TIEMPO DE ADVIENTO – SEMANA II – CICLO C

TIEMPO DE ADVIENTO

DOMINGO II – CICLO C


Lunes II

 

Martes II

 

Miércoles II

Ntra Sra de Guadalupe

 

Jueves II

 

Viernes II

 

Sábado II

 

TIEMPO DE ADVIENTO

DOMINGO II – CICLO C

 

Todos los hombres verán la salvación de Dios.


 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Baruc    5, 1-9


 

Quítate tu ropa de duelo y de aflicción, Jerusalén, vístete para siempre con el esplendor de la gloria de Dios, cúbrete con el manto de la justicia de Dios, coloca sobre tu cabeza la diadema de gloria del Eterno. Porque Dios mostrará tu resplandor a todo lo que existe bajo el cielo. Porque recibirás de Dios para siempre este nombre: «Paz en la justicia» y «Gloria en la piedad.»

Levántate, Jerusalén, sube a lo alto y dirige tu mirada hacia el Oriente: mira a tus hijos reunidos desde el oriente al occidente por la palabra del Santo, llenos de gozo, porque Dios se acordó de ellos. Ellos salieron de ti a pie, llevados por enemigos, pero Dios te los devuelve, traídos gloriosamente como en un trono real.

Porque Dios dispuso que sean aplanadas las altas montañas y las colinas seculares, y que se rellenen los valles hasta nivelar la tierra, para que Israel camine seguro bajo la gloria de Dios.

También los bosques y todas las plantas aromáticas darán sombra a Israel por orden de Dios, porque Dios conducirá a Israel en la alegría, a la luz de su gloria, acompañándolo con su misericordia y su justicia.


 

Palabra de Dios.

 
 

SALMO    Sal 125, 1-2ab. 2cd-3. 4-5. 6 (R.: 3)


 

R.  ¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros

y estamos rebosantes de alegría!


 

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,

nos parecía que soñábamos:

nuestra boca se llenó de risas

y nuestros labios, de canciones.


 

Hasta los mismos paganos decían:

« ¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!»

¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros

y estamos rebosantes de alegría!


 

¡Cambia, Señor, nuestra suerte

como los torrentes del Négueb!

Los que siembran entre lágrimas

cosecharán entre canciones.


 

El sembrador va llorando

cuando esparce la semilla,

pero vuelve cantando

cuando trae las gavillas. 


 


 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Filipos    1, 4-11


 

Hermanos:

Siempre y en todas mis oraciones pido con alegría por todos ustedes, pensando en la colaboración que prestaron a la difusión del Evangelio, desde el comienzo hasta ahora. Estoy firmemente convencido de que aquel que comenzó en ustedes la buena obra la irá completando hasta el Día de Cristo Jesús. Y es justo que tenga estos sentimientos hacia todos ustedes, porque los llevo en mi corazón, ya que ustedes, sea cuando estoy prisionero, sea cuando trabajo en la defensa y en la confirmación del Evangelio, participan de la gracia que he recibido.

Dios es testigo de que los quiero tiernamente a todos en el corazón de Cristo Jesús. Y en mi oración pido que el amor de ustedes crezca cada vez más en el conocimiento y en la plena comprensión, a fin de que puedan discernir lo que es mejor. Así serán encontrados puros e irreprochables en el Día de Cristo, llenos del fruto de justicia que proviene de Jesucristo, para la gloria y alabanza de Dios.


 

Palabra de Dios.


 


 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas         3, 1-6


 

El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Filipo tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene, bajo el pontificado de Anás y Caifás, Dios dirigió su palabra a Juan, hijo de Zacarías, que estaba en el desierto. Este comenzó entonces a recorrer toda la región del río Jordán, anunciando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados, como está escrito en el libro del profeta Isaías:

Una voz grita en desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos. Los valles serán rellenados, las montañas y las colinas serán aplanadas. Serán enderezados los senderos sinuosos y nivelados los caminos desparejos. Entonces, todos los hombres verán la Salvación de Dios.


 

Palabra del Señor.


 

Para reflexionar


 

  • De cara a las falsas felicidades que provocan más infelicidad, el libro de Baruc escrito probablemente desde algunas comunidades judías que vivían en Babilonia o fuera de Jerusalén, es una palabra de aliento y esperanza en la salvación de Dios.

***

  • El Salmo 125 reconoce la grandeza y generosidad de las intervenciones de Dios a favor de sus hijos.

***

  • En su carta a los cristianos de Filipos, San Pablo anima a sus hermanos a crecer en amor y en buenas obras hasta el Día de Cristo, el día del encuentro y de las bendiciones que ha de estar siempre presente en la mente y en el corazón de los cristianos.

***

  • La lectura del evangelio de Lucas presenta un momento decisivo de la historia humana con su mezcla de miserias y de logros en el cual la palabra de Dios “reviste” al último de los profetas, el Bautista, y se encarna después en su Hijo Jesucristo para llevar a los hombres a la plenitud de la vida. Y esta Palabra no regresará vacía a Dios sino que pasará a través de la historia transformándola.
  • Juan Invita a preparar el camino del Señor: Dios no habla para que todo siga igual sino para que todo cambie, para que cambie el hombre y el mundo. Para que el hombre se convierta, para que el mundo se transforme. Dios habla para que el hombre vuelva su rostro a la Promesa y  se oriente hacia el reino de Dios que se acerca, que está viniendo y que llega.
  • Donde Dios pronuncia su Palabra, que es promesa, nace la esperanza contra toda esperanza humana, la esperanza que no defrauda. Y la esperanza se hace camino, eleva los valles, allana los montes, endereza lo que está torcido, vence las dificultades.
  • Adviento es ante todo y sobre todo el anuncio gozoso de la venida de Jesús. Pero  Juan nos anuncia que esa esperanza debe ser activa. Debemos esperar actuando y vigilando. Si el domingo pasado se nos anunciaba la gratuidad de la salvación. Hoy,  la llamada es a colaborar. Porque la experiencia de salvación no se da sólo cuando Dios ofrece su gracia, que es ternura y fidelidad, sino cuando esta gracia se ve realizada en la vida del hombre.
  • Es esta gracia realizada en las circunstancias concretas de nuestra historia la que se convierte ante todos los hombres en signo de la salvación universal de Dios, principio de felicidad.
  • Por eso Jesús no es solamente aquél a quien esperamos, sino  quien espera algo de nosotros. A través de su precursor nos pide un cambio en profundidad de mentalidad, de corazón: la conversión. No se trata de actos aislados por mas costosos que sean, sino dar paso a la mentalidad que Jesús tiene, anuncia y vive. Convertirse es ver la vida con los ojos de Cristo, esfuerzo que nos exige, abrir la mente, abandonar preconceptos y permanecer despiertos.
  • Convertirse es no sólo recibir la amistad y el cariño de Dios, sino hacerlo visible; es agradecer la justificación gratuita que Dios nos regala y esforzarnos por una justicia más humana; es reinventar cada día el ánimo y la esperanza, buscando los pequeños signos del paso de Dios.
  • Convertirse es mirar a todos como si fueran hermanos, por encima de posiciones, ideas o estilos; convertirse es sentir en nuestra carne todos y  cada uno de los problemas de la humanidad, de modo que nada nos resulte indiferente y ajeno y en todo intentemos poner un poco más de sinceridad, de justicia y de unidad.
  • Convertirse es abandonarnos en las manos Providentes del Padre y sentirnos manos providentes de nuestros hermanos, es no creer que somos los dueños de la verdad y permitirle al otro que sea distinto sin enjuiciarlo, condenarlo, despreciarlo o minusvalorarlo.
  • Convertirse es ser un buen padre, un profesional responsable, un hijo sincero, un esposo o esposa fiel en los momentos de alegría y en los que la vida se hace cuesta arriba; es ser amigo honesto; es pasar por la vida identificándonos con Aquel  que “pasó haciendo el bien”.
  • Convertirse es no confundir en nuestra vida de fe lo esencial con lo accesorio, encarnar el mensaje de liberación que Cristo trajo con el rostro de Dios que quiso mostrar a los hombres y apostar por la realidad del Reino de Dios, un Reino que está dentro de nosotros mismos y que debe abarcar nuestra vida entera y nuestra historia concreta.
  • Cuando nuestro esfuerzo cotidiano intenta vivir todo esto, y más aún, la vida será una explosión de gracia tan grande, que todos verán la salvación de Dios, se sentirán convocados por ella y no habrá que andar buscando paliativos mentirosos a la felicidad.
  • Así viene silenciosamente el Señor. En toda vida siempre hay un “Día del Señor” día marcado por el encuentro con aquel que sale a a buscarnos para que podamos por y desde el camino de nuestra propia vida “ver la salvación de Dios.


 

Para discernir

 

  • ¿En verdad ha significado Jesucristo un cambio total de vida para nosotros?
  • El conocimiento y trato de Cristo, ¿ha renovado criterios y actitudes nuestra vida?
  • ¿Qué tendríamos que enderezar para que Dios reine en nuestra vida?, ¿en nuestro hogar?, ¿en nuestro barrio?, ¿en nuestro trabajo?, ¿en nuestra Iglesia?


 

Repitamos a lo largo de este día


 

¡Ven, Señor, y acelera tu llegada!

¡Ven, Señor, y acelera tu llegada!


 

Para la lectura espiritual


 

“Reflexionemos sobre el tiempo en que viene el Salvador… Descendía la noche y el día ya se encaminaba hacia su fin: el Sol de Justicia casi había desaparecido, su esplendor y calor ya casi se extinguían sobre la tierra. La luz del conocimiento de Dios era exigua y, debido al difundirse de la iniquidad, el fervor de la caridad se había enfriado.

Ya ningún ángel aparecía, ningún profeta hablaba: desistían como si estuvieran vencidos por la desilusión, por la excesiva dureza de ánimo y por la obstinación de los hombres. “Entonces yo dije” –es el Hijo quien habla- “He aquí que yo vengo” (Salmo 39,8). En la hora más apropiada descendió el Eterno, cuanto más gravemente prevalecía en el mundo el cuidado de las cosas temporales. Hasta la paz política en aquel tiempo era tan sosegada que para el censo del mundo entero bastó el edicto de un solo hombre.

Ustedes ya conocen la persona de Aquel que viene, el lugar de proveniencia y de destino: no ignoráis la causa y el tiempo de su venida. Queda ahora por investigar el camino por el cual Él viene, y debemos informarnos con diligencia para poder ir al encuentro suyo de la forma más adecuada. En realidad, tal como vino ya una vez, visible en la carne, para realizar la salvación sobre la tierra, ahora viene cada día de modo espiritual e invisible, para salvar la vida de cada uno”.


 

San Bernardo, Sermón 1 para el Adviento, 9-10


 

Para rezar

 

TU TIENES PROMESAS VERDADERAS


 

¡Ven, Señor, y no tardes demasiado!

Estamos cansados de tantas promesas falsas

A cada momento nos asaltan dudas,

incertidumbres, fracasos, bofetadas,

traiciones, desencuentros, engaños.

¡Ven, Señor, no te demores!

Pensamos haber atinado el futuro,

y estamos inmersos en constantes fracasos.

Creemos ser portadores de humanidad,

y aniquilamos, una y otra vez,

inocentes y víctimas de nuestro vivir opulento.

¡Ven, Señor, no retrases tu llegada!

Porque, entre otras cosas, sentimos que la tiniebla

se impone con más rapidez que la misma luz,

que los engaños se disparan a más velocidad

que la verdad que pide y exige el hombre

¡Ven, Señor, y endereza nuestros caminos!

Haznos buscar un desierto en el que hablarte

Un desierto en el que encontrarte

Un desierto en el que buscarte

Un desierto en el cual poder escucharte

¡Ven, Señor, y allana nuestros senderos!

Rebaja nuestro orgullo, para conquistarte con humildad

Alisa nuestra dispersión, para quererte sólo a Ti

Pule nuestro vivir, para que tengas más cabida en él

¡Ven, Señor, y no aplaces tu vuelta!

Entre otras cosas, porque cada día que pasa,

sentimos que el mundo está más herido de muerte

si Tú le faltas por dentro

si Tú no le envías tu esperanza y tu aliento

¡Ven, Señor, y acelera tu llegada!


 

Javier Leoz

 

Lunes II

 

Hoy hemos visto cosas maravillosas

 

Lectura del libro del profeta Isaías    35, 1-10

 

¡Regocíjense el desierto y la tierra reseca, alégrese y florezca la estepa! ¡Sí, florezca como el narciso, que se alegre y prorrumpa en cantos de júbilo! Le ha sido dada la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Ellos verán la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios.

Fortalezcan los brazos débiles, robustezcan las rodillas vacilantes; digan a los que están desalentados: « ¡Sean fuertes, no teman: ahí está su Dios! Llega la venganza, la represalia de Dios: él mismo viene a salvarlos.»

Entonces se abrirán los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos; entonces el tullido saltará como un ciervo y la lengua de los mudos gritará de júbilo. Porque brotarán aguas en el desierto y torrentes en la estepa; el páramo se convertirá en un estanque y la tierra sedienta en manantiales; la morada donde se recostaban los chacales será un paraje de cañas y papiros.

Allí habrá una senda y un camino que se llamará «Camino santo.» No lo recorrerá ningún impuro ni los necios vagarán por él; no habrá allí ningún león ni penetrarán en él las fieras salvajes. Por allí caminarán los redimidos, volverán los rescatados por el Señor; y entrarán en Sión con gritos de júbilo, coronados de una alegría perpetua: los acompañarán el gozo y la alegría, la tristeza y los gemidos se alejarán.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    84, 9ab y 10. 11-12. 13-14

 

R.    Ahí está nuestro Dios, viene a salvarnos.

 

Voy a proclamar lo que dice el Señor:

el Señor promete la paz,

la paz para su pueblo y sus amigos.

Su salvación está muy cerca de sus fieles,

y la Gloria habitará en nuestra tierra. R.

 

El Amor y la Verdad se encontrarán,

la Justicia y la Paz se abrazarán;

la Verdad brotará de la tierra

y la Justicia mirará desde el cielo. R.

 

El mismo Señor nos dará sus bienes

y nuestra tierra producirá sus frutos.

La Justicia irá delante de él,

y la Paz, sobre la huella de sus pasos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    5, 17-26

 

Un día, mientras Jesús enseñaba, había entre los presentes algunos fariseos y doctores de la Ley, llegados de todas las regiones de Galilea, de Judea y de Jerusalén. La fuerza del Señor le daba poder para curar. Llegaron entonces unas personas transportando a un paralítico sobre una camilla y buscaban el modo de entrar, para llevarlo ante Jesús. Como no sabían por dónde introducirlo a causa de la multitud, subieron a la terraza y, desde el techo, lo bajaron con su camilla en medio de la concurrencia y lo pusieron delante de Jesús.

Al ver su fe, Jesús le dijo: «Hombre, tus pecados te son perdonados.»

Los escribas y los fariseos comenzaron a preguntarse: « ¿Quién es este que blasfema? ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?» Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: « ¿Qué es lo que están pensando? ¿Qué es más fácil decir: “Tus pecados están perdonados”, o “Levántate y camina”? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vuelve a tu casa.»

Inmediatamente se levantó a la vista de todos, tomó su camilla y se fue a su casa alabando a Dios. Todos quedaron llenos de asombro y glorificaban a Dios, diciendo con gran temor: «Hoy hemos visto cosas maravillosas.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Durante esta segunda semana de Adviento, leeremos unos pasajes de la segunda parte del libro de Isaías.
  • Esta segunda parte de Isaías se conoce también como «el libro de la consolación». Jerusalén, como Samaría, ha sido destruida, el Templo profanado y arruinado por los ejércitos enemigos, y todos los judíos aptos para el trabajo fueron deportados a Babilonia donde están sometidos a duros trabajos. En ese contexto, el profeta medita sobre el “retorno a la tierra santa”. Con imágenes de alegría tales como el desierto florecido el profeta hace una vigorosa predicación de esperanza.
  • Las amarguras de la opresión y el mal causado por los babilonios serán cambiadas por tiempos mejores. No se trata de tiempos nuevos y mejores sólo para los humanos, sino que esa transformación o esa bendición, también incluye a la naturaleza.
  • Todos han de regocijarse en el Señor, pues Él jamás ha dejado de amar a su pueblo. Deben recobrar el ánimo porque no sólo hay que reconstruir la ciudad, sino el Templo de Dios. Pero antes es necesario reconstruir el corazón y llenarlo de esperanza para poder poner manos a la obra.
  • Ésta es una obra personal de Yahvé donde revela su poder, sus caminos y su misericordia.

***

  • El evangelio aclara y completa el sentido de esta página del profeta Isaías: en Cristo Jesús se restaura todo lo perdido por el pecado de Adán. Cristo, perdonando el pecado y curando a los enfermos se nos presenta como el auténtico Salvador y Redentor. La salvación del hombre consiste en su transformación. Pero el hombre es incapaz de transformarse por sí solo. Este paralítico, como tantos otros, estaba totalmente impedido para desempeñarse como cualquier otro hombre. A esta dolorosa limitación había que sumarle el desprecio al que era sometido debido a que se consideraba que la enfermedad provenía del pecado. Cuanto más grave la enfermedad, tanto mayor se suponía que era el pecado que habría cometido el enfermo, la familia o algún antepasado.
  • Jesús se presenta como el que salva, el que cura, el que perdona. Al ver la fe de aquellos hombres, recibe con ternura al paralítico, lo cura de su mal y le perdona sus pecados dándole así, más de lo que pedía. Lo que le ofrece no sólo es la salud, sino la liberación integral de su persona.
  • Para el judío el perdón de los pecados sólo podía otorgarlo Dios. Por eso a la perplejidad de constatar cómo Jesús va sanando a muchos de sus males, se agrega el escándalo de ver que se atreve a perdonar los pecados al paralítico.
  • Lo que promete Isaías, Jesús lo hizo realidad. El ser humano, cualquiera que sea, tiene un valor tan grande que las leyes y las normas tienen que ser una ayuda y no una traba en su desarrollo como persona y como creyente. La fe se afirma en la certeza de que el Dios de la Vida está en medio de nosotros para hacernos crecer en dignidad, justicia y solidaridad. La fe en Dios no puede ser un pretexto para marginar y recriminar a nadie. Los notables del pueblo se escandalizan mientras la gente sencilla alaba a Dios por lo que han visto y oído.
  • Jesús no sólo ha venido a ayudarnos en nuestros dolores y pobrezas, no sólo ha venido a curarnos de nuestras enfermedades; nos ha abierto las puertas de la salvación. Él ha venido para liberarnos de la esclavitud del pecado y de la muerte para que vivamos la libertad de los Hijos de Dios.
  • Los que hemos recibido la salvación que Dios nos ofrece en Cristo, tenemos que ser los primeros en preocuparnos del bien y la salvación de los demás, trabajando intensamente y utilizando todos los medios a nuestro alcance para conducirlos al encuentro con el Señor.
  • El mensaje del Adviento es hoy, y siempre ante tantas rodillas vacilantes y manos temblorosas: “levanten la cabeza, ya viene la liberación”, “no tengas miedo”, “tus pecados son perdonados, levántate y anda”.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué cosas me paralizan en mi camino de fe?
  • ¿Busco al Señor con humildad?
  • ¿Reconozco el daño que produce el pecado en mi vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

No temo, Dios me salva

 

Para la lectura espiritual

 

« ¿Quién puede perdonar pecados más que Dios?»

 

…¡Oh desdichado Adán! ¿Qué buscas que sea mejor que la presencia divina? Pero, hete aquí, ingrato, rumiando tu fechoría: « ¡No; seré como Dios!» (Cf. Gn 3,5). ¡Qué orgullo tan intolerable! Acabas de ser hecho de arcilla y barro y, en tu insolencia, ¿quieres hacerte semejante a Dios ?… Es así como el orgullo ha engendrado la desobediencia, causa de nuestra desdicha…

¿Qué humildad podría compensar orgullo tan grande? ¿Es que hay obediencia de hombre capaz de rescatar semejante falta? Cautivo ¿cómo puede liberar a un cautivo?; impuro ¿cómo puede liberar a un impuro? Dios mío ¿va a perecer vuestra criatura? « ¿Es que Dios se ha olvidado de su bondad, o la cólera cierra sus entrañas?» (Sl 76,10). ¡Oh no! « Mis pensamientos son de paz y no de aflicción » dice el Señor (Jr 29,11).

¡Apresúrate, pues, Señor; date prisa! Mira las lágrimas de los pobres; fíjate, «el gemido de los cautivos llega hasta ti» (Sl 78,11). Tiempo de dicha, día amable y deseado, cuando la voz del Padre exclama: «Por la opresión del humilde, por el gemido del pobre, yo me levantaré» (Sl 11,6)… Sí, «Ven a salvarnos, Señor, ven tú mismo, porque se acaban los buenos» (Sl 11,2)…

 

Aelredo de Rielvaux (1110-1167), monje cisterciense – Sermón para Navidad

 

Para rezar

 

¡Ven Señor! Tú eres el Dios de la Vida,
¡Ven Señor! tú eres el compañero fiel
que está siempre a mi lado.
¡Ven Señor! Maestro que me descubre
mis propios talentos y dones.
¡Ven Señor! Amigo que me palmea el hombro
y me alienta en el camino.

¡Ven Señor! Horizonte de mis días,
¡Ven Señor! Alegría de mi sonrisa
y sostén firme de mi existencia.

¡Ven Señor! Tú eres mi Dios,
aquel que quiero seguir
aunque cueste y sea difícil,
aunque haya renuncias y opciones.

¡Ven Señor! Porque Tu eres la Vida y el Camino,
la fuente de donde brota mi propia vida
y el destino final de mi sendero.

¡Ven Señor! Tú eres el Dios de la Vida
el Señor, el Dios con nosotros.

 

Martes II

 

El Padre del Cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños

 

Lectura del libro del profeta Isaías    40, 1-11

 

¡Consuelen, consuelen a mi Pueblo, dice su Dios! Hablen al corazón de Jerusalén y anúncienle que su tiempo de servicio se ha cumplido, que su culpa está paga, que ha recibido de la mano del Señor doble castigo por todos sus pecados.

Una voz proclama: ¡Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios! ¡Qué se rellenen todos los valles y se aplanen todas las montañas y colinas; que las quebradas se conviertan en llanuras y los terrenos escarpados, en planicies!

Entonces se revelará la gloria del Señor y todos los hombres la verán juntamente, porque ha hablado la boca del Señor.

Una voz dice: « ¡Proclama!» Y yo respondo: « ¿Qué proclamaré?» «Toda carne es hierba y toda su consistencia, como la flor de los campos: la hierba se seca, la flor se marchita cuando sopla sobre ella el aliento del Señor.

Sí, el pueblo es la hierba. La hierba se seca, la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre.»

Súbete a una montaña elevada, tú que llevas la buena noticia a Sino; levanta con fuerza tu voz, tú que llevas la buena noticia a Jerusalén. Levántala sin temor, di a las ciudades de Judo: « ¡Aquí está su Dios!» Ya llega el Señor con poder y su brazo le asegura el dominio: el premio de su victoria lo acompaña y su recompensa lo precede.

Como un pastor, él apacienta su rebaño, lo reúne con su brazo; lleva sobre su pecho a los corderos y guía con cuidado a las que han dado a luz.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 95, 1-2. 3 y 10ac. 11-12. 13 (R.: Is 40, 9-10)

 

R.    ¡Aquí está nuestro Dios! Ya llega con poder.

 

Canten al Señor un canto nuevo,

cante al Señor toda la tierra;

canten al Señor, bendigan su Nombre,

día tras día, proclamen su victoria. R.

 

Anuncien su gloria entre las naciones,

y sus maravillas entre los pueblos.

Digan entre las naciones: « ¡el Señor reina!

El Señor juzgará a los pueblos con rectitud.» R.

 

Alégrese el cielo y exulte la tierra,

resuene el mar y todo lo que hay en él;

regocíjese el campo con todos sus frutos,

griten de gozo los árboles del bosque. R.

 

Griten de gozo delante del Señor,

porque él viene a gobernar la tierra:

él gobernará al mundo con justicia,

y a los pueblos con su verdad. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    18, 12-14

 

Jesús dijo a sus discípulos:

« ¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se pierde, ¿no deja las noventa y nueve restantes en la montaña, para ir a buscar la que se extravió? Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve que no se extraviaron. De la misma manera, el Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El profeta Isaías hoy, como ayer, nos envía a preparar los caminos del Señor que se acerca, y lo hace a través del anuncio de la ternura de Dios: “Consuelen a mi pueblo”, “grítenle que está perdonado su pecado”.
  • En medio de una historia bien triste para el pueblo de Israel, tanto política como religiosa, resuena un anuncio de esperanza, describiendo con fuerza literaria los caminos que a través del desierto van a conducir al pueblo de vuelta a Jerusalén.
  • El anuncio es consolador: Dios llega con poder, perdona a su pueblo sus pecados anteriores, y quiere reunir a todos los dispersos como el pastor a sus ovejas. Es un retrato poético que muestra a Dios como Pastor que tiene entrañas de misericordia. No quiere que permanezcan más tiempo en el dolor y la aflicción.
  • Los hijos de Israel ya han pagado doblemente por sus infidelidades, y sobreviene la paz. La actitud de Dios para con sus hijos no es la de hacerlos sufrir, sino la de despertarlos de las injusticias y ayudarlos a superarlas.
  • El Señor puede hacer que los desiertos de vida se conviertan en un vergel y que toda vida produzca abundantes frutos de salvación. Él sólo espera que reconociendo nuestros pecados, y arrepentidos, escuchemos su voz que nos llama para que vayamos a Él y seamos perdonados.

    ***

  • En consonancia con la imagen del pastor de la primera lectura, en el Evangelio de San Mateo, Cristo nos habla de un Pastor que no sólo nos sostiene y nos carga, sino que busca a la oveja que se perdió.
  • La parábola muestra la alegría que siente el pastor cuando la encuentra. La parábola es manifestación de la voluntad del Padre que ha querido “que no se pierda ni uno de esos pequeños” a los que simboliza la oveja extraviada.
  • En Él se realizan las viejas profecías: el consuelo de Jerusalén, el regreso de los deportados por la vía recta en el desierto, el premio por la paciencia y la esperanza, en los brazos amorosos del buen pastor. El Señor vino a salvar a los que estaban perdidos.
  • A pesar de haber aceptado y hecho nuestra la salvación que Dios nos ofrece por medio de Jesús, continuamos siendo frágiles y expuestos a un sinnúmero de tentaciones, que muchas veces nos desvían del camino. Dios, por medio de su Hijo, ha salido a buscar a sus ovejas, que se descarriaron y al encontrarlas las ha cargado, con amor entrañable sobre sus hombros.
  • Adviento es el tiempo de la esperanza en el que caminamos al encuentro del Pastor que ha venido a Belén, para poder amarnos con un corazón como el nuestro; hay que saber esperar con la seguridad de que siempre estamos siendo buscados, por un Pastor, que se va a alegrar cuando nos encuentre.
  • Adviento es el tiempo de la esperanza en el que la Iglesia está llamada a acercarse a todos, sin excepción, con el amor misericordioso de Dios que nos llama para conducirnos, a pesar de nuestros pecados, a la casa del Padre, no a golpes, sino cargándonos sobre los propios hombros.
  • Como Iglesia estamos llamados a convertirnos en fuente de perdón, de paz y de amor, al estilo de Jesús, dando a todos y a cada uno, la certeza de ser buscado, es decir, amado, comprendido y defendido.
  • El Señor quiere continuar haciéndose cercanía para el hombre pecador, para salvarlo. Como sus discípulos, Jesús nos pide salir hoy al encuentro del que sufre, del que está solo o enfermo, de quien no encuentra a Dios o ha perdido la esperanza de vivir.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento a Jesús como el buen pastor de mi vida?
  • ¿Busco en Él su compasión y perdón?
  • ¿Reconozco la necesidad de ser conducido por Él?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

El Señor es mi pastor.

 

Para la lectura espiritual

 

«Vuestro Padre… no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeño»

 


…”Si los hombres supieran qué cosa es el amor del Señor, sería una multitud la que seguiría a Cristo, y él les recalentaría el corazón con todas sus gracias. Su misericordia no se puede expresar. El Señor ama al pecador que se arrepiente, y con ternura le abraza contra su pecho: «¿Dónde estabas, hijo mío? Hace mucho tiempo que te espero» (cf Lc 15,20). El Señor, a través de la voz del Evangelio, llama a todos los hombres para que vayan a él, y su voz resuena en el mundo entero:

«Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré. (Mt 11,28). Venid y bebed del agua viva (Jn 7,37). Venid y conoced que os amo. Si no os amara, no os llamaría. No puedo soportar que se pierda ni una sola de mis ovejas. Aunque sea por una sola, el pastor va al monte y la busca hasta encontrarla. Venid, pues a mí, ovejas mías. Soy yo quien os ha creado y os amo. Mi amor por vosotras me ha hecho venir a la tierra, y todo lo he soportado por vuestra salvación. Quiero que conozcáis mi amor y que digáis como los apóstoles en el Monte Tabor: ‘Señor, qué bien estamos aquí contigo’» (Mc 9,5)…

Señor, tú has atraído hacia ti las almas de los santos, y ellas, como ríos silenciosos, fluyen hacia ti. El espíritu de los santos se ha unido a ti, Señor, y se lanza hacia ti que eres nuestra luz y nuestro gozo. El corazón de tus santos se ha afianzado en tu amor, Señor, y no puede olvidarse de ti

ni un solo instante aunque sea durante el sueño, porque la gracia del Espíritu Santo es suave.

San Silvano (1866-1938), monje ortodoxo – Escritos

Para rezar

 

Ven Señor Jesús

 

Ven Señor Jesús, tierna voz de Dios al corazón,

que podamos abrir nuestros oídos

para escuchar tus llamadas que nos invitan a volver al redil,

al pueblo santo que consagraste con tu amor y con tu sangre.

Ven Señor Jesús, pastor que quiere salvar a todas las ovejas,

sacúdenos de nuestra pereza

para que salgamos a la búsqueda

de lo que estaba aparentemente perdido.

Ven Señor Jesús, consuelo de Dios

que vendas nuestros corazones heridos,

que podamos consolar con el mismo consuelo

con el que fuimos consolados.

 

Miércoles II

Ntra Sra de Guadalupe

 

¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?

 

Lectura del libro del Profeta Isaías    7,10-14; 8,10

 

Una vez más, el Señor habló a Ajaz en estos términos: “Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas”.

Pero Ajaz respondió: “No lo pediré ni tentaré al Señor”.

Isaías dijo: “Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios?

Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel.

Hagan un proyecto: ¡fracasará! Digan una palabra: ¡no se realizará! Porque Dios está con nosotros.

   

Palabra de Dios.

 

SALMO    66, 2-3. 5. 7-8

 

R: ¡Aclame al Señor toda la tierra!

 

¡Canten la gloria de su Nombre!

Tribútenle una alabanza gloriosa,

digan al Señor:

“¡Qué admirables son tus obras!”. R.

 

Por la inmensidad de tu poder,

tus enemigos te rinden reverencia.

Vengan a ver las obras del Señor,

las cosas admirables que hizo por los hombres. R.

 

El gobierna eternamente con su fuerza;

sus ojos vigilan a las naciones.

Bendigan, pueblos, a nuestro Dios,

hagan oír bien alto su alabanza. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    1, 39-48

 

María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:

« ¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor.»

María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador.»

 

Palabra del Señor.

 

Algunos elementos de descripción de la Imagen de la Virgen de Guadalupe

 

La estatura de la Virgen en el ayate es de 143 centímetros y representa a una joven cuya edad aproximada es de 18 a 20 años.

Su rostro es moreno, ovalado y en actitud de profunda oración. Su semblante es dulce, fresco, amable, refleja amor y ternura, además de una gran fortaleza.

Sus manos están juntas en señal del recogimiento de la Virgen en profunda oración. La derecha es más blanca y estilizada, la izquierda es morena y más llena, podrían simbolizar la unión de dos razas distintas.

Lleva el cabello suelto, lo que entre los aztecas era señal de una mujer glorificada con un hijo en el vientre.

Está embarazada. Su gravidez se constata por la forma aumentada del abdomen, donde se destaca una mayor prominencia vertical que trasversal, corresponde a un embarazo casi en su última etapa.

La flor de cuatro pétalos o Nahui Ollin: es el símbolo principal en la imagen de la Virgen, es el máximo símbolo náhuatl y representa la presencia de Dios, la plenitud, el centro del espacio y del tiempo. En la imagen presenta a la Virgen de Guadalupe como la Madre de Dios y marca el lugar donde se encuentra Nuestro Señor Jesús en su vientre.

El Cinto marca el embarazo de la Virgen. Se localiza arriba del vientre. Cae en dos extremos trapezoidales, que en el mundo náhuatl representaban el fin de un ciclo y el nacimiento de una nueva era. En la imagen simboliza que con Jesucristo se inicia una nueva era tanto para el viejo como para el nuevo mundo.

Rayos dorados rodean a la Virgen y le forman un halo luminoso o aura. El mensaje trasmitido es: ella es la Madre de la Luz, del Sol, del Niño Sol, del Dios verdadero, ella lo hace descender hacia el “centro de la luna” (México en náhuatl) para que allí nazca, alumbre y dé vida.

La Virgen está de pie en medio de la luna, y no es casual que las raíces de la palabra México en náhuatl son “Metz-xic-co” que significan “en el centro de la luna”. También es símbolo de fecundidad, nacimiento, vida. Marca los ciclos de la fertilidad femenina y terrestre.

Un ángel está a los pies de la Guadalupana con ademán de quien acaba de volar. Las alas son como de águila, asimétricas y muy coloridas, los tonos son parecidos a los del pájaro mexicano tzinitzcan que Juan Diego oyó cantar anunciándole la aparición de la Virgen de Guadalupe. Sus manos sostienen el extremo izquierdo de la túnica de la Virgen y el derecho del manto.

 

Para reflexionar

 

  • Celebramos la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América Latina. En su rostro indígena, en el rostro moreno de María reconocemos nuestra propia raza, los hijos de esta tierra latinoamericana a quienes María quiere hacer llegar su maternal protección.
  • Dios ha irrumpido en la historia del hombre haciéndose uno de nosotros. El Hijo de Dios, encarnado en María, lleva a su pleno cumplimiento las promesas hechas a nuestros antiguos padres. María, la Madre del Hijo de Dios Encarnado, se convierte en la portadora de esa salvación para Isabel que queda llena del Espíritu Santo, el cual es el único que nos hace participar de la Vida y Salvación que Dios nos ofrece en Jesús.
  • Una de las constantes en la vida de María fue y ha sido su servicio. María se presenta como la servidora, la que está siempre atenta a las necesidades del prójimo. Desde que Jesús nos la dejó como Madre, ella, con gran amor continúa realizando esta acción de amor en sus hijos.
  • María recoge las expectativas y esperanzas de salvación del “pequeño resto” de Israel, y hoy sigue siendo el prototipo de madre y mediadora que recoge los anhelos y esperanzas de los más pobres.
  • María, además de Madre de Jesús, es para nosotros figura y prototipo de la Iglesia que se convierte en misionera, en portadora de la salvación, en engendradora del Salvador, en el corazón de todos los hombres, por la fuerza del Espíritu Santo que habita en ella.
  • El pueblo indígena se encuentra en crisis después de la caída del Imperio Azteca. La presencia de María de Guadalupe viene a darle nuevas fuerzas, viene a ser Evangelio: buena noticia para este pueblo.
  • El acontecimiento encierra diferentes Buenas Nuevas. La Virgen de Guadalupe – es “La que Procede de la Región de la Luz como Águila de Fuego”-. Y el Fuego que la transforma en Sol, es el Niño-Sol que lleva en su seno. Es la Noticia portadora de Alegría.
  • Es Buena Noticia porque Guadalupe reivindica a Juan Diego en su dignidad de persona, de protagonista responsable de una historia, capaz de llevar una misión a su exitosa culminación.
  • Su Buena Noticia es una palabra eficaz. Cura sin duda al tío Bernardino que ya agoniza a causa de una enfermedad mortal. Juan Bernardino personifica al Pueblo Mexicano conquistado, abatido, contagiado. Pero Guadalupe transforma al Tepeyacac en un jardín de exquisitas, frescas, perfumadas y significativas rosas. No era el tiempo ni el lugar apropiado para que las hubiera.
  • Nuestra Señora, transforma también el corazón de quien se abre a la novedad: Fray Juan de Zumárraga tendrá que reconocer la fuerza de lo verdadero que proviene del mundo nuevo de los conquistados. De todos ellos se hará eco y voz Santa María de Guadalupe, desde el TEPEYAC.
  • Las palabras que dice a Juan Diego: ¿Por qué temes?, ¿no estoy yo aquí que soy tu Madre? son el signo y a la vez promesa que invitan a confiar en ella y en su poderosa intercesión.
  • Hoy en América Latina Nuestra Señora de Guadalupe, despierta en nuestro pueblo una gran confianza de hijos, ya que desde su misma imagen mestiza se presenta cercana y unida al pueblo pobre para ayudarlo y defenderlo en sus dolores y angustias más profundas; y al mostrar su predilección por los humildes y necesitados nos impulsa a vivir un amor generoso y compasivo.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento el cuidado de la Santísima Virgen?
  • ¿Me identifico con los más pobres de mi pueblo?
  • ¿Me siento parte del pueblo latinoamericano?

 

Para rezar

 

Oración a la Virgen de Guadalupe

Préstame Madre tus ojos,

para con ellos poder mirar,

porque si con ellos miro,

nunca volveré a pecar.

Préstame Madre tus labios,

para con ellos rezar,

porque si con ellos rezo,

Jesús me podrá escuchar.

Préstame Madre tu lengua,

para poder comulgar,
pues es tu lengua patena de amor y santidad.

Préstame Madre tus brazos,

para poder trabajar,

que así rendirá el trabajo una y mil veces más.

Préstame Madre tu manto,

para cubrir mi maldad,

pues cubierta con tu manto al Cielo he de llegar.

Préstame Madre a tu Hijo,

para poder yo amar.
Si tú me das a Jesús,

qué más puedo yo desear
y ésta será mi dicha

por toda la eternidad.
Amén.

 

Jueves II

 

No ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista

 

Lectura del libro del profeta Isaías    41, 13-20

 

Yo, el Señor, soy tu Dios, el que te sostengo de la mano derecha y te digo: «No temas, yo vengo en tu ayuda.»

Tú eres un gusano, Jacob, eres una lombriz, Israel, pero no temas, yo vengo en tu ayuda -oráculo del Señor- y tu redentor es el Santo de Israel.

Yo te convertiré en una trilladora, afilada, nueva, de doble filo: trillarás las montañas y las pulverizarás, y dejarás las colinas como rastrojo. Las aventarás y el viento se las llevará, y las dispersará la tormenta; y tú te alegrarás en el Señor, te gloriarás en el Santo de Israel.

Los pobres y los indigentes buscan agua en vano, su lengua está reseca por la sed. Pero yo, el Señor, les responderé, yo, el Dios de Israel, no los abandonaré.

Haré brotar ríos en las cumbres desiertas y manantiales en medio de los valles; convertiré el desierto en estanques, la tierra árida en vertientes de agua.

Pondré en el desierto cedros, acacias, mirtos y olivos silvestres; plantaré en la estepa cipreses, junto con olmos y pinos, para que ellos vean y reconozcan, para que reflexionen y comprendan de una vez que la mano del Señor ha hecho esto, que el Santo de Israel lo ha creado.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 144, 1 y 9. 10-11. 12-13ab (R.: 8)

 

R.    El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia.

 

Te alabaré, Dios mío, a ti, el único Rey,

y bendeciré tu Nombre eternamente;

el Señor es bueno con todos

y tiene compasión de todas sus criaturas. R.

 

Que todas tus obras te den gracias, Señor,

y tus fieles te bendigan;

que anuncien la gloria de tu reino

y proclamen tu poder. R.

 

Así manifestarán a los hombres tu fuerza

y el glorioso esplendor de tu reino:

tu reino es un reino eterno,

y tu dominio permanece para siempre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    11, 11-15

 

Jesús dijo a la multitud:

«Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él.

Desde la época de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos es combatido violentamente, y los violentos intentan arrebatarlo. Porque todos los Profetas, lo mismo que la Ley, han profetizado hasta Juan. Y si ustedes quieren creerme, él es Aquel Elías que debe volver.

¡El que tenga oídos, que oiga!»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Israel siente que en el destierro ha sido como un gusano pisoteado por las naciones. Las imágenes que usa el profeta para mostrar la salvación que traerá el Mesías están llenas de poesía y de esperanza. Dará de beber a los sedientos, responderá a todo el que le invoque, hará surgir ríos en terrenos áridos, transformará el desierto llenándolo de árboles de toda especie. Dios cuida de su pueblo y lo llama a ser instrumento de salvación para los demás.

***

  • Ese Dios volcado hacia su pueblo decidió, al cumplirse la plenitud de los tiempos, enviar a su Hijo al mundo. Y quiso también que su venida estuviera preparada por un precursor, Juan Bautista.
  • El Bautista es el que establece el puente hacia los tiempos nuevos, los definitivos. Jesús lo alaba diciendo que es el profeta a quien se había anunciado cuando se decía que Elías volvería y que es el más grande de los nacidos de mujer.
  • El Bautista supo mantenerse en su lugar con humildad reconociendo que no era él el Salvador, sino el que le preparaba el camino. Vivió en la austeridad y predicó sin recortes ni grises el mensaje de conversión. Fue la voz que clamó en el desierto para preparar la venida del Mesías, encaminó a sus discípulos hacia Jesús, el nuevo y definitivo Maestro.
  • Con Juan Bautista han terminado los tiempos de la Ley y de los profetas. Antes, el camino de salvación se realizaba a través del cumplimiento de la ley y de la pureza ritual, de ahora en adelante, el camino de salvación está trazado por seguimiento de Jesús.
  • Con este marco el Señor aprovecha para decir que su Reino supone esfuerzo, que hace violencia. Sólo los esforzados harán experiencia del reino nuevo. Es un orden nuevo exigente y radical. La vida del Reino inevitablemente genera violencia, rupturas, propias del paso a lo nuevo. El parto lleva consigo la violencia de lo que se abandona, por la vida nueva que irrumpe. El Bautista ya anunció que el hacha estaba dispuesta para cortar el árbol. El Reino es gracia y tarea, es salvación y juicio a la vez.
  • El Reino no se hará presente como por acto de magia, ni se expresará débilmente. Desde la búsqueda de una justicia largamente esperada, desde la defensa de la dignidad del hombre, desde el compromiso con los pobres y los que sufren, desde la fuerza por hacer presente la Vida sobre la muerte, el Reino se mostrará violento, recreando y renovando.
  • Vivir el Adviento supone esfuerzo, no es un tiempo dulzón y sentimental. El don de Dios es siempre a la vez tarea y compromiso. Es palabra de consuelo y de conversión.

 

Para discernir

 

  • ¿Me animo a hacer violencia con las cosas que me impiden vivir el reino?
  • ¿Vivo con tibieza y acomodándome a las cosas?
  • ¿Me dejo apasionar por la novedad del reino de Jesús?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Que venga tu Reino Señor

 

Para la lectura espiritual

 

«Juan era la lámpara que arde e ilumina» (Jn 5,35)

 

…” Cuando la justicia soberana dijo a Noé: «Tú eres el único justo que he encontrado» (Gn 7,1) fue un gran elogio de su justicia. Es signo de un mérito muy grande cuando Dios asegura a Abrahán que es por él que se cumplirán las promesas… ¡Qué gloria para Moisés, cuando Dios arde de celo para defenderle y confundir a sus enemigos! (cfr Num. 12,6s)… Y ¿qué decir de David en quien el Señor se felicita por haber encontrado en él a «un hombre según su corazón»? (1Sam 13,14).

Y sin embargo, por muy grande que haya sido la grandeza de estos hombres, ni entre ellos ni entre los demás «nacidos de mujer», «no ha habido ninguno mayor que Juan el Bautista», según el testimonio del Hijo de la Virgen. Es cierto que no todas las estrellas tienen el mismo brillo (1C 15,41), y en el coro de los santos astros que han iluminado la noche de este mundo antes que amaneciera el verdadero Sol, algunos han brillado con un resplandor admirable. Sin embargo ninguno de ellos no ha sido mayor ni más brillante que esta estrella de la mañana, esta lámpara ardiente y luminosa preparada por Dios para su Cristo (cfr Sl 131,17). Primera luz matutina, estrella de la aurora, precursor del Sol, anuncia a los mortales la inminencia del día y grita a los que duermen «en tinieblas y en sombras de muerte» (Lc 1,79): «Convertíos, porque el Reino de Dios está cerca» (Mt 3,2). Es como si dijera: «La noche está avanzada, el día se echa encima: dejemos las actividades de las tinieblas y pertrechémonos con las armas de la luz» (Rm 13,12). «Despierta tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz» (Ef. 5,14).

 

Beato Guerrico de Igny (hacia 1080-1157), abad cisterciense – 3er sermón para la Natividad de san Juan Bautista, 1-2; PL 185, 169

 

Para rezar

 

Señor Jesús
mientras peregrino navegando
sobre turbulentas aguas de mi vida
dame la alegría de tener como brújula
un corazón que me lleve hacia el puerto del amor.

Dame un corazón de POBRE
capaz de amar, para abrirse y entregarse.

Dame un corazón PACIENTE
capaz de amar, viviendo esperanzado.

Dame un corazón PACIFICO
capaz de amar, sembrando la paz en el mundo.

Dame un corazón JUSTO
capaz de amar, jugándose por la justicia.

Dame un corazón MISERICORDIOSO
capaz de amar, comprendiendo y perdonando.

Dame un corazón SENSIBLE
capaz de amar, llorando sin desalientos.

Dame un corazón PURO
capaz de amar, descubriendo a Dios en el hombre.

Dame un corazón FUERTE
capaz de amar, siendo fiel hasta la muerte.

Dame un corazón EVANGÉLICO
capaz de amar.

 

Viernes II

 

La sabiduría se reconoce por las obras

 

Lectura del libro del profeta Isaías    48, 17-19

 

Así habla el Señor, tu redentor, el Santo de Israel:

Yo soy el Señor, tu Dios, el que te instruye para tu provecho, el que te guía por el camino que debes seguir.

¡Si tú hubieras atendido a mis mandamientos, tu prosperidad sería como un río y tu justicia, como las olas del mar! Como la arena sería tu descendencia, como los granos de arena, el fruto de tus entrañas; tu nombre no habría sido extirpado ni borrado de mi presencia.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 1, 1-2. 3. 4 y 6 (R.: cf. Jn 8, 12)

 

R.    El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la Vida.

 

¡Feliz el hombre

que no sigue el consejo de los malvados,

ni se detiene en el camino de los pecadores,

ni se sienta en la reunión de los impíos,

sino que se complace en la ley del Señor

y la medita de día y de noche! R.

 

El es como un árbol

plantado al borde de las aguas,

que produce fruto a su debido tiempo,

y cuyas hojas nunca se marchitan:

todo lo que haga le saldrá bien. R.

 

No sucede así con los malvados:

ellos son como paja que se lleva el viento.

Porque el Señor cuida el camino de los justos,

pero el camino de los malvados termina mal. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    11, 16-19

 

Jesús dijo a la multitud:

« ¿Con quién puedo comparar a esta generación? Se parece a esos muchachos que, sentados en la plaza, gritan a los otros: “¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!”

Porque llegó Juan, que no come ni bebe, y ustedes dicen: “¡Ha perdido la cabeza!” Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores.” Pero la Sabiduría ha quedado justificada por sus obras.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Todo pecado priva de la bendición de Dios. El pueblo debía tener conciencia desde muy antiguo que Yahvé su Señor es quien da los mandatos, quien traza el camino. Pero la realidad es que Israel no ha escuchado y no ha sido fiel a los preceptos de su Señor.
  • El mayor pecado del pueblo no fue quebrantar los mandamientos de Dios sino despreciarlos y considerarlos inútiles. Intentar prescindir de Dios y de su voluntad para pretender vivir sin otra ley que su propio capricho.
  • La realidad del destierro no es venganza de Yahvé, es consecuencia de los desvíos de Israel. Cuando Israel se dejó convencer por los caminos alternativos que le presentaban sus líderes, pensó que sería grande, y lo único que encontró fue la ruina.
  • El destierro es para el pueblo una prueba de Dios, para que conozca sus caminos, para que vea a dónde le lleva su infidelidad. Por eso toda infidelidad exige el destierro, símbolo de la lejanía de Dios.
  • En medio de todos los mensajes del profeta encaminados a mantener la esperanza del pueblo nos encontramos hoy con un mensaje que tiene un tinte de lamentación. Dios se presenta dolorido ante el pueblo para hacerles comprender que los mandamientos no son un yugo impuesto para oprimirlos, sino señales para que no se equivoquen en el camino que tienen que seguir: de paz, de justicia y felicidad. A pesar de su infidelidad Israel no está solo ni ha sido abandonado por su Dios, pues, la fidelidad de su Dios es perpetua. Yahvé toma de nuevo la iniciativa.

***

  • En esta parábola, Jesús presenta a sus contemporáneos como los “chicos malcriados y caprichosos” que necesitan que todo sea como ellos decretan. Quien no responde a sus exigencias o no entra en sus categorías es etiquetado y excluido.
  • Jesús lo explica con claridad aludiendo primero a Juan el Bautista, que por su estilo austero de vida, es rechazado por muchos por parecer demasiado exigente. Luego se presenta Jesús aparentemente más humano: que come, bebe y es capaz de la amistad, la ternura y la compasión y también lo rechazan diciendo que “es un comilón y un borracho”.
  • Jesús pretende mostrar que en el fondo, no quieren cambiar. Se encuentran bien como están, y hay que desprestigiar al que pretenda sacarlos de sus esquemas. Los fariseos no toleran de Jesús es que sea “amigo de publicanos y pecadores», que haya hecho una clara opción preferencial por los pobres y los débiles, los llamados pecadores, que han sido marginados por la sociedad.
  • No se dan cuenta que los únicos perjudicados con esta obstinación son ellos mismos, que son incapaces de vivir la salvación con gozo y permitir que otros la vivan. Son, como dice el refrán, como el perro del hortelano: “no comen ellos ni dejan comer al amo”. No se dejan salvar ni dejan que los demás se salven.
  • Jesús muestra que en el reino de Dios se vive y se juzga de otra manera, según otros criterios: acciones a favor de la justicia, compromiso con el que vive al margen de la sociedad, solidaridad con los pecadores y publicanos. Estas cosas distinguen a Jesús y a sus seguidores. Esta es la novedad que del Evangelio.
  • Tenemos una increíble capacidad para descubrir el mal donde no lo hay, para oscurecer el bien que se nos brinda y, quizá lo que es peor, atribuir intenciones a quienes, tal vez, sólo buscan regalarnos lo mejor de sí mismos.
  • Jesús los invita y también a nosotros, dando primero el ejemplo, a deshacernos de preconceptos, a rever nuestro modo de pensar y a orientarnos actuando según el principio del amor de Jesús.
  • Sólo a Dios pertenece el juzgar, “los hechos darán razón a la Sabiduría de Dios”.
  • Vivir en la libertad del Evangelio de la gracia, nos debe llenar de verdadera alegría; de modo que los demás puedan reconocer más allá de sus inseguras seguridades, el fuerte paso del Dios que viene, transforma y llena todo de gracia.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento el límite que me ponen mis prejuicios?
  • ¿Actúo con los demás de acuerdo a lo que simplemente me parece?
  • ¿Puedo nivelar desde el evangelio?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Mi dicha es seguirte Señor

 

Para la lectura espiritual

 

Convertirse a las repetidas llamadas de Dios que viene

 

…No te enojes, Señor, no te acuerdes más de nuestros pecados. He aquí que Sión, tu ciudad santa, Jerusalén, el lugar donde  reside tu santidad y tu gloria, ha sido devastada, allí donde nuestros padres cantaron tus alabanzas. Cielos, derramad vuestra justicia, que de las nubes venga la salvación (cf Is 64,8s; 45,8).

Hemos pecado y nos hemos hecho semejantes a los paganos. Como hojas muertas hemos caído y nuestros pecados nos han alejado de ti. Tú nos has escondido tu rostro y nos has destrozado a causa de nuestros pecados. Cielos, derramad vuestra justicia, que de las nubes venga la salvación (cf. Is 64,5ss).

¡Mira, Señor, el abatimiento de tu pueblo y envíanos aquel que ha de venir! Envía al Cordero, el soberano del universo, desde la roca del desierto hasta el monte de la Hija de Sión, que nos libere del yugo de nuestros pecados. Cielos, derramad vuestra justicia, que de las nubes venga la salvación (Ap 5,12; Sl 77,15; Is 9,3).

Consuélate, consuélate pueblo mío, porque pronto vendrá tu Salvador y tu rey. ¿Por qué te dejas consumir por la tristeza? ¿Es porque tu dolor ha vuelto sobre ti? No temas, que yo te salvaré. Porque yo soy tu Salvador, tu Señor y tu Dios, el Santo de Israel, tu pastor, tu redentor. Cielos, derramad vuestra justicia, que de las nubes venga la salvación (Is 40,1s)…

 

Liturgia latina – Himno de Adviento: Rorate caeli

 

Para rezar

 

Ven Señor Jesús

 

Ven Señor Jesús, dame tu palabra

para que rectifique mi modo de pensar

y lo haga más evangélico.

Ven Señor Jesús, dame tu humildad

para poder reconocer

que no soy mejor que los demás.

Ven Señor Jesús, dame tu sencillez

para no vea siempre en los otros

dobles intenciones.

Ven Señor Jesús, dame tu calidez

para que pueda alabar tu obra

en las obras de mis hermanos.

Ven Señor Jesús, dame tu fortaleza

para que mi inseguridad no me lleve

a descalificar a mis hermanos.

Ven Señor Jesús, dame tu silencio

para que pueda ser receptivo

de la palabra y de la vida de los demás.

 

 

Sábado II

 

No han reconocido al Salvador

 

Lectura del libro del Eclesiástico    48, 1-4. 9-11

 

Surgió como un fuego el profeta Elías, su palabra quemaba como una antorcha. El atrajo el hambre sobre ellos y con su celo los diezmó. Por la palabra del Señor, cerró el cielo, y también hizo caer tres veces fuego de lo alto. ¡Qué glorioso te hiciste, Elías, con tus prodigios! ¿Quién puede jactarse de ser igual a ti?

Tú fuiste arrebatado en un torbellino de fuego por un carro con caballos de fuego. De ti está escrito que en los castigos futuros aplacarás la ira antes que estalle, para hacer volver el corazón de los padres hacia los hijos y restablecer las tribus de Jacob.

¡Felices los que te verán y los que se durmieron en el amor, porque también nosotros poseeremos la vida!

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 79, 2ac y 3b. 15-16. 18-19 (R.: 4)

 

R.    Restáuranos, Señor del universo, que brille tu rostro y seremos salvados.

 

Escucha, Pastor de Israel,

tú que tienes el trono sobre los querubines,

reafirma tu poder y ven a salvarnos. R.

 

Vuélvete, Señor de los ejércitos,

observa desde el cielo y mira:

ven a visitar tu vid,

la cepa que plantó tu mano,

el retoño que tú hiciste vigoroso. R.

 

Que tu mano sostenga al que está a tu derecha,

al hombre que tú fortaleciste,

y nunca nos apartaremos de ti:

devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    17, 10-13

 

Al bajar del monte, los discípulos preguntaron a Jesús:

« ¿Por qué dicen los escribas que primero debe venir Elías?»

El respondió: «Sí, Elías debe venir a poner en orden todas las cosas; pero les aseguro que Elías ya ha venido, y no lo han reconocido, sino que hicieron con él lo que quisieron. Y también harán padecer al Hijo del hombre.» Los discípulos comprendieron entonces que Jesús se refería a Juan el Bautista.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Con un texto del Eclesiástico que alude a una de aquellas teofanías terribles del Antiguo Testamento termina la semana. Dios se manifiesta como un fuego devorador, como un incendio que todo lo abrasa, como un torbellino que todo lo envuelve, como una presencia que abruma al hombre, y lo lleva a la certeza de que no es posible contemplar a Dios sin morir.
  • El fuego es una imagen constante en la Biblia para simbolizar a Dios. En el Sinaí, Dios se manifestó en el fuego de la tormenta. Es natural que el portador de la voluntad divina tenga un rostro de fuego. El fuego será el instrumento de la purificación última de los últimos tiempos.
  • El profeta Elías surgió como fuego, su palabra quemaba como una antorcha. Sus gestos están marcados por el fuego: lo hará descender del cielo y será llevado a él en un carro tirado por corceles de fuego. Elías vivió nueve siglos antes de Cristo y fue el profeta de la esperanza escatológica, el que iba a volver para preparar el día del Señor. Su misión seria «aplacar la ira» de Dios, «reconciliar a padres con hijos» y «restablecer las tribus de Israel».

***

  • Juan Bautista estuvo encarcelado y fue decapitado. Sus discípulos interrogan a Jesús sobre la venida de Elías, que debe preceder a la del Mesías. Al afirmar Jesús que Elías ha venido ya, descarta la doctrina mesiánica de los letrados sobre una restauración gloriosa. La misión del nuevo Elías, que consistía en preparar al pueblo, fue impedida por los que no lo reconocieron y lo trataron a su capricho, dándole muerte. Estos son los dirigentes judíos, fariseos y saduceos, a los que Juan se opone desde el principio, y que no han reconocido a Juan como enviado divino. La realización del plan divino sobre Israel depende de la respuesta de éste a Dios. Dios no se impone forzando la libertad humana ni exime al hombre de su responsabilidad.
  • Tanto Elías, como el Bautista, y Jesús son incómodos en su testimonio personal y en su mensaje: aceptarlos es aceptar los planes de Dios en la propia vida y comprometerse.
  • La liturgia nos sitúa ante la alternativa de aprender a leer los signos de los tiempos, para poder distinguir la presencia de los profetas y de Jesús mismo en nuestra vida. Hoy también hay venidas de Dios para restaurar el mundo a través de personas y de acontecimientos mucho más frecuentemente de lo que pensamos.
  • Podremos reconocer a los verdaderos “profetas de hoy” por sus frutos: si todas sus acciones, y no sólo sus palabras son portadoras de unidad, son presencias del actuar de Dios en la vida y el mundo.
  • Adviento es tiempo para desear con fuerza la venida de Dios a nosotros y a nuestro mundo, tiempo de estar alertas, para descubrir los signos que Dios nos envía como precursores de su venida. Y no sólo eso, somos invitados a ser voz que anuncia y testimonio que contagia. Elías y Juan Bautista, nos están llamando a prepararnos mejor para la acogida del Señor que ya viene avivando nuestra fe en Dios, nuestra confianza en su amor misericordioso, nuestra caridad para con los pobres. Somos llamados a aportar lo nuestro para que otros también se preparen a la venida del Señor, y de ese modo se renueve algo en nuestra vida y en nuestro mundo, de tal modo que se realice la señal anunciada por el profeta: alcanzar la Vida.

 

Para discernir

 

  • ¿Podemos descubrir los signos de Dios cerca de nosotros?
  • ¿Estamos atentos a sus llamadas?
  • ¿Somos conscientes que por el bautismo fuimos hechos profetas?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Dame un corazón que te reconozca Señor

 

Para la lectura espiritual

 

«Irá delante del Señor con el espíritu y poder de Elías» (Lc 1,17)

 

…” « ¿Por qué los escribas, es decir, los doctores de la Ley, dicen que primero tiene que venir Elías?». El Señor les responde: «Elías ya ha venido y no lo reconocieron, sino que lo trataron a su antojo, y si queréis comprenderlo, es Juan el Bautista». Así nuestro Señor Jesucristo dice expresamente: «Elías ya ha venido» y que se trata de Juan el Bautista. Pero cuando preguntan a Juan, él mismo declara que no es ni Elías ni Cristo (Jn 1,20s)… ¿Por qué pues afirma: «Yo no soy Elías» siendo así que el Señor dice a sus discípulos que es Elías? Nuestro Señor quería hablar simbólicamente de su venida futura y decir que Juan había venido con el espíritu de Elías. Lo que Juan ha sido para la primera venida, Elías lo será para la segunda. Hay dos venidas para el Juez, y hay también dos precursores. El juez es el mismo en las dos venidas, pero hay dos precursores… El juez tenía que venir primero para ser juzgado; envió delante de él un primer precursor y lo llamó Elías, porque Elías será para la segunda venida lo que Juan ha sido para la primera.

Considerad, hermanos muy amados, cuan fundada está esta explicación sobre la verdad. En el momento en que Juan fue concebido… el Santo Espíritu había predicho lo que se debía cumplir en él: «Será el precursor del Altísimo, con el espíritu y poder de Elías» (Lc 1,17)… ¿Quién podrá comprender estas cosas? El que habrá imitado la humildad del precursor y conocido la majestad del juez. Nadie ha sido más humilde que este santo precursor. Esta humildad de Juan es lo que constituye su mérito más grande; hubiera podido engañar a los hombres, hacerse pasar por el Cristo, ser mirado como si fuera Cristo pues tan grandes eran su gracia y su virtud y, sin embargo, declara abiertamente: «Yo no soy Cristo. – ¿Eres Elías?… – Tampoco soy Elías»”…

 

San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte) y doctor de la Iglesia

Sermones sobre el evangelio de san Juan, nº 4

 

Para rezar

 

Ven Señor Jesús

 

Ven Señor Jesús, enciende nuestro corazón con la fe,

para que podamos encontrarte

y descubrir tu presencia en cada momento.

Ven Señor Jesús, quema con tu fuego nuestra vida

para que podamos ser fieles

al amor con que nos amaste.

Ven Señor Jesús, danos la esperanza

que ilumine nuestro caminar

y nos indique los senderos por donde avanzar.

Ven Señor Jesús, danos valentía

para poder arriesgarnos por el Evangelio de tu reino

sabiendo que estas con nosotros

y que tu amor y gracia nunca nos abandonan.

 

 

 

 

 

TIEMPO DE ADVIENTO – SEMANA I – CICLO C

TIEMPO DE ADVIENTO

DOMINGO I – CICLO C

 

Lunes I

 

Martes I

 

Miércoles I

 

Jueves I

 

Viernes I

 

Sábado I

8 de diciembre

Inmaculada Concepción de la Virgen María (S)

 

TIEMPO DE ADVIENTO

DOMINGO I – CICLO C

 

Levanten la cabeza, está por llegar la liberación

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Jeremías        33, 14-16


 

Llegarán los días, oráculo del Señor, en que yo cumpliré la promesa que pronuncié acerca de la casa de Israel y la casa de Judá:

En aquellos días y en aquel tiempo, haré brotar para David un germen justo, y él practicará la justicia y el derecho en el país.

En aquellos días, estará a salvo Judá y Jerusalén habitará segura. Y la llamarán así: «El Señor es nuestra justicia.»


 

Palabra de Dios.


 


 

SALMO         Sal 24, 4-5a 8-9. 10 y 14 (R.: 1b)


 

R.      A ti, Señor, elevo mi alma.


 

Muéstrame, Señor, tus caminos,

enséñame tus senderos.

Guíame por el camino de tu fidelidad;

enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador.


