TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XIX – CICLO B

DOMINGO XIX

CICLO B

 

 

Lunes 19

 

 

Martes 19

 

 

Miércoles 19

15 de agosto

La Asunción de la Virgen María (S)

 

 

Jueves 19

 

 

Viernes 19

 

 

Sábado 19

 

 

 

DOMINGO XIX

CICLO B

 

Yo soy el pan Vivo bajado del cielo

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del primer libro de los Reyes    19, 1-8

 

Luego Elías caminó un día entero por el desierto, y al final se sentó bajo una retama. Entonces se deseó la muerte y exclamó: « ¡Basta ya, Señor! ¡Quítame la vida, porque yo no valgo más que mis padres!» Se acostó y se quedó dormido bajo la retama.

Pero un ángel lo tocó y le dijo: « ¡Levántate, come!» El miró y vio que había a su cabecera una galleta cocida sobre piedras calientes y un jarro de agua. Comió, bebió y se acostó de nuevo.

Pero el Ángel del Señor volvió otra vez, lo tocó y le dijo: « ¡Levántate, come, porque todavía te queda mucho por caminar!»

Elías se levantó, comió y bebió, y fortalecido por ese alimento caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta la montaña de Dios, el Horeb.

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO     Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 9a)

 

R.    ¡Gusten y vean que bueno es el Señor!

 

Bendeciré al Señor en todo tiempo,

su alabanza estará siempre en mis labios.

Mi alma se gloría en el Señor:

que lo oigan los humildes y se alegren.

 

Glorifiquen conmigo al Señor,

alabemos su Nombre todos juntos.

Busqué al Señor: él me respondió

y me libró de todos mis temores.

 

Miren hacia Él y quedarán resplandecientes,

y sus rostros no se avergonzarán.

Este pobre hombre invocó al Señor:

Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias.

 

El Ángel del Señor acampa

en torno de sus fieles, y los libra.

¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!

¡Felices los que en Él se refugian!

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    4, 30-5, 2

 

Hermanos:

No entristezcan al Espíritu Santo de Dios, que los ha marcado con un sello para el día de la redención.

Eviten la amargura, los arrebatos, la ira, los gritos, los insultos y toda clase de maldad.

Por el contrario, sean mutuamente buenos y compasivos, perdonándose los unos a los otros como Dios los ha perdonado en Cristo.

Traten de imitar a Dios, como hijos suyos muy queridos.

Practiquen el amor, a ejemplo de Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y sacrificio agradable a Dios.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    6, 41-51

 

Los judíos murmuraban de él, porque había dicho: «Yo soy el pan bajado del cielo.» Y decían: « ¿Acaso este no es Jesús, el hijo de José? Nosotros conocemos a su padre y a su madre. ¿Cómo puede decir ahora: “Yo he bajado del cielo?”»

Jesús tomó la palabra y les dijo: «No murmuren entre ustedes. Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en el libro de los Profetas: Todos serán instruidos por Dios.

Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí. Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre.

Les aseguro que el que cree, tiene Vida eterna.

Yo soy el pan de Vida. Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron. Pero este es el pan que desciende del cielo, para que aquel que lo coma no muera.

Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Elías está desesperado. Mira a su trabajo y mira al trabajo de sus antepasados. No ha sido capaz de hacer lo que hicieron ellos. Moisés, David, etc., lograron vencer la idolatría del pueblo; él, no. Se encuentra solo y fracasado; se desespera y pide a Dios la muerte. Ha creído que era capaz de más. Ha contado quizás demasiado con sus fuerzas humanas. En medio de esta crisis se siente ayudado por Dios. Pero Elías acepta esta ayuda como algo para recuperar sus fuerzas, como algo propio y no para los demás, para seguir luchando. Interviene Dios para decirle que se alimente más, que el camino y la tarea va a resultar superior a sus fuerzas. Elías cree y acepta el alimento que le viene de Dios, se fía de él y le da la fuerza que le vendrá de Dios. Elías, débil, se hace fuerte con Dios.

***

  • Según Pablo, el Espíritu sella al cristiano, lo lleva, es el fundamento de nuestra creación, nos hace llamar a Dios “Abba”, nos introduce en el conocimiento íntimo de Dios. El constituye la rica gama de dones diversos repartidos entre las personas, nos hace plenamente libres, hace al cristiano hombre de una pieza. El Espíritu nos hará hombres “según Dios”: serenos en las adversidades, esperanzados siempre, como Cristo, ya que Dios nos renueva siempre en Cristo. El Espíritu que es Amor nos quiere trabajar el corazón de modo que amemos siempre, como Dios.

***

  • En el Evangelio aparece la crítica dura y no se comprende a Jesús porque ha dicho: “Yo soy el pan bajado del cielo”. Es demasiado difícil superar los obstáculos del origen humano de Jesús para poder reconocerlo como Dios.
  • El día anterior Jesús había hecho que la multitud se saciara con los cinco panes y dos pescados. Sin embargo, esto debía entenderse como un “signo” de que la acción salvadora de Dios estaba presente en la persona de Jesús.
  • Los judíos no lo entendieron así y se quedaron sólo en el hecho superficial, cosa que Jesús les reprocha. Ese era un pan perecedero; que alimenta la vida perecedera que tiene el hombre mientras vive en este mundo. Por eso Jesús los invita a trabajar por “el alimento que permanece para vida eterna”, que no se obtiene por el esfuerzo del hombre, sino que éste “lo dará el Hijo del hombre” y que es pura gratuidad de Dios. Hay un pan que comunica al hombre vida eterna y que este pan lo dará Jesús.
  • Los judíos piden a Jesús un signo porque no les ha bastado la multiplicación de los panes. Quieren un signo como el que acreditó a Moisés en el desierto. Es aquí donde comienza el discurso de Jesús. Jesús se presenta como el Pan de vida y hace la invitación a comerlo, que marca la diferencia radical con Moisés: Jesús, él mismo, da la vida, el maná era simplemente un alimento material. Jesús es el verdadero maná que alimenta para la vida eterna.
  • El evangelista insiste que el que cree tiene vida eterna y que la vida eterna es ahora, la vida que Jesús da es la experiencia profunda de haber superado ya la barrera de la muerte; no significa simplemente una vida de duración ilimitada, incluso después de la muerte.
  • Es la experiencia profunda de sentirse pleno, realizado como persona en el encuentro personal con Jesús y en el seguimiento de su estilo de vida. Una vida de profundidad y calidad nueva; una vida que no puede ser destruida por ningún virus, ni quedar frustrada por un revés de la vida ni por algún acontecimiento inesperado; una vida plena, que nos trasciende, porque es ya una participación en la vida misma de Dios.
  • Esta experiencia continúa más allá de la muerte física: el que viene a mí…”yo lo resucitaré el último día”.
  • Y esto es puro don que viene de lo alto. Es imposible aceptar a Cristo con nuestras solas las fuerzas, ni con razonamientos fruto de nuestra humana especulación. La fe es un don del Padre. Para creer en Jesús necesitamos “ser atraídos por el Padre”. La fe no parte de nosotros, sino de Dios. Somos hombres de fe cuando humildemente nos dejamos iluminar y llevar por el Padre a Jesús, cuando nos dejamos enseñar por Dios, a través de su Palabra, de los acontecimientos, de la oración. Por la fe nuestra vida y nuestra inteligencia del mundo dejan de estar condicionadas. Esto por un hombre histórico: Jesús de Nazaret, en y por quien el hombre alcanza la vida en plenitud y abundancia. Jesús es el Dios que nos llama, es Dios instruyéndonos en el camino de la vida. Nos instruye con esa instrucción que es «sabiduría de vida» que no significa tanto saber cosas sino saber la vida misma, saboreándola profundamente. Escuchar a Jesús significa dejarnos instruir por el mismo Padre.
  • Cuando Jesús dice “el que come de este pan” nos está invitando a convertirlo en nuestro propio alimento, nos llama a encontrar en Él el único pan que vale la pena comer.
  • “Comer su pan” es participar de su modo de vivir, es ofrecerse a un esfuerzo que haga posible una vida mejor para todos. Es participar en una relación nueva con los demás, basada en el amor, en el cariño, en la comprensión. Es luchar contra lo que hace difícil una vida de alegría, de igualdad, de gozo.
  • Por eso finaliza diciendo que el pan que dará es su carne para “la vida del mundo”. Jesús es el pan de vida, es su cuerpo que se entrega para que todos tengan vida. Y esto para los discípulos significa incorporarse a la causa de Jesús: “para la vida del mundo” con sus sentimientos. No lo recibimos con provecho, cuando sólo buscamos nuestro provecho.
  • El pan que da la vida es un amor que viene de Dios para los hombres y lo recibimos de Cristo. Un amor que debemos hacer extensivo a todos los hombres. Un amor que nos eleva por encima de los egoísmos y nos hace luchar para que todos tengan pan; hambre de justicia y de fraternidad.
  • Los discípulos creemos que la manera más auténtica de vivir como personas en plenitud es la que nace de una adhesión total a Jesucristo. Es necesario que creamos que nuestra vida, vivida evangélicamente puede ser más plena y profunda, más libre y gozosa. Porque hubo una vida que se entregó y un pan que se parte, existe una plenitud, un dinamismo, una libertad, una ternura que el hombre puede dar al mundo si se atreve a enraizar su vida en Jesucristo

 

Para discernir

 

  • ¿Vivo hambriento de la sabiduría que proviene de su espíritu?
  • ¿Me entretengo a alimentos que no sacian?
  • ¿Comulgo con la certeza de que Dios quiere que tengamos vida en abundancia?
  • ¿Muestro a otros esta gran noticia?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Jesús, dame el pan de tu vida…

 

Para la lectura espiritual

 

¿Cómo pudo ser que el hombre que permanecía sujeto a la tierra y sometido a la muerte, pudiera tener de nuevo acceso a la inmortalidad? Era necesario que su carne se hiciera partícipe del poder vivificante que reside en Dios. Ahora bien, el poder vivificante de Dios Padre, es su Palabra, es el Hijo Único; es Él el que los ha enviado como Salvador y Redentor…

Si echas un pedazo pequeño de pan en aceite o en agua o en vino, rápidamente se va a impregnar de sus propiedades. Si pones el hierro en contacto con el fuego, muy pronto estará lleno de su energía y, a pesar de no ser fuego por naturaleza, pronto aparecerá semejante al fuego. Así pues, el Verbo vivificante de Dios al unirse a la carne que él se apropió, la convirtió en vivificante.

En efecto, él dijo: «El que cree en mí tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida ». Y dijo más todavía: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo. Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros». Así pues, comiendo la carne de Cristo, el Salvador de todos, y bebiendo su sangre, tenemos la vida en nosotros y llegamos a ser uno con él, permanecemos en él y Él en nosotros.

Era necesario que viniera a nosotros de la manera propia de Dios, por el Espíritu Santo y que, en cierta manera, se mezcle con nuestros cuerpos a través de su santa carne y su sangre preciosa que, en el pan y el vino, recibimos como bendición vivificante… En efecto…, Dios manifestó su gran condescendencia hacia nuestra debilidad y puso en los elementos del pan y del vino toda la fuerza de su vida y éstos llevan en sí toda la energía de su propia vida. No dudes, pues, en creerlo puesto que el mismo Señor ha dicho claramente: «Esto es mi cuerpo» y «Esta es mi sangre».

 

San Cirilo de Alejandría

 

Para rezar

 

Sólo creyendo…

podremos restablecer el equilibrio perdido.

Sólo creyendo…

lograremos vivir el puesto que Dios nos ha asignado en la creación y en la historia de la salvación.

Sólo creyendo…

descubriremos que aun siendo el más pequeño de la creación soy importante.

Sólo creyendo…

descubriremos que en las limitaciones propias de nuestra condición de criatura no hay un freno sino una posibilidad y un desafío.

Sólo creyendo…

ante la experiencia del sufrimiento como nuestro pan cotidiano podremos llegar a convertirlo en resurrección.

Sólo viviendo en comunión con Jesús

nos abrimos a una vida plena, duradera y feliz.

Sólo el que come de Jesús hecho pan no muere.


Lunes 19

 

Los hijos están exentos del impuesto

 

Lectura de la profecía de Ezequiel    1, 2-5. 24-28c

 

El día cinco del mes -era el año quinto de la deportación del rey Joaquín- la palabra del Señor llegó a Ezequiel, hijo del sacerdote Buzí, en el país de los caldeos, a orillas del río Quebar. Allí la mano del Señor descendió sobre él.

Yo miré, y vi un viento huracanado que venía del norte, y una gran nube con un fuego fulgurante y un resplandor en torno de ella; y de adentro, de en medio del fuego, salía una claridad como de electro. En medio del fuego, vi la figura de cuatro seres vivientes, que por su aspecto parecían hombres.

Yo oí el ruido de sus alas cuando ellos avanzaban: era como el ruido de aguas torrenciales, como la voz del Todopoderoso, como el estruendo de una multitud o de un ejército acampado. Al detenerse, replegaban sus alas. Y se produjo un estruendo sobre la plataforma que estaba sobre sus cabezas.

Encima de la plataforma que estaba sobre sus cabezas, había algo así como una piedra de zafiro, con figura de trono; y encima de esa especie de trono, en lo más alto, una figura con aspecto de hombre. Entonces vi un fulgor como de electro, algo así como un fuego que lo rodeaba desde lo que parecía ser su cintura para abajo; vi algo así como un fuego y una claridad alrededor de él: como el aspecto del arco que aparece en las nubes los días de lluvia, así era la claridad que lo rodeaba.

Este era el aspecto, la semejanza de la gloria del Señor. Al verla, caí con el rostro en tierra.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 148, 1-2. 11-12. 13-14a. 14bc

 

R.    Llenos están los cielos y la tierra de tu gloria.

 

Alaben al Señor desde el cielo,

alábenlo en las alturas;

alábenlo, todos sus ángeles,

alábenlo, todos sus ejércitos. R.

 

Los reyes de la tierra y todas las naciones,

los príncipes y los gobernantes de la tierra;

los ancianos, los jóvenes y los niños. R.

 

Alaben el nombre del Señor.

Porque sólo su Nombre es sublime;

su majestad está sobre el cielo y la tierra,

y él exalta la fuerza de su pueblo. R.

 

¡A él, la alabanza de todos sus fieles,

y de Israel, el pueblo de sus amigos! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    17, 22-27

 

Mientras estaban reunidos en Galilea, Jesús les dijo: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres: lo matarán y al tercer día resucitará.» Y ellos quedaron muy apenados.

Al llegar a Cafarnaúm, los cobradores del impuesto del Templo se acercaron a Pedro y le preguntaron: «¿El Maestro de ustedes no paga el impuesto?» «Sí, lo paga,» respondió.

Cuando Pedro llegó a la casa, Jesús se adelantó a preguntarle: «¿Qué te parece, Simón? ¿De quiénes perciben los impuestos y las tasas los reyes de la tierra, de sus hijos o de los extraños?» Y como Pedro respondió: «De los extraños,» Jesús le dijo: «Eso quiere decir que los hijos están exentos. Sin embargo, para no escandalizar a esta gente, ve al lago, echa el anzuelo, toma el primer pez que salga y ábrele la boca. Encontrarás en ella una moneda de plata: tómala, y paga por mí y por ti.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La lectura de hoy nos coloca al comienzo del libro de Ezequiel, presentándonos una gran teofanía, que prepara el relato de su vocación.
  • La catástrofe del 586 a. C., la destrucción de Jerusalén y de toda la vida institucional judía, sin rey, ni templo, ni culto, marca un cambio decisivo para el pueblo elegido. El sueño de un estado temporal desaparece.
  • El mismo Ezequiel, que era sacerdote, se encuentra entre los deportados, lejos de su país, lejos de su templo. El pueblo está en el destierro. Ezequiel era sacerdote en Jerusalén y junto con otros muchos israelitas también fue deportado a Babilonia. Lejos de la tierra prometida, de la ciudad santa, del templo se preguntan si son todavía pueblo elegido.
  • El profeta comparte con el pueblo la experiencia del destierro y a orillas del río tiene la primera visión misteriosa.
  • Ezequiel era muy imaginativo, lleno de fantasía, con un lenguaje cargado de simbolismos. Su visión mezcla elementos cósmicos: como el viento, nube, relámpagos y; misteriosos como son los cuatro seres vivientes, con estrépito de alas, y sobre todo uno en forma humana, rodeado de luz y fuego. El profeta explica esta figura como la apariencia visible de la Gloria del Señor.
  • En esta situación, la narración intenta confortar a los exiliados: Dios no está atado ni a un lugar, ni a una tierra concreta, ni a un templo determinado. Trasciende todos estos lugares. Dios está presente en medio de los hombres, estén donde estén y sean los que sean.
  • Dios no los ha abandonado, y los deportados ahora saben con certeza que Dios está «también» presente en medio de los exiliados, en una tierra extraña.

***     

  • En tiempos de Jesús, el impuesto, era propio de los pueblos sometidos más que de los ciudadanos de derecho, a los que se llamaba hijos. Los que cobraban el “didracma”, tributo anual para el templo, se acercaron a Pedro y le preguntaron si Jesús, su maestro, no pagaba el impuesto.
  • Desde tiempos de Nehemías, era costumbre que los israelitas mayores de veinte años, pagaran cada año, una pequeña ayuda para el mantenimiento del templo de Jerusalén: dos dracmas y la ofrenda de los sacrificios.
  • Jesús se presenta a sí mismo como un «Hijo de Hombre», como un hombre totalmente libre, e inmerso en el amor de Dios, pero que no escapa a las exigencias de su tiempo. Jesús afirmará que es superior al templo y se siente exento de pagar el impuesto al templo, pero, a pesar de esto, se comporta como un ciudadano, igual a los demás, un israelita piadoso, cumplidor de sus deberes.
  • Jesús inmediatamente imprime un giro decisivo a la cuestión. Los hijos del Reino, los que aceptaron a Jesús como Hijo del Padre, están libres del impuesto del templo. Jesús los ha liberado de esta obligación.
  • Sin embargo, como quiere evitar una ruptura que exacerbe los conflictos con la autoridad religiosa, señala un camino para poder cumplir con la obligación. Invita a Pedro a realizarlo mediante la práctica de su oficio de pescador.
  • Jesús utiliza este incidente para demostrar que los que ponen su fe en Él, están libres de cara a las instituciones judías y que los verdaderos hijos del Reino serán aquellos que, como los discípulos, se remiten a Él, y por ese motivo pueden considerarse exentos del pago del impuesto. Sin embargo, para no escandalizar manda pagar este impuesto.
  • El “Hijo” pagó el precio del esclavo, para que, los que estaban sometidos a la esclavitud, desde ese momento fueran hijos. Por eso Jesús, no se deja intimidar por la actitud de los funcionarios y con una libertad soberana pagará el impuesto.
  • La Iglesia de Cristo, es fundamentalmente libre, porque es hija de su sangre; no tiene que pagar impuesto a nadie; no debe ninguna adoración ni sumisión alguna, a ningún tipo de poder. Si bien los hijos del Reino cumpliendo sus responsabilidades cívicas pagamos nuestros impuestos, el espíritu permanece libre frente a la política de los reinos de este mundo.
  • Nos liga la búsqueda del bien común que se funda en la caridad. Somos, como hijos de Dios, los testigos del Viviente, del hombre resucitado, y a través de Él somos invitados a ser los forjadores de la libertad humana en todas sus expresiones.

 

Para discernir

 

  • ¿Sabemos dar el lugar verdadero a las realidades divinas en la vida cotidiana?
  • ¿Sabemos dar el lugar verdadero a las realidades cotidianas dentro del plan de Dios?
  • ¿Vivimos nuestra vida como un testimonio constante de la obra de Dios?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

..Quiero vivir como tu hijo Señor…

 

Para la lectura espiritual

 

Liberados por el Hijo del hombre que se entrega a manos de los hombres

 

…”Todos los pueblos, por nuestro Señor Jesucristo, han sido liberados de los poderes que los habían hecho cautivos. Es él, sí, es él quien nos ha rescatado. Tal como lo dice el apóstol Pablo: «Nos perdonó todos nuestros pecados. Borró el protocolo que nos condenaba con sus cláusulas, lo quitó de en medio, clavándolo en la cruz. Despojándose a sí mismo, arrastró a los poderes del mal en el cortejo de su triunfo» (Col 2,13-15). Libró a los encadenados y rompió nuestros lazos, tal como lo había dicho David: «El Señor liberta a los cautivos, el Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan». Y más aún: «Rompiste mis cadenas, te ofreceré un sacrificio de alabanza» (Sl 145, 7-8; 115, 16-17).

Sí, hemos sido liberados de nuestras cadenas, nosotros que hemos sido llamados por el Señor para ser congregados por el sacramento del bautismo…; hemos sido liberados por la sangre de Cristo y por la invocación de su nombre… Así, pues, amados míos, hemos sido lavados por el agua del bautismo de una vez por todas, y de una vez por todas somos acogidos en el Reino inmortal. Una vez por todas «dichosos aquellos que están absueltos de sus culpas, a quienes han sepultado sus pecados» (Sl 31,1; Rm 4,7). Mantened con valentía lo que habéis recibido, conservadlo para vuestra dicha, no pequéis más. Desde ahora guardaos puros e irreprochables para el día del Señor”…

 


San Paciano de Barcelona (?- hacia 390), obispo – Homilía sobre el bautismo, 7

 

Para rezar

 

Oración a la Divina Providencia

 

Dios y Señor Nuestro, Padre, Hijo y Espíritu Santo,
cuya Providencia no se equivoca en todo lo que dispone,
y nada acontece que no lo ordene,
rendidamente te pedimos y suplicamos
que apartes de nosotros todo lo que nos pueda separar de Ti,
y nos concedas todo lo que nos conviene.

Haz que en toda nuestra vida busquemos primeramente tu Reino
y que seamos justos en todo;
que no nos falte el trabajo,
el techo bajo el cual nos cobijamos,
ni el pan de cada día.
Ayúdanos en las enfermedades y líbranos de la miseria;
que ningún mal nos domine.
Sálvanos del pecado, el mayor de todos los males,
y que siempre estemos preparados esperanzadamente a la muerte.

Por tu Misericordia, Señor y Dios Nuestro,
haz que vivamos siempre en tu Gracia.
Así seremos dignos de adorar tu amable Providencia
en la eterna bienaventuranza.
Amén.

Martes 19

 

Cuídense de despreciar a estos pequeños

 

Lectura de la profecía de Ezequiel    2, 8-3, 4

 

Así habla el Señor:

Tú, hijo de hombre, escucha lo que te voy a decir; no seas rebelde como ese pueblo rebelde: abre tu boca y come lo que te daré.

Yo miré y vi una mano extendida hacia mí, y en ella había un libro enrollado. Lo desplegó delante de mí, y estaba escrito de los dos lados; en él había cantos fúnebres, gemidos y lamentos.

El me dijo: Hijo de hombre, come lo que tienes delante: como este rollo, y ve a hablar a los israelitas. Yo abrí mi boca y él me hizo comer ese rollo.

Después me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre y llena tus entrañas con este libro que yo te doy. Yo lo comí y era en mi boca dulce como la miel.

El me dijo: Hijo de hombre, dirígete a los israelitas y comunícales mis palabras.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 118, 14. 24. 72. 103. 111. 131 (R.: 103a)

 

R.    ¡Señor, qué dulce es tu palabra para mi boca!

 

Me alegro de cumplir tus prescripciones,

más que de todas las riquezas. R.

 

Porque tus prescripciones son todo mi deleite,

y tus preceptos, mis consejeros. R.

 

Para mí vale más la ley de tus labios

que todo el oro y la plata. R.

 

¡Qué dulce es tu palabra para mi boca,

es más dulce que la miel! R.

 

Tus prescripciones son mi herencia para siempre,

porque alegran mi corazón. R.

 

Abro mi boca y aspiro hondamente,

porque anhelo tus mandamientos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    18, 1-5. 10. 12-14

 

En aquel momento los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: «¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?»

Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: «Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos. Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos. El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo.

Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial.

¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se pierde, ¿no deja las noventa y nueve restantes en la montaña, para ir a buscar la que se extravió? Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve que no se extraviaron. De la misma manera, el Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • A continuación de la teofanía, Ezequiel recibe su vocación profética.
  • Del mismo modo que con otros grandes profetas, su vocación está señalada por signos y gestos simbólicos.
  • Ezequiel vive en una época ya marcada por la civilización escrita, por eso lo que el profeta recibe de parte de Dios no es la Palabra, sino un libro; ese es el motivo del gesto simbólico que le hizo realizar Dios, «comer» el rollo de su Palabra, antes de predicarla a los demás. Ezequiel era un desterrado en medio de su pueblo. La Palabra que tenía que anunciar, no era una Palabra fácil, ni agradable, pero no podía dejar de decirla, porque era como fuego devorador dentro de su ser.
  • Dios lo llama a hacerse solidario de ella; para que pueda hacer de mediador y, transmitir al pueblo la voz de Dios y, a Dios la oración de su pueblo.
  • El profeta tendrá que transmitir la Palabra de Dios, y como todo profeta, él es un hombre, enviado a una misión, que lo sobrepasa. No habrá palabra de Dios sino allí donde se dé, al mismo tiempo la palabra del hombre.
  • Por eso su palabra humana tendrá un alcance divino; la primera obligación del profeta será asimilar y hacer suyo el mensaje, antes de pronunciarlo, ha de interiorizarlo. Lo que él ha de decir al pueblo no han de ser sólo palabras oídas, sino recibidas en el corazón.
  • Asimilado el pensamiento de Dios podrá luego ser su portavoz.

***     

  • Los discípulos, todavía inmaduros y sin penetrar a fondo en el sentir de Jesús, aspiraban a ser hombres de prestigio a la sombra del Maestro. Tienen la humana preocupación del lugar que ocupan en la comunidad y se lo preguntan a Jesús.
  • La respuesta de Jesús es realmente desconcertante. Llama a un niño y lo pone como medida y modelo a seguir. Igual que los extranjeros, los enfermos y las mujeres, los niños carecían también de valor en el mundo antiguo. Su simplicidad e impotencia ante la vida, eran despreciadas en la mentalidad de la cultura antigua. Solo los varones adultos tenían algún valor.
  • Jesús, sin embargo, aprovecha ese significado de la niñez en aquella cultura, para enseñar la condición fundamental del discípulo. El niño que pone en medio puede ser un joven de los que habitualmente había en las casas haciendo los trabajos más domésticos. Al colocarlo en medio, lo hace Jesús centro de atención y modelo para los discípulos, echando por tierra que El más importante, no va a ser el que más sabe ni el más dotado de cualidades humanas. El más importante es aquel que se hace niño.
  • Lo que Jesús alaba de un niño es su pequeñez, su indefensión, su actitud de apertura, su necesidad de los demás. Y, en los tiempos de Cristo, también su condición de marginado en la sociedad. Por lo tanto, hacerse como niños es cambiar de actitud, convertirse, ser sencillos de corazón, abiertos, sin vueltas ni cálculos fríos, convencidos de que no podemos nada por nuestras solas fuerzas y necesitamos de Dios y de los demás.
  • En la comunidad de discípulos, la grandeza se juzga por criterios opuestos a los de la sociedad. El que sirve, no el que manda, es el más grande. Toda ambición de preeminencia o de dominio queda excluida.
    El pequeño servidor pasa a ser modelo de discípulo. La disposición al servicio debe acompañar al discípulo en la misión; llevando de este modo con él, la presencia de Jesús.
  • Teniendo claro quién es el mayor, Mateo, presenta la actitud que debe tener la comunidad con los “pequeños”, mediante la imagen de los pastores que abandonan el cuidado del rebaño para ir a buscar la oveja que se extravió. Con este relato sacado de la vida diaria de sus oyentes, muestra hasta dónde llega la misericordia de Dios y hasta dónde debe llegar la preocupación de la comunidad por cada uno de sus miembros, especialmente por los más pequeños o débiles
  • A la actitud de los fariseos, excesivamente intransigente en su justicia, que veían en el pecador a un enemigo de Dios, Jesús opone la alegría de Dios, que prefiere la conversión del pecador, a la satisfacción de los justos estancados en sus hábitos adquiridos. Dios no espera el arrepentimiento para amar al pecador, sino que lo deja todo para ir en su búsqueda.
  • Cristo presenta la misericordia de Dios, como el esfuerzo incesante de Dios para salvar a los pecadores. Jesús mismo es, fiel al deseo del Padre y, lleva hasta las últimas consecuencias la búsqueda del pecador.
  • Los discípulos somos invitados a hacer la experiencia espiritual de la misericordia de Dios, que nos acepta tal como somos. Dios anda siempre, en nuestra búsqueda. Aquel que no se avergüenza frente a Dios de sus límites y pide ayuda como un niño, puede gozar de la gracia que el Señor quiere derramar. La misericordia es la que llama al pecador a la conversión y la que lo restaura para que pueda vivir en la libertad de los hijos de Dios.
  • El testimonio del discípulo pasa por su vida reconciliada. El signo evangelizador en una sociedad que margina, clasifica y excluye, es el ejercicio de la misericordia para con los demás, para con toda miseria humana.
  • La Iglesia, como comunidad de discípulos, tiene que mostrar en su actitud concreta de plena acogida y de búsqueda a aquellos que se sienten en inferioridad de condiciones, o cualquier tipo de marginación; la valoración que Dios tiene de cada uno y la dignidad que nos regala por pura misericordia. Todo lo que se hace por el menor, por el más pequeño, es a Cristo a quien se hace.

 

Para discernir

 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XVIII – CICLO B

DOMINGO XVIII

CICLO B

 

 

Lunes XVIII

 

 

Martes XVIII

 

 

Miércoles XVIII

 

 

Jueves XVIII

 

 

Viernes XVIII

 

 

Sábado XVIII

 

DOMINGO XVIII

CICLO B

 

Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Éxodo     16, 2-4. 12-15

 

En el desierto, los israelitas comenzaron a protestar contra Moisés y Aarón. «Ojalá el Señor nos hubiera hecho morir en Egipto, les decían, cuando nos sentábamos delante de las ollas de carne y comíamos pan hasta saciarnos. Porque ustedes nos han traído a este desierto para matar de hambre a toda esta asamblea.»

Entonces el Señor dijo a Moisés: «Yo haré caer pan para ustedes desde lo alto del cielo, y el pueblo saldrá cada día a recoger su ración diaria. Así los pondré a prueba, para ver si caminan o no de acuerdo con mi ley.

Yo escuché las protestas de los israelitas. Por eso, háblales en estos términos: “A la hora del crepúsculo ustedes comerán carne, y por la mañana se hartarán de pan. Así sabrán que yo, el Señor, soy su Dios.”»

Efectivamente, aquella misma tarde se levantó una bandada de codornices que cubrieron el campamento; y a la mañana siguiente había una capa de rocío alrededor de él. Cuando esta se disipó, apareció sobre la superficie del desierto una cosa tenue y granulada, fina como la escarcha sobre la tierra. Al verla, los israelitas se preguntaron unos a otros: « ¿Qué es esto?» Porque no sabían lo que era.

Entonces Moisés les explicó: «Este es el pan que el Señor les ha dado como alimento.»


Palabra de Dios.



SALMO
    Sal 77, 3 y 4bc. 23-24. 25 y 54 (R.: 24b)


R. El Señor les dio como alimento un trigo celestial.


Lo que hemos oído y aprendido,
lo que nos contaron nuestros padres,
lo narraremos a la próxima generación:
son las glorias del Señor y su poder.

Mandó a las nubes en lo alto
y abrió las compuertas del cielo:
hizo llover sobre ellos el maná,
les dio como alimento un trigo celestial.

Todos comieron un pan de ángeles,
les dio comida hasta saciarlos.
Los llevó hasta su Tierra santa,
hasta la Montaña que adquirió con su mano.


SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Éfeso 4, 17. 20-24


Hermanos:

Les digo y les recomiendo en nombre del Señor: no procedan como los paganos, que se dejan llevar por la frivolidad de sus pensamientos.

Pero no es eso lo que ustedes aprendieron de Cristo, si es que de veras oyeron predicar de él y fueron enseñados según la verdad que reside en Jesús.

De él aprendieron que es preciso renunciar a la vida que llevaban, despojándose del hombre viejo, que se va corrompiendo por la seducción de la concupiscencia, para renovarse en lo más íntimo de su espíritu y revestirse del hombre nuevo, creado a imagen de Dios en la justicia y en la verdadera santidad.


Palabra de Dios.


EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan     6, 24-35

 

Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.

Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo llegaste?»

Jesús les respondió: «Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse.

Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello.»

Ellos le preguntaron: « ¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?»

Jesús les respondió: «La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado.»

Y volvieron a preguntarle: « ¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas?

Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo.»

Jesús respondió: «Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo.»

Ellos le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan.»

Jesús les respondió: «Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.»


Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En el libro del Éxodo se describe al pueblo, que tras su salida de Egipto, ya en el desierto, desesperado, protesta contra Moisés porque los ha llevado a una libertad que viene a ser para ellos una esclavitud mayor. Moisés, como intermediario, pide a Dios su intervención.
  • El maná fue la señal del cielo para el pueblo de Israel. La mañana en que vieron la tierra cubierta de este fruto especial, entendieron que el Señor estaba con ellos. Comieron y se saciaron y quedaron reconfortados para continuar la travesía. Dios no abandona a los suyos.
  • Hasta que llegaron a la tierra prometida cuando les faltaba el pan encontraban el maná, cuando añoraban la carne y aparecían codornices, cuando faltó el agua brotando de una peña.

***

  • Prosigue la parte exhortativa de la carta a los Efesios del domingo anterior. El autor exhorta al sentido personal y comunitario de la existencia cristiana. Es una exhortación ética, pero desde la perspectiva cristiana. El Espíritu de Jesucristo “acuña” en el corazón del cristiano, de modo que lo hace sentirse una persona nueva.
  • El autor, los convoca a vivir como personas nuevas, no como viven los paganos, que no tienen la experiencia del Espíritu por la que los cristianos están marcados. Aquí se presenta el contraste entre el hombre viejo y el hombre nuevo con un énfasis particular en la vida vacía, la vida sin sentido y la vida entregada a los poderes de este mundo. El autor exhorta a ser discípulos de Jesús viviendo su Espíritu, porque no tener ese Espíritu significa estar sometidos a los criterios de este mundo en el que ya sabemos que no hay lugar para el amor, el perdón, la misericordia, la paz.

***

  • La multiplicación de los panes y peces del domingo pasado, le brindó a Jesús éxito popular. Pero ése no era el éxito que Jesús deseaba.
  • El evangelio de Juan nos lleva de la mano hasta la ciudad de Cafarnaún después de la multiplicación de los panes. La multitud que lo seguía comió, se sació y con ello se dio por satisfecha. Jesús huye de los que quieren proclamarlo rey confundiéndolo con un Mesías político. Con un rey de tales características tenían cubiertas, para siempre, todas sus necesidades.
  • La actitud de la gente que busca a Jesús, está condicionada porque comieron todo lo que  quisieron. Pero la misión de Jesús no era dar de comer a los hambrientos, sino despertar el hambre de los satisfechos. Jesús a partir del pan que ha multiplicado, va a llevarlos hacia otra hambre y otro pan. Quiere dejar bien claro que no pueden quedarse únicamente con esto, y los invita a ir más allá orientando a su auditorio hacia las hambres profundas, hacia el hambre de vivir intensamente y de vivir eternamente.
  • Por eso los invita a “trabajar”. Cuando le pregunta en qué consiste este trabajo, la respuesta es sorprendente. No se trata del trabajo para conseguir el pan ni el cumplir con la ley de Moisés: este trabajo es “creer”. Creer en Jesús, en el enviado de Dios.
  • Los invita a trabajar porque creer en su persona implica un esfuerzo de identificación para tener “sus mismos sentimientos, de hacer de El camino, verdad y vida”; nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida. La verdad es el camino para llegar a la auténtica libertad, por eso la fe es camino de libertad, porque nos hace conocer y vivir la Verdad. Y por ello Jesús, que nos quiere libres nos ha dicho hoy: “Este es el trabajo que Dios quiere creer en el que El ha enviado”.
  • Quien acepta a Jesús por la fe tiene que trabajar su corazón, sus actitudes, sus pensamientos, sus criterios y valores para sentir como Jesús sintió, para vivir como Jesús vivió, para ponerse preferentemente de parte de los pobres como Jesús lo hizo, para ver en cada hombre un hermano, un hijo de Dios, para enfrentarse con todo aquello que, en nuestro mundo, engendra violencia, opresión, injusticia, mentira, esclavitud. Aceptar así la vida es ser un verdadero creyente.
  • El pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo. Jesús les habla del “pan de Dios que baja del cielo y da vida al mundo”. Jesús no se desentiende de la vida material de los hombres, muy por el contrario, su preocupación es por la vida entera de cada persona. Él no quiere ser la cabeza de un pueblo que acepte vivir en la esclavitud en cuanto pueda comer tanto pan como quiera. Jesús quiere para cada hombre una plenitud de vida, la que el Padre da gratuitamente, una Vida abundante que se nos ofrece para ser vivida y dada. El pan del cielo es el pan de vida, el que no sólo sirve para sustentar la vida, sino que le da sentido. El pan que da el Padre es el que perdura. Es perecedero el pan que sólo sirve para consumir y nos hace consumidores. Perdura el pan que se reparte y comparte y que nos hace hermanos.
  • “Yo soy el pan de vida”. El pan es el símbolo de la vida. Jesús, porque conoce perfectamente el interés permanente del hombre por el pan señala que hay otro pan. Un pan que no se compra ni se vende, que no se reduce a peso ni medida, que no se opone al pan que alimenta, sino que le da a ese pan una visión de trascendencia. Por eso les dice: Yo soy el pan de vida.
  • Jesús se había presentado como dador de pan, ahora se identifica con el pan. El es el pan que Dios ofrece a los hombres. Este pan es el que únicamente puede saciar el hambre profunda del hombre y hacer que el hombre alcance la verdadera calidad de vida.
  • Jesús es el pan que viene de Dios para dar vida al mundo. Cuando le piden que les dé siempre este pan, les dice que este pan es él mismo. Jesús no viene a resolver ningún problema particular; no es la respuesta a cada problema que surge en el mundo; no es un paliativo para los momentos de desgracia; no es la clave para conseguir esto o aquello; ni un personaje ejemplar para contemplar y admirar. Jesús es el camino de nuestra realización personal y social. Es el hombre nuevo. No es simplemente alimento para caminar, sino base, fundamento y núcleo de nuestro camino de vida. La fe no es una renuncia, ni una moral, ni una costumbre. Es el descubrimiento de unos valores tales que sólo ellos pueden satisfacer el hambre total del hombre.
  • Jesús es Dios presente en nuestra vida, en nuestro camino que ofrece , sí, una respuesta global a la vida del hombre y se da como alimento para que esa vida crezca y se fortalezca y los hombres puedan saciar todas sus aspiraciones: terminar con el hambre, pero también satisfacer el deseo de amar y sentirse amado; ver realizada la urgencia por una verdadera justicia, pero también la necesidad de ternura, sentirse en armonía con el mundo y en fraternidad con el resto de los hombres como hijos de un Dios que es Padre.
  • Jesús pan es su palabra, su presencia en medio del pueblo, su persona, el camino de amor en fidelidad al Padre, la cruz, y su resurrección como garantía de la plenitud humana. Es el alimento que hace al hombre acogedor, interesado por los valores verdaderos de paz, justicia, libertad, amor, amistad, comunicación, convivencia, esperanza, fe, belleza y eternidad. Conformarse con menos es no haber entendido la fe en Jesús.
  • El trabajo que Jesús nos pide a sus discípulos es que nos pongamos de su parte, que aceptemos plenamente su proyecto de hacer de este mundo un mundo más humano, que dejemos que el Padre nos selle con su Espíritu y nos dé la fuerza que nos permita ser capaces de hacer de nuestra vida un don continuo en favor de la vida del mundo, trabajando por el pan de cada día pero sin perder de vista que las hambres del hombre no se sacian sólo con pan ni sólo con justicia sino con amor nacido de Dios y arraigado en nuestra vida.
  • Hay que trabajar para hacer real el mundo nuevo con el que todos esperamos. Pues éste es el trabajo que Dios quiere: que creamos en su enviado, que vivamos como él.

 

Para discernir

 

  • ¿Cuáles son mis hambres más profundas? ¿Con qué panes las alimento?
  • ¿Me adhiero al proyecto de Jesús o sólo espero lo que me puede dar?
  • ¿Es capaz nuestra fe de descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos pequeños y grandes de nuestra existencia?
  • Nuestro corazón busca la felicidad pero ¿dónde solemos hacerlo: en las migajas pasajeras que ofrece el mundo o en el pan de vida eterna?
  • ¿Soy de los que buscan más el pan material que el pan que lleva a la eternidad?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Jesús, danos siempre de tu pan…


 

Para la lectura espiritual

 

Tenemos necesidad de que Cristo nos convenza de que el sustento no basta. Que hay en nosotros un hambre y una sed “distintos”, que han de ser respetados, aunque no advirtamos sus estímulos (el espíritu es discreto, silencioso, no grita, no reivindica los propios derechos de una manera ruidosa…).

La paradoja para nosotros es que morimos de hambre porque tenemos la tripa llena. Estamos en peligro precisamente porque tenemos hambre y sed de otra cosa, que no entra en el menú habitual, y no caemos en la cuenta de ello.

Señor, haz que caigamos en la cuenta de que nuestro alimento de cada día, aunque sea (demasiado) abundante, resulta insuficiente. Es indigno de nuestra hambre. Concédenos caer en la cuenta de que nuestro comer es un “comer para morir”.

Haz que redescubramos el sentido del “alimento para vivir”.

Danos de nuevo el gusto del pan que es vida. Pan que es gratuidad, dignidad, libertad, valores del espíritu. Palabra, conciencia. Haznos reconocer que sólo gracias al pan que tú nos das, es más, que eres tú, nuestra vida se puede llamar vida.

Quién sabe si, digeridas borracheras e indigestiones, no vendremos finalmente a buscarte. Y esta vez será por el motivo justo.

Ten compasión de nosotros, de nuestra preocupante no-hambre. Ayúdanos, porque ya no tenemos hambre.

Haz el milagro del pan, aunque veas que tenemos demasiadas cosas que llevarnos a la boca.

Ha durado demasiado tiempo nuestro ayuno a pesar de la apariencia de las acostumbradas “comilonas”.

Quizás ha llegado el momento de decirte, bajando los ojos: “Señor, danos siempre de este pan”.

Alessandro Pronzato

 

Para rezar

 

Señor, 
andamos como perdidos entre tantas cosas.
Tenemos la casa llena de cosas,
tenemos llenos de cosas las tiendas y los almacenes,
llenos de cosas los museos y las ciudades,
lleno de cosas el tiempo,
llena de cosas el alma.

Enséñanos a desprendernos de las que nos estorban,
a repartir las que no necesitamos,
a compartir las necesarias,
para ganar a los hermanos,
aunque perdamos dinero y prestigio.

Enséñanos a descubrir el verdadero sentido de las cosas,
su funcionalidad y caducidad,
su sentido de solidaridad,
su verdadera dimensión de dones tuyos.

Ayúdanos a usar bien de las cosas,
sin empobrecer a los otros,
sin degradar la naturaleza,
sin poner en ellas el corazón ni la esperanza,
para que no seamos consumidores,
sino vivientes, creyentes, 
hermanos de todos los hombres;
pues tú, Señor, eres el Padre de todos
y todo nos lo has dado
para que todos podamos vivir felices y en paz.

 

Lunes XVIII

 

6 de agosto

La Transfiguración del Señor (F)

 

este es mi Hijo muy amado, escúchenlo

 

Lectura de la profecía de Daniel    7, 9-10. 13-14

 

Yo estuve mirando hasta que fueron colocados unos tronos y un Anciano se sentó. Su vestidura era blanca como la nieve y los cabellos de su cabeza como la lana pura; su trono, llamas de fuego, con ruedas de fuego ardiente. Un río de fuego brotaba y corría delante de él. Miles de millares lo servían, y centenares de miles estaban de pie en su presencia. El tribunal se sentó y fueron abiertos unos libros

Yo estaba mirando, en las visiones nocturnas, y vi que venía sobre las nubes del cielo como un Hijo de hombre; él avanzó hacia el Anciano y lo hicieron acercar hasta él. Y le fue dado el dominio, la gloria y el reino, y lo sirvieron todos los pueblos, naciones y lenguas. Su dominio es un dominio eterno que no pasará, y su reino no será destruido.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 96, 1-2. 5-6. 9 (R.: Cf. 1a y 9a)

 

R.    El Señor reina, altísimo por encima de toda la tierra.

 

¡El Señor reina! Alégrese la tierra,

regocíjense las islas incontables.

Nubes y Tinieblas lo rodean,

la Justicia y el Derecho son la base de su trono. R.

 

Las montañas se derriten como cera

delante del Señor, que es el dueño de toda la tierra.

Los cielos proclaman su justicia

y todos los pueblos contemplan su gloria. R.

 

Porque tú, Señor, eres el Altísimo:

estás por encima de toda la tierra,

mucho más alto que todos los dioses. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 9,2-10.

 

Seis días después, Jesús tomó a Pedro, Santiago y Juan, y los llevó a ellos solos a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos.

Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo podría blanquearlas.

Y se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.

Pedro dijo a Jesús: “Maestro, ¡Qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”.

Pedro no sabía qué decir, porque estaban llenos de temor.

Entonces una nube los cubrió con su sombra, y salió de ella una voz: “Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo”.

De pronto miraron a su alrededor y no vieron a nadie, sino a Jesús solo con ellos.

Mientras bajaban del monte, Jesús les prohibió contar lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos.

Ellos cumplieron esta orden, pero se preguntaban qué significaría “resucitar de entre los muertos”.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Lo que resulta más difícil a los hombres es reconocer que la vida es un camino que se da entre luces y sombras. La tentación constante es acentuar uno de los extremos y negar el otro. Cuando así lo hacemos caemos en el total sinsentido de las cosas, el fatalismo opresivo por el cual la vida se nos presenta como un destino ciego sin posibilidad de cambio. Ante este panorama todo vale y lentamente se camina, sin buscarlo directamente, a la autodestrucción. Por otro lado, cuando se acentúa sólo la luz, se cae en un vitalismo u optimismo carente de verdad y realidad que hace que los cambios y transformaciones sean superficiales. Esta actitud lleva frecuentemente a la ilusión falsa y la consecuente frustración.
  • La revelación de la gloria del Señor en el monte de la transfiguración, lejos de ser una evasión infantil es una toma de conciencia profunda de nuestro caminar como hombres reales llamados a dejarse iluminar por una fe capaz de transformar o transfigurar la vida y la historia.
  • La lectura del libro de Daniel nos recuerda que la cultura griega como una nueva forma de entender la vida, invadía todo y se extendía con rapidez. Esto trajo una crisis profunda en todos los que se encontraban con su cultura y su fe. Con la llegada de Antíoco IV Epífanes, comienza una persecución abierta a los judíos que siguen fieles a su fe. La «cultura superior» lleva consigo la prepotencia y termina por masacrar a personas sencillas e inocentes. En este clima, surge el libro de Daniel invitando a resistir, recordando acontecimientos del pasado, anima a resistir en el tiempo presente.
  • La apocalíptica judía del siglo III a. C intentaba presentar las grandes opciones de Dios para el presente, mediante símbolos litúrgicos, cósmicos y sobrenaturales. El blanco representa la máxima santidad, la presencia divina. Los tronos simbolizan la capacidad para gobernar la historia. El hijo del hombre, aquel ser humano capaz de hacer realidad la voluntad de Dios. El evangelio se vale de estos símbolos para presentarnos la figura de Jesús como el hombre totalmente nuevo, capaz de realizar la unión definitiva entre Dios y su pueblo.
  • Los discípulos ven en Jesús, un Mesías triunfal e invencible. Pero Él, fiel a la voluntad del Padre, no se deja asociar a la imagen puramente mundana de sus discípulos y de muchos de la multitud. Ante la petición de Pedro, el mismo Padre manifiesta que quiere que los hombres escuchen a su Hijo y sigan su camino.
  • Escuchar significa hacer su voluntad, contemplar su persona, imitarlo, poner en práctica sus consejos, tomar nuestra cruz y seguirlo.
  • De cara al triunfalismo de Pedro y los discípulos, la palabra que autentica el Padre, es que el camino de Jesús, no es el de los triunfos estridentes, sino el de una subida a Jerusalén en la cual
    el Mesías sufrirá. La gloria de Dios actúa desde la humildad y la entrega.

***

  • La Transfiguración de Jesús nos muestra la vida a la que estamos llamados: el destino final de la existencia humana es ser transfigurados por la vida de Dios.
  • La vida es como una montaña que obliga a un ascenso lento y difícil, pero necesario para superar la insignificancia del llano. El hombre es invitado por la fe a superarse día a día hasta descubrir el significado total de la existencia humana. Cada uno debe hacer su propia búsqueda y su propia ascensión. A pesar de la oscuridad del camino, el cristiano es sostenido y guiado por su confianza plena de que “el amor de Dios se ha manifestado en Jesucristo”. Jesús transfigurado, imagen del hombre nuevo, es nuestra única garantía. Buscamos porque Él ya ha encontrado. Por eso buscamos en su nombre y tras sus huellas.
  • Cualquiera que sea nuestro estado o nuestra profesión, siempre encontraremos esa montaña, donde desde el encuentro con Dios, y en la escucha de la palabra de su Hijo, podamos transfigurar la vida.
  • Nuestro camino de fe será permitir que el tejido de gracia y pecado que es nuestra vida, sea penetrado cada vez más por la gracia divina; que en esa mezcla de luces y sombras que hay en cada uno, resplandezca cada vez más la luz divina.
  • Todo lo que no es transfigurado e iluminado por Jesucristo, es desfigurado y se transforma en una caricatura deformada: si el amor de esposos no es transfigurado en la donación total y permanente al otro, termina por ser una soledad compartida; si la amistad no es transfigurada por la lealtad y sinceridad, termina por ser una búsqueda egoísta del otro; si la actividad política no es transfigurada por la búsqueda de justicia social, termina por ser un juego de poderes; si los bienes materiales no son transfigurados por la generosidad y la solidaridad, terminan por ser una acumulación utilitaria, etc.
  • Cualquier dimensión de nuestra vida o de nuestro mundo que no exponemos a la luz de Jesucristo, termina por perder su verdadero sentido y finalidad.
  • Como Iglesia no estamos libres de esta búsqueda. Dios no es propiedad de nadie. Seguir buscándolo en medio de la oscuridad, es la tarea que le permite a la Iglesia, ser la humilde servidora de Dios y de los hombres luchando por el reino más allá de los pobres y facilistas esquemas humanos, dejándose día a día transfigurar por la Palabra de gracia.
  • Para poder vivir este proyecto, la respuesta viene de la voz que escucharon los discípulos que nos invita a seguir escuchando a Jesús.
  • A Jesús no se le puede escuchar si no es siguiéndolo. Más aún, la única manera de escucharlo es recorriendo su mismo camino. El proceso de ir viviendo bajo su luz resplandeciente, ocurre en el itinerario imprevisible de nuestras vidas; itinerario no siempre agradable a nuestros pasos que, en ocasiones, desearían recorrer otros caminos. De ahí que seguir a Jesús significa tomar la propia cruz.
  • «Él que se había revestido con nuestra miserable túnica de piel, hoy se ha puesto el vestido divino, y la luz le ha envuelto como un manto». Atanasio, el Sinaita.

 

Para discernir

 

  • ¿Descubrimos en el evangelio el «camino» que Jesús nos ofrece?
  • ¿Cuál es nuestra esperanza?

  • ¿Es nuestra oración un encuentro con Dios?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Quiero escucharte Señor y obedecerte…

 

Para la lectura espiritual

 

Homilía sobre la Transfiguración del Señor, 16-18; PG 96, 572

 

…” «Una nube luminosa les cubrió con su sombra» y los discípulos fueron presa de un gran temor viendo a Jesús el Salvador, en la nube, con Moisés y Elías. Antiguamente, es verdad, cuando Moisés vio a Dios entró en la nube divina (Ex 24,18), dando a entender así que la Ley era una sombra. Escucha lo que dice san Pablo: «La Ley presenta sólo un vislumbre de los bienes futuros y no la imagen auténtica de la realidad» (Hb 10,1).

En aquel tiempo, Israel «no podía fijar la vista en el rostro de Moisés por el resplandor de su rostro’» (2C 3,7). «Pero nosotros todos, que llevamos la cara descubierta, reflejamos la gloria del Señor y nos vamos transformando en su imagen con resplandor creciente; así es como actúa el Señor, que es Espíritu» (v. 18). Por esto la nube que cubrió a los discípulos con su sombra no era una nube llena de tinieblas sino de luz. En efecto, «el misterio escondido desde siglos y generaciones, ahora ha sido revelado» (Col 1,26) y se ha manifestado la gloria perpetua y eterna. Por eso, Moisés y Elías, a un lado y otro del Salvador, personificaban a la Ley y los Profetas. El que en verdad anunciaban, tanto la Ley como los Profetas, es Jesús, el dispensador de vida.

Moisés representa también a la asamblea de los santos que desde antiguo se durmieron (Dt 34,5) y Elías, la de los vivientes (2R 2,11), porque el Señor transfigurado es Señor de vivos y de muertos. Y Moisés, por fin entró en la Tierra prometida porque es Jesús quien conduce hasta ella. En otro tiempo Moisés había visto sólo de lejos la herencia prometida (Dt 34,4); hoy la ve claramente”…

 

San Juan Damasceno (hacia 675-749), monje, teólogo, doctor de la Iglesia

Homilía sobre la Transfiguración del Señor, 16-18; PG 96, 572

 

Para rezar

 

Muéstrate, por fin, Señor.

No permanezcas por más tiempo

oculto a nuestros ojos.

No guardes silencio más días.

 

¿Hasta cuándo vamos a caminar entre tinieblas,

cansados, desorientados y abatidos?

Desata tu brazo, Señor, desata tu poder

y sal en defensa del pobre y oprimido.

Tiende tus brazos a los que vacilan,

hazte encontradizo a los que te buscan,

sorprende a los que te huyen.

 

No permitas que se blasfeme tu nombre,

diciendo: es el azar,

es el inconsciente,

es la materia.

¿Acaso el que ha hecho el oído… no oye?

¿No ve el que se ha inventado los ojos?

 

Los pensamientos de todos los hombres

están en tu ordenador,

todas sus palabras están registradas.

 

Bienaventurado

el que se deja enseñar por tu palabra.

Dichosos los que no ven y creen.

Sin estar en la seguridad social, están seguros.

Sin necesidad de tranquilizantes,

dormirán tranquilos y vivirán en paz.

 

Porque tú, Señor,

eres nuestro Padre

y nos quieres.

Martes XVIII

 

¿Por qué dudaste?

 

Lectura del libro del profeta Jeremías    30, 1-2. 4. 12-15.18-22

 

Palabra que Jeremías recibió del Señor: “Así dice el Señor, Dios de Israel: “Escribe en un libro todas las palabras que he dicho. Porque así dice el Señor: “Tu fractura es incurable, tu herida está enconada; no hay remedio para tu llaga, no hay medicinas que te cierren la herida. Tus amigos te olvidaron, ya no te buscan, porque te alcanzó el golpe enemigo, un cruel escarmiento, por el número de tus crímenes, por la muchedumbre de tus pecados.

¿Por qué gritas por tu herida? Tu llaga es incurable; por el número de tus crímenes, por la muchedumbre de tus pecados, te he tratado así.” Así dice el Señor: “Yo cambiaré la suerte de las tiendas de Jacob, me compadeceré de sus moradas; sobre sus ruinas será reconstruida la ciudad, su palacio se asentará en su puesto. De ella saldrán alabanzas y gritos de alegría.

Los multiplicaré, y no disminuirán; los honraré, y no serán despreciados. Serán sus hijos como en otro tiempo, la asamblea será estable en mi presencia. Castigaré a sus opresores. Saldrá de ella un príncipe, su señor saldrá de en medio de ella; me lo acercaré y se llegará a mí, pues, ¿quién, si no, se atrevería a acercarse a mí? -oráculo del Señor-. Ustedes serán mi pueblo, y yo seré su Dios.”

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 101, 16-21.29.22-23

 

R.    El Señor reconstruyó Sión y apareció en su gloria.

 

Los gentiles temerán tu nombre,

los reyes del mundo, tu gloria.

Cuando el Señor reconstruya Sión,

y aparezca su gloria,

y se vuelva a las súplicas de los indefensos,

y no desprecie sus peticiones. R.

 

Quede esto escrito para la generación futura,

y el pueblo que será creado alabará al Señor.

Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,

desde el cielo se ha fijado en la tierra,

para escuchar los gemidos de los cautivos

y librar a los condenados a muerte. R.

 

Los hijos de tus siervos vivirán seguros,

su linaje durará en tu presencia.

Para anunciar en Sión el nombre del Señor,

y su alabanza en Jerusalén,

cuando se reúnan unánimes los pueblos

y los reyes para dar culto al Señor. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo         14, 22-36


 

Después que se sació la multitud, Jesús obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo.

La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. «Es un fantasma», dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar.

Pero Jesús les dijo: «Tranquilícense, soy yo; no teman.»

Entonces Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua.»

«Ven», le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: «Señor, sálvame.» En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?»

En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: «Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios.»

Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret. Cuando la gente del lugar lo reconoció, difundió la noticia por los alrededores, y le llevaban a todos los enfermos, rogándole que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y todos los que lo tocaron quedaron curados.


 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Los últimos capítulos que leemos de Jeremías pertenecen al «libro de la consolación»: tienen un tono esperanzador asegurándoles que los planes de Dios, a pesar de todo, son de salvación. La página de hoy empieza de una manera aparentemente trágica: «no hay remedio y la llaga es incurable». El profeta, le dice al pueblo, que todo lo que le pasa es por culpa de «la multitud de sus pecados. Están a punto de ser llevados al destierro por Nabucodonosor, pero en seguida se ve al Dios misericordioso, que sigue amando a su pueblo, a pesar de sus infidelidades.
  • El mensaje fue destinado sobre todo al Reino del Norte, que, por aquellos años, dado que Asiria se encontraba debilitada, tenía la esperanza de ser restaurado, bajo la guía del rey Josías. Sólo más tarde será también aplicado a Judá. La reforma de Josías puede ser un signo, un comienzo, de un nuevo tipo de vida.
  • Aparecen aquí las ideas fundamentales de Jeremías sobre la restauración la que es descrita en forma de regreso, de un nuevo éxodo. Las doce tribus regresarán desde el exilio a la tierra prometida; las ciudades serán reconstruidas, todos volverán a dar gracias por la bendición de Yahvé para ellos y sus descendientes, tendrán un soberano que estará muy cerca de Yahvé y, finalmente volverán a ser el pueblo de Dios y Él será su Dios.

