fe para ser curado le ordenó levantarse. El hombre dio un salto y empezó a andar.
  • Pablo realiza los mismos signos y prodigios que Pedro y Jesús. Es el mismo tipo de milagro que Pedro había realizado junto a la Puerta hermosa del Templo a un mendigo paralítico. Y con la misma palabra: ¡levántate! Pero aquí el curado es un pagano. Los habitantes de Listra toman a Bernabé y a Pablo por Zeus y Hermes, dioses viajeros de una leyenda pagana. Los apóstoles reaccionan y Pablo aprovecha para hacerles una predicación adaptada a los paganos, partiendo del Dios creador de cielos y tierra. No habla explícitamente de Jesús. Sigue el esquema de lo que luego será su gran pieza de predicación a los paganos en el Areópago de Atenas. De vuelta a Antioquía de Siria, visitan de nuevo las comunidades evangelizadas de Asia Menor, las consolidan en la fe y establecen un ministerio local: los ancianos o presbíteros. La admisión de los gentiles a la Iglesia, sin pasar por la sinagoga, provocó una agitación enorme y determinó la reunión del llamado Concilio de Jerusalén.

***

  • Toda la semana seguimos escuchando el discurso de Jesús en su Ultima Cena. A las palabras de Jesús sigue inmediatamente el anuncio de la negación de Pedro.
  • Jesús se está despidiendo de sus discípulos sin embargo queda la promesa de permanecer en Él. El camino es uno: guardar su Palabra. Quien verdaderamente ama a Jesús hace vida su palabra, la encarna. La recompensa es la de un amor que sólo sabe darse en abundancia: El Padre lo amará, Jesús lo amará y se mostrará a él.
  • Muchas veces nos quedamos amarrados a criterios, normas, modos de obrar, deberes para certificar nuestro amor a Dios. Jesucristo nos dice que amarlo es guardar su palabra, identificarse y hacer propio su modo de tratar todos con todos; es pasar por la vida haciendo el bien como Él lo hizo; es no calcular en la entrega; es querer sólo lo que quiere el Padre; es compadecernos ante los que padecen necesidades, ya sean materiales o morales; es orar con una actitud de humildad siempre y en todo momento.
  • No se trata de un amor puramente sentimental, hecho de palabras y de gestos sólo sensibles. Cristo exige un amor comprometido y eficaz. La fidelidad a su palabra, nos va transformando hasta convertirnos en “casa de Dios”, “lugar de encuentro” para aquellos que buscan a Dios.
  • Antes de su pasión Jesús quiere resaltar la idea del amor de los discípulos a Jesús, del Padre y del Hijo entre sí, del Padre y de Cristo a los discípulos. Lo que une a Jesús con sus discípulos después de su separación corporal es una comunión de amor. Y en ese amor se experimenta la presencia viva de Dios.
  • Ser discípulo es sentir el gozo profundo producido por el hecho de que Dios hace todo lo posible por compartir su vida con nosotros.
  • Pascua es algo más que contemplar la resurrección de Jesús, e incluso la nuestra. El Resucitado nos invita a una comunión vital: nuestra fe y nuestro amor a Jesús nos introduce en un admirable intercambio. Dios mismo hace su morada en nosotros, nos convertimos en templos de Dios y de su Espíritu.
  • Como Jesús sabe de nuestra debilidad nos promete el don del Espíritu. El Espíritu Santo es el protagonista en nuestra vida de fe. Para poder ir comprendiendo y profundizando lo que ha dicho Jesús, necesitamos el Espíritu que Jesús transmite a la comunidad como verdadero Maestro.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento el ser habitado por Dios?
  • ¿Gozo al descubrir esta realidad que es puro don?
  • ¿Me siento responsable?
  • ¿En qué se manifiesta?
  • ¿Cambia mi modo de ver la vida?

 

Para repetir a lo largo de este día

 

Vino a nosotros y vive en nosotros

 

Para la lectura espiritual

 

…Oh Verbo eterno, Palabra de mi Dios, quiero pasar mi vida escuchándote, quiero convertirme totalmente en deseo de saber para aprender todo de ti; y después, a través de todas las noches, de todos los vacíos, de todas las impotencias, quiero fijarte siempre y permanecer bajo tu gran luz, oh mi Astro amado, fascíname para que ya no pueda salir de tu resplandor.

Oh Fuego que consume, Espíritu de amor, ven a mí, para que se produzca en mi alma como una encarnación del Verbo; que yo le sea una humanidad añadida en la que él renueve todo su misterio. Y tú, Padre, inclínate sobre tu pobre y pequeña criatura, cúbrela con tu sombra, no veas en ella más que al Bienamado en el que has puesto todas tus complacencias.

Oh mis «Tres», mi Todo, mi Bienaventuranza, Soledad infinita, Inmensidad en que me pierdo, me entrego a ti como una presa, entiérrate en mí para que yo me entierre en ti, mientras espero ir a contemplar en tu luz el abismo de tu grandeza…

 

(Isabel de la Trinidad, cit. en A. Hamman, Compendio de la oración cristiana, Edicep, Valencia 1990, p. 204).

 

Para rezar

 

Mi vida ha sido visitada por Dios,

Él habita en mi interior más profundo.

Él es el dulce huésped de mi alma,

no es posible vivir una vida trivial

teniendo como huésped al mismo Dios.

No es posible no asombrarse por esta verdad,

por esta extraordinaria realidad

que nos arrebata de la soledad,

levanta la dignidad de la existencia,

llena de gozo, da luz a nuestra vida grisácea,

nos sumerge en el mundo divino,

hace familiar la existencia con Dios,

desplaza el centro de interés

de toda la aventura terrena,

colorea de sentido toda acción.

No es posible no querer saltar de alegría

frente a este ser mío mortal

hecho templo de la Trinidad,

frente a este cuerpo mío corruptible

hecho santo e incorruptible por la intimidad con su Creador.

 

MARTES DE LA V SEMANA

 

La paz que nos da Jesús

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    14, 19-28

 

Vinieron de Antioquía y de Iconio algunos judíos que lograron convencer a la multitud. Entonces apedrearon a Pablo y, creyéndolo muerto, lo arrastraron fuera de la ciudad. Pero él se levantó y, rodeado de sus discípulos, regresó a la ciudad.

Al día siguiente, partió con Bernabé rumbo a Derbe. Después de haber evangelizado esta ciudad y haber hecho numerosos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía de Pisidia. Confortaron a sus discípulos y los exhortaron a perseverar en la fe, recordándoles que es necesario pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios.

En cada comunidad establecieron presbíteros, y con oración y ayuno, los encomendaron al Señor en el que habían creído.

Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Luego anunciaron la Palabra en Perge y descendieron a Atalía. Allí se embarcaron para Antioquía, donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para realizar la misión que acababan de cumplir.

A su llegada, convocaron a los miembros de la Iglesia y les contaron todo lo que Dios había hecho con ellos y cómo había abierto la puerta de la fe a los paganos. Después permanecieron largo tiempo con los discípulos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 144, 10-11. 12-13ab. 21 (R.: cf. 12a)

 

R.    Que tus amigos, Señor, manifiesten la gloria de tu reino.

 

Que todas tus obras te den gracias, Señor,

y tus fieles te bendigan;

que anuncien la gloria de tu reino

y proclamen tu poder. R.

 

Así manifestarán a los hombres tu fuerza

y el glorioso esplendor de tu reino:

tu reino es un reino eterno,

y tu dominio permanece para siempre. R.

 

Mi boca proclamará la alabanza del Señor:

que todos los vivientes bendigan su santo Nombre,

desde ahora y para siempre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    14, 27-31a

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman! Me han oído decir: “Me voy y volveré a ustedes.” Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo.

Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean.

Ya no hablaré mucho más con ustedes, porque está por llegar el Príncipe de este mundo: él nada puede hacer contra mí, pero es necesario que el mundo sepa que yo amo al Padre y obro como él me ha ordenado.»

 

Palabra de Dios.

 

Para reflexionar

 

  • Estamos al término del “primer viaje misionero” de san Pablo. Ayer leíamos que los ensalzaban como a dioses, y hoy, que los apedrean hasta dejarlos medio muertos. Pablo y sus acompañantes experimentan una vez más que el Reino de Dios padece violencia y que no es fácil predicarlo en este mundo. Pero no se dejan atemorizar: se marchan de Listra y van a predicar a otras ciudades.
  • Pablo y Bernabé no se contentan con anunciar el evangelio. En un segundo tiempo, algunos años después de su viaje de ida, vuelven, fundan comunidades estructuradas y designan a «ancianos» para jefes de las mismas.
  • Animan a las comunidades a perseverar a pesar de la tribulación. El sufrimiento acompaña al cristiano, como a todo ser humano, pero su sufrimiento puede tener sentido: sabemos que es un «paso», un momento doloroso que conduce al Reino, es decir, a la felicidad total junto a Dios. Pablo ya se atrevía a decir esas cosas a los recién convertidos.

***

  • En el clima de la despedida, los discípulos están preocupados por el futuro. Los perturba y angustia el anuncio de la traición de Judas y de la negación de Pedro. Jesús los tranquiliza y les da la paz en la forma tradicional del saludo y despedida de los semitas. El judío usaba la fórmula de paz no sólo como saludo ordinario, sino también como parte de un acto sagrado. En el Antiguo Testamento, llegó a ser fórmula litúrgica de bendición en el culto en Jerusalén. En el Nuevo Testamento aparece desde el nacimiento de Juan Bautista y de Jesús, hasta la resurrección.
  • Jesús insinúa que quiere dar “su” paz, que no es igual a la paz que dan los que son del mundo, sino que esta paz viene de lo alto.
  • No es la paz superficial que queda reducida solamente a una ausencia de guerras, o esa paz egoísta, que significa que no se metan en mi vida ni me compliquen, o la paz de los cementerios.
  • La paz de Jesús, es una paz que se recibe primero como don, y que se conquista para el mundo con gran esfuerzo. Se trata del mayor bien que el hombre puede desear. La paz del hombre nuevo, hijo de Dios y hermano de todos; el hombre reconciliado con Dios, con él mismo, con los hombres y con toda la creación. La paz infundida por el Espíritu Santo incluye el perdón de los pecados. Esta paz, don del resucitado a su Iglesia, no es de este mundo pero, necesita hacerse presente también en este mundo.
  • Por eso el lugar de esa nueva paz es sobre todo la comunidad cristiana, como espacio de la presencia de Cristo. Esta paz nunca dejará de ser combatida, porque expone al discípulo al conflicto con el mundo; precisamente porque cree, y sus valores no son los del mundo. La promesa de paz de Jesús se realiza en medio de la agitación y de todos los peligros.
  • Jesús estará presente en su comunidad por medio de su Espíritu y de su Palabra, y estará también junto al Padre. Porque está junto al Padre su presencia puede ser permanente en la comunidad.
  • De ese modo se cierra el círculo. A través de su camino hacia la cruz en obediencia a la voluntad del Padre, Jesús se convierte ahora definitivamente en el revelador del amor de Dios. Sólo se vence el odio cuando se aprende a dar la vida. Paradójicamente “luchar por la paz” es hacerse capaz de “recibir el don de la paz”.
  • Hoy Jesús nos da esa misma paz que ratifica su presencia. La paz es un verdadero estado de gracia, construido en lo más profundo del corazón del hombre. Ella posibilita que nos acerquemos al otro como a un hermano. Lo que ofrece Jesús es una paz nacida de la solidaridad, el respeto por la vida y la entrega generosa.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué paz doy, qué paz busco?
  • ¿Es un ideal la paz por la que lucho?
  • ¿Vivo la Paz del mundo, o anhelo esa paz de Dios que es armonía por la búsqueda del bien y la verdad en el amor?
  • ¿Pienso que la paz es simplemente fruto de un acuerdo o un bien por el cual luchar?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Que no se inquiete nuestro corazón. Nos dejó su paz

 

Para la lectura espiritual

 

…Es una pregunta clásica de los psiquiatras. Te dicen una palabra y el paciente responde con lo que aquella cosa le sugiere. Si a los cristianos nos dijesen “¿Morada de Dios?”, es muy posible que en un porcentaje alto contestáramos: Templo. Y sin embargo, el evangelio de hoy responde a esta pregunta de un modo totalmente diferente.

Para el evangelio la morada de Dios es el propio cristiano. Al cristiano, dice Jesús, que vendrá con su Padre para morar en él. Para que esta realidad
insospechada se dé, Cristo pone un presupuesto: que el cristiano le ame y guarde su palabra.

Podemos estar orgullosos de nuestro Dios. Ni soñando hubiéramos podido imaginar este comportamiento como propio de Dios. Al recordar el plan amoroso de Dios en su relación con los hombres, un sentimiento de profunda gratitud nos debe embargar a todos nosotros.

Antes, se concebía a Dios como una realidad exterior al hombre y distante de él. En la exposición que hace Jesús, la comunidad y cada miembro se convierten en morada de la divinidad, la misma realidad humana se hace santuario de Dios.

No hay ámbitos sagrados donde Dios se manifieste, fuera del hombre mismo.

Tal vez, nadie ha expresado esto tan bellamente como S. Agustín:

“Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé. Tú estabas dentro de mí; yo, fuera. Por fuera te buscaba y me lanzaba sobre el bien y la belleza, creados por ti. Tú estabas conmigo y yo no estaba contigo ni conmigo. Me retenían lejos las cosas. No te veía ni te sentía ni te echaba de menos. Mostraste tu resplandor y pusiste en fuga mi ceguera. Exhalaste tu perfume y respiré y suspiro por Ti. Gusté de Ti y siento hambre y sed. Me tocaste y me abraso en tu paz”.

 En ausencia de Jesús, los discípulos contarán con la ayuda del Espíritu, que les hará penetrar en todo lo que Jesús ha dicho. El Espíritu colaborará en la construcción de la comunidad. Hará posible la interpretación del mensaje de Jesús.

Jesús se despide deseándoles la paz. No es un saludo trivial. Les asegura que no va a estar ausente. Esto debe darles la serenidad y quitarles todo temor. Ir al Padre no es una tragedia, puesto que su muerte va a ser la manifestación suprema del amor del Padre, la victoria sobre el mundo y la muerte…

 

Pedro Olalde

 

Para rezar

 

¡Feliz de ti

si desalojas de tu corazón

la violencia destructiva,

y luchas por la paz,

tantas veces amenazada a tu alrededor,

y en el mundo entero,

por las discordias y odios,

los rencores y las guerras.

 

Feliz de ti

si tus justas y necesarias rebeldías

contra todo lo malo

no te impulsan a destruir todo lo viejo,

sino a construir un mundo nuevo,

sobre los cimientos de la paz,

la convivencia fraternal

y la solidaridad entre los hombres.

 

Feliz de ti

Si descubres los caminos

de la amistad que construye.

feliz de ti si, desde ahora,

aprendes a recorrer el camino del diálogo,

escuchando a los demás

evitando cerrarte en ti mismo,

para convivir con nosotros.

 

MIÉRCOLES DE LA V SEMANA

 

Permanecer en Él para dar mucho fruto

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    15, 1-6

 

Algunas personas venidas de Judea enseñaban a los hermanos que si no se hacían circuncidar según el rito establecido por Moisés, no podían salvarse.

A raíz de esto, se produjo una agitación: Pablo y Bernabé discutieron vivamente con ellos, y por fin, se decidió que ambos, junto con algunos otros, subieran a Jerusalén para tratar esta cuestión con los Apóstoles y los presbíteros.

Los que habían sido enviados por la Iglesia partieron y atravesaron Fenicia y Samaría, contando detalladamente la conversión de los paganos. Esto causó una gran alegría a todos los hermanos.

Cuando llegaron a Jerusalén, fueron bien recibidos por la Iglesia, por los Apóstoles y los presbíteros, y relataron todo lo que Dios había hecho con ellos.

Pero se levantaron algunos miembros de la secta de los fariseos que habían abrazado la fe, y dijeron que era necesario circuncidar a los paganos convertidos y obligarlos a observar la Ley de Moisés.

Los Apóstoles y los presbíteros se reunieron para deliberar sobre este asunto.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 121, 1-2. 3-4a. 4b-5 (R.: Cf. 1)

 

R.    Vamos con alegría a la Casa del Señor.

 

¡Qué alegría cuando me dijeron:

«Vamos a la Casa del Señor!»

Nuestros pies ya están pisando

tus umbrales, Jerusalén. R.

 

Jerusalén, que fuiste construida

como ciudad bien compacta y armoniosa.

Allí suben las tribus,

las tribus del Señor. R.

 

Según es norma en Israel

para celebrar el nombre del Señor.

Porque allí está el trono de la justicia,

el trono de la casa de David. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    15, 1-8

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié. Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí.

Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer. Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde.

Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán.

La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Antioquía en Siria era símbolo de una “iglesia” en la que habían entrado muchos gentiles. Jerusalén en Judea, símbolo de una “iglesia” compuesta mayoritariamente de antiguos judíos. Una cierta categoría de cristianos, muy apegados a la tradición, a quienes se designa con el término de «judaizante», tenían mucho empeño en permanecer fieles a la Ley de Moisés, que practicaban antes de su conversión a Jesucristo. Unos de este grupo que bajaron de Judea quieren imponer leyes claramente judaizantes y se producen conflictos en la iglesia de Antioquia.
  • Entre esos dos grupos de cristianos hay muy poco en común, salvo la “fe” en el mismo Cristo. Tienen una conciencia del bien y el mal con categorías culturales distintas. Viven costumbres alimenticias opuestas: mientras los venidos de la gentilidad comen de todo, los judíos consideran impuros varios alimentos. Los modos de plegaria son absolutamente distintos.
  • Se corría el riesgo de hacer «dos» Iglesias. Se decidió entonces que Pablo y Bernabé subieran a Jerusalén cerca de los Apóstoles y de los Ancianos para tratar con ellos esta cuestión. Fueron bien recibidos y todos «se reunieron a examinar el asunto». La decisión la van a tomar dialogando, poniendo en común argumentos, y discerniendo en común lo que es más fiel a la voluntad de Dios. Se produce así el primer Concilio de Jerusalén.

***

  • Jesús en su discurso de despedida no esconde a los discípulos los peligros y dificultades que deberán afrontar en el futuro. No deben acobardarse ni agobiarse ante el odio del mundo, porque Jesús renueva la promesa del envío del Defensor. Pero el peligro mayor no viene de fuera: la peor amenaza puede surgir del corazón del propio discípulo al no vivir el amor fraterno y faltar a la unidad con la Cabeza de este Cuerpo que ahora se forma. La recomendación a la unidad que hará Jesús será a partir de la alegoría de la Vid y los sarmientos.
  • La imagen de la viña era tradicional en la Biblia, para traducir el amor de Dios para con su pueblo. La “viña” era “el pueblo de Dios”. La comparación del viñador es muy concreta: en invierno corta toda rama seca y la echa al fuego… y poda una parte de las ramas buenas a fin de que la savia se concentre y dé mayor número de racimos. Si una viña no es podada, acaba por no dar más que hojas.
  • Jesús se define como la vid verdadera, la cepa, el tronco, mientras a sus discípulos los llama los sarmientos. De la vid pasa la savia, o sea, la vida, a los sarmientos, si «permanecen» unidos a la vid. Si no, quedan secos, no dan fruto y se mueren o son cortados.
  • La metáfora hace presente la unión íntima y vital que Cristo quiere que exista entre Él y sus discípulos. Esta es una unión más profunda que la que se expresa en otras comparaciones: entre el pastor y las ovejas, o entre el maestro y los discípulos. Es un «trasvase» íntimo de vida desde la cepa a los sarmientos, desde sí a los discípulos.
  • Necesitamos a Jesús como alma de nuestra vida. Estar unidos a Jesús, como el Evangelio nos plantea, es recibir; beber la savia de Jesús es asimilar su modo de pensar, semejante al del Padre, y hacer las obras que Él hace.
  • Sin estar unidos personalmente a Jesús, lo que hacemos con nuestras solas fuerzas es estéril. Las personas y las situaciones no van a cambiar en la medida en que nosotros nos esforcemos para que así sea, sólo Jesús puede tocar los corazones y cambiar la realidad.
  • La mayor alegría del Padre Viñador es que demos “fruto abundante”. Incluso, para conseguirlo, a veces recurrirá a la «poda», para que el fruto sea mayor.
  • Será fruto la vida con sentido; discípulos que viven en esperanza; con serenidad, alegría, fortaleza en medio de las dificultades. Personas capaces de ayudar a los demás, sostenerlos en sus fragilidades porque la seguridad y fortaleza que tienen son las que da Jesús; como la vid al sarmiento.
  • En la medida en que nuestra vida permanece unida a la de Jesús, como los sarmientos a la vid por medio de la vida de la gracia, la Eucaristía, la oración, la lectura y el compromiso con la Palabra de Dios, nuestros frutos son los frutos de nuestro tronco. La razón de ser del discipulado está en que reciba de Jesús su forma de ver, de pensar y de actuar, de tal manera que corra por su vida la vida del Maestro, como corre por las ramas la savia del tronco.

 

Para discernir

 

  • ¿Trato de llegar a Dios por la especulación de la razón o por la dinámica del amor?
  • ¿Busco desde mis méritos alcanzar la vida en Dios?
  • ¿Pretendo entender a Dios o dejarme entender por Él?
  • ¿Trato de alcanzar a Dios o me dejo alcanzar por Él?
  • ¿Me abandono confiadamente en Él o me guardo algo por si acaso?

 

Para repetir a lo largo de este día

 

Jesús es la vid y nosotros los sarmientos

 

Para la lectura espiritual

 

…El arte de vivir en íntima unión con Jesús se puede ejercitar de tres maneras: en primer lugar, manteniéndonos siempre en su presencia, sin perderlo nunca de vista. Este arte consiste, esencialmente, en acostumbrarse a oír a Jesucristo en sí mismo mediante el recuerdo de su divina presencia en nosotros, mediante la costumbre arraigada de realizar actos de amor con él y mediante la gracia que Dios nos concede a fin de crear unas íntimas relaciones de familiaridad entre él y el alma. La disposición más importante que se requiere es pensar en él con motivo de todo, representarnos su vida, su pasión y sus dichos, porque de este modo es como se crea una dulce familiaridad.