 

El Señor es bondadoso y recto:

por eso muestra el camino a los extraviados;

él guía a los humildes para que obren rectamente

y enseña su camino a los pobres.


 

Todos los senderos del Señor son amor y fidelidad,

para los que observan los preceptos de su alianza.

El Señor da su amistad a los que lo temen

y les hace conocer su alianza.


 


 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Tesalónica. 3, 12-4, 2


 

Hermanos:

Que el Señor los haga crecer cada vez más en el amor mutuo y hacia todos los demás, semejante al que nosotros tenemos por ustedes. Que él fortalezca sus corazones en la santidad y los haga irreprochables delante de Dios, nuestro Padre, el Día de la Venida del Señor Jesús con todos sus santos.

Por lo demás, hermanos, les rogamos y les exhortamos en el Señor Jesús, que vivan conforme a lo que han aprendido de nosotros sobre la manera de comportarse para agradar a Dios. De hecho, ustedes ya viven así: hagan mayores progresos todavía. Ya conocen las instrucciones que les he dado en nombre del Señor Jesús.


 

Palabra de Dios.


 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas     21, 25-28. 34-36


 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas. Los hombres desfallecerán de miedo por lo que sobrevendrá al mundo, porque los astros se conmoverán. Entonces se verá al Hijo del hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria.

Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación.»

Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre ustedes como una trampa, porque sobrevendrá a todos los hombres en toda la tierra.

Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podrán comparecer seguros ante el Hijo del hombre.»


 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar


 

  • La lectura del libro de Jeremías nos ubica ante  un pueblo que está desolado por la destrucción de Jerusalén y empieza a tomar conciencia de su situación. Jeremías dirige su palabra profética y les dice que Dios no los ha abandonado, que hará regresar a los cautivos y los perdonará, se construirán de nuevo las ciudades, los campos volverán a granar y los ganados a pastar. El signo será que el Señor hará brotar un rey justo que restaurará al pueblo de Israel, el cual será llamado «Dios es nuestra justicia».

***

  • El salmo responsorial expresa que esa esperanza que leemos en la primera lectura, no quedará defraudada, pues quien espera y es fiel al Señor siempre es colmado en su espera. Dios siempre cumple su palabra.

***

  • Pablo exhorta a los Tesalonicenses a mantenerse fieles a Jesús y prepararse para esa segunda venida rebosando en el amor mutuo y siendo “santos” ante Dios. Jesús vino con humildad, como un pobre de Nazaret: fue obediente al Padre hasta la muerte y por esa obediencia está resucitado y al final de los tiempos regresará a manifestar su gloria.

***

  • Lucas alude en el evangelio a la venida y salvación definitivas al final de los tiempos, ese tiempo final se ha inaugurado ya con la presencia de Jesús. Es un todo unido: la venida de Jesús en un momento histórico, la venida por la fe en cada momento existencial, la Navidad que se acerca y la venida final.
  • Adviento y Navidad son la noticia que Dios viene nuevamente a nuestra historia personal o comunitaria por más pobre que sea, porque quiere renovarnos y liberarnos. La salvación de Dios en Cristo Jesús es esperanza. Aunque la  sociedad, nuestra comunidad o la iglesia parezca un tronco seco: Dios nos asegura que todavía tiene vida. En la angustia del destierro Dios nos anuncia la alegría de la liberación.
  • Todo lo viejo y decepcionante que hay en nosotros o en el mundo o en la Iglesia, todo lo que hay de cansancio y desilusión, de hastío pasa a un segundo plano por esta invitación a levantar la cabeza, porque ese Dios que en Cristo se acercó a nosotros y que vendrá también al final de los tiempos, es por siempre Emmanuel: el Dios con nosotros.
  • Detrás de las imágenes apocalípticas, el evangelio de hoy entronca el gran desafío para todo hombre: animarse a ponerse de pie, a  levantar la cabeza. Por más difícil y contradictoria que se presente la existencia, aunque esté marcada tantas veces por la angustia y por el miedo, todavía hay lugar para la esperanza de nuestra liberación.
  • Una liberación que es nacimiento dentro de uno mismo del Hijo del Hombre, el Cristo hecho carne en nuestra propia carne. El nacimiento del Hijo del Hombre se hace en el Belén de nuestra vida: allí donde cada uno va construyendo la vida como puede y con lo que tiene; con ilusiones que se desvanecen, con logros que animan a seguir andando,  luchando entre el pesimismo y el miedo, provocados por el día que viene a seguir apostando a la esperanza, hacia arriba, hacia adelante.
  • Navidad es algo más que la historia de un nacimiento hace más de dos mil años; algo más que un recuerdo sentimental. Es dejar que todo el poder y la fuerza de Dios  escondidos dentro de cada uno brote con fuerza para hacer de nosotros un espacio fecundo de vida nueva.
  • En esta lucha, sólo una constante vigilancia impedirá que la muerte, bajo sus diversas máscaras, ahogue el nacimiento de este Hijo del Hombre que no proviene de la sangre ni de la carne sino de la fuerza de Dios, que ya está obrando en el aquí y ahora cuando nos decidimos a vivir en la esperanza.
  • Esperanza cristiana que no es un quietismo y piadoso, sino actividad incesante, como lo es la vida del hombre que está despierto. No vive la esperanza el hombre que dice esperar algo mejor y no pone su esfuerzo para lograrlo. Lo que esperamos es lo que tenemos que ir haciendo, porque esperar que el mundo cambie por sí solo no es cristiano. Lamentablemente somos muchos los cristianos que esperamos al Señor durmiendo. Somos muchos los cristianos piadosísimos pero ineficaces, buenísimos pero incapaces de transformar algo, ausentes de los acontecimientos históricos, incapaces de buscar una respuesta adecuada a los tantos y variados problemas de nuestro mundo, de hacer sentir, aunque sea ligeramente, el paso del Señor a nuestro paso.
  • El Señor nos pide que “levantemos la cabeza” y tengamos en cuenta que el “fin de un mundo” es la preparación de la venida de una nueva historia que con la fuerza de su presencia construiremos entre todos.

     

Para discernir

 

  • ¿Tenemos claro cuál es el camino que nos conduce al Señor, a la Navidad?
  • ¿Estamos atentos a las señales que el Señor y los acontecimientos nos presentan?
  • ¿Nos damos cuenta de que nuestra vida está en constante transformación? ¿Hacia dónde levantamos nuestras cabezas?

 

Repitamos a lo largo de este día


 

Levantemos nuestra cabezas…se acerca la liberación


 

Para la lectura espiritual

 

Tendrá lugar entonces, sin duda, la Parusía sobre una Creación llevada al paroxismo de sus aptitudes para la unión. Revelándose al cabo la acción única de asimilación y de síntesis que se proseguía desde el origen de los tiempos, el Cristo universal brotará como un rayo en el seno de las nubes del Mundo lentamente consagrado.

Las trompetas angélicas no son más que un débil símbolo. Agitadas por la más poderosa atracción orgánica que pueda concebirse (¡la fuerza misma de cohesión del universo!), las mónadas se precipitarán al lugar en que la maduración total de las cosas y la implacable irreversibilidad de la Historia entera del Mundo las destinarán irrevocablemente; las unas, materia espiritualizada, en el perfeccionamiento sin límites de una eterna comunión; las otras, espíritu materializado, en las ansias conscientes de una interminable descomposición.

De este modo se hallará constituido el complejo orgánico: Dios y Mundo, el Pleroma, realidad misteriosa que no podemos decir sea más bella que Dios solo, puesto que Dios podía prescindir del Mundo, pero que tampoco podemos pensar como absolutamente accesoria sin hacer con ello incomprensible la Creación, absurda la Pasión de Cristo y falto de interés nuestro esfuerzo.

Entonces será el final. Como una marea inmensa, el Ser habrá dominado el temblor de los seres. En el seno de un Océano tranquilizado, pero que en cada gota tendrá conciencia de seguir siendo ella misma, terminará la extraordinaria aventura del mundo. El sueño de toda mística habrá hallado su manifestación plena y legítima. Dios será todo en todos.

 

P. Teilhard de Chardin, El porvenir del hombre


 

Para rezar

 

Levántense y alcen la cabeza


Un nuevo adviento llama a nuestra puerta,
un adviento que es portada
de un año surcado de recuerdos.

Adviento de un hombre que busca;
que ha desencantado muchas cosas,
pero que se siente internamente vacío;
que ha anunciado la muerte de Dios,
para crear nuevos dioses de mentira;
que se embota con objetos de oropel
y ha perdido el sabor de lo sencillo…

Adviento de un Dios que nos busca
y sale siempre a nuestro encuentro;
que sigue creyendo en los hombres
a pesar de nuestros olvidos y rechazos;
que hace nacer nuevas esperanzas
de nuestras cenizas y desilusiones;
que siempre empuja a los hombres
a crear justicia y derecho en la tierra.

En un nuevo adviento más,
cargado de recuerdos y memorias,
Dios llama a nuestro corazón:
Levántense y alcen la cabeza;
no busquen mares desconocidos;
miren en su interior;
allí hay una riqueza mayor
que la que cargaban las naves de Indias.

«Estén siempre despiertos»; 
porque hay una brújula y una estela 
que lleva a puertos de esperanza 
a pesar de nuestras quiebras y naufragios. 
«Se acerca su liberación»:
no buscada con espadas y corazas, 
sino con una cruz salvadora 
que hermana a hombres de toda raza.

Adviento que nos dice quedamente:
« Levántense y alcen la cabeza», 
Dios sigue creyendo en el hombre; 
el hombre puede navegar hacia Dios.
Endereza tu rumbo.
Alza la cabeza…
Alza el corazón…


 

Javier Gafo

 

Lunes I

 

…Señor no soy digno…

 

 

Lectura del libro del profeta Isaías         2, 1-5


 

Palabra que Isaías, hijo de Amós, recibió en una visión, acerca de Judá y de Jerusalén:

Sucederá al fin de los tiempos que la montaña de la Casa del Señor será afianzada sobre la cumbre de las montañas y se elevará por encima de las colinas. Todas las naciones afluirán hacia ella y acudirán pueblos numerosos, que dirán:

«Vengan, subamos a la montaña del Señor, a la Casa del Dios de Jacob! El nos instruirá en sus caminos y caminaremos por sus sendas. Porque de Sión saldrá la Ley, y de Jerusalén, la palabra del Señor.

El será juez entre las naciones y árbitro de pueblos numerosos. Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas. No levantará la espada una nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra. Ven, casa de Jacob, y caminemos a la luz del Señor!


 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 121, 1-2. 4-5. 6-7. 8-9 (R.: cf. 1)

 

R.    Vamos con alegría a la Casa del Señor.

 

Qué alegría cuando me dijeron:

«¡Vamos a la Casa del Señor»!

Nuestros pies ya están pisando

tus umbrales, Jerusalén. R.

 

Allí suben las tribus,

las tribus del Señor

-según es norma en Israel-

para celebrar el nombre del Señor.

Porque allí está el trono de la justicia,

el trono de la casa de David. R.

 

Auguren la paz a Jerusalén:

¡haya paz en tus muros

y seguridad en tus palacios!» R.

 

Por amor a mis hermanos y amigos,

diré: «La paz esté contigo.»

Por amor a la Casa del Señor, nuestro Dios,

buscaré tu felicidad. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    8, 5-11

 

Al entrar en Cafarnaún, se le acercó un centurión, rogándole: «Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente.» Jesús le dijo: «Yo mismo iré a curarlo.»

Pero el centurión respondió: «Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: “Ve”, él va, y a otro: “Ven”, él viene; y cuando digo a mi sirviente: “Tienes que hacer esto”, él lo hace.»

Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: «Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe. Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La primera semana de Adviento nos ofrece unas lecturas de Isaías, profeta de la esperanza, en medio de una historia atormentada del pueblo de Israel con la amenaza asiria, ocho siglos antes de Cristo.
  • Sus pasajes serán anuncios de esperanza, de salvación, de futuro más optimista para el resto de Israel, para los demás pueblos, e incluso para todo el cosmos.
  • El profeta, que ve la historia desde los ojos de Dios, anuncia la luz y la salvación para todos los pueblos.
  • Jerusalén será como el faro situado en una montaña alta, para que todos lo vean desde lejos, e ilumine a todos los pueblos. Dios quiere enseñar desde aquí sus caminos. La palabra salvadora brotará de Jerusalén.
  • Tanto judíos como paganos «caminarán a la luz del Señor» y formarán un solo pueblo.
  • Habrá paz cuando suceda; y lo dice con comparaciones que el hombre de campo entiende bien: de las espadas se forjarán arados, de las lanzas, podaderas, nadie levantará la espada contra nadie.
  • La lectura de hoy nos presenta la imagen del monte del Señor, la montaña santa que Dios se eligió en la tierra de Judá, sobre la cual se alza hasta el día de hoy Jerusalén, y se alzaba hasta hace unos 2000 años el templo de los judíos. Isaías vaticina un destino glorioso para Sión, el de convertirse en el centro del mundo y de la historia, de donde fluya sobre el mundo la Palabra y la ley justa y liberadora del Señor. Anuncia además una era de paz universal expresada con las imágenes de las espadas convertidas en arados y las lanzas en podaderas.

***

  • El Evangelio nos cuenta la curación del criado de un centurión, un pagano, oficial del ejército romano que ocupaba y oprimía el territorio de Israel, una persona que no pertenecía a la comunidad judía; lo que nos hace pensar en este sueño de Dios: “que todo hombre se salve”. Sueño que exige una respuesta radical desde la fe.
  • El hombre que se dirige a Jesús es alguien que pertenecía a la estructura de poder y de dominio; pero que muestra unas cualidades humanas admirables y especialmente una fe que merece el elogio de Jesús. El Señor viene para invitar a todos los seres humanos, de cualquier clase y condición, a asumir el camino de salvación que es la realización en el hoy y el aquí de su Reinado.
  • Cada milagro que Jesús hace es un signo eficaz de que Dios está irrumpiendo en el mundo. El Mesías que invocamos es el de los pobres y de la paz; Mesías para el hombre que ha experimentado como este centurión romano la precariedad del orgullo y de la suficiencia. La única exigencia para vivir la salvación que trae es la fe; la respuesta llena de esperanza y entusiasmo para recibir la oferta salvadora de Jesús.
  • El adviento es un tiempo de fe, de adhesión incondicional a la palabra viva de Jesús, de humilde expectativa de su venida a nosotros, sabiendo que para nada somos dignos de su visita.
  • Un tiempo de oración intensa y confiada como la del centurión, pidiendo a Cristo que venga a curar la enfermedad que nos impide ponernos a servir a los hermanos.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué Mesías espero?
  • ¿Dónde se apoyan mis esperanzas?
  • ¿Quiero soñar junto con Dios?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Creo en Ti, Señor

 

Para la lectura espiritual

 

“Cuando el Hijo vino a los suyos, éstos no le recibieron. El “patriotismo” del pueblo elegido debería consistir en la fe en Dios y su Palabra, y, por lo tanto, en su nueva Palabra. Pero el Verbo encarnado no encontró esa fe. Aquel pueblo había regulado, desde hacía mucho, su propia relación con Dios, pensando que no había que cambiar nada. Le parecía que su alianza con Dios era una razón para no dejarle acercarse más, y que su obediencia de antaño le dispensaba ahora de escucharle más de cerca lo que Dios quería decirle.

El Hijo no encontró ya fe en el pueblo que creía en el Padre, porque era ya demasiado “creyente”. Sin embargo, encontró esta fe en un centurión de los ejércitos paganos que ocupaban el país. El que todo lo sabe desde siempre se admiró. Durante toda su vida esta admiración permaneció en el corazón del Hijo del hombre y también la conmoción respecto a muchos que parecen estar fuera y están dentro, y otros que, nacidos ciudadanos del Reino, serán arrojados a las tinieblas exteriores. Y es que la fe sin condiciones con frecuencia brota más fácilmente del corazón de los “no creyentes” que del corazón de aquellos creyentes ortodoxos de toda la vida, y el cielo encuentra la penitencia sincera más en los pecadores que en los que piensan que no necesitan penitencia.”

 

K. Rahner, La fe que la tierra ama, Friburgo 51971

 

Para rezar

 

Señor, yo te bendigo

 

Señor, yo te bendigo, porque me diste

un corazón sensible y un espíritu triste,

porque me estás haciendo amar el bien y la belleza

y siento que tu mano se posa en mi cabeza.

Señor, yo te bendigo porque en mis horas

angustiadas y algunas veces doloridas,

en oraciones florecerán mis heridas

y en ternura la soledad de mis auroras.

Porque es tan bello sentir el alma llena

de una enorme piedad por cada pena,

y olvidarse un instante de sí mismo,

y dar a los demás lo que nos queda,

de esperanza, de amor y de optimismo.

Eloy Rodríguez Castañeda

 

Martes I

 

Felices los ojos que ven lo que ustedes ven

 

 

Lectura del libro del profeta Isaías    11, 1-10

 

En aquel día, saldrá una rama del tronco de Jesé y un retoño brotará de sus raíces. Sobre él reposará el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y de temor del Señor -y lo inspirará el temor del Señor- .

El no juzgará según las apariencias ni decidirá por lo que oiga decir: juzgará con justicia a los débiles y decidirá con rectitud para los pobres del país; herirá al violento con la vara de su boca y con el soplo de sus labios hará morir al malvado. La justicia ceñirá su cintura y la fidelidad ceñirá sus caderas.

El lobo habitará con el cordero y el leopardo se recostará junto al cabrito; el ternero y el cachorro de león pacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá; la vaca y la osa vivirán en compañía, sus crías se recostarán juntas, y el león comerá paja lo mismo que el buey.

El niño de pecho jugará sobre el agujero de la cobra, y en la cueva de la víbora, meterá la mano el niño apenas destetado. No se hará daño ni estragos en toda mi Montaña santa, porque el conocimiento del Señor llenará la tierra como las aguas cubren el mar.

Aquel día, la raíz de Jesé se erigirá como emblema para los pueblos: las naciones la buscarán y la gloria será su morada.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 71, 1-2. 7-8. 12-13. 17 (R.: cf. 7)

 

R.    Que en sus días florezca la justicia y abunde la paz eternamente.

 

Concede, Señor, tu justicia al rey

y tu rectitud al descendiente de reyes,

para que gobierne a tu pueblo con justicia

y a tus pobres con rectitud. R.

 

Que en sus días florezca la justicia

y abunde la paz, mientras dure la luna;

que domine de un mar hasta el otro,

y desde el Río hasta los confines de la tierra. R.

 

Porque él librará al pobre que suplica

y al humilde que está desamparado.

Tendrá compasión del débil y del pobre,

y salvará la vida de los indigentes. R.

 

Que perdure su nombre para siempre

y su linaje permanezca como el sol;

Que él sea la bendición de todos los pueblos

y todas las naciones lo proclamen feliz. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    10, 21-24

 

En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo:

«Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.» Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos:

« ¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! ¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La paz es uno de los bienes más grandes, constantemente implorados en el Antiguo Testamento. La verdadera paz llegará a la tierra recién con la venida del Mesías. Isaías, un profeta de la corte y amante de la dinastía davídica, esperaba al rey Mesías del linaje de David. Y esperaba que el reinado de este descendiente sea en verdad un reinado de fidelidad a la Ley de Dios.
  • La imagen del tronco y del renuevo le sirve a Isaías, para anunciar que, a pesar de que el pueblo de Israel parece un tronco seco y sin futuro, Dios le va a infundir vida y de él va a brotar un retoño que traerá a todos la salvación.
  • Jesé era el padre del rey David. Por tanto el «tronco de Jesé» hace referencia a la familia y descendencia de David, que será la que va a alegrarse de este nuevo brote. La «raíz de Jesé» se erguirá como enseña y bandera para todos los pueblos.
  • Esta página del profeta fue siempre interpretada como un anuncio de los planes salvadores de Dios para los tiempos mesiánicos aunque la profecía no se dispara hacia un “más allá” celestial. El profeta espera que en verdad un rey reine de esta manera.
  • Y el modo de reinar y de impartir la justicia ha de ser a favor de los pobres.
  • El Espíritu de Dios reposará sobre el Mesías y lo colmará de sus dones. Por eso su juicio será siempre justo, doblegará a los violentos y en su tiempo reinará la paz.
  • La salvación que Jesús viene a traer recuperará el orden querido por Dios en la creación, en donde ni los animales, ni los hombres se causarán daño entre sí. Esa paz será garantizada por la experiencia de Dios y por la justicia con los pobres.

***

  • Jesús se estremece de júbilo en el Espíritu por lo que ha sido revelado a los pobres y sencillos. Y lo hace utilizando una fórmula de bendición que es familiar a los judíos. A lo largo del día los judíos piadosos eran invitados a dar gracias a Dios por todo diciéndole: ” Bendito Tú eres por…” Este es un tipo de plegaria que Jesús hacía a menudo.
  • En este momento su acción de gracias surge de la contemplación del trabajo que el Padre está haciendo en el corazón de los hombres. En una sociedad, hija del poder y de la sabiduría de los grandes, no era normal que los sencillos, los ignorantes, los sin poder, los que experimentaban todo tipo de pobreza, tuvieran una participación activa. Los fuertes y poderosos les quitaban todo protagonismo, los anulaban y los convertían en vasallos pasivos. Era peligroso que los pobres y sencillos tuvieran iniciativa o participación en las decisiones, porque eso se traduciría, tarde o temprano, en conciencia crítica, en autonomía, en rebelión, en búsqueda de justicia.
  • Por eso, cuando Jesús ve actuar a los que hasta ese momento habían sido dejados de lado, su corazón rompe en alegría incontenible. Si a partir de la aceptación de la Palabra de vida, el miedo de los excluidos se transforma en valentía, la exclusión en inclusión, la marginación en participación activa, hay esperanzas de un mundo nuevo.
  • Jesús en su modo de anunciar el Reino abrió un camino nuevo para el conocimiento de Dios. Ya no será por los caminos de la ciencia o de la sabiduría humana, sino por los caminos de la sencillez y la humildad que podremos abrirnos al don de Dios y alegrarnos de su salvación. El conocimiento de Dios pasará por una práctica de la justicia, según el Evangelio, que lleva a una existencia más solidaria, fraterna, de entrega, comunicación, comunión con otros, y destronamiento de toda clase de egoísmos que dominen al hombre y la creación.
  • Esta nueva sabiduría, los prudentes, los sabios, los autoritarios, los autosuficientes no la necesitan. En cambio, para los pobres, una palabra de consuelo, una mano tendida, son más valorados que muchos tratados de paz. Saben descubrir lo aparentemente invisible, porque están habituados a vivir de lo esencial. Éste será el camino de Jesús y el nuestro. Su misión pasará por el aparente fracaso y sólo algunos pocos serán fieles.
  • Esta nueva sabiduría que viene de un corazón pobre, acepta que la acción de Dios está mediada por la vida e historia de una persona concreta que es Jesús, el que venía de Galilea y murió en Jerusalén. “Nadie sabe quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Hijo”.
  • Conocimiento del Padre por la familiaridad y el amor. La verdadera felicidad del discípulo será participar en esta familiaridad que lo hace vivir con gozo y certeza la presencia de la salvación. Y esta es la esperanza. Para vivirla se necesita pequeñez y pobreza. Dejar que el espíritu se pose en nosotros para ser contados entre aquellos que son dichosos por ver lo que ven. Comienza así el tiempo tan esperado de la paz verdadera.
  • Celebrar el Adviento no es otra cosa que dejarnos modelar interiormente por la presencia del Espíritu, crear espacio en nuestra vida para que podamos recibir sus dones de sabiduría, de discernimiento y fortaleza… todos ellos necesarios para descubrir los senderos por donde El quiere que camine nuestra Iglesia en este tiempo.

 

Para discernir

 

  • ¿Siento que Jesús alaba a Dios por mi fe?
  • ¿Conozco a Dios por el amor?
  • ¿Experimento la felicidad de la fe?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Hazme sencillo, alegre, y agradecido Señor

 

Para la lectura espiritual

 

…”No nos lamentemos demasiado fácilmente de la falta de tiempo para leer y no la hagamos responsable de un estado espiritual imputable con frecuencia a nuestra falta de decisión (la decisión de llevar las cosas a la práctica). Volvamos asiduamente al evangelio, a cualquier libro sólido, y tratemos de asimilarlo para vivirlo. No dejemos que se vaya agrandando la fisura entre verdad buscada y meditada y el llevar a la práctica sus exigencias. Es preciso exponer nuestra vida a la luz del Espíritu de Jesús, esforzándonos por practicar el sermón de la montaña, el discurso de la última Cena, el Vía Crucis, las parábolas de la oración y de la fe, y sobre todo el mandamiento del amor: ahí encontraremos la verdadera ciencia de Cristo, la que poseían los apóstoles.

Cualquier momento del día se nos brinda como algo único e irrepetible; por eso, los que no se han abandonado suficientemente al Espíritu y dependen de modo muy rígido de un ideal moral especulativo, no llegan a la santidad perfecta, viva, en consonancia con las exigencias de la vida. Su santidad es artificial, rígida, careciendo del impulso y espontaneidad del amor; son incapaces de un acto de locura en la pobreza, en el amor al prójimo; no viven el Evangelio del Salvador (…). La lectura de una biografía o de los escritos de los santos, con frecuencia es más eficaz para una auténtica vida espiritual que la lectura de libros doctrinales. Velad constantemente por mantener un gran equilibrio en vuestra vida, para conservarla siempre en la sencillez del momento presente y para llevar a la práctica el Evangelio“…

 

R. Voillaume, Come foro, Turín s.f.

 

Para rezar

 

Derrama

 

Ven Señor Jesús, renuevo de Jesé,

derrama en nosotros el espíritu que nos guíe

para buscar la sabiduría que nos ayude a vivir bien

y lograr la felicidad que no pasa.

Ven Señor Jesús y derrama sobre nosotros tu espíritu

para que podamos comprender nuestra historia

como plan de Dios Padre.

Ven Señor Jesús y derrama el espíritu de consejo y valentía

para poder decidir la vida en cada acontecimiento.

Ven Señor Jesús y derrama en nosotros el espíritu de conocimiento

para sentirte cercano y conocer los secretos de tu corazón.

Ven Señor Jesús y derrama sobre nosotros el espíritu de temor del Señor

para que el centro de nuestros pensamientos,

deseos y proyectos sea la voluntad del Padre.

Ven Señor Jesús y derrama sobre nosotros el espíritu

con el que revelas el rostro del Padre a los pequeños y a los pobres

y que sintamos el gozo de haber sido elegidos para ser de los tuyos.

 

 

Miércoles I

 

Todos comieron hasta saciarse

 

Lectura del libro del profeta Isaías    25, 6-10a

 

En aquel día:

El Señor de los ejércitos ofrecerá a todos los pueblos sobre esta montaña un banquete de manjares suculentos, un banquete de vinos añejados, de manjares suculentos, medulosos, de vinos añejados, decantados.

El arrancará sobre esta montaña el velo que cubre a todos los pueblos, el paño tendido sobre todas las naciones.

Destruirá la Muerte para siempre; el Señor enjugará las lágrimas de todos los rostros, y borrará sobre toda la tierra el oprobio de su pueblo, porque lo ha dicho él, el Señor.

Y se dirá en aquel día: «Ahí está nuestro Dios, de quien esperábamos la salvación: es el Señor, en quien nosotros esperábamos; ¡alegrémonos y regocijémonos de su salvación!» Porque la mano del Señor se posará sobre esta montaña.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6 (R.: 6cd)

 

R.    Habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo.

 

El Señor es mi pastor,

nada me puede faltar.

El me hace descansar en verdes praderas,

me conduce a las aguas tranquilas

y repara mis fuerzas. R.

 

Me guía por el recto sendero,

por amor de su Nombre.

Aunque cruce por oscuras quebradas,

no temeré ningún mal,

porque tú estás conmigo:

tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.

 

Tú preparas ante mí una mesa,

frente a mis enemigos;

unges con óleo mi cabeza

y mi copa rebosa. R.

 

Tu bondad y tu gracia me acompañan

a lo largo de mi vida;

y habitaré en la Casa del Señor,

por muy largo tiempo. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    15, 29-37

 

Jesús llegó a orillas del mar de Galilea y, subiendo a la montaña, se sentó. Una gran multitud acudió a él, llevando paralíticos, lisiados, ciegos, mudos y muchos otros enfermos. Los pusieron a sus pies y él los curó. La multitud se admiraba al ver que los mudos hablaban, los inválidos quedaban curados, los paralíticos caminaban y los ciegos recobraban la vista. Y todos glorificaban al Dios de Israel.

Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer. No quiero despedirlos en ayunas, porque podrían desfallecer en el camino.»

Los discípulos le dijeron: « ¿Y dónde podríamos conseguir en este lugar despoblado bastante cantidad de pan para saciar a tanta gente?»

Jesús les dijo: « ¿Cuántos panes tienen?»

Ellos respondieron: «Siete y unos pocos pescados.»

El ordenó a la multitud que se sentara en el suelo; después, tomó los panes y los pescados, dio gracias, los partió y los dio a los discípulos.

Y ellos los distribuyeron entre la multitud. Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que sobraron se llenaron siete canastas.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En las costumbres orientales que aparecen frecuentemente en la Biblia el banquete forma parte del ritual de entronización de los reyes. Con frecuencia la magnificencia en la preparación de la mesa, la calidad de los manjares y de los vinos son signo del poder de un rey, y muy particularmente son el modo de celebrar una victoria.
  • El texto de lectura del profeta Isaías fue probablemente redactado hacia el siglo quinto o cuarto antes de Cristo y el banquete quiere expresar como se solemniza la victoria de Israel sobre los demás pueblos que hasta entonces lo han oprimido. Dios es, en definitiva, el verdadero triunfador ya que ha conducido al pueblo en medio de calamidades hasta el triunfo; por eso, Dios mismo anuncia que será el anfitrión de su propia mesa en la que han de participar todos los que han sido fieles a su palabra. Dios no quiere ver lágrimas en los ojos de nadie, no habrá más luto ni tristeza; se ha acabado la violencia y la opresión.
  • Con toda la poesía y humanidad que tiene la imagen de una comida, la Palabra nos ayuda a entender los planes de Dios. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, Dios al invitarnos a la fiesta, celebra la victoria sobre la muerte: el enemigo más grande, la gran obsesión de la humanidad, el gran fracaso, el gran absurdo, el símbolo de la fragilidad y del sufrimiento.

***

  • En el evangelio vemos como mucha gente se acerca a Jesús llevando lisiados, ciegos, mudos y otros enfermos. La lista es significativa, porque pone de relieve la atención de Dios, dirigida en primer lugar hacia las tantas miserias humanas.
  • En Jesús de Nazaret se han cumplido las promesas del profeta. Con Él ha llegado la plenitud de los tiempos. El signo de la venida del Mesías es que el mal retrocede, la desgracia y la opresión son vencidas.
  • El que tenía cautivo al hombre ha caído, y el llanto de los pobres es secado por el mismo Dios, que recogiendo sus dolores los transforma en gozo y fiesta.
  • Jesús prepara un banquete y hace de una comida el signo de su gracia. Un banquete austero en cuanto a la comida, pero exuberante y especial en su manera de manifestar la providencia.
  • Comida de acción de gracias, repartida por los discípulos y capaz de saciar a todos. Comida que es Él mismo y que nace de la compasión; está a nuestro lado sosteniendo nuestro caminar; llega a nosotros por ministerio de sus apóstoles y predicadores; Él es nuestra Eucaristía y puede saciar todo corazón y todo anhelo.
  • Jesús ofrece fiesta, no tristeza. Fiesta en la que sólo se quiere expresar lo desbordante de la vida que Dios nos regala. El manjar, si bien es para todos, tendrá la medida del hambre y el sabor de aquello en lo que nos sentimos más hambrientos. Nuestra esperanza se alimenta de nuestra hambre, crece con el hambre.
  • El Adviento es para los que nos sabemos débiles, hambrientos y pecadores y acudimos a Jesús, el Salvador que se compadece, seca nuestras lágrimas, nos da de comer, anuncia su palabra de vida y de fiesta, y nos acoge a todos. Adviento es ir tras la promesa de la fiesta, y la comida para los pobres, entre los pobres. Aceptar esta pobreza, es clamar sin dudas a Dios, que viene a transformar nuestro luto en danza y nuestro desierto en mesa de fiesta.   

 

Para discernir

 

  • ¿Cuáles son mis hambres más profundas?
  • ¿De qué necesito que Dios se compadezca y me salve?
  • ¿Cuáles son los motivos por los que quiero hacer fiesta de la vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Dame un corazón compasivo y generoso Señor

 

Para la lectura espiritual

 

…”Buscas maneras de encontrar a Jesús. Intentas conseguirlo, no sólo en tu mente sino también en tu cuerpo. Buscas su afecto y sabes que éste implica a su cuerpo lo mismo que al tuyo. Se hizo carne por ti, para que tú pudieras encontrarle en la carne y recibir su amor en ella.

Pero hay algo en ti que impide ese encuentro. Hay todavía mucha vergüenza y mucho sentido de culpabilidad en tu cuerpo, bloqueando la presencia de Jesús. Cuando estás en tu cuerpo, no te sientes realmente en casa; vives como arrojado en él, como si no fuera un lugar suficientemente bueno, suficientemente bello o suficientemente puro para encontrarte con Jesús.

Cuando examinas con atención tu vida, te das cuenta de hasta qué punto se ha visto llena de miedos, especialmente de miedo a las personas con autoridad: tus padres, profesores, obispos, directores espirituales, incluso de miedo a tus amigos. Nunca te consideras igual a ellos y te colocas debajo cuando te encuentras delante de ellos. Durante la mayor parte de tu vida has sentido como si necesitaras su permiso para ser tú mismo (…).

No podrás encontrarte con Jesús en tu cuerpo mientras éste siga con montones de dudas y miedos. Jesús vino para librarte de esos lazos y crear en ti un espacio en el que pudieras estar con él. Quiere que vivas la libertad de los hijos de Dios.

No desesperes pensando que no puedes cambiar después de tantos años. Sencillamente entra en la presencia de Jesús como eres y pídele que te dé un corazón libre de todo miedo en el que él pueda estar contigo. No puedes hacerte a ti mismo diferente. Jesús vino para darte un corazón nuevo, un espíritu nuevo, una mente nueva y un cuerpo nuevo. Deja que él te transforme por su amor y te permita recibir su afecto en todo tu ser”…

H. J. M. Nouwen, La voz interior
del amor

 

Para rezar

 

Ven Señor Jesús

 

Ven Señor Jesús y acrecienta la feliz esperanza,

el hambre por el banquete de la vida plena y definitiva,

que con el Padre preparas para todos los hombres.

Te bendecimos por el pan de cada día,

signo de tu preocupación por nosotros.

Te bendecimos por el amor de cada día

que nos impulsa a buscar el pan que necesitamos,

para nosotros y para los que más necesitan.

Te bendecimos por tu amor que se hace amor

en nuestras pobres manos y busca alimentar

la esperanza de tu pueblo.

Ven Señor Jesús, a mi vida,

y desde mi vida a la vida del mundo.

 

Jueves I

 

 

Edificar sobre Cristo

 

Lectura del libro del profeta Isaías    26, 1-6

 

Aquel día, se entonará este canto en el país de Judá:

Tenemos una ciudad fuerte, el Señor le ha puesto como salvaguardia muros y antemuros. Abran las puertas, para que entre una nación justa, que se mantiene fiel. Su carácter es firme, y tú la conservas en paz, porque ella confía en ti.

Confíen en el Señor para siempre, porque el Señor es una Roca eterna. El doblegó a los que habitaban en la altura, en la ciudad inaccesible; la humilló hasta la tierra, le hizo tocar el polvo. Ella es pisoteada por los pies del pobre, por las pisadas de los débiles.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 117, 1 y 8-9. 19-21. 25-27a (R.: 26a)

 

R.    ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!

   

¡Den gracias al Señor, porque es bueno,

porque es eterno su amor!

Es mejor refugiarse en el Señor

que fiarse de los hombres;

es mejor refugiarse en el Señor

que fiarse de los poderosos. R.

 

«Abran las puertas de la justicia

y entraré para dar gracias al Señor.»

«Esta es la puerta del Señor:

sólo los justos entran por ella.»

Yo te doy gracias porque me escuchaste

y fuiste mi salvación. R.

 

Sálvanos, Señor, asegúranos la prosperidad.

¡Bendito el que viene en nombre del Señor!

Nosotros los bendecimos desde la Casa del Señor:

el Señor es Dios, y él nos ilumina. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    7, 21. 24-27

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«No son los que me dicen: “Señor, Señor”, los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.

Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca.

Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En Palestina y en todo el cercano oriente las rocas, que en realidad son alturas rocosas, tienen un gran valor: sirven como defensa, refugio del sol o de la lluvia, lugar de vigilancia para detectar los posibles enemigos. Una ciudad nunca se construye en un valle, pues caería fácilmente en manos de los enemigos.
  • Tener una ciudad fuerte, asentada sobre roca, inexpugnable para el enemigo, era una de las condiciones más importantes para sentirse seguros. Sus murallas, torres, y sus puertas bien custodiadas, eran garantía de paz y de victoria. Jerusalén era considerada inexpugnable porque estaba admirablemente situada sobre un espolón rocoso, lugar muy estratégico para la defensa.
  • Esta imagen le sirve al profeta para anunciar que la verdadera seguridad de una ciudad no procede de sus medios humanos de defensa, sino de su apoyo en Dios. Dios es la roca verdadera.

***

  • En el evangelio de hoy encontramos una cierta continuidad con el fragmento de Isaías. En los dos pasajes, la roca, aparece como símbolo de seguridad.
  • Jesús, con la parábola del hombre sabio, que edifica su casa sobre roca firme y el necio que la edifica sobre arena movedizas, contrapone a los que han escuchado sus palabras y han hecho de éstas el verdadero fundamento para construir su vida; y por eso pueden sostenerse a pesar de los ataques, de las persecuciones y las dificultades; y aquellos cuyas vidas se han derrumbado, porque se han contentado sólo con oír la Palabra y decir ¡Señor, Señor!
  • Nuestra vida de fe se va construyendo, en torno a la esperanza cierta, de llegar a nuestra plenitud en Cristo Jesús y entrar en el Reino de Dios. Por eso no basta con tener a Jesús en la boca, ni basta con cumplir lo mandado. Tomar en serio el camino de la fe, que nos convierte en verdaderos discípulos, implica buscar al Señor, para que descubriendo su voluntad en su Palabra y en su ejemplo, podamos vivir como hijos del Reino.
  • La experiencia de construir el reino viviendo el mensaje de las bienaventuranzas, es la roca firme donde los discípulos de Jesús, tenemos que edificar nuestra vida como personas y como cristianos. El Señor se acerca a nosotros, no sólo para que nos alegremos con Él, sino para que vivamos en una auténtica amistad y compromiso, de tal forma que toda nuestra vida se edifique en Él; y podamos ser en el mundo, un verdadero reflejo del amor que Dios nos ha manifestado por medio de su Hijo.
  • La imagen de la roca en este día de Adviento nos interpela, para que en la construcción de nuestro proyecto de vida o de comunidad, no nos fiemos sólo de nuestras propias fuerzas y capacidades, o en la firmeza de algunas instituciones, o en estructuras o doctrinas, sino en Dios, que en su Palabra escuchada y aceptada como criterio de vida, es el único fundamento que no falla y da solidez a lo que intentamos construir.

 

Para discernir

 

  • ¿Cómo estamos construyendo el edificio de nuestra vida?
  • ¿Construimos para algunos años, o construimos para siempre?
  • ¿Construimos desde la fachada, o desde las bases?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Se mi roca firme, Señor.

 

Para la lectura espiritual

 

Vendrá a nosotros la Palabra de Dios

 

…”Sabemos de una triple venida del Señor. Además de la primera y de la última, hay una venida intermedia. Aquellas son visibles, pero ésta no. En la primera, el Señor se manifestó en la tierra y convivió con los hombres, cuando, como atestigua él mismo, lo vieron y lo odiaron. En la última, todos verán la salvación de Dios y mirarán al que traspasaron. La intermedia, en cambio, es oculta, y en ella sólo los elegidos ven al Señor en lo más íntimo de sí mismos, y así sus almas se salvan. De manera que, en la primera venida, el Señor vino en carne y debilidad; en esta segunda, en espíritu y poder; y, en la última, en gloria y majestad.

Esta venida intermedia es como una senda por la que se pasa de la primera a la última: en la primera, Cristo fue nuestra redención; en la última, aparecerá como nuestra vida; en ésta, es nuestro descanso y nuestro consuelo.

Y para que nadie piense que es pura invención lo que estamos diciendo de esta venida intermedia, oídle a él mismo: El que me ama —nos dice— guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él. He leído en otra parte: El que teme a Dios obrará el bien; pero pienso que se dice algo más del que ama, porque éste guardará su palabra. ¿Y dónde va a guardarla? En el corazón, sin duda alguna, como dice el profeta: En mi corazón escondo tus consignas, así no pecaré contra ti.

Así es cómo has de cumplir la palabra de Dios, porque son dichosos los que la cumplen. Es como si la palabra de Dios tuviera que pasar a las entrañas de tu alma, a tus afectos y a tu conducta. Haz del bien tu comida, y tu alma disfrutará con este alimento sustancioso. Y no te olvides de comer tu pan, no sea que tu corazón se vuelva árido: por el contrario, que tu alma rebose completamente satisfecha.

Si es así como guardas la palabra de Dios, no cabe duda que ella te guardará a ti. El Hijo vendrá a ti en compañía del Padre, vendrá el gran Profeta, que renovará Jerusalén, el que lo hace todo nuevo. Tal será la eficacia de esta venida, que nosotros, que somos imagen del hombre terreno, seremos también imagen del hombre celestial. Y así como el viejo Adán se difundió por toda la humanidad y ocupó al hombre entero, así es ahora preciso que Cristo lo posea todo, porque él lo creó todo, lo redimió todo, y lo glorificará todo”…

 

San Bernardo, abad Sermón 5 en el Adviento del Señor

 

Para rezar

 

Ven Señor

 

Ven Señor Jesús y ayúdame

a construir mi vida en tus palabras,

roca que no vacila.

Ven Señor Jesús y perdona mi obstinación

en poner mis cimientos lejos de Ti.

Ven Señor Jesús y dame la valentía

para ser y no aparentar.

Ven Señor Jesús y construye en mí

desde tu amor una nueva casa,

espacio de tu misericordia

y remanso para el dolor de mis hermanos.

 

 


Viernes I

 

¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!

 

 

Lectura del libro del profeta Isaías    29, 17-24

 

Así habla el Señor:

¿No falta poco, muy poco tiempo, para que Líbano se vuelva un vergel y el vergel parezca un bosque?

Aquel día, los sordos oirán las palabras del libro, y verán los ojos de los ciegos, libres de tinieblas y oscuridad. Los humildes de alegrarán más y más en el Señor y los más indigentes se regocijarán en el Santo de Israel. Porque se acabarán los tiranos, desaparecerá el insolente, y serán extirpados los que acechan para hacer el mal, los que con una palabra hacen condenar a un hombre, los que tienden trampas al que actúa en un juicio, y porque sí no más perjudican al justo.

Por eso, así habla el Señor, el Dios de la casa de Jacob, el que rescató a Abraham:

En adelante, Jacob no se avergonzará ni se pondrá pálido su rostro. Porque, al ver lo que hago en medio de él, proclamarán que mi Nombre es santo, proclamarán santo al Santo de Jacob y temerán al Dios de Israel. Los espíritus extraviados llegarán a entender y los recalcitrantes aceptarán la enseñanza.

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Sal 26, 1. 4. 13-14 (R.: 1a)

 

R.    El Señor es mi luz y mi salvación.

 

El Señor es mi luz y mi salvación,

¿a quién temeré?

El Señor es el baluarte de mi vida,

¿ante quién temblaré? R.

 

Una sola cosa he pedido al Señor,

y esto es lo que quiero:

vivir en la Casa del Señor

todos los días de mi vida,

para gozar de la dulzura del Señor

y contemplar su Templo. R.

 

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor

en la tierra de los vivientes.

Espera en el Señor y sé fuerte;

ten valor y espera en el Señor. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    9, 27-31

 

Cuando Jesús se fue, lo siguieron dos ciegos, gritando: «Ten piedad de nosotros, Hijo de David.»

Al llegar a la casa, los ciegos se le acercaron, y él les preguntó: « ¿Creen que yo puedo hacer lo que me piden?»

Ellos le respondieron: «Sí, Señor.»

Jesús les tocó los ojos, diciendo: «Que suceda como ustedes han creído.»

Y se les abrieron sus ojos.

Entonces Jesús los conminó: « ¡Cuidado! Que nadie lo sepa.»

Pero ellos, apenas salieron, difundieron su fama por toda aquella región.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El pueblo de Israel, sometido al imperio de turno sabe que en su tierra fue ciego y fue sordo. Sabe que, de algún modo, él mismo es responsable del mal que ahora padece. Pero el profeta no hace tanto énfasis en el castigo, sino en el anuncio esperanzador de un tiempo nuevo: “los que sufren volverán a alegrarse en el Señor, los pobres gozarán con el Dios Santo de Israel”.
  • El profeta vislumbra como cercana la salvación total. Esta salvación está ya presente en el corazón de los que esperan, aunque no aparezca en el orden externo.
  • Cuando los profetas en medio de la cultura palestina, hablan de vergeles y de bosques, lo hacen desde un contexto en el que, lo normal es la sequedad, el calor, la infertilidad; situaciones, que el pueblo judío por sí mismo no podía solucionar. El Líbano convertido en un vergel, y el vergel en un bosque, expresa la presencia de Dios, el Día del Señor. Y esto se completa con la imagen de los sordos que oyen, los ciegos que ven, los oprimidos que se alegran y los pobres que se gozan en el Dios de Israel.
  • Cuando triunfe el Mesías, cuando llegue su Reino y todo sea transformado y el mundo redimido, no podrá existir el mal en ningún sentido. Tanto el mal cósmico como el humano habrán desaparecido. Todos escucharán y todos verán, porque todos vivirán pendientes de la palabra de Yahvé y de su voluntad salvadora.

***

  • La enfermedad quebranta, por eso los milagros de curación física tienen una fuerza particular: no sólo se trata del bien de la salud sino que devuelven la “firmeza” al decaído y derrumbado. El Dios que se muestra capaz de vencer la enfermedad, es el Dios que se revela capaz de devolver vigor y firmeza a la obra que Él mismo ha creado.
  • Dos ciegos siguen a Jesús pidiéndole que los cure. La petición de estos dos hombres incluye una confesión de fe; al llamar a Jesús “hijo de David”, lo reconocen como el descendiente de David que tenía que venir, portador del cumplimiento de las promesas mesiánicas.
  • El evangelista, muestra que Jesús no los curó inmediatamente, que esperó llegar a la casa a la que se dirigía, y que además los interrogó sobre su fe. La fe y no sólo el simple contacto de la mano de Jesús es lo que cura a los ciegos. La fe, que es confianza incondicional de que el bien vence al mal, que Dios es más grande que cualquier mal o enfermedad.
  • Todo esto quiere decir que se hacen realidad las palabras de Isaías escuchadas por boca del profeta. La transformación anunciada toma cuerpo por el Mesías que da la vista a los ciegos. La vida marcada por el pecado propio o el de los otros, lleva a una visión distorsionada de nosotros mismos, de los otros y de la realidad y cuando no, una ceguera. La Buena Noticia, abre los ojos para ver la ceguera en la que estamos, y la necesidad que tenemos de ser curados y salvados.
  • Hace falta reconocerse necesitado, abrir el corazón, para ver cómo la pobreza es capacidad para ser enriquecidos, la ceguera posibilidad de una nueva luz. Jesucristo abre los ojos a los ciegos. Es el final de la esclavitud y el comienzo de la liberación. Jesucristo devuelve a cada hombre la dignidad. Basta que un hombre lo acepte y alce la cabeza, para que lo que esclaviza, quede derrotado perdiendo su fuerza para degradarlo.
  • Jesucristo explica y entrega al mundo en cada curación, en cada milagro, que Él hace nuevas todas las cosas. Basta un pequeño gesto de amor, para que el egoísmo y la maldad sean vencidos.
  • Igual que los ciegos, que rápidamente divulgan la noticia por toda la comarca, el seguidor de Jesús, tocado por la misericordia y el amor del Señor, no puede callar la proclamación de las maravillas que realiza Dios entre sus hijos. Este tiempo de adviento puede ser una gran oportunidad para nosotros como personas, y como comunidades, para examinar si nuestro camino de fe sigue estos pasos.

 

Para discernir

 

  • ¿Dónde están puestas mis esperanzas?
  • ¿Pido a Dios desde mi pobreza?
  • ¿Encuentro en Jesús el cumplimiento de mis anhelos más profundos?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Oigo en mi corazón: ‘Busca mi rostro…’ No me escondas tu rostro

 

 

Para la lectura espiritual

 

…”Habla, corazón mío; ábrete todo entero y dirígete a Dios: «Busco tu rostro; sí, Señor es tu rostro que busco» (Sl 26,8). Y tú, Señor, mi Dios, enseña a mi corazón cómo y dónde he de buscarte; cómo y dónde he de encontrarte, Señor. Señor, si tú no estás aquí, si estás ausente ¿dónde buscarte? Y si es que estás presente en todas partes ¿por qué yo no puedo verte? Ciertamente, tú habitas en una luz inaccesible. . Pero ¿dónde está esta luz inaccesible? ¿Quién me conducirá hasta ella y me introducirá en ella para que yo pueda verte? Y luego, ¿bajo qué signos, bajo qué figura podré descubrirte? No te he visto jamás, Señor Dios mío, y no conozco tu rostro. Altísimo Señor, ¿qué puedo hacer, qué hará este desterrado lejos de ti? ¿Qué puede hacer tu siervo, ansioso de tu amor y alejado de tu rostro? Aspira a contemplarte y tu rostro se le oculta enteramente. Desea reunirse contigo, pero tu mansión es inaccesible. Ansía encontrarte, pero no sabe dónde habitas. Emprende tu búsqueda, pero desconoce tu rostro.

Señor, tú eres mi Dios, tú mi Maestro, y sin embargo yo no te he visto. Tú me has creado y me has redimido, tú me has dado todos mis bienes, y sin embargo no te conozco aún. Me has hecho con la única finalidad de que te vea, y sin embargo yo no he realizado aún mi destino. Miserable condición la del hombre que ha perdido aquello para lo que fue creado… Te encontraré al amarte y te amaré mientras te encuentro”…

San Anselmo. Proslogion, 1

 

Para rezar

 

Ven Señor Jesús

 

Ven Señor Jesús, luz que viene de lo alto

y no permitas que las tinieblas tomen nuestro corazón.

Ven Señor Jesús, luz que no se apaga

y abre con la gracia de tu Espíritu nuestros ojos.

Ven Señor Jesús, luz venida a nuestro mundo

y sana nuestras cegueras y oscuridades.

Ven Señor Jesús, luz resplandeciente

y renueva nuestra mirada para tener tus mismos ojos

y reconocer la obra de Dios.

 

Sábado I

8 de diciembre

Inmaculada Concepción de la Virgen María (S)

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Génesis    3, 9-15. 20

 

Después que Adán comió del árbol, el Señor Dios llamó al hombre y le dijo:

« ¿Dónde estás?»

«Oí tus pasos por el jardín, respondió él, y tuve miedo porque estaba desnudo. Por eso me escondí.»

El replicó: « ¿Y quién te dijo que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol que yo te prohibí?»

El hombre respondió: «La mujer que pusiste a mi lado me dio el fruto y yo comí de él.»

El Señor Dios dijo a la mujer: « ¿Cómo hiciste semejante cosa?»

La mujer respondió: «La serpiente me sedujo y comí.»

Y el Señor Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho esto, maldita seas entre todos los animales domésticos y entre todos los animales del campo. Te arrastrarás sobre tu vientre, y comerás polvo todos los días de tu vida. Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo. Él te aplastará la cabeza y tú le acecharás el talón.»

El hombre dio a su mujer el nombre de Eva, por ser ella la madre de todos los vivientes.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 97, 1. 2-3b. 3c-4 (R.: 1a)

 

R.    Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas.

 

Canten al Señor un canto nuevo,

Porque él hizo maravillas:

Su mano derecha y su santo brazo

Le obtuvieron la victoria. R.

 

El Señor manifestó su victoria,

reveló su justicia a los ojos de las naciones:

se acordó de su amor y su fidelidad

en favor del pueblo de Israel. R.

 

Los confines de la tierra han contemplado

el triunfo de nuestro Dios.

Aclame al Señor toda la tierra,

prorrumpan en cantos jubilosos. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    1, 3-6. 11-12

 

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, y nos ha elegido en Él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor.

Él nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido.

En Él hemos sido constituidos herederos, y destinados de antemano -según el previo designio del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad- a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo, para alabanza de su gloria.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    1, 26-38

 

En el sexto mes, el Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.

El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: « ¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo.»

Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.

Pero el Ángel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin.»

María dijo al Ángel: « ¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?»

El Ángel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios.»

María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho.»

Y el Ángel se alejó.


 

Palabra del Señor


 

Para reflexionar

 

  • Hoy celebramos una fiesta que llena de esperanza a toda la humanidad. No es sólo el recuerdo de una mujer, María de Nazaret, que fue concebida sin pecado porque iba a ser la Madre del Mesías, sino que es “el feliz comienzo de la Iglesia”. María aparece como la que vive por adelantado la redención que nos traerá la Pascua de Cristo. En María queremos reconocer la obra salvadora de Dios en su humilde servidora y desde ella en nosotros; y por eso dejarnos contagiar de su fidelidad al Padre.
  • Es la fiesta de todos los que nos sentimos de alguna manera, representados y unidos a ella. En la joven de Nazaret, se realiza en forma excelsa y superior lo que esperamos que se realice en cada uno de nosotros y en toda la Iglesia. María, Santa e Inmaculada desde su concepción, es modelo y llamada, a esa santidad en la cual todos nosotros fuimos concebidos por Dios en el bautismo, para que Cristo viva en nosotros, y despliegue en nuestra vida toda su fuerza salvadora.

***

  • La primera lectura nos presenta al hombre y a la mujer frente a  Dios que los descubre y les hace tomar conciencia de esa situación que constantemente los desgarra interiormente: el pecado. El hombre se siente tironeado por dos fuerzas opuestas que se disputan el terreno de su conciencia y libertad. Llevamos en nuestro interior la semilla del egoísmo, de la envidia, de la ambición, de la prepotencia, de la mentira. Pero Dios pone delante de los hombres el anuncio de una humanidad que como linaje de mujer, alcanzará finalmente la victoria. De la misma humanidad que sufre el peso del pecado, ha de surgir la salvación. Esta promesa de Dios se cumple cuando un descendiente de mujer, Jesús, vence al pecado en una vida de perfecta santidad y obediencia al Padre.

***

  • Pablo en la Carta a los Efesios nos recuerda que Dios nos ha bendecido con toda clase de bendiciones, nos ha elegido y predestinado en Cristo para que fuésemos santos e inmaculados en su presencia, transformándonos así en hijos y herederos. En María se cumple y realiza esta predestinación. María fue mucho más que incontaminada por el pecado; María fue sobre todo “irreprochable en el amor” y vivió positivamente todo lo que el amor significa.
  • Nosotros fuimos llamados desde siempre a la más total y perfecta vida nueva en santidad: para ser “santos e inmaculados”; irreprochables en el amor.

***

  • En el evangelio de la Anunciación la promesa abre paso al cumplimiento. La humanidad por María se transforma en “llena de gracia”, porque “el Señor está con ella”. En el diálogo del ángel con la Virgen, se condensa la historia del diálogo de Dios con la humanidad. Especialmente con la humanidad que está dispuesta a escuchar al Señor y a seguir su camino. Algo tan grande y magnífico es expresado con sencillez. Un “sí” definitivo y fecundo, inicia una nueva etapa en la historia de la humanidad, en un lugar de donde se cree que nada puede venir: de la periferia, de la pobreza y marginación.
  • En la humildad de una mujer ignorada, se anuncia la realización de la historia de Salvación en su Hijo, esperanza de la humanidad. Porque el hijo que concibe y engendra María es el santo y el hijo de Dios. Lucas a través de la figura de María nos presenta a Jesús y su misión.
  • Era necesaria una mujer, que en nombre de toda la humanidad, permitiera que Dios se hiciera hombre y diera cumplimiento a su promesa. María se convierte en el modelo de cómo Dios puede cambiarlo todo: de una humilde virgen hebrea, hace una figura extraordinaria para todos los pueblos.
  • Ella es la primera creyente del pueblo de Dios, que supo entregarse de lleno al cumplimiento de la voluntad de Dios. Si por Eva, la primera madre, pudo entrar la rebeldía y el egoísmo al mundo, por María, la segunda, nos llega la santidad en la obediencia filial y en el amor.
  • La fiesta de hoy nos anuncia que del linaje de la mujer, saldrá quién aplastará la cabeza de la serpiente, y que también nosotros unidos a Cristo estamos llamados a aplastar esa cabeza del pecado, tal como lo hizo María concibiendo a Cristo en nuestra vida por la fe. Si el hombre viejo se dejó seducir por la serpiente, la nueva humanidad debe dejarse impulsar por el mismo Espíritu, que engendró a Jesús en el seno fiel de María; el mismo que es derramado en nuestros corazones si nos abrimos a la Palabra.
  • Hoy contemplamos a quién, vaciándose totalmente de sí misma y de todo rastro de egoísmo, se deja llenar de la gracia de Dios, que es el mismo Cristo Jesús, el que da sentido a su vida. María es la llena de gracia, no solamente porque llevó a Jesús en su seno, sino porque lo abrazó por la fe haciéndose discípula de su palabra, lo siguió por el camino de la cruz, y esperó con confianza plena el cumplimiento total de la promesa.
  • María es comienzo e imagen de la Iglesia, esposa de Cristo figura de la Iglesia. De la misma manera que María fue elegida y preparada para ser una madre digna del Hijo de Dios, la Iglesia ha sido destinada a ser la madre que engendra por el bautismo nuevos hijos de Dios.
  • Nuestro camino y compromiso como creyentes es dejar que la Palabra viva y eficaz de Dios se encarne en nosotros, y a través nuestro, en los lugares, ambientes y estructuras de la sociedad “no como un barniz superficial” sino “transformando los valores determinantes, las líneas de pensamiento, los criterios de juicio”. La Iglesia encarnada por la palabra, con la fuerza del Espíritu, debe encarnarse más y mejor en el pueblo. Así se recibe el anuncio y se anuncia el Evangelio.

 

Para discernir

 


  • ¿Experimento la maternal compañía de la Virgen María?

  • ¿Descubro en Ella un llamado y un estímulo para mi camino de santidad?

  • ¿Siento la invitación del Señor a dejar que su palabra se encarne en mi vida y en el mundo?

     

Repitamos a lo largo de este día

 

Dios te salve María… Llena eres de gracia

 

Para la lectura espiritual

 

“No temas María”

 

…”Oíste, Virgen, que concebirás y darás a luz a un hijo; oíste que no será por obra de varón, sino por obra del Espíritu Santo. Mira que el ángel aguarda tu respuesta, porque ya es tiempo que se vuelva al Señor que lo envió. También nosotros, los condenados infelizmente a muerte por la divina sentencia, esperamos, Señora, esta palabra de misericordia. Se pone entre tus manos el precio de nuestra salvación; en seguida seremos librados si consientes. Por la Palabra eterna de Dios fuimos todos creados, y a pesar de eso morimos; mas por tu breve respuesta seremos ahora restablecidos para ser llamados de
nuevo a la vida…

¿Por qué tardas? Virgen María, da tu respuesta. Responde presto al ángel, o, por mejor decir, al Señor por medio del ángel; responde una palabra y recibe al que es la Palabra; pronuncia tu palabra y concibe la divina; emite una palabra fugaz y acoge en tu seno a la Palabra eterna. Cree, di que sí y recibe. Que tu humildad se revista de audacia, y tu modestia de confianza. De ningún modo conviene que tu sencillez virginal se olvide aquí de la prudencia. En este asunto no temas, Virgen prudente, la presunción; porque, aunque es buena la modestia en el silencio, más necesaria es ahora la piedad en las palabras.

Abre, Virgen dichosa, el corazón a la fe, los labios al consentimiento, las castas entrañas al Criador. Mira que el deseado de todas las gentes está llamando a tu puerta. Si te demoras en abrirle, pasará adelante, y después volverás con dolor a buscar al amado de tu alma. Levántate, corre, abre. Levántate por la fe, corre por la devoción, abre por el consentimiento.

“Aquí está –dice la Virgen- la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.” (Lc 1,38)…

 

San Bernardo (1091-1153) monje cisterciense, doctor de la Iglesia – Homilía 4, 8-9: Opera omnia, edición cisterciense, 4 (1966)

 

Para rezar

 

María, Madre de Jesús y Madre nuestra,

da firmeza a nuestro corazón

para podamos comprender la esperanza

de gloria a la que fuimos llamados.

María, Madre de Jesús y madre nuestra,

pacifica nuestros corazones

para que podamos abandonarnos al poder del Altísimo.

María, Madre de Jesús y madre nuestra,

enséñanos el camino de la caridad sincera

que se nutre del amor del Padre

y florece en la vida de los hombres, nuestros hermanos.

María, Madre de Jesús y madre nuestra,

ahonda la contemplación de la belleza de tu vida

para que no nos resistamos a transformar

desde la pureza del amor verdadero

la vida del mundo que nos confiaste.


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XXXIV – CICLO B

DOMINGO XXXIV

CICLO B

SOLEMNIDAD DE CRISTO REY

 

 

Lunes XXXIV

 

 

Martes XXXIV

 

 

Miércoles XXXIV

 

 

Jueves XXXIV

 

 

Viernes XXXIV

San Andrés, Apóstol (F)

 

 

Sábado XXXIV

 

 

DOMINGO XXXIV

CICLO B

SOLEMNIDAD DE CRISTO REY

 

He venido para dar testimonio de la verdad

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Daniel    7, 13-14

 

Yo estaba mirando, en las visiones nocturnas, y vi que venía sobre las nubes del cielo como un Hijo de hombre; él avanzó hacia el Anciano y lo hicieron acercar hasta él.

Y le fue dado el dominio, la gloria y el reino, y lo sirvieron todos los pueblos, naciones y lenguas. Su dominio es un dominio eterno que no pasará, y su reino no será destruido.

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Sal 92, 1ab. 1c-2. 5 (R.: 1a)

 

R.    ¡Reina el Señor, revestido de majestad!

 

¡Reina el Señor, revestido de majestad!

El Señor se ha revestido,

se ha ceñido de poder.

 

El mundo está firmemente establecido:

¡no se moverá jamás!

Tu trono está firme desde siempre,

tú existes desde la eternidad.

 

Tus testimonios, Señor, son dignos de fe,

la santidad embellece tu Casa

a lo largo de los tiempos.

 

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura del libro del Apocalipsis    1, 5-8

 

Jesucristo es el Testigo fiel, el Primero que resucitó de entre los muertos, el Rey de los reyes de la tierra. El nos amó y nos purificó de nuestros pecados, por medio de su sangre, e hizo de nosotros un Reino sacerdotal para Dios, su Padre. ¡A él sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos! Amén.

El vendrá entre las nubes y todos lo verán, aún aquellos que lo habían traspasado. Por él se golpearán el pecho todas las razas de la tierra. Sí, así será. Amén.

Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, el que es, el que era y el que vendrá, el Todopoderoso.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    18, 33b-37

 

Pilato llamó a Jesús y le preguntó: « ¿Eres tú el rey de los judíos?»

Jesús le respondió: « ¿Dices esto por ti mismo u otros te lo han dicho de mí?»

Pilato replicó: « ¿Acaso yo soy judío? Tus compatriotas y los sumos sacerdotes te han puesto en mis manos. ¿Qué es lo que has hecho?»

Jesús respondió: «Mi realeza no es de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo, los que están a mi servicio habrían combatido para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi realeza no es de aquí.»

Pilato le dijo: « ¿Entonces tú eres rey?»

Jesús respondió: «Tú lo dices: yo soy rey. Para esto he nacido y he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad, escucha mi voz.»

 

Palabra del Señor

 

Para reflexionar

 

  • El texto de Daniel nos describe en su visión cómo un “hijo del hombre” aparece entre nubes y cómo recibe de Dios el señorío universal. Más que su identidad, el término “hijo del hombre” designa una función. La función mesiánica de perfeccionar la creación de Dios conduciendo a la humanidad a la plenitud de la vocación que Dios le ha asignado: reconciliar a todos los seres, los del cielo y los de la tierra. La condición del hijo del Hombre no es la del triunfador sino que se identifica con el que padece hambre, sed, necesidad: Siervo de Yahvéh.

***

  • En la lectura del Apocalipsis el “hijo del hombre” de Daniel toma carne, se hace radicalmente hombre con todas las consecuencias. Asume la naturaleza frágil y perfectible de los miles de hombres que han pasado por esta tierra. Por eso precisamente ha podido liberarnos de la fragilidad, del absurdo, del dolor, del sin sentido de la muerte, de la raíz de nuestros males que es el pecado. Su cuerpo y su rostro aparecen magullados, como los de tantos hombres. El amor nunca pierde. Por su sangre, su obediencia y libertad ha conquistado para los hombres la esperanza.

***

  • En este evangelio Juan contrapone claramente el poder humano, personificado en Pilato que juzga injustamente; pretende ocupar el mismo puesto de Dios; se prostituye; huye de la verdad para defender sus intereses y su puesto; se excusa ante los demás vilmente y el poder divino, personificado en Cristo que no se manifiesta en armas o en tronos; no lleva ejércitos consigo; no pretende subyugar u oprimir a los pueblos; su reino es otro que el que aparece a los ojos humanos; ama la verdad, defiende la verdad, y es testigo de la verdad con sus palabras y con su vida.
  • La realeza de Jesús no le viene de una elección popular, ni de una sucesión dinástica, sino de su condición de Hijo de Dios, hecho hombre y salvador de los hombres. Y por eso es “Evangelio”, buena noticia dada a los hombres, verdad revelada a los hombres sobre Dios, Padre que ama, y sobre los mismos hombres, llamados a ser, en el Espíritu, hijos en el Hijo.
  • Cristo es el Señor y esto lo que únicamente nos asegura la verdadera libertad, la convivencia, la construcción de un mundo de verdad, de justicia, de amor y de paz.
  • La fiesta de Cristo Rey nos sitúa ante este dilema: o Cristo es el Señor y entonces hacemos un mundo humano, o el poder es el Señor y este poder entonces nos destruirá. La respuesta al dilema, no es algo puramente intelectual sino exigencia de conversión y de cambio. Es esfuerzo por relativizar la obra del hombre y aceptar esa constante tensión que nos llama a optar entre el poder de los hombres y el poder de Dios. Si se ama la verdad, no se tiene más que escuchar a Cristo y seguirlo.
  • Los hombres no podremos nunca inventar un poder tan revolucionario y transformador como el de Cristo, porque su poder no es exaltación ni aplastamiento, sino nacimiento a la vida y libertad.
  • Cristo es el Señor y el centro del Universo. Su Resurrección le ha convertido en el primogénito de entre los muertos. El es el punto Omega al que converge toda la creación y en el que toda la historia humana encontrará un final digno y glorioso. En él está nuestra garantía y él es de donde arranca la fuerza de nuestra esperanza.
  • Pero nuestra esperanza es dinámica y operante. Todavía no ha llegado a su plenitud el Reino de Cristo. La verdad, la justicia, el amor y la paz no son las características de este mundo. Por eso la obra de Cristo está inacabada. Todavía hoy se pasa hambre y sed a causa de un mal poder. Se vive explotado, aniquilado, esclavo.
  • El reinado de Dios, proclamado y realizado por Jesús, se basa en las bienaventuranzas, al defender y proteger con justicia a débiles, marginados, oprimidos. No es un reinado puramente interior, sino social. Produce gozo e irritación, aceptación y rechazos, crucifixión y al final, la humanidad redimida.
  • Cristo no reinó desde los sitios privilegiados ni desde los puestos de influencia. Cristo reinó en el servicio, la entrega y la humildad, en el compromiso con los necesitados y con los desgraciados, con los pecadores y las mujeres de la vida, con los que estaban marginados en la sociedad de entonces: ciegos, leprosos, viudas…
  • Creer que Cristo es el Señor es apostar a la liberación que brota del perdón, de la confianza, de la verdad, de la justicia. Ejercitar la esperanza será asumir la tarea de derribar los ídolos, los falsos dioses.
  • Esto no se hace sin riesgo y sin cruz. Pero, el cristiano asume su tarea con espíritu profético, con identidad de apóstol. La seguridad de Cristo lo lleva a vivir pacientemente las tribulaciones que le acarrea el testimonio de la verdad porque sabe que él no es mayor que su Maestro y que identificarse con El significa caminar radicalmente por el camino de la cruz.
  • El reino de Jesús lo vivimos en este mundo, pero no es de este mundo, se sale, lo desborda, llega hasta la vida eterna. Es el Reino de la vida definitiva en la Casa de Dios. Para el discípulo de Jesús reinar es “morir” en servicio de los hermanos los hombres como semilla fecunda de un Reino que se espera, pero que no es posible hacer sin asumir el misterio de servicio y cruz.
  • Nuestra tarea es responder al reinado al que Jesucristo nos llama desde su cruz construyendo un mundo que no se olvide de los que sufren y lloran. Un mundo que no excluya a nadie de los beneficios del desarrollo y que el progreso sea crecimiento no acumulación. Un mundo en el que a los niños no les roben la alegría. Un mundo reconciliado en el que todos podamos mirarnos y tratarnos como hermanos. Porque Jesucristo es el Rey del universo no perdemos la esperanza. Su vida y su mensaje son la medida que alimenta nuestras aspiraciones y nuestras luchas por un mundo distinto y mejor.

 

Para discernir

 

  • ¿Me apasiona la posibilidad de transformar el mundo?
  • ¿Creo en la fuerza oculta del reino?
  • ¿Apuesto con mi vida a un reino que no es de este mundo?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

En cada gesto de amor tu reino llega

 

Para la lectura espiritual

 

La fiesta de Cristo Rey es reciente, pero su contenido es tan viejo como la misma fe cristiana. Pues la palabra «Cristo» no es otra cosa que la traducción griega de la palabra mesías: el ungido, el rey. Jesús de Nazaret, el hijo crucificado de un carpintero, es hasta tal punto rey, que el título de «rey» se ha convertido en su nombre. Al denominarnos nosotros cristianos, nosotros mismos nos denominamos como la «gente del rey», como hombres que reconocemos en él al rey.

Pero lo que significa el reino de Jesucristo sólo puede entenderse adecuadamente si se tiene en cuenta su origen en el antiguo testamento. Ahí se observa en primer lugar algo muy curioso. Un reino no estaba previsto, a todas luces, por parte de Dios para Israel.

Surgió precisamente de una rebelión de Israel contra Dios y contra sus profetas, de un rechazo de la voluntad originaria de Dios. Después de la toma de posesión de la tierra prometida, este pueblo, que estaba constituido por muchas razas, se unió en una especie de confederación que no tenía ninguno que le mandara, sino sólo jueces. Y el juez ni siquiera tenía que hacer la ley como un jefe, sino que se tenía que contentar con aplicar la ley existente, la ley dada. Así, pues, el mando sobre Israel se hallaba sólo en la ley, en el derecho divino que se le había suministrado. La ley debía ser el rey de Israel y a través de la ley, inmediatamente, el mismo Dios. Todos eran iguales, todos libres, porque sólo había un Señor el cual en la ley imponía sus manos sobre Israel.

Pero Israel sintió envidia de los pueblos que le rodeaban, los cuales tenían poderosos reyes. Y quiere ser como ellos. Inútilmente advierte Samuel al pueblo: si tienen un rey, llegarán a ser sus esclavos. Pero ellos no quieren la libertad, la igualdad, el derecho a la elección, el reino de Dios. Quieren ser como los demás; y se asocian así al gesto de Esaú: no cuenta la elección, sino la codicia y la vanidad. El rey es, en Israel, casi la expresión de una rebelión contra el mandato de Dios, una repulsa de la elección, para situarse al nivel de los demás pueblos. Pero ahora ocurre lo curioso. Dios se amolda al capricho de Israel y establece así una nueva posibilidad de su aplicarse o darse a ellos. El hijo de David, del rey, se llama Jesús: en él aflora Dios a la humanidad y se casa con ella. El que mira con profundidad descubre que ésta es la forma fundamental de actuar de Dios. Dios no posee un rígido esquema, que hace que se imponga, sino que sabe encontrar siempre de nuevo al hombre y convertir incluso sus descarríos en caminos: esto se manifiesta ya en Adán, cuya culpa se convierte en una feliz culpa, y eso se manifiesta asimismo en todas las vicisitudes de la historia.

Así, pues, esto es el reino de Dios: un amor que no tiene que desarmarse, cuya fantasía encuentra al hombre por caminos siempre nuevos y de formas siempre nuevas. Por eso el reino de Dios significa para nosotros una confianza inconmovible. Pues esto vale siempre y vale en cada una de las vidas. Nadie tiene motivos para la angustia o el miedo o para la capitulación. Dios siempre hace que se le encuentre. De ahí debiéramos tomar ejemplo en nuestra vida: no anular a nadie, intentar siempre de nuevo dejando que actúe la fantasía de un corazón abierto. No es el imponerse lo más grande, sino la disponibilidad para ponerse en camino hacia Dios y hacia los demás. Así Cristo rey no es la fiesta de aquellos que se hallan bajo un yugo, sino la de aquellos que se sienten agradecidos en manos de aquél que sabe escribir derecho con renglones torcidos.

 

Joseph Ratzinger

 

Para rezar

 

Construir el Reino es,

hacer la Verdad;

porque la más auténtica Verdad

de nuestro mundo es que está llamado

a ser algo muy distinto

de lo que en realidad es;

la más auténtica realidad

de nuestro mundo es que está llamado

a estar construido sobre la solidaridad,

sobre el afecto, la mutua confianza,

la búsqueda del bien común;

la ausencia de todo egoísmo,

de todo tipo de lucha,

de toda forma de injusticia o insolidaridad;

la más auténtica realidad de nuestro mundo

es que está llamado a pervivir,

a transformarse entrando en una vida nueva

y sin término, a reconocer plenamente

que Dios está ahí y que es el Padre común

de todos los hombres

y el autor de toda la creación.

 

 

Lunes XXXIV

 

Ella dio todo lo que tenía para vivir

 

 

Lectura del Libro del Apocalipsis 14,1-3.4-5.

 

Después vi al Cordero que estaba de pie sobre el monte Sión, acompañado de ciento cuarenta y cuatro mil elegidos, que tenían escrito en la frente el nombre del Cordero y de su Padre.

Oí entonces una voz que venía del cielo, semejante al estrépito de un torrente y al ruido de un fuerte trueno, y esa voz era como un concierto de arpas: los elegidos cantaban un canto nuevo delante del trono de Dios, y delante de los cuatro Seres Vivientes y de los Ancianos. Y nadie podía aprender este himno, sino los ciento cuarenta y cuatro mil que habían sido rescatados de la tierra.

Estos son los que no se han contaminado con mujeres y son vírgenes. Ellos siguen al Cordero donde quiera que vaya. Han sido los primeros hombres rescatados para Dios y para el Cordero. En su boca nunca hubo mentira y son inmaculados.

 

Palabra de Dios

 

SALMO Sal 24(23), 1-2.3-4.5-6.

 

R: Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor.

 

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,

el orbe y todos sus habitantes:

él la fundó sobre los mares,

él la afianzó sobre los ríos. R.

 

¿Quién puede subir al monte del Señor?

¿Quién puede estar en el recinto sacro?

El hombre de manos inocentes

y puro corazón,

que no confía en los ídolos. R.

 

Ése recibirá la bendición del Señor,

le hará justicia el Dios de salvación.

Éste es el grupo que busca al Señor,

que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    21, 1-4

 

    Levantado los ojos, Jesús vio a unos ricos que ponían sus ofrendas en el tesoro del Templo. Vio también a una viuda de condición muy humilde, que ponía dos pequeñas monedas de cobre, y dijo: «Les aseguro que esta pobre viuda ha dado más que nadie. Porque todos los demás dieron como ofrenda algo de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que tenía para vivir.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Vuelve a aparecer la “liturgia del cielo”, que vimos la semana pasada. Hoy aparece “el Cordero, de pie, sobre el monte Sión” junto con “ciento cuarenta y cuatro mil que llevan grabado en la frente el nombre del Cordero y el del Padre librando la gran batalla contra el mal”. El cordero llevado al matadero, ahora es el cordero pascual, cabeza de una multitud.
  • El número es simbólico: doce por doce por mil. Significa la plenitud aplicada a las doce tribus de Israel. La visión es esperanzada, el Cordero que conduce a los suyos a la victoria porque han permanecido fieles y forman el cortejo triunfal de Cristo. Ellos son las primicias de la humanidad salvada porque no se han dejado manchar por la idolatría.
  • Su actitud martirial es discipular: siguen al Cordero como los Doce iban siguiendo a Jesús; aman la verdad y no han querido profesar la falsa doctrina de Satanás y unirse a la bestia; y no se han prostituido en la adoración de las imágenes idolátricas, ni han sido colaboracionistas del Imperio.
  • La segunda visión hace referencia a la conducta de los idólatras, a quienes se dirige el juicio de Dios pregonado por tres ángeIes. El primero anuncia el evangelio eterno. El segundo ángel esparce la noticia de la caída de Babilonia. El tercer enviado predice el castigo terrible de los adoradores de la bestia con las imágenes del fuego, del azufre y de la copa que contiene el vino de la ira de Dios.
  • La bienaventuranza final anuncia que los que al morir sellan su testimonio, participan de la alegría y del reposo eternos. Han sufrido como sufrió el Cordero. Desde ahora, pues, son glorificados con Él en el reino del Padre.

***

  • Para la fiesta de Pascua acudían a Jerusalén unos 300 a 400 mil peregrinos. El Templo era para los judíos un motivo de orgullo y su grandeza dependía en gran medida de las donaciones que ellos depositaban en el arca del Tesoro.
  • Pero el Templo no era sólo un lugar de culto, en él se concentraba todo el poder económico, político, militar y religioso. Si bien el espacio preponderante era el dedicado al culto, allí también estaba el sanedrín, el arca del tesoro y la guardia.
  • En tiempo de la dominación romana, el templo era símbolo de la identidad del pueblo de la alianza y de la resistencia a la infiltración cultural y religiosa por parte de los romanos. Por eso, los que donaban grandes sumas de dinero al Templo, eran valorados por razones religiosas y también por razones políticas. En esta situación los pobres, los huérfanos, las viudas y los extranjeros era una multitud no tenida en cuenta y frecuentemente despreciada.
  • El episodio que narra este pasaje concluye la serie de discusiones que Jesús mantiene con las sectas judías. Está directamente unido a la maldición de los escribas que roban a las viudas.
  • La exaltación de los pobres que aparece frecuentemente en los discursos de Jesús, le sirve para anunciar la inminencia del Reino y la transformación que acarreará la nueva vida según Dios, en las estructuras humanas.
  • Jesús observa que mientras los más ricos, echaban grandes donaciones en el arca del templo una viuda pobre echó lo poco que tenía. Ella sólo posee lo que ha dado. Lo que dio era todo lo que tenía.
  • La viuda era por su condición de mujer, pobre y marginada, sin embargo al depositar su ofrenda con un inmenso esfuerzo, daba todo lo que le era necesario para vivir. Se entregaba totalmente a Dios con modestia y humildad. Los ricos y poderosos ofrecían lo que tenían de sobra fruto de sus negocios; ofrenda que venía muchas veces manchada por el hambre y la indigencia de peones y esclavos, sometidos para poder alcanzar esa riqueza.
  • Jesús pensando en la nueva comunidad, aprovecha la actitud de la viuda para una enseñar que a Dios no le podemos ofrecer lo que nos sobra, aquello de lo que podemos prescindir. La ofrenda es verdadera, cuando damos desde nuestra pobreza, lo que somos y tenemos. Dios no recibe cosas; cuando le entregamos algo material, le estamos entregando ante todo nuestra vida. Y se la entregamos generosamente porque sabemos que Él hará con ella lo mejor para nosotros y para nuestra comunidad.
  • Jesús no se aferró a su dignidad de Hijo Único de Dios; despojándose de todo se humilló y bajó hasta nuestra miseria para enriquecernos; elevándonos así, a la dignidad de hijos en el Hijo de Dios. No nos dio de lo que le sobraba, sino que lo dio todo amándonos hasta el extremo, viviendo Él mismo, las palabras que había pronunciado: Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
  • El Señor nos pide que por el bien de nuestros hermanos lo demos todo, porque toda nuestra vida, por la entrega generosa en la comunión, en el servicio y en el amor con Cristo, se ha de convertir en causa de salvación para todos.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué damos nosotros: lo que nos sobra o lo que necesitamos?
  • ¿Damos con sencillez o con ostentación, gratuitamente o pasando factura?
  • ¿Ponemos nuestras cualidades y talentos a disposición de la comunidad, de la familia, de la sociedad, o los guardamos mezquinamente?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Quiero ser generoso Señor

 

Para la lectura espiritual

 

«Ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir»

 

…” Acordémonos de esta viuda que, preocupada por los pobres, se olvida de ella misma hasta el punto de dar todo lo que le quedaba para vivir, pensando sólo en la vida futura, tal como lo atestigua el mismo Señor. Los demás habían dado de lo que les sobraba, pero ella, quizás más pobre que muchos pobres –puesto que toda su fortuna quedaba reducida a dos monedas- en su corazón era más rica que todos los ricos. Sólo dirigía su mirada hacia las riquezas de la recompensa eterna; deseosa de los tesoros celestiales, renunció a todo lo que poseía como a bienes que proceden de la tierra y a la tierra regresan (Gn 3,19). Dio lo que tenía para alcanzar lo que no veía. Dio bienes perecederos para adquirir bienes inmortales. Esta pobre mujer no se olvidó de los bienes previstos y dispuestos por el Señor para obtener la recompensa futura. Por eso el Señor, tampoco se olvidó de ella, y el juez de este mundo pronunció por adelantado su sentencia: elogia a aquella que coronará en el día del juicio”…

 

San Paulino de Nola (355-431), obispo – Carta 34, 2-4: PL 61, 345-346

 

Para rezar

 

UNA ORACION DE GENEROSIDAD

 

Querido Señor, enseñame a ser generoso,

enseñame a servirte como Tú mereces

a dar y no contar el costo,

a luchar y no prestar atención a la herida,

a trabajar duro y no buscar el descanso,

a trabajar y no buscar la recompensa,

excepto el saber que hago tu voluntad.

 

San Ignacio de Loyola

 

 

Martes XXXIV

 

No quedará piedra sobre piedra

 

 

Lectura del Libro del Apocalipsis 14,14-19.

 

Y vi una nube blanca, sobre la cual estaba sentado alguien que parecía Hijo de hombre, con una corona de oro en la cabeza y una hoz afilada en la mano.

En seguida salió del Templo otro Angel y gritó con voz potente al que estaba sentado sobre la nube: “Empuña tu hoz y siega, porque ha llegado el tiempo de la cosecha y los sembrados de la tierra están maduros”.

Y el que estaba sentado sobre la nube pasó su hoz sobre la tierra, y esta quedó segada.

Entonces otro Angel salió del Templo que está en el cielo, llevando también una hoz afilada.

Y salió del altar otro Angel -el que tiene poder sobre el fuego- y gritó con voz potente al que tenía la hoz afilada: “Empuña tu hoz y cosecha los racimos de la viña de la tierra, porque han llegado a su madurez”.

El Angel pasó la hoz afilada sobre la tierra, cosechó la viña y arrojó los racimos en la inmensa cuba de la ira de Dios.

 

Palabra de Dios

 

SALMO Sal 96,10.11-12.13.

 

R: El Señor llega a regir la tierra.

 

Decid a los pueblos: “El Señor es rey,

él afianzó el orbe, y no se moverá;

él gobierna a los pueblos rectamente.” R.

 

Alégrese el cielo, goce la tierra,

retumbe el mar y cuanto lo llena;

vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,

aclamen los árboles del bosque. R.

 

Delante del Señor, que ya llega,

ya llega a regir la tierra:

regirá el orbe con justicia

y los pueblos con fidelidad. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    21, 5-9

 

Como algunos, hablando del Templo, decían que estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo: «De todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.»

Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo tendrá lugar esto, y cuál será la señal de que va a suceder?»

Jesús respondió: «Tengan cuidado, no se dejen engañar, porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: “Soy yo”, y también: “El tiempo está cerca.” No los sigan. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones no se alarmen; es necesario que esto ocurra antes, pero no llegará tan pronto el fin.»

   

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El juicio anunciado por los tres ángeles se expresa simbólicamente de manera anticipada. Hoy aparece la imagen grandiosa de la siega cósmica, para castigo de los adoradores de la Bestia, los idólatras, el castigo “en el gran lagar de la ira de Dios”. Ha llegado el momento del juicio de Dios, la hora de la verdad.
  • El Apocalipsis llama a Cristo con el mismo nombre que Daniel en su profecía: “uno con aspecto de hombre”, “el Hijo del Hombre”, como se lo llama repetidamente en el evangelio. Juan ve una nube blanca y a uno sentado con aspecto de hombre con la corona ceñida sobre la cabeza, llevando en la mano una hoz afilada para segar la tierra. Y ve un ángel del templo celeste llevando también una hoz afilada para vendimiar la viña de la tierra y echar las uvas en el gran lagar de la ira de Dios. Ahora se verá quién vence y quién es derrotado.
  • Un cántico de alabanza celebra también anticipadamente de los que no han querido someterse a la bestia, la victoria divina, manifestada en las últimas siete plagas y la destrucción de Roma.

    ***

    • Comenzamos hoy la lectura del último discurso de Jesús, que ahora es de carácter escatológico. Lucas concluye la predicación de Jesús en el Templo de Jerusalén, donde ha realizado gestos y enseñanzas ante todo el pueblo.
    • Este largo discurso apocalíptico en el círculo de sus discípulos está presente también en Marcos, Mateo y Lucas. Esto hace creíble que Jesús realmente lo realizó, aunque las diferencias sean notables.
    • En tiempos de Jesús, el Templo era recién edificado; incluso no terminado del todo. Se comenzó su construcción diecinueve años antes de Jesucristo: era considerado una de las siete maravillas del mundo antiguo. Algunos discípulos de Jesús comentaban la belleza del Templo por la calidad de las piedras y de las donaciones de los fieles.
    • Tenemos que superar las imágenes, para captar el sentido universal de sus palabras, válidas para todos los tiempos. Jesús comienza aludiendo a la destrucción del templo que, en la tradición profética, se presenta siempre como consecuencia de la ruptura de la alianza por parte del pueblo. Las palabras que pronuncia Jesús apuntan a mostrar la fragilidad y la caducidad de las más grandes y hermosas obras humanas. Este Templo será destruido unos años más tarde, en el 70 d. C., por Tito. Lucas no se refiere al final del mundo sino a la destrucción del templo de Jerusalén.
    • Luego viene un mensaje de alerta sobre los signos que acompañarán el final. La aparición de falsos “Mesías”. La fecha precisa del tiempo final son claramente signos engañosos frente a los que Jesús es claro: el fin no vendrá inmediatamente. De esta forma el evangelista pretendía corregir la fiebre mesiánica que dominaba en algunos sectores de las iglesias de su tiempo.
    • Jesús amplía el horizonte mezquino y cerrado de los discípulos, anunciándoles que, desgraciadamente, guerras, terremotos, hambre y señales asombrosas las habrá siempre. El final es un acontecimiento de gracia, un triunfo del Dios de la Vida sobre todas las fuerzas de muerte.
    • Hoy vivimos una agitación parecida. Estamos inundados de visiones catastróficas que nos anuncian un futuro oscuro y terrible para todos los seres vivientes. Pero lo importante no es la fecha en que el mundo sucumbirá; lo importante es preguntarnos ¿cuál es la finalidad del mundo y de la humanidad?, ¿cuál es nuestra esperanza?, ¿qué futuro podemos y debemos construir?, ¿qué quiere Dios de nosotros aquí y ahora?
    • Las visiones apocalípticas se pueden convertir en la pesadilla suicida, o en una renovada oportunidad de suscitar el Reino en medio de la humanidad; ocasión especial para plantear una visión del futuro desde una verdadera valoración del ser humano y de la vida en todas sus dimensiones.
    • Los verdaderos signos son aquellos que nos ayudan a despertarnos, a tomar conciencia de la gracia del Señor que ya está entre nosotros y nos disponen a recibirla con alegría y confianza.
    • Para Jesús el tiempo presente y el futuro se abren como esperanza: es el tiempo definitivo de la salvación. Por eso es necesario tomarse en serio el momento presente e interpretarlo como una señal de Dios que nos llama a hacer de este mundo de muerte, un mundo de vida. Para Jesús, el cambio es posible aquí y ahora.
    • La invitación a mantenernos vigilantes es verdadera sabiduría. Cada día es volver a empezar la historia. Cada día es tiempo de salvación, si estamos atentos a la cercanía y a la venida de Dios a nuestras vidas.

 

Para discernir

 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XXXIII – CICLO B

DOMINGO XXXIII

CICLO B

 

Lunes XXXIII

 

Martes XXXIII

 

Miércoles XXXIII

 

21 de noviembre

La Presentación de la Santísima Virgen María

 

Jueves XXXIII

 

Viernes XXXIII

 

Sábado XXXIII

 

 

DOMINGO XXXIII

CICLO B

 

Estén prevenidos y oren

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Daniel    12, 1-3

 

En aquel tiempo, se alzará Miguel, el gran Príncipe, que está de pie junto a los hijos de tu pueblo. Será un tiempo de tribulación, como no lo hubo jamás, desde que existe una nación hasta el tiempo presente. En aquel tiempo, será liberado tu pueblo: todo el que se encuentre inscrito en el Libro.

Y muchos de los que duermen en el suelo polvoriento se despertarán, unos para la vida eterna, y otros para la ignominia, para el horror eterno.

Los hombres prudentes resplandecerán como el resplandor del firmamento, y los que hayan enseñado a muchos la justicia brillarán como las estrellas, por los siglos de los siglos.

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Sal 15, 5 y 8. 9-11 (R.: 1)

 

R.    Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.

 

El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz,

¡tú decides mi suerte!

Tengo siempre presente al Señor:

él está a mi lado, nunca vacilaré.

 

Por eso mi corazón se alegra,

se regocijan mis entrañas

y todo mi ser descansa seguro:

porque no me entregarás a la Muerte

ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro.

 

Me harás conocer el camino de la vida,

saciándome de gozo en tu presencia,

de felicidad eterna a tu derecha.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta a los Hebreos    10, 11-14. 18

 

Cada sacerdote se presenta diariamente para cumplir su ministerio y ofrecer muchas veces los mismos sacrificios, que son totalmente ineficaces para quitar el pecado. Cristo, en cambio, después de haber ofrecido por los pecados un único Sacrificio, se sentó para siempre a la derecha de Dios, donde espera que sus enemigos sean puestos debajo de sus pies. Y así, mediante una sola oblación, él ha perfeccionado para siempre a los que santifica.

Y si los pecados están perdonados, ya no hay necesidad de ofrecer por ellos ninguna otra oblación.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    13, 24-32

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«En ese tiempo, después de esta tribulación, el sol se oscurecerá, la luna dejará de brillar, las estrellas caerán del cielo y los astros se conmoverán. Y se verá al Hijo del hombre venir sobre las nubes, lleno de poder y de gloria. Y él enviará a los ángeles para que congreguen a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales, de un extremo al otro del horizonte.

Aprendan esta comparación, tomada de la higuera: cuando sus ramas se hacen flexibles y brotan las hojas, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano. Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el fin está cerca, a la puerta.

Les aseguro que no pasará esta generación, sin que suceda todo esto. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. En cuanto a ese día y a la hora, nadie los conoce, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, nadie sino el Padre.»

 

Palabra de Dios.

 

Para reflexionar

 

  • El libro de Daniel quiere sostener la fe y la esperanza de los judíos perseguidos por Antíoco Epífanes. El perseguidor va a ser derribado por Dios, y entonces vendrá el tiempo del fin. Daniel va revelando el sentido último que tiene la historia. Dios asegura un orden nuevo para su pueblo y para los individuos. De esta manera los momentos de la historia del mundo se convierten en momentos del plan de Dios. Cada momento de la historia se hace profecía si se ve a la luz de Dios. En este proceso despertar para la vida o para la ignominia, exige haber practicado la justicia.

***

  • En la Carta a los Hebreos Cristo es presentado como sacerdote mediador entre Dios y los hombres. El es el único sacerdote capaz de ofrecer un sacrificio válido por los pecados de los hombres. El ha ofrecido este sacrificio de una vez para siempre.
  • Lo anunciado por el Profeta Daniel ya se ha realizado en Cristo, el anuncio se convierte en realidad. La salvación y el juicio de Dios se ha realizado, con novedad insospechada en Cristo Jesús.

***

  • En el texto de Marcos, aproximándose en su estilo a la apocalíptica judía. se mencionan tres momentos importantes: la conmoción del universo, la venida del Hijo del Hombre y la reunión de los elegidos.
  • Marcos contempla la segunda venida del Hijo del Hombre invitándonos a esperar apoyados en la certeza de que las palabras de Jesús no pasarán. Toda tribulación es, de alguna manera, el anuncio de este mundo nuevo, de esta nueva creación, de este nuevo parto. No es posible el anuncio de una nueva creación sin dolores, sin crisis, sin rupturas. Estos son como los signos de la naturaleza que anuncian la primavera.
  • Los cristianos vivimos el drama que vive su mundo. Somos peregrinos en esta historia y no estamos ausentes del mundo. Cristo es la imagen de lo que estamos llamados a ser. Y Cristo no fue ajeno al mundo, vivió en el mundo y con los hombres participando de su condición. Compartiendo la pasión humana, ofreció por los pecados un sacrificio para siempre.
  • Los discípulos creemos que el resucitado vive y camina hoy junto a nosotros, Él es el Señor y todo será puesto algún día bajo sus pies. Mientras tanto, los cristianos vivimos la condición terrestre de Cristo, nos toca sufrir la pasión de ser hombres en el mundo de hoy.
  • A los hombres que vivimos este tiempo: el que va desde el sacrificio de Cristo hasta la segunda venida, nos toca la construcción del mundo nuevo que esperamos. Aunque no sepamos el momento, no hay que despreciar cada instante. El final se realiza en el compromiso de nuestras acciones humanas.
  • Caminamos nuestro hoy con esperanza, sabiendo que no es definitivo. Una esperanza apoyada en la fe en Jesús que es el Señor de la historia. Una esperanza que se apoya en la novedad de Cristo, pero que espera todavía su manifestación plena. Nuestro modo de vivir aquí y ahora, necesita identificarse al modo de vivir de Dios, que conocemos perfectamente, porque fue el modo de vivir de Cristo.
  • Nuestra fe cristiana no es una mera contemplación estática sino una fuerza que nos debe llevar a comprometernos en la marcha de las cosas que hacen posible que la vida del hombre en esta tierra vaya acercándose a esa situación ideal que Jesús presentó como el Reino de Dios, en la que reine la justicia, la fraternidad, la libertad, etc..
  • La fe nos llama a vivir activa y comprometidamente esta espera porque sabemos que el mundo nuevo llegará: solo y cuando el hombre haya hecho todo lo que haya podido. Sólo de esta manera los cristianos anunciarán real, verdadera, evangélicamente el mundo nuevo en el que creen. Para el cristiano la novedad no está fuera de la vida, sino dentro de ella. La novedad es su vida, que es la de Cristo. La insospechada realidad, que crece en vistas a su plenitud.
  • Creer es recibir a Dios en nuestra vida de cada día; experiencia de amor y de libertad que implica conversión permanente, consentimiento en renacer de nuevo y una tensión hacia delante. Solamente la esperanza da fuerza para aguantar el cansancio de vivir y para superar la monotonía diaria.
  • “El futuro absoluto de Dios remite al hombre a su presente”. Desde el futuro es donde debe el hombre instalarse en el presente. Desde la esperanza es donde el mundo y la sociedad actuales deben ser no sólo interpretados, sino cambiados. Jesús no quiso impartir enseñanzas sobre el fin, sino emitir una llamada para el presente a la vista del fin.
  • “El futuro es llamada de Dios al presente”. En este camino de futuro, todos los cristianos estamos comprometidos.

 

Para discernir

 

  • ¿Me preocupa el futuro?
  • ¿Dónde están puestas mis esperanzas?
  • ¿Me siento responsable por el futuro del mundo y la humanidad?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Tus palabras no pasarán

 

Para la lectura espiritual

 

El Evangelio del penúltimo domingo del año litúrgico es el clásico texto sobre el fin del mundo. En toda época ha habido quien se ha encargado de agitar amenazadoramente esta página del Evangelio ante sus contemporáneos, alimentando psicosis y angustia. Mi consejo es permanecer tranquilos y no dejarse turbar lo más mínimo por estas previsiones catastróficas. Basta con leer la frase final del mismo pasaje evangélico: «Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sólo el Padre». Si ni siquiera los ángeles ni el Hijo (se entiende que en cuanto hombre, no en cuanto Dios) conocen el día ni la hora del final, ¿es posible que lo sepa y esté autorizado a anunciarlo el último adepto de alguna secta o fanático religioso? El Evangelio Jesús nos asegura que Él volverá un día y reunirá a sus elegidos desde los cuatro vientos; el cuándo y el cómo vendrá (entre las nubes del cielo, el oscurecimiento del sol y la caída de las estrellas) forman parte del lenguaje figurado propio del género literario de estos relatos.

Otra observación puede ayudar a explicar ciertas páginas del Evangelio. Cuando nosotros hablamos del fin del mundo, según la idea que tenemos hoy del tiempo, pensamos inmediatamente en el fin del mundo en absoluto, después de lo cual ya no puede haber más que la eternidad. Pero la Biblia razona con categorías relativas e históricas, más que absolutas y metafísicas. Cuando por ello habla del fin del mundo, entiende con mucha frecuencia el mundo concreto, aquél que de hecho existe y es conocido por cierto grupo de hombres: su mundo. Se trata, en resumen, más del fin de un mundo que del fin del mundo, si bien las dos perspectivas a veces se entrecruzan.

Jesús dice: «No pasará esta generación sin que todo esto suceda». ¿Se equivocó? No; no pasó de hecho aquella generación; el mundo conocido por quienes le escuchaban, el mundo judaico, pasó trágicamente con la destrucción de Jerusalén en el año 70 después de Cristo. Cuando en el año 410 sucedió el saqueo de Roma por obra de los vándalos, muchos grandes espíritus del tiempo pensaron que era el fin del mundo. No erraban mucho; acababa un mundo, el creado por Roma con su imperio. En este sentido, no se equivocaban tampoco aquellos que el 11 de septiembre de 2001, viendo la caída de las Torres Gemelas, pensaron en el fin del mundo…

Todo esto no disminuye, sino que acrecienta la seriedad del compromiso cristiano. Sería la mayor estupidez consolarse diciendo que, total, nadie conoce cuándo será el fin del mundo, olvidando que puede ser, para cada uno, esta misma noche. Por eso Jesús concluye el Evangelio de hoy con la recomendación: «Estad atentos y vigilad, porque no sabéis cuándo será el momento preciso».

Debemos -considero- cambiar completamente el estado de ánimo con el que escuchamos estos Evangelios que hablan del fin del mundo y del retorno de Cristo. Se ha terminado por considerar un castigo y una oscura amenaza aquello que la Escritura llama «la feliz esperanza» de los cristianos, esto es, la venida de Nuestro Señor Jesucristo (Tito, 2, 13). También está por en medio la idea misma que tenemos de Dios. Los recurrentes discursos sobre el fin del mundo, obra frecuente de personas con un sentimiento religioso distorsionado, tienen sobre muchos un efecto devastador: reforzar la idea de un Dios perennemente enfadado, dispuesto a dar rienda suelta a su ira sobre el mundo. Pero éste no es el Dios de la Biblia, a quien un salmo describe como «clemente y compasivo, tardo a la cólera y lleno de amor, que no se querella eternamente ni para siempre guarda su rencor… que él sabe de qué estamos hechos»

 

Sal 103, 8-14 Raniero Cantalamessa, ofmca. -predicador de la Casa Pontificia

 

Para rezar

 

Dios, tu comunidad está acá para pedirte que nos ayudes

a construir un Mundo Nuevo donde abunde la Paz.
Somos tus hijos e hijas que de diferentes lugares

de esta tierra bendita que nos regalaste,
estamos aquí para compartir nuestras necesidades

y ponerlas en tus manos.
Estamos confiados que nos escucharás y ayudarás,

pues eres un Dios de amor que te brindas a toda la humanidad.
Te pedimos que transformes los corazones duros

de aquellos que solo quieren poder y riquezas.
Te pedimos por nuestros niños y niñas

que mueren día a día por hambre,

violencia, enfermedades, marginalidad.
Te pedimos por tantas familias que quedaron devastadas

por la muerte violenta de sus seres queridos

ocasionados por atentados, robos, secuestros, falta de seguridad.
Te pedimos que nos ayudes a librarnos del egoísmo,

del individualismo, del orgullo, del odio,

que solo nos lleva a generar más muerte.
Te pedimos que nos acompañes a transitar

los senderos más sinuosos y a llegar a los lugares más inhóspitos

para conocer, ayudar y valorar a las personas

que son ignoradas y abandonadas

por los sistemas políticos y económicos.
Te pedimos que nos ayudes a renovar nuestras fuerzas

y seamos luces en el camino para quienes te estén buscando.
Y, porque sabemos que Tú todo lo puedes,

te pedimos nuestro Dios que nos ayudes a construir

Comunidades de Paz para Todos.
Tu nos diste a Jesús y por El aprendimos a ser fuertes y a amar incondicionalmente.
Por El y en El, es que te lo pedimos.

Amén.

 

Lunes XXXIII

 

¿Qué quieres que haga por ti? Señor que vea otra vez

 

Lectura del Libro del Apocalipsis 1,1-5ª.6b.10-11; 2, 1-5a.

 

Revelación de Jesucristo, que le fue confiada por Dios para enseñar a sus servidores lo que tiene que suceder pronto. El envió a su Angel para transmitírsela a su servidor Juan.

Este atestigua que todo lo que vio es Palabra de Dios y testimonio de Jesucristo.

Feliz el que lea, y felices los que escuchen las palabras de esta profecía y tengan en cuenta lo que está escrito en ella, porque el tiempo está cerca.

Yo, Juan, escribo a las siete Iglesias de Asia. Llegue a ustedes la gracia y la paz de parte de aquel que es, que era y que vendrá, y de los siete Espíritus que están delante de su trono, Escribe al Angel de la Iglesia de Efeso: “El que tiene en su mano derecha las siete estrellas y camina en medio de los siete candelabros de oro, afirma: “Conozco tus obras, tus trabajos y tu constancia. Sé que no puedes tolerar a los perversos: has puesto a prueba a quienes usurpan el título de apóstoles, y comprobaste que son mentirosos.

Sé que tienes constancia y que has sufrido mucho por mi Nombre sin desfallecer.

Pero debo reprocharte que hayas dejado enfriar el amor que tenías al comienzo.

Fíjate bien desde dónde has caído, conviértete y observa tu conducta anterior. Si no te arrepientes, vendré hacia ti y sacaré tu candelabro de su lugar preeminente.

 

Palabra de Dios

 

SALMO Sal 1,1-2.3.4.6.

 

R: Al vencedor le daré de comer del árbol de la vida

 

¡Feliz el hombre

que no sigue el consejo de los malvados,

ni se detiene en el camino de los pecadores,

ni se sienta en la reunión de los impíos,

sino que se complace en la ley del Señor

y la medita de día y de noche! R.

 

El es como un árbol

plantado al borde de las aguas,

que produce fruto a su debido tiempo,

y cuyas hojas nunca se marchitan:

todo lo que haga le saldrá bien. R.

 

No sucede así con los malvados:

ellos son como paja que se lleva el viento.

porque el Señor cuida el camino de los justos,

pero el camino de los malvados termina mal. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    18, 35-43

 

Cuando se acercaba a Jericó, un ciego estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna.

Al oír que pasaba mucha gente, preguntó qué sucedía.

Le respondieron que pasaba Jesús de Nazaret.

El ciego se puso a gritar: “¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!”.

Los que iban delante lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!”.

Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran. Cuando lo tuvo a su lado, le preguntó:

“¿Qué quieres que haga por ti?”. “Señor, que yo vea otra vez”.

Y Jesús le dijo: “Recupera la vista, tu fe te ha salvado”.

En el mismo momento, el ciego recuperó la vista y siguió a Jesús, glorificando a Dios. Al ver esto, todo el pueblo alababa a Dios.

 

Palabra del Señor

 

Para reflexionar

 

  • Durante las dos últimas semanas del año litúrgico, la Iglesia nos presenta textos que evocan el “fin de los tiempos”. Apocalipsis es la primera palabra del libro y significa «revelación». No hay que buscar en las imágenes de catástrofes cósmicas, tan abundantes en el Apocalipsis, informaciones concretas sobre el «fin del mundo».
  • El Apocalipsis es un mensaje cifrado, que hay que descifrar: los objetos, los colores, las cifras tienen una significación simbólica. Y las catástrofes cósmicas forman parte de ese lenguaje cifrado. El autor se llama a sí mismo Juan, y estas visiones las tuvo, dice él, en la isla de Patmos.
  • Probablemente se escribe este libro a fines del siglo I, y por tanto la clave en que hay que interpretarlo es la situación que pasa la Iglesia en esta época, duramente perseguida por el emperador Domiciano (81-96), y marcada también por crisis internas de cansancio, herejías y divisiones.
  • El mismo san Juan se esfuerza en darnos la equivalencia de algunos símbolos: una «estrella» representa un «ángel», un «candelabro» significa «una iglesia particular», el color «blanco del lino» representa «las buenas acciones de los fieles». Juan habla como un “visionario”. Ve las iglesias «en la mano derecha» de Dios: esto quiere decir que Dios tiene las iglesias locales en su poder. La «mano», en aquella época, y para todo el mundo oriental, era el signo del poder.
  • La primera parte de la lectura de hoy es el inicio del libro, “la revelación” que Dios ha entregado a Jesucristo para que muestre a sus siervos. Cristo, por medio de un ángel, se la comunica al “siervo Juan”, el cual, se hace “testigo de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo”. Después se pasa a los capítulos segundo y tercero que contienen las cartas a las siete Iglesias de Asia Menor, la actual Turquía. Todas las cartas siguen el mismo esquema literario de una orden de Cristo, al que se aplican los diversos títulos gloriosos.
  • Hoy leemos la dirigida a la comunidad cristiana de Éfeso, a la que se alaba por su entereza, por no haberse rendido a la fatiga y por haber sabido discernir quiénes eran los falsos profetas en su seno. A pesar de esto, le recrimina haber abandonado el amor primero.

***

  • Jesús, después de anunciar su Pasión y Resurrección cura a un ciego dentro del contexto de una subida a Jerusalén. Los discípulos no comprenden el sentido de sus palabras que anuncian la pasión.
  • Al subir a Jerusalén, el hombre judío quiere manifestar el contenido de su fe en Yahvé. Dentro de este mismo rito, Jesús realiza su camino de obediencia hasta la muerte de cruz: sube a Jerusalén para entregar su vida por obediencia a la voluntad del Padre, Jesús funda la religión del amor universal; se convierte en el prójimo de todos los hombres.
  • Cristo sube a Jerusalén para cumplir la ley y los profetas; pero, para comprender este misterio pascual hay que abrir los ojos de la fe para poder entender las Escrituras. Es necesario dejarse conducir para descubrir la luz.
  • En esta subida hay un ciego junto al camino pidiendo limosna. Los ciegos eran normalmente pobres y vivían de la caridad de la gente. La situación del ciego era sumamente precaria. Estaba impedido por un defecto que no le permitía percibir la realidad, sino que lo limitaba a escuchar lo que ocurría. Estaba sentado a la orilla del camino, totalmente marginado de la vida de los hombres. Además, vivía de la limosna como cualquier mendigo. El ciego escucha el rumor que produce el paso de Jesús por ese lugar. Él grita una y otra vez: “Jesús, hijo de David, ten compasión de mí”. Los discípulos tratan de seguir adelante sin hacer caso al hombre postrado. Su lamento interrumpía la marcha. Los discípulos y los apóstoles querían alejar a Jesús de la multitud, pero el ciego insiste llamando a Jesús “Hijo de David”; título mesiánico que podía representar un peligro ante las autoridades de Jerusalén.
  • Jesús envía por el ciego y lo escucha. Este no pide una limosna ni una ayuda para comer. Va directamente a la raíz de su exclusión y su condición: ¡Señor, que vea! Jesús se lo concede y reconoce en el hombre una fe transformadora de la realidad. Pasó de ser un marginado a ser un hombre en una nueva situación.
  • La curación del ciego, expresa la realización del programa que Jesús presentó en la sinagoga de Nazaret, cuando anuncia desde la palabra de Isaías que ha venido a “dar vista a los ciegos”.
  • Sin embargo lo que salva al ciego es su fe. El ciego recupera la vista, porque cree. Jesús no es como los magos, que sanan con ritos y acciones mágicas. Lo que libera al ciego es su fe. Después de ser curado, el ciego sigue a Jesús “glorificando a Dios”. Seguir a Jesús es ser discípulo. El ciego ya sanado llega a ser discípulo de Jesús. De ciego limosnero ha llegado a ser un sujeto que ve y sigue a Jesús como discípulo.
  • También nosotros nos hallamos en una situación similar a la del ciego. Muchas veces miramos todo lo que pasa a nuestro lado, estamos atentos a la realidad pero no la percibimos en toda su magnitud. Nos quedamos sentados a la orilla del camino sin saber qué hacer, aunque reconociéndonos necesitados.
  • La palabra nos muestra que igual que el ciego necesitamos ser curados por Jesús, recuperar nuestra visión de la realidad para poder seguirlo por el camino de la vida. El evangelio nos invita a clamar con insistencia y audacia.
  • El clamor del ciego igual que el de la viuda, representa el clamor de los pobres, y de tantos hombres en busca de sentido para sus vidas que se hace cada vez más insistente e impetuoso. La gente que rodea al ciego busca silenciarlo, pero el ciego grita cada vez más fuerte. La sociedad busca también hoy silenciar el grito de los pobres, de los desorientados.
  • El grito que se hace cada vez más fuerte es el de los que en medio de la oscuridad buscan a Jesús, creen en Él y se hacen sus discípulos.

 

Para discernir

 

  • ¿Me descubro necesitado de la luz de Jesús?
  • ¿Qué zonas de mi vida aún están en sombras?
  • ¿Por qué cosas mi corazón clama?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Señor, ten compasión de mí

 

Para la lectura espiritual

 

«En seguida recobró la vista y siguió a Jesús glorificando a Dios»

 

…”Nuestro Redentor, previendo que los discípulos se turbarían cuando llegara su Pasión, les anuncia, por adelantado, tanto los sufrimientos de su Pasión como la gloria de su Resurrección (Lc 18,31-33). Así, viéndole morir tal como se lo había anunciado, no dudarían de su resurrección. Pero, puesto que todavía estaban bajo los efectos de su condición carnal, los discípulos no podían llegar a captar el alcance de las palabras que les anunciaban el misterio (v 34). Es entonces cuando se produce un milagro: bajo sus propios ojos un ciego recobra la vista, para que los que eran incapaces de captar las palabras del misterio sobrenatural, fueran sostenidos en su fe a la vista de un acto sobrenatural.

Porque nosotros debemos mirar los milagros de nuestro Salvador y Maestro con una mirada doble: son hechos que hay que acoger como tales, y son signos que nos remiten a otra cosa… Así, en el plano histórico, no sabemos nada de quien era este ciego. Pero sabemos que se le designa de manera escondida. Este ciego es el género humano, echado fuera del gozo del Paraíso en la persona de su primer padre, y que no ha tenido ningún conocimiento de la luz divina pero es condenado a vivir en las tinieblas. Y sin embargo, la presencia del su Redentor le ilumina; comienza a ver los goces de la luz interior y, deseándolas, puede seguir el camino de vida de las buenas obras”…

 

San Gregorio Magno, (hacia 540-604), papa, doctor de la iglesia – Sermones sobre el Evangelio, nº 2; PL 76, 1081

 

Para rezar

 

Quiero seguirte, Señor

 

A pesar de las incomprensiones de los demás.
A pesar de mis momentos débiles.
A pesar de las horas de cansancio.
Quiero ser dichoso con los que te siguen
con corazón sencillo.

Con los pobres que sienten necesidad de Ti.
Con los que sufren en su caminar por la vida.
Con los que trabajan por implantar la justicia.
Con los de corazón puro.
Con los que llevan consigo la paz y la transmiten

Quiero seguirte Señor…

 

Martes XXXIII

 

Hoy tengo que alojarme en tu casa

 

Lectura del libro del Apocalipsis 3,1-6.14-22

 

Escribe al Angel de la Iglesia de Sardes: “El que posee los siete Espíritus de Dios y las siete estrellas, afirma: “Conozco tus obras: aparentemente vives, pero en realidad estás muerto. Permanece alerta y reanima lo que todavía puedes rescatar de la muerte, porque veo que tu conducta no es perfecta delante de mi Dios. Recuerda cómo has recibido y escuchado la Palabra: consérvala fielmente y arrepiéntete. Porque si no vigilas, llegaré como un ladrón, y no sabrás a qué hora te sorprenderé. Sin embargo, tienes todavía en Sardes algunas personas que no han manchado su ropa: ellas me acompañarán vestidas de blanco, porque lo han merecido. El vencedor recibirá una vestidura blanca, nunca borraré su nombre del Libro de la Vida y confesaré su nombre delante de mi Padre y de sus Ángeles”. El que pueda entender, que entienda lo que el Espíritu dice a las Iglesias.

Escribe al Angel de la Iglesia de Laodicea: “El que es el Amén, el Testigo fiel y verídico, el Principio de las obras de Dios, afirma: “Conozco tus obras: no eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Por eso, porque eres tibio, te vomitaré de mi boca. Tú andas diciendo: Soy rico, estoy lleno de bienes y no me falta nada. Y no sabes que eres desdichado, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo. Por eso, te aconsejo: cómprame oro purificado en el fuego para enriquecerte, vestidos blancos para revestirte y cubrir tu vergonzosa desnudez, y un colirio para ungir tus ojos y recobrar la vista. Yo corrijo y reprendo a los que amo. ¡Reanima tu fervor y arrepiéntete! Yo estoy junto a la puerta y llamo: si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos. Al vencedor lo haré sentar conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono”.

El que pueda entender, que entienda lo que el Espíritu dice a las Iglesias”.

 

Palabra de Dios

 

SALMO Sal 15(14), 2-3.3-4.5.

 

R: Al que salga vencedor lo sentaré en mi trono, junto a mí.

 

El que procede honradamente

y practica la justicia,

el que tiene intenciones leales

y no calumnia con su lengua. R.

 

El que no hace mal a su prójimo

ni difama al vecino,

el que considera despreciable al impío

y honra a los que temen al Señor. R.

 

El que no presta dinero a usura

ni acepta soborno contra el inocente.

El que así obra nunca fallará. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    19, 1-10

 

Jesús entró en Jericó y atravesaba la ciudad. Allí vivía un hombre muy rico llamado Zaqueo, que era el jefe de los publicanos. El quería ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era de baja estatura. Entonces se adelantó y subió a un sicómoro para poder verlo, porque iba a pasar por allí.

Al llegar a ese lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: «Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.» Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría.

Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Se ha ido a alojar en casa de un pecador.» Pero Zaqueo dijo resueltamente al Señor: «Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más.»Y Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también este hombre es un hijo de Abraham, porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • A través de lo que estas cartas nos manifiestan, podemos hacernos una idea de la situación de las Iglesias.
  • La visita inesperada del Señor «como un ladrón» exige vigilar constantemente, estar preparado para acogerlo. En Sardes, la conversión es necesaria de manera urgente, ya que si bien unos pocos se han mantenido sin mancha; muchos están muertos, porque se olvidaron de lo que les fue anunciado con obras y palabras.
  • La más dura de las cartas, la última, contiene el mensaje a los de Laodicea. El gran obstáculo para estos cristianos son las riquezas. Se sienten seguros de sí mismos y de sus bienes, expresan una fe vivida a medias, una fe tibia. El Ángel los exhorta a adornarse con buenas obras.
  • Somos invitados a abrir al Señor que viene pronto y llama. Estar vigilantes.

***

  • Lucas es el único evangelista que nos cuenta la famosa escena de la conversión de Zaqueo. Es el evangelista de la misericordia y del perdón. Ayer Jesús devolvió la vista a un ciego, hoy devuelve la paz a un publicano con una vida aparentemente perdida. El publicano era un funcionario de aduanas y normalmente era ladrón y por eso rico.
  • Zaqueo como publicano, recaudador de impuestos para la potencia ocupante, era despreciado por sus negocios dudosos y la corrupción con la que obraba. Su oficio era también criticado por los fariseos porque los publicanos estaban en permanente contacto con los extranjeros, considerados impuros y con monedas profanas.
  • A pesar de todo, Zaqueo quiere ver a Jesús. En este ver, no hay sólo curiosidad, sino una búsqueda que superando todos los obstáculos que se le presentan lo llevan al encuentro con Jesús.
  • Su baja estatura – física o moral- no le da otra opción que treparse a un árbol para poder verlo porque la gente se lo impide. Pero Jesús es el que toma la iniciativa: lo mira y rompiendo todo prejuicio, con delicadeza, se hace invitar a su casa.
  • Esta decisión escandaliza a todos los que se creen santos y puros: un profeta y maestro se aloja en la casa de un pecador. Jesús come con él y consigue lo que quería, lo que había venido a hacer a este mundo: “buscar y salvar lo que estaba perdido”.
  • En la acción de Jesús se pone de manifiesto, una vez más, el carácter universal de la misericordia de Dios, en la respuesta de Zaqueo se revela el camino de una sincera voluntad de conversión y sus consecuencias.
    Es ahora Zaqueo el que toma la iniciativa y reconoce que se ha enriquecido con la pobreza ajena, por eso decide devolver lo que ha conseguido legal, pero injustamente. Sus bienes irán a parar al lugar de donde originalmente vinieron. La crítica dirigida a la actitud de Jesús se convierte en ocasión para mostrar por donde pasa el “Hoy” salvífico de Dios.
  • Zaqueo ha comprendido que la integración a ese misterio de amor y misericordia que ha descubierto en Jesús, debe transparentarse en todos los órdenes de su vida, incluso en el económico. Expresará su conversión de una manera concreta: dará la mitad de sus bienes a los pobres y devolverá el cuádruplo a aquellos a quienes defraudó. Su fe toma la forma de acciones de justicia y solidaridad.
  • El encuentro con Jesús es encuentro de conversión. Su amor recrea la comunión entre los hombres sobre la base del amor misericordioso y liberador del Padre, para todos.
  • Somos hombres que buscamos a Dios porque somos débiles. Personas que, a pesar de nuestra baja estatura en el espíritu, somos invitados a subir a un árbol, porque a toda costa Jesús quiere encontrar nuestra mirada y hospedarse en nuestra casa.
  • La conciencia de nuestra pobreza y fragilidad no nos deben llevar a la desconfianza ni a la desesperación. La conciencia de que estamos hechos de barro nos ha de servir, sobre todo, para afirmar nuestra esperanza en Cristo Jesús. A pesar de rompernos en mil pedazos, sabemos que siempre podemos volver a Él, “porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido”.
  • La veracidad de su presencia en nuestra vida toma el camino del amor servicial hacia nuestro prójimo, dando de lo nuestro y dándonos nosotros mismos.

 

Para discernir

 

  • ¿Vamos a buscar al que se ha alejado?
  • ¿Nos alegramos del acercamiento de los alejados?
  • ¿Tenemos corazón misericordioso o nos encastillamos en una justicia humana?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Quiero verte Señor

 

Para la lectura espiritual

 

«Hoy tengo que alojarme en tu casa»

 

…”Algunas personas se parecen a Zaqueo. Desean ver a Jesús para saber quién es, pero para llegar a saberlo, saben que cualquier razonamiento o luz natural se quedan cortos de talla. Estas personas, pues, corren más allá de toda la multitud y de toda dispersión de las criaturas. Por la fe y el amor, trepan hasta la cumbre de su pensamiento, allá donde el espíritu no queda afectado por ninguna imagen y no encuentran impedimento alguno en su libertad. Es allí que Jesús es visto, reconocido y amado en su divinidad. Porque él está siempre presente a todos los espíritus libres y elevados que, amándole, se han visto elevados por encima de sí mismos. Es allí que desbordan en plenitud de dones y gracias.

Y sin embargo dice a cada una de éstas: «Baja enseguida, porque una libertad elevada por encima del espíritu no se puede mantener si no se tiene un espíritu humilde y obediente. Porque te es necesario reconocerme y amarme como Dios y como hombre, al mismo tiempo exaltado más allá de todo y abajado por debajo de todo. Es de esta manera que tú podrás saborearme, cuando yo te levante por encima de todo y por encima de ti mismo, en mi, y cuando tú te abajes por debajo de todo y por debajo de ti mismo, conmigo y por mi causa. Entonces podré venir a tu casa, quedarme en ella y permanecer contigo y en ti, y tú conmigo y en mi».

Cuando alguien conoce esto, lo saborea y lo siente en sí, desciende rápidamente no estimándose en nada y diciendo con corazón humilde, decepcionado de su vida y de todas sus obras: «Señor, yo no soy digno de que entre (Mt 8,8) en la morada de pecado que son mi cuerpo y mi alma, tu cuerpo glorioso que está en el Santísimo Sacramento. Mas tú, Señor, muéstrame tu gracia y ten piedad de mi pobre vida y de todas mis debilidades»”…

 

Beato Juan van Ruysbroeck (1293-1381), canónigo regular – El Espejo de la bienaventuranza eterna

 

Para rezar

 

Anímate a caminar intensamente
este tiempo para la conversión,
para producir el cambio;
para pasar de la muerte a la vida,
del egoísmo al amor,
del odio al perdón,
del rencor a la reconciliación,
de la cobardía al coraje,
del miedo a la valentía,
de la esclavitud a la libertad,
de la injusticia a la justicia,
del desaliento a la esperanza,
de la indiferencia al compromiso,
de la oscuridad a la luz,
de la mentira a la verdad,
de la estupidez a la sabiduría,
de lo menos humano a lo más humano,
de lo humano a lo divino…

 

René J. Trossero

 

Miércoles XXXIII

 

Al que tiene, se le dará

 

Lectura del Libro del Apocalipsis 4,1-11.

 

Después tuve la siguiente visión: Había una puerta abierta en el cielo, y la voz que había escuchado antes, hablándome como una trompeta, me dijo: “Sube aquí, y te mostraré las cosas que deben suceder en seguida”.

En ese mismo momento, fui arrebatado por el Espíritu y vi en el cielo un trono, en el cual alguien estaba sentado.

El que estaba sentado tenía el aspecto de una piedra de jaspe y de ágata. Rodeando el trono, vi un arco iris que tenía el aspecto de la esmeralda.

Y alrededor de él, había otros veinticuatro tronos, donde estaban sentados veinticuatro Ancianos, con túnicas blancas y coronas de oro en la cabeza.

Del trono salían relámpagos, voces y truenos, y delante de él ardían siete lámparas de fuego, que son los siete Espíritus de Dios.

Frente al trono, se extendía como un mar transparente semejante al cristal. En medio del trono y alrededor de él, había cuatro Seres Vivientes, llenos de ojos por delante y por detrás.

El primer Ser Viviente era semejante a un león; el segundo, a un toro; el tercero tenía rostro humano; y el cuarto era semejante a un águila en pleno vuelo.

Cada uno de los cuatro Seres Vivientes tenía seis alas y estaba lleno de ojos por dentro y por fuera. Y repetían sin cesar, día y noche: “Santo, santo, santo es el Señor Dios, el Todopoderoso, el que era, el que es y el que vendrá”.

Y cada vez que los Seres Vivientes daban gloria, honor y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro Ancianos se postraban ante él para adorarlo, y ponían sus coronas delante del trono, diciendo:

“Tú eres digno, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder. Porque has creado todas las cosas: ellas existen y fueron creadas por tu voluntad”.

 

Palabra de Dios

 

SALMO Sal 150(149), 1-2.3-4.5-6.

 

R: Santo, Santo, Santo es el Señor, soberano de todo.

 

¡Aleluya!

Alaben a Dios en su Santuario,

alábenlo en su poderoso firmamento;

Alábenlo por sus grandes proezas,

alábenlo por su inmensa grandeza. R.

 

Alábenlo con toques de trompeta,

alábenlo con el arpa y la cítara;

alábenlo con tambores y danzas,

alábenlo con laúdes y flautas. R.

 

Alábenlo con platillos sonoros,

alábenlo con platillos vibrantes.

¡Que todos los seres vivientes

alaben al Señor! ¡Aleluya! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    19, 11-28

 

Jesús dijo una parábola, porque estaba cerca de Jerusalén y la gente pensaba que el Reino de Dios iba a aparecer de un momento a otro.

El les dijo: «Un hombre de familia noble fue a un país lejano para recibir la investidura real y regresar en seguida. Llamó a diez de sus servidores y les entregó cien monedas de plata a cada uno, diciéndoles: “Háganlas producir hasta que yo vuelva.” Pero sus conciudadanos lo odiaban y enviaron detrás de él una embajada encargada de decir “No queremos que este sea nuestro rey.”

Al regresar, investido de la dignidad real, hizo llamar a los servidores a quienes había dado el dinero, para saber lo que había ganado cada uno. El primero se presentó y le dijo: “Señor, tus cien monedas de plata han producido diez veces más.” “Está bien, buen servidor, le respondió, ya que has sido fiel en tan poca cosa, recibe el gobierno de diez ciudades.”

Llegó el segundo y le dijo: “Señor, tus cien monedas de plata han producido cinco veces más.” A él también le dijo: “Tú estarás al frente de cinco ciudades.”