***

  • Después de la multiplicación de los panes, Jesús obligó a los discípulos a que se embarcaran y que se adelantaran a la otra orilla, mientras El despedía a la gente. Estos, maravillados por el milagro, querían arrastrar a Jesús a la aventura política intentando proclamarlo rey.
  • Jesús conocía a sus discípulos, que compartían esa misma perspectiva de mesianismo temporal. Por eso los obligó a alejarse de allí. Después de despedir a la multitud, Jesús ora por ellos, para que no cedan a la tentación de un Mesías de poder.
  • Al anochecer, seguía allí solo. Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, maltratada por las olas, porque llevaba viento contrario. De madrugada, se les acercó Jesús caminando por el lago. Los discípulos se asustaron mucho creyendo que era un fantasma, pero Jesús los invita a no tener miedo y no se presenta; dice sencillamente: “Soy yo”.
  • Pedro, con cierta presunción, desafía en cierto modo a Jesús. Le pide que lo mande ir hacia Él sobre el agua. Cree en el poder «milagroso» de Jesús, no en la fuerza del Reino. Pedro quiere andar sobre el agua, participar de la misma condición divina de Jesús. Éste lo acepta y lo invita. Sin embargo, Pedro ante el viento, siente miedo; esperaba la condición divina sin obstáculos, de manera automática y milagrosa. Se ha olvidado que el discípulo vive en medio de la oposición y persecución del mundo.
  • Pedro siente miedo porque no ha entendido que la misión se realiza con la entrega total. Pedro llama a Jesús en el momento de la dificultad, forzándolo a intervenir. Cree todavía que la salvación, será una intervención milagrosa de Dios, desde el cielo, que resuelve la situación desesperada del hombre. El concepto de Jesús es distinto: estando con El, el hombre se basta a sí mismo y ya está salvado. La presencia de Jesús hizo que amainara el viento. La reacción del grupo de apóstoles está llena de admiración: «realmente eres Hijo de Dios».
  • Jesús compaginaba su intenso y generoso trabajo misionero con los momentos de soledad y oración. En el diálogo con su Padre es donde encontraba, también Él, la fuerza para su entrega a los demás.
  • Para que nuestra actividad no sea sólo humanamente buena y hasta generosa, sino que sea realizada desde las motivaciones de Dios, necesitamos ese contacto permanente con el Padre.
  • La barca de los discípulos, zarandeada por vientos contrarios, es símbolo de la Iglesia que vive agitada por los problemas internos y la oposición. Pero también es símbolo de nuestra propia vida, con sus tempestades y vaivenes. En ambos casos, sin Jesús en la barca todo parece hundirse. Si lo dejamos subir, el viento calma. En los momentos de tempestad, deben resonar las palabras de Jesús: «Ánimo, soy yo, no tengan miedo». Y confiar en Él.
  • La actitud de Pedro también nos llama a no fiarnos demasiado de nuestras propias fuerzas. Igual que Pedro, que deja la relativa seguridad de la barca, tenemos que saber arriesgarnos y abandonar seguridades cuando Dios lo pide y no quedarnos en lo aparentemente seguro.
  • La vida nos da golpes, pero ahí está el Señor a la espera de nuestra petición de ayuda. Necesitamos ir aprendiendo a arriesgarnos, a pesar del viento, pero convencidos de que la fuerza y el éxito están en Jesús, no en nuestras técnicas y talentos, porque «realmente Él es el Hijo de Dios».
  • La victoria es fruto únicamente de la fe en Jesús Salvador; fe que excluye cualquier sentimiento de confianza en uno mismo, de entusiasmo inútil, de temor o de duda. A pesar de que tengamos que caminar sobre las aguas embravecidas del sufrimiento, físico o moral, entre vientos de oposiciones; no dudemos de la presencia de Jesús; El no permitirá que la prueba supere nuestras fuerzas.

 

Para discernir

 

  • ¿Cuáles son mis puntos de apoyo en mi vida de fe?
  • ¿Me abandono sin miedo a la voluntad de Dios?
  • ¿Soy capaz de hacer una opción segura por el reino?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Señor sálvame…

 

Para la lectura espiritual

 

…”Toda la naturaleza es caridad, pero sólo el místico vive este amor de una manera experimental. El amor de Dios nos rodea por todas partes. Su amor es el agua que bebemos, el aire que respiramos y la luz que vemos. Todos los fenómenos naturales no son más que formas materiales diferentes del amor de Dios. Nos movemos dentro de su amor como el pez en el agua. Y estamos tan cerca de él, tan embebidos de su amor y de sus dones (nosotros mismos somos don suyo), que no nos damos cuenta de ello por falta de perspectiva. Su amor
nos rodea por todas partes y no lo sentimos, como tampoco sentimos la presión atmosférica.

Dios ha provisto a la tierra durante cuatro mil millones de años y se ha preocupado de los pájaros y de los insectos durante cientos de millones de años; pero tú te sientes sólo y abandonado en el universo y caminas preocupado por tus asuntos como si nadie se preocupara de ti. Olvidas que alguien se preocupa a cada instante de todos tus trabajos, regula el movimiento de tu sangre y el funcionamiento de todas tus glándulas. Y crees que los pequeños problemas de tu vida práctica sólo tú, en todo el universo, puedes resolverlos.

El escucha el grito del ciervo en el arroyo que le pide una compañera y se la da. Se preocupa del cuclillo que pide su comida. Guía a las cigüeñas en su emigración. Vela sobre la comadreja y el tejón cuando duermen en sus madrigueras. La rana, el escarabajo y el cuervo encuentran el alimento cada día a la hora debida. «Todos, Señor, están pendientes de ti, y esperan que les des la comida a su tiempo. Tú se la das y ellos la toman, abres tu mano y quedan saciados»… (Sal 103)

E. Cardenal, Canto al amor, Asís 1982, pp. 53ss.

 

Para rezar

 

Creemos que Dios es Espíritu y los que le adoran, deben hacerlo de verdad conforme al Espíritu.

Creemos que Dios es luz, y si vivimos en la luz, que es Dios,  hay unión entre nosotros.

Creemos que Dios es amor, y todo el que ama es hijo de Dios y conoce a Dios.
Creemos que Jesucristo es el Hijo de Dios, y que Dios nos ha dado vida eterna, y esa vida está en su Hijo.
Creemos que El es la Resurrección y la Vida, y el que cree en El, aunque muera, vivirá.
Creemos que somos hijos de Dios, y que El nos ha dado su Espíritu.
Creemos que si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para que nos perdone y nos limpie de toda maldad.
Creemos que el mundo pasa, con todos sus malos deseos, más el que hace la voluntad de Dios vive para siempre, Amén.


 

Equipo De Selah

 

 

Miércoles XVIII

 

Mujer ¡qué grande es tu fe!

 

Lectura del libro del profeta Jeremías    31, 1-7

 

En aquel tiempo -oráculo del Señor- yo seré el Dios de todas las familias de Israel y ellos serán mi Pueblo.

Así habla el Señor: Halló gracia en el desierto el pueblo que escapó de la espada; Israel camina hacia su descanso. De lejos se le apareció el Señor: Yo te amé con un amor eterno, por eso te atraje con fidelidad. De nuevo te edificaré y serás reedificada, virgen de Israel; de nuevo te adornarás con tus tamboriles y saldrás danzando alegremente; de nuevo plantarás viñas sobre los montes de Samaría: los que las planten tendrán los primeros frutos. Porque llega el día en que a los vigías gritarán sobre la montaña de Efraím: « ¡De pie, subamos a Sión, hacia el Señor, nuestro Dios!»

Porque así habla el Señor: ¡Griten jubilosos por Jacob, aclamen a la primera de las naciones! Háganse oír, alaben y digan: « ¡El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel!»

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Jer 31, 10. 11-12b. 13 (R.: cf. 10d)

 

R.    El Señor nos cuidará como un pastor a su rebaño.

 

¡Escuchen, naciones, la palabra del Señor,

anúncienla en las costas más lejanas!

Digan: «El que dispersó a Israel lo reunirá,

y lo cuidará como un pastor a su rebaño.» R.

 

Porque el Señor ha rescatado a Jacob,

lo redimió de una mano más fuerte que él.

Llegarán gritando de alegría a la altura de Sión,

afluirán hacia los bienes del Señor. R.

 

Entonces la joven danzará alegremente,

los jóvenes y los viejos se regocijarán;

yo cambiaré su duelo en alegría,

los alegraré y los consolaré de su aflicción. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    15, 21-28

 

Jesús partió de allí y se retiró al país de Tiro y de Sidón. Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: «¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio.» Pero él no le respondió nada.

Sus discípulos se acercaron y le pidieron: «Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos.»

Jesús respondió: «Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.»

Pero la mujer fue a postrarse ante él y le dijo: «¡Señor, socórreme!»

Jesús le dijo: «No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros.»

Ella respondió: «¡Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!»

Entonces Jesús le dijo: «Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!» Y en ese momento su hija quedó curada.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Jeremías quiere que el pueblo no pierda la esperanza. Los caminos de Dios siguen siendo caminos de salvación y reconstrucción a pesar que el golpe del destierro va a ser duro.
  • Dios le habla desde sus entrañas paternas. Es el Dios de la Alianza, el que ama con amor eterno, el que ayuda prolongando su misericordia, el que aunque todo parezca que está perdido es capaz de reconstruir.
  • Dios será el Dios de todas las tribus y familias de Israel, y ellas serán su pueblo. La Alianza es una pertenencia mutua, una reciprocidad de destino.
  • Dios se ha comprometido a ser fiel aun cuando el pueblo no lo sea.
  • Una doncella feliz que baila de alegría al compás de tamboriles en fiesta, un pueblo peregrino, un pueblo en marcha hacia Dios, hacia el gozo; así es como imagina Dios, pasado el tiempo de la prueba, a la humanidad salvada.

***

  • Jesús pasa una frontera. Su ministerio se extenderá a una tierra pagana, al país de Tiro y Sidón que es el actual Líbano. Y una mujer cananea se puso a gritarle. Su grito insistente a través de la gente, se entiende desde la perspectiva del lugar que ocupaba la mujer, en la sociedad en aquel momento.
  • En la cultura judía las mujeres estaban marginadas y no podían hablar a los varones, mucho menos a un prestigioso Maestro. Además, las mujeres paganas estaban excluidas por no pertenecer al pueblo judío, y la enfermedad era un nuevo título de exclusión de la comunidad. Muchos motivos de exclusión acumulaba pues esta mujer sobre sí misma.
  • La mujer cananea se dirige a Jesús llamándolo “Hijo de David”. Jesús escucha el grito de esa mujer pero guarda silencio. Los discípulos, como otras veces, se preocupan por alejarla para que no moleste al maestro. Luego, Jesús responde a la mujer señalando los límites de su misión. El ha sido enviado sólo para las ovejas descarriadas de Israel. Ante la insistencia de la mujer, Jesús pone una nueva prueba, “no está bien quitarle el pan a los hijos para echárselo a los cachorros”.
  • La mujer no se da por vencida ante los límites que Jesús le presenta, y va respondiendo a cada una de las «dificultades» que la ponen a prueba: “los cachorros se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”. La mujer no abandonará su plegaria, llega hasta el fin. Las palabras de la mujer conmueven a Jesús y reconoce que la fe de esta mujer, es capaz de liberar a su hija del mal en que ha caído.
  • Es otro de los casos en que Jesús alaba la fe de un extranjero, en contraposición a los judíos, los de casa, a los que se les podría pedir una fe mayor que a los de fuera.
  • La fe de esta mujer interpela a los que somos “de casa”, a los que “estamos adentro” y que, por eso mismo, quizás estamos autosuficientes y pasivos olvidando la humildad que necesitamos ante Dios y los demás. Muchas veces, la oración de tantas personas aparentemente alejadas, que no saben rezar litúrgicamente, pero que lo hacen desde la hondura de su ser, es más agradable a Dios que muchos cantos y oraciones rutinarias y satisfechas.
  • También es admirable la apertura de Jesús, su audacia para ir más allá de lo que considera razonable, su capacidad para creer y mostrar un “Dios mayor” y poder escuchar su voz a través de los gritos de sus criaturas más sufrientes.
  • Nuestra situación cultural hace la que la fe se vea retada a superar sus límites tradicionales, a entrar en otros campos y ámbitos, a responder a muchos gritos que no encuentran respuesta. La comunidad eclesial imagen de Jesús buen Pastor, es la que sabe escuchar los gritos de su pueblo.
  • Es más sencillo cuidar lo que tenemos y repetir lo que sabemos; pero también es menos fecundo y no sigue la línea marcada por Jesús. Sin lugar a dudas, los gritos de “los de afuera” que nos desestabilizan, rompen nuestras formas tradicionales. En la medida que existen estas voces nos vemos en la obligación de encarnar el Evangelio.
  • Si no somos capaces de escuchar estas voces corremos el riesgo de que la fe se convierta en algo cada vez más irrelevante reservado a unos pocos. Si nos encerramos en nuestras seguridades, ciertamente estaremos desoyendo los gritos de los muchos hombres y mujeres que quieren y necesitan tocar a Jesús y sentirse queridos por Él.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué actitud asumimos ante los que no son de los nuestros?

  • ¿El bien que hacemos brota de un deseo profundo o lo hacemos para sacarnos problemas de encima?

  • ¿Qué miramos primeramente en las acciones de los demás?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Creo Señor, pero aumenta mi fe…

 

Para la lectura espiritual

 

«Mujer, qué grande es tu fe»

 

… «No está bien echar a los perros el pan de los hijos». La mujer recoge estas palabras y dice: « ¡Sí, Señor!». Como si dijera:… «No pido más que una pequeña migaja de la mesa y de la mano de un amo generoso que ‘da alimento a todo viviente’ (Sl 135,25). ¡Tú tratas a los judíos como a hijos; por eso te pido no rehúses dar una migaja a tu pequeña perra cananea!»

Jesús le dice: « ¡Mujer, que grande es tu fe!». Riñe a Pedro por su poca fe (Mt 14,31); admira a esta mujer por la grandeza de la suya. Verdaderamente tiene una gran fe puesto que proclama que el Verbo hecho carne es el hijo de David, y porque, segura de su poder divino, confía en el poder que tiene él para devolver la salud a su hija ausente, y esto, con tan sólo un acto de su voluntad.

También tú, si tu fe es grande, si tu fe es esta fe viva de la cual vive el justo (Rm 1,17), y no una fe muerta, a la que le falta el alma, es decir, la caridad, también alcanzarás no sólo la completa curación de tu hija, es decir, de tu alma, sino que «tendrás poder para trasladar las montañas» (Mt 17,20)…

 

Comentario del Evangelio por Julián de Vézelay (hacia 1080-hacia 1160), monje benedictino – Sermón 17

 

Para rezar

 

Señor ayúdame a evangelizar

 

Señor ayúdame a evangelizar a todas las personas.
Que nunca me cierre a nadie y atienda a las llamadas que me hacen.
Quiero caminar con ojos abiertos y el corazón en la mano
igual que hicieron Jesús y su Madre.
Confesando mi fe, sin miedo ni vergüenza

para predicar tu Palabra,
siendo Testigo tuyo en el mundo.
Llevando la Buena Noticia a la humanidad,

construyendo una Iglesia unida, justa y fraternal.

María Madre de los Apóstoles,

enséñame la radicalidad del Evangelio,

para no desfigurar el mensaje de salvación

y un día pueda encontrarme con todos en el Reino.
Amén.

María Eugenia Ochoa Medina – MVP – Colombia –

 

Jueves XVIII

 

Seguir al resucitado por el camino del crucificado

 

Lectura del libro del profeta Jeremías    31, 31-34

 

Llegarán los días -oráculo del Señor- en que estableceré una nueva Alianza con la casa de Israel y la casa de Judá. No será como la Alianza que establecí con sus padres el día en que los tomé de la mano para hacerlos salir del país de Egipto, mi Alianza que ellos rompieron, aunque yo era su dueño -oráculo del Señor-.

Esta es la Alianza que estableceré con la casa de Israel, después de aquellos días -oráculo del Señor-: pondré mi Ley dentro de ellos, y la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán mi Pueblo. Y ya no tendrán que enseñarse mutuamente, diciéndose el uno al otro: «Conozcan al Señor.» Porque todos me conocerán, del más pequeño al más grande -oráculo del Señor-. Porque yo habré perdonado su iniquidad y no me acordaré más de su pecado.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 50, 12-13. 14-15. 18-19 (R.: 12a)

 

R.    Crea en mí, Dios mío, un corazón puro.

 

Crea en mí, Dios mío, un corazón puro,

y renueva la firmeza de mi espíritu.

No me arrojes lejos de tu presencia

ni retires de mí tu santo espíritu. R.

 

Devuélveme la alegría de tu salvación,

que tu espíritu generoso me sostenga:

yo enseñaré tu camino a los impíos

y los pecadores volverán a ti. R.

 

Los sacrificios no te satisfacen;

si ofrezco un holocausto, no lo aceptas:

mi sacrificio es un espíritu contrito,

tú no desprecias el corazón contrito y humillado. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    16, 13-23

 

Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: « ¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?»

Ellos le respondieron: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas.»

«Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?» Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»

Y Jesús le dijo: «Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo.» Y yo te digo: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.»

Entonces ordenó severamente a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.

Desde aquel día, Jesús comenzó a anunciar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar al tercer día. Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: «Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá.»

Pero él, dándose vuelta, dijo a Pedro: « ¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Termina hoy la lectura de Jeremías, con una página también esperanzadora que nos anuncia una Nueva Alianza. Esta profecía de Jeremías constituye una de las cimas del Antiguo Testamento.
  • En el Antiguo Testamento, nunca se presenta una Alianza distinta de la del Sinaí, a pesar de haber sido tantas veces rota por el pueblo, pero siempre mantenida por la fidelidad de Dios.
  • Ahora, el profeta, anuncia, de parte de Dios, que a esa primera Alianza le va a seguir otra, definitiva, mucho más profunda y personal. Dios no retrocede en su deseo, y anuncia una Alianza mejor, de fe, de conocimiento de Dios, de perdón y reconciliación. Porque pondrá su ley en su interior y la escribirá en sus corazones, y no tendrán necesidad de adoctrinarse el uno al otro, ni un código de moral exterior. Dios confía totalmente en el hombre porque su ley es interiorizada.
  • El será su Dios y ellos serán su pueblo.
  • Es la Alianza que no podrá romperse, un pacto más sólido, inquebrantable que se sellará, no con sangre de animales, como la del Sinaí, sino con la propia Sangre de Jesús en la cruz.

***

  • En Cesarea de Filipo, haciendo un alto en el camino, Pedro debe confesar su fe. Si bien ya lo había hecho cuando vio a Jesús caminar sobre el agua, ahora lo hará de forma más solemne, más profunda, más completa. Pedro proclama la fe de la Iglesia en Jesús como Hijo de Dios, y Jesús como respuesta, lo proclama bienaventurado porque se dejó habitar por Dios.
  • Con esta felicitación, Jesús constituye a Pedro cabeza de su naciente Iglesia, aunque poco después tendrá que reprenderlo por tener una idea demasiado humana y equivocada de su misión. No lo acepta como el Mesías sufriente profetizado por Isaías, que entrega su vida en la cruz.
  • En medio de una sociedad que propugna el éxito rápido, aprender sin esfuerzo y de modo divertido, y conseguir el máximo provecho con el mínimo de labor, es fácil que acabemos viendo las cosas más como los hombres que como Dios. Humanamente, resulta costoso aceptar que los caminos de Dios, pasen muchas veces por la renuncia y el sacrificio.
  • Confesar a Jesús como Mesías, significa aceptar lo que esto implica: caminar su mismo camino, sin renegar del esfuerzo y del sufrimiento por la construcción del Reino. Reconocerlo y no seguirlo sería incompleto y absurdo.
  • Pedro junto con los primeros discípulos aparecen con estas vacilaciones, en su más cruda realidad. No son super-hombres, sino gente de carne y hueso, con virtudes y flaquezas. La obra de la gracia se realiza en la fragilidad humana.
  • Aquel que es cabeza de la Iglesia no lo es por sus méritos personales, sino porque Dios, le confía este servicio, que lo constituye primero entre muchos. Es Dios quien garantiza la firmeza de la Iglesia, en la lucha entre el pecado y la gracia, que se da cotidianamente en sus miembros, estructuras y acciones. Pedro, con su propia vida y en su propia muerte aprendió por dónde pasaba el camino que debía seguir.
  • La cruz, el camino de redención asumido por Jesús, nos purifica constantemente para que no olvidemos que el poder nos viene de Dios. Ese es también nuestro camino. Seguimos al resucitado por el camino del crucificado.
  • «Las tribulaciones del mundo están llenas de pena y vacías de premio; pero las que se padecen por Dios se suavizan con la esperanza de un premio eterno». San Efrén.

 

Para discernir

 

  • ¿Cómo vivimos nuestro cristianismo?
  • ¿Qué lugar le damos al sufrimiento y al dolor?
  • ¿Descubro en la cruz las huellas que Jesús me marca?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

«Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo»

 

Para la lectura espiritual

 

No hay amor más grande

 

…”El sacramento de la reconciliación: «Todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo»

La confesión es un acto magnífico, un acto de gran amor. Tan sólo podemos ir a ella como pecadores, portadores de pecado, y de ella sólo podemos marcharnos como pecadores perdonados, sin pecado.

La confesión no es otra cosa que la humildad puesta en acto. Anteriormente la llamábamos penitencia, pero se trata verdaderamente de un sacramento de amor, del sacramento del perdón. Cuando entre Cristo y yo se abre una brecha, cuando mi amor se resquebraja, cualquiera puede venir a llenar esta fisura. La confesión es el momento en que yo permito a Cristo quitar de mi todo lo que divide, todo lo que destruye. La realidad de mis pecados debe ser lo primero. Para la mayoría de entre nosotros el peligro que nos acecha es olvidar que somos pecadores y que debemos ir a la confesión como tales. Debemos llegarnos a Dios para decirle cuán desolados estamos por todo lo que hayamos podido hacer y que a él le ha provocado una herida.

El confesionario no es un lugar para conversaciones banales o charlatanerías. Hay un solo sujeto que preside la conversación: mis pecados, mis errores, mi perdón, cómo vencer mis tentaciones, cómo practicar la virtud, cómo crecer en el amor de Dios”…

 

Beata Teresa de Calcuta (1910-1997), fundadora de la Hermanas Misioneras de la Caridad

 

Para rezar

 

La fuerza de la Vida

 

Creo en un Dios impotente,
débil y debilitado;
creo en un Dios que no puede;
que no triunfa. Derrotado.

Creo en un Dios ¡tan vecino!
que se vuelve un Dios-humano;
que su vida entre nosotros,
es muerte que le entregamos.

Ceo en un Dios sin poder,
hecho hombre y torturado;
y por coronas, ¡espinas!
y por respuesta, ¡insultado!

Creo en un Dios impotente,
un Dios de brazos atados;
un Dios distinto a los hombres,
poderosos, soberanos…

Creo en un Dios
que no sabe negar lo que ha declarado;
creo en un Dios impotente,
¡impotente de enamorado!

Creo en un Dios novedoso,
de novedad siempre a mano;
que genera a cada instante
lo que el amor va dictando.

Creo en un Dios generoso,
del amor crucificado;
creo en un Dios también pobre,
que tiene a los pobres al lado.

Creo en un Dios que no puede,
¡es el amor quien lo ha atado!
Creo en un Dios sin poder;
pobre… ¡Resucitado!

 

Viernes XVIII

10 de agosto

San Lorenzo, diácono y mártir (F)

 

…si muere da mucho fruto…

 

Lectura de la segunda carta del apóstol San Pablo

a los Corintios 9,6-10

 

Hermanos:

Sepan que el que siembra mezquinamente, tendrá una cosecha muy pobre; en cambio, el que siembra con generosidad, cosechará abundantemente.

Que cada uno dé conforme a lo que ha resuelto en su corazón, no de mala gana o por la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría.

Por otra parte, Dios tiene poder para colmarlos de todos sus dones, a fin de que siempre tengan lo que les hace falta, y aún les sobre para hacer toda clase de buenas obras.

Como dice la Escritura: El justo ha prodigado sus bienes: dio a los pobres y su justicia permanece eternamente.

El que da al agricultor la semilla y el pan que lo alimenta, también les dará a ustedes la semilla en abundancia, y hará crecer los frutos de su justicia.

 

Palabra de Dios

 

SALMO    Sal 112(111) ,1-2.5-6.7-8.9.

 

R.    Feliz el hombre que siempre camina en la ley de Dios.

 

Feliz el hombre que teme al Señor

y se complace en sus mandamientos.

Su descendencia será fuerte en la tierra:

la posteridad de los justos es bendecida. R.

 

Dichoso el que se compadece y da prestado,

y administra sus negocios con rectitud.

El justo no vacilará jamás,

su recuerdo permanecerá para siempre. R.

 

No tendrá que temer malas noticias:

su corazón está firme, confiado en el Señor.

Su ánimo está seguro, y no temerá,

hasta que vea la derrota de sus enemigos. R.

 

El da abundantemente a los pobres:

su generosidad permanecerá para siempre,

y alzará su frente con dignidad. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Juan 12,24-26

 

Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto.

El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna.

El que quiera servirme que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme, será honrado por mi Padre.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En la metáfora del grano de trigo que muere en la tierra, la muerte, es la condición para que se libere toda la energía vital que la semilla contiene, y la vida allí encerrada, se manifieste plenamente. Con esta metáfora, Jesús afirma que el hombre no produce vida sin dar la propia. Amar es darse sin escatimar, hasta desaparecer, si es necesario.
  • Solamente el don total libera las capacidades del hombre. Esta muerte no es un suceso aislado, sino la culminación de un proceso de donación de sí mismo. La fecundidad no depende de la transmisión de una doctrina, sino de una muestra extrema de amor. La vida es fruto del amor y no brota si el amor no es pleno, si no llega al don total.
  • Jesús va a entregarse por los demás, es solidario con los necesitados y por ellos ha aceptado la muerte y prevé ya el fruto. Dar la propia vida es condición para la fecundidad, es la suprema medida del amor. Tal decisión no es una pérdida para el hombre, sino una máxima ganancia; no significa frustrar la propia vida, sino llevarla a su completo éxito. “El que se ama a sí mismo pierde su vida, pero el que ofrece su vida por los demás la salvará”. El temor a perder la vida es el gran obstáculo al compromiso por los demás, porque el amor a la propia vida lleva a todas las abdicaciones, a la injusticia, al silencio cómplice ante la realidad.
  • Cuando uno teme morir, puede encontrar serios obstáculos en su forma de amar. La fecundidad viene del amor verdadero, que Dios ha infundido en nuestros corazones. El verdadero discípulo de Jesús debe seguirlo a Él hacia su glorificación en Dios, sabiendo que, sin miedo a los riesgos, sin miedo a las amenazas de quienes quieran silenciar al enviado de Dios, debe incluso afrontar la propia muerte como un signo de amor fecundo; que haga brotar en uno mismo y en los demás, la vida eterna.
  • El que ofrece su vida por los demás: ama de verdad, se olvida del propio interés y seguridad, lucha por la vida, la dignidad y la libertad, en medio de una sociedad donde reina la muerte.

 

Para discernir

 

  • ¿A qué conversión en mi amor, en mi entrega, en mi fecundidad me invita esta palabra?
  • ¿Qué miedos son obstáculo para mi vida de discípulo/a?
  • ¿Me fío del Señor como el único capaz de colmar mi plenitud?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Que sea generoso y alegre Señor…

 

Para la lectura espiritual

 

«Si muere, da mucho fruto»

 

…”Cuando san Lorenzo vio que llevaban al obispo Sixto al martirio, se puso a llorar. No fue el sufrimiento de su obispo lo que le hizo derramar lágrimas sino el hecho de que fuera al martirio sin él. Por eso lo interpeló con estas palabras: « ¿Dónde vas, Pedro, sin tu hijo? ¿Hacia dónde te apresuras a ir sin tu diácono? ¡Tú tenías la costumbre de jamás ofrecer el sacrificio sin ministro!… Da, pues, prueba de que has escogido a un buen diácono: aquél a quien has encomendado el ministerio de la sangre del Señor, aquél con quien compartes los sacramentos ¿rechazarás comulgar con él el sacrifico de la sangre?»…

El papa Sixto respondió a Lorenzo: «No es verdad que me olvido de ti, hijo mío, ni te abandono, sino que te dejó para que sostengas más grandes combates. Soy viejo y no puedo sostener más que una ligera lucha, pero tú eres joven y te queda mantener un triunfo mucho más grande y glorioso contra el tirano. Muy pronto vendrás, seca tus lágrimas. Dentro de tres días, tú me seguirás…»

Tres días después Lorenzo fue arrestado. Se le pide que traiga los bienes y los tesoros de la Iglesia. Y promete obedecer. Al día siguiente lleva consigo a los pobres. Le preguntan dónde están los tesoros que debía llevarles. Les enseña los pobres diciendo: «Aquí tenéis los tesoros de la Iglesia. ¿Qué mejores tesoros tendría Cristo sino aquellos de quien dijo: ‘Lo que hagáis a uno de estos pequeños, me lo hacéis a mí’?» (Mt 25,40). Lorenzo mostró estos tesoros y venció porque el perseguidor no tenía ningún deseo de quitárselos. Pero, furioso, lo hizo quemar vivo”…

 

San Ambrosio (hacia 340-397) obispo de Milán y doctor de la Iglesia – de los Oficios de los ministros I, 84; II, 28; PL 16,84

 

Para rezar

 

Padre, me abandono en tus manos

haz de mí lo que quieras.
Hagas lo que hagas, te lo agradezco.
Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo.
Hágase tu voluntad en mí
y en todas las criaturas.
Esto es todo lo que quiero, Señor.
En tus manos, Señor, encomiendo mi alma.
Te lo agradezco con todo el amor de mi corazón
porque te quiero, Señor.
No puedo menos de ofrecerme a mí mismo,
de entregarme en tus manos,
sin reservas y con ilimitada confianza,
porque tú eres mi Padre.

 

Carlos de Foucauld

 

Oremos

 

Dios nuestro, que inflamaste con el fuego de tu amor a San Lorenzo, para que brillara por la fidelidad a su servicio diaconal y por la gloria de un heroico martirio, haz que nosotros te amemos siempre como Él te amó y practiquemos lo que él enseñó. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

 

Sábado XVIII

 

Si tuvieran fe, nada sería imposible

 

Lectura de la profecía de Habacuc    1, 12-2, 4

 

¿No eres tú, Señor, desde los tiempos antiguos, mi Dios, mi Santo, que no muere jamás? Tú, Señor, pusiste a ese pueblo para hacer justicia, tú, mi Roca, lo estableciste para castigar. Tus ojos son demasiado puros para mirar el mal y no puedes contemplar la opresión. ¿Por qué, entonces, contemplas a los traidores y callas cuando el impío devora a uno más justo que él?

¡Tú tratas a los hombres como a los peces del mar, como a reptiles, que no tienen jefe! ¡El los pesca a todos con el anzuelo, los barre y los recoge con sus redes! Por eso se alegra y se regocija, y ofrece sacrificios e incienso a sus redes, porque gracias a ellas su porción es abundante y sus manjares, suculentos. ¿Vaciará sus redes sin cesar, masacrando a los pueblos sin compasión?

Me pondré en mi puesto de guardia y me apostaré sobre el muro; vigilaré para ver qué me dice el Señor, y qué responde a mi reproche.

El Señor me respondió y dijo: Escribe la visión, grábala sobre unas tablas para que se la pueda leer de corrido. Porque la visión aguarda el momento fijado, ansía llegar a término y no fallará; si parece que se demora, espérala, porque vendrá seguramente, y no tardará. El que no tiene el alma recta, sucumbirá, pero el justo vivirá por su fidelidad.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 9, 8-9. 10-11. 12-13 (R.: 11b)

 

R.    No abandonas, Señor, a los que te buscan.

 

El Señor reina eternamente

y establece su trono para el juicio:

él gobierna al mundo con justicia

y juzga con rectitud a las naciones. R.

 

El Señor es un baluarte para el oprimido,

un baluarte en los momentos de peligro.

¡Confíen en ti los que veneran tu Nombre,

porque tú no abandonas a los que te buscan! R.

 

Canten al Señor, que reina en Sión,

proclamen entre los pueblos sus proezas.

Porque él pide cuenta de la sangre,

se acuerda de los pobres y no olvida su clamor. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    17, 14-20

 

Cuando se reunieron con la multitud se acercó a Jesús un hombre y, cayendo de rodillas, le dijo: «Señor, ten piedad de mi hijo, que es epiléptico y está muy mal: frecuentemente cae en el fuego y también en el agua. Yo lo llevé a tus discípulos, pero no lo pudieron curar.»

Jesús respondió: «¡Generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganmelo aquí.» Jesús increpó al demonio, y este salió del niño, que desde aquel momento, quedó curado.

Los discípulos se acercaron entonces a Jesús y le preguntaron en privado: «¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?»

«Porque ustedes tienen poca fe, les dijo. Les aseguro que si tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, dirían a esta montaña: “Trasládate de aquí a allá”, y la montaña se trasladaría; y nada sería imposible para ustedes.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Dios se había servido de los babilonios para destruir a los asirios y después de la caída de Nínive, la opresión de los babilonios fue tan cruel como la anterior.
  • Habacuc es un profeta poco conocido que se atreve a interpelar a Dios, y «pedirle cuentas» de por qué permite el mal en el mundo y de por qué consiente que los babilonios, sigan haciendo el mal.
  • El profeta los invita a tener una visión más global de la historia y les recuerda, que Dios se preocupa de los pobres y que, de un modo misterioso, sigue estando cerca de los atribulados.
  • Sus palabras llenas de consuelo resumen la respuesta de Dios, que invita a la paciencia y a la confianza, porque la historia seguirá su curso y el justo vivirá por su fe.

***

  • Al bajar del monte, después de la escena de la transfiguración, Jesús se encuentra con un grupo de sus apóstoles que no han sido capaces de curar a un epiléptico.
  • El padre del enfermo ha clamado por la curación de su hijo que tiene epilepsia y con los ataques se lastima. Se lo ha traído a los discípulos y no han podido curarlo.
  • Este pobre hombre, en lugar de ir directamente a Jesús, se ha dirigido primero a los apóstoles. No habiendo obtenido nada se dirige luego a Jesús. La respuesta de Cristo es de una increíble dureza para con sus discípulos llamándolos: “generación incrédula y perversa”. Varias veces Jesús, en el evangelio, manifiesta su sufrimiento de tener que vivir con gente que no entiende nada.
  • Jesús atribuye el fracaso a su poca fe. No han sabido confiar en Dios. Si tuvieran fe verdadera, «nada les sería imposible». Después, «increpó al demonio y salió, y en aquel momento se curó el niño».
  • Jesús quiere dar a todos los presentes una lección práctica sobre la fe. Ante la impotencia del hombre frente a la enfermedad, Jesús pone al descubierto una miseria todavía más grave: la incapacidad de creer. Con mucha dureza, Jesús la compara a una perversión generalizada que afecta a toda esa generación, especialmente a los judíos del tiempo de Jesús.
  • Jesús por su poder, conmina al espíritu inmundo por medio de un exorcismo que libera al muchacho. Mateo, atribuye dicha imposibilidad de los discípulos de curar, a su incredulidad, porque no tienen ni un mínimo de fe, del tamaño de un grano de mostaza. Todavía en sus corazones late la creencia de que el mesianismo que trae Jesús, es temporal y político. No han entrado en la dinámica del reino. La intención de Jesús no es llamar la atención de los discípulos sobre la debilidad de su fe, sino de remitirlos al poder incomparable de Dios, lejano a toda fuerza y poder humano.
  • Los hombres muchas veces acusamos a Dios, porque creemos que no nos escucha después de haber pedido y no obtener lo que pedimos. Ahora, Jesús nos echa la culpa a nosotros, por no tener una fe auténtica, una confianza a toda prueba. Cuando Jesús se encontraba con una fe verdadera, le atribuía los milagros que realizaba: “tu fe te ha salvado”, así como cuando no encontraba fe “estaba admirado de la incredulidad y no pudo hacer muchos milagros ahí”.
  • Dios está dispuesto a intervenir aquí y ahora para salvarnos; pero si tenemos dudas, si no creemos que su amor pueda llegar hasta aquí, no esperemos ser escuchados. Recibimos lo que esperamos.
  • Jesús nos avisó: «sin mí no pueden hacer nada». Apoyados en El, con su ayuda, con fe auténtica, curaríamos a más de un epiléptico de sus males.
  • El que cura es Cristo Jesús. Pero sólo se podrá servir de nosotros, si somos «fieles y creyentes conductores» de su fuerza liberadora. Tiempo después, purificada su fe de toda “perversión”, Pedro en nombre de Jesús podrá curar al paralítico del Templo.
  • Tener fe no es cruzarse de brazos y dejar que trabaje Dios. Es trabajar no buscándonos a nosotros mismos, sino a Dios, motivados por Él, apoyados en su gracia. La fe lejos de ser una resignación pasiva, nos urge a la acción, de ese modo obra en mí y en el mundo lo inesperado del bien que creo, lo nuevo del amor que transforma.

 

Para discernir

 

  • ¿La presencia del mal me paraliza?
  • ¿Cómo ilumina la fe el misterio del mal en mi vida y en la vida del mundo?
  • ¿Me resigno con facilidad a que las cosas sean?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Señor aumenta mi fe…

 

Para la lectura espiritual

 

[…] La segunda cosa que quería deciros, brevemente, es la vida de comunidad. Perdonad, soportaos, porque la vida de comunidad no es fácil. El diablo se vale de todo para dividir. Dice: «No quiero hablar mal, pero…», y comienza la división. No, esto no funciona, porque no conduce a nada: a la división. Cuidar la amistad entre vosotras, la vida de familia, el amor entre vosotras. Que el monasterio no sea un Purgatorio, que sea una familia. Los problemas están, estarán, pero, como se hace en una familia, con amor, buscar la solución con amor; no destruir esto para resolver aquello; no competir. Cuidar la vida de comunidad, porque cuando la vida de comunidad es así, de familia, es precisamente el Espíritu Santo quien está en medio de la comunidad. Estas dos cosas quería deciros: la contemplación siempre, siempre con Jesús —Jesús, Dios y Hombre—; y la vida de comunidad, siempre con un corazón grande. Dejando pasar, no vanagloriarse, soportar todo, sonreír desde del corazón. El signo de ello es la alegría. Pido para vosotras esta alegría que nace precisamente de la contemplación auténtica y de una bella vida comunitaria. ¡Gracias! Gracias por la acogida. Os pido que recéis por mí, por favor, no lo olvidéis. Antes de la bendición, recemos a la Virgen: Ave Maria…

 

Párrafo extraído de las palabras del Papa Francisco a las monjas clarisas en Asís en octubre de 2013

Para rezar

 

Dios de amor, Padre de misericordia.
Mírame en esta circunstancia difícil
en que se encuentra mi vida
y ten compasión de mí.
Confiadamente acudo a ti,
pues sé que eres Dios de bondad
y manantial de amor.

Acepto tus insondables designios,
aunque no los comprenda.

Me abrazo a ellos con aquel fervor
y generosidad con que Cristo aceptó
el misterio del dolor en su vida.

Humildemente te pido, me des
la gracia de superar esta situación difícil 
en este momento de mi existencia 
y que esta prueba lejos de separarme de ti
me haga experimentar con mayor plenitud
la omnipotencia de tu amor,
que santifica y salva. Amén.



 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XVII- CICLO B

DOMINGO XVII

CICLO B

 

Lunes XVII

 

Martes XVII

 

Miércoles XVII

 

Jueves XVII

 

Viernes XVII

 

Sábado XVII

 

DOMINGO XVII

CICLO B

 

…Jesús tomó los panes y los peces, dio gracias y los distribuyó…

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del segundo libro de los Reyes    4, 42-44

 

Llegó un hombre de Baal Salisá, trayendo al hombre de Dios pan de los primeros frutos: veinte panes de cebada y grano recién cortado, en una alforja.     Eliseo dijo: «Dáselo a la gente para que coman.»

Pero su servidor respondió: « ¿Cómo voy a servir esto a cien personas?» «Dáselo a la gente para que coman, replicó él, porque así habla el Señor: Comerán y sobrará.»

El servidor se lo sirvió; todos comieron y sobró, conforme a la palabra del Señor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 144, 10-11. 15-16. 17-18 (R.: cf. 16)

 

R.    Abres tus manos, Señor, y nos sacias con tus bienes.

 

Que todas tus obras te den gracias, Señor,

y tus fieles te bendigan;

que anuncien la gloria de tu reino

y proclamen tu poder. R.

 

Los ojos de todos esperan en ti,

y tú les das la comida a su tiempo;

abres tu mano y colmas de favores

a todos los vivientes. R.

 

El Señor es justo en todos sus caminos

y bondadoso en todas sus acciones;

está cerca de aquellos que lo invocan,

de aquellos que lo invocan de verdad. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    4, 1-6

 

Hermanos:

Yo, que estoy preso por el Señor, los exhorto a comportarse de una manera digna de la vocación que han recibido. Con mucha humildad, mansedumbre y paciencia, sopórtense mutuamente por amor. Traten de conservar la unidad del Espíritu, mediante el vínculo de la paz.

Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida. Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    6, 1-15

 

Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades. Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía curando a los enfermos. Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos.

Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: « ¿Dónde compraremos pan para darles de comer?»

l decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer.

Felipe le respondió: «Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan.»

Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: «Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?»

Jesús le respondió: «Háganlos sentar.»

Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran unos cinco mil hombres. Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron.

Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: «Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada.»

Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada.

Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: «Este es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo.»

Jesús, sabiendo que querían apoderarse de él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Eliseo es el continuador de la misión profética de Elías. Todo lo referente a su actividad comienza con el traspaso de poderes: al recoger el manto de su maestro y quedando investido de su poder.
  • El contexto del pasaje es una situación de hambre. El pueblo está sufriendo las consecuencias de un hambre prolongada. La gente que sigue a Eliseo no tiene qué comer, pero también buscan con ansia al Señor. El pan de primicias es el pan hecho con la harina nueva de la cosecha reciente. Era una costumbre el llevar a los hombres de Dios, como signo de sacrificio y consagración a Dios, los primeros frutos del campo.
  • Un hombre se acerca a Eliseo y le hace un don de panes y de grano recién recogido que debía ser ofrecido a Dios antes de ser destinado como alimento; pero aquí no se ofrece a Dios. A través del gesto del profeta, la palabra divina hace que la insuficiencia se transforme en superabundancia.

***

  • Pablo en pocas palabras denuncia la división de los cristianos y los exhortan a caminar buscando la unidad.
  • Los cristianos deben actuar en consecuencia a la vocación a que han sido llamados. Esta vocación se realiza desde la práctica de la humildad, la mansedumbre, la paciencia y la caridad que lleva a soportarse unos a otros. Esto equivale a renunciar a los deseos de autoafirmación en las cosas de este mundo que muchas veces se transforman en un obstáculo para el encuentro con Cristo.
  • También es un grito de esperanza porque todo lo que de gracia hay en el corazón de los bautizados proviene de una fuente única con vistas a un único proyecto. Las diferencias en los creyentes también provienen de Dios, que ha hecho a unos apóstoles, a otros profetas, evangelistas, pastores o maestros no para provecho personal, sino en vistas al servicio de todos y a la edificación del cuerpo de Cristo
  • Estas orientaciones del obrar cristiano no las fundamenta Pablo en un saber adquirido en la vida, sino derivan de la comprensión que tiene del misterio de Cristo realizado en los creyentes.

***

  • La multitud seguía a Jesús, se sentían impresionados y tocados por Él; curaba enfermos, se acercaba a los pecadores y a los marginados, abría a todos a la esperanza dándole un sentido nuevo a la vida. Los pobres, los excluidos, los tenidos por nada van a su encuentro porque intuyen que tiene la respuesta para sus anhelos más profundos, porque perciben en sus gestos y en sus palabras la verdadera vida, una vida más plena y feliz. Por eso no lo dejaban en ningún momento.
  • Jesús capta esa necesidad profunda en aquellos que lo buscan y se dispone a enseñarles, pero antes se da cuenta que toda esa multitud que lo viene siguiendo no ha comido, y que quizá lleva mucho tiempo sin comer. El maestro se decide a intervenir y plantea el problema, quiere probar la fe de sus discípulos y también la de toda la multitud.
  • Le pregunta a Felipe: “Dónde”. Nos se trata de una simple pregunta sobre un lugar para ir a comprar sino que está relacionada con el problema de la “vida”. Felipe, le muestra que su pretensión de darle de comer a toda esa multitud es absurda: “Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno coma un poco”.
  • El discípulo responde de un modo humano porque doscientos denarios, que son casi el equivalente del salario de un año, “no basta” para alimentar a tanta gente. Pero Jesús no quiere saber cuánto dinero tienen ellos para comprar. Rompe con las soluciones acostumbradas e introduce una nueva manera de obrar. Pregunta qué tienen ellos para poder dar a los otros.
  • Andrés presenta a un joven que tiene unos pocos panes y peces como un posible camino de solución, que también resulta insuficiente: “¿Pero qué es eso para tantos?”.
  • Tenían sólo “cinco panes y dos peces”. Esto es poco a primera vista. Cinco más dos es igual a siete, número que en la Biblia significa “muchos”. El alimento es poco, pero es todo lo que tienen. La desproporción entre los cinco panes y los cinco mil hombres es grandísima. La matemática de Dios es distinta a la de los hombres. Ahí aparecerá la verdadera enseñanza: Jesús parte de lo poco, que en realidad es suficiente. Lo poco que se tenga puede ser mucho según cómo se utilice y se comparta. Esto es lo que Jesús busca: que compartan lo propio.
  • A continuación manda que se sienten y se acomoden en grupos, tomó los cinco panes y los dos peces que tenían y pronunció la bendición, como solía hacer el padre de una familia judía antes de las comidas para dar gracias a Dios por sus dones.
  • Al pronunciar la acción de gracias al Padre desliga los panes y los peces de sus poseedores humanos para considerarlos como dones de Dios, último origen de todos ellos, y hacerlos propiedad de todos. Sólo cuando reconocemos que nuestros bienes son regalo del Padre a la humanidad, podemos ponerlos al servicio de los hermanos. Cuando ya el alimento dejó de ser posesión absoluta de alguno de los presentes por haberlo hecho de todos con la acción de gracias, se demostró que había más que suficiente.
  • “La acción de gracias” de Jesús crea la abundancia, pero sin sustituir la colaboración siempre necesaria del hombre. Sólo después de la entrada de Dios podrá ser alimentada la multitud. Dios a través de la creación da alimentos para todos; basta liberarlos de los que se los apropian para que vuelvan a ser dones de Dios a toda la humanidad. Que todos puedan comer lo obra del amor y la acción de Dios unidos al desprendimiento del hombre: dar todo sin reservarse nada.
  • La solución no estaba en una acción mágica de Jesús, sino en algo al alcance de todos: compartir los bienes que Dios ha dado para todos. Porque el signo de Jesús alimentando abundantemente a la multitud que lo seguía es fundamentalmente un compartir lo que se tiene y lo que se es, aunque parezca muy poca cosa. La pobreza de estos cinco panes y dos peces compartida se convirtió en alimento de miles de personas y sobró aún más de lo que había. Dios multiplica siempre lo que se posee cuando se pone a disposición de todos.
  • Dios actúa y pone su parte cuando los hombres hemos hecho lo nuestro. No importa que lo que tengamos sea pobre; lo que importa es que sea todo: Jesús hará lo demás. No importó ese día que esos panes de cebada, panes de los pobres, fueran cinco; importo que se ofrecieran todos.
  • La gente comió hasta hartarse y sobró. Los doce canastos con las sobras manifiestan que el amor de Dios es total, sin límite, sin medida. Dios desborda todos los cálculos humanos; cuando se hace presente, trasciende todas las expectativas, toda lógica, todo esquema mental. El está más allá de toda mezquindad. La palabra de Jesús produce un cambio de mentalidad por el que, ante las necesidades vitales del pueblo, nadie se reserva para sí en propiedad lo que pertenece a todos. Con él, hay una nueva justicia que es una buena nueva para todos.
  • Un pan que nunca se termina, unos peces que pasan de mano en mano y alcanzan para todos, y todo el mundo toma cuanto quiere.
  • Este signo se repite en cada Eucaristía. Para los discípulos de Jesús, la clave de la solidaridad está en la eucaristía, el misterio y milagro que celebramos ininterrumpidamente. No se trata de que Dios multiplique el pan para darnos de comer, Dios mismo se hace pan en Jesús para ser el alimento que sacia el hambre de pan y todas las hambres del hombre.
  • La Eucaristía es el misterio del amor y de la solidaridad del Hijo de Dios con los hombres. Es también el signo de la solidaridad de los hombres entre sí y de todos con Dios. Jesús vino al mundo para que tengamos vida y la tengamos en abundancia. En Jesús, Dios se ha hecho el prójimo de todos los hombres, para que ningún hombre quede al margen de la solidaridad.
  • No es posible seguir a Jesús de verdad sin compartir con los demás lo que se tiene y lo que se es. Solo el hombre abierto a los demás, dispuesto a compartir toda su vida, puede abrirse a la vida que regala Jesús y participar de ella.
  • Vida que se realiza desde un amor afectivo y efectivo. Sólo el amor verdadero puede oponerse al egoísmo, sólo el amor puede presentar la única alternativa válida en nuestro mundo injusto. Nosotros, que compartimos un mismo pan que es el Cuerpo de Cristo, debemos sentirnos exigidos por Cristo a dar a todos los hombres no sólo el pan, fruto de nuestro trabajo, sino incluso nuestra misma vida. Sólo así nuestra eucaristía será efectivamente una señal del amor en el mundo y para el mundo. Como Iglesia somos llamados a llevar a cabo la multiplicación cotidiana de panes y peces, viviendo y proclamando como principio de realización humana y social el amor entre todos los hombres, sin el cual todo progreso quedará nulo y dejará a unos sin pan, a otros sin dignidad y a todos profundamente insatisfechos.
  • En cada eucaristía renovamos la donación de Jesús, su lucha contra todo tipo de mal, de explotación, de injusticia, de mentira y su fidelidad a la verdad en el amor al Padre. Los bienes de la tierra no deben servir para acrecentar la discordia y la explotación sino para crear mayor fraternidad y comunión. La vida se nos ha dado no para acumular riquezas sino para hacernos hermanos.


 

Para discernir

 

  • ¿Doy lo que me sobra o lo que los demás me piden?
  • ¿Doy automáticamente o dando me doy?
  • ¿Descubro el dar como expresión del amor?

 

Repitamos a lo largo de este día


 

…Jesús, que seamos pan…


 

Para la lectura espiritual


 

Las palabras de Cristo son muy claras, pero debemos entenderlas como una realidad viviente, tal como Él las propuso. Cuando Él habla de hambre, no habla solamente del hambre de pan, sino de hambre de amor, hambre de ser comprendido, de ser querido.

Él experimentó lo que es ser rechazado porque vivió entre los suyos y los suyos no lo quisieron. Y El conoció lo que es estar solo, abandonado, y no tener a nadie suyo. Esta hambre de hoy, que está rompiendo vidas en todo el mundo destruyendo hogares y naciones, habla de no tener hogar, no solamente un cuarto con techo, pero el anhelo de ser aceptado, de ser tratado con compasión, y que alguien abra nuestro corazón para recibir al que se sienta abandonado.


Madre Teresa, M.C.

 

Para rezar

 

El milagro de compartir

 

Si tanto os preocupa la gente

y la situación clama al cielo,

no me salgáis con peteneras

diciendo que son muchos y no llega,

que hay que despedirlos,

que no es tiempo de vacas gordas…

¡Dadles vosotros de comer!

 

¡Aquí hay cinco panes y dos peces!

Son los primeros del banquete.

Y tú, ¿qué es lo que tienes?

Vacía tu alforja

y, ligero, pregunta a tu compañero

si quiere poner también él lo que lleva.

 

Corred la voz.

Que se haga mesa fraterna;

que nadie guarde el pan de hoy para mañana.

Desprendeos, de lo que lleváis encima.

Tomad todo lo que llega.

Levantad los ojos al cielo

y bendecid al Dios de la vida

que tanto vela y vela.

Lo repartieron los que nada tenían.

Llegó para todos

y aún sobró para soñar utopías.

 

Días habrá en que tendréis que compartir

no lo de un día,

ni lo de una mochila,

ni lo que lleváis encima,

ni las sobras de la primavera,

sino lo mejor de vuestra cosecha,

y aun vuestra vida misma.

 

Gracias, Señor,

Por romper nuestras murallas

y enseñarnos a compartir

siguiendo tu palabra.

 

Ulibarri Fl.

 

Lunes XVII

 

Anunciaré cosas que estaban ocultas

 

Lectura del libro del profeta Jeremías    13, 1-11

 

Así me habló el Señor: «Ve a comprarte una faja de lino; te la ajustarás a la cintura, pero no la meterás en el agua.» Yo compré la faja, conforme a la palabra del Señor, y me la ajusté a la cintura.

La palabra del Señor me llegó por segunda vez, en estos términos: «Toma la faja que habías comprado y que llevas puesta a la cintura. Ve en seguida a Perat y escóndela allí en la hendidura de una roca.» Yo fui a esconderla en Perat, como el Señor me lo había ordenado.

Al cabo de muchos días, el Señor me dijo: «Ve en seguida a Perat y recoge la faja que yo te mandé esconder allí.» Yo fui a Perat, cavé y recogí la faja del lugar donde la había escondido: la faja estaba estropeada, no servía para nada.

Entonces la palabra del Señor me llegó en estos términos: Así habla el Señor: De esa misma manera destruiré el orgullo de Judá y el gran orgullo de Jerusalén. Este pueblo malvado, que se niega a escuchar mis palabras, que sigue los impulsos de su corazón obstinado, que va detrás de otros dioses para servirlos y postrarse delante de ellos, será como esta faja que ya no sirve para nada. Porque así como la faja se adhiere a la cintura del hombre, así yo me había adherido a toda la casa de Israel y a toda la casa de Judá -oráculo del Señor- para que ellos fueran mi pueblo, mi renombre, mi honor y mi gloria. ¡Pero no han escuchado!

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Deut. 32, 18-19. 20. 21 (R.: cf. 18a)

 

R.    Despreciaste al Dios que te engendró.

 

Despreciaste a la Roca que te engendró.

olvidaste al Dios que te hizo nacer.

Al ver esto, el Señor se indignó

y desechó a sus hijos y a sus hijas. R.

 

Entonces dijo: Les ocultaré mi rostro,

para ver en qué terminan.

Porque son una generación perversa,

hijos faltos de lealtad. R.

 

Provocaron mis celos con algo que no es Dios.

me irritaron con sus ídolos vanos;

yo provocaré sus celos con algo que no es un pueblo,

los irritaré con una nación insensata. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    13, 31-35

 

Jesús propuso a la gente otra parábola:

«El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo. En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas.»

Después les dijo esta otra parábola:

«El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa.»

Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin parábolas, para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: Hablaré en parábolas, anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Los profetas hablan con sus palabras y con sus vidas. Tanto Oseas como Isaías, han proclamado un mensaje a través de sus hijos. También las acciones simbólicas, les sirven para expresar su mensaje, de un modo accesible a la cultura popular.
  • La lectura de hoy nos presenta a Jeremías y la faja de lino que tiene utilidad sujetando el pantalón o la falda, se adapta al cuerpo y también puede ser un adorno elegante.
  • Pero si se deja mojar y no se cuida, se estropea y ya no sirve para nada. Dios aplica explícitamente esos simbolismos a sus relaciones con su pueblo.
  • Al profeta se le pide que compre una faja de lino y que se la coloque en la cintura; luego será enviado al río Éufrates y esconderá la faja, en una grieta de la peña. Este episodio de la faja podrida es, sin duda, una parábola, y no un hecho real llevado a cabo por el profeta.
  • Lo mismo que Jeremías embellece su atuendo con una faja nueva que se ciñe a la cintura, de igual modo Yahvé se embellece con Israel. El cinturón es el pueblo de Israel, ha sido en otro tiempo hermoso y el mismo Dios se alegraba de él. Pero en su tierra, tentado por otros dioses y más aún en los países paganos, por la idolatría se ha estropeado. Israel se ha desligado de Yahvé con la misma facilidad con que se desprende uno del cinturón.
  • Como la faja podrida, ahora Israel ya no sirve para nada.

***

  • Desde hace tiempo asistimos, contemplamos, el predominio del eficientismo, que impone un ritmo y estilo frenético e implacable, En nombre del desarrollo y la productividad, se debe ser eficaz a cualquier precio y a esta lógica pareciera que nadie puede sustraerse.
  • Da la sensación de haber fracasado, el intento de construir la historia sobre valores permanentes; la vida cristiana vivida en plenitud parece la experiencia de unos pocos idealistas abstraídos de la realidad.
  • La Palabra del Señor nos propone una lógica diferente para entender al hombre y el sentido de su vida: la dignidad y el valor del hombre para Dios, se basa en el ser y no en el tener o el hacer.
  • Jesús ya ha hablado de la resistencia que encuentra la Palabra, y advierte acerca de la impaciencia, de los que pretenden quitar los obstáculos abruptamente.
  • Ahora, con las parábolas del grano de mostaza y de la levadura, profundiza en la comprensión del misterio del Reino de Dios, mostrando claramente el contraste entre unos inicios bien pobres, que llevan a desarrollos extraordinariamente grandes. La semilla de mostaza, desconocida para muchos de nosotros, parece que es demasiado pequeña, pero cuando crece, el árbol se hace frondoso y sirve de acobijo a las aves. Así también el Reino de Dios, que parece destinado a la derrota crecerá y se expandirá, de un modo incalculable.
  • Lo mismo la levadura. Basta una pequeñísima porción para fermentar y hacer crecer una medida de harina. Así también la Palabra de Dios, cuando es recibida en el corazón del hombre, lo abre a la Verdad, a la Justicia y al Amor de tal modo que metidos entre la gente, los cristianos de todos los tiempos se convierten en testigos del alegre anuncio del amor de Dios a todos los hombres.
  • El triunfalismo y el poderío, va a contracorriente con la propuesta de Jesús. Dios se revela en el corazón pequeño y sencillo que sigue esperando y fiándose de sus promesas. Ahí es donde está la semilla y la levadura que transformará el mundo.
  • Renovemos nuestra fe en el poder del Espíritu Santo que obra en el silencio, en lo insignificante y se vale de lo que el mundo desprecia.

 

Para discernir

 

  • ¿Me dejo llevar por la fastuosidad de las cosas o sé descubrir la presencia sencilla de Dios en las cosas?
  • ¿Valoro los pequeños gestos de amor?
  • ¿Busco lo humilde y lo pobre como camino para el encuentro con el Señor?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Ayúdame a encontrarte en lo sencillo y pobre…

 

Para la lectura espiritual

 

Cristo, grano de mostaza y levadura sembradas en el mundo

 

…”Cristo vino para someterse a este mundo, reivindicar que era su propio dominio, afirmar sus derechos sobre él como su amo, liberarlo de la dominación que el enemigo había usurpado, para manifestarse a todo hombre, para establecerse en él. Cristo es este grano de mostaza negra que debe crecer silenciosamente y cubrir toda la tierra. Cristo es esta levadura que hace secretamente su camino a través de la masa de los hombres, de sus sistemas de pensamiento e instituciones, hasta que todo sea levantado. Hasta entonces la tierra y el cielo estaban separados; su proyecto de gracia es hacer de ellos un solo mundo, haciendo que la tierra sea semejante al cielo.

Él estaba en el mundo desde los comienzos, pero los hombres adoraron otros dioses. Vino a este mundo en la carne, pero «el mundo no lo conoció»; «vino a los suyos, pero los suyos no lo recibieron» (Jn 1,10-11). Sin embargo él había venido para provocar que le recibieran, le conocieran, le adoraran. Vino para integrar en él a este mundo puesto que, así como él mismo es la luz, este mundo fuera luz también. Cuando vino, no tenía «dónde reclinar la cabeza» (Lc 9, 58), pero vino para hacerse en él un lugar, hacerse en él un lugar para habitar, y encontrar unas moradas. Vino a cambiar el mundo entero en morada de su gloria, este mundo que los poderes del mal tenían cautivo.

Vino de noche, nació en la negra noche, en una cueva… Es allí donde primero descansó su cabeza, pero no para quedarse en ella para siempre. No podía limitarse a esta oscuridad… Su intención era transformar el mundo… Todo el universo debía ser renovado por él, pero no recurrió a nada ya existente, para crearlo todo de la nada… Era una luz que alumbraba las tinieblas hasta que con su propia fuerza creó un Templo digno de su nombre”…

 

Cardenal John Henry Newman PPS Vol. 6, nº 20 «El templo visible»

 

Para rezar

 

Te agradezco que me hagas comprender

que soy necesario, pero no indispensable.

Te doy gracias por enseñarme que sólo

en comunión contigo, mi fuerza y mi roca,

todo lo puedo y participo en el milagro

de producir resultados abundantes.

Necesito abrir el corazón,

para aprender la verdadera sabiduría

que me hace vivir como si todo dependiera de mí

y, al mismo tiempo, seguro de que todo depende de ti.

 

Martes XVII

 

El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre

 

Lectura del libro del profeta Jeremías    14, 17-22

 

Que mis ojos se deshagan en lágrimas, día y noche, sin cesar, porque la virgen hija de mi pueblo ha sufrido un gran quebranto, una llaga incurable.

Si salgo al campo abierto, veo las víctimas de la espada; si entro en la ciudad, veo los sufrimientos del hambre. Sí, hasta el profeta y el sacerdote recorren el país y no logran comprender.

¿Has rechazado del todo a Judá? ¿Estás disgustado con Sión? ¿Por qué nos has herido sin remedio? Se esperaba la paz, ¡y no hay nada bueno…! el tiempo de la curación, ¡y sobrevino el espanto!