En segundo lugar, corresponder fielmente y con exactitud a las inspiraciones del cielo. Es preciso seguir a Jesús con corazón atento, ávido de escuchar su Palabra y seguir sus invitaciones. En tercer lugar, con humildad de corazón: así como los que viven en la corte deben seguir la regla de una perfecta corrección exterior, también los que Forman la corte de nuestro Señor deben ser conscientes de la grandeza de la vocación cristiana y vivir con ansiedad y amor humilde…

 

J. J. Surin, Un fundamento de la vida espiritual, Roma 1994.

 

Para rezar

 

Jesús es:

 

    La Luz que debe ser encendida,

    la Vida que se debe vivir,

    el Amor que debe ser amado,

    la Palabra que debe ser dicha,

    la Alegría que se debe compartir,

    la Paz que se debe dar,

    el Pan de la Vida que se debe comer,

    el Hambriento que debe ser sustentado,

    el Sediento que debe ser saciado,

    el Desnudo que debe ser vestido,

    el Desalojado que hay que acoger,

    el Solitario que se debe amar,

    el Despreciado que debe ser recibido.

                    Madre Teresa de Calcuta.

 

 

JUEVES DE LA V SEMANA

 

Que me gozo sea el de ustedes

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    15, 7-21

 

Al cabo de una prolongada discusión, Pedro se levantó y dijo a los apóstoles y presbíteros:

«Hermanos, ustedes saben que Dios, desde los primeros días, me eligió entre todos ustedes para anunciar a los paganos la Palabra del Evangelio, a fin de que ellos abracen la fe. Y Dios, que conoce los corazones, dio testimonio en favor de ellos, enviándoles el Espíritu Santo, lo mismo que a nosotros. El no hizo ninguna distinción entre ellos y nosotros, y los purificó por medio de la fe.

¿Por qué ahora ustedes tientan a Dios, pretendiendo imponer a los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros pudimos soportar? Por el contrario, creemos que tanto ellos como nosotros somos salvados por la gracia del Señor Jesús.»

Después, toda la asamblea hizo silencio para oír a Bernabé y a Pablo, que comenzaron a relatar los signos y prodigios que Dios había realizado entre los paganos por intermedio de ellos.

Cuando dejaron de hablar, Santiago tomó la palabra, diciendo: «Hermanos, les ruego que me escuchen: Simón les ha expuesto cómo Dios dispuso desde el principio elegir entre las naciones paganas, un Pueblo consagrado a su Nombre. Con esto concuerdan las palabras de los profetas que dicen:

Después de esto, yo volveré y levantaré la choza derruida de David; restauraré sus ruinas y la reconstruiré, para que el resto de los hombres busque al Señor, lo mismo que todas las naciones que llevan mi Nombre. Así dice el Señor, que da a conocer estas cosas desde la eternidad.

Por eso considero que no se debe inquietar a los paganos que se convierten a Dios, sino que solamente se les debe escribir, pidiéndoles que se abstengan de lo que está contaminado por los ídolos, de las uniones ilegales, de la carne de animales muertos sin desangrar y de la sangre. Desde hace muchísimo tiempo, en efecto, Moisés tiene en cada ciudad sus predicadores que leen la Ley en la sinagoga todos los sábados.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 95, 1-2a. 2b-3. 10 (R.: cf. 3)

 

R.    Anuncien las maravillas del Señor entre los pueblos.

 

Canten al Señor un canto nuevo,

cante al Señor toda la tierra;

canten al Señor, bendigan su Nombre. R.

 

Día tras día, proclamen su victoria.

Anuncien su gloria entre las naciones,

y sus maravillas entre los pueblos. R.

 

Digan entre las naciones: « ¡el Señor reina!

El mundo está firme y no vacilará.

El Señor juzgará a los pueblos con rectitud.» R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    15, 9-11

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

    Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El llamado Concilio de Jerusalén está situado intencionadamente en el centro del Libro de los Hechos: hay un antes y un después. En Antioquía y en Jerusalén algunos de la facción farisea que se habían hecho creyentes se oponen a la posibilidad de separar el evangelio de la sinagoga. Fue un momento de crisis y de discernimiento.
  • La decisión del Concilio pasa por momentos importantes. Ante todo toma la palabra Pedro, con una postura de clara apertura, basada en la “aprobación del Espíritu Santo” en la admisión del pagano Cornelio a la fe. La interpretación de aquel episodio es decisiva: «no hizo distinción entre ellos y nosotros», «lo mismo ellos que nosotros nos salvamos por la gracia del Señor Jesús».
  • Luego viene el discurso de Santiago, jefe respetado e indiscutible de la comunidad judía de Jerusalén que asiente lo dicho por Pedro, y refuerza su postura universalista con citas del Antiguo Testamento: «todos los gentiles llevarán mi nombre».
  • Concluye reconociendo que «no hay que molestar a los gentiles que se convierten», o como había dicho Pedro, no hay que ponerles más cargas que las necesarias, pero pide que se observen algunos aspectos que creyeron razonable exigir a todos: evitar la idolatría y la fornicación, y también mantener la norma de los judíos y de otros pueblos, entonces y ahora de no comer sangre ni animales estrangulados, por el carácter sagrado que se atribuye a la sangre.
  • El decreto del Concilio se limita a imponer esas cláusulas, al tiempo que alaba la obra de Pablo y Bernabé y censura a sus adversarios. La promulgación del decreto apostólico en Antioquia, donde había surgido la disensión, es el final del relato. Así quedaba solemnemente avalada la misión universal de Pablo.

***

  • Con la metáfora de la vid y los sarmientos Jesús invitaba a «permanecer en Él», para poder dar fruto. Hoy continúa el mismo tema, pero concretando en qué consiste este «permanecer» en Cristo: se trata de «permanecer en su amor, guardando sus mandamientos».
  • La fuente y origen de todo es el amor del Padre. El Padre ama a Jesús y Jesús al Padre. Jesús ama a los discípulos y éstos deben amar a Jesús y permanecer en su amor, guardando sus mandamientos, lo mismo que Jesús permanece en el amor al Padre, cumpliendo su voluntad.
  • La ley que Jesús comunica es su propia experiencia de Dios. Experimenta el amor del Padre de manera tan radical, que como Hijo, se une con todos los que acogen la propuesta del Evangelio.
  • Quien opte por el reinado de Dios en una experiencia de amor como la de Jesús, permanece en el amor del Padre. Jesús pone en paralelo la relación de los discípulos con Él y la suya con el Padre; la fidelidad del amor se expresa en ambos casos por la respuesta a las necesidades de los hombres.
  • No existe amor a Jesús sin compromiso con los demás. Los mandamientos del Padre a Jesús son en orden a realizar la misión de salvar a la humanidad. El criterio objetivo de la relación con Jesús y con el Padre es el amor puesto en obra; esto demuestra la autenticidad de la experiencia interior. El amor vivido cotidianamente con fidelidad no puede menos que llevarnos a la alegría plena.
  • Uno de los frutos más característicos de la Pascua debe ser la alegría. Y es la que Cristo Jesús quiere para los suyos. Una alegría plena, auténtica, no superficial ni etérea. La misma alegría que llena el corazón de Jesús, porque se siente amado por el Padre, cuya voluntad está cumpliendo, aunque no sea nada fácil. Es como la alegría de los amigos o de los esposos, que supone muchas veces renuncias y sacrificios. O la alegría de una mujer que da a luz: lo hace con dolor, pero siente la alegría inmensa de haber traído una nueva vida al mundo.
  • La alegría que brota del amor no se cierra sobre sí misma: se tiene que compartir con los demás, especialmente con aquellos que se sienten solos, fracasados, abandonados; con los enfermos, los desahuciados, los que han sido rechazados por la sociedad y excluidos, los encarcelados, los pobres. Con todos aquellos que merecen experimentar el amor liberador de Dios para ser felices.

 

 Para discernir

 

  • ¿Qué siento al pensar que soy amado por Dios igual que Jesús?
  • ¿Cómo trato de permanecer en el amor de Dios?
  • ¿Qué lugar le doy a mi vida espiritual?
  • ¿Es sólo el momento de intimidad de oración o se trasluce en el reto de mi quehacer?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Permanezcamos en su amor

 

Para la lectura espiritual

 

…Uno de los más célebres músicos del mundo, que tocaba el laúd a la perfección, se volvió en breve tiempo tan gravemente sordo que perdió el oído por completo; sin embargo, continuó cantando y manejando su laúd con una maravillosa delicadeza. Ahora bien, como no podía experimentar placer alguno con su canto y su sonido, puesto que, falto de oído, no percibía su dulzura y su belleza, cantaba y tocaba únicamente para contentar a un príncipe, a quien tenía gran deseo de complacer, porque le estaba agradecidísimo, ya que había sido criado en su casa hasta la juventud. Por eso sentía una inexpresable alegría al complacerle, y cuando el príncipe le hacía señales de que le agradaba su canto, la alegría le ponía fuera de sí. Pero sucedía, en ocasiones, que el príncipe, para poner a prueba el amor de su amable músico, le ordenaba cantar y se iba de inmediato a cazar, dejándole solo; pero el deseo de obedecer los deseos de su señor le hacía continuar el canto con toda la atención, como si su príncipe estuviera presente, aunque verdaderamente no le produjera ningún gusto cantar, ya que no experimentaba el placer de la melodía, del que le privaba la sordera, ni podía gozar de la dulzura de las composiciones por él ejecutadas: «Mi corazón está dispuesto, oh Dios, mi corazón está dispuesto; quiero cantar y entonar himnos. Despierta, alma mía; despertad, cítara, arpa, quiero despertar a la aurora»…

 

Francisco de Sales, Tratado del amor de Dios, Ix, 9.

 

Para rezar

 

Señor, que tu Iglesia viva en el amor

y del amor, que hable de tu ternura,

que transpire caridad y compasión.

Que el espíritu nos injerte en tu vida

para no dejar de dar frutos.

Queremos en lo secreto de nuestra oración

traer a todos los hombres

que construyen un mundo más fraterno y más humano,

a todos los que sin aflojar,

construyen, ya desde hoy,

una tierra nueva.

VIERNES DE LA V SEMANA

 

No hay amor más grande que dar la vida por los amigos

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    15, 22-31

 

En aquellos días, los Apóstoles, los presbíteros y la Iglesia entera, decidieron elegir a algunos de ellos y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas, llamado Barsabás, y a Silas, hombres eminentes entre los hermanos, y les encomendaron llevar la siguiente carta:

«Los Apóstoles y los presbíteros saludamos fraternalmente a los hermanos de origen pagano, que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia. Habiéndonos enterado de que algunos de los nuestros, sin mandato de nuestra parte, han sembrado entre ustedes la inquietud y provocado el desconcierto, hemos decidido de común acuerdo elegir a unos delegados y enviárselos junto con nuestros queridos Bernabé y Pablo, los cuales han consagrado su vida al nombre de nuestro Señor Jesucristo. Por eso les enviamos a Judas y a Silas, quienes les transmitirán de viva voz este mismo mensaje.

El Espíritu Santo, y nosotros mismos, hemos decidido no imponerles ninguna carga más que las indispensables, a saber: que se abstengan de la carne inmolada a los ídolos, de la sangre, de la carne de animales muertos sin desangrar y de las uniones ilegales. Harán bien en cumplir todo esto. Adiós.»

Los delegados, después de ser despedidos, descendieron a Antioquía donde convocaron a la asamblea y le entregaron la carta. Esta fue leída y todos se alegraron por el aliento que les daba.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 56, 8-9. 10-12 (R.: 10a)

 

R.    Te alabaré en medio de los pueblos, Señor.

 

Mi corazón está firme, Dios mío,

mi corazón está firme.

Voy a cantar al son de instrumentos:

¡despierta, alma mía!

¡Despierten, arpa y cítara,

para que yo despierte a la aurora! R.

 

Te alabaré en medio de los pueblos, Señor,

te cantaré entre las naciones,

porque tu misericordia se eleva hasta el cielo

y tu fidelidad hasta las nubes.

¡Levántate, Dios, por encima del cielo,

y que tu gloria cubra toda la tierra! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    15, 12-17

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.

No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá.

Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Es preciso que la Iglesia de Antioquía, de donde surgió el conflicto, esté al corriente de la deliberación y de las decisiones. Se envía una carta con los delegados personales desde Jerusalén a todas partes donde haya convertidos del paganismo, sobre todo a Antioquía, con detalles muy precisos. El primer Concilio ha decidido unánimemente no imponer una “sobrecarga” a los gentiles, por lo tanto las prescripciones de la Ley de Moisés ya no son obligatorias. Esta decisión; es una novedad capital.
  • Las pocas exigencias concretas propuestas a todos, antiguos gentiles y antiguos judíos son: abandonar totalmente a los ídolos… privarse de comer ciertas carnes, restaurar una sexualidad normal en el marco de la pareja monogámica.
  • Teniendo en cuenta las costumbres paganas de la época, la conversión a Cristo pedía un verdadero cambio de mentalidad, comportamientos nuevos, una vida nueva. Creer en Cristo y pedir el bautismo es cambiar de vida, es entrar en nuevas exigencias.
  • Después del primer Concilio, Pablo, partió de nuevo hacia sus comunidades y cuida de que se apliquen las decisiones tomadas.

***

  • Jesús, en la última cena había insistido en que sus discípulos deben «permanecer» en Él, y que eso significa «permanecer en su amor, guardando sus mandamientos». Ahora añade matices que brotan de su corazón de hijo amado por el Padre. Les quiere dejar en claro que no son sus siervos, sino sus amigos, los que Él ha elegido».
  • Además, marca la actitud que los debe distinguir en este caminar: “que se amen unos a otros como Él los ha amado”. Si antes su amor a los discípulos era una invitación a permanecer en su amor, ahora deben corresponderle amándose unos a otros, no de cualquier manera. Él mismo se pone como modelo. Él se ha entregado por los demás a lo largo de su vida y más plenamente dándola en la cruz por sus amigos.
  • Hay en estas palabras de Jesús un inefable matiz de ternura. En ellas descubrimos, que la iniciativa de nuestra elección parte de El y que nos elige aunque nosotros no lo hubiéramos elegido a El. La fuerza de este amor es infinita: no tiene en cuenta ingratitudes porque no busca su propia conveniencia sino el bien y la felicidad de aquellos que hace sus amigos.
  • El amigo no es un simple conocido o un socio, sino alguien con quien se comparte la intimidad, lo más profundo de nuestro ser y esto es un don gratuito. Los llamó amigos porque les ha dado a conocer todo lo que aprendió de su Padre. El amor de amistad es respuesta de adhesión a una intimidad que ha revelado en el marco de la confianza y la fidelidad. El amor del amigo demuestra la verdad pasando por el fuego de la entrega, porque nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos en lo cotidiano, en la capacidad de gastar y desgastar la vida para que sean felices los que Dios coloca a nuestro paso.
  • Otro fruto de la Pascua es el amor fraternal. Un amor que no está atado a los vínculos de sangre ni de la propia tierra, ni siquiera es un amor que se centra exclusivamente en los integrantes de la propia comunidad o grupo. Es un amor abierto a la humanidad, especialmente a la más doliente y humillada para que experimente la amistad de Jesús.
  • El amor cristiano de los discípulos tiene que manifestar el amor del Padre, y esto es posible en la medida en que vemos a los demás como personas dignas de ser amados, compadecidos, respetados y ayudados desinteresadamente. Amar no de palabra sino de obra es saber salir de nosotros mismos con la palabra y el silencio oportuno, con la comprensión y la ayuda necesaria, con la corrección cuidadosa y la presencia sanadora, con la tolerancia sacrificada y la entrega gratuita de nuestro tiempo y nuestras cosas.
  • Un amor tan profundo sólo es posible si el discípulo opta por la propuesta de Jesús y se hace uno con Él permaneciendo en su amor.

 

Para discernir

 

  • ¿En qué apoyo mi seguimiento y mi ser discípulo de Jesús?
  • ¿Tengo presente que el amor tiene un modo y una forma que es la que le imprimió Jesús?
  • ¿En qué experiencias he sentido que di la vida?
  • ¿En qué experiencia sentí que di vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Estamos destinados a dar fruto

 

Para discernir

 

…Cuando el Señor mandó a su pueblo amar al prójimo como a sí mismo (cf. Lv 19,18), no había venido aún a la tierra; de suerte que, sabiendo hasta qué punto se ama la propia persona, no podía pedir a sus criaturas un mayor amor al prójimo. Pero cuando Jesús dio a sus apóstoles un mandamiento nuevo, su mandamiento, no habló ya de amar al prójimo como a sí mismo, sino de amarlo como él, Jesús, lo amó y lo amará hasta la consumación de los siglos.

Señor, sé que no nos mandas nada imposible. Tú conoces mejor que yo mi debilidad, mi imperfección, sabes que no podré nunca amar a mis hermanas como tú las amas, si no eres aún tú, Jesús mío, quien las ama en mí. Para concederme esta nueva gracia has dado un mandamiento nuevo. ¡Oh! Cuánto lo amo, pues me da la garantía de que tu voluntad es amar en mí a todos aquellos a quienes me mandas amar. Sí, estoy convencida de ello; cuando practico la caridad, es sólo Jesús quien obra en mí. Cuanto más unida estoy a él, tanto más amo a mis hermanas…

 

Teresa de Lisieux, Manuscritos autobiográficos
C, Monte Carmelo, Burgos 1997.

 

Para rezar

 

Salmo del amigo verdadero

 

Señor Jesús, eres Amigo verdadero, como el buen pastor

que conoce una a una sus ovejas y las llama por su nombre.

Eres fiel en tu amistad para conmigo y nada me falta.

Nada me falta, porque tú llenas los deseos de mi corazón,

nada me falta, porque tú estás a mi lado aunque todos me abandonen,

nada me falta, porque tú has dado la vida por mí

en lo alto de la cruz,

nada me falta, porque tu perdón y tu gracia

me acompañan siempre,

Me regalas con tus dones, me alimentas con tu pan de vida,

me recreas en el gozo y paz de tu Espíritu.

 

Tú eres Amigo que me has dado a conocer

los secretos del corazón del Padre,

eres Amigo que has salvado mi vida

dejándote colgar al madero.

Enséñame, Señor Jesús, a dar mi vida

por los que necesitan seguir viviendo,

enséñame, Señor Jesús, a permanecer fiel

al lado del hermano que está solo.

Tú eres la puerta que abre camino

hacia el corazón del Padre,

guíame, Amigo, y condúceme

hacia las aguas tranquilas de tu Reino.

 

SÁBADO DE LA V SEMANA

 

Yo los elegí y los saqué del mundo

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    16, 1-10

 

Pablo llegó luego a Derbe y más tarde a Listra, donde había un discípulo llamado Timoteo, hijo de una judía convertida a la fe y de padre pagano. Timoteo gozaba de buena fama entre los hermanos de Listra y de Iconio. Pablo quería llevarlo consigo, y por eso lo hizo circuncidar en consideración a los judíos que había allí, ya que todo el mundo sabía que su padre era pagano.

Por las ciudades donde pasaban, transmitían las decisiones tomadas en Jerusalén por los Apóstoles y los presbíteros, recomendando que las observaran. Así, las Iglesias se consolidaban en la fe, y su número crecía día tras día.

Como el Espíritu Santo les había impedido anunciar la Palabra en la provincia de Asia, atravesaron Frigia y la región de Galacia. Cuando llegaron a los límites de Misia, trataron de entrar en Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió. Pasaron entonces por Misia y descendieron a Tróade.

Durante la noche, Pablo tuvo una visión. Vio a un macedonio de pie, que le rogaba: «Ven hasta Macedonia y ayúdanos.» Apenas tuvo esa visión, tratamos de partir para Macedonia, convencidos de que Dios nos llamaba para que la evangelizáramos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 99, 1b-2. 3. 5 (R.: 1b)

 

R.    Aclame al Señor toda la tierra.

 

Aclame al Señor toda la tierra,

sirvan al Señor con alegría,

lleguen hasta él con cantos jubilosos. R.

 

Reconozcan que el Señor es Dios:

él nos hizo y a él pertenecemos;

somos su pueblo y ovejas de su rebaño. R.

 

¡Qué bueno es el Señor!

Su misericordia permanece para siempre,

y su fidelidad por todas las generaciones. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan     15, 18-21

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Si el mundo los odia, sepan que antes me ha odiado a mí. Si ustedes fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya. Pero como no son del mundo, sino que yo los elegí y los saqué de él, el mundo los odia.

Acuérdense de lo que les dije: el servidor no es más grande que su señor. Si me persiguieron a mí, también los perseguirán a ustedes; si fueron fieles a mi palabra, también serán fieles a la de ustedes. Pero los tratarán así a causa de mi Nombre, porque no conocen al que me envió.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Empieza el segundo viaje misionero de Pablo. Recorrió Siria y Cilicia, consolidando las Iglesias llegando también a Derbe y luego a Listra. A medida que iba pasando por las ciudades, les entregaba las decisiones tomadas por los Apóstoles y los Ancianos en Jerusalén. Al proyectar el viaje, la discusión sobre si debe ir o no con ellos Juan Marcos determina una reestructuración del grupo y una cierta división del área de misión. Pablo prefería actuar autónomamente y misionar en terreno virgen.
  • Bernabé, con Marcos, se embarcan con rumbo a Chipre, mientras que Pablo, acompañado de Silas, se dirige a las comunidades de Asia Menor, ya evangelizadas. Mientras las visita, se le une en Listra Timoteo, uno de sus más fieles colaboradores.
  • Puede causar extrañeza que Pablo mande circuncidar a Timoteo, precisamente cuando su viaje es para dar a conocer que no era necesaria la circuncisión para abrazar la fe cristiana. Seguramente Pablo no debe encontrar contradicción por el hecho de que, siendo Timoteo de madre judía, ya tenía que haber sido circuncidado antes. Pablo tiene amplitud de espíritu y para no chocar a los judíos, acepta excepcionalmente ese rito judaico.
  • A pesar de las dificultades sigue la evangelización con una creciente conciencia de que es el Espíritu Santo el que los guía y quien les dice a qué región deben dirigirse y a cuál no. Pablo tiene conciencia de que es la comunidad la que lo envía. Por esta unión entre el Espíritu y la comunidad sigue extendiéndose por el mundo la fe en Cristo.