Llegó el otro y le dijo: “Señor, aquí tienes tus cien monedas de plata, que guardé envueltas en un pañuelo. Porque tuve miedo de ti, que eres un hombre exigente, que quieres percibir lo que no has depositado y cosechar lo que no has sembrado.” El le respondió: “Yo te juzgo por tus propias palabras, mal servidor. Si sabías que soy un hombre exigente, que quiero percibir lo que no deposité y cosechar lo que no sembré, ¿por qué no entregaste mi dinero en préstamo? A mi regreso yo lo hubiera recuperado con intereses.”

Y dijo a los que estaban allí: “Quítenle las cien monedas y dénselas al que tiene diez veces más.”

“¡Pero, señor, le respondieron, ya tiene mil!”

Les aseguro que al que tiene, se le dará; pero al que no tiene, se le quitará aún lo que tiene. En cuanto a mis enemigos, que no me han querido por rey, tráiganlos aquí y mátenlos en mi presencia.»

Después de haber dicho esto, Jesús siguió adelante, subiendo a Jerusalén.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Después de las cartas a las siete Iglesias, la serie de visiones se inicia con la majestuosa presentación de la corte celestial que culminará con la visión final de la nueva Jerusalén. La liturgia se desarrolla «noche y día» ante el trono del Dios omnipotente, situado con gran poder sobre la bóveda del firmamento.
  • Al vidente se le concede entrever la gloria del Señor al ser arrebatado por el Espíritu. Tras una simbología propia de un oriental hay una teología profunda. Las figuras e imágenes sirven para expresar lo que ha visto.
  • Las imágenes se suceden en el estilo de profetas como Isaías, Ezequiel o Daniel: el trono, el que está sentado en él, el arco iris, los veinticuatro ancianos con vestidos blancos y corona en la cabeza, las siete lámparas o espíritus, el mar transparente como de cristal, los cuatro seres vivientes que día y noche cantan “Santo, Santo, Santo es el Señor”, y la respuesta de los ancianos con más himnos de alabanza, arrojando sus coronas a los pies del que está sentado en el trono, sonido de trompetas y relámpagos y retumbar de truenos.
  • Lo importante es que se nos pone delante una imagen de triunfo, de cantos jubilosos, de una liturgia festiva de los que ya están salvados: y eso es un mensaje de esperanza para los hombres que todavía peregrinamos.

***

  • La lectura de hoy es difícil de interpretar, porque la parábola de las monedas está entremezclada con otra, la del pretendiente al trono que no es bien visto por sus súbditos y luego se venga de sus enemigos.
  • Los que acompañan a Jesús van calculando lo que ocurrirá en Jerusalén cuando el profeta llegue y derribe el poder establecido para imponer una nueva realidad. Pero, Jesús no tiene la misma idea, por eso les propone una comparación.
  • En la parábola el rey rechazado por su pueblo en el momento de irse a otro país encarga su fortuna a diez empleados. Cuando regresa los llama para que le rindan cuentas. Se presentan tres empleados con actitudes diferentes. Los criados cumplidores, que han hecho producir lo recibido cada uno, ganando, respectivamente, “diez y cinco”, participarán en la gobernación del reino en “diez y cinco ciudades”. El criado inútil y miedoso, que no la ha hecho producir, no tendrá parte en el reino de Dios. Este empleado no tiene en cuenta la confianza que el rey ha depositado en él. La respuesta del rey no se hace esperar: el negligente perderá todo, en cambio, el precavido incrementará el patrimonio.
  • La sentencia conclusiva es todo un programa para los miembros de la comunidad cristiana. En la figura de los criados aparece lo que tiene que ser la característica propia de la futura comunidad, el servicio a los demás. En el reino quien “produce” tiene dentro de sí el tesoro; quien no produce, está vacío por dentro; a quienquiera que produzca se le pueden confiar tareas dentro de la comunidad.
  • La parábola nos dice que no podemos esperar únicamente un Mesías de gloria, que dé renombre a sus seguidores. Esperamos al Hijo de Dios preocupado de que sus discípulos crezcan y produzcan los frutos del Reino: servicio, solidaridad y justicia.
  • El Maestro ha confiado a su Iglesia, ministerios, dones. Algunos los hacen fructificar en servicios a los hermanos. Otros, sólo esperan que su ministerio les sirva como un simple título de prestigio. Al final, todos son llamados a rendir cuentas. Los que hicieron de lo confiado un camino para hacer crecer el Reino y para producir frutos de solidaridad, verán el fruto de sus buenas obras. Los que fueron negligentes con lo recibido gratuitamente y lo sepultaron en la pereza y apatía, verán cómo su nombre desaparece de entre la comunidad.
  • Este evangelio es una llamada a trabajar en el tiempo que falta hasta la venida del Señor. Se trata de una exhortación a los discípulos para que estén vigilantes ante la venida del Señor y, mientras, saquen partido de lo que el Señor les ha concedido gratuitamente. La recompensa por esta creatividad irá siempre más allá de lo estrictamente merecido. Tenemos que ser creativos hasta que el Señor vuelva. Él nos concede sus dones para seguir construyendo su proyecto del Reino haciendo de nosotros pequeños creadores.
  • Hacer producir nuestras capacidades, lo que el Señor nos confía, exige un entrenamiento constante y el coraje de asumir riesgos. Jesús alaba más la capacidad de arriesgarse, aunque implique errores, que la tranquilidad de los “aciertos” de quien permanece cómodamente instalado.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué tipo de Mesías es el que espero?
  • ¿Reconozco lo que se me ha dado gratuitamente?
  • ¿Pongo mis dones al servicio de la construcción del Reino?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Santo, santo, santo, Señor Dios todopoderoso

 

Para la lectura espiritual

 

…”El trabajo es el contenido característico de la que llamamos jornada laboral o vida cotidiana. A buen seguro, es posible sublimar el trabajo y engrandecer el noble y embriagador poder creativo del hombre. También podemos abusar de él, como se hace con tanta frecuencia, para huir de nosotros mismos, del misterio y del enigma de la existencia, del ansia, que nos hacen buscar sobre todo la verdadera seguridad.

El trabajo auténtico se encuentra en medio. No es ni la cima ni el analgésico de la existencia. Es, simplemente, trabajo: duro y, sin embargo, soportable, ordinario y habitual, monótono y siempre igual, inevitable y -si no se pervierte en amarga esclavitud- prosaicamente amistoso. El conserva nuestra vida, mientras, al mismo tiempo, la consume lentamente.

El trabajo no puede gustarnos nunca del todo. Incluso cuando empieza como realización del supremo impulso creativo del hombre, se convierte, de manera inevitable, en ritmo acelerado, en gris repetición de la misma acción, en afirmación frente a lo imprevisto y a la pesadez de lo que el hombre no obra desde el interior, sino que lo sufre desde el exterior, como por obra de un enemigo. Sin embargo, el trabajo es también constantemente un tener que ponerse a disposición de los otros siguiendo un ritmo preexistente, una contribución a un fin común que ninguno de nosotros se ha buscado por sí solo. Por eso es un acto de obediencia y un perderse en lo que es general [...].

El trabajo, no por sí mismo, sino por efecto de la gracia de Cristo, puede ser «realizado en el Señor» y convertirse en ejercicio de esa actitud y de esa disposición a las que Dios puede conferir el premio de la vida eterna: ejercicio de la paciencia -que es la forma asumida por la vida cotidiana-, de la fidelidad, de la objetividad, del sentido de la responsabilidad, del desinterés que alienta el amor”…

 

K. Rahner.

 

Para rezar

 

Prepara, Señor, nuestras manos para un toque diferente.
Para despertar ternura, afecto, consuelo y amistad.
Que ellas puedan brindar, sostener, construir y orientar.

Prepara, Señor, nuestros brazos para un encuentro diferente.
Para sentir la unidad, la cercanía, el manto de la
misericordia que nos cubre,
el calor que nos hace un solo cuerpo.
Que ellos puedan fortalecer, proteger, llegar al que está
lejos.

Prepara, Señor, nuestros hombros para una carga diferente:
el peso de las lágrimas ajenas, de la culpa del mundo,
de la cruz propia y de tantas otras.
Que puedan ellos ser cabalgadura de los niños y niñas
que entran al Reino de Dios.

Prepara, Señor, nuestro corazón para un latido diferente.
Para bombear la vida que se agota, para sentirnos dentro de
ese gran pecho
que es la comunidad, y la tierra.
Que pueda él alegrarse, festejar, ser redimido del desamor y
el abismo de la prepotencia.

Prepara, Señor, nuestra mente para una verdad diferente.
Para pensar en cómo vivir de otra manera, con limpieza,
justicia, sabiduría,
honradez y confianza.
Que puedan nuestras ideas nacer todos los días
y comprender con el sol, quien da su luz sin discriminación,
sin juzgar, sin someter, sin condenar.

Prepara, Señor, nuestros pies para un camino diferente.
Para aplastar el veneno, la traición y el miedo.
Para andar como de día, sin cansancio, sin excusas.
Que lleven ellos la buena noticia, el buen humor, el buen
semblante,
la buena fe, nuestros cuerpos humildes resucitados por tu
Palabra.

Amós López

 

21 de noviembre

La Presentación de la Santísima Virgen María

 

Lectura de la profecía de Zacarías    2, 14-17

 

Grita de júbilo y alégrate, hija de Sión: porque yo vengo a habitar en medio de ti -oráculo del Señor- .Aquel día, muchas naciones se unirán al Señor: ellas serán un pueblo para él y habitarán en medio de ti. ¡Así sabrás que me ha enviado a ti el Señor de los ejércitos!

El Señor tendrá a Judá como herencia, como su parte en la Tierra santa, y elegirá de nuevo a Jerusalén. ¡Que callen todos los hombres delante del Señor, porque él surge de su santa Morada!

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO     Lc 1, 46-47. 48-49. 50-51. 52-53. 54-55 (R.: 49)

 

R.    El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas. Su nombre es santo.

 

Mi alma canta la grandeza del Señor,

y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador. R.

 

Porque el miró con bondad la pequeñez de su servidora.

En adelante todas las generaciones me llamarán feliz,

porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas:

¡su Nombre es santo! R.

 

Su misericordia se extiende de generación en generación

sobre aquellos que lo temen.

Desplegó la fuerza de su brazo,

dispersó a los soberbios de corazón. R.

 

Derribó a los poderosos de su trono

y elevó a los humildes.

Colmó de bienes a los hambrientos

y despidió a los ricos con las manos vacías. R.

 

Socorrió a Israel, su servidor,

acordándose de su misericordia,

como lo había prometido a nuestros padres,

en favor de Abraham

y de su descendencia para siempre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    12, 46-50

 

Jesús estaba hablando a la multitud, cuando su madre y sus hermanos, que estaban afuera, trataban de hablar con él. Alguien le dijo: «Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren hablarte.»

Jesús le respondió: « ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?» Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: «Estos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El 20 de noviembre del 543, tuvo lugar en Jerusalén la dedicación de la basílica de Santa María la Nueva, erigida sobre la colina de Sión, ante la explanada del templo. Las Iglesias de Oriente han ligado a esta dedicación el recuerdo de la «Entrada en el Templo de la Santísima Madre de Dios», que recogen las narraciones antiguas.
  • Desde siempre, y al estilo de cada época, a los niños o a los adolescentes se los ha presentado en comunidad para dejar constancia de la pertenencia de ellos al grupo. Inclusive religiosamente, el bautismo cristiano es una primera presentación: el abrirle la puerta de la fe al nuevo miembro.
  • Cuenta la tradición que por aquellos tiempos también se daban las presentaciones en el templo, y que Ana y Joaquín acudieron al lugar para ofrecer a su muchachita al Todopoderoso. Es lo que hoy celebra, como fiesta, la Iglesia.
  • La presentación de María en el templo no está narrada en ningún texto de la Sagrada Escritura; de él, sin embargo, hablan abundantemente y con muchos detalles algunos escritos apócrifos…Según el texto apócrifo del llamado “Proto-evangelio de Santiago”, la Virgen habría nacido en Jerusalén; sus padres, llamados Joaquín y Ana, la habrían concebido ya ancianos después de muchas súplicas a Yahvé a causa de la esterilidad; la habrían ofrecido al Señor y la habrían presentado, niña aún, en el templo, para que viviera allí su infancia.
  • En esta versión encontramos una hermosa leyenda en la que se describe poéticamente la presentación de la pequeña María en el Templo de Jerusalén: “El sacerdote la acogió, la besó, la bendijo y la sentó en el tercer escalón del altar. Y ella danzó sobre sus piecesitos y toda la casa de Israel comenzó a quererla. Sus padres se marcharon admirados.  María era alimentada en el Templo como una paloma y recibía el alimento por manos de un ángel”.
  • La fiesta mariana de hoy, nació de esta tradición popular. Pero más allá de la leyenda encontramos buenos motivos para comprender mejor el misterio de María y también el nuestro.
  • Una acción de gracias al Dios de la vida. San Joaquín y Santa Ana le agradecen a Dios el don de la vida de su hija, mediante el rito de la presentación en el Templo. Es lo mismo que María hará con su propio hijo Jesús, cuando al llevarlo al Templo de Jerusalén, ella dé gracias públicamente por el don de su maternidad y por el don de la vida nueva que ha venido al mundo.
  • Una consagración de esta vida a Dios para vivir en sintonía con su querer. En la presentación en el Templo, a la acción de gracias, le sigue un acto de consagración, de ofrecimiento de la vida a Dios. Por encima del acontecimiento que puede servir como soporte a esta festividad, María aparece hoy la Purísima, «la fuente perpetuamente manante del amor», “el templo espiritual de la santa gloria de Cristo nuestro Dios” (Liturgia bizantina).
  • Se trata de una hermosa y devota creación, que compendia rasgos salientes del Antiguo Testamento. La avanzada edad de los progenitores cuadra bien con los orígenes de la que verdaderamente es “don de Dios”; más todavía que Isaac para el longevo Abraham y que los hijos de Raquel.
  • El voto de los padres de entregar a su hija al servicio exclusivo de Dios, actualiza el gesto de Ana, madre de Samuel, que después de dar a luz a su hijo, de forma milagrosa, lo dedica totalmente al templo de Silo. A los tres años, por otra parte, tenía lugar el destete, según II Mac 7, 27. En María, Israel ha dado por fin la respuesta fiel, que Dios esperaba desde siempre al compromiso de la alianza. Con María nace la Iglesia de Cristo y se realiza como comunidad consagrada al Señor. Su respuesta: “Soy la sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra” (Lc 1, 38), son el eco fiel del ofrecimiento que el “Siervo de Dios” hará de su vida al Padre: “He aquí que vengo…para hacer, oh Dios, tu voluntad” (Hebr 10, 7 citando el Sal 40, 8 – 9).
  • María, mucho mejor que el templo de Salomón, alberga al hijo de Dios en su seno; anticipando la vocación de los creyentes y de la Iglesia, templo del Dios viviente, que se encuentra en espera de la Jerusalén celestial; donde ya no habrá templo, puesto que Dios habita allí para siempre. A esto apunta la primera lectura del profeta Zacarías, escogida para esta liturgia: “Grita y alégrate, hija de Sión, porque yo vengo a habitar en medio de ti” (Zac 2, 14). Naciones numerosas se adherirán al Señor y Él habitará en medio de su pueblo. La fiesta de la Entrada, o la Presentación, de la Madre de Dios en el Templo, es la que celebra el fin del “Templo de piedra” en Jerusalén como la morada de Dios. Cuando la niña María entra al templo, la época del templo llega a su fin, y se revela el “preludio de la buena voluntad de Dios”. En este festejo celebramos, en la persona de la Madre de Cristo Dios, que nosotros también somos templo y morada del Señor.
  • La Presentación de María, como se dice en Occidente, es el símbolo de la consagración que la Virgen Inmaculada hizo de sí misma al Señor en los albores de su vida consciente. Hoy contemplamos la dedicación total de María a la voluntad de Dios. Por eso es que hoy leemos en el evangelio la definición que Jesús da de su propia familia: “Todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre” (Mt 12,50).
  • María es plenamente la Madre de Jesús, no solamente porque lo llevó nueve meses en su vientre, porque lo dio a luz, porque lo alimentó y lo educó, sino porque ella escuchó y obedeció con una dedicación total su Palabra, porque esta Palabra fue el fuego que ardió en su corazón y le indicó la ruta de su proyecto de vida.
  • Durante toda su vida, desde la presentación en el Templo como ofrenda viviente al Señor y desde aquél día en que con su “sí” aceptó ser la Madre de Jesús, hasta la dramática experiencia del Calvario, María fue signo de la adhesión, de la fidelidad, de la consagración total a la voluntad de Dios.
  • De esta forma el misterio de María no se agota en ella misma sino que ilumina profundamente la vida de “todo” aquel que como ella viva un serio camino de discipulado. Porque María, por su consagración total a la voluntad de Dios, es el primer y más claro ejemplo del cumplimiento de las palabras de Jesús que escuchamos hoy, ella es también verdaderamente la “Madre” de la nueva familia de Jesús. María fue la primera y mejor cumplidora de la voluntad divina, cuando respondió: “Hágase en mí según tu palabra” (Lc 1, 38) y al proponer sin vacilar, pese a un aparente rechazo en Caná: “Hagan todo lo que ÉL les diga” (Jn 2, 5).
  • Este trozo de Mateo, entonces, lejos de significar un rechazo de María, en labios de su propio Hijo, revela a plena luz el gran papel de esta Madre en los planes de Dios: fue elegida para ser madre de muchos hermanos, que por la fe y la obediencia, darían constantemente nueva carne al Hijo que ella presentó al mundo.
  • He ahí la gran enseñanza de María para la Iglesia en este tiempo: haber sido reconocida por su Hijo como cumplidora de la Palabra, pero también, su gran invitación: tratar de ser reconocidos nosotros por lo mismo. Cumplir la Palabra es el gran mensaje de hoy, en esta fiesta de la Presentación de María. Será necesario mirar a fondo nuestro caminar, para encontrar nuevas opciones para cumplirla.
  • …”María se consagra para siempre al servicio de Dios, y si sale del Templo es solamente porque Ella es el templo vivo en que debe habitar Jesús. ¿No es verdad acaso que te has presentado alguna vez a Dios para servirlo? Pero, cobarde de tí, pronto te has cansado de servir a un Señor tan bueno: te has retractado, con tus acciones, de la promesa que le habías hecho! Virgen Santa, preséntame a tu Hijo muy amado; quiero ser todo de Él hasta el fin de mi vida. En un cristiano, no es el comienzo, sino el fin lo que merece elogios. (San Jerónimo).

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento mi vida de fe como una consagración a Dios y al reino?
  • ¿Mi consagración la vivo como la encarnación de la Palabra en mi vida?
  • ¿Busco la ejemplaridad de María para mi vida de fe?

 

Para rezar

 

Himno de la Liturgia de las Horas

 

Esta era una niña
con aire de flor,
agua más que el río,
fuego más que el sol.
Vivía en el templo
del rey Salomón,
oyendo en los salmos
ecos de otra voz.

Quemaban su pecho,
con celeste ardor,
palabras magníficas,
silencio de Dios:
“¡Oh Padre que habitas
en alto esplendor,
envía el rocío
del Hijo de Dios!
¡Abrase la tierra;
brote el Salvador!

¡LLoved, rojas nubes,
al Dios de Jacob!
¡Floreced, collados,
al Justo, al Señor,
lucero del alba,
flor de la creación!”

Y al solio del Padre
subía su clamor,
cual nube de incienso
plegaria sin voz. Amén

Jueves XXXIII

 

Si hubieras comprendido el mensaje de paz

 

Lectura del Libro del Apocalipsis 5,1-10.

 

Después vi en la mano derecha de aquel que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, y sellado con siete sellos.

Y vi a un Angel poderoso que proclamaba en alta voz: “¿Quién es digno de abrir el libro y de romper sus sellos?”.

Pero nadie, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de ella, era capaz de abrir el libro ni de leerlo.

Y yo me puse a llorar porque nadie era digno de abrir el libro ni de leerlo.

Pero uno de los Ancianos me dijo: “No llores: ha triunfado el León de la tribu de Judá, el Retoño de David, y él abrirá el libro y sus siete sellos”.

Entonces vi un Cordero que parecía haber sido inmolado: estaba de pie entre el trono y los cuatro Seres Vivientes, en medio de los veinticuatro Ancianos. Tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete Espíritus de Dios enviados a toda la tierra.

El Cordero vino y tomó el libro de la mano derecha de aquel que estaba sentado en el trono.

Cuando tomó el libro, los cuatro Seres Vivientes y los veinticuatro Ancianos se postraron ante el Cordero. Cada uno tenía un arpa, y copas de oro llenas de perfume, que son las oraciones de los Santos, y cantaban un canto nuevo, diciendo: “Tú eres digno de tomar el libro y de romper los sellos, porque has sido inmolado, y por medio de tu Sangre, has rescatado para Dios a hombres de todas las familias, lenguas, pueblos y naciones.

Tú has hecho de ellos un Reino sacerdotal para nuestro Dios, y ellos reinarán sobre la tierra”.

 

Palabra de Dios

 

SALMO Sal 149(148), 1-2.3-4.5-6.9.

 

R: Has hecho de nosotros para nuestro Dios un reino de sacerdotes.

 

Cantad al Señor un cántico nuevo,

resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;

que se alegre Israel por su Creador,

los hijos de Sión por su Rey. R.

 

Alabad su nombre con danzas,

cantadle con tambores y cítaras;

porque el Señor ama a su pueblo

y adorna con la victoria a los humildes. R.

Que los fieles festejen su gloria

y canten jubilosos en filas:

con vítores a Dios en la boca;

es un honor para todos sus fieles. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    19, 41-44

 

Cuando estuvo cerca y vio la ciudad, se puso a llorar por ella, diciendo: « ¡Si tú también hubieras comprendido en este día el mensaje de paz! Pero ahora está oculto a tus ojos.

Vendrán días desastrosos para ti, en que tus enemigos te cercarán con empalizadas, te sitiarán y te atacarán por todas partes. Te arrasarán junto con tus hijos, que están dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has sabido reconocer el tiempo en que fuiste visitada por Dios.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En la liturgia solemne presentada ayer faltaba la entrada en escena de Cristo.
  • El que abrirá los sellos del libro de la historia y será capaz de interpretarlo es el “león de Judá”, “el vástago de David” que ha vencido. Delante del trono hay un Cordero que ha sido degollado, pero ahora vive y está de pie. Este Cordero es Cristo Jesús, el triunfador de la muerte, a quien se le da el libro para que lo abra, mientras que los cuatro seres y los veinticuatro ancianos le rinden homenaje cantando himnos de gloria.
  • Cristo es el centro de toda la liturgia. De la del cielo y de la de la tierra. Él da sentido a la historia. Tiene los siete cuernos del poder y los siete ojos de la sabiduría. Cristo, que fue inmolado y que venció, es el único ser capaz de decirnos el significado de lo que vivimos.
  • El libro de la historia del mundo, el libro de la creación, de la redención, el libro del tiempo está en las manos de Dios.
  • La historia de la humanidad tiene su única y definitiva significación en Cristo Jesús: El es en verdad la clave de la historia del mundo. Sin El, el mundo no tiene sentido.
  • La humanidad camina hacia la «salvación», el «rescate» .El Cordero derramó su sangre por la humanidad y ha hecho un Reino de sacerdotes que reinarán sobre la tierra.

***

  • El evangelio de Lucas nos viene indicando desde el comienzo del camino el progresivo acercamiento de Jesús a Jerusalén. Los conflictos de igual modo han venido creciendo y están a punto de estallar.
  • La escena que nos transmite Lucas se sitúa en la ladera del monte de los Olivos, junto a Jerusalén donde se puede apreciar la ciudad en todo su esplendor. Lo que aparece en primer plano es la silueta imponente del templo y la puerta dorada que da al este. Jesús contempla la magnificencia de la ciudad y prorrumpe, llorando, en una lamentación. Jesús ama a su pueblo. Lo ama de una forma violenta y dolorosa. La que estaba llamada a ser símbolo de paz será escenario de devastaciones y guerras.
  • Jerusalén se había convertido en el centro religioso, político y militar que dominaba las ciudades que la rodeaban. El templo edificado para dar culto al Dios verdadero, era el centro comercial por excelencia de la nación. Allí se guardaba el tesoro donde se apoyaban las riquezas de los dirigentes y poderosos. Por otro lado, en la ciudad de Dios, los pobres andaban marginados, sin empleo y hambrientos. Como ciudad capital se ha convertido en el centro de la explotación económica de la población, siguiendo un camino que en vez de acercar, aleja la paz.
  • Todo lo que los dirigentes religiosos y políticos habían hecho era para mantener el templo y el sistema reinante y no por el bien común; y esto caería en cualquier momento. La actitud belicosa de los nacionalistas inevitablemente los conduciría a una guerra.
  • Pero esa realidad histórica y social es la muestra de algo más profundo: Jerusalén no reconoce en ella la presencia de su salvador. Esa es la gran paradoja. Lo tienen delante y no lo ven. Está con ellos y no lo reconocen. Los jefes religiosos de la ciudad rechazan al Mesías de la paz. No quieren aceptar que este es un momento decisivo, es la gran posibilidad que Dios ofrece. No reconocen el tiempo en que son visitados por la gracia. Está oculto a sus ojos, es decir, como si Dios ocultase la salvación cuando los hombres la rechazan.
  • Jesús llora sobre Jerusalén y no es la única vez que lo hace. Jesús no ha venido a destruir el viejo pueblo sino a reconstruirlo. Jesús no está pensando sólo en el sufrimiento de sus compatriotas; está pensando en la negativa humana a recibir la gran liberación.
  • La palabra profética de condena toca toda realidad que se cierra al mensaje de Dios. La condena de Jerusalén, como la condena de las ciudades del lago, es la constatación de que toda sociedad construida al margen de Dios, ya está en vías de su destrucción.
  • Pero Jesús sabe también, que ese poder de rechazar, no va a impedir que actúe el amor salvador de Dios. La historia de la salvación seguirá otros caminos. El ofrecimiento de la paz, suma de todos los bienes para realizar la propia existencia en dignidad, puede ser libremente aceptada o libremente rechazada. Pero de su aceptación o rechazo depende la posibilidad o no de la vida en plenitud. La vida en la fe, está ligada siempre, a las visitas de Dios. Repetidas veces en el curso de nuestra historia, Dios se ha acercado a nosotros y en infinidad de ocasiones no supimos reconocer el paso salvador de Dios. Dios prefiere “llorar de impotencia en Jesús antes que privar al hombre de su libertad”. Stöger.
  • Se impone abrir el corazón para ser sensibles a la Palabra que Dios mismo nos dice, y a esa palabra que son nuestros hermanos, especialmente los más pobres y dejados de lado; que son oportunidades que Dios pone en nuestro camino; oportunidades para realizar nuestra misión.

 

Para discernir

 

  • ¿Estoy atento al paso de Dios?
  • ¿Puedo reconocerlo en la vida cotidiana?
  • ¿Lo reconozco en los sufrimientos de mis hermanos?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Que me abra Señor a tu visita

 

Para la lectura espiritual

 

«Cuando se fue acercando, al ver la ciudad, lloró por ella.»

 

…”Cuando Nuestro Señor y Salvador se acercó a Jerusalén, al ver la ciudad lloró por ella.»Si en este día comprendieras tú también los caminos de la paz!» Pero tus ojos siguen cerrados. Llegará un día en que tus enemigos te rodearán con trincheras, te cercarán y te acosarán por todas partes…» (Lc 19,41ss) Puede que alguien diga: -Está claro el sentido de estas palabras; de hecho, se han realizado en cuanto a Jerusalén; el ejército romano la sitió y devastó hasta el exterminio y el tiempo vendrá en que no quedará piedra sobre piedra…

No lo niego; Jerusalén ha sido destruido a causa de su ceguera, pero pregunto: ¿El llanto no se refería a nuestra Jerusalén? Porque nosotros somos aquella Jerusalén sobre la que Jesús lloró, nosotros que imaginamos tener una vista tan penetrante. Si, una vez instruidos sobre los misterios de la verdad, después de haber recibido la palabra del evangelio y la doctrina de la Iglesia…, alguien de entre nosotros peca, provocará lamentos y llantos, porque no se llora sobre los paganos sino sobre aquel que después de haber formado parte de Jerusalén se ha separado de ella.

Hay llantos sobre nuestra Jerusalén porque a causa de sus pecados los enemigos van a sitiarla, es decir, las fuerzas adversas, los espíritus malos. Levantarán en torno a ella trincheras, la sitiarán, y no quedará piedra sobre piedra. Esto es lo que sucederá cuando después de largos años de continencia y de castidad, el hombre sucumbe, vencido por las seducciones de la carne….Esta es la Jerusalén sobre la cual se llora”…

 

Orígenes (hacia 185-253) presbítero y teólogo – Homilía 38, sobre el evangelio de Lucas; PG 13, 1896-1898

 

Para rezar

 

Dios, tu comunidad está acá para pedirte nos ayudes

a construir un Mundo Nuevo donde abunde la Paz.
Somos tus hijos e hijas que de diferentes lugares

de esta tierra bendita que nos regalaste,
estamos aquí para compartir nuestras necesidades

y ponerlas en tus manos.
Estamos confiados que nos escucharás y ayudarás,

pues eres un Dios de amor que te brindas a toda la humanidad.
Te pedimos para que transformes los corazones duros

de aquellos que sólo quieren poder y riquezas.
Te pedimos por nuestros niños y niñas que mueren día a día

por hambre, violencia, enfermedades, marginalidad.
Te pedimos por tantas familias que quedaron devastadas

por la muerte violenta de sus seres queridos,

ocasionados por atentados, robos, secuestros, falta de seguridad.
Te pedimos que nos ayudes a librarnos del egoísmo,

el individualismo, del orgullo, del odio,

que sólo nos lleva a generar más muerte.
Te pedimos que nos acompañes a transitar los senderos más sinuosos

y a llegar a los lugares más inhóspitos para conocer,

ayudar y valorar a las personas que son ignoradas

y abandonadas por los sistemas políticos y económicos.
Te pedimos que nos ayudes a renovar nuestras fuerzas

y seamos luces en el camino para quienes te estén buscando.
Y, porque sabemos que Tú todo lo puedes,

te pedimos nuestro Dios que nos ayudes a construir

Comunidades de Paz para Todos.
Tú nos diste a Jesús y por Él aprendimos a ser fuertes y a amar incondicionalmente.
Por Él y en Él, es que te lo pedimos. Amén.

 

Virginia Mínico

Viernes XXXIII

 

Mi casa será una casa de oración

 

Lectura del libro del Apocalipsis 10,8-11.


Y la voz que había oído desde el cielo me habló nuevamente, diciéndome: “Ve a tomar el pequeño libro que tiene abierto en la mano el Angel que está de pie sobre el mar y sobre la tierra”.

Yo corrí hacia el Angel y le rogué que me diera el pequeño libro, y él me respondió: “Toma y cómelo; será amargo para tu estómago, pero en tu boca será dulce como la miel”.

Yo tomé el pequeño libro de la mano del Angel y lo comí: en mi boca era dulce como la miel, pero cuando terminé de comerlo, se volvió amargo en mi estómago.
Entonces se me dijo: “Es necesario que profetices nuevamente acerca de una multitud de pueblos, de naciones, de lenguas y de reyes”.


Palabra de Dios


SALMO
Sal 119,14.24.72.103.111.131.

 

R: ¡Qué dulce al paladar tu promesa!

 

Mi alegría es el camino de tus preceptos,

más que todas las riquezas. R.

 

Tus preceptos son mi delicia,

tus decretos son mis consejeros. R.

 

Más estimo yo los preceptos de tu boca

que miles de monedas de oro y plata. R.

 

¡Qué dulce al paladar tu promesa:

más que miel en la boca! R.

 

Tus preceptos son mi herencia perpetua,

la alegría de mi corazón. R.

 

Abro la boca y respiro,

ansiando tus mandamientos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    19, 45-48

 

Jesús al entrar al Templo, se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: «Está escrito: Mi casa será una casa de oración, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones.»

Y diariamente enseñaba en el Templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los más importantes del pueblo, buscaban la forma de matarlo. Pero no sabían cómo hacerlo, porque todo el pueblo lo escuchaba y estaba pendiente de sus palabras.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Hoy leemos un gesto simbólico en el que el vidente tiene que comer el rollo antes de transmitir su contenido.
  • Este gesto ya lo encontramos en Ezequiel, el profeta, el que habla de parte de Dios, primero tiene que comer lo que anunciará después. El libro contiene las profecías del Antiguo Testamento y recibe como misión el revelar su sentido a la luz del Nuevo.
  • El profeta debe «alimentarse de la palabra y del pensamiento que contiene» porque es un mensajero y un intérprete de la Palabra divina. Lleno de la Escritura puede descubrir en ella el misterio del plan de Dios sobre el mundo.
  • El libro es en parte dulce y en parte amargo, trae a la vez consuelo y tribulación, sufrimientos y alegría, nos revela el amor de Dios por nosotros pero tiene aspectos difíciles y exigentes.

***

  • Las peregrinaciones anuales a Jerusalén eran una importante fuente de comercio. Muchos israelitas acudían con sus animales durante la pascua para ofrecer un sacrificio a Dios. Todos los aportes y transacciones que se realizaban en el templo, era necesario que se hiciesen con la moneda judía. Por ese motivo, alrededor del templo se había organizado un comercio muy fuerte en torno al cambio de moneda romana por moneda judía y a la compra y venta de animales para los sacrificios. Los mercaderes se aprovechaban de la necesidad de animales puros para los sacrificios, elevando considerablemente sus precios.
  • El templo había sido construido para ser lugar de culto al Dios vivo, en cambio se había montado un gran negocio con la piedad del pueblo. Esta realidad provoca la ira de Jesús que llega a Jerusalén en compañía de sus discípulos.
  • Ayer Jesús lloró sobre su ciudad, triste por la ruina que se le avecina. Hoy se pone a echar a los vendedores realizando un gesto profético y valiente. A partir de este momento Jesús se convierte en una figura popular. Pero su interés era advertir al pueblo sobre el peligro de una piedad afianzada exclusivamente en el templo. Por esta razón, las acciones que siguieron se encaminan hacia la enseñanza de la multitud y la ayuda de los necesitados.
  • Cristo quiere restablecer el sentido de la alianza en el corazón del templo para que aparezca un nuevo tipo de liturgia basado en la Palabra viva de Dios y en la obediencia a ella. Jesús, que es la Palabra entra de modo solemne en el templo, ese lugar privilegiado en donde Él podrá concluir de manera sorprendente su enseñanza.
  • El contenido esencial del sacrificio de Cristo es la obediencia. En la obediencia a su Palabra, se encuentra la obediencia a Él mismo y a su plan de salvación. La palabra debe ser escuchada en los acontecimientos, que nos descubren la presencia de Dios en el mundo.
  • Ante estas intervenciones de Dios en la propia vida, tenemos la posibilidad de aceptarla; también está presente en nosotros el intento de eliminación de esta palabra que nos inquieta, tal como sucedió en la vida de muchos, durante la predicación de Jesús en Jerusalén. De la elección que hagamos entre estas dos formas de recibir la Palabra, depende el valor de nuestra fe y de nuestro encuentro con Dios, que da sentido a toda nuestra existencia.
  • Jesús nos sale al paso y nos llama a hacer de nuestras comunidades y de nuestras vidas un lugar de culto al Dios de la Vida. La intervención de Jesús en el Templo es una llamada de atención para que vivamos nuestra fe en autenticidad y sinceridad. Hoy sigue habiendo mercaderes en el Templo. Cada hombre es “templo del Espíritu Santo” y hay muchos hombres y mujeres cuyos templos están siendo profanados con todo tipo de abusos morales, económicos, sicológicos y físicos. Este panorama debería suscitar en nosotros la misma pasión de Jesús por lo que es sagrado: cada hombre.
  • También nuestros templos materiales como espacio sagrado deben adquirir su verdadero sentido como lugar y forma de encuentro con Dios, verdaderas casas de oración, abiertas a todos, y lugar donde Jesús sigue enseñando con la fuerza salvadora de su Palabra.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento mi vida como templo de Dios?
  • ¿Dignifico la vida de mis hermanos?
  • ¿Mi relación con Dios está marcada por la veracidad y la sinceridad?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Señor, enséñame a orar

 

Para la lectura espiritual

 

Que el templo interior sea tan bello como el de piedras

 

…”Cuando tres están reunidos en mi nombre (Mt 18,20) forman ya una iglesia. Guarda a los millares aquí congregados: sus corazones ya habían preparado un santuario antes que nuestras manos construyeran éste para gloria de tu nombre. Que el templo interior sea tan bello como el de piedras. Dígnate habitar tanto en el uno como en el otro; tanto nuestros corazones como sus piedras está marcados con tu nombre.

La omnipotencia de Dios se hubiera podido levantar cómodamente, no más que tal como él con un gesto, ha dado existencia al universo. Pero Dios ha construido al hombre a fin de que el hombre construyera unas mansiones para él. ¡Bendita sea su clemencia que tanto nos ha amado! Él es infinito; nosotros somos limitados. Él ha construido para nosotros el mundo; nosotros le construimos una casa. Es admirable que el hombre pueda construir una morada al Todopoderoso presente en todo, a quien nada se le puede escapar.

Habita en medio de nosotros con ternura; nos atrae con vínculos de amor; se queda entre nosotros y nos llama para que escojamos el camino del cielo para habitar con él. Él dejó su morada y se escogió la Iglesia para que abandonemos nuestra morada y escojamos el paraíso. Dios habita entre los hombres para que los hombres encuentren a Dios”…

 

La liturgia maronita – Oración para la dedicación de una iglesia

 

Para rezar

 

Nos encontramos aquí, Señor,
porque tu amor nos invita y nos espera.
Venimos con nuestras alegrías y penas,
inquietudes y certezas,
aciertos y errores.
Te pedimos que nos despiertes los sentidos,
para poder percibir tu presencia;
y escucharte, y encontrarte;
en las lecturas, las oraciones, las canciones;
en cada hermano y en cada hermana;
en el sonido y en el silencio.
Despierta, Señor,
nuestra sensibilidad adormecida por la rutina,
y renueva siempre en nosotros,
la sed de ti.
Quédate y bendícenos,
alumbra nuestro andar,
ahora y siempre,
por tu gran amor.
Amén.


Claudia Ursini

 

Sábado XXXIII

 

¡No es un Dios de muertos, sino de vivos!

 

Lectura del Libro del Apocalipsis 11,4-12.


Estos dos testigos son los dos olivos y los dos candelabros que están delante del Señor de la tierra. Si alguien quiere hacerles daño, saldrá un fuego de su boca que consumirá a sus enemigos: así perecerá el que se atreva a dañarlos.

Ellos tienen el poder de cerrar el cielo para impedir que llueva durante los días de su misión profética; y también, tienen poder para cambiar las aguas en sangre y para herir la tierra con toda clase de plagas, todas las veces que quieran.

Y cuando hayan acabado de dar testimonio, la Bestia que surge del Abismo les hará la guerra, los vencerá y los matará. Sus cadáveres yacerán en la plaza de la gran Ciudad -llamada simbólicamente Sodoma y también Egipto- allí mismo donde el Señor fue crucificado. Estarán expuestos durante tres días y medio, a la vista de gente de todos los pueblos, familias, lenguas y naciones, y no se permitirá enterrarlos. Los habitantes de la tierra se alegrarán y harán fiesta, y se intercambiarán regalos, porque estos dos profetas los habían atormentado”. Pero después de estos tres días y medio, un soplo de vida de Dios entró en ellos y los hizo poner de pie, y un gran temor se apoderó de los espectadores.

Entonces escucharon una voz potente que les decía desde el cielo: “Suban aquí”. Y ellos subieron al cielo en la nube, a la vista de sus enemigos.

 

Palabra de Dios.


SALMO
Sal 144,1.2.9-10.

 

R: Bendito el Señor, mi Roca.

 

Bendito el Señor, mi Roca,

que adiestra mis manos para el combate,

mis dedos para la pelea. R.

 

Mi bienhechor, mi alcázar,

baluarte donde me pongo a salvo,

mi escudo y mi refugio, / que me somete los pueblos. R.

 

Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,

tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:

para ti que das la victoria a los reyes,

y salvas a David, tu siervo. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    20, 27-40

 

Se acercaron a Jesús algunos saduceos, que niegan la resurrección, y le dijeron: «Maestro, Moisés nos ha ordenado: Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda. Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos. El segundo se casó con la viuda, y luego el tercero. Y así murieron los siete sin dejar descendencia. Finalmente, también murió la mujer. Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?»

Jesús les respondió: «En este mundo los hombres y las mujeres se casan, pero los que sean juzgados dignos de participar del mundo futuro y de la resurrección, no se casarán. Ya no pueden morir, porque son semejantes a los ángeles y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección.

Que los muertos van a resucitar, Moisés lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Porque él no es un Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para él.»

Tomando la palabra, algunos escribas le dijeron: «Maestro, has hablado bien.» Y ya no se atrevían a preguntarle nada.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El texto de hoy, primero continúa con el relato de los dos profetas y luego en una especie de anticipo del final, se canta la llegada del reino de Dios.
  • Los dos profetas son llamados “los dos olivos”, son los dos hijos del óleo, porque han recibido una unción que los destina a la misión.
  • El término testigo es una traducción del término griego “martyr” de donde procede nuestra palabra “mártir”.
  • No se puede determinar quiénes son los testigos que anuncian el castigo de Dios que ha de durar tres años y medio, cifra convencional que indica un tiempo. Son de relevancia en el texto: la medición del templo de Dios, símbolo de la Iglesia que tiene la protección de Dios; la aparición de la bestia y, la alusión a la Jerusalén histórica, llamada despectivamente «Sodoma» y «Egipto». Todo es una preparación para el título solemne de la Nueva Jerusalén que será la Esposa del Cordero.
  • “La Bestia que surge del Abismo”, es el símbolo del Mal, personificado en Satán. Bajo la cobertura de su lenguaje simbólico, san Juan apuntaba al Imperio Romano, perseguidor, que, en su tiempo, representaba las fuerzas maléficas que trataban de oponerse a la Iglesia.
  • Juan subraya que la comunidad eclesial ha sido fiel al testimonio que debía dar, ha sido perseguida y ha sido menospreciada por los poderes de este mundo, porque su voz ponía en evidencia la injusticia y la impiedad.

***

  • Los saduceos eran unos personajes importantes en la vida política del país, pertenecían más a un partido político que a una secta religiosa. Eran los “colaboracionistas” de la ocupación romana de Palestina. No admitían más autoridad que la doctrina consignada en el Pentateuco, razón por la que negaban la resurrección de los cuerpos, ya que en estos libros no se dice nada al respecto.
  • Un grupo de saduceos se acerca al Maestro para ponerle una dificultad, con el ánimo de hacerlo quedar en ridículo. Inventan una historia extraña, pero posible.
  • La pregunta se basa en la “ley del levirato”, según la cual, cuando un israelita moría sin hijos; su hermano quedaba obligado a tener uno, con la viuda, que llevaría el nombre del difunto; de ese modo se perpetuaba la familia.
  • Pero lo que más preocupaba a los saduceos, que no creían en la resurrección, era la repartición de los bienes el día de la resurrección. Para ellos, el sentido de la vida futura se reducía a saber quién se quedaba con las propiedades y a quién le correspondían las ventajas conyugales. Para ellos la vida humana, no existe más allá de las implicaciones económicas y legales de la historia. Con estas preocupaciones en mente, se acercan a Jesús y le piden la opinión sobre un problema que sólo revelaba una mentalidad demasiado endurecida y sin espacio para la novedad. Los fariseos en oposición a los saduceos se representaban la vida de los resucitados como simple continuación de su vida terrestre.
  • La respuesta de Jesús, deja en claro, que el estado del hombre resucitado no es un calco del estado presente. Jesús niega que el matrimonio continúe en la otra vida. La procreación es necesaria en este mundo. Jesús entiende la resurrección como una vida de otro tipo, y los que entran en ella ya no pueden morir, viven de manera distinta, sin matrimonio. La nueva situación se define por el hecho de que “participan en la resurrección” de Jesucristo.
  • Se trata por tanto, de una condición nueva, la del Espíritu, imposible de enmarcar dentro de las coordenadas de espacio y de tiempo: «por haber nacido de la resurrección, serán hijos de Dios». La promesa hecha a los Patriarcas sigue vigente. Para Jesús no tiene sentido una religión de muertos, porque Dios no es un Dios de muertos sino de vivos.
  • San Ireneo afirmaba que “la gloria de Dios es que el ser humano viva”. Sobre cada ser humano que viene a este mundo, Dios pronuncia una palabra de amor irrevocable, un llamado a la vida con mayúscula. La vida eterna es la culminación de este proyecto de Dios que anticipamos ahora. Por eso, todas las formas de muerte: la violencia, la tortura, la persecución, el hambre son desfiguraciones de la voluntad de Dios.
  • La certeza de la vida eterna alimenta nuestro diario caminar con la esperanza. Esperanza que mueve al cristiano a valorar toda su existencia y a tener motivaciones sólidas y profundas para transformar la realidad, para hacerla conforme al proyecto de Dios.
  • Mientras vamos por el mundo, quienes creemos en Cristo, no podemos olvidar que nuestra mirada tiene que estar puesta en llegar a donde ya el Señor nos ha precedido. La esperanza en la vida eterna no es un soporífero, con el que nos drogamos para dejar que el mundo vaya a la deriva. Por el contrario, la esperanza en el cielo es lo que mueve al creyente para hacer posible la vida de todos, hasta llegar a la plenitud de la vida eterna. La Iglesia, que peregrina hacia la casa del Padre, se toma en serio el mundo y la vida de los hombres. Y se pone incondicionalmente a su servicio.
  • Porque se cree en la Vida Grande, tenemos una escala de valores y fidelidades; porque se espera La Vida para siempre en Dios, se ama, se lucha, se busca la alegría, se procura salir de la mediocridad y la chatura, se valora todo lo que es humano, noble y justo. La vida del hombre de fe adquiere sentido a partir de una vida plena, iniciada ya ahora, en la que cada uno camina con propia responsabilidad. Esta es la garantía más grande ante los hombres, de la seriedad de la fe en la vida eterna.

 

Para discernir

 

  • ¿Dónde se apoya nuestra esperanza?
  • ¿Qué imagen tenemos de la vida futura?
  • ¿Cómo nos preparamos para la vida de resucitados?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Creo Jesús que eres la Resurrección y la Vida

 

Para la lectura espiritual

 

«No es Dios de muertos, sino de vivos»

 

…” El cuerpo es precioso a los ojos de Dios, es el preferido entre todas sus obras, así pues es normal que quiera salvarlo… ¿No sería absurdo que lo que creó con tanto mimo, que lo que el Creador considera como la cosa más preciosa de todo lo creado, quede reducido a nada?

Cuando un escultor o un pintor quieren que su obra permanezca a fin de que sirva para su gloria, la restaura cuando se ha estropeado. ¿Y Dios vería su bien, su obra, volver a la nada, dejar de existir? Nosotros llamaríamos «obrero de lo inútil» al que construyera una casa para derruirla seguidamente o para dejarla que se estropeara siendo así que podría volver a levantarla. De la misma manera ¿no acusaríamos a Dios de crear el cuerpo inútilmente? Pero no, el Inmortal no es así; ¡aquel que por su naturaleza es el Espíritu del universo no podría ser tan insensato!…En verdad, Dios ha llamado al cuerpo a renacer y le ha prometido la vida eterna.

Porque donde se anuncia la buena noticia de la salvación del hombre, ésta se refiere también al cuerpo. En efecto ¿qué es el hombre sino un ser viviente dotado de inteligencia, compuesto de alma y cuerpo? ¿El alma, ella sola, es el hombre? No, es tan sólo el alma de un hombre. ¿Se llamará «hombre» al cuerpo? No, se dice que es el cuerpo de un hombre. Si pues, ninguno de estos dos elementos él solo no es el hombre, es a la unión de los dos al que se llama «hombre». Así pues, es a este hombre que Dios ha llamado a la vida y a la resurrección, y no tan solo a un parte del mismo sino al hombre entero, es decir al alma al cuerpo. ¿No sería, pues, absurdo, siendo que existen los dos según y en la misma realidad, que uno se salve y el otro no?”…

 

San Justino (hacia 100.160), filósofo y mártir – Tratado sobre la Resurrección, 8

 

Para rezar

 

Nos has dado nueva vida

 

Te damos gracias, Señor,

por la vida que hemos recibido de Tí.

Te damos gracias por los frutos de los creyentes,

que unidos a Ti,

hacen nuestro mundo más humano

y ponen las huellas de tu presencia entre nosotros.

Te damos gracias, Jesús,

por aceptarnos en tu cercanía;

porque no te echas atrás

y quieres que nos unamos a Ti;

Vid verdadera,

nosotros, que somos sarmientos de otro arbusto.

¡Cómo podríamos dar frutos de novedad

si la savia que pusiste en nosotros

no corriera por nuestras vidas!

Gracias, por haber convertido nuestra esterilidad

en fecundidad.

Gracias, por esta unión tan estrecha con nosotros

que nos permite decir:

tu vida es nuestra vida.


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XXXI – CICLO B

DOMINGO XXXI

CICLO B

 

Lunes XXXI

 

Martes XXXI

 

Miércoles XXXI

María, Mediadora de todas las gracias

 

Jueves XXXI

 

Viernes XXXI

Dedicación de la Basílica de Letrán (F)

 

Sábado XXXI

 

 

DOMINGO XXXI

CICLO B

 

Tú no estás lejos del Reino de Dios


 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Deuteronomio    6, 2-6


 

Moisés habló al pueblo diciendo:

A fin de que temas al Señor, tu Dios, observando constantemente todos los preceptos y mandamientos que yo te prescribo, y así tengas una larga vida, lo mismo que tu hijo y tu nieto.

Por eso, escucha, Israel, y empéñate en cumplirlos. Así gozarás de bienestar y llegarás a ser muy numeroso en la tierra que mana leche y miel, como el Señor, tu Dios, te lo ha prometido.

Escucha, Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor. Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.

Graba en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy.


 

Palabra de Dios.

 
 

SALMO    Sal 17, 2-3a. 3b-4. 47 y 51ab (R.: 2)


 

R.    Yo te amo, Señor, mi fortaleza.


 

Yo te amo, Señor, mi fuerza,

Señor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador. R.


 

Mi Dios, el peñasco en que me refugio,

mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte.

Invoqué al Señor, que es digno de alabanza

y quedé a salvo de mis enemigos. R.


 

¡Viva el Señor! ¡Bendita sea mi Roca!

¡Glorificado sea el Dios de mi salvación,

El concede grandes victorias a su rey

y trata con fidelidad a su Ungido. R.


 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta a los Hebreos    7, 23-28


 

Hermanos:

En la antigua Alianza los sacerdotes tuvieron que ser muchos, porque la muerte les impedía permanecer; pero Jesús, como permanece para siempre, posee un sacerdocio inmutable.

De ahí que él puede salvar en forma definitiva a los que se acercan a Dios por su intermedio, ya que vive eternamente para interceder por ellos.

El es el Sumo Sacerdote que necesitábamos: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y elevado por encima del cielo. El no tiene necesidad, como los otros sumos sacerdotes, de ofrecer sacrificios cada día, primero por sus pecados, y después por los del pueblo. Esto lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. La Ley, en efecto, establece como sumos sacerdotes a hombres débiles; en cambio, la palabra del juramento -que es posterior a la Ley- establece a un Hijo que llegó a ser perfecto para siempre.


 

Palabra de Dios.


 

 EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    12, 28b-34


 

En aquel tiempo:

Un escriba se acercó y le preguntó: «¿Cuál es el primero de los mandamientos?.»

Jesús respondió: «El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a tí mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos.»

El escriba le dijo: «Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él, y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios .»

Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: «Tú no estás lejos del Reino de Dios »

Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.


 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar


 

  • En el texto de Hebreos Cristo es presentado como aquel que ha realizado plenamente el principio del amor, manifestado de forma privilegiada, en la cruz. El verdadero quicio del culto cristiano consiste en el amor, en la oblación total y definitiva por los demás hasta la muerte, cuyo modelo irrepetible, aunque siempre actualizable, es Cristo.


***

  • Jesús, en el evangelio, no rechaza la concepción judía del amor, la lleva a cumplimiento y plenitud. El Antiguo Testamento proclama ya tanto el amor a Dios como el amor al prójimo; sin embargo no veía con claridad ni la conexión entre estos preceptos, ni la inclusión del amor al enemigo. La originalidad de la respuesta de Jesús radica precisamente en que une estrechamente el amor a Dios y el amor al prójimo; identifica el amor al prójimo con el amor a Dios; sitúa los dos preceptos al mismo nivel como síntesis del Decálogo; incluye en el amor al prójimo, el amor al enemigo. Así se explica que Pablo puede afirmar que el amor al prójimo es el cumplimiento de la Ley, y que Juan pueda decir que quien no ama a su hermano, tampoco ama a Dios, permanece en las tinieblas, no conoce la verdad, es un asesino.
  • El culto fundamental: el amor, la justicia, la ayuda incondicional… por encima de todo culto ritual como afirmaron los Profetas. Mientras el precepto del amor a Dios y al prójimo no ocupe el centro de nuestra fe, nuestras actividades y nuestra vida, estaremos falseando mediocremente nuestro llamado a vivir en el amor. No tiene sentido para Jesús hablar del amor a Dios sin tener en cuenta la única puerta de acceso a Él: el prójimo
  • El amor no tiene límites, no deja afuera ningún ámbito de la vida, no se queda en teorías, no se oculta impunemente. El creyente está llamado amar y de enseñar a amar, de confesar su fe en el amor y de vivirlo como “memorial” de amor de Dios. El amor a nuestro prójimo es la medida de nuestro amor a Dios.
  • El cristiano que ha optado en su vida por el Amor a Dios descubre que el amor al prójimo es la forma de vivir totalmente esa opción; descubre que Dios se hace carne en cada prójimo, sea conocido o desconocido, de mi país o del otro, cristiano o de otro credo. No hay otra forma de relación con el prójimo más que en el amor. “Quien permanece en el amor, permanece en Dios», quien opta en toda su vida a amar por encima de todas las cosas, ese tal vive en Dios.
  • A Dios como único Señor debemos consagrarle todos los instantes de la vida en un amor total, íntegro y absoluto. «Amarás al prójimo como a ti mismo»: la única manera de llegar a ese amor absoluto es a través de tu prójimo. Porque nos consagramos con todas nuestras fuerzas al Amor, el prójimo ya está en nosotros, no fuera; porque amar es entrar en comunión con el otro y es el modo desde el cual el otro entra en comunión perfecta con nosotros.
  • En la raíz del amor está el escuchar: “Escucha Israel…”: escuchar a Dios para que su palabra modele nuestro corazón y nos enseñe a conjugar el verdadero verbo amar, escuchar a los otros para que nuestro amor no sea una búsqueda egoísta de nosotros mismos.


 

Para discernir

 

  • ¿Cómo experimento la unión entre fe y amor?
  • ¿De qué modo la fe ilumina mi amor por los demás? ¿De qué modo el amor me ayuda a crecer en la fe?
  • También yo soy invitado a escuchar y obedecer la Palabra, ¿qué valor doy a la Palabra de Dios que escucho frecuentemente? ¿Me impulsa de verdad a obedecer, a cambiar mis actitudes?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Yo te amo Señor mi fortaleza

 

Para rezar

 

Oración para aprender a amar

 

Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida;
Cuando tenga sed, dame alguien que precise agua;
Cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor.
Cuando sufra, dame alguien que necesita consuelo;
Cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro;
Cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado.
Cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos;
Cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien; Cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos.
Cuando quiera que los otros me comprendan, dame alguien que necesite de mi comprensión;
Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender;
Cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona.

Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos;
Dales, a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día, también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo.

 

Madre Teresa de Calcuta


 

Lunes XXXI

 

No invites a quienes pueden devolverte

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Filipos    2, 1-4

 

Hermanos:

Si la exhortación en nombre de Cristo tiene algún valor, si algo vale el consuelo que brota del amor o la comunión en el Espíritu, o la ternura y la compasión, les ruego que hagan perfecta mi alegría, permaneciendo bien unidos.

Tengan un mismo amor, un mismo corazón, un mismo pensamiento. No hagan nada por espíritu de discordia o de vanidad, y que la humildad los lleve a estimar a los otros como superiores a ustedes mismos. Que cada uno busque no solamente su propio interés, sino también el de los demás.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 130, 1. 2. 3

 

R.    Señor, guarda mi alma en la paz, junto a ti.

 

Mi corazón no se ha ensoberbecido, Señor,

ni mis ojos se han vuelto altaneros.

No he pretendido grandes cosas

ni he tenido aspiraciones desmedidas. R.

 

No, yo aplaco y modero mis deseos:

como un niño tranquilo en brazos de su madre,

así está mi alma dentro de mí. R.

 

Espere Israel en el Señor,

desde ahora y para siempre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    14, 12-14

 

Jesús dijo al que lo había invitado: «Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así tengas tu recompensa.

Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos.

¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte, y así tendrás tu recompensa en la resurrección de los justos!»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pablo está en la cárcel, probablemente en Éfeso. Cuando escribe a los filipenses ya ha comparecido ante el tribunal, pero la sentencia está todavía pendiente. Encarcelado y juzgado por ser cristiano, Pablo puede pedir con coherencia y autoridad a los miembros de la comunidad de Filipos, que den a su vez testimonio cristiano; y se ha ofrecido a sí mismo como modelo de lucha contra los enemigos del Evangelio.
  • La carta a los Filipenses está llena de cariño por parte de Pablo, correspondiendo así al afecto que le tenía aquella comunidad. La comunidad cristiana de Filipos debió, como todas las demás, sentirse agitada por disensiones de grupos opuestos. Este parece ser el motivo por el que les pide encarecidamente que le den la gran alegría de mantenerse unánimes y concordes, con un mismo amor y un mismo sentir.
  • Para Pablo los motivos para vivir esta unidad se apoyan sobre todo en la fe, dado que nos une el mismo Espíritu. Las divisiones vienen de que cada uno se cree superior a los demás y se preocupa de lo suyo, sin prestar atención a lo que interesa a los demás.
  • No obrar por envidia ni por ostentación, considerando siempre superiores a los demás, sin encerrarse en los propios intereses, sino buscando el interés de los demás, son las condiciones que ayudarán a mantener esta unanimidad.

    ***

  • Jesús ya recomendó no ir buscando los primeros puestos al ser invitados. Ahora, en el marco de una gran cena en casa de uno de los jefes de los fariseos, anuncia de una manera radical algunas de las exigencias del Reino de Dios.
  • Al que lo había invitado le dice “Cuando des una comida o una cena, no invites a tus “amigos”, ni a tus “hermanos” ni a tus “parientes”, ni a tus “vecinos ricos” si lo hacemos así, lo que estamos buscando en el fondo, es que luego ellos nos inviten.
  • Si seguimos el criterio de Jesús y la nueva lógica del reino, si invitamos “a pobres, lisiados, cojos y ciegos”, no podrán pagarnos, y entonces el que nos premiará será Dios.
  • El evangelio se nos presenta muchas veces opuesto a nuestros criterios espontáneos y a las directrices de este mundo. En el mundo todo se calcula y se mide, la rentabilidad es la norma y alcanzar el éxito es el valor supremo. Los importantes son los que saben manejarse, “todos trepan” y muchos sólo cuentan cuando sirven a intereses personales y satisfacen los deseos y necesidades de los que alcanzaron el primer lugar.
  • A pesar de esto, las palabras del evangelio de hoy, desvelan el fondo del corazón de Dios y son una invitación a nuestra conversión. Jesús invierte el orden de valores, o los pone en su verdadero lugar: grande es el que sirve; vive el que muere a sí mismo; rico es el que se desprende de todo para ser colmado con lo que recibe y recoge.
  • Dios llama gratuitamente; y los destinatarios serán todos aquellos a quienes los hombres atribuyen los últimos lugares. Sin embargo, a los ojos de Dios son los más queridos, porque no tienen nada de qué presumir y no tendrán con qué pagar.
  • El discípulo de Jesús no se mueve por el egoísmo que busca la recompensa de sus servicios. Da, ama, sin buscar nada a cambio. Por eso sirve a los pobres, a los excluidos; hasta a los enemigos. Sólo así se asegurará la única recompensa, la del Padre, la que tiene valor definitivo.
  • Esta nueva actitud surge de una profunda experiencia de la misericordia de Dios, que gratuitamente se ha acercado a los hombres. Sólo, con esa manera de vivir el creyente se hace en el mundo signo del amor del Dios bueno, que hace salir el sol sobre justos e injustos. Sólo el Padre es recompensa auténtica para el servicio desinteresado del creyente.

     

Para discernir

 

  • ¿Creo vínculos interesados?
  • ¿Sé dar sin esperar nada a cambio?
  • ¿Me acerco a aquellos que no pueden brindarme nada?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

que dé Señor sin esperar recompensa

 

Para la lectura espiritual

   

«Te pagarán cuando resuciten los justos»

 

…”El amor tiene un gran poder; es nuestra fuerza. Si carecemos de amor, todo el resto no nos servirá de nada. «Yo podría hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles, dice el apóstol Pablo, si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden» (1C 13, 1). Escuchad seguidamente esta magnífica palabra: «Podría repartir en limosna todo lo que tengo, y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve» (v. 3). Si sólo tienes amor, aunque no puedas dar nada a los pobres, amas. Aunque no dieras más que «un vaso de agua fresca» (Mt 10,42) eso solo ya sería suficiente para obtener la misma recompensa que Zaqueo, que distribuyó la mitad de su fortuna (Lc 19,8) ¿Cómo puede ser esto? ¿Uno da poco, el otro mucho y sus gestos tienen el mismo precio? Pues sí –los recursos son desiguales pero el amor es el mismo…

El salmista dice: «Vamos a la casa del Señor» (Sl 121,4). Es a nosotros que nos toca ver si realmente vamos. No son nuestros pies, sino nuestros corazones los que nos conducen hasta allí. Ved si vamos hacia allá; que cada uno se pregunte: ¿Qué haces para el fiel pobre, para tu hermano indigente o para el mendigo que tiende su mano? Fíjate en si tu corazón es estrecho… «Buscad lo que construye la paz de Jerusalén» (v. 6). ¿Qué es lo que hace que
haya paz en Jerusalén? «La abundancia para los que te aman» (Vulg). El salmista se dirige a Jerusalén: «Los que te aman vivirán en la abundancia» –la abundancia después del despojo. Aquí abajo, la miseria, allá arriba, la abundancia; aquí, la debilidad, allá, la fuerza; los que son pobres aquí, allá arriba serán ricos. ¿De donde les viene su riqueza? De haber dado aquí los bienes, recibidos de Dios, que poseían por un tiempo; allá reciben lo que Dios les da por toda la eternidad.

Hermanos míos: aquí los ricos son los pobres; es bueno que el rico descubra su pobreza. ¿Se cree que está lleno? Es hinchamiento, no plenitud. Que reconozca su vaciedad para poder ser colmado. ¿Qué es lo que posee? Oro. ¿Qué es lo que todavía le falta? La vida eterna. Que mire bien lo que tiene y reconozca lo que le falta. Hermanos, que dé lo que posee a fin de recibir lo que no tiene”…

 

San Agustín (354-430) obispo de Hipona (África del Norte) y doctor de la Iglesia – Exposición sobre el salmo 121

 

Para rezar

 

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme el ver tu cuerpo tan herido,
muéveme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera
que aunque no hubiera cielo yo te amara
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara
lo mismo que te quiero te quisiera.