Reconocemos, Señor, nuestra maldad, la iniquidad de nuestros padres, porque hemos pecado contra ti. A causa de tu Nombre, no desprecie, no envilezcas el trono de tu Gloria: ¡acuérdate, no rompas tu Alianza con nosotros!

Entre los ídolos de las naciones, ¿hay alguien que haga llover? ¿Es el cielo el que envía los chaparrones? ¿No eres tú, Señor, nuestro Dios? Nosotros esperamos en ti, porque eres tú el que has hecho todo esto.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 78, 8. 9. 11 y 13 (R.: 9bc)

 

R.    Señor, por el honor de tu Nombre, líbranos.

 

No recuerdes para nuestro mal

las culpas de otros tiempos;

compadécete pronto de nosotros,

porque estamos totalmente abatidos. R.

 

Ayúdanos, Dios salvador nuestro,

por el honor de tu Nombre;

líbranos y perdona nuestros pecados,

a causa de tu Nombre. R.

 

Llegue hasta tu presencia el lamento de los cautivos,

preserva con tu brazo poderoso

a los que están condenados a muerte. R.

 

Y nosotros, que somos tu pueblo

y las ovejas de tu rebaño,

te daremos gracias para siempre,

y cantaremos tus alabanzas

por todas las generaciones. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    13, 36-43

 

Dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: «Explícanos la parábola de la cizaña en el campo.»

Él les respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno, y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles.

Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre.

¡El que tenga oídos, que oiga!»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Una gran sequía afectó fuertemente al bienestar del pueblo. Las epidemias y la muerte llegaron tanto para el ganado como para las personas. A pesar de que la tentación de siempre era adorar a Baal el «dios de la lluvia» y «de la fecundidad» no les sirvió de nada ese dios falso porque seguían padeciendo el azote de la sequía y del hambre.
  • Jeremías llora, siente heridas y dolor en su alma por culpa del pecado del pueblo. Los ojos del profeta se derriten en lágrimas, noche y día. La sensibilidad de Jeremías es expresión de la sensibilidad de Dios. Dios «llora» por las desgracias de sus hijos.
  • Jeremías atento al querer de Dios le dirige su plegaria intercediendo por todos, se hace solidario con su pueblo, con su dolor y sus desgracias: «Señor, reconocemos nuestra impiedad, pecamos contra ti. No nos rechaces, por tu nombre… recuerda y no rompas tu alianza con nosotros».
  • El clamor y el grito desesperanzados se transforman en una alabanza y grito de esperanza.

***

  • Los discípulos le piden a Jesús que les explique la parábola. La explicación aparece como una invitación a los discípulos a esperar con paciencia el juicio final y no va más allá de este juicio.
  • Mateo nos presenta el juicio final como una lucha entre la justicia y la maldad. El campo en el que están sembrado el buen grano y la cizaña es el mundo, campo de batalla donde se enfrentan la luz y las tinieblas, el bien y el mal. En esta lucha la referencia a Jesús es básica, porque el juicio tiene lugar en base a la aceptación de su persona y su anuncio.
  • Las personas que han optado por convertir este mundo en lugar de muerte, por el egoísmo, la ambición desmedida y la violencia están condenadas a vivir el futuro de su propia elección. Una existencia de este tipo no tiene otro fin que la muerte. Para aquellos que han optado y se han esforzado a pesar de las dificultades y caída por la justicia se abre un futuro de vida. Ellos son la semilla del reino que hace fructífero el campo invadido de la estéril cizaña.
  • Para Mateo el destino del hombre se juega en esta tierra. Aquí se opta entre lo que conduce a la vida plena y aquí también se rechaza y desecha aquello que inevitablemente conducen a la destrucción. Pero la elección no resulta fácil, porque los proyectos que conducen a la muerte no presentan la evidencia de su maldad desde el comienzo, sino que pueden presentarse con la misma apariencia de las buenas semillas. Al final el fruto los diferenciará.
  • Es nuestro trabajo tener un paciente discernimiento a la luz del evangelio para poder denunciar la mala hierba y favorecer la semilla fértil y provechosa de la vida.
  • En el día del juicio recogeremos lo que hayamos sembrado. También en nuestro hoy vamos recogiendo las primicias de nuestra siembra, por eso hay que trabajar hoy por dar el cien por ciento, para comenzar a gozar de un mundo más humano, más según el querer del Dios que nos llama a la vida, y que cuando Dios nos llame a su presencia, le podamos presentar las manos vacías y el corazón lleno del amor con el que fuimos construyendo la vida. Obras quizás muy pequeñas, pequeños vencimientos, pequeños gestos, vividos diariamente con la marca indeleble de un amor al estilo de Jesucristo.

 

Para discernir

 

  • ¿Acepto en mi vida la presencia del mal?
  • ¿Me impaciento al no ver cambios?
  • ¿Busco solucionar las cosas a mi manera?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Dame paciencia y esperanza

 

Para la lectura espiritual

 

…”Se dice: o bien Dios puede impedir el mal y entonces no es bueno porque no lo hace; o bien Dios no puede impedir el mal y entonces no es omnipotente. En ambos casos le falta a Dios un atributo esencial: o la bondad o la omnipotencia. La realidad nos advierte que no nos es lícito volcar en Dios (o sólo en Dios) nuestras responsabilidades. Hablo, como es natural, del Dios cristiano. Un Dios en cuyo plan, lo sabemos, era prioritaria la libertad para sus criaturas. No quiso un lager (campo de concentración) para reclusos ni una ruda guardería para eternos niños, sino un mundo poblado de hijos responsables. Libres, por tanto, de elegir entre el bien y el mal. Libres de comportarse como santos o como bribones. Su «ocultación», la discreción del claroscuro en que se ha envuelto a sí mismo y en que ha envuelto su Ley, su negativa a comportarse como un gendarme, son valores fuera de duda. En consecuencia, tienen un coste: a veces terrible.

Somos cristianos —y no podremos ser otra cosa— porque logramos creer sólo en el Dios que se manifestó en aquel judío de Galilea. Sólo este tipo de omnipotencia en el fracaso y en el sufrimiento escapa a la pregunta sobre la presencia invencible del mal, que, mucho antes de ser un elegante problema para la filosofía, es un drama para nosotros, hombres de carne y hueso.

Es un hecho objetivo que sólo el Dios de Jesús, el Dios en quien cree el cristiano, es el único que no puede ser implicado en la blasfemia del hombre por la marea de dolor que asciende a menudo y le ahoga. «No hay otra respuesta radical y definitiva al problema del mal que la cruz de Jesús, en la cual sufrió Dios el mal supremo, y lo hizo de manera triunfal, porque lo padeció hasta el final. Esta respuesta elimina el escándalo de un Dios tirano que se complace en los sufrimientos de sus criaturas, proponiendo, sin embargo, un escándalo aún mayor”…

 

Jacques Natanson- V. Messori – M. Brambilla, Alguna razón para creer, Milán 1997.

 

Para rezar

 

Oración a Jesús de san Francisco

 

Alto y glorioso Dios:
ilumina las tinieblas de mi corazón,
dame una fe recta,
esperanza cierta,
caridad perfecta
y humildad profunda.

Dame, Señor,
comprensión y discernimiento
para cumplir
tu verdadera y santa voluntad.

Amén

Miércoles XVII

 

Vende todo y compra el campo

 

Lectura del libro del profeta Jeremías    15, 10. 16-21

 

¡Qué desgracia, madre mía, que me hayas dado a luz, a mí, un hombre discutido y controvertido por todo el país! Yo no di ni recibí nada prestado, pero todos me maldicen.

Cuando se presentaban tus palabras, yo las devoraba, tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón, porque yo soy llamado con tu Nombre, Señor, Dios de los ejércitos.

Yo no me senté a disfrutar en la reunión de los que se divierten; forzado por tu mano, me mantuve apartado, porque tú me habías llenado de indignación. ¿Por qué es incesante mi dolor, por qué mi llaga es incurable, se resiste a sanar? ¿Serás para mí como un arroyo engañoso, de aguas inconstantes?

Por eso, así habla el Señor: Si tú vuelves, yo te haré volver, tú estarás de pie delante de mí, si separas lo precioso de la escoria, tú serás mi portavoz. Ellos se volverán hacia ti, pero tú no te volverás hacia ellos. Yo te pondré frente a este pueblo como una muralla de bronce inexpugnable. Te combatirán, pero no podrán contra ti, porque yo estoy contigo para salvarte y librarte -oráculo del Señor-. Yo te libraré de la mano de los malvados y te rescataré del poder de los violentos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 58, 2-3. 4. 10-11. 17. 18 (R.: 17d)

 

R.    Señor, tú eres mi refugio en el peligro.

 

Líbrame de mis enemigos, Dios mío,

defiéndeme de los que se levantan contra mí;

líbrame de los que hacen el mal

y sálvame de los hombres sanguinarios. R.

 

Mira cómo me están acechando:

los poderosos se conjuran contra mí;

sin rebeldía ni pecado de mi parte, Señor. R.

 

Yo miro hacia ti, fuerza mía,

porque Dios es mi baluarte;

él vendrá a mi encuentro con su gracia

y me hará ver la derrota de mis enemigos. R.

 

Pero yo cantaré tu poder,

y celebraré tu amor de madrugada,

porque tú has sido mi fortaleza

y mi refugio en el peligro. R.

 

¡Yo te cantaré, fuerza mía,

porque tú eres mi baluarte,

Dios de misericordia! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    13, 44-46

 

Jesús dijo a la multitud:

«El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.

El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Tantas persecuciones, tantas burlas y maldiciones, tantas desgracias que anuncia a su pueblo hacen que Jeremías atraviese una crisis personal muy profunda, que hace tambalear su fe y la fidelidad a su vocación.
  • Ha puesto su vida al servicio de la Palabra, para que el pueblo se convierta, y no encuentra más que acusadores que lo miran con desprecio.
  • Ha adoptado un estilo de vida exigente y ha anunciado con valentía ante el pueblo, lo que Dios ponía en sus labios, en medio de la soledad y la incomprensión.
  • La duda invade el alma del profeta y llega hasta a dudar de Dios, le parece que Yahvé ha dejado de ser el fundamento de su vida y de su misión, se siente débil y a punto de caer. Se atreve a interpelar y a pedir cuentas a Dios.
  • El profeta empieza reprochando a su madre que lo ha traído al mundo y, con ello, ha hecho posible su vocación profética. Le presenta sus méritos, tiene conciencia de que ha cumplido bien su misión, ha suplicado en favor de sus enemigos, ha soportado ultrajes por Yahvé. Se queja de haber renunciado por fidelidad a su vocación, a los amigos y a la vida fácil en su pueblo.
  • Es un grito lleno de amargura y desesperación. La crisis obligó a Jeremías a reasumir su vocación. Sus duras palabras, llegan a ser el punto de partida de una nueva relación con Dios, más verdadera, más purificada. Sólo la confianza ciega en Yahvé y su misterio, pueden poner fin a ese estado de incertidumbre del profeta.
  • Dios una vez más le dirige su palabra, y lo anima a seguir: “Yo estoy contigo”. Es una confirmación en su vocación, el profeta sigue llamado a ser la boca de Dios, pero tiene que estar dispuesto a no desfallecer, a pesar de la incomprensión y la persecución. Yahvé le hace ver que la vocación supone también una respuesta y una fidelidad decidida y activa.

***

  • El anuncio del Reino es esencial en la predicación de Jesús y en la esperanza del pueblo elegido. Mateo nos pone ante dos parábolas sobre el Reino de los Cielos. Jesús, en su primer ejemplo, habla del Reino como de un tesoro escondido cuyo hallazgo causa alegría y estimula a la compra del campo para poder gozar de él para siempre.
  • Cuántas veces la literatura ha hecho volar nuestra imaginación en la búsqueda de un tesoro escondido en una isla lejana o en el fondo del mar. ¿Quién no soñó hacerse rico de esta mágica forma y que la vida cambiara de una vez para siempre? Casi instintivamente reconocemos que hay cosas que le dan un valor sobreabundante a nuestra vida.
  • Pero, sin embargo, alcanzar este “tesoro” requiere buscarlo con interés y esfuerzo, hasta el punto de vender todo lo que uno posee.
  • El Reino de paz, amor justicia y libertad contenido en el evangelio es nuestro tesoro, oculto en un campo, por el que debemos estar dispuestos a darlo todo, porque nos rescata de la muerte y conduce a la vida. Alcanzarlo es, a la vez, don de Dios y responsabilidad del hombre.
  • Ciertamente que ante la grandeza de un don tan grande, somos conscientes de la pobreza de nuestros esfuerzos muchas veces marcados por el pecado, el egoísmo y la indiferencia que parecen insuperables. No obstante, debemos tener confianza, porque lo que parece imposible para el hombre es posible para Dios.
  • No debemos perder la ilusión de la infancia, de querer encontrar el tesoro que nos haga felices, ni el gozo de saber que en el evangelio vivido en profundidad lo hemos encontrado.
  • « ¿A propósito de qué se dice buscad y quien busca, halla? Arriesgo la idea de que se trata de las perlas y la perla, perla que adquiere el que lo ha dado todo y ha aceptado perderlo todo». Orígenes.

 

Para discernir

 

  • ¿Dónde están ocultos mis tesoros?
  • ¿Por qué cosas arriesgo lo que tengo?
  • ¿Cuál es la escala de valor en mi vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Tu Palabra alegra mi corazón…

Para la lectura espiritual

 

…”La alegría del Evangelio es propia de quien, tras haber encontrado la plenitud de la vida, queda suelto, libre, desenvuelto, sin temor, no cohibido. Ahora bien, ¿Creéis acaso que quien ha encontrado la perla preciosa empezará a despreciar todas las otras perlas? En absoluto. Quien ha encontrado la perla preciosa se vuelve capaz de colocar las otras en una escala de valores justa, para relativizarlas, para juzgarlas en relación con la perla más bella. Y lo hace con extrema sencillez, porque, teniendo como piedra de toque la preciosa, es capaz de comprender mejor el valor de las otras.

A quien tiene la alegría del Evangelio, a quien tiene la perla preciosa, el tesoro, se le dará el discernimiento de los otros valores, de los valores de las otras religiones, de los valores humanos que hay fuera del cristianismo; se le dará la capacidad de dialogar sin timidez, sin tristeza, sin reticencias; más aún: con alegría, precisamente porque conocerá el valor de todo lo demás. Quien busca la alegría en seguridades humanas, en ideologías, en sutilezas, no puede encontrar esta alegría. La alegría del Evangelio es Jesús crucificado, que llena nuestra vida perdonando nuestros pecados, dándonos el signo de su amor infinito, llenándonos día y noche con su alegría profunda. Cuando carecemos de soltura, cuando estamos espantados, cuando somos perezosos, temerosos, cuando estamos preocupados por el futuro de la Iglesia y de nuestra comunidad, eso significa que no tenemos la alegría del Evangelio, sino sólo algunas sombras, algún eco lejano, intelectual, abstracto, del mismo. Acoger el Evangelio es acoger su fuerza y apostar por ella, confiarnos a Cristo crucificado, que quiere llenarnos de su alegría”…

Carlo María Martini. La alegría del evangelio.

 

Para rezar

 

Señor Jesús

 

Mi fuerza y mi fracaso
eres tú.
Mi herencia y mi pobreza.
Tú, mi justicia, Jesús.
Mi guerra, y mi paz.
¡Mi libre libertad!
Mi muerte y mi vida.
Tú. Palabra de mis gritos,
silencio de mi espera,
testigo de mis sueños,
¡Cruz de mi cruz!
Causa de mi amargura,
perdón de mi egoísmo,
crimen de mi proceso,
juez de mi pobre llanto,
razón de mi esperanza,
¡Tú! Mi tierra prometida
eres tú…
La Pascua de mi Pascua,
¡nuestra gloria por siempre,
Señor Jesús!

 

 

Jueves XVII

 

Recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve

 

Lectura del libro del profeta Jeremías    18, 1-6

 

Palabra que llegó a Jeremías de parte del Señor, en estos términos: «Baja ahora mismo al taller del alfarero, y allí te haré oír mis palabras.»

Yo bajé al taller del alfarero, mientras él trabajaba en el torno. Y cuando la vasija que estaba haciendo le salía mal, como suele pasar con la arcilla en manos del alfarero, él volvía a hacer otra, según le parecía mejor.

Entonces la palabra del Señor me llegó en estos términos: « ¿No puedo yo tratarlos a ustedes, casa de Israel, como ese alfarero? -oráculo del Señor-. Sí, como la arcilla en la mano del alfarero, así están ustedes en mi mano, casa de Israel.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 145, 1b-2. 3-4. 5-6b (R.: 5a)

 

R.    Feliz el que se apoya en el Dios de Jacob.

 

¡Alaba al Señor, alma mía!

Alabaré al Señor toda mi vida;

mientras yo exista, cantaré al Señor. R.

 

No confíen en los poderosos,

en simples mortales, que no pueden salvar:

cuando expiran, vuelven al polvo,

y entonces se esfuman sus proyectos. R.

 

Feliz el que se apoya en el Dios de Jacob

y pone su esperanza en el Señor, su Dios:

él hizo el cielo y la tierra,

el mar y todo lo que hay en ellos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    13, 47-53

 

Jesús dijo a la multitud: «El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve. Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.

¿Comprendieron todo esto?»

«Sí», le respondieron.

Entonces agregó: «Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo.»

Cuando Jesús terminó estas parábolas se alejó de allí.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Después del cinturón de lino ahora Jeremías expresa su mensaje al pueblo con el relato de su visita al taller de un alfarero.
  • El alfarero, al moldear una vasija con barro, si no le sale como quería, vuelve a utilizar el mismo barro para otra que le salga mejor.
  • Con esta imagen Dios está diciendo a Israel que no juegue con Él, porque podría elegir otro pueblo que le sea fiel, y también se está acentuando que Dios tiene paciencia, como el alfarero, y si no le sale lo que quiere, vuelve a intentar con la misma arcilla.
  • Hay aquí una advertencia por parte de Dios. Así como el artesano puede destruir su obra y comenzar otra, de igual modo, si Israel, no se deja modelar según el proyecto de Dios, Dios realizará su proyecto de todos modos pero con otros pueblos.

***

  • En la orilla del mar, en la barca, con las redes encuentra Jesús el paisaje para su enseñanza; que en el final de esta sección de parábolas, pone su insistencia en el juicio definitivo de Dios.
  • Jesús ha proclamado el reino y cada hombre ahora es llamado a situarse en una opción con respecto a Él; es invitado no sólo a prestar atención a sus palabras, sino a comprometerse en una actitud de confianza obediencial a la buena Noticia Revelada.
  • Los peces son separados por sus cualidades, por lo que son. Mateo invita a reflexionar con esta serie de comparaciones en la radicalidad del juicio de Dios.
  • No podemos quedarnos dormidos. La presencia de Jesús marca el tiempo de la opción, el tiempo de buscar a Dios y el bien, con todas nuestras fuerzas, sin consentir ni dar lugar al mal y a la injusticia. O estamos con Cristo o estamos contra Él.
  • Convertirse significa, en este caso, optar totalmente por pertenecer al reino y llevar una vida digna de hijos. Sin embargo, muchas veces tenemos en nuestro interior la experiencia del pecado: vemos el bien que deberíamos hacer y en cambio obramos el mal.
  • Si queremos dar una verdadera unidad a nuestras vidas, debemos reconocer que solos, no podemos hacer mucho. Necesitamos ponernos en manos de Dios, para lograr una vida que ame, busque el bien y camine en justicia y santidad.
  • Jesús termina invitándonos a ser como los escribas del Reino y que nos sirvamos de lo antiguo y de lo nuevo, poniendo todo al servicio de la vida. No debemos apegarnos a las grandes verdades del pasado, ni a snobismos del presente. No debemos atarnos a lo que siempre hemos sido, ni fantasear lo que nunca podremos ser. Vivir con sencillez y humildad la realidad, pasando todo por el fuego purificador del evangelio, para descubrir lo verdadero y bueno que hay en cada cosa.
  • «Por el hecho de no estar seguros del tiempo en que vendrá nuestro Juez, debemos vivir cada jornada como si nos tuviera que juzgar al día siguiente». San Jerónimo.

 

Para discernir

 

  • ¿Tengo juicio claro acerca de lo bueno y lo malo?
  • ¿La bondad o maldad de algo radica en el beneficio que me brinda?
  • ¿Valoro la experiencia y la confronto con las cosas nuevas que se presentan?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Estoy en tus manos Señor, como arcilla en manos del alfarero…

 

Para la lectura espiritual

 

«El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea en el Hijo, no verá la vida»

 

[Santa Catalina oyó que Dios decía:]…“En el último día del juicio, cuando el Verbo, mi Hijo, revestido de mi majestad, vendrá a juzgar al mundo con su poder divino, no vendrá como pobre y miserable tal como se presentó cuando nació del seno de la Virgen, en un establo y en medio de animales, o tal como murió, entre dos ladrones. Entonces, en él mi poder estaba escondido; como hombre le dejé sufrir dolores y tormentos. No fue, en absoluto, que mi naturaleza divina se separara de la naturaleza humana, sino que le dejé sufrir como a hombre para expiar vuestras faltas. No, no es así que vendrá en el momento supremo: vendrá con todo su poder y con todo el esplendor de su propia persona…

A los justos les inspirará, al mismo tiempo que un temor respetuoso, un gran júbilo. No es que su rostro cambie: su rostro, en virtud de su naturaleza divina, es inmutable porque no es sino uno conmigo, y en virtud de la naturaleza humana su rostro es igualmente inmutable porque tiene asumida la gloria de la
resurrección. A los ojos de los réprobos, aparecerá terrible, porque le verán con ese ojo de espanto y turbación que los pecadores llevan dentro de sí mismos.

¿No es lo mismo que ocurre con un ojo enfermo? Cuando brilla el sol no ve más que tinieblas, mientras que el ojo sano ve la luz. No es que la luz tenga algún defecto; no es que el sol cambie. El defecto está en el ojo ciego. Es así como los réprobos verán a mi Hijo: en la tiniebla, el odio y la confusión. Será por culpa de su propia enfermedad y no a causa de la majestad divina con la que mi Hijo aparecerá para juzgar al mundo”…

 

Santa Catalina de Siena (1347-1380), terciaria dominica, doctora de la Iglesia, Copatrona de Europa – El Diálogo, Cap. 39

 

Para rezar

 

Guárdame Señor, de la insignificancia,
que seamos amplios en el pensamiento,
la palabra y el acto.
Que eliminemos la crítica y nos apartemos
del egoísmo.
Permítenos alejar toda ostentación y encontrarnos
con el otro cara a cara sin lástima ni prejuicios.
Que no juzguemos apresuradamente
y seamos siempre generosos.
Que nos tomemos tiempo para todas las cosas,
Permítenos crecer calmos, serenos, mansos.
Enséñanos a poner en acción nuestros mejores impulsos
y haznos honrados y no temerosos.
Concédenos comprender que son las pequeñas cosas
en la vida las que crean diferencias
porque en las grandes todos somos uno.
Y, oh Señor Dios, que no olvidemos ser amables,

Amén.

 

María Estuardo, Reina de Escocia

 

Viernes XVII

 

No pudo hacer muchos milagros por su falta de fe

 

Lectura del libro del profeta Jeremías    26, 1-9

 

Al comienzo del reinado de Joaquím, hijo de Josías, rey de Judá, llegó esta palabra a Jeremías, de parte del Señor:

«Así habla el Señor: “Párate en el atrio de la Casa del Señor y di a toda la gente de las ciudades de Judá que vienen a postrarse en la Casa del Señor todas las palabras que yo te mandé decirles, sin omitir ni una sola. Tal vez escuchen y se conviertan de su mal camino; entonces yo me arrepentiré del mal que pienso hacerles a causa de la maldad de sus acciones. Tú les dirás: Así habla el Señor Si ustedes no me escuchan ni caminan según la Ley que yo les propuse; si no escuchan las palabras de mis servidores los profetas, que yo les envío incansablemente y a quienes ustedes no han escuchado, entonces yo trataré a esta Casa como traté a Silo y haré de esta ciudad una maldición para todas las naciones de la tierra.”»

Los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo oyeron a Jeremías mientras él pronunciaba estas palabras en la Casa del Señor. Y apenas Jeremías terminó de decir todo lo que el Señor le había ordenado decir al pueblo, los sacerdotes y los profetas se le echaron encima, diciendo: « ¡Vas a morir! Porque has profetizado en nombre del Señor, diciendo: Esta Casa será como Silo, y esta ciudad será arrasada y quedará deshabitada.»

Entonces todo el pueblo se amontonó alrededor de Jeremías den la Casa del Señor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 68, 5. 8-10. 14 (R.: 14c)

 

R.    Respóndeme, Dios mío, por tu gran amor.

 

Más numerosos que los cabellos de mi cabeza

son los que me odian sin motivo;

más fuertes que mis huesos,

los que me atacan sin razón.

¡Y hasta tengo que devolver

lo que yo no he robado! R.

 

Por ti he soportado afrentas

y la vergüenza cubrió mi rostro;

me convertí en un extraño para mis hermanos,

fui un extranjero para los hijos de mi madre:

porque el celo de tu Casa me devora,

y caen sobre mí los ultrajes de los que te agravian. R.

 

Pero mi oración sube hasta ti, Señor,

en el momento favorable:

respóndeme, Dios mío, por tu gran amor,

sálvame, por tu fidelidad. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    13, 54-58

 

Al llegar a su pueblo, se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados.

« ¿De dónde le vienen, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros? ¿No es este el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?»

Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Entonces les dijo: «Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia.»

Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El texto de hoy presenta uno de los momentos culminantes de la vida del profeta. Anuncia el fin del templo, desintegra el mesianismo y ridiculiza la corriente legalista.
  • Jeremías anuncia de parte de Dios que deben convertirse de sus malos caminos y si no lo hacen, Dios permitirá la desgracia total y el Templo será destruido como lo había sido el de Silo, siglos antes. Jeremías les asegura que su infidelidad a la Alianza ha llegado demasiado lejos.
  • El profeta critica la práctica de la función sacerdotal y el uso del templo, reacciona contra la falsa seguridad, que el culto del templo hace nacer en el pueblo, liberándolo de toda búsqueda y de todo conocimiento verdadero de Yahvé.
  • Sacerdotes, profetas y todo el pueblo oyeron a Jeremías pronunciar esas palabras en el templo del Señor. Y cuando Jeremías terminó de pronunciar, todo lo que el Señor le había ordenado decir a todo el pueblo, sacerdotes y profetas, fue arrestado.
  • Jeremías arrestado por haber anunciado la ruina del Templo y de todas sus seguridades, vive este momento como una prueba, porque él mismo, personalmente, ve desmoronarse toda seguridad ante la unión de las autoridades que quieren matarlo.

***

  • Los prodigios y signos de Jesús son manifestación de la fuerza y el poder del Reino presente y operante en medio de los hombres. Los milagros que realizó sólo exigían la incondicional respuesta de la fe en el Dios de la vida. Esta fe consiste en reconocer que Dios puede actuar por encima de cualquier condicionamiento social, cultural, económico o religioso.
  • Y paradójicamente, entre los suyos no encontró esa respuesta gozosa. Se les hacía muy duro a los hombres de su pueblo, aceptar que la salvación pudiera venir desde uno que compartía su misma condición social, de aquel hombre de pueblo que había crecido con ellos y que ahora recorría todo el país anunciando la buena nueva.
  • Esperaban un desconocido, llegando en esplendor y gloria, cubierto de riqueza y poderío. No dieron crédito a las Escrituras, en su mensaje más profundo y, por eso, no reconocieron en el hijo del carpintero y de María, al Mesías poderoso en obra y palabras. Jesús conocía bien a aquellos que se escandalizaban de Él.
  • Jesús constata a través de su propia experiencia, la verdad del dicho proverbial que reza: “Nadie es profeta en su tierra”. Los milagros suponen la fe, que es lo único que permite comprender su verdadero significado, por eso la incredulidad de los habitantes de Nazaret se convierte en un impedimento para que Jesús pueda hacerlos. Eran parientes, amigos, vecinos a quienes apreciaba, pero justamente a ellos no les podrá hacer llegar su mensaje de salvación.
  • Hoy como ayer, hablar de Dios a quienes nos conocen desde siempre resulta difícil. Aquellos a quienes más amamos o apreciamos, son quienes menos nos escuchan o creen. En este sentido la convivencia continua, muchas veces, hace que se vean más los defectos que las virtudes. El prejuicio por el mucho conocimiento, o la envidia dificultan la credibilidad.
  • Por la fe acogemos y nos adherimos totalmente a la persona de Jesús. No se puede aceptar a Jesús en parte, sólo en aquellos aspectos que nos resultan comprensibles y no nos incomodan. Jesús es la revelación total y definitiva de la Palabra de Dios. Desde que nació la Iglesia no han faltado nunca hombres y mujeres que con su vida, testimonio, escritos y predicación han animado a sus contemporáneos, a vivir la hermosura y grandeza del Evangelio. También hoy están presentes entre nosotros, y podemos ser nosotros los que hagamos presente este evangelio en medio de nuestros hermanos.
  • «Los de Nazaret se admiran de Él, pero esta admiración no les lleva a creer, sino a sentir envidia, es como si dijeran: ‘¿Por qué Él y no yo?’» San Juan Crisóstomo.

 

Para discernir

 

  • ¿Me condicionan los prejuicios, en mi opinión acerca de los otros?
  • ¿Soy libre para aceptar las ideas de los demás?
  • ¿De quiénes acepto con más facilidad testimonio?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Señor, que pueda abrirme a los demás…

 

Para la lectura espiritual

 

…”¿Decir en veinte renglones quién es Jesucristo? Para los cristianos, Jesús es Dios. -Aunque no para todos: la divinidad de Cristo ha dividido desde siempre a la cristiandad. – Pocos dogmas como éste han sido defendidos o combatidos con tanta fogosidad. – La imagen de Cristo se refleja siempre en la conciencia de cada uno según sus propios conocimientos.

Para los judíos, durante los siglos de su exilio, el Crucificado ha sido también el Crucificador. En nombre de Cristo se han promulgado leyes antisemitas, en nombre de Cristo ha sido discriminado, perseguido, expulsado, asesinado con excesiva frecuencia Israel a ruegos de muchas Inquisiciones. Jesús: un vínculo de unión entre Israel y los gentiles, que une y separa en igual medida. Justo, sabio, profeta: un «loco» entre los «locos» de Israel, en la medida en que toda verdadera profecía confina con la locura que condena nuestra sensatez. Un judío «central», decía Martin Buber. Un judío único, como todos y cada uno podemos constatar. Único por su esplendor y por la contradicción que ha introducido –como una levadura– en el corazón de las naciones. Un misterio –así prefieren definirlo los teólogos cristianos, a los que responden con el silencio los teólogos judíos–. Pero veinte líneas son incluso demasiadas para hablar de un misterio. O bien, en ese caso, es que el que lo intenta no sabe de lo que está hablando”…

 

André Chouraqui, en A.-M. Carré – Para ti, quién es Jesucristo.

 

Para rezar

 

Él vino para esto

 

Si queremos luz
Él vino para iluminarnos.
Si queremos fuerza para resistir
Él vino para fortalecernos.
Si queremos el perdón,
Él vino precisamente para perdonarnos.
Si queremos el don del amor,
para esto se hizo niño
y quiso presentarse a nosotros
pobre y humilde,
para apartar de nosotros
todo temor.

San Alfonso María de Ligorio

 

Sábado XVII

 

El Señor me ha enviado para decir estas palabras

 

Lectura del libro del profeta Jeremías    26, 11-15. 24

 

Los sacerdotes y los profetas dijeron a los jefes y a todo el pueblo: «Este hombre es reo de muerte, porque ha profetizado contra esta ciudad, como ustedes lo han escuchado con sus propios oídos.»

Pero Jeremías dijo a los jefes y a todo el pueblo: «El Señor es el que me envió a profetizar contra esta Casa y contra esta ciudad todas las palabras que ustedes han oído. Y ahora, enmienden su conducta y sus acciones, y escuchen la voz del Señor, su Dios, y el Señor se arrepentirá del mal con que los ha amenazado. En cuanto a mí, hagan conmigo lo que les parezca bueno y justo. Pero sepan que si ustedes me hacen morir, arrojan sangre inocente sobre ustedes mismos, sobre esta ciudad y sobre sus habitantes. Porque verdaderamente el Señor me ha enviado a ustedes para decirles todas estas palabras.»

Los jefes y todo el pueblo dijeron a los sacerdotes y a los profetas: «Este hombre no es reo de muerte, porque nos ha hablado en nombre del Señor, nuestro Dios.»

Sin embargo, Ajicám, hijo de Safán, protegió a Jeremías e impidió que fuera entregado en manos del pueblo para ser ejecutado.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 68, 15-16. 30-31. 33-34 (R.: cf. 14)

 

R.    Respóndeme, Dios mío, en el tiempo de gracia.

 

Sácame del lodo para que no me hunda,

líbrame de los que me odian

y de las aguas profundas;

que no me arrastre la corriente,

que no me trague el Abismo,

que el Pozo no se cierre sobre mí. R.

 

Yo soy un pobre desdichado, Dios mío,

que tu ayuda me proteja:

así alabaré con cantos el nombre de Dios,

y proclamaré su grandeza dando gracias. R.

 

Que lo vean los humildes y se alegren,

que vivan los que buscan al Señor:

porque el Señor escucha a los pobres

y no desprecia a sus cautivos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    14, 1-12

 

La fama de Jesús llegó a oídos del tetrarca Herodes, y él dijo a sus allegados: «Este es Juan el Bautista; ha resucitado de entre los muertos, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos.»

Herodes, en efecto, había hecho arrestar, encadenar y encarcelar a Juan, a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, porque Juan le decía: «No te es lícito tenerla.» Herodes quería matarlo, pero tenía miedo del pueblo, que consideraba a Juan un profeta.

El día en que Herodes festejaba su cumpleaños, la hija de Herodías bailó en público, y le agradó tanto a Herodes que prometió bajo juramento darle lo que pidiera.

Instigada por su madre, ella dijo: «Tráeme aquí sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista.»

El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por los convidados, ordenó que se la dieran y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Su cabeza fue llevada sobre una bandeja y entregada a la joven, y esta la presentó a su madre. Los discípulos de Juan recogieron el cadáver, lo sepultaron y después fueron a informar a Jesús.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Los sacerdotes y los profetas dijeron a los magistrados y a todo el pueblo que Jeremías, merecía la muerte porque había profetizado contra la ciudad.
  • Jeremías es reo de muerte porque se había atrevido a anunciar la destrucción del Templo de Jerusalén.
  • El profeta, con entereza y humildad y hace su propia defensa. Es enviado por Dios a predicar, por eso no tiene temor alguno de confesar la misión para la que ha sido elegido por el Señor. Él es inocente. Es sólo instrumento escogido por Dios en favor de su pueblo.
  • Lo importante es el anuncio, de que si enmiendan su conducta, Dios se arrepentirá de su amenaza. El profeta tiene la conciencia tranquila y se muestra disponible a lo que quieran hacer con él.
  • No ha predicado, en primer lugar la destrucción del Templo, ni el mal, sino la «conversión». Todo puede cambiar si cambian de vida.
  • Los jefes religiosos y políticos se abstienen de condenar a muerte a Jeremías, porque su sangre pesaría sobre sus conciencias como una culpa que no quedaría sin castigo. Jeremías salva la vida, gracias a la protección que le brinda un personaje con autoridad, frente a los jefes del pueblo.

***

  • Contemplamos hoy la injusticia de la muerte de Juan Bautista; y a la vez descubrimos la necesidad de un testimonio claro y concreto de nuestra fe para llenar de esperanza el mundo.
  • Los tres sucesores del sanguinario Herodes, el grande, se disputaban a mordiscos el control del reino de Judea. Juan denunciaba las ambiciones de poder entre la familia herodiana. Herodes Antipas estaba en adulterio con Herodías, esposa legítima de su hermano Filipo, con el fin de apoderarse de todo el territorio, a la muerte de su hermano.
  • Antipas, es un contra testigo. Se entera de la fama de Jesús y lo confunde con Juan el Bautista resucitado; esta afirmación no pasa de ser un vago comentario, que no le cambia la vida. Tampoco había sido capaz de ser coherente con la admiración que sentía por Juan el Bautista, arrestándolo ilegalmente, metiéndolo en un calabozo y luego haciéndolo decapitar, porque Juan puso al descubierto su adulterio.
  • Juan será testigo de la verdad. Igual que la mayoría de los profetas que lo precedieron, Juan era la conciencia crítica ante corrupción de los jefes de pueblo de Israel. El Bautista era la voz de los que no tenían voz y el mensajero que preparaba el camino el salvador. Ni el poder del rey, ni el miedo por su vida, hicieron que su voz callara las injusticias que veía.
  • Juan, siguiendo la tradición en el pueblo de Israel, como todo profeta, pagó con su vida ser mensajero de la verdad. La habilidad de Herodías y el poder de seducción de su hija, condujeron al embriagado rey a condenar a muerte al Bautista.
  • Es una constante de la historia, las persecuciones allí donde hay alguien que denuncia de modo claro y comprensible, con su vida y con sus palabras, la verdad de Dios. La verdad molesta, del mismo modo que molesta el amor, porque significa renunciar a nuestros propios intereses egoístas y pide la apertura y disponibilidad al otro.
  • …”Es preciso, por consiguiente, que aquel que vive con celo la vida profética y ha sido capaz de acoger al Espíritu, que había en los profetas, reciba desprecio en el mundo y entre los pecadores, a quienes resulta embarazosa la vida del justo”… Orígenes, Comentario del evangelio de Mateo, Roma 1998, I, pp. 14 1ss.
  • «Con toda la Iglesia, invito a mis hermanos y hermanas en la fe a abrirse constante y confiadamente a Cristo y a dejarse renovar por Él, anunciando con el vigor de la paz y el amor a todas las personas de buena voluntad que, quién encuentra al Señor conoce la Verdad, descubre la Vida y reconoce el Camino que conduce a ella». Juan Pablo II, Iglesia en Europa.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué me condiciona para vivir la verdad?
  • ¿Qué silencio por miedo?
  • ¿Qué cosas no soy capaz de denunciar?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Ayúdame a ser testigo de la Verdad…

 

Para la lectura espiritual

 

La grandeza de Juan el Bautista

 

…”Lo que ha hecho grande a Juan, lo que le ha hecho el más grande entre los grandes, es que ha vivido sus virtudes al máximo… uniendo a estas la más grande de todas, la humildad. Siendo considerado como el más elevado de todos, espontáneamente y con la presura del amor, ha puesto por encima de él a Aquel que es el más humilde de todos, y hasta tal punto lo ha puesto por encima de él que se declaró indigno de desatarle las sandalias (Mt 3, 11).

Que otros queden maravillados de que Juan haya sido anunciado por los profetas, anunciado por un ángel…, nacido de padres tan santos y tan nobles, aunque de edad avanzada y estériles…, que en el desierto haya preparado el camino del Redentor, que haya convertido los corazones de los padres hacia los hijos y los de los hijos hacia los padres (Lc 1,17), que haya sido digno de bautizar al Hijo, escuchar al Padre, ver al Espíritu (Lc 3, 22), en fin, que haya combatido por la verdad hasta dar la vida y que, para ser precursor de Cristo incluso en el país de los muertos, haya sido mártir de Cristo ya antes de su Pasión. Que otros se queden maravillados de todo esto…

A nosotros, hermanos míos, se nos propone su humildad no tan sólo como objeto de admiración, sino también de imitación. Es ella que le ha incitado a no querer pasar por grande, siendo así que podía hacerlo… En efecto, este fiel «amigo del Esposo» (Jn 3,29) que amaba a su Señor más que a sí mismo, deseaba «disminuir» para que él creciera (v 30). Se esforzaba para aumentar la gloria de Cristo haciéndose él mismo más pequeño, manifestando a través de toda su conducta lo que diría el apóstol Pablo: «No nos predicamos a nosotros mismos sino al Señor Jesucristo» (2C 4,5).

 

Beato Guerrico de Igny (hacia 1080-1157), abad cisterciense – 3er sermón sobre san Juan Bautista

 

Para rezar

 

Oración de la dificultad

Sé luz en mi mente, paz en mi corazón,

sabiduría en mis decisiones, amor en mis relaciones.

Te necesito, Señor. Tú calmas mi desasosiego y alejas el mal;

contigo es fácil aceptar las asperezas

y soportar el dolor.
Contigo puedo ser comprensivo con los que me ofenden,

fuerte ante el dolor y amoroso con todos.

Dame paciencia conmigo mismo y con los demás,

Una paciencia que me aleje de la ira y el desaliento.

Eres mi esperanza y mi fortaleza, mi baluarte y mi descanso.

En ti todo lo puedo, y con tu amor
los  fardos son llevaderos.

Tú me libras de las aguas turbulentas,

apaciguas mis males y conjuras mis temores.

Te amo, Señor, te adoro, te bendigo y te doy gracias.

 

Padre Gonzalo Gallo

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XVI – CICLO B

DOMINGO XVI

CICLO B

 

Lunes XVI

 

Martes XVI

 

Miércoles XVI

25 de julio – Santiago, Apóstol (F)

 

Jueves XVI

 

Viernes XVI

 

Sábado XVI

 

DOMINGO XVI

CICLO B

 

…Andaban como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato…

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Jeremías    23, 1-6

 

«¡Ay de los pastores que pierden y dispersan el rebaño de mi pastizal!» -oráculo del Señor-.

Por eso, así habla el Señor, Dios de Israel, contra los pastores que apacientan a mi pueblo: «ustedes han dispersado mis ovejas, las han expulsado y no se han ocupado de ellas. Yo, en cambio, voy a ocuparme de ustedes, para castigar sus malas acciones» -oráculo del Señor-.

«Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas, de todos los países adonde las había expulsado, y las haré volver a sus praderas, donde serán fecundas y se multiplicarán. Yo suscitaré para ellas pastores que las apacentarán; y ya no temerán ni se espantarán, y no se echará de menos a ninguna» -oráculo del Señor-.

«Llegarán los días -oráculo del Señor- en que suscitaré para David un germen justo; él reinará como rey y será prudente, practicará la justicia y el derecho en el país. En sus días, Judá estará a salvo e Israel habitará seguro. Y se lo llamará con este nombre: “El Señor es nuestra justicia.”»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6 (R.: 1)

 

R.    El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.

 

El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.

El me hace descansar en verdes praderas,

me conduce a las aguas tranquilas

y repara mis fuerzas. R.

 

Me guía por el recto sendero,

por amor de su Nombre.

Aunque cruce por oscuras quebradas,

no temeré ningún mal,

porque tú estás conmigo:

tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.

 

Tú preparas ante mí una mesa,

frente a mis enemigos;

unges con óleo mi cabeza

y mi copa rebosa. R.

 

Tu bondad y tu gracia me acompañan

a lo largo de mi vida;

y habitaré en la Casa del Señor,

por muy largo tiempo. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    2, 13-18

 

Hermanos:

Ahora, en Cristo Jesús, ustedes, los que antes estaban lejos, han sido acercados por la sangre de Cristo.

Porque Cristo es nuestra paz: él ha unido a los dos pueblos en uno solo, derribando el muro de enemistad que los separaba, y aboliendo en su propia carne la Ley con sus mandamientos y prescripciones.

Así creó con los dos pueblos un solo Hombre nuevo en su propia persona, restableciendo la paz, y los reconcilió con Dios en un solo Cuerpo, por medio de la cruz, destruyendo la enemistad en su persona.

Y él vino a proclamar la Buena Noticia de la paz, paz para ustedes, que estaban lejos, paz también para aquellos que estaban cerca. Porque por medio de Cristo, todos sin distinción tenemos acceso al Padre, en un mismo Espíritu.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    6, 30-34

 

Los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.

El les dijo: «Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco.» Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer. Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto. Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos.

Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ellos, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Jeremías es consciente de que el desorden, la situación de injusticia y el desplazamiento que tiene que soportar y sufrir el pueblo, se debe a los mandatarios que no han sabido gobernar en función del bien público sino en función de sus intereses personales y de clase, por eso han fracasado como gobernantes y es necesario entonces que Dios suscite nuevos pastores.

***

  • A Pablo le tocó enfrentar el problema cultural en la Iglesia primitiva entre cristianos judaizantes y gentiles, y luchó hasta conseguir que los gentiles fueran admitidos también dentro de la comunidad cristiana. En Cristo Jesús desaparecen todo antagonismo y toda situación de injusticia que hace que hombres y mujeres de la misma cultura y de culturas diferentes, no se entiendan entre sí. Cristo hizo de los dos ámbitos: judíos y gentiles, uno solo y destruyó por medio de su carne la enemistad.

***

  • En la época de Jesús los jefes políticos y religiosos dispersaban cada vez más al pueblo. El régimen político, militar y económico impuesto por Roma era una carga que pesaba sobre el pueblo. El régimen tributario era demasiado minucioso y había que cumplir con el diezmo para el templo. La situación económica era crítica. Muchos se encuentran marginados del templo, han sido desplazados de allí por no cumplir con las normas rituales de purificación.
  • La sociedad se dividía cada vez más tratando de buscar solución al problema del momento. Unos creían en la fuerza de las armas, otros se aislaban. Se esperaba que Dios irrumpiera y pusiera fin a esta situación y dando oportunidad al pueblo de Israel. Hay dolor, desorientación y desconcierto en el pueblo.
  • Los discípulos han llegado de su labor apostólica a contarle a Jesús todo lo que les había pasado, Jesús entonces los invita a descansar en un lugar apartado pero cuando llegan allí fue imposible porque una gran multitud ya estaba en el lugar esperándolos. Jesús siente compasión de la multitud porque andaban como ovejas sin pastor y se pone a enseñarles.
  • Es la misma compasión que siente antes de cada milagro o curación. Siente compasión cuando ve la multitud hambrienta. Siente compasión cuando cura a los ciegos. Compasión que no es lástima, clemencia, o piedad. Compasión que es compartir la misma pasión, el mismo sentir, el mismo dolor, porque se siente con las entrañas. No se siente desde “arriba”, desde el poder, sino desde abajo, desde el mismo sufrimiento, desde la misma angustia. De allí nace el milagro y la actitud samaritana y el amor del padre ante el hijo perdido.
  • La pasión por el Reino es la que le consume el tiempo y la vida. Para esto ha venido. Sólo quien ha andado en la vida motivado por una causa entiende estas actitudes de Jesús que no siente hambre ni fatiga por andar haciendo aquello que está en su corazón y da sentido a sus vida.
  • Dios, en Jesús, cuida a su pueblo. Dios promete a su pueblo que le dará pastores que realmente lo guíen por los caminos de la paz, la justicia y la libertad.
  • Si los jefes dispersan, Jesús tiene la capacidad de reunir. La compasión en Jesús no es un sentimiento de lástima, por el contrario es una actitud movilizadora, que llena su existencia y lo conduce a colocar el servicio al otro, al pobre, al marginado, por encima de todas las cosas. La mirada compasiva desata lo más propio de la vida del pastor: Dar la vida.
  • El amor y la preocupación compasiva de los cristianos es una respuesta de agradecimiento a Dios por los cuidados que el nos brinda. El inmerecido amor de Dios anunciado para todo el mundo en el Evangelio   de Jesucristo es nuestra razón para solidarizarnos con nuestro vecino en su necesidad y a reconocer que todos debemos ser “pastores compasivos” de todos.
  • Jesús respondió con amor a las personas que estaban enfermas, solas, quebradas, marginadas y desesperanzadas sin considerar sus méritos. De esa misma manera nosotros somos llamados a “ser Cristos” para todos aquellos que sufren en el cuerpo o en el alma con su “mismos sentimientos”. Nuestra fe nos llama a compadecernos, a aceptar y a servir gratuitamente como expresión de que el reino ha comenzado.
  • Nuestro camino de fe es una llamada a acoger el don de entrar en la mirada compasiva de Jesucristo como un estilo de vida que nos lleva a contemplar al Jesús que mira a la gente, que me mira a mí y al mundo con todas sus vicisitudes; contemplarlo en el Evangelio, en la oración silenciosa, en la vida de las personas. Al contemplar a Jesucristo, Él nos irá regalando su mirada para responder creativa y amorosamente a las necesidades de nuestros hermanos

 

Para discernir

 

  • ¿El trabajo a favor de los pobres y de los que sufren es una prioridad irrenunciable de mi vida de Fe?
  • ¿Me siento llamado a prolongar el amor Jesús en la historia especialmente con los pobres?
  • ¿Puedo contemplar y descubrir el rostro de Cristo, en el rostro de aquellos con los que Él mismo ha querido identificarse?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

“Se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado”

 

Para la lectura espiritual

 

Caritas in Veritate – Benedicto  XVI

 

Por esta estrecha relación con la verdad, se puede reconocer a la caridad como expresión auténtica de humanidad y como elemento de importancia fundamental en las relaciones humanas, también las de carácter público. Sólo en la verdad resplandece la caridad y puede ser vivida auténticamente. La verdad es luz que da sentido y valor a la caridad. Esta luz es simultáneamente la de la razón y la de la fe, por medio de la cual la inteligencia llega a la verdad natural y sobrenatural de la caridad, percibiendo su significado de entrega, acogida y comunión. Sin verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo. El amor se convierte en un envoltorio vacío que se rellena arbitrariamente. Éste es el riesgo fatal del amor en una cultura sin verdad. Es presa fácil de las emociones y las opiniones contingentes de los sujetos, una palabra de la que se abusa y que se distorsiona, terminando por significar lo contrario. La verdad libera a la caridad de la estrechez, de una emotividad que la priva de contenidos relacionales y sociales, así como de un fideísmo que mutila su horizonte humano y universal. En la verdad, la caridad refleja la dimensión personal y al mismo tiempo pública de la fe en el Dios bíblico, que es a la vez «Agapé» y «Lógos»: Caridad y Verdad, Amor y Palabra.

4. Puesto que está llena de verdad, la caridad puede ser comprendida por el hombre en toda su riqueza de valores, compartida y comunicada. En efecto, la verdad es «lógos» que crea «diá-logos» y, por tanto, comunicación y comunión. La verdad, rescatando a los hombres de las opiniones y de las sensaciones subjetivas, les permite llegar más allá de las determinaciones culturales e históricas y apreciar el valor y la sustancia de las cosas. La verdad abre y une el intelecto de los seres humanos en el lógos del amor: éste es el anuncio y el testimonio cristiano de la caridad. En el contexto social y cultural actual, en el que está difundida la tendencia a relativizar lo verdadero, vivir la caridad en la verdad lleva a comprender que la adhesión a los valores del cristianismo no es sólo un elemento útil, sino indispensable para la construcción de una buena sociedad y un verdadero desarrollo humano integral. Un cristianismo de caridad sin verdad se puede confundir fácilmente con una reserva de buenos sentimientos, provechosos para la convivencia social, pero marginales. De este modo, en el mundo no habría un verdadero y propio lugar para Dios. Sin la verdad, la caridad es relegada a un ámbito de relaciones reducido y privado. Queda excluida de los proyectos y procesos para construir un desarrollo humano de alcance universal, en el diálogo entre saberes y operatividad.

5. La caridad es amor recibido y ofrecido. Es «gracia» (cháris). Su origen es el amor que brota del Padre por el Hijo, en el Espíritu Santo. Es amor que desde el Hijo desciende sobre nosotros. Es amor creador, por el que nosotros somos; es amor redentor, por el cual somos recreados. Es el Amor revelado, puesto en práctica por Cristo (cf. Jn 13,1) y «derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo» (Rm 5,5). Los hombres, destinatarios del amor de Dios, se convierten en sujetos de caridad, llamados a hacerse ellos mismos instrumentos de la gracia para difundir la caridad de Dios y para tejer redes de caridad.

La doctrina social de la Iglesia responde a esta dinámica de caridad recibida y ofrecida. Es «caritas in veritate in re sociali», anuncio de la verdad del amor de Cristo en la sociedad. Dicha doctrina es servicio de la caridad, pero en la verdad. La verdad preserva y expresa la fuerza liberadora de la caridad en los acontecimientos siempre nuevos de la historia. Es al mismo tiempo verdad de la fe y de la razón, en la distinción y la sinergia a la vez de los dos ámbitos cognitivos. El desarrollo, el bienestar social, una solución adecuada de los graves problemas socioeconómicos que afligen a la humanidad, necesitan esta verdad. Y necesitan aún más que se estime y dé testimonio de esta verdad. Sin verdad, sin confianza y amor por lo verdadero, no hay conciencia y responsabilidad social, y la actuación social se deja a merced de intereses privados y de lógicas de poder, con efectos disgregadores sobre la sociedad, tanto más en una sociedad en vías de globalización, en momentos difíciles como los actuales.

 

Para rezar

 

Jesús, hermano,
nos enseñaste
a vivir con el corazón
abierto a los demás.
Sintiendo con el otro,
acercándose a su lado,
padeciendo con sus problemas,
buscando las soluciones
para una vida mejor para todos.

Ayúdanos a vivir la compasión
y haznos vivir con pasión
por los otros,
construyendo el Reino
con nuestras palabras y actos.

Amén

Lunes XVI

 

El Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches

 

Lectura de la profecía de Miqueas    6, 1-4. 6-8

 

Escuchen lo que dice el Señor:

«¡Levántate, convoca a juicio a las montañas y que las colinas escuchen tu voz! ¡Escuchen, montañas, el pleito del Señor, atiendan, fundamentos de la tierra! Porque el Señor tiene un pleito con su pueblo, entabla un proceso contra Israel:

“¿Qué te hice, pueblo mío, o en qué te molesté? Respóndeme. ¿Será porque te hice subir de Egipto, porque te rescaté de un lugar de esclavitud y envié delante de ti a Moisés, Aarón y Miriam?”»

¿Con qué me presentaré al Señor y me postraré ante el Dios de las alturas? ¿Me presentaré a él con holocaustos, con terneros de un año? ¿Aceptará el Señor miles de carneros, millares de torrentes de aceite? ¿Ofreceré a mi primogénito por mi rebeldía, al fruto de mis entrañas por mi propio pecado? Se te ha indicado, hombre, qué es lo bueno y qué exige de ti el Señor: nada más que practicar la justicia, amar la fidelidad y caminar humildemente con tu Dios.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 49, 5-6. 8-9. 16b-17. 21 y 23 (R.: 23b)

 

R.    Al que va por el buen camino, le haré gustar la salvación de Dios.

 

«Reúnanme a mis amigos,

a los que sellaron mi alianza con un sacrificio.»

¡Que el cielo proclame su justicia,

porque el Señor es el único Juez! R.

 

No te acuso por tus sacrificios:

¡tus holocaustos están siempre en mi presencia!

Pero yo no necesito los novillos de tu casa

ni los cabritos de tus corrales. R.

 

«¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos

y a mencionar mi alianza con tu boca,

tú, que aborreces toda enseñanza

y te despreocupas de mis palabras? R.

 

Haces esto, ¿y yo me voy a callar?

¿Piensas acaso que soy como tú?

Te acusaré y te argüiré cara a cara.

El que ofrece sacrificios de alabanza,

me honra de verdad;

y al que va por el buen camino,

le haré gustar la salvación de Dios.» R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    12, 38-42

 

Algunos escribas y fariseos le dijeron a Jesús: «Maestro, queremos que nos hagas ver un signo.»

El les respondió: «Esta generación malvada y adúltera reclama un signo, pero no se le dará otro que el del profeta Jonás. Porque así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del pez, así estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra tres días y tres noches.

El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay alguien que es más que Jonás.

El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra esta generación y la condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay alguien que es más que Salomón.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El sábado pasado comenzamos la lectura de Miqueas, con una denuncia a las clases dirigentes. Miqueas, el profeta, no puede quedar en silencio ante las injusticias que se cometen en su pueblo, y se presenta como el portavoz de Dios ante todo el país.
  • Dios tiene pleito judicial contra su pueblo, en el que no se presenta como juez, sino como parte querellante. Con frecuencia, las montañas han sido personificadas en la Biblia; en el texto de hoy, Dios las toma como testigo, para el juicio que quiere entablar contra su pueblo.
  • La protesta de Dios tiene fundamento, porque lo hizo subir de Egipto, lo rescató de la esclavitud sin abandonarlo nunca, le puso como guías a enviados suyos, y lo protegió hasta la posesión de la tierra prometida; ahora sólo recibe ingratitud.
  • El pueblo pretende calmar a Dios con holocaustos de animales, o sacrificando a sus propios primogénitos. El profeta les recuerda que lo que tienen que hacer, es cumplir la alianza pactada con Dios, respetando el derecho, amando la misericordia, siendo humildes con su Dios. Estas son las obras buenas que realmente pide Yahvé. Miqueas presenta, al final, a Yahvé que condena la impiedad, el fraude, la violencia, el engaño; la fuente de la desventura del pueblo, son las injusticias que comete.

***

  • Jesús había realizado signos suficientes para mostrar no solamente que venía de Dios, sino que era Dios. Pero, aun así, a algunos maestros de la ley y fariseos no les alcanzaba y le piden que demuestre su procedencia divina con una señal prodigiosa. Le piden que les dé muestras palpables de que es el Hijo de Dios. Sin embargo, por más milagros que hubiera hecho, no habrían creído.
  • El Señor, con tono profético, tomando una señal prodigiosa del Antiguo Testamento, anuncia su muerte, sepultura y resurrección. Jesús les recuerda el signo particular que Dios realizó en el profeta Jonás, cuando estuvo en el vientre de una ballena, durante tres días completos y luego lo arrojó.
  • Esta figura del misterio pascual, es la única señal que se les dará. Allí el poder de Dios se manifestará con todo su esplendor. Frente a ella deberán optar.
  • Ellos no aceptan el mensaje salvador que les ha anunciado Jesús. Han cerrado su mente y su corazón a la novedad del Reino. Se sienten seguros en sus tradiciones, instituciones y códigos. Su sabiduría y elocuencia los hace soberbios y autosuficientes.
  • Existe en nuestra vida una tendencia permanente a pedir señales, milagros, signos, pruebas indiscutibles, para poder creer. Lo que produce beneficios entra dentro de nuestra escala de valores. El utilitarismo nos condiciona y queremos experimentar ya los efectos de lo que pedimos.
  • Hemos perdido el sentido de la gratuidad y de los procesos. Esto hace que la fe sea demasiado débil y atada a resultados inmediatos.
  • La resurrección de Jesús es el único signo que se nos ha dado y se nos dará. También nosotros, hemos sido sepultados con Cristo, y vivimos por Él y en Él, ahora y por siempre, habiendo dado un verdadero “paso pascual”: paso de muerte a vida, del pecado a la gracia. Liberados de la esclavitud del pecado, llegamos a ser hijos de Dios. Es “el gran prodigio”, que ilumina nuestra fe y nos abre a la esperanza de vivir amando como Dios nos invita a hacerlo, para poseer su Amor en plenitud.
  • La resurrección es el triunfo de la vida sobre toda forma de muerte. Por eso la Pascua de Jesús como la nuestra, por el bautismo, son el signo de vida por excelencia; causa de tantos “milagros cotidianos de la gracia”.

 

Para discernir

 

  • ¿Le pedimos a Jesús que nos dé un “signo”, una “prueba” de su presencia?
  • ¿Qué busco en este tipo de pedido?
  • ¿Cambia mi actitud de fe ante la ausencia de respuestas visibles?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Jesús, bendito signo
del Padre

 

Para la lectura espiritual

 

…”Conozco dos tipos de creyentes. Los que necesitan milagros para creer y aquellos a quienes el milagro no añade ni una onza de fe; más aún, casi les supone una mortificación. No hace falta escarnecer a los primeros; están en buena compañía, puesto que el mismo san Agustín dice con ellos: «Sin los milagros no sería cristiano». A los segundos no les hace falta creer demasiado: si bajara a una plaza cualquiera, en una hora de tráfico o de mercado, gritando que a una milla de allí se había aparecido la Virgen, en un abrir y cerrar de ojos se quedaría desierta la plaza, estoy seguro de ello. Y los primeros en correr detrás de mí serían tal vez los materialistas, los llamados incrédulos, pero inmediatamente después, no menos jadeantes, vería a muchos de esos amigos que solían decirme: «El milagro es para mí algo superfluo, mi fe no necesita milagros».