***

  • Jesús anuncia a sus discípulos que experimentarán el odio del mundo, como El mismo lo ha experimentado. Va a ser una historia de lucha entre el bien y el mal. Como ha sido en la persona del maestro, lo será del mismo modo con sus seguidores. Si el mundo los odia, es porque antes lo ha odiado a Jesús. Aparece el gran contraste entre ser del mundo o no serlo. No es lo mismo «estar en el mundo» y «ser del mundo», o sea, compartir los criterios del mundo.
  • La concepción negativa del mundo que aparece en boca de Jesús responde a una idea muy extendida de finales del primer siglo de la era cristiana. Era el lenguaje dualista que presentaba las cosas en forma de oposiciones: cielo y tierra, arriba y abajo, bien y mal, Dios y Demonio, carne y espíritu. Uno de los polos era concebido como bueno y positivo, el otro como malo y negativo.
  • Al hablar del mundo que lo odia y que también odiará a sus discípulos, se está refiriendo al conjunto de poderes e intereses de la historia, con todas sus injusticias sociales y económicas. El «mundo» para Juan es siempre el conjunto de las fuerzas del mal, opuestas al Reino que quiere establecer Jesús.
  • Este odio del mundo se manifestará en persecuciones, como las que Él mismo ha sufrido y como han sido constantes a lo largo de la historia del cristianismo. Persecuciones que han lanzado a la Iglesia a nuevos desafíos.
  • Las palabras de Jesús nos alertan también a nosotros sobre lo difícil que va a ser nuestra relación con el mundo. Sin embargo, muchas veces la persecución contra la Iglesia puede ser fruto de nuestra incoherencia y de nuestro pecado. Otras veces, es la persecución que se deriva del choque del evangelio con muchos de los criterios que hoy son vigentes.
  • Sería una mala señal que la sociedad nos aceptara demasiado fácilmente porque significaría que nos hemos amoldado de alguna manera a la manera de pensar del mundo y no le resultamos «incómodos». Siempre está el peligro latente de la asimilación insensible de la jerarquía de valores del mundo y de sus promesas. Las bienaventuranzas de este mundo no coinciden en absoluto con las de Jesús.
  • El discípulo es un “separado” porque vive, como todos, en la sociedad, pero no participa del juego de este “mundo” que se rige por criterios contrarios a Jesús y su evangelio. El criterio único, definitivo e ineludible es Cristo. No es Jesús quien se ha de adaptar al mundo en el que vivimos; somos nosotros quienes hemos de transformar nuestras vidas en Jesús y transformar el “mundo en reino”. «Cristo es el mismo ayer, hoy y siempre».

 

Para discernir

 

  • ¿He licuado el mensaje de Jesús con tal de no quedar fuera de lugar?
  • ¿No me mostré como hombre de fe por miedo a la burla y al desprestigio?
  • ¿Me afectan los descréditos y las burlas?
  • ¿Se poner en el Señor todas mis luchas y dificultades?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Igual que a Jesús, nos perseguirán a nosotros

 

Para la lectura espiritual

 

…Una de las cosas que debemos a nuestro Señor es no tener nunca miedo. Tener miedo es hacerle una doble injuria: en primer lugar, es olvidar que él está con nosotros, que nos ama y que es omnipotente; en segundo lugar, porque no nos configuramos con su voluntad: configuramos nuestra voluntad con la suya, todo lo que nos ocurra, dado que es querido y permitido por él, nos dejará alegres y no tendremos ni inquietudes ni temores. Tengamos, pues, esa fe que expulsa todo miedo; tengamos a nuestro lado, frente a nosotros y en nosotros, a nuestro Señor Jesucristo, Dios nuestro, que nos ama infinitamente, que es omnipotente, que sabe lo que es bueno para nosotros, que nos dice que busquemos el Reino de los Cielos y que el resto nos será dado por añadidura.

Caminemos seguros con esta bendita y omnipotente compañía por el camino de Io más perfecto, y estemos seguros de que no nos ocurrirá nada de lo que no podamos extraer el mayor bien para su gloria, para nuestra santificación y para la de los otros. Y que todo lo que nos ocurra será querido y permitido por él y, en consecuencia, lejos de toda sombra de temor, sólo hemos de decir: «Bendito sea Dios por todo lo que nos ocurra», y sólo hemos de rogarle que ordene todas las cosas, no según nuestras ideas, sino para su mayor gloria…

 

Charles de Foucauld.

 

Para rezar

 

¡Feliz de ti!

cuando te veas perseguido,

insultado y calumniado,

por mostrar con tu vida

un estilo de vida evangélico!

 

Feliz de ti

Cuando te persigan y te dejen de lado

porque te mantienes fiel a tus convicciones

y no claudicas por temor o cobardía,

para acomodarte a las presiones del ambiente.

 

Feliz de ti

Cuando te calumnien

porque no toleran verte distinto,

testigo de un estilo de vida nuevo,

no sometido a las pautas ambientales

o a las exigencias de algún grupo.

 

Feliz de ti

cuando te calumnien y te insulten,

te marginen y te persigan,

porque vives de acuerdo a tus ideales,

contra del ambiente.

 

Feliz de ti, entonces,

porque tendrás la invalorable recompensa

de sentir que tu conciencia te aprueba,

y de estar en paz contigo.

 

 


 

TIEMPO PASCUAL – SEMANA IV – CICLO C

IV DOMINGO DE PASCUA

CICLO C

 

LUNES DE LA IV SEMANA

 

MARTES DE LA IV SEMANA

14 de mayo – San Matías Apóstol (F)

 

MIÉRCOLES DE LA IV SEMANA

 

JUEVES DE LA IV SEMANA

 

VIERNES DE LA IV SEMANA

 

SÁBADO DE LA IV SEMANA

 

IV DOMINGO DE PASCUA

CICLO C

 

Yo las conozco y ellas me siguen

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de los Hechos de los Apóstoles  13, 14. 43-52


 

Pablo y Bernabé continuaron su viaje, y de Perge fueron a Antioquía de Pisidia. El sábado entraron en la sinagoga y se sentaron.

Cuando se disolvió la asamblea, muchos judíos y prosélitos que adoraban a Dios siguieron a Pablo y a Bernabé. Estos conversaban con ellos, exhortándolos a permanecer fieles a la gracia de Dios.

Casi toda la ciudad se reunió el sábado siguiente para escuchar la Palabra de Dios. Al ver esa multitud, los judíos se llenaron de envidia y con injurias contradecían las palabras de Pablo.

Entonces Pablo y Bernabé, con gran firmeza, dijeron:

«A ustedes debíamos anunciar en primer lugar la Palabra de Dios, pero ya que la rechazan y no se consideran dignos de la Vida eterna, nos dirigimos ahora a los paganos. Así nos ha ordenado el Señor: Yo te he establecido para ser la luz de las naciones, para llevar la salvación hasta los confines de la tierra.»

Al oír esto, los paganos, llenos de alegría, alabaron la Palabra de Dios, y todos los que estaban destinados a la Vida eterna abrazaron la fe. Así la Palabra del Señor se iba extendiendo por toda la región.

Pero los judíos instigaron a unas mujeres piadosas que pertenecían a la aristocracia y a los principales de la ciudad, provocando una persecución contra Pablo y Bernabé, y los echaron de su territorio. Estos, sacudiendo el polvo de sus pies en señal de protesta contra ellos, se dirigieron a Iconio.

Los discípulos, por su parte, quedaron llenos de alegría y del Espíritu Santo.


 

Palabra de Dios.


 

SALMO    Sal 99, 1b-2. 3. 5 (R.: 3c)


 

R.  Somos su pueblo y ovejas de su rebaño.


 

Aclame al Señor toda la tierra,

sirvan al Señor con alegría,

lleguen hasta él con cantos jubilosos.


 

Reconozcan que el Señor es Dios:

él nos hizo y a él pertenecemos;

somos su pueblo y ovejas de su rebaño.


 

¡Qué bueno es el Señor!

Su misericordia permanece para siempre,

y su fidelidad por todas las generaciones.


 

SEGUNDA LECTURA

Lectura del libro del Apocalipsis   7, 9. 14b-17


 

Yo, Juan, vi una enorme muchedumbre, imposible de contar, formada por gente de todas las naciones, familias, pueblos y lenguas. Estaban de pie ante el trono y delante del Cordero, vestidos con túnicas blancas; llevaban palmas en la mano.

Y uno de los ancianos me dijo: «Estos son los que vienen de la gran tribulación; ellos han lavado sus vestiduras y las han blanqueado en la sangre del Cordero. Por eso están delante del trono de Dios y le rinden culto día y noche en su Templo.

El que está sentado en el trono habitará con ellos: nunca más padecerán hambre ni sed, ni serán agobiados por el sol o el calor. Porque el Cordero que está en medio del trono será su Pastor y los conducirá hacia los manantiales de agua viva. Y Dios secará toda lágrima de sus ojos.»


 

Palabra de Dios.

 
 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan 10, 27-30

 

En aquel tiempo, Jesús dijo:

«Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos. Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. El Padre y yo somos una sola cosa.»


 

Palabra del Señor.


 

Para reflexionar


 

  • En el libro de los Hechos encontramos que la misión y la obra salvadora de Cristo, Buen Pastor, y la de quienes hacen sus veces en la Iglesia, no pueden quedar limitadas por privilegios raciales o religiosos. Es universal, por cuanto todos los hombres necesitan, por igual, de Cristo Redentor. La Iglesia es universal y aunque los judíos hubieran aceptado el mensaje salvífico del Evangelio, la Iglesia se extendería por doquier.

***

  • En el Apocalipsis el Cordero es el Pastor que los conducirá hacia fuentes de aguas vivas. La Iglesia triunfante en los cielos será el fruto de una comunidad de creyentes, elegida de toda nación, raza o lengua, y santificada por la sangre universalmente redentora del Cordero. La muchedumbre vestida de túnicas blancas, lavadas en la sangre del Cordero no son únicamente los mártires de la persecución neroniana, sino también todos los fieles purificados de sus pecados por el bautismo.

 ***

  • En el evangelio de Juan, como respuesta a la urgente y amenazadora pregunta de los judíos acerca de su identidad, Jesús les habla empleando la imagen del Buen Pastor. A pesar de la hostilidad que encuentra se presenta a sí mismo como el buen Pastor. Y lo es verdaderamente porque es el único capaz de responder desde su propia vida a todas las aspiraciones humanas dotándoles de una dimensión nueva: la de la Buena Noticia.
  • Jesús es nuestro Buen Pastor porque da la vida eterna… Este es el proyecto del Padre y la obra esencial por la que su Hijo se ha encarnado. La vida eterna es el conocimiento y la comunión con Dios y con su enviado. Puede dar vida porque es Aquel que creó el cielo y la tierra y todo cuanto existe; grade y pequeño. No confiamos ni creemos en un anónimo: es el Dios de la vida que ha resucitado a Jesús rompiendo las cadenas de muerte. El maligno no es para él un competidor porque es el único Señor. Jesús es pastor verdadero porque nos da lo que posee en abundancia..
  • Jesús es nuestro Buen Pastor porque está en comunión profunda con el Padre: Jesús y el Padre son uno y esta misma unidad quiere que vivamos con Él: “yo las conozco… ellas escuchan mi voz y me siguen”. Jesús Buen Pastor por esta comunión con el Padre no se desentiende de nosotros: está entre las ovejas, cerca del pueblo con quien convive, a quien conoce y a quien sirve. Este conocer a sus ovejas significa establecer con ellas una vínculo igual al  lo une a él con el Padre, una relación de amor tan entregada y total que le da vida al otro en su verdad y en distinción más profunda, que lo hace capaz de llegar a la plenitud a través de la entrega de sí mismo. Su conocimiento y amor nos permite “que seamos” sin forzarnos según su proyecto. Seguimos a Jesús que vive en comunión con Aquel de cuyo corazón procedemos, que nos acompaña con preocupación maternal y paternal. Nada escapa a la mirada compasiva de nuestro buen Pastor por eso es misericordioso con nuestras debilidades y pecados.
  • Jesús es nuestro Buen Pastor porque da su vida por las ovejas. El buen pastor  es el que “da su vida por las ovejas” no sólo de palabras, sino con los hechos. Cuántas doctrinas, gurúes se asoman al escenario de la vida y prometen llevarnos hacia una realización plena… Pero ninguno puede liberar al hombre de la pesada y dolorosa esclavitud, de la que derivan todas las demás: la esclavitud del pecado y de la muerte. Jesús ofrece su vida para abrirnos a una vida de horizontes infinitos, llena de belleza y esperanza. Nos conoce por nuestro nombre, nos guía, nos defiende y nos conduce a fuentes de agua viva. El Apocalipsis completa esta imagen de pastor. Jesús, es el que, como Cordero, ha sido inmolado en la Cruz, es el que mejor puede llamarse Pastor. Precisamente porque se ha entregado, y el Padre le dado  nueva vida. Somos “rebaño adquirido por su sangre “, este pastor es fuente de vida porque entrega su propia vida y no se la reserva para sí. Sólo quien da la vida, la recupera. Sólo en alguien así podemos confiar ilimitadamente, entregárselo todo seguirlo sin reservas sin miedo a la frustración o la traición.
  • Jesús es nuestro Buen Pastor que nos invita a seguirlo. Es el Pastor que no defrauda nuestras esperanzas. Su vida entregada cotidianamente y de un modo definitivo por amor de cruz es la razón de nuestra esperanza y también lo que nos anima ante las dificultades del camino, que nunca faltan. Seguimos siendo “débil rebaño”  y todavía estamos “en la gran tribulación”. A pesar de que somos cristianos, nos cuesta seguir al Pastor. Porque seguir es algo más que creer intelectualmente: es aceptar su camino, hacer nuestra su mentalidad, ir asimilando sus criterios de vida. Sabemos, por propia experiencia, que es difícil, pero también sabemos que nos estamos solos.
  • Unidos a Él. Las ovejas que pertenecen a su rebaño son las que mantienen con el pastor un vínculo  muy hondo. Sólo a partir de una relación de profunda intimidad con Jesús los suyos seremos capaces de reconocer su voz y seguirlo. No basta pertenecer a su rebaño de una forma multitudinaria y rutinaria. Es necesaria la relación personal con Jesús. El nos conoce y nos ama  profundamente a cada uno. No podremos seguirlo, responsable y libremente, sino reconocemos su amor y sin responderle amorosamente: No podemos seguir y amar a  alguien del que no sabemos de su vida y de su amor. Sólo podemos seguir, con el seguimiento que nos pide Jesús, a quien nos conoce y nos ama, porque sólo al que  reúne esas condiciones se le puede confiar y hacer entrega de la propia vida. Le entregamos la vida al que es la  respuesta plena y para siempre de todas nuestras búsquedas, la razón última de nuestra  esperanza.
  • Para dar vida verdadera. El seguimiento, fruto del mutuo conocimiento, es donde iremos encontrando la vida verdadera. La vida plena y eterna; única  que puede satisfacer y llenar el corazón humano nos la da entregando la  suya, y que damos a los demás entregándonos sin reservas con él y como él en favor del bien de nuestros hermanos. Los suyos que oyen su voz y lo siguen como a su pastor y  modelo. Esto lo han experimentado muchos que han seguido el mismo camino de Jesús, la “muchedumbre inmensa” de “toda nación, raza, pueblo y lengua” que han seguido de cerca al pastor, hasta el punto de dar la propia vida como él y con él, y ahora “están de pie ante el trono de Dios”.
  • Siendo un solo rebaño. A medida que nos entregamos se nos va abriendo la  puerta de la vida verdadera. No hay más camino que éste; un camino que no se recorre en soledad. Las ovejas no van solas, cada una por su lado, sino en rebaño. Formamos parte de un pueblo, no hay  seguimiento de Jesús ni pertenencia a la iglesia sin reconocernos miembros de un pueblo; que  no se desentiende de los demás, sino que asume como suyos los dolores y esperanzas de los hombres. Nosotros, como pueblo adquirido por su sangre pertenecemos a Jesús porque Jesús pertenece al Padre. Somos una sola cosa con Jesús porque Jesús es una sola cosa con el Padre. Creemos en las obras de Jesús porque Jesús realiza las obras del Padre. Jesús quiere establecer con nosotros la misma relación que él tiene con el Padre. Por eso escucho su voz, que es eco de la voz y voluntad del Padre. Por eso lo sigo, porque él me conduce al Padre. Por eso, me uno a él, para no perecer nunca, porque sé que me conduce al Padre. Escuchar su voz y seguirlo, es también experimentar la responsabilidad y la gracia de ser de aquellos que llama Dios, desde su propia y única vocación, a ser en medio del mundo: un motivo para seguir esperando.


 

  Para discernir


 

  • ¿Qué voces se alzan para pastorearnos con promesas fáciles y a corto plazo?
  • ¿Dónde descubro la voz del único Pastor?
  • ¿Cuáles son las cosas que me impiden seguirlo?


 

Repitamos a lo largo de este día


 

Quiero escuchar tu voz

 

Para la lectura espiritual

 

Mis ovejas escuchan mi voz.

Somos víctimas de una lluvia tan abrumadora de palabras, voces y ruidos que corremos  el riesgo de perder nuestra capacidad para escuchar la voz que necesitamos oír para tener vida.

¿Cómo pueden resonar en esta sociedad las palabras de Jesús que leemos hoy en el  evangelio? “Mis ovejas escuchan mi voz… y yo les doy vida eterna”. Apenas sabemos ya callarnos, estar atentos y permanecer abiertos a esa Palabra viva  que está presente en lo más hondo de la vida y de nuestro ser. Convertidos en tristes «teleadictos» nos pasamos horas y más horas sentados ante el  televisor, recibiendo pasivamente imágenes, palabras, anuncios y todo cuanto nos quieran  ofrecer para alimentar nuestra trivialidad.

Según estudios realizados, son mayoría los que ven de dos a tres horas diarias de  televisión, lo cual significa que cuando hayan cumplido 65 años habrán estado 9 años  consecutivos ante el televisor.

Envuelto en un mundo trivial, evasivo y deformante, el «teleadicto» sufre una verdadera  frustración cuando carece de su alimento televisivo. Necesita esa pequeña pantalla llena de colores, que se convierte con frecuencia, en una  pantalla en sentido literal y estricto, entre el individuo y la realidad. Ya no vive desde las  raíces de la misma vida. Apenas escucha ya otro mensaje sino el que recibe a través de las  ondas.

El hombre contemporáneo necesita urgentemente recuperar de nuevo el silencio y la  capacidad de escucha, si no quiere ver su vida y su fe ahogarse progresivamente en la  trivialidad.

Necesitamos estar más atentos a la llamada de Dios, escuchar la voz de la verdad,  sintonizar con lo mejor que hay en nosotros, desarrollar esa sensibilidad interior que  percibe, más allá de lo visible y de lo audible, la presencia de Aquel que puede dar vida a  nuestra vida.

CR/MISTICO: Según Rahner-K, «el cristiano del futuro o será un místico, es decir, una  persona que ha experimentado algo, o no será cristiano. Porque la espiritualidad del futuro  no se apoyará ya en una convicción unánime, evidente y pública, ni en un ambiente  religioso generalizado, sino en la experiencia y decisión personales». Lo que cambia el corazón del hombre y lo convierte no son las palabras, las ideas y las  razones, sino la escucha sincera de la voz de Dios.

Esa escucha sincera de Dios que transforma nuestra soledad interior en comunión  vivificante y fuente de nueva vida.

José Antonio Pagola

 

Para rezar


 

Que a tus hombros recoges

Lo bueno y lo mezquino de mi vida


 

Que cargas sobre ti

La grandeza que te prometí

Y la pobreza en la que me hundí.

Pastor…Pastor bueno y prudente

Que en los mil caminos de mi vida

Me hiciste esquivar

Aquellos que me conducían al abismo

Y me enseñaste los otros

Que ponían delante de mis ojos

La alegría y la vida,

El encanto y el ensueño

La fe y la esperanza


 

¡Sí… Buen Pastor!

Y nosotros ovejas de tu rebaño

Siguiéndote a horas y por momentos

Y perdiéndonos cuando Tú más empeñado estabas

En seguir sosteniéndonos con tu mano


 

¡Pastor Bueno!

¡Sí Buen Pastor!

En las cañadas donde hoy nos canta y reverdece la primavera

Seguimos teniéndote como el compañero que nunca falla

Como el Dios que siempre espera

Como el Señor que nos tiene preparado al final de nuestra existencia

Prados donde nunca se hace invierno

Fuentes que sacian para siempre al sediento

Pan vivo para nunca bajar del cielo…

Si… Pastor Bueno…

Que conoces una  a una, con nombre y apellidos,

Las almas de los que en ti creemos.

Amén.

 

Javier Leoz

 

LUNES DE LA IV SEMANA

 

Yo soy la Puerta

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    11, 1-18

 

En aquellos días:

Los Apóstoles y los hermanos de Judea se enteraron de que también los paganos habían recibido la Palabra de Dios. Y cuando Pedro regresó a Jerusalén, los creyentes de origen judío lo interpelaron, diciéndole: « ¿Cómo entraste en la casa de gente no judía y comiste con ellos?»

Pedro comenzó a contarles detalladamente lo que había sucedido: «Yo estaba orando en la ciudad de Jope, cuando caí en éxtasis y tuve una visión. Vi que bajaba del cielo algo parecido a un gran mantel, sostenido de sus cuatro puntas, que vino hasta mí. Lo miré atentamente y vi que había en él cuadrúpedos, animales salvajes, reptiles y aves.

Y oí una voz que me dijo: “Vamos, Pedro, mata y come.” “De ninguna manera, Señor, respondí, yo nunca he comido nada manchado ni impuro.” Por segunda vez, oí la voz del cielo que me dijo: “No consideres manchado lo que Dios purificó.” Esto se repitió tres veces, y luego, todo fue llevado otra vez al cielo.

En ese momento, se presentaron en la casa donde estábamos tres hombres que habían sido enviados desde Cesarea para buscarme. El Espíritu Santo me ordenó que fuera con ellos sin dudar. Me acompañaron también los seis hermanos aquí presentes y llegamos a la casa de aquel hombre.

Este nos contó en qué forma se le había aparecido un ángel, diciéndole: “Envía a alguien a Jope, a buscar a Simón, llamado Pedro. El te anunciará un mensaje de salvación para ti y para toda tu familia.”

Apenas comencé a hablar, el Espíritu Santo descendió sobre ellos, como lo hizo al principio sobre nosotros. Me acordé entonces de la Palabra del Señor: “Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo.” Por lo tanto, si Dios les dio a ellos la misma gracia que a nosotros, por haber creído en el Señor Jesucristo, ¿cómo podía yo oponerme a Dios?»