 

Martes XXXI

 

Se humilló y Dios lo exaltó

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Filipos    2, 5-11

 

Hermanos:

Tengan los mismos sentimientos de Cristo Jesús. El, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano, se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz.

Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: «Jesucristo es el Señor.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 21, 26b-27. 28-30a. 31-32 (R.: 26a)

 

R.    Te alabaré, Señor, en la gran asamblea.

 

Cumpliré mis votos delante de los fieles:

los pobres comerán hasta saciarse

y los que buscan al Señor lo alabarán.

¡Que sus corazones vivan para siempre! R.

 

Todos los confines de la tierra

se acordarán y volverán al Señor;

todas las familias de los pueblos

se postrarán en su presencia. R.

 

Porque sólo el Señor es rey

y él gobierna a las naciones.

Todos los que duermen en el sepulcro

se postrarán en su presencia. R.

 

Glorificarán su poder.

Hablarán del Señor a la generación futura,

anunciarán su justicia a los que nacerán después,

porque esta es la obra del Señor. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    14, 15-24

 

En aquel tiempo:

Uno de los invitados le dijo: « ¡Feliz el que se siente a la mesa en el Reino de Dios!»

Jesús le respondió: «Un hombre preparó un gran banquete y convidó a mucha gente. A la hora de cenar, mandó a su sirviente que dijera a los invitados: “Vengan, todo está preparado.” Pero todos, sin excepción, empezaron a excusarse. El primero le dijo: “Acabo de comprar un campo y tengo que ir a verlo. Te ruego me disculpes.” El segundo dijo: “He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos. Te ruego me disculpes”. Y un tercero respondió: “Acabo de casarme y por esa razón no puedo ir.”

A su regreso, el sirviente contó todo esto al dueño de casa, y este, irritado, le dijo: “Recorre en seguida las plazas y las calles de la ciudad, y trae aquí a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los paralíticos.”

Volvió el sirviente y dijo: “Señor, tus órdenes se han cumplido y aún sobra lugar.”

El señor le respondió: “Ve a los caminos y a lo largo de los cercos, e insiste a la gente para que entre, de manera que se llene mi casa. Porque les aseguro que ninguno de los que antes fueron invitados ha de probar mi cena.”»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pablo ayer pedía a los filipenses que tuvieran un espíritu humilde y fraterno. Hoy les pone delante como modelo: los sentimientos propios de Cristo Jesús.
  • Luego transmite un himno cristológico, que con seguridad la comunidad conocía y cantaba. Este himno en pocas líneas expresa el misterio pascual de Cristo, su muerte y su resurrección, su humillación y su glorificación por Dios.
  • Usa el término griego: “kénosis”, que significa anonadamiento, se vació de sí mismo. Y no es que Cristo dejara de ser por un solo instante el Hijo de Dios, sino que aceptó voluntariamente la humilde condición humana y no hizo ostentación de su categoría divina. El himno termina exaltando gozosamente a Jesús como el “Kyrios”, como el Señor.
  • Pablo hace esta presentación de Jesús, para que los cristianos aprendan la lección de humildad y entrega de Jesús por los demás, que no hizo alarde de su categoría de Dios, sino que se hizo igual a nosotros rebajándose hasta una muerte de cruz.
  • Jesucristo es la respuesta a las preguntas que preocupan a los hombres, y en Él recobra el mundo su sentido. Al hacerse hombre se hizo obediente a la condición humana que había tomado; promoviendo todo lo que era verdaderamente humano y rechazando todo lo que era contrario al hombre.
  • Es el himno de la solidaridad de Dios con los pequeños, los pobres, los débiles; con la propia vida de su Hijo.
  • El deseo de Pablo es llevar a la comunidad de Filipos a un estilo de relaciones mutuas más en consonancia con el Evangelio.

***

  • Debido a las leyes religiosas de la época, una inmensa mayoría del pueblo quedaba excluida del culto y la religión. La exclusión también se extendía a causa de la procedencia, las posibilidades económicas, la posición social. Los jefes del pueblo mantenían a toda costa aquellas diferencias. Jesús las ignora completamente, y comienza por hacer presente el reino de Dios, invitando a entrar en él a todos los marginados y excluidos.
  • Por medio de Jesús, en la parábola, Dios “se cuenta a Sí mismo”. Dios es como un rey que ha preparado las bodas de su hijo, con la ansiedad propia de los días que preceden a esa fiesta.
  • La idea del “banquete del reino de Dios” también llamado “banquete mesiánico”, la encontramos por primera vez en el profeta Isaías, dando así origen a las expectativas sobre una futura era mesiánica; caracterizada por la reunión que hace Dios de todas las naciones en un gran banquete. Ese banquete ya está siendo ofrecido por el Padre al pueblo israelita precisamente en Jesús.
  • Sin embargo, los que van a gozar de ese banquete son aquellos que menos lo esperan. Los que pusieron los propios intereses por encima del reino de Dios, quedan excluidos. Los tres ejemplos de este pasaje evangélico resumen la respuesta de todos los que viven para sí y no aceptan la invitación porque las preocupaciones, las riquezas y los placeres, son más importantes.
  • Ante el desprecio, el dueño de la casa muestra su indignación pero no se resigna. El plan de salvación universal manifestado con la presencia del reino de Dios, se realizará, aunque Israel, el primer invitado, lo rechace.
  • La gratuidad absoluta es el gran signo; se invita entonces a los que no poseen nada, como figura de los paganos. Como no se consideran dignos, tienen que ser persuadidos a entrar.
  • Hoy, Dios sigue recorriendo las plazas. Hoy, nosotros estamos invitados a la cena salvífica de Dios, a las bodas del hijo del rey, a la mesa pascual. La humanidad coja, lisiada, ciega; es esa humanidad a la que Dios invita a las bodas, no a una humanidad ideal. La alegría será a la medida del asombro de encontrarnos en la sala de bodas, a pesar de nuestros defectos y de nuestras miserias.
  • El cristiano tiene por regla la vida de Jesús. El amor se hace servicio. Y la Iglesia, reunión de cojos, de lisiados, de miserables y de mediocres, participa del servicio que le brinda su Maestro. Sabe que debe su ser a la gracia, y que ha sido hecha para la comunión con Dios. Cuando vive la humildad del servicio desinteresado, cueste lo que cueste, del Hijo Único, sabe que participa ya de la victoria pascual.

 

Para discernir

 

  • ¿Me siento llamado al banquete del reino por pura gratuidad?
  • ¿Siento que tengo méritos para ser llamado?
  • ¿Invito a la fiesta de mi existencia a los más desvalidos?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Jesús es el Señor

 

Para la lectura espiritual

 

«Sal por los caminos y senderos, e insísteles hasta que entren y se llene la casa»

 

…”Santo, Santo, Santo eres verdaderamente tú, Señor Dios nuestro, la grandeza de tu santidad no tiene límites: todas las cosas las has dispuesto con rectitud y justicia. Has modelado al hombre con el barro de la tierra, les has honrado haciéndole la imagen misma de Dios, lo has colocado en el Paraíso de delicias prometiéndole la inmortalidad y el goce de los bienes eternos, si observaba los mandatos. Pero transgredió tu mandato, Dios verdadero, y, seducido por la astucia de la serpiente, víctima de su propio pecado, él mismo se sometió a la muerte. Según tu justo juicio, fue echado del Paraíso a nuestro mundo, devuelto a la tierra de donde había sido sacado.

Pero en tu Cristo, dispusiste para ellos la salvación a través del nuevo nacimiento, porque no has rechazado para siempre a la criatura que en tu bondad habías creado; según la grandeza de tu misericordia has velado por ella de múltiples maneras. Enviaste a los profetas, hiciste milagros a través de los santos que, en cada generación, te fueron agradables; has dado la Ley para ayudarnos; has puesto ángeles para que nos guarden.

Y cuando llegó la plenitud de los tiempos, nos has hablado en tu Hijo único, por quien has creado todo el universo; él es el resplandor de tu gloria e imagen de tu naturaleza; lo sostiene todo con su palabra todopoderosa; no guardó celosamente su igualdad con Dios, sino que, siendo Dios desde toda la eternidad, apareció en la tierra, convivió con los hombres, tomó carne de la Virgen María, aceptó la condición de esclavo, asumió nuestro cuerpo de miseria, para hacernos conformes a su cuerpo de gloria (Hb 1, 2-3; Flp 2, 6-7; 3, 21).

Puesto que por el hombre el pecado entró en el mundo, y con el pecado, la muerte, plugo a tu Hijo único, que estaba eternamente en tu seno, oh Padre, nacer de una mujer, condenar el pecado en su propia carne, para que los que murieron en Adán, tengan la vida en Cristo (Rm 5,12; 8,3). Habitando en este mundo, nos dio unos preceptos de salvación, nos hizo dar la espalda al error de los ídolos, nos llevó a conocerte, a ti, Dios verdadero. A través de todo ello nos ha conquistado para él como un pueblo escogido, un sacerdocio real, una nación santa (1P 2,9)”…

 

La Divina Liturgia de San Basilio (siglo 4º) – Plegaria eucarística, 1ª parte

 

Para rezar


 

“Danos, oh María
un corazón grande y generoso, 
que llegue a todos los dolores
y a todas las lágrimas.
Haz que seamos verdaderamente 
como nos quieres,
los padres de los pobres.
Que toda nuestra vida
esté consagrada
a dar a Cristo al pueblo,
y el pueblo 
a la Iglesia de Cristo. 
Que arda y 
se consuma de Cristo
en una luminosa
evangelización de los pobres”

 

Don Orione

 

Miércoles XXXI

 

El que carga su cruz puede ser mi discípulo

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Filipos     2, 12-18

 

Queridos míos, ustedes que siempre me han obedecido, trabajen por su salvación con temor y temblor, no solamente cuando estoy entre ustedes, sino mucho más ahora que estoy ausente. Porque Dios es el que produce en ustedes el querer y el hacer, conforme a su designio de amor.

Procedan en todo sin murmuraciones ni discusiones: así serán irreprochables y puros, hijos de Dios sin mancha, en medio de una generación extraviada y pervertida, dentro de la cual ustedes brillan como haces de luz en el mundo, mostrándole la Palabra de Vida. De esa manera, el Día de Cristo yo podré gloriarme de no haber trabajado ni sufrido en vano.

Y aunque mi sangre debiera derramarse como libación sobre el sacrificio y la ofrenda sagrada, que es la fe de ustedes, yo me siento dichoso y comparto su alegría. También ustedes siéntanse dichosos y alégrense conmigo.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 26, 1. 4. 13-14 (R.: 1a)

 

R.    El Señor es mi luz y mi salvación.

 

El Señor es mi luz y mi salvación,

¿a quién temeré?

El Señor es el baluarte de mi vida,

¿ante quién temblaré? R.

 

Una sola cosa he pedido al Señor,

y esto es lo que quiero:

vivir en la Casa del Señor

todos los días de mi vida,

para gozar de la dulzura del Señor

y contemplar su Templo. R.

 

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor

en la tierra de los vivientes.

Espera en el Señor y sé fuerte;

ten valor y espera en el Señor. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    14, 25-33

 

Junto con Jesús iba un gran gentío, y él, dándose vuelta, les dijo: «Cualquiera que venga a mí y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo. El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.

¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él, diciendo: “Este comenzó a edificar y no pudo terminar.”

¿Y qué rey, cuando sale en campaña contra otro, no se sienta antes a considerar si con diez mil hombres puede enfrentar al que viene contra él con veinte mil? Por el contrario, mientras el otro rey está todavía lejos, envía una embajada para negociar la paz.

De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pablo ha insistido que la glorificación de Cristo, fue el fruto de haber asumido hasta el final, su condición de hombre y su obediencia al Padre. Por lo tanto, esta es también la única vía de salvación para los hombres.
  • En el texto de hoy encontramos a Pablo exhortando a sus comunidades, a crecer siempre, a seguir trabajando, a madurar todavía más en su fe. Lo hace con ejemplos bien concretos: “En medio de una gente torcida y depravada”, que sigue sus propios criterios, muy distintos de los de Cristo, los cristianos debemos ser “lumbreras del mundo”, “irreprochables y límpidos”, “hijos de Dios sin tacha”.
  • Pablo está en la cárcel. Ve próxima su muerte a las puertas de Roma. Pero está alegre y transmite a su comunidad la convicción de que vale la pena vivir los valores del evangelio, que todo lo que ha hecho, valió la pena. Su sacrificio es una comunión con Jesús, una imitación de Jesús: esto lo llena de gozo por eso les pide que “estén alegres y asociados a su alegría”.
  • Pablo les confiesa la esperanza que tiene puesta en ellos. Para que sigan creciendo en la fe, está dispuesto a derramar su sangre. Su perseverancia y fidelidad, será para Pablo, su gloria y su corona.

    ***

  • Jesús ha dicho y hecho mucho a lo largo de su ministerio. Ahora planteará clara y directamente las condiciones para su seguimiento. Ya no alcanza la simpatía hacia él o la simple admiración de su causa. El seguimiento exige cambios verdaderamente radicales. “Seguir” a Jesús significa escuchar una Palabra que es gracia y responderle. Si el camino exige un determinado comportamiento, es porque está trazado por alguien bien determinado. La “moral” del Evangelio es, ante todo, adhesión a una persona viva y a su estilo de vida.
  • Aparecen con nitidez en este pasaje tres condiciones que no admiten medias tintas: aborrecer a la propia familia; cargar la propia cruz y renunciar a los bienes. En la realización de estas condiciones se da la aptitud para el seguimiento.
  • Se trata de hacer una opción total por la persona de Jesús y por la nueva escala de valores que Él propone. La opción por Él y su reino está por encima de todas las relaciones, incluso de las familiares: padre, madre, mujer, hijos, hermanos y hermanas. Esa preferencia radical aparece en la expresión semita ‘odiar’, que significa “preferir por encima de”.
  • El discípulo es el que camina detrás de Jesús hacia Jerusalén, el lugar de la entrega, de la muerte y la resurrección. El discípulo debe llevar su cruz, no se trata de una cruz cualquiera, sino de la misma cruz que Jesús va a asumir en Jerusalén. El discípulo, como Jesús asume la cruz por causa del Reino de Dios. Una cruz que es camino de salvación.
  • Jesús, para llevar a cabo la misión salvadora de la humanidad, renunció a todo, incluso a su vida. Por eso fue constituido Señor y Salvador de todos.
  • Estas exigencias no se prestan a la ambigüedad, sin embargo sabemos que ésta se hace presente en nuestra vida y nos domina en muchas ocasiones. Por eso Jesús invita a medir las consecuencias de lo que hacemos. Conocer y calcular adónde nos lleva la seguridad de nuestras posesiones familiares o materiales y a dónde la inseguridad de la fe en Jesús. Jesús nos llama, por tanto, a no dejarnos llevar por las simples apariencias, a fiarnos de Él, aunque su propuesta tenga la apariencia de una renuncia absurda y hasta casi inhumana.
  • Las parábolas del constructor que no pudo terminar la torre y la del rey que sale a la guerra y se rinde sin presentar batalla, sirven para demostrar que la decisión no puede hacerse superficialmente. Los medios humanos con los que contamos, por muy importantes que sean, son insuficientes para la construcción del reino de Dios y para afrontar las dificultades que se presenten. La única posibilidad inteligente, es renunciar a contar exclusivamente con los propios medios, para poder experimentar la fuerza que Dios nos ofrece.
  • El amor, el don y la gracia preceden a toda exigencia de seguimiento. Sólo, en y por amor, podemos entender el seguimiento renunciante al que nos invita Jesús. Toda renuncia, por más loable que parezca, si no se completa por, con y en el amor, se puede convertir en sufrimiento estéril. Cada uno es llamado por amor, a cada uno se le ofrece la salvación por amor, sin más exigencia que la de escuchar y seguir a Jesús desde el amor.

 

Para discernir

 

  • ¿Acepto las cruces cotidianas?
  • ¿Me rebelo ante el sufrimiento?
  • ¿Soy solidario con las cruces ajenas?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Que muestre tu Palabra de Vida, Señor

 

Para la lectura espiritual

 

«El que de entre vosotros no renuncie a sus bienes no puede ser discípulo mío»

 

…”Querida hermana: ¿Cómo puedes preguntarme si puedes tú amar a Dios como le amo yo…? Mis deseos de martirio no son nada, no son ellos los que me dan la confianza ilimitada que siento en mi corazón. A decir verdad, son las riquezas espirituales las que hacen injusto al hombre cuando se apoya en ellas con complacencia, creyendo que son algo grande… Yo sé muy bien que lo que le agrada a Dios en mi pobre alma es verme amar mi pequeñez y mi pobreza, es la esperanza ciega que tengo en su misericordia… Este es mi único tesoro.

Hermana querida…, comprende que para amar a Jesús…, cuanto más débil se es, sin deseos ni virtudes, más cerca se está de las operaciones de este Amor consumidor y transformante… Con el solo deseo de ser víctima ya basta; pero es necesario aceptar ser siempre pobres y sin fuerzas, y eso es precisamente lo difícil, pues «al verdadero pobre de espíritu ¿quién lo encontrará? Hay que buscarle muy lejos», dijo el salmista… No dijo que hay que buscarlo entre las almas grandes, sino «muy lejos», es decir, en la bajeza, en la nada…

Mantengámonos, pues, muy lejos de todo lo que brilla, amemos nuestra pequeñez, deseemos no sentir nada. Entonces seremos pobres de espíritu y Jesús irá a buscarnos, por lejos que nos encontremos, y nos transformará en llamas de amor… ¡Ay, cómo quisiera hacerte comprender lo que yo siento…! La confianza, y nada más que la confianza, puede conducirnos al amor… El temor ¿no conduce a la justicia…?

Ya que sabemos el camino, corramos juntas. Sí, siento que Jesús quiere concedernos las mismas gracias a las dos, que quiere darnos gratuitamente su cielo”…

 

Santa Teresa del Niño Jesús (1873-1897), carmelita descalza, doctor de la Iglesia – Carta 197, del 17•09•1896

 

Para rezar

 

Delante de la cruz los ojos míos,
quédenseme, Señor, así mirando,
y, sin ellos quererlo, estén llorando
porque pecaron mucho y están fríos.
Y estos labios que dicen mis desvíos
quédenseme, Señor, así cantando,
y, sin ellos quererlo, estén orando
porque pecaron mucho y son impíos.
Y así con la mirada en vos prendida,
y así con la palabra prisionera,
como la carne a vuestra cruz asida,
Quédenseme, Señor, el alma entera,
y así clavada en vuestra cruz mi vida,
Señor, así, cuando queráis, me muera.


Rafael Sánchez

 

María, Mediadora de todas las gracias

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Galacia    4, 4-7

 

Hermanos:

Cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la Ley, para redimir a los que estaban sometidos a la Ley y hacernos hijos adoptivos.

Y la prueba de que ustedes son hijos, es que Dios infundió en nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama a Dios llamándolo ¡Abba!, es decir, ¡Padre! Así, ya no eres más esclavo, sino hijo, y por lo tanto, heredero por la gracia de Dios.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Jdt 13, 18bcde. 19 (R.: 15, 9d)

 

R.    ¡Tú eres el insigne honor de nuestra raza!

 

Que el Dios Altísimo te bendiga, hija mía,

más que a todas las mujeres de la tierra;

y bendito sea el Señor Dios,

creador del cielo y de la tierra. R.

 

Nunca olvidarán los hombres

la confianza que has demostrado

y siempre recordarán el poder de Dios. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    2, 1-11

 

Tres días después se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús también fue invitado con sus discípulos. Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino.» Jesús le respondió: «Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía.» Pero su madre dijo a los sirvientes: «Hagan todo lo que él les diga.»

Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una. Jesús dijo a los sirvientes: «Llenen de agua estas tinajas.» Y las llenaron hasta el borde. «Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete.» Así lo hicieron.

El encargado probó el agua cambiada en vino y como ignoraba su origen, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo y le dijo: «Siempre se sirve primero el buen vino y cuando todos han bebido bien, se trae el de inferior calidad. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento.»

Este fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En el episodio de las bodas de Caná, san Juan presenta la primera intervención de María en la vida pública de Jesús poniendo de relieve su cooperación en la misión de su Hijo.
  • Caná es una aldea de Galilea, mencionada tres veces en el evangelio de Juan. Se localiza a unos 8 kms. al nordeste de Nazaret, en el camino que lleva a Tiberíades. Juan introduce el signo de Caná, con la indicación: “el tercer día”, que tiene la finalidad de poner en relación el primer milagro de Jesús con el Sinaí y con la resurrección.
  • Lo mismo que en el Sinaí, Yahvé reveló su gloria dando su ley a Moisés, así en Caná, Jesús revela su gloria dando el vino mejor, símbolo de la nueva ley que es su evangelio. Además del Sinaí, este “tercer día” de Caná, hace referencia al tercer día del misterio pascual: la resurrección. En esta hora el Padre revela la gloria del Hijo, es decir, la verdad plena de su persona.
  • Se celebraban unas bodas. Según las costumbres del Antiguo Testamento, las fiestas de la boda duraban normalmente siete días, y eran lógicamente la ocasión para un alegre banquete, servido habitualmente en casa del esposo. Por tanto, se necesitaba tener una buena provisión de vino. Y esto fue lo que falló en Caná.
  • María estaba entre los invitados de esta celebración. El texto refiere que Jesús y sus discípulos fueron invitados junto con María; nos está indicando que la presencia del Hijo en aquella boda, fue en razón de la madre.
  • La Virgen como experta y preocupada ama de casa, inmediatamente se da cuenta que falta el vino, e interviene para ayudar a los esposos en su dificultad y para que no decaiga la alegría de todos. Dirigiéndose a Jesús, le expresa su preocupación por esa situación, esperando una intervención que la resuelva.
  • Después de una respuesta un tanto enigmática, Jesús accedió a la petición de la madre, y convirtió en vino copioso y de calidad, el agua contenida en las seis tinajas, puestas allí para las abluciones rituales que los judíos realizaban antes de sentarse a la mesa. De esta forma Jesús dio comienzo a sus prodigios y fue aquél, el signo que suscitó la fe incipiente de los discípulos en Él, como Mesías.
  • Es evidente que este relato de las bodas, delinea ya con bastante claridad, la nueva dimensión, el nuevo sentido de la maternidad de María. En el texto de Juan, se manifiesta concretamente una maternidad según el espíritu y no únicamente según la carne; María se preocupa por los hombres, sale al encuentro en toda la gama de sus necesidades. Este ir al encuentro de las necesidades del hombre, la introduce en el radio de acción de la misión mesiánica y del poder salvífico de Cristo.
  • Por consiguiente, se da una mediación: María se pone entre su Hijo y los hombres desde sus pobrezas, indigencias y sufrimientos. Se pone «en medio», hace de mediadora no como una persona extraña, sino en su papel de madre; consciente de que como tal, puede, «tiene el derecho de», hacer presente al Hijo las necesidades de los hombres. Su mediación tiene un carácter de intercesión: María «intercede» por los hombres. Y no sólo; como Madre desea también que se manifieste el poder salvador del Hijo, su poder redentor encaminado a socorrer la desdicha humana, a liberar al hombre del mal que bajo diversas formas pesa sobre su vida.
  • Otra manifestación de la función materna e intercesora de María se encuentra en las palabras dirigidas a los sirvientes: «Hagan lo que Él les diga». La Madre de Cristo se presenta ante los hombres como portavoz de la voluntad del Hijo, indicadora de aquellas exigencias que deben cumplirse para que pueda manifestarse el poder salvador del Mesías.
  • En Caná, gracias a la intercesión de María y a la obediencia de los criados, Jesús provoca la primera «señal» y contribuye a suscitar la fe de los discípulos. Redemptoris Mater, 21.
  • Así como María tomó parte en la Encarnación y la Redención por su Divina Maternidad y sus dolores en el calvario, así ahora ella adecuadamente coopera en la distribución de las gracias merecidas por su Hijo. Dice San Bernardo “Es la voluntad de Dios que obtengamos todo por medio de María”. Cristo es el único mediador entre Dios y los hombres. Pero Él, no por necesidad sino por benevolencia, ha querido asociarse otros mediadores. Entre ellos, María.
  • La mediación universal de María, tanto en la obtención como en la distribución universal de todas las gracias, arranca y se fundamenta en su función de madre espiritual de todos los hombres, que se inicia en la tierra y continua ejerciéndola desde el cielo, por lo que María coopera en la impetración y distribución actual de todas las gracias concedidas a los hombres.
  • El pueblo de Dios siempre ha creído en la mediación de María y ha invocado su misericordia. Basta recordar la oración que ya en el siglo tercero recitaban los fieles y que posteriormente fue introducida en la liturgia y que ha llegado hasta nuestros días:

    “Bajo tu protección nos acogemos, santa Madre de Dios, no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos siempre de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita”.

  • La fiesta de María Medianera de todas las gracias fue instituida por el papa Benedicto XV en 1921; en ella se nos invita a recurrir siempre con confianza a esta mediación incesante de la Madre del Salvador.
  • El Concilio Vaticano II ha escrito sobre esta condición de mediadora de la Santísima Virgen: «María, asunta a los cielos, no ha dejado su misión salvadora, sino que con su múltiple intercesión continúa obteniéndonos los dones de la salvación eterna. Con su amor materno cuida de los hermanos de su Hijo, que todavía peregrinan y se hallan en peligros y ansiedad hasta que sean conducidos a la patria bienaventurada. Por este motivo, la Santísima Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora. «Lo cual, sin embargo, ha de entenderse de tal manera que no reste ni añada nada a la dignidad y eficacia de Cristo, único Mediador». (LG 62).
  • La Virgen no es solamente la madre de la cabeza, sino que además ha cooperado con la caridad, al nacimiento de los fieles en la iglesia y es verdaderamente madre de los miembros de Cristo. En esta cooperación, María no ha sido instrumento pasivo en las manos de Dios, sino que ofreció una aportación responsable y activa a través de un servicio libremente expresado y con fe, esperanza y caridad. LG 53.56.

 

Para discernir

 

  • ¿Busco la intercesión de la Virgen en mi camino de fe?
  • ¿Experimento su cercanía y presencia maternal?
  • ¿Valoro su presencia cooperadora en la salvación realizada por Jesús?

 

Para rezar

 

Mi santísima Señora, Madre de Dios,

llena de gracia, tú eres la gloria de nuestra naturaleza,

el canal de todos los bienes,

la reina de todas las cosas después de la Trinidad…,

la mediadora del mundo después del Mediador;

tú eres el puente misterioso que une la tierra con el cielo,

la llave que nos abre las puertas del paraíso,

nuestra abogada, nuestra mediadora.

Mira mi fe, mira mis piadosos anhelos

y acuérdate de tu misericordia y de tu poder.

Madre de Aquel que es el único misericordioso y bueno,

acoge mi alma en mi miseria y,

por tu mediación, hazla digna de estar

un día a la diestra de tu único Hijo.

 

San Efrén de Siria

 

Jueves XXXI

 

Hay alegría en el cielo cuando un pecador se convierte

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Filipos    3, 3-8

 

Hermanos:

Los verdaderos circuncisos somos nosotros, los que ofrecemos un culto inspirado en el Espíritu de Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, en lugar de poner nuestra confianza en la carne, aunque yo también tengo motivos para poner mi confianza en ella.

Si alguien cree que puede confiar en la carne, yo puedo hacerlo con mayor razón; circuncidado al octavo día; de la raza de Israel y de la tribu de Benjamín; hebreo, hijo de hebreos; en cuanto a la Ley, un fariseo; por el ardor de mi celo, perseguidor de la Iglesia; y en lo que se refiere a la justicia que procede de la Ley, de una conducta irreprochable.

Pero todo lo que hasta ahora consideraba una ganancia, lo tengo por pérdida, a causa de Cristo. Más aún, todo me parece una desventaja comparado con el inapreciable conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él he sacrificado todas las cosas, a las que considero como desperdicio, con tal de ganar a Cristo

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 104, 2-3. 4-5. 6-7 (R.: 3b)

 

R.    Alégrense, los que buscan al Señor.

 

¡Canten al Señor con instrumentos musicales,

pregonen todas sus maravillas!

¡Gloríense en su santo Nombre,

alégrense los que buscan al Señor! R.

 

¡Recurran al Señor y a su poder,

busquen constantemente su rostro;

recuerden las maravillas que él obró,

sus portentos y los juicios de su boca! R.

 

Descendientes de Abraham, su servidor,

hijos de Jacob, su elegido:

el Señor es nuestro Dios,

en toda la tierra rigen sus decretos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    15, 1-10

 

Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos.»

Jesús les dijo entonces esta parábola: «Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: “Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido.”

Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.»

Y les dijo también: «Si una mujer tiene diez dracmas y pierde una, ¿no enciende acaso la lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, llama a sus amigas y vecinas, y les dice: “Alégrense conmigo, porque encontré la dracma que se me había perdido.”

Les aseguro que, de la misma manera, se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En Filipos, había problemas con los judaizantes, que, provenientes del pueblo de Israel, además del evangelio de Jesús se aferraban a la necesidad de seguir la ley de Moisés. De hecho son judaizantes de antigua observancia, que se glorían de poseer ventajas humanas innegables y ciertos privilegios por el hecho de ser del pueblo elegido. Los que encarcelan a Pablo y quieren su condena y muerte.
  • Pablo se pone a sí mismo como ejemplo. Está orgulloso de pertenecer al pueblo de Israel: de haber sido circuncidado a los ocho días de nacer, como los buenos judíos, de pertenecer a la tribu de Benjamín, de ser “hebreo por los cuatro costados” y, en concreto, de ser fariseo. Si él predica la liberación de la ley antigua, no es porque no sea o no se sienta judío.
  • Pero su encuentro con Cristo Jesús ha sido decisivo en su vida. Antes como buen fariseo, Pablo trataba de vivir «irreprochablemente», y por eso se apoyaba en «títulos», en «pertenencias» a grupos.
  • Pero, desde que fue alcanzado por Jesucristo, todo lo que antes para él era ganancia, lo consideró pérdida, “lo estimó basura”, “con tal de ganar a Cristo”.

    ***

  • El capítulo 15 de San Lucas nos transmite las parábolas de la misericordia. Para muchos aquí se encuentra “el corazón del evangelio”. Hoy leemos la de la oveja descarriada y la de la moneda perdida.
  • La ocasión para decirlas, se la brindan a Jesús los fariseos y los letrados, que murmuraban porque Él recibía y comía con los publicanos y pecadores que solían acercarse para escucharlo.
  • La ley de Israel estaba hecha para que el pueblo, luego de la liberación de Egipto, llegara a ser autónomo, equitativo y auténtico. Jesús se enfrenta a muchos que se creían los más grandes de la sociedad porque «cumplían» la ley. Pero, la realidad era que cumplían sólo la letra, olvidando el espíritu de la ley porque la usaban para beneficio propio y en muchos casos era fuente de división y exclusión.
  • Dios ofrece una ley a su pueblo para liberarlo y no para que se sienta esclavizado. Dios quiere que el hombre se salve de la injusticia y de la marginación.
  • La justicia para los letrados y fariseos era pensada como el estricto cumplimiento de la ley. Las imágenes del pastor que, lleno de alegría, se carga sobre los hombros a la oveja perdida, y la de la mujer que reúne a sus vecinas para comunicarles su alegría por la moneda encontrada, quieren mostrar el gozo de un Dios lleno de comprensión y clemencia, cuya justicia está impregnada de misericordia.
  • La lógica de las parábolas desafía el pensamiento común del ser humano. Que una oveja suscite más preocupación que las noventa y nueve restantes, y una dracma provoque más inquietud que las otras nueve, muestran que esta misericordia divina supera cualquier cálculo y medida humana. El Buen Pastor no da por definitivamente perdida a ninguna de sus ovejas.
  • Para Jesús, el hombre que busca lo perdido y la mujer que busca su dracma, son las únicas formas adecuadas de expresar la actitud misericordiosa de Dios.
  • La narración de estas parábolas, son una invitación para que tratemos de imitar la actitud de ese Dios, que busca a los que han fallado, uno por uno, haciéndoles fácil el camino de vuelta, acogiéndolos y alegrándose. El Reino de Dios es una casa donde todos son admitidos, donde no hay excluidos.
  • El discípulo no es más que su maestro. La tolerancia, la paciencia, el respeto y la delicadeza, que tiene Jesucristo cuando sale muchas veces a buscarnos, es la que nos invita a vivir con nuestros hermanos. No basta con saber esperar que vuelva el que se ha alejado, el amor del discípulo impone salir a buscarlo.

 

Para discernir

 

  • ¿Tenemos corazón mezquino o corazón de buen pastor?

  • ¿Acogemos nosotros así a los demás cuando han fallado y se arrepienten?

  • ¿Damos margen para la rehabilitación a los que han fallado?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Que se alegren los que buscan al Señor

 

Para la lectura espiritual

 

En busca de la oveja perdida

 

…”Me alejaba, me alejaba cada vez más, mi Señor y mi vida, y mi vida comenzaba a ser una muerte, o mejor aún, era ya una muerte a vuestros ojos. Y todavía en este estado de muerte Vos me conservabais… Había desaparecido del todo la fe, pero el respeto y la estima permanecían intactos. Vos me hacíais otras gracias, Dios mío, me conservabais el gusto por el estudio, las lecturas serias, las cosas bellas, el asco por el vicio y la abyección. Yo hacía el mal, pero no lo aprobaba ni me gustaba… Vos me distes esta vaga inquietud de una conciencia que, a pesar de estar adormecida, no estaba del todo muerta.

Jamás he sentido esta misma tristeza, este malestar, esta inquietud de entonces. Dios mío, era, sin duda, un don vuestro; ¡qué lejos estaba de sospecharlo! ¡Cuán bueno sois! Y al mismo tiempo que, por una invitación de vuestro amor, privabais a mi alma de ahogarse irremediablemente, guardabais mi cuerpo: porque si entonces hubiera muerto hubiera ido al infierno… ¡Cómo por milagro me habéis hecho salir de estos peligros en viajes, tan grandes y múltiples! ¡Esta inalterable salud en los lugares más malsanos, a pesar de mis grandes fatigas! ¡Oh, Dios mío, cómo teníais vuestra mano sobre mí, y qué poco la sentía yo! ¡Cómo me habéis guardado! ¡Cómo me cobijabais bajo vuestras alas siendo así que yo ni tan solo creía en vuestra existencia! Y mientras así me guardabais, pasaba el tiempo, y juzgasteis que se acercaba el momento oportuno de hacerme entrar en el redil.

A pesar de todo, habéis desatado todas mis malas ligaduras que me hubieran mantenido alejado de Vos; incluso habéis desatado los lazos buenos que me hubieran privado de ser un día vuestro del todo…Vuestra mano sola ha hecho esto al principio, en medio y al fin. ¡Cuán bueno sois! Era necesario para preparar mi alma a la verdad; el demonio es demasiado dueño de un alma que no es casta para dejar entrar en ella la verdad; Vos no podíais entrar, Dios mío, en un alma en la que el demonio de las pasiones inmundas reinaba como señor. Vos querías entrar en la mía, o buen Pastor, y Vos mismo habéis echado fuera a vuestro enemigo”…

 

Beato Carlos de Foucauld (1858-1916), ermitaño y misionero en el Sahara

Retiro en Nazaret, noviembre 1897

 

Para rezar

 

Oración del perdón

 

Padre bueno y misericordioso digno de

alabanza y adoración; hoy te doy gracias

por tu amor tierno y compasivo porque

perdonas mis faltas y las apartas de tu vista

sin que ellas disminuyan tu amor por mí.

Hoy quiero suplicarte una gracia especial,

concédele a mi corazón el poder comprender

la debilidad de mis hermanos, el entender

que aquellos que me han herido tal vez

también estaban heridos, que no podían

dar lo que no tenían, por inmadurez o

ignorancia.

Dame, mi Dios, un corazón tolerante,

comprensivo y misericordioso como el tuyo.

Señor, dame la gracia de amar con tu

corazón.

Amén

Viernes XXXI

Dedicación de la Basílica de Letrán (F)

 

somos las piedras vivas del nuevo templo

 

Lectura de la profecía de Ezequiel    47, 1-2. 8-9. 12

 

En aquellos días:

El hombre me hizo volver a la entrada de la Casa, y vi que salía agua por debajo del umbral de la Casa, en dirección al oriente, porque la fachada de la Casa miraba hacia el oriente. El agua descendía por debajo del costado derecho de la Casa, al sur del altar. Luego me sacó por el camino de la puerta septentrional, y me hizo dar la vuelta por un camino exterior, hasta la puerta exterior que miraba hacia el oriente. Allí vi que el agua fluía por el costado derecho.

Entonces me dijo: «Estas aguas fluyen hacia el sector oriental, bajan hasta la estepa y van a desembocar en el Mar. Se las hace salir hasta el Mar, para que sus aguas sean saneadas. Hasta donde llegue el torrente, tendrán vida todos los seres vivientes que se mueven por el suelo y habrá peces en abundancia. Porque cuando esta agua llegue hasta el Mar, sus aguas quedarán saneadas, y habrá vida en todas partes adonde llegue el torrente.

Al borde del torrente, sobre sus dos orillas, crecerán árboles frutales de todas las especies. No se marchitarán sus hojas ni se agotarán sus frutos, y todos los meses producirán nuevos frutos, porque el agua sale del Santuario. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas de remedio».

 

Palabra de Dios.

 

O bien:

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo

a los Corintios 3,9c-11.16-17

 

Hermanos:

Porque nosotros somos cooperadores de Dios, y ustedes son el campo de Dios, el edificio de Dios.

Según la gracia que Dios me ha dado, yo puse los cimientos como lo hace un buen arquitecto, y otro edifica encima. Que cada cual se fije bien de qué manera construye.

El fundamento ya está puesto y nadie puede poner otro, porque el fundamento es Jesucristo.

Sobre él se puede edificar con oro, plata, piedras preciosas, madera, pasto o paja: la obra de cada uno aparecerá tal como es, porque el día del Juicio, que se revelará por medio del fuego, la pondrá de manifiesto; y el fuego probará la calidad de la obra de cada uno.

¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?

Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él. Porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo.

 

Palabra de Dios

 

 

SALMO    Sal 45, 2-3. 5-6. 8-9 (R.: 5)

 

R.    Los canales del río alegran la ciudad de Dios, la más santa morada del Altísimo.

 

El Señor es nuestro refugio y fortaleza,

una ayuda siempre pronta en los peligros.

Por eso no tememos, aunque la tierra se conmueva

y las montañas se desplomen hasta el fondo del mar. R.

 

Los canales del Río alegran la Ciudad de Dios,

la más santa Morada del Altísimo.

El Señor está en medio de ella: nunca vacilará;

él la socorrerá al despuntar la aurora. R.

 

El Señor de los ejércitos está con nosotros,

nuestro baluarte es el Dios de Jacob.

Vengan a contemplar las obras del Señor,

él hace cosas admirables en la tierra. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    2, 13-22

 

Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas. Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas y dijo a los vendedores de palomas: «Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio.»

Y sus discípulos recordaron las palabras de la Escritura: El celo por tu Casa me consumirá.

Entonces los judíos le preguntaron: « ¿Qué signo nos das para obrar así?»

Jesús les respondió: «Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar.»

Los judíos le dijeron: «Han sido necesarios cuarenta y seis años para construir este Templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»

Pero él se refería al templo de su cuerpo.

Por eso, cuando Jesús resucitó, sus discípulos recordaron que él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que había pronunciado.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La región sur de Jerusalén, es la más infértil de todas las regiones del país, con excepción de Jericó y alguno que otro torrente inhabitado. El cambio de aridez en fertilidad, es utilizado para resaltar el efecto que va a producir en el pueblo, las trágicas experiencias vividas en los últimos años.
  • El templo, centro religioso y símbolo nacional de Israel, se ha convertido en lugar de comercio y explotación. San Juan nos presenta a Jesús, expulsando a los vendedores y cambistas, que se habían ido apoderando poco a poco del lugar santo.
  • Juan junta el relato del agua convertida en vino en las bodas de Caná; con este de la purificación del templo, y la discusión con los judíos acerca de su destrucción y reconstrucción, aprovechando el marco de la celebración de la Pascua. La intención fundamental, es dar a entender mejor, cuál es el programa de su actividad evangelizadora. El vino que surge de las tinajas de agua, dispuestas para la purificación de los judíos, muestra la presencia del Hijo de Dios en la fiesta de boda. Pero la gran boda es la de Dios con su pueblo a través de su Hijo. Así que el gesto de Jesús en el templo, indica que era necesario que la novedad, su presencia, se hiciera sentir en un lugar tan paradigmático del pueblo judío como el templo.
  • La acción de Jesús contra los mercaderes es una excusa provocadora. Jesús está decididamente en contra, de quienes han obligado a una gran parte del pueblo, a vivir en condiciones injustas y hasta profanas. Los bandidos, son los dirigentes y manipuladores económicos que explotaban a los pobres con el fraude de lo sagrado, y saben que sus ganancias por el cobro de impuesto a los mercaderes ubicados allí, se van a venir abajo. Por eso increpan y piden una señal a Jesús para desautorizarlo y sacárselo de encima.
  • De ahí en adelante la vida y obra entera de Jesús estarán consagradas a generar una ruptura con aquellas modalidades, estructuras e instituciones que sean un obstáculo para la realización del proyecto de Dios.
  • La afirmación de Jesús sobre el nuevo templo proclama la destrucción definitiva de la distancia entre Dios y nosotros. No necesitamos ya ningún lugar separado para entrar en relación con Él porque todos los lugares pueden ser santos. El lugar por excelencia es el mismo cuerpo de Cristo. En éste, el templo nuevo, nosotros somos las piedras. La relación con Dios está ligada al reconocimiento de su presencia, en todos aquellos que constituimos el cuerpo de Cristo.
  • La dedicación o consagración de la basílica de san Juan de Letrán es celebrada en toda la iglesia católica por tratarse de la catedral del Papa, obispo de Roma. Se trata de la primera y de la cabeza de todas las iglesias del mundo católico. Fue mandada construir en el siglo IV por el emperador Constantino, el primero de los emperadores cristianos.
  • Desde muy antiguo, el ser humano ha sentido la necesidad de reservar espacios que favorezcan el encuentro con Dios. Al principio del cristianismo, los lugares de encuentro con Dios eran las casas particulares, en las que se reunían las comunidades para la oración y la fracción del pan. Con el paso del tiempo, las comunidades fueron construyendo edificios dedicados a las reuniones litúrgicas, la predicación de la Palabra y la oración. Y así es como en el cristianismo, con el paso de la persecución a la libertad religiosa en el Imperio Romano, aparecieron las grandes basílicas, entre ellas San Juan de Letrán, la catedral de Roma.
  • San Juan de Letrán es el símbolo de la unidad de todas las Iglesias del mundo con la Iglesia de Roma, y por eso, esta basílica, lleva el título de Iglesia principal y madre de todas las Iglesias.
  • Pero no debemos perder de vista que el verdadero lugar de encuentro del hombre con Dios, el auténtico templo, es Jesucristo que gracias a la entrega de su vida por nosotros, ha hecho de la comunidad de creyentes un templo vivo de Dios.
  • La Iglesia fiel a esta convicción no puede dejar de vivir lo que nos pide el Papa Francisco: «Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación. La reforma de estructuras que exige la conversión pastoral sólo puede entenderse en este sentido: procurar que todas ellas se vuelvan más misioneras, que la pastoral ordinaria en todas sus instancias sea más expansiva y abierta, que coloque a los agentes pastorales en constante actitud de salida y favorezca así la respuesta positiva de todos aquellos a quienes Jesús convoca a su amistad. Como decía Juan Pablo II a los Obispos de Oceanía, “toda renovación en el seno de la Iglesia debe tender a la misión como objetivo para no caer presa de una especie de introversión eclesial”» (EG 27).

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento la presencia de Dios en los miembros de la Iglesia?
  • ¿Me siento piedra viva de este nuevo templo?
  • ¿Reconozco lo sagrado de cada vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

el templo de Dios es sagrado

 

Para reflexionar

 

Destruid este Templo, y en tres días lo reedificaré

 

“… El Templo judío quedaba confinado a un solo lugar. El mundo entero no podía estar en él, ni tan sólo toda una nación, sino tan sólo algunos de la multitud. Pero el templo cristiano es invisible y espiritual, por tanto puede estar en todas partes… Jesús dijo a la Samaritana: «Vendrá el tiempo en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad» (Jn 4,23). «En espíritu y en verdad» porque, si no es invisible, su presencia no puede ser real. Lo que es visible no es lo real; lo que es material de desintegrará; lo que está en alguna parte no es más que un fragmento.

El templo de Dios, en el régimen cristiano, está en todas las partes donde hay cristianos en nombre de Cristo; él esta tan plenamente presente en cada lugar como si no estuviera en ninguna otra parte. Y nosotros podemos entrar y unirnos a los santos que lo habitan, a la familia celeste de Dios, de manera tan real como el judío entraba en los atrios visibles del Templo. Nosotros no vemos nada de nuestro templo espiritual, pero es la condición requerida para que él esté en todas partes. No estaría en todas partes si le viéramos en alguna parte; no vemos nada, pero gozamos de todo.

Es así como nos lo presentan ya los profetas del Antiguo Testamento. Isaías escribe: «Al final de los días estará firme el monte de la casa del Señor, en la cima de los montes, encumbrado sobre las montañas. Hacia él confluirán los gentiles, caminarán pueblos numerosos» (2,2). El templo cristiano ya fue desvelado a Jacob… cuando vio en sueños «una escalinata, apoyada en la tierra, y con la cima tocaba el cielo. Ángeles de Dios subían y bajaban por ella» (Gn 28,12) y también al servidor de Eliseo: «Abrió el Señor los ojos del criado y vio que la montaña estaba llena de caballos y carros de fuego» (2R 6,17). Todo ello eran anticipaciones de lo que se tenía que establecer cuando Cristo vino y «abrió el Reino de Dios a todos los creyentes». Es lo que hace decir a san Pablo: «Os habéis acercado al monte de Sión, a la ciudad del Dios vivo, a la Jerusalén celestial, a miríadas de ángeles en fiesta, a la asamblea de los primogénitos cuyos nombres están inscritos en el cielo» (Hb 12,22)”…

 


Cardenal John Henry Newman (1801-1890), presbítero, fundador de comunidad religiosa, teólogo – PPS, Vol. 4, nº 12: «La Iglesia una casa para los solitarios”

 

Para rezar

 

Oración por la Iglesia

 

Que no olvide yo ni un instante

que Tú has establecido en la tierra

un reino que te pertenece;

que la Iglesia es tu obra,

tu institución, tu instrumento;

que nosotros estamos bajo tu dirección,

tus leyes y tu mirada;

que cuando la Iglesia habla,

Tú eres el que hablas.

Que la familiaridad que tengo

con esta verdad maravillosa

no me haga insensible a esto;

que la debilidad de tus representantes humanos

no me lleve a olvidar, que eres Tú quien hablas

y obras por medio de ellos. Amén.

 

Cardenal Newman

 

Sábado XXXI

 

No es posible servir a dos señores

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Filipos     4, 10-19

 

Hermanos:

Yo tuve una gran alegría en el Señor cuando vi florecer los buenos sentimientos de ustedes con respecto a mí; ciertamente los tenían, pero les faltaba la ocasión de demostrarlos. No es la necesidad la que me hace hablar, porque he aprendido a hacer frente a cualquier situación.

Yo sé vivir tanto en las privaciones como en la abundancia; estoy hecho absolutamente a todo, a la saciedad como al hambre, a tener de sobra como a no tener nada. Yo lo puedo todo en aquel que me conforta. Sin embargo, ustedes hicieron bien en interesarse por mis necesidades.

Y ya saben, filipenses, que al comienzo de la evangelización, cuando dejé Macedonia, ninguna otra iglesia me ayudó pecuniariamente. Ustedes fueron los únicos que cuando estaba en Tesalónica, en dos ocasiones me enviaron medios para asistirme en mis necesidades. No es que yo busque regalos; solamente quiero darles la ocasión de que ustedes se enriquezcan cada vez más delante de Dios.

Por el momento, tengo todo lo necesario y más todavía. Vivo en la abundancia desde que Epafrodito me entregó la ofrenda de ustedes, como perfume de aroma agradable, como sacrificio aceptable y grato a Dios.

Dios colmará con magnificencia todas las necesidades de ustedes, conforme a su riqueza, en Cristo Jesús.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 111, 1-2. 5-6. 8a y 9 (R.: 1a)

 

R.    Feliz el hombre que teme al Señor.

 

Feliz el hombre que teme al Señor

y se complace en sus mandamientos.

Su descendencia será fuerte en la tierra:

la posteridad de los justos es bendecida. R.

 

Dichoso el que se compadece y da prestado,

y administra sus negocios con rectitud.

El justo no vacilará jamás,

su recuerdo permanecerá para siempre. R.

 

Su ánimo está seguro, y no temerá,

El da abundantemente a los pobres:

su generosidad permanecerá para siempre,

y alzará su frente con dignidad. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    16, 9-15

 

Jesús decía a sus discípulos:

«Gánense amigos con el dinero de la injusticia, para que el día en que este les falte, ellos los reciban en las moradas eternas.

El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo poco, también es deshonesto en lo mucho. Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien? Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?

Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero.»

Los fariseos, que eran amigos del dinero, escuchaban todo esto y se burlaban de Jesús. El les dijo: «Ustedes aparentan rectitud ante los hombres, pero Dios conoce sus corazones. Porque lo que es estimable a los ojos de los hombres, resulta despreciable para Dios.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Hoy leemos el final de la carta a los Filipenses. Antes de despedirse de ellos, Pablo quiere agradecerles la ayuda económica que le han enviado por medio de Epafrodito porque al parecer, la iniciativa de la ayuda partió de los mismos filipenses y no de un pedido del Apóstol. De hecho, Pablo habitualmente se mostraba resistente a solicitar ayuda para vivir, prefiriendo cubrir sus necesidades con el propio trabajo.
  • Para el apóstol, esta caridad es el verdadero culto, y compara esa ayuda que le han hecho los Filipenses, a un incienso perfumado, un sacrificio agradable que agrada a Dios.
  • El apóstol aprovecha también para mostrar su actitud ante los bienes materiales: es feliz tanto «en la abundancia» dando gracias, como «en la privación», no quejándose, siempre apoyado en Cristo porque todo lo puede en Aquél que lo conforta.

    ***

  • Para ilustrar la diferencia entre los discípulos auténticos y los fariseos Lucas opone, al administrador deseoso de darle a cada uno su ración, y al fariseo, que es amigo del dinero y de los honores, y que, sobre todo, se hace dueño de la Ley. Los fariseos con su modo de ser legalista se distanciaron completamente del verdadero Dios, del Dios vivo de la justicia y lo suplantaron por una ley escrita. El servicio que Dios quiere en verdad, fue suplantado por el servicio a la codicia y al provecho personal. Por eso, no comprenden la invitación dirigida a los pobres y a los pecadores a participar de la vida Reino, y el gozo de éstos al poder participar.
  • Para Jesús sólo cabe una actitud en el hombre que ha recibido el amor gratuito de Dios: imitar esa gratuidad. Almacenar esa gracia para provecho personal, como el hombre rico que llena sus graneros, conduce a la muerte. El verdadero discípulo es aquel que “administra” esta gracia en provecho de todos los hombres y, de ese modo, se comporta como un administrador digno de confianza.
  • El que almacena sirve a Mamón, el Dios del dinero; el verdadero discípulo sirve a Dios. El Dios del dinero a quienes le rinden culto les hace creer que tienen todo asegurado en esta vida. Los convierte, muchas veces, en tiranos de sus hermanos y manipuladores de la realidad.
  • El Dios de la vida por el contrario, muestra cómo el camino para la realización del ser humano pasa por la libertad de conciencia, la solidaridad con los hermanos y la búsqueda del bien común. El Reino de Dios se construye en la acogida, en el perdón, en la fraternidad, en la responsabilidad mutua; la ambición por el dinero nos encierra celosamente en nuestros tesoros.
  • El uso de los bienes y del dinero es algo ineludible, pero con él se pueden hacer infinidad de cosas nobles y positivas, a lo cual llama Jesús “hacer amigos”, es decir, administrar los bienes y el dinero con justicia, con equidad; no utilizarlo en el propio provecho, para sembrar injusticia, dolor y muerte.
  • Los bienes de la tierra, han sido ofrecidos en vistas a establecer la comunión entre todos los hombres. El dinero debe servir para hacernos amigos, y eso puede realizarse solamente, si somos capaces de compartirlo con los demás.
  • El dinero está a nuestro servicio, no nosotros al suyo. Darle al dinero su valor de mero intercambio y trabajar por un mundo construido sobre la base de la solidaridad, no sobre el acaparamiento, el dominio y la usura, es la consigna de vida para el discípulo.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué lugar le damos al dinero en nuestra vida?
  • ¿Qué bienes ocupan el primer lugar en nuestra escala de valores?
  • ¿Hemos claudicado ante algún valor por el dinero?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Hazme un administrador fiel Señor

 

Para la lectura espiritual

 

Ganaos amigos con el dinero injusto

 

…«Abraham estaba sentado a la puerta de la tienda en el momento en que el calor del día era más fuerte» (Gn 18,1). Cuando los demás estaban descansando, él aguardaba la venida de eventuales huéspedes. Con ello mereció que Dios, en la encina de Mambré, llegara hasta él que buscaba tan ansiosamente ejercer la hospitalidad…

Sí, es cosa buena la hospitalidad, y tiene su particular recompensa: atrae pronto la gratitud de los hombres; recibe también – lo cual es más importante- una paga de parte de Dios. En esta tierra de exilio todos somos huéspedes pasajeros. Por un tiempo nos alojamos bajo un techo; pronto será necesario desalojarlo. ¡Estemos atentos! Si hemos sido duros o negligentes en acoger a los extranjeros, una vez acabado el curso de esta vida, los santos podrán, a su vez, rechazarnos y no acogernos. «Ganaos amigos con el dinero injusto, dice el Señor en el Evangelio, a fin de ser recibidos en las moradas eternas»…

Por otra parte, ¿acaso sabes si es a Dios a quien recibes, cuando piensas que sólo tienes que habértelas con unos hombres? Abraham acoge a unos viajeros; en realidad recibe en su casa a Dios y a sus ángeles. También tú, cuando acoges a un extranjero, acoges a Dios. El Señor Jesús lo afirma en su Evangelio: «Era un extranjero y me acogisteis. Lo que hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,35.40)”…

 

San Ambrosio (hacia 340-397), obispo de Milán y doctor de la Iglesia – Sobre Abraham, I, 5, 32-35

 

Para rezar

 

Querido Dios

 

Querido Dios,
no sé si hay gente capaz de contemplar
cómo vives tú en la pobreza,
mientras ellos quieren seguir siendo ricos…

No puedo concebir que haya amor
sin un imperioso deseo de ser iguales;
especialmente, de compartir todas las penas
y contrariedades de la vida…

Cómo se puede ser rico, vivir confortablemente,
en medio de cosas de mi propiedad,
cuando tú has vivido pobre, incómodo,
fatigado y agobiado por el trabajo.
Yo no podría vivir de otra manera.

 

Carlos de Foucauld

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XXX – CICLO B

DOMINGO XXX

CICLO B

 

Lunes XXX

 

Martes XXX

 

Miércoles XXX

 

Jueves XXX

1 de noviembre – Solemnidad de todos los Santos

 

Viernes XXX

2 de noviembre – Conmemoración de los fieles difuntos

 

Sábado XXX

 

DOMINGO XXX

CICLO B

 

Maestro que yo pueda ver

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Jeremías    31, 7-9

 

Así habla el Señor:

¡Griten jubilosos por Jacob, aclamen a la primera de las naciones! Háganse oír, alaben y digan: « ¡El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel!»

Yo los hago venir del país del Norte y los reúno desde los extremos de la tierra; hay entre ellos ciegos y lisiados, mujeres embarazadas y parturientas: ¡es una gran asamblea la que vuelve aquí!

Habían partido llorando, pero yo los traigo llenos de consuelo; los conduciré a los torrentes de agua por un camino llano, donde ellos no tropezarán. Porque yo soy un padre para Israel y Efraím es mi primogénito.

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Sal 125, 1-2b. 2c-3. 4-5. 6 (R.: 3)

 

R.    ¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros

y estamos rebosantes de alegría!

 

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,

nos parecía que soñábamos:

nuestra boca se llenó de risas

y nuestros labios, de canciones.

 

Hasta los mismos paganos decían:

«¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!»

¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros

y estamos rebosantes de alegría!

 

¡Cambia, Señor, nuestra suerte

como los torrentes del Négueb!

Los que siembran entre lágrimas

cosecharán entre canciones.

 

El sembrador va llorando

cuando esparce la semilla,

pero vuelve cantando

cuando trae las gavillas.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta a los Hebreos    5, 1-6

 

Todo Sumo Sacerdote es tomado de entre los hombres y puesto para intervenir en favor de los hombres en todo aquello que se refiere al servicio de Dios, a fin de ofrecer dones y sacrificios por los pecados. El puede mostrarse indulgente con los que pecan por ignorancia y con los descarriados, porque él mismo está sujeto a la debilidad humana. Por eso debe ofrecer sacrificios, no solamente por los pecados del pueblo, sino también por sus propios pecados. Y nadie se arroga esta dignidad, si no es llamado por Dios como lo fue Aarón.

Por eso, Cristo no se atribuyó a sí mismo la gloria de ser Sumo Sacerdote, sino que la recibió de aquel que le dijo: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy. Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    10, 46-52

 

Cuando Jesús salía de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo -Bartimeo, un mendigo ciego- estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: «¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!» Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten piedad de mí!»

Jesús se detuvo y dijo: «Llámenlo.»

Entonces llamaron al ciego y le dijeron: «¡Animo, levántate! El te llama.»

Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia él. Jesús le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?»

El le respondió: «Maestro, que yo pueda ver.»

Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado.» En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El profeta Jeremías consuela a su pueblo anunciándole que Dios se ocupa de los más débiles, de los desvalidos, que Él mismo recogerá y ayudará a los discapacitados a regresar a su tierra. Los cojos, los ciegos, todos aquellos que socialmente no cuentan son motivo de la preocupación de Dios. La insistencia de los profetas apuntará a que el pueblo descubra que los criterios de Dios son muy diferentes a los de los humanos. La marcha de la historia de la salvación no se deberá a los «grandes» humanamente porque los ojos de Dios están fijos e inmutables en los que no cuentan para nadie.

***

  • El autor de la carta a los Hebreos aclara en qué consiste el sacerdocio de Cristo y su dignidad. Lo hace destacando dos rasgos fundamentales que caracterizaban al servicio del A. T. que se dan con mayor perfección, en el sacerdocio de Cristo. Uno es la solidaridad con el pueblo, de donde ha sido tomado el sacerdote y a quien éste ha de representar delante de Dios. La experiencia de sus propias debilidades lo ayudará a no distanciarse del pueblo siendo comprensivo. El otro rasgo es la vocación; pues nadie puede arrogarse el honor de ser sacerdote si no ha sido llamado por Dios. Cristo, como sacerdote es el Mediador insustituible.

***

  • Los cuatro domingos marcados por el “camino hacia Jerusalén” encuentran hoy su culminación. En el evangelio de Marcos la historia de Bartimeo “como camino del discipulado” llega a su punto más alto. El relato, a partir de la observación de los gestos y actitudes del mendigo ciego nos presenta un camino de fe. A diferencia de todos los anteriores, este hombre ciego y pobre es el modelo del que sabe responder al llamado de Jesús, y pasa de estar “sentado a la orilla del camino” a “seguirlo por el camino”
  • La curación de Bartimeo ocurre después que Jesús ha dicho que ha venido a servir, y aquí presta un servicio a pesar que los discípulos intentan deshacerse del ciego que los está molestando.
  • Jesús con sus discípulos y una gran muchedumbre están a punto de llegar a la meta de su peregrinación a Jerusalén para celebrar la Pascua hebrea.
  • En la orilla del camino, aparece Bartimeo, ciego y mendigo que se ubica en el lugar por el que deben pasar los peregrinos porque tiene la esperanza de recibir más limosnas. Este es su “lugar de trabajo”. Sin embargo todo se altera cuando se entera que muy cerca de él pasa Jesús.
  • Clama al Señor desde su indigencia y su clamor va aumentando gradualmente enfrentando los obstáculos de su ceguera y su pobreza. Es preciso anhelar la salvación, desearla, para acogerla. La salvación que Dios ofrece exige levantarse y caminar.
  • Clama misericordia presentándose como pecador arrepentido, que alejado de la comunión con Dios anhela tenerla.
  • Se despoja de todo para alcanzar esta misericordia. Arroja el manto que es el mayor bien de un pobre, su abrigo para el frío, su bolsa para la limosna, su mantel para la comida.
  • Bartimeo pide “ver”, se abandona. La verdadera fe es dejar “actuar” a Jesús, es la apertura total a la salvación por la vía que Él como Maestro quiera realizar. El encuentro con Jesús cambia radicalmente la vida de Bartimeo. Su camino de fe pasa primero por el “oír” y de la ceguera pasa la visión. De la marginalidad en el camino pasa a ser un nuevo discípulo que ha recibido el don de la vista y se caracteriza por su fe. De entre todos los que Jesús ha curado a lo largo de su ministerio, este es el único que inicia un camino de seguimiento.
  • A Jesús se le conoce siguiéndolo, y el único modo de seguir a Jesús es caminando detrás de él. Caminar detrás de Jesús no es simplemente ir con el montón; seguir a Jesús es tener los ojos muy abiertos y el corazón dispuesto, admirarlo con los ojos y creerle por la fe.
  • Todos somos un poco ciegos y mendigos como Bartimeo. Nuestra condición humana se torna muchas veces angustiosa y dramática, porque nuestros deseos van más allá de lo que la vida en el tiempo puede proporcionarnos y el sentido de la vida se presenta como un gran interrogante. Muchos intentan dar respuesta engañándose con infinitos espejismos, asegurándose con falsas garantías, pero en el fondo de esas búsquedas estamos compadeciéndonos de nuestra propia condición, pidiendo misericordia y que algo o alguien nos rescate.
  • Sólo con la luz del Evangelio podremos iluminar el misterio de la vida. El misterio del hombre solo se esclarece a la luz de Jesucristo. El ciego ve porque quiere ver, y esa es la gran lección del Evangelio. Este deseo es el comienzo de su camino de fe. Para ver nos ha llamado Jesucristo. Para ver la vida desde una perspectiva especial. La fe es una opción libre y personal en la que se aclara el misterio de la existencia, no al margen de la vida, sino en la vida misma. No hablando sobre Dios, sino en el encuentro con Dios en Jesucristo. Creemos para entender más, no para desentendernos. La luz de la fe ilumina y da sentido a la vida del hombre porque pone claridad en el origen, de dónde venimos, y en el término, el fin de nuestro destino. La fe ilumina de una forma más cercana y cálida la vida de cada día individual y comunitaria: mi opción fundamental, lo que debo hacer en cada momento, el camino justo que debo emprender con lo que tengo y lo que soy. La fe es obediencia, es una respuesta concreta a la llamada del amor de Dios que se manifiesta en los gestos y palabras de Cristo y que piden encarnarse en mi vida concreta.
  • Por la fe comenzamos a ver todo lo que antes no veíamos: nuestro cuerpo, nuestra  inteligencia, nuestra afectividad, nuestra potencia creadora al servicio del algo más grande, de una vida plena que empezamos a intuir en Jesús.
  • El hombre de fe transforma los caminos de la vida en rutas hacia Dios, caminos con la luz propia y permanente del corazón que acoge el Evangelio y le encuentra sentido a todas las cosas.
  • La fe nos hace ver el Reino de Dios ya llegado con Cristo, y podemos reconocer su presencia en los que aman, en los que luchan en los que trabajan por la paz y la justicia, en los que se dan cotidiana y silenciosamente.
  • Todos buscamos realizarnos como individuos, como pueblo, como  comunidad y es en esta historia humana con sus luces y sombras donde se concreta. Dios se hace presente en nuestro hoy y aquí para gestar una nueva humanidad. La luz de la fe nos hace descubrir los signos de su presencia a través de los  cuales podemos vislumbrar la dirección de la historia.
  • Por la fe discernimos aquello viene de Dios  como valor y qué surge como producto del mundo de las tinieblas. La fe madura nos da ese criterio y sentido de la realidad   para que no nos dejemos sepultar bajo el peso de los acontecimientos, sino para que  sepamos juzgarlos, evaluarlos, corregirlos y trasformar nuestra pequeña historia cotidiana, y a veces aparentemente insignificante, en historia de salvación.