La verdad para todos nosotros es sólo esta: que somos milagros, venimos del milagro y estamos hechos por milagros. Hasta el hombre que lo tiene todo invoca el milagro, porque el milagro, antes de ser un socorro benéfico, antes de ser un don útil y resolutivo contra la pena, es la exaltación de la infancia que vuelve a encantarnos, la revancha de aquella primera sabiduría inocente sobre la falaz sabiduría de después.

El Evangelio es el campo de los milagros. Sin embargo, hay una cosa que aparece clara de inmediato: que Cristo fue enemigo de los milagros. El milagro, para Él, es lo que debería brotar como consecuencia, algo para cuya obtención cedió a hacerse brujo y que, sin embargo, sólo en rara ocasión consiguió: la fe. «Más adelante vio a otros dos hermanos: Santiago, el de Zebedeo, y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo reparando las redes. Les llamó también, y ellos, dejando al punto la barca y a su padre, le siguieron». Nosotros nos hemos quedado reparando las redes, aunque él nos ha mirado en más de una ocasión; tranquilos en la barca con nuestro padre y los mozos, hemos hecho fracasar el milagro rarísimo, ése ante el cual la resurrección de Lázaro es un juego. El milagro que le sale una vez de cada mil y que nadie ha sido capaz de contar. Seguirle”…

L. Santucci, Una vida de Cristo

 

Para rezar

 

Oración de san Francisco

 

Alto y glorioso Dios:
ilumina las tinieblas de mi corazón,
dame una fe recta,
esperanza cierta,
caridad perfecta
y humildad profunda.

Dame, Señor,
comprensión y discernimiento
para cumplir
tu verdadera y santa voluntad.
Amén.

 

Martes XVI

 

Estos son mi madre y mis hermanos

 

Lectura de la profecía de Miqueas 7, 14-15.18-20

 

Apacienta con tu cayado a tu pueblo, al rebaño de tu herencia, al que vive solitario en un bosque, en medio de un vergel. ¡Que sean apacentados en Basán y en Galaad, como en los tiempos antiguos! Como en los días en que salías de Egipto, muéstranos tus maravillas.

¿Qué dios es como tú, que perdonas la falta y pasas por alto la rebeldía del resto de tu herencia? El no mantiene su ira para siempre, porque ama la fidelidad.

El volverá a compadecerse de nosotros y pisoteará nuestras faltas. Tú arrojarás en lo más profundo del mar todos nuestros pecados. Manifestarás tu lealtad a Jacob y tu fidelidad a Abraham, como lo juraste a nuestros padres desde los tiempos remotos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 84, 2-4. 5-6. 7-8 (R.: 8a)

 

R. ¡Manifiéstanos, Señor, tu misericordia!

 

Fuiste propicio, Señor, con tu tierra,

cambiaste la suerte de Jacob;

perdonaste la culpa de tu pueblo,

lo absolviste de todos sus pecados;

reprimiste toda tu indignación

y aplacaste el ardor de tu enojo. R.

 

¡Restáuranos, Dios, salvador nuestro;

olvida tu aversión hacia nosotros!

¿Vas a estar enojado para siempre?

¿Mantendrás tu ira eternamente? R.

 

¿No volverás a darnos la vida,

para que tu pueblo se alegre en ti?

¡Manifiéstanos, Señor, tu misericordia

y danos tu salvación! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    12, 46-50

 

Jesús estaba hablando a la multitud, cuando su madre y sus hermanos, que estaban afuera, trataban de hablar con él. Alguien le dijo: «Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren hablarte.»

Jesús le respondió: « ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?» Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: «Estos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Esta última página de Miqueas es una mezcla de afirmaciones proféticas y de súplica ante Dios, ensalzando su misericordia. La confianza del profeta se basa en que Dios seguirá siendo fiel a las promesas que había hecho, ya desde Abraham, y que pastoreará al pueblo de su heredad. Pero, sobre todo, se basa en que Dios seguirá haciendo lo que sabe hacer mejor: perdonar.
  • Es un retrato entrañable: «¿qué Dios hay como tú, que perdonas el pecado?… se complace en la misericordia… arrojará a lo hondo del mar todos nuestros delitos».
  • La última palabra de la historia no es nuestro pecado, sino, como nos dice Miqueas, el amor perdonador de Dios. Necesitamos oír esta buena noticia, porque todos somos débiles y nos alegramos del perdón de Dios.
  • Dios deja siempre abierta la puerta a la misericordia.

***

  • El rechazo del Reino por parte de los fariseos hecho en presencia de la multitud, ha puesto de relieve la profundidad que el Reino de Dios, produce en todo hombre. Jesús se dirigirá ahora a todos para invitarlos al discipulado y al seguimiento.
  • En este pasaje todavía Jesús estaba hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron a, tratando de hablar con Él.
  • Con el término “madre y hermanos” se designa una realidad amplia, que puede englobar la pertenencia a la misma familia, pero también el parentesco entre los miembros de un clan o de una tribu.
  • Jesús dijo: “¿Quién es mi madre?, ¿Quiénes son mis hermanos?”, sorprende la pregunta porque todos los que lo conocen, en efecto, saben que la que está allí fuera es su madre.
  • La pregunta no significa un desprecio de Jesús hacia los suyos: nadie ha amado a su madre mejor que El con un amor fuerte. Pero Jesús quiso poner de relieve la ruptura, que el Reino de los cielos introduce en las relaciones humanas en general, y en la familia de sangre en particular. Aquellos con quienes lo ligan lazos familiares no son los que se hallan “fuera”, sino los que se encuentran con El, a los que puede señalar con la mano, “los discípulos”.
  • Frente a la familia de sangre, se presenta la verdadera familia. De esta forma Jesús señala que el vínculo de sangre derivado de la pertenencia a un mismo hogar, clan o pueblo debe ceder ante otro tipo de vínculo: el que surge del discipulado y del seguimiento. El discípulo es “familiar de Jesús”. Jesús ofrece a los hombres la cálida intimidad de su familia. Entre Dios y los hombres ya no hay sólo relaciones de obediencia y sumisión como entre un amo y los subalternos. Con Jesús entramos en la familia de Dios, como sus hermanos y hermanas, como su madre.
  • Este nuevo vínculo se realiza en torno al Padre del cielo que es capaz de crear un nuevo tipo de unidad familiar. Esta nueva unidad surge de la participación en el mismo querer del Padre, en la asimilación de la propia vida al proyecto del Padre.
  • Se trata por tanto, de la constitución de una nueva familia universal de hermanos, hermanas, madre, que le ha sido dada a Jesús por el Padre del cielo.
  • Este es el lazo familiar que debe predominar en la vida del discípulo. La nueva familia de Jesús se realiza en todos aquellos que colocan por encima de todo el beneplácito del Padre, realizado en Jesús y en su mensaje. La característica esencial del discípulo de Jesús: es “hacer la voluntad de Dios”.
  • Reconocer en Jesús, al Maestro, Hermano, Servidor y Mesías que implanta el derecho para todos y responde a las esperanzas de todo hombre; y poder descubrir de esta forma el verdadero rostro de Dios escondido en la cotidianeidad de la vida de los hombres, posibilita formar parte de la comunidad que constituye la verdadera familia de Jesús. Entrar en comunión con Dios, haciendo su voluntad es, al mismo tiempo, entrar en comunión con incontables hermanos y hermanas que tratan también, de hacer esa misma voluntad.
  • La invitación se dirige a todo hombre a lo largo del tiempo. El Señor, el Dios de la historia, que es Dios con nosotros hasta el fin de los tiempos, sigue dirigiéndola a todo aquel que está dispuesto a compartir su suerte, entrando en comunión con el Padre y su Palabra hecha carne, y asumiendo gozosamente sus exigencias.

 

Para discernir

 

  • ¿Tengo experiencia de Dios como salvador, la he compartido con otros?
  • ¿Qué rasgos de mi ser “discípulo” me invita a revisar y convertir esta palabra?
  • ¿Camino en comunión con otros hermanos, la construyo, discierno en comunidad la voluntad del Padre Dios?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Dame un corazón dócil a tu voluntad, Señor…

 

Para la lectura espiritual

 

«El que cumple la voluntad de mi Padre… ese es mi hermano y mi hermana y mi madre»

 

…La Bienaventurada Virgen, predestinada, junto con la Encarnación del Verbo, desde toda la eternidad, cual Madre de Dios, por designio de la Divina Providencia, fue en la tierra la esclarecida Madre del Divino Redentor, y en forma singular la generosa colaboradora entre todas las criaturas y la humilde esclava del Señor. Concibiendo a Cristo, engendrándolo, alimentándolo, presentándolo en el templo al Padre, padeciendo con su Hijo mientras El moría en la Cruz, cooperó en forma del todo singular, por la obediencia, la fe, la esperanza y la encendida caridad en la restauración de la vida sobrenatural de las almas.

Por tal motivo es nuestra Madre en el orden de la gracia.  Y esta maternidad de María perdura sin cesar en la economía de la gracia… Pues una vez recibida en los cielos, no dejó su oficio salvador, sino que continúa alcanzándonos por su múltiple intercesión los dones de la eterna salvación. Con su amor materno cuida de los hermanos de su Hijo, que peregrinan y se debaten entre peligros y angustias y luchan contra el pecado hasta que sean llevados a la patria feliz. Por eso, la Bienaventurada Virgen en la Iglesia es invocada con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora…

Ninguna criatura puede compararse jamás con el Verbo Encarnado nuestro Redentor; pero así como el sacerdocio de Cristo es participado de varias maneras tanto por los ministros como por el pueblo fiel, y así como la única bondad de Dios se difunde realmente en formas distintas en las criaturas, así también la única mediación del Redentor no excluye, sino que suscita en sus criaturas una múltiple cooperación que participa de la fuente única…

 

Concilio Vaticano II – Constitución dogmática sobre la Iglesia « Lumen Gentium » 61-62

 

Para rezar

 

Escuchar la Palabra

 

Señor de la Vida,
abre nuestro corazón a tu Palabra.
Queremos anunciar tu Reino
y construirlo con nuestras vidas.
Queremos ser testigos
de tu amor y tu proyecto
para todos.
Ayúdanos a escuchar tu Palabra,
a leer y rezar con la Biblia,
a contemplar la vida y la historia
para descubrir tu propuesta
y caminar hacia Tí.

Tu Señor, que aprendiste
de la mano de María,
la virgen fiel,
enséñanos a seguir su ejemplo.
Maestra de las cosas de Dios,
quien guardaba en su corazón
lo que vivía,
y meditaba en el silencio
lo que iba descubriendo.
María, mujer sencilla,
que no entendía todo
pero se animó a decir sí a todo.
Ella nos enseña
que para vivir la fe
hay que escuchar mucho,
hay que escuchar siempre… (…)

Marcelo A. Murúa

 

Miércoles XVI

25 de julio – Santiago, Apóstol (F)

 

…el que quiera ser grande, que se haga servidor…

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    4, 7-15

 

Hermanos:

Nosotros llevamos un tesoro en recipientes de barro, para que se vea bien que este poder extraordinario no procede de nosotros, sino de Dios.

Estamos atribulados por todas partes, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aniquilados.

Siempre y a todas partes, llevamos en nuestro cuerpo los sufrimientos de la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Y así aunque vivimos, estamos siempre enfrentando a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De esa manera, la muerte hace su obra en nosotros, y en ustedes, la vida.

Pero teniendo ese mismo espíritu de fe, del que dice la Escritura: Creí, y por eso hablé, también nosotros creemos, y por lo tanto, hablamos. Y nosotros sabemos que aquel que resucitó al Señor Jesús nos resucitará con él y nos reunirá a su lado junto con ustedes.

Todo esto es por ustedes: para que al abundar la gracia, abunde también el número de los que participan en la acción de gracias para gloria de Dios.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 125, 1-2b. 2c-3. 4-5. 6 (R.: 5)

 

R.    Los que siembran entre lágrimas, cosecharán entre canciones.

 

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,

nos parecía que soñábamos:

nuestra boca se llenó de risas

y nuestros labios, de canciones. R.

 

Hasta los mismos paganos decían:

« ¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!»

¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros

y estamos rebosantes de alegría! R.

 

¡Cambia, Señor, nuestra suerte

como los torrentes del Négueb!

Los que siembran entre lágrimas

cosecharán entre canciones. R.

 

El sembrador va llorando

cuando esparce la semilla,

pero vuelve cantando

cuando trae las gavillas. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    20, 20-28

 

La madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él para pedirle algo.

«¿Qué quieres?», le preguntó Jesús.

Ella le dijo: «Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.»

«No saben lo que piden», respondió Jesús. «¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?»

«Podemos», le respondieron.

«Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre.»

Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Los apóstoles son, por antonomasia, los testigos de la  resurrección de Cristo, es decir, mensajeros y proclamadores del triunfo de Jesús sobre la  muerte y, por tanto, los primeros anunciadores de la salvación para todos los hombres. Son aquellos que nos dan el perfil auténtico del discípulo-misionero que reclama la Iglesia de hoy en América Latina: en contacto con el Señor, aprendiendo en la escuela de su vida y anunciando lo que han visto y oído.
  • Según el libro de los Hechos de los apóstoles, el contenido esencial de su mensaje era  éste: “El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándolo  de un madero. La diestra de Dios lo exaltó haciéndole jefe y salvador, para otorgar a Israel  la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu  Santo, que Dios da a los que le obedecen”.
  • La primera lectura nos habla de cómo unos años después de la resurrección, Santiago y los demás apóstoles, igual que el Maestro, pasaban haciendo el bien y dando testimonio de Jesús resucitado entre el  pueblo, con la convicción de estar cumpliendo la voluntad de Dios, hasta el punto de  poder decir: “Hay que obedecer a Dios antes que a los  hombres”.
  • Esta tarea la realizan  con fuerza y decisión, porque son dóciles al Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen. Una fuerza que los sostiene hasta el fin, hasta el martirio si es necesario.
  • La lectura a los Corintios nos presenta el tesoro de ser apóstol, en vasos de barro. El texto se inicia con una lista de calamidades, con las que se quiere ilustrar la metáfora del vaso de barro. Pero esas calamidades, no destruyen ese vaso de debilidad que es el apóstol, porque la predicación del evangelio es acción de Dios, sostenida con la fuerza del Espíritu Santo. Eso hace posible que el apóstol no viva angustiado, ni desesperado, ni abandonado.
  • En el evangelio, un día, la madre de los Zebedeos con sus hijos, se postró para pedir a Jesús, puestos de honor y gloria; uno a su derecha y el otro a su izquierda en el reino. Estos dos hermanos, hijos de Zebedeo, junto a Pedro, presenciaron la  resurrección de la hija de Jairo, la gloria del Tabor y la agonía de Getsemaní; y acreditaron su vehemencia, pidiendo a Jesús que lloviera fuego sobre los que lo rechazaban, ganándose así el apodo de “Boanerges” hijos del trueno. Creían también, que el mesianismo de Jesús, iba por el camino de los honores y de la autoridad. Pero a la vez hicieron valer su arrojo y valentía, dispuestos a beber el cáliz de su Señor.
  • Santiago y su hermano Juan tuvieron que recibir una lección muy clara y dura por parte  de Jesús. Ellos pedían honores, y Jesús les predijo el martirio. Ellos querían mandar, y Jesús  los exhortó al servicio humilde de los hermanos. Frente a la ambición de los hijos del trueno, que buscan  un primer puesto, el Señor baja los humos de los Apóstoles y les apunta que al Reino se llega por el camino de la cruz.
  • Esto no es un ideal  inasequible, sino un ideal que puede ser asumido en la vida del discípulo: Jesús vivió  según esta ley. Su misión fue servir a la humanidad abriéndole el camino de la vida, hasta  morir por ello. El amor que ha salido del Padre lo impulsa al  servicio, y el servicio lo empuja hasta la entrega de la vida. No recurre, en su lucha por la liberación de la humanidad, ni al dinero, ni a las armas, ni al prestigio, para lograr el éxito de la causa de Dios. Fue el amor su única arma. El discípulo debe marchar por el camino del Maestro, que “no ha venido para que lo  sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos”. Es esta una lección perpetuamente válida  en la Iglesia, no sólo para los que, continuando el ministerio apostólico, tienen cargos de  dirección en la comunidad cristiana, sino también para todos los miembros de la  comunidad, llamados igualmente al servicio común.
  • Jesús es consciente de que el ideal que Él propone, va contra las tendencias más innatas del espíritu humano, que impulsan a dominar a los demás.
  • El poder plantea grandes y graves problemas, tanto a nivel personal como institucional. Porque el que tiene el poder tiende a pensar que lo ha recibido de Dios y que siempre lo ejerce  en su nombre, y esto lo puede llevar muchas veces a creerse ocupando el lugar de Dios, o, a un paso de creerse Dios. El  poder en sí es arma peligrosa y con muchos filos. El peligro mayor siempre es el mismo: convertir la autoridad en poder y dominio, y no en servicio.
  • El camino de conversión de los doce, y en particular, el que fue haciendo Santiago, es un llamado y esperanza para todos nosotros; que también podemos hacer realidad una Iglesia en la que no haya poderosos y esclavos, unos arriba y otros abajo; sino carismas puestos en comunión. Se hace necesario perder muchos miedos. Hay que volver al Evangelio sin prejuicios, ni medias tintas.
  • Santiago aprendió la lección con su propia vida. Se hizo servidor, dio su vida para dar vida. Y así siguió el camino del Maestro. Todos aquellos que hoy celebramos su fiesta, debemos pedirle que aprendamos a seguir su camino de fe, de servicio, de darse. Y no el camino de creernos mejores, de pretender imponer en vez de anunciar. El reino se construye al modo de Jesús: dando y no exigiendo.
  • En fin, hay que tener la misma actitud que el Maestro: “Igual que el Hijo del Hombre que no ha venido a que lo sirvan, sino a servir y dar su vida en rescate de todos”. Pidamos que cada uno, en nuestra tarea, sepamos ejercer nuestra responsabilidad, no buscando el aplauso ni el privilegio, sino el servicio. Pidámoslo en cada eucaristía haciendo memorial de la última cena de Aquel que siendo el Maestro y Señor lavó los pies de los  discípulos, para darnos ejemplo y para que también nosotros lo hagamos así.
  • Los discípulos, y Santiago entre ellos, lo comprendieron con la mirada puesta en su Maestro y lo confirmaron al precio de su propia sangre.
  • «Santiago vivió poco tiempo, pues ya en un principio le movía un gran ardor: despreció todas las cosas humanas y ascendió a una cima tan inefable que murió inmediatamente». San Juan Crisóstomo.

 

Para discernir

 

  • ¿Cómo puedo llegar a ser “grande”?
  • ¿Cómo vivo la actitud de servicio que pide Jesús?
  • ¿En qué momentos específicos noto que me siento más inclinado a mandar o a servir?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Enviado a ser servidor…

 

Para la lectura espiritual

 

«Jesús los llevó a solas a una montaña alta y se transfiguró ante ellos.»

Mc 9,2

 

…”Todos los que ven a Cristo no son iluminados del mismo modo sino según la medida de su capacidad de recibir la luz. Nuestros ojos corporales no  siempre están iluminados del mismo modo por el sol. Cuanto más alto uno sube, más puede contemplar su salida y mejor percibe su resplandor y su calor. Del mismo modo, nuestro espíritu cuanto más alto se eleva y sube hasta Cristo, más descubrirá el esplendor de su claridad, más intensamente será iluminado por su luz. El Señor mismo lo declara por boca del profeta: «Acercaos a mí y yo me acercaré a vosotros.» (Zac. 1,3)…

De manera que no todos nosotros nos llegamos a Cristo de la misma manera, sino que cada uno lo hace según «sus capacidades». (Mt 25,15) O bien, nos vamos con las multitudes hacia él para que nos sacie con el pan de sus parábolas para no desfallecer por el camino (Mc 8,3), o bien, nos quedamos a sus pies, sin preocuparnos de nada más que de escuchar su palabra, sin dejarnos distraer por las múltiples necesidades del servicio. (Lc 10,38ss)… Sin duda alguna que los que se acercan así al Señor recibirán mucha más luz.

Pero, igual que los apóstoles, sin alejarnos nunca de él, «permanecemos» constantemente con él en las tribulaciones (Lc 22,28) Cristo nos explicará en secreto lo que había dicho a las multitudes y con más claridad todavía nos iluminará. (M13, 11ss). En fin, si él encuentra a alguien capaz de subir a la montaña con él, como Pedro, Santiago y Juan, éste ya no sólo será iluminado por la luz de Cristo sino también por la voz del Padre”…

 

Orígenes (185-253) presbítero y teólogo – Homilías sobre el Génesis 1,7; SC 7 Pág. 72-73

 

Para rezar

 

Padre nuestro: necesitamos tu Espíritu:

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XV – CICLO B

DOMINGO XV

CICLO B

 

Lunes XV

 

Martes XV

 

Miércoles XV

 

Jueves XV

 

Viernes XV

 

Sábado XV


 

DOMINGO XV

CICLO B

 

…Jesús llamó a los Doce y los envió de dos en dos, dándoles poder…

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Amós    7, 12-15

 

Amasías dijo a Amós: «Vete de aquí, vidente, refúgiate en el país de Judá, gánate allí la vida y profetiza allí. Pero no vuelvas a profetizar en Betel, porque este es un santuario del rey, un templo del reino.»

Amós respondió a Amasías: «Yo no soy profeta, ni hijo de profetas, sino pastor y cultivador de sicómoros; pero el Señor me sacó de detrás del rebaño y me dijo: “Ve a profetizar a mi pueblo Israel.”»

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Sal 84, 9ab y 10. 11-12. 13-14 (R.: 8)

 

R.    ¡Manifiéstanos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación!

 

Voy a proclamar lo que dice el Señor:

el Señor promete la paz,

la paz para su pueblo y sus amigos.

Su salvación está muy cerca de sus fieles,

y la Gloria habitará en nuestra tierra. R.

 

El Amor y la Verdad se encontrarán,

la Justicia y la Paz se abrazarán;

la Verdad brotará de la tierra

y la Justicia mirará desde el cielo. R.

 

El mismo Señor nos dará sus bienes

y nuestra tierra producirá sus frutos.

La Justicia irá delante de él,

y la Paz, sobre la huella de sus pasos. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    1, 3-14

 

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, y nos ha elegido en Él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor.

Él nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido.

En Él hemos sido redimidos por su sangre y hemos recibido el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia, que Dios derramó sobre nosotros, dándonos toda sabiduría y entendimiento.

Él nos hizo conocer el misterio de su voluntad, conforme al designio misericordioso que estableció de antemano en Cristo, para que se cumpliera en la plenitud de los tiempos: reunir todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, bajo un solo jefe, que es Cristo.

En Él hemos sido constituidos herederos, y destinados de antemano -según el previo designio del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad- a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo, para alabanza de su gloria.

En Él, ustedes, los que escucharon la Palabra de la Verdad, la Buena Noticia de la salvación, y creyeron en ella, también han sido marcados con un sello por el Espíritu Santo prometido. Ese Espíritu es el anticipo de nuestra herencia y prepara la redención del pueblo que Dios adquirió para sí, para alabanza de su gloria.

 

Palabra de Dios.

 

    O bien más breve:

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    1, 3-10

 

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, y nos ha elegido en Él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor.

Él nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido.

En Él hemos sido redimidos por su sangre y hemos recibido el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia, que Dios derramó sobre nosotros, dándonos toda sabiduría y entendimiento.

Él nos hizo conocer el misterio de su voluntad, conforme al designio misericordioso que estableció de antemano en Cristo, para que se cumpliera en la plenitud de los tiempos: reunir todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, bajo un solo jefe, que es Cristo.

 

Palabra de Dios.

 

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    6, 7-13

 

Jesús llamó a los Doce y los envió de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros.

Y les ordenó que no llevaran para el camino más que un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero; que fueran calzados con sandalias y que no tuvieran dos túnicas.

Les dijo: «Permanezcan en la casa donde les den alojamiento hasta el momento de partir. Si no los reciben en un lugar y la gente no los escucha, al salir de allí, sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos.»

Entonces fueron a predicar, exhortando a la conversión; expulsaron a muchos demonios y curaron a numerosos enfermos, ungiéndolos con óleo.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Amós, profeta, es testigo de la Palabra de Dios. Testigo del juicio que Dios hace contra su Pueblo y contra el Rey. Pero Amós es un testigo de Yahvé quien con una fuerza irresistible, lo arrancó de su “profesión” con la que se ganaba el pan y ahora el profetizar es una fuerza imperiosa de la que no se puede sustraer. Profetizar se ha convertido en “el verdadero pan” para Amós. Su paga es el dar testimonio.

***

  • El Plan de dios sobre el mundo y sobre la Humanidad es la salvación, la elevación de todas las realidades terrenas hasta su plenitud. Es esto a lo que llama Pablo “recapitular todas las cosas en Cristo”. Pablo con sus palabras y con su “actividad misionera” es testigo de Cristo. Testigo de la salvación que Él trae. El también –se siente llevado a “anunciar esta Buena Nueva de la esperanza en Cristo por una fuerza irresistible.

***

  • El Evangelio Marcos dice que Jesús, después del rechazo y del  fracaso que acababa de sufrir en Nazaret, su propio pueblo, mientras visitaba las aldeas de alrededor confía la primera misión a los apóstoles. Se trata de una misión que se mueve en el ámbito próximo, el de Israel, donde Jesús ejercía su ministerio.
  • Marcos para describir la misión de los discípulos y de la Iglesia usa las mismas palabras que utiliza para describir la misión de Jesús: envió a los Doce, de dos en dos, predicaban la conversión, curaban a los enfermos, echaban a los demonios. La misión de los discípulos depende totalmente de la de Cristo y encuentra en ella su motivación y su modelo.
  • Jesús no trae solamente una palabra sino una vida que manifiesta que el Reino de Dios ya es una realidad en medio de los hombres con dos signos especiales: el demonio es vencido en el corazón de los hombres y el mal es destruido allí donde se hizo carne. La misión de los doce, como la de Jesús, no es para enseñar, sino para proclamar la conversión por la cercanía del reino de Dios
  • Conversión que significa un cambio radical de mentalidad, un giro total en las categorías que determinan el modo de actuar de los hombres. La misión de los doce busca provocar una transformación.
  • El alcance de esta transformación queda puesto de manifiesto en el poder que Jesús les confiere sobre los espíritus inmundos, es decir, sobre todo aquello que destruye al hombre. La transformación no es solo espiritual, sino que afecta a la totalidad del hombre y de la vida de los hombres. La misión es una lucha contra el maligno; donde llega la palabra del discípulo, tienen que salir a la luz el pecado, la injusticia, la ambición; y aparecen la oposición y la resistencia. Por eso el discípulo es un testigo que se compromete en la lucha de parte de la verdad, de la libertad y del amor.
  • Los doce deben ser ellos mismos signo visible de la conversión que proclaman en las circunstancias concretas en las que se vive. La pobreza es condición indispensable esta misión: ni pan, ni morral, ni dinero, sino sólo calzado corriente, un bastón y un solo manto. Fueron enviados para llevar la Buena Noticia de Jesús. Esa era su riqueza, y a eso debían aferrarse.
  • La misión de los doce es la misión de la Iglesia. Hoy igual que ayer y hasta el fin de los tiempos somos llamados como Iglesia a presentarnos ante el mundo como verdaderos testigos que transparentan el amor de Dios. Un amor que en Jesús y por Jesús ha derrochado su gracia para que podamos conocer el misterio de su voluntad. Nos ha asociado, como dice San Pablo, a su plan de recapitular todas las cosas, las del  cielo y las de la tierra, en Cristo.
  • Somos hombres llamados a la vida de Dios según el modo de Cristo, según la medida de Cristo, el primer elegido por el Padre; su Hijo y su apóstol por excelencia. Nosotros participamos de su elección, de su filiación, de su herencia y de su Espíritu en la medida que nos ponemos en su camino, creyendo en Él y viviendo como Él.
  • Con Cristo se ha abierto el principio de la nueva tierra en que habita la justicia, la verdad, la libertad, la fraternidad universal.
  • Aceptar su llamada implica ir más allá nosotros mismos y encontrarle sentido a la vida porque somos capaces de brindarnos al servicio de la vida para hacer la Historia de la Salvación. Llamados no para separarnos y aislarnos del mundo, sino para insertarnos con más intensidad en el mundo, sabiendo para qué estamos en el mundo, y qué tenemos algo invalorable para brindarle.
  • Si como los apóstoles, que sacaban demonios y curaban enfermedades, luchamos por todo esto se empieza ya a realizar esta “recapitulación en Cristo de todas las cosas” y podemos convertirnos en testigos creíbles de la vida plena que esperamos.
  • También a nosotros Jesús nos da las mismas instrucciones. La fuerza y credibilidad de la misión no radica en modelos sociales establecidos. La misión se mueve en el campo de la urgencia, de la dedicación al anuncio y de la exposición al rechazo.
  • Esto no es posible sin una pobreza que es fe y libertad. Fe porque como discípulos no confiamos sólo en nosotros mismos ni en nuestras propias posibilidades sino en la fuerza y el poder de Aquel que nos envía. Como discípulos se nos ha confiado una tarea, pero no se nos ha garantizado el resultado. El anuncio es una palabra que actúa, en la que se hace presente el poder de Dios, una palabra que compromete y frente a la cual es preciso tomar una postura. Una palabra que sacude, que provoca contradicciones.
  • Una pobreza que también es libertad porque un discípulo cargado de equipaje se hace inmóvil, incapaz de percibir y transparentar la novedad de Dios por estar demasiado instalado en seguridades humanas. Pobreza que es libertad para aceptar esta dimensión misionera de la vocación cristiana para responder a Dios con generosidad, sin ataduras egoístas siguiendo dócilmente los movimientos del Espíritu Santo dentro de nosotros mismos. Libres para presentar el Evangelio puro, con la conciencia clara de que somos servidores del hombre. Equipados solamente con un gran amor a Jesucristo, nuestro modelo; cargados con el Evangelio hecho vida; armados con la confianza en Dios y con la esperanza en la acción del Espíritu Santo en el corazón de los hombres.
  • Libres para compartir los anhelos más profundos de la gente y caminar con todos los que también se esfuerzan por realizarlos: anhelos de una vida más digna y solidaria, de una mejor relación entre todos los hombres, de una riqueza mejor repartida, de una convivencia más humana.
  • Este tesoro que sólo se puede dar pobremente, con la sinceridad  de los pobres, ya que toda fuerza que no sea  la fuerza del propio mensaje lo debilita, lo oscurece, lo hace sospechoso e increíble. Sólo en medio de la debilidad y pobreza de los testigos Jesús resplandece como la  verdad y como una gracia de Dios que nos libera. Vivir como discípulos y anunciar a Jesús es liberar, no conquistar ni sólo buscar aumentar el número de miembros de una institución, sino crear fraternidad y extender con gozo la noticia de que Dios nos ama, acrecentar el  número de los verdaderos hijos de Dios, cuyo derecho irrenunciable es y será siempre  la libertad.
  • Porque fuimos engendrados en el Amor, anunciemos con confianza en ese Amor que nos hace hijos, pueblo, testigos y apóstoles.
  • Confiemos en el amor de Dios que nos llama, abandonémonos en sus manos; desprendiéndonos de nosotros mismos, vistiéndonos de Cristo y apoyando en él, nuestro bastón. Que la santidad de nuestra vida sea el signo de que hemos aceptado su llamada.
  • Quien ve al discípulo, debe poder ver a Cristo. Quien nos ve a nosotros, cristianos, debe encontrarse con la imagen más aproximada de Cristo. Esta es nuestra gran responsabilidad. Como vemos, cuando Dios nos llama en Cristo, nos transforma también en él.

 

Para discernir

 

  • ¿Me siento llamado a anunciar la novedad de Jesucristo?
  • ¿Experimento el anuncio como parte esencial de mi vida de fe?
  • ¿En dónde pongo mis fortalezas?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

“Señor, quiero salir a predicar, invitar a la conversión, sanar a los enfermos…!”

 

Para rezar

 

Bienaventurado el misionero que vive enamorado de Cristo, que se fía de Él como lo más necesario y absoluto, porque no quedará defraudado.

Bienaventurado el misionero que cada mañana dice “Padre Nuestro”, llevando en su corazón todas las razas, pueblos y lenguas, porque no se conformará con una vida mezquina.

Bienaventurado el misionero que mantiene su ideal e ilusión por el Reino y no pierde el tiempo en cosas accidentales, porque Dios acompaña a los que siguen su ritmo.

Bienaventurado el misionero con un corazón puro y transparente, que sabe descubrir el amor y la ternura de Dios sin complicaciones, porque Dios siempre se le revelará.

Bienaventurado el misionero que reconoce y acepta sus limitaciones y debilidades y no pretende ser invencible, porque Dios se complace en los humildes.

Bienaventurado el misionero que sabe discernir con sabiduría lo que conviene callar y hablar en cada circunstancia, porque nunca tendrá que arrepentirse de haber ofendido a un hermano.

Bienaventurado el misionero que no puede vivir sin la oración y sin saborear las riquezas de la Palabra de Dios, porque esto dará sentido a su vida.

Bienaventurado el misionero que anuncia la verdad sobre Jesucristo y denuncia las injusticias que oprimen a los hombres, porque será llamado profeta de los signos de los tiempos.

Bienaventurado el misionero que sabe asumir y valorar la cultura de los pueblos, porque habrá entendido el misterio de la Encarnación.

Bienaventurado el misionero que tiene tiempo para hacer felices a los demás, que encuentra tiempo para los amigos, la lectura, el esparcimiento, porque ha comprendido el Mandamiento del Amor y se conoce humano y necesitado.

 

Hna. María Virginia Ciette SSp

Lunes XV

 

El que pierda su vida por mí, la encontrará

 

Lectura del libro del profeta Isaías    1, 10-17

 

¡Escuchen la palabra del Señor, jefes de Sodoma! ¡Presten atención a la instrucción de nuestro Dios, pueblo de Gomorra!

¿Qué me importa la multitud de sus sacrificios? -dice el Señor-. Estoy harto de holocaustos de carneros y de la grasa de animales cebados;

No quiero más sangre de toros, corderos y chivos. Cuando ustedes vienen a ver mi rostro, ¿quién les ha pedido que pisen mis atrios?

No me sigan trayendo vanas ofrendas; el incienso es para mí una abominación. Luna nueva, sábado, convocación a la asamblea… ¡no puedo aguantar la falsedad y la fiesta! Sus lunas nuevas y solemnidades las detesto con toda mi alma; se han vuelto para mí una carga que estoy cansado de soportar.

Cuando extienden sus manos, yo cierro los ojos; por más que multipliquen las plegarias, yo no escucho: ¡las manos de ustedes están llenas de sangre!

¡Lávense, purifíquense, aparten de mi vista la maldad de sus acciones! ¡Cesen de hacer el mal, aprendan a hacer el bien! ¡Busquen el derecho, socorran al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan a la viuda!

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 49, 8-9. 16b-17. 21 y 23 (R.: 23b)

 

R.    Al que va por el buen camino, le haré gustar la salvación de Dios.

 

No te acuso por tus sacrificios:

¡Tus holocaustos están siempre en mi presencia!

Pero yo no necesito los novillos de tu casa

ni los cabritos de tus corrales. R.

 

¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos

y a mencionar mi alianza con tu boca,

tú, que aborreces toda enseñanza

y te despreocupas de mis palabras? R.

 

Haces esto, ¿y yo me voy a callar?

¿Piensas acaso que soy como tú?

Te acusaré y te argüiré cara a cara.

El que ofrece sacrificios de alabanza,

me honra de verdad;

y al que va por el buen camino,

le haré gustar la salvación de Dios. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 34-11,1

 

Jesús dijo a sus apóstoles:

«No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada. Porque he venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra; y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia casa.

El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.

El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me envió.

El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, tendrá la recompensa de un justo.

Les aseguro que cualquiera que dé de beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa.»

Cuando Jesús terminó de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí, para enseñar y predicar en las ciudades de la región.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El sábado nos encontramos con la vocación profética de Isaías, el profeta escritor más importante de Israel que se hace portavoz de un Dios que se queja de su pueblo. Dios no quiere el culto o la liturgia como se está realizando en el Templo. Lo que Dios rechaza es un culto hecho de palabras y mucho incienso, pero «con las manos llenas de sangre».
  • No se puede engañar a Dios con ritos y oraciones si esa liturgia no va acompañada de justicia social. La liturgia no puede ser tranquilizadora de conciencias.
  • El mismo Dios que había ordenado esos ritos en las prescripciones que aparecen en el libro del Levítico; es el que les dice que no tienen ningún valor a sus ojos y le repugnan si no brotan de lo íntimo de un corazón sincero.
  • Una vez más, Dios se solidariza con los débiles y oprimidos. El verdadero culto que Dios espera está en la vida cotidiana en servicio de los demás, especialmente de los más débiles.

***

  • En el centro del proceso de formación y preparación misionera de los discípulos, Jesús establece criterios profundos y duros de digerir.
  • Como trasfondo de este evangelio de Mateo, está la primitiva comunidad, que vive tiempos difíciles a causa de la persecución y el martirio. En ese contexto se trata de encontrar un sentido al sufrimiento y a la contradicción.
  • Por eso la afirmación de Jesús aparece fuerte, contundente y desconcertante. Es el Mesías de paz y afirma que ha venido a traer la espada. Esto produce desconcierto en sus oyentes más próximos, porque también pide ocupar el primer lugar en la escala del amor.
  • Si Jesús fue causa de profundas contradicciones, también lo serán sus seguidores. La persecución y el martirio serán consecuencia de la coherencia y fidelidad en el seguimiento del maestro. El evangelio vivido prioritariamente, siempre es motivo de rechazo y conflicto porque entra a cuestionar el estilo de vida y eso, desde luego, incomoda.
  • Tomar la cruz para seguirlo, en una opción que rechaza el mal en todas sus formas, y expresa el amor en gestos sencillos y concretos, dirigidos a los más pequeños, nos hace experimentar la dignidad de los hijos de Dios.
  • Todo esto es imposible con el sólo deseo o esfuerzo, es fruto en nuestra vida de un amor que nos amó primero hasta dar la vida.
  • El que nos invita a cargar la cruz y seguirlo; ha cargado primero, por amor a nosotros, la cruz siguiendo obedientemente la voluntad del Padre.

 

Para discernir

 

  • ¿Acepto las implicancias del seguimiento de Cristo?
  • ¿Qué lugar ocupa en mi escala de valores mi amor por Él?
  • ¿Cargo con confianza la cruz?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…El que pierda su vida por Jesús, la conservará…

 

Para la lectura espiritual

 

…”El Carmelo era mi aspiración desde hacía casi doce años. Al recibir el bautismo el día de Año Nuevo de 1932, no dudaba de que este fuera una preparación para mi ingreso en la orden. Pero después, algunos meses más tarde, al encontrarme por vez primera frente a mi querida madre después del bautismo, entendí que ella no habría estado en condiciones, por ahora, de soportar este segundo golpe: no habría muerto de dolor, no, pero su alma habría quedado literalmente inundada de tal amargura que no me sentía capaz de cargar con semejante responsabilidad [...].

El último día que pasé en casa era el 12 de octubre. Mi madre y yo nos quedamos solas en la habitación, mientras mis hermanas se ocupaban de lavar los platos y poner todo en orden. Escondió el rostro entre sus manos y empezó a llorar. Me puse detrás de su silla y fui apretando contra mi seno su cabeza de plata. Nos quedamos así mucho tiempo, hasta que conseguí persuadirla de que se fuera a la cama; la llevé y le ayudé a desvestirse… por primera vez en toda mi vida [...].

A las cinco y media salí como siempre de casa para escuchar la santa misa en la iglesia de San Miguel. Después nos reunimos para el desayuno; Erna llegó hacia las siete. Mi madre intentaba tomar algo, pero pronto alejó la taza y empezó a llorar como la noche anterior. Me acerqué de nuevo a ella y me abracé a ella hasta el momento de marcharme. Entonces le hice una señal a Erna para que ocupara mi puesto. Tras ponerme el abrigo y el sombrero en la pieza de al lado… llegó el momento del adiós. Mi madre me abrazó y me besó con mucho afecto [...].

Finalmente, el tren se puso en marcha. Ahora se había hecho realidad lo que apenas me hubiera atrevido a esperar. No se trataba, a buen seguro, de una alegría exuberante que pudiera apoderarse de mí… ¡lo que había pasado era demasiado triste! Pero mi alma se encontraba en una paz perfecta: en el puerto de la voluntad de Dios”…

E. Stein.

 

Para rezar

 

No te inquietes por las dificultades de la vida,
por sus altibajos, por sus decepciones,
por su porvenir más o menos sombrío.
Quiere lo que Dios quiere.

Ofrécele en medio de inquietudes y dificultades
el sacrificio de tu alma sencilla que, pese a todo,
acepta los designios de su providencia.

Poco importa que te consideres un frustrado
si Dios te considera plenamente realizado;
a su gusto.
Piérdete confiado ciegamente en ese Dios
que te quiere para sí.
Y que llegará hasta ti, aunque jamás le veas.

Piensa que estás en sus manos,
tanto más fuertemente cogido,
cuanto más decaído y triste te encuentres.

Vive feliz. Te lo suplico.
Vive en paz. Que nada te altere.
Que nada sea capaz de quitarte tu paz.
Ni la fatiga psíquica. Ni tus fallos morales.
Haz que brote, y conserva siempre sobre tu rostro
una dulce sonrisa, reflejo de la que el Señor
continuamente te dirige.

Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada,
como fuente de energía y criterio de verdad,
todo aquello que te llene de la paz de Dios.

Recuerda:
cuanto te reprima e inquiete es falso.
Te lo aseguro en nombre de las leyes de la vida
y de las promesas de Dios.
Por eso, cuando te sientas
apesadumbrado, triste,
ADORA Y CONFÍA…


Padre Teilhard de Chardin

Martes XV

 

Tiro y Sidón, serán tratadas menos rigurosamente que ustedes

 

Lectura del libro del profeta Isaías    7, 1-9

 

En tiempos de Ajaz, hijo de Jotám, hijo de Ozías, rey de Judá, Resín, rey de Arám, y Pécaj, hijo de Remalías, rey de Israel, subieron contra Jerusalén para atacarla, pero no la pudieron expugnar. Cuando se informó a la casa de David: «Arám está acampado en Efraím», se estremeció su corazón y el corazón de su pueblo, como se estremecen por el viento los árboles del bosque.

El Señor dijo a Isaías: «Ve al encuentro de Ajaz, tú y tu hijo Sear Iasub, al extremo del canal del estanque superior, sobre la senda del campo del Tintorero. Tú le dirás: Manténte alerta y no pierdas la calma; no temas, y que tu corazón no se intimide ante esos dos cabos de tizones humeantes, ante el furor de Resín de Arám y del hijo de Remalías. Porque Arám, Efraím y el hijo de Remalías se han confabulado contra ti, diciendo: “Subamos contra Judá, hagamos cundir el pánico, sometámosla y pongamos allí como rey al hijo de Tabel.” Pero así habla el Señor:

Eso no se realizará, eso no sucederá. Porque la cabeza de Arám es Damasco, y la cabeza de Damasco, Resín; la cabeza de Efraím es Samaría, y la cabeza de Samaría, el hijo de Remalías. -Dentro de sesenta y cinco años, Efraím será destrozado, y no será más un pueblo-. Si ustedes no creen, no subsistirán.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 47, 2-3a. 3b-4. 5-6. 7-8 (R.: 9d)

 

R.    Dios afianzó para siempre su Ciudad.

 

El Señor es grande y digno de alabanza,

en la Ciudad de nuestro Dios.

Su santa Montaña, la altura más hermosa,

es la alegría de toda la tierra. R.

 

La Montaña de Sión, la Morada de Dios,

es la Ciudad del gran Rey:

el Señor se manifestó como un baluarte

en medio de sus palacios. R.

 

Porque los reyes se aliaron

y avanzaron unidos contra ella;

pero apenas la vieron quedaron pasmados

y huyeron despavoridos. R.

 

Allí se apoderó de ellos el terror

y dolores como los del parto,

como cuando el viento del desierto

destroza las naves de Tarsis. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    11, 20-24

 

Jesús comenzó a recriminar a aquellas ciudades donde había realizado más milagros, porque no se habían convertido. «¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros realizados entre ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y cubriéndose con ceniza. Yo les aseguro que, en el día del Juicio, Tiro y Sidón serán tratadas menos rigurosamente que ustedes. Y tú, Cafarnaúm, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno. Porque si los milagros realizados en ti se hubieran hecho en Sodoma, esa ciudad aún existiría. Yo les aseguro que, en el día del Juicio, la tierra de Sodoma será tratada menos rigurosamente que tú.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Isaías, vive en Jerusalén, la capital del Reino de Judá, en un círculo de escribas, de expertos políticos, de consejeros del rey. El profeta interviene en la política de su país para recordar al rey y a las clases dirigentes los criterios de fidelidad religiosa que deben seguir.
  • El rey de Siria en complicidad con el rey de Samaria, suben a Jerusalén para asaltarla. La ciudad está cercada por los ejércitos que se encuentran acampando a pocos kilómetros. La angustia es general, a tal punto que el mismo Ajaz en un gesto desesperado, ha ofrecido en holocausto a su propio hijo al abominable dios Moloch.
  • Dios que es fiel, seguirá apoyando a la dinastía de David, por eso Isaías, hombre de Yahvé, tiene la misión de tranquilizar al rey. La condición es que también ellos le sean fieles. Ni Egipto, ni Asiria, les pueden ofrecer alianzas estables
  • Dios preserva a su pueblo de la catástrofe nacional que ya se avecina. Isaías irá al encuentro de Acaz acompañado por su hijo, que lleva un nombre de esperanza: «Sear Yasub», que significa «un resto volverá».

***

  • Tiro y Sidón son ciudades paganas. Sodoma es símbolo de pecado y destrucción. Compararlas con ciudades judías como Corozaín, Betsaida y Cafarnaúm, resultaba demasiado ofensivo.
  • Jesús las comparara a partir de la actitud de apertura o cerrazón frente a la propuesta del Reino. Las ciudades judías, han sido destinatarias de la predicación del Reino y testigos de signos maravillosos de Jesús, pero se han cerrado y han rechazado la propuesta del Reino. Por eso, ellas mismas han elegido el camino de la muerte.
  • Podemos creernos definitivamente convertidos, y Dios deja de ser novedad en nuestra vida. Nos acostumbramos a vivir con un poco fe y algunas obras buenas que nos tranquilizan, pero sin la fe desafiante que nos llama cada día al cambio.
  • Nos conformarnos con un poco de fe y con una salvación privatizada a nuestra medida, que impide la fe valiente que nos hace volver sobre nuestras vidas, confrontarnos con el evangelio de Jesús y dar pasos en nuestro camino cotidiano de conversión. La autosuficiencia conformista es veneno para el corazón.
  • Asistir todos los días la Iglesia, o tener muchos gestos de piedad, no son garantía de pertenencia al Reino. Vivir la experiencia del Reino de Dios es una novedad que requiere de conversión permanente.

 

Para discernir

 

  • ¿Me siento convertido?
  • ¿Experimento la novedad que me trae el evangelio?
  • ¿Mi fe, hace camino con mi vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Señor, creo en ti…

 

Para la lectura espiritual

 

…¡Raza entera de los hombres, reyes y príncipes, ricos y pobres, monjes y laicos, escuchadme que voy a contar la grandeza del amor de Dios hacia los hombres! He pecado contra él como no lo ha hecho ningún otro hombre en el mundo… Y sin embargo, lo sé, me ha llamado y le he respondido inmediatamente… Me ha llamado a la penitencia e, inmediatamente, he seguido a mi Maestro. Cuando se alejaba, le seguía…; él se marchaba, volvía, se escondía, aparecía de nuevo, y yo no me echaba atrás, no me he desalentado jamás, no he abandonado la carrera…
Cuando no lo veía, lo buscaba. Desecho en lágrimas, preguntaba a todo el mundo, a todos aquellos que un día lo habían visto. ¿A quién preguntaba yo? No a los prudentes de este mundo, no a los sabios, sino a los profetas, a los apóstoles, a los padres –los sabios que en verdad poseen esta sabiduría que es él mismo, el Cristo, sabiduría de Dios (1C 1,24). Con muchas lágrimas y una pena grande en el corazón les preguntaba me dijeran adónde, un día, lo habían visto… Y, viendo mi deseo, viendo que para mí todo lo que hay en el mundo y el mismo mundo era considerado como nada a mis ojos…, él se hizo ver todo entero, a mí todo entero. Él que está fuera del mundo y que lleva al mundo y a todos los que están en el mundo sosteniéndoles como con una sola mano, tanto las cosas visibles como las invisibles (Col 1,16), vino a mi encuentro. ¿De dónde y cómo vino? Yo no lo sé… Las palabras son incapaces de expresar lo inexpresable. Tan sólo conocen estas realidades aquellos que las contemplan. Es por eso que hemos de apresurarnos a buscarlas con los actos y no con las palabras, ver y aprender las riquezas de los misterios divinos, las que el Maestro divino da a los que la buscan”…

 

San Simeón el Nuevo Teólogo (hacia 949-1022), monje ortodoxo –
Himno 29

 

Para rezar

 

Oración de la Interioridad

 

¡Tarde te amé belleza tan antigua y tan nueva,
tarde te amé!

El caso es que Tú estabas dentro de mí y yo fuera.
Y fuera te andaba buscando y, como un engendro
de frialdad, me abalanzaba sobre la belleza de tus
criaturas.

Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo.
Pero me tenían prisionero lejos de ti aquellas cosas
que, si no existieran en ti, serian algo inexistente.
Me llamaste, me gritaste, y desfondaste mi sordera.
Relampagueaste, resplandeciste,
y tu resplandor disipó mi ceguera.

Exhalaste tus perfumes,
respiré hondo, y suspiro por ti.
Te he paladeado, y me muero de hambre y de sed.
Me has tocado, y ardo en deseo de tu paz

 

Confesiones 10, 27, 38

 

Miércoles XV

 

Has revelado tu amor a los pequeños

 

Lectura del libro del profeta Isaías    10, 5-7. 13-16

 

Así habla el Señor:

«¡Ay de Asiria! El es el bastón de mi ira y la vara de mi furor está en su mano. Yo lo envío contra una nación impía, lo mando contra un pueblo que provocó mi furor, para saquear los despojos y arrebatar el botín, y pisotearlo como al barro de las calles. Pero él no lo entiende así, no es eso lo que se propone: él no piensa más que en destruir y en barrer una nación tras otra.»

Porque él ha dicho: «Yo he obrado con la fuerza de mi mano, y con mi sabiduría, porque soy inteligente. He desplazado las fronteras de los pueblos y he saqueado sus reservas: como un héroe, he derribado a los que se sientan en tronos. Mi mano tomó como un nido las riquezas de los pueblos; como se juntan huevos abandonados, así he depredado toda la tierra, y no hubo nadie que batiera las alas o abriera el pico para piar.» ¿Se gloría el hacha contra el leñador? ¿Se envanece la sierra contra el que la maneja? ¡Como si el bastón manejara al que lo empuña y el palo levantara al que no es un leño!

Por eso el Señor de los ejércitos hará que la enfermedad consuma su vigor y dentro de su carne hará arder una fiebre, como el ardor del fuego.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 93, 5-6. 7-8. 9-10. 14-15 (R.: 14a)

 

R.    El Señor no abandona a su pueblo.

 

Los malvados pisotean a tu pueblo, Señor,

y oprimen a tu herencia;

matan a la viuda y al extranjero,

asesinan a los huérfanos. R.

 

Y exclaman: «El Señor no lo ve,

no se da cuenta el Dios de Jacob.»

¡Entiendan, los más necios del pueblo!

y ustedes, insensatos, ¿cuándo recapacitarán? R.

 

El que hizo el oído, ¿no va a escuchar?

El que formó los ojos, ¿será incapaz de ver?

¿Dejará de castigar el que educa a las naciones

y da a los hombres el conocimiento? R.

 

Porque el Señor no abandona a su pueblo

ni deja desamparada a su herencia:

la justicia volverá a los tribunales

y los rectos de corazón la seguirán. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    11, 25-27

 

Jesús dijo:

«Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.

Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Una de las ideas básicas de los profetas es que, Dios, es quien conduce la historia a su modo. Hoy leemos unas palabras de Isaías, dirigidas contra el asirio Senaquerib, que con sus ejércitos se había llegado a creer todopoderoso, y a quien Dios le prepara una fuerte humillación al tener que retirar el asedio a Jerusalén.
  • Han pasado treinta años desde los hechos que escuchamos ayer. Corre probablemente el año 701 a.C.
  • El rey Ajaz había pedido la alianza de Asiria para librarse del ataque de sus dos vecinos inmediatos. Su sucesor, el rey Ezequías ha de pagar a un alto precio la deuda de esa alianza.
  • Senaquerib exige un canon impagable. Ezequías no acepta, y los ejércitos asirios se ponen en marcha. Dios, por su profeta hace un «análisis» de la situación, que de ningún modo es de tipo político, sino de orden espiritual.
  • Para Isaías, Senaquerib no era más que un «instrumento» en las manos de Dios, para castigar al pueblo falto de fe.
  • La idea fundamental es que Dios, se sirve de estos personajes extranjeros para purificar y hacer madurar a su pueblo. Asiria y sus ejércitos son la vara con la que Dios castiga al hijo desobediente. Pero estos instrumentos no son autónomos, si Asiria se pasa en su misión castigadora, recibirá a su vez el castigo. Dios saca bien del mal y, a través de las contingencias de la historia, purifica a su pueblo y lo ayuda a recapacitar y a madurar.

***

  • La lógica y la sabiduría humana se dejan seducir por el poder y la fuerza. Para los criterios del mundo la debilidad y pobreza son signos de ineptitud e ineficacia.
  • Paradójicamente, Jesús, con un lenguaje de gratitud y ternura, eleva su oración de alabanza a su Padre porque las realidades, aparentemente duras y absurdas, que anuncia acerca de la vida del reino, pueden ser comprendidas solamente, por los pequeños y humildes. Solamente un corazón de niño puede abrirse sencillamente al amor, y es capaz de creer incondicionalmente.
  • Hay una ciencia que sólo se gana con fe, simplicidad y pobreza interior. Los que están encerrados en la soberbia de su propia sabiduría, no pueden entender a Jesús. La sencillez, es la capacidad de dejarse hablar por las realidades, por los otros, por la vida. No anteponer mi palabra y mi idea sino saber escuchar.
  • Los secretos del reino les han sido confiados a quienes con un “corazón sin segundas intenciones” se hacen capaces de percibir en las palabras y los gestos de Cristo, la intimidad amorosa y salvadora del Padre.
  • La pequeñez del corazón, para hacerse hijo y dejarse enseñar; y la sencillez del espíritu, para admirarnos ante la obra de Dios, son actitudes necesarias para poder comprender y asumir el mensaje de Jesús.
  • No la mucha ciencia nos consigue la fe, sí el mucho amor, nos hace capaces de acercarnos íntimamente al corazón de Dios, y descubrir su voluntad.
  • El testimonio silencioso de servicio heroico, y la sencillez de muchas personas, hablan más que las palabras bien elaboradas y calculadas, de quienes aparecen muchas veces como bien formados.
  • Que sea nuestra vida en el amor, más que nuestras palabras la que manifieste nuestra sabiduría.

 

Para discernir

 

  • ¿A qué sabiduría aspiro en mi vida?
  • ¿Qué cosas admiro de los demás?
  • ¿Qué testimonios merecen mi confianza?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra…

Para la lectura espiritual

 

…”El amor a lo bello sigue siendo un anhelo fundamental no sólo de la vida monástica, sino de la vida cristiana en general. Dostoievski decía incluso que la belleza podría salvar el mundo, y yo estoy convencido de ello. Ahora bien, ¿dónde se encuentra esta belleza? ¿Dónde puede germinar?

La condición esencial para que florezca la belleza y connote las obras creadas por los cristianos es la pobreza: allí donde está la pobreza, no la miseria, allí donde está la sencillez, esto es, la capacidad de reconducir las cosas a lo esencial, forzosamente acabamos por reconducir las cosas a su armonía, y, entonces, todas las criaturas manifiestan su fuerza sinfónica, su consonancia natural, y crean por sí solas el ambiente que es la obra de arte. Dionisio el Areopagita recuerda que ninguna de las cosas que existen están privadas por completo de belleza, puesto que dice la Escritura que todas las cosas eran muy bellas cuando fueron creadas. De ahí que sea preciso descubrir de nuevo y hacer resaltar esta belleza, convirtiéndonos y convirtiendo las cosas a la unidad y la simplicidad deificante”…

 

E. Bianchi, Recomenzar.

 

Para rezar

 

Gracias Señor porque me llamas

 

Gracias por la vida,
por mi vida,
por tus inspiraciones.
Gracias Señor porque me llamas,
porque me pides
que colabore contigo;
que sea tu instrumento
como papel en blanco,
donde Tú puedas ir escribiendo,
como barro en manos del alfarero
que va tomando forma,
como hombre que sabe escuchar
y está pronto a responder.

 

Jueves XV

 

Soy paciente y humilde de corazón

 


Lectura del libro del profeta Isaías    26, 7-9. 12. 16-19

 

La senda del justo es recta, tú allanas el sendero del justo. Sí, en la senda trazada por tus juicios, esperamos en ti, Señor: tu Nombre y tu recuerdo son el deseo de nuestra alma.

Mi alma te desea por la noche, y mi espíritu te busca de madrugada, porque cuando tus juicios se ejercen sobre la tierra, los habitantes del mundo aprenden la justicia.

Señor, tú nos aseguras la paz, porque eres tú el que realiza por nosotros todo lo que nosotros hacemos. En medio de la angustia, Señor, acudimos a ti, clamamos en la opresión, cuando nos golpeaba tu castigo.

Como la mujer embarazada, que está por dar a luz, se retuerce y da gritos de dolor, así éramos nosotros delante de ti, Señor. Hemos concebido, nos hemos retorcido, y no dimos a luz más que viento. ¡No hemos traído la salvación a la tierra, no le nacieron habitantes al mundo!

Pero tus muertos revivirán, se levantarás sus cadáveres. ¡Despierten y griten de alegría los que yacen en el polvo! Porque tu rocío es un rocío de luz, y la tierra dará vida a las Sombras.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 101, 13-14b y 15. 16-18. 19-21 (R.: 20b)

 

R.    El Señor miró la tierra desde el cielo.

 

Tú, Señor, reinas para siempre,

y tu Nombre permanece eternamente.

Tú te levantarás, te compadecerás de Sión,

porque ya es hora de tenerle piedad,

tus servidores sienten amor por esas piedras

y se compadecen de esas ruinas. R.

 

Las naciones temerán tu Nombre, Señor,

y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria:

cuando el Señor reedifique a Sión

y aparezca glorioso en medio de ella;

cuando acepte la oración del desvalido

y no desprecie su plegaria. R.

 

Quede esto escrito para el tiempo futuro

y un pueblo renovado alabe al Señor:

porque él se inclinó desde su alto Santuario

y miró a la tierra desde el cielo,

para escuchar el lamento de los cautivos

y librar a los condenados a muerte. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    11, 28-30

 

Jesús tomó la palabra y dijo:

Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Isaías pone en boca del pueblo como un salmo o una profecía hecha oración.
  • En todo el fragmento la comunidad expresa su confianza en el Señor; se apena de la ceguera de los malvados delante del Dios que se muestra, recuerda los favores de Dios en el pasado; confiesa el pecado que le ha merecido el castigo; espera el restablecimiento final del pueblo.
  • El pueblo se compara a una mujer, que cuando llega el momento del parto se retuerce y grita angustiada. Pero ahora, el pueblo tiene que reconocer que, después de tantos esfuerzos, confiando en sí mismos, no trajeron la salvación al país.
  • Mientras los dolores de parto en una mujer, se compensan con la alegría del nacimiento de una nueva criatura, en Judá todos los sufrimientos aparecen vanos e inútiles.
  • El pueblo de Israel irá pronto al destierro. Hubiera sido muy distinto si se hubieran mantenido fieles a la Alianza con Dios, pero fueron a la ruina porque buscaron sus propios caminos.
  • El profeta, les enseña que el pecado es algo más que una simple acción contraria a la norma del bien establecida por Dios: es la ruptura de una relación íntima y personal con Dios. La salvación es la conversión del corazón en la fidelidad y en el amor. Convertirse es rehacer el camino y cambiar de orientación toda la manera de vivir.