Después de escuchar estas palabras, se tranquilizaron y alabaron a Dios, diciendo: «También a los paganos ha concedido Dios el don de la conversión que conduce a la Vida.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 41, 2-3; Sal 42, 3. 4

 

R.    Mi alma tiene sed de tí, Dios viviente.

 

Como la cierva sedienta

busca las corrientes de agua,

así mi alma suspira por ti, mi Dios.

Mi alma tiene sed de Dios,

del Dios viviente:

¿Cuándo iré a contemplar

el rostro de Dios? R.

 

Envíame tu luz y tu verdad:

que ellas me encaminen

y me guíen a tu santa Montaña,

hasta el lugar donde habitas. R.

 

Y llegaré al altar de Dios,

el Dios que es la alegría de mi vida;

y te daré gracias con la cítara,

Señor, Dios mío. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    10, 1-10

 

Jesús dijo:

«Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino por otro lado, es un ladrón y un asaltante. El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. El llama a cada una por su nombre y las hace salir. Cuando las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz».

Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir.

Entonces Jesús prosiguió: «Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado.

Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento. El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia.»

 

Palabra del Señor.

 

 Para reflexionar

 

  • En el transcurso de un viaje misionero, a través de algunas ciudades de la costa occidental de Palestina, Pedro es aleccionado por una serie de hechos sobrenaturales y se decide a anunciar el evangelio e incorporar a la Iglesia por el bautismo, al centurión Cornelio, y a su familia. Todos eran piadosos y temerosos de Dios, pero incircuncisos.
  • La visión que tiene Pedro resulta confirmante de su actitud. El mantel con cuatro puntas, que coinciden con los puntos cardinales en el que hay diversos animales, es una representación de la totalidad del mundo. Los animales de diferentes especies sobre un único mantel, representan la totalidad de la creación participando de la misma dignidad.
  • Se inauguraba oficialmente la apertura de la Iglesia a la gentilidad, en igualdad de condiciones con los judíos, y sin la imposición de sus prácticas religiosas y cultuales. Ciertos miembros de la comunidad, querían imponer a los demás sus propias costumbres, y acusan a Pedro de ser traidor a su patria por el hecho de ir hacia los gentiles. En Jerusalén, al ser cuestionado «por estos partidarios de la circuncisión», Pedro da razón de su actitud, invocando los sucesos sobrenaturales con los cuales el Espíritu Santo se le anticipaba, y lo lleva a actuar en esa dirección.
  • La toma de posición audaz de Pedro en la casa de Cornelio, es una medida pastoral profética y ejemplificadora para la Iglesia naciente.
  • El llamado “Pentecostés de los gentiles”, daba lugar a un nuevo signo de los tiempos, al mismo tiempo que mantenía una unidad dinámica y peregrinante de la comunidad cristiana.

***

  • El nombre de pastor es muy expresivo para la cultura en la que se movía el pueblo judío. En el Antiguo Testamento, se aplica a Dios con relación a su pueblo, y también a los reyes como David, a los sacerdotes, o a los gobernantes, y ahora en el Evangelio a Cristo, y más tarde al ministerio de Pedro.
  • A veces se habla de malos pastores, como los descritos por Ezequiel. Otras, del auténtico pastor: Yahvé en el Antiguo Testamento, Jesús en el Nuevo Testamento.
  • El capítulo 10 de san Juan, que leemos hoy y mañana, está dedicado al Buen Pastor desde diversas perspectivas. El pasaje de hoy no habla tanto del pastor, sino de la puerta.
  • Para comprender bien la imagen que presenta Jesús, conviene conocer las costumbres de los pastores de oriente. Durante la noche, varios pastores se turnan entre sí para agrupar sus rebaños en un solo redil, vigilado por uno solo. Los ladrones sólo pueden entrar saltando las cercas. Al llegar la madrugada, los pastores retornan al redil y el cuidador de turno, les abre y pueden llamar a sus ovejas para llevarlas a pastar.
  • Las ovejas oyen su voz, y él las llama por su nombre y las saca afuera; y cuando las ha sacado todas, va delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque han reconocido su voz. Al extraño no lo seguirán sino que huirán de él.
  • Como todo oriental, Jesús utiliza las comparaciones en abundancia; y a través de ellas se presenta como Aquel que abre a la humanidad a una nueva realidad. El buen pastor nos conduce hacia la felicidad, hacia los verdaderos alimentos.
  • La metáfora de Cristo como puerta, nos sitúa ante el siempre actual dilema de aceptar o no a Cristo, como el camino y el único Mediador, que da sentido a nuestra vida. Sólo por Él tenemos acceso a la seguridad del redil. Sólo por Él podemos salir a los pastos buenos. Jesús es el único Mediador, por el que la gracia y la palabra de Dios alcanzan a todos, y por el que nuestra respuesta de fe llega al Padre. Sólo el que pasa por él, el que cree en él, entra en la vida.
  • Fuera de Él, la humanidad queda encerrada en sí misma porque ninguna teoría, ninguna ideología, ninguna religión o sistema puede liberarla de “no ser más que hombres, y por lo tanto, de morir”. Jesús nos saca de esta impotencia y nos introduce en el ámbito de Dios, un “espacio infinito, eterno se abre a nosotros, por esta Puerta”. En Jesús la eternidad se hace tiempo.
  • Jesús, Buen Pastor, es el espejo en que tenemos que mirarnos todos los que de alguna manera somos «pastores», es decir, tenemos cargos de autoridad con relación a otros, en la Iglesia, en la familia, o en cualquier ámbito de la comunidad.
  • Cristo como buen Pastor, se nos da Él mismo en la Eucaristía; como la Palabra que ilumina, y nos da su Cuerpo y su Sangre como alimento que nos fortalece, para entrar por Él y guiar a otros por mismo camino.

 

 Para discernir

 

  • En este momento preciso de mi vida, ¿qué aspecto de la vida de Jesús debo seguir?
  • ¿Somos dóciles a los signos con los que el Espíritu nos quiere conducir?
  • ¿Cómo resolvemos las tensiones inevitables que se crean en una comunidad, ante situaciones nuevas y pareceres diferentes?
  • ¿Nos buscamos a nosotros mismos o la voluntad de Dios y el bien de la comunidad?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

El Señor es mi pastor, nada me falta

 

Para la lectura espiritual

 

…El Verbo hecho hombre es esta puerta; se abrió en su encarnación y no volvió a cerrarse ya después de su muerte. En el momento de su muerte se rasga, no sólo en el Templo de Jerusalén, sino también en el templo de la Sión celestial, el velo que ocultaba el Santo de los Santos. El acceso “al Rey de los siglos, inmortal, invisible, único Dios” (1 Tm 1, 17), que “habita una luz inaccesible, a quien ningún hombre vio ni puede ver” (1 Tm 6, 16), se ha abierto de una manera maravillosa e inefable. La Santa humanidad de Cristo es la puerta. “Abrió las puertas del cielo y llovió sobre ellos el maná” (Sal 77, 23-24). Descendió del Padre como “pan del cielo” y “alimento de los ángeles”. Como “Pastor” abrió las puertas, y ha salido por ella como “Cordero de Dios”.

Es a la vez, el pastor, el cordero, el pan del cielo, y también la puerta que permite la salida de estas maravillas del mundo oculto de Dios. Pero la puerta supone separación entre interior y exterior. Cristo ha salido del interior, del seno del Padre, a quien “nadie vio jamás” (Jn 1, 18). Ha venido a nosotros para darnos noticia del Padre, y de nuevo ha vuelto a El para esperarnos en el trono de Dios. La puerta ha quedado abierta, pues la ha abierto para nosotros -el pastor para su rebaño-, para que le sigamos. “Yo soy la puerta; el que por mí entrare se salvará, y entrará y saldrá y hallará pastor”. Con El, que por su muerte y resurrección ha entrado allí para siempre, entramos también nosotros en la misteriosa morada de Dios. Lo que allí nos espera, nos lo dice Clemente de Alejandría, con su habitual maestría: “Yo soy la puerta, dice el Señor: esta puerta ha de conocerla quien quiera conocer a Dios. Espirituales son las puertas del Verbo y las abren las llaves de la fe. A Dios no le ha conocido nadie sino el Hijo, y aquellos a quienes el Hijo quiso revelarle. Pero quien abre la puerta cerrada, después consigue descubrir también el interior y contempla cosas que ni soñar podía. Esto solo es posible a través de Cristo, ya que El es la única forma de contemplar a Dios” (Exhortatio, 10, 2 ss.). Pero aún no hemos entrado para siempre. Debemos, mientras continuemos en esta vida, volver a salir de nuevo, como El salió por nosotros para abrirnos la puerta; volver a salir hacia aquellos que aún continúan fuera, para darles noticia del interior, abrir la puerta para enseñarles el camino y conducir el rebaño al redil.

 

Emiliana Lohr. El Año del Señor, El Misterio de Cristo en el Año Litúrgico II Edic. Gadarrama Madrid 1962. pág. 215 ss.

 

Para rezar

 

No te alejes de nosotros, Señor…

 

Mi Señor, mi Buen Pastor, Hijo del Padre,

fuente de luz, tormenta de fe,

que vienes a sacudir nuestra dormida esperanza,

que nos envías a Tu Madre para enamorar

nuestros fríos corazones,

que luchas con amor para conquistar los espíritus inquietos

por las angustias del mundo.

Óyenos Señor, escucha a tus hermanos aquí,

juntos queremos seguirte,

donde Tú quieras que nuestros pasos se dirijan.

Nuestros corazones quieren pertenecerte, por siempre.

Nuestras almas sedientas de Tu luz

solo quieren verte sonreír junto a Tu Madre.

Danos el consuelo infinito de saber

que Tu Misericordia ve con ojos agradables

nuestro arrepentimiento por tanto error cometido.

Haznos fuertes, Señor, haznos fuertes

en la entrega a Vos, nuestro Dios.

Haznos pequeños y dóciles para que dejemos actuar

a Tu Santo Espíritu en nosotros,

para que Tú te hagas cargo de nuestra vida.

Haznos confiadas ovejas de Tu rebaño,

Señor, danos el abrazo de Tu Voluntad, Señor.

Que seas Tu quien nos guíe, que sea tu Madre quien nos proteja.

No te alejes de nosotros, Señor,

perdona nuestros errores y pecados, y nuestra falta de fe.

Amén.

MARTES DE LA IV SEMANA

14 de mayo – San Matías Apóstol (F)

 

No hay amor más grande que dar la vida por los amigos

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles Hech.1, 15-17. 20-26   

 

Uno de esos días, Pedro se puso de pie en medio de los hermanos – los que estaban reunidos eran alrededor de ciento veinte personas – y dijo:

“Hermanos, era necesario que se cumpliera la Escritura en la que el Espíritu Santo, por boca de David, habla de Judas, que fue el jefe de los que apresaron a Jesús. El era uno de los nuestros y había recibido su parte en nuestro ministerio.

En el libro de los Salmos está escrito: “Que su casa quede desierta y nadie la habite”. Y más adelante: “Que otro ocupe su cargo”.

Es necesario que uno de los que han estado en nuestra compañía durante todo el tiempo que el Señor Jesús permaneció con nosotros, desde el bautismo de Juan hasta el día de la ascensión, sea constituido con nosotros testigo de su resurrección”.

Se propusieron dos: José, llamado Barrabás, de sobrenombre el Justo, y Matías. Y oraron así: “Señor, tú que conoces los corazones de todos, muéstranos a cuál de los dos elegiste para desempeñar el ministerio del apostolado, dejado por Judas al irse al lugar que le correspondía”. Echaron suertes, y la elección cayó sobre Matías, que fue agregado a los once apóstoles.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 112,1-8

 

R.    El Señor lo hizo sentar entre los nobles de su pueblo.

 

Alaben servidores del Señor,

alaben el nombre del Señor.

Bendito sea el nombre del Señor,

desde ahora y para siempre. R.

 

Desde la salida del sol hasta su ocaso,

sea alabado el nombre del Señor.

El Señor está sobre todas las naciones,

su gloria se eleva sobre el cielo. R.

 

¿Quién es como el Señor, nuestro Dios,

que tiene su morada en las alturas,

y se inclina para contemplar

el cielo y la tierra? R.

 

Él levanta del polvo al desvalido,

alza al pobre de su miseria,

para hacerlo sentar entre los nobles,

entre los nobles de su pueblo. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    15, 9-17

   

Jesús dijo a sus discípulos:

Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor.

Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.

Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado.

No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre. No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero.

Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá.

Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.

 

Palabra del Señor

 

Para reflexionar

 

  • Judas, elegido del Señor, abandonó al Maestro, entregándolo para ser apresado y condenado; y desde ese momento, en el número simbólico de Doce apóstoles quedó una vacante que convenía ocupar. La comunidad de Jerusalén, y Pedro con ella, decidieron cubrir esa ausencia eligiendo entre todos a un nuevo apóstol. Las exigencias para el candidato son: haber acompañado a Jesús durante su ministerio y ser testigo de su resurrección.
  • “Echaron suerte”, y Matías, fue elegido por la comunidad para que ocupara el puesto número doce, quedando asociado al grupo de los once apóstoles. Para Lucas, era urgente recomponer el número de doce, porque ellos constituyen las doce columnas de la Iglesia, en claro paralelismo con las doce tribus de Israel.

    ***

  • El breve pasaje del evangelio según san Juan, que la liturgia nos presenta en la festividad de san Matías, nos sitúa ante el misterio de la llamada de Dios que siempre escapa a nuestros cálculos humanos demasiado razonables.
  • El Padre demostró su amor a Jesús comunicándole la plenitud de su Espíritu. Jesús demuestra su amor a los discípulos de la misma manera, comunicándoles el Espíritu que está en Él; la unión a Jesús se formula ahora en términos de amor. Los discípulos son llamados a vivir en el ámbito de ese amor. Jesús pone en paralelo la relación de los discípulos con Él y la suya con el Padre.
  • El cumplimiento de sus mandamientos es signo de la permanencia en su amor, así como Él permanece en el amor del Padre porque cumple sus mandamientos. Estos mandamientos implican una vida de servicio a los hombres. No existe amor a Jesús sin compromiso con los demás.
  • Los mandamientos del Padre a Jesús son el cumplimiento de su misión de salvar a la humanidad. La verdad de la experiencia interior de amor a Jesús, y de Jesús al Padre está dada por el amor puesto en obra.
  • La alegría que Jesús les anuncia nace de la experiencia que produce el amor practicado. Los discípulos viven por el amor de Jesús y Él comparte con ellos su propia alegría que procede de la experiencia de amor con el Padre.
  • Lo que constituye la nueva comunidad y le da identidad es la unidad en el amor y a su vez es el fundamento de la misión. Donde no existe comunidad de amor mutuo no hay nada que anunciar. Jesús les explicará que la adhesión y el amor hacia Él, se da en términos de amistad. No son siervos sino amigos. La diferencia entre el siervo y el amigo se basa en la confianza. Esta es una amistad exigente y comprometida con la causa del Reino. Por eso el llamado no se agota, en la intimidad del corazón del discípulo, ni es un asunto exclusivo de religiosos o religiosas, presbíteros o diáconos.
  • El llamado de Jesús es una oportunidad para entablar amor y amistad con Él que se corrobora en la misión; los discípulos son sus colaboradores. Él espera que el trabajo de los suyos tenga un fruto duradero que vaya cambiando la humanidad. Por otro lado los frutos de alegría y la paz en la vida del discípulo y la comunidad son el resultado lógico y sobrenatural del amor a Dios y del espíritu de servicio al prójimo. A través de los discípulos se derrama la corriente de su amor.
  • Esta fiesta del apóstol Matías nos muestra que todo es don en nuestra vida. El nombre de Matías significa don, regalo de Dios, y también nos recuerda cómo Jesús puede hacer el llamado, a través de la comunidad de creyentes.
  • Todos somos amados, elegidos de Dios. Jesús llama a todo hombre a comprometerse para hacer de este mundo casa de todos, y esto, de forma totalmente gratuita. Dios reparte su gracia con generosidad a la que debemos corresponder también con generosidad para ser, igual que Matías, testigos fieles del amor y elección de Jesús.

 

Para discernir

 

  • ¿Vivo mi relación con Jesús en términos de amistad?
  • ¿Experimento la llamada gratuita de Dios?
  • ¿Descubro los llamados que hace a partir de la comunidad?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Me eligió para ser su amigo

 

Para la lectura espiritual

 

    …”El apóstol Pablo escribe: ¡Oh abismo de la riqueza, de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos!» (Rm 11,33)… «Lo has hecho todo con sabiduría», dice el salmo (103, 24), es decir, en tu Verbo. Si todo ha sido hecho en el Verbo y por el Verbo (Jn 1,3), ¿quién dudará que se ha hecho con sabiduría, y que eligió perfectamente sus discípulos sin acepción de personas? «Nos eligió en él, dice el apóstol, antes de la creación del mundo» (Ef 1,4)…

     Consideremos la elección de Matías. Los apóstoles habían elegido a Barsabás, llamado Justo, y a Matías…; a continuación se pusieron a invocar al que juzga según el corazón y que «conoce el corazón de cada uno» de ellos para que indicase quién era el elegido. Y seguramente que él tenía ya elegido a Matías para este honor antes que se echaran las suertes, incluso antes que el mundo fuera creado…

     «Todo cuanto pidáis en la oración, dice el Señor, creed que ya lo habéis recibido y lo obtendréis» (Mc 11,24). Por eso la Iglesia acostumbra a orar unánimemente todas las veces que se ve necesitada de pedir algo al Señor; y no hay medio tan eficaz sobre el querer divino como la oración, al menos si se hace con fe, serenidad, humildad y perseverancia. El echar las suertes no ha supuesto ningún prejuicio a la elección de este glorioso apóstol ya que, como dice la Escritura, los apóstoles comenzaron por orar; el echarlo a suerte fue más bien una inspiración del Señor en respuesta a su oración.  Por otra parte, Matías no obtuvo una gracia menor que Pedro o cualquier otro de los apóstoles, aunque fuese el último. Recibió el Espíritu con la misma plenitud que los demás, y los mismos dones espirituales que ellos. El Espíritu Santo, viniendo sobre él, lo llenó de caridad, le concedió expresarse en todas las lenguas, hacer milagros, convertir naciones, predicar a Cristo y alcanzar el triunfo del martirio…

 

San Lorenzo Justiniano (1381-1455)

 

Para rezar

 

Salmo de alegría y esperanza

 

Con un corazón limpio y

sincero queremos darte gracias.

Tu Palabra es sincera y llena el corazón de alegría;

tus obras son grandiosas,

y están iluminadas de verdad;

Tú amas, Dios nuestro, la justicia; toda la tierra está rociada

con la lluvia de tu bondad.

 

Dios, nos sentimos pequeños,

como granitos de arena, ante ti;

Tú tienes palabras de vida que no pasan;

palabras que se hacen acción;

solamente Tú, Señor, tienes poder

para hacer lo que dices.

 

Tú contemplas nuestro suelo

desde la altura de tus cielos;

tu corazón de Padre ama,

uno a uno, a todos los hombres;

desde tu casa te alegra el bien del hombre

y su progreso; desde tu casa te entristece

el mal del hombre y su retroceso.

 

Tus ojos llenos de amor y ternura

cuidan de la obra de tus manos,

todos los que esperamos en el triunfo de tu amor,

tendremos respuesta; porque Tú,

Oh Dios, has liberado nuestra alma de la muerte

entregando en la cruz al Hijo amado,

al Enviado: El nos ha dado vida nueva

y en El te decimos: Abba, Padre.

 

Emilio Mazariegos

 

Oremos

 

Señor, Dios, tú que, para completar el número de los doce apóstoles, elegiste a San Matías, concédenos, por la intercesión de este apóstol, a nosotros, que hemos recibido el don de tu amistad, poder ser contados un día entre tus elegidos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

 

 

MIÉRCOLES DE LA IV SEMANA

 

Yo soy la luz y he venido al mundo

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    12, 24-13, 5

 

La Palabra de Dios se difundía incesantemente. Bernabé y Saulo, una vez cumplida su misión, volvieron de Jerusalén a Antioquía, llevando consigo a Juan, llamado Marcos.

En la Iglesia de Antioquía había profetas y doctores, entre los cuales estaban Bernabé y Simeón, llamado el Negro, Lucio de Cirene, Manahén, amigo de infancia del tetrarca Herodes, y Saulo.

Un día, mientras celebraban el culto del Señor y ayunaban, el Espíritu Santo les dijo: «Resérvenme a Saulo y a Bernabé para la obra a la cual los he llamado.»

Ellos, después de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.

Saulo y Bernabé, enviados por el Espíritu Santo, fueron a Seleucia y de allí se embarcaron para Chipre. Al llegar a Salamina anunciaron la Palabra de Dios en las sinagogas de los judíos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 66, 2-3. 5. 6 y 8 (R.: 4)

 

R.    ¡Que los pueblos te den gracias, Señor, que todos los pueblos te den gracias!

 

El Señor tenga piedad y nos bendiga,

haga brillar su rostro sobre nosotros,

para que en la tierra se reconozca su dominio,

y su victoria entre las naciones. R.

 

Que canten de alegría las naciones,

porque gobiernas a los pueblos con justicia

y guías a las naciones de la tierra. R.

 

¡Que los pueblos te den gracias, Señor,

que todos los pueblos te den gracias!

Que Dios nos bendiga,

y lo teman todos los confines de la tierra. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    12, 44-50

 

Jesús exclamó:

«El que cree en mí, en realidad no cree en mí, sino en aquel que me envió. Y el que me ve, ve al que me envió.

Yo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que crea en mí no permanezca en las tinieblas. Al que escucha mis palabras y no las cumple, yo no lo juzgo, porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvarlo.

El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he anunciado es la que lo juzgará en el último día. Porque yo no hablé por mí mismo: el Padre que me ha enviado me ordenó lo que debía decir y anunciar; y yo sé que su mandato es Vida eterna. Las palabras que digo, las digo como el Padre me lo ordenó.»

 

Palabra del Señor.