 

Para discernir

 

  • ¿Ante qué cosas me encuentro como ciego?
  • ¿La fe, de qué modo ha iluminado momentos de mi vida?
  • ¿Experimento la fe como luz que me permite discernir el paso y la llamada de Dios?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Señor…que vea

 

Para la lectura espiritual

 

“Quien ignora el esplendor de la eterna luz, es ciego. Con todo, si ya cree en el Redentor, entonces ya está sentado a la vera del camino. Esto, sin embargo, no es suficiente. Si deja de orar para recibir la fe y abandona las imploraciones, es un ciego sentado a la vera del camino pero sin pedir limosna. Solamente si cree y, convencido de la tiniebla que le oscurece el corazón, pide ser iluminado, entonces será como el ciego que estaba sentado en la vera del camino pidiendo limosna.

Quienquiera que reconozca las tinieblas de su ceguera, quienquiera que comprenda lo que es esta luz de la eternidad que le falta, invoque desde lo más íntimo de su corazón, grite con todas las energías de su alma, diciendo: ‘Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí’.

[...] Es tiempo de escuchar lo que fue hecho al ciego que pedía la vista o, también, lo que él mismo hizo. Dice todavía el Evangelio: ‘Luego él recuperó la vista y se puso a seguir a Jesús’. Ve y sigue a quien realiza el bien que conoció; ve pero no sigue aquel que igualmente conoce el bien, pero no se dedica a realizarlo.

Si, pues, hermanos carísimos, ya conocemos la ceguera de nuestro peregrinar; si, con la fe en el misterio de nuestro Redentor, ya estamos sentados en la vera del camino; si, con una oración contínua, ya pedimos la luz a nuestro creador; si, además de eso, después de la ceguera, por el don de la fe que penetra la inteligencia, fuimos iluminados, esforcémonos por seguir con las obras a aquel Jesús que conocemos con la inteligencia. Observemos hacia donde el Señor se dirige e, imitándolo, sigamos sus pasos. En efecto, sólo sigue a Jesús quien lo imita”

 

San Gregorio Magno, Homil. in Ev. 2, 2.8)

 

Para rezar

 

Canción de San Juan de la Cruz

 

¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
mi alma en el más profundo centro!;
pues ya no eres esquiva,
acaba ya, si quieres;
rompe la tela de este dulce encuentro.

¡Oh cauterio suave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado!,
que la vida eterna sabe
y toda deuda paga;
matando, muerte en vida la has trocado.

¡Oh lámparas de fuego,
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego,
con extraños primores,
calor y luz dan junto a su Querido!

¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno,
donde secretamente solo moras,
y en tu aspirar sabroso de bien y gloria lleno,
cuán delicadamente me enamoras!

 

Lunes XXX

 

Se enderezó enseguida y glorificaba a Dios

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    4, 32-5, 8

 

Hermanos:

Sean mutuamente buenos y compasivos, perdonándose los unos a los otros como Dios los ha perdonado en Cristo.

Traten de imitar a Dios, como hijos suyos muy queridos. Practiquen el amor, a ejemplo de Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y sacrificio agradable a Dios.

En cuanto al pecado carnal y cualquier clase de impureza o avaricia, ni siquiera se los mencione entre ustedes, como conviene a los santos. Lo mismo digo acerca de las obscenidades, de las malas conversaciones y de las bromas groseras: todo esto está fuera de lugar. Lo que deben hacer es dar gracias a Dios.

Y sépanlo bien: ni el hombre lujurioso, ni el impuro, ni el avaro -que es un idólatra- tendrán parte en la herencia del Reino de Cristo y de Dios.

No se dejen engañar por falsas razones: todo eso atrae la ira de Dios sobre los que se resisten a obedecerle. No se hagan cómplices de los que obran así!

Antes, ustedes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de la luz.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 1, 1-2. 3. 4 y 6 (R.: cf. Ef 5, 1)

 

R.    Tratemos de imitar a Dios, como hijos suyos muy queridos.

 

¡Feliz el hombre

que no sigue el consejo de los malvados,

ni se detiene en el camino de los pecadores,

ni se sienta en la reunión de los impíos,

sino que se complace en la ley del Señor

y la medita de día y de noche! R.

 

El es como un árbol

plantado al borde de las aguas,

que produce fruto a su debido tiempo,

y cuyas hojas nunca se marchitan:

todo lo que haga le saldrá bien. R.

 

No sucede así con los malvados:

ellos son como paja que se lleva el viento,

porque el Señor cuida el camino de los justos,

pero el camino de los malvados termina mal. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    13, 10-17

 

Un sábado, Jesús enseñaba en una sinagoga. Había allí una mujer poseída de un espíritu, que la tenía enferma desde hacía dieciocho años. Estaba completamente encorvada y no podía enderezarse de ninguna manera. Jesús, al verla, la llamó y le dijo: «Mujer, estás curada de tu enfermedad», y le impuso las manos.

Ella se enderezó en seguida y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la multitud: «Los días de trabajo son seis; vengan durante esos días para hacerse curar, y no el sábado.»

El Señor le respondió: «¡Hipócritas! Cualquiera de ustedes, aunque sea sábado, ¿no desata del pesebre a su buey o a su asno para llevarlo a beber? Y esta hija de Abraham, a la que Satanás tuvo aprisionada durante dieciocho años, ¿no podía ser librada de sus cadenas el día sábado?»

Al oír estas palabras, todos sus adversarios se llenaron de confusión, pero la multitud se alegraba de las maravillas que él hacía.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En la carta a los Efesios, que venimos leyendo, nos encontramos con una parte de matiz más moral, en la que el apóstol da unos consejos prácticos en orden a la caridad fraterna y la llamada a evitar la inmoralidad reinante en la sociedad de la época.
  • En la semana anterior nos presentó el misterio del Cuerpo de Cristo, del que brota inmediatamente el amor entre los hermanos.
  • Porque somos “miembros unos de otros” no podemos vivir sin mutuo amor. Para el amor a los demás, tenemos dos buenos maestros a imitar, Dios Padre que nos perdonó en Cristo y Cristo Jesús que nos amó y se entregó por nosotros.
  • Los cristianos tienen una nueva vida, son un pueblo santo y se tiene que notar viviendo como hijos de la luz.
  • Por lo tanto deben evitar en su vida la inmoralidad, la indecencia o el afán de dinero porque son cosas que atraen el castigo de Dios.
  • Vivir en el amor como Cristo, no es una “ley”, o un código de preceptos, ni se trata tan sólo de permisos o prohibiciones. Es un estilo de vida que tenemos de imitar.

***

  • No era extraño en tiempos de Jesús, que cualquier judío asistente, asiduo a la sinagoga, fuera invitado a hacer alguna de las lecturas de la Escritura y si quería decir algo o explicitar algo de lo leído, pudiera hacerlo. Después de la curación del hombre con la mano paralizada, Jesús no había vuelto a aparecer en una sinagoga.
  • El evangelista nos narra que era sábado, y que Jesús como buen judío, asiste a la sinagoga y además comenta la Escritura. Pero su enseñanza no se queda atada a las palabras: la fidelidad del Dios de la alianza se pone de manifiesto en la curación que Jesús realiza. Palabra y gesto en Jesús van juntos.
  • La acción esta vez recae sobre una mujer que hace dieciocho años permanece encorvada, según el modo de pensar de la época, a causa de Satanás que la tenía esclavizada. El primer desafío que Jesús realiza es llamar a la mujer para que se ponga en el centro de la sinagoga. Las mujeres y los niños, tenían su propio lugar tanto en el templo como en la sinagoga, que no era en absoluto el central. La mujer encorvada es símbolo del pecado que tiene sujeto a Israel y a sus dirigentes. La leyes y normas que estos imponen, en nombre de Dios, tienen un peso tan grande que han doblegado al pueblo, lo han encorvado. Jesús desata a esta hija de Abrahán, de las ataduras religiosas que le impedían disfrutar de la plena condición humana, devolviendo su dignidad al hombre, por encima del resto de la creación.
  • Realiza una acción claramente mesiánica, y la realiza en el día sábado para reafirmar, pero desde una nueva perspectiva, que el sábado es por excelencia el día del Señor. Jesús repite los gestos de la creación, se inclina sobre la pobre mujer y le impone sus manos, lo mismo que Dios se había inclinado sobre Adán sin vida para infundirle su espíritu. Jesús rehabilita a la mujer, devolviéndole, así al hombre, su armonía originaria.
  • En la curación de esta mujer se da un doble signo: cuestionar la dirigencia religiosa judía por su concepción legalista y deshumanizada del sábado, y presentarse como Mesías superior al sábado. Ante la crítica de los dirigentes, Jesús es contundente, y no deja lugar a la réplica. No puede haber mayor preocupación por un animal, que por un ser humano ni en sábado, ni ningún día.
  • Cuando se pierde el espíritu de la norma, ésta se vacía de contenido y todos los valores se tergiversan, se pierde la capacidad para el discernimiento verdadero y se termina siendo esclavo de esa misma norma que tiene la función de orientarnos y protegernos.
  • Una vez más queda establecido el señorío absoluto de Jesús sobre el sábado, las instituciones judías, y la misma ley; y se cumple lo que había proclamado en otra sinagoga de Galilea: no se hizo el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre.
  • Por el mundo siguen andando hombres y mujeres doblados y encorvados por el peso del hambre, de la pobreza, los hijos, las preocupaciones familiares. Hombres y mujeres doblados y encorvados por el peso de los trabajos, el esfuerzo y la lucha de la vida. Otros van doblados y encorvados por la incomprensión, la soledad, los malos recuerdos, los rencores, por los fracasos, las tristezas o el mismo pecado.
  • La reacción de Cristo es la misma. Dios no nos quiere oprimidos y esclavizados, ni caídos ni deprimidos ni postrados. El nos quiere en pie, nos quiere libres. En pie significa libertad, confianza, transcendencia y esperanza. Dios no ha creado al hombre para que viva doblándose, sino para que viva con dignidad. Por eso Dios mismo intervino para liberar a su pueblo y se nos acerca en Cristo Jesús. Nos invita a poner nuestras cargas en Él.
  • Para ayudar a que la gente se enderece y pueda mirar con confianza, tenemos que recordar con la palabra y el gesto: que, en Cristo el Señor, somos hijos de Dios. Todos valemos mucho a los ojos de Dios, que no nos quiere como esclavos, sino como hijos. Que nuestras palabras y, sobre todo, nuestras obras toquen y enderecen a quienes pasan encorvados a nuestro lado, para que puedan alegrarse con las maravillas de Dios.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué cargas me aplastan y me doblegan?
  • ¿Estoy convencido de que el Señor me puede liberar?
  • ¿Qué cargas se me imponen y cuáles son las que yo mismo me impongo?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Cristo se ha entregado a sí mismo por mí

 

Para la lectura espiritual

 

…”La perfección de la vida cristiana consiste en unirnos con el alma, con las palabras y con los hechos de la vida misma a todos los términos que explican el nombre de Cristo. Alguien podría objetar que este bien es difícilmente realizable, puesto que sólo el Señor de lo creado es inmutable, mientras que la naturaleza humana es mutable y está inclinada a los cambios. El hombre no es mutable sólo en relación con el mal. La más bella manifestación de la mutabilidad está representada por el crecimiento en el bien: el ascenso a una condición mejor convierte en un ser más divino a quien se transforma en sentido bueno. Lo que nos parece temible (hablo de la mutabilidad de nuestra naturaleza) es, en realidad, un ala adaptada al vuelo hacia las cosas más excelsas. La verdadera perfección consiste, en efecto, precisamente en esto, en no detenerse nunca en el propio crecimiento y en no circunscribirlo dentro de un límite”…

 

Gregorio de Nisa, Hasta, profesión y perfección del cristiano.

 

Para rezar

 

Gracias Señor

 

Gracias Señor,

porque podemos ser fuertes.

Gracias Señor,

porque podemos ser sinceros.

Gracias Señor,

porque somos alegres

Gracias Señor,

por la vida que nos das.

Gracias Señor,

porque nos quieres libres.

Gracias Señor,

porque nos das responsabilidades.

Gracias Señor,

porque somos capaces de tener amigos.

Gracias Señor,

porque así podemos hacer un mundo de hombres hermanos.

 

Martes XXX

 

Se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su huerta

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    5, 21-33

 

Hermanos:

Sométanse los unos a los otros, por consideración a Cristo.

Las mujeres deben respetar a su marido como al Señor, porque el varón es la cabeza de la mujer, como Cristo es la Cabeza y el Salvador de la Iglesia, que es su Cuerpo. Así como la Iglesia está sometida a Cristo, de la misma manera las mujeres deben respetar en todo a su marido.

Maridos, amen a su esposa, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella, para santificarla. Él la purificó con el bautismo del agua y la palabra, porque quiso para sí una Iglesia resplandeciente, sin mancha ni arruga y sin ningún defecto, sino santa e inmaculada. Del mismo modo, los maridos deben amar a su mujer como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo. Nadie menosprecia a su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida.

Así hace Cristo por la Iglesia, por nosotros, que somos los miembros de su Cuerpo. Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos serán una sola carne.

Este es un gran misterio: y yo digo que se refiere a Cristo y a la Iglesia.

En cuanto a ustedes, cada uno debe amar a su mujer como a sí mismo, y la esposa debe respetar a su marido.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 127, 1-2. 3. 4-5 (R.: cf. 1a)

 

R.    ¡Felices los que temen al Señor!

 

¡Feliz el que teme al Señor

y sigue sus caminos!

Comerás del fruto de tu trabajo,

serás feliz y todo te irá bien. R.

 

Tu esposa será como una vid fecunda

en el seno de tu hogar;

tus hijos, como retoños de olivo

alrededor de tu mesa. R.

 

¡Así será bendecido

el hombre que teme al Señor!

¡Que el Señor te bendiga desde Sión

todos los días de tu vida:

que contemples la paz de Jerusalén! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    13, 18-21

 

Jesús dijo:

«¿A qué se parece el Reino de Dios? ¿Con qué podré compararlo? Se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su huerta; creció, se convirtió en un arbusto y los pájaros del cielo se cobijaron en sus ramas.»

Dijo también: «¿Con qué podré comparar el Reino de Dios? Se parece a un poco de levadura que una mujer mezcló con gran cantidad de harina, hasta que fermentó toda la masa.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Sigue Pablo con las recomendaciones sobre la vida nueva “en Cristo”. y pone su mirada sobre la familia y el matrimonio.
  • Pablo concibe la unión entre hombre y mujer desde la perspectiva de Dios; afirmando que para el hombre amar a su mujer es amarse a sí mismo, porque “es la propia carne”.
  • Si bien Pablo, como hijo de su tiempo, habla del sometimiento de la mujer al marido da un paso más: ha de ser en el Señor, no por miedo sino por amor.
  • También la relaciona con el amor que se tienen mutuamente Cristo y la Iglesia. El amor del marido tiene como modelo el de Cristo. El amor de Cristo a su Iglesia lo demostró en la entrega de la cruz. Esta muerte redentora simbolizada en el bautismo purifica a la Iglesia de toda mancha y la engalana como conviene a su esposa.
  • La unidad con Cristo, que es la cabeza, y en Cristo en el que ya no hay hombre ni mujer, ni señores o esclavos, constituye una prioridad evangélica que elimina cualquier discriminación.

    ***

  • A Jesús en este momento de su vida, cada vez más próximo a Jerusalén, le interesa que el reino que Él anuncia, sea comprendido por aquellos que quieran entrar en él.
  • Estas dos parábolas nos enseñan que el aparente fracaso forma parte del crecimiento del Reino de Dios. En una sociedad que no concede el mínimo de importancia a lo pequeño, a lo ínfimo, Jesús desconcierta; diciendo que es desde esta dimensión desde donde tiene que comenzar a germinar la realidad del reino de Dios. En su andar evangelizador Jesús revela que el reino está abierto y se construye con los que no cuentan, con los marginados, con los que la sociedad y su sistema político, económico y religioso descarta.
  • En línea con esta parábola donde no importa lo grande, Jesús propone que lo menos importante es la velocidad, el apuro. Así como la levadura en cantidades pequeñas puede fermentar con su tiempo toda la masa, así tienen que vivir quienes están comprometidos con la causa de Jesús; como la levadura deben ir fermentando lentamente, transformando poco a poco, toda la masa de la sociedad.
  • Jesús garantiza su palabra con su propia vida; el pequeño grano fue puesto en el huerto, fue sembrado, la levadura fue introducida en las tres medidas de harina. El cuerpo de Jesús insignificante para los hombres: será puesto en el sepulcro, pero al cabo de tres días resucitará. En la dinámica del Reino, de la muerte brota la vida.
  • El proyecto de Dios se realiza bajo los signos de la semilla y la levadura. El verdadero crecimiento es invisible a los ojos de los hombres. La abundancia del Reino es un don totalmente gratuito de Dios; pero no se puede recibir sin hacer nada. Exige una tarea que hay que cumplir y se realiza en un proceso de crecimiento. Decir que participamos de la abundancia, es afirmar que todo se cumplió en Jesucristo Resucitado, pero al mismo tiempo es afirmar que todo está por cumplirse. El Reino escatológico es una obra por hacer, un edificio por construir, un proyecto de catolicidad que se ha de realizar progresivamente.
  • Si se mira externamente el crecimiento de la Iglesia, podemos llegar a la conclusión de que es un fracaso. Aún hoy, existe la intolerancia, la persecución, el martirio. Se acrecienta en muchos ambientes la increencia que deshumaniza. La violencia y la pobreza siguen cobrándose víctimas. Pero el verdadero fracaso sería que la Iglesia estuviera a la altura o en pie de igualdad con las potencias de este mundo y que la eficacia que esperan los cristianos tomara los recursos y modelos de este mundo.
  • No es la capacidad de influencia, ni la presencia masiva en los medios de comunicación; ni las notas externas que causan admiración lo que da fecundidad a la Iglesia. En la presencia silenciosa y cotidiana transformará e impregnará de sentido la vida de los hombres. Con paciencia y constancia podrá empapar de la fuerza del Espíritu las estructuras humanas. Con amor generoso y sacrificado transformará toda la comunidad, para que alcance los niveles de servicio y de compromiso que reclama la realidad de los más necesitados. Lo más importante de la enseñanza de Jesús queda formulado con los rasgos más sencillos y menos estridentes; como todo lo importante según la escala de valores del Reino.

 

Para discernir

 

  • ¿Creo en la fuerza de lo pequeño?
  • ¿Anhelo para la Iglesia el prestigio y el poder de este mundo?
  • ¿Sé actuar en lo secreto, en lo silencioso y en lo oculto?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Que venga tu Reino Señor

 

Para la lectura espiritual

 

«Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto»

 

… A propósito de eso que dice el Evangelio: «Un hombre toma y siembra en su huerto», ¿quién os parece que es este hombre que sembró el grano que había recibido, un grano de mostaza, en su pequeño huerto? Yo pienso que se trata del hombre de quien dice el Evangelio: «Había un hombre llamado José, miembro del Consejo, natural de Arimatea… Se presentó a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús y, después de descolgarle, le envolvió en una sábana y le puso en un sepulcro excavado en la roca en el que nadie había sido puesto todavía» (Lc. 23,50-53). Esta es la razón por la que la Escritura dice: «Un hombre la tomó y la escondió en su huerto». En el huerto de José se mezclaban los perfumes de diversas flores, pero nadie había sembrado en él semejante grano. El huerto espiritual de su alma estaba perfumado con el perfume de sus virtudes, pero Cristo embalsamado aún no había sido depositado en él. Enterrando en el monumento de su huerto al Salvador, le acogió más profundamente en el hueco de su corazón…

 

San Máximo de Turín (?- hacia 420), obispo- Sermón 26

 

Para rezar

 

Dios, fuente de todo amor,

y de toda bendición

te damos gracias

por tu Iglesia, tu esposa bella y santa,

por tu alianza con ella

en Jesús, su Salvador y redentor.

 

Él se dio todo y se lo dio todo:

su corazón abierto en la cruz,

su sangre y su amor,

el pan, fermento del Reino,

y el vino nuevo alegría de las bodas.

 

Creemos que nos llamas a crecer en el amor,

necesitamos en nosotros el Espíritu de tu Amado Hijo

para ser su Cuerpo en este mundo;

derrama sobre nosotros tu misericordia

para que seamos la esposa de Cristo

resplandeciente, sin mancha ni arruga.

 

Dios y Padre nuestro,

bendícenos, para que te bendigamos eternamente.

 

Miércoles XXX

 

Traten de entrar por la puerta estrecha

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso 6,1-9

 

Hijos, obedezcan a sus padres en el Señor porque esto es lo justo, ya que el primer mandamiento que contiene una promesa es este: Honra a tu padre y a tu madre, para que seas feliz y tengas una larga vida en la tierra.

Padres, no irriten a sus hijos; al contrario, edúquenlos, corrigiéndolos y aconsejándolos, según el espíritu del Señor.

Esclavos, obedezcan a sus patrones con temor y respeto, sin ninguna clase de doblez, como si sirvieran a Cristo; no con una obediencia fingida que trata de agradar a los hombres, sino como servidores de Cristo, cumpliendo de todo corazón la voluntad de Dios.

Sirvan a sus dueños de buena gana, como si se tratara del Señor y no de los hombres, teniendo en cuenta que el Señor retribuirá a cada uno el bien que haya hecho, sea un esclavo o un hombre libre.

Y ustedes, patrones, compórtense de la misma manera con sus servidores y dejen a un lado las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos, que lo es también de ustedes, está en el cielo, y no hace acepción de personas.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 145(144), 10-14

 

R.    El Señor es fiel a sus palabras.

 

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,

que te bendigan tus fieles;

que proclamen la gloria de tu reinado,

que hablen de tus hazañas. R.

 

Explicando tus hazañas a los hombres,

la gloria y majestad de tu reinado.

Tu reinado es un reinado perpetuo,

tu gobierno va de edad en edad. R.

 

El Señor es fiel a sus palabras,

bondadoso en todas sus acciones.

El Señor sostiene a los que van a caer,

endereza a los que ya se doblan. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    13, 22-30

 

Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén. Una persona le preguntó: «Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?»

El respondió: «Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán. En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: “Señor, ábrenos.” Y él les responderá: “No sé de dónde son ustedes.”

Entonces comenzarán a decir: “Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas.” Pero él les dirá: “No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!”

Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera. Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios.

Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La recomendación de Pablo a los efesios de que sean “buenos, comprensivos”, y que “se perdonen unos a otros como Dios los perdonó en Cristo”, las refiere hoy a las relaciones de los hijos con los padres, de los esclavos con sus dueños, y viceversa.
  • Para los hijos, la obediencia a sus padres, lleva a cumplimiento el antiguo pero siempre actual mandamiento, de honrar a los padres. Por otro lado, recuerda a los padres que deben ejercer su autoridad como haría el Señor, sin tiranía, ni exasperando a sus hijos.
  • Sin que justifique la esclavitud a nivel de derecho, se le presenta como un hecho, y en la misma línea de las llamadas anteriores pide a los esclavos que “obedezcan a sus amos como quien sirve al Señor y no a hombres”. Mientras que a los amos les recuerda que “tienen un amo en el cielo y que ése no es parcial con nadie”.
  • Pablo no pretende cambiar las estructuras sociales de su época, pero sí presentar criterios que provoquen un cambio radical en las mentalidades y en los corazones, que las transformen desde dentro.

***

  • Alguien se acerca y le hace una pregunta que tiene su origen en una curiosidad que siempre ha existido: “¿Cuántos serán los que se salven?”. Jesús sabe que en la mentalidad del que pregunta, anidaba la idea de que sólo se salvarán, los que pertenecen al pueblo judío. Jesús, como de costumbre, no contesta esta pregunta, y aprovecha para dar su lección: “Esfuércense en entrar por la puerta estrecha”. El Reino es exigente, no se gana cómodamente.
  • Hay personas que podrían parecer últimas y serán primeras, y otras que se consideraban primeras en el pueblo de Israel, serán últimas. El Reino es exigente y, a la vez, abierto a todos. No se decidirá por la raza o la asociación a la que uno pertenezca, sino por la respuesta de fe que hayamos dado en nuestra vida.
  • Para Jesús no hay israelitas privilegiados, ni siquiera el resto de Israel, que se ha constituido como núcleo del pueblo salvado por Dios. La ‘puerta estrecha’ es la entrada en la comunidad que vive las bienaventuranzas. No entrará en ella ninguno de los que «no practican la justicia», por mucho que hayan convivido con Él, y hayan escuchado su enseñanza. Ya no hay prerrogativas nacionales, incluso las del pueblo de Dios. Solamente entrarán los que hayan seguido su enseñanza, pertenezcan a Israel o no.
  • El pertenecer a una u otra raza no determina la entrada al banquete escatológico: judíos y paganos se sentarán a la misma mesa. Abraham, Isaac, Jacob, los Profetas, y los paganos venidos de todos los diversos países. Una sola condición es necesaria: haber reconocido a Jesús y haber tomado la decisión de seguirlo por la fe.
  • El evangelio de Lucas nos previene contra la tentación de creer que “ya estamos aprobados” y que, por lo tanto, da igual vivir de cualquier manera. Ya estamos salvados. Esta es la buena noticia. Precisamente por eso nos esforzamos en ofrecer signos de salvación, nos sentimos urgidos a vivir una vida nueva.
  • No basta con pertenecer a su Iglesia o haber celebrado la Eucaristía y escuchado su Palabra: podríamos correr el riesgo de que “se cierre la puerta y nos quedemos fuera del banquete”. Depende de si hemos sabido corresponder a esos dones.

 

Para discernir

 

  • ¿Vivo la pertenencia a la Iglesia como un privilegio?
  • ¿Experimento el trabajo por la justicia como condición para la entrada en el Reino?
  • ¿Me conformo con cumplir?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Ayúdame Señor a elegir la puerta estrecha

 

Para la lectura espiritual

 

…”Nuestra misión es una misión de amor. Es una misión de bondad, sobre todo hoy, en que hay tanta hambre de Dios. Noto que, con el tiempo, cada uno de nosotros se transformará en mensajero del amor de Dios. Para obtener esto, debemos ahondar en nuestra vida de amor, de oración, de sacrificio. Es muy difícil dar a Jesús a los otros si no lo tenemos en nuestros corazones. Si esto no nos interesa, estamos perdiendo el tiempo, porque limitarse a trabajar no es un motivo suficiente: sí lo es, en cambio, llevar la paz, el amor y la bondad al mundo de hoy, y para eso no tenemos necesidad ni de ametralladoras, ni de bombas. Necesitamos un amor profundo y una profunda unión con Cristo para ser capaces de dar a Cristo a los otros. Ahora bien, antes de poder vivir esta vida con el exterior, debemos vivirla en nuestras familias. El amor empieza en casa, y debemos ser capaces de mirar a nuestro alrededor y decir: «Sí, el amor empieza en la familia». Por eso nuestro primer esfuerzo debe ir encaminado a hacer de nuestras familias otros tantos Nazarets donde reinen el amor y la paz. Esto sólo se consigue cuando la familia se mantiene unida y reza unida.

A todos vosotros os ofrece una magnífica oportunidad la gran misión de vivir esta vida de amor, de paz, de unidad. Y, haciendo esto, proclamaréis a los cuatro vientos que Cristo está vivo”…

 

Madre Teresa de Calcuta, La alegría de darse a los otros.

 

Para rezar

 

Jesús, querido maestro,
quiero ayudarte a construir el Reino.
Dame fuerzas para vivir
siempre de acuerdo a tus enseñanzas.
Que ayude siempre a los demás,
que respete a todos,
y los trate de buenas maneras.
Que aprenda a perdonar
y no guarde rencor.
Que sepa compartir
y dar de corazón.
Enseñame a rezar con ganas
para que venga tu Reino.
Para que vivamos en una sociedad más justa,
donde no haya gente que sufra,
o le falte lo necesario para vivir.

 

Marcelo Murúa

 

Jueves XXX

1 de noviembre – Solemnidad de todos los Santos

 

Tendrán una gran recompensa en el cielo

 

Lectura del libro del Apocalipsis    7, 2-4. 9-14

 

Yo, Juan, vi a otro Ángel que subía del Oriente, llevando el sello del Dios vivo. Y comenzó a gritar con voz potente a los cuatro Ángeles que habían recibido el poder de dañar a la tierra y al mar:

«No dañen a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los servidores de nuestro Dios.»

Oí entonces el número de los que habían sido marcados: eran 144. 000 pertenecientes a todas las tribus de Israel.

Después de esto, vi una enorme muchedumbre, imposible de contar, formada por gente de todas las naciones, familias, pueblos y lenguas. Estaban de pie ante el trono y delante del Cordero, vestidos con túnicas blancas; llevaban palmas en la mano y exclamaban con voz potente: « ¡La salvación viene de nuestro Dios que está sentado en el trono, y del Cordero!»

Y todos los Ángeles que estaban alrededor del trono, de los Ancianos y de los cuatro Seres Vivientes, se postraron con el rostro en tierra delante del trono, y adoraron a Dios, diciendo: «¡Amén! ¡Alabanza, gloria y sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza a nuestro Dios para siempre! ¡Amén!»

Y uno de los Ancianos me preguntó: « ¿Quiénes son y de dónde vienen los que están revestidos de túnicas blancas?»

Yo le respondí: «Tú lo sabes, señor.»

Y él me dijo: «Estos son los que vienen de la gran tribulación; ellos han lavado sus vestiduras y las han blanqueado en la sangre del Cordero.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 23, 1-2. 3-4b. 5-6 (R.: cf. 6)

 

R.    Así son los que buscan tu rostro, Señor.

 

Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella,

el mundo y todos sus habitantes,

porque él la fundó sobre los mares,

él la afirmó sobre las corrientes del océano. R.

 

¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor

y permanecer en su recinto sagrado?

El que tiene las manos limpias

y puro el corazón;

el que no rinde culto a los ídolos. R.

 

El recibirá la bendición del Señor,

la recompensa de Dios, su Salvador.

Así son los que buscan al Señor,

los que buscan tu rostro, Dios de Jacob. R.

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan    3, 1-3

 

Queridos hermanos:

¡Miren cómo nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo somos realmente. Si el mundo no nos reconoce, es porque no lo ha reconocido a él.

Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todavía. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 1-12a

 

Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:

«Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.

Felices los afligidos, porque serán consolados.

Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.

Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.

Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.

Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Hoy la Iglesia en todo el mundo celebra la festividad de todos los santos. En este día no recordamos sólo aquellos que alcanzaron la meta sino que también hacemos memoria de la “Vocación a la Santidad a la que fuimos llamados”. La celebración de todos los Santos es expresión de la esperanza que nos habita: lo que Dios ha realizado en los santos lo esperamos nosotros, confiados en su amor, y lo vivimos ya ahora: “Ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos… seremos semejantes a Él, porque le veremos tal cual es”.

***

  • El Apocalipsis nos muestra que el camino de los hijos, que desemboca en la gloria de la Jerusalén celestial, no es otro que el camino del Hijo que ha pasado por la gran tribulación. Quienes han caminado con Jesús y ahora gozan con su dicha; nos ofrecen el ejemplo de su vida, la ayuda de su intercesión.

***

  • San Juan en la primera carta, pide a sus destinatarios para que no dejen de asombrarse y admirar el inmenso amor de Dios por el que nos ha hecho a todos hijos suyos.

***

  • En las bienaventuranzas de Mateo Jesús es presentado subiendo al monte. Jesús como nuevo Moisés, realiza el acto fundacional del nuevo pueblo de Dios. Los signos de pertenencia a este pueblo serán las situaciones que vivían sus miembros iluminadas desde la fe.
  • Algunas son padecidas por ellos: la pobreza, el llanto, el hambre y la sed, los malos tratos y la persecución. Son situaciones de sufrimiento que se ven obligados a padecer, a causa de su dedicación a la construcción de este nuevo modelo de sociedad, llamado Reino de Dios.
  • Otras son generadas por ellos y Jesús declara bienaventurados a los que viven con radicalidad y realismo en la vida las exigencias del reino.
  • Para muchos la palabra “santo” evoca a gente vestida con ropa propia de otras épocas, con una vida bastante distinta, algunas veces con muchas rarezas, a la de sus contemporáneos y que casi siempre eran obispos, frailes o monjas. Nos cuesta imaginarnos un santo con jean o haciendo tareas domésticas y con una vida tan normal como la nuestra. Hemos identificado ser santo con algo estático, con ser raro, aburrido o absurdamente sacrificado. En otras ocasiones identificamos al santo con el ser cuasi perfecto y como modelo que se hace inalcanzable.
  • Sin embargo el Concilio Vaticano II, en varias ocasiones, recuerda que “los fieles de cualquier condición y estado son llamados por Dios, cada uno por su camino, a la perfección de la santidad por la cual el mismo Padre es perfecto”. Con este llamamiento a la santidad no se nos invita a ninguna forma absurda de vida o a caminar hacia una meta imposible. Aspirar a la santidad es aspirar a la felicidad total que todo hombre desea.
  • La santidad, no es un logro que se alcanza en un más allá, sino un estilo de vida en este más acá, traducido en obras de amor, de misericordia, de justicia y de paz. En la presentación de las bienaventuranzas en la festividad de todos los Santos Mateo pone una brújula en nuestro trabajo por alcanzar la santidad, entendida ésta, como la lucha constante por abrirnos cada vez más, al paso de Dios y dejar que en el cada día nos dé, la plenitud de la vida en medio de la lucha por construir el Reino.
  • Los santos nos demuestran que seguir a Cristo es posible, y que vale la pena. Estos hombres y mujeres tuvieron defectos, cometieron pecados, no eran perfectos. Fueron “como nosotros”. Pero creyeron en el Evangelio, y que la gracia supera abundantemente nuestras limitaciones. Los santos han tenido a Dios como anhelo y fundamento determinante de sus vidas y por eso sus vidas fueron transformadas. Algunos han dejado huella profunda. Otros han pasado desapercibidos. Hombres y mujeres así, no sólo existieron en el pasado, sino también hoy andan por nuestras calles, trabajan en nuestras fábricas, caminan a nuestro lado o sufren en nuestros hospitales.
  • Porque la santidad es tener confianza, esperanza, alegría, porque Jesús está con nosotros, haciendo posible una nueva vida; que invierte los valores de este mundo y acepta los del evangelio sin medias tintas. Santo es quien ha decidido construir ese nuevo mundo bienaventurado donde los hombres se aman, son solidarios y se ayudan, donde no se rechazan unos a otros por su condición social o poder. Santo es el que no abandona la lucha aunque sea lenta y fatigosa. Santidad es cuando, a pesar de todo y de todos, se mantiene la esperanza de que la lucha realizada por y con Jesús, tendrá un buen final y la fraternidad entre los hombres irá haciéndose realidad hasta que todos seamos auténticamente hermanos. Así es el hombre santo y bienaventurado que ha descubierto la mejor parte, la que nunca le será quitada.

 

Para discernir

 

  • ¿Siento el llamado a la santidad?
  • ¿Qué lugar ocupan las bienaventuranzas en mi vida cristiana?
  • ¿Estoy convencido que ser santo en el mundo de hoy vale la pena?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Sean santos como su Padre Celestial

 

Para la lectura espiritual

 

…”Tu verdadera identidad es ser hijo de Dios. Ésa es la identidad que debes aceptar. Una vez que la hayas reivindicado y te hayas instalado en ella, puedes vivir en un mundo que te proporciona mucha alegría y, también, mucho dolor. Puedes recibir tanto la alabanza como el vituperio que te lleguen como ocasiones para fortalecer tu identidad fundamental, porque la identidad que te hace libre está anclada más allá de toda alabanza y de todo vituperio humano. Tú perteneces a Dios y, como hijo de Dios, has sido enviado al mundo.

Dado que ese lugar profundo que hay dentro de ti y donde se arraiga tu identidad de hijo de Dios lo has desconocido durante mucho tiempo, los que eran capaces de afectarte han tenido sobre ti un poder repentino y a menudo aplastante. Pero no podían llevar a cabo aquel papel divino, y por eso te dejaron, y te sentiste abandonado. Pero es precisamente esta experiencia de abandono la que te ha atraído a tu verdadera identidad de hijo de Dios.

Sólo Dios puede habitar plenamente en lo más hondo de ti. Puede ser que haga falta mucho tiempo y mucha disciplina para volver a unir tu yo profundo, escondido, con tu yo público, que es conocido, amado y aceptado, aunque también criticado por el mundo; sin embargo, de manera gradual, podrás empezar a sentirte más conectado a él y llegar a ser lo que verdaderamente eres: hijo de Dios”…

 

H. J. M. Nouwen, La voz del amor, Brescia 21997, pp. 98ss, passim.

 

Para rezar

 

Ser santo es seguir siendo

una persona normal y corriente,

que siente la insatisfacción

que produce una visión del mundo,

donde los hombres aceptan

como necesidad el tener mucho dinero.

Ser santo es sentir la preocupación

del desempleo, del paro, y solidarizarse

con quienes lo sufren para paliar su necesidad;

y trabajar para que los responsables

tengan una mentalidad menos lucrativa y más social.

Ser santo es ofrecer nuestra amistad

a quien se encuentra solo,

ser capaz de temblar cuando descubrimos

la incomunicación que nuestro mundo

masificado nos transmite,

y contagia a través de sus aparatos.

Ser santo es no aceptar la violencia

a la que nos lleva la competencia,

el odio que despierta en nosotros

la separación de los hombres con

barreras económicas, sociales,

religiosas, raciales, nacionales.

Ser santo es buscar la superación

de todas las situaciones negativas

que producen sufrimiento en los hombres.

Ser santo es saberse hijo de Dios,

llamar con la vida, no con la lengua,

a Dios como Padre, lo que significa

querer estrechar con los hombres

unos lazos mayores de hermandad para,

todos juntos, poder invocarlo como Padre.

Ser santo es vivir con la limpieza

de corazón suficiente, como para caminar

por la vida sin segundas intenciones,

ofreciendo sinceridad y confianza.

 

Viernes XXX

2 de noviembre – Conmemoración de los fieles difuntos

 

…Yo soy el camino la verdad y la vida…

 

Lectura del libro del Apocalipsis. Ap 21,1-5a.6b-7.

 

Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra han pasado, y el mar ya no existe. Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios, arreglada como una novia que se adorna para su esposo.

Y escuché una voz potente que decía desde el trono: -Esta es la morada de Dios con los hombres: acampará entre ellos. Ellos serán su pueblo y Dios estará con ellos. Enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor. Porque el primer mundo ha pasado.

Y el que estaba sentado en el trono dijo: -«Ahora hago el universo nuevo». Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Los sedientos beberán de balde de la fuente de agua viva. El que ha vencido es heredero universal: yo seré su Dios y él será mi hijo.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 129, 1-8

 

R: A ti, Señor, elevo mi alma.

 

¡Cuánto me han asediado desde mi juventud

que lo diga Israel,

cuánto me han asediado desde mi juventud,

pero no pudieron contra mí! R.

 

Clavaron un arado en mis espaldas

y abrieron largos surcos.

Pero el Señor, que es justo,

rompió el yugo de los impíos. R.

 

¡Retrocedan llenos de vergüenza

todos los que aborrecen a Sión:

sean como la hierba de los techos,

que se seca antes de ser arrancada! R.

 

Con ella, el segador no llena su mano,

ni cubre su pecho el que ata las gavillas.

Y nadie comenta al pasar:

“El Señor los ha bendecido”. R.

 

Descienda sobre ustedes nuestra bendición,

en el nombre del Señor. R.

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto     15, 20-23


Hermanos:
Cristo resucitó de entre los muertos, el primero de todos. Porque la muerte vino al mundo por medio de un hombre, y también por medio de un hombre viene la resurrección.

En efecto, así como todos mueren en Adán, así también todos revivirán en Cristo, cada uno según el orden que le corresponde: Cristo, el primero de todos, luego, aquellos que estén unidos a él en el momento de su Venida.


Palabra de Dios.


EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
     24, 1-8


El primer día de la semana, al amanecer, las mujeres fueron al sepulcro con los perfumes que habían preparado. Ellas encontraron removida la piedra del sepulcro y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.

Mientras estaban desconcertadas a causa de esto, se les aparecieron dos hombres con vestiduras deslumbrantes. Como las mujeres, llenas de temor, no se atrevían a levantar la vista del suelo, ellos les preguntaron: “¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado. Recuerden lo que él les decía cuando aún estaba en Galilea: “Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores, que sea crucificado y que resucite al tercer día”". Y las mujeres recordaron sus palabras.


Palabra de Dios.

 

Para reflexionar

 

  • El aumento de la violencia y la inseguridad nos hacen vivir momentos muy intensos, muy dolorosos que nos llenan de indignación, de temor, de impotencia. Sentimos que la posibilidad de la muerte está agazapada, escondida, en cualquier esquina, en cualquier momento, a plena luz del día. Podemos llegar a aceptar, no sin esfuerzo, la muerte inevitable y esperada como parte del proceso natural de la vida, pero el corazón se quiebra y la razón no encuentra respuestas cuando la vida es arrebatada porque sí, sin otra razón que el robo, la corrupción, la venganza o el desequilibrio de quien tiene un arma en la mano. Cuando nos rodea la muerte injusta, violenta y absurda, nos damos cuenta que cualquier muerte a pesar de su inevitabilidad, no entra en nuestros cálculos.
  • Su venida nos sorprende siempre y nos deja perplejos y enmudecidos. La muerte es trágica, y dolorosa porque contradice el deseo de vida. Cuando entra en  nuestra casa y nos arrebata a un ser querido, entonces con toda crudeza nos preguntamos:

    ¿Se puede celebrar la muerte?

  • La liturgia nos propone hacer memoria de los fieles difuntos. El sentido de la conmemoración es ante todo la fiesta, la memoria agradecida con Dios y con esos hermanos que nos han tomado la delantera en el encuentro definitivo con nuestro Padre.
  • Celebramos al Dios de la Vida, al Dios que Salva, al Dios de la Resurrección. Nuestro Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos, por eso desde el corazón de la muerte, celebramos y proclamamos la resurrección.

    ***

  • La primera lectura lleva nuestros pensamientos hacia la eternidad, se abren ante nosotros perspectivas de aquel “nuevo cielo” y de aquella “nueva tierra”, que serán la “morada de Dios entre los  hombres”; donde “Dios enjugará las lágrimas de sus ojos, y la muerte no existirá más, no habrá duelo, ni gritos, ni  trabajo, porque todo esto es ya pasado”. Esta es ya realidad vivida, por la inmensa multitud de los santos, que en el  cielo gozan del encuentro con Dios.

    ***

  • Pablo habla del hecho histórico de la resurrección de Jesucristo para resaltar su valor salvífico, viendo en esa resurrección el principio de la nueva creación. Cristo resucita, pero resucita como “primicias” de los muertos, y por su unión a Él viven ahora ya “nueva vida” y resucitarán todos los que han creído en él. Es el nuevo Adán que arrastra consigo a toda la humanidad hacia la justicia y la vida.

    ***

  • La perspectiva última para el cristiano  no es la muerte, sino la vida. Y la vida eterna; esa es su esperanza, una participación plena más allá de los límites de la vida presente y más allá de la muerte, en la vida misma infinita de Dios.
  • En la certeza de la resurrección de Jesús radica la serenidad del cristiano frente a la muerte. Serenidad que no se confunde con insensibilidad o resignación apática; muy por el contrario es el convencimiento firme de que la muerte, contrariamente a lo que parece, no tiene la última palabra. La muerte ha sido vencida por la vida nueva del resucitado.
  • Por eso, la invitación a creer que hace Jesús en el Evangelio, significa creer en un amor que está más allá de  las debilidades humanas. Un amor que es más fuerte que cualquier mal que los hombres podemos hacer. Un amor que es vida para siempre, esperanza que no falla, confianza infinita.
  • Creemos que Dios ha venido a vivir en medio de nosotros, creemos que Dios ha vivido nuestra misma vida, con sus angustias y dolores, con sus ilusiones y esperanzas, en la persona de su Hijo. Nuestra misma vida, vivida con un amor infinito, totalmente entregado a un amor hasta la muerte. Un amor que ha vencido, definitivamente, el mal, el dolor y la muerte misma. Un amor que es resurrección, vida nueva para siempre.
  • Los cristianos, cuando recordamos a nuestros difuntos, lo hacemos mirando a Jesús, muerto en la cruz por amor, que ha resucitado, y que vive por siempre, y que nos llama a todos a compartir su vida. Esto no significa que esté ausente el dolor que siempre significa recordar a las personas que ya no están entre nosotros. Pero hay una invitación a experimentar la paz, que nos da saber que nuestros difuntos, están en buenas manos, en las manos de este Dios que quiere acoger a todos sus hijos.
  • Creer en Dios significa recordar a nuestros difuntos, con la esperanza de que compartirán esta vida nueva de Jesús, resurrección que también nosotros compartiremos un día, si caminamos por este mundo siguiendo los pasos de Jesús, amando como Jesús, y confiando en Dios como Jesús confiaba.
  • Hay garantía para los discípulos, de una vida que se prolonga más allá de la muerte; si el proyecto de Jesús, su Evangelio, como camino, lo recorremos como Él mismo lo recorrió; si la Verdad de Jesús, la proclamamos como Él la proclamó; si la Vida que es Jesús, la vivimos como Él vivió. La vida traspasa las murallas de la muerte.
  • Porque el misterio total del hombre sólo  alcanza a vislumbrarse desde el misterio de Cristo, el enigma tremendo de nuestra muerte sólo puede ser iluminado desde la suya, asumida libre y amorosamente por nosotros y por nuestra salvación; superada luego por el poder de Dios con su resurrección gloriosa; anticipo y prenda a su vez de nuestra propia resurrección.
  • Dios es un Dios de vida y de vivos, no un Dios de muerte. Hoy es un día para la esperanza. Si la muerte ha sido vencida, ¿qué nos puede hacer temblar? Nada. Si vencer la muerte es posible -ha sido realidad ya en Jesucristo- ningún horizonte está cerrado. Para quien sepa ponerse confiadamente en manos de Dios, habrá desaparecido toda esclavitud, toda opresión, toda muerte. Y todo esto nos llevará a vivir en verdadera y continua esperanza, que nos lleva a trabajar con toda confianza por ese mundo nuevo, distinto, en paz, en armonía y fraternidad que todos queremos; pero que pocos ponen los medios eficaces para alumbrarlo entre nosotros.
  • Hoy, fiesta de los fieles difuntos, es continuación y complemento de la de ayer. Junto a todos los santos ya gloriosos, queremos celebrar la memoria de nuestros difuntos. Muchos de ellos formarán parte, sin duda, de esa “inmensa multitud” que celebrábamos ayer. Pero hoy, no queremos rememorar su memoria en cuanto “santos”, sino en cuanto difuntos. En esta Eucaristía que celebramos recordando a nuestros difuntos, comemos el Cuerpo de Cristo para unirnos a Él más fuertemente. Porque la Eucaristía es compartir ya ahora su vida nueva, como prenda de que un día viviremos su resurrección.

 

Para discernir

 

  • ¿Cuál es mi actitud ante la muerte? ¿La aguardo con angustia o esperanza?
  • ¿Cómo reaccionas ante la muerte de un ser querido?
  • ¿Cómo podemos entender la muerte desde la vida y pasión del Señor?
  • ¿Cómo me preparo para el día en que el Señor me llame?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Creo, Señor que eres la Resurrección y la Vida

 

Para la lectura espiritual

 

…”¿Creemos que nosotros gozaremos de la eterna  bienaventuranza? Somos mortales, pero quien nos lo ha  prometido es omnipotente, es Dios. Y, ¿no puede hacer un  ángel del hombre el que hizo al hombre de la nada? ¿O es  que Dios tiene al hombre por nada, habiendo muerto por él su  Hijo único? Cobre alientos la flaqueza humana, no desespere,  no se abata, no diga: “¡Es imposible!”. Dios lo ha prometido.  Apareció entre los hombres, vino a tomar nuestra muerte y a  prometernos su vida…, pues dijo: “Padre, quiero que donde  estoy yo estén también ellos conmigo”. ¡Qué inmenso amor!  Vino donde estamos nosotros, para que estemos con Él,  donde Él está. Hombre mortal, Dios te ha prometido que  vivirás eternamente. ¿No lo crees? Créelo, créelo, pues es  más lo que ha hecho que lo que te ha prometido. ¿Qué hizo?  Morir por ti. ¿Qué prometió? Que vivirás con Él. Es más  increíble que el Eterno muera que el mortal viva eternamente. 

Pues bien, lo más increíble ya ha sucedido, Dios murió por el  hombre; entonces, ¿no ha de vivir el hombre con Dios, no  vivirá eternamente el hombre mortal por quien murió el que  vive para siempre? El Verbo se hizo carne para ser cabeza de  la Iglesia. Algo nuestro ya está arriba, en el cielo: la carne que  aquí tomó el Verbo, la carne en la que murió, en la que fue  crucificado.

Tus primicias te han precedido, ¿y todavía dudas de que tú  has de seguirlas?”…

 

San Agustín. Narraciones sobre los salmos, 148, 8

 

Para rezar

 

Hoy te bendice nuestro corazón,

Padre, Dios de la vida,

porque en Cristo Jesús,

vencedor del pecado y de la muerte,

vemos que el fin de nuestro camino es la vida contigo.

 

En Jesús radica nuestra esperanza

de vida sin término,

porque es resurrección y vida

para todo el que cree en Él.

 

Así la vida de los que creemos en ti, Señor,

no termina, se transforma,

y al deshacerse nuestra morada terrenal,

adquirimos otra mansión eterna para vivir siempre a tu lado.

 

¡Bendito seas, Señor! Haz que nuestro

contacto con Cristo por su palabra,

por la fe y por los sacramentos,

despierte tu gesto creador

que da vida al hombre para siempre. Amén

 

Sábado XXX

 

Todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Filipos    1, 15.18b-26

 

Hermanos:

De una u otra manera, con sinceridad o sin ella, Cristo es anunciado, y de esto me alegro y me alegraré siempre. Porque sé que esto servirá para mi salvación, gracias a las oraciones de ustedes y a la ayuda que me da el Espíritu de Jesucristo. Así lo espero ansiosamente, y no seré defraudado. Al contrario, estoy completamente seguro de que ahora, como siempre, sea que viva, sea que muera, Cristo será glorificado en mi cuerpo.

Porque para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia. Pero si la vida en este cuerpo me permite seguir trabajando fructuosamente, ya no sé qué elegir. Me siento urgido de ambas partes: deseo irme para estar con Cristo, porque es mucho mejor, pero por el bien de ustedes es preferible que permanezca en este cuerpo.

Tengo la plena convicción de que me quedaré y permaneceré junto a todos ustedes, para que progresen y se alegren en la fe. De este modo, mi regreso y mi presencia entre ustedes les proporcionarán un nuevo motivo de orgullo en Cristo Jesús.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 41, 2. 3. 5bcd (R.: 3a)

 

R.    Mi alma tiene sed del Dios viviente.

 

Como la cierva sedienta

busca las corrientes de agua,

así mi alma suspira

por ti, mi Dios. R.

 

Mi alma tiene sed de Dios,

del Dios viviente:

¿Cuándo iré a contemplar

el rostro de Dios? R.

 

¡Cómo iba en medio de la multitud

y la guiaba hacia la Casa de Dios,

entre cantos de alegría y alabanza,

en el júbilo de la fiesta! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    14, 1. 7-11

 

Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente. Y al notar cómo los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo esta parábola:

«Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú, y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: “Déjale el sitio”, y así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar.

Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que te invitó, te diga: “Amigo, acércate más”, y así quedarás bien delante de todos los invitados. Porque todo el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Cuando Pablo escribía esta carta estaba en la cárcel. Perseguido por el odio de los judaizantes, fue arrestado y conducido a Roma, es un cautivo vigilado. No sabe si le espera la muerte. Pero a pesar de todo hoy muestra su disponibilidad total para su misión de la evangelización de este mundo. La prisión, lejos de entorpecer la difusión del Evangelio, resultó ser a favor del Evangelio.
  • No sabe qué escoger; por un lado desearía partir para estar con Cristo. Pablo considera la muerte como un momento de felicidad y de alegría porque es el encuentro cara a cara con Jesús, aquél a quien ha entregado su vida, pero, pensando en sus queridos fieles elige quedarse trabajando y sirviendo a sus hermanos.
  • Pablo es un apasionado de Cristo y afirma con sinceridad que su vida es Cristo. Nada ni nadie puede apagar el fuego sagrado que Pablo tiene encendido dentro de sí. Lo que le importa de verdad al Apóstol no son las cadenas y los sufrimientos, ni siquiera por qué se predica, sino, sencillamente, que Cristo sea anunciado, cosa que ellos ya hacen, y de eso se alegrará siempre.

***

  • Tener prestigio era muy importante en Israel. Tenía tanto valor y categoría como la riqueza y el poder. Entre los líderes populares, maestros y todos aquellos que no tenían riqueza ni poder político la única manera de ser alguien importante era el camino de la buena fama. Por eso, en las fiestas y en las comidas buscaban los primeros puestos, para hacerse notar entre los invitados. Esto hacía que entre los aspirantes a ser Maestros de la Ley u hombres famosos se diera una competencia descarnada.
  • En el marco de una Cena, Jesús sugiere que el ocupar los primeros puestos en los banquetes y en las asambleas, a ser saludados en las plazas no es el modo de ser el más importante; siempre existe la posibilidad que alguien por uno u otro motivo tenga mayores méritos que uno y sea reconocido.
  • Los fariseos y sus seguidores seguramente pensarían que delante de Dios, ocuparían el primer lugar. Con esta parábola Jesús les está diciendo exactamente lo que Dios hará: a los que se creen con derecho a ocupar el primer puesto porque dedicaron su vida a cumplir preceptos externos y a mostrase delante de todos. Los «primeros puestos» en el reino están reservados para quienes como Jesús, empeñaron su vida y sus fuerzas en construir el reino en atender a los pobres y menesterosos.
  • Al relatar esa escena, Lucas pensaba en las “asambleas eucarísticas, donde, en su tiempo surgían dificultades entre clases sociales. Santiago y san Pablo se encontraban con esos mismos problemas en sus comunidades.
  • Jesús exhorta a sus discípulos a no entrar en el juego de las apariencias La verdadera grandeza del hombre del ser humano no está en el prestigio, en aparecer como persona destacada, en pertenecer a un nivel social alto. La grandeza del ser humano está en el servicio permanente y desinteresado a los demás. La mayor «gloria de Dios es que el hombre viva».
  • Todos los discípulos de Jesús, por el solo hecho de su profesión de fe, ocupamos en el mundo un lugar que nos expone a la tentación de encontrar en nuestra fe el motivo de una diferencia y desmedido orgullo. Todos podemos ser de esos fariseos que buscan un lugar de reconocimiento. Se mantiene en pie que las advertencias de Jesús sobre todo a aquellos que, por sus responsabilidades, destacan en el seno de la comunidad.
  • Los discípulos de Jesús tenemos que ser conscientes de nuestra debilidad y de la única y total soberanía de Dios y de su enviado Jesucristo y que por eso necesitamos estar alertas ante la gran tentación que el Maestro denuncia en los fariseos: ostentar, vanagloriarse; buscar el ser servidos en lugar de servir.
  • Somos un pueblo de hermanos con un Padre, un único Señor y Maestro que se anonadó totalmente tomando la condición de esclavo para servirnos desde la entrega total. De Jesucristo aprendamos la libertad de tenemos que sentirnos con toda libertad no buscar lugares de relieve sino ser unos servidores de los otros, encontrando en esto la dignidad más grande.
  • En la vida del reino sólo podrá ser grande quien se haga pequeño, sólo podrá ser maestro quien se sienta discípulo del único Maestro, padre quien se sienta hijo del único Padre, jefe quien se sienta seguidor del único Señor. Y todo esto se hace verdad real no por la designación de cargos, sino por el ejercicio de vivir como hermanos.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento en la humildad un camino de santidad?
  • ¿Me cuesta negarme a mí mismo?
  • ¿He podido doblegar mi orgullo y la búsqueda de gloria personal

 

Para rezar

 

Letanías de la Humildad

-Jesús manso y humilde de Corazón…Óyeme.

-Del deseo de ser estimado*,…Líbrame Jesús

-Del deseo de ser alabado,
-Del deseo de ser honrado,
-Del deseo de ser aplaudido,
-Del deseo de ser preferido a otros,
-Del deseo de ser consultado,
-Del deseo de ser aceptado,
-Del temor de ser humillado,
-Del temor de ser despreciado,
-Del temor de ser reprendido,
-Del temor de ser calumniado,
-Del temor de ser olvidado,
-Del temor de ser puesto en ridículo,
-Del temor de ser injuriado,
-Del temor de ser juzgado con malicia,

-Que otros sean más estimados que yo,…Jesús dame la gracia de desearlo


-Que otros crezcan en la opinión del mundo y yo me eclipse,
-Que otros sean alabados y de mí no se haga caso,
-Que otros sean empleados en cargos y a mí se me juzgue inútil,
-Que otros sean preferidos a mí en todo,
-Que los demás sean más santos que yo con tal que yo sea todo lo santo que pueda.

 

Cardenal Merry del Val

 

 

 

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XXIX – CICLO B

DOMINGO XXIX

CICLO B

 

Lunes XXIX

 

Martes XXIX

 

Miércoles XXIX

 

Jueves XXIX

 

Viernes XXIX

 

Sábado XXIX

 

DOMINGO XXIX

CICLO B

 

Beber el cáliz de Jesús

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías    53, 10-11

 

El Señor quiso aplastarlo con el sufrimiento. Si ofrece su vida en sacrificio de reparación, verá su descendencia, prolongará sus días, y la voluntad del Señor se cumplirá por medio de él.

A causa de tantas fatigas, él verá la luz y, al saberlo, quedará saciado. Mi Servidor justo justificará a muchos y cargará sobre sí las faltas de ellos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 32, 4-5. 18-19. 20 y 22 (R.: 22)

 

R.    Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti.

 

La palabra del Señor es recta

y él obra siempre con lealtad;

él ama la justicia y el derecho,

y la tierra está llena de su amor.

 

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles,

sobre los que esperan en su misericordia,

para librar sus vidas de la muerte

y sustentarlos en el tiempo de indigencia.

 

Nuestra alma espera en el Señor:

él es nuestra ayuda y nuestro escudo.

Señor, que tu amor descienda sobre nosotros,

conforme a la esperanza que tenemos en ti.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta a los Hebreos    4, 14-16

 

Hermanos:

Ya que tenemos en Jesús, el Hijo de Dios, un Sumo Sacerdote insigne que penetró en el cielo, permanezcamos firmes en la confesión de nuestra fe. Porque no tenemos un Sumo Sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades; al contrario, él fue sometido a las mismas pruebas que nosotros, a excepción del pecado.

Vayamos, entonces, confiadamente al trono de la gracia, a fin de obtener misericordia y alcanzar la gracia de un auxilio oportuno.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    10, 35-45

 

Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: «Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir.»

El les respondió: «¿Qué quieren que haga por ustedes?»

Ellos le dijeron: «Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria.»

Jesús le dijo: «No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?»

«Podemos», le respondieron.

Entonces Jesús agregó: «Ustedes beberán el cáliz que yo beberé y recibirán el mismo bautismo que yo. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes han sido destinados.»

Los otros diez, que habían oído a Santiago y a Juan, se indignaron contra ellos. Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos. Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El Hijo del Hombre se presenta entre los hombres bajo la figura de Siervo. No aparece revestido de poderes humanos. No piensa sacar a su pueblo de la esclavitud empleando armas ni tanques. Al contrario, su único poder es el amor que rompe el sufrimiento absurdo asumiéndolo; su única arma es el servicio hasta la muerte. Amor y servicio no pueden morir, no puede ser destruidos. Llevan en sí mismos el germen del triunfo. Y este triunfo lleva el sello de la universalidad: “justificará a muchos”. Estos son los medios de salvación que emplea el Siervo de Yahvéh.

***

  • Frente a los sacrificios rituales del Antiguo Testamento, presenta el escritor la carta a los Hebreos la realidad del único sacrificio, de una vez para siempre, realizado por Jesús, a través de la ofrenda de sí mismo, que se convierte en sacerdote y víctima; el sacrificio de Jesús que se realiza en la entrega total de su ser.