***

  • El vértigo en el que vive el mundo es tan grande que muchas veces no tenemos ni el tiempo, ni el reflejo suficiente para asimilar estos cambios. La vida nos atrapa y el futuro que queremos manejar hace que hombres, mujeres y hasta los chicos de este tiempo vivan bajo una enorme presión.
  • Cargados de exigencias, compromisos, planificaciones y objetivos nos agobiamos y nos cansamos de luchar sin ver, muchas veces, resultados convincentes. Pareciera que siempre nos falta algo para encontrarnos bien y por eso el sentimiento de depresión aumenta.
  • En este contexto las palabras de Jesús se nos hacen, de un modo particular, íntimas, cercanas y consoladoras.
  • Jesús nos ofrece su comprensión en medio del cansancio y de las ganas de encontrar donde reposar. Él se ofrece como alternativa de vida y esperanza para los desanimados y decepcionados.
  • Quizá hemos luchado infructuosamente para ser perfectos, porque en el fondo lo único que queremos, es sentirnos amados. Jesús nos invita a una actitud de sencillez y humildad. La humildad es “caminar siempre en la verdad” (Teresa de Jesús). Humildad que es transparencia y honestidad y que por ser verdad nos libera. Él responde a nuestra crisis de sentido, porque nos muestra que nuestra vida, vale no por lo que ha conseguido sino simplemente porque “es”.
  • Nos duele y tortura no ser tan buenos como quisiéramos, por eso la propuesta de Jesús de aprender de ÉL, siguiendo su estilo de querer el bien para todos, con un corazón manso; nos dará paz aún en los momentos más difíciles que nos presenta la vida. Este es su yugo «liviano» con una carga «ligera». Vivir desde esta perspectiva, en un mundo que proclama lo contrario, se hace imposible si lo queremos hacer solos. Con Jesús todo es posible y fecundo.

 

Para discernir

 

  • ¿Dónde ubico la valoración de mi vida?
  • ¿Me siento decepcionado de mí mismo?
  • ¿Cuál es la meta de la carrera de la vida en la que me encuentro?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Tu yugo es suave y tu carga liviana…

Para la lectura espiritual

 

«Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré»

 

El Señor ama a los hombres, pero permite que sean probados. De esta manera pueden reconocer su impotencia y humillarse y, gracias a su humildad, recibir el Santo Espíritu. Y con el Santo Espíritu todo va bien, todo se llena de gozo… El humilde estará contento con todo lo que le pueda suceder, porque el Señor es su riqueza y su gozo; todos los hombres quedarán sorprendidos de la belleza de su alma.

Tú dices: «Mi vida está llena de sufrimientos». Pero yo te contestaré, o mejor dicho, será el mismo Señor el que te dirá: «Se humilde y verás como tus pruebas se cambian en descanso», hasta el punto que te sorprenderás de ti mismo y te dirás: « ¿Por qué en otro tiempo estaba yo tan atormentado y afligido?» Ahora eres feliz porque has llegado a ser humilde y has recibido la gracia divina; ahora, incluso cuando te encontrarás sola con tu pobreza, el gozo no te abandonará porque tienes en tu alma la paz que nos prometió el Señor cuando dijo: «Mi paz os doy» (Jn 14,27). Es de esta manera que el Señor da su paz a todas las almas humildes”…

San Silvano (1866-1938), monje ortodoxo – Escritos 

 

Para rezar

 

La fuerza de la Vida

 

Creo en un Dios impotente,
débil y debilitado;
creo en un Dios que no puede;
que no triunfa. Derrotado.

Creo en un Dios ¡tan vecino!
que se vuelve un Dios-humano;
que su vida entre nosotros,
es muerte que le entregamos.

Ceo en un Dios sin poder,
hecho hombre y torturado;
y por coronas, ¡espinas!
y por respuesta, ¡insultado!

Creo en un Dios impotente,
un Dios de brazos atados;
un Dios distinto a los hombres,
poderosos, soberanos…

Creo en un Dios
que no sabe negar lo que ha declarado;
creo en un Dios impotente,
¡impotente de enamorado!

Creo en un Dios novedoso,
de novedad siempre a mano;
que genera a cada instante
lo que el amor va dictando.

Creo en un Dios generoso,
del amor crucificado;
creo en un Dios también pobre,
que tiene a los pobres al lado.

Creo en un Dios que no puede,
¡es el amor quien lo ha atado!
Creo en un Dios sin poder;
pobre… ¡Resucitado!

Anónimo

 

Viernes XV

 

El Hijo del hombre es dueño del sábado

 

Lectura del libro del profeta Isaías    38, 1-6. 22. 7-8. 21

 

Ezequías cayó gravemente enfermo. El profeta Isaías, hijo de Amós, fue a verlo y le dijo: «Así habla el Señor: Ordena los asuntos de tu casa, porque vas a morir. Ya no vivirás más.»

Ezequías volvió su rostro hacia la pared y oró al Señor, diciendo: « ¡Ah, Señor! Recuerda que yo he caminado delante de ti con fidelidad e integridad de corazón, y que hice lo que es bueno a tus ojos.» Y Ezequías se deshizo en llanto.

Entonces la palabra del Señor llegó a Isaías en estos términos: «Ve a decir a Ezequías: Así habla el Señor, el Dios de tu padre David: He oído tu súplica, he visto tus lágrimas. Yo añadiré otros quince años a tu vida; te libraré, a ti y a esta ciudad, de manos del rey de Asiria, y defenderé a esta ciudad.»

Ezequías respondió: « ¿Cuál es la señal de que podré subir a la Casa del Señor?»

«Esta es la señal que te da el Señor para confirmar la palabra que ha pronunciado: En el reloj de sol de Ajaz, yo haré retroceder diez grados la sombra que ya ha descendido.»

Y el sol retrocedió en el reloj los diez grados que había descendido. Luego dijo Isaías: «Traigan un emplasto de higos; aplíquenlo sobre la úlcera, y el rey sanará.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Is 38, 10. 11. 12abcd. 16 (R.: 17b)

 

R.    Señor, tú has preservado mi vida.

 

Yo decía: En lo mejor de mis días

me tengo que ir:

he sido destinado a las puertas del Abismo

por el resto de mis años. R.

 

Yo decía: Ya no contemplaré al Señor

en la tierra de los vivientes;

no veré más a los hombres

entre los habitantes del mundo. R.

 

Arrancan mi morada y me la arrebatan,

como una carpa de pastores.

Como un tejedor, yo enrollaba mi vida,

pero él me corta de la trama. R.

 

Los que el Señor protege, vivirán,

y su espíritu animará todo lo que hay en ellos:

tú me restablecerás y me harás revivir. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    12, 1-8

 

Jesús atravesaba unos sembrados y era un día sábado. Como sus discípulos sintieron hambre, comenzaron a arrancar y a comer las espigas.

Al ver esto, los fariseos le dijeron: «Mira que tus discípulos hacen lo que no está permitido en sábado.»

Pero él les respondió: «¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la ofrenda, que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes?

¿Y no han leído también en la Ley, que los sacerdotes, en el Templo, violan el descanso del sábado, sin incurrir en falta?

Ahora bien, yo les digo que aquí hay alguien más grande que el Templo. Si hubieran comprendido lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios, no condenarían a los inocentes. Porque el Hijo del hombre es dueño del sábado.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El rey Ezequías, hijo de Acaz es mucho mejor que su padre, es el que consiguió hacer retroceder al general Senaquerib y sus ejércitos, cuando quería apoderarse de Palestina.
  • En aquellos días se enfermó gravemente y el profeta se hace intérprete del querer divino y le anuncia que está cercana su muerte. El rey se dirige entonces a Dios, con una oración y llora con lágrimas abundantes.
  • Dios escucha su plegaria concediéndole unos años más de vida.
  • El Señor se dirige a Isaías y lo envía para que anuncie al rey que le añadió quince años a su vida.
  • Aparentemente, Dios cambia de parecer y los mismos labios que le anunciaron la muerte ahora anuncian la curación.
  • La señal de que el Señor cumplirá su promesa, será que Isaías hará retroceder diez grados la sombra, que había descendido sobre el cuadrante solar.

***

  • El sábado es el día de descanso dedicado al Señor y no se podía realizar ninguna actividad física. Los fariseos cuestionan a Jesús porque los discípulos han cortado espigas para comer en día sábado y esperaban que reprendiera a sus discípulos, pero no sucedió así. De hecho, si los discípulos hicieron esto fue porque los incentivó su Maestro.
  • Jesús corrige la meticulosidad de los rabinos, que hacía insoportable la ley del descanso sabático, evocando un episodio de David y sus hombres que comieron el pan de la ofrenda del templo. También les recuerda, que los sacerdotes, pueden violar la ley del sábado en el templo, sin incurrir en ninguna falta.
  • En los dos pasajes bíblicos que cita, la necesidad fue más importante que la rigidez de la norma. Coloca la misericordia por encima de los sacrificios cultuales. Jesús, se ubica como mayor que el templo, y que los sacerdotes; y se declara Señor del Sábado, Señor de la ley y de las instituciones religiosas.
  • Fácilmente, tendemos a convertir las normas y las instituciones sociales, o religiosas, o las costumbres, en absolutos aún a costa de las personas; sin embargo, el mandamiento por excelencia, es el amor a Dios y a las personas, con todas sus consecuencias. La persona humana es el verdadero templo, el auténtico sagrario, el legítimo altar, y la práctica de la misericordia, el culto grato a Dios.
  • El verdadero culto a Dios no está en los ritos externos sino en el tener un corazón como el suyo. Cuando esto no es claro, se puede caer en posturas condenatorias, que si bien son coherentes con la norma escrita, pueden no coincidir con la prioridad de Dios que es la vida plena del hombre.
  • Ningún motivo excusa de ayudar a los hermanos. La caridad verdadera respeta las exigencias de la justicia, evitando el capricho o la arbitrariedad, pero debe impedir que el rigorismo mate el espíritu de la ley de Dios, que es una invitación continua a amar, a darse a los demás. Dios, rico en misericordia, nos invita a una vida de misericordia.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué lugar ocupa la ley en mi vida de fe?
  • ¿Qué es lo que rige mis actos de piedad y mi vínculo con los hermanos?
  • ¿Cuál es la prioridad en mi práctica religiosa?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Quieres misericordia y no sacrificios….

 

Para la lectura espiritual

 

…”En el ejercicio de su propia actividad laboral se esforzará el cristiano por tener siempre la intención de hacerlo todo para gloria de Dios y para el mayor bien del prójimo: por eso se comparará a menudo con aquellos de la comunidad o de su lugar de trabajo que puedan ayudarle y, sobre todo, con el Señor, a través
de la escucha de la Palabra y de la oración, a fin de que el trabajo sea ámbito de gracia y de santificación para sí y para aquellos con quienes se encuentra y queden superados las contradicciones, los sufrimientos y las pobrezas que pesan sobre la experiencia del trabajo humano.

Esta espiritualidad del trabajo se convierte en un modo concreto de dar gracias a Dios por sus dones y vivir la vuelta a Él de todo lo que, de manera gratuita, nos ha dado al llamarnos a la vida y a la fe.

Educar significa asimismo dar gratis a otros lo que nos ha sido dado gratuitamente: la educación es una forma elevada de restitución de los bienes recibidos, por eso la Iglesia se siente llamada a ser comunidad educadora en la gratitud a Dios, dador de dones, y en el compromiso prioritario del servicio a las nuevas generaciones”…

 

Carlo Mario Martini, Hablo a tu corazón. Carta pastoral para el año 1996-1997.

 

Para rezar

 

De todas maneras

 

Las personas son irrazonables, ilógicas y centradas en si mismas,
AMALAS DE TODAS MANERAS

Si haces el bien, te acusarán de tener motivos egoístas,
HAZ EL BIEN DE TODAS MANERAS

Si tienes éxito ganarás falsos y verdaderos enemigos,
TEN EXITO DE TODAS MANERAS

El bien que hagas se olvidará mañana,
HAZ EL BIEN DE TODAS MANERAS

La honestidad y la franqueza te hacen vulnerable,
SE HONESTO Y FRANCO DE TODAS MANERAS

Lo que te tomó años en construir puede ser destruido en una noche,
CONSTRUYE DE TODAS MANERAS

La gente de verdad necesita ayuda pero te podrían atacar si lo haces,
AYUDALES DE TODAS MANERAS

Dale al mundo lo mejor que tienes y te patearán en los dientes,
DALE AL MUNDO LO MEJOR QUE TIENES DE TODAS MANERAS

 

De un letrero en la pared de Shishu Bhavan. La casa para niños en Calcuta

 

   

Sábado XV

 

Las naciones pondrán la esperanza en su Nombre

 

Lectura de la profecía de Miqueas     2, 1-5

 

¡Ay de los que proyectan iniquidades y traman el mal durante la noche! Al despuntar el día, lo realizan, porque tienen el poder en su mano. Codician campos y los arrebatan, casas, y se apoderan de ellas; oprimen al dueño y a su casa, al propietario y a su herencia.

Por eso, así habla el Señor: Yo proyecto contra esta gente una desgracia tal que ustedes no podrán apartar el cuello, ni andar con la cabeza erguida, porque será un tiempo de desgracia.

Aquel día, se proferirá contra ustedes una sátira y se entonará esta lamentación: «Hemos sido completamente devastados; ¡se transfiere a otros la parte de mi pueblo! ¿Cómo me la quita a mí y reparte nuestros campos al que nos lleva cautivos?»

Por eso, no tendrás a nadie que arroje la cuerda para medirte un lote, en la asamblea del Señor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 9, 1-2. 3-4b. 7-8b. 14 (R.: 12b)

 

R.    ¡Señor, no te olvides de los pobres!

 

¿Por qué te quedas lejos, Señor,

y te ocultas en los momentos de peligro?

El pobre se consume por la soberbia del malvado

y queda envuelto en las intrigas tramadas contra él. R.

 

Porque el malvado se jacta de su ambición,

el codicioso blasfema y menosprecia al Señor;

el impío exclama en el colmo de su arrogancia:

«No hay ningún Dios que me pida cuenta.» R.

 

Su boca está llena de maldiciones,

de engaños y de violencias;

detrás de sus palabras hay malicia y opresión;

se pone al acecho en los poblados

y mata al inocente en lugares ocultos. R.

 

Pero tú lo estás viendo:

tú consideras los trabajos y el dolor,

para tomarlos en tus propias manos.

El débil se encomienda a ti;

tú eres el protector del huérfano. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    12, 14-21

 

En seguida los fariseos salieron y se confabularon para buscar la forma de acabar con él.

Al enterarse de esto, Jesús se alejó de allí. Muchos lo siguieron, y los curó a todos. Pero él les ordenó severamente que no lo dieran a conocer, para que se cumpliera lo anunciado por el profeta Isaías:

Este es mi servidor, a quien elegí, mi muy querido, en quien tengo puesta mi predilección. Derramaré mi Espíritu sobre él y anunciará la justicia a las naciones. No discutirá ni gritará, y nadie oirá su voz en las plazas. No quebrará la caña doblada y no apagará la mecha humeante, hasta que haga triunfar la justicia; y las naciones pondrán la esperanza en su Nombre.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Vamos a escuchar al profeta Miqueas que vivió en tiempos de Acaz y Ezequías, y que fue contemporáneo de Isaías, llamado por Dios para hacer oír su palabra en los difíciles tiempos anteriores a la ruina de Judá. Su nombre significa «quien como Dios».
  • La economía rural en tiempos de Miqueas, estaba en plena crisis. Hombres poderosos sin escrúpulos, acaparan las tierras de los campesinos en dificultad.
  • Miqueas se enfrenta con los poderosos de su época y denuncia con valentía que abusan del poder, traman iniquidades, codician los bienes ajenos, roban siempre que pueden, oprimen a los demás y son idólatras de sí mismos.
  • Les anuncia que les vendrán calamidades y serán objeto de burla por parte de todos, como castigo de Dios.
  • Como los demás profetas, Miqueas es a la vez violento y pacífico, amenazador, cuando se trata de condenar la injusticia o la idolatría, pero a la vez lleno de esperanza para fortalecer al pueblo.
  • Por su boca escuchamos una vez más la toma de posición de Dios en favor de los pobres.
  • No condena la injusticia social solamente en nombre del “deber social”, sino que es un “deber religioso”. El peor castigo es no estar unido a Dios y a los hermanos y ser excluido de la comunidad del Señor.

***

  • La controversia de Jesús con los fariseos continúa en la sinagoga. Jesús se aleja de ellos, consciente del peligro que corre, sin responder con palabras ofensivas o acciones violentas. Quiere que la verdad brille por encima de las sombras en las que viven.
  • Mateo ve en esta actitud de Jesús el cumplimiento del texto de Isaías que habla de la figura del Mesías, Servidor de Dios.
  • El Mesías no será un agitador ni un líder de multitudes, tampoco un ambicioso que busca la pelea, y usando la fuerza, pugna con otros por el poder, ni alguien que pretende apoyarse en la popularidad; es el siervo de Dios, que busca en cambio a los que necesitan su ayuda. El “Siervo de Yahvé”, anunciará su misión salvífica con el testimonio de su propia vida, respaldado con acciones concretas, en favor de los más pobres y desvalidos de la sociedad.
  • Su misión se realizará con el nuevo estilo del Espíritu: suavidad y mansedumbre con el débil y vacilante. La justicia no se implanta arrollando al débil sino curando, enderezando, perdonando, haciendo revivir. Su camino será el del amor desinteresado que cura y ayuda al hombre.
  • El Servidor señala un nuevo camino que se debe recorrer para llegar a implantar este derecho, que coincide, con las aspiraciones universales de una sociedad justa.
  • Desde esta descripción de la actuación de este Mesías servidor, la Palabra de hoy es un llamado a los discípulos de Jesús a adoptar en nuestra vida su mismo estilo: ayudar, socorrer y hacer revivir a todos aquellos en que la vida se encuentra amenazada. Este estilo responde a las necesidades y a los más íntimos deseos del corazón de todo hombre, y es la piedra fundamental sobre la que se construye toda vida cristiana verdadera.

 

Para discernir

 

  • ¿Cuáles son los anhelos más íntimos de mi corazón?
  • ¿Qué tipo de derecho quisiera que se instaure?
  • ¿Cuál es el camino que busco para lograr una vida en armonía y en paz?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Las naciones pondrán la esperanza en tu Nombre…

 

Para la lectura espiritual

 

..”Nuestra carne está hecha para morar en Dios, para convertirse en templo de Dios. La carne de Jesús es el templo de Dios. De este templo correrán ríos de agua viva para alimentar, curar, revelar el amor y la compasión.

Nuestra carne, transfigurada por el Verbo encarnado, se vuelve un instrumento para difundir el amor de Dios. Igual que para María, también para nosotros la carne de Cristo, su humanidad, son el medio a través del cual y en el cual nos encontramos con Dios.

La llamada que hemos recibido no es a dejar la humanidad de Cristo para ir al encuentro de Dios, que trasciende la carne, sino a descubrir y a vivir la carne de Jesús como carne de Dios, su cuerpo como un sacramento que da un sentido nuevo a nuestra carne humana, que nos revela el amor eterno de la Trinidad donde el Padre y el Hijo, en la unidad del Espíritu Santo, se aman desde toda la eternidad.

Nuestros cuerpos han sido concebidos en el silencio y en el amor. Nuestra primera relación, con nuestra madre, ha sido una relación de comunión, a través del tacto y de la fragilidad de la carne.

Hemos sido llamados a crecer, a desarrollarnos, a volvernos competentes y a luchar por la justicia y por la paz; pero, en definitiva, todo está destinado a la entrega de nosotros mismos, al reposo y a la celebración de la comunión.

Todo empieza en la comunión, todo culmina en la comunión. Todo empieza en la fiesta de las bodas y todo se consuma en la fiesta de las bodas, en la que nos entregamos con amor”…

 

Jean Vanier. Jesús, el don del amor

 

Para rezar

 

Bienaventuranzas de LA JUSTICIA Y LA PAZ


 

Dichosos los no violentos
porque han renunciado a la agresividad,
porque no les gusta eso de “ojo por ojo y diente por diente”,
porque no desean ni hacen mal a nadie.

Feliz el que no responde a la injuria con otra injuria,
al insulto con otro insulto, a la bofetada con otra bofetada.
Dichosos ellos porque la paz será siempre su compañera.

Felices los que cuando les piden, dan;
los que cuando ven que alguien los necesita,
no le vuelven la cara sino que se dan;
los que saben animar, ayudar, acompañar,
los que saben alegrar a quienes viven a su lado.

Dichosos los que tienen la paz en el corazón
acurrucada como una paloma,
y nunca desean la violencia para que no se espante esa paloma.
Esa paloma significa que saben amar mucho.
Felices ustedes los que aman a la familia
haciendo de su casa un hogar feliz.
Dichosos los que aman a los amigos, a los cercanos…
Pero serán más dichosos si son capaces de amar a sus enemigos,
si aprenden a devolver bien por mal.

Dichosos ustedes si
rechazan positivamente toda violencia
y se declaran ante el mundo “AMIGOS DE LA PAZ”
y dicen ¡no! a la guerra, y a la carrera de armamentos,
y al terrorismo, y al manejo, y a la mentira…
mientras que se manifiestan partidarios
del pan, la salud y la cultura.

Dichosos ustedes si se profesan amigos
de todos los hombres y de todos los pueblos.

Dichosos mil veces ustedes,
hombres y mujeres de la Paz.

Dichosos ustedes porque la Paloma de Dios
se acurruca serena en su corazón,
porque son hijos del fuego,
HIJOS DEL AMOR.


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XIV – CICLO B

DOMINGO XIV DTE EL AÑO

CICLO B

 

LUNES XIV

 

MARTES XIV

 

MIÉRCOLES XIV

 

JUEVES XIV

 

VIERNES XIV

 

SÁBADO XIV

DOMINGO XIV DTE EL AÑO

CICLO B

 

y ÉL se asombraba de su falta de fe

 

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Ezequiel    2, 2-5

 

Un espíritu entró en mí y me hizo permanecer de pie, y yo escuché al que me hablaba. El me dijo:

Hijo del hombre, yo te envío a los israelitas, a un pueblo de rebeldes que se han rebelado contra mí; ellos y sus padres se han sublevado contra mí hasta el día de hoy. Son hombres obstinados y de corazón endurecido aquellos a los que yo te envío, para que les digas: «Así habla el Señor.» Y sea que escuchen o se nieguen a hacerlo -porque son un pueblo rebelde- sabrán que hay un profeta en medio de ellos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 122, 1-2a. 2bcd. 3-4 (R.: 2cd)

 

R.    Nuestros ojos miran al Señor, hasta que se apiade de nosotros.

 

Levanto mis ojos hacia ti,

que habitas en el cielo.

Como los ojos de los servidores

están fijos en las manos de su señor. R.

 

Y los ojos de la servidora

en las manos de su dueña:

así miran nuestros ojos al Señor, nuestro Dios,

hasta que se apiade de nosotros. R.

 

¡Ten piedad, Señor,

ten piedad de nosotros,

porque estamos hartos de desprecios!

Nuestra alma está saturada

de la burla de los arrogantes,

del desprecio de los orgullosos. R.

 

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    12, 7-10

 

Hermanos:

Para que la grandeza de las revelaciones no me envanezca, tengo una espina clavada en mi carne, un ángel de Satanás que me hiere.

Tres veces pedí al Señor que me librara, pero él me respondió: «Te basta mi gracia, porque mi poder triunfa en la debilidad.»

Más bien, me gloriaré de todo corazón en mi debilidad, para que resida en mí el poder de Cristo. Por eso, me complazco en mis debilidades, en los oprobios, en las privaciones, en las persecuciones y en las angustias soportadas por amor de Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

 

Palabra de Dios.

 

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    6, 1-6a

 

Jesús salió de allí y se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: « ¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos? ¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanos no viven aquí entre nosotros?» Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo.

Por eso les dijo: «Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa.» Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de curar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos. Y él se asombraba de su falta de fe.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Ezequiel actúa como profeta entre los exiliados de Babilonia. Su profecía es una crítica contra el pueblo por su infidelidad que lo ha llevado a la situación desastrosa en que se encuentra, y también por la actitud de los gobernantes que después de la primera deportación buscan aliarse con Egipto para combatir a Nabucodonosor. Pero también anuncio de la fidelidad de Dios que, a su debido tiempo, renovará y restaurará al pueblo.
  • La experiencia de la presencia de Dios fue para Ezequiel tan fuerte que cae en tierra, pero el Espíritu lo levanta y lo mantiene en pie. Unido a su pueblo se sabe un pecador más, cuyos labios necesitaban ser purificados. Sin embargo ante la llamada divina, es su condición de hombre lo que más lo desconcierta. El éxito de la misión no será cuestión suya y no debe preocuparlo. No es el sacerdote, ni el hombre; es el hombre sacerdote movido por la fuerza del Espíritu el que hablará. Dios le garantiza que todos tendrán que oírlo y todo el mundo sabrá que hay un profeta, porque nadie puede reducir al silencio la palabra de Dios.

***

  • San Pablo hace mención a las visiones y revelaciones que ha recibido. Podría haber sentido orgullo y creerse superior. Con el fin de evitarle esta tentación, el Señor lo ha preservado permitiéndole sentir humillación mediante lo que llama una “espina” en la carne. Su debilidad humana deja lugar a Cristo, que viene a habitarlo con su fuerza y poder. Por esto es fuerte siendo débil. Toda la grandeza de su misión tiene su origen en la gracia de Dios y no en sus propios méritos.
  • Pablo reflexiona sobre el sentido de las debilidades en que vive el creyente, las debilidades que proceden de la propia condición humana. Estas debilidades hacen experimentar que toda la fuerza viene de Dios. Toda obra al servicio del Evangelio se realiza porque Dios la realiza.

***

  • Con este pasaje termina la presentación que Marcos va haciendo a lo largo de su evangelio de Jesús, su etapa de predicación y su obra junto con las reacciones que provoca.
  • Es el sábado en una sinagoga. La escena evangélica lo ubica en su tierra, en un medio ambiente que le era conocido. Va en compañía de sus discípulos. La situación parece reunir todas las condiciones para que Jesús pueda realizar exitosamente su misión de profeta y evangelizador. Paradojalmente termina con una escena de fracaso en Nazaret, su pueblo natal, por la incredulidad de los más cercanos: conocían demasiado a Jesús.
  • El maestro parece demasiado sencillo como para ser el enviado de Dios. No conciben cómo puede hablar Dios a través de un simple artesano, sin erudición, a quien además conocen de siempre. No es como los escribas que explican más o menos sabiamente la Ley. No puede tener nada extraordinario, ya que su familia  pertenece a la clase pobre del lugar. Parece imposible que la salvación mesiánica venga con rasgos tan cotidianos. Porque es como ellos y vive en medio de ellos; sus actitudes y sus palabras no llegan a develar que ha sido enviado para cumplir una misión. El mismo Jesús se extraña de la poca fe de los suyos, experimentando el drama de todos los profetas que le han precedido.
  • Los nazarenos se escandalizan por sus modestas raíces que les da derecho a la duda y no pudo allí hacer muchos milagros. En lugar de reconocer la grandeza de Dios, y su sabiduría que opta manifestarse por el camino de la pequeñez, la sencillez, la humildad, la humanidad, prefieren quedarse con sus propios criterios acerca de cómo Dios debe o debería hacer las cosas.
  • Pero los pensamientos de Dios no son los mismos que los de los hombres. A lo largo de la historia de la salvación, Dios se ha querido comunicar a través de instrumentos humanos, a menudo débiles e imperfectos, pero que, precisamente por eso, han sido capaces de mostrar toda la fuerza de Dios.
  • El Dios encarnado en Jesús es el Dios discreto que no humilla. El Dios humilde y cercano  que, desde las entrañas mismas de la vida ordinaria y sencilla invita al diálogo. «Dios está en el centro de nuestra vida, aun estando más allá de  ella». D. Bonhoeffer.
  • La fe cristiana del discípulo no existe al margen de la realidad cotidiana y dura, está enraizada en el camino humano, es radicalmente humana. Esto hoy también escandaliza, porque preferiríamos una fe hecha solamente de cosas “celestiales”, pero resulta que Dios no se nos reveló “celestialmente”, sino humanamente. Dios tiene “cierta tendencia” a actuar de la forma en que nosotros no esperamos. Dios quiere que la fe no se imponga por ninguna fuerza intelectual o maravillosa. Dios no tiene esquemas previos, métodos preestablecidos, cauces reglamentarios que nosotros podamos llegar a descubrir y que nos sirvan para ponernos en la pista de por dónde va a salir la próxima vez.
  • Podemos tener la certeza que, donde menos lo esperamos o menos lo imaginamos, puede surgir y hablarnos. A Dios hay que esperarlo, no intentar forzarlo para que se nos manifieste.
  • Para captar el paso salvador de Dios, se hace necesario superar constantemente la tentación de cerrar voluntariamente los oídos a su voz, aunque suene demasiado como a una voz humana. Se necesita hacer un esfuerzo de purificación del corazón para reconocer la palabra liberadora o consoladora, prescindiendo de las imperfecciones de aquel que la dice.
  • Aún más, en la debilidad de la palabra profética, se realiza el poder de Dios. En la débil voz de un cristiano cualquiera, de un seguidor de Jesús sencillo puede resplandecer la voz de Dios. No es necesario tener un cargo eclesiástico o puesto intelectual, ya que el Espíritu sopla donde quiere, como quiere y cuando quiere. Y a través de una débil palabra humana, Dios continúa viniendo.
  • Necesitamos en algún momento de nuestro crecimiento en la fe, pasar por el escándalo que nos trae reconocer que el “Mesías” e “Hijo de Dios” son algo muy distinto a lo que nosotros esperamos y deseamos. Jesús es el Mesías libertador que se ha colocado, sin engaños, al otro lado de la orilla de la historia, en el terreno de los que no cuentan. Romper con todas nuestras falsas imágenes y clichés de Dios, para poder reconocer que así como se manifiesta en los otros, también se puede manifestar en nosotros.
  • El crecimiento de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo y su tarea profética deben ir por el mismo camino de Jesús, camino de debilidad y pobreza que son signos de la fuerza de Dios.
  • El reconocimiento de la propia fragilidad no es obstáculo, sino punto de partida para la acción de Dios. Solo el que cree bastarse a sí mismo, orgulloso de su persona, es incapaz de reconocer la fuerza de Dios que quiere, si se lo deja, conducir los hilos de la historia. Esto no significa que Dios actúa donde el hombre renuncia a su personalidad y posibilidades, sino reconocer que la acción de Dios se hace tanto más poderosa en la medida que, como discípulos nos abrimos a ella en una aceptación total de nuestra condición de criaturas e instrumentos.
  • Como Iglesia, cuando reconocemos nuestra debilidad, no estamos ocultando su realidad trascendente y salvadora, ni la fuerza del mensaje, ni renunciamos a la lucha. Por el contrario, se pone de manifiesto que su fuerza, no está en poderes humanos, ni en gestos espectaculares, sino en Dios, en la fuerza irreductible de su palabra y de su gracia salvadora.
  • Como Iglesia, si queremos ser fieles a Jesucristo debemos dar prioridad a los medios débilmente fuertes: la oración, la pobreza, la caridad, el testimonio, la solidaridad. Estas actitudes son lo más lejano a la cobardía y la evasión, y también lo más opuesto al orgullo que nos cierra a los otros y al paso Dios por nuestra vida; llamada a ser historia de salvación.

 

Para discernir

 

  • ¿Confío plenamente en la fuerza del mensaje de Jesús?
  • ¿Dónde tengo colocadas mis fuerzas?
  • ¿Acepto la debilidad como camino de plenitud?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Tu poder Señor se manifiesta en mi debilidad

 

Para la lectura espiritual

 

El Padre mismo me ha enviado

 

…Escuchad a la Palabra de Dios, hermanos, ved cómo les reafirmó en su aserción y lo que ellos respondieron: Éste sabemos de dónde viene; y también: El Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene. Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó: A mí me conocéis y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz: a ése vosotros no lo conocéis. Lo que equivale a decir: Me conocéis y no me conocéis; o lo que es lo mismo: conocéis de dónde vengo y no conocéis de dónde vengo. Conocéis de dónde vengo: Jesús de Nazaret, cuyos padres también conocéis. En este aspecto, únicamente quedaba oculto el parto virginal, del que, no obstante, el marido era testigo de excepción: él, en efecto, habría podido fielmente indicar cómo había sucedido, siendo el único que podía conocerlo en calidad de marido. Excepción hecha, pues, del parto virginal, lo sabían todo de Jesús en cuanto hombre: su fisonomía, su patria, su familia y su pueblo natal, todo les era conocido. Con razón, pues, dijo: A mí me conocéis y sabéis de dónde vengo, según la carne y la fisonomía humana que tenía; en cambio, según la divinidad: Yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz: a ése vosotros no lo conocéis; para que le conozcáis, debéis creer en aquel a quien ha enviado y le conoceréis, pues a Dios nadie lo ha visto jamás. El Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer; y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Finalmente, después de haber dicho: Sino enviado por el que es veraz: a ése vosotros no lo conocéis, para mostrarles de dónde podía venirles el conocimiento de lo que desconocían, añadió: Yo lo conozco. Por tanto, preguntadme a mí para llegar a conocerlo. ¿Que por qué lo conozco yo? Pues porque procedo de él y él me ha enviado. Magnífica afirmación de una doble verdad: Procedo —dice— de él, porque el Hijo procede del Padre, y todo lo que el Hijo es, es de aquel cuyo Hijo es.

Esta es la razón por la que decimos que el Señor Jesús es Dios de Dios; del Padre no decimos que sea Dios de Dios, sino sólo que es Dios. Y decimos que el Señor Jesús es Luz de Luz; del Padre no decimos que sea Luz de Luz, sino sólo que es Luz. A esto se refiere lo que dijo: Procedo de él. Y si ahora vosotros me veis en la carne es porque él me ha enviado. Cuando oyes: Él me ha enviado, no pienses en una diferencia de naturaleza, sino en la «autoridad» del que engendra.

 

San Agustín de Hipona, Tratado 31 sobre el evangelio de san Juan (3-4: CCL 36, 294-295)

 

Para rezar

 

Bienaventuranzas del Misionero

 

Bienaventurado el MISIONERO que vive enamorado de Cristo, que se fía de Él como de lo más necesario y absoluto, porque no quedará desilusionado.

Bienaventurado el MISIONERO que mantiene su ideal y su ilusión por el Reino y no pierde el tiempo en cosas accidentales, porque Dios acompaña a los que siguen su ritmo.

Bienaventurado el MISIONERO que no tiene nada, y lo que es y posee lo gasta en servicio de sus hermanos, porque Cristo será toda su riqueza.

Bienaventurado el MISIONERO que se sabe necesario donde la Iglesia lo reclame, pero que en ningún lado se siente indispensable, porque experimentará el gozo del deber cumplido.

Bienaventurado el MISIONERO que sabe poner su oído en el corazón de Dios para escuchar sus deseos, porque el Espíritu lo ayudará a discernir los acontecimientos.

Bienaventurado el MISIONERO que no se enorgullece de sus éxitos y reconoce que el Espíritu hace todo en todos, porque se verá libre de ataduras.

Bienaventurado el MISIONERO que siempre tiene un tiempo para contemplar a Dios, a los hombres y al mundo, porque habrá entendido el valor de ser hijo, hermano y señor.

 

LUNES XIV

 

Tu fe te ha salvado

 

Lectura de la profecía de Oseas    2, 16. 17b-18. 21-22

 

Así habla el Señor:

Yo la seduciré, la llevaré al desierto y le hablaré a su corazón. Allí, ella responderá como en los días de su juventud, como el día en que subía del país de Egipto.

Aquel día -oráculo del Señor- tú me llamarás: «Mi Esposo» y ya no me llamarás: «Mi Baal.»

Yo te desposaré para siempre, te desposaré en la justicia y el derecho, en el amor y la misericordia; te desposaré en la fidelidad, y tú conocerás al Señor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 144, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 8a)

 

R.    El Señor es bondadoso y compasivo.

 

Señor, día tras día te bendeciré,

y alabaré tu Nombre sin cesar.

¡Grande es el Señor y muy digno de alabanza:

su grandeza es insondable! R.

 

Cada generación celebra tus acciones

y le anuncia a las otras tus portentos:

ellas hablan del esplendor de tu gloria,

y yo también cantaré tus maravillas. R.

 

Ellas publican tus tremendos prodigios

y narran tus grandes proezas;

divulgan el recuerdo de tu inmensa bondad

y cantan alegres por tu victoria. R.

 

El Señor es bondadoso y compasivo,

lento para enojarse y de gran misericordia;

el Señor es bueno con todos

y tiene compasión de todas sus criaturas. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    9, 18-26

 

Mientras Jesús les estaba diciendo estas cosas, se presentó un alto jefe y, postrándose ante él, le dijo: «Señor, mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá.» Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos.

Entonces se le acercó por detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto, pensando: «Con sólo tocar su manto, quedaré curada.» Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: «Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado.» Y desde ese instante la mujer quedó curada.

Al llegar a la casa del jefe, Jesús vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo: «Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme.» Y se reían de él. Cuando hicieron salir a la gente, él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó. Y esta noticia se divulgó por aquella región.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Hasta el viernes leeremos unos pasajes del Libro de Oseas. Es un profeta que surgió después de Amós en el reino del Norte, a mediados del siglo VIII antes de Cristo, durante los acontecimientos, que precedieron al destierro de este reino a Babilonia. Con el rey Jeroboam seguía la crisis política y religiosa. El pueblo prefiere el culto de Baal, que al Dios que lo eligió y lo libró de Egipto.
  • Oseas en su vida personal, sufre el drama de Gómer, su mujer, una cortesana sagrada que ofrecía su cuerpo a las liturgias sexuales de Baal.
  • El profeta se casa con ella intentando redimirla de su oficio. Pero, después de unos años ella vuelve a caer en la tentación y le es infiel. Oseas, a pesar de todo, la seguirá queriendo e intentando recuperar. La historia de Oseas es la historia de Dios con su pueblo.
  • En este hecho, el profeta, ve el símbolo de la tempestuosa relación del pueblo elegido con Dios, y el amor de Dios a su pueblo, a pesar de su pecado.
  • Dios, el esposo, intenta convencer a su esposa, Israel, para que vuelva a Él. Dios la «corteja», como en el desierto, en la soledad, cuando seguía el enamoramiento, porque era reciente la liberación y el éxodo de Egipto. Dios, la quiere de nuevo como esposa, para siempre, y aportará como dote por parte del novio, el derecho, la justicia, la misericordia, la compasión, la fidelidad.
  • Oseas nos transmite la voz de Dios que anuncia su perdón y quiere «reconquistar» a su pueblo infiel llevándolo a la soledad del desierto, para que recapacitando vuelva al amor primero, a iniciar una nueva etapa de amor y fidelidad evitando la idolatría.

***

  • Una mujer con flujo de sangre y una niña muerta son las protagonistas de estos episodios en el evangelio de hoy. Y como en todos sus milagros aquí también el Señor va más allá de la curación física.
  • La primera sufre doble exclusión: ser mujer ante el mundo patriarcal, y el flujo de sangre que la hace impura y, por tanto, excluida del culto tanto en la sinagoga como en el templo. Se acerca a Jesús temerosa pero con absoluta confianza a tocarle el manto. El percibe la fe de esta mujer y la sana.
  • La segunda como mujer no cuenta para nada en la sociedad judía y como niña depende absolutamente de su padre. A ésta aparentemente sin vida, aunque todos se reían de Él, la toma de la mano y la rescata del lugar de los muertos.
  • A una, la vida la abandona poco a poco desde las hemorragias que sufre hace doce años, la otra, que posiblemente tenía doce años y estaba naciendo a la vida, se había abandonado a la muerte pensando en su futuro sin perspectivas dignas.
  • En una sociedad que las excluía, Jesús las tiene en cuenta particularmente. Se da vuelta para atender a quien no se atrevía a pedirle; se encamina a pesar de las burlas, a la casa de la que está aparentemente muerta. Su presencia y calidad de amor restaura en la vida, da un lugar, nos pone de frente a Dios y a los demás. A las dos, de alguna manera, las devuelve a la vida.
  • Se podría afirmar que Dios se deja “manipular” por nuestra fe, pero lo que no admite es que lo tentemos por desconfianza. Es Él mismo quien quiere “obligarse” y “atarse” con nuestra fe, por eso nos invita a pedir con insistencia. Él es nuestro Padre y no quiere negar nada de lo que conviene a sus hijos.

 

Para discernir

 

  • ¿Reconocemos a Dios como el que nos da la “Vida y Vida en Abundancia”?
  • ¿En nuestra oración, le pedimos cosas o pedimos su Reino?
  • ¿Experimentamos que hace “nuevas” todas las cosas?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Ten confianza, tu fe te ha salvado…

 

Para la lectura espiritual

 

«Entró y tomó de la mano a la niña»

 

…”Desde que Cristo entró en nosotros por su propia carne, resucitaremos enteramente; es inconcebible, o mejor aún, imposible, que la vida no dé vida a los que ella se introduce. De la misma manera que se recubre un tizón encendido con un montón de paja para que conserve intacto el fuego del interior, así también nuestro Señor Jesucristo, a través de su propia carne, esconde su vida en nosotros y pone en ella como una semilla de inmortalidad que aleja toda clase de corrupción que llevamos con nosotros.

No es, pues, tan sólo con su palabra que lleva a cabo la resurrección de los muertos, sino que para demostrar que su cuerpo da vida, tal como hemos dicho, toca los cadáveres y por el contacto con su cuerpo devuelve la vida a esos cuerpos que están en vías de descomposición. Si el solo contacto con su carne sagrada devuelve la vida a esos cuerpos mortales, ¡qué provecho no vamos a encontrar en su eucaristía vivificante cuando la recibamos!… No sería suficiente que nuestra alma fuera tan sólo regenerada por el Espíritu para una vida nueva; nuestro cuerpo pesado y terrestre debía también ser santificado por ser partícipe de un cuerpo también consistente y del mismo origen que el nuestro y ser así también llamado a la incorruptibilidad”…

 

San Cirilo de Alejandría (380-444), obispo, doctor de la Iglesia

Comentario al Evangelio de Juan, 4; PG 73,

 

Para rezar

 

¡Quédate Señor, conmigo!

 

Has venido a visitarme
como Padre y como Amigo.
Jesús no me dejes solo.
¡Quédate, Señor, conmigo!

Por el mundo envuelto en sombras
soy errante peregrino.
Dame tu luz y tu gracia.
¡Quédate, Señor, conmigo!

En este precioso instante
abrazado estoy contigo.
Que esta unión nunca me falte.
¡Quédate, Señor, conmigo!

Acompáñame en la vida.
Tu presencia necesito.
Sin Ti desfallezco y caigo.
¡Quédate, Señor, conmigo!

Declinando está la tarde.
Voy corriendo como un río
al hondo mar de la muerte.
¡Quédate, Señor, conmigo!

En la pena y en el gozo.
Sé mi aliento mientras vivo,
hasta que muera en tus brazos.
¡Quédate, Señor, conmigo!


Padre Pío -Italia-

MARTES XIV

 

Los trabajadores son pocos

 

Lectura de la profecía de Oseas    8, 4-7. 11-13

 

Así habla el Señor:

Entronizaron reyes, pero sin contar conmigo; designaron príncipes, pero sin mi aprobación. Se hicieron ídolos con su plata y su oro, para su propio exterminio. Yo rechazo tu ternero, Samaría; mi ira se ha encendido contra ellos.

¿Hasta cuándo no podrán recobrar la inocencia? Porque ese ternero proviene de Israel: lo hizo un artesano, y no es Dios. Sí, el ternero de Samaría quedará hecho pedazos. Porque siembran vientos, recogerán tempestades.

Tallos sin espiga no produce harina, y si la produce, se la tragarán los extranjeros.

Efraím multiplicó los altares para expiar el pecado, pero esos altares le han servido sólo para pecar. Por más que escriba para él mil prescripciones de mi Ley., se las tendría por una cosa extraña.

En cuanto a los sacrificios que me ofrecen, ¡que los inmolen, que se coman la carne! ¡El Señor no los aceptará! Ahora, él se acordará de sus culpas y pedirá cuenta de sus pecados: entonces ellos regresarán a Egipto.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 113b, 3-4. 5-6. 7ab y 8. 9-10 (R.: 9a)

 

R.    Pueblo de Israel, confía en el Señor.

 

Nuestro Dios está en el cielo y en la tierra,

Él hace todo lo que quiere.

Los ídolos, en cambio, son plata y oro,

obra de las manos de los hombres. R.

 

Tienen boca, pero no hablan,

tienen ojos, pero no ven;

tienen orejas, pero no oyen,

tienen nariz, pero no huelen. R.

 

Tienen manos, pero no palpan,

tienen pies, pero no caminan;

como ellos serán los que los fabrican,

los que ponen en ellos su confianza. R.

 

Pueblo de Israel, confía en el Señor:

él es tu ayuda y tu escudo;

familia de Aarón, confía en el Señor:

él es tu ayuda y tu escudo. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    9, 32-38

   

En cuanto se fueron los ciegos, le presentaron a Jesús un mudo que estaba endemoniado. El demonio fue expulsado y el mudo comenzó a hablar. La multitud, admirada, comentaba: «Jamás se vio nada igual en Israel.»

Pero los fariseos decían: «El expulsa a los demonios por obra del Príncipe de los demonios.»

Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias. Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.

Entonces dijo a sus discípulos: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Por la convivencia con poblaciones cananeas los hebreos consienten en que se vayan introduciendo elementos del culto de Baal.
  • Baal era un dios de la fecundidad de la naturaleza, simbolizado por un toro. En su honor tenían lugar frenéticos ritos sexuales. Esas concepciones religiosas, eran una súplica al dios de la fecundidad, para obtener abundantes cosechas y sanos rebaños así como el nacimiento de muchos hijos en las familias.
  • El profeta habla en nombre de Dios para condenar la contaminación de la religión auténtica por la idolatría.
  • Israel había sido liberado de la esclavitud de Egipto, y por eso tenía una vocación única entre todos los pueblos, debía ser el testigo de la Alianza: si no cumple esta misión, «volverá a la esclavitud».
  • El profeta interpreta en este texto, el sentido de los grandes acontecimientos que afectan interna y externamente a la vida del reino de Israel. Oseas anuncia castigos; está a punto de suceder la desgracia, el destierro del reino del Norte, igual o peor que la esclavitud en Egipto.
  • El castigo es presentado como consecuencia natural del pecado. Israel rechaza al Señor porque rechaza el bien. La contradicción que denuncia enérgicamente el profeta es que, a pesar de este rechazo, el pueblo sigue invocándolo en el culto y proclamando que es su Dios. Oseas declara enérgicamente que el culto es una parodia de fe si no va acompañado por la práctica del bien.

***

  • Hoy la curación de un endemoniado mudo provoca diferentes sentimientos y actitudes en los que presencian el hecho. Los fariseos observantes de la ley, ante la evidencia de un prodigio innegable, lo atribuyen a poderes diabólicos mientras que la multitud se maravilla.
  • A Jesús no le preocupa la animosidad de los fariseos, Él continúa fiel a su misión. Es más importante el “bien por hacer”, que el “mal recibido” por celos o envidia.
  • Recorre aldeas y ciudades anunciando la buena noticia y sellando con signos eficaces su palabra. Se da cuenta que la tarea es grande. El pueblo se halla perdido, desorientado y desesperanzado. Los guías de Israel, en vez de cuidar y apacentar el rebaño, lo que hacen es descarriarlo. Jesús se apiada de aquella multitud cansada y abatida, como ovejas sin pastor y es consciente de la necesidad de que otros contribuyan en la obra de la evangelización.
  • Si nos hacemos evangélicamente permeables, al mirar a nuestro alrededor y contemplar el espectáculo de la historia y del mundo, no podemos dejar de sentir en nuestro corazón, los mismos sentimientos que Jesucristo.
  • La violencia, el consumismo, el egoísmo y el sensacionalismo son realidades que necesitan una palabra de valor y de sentido. Los jóvenes buscan una razón para su existencia, un motivo para vivir. Si estamos atentos nos daremos cuenta que sobran razones, hace falta quien ayude a descubrirlas. Jesús no sólo sintió compasión, su amor se tornó eficaz.
  • Es muy grande la desproporción que existe entre las multitudes que esperan una Buena Noticia y la escasez de obreros. La solución nos la da Jesús al final del Evangelio: rueguen al dueño de los sembrados que suscite hombres y mujeres que le apuesten todo al servicio del Reino de la Vida que nos dejó Jesús.

 

Para discernir

 

  • ¿Me siento llamado por la realidad a dar una respuesta?
  • ¿Experimento el llamado de Dios a hacer algo por el mundo?
  • ¿Siento la necesidad de comunicar la Buena Noticia?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Envíame Señor, quiero anunciarte…

 

Para la lectura espiritual

 

«Rogad al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies»

 

…”Hay personas que por tener un porte exterior bien compuesto y el interior lleno de grandes sentimientos de Dios, se detienen en eso…; se contentan con las dulces conversaciones que tienen con Dios durante la oración… No nos engañemos: toda nuestra tarea consiste en pasar a los actos. Y esto es de tal manera así que el apóstol san Juan nos dice que tan sólo nuestras obras podrán servirnos para la otra vida (Ap 14,13).

Reflexionemos pues sobre ello tanto más cuanto que, en este tiempo hay muchos que parecen virtuosos y, efectivamente, lo son, y sin embargo se inclinan hacia una vida dulce y cómoda más que a una devoción trabajosa y sólida.

La Iglesia es comparada a una gran mies que precisa obreros, pero obreros que trabajen. No hay nada más conforme al Evangelio que acumular, por un lado, luces y fuerzas para su alma en la oración, en la lectura y en la soledad, e

ir seguidamente a hacer participar a los hombres de este alimento espiritual. Es hacer lo que nuestro Señor ha hecho y, después de él lo han hecho los apóstoles; es unir el oficio de Marta al de María; es imitar la paloma que, para alimentar a sus pequeñuelos, digiere la mitad de la comida que ha tomado y después, con su pico, mete el resto en la boca de sus hijos. Esto es lo que debemos hacer nosotros, así es como, con nuestras obras, hemos de dar a Dios, testimonio de que le amamos. Toda nuestra tarea consiste en pasar a las acciones”…

 

San Vicente de Paul (1581-1660), fundador de comunidades religiosas – Conversaciones espirituales a los Misioneros

 

Para rezar

 

Señor de la Vida, abre nuestro corazón a Tu Palabra.
Queremos anunciar Tu Reino y construirlo con nuestras vidas.

Queremos ser testigos de Tu amor y Tu proyecto para todos.
Ayúdanos a escuchar Tu Palabra, a leer y rezar con la Biblia,
a contemplar la vida y la historia para descubrir Tu propuesta
y caminar hacia Tí.

Tú Señor, que aprendiste de la mano de María,
la Virgen fiel, enséñanos a seguir su ejemplo.

Maestra de las cosas de Dios,
quien guardaba en su corazón lo que vivía,
y meditaba en el silencio lo que iba descubriendo.

María, mujer sencilla, que no entendía todo
pero se animó a decir Sí a todo.

Ella nos enseña que para vivir la fe hay que escuchar mucho,
hay que escuchar siempre…

Tú, Señor, que mostraste a los discípulos la necesidad
del encuentro con Dios, única compañía que acompaña todo,
muéstranos cómo seguir Tus pasos.

Ayúdanos a buscar momentos para el diálogo con el Padre.

Enséñanos a percibir el aliento del Espíritu
que sopla en nuestras vidas.

Guíanos al encuentro con la Palabra que espera en la Biblia
para descubrir nuevos caminos y revelar la presencia de Dios
en la vida y en la historia que vivimos.

Danos hambre y sed de Tu Palabra cimiento verdadero
donde asentar un proyecto de vida en la huella hacia el Reino.

Despierta en nosotros el gusto por la lectura cotidiana de la Biblia,
para aprender a escuchar, y discernir que estás cerca…

Que pasas a nuestro lado, que caminas en nuestra historia…
y nos llamas para ser tus testigos y anunciar que es posible
un mundo distinto, más fraterno, humano, justo y en paz.

Marcelo A. Murúa

 

MIÉRCOLES XIV

 

Vayan a las ovejas perdidas del pueblo de Israel

 

Lectura de la profecía de Oseas    10, 1-3. 7-8. 12

 

Israel era una viña exhuberante, que producía su fruto. Cuanto más se multiplicaban sus frutos, más multiplicaba él los altares; cuanto mejor le iba al país, mejores hacía él las piedras conmemorativas. Su corazón está dividido, ahora tendrán que expiar: el mismo Señor destrozará sus altares, devastará sus piedras conmemorativas.

Seguramente dirán entonces: «No tenemos rey, porque no hemos temido al Señor. Pero el rey ¿que podría hacer por nosotros?»

¡Samaría está completamente perdida! Su rey es como una astilla sobre la superficie de las aguas. Los lugares altos de Aven, el pecado de Israel, también serán destruidos; espinas y cardos invadirán sus altares. Ellos dirán entonces a las montañas: «Cúbrannos», y a las colinas: « ¡Caigan sobres nosotros!»

Siembren semillas de justicia, cosechen el fruto de la fidelidad, roturen un campo nuevo: es tiempo de buscar al Señor, hasta que él venga y haga llover para ustedes la justicia.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 104, 2-3. 4-5. 6-7 (R.: 4b)

 

R.    Busquen constantemente el rostro del Señor.

 

¡Canten al Señor con instrumentos musicales,

pregonen todas sus maravillas!

¡Gloríense en su santo Nombre,

alégrense los que buscan al Señor! R.

 

¡Recurran al Señor y a su poder,

busquen constantemente su rostro;

recuerden las maravillas que él obró,

sus portentos y los juicios de su boca! R.

 

Descendientes de Abraham, su servidor,

hijos de Jacob, su elegido:

el Señor es nuestro Dios,

en toda la tierra rigen sus decretos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 1-7

 

Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia.

Los nombres de los doce Apóstoles son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano Andrés; luego, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.

A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones: «No vayan a regiones paganas, ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos. Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • A la muerte de Joroboam comienza la carrera por el poder. Zacarías, su hijo, es asesinado a los seis meses de reinado. Shalum ha de pedir ayuda a Asiria para asentar su autoridad. Pequahya cae bajo los golpes de uno de sus oficiales después de sólo un año de reinado. Crece la anarquía. La nación se disgrega. Pronto morirá Samaria bajo los golpes de Asiria, en 722. Y el profeta interpreta toda esa historia.
  • Las imágenes del dolor vivido por el profeta a causa del alejamiento adúltero de la esposa, parecen insuficientes para describir el drama del alejamiento de Israel respecto a Dios, desde tiempos antiguos. Ahora el pueblo elegido es comparado a una “viña” frondosa que producía mucho fruto, pero que a medida que aumentaba su fruto, más aumentaba los altares. Cuánto más prosperidad había en el país, mejores y más lujosos hacían los ídolos.
  • Dios les daba prosperidad y felicidad, pero ellos daban gracias a los Baales. Fingen permanecer fieles al verdadero Dios, pero su corazón está en los cultos sexuales de los Baales.
  • Por la corrupción general, el poder político pierde toda su fuerza, y la sociedad se destruye a sí misma antes de sucumbir en manos de los pueblos vecinos; el castigo aparece como el final de la civilización.
  • El pueblo elegido ahora se ha convertido en campo estéril. Se han olvidado de Dios fiándose de las fuerzas humanas, que ahora fallan. El único remedio es que Israel se convierta y vuelva a su esposo, Dios.

***

  • El Evangelio nos muestra a Jesús enviando a sus discípulos en misión. Jesús los llama, y les da autoridad sobre las fuerzas del mal, y capacidad para liberar a las personas de toda dolencia. Los llama por sus propios nombres y los envía.
  • La Iglesia es una comunidad misionera. Tiene su origen en el cumplimiento de la misión del Hijo y del Espíritu Santo según el plan de Dios Padre.
  • Hoy Jesús nos sigue llamando por nuestro propio nombre y desde nuestras particulares circunstancias. No nos llama para una misión fácil. Estamos en medio de una realidad deshumanizante; ante un mundo enfermo de egoísmo, corrupción y ambición desmedida que todo lo justifica.
  • Es en este mundo, donde el Señor nos llama a proclamar con fuerza y valentía, la llegada del Reino de vida y esperanza, a ser servidores de la Palabra de gracia, al servicio del Reino por el que Jesús, consagró su vida. Sus palabras y sus actos, aquello que hoy nos invita a reproducir, no tenían otra finalidad que la de crear entre los hombres, lazos tan fraternales que el Espíritu pudiera desde ellos hacer nacer el Reino.
  • Renovar entre los hombres los lazos que la vida se encarga de deshacer, para que los excluidos sean reinsertados en la comunión, los pecadores sean rescatados y el perdón pueda crear una nueva historia.

 

Para discernir

 

  • ¿Dónde descubro que tiene que hacerse presente mi anuncio?
  • ¿Siento la responsabilidad de anunciar la Vida Nueva del reino?
  • ¿Me urge la realización de un mundo que sea Reino?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Unido a Vos Señor, anuncio tu Palabra…

 

Para la lectura espiritual

 

«A estos doce los envió Jesús en misión»

 

…La misión divina confiada por Jesús a los apóstoles durará hasta el fin del mundo (Mt 28,20) puesto que el Evangelio que ellos deben propagar es en todo tiempo el principio de toda la vida para la Iglesia. Por esto los apóstoles se cuidaron de establecer sucesores en esta sociedad jerárquicamente organizada. En efecto, no sólo tuvieron diversos colaboradores en el ministerio (Hch 6,2-6; 11,30), sino que, a fin de que la misión a ellos confiada se continuase después de su muerte, dejaron a modo de testamento a sus colaboradores inmediatos el encargo de acabar y consolidar la obra comenzada con ellos, encomendándoles que atendieran a toda la grey, en medio de la cual el Espíritu Santo los había puesto «para apacentar la Iglesia de Dios» (Hch 20,28). Y así establecieron tales colaboradores y les dieron además la orden de que, al morir ellos, otros varones probados se hicieran cargo de su ministerio.

Entre los varios ministerios que desde los primeros tiempos se vienen ejerciendo en la Iglesia, según el testimonio de la tradición, ocupa el primer lugar el oficio de aquellos que, ordenados obispos por una sucesión que se remonta a los mismos orígenes, conservan la semilla apostólica. Así, como atestigua san Ireneo, por medio de aquellos que fueron instituidos por los apóstoles obispos y sucesores suyos hasta nosotros, se manifiesta y se conserva la tradición apostólica en todo el mundo.

Los obispos, pues, recibieron el ministerio de la comunidad con sus colaboradores, los sacerdotes y diáconos, presidiendo en nombre de Dios la grey, de la cual son pastores, como maestros de doctrina, sacerdotes del culto sagrado y ministros de gobierno. Y así como permanece el oficio que Dios concedió personalmente a Pedro, príncipe de los apóstoles, para que fuera transmitido a sus sucesores, así también perdura el oficio de los Apóstoles de apacentar la Iglesia, que debe ejercer de forma permanente el orden sagrado de los obispos…

 

Concilio Vaticano II

Constitución dogmática sobre la Iglesia «Lumen Gentium», 20

 

Para rezar

 

Te he visto, Señor, en todos los gestos de ternura

de cada corazón humano, en cada beso, en cada abrazo.

Te he visto, Señor, cercano a todos los hombres desganados

y heridos de falta de vida.

Te he visto, Señor, en cada niño esclavo,

en cada mujer maltratada,

en cada persona que agoniza de tristeza.

Te he visto, Señor, en cada persona sin libertad,

en cada alma en soledad, en cada moribundo.

Te he visto, Señor, caminando por las calles cercano a todos,

llenando con luces de esperanza

a tanta gente que camina por la vida sin ninguna esperanza.

Francisco Cerro

 

JUEVES XIV

 

Den gratuitamente

 

Lectura de la profecía de Oseas    11, 1-4. 8c-9

 

Así habla el Señor:

Cuando Israel era niño, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo. Pero cuanto más los llamaba, más se alejaban de mí; ofrecían sacrificios a los Baales y quemaban incienso a los ídolos.