 

 Para reflexionar

 

  • Desde un principio, las comunidades cristianas estuvieron estructuradas con «cargos» y responsabilidades diferentes, determinados de acuerdo a las diferentes capacidades y vocaciones. En la Iglesia fundada en Antioquia, había profetas y doctores.
  • Los profetas eran cristianos especialmente capaces de discernir la voluntad de Dios en los acontecimientos concretos de la vida humana y de la historia. Los doctores eran cristianos especialmente capaces de discernir la voluntad de Dios en las Escrituras, comentando el antiguo Testamento y el Nuevo, que se estaba elaborando entonces.
  • En aquella época no había lugares oficiales de culto. “Celebran el culto en una reunión que constaba de dos partes: primero una liturgia de la Palabra de Dios, con lecturas de textos sagrados y salmos cantados… luego una liturgia de la eucaristía que terminaba con la comunión…
  • Un día, durante una «celebración» de culto y ayuno, el Espíritu Santo les dijo que separen a Bernabé y a Pablo para “la obra a la que los había llamado”.
  • Comienza el primero de los tres grandes viajes misioneros de Pablo, que llevará al Apóstol a evangelizar primero la isla de Chipre y después algunas regiones del sur de Asia Menor. El Espíritu Santo está en el origen de todo esfuerzo misionero. La «comunidad» acepta la responsabilidad de aquellos a los que envía, «se sacrifica y ora» por ellos.

***

  • Este pasaje, en el evangelio de san Juan, sigue a la resurrección de Lázaro y a la unción en Betania. El contenido fundamental es: el que cree en Jesús, cree también en Dios, el Padre. Después de realizada la revelación de Dios en el Hijo, la fe en Cristo y la fe en Dios son para Juan la misma cosa. Son esa única y misma cosa, porque el Hijo y el Padre son uno.
  • Jesús es la epifanía de Dios, de manera que quien ve a Jesús ve al Padre. En la persona de Jesús es Dios quien sale al encuentro del hombre. Con esto queda dicho que de ahora en adelante a Dios sólo se le puede ver y encontrar en Jesucristo.
  • Esta vez la revelación de su identidad la hace a través de las imagen de la luz, y así el que cree en Él no quedará en tinieblas».
  • Desde la encarnación del mundo, la luz ya no es una metáfora, sino Jesucristo en Persona. El es la luz que viene al mundo, el portador de la salvación para los hombres. La luz vino al mundo justamente para que brille el plan salvador y universal de Dios en la oscuridad más profunda de la cruz.
  • Pero algunos no quieren ver esa luz. Cristo como luz sigue dividiendo a la humanidad porque la luz siempre pone en evidencia lo que hay, tanto si es bueno como defectuoso.
  • Jesús es la más clara manifestación de la voluntad salvadora de Dios. El hombre tiene que acoger con libertad íntima la salvación que Dios gratuitamente le ofrece; debe responder con su amor al amor que Dios ofrece. Por eso el hombre conserva siempre una responsabilidad última sobre sí y su salvación.
  • Quien no acepta a Jesús y sus palabras encuentra su juez en esa misma palabra.
  • El juicio del hombre no consiste en un acto externo sino que es un autojuicio. El hombre con su conducta pronuncia sentencia sobre sí mismo. La decisión se da aquí y ahora entre fe e incredulidad. Lo que ocurrirá en “el último día” no será más que la manifestación pública de la decisión tomada aquí.
  • Somos discípulos de Jesús, en la medida que aceptamos plenamente en nuestra vida su luz, que nos viene a través de su Palabra. Si bien somos llamados a ser «hijos de la luz», sabemos que también en nuestra vida hay zonas que permanecen en la penumbra. Ser hijos de la luz significa caminar en la verdad, sin trampas, sin subterfugios. Significa caminar en el amor, sin odios o rencores porque quien ama a su hermano permanece en la luz». La «tiniebla» es tanto dejarnos manipular por el error, como encerrarnos en nuestro egoísmo y no amar.

     

 Para discernir

 

  • ¿Cuándo somos iluminados por Jesús?
  • ¿Cómo descubro que estoy siguiendo al Maestro?
  • ¿Cómo es mi obediencia a la Palabra del Padre?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Que brille sobre nosotros la luz de tu rostro

 

Para la lectura espiritual

 

…El Señor dice: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Esta breve sentencia contiene un mandato y una promesa. Cumplamos, pues, lo que nos manda, y así tendremos derecho a esperar lo que nos promete. No sea que nos diga el día del juicio: «¿Ya hiciste lo que te mandaba, pues qué esperas alcanzar lo que prometí?» «¿Qué es lo que mandaste, Señor, Dios nuestro?» Te dice: «Que me siguieras.»

Has pedido un consejo de vida. ¿Y de qué vida sino de aquella acerca de la cual está escrito: En ti está la fuente viva?

Por consiguiente, ahora que es tiempo, sigamos al Señor; deshagámonos de las amarras que nos impiden seguirlo. Pero nadie es capaz de soltar estas amarras sin la ayuda de aquel de quien dice el salmo: Rompiste mis cadenas. Y como
dice también otro salmo: El Señor liberta a los cautivos, el Señor endereza a los que ya se doblan.

Y nosotros, una vez libertados y enderezados, podemos seguir aquella luz de la que afirma: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Porque el Señor abre los ojos al ciego. Nuestros ojos, hermanos, son ahora iluminados por el colirio de la fe. Para iluminar al ciego de nacimiento, primero le untó los ojos con tierra mezclada con saliva. También nosotros somos ciegos desde nuestro nacimiento de Adán, y tenemos necesidad de que él nos ilumine. Mezcló saliva con tierra. La Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros. Mezcló saliva con tierra; por eso estaba escrito: La verdad brota de la tierra; y él mismo dijo:

Yo soy el camino, la verdad y la vida.

Disfrutaremos de la posesión de la verdad cuando lo veamos cara a cara, ya que también esto se nos ha prometido. Pues, ¿cómo nos atreveríamos a esperar lo que Dios no se hubiera dignado prometernos o darnos?…

 

De los Tratados de San Agustín, obispo, sobre el evangelio de San Juan

 

Para rezar

 

Tú has visitado, Señor,

la noche de nuestro mundo:

bendito seas por la luz,

que habita junto a ti desde siempre.

 

Tú has hecho que la luz brille en nuestras tinieblas

y que, día tras día,

el Espíritu de tu Hijo transfigure nuestra tierra.

 

Te pedimos

que amanezca de nuevo para nosotros

el tiempo de tu gracia,

que venga tu Día y que jamás tenga ocaso.

 

JUEVES DE LA IV SEMANA

 

Hagan ustedes lo mismo

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    13, 13-25

 

Desde Pafos, donde se embarcaron, Pablo y sus compañeros llegaron a Perge de Panfilia. Juan se separó y volvió a Jerusalén, pero ellos continuaron su viaje, y de Perge fueron a Antioquía de Pisidia.

El sábado entraron en la sinagoga y se sentaron. Después de la lectura de la Ley y de los Profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron a decir: «Hermanos, si tienen que dirigir al pueblo alguna exhortación, pueden hablar.»

Entonces Pablo se levantó y, pidiendo silencio con un gesto, dijo:

«Escúchenme, israelitas y todos los que temen a Dios. El Dios de este Pueblo, el Dios de Israel, eligió a nuestros padres y los convirtió en un gran Pueblo, cuando todavía vivían como extranjeros en Egipto. Luego, con el poder de su brazo, los hizo salir de allí y los cuidó durante cuarenta años en el desierto. Después, en el país de Canaán, destruyó a siete naciones y les dio en posesión sus tierras, al cabo de unos cuatrocientos cincuenta años. A continuación, les dio Jueces hasta el profeta Samuel.

Pero ellos pidieron un rey y Dios les dio a Saúl, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín, por espacio de cuarenta años. Y cuando Dios desechó a Saúl, les suscitó como rey a David, de quien dio este testimonio: He encontrado en David, el hijo de Jesé, a un hombre conforme a mi corazón que cumplirá siempre mi voluntad.

De la descendencia de David, como lo había prometido, Dios hizo surgir para Israel un Salvador, que es Jesús. Como preparación a su venida, Juan había predicado un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel. Y al final de su carrera, Juan decía: “Yo no soy el que ustedes creen, pero sepan que después de mí viene aquel a quien yo no soy digno de desatar las sandalias”.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 88, 2-3. 21-22. 25 y 27 (R.: cf. 2a)

 

R.    Cantaré eternamente tu amor, Señor.

 

Cantaré eternamente el amor del Señor,

proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones.

Porque tú has dicho: «Mi amor se mantendrá eternamente,

mi fidelidad está afianzada en el cielo.» R.

 

«Encontré a David, mi servidor,

y lo ungí con el óleo sagrado,

para que mi mano esté siempre con él

y mi brazo lo haga poderoso.» R.

 

Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán,

su poder crecerá a causa de mi Nombre:

El me dirá: «Tú eres mi padre,

mi Dios, mi Roca salvadora.» R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    13, 16-20

 

Después de haber lavado los pies a los discípulos, Jesús les dijo:

«Les aseguro que el servidor no es más grande que su señor, ni el enviado más grande que el que lo envía. Ustedes serán felices si, sabiendo estas cosas, las practican.

No lo digo por todos ustedes; yo conozco a los que he elegido. Pero es necesario que se cumpla la Escritura que dice: El que comparte mi pan se volvió contra mí.

Les digo esto desde ahora, antes que suceda, para que cuando suceda, crean que Yo Soy.

Les aseguro que el que reciba al que yo envíe, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me envió.»

 

Palabra del Señor.

 

 Para reflexionar

 

  • En Antioquía de Pisidia en las altiplanicies de la actual Turquía, en la sinagoga de esta ciudad, Pablo y Bernabé entran y toman asiento. Cada sábado se reunía allí la comunidad judía. Se cantaban los salmos, se leía la Ley. Se pedía luego a uno de los asistentes que hiciera un comentario. Después de la lectura de la Ley y los Profetas, le pidieron a Pablo que tome la palabra.
  • Pablo presenta a Jesús como la respuesta de Dios a las esperanzas y las promesas de toda la historia de Israel. Lo hace con un recorrido que va desde la salida de Egipto y la conquista de la tierra prometida, pasando por la figura de David y la de Juan, el precursor inmediato. En la predicación de Pablo siempre está presente Jesús como la respuesta plena de Dios a las esperanzas humanas. Si sus oyentes eran judíos les habla partiendo del Antiguo Testamento y si eran paganos, como cuando llegó a Atenas, les citaba sus autores predilectos y sabía apelar a su búsqueda espiritual del sentido de la vida.
  • San Pablo al citar el Antiguo Testamento, no sólo se refiere al pasado sino que les descubre el misterio «actual» del Cristo que nos salva en el presente.

***

  • En el Evangelio nos encontramos en el marco de la cena de despedida de Jesús con un texto que forma parte del relato del lavatorio de los pies. Con esta acción Jesús quiere dejar claro a los apóstoles que el servicio es la misión a la que están invitados. Queda claro la identificación que se crea entre Dios, su enviado y los que se comprometen con su invitación. Las acciones son las que establecen el vínculo que los une.
  • La cena empezó con el gesto simbólico y elocuente del lavatorio de los pies. Esta es la gran lección de fraternidad y actitud de servicio para con los demás. Juan interrumpe la narración de la escena del lavatorio de pies para comentar el alcance de este gesto.
  • Lo que Jesús ha hecho y está diciendo no es una teoría abstracta o piadosa sino una instrucción autorizada y obligatoria. Siendo el Maestro y el Señor, se ha hecho esclavo de todos. Y si la comunidad de discípulos reconoce en Jesús a su Maestro y Señor, también debe sacar las consecuencias de esa confesión, sin contentarse con una simple confesión de labios.
  • No es elección de la comunidad seguir o no esta actitud de Jesús. Aceptar a Jesús como Maestro y Señor, nos lleva a seguir su ejemplo en un compromiso de amor hasta dar la vida.
  • La vida del discípulo es un “servicio hasta la muerte”, servicio hasta la muerte del tiempo, del dinero, de comodidad, de razón humana, de sentimientos.
  • Como el criado no es más que su amo; la cruz, el servicio a los demás hasta la muerte de nuestro tiempo, comodidad,… es donde se manifiesta y se descubre el poder de Cristo resucitado y donde se puede tener experiencia del “yo soy” de Jesús.
  • En esa noche, junto con el anuncio de la traición, deja claro de que así como el Padre lo ha enviado a Él, Él los envía a ellos al mundo. El que recibe a los enviados de Cristo, lo recibe a Él, y por tanto recibe al que lo ha enviado, al Padre.
  • Jesús es el salvador y la única manera de demostrarlo es dejar que sea entregado a la muerte. Jesús anuncia que la muerte es el momento característico de la revelación de Dios.
  • El mismo Jesús que encargó que celebremos la Eucaristía en memoria suya, también nos encarga que lo imitemos lavándonos los pies unos a otros. Ya que comemos su «Cuerpo entregado» y bebemos su «Sangre derramada», todos somos invitados a ser en la vida, personas «entregadas», al servicio de los demás.
  • En Jesús las palabras son ratificadas por su hacer. Quien es receptivo a sus palabras y a su actuar recibe también a quien lo envió. Dios, su Hijo y sus discípulos serán uno sólo, sus vidas en el amor son el parámetro para evaluar la veracidad de esta unidad.
  • Actuar como Jesús actuó será la mayor dicha que puede alcanzar el hombre. Sentirá en su interior la alegría de conocer verdaderamente a Dios, que es libertad, armonía, solidaridad y justicia. Será el fin de una existencia sin sentido, de un “vivir por vivir”.
  • En la sociedad de la imagen y de la comunicación, esto no es un mensaje a transmitir, sino una tarea a cumplir, a vivir cada día.

 

 Para discernir

 

  • ¿De qué modo mi vida es un “servicio”?
  • ¿De qué modo soy “servidor”?
  • ¿De quién soy el “servidor”‘?

     

Repitamos a lo largo de este día

 

El que recibe a Jesús, recibe al que lo envió

 

Para la lectura espiritual

 

…Ha llegado la hora. Y el primer gesto que salta de aquel fatal golpe de gong, en un rito que parece predispuesto, es ir a coger un barreño. ¿Qué debe hacer quien sabe que dentro de poco morirá?

Si ama a alguien y tiene algo para dejarle, debe dictar su testamento. Nosotros nos hacemos traer papel y pluma. Cristo fue a coger un barreño, una toalla, y derramó agua en un recipiente.

Aquí empieza el testamento; aquí, tras secar el último pie, podría terminar también…

«Os he dado ejemplo…» Si tuviera que escoger una reliquia de la pasión, escogería entre los flagelos y las lanzas aquel barreño redondo de agua sucia. Dar la vuelta al mundo con ese recipiente bajo el brazo, mirar sólo los talones de la gente; y ante cada pie ceñirme la toalla, agacharme, no levantar los ojos más allá de la pantorrilla, para no distinguir a los amigos de los enemigos. Lavar los pies al ateo, al adicto a la cocaína, al traficante de armas, al asesino del muchacho en el cañaveral, al explotador de la prostituta en el callejón, al suicida, en silencio: hasta que hayan comprendido.

A mí no se me ha dado ya levantarme para transformarme a mí mismo en pan y en vino, para sudar sangre, para desafiar las espinas y los clavos. Mi pasión, mi imitación de Jesús a punto de morir, puede quedarse en esto…

 

L. Santucci, Una vida de Cristo. ¿Quieren ir también ustedes? Cinisello B. 19952, pp. 205-207

 

Para rezar

 

Danos Señor…

 

Danos Señor un corazón de carne,

para que como Tú, nos conmovamos

ante el dolor del prójimo más próximo.

Recrea en nosotros entrañas de misericordia,

para que colmados en tu amor seamos testigos

y testimonio con nuestras obras, de tu presencia en el mundo.
Señor, resucítanos hoy, y regálanos como al hijo de la viuda,

la oportunidad de transmitir con nuestra vida

las maravillas que Tú obras.

Te lo pedimos por la intercesión de María Santísima,

a Tí que Vives y Reinas, por los siglos de los siglos.

 

Amén

 

VIERNES DE LA IV SEMANA

 

Yo soy el camino, la verdad y la vida

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    13, 26-33

 

Habiendo llegado Pablo a Antioquía de Pisidia, decía en la sinagoga:

«Hermanos, este mensaje de salvación está dirigido a ustedes: los descendientes de Abraham y los que temen a Dios. En efecto, la gente de Jerusalén y sus jefes no reconocieron a Jesús, ni entendieron las palabras de los profetas que se leen cada sábado, pero las cumplieron sin saberlo, condenando a Jesús.

Aunque no encontraron nada en él que mereciera la muerte, pidieron a Pilato que lo condenara. Después de cumplir todo lo que estaba escrito de él, lo bajaron del patíbulo y lo pusieron en el sepulcro.

Pero Dios lo resucitó de entre los muertos y durante un tiempo se apareció a los que habían subido con él de Galilea a Jerusalén, los mismos que ahora son sus testigos delante del pueblo.

Y nosotros les anunciamos a ustedes esta Buena Noticia: la promesa que Dios hizo a nuestros padres, fue cumplida por él en favor de sus hijos, que somos nosotros, resucitando a Jesús, como está escrito en el Salmo segundo: Tú eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 2, 6-7. 8-9. 10-12a (R.: 7)

 

R.    Tú eres mi hijo, hoy yo te he engendrado.

 

«Yo mismo establecí a mi Rey

en Sión, mi santa Montaña.»

Voy a proclamar el decreto del Señor:

El me ha dicho: «Tú eres mi hijo,

yo te he engendrado hoy.» R.

 

«Pídeme, y te daré las naciones como herencia,

y como propiedad, los confines de la tierra.

Los quebrarás con un cetro de hierro,

los destrozarás como a un vaso de arcilla» R.

 

Por eso, reyes, sean prudentes;

aprendan, gobernantes de la tierra.

Sirvan al Señor con temor;

temblando, ríndanle homenaje. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    14, 1-6

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar. Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes. Ya conocen el camino del lugar adonde voy.»

Tomás le dijo: «Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo vamos a conocer el camino?»

Jesús le respondió: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí.»

 

Palabra del Señor.

 

 Para reflexionar

 

  • Pablo al comienzo de su predicación, como lo hace en la Sinagoga de Antioquía de Pisidia, se dirige a los judíos y a los que «temen a Dios». Más tarde, a causa de los rechazos y las persecuciones, se verá obligado a dirigirse directa y prioritariamente a los gentiles.
  • En la segunda parte de su discurso en la sinagoga, Pablo afronta ya directamente el tema de Jesús como enviado, como el Mesías, y no reconocido por el pueblo judío. Más aún, las autoridades de Jerusalén lo han llevado a la muerte. Pero Dios lo resucitó.
  • Pablo se atreve a anunciar gozosa y claramente que Dios ha cumplido la promesa que hizo a sus padres, resucitando a Jesús y lo hace presentando una serie de «hechos» históricos y conocidos. El cristianismo no es una ideología, sino un acontecimiento que tuvo una historia y una geografía: eso sucedió en tal época y en tal ciudad… eso continúa hoy y aquí. De Jerusalén a Antioquía de Pisidia.

***

  • Jesús, después de lavar los pies a los discípulos, anuncia su muerte, la traición de Judas y las negaciones de Pedro. Los apóstoles están inquietos, estos anuncios han creado un clima de tristeza pero Jesús pide un acto de fe en su persona, total y sin reserva; que les traerá la paz a pesar de que ha anunciado el futuro de su muerte.
  • El motivo de la confianza, es que Jesús ha venido al mundo para asociar con Él a sus discípulos, unión que se realiza ahora por el Espíritu, pero tendrá plenitud cuando Jesús “vuelva”.
  • Seguirlo es el objetivo de la vida, es hacia dónde camina la humanidad. Estar con Dios, estar donde está Jesús.
  • La pregunta de Tomás muestra la incomprensión de los discípulos respecto a todo lo que Jesús les ha ido enseñando. Jesús ha explicado muchas veces que va hacia la plenitud de la vida del Padre y que el camino que conduce a esta plenitud es su entrega por amor hasta la muerte. Los discípulos, a pesar de que también deben seguir este camino, aún no lo han comprendido.
  • Jesús responde presentándose a sí mismo como camino: el que se una a Él y haga como Él, irá al Padre. Cristo, va delante y abre los caminos. El ha roto el círculo infernal de la finitud humana, de la mortalidad y del pecado. Jesús ha abierto “la salida”.
  • Pero añade aún un nuevo paso: Él es “la verdad”, es decir, la auténtica realización humana, porque manifiesta y hace lo que Dios es y quiere. Sin Cristo la humanidad está encerrada en sus límites; pero aquí se abre una esperanza. No seremos siempre egoístas, injustos, duros, impuros, débiles.
  • Y también es “la vida”, es decir, la plenitud del ser hombre, la culminación de todo, la superación de todo mal y de la misma muerte. La humanidad no será siempre violenta, excluyente, racista, injusta, agresiva y no estará dividida.
  • Esta es la “buena nueva”: la historia tiene un sentido, el hombre tiene un sentido, todo hombre está destinado a vivir cerca del Padre.
  • Nos invaden proyectos económicos que muchas veces arrasan la vida en todas sus formas, se extiende el individualismo imperando la ley del: sálvese quien pueda. Crece la dependencia y la exclusión. No vemos el camino ni el rostro de Dios en nuestra gente. Ante este mundo desconcertado y perdido que busca la felicidad en ideologías mesiánicas o en placeres pasajeros, evangelizar será en definitiva anunciar a Cristo Jesús como la gran respuesta de Dios.
  • Fuera de Él no hay verdad ni vida, porque Él es el único camino. Eso debe notarse en los mil pequeños detalles de cada día. Estamos llamados a seguir su estilo de vida en nuestro trato con los demás, en nuestra mirada de la historia, en nuestra manera de juzgar los acontecimientos. Jesús camina por donde la vida está amenazada, donde la vida quiere crecer, donde la vida vale. Para darnos certeza, se adelanta.
  • El seguimiento de Jesús nos plantea algo más que su imitación. Nuestro camino tiene que ser el de la comunidad de discípulos que encontraron en Jesús un camino para el encuentro con Dios, que se traduce en el amor a todos los hombres y a todo hombre; especialmente a los más pobres y desamparados.
  • Esta manera de ver y vivir la vida cristiana nos lleva a arriesgarnos creativamente a andar por nuevos caminos. Hoy como ayer, el verdadero discípulo de Jesús sabe que “se hace camino al andar”.

 

 Para discernir

 

  • ¿Cuáles son nuestros temores en la fe?
  • ¿Esperamos el encuentro definitivo con Dios?
  • ¿Por dónde va mi camino para entrar en la “morada” de Jesús?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Tú eres el Camino, la Verdad y la Vida

 

Para la lectura espiritual

 

…Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Mientras Jesús está ausente, los discípulos han de defenderse de la turbación y afirmar su fe en Dios y en Él mismo, puesto que llegará un día en que volverá el Señor a colocarlos junto a Sí en la vida bienaventurada. Cuando Jesús responde a Tomás, se da a conocer como Camino, Verdad y Vida. Comenta San Agustín:

«Si lo amas, vete detrás de Él. Lo amo, contestas, ¿por qué camino seguirlo? Si el Señor Dios tuyo te hubiera dicho: “Yo soy la Verdad y la Vida”, tu deseo de la Verdad y tu amor a la Vida te llevarían ciertamente a la búsqueda del camino que te pudiera conducir a ellas y te dirías a ti mismo: “Magnífica cosa es la Verdad y magnífica cosa es la Vida, si existiera el camino de llegar a ellas mi alma”. ¿Buscas
el camino? Oye lo primero que te dice: “Yo soy el Camino”… Dice primero por dónde has de ir y luego adónde has de ir. En el Señor del Padre está la Verdad y la Vida; vestido de nuestra carne es el Camino»

 

Tratado 34,9 sobre el Evangelio de San Juan.

 

Para rezar

 

Señor Jesús,
queremos seguirte
como los primeros apóstoles
a quienes llamaste
‘para que estuvieran contigo’.

Tú eres el camino hacia el Padre,
por eso no podremos extraviarnos
si te seguimos.
Tú eres luz, guía segura,
señal de pista hacia la meta;
sólo tú das sentido a nuestro vivir.

Tú eres la verdad de Dios,
eres nuestra raíz y nuestro cimiento,
la roca firme, la piedra angular,
el monte que no tiembla,
el ‘Amén’, el Sí total, continuo y gozoso
a la voluntad del Padre.

Tú eres la vida de Dios,
por eso nos animas
y nos salvas de todas las muertes
que amenazan con destruirnos.
Tú nos acompañarás
cuando atravesemos la frontera.
También entonces -entonces sobre todo-
serás nuestro alimento,
nuestro viático para el camino,
continuarás llamándonos y nosotros te seguiremos:
emprenderemos contigo nuestro último viaje.

Tú, Señor,
nos conduces, nos iluminas y nos salvas.
Nosotros creemos en ti
y no somos menos privilegiados
que tus primeros discípulos:
aunque te has ocultado a nuestra vista
has puesto ojos en nuestro corazón
y has reservado para nosotros una bienaventuranza:
‘Dichosos aquellos que sin ver
creerán en mí’.


Gonzalo

 

SÁBADO DE LA IV SEMANA

 

El que me ha visto ha visto al Padre

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    13, 44-52

 

Casi toda la ciudad se reunió el sábado siguiente para escuchar la Palabra de Dios. Al ver esa multitud, los judíos se llenaron de envidia y con injurias contradecían las palabras de Pablo.

Entonces Pablo y Bernabé, con gran firmeza, dijeron:

«A ustedes debíamos anunciar en primer lugar la Palabra de Dios, pero ya que la rechazan y no se consideran dignos de la Vida eterna, nos dirigimos ahora a los paganos. Así nos ha ordenado el Señor: Yo te he establecido para ser la luz de las naciones, para llevar la salvación hasta los confines de la tierra.»

Al oír esto, los paganos, llenos de alegría, alabaron la Palabra de Dios, y todos los que estaban destinados a la Vida eterna abrazaron la fe. Así la Palabra del Señor se iba extendiendo por toda la región.

Pero los judíos instigaron a unas mujeres piadosas que pertenecían a la aristocracia y a los principales de la ciudad, provocando una persecución contra Pablo y Bernabé, y los echaron de su territorio. Estos, sacudiendo el polvo de sus pies en señal de protesta contra ellos, se dirigieron a Iconio.

Los discípulos, por su parte, quedaron llenos de alegría y del Espíritu Santo.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 97, 1. 2-3ab. 3cd-4 (R.: 3cd)

 

R.    Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios.

 

Canten al Señor un canto nuevo,

porque él hizo maravillas:

su mano derecha y su santo brazo

le obtuvieron la victoria. R.

 

El Señor manifestó su victoria,

reveló su justicia a los ojos de las naciones:

se acordó de su amor y su fidelidad

en favor del pueblo de Israel. R.

 

Los confines de la tierra han contemplado

el triunfo de nuestro Dios.

Aclame al Señor toda la tierra,

prorrumpan en cantos jubilosos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    14, 7-14

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto.»

Felipe le dijo: «Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta.»

Jesús le respondió: «Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo dices: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras.

Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras.

Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre. Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré.»

 

Palabra del Señor.

 

 Para reflexionar

 

  • El sábado que siguió a la predicación de Pablo en la sinagoga de Antioquía de Pisidia casi toda la ciudad se congregó para oír la palabra de Dios. Ocho días después, la buena noticia del Evangelio había recorrido toda la ciudad. Los judíos al ver lo que sucedía se llenaron de envidia y contradecían con blasfemias todo lo que Pablo anunciaba.
  • Los apóstoles, después de haber predicado primero a los judíos en las sinagogas, se verán obligados a dirigirse a los gentiles en los que encontraron oyentes mejor dispuestos. El pueblo de la antigua alianza había sido elegido primero, pero por esto no podían pretender monopolizar la salvación de Dios. Su elección era sólo el inicio de algo que tenía que extenderse a todos los pueblos.
  • El Dios creador del cielo y de la tierra ama a todos los hombres y quiere que todos se salven. Pablo y Bernabé llevan adelante algo que repetirán en muchas ciudades: si son rechazados por los judíos, van a predicar a los paganos. Siempre siguen el mismo orden: «anuncian primero la Palabra de Dios a los judíos, pero cuando la rechazan, se dedican a los gentiles». Esto era para lo que Dios había elegido particularmente a Pablo.
  • Al oír esto, los paganos se alegraron y glorificaban a Dios. Sin embargo los judíos incitaron a algunos notables del país y promovieron una persecución contra Pablo y Bernabé; estos sacudiendo ante ellos el polvo de sus pies, se fueron a Iconio.

***

  • En el momento de la partida de Jesús de este mundo al Padre, el anhelo profundo y escondido de todo hombre de querer ver al Padre aparece en los labios de Felipe. En el evangelio nos encontramos con la médula de la revelación que Jesús hace de su propia persona y de su relación con el Padre. Los apóstoles creen que podrían ver al Padre como ven al Hijo. El Padre no es accesible a las miradas, sino a la contemplación, y esta se apoya en el signo por excelencia que es mismo Hijo y sus obras.
  • La pregunta de Felipe conduce a Jesús a la afirmación decisiva de que Él está en el Padre y el Padre en Él y que Él mismo hace las obras del Padre. Al Padre nadie lo ha visto: pero el que ha visto a Jesús, ya ha visto al Padre.
  • El que cree y acepta a Cristo, ha creído y aceptado al mismo Dios. Jesús es la puerta, el camino, la luz, y en él tenemos acceso a Dios Padre. También la fecundidad de nuestra oración queda asegurada al pedir “en el nombre de Jesús”. Pedir “en el nombre de Jesús” equivale, efectivamente, a solicitar la presencia de Cristo en el actuar humano, a fin de que este último sea verdaderamente signo de la presencia de Dios.
  • Tenemos en Jesús al mediador más eficaz: su unión íntima con el Padre hará que nuestra oración sea siempre escuchada, si nosotros estamos unidos a Él.
  • El conocimiento que pide Jesús a Felipe significa pasar de una lógica, racional y fría, a tener ojos para la realidad interior. Esta es la mirada de fe que pide Jesús a Felipe. Dios no es algo que está arriba, ni abajo; está entre los hombres y se llama Jesús.
  • Jesús es el rostro del Padre, la imagen acabada del Padre. Está entre nosotros, acompaña nuestra existencia, vela por nuestra vida, tiene compasión de los enfermos, atiende a los pobres. Sus predilectos son los excluidos, los pecadores, los menospreciados de la sociedad. Va en busca de la oveja descarriada a la que trae sobre los hombros.
  • Jesús, el rostro del Padre, nos da esperanza a los hombres de que un día, después de haber caminado en esta tierra, se nos regalará la vida definitiva en Dios.
  • Donde hay hombres y mujeres que tienen la mirada limpia y el corazón abierto para recibir a sus hermanos, donde hay alguien que ama y anda por un camino que le puede costar su tranquilidad por vivir a favor de sus hermanos, donde existen hombres que no se preocupan obsesivamente del mañana porque viven en las manos del Padre, allí está Dios. Dios anda entre las cosas de esta vida y está hablando: hay que saber escucharlo.
  • A través de Jesús, el amor del Padre seguirá manifestándose en la ayuda a los discípulos para su misión. Esa es nuestra certeza más profunda y la fuente de todo gozo a pesar de las dificultades y persecuciones.

 

 Para discernir

 

  • ¿Qué rostro de Dios ando buscando?
  • ¿Qué rostro de Jesús me revela el rostro de Dios?
  • ¿Cuáles son los signos que hacen creíble mi amor?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Muéstrame, Señor, tus caminos

 

Para la lectura espiritual

 

…Te revelaste, Señor, como invisible; eres un Dios escondido e inefable. Pero te haces visible en cada ser: la criatura es la flor de tu mirada. Tu mirada confiere el ser, Dios mío, tú te haces visible en la criatura.

Soy incapaz de darte un nombre, estás más allá del límite de toda definición humana. Socorre a los hijos de los hombres: ellos te veneran en figuras diferentes y eres para ellos causa de guerras religiosas. Sin embargo, ellos te desean, Bien único, oh Inefable y Sin Nombre.

No sigas oculto aún, manifiesta tu rostro: así seremos salvos. Responde a nuestra oración: desaparecerán la espada y el odio, encontraremos la unidad en la diversidad. Aplácate, Señor, tu justicia es misericordia: ten piedad de nosotros, frágiles criaturas…

 

Nicolás de Cusa, cit. en G. Vannucci, 11 Libro de la oración universal, Florencia, 1985, p. 367).

 

Para rezar

 

Ante Tí, Señor


Jesús,
Estar aquí, ante Tí, y ya está todo,
Cerrar los ojos de mi cuerpo
Cerrar los ojos de mi alma
y quedarme así, inmóvil, silencioso,
abrirme ante tí, que estás abierto a mí.
estar presente ante tí, el infinito presente.

Yo acepto, Señor, este no sentir nada,
no ver nada,
no oír nada,
vacío de toda idea,
de toda imagen,
en la noche.
Heme aquí simplemente
para encontrarte sin obstáculo
en el silencio de la Fe,
ante Tí, Señor.

Amén.

Michel Quoist


 

TIEMPO PASCUAL – SEMANA III – CICLO C

III DOMINGO DE PASCUA

CICLO C

 

LUNES DE LA III SEMANA

 

MARTES DE LA III SEMANA

 

MIÉRCOLES DE LA III SEMANA

8 DE MAYO

NUESTRA SEÑORA DE LUJAN

Patrona de la República Argentina (S)

 

JUEVES DE LA III SEMANA

 

VIERNES DE LA III SEMANA

 

SÁBADO DE LA III SEMANA

 

III DOMINGO DE PASCUA

CICLO C

 

Obedecer a Dios antes que a los hombres

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de los Hechos de los Apóstoles  5, 27-32. 40b-41


 

El Sumo Sacerdote les dijo: «Nosotros les habíamos prohibido expresamente predicar en ese Nombre, y ustedes han llenado Jerusalén con su doctrina. ¡Así quieren hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre!»

Pedro, junto con los Apóstoles, respondió: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús, al que ustedes hicieron morir suspendiéndolo del patíbulo. A él, Dios lo exaltó con su poder, haciéndolo Jefe y Salvador, a fin de conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Nosotros somos testigos de estas cosas, nosotros y el Espíritu Santo que Dios ha enviado a los que le obedecen.»

Después de hacerlos azotar, les prohibieron hablar en el nombre de Jesús y los soltaron. Los Apóstoles, por su parte, salieron del Sanedrín, dichosos de haber sido considerados dignos de padecer por el nombre de Jesús.


 

Palabra de Dios.


 

 SALMO    29, 2 y 4. 5-6. 11-12a y 13b (R.: 2a)


 

R.  Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste.


 

Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste

y no quisiste que mis enemigos se rieran de mí.

Tú, Señor, me levantaste del Abismo

y me hiciste revivir,

cuando estaba entre los que bajan al sepulcro.


 

Canten al Señor, sus fieles;

den gracias a su santo Nombre,

porque su enojo dura un instante,

y su bondad, toda la vida:

si por la noche se derraman lágrimas,

por la mañana renace la alegría.


 

«Escucha, Señor, ten piedad de mí;

ven a ayudarme, Señor.»

Tú convertiste mi lamento en júbilo.

¡Señor, Dios mío, te daré gracias eternamente!


 

SEGUNDA LECTURA

Lectura del libro del Apocalipsis   5, 11-14


 

Yo, Juan, oí la voz de una multitud de Ángeles que estaban alrededor del trono, de los Seres Vivientes y de los Ancianos. Su número se contaba por miles y millones, y exclamaban con voz potente:

«El Cordero que ha sido inmolado es digno de recibir el poder y la riqueza, la sabiduría, la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.»

También oí que todas las criaturas que están en el cielo, sobre la tierra, debajo de ella y en el mar, y todo lo que hay en ellos, decían:

«Al que está sentado sobre el trono y al Cordero, alabanza, honor, gloria y poder, por los siglos de los siglos.»

Los cuatro Seres Vivientes decían: « ¡Amén!», y los Ancianos se postraron en actitud de adoración.


 

Palabra de Dios.

 
 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan 21, 1-19

 

Jesús se apareció otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades.

Sucedió así: estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos.

Simón Pedro les dijo: «Voy a pescar.» Ellos le respondieron: «Vamos también nosotros.»

Salieron y subieron a la barca. Pero esa noche no pescaron nada.

Al amanecer, Jesús estaba en la orilla, aunque los discípulos no sabían que era él. Jesús les dijo: «Muchachos, ¿tienen algo para comer?»

Ellos respondieron: «No.»

El les dijo: «Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán.» Ellos la tiraron y se llenó tanto de peces que no podían arrastrarla. El discípulo al que Jesús amaba dijo a Pedro: «¡Es el Señor!»

Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al agua. Los otros discípulos fueron en la barca, arrastrando la red con los peces, porque estaban sólo a unos cien metros de la orilla.

Al bajar a tierra vieron que había fuego preparado, un pescado sobre las brasas y pan. Jesús les dijo: «Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar.»

Simón Pedro subió a la barca y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: eran ciento cincuenta y tres y, a pesar de ser tantos, la red no se rompió. Jesús les dijo: «Vengan a comer.»

Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: « ¿Quién eres?», porque sabían que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio, e hizo lo mismo con el pescado.

Esta fue la tercera vez que Jesús resucitado se apareció a sus discípulos.

Después de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?»

El le respondió: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»

Jesús le dijo: «Apacienta mis corderos.»

Le volvió a decir por segunda vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?»

El le respondió: «Sí, Señor, sabes que te quiero.»

Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas.»

Le preguntó por tercera vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?»

Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero.»

Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas. Te aseguro que cuando eras joven tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará a donde no quieras.»

De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y después de hablar así, le dijo: «Sígueme.»


 

Palabra del Señor.


 

O bien más breve:


 

Lectura del santo Evangelio según san Juan  21, 1-14


 

Jesús se apareció otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades.

Sucedió así: estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos.

Simón Pedro les dijo: «Voy a pescar.» Ellos le respondieron: «Vamos también nosotros.»

Salieron y subieron a la barca. Pero esa noche no pescaron nada.

Al amanecer, Jesús estaba en la orilla, aunque los discípulos no sabían que era él. Jesús les dijo: «Muchachos, ¿tienen algo para comer?»

Ellos respondieron: «No.»

El les dijo: «Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán.» Ellos la tiraron y se llenó tanto de peces que no podían arrastrarla. El discípulo al que Jesús amaba dijo a Pedro: «¡Es el Señor!»

Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al agua. Los otros discípulos fueron en la barca, arrastrando la red con los peces, porque estaban sólo a unos cien metros de la orilla.

Al bajar a tierra vieron que había fuego preparado, un pescado sobre las brasas y pan. Jesús les dijo: «Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar.»

Simón Pedro subió a la barca y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: eran ciento cincuenta y tres y, a pesar de ser tantos, la red no se rompió. Jesús les dijo: «Vengan a comer.»

Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres?», porque sabían que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio, e hizo lo mismo con el pescado.

Esta fue la tercera vez que Jesús resucitado se apareció a sus discípulos.


 

Palabra del Señor.


 

 Para reflexionar

 
 

  • En la lectura de los Hechos encontramos a los discípulos, que habiendo comenzado tímidamente a anunciar el evangelio, van perdiendo el miedo y están dispuestos a dar razón de su fe y de su nuevo modo de vida porque hay que  obedecer a Dios antes que a los hombres. Para Pedro y el resto de los apóstoles esto es una verdad que no admite ambigüedades. Esta profunda convicción les lleva a padecer grandes sufrimientos, pero no claudican.

***

  • La segunda lectura nos narra una visión, en la que el autor se adentra en el santuario celeste, que es una forma expresar la experiencia intensa de lo divino y de la salvación, donde está Dios y donde aparece una figura clave del Apocalipsis: el cordero degollado, que es el Señor crucificado, aunque ya resucitado. Con él estaba toda la plenitud de la vida y del poder divino.

    ***

  • En el evangelio vemos como los apóstoles han vuelto a su antiguo trabajo. Eran pescadores y vuelven a sus barcas y a sus redes. Están en Tiberíades, en Galilea. Fue allí donde comenzó Jesús a predicar el Evangelio del Reino de Dios, y allí también donde se desenvolvía tranquilamente la vida cotidiana de estos hombres que un día lo dejaron todo para seguir al carpintero de Nazaret.
  • Pedro dice a sus amigos: “Voy a pescar” y éstos le responden: “Vamos nosotros también”, parece como si las cosas volviesen a su sitio y estos hombres a sus redes y su oficio. Parece que se hubieran olvidado de que una vez fueron llamados a ser pescadores de hombres y testigos privilegiados de todo lo que dijo y de cuanto hizo Jesús a partir de su bautismo en el Jordán. Estos hombres no pueden volver a pescar como si nada les hubiera sucedido después que vieron al Maestro de Nazaret pasar haciendo el bien, morir en la cruz y resucitar al tercer día.
  • Por más que ahora tomen de nuevo las redes para hacer lo que siempre hicieron, no lo podrán hacer como antes de encontrarse con Jesús y de creer en Él. El Señor resucitado vive para siempre, y ellos saben que en cualquier momento y de múltiples maneras pueden ser sorprendidos por la visita del Señor. En efecto; trabajaron toda la noche en vano, no pudieron pescar nada.
  • “Echen la red a la derecha de la barca”. Los discípulos escucharon al que así les gritaba desde la playa y siguiendo estas indicaciones, la pesca fue milagrosamente abundante. Esto llena de asombro a los apóstoles. Pero uno solo da con la respuesta exacta. Juan le dice a Pedro: Es el Señor. Pedro no vacila en tirarse al agua para ir hacia Jesús.
  • Al llegar a tierra, Jesús los sorprende con su señal inconfundible: la comida fraterna. Les tiene preparados unos alimentos, distintos de los que ellos han obtenido en la pesca. El primero es gratuito; el segundo es fruto de un trabajo en comunión con Jesús. No tiene sentido comer con Jesús si no se aporta nada; pero lo que se aporta, sabemos que no se consigue sin su ayuda.
  • Los discípulos reconocen a Jesús en la fracción del pan, en la eucaristía y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor.
  • La palabra viva del Señor viene y se mete en nuestras cosas, nos sorprende en nuestra vida cotidiana y la transfigura llenándola de sentido. La palabra del Señor nos convoca para una empresa común. Pero esta palabra sólo muestra su eficacia a los que la escuchan y la ponen en práctica. Estos son los que reconocen al Señor en su palabra.
  • Esta fe en el Señor que vive, esta memoria despierta el corazón y esta actitud de esperanza lo cambia todo: renueva al hombre y su realidad, lo libera del hastío y de la rutina aunque no del trabajo y de la paciencia necesaria para saber esperar.
  • Si los Apóstoles no hubieran respondido a la invitación del Señor, habrían vuelto a su trabajo en el mar de Tiberíades y no se hubieran enfrentado con los Jefes de Israel. Pero el Señor, que vive y hace de los acontecimientos historia de salvación, el Señor que llamó una vez a estos pescadores de hombres, los sorprende en su trabajo y desilusión y los envía al mundo a predicar el Evangelio. Ellos comprendieron que era necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.
  • Para ser cristiano es indispensable el encuentro creyente con el Resucitado. Para poder confesar en Jesús a nuestro Dios y Señor; es necesario haber sido encontrados por él y haber podido decir: “¡es el Señor!”
  • La iniciativa siempre parte de Jesús. Es el Señor el que sale al encuentro. Y sale en todas las circunstancias de la vida: en la experiencia desanimada de los que creen haber trabajado sin frutos visibles, porque no han pescado nada; en la situación aparentemente desesperanzada de los que están de vuelta de algo en lo que han apostado su vida y tiene las manos vacías; en el recuerdo de la propia infidelidad que duele en el corazón. Jesús se hace presente a todos.
  • La actividad pesquera, es un relato sobre la misión de la comunidad cristiana. Ahí tenemos que vernos reflejados. Nosotros también tenemos la palabra de Jesús que nos marca un camino, que abre una huella y tenemos también su pan que nos ofrece y reparte en cada Eucaristía. Abiertos a su Palabra y alimentados con su Pan, podemos dejarnos encontrar por Jesucristo y reconocerlo presente y activo en nuestra vida.
  • Si su Palabra y su Pan se nos ofrecen en cada Misa, es para que después sepamos descubrir la presencia viva de Jesús Resucitado en nuestra vida de cada día. En nuestros hermanos, en nuestras luchas, dolores o alegrías, en lo más hondo e importante de nuestra vida hasta en aquello que no le prestamos importancia. Allí está, presente, nuestro “Dios y Señor”.
  • Cuando Jesús se aparece y llama desde la orilla, puede decirnos a los suyos que echemos la red a la derecha o a la izquierda, que dejemos la pesca y comencemos la misión, que atendamos al hermano hambriento o que nos sentemos a comer con él para compartir la mesa y la vida. Lo decisivo será siempre obedecer al Señor.
  • En un contexto social y cultural escéptico y a hombres frustrados tenemos  que comunicar los cristianos, no una palabra más, sino la Palabra con mayúscula, una Palabra eterna hecha carne y llamada Jesucristo. Palabra que es, también con mayúsculas, Camino, Verdad y Vida; que, por tanto no defrauda, no engaña ni miente, promete, cumple, ofrece y da; Palabra resucitada y resucitadora. Esta es la tarea estamos obligados a realizar como el mejor servicio a los hombres y al mundo de hoy.


     

  Para discernir

 

  • ¿Mi fe se sostiene en el encuentro con Jesús?
  • ¿Dejo que su palabra me interpele y me ayude a crecer?
  • ¿Experimento con la eucaristía el alimento que necesito para vivir una vida de compromiso cristiano?

 

 Repitamos a lo largo de este día

 

Tú lo sabes todo, sabes que te amo


 

Para la lectura espiritual

 

« ¿Me amas? »

 

«¿Amas?… ¿Me amas?». Para siempre, hasta el final de su vida, Pedro tenía que seguir su camino acompañado de esta triple pregunta: « ¿Me amas?» Y medir todas sus actividades según la respuesta que entonces había dado: cuando fue convocado ante el Sanedrín; cuando lo encarcelaron en Jerusalén, de cuya prisión no podía salir, y sin embargo, salió. Y… en Antioquia, y después más lejos todavía, de Antioquia a Roma. Y ya en Roma, cuando habiendo perseverado hasta el final de sus días, conoció la fuerza de las palabras según las cuales Otro le conduciría donde él no quería. Y sabía también que, gracias a la fuerza de esas palabras, en la Iglesia «los hermanos eran constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones» y que «el Señor agregaba cada día a la comunidad a los que se habían de salvar» (Hch2, 42.48)…

Pedro ya no pudo jamás desprenderse de esta pregunta: « ¿Me amas?» La lleva consigo donde quiera que vaya. La lleva a través de los siglos, a través de las generaciones. En medio de los nuevos pueblos y de la nuevas naciones. En medio de la lenguas y de las razas siempre nuevas. La lleva él solo, y sin embargo, nunca está solo. Otros la llevan con él… Ha habido y hay muchos hombres y mujeres que han sabido y saben todavía hoy que toda su vida tiene valor y sentido sólo y exclusivamente en la medida en que es una respuesta a esta misma pregunta: «¿Amas?… ¿Me amas?». Han dado y dan su respuesta de manera total y perfecta –una respuesta heroica- o bien de manera común, ordinaria. Pero en todo caso saben que su vida, que la vida humana en general, tiene valor y sentido en la medida que es la respuesta a esta pregunta: « ¿Amas?». Es tan sólo gracias a esta pregunta que la vida vale la pena ser vivida.

 

San Juan Pablo II
Homilía en París el 30/05/80


 


 

Para rezar

 

Dame un corazón Señor Jesús

Mientras peregrino navegando
sobre turbulentas aguas de la vida
dame la alegría de tener como brújula
un corazón que me lleve hacia el puerto del amor entregado

Dame un corazón de POBRE
capaz de amar, para abrirse y entregarse.

Dame un corazón PACIENTE
capaz de amar, viviendo esperanzado

Dame un corazón PACIFICO
capaz de amar, sembrando la paz en el mundo.

Dame un corazón JUSTO
capaz de amar, juzgándose por la justicia

Dame un corazón MISERICORDIOSO
capaz de amar, comprendiendo y perdonando

Dame un corazón SENSIBLE
capaz de amar, llorando sin desalientos

Dame un corazón PURO
capaz de amar, descubriendo a Dios en el hombre

Dame un corazón FUERTE
capaz de amar, siendo fiel hasta la muerte

Dame un corazón EVANGELICO
capaz de amar resucitando.


 

LUNES DE LA III SEMANA

 

Trabajen por el alimento que permanece hasta la Vida eterna

 

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    6, 8-15

 

Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y signos en el pueblo.

Algunos miembros de la sinagoga llamada «de los Libertos», como también otros, originarios de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de la provincia de Asia, se presentaron para discutir con él. Pero como no encontraban argumentos, frente a la sabiduría y al espíritu que se manifestaba en su palabra, sobornaron a unos hombres para que dijeran que le habían oído blasfemar contra Moisés y contra Dios. Así consiguieron excitar al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y llegando de improviso, lo arrestaron y lo llevaron ante el Sanedrín.

Entonces presentaron falsos testigos, que declararon: «Este hombre no hace otra cosa que hablar contra el Lugar santo y contra la Ley. Nosotros le hemos oído decir que Jesús de Nazaret destruirá este Lugar y cambiará las costumbres que nos ha transmitido Moisés.»

En ese momento, los que estaban sentados en el Sanedrín tenían los ojos clavados en él y vieron que el rostro de Esteban parecía el de un ángel.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 118, 23-24. 26-27. 29-30 (R.: 1)

 

R.    Felices los que siguen la ley del Señor.

 

Aunque los poderosos se confabulen contra mí,

yo meditaré tus preceptos.

Porque tus prescripciones son todo mi deleite,

y tus preceptos, mis consejeros. R.

 

Te expuse mi conducta y tú me escuchaste:

enséñame tus preceptos.

Instrúyeme en el camino de tus leyes,

y yo meditaré tus maravillas. R.

 

Apártame del camino de la mentira,

y dame la gracia de conocer tu ley.

Elegí el camino de la verdad,

puse tus decretos delante de mí. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    6, 22-29

 

Después de que Jesús alimentó a unos cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el agua. Al día siguiente, la multitud que se había quedado en la otra orilla vio que Jesús no había subido con sus discípulos en la única barca que había allí, sino que ellos habían partido solos.

Mientras tanto, unas barcas de Tiberíades atracaron cerca del lugar donde habían comido el pan, después que el Señor pronunció la acción de gracias. Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo llegaste?»

Jesús les respondió: «Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse. Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello.»

Ellos le preguntaron: « ¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?»

Jesús les respondió: «La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado.»

 

Palabra de Dios.

 

 Para reflexionar

 

  • Hoy aparece como protagonista de la vida de la primera comunidad uno de de los diáconos, elegido por los apóstoles para el servicio de las mesas. Esteban, dará testimonio de Cristo ante el pueblo y las autoridades, con la misma valentía y lucidez que Pedro y los demás apóstoles.
  • Su manera de pensar y de hablar provocaba el descontento incluso de los judíos «libertos», que se llamaban así porque, después de haber sido llevados como esclavos fuera de Palestina, habían sido liberados y devueltos. Estos eran más abiertos que los judíos de Jerusalén. Por eso tenían sinagoga propia. Aún a ellos les resulta inadmisible que Esteban, lleno del Espíritu, les muestre con su elocuencia cómo Jesús, el Resucitado, ha superado la ley y el Templo, y que sólo en Él está la salvación.
  • Por eso le acusan de subversión. Esteban no hace sino repetir las palabras de Jesús. Ha comprendido que el verdadero templo de Dios, el lugar donde Dios habita, no es una construcción de piedra, sino el pueblo de Dios en su totalidad. Allí donde haya un creyente, allí hay un templo donde Dios habita.
  • Esteban surge como el iniciador formal de la ruptura de los moldes del judaísmo. Cabeza visible del movimiento de los «helenistas», que se presentan en confrontación con los “hebreos” que querían vivir un cristianismo dentro del marco de la ley y el templo.
  • Esteban conoce bien al mundo griego, sabe que el universo no se reduce a Jerusalén: por todas partes hay hombres que esperan la salvación. Comprende que la Iglesia no ha de quedar reducida a un gheto en medio del mundo judío.
  • El desenlace esperado es su martirio, precedido de su transfiguración donde declara que ve «al Hijo del hombre a la derecha de Dios». Sus últimas palabras son semejantes a las de Jesús: «Recibe mi espíritu… No les tomes en cuenta este pecado». Así termina la misión en Jerusalén.

***

  • Jesús y sus discípulos, durante la noche, se trasladaron de los alrededores de Tiberíades a la ciudad de Cafarnaún. Al amanecer, la gente que había participado en el milagro de la multiplicación de los panes, al no encontrarlos, se fue a buscarlos. Pero Jesús les tiene que echar en cara que la motivación de esta búsqueda no es porque han visto signos, sino porque comieron pan hasta saciarse. Se quedan en el hecho, pero no llegan al mensaje.
  • Con sus milagros, Jesús quiere que los hombres descubran su persona, su misión: que crean en el Dios que lo ha enviado.
  • Jesús va conduciendo con paciencia a sus oyentes hacia la verdadera fe, a que descubran que Él es la Luz, la Vida, el Pastor. A partir del pan que han comido con gusto y abundantemente, los ayudará a creer que es el pan que da la vida eterna.
  • Jesús con una pedagogía admirable, fue conduciendo a la gente a partir de las necesidades meramente humanas a la fe en Él. Buscar a Jesús porque multiplica el pan es un punto de partida.
  • Para un pueblo de hombres sencillos y trabajadores, agobiados por una Ley que oprimía, guiados por dirigentes religiosos legalistas y sometidos a un reinado local ambicioso y a un Imperio que exigía tributos desmesurados: creer al enviado de Dios, significaba reconocer al Mesías político que los liberaría de su dolorosa situación.
  • Pero Jesús propone una transformación radical interior, una inversión de los valores. Creer en Dios y en su enviado, significa no esperar pasivamente que todo llegue por su fuerza y poder, sino afrontar la realidad y comprometerse en unión con otros a cambiar la situación en que viven, desde el cambio personal y viviendo la experiencia del amor fraternal.
  • Igual que la gente de Cafarnaúm, que desconcertada, busca y no encuentra respuesta al sentido de su vida; el hombre de hoy, como el de todos los tiempos, aunque tal vez no conscientemente, busca felicidad, seguridad, vida y verdad. Del mismo modo que Jesús, también nosotros deberíamos ayudar a nuestros hermanos a llegar a captar a Jesús como la respuesta de Dios a todos nuestros deseos y valores.
  • Como sus discípulos vamos al encuentro del pan que Jesús nos da. La Eucaristía no es como el maná del desierto: un símbolo perecedero. La Eucaristía es un encuentro permanente con Dios en la persona de Jesús.
  • El Pan eucarístico es la Carne salvadora de Cristo. Recibirlo es reconocerlo como único camino de salvación. Esta conciencia nos debe llevar a vivir el día a día mucho más decididamente en el seguimiento de ese Cristo Jesús, que es a la vez nuestro Alimento y nuestro Maestro en el camino de la vida.

 

 Para discernir

 

  • ¿Por qué buscamos a Jesús?
  • ¿Buscamos lo que nos da o lo buscamos a Él?
  • ¿Qué le aporta a mi vida comulgar?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

La obra de Dios es creer en aquel que Él ha enviado

 

Para la lectura espiritual

 

Debemos dar un tono de valentía a nuestra vida cristiana, tanto a la privada como a la pública, para no convertirnos en seres insignificantes en el plano espiritual e incluso en cómplices del hundimiento general. ¿Acaso no buscamos, de manera ilegítima, en nuestra libertad un pretexto para dejarnos imponer por los otros el yugo de opiniones inaceptables?

Sólo son libres los seres que se mueven por sí mismos, nos dice santo Tomás. Lo único que nos ata interiormente, de manera legítima, es la verdad. Esta hará de nosotros hombres libres (cf. Jn 8,32). La actual tendencia a suprimir todo esfuerzo moral y personal no presagia, por consiguiente, un auténtico progreso verdaderamente humano. La cruz se yergue siempre ante nosotros. Y nos llama al vigor moral, a la fuerza del espíritu, al sacrificio (cf. Jn 12,25) que nos hace semejantes a Cristo y puede salvarnos tanto a nosotros como al mundo…

 

San Pablo VI, Audiencia general del 21 de marzo de 1975.

 

Para rezar

 

Sí, es justo que te alabemos y te adoremos,

Dios Eterno, pues escoges las cosas consideradas

locas e insignificantes,

indicas caminos de vida inclusivos y revelas

tu poder en la tarea diaconal.

Gracias te damos, porque Jesús oyó el clamor

de las personas excluidas y no se inclinó ante el poder que pisa.

Por amor a un nuevo mundo de relaciones solidarias,

él se ofreció en sacrificio por nosotros.
Cristo ha muerto, Cristo ha resucitado,

Cristo vendrá otra vez.
Envía tu Espíritu Santo, para que transforme corazones,

valores y estructuras.

Concede que, en la mesa de comunión,

al recibir el pan de vida y la copa de la salvación,

sea fortalecido nuestro empeño por un mundo al revés,

en el que prevalezcan los valores de la vida, la justicia, la paz y la libertad.
Ven, Espíritu Santo, ven atiende nuestro llamado.

Acuérdate, Señor, de las personas que, en todas las épocas,

culturas y lugares, ofrecieron su vida

en defensa de los necesitados y de la solidaridad.

Guíanos, con ellas, y con todos nuestros seres queridos ya fallecidos,

a la alegría de la fiesta en el Reino que, en Cristo, nos preparaste.

 

Traducido y ampliado por G. Oberman

Dora Sipowicz. Pedro Casaldaliga

 

MARTES DE LA III SEMANA

 

El que viene a mí jamás tendrá hambre

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    7, 51-8, 1a

 

Esteban decía al pueblo, a los ancianos y a los escribas:

« ¡Hombres rebeldes, paganos de corazón y cerrados a la verdad! Ustedes siempre resisten al Espíritu Santo y son iguales a sus padres. ¿Hubo algún profeta a quien ellos no persiguieran? Mataron a los que anunciaban la venida del Justo, el mismo que acaba de ser traicionado y asesinado por ustedes, los que recibieron la Ley por intermedio de los ángeles y no la cumplieron.»

Al oír esto, se enfurecieron y rechinaban los dientes contra él. Esteban, lleno del Espíritu Santo y con los ojos fijos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios. Entonces exclamó: «Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios.»

Ellos comenzaron a vociferar y, tapándose los oídos, se precipitaron sobre él como un solo hombre; y arrastrándolo fuera de la ciudad, lo apedrearon. Los testigos se quitaron los mantos, confiándolos a un joven llamado Saulo.

Mientras lo apedreaban, Esteban oraba, diciendo: «Señor Jesús, recibe mi espíritu.»

Después, poniéndose de rodillas, exclamó en alta voz: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado.»

Y al decir esto, expiró. Saulo aprobó la muerte de Esteban.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 30, 3cd-4. 6ab y 7b y 8a. 17 y 21ab (R.: 6a)

 

R.    Señor, yo pongo mi vida en tus manos.

 

Sé para mí una roca protectora,

un baluarte donde me encuentre a salvo,

porque tú eres mi Roca y mi baluarte:

por tu Nombre, guíame y condúceme. R.

 

Yo pongo mi vida en tus manos:

tú me rescatarás, Señor, Dios fiel.

Confío en el Señor.

¡Tu amor será mi gozo y mi alegría! R.

 

Que brille tu rostro sobre tu servidor,

sálvame por tu misericordia;

Tú los ocultas al amparo de tu rostro

de las intrigas de los hombres. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    6, 30-35

 

La gente dijo a Jesús:

« ¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo.»

Jesús respondió: «Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo.»

Ellos le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan.»

Jesús les respondió: «Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.»

 

Palabra de Dios.

 

 Para reflexionar

 

  • Esteban sigue siendo el protagonista de la lectura de hoy en la que escuchamos su testimonio final antes del martirio. Delante del Sanedrín en pleno, pronuncia un largo discurso, del que sólo escuchamos aquí el final. Es una catequesis muy clara de la Historia de la Salvación, a partir de los grandes personajes del Antiguo Testamento para llegar al Mesías esperado en la plenitud de los tiempos.
  • Esteban les echa en cara a los judíos que se han resistido una vez más al Espíritu, no han sabido reconocer al Mesías y lo han traicionado y asesinado. Sus oyentes reaccionan furiosamente cuando oyen lo que ellos consideran una blasfemia. Esteban afirma que ve a Jesús, el Hijo del Hombre, en la gloria, de pie a la derecha de Dios. Entonces lo sacan de la ciudad y se abalanzan sobre él para matarlo con la colaboración de un joven llamado Saulo.

***

  • Lucas hace un cierto paralelismo entre la muerte del diácono Esteban y la de Jesús: los dos son acusados ante el Sanedrín por unos testigos falsos de blasfemos, los dos son ajusticiados fuera de la ciudad, los dos mueren entregando su espíritu en manos de Dios y perdonando a sus enemigos.
  • En el Evangelio Juan nos presenta la respuesta de la multitud a las exigencias de Jesús. Por el signo de los panes y los peces la gente estaba dispuesta a aceptarlo como líder político. Pero, ante la exigencia de aceptarlo como término de la fe, piden signos que lo acrediten como el enviado de Dios.
  • Jesús como enviado de Dios, les parecía poco comparado con Moisés, y le echan en cara que Moisés en el desierto los alimentó con el maná; y junto al pan para el sustento del cuerpo, también les dio el pan de la ley para el sostenimiento de la comunidad.
  • Esto da lugar a Jesús para que realice el discurso sobre el Pan de Vida. Todo el discurso es como una gran predicación en torno al tema del pan: el pan que multiplicó Jesús el día anterior, el maná que Dios dio al pueblo en el desierto, y el Pan que Jesús quiere anunciar.
  • Se presenta un paralelismo entre Moisés y Jesús, entre el pan que no que perece y no sacia; y el pan que da vida eterna. A partir de la experiencia de haber sido saciados el día anterior y del recuerdo histórico del maná de Moisés.
  • Jesús va llevando a sus a los oyentes de este pueblo a una comprensión más profunda del Pan con el que Dios los quiere alimentar. Las palabras del Señor son tajantes: el maná no era pan del cielo ni dio vida definitiva; ésta la da otro pan que tiene su origen en el Padre y que no cesa de llover sobre la humanidad.
  • Si en el desierto el maná fue la prueba de la fidelidad de Dios a la promesa que había hecho a su pueblo, ahora el mismo Dios quiere dar a la humanidad el Pan verdadero, el pan que da la vida. Ese Pan es Jesús mismo, en el que hay que creer.
  • Jesús se proclamará como el pan de vida. Este pan, que es Jesús mismo, es un don continuo del amor del Padre; la adhesión a Él satisface toda necesidad del hombre. Nosotros por la fe reconocemos a Jesús como el Pan de la vida, el que nos da fuerza para vivir. En cada Eucaristía, el Señor, ahora Glorioso y Resucitado, se nos da Él mismo como alimento de vida.
  • Solo la vida en el amor de Dios puede dar sentido a la vida. Jesús es el pan que da la vida; por eso sólo Él nos sacia, sólo su amor llena nuestros vacíos y nuestras soledades. La vida en Cristo se transforma en plenitud. Alimentados por Jesús nuestra hambre ha sido saciada y simplemente vivimos en la Presencia del Dios de la vida; vivimos dejándonos guiar por Él, sin temor y sin buscar ninguna señal.

 

 Para discernir

 

  • ¿Cuáles son los panes que alimentan mi vida?
  • ¿Qué lugar tiene el pan vivo de Jesús en mis opciones cotidianas?
  • ¿Me dejo transformar por la Eucaristía o quiero que la eucaristía transforme mágicamente mi vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

El que cree en Jesús jamás tendrá hambre y jamás tendrá sed

 

Para la lectura espiritual

 

…Edith Stein, enviada al campo de concentración, escribía en agosto de 1942: «Soy feliz por todo. Sólo podemos dar nuestra aquiescencia a la ciencia de la cruz experimentándola hasta el final. Repito en mi corazón: «Ave crux, spes unica (Salve, oh cruz, única esperanza)».

Y leemos en su testamento: «Desde ahora acepto la muerte que Dios ha predispuesto para mí, en aceptación perfecta de su santísima voluntad, con alegría. Pido al Señor que acepte mi vida y mi muerte para su gloria y alabanza, por todas las necesidades de la Iglesia, para que el Señor sea aceptado por los suyos y para que venga su Reino con gloria, para la salvación de Alemania y por la paz del mundo. Y, por último, también por mis parientes, vivos y difuntos, y por todos aquellos que Dios me ha dado: que ninguno se pierda».

Edith estaba preparada: «Dios hacía pesar de nuevo su mano sobre su pueblo: el destino de mi pueblo era el mío»….

 

Para rezar

 

Cerca de Ti

 

Que bien se está cerca  de  ti,  Jesús Eucaristía!
pareciera  como si todas las tormentas del espíritu
se disiparan y las inquietudes se volvieran humo
que se lleva el viento.

Cerca de ti, es comenzar a vivir el  gozo  del cielo
abrir desmedidamente los ojos luminosos  del corazón
y dejar  que nos invada el misterio santo,
el gozo inefable de la bendita iluminación.

Cerca de ti, el alma encuentra paz, y el corazón
descanso y los anhelos pronta satisfacción.
cerca de ti, ¡Jesús Eucaristía!, como cambian
las cosas  de que manera tan diferente
contemplamos las creaturas y sus enigmáticos
procederes. Cerca de ti, adquieren su verdadera
dimensión, su valor e importancia todas las cosas.

Así quiero vivir mi existencia, cerca de ti, Jesús
Eucaristía…  Adorándote, amándote…
en una contemplación sin mediodía, ni ocaso,
como será allá en el reino de los cielos.

 

MIÉRCOLES DE LA III SEMANA


8 DE MAYO

NUESTRA SEÑORA DE LUJAN

Patrona de la República Argentina (S)

 

…Aquí tienes a tu hijo. Aquí tienes a tu madre…

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías:    35, 1-7

 

¡Regocíjense el desierto y la tierra reseca, alégrese y florezca la estepa! ¡Sí, florezca como el narciso, que se alegre y prorrumpa en cantos de júbilo! Le ha sido dada la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Ellos verán la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios.

Fortalezcan los brazos débiles, robustezcan las rodillas vacilantes; digan a los que están desalentados: « ¡Sean fuertes, no teman: ahí está su Dios! Llega la venganza, la represalia de Dios: él mismo viene a salvarlos.»

Entonces se abrirán los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos; entonces el tullido saltará como un ciervo y la lengua de los mudos gritará de júbilo. Porque brotarán aguas en el desierto y torrentes en la estepa; el páramo se convertirá en un estanque y la tierra sedienta en manantiales; la morada donde se recostaban los chacales será un paraje de caña y papiros.

 

Palabra de Dios.

 

o bien:


Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles     1, 12-14; 2, 1-4


Los Apóstoles regresaron entonces del monte de los Olivos a Jerusalén: la distancia entre ambos sitios es la que está permitido recorrer en día sábado. Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala donde solían reunirse. Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote, y Judas, hijo de Santiago. Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús y de sus hermanos.

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa en que se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse.


Palabra de Dios.

 

SALMO     Lc 1, 46-48. 49-50. 51-53. 54-55 (R.: cf. 49)

 

R.    El Señor hizo en mí maravillas: ¡gloria al Señor!

«Mi alma canta la grandeza del Señor,

y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,

porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora.

En adelante todas las generaciones me llamarán feliz. R.

 

Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas:

¡su Nombre es santo!

Su misericordia se extiende de generación en generación

sobre aquellos que lo temen. R.

 

Desplegó la fuerza de su brazo,

dispersó a los soberbios de corazón.

Derribó a los poderosos de su trono

y elevó a los humildes.

Colmó de bienes a los hambrientos

y despidió a los ricos con las manos vacías. R.

 

Socorrió a Israel, su servidor,

acordándose de su misericordia,

como lo había prometido a nuestros padres,

en favor de Abraham

y de su descendencia para siempre.» R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    1, 3-14

 

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, y nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor.

El nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido.

En él hemos sido constituidos herederos, y destinados de antemano -según el previo designio del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad- a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo, para alabanza de su gloria.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    19, 25-27

 

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo.» Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre.»

Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El Señor dirige su palabra a estos testigos fieles y silenciosos que permanecen al pie de la cruz: María y Juan que lo observan con dolorosa atención. Jesús mirando a la Madre le dice: “Mujer, he aquí a tu hijo”. Jesús le encomienda la nueva misión de extender su maternidad a todos los hombres representados por Juan.
  • En el momento oportuno, cuando Jesús llega a su máxima entrega, María está a la altura del Amor de su Hijo y se entrega plenamente a la voluntad de Dios sobre los hombres, y por eso se le encarga la maternidad de todos los hombres.
  • Esta nueva maternidad de María, engendrada por la fe, es fruto del nuevo amor que maduró en ella definitivamente al pie de la cruz. La esperanza de María al pie de la cruz encierra una luz más fuerte que la oscuridad que reina en los que lo llevaron a la cruz. Al pie de la cruz nace la esperanza de la Iglesia y de la humanidad.
  • Esta es la gran herencia que Cristo concede desde la Cruz a la humanidad. Es como una segunda Anunciación para María. Hacía más de treinta años que el ángel la invitaba a entrar en los planes salvadores de Dios. Ahora, es su propio Hijo el que le anuncia la nueva tarea. María desde ese momento es la Madre por excelencia. María Madre de Dios, Madre de Cristo, Madre de los hombres. Esta nueva maternidad agranda su corazón, aún más, hasta límites insospechados. Jesús entrega a su Madre como Madre de todos los vivientes: a los solos, a los abandonados, a los desprotegidos, a todos los que se harán hijos de Dios por la gracia.
  • …”Con la maternidad divina, María abrió plenamente su corazón a Cristo y, en él, a toda la humanidad. La entrega total de María a la obra de su Hijo se manifiesta sobre todo, en la participación en su sacrificio. Según el testimonio de san Juan, la Madre de Jesús «estaba junto a la cruz». Por consiguiente, se unió a todos los sufrimientos que afligían a Jesús. Participó en la ofrenda generosa del sacrificio por la salvación de la humanidad. Esta unión con el sacrificio de Cristo dio origen en María a una nueva maternidad. Ella que sufrió por todos los hombres, se convirtió en madre de todos los hombres. Jesús mismo proclamó esta nueva maternidad cuando le dijo desde la cruz: «Mujer, he ahí a tu hijo». Así quedó María constituida madre del discípulo amado y, en la intención de Jesús, madre de todos los discípulos, de todos los cristianos. Esta maternidad universal de María, destinada a promover la vida según el Espíritu, es un don supremo de Cristo crucificado a la humanidad. Al discípulo amado le dijo Jesús: «He ahí a tu madre», y desde aquella hora «la acogió en su casa», o mejor, «entre sus bienes», entre los dones preciosos que le dejó el Maestro crucificado. Las palabras «He ahí a tu madre» están dirigidas a cada uno de nosotros. Nos invitan a amar a María como Cristo la amó, a recibirla como Madre en nuestra vida, a dejarnos guiar por ella en los caminos del Espíritu Santo”… San Juan Pablo II
  • La Virgen en Luján eligió el lugar donde quedarse para siempre junto al pueblo argentino. Desde ahí su maternidad se extendió a todos los argentinos. Ella recoge nuestras súplicas, ella asume los dolores de este pueblo como asumió los de su hijo en la espera confiada de la Pascua. La incesante peregrinación de fieles que hace ya casi cuatro siglos acuden a sus pies la transformaron en nuestra patrona, en nuestra protectora, en nuestra Reina pero sobre todo en nuestra Madre.

 

Para rezar

 

María Santísima, Nuestra Señora de Luján,

venimos a tu casa a orar, peregrinos de tu amor materno.

Sólo Dios salva a hombres y pueblos.

Necesitamos dones materiales

y estructuras sociales y políticas,

pero precisamos antes corazones nuevos,

que rechazando la codicia, la ambición y todo pecado,

se vuelvan a Dios y acojan su perdón y su gracia.

Todos somos indigentes espirituales

y especialmente quienes tenemos

la responsabilidad de la dirigencia.

Por todos venimos a implorar tu bondad.

Que tu corazón de Madre lleve al Señor.

Jesús el clamor del pueblo que necesita de tu ternura,

y de la misericordia de tu Hijo.

Venimos con la humildad y la confianza

de tus hijos más pequeños,

en nombre de nuestro pueblo que es el tuyo,

que te honra con la sencillez de su vida

y la dignidad de su sufrimiento.

Pide a tu Hijo, como en Caná,

que tengamos pan para cada mesa,

trabajo para cada mano,

salud para cada familia,

educación para cada niño y cada joven,

esperanza para todos.

Que el Señor nos dé especialmente a los dirigentes,

ojos limpios que permitan reconocernos como pueblo

y nos dé la fuerza y el coraje de la solidaridad fraterna.

Amén

 

Obispos Argentinos

 

JUEVES DE LA III SEMANA

 

Yo soy el pan vivo bajado del cielo

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    8, 26-40

 

El Ángel del Señor dijo a Felipe: «Levántate y ve hacia el sur, por el camino que baja de Jerusalén a Gaza: es un camino desierto.» El se levantó y partió.

Un eunuco etíope, ministro del tesoro y alto funcionario de Candace, la reina de Etiopía, había ido en peregrinación a Jerusalén y se volvía, sentado en su carruaje, leyendo al profeta Isaías.

El Espíritu dijo a Felipe: «Acércate y camina junto a su carro.»

Felipe se acercó y, al oír que leía al profeta Isaías, le preguntó: « ¿Comprendes lo que estás leyendo?»

El respondió: « ¿Cómo lo puedo entender, si nadie me lo explica?»

Entonces le pidió a Felipe que subiera y se sentara junto a él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era el siguiente:

Como oveja fue llevado al matadero; y como cordero que no se queja ante el que lo esquila, así él no abrió la boca. En su humillación, le fue negada la justicia. ¿Quién podrá hablar de su descendencia, ya que su vida es arrancada de la tierra?

El etíope preguntó a Felipe: «Dime, por favor, ¿de quién dice esto el Profeta? ¿De sí mismo o de algún otro?»

Entonces Felipe tomó la palabra y, comenzando por este texto de la Escritura, le anunció la Buena Noticia de Jesús.

Siguiendo su camino, llegaron a un lugar donde había agua, y el etíope dijo: «Aquí hay agua, ¿qué me impide ser bautizado?» Y ordenó que detuvieran el carro; ambos descendieron hasta el agua, y Felipe lo bautizó.

Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe, y el etíope no lo vio más, pero seguía gozoso su camino.

Felipe se encontró en Azoto, y en todas las ciudades por donde pasaba iba anunciando la Buena Noticia, hasta que llegó a Cesarea.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 65, 8-9. 16-17. 20 (R.:1)

 

R.    ¡Aclame al Señor toda la tierra!

 

Bendigan, pueblos, a nuestro Dios,

hagan oír bien alto su alabanza:

él nos concedió la vida

y no dejó que vacilaran nuestros pies. R.

 

Los que temen al Señor, vengan a escuchar,

yo les contaré lo que hizo por mí:

apenas mi boca clamó hacia él,

mi lengua comenzó a alabarlo. R.

 

Bendito sea Dios,

que no rechazó mi oración

ni apartó de mí su misericordia. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    6, 44-51

 

Jesús dijo a la gente:

«Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en el libro de los Profetas: Todos serán instruidos por Dios.

Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí. Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre.

Les aseguro que el que cree, tiene Vida eterna.

Yo soy el pan de Vida. Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron. Pero este es el pan que desciende del cielo, para que aquel que lo coma no muera.

Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo.»

 

Palabra del Señor.

 

 Para reflexionar

 

  • El evangelio se encamina ya hacia los “confines de la tierra”, el diácono Felipe convertirá a un alto funcionario de la Reina de Etiopía. Sólo algunos meses después de la resurrección de Jesús habrá un primer cristiano en el sur del Nilo, actual Sudán, en pleno corazón de África.
  • Por el camino dos vehículos se cruzan y el espíritu le dijo a Felipe que se acerque y alcance ese carruaje. Los dos conductores dialogan. El etíope está leyendo la Biblia que debió comprar en su viaje a Jerusalén. Se trata de un creyente en el Dios de los padres que había ido a adorar en Jerusalén. Está leyendo en el profeta Isaías, el poema del Siervo y hay un pasaje que no entiende. Se sorprende de que el “justo” sea conducido al matadero como un cordero mudo, de que la vida del “justo” sea humillada y de que se termine en el fracaso.
  • Felipe partiendo de ese texto bíblico le anunció la Buena Nueva de Jesús. La humillación de Jesús es un fracaso aparente, sólo es un paso. La finalidad de la vida de Jesús no ha sido la muerte en el calvario, sino la alegría de Pascua. La finalidad de la vida del hombre no es el sufrimiento y la muerte, ni la opresión y la injusticia para siempre sino la vida eterna, la vida resucitada. Era necesario que Cristo sufriera para entrar en su gloria.
  • Felipe que ofrece a su discípulo una catequesis itinerante desemboca en el bautismo. El gesto sacramental realiza lo que la palabra proclama: el eunuco recibe el bautismo porque ha recibido antes la palabra de Dios, y nace a la nueva vida cristiana. Ha encontrado la plenitud de la salvación de Dios en Cristo Jesús por eso su camino toma un nuevo sentido.

***

  • Jesús en el discurso en la sinagoga de Cafarnaúm insiste en la necesidad de la fe, como condición para la Vida. Lo resume asegurando que el que cree tiene vida eterna. A la actitud de “ver”, “venir” y “creer” agrega “dejarse atraer”. La fe es un don de Dios, al que se responde con la decisión personal. El Padre dador de vida instruye desde su amor al hombre. Quien perciba esto se sentirá atraído hacia Jesús.
  • El que cree posee vida definitiva. La adhesión a Jesús, es poseer una plenitud de vida que realiza al hombre, haciéndolo superar la muerte y asegurando así su liberación. Para los oyentes es un escándalo que Jesús, cuyo origen y padres creían conocer, se presentara como el enviado de Dios, y que hubiera que creer en Él para tener vida.
  • Al final de la lectura de hoy empieza a sonar el verbo «comer». La expresión de Jesús: «yo soy el pan vivo», se amplía, porque el pan que Jesús dará es su carne para la vida del mundo. El lugar por excelencia donde Jesús realiza esta entrega fue la cruz. Las palabras que siguen, apuntarán también claramente a la Eucaristía, donde celebramos y participamos sacramentalmente de su entrega en la cruz.
  • Si para vivir es necesario el pan de cada día, para tener la vida eterna es necesario creer en Jesús y en este pan de la Eucaristía que Él ofrece como comida. La Vida eterna es Jesucristo y la vida eterna que Cristo nos ofrece en plenitud es el amor. El verdadero amor, que para ser amor a Dios tiene que ser, necesariamente, amor al prójimo, al hermano cercano y necesitado.
  • La Iglesia no sólo debe proclamar el Nombre del Señor con las palabras, sino que, debe convertirse en Pan de Vida eterna para el mundo hambriento de verdadera vida.
  • En el mundo hay muchos signos de muerte; el valor de la vida ha desaparecido de muchos corazones. Sólo el Señor puede resucitar y hacer fecundas nuestras aparentes muertes. Quienes «vemos, venimos, creemos, hemos sido atraídos», y hemos entrado en comunión de Vida con Dios, no podemos dejar de proclamar la Vida a quienes están lejos de Dios y lejos de sus hermanos. Nuestra experiencia de Dios, no puede quedarse sólo en la oración individualista, sino que, tiene que reproducir en la vida cotidiana, con los demás, lo que nosotros hemos vivido con gozo.

 

 Para discernir

 

  • ¿Qué vida espero y sueño?
  • ¿Por qué clase de vida doy mi vida?
  • ¿Cuál es la vida que siento tengo que vivir? ¿Creer en Jesús y recibirlo sacramentalmente nos está ayudando a vivir más alegres, más fuertes, más llenos de vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

El pan que nos da Jesús es su carne para la Vida del mundo

 

Para la lectura espiritual

 

…Si el siglo XXI se convierte, será a través de una mirada nueva, por medio de la mirada mística, que tiene la propiedad de ver las cosas, por primera vez, de una manera inédita.

Cuando el ser humano se dé cuenta de que está amenazado en su esencia por la cocina infernal de los aprendices de brujos; en su vida, por el peligro mortal de la polución, sin hablar de la polución moral que acabará por darle miedo, quizás experimente entonces la necesidad de ser salvado; y este instinto de salvación es posible que le lleve a buscar en otra parte, muy lejos de los discursos inoperantes de la política o del murmullo de una cultura exangüe, la razón primera de lo que es él. Ahora bien, no la encontrará más que a través del rejuvenecimiento integral de su inteligencia por medio de la contemplación, del silencio, de la atención más extrema y, para decirlo con una sola palabra, de la mística, que no es otra cosa que el conocimiento experimental de Dios…

 

  1. Frossard.

 

Para rezar

 

Jesucristo, vida en abundancia,

tú soportaste hasta el final

la debilidad de nuestra carne.

 

Tú, rostro humano de Dios,

plenitud de Dios en fragilidad de carne

te anonadaste

hasta convertirte en pan para nosotros.

 

Que vivamos de tu Espíritu

los que comulgamos en tu carne:

que la muerte no venga a agotar

la vida que nos das

y que será plena junto

por los siglos de los siglos.

 

VIERNES DE LA III SEMANA

 

El que coma de este pan vivirá eternamente

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    9, 1-20

 

Saulo, que todavía respiraba amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de traer encadenados a Jerusalén a los seguidores del Camino del Señor que encontrara, hombres o mujeres.

Y mientras iba caminando, al acercarse a Damasco, una luz que venía del cielo lo envolvió de improviso con su resplandor. Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: « Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?»

El preguntó: « ¿Quién eres tú Señor?»

«Yo soy Jesús, a quien tú persigues, le respondió la voz. Ahora levántate, y entra en la ciudad: allí te dirán qué debes hacer.»

Los que lo acompañaban quedaron sin palabra, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco. Allí estuvo tres días sin ver, y sin comer ni beber.

Vivía entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en una visión: « ¡Ananías!»

El respondió: «Aquí estoy, Señor.»

El Señor le dijo: «Ve a la calle llamada Recta, y busca en casa de Judas a un tal Saulo de Tarso. El está orando, y ha visto en una visión a un hombre llamado Ananías, que entraba y le imponía las manos para devolverle la vista.»

Ananías respondió: «Señor, oí decir a muchos que este hombre hizo un gran daño a tus santos en Jerusalén. Y ahora está aquí con plenos poderes de los jefes de los sacerdotes para llevar presos a todos los que invocan tu Nombre.»

El Señor le respondió: «Ve a buscarlo, porque es un instrumento elegido por mí para llevar mi Nombre a todas las naciones, a los reyes y al pueblo de Israel. Yo le haré ver cuánto tendrá que padecer por mi Nombre.»

Ananías fue a la casa, le impuso las manos y le dijo: « Saulo, hermano mío, el Señor Jesús -el mismo que se te apareció en el camino- me envió a ti para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo.»

En ese momento, cayeron de sus ojos una especie de escamas y recobró la vista. Se levantó y fue bautizado. Después comió algo y recobró sus fuerzas.

Saulo permaneció algunos días con los discípulos que vivían en Damasco, y luego comenzó a predicar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 116, 1. 2 (R.: Mc 16, 15)

 

R.    Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia.

 

¡Alaben al Señor, todas las naciones,

glorifíquenlo, todos los pueblos! R.

 

Es inquebrantable su amor por nosotros,

y su fidelidad permanece para siempre. R

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    6, 51-59

 

Jesús les respondió: «Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.

Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí.

Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente.»

Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaún.

 

Palabra del Señor.

 

 Para reflexionar

 

  • Hoy escuchamos una de las tres versiones que el libro de los Hechos nos trae de la llamada “conversión” de Saulo. Dios prepara el porvenir y dirige el movimiento de su Iglesia. El que hasta hoy es perseguidor, en el plan de Dios, será mañana el gran apóstol de la buena nueva.
  • Lucas ve en Pablo el responsable de la propagación del Evangelio de Jerusalén en Roma. Saulo es un hombre practicante y de firmes convicciones religiosas, empeñado en combatir lo que él considera una secta que cree en una herejía. Este hombre, de pronto, es cegado por un resplandor e interpelado por una voz en su camino a Damasco.
  • Saulo que creía perseguir a los discípulos encuentra a «Jesús». Es sorprendido por Cristo resucitado presente en sus seguidores. Jesús había dicho: «Lo que hagan al más pequeño de los míos, me lo han hecho a mí.» Jesús le dirá: “¿por qué «me» persigues?”
  • La iniciativa ha sido de Cristo Jesús. Dios nos sorprende siempre con la elección que hace de las personas que parecen a veces las menos indicadas. Elige como su testigo al que más persigue a su comunidad. Sin embargo, Pablo es un instrumento elegido por Jesús para dar a conocer su nombre.
  • La respuesta de Pablo a Cristo es firme y generosa porque tiene calidad humana y religiosa. El encuentro con el Resucitado lo transforma y se ocupa de la fe siguiendo las reglas fijadas en la época por el catecumenado. A pesar de sus iniciales reticencias, Ananías ejerce aquí su padrinazgo. La iniciación dura al menos tres días; recibe la imposición de manos y sus sentidos son sanados y termina con el bautismo.
  • A partir de este momento pasa al primer plano de las narraciones del libro de los Hechos y será el principal protagonista de las empresas misioneras de la segunda parte del libro.
  • La visión luminosa del camino de Damasco ha influenciado la misión de Pablo y el contenido de su mensaje. Pablo irá a revelar esta luz a las naciones.
  • El haber descubierto que el crucificado había resucitado, entraña para él la obligación de reconocer en la cruz un instrumento de salvación, que sustituye a la antigua ley.

***

  • Estamos en el final del discurso de Jesús sobre el Pan de la vida. Antes hablaba de ver y creer en el enviado de Dios. Ahora habla de comer y beber la Carne y la Sangre que Jesús va a dar para la vida del mundo en la cruz.
  • En la mentalidad de los contemporáneos de la comunidad cristiana, comer la carne y beber la sangre era un verdadero sacrilegio. La sangre debía ser vertida en la piedra del sacrificio. La separación de sangre y carne significaba la muerte. En este contexto se refiere por igual a la Eucaristía y a la muerte en la cruz.
  • Quien se decide a participar de la suerte de Jesús debía ser consciente de que arriesga su propio destino. La Eucaristía es en este contexto solidaridad total con el crucificado. Entregando la vida se recibe la resurrección definitiva.
  • Para que no haya dudas, aclara que el pan que se consagra en la Eucaristía es verdaderamente su cuerpo. No es una presencia “simbólica”, o meramente espiritual, sino que es real y substancialmente su cuerpo. Por eso, se trata de comer a Jesús y esto es precisamente lo que nos da la Vida.
  • El fruto del comer y beber a Cristo es el mismo que el de creer en Él: participar de su vida. Antes había dicho: «el que cree, tiene vida eterna». Ahora dice: «el que come este pan vivirá para siempre». En dos versículos se describe la comunión que se da entre el Resucitado y sus fieles desde la Eucaristía.
  • La unión de Cristo con su Padre es misteriosa, vital y profunda. Así quiere Cristo que sea la de los que lo reciben y comen.
  • La vida de Cristo es la vida de Dios. Cristo vive por el Padre y el que comulga vivirá por Cristo. No hay para el cristiano, otra forma de vida sino la del mismo Dios. Vida que se dona, se entrega, se sacrifica, se regala.
  • El cristiano, como Jesús, tiene que vivir para los otros, para los favoritos de Dios: los pobres, los pequeños, los sufridos.
  • Comulgar es comer la carne del Hijo del hombre para vivir como el Hijo del hombre. Se comulga para mantener la unión: para pensar como Él, para hablar como Él, para amar como Él.
  • Quien se alimenta de Cristo, quien hace suya su Vida y su Misión debe saber que el Señor nos envió al mundo para que el mundo se salve no porque nosotros seamos los autores de la salvación, sino porque el Señor quiere que su encarnación se prolongue, con toda su entrega, con toda su fuerza salvadora, por medio de su Iglesia.

 

 Para discernir

 

  • ¿Iluminan las palabras de Jesús mi vivencia de la Eucaristía?
  • ¿Desde qué caminos entro en comunión con la vida de Jesús?
  • ¿Qué implica para mi vida de discípulo de Jesús la comunión con el Resucitado para vivir el estilo de vida del Crucificado?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

El que come a Jesús vivirá por Él