***

  • En el evangelio, Jesús una vez más tiene que corregir la visión triunfalista, nacionalista y socioeconómica del mesianismo que tenían los discípulos. La pretensión de los dos hermanos refleja que no han podido entender absolutamente nada y que sus expectativas respecto al reino que Jesús pretende instaurar, tiene el modelo preconcebido de los reinos temporales. Ante lo inaudito del pedido, Jesús responde que la decisión es del Padre; y que antes de la glorificación hay un beber un amargo cáliz y sumergirse en unas aguas cuyo paso es ineludible.
  • Jesucristo, que conocía bien al hombre quiso poner en guardia a los suyos frente a esa tentación irresistible que ejerce el poder. La actitud de los apóstoles y su indignación le proporciona ocasión a Jesús para una nueva enseñanza acerca de la autoridad y el servicio. El resto de los discípulos alimentaban una ambición semejante a los hijos de Zebedeo. Jesús presenta entonces la autoridad y el servicio como una absoluta inversión de lo que en el mundo se practica. Aquí, la autoridad es un servicio y que es a través del servicio como uno se convierte en hombre, y hombre con Dios. Y que esto es lo único que hay que esperar y desear.
  • El discípulo y la nueva comunidad no pueden apoyarse en el “modelo” de la sociedad civil, sino en el modelo del Siervo de Yahvéh que se hace ofrenda en la entrega total de su ser.
  • En esta nueva comunidad no hay jerarquías de mando ni puestos de privilegio. Para ser discípulo hay que “beber la copa y “ser bautizado” con el mismo bautismo que Jesús. “beber la copa” significa experimentar el sufrimiento hasta la muerte y este bautismo implica esencialmente “morir para renacer”.
  • A través de estas imágenes se nos está diciendo que los discípulos compartirán las vicisitudes de su muerte y resurrección que no se limitan a su sacrificio último realizado en la cruz.
  • Esto significa vivir a contrapelo del mundo que nos rodea, de sus hombres y de los criterios predominantes. Desde que el mundo es mundo, lo normal es mandar, someter, oprimir; gusta más ser servido que estar sirviendo. Jesús presenta una dinámica contraria al poder que instrumentaliza todo, que justifica todo a su servicio y que provoca sufrimiento, hambre, esclavitud o muerte para los demás. “No ha venido a que le sirvan, sino para servir y para dar la vida por todos”. De un poder que todo lo instrumentaliza para su éxito y que mata. Jesús presenta una autoridad que todo lo pone al servicio de los demás, hasta las últimas consecuencias.
  • El verdadero poder lo muestra Jesús con su propia vida y con su muerte; él no ha venido al mundo para vivir como un señor, sino para morir como un esclavo. Jesús ha querido ocupar el último lugar de todos, la cruz, para servir a todos dando la vida por todos.
  • Toda su vida fue entrega y servicio y su muerte no fue sino la culminación de un desvivirse constantemente. Día tras día, fue entregando sus fuerzas, su juventud, sus energías, su tiempo, su esperanza, su amor. La entrega final fue el mejor sello a una vida de servicio total.
  • Dar así la vida es siempre, según el evangelio, un gesto que enriquece, que ayuda a vivir, que crea vida en los demás, que rescata, que libera, que salva y que plenifica el propio vivir. Sólo quien da su vida por los demás la hace fructificar.
  • Jesús no vivió otra vida, caminó junto a los hombres sus hermanos, curándolos, liberándolos, sirviéndolos con profundidad, para revelar en gestos sencillos a los hombres sencillos, la gran novedad de la que es portador: Dios es AMOR y salva a los hombres en el amor y por amor.
  • Siendo Dios, fue un hombre entre los hombres, un hombre íntegro que vivió en perfecta solidaridad la aventura misma de los hombres. Jesús, “nacido de mujer”, “ha sido probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado y que “pasó haciendo el bien”, termina haciendo verdad en su propia carne la afirmación cumbre de su mensaje, “nadie tiene más amor que el que da la vida por sus hermanos”.
  • El camino de su vida nos explica lo que significa la realización humana, las enormes posibilidades que se encierran en nuestra condición de hombres se realizan integralmente al quemar nuestras mejores energías en el servicio de los otros. Hoy y siempre necesitamos líderes en el sentido propuesto por Jesús: dispuestos al servicio del pueblo, que es el único modo de ejercer el poder con dignidad; políticos o eclesiásticos que se coloquen en la cola de la sociedad para empujar a los pobres hacia arriba; cristianos que se echen a los hombros la difícil tarea de caminar hacia la muerte para hacer el milagro de que el pueblo recupere la vida, la ilusión y la esperanza. Porque ya sea en política como en religión o en vida cotidiana sólo manda con autoridad quien sirve a los hermanos sin condiciones.
  • Éste es el secreto más importante de la vida y el más ignorado. Vivimos intensamente la vida sólo cuando la regalamos. Sólo se puede vivir cuando se hace vivir a otros.
  • El verdadero modelo de autoridad para el discípulo es Jesús. No gobierna, no impone, no domina ni controla. No ambiciona ningún poder. No se arroga títulos honoríficos. No busca su propio interés. Lo suyo es «servir» y «dar la vida». Por eso es el primero y más grande.
  • Necesitamos en la Iglesia discípulos dispuestos a gastar su vida por el proyecto de Jesús, no por otros intereses.
  • Así como Jesús fue develándose en su andar, la Iglesia será servidora como su maestro siendo una Iglesia sencilla, cercana, acogedora y misericordiosa. Una Iglesia que está junto a los pobres a los perseguidos, a los mendigos, a los drogadictos. Una Iglesia servidora de los jóvenes y de los ancianos, de los maltratados y de los que sufren la injusticia. Una Iglesia que tiene oídos para el que está solo y boca para clamar por el huérfano y la viuda. Una Iglesia comprometida, consecuente y solidaria, una Iglesia Madre y Maestra de entrañable humanidad.
  • La Iglesia es servidora siendo fiel a su misión de evangelizar a tiempo y a destiempo, poniendo en medio de tantas palabras la Palabra que da Vida, partiendo el pan Eucarístico para poder partir el pan material. No está llamada a conquistar el mundo para Jesús, sino ser servidora del reino de Jesús asumiendo los valores, la idiosincrasia y las costumbres de cada pueblo. Es servidora de todos los hombres promoviendo la fraternidad, el respeto mutuo, la aceptación de las diversidades. La Iglesia es servidora de los hombres transformando en hogar universal lo que la globalización económica está convirtiendo en un gran mercado mundial. Jesús quiere una iglesia servidora donde cualquier persona, de cualquier nación, raza o pueblo, pueda encontrar su propio hogar y su familia.
  • “La Iglesia, que es signo e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el género humano, se reconoce como servidora de la dignidad humana y de la comunión fraterna en la hora actual de nuestra Patria. Quiere ofrecer este servicio mediante el testimonio renovado de la vida de sus miembros, el anuncio de la Palabra con todas sus consecuencias, la celebración de los Sacramentos y la promoción del diálogo con todos” .NMA 51

 

Para discernir

 

  • ¿Qué imagen tenemos del poder?
  • ¿Cómo usamos el poder que tenemos?
  • ¿Por qué nos resistimos a servir?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Que pueda ser grande sirviendo

 

Para la lectura espiritual

 

Para los habitantes de la tierra el poder y la autoridad son dos medios para prosperar; para tener muchos servidores; para dar rienda suelta al orgullo y la presunción; para colocar -vía amiguismo y enchufismo- a parientes, amigos y a los del partido; para tener influencias, para mirar por encima del hombro al pueblo; para viajar en “mystere” y tener coche blindado; para tener cuatro chalés mejor que tres; para viajar a costa del dinero de los contribuyentes, aunque sea un viaje particular, etc.

Para los ciudadanos del Reino la autoridad es servicio y no hay otro trono posible que el de la cruz. Para los habitantes de la tierra el dinero es lo que da la felicidad o, por lo menos, ayuda a conseguirla; es el que abre puertas y tiende puentes; da categoría a los hombres, los hace importantes, distinguidos, privilegiados.

Para los ciudadanos del Reino el dinero es un bien que se utiliza pero al que no se sirve; que se comparte pero que no se acumula; que hace más responsable de las injusticias al que abundantemente lo posee, si no lo emplea en remediar las necesidades de los hermanos.

Para los habitantes de la tierra la categoría social es imprescindible; hace de los hombres “yupis”; levanta los sombreros de los vecinos, suscita las envidias de casi todos, es fundamental “ser alguien”, tener un título, una posición por encima -al menos- de la media nacional; ser un “don nadie” es una de las mayores tragedias, cuando no una vergüenza familiar y social.

Para los ciudadanos del Reino no hay nadie más importante y más valioso que los pobres y los niños, los que socialmente no cuentan, los que son un número sin rostro; la categoría social es inútil porque “los últimos serán los primeros, y los primeros serán los últimos”.

Para los habitantes de la tierra hay muchos valores absolutos a los cuales se ven sometidos los hombres: la estética, el deporte, estar en forma, los objetos de consumo, el piso, el coche…

Para los ciudadanos del Reino no hay otro valor absoluto que Dios, junto con el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios; todo lo demás, absolutamente todo lo demás está al servicio del hombre, nunca al revés.

 

L. GRACIETA

 

Para rezar

 

Oración por la Iglesia

Que no olvide yo ni un instante

que tú has establecido en la tierra

un reino que te pertenece;

que la Iglesia es tu obra,

tu institución, tu instrumento;

que nosotros estamos bajo tu dirección,

tus leyes y tu mirada;

que cuando la Iglesia habla,

tú eres el que hablas.

Que la familiaridad que tengo

con esta verdad maravillosa

no me haga insensible a esto;

que la debilidad de tus representantes humanos

no me lleve a olvidar,

que eres tú quien hablas

y obras por medio de ellos.

Amén.

Cardenal Newman

 

Lunes XXIX

 

¿Para quién será lo que has amontonado?

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Éfeso    2, 1-10

 

Hermanos:

Ustedes estaban muertos a causa de las faltas y pecados que cometían, cuando vivían conforme al criterio de este mundo, según el Príncipe que domina en el espacio, el mismo Espíritu que sigue actuando en aquellos que se rebelan.

Todos nosotros también nos comportábamos así en otro tiempo, viviendo conforme a nuestros deseos carnales y satisfaciendo nuestra concupiscencia y nuestras malas inclinaciones, de manera que por nuestra condición estábamos condenados a la ira, igual que los demás.

Pero Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, precisamente cuando estábamos muertos a causa de nuestros pecados, nos hizo revivir con Cristo -¡ustedes han sido salvados gratuitamente!- y con Cristo Jesús nos resucitó y nos hizo reinar con él en el cielo.

Así, Dios ha querido demostrar a los tiempos futuros la inmensa riqueza de su gracia por el amor que nos tiene en Cristo Jesús. Porque ustedes han sido salvados por su gracia, mediante la fe. Esto no proviene de ustedes, sino que es un don de Dios; y no es el resultado de las obras, para que nadie se gloríe.

Nosotros somos creación suya: fuimos creados en Cristo Jesús, a fin de realizar aquellas buenas obras, que Dios preparó de antemano para que las practicáramos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 99,1-2. 3. 4. 5 (R.: 3b)

 

R.    El Señor nos hizo y a él pertenecemos.

 

Aclame al Señor toda la tierra,

sirvan al Señor con alegría,

lleguen hasta él con cantos jubilosos. R.

 

Reconozcan que el Señor es Dios:

él nos hizo y a él pertenecemos;

somos su pueblo y ovejas de su rebaño. R.

 

Entren por sus puertas dando gracias,

entren en sus atrios con himnos de alabanza,

alaben al Señor y bendigan su Nombre. R.

 

¡Qué bueno es el Señor!

Su misericordia permanece para siempre,

y su fidelidad por todas las generaciones. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    12, 13-21

 

En aquel tiempo:

Uno de la multitud le dijo: «Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia.»

Jesús le respondió: «Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre ustedes?» Después les dijo: «Cuídense de toda avaricia, porque aun en medio de la abundancia, la vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas.»

Les dijo entonces una parábola: «Había un hombre rico, cuyas tierras habían producido mucho, y se preguntaba a sí mismo: “¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi cosecha.” Después pensó: “Voy a hacer esto: demoleré mis graneros, construiré otros más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y date buena vida.”

Pero Dios le dijo: “Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que has amontonado?”

Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí, y no es rico a los ojos de Dios.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En este pasaje habla Pablo de aquello que le fue dado a conocer, personalmente, acerca de Jesucristo y su misterio, y dice a los cristianos de Éfeso qué eran antes y qué son ahora.
  • Pablo ha descubierto su propia condición humana, que es la de todos los hombres, sin Cristo.
  • Habiendo descrito cuál es el admirable misterio que Dios nos ha revelado en Jesús, hoy nos presenta la antítesis: sujetos a las pasiones de la carne y tratando de satisfacer las fantasías y deseos mundanos, los hombres están muertos por sus culpas y pecados. La “naturaleza” humana no es sólo frágil sino también desordenada.
  • El hombre siguiendo su tendencia habitual, suele volverse hacia sí mismo y a satisfacerse egoístamente.
  • Pero Dios, “por el gran amor con que nos amó″, “nos ha hecho vivir con Cristo, nos ha resucitado con Cristo”. El poder divino ha sido puesto a disposición del hombre. El hombre no es ya un «simple hombre», «con Cristo y en Cristo», los hombres, pobres condenados a muerte, somos «ya» unos resucitados y partícipes de su gloria.
  • Esto tiene como consecuencia que nuestra vida debe ser coherente con este misterio: “nos ha creado en Cristo Jesús para que nos dediquemos a las buenas obras”. Estas obras no son tampoco fruto de la bondad personal, no ponen de manifiesto que se deban a cada uno porque somos buenos. Si somos llamados a hacer obras buenas, y podemos hacerlas, la razón auténtica descansa en lo que Dios obra por su gracia, creándonos de nuevo en Jesucristo, para que practiquemos precisamente aquellas buenas obras que Dios mismo tenía preparadas de antemano y que, por tanto, no podemos dejar de hacer.

***

  • El legalismo al que se había llegado en el seno del judaísmo hacía de los miembros del pueblo personas infantiles, temerosas, dependientes, incapaces de resolver hasta los asuntos domésticos. Un hombre le pide a Jesús que medie en una cuestión de herencia, un asunto meramente familiar y banal que con frecuencia era resuelto por los rabinos que hacían esta clase de servicio.
  • En aquella época no existían los bienes de la familia puesto que todo era del padre y el hijo mayor era el heredero de todos los bienes. Si bien el tener muchos hijos era signo de la bendición Dios, la práctica familiar acerca de la herencia era injusta y desequilibrada porque el hijo mayor era quien tenía derecho a quedarse con todo; y no estaba obligado a dar algo a los demás hermanos.
  • Jesús les hace notar que se equivocan al pensar que Él tiene que intervenir en todo y aclara que no es juez ni mediador en asuntos como éste. Su respuesta negándose a resolver cuestiones de dinero deja claro que para Él la fuente de la vida no se encuentra en el “tener”. Para hacerlo, desenmascara la tendencia perniciosa a la codicia, al acaparamiento en que viven tantos contemporáneos suyos.
  • La parábola que usa para ilustrar remite al tema del juicio; noción que irá creciendo cada vez más. Pero el juicio un juicio de salvación que es fuente de vida.
  • Al pedir que se busquen las cosas de arriba llama a dar un paso importante. En el fondo, ni el trabajo, ni los bienes son la última palabra sobre el hombre; tanto uno como otro no tienen respuesta ante la muerte, y la muerte es la mayor cuestión que aflige al hombre.
  • «Que nadie crea que es dueño de su propia vida» (San Jerónimo). El hombre se halla siempre tentado a buscar su salvación en los bienes, en las posesiones, a poner en las riquezas su seguridad. La ambición, el acaparamiento y el enriquecimiento son siempre fuente de conflictos, agresiones y opresión. Uno quita a otro sus derechos para apoderarse de un capital. El dinero se transforma en la medida de toda acción humana dejando de lado los grandes valores que deben sostener la vida de los hombres en la sociedad.
  • El pecado no consiste en ser rico ni preocuparse del futuro, sino olvidar a Dios y cerrarse a los demás. Ser ricos ante Dios significa dar importancia a aquellas cosas que nos llevaremos con nosotros en la muerte: las obras del reino. El saber compartir con otros nuestros bienes es la única riqueza que vale la pena ante Dios.
  • El discípulo debe estar siempre en guardia contra esta tentación que se va metiendo bajo la apariencia de necesidad. El proyecto de Jesús es la realización de una comunidad fraterna donde se respeta el derecho y la dignidad de todos y para eso nos pide que pongamos a Dios y su reinado como supremo valor de la vida.
  • Jesús no viene solucionar conflictos humanos que los hombres pueden y deben resolver; Él viene a salvar a los hombres, todos e integralmente. Viene a encender en el mundo el fuego de un amor nuevo, que ilumina y resuelve desde una nueva lógica y una justicia distinta todos los litigios entre los hermanos.

 

Para discernir

 

  • ¿Dónde pongo mi confianza?
  • ¿Qué lugar le doy a los bienes materiales?
  • ¿Qué signos doy de buscar la verdadera salvación?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Dame la riqueza de tu gracia, y quedaré libre de toda codicia

 

Para la lectura espiritual

 

¿Amasar para sí mismo o ser rico ante Dios?

   
 

«¿Qué voy a hacer? ¡Construiré graneros más grandes!» ¿Por qué habían producido tanto las tierras de este hombre que no iba a hacer más que un mal uso de sus riquezas? Para que se manifiesta con mayor esplendor la inmensa bondad de Dios que da su gracia a todos, «porque hace caer la lluvia sobre justos e injustos, hace salir el sol tanto sobre los malvados como sobre los buenos» (Mt 5,45)… Los beneficios de Dios para este hombre rico eran: una tierra fecunda, un clima templado, abundantes semillas, bueyes para labrar, y todo lo que asegura la prosperidad. Y él ¿qué le devolvía? Un mal humor, misantropía y egoísmo. Es así como agradecía a su bienhechor.

Olvidaba que todos pertenecemos a la misma naturaleza humana; no pensó que era necesario distribuir lo superfluo a los pobres; no tuvo en cuenta ninguno de los preceptos divinos: «No niegues un favor a quien es debido, si en tu mano está el hacérselo» (Pr 3, 27), «la piedad y la lealtad no te abandonen» (3,3), «parte tu pan con el hambriento» (Is 58,7). Todos los profetas y los sabios le proclamaban estos preceptos, pero él se hacía el sordo. Sus graneros estaban a punto de romperse por demasiado estrechos para el trigo que metía, pero su corazón no estaba saciado… No quería despojarse de nada aunque no llegara a poder guardar todo lo que poseía. Este problema le angustiaba: «¿Qué haré?» se repetía. ¿Quién no tendría lástima de un hombre tan obsesionado? La abundancia le hace desdichado… se lamenta igual como los indigentes: « ¿Qué haré? ¿Cómo voy a alimentarme, vestirme?»…

Considera, hombre, quien te ha colmado de estos dones. Reflexiona un poco sobre ti mismo: ¿Quién eres? ¿Qué es lo que se te ha confiado? ¿De quién has recibido esta carga? ¿Por qué has sido escogido tú? Eres el servidor del Dios bueno; estas encargado de tus compañeros de servicio…  « ¿Qué haré?» La respuesta era muy sencilla: «Saciaré a los hambrientos, invitaré a los pobres… Todos los que no tenéis pan, venid a llenaros de los dones que Dios me ha concedido y que fluyen como de una fuente».

 

San Basilio. Homilía 31

Para rezar

 

Señor: la riqueza no Me interesa,

la miseria no me inquieta,

sólo tu amor me apasiona:

es a Ti a quien necesito.

Tu amor mata a los amantes,

los sumerge en el mar “Amor”

y los colma de su manifestación:

es a Ti a quien necesito.

Beberé el vino de tu amor,

me volveré loco por Ti

y me marcharé al desierto;

día y noche sé Tú mi preocupación:

es a Ti a quien necesito.

Hasta si hubiese muerto,

si mis cenizas se lanzaran al viento,

mi polvo seguiría gritando:

es a Ti a quien necesito.

Yanus Emre

Martes XXIX

 

Estén prevenidos y oren incesantemente

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    2, 12-22

 

Hermanos:

Antes ustedes no tenían a Cristo y estaban excluidos de la comunidad de Israel, ajenos a las alianzas de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora, en Cristo Jesús, ustedes, los que antes estaban lejos, han sido acercados por la sangre de Cristo.

Porque Cristo es nuestra paz: él ha unido a los dos pueblos en uno solo, derribando el muro de enemistad que los separaba, y aboliendo en su propia carne la Ley con sus mandamientos y prescripciones. Así creó con los dos pueblos un solo Hombre nuevo en su propia persona, restableciendo la paz, y los reconcilió con Dios en un solo Cuerpo, por medio de la cruz, destruyendo la enemistad en su persona. Y él vino a proclamar la Buena Noticia de la paz, paz para ustedes, que estaban lejos, paz también para aquellos que estaban cerca. Porque por medio de Cristo, todos sin distinción tenemos acceso al Padre, en un mismo Espíritu.

Por lo tanto, ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo.

En él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en el Señor. En él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 84, 9ab y 10. 11-12. 13-14 (R.: cf. 9)

 

R.    El Señor promete la paz para su pueblo.

 

Voy a proclamar lo que dice el Señor:

el Señor promete la paz,

la paz para su pueblo y sus amigos.

Su salvación está muy cerca de sus fieles,

y la Gloria habitará en nuestra tierra. R.

 

El Amor y la Verdad se encontrarán,

la Justicia y la Paz se abrazarán;

la Verdad brotará de la tierra

y la Justicia mirará desde el cielo. R.

 

El mismo Señor nos dará sus bienes

y nuestra tierra producirá sus frutos.

La Justicia irá delante de él,

y la Paz, sobre la huella de sus pasos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    12, 35-38

 

Jesús dijo a sus discípulos: «Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas. Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta.

¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlos. ¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El autor de la Carta a los Efesios hace en este pasaje una exposición acerca de uno de los frutos más importantes que nos ha producido el haber sido salvados por Jesús; “El ha hecho de todos un solo pueblo”, la reunión de paganos y judíos y la única Iglesia de Dios.
  • Pablo resalta que ahora todos estamos unidos por el mismo Jesús, tanto los que provienen del mundo pagano como los que pertenecen al pueblo de Israel. Ya no son dos pueblos, sino uno solo. Con la imagen de la casa de Dios, Pablo, compone una especie de himno a la Iglesia, templo y nueva morada de Dios en la que se ha derribado el muro que separaba las dos casas. Cristo, mediante la cruz, dando muerte en El al odio, ha realizado la paz entre los judíos y los no judíos, “uniéndolos en un solo cuerpo”.
  • Ahora, los cristianos provenientes del paganismo ya no son forasteros, sino “ciudadanos del pueblo de Dios y miembros de la familia de Dios”. El misterio de Cristo y de la Iglesia sobrepasa lo personal e individual: la comunión de todos los creyentes en un solo pueblo.
  • En el Templo de Jerusalén, se castigaba con pena de muerte, el que un pagano se atreviera a pasar un determinado límite. Ahora Cristo es la piedra angular del nuevo templo, y todos, judíos y paganos convertidos, formamos un solo edificio, que tiene a los apóstoles y profetas como cimientos.

***

  • La imagen de los lomos ceñidos evoca el traje de trabajo, también la ropa de viaje que se ponían los judíos para celebrar la Pascua. De este modo esperaban al Mesías, procurando que las lámparas estuvieran siempre encendidas, como aparece en parábola de las vírgenes prudentes.
  • La lectura de ayer nos hablaba del carácter del juicio, el Señor precisa hoy su contenido. Se tratará de algo inaudito, del don por excelencia, el mismo Señor que se da. El amo que encuentra a sus servidores vigilando y se pone el traje de trabajo, haciéndolos sentar a la mesa para servirlos, es el mismo Jesús, que en la víspera de su muerte, se ciñe la toalla para lavar los pies a los suyos. “El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir”. Lo que aquí se evoca es la nueva Pascua, la del don total de Jesús, la Pascua de las “bodas” del Cordero.
  • El discípulo podrá compartir la vida del maestro, la vida plena, “teniendo puesta la ropa de trabajo y con las lámparas encendidas a la espera, para abrir la puerta”. Teniendo una disposición incesante al servicio. Hacerse siervo es el camino que mostró Jesús a lo largo de su vida, manifestó claramente en la cena y ratificó son su sangre en la cruz. Ése es el servicio de Jesús: morir en rescate por todos.
  • Jesús abajándose para servir y al llamarlos amigos acaba con todo tipo de servidumbre. Servir es el único camino para llegar a compartir la vida de Jesús.
  • Velar teniendo la lámpara encendida, es estar siempre listo, incluso durante la noche. Velar, es renunciar al sueño de la noche, para terminar un trabajo urgente, o para no ser sorprendido por un enemigo. En un sentido más simbólico, es luchar contra el entorpecimiento, la negligencia, para estar siempre en estado de disponibilidad.
  • Jesús nos llama para estar al servicio del Reino, trabajando para que su amor llegue a todos, especialmente al que tiene hambre, sed, está desnudo, huérfano, enfermo o encarcelado. La Iglesia que tiene como misión estar al servicio de toda la humanidad debe tener siempre el traje de trabajo, la cintura ceñida y la lámpara encendida; siempre dispuesta a servir, siempre dispuesta a hacer el bien, siempre dispuesta a dar su voz a los que no tienen voz, siempre dispuesta a defender la vida y los derechos de todos los hombres. En su corazón debe conservar y cuidar la luz de Dios que brota de la Pascua de Jesús.
  • Es a la luz del amor de Cristo que podremos realizar nuestra acción evangelizadora y de servicio a los demás, como una acción salvadora que procede de Dios. Cristo nos llama a ser un signo del Evangelio de su amor, desde el honor más grande, que es: identificarnos con Jesús desde un estilo de vida servidor como el suyo.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento en el servicio mi identificación con Cristo?
  • ¿Estoy convencido que en el amor desinteresado y generoso se realiza mi encuentro con Cristo?
  • ¿Cuál es la ropa de trabajo que necesito ponerme para responder al llamado del Señor?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Señor aquí tienes mi lámpara encendida

 

Para la lectura espiritual

 

Tened encendidas las lámparas»

 


…”La oración hecha durante la noche tiene un gran poder, mayor que la que se hace durante el día. Es por eso que todos los santos han tenido la costumbre de orar de noche, combatiendo el amodorramiento del cuerpo y la dulzura del sueño, sobreponiéndose a su naturaleza corporal. El mismo profeta decía: «Estoy agotado de gemir: de noche lloro sobre el lecho, riego mi cama con lágrimas» (Sl 6,7) mientras suspiraba desde lo hondo de su corazón con una plegaria apasionada. Y en otra parte dice: «Me levanto a medianoche a darte gracias por tus justos juicios.» (Sl 118, 62). Por cada una de las peticiones que los santos querían dirigir a Dios con fuerza, se armaban con la oración durante la noche y así recibían lo que pedían.

El mismo Satanás nada teme tanto como la oración que se hace durante las vigilias. Aunque estén acompañadas de distracciones, no dejan de dar fruto, a no ser que se pida lo que no es conveniente. Por eso entabla severos combates contra los que velan para hacerles desdecir, tanto como sea posible, de esta práctica, sobre todo si se mantienen perseverantes. Pero los que se ven fortificados contra estas astucias perniciosas y han saboreado los dones de Dios concedidos durante las vigilias, y han experimentado personalmente la grandeza de la ayuda que Dios les concede, le desprecian enteramente a él y a todas sus estratagemas”…

 

San Isaac de Siria (siglo VII), monje en Nínive, cerca de Mosul en el actual Irak – Sermones ascéticos

 

Para rezar

 

Dame un corazón

 

Señor Jesús
Mientras peregrino navegando
Sobre turbulentas aguas de mi vida
Dame la alegría de tener como brújula
Un corazón que me lleve hacia el puerto del amor

Dame un corazón de POBRE
Capaz de amar, para abrirse y entregarse.

Dame un corazón PACIENTE
Capaz de amar, viviendo esperanzado

Dame un corazón PACIFICO
Capaz de amar, sembrando la paz en el mundo.

Dame un corazón JUSTO
Capaz de amar, juzgándose por la justicia

Dame un corazón MISERICORDIOSO
Capaz de amar, comprendiendo y perdonando

Dame un corazón SENSIBLE
Capaz de amar, llorando sin desalientos

Dame un corazón PURO
Capaz de amar, descubriendo a Dios en el hombre

Dame un corazón FUERTE
Capaz de amar, siendo fiel hasta la muerte

Dame un corazón EVANGELICO
Capaz de amar

 

Miércoles XXIX

 

Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Éfeso    3, 2-12

 

Hermanos:

Seguramente habrán oído hablar de la gracia de Dios, que me ha sido dispensada en beneficio de ustedes. Fue por medio de una revelación como se me dio a conocer este misterio, tal como acabo de exponérselo en pocas palabras. Al leerlas, se darán cuenta de la comprensión que tengo del misterio de Cristo, que no fue manifestado a las generaciones pasadas, pero que ahora ha sido revelado por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas.

Este misterio consiste en que también los paganos participan de una misma herencia, son miembros de un mismo Cuerpo y beneficiarios de la misma promesa en Cristo Jesús, por medio del Evangelio. De este Evangelio, yo fui constituido ministro por el don de la gracia que recibí de Dios, en virtud de la eficacia de su poder.

Yo, el menor de todos los santos, he recibido la gracia de anunciar a los paganos la insondable riqueza de Cristo, y poner de manifiesto la dispensación del misterio que estaba oculto desde siempre en Dios, el creador de todas las cosas, para que los Principados y las Potestades celestiales conozcan la infinita variedad de la sabiduría de Dios por medio de la Iglesia.

Este es el designio que Dios concibió desde toda la eternidad en Cristo Jesús, nuestro Señor, por quien nos atrevemos a acercarnos a Dios con toda confianza, mediante la fe en él.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Is 12, 2-3. 4abcd. 5-6 (R.: 3)

 

R.    Sacarán agua con alegría, de las fuentes de la salvación.

 

Este es el Dios de mi salvación:

yo tengo confianza y no temo,

porque el Señor es mi fuerza y mi protección;

él fue mi salvación.

Ustedes sacarán agua con alegría

de las fuentes de la salvación. R.

 

Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,

anuncien entre los pueblos sus proezas,

proclamen qué sublime es su Nombre. R.

 

Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso:

¡que sea conocido en toda la tierra!

¡Aclama y grita de alegría habitante de Sión,

porque es grande en medio de ti

el Santo de Israel! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    12, 39-48

 

Jesús dijo a sus discípulos: «Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada.»

Pedro preguntó entonces: «Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?»

El Señor le dijo: «¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno? ¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentra ocupado en este trabajo! Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.

Pero si este servidor piensa: “Mi señor tardará en llegar”, y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles.

El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo. Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente.

Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pablo siente orgullo por “la gracia de Dios que se le ha dado”, anunciar “que también los paganos son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa en Jesucristo”.
  • Para muchos, todo parecía indicar que los únicos herederos de la promesa de Dios, eran los pertenecientes al pueblo judío. Sin embargo Pablo tiene la alegría de “anunciar a los gentiles la riqueza insondable que es Cristo” y proclamar que todos los que creen en Jesús, vengan del judaísmo o del paganismo, “tenemos libre y confiado acceso a Dios por la fe en Cristo”.
  • Desde siempre, desde la creación inicial, Dios tenía en su mente: el proyecto de una humanidad reunida, por fin, en el amor. Frente a los «misterios» paganos que frecuentemente eran ritos sagrados, reservados sólo a los «iniciados»; el misterio de Cristo está hecho para ser revelado, anunciado a todos. Dios quiere dar a conocer su secreto.
  • Si se cree en Jesús, no importa la raza, la edad, la cultura: se es coheredero, o sea, llamado a compartir con los creyentes y los santos de todos los tiempos la vida que Dios nos tiene preparada.
  • Cristo es verdaderamente el momento decisivo de la historia toda de la humanidad, su proyecto de amor es universal sin fronteras, de apertura infinita para lograr la unidad total de todos los hombres.

    ***

  • Estas parábolas nos muestran que el tiempo de la espera es tiempo de servicio. El reino se refleja de forma decisiva en el hoy de nuestra vida. La primera parábola denuncia la actitud de Israel de haberse confiado demasiado en su condición de pueblo elegido y no asumir los compromisos que implicaban ser el pueblo de la alianza.
  • Pedro, con su pregunta, pone de manifiesto que quizá en su interior se sentía muy seguro del Reino. Ya no tenía nada que temer dado que había sido elegido responsable. La respuesta de Jesús aclara que cuanto mayor es la responsabilidad, tanto más serán también las cuentas a rendir.
  • La segunda parábola es otra denuncia contra la actitud obstinada de Israel que no se mantuvo despierto luchando diariamente por hacer posible el proyecto de Dios.
  • El llamado a la vigilancia va dirigido especialmente a los responsables de la comunidad, que tienen el encargo especial de velar por el rebaño. La tentación típica al tardar el Señor, es la de olvidarse de que sólo se es administrador, y actuar como si se fuera dueño buscando caprichosamente el propio interés, explotando al rebaño y apacentándose a sí mismos.
  • El papel esencial del administrador es “dar a cada uno el alimento a sus horas”, para lo cual es necesario vivir una doble fidelidad: al amo y la comunidad. Fidelidad que es posible cuando se valora la gracia que se nos ha confiado y estamos atentos a las necesidades de aquellos que nos fueron encomendados. Si bien el administrador ha recibido mayores responsabilidades, también ha recibido los dones para poder llevarlas a cabo.
  • Unida a su Señor, la Iglesia está llamada a ser un signo visible del amor del Padre por la humanidad. Somos llamados a la vida para algo, y ese algo es tan importante, que de él depende la plenitud de vida de los hombres que comparten nuestra historia.
  • Llenos de todo, en una carrera muchas veces sin rumbo, por superficialidad o por falsa humildad, los hombres dejamos de preguntarnos ¿qué espera el mundo de nosotros? La vida espera algo de nosotros y tenemos una misión en este mundo que lleva nuestro nombre y nadie más puede hacer. Si no la hacemos nosotros nadie lo va a hacer. Tenemos que descubrir cuál es nuestro camino y cuál es nuestra misión para que nuestra vida cobre sentido. El modo desde el cual llegará la salvación, tomará el matiz que le imponga cada vida particular, que haya aceptado la invitación del Señor.
  • Dios pone en nuestras manos su Vida y su Palabra. Aceptarlo es entrar en comunión con su propio Hijo y hacer nuestra, tanto la vida, como la misión del Enviado del Padre, continuando su obra de salvación en favor de los hombres de nuestro tiempo, aun cuando en ese empeño tengamos que entregar nuestra propia vida.
  • …”La conciencia de ser administradores y no dueños de lo que se nos ha encomendado debe llevarnos a concebir nuestra libertad en términos de responsabilidad”… Saint Exupery

 

Para discernir

 

  • ¿Soy consciente de los dones recibidos?
  • ¿Cómo vivo mi fidelidad al don recibido y a las necesidades de mis hermanos?
  • ¿Qué noto que se me pide?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Quiero ser un servidor

 

Para la lectura espiritual

 

…”La educación progresiva de nuestro pensamiento cristiano y su correlativo obrar (en proporción al estado y a la llamada recibida por cada uno) con respecto a todos los grandes problemas de la vida y de la historia, tiene que ver con lo que podríamos llamar la «sabiduría de la praxis». Esta última consiste sobre todo en la adquisición de hábitos virtuosos: unos hábitos que son necesarios todos ellos no sólo para actuar, sino también y en primer lugar para pensar correcta y exhaustivamente sobre los juicios y las consiguientes acciones que puedan exigir los problemas de las vicisitudes de la vida individual, familiar, social, política e internacional que el hoy presenta a la conciencia de cada uno y de la comunidad cristiana.

Es preciso reconocer que los resultados poco brillantes de las experiencias de los cristianos en la vida social y política no se deben tanto a la malicia de los adversarios, ni tampoco únicamente a las propias deficiencias culturales, como sobre todo a deficiencias de los hábitos virtuosos adecuados, y no sólo en el sentido de carencias de las dotes sapienciales necesarias para ver las direcciones concretas de la acción social y política. Justamente, creo que la causa de muchos fracasos ha sido, en primer lugar, la falta de sabiduría de la praxis: esa sabiduría que -supuestas las esenciales premisas teologales de la fe, la esperanza y el amor cristiano- requiere además un delicadísimo equilibrio de probada prudencia y de fortaleza magnánima; de luminosa templanza afinada justicia, tanto individual como política; de humildad y sincera y de mansa, aunque real, independencia en el juicio; de sumisión y, al mismo tiempo, deseo veraz de unidad, aunque también de espíritu de iniciativa y sentido de la propia responsabilidad; de capacidad de
resistencia y, al mismo tiempo, mansedumbre evangélica”…

 

G. Dossetti, La palabra y el silencio, Bolonia 1997, p. 93.

 

Para rezar

 

Me da miedo, Señor, decirte “Sí”

 

Me da miedo, Señor, decirte “sí”,
porque… ¿a dónde me vas a llevar?
Me da miedo de que me toque la “gran suerte”.
Me da miedo firmar un acuerdo sin leerlo.
Me da miedo un “sí” que luego trae muchos “síes”…
Me da miedo poner mi mano en la tuya
porque… no me la vas a soltar.
Me da miedo mirarte a los ojos
porque me vas a hipnotizar.
Me da miedo lo que me vas a exigir
porque eres un Dios muy insistente…

Michel Quoist

Jueves XXIX

 

No he venido a traer la paz, sino la división

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    3, 14-21

 

Hermanos:

Doblo mis rodillas delante del Padre, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra. Que él se digne fortificarlos por medio de su Espíritu, conforme a la riqueza de su gloria, para que crezca en ustedes el hombre interior. Que Cristo habite en sus corazones por la fe, y sean arraigados y edificados en el amor. Así podrán comprender, con todos los santos, cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad, en una palabra, ustedes podrán conocer el amor de Cristo, que supera todo conocimiento, para ser colmados por la plenitud de Dios.

¡A aquel que es capaz de hacer infinitamente más de lo que podemos pedir o pensar, por el poder que obra en nosotros, a él sea la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús, por todas las generaciones y para siempre! Amén.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 32, 1-2. 4-5. 11-12. 18-19 (R.: 5b)

 

R.    La tierra está llena del amor del Señor.

 

Aclamen, justos, al Señor;

es propio de los buenos alabarlo.

Alaben al Señor con la cítara,

toquen en su honor el arpa de diez cuerdas. R.

 

Porque la palabra del Señor es recta

y él obra siempre con lealtad;

él ama la justicia y el derecho,

y la tierra está llena de su amor. R.

 

El designio del Señor permanece para siempre,

y sus planes, a lo largo de las generaciones.

¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor,

el pueblo que él se eligió como herencia! R.

 

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles,

sobre los que esperan en su misericordia,

para librar sus vidas de la muerte

y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    12, 49-53

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y qué angustia siento hasta que esto se cumpla plenamente!

¿Piensan ustedes que he venido a traer la paz a la tierra? No, les digo que he venido a traer la división. De ahora en adelante, cinco miembros de una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Termina Pablo la primera parte de la carta, con una oración y una doxología final de alabanza al Dios Trino.
  • Pablo dobla sus rodillas ante el Padre, que es la fuente de toda paternidad. Habitualmente los judíos oraban de pie o sentados, el gesto de postrarse ponía de relieve un profundo sentimiento de adoración.
  • Todo apunta, a que la fe y la vida cristiana de los efesios, se arraigue cada vez más en profundidad y se vigorice con la fuerza de Dios. Pablo está tan convencido de la riqueza del plan de Dios, que quiere que se cumpla en los efesios.
  • Por eso Pablo pide que el Espíritu de Dios robustezca con su energía a los fieles, haciéndolos crecer en el hombre interior, y que Cristo se establezca de forma permanente por la fe en sus corazones, para que estén arraigados y cimentados en el amor. La clave para entender la historia y las personas, es el amor que “trasciende toda filosofía” y no existe fuerza más eficaz para transformarlo todo. Crecer en el amor, es ir madurando hacia la plenitud de la vida que Dios nos ha concedido.
  • Este don no está al alcance del esfuerzo humano, ni se reduce al esfuerzo que trata de eliminar el mal para obrar siempre el bien. La vida en el amor es acción de Dios, regalo y misterio, al mismo tiempo que hace que el hombre creyente no viva de otra inteligencia y comprensión, que la de Cristo y su amor, conocido con un conocimiento que sobrepasa a cualquier otro conocimiento humano posible sobre él.

***

  • Lucas utiliza la imagen del fuego para describir el impacto que debe producir en el corazón del creyente la predicación de Jesús. El fuego, el agua son elementos que hacen referencia a la transmisión de la vida, pero también pueden ser causa de destrucción y muerte.
  • La imagen del fuego simbólicamente habla de purificación. Con el fuego, en el crisol, se separa el oro de la escoria. Las palabras de Jesús anunciando que ha venido a traer fuego a la tierra se refieren a esta purificación que Dios quiere hacer en su pueblo. El tiempo está cumplido, el evangelio y la pasión, tienen que crear el proceso de división para que sea quemado todo lo que no sirve, todas aquellas estructuras de pecado y condicionamientos que son destructoras de la vida del hombre y se oponen al plan de salvación.
  • Dios ha venido para un juicio, y en este evangelio aparece el ansia del Enviado por llevar a término su misión. Pero se trata de un juicio de salvación, a pesar del endurecimiento brusco del discurso de Jesús que anuncia la muerte irremediable del Justo.
  • Las palabras de Jesús no alcanzan para convencer al hombre; será necesario que el juicio se manifieste en la pasión del Hijo. Sumergidos en la muerte de Cristo, lavados por su sangre será posible para los que creen alcanzar la salvación, participar de la resurrección.
  • El Evangelio es fuego. La Iglesia no es un grupo de amigos ni un “club”. El abrazo de la paz que nos damos unos a otros no es una simple cortesía, ni el bautismo es rito de admisión social. Quien toma sobre sí el yugo de Jesús, sabe que es un yugo ligero, porque Jesús fue el primero en conocer el bautismo de sangre, sólo El tiene derecho a exigir lo mismo a los demás porque se ofrece como garantía.
  • Jesús desea que su fuego esté ardiendo. Con esta frase se dirige a Jerusalén, y ahora a nosotros invitándonos pasar la prueba del fuego. El amor es pasión. La Iglesia, necesita encenderse en el fuego del amor, y aceptar ser bautizada en la muerte para proclamar la resurrección. Fue el camino del Cristo. Es el camino que deberá seguir la Iglesia si quiere ser fiel a su Señor. Cuando prende el fuego, se corre el riesgo de perder el control si sopla el viento. La Iglesia, que se anima con su Señor al bautismo del fuego, no podrá poner trabas al soplo del Espíritu. La Iglesia que se deja poseer por la palabra, revela la desmesura del amor de Cristo y se hace portadora de ese mismo amor que es el único que salva.

 

Para discernir

 

  • ¿Vivo el evangelio con pasión?
  • ¿Dejo que la Palabra encienda en mí ansias de construir el reino?
  • ¿Acepto los riesgos de vivir el evangelio hasta el final?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Aumenta mi fe, para que viva en la caridad

 

Para la lectura espiritual

 

…”El poder de la fe suscitará un nuevo tipo de hombre capaz de dominar su propio poder. Para ello hace falta la fuerza desnuda del espíritu animado por el Espíritu; es necesario crear, siguiendo la estela de la fe y la contemplación, un auténtico estilo de humilde y fuerte soberanía. Una nueva santidad, una santidad hecha de ruptura ascética y transfiguración cósmica, nos permitirá, con el ejemplo y también con una misteriosa transfusión, un cambio progresivo de las mentalidades y la posibilidad de una cultura que sirva de mediación entre el Evangelio y la sociedad, entre el Evangelio y el orden político.

En el fondo, no se trata de negar la violencia, sino de canalizarla y transfigurarla, como hizo la Iglesia en la alta Edad Media al transformar al guerrero salvaje en caballero, al jefe cruel y despótico en «santo príncipe». Para esto se hacen necesarias la ascesis y la aventura, «la lucha interior más dura que una batalla entre hombres», el gusto por servir y crear, la exigencia de iluminar la vida con la belleza «que engendra toda comunión», como decía

Dionisio el Areopagita.”…

 

O. Clément, EI poder crucificado.

 

Para rezar

 

Muere lentamente

quien se transforma en esclavo del hábito,

repitiendo todos los días los mismos trayectos,

quien no cambia de marca

y no arriesga vestir un color nuevo

y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente

quien hace de la televisión su gurú.

Muere lentamente

quien evita una pasión,

quien prefiere el negro sobre blanco

y los puntos sobre las “íes” a un remolino de emociones,

justamente las que rescatan el brillo de los ojos,

sonrisas de los bostezos,

corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente

quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,

quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,

quien no se permite, por lo menos una vez en la vida,

huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente

quien destruye su amor propio,

quien no se deja ayudar.

Muere lentamente

quien pasa los días quejándose de su mala suerte

o de la lluvia incesante.

Muere lentamente

quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,

no preguntando de un asunto que desconoce

o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas,

recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo

mucho mayor que el simple hecho de respirar.

Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos

una espléndida felicidad.


Pablo Neruda

Viernes XXIX

 

Sepan discernir el tiempo presente

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    4, 1-6

 

Hermanos:

Yo, que estoy preso por el Señor, los exhorto a comportarse de una manera digna de la vocación que han recibido. Con mucha humildad, mansedumbre y paciencia, sopórtense mutuamente por amor. Traten de conservar la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz.

Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida. Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 23, 1-2. 3-4b. 5-6 (R.: cf. 6)

 

R.    Así son los que buscan tu rostro, Señor.

 

Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella,

el mundo y todos sus habitantes,

porque él la fundó sobre los mares,

él la afirmó sobre las corrientes del océano. R.

 

¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor

y permanecer en su recinto sagrado?

El que tiene las manos limpias y puro el corazón;

el que no rinde culto a los ídolos. R.

   

El recibirá la bendición del Señor,

la recompensa de Dios, su Salvador.

Así son los que buscan al Señor,

los que buscan tu rostro, Dios de Jacob. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    12, 54-59

 

Jesús dijo a la multitud:

«Cuando ven que una nube se levanta en occidente, ustedes dicen en seguida que va a llover, y así sucede. Y cuando sopla viento del sur, dicen que hará calor, y así sucede.

¡Hipócritas! Ustedes saben discernir el aspecto de la tierra y del cielo; ¿cómo entonces no saben discernir el tiempo presente?

¿Por qué no juzgan ustedes mismos lo que es justo? Cuando vas con tu adversario a presentarte ante el magistrado, trata de llegar a un acuerdo con él en el camino, no sea que el adversario te lleve ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y este te ponga en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pablo, “prisionero por Cristo” está detenido en Roma. Los judaizantes lograron atraparlo acusándolo de perturbador del orden establecido. Lo hacen a través de la policía del Imperio. Pablo ha presentado con entusiasmo el misterio de Cristo y de su Iglesia, y está orgulloso de ser «cautivo de una causa divina». Por eso anima a sus fieles a mantenerse firmes.
  • Después de haber puesto los fundamentos teológicos, entra en una sección más práctica, en la que, aplicando el misterio a la vida pide que “andemos como pide la vocación a la que hemos sido convocados”. La primera consecuencia concreta es que vivamos la unidad dentro de la Iglesia.
  • La unidad eclesial no es una simple coexistencia pacífica y respetuosa sino que debe tener sus raíces en la fe y concretarse en una mutua tolerancia y amor, que es lo que crea un ambiente de fraternidad y también de credibilidad evangélica.
  • El autor de la carta nos recuerda que se trata de la “unidad del Espíritu”, la verdadera unidad sólo se puede lograr acogiéndola como don. Todo empeño por superar las diferencias, acaba consiguiendo el resultado contrario. La carta recuerda que las actitudes que favorecen la auténtica unidad son: la humildad, la amabilidad, la comprensión.

    ***

  • Lucas concluye este discurso de Jesús dirigido en primer lugar a sus discípulos y luego al resto de la gente. Jesús insiste en la idea de la necesidad de estar preparados para asumir con radicalidad la nueva vida del Reino.
  • Hay un tipo de tiempo que los griegos llamaban kronos, caracterizado por los cambios climáticos y estacionales; pero también es la característica de tiempo que normalmente manejamos y que nos permite contar las horas, días, meses y años, es el tiempo cuantitativo. El otro tipo de tiempo es la que los griegos denominaban kairós; esto es, “tiempo propicio”, “tiempo apto para…”. En la Sagrada Escritura, y en especial el Nuevo Testamento, esta calidad de tiempo se identifica con el “tiempo de Dios o el paso salvador de Dios”. En la mentalidad de Lucas, el kairós es aquella modalidad de tiempo que permite reconocer cómo un hecho o acontecimiento de la vida influye positiva o negativamente en la vida del hombre y en el mundo. Jesús se refiere a esta clase de tiempo. Pide que así como pueden reconocer cambios climáticos con sólo ver una nube o sentir la dirección del viento, que puedan reconocer el paso de Dios entre ellos.
  • Jesús relaciona este discernimiento de los signos, con la reconciliación con los enemigos. Estas son tareas urgentes que se imponen a todo el que quiera ser discípulo del reino. Reconocer con una mirada amplia y profunda desde la realidad de las cosas, la llamada de Dios, se presenta imprescindible para poder dar una respuesta acorde y necesaria, no aquella que simplemente soluciona problemas, sino aquella que implanta la vida nueva del Evangelio de la gracia. La paz es signo del reino ya comenzado. La paz mesiánica que es la profunda armonía de los hombres con el mundo, entre ellos y con Dios.
  • El discípulo verdadero es el que busca, trabaja y hace la paz; no almacena la gracia sólo en beneficio propio, sino que se hace transparente a la salvación concedida gratuitamente por Dios, a todos los hombres. Reconocer para responder.
  • En un mundo que vive el pecado a flor de piel, estamos llamados a actuar, para transfigurarlo en mundo de justicia. En un mundo de disgregación, tenemos que ser incansablemente signo de comunión. En un mundo de odio, estamos llamados a sanar heridas. En un mundo de guerras y de ruinas, necesitamos generar y crear espacios que muestren que la paz es posible. En un mundo de desconfianza, somos llamados a sembrar la semilla de la fe.
  • La unidad es la vocación de la Iglesia que quiere hacer creíble el anuncio del Evangelio. Un solo cuerpo, porque fuimos llamados a una esperanza común.
  • El Señor mismo es la gracia, que se hace presente, para que podamos escrutar nuestro tiempo y ver en él los motivos de esperanza.

 

Para discernir

 

  • ¿Sabemos discernir los signos de los tiempos?
  • ¿Supimos descubrir el paso de Dios por nuestra vida?
  • ¿Podemos descubrir las llamadas de Dios en la historia y en nuestra vida cotidiana?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Ayúdanos a vivir unidos con todos por el vínculo de la paz

 

Para la lectura espiritual

 

…”«Por el amor que os tengáis los unos a los otros reconocerán todos que sois discípulos míos» (Jn 13,35). «Los unos a los otros», dice Cristo, no dice «a Dios». Nuestro amor a Dios sólo lo atestigua el amor fraterno. En efecto, «quien no ama a su hermano, al que ve, no puede amar a Dios, al que no ve» (1 Jn 4,20). Los buenos sentimientos de amor a Dios pueden producir ilusión, pero no así el amor fraterno. Por eso seremos juzgados por nuestro amor activo, por nuestro amor a todos los hombres indigentes que encontremos en nuestro camino (cf. Mt 25,31-46). Si de verdad nos hemos dejado reconciliar por Cristo Jesús con Dios, también debemos estar reconciliados entre nosotros; debemos recurrir a todo, a fin de que se recomponga también la unidad externa de la cristiandad, que internamente no hemos perdido nunca, dado que hemos sido redimidos en Cristo.

Esta unidad interna debe ser resorte vivo para la convivencia fraterna de todos los cristianos, entonces el amor a Cristo nos hará recobrar también la unidad externa como testimonio y anticipación de aquella unidad en la que nosotros y todos los hombres de buena voluntad seremos asumidos de manera bienaventurada para toda la eternidad en la gloria del Padre”…

 

P. Seethaler. La palabra de la cruz, Asís 1969.

 

Para rezar

 

Oración por la paz

Te suplicamos Oh Señor, Dios Nuestro;
que pongas la Paz del Cielo
en los corazones de los hombres,
para que puedas unir a las naciones
en una alianza inquebrantable,
en el Honor de Tu Santo Nombre.

Purifícanos con la limpieza de Tu Verdad
y guía nuestros pasos en santidad interior.

Danos concordia y paz a nosotros
y a todos los seres vivos de la tierra,
como la distes a nuestros padres cuando te suplicaron,
con fe verdadera,
dispuestos a obedecer al Santísimo y Todo poderoso.

Concede a los que nos gobiernan y nos conducen en la tierra,
un recto uso de la soberanía que les has otorgado.
Señor, haz sus criterios conformes
a lo que es bueno y agradable a Ti,
para que, utilizando con reverencia, paz y bondad
el poder que les has concedido,
puedan encontrar favor ante Tus ojos.
Solo Tú puedes hacerlo,
esto y mucho más que esto.
Gloria a Ti!
Ahora y Siempre

S. Clemente de Roma

 

Sábado XXIX

 

Conviértanse

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    4, 7-16


Sin embargo, cada uno de nosotros ha recibido su propio don, en la medida que Cristo los ha distribuido. Por eso dice la Escritura: Cuando subió a lo alto, llevó consigo a los cautivos y repartió dones a los hombres. Pero si decimos que subió, significa que primero descendió a las regiones inferiores de la tierra.

El que descendió es el mismo que subió más allá de los cielos, para colmar todo el universo. El comunicó a unos el don de ser apóstoles, a otros profetas, a otros predicadores del Evangelio, a otros pastores o maestros. Así organizó a los santos para la obra del ministerio, en orden a la edificación del Cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto y a la madurez que corresponde a la plenitud de Cristo.

Así dejaremos de ser niños, sacudidos por las olas y arrastrados por el viento de cualquier doctrina, a merced de la malicia de los hombres y de su astucia para enseñar el error.

Por el contrario, viviendo en la verdad y en el amor, crezcamos plenamente, unidos a Cristo. El es la Cabeza, y de él, todo el Cuerpo recibe unidad y cohesión, gracias a los ligamentos que lo vivifican y a la acción armoniosa de todos los miembros.

Así el Cuerpo crece y se edifica en el amor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 121,1-5

 

R.    Vamos alegres a la casa del Señor.

 

¡Qué alegría cuando me dijeron:

“Vamos a la casa del Señor”!

Ya están pisando nuestros pies

tus umbrales, Jerusalén. R.

 

Jerusalén está fundada

como ciudad bien compacta.

Allá suben las tribus,

las tribus del Señor. R.

 

Según la costumbre de Israel,

a celebrar el nombre del Señor;

en ella están los tribunales de justicia,

en el palacio de David. R.

    

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    13, 1-9

 

En ese momento se presentaron unas personas que comentaron a Jesús el caso de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las víctimas de sus sacrificios. El respondió:

« ¿Creen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran más pecadores que los demás? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera. ¿O creen que las dieciocho personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé, eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera.»

Les dijo también esta parábola: «Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar frutos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: “Hace tres años que vengo a buscar frutos en esta higuera y no los encuentro. Córtala, ¿para qué malgastar la tierra?” Pero él respondió: “Señor, déjala todavía este año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré. Puede ser que así dé frutos en adelante. Si no, la cortarás.”»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Ayer pedía Pablo para la Iglesia la unidad, basada en que uno solo es el Señor, y la fe, y el bautismo para todos. Hoy nos propone contemplar a la Iglesia como “signo e instrumento” de esta ascensión de la humanidad «hacia la unidad de Dios».
  • Cristo mismo, Cabeza de la Iglesia, la ha dotado con la riqueza de los ministerios y de los carismas: unos son apóstoles, otros profetas y evangelistas, otros pastores y doctores. Todo va encaminado “para el perfeccionamiento de los fieles, hasta que todos lleguemos a la estatura de Cristo, el hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud” y “para la edificación del cuerpo de Cristo” que debe ir creciendo y madurando. Cristo es la cabeza y de Él todo el cuerpo recibe su crecimiento, a partir de Cristo y contando con las estructuras eclesiales que Él ha pensado.
  • Los cristianos, la Iglesia, tienen en sus manos el proyecto de Dios. Pablo no tiene miedo de decir que en la Iglesia no tienen todos, el mismo papel. Existe una jerarquía que por los « lazos » que establece, está llamada a crear la unidad, trabajar por el porvenir de la humanidad, promover el “crecimiento” del universo hacia su plenitud. Pero unidad no significa uniformidad, se da en la diversidad.
  • La Iglesia conduce poco a poco a la humanidad hacia su «madurez» en la medida, precisamente, en que construye la «comunión» que es sólo posible viviendo en el amor.

    ***

    • Llegaron algunos que le contaron a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios, y aquellas dieciocho personas que murieron aplastadas al desplomarse la torre de Siloé.
    • Uno es el resultado de una voluntad humana: Pilato, gobernador romano, dominó una revuelta de zelotes que querían derribar el poder establecido.
    • El otro es puramente fortuito, un “accidente” material: se desplomó una torre de Jerusalén.
    • En tiempo de Jesús, y hoy también, es corriente la interpretación de que, las víctimas de una desgracia reciben un castigo por sus pecados. Si una persona tenía una grave enfermedad era porque había cometido muchos pecados.
    • Esto puede llegar a ser una manera fácil de justificarse y acallar la conciencia frente a los males evitables.
    • Jesús ni aprueba ni condena la conducta de Pilato, ni quiere admitir que el accidente fuera un castigo de Dios por los pecados de aquellas personas.
    • Para Jesús las catástrofes, las desgracias no son un castigo divino. No somos mejores que los que sufren las consecuencias de la fuerza desatada de la naturaleza o de la violencia humana. Para Jesús, Dios no se toma a cada instante la venganza, ni es amigo de enviar castigos a diestra y siniestra. Sin embargo, todos los males que sufrimos son signos de la fragilidad humana y son para todos, una invitación a la conversión.
    • La mirada sobre los “signos de los tiempos”, no tiene que llevarnos a equivocarnos en la interpretación, juzgando a los demás, sino a una conversión personal.
    • Cada uno de esos hechos tiene como función poner en cuestión nuestras acciones y comportamientos, situándolos delante de Dios. Ellos nos colocan ante la necesidad de un cambio de vida.
    • La secuencia concluye con la conocida parábola de la higuera estéril, figura de Israel. Una iglesia, una comunidad que no dé frutos no tiene razón de ser. Pero Jesús como ese viñador suplica por su pueblo y por cada comunidad cristiana. Y se compromete con ella: no escatima sus energías, cava, pone abono.
    • Siempre espera, contra toda esperanza, para Dios “no hay nada imposible”. La paciencia de Dios, como la del viñador, no tiene límites, es capaz de esperar toda la vida para que nos convirtamos al amor y le demos una respuesta de amor.
    • La paciencia de Dios contrasta con nuestra impaciencia, que quiere ver pronto los resultados y que todo se arregle en un instante, o que se acabe de golpe el mal. Pero en la vida se crece lentamente, se madura lentamente, no siempre se da el fruto deseado. Hay que saber esperar adoptando una actitud de espera activa y positiva.

 

Para discernir

 

  • ¿Me fijo en los pecados de los demás antes que en los míos?
  • ¿Siento los males de este mundo como castigo por nuestros pecados?
  • ¿Somos impacientes con los pecados de los otros?

 

Repitamos a lo largo de este día


Que viviendo contagie tu Evangelio, Señor

 

Para la lectura espiritual

 

“…El Evangelio se difunde por contagio: uno que ha sido llamado llama a otro. Si he conocido a Jesús y su inmenso amor por mí, el cuidado que tiene de mi vida, intentaré vivir el «sermón de la montaña», el espíritu de las bienaventuranzas, el perdón, la gratuidad; y la gente que vive a mi alrededor, antes o después, me preguntará: ¿cómo es que vives así? Un estilo de vida que no excluye a nadie, que no rechaza a nadie, que es camino de seguimiento de Jesús, es el primer modo de contagiar a los otros.

Por eso depende de mí, de cada uno de vosotros, que la Iglesia sea cada vez más expresión de la incansable carrera que el Evangelio desarrolla en la historia. Depende de nuestro vivir el Evangelio como don interior que hace la vida bella y luminosa, que hace gustar la paz y la calma en el espíritu. Y es que, desde lo íntimo del corazón, el Evangelio se difunde a la totalidad de nuestra propia vida personal cual fuente de sentido y de valores para la vida cotidiana, y con ello las acciones de cada día se enriquecen de significado, los gestos que realizamos adquieren verdad y plenitud.

Las páginas de la Escritura iluminan los acontecimientos de la jornada, la oración nos conforta y nos sostiene en el camino, los sacramentos nos hacen experimentar el gusto de estar en Jesús y en la Iglesia. Se abre aquí el espacio de una caridad que me impulsa a amar como Jesús me ha amado, y el espacio de la vida de la comunidad cristiana se convierte en lugar de significados y de valores que despejan el camino y de gestos que llenan la vida. Nace la posibilidad de entretejer relaciones auténticas, de crecer en la verdadera comunión y en la amistad “…

 

C. M. Martini, El Padre de todos, Bolonia-Milán 1999, p. 466.

 

Para rezar

 

Señor:

te pedimos perdón por las veces que sometemos a otros,

y a todo lo que has creado abusando de poder,

desconociendo que el único PODEROSO sos vos!
Señor:

te pedimos perdón por ser en ocasiones, soberbios,
queriendo imponer “nuestra verdad como única”,
cuando sabemos que LA VERDAD la tenés vos!
Señor:

te pedimos perdón por las veces que pasamos de largo,
o miramos para un costado,

ante la necesidad o el sufrimiento de las personas,

sabiendo que fuiste vos el que entregaste TU VIDA EN LA
CRUZ por nosotros!
Señor:

te pedimos perdón por las veces que con nuestros prejuicios juzgamos,

en lugar de comprender,

sabiendo que el único que JUZGA, sos vos!
Señor:

te pedimos perdón por las veces que cargamos en otros,

o en el afuera, nuestras responsabilidades,
olvidando que PONIÉNDONOS EN TUS MANOS PODEMOS DESCANSAR!
Señor:

te pedimos perdón por no reconocer nuestras faltas,
arrepentirnos y pedir perdón por ellas, sabiendo que sos un PADRE
BUENO Y QUE PERDONA!
Señor:

te pedimos perdón porque en momentos de angustia y
desesperación nos olvidamos de vos!,

cuando nos has dicho: “NO TENGAN MIEDO QUE YO ESTOY CON USTEDES”.

 

Julia Cabeza-Mecker

 

 

 

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XXVIII – CICLO B

DOMINGO XXVIII

CICLO B

 

Lunes XXVIII

 

Martes XXVIII

 

Miércoles XXVIII

 

Jueves XXVIII

18 de octubre – San Lucas Evangelista (F)

 

Viernes XXVIII

 

Sábado XXVIII

 

DOMINGO XXVIII

CICLO B

 

Ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de la Sabiduría    7, 7-11

 

Oré, y me fue dada la prudencia, supliqué, y descendió sobre mí el espíritu de la Sabiduría. La preferí a los cetros y a los tronos, y tuve por nada las riquezas en comparación con ella. No la igualé a la piedra más preciosa, porque todo el oro, comparado con ella, es un poco de arena; y la plata, a su lado, será considerada como barro.

La amé más que a la salud y a la hermosura, y la quise más que a la luz del día, porque su resplandor no tiene ocaso.

Junto con ella me vinieron todos los bienes, y ella tenía en sus manos una riqueza incalculable.

 

Palabra de Dios

 

SALMO    Sal 89, 12-13. 14-15. 16-17 (R.: 14)

 

R.    Señor, sácianos con tu amor, y cantaremos felices.

 

Enséñanos a calcular nuestros años,

para que nuestro corazón alcance la sabiduría.

¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo…?

Ten compasión de tus servidores.

 

Sácianos en seguida con tu amor,

y cantaremos felices toda nuestra vida.

Alégranos por los días en que nos afligiste,

por los años en que soportamos la desgracia.

 

Que tu obra se manifieste a tus servidores,

y que tu esplendor esté sobre tus hijos.

Que descienda hasta nosotros la bondad del Señor;

que el Señor, nuestro Dios,

haga prosperar la obra de nuestras manos.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta a los Hebreos    4, 12-13

 

La Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de doble filo: ella penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, de las articulaciones y de la médula, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Ninguna cosa creada escapa a su vista, sino que todo está desnudo y descubierto a los ojos de aquel a quien debemos rendir cuentas.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    10, 17-30

 

Cuando se puso en camino, un hombre corrió hacia él y, arrodillándose, le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la Vida eterna?»