¡Y yo había enseñado a caminar a Efraím, lo tomaba por los brazos! Pero ellos no reconocieron que yo los cuidaba. Yo los atraía con lazos humanos, con ataduras de amor; era para ellos como los que alzan a una criatura contra sus mejillas, me inclinaba hacia él y le daba de comer.

Mi corazón se subleva contra mí y se enciende toda mi ternura: no daré libre curso al ardor de mi ira, no destruiré otra vez a Efraím. Porque yo soy Dios, no un hombre: soy el Santo en medio de ti, y no vendré con furor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 79, 2ac y 3b. 15-16 (R.: 4ab)

 

R.    Que brille tu rostro Señor y seremos salvados.

 

Escucha, Pastor de Israel,

Tú que tienes el trono sobre los querubines, resplandece;

reafirma tu poder y ven a salvarnos. R.

 

Vuélvete, Señor de los ejércitos,

observa desde el cielo y mira:

ven a visitar tu vid,

la cepa que plantó tu mano,

el retoño que tú hiciste vigoroso. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 7-15

 

Jesús dijo a sus apóstoles:

Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento.

Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.

Y si no los reciben ni quieren escuchar sus palabras, al irse de esa casa o de esa ciudad, sacudan hasta el polvo de sus pies. Les aseguro que, en el día del Juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas menos rigurosamente que esa ciudad.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La lectura de Oseas sigue siendo el hermoso canto al amor que Dios tiene a su pueblo.
  • Si este amor antes se había comparado al amor conyugal, ahora se lo describe con los rasgos bien tiernos del amor de un padre o de una madre por el hijo que lleva en brazos, al que acaricia y besa, al que le enseña a andar. Ese al que atrae «con lazos de amor» ahora le es infiel. El pueblo ha roto la alianza que había prometido guardar. Pero Dios lo va a perdonar una vez más.
  • El profeta, porque sigue amando a su mujer, es incapaz de condenarla y describe con trazos muy humanos, ese amor de Dios. La razón más importante para esa actitud, es que es Dios, y no un hombre.
  • Lo propio de Dios no es castigar, sino amar y perdonar. Dios no es un enemigo que está esperando la caída del pecador, sino el salvador que está en medio de su pueblo.

***

  • La invitación de Jesús en el Evangelio de hoy, a sus enviados, es que vayan desprovistos de equipaje, abandonados a la confianza, enraizados en lo fundamental: la persona de Cristo.
  • A aquel que quiere anunciar el evangelio, se le pide que ande ligero de equipaje, siendo portador de paz para el pueblo al que ha sido enviado. No debe imponer por la fuerza el mensaje salvífico de Jesús; sino invitar, proponer, persuadir.
  • Jesús quiere evangelizadores que sean capaces de convencer con una forma de vida, que haga resplandecer los valores esenciales del evangelio. Evangelizadores que estén profundamente ligados a la vida de la gente y abiertos a sus necesidades, ayudándolos a sentirse protagonistas de su destino de salvación. El evangelizado debe sentirse sujeto activo de su propia evangelización, celebrándola y comprometiéndose en lo cotidiano.
  • La palabra debe generar, tanto en el evangelizador como en el evangelizado, compromisos serios de conversión personal y comunitaria. La Iglesia a medida que evangeliza se evangeliza a sí misma.
  • Una evangelización así producirá compromisos duraderos. Nuestra evangelización debe convertirse en una propuesta de vida para la humanidad sedienta de esperanza.
  • «Quien ha encontrado verdaderamente a Cristo no puede tenerlo sólo para sí, debe anunciarlo». San Juan Pablo II.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento la responsabilidad de la evangelización?
  • ¿En qué lugares siento que el Señor me llama a dar testimonio?
  • ¿Dónde el Señor me llama a crecer?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

..Señor que demos gratuitamente…

 

Para la lectura espiritual

 

Libre significa: alegre y afectuosamente, sin temor y de modo abierto, dando gratuitamente lo que hemos recibido de manera gratuita, sin aceptar compensaciones, premios o gratitud.

La alegría debería ser uno de los aspectos principales de nuestra vida religiosa. Quien da con alegría da mucho. La alegría es el signo distintivo de una persona generosa y mortificada que, olvidándose de todas las cosas y hasta de sí misma, busca complacer a Dios en todo lo que hace por los hermanos. A menudo es un manto que esconde una vida de sacrificio, de continua unión con Dios, de fervor y de generosidad.

«Que habite la alegría en vosotros», dice Jesús. ¿Qué es esta alegría de Jesús? Es el resultado de su continua unión con Dios cumpliendo la voluntad del Padre. Esa alegría es el fruto de la unión con Dios, de una vida en la presencia de Dios. Vivir en la presencia de Dios nos llena de alegría. Dios es alegría. Para darnos esa alegría se hizo hombre Jesús. María fue la primera en recibir a Jesús: «Exulta mi espíritu en Dios mi salvador». El niño saltó de alegría en el seno de Isabel porque María le llevaba a Jesús. En Belén, todos estaban llenos de alegría: los pastores, los ángeles, los reyes magos, José y María. La alegría era también el signo característico de los primeros cristianos. Durante la persecución, se buscaba a los que tenían esta alegría radiante en el rostro. A partir de esta particular alegría veían quiénes eran los cristianos y así los perseguían.

San Pablo, cuyo celo intentamos imitar, era un apóstol de la alegría. Exhortaba a los primeros cristianos a que «se alegraran siempre en el Señor». Toda la vida de Pablo puede ser resumida en una frase: «Pertenezco a Cristo. Nada puede separarme del amor de Cristo, ni el sufrimiento, ni la persecución, nada. Ya no
soy yo quien vivo, sino Cristo quien vive en mí». Esa es la razón de que san Pablo estuviera tan lleno de alegría.

 

Madre Teresa, Meditación espiritual.

Para rezar

 

Que, a través del camino de la vida,

dejemos rutas encendidas a nuestro paso:

rayos de luz portadores de alegría

cristiana en nuestro trabajo,

rayos de luz portadores de calor

que deshaga el hielo frío,

rayos de luz portadores de vida

donde haya muerte,

rayos de luz portadores de evangelio,

evangélicamente vivido,

rayos de luz que abran camino

allí donde no exista.

Santa María de la luz, que nuestra presencia

entre los hombres adelante la presencia de Cristo,

Luz del mundo.

Nuestra Señora de los apóstoles,

Santa María de la luz.

Emilio L. Mazariegos

 

VIERNES XIV

 

El espíritu de su Padre hablará en ustedes

 

Lectura de la profecía de Oseas    14, 2-10

 

Así habla el Señor:

Vuelve, Israel, al Señor de tu Dios, porque tu falta te ha hecho caer. Preparen lo que van decir y vuelvan al Señor. Díganle: «Borra todas las faltas, acepta lo que hay de bueno, y te ofreceremos el fruto de nuestros labios. Asiria no nos salvará, ya no montaremos a caballo, ni diremos más “¡Dios nuestro!” a la obra de nuestras manos, porque sólo en ti el huérfano encuentra compasión.»

Yo los curaré de su apostasía, los amaré generosamente, porque mi ira se ha apartado de ellos. Seré como rocío para Israel: él florecerá como el lirio, hundirá sus raíces como el bosque del Líbano; sus retoños se extenderán, su esplendor será como el del olivo y su fragancia como la del Líbano.

Volverán a sentarse a mi sombra, harán revivir el trigo, florecerán como la viña, y su renombre será como el del vino del Líbano. Efraím, ¿qué tengo aún que ver con los ídolos? Yo le respondo y velo por él. Soy como un ciprés siempre verde, y de mí procede tu fruto.

¡Que el sabio comprenda estas cosas! ¡Que el hombre inteligente las entienda! Los caminos del Señor son rectos: por ellos caminarán los justos, pero los rebeldes tropezarán en ellos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 50, 3-4. 8-9. 12-13. 14 y 17 (R.: 17b)

 

R.    Señor, mi boca proclamará tu alabanza.

 

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad,

por tu gran compasión, borra mis faltas!

¡Lávame totalmente de mi culpa

y purifícame de mi pecado! R.

 

Tú amas la sinceridad del corazón

y me enseñas la sabiduría en mi interior.

Purifícame con el hisopo y quedaré limpio;

lávame, y quedaré más blanco que la nieve. R.

 

Crea en mí, Dios mío, un corazón puro,

y renueva la firmeza de mi espíritu.

No me arrojes lejos de tu presencia

ni retires de mí tu santo espíritu. R.

 

Devuélveme la alegría de tu salvación,

que tu espíritu generoso me sostenga.

Abre mis labios, Señor,

y mi boca proclamará tu alabanza. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 16-23

 

Jesús dijo a sus apóstoles:

«Yo los envío como a ovejas en medio de lobos: sean entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas.

Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas. A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos. Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes.

El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir. Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará.

Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra, y si los persiguen en esta, huyan a una tercera. Les aseguro que no acabarán de recorrer las ciudades de Israel, antes de que llegue el Hijo del hombre.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Terminamos la lectura del profeta Oseas con perspectivas de esperanza y reconciliación. Oseas a través de su amor nupcial doloroso y a través de su sufrimiento de padre humillado por sus hijos, pudo descubrir en su propia vida que el Amor de Dios es mayor que todo. Todo su mensaje tiene como tema fundamental el amor de Dios despreciado por su Pueblo.
  • La página de hoy es como un diálogo entre el pueblo, que se arrepiente, y Dios, que lo perdona y le promete volver a empezar su relación de mutuo amor y fidelidad.
  • La iniciativa, como siempre, la tiene Dios, ofreciendo su perdón. El pueblo aprende la lección y se vuelve arrepentido hacia Dios. Las palabras finales del mensaje profético son de consuelo y esperanza. Oseas se ofrece a sí mismo como enseñanza.
  • La infidelidad que sufre el profeta, con el que comienza su mensaje, se convierte en el símbolo del amor que Dios tiene a su pueblo. Israel, con quien Dios se ha desposado, se ha comportado como una mujer infiel, se ha prostituido y ha provocado la ira y los celos de su esposo divino que la sigue amando, y si la castiga, es para que vuelva hacia Él y pueda devolverle la alegría del primer amor.
  • El Dios de Oseas, tan herido y maltratado por su pueblo, se abre a la esperanza de que el pueblo se volverá al Señor. Pero el retorno a Dios, se logrará con la confesión humilde de los caminos errados que ha seguido Israel.
  • La fe en el Dios Salvador significa orientar toda la vida hacia Él. La respuesta del Señor representa el triunfo del amor.

***

  • Las primeras comunidades cristianas fueron perseguidas tanto por los judíos como por los romanos. Mucha sangre se derramó que fue “semilla de cristianos”. Pero también muchos creyentes apostataron de su fe y renegaron de Jesús ante la inminencia de la persecución, la tortura y el martirio. Por eso Mateo quiere animar a la perseverancia y la fidelidad. Jesús garantiza su presencia permanente y asegura que no abandona a sus seguidores en los momentos más duros y conflictivos.
  • El mal está presente en el mundo y es engendrador de mal, filtrándose en el interior de todas las relaciones, hasta llegar muchas veces a las raíces de la misma vida. En el esfuerzo por vivir y anunciar el Evangelio, el cristiano habrá de sufrir dificultades y contradicciones, porque continúa viviendo en este mundo que se resiste a ser cuestionado, y no sería fiel a su misión si se evadiera por miedo al enfrentamiento.
  • Quien soporte ser rechazado u odiado no a causa de sus malas obras, sino a causa del evangelio de la vida, se salvará. En la constancia y fidelidad, se probará la verdad de la fe, y por la fuerza de la gracia se podrá resistir y perseverar hasta el final.
  • La Iglesia y el mundo son dos realidades de “difícil” convivencia. El mundo al que la Iglesia ha de llevar el mensaje de Jesucristo, no es una realidad neutra, obedece a otro señor, “el señor de este mundo”, el enemigo del alma, al cual el cristiano ha renunciado para pertenecer del todo a Jesucristo y al reino por Él inaugurado.
  • En la Iglesia muchos dan testimonio del Reino aún a costa de su propia vida. Es el Espíritu del Señor quien acompaña a estas personas para que permanezcan fieles hasta el final.
  • …«La persecución es la marca de la Iglesia y quizá la más duradera de todas»… Newman

 

Para discernir

 

  • ¿Renuncio a la fe por miedo al cuestionamiento?
  • ¿Me animo a enfrentarme al “poder de este mundo” aunque tenga que sufrir?
  • ¿Dudo de la asistencia permanente de Jesús?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Aquel que persevere hasta el fin se salvará…

 

Para la lectura espiritual

 

No antepongan nada absolutamente a Cristo

 

…”Cuando emprendas alguna obra buena, lo primero que has de hacer es pedir constantemente a Dios que sea él quien la lleve a término, y así nunca lo contristaremos con nuestras malas acciones, a él, que se ha dignado contarnos en el número de sus hijos, ya que en todo tiempo debemos someternos a él en el uso de los bienes que pone a nuestra disposición, no sea que algún día, como un padre que se enfada con sus hijos, nos desherede, o, como un amo temible, irritado por nuestra maldad, nos entregue al castigo eterno, como a servidores perversos que han rehusado seguirlo a la gloria.

Por lo tanto, despertémonos ya de una vez, obedientes a la llamada que nos hace la Escritura: Ya es hora de despertarnos del sueño. Y, abiertos nuestros ojos a la luz divina, escuchemos bien atentos la advertencia que nos hace cada día la voz de Dios: Si escucháis hoy su voz, no endurezcáis el corazón; y también: Quien tenga oídos que oiga lo que dice el Espíritu a las Iglesias.

¿Y qué es lo que dice? Venid, hijos, escuchadme: os instruiré en el temor del Señor. Caminad mientras tenéis luz, antes que os sorprendan las tinieblas de la muerte. Y el Señor, buscando entre la multitud de los hombres a uno que realmente quisiera ser operario suyo, dirige a todos esta invitación: ¿Hay alguien que ame la vida y desee días de prosperidad? Y, si tú, al oír esta invitación, respondes: «Yo», entonces Dios te dice: «Si amas la vida verdadera y eterna, guarda tu lengua del mal, tus labios de la falsedad; apártate del mal, obra el bien, busca la paz y corre tras ella. Si así lo hacéis, mis ojos estarán sobre vosotros y mis oídos atentos a vuestras plegarias; y, antes de que me invoquéis, os diré: Aquí estoy».

¿Qué hay para nosotros más dulce, hermanos muy amados, que esta voz del Señor que nos invita? Ved cómo el Señor, con su amor paternal, nos muestra el camino de la vida.

Ceñida, pues, nuestra cintura con la fe y la práctica de las buenas obras, avancemos por sus caminos, tomando por guía el Evangelio, para que alcancemos a ver a aquel que nos ha llamado a su reino. Porque, si queremos tener nuestra morada en las estancias de su reino, hemos de tener presente que para llegar allí hemos de caminar aprisa por el camino de las buenas obras.

Así como hay un celo malo, lleno de amargura, que separa de Dios y lleva al infierno, así también hay un celo bueno, que separa de los vicios y lleva a Dios y a la vida eterna. Éste es el celo que han de practicar con ferviente amor los monjes, esto es: estimando a los demás más que a uno mismo; soporten con una paciencia sin límites sus debilidades, tanto corporales como espirituales; pongan todo su empeño en obedecerse los unos a los otros; procuren todos el bien de los demás, antes que el suyo propio; pongan en práctica un sincero amor fraterno; vivan siempre en el temor y amor de Dios; amen a su abad con una caridad sincera y humilde; no antepongan nada absolutamente a Cristo, el cual nos lleve a todos juntos a la vida eterna”…

 

De la Regla de san Benito, abad – Prólogo, 4-22; Cap. 72, 1-12

 

Para rezar

 

Me da miedo, Señor, decirte “Sí”

 

Me da miedo, Señor, decirte “sí”,
porque… ¿a dónde me vas a llevar?
Me da miedo de que me toque la “gran suerte”.
Me da miedo firmar un acuerdo sin leerlo.
Me da miedo un “sí” que luego trae muchos “síes”…
Me da miedo poner mi mano en la tuya
porque… no me la vas a soltar.
Me da miedo mirarte a los ojos
porque me vas a hipnotizar.
Me da miedo lo que me vas a exigir
porque eres un Dios muy insistente…

 

 

Michel Quoist

 

SÁBADO XIV

 

No teman a los que matan el cuerpo

 

Lectura del libro del profeta Isaías    6, 1-8

 

El año de la muerte del rey Ozías, yo vi al Señor sentado en un trono elevado y excelso, y las orlas de su manto llenaban el Templo. Unos serafines estaban de pie por encima de él. Cada uno tenía seis alas: con dos se cubrían el rostro, y con dos se cubrían los pies, y con dos volaban. Y uno gritaba hacia el otro: « ¡Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos!

Toda la tierra está llena de su gloria.»

Los fundamentos de los umbrales temblaron al clamor de su voz, y la Casa se llenó de humo.

Yo dije: « ¡Ay de mí, estoy perdido! Porque soy un hombre de labios impuros, y habito en medio de un pueblo de labios impuros; ¡y mis ojos han visto al Rey, el Señor de los ejércitos!»

Uno de los serafines voló hacia mí, llevando en su mano una brasa que había tomado con unas tenazas de encima del altar. El le hizo tocar mi boca, y dijo: «Mira: esto ha tocado tus labios; tu culpa ha sido borrada y tu pecado ha sido expiado.»

Yo oí la voz del Señor que decía: « ¿A quién enviaré y quién irá por nosotros?» Yo respondí: « ¡Aquí estoy: envíame!»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 92, 1ab. 1c-2. 5 (R.: 1a)

 

R.    ¡Reina el Señor, revestido de majestad!

 

¡Reina el Señor, revestido de majestad!

El Señor se ha revestido, se ha ceñido de poder. R.

 

El mundo está firmemente establecido:

¡No se moverá jamás!

Tu trono está firme desde siempre,

Tú existes desde la eternidad. R.

 

Tus testimonios, Señor, son dignos de fe,

la santidad embellece tu Casa

a lo largo de los tiempos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 24-33

 

Jesús dijo a sus apóstoles:

«El discípulo no es más que el maestro ni el servidor más que su dueño. Al discípulo le basta ser como su maestro y al servidor como su dueño. Si al dueño de casa lo llamaron Belzebul, ¡cuánto más a los de su casa! No los teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas.

No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena.

¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo. Ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros.

Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo los reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La misión de Isaías estuvo ligada a los avatares históricos del reino de Judá condicionados por la política egipcia y asiria. Sin embargo, la actividad del profeta quedó marcada por su militancia política y la plena confianza en Dios en dos momentos críticos: la guerra siro-efrainita y la invasión de Judá por el rey asirio Senaquerib.
  • Esta página del profeta Isaías fue escrita en torno al año 724 a. de C., año de la muerte del rey Ozías. Culmina un período de prosperidad y de autonomía para Israel. Esto, le sirve al profeta para mostrar, que la santidad y la gloria eterna de Dios, trasciende toda grandeza humana porque es «el Santo de Israel» por excelencia. Es este Dios el que llama a Isaías con el escenario del templo de Jerusalén.
  • Las figuras y escenas de este pasaje: el Señor sobre el trono rodeado por los serafines, son más propias de la literatura apocalíptica, que de la profética, más corriente, y reflejan las representaciones del Oriente próximo.
  • Isaías dice que tiene miedo de morir debido a que se reconoce un hombre pecador y perteneciendo a un pueblo impuro considera que no puede ver a Dios. La posibilidad de vincularse directamente con el creador, lo asusta, porque existía la idea de que Dios era lejano e inaccesible, al que no podía llegarse porque su presencia era causa de muerte.
  • De ahí el símbolo del ángel, que toca la boca del profeta con una brasa, que la purifica, para hacerla capaz de anunciar el mensaje que Dios le encomienda.
  • La voz del Señor interpela y llama a Isaías para que, investido por la gloria y por su santidad, vaya a profetizar en su nombre. La respuesta de Isaías muestra la plena disponibilidad de quien se deja invadir por un Dios que salva.

***

  • El Evangelio de hoy nos abre los ojos respecto al hecho ineludible de que el discípulo sea a veces incomprendido, encuentre obstáculos o hasta sea perseguido por haberse declarado seguidor de Cristo.
  • La Buena Noticia de Jesús es categórica, tajante, provocadora. Nadie puede permanecer indiferente ante ella. Se la acepta o rechaza. No caben los términos medios ni la tibieza. Por eso Jesús anima a sus seguidores para que permanezcan fieles hasta el final. Quien pone su confianza en el Padre nunca quedará defraudado.
  • La vida de Jesús fue un servicio ininterrumpido en defensa de la verdad. Si a Él se le apodó como “Belzebul”, no es extraño que en muchos medios de comunicación, ámbitos culturales o sectores político-sociales nos acusen de fundamentalistas o retrógrados.
  • No hay que tener miedo a quienes nos persiguen, difaman o torturan. Hay que temer a quienes son capaces de eliminar las ideas, exterminar un proyecto de vida, opacar los sueños, destruir la esperanza.
  • Pero una Iglesia que se apoya en Jesús será fortalecida por el Espíritu para que mantenga la firmeza de la fe. La fe se prueba en la persecución y se solidifica en el martirio. Vivir en plenitud el evangelio nos confirma en el seguimiento de Jesús a pesar de los ataques.
  • Parte fundamental del seguimiento de Jesús es aceptar la cruz aguardando en esperanza la resurrección. Para alcanzar la resurrección es necesario antes pasar por la experiencia de cruz. Así lo han entendido y vivido muchos mártires de nuestra historia y de nuestro pueblo que han hecho fecunda la evangelización.

 

Para discernir

 

  • ¿A qué cosas le temo en mi vida de fe?

  • ¿Me da miedo la persecución?

  • ¿Acepto la cruz de la incomprensión?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…No teman…

 

Para la lectura espiritual

 

…«Yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen»

 

«Desde el momento en que os declaráis mis siervos, debéis esperar la persecución. Yo fui perseguido toda la vida. Cuando nací Herodes me quiso matar; apenas había empezado a predicar y mis conciudadanos me querían matar; a penas escapado de sus manos me vi frente a las emboscadas que me tendieron los fariseos y Herodes [Antipas] que me perseguían de ciudad en ciudad y, durante tres años, cada día me tendían nuevas trampas para hacerme morir…

«Será necesario acoger las persecuciones con gozo, como unas preciosas señales de semejanza conmigo, de imitación a vuestro Amado; soportarlas con serenidad, sabiendo que si llegan es que yo las permito y que no os van a afectar más que en la medida que yo mismo lo permita, pues sin mi permiso ni un solo cabello de vuestra cabeza puede caer. Aceptarlas… dando la bienvenida a todo lo que llegue porque todo lo que ocurre produce, de una u otra manera, la gloria de Dios. Sufrirlas con valentía ofreciendo a Dios vuestros sufrimientos como un sacrificio de holocausto para su gloria… Sufrirlas orando por vuestros perseguidores puesto que son hijos de Dios, para los cuales quiere su salvación y que yo mismo daré mi sangre para salvarlos. Yo mismo os he dado ejemplo de orar por todos los hombres, por nuestros perseguidores y nuestros enemigos»…

 

Beato Carlos de Foucauld (1858-1916), ermitaño y misionero en el Sahara

Meditaciones sobre el evangelio de san Lucas, 1898

 

Para rezar

 

Oración de un Misionero Mártir

 

Que mis manos sean las tuyas.
Que mis ojos sean los tuyos.
Que mi lengua sea la tuya.
Que mis sentidos y mi cuerpo
no sirvan sino para glorificarte.

Pero sobre todo: transfórmame:
¡Que mi memoria, mi inteligencia,
mi corazón, sean tu memoria,
tu inteligencia y tu corazón!

¡Que mis acciones y mis sentimientos,
sean semejantes a tus acciones y
a tus sentimientos!

Amén

 

San Juan Gabriel Perboyre – Mártir

 

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XIII – CICLO B

DOMINGO XIII DTE EL AÑO

CICLO B

 

LUNES XIII

 

Martes XIII

3 de Julio

SANTO TOMÁS, APÓSTOL (F)

 

Miércoles de la semana XIII

 

Jueves XIII

 

Viernes XIII

 

Sábado XIII

 

 

DOMINGO XIII DTE EL AÑO

CICLO B

 

Basta que creas

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de la Sabiduría    1, 13-15; 2, 23-24

 

Dios no ha hecho la muerte ni se complace en la perdición de los vivientes. El ha creado todas las cosas para que subsistan; las criaturas del mundo son saludables, no hay en ellas ningún veneno mortal y la muerte no ejerce su dominio sobre la tierra. Porque la justicia es inmortal.

Dios creó al hombre para que fuera incorruptible y lo hizo a imagen de su propia naturaleza, pero por la envidia del demonio entró la muerte en el mundo, y los que pertenecen a él tienen que padecerla.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 29, 2 y 4. 5-6. 11 y 12a 13b (R.: 2a)

 

R.    Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste.

 

Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste

y no quisiste que mis enemigos se rieran de mí.

Tú, Señor, me levantaste del Abismo

y me hiciste revivir,

cuando estaba entre los que bajan al sepulcro. R.

 

Canten al Señor, sus fieles;

den gracias a su santo Nombre,

porque su enojo dura un instante,

y su bondad, toda la vida:

si por la noche se derraman lágrimas,

por la mañana renace la alegría. R.

 

Escucha, Señor, ten piedad de mí;

ven a ayudarme, Señor.

Tú convertiste mi lamento en júbilo.

¡Señor, Dios mío, te daré gracias eternamente! R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    8, 7. 9. 13-15

 

Hermanos:

Ya que ustedes se distinguen en todo: en fe, en elocuencia, en ciencia, en toda clase de solicitud por los demás, y en el amor que nosotros les hemos comunicado, espero que también se distingan en generosidad.

Ya conocen la generosidad de nuestro Señor Jesucristo que, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza.

No se trata de que ustedes sufran necesidad para que otros vivan en la abundancia, sino de que haya igualdad. En el caso presente, la abundancia de ustedes suple la necesidad de ellos, para que un día, la abundancia de ellos supla la necesidad de ustedes.

Así habrá igualdad, de acuerdo con lo que dice la Escritura: El que había recogido mucho no tuvo de sobra, y el que había recogido poco no sufrió escasez.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    5, 21-43

 

Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y él se quedó junto al mar. Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se cure y viva.» Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados.

Se encontraba allí una mujer que desde hacía doce años padecía de hemorragias. Había sufrido mucho en manos de numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario, cada vez estaba peor. Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto, porque pensaba: «Con sólo tocar su manto quedaré curada.» Inmediatamente cesó la hemorragia, y ella sintió en su cuerpo que estaba curada de su mal.»

Jesús se dio cuenta en seguida de la fuerza que había salido de él, se dio vuelta y, dirigiéndose a la multitud, preguntó: « ¿Quién tocó mi manto?»

Sus discípulos le dijeron: « ¿Ves que la gente te aprieta por todas partes y preguntas quién te ha tocado?» Pero él seguía mirando a su alrededor, para ver quién había sido.

Entonces la mujer, muy asustada y temblando, porque sabía bien lo que le había ocurrido, fue a arrojarse a los pies y le confesó toda la verdad.

Jesús le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda curada de tu enfermedad.»

Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: «Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?» Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: «No temas, basta que creas.» Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, fue a casa del jefe de la sinagoga.

Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba. Al entrar, les dijo: « ¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme.» Y se burlaban de él.

Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba. La tomó de la mano y le dijo: «Talitá kum», que significa: « ¡Niña, yo te lo ordeno, levántate!» En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro, y él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que le dieran de comer.

 

Palabra del Señor.

 

    O bien más breve:

 

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    5, 21-24. 35b-43

 

Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y él se quedó junto al mar. Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y el verlo, se arrojó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se cure y viva.» Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados.

Llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: «Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?» Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: «No temas, basta que creas.» Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, fue a casa del jefe de la sinagoga.

Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba. Al entrar, les dijo: « ¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme.» Y se burlaban de él.

Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba. La tomó de la mano y le dijo: «Talitá kum», que significa: « ¡Niña, yo te lo ordeno, levántate!» En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro, y él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que le dieran de comer.

 

Palabra del Señor.

   

Para reflexionar

 

  • Dios crea el hombre a su imagen y lo hace destinado a la vida. La muerte es algo accidental, que al hombre le viene de fuera, por el pecado. El autor del libro de la sabiduría ve, como buen israelita, una relación estrecha entre muerte física y muerte moral o pecado. Hay que decir que la vida muere definitivamente, cuando la asfixiamos en los límites egoístas del para-nosotros. Jesús vivió respondiendo a la llamada del Padre, por eso venció a la muerte.

***

  • La colecta de la que habla Pablo, es un signo de comunión eclesial que trata de deshacer las diferencias existentes entre los cristianos de origen judío y los de origen pagano. Los cristianos de Jerusalén, pobres en lo material han querido compartir los bienes de la salvación. Así los cristianos de origen pagano deben comunicar sus bienes materiales. Cristo en su Encarnación dio el ejemplo: “Siendo rico, por nosotros se hizo pobre, para que ustedes con su pobreza se hagan ricos”. De este modo un cristiano comprometido en la lucha por una más justa distribución de los bienes, prolonga la encarnación de Cristo, es un signo de salvación.

***

  • Marcos introducía el domingo pasado el tema de la fe en Jesús. El texto de hoy, nos ubica de nuevo en la orilla judía del lago de Genesaret; en medio de la aglomeración de la gente en torno al maestro de Nazaret, que se dirige hasta la casa de Jairo, un encargado del orden en la sinagoga, cuya hija está mortalmente enferma. Jesús accede a su pedido de ir a sanarla. Entre la partida de la orilla y la llegada a la casa, una mujer acude a Jesús como a último y único remedio a sus trastornos corporales.
  • En la época del Nuevo Testamento, la mujer vivía marginada por el simple hecho de ser mujer. En la sinagoga no participaba en la vida pública, no podía ser testigo.
  • Sin embargo, las protagonistas de este texto son dos mujeres. La primera: una mujer que sufría hemorragias y vivía marginada, porque en aquel tiempo la sangre convertía impura a la persona y a quien la tocara. Había gastado toda su fortuna con los médicos, pero había empeorado. Doce años con hemorragia, doce años de marginación. La segunda: la hija de uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, que tiene doce años. A esta edad empiezan las menstruaciones y se convierte en mujer, por lo tanto comienza la exclusión y comienza a morir. Jesús tiene un poder mayor. A una la sana y a la otra la resucita.
  • Jesús se revela como vencedor de la muerte y de la enfermedad. En la curación de la hemorroisa y en la resurrección de la hija de Jairo, descubrimos un anuncio de su propia resurrección. Estos hechos están iluminados por la luz del misterio pascual. Al mismo tiempo manifiestan la misión liberadora de Cristo, concretada en el mundo del dolor y de la muerte, entre los que sufren enfermedad y angustia.
  • Estos signos que realiza Jesús expresan la presencia del Padre en nuestra existencia, herida por el pecado. Una presencia de lucha constante, pero salvadora, que trata de arrancarnos de la enfermedad y de la muerte. Una lucha en la que el papel decisivo lo tiene nuestra fe.
  • Dos dichos de Jesús constituyen los pilares principales de los dos relatos de sanación: “Hija, tu fe te ha curado, vete en paz”; “No temas, ten fe y basta”. En estas dos frases, dichas a la mujer y al padre de la niña, ponen de manifiesto la importancia de la fe para experimentar la vida y percibir la presencia liberadora del Reino. Sin fe no hay liberación ni puede haber signos de vida. La fe está en el centro de estos dos hechos milagrosos, de estos dos relatos de vida. Fe en el poder de Jesús.
  • Por la fuerza de su fe, la mujer curada se va en paz, con plenitud interior y exterior de vida, como si hubiera vuelto a nacer. Por la fuerza de la fe del padre, la niña recupera la vida cuando ésta parecía que le había sido arrebatada.
  • Quien confía en Jesús, quien se abandona en sus manos es capaz de hacer de los imposibles, posibles. Quien acepta a Jesús como Señor y el salvador de su vida, experimentará que la salvación de Dios entra en su casa. Apoyados en la fe que Jesús nos pide, estamos llamados a superar el temor que ocasiona la muerte y a transfigurar la enfermedad. Cuando el evangelio pone de manifiesto la enorme fuerza curativa de la fe, ésta no queda reducida únicamente a lo fisiológico. Sano es, en realidad, aquel que es capaz de realizar un proyecto de vida en libertad. Esta salud total es la que Jesús transmite: Él no se limita a curar enfermedades físicas, sino a salvar. La fe cura integralmente, salva.
  • Estos dos milagros de Jesús son signos de vida. Porque El es la vida, se enfrenta con la enfermedad y la muerte. Esta actitud dinámica y salvadora ante todo tipo de enfermedad y de muerte es la que pide Jesús a sus discípulos por la fe. La actitud del cristiano no puede ser la resignación ante lo inevitable. Nuestra fe de discípulos debe ser una fuerza de vida y en favor de la vida, algo más que un consuelo en situaciones límite, o una evasión en la vida cotidiana, esperando que el cielo resuelva todo.
  • Frente a toda enfermedad y toda situación de muerte, nuestra postura ha de ser de lucha contra ellas. A medida que en nuestra vida nos liberamos de toda opresión de pecado, apoyados en la fe, estamos haciendo nuestra resurrección, que es victoria sobre la muerte. Desde la fe sabemos que la enfermedad y la muerte no son la última palabra, sino el paso de un nuevo amanecer a la vida.
  • La fe, tiene que mostrarse en cada momento y en cada situación, como un trabajo y una lucha viva en favor de la vida, y por tanto contra todo lo que hiere a los hombres, a su dignidad, al proyecto de Dios sobre sus vidas y los de toda la humanidad. Si por la fe creemos lo imposible, es para hacer posible la vida para todos. No vale decir que creemos en la vida eterna si al mismo tiempo, no hacernos nada por una vida más humana para todos los hombres.
  • Hoy, luchar por la vida significa defenderla en los no-nacidos, y en los ya nacidos luchando para no acostumbrarnos al paisaje de los chicos perdiendo la infancia, lavando parabrisas o prostituyéndose por unas pocas monedas. Hoy, luchar por la vida es no conformarnos con que las “cosas sean así” y dejarnos llevar por la corriente anulando nuestra conciencia.
  • Hoy, luchar por la vida es animarse a tener ideales generosos y proyectos grandes, aunque en ellos se nos vaya la existencia. Hoy, luchar por la vida es creer que es posible una vida distinta y crear lo posible para que sea realidad. Hoy, luchar por la vida es “hacer algo por alguien” aunque sea poco, sabiendo que eso poco si yo no lo hago va a faltar. Hoy, luchar por la vida es hacernos cargo de los otros: de los ancianos, de los enfermos, de los solos, de los excluidos, de los que han perdido el sentido de la vida, y en esa preocupación hallar sentido para la nuestra.
  • Hoy, luchar por la vida al estilo de Jesús, es no dejar de buscar la justicia social grande y la cotidiana, que haga de los hombres seres vivos y no sólo sobrevivientes. Hoy, luchar por la vida es orar, pedir con descaro, adorar tocando al Señor para arrancar de su corazón el torrente de la Vida, experimentando de ese modo, que estamos en la causa de Dios por la Vida plena del hombre, trabajando codo a codo.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué puntos de contacto encuentro entre mi fe y la mujer enferma y el Padre de la niña de este pasaje del evangelio?
  • ¿Pongo mi confianza sin medida en las manos del Señor?
  • ¿Cómo es mi oración y mi petición en las necesidades?

 


 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Tú cambiaste mi luto en danzas…

 

Para la lectura espiritual

 

…Si tuviera que vivir sesenta, setenta, noventa años como máximo, ¿de qué me aprovecharía? Cuando la vida es dura, ya es demasiado larga. Cuando es agradable, resulta demasiado corta. No he sido hecho para esto. Estoy hecho para la Vida, la Vida sin más ni menos. Y la vida no es la Vida si tiene que verse truncada un día. No, la Vida dura para siempre; de otro modo, no es la Vida. Justamente porque la muerte se ha infiltrado en mi cuerpo y tiende continuamente trampas a mi vida, ha decidido Dios venir él mismo entre nosotros para poner fin a esta intolerable injerencia en su obra, para hacer frente al asesino y eliminarlo de una vez por todas, en un implacable cuerpo a cuerpo [...]. Desde aquel día la muerte ya no es la muerte. Un perro puede morir, un árbol también, incluso una estrella. Pero el corazón del hombre no puede morir. Es imposible [...].

El embrión crece, alimentado de continuo por su madre. La sangre de Cristo alimenta en ti la Vida eterna, como afirma el sacerdote mientras introduce en el cáliz un fragmento de la hostia. Así crece esta vida en ti por sí sola, como la semilla, sin que ni siquiera te des cuenta, con la sola condición de que sea continuamente alimentada. ¿Qué dice Jesús después de haber despertado a la pequeña de doce años y de haberla puesto en los brazos de su madre, que la creía muerta? «Dadle un pedazo de pan para comer». Es él mismo quien le da ese pedazo de pan para que morir sea sólo un dormirse. ¡Qué ría también el mundo! ¿Acaso tiene un niño miedo de dormirse? ¿Es triste dormirse?…

 

D. Ange, La boda de Dios, donde el pobre es rey, Milán 1985, pp. 251ss.

 

Para rezar

 

Oración por la vida

 

Señor de la vida: quiero vivir una vida que no termine

Señor del amor: quiero amar sin límites.

Señor de mis sueños quiero ser libre en plenitud de libertad.

Señor de la esperanza quiero caminar sin llegar.

Aquí me tenés, lleno de vida y entusiasmo;

aquí me tenés con ganas de hacer algo bello por vos;

aquí me tenés en busca de una entrega sin medida;

aquí me tenés resistiéndome a morir por morir.

Lo mío es vivir para siempre: lo dice tu Evangelio.

Lo mío es vivir vida eterna: lo prometiste vos.

Lo mío es vivir el amor que no muere: eso es lo tuyo.

Lo mío es vivir tu vida nueva: la de tu Espíritu.

Lo mío es vivirte a vos: Mi vida es tu Resurrección.

Vivo la paz de tu Reino: camino hacia la plenitud.

Vivo la verdad de tu Reino: camino hacia tu luz.

Yo viviré para siempre: creo en tu vida eterna.

Yo viviré para siempre: creo en mi resurrección.

Yo viviré para siempre: creo en el reino prometido.

Yo viviré para siempre: creo en el más allá.

Yo viviré para siempre: creo en tu amor que nunca muere.

Yo viviré para siempre: creo que me esperás al final.

Señor Jesús, Señor resucitado: espero la vida eterna.

Señor Jesús, Señor siempre joven, espero contra toda esperanza.

 

Emilio Mazariegos

LUNES XIII

 

Maestro te seguiré adonde quieras que vaya

 

Lectura de la profecía de Amós     2, 6-10. 13-16

 

Así habla el Señor:

Por tres crímenes de Israel, y por cuatro, no revocaré mi sentencia. Porque ellos venden al justo por dinero y al pobre por un par de sandalias; pisotean sobre el polvo de la tierra la cabeza de los débiles y desvían el camino de los humildes; el hijo y el padre tienen relaciones con la misma joven, profanando así mi santo Nombre; se tienden sobre ropas tomadas en prenda, al lado de cualquier altar, y beben en la Casa de su Dios el vino confiscado injustamente…

¡Y pensar que yo destruí ante ellos al amorreo, cuya altura era igual a la de los cedros y que era fuerte como las encinas: arranqué su fruto por arriba y sus raíces por debajo! Y a ustedes, los hice subir del país de Egipto y los conduje cuarenta años por el desierto, para que tomaran en posesión el país del amorreo.

Por eso, yo los voy a aplastar, como aplasta un carro cargado de gavillas. El hombre veloz no tendrá escapatoria, el fuerte no podrá valerse de su fuerza ni el valiente salvará su vida; el arquero no resistirá, el de piernas ágiles no escapará, el jinete no salvará su vida, y el más valeroso entre los valientes huirá desnudo aquel día -oráculo del Señor-.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 49, 16b-17. 18-19. 20-21. 22-23 (R.: 22a)

 

R.    Entiendan bien esto, los que olvidan a Dios.

 

¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos

y a mencionar mi alianza con tu boca,

tú, que aborreces toda enseñanza

y te despreocupas de mis palabras? R.

 

Si ves a un ladrón, tratas de emularlo;

haces causa común con los adúlteros;

hablas mal sin ningún reparo

y tramas engaños con tu lengua. R.

 

Te sientas a conversar contra tu hermano,

deshonras al hijo de tu propia madre.

Haces esto, ¿y yo me voy a callar?

¿Piensas acaso que soy como tú?

Te acusaré y te argüiré cara a cara. R.

 

Entiendan bien esto, los que olvidan a Dios,

no sea que yo los destruya sin remedio.

El que ofrece sacrificios de alabanza,

me honra de verdad;

y al que va por el buen camino,

le haré gustar la salvación de Dios. R.

 

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    8, 18-22

 

Al verse rodeado de tanta gente, Jesús mandó a sus discípulos que cruzaran a la otra orilla. Entonces se aproximó un escriba y le dijo: «Maestro, te seguiré adonde vayas.»

Jesús le respondió: «Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos; pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.»

Otro de sus discípulos le dijo: «Señor, permíteme que vaya antes a enterrar a mi padre.»

Pero Jesús le respondió: «Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En los Libros de los Reyes seguimos la convulsionada historia de Israel entre los siglos IX-VI antes de Cristo, ahora durante ocho semanas vamos a escuchar la voz de los profetas que interpretan esta misma historia, antes y durante el destierro a Babilonia.
  • Amós, Oseas, Isaías, Miqueas, Jeremías, Nahúm, Habacuc, Ezequiel defenderán la Alianza como el proyecto de Dios defendiendo a los humildes y oprimidos.
  • Amós era un campesino, cultivador de higos, que vivía en el reino del Sur, cerca de Belén, pero que emigra a Samaria, en el reino del Norte donde le llegó la llamada de Dios y se convirtió en portavoz de Dios. Amós profetizó bajo Jeroboan II, del 784 al 744 antes de Cristo.
  • La primera página que leemos es una denuncia muy directa de los pecados de Israel y de sus clases dirigentes que se han olvidado de la Alianza. Amós denuncia los crímenes sociales de Israel, como la opresión del débil y la condena al inocente. Pone al descubierto la falta de moral en la vida «familiar»: hijo y padre se acuestan con la misma sierva, y la falta de respeto en el culto, bebiendo en la casa de su Dios el vino incautado por la justicia.
  • La responsabilidad de este comportamiento es más grave porque se han olvidado de los continuos favores que les ha hecho Dios al sacarlos de Egipto y defenderlos de sus enemigos.
  • Con un lenguaje directo, Amós además de echar en cara a los dirigentes del pueblo su pecado, los amenaza de un modo contundente: también ellos serán aplastados, como aplastan a los pobres, y no podrán escapar al juicio de Dios, por mucho que intenten correr.

 

***

  • Jesús ordena a sus discípulos ir a la otra orilla del mar de Galilea, frente a Cafarnaún, para huir de la muchedumbre. Aparece hoy, en un breve pasaje dos relatos de vocación.
  • El primero que manifiesta su deseo de seguir a Jesús es un letrado, un escriba que puede pertenecer al grupo de los que aparecen como hostiles a Jesús. A pesar de esto, el texto no dice que no sea sincero. Jesús le explica al doctor de la ley las dificultades y exigencias de su seguimiento. Aprovecha la ocasión para aclarar a quienes quieran seguirlo, que deben estar dispuestos a no tener seguridades y estabilidades humanas.
  • Jesús sigue una vida de peregrino, itinerante, desarraigado y pobre; por eso dice que «no tiene dónde reclinar la cabeza». Esa será la vida de los que los que lo sigan. El discípulo no puede esperar ventajas, comodidades o prerrogativas por encima del resto de la gente.
  • El otro, ya discípulo, le pide que le permita ir primero a enterrar a su padre”. Jesús le dice que lo siga y que deje que los muertos entierren a sus muertos. Después del desprendimiento de los “bienes materiales” Jesús va a exigir a los discípulos el desapego y el desprendimiento incluso de la “familia”.
  • Jesús no sugiere una actitud inhumana y cruel que descuide a los padres, a la familia o el deber de enterrar a los muertos. Con esas dos afirmaciones, tan radicales, está mostrando que su seguimiento es exigente; reclama decisión absoluta y estar dispuestos a vivir desprendidos de todo, no instalados en nuestras seguridades. La fe cristiana no promete bienes materiales y éxitos según los criterios de este mundo. El mismo ha dejado su familia de Nazaret para dedicarse a su misión y camina de pueblo en pueblo, sin arraigarse en ninguno.
  • Existen ideales por los que vale la pena sacrificarse. Hay valores más profundos que los que presenta este mundo. El seguimiento de Jesús va en esta línea de decisión generosa. El momento es ahora.
  • Los discípulos de Jesús tenemos que asumir los riesgos y la inseguridad que genera la nueva familia de Jesús; que está construida por la comunión en un mismo proyecto y una misma misión. Anunciar.
  • Como verdaderos discípulos, busquemos al Hijo del Hombre que no tiene donde reclinar la cabeza y siguiéndolo descubramos el auténtico valor de las cosas para servirnos de ellas, en el anuncio del Reino de Dios.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué lugar ocupan las cosas materiales en mi vida y en mis opciones?
  • ¿Reconozco que entorpecen mi camino hacia el Señor?
  • ¿Me sirvo de las cosas para construir el reino o sirvo al reino de las cosas?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…El Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza…

 

Para la lectura espiritual

 

…”¿Cómo podría llegar a darse cuenta el hombre del mal y cómo podría llegar a tomar en serio, con toda su gravedad, su pecado y el de los demás, por muy claro que pueda estar ante sus ojos? [...]. La respuesta está en la cruz. El peso del pecado, la atrocidad de la corrupción humana, la profundidad del abismo en que va a precipitarse el hombre que hace el mal, pueden medirse por el hecho de que el amor de Dios ha podido y querido responder al pecado, superarlo y eliminarlo, y salvar así al hombre, sólo entregándose a sí mismo en Jesucristo, sacrificándose para ejecutar el juicio sobre el hombre haciéndose juzgar en su lugar y dejando que muera en su persona el hombre viejo del pecado.

Sólo cuando se ha comprendido esto, es decir, cuando se ha comprendido que Dios nos ha reconciliado consigo al precio de sí mismo, en la persona del Hijo, sólo entonces deja de haber lugar para la confortable ligereza que quisiera ver nuestra maldad limitada por nuestra bondad”…

 

K. Barth, Dogmatica ecclesiale, Bolonia 1980, pp. 140 ss.

 

Para rezar

 

Señor Jesús

 

Mi fuerza y mi fracaso
eres tú.
Mi herencia y mi pobreza.
Tú, mi justicia, Jesús.
Mi guerra, y mi paz.
¡Mi libre libertad!
Mi muerte y mi vida.
Tú, Palabra de mis gritos,
silencio de mi espera,
testigo de mis sueños,
¡Cruz de mi cruz!
Causa de mi amargura,
perdón de mi egoísmo,
crimen de mi proceso,
juez de mi pobre llanto,
razón de mi esperanza,
¡Tú! Mi tierra prometida
eres tú…
La Pascua de mi Pascua,
¡nuestra gloria por siempre,
Señor Jesús!

Martes XIII

 

3 de Julio

SANTO TOMÁS, APÓSTOL (F)

 

¡Señor mío y Dios mío!

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Éfeso    2, 19-22

 

Hermanos:

Ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo. En él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en el Señor.

En él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 116, 1. 2 (Cf. R.: Mc. 16, 15)

 

R.    Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia.

 

¡Alaben al Señor, todas las naciones,

glorifíquenlo, todos los pueblos! R.

 

Porque es inquebrantable su amor por nosotros,

y su fidelidad permanece para siempre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    20, 24-29

 

Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: «¡Hemos visto al Señor!»

El les respondió: «Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré.»

Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!»

Luego dijo a Tomás: «Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe.»

Tomas respondió: «¡Señor mío y Dios mío!»

Jesús le dijo: «Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Hoy, la Iglesia celebra la fiesta de Santo Tomás: “el incrédulo”. La experiencia de los apóstoles con Jesús había despertado falsas expectativas, porque para muchos de ellos se limitaba a una restauración social y política.
  • Los hechos del viernes santo produjeron miedo, sentimiento de fracaso, la decepción, tanto en Tomás como en otros discípulos del Señor. Uno de los elementos comunes de todas las apariciones de Jesús descritas o citadas en los evangelios, es que se trata de encuentros personales; para los destinatarios fueron una vivencia objetiva. En ella pudieron experimentar que Jesús no era un espíritu. Era el crucificado, no cabía duda: vieron la marca de la cruz en su cuerpo. Y, paradójicamente, era distinto: su corporeidad no estaba sujeta a las limitaciones propias del tiempo y del espacio. En cualquier caso, sólo se le puede reconocer si Él se da a conocer.
  • El evangelista Juan, después de describir la aparición de Jesús, el mismo domingo de resurrección; nos dice que el apóstol Tomás no estaba allí, cuando los Apóstoles que habían visto al Señor, dieron testimonio de lo que había sucedido. La frase de los discípulos: ¡Hemos visto al Señor!, formula la experiencia que los ha transformado. Esta nueva realidad muestra por sí sola que Jesús no es una figura del pasado, sino que está vivo y activo entre los suyos.
  • Tomás experimenta dificultades para aceptar la resurrección, y no acepta el testimonio de los discípulos. Exige pruebas tangibles, lógicas, válidas. A pesar del aparente fracaso en que viven no ha abandonado la comunidad de discípulos. Quizás por ese motivo a Tomás no le bastan las palabras de los otros discípulos. Pasados ocho días, Jesús se aparece otra vez y dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente».
  • Es necesaria la aparición de Jesús, que se presenta en medio de ellos y le ofrece a Tomás las pruebas que había exigido y lo que es más importante, lo invita a creer. Jesús, demostrándole su amor, toma la iniciativa y lo invita a tocarlo. La resurrección no lo ha despojado de su condición humana anterior: es la condición humana llevada a su cumbre que asume toda su historia y su pasado. La delicadeza de la cercanía de Jesús provoca una confesión personal cargada de afecto: “Señor mío y Dios mío”. Tomás manifiesta no sólo su fe en la resurrección de Jesús, sino también en su divinidad porque la consecuencia última de la resurrección del Mesías es el reconocimiento como Hijo de Dios.
  • Sólo cuando todo es oscuro y se pierde toda seguridad es posible experimentar la fuerza de la fe. Jesús resucitado invitará de ahora en adelante a todos los hombres, a lanzarse con absoluta confianza al aparente vacío del creer, sólo apoyados en el testimonio y la experiencia eclesial que nos trasmite la fe.
  • La comunidad que se renueva desde la vivencia de la Palabra y los sacramentos, que crece y vive en la experiencia del amor mutuo que sana heridas, será la invitación a creer para los hombres de hoy, para los nuevos Tomás que necesitan creer.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué necesito ver para creer?
  • ¿Qué lugar ocupa la comunidad en mi experiencia de fe?
  • ¿Qué signos doy de la presencia del Resucitado en mi vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Señor mío, y Dios mío…

 

Para la lectura espiritual

 

…”Santo Tomás quiere seguir a Cristo donde sea que vaya y comprender todo lo que dice…

 

Cuando Jesús, en un momento crítico de su vida, decidió ir a Betania para resucitar a Lázaro, acercándose de esta manera, peligrosamente, de Jerusalén (cf Mc 10,32), Tomás dijo a sus condiscípulos: «Vayamos, nosotros también, a morir con él» (Jn 11,16). Su determinación de seguir al Maestro es verdaderamente ejemplar y nos da una preciosa enseñanza: revela su total disponibilidad de adherirse a Jesús, hasta identificarse con su suerte y querer compartir con él la prueba suprema de la muerte. En efecto…, cuando los evangelios emplean el verbo «seguir», es para significar que donde se dirige Jesús, también allí debe ir su discípulo. La vida cristiana se define, pues, como una vida con Jesucristo…: morir juntos, vivir juntos, estar en su corazón como él está en el nuestro.

Una segunda intervención de Tomás se nos narra en la última Cena. Jesús, prediciendo su inminente partida, anuncia que va a preparar un lugar para sus discípulos a fin de que también éstos puedan estar donde él se encuentre. Y les precisa: «Para ir adonde yo voy ya sabéis el camino» (Jn 14,4). Es entonces cuando Tomás interviene diciendo: «Señor, si no sabemos dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?»… Sus palabras dan ocasión a Jesús de pronunciar la célebre definición: «Yo soy, el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14,6). Es, pues, a
Tomás a quien se ha hecho por primera vez esta revelación, pero es válida para todos nosotros y por todos los tiempos…

Al mismo tiempo, esta pregunta nos confiere el derecho, por así decir, de pedir explicaciones a Jesús. A menudo, no lo comprendemos. Tengamos la valentía de decir: «No te comprendo, Señor, escúchame, ayúdame a comprender». Así, con esta sencillez, que es la verdadera manera de orar, de hablar a Jesús, expresamos nuestra pobre capacidad de comprender y, al mismo tiempo, nos ponemos en la confiada actitud de los que esperan la luz y la fuerza de parte de aquel que nos la puede dar”…

 

Papa Benedicto XVI – Audiencia general del 27-9-06

 

Para rezar

Una comunidad que convence y llena

Una comunidad dice mucho cuando es de Jesús.
Cuando habla de Jesús y no de sus reuniones.
Cuando anuncia a Jesús y no se anuncia a sí misma.
Cuando se gloría de Jesús y no de sus méritos.
Cuando se reúne en torno de Jesús y no en torno de sus problemas.
Cuando se extiende para Jesús y no para sí misma.

Cuando se apoya en Jesús y no en su propia fuerza.
Cuando vive de Jesús y no vive de sí misma.
Una comunidad dice mucho cuando es de Jesús.

Una comunidad dice poco cuando habla de sí misma.
Cuando comunica sus propios méritos.
Cuando anuncia sus reuniones.

Cuando da testimonio de sus compromisos.
Cuando se gloría de sus valores.
Cuando se extiende en provecho propio.
Cuando vive para sí misma.
Cuando se apoya en sus fuerzas.
Una comunidad dice poco cuando habla de sí misma.

 

Una comunidad no se tambalea por las fallas, sino por la falta de fe.
No se debilita por los pecados, sino por la ausencia de Jesús.
No se rompe por las tensiones, sino por olvido de Jesús.
No se queda pequeña por carencia de valores, sino porque Jesús dentro de ella es pequeño.
No se ahoga por falta de aire fresco, sino por asfixia de Jesús.
Una comunidad es fuerte cuando Jesús dentro de ella es fuerte.

Una comunidad pesa cuando Jesús dentro de ella tiene peso.
Una comunidad marcha unida cuando Jesús está en medio.
Una comunidad se extiende cuando extiende a Jesús.
Una comunidad vive cuando vive Jesús.


Una comunidad convence y llena,

cuando es la comunidad de Jesús.

 

Miércoles XIII

 

¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios?

 

Lectura de la profecía de Amós     5, 14-15. 21-24

 

Busquen el bien y no el mal, para que tengan vida, y así el Señor, Dios de los ejércitos, estará con ustedes, como ustedes dicen. Aborrezcan el mal, amen el bien, y hagan triunfar el derecho en la Puerta: tal vez el Señor, Dios de los ejércitos, tenga piedad del resto de José.

Yo aborrezco, desprecio sus fiestas, y me repugnan sus asambleas. Cuando ustedes me ofrecen holocaustos, no me complazco en sus ofrendas ni miro sus sacrificios de terneros cebados.

Aleja de mí el bullicio de tus cantos, no quiero oír el sonido de tus arpas. Que el derecho corra como el agua, y la justicia como un torrente inagotable.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 49, 7. 8-9. 10-11. 12-13. 16b-17 (R.: 23b)

 

R.    Al que va por el buen camino, le haré gustar la salvación de Dios.

 

Escucha, pueblo mío, yo te hablo;

Israel, voy a alegar contra ti:

yo soy el Señor, tu Dios. R.

 

No te acuso por tus sacrificios:

¡tus holocaustos están siempre en mi presencia!

Pero yo no necesito los novillos de tu casa

ni los cabritos de tus corrales. R.

 

Porque son mías todas las fieras de la selva,

y también el ganado de las montañas más altas.

Yo conozco los pájaros de los montes

y tengo ante mí todos los animales del campo. R.

 

Si tuviera hambre, no te lo diría,

porque es mío el mundo y todo lo que hay en él.

¿Acaso voy a comer la carne de los toros

o a beber la sangre de los cabritos? R.

 

¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos

y a mencionar mi alianza con tu boca,

tú, que aborreces toda enseñanza

y te despreocupas de mis palabras? R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    8, 28-34

 

Cuando Jesús llegó a la otra orilla, a la región de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino. Y comenzaron a gritar: «¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?»

A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo. Los demonios suplicaron a Jesús: «Si vas a expulsarnos, envíanos a esa piara.» El les dijo: «Vayan.» Ellos salieron y entraron en los cerdos: estos se precipitaron al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron.

Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había sucedido con los endemoniados. Toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Al final del reinado de Jeroboan II, el Reino del Norte vive en la prosperidad; se acumulan los éxitos militares, las actividades comerciales fructuosas traen riqueza y lujo. El pueblo interpreta esto como las ventajas de la Alianza, que llevan una especie de particular predilección divina. Amós denuncia esta falsificación de la Alianza y de pretendido privilegio.
  • Una de las características más destacadas del profetismo bíblico es la concepción de que religión y ética son inseparables. Una muestra es la denuncia del culto idolátrico, que evita el encuentro con un Dios que interpela el comportamiento del creyente, respecto a los demás hombres.
  • Amós aclara la religiosidad de los fieles del Reino del Norte. Buscar a Dios sólo en el culto y los santuarios e ignorarlo en la vida ética constituye la más abominable de las idolatrías. Dios ama a los hombres, no la letra ni el sacrificio ni, mucho menos todavía, el sacrificio humano.
  • Si el pueblo elegido persiste en prescindir de las exigencias éticas de la alianza, y continúa degradándose en las prácticas idolátricas, en la injusticia y violencia contra los débiles, el pueblo enemigo y el exilio pondrán fin a todo para restablecer los derechos de Dios y de los pobres.
  • En Amós el juicio es descrito como el “día de Yahvé”. En la mentalidad popular evocaba una extraordinaria manifestación de Yahvé a favor de su pueblo y contra sus enemigos. Para Amós será verdaderamente el «día de Yahvé», el momento en que Dios manifestará su victoria, que no significa la de Israel. Este «día» Israel, tendrá que dar cuenta a Dios de haber desaprovechado tantas ocasiones y haberle cerrado el paso. Amós relata con perspicacia, el comportamiento irresponsable y criminal de los gobernantes de Israel y de Judá, entregados a los placeres más refinados y lujuriosos.

***

  • Jesús llega a la ciudad helenística de Gadara que se encontraba cerca del mar de Galilea. Atraídos por su presencia, van a su encuentro dos hombres endemoniados, poseídos por un espíritu inmundo. Los poseídos acuden a Jesús desde el cementerio; salen de los sepulcros, lugar de la muerte, para acercarse a Él; desean ver en Jesús una posibilidad de vida nueva.
  • En el mundo antiguo, judío y pagano, se atribuían frecuentemente a los demonios los trastornos para los que acostumbradamente no había explicación. Los endemoniados gritan y protestan porque creen descubrir en Jesús, hostilidad hacia ellos, como la que habían encontrado en los demás. Estos endemoniados se resisten a la acción de Jesús, como lo muestran sus gritos, pero reconocen al mismo tiempo su condición divina. Es el “Hijo de Dios”, el Mesías; el único liberador que puede sacarlos de la situación miserable en que se encuentran.
  • Cerca del lugar había una piara de cerdos; se trata evidentemente de país pagano. El cerdo es el animal más impuro; y por lo tanto el lugar natural para los demonios. En la mentalidad judía, el cerdo no tenía valor y nadie sufría por su pérdida. Los demonios le suplican a Jesús para que los envíe a la piara de cerdos. Los demonios entraron en la piara y de inmediato se precipitaron en el mar y murieron junto con los cerdos.
  • Los exorcismos demuestran cómo los demonios no tienen realmente poder alguno y quedan sometidos instantáneamente a la palabra de Jesús.
  • Hay un solo poder con el que los hombres deben contar, y es el poder de Dios que vence cualquier otro poder.
  • Dios nos ama principalmente con un amor de Padre. Sin embargo, su infinito poder llega hasta donde se lo permite nuestra “poderosa” libertad. Los lugareños muestran la estrechez y mezquindad de las que es capaz el corazón humano, cuando lo que se le presenta contradice sus planes o intereses.
  • A Dios, no se le escapa el mundo de las manos. Dios siempre “dispone todo para el bien de aquellos que ama”, a pesar de los impedimentos que le podamos poner. De hecho, nuestros impedimentos son, antes que nada, impedimentos para nosotros mismos. Dios sigue siendo Señor de la historia. En eso apoyamos nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra fuerza para seguir caminando.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué cosas me han incomodado del paso de Dios por mi vida?
  • ¿Desconfío de las promesas de Dios?
  • ¿Qué impedimentos pongo en la construcción del reino?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Jesús confío en Ti…

 

Para la lectura espiritual

 

…”La cuestión de saber qué es el cristianismo y quién es Cristo para nosotros hoy, me preocupa constantemente. El tiempo en que se podía decir todo a los hombres, por medio de palabras teológicas o piadosas, ha pasado, lo mismo que el tiempo de la espiritualidad y de la conciencia, es decir, el tiempo de la religión en general. Vamos al encuentro de una época totalmente irreligiosa; los hombres, tal como son, simplemente ya no pueden seguir siendo religiosos; incluso los que se declaran honestamente religiosos no practican en modo alguno su religión; por consiguiente, es probable que entiendan el término en un sentido completamente diferente.

Si la religión es sólo un vestido del cristianismo -y este vestido ha asumido también aspectos muy distintos en diferentes tiempos-, ¿qué será un cristianismo no religioso? ¿Qué significado tienen el culto y la oración en la irreligiosidad? ¿Adquiere tal vez una nueva importancia en este punto la disciplina del arcano o, bien, la distinción entre penúltimo y último? Debemos restablecer una disciplina del arcano que proteja de la profanación los misterios de la fe cristiana”…

 

Dietrich Bonhoeffer, Resistencia y sumisión, Sígueme, Salamanca 1983.

 

Para rezar

 

Gracias, Jesús


Tú eres el Hijo de Dios que te hiciste hermano y amigo nuestro.
Gracias, Jesús porque me quieres.
Tú viniste a enseñarnos el camino del cielo
Tú viniste a salvarnos del pecado y de la muerte.
Tú viniste a decirnos que Dios es un Padre que nos ama.
Tú viniste a enseñarnos a construir un mundo más digno del hombre.
Tú viniste a animarnos y hadarnos fuerza para ser mejores.’
Tú viniste a consolarnos en nuestras tristezas y a traer alegría a
nuestra vida.
Tú viniste a enseñarnos como amarnos y perdonarnos unos a otros.
Padre Dios, Tu nos amaste tanto que nos enviaste a Jesús, tu propio
Hijo, para salvarnos; ayúdanos a escuchar y cumplir siempre lo que El
nos dice.
Te lo pedimos por el mismo Cristo Jesús.

Amén.

Jueves XIII

 

Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados

 

Lectura de la profecía de Amós    7, 10-17

 

Amasías, el sacerdote de Betel, mandó a decir a Jeroboám, rey de Israel: «Amós conspira contra ti en medio de la casa de Israel; el país ya no puede tolerar todas sus palabras. Porque él anda diciendo: Jeroboám morirá por la espada e Israel irá al cautiverio lejos de su país.»

Después, Amasías dijo a Amós: «Vete de aquí, vidente, refúgiate en el país de Judá, gánate allí la vida y profetiza allí. Pero no vuelvas a profetizar en Betel, porque este es un santuario del rey, un templo del reino.»

Amós respondió a Amasías: «Yo no soy profeta, ni hijo de profetas, sino pastor y cultivador de sicomoros; pero el Señor me sacó de detrás del rebaño y me dijo: “Ve a profetizar a mi pueblo Israel”

Y ahora, escucha la palabra del Señor. Tú dices: “No profeticen contra Israel, no vaticines contra la casa de Isaac” Por eso, dice el Señor: ‘Tu mujer se prostituirá en plena ciudad, tus hijos y tus hijas caerán bajo la espada; tu suelo será repartido con la cuerda, tú mismo morirás en tierra impura e Israel irá al cautiverio lejos de su país.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 18, 8. 9. 10. 11 (R.: 10b)

 

R.    Los juicios del Señor son la verdad, enteramente justos.

 

La ley del Señor es perfecta,

reconforta el alma;

el testimonio del Señor es verdadero,

da sabiduría al simple. R.

 

Los preceptos del Señor son rectos,

alegran el corazón;

los mandamientos del Señor son claros,

iluminan los ojos. R.

 

La palabra del Señor es pura,

permanece para siempre;

los juicios del Señor son la verdad,

enteramente justos. R.

 

Son más atrayentes que el oro,

que el oro más fino;

más dulces que la miel,

más que el jugo del panal. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    9, 1-8

 

Jesús subió a la barca, atravesó el lago y regresó a su ciudad. Entonces le presentaron a un paralítico tendido en una camilla. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: «Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados.»

Algunos escribas pensaron: «Este hombre blasfema.»

Jesús, leyendo sus pensamientos, les dijo: «¿Por qué piensan mal? ¿Qué es más fácil decir: “Tus pecados te son perdonados”, o “Levántate y camina”? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.»

El se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la multitud quedó atemorizada y glorificaba a Dios por haber dado semejante poder a los hombres.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Jeroboam, el rey, y Amasías, sacerdote del templo de Betel persiguen a Amós porque la voz del profeta resulta incómoda.
  • El sacerdote Amasías lo invita a que se marche del reino del Norte y que profetice en el Sur de dónde provenía.
  • Amós se defiende; no puede dejar de obedecer a Dios, está profetizando no porque él lo haya buscado sino porque Dios lo ha llamado.
  • El profeta da testimonio de una vida transformada y querida por Dios. De cultivador de higueras, Dios quiso convertirlo en alguien, que prestara su voz a su Palabra. Su misión de profeta deriva, del poder absoluto de Dios, que ha transformado su vida imponiéndole esta tarea. Sin acobardarse por los cargos que el sacerdote había expuesto al rey en su contra, el profeta, los repite como «castigo de Dios» y afirmación de su autoridad y poder para con los dirigentes del pueblo, por su corrupción y su materialismo.

***

  • Jesús después de su viaje a territorio pagano vuelve a su país. Subió a una barca, cruzó a la otra orilla y llegó a Cafarnaúm, su ciudad. Allí le presentaron un paralítico en una camilla. Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico: «¡Animo, hijo! tus pecados están perdonados». Algunos letrados se dijeron: «Ésta blasfemando»
  • Hasta aquí Jesús curó enfermos, dominó los elementos materiales, venció los demonios; y ahora perdona los pecados.
  • El pecado atañe a Dios ante todo; por eso el poder de perdonarlos está reservado sólo a Él.
  • En aquella época, los judíos, relacionaban las catástrofes, la desgracia y la enfermedad con el mal moral. El perdón de los pecados suprime las raíces del mal. Según la concepción reinante, Dios pagaba ahora y aquí según la conducta personal o familiar. Jesús denunció esa manera de pensar; por eso afirma que ni él ni sus parientes pecaron para que se encuentre en este estado.
  • Con sola su palabra cura al paralítico. La curación significa el paso de la muerte a la vida. El hombre, muerto por sus pecados, no solamente es liberado de ellos sino que empieza a vivir. Jesús usa aquí esta curación corporal, para probar esa otra curación: aquella que hace libre al hombre. El milagro que Jesús ha hecho es el de la liberación interior que inevitablemente no puede dejar de proyectarse hacia afuera.
  • El milagro es una respuesta a la fe, en este caso del paralítico. Por otra parte, la fe en Jesús es una confesión implícita del pecado y de la necesidad de salvación.
  • El milagro es algo más que una manifestación maravillosa; es ante todo un símbolo del proceso salvador que se ha iniciado en Jesús y de la presencia del reino entre los hombres. Esto escandaliza a los letrados que ven en las palabras de Jesús que se adjudica atribuciones divinas.
  • Jesús nos quiere con salud plena. Con libertad exterior e interior. Con el equilibrio y la alegría de los sanos de cuerpo y de espíritu.
  • Hoy vemos que el mal nos toca, que somos dañados por él y que los demás también son dañados, pero en general, nos cuesta aceptar la realidad del pecado y la necesidad del perdón. El pecado siempre nos pone en estado de postración, opresión y humillación. El pecado no se limita a una transgresión de una ley; nos deshumaniza y es la fuerza destructora que pretende frenar y debilitar la dinámica del reino en la persona y en la humanidad.
  • Jesús ha venido de parte de Dios precisamente a eso: a reconciliarnos, a anunciarnos el perdón y la vida en Dios. No hay pecado que no sea perdonable porque no hay situación de la que el hombre no pueda salir.
  • Nadie puede descender tan bajo como para que Dios no pueda levantarlo. La fe, si es auténtica, es capaz de llevar al hombre a la conversión, a la reorientación de su vida y de su marcha hacia la felicidad, hacia la salvación.
  • Para Dios el valor de un hombre no está en su pasado, sino en su futuro, lo que puede alcanzar a ser. Dios valora el futuro y perdona el pasado. Dios no está atento a lo que hemos sido, sino lo que vamos a ser y por eso la muerte, el momento de la muerte, es el momento moral por excelencia, a partir del cual uno ya no puede cambiar, pero mientras hay vida hay posibilidad de perdón y por tanto de crecimiento, de cambio, de conversión.
  • «Es una gran miseria el hombre orgulloso, pero más grande es la misericordia de Dios humilde». San Agustín

 

Para discernir

 

  • ¿Pedimos con sencillez desde nuestra pobreza?
  • ¿sabemos reconocer nuestros pecados y desde allí clamar a Dios?
  • ¿Reconocemos el mal que ocasiona en nosotros el pecado o nos hemos acostumbrado?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Señor espero en tu misericordia…

 

Para la lectura espiritual

 

¿Quién puede perdonar pecados fuera de Dios? (Mc 2,7)

 

Hay dos cosas que son exclusivas de Dios: la honra de recibir la confesión y el poder de perdonar. Hemos de confesarnos a él y esperar de él el perdón. Solamente Dios puede perdonar los pecados; es, pues a él sólo a quien debemos confesarlos. Pero el Todopoderoso, el Altísimo, habiendo tomado una esposa débil e insignificante, ha hecho de esta sierva, una reina. La que estaba recostada a sus pies, la ha colocado a su lado; porque es de su costado que ella ha salido y se ha desposado con ella (Gn 2,22; Jn 19,34).Y, del mismo modo que todo lo que es del Padre es del Hijo, y todo lo que es del Hijo es del Padre por su unidad de naturaleza (Jn 17,10), igualmente el Esposo ha dado todos sus bienes a la esposa y se apropió todo lo que es de la esposa a la que ha unido a sí mismo y al Padre…

Por eso el Esposo que es uno con el Padre y uno con la esposa, hizo desaparecer de su esposa todo lo que en ella halló de impropio, lo clavó en la cruz y en ella expió todos los pecados de la esposa. Todo lo borró por el madero. Tomó sobre sí lo que era propio de la naturaleza de la esposa, y la esposa dio todo lo suyo al Esposo… De esta manera participa él en la debilidad y el llanto de su esposa, y todo es común entre el Esposo y la esposa incluso el honor de recibir la confesión y el poder de perdonar los pecados. Por ello dice: «Ve a presentarte al sacerdote» (Mc 1,44).

 

Isaac de la Estrella (?- hacia 1171), monje cisterciense – Homilía 11

 

Para rezar

 

Gracias Señor

 

Gracias, Señor, por ese mundo lleno de amor que sale a nuestro paso para llenar el corazón con su belleza.
Gracias por el pan que nos das para aplacar el hambre.
Por la risa del niño que se vuelve caricia. Por el mar y la nube.
Por el don de sentir a plenitud la vida.

Gracias por cada hora, aun cuando no todas sean iguales de buenas.
Gracias por el valor de la mariposa que enciende sin conciencia de su
milagro, un pabilo de ensueño.
Gracias, Señor, por los espejos maravillosos del mirar de nuestros
padres y nuestras mentes.
Por la amistad que prolonga ese sereno privilegio de ser hermanos.

Gracias por la lluvia fuerte, por la llovizna bienhechora, por haber
puesto trinos y alas en las ramas. Gracias por cada gota rocío y por el arco iris y por el árbol que madruga su júbilo en el fruto.

Gracias, Señor, por el ayer que se prendió al recuerdo. Por el hoy
que vivimos y por el mañana que nos espera con sus brazos repletos de
misterio.
Gracias, a través de mis labios, desde mi alma, en nombre de aquellos
que se olvidaron de dártelas, en nombre de los que somos y los que seremos.

Gracias por toda la eternidad.

 

Viernes XIII

 

No he venido a llamar a los justos sino a los pecadores

 

Lectura de la profecía de Amós     8, 4-6. 9-12

 

Escuchen esto, ustedes, los que pisotean al indigente para hacer desaparecer a los pobres del país.

Ustedes dicen: « ¿Cuándo pasará el novilunio para que podamos vender el grano, y el sábado, para dar salida al trigo? Disminuiremos la medida, aumentaremos el precio, falsearemos las balanzas para defraudar; compraremos a los débiles con dinero y al indigente por un par de sandalias, y venderemos hasta los desechos del trigo.»

Aquel día -oráculo del Señor- yo haré que el sol se ponga al mediodía, y en pleno día cubriré la tierra de tinieblas; cambiaré sus fiestas en duelo y todos sus cantos en lamentaciones; haré que todos se ciñan un sayal y que se rapen todas las cabezas; haré que estén de duelo como por un hijo único, y su final será como un día de amargura.

Vendrán días -oráculo del Señor- en que enviaré hambre sobre el país, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de escuchar la palabra del Señor. Se arrastrarán de un mar a otro e irán errantes del norte al este, buscando la palabra del Señor, pero no la encontrarán.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 118, 2. 10. 20. 30. 40. 131 (R.: Mt 4, 4)

 

R.    El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

 

Felices los que cumplen sus prescripciones

y lo buscan de todo corazón. R.

 

Yo te busco de todo corazón:

no permitas que me aparte de tus mandamientos. R.

 

Mi alma se consume,

deseando siempre tus decisiones. R.

 

Elegí el camino de la verdad,

puse tus decretos delante de mí. R.

 

Yo deseo tus mandamientos:

vivifícame por tu justicia. R.

 

Abro mi boca y aspiro hondamente,

porque anhelo tus mandamientos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    9, 9-13

 

Jesús, al pasar, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: «Sígueme.» Él se levantó y lo siguió.

Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos. Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: « ¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?»

Jesús, que había oído, respondió: «No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En todas las épocas los fieles han intentado mantener tranquila su conciencia observando los preceptos rituales El novilunio, como el Sábado, interrumpía las transacciones comerciales. Muchos, querían cumplir con la ley, absteniéndose de trabajar los días de fiesta religiosa, pero conservando su avidez de ganancia.
  • La voz del profeta se alza sin miedo. Amós denuncia las faltas contra los pobres porque son faltas contra Dios: explotar al pobre, despojar a los débiles de lo poco que tienen, hacer trampas con las medidas, abusar de los precios, aprovecharse incluso de los días sagrados para programar negocios.
  • Dios se solidariza con los pobres, víctimas de estas injusticias, y los vengará. Las fiestas se convertirán en luto.
  • Vendrá el «día de Dios», la explotación de los pobres tendrá un fin y en ese día será castigada toda injusticia.
  • Ese «día del Señor» va acompañado de signos cósmicos -temblores del suelo, eclipses de sol-, pero el castigo mayor será el silencio de Dios: dejará de hablar, no suscitará profetas, ya que no saben escucharlos.

***

  • Después de los tres milagros de los días pasados, el evangelio intercala la llamada de Mateo, una escena de vocación apostólica. Es el mismo a quien llaman Leví y al que se atribuye uno de los cuatro evangelios.
  • El plan de Dios llevado a cabo en Jesucristo es contrario al plan de Dios que habían imaginado los judíos. Jesús planteó todo lo contrario a lo que el pueblo de Israel había creído acerca de Dios. Para los judíos, sólo los de su raza, más aún, sólo los hombres y los justificados por la ley merecían el amor de Dios. Se olvidaron que si Dios los amaba era por pura gracia y no porque lo merecieran.
  • Jesús propone a todos el Reino de Dios. Dios no se limita sólo a los hombres y a los judíos puros, Jesús presenta el amor de Dios a las mujeres, a todos los que la ley consideraba impuros; a los despreciados y desprotegidos. Por eso, significativamente elige a un recaudador de impuestos al servicio de la potencia ocupante, Roma, y, como publicano, con muy mala fama entre el pueblo. Jesús le da un voto de confianza, sin pedirle confesión pública de conversión.
  • Mateo, dejándolo todo, lo sigue inmediatamente. Seguir a Jesús es dejar todo atrás. Es cargar con el pasado pero no como condena sino como lugar de encuentro con la gracia salvadora y escuela para una vida nueva, hacia delante, liberado de la esclavitud del pecado.
  • Mateo le ofrece en su casa una comida de agasajo, a la que también invita a otros publicanos, con gran escándalo para los «creídos por buenos». Para el legalismo judío la mesa es el lugar donde sólo se podían sentar los que eran puros.
  • Jesús con su actitud declara que la misericordia de Dios es abundante, y es para todos. Se pone así de manifiesto la preferencia del Dios de Jesús por todos aquellos que aparecen desfavorecidos en la estructura religiosa de la época: publicanos y pecadores. Ellos son, particularmente, destinatarios de la gracia salvadora que trae Jesús.
  • Jesús pone, por encima de la mera observancia externa y del culto, la misericordia y la compasión. Así como aparece la cercanía de Jesús hacia los pecadores, al mismo tiempo se enfrenta y ataca la justicia autosuficiente e inmisericorde de los fariseos. No tienen curación posible los que no se reconocen enfermos y buscan al médico.
  • Jesús curando a los enfermos, al paralítico, quiere simbolizar que es el “medico” que sana la enfermedad del pecado, que es la más profunda. Los caminos de Dios no son los nuestros. El estilo de Dios en su elección y amor no es el nuestro. El juicio de Dios sobre las personas y sus actitudes, no es como el nuestro.
  • La existencia de los excluidos en la Iglesia, o en cualquier otra institución religiosa, es el termómetro para determinar si se está en comunión con el querer salvador de Dios. El reino es gracia, don, invitación amorosa y persuasiva. Jesús no es el premio por buena conducta que Dios nos ofrece: es el médico que necesitan los enfermos, es el perdón y la gracia que buscan los que se saben pecadores.

 

Para discernir

 

  • ¿De qué grupo formo parte, el de las personas perfectas o el de los que se reconocen sinceramente necesitados?
  • ¿Me siento “justo” frente a los demás?
  • ¿Juzgo con facilidad?
  • ¿Me siento merecedor de Dios?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Quiero seguirte Señor…

 

Para la lectura espiritual

 

…”El hambre es mi lugar nativo en la tierra de las pasiones. Hambre de comunión, hambre de rectitud; comunión basada en la rectitud, y rectitud alcanzada a través de la comunión. Sólo la vida podrá responder a las preguntas planteadas por la vida. Esta hambre se sacia sólo plasmando la vida de modo que mi individualidad sea un puente hacia los otros, una piedra en el edificio de la rectitud. No nos hemos de temer a nosotros mismos, sino vivir nuestra propia individualidad de manera acabada, buscando el bien. No hemos de seguir a los otros para adquirir la comunión, no hemos de erigir las convenciones en leyes en vez de vivir la rectitud. Libre y responsable. Sólo uno fue creado así, y si nos traiciona, su contribución faltará eternamente”…

 

D. Hammersklöld, Trozos de camino, Milán 1997, p. 77

 

Para rezar

 

¡Qué alegría! JESUCRISTO


¡Qué alegría!
saber que estás de mi parte,
haga lo que haga,
Jesucristo, por tu amor.

¡Qué alegría!
sentir que me aceptas como soy,
y que no necesitas que me justifique,
Jesucristo, por tu amor.

¡Qué alegría!
comprobar tu fidelidad inagotable,
inamovible como la Roca,
Jesucristo, por tu amor.

¡Qué alegría!

poder decirte “Te quiero”,
y Tú creértelo a pesar de todo,
Jesucristo, por tu amor.

¡Qué alegría!
hacer contigo de la vida una historia de amor,
hecha de holas y adioses,
por tu amor.

¡Qué alegría!
descubrir que otros te aman y que Tú les amas,
y saber que sus amores,
como el mío te son imprescindibles,
Jesucristo, por tu amor.

¡Qué alegría!
poder regalarte algo
de todo lo que Tú me has dado antes,
Jesucristo, por tu amor.

¡Qué alegría!
tenerlo todo en Ti,
no teniendo yo nada,
Jesucristo, por tu amor.

¡Qué alegría me da Señor,
que me quieras tanto!
Jesucristo, por tu amor.

Padre José María Garbayo


Sábado XIII

 

El vino nuevo se pone en odres nuevos

 

Lectura de la profecía de Amós     9, 11-15

 

Así habla el Señor:

Aquel día, yo levantaré la choza derruida de David, repararé sus brechas, restauraré sus ruinas, y la reconstruiré como en los tiempos pasados, para que ellos tomen posesión del resto de Edom y de todas las naciones que han sido llamadas con mi Nombre -oráculo del Señor que cumplirá todo esto- .

Llegan los días -oráculo del Señor- en que el labrador seguirá de cerca al que siega, y el que vendimia al que siembra. Las montañas harán correr el vino nuevo y destilarán todas las colinas.

Yo cambiaré la suerte de mi pueblo Israel; ellos reconstruirán las ciudades devastadas y las habitarán, plantarán viñedos y beberán su vino, cultivarán huertas y comerán sus frutos. Los plantaré en su propio suelo, y nunca más serán arrancados del suelo que yo les di, dice el Señor, tu Dios.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 84, 9. 11-12. 13-14 (R.: 9b)

 

R.    El Señor promete la paz para su pueblo.

 

Voy a proclamar lo que dice el Señor:

el Señor promete la paz,

la paz para su pueblo y sus amigos,

y para los que se convierten de corazón. R.

 

El Amor y la Verdad se encontrarán,

la Justicia y la Paz se abrazarán;

la Verdad brotará de la tierra

y la Justicia mirará desde el cielo. R.

 

El mismo Señor nos dará sus bienes

y nuestra tierra producirá sus frutos.

La Justicia irá delante de él,

y la Paz, sobre la huella de sus pasos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    9, 14-17

 

Se acercaron los discípulos de Juan y le dijeron: « ¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?»

Jesús les respondió: « ¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.

Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido y la rotura se hace más grande.

Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque los odres revientan, el vino se derrama y los odres se pierden. ¡No, el vino nuevo se pone en odres nuevos, y así ambos se conservan!»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Amós ha sido ante todo un “profeta de desdichas”: que para provocar a la conversión, anuncia catástrofes.
  • Hasta ahora Israel a causa de su idolatría, de su egoísmo y de su ceguera ha hecho imposible el encuentro con Dios en el culto, en el amor al prójimo y en los acontecimientos históricos del pasado. El mensaje de Amós ha tendido a recordar que el culto debe constituirse y crecer desde la adoración, como respuesta al acto salvador de Dios y que por haberlo ignorado, el templo, el altar y el culto donde los israelitas iban a presentar sus ofrendas, sus diezmos, sus sacrificios se transformaron en causa de muerte de la comunidad de la alianza.
  • Sin embargo, el final de la lectura del profeta Amós se tiñe de un tono de esperanza. Después de las denuncias, el vidente anuncia un futuro de felicidad. Invita al pueblo a tener confianza en Dios, que, a pesar de ser exigente en el cumplimiento de su Alianza, es comprensivo con nuestra debilidad.
  • Si Dios intervino en el pasado activamente, por ello continuará interviniendo en el presente. Yahvé no es una divinidad local, ligada a una tierra, como las divinidades cananeas de la fecundidad, sino el Dios único de todos los pueblos, de todas las fuerzas y de todas las potestades.
  • Dios siempre deja un resquicio a la esperanza. Siempre nos permite el camino de retorno, y así sucederá después del destierro de Babilonia. Dios tiene corazón de Padre. Él mismo curará las heridas y reconstruirá las ciudades en ruinas.

***

  • Los judíos piadosos ayunaban lunes y jueves. Los seguidores de Juan, también. El mismo Jesús ayunó en el desierto. En este pasaje, la polémica sobre el ayuno, no debe entenderse dirigida inmediatamente a esa práctica ascética, consistente en privarse de algo de comida con una finalidad de penitencia o austeridad; sino al ayuno como signo de la espera mesiánica.
  • Esta controversia provocada por los discípulos de Juan tiene como trasfondo la aceptación o no a Cristo, como el enviado de Dios. Por este motivo los seguidores del Bautista corren de inmediato a preguntarle a Jesús por qué sus discípulos no ayunan.
  • La respuesta de Jesús es clara: si el ayuno manifestaba la espera del Mesías; y esta es una realidad presente y operante, no se puede seguir con la mente y la vida animadas por esquemas ya caducos, y por ritos externos vacíos que han dejado de lado muchas veces la justicia y la misericordia. Dios estaba en medio de ellos con la presencia de Jesús. Sólo cabe una actitud posible: la alegría, el gozo por la presencia del Dios hecho hombre.
  • Jesús se compara a sí mismo con el novio y el esposo: los amigos del esposo están de fiesta. Los discípulos no deben vivir tristes, con miedo, como obligados, sino con una actitud de alegría interna y festiva. Creer en Él y seguirlo, no significa cambiar unos pequeños detalles, poner unos remiendos nuevos a un traje viejo, ocultando sus roturas, o guardar el vino nuevo de la fe en los de una vida asimilada al pecado. Jesús nos viene a decir que lo nuevo es incompatible con lo viejo.
  • Seguirlo es cambiar el vestido entero, es cambiar la mentalidad, no sólo las formas.
  • El Evangelio vivo de Jesús no es un asunto de remiendo ni parches, sino de conversión profunda y radical. No afecta solamente lo externo, sino que hace de la persona un ser nuevo. Es tener un corazón nuevo que afecta a toda nuestra vida, no sólo a unas prácticas de piedad u oraciones: “He aquí que hago las cosas nuevas” o “hay que nacer de nuevo”.
  • El cristianismo no puede no ser fiesta, porque se apoya en el amor de Dios, en la salvación que nos ofrece Cristo Jesús.
  • También hoy, la vida del reino, no es recuerdo melancólico ni atadura a glorias pasadas, sino apertura a la acción transformadora del Espíritu que todo lo recrea y lo hace nuevo.
  • «Justo es nuestro ayuno si quemamos en deseos de verle» San Agustín.

 

Para discernir

 

  • ¿Vivo la experiencia del evangelio como novedad?
  • ¿Creo en la fuerza renovadora de la gracia?
  • ¿Pongo mi vida y mis opciones en sintonía con la Buena Nueva del Evangelio?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Déjame nacer de nuevo…

 

Para la lectura espiritual

 

«El Esposo está con ellos»

 

… El pecado de Adán se comunicó a todo el género humano, a todos sus hijos… Es, pues, necesario que también la justicia de Cristo se comunique a todo el género humano; de la misma manera que Adán, por el pecado, hizo perder la vida a su descendencia, así Cristo, por su justicia, dará la vida a sus hijos (cf Rm 5,19s)…

En la plenitud de los tiempos, Cristo recibió de María un alma y nuestra carne. Esta carne, él vino a salvarla, y no la abandonó en la región de los muertos (Sl 15,10), la unió a su espíritu y la hizo suya. Estas son las bodas del Señor, su unión a una sola carne, a fin de que, según «este gran misterio» sean «dos en una sola carne: Cristo y la Iglesia» (Ef. 5,31). De estas nupcias nació el pueblo cristiano, y sobre ellas descendió el Espíritu del Señor. Esta siembra venida del cielo se expandió rápidamente en la substancia de nuestras almas y se mezclaron con ella. No desarrollamos en las entrañas de nuestra Madre y, creciendo en su seno, recibimos la vida en Cristo. Eso es lo que hizo decir al apóstol Pablo: «El primer hombre, Adán, se convirtió en ser vivo; el último Adán, en espíritu que da vida» (1C 15,45).

Es así como Cristo, por sus presbíteros, engendró a hijos en la Iglesia, tal como lo dice el mismo apóstol: «Soy yo quien os ha engendrado para Cristo Jesús» (1C 4,15). Y es así como por el Espíritu de Dios, Cristo, por las manos de su presbítero, y con la fe por testigo, hace nacer al hombre nuevo formado en el seno de su Madre y dado a luz en la fuente bautismal… Es, pues, necesario creer que podemos nacer… y que es Cristo quien nos da la vida. El apóstol Juan lo dice: «A cuantos la recibieron les da poder para ser hijos de Dios»… (Jn 1,12).

 

San Paciano de Barcelona (?-hacia 390), obispo

Homilía sobre el bautismo; PL 13,1092

 

Para rezar

 

Señor ayúdame

 

Señor ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes.
Y a no decir mentira para ganarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna no permitas que pierda la felicidad.
Si me das fuerza no permitas que pierda la razón.
Si me das éxito, no permitas que pierda la humildad.
Si me das humildad, no permitas que pierda la dignidad.
Ayúdame siempre a ver el otro lado de la medalla.
No me dejes inculpar de traición a
los demás por no pensar como yo.
Enséñame a querer a la gente como a mi mismo
y a juzgarme como a los demás.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo.
Ni en la desesperación si fracaso.
Más bien recuérdame que el fracaso
es la experiencia que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar es lo más grande del fuerte.
Y que la venganza es la señal primitiva del débil.
Si me quitas la fortuna, déjame la esperanza.
Si me quitas el éxito, déjame la fuerza para triunfar.
Si yo faltara a la gente, dame valor para disculparme.
Si la gente faltara conmigo, dame valor para perdonar.
Señor, si yo me olvido de TI, Tú no te olvides de mí.

María Eugenia Ochoa Medina

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XII – CICLO B

DOMINGO XII DTE EL AÑO

CICLO B

 

24 de Junio

Nacimiento de Juan el Bautista

 

LUNES XII

 

MARTES XII

 

MIÉRCOLES XII

 

JUEVES XII

 

VIERNES XII

29 de Junio

Los Santos Pedro y Pablo, apóstoles (S)

 

SÁBADO XII

DOMINGO XII DTE EL AÑO

CICLO B

 

24 de Junio

Nacimiento de Juan el Bautista

 

…Te llamo a ser luz de las naciones…

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías    49, 1-6

 

¡Escúchenme, costas lejanas, presten atención, pueblos remotos! El Señor me llamó desde el seno materno, desde el vientre de mi madre pronunció mi nombre. El hizo de mi boca una espada afilada, me ocultó a la sombra de su mano; hizo de mí una flecha punzante, me escondió en su aljaba. Él me dijo: «Tú eres mi Servidor, Israel, por ti yo me glorificaré.» Pero yo dije: «En vano me fatigué, para nada, inútilmente, he gastado mi fuerza.» Sin embargo, mi derecho está junto al Señor y mi retribución, junto a mi Dios. Y ahora, ha hablado el Señor, el que me formó desde el seno materno para que yo sea su Servidor, para hacer que Jacob vuelva a él y se le reúna Israel. Yo soy valioso a los ojos del Señor y mi Dios ha sido mi fortaleza. El dice: «Es demasiado poco que seas mi Servidor para restaurar a las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; yo te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 138, 1b-3. 13-14b. 14c-15 (R.: 14a)

 

R.    Te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable.

 

Señor, tú me sondeas y me conoces,

tú sabes si me siento o me levanto;

de lejos percibes lo que pienso,

te das cuenta si camino o si descanso,

y todos mis pasos te son familiares. R.

   

Tú creaste mis entrañas,

me plasmaste en el seno de mi madre:

te doy gracias porque fui formado

de manera tan admirable.

¡Qué maravillosas son tus obras! R.

 

Tú conocías hasta el fondo de mi alma

y nada de mi ser se te ocultaba,

cuando yo era formado en lo secreto,

cuando era tejido en lo profundo de la tierra. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de los Hechos de los Apóstoles        13, 22-26

   

Pablo decía:

«Cuando Dios desechó a Saúl, les suscitó como rey a David, e; hijo de Jesé, a un hombre conforme a mi corazón que cumplirá siempre mi voluntad. De la descendencia de David hizo surgir para Israel un Salvador, qué es Jesús.

Como preparación a su venida, Juan había predicado un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel. Y al final de su carrera, Juan decía: “Yo no soy el que ustedes creen, pero sepan que después de mí viene aquel a quien yo no soy digno de desatar las sandalias”.

Hermanos, este mensaje de salvación está dirigido a ustedes: los descendientes de Abraham y los que temen a Dios.»

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    1, 57-66. 80

 

Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella.

A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: «No, debe llamarse Juan.»

Ellos le decían: «No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre.»

Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. Este pidió una pizarra y escribió: «Su nombre es Juan.»

Todos quedaron admirados. Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.

Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: « ¿Qué llegará a ser este niño?» Porque la mano del Señor estaba con él.

El niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En el Evangelio de hoy los vecinos se hacían la pregunta justa: “¿Qué va a ser este niño?”. Era y es la pregunta que todos nos hacemos ante un recién nacido. ¿Qué mundo le tocará? ¿Qué profesión tendrá? ¿Será feliz? Un niño recién nacido es siempre un libro abierto y en blanco. Todas las páginas están por llenar. Cada niño que nace tiene siempre algo de profecía, de ruptura con el pasado y comienzo de algo nuevo. Es siempre un misterio.
  • Hoy celebramos el nacimiento de Juan Bautista. Una vocación grabada a fuego desde el vientre materno. Su futuro será sorprendente: anunciar la presencia de Jesús, el Salvador, y preparar sus caminos. Nunca los padres imaginaron así el futuro de su hijo.
  • Lo que más se destaca en la vocación de Juan es su total dedicación a la tarea de convertir al pueblo ante la venida del Señor. Él ha visto la situación de su pueblo, ha experimentado que era necesario hacer algo, ha sentido que Dios lo llamaba, y se ha lanzado. Juan habla con dureza, es exigente, combate las desigualdades, las injusticias, las autosatisfacciones, la búsqueda indiscriminada del placer. Juan es tan exigente consigo mismo, hasta el punto que, comparado con Jesús, aparece casi exageradamente ascético; esa es su manera de mostrar que el proyecto de Dios es lo único importante.
  • Al contemplar el testimonio personal de Juan, contemplamos también su papel en la historia de la salvación. Contemplamos como Dios va marcando caminos, y escoge a hombres y mujeres para realizar su plan salvador. Juan es escogido con una función especialmente decisiva.
  • La primera lectura, le aplica a Juan el segundo cántico del Siervo de Yahvé, para señalar esta elección, que consistirá en empezar a encender en medio del pueblo de Israel la luz; que después será luz para todas las naciones.
  • Juan es una señal del amor de Dios por su pueblo. El nombre de “Juan” quiere decir “Dios concede su favor”, y se aplica hoy tanto al nivel doméstico de la vida de Zacarías e Isabel, que siendo ya ancianos tienen un hijo, como en el nivel de la historia de la salvación de Dios para todos los hombres.
  • Juan supo recoger toda la esperanza y anhelo de salvación que estaba en el corazón de su pueblo. Su palabra, atenta al devenir de la vida de los hombres de su tiempo, llegaba al interior de cada uno suscitando provocación, inquietud y haciendo que los ojos se abrieran al futuro. Su palabra tambaleaba seguridades, fue “espada cortante” que llamaba con ímpetu, como la palabra de los profetas, a la conversión.
  • Juan representa el último escalón de la preparación de la venida del Mesías. El relato de Lucas, nos describe su figura con todos los rasgos característicos de los verdaderos profetas: la vocación que se manifiesta desde el nacimiento mismo, la posesión del Espíritu, la ascesis. Juan nace de unas entrañas estériles; es de familia sacerdotal y es profeta, destinado a designar al Mesías.
  • Como profeta capta los signos de los tiempos, en el punto preciso en el que el futuro le dará significación. No se expresa mediante conceptos; recurre a los signos y a los gestos, más que de solucionarlos, es capaz de vislumbrar los problemas. Su lenguaje es directo y crudo. Transmite un ‘mensaje’: es el heraldo del Mesías, que ha venido y que ha de venir”.
  • A la pregunta: “¿Qué va a ser este niño?”; le responde la primera lectura: “Te hago luz de las naciones”, pero al mismo tiempo la segunda lectura lo presenta lleno de humildad y totalmente subordinado a Jesús: “Yo no soy quien piensan, sino que viene detrás de mí uno a quien no merezco desatarle las sandalias”. El propio Jesús define la figura de Juan: “entre todos los nacidos de mujer no hay profeta mayor que Juan; pero el más pequeño en el Reino de Dios es mayor que él”.
  • La grandeza de su vocación y la grandeza de la fidelidad con la que él la vive consiste en no ahorrar sacrificio, sabiéndose retirar cuando su misión está realizada, no pretendiendo entender más de lo que le es dado, sabiendo morir para no traicionar su verdad. Sabe disminuir y desaparecer para dar paso al único y verdadero Salvador.
  • La actitud clave que permite al Bautista actuar de esta manera es su desprendimiento. Juan no construye nada para él, ni siquiera un grupo de seguidores. Obra en función de otro. Tiene clara conciencia de ser puente y camino. Él no es el fin.
  • Para nosotros Jesucristo no es “el que ha de venir” sino “el que ha venido”. Pero igualmente podemos hablar de una necesidad de continuar su venida y por lo tanto, de una necesidad de continuar el trabajo de Juan: preparar la venida de Jesucristo a cada uno de nosotros, a cada hombre, a la humanidad, en cada momento de la historia. La voluntad de Dios y nuestra responsabilidad es que Jesucristo sea conocido y seguido a través de lo que nosotros hacemos. La vocación fundamental de cada cristiano es ser fiel a la misión de preparar el camino.
  • De ello depende el que la Buena Noticia de Jesucristo quede desconocida, falseada, o sea un anuncio que libere, que comunique fuerza, que renueve al hombre. Esta misión, cada uno tiene su modo de realizarla sin excusas.
  • Hoy el ejemplo de Juan nos muestra caminos para realizar nuestra vocación. Juan une la radicalidad de su palabra y la exigencia de su propia vida, con la fidelidad a lo que él dice. Es un hombre que dice y hace con exigencia, con radicalidad.
  • Nos enseña a reconocer a Jesús como lo más importante y como la verdad que debemos seguir. Juan nos enseña a cumplir con nuestra misión de discípulos de Cristo viviendo en la verdad de su palabra; transmitir esta verdad a quien no la tiene, por medio de nuestra palabra y ejemplo de vida; a ser piedras vivas de la Iglesia. Nos hace ver la importancia del reconocimiento y arrepentimiento de los pecados.
  • En cierto modo, estas características de Juan son las que debemos tener como Iglesia con respecto a la persona y a la obra de Jesús. La vocación propia de la Iglesia es preparar el camino para el encuentro salvador de los hombres con Jesús. Su razón de ser radica en la misión de precursora de Jesús. Como Juan, la Iglesia está llamada a señalar a los hombres dónde se encuentra la verdadera salvación.
  • Ella sabe que los hombres pueden encontrar a Jesús de muchas maneras, y su mayor alegría consiste en disminuir para que Jesús crezca en el corazón de los hombres. El ejemplo de Juan nos debe estimular a la aceptación gozosa de nuestro papel, relativo y subordinado, pero lleno de la verdadera grandeza.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento mi vida como la realización de una vocación?
  • ¿Qué determina mi respuesta cotidiana?
  • ¿Valoro el papel que tengo en la construcción del reino?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

..Llamado a preparar su camino…

 

Para la lectura espiritual

 

«Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor para preparar sus caminos.» (Lc 1,76)

 

…”Con razón el nacimiento de este niño fue para muchos causa de alegría. Lo sigue siendo hoy. Nacido en la vejez de sus padres, vino a predicar a un mundo envejecido la gracia de un nuevo nacimiento. Es justo que la Iglesia celebre este nacimiento con solemnidad, ya que se trata de un hecho maravilloso de la gracia, del que la naturaleza se admira.

A mí mismo, esta lámpara que ilumina al mundo (Jn 5,35) me trae con su aparición una alegría nueva, ya que es gracia a ella que he reconocido al que es la luz verdadera que alumbra en las tinieblas, pero las tinieblas no la han acogido. (Jn 1,5; 9) Sí, el nacimiento de este niño me trae una alegría inefable ya que es para el mundo entero fuente de inestimables bienes. Juan, el primero, instruye a la Iglesia, empieza a educarla por la penitencia, la prepara por el bautismo, y, una vez preparada, la entrega a Cristo y la une a él. (Jn 3,29). Enseña a la Iglesia a vivir en la sobriedad, y por el ejemplo de su propia muerte le concede la fortaleza para morir animosa. Por todo ello prepara al Señor un pueblo bien dispuesto”… (Lc 1,17)

 

Beato Guerric d’Igny (hacia 1080-1157) abad cisterciense – Sermón 1 para la fiesta de S. Juan Bautista

 

Para rezar

 

Hoy te bendecimos, Dios de los apóstoles y de los profetas,
por la figura y testimonio de Juan el Bautista,
el precursor humilde e insobornable del Mesías, Cristo Jesús.
haz que nos tomemos muy en serio su mensaje siempre actual.

Así, convertidos al amor y la justicia de tu reino,
te cantamos a boca llena el canto de gozo de los convertidos.
Éramos tierra yerma y erial calcinado por el egoísmo,
pero tú eres capaz de hacer florecer nuestro desierto inhóspito.

Enséñanos a vivir en tu presencia y alabarte siempre
con el corazón alegre por tu amorosa gratitud de Padre,
porque todo es presencia y gracia, ternura y cariño tuyo.

Amén.

B. Caballero

LUNES XII

 

Saca primero la viga de tu ojo…

   

Lectura del segundo libro de los Reyes    17, 5-8. 13-15a. 18

 

Salmanasar, rey de Asiria, invadió todo el país, subió contra Samaría y la sitió durante tres años. En el noveno año de Oseas, el rey de Asiria conquistó Samaría y deportó a los israelitas a Asiria. Los estableció en Jalaj y sobre el Jabor, río de Gozán, y en las ciudades de Media.

Esto sucedió porque los israelitas pecaron contra el Señor, su Dios, que los había hecho subir del país de Egipto, librándolos del poder del Faraón, rey de Egipto, y porque habían venerado a otros dioses. Ellos imitaron las costumbres de las naciones que el Señor había desposeído delante de los israelitas, y las que habían introducido los reyes de Israel.

El Señor había advertido solemnemente a Israel y a Judá por medio de todos los profetas y videntes, diciendo: «Vuelvan de su mala conducta y observen mis mandamientos y mis preceptos, conforme a toda la Ley que prescribí a sus padres y que transmití por medio de mis servidores los profetas.»

Pero ellos no escucharon, y se obstinaron como sus padres, que no creyeron en el Señor, su Dios. Rechazaron sus preceptos y la alianza que el Señor había hecho con sus padres, sin tener en cuenta sus advertencias.

El Señor se irritó tanto contra Israel, que lo arrojó lejos de su presencia. Sólo quedó la tribu de Judá.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 59, 3. 4-5. 12-14 (R.: 7a)

 

R.    Señor, sálvanos con tu poder, respóndenos.

 

¡Tú nos has rechazado, Señor, nos has deshecho!

Estabas irritado: ¡vuélvete a nosotros! R.

 

Hiciste temblar la tierra, la agrietaste:

repara sus grietas, porque se desmorona.

Impusiste a tu pueblo una dura prueba,

nos hiciste beber un vino embriagador. R.

 

Tú, Señor, nos has rechazado

y ya no sales con nuestro ejército.

Danos tu ayuda contra el adversario,

porque es inútil el auxilio de los hombres.

Con Dios alcanzaremos la victoria

y él aplastará a nuestros enemigos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    7,1-5

 

Jesús dijo a sus discípulos:

No juzguen, para no ser juzgados. Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes.

Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «Deja que te saque la paja de tu ojo», si hay una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Los textos que comenzamos a leer esta semana en la primera lectura son un trozo de historia conocido por la Biblia y también por las crónicas victoriosas de los reyes de Asiria, de Babilonia y de Persia.
  • Tras la muerte de Eliseo los reinos del Norte y del Sur conocieron una sucesión de crecientes dificultades que culminaron con la deportación. La historia del reino de Israel, llega a un final sin retorno con la destrucción de Samaría y la deportación de sus habitantes a Babilonia. El escritor sagrado, se detiene a reflexionar largamente sobre este hecho, por la importancia que tiene en la historia de la alianza de Dios con su pueblo.
  • La alianza es un hecho bilateral: a la infidelidad del pueblo no puede dejar de corresponder el rechazo de Dios. Dios, que había liberado a Israel de Egipto, ordenaba a su pueblo que no adorara otros dioses como lo hacían los otros pueblos. Esta alianza estaba confirmada con promesas de felicidad y con advertencias de aflicción. Sin embargo, abandonaron la religión verdadera, adoraron a dioses falsos, no hicieron ningún caso de los profetas que Dios les enviaba y procedieron según las costumbres de los paganos.
  • El Libro de los Reyes interpreta lo que está viviendo el pueblo, como castigo de Dios. Dios ha sido fiel a su Alianza, pero el reino de Samaria ha caminado hacia la ruina. La idolatría al convertir al pueblo en adorador de caricaturas de Dios, abría el camino a todo tipo de egoísmos y opresiones, que hacían del pueblo algo penoso a los ojos de Dios y de los hombres.
  • Esto les pasa a los pueblos, cuando se dejan llevar por la corrupción y las ambiciones injustas. Y a las comunidades cristianas, cuando renuncian a mantenerse fieles a sus ideales. Y a las personas, cuando eligen el camino de lo superficial.

***

  • …Si cuando vemos los pecados de los hermanos pensamos en los nuestros, no nos pasará, como dice el Evangelio, que con una viga en el ojo queramos sacar la brizna del ojo de nuestro hermano… (San Agustín).
  • El Sermón de la Montaña, ha sido una invitación a vivir los valores del Reino, para que sean inspiradores del comportamiento del discípulo del Señor que debe reflejar con “buenas obras” el rostro amoroso del Padre celestial.
  • El juicio es esencial en la vida cotidiana y en la relación con el prójimo porque nos ayuda a evaluar, a discernir, a buscar caminos.
  • Jesús cuando habla del juicio en este pasaje, se está refiriendo al juicio que se realiza no desde la búsqueda del bien y la verdad, sino que al juicio condenatorio. El juicio “venenoso”.
  • Siempre resulta más sencillo detectar los defectos en los demás que reconocer los propios errores y limitaciones. Habitualmente tendemos a justificarnos o a culpar a los demás. Esto sucede en el ámbito de lo personal, de lo social e institucional. Con calumnias, murmuraciones e injurias se quita crédito a personas, grupos u organizaciones con mucha facilidad.
  • Jesús dice que con el juicio con que juzguemos seremos juzgados. Nuestros juicios sobre los otros no se quedan sin efecto: “cuando condenamos a los otros, nos condenamos a nosotros mismos.” Lo que hagamos con los otros, lo hacemos con Dios; de esta forma indicamos la manera como queremos ser tratados por Él.
  • Esto no significa cerrar los ojos frente a los errores o debilidades de los otros, lo que se nos pide es una mirada de misericordia, sabiendo que también nosotros necesitamos de la comprensión del prójimo y de Dios.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué medida uso para juzgar a los demás?
  • ¿Qué tiene que ver Dios con los defectos de los otros?
  • ¿Qué defectos de los otros me ponen particularmente nervioso?
  • ¿De cuáles de mis fallas personales tengo poca cuenta?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Dios nos medirá con la medida con que hayamos medido…

 

Para la lectura espiritual

 

…” ¿Podemos liberarnos de la necesidad de juzgar a los otros? Sí, podemos hacerlo afirmando para nosotros mismos esta verdad: somos los hijos e hijas amados de Dios. Mientras continuemos viviendo como si fuéramos lo que hacemos, lo que tenemos y lo que los otros piensan de nosotros, seguiremos estando llenos de juicios, de opiniones, de valoraciones y de condenas. Seguiremos prisioneros de la necesidad de poner a las personas y las cosas en su «justo» lugar. En la medida en que abracemos la verdad de que nuestra identidad no está arraigada en nuestro éxito, en nuestro poder o en nuestra
popularidad, sino en el amor infinito de Dios, en esa misma medida podremos liberarnos de nuestra necesidad de juzgar [...]. Sólo cuando afirmemos el amor de Dios, el amor que trasciende todo juicio, podremos superar todo temor al juicio. Cuando hayamos conseguido liberarnos por completo de la necesidad de juzgar a los otros, entonces conseguiremos liberarnos también por completo del miedo a ser juzgados.

La experiencia del no deber juzgar no puede coexistir con el miedo a ser juzgados; tampoco la experiencia del amor de un Dios que no juzga puede coexistir con la necesidad de juzgar a los demás. Eso es lo que entiende Jesús cuando dice: «No juzguéis y no seréis juzgados». El nexo entre las dos partes de esta ?rase es el mismo nexo que existe entre el amor a Dios y el amor al prójimo. No se pueden separar. Ese nexo no es, sin embargo, un simple nexo lógico que podamos argumentar. Es antes que nada y sobre todo un nexo del corazón que establecemos en la oración”…

 

H. J. M. Nouwen, Aquí y ahora: viviendo en el espíritu, San Pablo, Madrid 1998.

 

Para rezar

 

Oración por los pecadores


 

“Oh Dios de gran misericordia, que te dignaste enviarnos a tu Hijo Unigénito como el mayor testimonio de tu insondable amor y misericordia, Tú no rechazas a los pecadores sino que también a ellos has abierto el tesoro de tu infinita misericordia, del que pueden recoger en abundancia tanto la justificación como toda santidad a la que un alma puede llegar. Padre de gran misericordia, deseo que todos los corazones se dirijan con confianza a tu infinita misericordia. Nadie podrá justificarse ante ti si no va acompañado por la insondable misericordia tuya. Cuando nos reveles el misterio de tu misericordia, la eternidad no bastará para agradecerte por ella debidamente”. (1122).

 

Santa  Faustina Kowalska

 

MARTES XII

 

Traten a los demás como quieren que los traten a ustedes

 

Lectura del segundo libro de los Reyes   

19, 9b-11. 14-21. 31-35a. 36

 

Senaquerib envió de nuevo mensajeros a Ezequías para decirle: «Hablen así a Ezequías, rey de Judá: Que no te engañe tu Dios, en quien confías, haciéndote pensar que Jerusalén no será entregada en manos del rey de Asiria. Tú has oído, seguramente, lo que hicieron los reyes de Asiria a todos los países, al consagrarlos al exterminio total. ¿Y tú te vas a librar?

Ezequías tomó la carta de la mano de los mensajeros y la leyó. Después subió a la Casa del Señor, la desplegó delante del Señor y oró, diciendo: «Señor de los ejércitos, Dios de Israel, que tienes tu trono sobre los querubines: tú solo eres el Dios de todos los reinos de la tierra, tú has hecho el cielo y la tierra. Inclina tu oído, Señor, y escucha; abre tus ojos, Señor, y mira. Escucha las palabras que Senaquerib ha mandado decir, para insultar al Dios viviente. Es verdad, Señor, que los reyes de Asiria han arrasado todas las naciones y sus territorios. Ellos han arrojado sus dioses al fuego, porque no son dioses, sino obra de las manos del hombre, nada más que madera y piedra. Por eso los hicieron desaparecer. Pero ahora, Señor, Dios nuestro, ¡sálvanos de su mano, y que todos los reinos de la tierra reconozcan que tú solo, Señor, eres Dios!»

Isaías, hijo de Amós, mandó a decir a Ezequías: «Así habla el Señor, Dios de Israel: Tú me has dirigido una súplica acerca de Senaquerib, rey de Asiria, y yo la he escuchado. Esta es la palabra que el Señor ha pronunciado contra él: Te desprecia, se burla de ti, la virgen hija de Sión; a tus espaldas mueve la cabeza la hija de Jerusalén. Porque de Jerusalén saldrá un resto, y del monte Sión, algunos sobrevivientes. El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto.

Por eso, así habla el Señor acerca del rey de Asiria: El no entrará en esta ciudad, ni le lanzará una flecha; no la enfrentará con el escudo, ni le levantará contra ella un terraplén. Se volverá por el mismo camino, sin entrar en esta ciudad -oráculo del Señor-. Yo protegeré a esta ciudad para salvarla, por mi honor y el de David, mi servidor.»

Aquella misma noche, el Ángel del Señor salió e hirió en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil hombres. Entonces Senaquerib, rey de Asiria, levantó el campamento, emprendió el regreso y se quedó en Nínive.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 47, 2-3a. 3b-4. 10-11 (R.: cf. 9d)

 

R.    Dios afianzó para siempre su Ciudad.

 

El Señor es grande y digno de alabanza,

en la Ciudad de nuestro Dios.

Su santa Montaña, la altura más hermosa,

es la alegría de toda la tierra. R.

 

La Montaña de Sión, la Morada de Dios,

es la Ciudad del gran Rey:

el Señor se manifestó como un baluarte

en medio de sus palacios. R.

 

Nosotros evocamos tu misericordia

en medio de tu Templo, Señor.

Tu alabanza, lo mismo que tu renombre,

llega hasta los confines de la tierra;

tu derecha está llena de justicia. R.

 

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    7, 6. 12-14

 

Jesús dijo a sus discípulos:

No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos.

Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.

Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Ayer leíamos la caída de Samaria, el reino del Norte. La narración bíblica presenta la masiva inmigración de cinco estirpes extranjeras e idolátricas en tierras de los samaritanos, que provocó un auténtico sincretismo porque daban culto al mismo tiempo al Señor y a sus ídolos. Ahora, la amenaza se presenta sobre Judá, el reino del Sur. Han pasado veinte años desde el destierro de Israel.
  • Senaquerib asedia Jerusalén con su ejército, ambiciona el territorio de Palestina, como camino hacia Egipto. Pero fracasa por la llegada de un ejército egipcio y también por una epidemia de peste que diezmó el ejército de Senaquerib y lo obligó a levantar el sitio de la ciudad.
  • Esa salvación inesperada fue interpretada como un signo del cielo, porque el rey Ezequías ha recurrido a Dios y le ha dirigido una hermosa oración implorando su ayuda.
  • La respuesta positiva de Dios le viene al pueblo por medio del profeta Isaías. Durante un siglo, Judá se verá libre de lo peor. Las amenazas de los poderosos como la carta de Senaquerib, no son siempre la última palabra.

***

  • Aunque parezca el slogan de una propaganda comercial es cierto que: “todo lo que vale cuesta”. Lamentablemente, a pesar de saber esto, se ha hecho ley la búsqueda del “máximo rendimiento con el mínimo esfuerzo”. La experiencia también nos muestra que asumir la vida con seriedad y coherencia siempre trae dificultades.
  • Vivir coherentemente el camino de la fe significa asumir el estilo de vida de Jesús y esto provocará conflictos que no podemos evadir. Jesús nos recomienda entrar por la puerta estrecha, asumir el riesgo y la dificultad de las bienaventuranzas.
  • Este camino a la vida y de vida nueva implicará muchas veces dolorosas renuncias. Sabemos que cuando se elige algo también se deja de lado algo.
  • En la vida del discípulo de Jesús, la conducta de la mayoría no puede ser el criterio válido de acción, el evangelio nos llama muchas veces a vivir “contra la corriente”. Y esto no significa estar condenados a una vida oscura, aburrida e infeliz, sino todo lo contrario, pues nos promete y nos da la felicidad verdadera.
  • Las Bienaventuranzas nos muestran que aquellos que entran por la puerta estrecha, han sido felices arriesgando la vida por cosas que valen la pena y han hecho dichosos a los demás.
  • Sin embargo, nada de eso es posible contando solo con las propias fuerzas. Es el Espíritu el que trabaja día y noche en nosotros para que, a pesar de nuestra debilidad, podamos alcanzar una vida en plenitud.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué consecuencias dolorosas me ha llevado vivir el espíritu de las bienaventuranzas?
  • ¿Cuál es el criterio que uso para mis opciones?
  • ¿Estoy dispuesto a aplicar las bienaventuranzas como criterio para mi proyecto de vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

El Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se lo pidamos

 

Para la lectura espiritual

 

El camino de los seguidores es angosto. Resulta fácil no advertirlo, resulta fácil falsearlo, resulta fácil perderlo, incluso cuando uno ya está en marcha por él. Es difícil encontrarlo. El camino es realmente estrecho y el abismo amenaza por ambas partes: ser llamado a lo extraordinario, hacerlo y, sin embargo, no ver ni saber que se hace…, es un camino estrecho. Dar testimonio de la verdad de Jesús, confesarla y, sin embargo, amar al enemigo de esta verdad, enemigo suyo y nuestro, con el amor incondicional de Jesucristo…, es un camino estrecho. Creer en la promesa de Jesucristo de que los seguidores poseerán la tierra y, sin embargo, salir indefensos al encuentro del enemigo, sufrir a injusticia antes que cometerla…, es un camino estrecho. Ver y reconocer al otro hombre en su debilidad, en su injusticia, y nunca juzgarlo, sentirse obligado a comunicarle el mensaje y, sin embargo; no echar las perlas a los puercos…, es un camino estrecho. Es un camino insoportable.

En cualquier instante podemos caer. Mientras reconozco este camino como el que me es ordenado seguir, y lo sigo con miedo a mí mismo, este camino me resulta efectivamente imposible. Pero si veo a Jesucristo precediéndome paso a paso, si sólo le miro a él y le sigo paso a paso, me siento protegido. Si me fijo en lo peligroso de lo que hago, si miro al camino en vez de a aquel que me precede, mi pie comienza a vacilar. Porque él mismo es el camino. Es el camino angosto, la puerta estrecha. Sólo interesa encontrarle a él.

 

Dietrich Bonhoeffer, El precio de la gracia. El seguimiento, Sígueme, Salamanca 51999, p. 125

 

Para rezar

 

Ayúdame a decir Sí

 

Ayúdame a decir sí,
para responder a tu llamado,
que siempre me regala
un desafío nuevo,
un crecimiento posible,
una huella que se abre…

 

Ayúdame a decir sí,
que es decir no a muchas cosas
para responder con la vida
a Alguien que me llama,
porque me ama
y quiere lo mejor para mi vida.

 

Ayúdame, Señor,
a decirte que Sí.

 

Que así sea.

 

 

MIÉRCOLES XII

 

Por sus frutos los reconocerán

 

Lectura del segundo libro de los Reyes    22, 8. 10-13; 23, 1-3

 

El sumo sacerdote Jilquías dijo al secretario Safán: «He encontrado el libro de la Ley en la Casa del Señor.»

Jilquías entregó el libro a Safán, y este lo leyó. Luego el secretario Safán se presentó ante el rey, y le informó, diciendo: «Tus servidores han volcado la plata que se encontraba en la Casa y se la entregaron a los que dirigen las obras, a los encargados de supervisar la Casa del Señor.»

Luego el secretario Safán anunció al rey: «Jilquías, el sacerdote, me ha dado un libro.» Y Safán lo leyó delante del rey.

Cuando el rey oyó las palabras del libro de la Ley, rasgó sus vestiduras, y dio esta orden a Jilquías, el sacerdote, a Ajicám, hijo de Safán, a Acbor, hijo de Miqueas, a Safán, el secretario, y a Asaías, el servidor del rey: «Vayan a consultar al Señor por mí, por todo el pueblo y por todo Judá, acerca de las palabras de este libro que ha sido encontrado. Porque es grande el furor del Señor que se ha encendido contra nosotros, ya que nuestros padres no han obedecido a las palabras de este libro y no han obrado conforme a todo lo que está escrito en él.»

El rey mandó que se reunieran junto a él todos los ancianos de Judá y de Jerusalén. Luego subió a la Casa del Señor, acompañado de todos los hombres de Judá y de todos los habitantes de Jerusalén -los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, desde el más pequeño al más grande- , y les leyó todas las palabras del libro de la Alianza, que había sido hallado en la Casa del Señor.