Jesús le dijo: « ¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno. Tú conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no perjudicarás a nadie, honra a tu padre y a tu madre.»

El hombre le respondió: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud.»

Jesús lo miró con amor y le dijo: «Sólo te falta una cosa: ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme.»

El, al oír estas palabras, se entristeció y se fue apenado, porque poseía muchos bienes.

Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: « ¡Qué difícil será para los ricos entrar en el Reino de Dios!»

Los discípulos se sorprendieron por estas palabras, pero Jesús continuó diciendo: «Hijos míos, ¡qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios.»

Los discípulos se asombraron aún más y se preguntaban unos a otros: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?»

Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: «Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para él todo es posible.»

Pedro le dijo: «Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.»

Jesús respondió: «Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia, desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna.»

 

Palabra del Señor.

 

O bien más breve:

 

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    10, 17-27

 

Cuando se puso en camino, un hombre corrió hacia él y, arrodillándose, le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la Vida eterna?»

Jesús le dijo: « ¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno. Tú conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no perjudicarás a nadie, honra a tu padre y a tu madre.»

El hombre le respondió: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud.»

Jesús lo miró con amor y le dijo: «Sólo te falta una cosa: ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme.» El, al oír estas palabras, se entristeció y se fue apenado, porque poseía muchos bienes.

Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: « ¡Qué difícil será para los ricos entrar en el Reino de Dios!»

Los discípulos se sorprendieron por estas palabras, pero Jesús continuó diciendo: «Hijos míos, ¡qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios.»

Los discípulos se asombraron aún más y se preguntaban unos a otros: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?»

Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: «Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para él todo es posible.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La lectura del libro de la Sabiduría nos presenta lo que el autor considera el bien más excelente que está por encima de todos los bienes de la tierra: la sabiduría. Para el hombre bíblico la sabiduría no era erudición, acumulación de conocimiento, sino el logro de una visión armónica sobre el mundo, el hombre y Dios. Los sabios con el tiempo van descubriendo que ese plan maravilloso de Dios está contenido en la Ley y el verdadero sabio será el que la sabe interpretar y la pone en práctica.

***

  • En este pasaje de la carta a los hebreos, Pablo presenta la Palabra de Dios no como una palabra pasada, sino actual y viva, dirigida personalmente a cada uno de los que la escuchamos cuando es proclamada, no vacía sino llena de contenido y eficacia. El influjo de la Palabra debe penetrar hasta lo más profundo, hasta la médula; debe ser como espada de doble filo que penetra hasta la coyuntura misma de la vida y el alma. Cuando esa Palabra de Dios toca nuestra vida, nuestro ser, se convierte en guía y alimento de nuestra existencia.

***

  • En el Evangelio de Marcos, al hombre que se acercó a Jesús para preguntarle sobre cómo alcanzar vida eterna Jesús le recuerda que un buen camino de perfección son los mandamientos. Particularmente le recuerda aquellos que están más en relación con el prójimo. En los mandamientos pone Jesús el humus para la tierra que será sembrada. Este hombre que los cumplía busca crecer más, ser más y encontrar más sentido a la vida, mayor plenitud. La respuesta de Jesús es clara, sencilla: «anda, vende todo lo que tienes, dáselo a los pobres, luego ven, y sígueme».
  • Éste es el punto de definición para el seguimiento a Jesús. El amor de Dios manifestado en Jesús es siempre una invitación a ir más allá. Jesús lo sitúa en una nueva dimensión: para tenerlo todo es necesario  desprenderse de todo; para ser hay que dejar.
  • Es incompatible el verdadero seguimiento con el apego a los bienes. Jesús establece nuevas reglas, abre un nuevo camino: el hombre sólo tiene o posee  cuando da; uno que se da a sí mismo es sí mismo; uno que da todo es todo.
  • Es el camino  nuevo que trae Jesús: vaciarnos de lo vacío para llenarnos de plenitud. Vaciarnos de todo lo que nos aliena para vivir una actitud  nítida con respecto a las cosas, entender y vivir que las riquezas no constituyen el  gran valor de la vida humana, que el hombre no se define por lo que tiene.
  • Ciertamente, no todo el que posee bienes en abundancia necesariamente es una mala persona, existen muchos ricos, sencillos, abiertos, generosos, incondicionales. Pero no basta. El reino de Dios se realiza en la medida que el evangelio toca toda la realidad hasta en sus mismas raíces y estructuras. La decisión en favor del  reino o en su contra no se juega entre el bien o el mal en abstracto, en el cumplimiento  mejor o peor de unas prácticas religiosas, en lo correcto o incorrecto de una ley, sino  entre el compartir todo de lo propio al punto que se hace don o en la riqueza, sea la que sea, acumulada como propiedad privada  y privatizante.
  • Si bien los hombres  necesitamos algo para vivir, la cuestión está en dónde  ponemos nuestra preocupación, nuestra seguridad, nuestro corazón, nuestra alegría. Jesús nos pide  un desprendimiento sin límites. Y esto es lo que con frecuencia olvidamos los cristianos.
  • Sólo cuando la riqueza es puesta al servicio de la comunidad deja de ser obstáculo  para el seguimiento.
  • El peligro de la riqueza no es patrimonio de los ricos. Porque: ” poner la confianza en el dinero”, “querer tener  cada vez más”, “dejarse aprisionar por la espiral del consumo”, afecta a todos. Jesús sabe que los bienes no son neutrales y que muchas veces provocan ese conjunto de actitudes que propicia la explotación de los demás, el  fraude a la comunidad, la evasión de capitales, el gasto en armamentos, el despilfarro familiar. Donde priva y manda el  dinero no puede haber cristianismo coherente ni vida plena.
  • Donde se juega el todo de nuestra vida es en nuestra opción más  profunda, aquella que dirige realmente nuestras decisiones.
  • El desprendimiento de las riquezas es la piedra de  toque de la autenticidad de nuestra fe y de nuestro amor.
  • “Entonces, ¿quién puede salvarse?” El hombre que ha comprendido el amor de Dios ya no pregunta por la medida y límites  de lo que se le pide; quiere amar a Dios con todo su corazón y demostrarlo con el amor a  los demás. Únicamente podrán trabajar por la fraternidad universal, por el reino de Dios, los  desprendidos, los pobres, los que buscan ante todo los valores del Reino.
  • El hombre nace de aquello que deja. La pobreza lo libera de la idolatría del tener y lo  capacita para relacionarse con Dios, con los demás y con las cosas de una manera nueva.  La pobreza lo abre al compartir, le descubre a Dios como bien inagotable.  Por la pobreza, se llega a la verdadera riqueza que es sabiduría de abandono en las manos de Dios, despojo de toda  ansia de posesión, de todo hábito de apego a las cosas, de todo afán de prestigio o dominio, y puede dejarse re-crear por el Padre como nueva criatura.
  • Como Iglesia, y personalmente cada uno de nosotros estamos llamados a confrontarnos auténticamente con esta Palabra de Jesús y con su proyecto sin evasiones espiritualoides ni quijotadas estériles. Vivir este evangelio como una realidad no se hará ciertamente «vendiendo los bienes y repartiendo el dinero». Hoy ese método no  serviría ni siquiera para resolver el escándalo de la pobreza. Lo que Jesús propone no es un programa económico-social, sino una actitud del  corazón; es decir, que tengamos nuestros bienes y dinero, pero reconociendo con  toda lealtad de que ese bien pertenece a toda la comunidad, y particularmente a los pobres.
  • Una Iglesia que anuncia este evangelio y que no comparte realmente sus bienes  materiales con la comunidad corre el peligro de convertirse en una caricatura de la  Iglesia de Jesucristo. Pero para lograr esta coherencia necesitamos la ayuda de Dios, porque “para Dios no hay nada imposible”

 

Para discernir

 

  • ¿A qué nos llama este Evangelio en nuestra vida de fe?
  • ¿De qué modo puedo hacer efectiva mi opción por la pobreza evangélica?
  • ¿Qué cosas se han transformado en una riqueza asfixiante?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Que seas Tú mi riqueza

 

Para la lectura espiritual

 

«Si quieres ser perfecto». Así pues, el rico no ha llegado a la perfección.

Aunque es libre de llegar o no a ella. La expresión «si quieres» muestra de un modo estupendo la libertad del hombre: la elección depende de él, la decisión a él le corresponde.

Del otro lado está el Dios que da. Dios da a todos los que desean, que no escatiman sus fuerzas y que oran. Concede incluso que la salvación sea obra de ellos mismos.

Dios, enemigo de la violencia, no obliga a nadie, sino que ofrece su gracia a quien la busca, la ofrece a quien la pide, abre a quien llama.

Si queréis la perfección, si la queréis sinceramente, sin engañaros a vosotros mismos, debéis procuraros aquello que todavía os falta.

Y os falta una sola cosa, esa que es la única que dura, que es superior a la ley, que la ley no puede dar ni quitar y que constituye la verdadera riqueza de los seres vivos.

El hombre ha observado toda la ley desde su primera juventud, tanto que ahora hace grandes elogios de sí – mismo; sin embargo, pese a que todos sus méritos, no puede procurarse esta gracia única, de la que sólo el Salvador dispone, no puede alcanzar la eternidad que desea.

Así, se va triste y desanimado, porque piensa que es demasiado alto el precio de la salvación que había venido a pedir.

El hecho es que no quería la vida eterna con la intensidad que se imaginaba tener. Tal vez, en el fondo, quería una sola cosa: mostrar buena voluntad para hacer un poco de exhibicionismo.

Aunque solícito y meticuloso en todo lo demás, ante el tesón necesario para alcanzar la vida eterna se siente débil, como paralizado, inerte.

 

Clemente de Alejandría. El buen uso del dinero

 

Para rezar


Padre, me abandono en tus manos,
el abandonarse es un compromiso solo con
y en la madurez de Cristo Jesús.

Es un dejarse ir

es una ruptura con las cuerdas por las cuales
uno manipula, controla, administra,
la fuerza de la propia vida.
El abandonarse es no manejar nada,
no esperar nada,
el abandonarse es recibir todas las cosas
de manera en que uno recibe un regalo
con las manos abiertas,
y el corazón abierto.

El abandonarse es ser dirigido,
no por las necesidades humanas, sino por Dios,
el abandonarse es más que un compromiso,
es no hacer nada para Dios, sino dejar que
todo sea hecho por Dios.

El abandonarse se hace solamente en la
esperanza de que la vida de Dios rodee
todas las cosas,
de que venga su Reino,
de que su voluntad sea cumplida.

Amén.

 

Eduardo J. Farrell

 

Lunes XXVIII

 

Aquí hay alguien que es más que Jonás

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Galacia    4, 22-24. 26-27. 31-5,1

 

Hermanos:

Está escrito que Abraham tuvo dos hijos: uno de su esclava y otro de su mujer, que era libre. El hijo de la esclava nació según la carne; en cambio, el hijo de la mujer libre, nació en virtud de la promesa.

Hay en todo esto un simbolismo: estas dos mujeres representan las dos Alianzas. La primera Alianza, la del monte Sinaí, que engendró un pueblo para la esclavitud, está representada por Agar.

Pero hay otra Jerusalén, la celestial, que es libre, y ella es nuestra madre. Porque dice la Escritura: ¡Alégrate, tú que eres estéril y no das a luz; prorrumpe en gritos de alegría, tú que no conoces los dolores del parto! Porque serán más numerosos los hijos de la mujer abandonada que los hijos de la que tiene marido.

Por lo tanto, hermanos, no somos hijos de una esclava, sino de la mujer libre. Esta es la libertad que nos ha dado Cristo. Manténganse firmes para no caer de nuevo bajo el yugo de la esclavitud.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 112, 1-2. 3-4. 5-7 (R.: cf. 2)

 

R.    Bendito sea el nombre del Señor para siempre.

 

Alaben, servidores del Señor,

alaben el nombre del Señor.

Bendito sea el nombre del Señor,

desde ahora y para siempre. R.

 

Desde la salida del sol hasta su ocaso,

sea alabado el nombre del Señor.

El Señor está sobre todas las naciones,

su gloria se eleva sobre el cielo. R.

 

¿Quién es como el Señor, nuestro Dios,

que tiene su morada en las alturas,

y se inclina para contemplar el cielo y la tierra?

El levanta del polvo al desvalido,

alza al pobre de su miseria. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    11, 29-32

 

Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: «Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás. Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación.

El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay alguien que es más que Salomón.

El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay alguien que es más que Jonás.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En la carta a los Gálatas que seguiremos leyendo durante dos días más, el tema que continua apareciendo es la lucha de Pablo contra los judaizantes radicalizados que se aferran a la ley, y por tanto, de modo implícito rechazan el evangelio de Jesús.
  • Como argumento para afianzar su postura, va a utilizar una alegoría, tomando como protagonista a Abraham. Abraham tuvo dos hijos, uno de una esclava, su sirvienta Agar que fue Ismael, y el otro de la mujer libre Sara, de la que, según la promesa, nació Isaac. Estas dos mujeres representan las dos alianzas.
  • Para Pablo, nosotros somos hijos de la libre, no dependemos de la ley antigua porque “para vivir en libertad nos ha liberado Cristo”. No somos hijos de la esclava; por tanto los exhorta a “mantenerse firmes, y sin someterse de nuevo al yugo de la esclavitud”. Para Pablo, volver a seguir servilmente la ley del Antiguo Testamento, es volver a caer en la esclavitud.
  • A los judaizantes que quieren volver a la antigua Alianza, les recuerda que en esa misma escritura estaba el anuncio de la “Nueva Alianza”.
  • Pablo quiere dejar bien claro que la salvación es un don gratuito, un regalo sobrenatural, procedente de una promesa gratuita. No podemos salvarnos por nosotros mismos, «ni por el bien que hacemos», ni por el cumplimiento exacto de la ley.

    ***

  • Cuando Jesús acababa de exorcizar a un endemoniado, los oyentes le piden un signo. Sin negar su asombro ante este escepticismo, pone frente a ellos la actitud de los ninivitas, que se convirtieron al oír la palabra de Jonás y, aquí hay uno mayor que Jonás y mayor que la misma reina de Saba.
  • Los judíos se sitúan en el plano más externo: necesitan milagros maravillosos para tener fe y convertirse. Exigen pruebas y demostraciones y no se les concederá más que la palabra viva de un Nazareno, que por el poder del Espíritu, con sus gestos y acción liberadora, los invita a la fe. No se les dará ningún otro signo más que el mismo Jesús.
  • La fe a la que invita Jesús se vive en libertad. La evidencia somete y no se discute, y la demostración encierra y aprisiona. Cristo proclama que la fe descansa únicamente sobre la confianza puesta en la persona del enviado.
  • El milagro físico tiene verdadera significación si interpela a la persona del testigo. Por eso también, la mayoría de los milagros solicitan la conversión interior y la fe; la solicitan, pero no la dan. El verdadero creyente no pide signos exteriores, porque en la persona misma de Jesús, descubre la presencia y la intervención discreta de Dios.
  • La vida, obra y muerte de Jesús a mano de los hombres, es la señal que debe ser aceptada. Es el Dios que aparentemente fracasa en la persona de Jesús. Es el Dios que muere en Jesús pero que resucita al tercer día. Es el Dios que en Jesús y por Jesús, comparte la suerte de los abandonados, los pobres, los despreciados de la historia. La señal, no es una acción arbitraria y portentosa, porque Dios no violenta la historia. En el crucificado habrá que descubrir al resucitado. No hay fe fuera del misterio de muerte y de resurrección del enviado. Los cristianos seguimos al resucitado por el camino del crucificado.
  • Este rostro sufriente de la hora extrema, de la hora de la Cruz es «misterio en el misterio, ante el cual el ser humano ha de postrarse en adoración». En efecto, «para devolver al hombre el rostro del Padre, Jesús debió no sólo asumir el rostro del hombre, sino cargarse incluso del “rostro” del pecado» Juan Pablo II.
  • En el anuncio del Evangelio, el verdadero signo que podemos ofrecer es que nuestros gestos demuestren que la palabra, ha sido eficaz en nosotros y nos ha salvado, nos ha liberado y nos hace caminar como hombres nuevos, capaces de amar, de ser misericordiosos, de ser constructores de la paz, y de ser solidarios con los que sufren.

     

Para discernir

 

  • ¿Qué espero que Dios haga en la historia?
  • ¿Pido signos para mi fe?
  • ¿Doy signos de mi fe?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Creo Señor, aumenta mi fe

 

Para la lectura espiritual

 

«Aquí hay uno que es más que Salomón»

 

…”Dejadme citar un salmo, dicho por el Espíritu Santo a David; decís que se refiere a Salomón, vuestro rey, pero es ciertamente a Cristo a quien se refiere… «Dios mío, confía tu juicio al rey» (Sl 71,1). Porque Salomón llegó a ser rey, vosotros decís que este salmo se refiere a él, siendo así que las palabras del salmo señalan claramente a un rey eterno, es decir, a Cristo. Porque Cristo nos ha sido anunciado como rey, profeta, Dios, Señor, ángel, hombre, jefe supremo, piedra, niño pequeño por su nacimiento, primero como un ser de dolor, después subiendo al cielo, viniendo de nuevo en su gloria con la realeza eterna…

«Dios mío, confía tu juicio al rey, tu justicia al hijo de reyes, para que rija a tu pueblo con justicia, a tus humildes con rectitud… Que se postren ante él todos los reyes, y que todos los pueblos le sirvan»… Salomón fue un rey grande e ilustre; es bajo su mandato que se ha construido el Templo de Jerusalén, pero queda claro que nada de lo que se dice en el salmo se le dice a él. Todos los reyes no le han adorado, no ha tenido un reino que llegara a los confines de la tierra, sus enemigos no se prosternaron ante él para lamer el polvo…

Salomón no es tampoco «Señor de los ejércitos» (Sl 23,10); es Cristo. Cuando resucitó de entre los muertos y subió al cielo, se ordenó a los príncipes establecidos por Dios en los cielos «abrid las puertas» de los cielos para que «entre el Rey de la gloria», suba «se siente a la derecha del Padre, hasta que haga de sus enemigos estrado de sus pies», como lo dicen otros salmos (23,109). Pero cuando los príncipes de los cielos lo vieron sin belleza, honor, ni gloria en su aspecto (Is 53,2), no le reconocieron y se preguntaban: «¿Quién es ese rey de la gloria?» (Sl 23,8) el Espíritu les contestó: «El Señor, Dios de los ejércitos. Él es el Rey de la gloria». En efecto, no es Salomón, por muy gloriosa que fuera su realeza…, que se ha podido decir de él: «¿Quién es ese Rey de la gloria?»”…

 

San Justino (hacia 100-160), filósofo, mártir – Diálogo con Trifón

 

Para rezar

    

Oración del testigo

 

Es hora de ser tus testigos, Señor del alba.
Es hora de construir juntos la Civilización del amor.
Es hora de salir a las plazas y ciudades como hermanos.
Es hora de hacer del mundo un arco iris de unidad y de color.

Es hora de anunciar la vida desde la vida hecha fiesta.
Es hora de gritar al mundo de los hombres tu salvación.
Es hora de gritar como voceros del alba a hombres y mujeres,
que el Crucificado ha resucitado, y el mundo sabe a redención.

Es hora de vivir en la luz y abrir caminos sin fronteras.
Es hora de darse la mano y hacer un coro grande al sol.
Es hora de decir a los miedosos; no teman, tengan ánimo,
que el mundo, el corazón del mundo, vive en Resurrección.

Es hora de juntarnos como amigos en un solo pueblo.
Es hora de marchar unidos sembrando la paz y el amor.
Es hora de llamar al hombre hermano, hermano mío.
Es hora de vivir en armonía, en lazos de hermandad y comunión.

Que así sea.

 

Martes XXVIII

 

Den como limosna lo que tienen y todo será puro

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Galacia    5, 1-6

 

Hermanos:

Esta es la libertad que nos ha dado Cristo. Manténganse firmes para no caer de nuevo bajo el yugo de la esclavitud. Yo mismo, Pablo, les digo: si ustedes se hacen circuncidar, Cristo no les servirá de nada. Les vuelvo a insistir: todos los que se circuncidan, están obligados a observar íntegramente la Ley. Si ustedes buscan la justicia por medio de la Ley, han roto con Cristo y quedan fuera del dominio de la gracia.

Porque a nosotros el Espíritu, nos hace esperar por la fe los bienes de la justicia. En efecto, en Cristo Jesús, ya no cuenta la circuncisión ni la incircuncisión, sino la fe que obra por medio del amor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 118, 41. 43. 44. 45. 47. 48 (R.: 41a)

 

R.    Que llegue hasta mí tu misericordia, Señor.

 

Que llegue hasta mí tu misericordia, Señor,

y tu salvación conforme a tu promesa. R.

 

No quites de mi boca la palabra verdadera,

porque puse mi esperanza en tus juicios. R.

 

Yo cumpliré fielmente tu ley:

lo haré siempre, eternamente. R.

 

Y caminaré por un camino espacioso,

porque busco tus preceptos. R.

 

Me deleitaré en tus mandamientos,

que yo amo tanto. R.

 

Elevaré mis manos hacia tus mandamientos

y meditaré en tus preceptos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    11, 37-41

 

Cuando terminó de hablar, un fariseo lo invitó a cenar a su casa. Jesús entró y se sentó a la mesa. El fariseo se extrañó de que no se lavara antes de comer.

Pero el Señor le dijo: «¡Así son ustedes, los fariseos! Purifican por fuera la copa y el plato, y por dentro están llenos de voracidad y perfidia. ¡Insensatos! El que hizo lo de afuera, ¿no hizo también lo de adentro? Den más bien como limosna lo que tienen y todo será puro.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Los judaizantes incitaban a los cristianos a volver la práctica de la circuncisión que en la ley de Moisés era obligatoria. Esto era como un símbolo de la vuelta a lo antiguo. Volver a dar importancia a esta norma, que los cristianos prácticamente habían dejado aparte, era el signo de que también se estaba queriendo volver a toda la ley antigua.
  • Para Pablo, vivir con la libertad de los hijos de Dios, es dejarse mover por el Espíritu de Cristo, y no por un legalismo exagerado, que se fiaba más de los méritos que de la gracia de Dios y, que el mismo Jesús ya había criticado en los fariseos.
  • Ahora es de capital importancia para la identidad del cristiano poner la confianza, no en la observancia de las leyes, sino en la fe en Cristo, en la práctica del amor y en la esperanza de su Espíritu. La salvación no se halla en la fiel observancia de los mandamientos, sino en el amor gratuito y salvador de Dios.
  • Dios no salva al hombre por sus méritos, sino por puro amor al cual nos adherimos por la fe, la esperanza y la caridad. En Cristo, ni la circuncisión, ni la incircuncisión tienen valor: lo que cuenta es la fe que actúa por la caridad.

***

  • Continúa el viaje de Jesús, camino de Jerusalén. Lucas sitúa en este contexto una serie de recomendaciones y episodios. Durante tres días escucharemos sus duras invectivas contra los fariseos. La preocupación farisea por la pureza legal, dividía a la humanidad en “puros” e “impuros”, en judíos y no-judíos, desfigurando el verdadero Rostro de Dios.
  • Jesús confronta al fariseo y a los presentes y los llama a revisar su actitud de vida. Muchos de ellos empleaban la pureza ritual para encubrir los robos, las injusticias y las malas intenciones que cometían diariamente. El pueblo acudía a ellos buscando un juicio justo, la defensa de sus derechos, pero a ellos sólo les interesaba sacar beneficio económico de su servicio.
  • Jesús denuncia, especialmente en los fariseos, una concepción de la vida que apaga la Palabra y le impide alcanzar a los hombres. Jesús cuestiona estas prácticas y muestra cómo son continuadores de una mala tradición que no reconoce el valor del ser humano. La ley por la ley esclaviza, mata, aleja cada vez más la probabilidad de la acción de Dios en nuestros corazones. Lo que verdaderamente mancha, es la maldad interior, que convierte al hombre y a la mujer en injustos respecto de los otros.
  • La práctica cristiana consiste en el mandamiento del amor. El amor es el que hace el corazón puro, no las prácticas rituales vacías de contenido. La pureza interior es el resultado del amor a los demás.
  • Aparece una nueva ley, que no es una ley preceptual que achica la vida y la somete, sino la novedad de la verdadera la libertad. Jesús habla de la limosna, considerada por los judíos como una de las obras más excelentes, pero insiste, en la necesidad de un cambio interior y sincero, que sin descuidar las normas de vida comunitaria o cultural, supere el cumplimiento del dar dinero en atención a la prescripción legal, y permita la realización de una sociedad más justa y equilibrada. No alcanza que entreguemos ofrendas en el templo o alguna limosna, si no sentimos en carne propia, el dolor del que sufre la miseria, y descuidamos la práctica de la misericordia y del amor solidario.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué concepto tengo de pureza?
  • ¿Qué relación encuentro entre pureza y caridad?
  • ¿Qué lugar ocupa la limosna en mi camino de fe?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Tu Palabra Señor es mi alegría

 

Para la lectura espiritual

 

«El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro?»

 

…”«Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato». Como veis, nuestros cuerpos son llamados aquí con los nombres de objetos de tierra y frágiles, que una simple caída puede romper. Y los íntimos sentimientos del alma son llamados por expresiones y gestos del cuerpo, tal como lo que encierra el interior de una copa se deja ver por fuera. .. Ved, pues, que no es el exterior de una copa o de un plato lo que nos ensucia el interior.

Como buen maestro, Jesús os ha enseñado cómo limpiar las manchas de nuestro cuerpo, diciendo: Más bien dad como limosna lo que tenéis y todo le demás será puro en vosotros». ¡Veis bien cuántos remedios hay! La misericordia nos purifica. La palabra de Dios también nos purifica, tal como está escrito: «Vosotros estáis ya limpios gracias a la palabra que os he anunciado» (Jn 15,3)…

Es el punto de partida de un buen pasaje: el Señor nos invita a buscar la simplicidad y condena el estar ligado a lo que es superfluo y ramplón. Los fariseos, a causa de su fragilidad, son comparados, y no sin razón, a la copa y al plato: observan escrupulosamente puntos que no tienen ninguna utilidad para nosotros, y olvidan aquello donde se encuentra el fruto de nuestra esperanza. Cometen, pues, una gran falta, despreciando lo mejor. Y sin embargo, también a esta falta se le ha prometido el perdón si viene detrás de la misericordia y la limosna”…

 

San Ambrosio (hacia 340-397), obispo de Milán y doctor de la Iglesia – Comentario

 

Para rezar

 

Oración para la acción

 

Señor, danos la sabiduría
que juzga desde arriba y ve a lo lejos
danos el Espíritu que omite
lo insignificante en favor de lo esencial.

Enséñanos a serenarnos
frente a la lucha y a los obstáculos
y a proseguir en la fe, sin agitación
el camino por tí trazado.

Danos una actividad serena
que abarque con una visión
unitaria, la totalidad.

Ayúdanos a aceptar la crítica
y la contradicción
Haz que sepamos evitar
el desorden y la dispersión.

Que amemos todas las cosas
juntamente contigo
Oh Dios, fuente de ser,
únenos a Ti y a todo lo que te converge
hacia la alegría y la eternidad

Amén.

 

Padre Ignacio Larrañaga

 

Miércoles XXVIII

 

Ay de ustedes fariseos

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Galacia    5, 18-25


Pero si están animados por el Espíritu, ya no están sometidos a la Ley.

Se sabe muy bien cuáles son las obras de la carne: fornicación, impureza y libertinaje, idolatría y superstición, enemistades y peleas, rivalidades y violencias, ambiciones y discordias, sectarismos, disensiones y envidias, ebriedades y orgías, y todos los excesos de esta naturaleza. Les vuelvo a repetir que los que hacen estas cosas no poseerán el Reino de Dios.

Por el contrario, el fruto del Espíritu es: amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia. Frente a estas cosas, la Ley está de más, porque los que pertenecen a Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y sus malos deseos.

Si vivimos animados por el Espíritu, dejémonos conducir también por él.

 

Palabra de Dios

SALMO Sal 1,1-2.3.4.6.

 

R.    El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida.

 

Dichoso el hombre

que no sigue el consejo de los impíos,

ni entra por la senda de los pecadores,

ni se sienta en la reunión de los cínicos;

sino que su gozo es la ley del Señor,

y medita su ley día y noche. R.

 

Será como un árbol

plantado al borde de la acequia:

da fruto en su sazón

y no se marchitan sus hojas;

y cuanto emprende tiene buen fin. R.

 

No así los impíos, no así;

serán paja que arrebata el viento.

Porque el Señor protege el camino de los justos,

pero el camino de los impíos acaba mal. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    11, 42-46

 

« ¡Ay de ustedes, fariseos, que pagan el impuesto de la menta, de la ruda y de todas las legumbres, y descuidan la justicia y el amor de Dios! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello.

¡Ay de ustedes, fariseos, porque les gusta ocupar el primer asiento en las sinagogas y ser saludados en las plazas!

¡Ay de ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven y sobre los cuales se camina sin saber!»

Un doctor de la Ley tomó entonces la palabra y dijo: «Maestro, cuando hablas así, nos insultas también a nosotros.»

El le respondió: « ¡Ay de ustedes también, porque imponen a los demás cargas insoportables, pero ustedes no las tocan ni siquiera con un dedo!»

 

Palabra del Señor

 

Para reflexionar

 

  • Terminamos hoy la lectura de la carta a los Gálatas en la que Pablo presenta las “obras de la carne” y los “frutos del Espíritu”.
  • Al hablar de “libertad” y al relativizar “las obras de la ley”, Pablo, lejos de proponer una conducta más ligera, invita a la fe en Cristo, y la apertura a su gracia que son muy exigentes para el que las acepta. Una comprensión equivocada de la noción de libertad podría conducir a otra esclavitud: la de la carne.
  • Para Pablo, la palabra “carne” designa la naturaleza frágil del hombre, la mentalidad meramente humana especialmente los deseos egoístas, la falta de control y los fallos en la relación con los demás, que se oponen a su verdadera vocación. La carne se opone al amor auténtico, como demuestra la lista de sus obras.
  • En cambio, el fruto del Espíritu es el amor y sus signos que son el gozo y la paz, y sus manifestaciones que se presentan como la paciencia, la bondad, la benevolencia. La fe y la humildad son las que permiten la acogida de esta gracia.
  • Se conoce que el discípulo camina según el Espíritu cuando vive con alegría, con amabilidad, con dominio de sí.
  • La libertad dada por Cristo, concedida y no merecida servirá para amar más. La ley entera encuentra su cumplimiento en esta única palabra: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

    ***

    • La ley estaba hecha para permitir una convivencia social armoniosa y para que se evitara el crecimiento descontrolado de la brecha entre ricos y pobres, ignorantes e instruidos, piadosos y pecadores. Pero esta ley, muchas veces manipulada por autoridades inescrupulosas religiosas judías y romanas, se convirtió en una carga pesada e inútil, que oprimía al pueblo en nombre de Dios. Los fariseos quieren aparecer como irreprochables, para ser honrados y estimados como piadosos.
    • Lucas nos presenta tres acusaciones muy duras de Jesús contra los fariseos, y una contra los doctores de la ley, que se la buscaron metiéndose en la conversación: pagan los diezmos hasta de las verduras más baratas, pero luego descuidan: “el derecho y el amor de Dios”; “les encantan los asientos de honor”, “son como tumbas sin señal” que por fuera, parecen limpias, y por dentro sólo tienen la corrupción de la muerte.
    • Jesús se rebela contra este modo de presentar la ley; confrontándolos con lo central de la palabra de Dios que son la justicia y la misericordia. No hay convivencia posible entre el cumplimiento de la ley y la práctica de la injusticia. No se puede ser un hombre religioso siendo inmisericorde con el humilde.
    • Si Jesús echa en cara a fariseos y escribas su pecado, es para moverlos a conversión. El discípulo de Jesús, debe valorar las cosas según el querer de Dios y dar importancia a las cosas, más allá de su propia conveniencia. Debe centrar su esfuerzo y preocupación en lo fundamental: el amor a Dios y el amor al hermano manifestados en una vida justa.
    • La verdadera justicia no consiste en el conocimiento puntilloso de la ley, echando cargas sobre los hombros de los demás, sino en ayudar a los “pobres” a llevar su propia carga.
    • Desde muchos lugares en nuestra sociedad se viven estas mismas contradicciones. Muchas leyes sólo benefician a unos pocos y dejan caer a los más débiles. Los enfermos, ancianos, los niños son los que tiene menos derechos y más exigencias. La explotación desmedida, el lucro como idea madre de toda relación, y la manipulación que se ejerce a partir de la necesidad, son una clara muestra. Sin una justicia que se sustente en la misericordia y el bien común, el camino de humanización que propone el reino queda sólo en buenas intenciones y palabras irrealizables.
    • Es necesario que el discípulo, viva en una constante purificación de sus motivaciones, para que el encuentro con Dios, se realice en la autenticidad de una existencia, vivida conforme al querer de Dios.
    • Los intereses personales y egoísmos, bajo el manto de la religiosidad vician la raíz de la propia vida, y nos colocan a nosotros y a los que toman contacto con nosotros, en un camino que, en lugar de acercar a Dios, aleja de Él.
    • Además de obras de caridad, es necesario que el discípulo no olvide la justicia y el amor de Dios. La fe no es un concepto bellamente dicho para hacer comprender a los demás; sino la responsabilidad de ayudar a vivir al hermano. No podemos creer que ya estamos salvados por haber ayudado ocasionalmente a nuestro prójimo, o por haber anunciado el Nombre del Señor, sin un compromiso real en la transformación del mundo.

     

Para discernir

 

  • ¿Qué considero importante en mi camino de fe?
  • ¿Experimento la justicia como una necesidad para expresar mi vivencia cristiana?
  • ¿Qué criterios iluminan mi relación con Dios y con los demás?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Ven Espíritu Santo y renuévanos

 

Para la lectura espiritual

 

…”La respuesta del hombre a la gracia estará representada por la sumisión de su persona a la acción del Espíritu de Dios. No hace falta martirizarnos el cerebro para saber qué privaciones imponernos. El dominio de nuestra propia persona constituye un programa suficiente. En vez de ir más allá de las exigencias de Dios, es mejor realizar con sencillez de corazón lo que se nos pide hoy. Es posible que, de una manera inconsciente, nuestro corazón prefiera ciertas exigencias ideales a las del hoy. Mientras que se nos pide seguir con paciencia un camino tras las huellas de Dios, nosotros rechazamos la abundancia de los dones y preferimos estériles repliegues sobre nosotros mismos; preferimos mirar nuestro pecado en vez del incomprensible perdón de Dios; preferimos buscar nosotros solos remedios a nuestro mal íntimo, cuando Dios nos presenta estos remedios a través de los medios de la gracia ofrecidos en la Iglesia.

En el camino hacia el dominio de nosotros mismos es importante fijar nuestra propia mirada no tanto en los detalles, en los progresos o en los retrocesos como en el fin: Cristo Jesús. De otro modo, al tomar los medios por el fin, llegaremos a meditar más sobre el hombre que sobre Dios, y a afligirnos por nuestro pecado en vez de experimentar un estupor siempre renovado ante el perdón de Dios. ¿Debemos temer acaso que la disciplina interior nos conduzca a actitudes falsas, como el formalismo o el deseo de la perfección por sí misma? Es preciso hacer frente a estos peligros, sin quedarnos, no obstante, inmóviles, permitiendo que el miedo nos aprese ni que nos marque el paso. El equilibrio del cristiano se puede comparar al de un hombre que camina sobre el filo de una navaja. Sólo Dios puede mantener firme en su marcha al que acepta el riesgo cristiano: el de correr hacia Cristo. El formalismo es la costumbre. En ella sucumbe cada día aquel cuya disciplina espiritual ya no es movida por el amor a Cristo y al prójimo

 

R. Schutz, 1982-edición española: Vivir en el hoy de Dios, Estela, Barcelona.

 

Para rezar

 

En medio de un mundo,

donde la gente tiene hambre y sed…

Adoremos a Dios

que alimenta a quienes tienen hambre.

En medio de un mundo,

donde la gente sufre abuso y es oprimida…

Adoremos a Dios

que nos llama a la compasión y la justicia.

En medio de un mundo,

plagado de guerras y rumores de guerras…

Adoremos a Dios

que quiere nada menos que la paz para el mundo.

En medio de un mundo,

con vacío espiritual…

Adoremos a Dios

que le da sentido a la vida.

Adoremos a Dios

cuya gracia y cuyo amor no tienen fin.

 

Fuente: Red Crearte.

 

Jueves XXVIII

18 de octubre – San Lucas Evangelista (F)

 

La cosecha es mucha y los trabajadores pocos

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 4, 9-17

 

Querido hermano: Haz lo posible para venir a verme cuanto antes, pues Dimas, prefiriendo las cosas de este mundo, me ha abandonado y ha partido a Tesalónica. Crescencio se fue a Galacia, y Tito, a Dalmacia. El único que me acompaña es Lucas. Trae a Marcos contigo, porque me será muy útil en mis tareas. A Tíquico lo envié a Efeso. Cuando vengas, tráeme el abrigo que dejé en Tróade, en la casa de Carpo. Tráeme también los libros y especialmente los pergaminos.

Alejandro, el herrero, me ha hecho mucho daño. El Señor le dará su merecido. Cuídate de él, pues se ha opuesto tenazmente a nuestra predicación. La primera vez que me defendí ante el tribunal, nadie me ayudó. Todos me abandonaron. Que no se les tome en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, por mi medio, se proclamara claramente el mensaje de salvación y lo oyeran todos los paganos.

 

Palabra de Dios.

 

Salmo 144

 

Señor, que todos tus fieles te bendigan.

 

Que te alaben, Señor, todas tus obras

y que todos tus fieles te bendigan.

Que proclamen la gloria de tu Reino

y den a conocer tus maravillas. R.

 

Que muestren a los hombres tus proezas,

el esplendor glorioso de tu reino.

Tu Reino, Señor, es para siempre

y tu dominio eterno. R.

 

Siempre es justo el Señor en sus designios

y están llenas de amor todas sus obras.

No está lejos de aquéllos que lo buscan;

muy cerca está el Señor de quien lo invoca. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 10, 1-9

 

En aquel tiempo, Jesús designó a otros setenta y dos discípulos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir, y les dijo: «La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos. Pónganse en camino; yo los envío como corderos en medio de lobos. No lleven ni dinero, ni morral, ni sandalias y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa digan: “Que la paz reine en esta casa”. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de ustedes se cumplirá; si no, no se cumplirá. Quédense en esa casa. Coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa. En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les den. Curen a los enfermos que haya y díganles: “Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios”».

 

Palabra del Señor

 

Para reflexionar

 

  • Celebramos a San Lucas, el evangelista que en Jesús nos transmite el rostro visible de un Dios misericordioso. Sólo Lucas nos presenta las parábolas del buen samaritano y del hijo pródigo. Sólo Lucas nos transmite algunos rasgos de María y nos lleva de la mano por la infancia de Jesús. La Iglesia hoy nos presenta en el Evangelio las características centrales del apóstol de Cristo.
  • El apóstol es, en primer lugar, el que ha sido llamado por el Señor, designado por Él mismo, con vista a ser enviado en su nombre. Jesús decide nombrar a otros setenta y dos, número de las naciones paganas de la tierra. Estos seguidores no son de origen judío, sino samaritano, eslabón intermedio entre Israel y el mundo pagano. Y a ellos Jesús les da, como a los doce, básicamente las mismas instrucciones, con algunos añadidos especiales.
  • La misión estará asediada de peligros y adversarios, por eso los envía como corderos, un animal manso, sumiso, entre lobos feroces; que es la imagen de la resistencia que encontrarán en el mundo, al mensaje del evangelio. Por la predicación evangélica se espera que la profecía de Isaías, en la cual “el lobo habitará con el cordero” se cumpla y aparezca una nueva humanidad.
  • Igual que los doce, no deben llevar ni bolsa, ni alforja, ni sandalias; deben ir por el mundo, descalzos y sin provisiones. El apóstol, por haber sido llamado por el Señor,  es aquel que depende totalmente de Él.
  • La misión es urgente y no se debe perder el tiempo por el camino en saludos y charlas sin sentido. Son portadores de paz en el sentido pleno que tiene esta palabra. Para el hebreo, la paz mesiánica, es sinónimo de armonía, progreso, bienestar, desarrollo y todo aquello que hace la vida más plenamente humana.
  • En cada pueblo aceptarán la invitación y compartirán la mesa que le ofrezcan. También curarán a los enfermos como signo de la llegada del reino de Dios.
  • No deben andar de casa en casa, porque lo que importa no es el lujo o la comodidad, sino la acogida fraterna. A quienes no los acojan los deben considerar como paganos, anunciándoles igualmente la presencia del reino de Dios.
  • San Lucas, en el modo de transmitir el evangelio de Jesús se acerca muy bien a la realidad de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, a menudo heridos en el camino, “como aquel que encontró el samaritano”, o hijos arrepentidos que se han ido de la casa paterna, o discípulos desanimados que buscan refugio en su Emaús de siempre. A todos éstos, Lucas los invita a dejarse amar misericordiosamente y a anunciar que Cristo está vivo en su Iglesia.

 

Para discernir

 

  • ¿Soy testigo de la misericordia de Dios?

  • ¿Descubro la presencia de Dios en la sencillez de la vida de cada día?

  • ¿Me siento interpelado por las exigencias de la vocación apostólica?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Danos un oído de discípulo y un corazón misionero

 

Para la lectura espiritual

 

San Lucas, evangelista, «servidor de la Palabra» (Lc 1,2)

 

…”Toda palabra de Cristo es buena, tiene su misión y su finalidad, no cae en tierra. Es imposible que él haya pronunciado jamás palabras efímeras, él, que es el Verbo de Dios, expresando según su buen parecer los profundos consejos y la santa voluntad del Dios invisible. Es buena toda palabra de Cristo. Aunque sus proposiciones nos hayan sido transmitidas por gente ordinaria, podemos estar ciertos que nada de lo que se ha conservado –tanto si se trata de palabras dirigidas a un discípulo o a un contradictor, como si se trata de advertencias, pareceres, correcciones, palabras de consuelo, persuasión o condenación- nada de todo eso no tiene un significado puramente accidental, un alcance limitado o parcial…

Por el contrario, todas las palabras sagradas de Cristo, aunque revestidas de forma temporal y ordenadas a un fin inmediato -por esto mismo difíciles de liberarse de lo que en ellas mismas hay de momentáneo y contingente- no por ello dejan de conservar toda su fuerza en cada época. Permaneciendo en la Iglesia están destinadas a seguir siendo válidas en el cielo (cfr Mt 24,35) y se prolongan hasta la eternidad. Son nuestra regla santa, justa y buena la «lámpara para nuestros pasos, luz en nuestros senderos» (Sl 118, 105), tan plena e íntimamente válidas para nuestro tiempo que cuando fueron pronunciadas.

Esto hubiera sido igualmente verdad si, con una sencilla atención humana, alguien hubiera recogido las migajas de la mesa de Cristo. Pero nosotros tenemos una seguridad mucho mayor porque lo recibimos no de los hombres sino de Dios (1Tes 2,13). El Espíritu Santo, que glorificó a Cristo y dio a los evangelistas la inspiración de escribir, no trazó para nosotros un Evangelio estéril. Alabado sea por haber escogido y salvaguardado para nosotros las palabras que debían ser particularmente útiles para el porvenir; palabras que servirían de ley a la Iglesia para la fe, la moral y la disciplina. No una ley escrita sobre tablas de piedra (Ex 24,12), sino una ley de fe y de amor, de espíritu y no de letra, (Rm 7,6), una ley para los corazones generosos que aceptan «vivir de toda palabra», por humilde y modesta que sea, «que sale de la boca de Dios»”… (Dt 8,3; Mt 4,4).

 

Cardenal John Henry Newman (1801-1890), presbítero, fundador de comunidad religiosa, teólogo – Sermón «The Good Part of Mary», PPS, III 22

 

Para rezar

 

Supimos de tu amor y decidimos seguirte

 

Éramos aún niños
cuando supimos de tu amor
y decidimos seguirte.
Han pasado muchos años
y aquí seguimos, Señor, en el camino.
Desde el comienzo nos conmovió tu amor crucificado.
Allí supimos que Tú no eres un Dios impasible y lejano;
por liberarnos diste tu vida,
tu amor no es regalo de rico que no cuesta nada.

Al ver a Jesús ajusticiado
supimos de golpe que el mundo no marcha bien.
Jesús en el suplicio se convirtió desde entonces
en la gran pregunta.
Viéndole llegamos a sospechar que nuestra felicidad
no expresaba la verdad de la vida.
Mirándole morir de tan mala manera,
comprendimos que nuestra existencia
no podía limitarse a cumplir los deberes que asigna la sociedad,
viviendo con todos en paz.

Si a ti te condenaron,
¿por qué a nosotros nos honran los amos del mundo?
¿Acaso se han convertido y buscan la justicia por la que tú diste la vida?
¿O somos nosotros quienes nos convertimos en sus servidores?

Tu amor nos empujó a salir de nuestra casa,
dejamos el camino habitual para encontrarnos contigo
en los pobres; quisimos sencillamente ayudar.
Poco a poco comprendimos
que el amor es entre iguales y tuvimos que elegir;
habíamos descubierto un tesoro
y no nos pesó venderlo todo para comprarlo.

Entonces nos nacieron nuevos ojos:
el mundo de los pobres no era la orilla de la ciudad;
los pobres son los pilares invisibles que la sostienen;
los pobres son las manos que nos mantienen;
los pobres son, en realidad, los oprimidos.

Habíamos descubierto
la miseria de nuestra grandeza,
ese era el pecado del mundo:
nunca fuimos bienhechores,
siempre fuimos ladrones o cómplices.

Entonces dejamos la ofrenda ante el altar
y corrimos a reconciliarnos con ellos.
Comprendimos que el pueblo era el cordero
que carga el pecado del mundo;
sólo él podrá convertirse en el cordero de Dios
que quita el pecado del mundo;
sólo él podrá convertirse el cordero de Dios
que quita el pecado del mundo.
En él se completa, Señor, la pasión de tu Hijo;
en él es juzgado el mundo y en su lucha,
el Príncipe de este mundo es arrojado fuera.

Éramos aún niños
cuando supimos de tu amor
y decidimos seguirte.
Aquí seguimos, Señor.
Ahora sabemos del bien y del mal.
No somos justos que te piden recompensa,
somos los pecadores que necesitan perdón.
Desde el comienzo nos conmovió tu amor crucificado.
Ahora estamos metidos en su camino histórico
de muerte y resurrección.

 

Viernes XXVIII

 

No teman a los que matan el cuerpo

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    1,11-14

 

En él hemos sido constituidos herederos, y destinados de antemano -según el previo designio del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad – a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo, para alabanza de su gloria. Los que escucharon la Palabra de la verdad, la Buena Noticia de la salvación, y creyeron en ella, también han sido marcados con un sello por el Espíritu Santo prometido.

Ese Espíritu es el anticipo de nuestra herencia y prepara la redención del pueblo que Dios adquirió para sí, para alabanza de su gloria.

 

Palabra de Dios

 

SALMO Sal 33 (32) ,1-2.4-5.12-13

 

R: Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

 

Aclamen, justos, al Señor;

es propio de los buenos alabarlo.

Alaben al Señor con la cítara,

toquen en su honor el arpa de diez cuerdas; R


Porque la palabra del Señor es recta

y él obra siempre con lealtad;

él ama la justicia y el derecho,

y la tierra está llena de su amor.


¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor,

el pueblo que él se eligió como herencia!

El Señor observa desde el cielo

y contempla a todos los hombres;

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    12, 1-7

 

Se reunieron miles de personas, hasta el punto de atropellarse unos a otros. Jesús comenzó a decir, dirigiéndose primero a sus discípulos: «Cuídense de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. No hay nada oculto que no deba ser revelado, ni nada secreto que no deba ser conocido. Por eso, todo lo que ustedes han dicho en la oscuridad, será escuchado en pleno día; y lo que han hablado al oído, en las habitaciones más ocultas, será proclamado desde lo alto de las casas.

A ustedes, mis amigos, les digo: No teman a los que matan el cuerpo y después no pueden hacer nada más. Yo les indicaré a quién deben temer: teman a aquel que, después de matar, tiene el poder de arrojar a la Gehena. Sí, les repito, teman a ese.

¿No se venden acaso cinco pájaros por dos monedas? Sin embargo, Dios no olvida a ninguno de ellos. Ustedes tienen contados todos sus cabellos: no teman, porque valen más que muchos pájaros.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El pasaje, que pertenece al himno inicial de la carta, está lleno de motivos de esperanza.
  • El Padre nos ha destinado a ser su pueblo y propiedad suya, en Cristo hemos sido salvados, y todos hemos recibido la marca del Espíritu, que es “prenda de nuestra herencia” final. El término usado por Pablo evoca el «sello» con el que se marcaba a las ovejas para comprobar a quien pertenecen. La presencia del Espíritu en nosotros nos marca para poder ser reconocidos por El, como suyos.
  • Pablo dice que en este admirable plan salvador de Dios, por medio de Cristo Jesús, están comprendidos tanto los judíos como los paganos. Pablo, judío de origen, estuvo obsesionado toda su vida por la convicción de introducir a los gentiles en la Iglesia, en pie de igualdad.
  • Los judíos, que ya “esperaban en Cristo”, son los primeros en heredar su gracia, pero también los paganos, que han escuchado la extraordinaria noticia de que han sido salvados y “han creído”, tienen la misma suerte.
  • Los que han conocido la Buena Noticia de que hemos sido salvados por el amor de Dios y han creído en la Buena Noticia ya están heredando, y ya son salvados; pero “mientras llega la redención completa”, el Espíritu es la garantía de la herencia que espera al final.
  • La vida cristiana para Pablo es un dinamismo vital, lo realizado hasta hoy no es más que un inicio, un «primer avance» que un día llegará a la plenitud y su total cumplimiento.

***

  • Lucas nos dice que Jesús rodeado de la multitud que lo sigue se dirige en primer lugar a sus discípulos para advertirlos de la levadura de los fariseos. Jesús aquí está hablando de una actitud externa de justicia, sabiduría, observancia de la ley; que no está respaldada por el amor, la misericordia, la justicia y el respeto por la dignidad de la persona humana.
  • Jesús está convencido que para muchos será difícil dejar de lado las exigencias legalistas con las que han crecido y vivido hasta su llegada. Muchos temen abandonar ciertos criterios y prácticas religiosas pensando que Dios los va a desechar.
  • La hipocresía es el pecado típico del fariseo y Jesús teme que esa “mala levadura” se filtre en la nueva comunidad; por eso invita a los discípulos a estar atentos y a cuidar sus corazones. Con fuerza y con paciencia los irá llevando desde el cumplimiento de ritos externos hacia lo central, lo fundamental de la vida del creyente: el amor y la misericordia de Dios, que no necesita absolutamente de nuestros cumplimientos ni los exige so pena de castigo.
  • El discípulo de Jesús debe proceder sin disimulo, sin doblez, sin mentira. Su conducta debe ser siempre franca, como quien obra a la luz del día, como en plena plaza. Toda su acción, toda palabra suya será un día testimonio público.
  • La libertad de Jesús frente a la ley, frente al legalismo y fariseísmo de su tiempo deben incorporarse en el comportamiento de los que lo siguen para ser verdaderos discípulos suyos.
  • Para que sean libres, Jesús insiste en que no deben tener miedo de nadie ni de nada. Si tenemos miedo, ya estamos atrapados. Lo dice, cuando está cercado por sus adversarios que no lo pueden atrapar por dentro porque su corazón sólo pertenece al Padre.
  • Temamos más bien al mismo Dios, pero no con ese temor servil que actúa solamente por evitar el castigo, sino con ese temor santo de quien sabiéndose amado por Dios, le corresponde amorosa y fielmente.
  • Dios conoce hasta lo más profundo del ser del hombre, y a pesar de todo, lo llama a trabajar por su Reino. Será necesario afrontar todos los riesgos y consecuencias que trae ese anuncio. No hay que temer a quienes al rechazar a los enviados de Dios, que trabajan por su Reino, intenten hacerlos desaparecer o atraparlos con toda clase de seducciones, pues, finalmente, la vida pertenece a Dios.
  • Dios jamás se olvida de nosotros. A pesar de nuestros pecados e infidelidades, Él siempre vuelve su mirada compasiva y nos contempla con gran amor. Prueba de ello es su propio Hijo que, hecho uno de nosotros, dio su vida por nosotros en un amor que llegó hasta el extremo. “Dado que aquí no puedes elegir el no morir, mientras vives elige el no morir eternamente». San Agustín

 

Para discernir

 

  • ¿Somos verdaderamente aquello que mostramos?
  • ¿Tememos a Dios o lo amamos?
  • ¿Qué lugar ocupa el cumplimiento en mi vida de fe?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

No temo Señor, te sigo

 

Para la lectura espiritual

 

…”Debemos darnos cuenta de que nosotros «somos la gloria de Dios». Leemos en el libro del Génesis: «Entonces el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra, sopló en su nariz un hálito de vida, y el hombre se convirtió en un ser viviente» (Gn 2,7). Nosotros vivimos porque participamos de la respiración de Dios, de la vida de Dios, de la gloria de Dios. La cuestión no es tanto la de «cómo vivir para la gloria de Dios», como la de «cómo vivir lo que somos, cómo realizar nuestro ser más profundo».

Tú eres el lugar donde Dios ha elegido habitar, tú eres el tópos tú theú (el «lugar de Dios»), y la vida espiritual no es otra cosa que permitir la existencia de ese espacio donde Dios pueda morar, crear el espacio donde pueda manifestarse su gloria. Cuando medites, pregúntate a ti mismo: « ¿Dónde está la gloria de Dios? Si la gloria de Dios no está aquí donde yo estoy, ¿en qué otra parte puede estar?».

Naturalmente, todo esto es más que una intuición, más que una idea, más que un modo de ver las cosas y, por consiguiente, es más tema de meditación que de estudio. Pero apenas empieces a «darte cuenta», de un modo íntimo y personalísimo, de que eres verdaderamente la gloria de Dios, todo se volverá diferente y tu vida llegará a un viraje decisivo. Entonces, por ejemplo, esas pasiones que parecían tan reales, más reales que el mismo Dios, revelarán su naturaleza ilusoria y, en cierto sentido, se disiparán”…

 

H. J. M. Nouwen, He escuchado el silencio, Brescia 101998.

 

Para rezar

 

Quiero seguirte, Señor

 

A pesar de las incomprensiones de los demás.
A pesar de mis momentos débiles.
A pesar de las horas de cansancio.
Quiero ser dichoso con los que te siguen
con corazón sencillo.

Con los pobres que sienten necesidad de Ti.
Con los que sufren en su caminar por la vida.
Con los que trabajan por implantar la justicia.
Con los de corazón puro.
Con los que llevan consigo la paz y la transmiten

Quiero seguirte Señor…

 

Sábado XXVIII

 

El Espíritu les enseñará lo que deban decir

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso 1, 15-23

 

Hermanos:

Habiéndome enterado de la fe que ustedes tienen en el Señor Jesús y del amor que demuestran por todos los hermanos, doy gracias sin cesar por ustedes, recordándolos siempre en mis oraciones.

Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente. Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos, y la extraordinaria grandeza del poder con que él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza.

Este es el mismo poder que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, elevándolo por encima de todo Principado, Potestad, Poder y Dominación, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el futuro.

El puso todas las cosas bajo sus pies y lo constituyó, por encima de todo, Cabeza de la Iglesia, que es su Cuerpo y la Plenitud de aquel que llena completamente todas las cosas.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 8, 2-3a. 4-5. 6-7 (R.: 7)

 

R. Diste dominio a tu Hijo sobre la obra de tus manos.

 

¡Señor, nuestro Dios,

qué admirable es tu Nombre en toda la tierra!

Quiero adorar tu majestad sobre el cielo:

con la alabanza de los niños y de los más pequeños. R.

 

Al ver el cielo, obra de tus manos,

la luna y la estrellas que has creado:

¿qué es el hombre para que pienses en él,

el ser humano para que lo cuides? R.

 

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,

lo coronaste de gloria y esplendor;

le diste dominio sobre la obra de tus manos,

todo lo pusiste bajo sus pies. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    12, 8-12

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Les aseguro que aquel que me reconozca abiertamente delante de los hombres, el Hijo del hombre lo reconocerá ante los ángeles de Dios. Pero el que no me reconozca delante de los hombres, no será reconocido ante los ángeles de Dios.

Al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.

Cuando los lleven ante las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender o qué van a decir, porque el Espíritu Santo les enseñará en ese momento lo que deban decir.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La comunidad de Éfeso es famosa por su fe y su amor a todos, lo que a Pablo llena de satisfacción. Pablo adecuándose a las leyes tradicionales de la acción de gracias judía, en su oración, pide que Dios les conceda sabiduría para conocerlo mejor.
  • Este don sobrenatural ya conocido por los sabios del Antiguo Testamento es ampliado porque ya no es solamente la práctica de la ley ni una explicación del mundo. Pablo sabe muy bien que hay una manera de conocimiento de Cristo que no depende del hombre, sino del don de Dios, del regalo de un espíritu de sabiduría y de revelación que, iluminando los ojos del corazón, hace comprender la esperanza a la que somos llamados, las riquezas sin medida de su herencia para con nosotros, los creyentes.
  • Esta sabiduría es esperanza, porque es la confianza en que el Dios de Jesucristo está obrando en la historia.
  • Este poder de Dios no está reservado sólo para el futuro, sino que desde ahora ha puesto a Cristo como cabeza de todos los seres en el misterio mismo de la Iglesia.
  • La Iglesia está indisolublemente unida a Cristo, como un cuerpo a su cabeza. La Iglesia es esa unidad primordial de la que surgen las gracias y de los dones de Cristo que El reserva para toda la humanidad.

***

  • Jesús continúa la instrucción tanto a sus discípulos de modo particular, como a la gente en general en su subida a Jerusalén. Esta vez lo hará mostrando la radicalidad que implica el seguimiento. Optar por Jesús no se puede reducir al ámbito íntimo del corazón, necesariamente tiene que manifestarse, verse también exteriormente.
  • Esta toma de posición, tiene repercusiones no sólo en esta vida sino en la vida eterna. El discípulo que lo reconozca será reconocido por él delante de la presencia misma del Padre.
  • La libertad de Jesús frente a las prácticas legales, el cuestionamiento de ciertas prácticas sin contenido, la invitación a cuidarse de la levadura de los fariseos, buscan que sus discípulos puedan experimentar y vivir la novedad del Reino con un corazón nuevo. El seguidor, con la experiencia de una conciencia liberada, vivirá y trasmitirá una experiencia religiosa que libera y humaniza.
  • Creer y seguir a Jesús no es sólo un acto de aceptación verbal; sino, ante todo, un acto de identificación y adhesión a su propuesta: creer en lo que Él creyó y amar a quienes Él amó.
  • El rechazo del Hijo del Hombre delante de Dios, de aquel que lo rechace a Él, va directamente contra los dirigentes religiosos, que muchas veces impedían a los hombres el acceso a la verdadera fe.
  • La certeza de la presencia del Espíritu Santo, nos da la seguridad necesaria para enfrentar los desafíos y dificultades que encontramos en su concreción. La blasfemia contra el Espíritu Santo se presenta aquí en los que, viendo la luz, la niegan, y no quieren ser perdonados ni salvados. Son ellos mismos los que se excluyen del perdón y la salvación: El Padre que no nos olvida, Jesús que “se pondrá de nuestra parte” el día del juicio, y el Espíritu que nos inspirará cuando nos presentemos ante los magistrados y autoridades para dar razón de nuestra fe.
  • Vivir en cristiano es hacer que la fe sobrepase nuestro ámbito interior, para que su influencia testimonial llegue al contexto en que vivimos. Para este camino que no es fácil, necesitamos la ayuda de la gracia. Jesús nos asegura el amor de Dios y el auxilio eficaz de su Espíritu. Además Él mismo saldrá fiador a favor nuestro en el momento decisivo. No se dejará ganar en generosidad, si nosotros hemos sido valientes en nuestro testimonio, si no hemos sentido vergüenza en mostrarnos cristianos en nuestro ambiente.

 

Para discernir

 

  • ¿Me animo a dar testimonio en mi ambiente?
  • ¿Experimento el haber sido liberado?
  • ¿Confío en la presencia del Espíritu que me sostiene?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Quiero testimoniarte Señor

 

Para la lectura espiritual

 

«Si uno se pone de mi parte ante los hombres, también el Hijo del hombre se pondrá de su parte»

 

El más admirable de los mártires ha sido el obispo Policarpo. Primeramente, en cuanto supo todo lo que había sucedido, no se inquietó sino que quiso permanecer en la ciudad. Bajo la insistencia de la mayoría, acabó alejándose de ella. Se retiró a una pequeña propiedad situada no lejos de la ciudad y permaneció en ella algunos días con algunos compañeros. Noche y día oraba insistentemente por todos los hombres y por todas las iglesias del mundo entero, lo cual era su costumbre habitual…

Unos policías, a pie y a caballo, armados como si se tratara de correr detrás de un bandido, se pusieron en marcha. Ya tarde llegaron a la casa en la que se encontraba Policarpo. Éste estaba acostado en una pieza de la planta superior; desde allí hubiera podido escapar a otra propiedad. Pero no quiso; se limitó a decir: «Que se cumpla la voluntad de Dios». Al oír la voz de los policías, bajo al piso inferior y se puso a hablar con ellos. Éstos quedaron admirados por la avanzada edad y la serenidad de Policarpo: no podían comprender por qué habían tenido que gastar tantas energías para coger a un anciano como él. Policarpo se apresuró, a pesar de la hora avanzada, a servirles algo para comer y beber, tanto como desearon. Tan sólo les pidió le concedieran una hora para orar libremente. Ellos se lo concedieron y se puso a orar de pie, mostrando ser un hombre lleno de la gracia de Dios. Y así, durante dos largas horas, sin parar, oró en voz alta. Los que le escuchaban estaban llenos de estupor; muchos de ellos lamentaban haberse puesto en camino contra un hombre tan santo.

Cuando hubo terminado su oración, en la que recordó a todos los que había conocido durante su larga vida, pequeños y grandes, gente ilustre y gente sencilla, y a toda la Iglesia extendida por el mundo entero, había llegado la hora de partir. Le hicieron subir a un asno y le condujeron a la ciudad de Esmirna. Era el día del gran sábado.

 

Carta de la Iglesia de Esmirna sobre sus mártires (hacia 155)

 

Para rezar

 

Creo en un Dios que sin límites me ama,
que vino a darnos luz, como nos da el sol, cada mañana.
Creo en un Dios que penetra mi pensamiento,
que se mete en mi corazón y conoce mis sentimientos.
Comunidad:
Creo en un Dios que sabe todo lo que me pasa,
que sufre y ríe conmigo, que me sostiene y que me abraza.
Creo en un Dios que en mí ve lo bueno,
que perdona lo malo y me hace un ser nuevo.
Creo en un Dios que es verdad y es camino,
que es pan y que es agua, alimento de peregrinos.
Creo en un Dios que es humano y es divino,
que está en el cielo y a la vez aquí, en mi destino.
Creo en un Dios que se muestra pequeño,
que se manifiesta humilde, pero que de todo es dueño.
Comunidad:
Creo en un Dios que es Padre, que es H