Después, de pie sobre el estrado, el rey selló delante del Señor la alianza que obliga a seguir al Señor y a observar sus mandamientos, sus testimonios y sus preceptos, de todo corazón y con toda el alma, cumpliendo las palabras de esta alianza escritas en aquel libro. Y todo el pueblo se comprometió en la alianza.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 118, 33. 34. 35. 36. 39. 40 (R.: 33a)

 

R.    Muéstrame, Señor, el camino de tus preceptos.

 

Muéstrame, Señor, el camino de tus preceptos,

y yo los cumpliré a la perfección. R.

 

Instrúyeme, para que observe tu ley

y la cumpla de todo corazón. R.

 

Condúceme por la senda de tus mandamientos,

porque en ella tengo puesta mi alegría. R.

 

Inclina mi corazón hacia tus prescripciones

y no hacia la codicia. R.

 

Aparta de mí el oprobio que temo,

porque tus juicios son benignos. R.

 

Yo deseo tus mandamientos:

vivifícame por tu justicia. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    7, 15-20

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos.

Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego. Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Durante el reinado de Manasés, la apostasía llegó hasta el punto de que se perdieron las huellas del mismo libro de la alianza. Bajo el reinado del rey Josías, que fue de los pocos buenos y fieles a Dios, unos obreros, que trabajaban en el Templo, «descubren» el libro del Deuteronomio-, que se había perdido -o «escondido»- en ese lugar unos años antes. El rey teme con razón que Dios debe estar muy enojado y así se explican las calamidades que pasan.
  • Por los pecados de su pueblo en este gran olvido de Dios, que ha durado tanto tiempo, el rey Josías tiene el corazón traspasado y rasga sus vestiduras; hizo convocar a todos los ancianos, con todos los habitantes de Jerusalén, sacerdotes, profetas y todo el pueblo, desde el menor al mayor.
  • Josías organiza pues una especie de gran liturgia, una celebración de la Palabra. La lectura solemne del Deuteronomio lleva a todos, autoridades y pueblo, a renovar y suscribir la Alianza con Dios.
  • El Deuteronomio encontrado es como una nueva llamada a la Alianza: Dios ama y nos invita a amarlo. Comienza una reforma, una nueva etapa de vida. Hay momentos en que hace falta algún «hallazgo», recapacitemos y volvamos al camino de la sensatez.

 ***

  • No son invento de este tiempo los falsos profetas o charlatanes convincentes. A lo largo de la historia hemos sido testigos del surgimiento de movimientos, corrientes, agrupaciones, que dicen tener la exclusividad de la salvación. Como dueños de la verdad su tarea es mostrar como los demás están equivocados. Pero no siempre los frutos son coherentes con el discurso o la ceremonia. Esa es también nuestra tentación.
  • La comparación del falso profeta con un lobo disfrazado de oveja, muestra hasta qué punto una persona puede predicar una Palabra sin estar convertido a ella.
    • Jesús nos presenta un criterio de discernimiento a partir de un contraste evangélico: los árboles buenos y malos. Lo bueno es y puede ser reconocido como tal, a través de los hechos y no de las solas palabras. No basta decir: “Señor, Señor”, la fe se acredita a través de las obras. El criterio que garantiza la autenticidad del creyente y su pertenencia al reino es la coherencia entre lo que se dice y se hace.
    • Todo árbol bueno da frutos buenos. Teniendo como base el Sermón de la Montaña podremos hacer una valoración de los frutos. No es bueno olvidar que los frutos no aparecen de un día para el otro. También se es bueno, en la medida en que no se desfallece, en este modo de obrar. Obrar el bien evangélico sin cansancio y sin ceder ante la tentación de obrar el mal. Y si acaso se llega a ceder por cansancio o tentación, se reconoce sinceramente, se arrepiente de corazón y… se vuelve a empezar.
    • Los cristianos nos debemos caracterizar no sólo por el culto o por la sabiduría teológica que seamos capaces de asimilar. Nuestra forma de vida ajustada al espíritu del Evangelio es lo que le dará calidad y coherencia a nuestra propuesta evangelizadora. La fe y la oración deben estar estrechamente vinculadas con la práctica concreta y eficaz al servicio de los hermanos. Ahí está nuestro gran desafío, de lo contrario no seremos capaces de entusiasmar a nadie.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento en mi comunidad divisiones por la presencia de falsos líderes?
  • ¿Cuál es el criterio para discernir al falso profeta?
  • ¿Cómo descubro si estoy viviendo la Justicia del Reino?
  • ¿Qué “frutos” de mi vida nueva todavía no se ven?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…El que permanece en mí da mucho fruto…

 

Para la lectura espiritual

 

Dar buenos frutos

 

…”En un viñedo, se remueve la tierra que hay alrededor de los pies de la vid y se escardan las malas hierbas. También el hombre debe escardarse, tan profundamente atento debe estar a lo que pudiera haber todavía en él de esas hierbas y arrancarlas desde el fondo de su ser, para que el Sol divino pueda acercársele de manera más inmediata y billar en él. Si tú dejas que la fuerza de lo alto haga su obra…, el sol llega a ser esplendoroso, lanza sus rayos ardientes sobre los frutos y les hace ser cada vez más transparentes. Su dulzura es cada vez mayor, la piel que los envuelve es cada vez más delgada. Los obstáculos que se interponen llegan a ser, finalmente, tan tenues que reciben sin cesar los toques divinos de muy cerca. Tan a menudo y de inmediato que uno se gira hacia él, se encuentra siempre en el interior del brillante divino Sol con mucho más esplendor que todos los soles que jamás han brillado sobre el firmamento. Y así en el hombre todo es deificado hasta el punto que no siente, ni gusta, ni conoce nada en verdad más que Dios, con un conocimiento fundamental, y este conocimiento sobrepasa en mucho el modo de conocer de nuestra razón.

Finalmente se arrancan también las hojas de los sarmientos para que el sol pueda llegar sobre los frutos sin encontrar obstáculo alguno. E igualmente pasa con los hombres: todo lo que hace de intermediario, cae y todo lo reciben de manera inmediata. Caen las oraciones, las representaciones de los santos, las prácticas de devoción, los ejercicios. Ahora bien, que el hombre se guarde mucho de rechazar estas prácticas antes que caigan por sí mismas. Cuando se llega a este grado, el fruto resulta tan indeciblemente dulce que ningún razonamiento puede comprenderlo… Ya no se es más que uno con la dulzura divina, de forma que nuestro ser está totalmente penetrado del Ser divino en el que el hombre se pierde como una gota de agua en un gran barril de vino… En este estado las buenas intenciones, la humildad, no son sino una simplicidad, un misterio tan esencialmente suave que apenas se llega a tomar conciencia de ello”…

 

Juan Tablero (hacia 1300-1361), dominico en Estrasburgo Sermón 7

 

Para rezar

 

Comunidad Misionera

 

Señor, haz que tus dones
se hagan vida en nuestra Comunidad.
Necesitamos personas
que sepan escuchar.

 

Personas que crean la paz.
Personas que construyan la unidad y la comunidad,
que equilibran y reconcilian,
que dan testimonio
y que dicen la verdad, sin lastimar.

 

Necesitamos personas
en las que tu Espíritu resplandece,
que irradien esperanza
y desinteresadamente se comprometan,
para Ti y tu Reino.

 

Señor, danos personas capaces
de conmover a otros con su actitud,
personas que rezan
y que también hacen realidad esa oración.

 

Señor, convierte nuestra Comunidad,
en una comunidad misionera,
digna de ser colaboradora tuya,
en el servicio de la salvación del mundo.

Amén.

 

 

JUEVES XII

 

Los que cumplen la voluntad de mi padre, entrarán en el reino…

 

Lectura del segundo libro de los Reyes    24, 8-17

 

Joaquín tenía dieciocho años cuando comenzó a reinar, y reinó tres meses en Jerusalén. Su madre se llamaba Nejustá, hija de Elnatán, y era de Jerusalén. El hizo lo que es malo a los ojos del Señor, tal como lo había hecho su padre.

En aquel tiempo, los servidores de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron contra Jerusalén, y la ciudad quedó sitiada.

Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó a la ciudad mientras sus servidores la sitiaban, y Joaquín, rey de Judá, se rindió al rey de Babilonia junto con su madre, sus servidores, sus príncipes y sus eunucos. El rey de Babilonia los tomó prisioneros en el año octavo de su reinado. Luego retiró de allí todos los tesoros de la Casa del Señor y los tesoros de la casa del rey, y rompió todos los objetos que Salomón, rey de Judá, había hecho para la Casa del Señor, como lo había anunciado el Señor. Deportó a todo Jerusalén, a todos los jefes y a toda la gente rica -diez mil deportados- además de todos los herreros y cerrajeros: sólo quedó la gente más pobre del país.

Deportó a Joaquín a Babilonia; y también llevó deportados de Jerusalén a Babilonia a la madre y a las mujeres del rey, a sus eunucos y a los grandes del país. A todos los guerreros -en número de siete mil- a los herreros y cerrajeros -en número de mil- todos aptos para la guerra, el rey de Babilonia los llevó deportados a su país.

El rey de Babilonia designó rey, en lugar de Joaquín, a su tío Matanías, a quien le cambió el nombre por el de Sedecías.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 78, 1-2. 3-5. 8. 9 (R.: 9b)

 

R.    Líbranos, Señor, a causa de tu Nombre.

 

Señor, los paganos invadieron tu herencia,

profanaron tu santo Templo,

hicieron de Jerusalén un montón de ruinas;

dieron los cadáveres de tus servidores

como pasto a las aves del cielo,

y la carne de tus amigos, a las fieras de la tierra. R.

 

Derramaron su sangre como agua

alrededor de Jerusalén,

y nadie les daba sepultura.

Fuimos el escarnio de nuestros vecinos,

la irrisión y la burla de los que nos rodean.

¿Hasta cuándo, Señor? ¿Estarás enojado para siempre?

¿Arderán tus celos como un fuego? R.

 

No recuerdes para nuestro mal

las culpas de otros tiempos;

compadécete pronto de nosotros,

porque estamos totalmente abatidos. R.

 

Ayúdanos, Dios salvador nuestro,

por el honor de tu Nombre;

líbranos y perdona nuestros pecados,

a causa de tu Nombre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    7, 21-29

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«No son los que me dicen: “Señor, Señor”, los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.

Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre? ¿No expulsamos a los demonios e hicimos muchos milagros en tu Nombre?”

Entonces yo les manifestaré: “Jamás los conocí; apártense de mí, ustedes, los que hacen el mal.”

Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca.

Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande.»

Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la multitud estaba asombrada de su enseñanza, porque él les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus escribas.

 

Palabra del Señor

 

Para reflexionar

 

  • Dieciocho años tenía Joaquín cuando comenzó a reinar y reinó tres meses en Jerusalén. No tardó en caer en todos los errores de sus predecesores: injusticias sociales, relajación moral, culto a los dioses, política meramente humana, sin ninguna referencia a Dios. En lugar de confiar en el Señor, busca “alianzas” humanas y abandona la “Alianza” divina». Hizo el mal a los ojos del Señor como había hecho su padre y la historia se precipita.
  • La ciudad se rinde. El milagro que se produjo en tiempo de Ezequías no se repite. Es el final de una corta independencia y prosperidad.
  • Nabucodonosor deportó a Babilonia a todos los dignatarios y notables, a todos los herreros y cerrajeros, no dejó más que a la gente pobre del país. Se llevó también todos los tesoros del templo y del palacio real, rompió todos los objetos de oro que había hecho fabricar Salomón para el santuario.
  • Esto es el comienzo del gran «Exilio» que marcará tanto, la historia del pueblo de Israel. Será el tiempo de la purificación y el tiempo de la profundización.
  • Esta vez, no pasó como cuando el rey Ezequías invocó a Dios, para que defendiera a su pueblo de los ejércitos de Senaquerib. Dios saca bien incluso de las miserias humanas y ayuda a aprender las lecciones de la vida para no volver a caer en los mismos errores.

***

  • Hoy las instituciones sociales han perdido credibilidad por el manejo de una doble moral. La misma palabra humana vale poco y los papeles firmados no son aval. Desde esta experiencia humana estamos llamados a vivir nuestra fe.
  • La afirmación de Jesús es rotunda: «No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial». Esta afirmación nos pide responsabilidad en nuestra condición de cristianos, al mismo tiempo que la urgencia de dar buen testimonio de la fe.
  • Nuestro compromiso de fe es valioso y no puede limitarse solamente a bellas palabras, sino que debe fundamentarse en la autoridad de las obras, impregnadas de un amor al estilo de Jesús.
  • Jesús es Aquel que posee autoridad moral por excelencia. Sus palabras están perfectamente respaldadas por su forma de vida. Hace lo que dice y dice lo que hace con total transparencia. Teoría y práctica confluyen coherentemente en el modo de obrar de Jesús y esto despertaba asombro en sus conciudadanos.
  • Esa es precisamente la invitación a sus seguidores. Que respaldemos con la vida nuestras palabras y los discursos, y de ese modo seamos creíbles. Desde la coherencia de nuestra vida los ambientes en que nos movemos podrán alcanzar coherencia de vida entre sus principios, sus actitudes y acciones.
  • No es una tarea que se realiza simplemente por la puesta en práctica de un método, o por llevar adelante ciertos principios teóricos. La coherencia evangélica necesita de la apertura a la gracia para que Dios nos regale la unidad interna que necesitamos.
  • No son las palabras ni las oraciones sin compromiso, ni la pura acción, sino el trabajo por vivir según el Proyecto de Dios sostenidos por su gracia. Nuestra oración debería expresar siempre nuestro deseo de obrar el bien y la petición de ayuda, porque reconocemos nuestra debilidad para lograrlo.

 

Para discernir

 

  • ¿Cómo hablo y actúo en mi vida como cristiano?
  • ¿Cómo concreto mi testimonio?
  • ¿Cómo concreto el mandamiento del amor en mi vida personal, familiar, laboral, etc.?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Señor que pueda amar con gratuidad…

 

Para la lectura espiritual

 

…”Libre significa: alegre y afectuosamente, sin temor y de modo abierto, dando gratuitamente lo que hemos recibido de manera gratuita, sin aceptar compensaciones, premios o gratitud.

La alegría debería ser uno de los aspectos principales de nuestra vida religiosa. Quien da con alegría da mucho. La alegría es el signo distintivo de una persona generosa y mortificada que, olvidándose de todas las cosas y hasta de sí misma, busca complacer a Dios en todo lo que hace por los hermanos. A menudo es un manto que esconde una vida de sacrificio, de continua unión con Dios, de fervor y de generosidad.

«Que habite la alegría en vosotros», dice Jesús. ¿Qué es esta alegría de Jesús? Es el resultado de su continua unión con Dios cumpliendo la voluntad del Padre. Esa alegría es el fruto de la unión con Dios, de una vida en la presencia de Dios. Vivir en la presencia de Dios nos llena de alegría. Dios es alegría. Para darnos esa alegría se hizo hombre Jesús. María fue la primera en recibir a Jesús: «Exulta mi espíritu en Dios mi salvador». El niño saltó de alegría en el seno de Isabel porque María le llevaba a Jesús. En Belén, todos estaban llenos de alegría: los pastores, los ángeles, los reyes magos, José y María. La alegría era también el signo característico de los primeros cristianos. Durante la persecución, se buscaba a los que tenían esta alegría radiante en el rostro. A partir de esta particular alegría veían quiénes eran los cristianos y así los perseguían.

San Pablo, cuyo celo intentamos imitar, era un apóstol de la alegría. Exhortaba a los primeros cristianos a que «se alegraran siempre en el Señor». Toda la vida de Pablo puede ser resumida en una frase: «Pertenezco a Cristo. Nada puede separarme del amor de Cristo, ni el sufrimiento, ni la persecución, nada. Ya no soy yo quien vivo, sino Cristo quien vive en mí». Esa es la razón de que san Pablo estuviera tan lleno de alegría”…

Madre Teresa, Meditazioni spirituali, Milán, 30ss

 

Para rezar

 

Señor ayúdame

 

Señor ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes.
Y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna no permitas que pierda la felicidad.
Si me das fuerza no permitas que pierda la razón.
Si me das éxito, no permitas que pierda la humildad.
Si me das humildad, no permitas que pierda la dignidad.
Ayúdame siempre a ver el otro lado de la medalla.
No me dejes inculpar de traición a
los demás por no pensar como yo.
Enséñame a querer a la gente como a mí mismo
y a juzgarme como a los demás.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo.
Ni en la desesperación si fracaso.
Más bien recuérdame que el fracaso
es la experiencia que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar es lo más grande del fuerte.
Y que la venganza es la señal primitiva del débil.
Si me quitas la fortuna, déjame la esperanza.
Si me quitas el éxito, déjame la fuerza para triunfar.
Si yo faltara a la gente, dame valor para disculparme.
Si la gente faltara conmigo, dame valor para perdonar.
Señor, si yo me olvido de TI, Tú no te olvides de mí.

María Eugenia Ochoa Medina

VIERNES XII

 

29 de Junio

Los Santos Pedro y Pablo, apóstoles (S)

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de los Hechos de los apóstoles    12, 1-11

 

Por aquel entonces, el rey Herodes hizo arrestar a algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos. Mandó ejecutar a Santiago, hermano de Juan, y al ver que esto agradaba a los judíos, también hizo arrestar a Pedro. Eran los días de «los panes Ácimos.»

Después de arrestarlo, lo hizo encarcelar, poniéndolo bajo la custodia de cuatro relevos de guardia, de cuatro soldados cada uno. Su intención era hacerlo comparecer ante el pueblo después de la Pascua. Mientras Pedro estaba bajo custodia en la prisión, la Iglesia no cesaba de orar a Dios por él.

La noche anterior al día en que Herodes pensaba hacerlo comparecer, Pedro dormía entre los soldados, atado con dos cadenas, y los otros centinelas vigilaban la puerta de la prisión.

De pronto, apareció el Ángel del Señor y una luz resplandeció en el calabozo. El Ángel sacudió a Pedro y lo hizo levantar, diciéndole: «¡Levántate rápido!» Entonces las cadenas se le cayeron de las manos.

El Ángel le dijo: «Tienes que ponerte el cinturón y las sandalias» y Pedro lo hizo. Después de dijo: «Cúbrete con el manto y sígueme.»

Pedro salió y lo seguía; no se daba cuenta de que era cierto lo que estaba sucediendo por intervención del Ángel, sino que creía tener una visión.

Pasaron así el primero y el segundo puesto de guardia, y llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad. La puerta se abrió sola delante de ellos. Salieron y anduvieron hasta el extremo de una calle, y en seguida el Ángel se alejó de él.

Pedro, volviendo en sí, dijo: «Ahora sé que realmente el Señor envió a su Ángel y me libró de las manos de Herodes y de todo cuanto esperaba el pueblo judío.»

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 5)

 

R.    El Señor me libró de todos mis temores.

 

Bendeciré al Señor en todo tiempo,

su alabanza estará siempre en mis labios.

Mi alma se gloría en el Señor:

que lo oigan los humildes y se alegren. R.

 

Glorifiquen conmigo al Señor,

alabemos su Nombre todos juntos.

Busqué al Señor: él me respondió

y me libró de todos mis temores. R.

 

Miren hacia él y quedarán resplandecientes,

y sus rostros no se avergonzarán.

Este pobre hombre invocó al Señor:

él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.

 

El Ángel del Señor acampa

en torno de sus fieles, y los libra.

¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!

¡Felices los que en él se refugian! R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo    4, 6-8. 17-18

 

Querido hermano:

Yo ya estoy a punto de ser derramado como una libación, y el momento de mi partida se aproxima: he peleado hasta el fin el buen combate, concluí mi carrera, conservé la fe. Y ya está preparada para mí la corona de justicia, que el Señor, como justo Juez, me dará en ese Día, y no solamente a mí, sino a todos los que hayan aguardado con amor su Manifestación.

Pero el Señor estuvo a mi lado, dándome fuerzas, para que el mensaje fuera proclamado por mi intermedio y llegara a oídos de todos los paganos. Así fui librado de la boca del león.

El Señor me librará de todo mal y me preservará hasta que entre en su Reino celestial. ¡A él sea la gloria por los siglos de los siglos! Amén.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    16, 13-19

 

Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?»

Ellos le respondieron: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas.»

«Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?»

Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»

Y Jesús le dijo: «Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El Prefacio de este día en el que celebramos a San Pedro y a San Pablo nos ayuda a descubrir a cada uno de ellos como dos formas de ser y de actuar que llevan adelante la obra de Cristo en su Iglesia. Dos personalidades con temperamentos y dotes muy distintos.
  • Pedro, impulsivo, generoso noble, dispuesto a la entrega a Cristo y a su causa como así de inestable es nuestra roca firme y nuestro guía en la fe que profesamos. Es lo que le pidió Cristo después de aquella triple confesión de fidelidad: apacienta a mis ovejas. Es el pescador del mar de Galilea fuerte y decido, que deja todo para seguir radicalmente a Jesús y aquel que después, consolidará la Iglesia primitiva con los israelitas que creyeron y la conducirá a lo largo de la historia mediante sus sucesores. Pedro es la autoridad constituida por Cristo para darle la unidad y la solidez necesarias a la Iglesia para que sea signo visible y eficaz de salvación para todos los hombres.
  • Saulo de Tarso, genio de alta formación en la más pura tradición judía, apasionado y profundo; perseguidor de la Iglesia y asesino de cristianos es llevado por su celo por la verdad, su fidelidad a Dios y a la fe de sus antepasados a convertirse en el más ferviente y más dinámico predicador, fundador y maestro de comunidades creyentes fuera de Israel y a lo largo de las márgenes del Mar Mediterráneo. Su personalidad, su genio y su imagen son las que le permitieron extender la fe de la Iglesia naciente.
  • Ambos representan dos líneas de pensamiento y de acción diferentes que conforman el ser, la misión y el quehacer de la Iglesia de todos los tiempos.
  • Por eso, “después de haber congregado por caminos diversos a la familia de Cristo, esa misma familia los asocia ahora en su veneración con una sola corona”
  • Ambos apóstoles, son signo de una Iglesia llamada a ser instrumento de salvación para todos los hombres y mujeres que buscan y aman la verdad y desde el amor a Dios se esfuerzan por la práctica de la justicia y de la paz. Pero en los dos, lo más importante que se observa es la apertura a la acción de la gracia que, poco a poco, los va transformando en instrumentos para la misión evangelizadora. Los dos llegan al final con generosidad y capacidad suficientes para dar su vida por el Evangelio. Los dos nos recuerdan que el cristiano alcanza la santidad en la medida en que abre el corazón a la acción de la gracia.
  • Las columnas que sostienen la comunión eclesial ejercieron su función desde la cercanía afectiva y entusiasmante hacia el Maestro y amigo. La Iglesia no es producto de su historia, sino de su experiencia de la presencia del fundador en ella.
  • La Iglesia necesitó y necesita un principio sólido, estable y permanente de autoridad y de unidad en la misión. Éste es Pedro y sus sucesores. Pero también necesita del elemento innovador que movido por el Espíritu esté continuamente buscando las formas de acercamiento al hombre en su cultura y en sus circunstancias propias de cada tiempo y de cada lugar. Éste es Pablo y la multitud de hombres y mujeres que a su imagen renuevan continuamente la Iglesia.
  • Esta fiesta es una invitación a todos los que integramos la Iglesia, a una conversión permanente hacia Dios y hacia el mundo, según los criterios del evangelio. Que Pedro, la roca firme, sea nuestro ejemplo y nos ayude a confesar a Jesús y volver a él con humildad, a pesar de nuestras negaciones. Que Pablo, el Apóstol nos de la apertura de corazón y la audacia para anunciar a Jesucristo a todos los que desean ser fieles al plan de Dios.

 

Para rezar

 

Me has dicho: ‘Anda y enseña a todas las naciones’ (Mt 28,19).

Creí y por eso hablé (Sal 116,10; 2 Cor 4,13)

Me prohibieron enseñar en tu Nombre (Hch 5,28),

pero yo obedecí a Dios antes que a los hombres (Hch 5,29).

Fui extremadamente humillado (Sal 116,3),

pero estoy feliz de haber sido considerado digno

de padecer ultrajes por el Nombre de Jesús (Hch 5,41).

Y cada día, en el Templo y en las casas,

no dejé de anunciar, oh Jesús, que Tú eres el Cristo (Hch 5,42).

Apacenté el rebaño que me confiaste,

lo cuidé de buena gana, apacible con todos (1 Pe 5,2).

Los que odiaban la paz me atacaron sin motivo (Sl 12).

Me regocijé por tener parte en tus sufrimientos.

Me alegraré cuando se manifieste tu Gloria.

Fui ultrajado por tu Nombre, pero de eso me regocijé,

pues tu Espíritu, oh Dios, reposó en mí.

Padecí como cristiano y no tuve vergüenza.

Glorifiqué a Dios por el Nombre de cristiano (1 Pe 4,14).

Y tú, rompiste mis lazos (Sl 116,16).

Reconocí verdaderamente que Tú mandaste a tu Ángel

y me libraste de la expectación del pueblo (Hch 12,1-19).

A ti me ofrezco en hostia de alabanza,

y tu Nombre aún lo invoco (Sl 116,4).

Cumplo mi promesa a la faz de todo el pueblo,

en los atrios de tu Templo Santo, en medio de Jerusalén (Sl 116,18-19),

no dejaré de anunciar que Tú eres el Cristo“.

 

Oración compuesta con base en el Salmo 116, pasajes de los Hechos de los Apóstoles y 1ª Pedro 4 y 5; Preparada por el Monasterio Apostólico Piedra Blanca- Colombia

 

SÁBADO XII

 

Señor no soy digno de que entres en mi casa

 

Lectura del libro de las Lamentaciones    2, 2. 10-14. 18-19

 

El Señor devoró sin piedad todas las moradas de Jacob; derribó en su indignación las fortalezas de la hija de Judá; echó por tierra y profanó el reino y sus príncipes.

Están sentados en el suelo, silenciosos, los ancianos de la hija de Sión; se han cubierto la cabeza de polvo, se han vestido con un sayal. Dejan caer su cabeza hasta el suelo las vírgenes de Jerusalén.

Mis ojos se deshacen en llanto, me hierven las entrañas; mi bilis se derrama en la tierra por el desastre de la hija de mi pueblo, mientras desfallecen sus niños y pequeños en las plazas de la ciudad.

Ellos preguntan a sus madres: « ¿Dónde hay pan y vino?», mientras caen desfallecidos como heridos de muerte en las plazas de la ciudad, exhalando su espíritu en el regazo de sus madres.

¿A quién podré compararte? ¿A quién te asemejaré, hija de Jerusalén? ¿A quién te igualaré, para poder consolarte, virgen hija de Jerusalén? Porque tu desastre es inmenso como el mar: ¿quién te sanará? Tus profetas te transmitieron visiones falsas e ilusorias. No revelaron tu culpa a fin de cambiar tu suerte, sino que te hicieron vaticinios falsos y engañosos.

¡Invoca al Señor de corazón, gime, hija de Sión! ¡Deja correr tus lágrimas a raudales, de día y de noche: no te concedas descanso, que no repose la pupila de tus ojos!

¡Levántate, y grita durante la noche, cuando comienza la ronda! ¡Derrama tu corazón como agua ante el rostro del Señor! ¡Eleva tus manos hacia él, por la vida de tus niños pequeños, que desfallecen de hambre en todas las esquinas!

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 73, 1-2. 3-4. 5-7. 20-21 (R.: 19b)

 

R.    No te olvides para siempre de los pobres.

 

¿Por qué, Señor, nos rechazaste para siempre

y arde tu indignación contra las ovejas de tu rebaño?

Acuérdate de pueblo que adquiriste en otro tiempo,

de la tribu que rescataste para convertirla en tu herencia;

acuérdate de Sión, donde pusiste tu Morada. R.

 

Vuelve tus pasos hacia esta ruina completa:

todo lo destruyó el enemigo en el Santuario.

Rugieron tus adversarios en el lugar de tu asamblea,

pusieron como señales sus propios estandartes. R.

 

Alzaron sus hachas como en la espesura de la selva;

destrozaron de un golpe todos los adornos,

los deshicieron con martillos y machetes;

prendieron fuego a tu Santuario,

profanaron, hasta arrasarla, la Morada de tu Nombre. R.

 

Ten presente tu alianza,

porque todos los rincones del país

están repletos de violencia.

Que el débil no retroceda lleno de confusión,

que el pobre y el oprimido alaben tu Nombre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    8, 5-17

 

Al entrar en Cafarnaún, se acercó a Jesús un centurión, rogándole: «Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente.» Jesús le dijo: «Yo mismo iré a curarlo.»

Pero el centurión respondió: «Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: “Ve”, él va, y a otro: “Ven”, él viene; y cuando digo a mi sirviente: “Tienes que hacer esto”, él lo hace.»

Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: «Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe. Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos; en cambio, los herederos del Reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde habrá llantos y rechinar de dientes.» Y Jesús dijo al centurión: «Ve, y que suceda como has creído.» Y el sirviente se curó en ese mismo momento.

Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la suegra de este en cama con fiebre. Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlo.

Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y curó a todos los que estaban enfermos, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: El tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Esta página de las Lamentaciones atribuidas a Jeremías es la mejor reflexión sobre el sentido que tienen los acontecimientos narrados en el libro de los Reyes. Presenta una resignada meditación sobre el exilio, sobre los falsos profetas y las prácticas idolátricas, que llevaron inevitablemente al hundimiento de Jerusalén y de su templo.
  • Todo es luto y miseria la ciudad destruida, los ancianos mudos, las lágrimas en los ojos de todos, los niños desfallecidos de hambre. Pero el autor del libro invita al pueblo a dirigirse a Dios con su oración y sus manos alzadas al cielo.
    • No está todo perdido. Estos acontecimientos conducen al arrepentimiento y a la súplica. Jeremías está ahí para que el diálogo con Dios continúe, y la vida vuelva a su curso.

***

  • La predicación del Reino es avalada por los signos liberadores de Jesús en favor de los excluidos. Los milagros aparecen en el evangelio de Mateo como dinamismo transformador del Reino. Las costumbres de la época, enseñaban que los judíos no podían conversar con los gentiles, ni tocarlos, ni mucho menos entrar en sus casas. Un centurión romano pide a Jesús que cure a su sirviente. Ambos son paganos y, el centurión, jefe militar romano, representa al poder imperial. La gente sentía hacia ellos odio, miedo y repugnancia. Este centurión siente una preocupación tan grande por su criado que es capaz de humillarse ante Jesús y pedirle que lo cure.
  • Jesús descubre la confianza absoluta que ha puesto en su poder liberador, y no tuvo ningún escrúpulo en decidir entrar en la casa del pagano, se detiene para apreciar con admiración la sencillez y sobriedad de la fe de este hombre. El centurión no dijo quién era Jesús, pero lo dio a entender de forma práctica y real.
  • El centurión no se considera digno de que Jesús entre en su casa, pero reafirma su fe, ante Jesús, y ante todos los que estaban allí presentes, de tal manera que Jesús puede decir: «En Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande». La oración generosa, llena de amor, humildad y confianza mueve a Jesús para realizar el milagro.
  • “La fuerza del amor no mide las posibilidades (…). El amor no discierne, no reflexiona, no conoce razones. El amor no es resignación ante la imposibilidad, no se intimida ante dificultad alguna”. (San Pedro Crisólogo).

 

Para discernir

 

  • ¿Pedimos bien, como lo hace el centurión?
  • ¿Pedimos o exigimos?
  • ¿Nuestra oración es generosa?
  • ¿Reconocemos que lo que se nos da es por pura gratuidad?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Di una sola palabra y quedaré sano…

 

Para la lectura espiritual

 

«Hágase tu voluntad»

 

«Sea hecha tu voluntad; y como es hecha en el cielo, así se haga en la tierra» ¡Oh Señor mío, qué gran regalo es ésta para mí, que no dejaseis en querer tan ruin como el mío el cumplirse vuestra voluntad! ¡Buena
estuviera yo, Señor, si estuviera en mis manos el cumplirse vuestra voluntad o no! Ahora la mía os doy libremente, aunque a tiempo que no va libre de interés; porque ya tengo probado, y gran experiencia de ello, la ganancia que es dejar libremente mi voluntad en la vuestra. ¡Oh amigas, qué gran ganancia hay aquí, o qué gran pérdida de no cumplir lo que decimos al Señor en el Paternóster en esto que le ofrecemos!…

Pues os quiero avisar y acordar qué es su voluntad. No hayáis miedo sea daros riquezas, ni deleites, ni honras, ni todas estas cosas de acá; no os quiere tan poco, y tiene en mucho lo que le dais y os lo quiere pagar bien, pues os da su reino aun viviendo… Pues veis aquí, hijas, a quien más amaba [su  Hijo] lo que dio; por donde se entiende cuál es su voluntad. Así que éstos son sus dones en este mundo. Da conforme al amor que nos tiene: a los que ama más, da de estos dones más; a los que menos, menos, y conforme al ánimo que ve en cada uno y el amor que tiene a Su Majestad. A quien le amare mucho,  verá que puede padecer mucho por El; al que amare poco, poco. Tengo yo para mí que la medida de poder llevar gran cruz o pequeña es la del amor…

Porque todo lo que os he avisado en este libro va dirigido a este punto de darnos del todo al Criador y poner nuestra voluntad en la suya  y desasirnos de las criaturas, y tendréis ya entendido lo mucho que importa, no digo más en ello; sino diré para lo que pone aquí nuestro buen Maestro estas palabras dichas, como quien sabe lo mucho que ganaremos de hacer este servicio a su Eterno Padre. Porque nos disponemos para que con mucha brevedad nos veamos acabado de andar el camino y bebiendo del agua viva de la fuente que queda dicha. Porque sin dar nuestra voluntad del todo al Señor para que haga en todo lo que nos toca conforme a ella, nunca deja beber de ella”…


Santa Teresa de Jesús, de Ávila (1515-1582), carmelita descalza, doctora de la Iglesia – Camino de perfección, c. 32

 

Para rezar

 

Sufrir con Humildad


 

Danos, Señor, un verdadero, nuevo
y más profundo conocimiento de tí
a través del sufrimiento.
Haz que podamos intuir con el afecto del corazón
tu misterio que está más allá de toda comprensión.

Haz que el ejercicio de paciencia de la mente,
el discurso espinoso de la inteligencia,
sea el signo de una verdad
que no se alcanza simplemente
con las normas de la razón humana,
misterio inaccesible y al mismo tiempo nutritivo
para la existencia del hombre,
para sus dramas y sus aparentes absurdos.

Queremos ofrecerte nuestros sufrimientos
y compartir los de la humanidad,
las dificultades en las que se debaten muchos corazones
para volver a una siempre nueva
y más verdadera experiencia de Tí,
Señor, Dios nuestros,
Tú habitas en la luz eterna
que nadie puede contemplar, sino tu Hijo
que nos la reveló desde lo alto de la cruz.

Concédenos penetrar en el misterio de Jesús
a fin de poder conocer algo de Tí,
en la gracia del Espíritu Santo.
Danos acceder al misterio del dolor
con paciencia, con humildad,
convencidos de nuestra ignorancia,
de lo mucho que todavía desconocemos
de tu Trinidad de amor
de tu proyecto salvífico,

Haz que nos humillemos en nuestro sufrimiento,
para poder merecer, al menos una migaja,
del conocimiento de aquel misterio,
que nos saciará eternamente.
Te lo pedimos por intercesión de María,
que sufrió,
pero que creyó profundamente,
y ha llegado ya,
también en nuestro nombre,
al conocimiento perfecto de tu gloria.
Amén.

 

 

 

 

 

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XI – CICLO B

DOMINGO XI DTE EL AÑO

CICLO B

 

LUNES XI

 

 

MARTES XI

 

MIÉRCOLES XI

 

JUEVES XI

 

VIERNES XI

 

SÁBADO XI

 

DOMINGO XI DTE EL AÑO

CICLO B

 

…Saber esperar…aprender a mirar…

 

Lectura de la profecía de Ezequiel     17, 22-24

 
Así habla el Señor:

Yo también tomaré la copa de un gran cedro, cortaré un brote de la más alta de sus ramas, y lo plantaré en una montaña muy elevada: lo plantaré en la montaña más alta de Israel.

Él echará ramas y producirá frutos, y se convertirá en un magnífico cedro.     Pájaros de todas clases anidarán en él, habitarán a la sombra de sus ramas.

Y todos los árboles del campo sabrán que Yo, el Señor, humillo al árbol elevado y exalto al árbol humillado, hago secar el árbol verde y reverdecer al árbol seco.

Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré.

 

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 91, 2-3. 13-16 (R.: cf. 2a)


R. Es bueno darte gracias, Señor.

Es bueno dar gracias al Señor,
y cantar, Dios Altísimo, a tu Nombre;
proclamar tu amor de madrugada,
y tu fidelidad en las vigilias de la noche. R.
 
El justo florecerá como la palmera,
crecerá como los cedros del Líbano:
trasplantado en la Casa del Señor,
florecerá en los atrios de nuestro Dios. R.
 
En la vejez seguirá dando frutos,
se mantendrá fresco y frondoso,
para proclamar qué justo es el Señor,
mi Roca, en quien no existe la maldad. R.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto     5, 6-10

 

Hermanos:

Nosotros nos sentimos plenamente seguros, sabiendo que habitar en este cuerpo es vivir en el exilio, lejos del Señor; porque nosotros caminamos en la fe y todavía no vemos claramente.

Sí, nos sentimos plenamente seguros, y por eso, preferimos dejar este cuerpo para estar junto al Señor; en definitiva, sea que vivamos en este cuerpo o fuera de él, nuestro único deseo es agradarlo.

Porque todos debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba, de acuerdo con sus obras buenas o malas, lo que mereció durante su vida mortal.

 
Palabra de Dios.

 
EVANGELIO

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos     4, 26-34


 
Jesús decía a la multitud:

«El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga. Cuando el fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha».

También decía: «¿Con qué podríamos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo? Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra, pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra».

Y con muchas parábolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender. No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo.

 
Palabra del Señor

 

Para reflexionar

 

  • Las afirmaciones de Ezequiel hay que leerlas en el marco de la monarquía en el Oriente. Los reyes poderosos disponían de los pueblos vencidos a su antojo y arbitrio, proclamándose árbitros de la humanidad. Sin embargo Dios, el soberano, se reserva su actuación a favor de su pueblo Israel y tiene poder para humillar a los poderosos y ensalzar a los débiles. Es una constante del comportamiento de Dios a lo largo de la historia de la salvación. El mejor apoyo para la esperanza de un pueblo realmente humillado en aquel momento es reconocer que las decisiones de Dios son definitivas y eficaces.

***

  • Pablo insiste en la firmeza de la esperanza cristiana pero valora como la primera virtud la caridad (I Cor 13). En este momento muy difícil y complicado en las relaciones entre su comunidad y él, Pablo reafirma su confianza en Dios. Pero estamos de camino y es necesaria la luz de la fe y la fuerza de la esperanza.

***

  • Jesús cuenta en el evangelio de este domingo dos parábolas del reino de los cielos que giran en torno a las imágenes de la semilla y la germinación, cada una de ellas con un objetivo diferente.
  • La primera pone el acento sobre el crecimiento mismo de la simiente. El labrador no ha dado a la semilla la fuerza que necesita para crecer, ni puede influir en el crecimiento progresivo de la misma. No hay germinación que no requiera duración ni fruto verdadero sin un tiempo indispensable.
  • Jesús quiere llevar a sus oyentes y a sus discípulos a descubrir que la dinámica del Reino de Dios desbarata todo cálculo y lógica eficientista.
  • El reino de Dios, sembrado por Jesús, crece inexorablemente; aunque su desarrollo se oculta incluso a los que trabajan por su crecimiento. La semilla sembrada lleva dentro de sí una fuerza que es la que la hace germinar, brotar, crecer, madurar.
  • Él es el “autor”, aunque su presencia esté escondida. La energía del Espíritu en el mundo, en la Iglesia, en cada uno de nosotros. El “Reino” crece desde dentro, porque Cristo está activo, porque su Espíritu es protagonista. El Reino ya está en marcha, está ya “ocurriendo”.
  • Si el Reino es de Dios, él tiene sus caminos para llegar a todos los hombres. Ni somos nosotros quienes vamos a instaurar ese Reino en el mundo, ni tampoco nuestra manera de vivir la fe es el único camino que tiene Dios para que el reino se manifieste.
  • La parábola es una llamada a la confianza absoluta en Dios. La instauración del reino viene a través de la fidelidad humilde de Jesús hasta la muerte y de los que siguen su mismo camino.
  • Es una llamada a la fe porque nos dice que en medio de nuestra noche y de nuestra mediocridad se ha sembrado la semilla del reino de Dios, de la vida verdadera y para siempre, del amor que transformará nuestra existencia. No sabemos bien cómo; no será por nuestros méritos, pero será.
  • La segunda parábola nos presenta otro aspecto del estilo con que Dios conduce la historia de la salvación, o sea, el Reino. Los medios más humildes, los orígenes más sencillos son los que él prefiere para realizar su obra salvadora. Como tantas veces en el Antiguo y nuevo Testamento y fue eligiendo a personas y pueblos que humanamente no tendrían ninguna garantía de éxito.
  • Es cuestión de “saber ver” esta presencia y este estilo de Dios en nuestra historia. Es El quien conduce y hace eficaz el Reino. Y busca nuestra colaboración, humilde y confiada a la vez. Dios y su Reino no son domesticables a nuestro gusto. Son sorprendentes. No caben en nuestros esquemas.
  • Hoy, que vivimos de impactos, de imágenes efímeras, de sensacionalismo, y tendríamos que volver a aprender ritmo vital en la sabia escuela de la naturaleza. Estas dos parábolas, más allá de su misterioso sentido, nos obligan a una postura humilde, atenta y sensata.
  • Aprender a esperar: la semilla tiene una fuerza que no depende del sembrador. Los frutos de nuestro trabajo, en el anuncio del reino, no suelen ser inmediatos, sino a largo plazo. Lo nuestro es sembrar semilla buena, acompañar con amor, confiar y esperar con paciencia.
  • Aprender a mirar: cada día el Reino puede crecer en nosotros y cada día hemos podemos esperarlo como a una semilla recién sembrada en lugares insospechados. No podemos confundirlo con la Iglesia o con tal comunidad religiosa. La Iglesia debe anunciar el Reino de Dios, y debe, al mismo tiempo, descubrirlo, vivirlo y alentarlo en los gestos de amor sincero y solidario esparcidos por el mundo.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué tiempo le doy a mis esfuerzos?
  • ¿Espero pacientemente?
  • ¿Soy capaz de valorar los logros ajenos?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

“Que sepa esperar, que aprenda a mirar”

 

Para la lectura espiritual

 

Queridos hermanos y hermanas:

La liturgia de hoy nos ofrece dos breves parábolas de Jesús: la de la semilla que crece por sí misma y la del grano de mostaza (cf. Mc. 4, 26-34). A través de imágenes del mundo de la agricultura, el Señor presenta el misterio de la Palabra y del Reino de Dios, e indica las razones de nuestra esperanza y de nuestro compromiso.

En la primera parábola, la atención se centra en el dinamismo del sembrado: la semilla que se echa en la tierra, sea que el agricultor duerma o sea que esté despierto, crece por sí misma. El hombre siembra con la confianza de que su trabajo no será infructuoso. Lo que sostiene al agricultor en su trabajo diario es precisamente la creencia en el poder de la semilla y en la bondad de la tierra. Esta parábola se refiere al misterio de la creación y de la redención, del trabajo fecundo de Dios en la historia. Él es el Señor del Reino, el hombre su humilde colaborador, el que contempla y disfruta de la acción creadora divina y espera pacientemente los frutos. La cosecha final nos recuerda la intervención final de Dios al final de los tiempos, cuando Él establecerá a plenitud su Reino. El momento actual es el momento de la siembra, y el crecimiento de la semilla está asegurada por el Señor. Todo cristiano, por tanto, sabe que debe hacer todo lo posible, pero que el resultado final depende de Dios: este conocimiento lo sostiene en el trabajo diario, especialmente en las situaciones difíciles. En este sentido, escribe san Ignacio de Loyola: “Actúa como si todo dependiera de ti, sabiendo muy bien que en realidad todo depende de Dios” (cfr. Pedro de Ribadeneira, Vita di S. Ignazio di Loyola, Milán, 1998).

La segunda parábola utiliza también la imagen de la semilla. Aquí, sin embargo, es una semilla particular, el grano de mostaza, considerado el más pequeño de todas las semillas. A pesar de lo pequeño, sin embargo, está lleno de vida, y al partirse nace un brote capaz de romper el suelo, de salir a la luz solar y de crecer hasta convertirse en “la más grande de todas las plantas del jardín” (cfr. Mc. 4,32): la debilidad es la fuerza de la semilla, el partirse es su fuerza. Así es el Reino de Dios: una realidad humana pequeña, compuesta por quien es pobre de corazón, por quien no confía solo en su propia fuerza, sino en la del amor de Dios, por quien no es importante a los ojos del mundo; no obstante, a través de ellos irrumpe el poder de Cristo y transforma aquello que es aparentemente insignificante.

La imagen de la semilla es particularmente querida por Jesús, ya que expresa claramente el misterio del Reino de Dios. En las dos parábolas de hoy esto representa un “crecimiento” y un “contraste”: el crecimiento que se produce debido al dinamismo presente en la semilla misma y el contraste que existe entre la pequeñez de la semilla y la grandeza de lo que produce. El mensaje es claro: el Reino de Dios, incluso si requiere nuestra cooperación, es ante todo un don del Señor, gracia que precede al hombre y a sus obras. Nuestra pequeña fuerza, aparentemente impotente ante los problemas del mundo, si entra en aquella de Dios no teme a los obstáculos, porque la victoria del Señor es segura. Es el milagro del amor de Dios, que hace que todas las semillas germinen y hace crecer cada semilla de bien diseminada en el suelo. Y la experiencia de este milagro de amor nos hace ser optimistas, a pesar de las dificultades, los sufrimientos y el mal con que nos encontramos. La semilla brota y crece, porque la hace crecer el amor de Dios. La Virgen María, quien ha escuchado como “tierra buena” la semilla de la Palabra de Dios, fortalezca en nosotros esta fe y esta esperanza.

 

Benedicto XVI.

Para rezar

 

Sé como el grano de trigo 
que cae en tierra y desaparece, 
y aunque te duela la muerte de hoy, 
mira la espiga que crece. 

Un trigal será la Iglesia 
que guardará mis entregas, 
fecundadas por la sangre de Aquél 
que dio su vida por ella. 
Ciudad nueva del amor 
donde vivirá el pueblo 
que en los brazos de su dueño nació, 
sostenido de un madero… 

Yo mi vida he de entregar 
para aumentar la cosecha 
que el sembrador al final buscará 
y dejará ser eterna. 
Y un día al Padre volveré 
a descubrir el secreto 
de la pequeña semilla que fiel 
cobró su herencia en el cielo.

 

LUNES XI

 

Esta es la piedra angular

 

Lectura del primer libro de los Reyes    21, 1-19

 

Nabot, el izreelita, tenía una viña en Izreel, al lado del palacio de Ajab, rey de Samaría. Ajab dijo a Nabot: «Dame tu viña para hacerme una huerta, ya que está justo al lado de mi casa. Yo te daré a cambio una viña mejor o, si prefieres, te pagaré su valor en dinero.»

Pero Nabot respondió a Ajab: «¡El Señor me libre de cederte la herencia de mis padres!»

Ajab se fue a su casa malhumorado y muy irritado por lo que le había dicho Nabot, el izreelita: «No te daré la herencia de mis padres.» Se tiró en su lecho, dio vuelta la cara y no quiso probar bocado.

Entonces fue a verlo su esposa Jezabel y le preguntó: «¿Por qué estás tan malhumorado y no comes nada?»

El le dijo: «Porque le hablé a Nabot, el izreelita, y le propuse: “Véndeme tu viña o, si quieres, te daré otra a cambio.” Pero él respondió: “No te daré mi viña.”»

Su esposa Jezabel le dijo: «¿Así ejerces tú la realeza sobre Israel? ¡Levántate, come y alégrate! ¡Yo te daré la viña de Nabot, el izreelita!»

En seguida escribió una carta en nombre de Ajab, la selló con el sello del rey y la envió a los ancianos y a los notables de la ciudad, conciudadanos de Nabot. En esa carta escribió: «Proclamen un ayuno y en la asamblea del pueblo hagan sentar a Nabot en primera fila. Hagan sentar enfrente a dos malvados, que atestigüen contra él, diciendo: “Tú has maldecido a Dios y al rey.” Luego sáquenlo afuera y mátenlo a pedradas.»

Los hombres de la ciudad, los ancianos y notables, conciudadanos de Nabot, obraron de acuerdo con lo que les había mandado Jezabel, según lo que estaba escrito en la carta que les había enviado. Proclamaron un ayuno e hicieron sentar a Nabot en primera fila. En seguida llegaron dos malvados que se le sentaron enfrente y atestiguaron contra él diciendo: «Nabot ha maldecido a Dios y al rey.» Entonces lo sacaron fuera de la ciudad y lo mataron a pedradas. Y mandaron decir a Jezabel: «Nabot fue apedreado y murió.»

Cuando Jezabel se enteró de que Nabot había sido matado a pedradas, dijo a Ajab: «Ya puedes tomar posesión de la viña de Nabot, esa que él se negaba a venderte, porque Nabot ya no vive: está muerto.»

Apenas oyó Ajab que Nabot estaba muerto, bajó a la viña de Nabot, el izreelita, para tomar posesión de ella.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 5, 2-3a. 5-6. 7 (R.: 2b)

 

R.    Señor, atiende a mis gemidos.

 

Señor, escucha mis palabras,

atiende a mis gemidos;

oye mi clamor, mi Rey y mi Dios. R.

 

Tú no eres un Dios que ama la maldad;

ningún impío será tu huésped,

ni los orgullosos podrán resistir

delante de tu mirada. R.

 

Tú detestas a los que hacen el mal

y destruyes a los mentirosos.

¡Al hombre sanguinario y traicionero

lo abomina el Señor! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 38-42

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él.

Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo

prestado.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Omri y Acab fueron los reyes de Israel en la época de Elías. Omri, padre de Acab, hizo de Samaria su nueva capital. Acab construyó allí su “casa de marfil”, la que más tarde será condenada por el profeta Amós. Acab mandó reconstruir y fortificar las ciudades, e hizo alianza con el rey de Tiro. Esta alianza fue sellada por el matrimonio con Jezabel, la hija del rey de Tiro.
  • Este desarrollo económico se hacía a costa de muchas injusticias. Se robaban tierras a los campesinos y los mataban como si fueran los dueños de la vida y de la muerte de sus súbditos.
  • El rey ansiaba la viña de su vecino Nabot. Existía una ley entrada en desuso que prescribía que cada uno permanecería en la tierra de sus antepasados y condenaba toda compraventa de propiedad fuera del clan. Esta era una ley agraria que no respondía ya a las exigencias de la urbanización y de la evolución de la administración de la corte.
  • Nabot desea ser feliz en la tierra que había elegido, por eso, se opone en nombre de la antigua ley al pedido del rey. Su viña representa para él el lugar de su fidelidad a los antepasados y al mismo Yahvé. El rey Acab parece resignarse, pero Jezabel sin ningún tipo de escrúpulos trama la muerte de Nabot para dejar el terreno libre al rey. Es necesario hacer condenar a Nabot apoyándose en falsos testimonios. La mentira, el homicidio y el hurto que se realiza contra el campesino israelita ponen de manifiesto la degradación moral de la monarquía.

***

  • Frente al mal recibido el primer impulso que aparece es la venganza, devolver con la misma moneda. En su momento la ley del talión fue un gran avance porque evitaba la justicia por manos privadas y la desmesura y desproporción en la aplicación del castigo. El famoso «ojo por ojo, diente por diente» limitaba el derecho de venganza a una justa proporción: sólo se puede hacer al prójimo como retribución a un daño recibido lo mismo que él ha hecho, de lo contrario se comete una injusticia; a “tal” daño, “tal” respuesta.
  • En el contexto de las bienaventuranzas desde la cuales el discípulo está llamado a ser sal de la tierra y luz del mundo Jesús enseña que el odio se supera en el perdón y la venganza con el amor; así lo expresó Él mismo cuando, en la cruz, intercedió por sus verdugos: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». Esta novedad evangélica que no es resignación piadosa ni sumisión fatalista que no están en el proyecto del Reino.
  • Frecuentemente se confunde la expresión “poner la otra mejilla” con la idea de la renuncia a nuestros derechos legítimos. Sin embargo poner la otra mejilla quiere decir denunciar e interpelar a quien nos ha agredido con un gesto pacífico pero decidido. El perdón debe acompañarse con la verdad. No perdonamos tan sólo porque nos vemos imposibilitados o disminuidos.
  • El discípulo no debe buscar revancha, pero sí mantenerse firme; estar abierto al perdón y decir las cosas claramente. Ciertamente no es un arte fácil, pero es el único modo de frenar el odio y la violencia y manifestar la vida nueva del Evangelio a un mundo a menudo carente de amor auténtico y transformador. Se trata poner en marcha el compromiso de transformar el espiral de violencia que domina el mundo con una actitud propositiva que brota un cambio profundo y radical sostenido por la gracia.

     

Para discernir

 

  • ¿Qué concepto de justicia manejo en mi relación con los demás?
  • ¿Qué actitudes tomé ante el mal recibido?
  • ¿Caí en la venganza? ¿Cómo me sentí?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Demos siempre al que nos pide

 

Para la lectura espiritual

 

Sermones al pueblo, n° 23, 4-5, inspirándose de san Agustín – «Yo les digo que no respondan al malvado»

 

«Quien observa toda la ley pero falta en un solo precepto, infringe el conjunto de la Ley» (St 2,10). ¿Cuál es ese único precepto sino el verdadero amor, la caridad perfecta? Es de ella que el apóstol Pablo ha dicho también: «Una sola formula contiene toda la Ley en su plenitud: Amarás a tu prójimo como a ti mismo».

Pues la verdadera caridad es paciente en la adversidad y moderada en la prosperidad. Es fuerte en el doloroso sufrimiento, alegre en las buenas obras, perfectamente segura en la tentación. La caridad es mansa entre los verdaderos hermanos, y muy paciente entre los falsos. Es inocente en medio de las emboscadas; gime en medio de la maldad; respira en la verdad. Es casta en Susana casada, viuda en Ana, virgen en María (Dn 13, 1s; Lc 2:36). Es humilde en la obediencia de Pedro y libre en la argumentación de Pablo. Es humana en los testimonios de los cristianos, divina en el perdón de Cristo. Pues la verdadera caridad, hermanos muy queridos, es el alma de todas las Escrituras, la fuerza de la profecía, el armazón del conocimiento, el fruto de la fe, la riqueza de los pobres, la vida de los moribundos. Guárdenla entonces fielmente; aprécienla de todo su corazón y de toda la fuerza de su espíritu (Mc 12:30).

 

San Cesáreo de Arlés (470-543), monje y obispo

 

Para rezar

 

Amar es darlo todo y darse a sí mismo

 

Vivir de Amor, es darse sin medida
sin reclamar ningún salario aquí abajo.
¡Ah! doy sin contar, estando muy segura
que cuando se ama, no se calcula!
Al Divino Corazón, desbordante de ternura,
se lo he dado todo… corro ligera.
No me queda nada más que mi única riqueza:
Vivir de Amor.

Vivir de Amor, es expulsar todo temor,
todo recuerdo de las faltas pasadas.
De mis pecados no veo ninguna huella,
¡en un instante el amor lo que quemado todo!
Llamarada divina, oh dulce hoguera,
en tu hogar he fijado mi estancia.
Es en tu fuego que yo canto a mi placer (cf Dn 3,51):
«¡Vivo de Amor!»…

 «Vivir de Amor, ¡qué extraña locura!»
El mundo me dice: «¡Ah! deja de cantar,
no pierdas tus perfumes, tu vida:
sepas emplearlas útilmente!»
Amarte, Jesús ¡qué perdida tan fecunda!
Todos mis perfumes son tuyos para siempre,
Quiero cantar al salir de este mundo:
«¡Muero de Amor!»


Santa Teresa del Niño Jesús. Poesías

 

MARTES XI

 

Amen a sus enemigos

 

Lectura del primer libro de los Reyes    21, 17-29

 

Después que murió Nabot, la palabra del Señor llegó a Elías, el tisbita, en estos términos: «Baja al encuentro de Ajab, rey de Israel en Samaría. Ahora está en la viña de Nabot: ha bajado allí para tomar posesión de ella. Tú le dirás: Así habla el Señor: ¡Has cometido un homicidio, y encima te apropias de lo ajeno! Por eso, así habla el Señor: En el mismo sitio donde los perros lamieron la sangre de Nabot, allí también lamerán tu sangre.»

Ajab respondió a Elías: «¡Me has sorprendido, enemigo mío!»

«Sí, repuso Elías, te he sorprendido, porque te has prestado a hacer lo que es malo a los ojos de Señor. Yo voy a atraer la desgracia sobre ti: barreré hasta tus últimos restos y extirparé a todos los varones de la familia de Ajab, esclavos o libres en Israel. Dejaré tu casa como la de Jeroboám, hijo de Nebat, y como la de Basá, hijo de Ajías, porque has provocado mi indignación y has hecho pecar a Israel. Y el Señor también ha hablado contra Jezabel, diciendo: Los perros devorarán la carne de Jezabel en la parcela de Izreel. Al de la familia de Ajab que muera en la ciudad, se lo comerán los perros, y al que muera en despoblado, se lo comerán los pájaros del cielo.»

No hubo realmente nadie que se haya prestado como Ajab para hacer lo que es malo a los ojos del Señor, instigado por su esposa Jezabel. El cometió las peores abominaciones, yendo detrás de los ídolos, como lo habían hecho los amorreos que el Señor había desposeído delante de los israelitas.

Cuando Ajab oyó aquellas palabras, rasgó sus vestiduras, se puso un sayal sobre su carne, y ayunó. Se acostaba con el sayal y andaba taciturno.

Entonces la palabra del Señor llegó a Elías, el tisbita, en estos términos: «¿Has visto cómo Ajab se ha humillado delante de mí, no atraeré la desgracia mientras él viva, sino que la haré venir sobre su casa en tiempos de su hijo.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 50, 3-4. 5-6a. 11 y 16 (R.: cf. 3a)

 

R.    Ten piedad, Señor, porque hemos pecado.

 

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad,

por tu gran compasión, borra mis faltas!

¡Lávame totalmente de mi culpa

y purifícame de mi pecado! R.

 

Porque yo reconozco mis faltas

y mi pecado está siempre ante mí.

Contra ti, contra ti solo pequé

e hice lo que es malo a tus ojos. R.

 

Aparta tu vista de mis pecados

y borra todas mis culpas.

¡Líbrame de la muerte, Dios, salvador mío,

y mi lengua anunciará tu justicia! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 43-48

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.

Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?

Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Después de la maldad perpetrada por Ajab y su mujer, llega la denuncia por parte del profeta. Perseguido por Jezabel, Elías había tenido que huir, pero ahora, por orden de Dios, vuelve a la ciudad y habiendo pasado la crisis y recobradas las fuerzas se dispone a seguir profetizando.
  • La misma Palabra de Dios que pide a Elías que se retire al desierto en la soledad, es la que le pide que vaya hacia Ajab. Elías, un hombre cabal, totalmente de Dios, y totalmente entregado a su pueblo obedece sin discutir esta Palabra.
  • Valientemente echa en cara al rey que ha asesinado, robado y ha hecho «pecar a Israel» con la idolatría.
  • Le anuncia que como duro castigo de Dios, en el mismo lugar que los perros han lamido la sangre de Nabot, los perros lamerán también su sangre.
  • Al oír estas las palabras el rey, se arrepiente, reconoce su pecado se avergüenza. El castigo de Dios profetizado, ante el arrepentimiento mostrado por el endeble e inconsecuente rey, se le anuncia que sucederá en tiempo de su hijo.
  • Habiendo sido enviado para que se realice la justicia divina, Elías será ahora testigo de la misericordia. Si bien, por el evangelio sabemos que el castigo no pasa de padres a hijos, estos sufren, muchas veces, las consecuencias de nuestras sus acciones.

***

  • Jesús sigue contraponiendo la ley antigua con su nuevo estilo de vida: