TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XXIX – CICLO B

DOMINGO XXIX

CICLO B

 

Lunes XXIX

 

Martes XXIX

 

Miércoles XXIX

 

Jueves XXIX

 

Viernes XXIX

 

Sábado XXIX

 

DOMINGO XXIX

CICLO B

 

Beber el cáliz de Jesús

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías    53, 10-11

 

El Señor quiso aplastarlo con el sufrimiento. Si ofrece su vida en sacrificio de reparación, verá su descendencia, prolongará sus días, y la voluntad del Señor se cumplirá por medio de él.

A causa de tantas fatigas, él verá la luz y, al saberlo, quedará saciado. Mi Servidor justo justificará a muchos y cargará sobre sí las faltas de ellos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 32, 4-5. 18-19. 20 y 22 (R.: 22)

 

R.    Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti.

 

La palabra del Señor es recta

y él obra siempre con lealtad;

él ama la justicia y el derecho,

y la tierra está llena de su amor.

 

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles,

sobre los que esperan en su misericordia,

para librar sus vidas de la muerte

y sustentarlos en el tiempo de indigencia.

 

Nuestra alma espera en el Señor:

él es nuestra ayuda y nuestro escudo.

Señor, que tu amor descienda sobre nosotros,

conforme a la esperanza que tenemos en ti.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta a los Hebreos    4, 14-16

 

Hermanos:

Ya que tenemos en Jesús, el Hijo de Dios, un Sumo Sacerdote insigne que penetró en el cielo, permanezcamos firmes en la confesión de nuestra fe. Porque no tenemos un Sumo Sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades; al contrario, él fue sometido a las mismas pruebas que nosotros, a excepción del pecado.

Vayamos, entonces, confiadamente al trono de la gracia, a fin de obtener misericordia y alcanzar la gracia de un auxilio oportuno.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    10, 35-45

 

Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: «Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir.»

El les respondió: «¿Qué quieren que haga por ustedes?»

Ellos le dijeron: «Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria.»

Jesús le dijo: «No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?»

«Podemos», le respondieron.

Entonces Jesús agregó: «Ustedes beberán el cáliz que yo beberé y recibirán el mismo bautismo que yo. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes han sido destinados.»

Los otros diez, que habían oído a Santiago y a Juan, se indignaron contra ellos. Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos. Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El Hijo del Hombre se presenta entre los hombres bajo la figura de Siervo. No aparece revestido de poderes humanos. No piensa sacar a su pueblo de la esclavitud empleando armas ni tanques. Al contrario, su único poder es el amor que rompe el sufrimiento absurdo asumiéndolo; su única arma es el servicio hasta la muerte. Amor y servicio no pueden morir, no puede ser destruidos. Llevan en sí mismos el germen del triunfo. Y este triunfo lleva el sello de la universalidad: “justificará a muchos”. Estos son los medios de salvación que emplea el Siervo de Yahvéh.

***

  • Frente a los sacrificios rituales del Antiguo Testamento, presenta el escritor la carta a los Hebreos la realidad del único sacrificio, de una vez para siempre, realizado por Jesús, a través de la ofrenda de sí mismo, que se convierte en sacerdote y víctima; el sacrificio de Jesús que se realiza en la entrega total de su ser.

***

  • En el evangelio, Jesús una vez más tiene que corregir la visión triunfalista, nacionalista y socioeconómica del mesianismo que tenían los discípulos. La pretensión de los dos hermanos refleja que no han podido entender absolutamente nada y que sus expectativas respecto al reino que Jesús pretende instaurar, tiene el modelo preconcebido de los reinos temporales. Ante lo inaudito del pedido, Jesús responde que la decisión es del Padre; y que antes de la glorificación hay un beber un amargo cáliz y sumergirse en unas aguas cuyo paso es ineludible.
  • Jesucristo, que conocía bien al hombre quiso poner en guardia a los suyos frente a esa tentación irresistible que ejerce el poder. La actitud de los apóstoles y su indignación le proporciona ocasión a Jesús para una nueva enseñanza acerca de la autoridad y el servicio. El resto de los discípulos alimentaban una ambición semejante a los hijos de Zebedeo. Jesús presenta entonces la autoridad y el servicio como una absoluta inversión de lo que en el mundo se practica. Aquí, la autoridad es un servicio y que es a través del servicio como uno se convierte en hombre, y hombre con Dios. Y que esto es lo único que hay que esperar y desear.
  • El discípulo y la nueva comunidad no pueden apoyarse en el “modelo” de la sociedad civil, sino en el modelo del Siervo de Yahvéh que se hace ofrenda en la entrega total de su ser.
  • En esta nueva comunidad no hay jerarquías de mando ni puestos de privilegio. Para ser discípulo hay que “beber la copa y “ser bautizado” con el mismo bautismo que Jesús. “beber la copa” significa experimentar el sufrimiento hasta la muerte y este bautismo implica esencialmente “morir para renacer”.
  • A través de estas imágenes se nos está diciendo que los discípulos compartirán las vicisitudes de su muerte y resurrección que no se limitan a su sacrificio último realizado en la cruz.
  • Esto significa vivir a contrapelo del mundo que nos rodea, de sus hombres y de los criterios predominantes. Desde que el mundo es mundo, lo normal es mandar, someter, oprimir; gusta más ser servido que estar sirviendo. Jesús presenta una dinámica contraria al poder que instrumentaliza todo, que justifica todo a su servicio y que provoca sufrimiento, hambre, esclavitud o muerte para los demás. “No ha venido a que le sirvan, sino para servir y para dar la vida por todos”. De un poder que todo lo instrumentaliza para su éxito y que mata. Jesús presenta una autoridad que todo lo pone al servicio de los demás, hasta las últimas consecuencias.
  • El verdadero poder lo muestra Jesús con su propia vida y con su muerte; él no ha venido al mundo para vivir como un señor, sino para morir como un esclavo. Jesús ha querido ocupar el último lugar de todos, la cruz, para servir a todos dando la vida por todos.
  • Toda su vida fue entrega y servicio y su muerte no fue sino la culminación de un desvivirse constantemente. Día tras día, fue entregando sus fuerzas, su juventud, sus energías, su tiempo, su esperanza, su amor. La entrega final fue el mejor sello a una vida de servicio total.
  • Dar así la vida es siempre, según el evangelio, un gesto que enriquece, que ayuda a vivir, que crea vida en los demás, que rescata, que libera, que salva y que plenifica el propio vivir. Sólo quien da su vida por los demás la hace fructificar.
  • Jesús no vivió otra vida, caminó junto a los hombres sus hermanos, curándolos, liberándolos, sirviéndolos con profundidad, para revelar en gestos sencillos a los hombres sencillos, la gran novedad de la que es portador: Dios es AMOR y salva a los hombres en el amor y por amor.
  • Siendo Dios, fue un hombre entre los hombres, un hombre íntegro que vivió en perfecta solidaridad la aventura misma de los hombres. Jesús, “nacido de mujer”, “ha sido probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado y que “pasó haciendo el bien”, termina haciendo verdad en su propia carne la afirmación cumbre de su mensaje, “nadie tiene más amor que el que da la vida por sus hermanos”.
  • El camino de su vida nos explica lo que significa la realización humana, las enormes posibilidades que se encierran en nuestra condición de hombres se realizan integralmente al quemar nuestras mejores energías en el servicio de los otros. Hoy y siempre necesitamos líderes en el sentido propuesto por Jesús: dispuestos al servicio del pueblo, que es el único modo de ejercer el poder con dignidad; políticos o eclesiásticos que se coloquen en la cola de la sociedad para empujar a los pobres hacia arriba; cristianos que se echen a los hombros la difícil tarea de caminar hacia la muerte para hacer el milagro de que el pueblo recupere la vida, la ilusión y la esperanza. Porque ya sea en política como en religión o en vida cotidiana sólo manda con autoridad quien sirve a los hermanos sin condiciones.
  • Éste es el secreto más importante de la vida y el más ignorado. Vivimos intensamente la vida sólo cuando la regalamos. Sólo se puede vivir cuando se hace vivir a otros.
  • El verdadero modelo de autoridad para el discípulo es Jesús. No gobierna, no impone, no domina ni controla. No ambiciona ningún poder. No se arroga títulos honoríficos. No busca su propio interés. Lo suyo es «servir» y «dar la vida». Por eso es el primero y más grande.
  • Necesitamos en la Iglesia discípulos dispuestos a gastar su vida por el proyecto de Jesús, no por otros intereses.
  • Así como Jesús fue develándose en su andar, la Iglesia será servidora como su maestro siendo una Iglesia sencilla, cercana, acogedora y misericordiosa. Una Iglesia que está junto a los pobres a los perseguidos, a los mendigos, a los drogadictos. Una Iglesia servidora de los jóvenes y de los ancianos, de los maltratados y de los que sufren la injusticia. Una Iglesia que tiene oídos para el que está solo y boca para clamar por el huérfano y la viuda. Una Iglesia comprometida, consecuente y solidaria, una Iglesia Madre y Maestra de entrañable humanidad.
  • La Iglesia es servidora siendo fiel a su misión de evangelizar a tiempo y a destiempo, poniendo en medio de tantas palabras la Palabra que da Vida, partiendo el pan Eucarístico para poder partir el pan material. No está llamada a conquistar el mundo para Jesús, sino ser servidora del reino de Jesús asumiendo los valores, la idiosincrasia y las costumbres de cada pueblo. Es servidora de todos los hombres promoviendo la fraternidad, el respeto mutuo, la aceptación de las diversidades. La Iglesia es servidora de los hombres transformando en hogar universal lo que la globalización económica está convirtiendo en un gran mercado mundial. Jesús quiere una iglesia servidora donde cualquier persona, de cualquier nación, raza o pueblo, pueda encontrar su propio hogar y su familia.
  • “La Iglesia, que es signo e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el género humano, se reconoce como servidora de la dignidad humana y de la comunión fraterna en la hora actual de nuestra Patria. Quiere ofrecer este servicio mediante el testimonio renovado de la vida de sus miembros, el anuncio de la Palabra con todas sus consecuencias, la celebración de los Sacramentos y la promoción del diálogo con todos” .NMA 51

 

Para discernir

 

  • ¿Qué imagen tenemos del poder?
  • ¿Cómo usamos el poder que tenemos?
  • ¿Por qué nos resistimos a servir?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Que pueda ser grande sirviendo

 

Para la lectura espiritual

 

Para los habitantes de la tierra el poder y la autoridad son dos medios para prosperar; para tener muchos servidores; para dar rienda suelta al orgullo y la presunción; para colocar -vía amiguismo y enchufismo- a parientes, amigos y a los del partido; para tener influencias, para mirar por encima del hombro al pueblo; para viajar en “mystere” y tener coche blindado; para tener cuatro chalés mejor que tres; para viajar a costa del dinero de los contribuyentes, aunque sea un viaje particular, etc.

Para los ciudadanos del Reino la autoridad es servicio y no hay otro trono posible que el de la cruz. Para los habitantes de la tierra el dinero es lo que da la felicidad o, por lo menos, ayuda a conseguirla; es el que abre puertas y tiende puentes; da categoría a los hombres, los hace importantes, distinguidos, privilegiados.

Para los ciudadanos del Reino el dinero es un bien que se utiliza pero al que no se sirve; que se comparte pero que no se acumula; que hace más responsable de las injusticias al que abundantemente lo posee, si no lo emplea en remediar las necesidades de los hermanos.

Para los habitantes de la tierra la categoría social es imprescindible; hace de los hombres “yupis”; levanta los sombreros de los vecinos, suscita las envidias de casi todos, es fundamental “ser alguien”, tener un título, una posición por encima -al menos- de la media nacional; ser un “don nadie” es una de las mayores tragedias, cuando no una vergüenza familiar y social.

Para los ciudadanos del Reino no hay nadie más importante y más valioso que los pobres y los niños, los que socialmente no cuentan, los que son un número sin rostro; la categoría social es inútil porque “los últimos serán los primeros, y los primeros serán los últimos”.

Para los habitantes de la tierra hay muchos valores absolutos a los cuales se ven sometidos los hombres: la estética, el deporte, estar en forma, los objetos de consumo, el piso, el coche…

Para los ciudadanos del Reino no hay otro valor absoluto que Dios, junto con el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios; todo lo demás, absolutamente todo lo demás está al servicio del hombre, nunca al revés.

 

L. GRACIETA

 

Para rezar

 

Oración por la Iglesia

Que no olvide yo ni un instante

que tú has establecido en la tierra

un reino que te pertenece;

que la Iglesia es tu obra,

tu institución, tu instrumento;

que nosotros estamos bajo tu dirección,

tus leyes y tu mirada;

que cuando la Iglesia habla,

tú eres el que hablas.

Que la familiaridad que tengo

con esta verdad maravillosa

no me haga insensible a esto;

que la debilidad de tus representantes humanos

no me lleve a olvidar,

que eres tú quien hablas

y obras por medio de ellos.

Amén.

Cardenal Newman

 

Lunes XXIX

 

¿Para quién será lo que has amontonado?

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Éfeso    2, 1-10

 

Hermanos:

Ustedes estaban muertos a causa de las faltas y pecados que cometían, cuando vivían conforme al criterio de este mundo, según el Príncipe que domina en el espacio, el mismo Espíritu que sigue actuando en aquellos que se rebelan.

Todos nosotros también nos comportábamos así en otro tiempo, viviendo conforme a nuestros deseos carnales y satisfaciendo nuestra concupiscencia y nuestras malas inclinaciones, de manera que por nuestra condición estábamos condenados a la ira, igual que los demás.

Pero Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, precisamente cuando estábamos muertos a causa de nuestros pecados, nos hizo revivir con Cristo -¡ustedes han sido salvados gratuitamente!- y con Cristo Jesús nos resucitó y nos hizo reinar con él en el cielo.

Así, Dios ha querido demostrar a los tiempos futuros la inmensa riqueza de su gracia por el amor que nos tiene en Cristo Jesús. Porque ustedes han sido salvados por su gracia, mediante la fe. Esto no proviene de ustedes, sino que es un don de Dios; y no es el resultado de las obras, para que nadie se gloríe.

Nosotros somos creación suya: fuimos creados en Cristo Jesús, a fin de realizar aquellas buenas obras, que Dios preparó de antemano para que las practicáramos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 99,1-2. 3. 4. 5 (R.: 3b)

 

R.    El Señor nos hizo y a él pertenecemos.

 

Aclame al Señor toda la tierra,

sirvan al Señor con alegría,

lleguen hasta él con cantos jubilosos. R.

 

Reconozcan que el Señor es Dios:

él nos hizo y a él pertenecemos;

somos su pueblo y ovejas de su rebaño. R.

 

Entren por sus puertas dando gracias,

entren en sus atrios con himnos de alabanza,

alaben al Señor y bendigan su Nombre. R.

 

¡Qué bueno es el Señor!

Su misericordia permanece para siempre,

y su fidelidad por todas las generaciones. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    12, 13-21

 

En aquel tiempo:

Uno de la multitud le dijo: «Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia.»

Jesús le respondió: «Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre ustedes?» Después les dijo: «Cuídense de toda avaricia, porque aun en medio de la abundancia, la vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas.»

Les dijo entonces una parábola: «Había un hombre rico, cuyas tierras habían producido mucho, y se preguntaba a sí mismo: “¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi cosecha.” Después pensó: “Voy a hacer esto: demoleré mis graneros, construiré otros más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y date buena vida.”

Pero Dios le dijo: “Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que has amontonado?”

Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí, y no es rico a los ojos de Dios.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En este pasaje habla Pablo de aquello que le fue dado a conocer, personalmente, acerca de Jesucristo y su misterio, y dice a los cristianos de Éfeso qué eran antes y qué son ahora.
  • Pablo ha descubierto su propia condición humana, que es la de todos los hombres, sin Cristo.
  • Habiendo descrito cuál es el admirable misterio que Dios nos ha revelado en Jesús, hoy nos presenta la antítesis: sujetos a las pasiones de la carne y tratando de satisfacer las fantasías y deseos mundanos, los hombres están muertos por sus culpas y pecados. La “naturaleza” humana no es sólo frágil sino también desordenada.
  • El hombre siguiendo su tendencia habitual, suele volverse hacia sí mismo y a satisfacerse egoístamente.
  • Pero Dios, “por el gran amor con que nos amó″, “nos ha hecho vivir con Cristo, nos ha resucitado con Cristo”. El poder divino ha sido puesto a disposición del hombre. El hombre no es ya un «simple hombre», «con Cristo y en Cristo», los hombres, pobres condenados a muerte, somos «ya» unos resucitados y partícipes de su gloria.
  • Esto tiene como consecuencia que nuestra vida debe ser coherente con este misterio: “nos ha creado en Cristo Jesús para que nos dediquemos a las buenas obras”. Estas obras no son tampoco fruto de la bondad personal, no ponen de manifiesto que se deban a cada uno porque somos buenos. Si somos llamados a hacer obras buenas, y podemos hacerlas, la razón auténtica descansa en lo que Dios obra por su gracia, creándonos de nuevo en Jesucristo, para que practiquemos precisamente aquellas buenas obras que Dios mismo tenía preparadas de antemano y que, por tanto, no podemos dejar de hacer.

***

  • El legalismo al que se había llegado en el seno del judaísmo hacía de los miembros del pueblo personas infantiles, temerosas, dependientes, incapaces de resolver hasta los asuntos domésticos. Un hombre le pide a Jesús que medie en una cuestión de herencia, un asunto meramente familiar y banal que con frecuencia era resuelto por los rabinos que hacían esta clase de servicio.
  • En aquella época no existían los bienes de la familia puesto que todo era del padre y el hijo mayor era el heredero de todos los bienes. Si bien el tener muchos hijos era signo de la bendición Dios, la práctica familiar acerca de la herencia era injusta y desequilibrada porque el hijo mayor era quien tenía derecho a quedarse con todo; y no estaba obligado a dar algo a los demás hermanos.
  • Jesús les hace notar que se equivocan al pensar que Él tiene que intervenir en todo y aclara que no es juez ni mediador en asuntos como éste. Su respuesta negándose a resolver cuestiones de dinero deja claro que para Él la fuente de la vida no se encuentra en el “tener”. Para hacerlo, desenmascara la tendencia perniciosa a la codicia, al acaparamiento en que viven tantos contemporáneos suyos.
  • La parábola que usa para ilustrar remite al tema del juicio; noción que irá creciendo cada vez más. Pero el juicio un juicio de salvación que es fuente de vida.
  • Al pedir que se busquen las cosas de arriba llama a dar un paso importante. En el fondo, ni el trabajo, ni los bienes son la última palabra sobre el hombre; tanto uno como otro no tienen respuesta ante la muerte, y la muerte es la mayor cuestión que aflige al hombre.
  • «Que nadie crea que es dueño de su propia vida» (San Jerónimo). El hombre se halla siempre tentado a buscar su salvación en los bienes, en las posesiones, a poner en las riquezas su seguridad. La ambición, el acaparamiento y el enriquecimiento son siempre fuente de conflictos, agresiones y opresión. Uno quita a otro sus derechos para apoderarse de un capital. El dinero se transforma en la medida de toda acción humana dejando de lado los grandes valores que deben sostener la vida de los hombres en la sociedad.
  • El pecado no consiste en ser rico ni preocuparse del futuro, sino olvidar a Dios y cerrarse a los demás. Ser ricos ante Dios significa dar importancia a aquellas cosas que nos llevaremos con nosotros en la muerte: las obras del reino. El saber compartir con otros nuestros bienes es la única riqueza que vale la pena ante Dios.
  • El discípulo debe estar siempre en guardia contra esta tentación que se va metiendo bajo la apariencia de necesidad. El proyecto de Jesús es la realización de una comunidad fraterna donde se respeta el derecho y la dignidad de todos y para eso nos pide que pongamos a Dios y su reinado como supremo valor de la vida.
  • Jesús no viene solucionar conflictos humanos que los hombres pueden y deben resolver; Él viene a salvar a los hombres, todos e integralmente. Viene a encender en el mundo el fuego de un amor nuevo, que ilumina y resuelve desde una nueva lógica y una justicia distinta todos los litigios entre los hermanos.

 

Para discernir

 

  • ¿Dónde pongo mi confianza?
  • ¿Qué lugar le doy a los bienes materiales?
  • ¿Qué signos doy de buscar la verdadera salvación?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Dame la riqueza de tu gracia, y quedaré libre de toda codicia

 

Para la lectura espiritual

 

¿Amasar para sí mismo o ser rico ante Dios?

   
 

«¿Qué voy a hacer? ¡Construiré graneros más grandes!» ¿Por qué habían producido tanto las tierras de este hombre que no iba a hacer más que un mal uso de sus riquezas? Para que se manifiesta con mayor esplendor la inmensa bondad de Dios que da su gracia a todos, «porque hace caer la lluvia sobre justos e injustos, hace salir el sol tanto sobre los malvados como sobre los buenos» (Mt 5,45)… Los beneficios de Dios para este hombre rico eran: una tierra fecunda, un clima templado, abundantes semillas, bueyes para labrar, y todo lo que asegura la prosperidad. Y él ¿qué le devolvía? Un mal humor, misantropía y egoísmo. Es así como agradecía a su bienhechor.

Olvidaba que todos pertenecemos a la misma naturaleza humana; no pensó que era necesario distribuir lo superfluo a los pobres; no tuvo en cuenta ninguno de los preceptos divinos: «No niegues un favor a quien es debido, si en tu mano está el hacérselo» (Pr 3, 27), «la piedad y la lealtad no te abandonen» (3,3), «parte tu pan con el hambriento» (Is 58,7). Todos los profetas y los sabios le proclamaban estos preceptos, pero él se hacía el sordo. Sus graneros estaban a punto de romperse por demasiado estrechos para el trigo que metía, pero su corazón no estaba saciado… No quería despojarse de nada aunque no llegara a poder guardar todo lo que poseía. Este problema le angustiaba: «¿Qué haré?» se repetía. ¿Quién no tendría lástima de un hombre tan obsesionado? La abundancia le hace desdichado… se lamenta igual como los indigentes: « ¿Qué haré? ¿Cómo voy a alimentarme, vestirme?»…

Considera, hombre, quien te ha colmado de estos dones. Reflexiona un poco sobre ti mismo: ¿Quién eres? ¿Qué es lo que se te ha confiado? ¿De quién has recibido esta carga? ¿Por qué has sido escogido tú? Eres el servidor del Dios bueno; estas encargado de tus compañeros de servicio…  « ¿Qué haré?» La respuesta era muy sencilla: «Saciaré a los hambrientos, invitaré a los pobres… Todos los que no tenéis pan, venid a llenaros de los dones que Dios me ha concedido y que fluyen como de una fuente».

 

San Basilio. Homilía 31

Para rezar

 

Señor: la riqueza no Me interesa,

la miseria no me inquieta,

sólo tu amor me apasiona:

es a Ti a quien necesito.

Tu amor mata a los amantes,

los sumerge en el mar “Amor”

y los colma de su manifestación:

es a Ti a quien necesito.

Beberé el vino de tu amor,

me volveré loco por Ti

y me marcharé al desierto;

día y noche sé Tú mi preocupación:

es a Ti a quien necesito.

Hasta si hubiese muerto,

si mis cenizas se lanzaran al viento,

mi polvo seguiría gritando:

es a Ti a quien necesito.

Yanus Emre

Martes XXIX

 

Estén prevenidos y oren incesantemente

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    2, 12-22

 

Hermanos:

Antes ustedes no tenían a Cristo y estaban excluidos de la comunidad de Israel, ajenos a las alianzas de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora, en Cristo Jesús, ustedes, los que antes estaban lejos, han sido acercados por la sangre de Cristo.

Porque Cristo es nuestra paz: él ha unido a los dos pueblos en uno solo, derribando el muro de enemistad que los separaba, y aboliendo en su propia carne la Ley con sus mandamientos y prescripciones. Así creó con los dos pueblos un solo Hombre nuevo en su propia persona, restableciendo la paz, y los reconcilió con Dios en un solo Cuerpo, por medio de la cruz, destruyendo la enemistad en su persona. Y él vino a proclamar la Buena Noticia de la paz, paz para ustedes, que estaban lejos, paz también para aquellos que estaban cerca. Porque por medio de Cristo, todos sin distinción tenemos acceso al Padre, en un mismo Espíritu.

Por lo tanto, ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo.

En él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en el Señor. En él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 84, 9ab y 10. 11-12. 13-14 (R.: cf. 9)

 

R.    El Señor promete la paz para su pueblo.

 

Voy a proclamar lo que dice el Señor:

el Señor promete la paz,

la paz para su pueblo y sus amigos.

Su salvación está muy cerca de sus fieles,

y la Gloria habitará en nuestra tierra. R.

 

El Amor y la Verdad se encontrarán,

la Justicia y la Paz se abrazarán;

la Verdad brotará de la tierra

y la Justicia mirará desde el cielo. R.

 

El mismo Señor nos dará sus bienes

y nuestra tierra producirá sus frutos.

La Justicia irá delante de él,

y la Paz, sobre la huella de sus pasos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    12, 35-38

 

Jesús dijo a sus discípulos: «Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas. Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta.

¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlos. ¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El autor de la Carta a los Efesios hace en este pasaje una exposición acerca de uno de los frutos más importantes que nos ha producido el haber sido salvados por Jesús; “El ha hecho de todos un solo pueblo”, la reunión de paganos y judíos y la única Iglesia de Dios.
  • Pablo resalta que ahora todos estamos unidos por el mismo Jesús, tanto los que provienen del mundo pagano como los que pertenecen al pueblo de Israel. Ya no son dos pueblos, sino uno solo. Con la imagen de la casa de Dios, Pablo, compone una especie de himno a la Iglesia, templo y nueva morada de Dios en la que se ha derribado el muro que separaba las dos casas. Cristo, mediante la cruz, dando muerte en El al odio, ha realizado la paz entre los judíos y los no judíos, “uniéndolos en un solo cuerpo”.
  • Ahora, los cristianos provenientes del paganismo ya no son forasteros, sino “ciudadanos del pueblo de Dios y miembros de la familia de Dios”. El misterio de Cristo y de la Iglesia sobrepasa lo personal e individual: la comunión de todos los creyentes en un solo pueblo.
  • En el Templo de Jerusalén, se castigaba con pena de muerte, el que un pagano se atreviera a pasar un determinado límite. Ahora Cristo es la piedra angular del nuevo templo, y todos, judíos y paganos convertidos, formamos un solo edificio, que tiene a los apóstoles y profetas como cimientos.

***

  • La imagen de los lomos ceñidos evoca el traje de trabajo, también la ropa de viaje que se ponían los judíos para celebrar la Pascua. De este modo esperaban al Mesías, procurando que las lámparas estuvieran siempre encendidas, como aparece en parábola de las vírgenes prudentes.
  • La lectura de ayer nos hablaba del carácter del juicio, el Señor precisa hoy su contenido. Se tratará de algo inaudito, del don por excelencia, el mismo Señor que se da. El amo que encuentra a sus servidores vigilando y se pone el traje de trabajo, haciéndolos sentar a la mesa para servirlos, es el mismo Jesús, que en la víspera de su muerte, se ciñe la toalla para lavar los pies a los suyos. “El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir”. Lo que aquí se evoca es la nueva Pascua, la del don total de Jesús, la Pascua de las “bodas” del Cordero.
  • El discípulo podrá compartir la vida del maestro, la vida plena, “teniendo puesta la ropa de trabajo y con las lámparas encendidas a la espera, para abrir la puerta”. Teniendo una disposición incesante al servicio. Hacerse siervo es el camino que mostró Jesús a lo largo de su vida, manifestó claramente en la cena y ratificó son su sangre en la cruz. Ése es el servicio de Jesús: morir en rescate por todos.
  • Jesús abajándose para servir y al llamarlos amigos acaba con todo tipo de servidumbre. Servir es el único camino para llegar a compartir la vida de Jesús.
  • Velar teniendo la lámpara encendida, es estar siempre listo, incluso durante la noche. Velar, es renunciar al sueño de la noche, para terminar un trabajo urgente, o para no ser sorprendido por un enemigo. En un sentido más simbólico, es luchar contra el entorpecimiento, la negligencia, para estar siempre en estado de disponibilidad.
  • Jesús nos llama para estar al servicio del Reino, trabajando para que su amor llegue a todos, especialmente al que tiene hambre, sed, está desnudo, huérfano, enfermo o encarcelado. La Iglesia que tiene como misión estar al servicio de toda la humanidad debe tener siempre el traje de trabajo, la cintura ceñida y la lámpara encendida; siempre dispuesta a servir, siempre dispuesta a hacer el bien, siempre dispuesta a dar su voz a los que no tienen voz, siempre dispuesta a defender la vida y los derechos de todos los hombres. En su corazón debe conservar y cuidar la luz de Dios que brota de la Pascua de Jesús.
  • Es a la luz del amor de Cristo que podremos realizar nuestra acción evangelizadora y de servicio a los demás, como una acción salvadora que procede de Dios. Cristo nos llama a ser un signo del Evangelio de su amor, desde el honor más grande, que es: identificarnos con Jesús desde un estilo de vida servidor como el suyo.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento en el servicio mi identificación con Cristo?
  • ¿Estoy convencido que en el amor desinteresado y generoso se realiza mi encuentro con Cristo?
  • ¿Cuál es la ropa de trabajo que necesito ponerme para responder al llamado del Señor?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Señor aquí tienes mi lámpara encendida

 

Para la lectura espiritual

 

Tened encendidas las lámparas»

 


…”La oración hecha durante la noche tiene un gran poder, mayor que la que se hace durante el día. Es por eso que todos los santos han tenido la costumbre de orar de noche, combatiendo el amodorramiento del cuerpo y la dulzura del sueño, sobreponiéndose a su naturaleza corporal. El mismo profeta decía: «Estoy agotado de gemir: de noche lloro sobre el lecho, riego mi cama con lágrimas» (Sl 6,7) mientras suspiraba desde lo hondo de su corazón con una plegaria apasionada. Y en otra parte dice: «Me levanto a medianoche a darte gracias por tus justos juicios.» (Sl 118, 62). Por cada una de las peticiones que los santos querían dirigir a Dios con fuerza, se armaban con la oración durante la noche y así recibían lo que pedían.

El mismo Satanás nada teme tanto como la oración que se hace durante las vigilias. Aunque estén acompañadas de distracciones, no dejan de dar fruto, a no ser que se pida lo que no es conveniente. Por eso entabla severos combates contra los que velan para hacerles desdecir, tanto como sea posible, de esta práctica, sobre todo si se mantienen perseverantes. Pero los que se ven fortificados contra estas astucias perniciosas y han saboreado los dones de Dios concedidos durante las vigilias, y han experimentado personalmente la grandeza de la ayuda que Dios les concede, le desprecian enteramente a él y a todas sus estratagemas”…

 

San Isaac de Siria (siglo VII), monje en Nínive, cerca de Mosul en el actual Irak – Sermones ascéticos

 

Para rezar

 

Dame un corazón

 

Señor Jesús
Mientras peregrino navegando
Sobre turbulentas aguas de mi vida
Dame la alegría de tener como brújula
Un corazón que me lleve hacia el puerto del amor

Dame un corazón de POBRE
Capaz de amar, para abrirse y entregarse.

Dame un corazón PACIENTE
Capaz de amar, viviendo esperanzado

Dame un corazón PACIFICO
Capaz de amar, sembrando la paz en el mundo.

Dame un corazón JUSTO
Capaz de amar, juzgándose por la justicia

Dame un corazón MISERICORDIOSO
Capaz de amar, comprendiendo y perdonando

Dame un corazón SENSIBLE
Capaz de amar, llorando sin desalientos

Dame un corazón PURO
Capaz de amar, descubriendo a Dios en el hombre

Dame un corazón FUERTE
Capaz de amar, siendo fiel hasta la muerte

Dame un corazón EVANGELICO
Capaz de amar

 

Miércoles XXIX

 

Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Éfeso    3, 2-12

 

Hermanos:

Seguramente habrán oído hablar de la gracia de Dios, que me ha sido dispensada en beneficio de ustedes. Fue por medio de una revelación como se me dio a conocer este misterio, tal como acabo de exponérselo en pocas palabras. Al leerlas, se darán cuenta de la comprensión que tengo del misterio de Cristo, que no fue manifestado a las generaciones pasadas, pero que ahora ha sido revelado por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas.

Este misterio consiste en que también los paganos participan de una misma herencia, son miembros de un mismo Cuerpo y beneficiarios de la misma promesa en Cristo Jesús, por medio del Evangelio. De este Evangelio, yo fui constituido ministro por el don de la gracia que recibí de Dios, en virtud de la eficacia de su poder.

Yo, el menor de todos los santos, he recibido la gracia de anunciar a los paganos la insondable riqueza de Cristo, y poner de manifiesto la dispensación del misterio que estaba oculto desde siempre en Dios, el creador de todas las cosas, para que los Principados y las Potestades celestiales conozcan la infinita variedad de la sabiduría de Dios por medio de la Iglesia.

Este es el designio que Dios concibió desde toda la eternidad en Cristo Jesús, nuestro Señor, por quien nos atrevemos a acercarnos a Dios con toda confianza, mediante la fe en él.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Is 12, 2-3. 4abcd. 5-6 (R.: 3)

 

R.    Sacarán agua con alegría, de las fuentes de la salvación.

 

Este es el Dios de mi salvación:

yo tengo confianza y no temo,

porque el Señor es mi fuerza y mi protección;

él fue mi salvación.

Ustedes sacarán agua con alegría

de las fuentes de la salvación. R.

 

Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,

anuncien entre los pueblos sus proezas,

proclamen qué sublime es su Nombre. R.

 

Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso:

¡que sea conocido en toda la tierra!

¡Aclama y grita de alegría habitante de Sión,

porque es grande en medio de ti

el Santo de Israel! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    12, 39-48

 

Jesús dijo a sus discípulos: «Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada.»

Pedro preguntó entonces: «Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?»

El Señor le dijo: «¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno? ¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentra ocupado en este trabajo! Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.

Pero si este servidor piensa: “Mi señor tardará en llegar”, y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles.

El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo. Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente.

Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pablo siente orgullo por “la gracia de Dios que se le ha dado”, anunciar “que también los paganos son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa en Jesucristo”.
  • Para muchos, todo parecía indicar que los únicos herederos de la promesa de Dios, eran los pertenecientes al pueblo judío. Sin embargo Pablo tiene la alegría de “anunciar a los gentiles la riqueza insondable que es Cristo” y proclamar que todos los que creen en Jesús, vengan del judaísmo o del paganismo, “tenemos libre y confiado acceso a Dios por la fe en Cristo”.
  • Desde siempre, desde la creación inicial, Dios tenía en su mente: el proyecto de una humanidad reunida, por fin, en el amor. Frente a los «misterios» paganos que frecuentemente eran ritos sagrados, reservados sólo a los «iniciados»; el misterio de Cristo está hecho para ser revelado, anunciado a todos. Dios quiere dar a conocer su secreto.
  • Si se cree en Jesús, no importa la raza, la edad, la cultura: se es coheredero, o sea, llamado a compartir con los creyentes y los santos de todos los tiempos la vida que Dios nos tiene preparada.
  • Cristo es verdaderamente el momento decisivo de la historia toda de la humanidad, su proyecto de amor es universal sin fronteras, de apertura infinita para lograr la unidad total de todos los hombres.

    ***

  • Estas parábolas nos muestran que el tiempo de la espera es tiempo de servicio. El reino se refleja de forma decisiva en el hoy de nuestra vida. La primera parábola denuncia la actitud de Israel de haberse confiado demasiado en su condición de pueblo elegido y no asumir los compromisos que implicaban ser el pueblo de la alianza.
  • Pedro, con su pregunta, pone de manifiesto que quizá en su interior se sentía muy seguro del Reino. Ya no tenía nada que temer dado que había sido elegido responsable. La respuesta de Jesús aclara que cuanto mayor es la responsabilidad, tanto más serán también las cuentas a rendir.
  • La segunda parábola es otra denuncia contra la actitud obstinada de Israel que no se mantuvo despierto luchando diariamente por hacer posible el proyecto de Dios.
  • El llamado a la vigilancia va dirigido especialmente a los responsables de la comunidad, que tienen el encargo especial de velar por el rebaño. La tentación típica al tardar el Señor, es la de olvidarse de que sólo se es administrador, y actuar como si se fuera dueño buscando caprichosamente el propio interés, explotando al rebaño y apacentándose a sí mismos.
  • El papel esencial del administrador es “dar a cada uno el alimento a sus horas”, para lo cual es necesario vivir una doble fidelidad: al amo y la comunidad. Fidelidad que es posible cuando se valora la gracia que se nos ha confiado y estamos atentos a las necesidades de aquellos que nos fueron encomendados. Si bien el administrador ha recibido mayores responsabilidades, también ha recibido los dones para poder llevarlas a cabo.
  • Unida a su Señor, la Iglesia está llamada a ser un signo visible del amor del Padre por la humanidad. Somos llamados a la vida para algo, y ese algo es tan importante, que de él depende la plenitud de vida de los hombres que comparten nuestra historia.
  • Llenos de todo, en una carrera muchas veces sin rumbo, por superficialidad o por falsa humildad, los hombres dejamos de preguntarnos ¿qué espera el mundo de nosotros? La vida espera algo de nosotros y tenemos una misión en este mundo que lleva nuestro nombre y nadie más puede hacer. Si no la hacemos nosotros nadie lo va a hacer. Tenemos que descubrir cuál es nuestro camino y cuál es nuestra misión para que nuestra vida cobre sentido. El modo desde el cual llegará la salvación, tomará el matiz que le imponga cada vida particular, que haya aceptado la invitación del Señor.
  • Dios pone en nuestras manos su Vida y su Palabra. Aceptarlo es entrar en comunión con su propio Hijo y hacer nuestra, tanto la vida, como la misión del Enviado del Padre, continuando su obra de salvación en favor de los hombres de nuestro tiempo, aun cuando en ese empeño tengamos que entregar nuestra propia vida.
  • …”La conciencia de ser administradores y no dueños de lo que se nos ha encomendado debe llevarnos a concebir nuestra libertad en términos de responsabilidad”… Saint Exupery

 

Para discernir

 

  • ¿Soy consciente de los dones recibidos?
  • ¿Cómo vivo mi fidelidad al don recibido y a las necesidades de mis hermanos?
  • ¿Qué noto que se me pide?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Quiero ser un servidor

 

Para la lectura espiritual

 

…”La educación progresiva de nuestro pensamiento cristiano y su correlativo obrar (en proporción al estado y a la llamada recibida por cada uno) con respecto a todos los grandes problemas de la vida y de la historia, tiene que ver con lo que podríamos llamar la «sabiduría de la praxis». Esta última consiste sobre todo en la adquisición de hábitos virtuosos: unos hábitos que son necesarios todos ellos no sólo para actuar, sino también y en primer lugar para pensar correcta y exhaustivamente sobre los juicios y las consiguientes acciones que puedan exigir los problemas de las vicisitudes de la vida individual, familiar, social, política e internacional que el hoy presenta a la conciencia de cada uno y de la comunidad cristiana.

Es preciso reconocer que los resultados poco brillantes de las experiencias de los cristianos en la vida social y política no se deben tanto a la malicia de los adversarios, ni tampoco únicamente a las propias deficiencias culturales, como sobre todo a deficiencias de los hábitos virtuosos adecuados, y no sólo en el sentido de carencias de las dotes sapienciales necesarias para ver las direcciones concretas de la acción social y política. Justamente, creo que la causa de muchos fracasos ha sido, en primer lugar, la falta de sabiduría de la praxis: esa sabiduría que -supuestas las esenciales premisas teologales de la fe, la esperanza y el amor cristiano- requiere además un delicadísimo equilibrio de probada prudencia y de fortaleza magnánima; de luminosa templanza afinada justicia, tanto individual como política; de humildad y sincera y de mansa, aunque real, independencia en el juicio; de sumisión y, al mismo tiempo, deseo veraz de unidad, aunque también de espíritu de iniciativa y sentido de la propia responsabilidad; de capacidad de
resistencia y, al mismo tiempo, mansedumbre evangélica”…

 

G. Dossetti, La palabra y el silencio, Bolonia 1997, p. 93.

 

Para rezar

 

Me da miedo, Señor, decirte “Sí”

 

Me da miedo, Señor, decirte “sí”,
porque… ¿a dónde me vas a llevar?
Me da miedo de que me toque la “gran suerte”.
Me da miedo firmar un acuerdo sin leerlo.
Me da miedo un “sí” que luego trae muchos “síes”…
Me da miedo poner mi mano en la tuya
porque… no me la vas a soltar.
Me da miedo mirarte a los ojos
porque me vas a hipnotizar.
Me da miedo lo que me vas a exigir
porque eres un Dios muy insistente…

Michel Quoist

Jueves XXIX

 

No he venido a traer la paz, sino la división

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    3, 14-21

 

Hermanos:

Doblo mis rodillas delante del Padre, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra. Que él se digne fortificarlos por medio de su Espíritu, conforme a la riqueza de su gloria, para que crezca en ustedes el hombre interior. Que Cristo habite en sus corazones por la fe, y sean arraigados y edificados en el amor. Así podrán comprender, con todos los santos, cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad, en una palabra, ustedes podrán conocer el amor de Cristo, que supera todo conocimiento, para ser colmados por la plenitud de Dios.

¡A aquel que es capaz de hacer infinitamente más de lo que podemos pedir o pensar, por el poder que obra en nosotros, a él sea la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús, por todas las generaciones y para siempre! Amén.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 32, 1-2. 4-5. 11-12. 18-19 (R.: 5b)

 

R.    La tierra está llena del amor del Señor.

 

Aclamen, justos, al Señor;

es propio de los buenos alabarlo.

Alaben al Señor con la cítara,

toquen en su honor el arpa de diez cuerdas. R.

 

Porque la palabra del Señor es recta

y él obra siempre con lealtad;

él ama la justicia y el derecho,

y la tierra está llena de su amor. R.

 

El designio del Señor permanece para siempre,

y sus planes, a lo largo de las generaciones.

¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor,

el pueblo que él se eligió como herencia! R.

 

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles,

sobre los que esperan en su misericordia,

para librar sus vidas de la muerte

y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    12, 49-53

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y qué angustia siento hasta que esto se cumpla plenamente!

¿Piensan ustedes que he venido a traer la paz a la tierra? No, les digo que he venido a traer la división. De ahora en adelante, cinco miembros de una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Termina Pablo la primera parte de la carta, con una oración y una doxología final de alabanza al Dios Trino.
  • Pablo dobla sus rodillas ante el Padre, que es la fuente de toda paternidad. Habitualmente los judíos oraban de pie o sentados, el gesto de postrarse ponía de relieve un profundo sentimiento de adoración.
  • Todo apunta, a que la fe y la vida cristiana de los efesios, se arraigue cada vez más en profundidad y se vigorice con la fuerza de Dios. Pablo está tan convencido de la riqueza del plan de Dios, que quiere que se cumpla en los efesios.
  • Por eso Pablo pide que el Espíritu de Dios robustezca con su energía a los fieles, haciéndolos crecer en el hombre interior, y que Cristo se establezca de forma permanente por la fe en sus corazones, para que estén arraigados y cimentados en el amor. La clave para entender la historia y las personas, es el amor que “trasciende toda filosofía” y no existe fuerza más eficaz para transformarlo todo. Crecer en el amor, es ir madurando hacia la plenitud de la vida que Dios nos ha concedido.
  • Este don no está al alcance del esfuerzo humano, ni se reduce al esfuerzo que trata de eliminar el mal para obrar siempre el bien. La vida en el amor es acción de Dios, regalo y misterio, al mismo tiempo que hace que el hombre creyente no viva de otra inteligencia y comprensión, que la de Cristo y su amor, conocido con un conocimiento que sobrepasa a cualquier otro conocimiento humano posible sobre él.

***

  • Lucas utiliza la imagen del fuego para describir el impacto que debe producir en el corazón del creyente la predicación de Jesús. El fuego, el agua son elementos que hacen referencia a la transmisión de la vida, pero también pueden ser causa de destrucción y muerte.
  • La imagen del fuego simbólicamente habla de purificación. Con el fuego, en el crisol, se separa el oro de la escoria. Las palabras de Jesús anunciando que ha venido a traer fuego a la tierra se refieren a esta purificación que Dios quiere hacer en su pueblo. El tiempo está cumplido, el evangelio y la pasión, tienen que crear el proceso de división para que sea quemado todo lo que no sirve, todas aquellas estructuras de pecado y condicionamientos que son destructoras de la vida del hombre y se oponen al plan de salvación.
  • Dios ha venido para un juicio, y en este evangelio aparece el ansia del Enviado por llevar a término su misión. Pero se trata de un juicio de salvación, a pesar del endurecimiento brusco del discurso de Jesús que anuncia la muerte irremediable del Justo.
  • Las palabras de Jesús no alcanzan para convencer al hombre; será necesario que el juicio se manifieste en la pasión del Hijo. Sumergidos en la muerte de Cristo, lavados por su sangre será posible para los que creen alcanzar la salvación, participar de la resurrección.
  • El Evangelio es fuego. La Iglesia no es un grupo de amigos ni un “club”. El abrazo de la paz que nos damos unos a otros no es una simple cortesía, ni el bautismo es rito de admisión social. Quien toma sobre sí el yugo de Jesús, sabe que es un yugo ligero, porque Jesús fue el primero en conocer el bautismo de sangre, sólo El tiene derecho a exigir lo mismo a los demás porque se ofrece como garantía.
  • Jesús desea que su fuego esté ardiendo. Con esta frase se dirige a Jerusalén, y ahora a nosotros invitándonos pasar la prueba del fuego. El amor es pasión. La Iglesia, necesita encenderse en el fuego del amor, y aceptar ser bautizada en la muerte para proclamar la resurrección. Fue el camino del Cristo. Es el camino que deberá seguir la Iglesia si quiere ser fiel a su Señor. Cuando prende el fuego, se corre el riesgo de perder el control si sopla el viento. La Iglesia, que se anima con su Señor al bautismo del fuego, no podrá poner trabas al soplo del Espíritu. La Iglesia que se deja poseer por la palabra, revela la desmesura del amor de Cristo y se hace portadora de ese mismo amor que es el único que salva.

 

Para discernir

 

  • ¿Vivo el evangelio con pasión?
  • ¿Dejo que la Palabra encienda en mí ansias de construir el reino?
  • ¿Acepto los riesgos de vivir el evangelio hasta el final?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Aumenta mi fe, para que viva en la caridad

 

Para la lectura espiritual

 

…”El poder de la fe suscitará un nuevo tipo de hombre capaz de dominar su propio poder. Para ello hace falta la fuerza desnuda del espíritu animado por el Espíritu; es necesario crear, siguiendo la estela de la fe y la contemplación, un auténtico estilo de humilde y fuerte soberanía. Una nueva santidad, una santidad hecha de ruptura ascética y transfiguración cósmica, nos permitirá, con el ejemplo y también con una misteriosa transfusión, un cambio progresivo de las mentalidades y la posibilidad de una cultura que sirva de mediación entre el Evangelio y la sociedad, entre el Evangelio y el orden político.

En el fondo, no se trata de negar la violencia, sino de canalizarla y transfigurarla, como hizo la Iglesia en la alta Edad Media al transformar al guerrero salvaje en caballero, al jefe cruel y despótico en «santo príncipe». Para esto se hacen necesarias la ascesis y la aventura, «la lucha interior más dura que una batalla entre hombres», el gusto por servir y crear, la exigencia de iluminar la vida con la belleza «que engendra toda comunión», como decía

Dionisio el Areopagita.”…

 

O. Clément, EI poder crucificado.

 

Para rezar

 

Muere lentamente

quien se transforma en esclavo del hábito,

repitiendo todos los días los mismos trayectos,

quien no cambia de marca

y no arriesga vestir un color nuevo

y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente

quien hace de la televisión su gurú.

Muere lentamente

quien evita una pasión,

quien prefiere el negro sobre blanco

y los puntos sobre las “íes” a un remolino de emociones,

justamente las que rescatan el brillo de los ojos,

sonrisas de los bostezos,

corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente

quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,

quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,

quien no se permite, por lo menos una vez en la vida,

huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente

quien destruye su amor propio,

quien no se deja ayudar.

Muere lentamente

quien pasa los días quejándose de su mala suerte

o de la lluvia incesante.

Muere lentamente

quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,

no preguntando de un asunto que desconoce

o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas,

recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo

mucho mayor que el simple hecho de respirar.

Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos

una espléndida felicidad.


Pablo Neruda

Viernes XXIX

 

Sepan discernir el tiempo presente

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    4, 1-6

 

Hermanos:

Yo, que estoy preso por el Señor, los exhorto a comportarse de una manera digna de la vocación que han recibido. Con mucha humildad, mansedumbre y paciencia, sopórtense mutuamente por amor. Traten de conservar la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz.

Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida. Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 23, 1-2. 3-4b. 5-6 (R.: cf. 6)

 

R.    Así son los que buscan tu rostro, Señor.

 

Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella,

el mundo y todos sus habitantes,

porque él la fundó sobre los mares,

él la afirmó sobre las corrientes del océano. R.

 

¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor

y permanecer en su recinto sagrado?

El que tiene las manos limpias y puro el corazón;

el que no rinde culto a los ídolos. R.

   

El recibirá la bendición del Señor,

la recompensa de Dios, su Salvador.

Así son los que buscan al Señor,

los que buscan tu rostro, Dios de Jacob. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    12, 54-59

 

Jesús dijo a la multitud:

«Cuando ven que una nube se levanta en occidente, ustedes dicen en seguida que va a llover, y así sucede. Y cuando sopla viento del sur, dicen que hará calor, y así sucede.

¡Hipócritas! Ustedes saben discernir el aspecto de la tierra y del cielo; ¿cómo entonces no saben discernir el tiempo presente?

¿Por qué no juzgan ustedes mismos lo que es justo? Cuando vas con tu adversario a presentarte ante el magistrado, trata de llegar a un acuerdo con él en el camino, no sea que el adversario te lleve ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y este te ponga en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pablo, “prisionero por Cristo” está detenido en Roma. Los judaizantes lograron atraparlo acusándolo de perturbador del orden establecido. Lo hacen a través de la policía del Imperio. Pablo ha presentado con entusiasmo el misterio de Cristo y de su Iglesia, y está orgulloso de ser «cautivo de una causa divina». Por eso anima a sus fieles a mantenerse firmes.
  • Después de haber puesto los fundamentos teológicos, entra en una sección más práctica, en la que, aplicando el misterio a la vida pide que “andemos como pide la vocación a la que hemos sido convocados”. La primera consecuencia concreta es que vivamos la unidad dentro de la Iglesia.
  • La unidad eclesial no es una simple coexistencia pacífica y respetuosa sino que debe tener sus raíces en la fe y concretarse en una mutua tolerancia y amor, que es lo que crea un ambiente de fraternidad y también de credibilidad evangélica.
  • El autor de la carta nos recuerda que se trata de la “unidad del Espíritu”, la verdadera unidad sólo se puede lograr acogiéndola como don. Todo empeño por superar las diferencias, acaba consiguiendo el resultado contrario. La carta recuerda que las actitudes que favorecen la auténtica unidad son: la humildad, la amabilidad, la comprensión.

    ***

  • Lucas concluye este discurso de Jesús dirigido en primer lugar a sus discípulos y luego al resto de la gente. Jesús insiste en la idea de la necesidad de estar preparados para asumir con radicalidad la nueva vida del Reino.
  • Hay un tipo de tiempo que los griegos llamaban kronos, caracterizado por los cambios climáticos y estacionales; pero también es la característica de tiempo que normalmente manejamos y que nos permite contar las horas, días, meses y años, es el tiempo cuantitativo. El otro tipo de tiempo es la que los griegos denominaban kairós; esto es, “tiempo propicio”, “tiempo apto para…”. En la Sagrada Escritura, y en especial el Nuevo Testamento, esta calidad de tiempo se identifica con el “tiempo de Dios o el paso salvador de Dios”. En la mentalidad de Lucas, el kairós es aquella modalidad de tiempo que permite reconocer cómo un hecho o acontecimiento de la vida influye positiva o negativamente en la vida del hombre y en el mundo. Jesús se refiere a esta clase de tiempo. Pide que así como pueden reconocer cambios climáticos con sólo ver una nube o sentir la dirección del viento, que puedan reconocer el paso de Dios entre ellos.
  • Jesús relaciona este discernimiento de los signos, con la reconciliación con los enemigos. Estas son tareas urgentes que se imponen a todo el que quiera ser discípulo del reino. Reconocer con una mirada amplia y profunda desde la realidad de las cosas, la llamada de Dios, se presenta imprescindible para poder dar una respuesta acorde y necesaria, no aquella que simplemente soluciona problemas, sino aquella que implanta la vida nueva del Evangelio de la gracia. La paz es signo del reino ya comenzado. La paz mesiánica que es la profunda armonía de los hombres con el mundo, entre ellos y con Dios.
  • El discípulo verdadero es el que busca, trabaja y hace la paz; no almacena la gracia sólo en beneficio propio, sino que se hace transparente a la salvación concedida gratuitamente por Dios, a todos los hombres. Reconocer para responder.
  • En un mundo que vive el pecado a flor de piel, estamos llamados a actuar, para transfigurarlo en mundo de justicia. En un mundo de disgregación, tenemos que ser incansablemente signo de comunión. En un mundo de odio, estamos llamados a sanar heridas. En un mundo de guerras y de ruinas, necesitamos generar y crear espacios que muestren que la paz es posible. En un mundo de desconfianza, somos llamados a sembrar la semilla de la fe.
  • La unidad es la vocación de la Iglesia que quiere hacer creíble el anuncio del Evangelio. Un solo cuerpo, porque fuimos llamados a una esperanza común.
  • El Señor mismo es la gracia, que se hace presente, para que podamos escrutar nuestro tiempo y ver en él los motivos de esperanza.

 

Para discernir

 

  • ¿Sabemos discernir los signos de los tiempos?
  • ¿Supimos descubrir el paso de Dios por nuestra vida?
  • ¿Podemos descubrir las llamadas de Dios en la historia y en nuestra vida cotidiana?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Ayúdanos a vivir unidos con todos por el vínculo de la paz

 

Para la lectura espiritual

 

…”«Por el amor que os tengáis los unos a los otros reconocerán todos que sois discípulos míos» (Jn 13,35). «Los unos a los otros», dice Cristo, no dice «a Dios». Nuestro amor a Dios sólo lo atestigua el amor fraterno. En efecto, «quien no ama a su hermano, al que ve, no puede amar a Dios, al que no ve» (1 Jn 4,20). Los buenos sentimientos de amor a Dios pueden producir ilusión, pero no así el amor fraterno. Por eso seremos juzgados por nuestro amor activo, por nuestro amor a todos los hombres indigentes que encontremos en nuestro camino (cf. Mt 25,31-46). Si de verdad nos hemos dejado reconciliar por Cristo Jesús con Dios, también debemos estar reconciliados entre nosotros; debemos recurrir a todo, a fin de que se recomponga también la unidad externa de la cristiandad, que internamente no hemos perdido nunca, dado que hemos sido redimidos en Cristo.

Esta unidad interna debe ser resorte vivo para la convivencia fraterna de todos los cristianos, entonces el amor a Cristo nos hará recobrar también la unidad externa como testimonio y anticipación de aquella unidad en la que nosotros y todos los hombres de buena voluntad seremos asumidos de manera bienaventurada para toda la eternidad en la gloria del Padre”…

 

P. Seethaler. La palabra de la cruz, Asís 1969.

 

Para rezar

 

Oración por la paz

Te suplicamos Oh Señor, Dios Nuestro;
que pongas la Paz del Cielo
en los corazones de los hombres,
para que puedas unir a las naciones
en una alianza inquebrantable,
en el Honor de Tu Santo Nombre.

Purifícanos con la limpieza de Tu Verdad
y guía nuestros pasos en santidad interior.

Danos concordia y paz a nosotros
y a todos los seres vivos de la tierra,
como la distes a nuestros padres cuando te suplicaron,
con fe verdadera,
dispuestos a obedecer al Santísimo y Todo poderoso.

Concede a los que nos gobiernan y nos conducen en la tierra,
un recto uso de la soberanía que les has otorgado.
Señor, haz sus criterios conformes
a lo que es bueno y agradable a Ti,
para que, utilizando con reverencia, paz y bondad
el poder que les has concedido,
puedan encontrar favor ante Tus ojos.
Solo Tú puedes hacerlo,
esto y mucho más que esto.
Gloria a Ti!
Ahora y Siempre

S. Clemente de Roma

 

Sábado XXIX

 

Conviértanse

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    4, 7-16


Sin embargo, cada uno de nosotros ha recibido su propio don, en la medida que Cristo los ha distribuido. Por eso dice la Escritura: Cuando subió a lo alto, llevó consigo a los cautivos y repartió dones a los hombres. Pero si decimos que subió, significa que primero descendió a las regiones inferiores de la tierra.

El que descendió es el mismo que subió más allá de los cielos, para colmar todo el universo. El comunicó a unos el don de ser apóstoles, a otros profetas, a otros predicadores del Evangelio, a otros pastores o maestros. Así organizó a los santos para la obra del ministerio, en orden a la edificación del Cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto y a la madurez que corresponde a la plenitud de Cristo.

Así dejaremos de ser niños, sacudidos por las olas y arrastrados por el viento de cualquier doctrina, a merced de la malicia de los hombres y de su astucia para enseñar el error.

Por el contrario, viviendo en la verdad y en el amor, crezcamos plenamente, unidos a Cristo. El es la Cabeza, y de él, todo el Cuerpo recibe unidad y cohesión, gracias a los ligamentos que lo vivifican y a la acción armoniosa de todos los miembros.

Así el Cuerpo crece y se edifica en el amor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 121,1-5

 

R.    Vamos alegres a la casa del Señor.

 

¡Qué alegría cuando me dijeron:

“Vamos a la casa del Señor”!

Ya están pisando nuestros pies

tus umbrales, Jerusalén. R.

 

Jerusalén está fundada

como ciudad bien compacta.

Allá suben las tribus,

las tribus del Señor. R.

 

Según la costumbre de Israel,

a celebrar el nombre del Señor;

en ella están los tribunales de justicia,

en el palacio de David. R.

    

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    13, 1-9

 

En ese momento se presentaron unas personas que comentaron a Jesús el caso de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las víctimas de sus sacrificios. El respondió:

« ¿Creen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran más pecadores que los demás? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera. ¿O creen que las dieciocho personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé, eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera.»

Les dijo también esta parábola: «Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar frutos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: “Hace tres años que vengo a buscar frutos en esta higuera y no los encuentro. Córtala, ¿para qué malgastar la tierra?” Pero él respondió: “Señor, déjala todavía este año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré. Puede ser que así dé frutos en adelante. Si no, la cortarás.”»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Ayer pedía Pablo para la Iglesia la unidad, basada en que uno solo es el Señor, y la fe, y el bautismo para todos. Hoy nos propone contemplar a la Iglesia como “signo e instrumento” de esta ascensión de la humanidad «hacia la unidad de Dios».
  • Cristo mismo, Cabeza de la Iglesia, la ha dotado con la riqueza de los ministerios y de los carismas: unos son apóstoles, otros profetas y evangelistas, otros pastores y doctores. Todo va encaminado “para el perfeccionamiento de los fieles, hasta que todos lleguemos a la estatura de Cristo, el hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud” y “para la edificación del cuerpo de Cristo” que debe ir creciendo y madurando. Cristo es la cabeza y de Él todo el cuerpo recibe su crecimiento, a partir de Cristo y contando con las estructuras eclesiales que Él ha pensado.
  • Los cristianos, la Iglesia, tienen en sus manos el proyecto de Dios. Pablo no tiene miedo de decir que en la Iglesia no tienen todos, el mismo papel. Existe una jerarquía que por los « lazos » que establece, está llamada a crear la unidad, trabajar por el porvenir de la humanidad, promover el “crecimiento” del universo hacia su plenitud. Pero unidad no significa uniformidad, se da en la diversidad.
  • La Iglesia conduce poco a poco a la humanidad hacia su «madurez» en la medida, precisamente, en que construye la «comunión» que es sólo posible viviendo en el amor.

    ***

    • Llegaron algunos que le contaron a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios, y aquellas dieciocho personas que murieron aplastadas al desplomarse la torre de Siloé.
    • Uno es el resultado de una voluntad humana: Pilato, gobernador romano, dominó una revuelta de zelotes que querían derribar el poder establecido.
    • El otro es puramente fortuito, un “accidente” material: se desplomó una torre de Jerusalén.
    • En tiempo de Jesús, y hoy también, es corriente la interpretación de que, las víctimas de una desgracia reciben un castigo por sus pecados. Si una persona tenía una grave enfermedad era porque había cometido muchos pecados.
    • Esto puede llegar a ser una manera fácil de justificarse y acallar la conciencia frente a los males evitables.
    • Jesús ni aprueba ni condena la conducta de Pilato, ni quiere admitir que el accidente fuera un castigo de Dios por los pecados de aquellas personas.
    • Para Jesús las catástrofes, las desgracias no son un castigo divino. No somos mejores que los que sufren las consecuencias de la fuerza desatada de la naturaleza o de la violencia humana. Para Jesús, Dios no se toma a cada instante la venganza, ni es amigo de enviar castigos a diestra y siniestra. Sin embargo, todos los males que sufrimos son signos de la fragilidad humana y son para todos, una invitación a la conversión.
    • La mirada sobre los “signos de los tiempos”, no tiene que llevarnos a equivocarnos en la interpretación, juzgando a los demás, sino a una conversión personal.
    • Cada uno de esos hechos tiene como función poner en cuestión nuestras acciones y comportamientos, situándolos delante de Dios. Ellos nos colocan ante la necesidad de un cambio de vida.
    • La secuencia concluye con la conocida parábola de la higuera estéril, figura de Israel. Una iglesia, una comunidad que no dé frutos no tiene razón de ser. Pero Jesús como ese viñador suplica por su pueblo y por cada comunidad cristiana. Y se compromete con ella: no escatima sus energías, cava, pone abono.
    • Siempre espera, contra toda esperanza, para Dios “no hay nada imposible”. La paciencia de Dios, como la del viñador, no tiene límites, es capaz de esperar toda la vida para que nos convirtamos al amor y le demos una respuesta de amor.
    • La paciencia de Dios contrasta con nuestra impaciencia, que quiere ver pronto los resultados y que todo se arregle en un instante, o que se acabe de golpe el mal. Pero en la vida se crece lentamente, se madura lentamente, no siempre se da el fruto deseado. Hay que saber esperar adoptando una actitud de espera activa y positiva.

 

Para discernir

 

  • ¿Me fijo en los pecados de los demás antes que en los míos?
  • ¿Siento los males de este mundo como castigo por nuestros pecados?
  • ¿Somos impacientes con los pecados de los otros?

 

Repitamos a lo largo de este día


Que viviendo contagie tu Evangelio, Señor

 

Para la lectura espiritual

 

“…El Evangelio se difunde por contagio: uno que ha sido llamado llama a otro. Si he conocido a Jesús y su inmenso amor por mí, el cuidado que tiene de mi vida, intentaré vivir el «sermón de la montaña», el espíritu de las bienaventuranzas, el perdón, la gratuidad; y la gente que vive a mi alrededor, antes o después, me preguntará: ¿cómo es que vives así? Un estilo de vida que no excluye a nadie, que no rechaza a nadie, que es camino de seguimiento de Jesús, es el primer modo de contagiar a los otros.

Por eso depende de mí, de cada uno de vosotros, que la Iglesia sea cada vez más expresión de la incansable carrera que el Evangelio desarrolla en la historia. Depende de nuestro vivir el Evangelio como don interior que hace la vida bella y luminosa, que hace gustar la paz y la calma en el espíritu. Y es que, desde lo íntimo del corazón, el Evangelio se difunde a la totalidad de nuestra propia vida personal cual fuente de sentido y de valores para la vida cotidiana, y con ello las acciones de cada día se enriquecen de significado, los gestos que realizamos adquieren verdad y plenitud.

Las páginas de la Escritura iluminan los acontecimientos de la jornada, la oración nos conforta y nos sostiene en el camino, los sacramentos nos hacen experimentar el gusto de estar en Jesús y en la Iglesia. Se abre aquí el espacio de una caridad que me impulsa a amar como Jesús me ha amado, y el espacio de la vida de la comunidad cristiana se convierte en lugar de significados y de valores que despejan el camino y de gestos que llenan la vida. Nace la posibilidad de entretejer relaciones auténticas, de crecer en la verdadera comunión y en la amistad “…

 

C. M. Martini, El Padre de todos, Bolonia-Milán 1999, p. 466.

 

Para rezar

 

Señor:

te pedimos perdón por las veces que sometemos a otros,

y a todo lo que has creado abusando de poder,

desconociendo que el único PODEROSO sos vos!
Señor:

te pedimos perdón por ser en ocasiones, soberbios,
queriendo imponer “nuestra verdad como única”,
cuando sabemos que LA VERDAD la tenés vos!
Señor:

te pedimos perdón por las veces que pasamos de largo,
o miramos para un costado,

ante la necesidad o el sufrimiento de las personas,

sabiendo que fuiste vos el que entregaste TU VIDA EN LA
CRUZ por nosotros!
Señor:

te pedimos perdón por las veces que con nuestros prejuicios juzgamos,

en lugar de comprender,

sabiendo que el único que JUZGA, sos vos!
Señor:

te pedimos perdón por las veces que cargamos en otros,

o en el afuera, nuestras responsabilidades,
olvidando que PONIÉNDONOS EN TUS MANOS PODEMOS DESCANSAR!
Señor:

te pedimos perdón por no reconocer nuestras faltas,
arrepentirnos y pedir perdón por ellas, sabiendo que sos un PADRE
BUENO Y QUE PERDONA!
Señor:

te pedimos perdón porque en momentos de angustia y
desesperación nos olvidamos de vos!,

cuando nos has dicho: “NO TENGAN MIEDO QUE YO ESTOY CON USTEDES”.

 

Julia Cabeza-Mecker

 

 

 

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XXVIII – CICLO B

DOMINGO XXVIII

CICLO B

 

Lunes XXVIII

 

Martes XXVIII

 

Miércoles XXVIII

 

Jueves XXVIII

18 de octubre – San Lucas Evangelista (F)

 

Viernes XXVIII

 

Sábado XXVIII

 

DOMINGO XXVIII

CICLO B

 

Ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de la Sabiduría    7, 7-11

 

Oré, y me fue dada la prudencia, supliqué, y descendió sobre mí el espíritu de la Sabiduría. La preferí a los cetros y a los tronos, y tuve por nada las riquezas en comparación con ella. No la igualé a la piedra más preciosa, porque todo el oro, comparado con ella, es un poco de arena; y la plata, a su lado, será considerada como barro.

La amé más que a la salud y a la hermosura, y la quise más que a la luz del día, porque su resplandor no tiene ocaso.

Junto con ella me vinieron todos los bienes, y ella tenía en sus manos una riqueza incalculable.

 

Palabra de Dios

 

SALMO    Sal 89, 12-13. 14-15. 16-17 (R.: 14)

 

R.    Señor, sácianos con tu amor, y cantaremos felices.

 

Enséñanos a calcular nuestros años,

para que nuestro corazón alcance la sabiduría.

¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo…?

Ten compasión de tus servidores.

 

Sácianos en seguida con tu amor,

y cantaremos felices toda nuestra vida.

Alégranos por los días en que nos afligiste,

por los años en que soportamos la desgracia.

 

Que tu obra se manifieste a tus servidores,

y que tu esplendor esté sobre tus hijos.

Que descienda hasta nosotros la bondad del Señor;

que el Señor, nuestro Dios,

haga prosperar la obra de nuestras manos.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta a los Hebreos    4, 12-13

 

La Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de doble filo: ella penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, de las articulaciones y de la médula, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Ninguna cosa creada escapa a su vista, sino que todo está desnudo y descubierto a los ojos de aquel a quien debemos rendir cuentas.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    10, 17-30

 

Cuando se puso en camino, un hombre corrió hacia él y, arrodillándose, le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la Vida eterna?»

Jesús le dijo: « ¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno. Tú conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no perjudicarás a nadie, honra a tu padre y a tu madre.»

El hombre le respondió: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud.»

Jesús lo miró con amor y le dijo: «Sólo te falta una cosa: ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme.»

El, al oír estas palabras, se entristeció y se fue apenado, porque poseía muchos bienes.

Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: « ¡Qué difícil será para los ricos entrar en el Reino de Dios!»

Los discípulos se sorprendieron por estas palabras, pero Jesús continuó diciendo: «Hijos míos, ¡qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios.»

Los discípulos se asombraron aún más y se preguntaban unos a otros: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?»

Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: «Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para él todo es posible.»

Pedro le dijo: «Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.»

Jesús respondió: «Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia, desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna.»

 

Palabra del Señor.

 

O bien más breve:

 

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    10, 17-27

 

Cuando se puso en camino, un hombre corrió hacia él y, arrodillándose, le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la Vida eterna?»

Jesús le dijo: « ¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno. Tú conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no perjudicarás a nadie, honra a tu padre y a tu madre.»

El hombre le respondió: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud.»

Jesús lo miró con amor y le dijo: «Sólo te falta una cosa: ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme.» El, al oír estas palabras, se entristeció y se fue apenado, porque poseía muchos bienes.

Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: « ¡Qué difícil será para los ricos entrar en el Reino de Dios!»

Los discípulos se sorprendieron por estas palabras, pero Jesús continuó diciendo: «Hijos míos, ¡qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios.»

Los discípulos se asombraron aún más y se preguntaban unos a otros: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?»

Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: «Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para él todo es posible.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La lectura del libro de la Sabiduría nos presenta lo que el autor considera el bien más excelente que está por encima de todos los bienes de la tierra: la sabiduría. Para el hombre bíblico la sabiduría no era erudición, acumulación de conocimiento, sino el logro de una visión armónica sobre el mundo, el hombre y Dios. Los sabios con el tiempo van descubriendo que ese plan maravilloso de Dios está contenido en la Ley y el verdadero sabio será el que la sabe interpretar y la pone en práctica.

***

  • En este pasaje de la carta a los hebreos, Pablo presenta la Palabra de Dios no como una palabra pasada, sino actual y viva, dirigida personalmente a cada uno de los que la escuchamos cuando es proclamada, no vacía sino llena de contenido y eficacia. El influjo de la Palabra debe penetrar hasta lo más profundo, hasta la médula; debe ser como espada de doble filo que penetra hasta la coyuntura misma de la vida y el alma. Cuando esa Palabra de Dios toca nuestra vida, nuestro ser, se convierte en guía y alimento de nuestra existencia.

***

  • En el Evangelio de Marcos, al hombre que se acercó a Jesús para preguntarle sobre cómo alcanzar vida eterna Jesús le recuerda que un buen camino de perfección son los mandamientos. Particularmente le recuerda aquellos que están más en relación con el prójimo. En los mandamientos pone Jesús el humus para la tierra que será sembrada. Este hombre que los cumplía busca crecer más, ser más y encontrar más sentido a la vida, mayor plenitud. La respuesta de Jesús es clara, sencilla: «anda, vende todo lo que tienes, dáselo a los pobres, luego ven, y sígueme».
  • Éste es el punto de definición para el seguimiento a Jesús. El amor de Dios manifestado en Jesús es siempre una invitación a ir más allá. Jesús lo sitúa en una nueva dimensión: para tenerlo todo es necesario  desprenderse de todo; para ser hay que dejar.
  • Es incompatible el verdadero seguimiento con el apego a los bienes. Jesús establece nuevas reglas, abre un nuevo camino: el hombre sólo tiene o posee  cuando da; uno que se da a sí mismo es sí mismo; uno que da todo es todo.
  • Es el camino  nuevo que trae Jesús: vaciarnos de lo vacío para llenarnos de plenitud. Vaciarnos de todo lo que nos aliena para vivir una actitud  nítida con respecto a las cosas, entender y vivir que las riquezas no constituyen el  gran valor de la vida humana, que el hombre no se define por lo que tiene.
  • Ciertamente, no todo el que posee bienes en abundancia necesariamente es una mala persona, existen muchos ricos, sencillos, abiertos, generosos, incondicionales. Pero no basta. El reino de Dios se realiza en la medida que el evangelio toca toda la realidad hasta en sus mismas raíces y estructuras. La decisión en favor del  reino o en su contra no se juega entre el bien o el mal en abstracto, en el cumplimiento  mejor o peor de unas prácticas religiosas, en lo correcto o incorrecto de una ley, sino  entre el compartir todo de lo propio al punto que se hace don o en la riqueza, sea la que sea, acumulada como propiedad privada  y privatizante.
  • Si bien los hombres  necesitamos algo para vivir, la cuestión está en dónde  ponemos nuestra preocupación, nuestra seguridad, nuestro corazón, nuestra alegría. Jesús nos pide  un desprendimiento sin límites. Y esto es lo que con frecuencia olvidamos los cristianos.
  • Sólo cuando la riqueza es puesta al servicio de la comunidad deja de ser obstáculo  para el seguimiento.
  • El peligro de la riqueza no es patrimonio de los ricos. Porque: ” poner la confianza en el dinero”, “querer tener  cada vez más”, “dejarse aprisionar por la espiral del consumo”, afecta a todos. Jesús sabe que los bienes no son neutrales y que muchas veces provocan ese conjunto de actitudes que propicia la explotación de los demás, el  fraude a la comunidad, la evasión de capitales, el gasto en armamentos, el despilfarro familiar. Donde priva y manda el  dinero no puede haber cristianismo coherente ni vida plena.
  • Donde se juega el todo de nuestra vida es en nuestra opción más  profunda, aquella que dirige realmente nuestras decisiones.
  • El desprendimiento de las riquezas es la piedra de  toque de la autenticidad de nuestra fe y de nuestro amor.
  • “Entonces, ¿quién puede salvarse?” El hombre que ha comprendido el amor de Dios ya no pregunta por la medida y límites  de lo que se le pide; quiere amar a Dios con todo su corazón y demostrarlo con el amor a  los demás. Únicamente podrán trabajar por la fraternidad universal, por el reino de Dios, los  desprendidos, los pobres, los que buscan ante todo los valores del Reino.
  • El hombre nace de aquello que deja. La pobreza lo libera de la idolatría del tener y lo  capacita para relacionarse con Dios, con los demás y con las cosas de una manera nueva.  La pobreza lo abre al compartir, le descubre a Dios como bien inagotable.  Por la pobreza, se llega a la verdadera riqueza que es sabiduría de abandono en las manos de Dios, despojo de toda  ansia de posesión, de todo hábito de apego a las cosas, de todo afán de prestigio o dominio, y puede dejarse re-crear por el Padre como nueva criatura.
  • Como Iglesia, y personalmente cada uno de nosotros estamos llamados a confrontarnos auténticamente con esta Palabra de Jesús y con su proyecto sin evasiones espiritualoides ni quijotadas estériles. Vivir este evangelio como una realidad no se hará ciertamente «vendiendo los bienes y repartiendo el dinero». Hoy ese método no  serviría ni siquiera para resolver el escándalo de la pobreza. Lo que Jesús propone no es un programa económico-social, sino una actitud del  corazón; es decir, que tengamos nuestros bienes y dinero, pero reconociendo con  toda lealtad de que ese bien pertenece a toda la comunidad, y particularmente a los pobres.
  • Una Iglesia que anuncia este evangelio y que no comparte realmente sus bienes  materiales con la comunidad corre el peligro de convertirse en una caricatura de la  Iglesia de Jesucristo. Pero para lograr esta coherencia necesitamos la ayuda de Dios, porque “para Dios no hay nada imposible”

 

Para discernir

 

  • ¿A qué nos llama este Evangelio en nuestra vida de fe?
  • ¿De qué modo puedo hacer efectiva mi opción por la pobreza evangélica?
  • ¿Qué cosas se han transformado en una riqueza asfixiante?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Que seas Tú mi riqueza

 

Para la lectura espiritual

 

«Si quieres ser perfecto». Así pues, el rico no ha llegado a la perfección.

Aunque es libre de llegar o no a ella. La expresión «si quieres» muestra de un modo estupendo la libertad del hombre: la elección depende de él, la decisión a él le corresponde.

Del otro lado está el Dios que da. Dios da a todos los que desean, que no escatiman sus fuerzas y que oran. Concede incluso que la salvación sea obra de ellos mismos.

Dios, enemigo de la violencia, no obliga a nadie, sino que ofrece su gracia a quien la busca, la ofrece a quien la pide, abre a quien llama.

Si queréis la perfección, si la queréis sinceramente, sin engañaros a vosotros mismos, debéis procuraros aquello que todavía os falta.

Y os falta una sola cosa, esa que es la única que dura, que es superior a la ley, que la ley no puede dar ni quitar y que constituye la verdadera riqueza de los seres vivos.

El hombre ha observado toda la ley desde su primera juventud, tanto que ahora hace grandes elogios de sí – mismo; sin embargo, pese a que todos sus méritos, no puede procurarse esta gracia única, de la que sólo el Salvador dispone, no puede alcanzar la eternidad que desea.

Así, se va triste y desanimado, porque piensa que es demasiado alto el precio de la salvación que había venido a pedir.

El hecho es que no quería la vida eterna con la intensidad que se imaginaba tener. Tal vez, en el fondo, quería una sola cosa: mostrar buena voluntad para hacer un poco de exhibicionismo.

Aunque solícito y meticuloso en todo lo demás, ante el tesón necesario para alcanzar la vida eterna se siente débil, como paralizado, inerte.

 

Clemente de Alejandría. El buen uso del dinero

 

Para rezar


Padre, me abandono en tus manos,
el abandonarse es un compromiso solo con
y en la madurez de Cristo Jesús.

Es un dejarse ir

es una ruptura con las cuerdas por las cuales
uno manipula, controla, administra,
la fuerza de la propia vida.
El abandonarse es no manejar nada,
no esperar nada,
el abandonarse es recibir todas las cosas
de manera en que uno recibe un regalo
con las manos abiertas,
y el corazón abierto.

El abandonarse es ser dirigido,
no por las necesidades humanas, sino por Dios,
el abandonarse es más que un compromiso,
es no hacer nada para Dios, sino dejar que
todo sea hecho por Dios.

El abandonarse se hace solamente en la
esperanza de que la vida de Dios rodee
todas las cosas,
de que venga su Reino,
de que su voluntad sea cumplida.

Amén.

 

Eduardo J. Farrell

 

Lunes XXVIII

 

Aquí hay alguien que es más que Jonás

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Galacia    4, 22-24. 26-27. 31-5,1

 

Hermanos:

Está escrito que Abraham tuvo dos hijos: uno de su esclava y otro de su mujer, que era libre. El hijo de la esclava nació según la carne; en cambio, el hijo de la mujer libre, nació en virtud de la promesa.

Hay en todo esto un simbolismo: estas dos mujeres representan las dos Alianzas. La primera Alianza, la del monte Sinaí, que engendró un pueblo para la esclavitud, está representada por Agar.

Pero hay otra Jerusalén, la celestial, que es libre, y ella es nuestra madre. Porque dice la Escritura: ¡Alégrate, tú que eres estéril y no das a luz; prorrumpe en gritos de alegría, tú que no conoces los dolores del parto! Porque serán más numerosos los hijos de la mujer abandonada que los hijos de la que tiene marido.

Por lo tanto, hermanos, no somos hijos de una esclava, sino de la mujer libre. Esta es la libertad que nos ha dado Cristo. Manténganse firmes para no caer de nuevo bajo el yugo de la esclavitud.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 112, 1-2. 3-4. 5-7 (R.: cf. 2)

 

R.    Bendito sea el nombre del Señor para siempre.

 

Alaben, servidores del Señor,

alaben el nombre del Señor.

Bendito sea el nombre del Señor,

desde ahora y para siempre. R.

 

Desde la salida del sol hasta su ocaso,

sea alabado el nombre del Señor.

El Señor está sobre todas las naciones,

su gloria se eleva sobre el cielo. R.

 

¿Quién es como el Señor, nuestro Dios,

que tiene su morada en las alturas,

y se inclina para contemplar el cielo y la tierra?

El levanta del polvo al desvalido,

alza al pobre de su miseria. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    11, 29-32

 

Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: «Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás. Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación.

El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay alguien que es más que Salomón.

El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay alguien que es más que Jonás.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En la carta a los Gálatas que seguiremos leyendo durante dos días más, el tema que continua apareciendo es la lucha de Pablo contra los judaizantes radicalizados que se aferran a la ley, y por tanto, de modo implícito rechazan el evangelio de Jesús.
  • Como argumento para afianzar su postura, va a utilizar una alegoría, tomando como protagonista a Abraham. Abraham tuvo dos hijos, uno de una esclava, su sirvienta Agar que fue Ismael, y el otro de la mujer libre Sara, de la que, según la promesa, nació Isaac. Estas dos mujeres representan las dos alianzas.
  • Para Pablo, nosotros somos hijos de la libre, no dependemos de la ley antigua porque “para vivir en libertad nos ha liberado Cristo”. No somos hijos de la esclava; por tanto los exhorta a “mantenerse firmes, y sin someterse de nuevo al yugo de la esclavitud”. Para Pablo, volver a seguir servilmente la ley del Antiguo Testamento, es volver a caer en la esclavitud.
  • A los judaizantes que quieren volver a la antigua Alianza, les recuerda que en esa misma escritura estaba el anuncio de la “Nueva Alianza”.
  • Pablo quiere dejar bien claro que la salvación es un don gratuito, un regalo sobrenatural, procedente de una promesa gratuita. No podemos salvarnos por nosotros mismos, «ni por el bien que hacemos», ni por el cumplimiento exacto de la ley.

    ***

  • Cuando Jesús acababa de exorcizar a un endemoniado, los oyentes le piden un signo. Sin negar su asombro ante este escepticismo, pone frente a ellos la actitud de los ninivitas, que se convirtieron al oír la palabra de Jonás y, aquí hay uno mayor que Jonás y mayor que la misma reina de Saba.
  • Los judíos se sitúan en el plano más externo: necesitan milagros maravillosos para tener fe y convertirse. Exigen pruebas y demostraciones y no se les concederá más que la palabra viva de un Nazareno, que por el poder del Espíritu, con sus gestos y acción liberadora, los invita a la fe. No se les dará ningún otro signo más que el mismo Jesús.
  • La fe a la que invita Jesús se vive en libertad. La evidencia somete y no se discute, y la demostración encierra y aprisiona. Cristo proclama que la fe descansa únicamente sobre la confianza puesta en la persona del enviado.
  • El milagro físico tiene verdadera significación si interpela a la persona del testigo. Por eso también, la mayoría de los milagros solicitan la conversión interior y la fe; la solicitan, pero no la dan. El verdadero creyente no pide signos exteriores, porque en la persona misma de Jesús, descubre la presencia y la intervención discreta de Dios.
  • La vida, obra y muerte de Jesús a mano de los hombres, es la señal que debe ser aceptada. Es el Dios que aparentemente fracasa en la persona de Jesús. Es el Dios que muere en Jesús pero que resucita al tercer día. Es el Dios que en Jesús y por Jesús, comparte la suerte de los abandonados, los pobres, los despreciados de la historia. La señal, no es una acción arbitraria y portentosa, porque Dios no violenta la historia. En el crucificado habrá que descubrir al resucitado. No hay fe fuera del misterio de muerte y de resurrección del enviado. Los cristianos seguimos al resucitado por el camino del crucificado.
  • Este rostro sufriente de la hora extrema, de la hora de la Cruz es «misterio en el misterio, ante el cual el ser humano ha de postrarse en adoración». En efecto, «para devolver al hombre el rostro del Padre, Jesús debió no sólo asumir el rostro del hombre, sino cargarse incluso del “rostro” del pecado» Juan Pablo II.
  • En el anuncio del Evangelio, el verdadero signo que podemos ofrecer es que nuestros gestos demuestren que la palabra, ha sido eficaz en nosotros y nos ha salvado, nos ha liberado y nos hace caminar como hombres nuevos, capaces de amar, de ser misericordiosos, de ser constructores de la paz, y de ser solidarios con los que sufren.

     

Para discernir

 

  • ¿Qué espero que Dios haga en la historia?
  • ¿Pido signos para mi fe?
  • ¿Doy signos de mi fe?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Creo Señor, aumenta mi fe

 

Para la lectura espiritual

 

«Aquí hay uno que es más que Salomón»

 

…”Dejadme citar un salmo, dicho por el Espíritu Santo a David; decís que se refiere a Salomón, vuestro rey, pero es ciertamente a Cristo a quien se refiere… «Dios mío, confía tu juicio al rey» (Sl 71,1). Porque Salomón llegó a ser rey, vosotros decís que este salmo se refiere a él, siendo así que las palabras del salmo señalan claramente a un rey eterno, es decir, a Cristo. Porque Cristo nos ha sido anunciado como rey, profeta, Dios, Señor, ángel, hombre, jefe supremo, piedra, niño pequeño por su nacimiento, primero como un ser de dolor, después subiendo al cielo, viniendo de nuevo en su gloria con la realeza eterna…

«Dios mío, confía tu juicio al rey, tu justicia al hijo de reyes, para que rija a tu pueblo con justicia, a tus humildes con rectitud… Que se postren ante él todos los reyes, y que todos los pueblos le sirvan»… Salomón fue un rey grande e ilustre; es bajo su mandato que se ha construido el Templo de Jerusalén, pero queda claro que nada de lo que se dice en el salmo se le dice a él. Todos los reyes no le han adorado, no ha tenido un reino que llegara a los confines de la tierra, sus enemigos no se prosternaron ante él para lamer el polvo…

Salomón no es tampoco «Señor de los ejércitos» (Sl 23,10); es Cristo. Cuando resucitó de entre los muertos y subió al cielo, se ordenó a los príncipes establecidos por Dios en los cielos «abrid las puertas» de los cielos para que «entre el Rey de la gloria», suba «se siente a la derecha del Padre, hasta que haga de sus enemigos estrado de sus pies», como lo dicen otros salmos (23,109). Pero cuando los príncipes de los cielos lo vieron sin belleza, honor, ni gloria en su aspecto (Is 53,2), no le reconocieron y se preguntaban: «¿Quién es ese rey de la gloria?» (Sl 23,8) el Espíritu les contestó: «El Señor, Dios de los ejércitos. Él es el Rey de la gloria». En efecto, no es Salomón, por muy gloriosa que fuera su realeza…, que se ha podido decir de él: «¿Quién es ese Rey de la gloria?»”…

 

San Justino (hacia 100-160), filósofo, mártir – Diálogo con Trifón

 

Para rezar

    

Oración del testigo

 

Es hora de ser tus testigos, Señor del alba.
Es hora de construir juntos la Civilización del amor.
Es hora de salir a las plazas y ciudades como hermanos.
Es hora de hacer del mundo un arco iris de unidad y de color.

Es hora de anunciar la vida desde la vida hecha fiesta.
Es hora de gritar al mundo de los hombres tu salvación.
Es hora de gritar como voceros del alba a hombres y mujeres,
que el Crucificado ha resucitado, y el mundo sabe a redención.

Es hora de vivir en la luz y abrir caminos sin fronteras.
Es hora de darse la mano y hacer un coro grande al sol.
Es hora de decir a los miedosos; no teman, tengan ánimo,
que el mundo, el corazón del mundo, vive en Resurrección.

Es hora de juntarnos como amigos en un solo pueblo.
Es hora de marchar unidos sembrando la paz y el amor.
Es hora de llamar al hombre hermano, hermano mío.
Es hora de vivir en armonía, en lazos de hermandad y comunión.

Que así sea.

 

Martes XXVIII

 

Den como limosna lo que tienen y todo será puro

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Galacia    5, 1-6

 

Hermanos:

Esta es la libertad que nos ha dado Cristo. Manténganse firmes para no caer de nuevo bajo el yugo de la esclavitud. Yo mismo, Pablo, les digo: si ustedes se hacen circuncidar, Cristo no les servirá de nada. Les vuelvo a insistir: todos los que se circuncidan, están obligados a observar íntegramente la Ley. Si ustedes buscan la justicia por medio de la Ley, han roto con Cristo y quedan fuera del dominio de la gracia.

Porque a nosotros el Espíritu, nos hace esperar por la fe los bienes de la justicia. En efecto, en Cristo Jesús, ya no cuenta la circuncisión ni la incircuncisión, sino la fe que obra por medio del amor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 118, 41. 43. 44. 45. 47. 48 (R.: 41a)

 

R.    Que llegue hasta mí tu misericordia, Señor.

 

Que llegue hasta mí tu misericordia, Señor,

y tu salvación conforme a tu promesa. R.

 

No quites de mi boca la palabra verdadera,

porque puse mi esperanza en tus juicios. R.

 

Yo cumpliré fielmente tu ley:

lo haré siempre, eternamente. R.

 

Y caminaré por un camino espacioso,

porque busco tus preceptos. R.

 

Me deleitaré en tus mandamientos,

que yo amo tanto. R.

 

Elevaré mis manos hacia tus mandamientos

y meditaré en tus preceptos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    11, 37-41

 

Cuando terminó de hablar, un fariseo lo invitó a cenar a su casa. Jesús entró y se sentó a la mesa. El fariseo se extrañó de que no se lavara antes de comer.

Pero el Señor le dijo: «¡Así son ustedes, los fariseos! Purifican por fuera la copa y el plato, y por dentro están llenos de voracidad y perfidia. ¡Insensatos! El que hizo lo de afuera, ¿no hizo también lo de adentro? Den más bien como limosna lo que tienen y todo será puro.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Los judaizantes incitaban a los cristianos a volver la práctica de la circuncisión que en la ley de Moisés era obligatoria. Esto era como un símbolo de la vuelta a lo antiguo. Volver a dar importancia a esta norma, que los cristianos prácticamente habían dejado aparte, era el signo de que también se estaba queriendo volver a toda la ley antigua.
  • Para Pablo, vivir con la libertad de los hijos de Dios, es dejarse mover por el Espíritu de Cristo, y no por un legalismo exagerado, que se fiaba más de los méritos que de la gracia de Dios y, que el mismo Jesús ya había criticado en los fariseos.
  • Ahora es de capital importancia para la identidad del cristiano poner la confianza, no en la observancia de las leyes, sino en la fe en Cristo, en la práctica del amor y en la esperanza de su Espíritu. La salvación no se halla en la fiel observancia de los mandamientos, sino en el amor gratuito y salvador de Dios.
  • Dios no salva al hombre por sus méritos, sino por puro amor al cual nos adherimos por la fe, la esperanza y la caridad. En Cristo, ni la circuncisión, ni la incircuncisión tienen valor: lo que cuenta es la fe que actúa por la caridad.

***

  • Continúa el viaje de Jesús, camino de Jerusalén. Lucas sitúa en este contexto una serie de recomendaciones y episodios. Durante tres días escucharemos sus duras invectivas contra los fariseos. La preocupación farisea por la pureza legal, dividía a la humanidad en “puros” e “impuros”, en judíos y no-judíos, desfigurando el verdadero Rostro de Dios.
  • Jesús confronta al fariseo y a los presentes y los llama a revisar su actitud de vida. Muchos de ellos empleaban la pureza ritual para encubrir los robos, las injusticias y las malas intenciones que cometían diariamente. El pueblo acudía a ellos buscando un juicio justo, la defensa de sus derechos, pero a ellos sólo les interesaba sacar beneficio económico de su servicio.
  • Jesús denuncia, especialmente en los fariseos, una concepción de la vida que apaga la Palabra y le impide alcanzar a los hombres. Jesús cuestiona estas prácticas y muestra cómo son continuadores de una mala tradición que no reconoce el valor del ser humano. La ley por la ley esclaviza, mata, aleja cada vez más la probabilidad de la acción de Dios en nuestros corazones. Lo que verdaderamente mancha, es la maldad interior, que convierte al hombre y a la mujer en injustos respecto de los otros.
  • La práctica cristiana consiste en el mandamiento del amor. El amor es el que hace el corazón puro, no las prácticas rituales vacías de contenido. La pureza interior es el resultado del amor a los demás.
  • Aparece una nueva ley, que no es una ley preceptual que achica la vida y la somete, sino la novedad de la verdadera la libertad. Jesús habla de la limosna, considerada por los judíos como una de las obras más excelentes, pero insiste, en la necesidad de un cambio interior y sincero, que sin descuidar las normas de vida comunitaria o cultural, supere el cumplimiento del dar dinero en atención a la prescripción legal, y permita la realización de una sociedad más justa y equilibrada. No alcanza que entreguemos ofrendas en el templo o alguna limosna, si no sentimos en carne propia, el dolor del que sufre la miseria, y descuidamos la práctica de la misericordia y del amor solidario.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué concepto tengo de pureza?
  • ¿Qué relación encuentro entre pureza y caridad?
  • ¿Qué lugar ocupa la limosna en mi camino de fe?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Tu Palabra Señor es mi alegría

 

Para la lectura espiritual

 

«El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro?»

 

…”«Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato». Como veis, nuestros cuerpos son llamados aquí con los nombres de objetos de tierra y frágiles, que una simple caída puede romper. Y los íntimos sentimientos del alma son llamados por expresiones y gestos del cuerpo, tal como lo que encierra el interior de una copa se deja ver por fuera. .. Ved, pues, que no es el exterior de una copa o de un plato lo que nos ensucia el interior.

Como buen maestro, Jesús os ha enseñado cómo limpiar las manchas de nuestro cuerpo, diciendo: Más bien dad como limosna lo que tenéis y todo le demás será puro en vosotros». ¡Veis bien cuántos remedios hay! La misericordia nos purifica. La palabra de Dios también nos purifica, tal como está escrito: «Vosotros estáis ya limpios gracias a la palabra que os he anunciado» (Jn 15,3)…

Es el punto de partida de un buen pasaje: el Señor nos invita a buscar la simplicidad y condena el estar ligado a lo que es superfluo y ramplón. Los fariseos, a causa de su fragilidad, son comparados, y no sin razón, a la copa y al plato: observan escrupulosamente puntos que no tienen ninguna utilidad para nosotros, y olvidan aquello donde se encuentra el fruto de nuestra esperanza. Cometen, pues, una gran falta, despreciando lo mejor. Y sin embargo, también a esta falta se le ha prometido el perdón si viene detrás de la misericordia y la limosna”…

 

San Ambrosio (hacia 340-397), obispo de Milán y doctor de la Iglesia – Comentario

 

Para rezar

 

Oración para la acción

 

Señor, danos la sabiduría
que juzga desde arriba y ve a lo lejos
danos el Espíritu que omite
lo insignificante en favor de lo esencial.

Enséñanos a serenarnos
frente a la lucha y a los obstáculos
y a proseguir en la fe, sin agitación
el camino por tí trazado.

Danos una actividad serena
que abarque con una visión
unitaria, la totalidad.

Ayúdanos a aceptar la crítica
y la contradicción
Haz que sepamos evitar
el desorden y la dispersión.

Que amemos todas las cosas
juntamente contigo
Oh Dios, fuente de ser,
únenos a Ti y a todo lo que te converge
hacia la alegría y la eternidad

Amén.

 

Padre Ignacio Larrañaga

 

Miércoles XXVIII

 

Ay de ustedes fariseos

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Galacia    5, 18-25


Pero si están animados por el Espíritu, ya no están sometidos a la Ley.

Se sabe muy bien cuáles son las obras de la carne: fornicación, impureza y libertinaje, idolatría y superstición, enemistades y peleas, rivalidades y violencias, ambiciones y discordias, sectarismos, disensiones y envidias, ebriedades y orgías, y todos los excesos de esta naturaleza. Les vuelvo a repetir que los que hacen estas cosas no poseerán el Reino de Dios.

Por el contrario, el fruto del Espíritu es: amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia. Frente a estas cosas, la Ley está de más, porque los que pertenecen a Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y sus malos deseos.

Si vivimos animados por el Espíritu, dejémonos conducir también por él.

 

Palabra de Dios

SALMO Sal 1,1-2.3.4.6.

 

R.    El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida.

 

Dichoso el hombre

que no sigue el consejo de los impíos,

ni entra por la senda de los pecadores,

ni se sienta en la reunión de los cínicos;

sino que su gozo es la ley del Señor,

y medita su ley día y noche. R.

 

Será como un árbol

plantado al borde de la acequia:

da fruto en su sazón

y no se marchitan sus hojas;

y cuanto emprende tiene buen fin. R.

 

No así los impíos, no así;

serán paja que arrebata el viento.

Porque el Señor protege el camino de los justos,

pero el camino de los impíos acaba mal. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    11, 42-46

 

« ¡Ay de ustedes, fariseos, que pagan el impuesto de la menta, de la ruda y de todas las legumbres, y descuidan la justicia y el amor de Dios! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello.

¡Ay de ustedes, fariseos, porque les gusta ocupar el primer asiento en las sinagogas y ser saludados en las plazas!

¡Ay de ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven y sobre los cuales se camina sin saber!»

Un doctor de la Ley tomó entonces la palabra y dijo: «Maestro, cuando hablas así, nos insultas también a nosotros.»

El le respondió: « ¡Ay de ustedes también, porque imponen a los demás cargas insoportables, pero ustedes no las tocan ni siquiera con un dedo!»

 

Palabra del Señor

 

Para reflexionar

 

  • Terminamos hoy la lectura de la carta a los Gálatas en la que Pablo presenta las “obras de la carne” y los “frutos del Espíritu”.
  • Al hablar de “libertad” y al relativizar “las obras de la ley”, Pablo, lejos de proponer una conducta más ligera, invita a la fe en Cristo, y la apertura a su gracia que son muy exigentes para el que las acepta. Una comprensión equivocada de la noción de libertad podría conducir a otra esclavitud: la de la carne.
  • Para Pablo, la palabra “carne” designa la naturaleza frágil del hombre, la mentalidad meramente humana especialmente los deseos egoístas, la falta de control y los fallos en la relación con los demás, que se oponen a su verdadera vocación. La carne se opone al amor auténtico, como demuestra la lista de sus obras.
  • En cambio, el fruto del Espíritu es el amor y sus signos que son el gozo y la paz, y sus manifestaciones que se presentan como la paciencia, la bondad, la benevolencia. La fe y la humildad son las que permiten la acogida de esta gracia.
  • Se conoce que el discípulo camina según el Espíritu cuando vive con alegría, con amabilidad, con dominio de sí.
  • La libertad dada por Cristo, concedida y no merecida servirá para amar más. La ley entera encuentra su cumplimiento en esta única palabra: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

    ***

    • La ley estaba hecha para permitir una convivencia social armoniosa y para que se evitara el crecimiento descontrolado de la brecha entre ricos y pobres, ignorantes e instruidos, piadosos y pecadores. Pero esta ley, muchas veces manipulada por autoridades inescrupulosas religiosas judías y romanas, se convirtió en una carga pesada e inútil, que oprimía al pueblo en nombre de Dios. Los fariseos quieren aparecer como irreprochables, para ser honrados y estimados como piadosos.
    • Lucas nos presenta tres acusaciones muy duras de Jesús contra los fariseos, y una contra los doctores de la ley, que se la buscaron metiéndose en la conversación: pagan los diezmos hasta de las verduras más baratas, pero luego descuidan: “el derecho y el amor de Dios”; “les encantan los asientos de honor”, “son como tumbas sin señal” que por fuera, parecen limpias, y por dentro sólo tienen la corrupción de la muerte.
    • Jesús se rebela contra este modo de presentar la ley; confrontándolos con lo central de la palabra de Dios que son la justicia y la misericordia. No hay convivencia posible entre el cumplimiento de la ley y la práctica de la injusticia. No se puede ser un hombre religioso siendo inmisericorde con el humilde.
    • Si Jesús echa en cara a fariseos y escribas su pecado, es para moverlos a conversión. El discípulo de Jesús, debe valorar las cosas según el querer de Dios y dar importancia a las cosas, más allá de su propia conveniencia. Debe centrar su esfuerzo y preocupación en lo fundamental: el amor a Dios y el amor al hermano manifestados en una vida justa.
    • La verdadera justicia no consiste en el conocimiento puntilloso de la ley, echando cargas sobre los hombros de los demás, sino en ayudar a los “pobres” a llevar su propia carga.
    • Desde muchos lugares en nuestra sociedad se viven estas mismas contradicciones. Muchas leyes sólo benefician a unos pocos y dejan caer a los más débiles. Los enfermos, ancianos, los niños son los que tiene menos derechos y más exigencias. La explotación desmedida, el lucro como idea madre de toda relación, y la manipulación que se ejerce a partir de la necesidad, son una clara muestra. Sin una justicia que se sustente en la misericordia y el bien común, el camino de humanización que propone el reino queda sólo en buenas intenciones y palabras irrealizables.
    • Es necesario que el discípulo, viva en una constante purificación de sus motivaciones, para que el encuentro con Dios, se realice en la autenticidad de una existencia, vivida conforme al querer de Dios.
    • Los intereses personales y egoísmos, bajo el manto de la religiosidad vician la raíz de la propia vida, y nos colocan a nosotros y a los que toman contacto con nosotros, en un camino que, en lugar de acercar a Dios, aleja de Él.
    • Además de obras de caridad, es necesario que el discípulo no olvide la justicia y el amor de Dios. La fe no es un concepto bellamente dicho para hacer comprender a los demás; sino la responsabilidad de ayudar a vivir al hermano. No podemos creer que ya estamos salvados por haber ayudado ocasionalmente a nuestro prójimo, o por haber anunciado el Nombre del Señor, sin un compromiso real en la transformación del mundo.

     

Para discernir

 

  • ¿Qué considero importante en mi camino de fe?
  • ¿Experimento la justicia como una necesidad para expresar mi vivencia cristiana?
  • ¿Qué criterios iluminan mi relación con Dios y con los demás?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Ven Espíritu Santo y renuévanos

 

Para la lectura espiritual

 

…”La respuesta del hombre a la gracia estará representada por la sumisión de su persona a la acción del Espíritu de Dios. No hace falta martirizarnos el cerebro para saber qué privaciones imponernos. El dominio de nuestra propia persona constituye un programa suficiente. En vez de ir más allá de las exigencias de Dios, es mejor realizar con sencillez de corazón lo que se nos pide hoy. Es posible que, de una manera inconsciente, nuestro corazón prefiera ciertas exigencias ideales a las del hoy. Mientras que se nos pide seguir con paciencia un camino tras las huellas de Dios, nosotros rechazamos la abundancia de los dones y preferimos estériles repliegues sobre nosotros mismos; preferimos mirar nuestro pecado en vez del incomprensible perdón de Dios; preferimos buscar nosotros solos remedios a nuestro mal íntimo, cuando Dios nos presenta estos remedios a través de los medios de la gracia ofrecidos en la Iglesia.

En el camino hacia el dominio de nosotros mismos es importante fijar nuestra propia mirada no tanto en los detalles, en los progresos o en los retrocesos como en el fin: Cristo Jesús. De otro modo, al tomar los medios por el fin, llegaremos a meditar más sobre el hombre que sobre Dios, y a afligirnos por nuestro pecado en vez de experimentar un estupor siempre renovado ante el perdón de Dios. ¿Debemos temer acaso que la disciplina interior nos conduzca a actitudes falsas, como el formalismo o el deseo de la perfección por sí misma? Es preciso hacer frente a estos peligros, sin quedarnos, no obstante, inmóviles, permitiendo que el miedo nos aprese ni que nos marque el paso. El equilibrio del cristiano se puede comparar al de un hombre que camina sobre el filo de una navaja. Sólo Dios puede mantener firme en su marcha al que acepta el riesgo cristiano: el de correr hacia Cristo. El formalismo es la costumbre. En ella sucumbe cada día aquel cuya disciplina espiritual ya no es movida por el amor a Cristo y al prójimo

 

R. Schutz, 1982-edición española: Vivir en el hoy de Dios, Estela, Barcelona.

 

Para rezar

 

En medio de un mundo,

donde la gente tiene hambre y sed…

Adoremos a Dios

que alimenta a quienes tienen hambre.

En medio de un mundo,

donde la gente sufre abuso y es oprimida…

Adoremos a Dios

que nos llama a la compasión y la justicia.

En medio de un mundo,

plagado de guerras y rumores de guerras…

Adoremos a Dios

que quiere nada menos que la paz para el mundo.

En medio de un mundo,

con vacío espiritual…

Adoremos a Dios

que le da sentido a la vida.

Adoremos a Dios

cuya gracia y cuyo amor no tienen fin.

 

Fuente: Red Crearte.

 

Jueves XXVIII

18 de octubre – San Lucas Evangelista (F)

 

La cosecha es mucha y los trabajadores pocos

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 4, 9-17

 

Querido hermano: Haz lo posible para venir a verme cuanto antes, pues Dimas, prefiriendo las cosas de este mundo, me ha abandonado y ha partido a Tesalónica. Crescencio se fue a Galacia, y Tito, a Dalmacia. El único que me acompaña es Lucas. Trae a Marcos contigo, porque me será muy útil en mis tareas. A Tíquico lo envié a Efeso. Cuando vengas, tráeme el abrigo que dejé en Tróade, en la casa de Carpo. Tráeme también los libros y especialmente los pergaminos.

Alejandro, el herrero, me ha hecho mucho daño. El Señor le dará su merecido. Cuídate de él, pues se ha opuesto tenazmente a nuestra predicación. La primera vez que me defendí ante el tribunal, nadie me ayudó. Todos me abandonaron. Que no se les tome en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, por mi medio, se proclamara claramente el mensaje de salvación y lo oyeran todos los paganos.

 

Palabra de Dios.

 

Salmo 144

 

Señor, que todos tus fieles te bendigan.

 

Que te alaben, Señor, todas tus obras

y que todos tus fieles te bendigan.

Que proclamen la gloria de tu Reino

y den a conocer tus maravillas. R.

 

Que muestren a los hombres tus proezas,

el esplendor glorioso de tu reino.

Tu Reino, Señor, es para siempre

y tu dominio eterno. R.

 

Siempre es justo el Señor en sus designios

y están llenas de amor todas sus obras.

No está lejos de aquéllos que lo buscan;

muy cerca está el Señor de quien lo invoca. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 10, 1-9

 

En aquel tiempo, Jesús designó a otros setenta y dos discípulos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir, y les dijo: «La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos. Pónganse en camino; yo los envío como corderos en medio de lobos. No lleven ni dinero, ni morral, ni sandalias y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa digan: “Que la paz reine en esta casa”. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de ustedes se cumplirá; si no, no se cumplirá. Quédense en esa casa. Coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa. En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les den. Curen a los enfermos que haya y díganles: “Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios”».

 

Palabra del Señor

 

Para reflexionar

 

  • Celebramos a San Lucas, el evangelista que en Jesús nos transmite el rostro visible de un Dios misericordioso. Sólo Lucas nos presenta las parábolas del buen samaritano y del hijo pródigo. Sólo Lucas nos transmite algunos rasgos de María y nos lleva de la mano por la infancia de Jesús. La Iglesia hoy nos presenta en el Evangelio las características centrales del apóstol de Cristo.
  • El apóstol es, en primer lugar, el que ha sido llamado por el Señor, designado por Él mismo, con vista a ser enviado en su nombre. Jesús decide nombrar a otros setenta y dos, número de las naciones paganas de la tierra. Estos seguidores no son de origen judío, sino samaritano, eslabón intermedio entre Israel y el mundo pagano. Y a ellos Jesús les da, como a los doce, básicamente las mismas instrucciones, con algunos añadidos especiales.
  • La misión estará asediada de peligros y adversarios, por eso los envía como corderos, un animal manso, sumiso, entre lobos feroces; que es la imagen de la resistencia que encontrarán en el mundo, al mensaje del evangelio. Por la predicación evangélica se espera que la profecía de Isaías, en la cual “el lobo habitará con el cordero” se cumpla y aparezca una nueva humanidad.
  • Igual que los doce, no deben llevar ni bolsa, ni alforja, ni sandalias; deben ir por el mundo, descalzos y sin provisiones. El apóstol, por haber sido llamado por el Señor,  es aquel que depende totalmente de Él.
  • La misión es urgente y no se debe perder el tiempo por el camino en saludos y charlas sin sentido. Son portadores de paz en el sentido pleno que tiene esta palabra. Para el hebreo, la paz mesiánica, es sinónimo de armonía, progreso, bienestar, desarrollo y todo aquello que hace la vida más plenamente humana.
  • En cada pueblo aceptarán la invitación y compartirán la mesa que le ofrezcan. También curarán a los enfermos como signo de la llegada del reino de Dios.
  • No deben andar de casa en casa, porque lo que importa no es el lujo o la comodidad, sino la acogida fraterna. A quienes no los acojan los deben considerar como paganos, anunciándoles igualmente la presencia del reino de Dios.
  • San Lucas, en el modo de transmitir el evangelio de Jesús se acerca muy bien a la realidad de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, a menudo heridos en el camino, “como aquel que encontró el samaritano”, o hijos arrepentidos que se han ido de la casa paterna, o discípulos desanimados que buscan refugio en su Emaús de siempre. A todos éstos, Lucas los invita a dejarse amar misericordiosamente y a anunciar que Cristo está vivo en su Iglesia.

 

Para discernir

 

  • ¿Soy testigo de la misericordia de Dios?

  • ¿Descubro la presencia de Dios en la sencillez de la vida de cada día?

  • ¿Me siento interpelado por las exigencias de la vocación apostólica?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Danos un oído de discípulo y un corazón misionero

 

Para la lectura espiritual

 

San Lucas, evangelista, «servidor de la Palabra» (Lc 1,2)

 

…”Toda palabra de Cristo es buena, tiene su misión y su finalidad, no cae en tierra. Es imposible que él haya pronunciado jamás palabras efímeras, él, que es el Verbo de Dios, expresando según su buen parecer los profundos consejos y la santa voluntad del Dios invisible. Es buena toda palabra de Cristo. Aunque sus proposiciones nos hayan sido transmitidas por gente ordinaria, podemos estar ciertos que nada de lo que se ha conservado –tanto si se trata de palabras dirigidas a un discípulo o a un contradictor, como si se trata de advertencias, pareceres, correcciones, palabras de consuelo, persuasión o condenación- nada de todo eso no tiene un significado puramente accidental, un alcance limitado o parcial…

Por el contrario, todas las palabras sagradas de Cristo, aunque revestidas de forma temporal y ordenadas a un fin inmediato -por esto mismo difíciles de liberarse de lo que en ellas mismas hay de momentáneo y contingente- no por ello dejan de conservar toda su fuerza en cada época. Permaneciendo en la Iglesia están destinadas a seguir siendo válidas en el cielo (cfr Mt 24,35) y se prolongan hasta la eternidad. Son nuestra regla santa, justa y buena la «lámpara para nuestros pasos, luz en nuestros senderos» (Sl 118, 105), tan plena e íntimamente válidas para nuestro tiempo que cuando fueron pronunciadas.

Esto hubiera sido igualmente verdad si, con una sencilla atención humana, alguien hubiera recogido las migajas de la mesa de Cristo. Pero nosotros tenemos una seguridad mucho mayor porque lo recibimos no de los hombres sino de Dios (1Tes 2,13). El Espíritu Santo, que glorificó a Cristo y dio a los evangelistas la inspiración de escribir, no trazó para nosotros un Evangelio estéril. Alabado sea por haber escogido y salvaguardado para nosotros las palabras que debían ser particularmente útiles para el porvenir; palabras que servirían de ley a la Iglesia para la fe, la moral y la disciplina. No una ley escrita sobre tablas de piedra (Ex 24,12), sino una ley de fe y de amor, de espíritu y no de letra, (Rm 7,6), una ley para los corazones generosos que aceptan «vivir de toda palabra», por humilde y modesta que sea, «que sale de la boca de Dios»”… (Dt 8,3; Mt 4,4).

 

Cardenal John Henry Newman (1801-1890), presbítero, fundador de comunidad religiosa, teólogo – Sermón «The Good Part of Mary», PPS, III 22

 

Para rezar

 

Supimos de tu amor y decidimos seguirte

 

Éramos aún niños
cuando supimos de tu amor
y decidimos seguirte.
Han pasado muchos años
y aquí seguimos, Señor, en el camino.
Desde el comienzo nos conmovió tu amor crucificado.
Allí supimos que Tú no eres un Dios impasible y lejano;
por liberarnos diste tu vida,
tu amor no es regalo de rico que no cuesta nada.

Al ver a Jesús ajusticiado
supimos de golpe que el mundo no marcha bien.
Jesús en el suplicio se convirtió desde entonces
en la gran pregunta.
Viéndole llegamos a sospechar que nuestra felicidad
no expresaba la verdad de la vida.
Mirándole morir de tan mala manera,
comprendimos que nuestra existencia
no podía limitarse a cumplir los deberes que asigna la sociedad,
viviendo con todos en paz.

Si a ti te condenaron,
¿por qué a nosotros nos honran los amos del mundo?
¿Acaso se han convertido y buscan la justicia por la que tú diste la vida?
¿O somos nosotros quienes nos convertimos en sus servidores?

Tu amor nos empujó a salir de nuestra casa,
dejamos el camino habitual para encontrarnos contigo
en los pobres; quisimos sencillamente ayudar.
Poco a poco comprendimos
que el amor es entre iguales y tuvimos que elegir;
habíamos descubierto un tesoro
y no nos pesó venderlo todo para comprarlo.

Entonces nos nacieron nuevos ojos:
el mundo de los pobres no era la orilla de la ciudad;
los pobres son los pilares invisibles que la sostienen;
los pobres son las manos que nos mantienen;
los pobres son, en realidad, los oprimidos.

Habíamos descubierto
la miseria de nuestra grandeza,
ese era el pecado del mundo:
nunca fuimos bienhechores,
siempre fuimos ladrones o cómplices.

Entonces dejamos la ofrenda ante el altar
y corrimos a reconciliarnos con ellos.
Comprendimos que el pueblo era el cordero
que carga el pecado del mundo;
sólo él podrá convertirse en el cordero de Dios
que quita el pecado del mundo;
sólo él podrá convertirse el cordero de Dios
que quita el pecado del mundo.
En él se completa, Señor, la pasión de tu Hijo;
en él es juzgado el mundo y en su lucha,
el Príncipe de este mundo es arrojado fuera.

Éramos aún niños
cuando supimos de tu amor
y decidimos seguirte.
Aquí seguimos, Señor.
Ahora sabemos del bien y del mal.
No somos justos que te piden recompensa,
somos los pecadores que necesitan perdón.
Desde el comienzo nos conmovió tu amor crucificado.
Ahora estamos metidos en su camino histórico
de muerte y resurrección.

 

Viernes XXVIII

 

No teman a los que matan el cuerpo

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    1,11-14

 

En él hemos sido constituidos herederos, y destinados de antemano -según el previo designio del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad – a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo, para alabanza de su gloria. Los que escucharon la Palabra de la verdad, la Buena Noticia de la salvación, y creyeron en ella, también han sido marcados con un sello por el Espíritu Santo prometido.

Ese Espíritu es el anticipo de nuestra herencia y prepara la redención del pueblo que Dios adquirió para sí, para alabanza de su gloria.

 

Palabra de Dios

 

SALMO Sal 33 (32) ,1-2.4-5.12-13

 

R: Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

 

Aclamen, justos, al Señor;

es propio de los buenos alabarlo.

Alaben al Señor con la cítara,

toquen en su honor el arpa de diez cuerdas; R


Porque la palabra del Señor es recta

y él obra siempre con lealtad;

él ama la justicia y el derecho,

y la tierra está llena de su amor.


¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor,

el pueblo que él se eligió como herencia!

El Señor observa desde el cielo

y contempla a todos los hombres;

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    12, 1-7

 

Se reunieron miles de personas, hasta el punto de atropellarse unos a otros. Jesús comenzó a decir, dirigiéndose primero a sus discípulos: «Cuídense de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. No hay nada oculto que no deba ser revelado, ni nada secreto que no deba ser conocido. Por eso, todo lo que ustedes han dicho en la oscuridad, será escuchado en pleno día; y lo que han hablado al oído, en las habitaciones más ocultas, será proclamado desde lo alto de las casas.

A ustedes, mis amigos, les digo: No teman a los que matan el cuerpo y después no pueden hacer nada más. Yo les indicaré a quién deben temer: teman a aquel que, después de matar, tiene el poder de arrojar a la Gehena. Sí, les repito, teman a ese.

¿No se venden acaso cinco pájaros por dos monedas? Sin embargo, Dios no olvida a ninguno de ellos. Ustedes tienen contados todos sus cabellos: no teman, porque valen más que muchos pájaros.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El pasaje, que pertenece al himno inicial de la carta, está lleno de motivos de esperanza.
  • El Padre nos ha destinado a ser su pueblo y propiedad suya, en Cristo hemos sido salvados, y todos hemos recibido la marca del Espíritu, que es “prenda de nuestra herencia” final. El término usado por Pablo evoca el «sello» con el que se marcaba a las ovejas para comprobar a quien pertenecen. La presencia del Espíritu en nosotros nos marca para poder ser reconocidos por El, como suyos.
  • Pablo dice que en este admirable plan salvador de Dios, por medio de Cristo Jesús, están comprendidos tanto los judíos como los paganos. Pablo, judío de origen, estuvo obsesionado toda su vida por la convicción de introducir a los gentiles en la Iglesia, en pie de igualdad.
  • Los judíos, que ya “esperaban en Cristo”, son los primeros en heredar su gracia, pero también los paganos, que han escuchado la extraordinaria noticia de que han sido salvados y “han creído”, tienen la misma suerte.
  • Los que han conocido la Buena Noticia de que hemos sido salvados por el amor de Dios y han creído en la Buena Noticia ya están heredando, y ya son salvados; pero “mientras llega la redención completa”, el Espíritu es la garantía de la herencia que espera al final.
  • La vida cristiana para Pablo es un dinamismo vital, lo realizado hasta hoy no es más que un inicio, un «primer avance» que un día llegará a la plenitud y su total cumplimiento.

***

  • Lucas nos dice que Jesús rodeado de la multitud que lo sigue se dirige en primer lugar a sus discípulos para advertirlos de la levadura de los fariseos. Jesús aquí está hablando de una actitud externa de justicia, sabiduría, observancia de la ley; que no está respaldada por el amor, la misericordia, la justicia y el respeto por la dignidad de la persona humana.
  • Jesús está convencido que para muchos será difícil dejar de lado las exigencias legalistas con las que han crecido y vivido hasta su llegada. Muchos temen abandonar ciertos criterios y prácticas religiosas pensando que Dios los va a desechar.
  • La hipocresía es el pecado típico del fariseo y Jesús teme que esa “mala levadura” se filtre en la nueva comunidad; por eso invita a los discípulos a estar atentos y a cuidar sus corazones. Con fuerza y con paciencia los irá llevando desde el cumplimiento de ritos externos hacia lo central, lo fundamental de la vida del creyente: el amor y la misericordia de Dios, que no necesita absolutamente de nuestros cumplimientos ni los exige so pena de castigo.
  • El discípulo de Jesús debe proceder sin disimulo, sin doblez, sin mentira. Su conducta debe ser siempre franca, como quien obra a la luz del día, como en plena plaza. Toda su acción, toda palabra suya será un día testimonio público.
  • La libertad de Jesús frente a la ley, frente al legalismo y fariseísmo de su tiempo deben incorporarse en el comportamiento de los que lo siguen para ser verdaderos discípulos suyos.
  • Para que sean libres, Jesús insiste en que no deben tener miedo de nadie ni de nada. Si tenemos miedo, ya estamos atrapados. Lo dice, cuando está cercado por sus adversarios que no lo pueden atrapar por dentro porque su corazón sólo pertenece al Padre.
  • Temamos más bien al mismo Dios, pero no con ese temor servil que actúa solamente por evitar el castigo, sino con ese temor santo de quien sabiéndose amado por Dios, le corresponde amorosa y fielmente.
  • Dios conoce hasta lo más profundo del ser del hombre, y a pesar de todo, lo llama a trabajar por su Reino. Será necesario afrontar todos los riesgos y consecuencias que trae ese anuncio. No hay que temer a quienes al rechazar a los enviados de Dios, que trabajan por su Reino, intenten hacerlos desaparecer o atraparlos con toda clase de seducciones, pues, finalmente, la vida pertenece a Dios.
  • Dios jamás se olvida de nosotros. A pesar de nuestros pecados e infidelidades, Él siempre vuelve su mirada compasiva y nos contempla con gran amor. Prueba de ello es su propio Hijo que, hecho uno de nosotros, dio su vida por nosotros en un amor que llegó hasta el extremo. “Dado que aquí no puedes elegir el no morir, mientras vives elige el no morir eternamente». San Agustín

 

Para discernir

 

  • ¿Somos verdaderamente aquello que mostramos?
  • ¿Tememos a Dios o lo amamos?
  • ¿Qué lugar ocupa el cumplimiento en mi vida de fe?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

No temo Señor, te sigo

 

Para la lectura espiritual

 

…”Debemos darnos cuenta de que nosotros «somos la gloria de Dios». Leemos en el libro del Génesis: «Entonces el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra, sopló en su nariz un hálito de vida, y el hombre se convirtió en un ser viviente» (Gn 2,7). Nosotros vivimos porque participamos de la respiración de Dios, de la vida de Dios, de la gloria de Dios. La cuestión no es tanto la de «cómo vivir para la gloria de Dios», como la de «cómo vivir lo que somos, cómo realizar nuestro ser más profundo».

Tú eres el lugar donde Dios ha elegido habitar, tú eres el tópos tú theú (el «lugar de Dios»), y la vida espiritual no es otra cosa que permitir la existencia de ese espacio donde Dios pueda morar, crear el espacio donde pueda manifestarse su gloria. Cuando medites, pregúntate a ti mismo: « ¿Dónde está la gloria de Dios? Si la gloria de Dios no está aquí donde yo estoy, ¿en qué otra parte puede estar?».

Naturalmente, todo esto es más que una intuición, más que una idea, más que un modo de ver las cosas y, por consiguiente, es más tema de meditación que de estudio. Pero apenas empieces a «darte cuenta», de un modo íntimo y personalísimo, de que eres verdaderamente la gloria de Dios, todo se volverá diferente y tu vida llegará a un viraje decisivo. Entonces, por ejemplo, esas pasiones que parecían tan reales, más reales que el mismo Dios, revelarán su naturaleza ilusoria y, en cierto sentido, se disiparán”…

 

H. J. M. Nouwen, He escuchado el silencio, Brescia 101998.

 

Para rezar

 

Quiero seguirte, Señor

 

A pesar de las incomprensiones de los demás.
A pesar de mis momentos débiles.
A pesar de las horas de cansancio.
Quiero ser dichoso con los que te siguen
con corazón sencillo.

Con los pobres que sienten necesidad de Ti.
Con los que sufren en su caminar por la vida.
Con los que trabajan por implantar la justicia.
Con los de corazón puro.
Con los que llevan consigo la paz y la transmiten

Quiero seguirte Señor…

 

Sábado XXVIII

 

El Espíritu les enseñará lo que deban decir

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso 1, 15-23

 

Hermanos:

Habiéndome enterado de la fe que ustedes tienen en el Señor Jesús y del amor que demuestran por todos los hermanos, doy gracias sin cesar por ustedes, recordándolos siempre en mis oraciones.

Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente. Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos, y la extraordinaria grandeza del poder con que él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza.

Este es el mismo poder que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, elevándolo por encima de todo Principado, Potestad, Poder y Dominación, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el futuro.

El puso todas las cosas bajo sus pies y lo constituyó, por encima de todo, Cabeza de la Iglesia, que es su Cuerpo y la Plenitud de aquel que llena completamente todas las cosas.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 8, 2-3a. 4-5. 6-7 (R.: 7)

 

R. Diste dominio a tu Hijo sobre la obra de tus manos.

 

¡Señor, nuestro Dios,

qué admirable es tu Nombre en toda la tierra!

Quiero adorar tu majestad sobre el cielo:

con la alabanza de los niños y de los más pequeños. R.

 

Al ver el cielo, obra de tus manos,

la luna y la estrellas que has creado:

¿qué es el hombre para que pienses en él,

el ser humano para que lo cuides? R.

 

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,

lo coronaste de gloria y esplendor;

le diste dominio sobre la obra de tus manos,

todo lo pusiste bajo sus pies. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    12, 8-12

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Les aseguro que aquel que me reconozca abiertamente delante de los hombres, el Hijo del hombre lo reconocerá ante los ángeles de Dios. Pero el que no me reconozca delante de los hombres, no será reconocido ante los ángeles de Dios.

Al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.

Cuando los lleven ante las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender o qué van a decir, porque el Espíritu Santo les enseñará en ese momento lo que deban decir.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La comunidad de Éfeso es famosa por su fe y su amor a todos, lo que a Pablo llena de satisfacción. Pablo adecuándose a las leyes tradicionales de la acción de gracias judía, en su oración, pide que Dios les conceda sabiduría para conocerlo mejor.
  • Este don sobrenatural ya conocido por los sabios del Antiguo Testamento es ampliado porque ya no es solamente la práctica de la ley ni una explicación del mundo. Pablo sabe muy bien que hay una manera de conocimiento de Cristo que no depende del hombre, sino del don de Dios, del regalo de un espíritu de sabiduría y de revelación que, iluminando los ojos del corazón, hace comprender la esperanza a la que somos llamados, las riquezas sin medida de su herencia para con nosotros, los creyentes.
  • Esta sabiduría es esperanza, porque es la confianza en que el Dios de Jesucristo está obrando en la historia.
  • Este poder de Dios no está reservado sólo para el futuro, sino que desde ahora ha puesto a Cristo como cabeza de todos los seres en el misterio mismo de la Iglesia.
  • La Iglesia está indisolublemente unida a Cristo, como un cuerpo a su cabeza. La Iglesia es esa unidad primordial de la que surgen las gracias y de los dones de Cristo que El reserva para toda la humanidad.

***

  • Jesús continúa la instrucción tanto a sus discípulos de modo particular, como a la gente en general en su subida a Jerusalén. Esta vez lo hará mostrando la radicalidad que implica el seguimiento. Optar por Jesús no se puede reducir al ámbito íntimo del corazón, necesariamente tiene que manifestarse, verse también exteriormente.
  • Esta toma de posición, tiene repercusiones no sólo en esta vida sino en la vida eterna. El discípulo que lo reconozca será reconocido por él delante de la presencia misma del Padre.
  • La libertad de Jesús frente a las prácticas legales, el cuestionamiento de ciertas prácticas sin contenido, la invitación a cuidarse de la levadura de los fariseos, buscan que sus discípulos puedan experimentar y vivir la novedad del Reino con un corazón nuevo. El seguidor, con la experiencia de una conciencia liberada, vivirá y trasmitirá una experiencia religiosa que libera y humaniza.
  • Creer y seguir a Jesús no es sólo un acto de aceptación verbal; sino, ante todo, un acto de identificación y adhesión a su propuesta: creer en lo que Él creyó y amar a quienes Él amó.
  • El rechazo del Hijo del Hombre delante de Dios, de aquel que lo rechace a Él, va directamente contra los dirigentes religiosos, que muchas veces impedían a los hombres el acceso a la verdadera fe.
  • La certeza de la presencia del Espíritu Santo, nos da la seguridad necesaria para enfrentar los desafíos y dificultades que encontramos en su concreción. La blasfemia contra el Espíritu Santo se presenta aquí en los que, viendo la luz, la niegan, y no quieren ser perdonados ni salvados. Son ellos mismos los que se excluyen del perdón y la salvación: El Padre que no nos olvida, Jesús que “se pondrá de nuestra parte” el día del juicio, y el Espíritu que nos inspirará cuando nos presentemos ante los magistrados y autoridades para dar razón de nuestra fe.
  • Vivir en cristiano es hacer que la fe sobrepase nuestro ámbito interior, para que su influencia testimonial llegue al contexto en que vivimos. Para este camino que no es fácil, necesitamos la ayuda de la gracia. Jesús nos asegura el amor de Dios y el auxilio eficaz de su Espíritu. Además Él mismo saldrá fiador a favor nuestro en el momento decisivo. No se dejará ganar en generosidad, si nosotros hemos sido valientes en nuestro testimonio, si no hemos sentido vergüenza en mostrarnos cristianos en nuestro ambiente.

 

Para discernir

 

  • ¿Me animo a dar testimonio en mi ambiente?
  • ¿Experimento el haber sido liberado?
  • ¿Confío en la presencia del Espíritu que me sostiene?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Quiero testimoniarte Señor

 

Para la lectura espiritual

 

«Si uno se pone de mi parte ante los hombres, también el Hijo del hombre se pondrá de su parte»

 

El más admirable de los mártires ha sido el obispo Policarpo. Primeramente, en cuanto supo todo lo que había sucedido, no se inquietó sino que quiso permanecer en la ciudad. Bajo la insistencia de la mayoría, acabó alejándose de ella. Se retiró a una pequeña propiedad situada no lejos de la ciudad y permaneció en ella algunos días con algunos compañeros. Noche y día oraba insistentemente por todos los hombres y por todas las iglesias del mundo entero, lo cual era su costumbre habitual…

Unos policías, a pie y a caballo, armados como si se tratara de correr detrás de un bandido, se pusieron en marcha. Ya tarde llegaron a la casa en la que se encontraba Policarpo. Éste estaba acostado en una pieza de la planta superior; desde allí hubiera podido escapar a otra propiedad. Pero no quiso; se limitó a decir: «Que se cumpla la voluntad de Dios». Al oír la voz de los policías, bajo al piso inferior y se puso a hablar con ellos. Éstos quedaron admirados por la avanzada edad y la serenidad de Policarpo: no podían comprender por qué habían tenido que gastar tantas energías para coger a un anciano como él. Policarpo se apresuró, a pesar de la hora avanzada, a servirles algo para comer y beber, tanto como desearon. Tan sólo les pidió le concedieran una hora para orar libremente. Ellos se lo concedieron y se puso a orar de pie, mostrando ser un hombre lleno de la gracia de Dios. Y así, durante dos largas horas, sin parar, oró en voz alta. Los que le escuchaban estaban llenos de estupor; muchos de ellos lamentaban haberse puesto en camino contra un hombre tan santo.

Cuando hubo terminado su oración, en la que recordó a todos los que había conocido durante su larga vida, pequeños y grandes, gente ilustre y gente sencilla, y a toda la Iglesia extendida por el mundo entero, había llegado la hora de partir. Le hicieron subir a un asno y le condujeron a la ciudad de Esmirna. Era el día del gran sábado.

 

Carta de la Iglesia de Esmirna sobre sus mártires (hacia 155)

 

Para rezar

 

Creo en un Dios que sin límites me ama,
que vino a darnos luz, como nos da el sol, cada mañana.
Creo en un Dios que penetra mi pensamiento,
que se mete en mi corazón y conoce mis sentimientos.
Comunidad:
Creo en un Dios que sabe todo lo que me pasa,
que sufre y ríe conmigo, que me sostiene y que me abraza.
Creo en un Dios que en mí ve lo bueno,
que perdona lo malo y me hace un ser nuevo.
Creo en un Dios que es verdad y es camino,
que es pan y que es agua, alimento de peregrinos.
Creo en un Dios que es humano y es divino,
que está en el cielo y a la vez aquí, en mi destino.
Creo en un Dios que se muestra pequeño,
que se manifiesta humilde, pero que de todo es dueño.
Comunidad:
Creo en un Dios que es Padre, que es Hijo,
y que es Espíritu Santo. Que es Uno y es Trino.
Creo en un Dios que es Dios de mis padres,
un Dios que por su pueblo hizo y hará cosas grandes.
En ese Dios creo, con una fe sin tiempo,
con una fe simple, que nace desde adentro.
Comunidad:
En ese Dios creo, con fe verdadera,
con toda mi fuerza y mi alma entera.
En ese Dios creo, el mismo de ayer,
el que será mañana y será para siempre.
En ese Dios creo, pues vela por el universo,
porque está en la inmensidad y también en cada verso,
en cada palabra, en cada mirada, en cada sonrisa y en cada gesto
que desde el ser humano nacen para ir haciendo en la tierra su Reino.
Comunidad:
En ese Dios creo, en El está mi esperanza,
a El doy mi canto y dedico mi alabanza,
a El ofrendo mi vida, pobre, consagrada,
y le entrego esta fe, pequeña, que de creer no se cansa.

 

Gerardo Oberman


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XXVII – CICLO B

DOMINGO XXVII

CICLO B

 

En la Arquidiócesis de Buenos Aires se celebra la misa propia de Nuestra Señora de Luján

 

Lunes XXVII

 

Martes XXVII

 

Miércoles XXVII

 

Jueves XXVII

 

Viernes XXVII

 

Sábado XXVII

 

DOMINGO XXVII

CICLO B

 

En la Arquidiócesis de Buenos Aires se celebra la misa propia de Nuestra Señora de Luján

 

Que el hombre no separe lo que Dios ha unido

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Génesis    2, 18-24

 

Dijo el Señor Dios:

«No conviene que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada.»

Entonces el Señor Dios modeló con arcilla del suelo a todos los animales del campo y a todos los pájaros del cielo, y los presentó al hombre para ver qué nombre les pondría. Porque cada ser viviente debía tener el nombre que le pusiera el hombre.

El hombre puso un nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales del campo; pero entre ellos no encontró la ayuda adecuada.

Entonces el Señor Dios hizo caer sobre el hombre un profundo sueño, y cuando este se durmió, tomó una de sus costillas y cerró con carne el lugar vacío. Luego, con la costilla que había sacado del hombre, el Señor Dios formó una mujer y se la presentó al hombre.

El hombre exclamó: « ¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Se llamará Mujer, porque ha sido sacada del hombre.»

Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 127, 1-2. 3. 4-5. 6 (R.: cf. 5)

 

R.    Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida.

 

¡Feliz el que teme al Señor

y sigue sus caminos!

Comerás del fruto de tu trabajo,

serás feliz y todo te irá bien.

 

Tu esposa será como una vid fecunda

en el seno de tu hogar;

tus hijos, como retoños de olivo

alrededor de tu mesa.

 

¡Así será bendecido

el hombre que teme al Señor!

¡Que el Señor te bendiga desde Sión

todos los días de tu vida:

que contemples la paz de Jerusalén

 

Y veas a los hijos de tus hijos!

¡Paz a Israel!

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta a los Hebreos    2, 9-11

 

Hermanos:

A aquel que fue puesto por poco tiempo debajo de los ángeles, a Jesús, ahora lo vemos coronado de gloria y esplendor, a causa de la muerte que padeció. Así, por la gracia de Dios, él experimentó la muerte en favor de todos.

Convenía, en efecto, que aquel por quien y para quien existen todas las cosas, a fin de llevar a la gloria a un gran número de hijos, perfeccionara, por medio del sufrimiento, al jefe que los conduciría a la salvación. Porque el que santifica y los que son santificados, tienen todos un mismo origen. Por eso, él no se avergüenza de llamarlos hermanos.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Marcos    10, 2-16

 

Se acercaron algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le plantearon esta cuestión: « ¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer?»

El les respondió: « ¿Qué es lo que Moisés les ha ordenado?»

Ellos dijeron: «Moisés permitió redactar una declaración de divorcio y separarse de ella.»

Entonces Jesús les respondió: «Si Moisés les dio esta prescripción fue debido a la dureza del corazón de ustedes. Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y mujer. Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre, y los dos no serán sino una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido.»

Cuando regresaron a la casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre esto.

El les dijo: «El que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra aquella; y si una mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, también comete adulterio.»

Le trajeron entonces a unos niños para que los tocara, pero los discípulos los reprendieron. Al ver esto, Jesús se enojó y les dijo: «Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos. Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él.»

Después los abrazó y los bendijo, imponiéndoles las manos.

 

Palabra del Señor.

 

O bien más breve:

 

Lectura del santo Evangelio según San Marcos    10, 2-12

 

Se acercaron algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le plantearon esta cuestión: «¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer?»

El les respondió: «¿Qué es lo que Moisés les ha ordenado?»

Ellos dijeron: «Moisés permitió redactar una declaración de divorcio y separarse de ella.»

Entonces Jesús les respondió: «Si Moisés les dio esta prescripción fue debido a la dureza del corazón de ustedes. Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y mujer. Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre, y los dos no serán sino una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido.»

Cuando regresaron a la casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre esto.

El les dijo: «El que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra aquella; y si una mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, también comete adulterio.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En la lectura del Génesis el hombre y la mujer rompen aquel equilibrio creador y dan rienda suelta a la tendencia humana de dominar, de codiciar el bien del otro y esto se convierte en norma social, es el momento cuando se comienza a actuar en contraposición de lo que implica ser modelado por la mano de Dios y ser portador del mismo querer de Dios

***

  • El autor de la carta a los hebreos pretende salir del paso de la dificultad que atormentaba a los primeros cristianos ante lo que se ha llamado “el escándalo de la cruz”. El sufrimiento, la pasión y la muerte de Jesús son la revelación más patente del Amor. Unidos a Cristo doliente es como daremos sentido a nuestros inevitables sufrimientos y muertes personales. Es imposible separar amor y muerte, amor y sacrificio, ya que no es posible amar de verdad sin la dolorosa renuncia a nuestro egoísmo y a nuestro amor propio. Y esto es verdad tanto para amar a los hombres como para amar a Dios. El amor de Dios para con la humanidad será siempre el modelo y prototipo para el amor de los hombres entre sí y más aún de los esposos.

***

  • Este capítulo de Marcos nos presenta a Jesús de camino alejándose lentamente de su Galilea natal, hasta llegar a Judea y a Jerusalén, meta de su peregrinación. La tensión que se produce por confrontación en aumento con los dirigentes judíos y la incomprensión evidente de los discípulos van preparando la soledad del maestro en el Gólgota.
  • En el tiempo de Cristo era muy fuerte entre los rabinos la discusión sobre la interpretación que debía dar a los pasajes del Pentateuco en los que se legisla sobre las posibilidades que tiene el hombre de repudiar a la mujer. Los fariseos querían saber la opinión de un maestro cualificado como Jesús. El ambiente para el que escribe Marcos está muy alejado de los problemas legales judíos por eso el tema se presenta como una enseñanza general sobre el matrimonio y el divorcio.
  • La legislación judía había admitido siempre el divorcio. Los fariseos intentan que Jesús tome partido en favor de la tendencia rigorista que sólo admitía el divorcio en casos graves; o por la liberal que lo aceptaba por cualquier causa. Jesús, basándose en la Escritura y mediante un método de argumentación típicamente rabínico, se coloca en el ideal del proyecto querido por Dios en el Génesis.
  • Jesús va más allá de lo puramente jurídico, no condena a Moisés como legislador que indicaba que en determinadas circunstancias la ley que estipula el divorcio podía ser legítima sino que plantea el ideal de plenitud mesiánica, como había hecho el sermón de la montaña y en otros momentos.
  • El Evangelio es plenitud del Antiguo Testamento. La ley de Moisés, con la posibilidad del repudio, estaba hecha para un mundo sometido al pecado en el cual los corazones no estaban plenamente absorbidos por la voluntad de Dios. Ahora con la presencia del mesías, tal como habían anunciado los profetas, el amor de Dios será grabado en el corazón de cada hombre. Ahora, el planteo de esta cuestión es la plena realización de lo que Dios había dicho al principio, cuando el pecado aún no había llegado al mundo y no había sido capaz de destruir la unión del hombre y la mujer llamados a ser algo inseparable como una sola carne. El pecado ha sido superado, y los corazones de los hombres han sido transformados por Dios.
  • Para el creyente el matrimonio, porque está basado en el amor y el amor proviene de Dios es algo estable, permanente e indisoluble, por encima de toda legislación, sea ésta civil o canónica. El pensamiento de Jesús sólo aparecerá claro para quien reciba sus palabras en la fe; el matrimonio para el creyente es indisoluble por su propia naturaleza y porque expresa: el amor entre Cristo y la Iglesia; amor de una vez para siempre.
  • El amor lejos de ser simplemente un sentimiento superficial y voluble es el ejercicio siempre creciente y siempre perfeccionable de una entrega total y plena para hacer feliz a aquel que se ama; no hay amor más grande que dar la Vida por los amigos.
  • El amor, si es verdadero, ha de ser fiel. El amor tiene la medida del hombre entero. No puede haber descuentos en el amor: o se toma, o se deja, o se da o se niega. Lleva el sello de lo definitivo. No se puede entrar en el amor con el reloj en la mano, con el cálculo mediocre de lo provisorio. Por eso excluye de antemano, valiente y generosamente, cualquier otro amor que pueda venir a hacerle sombra. El amor verdadero apuesta al todo y para siempre.
  • El amor indisoluble de: todos los días de mi vida, en la salud y en la enfermedad, en las alegrías y las tristezas no lo garantiza un contrato firmado por dos corazones enamorados, sino Dios que lo hace Don para los que se unen y Sacramento para el mundo. Como Don se recibe con alegría y humildad, y se hace tarea cotidiana en la oración, en el diálogo sincero, en la comprensión tierna, en la mutua valoración y descubrimiento, en la capacidad de renuncia a los egoísmos personales y en el perdón cotidianamente ofrecido. Como Sacramento se anuncia para vida del mundo y es signo del reino.
  • Para poder acogerlo; Jesús culmina el evangelio con la imagen del niño. Nadie tiene acceso a los valores del reino si no lo recibe como un niño. No se trata de una candidez infantil, ni de una pretensión de permanecer en la infancia, sino el no estar endurecido por el propio egoísmo, ni por el orgullo de saber; sino vivir con la capacidad de admirar, confiar y abandonarse en entrega amorosa a lo que se le da.

 

Para discernir

 

  • ¿Creo que los dones de Dios son irrevocables?
  • ¿Soy consciente que cada don que el señor me confía implica una tarea?
  • ¿He pretendido vivir los valores del reino con fuerza y voluntad?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Dame Señor un corazón de niño

 

Para la lectura espiritual

 

El matrimonio es más que vuestro amor recíproco. Posee un valor y un poder mayores, porque es una institución santa de Dios, a través de la cual quiere conservar a la humanidad hasta el fin de los días. Desde la perspectiva de vuestro amor, os veis solos en el escenario del mundo; desde la perspectiva del matrimonio, sois un eslabón en la cadena de las generaciones que Dios hace nacer y morir para su gloria, llamándolas a su Reino. Desde la perspectiva de vuestro amor veis solo el cielo de vuestra alegría personal; el matrimonio os inserta de una manera responsable en el mundo y en la responsabilidad de los hombres; vuestro amor os pertenece a vosotros solos, es personal; el matrimonio es algo suprapersonal, es un estado, un ministerio.

Dios hace vuestro matrimonio indisoluble, lo protege de todo peligro interior y exterior; Dios quiere ser el garante de su indisolubilidad. Esta es una alegre certeza para cuantos saben que ninguna fuerza en el mundo, ninguna tentación, ninguna debilidad humana, puede desatar lo que Dios mantiene unido; más aún, quien sabe esto puede decir con confianza: «Lo que Dios ha unido no lo puede separar el hombre». Libres de todas las ansias que el amor lleva siempre consigo, podéis deciros, con seguridad y confianza total: no podremos perdernos nunca más, pues nos pertenecemos recíprocamente hasta la muerte por voluntad de Dios.

Vivid juntos perdonándoos recíprocamente vuestros pecados, sin lo cual no puede subsistir ninguna comunidad humana, y mucho menos un matrimonio. No seáis autoritarios entre vosotros, no os juzguéis ni os condenéis, no os dominéis, no echéis la culpa el uno a la otra, sino acogeos por lo que sois y perdonaos recíprocamente cada día, de corazón. Desde el primero al último día de vuestro matrimonio, debe seguir siendo válida esta exhortación: acogeos… para la gloria de Dios. Habéis oído la palabra que Dios dice sobre vuestro matrimonio. Dadle gracias por ella, dadle gracias por haberos guiado hasta aquí y pedidle que funde, consolide, santifique y custodie vuestro matrimonio: de este modo seréis «algo para alabanza de su gloria»

 

D. Bonhoeffer. Resistencia y sumisión

 

Para rezar

 

Oración por la Familia

 

Padre Celestial,
nos has dado un modelo de vida
en la Sagrada Familia de Nazaret.

Ayúdanos, Padre,
a hacer de nuestra familia otro Nazaret,
donde reine amor, paz y alegría.
Que sea profundamente contemplativa
y vibrante de alegría.

Ayúdanos a permanecer unidos
por la oración en familia
en los momento de gozo y de dolor.

Enséñanos a ver a Jesucristo
en los miembros de nuestra familia
especialmente en los momentos de angustia.

Haz que el corazón de Jesús
haga nuestros corazones mansos y humildes como el suyo
y ayúdanos a sobrellevar las obligaciones familiares de una manera santa.

Haz que nos amemos más y más unos a otros cada día
como Dios nos ama a cada uno de nosotros
y a perdonarnos mutuamente nuestras faltas
como Tú perdonas las nuestras.

Ayúdanos, Padre,
a recibir todo lo que nos das
y a dar todo lo que quieres recibir
con una gran sonrisa.

Amén.

 

Lunes XXVII

 

Amar a Dios y al prójimo con todo el corazón

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Galacia    1, 6-12

 

Hermanos:

Me sorprende que ustedes abandonen tan pronto al que los llamó por la gracia de Cristo, para seguir otro evangelio. No es que haya otro, sino que hay gente que los está perturbando y quiere alterar el Evangelio de Cristo. Pero si nosotros mismos o un ángel del cielo les anuncia un evangelio distinto del que les hemos anunciado, ¡que sea expulsado!

Ya se lo dijimos antes, y ahora les vuelvo a repetir: el que les predique un evangelio distinto del que ustedes han recibido, ¡que sea expulsado!

¿Acaso yo busco la aprobación de los hombres o la de Dios? ¿Piensan que quiero congraciarme con los hombres? Si quisiera quedar bien con los hombres, no sería servidor de Cristo.

Quiero que sepan, hermanos, que la Buena Noticia que les prediqué no es cosa de los hombres, porque yo no la recibí ni aprendí de ningún hombre, sino por revelación de Jesucristo.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 110, 1-2. 7-8. 9 y 10c (R.: 5b)

 

R.    El Señor se acuerda eternamente de su alianza.

 

Doy gracias al Señor de todo corazón,

en la reunión y en la asamblea de los justos.

Grandes son las obras del Señor:

los que las aman desean comprenderlas. R.

 

Las obras de sus manos son verdad y justicia;

todos sus preceptos son indefectibles:

están afianzados para siempre

y establecidos con lealtad y rectitud. R.

 

El envió la redención a su pueblo,

promulgó su alianza para siempre:

Su Nombre es santo y temible.

¡El Señor es digno de alabanza eternamente! R

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    10, 25-37

 

Un doctor de la Ley se levantó y le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?»

Jesús le preguntó a su vez: « ¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?»

El le respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo.»

«Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida.»

Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: « ¿Y quién es mi prójimo?»

Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto. Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo. También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino. Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió. Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo. Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: “Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver.”

¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?»

«El que tuvo compasión de él», le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: «Ve, y procede tú de la misma manera.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Alrededor de los años 56-57 Pablo escribe la carta a los cristianos de Galacia, en la actual Turquía, lugar que Él había evangelizado hacia el año 50. Esta epístola fue escrita en plena «crisis» de la Iglesia, dado que algunos cristianos de origen judío, pretendían imponer a los cristianos de origen pagano un cierto número de ritos tradicionales de la ley de Moisés, especialmente, la circuncisión.
  • Pablo reacciona porque si la fe cristiana se vuelve a la práctica de la ley, la novedad de Cristo queda reducida a la nada. Para Pablo, ésta es una cuestión fundamental, que afecta a la identidad misma del cristianismo: la salvación cristiana es válida por Cristo mismo y no necesita todavía del apoyo de la ley de Moisés.
  • Para Pablo, el evangelio no es sólo la predicación y las palabras de Jesús, sino una “presencia actuante”. Modificar el evangelio de Cristo, es abandonar la fe en Cristo, único salvador.
  • Por otro lado, los «judaizantes» pretendían desacreditar a Pablo, dando a entender que no es apóstol del todo, porque no conoció a Jesús y no pertenece al grupo de los “doce” y además, es un antiguo perseguidor. Pablo contesta diciendo que el evangelio que enseña “no es de origen humano”, ni lo ha predicado “buscando la aprobación de los hombres”, sino que viene “de la revelación de Jesucristo”.
  • Es Dios quien tomó la iniciativa de revelarse «a sí mismo».

***

  • Jesús contó esta parábola dedicándosela al doctor de la ley, a una persona que tenía la función de indicar a los demás los deberes de la religión. Este maestro de la ley que interroga a Jesús tiene la intención de ponerlo a prueba.
  • No era fácil decidir entre los 613 mandatos o mandamientos, cuál de todos era el más importante. Jesús no se atiene a la línea de ningún rabino de la época ni a ninguna escuela en particular, simplemente hace que su interlocutor vuelva a la fuente, a la Ley de Moisés, a lo que recordaban en el Shemá Israel los judíos practicantes tres veces al día: amar a Dios con todo el ser y al prójimo como a sí mismo. Sólo estos dos son suficientes para obtener la vida.
  • Ante la pregunta sobre quién es el prójimo, Jesús acudirá a un ejemplo que los sacará del marco teórico para insertarlos en la vida. Una historia totalmente ordinaria, un hecho más de los que sucedían habitualmente y a los que hoy estamos acostumbrados. Un hombre anónimo, un cualquiera, una víctima de la rapiña pero también del odio racial, de los prejuicios y de la indiferencia. Pasan un sacerdote y un levita que dan un rodeo. No se acercan, no es de los suyos. Jesús quiere poner de manifiesto lo deshumanizante de la ley cuando la búsqueda del bien no la sustenta. Ambos seguramente, se dirigían a Jerusalén a cumplir con sus respectivos turnos de servicio en el templo, que exigía una estricta pureza legal y ritual que hubieran quedado rota al contaminarse con la sangre del herido.
  • A través de esa historia Jesús va a revelar la extraña novedad del evangelio. Porque para Jesús la regla de oro de la moral, no es la observación de un marco de leyes bien definido, sino la que surge de la vida vivida y se elabora en el corazón que, porque ama a Dios, está empapado de misericordia y compasión.
  • La compasión marca el sello distintivo de esta ley superior a toda ley. La misma compasión que tuvo Jesús con la viuda de Naím; con la multitud que lo seguía abatida y con hambre; y que tuvo el padre con el hijo que regresa.
  • Este buen samaritano es Cristo, en el que Dios se acerca al hombre herido y lo carga sobre sí para curar sus heridas. Este hombre bajaba de Jerusalén a Jericó; Jesús recorrerá el camino inverso: irá a Jerusalén, y allí El será el samaritano, ahora herido porque la compasión lo lleva a cargar nuestras heridas. En Jesús colgado al borde del camino, dejado por muerto, de quien todos se apartan, Dios manifiesta su rostro de misericordia y de amor universal.
  • El «amor» a Dios no se puede reducir a una frase adornada con oraciones cumplidoras y prácticas externas. El amor al prójimo brota de la compasión y nos lleva a ponernos en camino de hacer lo mismo que aquel samaritano.
  • La salvación está del lado del corazón capaz de compadecerse. Jesús con su palabra y con su vida, invita y reclama para la vida del mundo un corazón misericordioso, porque la misericordia es el corazón de Dios.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué nos exige hoy nuestro amor a Dios?
  • ¿Qué nos exige hoy nuestro amor a los hermanos?
  • ¿Me dejo sanar por la compasión y la misericordia de Dios?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Dame una vida compasiva

 

Para la lectura espiritual

 

«Un Samaritano… llegó donde estaba él, y al verlo le dio lástima»

 

…”Un samaritano bajaba por el camino. «Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre» (Jn 3,13). Viendo que estaba medio muerto ese hombre a quien nadie, antes de él, había podido curar…, se le acerca; es decir que, aceptando de sufrir con nosotros se hizo nuestro prójimo y compadeciéndose de nosotros se hizo nuestro vecino.

«Le vendó las heridas, echándoles aceite y vino». Este médico tiene muchos remedios con los cuales está acostumbrado a curar. Sus palabras son un remedio: tal palabra venda las heridas, tal otra les pone bálsamo, a otra vino astringente… «Después lo montó en su cabalgadura». Escucha cómo él te acomoda: «Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores» (Is 53,4). También el pastor ha colocado a su oveja cansada sobre sus espaldas (Lc 15,5)…

«Lo llevó a una posada y lo cuidó»… Pero el Samaritano no podía permanecer largo tiempo en nuestra tierra; debía regresar al lugar del que había descendido. Pues «al día siguiente» -¿cuál es este día siguiente sino el día de la resurrección del Señor, de aquel que se ha dicho: «Este es el día que hizo el Señor» (Sl 117, 24)?- «sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo: Cuida de él». ¿Qué son estas dos monedas? Quizás los dos Testamentos, que llevan la efigie del Padre eterno, y al precio de los cuales nuestras heridas has sido curadas… ¡Dichoso este posadero que puede curar las heridas de otro! ¡Dichoso aquel a quien Jesús dice: «Lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta»!… Promete, pues, la recompensa. ¿Cuándo volverás, Señor, si no es en el día del juicio? Aunque siempre estés en todas partes, teniéndote en medio de nosotros sin que te reconozcamos, llegará el día en que toda carne te verá venir. Y darás lo que debes. ¿Cómo lo pagarás tú, Señor Jesús? Has prometido a los buenos una amplia recompensa en el cielo, pero darás todavía más cuando dirás: «Muy bien, siervo bueno y fiel, has sido fiel en lo poco, yo te confiaré mucho más; entra en el gozo de tu señor» (Mt 25,21)”…

 

San Ambrosio (hacia 340-397), obispo de Milán y doctor de la Iglesia – Comentario al evangelio de Lucas, 7, 74s

 

Para rezar

 

Dios de ternura y de piedad,

Que te inclinas sobre nuestra pobreza

y cuidas de nosotros, que somos tus hijos.

Reconocemos tu amor y tu misericordia,

Que podamos por tu gracia

ser hombres de corazón, consagrados a la caridad.

Danos entrañas de misericordia ante toda miseria humana,

inspiranos el gesto y la palabra necesaria

ante todo dolor y sufrimiento

Que ella sea hoy nuestra misión,

nuestra tarea y nuestra felicidad.

 

Martes XXVII

 

Escuchar la palabra y vivirla

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Galacia    1, 13-24

 

Hermanos:

Seguramente ustedes oyeron hablar de mi conducta anterior en el Judaísmo: cómo perseguía con furor a la Iglesia de Dios y la arrasaba, y cómo aventajaba en el Judaísmo a muchos compatriotas de mi edad, en mi exceso de celo por las tradiciones paternas. Pero cuando Dios, que me eligió desde el seno de mi madre y me llamó por medio de su gracia, se complació en revelarme a su Hijo, para que yo lo anunciara entre los paganos, de inmediato, sin consultar a ningún hombre y sin subir a Jerusalén para ver a los que eran Apóstoles antes que yo, me fui a Arabia y después regresé a Damasco.

Tres años más tarde, fui desde allí a Jerusalén para visitar a Pedro, y estuve con él quince días. No vi a ningún otro Apóstol, sino solamente a Santiago, el hermano del Señor.

En esto que les escribo, Dios es testigo de que no miento. Después pasé a las regiones de Siria y Cilicia. Las Iglesias de Judea que creen en Cristo no me conocían personalmente, sino sólo por lo que habían oído decir de mí: «El que en otro tiempo nos perseguía, ahora anuncia la fe que antes quería destruir.» Y glorificaban a Dios a causa de mí.

 

Palabra de Dios

 

SALMO    Sal 138, 1-3. 13-14b. 14c-15 (R.: 24b)

 

R.    Señor, llévame por el camino eterno.

 

Señor, tú me sondeas y me conoces

tú sabes si me siento o me levanto;

de lejos percibes lo que pienso,

te das cuenta si camino o si descanso,

y todos mis pasos te son familiares. R.

 

Tú creaste mis entrañas,

me plasmaste en el seno de mi madre:

te doy gracias porque fui formado

de manera tan admirable.

¡Qué maravillosas son tus obras! R.

 

Tú conocías hasta el fondo de mi alma

y nada de mi ser se te ocultaba,

cuando yo era formado en lo secreto,

cuando era tejido en lo profundo de la tierra. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    10, 38-42

 

Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.

Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude.»

Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria, María eligió la mejor parte, que no le será quitada.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pablo, para defenderse de las alusiones infamantes de los judaizantes cree útil explicar los acontecimientos que han antecedido y continuado a su conversión. Si perseguía a la Iglesia de Dios tratando de destruirla, sobrepasando en el judaísmo a muchos compatriotas, y luego abandonó la «tradición» recibida en su juventud, fue debido a una llamada personal de Dios.
  • Fue Dios quien tuvo la iniciativa y lo separó «desde el seno de su madre», sin mérito alguno, sin hacer nada por su parte.
  • Era «perseguidor» pero Dios lo hizo «apóstol». Pablo se pone como ejemplo de cómo hay que pasar de lo antiguo a lo nuevo, de la ley a la gracia, sin dar pasos hacia atrás.
  • El encuentro con Jesús lo prepara para “anunciarlo a los gentiles”. Pero antes siente la necesidad de subir a Jerusalén y conocer a Cefas. La “revelación” lo vincula inmediatamente a Jesús, pero también a todos los que han recibido el mismo don.
  • Pablo quiere subrayar la unidad de la “misión” quiere estar de acuerdo con el resto de la Iglesia, y en particular con la jerarquía de su tiempo, pero subraya con claridad que lo que enseña no lo ha recibido de los Doce, sino directamente “de Dios”, no obstante es el mismo evangelio porque Dios no se contradice.

***

  • Jesús sigue su camino y hace un alto poco antes de llegar a Jerusalén. El evangelio nos presenta la conocida escena en la casa de Betania, donde Marta y María, sus amigos de siempre lo reciben.
  • Como suele ocurrir en muchas casas, la demasiada preocupación por los preparativos para recibir bien a los invitados hace que se pase por alto lo esencial: el visitante. Todo tiene que estar bien preparado para que no pase nada nuevo e inesperado.
  • Sin embargo María ha elegido “la mejor parte”: escucha al Señor mientras que Marta; está “atareada en muchos quehaceres”. La historia se estropea cuando Marta trata de apartar a María de la tarea de escucha y de adoración que había elegido. Eso es lo que le reprocha Jesús, y no su deseo de servirlo. Jesús la invita a llegar hasta el fondo de su servicio, a encontrase con la raíz y no quedarse en lo superficial.
  • Marta y María aparecen como las dos formas de escuchar la Palabra, dos formas que no se niegan sino que son complementarias entre sí. La mejor parte consiste saber adorar a Dios, lo mismo en el templo que en la vida.
  • María saborea las palabras de Jesús que quedarán grabadas en lo más íntimo de su corazón y serán una fuente de seguridad gozosa que más allá de las evidencias de la muerte, la harán capaz de descubrir la novedad de la Pascua. La misma que ahora contempla a Jesús, es la que correrá hasta el sepulcro cuando esté apagada la esperanza de los hombres.
  • Como Iglesia estamos invitados a recoger con la palabra del Maestro. Estar en su presencia, aunque luego haya que improvisar un poco de comida. Una Iglesia que prefiere lo provisorio de las tiendas del desierto, a la seguridad de las casas demasiado estables, que no tardan en convertirse en cargas o prisiones.
  • Necesitamos por la contemplación ver más allá de la dura realidad humana y descubrir la imposible novedad pascual y la otra cara de las cosas. Una Iglesia que sólo se preocupa de las muchas cosas, puede transformarse en empresa en cadena, donde todo está programado y donde todo irá bien, pero no habrá novedad ni fiesta.
  • Una Iglesia que no pasa del estar con el Señor a la acción comprometida, vive alienada de la historia: no ha contemplado al Señor; simplemente lo ha mirado.
  • Como Iglesia, para cumplir verdaderamente nuestra misión, necesitamos pasar primero por el discipulado “a los pies del Señor”. De este modo, nuestra acción en el mundo no será únicamente un conjunto de actividades en favor de un proyecto, sino una forma de hacer crecer la presencia de Dios, su Reino, entre los hombres. Y para esto, necesitamos de la palabra del Maestro, que nos guíe, ilumine y revele “el quehacer necesario e importante” en cada momento.
  • “Dichosos los de escucha atenta y acción vigorosa, los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica”.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué es lo necesario para ser discípulo, según Jesús?
  • ¿Qué privilegio en mi vida de fe: la acción o la escucha?
  • ¿Qué espacio de nuestra vida dedicamos a la escucha de la Palabra?
  • ¿Qué lugar le doy a la acción?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Quiero escucharte Señor

 

Para la lectura espiritual

 

…”Jesús no responde a nuestro estilo de vida, marcado por las preocupaciones, diciendo que no deberíamos dedicarnos tanto a los asuntos de este mundo. No intenta alejarnos de los acontecimientos, de las actividades y de las personas que forman parte de nuestra vida. No dice que todo lo que hacemos es insignificante, carente de valor o inútil. Ni siquiera nos sugiere que nos retiremos de todas las actividades en las que estamos comprometidos, para vivir en quietud y tranquilidad lejos de las tensiones del mundo.

La respuesta de Jesús a las preocupaciones que colman nuestra vida es muy diferente. Nos pide que transfiramos el centro de gravedad, que traslademos el centro de nuestra atención, que cambiemos el orden de nuestras prioridades. Jesús quiere que nos traslademos desde las «muchas cosas» a la «única cosa necesaria». Es importante que nos demos cuenta de que Jesús no quiere en absoluto que abandonemos nuestro mundo, tan complejo. Su voluntad, más bien, es que vivamos en él, firmemente arraigados en el centro de todas las cosas. Jesús no habla de que cambiemos de tipo de actividad o de que modifiquemos nuestras relaciones, ni siquiera de que disminuyamos el ritmo. Jesús nos habla de un cambio del corazón. De una disposición diferente del corazón que haga todo diferente, aun cuando todo parezca seguir como antes. Eso significa: «Buscad primero el Reino de Dios… y todas estas cosas se os darán por añadidura». Lo que cuenta es el empleo de nuestro corazón.

Cuando nos asaltan las preocupaciones, nuestro corazón se encuentra en el lugar equivocado. Jesús nos pide que traslademos el corazón al centro, allí donde todo lo demás está en su sitio”…

 

H. J. M. Nouwen, Invitación a una alta vida espiritual, Brescia 1998.

 

Para rezar

 

Ayúdanos Señor a saber a escuchar,
que puestos a tus pies,

dejemos que tu palabra nos empape

como suave rocío.

Que al rumiarla
en la lectura de cada día,
se fecunde nuestra vida.

Enséñanos Señor
a escuchar tu Palabra;
que se haga carne de nuestra carne,

luz de nuestros ojos

para mirar la vida
según tu voluntad

para que cada uno

de nuestros gestos y acciones

sean expresión de tu reino ya comenzado.

 

 

Miércoles XXVII

 

Señor enséñanos a orar

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Galacia    2, 1-3. 6-14

 

Hermanos:

Al cabo de catorce años, subí nuevamente a Jerusalén con Bernabé, llevando conmigo a Tito. Lo hice en virtud de una revelación divina, y les expuse el Evangelio que predico entre los paganos, en particular a los dirigentes para asegurarme que no corría o no había corrido en vano.

Al contrario, aceptaron que me había sido confiado el anuncio del Evangelio a los paganos, así como fue confiado a Pedro el anuncio a los judíos. Porque el que constituyó a Pedro Apóstol de los judíos, me hizo también a mí Apóstol de los paganos. Por eso, Santiago, Cefas y Juan -considerados como columnas de la Iglesia- reconociendo el don que me había sido acordado, nos estrecharon la mano a mí y a Bernabé, en señal de comunión, para que nosotros nos encargáramos de los paganos y ellos de los judíos. Solamente nos recomendaron que nos acordáramos de los pobres, lo que siempre he tratado de hacer.

Pero cuando Cefas llegó a Antioquía, yo le hice frente porque su conducta era reprensible. En efecto, antes que llegaran algunos enviados de Santiago, él comía con los paganos, pero cuando estos llegaron, se alejó de ellos y permanecía apartado, por temor a los partidarios de la circuncisión. Los demás judíos lo imitaron, y hasta el mismo Bernabé se dejó arrastrar por su simulación. Cuando yo vi que no procedían rectamente, según la verdad del Evangelio, dije a Cefas delante de todos: «Si tú, que eres judío, vives como los paganos y no como los judíos, ¿por qué obligas a los paganos a que vivan como los judíos?»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 116, 1. 2 (R.: Mc 16, 15)

 

R.    Vayan por el mundo, anuncien la Buena Noticia.

 

¡Alaben al Señor, todas las naciones,

glorifíquenlo, todos los pueblos! R.

 

Porque es inquebrantable su amor por nosotros,

y su fidelidad permanece para siempre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    11, 1-4

 

Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos.»

El les dijo entonces: «Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pablo se muestra intransigente cuando le quieren quitar su título de apóstol, y mantiene con firmeza que su misión es un servicio de Iglesia que no puede cumplir sino en unión con los que en la Iglesia han recibido una misión igual.
  • Le interesa que “su” evangelio sea verificado por los hermanos de Jerusalén, que es la Iglesia-madre. De no ser así, dice «habría corrido en vano».
  • Santiago, el obispo tradicionalista de Jerusalén; Pedro el responsable del colegio de los Doce y Juan que eran considerados como “columnas de la Iglesia” reconocen que están en comunión, que tienen el mismo evangelio y que forman la misma Iglesia con Pablo, el judío misionero y viajero, tan preocupado por la apertura a los gentiles.
  • En el Concilio de Jerusalén, se había tomado la decisión de abrir la Iglesia a los gentiles y de no imponerles las prescripciones de la Ley de Moisés. Pero, en la práctica, los cristianos procedentes del judaísmo conservaban ciertas costumbres de su pasado judío. Pedro, a pesar de la decisión del Concilio teme «lo que dirán».
  • Aquí Pablo relata el famoso “episodio de Antioquía”, en que tuvo que enfrentarse nada menos que a Pedro, que había aceptado un estilo más abierto y universal que en Jerusalén, aceptando comer con judíos procedentes del paganismo pero que, al llegar “ciertos individuos” de Jerusalén, cambia de conducta y evita juntarse con los paganos convertidos. Para Pablo esto era una “simulación” que “no cuadraba con la verdad del evangelio”, y se lamenta de que Pedro arrastrara con su ejemplo a Bernabé y a otros. Pedro con humildad acepta ser interpelado por Pablo.

***

  • Jesús aparece orando “en cierto lugar”. Jesús ora porque necesita ir a la raíz de su experiencia filial, porque necesita respirar el cariño de su Abbá. Y, desde esa raíz se encuentra con todo y con todos. Su acción despierta un deseo en los discípulos: “Señor, enséñanos a orar”. Querían una fórmula. Jesús en cambio les ofrece la oportunidad de un diálogo, un lugar, una identidad, un estilo de vida. Querían aprender unas formas como las que Juan enseñó a sus discípulos. Jesús les presenta e inaugura una forma de orar inaudita.
  • La oración judía oficial se realizaba en el templo; Jesús convierte el sitio donde se encuentra en “lugar, nuevo templo” posible, para la oración y el encuentro con Dios. Y por primera vez, ante la sorpresa de sus discípulos, hay quien se dirige a Dios con confianza filial: “Abba”. La oración de Jesús, manda al piso cualquier barrera que se pueda interponer ante la presencia de Dios. No hay lejanía entre Dios y las personas, cada uno se puede dirigir a Él directamente sin necesidad de intermediarios.
  • Padre nuestro: con estas dos palabras nos lleva a penetrar en la intimidad divina y en un modo de ser frente a Dios. Al decir “Padre” llamo a Dios para que me engendre a su propia vida y al decir “nuestro” llamo, reúno y creo fraternidad entre todos los hombres.
  • Al decir “Padre nuestro”, unido a la humanidad entera, me arrojo en los brazos de un Dios que quiere ser totalmente Padre y le pido nos abra a su acción re-creadora. Me gozo porque vuelve a tomar incansablemente la obra ya comenzada de su creación, porque su paternidad es siempre actual, deliberada, querida y nos recrea, nos remodela, nos hace recobrar el verdadero lugar de nuestra existencia.
  • Al llamarlo Padre le pedimos para nosotros y para todos, que vivamos como hijos suyos, animados del amor de su Hijo. Para Lucas, rezar es un compromiso de vida, una manera de ser. Por eso la oración de Jesús es una acogida incondicional de la voluntad del Padre expresada en Lucas a través de cuatro peticiones esenciales: el reino, el pan, el perdón, la preservación en la tentación.
  • Clamamos para que el Reino de justicia e igualdad, se haga efectivo aquí y ahora. La realización del Reino de Dios, tiene como consecuencia la posibilidad de una vida digna, en que sea factible el acceso al alimento de todos los días; y dónde se pueda experimentar a Dios en el perdón de las deudas, propio del año de gracia. Permanecer en ese ámbito de la gracia es el don que imploramos de un Dios que no nos abandona a una prueba superior a nuestras fuerzas en nuestro trabajo por hacer presente el reino.

 

Para discernir

 

  • ¿Cuáles son mis sentimientos cuándo oro con el Padre Nuestro?
  • ¿Confío plenamente en mi Padre Dios como lo hacía Jesús?
  • ¿Llevo mi oración a la vida y la vida a la oración?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Venga tu Reino, Señor

 

Para la lectura espiritual

 

…”Cuando, a solas o con otros, no sabemos cómo orar, nos tranquiliza saber que se puede orar con casi nada. A veces nuestros labios permanecen cerrados, nos quedamos en silencio, pero nuestra alma está abierta ante Dios, le habla, y el Espíritu Santo ora en nosotros.

¿Hay otros valores que hagan bella la vida? Está la sencillez del corazón, que lleva a la sencillez de vida. Un día, oyó Cristo a un creyente que le decía: «Creo, pero ven en ayuda de mi incredulidad». Cristo comprende estas dudas y esta petición de ayuda, puesto que ya había dicho en el evangelio: « ¿Quién de vosotros, por más que se preocupe, puede añadir una sola hora a su vida?». Así comprendemos que lo esencial es vivir con toda sencillez lo poco, sí, lo poquísimo que hayamos cogido del evangelio.

Con mis hermanos, tanto los que viven aquí en Taizé como los que viven entre los más pobres en distintas partes del mundo, tengo conciencia de que nuestra vocación nos llama a ser sencillos, como pobres del Evangelio. Eso significa no imponernos, no ser maestros espirituales, sino hombres que escuchan para comprender a los otros y discernir en ellos la belleza profunda del espíritu humano. Una de las afirmaciones más luminosas de nuestro tiempo ha sido pronunciada en el último concilio del Vaticano: «Cristo está unido a todo ser humano sin excepciones, aunque éstos no tengan conciencia de ello». En efecto, hay en la tierra multitudes de personas que ignoran que Dios nos busca incansablemente. ¿Lo sabemos bastante? Todos podemos hacer bella la vida a aquellos que están cerca o lejos de nosotros. ¿Cómo? Con nuestra acogida, con la sencillez de nuestro corazón y de nuestra vida”…

 

Tomado de Atelliers et presses de Taizé, 1999

 

Para rezar

 

Padre Nuestro Misionero

 

Padre nuestro, que estás en el Cielo
Padre de Jesús, tu Enviado,
Padre de todos los bautizados,
Padre de los que te ignoran,
Padre de los que te combaten,
Padre de todos los hombres.

Santificado sea tu nombre
En toda la tierra,
en todas las culturas y pueblos,
en todas las razas de la universal familia humana,
como lo ha santificado tu Hijo Jesús,
siendo fiel a tu proyecto sobre Él y sobre el mundo.

Venga a nosotros tu Reino
Sí, que tu Reino de alegría,
de servicio, de compartir con los demás,
reine en la vida de los que te conocen;
y que los que vivan ya del espíritu de tu Reino sin saberlo,
te descubran en el corazón de sus vidas.

Hágase tu voluntad en la tierra como en el Cielo
En la tierra, danos tu mirada limpia
de los santos del Cielo,
para servirte con un corazón sin divisiones
y un amor a los hermanos
semejante al que tú nos tienes.

Danos hoy nuestro pan de cada día
El pan de cuerpo y del espíritu,
el pan de la comunión contigo
y danos el compartir generosamente nuestro pan
con todos nuestros hermanos,
sin excluir a nadie.

Perdona nuestras ofensas,
como nosotros perdonamos a los que nos ofenden
Las mías, lo mismo que las de mis hermanos.
Todas ellas juntas, son el obstáculo
para que tus planes sobre el hombre
y sobre el mundo se conviertan en realidad.

No nos dejes caer en la tentación
En ninguna tentación
y, sobre todo,
en la tentación contra la ESPERANZA
y contra la certeza de que Tú nos amas.

Líbranos del mal. Amén.

 

Jueves XXVII

 

Pidan y se les dará

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Galacia    3, 1-5

 

Gálatas insensatos, ¿quién los ha seducido a ustedes, ante quienes fue presentada la imagen de Jesucristo crucificado? Una sola cosa quiero saber: ¿ustedes recibieron el Espíritu por las obras de la Ley o por haber creído en la predicación? ¿Han sido tan insensatos que llegaron al extremo de comenzar por el Espíritu, para acabar ahora en la carne? ¿Habrá sido en vano que recibieron tantos favores?

¡Ojalá no haya sido en vano! Aquel que les prodiga el Espíritu y está obrando milagros entre ustedes, ¿lo hace por las obras de la Ley o porque han creído en la predicación?

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Lc 1, 69-70. 71-72. 73-75 (R.: cf. 68)

 

R.    ¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque visitó a su pueblo!

 

Nos ha dado un poderoso Salvador

en la casa de David, su servidor,

como lo había anunciado mucho tiempo antes

por boca de sus santos profetas. R.

 

Para salvarnos de nuestros enemigos

y de las manos de todos los que nos odian.

Así tuvo misericordia de nuestros padres

y se acordó de su santa Alianza. R.

 

Se acordó del juramento que hizo a nuestro padre Abraham

de concedernos que, libres de temor,

arrancados de las manos de nuestros enemigos,

lo sirvamos en santidad, y justicia

bajo su mirada, durante toda nuestra vida. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    11, 5-13

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: “Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle”, y desde adentro él le responde: “No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos.”

Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario.

También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.

¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente? ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión?

Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El ejemplo de Pedro resultó contagioso y algunos gálatas rehusaron, a su vez, comer con los cristianos, venidos del paganismo.
  • Pablo siente decepción ante esta actitud de los gálatas.
  • Él les había entregado el mensaje del Jesús de Nazaret y ellos abandonan la vida en el Espíritu del resucitado, y la experiencia anterior,  para priorizar la ley y los ritos externos y vacíos.
  • Con un lenguaje duro les reprocha su poca constancia en la fe, la rapidez en “cambiar de evangelio” y haberse dejado embaucar.
  • Habiendo tenido la gracia de seguir a Jesucristo, el verdadero salvador, y de recibir su Espíritu y sus carismas, ahora se ponen a dudar de si tienen que servir a Moisés. Caminan hacia atrás: “empezaron por el espíritu para terminar con la materia”. Es como si, después de salir libres de Egipto, quisieran volver atrás.
  • Para salvarse hay que mirar a Jesucristo “crucificado”, la circuncisión, es una costumbre que puede tener su valor cultural, es una señal perteneciente a un grupo, a una raza, a una tradición, pero no es esto lo que cuenta.

***

  • Siguiendo con su enseñanza sobre la oración, Jesús nos presenta una parábola en la que Dios es comparado a un amigo, a quien otro amigo acude de noche, a una hora inesperada, para pedirle unos panes. El amigo no ha cedido por amistad, sino para que lo deje en paz, como el juez del que hablará Jesús más tarde. Eso no significa que Dios sea así, que ceda por cansancio: pero esta conducta pone de relieve “con mayor razón” la actitud del Padre que es bueno.
  • La eficacia consiste en que Dios siempre escucha. Que no se hace el sordo ante nuestra oración. Porque todo lo bueno que podamos pedir ya lo está pensando antes El, que quiere nuestro bien más que nosotros mismos.
  • Jesús confirma que Dios atiende la oración. Hay que pedir, buscar, llamar, con la seguridad de que se recibe lo que se pide, que se encuentra lo que se busca, que se abren las puertas cuando se llama. El evangelio nos invita a la insistencia total.
  • La oración atestigua nuestra identidad profunda de hijos necesitados de su Padre, y por esa misma razón es por lo que es escuchada. Nuestra oración que es ciertamente petición, no consiste en un regateo mercantil, o en el esfuerzo de salir victoriosos y doblegar a Dios. En ella pedimos, invocamos: es decir, apelamos a una realidad reconocida y a un derecho.
  • Recordamos a Dios Padre lo que ha realizado por su Hijo amado. Esta es la razón profunda de nuestra certeza y de nuestra audacia: nos atrevemos a provocar a Dios y confrontarlo con su responsabilidad paterna. Nos atrevemos a correr el riesgo de pedirle algo, precisamente porque El mismo ha establecido con nosotros vínculos de familiaridad y se ha puesto a nuestro alcance.
  • Pero hay que saber pedir. Hay que pedir que nos disponga para el Reino, que nos capacite para construir con valentía y con alegría su proyecto en la historia que siempre es más grande que nuestro proyecto personal. La oración no puede ser ni caprichosa ni antojadiza. Al Padre tenemos que acercarnos con seriedad y con certeza, en una oración que es confrontación con el Reino.
  • A quien se lo pida, Dios concederá su Espíritu Santo. Concederá el bien pleno que Él nos prepara, no necesariamente el que nosotros pedimos, que suele ser muy parcial. Nos concederá la fuerza que nos impulsa a vivir el Reino que siempre es más de lo que podemos esperar. Ésa es la promesa de Jesús.

 

Para discernir

 

  • ¿Cómo es nuestra oración?
  • ¿Nos apoyamos en la certeza de un Padre que nunca nos defrauda?
  • ¿Nuestra oración supera los límites de nuestras necesidades personales?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Envíanos Señor tu Espíritu Santo

 

Para la lectura espiritual

 

…”Llamar a Dios «Abbá, Padre» (cf. Rom 8,15; Gal 4,6) es algo diferente a darle a Dios un nombre familiar. Llamar a Dios Abbá significa entrar en la misma relación íntima, libre de miedo, confiada y rica, que Jesús mantenía con su Padre. Esa relación se llama Espíritu, y ese Espíritu nos ha sido dado por Jesús y nos hace capaces de gritar con él: «Abbá, Padre». Llamar a Dios Padre «Abbá, Padre» es un grito del corazón, una plegaria que brota de lo más íntimo de nuestro ser. No tiene nada que ver con el hecho de darle un nombre a Dios, sino que es proclamar a Dios como fuente de nuestro ser. Esta declaración no procede de una intuición inesperada o de una convicción adquirida, sino que es la declaración de que el Espíritu de Jesús está en comunión con nuestro espíritu. Y… una declaración de amor.

El Espíritu, a continuación, no nos revela sólo que Dios es «Abbá, Padre», sino también que pertenecemos a Dios corno hijos suyos amados. El Espíritu nos restablece así en la relación de la que todas las otras relaciones toman su significado. Abbá es una palabra muy íntima. Expresa confianza, seguridad, confidencia, pertenencia y el máximo de la intimidad. No tiene la connotación de autoridad, de poder y de dominio que evoca a menudo la palabra padre. Al contrario, Abbá implica un amor que nos envuelve y alimenta. Este amor incluye y trasciende infinitamente todo el amor que nos viene de nuestros padres, madres, hermanos, hermanas, esposos y seres amados. Es el don del Espíritu”…

 


H. J. M. Nouwen, edición española: Pan para el viaje: una guía de sabiduría y de fe para cada día del año, Ediciones Obelisco, Barcelona 2001

 

Para rezar

 

Envíanos tu Espíritu

 

Señor Jesús, hermano, amigo y compañero,
que caminas con nosotros todos los días de nuestra vida,
te pedimos que nos envíes tu Espíritu Santo.

Que Él nos anime,
nos dé fuerza y coraje
para trabajar por la justicia y la paz.

Que nos ilumine,
para saber descubrir lo bueno,
lo verdadero, lo que favorece
y ayude a que la vida sea más digna.

Que nos dé valor,
para rechazar la mentira muchas veces disfrazada,
que atenta contra la vida, porque crea división y odio.

Que nos ayude,
a comprender lo que Tú nos enseñaste,
que todos somos hijos de un mismo Padre
y que por eso todos somos hermanos
y que las cosas y bienes que hay en el mundo, son para todos.

Que su presencia en medio nuestro,
sea visible a través de los frutos: el amor, la generosidad,
la bondad, la comprensión,
la solidaridad y la auténtica alegría.

Amén.

 

Viernes XXVII

 

El Reino de Dios ha llegado

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Galacia    3, 7-14

 

Hermanos:

Reconozcan, entonces, que los verdaderos hijos de Abraham son los que tienen fe. La Escritura, previendo que Dios justificaría a los paganos por la fe, anticipó esta buena noticia a Abraham, prometiéndole: En ti serán bendecidas todas las naciones. De esa manera, los que creen son los que participan de la bendición de Abraham, el creyente.

En efecto, todos los que confían en las obras de la Ley están bajo una maldición, porque dice la Escritura: Maldito sea el que no cumple fielmente todo lo que está escrito en el libro de la Ley.

Es evidente que delante de Dios nadie es justificado por la Ley, ya que el justo vivirá por la fe. La Ley no tiene en cuenta la fe, antes bien, el que observa sus preceptos vivirá por ellos.

Cristo nos liberó de esta maldición de la Ley, haciéndose él mismo maldición por nosotros, porque también está escrito: Maldito el que está colgado en el patíbulo. Y esto, para que la bendición de Abraham alcanzara a todos los paganos en Cristo Jesús, y nosotros recibiéramos por la fe el Espíritu prometido.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 110, 1-2. 3-4. 5-6 (R.: 5b)

 

R.    El Señor se acuerda eternamente de su alianza.

 

Doy gracias al Señor de todo corazón,

en la reunión y en la asamblea de los justos.

Grandes son las obras del Señor:

los que las aman desean comprenderlas. R.

 

Su obra es esplendor y majestad,

su justicia permanece para siempre.

El hizo portentos memorables,

el Señor es bondadoso y compasivo. R.

 

Proveyó de alimento a sus fieles

y se acuerda eternamente de su alianza.

Manifestó a su pueblo el poder de sus obras,

dándole la herencia de las naciones. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    11, 15-26

 

Habiendo Jesús expulsado un demonio, algunos de entre la muchedumbre decían: «Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios.» Otros, para ponerlo a prueba, exigían de él un signo que viniera del cielo.

Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: «Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra. Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque -como ustedes dicen- yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul. Si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces. Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.

Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras, pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita el arma en la que confiaba y reparte sus bienes.

El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.

Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, vaga por lugares desiertos en busca de reposo, y al no encontrarlo, piensa: “Volveré a mi casa, de donde salí.” Cuando llega, la encuentra barrida y ordenada. Entonces va a buscar a otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí. Y al final, ese hombre se encuentra peor que al principio.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Para evitar problemas con los judaizantes, Pedro y Bernabé estaban dispuestos a aceptar que los cristianos gentiles mantuviesen las reuniones litúrgicas separados de los judíos. De este modo los judíos conservarían una apariencia de su pureza legal. Para Pablo esto significaba ceder en una cuestión de principio. Pedro, ante su reprobación, humildemente le dio la razón.
  • Pablo está obstinado con el asunto de la fe y de la ley, o de la gracia y las obras; a tal punto que no tiene miedo de remachar que serán malditos, aquellos que piensen salvarse comprometiéndose de una manera voluntarista en la observancia de la ley, como si el Señor estuviera al margen de nuestra vida, como un frío espectador y juez remunerador.
  • Es el tema central de su carta a los gálatas y lo será también de la carta a los romanos. Se está refiriendo al núcleo mismo de la existencia cristiana: apoyarnos en nuestros propios méritos o en la bondad de Dios, centrar la espiritualidad en las obras cumplidas o en la apertura a la gracia de Dios.
  • Porque no son las obras de la ley las que hacen al hombre aceptable delante de Dios, sino la fe en Jesucristo y la vida que nos viene por esta fe.
  • Pablo recurre al ejemplo de Abrahán, que pueden entender muy bien sus interlocutores de Galacia. Los judaizantes se sentían orgullosos de ser hijos de Abrahán. Pablo usa el argumento a favor del evangelio, el de Jesús. Abrahán fue aceptado a causa de su fe.
  • Dios no lo eligió por sus obras, sus méritos anteriores. Era pagano cuando fue llamado a una misión, que no comprendía totalmente, pero fiándose de Dios, emprendió su peregrinación. Eso es lo que lo hace modelo de los creyentes. «Todos» los hombres pueden llegar a ser «hijos de Abraham», no por la práctica de la ley, sino por la fe.

***

  • En la enseñanza del “Padre Nuestro”, Jesús invita a los discípulos que pidan la venida del reino. El “Reino” viene en la persona de Jesús, y todo lo que hace es signo de que el Reino de Dios está presente en medio de los seres humanos. La vida en el Reino de Dios supone victoria sobre las fuerzas del mal.
  • El recorrido misionero de Jesús ha implicado muchas cosas, conversiones, descubrimiento del sentido de la vida, pero también resistencias y obstinaciones. Jesús en este pasaje se enfrenta a un grupo que se resiste a ver en sus obras, las obras de Dios. Este ataque saca a relucir el porqué de su confrontación con Satanás.
  • Esta oposición contra Jesús llega a extremos curiosos: dicen que echa los demonios por arte de “Belzebul, el príncipe de los demonios”. Él les responde que dicha afirmación no es coherente, dado que es absurdo luchar contra el demonio, precisamente en nombre del demonio, además si fuera como ellos afirman, deberían decir lo mismo de los exorcismos que ellos mismos acostumbraban realizar.
  • Jesús aclara que sus exorcismos son precisamente una señal del cielo porque se trata del “dedo de Dios”, el poder de Dios, realizando esta obra. Toda la vida de Jesús revela que Él actúa con el poder de Dios para hacer que el bien reine en la humanidad. Mientras Él expulsa los demonios como una manifestación auténtica del obrar de Dios, ellos no hacen más que realizar actos mágicos que, a la hora de la verdad, no tienen eficacia a fondo sobre el mal. Toda la vida de Jesús revela que las victorias sobre los “demonios” que se realizan a lo largo de su ministerio, son un anticipo de la victoria final sobre Satanás que se realizará en la Cruz.
  • Tanto el ministerio de Jesús como nuestra vida de cristianos, se presenta como un campo de batalla en el que tenemos que tomar posición. En su Pascua Jesús se ha revelado como “el más fuerte” que ha vencido al poder del mal y ahora nos invita a que nos unamos a Él en esa lucha. No podemos ser meros espectadores en la gran batalla. El mal sigue existiendo y nos obliga a no permanecer neutrales, sino a posicionarnos estando siempre vigilantes. Vigilancia que no es estar a la defensiva, sino construyendo cotidianamente el bien, para no dar espacio ni lugar al mal. No basta con no hacer el mal o tratar de evitarlo. El mal se vence a fuerza de bien.
  • La lucha contra el mal es cotidiana porque somos frágiles e inestables y podemos volver a caer. Los poderes del mal aspiran siempre a volver a ocupar su antiguo lugar. No hay que dormirse teniendo una falsa seguridad en nuestra vida, creyendo que ya estamos salvados y hemos superado lo que nos ataba. La excesiva confianza en nosotros mismos, nos hace muchas veces imprudentes y descuidados.
  • No hay que darle chance al demonio con un retroceso. Para impedirlo, hay mantenerse en el campo de Jesús, construyendo la fidelidad en el aprendizaje del Evangelio, llenándonos de Dios para poder hacer el bien y por el bien hecho, quedar llenos de Dios. Esto es estar y recoger con Jesús.

 

Para discernir

 

  • ¿Trato de vencer el mal con mis solas fuerzas?
  • ¿Venzo el mal a fuerza de bien?
  • ¿Hice una opción fundamental por el Reino?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Contigo, Jesús, contigo venceré al mal

 

Para la lectura espiritual

 

…”Vivir la vida cristiana significa vivir en el mundo sin ser del mundo. Es en la soledad donde esta libertad interior puede crecer y desarrollarse. Jesús se marchó a un lugar solitario para orar, es decir, para hacer crecer en él la conciencia de que todo el poder que poseía le había sido conferido; de que todas las palabras que profería venían de su Padre, y de que todas las obras que realizaba no eran realmente suyas, sino obras de aquel que le había enviado. En aquel lugar donde reinaba la soledad, Jesús fue dejado libre de fracasar.

Una vida que no conozca un ámbito de soledad —es decir, una vida privada de un centro de quietud— se vuelve fácilmente presa de dinámicas destructivas. Cuando nos aferramos a los resultados de nuestras acciones convirtiéndolos en nuestro único medio de autoidentificación, nos volvemos posesivos, proclives a mantenernos a la defensiva, a considerar a nuestro prójimo más como un enemigo al que debemos mantener a distancia que como un amigo con el que compartir los dones de la vida.

En la soledad, en cambio, vamos adquiriendo gradualmente la capacidad de desenmascarar la naturaleza ilusoria de nuestro carácter posesivo y de descubrir, en lo hondo de nuestro ser, que no somos algo que podamos conquistar, sino algo que nos ha sido dado. En la soledad podemos escuchar la voz de aquel que nos habló antes de que nosotros pudiéramos proferir una sola palabra, que nos sanó antes de que nosotros pudiéramos hacer un solo gesto de ayuda a los otros, que nos liberó mucho antes de que nosotros estuviéramos en condiciones de liberar a otros, que nos amó mucho antes de que nosotros pudiéramos amar a cualquier otro. En esta soledad es donde descubrimos que ser es más importante que tener, y que nuestro valor consiste en algo más importante que los meros resultados de nuestros esfuerzos. En la soledad descubrimos que nuestra vida no es una obsesión que debamos defender, sino un don para compartir [...], que el amor que consigamos expresar forma parte de un amor más grande”…

 

H. J. M. Nouwen, La fuerza de la soledad, Brescia 1998, pp. 19-21.

 

Para rezar

 

Dios, en tus manos me abandono


 

Yo me abandono ¡oh Dios! en tus manos.
Toma este barro y trabájalo
como arcilla entre las manos del alfarero
dale una forma y después, rómpela, si quieres
como es despedazada la vida de tantos hermanos.

Pide, ordena ¿Qué quieres que haga?
¿Qué quieres que no haga?
Ensalzado o humillado, perseguido,
incomprendido,
calumniado, alegre o triste,
o inútil para todo, sólo diré,
a ejemplo de tu Madre:
“Hágase en mí según tu palabra”.

Dame el amor por excelencia,
el amor de la cruz.
Pero no de las cruces heroicas
que podrían nutrir mi vanidad,
sino de las cruces vulgares que,
sin embargo, llevo con repugnancia.

De esas que se encuentran cada día
en la contradicción,
en el olvido, en los juicios falsos,
en la frialdad del alma,
en los desaires y desprecios de los demás;
en el malestar y defectos del cuerpo,
en la oscuridad de la mente
y en el silencio y aridez del corazón.

Entonces sólo Tú sabrás que te amo,
aunque ni yo lo sepa, con eso me basta.

Amén

 

Sábado XXVII

 

Felices los que escuchan la palabra de Dios y la practican

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Galacia    3, 22-29

 

Hermanos:

De hecho, la Ley escrita sometió todo al pecado, para que la promesa se cumpla en aquellos que creen, gracias a la fe en Jesucristo.

Antes que llegara la fe, estábamos cautivos bajo la custodia de la Ley, en espera de la fe que debía ser revelada. Así, la Ley nos sirvió de guía para llevarnos a Cristo, a fin de que fuéramos justificados por la fe. Y ahora que ha llegado la fe, no necesitamos más de un guía. Porque todos ustedes son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús, ya que todos ustedes, que fueron bautizados en Cristo, han sido revestidos de Cristo.

Por lo tanto, ya no hay judío ni pagano, esclavo ni hombre libre, varón ni mujer, porque todos ustedes no son más que uno en Cristo Jesús. Y si ustedes pertenecen a Cristo, entonces son descendientes de Abraham, herederos en virtud de la promesa.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 104, 2-3. 4-5.6-7 (R.: 8a)

 

R.    El Señor se acuerda eternamente de su alianza.

 

¡Canten al Señor con instrumentos musicales,

pregonen todas sus maravillas!

¡Gloríense en su santo Nombre,

alégrense los que buscan al Señor! R.

 

¡Recurran al Señor y a su poder,

busquen constantemente su rostro;

recuerden las maravillas que él obró,

sus portentos y los juicios de su boca! R.

 

Descendientes de Abraham, su servidor,

hijos de Jacob, su elegido:

el Señor es nuestro Dios,

en toda la tierra rigen sus decretos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    11, 27-28

 

Cuando Jesús terminó de hablar, una mujer levantó la voz en medio de la multitud y le dijo: «¡Feliz el seno que te llevó y los pechos que te amamantaron!»

Jesús le respondió: «Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Los judaizantes se habían introducido en Galacia y querían imponer prácticas antiguas a los nuevos convertidos. Pablo, ante esto despliega una perspectiva «evolutiva» de la historia de la salvación reafirmando la continuidad de los dos Testamentos. Sostiene que el verdadero contenido del Antiguo no son las obras de la ley, sino la fe en Jesucristo. Pablo entiende por «testamento» sobre todo las promesas que hizo Dios a Abrahán de justicia y bendición para todos los pueblos, que no podían estar condicionadas al cumplimiento de una ley. Sólo Cristo puede dar cumplimiento a las promesas.
  • La ley vino para encaminarnos hacia Cristo. Para los judíos la ley era comparable a esos «pedagogos» de las familias romanas. Estos eran esclavos que llevaban a los niños a la escuela y se encargaban de su disciplina; al llegarlos niños a la adolescencia, ya no hacían falta. Para Pablo el papel pedagógico de la ley desaparece con la presencia de Cristo. El hombre maduro es libre y no necesita de esta tutela. Sólo el Espíritu, que Cristo nos ha enviado, es capaz de darnos la madurez propia de los hijos de Dios.
  • Pablo dice que el bautismo nos une a Cristo, y nos hace revestir de El. La comparación del «vestido» es una imagen simbólica: el bautizado está como transformado, recibe una nueva manera de ser, tiene una nueva apariencia, «representa» a Cristo, es su «visibilidad». El bautismo signo de la fe, incorpora al hombre a Cristo y le ofrece un estado de filiación divina, a semejanza de aquel que es hijo por naturaleza. Todos no son más que uno en Cristo Jesús.
  • Pero eso solamente puede darse por la fe en la acción salvadora de Dios, que lo transforma todo en Jesucristo. En Él, la salvación es ofrecida a todos los hombres porque ya no se trata de merecimientos, sino del amor de Dios.

    ***

  • Bienaventurados eran aquellos que habían alcanzado el favor de Dios y lo gozaban en el presente. En el evangelio de hoy encontramos por tercera vez una “bienaventuranza” aplicada a María: La primera la hace su prima Isabel al recibirla, la segunda la proclama la misma María en el magnificat. Ahora, es una mujer del pueblo que interrumpe la enseñanza de Jesús y proclama a María como una mujer bienaventurada: ¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!
  • Jesús no rechaza la alabanza de la mujer, la eleva. No es la carne ni la sangre lo que marca el vínculo con Él. La comunión con Jesús viene del “sí” dado a la Palabra de Dios. Los que escuchan y practican la Palabra de Dios participan de la bienaventuranza de María que supo responder a la invitación divina. María es la esclava del Señor porque se hace discípula de la Palabra.
  • María ha engendrado a Jesús a la vida; en el discipulado el maestro engendra a la vida del Reino por la fuerza de la Palabra, al discípulo. Lo que sucede entre María y Jesús en el campo natural, se realiza de modo espiritual dentro de las condiciones posibles, entre el maestro y el discípulo.
  • María es la discípula que cubierta “con la sombra del Altísimo” ha escuchado y guardado la Palabra en su corazón. Jesús usa la exaltación de esta mujer del pueblo, para mostrar por donde pasa el camino de la verdadera Bienaventuranza, en la cual María, tiene el primer lugar.
  • Jesús rompe con la tradición, y no es la pertenencia a Israel lo que da la garantía de acceder al Reino de Dios. Para el proyecto de la nueva humanidad, Jesús forma una comunidad en la que ni la sangre ni la carne son la clave de pertenencia. Quien hace fructificar su vida con actitudes palpables y con acciones reales lo que ha escuchado de Jesús, ése es discípulo; el verdaderamente dichoso.
  • Los cristianos, corremos el riesgo de creernos que somos bienaventurados por recibir los sacramentos o por asistir a misa. Eso para Jesús y para la vida del reino no cuenta, si nuestra vida no está de acuerdo con su propuesta, y si no demostramos que hemos asumido su proyecto.
  • La única realidad que garantiza nuestra pertenencia al Reino son las actitudes coherentes con la novedad del Evangelio. El Reino no se mide por actos de piedad ni por actos de caridad. El Reino se mide por la justicia, la verdad y el amor con que vivimos y la forma responsable de como asumimos nuestra existencia. Así, podremos ser dichosos como fue María, no sólo por ser la que engendró y amamantó a Jesús, sino por escuchar atentamente la Palabra, rumiarla en su corazón y vivirla.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué palabras son las que más rondan mi corazón?
  • ¿Qué tengo que “conservar” en mi corazón?
  • ¿Qué reclama Jesús a sus discípulos?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Que yo sea feliz, escuchando y viviendo tu Palabra

 

Para la lectura espiritual

 

«Dichosa la que ha creído; porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá» (Lc 1,45)

 

…”En la Antigua Alianza los hombres estaban bajo el régimen de los símbolos. Por la gracia de Cristo, presente en la carne, la misma verdad ha resplandecido para nosotros. Y sin embargo, con relación al mundo venidero, todavía vivimos, en cierta manera, en la sombra de la verdad. El apóstol Pablo escribe: «Mi conocer es por ahora inmaduro, entonces podré conocer como Dios me conoce» (1C 13,9) y «no es que ya haya conseguido el premio» (Flp 3,13). En efecto, ¿cómo no hacer diferencia entre el que camina en la fe o el que se encuentra ya en la clara visión? Así «el justo vive de fe» (Ha 2,4; Rm 1,17) –es el bienaventurado que exulta por la visión de la verdad; mientras, el hombre santo vive todavía en la sombra de Cristo… Es buena esta oscuridad de la fe; filtra la luz cegadora para nuestra mirada todavía en la tiniebla y prepara nuestro ojo para que pueda soportar la luz. En efecto, está escrito: «Dios ha purificado sus corazones a través de la fe» (Hch 15,9). Porque el efecto de la fe no es apagar la luz, sino conservarla. Todo lo que los ángeles contemplan a rostro descubierto, la fe lo guarda oculto para mí; lo hace descansar en su seno para revelarlo en el momento querido. ¿Acaso no es una buena cosa que tenga envuelto lo que tu todavía no puedes captar sin velo?

Por otra parte, la madre del Señor también vivía en la oscuridad de la fe, puesto que le fue dicho: «Dichosa tú que has creído» (Lc 1,45). También del cuerpo de Cristo recibió una sombra, según el mensaje del ángel: «El poder del Altísimo te cubrirá con su sombra» (Lc 1,35). Esta sombra pues, no tiene nada de despreciable porque es el poder del Altísimo que la proyecta. Sí, verdaderamente, en la carne de Cristo había una fuerza que cubría a la Virgen con su sombra, a fin de que la pantalla de su cuerpo vivificante le permitiera soportar la presencia divina, aguantar el resplandor de la luz inaccesible, lo cual era imposible a una mujer mortal. Este poder ha domado toda fuerza adversa; la fuerza de esta sombra echa fuera los demonios y protege a los hombres. ¡Poder verdaderamente vivificador y sombra verdaderamente refrigerante! Y es totalmente en la sombra de Cristo que nosotros vivimos, puesto que caminamos por la fe y recibimos la vida alimentándonos con su carne”…

 

San Bernardo (1091-1153), monje cisterciense y doctor de la Iglesia – Sermón 31 sobre el Cantar de los Cantares

 

Para rezar

 

“¡Oh Virgen Inmaculada, la más tierna de las madres

al escuchar a Jesús, Tú en modo alguno te entristeces.

Antes bien, te alegras de que Él pueda decirnos

que aquí abajo en su familia nuestra alma se convierte.

Sí, te alegras de que Él nos dé su vida,

¡Los tesoros infinitos de su divinidad!…

¿Cómo no amarte, querida Madre mía

viendo tal grado de amor y de humildad?”

 

Santa Teresita del Niño Jesús

 

 

 

 

 

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XXVI – CICLO B

DOMINGO XXVI

CICLO B

 

Lunes XXVI


Martes XXVI

    2 de octubre

Los santos ángeles custodios

Miércoles XXVI

 

Jueves XXVI

 

Viernes XXVI

 

Sábado XXVI

 

DOMINGO XXVI

CICLO B

 

El que no está contra nosotros está a favor nuestro

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Los Números 11, 25-29    

 

En aquellos días, el Señor bajó en la nube, habló con Moisés y, apartando algo del espíritu que poseía, se lo pasó a los setenta ancianos. Al posarse sobre ellos el espíritu, se pusieron a profetizar enseguida. Habían quedado en el campamento dos del grupo, llamados Eldad y Medad.

Aunque estaban en la lista, no habían acudido a la tienda. Pero el espíritu se posó sobre ellos, y se pusieron a profetizar en el campamento. Un muchacho corrió a contárselo a Moisés: “Eldad y Medad están profetizando en el campamento.” Josué, hijo de Nun, ayudante de Moisés desde joven, intervino: “Señor mío, Moisés, prohíbeselo.” Moisés le respondió: “¿Estás celoso de mí? ¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor!”.

 

Palabra de Dios

 

SALMO   Sal 18, 8.10.12-14

 

R: Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.

 

La ley del Señor es perfecta

y es descanso del alma;

el precepto del Señor es fiel

e instruye al ignorante.

 

La voluntad del Señor es pura

y eternamente estable;

los mandamientos del Señor son verdaderos

y enteramente justos.

 

Aunque tu siervo vigila

para guardarlos con cuidado,

¿quién conoce sus faltas?

Absuélveme de lo que se me oculta.

 

Preserva a tu siervo de la arrogancia,

para que no me domine:

así quedaré libre e inocente

del gran pecado.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol Santiago      5, 1-6

 

Ahora, ustedes, los ricos, lloren y laméntense por las desgracias que les han tocado. Su riqueza está corrompida y sus vestidos están apolillados. Su oro y su plata están herrumbrados, y esa herrumbre será un testimonio contra ustedes y devorará su carne como el fuego. ¡Han amontonado riqueza, precisamente ahora, en el tiempo final! El jornal defraudado a los obreros que han cosechado sus campos está clamando contra ustedes; y los gritos de los segadores han llegado hasta el oído del Señor de los ejércitos. Han vivido en este mundo con lujo y entregados al placer. Se han cebado para el día de la matanza. Condenaron y mataron al justo; él no los resiste.

 

Palabra de Dios

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos   9, 38-43. 45. 47-48

 

En aquel tiempo, dijo Juan a Jesús: “Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros.” Jesús respondió: “No se lo impidan, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro. Y, además, el que les dé a beber un vaso de agua, porque siguen al Mesías, les aseguro que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te hace caer, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al infierno, al fuego que no se apaga. Y, si tu pie te hace caer, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies al infierno. Y, si tu ojo te hace caer, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.”

 

Palabra del Señor

 

Para reflexionar

 

  • El pueblo se había quejado ante Moisés, y Moisés se había lamentado delante de Yavé de tener que cargar sobre sus espaldas toda la responsabilidad de un pueblo tan numeroso. Para resolver el problema, Moisés elige setenta varones entre los ancianos de Israel. El texto de los Números presenta la institución de los colaboradores de Moisés. Son ancianos no en edad, sino en experiencia de gobierno.
  • El Espíritu del Señor ha llenado a los ancianos del pueblo de Israel, sobre los cuales reposa parte del espíritu de Moisés. Y como es un Espíritu que se escapa de las estrechas fronteras humanas, ha llenado también a dos ancianos que no están con el “grupo” de los “elegidos”. Josué Inmediatamente reacciona y se dirige a Moisés para pedirle que les prohíba la actuación profética que estaban realizando en el campamento, pero encuentra en Moisés la respuesta contraria. Moisés no tiene celos de que otros posean el espíritu del Señor; al contrario, desearía que todo el pueblo pudiese profetizar.


***

  • El último fragmento que leemos de la carta de Santiago es una durísima diatriba contra los ricos. Adoptando el estilo de las acusaciones empleado por los profetas se vuelve ahora contra aquellos que se aferran de un modo culpable a sus bienes preocupándose solamente de amontonar riquezas y llevar una vida de placeres, cosas destinadas a desaparecer.
  • Sin embargo, la acusación de Santiago contra ellos va mucho más allá porque esto lo han hecho a costa de la opresión y la explotación de los pobres.
  • Valiéndose de este género cargado de amenazas, trata de mover los corazones endurecidos de quienes viven así. Se refiere seguramente a no cristianos que explotan a trabajadores creyentes. Al mismo tiempo, infunde esperanza a estos últimos porque el juicio de Dios ya está hecho y no tardará en manifestarse.

***

  • El evangelio que leemos este domingo incluye dos temas muy importantes que Jesús quiere dejar en claro a la comunidad de discípulos. Por un lado que la acción salvadora no es monopolio de los  Doce, y por otro el escándalo en el seno de la  comunidad que puede menoscabar la fe del prójimo.
  • Jesús había enviado a sus discípulos a predicar el evangelio del Reino de Dios por tierras  de Galilea, ya de regreso cuentan a su Maestro lo que les ha  sucedido en esta primera experiencia misionera. Las primeras comunidades cristiana daban especial importancia al uso del nombre de Jesús en  las fórmulas sacramentales y los exorcismos.
  • Juan le comenta que le habían prohibido a un exorcista arrojar  demonios en su nombre porque no era del grupo y ahora quería que el Maestro, con su autoridad indiscutible, lo prohibiera. Jesús los desconcierta con una amplitud de miras admirable pronunciando una sentencia contra todo tipo de partidismo.
  • “No se lo impidan…” También este exorcista echa los demonios en su nombre, lucha contra  Satanás y por lo tanto está de su parte aunque no sea oficialmente discípulo. Todo aquel que trabaje por Jesús y por su obra no debe ser impedido.
  • Jesús los llama a la reflexión: si uno expulsa los demonios -hace el bien, implanta la justicia, cura las enfermedades- en su nombre, únicamente puede hacerlo a través de la fuerza del Espíritu. Les indica que hay otras formas de estar a su favor, de ser de los suyos, que deben ser respetadas. Todo hombre que hace el bien vive según el Espíritu, esté donde esté.
  • “El que no está contra nosotros, está a favor nuestro”. El origen de esta frase parece que está en un proverbio que se había hecho popular desde la guerra civil de los romanos: “Los hombres de Pompeyo tenían por adversarios a todos los que no estaban con ellos, y que César tenía por suyos a todos los que no estaban en su contra. Jesús asume el dicho del César, para indicar la actitud que deben tener los discípulos con todos aquellos que buscaban y hacían el bien aunque no pertenecieran al grupo más cercano al Maestro.
  • “El que les dé a beber un vaso de agua…” en el camino del reino todo es importante, ningún gesto es indiferente, o ayudan a crecer o destruyen. Con estas palabras Jesús quiere decirnos que los pequeños son los más importantes de los hombres, que lo que les ocurre a ellos tiene resonancia inmediata ante el Padre del cielo.
  • La nueva comunidad de los hijos del Reino debe tener mucho cuidado en escandalizar a los más pequeños. Escándalo viene del griego y significa la piedra con la que se puede tropezar.
  • Las palabras de Jesús son muy duras: si es necesario, hay que cortarse la mano o el pie o sacarse el ojo antes que “escandalizar” a los otros. Ante el valor máximo de entrar en la vida cristiana, el discípulo tiene que ser capaz de tomar una decisión personal y radical, debe romper con cualquier obstáculo que se oponga a la entrada en el reino y que impida la entrada a los demás.
  • La auténtica fe apunta a la vida plena y por ella debemos renunciar a todo aquello que la pueda disminuir, reducir o eliminar. Si hay seguimiento de Jesús, hay opción total y definitiva por lo absoluto de la vida y todo lo demás se vuelve relativo. Jesucristo no es algo más. Es aquel que nos da la verdadera dimensión de las cosas y nos permite discernir aquello que en verdad nos lleva a nuestra plena realización humana y por ende a la salvación. Y para esto Jesús plantea exigencias tan totales, que hay que estar dispuestos a cualquier sacrificio.
  • Dios no es propiedad privada de los cristianos; Él está por encima de nuestras categorías y divisiones. Su amor rebasa nuestros estrechos límites y conceptos. Su manera de obrar es más eficaz que nuestros calculados métodos
  • También en nuestros días hay muchos hombres  que exorcizan el mal y la injusticia de nuestra sociedad y, con todo, no son expresamente  cristianos, éstos son de los nuestros aunque no sean “de los nuestros”, porque claramente  no están contra nosotros.
  • La iglesia no puede pretender el monopolio de Cristo. Jesús desborda las fronteras la iglesia. Por eso, sin renunciar a la verdad que Dios nos ha confiado debemos luchar contra la tendencia a descalificar a todo aquel que a su manera obra el bien, reconocer todo lo bueno que hay en los demás, y alegrarnos por ese bien siendo en todo momento vínculo de paz y de unión.
  • Dentro de nuestra misma Iglesia tenemos que ser conscientes que la fuerza del Espíritu de Dios está más allá de los monopolios, de las instituciones y de los grupos. Dios es siempre “más”. Es constante la tentación pensar que Dios y Jesús son una propiedad nuestra, de identificar a Dios y el bien de la iglesia con el propio grupo, con la propia forma de hacer las cosas, y que el Espíritu sopla sólo en quienes piensan como nosotros.
  • Como comunidad de discípulos debemos tratar constantemente de descubrir con alegría, quiénes están “con nosotros” entre los muchos que “no son de los nuestros”; y, con tristeza, quiénes “no están con nosotros” entre los que se dicen “de los nuestros”. El Espíritu llama a todas las puertas, sin exclusivismos de ninguna clase.
  • En este mundo confuso y desorientado, los cristianos tenemos un mensaje y una tarea: trabajar por la unidad, luchar por erradicar todo cuanto divide y enfrenta a los hombres y a los pueblos. No podemos escandalizar: avalando o siendo indiferentes a la desigualdad que divide y enfrenta a los pueblos ricos y pobres; no denunciando la injusticia que explota y margina o toda ideología, ya sea de derecha, centro o izquierda que pretenda separar a los hombres en clases, ciudadanos de primera y segunda, buenos y malos. Para Jesús los nuestros son todos los que no están expresamente contra nosotros. Debemos alegrarnos cuando se trabaja desde otras instancias en favor del Reino de Dios, que es justicia y paz y sumar nuestros esfuerzos a los de todos los hombres de buena voluntad, aunque no compartan la misma fe o se expresen en modos distintos.
  • La fe en Jesucristo no puede ser un pretexto para el sectarismo o la discriminación, sino fuerza de Dios para la unión de esfuerzos en favor de la justicia, de la igualdad y de la fraternidad que hagan posible la realización de un mundo más humano para todos los hombres sin distinción.

 

Para discernir

 

  • ¿Aceptamos lo bueno que hay en los demás aunque no sean de los nuestros?
  • ¿Hay en nosotros alguna huella de fanatismo?
  • ¿Qué es lo que hoy produce escándalo en los no creyentes?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Señor, que te vea en los otros

 

Para la lectura espiritual

 

Habla H. Cox de dos concepciones de la personalidad. Una concéntrica, la otra excéntrica. La concepción excéntrica no hemos de entenderla en el sentido de extraña o extravagante, sino como algo que tiene su centro fuera de sí. Es la persona que acoge lo nuevo, lo inesperado, lo que llega de «otra parte». Es la persona abierta al Espíritu, disponible a su «juego», capaz de aceptar los riesgos que comporta. Con la concepción concéntrica, tenemos un mundo encerrado en sí mismo, que no reserva sorpresas, que no va más allá de sus propias posibilidades, caracterizado por la rigidez y por la esclerosis. En la concepción excéntrica tenemos un mundo tocado por la gracia, caracterizado por lo imprevisible y por la llegada de lo imprevisto, con personas todas diferentes, siempre «fuera de los esquemas».

El error más trágico y más común. Todo lo que no está recogido en los códigos queda descalificado. Todo lo que no pertenece al campo de lo «ya visto» y representa una amenaza para la seguridad, para la regularidad, tiene que ser declarado ilegítimo. Todo lo que es diferente ha de ser declarado abusivo. Es una operación que, por desgracia, siempre está de moda. Todo lo que se mueve se vuelve automáticamente sospechoso. Es preciso que mantengamos presente esta terrible posibilidad, a través de la cual buscamos al Espíritu como sospechoso y peligroso y tendemos a meterlo en una jaula

 

Pronzato

 

Para rezar

 

Soy lo que me han hecho

 

Señor, son muchos los que han dejado huella en mí;

muchos los que me han ayudado a descubrirme,

a despertar, cambiar y enriquecerme.

He aquí una letanía de personas

que recuerdo con agradecimiento.

 

Aquel que inesperado y oportuno,

supo escucharme comprensivo.

Aquel que, aun estando lejos,

experimenté cerca.

Aquel que, con su gran bondad,

me hizo ser sencillo.

Aquel que, corrigiéndome con cariño,

me exigió caminar.

Aquel que, experimentando su debilidad,

hizo que me sintiera pobre.

Aquel que, con su experiencia de gratuidad,

me abrió un mundo de relaciones Fraternales.

Aquel que, con su vida incansable,

me invitó a luchar.

 

Soy lo que soy gracias a muchas personas

pequeñas y grandes, amigas y anónimas.

Aquel que siempre esperó de mí

la transparencia de mi yo.

Aquel que siempre me enseñó

a ver lo positivo.

Aquel que me quiso como soy

animándome a crecer.

Aquel que con su expresividad

me hizo más transparente.

Aquel que con su vida profunda

me hizo más libre.

Aquel que con su desacuerdo

me ayudó a descubrir la verdad.

 

Déjame darte gracias por quienes me han marcado,

para siempre, con su vida y frescura.

Aquel que libremente cambió su vida

creándome interrogantes.

Aquel que me ayudó a desvelar

mi riqueza ignorada.

Aquel fortuito que descubrí un día

y se quedó en mí.

Aquel que su necesidad de mí

hizo que me sintiera «único».

Aquel que se atrevió a decirme

«te quiero mucho».

Aquel que desde su duda profunda

alimenta mi felicidad.

Aquel que anunció en mí la buena noticia

de que Tú me quieres.

 

Déjame darte gracias, cantarte y alabarte

por todos ellos, hijos tuyos y hermanos míos.

 

Ulibarri, Fl.

 

Lunes XXVI

 

El que recibe a este niño en mi Nombre, me recibe a Mí

 

Lectura del libro de Job    1, 6-22

 

El día en que los hijos de Dios fueron a presentarse delante del Señor, también el Adversario estaba en medio de ellos. El Señor le dijo: «¿De dónde vienes?»

El Adversario respondió al Señor: «De rondar por la tierra, yendo de aquí para allá.»

Entonces el Señor le dijo: «¿Te has fijado en mi servidor Job? No hay nadie como él sobre la tierra: es un hombre íntegro y recto, temeroso de Dios y alejado del mal.»

Pero el Adversario le respondió: «¡No por nada teme Job al Señor! ¿Acaso tú no has puesto un cerco protector alrededor de él, de su casa y de todo lo que posee? Tú has bendecido la obra de sus manos y su hacienda se ha esparcido por todo el país. Pero extiende tu mano y tócalo en lo que posee: ¡seguro que te maldecirá en la cara!»

El Señor dijo al Adversario: «Está bien. Todo lo que le pertenece está en tu poder, pero no pongas tu mano sobre él.» Y el Adversario se alejó de la presencia del Señor.

El día en que sus hijos e hijas estaban comiendo y bebiendo en la casa del hermano mayor, llegó un mensajero y dijo a Job: «Los bueyes estaban arando y las asnas pastaban cerca de ellos, cuando de pronto irrumpieron los sabeos y se los llevaron, pasando a los servidores al filo de la espada. Yo solo pude escapar para traerte la noticia.»

Todavía estaba hablando, cuando llegó otro y le dijo: «Cayó del cielo fuego de Dios, e hizo arder a las ovejas y a los servidores hasta consumirlos. Yo solo pude escapar para traerte la noticia.»

Todavía estaba hablando, cuando llegó otro y le dijo: «Los caldeos, divididos en tres grupos, se lanzaron sobre los camellos y se los llevaron, pasando a los servidores al filo de la espada. Yo solo pude escapar para traerte la noticia.»

Todavía estaba hablando, cuando llegó otro y le dijo: «Tus hijos y tus hijas comían y bebían en la casa de su hermano mayor, y de pronto sopló un fuerte viento del lado del desierto, que sacudió los cuatro ángulos de la casa. Esta se desplomó sobre los jóvenes, y ellos murieron. Yo solo pude escapar para traerte la noticia.»

Entonces Job se levantó y rasgó su manto; se rapó la cabeza, se postró con el rostro en tierra y exclamó: «Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allí. El Señor me lo dio y el Señor me lo quitó: ¡bendito sea el nombre del Señor!»

En todo esto, Job no pecó ni dijo nada indigno contra Dios.

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Sal 16, 1. 2-3d. 6-7 (R.: 6b)

 

R.    Inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras.

 

Escucha, Señor, mi justa demanda,

atiende a mi clamor;

presta oído a mi plegaria,

porque en mis labios no hay falsedad. R.

 

Tú me harás justicia,

porque tus ojos ven lo que es recto:

si examinas mi corazón

y me visitas por las noches,

si me pruebas al fuego,

no encontrarás malicia en mí. R.

 

Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes:

inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras.

Muestra las maravillas de tu gracia,

tú que salvas de los agresores

a los que buscan refugio a tu derecha. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    9, 46-50

 

A los discípulos de Jesús se les ocurrió preguntarse quién sería el más grande.

Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, tomó a un niño y acercándolo, les dijo: «El que recibe a este niño en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe a mí, recibe a aquel que me envió; porque el más pequeño de ustedes, ese es el más grande.»

Juan, dirigiéndose a Jesús, le dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre y tratamos de impedírselo, porque no es de los nuestros.»

Pero Jesús le dijo: «No se lo impidan, porque el que no está contra ustedes, está con ustedes.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El libro de Job que vamos a leer durante esta semana, es un libro del siglo V antes de Cristo. No es necesariamente histórico. El relato desarrolla un interrogante que ha preocupado a los hombres de todos los tiempos, el problema del mal: ¿por qué permite Dios que a los inocentes, a los justos, les pasen tantas desgracias?
  • El cuerpo central es un entretejido de monólogos y oraciones de Job, de conversaciones con sus amigos y la respuesta de Yahvé.
  • Empieza el libro con un cuento dramatizado en el cielo, donde en la presencia de Dios Satanás, pone en duda la solidez de Job, un rico propietario del sudeste del mar Muerto, un hombre íntegro y reta a Dios a que lo ponga a prueba, para ver si es tan fiel como parece. En el Antiguo Testamento, Satán es el “adversario” por excelencia, el «calumniador», el que pone obstáculos al que anda. Satán no cree que el hombre sea capaz de servir a Dios «gratuitamente».
  • Job sufre todo tipo de calamidades y no se rebela contra Dios, su reacción es coherente con su fama de paciente y en vez de maldecir por haber sido despojado de todo, como lo había deseado el Tentador, acepta su sufrimiento y continúa «bendiciendo a Dios». Satán ha perdido la primera jugada pero volverá al ataque y Job sufrirá graves crisis.
  • Los amigos interpretarán que Job sufre porque habrá cometido algún delito en presencia de Dios. Pero el autor del libro no cree en esa explicación y sigue buscando otra respuesta a la existencia del mal.

***

  • Termina hoy el relato que nos ha hecho Lucas sobre el ministerio de Jesús en Galilea. A partir de mañana se inicia su viaje a Jerusalén. El sábado, cuando Jesús anunció a los suyos la muerte que le esperaba, “ellos no entendían este lenguaje”. En este marco Lucas ubica dos aspectos del discipulado: la cuestión de quién es el mayor y de quiénes pueden o no ser considerados discípulos.
  • Siguiendo la lógica de este mundo parece evidente que lo más importante dentro de la comunidad son aquéllos que destacan por sus cualidades o por la responsabilidad de las funciones que están desarrollando. Por eso, los apóstoles discutían sobre el puesto y nombre del mayor como lo hacen tantos todavía. Desde el ejemplo del niño, la respuesta de Jesús sigue siendo tan cortante ahora como entonces: el mayor y más valioso es simplemente el más necesitado, el indefenso. El niño es mayor no por sus valores, su inocencia, su simplicidad o su ternura. Su importancia radica en su pobreza, en su necesidad de los otros y su incapacidad para resolver la vida por sí mismo. En este aspecto, son valiosos con el niño todos los que están más alejados, perdidos, indefensos, pobres. Ellos son el centro de atención de Cristo. Ellos seguirán siendo el centro de los cuidados de la Iglesia. Por eso son los más valiosos e importantes.
  • La Iglesia no es una sociedad que está formada sobre el valor de las personas que la integran, sino sobre las necesidades y miserias de aquéllos que precisan recibir su ayuda. Su misión no es la de conservar estáticamente lo que ha recibido, sino vivirlo como fuerza por la que sale de sí misma y lo ofrece a los que están necesitados.
  • Discípulo es el que escucha la palabra sobre el Reino, haciéndose niño y recibiendo la ayuda que le ofrece Cristo. Y a su vez, vive preocupado por los otros, por los pequeños y simplemente los sirve.
  • La grandeza para Jesús no es reinar, sino servir y su destino personal ha estado en contradicción total con lo que los hombres sueñan habitualmente.
  • El espíritu del poder es difícil de vencer. Jesús tiene que luchar también con la tentación de tener la exclusividad del poder sobre el mal. Los discípulos tienen envidia del éxito ajeno. Consideran su vocación, su elección, como un privilegio. Jesús muestra que lo importante es que se haga el bien, que la evangelización se realice. Hacerse pequeño implica también rechazar la tentación de excluir a alguien por el hecho de no “ser de los nuestros”. Jesús enseña que todo el que obra el bien lo hace en definitiva movido por las semillas que Dios mismo ha esparcido en el mundo. También los que “no son de los nuestros”, sea cual sea su lugar y realidad pueden ser dignos de nuestro crédito.
  • Jesús nos llama una vez más a que en lugar de preocuparnos por los primeros lugares, que provocan celos y envidias de los demás, nos esforcemos por tratar de ver cómo cooperamos más y mejor en la construcción y propagación del reino, de un reino en el que seguramente todos tenemos cabida, pues es Reino del Padre Dios.
  • Todos los cuerpos juntos, y todos los espíritus juntos y todas sus producciones, no valen lo que el menor gesto de caridad…” (Pascal).

 

Para discernir

 

  • ¿Nos creemos los únicos, los que tienen la exclusiva y el monopolio del bien?
  • ¿Tenemos un corazón que se hace pequeño para recibir y grande para dar?
  • ¿Sabemos alegrarnos o más bien reaccionamos con envidia cuando vemos que otros tienen algún éxito?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Enséñanos a ser pequeños como los niños

 

Para la lectura espiritual

 

…El pequeño monje era hijo de su tiempo, es decir, de nuestro tiempo. Los esfuerzos de sus contemporáneos para promover todas las grandezas del hombre le entusiasmaban; por amor a la humanidad, por su honor y su gloria, también él intentaba ser grande. Así, desde el comienzo de su profesión, se sintió un tanto desorientado por ciertas máximas evangélicas. Intuía de una manera confusa que su rica personalidad podría incurrir en riesgos. Por eso redactó estas notas:

«Si quieres hacerte pequeño, no desprecies la grandeza de los otros (excitado por una admiración no dirigida a él).

Si descubres que eres pequeño, no concluyas que eres una perla (después de ciertas fulgurantes iluminaciones sobre su pequeñez).

Quien se considera “extremadamente pequeño”, raramente lo es; los verdaderos pequeños saben que están en los comienzos de la pequeñez (un día que se había mostrado humilde en todo y para todo).

Si no puedes admirar tu virtud, no admires tu arrepentimiento (el día que se apartó de todo para encerrarse en el remordimiento).

Tu gran hombre lo llevas en ti; san Pablo lo llama el hombre viejo (una noche que había concluido brillantemente cierto asunto).

La importancia de los grandes hombres no cambia nada de lo que tú eres: precisamente porque Dios es grande eres tú pequeño (el día que el corazón del pequeño monje latía de admiración).

No llegar el último con el aspecto de alguien que ha ganado el Tour de Francia (un día en que se encontraba maravillosamente pequeño).

Sé pequeño, pero sin creer que un gramo tuyo vale lo que un kilo de tu hermano (como arriba)»

 

M. Delbrêl, El pequeño rey. Diario espiritual, Turin1990, pp. 53-55.

 

Para rezar

 

Señor Dios

ayúdanos a trabajar en comunidad.

Que cada uno aprenda a poner en común,

esa parte de verdad y de bien

que todos poseemos.

Que no haya egoísmos.

Danos valor y comprensión.

Que nunca callemos

cuando debamos hablar

y que nunca digamos

ni un sola palabra de más

cuando tenemos que callar.

Te pedimos constancia y entusiasmo,
ganas de participar y fuerzas para hacerlo.
Que nos queme el fuego del servicio,
los deseos de salir de adentro nuestro
para correr hacia Vos que estás en los otros,
en el hermano que pasa a nuestro lado.

Que sepamos servir con alegría
porque ser alegres nos llena de vida
y sabemos que a tu lado, es posible.

Amén.

 

Martes XXVI

    2 de octubre

Los santos ángeles custodios

 

Él te encomendó a sus ángeles para que te cuiden en tus caminos

 

Lectura del Libro del Éxodo 23,20-23

 

Yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado.

Respétalo y escucha su voz. No te rebeles contra él, porque no les perdonará las transgresiones, ya que mi Nombre está en él.

Si tú escuchas realmente su voz y haces todo lo que te diga, seré enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios.

Entonces mi ángel irá delante de ti y te introducirá en el país de los amorreos, los hititas, los perizitas, los cananeos, los jivitas y los jebuseos, y los exterminará.

 

Palabra de Dios

 

SALMO Sal 91(90) ,1-2.3-4.5-6.10-11.

 

Tú que vives al amparo del Altísimo

y resides a la sombra del Todopoderoso,

di al Señor: “Mi refugio y mi baluarte,

mi Dios, en quien confío”. R:

 

El te librará de la red del cazador

y de la peste perniciosa;

te cubrirá con sus plumas,

y hallarás un refugio bajo sus alas. R:

 

No temerás los terrores de la noche,

ni la flecha que vuela de día,

ni la peste que acecha en las tinieblas,

ni la plaga que devasta a pleno sol. R:

 

No te alcanzará ningún mal,

ninguna plaga se acercará a tu carpa,

porque él te encomendó a sus ángeles

para que te cuiden en todos tus caminos.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    18, 1-5. 10

 

En aquel momento los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: “¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?”.

Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos

y dijo: “Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos.

Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos.

El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo.

Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Los fariseos y saduceos mantenían una disputa sobre si los ángeles existen o no. Los saduceos decían que éstos no eran otra cosa que invenciones, fantasías de ignorantes.
  • Jesús, quiso dejar bien clara la doctrina, y lo hace de manera desconcertante. «Llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: cuídense de menospreciar a uno de estos pequeños; porque sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos».
  • Los niños no contaban en aquella sociedad y estaban desposeídos de toda clase de derechos; eran con frecuencia despreciados por la gente y no tenidos en cuenta para la toma de decisiones dentro de la casa. La palabra griega con la que se dice niño, denomina con frecuencia a un niño en cuánto que ejerce de sirviente y ayuda en las tareas familiares. A esta clase de niños, se refiere el evangelio de hoy, cuando Jesús propone a uno de ellos como modelo a imitar. El mayor en el Reino de Dios es el niño y el que se hace como niño, porque representa en forma única el despojo de todo poder.
  • Los ángeles custodios nos revelan la presencia trascendente de Dios en cada persona, especialmente en los más pobres. Cuando Jesús invita a sus discípulos a cambiar, lo hace poniendo como modelos a “estos niños”, los servidores.
  • Dios, como Padre Providente, siempre vela por nosotros y se ha hecho cercano a nosotros por medio de Jesús, su Hijo hecho Hombre. Él siempre manifestó su amor para con los pobres y los enfermos, para con los pequeños y los pecadores; Él nunca permaneció indiferente ante el sufrimiento humano. Su amor preferencial para aquellos que son considerados como los niños, desprotegidos de todo y necesitados de todo, nos recuerda cuál debe ser también el camino preferencial en el amor de la Iglesia.
  • Hay muchos que necesitan quien vele por ellos y por sus intereses. Dios nos ha enviado a ellos para que les manifestemos de un modo real, efectivo, el amor misericordioso del Señor que nos ha concedido y que quiere que llegue a todos por medio de su Iglesia. Esta presencia de Dios en los más pobres, que son los más grandes en el Reino, es lo que da a los pobres esa trascendencia que hace que sus ángeles en los cielos vean continuamente el rostro de Dios.
  • Los niños son delante de Dios, los más importantes de los hombres; lo que a ellos ocurre tiene inmediata resonancia ante el Padre del cielo.
  • Como discípulos que viven unidos a Cristo, debemos preocuparnos de cuidar de nuestros hermanos necesitados, como Dios ha velado por nosotros. No debemos solamente buscar seguridad, sino brindarla; no podemos esperar siempre recibir, sino dar; podremos tender la mano como pobres cuando esta es consecuencia de un seguimiento radical, serio, verdadero del Señor, y de una constante proclamación de su Evangelio, que establece una nueva jerarquía. Quien sirve más, ese es el más grande. La grandeza consiste en servir.

 

Para discernir

 

  • ¿Somos conscientes de lo que nos define como discípulos?
  • ¿Valoro a los más pequeños y desposeídos?
  • ¿Experimento la fe como una vocación de servicio?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Dame un corazón de niño…

 

Para la lectura espiritual

 

«Voy a enviarte un ángel por delante para que te cuide en el camino y te lleve al lugar que he preparado»

 

…”A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en todos tus caminos» (Sl 90,11) ¡Qué respeto debe suscitar en ti esta palabra, qué fervor debe hacer nacer en ti, y qué confianza te debe inspirar! El respeto a causa de su presencia, el fervor a causa de su benevolencia, la confianza a causa de su vigilancia… Ellos están aquí, a tu lado, y no solamente contigo sino para ti. Están presentes para protegerte, para socorrerte. ¿Cómo pagarás al Señor todo el bien que te ha hecho? (Sl 115, 3) Es a él solo a quien se debe rendir honor por esta ayuda; es él quien ha dado estas órdenes. «Todo don perfecto» (St 1,17) no puede venir más que de él. Pero no podemos dejar de agradecer, respecto a los ángeles, su gran caridad con la que obedecen y la gran necesidad que tenemos de su ayuda.

Seamos, pues, respetuosos y agradecidos por la vigilancia que nos ofrecen; amémoslos agradecidos y honrémoslos tanto como podamos, pues tanto les debemos… En Dios amemos a sus ángeles, sabiendo que un día ellos serán coherederos con nosotros y que ya desde ahora el Padre dispone y ordena que nos hagan de guías y educadores. Porque ya «desde ahora somos hijos de Dios» aunque esto no aparezca ahora con claridad (1Jn 3,2), puesto que somos hijos todavía sometidos a intendentes y educadores, y de momento, en nada diferimos de los siervos.

Sin embargo, por pequeños que seamos y por largo y peligroso que sea el camino que nos falta recorrer, ¿qué podemos temer con tan buena guardia?… Los ángeles son fieles, son prudentes, son poderosos; ¿qué podemos temer? Tan sólo sigámosles, estemos unidos a ellos, y permaneceremos bajo la protección del Dios del cielo”…

 

San Bernardo (1091-1153), monje cisterciense y doctor de la Iglesia – 12avo sermón sobre el salmo 90

 

Para rezar

 

Himno de Laudes al Santo Ángel de la Guarda

 

Ángel santo de la guarda,

compañero de mi vida,

tú que nunca me abandonas,

ni de noche ni de día.

 

Aunque espíritu invisible,

sé que te hallas a mi lado,

escuchas mis oraciones

y cuenta todos mis pasos.

 

En las sombras de la noche,

me defiendes del demonio,

tendiendo sobre mi pecho

tus alas de nácar y oro.

 

Ángel de Dios,

que yo escuche tu mensaje y que lo siga,

que vaya siempre contigo hacia Dios,

que me lo envía.

 

Testigo de lo invisible,

presencia del cielo amiga,

gracias por tu fiel custodia,

gracias por tu compañía.

 

En presencia de los Ángeles,

suba al cielo nuestro canto:

gloria al Padre, gloria al Hijo,

gloria al Espíritu Santo. Amén.

 

Miércoles XXVI

 

Te seguiré adonde vayas

 

Lectura del libro de Job    9, 1-12. 14-16

 

Job respondió a sus amigos, diciendo:

Sí, yo sé muy bien que es así: ¿cómo un mortal podría tener razón contra Dios? Si alguien quisiera disputar con él, no podría responderle ni una vez entre mil. Su corazón es sabio, su fuerza invencible: ¿quién le hizo frente y se puso a salvo?

El arranca las montañas sin que ellas lo sepan y las da vuelta con su furor. El remueve la tierra de su sitio y se estremecen sus columnas. El manda al sol que deje de brillar y pone un sello sobre las estrellas. El solo extiende los cielos y camina sobre las crestas del mar. El crea la Osa Mayor y el Orión, las Pléyades y las Constelaciones del sur. El hace cosas grandes e inescrutables, maravillas que no se pueden enumerar.

El pasa junto a mí, y yo no lo veo; sigue de largo, y no lo percibo. Si arrebata una presa, ¿quién se lo impedirá o quién le preguntará qué es lo que hace?

¡Cuánto menos podría replicarle yo y aducir mis argumentos frente a él! Aún teniendo razón, no podría responder y debería implorar al que me acusa. Aunque lo llamara y él me respondiera, no creo que llegue a escucharme.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 87, 10b-11. 12-13. 14-15 (R.: 3a)

 

R.    Señor, que mi plegaria llegue a tu presencia.

 

Yo te invoco, Señor, todo el día,

con las manos tendidas hacia ti.

¿Acaso haces prodigios por los muertos,

o se alzan los difuntos para darte gracias? R.

 

¿Se proclama tu amor en el sepulcro,

o tu fidelidad en el reino de la muerte?

¿Se anuncian tus maravillas en las tinieblas,

o tu justicia en la tierra del olvido? R.

 

Yo invoco tu ayuda, Señor,

desde temprano te llega mi plegaria:

¿Por qué me rechazas, Señor?

¿Por qué me ocultas tu rostro? R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    9, 57-62

 

Mientras Jesús y sus discípulos iban caminando, alguien le dijo a Jesús: «¡Te seguiré adonde vayas!»

Jesús le respondió: «Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.»

Y dijo a otro: «Sígueme.» El respondió: «Permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre.» Pero Jesús le respondió: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios.»

Otro le dijo: «Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos.» Jesús le respondió: «El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Job y sus amigos buscan respuesta a la pregunta sobre el mal que agobia a los inocentes, y no la encuentran.
  • Job no se atreve a litigar contra Dios, se aferra, tenazmente a la certeza de que Dios es «sabio», es «inteligente», es «bueno», es «poderoso» y ha dado muchas pruebas en su creación maravillosa.
  • Frente al mal, Job no acaba de recibir respuesta y sus amigos en lugar de ayudarlo meten cizaña en su corazón.
  • A Dios, no se le piden cuentas, ni se le reclama por lo que está haciendo; esta es la verdad esencial que Job mantendrá.

***

  • Jesús en el camino hacia Jerusalén, donde va al encuentro con su destino, establece criterios para aquellos que quieren ser sus discípulos. Con mucha claridad muestra lo que significa renunciar a sí mismo, tomar la cruz y seguirlo.
  • En territorio samaritano se presentan a Jesús tres candidatos al discipulado y a la misión. El primer y el tercer candidato se presentan espontáneamente a Jesús mientras que el segundo es llamado directamente. El evangelio nos coloca frente a tres actitudes. Las respuestas que encontramos no debemos tomarlas al pie de la letra, sino como una manera expresiva de acentuar la radicalidad del seguimiento que pide Jesús, y su urgencia, porque hay mucho trabajo y no nos podemos entretener en cosas secundarias.
  • La existencia de Jesús se tipifica en forma de camino, por lo tanto la de sus discípulos tendrá que aparecer como seguimiento. Frente a aquéllos que quieran seguirlo, poniéndole condiciones, Jesús exige renuncia e incondicionalidad confiada en las manos del Padre.
  • Enterrar a los familiares muertos era una grave obligación del cuarto mandamiento para los contemporáneos de Jesús. A pesar de todo seguir a Jesús y el servicio al Reino está sobre todo, aún sobre los preceptos de la antigua Alianza. La cercanía del Reino exige la superación de todos los deberes, aun los más sagrados. El que deja que los muertos entierren a sus muertos nos transmite que el amor de Dios desborda todas las posibilidades humanas del amor. Sólo así, desde el desprendimiento y la entrega por el reino, todo amor humano llega a su máxima plenitud.
  • Del mismo modo, el que toma el arado sin mirar atrás, marca la decisión total y definitiva. Para seguir a Jesús, no se puede apartar la mirada de la meta del reino, que se ha iniciado. No valen para el Reino los que dan importancia a lo que dejan. Solamente valen aquéllos que aceptan su destino de servicio y de entrega.
  • Seguir a Jesús exige el “en seguida” y el “totalmente”. El Reino de Jesús no es una mezcla entre el sí y el no; por eso lo recibe el que se arriesga.
  • Jesús convoca a todos los hombres, invitándonos a construir el Reino. Esto implica: abandono del pasado para dar paso a la novedad del evangelio, pasión por el presente vivido en la entrega y la generosidad, mirada puesta en el futuro, sostenidos por la esperanza en un Dios que no defrauda.

 

Para discernir

 

  • ¿Acepto las condiciones de Jesús para seguirlo?
  • ¿Cuáles son mis excusas?
  • ¿Siento pasión por el reino?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Te seguiré adonde vayas

 

Para la lectura espiritual

 

Escribe la Santa:

…”Un domingo, contemplando una imagen de Nuestro Señor en la Cruz, quedé profundamente impresionada al ver la sangre que caía de una de sus manos divinas. Experimenté una pena inmensa al pensar que aquella sangre caía al suelo sin que nadie se cuidara de recogerla; y resolví mantenerme constantemente en espíritu al pie de la cruz para recibir el divino rocío que goteaba, comprendiendo que luego tendría que derramarlo sobre las almas. “El grito de Jesús en la cruz: “¡Tengo sed!”, resonaba continuamente en mi corazón. Aquellas palabras encendían en mí un ardor muy vivo y desconocido. Deseaba dar de beber a mí Amado. Yo misma me sentía devorada por la sed de almas. No eran todavía las almas de los sacerdotes las que me atraían, sino la de los grandes pecadores. Me abrasaba el deseo de librarías del fuego eterno”…

 

De Santa Teresita del Niño Jesús

 

Para rezar

 

Una cosa yo he aprendido
de mi vida al caminar,
no puedo ganarle a Dios,
cuando se trata de dar.

Por más que yo quiero darle,
siempre me gana Él a mí,
porque me regresa más
de lo que yo le pedí.

Se puede dar sin amor,
no se puede amar sin dar,
si yo doy no es porque tengo,
más bien tengo porque doy.

Y cuando Dios me pide,
es que me quiere dar,
y cuando Dios me da,
es que me quiere pedir.

Si tú quieres, haz el intento
y comienza a darle hoy,
y verás que en poco tiempo
tú también podrás decir:

Una cosa yo he aprendido
de mi vida al caminar,
no puedo ganarle a Dios
cuando se trata de dar.


Amigos de la Tarahumara

Jueves XXVI

 

¡Vayan! Yo los envío

 

Lectura del libro de Job    19, 21-27

 

Job dijo:

¡Apiádense, apiádense de mí, amigos míos, porque me ha herido la mano de Dios! ¿Por qué ustedes me persiguen como Dios y no terminan de saciarse con mi carne? ¡Ah, si se escribieran mis palabras y se las grabara en el bronce; si con un punzón de hierro y plomo fueran esculpidas en la roca para siempre!

Porque yo sé que mi Redentor vive y que él, el último, se alzará sobre el polvo. Y después que me arranquen esta piel, yo, con mi propia carne, veré a Dios. Sí, yo mismo lo veré, lo contemplarán mis ojos, no los de un extraño. ¡Mi corazón se deshace en mi pecho!

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 26, 7-8a. 8b-9c. 13-14 (R.: 13)

 

R.    Yo creo que contemplaré la bondad del Señor, en la tierra de los vivientes.

 

¡Escucha, Señor, yo te invoco en alta voz,

apiádate de mí y respóndeme!

Mi corazón sabe que dijiste:

«Busquen mi rostro.» R.

 

Yo busco tu rostro, Señor,

no lo apartes de mí.

No alejes con ira a tu servidor,

tú, que eres mi ayuda. R.

 

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor

en la tierra de los vivientes.

Espera en el Señor y sé fuerte;

ten valor y espera en el Señor. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    10, 1-12

 

El Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.

Y les dijo: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.

Al entrar en una casa, digan primero: “¡Que descienda la paz sobre esta casa!” Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario.

No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; curen a sus enfermos y digan a la gente: “El Reino de Dios está cerca de ustedes.” Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan: “¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca.”

Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La situación de Job es triste: su mujer lo desprecia, los siervos no lo obedecen, los niños lo desprecian. Sigue doliendo la llaga, Job pide piedad y reafirma su inocencia, contra las dudas de sus amigos, que quieren convencerlo de que los males que lo afligen se deben a sus pecados. Aunque por un instante apele Job al  juicio de la historia, la fe lo abre a un juicio mejor: el Dios de los padres  y de los sabios de Israel le salvará.
  • Job se  solidariza con el sufrimiento de los inocentes de todas las épocas, por  eso quiere que sus palabras queden escritas, grabadas en cobre,  escritas para siempre en la roca. La fe de Israel reconoce al Señor como a su goel, su salvador. Para el pueblo de Israel el “goel”, es el pariente más próximo que sale en defensa de una viuda o de un huérfano o de uno que ha sido tratado injustamente.
  • Es el gran acto de fe de Job que preludia la idea de la resurrección y, sobre todo, aclara el concepto de Dios. En el fondo Job tiene fe en Dios, y aunque en el Antiguo Testamento todavía no tenían idea clara de la otra vida, él sabe que está vivo su redentor y que verá a Dios. Job espera asistir a  su rehabilitación y ver a Dios con sus ojos mortales. Al fiarse de Dios de alguna manera parece intuir ya lo que nos revelará más plenamente el Nuevo Testamento.

***

  • Jesús envía un grupo de 72 discípulos a anunciar el evangelio en tierra samaritana. No teniendo en cuenta las divisiones étnicas y los conflictos entre el pueblo samaritano y el pueblo judío, decide comunicar la Buena Nueva a todos los hombres. Para lograrlo se apoya en esta comunidad de discípulos que sale con su mandato, del mismo modo que antes habían salido el grupo de los doce.
  • Junto al envío Jesús da claras indicaciones: pide a sus enviados renuncia a toda seguridad humana y abandono. Que la experiencia de inseguridad los lleve a poner la confianza sólo en Dios para que todo lo que hagan, lo hagan en nombre de ese Padre misericordioso y providente, “que quiere que todos los hombres y mujeres se salven y hace salir el sol sobre justos e injustos”.
  • La buena noticia será el anuncio de que «Ya ha llegado el reino de Dios». Empieza un orden nuevo, que se ha de notar por los frutos abundantes que produce. Jesús los envía de dos en dos, formando una pequeña comunidad, para que muestren con hechos lo que anuncian de palabra. Han de compartir techo y mesa con aquellos que los reciben, curando a los enfermos que haya, liberando a la gente de todo aquello que los atormente.
  • El mensaje del Reino es llamada a la realización gozosa de la comunión entre los hombres. Anuncio que exige signos visibles. Partir y compartir el alimento y la vida de los hombres. Compasión y solidaridad como expresión del triunfo sobre el dolor producido por el egoísmo e indiferencia de los hombres.
  • Junto al gozo del anuncio que se brinda, se debe estar dispuesto a aceptar la incomprensión y el rechazo que llega por parte de aquellos que viven y construyen un mundo al margen y en oposición a los valores del Reino de Dios. Por eso la Palabra de anuncio, será también palabra de denuncia dolorida ante los obstáculos a la realización de una convivencia más humana de acuerdo al querer de Dios.
  • El Reino apremia y necesita ser proclamado por todas partes y a toda persona, y de forma urgente por eso no hay tiempo que perder. Este Reino iniciado con la llegada de Jesús, debe extenderse para que la Creación llegue a su plenitud.
  • Nosotros hoy, como Iglesia, debemos ser plenamente conscientes de nuestra misión. La evangelización no es obra exclusiva de algunos. La misión es la vocación y tarea de toda la comunidad cristiana. Nosotros también tenemos el compromiso de que el Reino acontezca aquí y ahora en palabras y gestos.

 

Para discernir

 

  • ¿Siento apremio por anunciar el reino?
  • ¿Estoy dispuesto a soportar el rechazo?
  • ¿Acepto que el anuncio es mi vocación más profunda como cristiano?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

El Reino de Dios está cerca

 

Para rezar

 

Te comparto mi esperanza de esperar cada momento
con la misma fuerza y ganas de la primera mañana.

Ofrecer siempre las manos abiertas y no cerradas,
saber entregar amor a través de la mirada.

Aprender a dar la vida, compartir la espera larga,
al lado de los que sufren, hacer la fe solidaria.

Soñar con las utopías, vivir para realizarlas,
luchando por los ideales, y la justicia sumarla.

Saber caminar con otros en lucha comunitaria, para que
todos los hombres vivan una vida más humana.

Vivir para los demás, como nos mostró Jesús,
hasta entregarnos su vida en lo alto de una cruz.

Vivir mirando las cosas con la mirada de Dios,
para hacer un mundo nuevo de Justicia, Paz y Amor.

No creas que será fácil caminar este camino pero
las crisis ayudan a ir descubriendo el sentido.

La verdad que hay en las cosas es un tesoro escondido,
quien equivoca la senda, tal vez su vida ha perdido.

El Evangelio te muestra como no errar el camino,
de veras, vale la pena a Jesucristo seguirlo.

Te comparto mi esperanza de empezar cada momento
con la misma fuerza y ganas de la primera mañana.


Marcelo A. Murúa

 

Viernes XXVI

 

El que me rechaza, rechaza aquel que me envió

 

Lectura del libro de Job    38, 1. 12-21; 40, 3-5

 

El Señor respondió a Job desde la tempestad, diciendo:

« ¿Has mandado una vez en tu vida a la mañana, le has indicado su puesto a la aurora, para que tome a la tierra por los bordes y sean sacudidos de ella los malvados? Ella adquiere forma como la arcilla bajo el sello y se tiñe lo mismo que un vestido: entonces, a los malvados se los priva de su luz y se quiebra el brazo que se alzaba.

¿Has penetrado hasta las fuentes del mar y has caminado por el fondo del océano? ¿Se te han abierto las Puertas de la Muerte y has visto las Puertas de la Sombra? ¿Abarcas con tu inteligencia la extensión de la tierra?

Indícalo, si es que sabes todo esto. ¿Por dónde se va a donde habita la luz y dónde está la morada de las tinieblas, para que puedas guiarla hasta su dominio y mostrarle el camino de su casa? ¡Seguro que lo sabes, porque ya habías nacido y es muy grande el número de tus días!

Y Job respondió al Señor: ¡Soy tan poca cosa! ¿Qué puedo responderte? Me taparé la boca con la mano. Hablé una vez, y no lo voy a repetir; hay una segunda vez, y ya no insistiré.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 138, 1-3. 7-8. 9-10. 13-14b (R.: 24b)

 

R.    Señor, llévame por el camino eterno.

 

Señor, tú me sondeas y me conoces,

tú sabes si me siento o me levanto;

de lejos percibes lo que pienso,

te das cuenta si camino o si descanso,

y todos mis pasos te son familiares. R.

 

¿A dónde iré para estar lejos de tu espíritu?

¿A dónde huiré de tu presencia?

Si subo al cielo, allí estás tú;

si me tiendo en el Abismo, estás presente. R.

 

Si tomara las alas de la aurora

y fuera a habitar en los confines del mar,

también allí me llevaría tu mano

y me sostendría tu derecha. R.

 

Tú creaste mis entrañas,

me plasmaste en el seno de mi madre:

te doy gracias porque fui formado

de manera tan admirable.

¡Qué maravillosas son tus obras! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    10, 13-16

 

¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y sentándose sobre ceniza. Por eso Tiro y Sidón, en el día del Juicio, serán tratadas menos rigurosamente que ustedes.

Y tú, Cafarnaún, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno.

El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Después del silencio de Dios, ahora escuchamos su respuesta a Job y a sus amigos que habla desde la tormenta, subrayando la grandeza de su poder.
  • Dios toma la palabra no para condenar a Job como le sugerían sus amigos, sino para aprobarlo.
  • No es una respuesta racional al interrogante, sino la constatación que Dios lo sabe todo, que son impenetrables sus designios y que el hombre es infinitamente «pequeño» ante el universo y ante Dios y que nos deberíamos fiar de Él, que conoce los secretos del cosmos, de la vida y de la muerte.
  • Dios es enigmático y desconcertante, no es un Dios matemático, claro y comparable a lo que conoce el hombre; su conducta no es reducible a fórmulas. Si los sabios tuviesen razón, Dios estaría en el mismo nivel que el hombre. Por eso ataca Job la sentencia de los sabios diciendo que Dios está por encima de ellos.
  • Por eso Job adopta una actitud de humilde aceptación. Se queda sin habla y decide callar. El silencio como respuesta sabia, sin pretender dar respuesta a lo que se sabe que no la tiene.
  • Job ha invitado a Dios a discutir con él, pero Dios no puede aceptar el desafío y reduce a la nada la exigencia de Job, tan pronto como comienza a hablar. Job comprende que se sobrepasó en su pretensión y no volverá a discutir con Dios.

***

  • Jesús y los suyos tenían ya experiencia de fracaso en su trabajo evangelizador. Acababan de dejar Galilea, de donde conservaban algunos recuerdos amargos. En su paso por Samaria no los habían querido hospedar y en Jerusalén les esperaban cosas aún peores.
  • El Evangelio de hoy narra las tres lamentaciones de Jesús contra tres ciudades galileas: Betsaida, Corazaín y Cafarnaún. La decepción es mayor por Cafarnaúm, ciudad que Jesús había hecho centro de su predicación. Ha constatado con dolor que en los lugares donde podía esperar una buena aceptación de su mensaje, es donde encuentra más obstinación y dureza de corazón. Por el contrario, en las ciudades de Tiro y de Sidón, donde no esperaba nada ha encontrado mejor disposición para aceptar el mensaje.
  • Jesús culmina su lamento poniendo de manifiesto la íntima relación entre él y su Padre que lo ha enviado y anuncia que, al final, habrá un juicio duro para los que no han sabido acoger al enviado de Dios.
  • También hoy encontraríamos esta lamentación ante muchas de nuestras actitudes. Frecuentemente por haber recibido y aceptado el anuncio nos colocamos en una posición de superioridad que nos hace creer que ya lo sabemos todo, que no hay nada nuevo que podamos cambiar. Nos armamos de una falsa seguridad que nos aísla del llamado incesante que hay en la vida al cambio y al crecimiento. Nos cerramos en una fe estática que anula nuestra capacidad de cambio, de ajuste de nuestro modo de ver, sentir, pensar.
  • Otras veces aceptamos parcialmente el mensaje tratando de acomodarlo a nuestras conveniencias y negando aquello que nos resulta arduo o enfrentado a nuestros intereses. No se trata muchas veces de un rechazo explícito y verbal pero sí es el rechazo práctico de mutilar o hacer caso omiso de los aspectos más comprometedores y de mayor exigencia del evangelio.
  • Lo mismo sucede en el plano institucional. Nos apegamos a costumbres, tradiciones, mandatos y dogmatismos cerrándonos a la acción siempre novedosa del espíritu, empobreciendo cada vez más las posibilidades de enriquecimiento del mensaje. Nos creemos poseedores de una verdad dada, fuera de la cual nadie tiene nada que decir, nada que aportar. Nos conformamos con repetir sin llegar a la raíz de la vida para dejarnos transformar y transformar desde ahí con la novedad que Jesús trae.
  • Las palabras finales de este Evangelio son una llamada a la conversión y traen esperanza. Escuchemos la voz de Jesús para que el amor supere progresivamente el egoísmo arraigado en nuestra vida y en nuestras estructuras. La conversión es un trabajo siempre inacabado y es el camino por el cual Dios nos recreará y recreará su Iglesia.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué frutos de conversión da en mí el anuncio del evangelio?
  • ¿Me acostumbré a la Palabra de Jesús?
  • ¿Vivo en espíritu de conversión constante?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Quiero escucharte Señor

 

Para la lectura espiritual

 

«Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza»

 

…”Como el aliento del hombre pasa por la cabeza para descender a los miembros y vivificarlos, también el Espíritu Santo viene a los cristianos a través de Cristo. La cabeza es Cristo, el miembro es el cristiano. Hay una cabeza y muchos miembros, un solo cuerpo formado por la cabeza y los miembros, y en este solo cuerpo un único Espíritu que está en plenitud en la cabeza y en participación en los miembros. Si, pues, no hay más que un cuerpo, tampoco hay más que un solo Espíritu. Quien no está en el cuerpo no puede ser vivificado por el Espíritu, según la palabra de la Escritura: «Quien no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo» (Rm 8, 9), porque quien no tiene el Espíritu de Cristo no es miembro de Cristo.

Nada de lo que forma parte del cuerpo está muerto; nada de lo que está separado del cuerpo, está vivo. Nosotros llegamos a ser miembros por la fe, somos vivificados por el amor. Por la fe recibimos la unidad, por la caridad recibimos la vida. El sacramento del bautismo nos une, el Cuerpo y la Sangre de Cristo nos vivifican. Por el bautismo llegamos a ser miembros del cuerpo, por el Cuerpo de Cristo participamos en su vida”…

 

Hugo de San Víctor (?- 1141), canónigo regular, teólogo – Tratado de los sacramentos de la fe cristiana, II, 1-2; PL 176, 415

 

Para rezar

 

Oración de amor y amistad

 

Señor:
Qué hermoso es tener un corazón
con capacidad para amar y perdonar,
para ayudar y comprender,
para creer y confiar.

Pero qué difícil me resulta practicarlo,
hacerlo vida en mis actos de cada día.
Mis fuerzas son muy limitadas
y son más las horas bajas que las buenas.

Tú siempre estás ahí, esperándome,
creyendo en mí, confiando en mí.

Que una caída de hoy sea un peldaño
que me acerque más a ti y a mis hermanos;
que cada día tenga el coraje
de volver a empezar en el camino del amor.

Que al cerrar cada noche,
pueda refugiarme en tu regazo
de padre compresivo y amoroso.

Dame la valentía de saber unir
mi mano a otros hombres, mis hermanos,
para hacer crecer entre todos
el arco iris del amor y de la amistad.

 

Lidia María de Jesús

 

Sábado XXVI

 

Que sus nombres estén escritos en el cielo

 

Lectura del libro de Job    42, 1-3. 5-6. 12-17

 

Job respondió al Señor, diciendo:

Yo sé que tú lo puedes todo y que ningún proyecto es irrealizable para ti. Sí, yo hablaba sin entender, de maravillas que me sobrepasan y que ignoro. Yo te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos. Por eso me retracto, y me arrepiento en el polvo y la ceniza.

El Señor bendijo los últimos años de Job mucho más que los primeros. El llegó a poseer catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas. Tuvo además siete hijos y tres hijas. A la primera la llamó «Paloma», a la segunda «Canela», y a la tercera «Sombra para los párpados.» En todo el país no había mujeres tan hermosas como las hijas de Job. Y su padre les dio una parte de herencia entre sus hermanos.

Después de esto, Job vivió todavía ciento cuarenta años, y vio a sus hijos y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación. Job murió muy anciano y colmado de días.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 118, 66. 71. 75. 91. 125. 130 (R.: 135a)

 

R.    Señor, que brille sobre mí la luz de tu rostro.

 

Enséñame la discreción y la sabiduría,

porque confío en tus mandamientos. R.

 

Me hizo bien sufrir la humillación,

porque así aprendí tus preceptos. R.

 

Yo sé que tus juicios son justos, Señor,

y que me has humillado con razón. R.

 

Todo subsiste hasta hoy conforme a tus decretos,

porque todas las cosas te están sometidas. R.

 

Yo soy tu servidor: instrúyeme,

y así conoceré tus prescripciones. R.

 

La explicación de tu palabra ilumina

y da inteligencia al ignorante. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    10, 17-24

 

Los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre.»

El les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos. No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo.»

En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»

Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: « ¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! ¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Después de las turbulencias de todo el libro, Job reconoce la grandeza de Dios y se muestra dispuesto a aceptar sus designios, y acaba con un poético final feliz. El Dios de Job es misterioso y desconcertante. Según el autor del libro, el hombre, no es capaz de tener de Dios un conocimiento que le permita saber siempre, qué significa un suceso de los que ocurren en el mundo.
  • No se puede abandonar a Dios en nombre de una justicia mejor para el hombre. La justicia de Dios se manifiesta a veces de una manera que supera al hombre, al igual que la creación escapa a su comprensión.
  • Job confiesa también que todo lo vivido lo ha hecho madurar, y reconoce que, anteriormente, su encuentro con Dios había sido defectuoso, que lo conocía sólo de oídas, y ahora lo han visto sus ojos. Si bien el problema del mal no ha recibido, en el libro de Job, una respuesta filosóficamente convincente, pero lo ha ayudado a crecer. El sufrimiento le ha puesto entre la espada y la pared y lo ha obligado, a plantearse unas cuestiones y a llegar a un encuentro vital con Dios.
  • Aunque Dios bendice a Job con bienes, incluso superiores a los que tenía al principio, la conclusión del libro de Job es que también el hombre justo puede sufrir en esta vida, y tal vez más que los otros. Pero ni el sufrimiento es un castigo, ni Dios se complace en ver sufrir.

***

  • Los que habían sido enviados vuelven de la misión y se toman un tiempo para contarle al Maestro lo que han vivido. Este encuentro es el punto de partida para nuevas lecciones de Jesús para los misioneros. Los setenta y dos regresan alegres por el éxito de su trabajo: la victoria sobre el mal lograda por la invocación del nombre de Jesús. Experimentan la grandeza del ser discípulos de Jesús, que les ha dado poder sobre todo “poder enemigo”.
  • Pero Jesús no se queda en la acción, sino que los invita a levantar sus miradas hacia lo alto y alaba a Dios Padre, por la obra realizada por sus discípulos. Jesús se goza en la acción de gracias porque la revelación de Dios, ha llegado a los pequeños y han tenido acceso al corazón de un Padre que se desvela por sus hijos más pequeños y los ama a través de las acciones de su Hijo. Sin embargo la verdadera victoria, no es sólo la obra que han realizado por la salvación de otros sino la misma salvación de ellos.
  • Como Iglesia evangelizadora no podemos olvidar que evangelizamos y nos evangelizamos, que siempre somos discípulos, que lo que anunciamos debe ir en coherencia con lo que vivimos, que lo que proclamamos es lo que nos esforzamos en creer, que lo que damos es la expresión de lo que llevamos dentro.
  • La Iglesia es dichosa por la obra que se le encomienda pero sobre todo porque la Palabra de gracia sigue resonando en su interior y la invita a renovarse constantemente.
  • Hoy más que nunca, nuestro testimonio de vida es condición esencial para la eficacia de la misión. Debemos hacernos responsables del Evangelio que proclamamos.
  • Es necesario que nuestro esfuerzo evangelizador brote de una verdadera santidad de vida y que el anuncio, animado con la oración y el amor a la Eucaristía, vaya santificándonos. El mundo exige y espera de nosotros: sencillez de vida, espíritu de oración, caridad para con todos y especialmente con los pequeños y los pobres, humildad, generosidad y alegre renuncia. Sólo es creíble para el mundo de hoy un Evangelio encarnado.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento mi vida como misión?
  • ¿Me alegro de que la buena noticia llegue a los hombres?
  • ¿Dónde está mi felicidad como evangelizador?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Te alabo Padre

 

Para la lectura espiritual

 

«En aquel momento, Jesús se llenó de alegría»

 

…”Por su misma esencia, el gozo cristiano es la participación espiritual en el gozo insondable, conjuntamente divino y humano, que está en el corazón de Jesucristo glorificado…Contemplémosle a lo largo de su vida terrestre; en su humanidad hizo experiencia de nuestros gozos. Jesús, manifiestamente ha conocido, apreciado, celebrado toda una gama de gozos humanos, de estos gozos simples y cotidianos, al alcance de todos. La profundidad de su vida interior no ha debilitado lo concreto de su mirada, ni su sensibilidad. Admira los pájaros y los lirios del campo. De buenas a primeras une en su mirar, la mirada de Dios sobre la creación al amanecer de la historia. Gustosamente exalta el gozo del sembrador y del segador, el del hombre que encuentra un tesoro escondido, el del pastor que recupera su oveja o el de la mujer que encuentra la moneda perdida, el gozo de los invitados a la fiesta, el gozo de las bodas. El del padre que acoge a su hijo el regresar de una vida de pródigo y el de la mujer que acaba de dar a luz a un hijo.

Estos gozos humanos tienen para Jesús tanta consistencia que para él son signos de los gozos espirituales del Reino de Dios: gozo de los hombres que entran en este Reino, que vuelven a él o trabajan en él, gozo del Padre que los acoge. Por su parte, Jesús mismo manifiesta su satisfacción y su ternura cuando encuentra a unos niños que desean acercársele, a un hombre rico, fiel y preocupado de hacer todo de su parte, amigos que le abren la puerta de su casa como Marta, María, Lázaro. Su dicha se encuentra sobre todo al ver acogida la Palabra, liberados los posesos, convertirse a una mujer pecadora o un publicano como Zaqueo, una viuda que coge de su propia indigencia para dar. Exulta igualmente de gozo cuando constata que la revelación del Reino, que permanece escondida a los sabios y entendidos, se da a los más pequeños. Sí, puesto que Cristo vivió nuestra condición humana y fue «probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado» (Heb 4,15) acogió y experimentó los gozos afectivos y espirituales como un don de Dios. Y no cesó en su empeño hasta que no hubo «anunciado a los pobres la Buena Noticia, y a los afligidos el gozo» (cfr. Lc 4,10)”…

 

Pablo VI, papa de 1963-1978 – Exhortación apostólica sobre el gozo cristiano «Gaudete in Domino»

Para rezar

 

Señor ayúdame a anunciar a todos tu evangelio.
Que no me cierre a nadie,

y mire especialmente a los que más te necesitan.
Quiero caminar con ojos abiertos, pie firme

y con el corazón en la mano,

mostrando mi fe, sin miedo ni vergüenza,
simplemente, viviéndola.
Llevando la Buena Noticia a la humanidad,

construyendo una Iglesia unida, justa y fraternal.
Que pueda vivir cada día, aún a costa mía,

la radicalidad del Evangelio,

para no desfigurar el mensaje de salvación

que los hombres merecen encontrar.

Amén

TIEMPO DTE EL AÑO – CICLO B

DOMINGO XXV

CICLO B

 

 

Lunes XXV

 

 

Martes XXV

 

 

Miércoles XXV

 

 

Jueves XXV

 

 

Viernes XXV

 

 

Sábado XXV

 

29 de septiembre

Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael (F)

 

 

 

DOMINGO XXV

CICLO B

 

El que quiera ser el primero que sea servidor de todos

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de la Sabiduría        2, 12. 17-20


 

Dicen los impíos:

«Tendamos trampas al justo, porque nos molesta y se opone a nuestra manera de obrar; nos echa en cara las transgresiones a la Ley y nos reprocha las faltas contra la enseñanza recibida. Veamos si sus palabras son verdaderas y comprobemos lo que le pasará al final.

Porque si el justo es hijo de Dios, Él lo protegerá y lo librará de las manos de sus enemigos. Pongámoslo a prueba con ultrajes y tormentos, para conocer su temple y probar su paciencia. Condenémoslo a una muerte infame, ya que él asegura que Dios lo visitará.»


 

Palabra de Dios.


 

SALMO         Sal 53, 3-4. 5. 6 y 8 (R.: 6b)


 

R.      El Señor es mi verdadero sostén.


 

Dios mío, sálvame por tu Nombre,

defiéndeme con tu poder.

Dios mío, escucha mi súplica,

presta atención a las palabras de mi boca.


 

Porque gente soberbia se ha alzado contra mí,

hombres violentos atentan contra mi vida,

sin tener presente a Dios.


 

Pero Dios es mi ayuda,

el Señor es mi verdadero sostén:

Te ofreceré un sacrificio voluntario,

daré gracias a tu Nombre, porque es bueno.


 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol Santiago      3, 16-4, 3


 

Hermanos:

Donde hay rivalidad y discordia, hay también desorden y toda clase de maldad. En cambio, la sabiduría que viene de lo alto es, ante todo, pura; y además, pacífica, benévola y conciliadora; está llena de misericordia y dispuesta a hacer el bien; es imparcial y sincera. Un fruto de justicia se siembra pacíficamente para los que trabajan por la paz.

¿De dónde provienen las luchas y las querellas que hay entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que combaten en sus mismos miembros? Ustedes ambicionan, y si no consiguen lo que desean, matan; envidian, y al no alcanzar lo que pretenden, combaten y se hacen la guerra. Ustedes no tienen, porque no piden. O bien, piden y no reciben, porque piden mal, con el único fin de satisfacer sus pasiones.


 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos   9, 30-37


 

Al salir de allí atravesaron la Galilea; Jesús no quería que nadie lo supiera, porque enseñaba y les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará.» Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas.

Llegaron a Cafarnaún y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó: «¿De qué hablaban en el camino?» Ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande.

Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: «El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos.»

Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo: «El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado.»


 

Palabra del Señor.


 

Para reflexionar

 

  • El autor del libro la Sabiduría pone en boca de los impíos un estilo de vida basado en una mentalidad hedonista. Liberarse es para ellos alejarse de toda preocupación que pueda poner freno a los placeres de la vida. En esa situación, la sola presencia del “justo” se les hace insufrible y ponen a prueba su fidelidad. “El justo” es la piedra de choque de sus contemporáneos.


***

  • Estos versículos de la carta de Santiago hay que encuadrarlos dentro del tema de la fe y las obras. La conversión que exige el Evangelio debe llevar a una transformación mucho más radical de la persona humana. Un cambio de actitud que no se manifiesta en obras es estéril; “Quien no vive como piensa acaba pensando cómo vive”.

  ***

  • En la línea del domingo pasado, Jesucristo continúa anunciando a sus discípulos el camino del Mesías según Dios.  La respuesta va acompañada con la afirmación acerca de quién es mayor en el Reino de los Cielos. Ante las pretensiones “lógicas” de sus apóstoles, Jesús expresa un criterio opuesto que supone un cambio total de actitud. La discusión de los discípulos preocupados en el reparto de los cargos de gobierno en un reino al estilo del mundo es desarmada y reorientada a través  de una situación tomada de la vida diaria.
  • Jesús toma un niño y lo pone en medio de ellos. Con este hermoso gesto Jesús presentaba concretamente lo que en sus palabras podía dar margen a interpretaciones equívocas. En la cultura antigua el niño era considerado insignificante. Por su edad y condición física no estaba en condiciones de participar en la guerra, ni en la vida productiva, ni en la política, ni en la vida religiosa. El niño es presentado como la imagen de todos los que no son considerados dignos de atención y de valoración.
  • La imagen del niño para Jesús dice mucho más y es signo de la actitud que debe tener todo aquel que quiera pertenecer al Reino. El niño puede ser grande en la medida que otro lo alza. Los niños no andan con vueltas, se entregan confiadamente a quien descubren que los ama y lo aceptan como guía; son necesitados y no paran de pedir hasta conseguir lo que quieren. Los niños son la imagen de la vida que comienza y podrán llegar a ser grandes en la medida que se hagan capaces de recibir. Jesús pone de manifiesto que los niños pueden entender el mensaje del Reino porque aún no tienen prejuicios y no pueden ostentar riquezas ni poder. La novedad de Jesús consiste en engrandecer lo pequeño, lo simple e insignificante. “Lo que convierte al cristiano en cristiano, no es un acto religioso particular, sino la participación en el sufrimiento de Dios en la vida del mundo… Jesús no nos invita a una nueva religión: Jesús nos invita a la vida. ¿Qué es esta vida y esta participación en la impotencia de Dios en el mundo?”  DIETRICH BONHOEFFER
  • Desde Cristo el criterio acerca de la autoridad cambia radicalmente y sus palabras piden una fe real y amor hecho servicio hacia todos; dentro y fuera de la Iglesia. A nuestro modo todos tenemos nuestra autoridad. Autoridad  como padres de familia, como jefes en cualquier empresa o trabajo, como líder  nato en cualquier ámbito, como docentes o maestros en el camino de la fe.
  • Ejercer la autoridad en la fe  es vivir el afán cotidiano de servir a aquellos que Dios nos confía con todo lo que somos, gastándonos sin reserva , dejando nuestra vida en este propósito; movidos por un amor concreto como el de Jesús que, “Habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo”. Este es el test de la fe de los cristianos que ejercen autoridad.
  • Para Jesús lo único verdaderamente importante es el amor, y el servicio como práctica concreta del amor. Este es el único título de dignidad y de honor y de importancia. Sólo los que aman, los que son capaces de lavar los pies, los que no viven más que para ayudar, los que sólo buscan el bien de los demás están en el primer lugar. Para Jesús solo vale el servicio por amor, el ponerse a los pies del otro despojándose de todo rango considerando a los demás más que a uno mismo. Esta es la dignidad de Jesús y la de sus discípulos.
  • Ante los espejismos del éxito mundano, Jesucristo nos anuncia la Buena Noticia del triunfo según Dios, que es el triunfo del Siervo que con su vida entregada instaura otra lógica y otras actitudes.  El verdadero camino de éxito pasa por el despojamiento y la entrega; ser como el último hacerse servidor de todos. En esta propuesta no hay espacio para la competencia agresiva ni para la vanidad de las apariencias, no hay espacio para el poder manipulador ni la fuerza del dinero, no hay espacio para el que se impone por la fuerza o la violencia. Sólo tiene espacio y cabida el servicio solidario y fraterno a todos, el compartir generoso, el amor por la justicia y la verdad, el perdón incondicional, la cercanía a los pequeños de este mundo. Finalmente la muerte que les anuncia Jesús será el último servicio por el que el Padre le entregará el Reino.
  • Las palabras de este domingo son un enérgico llamado a una conversión personal e institucional y pastoral. Los cristianos debemos vivir el ejercicio de la autoridad con estilo de Cristo que no vino a ser servido sino a servir. La Iglesia como comunidad animada por el Espíritu de Jesús está llamada a instaurar ese estilo inconfundible del Señor hecho siervo para hacer creíble el Evangelio que anuncia y no quedar entrampada en las formas mundanas de pensar y actuar.
  • La Iglesia del servidor de los hombres es la que actúa callada y anónimamente; la que no aparenta, no busca honores, ni se encumbra haciendo alarde de ciencia o de autoridad. La Iglesia que abraza a los pequeños y los recibe en nombre de Jesús sintiendo el gozo y el orgullo de no tener más poder que el que otorga el amor sencillo y desinteresado. Cualquier afán de dominio sobre los demás velará el rostro de Jesús que debe transparentar.
  • Para cada discípulo y para la Iglesia en su totalidad no hay otra ruta para el seguimiento de Jesucristo que la del Servidor ni otra fuente de eficacia que la que brota de la Cruz.

     

Para discernir

 

  • ¿Por dónde pasan mis expectativas en la búsqueda del reino?
  • ¿Cuáles son los criterios determinantes de mis valoraciones?
  • ¿Qué concepción tengo del  poder?


 

Repitamos a lo largo de este día


 

…Dame un corazón de niño…


 

Para la lectura espiritual


 

El niño pequeño sabe que lo es y acepta el hecho sin fingir ser grande, por lo que su mundo es un mundo de maravilla. Para todo chiquillo pequeño, su padre es un gigante.

La capacidad de maravillarse ha sido extinguida en muchas universidades. El hombre empieza interesándose en si es el primero o el último de la clase, o en si figura entre los medianos y pretende elevarse o no. Ese interés en sí mismo y en la calibración moral que tiene, envenena la vida de los orgullosos, porque pensar demasiado en uno mismo es siempre una forma de la soberbia.

El deseo de aprender, de cambiar y de crecer es una cualidad propia de quien se olvida a sí mismo y es realmente humilde.

El orgullo y el exhibicionismo nos imposibilitan el aprender, y hasta nos impiden enseñar lo que sabemos. Sólo el ánimo que se humilla ante la verdad desea transmitir su sabiduría a otras mentalidades. El mundo nunca ha conocido educador más humilde que Dios mismo, que enseñaba con parábolas sencillas y ejemplos comunes que se referían a ovejas, cabras y lirios del campo, sin olvidar los remiendos de las ropas gastadas, ni el vino de las botas nuevas.

El orgullo es como un perro guardián de la mente, que aleja la prudencia y la alegría de la vida. El orgullo puede reducir todo el vasto universo a la dimensión de un solo yo restringido a sí mismo y que no desea expandirse.

Fulton J. Sheen, Paz interior


 

Para rezar


 

Toda la providencia es un anhelo de servir.
Sirve la nube, sirve el viento, sirve el surco.
Donde hay un árbol que plantar, plántalo tú;
donde hay un error que enmendar, enmiéndalo tú;
donde haya un esfuerzo que todos esquiven, acéptalo tú;
se el que apartó del camino la piedra,
el odio de los corazones
y las dificultades del problema.

Hay la alegría de ser sano y la de ser justo,
pero hay sobre todo, la inmensa,
la hermosa alegría de servir.

Qué triste sería el mundo
si todo él estuviera hecho;
si no hubiera un rosal que plantar,
una empresa que emprender.

No caigas en el error
de que sólo se hacen méritos
con los grandes trabajos;
hay pequeños servicios:
arreglar una mesa,
ordenar unos libros,
peinar una niña.

Aquél el que critica,
éste el que destruye;
sé tú el que sirve.

El servir no es una faena de seres inferiores.
Dios que es el fruto y la luz, sirve.
Pudiera llamarse… ¡el que sirve!

Y tiene sus ojos en nuestras manos
y nos pregunta cada día:
¿Serviste hoy? ¿A quién?
¿Al árbol? ¿A tu hermana? ¿A tu madre?

Gabriela Mistral

Lunes XXV

 

Sean luz

 

Lectura del libro de los Proverbios    3, 27-34

 

No niegues un beneficio al que lo necesite, siempre que esté en tus manos hacerlo. No digas a tu prójimo: «Vuelve después, mañana te daré», si tienes con qué ayudarlo.

No trames el mal contra tu prójimo, mientras vive confiado junto a ti. No litigues con un hombre sin motivo, si no te ha causado ningún mal. No envidies al hombre violento ni elijas ninguno de sus caminos.

Porque el hombre perverso es abominable para el Señor, y él reserva su intimidad para los rectos. La maldición del Señor está en la casa del malvado, pero él bendice la morada de los justos. Él se burla de los insolentes y concede su favor a los humildes.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 14, 2-3a. 3b-4b. 5 (R.: cf. 1b)

 

R.    Señor, el justo habitará en tu santa montaña.

 

El que procede rectamente

y practica la justicia;

el que dice la verdad de corazón

y no calumnia con su lengua. R.

 

El que no hace mal a su prójimo

ni agravia a su vecino,

el que no estima a quien Dios reprueba

y honra a los que temen al Señor. R.

 

El que no presta su dinero a usura

ni acepta soborno contra el inocente.

El que procede así, nunca vacilará. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    8, 16-18

 

Jesús dijo a la gente:

«No se enciende una lámpara para cubrirla con un recipiente o para ponerla debajo de la cama, sino que se la coloca sobre un candelero, para que los que entren vean la luz. Porque no hay nada oculto que no se descubra algún día, ni nada secreto que no deba ser conocido y divulgado.

Presten atención y oigan bien, porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que cree tener.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Durante dos semanas leeremos una selección del Libro de los Proverbios, hecho de cientos de frases breves, atribuidas a Salomón o a otros sabios del AT. En este libro se nos invita a una reflexión entre humana y creyente sobre la historia y la vida. Los Libros Sapienciales son los últimos escritos del Antiguo Testamento, se escribieron justo antes de la aparición de Jesús.
  • Una idea subrayada es que Dios no es amigo de los malvados. Estos pueden reírse de todos, incluso de Dios, pero al final “Dios se burla de los burlones y concede su favor a los humildes”.
  • Esas máximas de Sabiduría se han introducido en la Biblia debido al criterio de los «sabios», que creyeron que toda «sabiduría humana» deriva de la Sabiduría de Dios, puesto que, cuando el hombre descubre una parte de verdad, participa de alguna manera de la inteligencia divina.

***

  • Jesús aprovechaba el enorme y rico caudal de la sabiduría popular de su pueblo para convertirlo en parte fundamental de su enseñanza. Esta lámpara que aparece en esta parábola, ilumina toda la habitación, lo mismo que la palabra de Dios, que nos es dada como semilla en la tierra de nuestra vida, tiene iluminar hasta los últimos rincones del corazón.
  • La luz simboliza en general todo lo referido al bien, en contraste con las tinieblas que representan al ámbito del mal. El templo, Jerusalén y el ser humano mismo pueden ser luz, pero la luz por antonomasia es Dios y Aquel a quien ha constituido “luz de las naciones y gloria de su pueblo”, a quien seguimos para “alcanzar la luz de la vida”.
  • Lucas subraya que la comunidad debe ser luz. Dios, en Jesús, ilumina a todo hombre que viene a este mundo, pero no sólo a los individuos sino también a la comunidad. Las comunidades cristianas necesitan dejarse iluminar para hacer brillar el proyecto de Dios.
  • La comunidad cristiana se forma no para ocultarse sino para que todos la vean, y pueda dar testimonio del proyecto de Dios, en medio de los hermanos.
  • Una comunidad cristiana tampoco se constituye para ser un círculo cerrado impenetrable, un gheto de elegidos y salvados. La buena noticia, no puede estar cautiva en las limitaciones de nuestras instituciones, sino que debe hacerse parte de la vida diaria del creyente. La vida de la fe es un don para dar, para entregar gratuita y generosamente.
  • La comunidad no se constituye sólo para mirarse a si misma, sino sobre todo para crecer internamente con sentido misionero, pensando en los demás. La responsabilidad de la comunidad llega a su máximo, permitir que con sus buenas obras el mundo conozca el Dios de Jesús, un Dios amor, vida, justicia, libertad… Dios no depende de nosotros para ser Dios, pero si para ser conocido y acogido. Pero esto no se hace con imposiciones o agresividad, sino con la sencillez de una vela puesta en el candelero, que sin mucho alboroto, pero con seguridad, alumbra a todos los que estén en la casa.
  • Se renueva la invitación de Jesús para ser luz en nuestro mundo y nuestro tiempo, oscurecidos por el odio y la violencia sin sentido, por la falta de armonía y paz, por las injusticias y la insensibilidad de muchos hombres, cegados por la ambición y la sed de poder.
  • Ser luz es una invitación a vivir con la impronta de la vida de Jesús en nuestro corazón, en nuestros ojos, en nuestras palabras en nuestro propio sentir, allí donde cada día debemos vivir, trabajar, crear, cantar, reír y llorar, soñar…

 

Para discernir

 

  • ¿Dejo iluminar las distintas realidades de mi vida por la Palabra de Jesús?
  • ¿Soy consciente de la responsabilidad que se me ha confiado de ser luz?
  • ¿Qué zonas de mi vida me cuesta más iluminar?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Quiero dar tu luz Señor…

 

Para la lectura espiritual

 

“Ustedes son la luz del mundo”

 

Mis queridos jóvenes:

 

La impresionante ceremonia que se realiza esta noche está llena del más hondo significado. En lo alto de un cerro, bajo las miradas de nuestro Padre Dios y protegidos por el manto maternal de María, que eleva sus manos abiertas a lo alto intercediendo por nosotros, se reúne, caldeada de entusiasmo, una juventud ardiente, portadora de antorchas brillantes, llena el alma de fuego y de amor, mientras a los pies la gran ciudad yace en el silencio pavoroso de la noche.

Esta escena me recuerda otra, ocurrida hace casi dos mil años, también sobre un monte al caer las tinieblas de la noche… En lo alto, Jesús y sus apóstoles, a los pies una gran muchedumbre, y más allá las regiones sepultadas en las tinieblas y en la oscuridad de la noche del espíritu (cf. Sal 106,10). Y Jesús conmovido profundamente ante el pavoroso espectáculo de las almas sin luz, les dice a sus apóstoles «ustedes son la luz del mundo» (Mt 5,14). Ustedes son los encargados de iluminar esa noche de las almas, de caldearlas, de transformar ese calor en vida, vida nueva, vida pura, vida eterna…

También a ustedes, jóvenes queridísimos, Jesús les muestra ahora esa ciudad que yace a sus pies, y como entonces se compadece de ella: «Tengo compasión de la muchedumbre» (Mc 8,2). Mientras ustedes –muchos, pero demasiado pocos a la vez– se han dado cita de amor en lo alto… ¡Cuántos, cuántos… a estas mismas horas ensucian sus almas, crucifican de nuevo a Cristo en sus corazones, en los sitios de placer, desbordantes de una juventud decrépita, sin ideales, sin entusiasmo, ansiosa únicamente de gozar, aunque sea a costa de la muerte de sus almas…! Si Jesús apareciese en estos momentos en medio de nosotros, extendiendo compasivo su mirada y sus manos sobre Santiago y sobre Chile, les diría: «Tengo compasión de esa muchedumbre…» (Mc 8,2).

Allí a nuestros pies yace una muchedumbre inmensa que no conoce a Cristo, que ha sido educada durante años y años sin oír apenas nunca pronunciar el nombre de Dios, ni el santo nombre de Jesús.

Yo no dudo, pues, que si Cristo descendiese al San Cristóbal esta noche caldeada de emoción les repetiría mirando la ciudad oscura: «Me compadezco de ella», y volviéndose a ustedes les diría con ternura infinita: «Ustedes son la luz del mundo… Ustedes son los que deben alumbrar estas tinieblas”…

 

Discurso del padre Hurtado a los jóvenes reunidos en la cima del Cerro San Cristóbal, en octubre de 1938.

 

Para rezar

 

Luz nacida de la Luz,

Jesús, Verbo desde toda la eternidad,

ilumina nuestra historia,

sé la palabra que nos inicia en los secretos del Reino.

Bendito seas, Padre de bondad:

hemos acogido la palabra de tu Hijo

y comulgado su cuerpo.

Danos el deseo de caminar tras El

y de hacer nuestra la palabra que Él le dio vida:

que ella sea nuestra herencia y gozo,

y así conoceremos el gozo de vivir como hijos.

 

Martes XXV

 

Hermanos por la palabra

 

Lectura del libro de los Proverbios    21, 1-6. 10-13

 

El corazón del rey es una corriente de agua en manos del Señor: él lo dirige hacia donde quiere. Al hombre le parece que todo su camino es recto, pero el Señor pesa los corazones.

Practicar la justicia y el derecho agrada al Señor más que los sacrificios.

Los ojos altaneros, el corazón arrogante, la luz de los malvados: todo eso es pecado. Los proyectos del hombre laborioso son pura ganancia, el que se precipita acaba en la indigencia.

Tesoros adquiridos con engaños son ilusión fugaz de los que buscan la muerte. El alma del malvado desea el mal, él no se apiada de su prójimo. El simple se hace sabio cuando se castiga al insolente, y asimila la ciencia cuando se instruye al sabio. El justo observa la casa del malvado y precipita en la desgracia a los malos. El que cierra los oídos al clamor del débil llamará y no se le responderá.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 118, 1. 27. 30. 34. 35. 44 (R.: 35a)

 

R.    Condúceme, Señor, por la senda de tus mandamientos.

 

Felices los que van por un camino intachable

los que siguen la ley del Señor. R.

 

Instrúyeme en el camino de tus leyes,

y yo meditaré tus maravillas. R.

 

Elegí el camino de la verdad,

puse tus decretos delante de mí. R.

 

Instrúyeme, para que observe tu ley

y la cumpla de todo corazón. R.

 

Condúceme por la senda de tus mandamientos,

porque en ella tengo puesta mi alegría. R.

 

Yo cumpliré fielmente tu ley:

lo haré siempre, eternamente. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    8, 19-21

 

Su madre y sus hermanos fueron a verlo, pero no pudieron acercarse a causa de la multitud. Entonces le anunciaron a Jesús: «Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren verte.»

Pero él les respondió: «Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Siguen las reflexiones del sabio, llenas de sentido común y de sensibilidad religiosa brindando criterios de sabiduría para la vida. La amplia colección de máximas y sentencias, en las que se ha ido sedimentando la sabiduría de todas las generaciones de Israel, tienen el propósito de convertir a todo israelita en un verdadero hombre: fuerte, dueño de sí, libre interiormente, laborioso, competente, recto. Los comportamientos que sugieren están más allá de la alianza y de su moral, pero hacen al hombre capaz de responder con fidelidad.
  • Ante la tentación de las apariencias, las virtudes que nos sugiere el fragmento de hoy son las habituales: no presumir de uno mismo ni de su propia rectitud, practicar el derecho y la justicia, la humildad y la diligencia, no ser mentirosos ni violentos, no cerrar el oído al clamor del necesitado porque no será escuchado cuando grite. Es Dios quien conoce el corazón humano y sabe si es sólido o no, y prefiere la justicia y la misericordia a los sacrificios.

***

  • Cuando Jesús se entera de que su familia lo busca, no acude como hubiese sido lo normal, sino que responde con una frase que a simple vista nos desconcierta: «Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y lo ponen en práctica».
  • La venida de María y de los parientes de Jesús se realiza inmediatamente después del discurso de Jesús sobre la verdadera escucha de la Palabra. La llegada de María lleva la enseñanza de Jesús sobre la “escucha” a su punto final, ella es la confirmación de todo lo que Jesús acaba de enseñar.
  • María es la primera que ha escuchado la Palabra de Dios y de Ella nace Aquel que es la Palabra. Al mismo tiempo es la que cumplió la voluntad de Dios con radicalidad absoluta: «He aquí la esclava del Señor: hágase en mí según tu palabra».
  • María está unida estrechamente a Jesús, por lazos más fuertes que los de la simple familiaridad, la actitud obediencial a la Palabra de Dios funda el verdadero vínculo. Precisamente porque creyó en la Palabra de Dios fue que llegó a ser la Madre del Hijo santo de Dios.
  • María es modelo de todo discípulo, porque ella sabe hacer el recorrido espiritual que va del “oír” al “hacer” la Palabra de Dios, y esto es precisamente lo que Jesús le ha dicho a sus discípulos que deben hacer para ser de los suyos.
  • Aunque la primera impresión es que Jesús quisiera poner distancia de su familia, en realidad los está poniendo de modelo de aquella escucha auténtica que lleva al cambio de actitud y comportamiento, ellos son los que “escuchan la Palabra de Dios y la practican”.
  • Nuestros vínculos con Jesús no pueden ser solamente los de la inteligencia que se adhiere a una palabra portadora de verdad. Tampoco son solamente los vínculos de la voluntad que acepta dócilmente una ley. Son vínculos del corazón que elige sus mismas opciones fundamentales y acepta en comunión, su mismo destino. Escuchar la palabra y hacerla, crea entre Cristo y nosotros, esos vínculos del corazón que hacen a dos seres inseparables entre sí, en comunión de vida y destino a pesar de las distancias, de las oscuridades, de las incomprensiones que la vida puede presentar en algún momento.

 

Para discernir

 

  • ¿Mi escucha de la Palabra es como la de María?
  • ¿Qué obstáculos encuentro para vivir lo que escucho?
  • ¿Siento que la Palabra crea un vínculo nuevo con Jesús y la realidad?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Quiero obedecer tu Palabra Señor…

 

Para la lectura espiritual

 

Vivía de fe como nosotros

 

…”¡Cuánto me hubiera gustado ser sacerdote para predicar sobre la Santísima Virgen! Un solo sermón me habría bastado para decir todo lo que pienso al respecto.

Ante todo, hubiera hecho ver qué poco se conoce su vida. No habría que decir de ella cosas inverosímiles o que no sabemos; por ejemplo que de muy pequeñita, a los tres años, la Santísima Virgen fue al templo para ofrecerse a Dios con ardientes sentimientos de amor, totalmente extraordinarios, cuando tal vez fue allá sencillamente por obedecer a sus padres… Para que un sermón sobre la Virgen me guste y me aproveche, tiene que hacerme ver su vida real, no su vida supuesta; y estoy segura de que su vida real fue extremadamente sencilla. Nos la presentan inaccesible, habría que presentarla imitable, hacer resaltar sus virtudes, decir que ella vivía de fe igual que nosotros, probarlo por el Evangelio, donde leemos. «No comprendieron lo que quería decir». Y esta otra frase, no menos misteriosa: «Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño». Esta admiración supone una cierta extrañeza, ¿no te parece, Madrecita?

Sabemos muy bien que la Santísima Virgen es la Reina del cielo y de la tierra, pero es más madre que reina; y no se debe decir que a causa de sus prerrogativas eclipsa la gloria de todos los santos como el sol al amanecer hace que desaparezcan las estrellas. ¡Dios mío, qué cosa más extraña! ¡Una madre que hace desaparecer la gloria de sus hijos…! Yo pienso todo lo contrario, yo creo que ella aumentará con mucho el esplendor de los elegidos. Está bien hablar de sus privilegios, pero no hay que quedarse ahí… ¡Y quién sabe si en ese caso algún alma no llegará incluso a sentir cierto distanciamiento de una criatura tan superior y a decir: «Si eso es así, mejor irse a brillar como se pueda en un rincón».

Lo que la Santísima Virgen tiene sobre nosotros es que ella no podía pecar y que estaba exenta del pecado original. Pero por otra parte, tuvo menos suerte que nosotros, porque ella no tuvo una Santísima Virgen a quien amar, y eso es una dulzura más para nosotros y una dulzura menos para ella.”…

 

Santa Teresa del Niño Jesús (1873-1897),

Últimas Conversaciones, 21 – 08 – 1897

Para rezar

 

Señor, nos unimos a toda la Iglesia
y te pedimos para que
podamos asumir la responsabilidad
que nos corresponde por ser bautizados.

Asiste el peregrinar
y el trabajo de tu pueblo,
para que entre todos,
buscando vivir la fidelidad a tus enseñanzas,
podamos ser signos de paz,
de esperanza y de amor,
en medio de una sociedad
que vive los desafíos
de la mentira y la corrupción.

En tus manos depositamos
el deseo de vivir
y de formar comunidades eclesiales,
en las cuales todos se sientan hermanos
en torno a tu Palabra.

 

Amén.

 

Miércoles XXV

 

Anunciar desde la vida

 

Lectura del libro de los Proverbios    30, 5-9

 

Toda palabra de Dios es acrisolada, Dios es un escudo para el que se refugia en él. No añadas nada a sus palabras, no sea que te reprenda y seas tenido por mentiroso.

Hay dos cosas que yo te pido, no me las niegues antes que muera: aleja de mí la falsedad y la mentira; no me des ni pobreza ni riqueza, dame la ración necesaria, no sea que, al sentirme satisfecho, reniegue y diga: « ¿Quién es el Señor?», o que, siendo pobre, me ponga a robar y atente contra el nombre de mi Dios.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 118, 29. 72. 89. 101. 104. 163 (R.: 105a)

 

R.    Señor, tu palabra es una lámpara para mis pasos.

 

Apártame del camino de la mentira,

y dame la gracia de conocer tu ley. R.

 

Para mí vale más la ley de tus labios

que todo el oro y la plata. R.

 

Tu palabra, Señor, permanece para siempre,

está firme en el cielo. R.

 

Yo aparto mis pies del mal camino,

para cumplir tu palabra. R.

 

Tus preceptos me hacen comprender:

por eso aborrezco el camino de la mentira. R.

 

Odio y aborrezco la mentira;

en cambio, amo tu ley. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    9, 1-6

 

Jesús convocó a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar a toda clase de demonios y para curar las enfermedades. Y los envió a proclamar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos, diciéndoles: «No lleven nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni tampoco dos túnicas cada uno. Permanezcan en la casa donde se alojen, hasta el momento de partir. Si no los reciben, al salir de esa ciudad sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos.»

Fueron entonces de pueblo en pueblo, anunciando la Buena Noticia y curando enfermos en todas partes.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Los últimos pensamientos que leemos del Libro de los Proverbios se basan también en el valor de la Palabra de Dios, que es nuestro mejor tesoro y escudo.
  • El sabio pide a Dios no buscar demasiadas riquezas, ni tampoco desear la miseria. Relativizar los bienes que la vida nos quiera dar para tener la libertad interior para buscar lo que merece el valor mayor, Dios.
  • La argumentación es que si tiene demasiados bienes, se olvida de Dios y si está en la miseria, está la tentación de maldecir a Dios y empezar a robar.

***

  • En la acción evangelizadora de Jesús, la palabra y gesto estaban indisolublemente unidos. Vemos como en muchas ocasiones la acción compasiva en favor de los enfermos, marginados y oprimidos era la primera palabra para el anuncio del evangelio. Su predicación anuncia la inauguración del Reino, y sus exorcismos confirman el final del reino de Satanás.
  • La misión de los doce debe reproducir los rasgos de la misión de Jesús; tiene que estar respaldada por el testimonio. Además, serán una prefiguración de la Iglesia; en ellos es toda la comunidad de testigos la que se levanta para dar testimonio de Cristo y de su mensaje.
  • En la lucha radical contra el demonio, no se trata únicamente de expulsar todo lo destructivo y opresor que se habían apoderado de las algunas personas. Ellos debían restablecer los verdaderos fundamentos de una relación sana con el prójimo y con Dios.
  • Desde su nacimiento, la Iglesia está hecha para el anuncio. La Iglesia es evangelizadora y misionera por naturaleza.
  • La evangelización no es un anuncio que se pueda realizar de acuerdo al modo y criterio de una campaña política o publicitaria. La evangelización tal como fue vivida por Jesús, tal como debe vivirla la Iglesia, no consiste en trasplantar a los hombres, a una sociedad en la que encontrarían la salvación, gracias a la adopción de unos ritos y la adhesión a un sistema de pensamiento.
  • La Evangelización es la revelación del plan de salvación en el cual podemos reconocer que toda realidad pertenece ya al universo íntimo de Dios. Y esta revelación sólo la pueden hacer el creyente y la Iglesia situándose en el corazón de toda realidad, de toda palabra, pensamiento, amor, cultura, sociedad, civilización. No para poner a Jesús allí donde no está, sino para mostrar que Él está ya en todas partes.
  • Camino para esto, son los evangelizadores que llevan la buena noticia a los pobres, desde la experiencia de ser una comunidad viva, que practica las exigencias de Jesús. El evangelizador necesita constantemente dejarse evangelizar por la fuerza de la palabra y por la vida de los hermanos.
  • Leer, rezar, vivir y compartir el Evangelio, a fin de que penetre en nuestro interior. De ese modo, poco a poco, podremos encontrar los modos concretos para anunciar el evangelio; con una creatividad que es respuesta a las necesidades de los hombres y comunión con el proyecto de Dios.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento la misión como parte ineludible de mi vida de cristiano?
  • ¿Me dejo evangelizar por la vida de mis hermanos?
  • ¿Me renuevo en el encuentro con la Palabra?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Enviados por ti Señor, te anunciamos…

 

Para la lectura espiritual

 

…”Aquí reside el misterio del ministerio: que precisamente nosotros, que somos pecadores, enfermos, vulnerables, necesitados de que se interesen por nosotros, precisamente nosotros, hemos sido elegidos para transmitir, mediante ese amor nuestro tan limitado y condicionado, el amor ilimitado e incondicionado de Dios. Porque el verdadero ministerio debe ser recíproco. Cuando los miembros de una comunidad de fe no pueden conocer y amar de verdad a su pastor, el oficio mismo de pastor se convierte muy pronto en un modo solapado de ejercer el poder sobre los otros, y empieza a manifestarse autoritario y dictatorial.

El mundo en el que vivimos -un mundo de eficiencia y control-no tiene ningún modelo que ofrecer a quien desee hacer de pastor como lo hizo Jesús. Hasta las llamadas «profesiones asistenciales» se han visto secularizadas de un modo tan radical que la reciprocidad sólo puede ser considerada como una debilidad y una forma de confusión de roles. El liderato del que habla Jesús es de una modalidad radicalmente diferente de la que ofrece el mundo. Es un liderato de servicio, en el que el líder es un siervo vulnerable, que necesita a los otros no menos de lo que los otros le necesitan a él. Por consiguiente, en la Iglesia de mañana, habrá necesidad de un tipo completamente nuevo de liderato, no modelado sobre los juegos de poder, sino sobre Jesús, líder-siervo venido a dar la vida por la salvación de muchos”…

 

H. J. M. Nouwen, edición española: En el nombre de Jesús, Promoción Popular Cristiana, Madrid 1997.

 

Para rezar

 

Señor, haz que tus dones
se hagan vida en nuestra Comunidad.
Necesitamos personas
que sepan escuchar.

Personas que crean la paz.
Personas que construyan la unidad y la comunidad,
que equilibran y reconcilian,
que dan testimonio
y que dicen la vedad, sin lastimar.

Necesitamos personas
en las que tu Espíritu resplandece,
que irradien esperanza
y desinteresadamente se comprometan,
para Ti y tu Reino.

Señor, danos personas capaces
de conmover a otros con su actitud,
personas que rezan
y que también hacen realidad esa oración.

Señor, convierte nuestra Comunidad,
en una comunidad misionera,
digna de ser colaboradora tuya,
en el servicio de la salvación del mundo.

Amén.

 

 

Jueves XXV

 

Reconocer a Jesús

 

Lectura del libro del Eclesiastés    1, 2-11

 

¡Vanidad, pura vanidad!, dice Cohélet. ¡Vanidad, pura vanidad! ¡Nada más que vanidad! ¿Qué provecho saca el hombre de todo el esfuerzo que realiza bajo el sol? Una generación se va y la otra viene, y la tierra siempre permanece. El sol sale y se pone, y se dirige afanosamente hacia el lugar de donde saldrá otra vez. El viento va hacia el sur y gira hacia el norte; va dando vueltas y vueltas, y retorna sobre su curso.

Todos los ríos van al mar y el mar nunca se llena; al mismo lugar donde van los ríos, allí vuelven a ir.

Todas las personas están gastadas, más de lo que se puede expresar.

¿No se sacia el ojo de ver y el oído no se cansa de escuchar? Lo que fue, eso mismo será; lo que se hizo, eso mismo se hará: ¡no hay nada nuevo bajo el sol!

Si hay algo de lo que dicen: «Mira, esto sí que es algo nuevo.» en realidad, eso mismo ya existió muchísimo antes que nosotros. No queda el recuerdo de las cosas pasadas, ni quedará el recuerdo de las futuras en aquellos que vendrán después.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 89, 3-4. 5-6. 12-13. 14 y 17 (R.: 1)

 

R.    Señor, tú has sido nuestro refugio a lo largo de las generaciones.

 

Tú haces que los hombres vuelvan al polvo,

con sólo decirles: «Vuelvan, seres humanos.»

Porque mil años son ante tus ojos

como el día de ayer, que ya pasó,

como una vigilia de la noche. R.

 

Tú los arrebatas, y son como un sueño,

como la hierba que brota de mañana:

por la mañana brota y florece,

y por la tarde se seca y se marchita. R.

 

Enséñanos a calcular nuestros años,

para que nuestro corazón alcance la sabiduría.

¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo…?

Ten compasión de tus servidores. R.

 

Sácianos en seguida con tu amor,

y cantaremos felices toda nuestra vida.

Que descienda hasta nosotros la bondad del Señor;

que el Señor, nuestro Dios,

haga prosperar la obra de nuestras manos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    9, 7-9

 

El tetrarca Herodes se enteró de todo lo que pasaba, y estaba muy desconcertado porque algunos decían: «Es Juan, que ha resucitado.» Otros decían: «Es Elías, que se ha aparecido», y otros: «Es uno de los antiguos profetas que ha resucitado.»

Pero Herodes decía: «A Juan lo hice decapitar. Entonces, ¿quién es este del que oigo decir semejantes cosas?» Y trataba de verlo.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Después del Libro de los Proverbios, durante tres días leemos una breve selección del libro sapiencial llamado Qohelet que significa “el predicador”, el que habla a los demás en una asamblea de hermanos. De ahí el nombre griego de “Eclesiastés”, el que habla a la asamblea o iglesia. La primera frase, ya resume todo el espíritu del libro; que está marcado por un sano escepticismo proveniente de la experiencia humana: todo es vanidad” o “vaciedad”, “nada hay nuevo bajo el sol”…
  • El autor de estas palabras decepcionantes, vivía hacia el siglo III a. de J.C. en una época de brillante civilización: el Helenismo, en que, muchos de sus contemporáneos se lanzaban ávidamente a la facilidad, al confort, incluso al lujo de la civilización griega; y quiere expresar en un lenguaje práctico, algunos de los sentimientos humanos más corrientes: el desencanto… el aburrimiento… el peso de la condición humana… la aparente absurdidad de la vida y de la muerte…
  • La vida para el Eclesiastés es de carácter cíclico, todo se repite indefinidamente en una triste monotonía. Esta sabiduría no está aún iluminada por la meditación de la historia de la salvación que lleva a la escatología.
  • Porque carece del sentido de la historia, carece también del sentido del hombre. No se lo imagina liberado de las presiones y de las alienaciones por su Señor, y capaz incluso, de colaborar en la construcción del tiempo de Dios.

***

  • La misión realizada por los discípulos suscita interés en los destinatarios por conocer a fondo la identidad de Jesús. Jesús en su época causó desconcierto y confusión. A todos les inquietaba este hombre que andaba por todos los caminos haciendo prodigios y anunciando una buena noticia a los pobres. Algunos lo unían a la figura de Juan el Bautista.
  • Varios de los seguidores de Juan fueron más tarde sus discípulos. Otros lo veían como un nuevo Elías, profeta que vendría a realizar el juicio decisivo de Dios sobre Israel. Muchos lo asimilaban a la fuerte tradición profética y lo veían en la línea de los grandes del Pueblo elegido. De las opiniones divididas acerca de Jesús, no estaban ajenos ni los miembros más sencillos ni los grandes jefes religiosos, ni los gobernantes.
  • La misión apostólica parece ser tan efectiva, que hasta el tetrarca Herodes resulta interesado en conocer a Jesús. La pregunta que plantea es provocada por lo que conoce que Jesús ha realizado hasta ese momento y de lo cual el mismo evangelio nos da testimonio. La figura de Jesús lo inquieta, pero no lo mueve la búsqueda de la verdad, sino el temor a que salgan a la luz pública las maldades que había obrado en el pasado.
  • Nuestra sociedad, en distintos ámbitos y medios informáticos, sigue opinando y hablando de Jesús desde perspectivas muy diversas. También hoy oímos decir con relación a Jesús todo tipo cosas, pero junto a esas opiniones se nos hace imprescindible preguntar a Jesús mismo en la Iglesia quién es Él. Siguiendo el camino que nos propone Lucas, el reconocimiento verdadero y la confesión de fe sólo es posible a partir de la visión, la escucha y el discernimiento de las obras de Jesús; sólo así se conseguirá captar a fondo su identidad.
  • La presencia de tantos ídolos y líderes mediáticos, llevados a una fama tan desmedida como pasajera e inconsistente, son una invitación a renovar con firmeza nuestra fe en Aquel cuyas palabras de vida eterna y cuyos gestos visibles de compasión, ternura y perdón, nos recuerdan y anuncian la salvación que sólo Dios puede ofrecernos.
  • Acercarse a Jesús, beber de su evangelio, compartir desde nuestras manos sus gestos salvadores, crear espacios de comunión y encuentro en nuestro corazón por la oración nos revelarán una y otra vez su identidad y la nuestra.
  • “Él debe ser vuestro amigo y vuestro apoyo en el camino de la vida. Sólo Él tiene palabras de vida eterna» Juan Pablo II.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué es lo que más me atrae de la identidad de Jesús?
  • ¿Qué nos hace falta para crecer en la confesión de la verdadera fe?
  • ¿Qué me ayuda en mi camino de conocimiento de Jesús?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Señor Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios Vivo…

 

Para la lectura espiritual

 

«Herodes tenía ganas de verlo»

 

“…El Señor no es visto en este mundo más que cuando él quiere. ¿Qué tiene ello de sorprendente? En la resurrección misma no se concedió ver a Dios más que a aquellos que tenían puro el corazón: «Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios» (Mt 5,8). Cuántos bienaventurados había ya enumerado y, sin embargo no les había prometido esta posibilidad de ver a Dios. Si los que tienen limpio el corazón verán a Dios, indudablemente que los demás no lo verán…; el que no ha querido ver a Dios, no lo verá.

Porque no es en un lugar determinado donde se ve a Dios, sino en el corazón limpio. No son los ojos del cuerpo los que buscan a Dios; no se deja él abarcar con la mirada, ni poderlo coger al tocarlo, ni oído en la conversación, ni reconocido en su andar. Se le cree ausente y se le ve; está presente y no se le ve. Por otra parte, los mismos apóstoles no todos veían a Cristo; por eso les dijo: «Tanto tiempo que estoy con vosotros ¿y todavía no me conoces?» (Jn 14,9). En efecto, cualquiera que ha conocido: «cual es lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo –el amor de Cristo que sobrepasa a todo conocimiento» (Ef. 3, 18-19) éste ha visto a Cristo, ha visto al Padre. Porque los demás no es según la carne que conocemos a Cristo (2C 5,16), sino según el Espíritu: «El Espíritu que está frente a nosotros, es el Ungido del Señor, el Cristo» (Lm 4,20). ¡Que en su misericordia se digne llenarnos de la plenitud de Dios, para que podamos verle!”…

 

San Ambrosio (hacia 340-397),

Comentario al Evangelio de san Lucas, I, 27

 

Para rezar

 

Creemos

 

CREEMOS en Dios,
Padre de la Madre Tierra,
creador de la Vida y la Libertad,
imagen y semejanza del Hombre Nuevo,
esperanza de los pobres

CREEMOS en Jesucristo,
el primer bienaventurado,
compañero en el sufrimiento,
hermano en la Resurrección,
camino por donde pasa el Reino de la Paz.

CREEMOS en María,
vientre fecundo donde crece la Iglesia Viva,
amiga solidaria de los sufrimientos
de las mujeres en el campo y la ciudad.

CREEMOS en el Espíritu,
que anima la construcción de la sociedad nueva,
en la fuerza santificadora que impulsa a los pobres
en la Iglesia de los bienaventurados,
como una primavera entre el dolor de América Latina.
En los cristianos y misioneros comprometidos,
que llevan encendidas sus lámparas
para que empiece la fiesta del Reino.

RECONOCEMOS un solo Bautismo
en la sangre de los mártires,
confesamos nuestra Fe en la ley del Amor,
esperamos la Resurrección del Pueblo
y nos alegramos alabando al Señor
que ha puesto su mirada
en los desheredados del pan, de la casa y de la tierra.

Así sea.

 

 

Viernes XXV

 

Tú eres el Mesías de Dios

 

Lectura del Libro de Eclesiastés 3,1-11

 

Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol: un tiempo para nacer y un tiempo para morir, un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado; un tiempo para matar y un tiempo para curar, un tiempo para demoler y un tiempo para edificar; un tiempo para llorar y un tiempo para reír, un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar; un tiempo para arrojar piedras y un tiempo para recogerlas, un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse; un tiempo para buscar y un tiempo para perder, un tiempo para guardar y un tiempo para tirar; un tiempo para rasgar y un tiempo para coser, un tiempo para callar y un tiempo para hablar; un tiempo para amar y un tiempo para odiar, un tiempo de guerra y un tiempo de paz.

¿Qué provecho obtiene el trabajador con su esfuerzo? Yo vi la tarea que Dios impuso a los hombres para que se ocupen de ella. El hizo todas las cosas apropiadas a su tiempo, pero también puso en el corazón del hombre el sentido del tiempo pasado y futuro, sin que el hombre pueda descubrir la obra que hace Dios desde el principio hasta el fin.

 

Palabra de Dios.


SALMO Sal 144 (143), 1-2.3-4.

 

R: Bendito el Señor mi Roca

Bendito sea el Señor, mi Roca,

el que adiestra mis brazos para el combate

y mis manos para la lucha.

El es mi bienhechor y mi fortaleza,

mi baluarte y mi libertador;

él es el escudo con que me resguardo,

y el que somete los pueblos a mis pies.

Señor, ¿qué es el hombre para que tú lo cuides,

y el ser humano, para que pienses en él?
El hombre es semejante a un soplo,

y sus días son como una sombra fugaz.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    9, 18-22

 

Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con él, les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?»

Ellos le respondieron: «Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado.»

«Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo?»

Pedro, tomando la palabra, respondió: «Tú eres el Mesías de Dios.»

Y él les ordenó terminantemente que no lo dijeran a nadie.

«El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La liturgia en esta semana, nos propone sólo tres cortos extractos del Libro del Eclesiastés. Se trata de un libro breve y fascinante. Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo.
  • El autor cita de ese modo, de una manera poética y monótona, una serie de acciones humanas, opuestas y contradictorias, que siguen el ritmo de la vida del hombre: ¡hacer y deshacer!
  • Si reflexionamos de veras, vemos que el hombre tiene amenaza constante de contradecirse, de empezar siempre de nuevo. Esta alternancia es decepcionante, porque hace más difícil la continuidad en el esfuerzo. ¿Por qué construir una pared para derribarla luego? ¿Por qué lavar los platos para volver a usarlos y a lavarlos y así indefinidamente?
  • Pero el hombre es el único ser de la creación que siente el dolor de su fragilidad: ¿no nos prueba esto que su fin es otro?, que es la posesión eterna e inmutable de sí mismo.
  • El autor del Eclesiastés no es un ateo. El tiempo, finalmente, tiene pues un sentido; pero no en sí mismo, sino en Dios, en la eternidad de Dios.
  • Pero tampoco se trata de buscar el sentido del tiempo solamente en el más allá, después, como si fuera necesario refugiarse en el cielo y huir de lo temporal para descubrir el sentido de lo eterno.
  • Algo de lo “permanente” se construye en el núcleo mismo de lo que fluye y pasa. “Incluso si en mí el hombre exterior se va arruinando, el hombre interior se construye día a día”, decía san Pablo, que próximo a la muerte, era consciente de ir hacia la vida, una vida que ya había comenzado.

***

  • Después de haber dado el signo mesiánico por excelencia, Jesús se retira a orar como en otros acontecimientos muy significativos para su ministerio. Los discípulos están presentes mientras Jesús reza, pero no participan en la oración, no comparten todavía su intimidad. Mientras tanto, flota en el ambiente la gran pregunta: « ¿Será el Mesías?»
  • Los discípulos, igual que muchos, al ver las actitudes de Jesús estaban desconcertados respecto a su verdadera identidad. Jesús no se sometía a sus expectativas nacionalistas, milagreras, autoritarias o de cualquier tipo. Jesús se mostraba como un ser profundamente auténtico que fundaba su identidad humana, en una inquebrantable fe en el Reino y en la relación filial con Dios.
  • Los discípulos esperaban que Él fuera el liberador de Israel. Sus expectativas mesiánicas, apuntaban a la liberación de la opresión romana con la institucionalización de un gobierno propio.
  • Jesús toma la iniciativa. Quiere que se definan. Entre la gente se barajan toda suerte de opiniones. La mayoría lo tienen por una reencarnación de Juan Bautista. Otros por Elías que había de preceder a la venida del Mesías. Unos terceros creen que es un profeta de los antiguos que ha vuelto a la vida. Nadie, se atreve a decir que es el Mesías. Lleva una carga política y peligrosa en exceso. Además, tantos que pretendían serlo han fracasado y finalmente fueron aplastados por los romanos.
  • Por otro lado, la gente esperaba un Mesías-rey carismático, de casta davídica, con fuerza y poder, con un ejército aguerrido. Jesús, por el contrario, habla del reino de Dios, pero no lo entronca con David. No tiene a los poderosos de su lado y no acepta la violencia.
  • La confesión de fe de Pedro, aunque reconoce el carácter trascendente de la misión de Jesús, tiene todavía el tinte de sus ideales políticos. Por eso, Jesús tiene que aclararle cuál es el destino del “Hijo del Hombre”. La misión y la vida de Jesús rebasaban las expectativas vigentes e iniciaban una nueva manera de concebir las relaciones con Dios, con el hermano y la búsqueda de un mundo mejor.
  • “El hijo del Hombre tiene que padecer mucho”… Jesús anuncia el fracaso como el Mesías humano que esperan. Se lo predice a los discípulos para que cambien de manera de pensar y se habitúen a ser también ellos unos fracasados ante la sociedad judía, aceptando incluso una muerte infame con tal de cumplir su misión.
  • Pero el fracaso no será definitivo. La resurrección del Hijo del Hombre marcará el principio de la verdadera liberación. El éxodo del Mesías a través de una muerte ignominiosa, posibilitará la entrada a la tierra prometida de la vida nueva, donde no pueda instalarse ninguna clase de poder que domine al hombre.
  • El fracaso libremente aceptado es el único camino que puede ayudar al discípulo a cambiar de mentalidad frente a los intocables valores del éxito y de la eficacia.
  • La primera etapa del discipulado nos conduce a la adhesión a la Persona de Jesús, como única respuesta valedera, a nuestras búsquedas más profundas.
  • Pero después se hace necesario dar un paso más. El Mesías, necesita recorrer el camino hacia Jerusalén en que tiene lugar la historia de la Pasión. Esta es la suerte reservada al Hijo del Hombre y es también la suerte que debe ser asumida por todos sus seguidores si quieren, como Él, ser agentes de transformación de un mundo dominado por el egoísmo, la injusticia y el éxito aparente.
  • La lucha por la verdad nos coloca en el horizonte de la Pasión, entendida como una actitud de coraje para encarnar los valores del Reino, en un mundo que trata de acallarlos a cualquier precio.
  • El martirio es siempre una posibilidad real para los que asumen el camino del discipulado. La causa de Jesús necesita testigos confiables que asuman la posibilidad de la entrega de la propia vida para que los hombres tengan Vida.

     

Para discernir

 

  • ¿Acepto la cruz en el horizonte de mi camino de fe?
  • ¿Me puedo identificar con un Mesías entregado y sufriente?
  • ¿Vivo mi fe de acuerdo a las categorías del mundo?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Creo Señor, que eres el Mesías…

 

Para la lectura espiritual

 

«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»

 

…”¡Cristo! Siento la necesidad de anunciarlo, no puedo callarlo: « ¡Desdichado de mí si no anuncio el Evangelio! (1C 9,16). Para esto he sido enviado; soy apóstol, soy testigo. Cuanto más lejos está el objetivo más difícil es la misión, más me siento apremiado por el amor (2C 5,14). Debo proclamar su nombre: Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios vivo (Mt 16,16). Él es quien nos ha revelado al Dios invisible, el primer nacido de toda criatura, es el fundamento de toda cosa (Col 1,15s). Es el Señor de la humanidad y el Redentor: nació, murió y resucitó por nosotros; es el centro de la historia y del mundo. Él es el que nos conoce y nos ama; es el compañero y el amigo de nuestra vida. Es el hombre del dolor y de la esperanza; es el que ha de venir y un día será también nuestro juez, nosotros le esperamos, es la plenitud eterna de nuestra existencia, nuestra bienaventuranza.

Nunca acabaría de hablar de él: él es la luz, es la verdad; mucho más, es «el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14,6). Es el Pan, la Fuente de agua viva que sacian nuestra hambre y nuestra sed (Jn 6, 35; 7, 38); Es el Pastor, nuestro guía, nuestro ejemplo, nuestro consuelo, nuestro hermano. Igual que nosotros, y más que nosotros, ha sido pequeño, pobre, humillado, trabajador, desdichado y paciente. Para nosotros habló, hizo milagros, y fundó un Reino nuevo en el que los pobres serán dichosos, en el que la paz es el principio de la vida de todos juntos, en el que los que son puros de corazón y los que lloran serán exaltados y consolados, en el que los que suspiran por la justicia serán escuchados, en el que los pecadores pueden ser perdonados, en el que todos son hermanos.

Jesucristo: vosotros habéis oído hablar de él, e incluso la mayoría sois ya de los suyos, sois cristianos. ¡Pues bien! A vosotros cristianos os repito su nombre, a todos os lo anuncio: Jesucristo es «el principio y el fin, el alfa y la omega» (Ap 21,6). ¡Él es el rey del mundo nuevo; es el secreto de la historia, la llave de nuestro destino; es el Mediador, el puente entre la tierra y el cielo…; el Hijo del hombre, el Hijo de Dios…, el Hijo de María… Jesucristo! Acordaos: es el anuncio que hacemos para la eternidad, es la voz que hacemos resonar por toda la tierra (Rm 10,18) y por los siglos de los siglos”…

 

Pablo VI – Homilía en Manila, 29 – 11 – 1979

 

Para rezar

 

Ven Señor Jesús

Ven Señor Jesús, hijo de Dios

que entraste en el mundo como uno de tantos,

que podamos en tu Iglesia mostrarte

como único salvador y redentor.

Ven Señor Jesús, a nuestra historia

de miseria y de pecado para que comprendiendo

tu amor redentor descubramos que cada momento

de nuestra existencia

forma parte de una historia de salvación.

Ven Señor Jesús, y danos tu sabiduría y dulzura

que nos permita trabajar en las cosas cotidianas

dejando una impronta de tu presencia.

 

Sábado XXV

 

29 de septiembre

Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael (F)

 

Los ángeles de Dios suben y bajan sobre el Hijo del Hombre

    

Lectura de la profecía de Daniel    7, 9-10. 13-14

 

Yo estuve mirando hasta que fueron colocados unos tronos y un Anciano se sentó. Su vestidura era blanca como la nieve y los cabellos de su cabeza como la lana pura; su trono, llamas de fuego, con ruedas de fuego ardiente. Un río de fuego brotaba y corría delante de él. Miles de millares lo servían, y centenares de miles estaban de pie en su presencia. El tribunal se sentó y fueron abiertos unos libros.

Yo estaba mirando, en las visiones nocturnas, y vi que venía sobre las nubes del cielo como un Hijo de hombre; él avanzó hacia el Anciano y lo hicieron acercar hasta él. Y le fue dado el dominio, la gloria y el reino, y lo sirvieron todos los pueblos, naciones y lenguas. Su dominio es un dominio eterno que no pasará, y su reino no será destruido.

 

Palabra de Dios.

 

    O bien:

       

Lectura del libro del Apocalipsis    12, 7-12a

 

Se libró una batalla en el cielo: Miguel y sus Ángeles combatieron contra el Dragón, y este contraatacó con sus ángeles, pero fueron vencidos y expulsados del cielo.

Y así fue precipitado el enorme Dragón, la antigua Serpiente, llamada Diablo o Satanás, y el seductor del mundo entero fue arrojado sobre la tierra con todos sus ángeles.

Y escuché una voz potente que resonó en el cielo: «Ya llegó la salvación, el poder y el Reino de nuestro Dios y la soberanía de su Mesías, porque ha sido precipitado el acusador de nuestros hermanos, el que día y noche los acusaba delante de nuestro Dios.

Ellos mismos lo han vencido, gracias a la sangre del Cordero y al testimonio que dieron de él, porque despreciaron su vida hasta la muerte. ¡Que se alegren entonces el cielo y sus habitantes!»

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Sal 137, 1-2a. 2b-3. 4-5 (R: 1c)

 

R.    Te cantaré en presencia de los ángeles, Señor.

 

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,

te cantaré en presencia de los ángeles.

Me postraré ante tu santo Templo. R.

 

Daré gracias a tu Nombre

por tu amor y tu fidelidad,

porque tu promesa ha superado tu renombre.

Me respondiste cada vez que te invoqué

y aumentaste la fuerza de mi alma. R.

 

Que los reyes de la tierra te bendigan

al oír las palabras de tu boca,

y canten los designios del Señor,

porque la gloria del Señor es grande. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    1, 47-51

 

Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: «Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez.»

« ¿De dónde me conoces?», le preguntó Natanael.

Jesús le respondió: «Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera.»

Natanael le respondió: «Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»

Jesús continuó: «Porque te dije: “Te vi debajo de la higuera”, crees. Verás cosas más grandes todavía.»

Y agregó: «Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La vida no es solamente aquello que podemos ver y tocar. Hay una dimensión trascendente, oculta e invisible de la historia. La revelación es Dios que sale de su ocultamiento y se manifiesta. Esta revelación es el fundamento de nuestra fe y de nuestra esperanza. Los ángeles son los que nos recuerdan y los que nos hacen visible esa dimensión trascendente. El mundo de los ángeles no es otro mundo, sino la dimensión trascendente de nuestra historia.
  • En el evangelio de Juan se nos dice que los cielos están abiertos y los ángeles suben y bajan sobre Jesús. Este texto nos recuerda el episodio del sueño de Jacob, quien dormido sobre una piedra durante su viaje a la tierra de su familia, ve a los ángeles que “bajan y suben” por una misteriosa escalera que une el cielo y la tierra, mientras Dios mismo está de pie junto a él y le comunica su mensaje. Esto nos habla de la relación entre la comunicación divina y la presencia activa de los ángeles. Creer en los ángeles es creer en la presencia trascendente de Dios en la historia.
  • Detrás de cada persona y de cada suceso salvador hay siempre un ángel, es decir, hay siempre una realidad divina trascendente. Lo contrario es el misterio de la iniquidad, que se halla detrás de las personas y estructuras que deshumanizan al hombre y lo alejan de la verdad de Dios para su vida. La lucha de los ángeles contra los demonios es la representación simbólica de la lucha trascendente entre el bien y el mal.
  • La Biblia es muy cuidadosa en presentar a Dios actuando en forma directa en la historia, ahí es donde aparecen los ángeles; es Dios mismo que por ellos actúa. Así, Gabriel, Miguel y Rafael, aparecen en la Biblia presentes en las vicisitudes terrenas, y llevando a los hombres al encuentro con el poder de Dios, mediante su presencia y sus mismas acciones que cambian decisivamente la vida. El nombre, “arcángeles”, es decir, príncipes de los ángeles, manifiesta que son enviados para las más grandes misiones.
  • El arcángel Miguel, cuyo nombre significa “quién como Dios”, aparece en el Apocalipsis en una guerra frontal con Satanás, el cual es derrotado y arrojado a la tierra. Miguel aquí representa a los mártires, que han derrotado a Satanás, gracias a la sangre del Cordero y al testimonio que dieron. Gabriel y Rafael, son otras representaciones históricas de Dios. Gabriel significa “fuerza de Dios” y Rafael “medicina de Dios”.


Para discernir

 

  • ¿Nos hemos quedado con una imagen infantil o supersticiosa de la acción de los ángeles?
  • ¿Descubrimos la dimensión trascendente de la historia o nuestra fe está atada a las realidades que podemos comprobar?
  • ¿Tratamos de descubrir la dimensión trascendente de los acontecimientos?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Te doy gracias Señor, por tu amor y tu fidelidad…

 

Para la lectura espiritual

 

«Bendecid al Señor, ejércitos suyos, servidores que cumplís sus deseos»

 

…”Que hay ángeles lo atestan muchas páginas de la Escritura… Pero hay que saber que el nombre de «ángel» designa la función, no el ser del que lo lleva; su oficio de mensajeros. Los que transmiten mensajes de menor importancia se llaman ángeles, los que anuncian cosas de gran trascendencia se llaman arcángeles. Por esto, a la Virgen María no le fue enviado un ángel cualquiera, sino el arcángel Gabriel, ya que un mensaje de tal trascendencia requería que fuese transmitido por un ángel de la máxima categoría…

Por esto, cuando se trata de alguna misión que requiere un poder especial, es enviado Miguel, dando a entender por su actuación y por su nombre que significa: « ¿Quién como Dios?» que nadie puede hacer lo que sólo Dios puede hacer. De ahí que el antiguo enemigo, que por su soberbia pretendió igualarse a Dios, diciendo: «Escalaré los cielos, por encima de los astros divinos levantaré mi trono, me igualaré al Altísimo» (Is 14,13) en Apocalipsis nos es mostrado luchando contra el arcángel Miguel y que al final de los tiempos será desposeído de su poder y destinado al extremo suplicio: «Se trabó una batalla: Miguel y sus ángeles lucharán contra el Dragón, Y también el Dragón combatía con sus ángeles, pero no prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos.»(Ap 12,7-8).

A la Virgen María le fue enviado Gabriel, cuyo nombre significa «Fortaleza de Dios», porque venía a anunciar a aquel que, a pesar de su apariencia humilde, había de reducir a los Principados y Potestades. Era, pues, natural que aquel que es la fortaleza de Dios anunciara la venida del que es «el Señor de los ejércitos y héroe en las batallas» (Sl 23,8). En cuanto a Rafael, su nombre significa «Medicina de Dios». Este nombre le viene del hecho de haber curado a Tobías, cuando, tocándole los ojos con sus manos, lo libró de las tinieblas de la ceguera. Si, pues, ha sido enviado a curar, con razón es llamado «Medicina de Dios»”…

 

San Gregorio Magno (hacia 540-604), papa y doctor de la Iglesia – Homilías sobre el Evangelio, 34, 8-9

 

Para rezar

 

A SAN MIGUEL ARCÁNGEL – PARA PEDIR LA PROTECCIÓN DEL CIELO

 

Glorioso San Miguel Arcángel, custodio y defensor de las almas, cuida a la Iglesia. Humildemente te rogamos, te dignes librar de todo mal a los que a ti recurrimos con confianza; que tu favor nos ampare, tu fortaleza nos defienda y que, mediante tu incomparable protección adelantemos cada vez más en el servicio del Señor; que tu virtud nos esfuerce todos los días de nuestra vida, especialmente en el trance de la muerte, para que, defendidos por tu poder, cuando salgamos de este mundo seamos presentados por tí, libres de toda culpa, ante el Dios de toda misericordia.

Amén.

 

A SAN GABRIEL

 

Dios Señor nuestro, imploramos tu clemencia para que habiendo conocido tu Encarnación por el anuncio del arcángel San Gabriel, con el auxilio suyo consigamos también sus beneficios. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

A SAN RAFAEL

 

Arcángel San Rafael, que dijiste: «Bendigan a Dios todos los días y proclamen sus beneficios. Practiquen el bien y no tropiecen en el mal. Buena es la oración con ayuno, y hacer limosna mejor que atesorar oro», te suplico me acompañes en todos mis caminos y me alcances gracias para seguir tus consejos.

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XXIV – CICLO B

DOMINGO XXIV

CICLO B

 

 

Lunes XXIV

 

 

Martes XXIV

 

 

Miércoles XXIV

 

 

Jueves XXIV

 

 

Viernes XXIV

San Mateo, apóstol y evangelista (F)

 

 

Sábado XXIV

 

 

DOMINGO XXIV

CICLO B

 

…El que pierda su vida por mí la ganará…

 

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías     50, 5-9a


 

El Señor abrió mi oído y yo no me resistí ni me volví atrás. Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban y mis mejillas, a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían.

Pero el Señor viene en mi ayuda: por eso, no quedé confundido; por eso, endurecí mi rostro como el pedernal, y sé muy bien que no seré defraudado.

Está cerca el que me hace justicia: ¿quién me va a procesar? ¡Comparezcamos todos juntos! ¿Quién será mi adversario en el juicio? ¡Que se acerque hasta mí!

Si el Señor viene en mi ayuda: ¿quién me va a condenar?


 

Palabra de Dios.


 


 

SALMO         Sal 114, 1-2. 3-4. 5-6. 8-9 (R.: 9)


 

R.      Caminaré en la presencia del Señor,

en la tierra de los vivientes.

 

Amo al Señor, porque él escucha

el clamor de mi súplica,

porque inclina su oído hacia mí,

cuando yo lo invoco.


 

Los lazos de la muerte me envolvieron,

me alcanzaron las redes del Abismo,

caí en la angustia y la tristeza;

entonces invoqué al Señor:

«¡Por favor, sálvame la vida!»


 

El Señor es justo y bondadoso,

nuestro Dios es compasivo;

el Señor protege a los sencillos:

yo estaba en la miseria y me salvó.


 

El libró mi vida de la muerte,

mis ojos de las lágrimas y mis pies de la caída.

Yo caminaré en la presencia del Señor,

en la tierra de los vivientes.


 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol Santiago      2, 14-18


 

¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso esa fe puede salvarlo? ¿De qué sirve si uno de ustedes, al ver a un hermano o una hermana desnudos o sin el alimento necesario, les dice: «Vayan en paz, caliéntense y coman», y no les da lo que necesitan para su cuerpo? Lo mismo pasa con la fe: si no va acompañada de las obras, está completamente muerta.

Sin embargo, alguien puede objetar: «Uno tiene la fe y otro, las obras.» A ese habría que responderle: «Muéstrame, si puedes, tu fe sin las obras. Yo, en cambio, por medio de las obras, te demostraré mi fe.»


 

Palabra de Dios.


 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos   8, 27-35


 

Jesús salió con sus discípulos hacia los poblados de Cesarea de Filipo, y en el camino les preguntó: « ¿Quién dice la gente que soy yo?»

Ellos le respondieron: «Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas.»

«Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?»

Pedro respondió: « ¿Tú eres el Mesías.» Jesús les ordenó terminantemente que no dijeran nada acerca de él.

Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar después de tres días; y les hablaba de esto con toda claridad. Pedro, llevándolo aparte, comenzó a reprenderlo.

Pero Jesús, dándose vuelta y mirando a sus discípulos, lo reprendió, diciendo: « ¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres.»

Entonces Jesús, llamando a la multitud, junto con sus discípulos, les dijo: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará.»


 

Palabra del Señor.

 

 Para reflexionar

 

  • El canto del Siervo de Yahvé que nos presenta Isaías no es una aceptación masoquista del dolor ni una aceptación resignada del destino. El mal, el dolor y la injusticia se redimen afrontándolos. No se salva a los hombres huyendo de la tragedia sino rompiendo su sinsentido con la lucha, haciendo saltar con el amor el círculo de opresión. Para no evadirse siente sobre su cuerpo el dolor de todos. Su fortaleza es aliento para el que ha dejado de esperar.

***

  • Santiago con mucha claridad muestra dónde se manifiesta la verdadera fe, la que no aliena sino que libera. Creer en un Dios que nos salva liberándonos de todo mal y resignarse ante el dolor es contradecir y sofocar la fuerza que la resurrección de Jesús ha derramado. Las promesas  no sirven de nada si los pobres siguen desnudos, si a los hambrientos les falta el pan y al trabajador el salario justo.

***

  • El episodio de este domingo marca el centro del evangelio de Marcos y es el punto de quiebre en el camino de los seguidores de Jesús . Jesús quiere saber hasta qué punto la fe de su discípulos va más allá de la opinión que tiene la gente.
  • Mientras se dirigía hacia la ciudad de Cesarea de Filipo, ciudad construida en el nacimiento del Jordán como homenaje del rey Filipo al César romano, creyó oportuno hacerles a los discípulos la gran pregunta: ¿Qué pensaban de él? La respuesta de sus discípulos muestra  que el pueblo andaba dividido en diferentes opiniones respecto a su persona. Después de unos siglos de opresión y dominación extranjera, el pueblo de Israel había puesto todas sus esperanzas en el Mesías anunciado por los profetas.  La gran mayoría esperaba a un Mesías que librara a Israel de la dominación extranjera. Aunque se esperaba la destrucción de los pecados por la ira de Dios nadie pensaba en un Salvador que librara a todos los hombres de la esclavitud del pecado y de la muerte, y menos aún que cumpliera su misión padeciendo y muriendo en una cruz.
  • Es comprensible que no lo reconocieran como Mesías, ya que su doctrina y su comportamiento no encajan con la ideología que ellos tenían y seguían aferrados a sus expectativas de un caudillo nacionalista o del místico líder religioso que los libere.
  • La segunda pregunta es respondida por Pedro que al confesar decididamente que Jesús es el Mesías, va más lejos de la opinión general de la gente; pero su fe es todavía imperfecta, no ha comprendido todavía de un modo cabal lo qué significaban sus palabras: sólo después de la experiencia pascual creerá que Jesús es el Hijo de Dios.
  • Jesús es el Mesías, el Ungido de Dios, en Él se unen el Ungido y el Siervo del sufrimiento, no como dos títulos contrapuestos de su condición humana, sino como dos nombres de una misma persona que lo definen y lo caracterizan. Jesús, el verdadero hombre, que somete toda su persona a la misión que Dios le confía, llegando incluso hasta la obediencia de la cruz. La paradoja que Jesús vivió y cuya verdad experimentó a fondo radica en una existencia humana sólo asegurada definitivamente a través de la muerte.
  • Pedro aún no ha comprendido esto por eso trata de disuadirlo del riesgo de la pasión y de la cruz. Jesús pone las cosas en su sitio y lo llama “Satanás” para expresarle con dureza que el camino que pretende obviar el sufrimiento no responde al que produce la coherencia con la verdad, la justicia, el amor comprometido. El camino de liberación que Dios nos ofrece a través del Mesías no puede obviar el sufrimiento.
  • Jesús educa a sus discípulos en un doble sentido: por una parte, silenciar un mesianismo desvirtuado por los intereses políticos y, por otra, aceptar una entrega de total servicio hasta la muerte. Jesús no es un rey poderoso, sino un servidor sufriente, cuyo interés no es el poder, en todas sus variedades, sino el servicio, en todas sus posibilidades.
  • Confesar que Jesús es “el Cristo” es reconocer a aquel que viene de Dios  para hacer presente el reinado del Padre en el mundo con ese estilo de vida, es aceptar su destino y las paradojas que comporta el Evangelio: negarse a sí mismo, cargar la cruz, perder la vida… para recuperarla en Cristo
  • El anuncio que Jesús hace de las dificultades que van a venir, la «Pasión», la «Cruz», debe ser tomada siempre como una consecuencia  ineludible de opciones tomadas no como algo buscado.
  • Jesús no buscó la Cruz por la cruz misma. Sin lugar a dudas, hay males fruto de la limitación humana, ante los cuales cabe la aceptación serena y el reconocimiento humilde de nuestra condición humana. Pero otros muchos males son fruto del egoísmo y de la injusticia, y aceptarlos con resignación sería defraudar la esperanza.
  • Jesús nos habla de una cruz como consecuencia. El desprecio, la persecución y el abandono vienen solo cuando alguien ha apostado su vida al servicio de la verdad. No debemos engañarnos presentando o buscando un evangelio sin exigencias ni apagar la esperanza invitando a un sufrimiento inútil.
  • Hay dos maneras de encarar la existencia. El discípulo se decide por la forma de Cristo, aquella que sacrifica todo, que renuncia a todo, por la libertad de amar sin medida. Jesús invita a cargar la cruz, a perder la vida para ganarla.
  • Jesús no pide la renuncia a esta vida, para que tengamos otra, sino que exige que cambiemos el proyecto de esta vida. El discípulo es llamado a proyectar su existencia en términos de entrega, no de posesión. La vida entera se posee únicamente en la entrega de sí mismo. No se trata de una renuncia a la vida, sino de un proyecto de la misma en la línea del amor.
  • La amenaza más grande para la Iglesia y para los cristianos es el rechazo de la cruz. Un Mesías crucificado resultaba escandaloso a una mentalidad triunfalista y hoy sigue siendo una locura. Por eso, muchas veces, hemos tratado de dulcificar, adornar o seudo-espiritualizar la cruz. Pero la cruz, así como situó a Cristo al lado de los marginales crucificados, nos sitúa a nosotros también del lado de los que no cuentan para el mundo, de los que no brillan, de los que no detentan poder al modo humano . Camino de una vida despojada y entregada al servicio del plan de salvación. La vida cristiana es participación en Cristo, que llega a la gloria mesiánica a través de la pasión y la muerte, consecuencia de su estilo de vida. El creyente debe vivir la paradoja cristiana: salvar la vida es perderla, y perderla por Cristo es salvarla.
  • La tentación demoníaca se hace carne en la comunidad cristiana  cuando rechaza toda forma de cristianismo sufriente, cuando vive con indignación o victimismo el ser perseguida por la fe y se avergüenza de las formas humildes y pacíficas. La tentación que sufrió Pedro se cristaliza en la Iglesia cuando buscamos el aplauso y queremos el poder, tanto político como religioso; cuando creemos que si triunfamos es porque Dios nos bendice, y el triunfo no siempre va de la mano con la fecundidad.
  • No es mediante el poder institucional o el prestigio social que la Iglesia es eficaz en su misión, ni tampoco su fecundidad le viene de la fuerza económica, ni de los privilegios, ni de ningún tipo de grandeza o fuerza mundana. La Iglesia y la vida de cada creyente reciben su eficacia de Dios y la reciben cuando recorre el camino del Siervo.
  • La misión de la Iglesia es seguir mostrando ante los hombres el auténtico Jesús y luchar contra los nuevos “Satanás” con el propio testimonio, con la propia existencia, con el propio ejemplo; apostando, decididamente, por la causa de Jesús; poniéndose, sin vueltas, de parte de todo el que necesita recibir la Buena Noticia sin ambigüedades ni complicaciones.
  • Perder la vida es aceptar que el camino del reino como vida en la justicia, en la verdad, en la misericordia y la solidaridad es un sendero de esfuerzo y de lucha costosa; pero no por eso, estéril e ineficaz. El discípulo no es mayor que su maestro.

     

  Para discernir

 

  • ¿Dónde busco la fecundidad de mi vida de fe?
  • ¿Acepto el camino del siervo como camino para mi vida de fe?
  • ¿Desde qué criterios valoro la eficacia de la vida y el trabajo en la Iglesia?

 

 Para la lectura espiritual


 

Por lo tanto aquello que en la predicación de Jesús era la exclamación: “¡Ha llegado el reino de Dios!”, en la predicación de los apóstoles es la exclamación: “¡Jesús es el Señor!”. Y sin embargo ninguna oposición, sino continuidad perfecta entre el Jesús que predica y el Cristo predicado, porque decir: “¡Jesús es el Señor!” es como decir que en Jesús, crucificado y resucitado, se ha realizado por fin el reino y la soberanía de Dios sobre el mundo.

Debemos entendernos bien para no caer en una reconstrucción irreal de la predicación apostólica. Después de Pentecostés, los apóstoles no recorren el mundo repitiendo siempre y sólo: “¡Jesús es el Señor!”. Lo que hacían, cuando se encontraban anunciando por primera vez la fe en un determinado ambiente, era, más bien, ir directo al corazón del evangelio, proclamando dos hechos: Jesús murió – Jesús resucitó, y el motivo de estos dos hechos: murió “por nuestros pecados”, resucitó “para nuestra justificación” (Cf. 1 Cor 15,4; Rm 4,25). Dramatizando el asunto, Pedro, en los Hechos de los Apóstoles, no hace sino repetir a quienes le escuchan: “Vosotros matasteis a Jesús de Nazaret, Dios le ha resucitado, constituyéndole Señor y Cristo”.

El anuncio: “¡Jesús es el Señor!” no es por lo tanto otra cosa sino la conclusión, ahora explícita, de esta breve historia, narrada en forma siempre viva y nueva, si bien sustancialmente idéntica, y es, a la vez, aquello en lo que tal historia se resume y se hace operante para quien la escucha. “Cristo Jesús… se despojó de sí mismo… obedeciendo hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios le exaltó… para que toda lengua confiase que Cristo Jesús es el Señor” (Flp 2, 6-11).

La proclamación “¡Jesús es el Señor!” no constituye por lo tanto, ella sola, la predicación entera, pero es su alma y, por así decirlo, el sol que la ilumina. Ella establece una especie de comunión con la historia de Cristo a través de la “particular” de la palabra y hace pensar, por analogía, en la comunión que se opera con el cuerpo de Cristo a través de la partícula de pan en la Eucaristía.


 

Primera predicación de Adviento pronunciada ante Benedicto XVI por el Padre Cantalamessa, Predicador de la Casa Pontificia.


 

Repitamos a lo largo de este día


 

…Jesús es el Mesías…


 

Para rezar


 

Hay un mundo que vive en la esperanza de un mañana más justo, más fraterno.

Hay un mundo que sufre los dolores de un nuevo amanecer.

Hay semillas de vida traspasando la tierra de la muerte.

Tú me enseñas a verlo, a descubrirlo, Jesús, me das la fe.

Hay un hombre que vive la miseria, sin poder, sin saber, sólo muriendo.

Hay un hombre que, pese a todo, espera justicia y libertad.

Hay dos mundos, tres mundos, divididos por el poder e indiferencia.

Tú me llamas, Jesús, al compromiso, a la solidaridad.

Yo sé que no puedo encontrarte a ti, Jesús, sin tu Reino.

Yo sé que no llega el Reino, si en el centro no estás tú.

Bendito el que marcha en tu nombre, bendito el que en el hermano

ve tu rostro, se detiene y comparte hoy su cruz.

E. Fernández

 

Lunes XXIV

 

Basta una palabra y mi sirviente sanará

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    11, 17-26. 33

 

Hermanos:

Ya que les hago esta advertencia, no puedo felicitarlos por sus reuniones, que en lugar de beneficiarlos, los perjudican. Ante todo, porque he oído decir que cuando celebran sus asambleas, hay divisiones entre ustedes, y en parte lo creo. Sin embargo, es preciso que se formen partidos entre ustedes, para se pongan de manifiesto los que tienen verdadera virtud.

Cuando se reúnen, lo que menos hacen es comer la Cena del Señor, porque apenas se sientan a la mesa, cada uno se apresura a comer su propia comida, y mientras uno pasa hambre, el otro se pone ebrio. ¿Acaso no tienen sus casas para comer y beber? ¿O tan poco aprecio tienen a la Iglesia de Dios, que quieren hacer pasar vergüenza a los que no tienen nada? ¿Qué les diré? ¿Los voy a alabar? En esto, no puedo alabarlos.

Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo siguiente: El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, dio gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía.» De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memora mía.» Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva.

Así, hermanos, cuando se reúnan para participar de la Cena, espérense unos a otros.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 39, 7-8. 9. 10. 17 (R.: 1Cor 11, 26b)

 

R.    Proclamen la muerte del Señor,     hasta que él vuelva.

 

Tú no quisiste víctima ni oblación;

pero me diste un oído atento;

no pediste holocaustos ni sacrificios,

entonces dije: «Aquí estoy.» R.

 

«En el libro de la Ley está escrito

lo que tengo que hacer:

yo amo, Dios mío, tu voluntad,

y tu ley está en mi corazón.» R.

 

Proclamé gozosamente tu justicia

en la gran asamblea;

no, no mantuve cerrados mis labios,

tú lo sabes, Señor. R.

 

Que se alegren y se regocijen en ti

todos los que te buscan,

y digan siempre los que desean tu victoria:

«¡Qué grande es el Señor!» R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 7, 1-10


 

Cuando Jesús terminó de decir todas estas cosas al pueblo, entró en Cafarnaún. Había allí un centurión que tenía un sirviente enfermo, a punto de morir, al que estimaba mucho. Como había oído hablar de Jesús, envió a unos ancianos judíos para rogarle que viniera a curar a su servidor.

Cuando estuvieron cerca de Jesús, le suplicaron con insistencia, diciéndole: «El merece que le hagas este favor, porque ama a nuestra nación y nos ha construido la sinagoga.»

Jesús fue con ellos, y cuando ya estaba cerca de la casa, el centurión le mandó decir por unos amigos: «Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres en mi casa; por eso no me consideré digno de ir a verte personalmente. Basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque yo -que no soy más que un oficial subalterno, pero tengo soldados a mis órdenes- cuando digo a uno: “Ve”, él va; y a otro: “Ven”, él viene; y cuando digo a mi sirviente: “¡Tienes que hacer esto!”, él lo hace.»

Al oír estas palabras, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la multitud que lo seguía, dijo: «Yo les aseguro que ni siquiera en Israel he encontrado tanta fe.»

Cuando los enviados regresaron a la casa, encontraron al sirviente completamente sano.


 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El relato de la Eucaristía que nos trae aquí Pablo es el más antiguo, porque todavía no se habían escrito los evangelios. La tradición que el Apóstol transmite no la ha recibido directamente del Señor, sino que, como tantas otras cosas, la ha aprendido de la Iglesia y recoge la tradición litúrgica más antigua. Pablo, por una parte lo transmite como una de las tradiciones que legó a la comunidad de Corinto; y por otra explicita su pensamiento teológico.
  • Los corintios celebraban la eucaristía durante una comida, llamada “ágape” pero estas reuniones eucarísticas no van bien. Hay divisiones entre ellos. Se forman grupos separados unos de los otros. Los ricos se agrupaban en las mismas mesas y más libres en su horario y más fuertes económicamente, no esperaban a los que venían después comiendo y bebiendo abundantemente, mientras que los pobres, tenían que conformarse con lo que podían meter en su canasta.
  • Pablo les reprocha hacer de ella precisamente, todo lo contrario de lo que ha de ser un encuentro familiar y los acusa duramente, diciéndoles que eso que celebran, no es la Eucaristía que Cristo pensó y que esas reuniones causan más daño que provecho. El pecado de los corintios era la falta de fraternidad.
  • En el razonamiento de Pablo, la acción eucarística que realiza la comunidad cristiana, está íntimamente relacionada con la muerte del Señor. La Iglesia, repitiendo la última cena del Señor, vive en comunión con Él y proclama incesantemente su Muerte y Resurrección, hasta que celebre la Pascua definitiva en el Reino eterno del Padre. Por otro lado la eucaristía, al mismo tiempo que edifica la comunidad, necesita una evidenciada comunión fraterna.

***

  • Cafarnaún significa aldea de consuelo. Estaba ubicada a solo 4 kilómetros de la desembocadura del río Jordán. Los centuriones eran la espina dorsal del ejército romano. Cada legión romana constaba de 6000 hombres divididos en sesenta centurias de cien hombres cada una. Al frente de cada centuria se encontraba un centurión. Ellos eran verdaderos soldados profesionales, veteranos y responsables de la disciplina y la moral del ejército. En muchos casos, para ganarse la estima del pueblo,  actuaban como benefactores.
  • Lucas, nos relata que este centurión, un pagano que posiblemente conoce a Jesús de oídas, envió a unos dirigentes judíos para que intercedieran por él ante el Maestro. Los mismos que se escandalizan cuando Jesús cura en sábado o se acerca a los pecadores, hacen de emisarios de aquellos que los benefician.
  • El centurión busca a Jesús porque ha hecho una analogía. Él fue nombrado por un poder superior como jefe  y ejerce autoridad sobre sus soldados y ellos le obedecen. Cuando oye sobre la enseñanza y los milagros de Jesucristo, piensa inmediatamente que este poder le viene de una autoridad superior que se lo ha confiado para que lo ejerza sobre la vida de la gente, sobre las enfermedades y sobre los demonios. Si Jesús tiene autoridad, puede hacer lo mismo que él, ordenar y que su palabra sea cumplida.
  • Al decir que no era digno que Jesús entre en su casa, expresa la conciencia de tener un lugar inferior en la cultura judía y que cualquier judío piadoso que entre en su casa no quedará sin contaminarse. Se mantiene a distancia enviando emisarios porque con buena conciencia no quiere que Jesús quede impuro por hacerle un favor. El centurión le da a Jesús la máxima autoridad, aun sobre todo el imperio romano al que él representa.
  • Jesús elogia su fe, y no se detiene en su colaboración con la sinagoga ni en su amor a la nación. Porque la fe es la fuerza más poderosa y sólo por medio de la fe se alcanza la salvación y la vida.
  • Habitualmente vemos como la gente para creer tiene necesidad de tocar, de recibir la imposición de manos, la unción con aceite, un poco de barro, una oración específica, un rito, etc. Pero lo sorprendente de este caso es que el centurión simplemente creyó que si Jesús daba una orden, aunque sea breve y aunque no esté presente, su criado sanaría.
  • Jesús saliendo del círculo de sus seguidores y de su propia nación aprovecha esta situación cargada de ambigüedades para mostrar posibilidad de la fe.  Este hombre se muestra con una humanidad muy grande al preocuparse por un esclavo enfermo. Algo realmente inesperado. Esta humanidad es el inicio de la fe. Una fe que es  humildad para reconocer la superioridad de Jesús sobre él, quien también es una persona de autoridad.
  • Tener fe no es la afirmación de ciertas pautas dogmáticas, el cumplimiento de ciertas prácticas rituales de una religión correcta o una simple pertenencia institucional, sino la absoluta confianza en el poder salvador de Jesús. Es establecer una relación donde se reconoce en la presencia de Jesús el mediador de la acción de Dios. Esto es lo que Jesús elogia de este pagano como contraposición a lo que critica de los jefes religiosos del pueblo.
  • Jesús se encarna y realiza su plan de salvación en una vida real, concreta, con sus tensiones  e incoherencias. En estas situaciones Jesús no deja de mostrar su bondad y amor que trasciende los méritos de quienes lo buscan. No ignora las contradicciones y el pecado, los señala, pero no se deja condicionar a la hora de realizar  su misión: mostrar el amor universal de Dios, mostrar la dignidad de todos los hombres, ser sensible al sufrimiento de cualquiera y mostrar el camino de redención.

 

Para discernir

 

  • ¿Cuáles son las manifestaciones más corrientes de nuestra fe?
  • ¿Qué necesitamos para creer?
  • ¿Dónde experimento de un modo más grande la bondad de Dios?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Basta una palabra…

Para la lectura espiritual

 

«Señor, yo no soy digno»

 

En la lectura del evangelio que acabamos de escuchar vemos cómo Jesús alaba nuestra fe juntamente con la humildad. Cuando ha prometido ir a curar al criado del centurión, éste ha contestado: «Señor, no te molestes; yo no soy quién para que entres bajo mi techo; dilo de palabra y mi criado quedará sano». Reconociéndose indigno, se muestra no sólo digno de que Cristo entre en su casa, sino también en su corazón…

Porque no habría sido ninguna dicha si el Señor hubiera entrado en su casa y no hubiera entrado también en su corazón. En efecto, Cristo, Maestro en humildad por su ejemplo y sus palabras, se sentó a la mesa en  casa de un fariseo orgulloso, llamado Simón (Lc 7,36s). Pero por mucho que estuviera en su mesa, no estaba en su corazón: allí «el Hijo del Hombre no tuvo donde reclinar su cabeza» (Lc 9,58). Aquí, ocurre lo contrario: no entra en la casa del centurión, pero posee su corazón…

Es pues la fe unida a la humildad lo que el Señor alaba en el centurión. Cuando éste dice: «Señor, no te molestes; yo no soy quién para que entres bajo mi techo», el Señor responde: «Os digo que ni en Israel he encontrado tanta fe»… El Señor vino primero, según la carne, al pueblo de Israel para buscar primero en ese pueblo su oveja perdida cf Lc 15,4)… Los demás, en tanto que hombres, no podemos conocer la medida de la fe de los hombres. Sólo él que ve el fondo del corazón, él a quien nadie engaña, que ha conocido lo que era el corazón de ese hombre al escuchar su palabra llena de humildad, y, a cambio, le dio una palabra que cura.

 

San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte) y doctor de la Iglesia – Sermón 62

 

Para rezar

 

Mírame Señor

 

Mírame Señor, no soy digno

de que entres en mi casa.

 

Háblame Señor, tu palabra

bastará para sanarme.

Sáname Señor, Tú conoces

cuántas luchas en mis límites,

quiero dar a luz el misterio

que descansa en mi interior.


 

De tu Cuerpo brota sangre y agua viva,

va cayendo suavemente en mi interior,

te recibo con asombro y me conmuevo.

Cristo vivo, Dios está presente

en mi pobre corazón.


 

Mírame Señor, yo no sé confiar

en medio de tormentas.

Háblame Señor, Tú me alientas

y camino sin temor.


 

Cuídame Señor, nadie más sostiene

mi vida entregada.

Te prometo, oh Dios, serte fiel

hasta la cruz y cruz de amor.


 

Te amaré Señor, aunque tenga

que olvidarme de mí mismo,

tomaré mi cruz,

seguiré tus pasos si mirar atrás.

 

Sonreiré Señor, aunque todo fracase

y quede solo,

y si estoy muy mal

tu palabra ardiente me liberará.


 

Lavaré Señor mis vestidos

en tu sangre de cordero.

Cantaré Señor,

y tu fuego abrasará mi corazón.

 

Aliviarás Señor, con el paso

de tu Cuerpo en mis entrañas.

Te bendeciré Señor, contemplando

el crecimiento que anidé.


 

Martes XXIV

 

Joven, yo te lo ordeno, levántate

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto.    12, 12-14. 27-31a

 

Hermanos:

Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y sin embargo, es uno, y estos miembros, a pesar de ser muchos, no forman sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo. Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo -judíos y griegos, esclavos y hombres libres- y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.

El cuerpo no se compone de un solo miembro, sino de muchos.

Ustedes son el Cuerpo de Cristo, y cada uno en particular, miembros de ese Cuerpo.

En la Iglesia, hay algunos que han sido establecidos por Dios, en primer lugar, como apóstoles; en segundo lugar, como profetas; en tercer lugar, como doctores. Después vienen los que han recibido el don de hacer milagros, el don de curar, el don de socorrer a los necesitados, el don de gobernar y el don de lenguas. ¿Acaso todos son apóstoles? ¿Todos profetas? ¿Todos doctores? ¿Todos hacen milagros? ¿Todos tienen el don de curar? ¿Todos tienen el don de lenguas o el don de interpretarlas?

Ustedes, por su parte, aspiren a los dones más perfectos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 99, 1-2. 3. 4. 5 (R.: 3c)

 

R.    Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.

 

Aclame al Señor toda la tierra,

sirvan al Señor con alegría,

lleguen hasta él con cantos jubilosos. R.

 

Reconozcan que el Señor es Dios:

él nos hizo y a él pertenecemos;

somos su pueblo y ovejas de su rebaño. R.

 

Entren por sus puertas dando gracias,

entren en sus atrios con himnos de alabanza,

alaben al Señor y bendigan su Nombre. R.

 

¡Qué bueno es el Señor!

Su misericordia permanece para siempre,

y su fidelidad por todas las generaciones. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    7, 11-17

 

Jesús se dirigió a una ciudad llamada Naím, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud. Justamente cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, llevaban a enterrar al hijo único de una mujer viuda, y mucha gente del lugar la acompañaba. Al verla, el Señor se conmovió y le dijo: «No llores.» Después se acercó y tocó el féretro. Los que lo llevaban se detuvieron y Jesús dijo: «Joven, yo te lo ordeno, levántate.»

El muerto se incorporó y empezó a hablar. Y Jesús se lo entregó a su madre.

Todos quedaron sobrecogidos de temor y alababan a Dios, diciendo: «Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros y Dios ha visitado a su Pueblo.»

El rumor de lo que Jesús acababa de hacer se difundió por toda la Judea y en toda la región vecina.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Los cristianos de Corinto estaban muy divididos. Para dar respuesta a esta situación, Pablo, ayer urgía a crecer en unidad fraterna; y hoy desde otro punto, plantea que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo, y como tal Cuerpo, debe mantener su unidad con la Cabeza y entre los varios miembros.
  • Pablo usa la comparación de la comunidad con el cuerpo humano, para convencer a los corintios, de que tienen que construir entre todos una iglesia más unida.
  • La motivación es profundamente teológica. No somos una asociación que para ser eficaz tiene que mantenerse unida. La Iglesia está convocada y unida por el Dios Trino, en la que todos hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo.
  • Para Pablo, la pluralidad y diversidad de ministerios y carismas, debe conjugarse dinámicamente con la unidad que nos da el ser todos, hijos del mismo Padre, miembros de Cristo Cabeza y también miembros los unos de los otros, unidos, articulados y animados todos vitalmente, por el mismo Espíritu.
  • En tiempo de san Pablo, esas oposiciones raciales y sociales eran extremadamente notorias: entre un «esclavo» y un «hombre libre» no había ningún punto común; ni siquiera tenían los mismos derechos elementales en la sociedad civil.
  • Ser el cuerpo de Cristo, significa que debemos ser la “visibilidad” de Cristo, signo de su presencia actual en el mundo.

***

  • Dos procesiones se encuentran: por un lado, un hijo único de una mujer viuda que llevan a enterrar fuera de la ciudad; por otro, los discípulos que acompañan al Señor de la vida. Una procesión es conducida por un muerto: una persona joven, una historia truncada en el momento de mayor vitalidad; la otra, rodea al Viviente. El hijo de la viuda y el Hijo de Dios se chocan. Ella enterraba a su único hijo, y en adelante estará sola en la vida, sin apoyo, sin seguridad para su ancianidad. De algún modo, está tan muerta como su hijo.
  • Jesús detiene a los que lo llevan, siente compasión, ve la desgracia del otro como si fuera suya. Dios no quiere abandonar a la muerte al hombre del que siente compasión. Con la fuerza resucitadora de su Palabra, levanta del féretro al joven difunto. La pérdida de este hijo querido, es transformada por la buena nueva, en don ofrecido nuevamente a su madre.
  • La misericordia de Dios es la otra cara de su poder creador: Dios ama, y su amor es vida, renacimiento, resurrección, salvación, gracia, novedad, admirable intercambio.
  • Paradójicamente en la puerta de la ciudad, el muerto y el vivo cambian su condición: el muerto será despertado a la vida, mientras que el Vivo se encamina libremente a la muerte. En el joven que Jesús devuelve con vida a su madre, ya está la promesa del Resucitado.
  • Jesús ocupa el puesto del hijo de la viuda porque el amor compasivo, lo hace ocupar el lugar del ser amado de un modo total y definitivo.
  • Jesús llamó al joven a la vida y rescató también a la viuda condenada a la miseria, a la marginación y al dolor. Madre e hijo, reviven a los ojos de la comunidad gracias a la compasión de Jesús; que sin temor a entrar en contacto con la impureza de un muerto, desafía todo tipo de prejuicios; y sin temor a la condena de sus enemigos, desafía a la muerte misma adelantando su batalla final.
  • En medio de nuestro dolor, hoy tenemos la certeza de ser escuchados, porque nuestro sufrimiento, nuestros gritos de rebeldía o nuestra miseria silenciosa, han sido superados por el amor compasivo de Jesús que ha tomado nuestro lugar y desde su cruz nos lleva a la resurrección.
  • Por esta fe, en la que reconocemos que Dios nos ama entrañablemente, nos crea, nos recrea y nos quiere vivos; estamos llamados a ser testigos de la vida. El Señor resucitado se manifiesta siempre en las obras que rescatan a los afligidos y a todos los sufrientes de nuestros días, a quienes la vida les ha sido negada.
  • Jesús sigue encabezando la procesión de la vida por los caminos de nuestra historia, para llevarnos a la celebración festiva, de una vida de misericordia realizada en la justicia y el amor verdadero. Esto sólo será posible en la medida en que nos animemos, como Jesús, a ponernos en el lugar de nuestros hermanos.

 

Para discernir

 

  • ¿Por dónde pasa hoy la procesión de la muerte?
  • ¿Por dónde la de la vida?
  • ¿En cuál me siento encolumnado?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Señor eres el Camino, la Verdad y la Vida…

 

Para la lectura espiritual

 

«Muchacho, a ti te digo, ¡levántate!» (Lc 7,14)

 

…”Que nadie tenga duda, si es cristiano, que incluso ahora los muertos resucitan. Ciertamente, todo hombre tiene ojos para ver resucitar a los muertos como resucitó el hijo de esta viuda del que nos habla el evangelio. Pero no todos pueden ver resucitar a los hombres que están muertos espiritualmente. Para ello hay que haber resucitado interiormente. Es una obra mayor resucitar a un hombre para vivir para siempre que resucitar a alguien para volver a morir más tarde.

La madre de este joven, esta viuda, fue transportada de alegría al ver a su hijo resucitar. Nuestra madre, la Iglesia, se alegra también viendo todos los días la resurrección espiritual de sus hijos. El hijo de la viuda estaba muerto en su cuerpo, pero aquellos estaban muertos en su espíritu. Hubo llanto por la muerte del primero, pero no hubo pena por la muerte invisible de los últimos ya que no se veía esta muerte. El único que no quedaba indiferente era aquel que conocía estos muertos. Sólo él los podía devolver a la vida. En efecto, si el Señor no hubiera venido a resucitar a los muertos, el apóstol Pablo no hubiera dicho: «Levántate, tú que duermes, y Cristo te iluminará.»”… (Ef. 5,14)

 

San Agustín (354-430) obispo de Hipona y doctor de la Iglesia – Sermón 98

 

Para rezar

 

El valor de mi vida es tu Hijo Jesucristo.
El valor de mi vida es la sangre
que tu Hijo derramó por mí en la cruz.
Señor Jesucristo,
tómame de la mano
y llévame a disfrutar tu misericordia.
Ven, Señor Jesús, tómame de la mano
y camina conmigo en medio de tu pueblo,
y roza con tu gloria,
a los enfermos,
a los ciegos,
a los oprimidos,
a los esclavos del pecado,
a los cojos,
a los que no pueden caminar,
a los deprimidos,
a los esclavos del miedo,
y líbralos.
Camina conmigo, Señor Jesús.
Tu perfecto caminar me enamora.
Tu perfecto caminar me asombra.
Camina conmigo, Señor, entre tu pueblo.
Y toca;
toca con tu poder,
toca con tu misericordia,
toca con tu amor

y danos la vida,

¡Amén!

 

Miércoles XXIV

 

La sabiduría ha sido reconocida por sus hijos

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto.    12, 31. 13, 1-13

 

Hermanos:

Ustedes, por su parte, aspiren a los dones más perfectos. Y ahora voy a mostrarles un camino más perfecto todavía.

Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.

Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada. Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.

El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.

El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá; porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas. Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto.

Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño, pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí.

En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande de todas es el amor.

 

Palabra de Dios

 

SALMO    Sal 33 (32), 2- 3. 4- 5. 12.22

 

R.    Tu Palabra Señor es la Verdad.

 

Alaben al Señor con la cítara,

toquen en su honor el arpa de diez cuerdas;

entonen para él un canto nuevo,

toquen con arte, profiriendo aclamaciones. R.

 

Porque la palabra del Señor es recta

y él obra siempre con lealtad;

él ama la justicia y el derecho,

y la tierra está llena de su amor. R.

 

¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor,

el pueblo que él se eligió como herencia!

Señor, que tu amor descienda sobre nosotros,

conforme a la esperanza que tenemos en ti. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    7, 31-35

 

Dijo el Señor: « ¿Con quién puedo comparar a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se parecen a esos muchachos que están sentados en la plaza y se dicen entre ellos: “¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!”

Porque llegó Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y ustedes dicen: “¡Ha perdido la cabeza!” Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “¡Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores!” Pero la Sabiduría ha sido reconocida como justa por todos sus hijos.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La cuestión de los carismas provocó entre los corintios una serie de tensiones. Pablo afirma que todos son necesarios para la edificación de la comunidad y que, por tanto, ninguno debe ser despreciado: todos gozan de la misma legitimidad. Después de hablar de los dones del Espíritu y de aquellos carismas que tanto apreciaban los corintios, Pablo quiere enseñarles un “camino mejor”.
  • Hablar lenguas, predicar, predecir el futuro, conocer a fondo las cosas, repartir limosnas es meritorio, incluso la fe y la esperanza si no hay amor, sirven de poco. Esta realidad, es la que da sentido a todos los demás carismas. No es un elemento variable, como los otros dones, sino común a todo cristiano, accesible e imprescindible a cada uno de nosotros. Pablo advierte a los corintios del peligro que corren de dejarse engañar por las apariencias. Lo extraordinario del cristianismo no está en las manifestaciones prodigiosas, o en el poder de hacer milagros, sino en que un hombre ordinario sea capaz de amar con sencillez, humildad y perseverancia.
  • El amor es el primer fruto del Espíritu y hasta se puede identificar con El. El Espíritu es también la fuente de los carismas. El amor es de donde brota toda actividad en beneficio de los demás.
  • Pablo destaca que el amor nos coloca en el plano divino eterno y duradero. El amor cristiano es un amor que se pone en actitud de servicio, un amor desinteresado y gratuito que renuncia a sus propios derechos, a tomarse la justicia por su mano, y se dirige precisamente a aquellos que no le devolverán nada, un amor que busca la verdad y la acepta, incluso si la encuentra en los propios enemigos.
  • El amor no es un sentimiento o un estado de ánimo, tampoco es pura exterioridad o lo que llamamos “obras de caridad”. Aunque el amor no consiste en las obras, sólo puede verificarse y acreditarse en ellas y en la manera de hacerlas.

***

  • Es muy frecuente la falta de credibilidad que el hombre goza entre sus familiares y amigos cuando realiza cosas que  se escapan del margen de lo esperado. Esta experiencia muy humana lo lleva a Jesús a exclamar que ningún profeta es escuchado y valorado en su propia tierra. Él mismo, como signo de la salvación que Dios ofrece, será ineficaz en medio de los suyos.
  • Ha dado muestras claras de su identidad a través de sus milagros y curaciones. Revirtió la enfermedad y la muerte de dos jóvenes en posibilidad de vida y alivió así el sufrimiento de sus familias. Pero la respuesta no es unánime. Así como ha habido una división de opiniones frente a la misión de Juan Bautista, igualmente ha sucedido con Jesús. El pueblo y particularmente los pecadores, le creyeron y decidieron convertirse. Los más religiosos, los fariseos y legistas, no le creyeron. Jesús les recrimina esta dureza de corazón. Tan seguros de sí mismos no aceptan a Dios, sino que se hacen un Dios a su medida, que no los mueva de sus comodidades, privilegios e intereses. No se inmutan ni delante de la austeridad de Juan el Bautista, a quien acusan de tener un demonio; ni tampoco ante Jesús a quien acusan de comilón, borracho, y amigo de publicanos y pecadores.
  • La atadura a la ley y a las costumbres con la que viven su fe, les impide gozar de un Dios que no se impone, sino que viene a nuestro encuentro. Dios, nos podría haber entregado un tratado de teología, que nosotros habríamos transmitido de generación en generación, sin embargo prefiere ofrecernos la salvación tomando un rostro de hombre. En esa vida humana del Jesús de Nazaret, hay que descubrir el signo de Dios que nos permitirá nacer a una comunión insospechada. Dios toma un rostro humano para que nosotros podamos ser reflejo de la vida de Dios.
  • Dios prefiere anunciar la Buena Nueva de su salvación hablando con las palabras de cada día, para que nuestra propia vida, con sus luces y sombras, sea el camino de acceso para entrar en el Reino. Dios sólo dispone de unos humildes signos para tocar el corazón y provocar la libertad de los que quiere que sean discípulos.
  • Jesús se acerca a todos sin excepción porque la salvación no está reservada para algunos. La presencia de Jesús en medio de la gente de mala fama, de los proscritos, enfermos y pecadores muestra que la acción de Dios es redentora por excelencia. La actitud negativa de la generación de los tiempos de Juan y de Jesús; y también la de muchos hombres hoy, no impedirá de ninguna manera, que el plan de Dios se cumpla.

     

Para discernir

 

  • ¿A quiénes creo con más facilidad?

  • ¿Hay personas o situaciones que condicionan mi fe?

  • ¿Cómo es mi compromiso?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Creo Señor aumenta mi fe…

 

Para la lectura espiritual

 

Dios nos llama, incansablemente, a la conversión


…”Hermanos, no permanezcamos en la despreocupación y la relajación; no dejemos ligeramente, para mañana o aún para más tarde, para comenzar a hacer lo que debemos. «Ahora es la hora favorable, dice el apóstol Pablo, ahora es el día de la salvación» (2Co 6,2). Actualmente es, para nosotros, el tiempo de la penitencia, más tarde será el de la recompensa; ahora es el tiempo de la perseverancia, un día llegará el de la consolación. Dios viene ahora para ayudar a los que se alejan del mal; más adelante Él será el juez de nuestros actos, de nuestras palabras y de nuestros pensamientos como hombres. Hoy nos aprovechamos de su paciencia; en el día de la resurrección  conoceremos sus justos juicios, cuando cada uno reciba lo que corresponda a nuestras obras.

¿Cuándo nos decidiremos a obedecer a Cristo que nos llama a su Reino celeste? ¿Es que no nos purificaremos? ¿Es que no nos decidiremos a abandonar nuestra habitual forma de vivir para seguir, a fondo, el Evangelio?”…


San Basilio – Prólogo a las Grandes Reglas

 

Para rezar

 

Oración del enviado

 

“Vayan por todo el mundo…”
Estas palabras están dichas para mí.
Soy continuador de tu obra.
Soy tu compañero en la misión.

La mies es mucha y los operarios pocos.
Quiero ser uno de ellos.
Muchas personas están caídas y pasamos de largo.
Quiero ser buen samaritano.

Conviérteme primero a mí,
para que yo pueda anunciar a otros
la Buena Noticia.

Dame audacia.
En este mundo escéptico y autosuficiente,
tengo miedo.

Dame esperanza.
En esta sociedad recelosa y cerrada,
yo también tengo poca confianza en las personas.

Dame amor.
En esta tierra no solidaria y fría
yo también siento poco amor.

Dame constancia.
En este ambiente cómodo y superficial,
yo también me canso fácilmente.

Conviérteme primero a mí,
para que yo pueda anunciar a otros
la Buena Noticia.

 

 

Jueves XXIV

 

Mucho ama al que mucho se le perdona

 

Lectura de la primera carta del apóstol

San Pablo a los Corintios 15,1-11.

 

Hermanos:

Les recuerdo la Buena Noticia que yo les he predicado, que ustedes han recibido y a la cual permanecen fieles. Por ella son salvados, si la conservan tal como yo se la anuncié; de lo contrario, habrán creído en vano.

Les he trasmitido en primer lugar, lo que yo mismo recibí: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a la Escritura. Fue sepultado y resucitó al tercer día, de acuerdo con la Escritura. Se apareció a Pedro y después a los Doce. Luego se apareció a más de quinientos hermanos al mismo tiempo, la mayor parte de los cuales vive aún, y algunos han muerto. Además, se apareció a Santiago y de nuevo a todos los Apóstoles. Por último, se me apareció también a mí, que soy como el fruto de un aborto.

Porque yo soy el último de los Apóstoles, y ni siquiera merezco ser llamado Apóstol, ya que he perseguido a la Iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no fue estéril en mí, sino que yo he trabajado más que todos ellos, aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios que está conmigo. En resumen, tanto ellos como yo, predicamos lo mismo, y esto es lo que ustedes han creído.

 

Palabra de Dios

 

SALMO Sal 118(117) 1-2.16-17.28.

 

R:
¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor!

 

Que lo diga el pueblo de Israel:

¡es eterno su amor!

la mano del Señor es sublime,

la mano del Señor hace proezas”. R.

 

No, no moriré:

viviré para publicar lo que hizo el Señor.

Tú eres mi Dios, y yo te doy gracias;

Dios mío, yo te glorifico. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    7, 36-50

 

Un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús entró en la casa y se sentó a la mesa. Entonces una mujer pecadora que vivía en la ciudad, al enterarse de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, se presentó con un frasco de perfume. Y colocándose detrás de él, se puso a llorar a sus pies y comenzó a bañarlos con sus lágrimas; los secaba con sus cabellos, los cubría de besos y los ungía con perfume.

Al ver esto, el fariseo que lo había invitado pensó: «Si este hombre fuera profeta, sabría quién es la mujer que lo toca y lo que ella es: ¡una pecadora!»

Pero Jesús le dijo: «Simón, tengo algo que decirte.» «Di, Maestro!», respondió él.

«Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios, el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, perdonó a ambos la deuda. ¿Cuál de los dos amará más?»

Simón contestó: «Pienso que aquel a quien perdonó más.»

Jesús le dijo: «Has juzgado bien.» Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: « ¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no derramaste agua sobre mis pies; en cambio, ella los bañó con sus lágrimas y los secó con sus cabellos. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entré, no cesó de besar mis pies. Tú no ungiste mi cabeza; ella derramó perfume sobre mis pies. Por eso te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le han sido perdonados porque ha demostrado mucho amor. Pero aquel a quien se le perdona poco, demuestra poco amor.»

Después dijo a la mujer: «Tus pecados te son perdonados.»

Los invitados pensaron: « ¿Quién es este hombre, que llega hasta perdonar los pecados?» Pero Jesús dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • A los griegos que tenían una concepción dualista del ser humano, al contrario de la judía que afirmaba una unidad mucho mayor en la persona humana, les resultaba difícil creer que vayamos a resucitar corporalmente. Afirmaban que el alma es inmortal, pero no llegaban a concebir la resurrección del cuerpo.
  • Pablo, hoy da testimonio de que Cristo Jesús resucitó; a modo de un credo breve. La base en la que se apoya esta fe en la resurrección, es lo que le han transmitido a él a partir de Cristo.
  • Ésta es la base de nuestra fe. Es el acontecimiento por excelencia en que Dios ha mostrado su programa de salvación, que empieza en Cristo y seguirá en nosotros.

***

  • Muchos de los contemporáneos de Jesús querían alcanzar la salvación por medio del estricto cumplimiento de la ley. Por eso, evitaban todo contacto con las personas que eran consideradas impuras: extranjeros, enfermos y pecadores; llevaban rigurosamente el descanso del sábado y por lo tanto no cocinaban, no comerciaban, no caminaban, etc.
  • Jesús les cuestiona permanentemente esta forma de vivir la experiencia de Dios. Para Jesús, lo más importante es el amor al hermano, al pecador e, incluso, al enemigo. La verdadera fe en Dios, es aquella que convierte al hombre en fuente de vida para los demás.
  • Un fariseo llamado “Simón” invitó a Jesús a comer pero no guarda las normas de cortesía con las que se solía atender a un invitado importante. No lo recibe en la puerta, ni lo saluda con un beso. No ordena que le laven los pies, ni le ofrece agua para lavarse las manos antes de comer; tampoco lo unge con perfume para que tenga un olor agradable.
  • La mujer que se presenta, conocida en el pueblo como una pecadora, le ofrece sencillamente lo que tiene: el perfume que utiliza para su trabajo, sus lágrimas y sus besos. Al fariseo que se considera “puro”, la escena le choca profundamente: “Si este hombre fuera un profeta sabría quién es esa mujer que lo toca: una pecadora”, y todo induce a creer que podría ser una prostituta.
  • Probablemente aquella mujer ya había experimentado el perdón de Jesús en otro momento, y por ello le manifestaba su gratitud de esa manera tan efusiva. Jesús interpreta la actitud de la mujer como un efecto de su amor y gratitud por haber sido comprendida y perdonada.
  • No es raro que se escandalicen los presentes: perdonar a una mujer pecadora, precisamente en casa de un fariseo que lo ha invitado, es provocativo. Jesús, conociendo el pensamiento de este hombre que lo menosprecia, porque no rechaza a la mujer impura que le acaricia los pies, le propone una parábola. El amor de los deudores es la respuesta al perdón de la deuda del prestamista, es decir que, al que mucho se le ha perdonado, demuestra mucho amor, en cambio, al que se le perdona poco, demuestra poco amor.
  • Jesús quiere transmitir un mensaje que es básico en su predicación de la Buena Noticia: la íntima relación que hay entre el amor agradecido y el perdón de los pecados. Un perdón, manifestado por Jesús, que nos presenta el rostro misericordioso del Padre.
  • El perdón es un regalo gratuito, esto es lo que la fe de la pecadora ha entendido; y por eso su fe “la ha salvado y puede irse en paz”.
  • Este Evangelio nos lleva a comprender cómo la mirada de Jesús penetra las actitudes profundas. No se queda en las apariencias, sino que mira el corazón. Así es el Dios de los cristianos, y así en buena lógica deberíamos ser también los cristianos.
  • Saber amar, saber perdonar como Dios nos ha amado y perdonado, es la luz que fortalecerá e iluminará el camino de los discípulos de Jesús. Estamos llamados a ser portadores de paz y no generadores de dolor y de muerte; igual que nuestro Señor y Maestro que vino a salvar a los culpables y a dar la vida por ellos. Ésta es la misma misión que tiene la Iglesia, enviada como signo de salvación para todos los hombres.

 

Para discernir

 

  • ¿Me experimento perdonado por Dios?
  • ¿Expreso mi agradecimiento a su perdón con mi amor?
  • ¿Perdono con la misma generosidad con que soy perdonado?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Ven Señor a tomar posesión de mi corazón…

 

Para la lectura espiritual

 

«¿Quién es este hombre que hasta perdona los pecados?»

 


…”Que la esperanza en la misericordia de Dios nos sostenga en el tumulto de las pasiones y contradicciones. Corramos confiadamente al sacramento de la penitencia en el que el Señor nos espera con una ternura infinita. Y una vez perdonados nuestros pecados, olvidémonos de ellos, porque el Señor ya lo ha hecho antes que nosotros. Aun admitiendo que hubieras hecho todos los pecados del mundo, el Señor te repite: «Tus muchos pecados están perdonados porque has amado mucho».

Señor Jesús, tú eres la misma dulzura: ¿cómo podría vivir sin ti? Ven, Señor, a tomar tú solo posesión de mi corazón”…

 

San Pío de Pietrelcina (1887-1968), capuchino – CE, 18.16; AD, 54

 

Para rezar

 

Yo no te condeno

¡Tantos me acechan para señalarme con el dedo!
¡Tantos ponen su mirada sobre mí
no como hermanos
sino como inquisidores!
¡Tantos se frotan las manos!
¡Tantos tienen algo de qué acusarme!
¡Tantos tienen piedras en las manos
para apedrearme y destrozarme!
¡tantos son así…!
Pero, Tú, Dios cercano en Jesús, tu Hijo,
no me tratas así.
Tú, Dios, no te escondes
ante el pecador;
sales a su encuentro.
y pronuncias las palabras que recrean:
“Yo no te condeno. Te perdono. Vete en paz
y no vuelvas a pecar”
Y mi corazón y todo mi ser se regocija
y canta y proclama:
¿Qué Dios es grande como nuestro Dios?
Él tiene palabras de vida.
Él tiene palabras de luz.
Él tiene palabras que regeneran
¿Qué Dios es tan grande como nuestro Dios?

 

Viernes XXIV

San Mateo, apóstol y evangelista (F)

 

Sígueme. Él se levantó y lo siguió

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    4, 1-7. 11-13

 

Hermanos:

Yo, que estoy preso por el Señor, los exhorto a comportarse de una manera digna de la vocación que han recibido. Con mucha humildad, mansedumbre y paciencia, sopórtense mutuamente por amor. Traten de conservar la unidad del Espíritu, mediante el vínculo de la paz.

Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida. Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos.

Sin embargo, cada uno de nosotros ha recibido su propio don, en la medida que Cristo los ha distribuido.

Él comunicó a unos el don de ser apóstoles, a otros profetas, a otros predicadores del Evangelio, a otros pastores o maestros. Así organizó a los santos para la obra del ministerio, en orden a la edificación del Cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto y a la madurez que corresponde a la plenitud de Cristo.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 18, 2-3. 4-5 (R.: 5a)

 

R.    Resuena su eco por toda la tierra.

 

El cielo proclama la gloria de Dios

y el firmamento anuncia la obra de sus manos:

un día transmite al otro este mensaje

y las noches se van dando la noticia. R.

 

Sin hablar, sin pronunciar palabras,

sin que se escuche su voz,

resuena su eco por toda la tierra

y su lenguaje, hasta los confines del mundo. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    9, 9-13

 

Jesús vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: «Sígueme.» El se levantó y lo siguió.

Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos. Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: « ¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?»

Jesús, que había oído, respondió: «No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Mateo estaba sentado en el lugar donde recaudaban los impuestos y Jesús lo invita a seguirlo. El oficio de recaudador de impuestos, estaba mal visto y aquellos que lo ejercían eran considerados publicanos y pecadores. Estaban al servicio del rey Herodes, señor de Galilea, un rey odiado por su pueblo.
  • Los fariseos despreciaban a los recaudadores porque los consideraban impuros. La impureza se daba porque permanecían en contacto con extranjeros y porque comerciaban con monedas romanas.
  • El pueblo los rechazaba porque generalmente cobraban más de lo debido y se enriquecían de manera escandalosa. Los publicanos estaban en una doble condición de exclusión; eran rechazados por el pueblo y por las autoridades. Para escándalo de muchos Jesús se hace amigo de ellos, y entra en relación con un cobrador de impuestos, con un pecador; y en el colmo de la provocación lo invita a ser de los suyos.
  • El poder de la Palabra de Jesús hace que Mateo se levante y lo siga. El seguimiento genera una relación estrecha con Jesús, de comunión. La comunión en la mesa muestra que los vínculos que Jesús establece hacen de la vida una fiesta, en la que las relaciones se amplían a todos los discípulos con quienes ahora se forma comunidad.
  • Jesús no llamó a sus discípulos por su buena conducta o por la pureza de sus vidas, sino por todo lo contrario: no ha venido a llamar a justos, sino a pecadores. La escuela de Jesús es una comunidad de personas que reconocen sus fragilidades, pero que están en camino de crecimiento y de sanación continua gracias a Jesús.
  • Igual que en el relato de la vocación de Simón Pedro, en el corazón del llamado, hay un precioso momento de perdón. Nuestra vocación de discípulos se apoya en la misericordia del Señor con nosotros. Responder implica ponerse en camino de conversión y reaprender la vida con Jesús.
  • La misericordia, dada y recibida, es el centro de nuestra espiritualidad y de nuestra acción evangelizadora. Porque valoramos y nos gozamos en el extraordinario amor con que fuimos llamados, somos capaces de compartirlo con todos con el mismo corazón de Dios.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento mi vida en clave de vocación?

  • ¿Para qué me llamó el Señor?

  • ¿En qué momento de mi vocación se hizo patente el gesto de misericordia de Dios?

  • ¿Qué consecuencias tiene el llamado de Dios?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Aquí estoy Señor, envíame…

 

Para la lectura espiritual

 

El recolector de impuestos liberado para el Reino de Dios

 

El publicano Mateo recibió en alimento «el pan de vida e inteligencia» (Si 15,3); y de esta misma inteligencia hizo en su casa un gran banquete para el Señor Jesús porque había sido hecho partícipe de una abundante gracia, conforme a su nombre [que quiere decir «don del Señor»]. Dios había preparado un presagio de este festín de gracia: llamado cuando estaba sentado a su puesto de recolector «siguió al Señor y le ofreció en su casa un gran banquete» (Lc 5,29). Le ofreció, pues, un banquete, y un gran banquete, que nosotros llamaríamos, un banquete real.

En efecto, Mateo es el evangelista que nos muestra a Cristo Rey por su familia y por sus actos. Desde el principio, dice en su obra «Libro de la genealogía de Jesucristo, Hijo de Dios» (Mt 1,1). Seguidamente narra cómo el recién nacido es adorado por los Magos con el título de rey de los judíos; después, entretejiendo todo el resto de su narración de gestos reales y de parábolas del reino, al final acaba con estas palabras dichas por este rey ya coronado con la gloria de la resurrección: «Me ha sido dado toda potestad en el cielo y en la tierra» (28,18). Si examinas con atención todo el conjunto de su redacción reconocerás que en toda ella se respiran los misterios del Reino de Dios. Nada de extraño hay todo ello; Mateo había sido publicano, se acordaba de haber sido llamado del servicio público del reino del pecado a la libertad del Reino de Dios, del Reino de la justicia. Un hombre que no quiso ser ingrato para con el gran rey que le había liberado, sirvió fielmente las leyes de su Reino.

 

Comentario del Evangelio por Ruperto de Deutz (hacia 1075-1130), monje benedictino – Las obras del Santo Espíritu, IV, 14

 

Para rezar

 

Señor, que nos diste la gracia

de pertenecer a tu Iglesia y de participar en Ella

de tu misión de salvar a los hombres,

ayudanos a conocerte mejor,

a seguirte más de cerca,

y a darte a conocer a todos los hombres.

Inspiranos valor y entusiasmo,

para hacernos amigos de todos aquellos

con quienes nos encontremos

y podamos acercarlos a Vos.

Nunca permitas que desdibujemos tu mensaje

con nuestras palabras o acciones.

Mantenenos siempre cerca tuyo

y hacé que seamos vigorosos miembros de tu Iglesia.

Fortalecé y acrecentá tu vida en nosotros,

para que cuanto hagamos sea hecho unidos a Vos

Que vivís y reinás y nos amás por los siglos de los siglos.

 

 

Sábado XXIV

 

Recibir la palabra y dar fruto

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    15, 35-38. 42-49

 

Hermanos:

Alguien preguntará: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Con qué clase de cuerpo?

Tu pregunta no tiene sentido. Lo que siembras no llega a tener vida, si antes no muere. Y lo que siembras, no es la planta tal como va a brotar, sino un simple grano, de trigo por ejemplo, o de cualquier otra planta.

Lo mismo pasa con la resurrección de los muertos: se siembran cuerpos corruptibles y resucitarán incorruptibles; se siembran cuerpos humillados y resucitarán gloriosos; se siembran cuerpos débiles y resucitarán llenos de fuerza; se siembran cuerpos puramente naturales y resucitarán cuerpos espirituales.

Porque hay un cuerpo puramente natural y hay también un cuerpo espiritual. Esto es lo que dice la Escritura: El primer hombre, Adán, fue creado como un ser viviente; el último Adán, en cambio, es un ser espiritual que da la Vida.

Pero no existió primero lo espiritual sino lo puramente natural; lo espiritual viene después. El primer hombre procede de la tierra y es terrenal; pero el segundo hombre procede del cielo. Los hombres terrenales serán como el hombre terrenal, y los celestiales como el celestial.

De la misma manera que hemos sido revestidos de la imagen del hombre terrenal, también lo seremos de la imagen del hombre celestial.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 55, 10. 11-12. 13-14 (R.: cf. 14c)

 

R.    Caminaré delante de Dios en la luz de la vida.

 

Mis enemigos retrocederán cuando te invoque.

Yo sé muy bien que Dios está de mi parte. R.

 

Confío en Dios y alabo su palabra;

confío en él y ya no temo:

¿qué pueden hacerme los hombres? R.

 

Debo cumplir, Dios mío, los votos que te hice:

te ofreceré sacrificios de alabanza,

porque tú libraste mi vida de la muerte

y mis pies de la caída,

para que camine delante de Dios

en la luz de la vida. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    8, 4-15

 

Como se reunía una gran multitud y acudía a Jesús gente de todas las ciudades, él les dijo, valiéndose de una parábola: «El sembrador salió a sembrar su semilla. Al sembrar, una parte de la semilla cayó al borde del camino, donde fue pisoteada y se la comieron los pájaros del cielo. Otra parte cayó sobre las piedras y, al brotar, se secó por falta de humedad. Otra cayó entre las espinas, y estas, brotando al mismo tiempo, la ahogaron. Otra parte cayó en tierra fértil, brotó y produjo fruto al ciento por uno.»

Y una vez que dijo esto, exclamó: « ¡El que tenga oídos para oír, que oiga!»

Sus discípulos le preguntaron qué significaba esta parábola, y Jesús les dijo: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás, en cambio, se les habla en parábolas, para que miren sin ver y oigan sin comprender.

La parábola quiere decir esto: La semilla es la Palabra de Dios. Los que están al borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el demonio y arrebata la Palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.

Los que están sobre las piedras son los que reciben la Palabra con alegría, apenas la oyen; pero no tienen raíces: creen por un tiempo, y en el momento de la tentación se vuelven atrás.

Lo que cayó entre espinas son los que escuchan, pero con las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, se van dejando ahogar poco a poco, y no llegan a madurar. Lo que cayó en tierra fértil son los que escuchan la Palabra con un corazón bien dispuesto, la retienen, y dan fruto gracias a sus constancia.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La oposición entre los corintios y Pablo, venía, en gran parte, de dos esquemas mentales diferentes, de dos concepciones del hombre. Los griegos tenían una concepción dualista, que separaba el cuerpo del alma, hasta llegar a dar a ésta una cierta autonomía.
  • Dios salva a todo el hombre. Para responder a la objeción de los corintios sobre la resurrección de los muertos, Pablo se basa sobre todo en la íntima conexión entre la de Cristo y la nuestra.
  • Para él es evidente que el modo de existir de nuestro cuerpo resucitado no será como el anterior. Dios nos tiene destinados a la vida, como al mismo Cristo. No sabemos “cómo”. Eso queda en sus manos. Pero la comparación de la semilla y la planta, del primer Adán y del segundo ayuda a entender algo del misterio.
  • Nosotros, al morir, al atravesar como Cristo la puerta de la Pascua, seremos los mismos con una existencia nueva, transformada, definitiva, para la que estamos destinados. Como Jesús, que en su Pascua no volvió a la existencia de antes, sino a una nueva y definitiva vida, en la que está.
  • La resurrección no es exigida por la naturaleza humana. El hombre es mortal. Pero ha recibido el Espíritu, que lo hace participar de esta nueva vida divina.

***

  • En el evangelio, Lucas nos enseña que si bien la semilla es buena, el terreno no está suficientemente preparado. La recepción de la Palabra no ocurre de cualquier modo. A veces las interminables preocupaciones nos atrapan y no hay un espacio vital donde la buena semilla del evangelio germine.
  • Otras veces la falta de profundidad nos hace incapaces de seguirla cultivando para que se desarrolle en toda su potencialidad. Pero cuando el terreno es bueno, el fruto es desbordante, mucho más de lo que un campesino de aquellos tiempos podría esperar. Esta es la imprevisible fecundidad de la semilla en la buena tierra.
  • Frecuentemente nos detenemos demasiado en considerar el tipo de tierra sin prestar atención al sembrador y su actitud. Como todo hombre de campo no es un improvisado y sabe de la calidad de los terrenos, pero su sabiduría también radica en no trabajar con parámetros únicos ni definitivos.
  • Por eso esta semilla arrojada al voleo, incluso exageradamente nos habla de generosidad, y luego de cuidadosa y discreta observación que acompaña el crecimiento, con la paciencia de quien sabe que hay que respetar los tiempos.
  • Él sembrador no es ansioso, no fuerza la semilla ni castiga la tierra. No pierde el control ni se deja condicionar por la respuesta del terreno; él siempre siembra con libertad de corazón y con inmensa alegría, no importa que los resultados no sean los esperados. Ya ha sido ganancia el tener la semilla y la tierra.
  • La Palabra de Dios nunca pasa en vano y a Dios le corresponde hacerla fructificar cómo y cuando quiera. Dios sabe cómo hace su obra. No nos corresponde a nosotros pretender ver cómo Dios obra el crecimiento en el corazón de cada uno, lo que nos toca es dejarnos sembrar y a su vez sembrar responsable, amorosa y generosamente.

 

Para discernir

 

  • ¿Descubro los tiempos de mi vida en la fe?
  • ¿Reconozco la fuerza intrínseca de la Palabra en mi vida?
  • ¿Qué obstáculos impiden que la palabra de fruto abundante?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Quiero dar fruto Señor…

 

Para la lectura espiritual

 

«El resto cayó en tierra buena»

 

…”Me parece que es a María a quien se dirige el bienaventurado profeta Joel cuando exclama: «No temas, tierra, jubila y regocíjate, porque el Señor hace grandezas» (2, 21). Porque María es una tierra: es esta tierra sobre la cual el hombre de Dios, Moisés, recibió la orden de quitarse sus sandalias (Ex 3, 5), imagen de la Ley que la gracia ocupará su lugar. Ella es, además, esta tierra sobre la cual, por el Espíritu Santo, se estableció entre nosotros aquel de quien cantamos que «asentó la tierra sobre sus cimientos» (Sl 103, 5). Es una tierra que, sin haber sido sembrada hace nacer el fruto que da su alimento a todo viviente (Sl 135, 25). Una tierra sobre la cual no ha crecido, en absoluto, la espina del pecado: sino que, por el contrario, dio a luz a aquel que lo arrancó de raíz. En fin, una tierra no maldita como la primera, cuya siega estaba llena de espinas y abrojos (Gn 3,18), sino una tierra sobre la que reposa la bendición del Señor, y que lleva en su seno un «fruto bendito» como lo dice la palabra sagrada (Lc 1, 42)…

Alégrate, María, casa del Señor, tierra que Dios ha pisado con sus pasos… Alégrate, paraíso más dichoso que el jardín de Edén en el que germina toda virtud y crece el árbol de Vida”…

 

San Teodoro el Estudita (759-826), monje en Constantinopla – Homilía 2 para la Natividad de María, 4, 7; PG 96, 683s

 

Para rezar

 

Creemos en Dios, nuestro Padre.

La tierra, nacida de su palabra creadora,

ha dado su mejor fruto:

Jesús, su Hijo, su Verbo eterno.

 

Creemos en Jesús, semilla de vida,

grano hundido en la tierra,

espiga gloriosa de la resurrección.

 

Creemos en el Espíritu Santo,

fuerza que fecunda la Palabra

y que sostiene en la Iglesia

la esperanza de la cosecha.

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XXIII – CICLO B

DOMINGO XXIII

CICLO B

 

Lunes XXIII

 

Martes XXIII

 

Miércoles XXIII

 

Jueves XXIII

 

Viernes XXIII

14 de septiembre

Exaltación de la Cruz (F)

 

Sábado XXIII

 

15 de septiembre

Nuestra Señora de los Dolores

 

DOMINGO XXIII

CICLO B

 

…Hace oír a los sordos y hablar a los mudos…

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías    35, 4-7a

 

Digan a los que están desalentados:

« ¡Sean fuertes, no teman: ahí está su Dios! Llega la venganza, la represalia de Dios: él mismo viene a salvarlos!»

Entonces se abrirán los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos; entonces el tullido saltará como un ciervo y la lengua de los mudos gritará de júbilo. Porque brotarán aguas en el desierto y torrentes en la estepa; el páramo se convertirá en un estanque y la tierra sedienta en manantiales.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 145, 7. 8-9a. 9b-10 (R.: 1)

 

R.    ¡Alaba al Señor, alma mía!

 

El Señor hace justicia a los oprimidos

y da pan a los hambrientos.

El Señor libera a los cautivos.

 

Abre los ojos de los ciegos

y endereza a los que están encorvados.

El Señor ama a los justos

el Señor protege a los extranjeros.

 

Sustenta al huérfano y a la viuda;

y entorpece el camino de los malvados.

El Señor reina eternamente,

reina tu Dios, Sión,

a lo largo de las generaciones.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol Santiago    2, 1- 7

 

Hermanos, ustedes que creen en nuestro Señor Jesucristo glorificado, no hagan acepción de personas.

Supongamos que cuando están reunidos, entra un hombre con un anillo de oro y vestido elegantemente, y al mismo tiempo, entra otro pobremente vestido. Si ustedes se fijan en el que está muy bien vestido y le dicen: «Siéntate aquí, en el lugar de honor», y al pobre le dicen: «Quédate allí, de pie», o bien: «Siéntate a mis pies», ¿no están haciendo acaso distinciones entre ustedes y actuando como jueces malintencionados?

Escuchen, hermanos muy queridos: ¿Acaso Dios no ha elegido a los pobres de este mundo para enriquecerlos en la fe y hacerlos herederos del Reino que ha prometido a los que lo aman?

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    7, 31-37

 

Cuando Jesús volvía de la región de Tiro, pasó por Sidón y fue hacia el mar de Galilea, atravesando el territorio de la Decápolis.

Entonces le presentaron a un sordomudo y le pidieron que le impusiera las manos. Jesús lo separó de la multitud y, llevándolo aparte, le puso los dedos en las orejas y con su saliva le tocó la lengua. Después, levantando los ojos al cielo, suspiró y le dijo: «Efetá», que significa: «Ábrete.» Y en seguida se abrieron sus oídos, se le soltó la lengua y comenzó a hablar normalmente.

Jesús les mandó insistentemente que no dijeran nada a nadie, pero cuanto más insistía, ellos más lo proclamaban y, en el colmo de la admiración, decían: «Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El profeta Isaías busca reanimar a los abatidos y transformar la tierra devastada. El pueblo en medio del dolor que ha generado el destierro, necesita de una voz de aliento y esperanza, por eso el profeta los invita a tener valor a que no tengan miedo. Es necesario confiar en Dios pues él va a salvar a su pueblo de la esclavitud.

***

  • Frente a las diferencias y desigualdades en el interior de la misma comunidad Santiago hace un reclamo fuerte a la fraternidad. En la misma celebración litúrgica empieza la fraternidad, como fruto del mandamiento del amor y se debe hacer realidad en las relaciones de los miembros de la comunidad. La celebración de la eucaristía implica el compromiso de un amor real que se hace efectivo en las obras que enriquecen la vida.

***

  • Jesús de Nazaret, que ha venido a anunciar el reino de Dios con palabras y señales, este domingo cura a un sordomudo cumpliendo lo que escuchamos en la primera lectura anunciado por el profeta Isaías.
  • Después de la crisis galilea explicada por Juan, y de mostrar lo que hace impuro al hombre, lo hallamos en el momento en el que muchos lo abandonan. Sale de la región de Tiro y dirigiéndose por Sidón hacia el mar de Galilea anuncia el Reino y se manifiesta como Mesías con este milagro en tierra de paganos.
  • Jesús que se había aplicado a sí mismo el contenido de la profecía mesiánica actúa como verdadero liberador del hombre en su enfermedad y en su pecado. Si la ceguera, la sordera y la mudez son signos de castigo, la curación de la vista, el oído y el habla son signos de salvación, de liberación; son los signos del reino ya comenzado.
  • Jesús no hace milagros simplemente para demostrar que es Dios, sino que son signos de que el reino ha llegado y por lo tanto quieren mostrar hasta el fondo el proyecto de hombre que Dios tiene. El valor de los milagros no reside en que sean acciones “contrarias a las leyes de la naturaleza” que resuelven mágicamente las limitaciones y las contradicciones humanas sino porque que son muestras cuáles son las posibilidades del hombre y asimismo una muestra de una realización personal plena.
  • El sordomudo tiene coartadas sus perspectivas de relación con los demás. No puede expresarse ni puede comprender a los demás; su dependencia de los otros es muy grande. No tiene la totalidad de vida que disfrutan el resto de los hombres. A esto se suma, que en el tiempo de Jesús se consideraba que, no pudiendo oír la ley, no podría cumplirla y, no pudiendo hablar, no podía alabar a Dios. Un enfermo así era visto como un muerto para la vida de la fe.
  • Jesús escucha la petición de la gente que lo rodea y que le traen un sordomudo para que lo sane.
  • Le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Realiza gestos que eran comunes entre los taumaturgos y curanderos de la antigüedad que atribuían a la saliva propiedades curativas. Sin embargo, la curación la va a realizar por su palabra.
  • Le dijo «Efetá» que significa “ábrete” en arameo porque se dirige al todo el hombre. En la mentalidad judía es la totalidad del hombre la que está enferma, y cuando se cura, la salud invade también a los órganos deteriorados. Con este gesto todo el hombre ha quedado sano.
  • Las dolencias que deformaron la creación de Dios quedaron eliminadas, volviendo a aparecer en toda su bondad la creación de Dios. La curación es un signo de esa nueva creación que Dios quiere realizar.
  • Primero le abre los oídos, después le desata la lengua. Jesús, la Palabra de Dios, pone a este hombre en situación de escuchar y, por lo tanto, de hablar. Abierto a la comunicación con Dios en Jesucristo, este hombre queda igualmente abierto a los otros hombres. Esta curación es como un nacer de nuevo de este enfermo al mundo de los hombres y sus relaciones. Queda abierto a la Buena Noticia y recibe posibilidad de responder a ella. Ha sido abierto por la palabra de Dios y esto le permite una relación nueva que los demás.
  • Cuando Jesús cura al sordomudo, imagen del hombre incomunicado con los demás hombres y con Dios, está realizando un gesto que encierra simbólicamente lo que su gracia quiere aportar a la humanidad: abrir la vida de los hombres y mujeres a su dimensión más profunda y ayudarlos a escuchar la llamada de la Vida.
  • La obra de Dios consiste en hacer posible que los hombres salgamos de nuestro individualismo y nos comuniquemos; quiere que dejemos de ser sordos y mudos para vivir la gran posibilidad de vida que nos ofrece.
  • Cuando nos abrimos para escuchar a Dios con actitud de disponibilidad somos capaces de anunciar al mundo su voluntad de justicia y su amor transformador, somos capaces de denunciar las situaciones que en el mundo contradicen los planes de Dios. Allí donde se escucha a Dios, se es capaz de hablar en su nombre, se es capaz de vivir su mensaje, nuestra pobre palabra de hombres, en la medida que es portadora de la Palabra de Dios, es “viva y eficaz.
  • Cuando somos sordos, somos también mudos e impotentes para vivir y participar en la misión liberadora de Jesucristo, por la que somos llamados a hablar al mundo en nombre de Dios, con nuestras vidas, con nuestras actitudes evangélicas y, también, con nuestra palabra.
  • El que puede escuchar la Palabra, puede y debe escuchar también las otras palabras. Para poder hablar, antes debemos escuchar.
  • Dios quiere que salgamos de nuestras sorderas y a la vez, ayudemos a oír y hablar a los sordomudos que se encuentren a nuestro lado: hombres y mujeres que jamás han escuchado una palabra de comprensión o de amor, que viven cerradas al mundo que les rodea, que no saben salir de sí mismas y del círculo cerrado en que viven para abrirse y dar algo a los demás.
  • Cuando se abren nuestros oídos interiores, inmediatamente se desata la lengua. Dejamos la palabra superflua y toda nuestra vida anuncia otros criterios y otros valores. Sabemos escuchar a todos y sabemos lo que los otros dicen con la palabra, con el gesto, con el silencio, y podemos expresar nuestro propio interior, hacer partícipes a los demás de las propias ilusiones, frustraciones, esperanzas y sufrimientos.
  • Para hablar hace falta tener algo que decir; para callar necesitamos un misterio que adorar. Nuestra palabra y hasta nuestro silencio serán más fecundos si somos de capaces de escuchar. Saber escuchar para saber hablar.
  • Jesús no habla del Reino sino que Él hace Reino. No habla sobre el bien: hace el bien» y donde se hace el bien, allí se hace presente el Reinado de Dios. No trata de trasmitir conocimientos salvíficos, sino de hacer presente, de poner ahí, de realizar hechos que por sí mismos son buena noticia.
  • «Todo lo hizo bien, hasta hace oír a los sordos y hablar a los mudos»; Cristo es el centro de la liberación plena, porque ha vencido la raíz última de toda opresión: el pecado.
  • Nuestra vida y misión se inspiran en Jesús: trabajar por la conversión de los hombres al Reino. Si los signos de nuestra fe son los compromisos desde el amor por la liberación de todo mal y egoísmo humano, entonces comprenderán los hombres de hoy nuestro lenguaje y nuestra vida y seremos gestores de una nueva comunicación desde el único lenguaje que todos los hombres pueden entender y aceptar, que es el del amor que busca el bien…«Todo lo hizo bien… porque pasó su vida haciendo el bien.

 

 Para discernir

 

  • ¿Cuáles son los signos de nuestra fe?
  • ¿Ante qué realidades nos sentimos sordos y mudos?
  • ¿De qué sentimos que tenemos que ser liberados?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Señor, abre mis ojos y mi vida.

 

Para la lectura espiritual

 

El sordomudo que fue curado de manera admirable por el Señor, simboliza a todos aquellos hombres que, por gracia divina, merecen ser liberados del pecado provocado por el engaño del diablo. En efecto, el hombre se volvió sordo a la escucha de la Palabra de vida después de que, hinchado de soberbia, escuchó las palabras mortales de la serpiente dirigidas contra Dios; se volvió mudo para el canto de las alabanzas del Creador desde que se preció de hablar con el seductor.

Dado que el sordomudo no podía ni reconocer ni orar al Salvador, sus amigos le condujeron al Señor y le suplicaron por su salvación. Así debemos conducirnos en la curación espiritual: si alguien no puede ser convertido por la obra de los hombres para la escucha y la profesión de la verdad, que sea llevado ante la presencia de la piedad divina y se pida la ayuda de la mano divina para salvarle. No se retrasa la misericordia del médico celestial si no vacila ni disminuye la intensa súplica de los que oran.

 

Beda el Venerable

 

Para rezar

 

Misión es partir

 

Misión es partir,
caminar, dejar todo,
salir de sí, quebrar la corteza del egoísmo
que nos encierra en nuestro yo.

Es parar de dar vueltas
alrededor de nosotros mismos
como si fuésemos el centro
del mundo y de la vida.

Es no dejar bloquearse
en los problemas del mundo pequeño
a que pertenecemos:
La humanidad es más grande.

Misión es siempre partir,
más no devorar kilómetros.

Es sobre todo abrirse a los otros
como hermanos, descubrirlos
y encontrarlos.

Y, si para descubrirlos y amarlos
es preciso atravesar los mares
y volar por los cielos,
entonces misión es partir
hasta los confines del mundo.

 

Don Helder Cámara

Lunes XXIII

 

Hacer el bien y salvar

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    5, 1-8

 

Hermanos:

Es cosa pública que se cometen entre ustedes actos deshonestos, como no se encuentran ni siquiera entre los paganos, ¡a tal extremo que uno convive con la mujer de su padre! ¡Y todavía se enorgullecen, en lugar de estar de duelo para que se expulse al que cometió esa acción!

En lo que a mí respecta, estando ausente con el cuerpo pero presente con el espíritu, ya lo he juzgado, como si yo mismo estuviera allí. Es necesario que ustedes y yo nos reunamos espiritualmente, en el nombre y con el poder de nuestro Señor Jesús, para que este hombre sea entregado a Satanás: así se perderá su carne, pero se salvará su espíritu en el Día del Señor.

¡No es como para gloriarse! ¿No saben que «un poco de levadura hace fermentar toda la masa»? Despójense de la vieja levadura, para ser una nueva masa, ya que ustedes mismos son como el pan sin levadura. Porque Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado. Celebremos, entonces, nuestra Pascua, no con la vieja levadura de la malicia y la perversidad, sino con los panes sin levadura de la pureza y la verdad.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 5, 5-6. 7. 12 (R.: 9a)

 

R.    Guíame, Señor, por tu justicia.

 

Tú no eres un Dios que ama la maldad;

ningún impío será tu huésped,

ni los orgullosos podrán resistir

delante de tu mirada. R.

 

Tú detestas a los que hacen el mal

y destruyes a los mentirosos.

¡Al hombre sanguinario y traicionero

lo abomina el Señor! R.

 

Así se alegrarán los que en ti se refugian

y siempre cantarán jubilosos;

tú proteges a los que aman tu Nombre,

y ellos se llenarán de gozo. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    6, 6-11

 

Un sábado, entró en la sinagoga y comenzó a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si curaba en sábado, porque querían encontrar algo de qué acusarlo. Pero Jesús, conociendo sus intenciones, dijo al hombre que tenía la mano paralizada: «Levántate y quédate de pie delante de todos.» El se levantó y permaneció de pie.

Luego les dijo: «Yo les pregunto: ¿Está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?» Y dirigiendo una mirada a todos, dijo al hombre: «Extiende tu mano.» El la extendió y su mano quedó curada.

Pero ellos se enfurecieron, y deliberaban entre sí para ver qué podían hacer contra Jesús.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pablo toma postura ante algunos desórdenes y abusos que existen en la comunidad. Incluso dentro de una ciudad famosa por su amoralidad, debía llamar la atención un hecho que la comunidad cristiana toleraba: uno que vivía -se entiende maritalmente- con la mujer de su padre. Esto estaba perseguido legalmente tanto entre los judíos como por la ley romana.
  • Pablo echa en cara a esta comunidad que tolere un escándalo semejante.
  • La comunidad debe sentirse co responsable del bien de cada uno de sus miembros. Cuando detecta una falta grave, deberá echar mano -como Jesús nos enseñó en el evangelio- de la corrección fraterna.
  • La excomunión pronunciada contra el hombre que vive en estado de mala conducta notoria, pone de manifiesto la preocupación de Pablo para que la comunidad cristiana sea un «signo de salvación» y sea «misionera». Pablo toma esta medida drástica con una intención medicinal. La excomunión no es un juicio para condenación del pecador, es a fin de que reflexione y un día se salve.
  • Toda la comunidad debe ser, “pan ácimo”, sin “levadura vieja de corrupción y de maldad”, sino un pan “ácimo con sinceridad y verdad”.

***

  • La observancia del sábado estaba ordenada por la ley de Dios, y constituía una característica por la que el judío se distinguía del mundo pagano. Jesús tiene el atrevimiento y la libertad de poner en tela de juicio, no la ley, sino la manera de obedecerla.
  • Había en la sinagoga un hombre postrado por la enfermedad, marginado socialmente porque su mano derecha paralizada le impedía desempeñarse laboralmente, y era un defecto que lo convertía en un ser impuro. La mano paralizada simboliza al hombre que se encuentra imposibilitado de dar y recibir. La curación del hombre que recobra el uso de su mano derecha, transforma para este hombre el sábado, en un día de gracia.
  • Jesús sanando, salva lo que de muerto había en ese hombre enfermo, y le restablece su dignidad. Esto es un claro signo del amor de Dios Padre para con sus hijos. Para Jesús, la enfermedad, el pecado y las carencias humanas no le restan dignidad al ser humano; por eso primero, le pide que se levante, que se ponga en pie, que recupere su valor.
  • El sábado es día en que se goza de la obra de la creación, día de glorificación de Dios. La idea que Jesús tiene de Dios, es muy distinta a la que tienen los fariseos. El Dios de Jesús es el Dios de la misericordia, el Dios que se acerca a los hombres; el Dios de los escribas y fariseos es el inaccesible, que está sencillamente por encima de los hombres.
  • Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado y encontrar de qué acusarlo. Jesús conocía sus pensamientos y muestra el sentido liberador de la ley, en contraposición al modo hipócrita y opresor desde el que ellos la vivían y la enseñaban a vivir.
  • Toda ley debe presentarse ante nosotros como luz, como educadora para el ejercicio de la libertad, con mayor razón la ley evangélica nos debe llevar a reconocer el primado de Dios, en todas nuestras decisiones.
  • La nueva ley, tal como Cristo nos la presentó, es la del amor que se pone por obra, y no la de un descanso que “inactiva”, incluso, para hacer el bien al hermano necesitado.
  • Como Iglesia tenemos la vocación de abrir a la esperanza, dar cumplimiento a la palabra, anunciarla y, anunciándola, hacerla eficaz.
  • Esta misión, tal como la realiza Dios desde el origen por su Palabra creadora, tal como fue vivida por Jesús no consiste en encontrar la salvación por el cumplimiento de unos ritos, y la adhesión a un sistema de pensamiento; sino situarnos en el corazón de toda realidad, para recrear toda palabra, todo pensamiento, acción, amor y cultura desde las raíces, con la fuerza de la Buena Noticia, para que sean salvadas y salvadoras según el proyecto de Dios.

     

Para discernir

 

  • ¿Qué es lo que prima en mi obrar en la fe?
  • ¿Qué signos manifiestan la novedad del Evangelio?
  • ¿En qué condiciona mi conducta la presencia de la ley?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Quiero escuchar tu voz Señor e imitarte

 

Para la lectura espiritual

 

«Los escribas y fariseos le espiaban…con el fin de encontrar un motivo para acusarlo»


…El Señor dirá a los que han menospreciado su misericordia: «Hombre, soy yo quien con mis manos te he formado del barro, soy yo quien con mi aliento he puesto el espíritu en tu cuerpo de tierra, soy yo quien se ha dignado darte nuestra imagen y semejanza, soy yo quien te ha puesto en el centro de las delicias del Paraíso. Pero tú, menospreciando los mandamientos de vida, has preferido seguir al seductor antes que al Señor…

«Luego, cuando has sido expulsado del Paraíso y, por el pecado, retenido por las ataduras de la muerte, conmovido por la misericordia, para venir al mundo he entrado en un seno virginal, sin perjuicio de su virginidad. He sido recostado en un pesebre, envuelto en pañales; he soportado las dificultades de la infancia y los sufrimientos humanos, a través de los cuales me he hecho semejante a ti con la única finalidad de hacerte semejante a mí. He soportado las bofetadas y salivazos de los que se burlaban de mí, he bebido vinagre mezclado con hiel. Azotado con varas, coronado de espinas, clavado en la cruz, traspasado por la lanza, en medio de los tormentos he entregado mi alma para arrancarte a ti de la muerte. Puedes ver las señales de los clavos de los que he sido suspendido; puedes ver mi costado traspasado lleno de heridas. He soportado los sufrimientos que eran para tí a fin de poder darte mi gloria; he sufrido tu muerte para que tú vivas por toda la eternidad. He descansado, encerrado en el sepulcro, para que tú puedas reinar en el cielo.

« ¿Por qué has perdido lo que he sufrido por ti? ¿Por qué has renunciado a las gracias de tu redención ?… Devuélveme tu vida, por la que he dado la mía; devuélveme tu vida que, sin cesar, has destruido por las heridas de tus pecados.»

 

San Cesareo de Arles – Sermones al pueblo, Nº 57,4

 

Para rezar

 

Entre los más pobres

 

Este es tu escabel, y tus pies se posan aquí,
entre los más pobres, los ínfimos y los abandonados.
Cuando trato de inclinarme ante ti, mi gesto no alcanza
la profundidad en la que se posan tus pies
entre los más pobres, los ínfimos y los abandonados.
La soberbia no puede acercarse adonde tú caminas,
vestido como los humildes,
entre los más pobres, los ínfimos y los abandonados.
Mi corazón nunca podrá hallar el camino
hasta donde tú estás acompañando
a los que no tienen compañía,
entre los más pobres, los ínfimos y los abandonados.

 

R. Tagore

 

Martes XXIII

 

Eligió a los que dio el nombre de apóstoles

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    6, 1-11

 

Hermanos:

¿Cómo es posible que cuando uno de ustedes tiene algún conflicto con otro, se atreve a reclamar justicia a los injustos, en lugar de someterse al juicio de los santos? ¿No saben ustedes que los santos juzgarán al mundo? Y si el mundo va ser juzgado por ustedes, ¿cómo no van a ser capaces de juzgar asuntos de mínima importancia? ¿Ignoran que vamos a juzgar a los mismos ángeles? Con mayor razón entonces, los asuntos de esta vida.

¡Y pensar que cuando ustedes tienen litigios, buscan como jueces a los que no son nadie para la Iglesia! Lo digo para avergonzarlos: ¡por lo visto, no hay entre ustedes ni siquiera un hombre sensato, que sea capaz de servir de árbitro entre sus hermanos! ¡Un hermano pleitea con otro, y esto, delante de los que no creen! Ya está mal que haya litigios entre ustedes: ¿acaso no es preferible sufrir la injusticia o ser despojado? Pero no, ustedes mismos son los que cometen injusticias y defraudan a los demás, ¡y esto entre hermanos!

¿Ignoran que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No se hagan ilusiones: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los pervertidos, ni los ladrones, ni los avaros, ni los bebedores, ni los difamadores, ni los usurpadores heredarán el Reino de Dios. Algunos de ustedes fueron así, pero ahora han sido purificados, santificados y justificados en el nombre de nuestro Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 149, 1-2. 3-4. 5-6a y 9b (R.: 4a)   

 

R.    El Señor tiene predilección por su pueblo.

 

Canten al Señor un canto nuevo,

resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;

que Israel se alegre por su Creador

y los hijos de Sión se regocijen por su Rey. R.

 

Celebren su Nombre con danzas,

cántenle con el tambor y la cítara,

porque el Señor tiene predilección por su pueblo

y corona con el triunfo a los humildes. R.

 

Que los fieles se alegren por su gloria

y canten jubilosos en sus fiestas.

Glorifiquen a Dios con sus gargantas

esta es la victoria de todos sus fieles. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    6, 12-19

 

En esos días, Jesús se retiró a una montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios.

Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que dio el nombre de Apóstoles: Simón, a quien puso el sobrenombre de Pedro, Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Simón, llamado el Zelote, Judas, hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.

Al bajar con ellos se detuvo en una llanura. Estaban allí muchos de sus discípulos y una gran muchedumbre que había llegado de toda la Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, para escucharlo y hacerse curar de sus enfermedades. Los que estaban atormentados por espíritus impuros quedaban curados; y toda la gente quería tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Los pleitos que surgen en la comunidad de Corinto, y que algunos llevan a los tribunales paganos, son otros de los desórdenes que Pablo quiere corregir.
  • Aunque el apóstol considera intolerable que haya pleitos, cuando los hay, deben resolverse fraternalmente, sin acudir a la jurisdicción del fuero civil o penal. Los juramentos de esos tribunales contenían fórmulas idolátricas, lo que prohibía que los fieles accediesen a ellos, por otro lado, la legislación pagana era muy amplia, muy tolerante y no tenía en cuenta los principios evangélicos.
  • Las palabras del Apóstol comienzan con una apelación al amor propio de los corintios tan orgullosos de su “sabiduría”, pero poco a poco profundiza en la identidad del cristiano. A estos corintios, Pablo les aconseja que los “procesos” se arreglen entre cristianos, escogiendo a los “sabios” o “prudentes” de entre la comunidad.
  • El apóstol les argumenta que los cristianos estamos destinados, al fin de la historia, a “juzgar al mundo”.
  • Por otro lado los invita a tener una paciencia tal, que imitando la misericordia de Cristo, nadie se dé fácilmente por ofendido, sobre todo tratándose de hermanos, y así no haya pleitos.
  • Aprovecha y enumera una serie de situaciones pecaminosas, que de no ser por la paciencia del Señor, nos excluirían de heredar el reino de Dios: inmorales, idólatras, adúlteros, invertidos, ladrones, difamadores. A todos Dios nos ha tenido que perdonar, por eso invita a una actitud semejante de perdón para con los demás, sin estar alzando la bandera de nuestros derechos, y de las supuestas ofensas que hemos recibido.

***

  • Doce judíos son escogidos como apóstoles, como mensajeros del Reino, como testigos de la Buena Nueva y continuadores de la obra iniciada por Jesús. El Señor da así una continuidad entre el antiguo y el nuevo Israel.
  • El número doce es simbólico y tiene una larga tradición en el pueblo de la Alianza: doce son los patriarcas descendientes de Jacob, doce las tribus bajo el liderazgo de David.
  • Este llamado no fue el fruto de una especulación de conveniencia sino la consecuencia de una experiencia de Jesús de oración, diálogo y discernimiento.
  • Estos doce han sido escogidos para ser la sal de la tierra y la luz del mundo, para que, desde su limitación y pobreza, derriben las certezas en las que muchos querían encerrar la elección de Dios para realizar su reino.
  • Jesús elige personas comunes: pescadores, campesinos, comerciantes, excluidos socialmente, incluso a algunos ejercían profesiones que eran consideradas «pecaminosas»; hombres con opciones políticas y religiosas diferentes hasta incluso radicalmente enfrentadas. Cada uno de ellos desde su peculiaridad y opción personal de vida asumió el llamado de Jesús como una opción definitiva.
  • Jesús tuvo la virtud de hacer que a pesar de las diferencias lograran formar una comunidad de misión y destino. Representan al nuevo pueblo de Dios, que marcha por la historia, comprometido, anunciando con su vida la presencia de Dios. El mandamiento del amor que dejará a esta nueva comunidad, tendrá que ser la experiencia a través de la cual, superen las diferencias y muestren al mundo la veracidad del mensaje evangélico.
  • Nosotros somos también hombres comunes, a los que Jesús llama a asumir el proyecto del reino. El proyecto de Jesús toma forma en la experiencia viva de hombres reconciliados, y reconciliadores; que hacen de las diferencias, riqueza y no motivo de división.
  • Anunciamos una vida que se renueva en el amor y en la creación de un nuevo modo de relacionarse, y de construir la vida y el futuro. Nuestro seguimiento no puede quedarse en una experiencia intimista, sino que tiene que volcarse, a partir de la oración del discernimiento evangélico, hacia la transformación del mundo.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento el llamado a construir la Iglesia?
  • ¿Me siento responsable de la continuidad del anuncio salvador?
  • ¿Descubro en la experiencia del amor evangélico el eje de credibilidad de la Iglesia?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Escucho tu voz Señor y te sigo…

 

Para la lectura espiritual

 

Jesús se fue a la montaña para orar

 

…” Toda alma humana es un templo de Dios: eso nos abre una perspectiva ancha y del todo nueva. La vida de oración de Jesús es la clave para comprender la oración de la Iglesia. Vemos cómo Cristo ha participado en el servicio divino, en la liturgia de su pueblo…; ha hecho que la liturgia de la antigua alianza encontrara su plenitud en la de la nueva alianza.

Pero Jesús no ha tomado, tan sólo, parte en el servicio divino público prescrito por la ley. En los evangelios encontramos numerosas referencias a su oración solitaria durante el silencio de la noche, en las cumbres salvajes de las montañas, en los lugares desiertos. La vida pública de Jesús ha sido precedida por cuarenta días y cuarenta noches de oración (Mt 4,12). Antes de escoger a sus doce apóstoles y enviarlos en misión, se retira a orar en la soledad de la montaña. En el monte de los Olivos, se preparó para ir hasta el Gólgota. El grito que Él dirigió al Padre en esta hora, nos revelan –en unas breves palabras que lucen como estrellas en nuestras horas difíciles – la hora más dolorosa de su vida en el monte de los Olivos: «Padre, si tú lo quieres, aleja de mí éste cáliz; pero, que no se haga mi voluntad sino la tuya» (Lc 22,42). Estas palabras son como un rayo que, por un instante, nos ilumina la vida más íntima del alma de Jesús, el misterio insondable de su ser de hombre-Dios y de su diálogo con el Padre. Este diálogo ha permanecido, ciertamente, a lo largo de toda su vida, sin interrumpirse jamás”…

 

Santa Teresa Benedicta de la Cruz [Edith Stein]

 

PARA REZAR

 

Comunidad Misionera

 

Señor, haz que tus dones
se hagan vida en nuestra Comunidad.
Necesitamos personas
que sepan escuchar.

Personas que crean la paz.
Personas que construyan la unidad y la comunidad,
que equilibran y reconcilian,
que dan testimonio
y que dicen la verdad, sin lastimar.

Necesitamos personas
en las que tu Espíritu resplandece,
que irradien esperanza
y desinteresadamente se comprometan,
para Ti y tu Reino.

Señor, danos personas capaces
de conmover a otros con su actitud,
personas que rezan
y que también hacen realidad esa oración.

Señor, convierte nuestra Comunidad,
en una comunidad misionera,
digna de ser colaboradora tuya,
en el servicio de la salvación del mundo.

Amén.

 

Miércoles XXIII

 

Felices los que escuchan la Palabra de Vida

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    7, 25-31

 

Hermanos:

Acerca de la virginidad, no tengo ningún precepto del Señor. Pero hago una advertencia, como quien, por la misericordia del Señor, es digno de confianza. Considero que, por las dificultades del tiempo presente, lo mejor para el hombre es vivir sin casarse. ¿Estás unido a una mujer? No te separes de ella. ¿No tienes mujer? No la busques. Si te casas, no pecas. Y si una joven se casa, tampoco peca. Pero los que lo hagan, sufrirán tribulaciones en su carne que yo quisiera evitarles.

Lo que quiero decir, hermanos, es esto: queda poco tiempo. Mientras tanto, los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que se alegran, como si no se alegraran; los que compran, como si no poseyeran nada; los que disfrutan del mundo, como si no disfrutaran. Porque la apariencia de este mundo es pasajera.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 44, 11-12. 14-15. 16-17 (R.: 11a)

 

R.    ¡Escucha, hija mía, mira y presta atención!

 

¡Escucha, hija mía, mira y presta atención!

Olvida tu pueblo y tu casa paterna,

y el rey se prendará de tu hermosura.

El es tu señor: inclínate ante él. R.

 

Embellecida con corales engarzados en oro

y vestida de brocado, es llevada hasta el rey.

Las vírgenes van detrás, sus compañeras la guían. R.

 

Con gozo y alegría entran al palacio real.

Tus hijos ocuparán el lugar de tus padres,

y los pondrás como príncipes por toda la tierra. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    6, 20-26

 

Jesús, fijando la mirada en sus discípulos, dijo: « ¡Felices ustedes, los pobres, porque el Reino de Dios les pertenece!

¡Felices ustedes, los que ahora tienen hambre, porque serán saciados!

¡Felices ustedes, los que ahora lloran, porque reirán!

¡Felices ustedes, cuando los hombres los odien, los excluyan, los insulten y los proscriban, considerándolos infames a causa del Hijo del hombre!

¡Alégrense y llénense de gozo en ese día, porque la recompensa de ustedes será grande en el cielo. De la misma manera los padres de ellos trataban a los profetas!

Pero ¡ay de ustedes los ricos, porque ya tienen su consuelo!

¡Ay de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque tendrán hambre! ¡Ay de ustedes, los que ahora ríen, porque conocerán la aflicción y las lágrimas!

¡Ay de ustedes cuando todos los elogien! ¡De la misma manera los padres de ellos trataban a los falsos profetas!»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Hoy aparece la carta a los corintios la tensión que había entre las diversas concepciones de la vida sexual y en concreto del matrimonio. La civilización griega de la época estaba en el más profundo desconcierto; se iba desde el desprecio del cuerpo y de la sexualidad, hasta la más total de las libertades.
  • Este texto contiene una respuesta personal de Pablo a consultas de un grupo de jóvenes corintios que, aun estando prometidos, han tomado la decisión de vivir como célibes y a las que el apóstol responde en su carta. El contexto está marcado por la intensa expectación de la parusía del Señor.
  • No hace aquí un tratado completo de los valores del matrimonio cristiano o del celibato, sino “relativizar” el tema y con sumo cuidado dar su opinión, aclarando, que tanto el estado de los solteros, el de los casados y el de los viudos son buenos. Aunque a modo personal les dice, que él cree que el celibato por el Reino -a ejemplo de Jesús y del suyo propio- sea lo mejor. De ninguna manera esto le ha sido impuesto sino que ha sido su opción.
  • Lo que les pide a todos es que, cada uno en su estado, se dedique a hacer el bien, a trabajar por el Reino.

***

  • Jesús señala dónde está la verdadera felicidad. Las bienaventuranzas vienen acompañadas por unos lamentos, por aquellos que se encierran en una vida autosuficiente y egoísta, no aceptando el mensaje de salvación. Bendiciones y lamentaciones que ponen de manifiesto una inversión de todos los cálculos y propuestas del mundo. Los hombres creían que iban a construir su felicidad a base de recetas, pero Dios viene a abrir otra perspectiva.
  • Jesús declara bienaventurados a los pobres de espíritu y, de este modo, coloca la plataforma de todas las demás. El pobre es capaz de recibir el Reino de Dios como un don. El que es pobre se da cuenta que el alimento verdadero no está en lo bienes materiales, el poder o la violencia, sino en la Palabra de Dios, en la justicia y el amor. Quien es pobre podrá compadecerse ante el sufrimiento del mundo, y buscar caminos de solución. Quien es pobre sabrá que toda su riqueza es Dios y que, por eso, será incomprendido y burlado.
  • La lamentación por los ricos es también el fundamento de todas las que siguen, porque el rico y autosuficiente, que no sabe poner sus riquezas al servicio de los demás y se encierra en su egoísmo, obra él mismo su desgracia.
  • Con las bienaventuranzas y los lamentos Jesús presenta los dos caminos: el camino de la vida y el camino de la muerte. No hay una tercera posibilidad neutra: quién no va hacia la vida se encamina hacia la muerte; quién no sigue la luz, vive en las tinieblas.
  • Las bienaventuranzas marcan el camino del cristiano porque ha sido el camino del mismo Cristo. Él es el pobre. El es el abandonado, el condenado injustamente. El recorrió el camino de los hombres y trazó el camino de la felicidad cuando subió al Gólgota. Locura y escándalo para los hombres pero, sin embargo, sabiduría y verdad de Dios porque por la aparente desventura abre el camino a la Pascua.

 

Para discernir

 

  • ¿Creo en la verdad que encierran las bienaventuranzas?
  • ¿Apuesto a la felicidad evangélica o me revelo a esta propuesta?
  • ¿Trato de encarnarlas en mi vida cotidiana?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Tu Palabra Señor da luz a mi vida

 

Para la lectura espiritual

 

Dichosos los pobres… Dichosos los que lloráis

 

 «Bienaventurados los pobres.» No todos los pobres son bienaventurados; porque la pobreza es una cosa neutra: puede haber pobres buenos y pobres malos…Bienaventurado el pobre que ha clamado al Señor y ha sido escuchado (Sl 33,7) : pobre de faltas, pobre de vicios, el pobre en quien el príncipe de este mundo nada ha encontrado (Jn 14,30), pobre a imitación de ese Pobre, el cual, siendo rico se ha hecho pobre por nosotros (2Co 8,9). Es por eso que Mateo da una explicación más completa: «Dichosos los pobres en espíritu», porque el pobre en espíritu no se hincha, no se ensalza en un pensamiento totalmente humano. Así es la primera bienaventuranza.

«Bienaventurados los mansos» escribe, seguidamente, Mateo. Habiendo dejado todo pecado…, estando contento de mi simplicidad, desnudo de mal, sólo me falta moderar mi carácter. ¿De qué me sirve no poseer bienes de este mundo si no soy manso y pacífico? Puesto que seguir el camino recto quiere decir seguir a aquél que dice: «Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón» (Mt 11,29)…

Hecho esto, acuérdate de que eres pecador: llora tus pecados, llora tus faltas. Está bien que la tercera bienaventuranza sea para los que lloran sus pecados, porque es la Trinidad la que perdona los pecados. Purifícate, pues, con tus lágrimas y lávate con tu llanto. Si lloras por tí mismo, nadie tendrá que llorarte… Cada uno tiene sus muertos por quien llorar; estamos muertos cuando pecamos… Que el que es pecador llore, pues, por él mismo y se corrija para llegar a ser justo, porque «el justo se acusa a sí mismo» (Pr 18,17).

 

San Ambrosio – Sobre el evangelio de San Lucas, V, 53-55

 

Para rezar

 

Plegaria de las bienaventuranzas

 

Temo, Señor, una pobreza sin subterfugios,
porque no comprendo la riqueza de la donación…
Miro con recelo toda aflicción,
pero es que no experimento la serenidad del consuelo…
Soy violento, hombre de espada y de golpe bajo,
y así pienso alcanzar un lugar digno en la tierra…
Hambre y sed de justicia me dan pánico;
por eso no me siento saciado, sino vacío…
Soy duro, inmisericorde, intransigente,
y, sin embargo, exijo toda la misericordia para mí…
Por eso te pido pobreza enriquecida.
Te pido aflicción consolada.
Sed y hambre de justicia te pido, para ser saciado.
Te pido ser misericordioso para alcanzar misericordia.
Déjame ser sincero de corazón porque deseo verte.
Te pido valentía para que me persigan por mi fidelidad.
Señor Jesús, Cristo magistral del cerro bienaventurado,
imprime estos “criterios de dicha” en mí.

Norberto Alcover s.j.

 

Jueves XXIII

 

Hagan por los demás lo que quieren que hagan por ustedes

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    8, 1.4b – 13

 

Hermanos:

El conocimiento llena de orgullo, mientras que el amor edifica. Si alguien se imagina que conoce algo, no ha llegado todavía a conocer como es debido; en cambio, el que ama a Dios es reconocido por Dios.

En cuanto a comer la carne sacrificada a los ídolos, sabemos bien que los ídolos no son nada y que no hay más que un solo Dios. Es verdad que algunos son considerados dioses, sea en el cielo o en la tierra: de hecho, hay una cantidad de dioses y una cantidad de señores. Pero para nosotros, no hay más que un solo Dios, el Padre, de quien todo procede y a quien nosotros estamos destinados, y un solo Señor, Jesucristo, por quien todo existe y por quien nosotros existimos.

Sin embargo, no todos tienen este conocimiento. Algunos, habituados hasta hace poco a la idolatría, comen la carne sacrificada a los ídolos como si fuera sagrada, y su conciencia, que es débil, queda manchada. Y así, tú, que tienes el debido conocimiento, haces perecer al débil, ¡ese hermano por el que murió Cristo! Pecando de esa manera contra sus hermanos e hiriendo su conciencia, que es débil, ustedes pecan contra Cristo.

Por lo tanto, si un alimento es ocasión de caída para mi hermano, nunca probaré carne, a fin de evitar su caída.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 138, 1-3. 13-14b. 23-24 (R.: 24b)

 

R.    Señor, llévame por el camino eterno.

 

Señor, tú me sondeas y me conoces

tú sabes si me siento o me levanto;

de lejos percibes lo que pienso,

te das cuenta si camino o si descanso,

y todos mis pasos te son familiares. R.

 

Tú creaste mis entrañas,

me plasmaste en el seno de mi madre:

te doy gracias porque fui formado

de manera tan admirable.

¡Qué maravillosas son tus obras! R.

 

Sondéame, Dios mío, y penetra mi interior;

examíname y conoce lo que pienso;

observa si estoy en un camino falso

y llévame por el camino eterno. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    6, 27-38

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Yo les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian. Bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los difaman. Al que te pegue en una mejilla, preséntale también la otra; al que te quite el manto, no le niegues la túnica. Dale a todo el que te pida, y al que tome lo tuyo no se lo reclames.

Hagan por los demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes. Si aman a aquellos que los aman, ¿qué mérito tienen? Porque hasta los pecadores aman a aquellos que los aman. Si hacen el bien a aquellos que se lo hacen a ustedes, ¿qué mérito tienen? Eso lo hacen también los pecadores. Y si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a los pecadores, para recibir de ellos lo mismo.

Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada en cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno con los desagradecidos y los malos.

Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En este fragmento de su primera carta a los corintios, el apóstol Pablo, nos permite llegar a la centralidad del misterio pascual de Cristo a través de otro camino: el de la caridad fraterna.
  • En Corinto, vivían algunos cristianos que hacían gala de comer carne sacrificada a los ídolos. Esta situación, si bien no estaba completamente prohibida, era considerada al menos muy inconveniente para otros. Así estos cristianos, provocaban escándalos entre los creyentes, sobre todo entre aquellos que eran menos firmes en la fe. De esta manera, en la comunidad se oponían los fuertes a los débiles, sembrando escándalo y decaimiento espiritual en lugar de animar y estimular la vivencia de la vida cristiana.
  • Pablo les recuerda entonces, a todos, dos verdades: -”Pero para nosotros, no hay más que un solo Dios, el Padre, de quien todo procede y a quien nosotros estamos destinados, y un solo Señor, Jesucristo, por quien todo existe y por quien nosotros existimos”. Esta es una revelación de Dios como Padre de nuestro Señor Jesucristo, del que nos viene no sólo el mandamiento del amor, sino también la posibilidad de cumplirlo.
  • Y el misterio pascual de Cristo, cuando dice: “Y así, tú, que tienes el debido conocimiento, haces perecer al débil, ¡ese hermano por el que murió Cristo!”, advirtiendo de esta manera que la muerte y resurrección de Jesús aparece en pleno contraste con la actitud de quienes, en el seno de la comunidad y mediante el escándalo, provocan la muerte, aunque sólo sea espiritual, de un hermano en la fe, tal vez sin esperanza de resurrección.

***

  • Este pasaje se sitúa en el centro mismo del evangelio de Jesús, descubriendo el sentido de Dios y de la vida humana. Esta segunda parte del discurso del llano va orientada a todo el pueblo y está estructurado en dos partes.
  • Primero, trata del amor a los enemigos y después hace una invitación a no condenar a nadie. Jesús invita a todos a un amor generoso y universal, a fin de llegar a asemejarnos al Padre del cielo. El hombre que se abre al amor se vuelve generoso como el Dios de la creación. Frente a cualquier reduccionismo o ideología, el Evangelio ofrece un claro y desafiante proyecto: “Amar a los enemigos”.
  • A la idea jurídica de recompensa, Lucas sustituye la de “agradecimiento”. Mientras que en el mundo griego el amor consistía en la búsqueda de la plenitud personal, en el cristianismo consiste en el sacrificio y en la entrega de la propia vida por los demás, teniendo como modelo el amor, la entrega y sacrificio de Jesús. Dios es el Padre de Jesús, que ama de tal forma a la humanidad que se entrega en la persona de su Hijo, se sacrifica en el intento de salvarnos.
  • Es un amor que busca el camino de la confrontación, del diálogo, de la tolerancia, que no responde con agresión porque sabe que ni la violencia ni la venganza, es la medida con la que Dios juzga al mundo. Sólo el reconocimiento del enemigo como persona, como ser humano puede llevar a responder desde la misericordia de Dios, a la maldad ajena.
  • Amar a quien nos odia es la medida del verdadero amor. Porque quién sólo ama a quien le retribuye con los mismos sentimientos, no sobrepasa la medida del amor egoísta. Beneficiar a quien nos causa daño, bendecir al que nos maldice, y ser generosos con los egoístas, invierte la lógica del mundo. Esta manera de actuar no nace de la ingenuidad, sino de la conciencia de que el Hombre Nuevo es superior a cualquier mezquindad.
  • Jesús no sólo pide que seamos buenos o que mejoremos nuestro modo de ser, nos pide que nos abramos a Dios y cambiemos la mediocridad de nuestro egoísmo por la grandeza de la generosidad.
  • Los discípulos deben ser reconocibles por el amor. Un amor que Jesús no concibe como un simple sentimiento, sino como una actitud que tiene la raíz existencial en la paternidad de Dios. Por el amor, Dios reconoce al hombre como hijo suyo y el hombre se reconoce hijo de Dios. El premio del que habla Jesús es experimentar a Dios como Padre.
  • Es el Padre quien da sentido y coherencia a la vida de los hermanos. Sólo así tiene sentido que podamos y tengamos que amar a todo hombre, que no es nada más ni nada menos que un hermano mío.
  • Sólo a un hermano se lo comprende, se lo acepta, se lo soporta, no se lo juzga, no se lo condena, se lo corrige, se lo espera, se lo perdona.
  • Las relaciones con el prójimo son vistas desde la perspectiva de la misericordia. El discípulo no es aquel que tiene el oficio de condenar, sino la tarea de ser bondadoso y compasivo; es aquel que, como el Padre del cielo, otorga misericordia y encuentra el gozo en la entrega y el amor.
  • El seguimiento de Jesucristo no se trata en absoluto de reproducir materialmente una u otra actitud, sino de mirar la realidad como El lo ha hecho, estar disponible como El ante el acontecimiento. Se trata no de reproducir sino de inventar, ya que cada acontecimiento es siempre nuevo y único, por lo tanto el discípulo tratará de que su respuesta esté a la altura del acontecimiento.
  • El amor al enemigo no es un dato marginal, sino el sentido y centro del amor de los cristianos. Sólo cuando se da sin esperar recompensa, cuando se ama sin que el otro lo merezca, cuando se pierde para que el otro gane, sólo entonces se ha llegado hasta el misterio del amor que nos enseña y nos ofrece Cristo.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué criterios rigen nuestro amor?
  • ¿A quién considero enemigos?
  • ¿Qué actitud tomo frente a mis enemigos?

     

Repitamos a lo largo de este día

 

Dame tu amor Señor

 

Para la lectura espiritual

 

…Viendo Dios que los hombres se hacen atraer por beneficios, quiso cautivarlos para su amor por medio de los suyos. Dijo por tanto: «Quiero atraer a los hombres para que me amen con aquellos lazos con que los hombres se hacen atraer, a saber: con los vínculos del amor». Esos fueron precisamente los dones que Dios hizo al hombre. El, después de haberlos dotado de alma con potencias a su imagen, de memoria, intelecto y voluntad, así como de un cuerpo provisto de sentidos, creó para él el cielo y la tierra y tantas otras cosas, todas ellas por amor al hombre; a fin de que sirvieran al hombre y éste le amara por gratitud a tantos dones.

Pero Dios no se contentó con darnos todas estas hermosas criaturas. Para hacerse con todo nuestro amor, llegó a dársenos todo él mismo. El Padre eterno llegó a darnos a su mismo y único Hijo. Al ver que todos nosotros estábamos muertos y privados de su gracia a causa del pecado, ¿qué hizo? Por su amor inmenso -más aún, como escribe el apóstol, por el excesivo amor que nos tenía-, mandó a su Hijo amado para que satisficiera por nosotros y para devolvernos así aquella vida que el pecado nos había arrebatado. Y al darnos a su Hijo (no perdonando a su Hijo para perdonarnos a nosotros), junto con el Hijo nos dio todo bien: su gracia, su amor y el paraíso”…

 

Alfonso María de Ligorio, [edición española: Práctica del amor a Jesucristo, Rialp, Madrid 1999]

 

Para rezar

 

Amar como Jesús,

siguiendo su ejemplo

que nace del servicio y de la entrega

desinteresada a los demás.

 

Amar como Jesús

optando por los más débiles,

los que sufren

y están al margen de la vida.

 

Amar como Jesús

apasionados por la justicia y la paz,

ofreciendo lo mejor de cada uno

para lograr una vida digna para todos.

 

Amar como Jesús

abierto a los demás y a sus necesidades

compartiendo los dones recibidos

viviendo la alegría del dar.

 

Que así sea

 

Viernes XXIII

14 de septiembre

Exaltación de la Cruz (F)

 

Lectura del libro de los Números 21, 4b-9


En el camino, el pueblo perdió la paciencia y comenzó a hablar contra Dios y contra Moisés: « ¿Por qué nos hicieron salir de Egipto para hacernos morir en el desierto?

¡Aquí no hay pan ni agua, y ya estamos hartos de esta comida miserable!»

Entonces el Señor envió contra el pueblo unas serpientes abrasadoras, que mordieron a la gente, y así murieron muchos israelitas.

El pueblo acudió a Moisés y le dijo: «Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti. Intercede delante del Señor, para que aleje de nosotros esas serpientes.»

Moisés intercedió por el pueblo, y el Señor le dijo: «Fabrica una serpiente abrasadora y colócala sobre un asta. Y todo el que haya sido mordido, al mirarla, quedará curado.»

Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un asta. Y cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba curado.


Palabra de Dios.

 

O bien:

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos 2, 6-11


Jesucristo, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano, se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz.

Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: «Jesucristo es el Señor.»

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO Sal 77, 1-2. 34-35. 36-37. 38 (R.: cf. 7b)

 

R. No olviden las proezas del Señor.


Pueblo mío, escucha mi enseñanza,
presta atención a las palabras de mi boca:
yo voy a recitar un poema,
a revelar enigmas del pasado. R.


Cuando los hacía morir, lo buscaban
y se volvían a él ansiosamente:
recordaban que Dios era su Roca,
y el Altísimo, su libertador. R.

Pero lo elogiaban de labios para afuera
y mentían con sus lenguas;
su corazón no era sincero con él
y no eran fieles a su alianza. R.

El Señor, que es compasivo,
los perdonaba en lugar de exterminarlos;
una y otra vez reprimió su enojo
y no dio rienda suelta a su furor. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan 3, 13-17


Jesús dijo a Nicodemo:

«Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo.

De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna.

Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.»

 

Palabra del Señor

 

Para reflexionar

 

  • En el libro de los Números la serpiente de bronce es levantada por Moisés sobre un asta en medio del campamento. Todos los israelitas que mordidos por las serpientes venenosas, habían sido castigados por sus rebeldías; miraban la serpiente de bronce y se curaban. La exaltación de esa serpiente portadora de muerte se convertía para el pueblo arrepentido en portadora de vida.

***

  • En san Pablo Jesucristo quiso acreditarse como verdadero hombre y vivir como uno de tantos. Por su obediencia al Padre y por su solidaridad con todos los pecadores, Cristo se anonadó hasta el límite de la muerte y muerte de cruz.
  • Pero Dios lo ensalzó para darle un “nombre” que está por encima de todo nombre. El nombre es para los hebreos la expresión del propio ser, la proclamación de lo que uno es y de su misión; al recibir Jesús el “nombre-sobre-todo-nombre” Pablo expresa que Jesús es el Señor. Jesús ha querido ser Dios para nosotros, haciéndose verdaderamente hombre solidario en todo.

***

  • Juan utiliza la narración de la serpiente de bronce, elevada por Moisés en el desierto, como figura que ilustra proféticamente lo que sucede en la “elevación” del Hijo del Hombre en la cruz.
  • Hacia ese Jesús elevado en señal de oprobio, nosotros levantamos nuestros ojos de la fe, porque reconocemos en Él el amor salvador del Padre y el amor fiel y salvador del Hijo, que ha aceptado perder la vida, es decir, entregarla al Padre y a todos nosotros.
  • Las palabras de Jesús a Juan expresan en forma resumida su misión, que consiste en dar al hombre “vida eterna”, la misma vida de Dios, y que se concede a los hombres en virtud de su elevación.
  • El levantamiento de Jesús es a la vez su muerte en cruz y su glorificación; es fruto del rechazo del mundo y atracción salvadora de todos los hombres; Jesús es elevado para morir en manos del mundo y es elevado para salvar por el Padre; “para que todo el que crea en Él tenga vida eterna”. Jesús elevado, atrae a todos los hombres; es la luz verdadera que ilumina a todos.
  • Jesús no es juicio sino salvación. Dios no es el que juzga, sino el que salva. La salvación tiene lugar por la fe. El propósito y la voluntad de Dios es la salvación del mundo, no su condenación. Dios ama al mundo con un amor incomprensible e inconmensurable. El Dios que revela Jesús no es un Dios a imagen de los hombres, que se dedica a garantizar el orden en el mundo, ni un super vigilante del escenario del mundo, ni el custodio del orden moral. Dios ama, Dios es amor. Sólo Jesús, con sus palabras y sus gestos que lo conducen a la cruz, puede dejar entrever esto.
  • El Padre no envía al Hijo a la muerte, sino a la solidaridad con los hombres. Jesús sabe que la salvación no le llega al hombre por la huida de la realidad humana, sino por la identificación hasta el fondo con ella. Jesús se comportó como un hombre cualquiera. Nada le fue ahorrado de la común condición humana sino que la asumió hasta la muerte. Esta profunda comunión con nosotros es lo que hace a Jesús tan entrañable y tan próximo a cada uno de nosotros.
  • El Padre no envía al Hijo a la muerte sino al cumplimiento fiel de su misión de revelar el amor de Dios, su misericordia sobre todos los hombres, y la muerte de Jesús es una consecuencia de su obrar. Al enviar a su Hijo al mundo, el Padre corre este riesgo que no “escatimó″.
  • Se trata, por tanto, de un claro predominio del designio de salvación en la actuación amorosa de Dios en el mundo; de una prioridad de la salvación sobre la condenación; se trata de un triunfo de la salvación.
  • La cruz fue para Cristo la voluntad del Padre cumplida hasta el extremo, su última palabra y la más elocuente. La cruz fue para Cristo ponerse en el último lugar y prestar el mejor servicio a todos los hombres. Para servir hay que ponerse en la cola, en el último lugar, descendió el que vino al mundo a servir y no a ser servido. Por eso fue también la cruz el trono de su exaltación y su gloria.
  • Para Jesús la cruz no fue un final desgraciado o inesperado, sino la culminación de su camino. No hay quiebre entre lo que hizo durante su vida pública y su cruz. La cruz es camino de vida, se trata de seguir a Jesús, en el intento de vivir como Él viviría en este tiempo y en nuestra realidad concreta. Escoger un camino que sea consecuente con lo que El nos enseñó: un camino que, sirva a la verdad y no a la mentira, al amor generoso y no al egoísmo insolidario, a la justicia de cada día y no al aprovecharse de los débiles.
  • En el desierto que nos presenta el mundo, de nosotros depende levantar el signo de un futuro más fuerte que la muerte. No se trata de colocar crucifijos por todas partes; se trata de que nosotros mismos estemos marcados por el amor de tal manera que todo hombre pueda reconocer el rostro de Cristo y la esperanza de curación.
  • La cruz que exaltamos no son los maderos cruzados sino el coraje de Jesús, que optó por el Reino y por el amor sin temor a las consecuencias a que lo iban a llevar. La exaltación de la cruz es la exaltación de la fidelidad de Jesús a la causa del Reino. Cruz es el sufrimiento que se producirá en nuestra vida como consecuencia de seguir a Jesús y los valores del evangelio.
  • Esta celebración tiene que ser para nosotros la ocasión de hacer memoria, de recordar y proclamar muy alto que Cristo ha sido exaltado en la cruz y que todos los que son de Cristo no podemos pretender otra gloria que ésta. Tener los mismos sentimientos que tuvo Cristo y no conformarnos a este mundo. Si somos discípulos de Cristo estaremos siempre con Él en la cruz, en la contradicción.
  • Los creyentes no vivimos la cruz como derrotados, sino como portadores de una esperanza final. Si asumimos esa cruz inevitable en todo aquel que se esfuerza por ser fiel a su vocación y por construir un mundo más humano, más habitable, es porque queremos arrancar para siempre del mundo y de nosotros el mal y el sufrimiento. A una cruz como la de Jesús, sólo le espera resurrección. Por eso, aunque parezca contradictorio, nos gozamos y hacemos fiesta contemplando la cruz, por encima de otras exaltaciones pasajeras y mundanas que nos embotan cada día.
  • La exaltación de la cruz no es la exaltación del sufrimiento y del sacrificio, ni la consagración del dolor, sino revelación cumbre del amor y la posibilidad de transformar el abatimiento en construcción de vida humana plena. Jesús nos enseña cómo pasar de la muerte a la vida.

 

Para discernir

 

  • ¿Busco la verdad a toda costa, sin acobardarme ante la posibilidad de que me pongan la cruz?
  • ¿Acepto las cruces (históricas, no naturales) que ya cargo? (Enumerarlas, revisarlas ante mí mismo).
  • ¿Soy capaz de rebajarme por el bien de otros?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Jesucristo es el Señor

 

Para la lectura espiritual

 

«Cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí»

 

…”Hoy es el día de la Exaltación de la Santa Cruz; cruz que merece nuestro amor y a la cual, por nuestro amor, ha sido suspendido el Salvador del mundo entero. Nuestro Señor ha dicho: «Cuando haya sido elevado de la tierra, atraeré a todos hacia mí. Con estas palabras quiere decir que su deseo más grande es atraer hacia Él nuestros corazones terrenos, poseídos por el amor hacia las cosas de este mundo; quiere atraer hacia Él nuestra sed de gozos y satisfacciones de la tierra. Nuestra alma, bella y orgullosa, retenida por la complacencia en sí misma, por el amor a la satisfacción material de nuestra sensibilidad, quisiera Él atraerla totalmente hacia Sí. Sí, a fin de que Él sea elevado en nosotros y crezca en nuestros corazones. Porque para aquellos que Dios ha sido siempre grande, todas las cosas creadas son pequeñas, y las cosas pequeñas las consideran como si nada fuesen.

La belleza de esta Cruz es Cristo crucificado elevado de manera inimaginable, muy por encima de todos los santos, de todos los ángeles, de todos los gozos, delicias y felicidades que todos juntos poseen. Y puesto que su verdadera mansión se encuentra en lo más alto de los cielos, quiere habitar en eso que hay en lo más alto de nosotros mismos, es decir, en nuestro amor y en nuestros sentimientos más elevados, más íntimos, más delicados. Quiere atraer hacia Él los aspectos más simples de nuestro espíritu y de nuestra alma en lo que tienen de más eminente, y elevar todo ello hasta Él. Si logramos que esto sea una realidad en nosotros, Él nos atraerá hasta su mansión más elevada y la más íntima… Cuanto más ahora yo le dé lo que es mío, lo que tengo, tanto más Él me dará lo que es suyo”…

Juan Taulero
Sermón 58

 

Para rezar

 

Nos acercamos a los crucificados

Hoy, nos acercamos a tu cruz,

y nos acercamos
a los crucificados de la humanidad.
Queremos pasar sus rostros, que son tu rostro,
por nuestro corazón.
Nos sentimos llamados a recorrer países enteros,
donde hay tantos relatos de cruz
por el hambre, la guerra, la injusticia sin fin.
Pasamos por nuestros ojos las imágenes de las víctimas,
los cuerpos mutilados por las bombas,
las mujeres embarazadas violentamente,
los niños atrapados en redes comerciales.
Oímos la voz de los sin voz,
el ruido de los pies de tantos emigrantes
que dejan su tierra con dolor,
el eco apagado de tantos condenados a muerte
por el hambre, el sida, las drogas,
el hilito de voz que sale de las cárceles,
de los hospitales, de todos los marginados.
Que nuestras lágrimas, nuestra solidaridad,
nuestro estilo de vida, rieguen tantas semillas
de amor y de esperanza sembradas cada día en la tierra.

 

Sábado XXIII

 

15 de septiembre

Nuestra Señora de los Dolores

 

Una espada te traspasará el alma

 

Lectura de la carta de los Hebreos 5, 7-9

 

El cual, habiendo ofrecido en los días de su vida mortal ruegos y súplicas con poderoso clamor y lágrimas al que podía salvarse de la muerte, fue escuchado por su actitud reverente, y aun siendo Hijo, con lo que padeció experimentó la obediencia; y llegado a la perfección, se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen, proclamando por Dios Sumo Sacerdote a semejanza de Melquisedec.

 

Palabra de Dios

 

SALMO Sal 30, 2-3. 3-4. 5-6. 15-16. 20

 

R: Sálvame, Señor, por tu misericordia.

 

A ti, Señor, me acojo:

no quede yo nunca defraudado;

tú, que eres justo, ponme a salvo,

inclina tu oído hacia mí. R


Ven a prisa líbrame,

sé la roca de mi refugio,

un baluarte donde me salve,

tú que eres mi roca y mi baluarte;

por tu nombre dirígeme y guíame. R


Sácame de la red que me han tendido,

porque tú eres mi amparo.
A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás.

Pero yo confío en ti, Señor,
te digo: “Tú eres mi Dios”
En tu mano están mis azares:
líbrame de los enemigos que me persiguen.

Que bondad tan grande, Señor.
reservas para tus fieles,
y concedes a los que a ti se acogen
a la vista de todos.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 2, 33-35

 

Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: “Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción -y a ti misma una espada te atravesará el alma- a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones”.

 

Palabra del Señor

 

Para reflexionar

 

 

Para discernir

 

  • ¿Acepto con paciencia los dolores de la vida?
  • ¿Acompaño afectuosamente el dolor de los demás?
  • ¿Recurro a la Virgen ante el sufrimiento y el dolor?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Quiero decir que sí como vos, María…

 

Para la lectura espiritual

 

«Y a ti misma, una espada te traspasará el corazón»


“…Oveja contemplando a su cordero que es llevado al matadero (Is 53,7), consumida de dolor; le seguía, con las demás  mujeres, clamando así: «¿Adónde vas, hijo mío? ¿Por qué acabas de esta manera tu corta vida (Sl 18,6)? Todavía hay, en Caná, otras bodas, ¿es allí que tú vas ahora, tan rápidamente para hacer, de nuevo, vino del agua? ¿Te puedo acompañar, hijo mío, o es mejor que espere? Dime una palabra, Verbo, no pases delante de mí en silencio…, tú, que eres mi hijo y mi Dios…

«Tú vas hacia una muerte injusta y nadie comparte tu sufrimiento. Pedro no te acompaña ahora, él que decía: « Aunque tuviera que morir, yo jamás te negaré » (Mt 26,35). Te ha abandonado ese Tomás que exclamaba: «Muramos con él » (Jn 11,6).  Y también los demás, los íntimos, ellos que han de juzgar a las doce tribus (Mt 19,28), ¿dónde están, ahora? No ha quedado ninguno; y tú, completamente solo, hijo mío, mueres por todos. Es tu salario por haber salvado a todos los hombres y haberles servido, hijo mío y Dios mío.»

Girándose hacia María, aquél que salió de ella, exclamó: «¿Por qué lloras, madre ?… Yo, ¿no sufrir? ¿no morir? ¿Cómo podría salvar a Adán? ¿Dejar de habitar el sepulcro? ¿Cómo devolvería la vida a los que permanecen en el país de los muertos? ¿Por qué lloras? Mejor que grites: ‘Él sufre voluntariamente, mi hijo y mi Dios’. Virgen sensata, no te vuelvas semejante a las insensatas (Mt 25,1s); tú estás dentro de la sala de bodas, no reacciones, pues, como si estuvieras fuera… No llores más, pues es mejor que digas: ‘Ten piedad de Adán, sé misericordioso con Eva, tú, mi hijo y mi Dios.’

… « Ten  la seguridad, madre, que tú serás la primera en verme salir del sepulcro. Vendré a mostrarte de qué males he rescatado a Adán, qué de sudores he derramado por él. A mis amigos les revelaré el sentido de las señales que verán en mis manos. Entonces, tú verás a Eva como en otros tiempos”….

 

San Román – Himno 25, María en el camino de la cruz

 

Para rezar

 

Señora y Madre nuestra:

tú estabas serena y fuerte junto a la cruz de Jesús.

Ofrecías tu Hijo al Padre para la redención del mundo.

Lo perdías, en cierto sentido,

porque Él tenía que estar en las cosas del Padre,

pero lo ganabas porque se convertía en Redentor del mundo,

en el Amigo que da la vida por sus amigos.

María, ¡qué hermoso es escuchar

desde la cruz las palabras de Jesús:

“Ahí tienes a tu hijo”, “Ahí tienes a tu Madre”.

¡Qué bueno si te recibimos en nuestra casa como Juan!

Queremos llevarte siempre a nuestra casa.

Nuestra casa es el lugar donde vivimos.

Pero nuestra casa es sobre todo el corazón,

donde mora la Trinidad Santísima.

Amén.

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XXII – CICLO B

DOMINGO XXII

CICLO B

 

 

Lunes XXII

 

 

Martes XXII

 

 

Miércoles XXII

 

 

Jueves XXII

 

 

Viernes XXII

 

 

Sábado XXII

 

 

DOMINGO XXII

CICLO B

 

…Del corazón proviene lo que mancha al hombre…

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Deuteronomio   4, 1-2. 6-8


 

Moisés habló al pueblo, diciendo:

Y ahora, Israel, escucha los preceptos y las leyes que les enseño para que las pongan en práctica. Así ustedes vivirán y entrarán a tomar posesión de la tierra que les da el Señor, el Dios de sus padres. No añadan ni quiten nada de lo que yo les ordeno. Observen los mandamientos del Señor, su Dios, tal como yo se los prescribo.

Obsérvenlos y pónganlos en práctica, porque así serán sabios y prudentes a los ojos de los pueblos, que al oír todas estas leyes, dirán: « ¡Realmente es un pueblo sabio y prudente esta gran nación!»

¿Existe acaso una nación tan grande que tenga sus dioses cerca de ella, como el Señor, nuestro Dios, está cerca de nosotros siempre que lo invocamos? ¿Y qué gran nación tiene preceptos y costumbres tan justas como esta Ley que hoy promulgo en presencia de ustedes?


 

Palabra de Dios.


 


 

SALMO         Sal 14, 2-3a. 3b-4b. 5 (R.: 1a)


 

R.      Señor, ¿quién se hospedará en tu Carpa?


 

El que procede rectamente

y practica la justicia;

el que dice la verdad de corazón

y no calumnia con su lengua.


 

El que no hace mal a su prójimo

ni agravia a su vecino,

el que no estima a quien Dios reprueba

y honra a los que temen al Señor.


 

El que no presta su dinero a usura

ni acepta soborno contra el inocente.

El que procede así, nunca vacilará.


 


 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol Santiago      1, 17-18. 21b. 22. 27


 

Queridos hermanos:

Todo lo que es bueno y perfecto es un don de lo alto y desciende del Padre de los astros luminosos, en quien no hay cambio ni sombra de declinación. El ha querido engendrarnos por su Palabra de verdad, para que seamos como las primicias de su creación.

Reciban con docilidad la Palabra sembrada en ustedes, que es capaz de salvarlos. Pongan en práctica la Palabra y no se contenten sólo con oírla, de manera que se engañen a ustedes mismos.

La religiosidad pura y sin mancha delante de Dios, nuestro Padre, consiste en ocuparse de los huérfanos y de las viudas cuando están necesitados, y en no contaminarse con el mundo.


 

Palabra de Dios.


 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos  7, 1-8. 14-15. 21-23


 

Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusalén se acercaron a Jesús, y vieron que algunos de sus discípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavar. Los fariseos, en efecto, y los judíos en general, no comen sin lavarse antes cuidadosamente las manos, siguiendo la tradición de sus antepasados; y al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Además, hay muchas otras prácticas, a las que están aferrados por tradición, como el lavado de los vasos, de las jarras y de la vajilla de bronce.

Entonces los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: « ¿Por qué tus discípulos no proceden de acuerdo con la tradición de nuestros antepasados, sino que comen con las manos impuras?»

El les respondió: « ¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, en el pasaje de la Escritura que dice: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinde culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos. Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres.»

Y Jesús, llamando otra vez a la gente, les dijo: «Escúchenme todos y entiéndanlo bien. Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre. Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino. Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre.»


 

Palabra del Señor.


 

Para reflexionar


 

  • El pueblo de Israel que tiene experiencias de cómo Dios cumple sus promesas, sabe  que sólo podrá llegar a poseer y conservar la tierra que le fue prometida si cumple las  cláusulas de la alianza.
  • En el alma de los israelitas hay una reconfortante seguridad: el cumplimiento fiel  de la ley procura la bendición o ayuda de Dios.
  • Israel escucha los mandatos que su Dios le enseña a cumplir y así vive la alianza.  En los mandamientos de Dios está la clave del éxito en la vida, y el camino de la  felicidad, y la fuente de la verdadera sabiduría.


***

  • En la llamada Carta de Santiago hay una fundamentación de la exhortación moral  posterior. La acción de Dios comunicando y comunicándose es la base de toda la vida  humana y cristiana. Es preciso vivirlo. No por imposición u obligación, sino por exigencia  de coherencia.
    • No basta lo intelectual, ni una mera aceptación interna, que sería sólo parcial,  sino un total compromiso de la persona, que, por lo mismo, se verifica en la práctica  concreta. Si la Palabra  de Dios habita en nosotros se tiene que dar necesariamente muestra de ello. Pero  uno puede autoengañarse y es preciso estar sobre aviso.
    • Para el creyente ordinario su manera de vivir va a ser la prueba de que su entrega a Dios es verdadera o ficticia. Si hay práctica se está en el buen camino.


***

  • “¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los  mayores?” Es un ataque indirecto contra Jesús por permitir tales cosas. La polémica que presenta el evangelio de hoy pone al descubierto la diferencia entre la enseñanza de Jesús y la doctrina oficial farisaica que había degenerado hacia la exterioridad, y había  convertido el cumplimiento de la ley en puro rabinismo y ritualismo.
  • Jerusalén daba las normas para toda la comunidad judía, tanto de  Palestina como de la diáspora. Los máximos dirigentes del judaísmo están alarmados por  las cosas que se dicen del nuevo maestro galileo, por este motivo  se acercan a Jesús un grupo de fariseos con algunos letrados de Jerusalén para investigarlo.  Los letrados y los teólogos, eran los maestros que  interpretaban la ley. Su deseo era ser fieles a la voluntad de Dios y traducir concretamente los mandamientos de Ley  aplicándolos a los diversos casos de la vida. La ley y la tradición habían sido dadas por Dios a Moisés en el Sinaí y se diferenciaban en que una parte fue  puesta por escrito y otra se transmitió oralmente a través de las generaciones.
  • Los fariseos eran los más minuciosos observantes de la ley y las tradiciones. “La tradición de los mayores” es una expresión técnica de la teología rabínica en la que  incluían más de seiscientos preceptos que habían elaborado las escuelas de los rabinos desde el  siglo V antes de Cristo.
  • El incumplimiento de la tradición de los mayores era considerado como una transgresión  a la ley y, por tanto, de Dios.
  • “Lavarse las manos antes de comer” no se hacía por higiene, sino por pureza legal.  Tenían que hacerlo cada vez que iban a llevarse alimentos a la boca, siguiendo un  complicado ritual. Aquel que comía sin lavarse las manos, impurificaban los alimentos por el  contacto con el mundo exterior, y éstos, al entrar en el hombre, causaban a su vez su  impureza.
  • Jesús no responde directamente a la pregunta de sus cuestionadores sino que enfrenta la tradición con  la misma ley divina y apunta mucho más lejos que la pregunta que le han formulado. No  defiende a sus discípulos, sino que ataca duramente a sus acusadores. Ellos cometen una  transgresión mucho más grave que sus discípulos al poner la tradición, que atribuyen a Dios, por encima del mandamiento del amor. Jesús apela a lo ya dicho por Isaías «Este  pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está  vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos.»
  • Los letrados y fariseos se preocupaban excesivamente de normas externas y olvidaban el  acercamiento personal a Dios y a los hombres. Se consideraban mejores que los demás por el  hecho de cumplir escrupulosamente todos los preceptos y tradiciones.
  • Jesús enseñaba la plena libertad frente a la ley y a todo tipo de  prescripciones humanas, no valora las apariencias de la persona, sino su interior, la totalidad del hombre.  Cuestiona la fe que no lleva a un amor mayor, concretado en la justicia, y declara que no  tiene ningún valor y constituye una  práctica vacía de contenido e hipócrita. La palabra hipócrita es de origen griego y designaba al actor que se vestía con una máscara y un disfraz y asumía una personalidad ajena a la suya. Fingía ante el público ser otro, frecuentemente muy alejado a la realidad. Unas veces representaba un rey, otras un mendigo o un general. Le bastaba con ocultar su propio ser detrás de la máscara y tomar cualidades y sentimientos simulados.
  • La forma propia de ser de muchos fariseos era la hipocresía porque actuaban para ser vistos por los hombres y no de cara a Dios. Su vida era tan falsa como la de los actores durante la representación.
  • Jesús no trata simplemente de cambiar unas costumbres por otras. Apunta a algo mucho más  radical: relativiza cualquier costumbre humana combatiendo esa tendencia a convertirlas en  sagradas y absolutas. Sólo Dios es absoluto, un absoluto que es amor desde el cual  debemos vivir y revisar nuestros hábitos y costumbres. La ley no tiene entrañas. La ley existe para  ayudar, y no para encadenar a los hombres.
  • La moral evangélica está basada en el amor, en vez de requisitos y reglamentos reclama verdad y amor al prójimo. Porque el sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado.
  • Jesús defiende la libertad interior del hombre por encima de toda prescripción externa,  defiende la fidelidad a sí mismo; nunca la esclavitud a unos preceptos.
  • “No es lo que entra en la boca lo que hace impuro al hombre”; Jesús rechaza la distinción judía entre lo puro y lo impuro, entre una esfera sagrada, en la que Dios está presente, y otra esfera cotidiana, en la  que Dios está ausente. Para los judíos un ser humano puro era el que no se había contaminado con alguna de las cosas prohibidas por la ley. Eran actos o situaciones que contaminaban al sujeto durante un determinado tiempo y lo hacían impuro: no lavarse las manos, no lavar vasos, jarras y bandejas, comer carne de cerdo o conejo, estar con una mujer en su período menstrual o tener hemorragias. Un leproso era un impuro permanente, lo mismo que todos los que tuvieran una enfermedad que no se pudiera curar.
  • Para Jesús la creación entera es buena por ser obra de Dios. Las cosas del mundo nunca son  impuras. “Lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre”. Las cosas  llegan a ser impuras  sólo a través del corazón de los hombres. Ni el simple cumplimiento de las normas nos hace buenos, ni el transgredirlas por  casualidad o por ignorancia nos hace malos. Nada exterior nos puede hacer buenos o  malos; somos nosotros los que hacemos que algo sea bueno o malo; es nuestra intención,  es la dirección que imprimimos a los actos y a las cosas.
  • No basta que una persona, un lugar, un templo hayan sido  consagrados a Dios para que se hagan automáticamente sagrados. La única  santificación posible viene después, cuando somos libres y conscientemente asumimos una  conducta conforme a la voluntad de Dios. No hay nada sagrado o profano,  puro o impuro en  sí.
  • No nos convertimos en impuros desde fuera, sino desde dentro. Cuando Jesús habla del “corazón” lo hace en sentido de  toda la interioridad de la persona, el centro de la vida, de las decisiones y del encuentro  personal con Dios.
  • Según la mentalidad hebrea, con el corazón se piensa, se  recuerda, se toman decisiones; en él se encuentran  al mismo tiempo amor, inteligencia,  espíritu, memoria, conocimiento, libertad… Si nuestro corazón es bueno, lo serán también  todas nuestras acciones, dado que lo que hacemos es fruto de lo que tenemos en el  corazón, de lo que somos.
  • Lo que sale del corazón hace impura la vida: los odios, los pensamientos ruines, las calumnias… Es esto  lo que nos incapacita para las cosas de Dios Es la intención la que hace grandes o mezquinas  nuestras palabras y nuestras obras. Los únicos que pueden considerarse manchados son los que albergan en  su corazón actitudes contrarias al amor y la comunión.
  • Los hombres valemos por lo que vale nuestro corazón, por aquello que deseamos, buscamos y amamos  desde el fondo de nosotros mismos. El  corazón es la expresión de nuestra interioridad. Es en el corazón donde acogemos o rechazamos a Dios o a los hermanos. El corazón es el lugar  donde nos revelamos y desde donde, de hecho, orientamos nuestra vida entera. EL signo  claro que pone de manifiesto lo que el corazón ama y anhela es la vida concreta a pesar de que no sea del todo perfecta. Jesús no trajo un código de leyes y  prescripciones, sino una llamada a sentir, pensar y vivir desde un amor que sobrepasa todo cumplimiento de cualquier ley.
  • Aunque muchas veces, en la práctica, por debilidad o pecado nos cueste actuar según  aquello que creemos, o actuemos de modo contrario sabemos que Jesús mira el interior, nuestro corazón humano con una mirada muy distinta a la nuestra y nos llama a hacer lo mismo. Necesitamos vivir nuestra fe de discípulos no aparte del mundo, sino como el fundamento de todo lo que tiene sentido superando la tentación de encerrar a Dios en formas externas para descubrir la verdad de lo religioso en el corazón del  hombre.
  • Es el corazón” que es lo que nos hace puros o impuros, buenos o malos. Llamarse discípulo y no  vivir compartiendo lo que se tiene y lo que se es, es hipocresía que impide que el Reino llegue y se haga carne en la sociedad. La norma del cristiano es el Evangelio, pero en cuanto es adoptado  interiormente como una forma de vida.
  • Permitamos que el Espíritu de Dios entre en nuestra vida, entre en el “corazón”, para que Dios despliegue desde dentro toda su eficacia transformadora, moviéndonos a salir de nosotros mismos  para ir hacia el prójimo con el amor con que Él se entregó y que nos conduce a amar lo que Él amó y a vivir una vida generosa y con sentido ….y todo lo demás vendrá por añadidura
  • El amor demostrado  en obras, será siempre la ley fundamental de nuestra vida como discípulos de Jesús e hijos del Reino.


 

 Para discernir


 

  • ¿Qué muestran mis obras?
  • ¿Dónde pongo el acento de mi fe?
  • ¿Qué lugar le doy a la ley?


 

Repitamos a lo largo de este día


 

Señor, que viva lo que creo


 

Para la lectura espiritual


 

«Su corazón está lejos de mí»

 

La vida interior es primordial… La vida activa es la consecuencia de la vida interior y no tiene valor más que si depende de ella. Quisiéramos hacerlo todo lo mejor posible, con perfección. Pero si no está ligada a la vida interior no sirve para nada. Todo el valor de nuestra vida y de nuestra actividad depende de la vida interior, la vida del amor de Dios y de la Virgen Maria, la Inmaculada, no son teorías ni dulzuras, sino la práctica de un amor que consiste en la unión de nuestra voluntad a la voluntad de la Inmaculada.

Ante todo y por encima de todo, debemos profundizar en la vida interior. Si se trata verdaderamente de la vida espiritual, son necesarios los medios sobrenaturales. La oración, la oración y solamente la oración, es necesaria para mantener la vida interior y su desarrollo; es necesario el recogimiento interior.

No estemos inquietos por las cosas sin necesidad, sino que, suavemente y en la paz, procuremos guardar el recogimiento del espíritu y estar disponibles a la gracia de Dios. Es para eso que nos ayuda el silencio.


 

San Maximiliano Kolbe (1894-1941), franciscano, mártir
Conversaciones espirituales inéditas


 

Para rezar

 

Una comunidad dice mucho cuando es de Jesús.
Cuando habla de Jesús y no de sus reuniones.
Cuando anuncia a Jesús y no se anuncia a sí misma.
Cuando se gloría de Jesús y no de sus meritos.
Cuando se reúne en torno de Jesús y no en torno de sus problemas.
Cuando se extiende para Jesús y no para sí misma.

Cuando se apoya en Jesús y no en su propia fuerza.
Cuando vive de Jesús y no vive de sí misma.
Una comunidad dice mucho cuando es de Jesús.
Una comunidad dice poco cuando habla de sí misma.
Cuando comunica sus propios méritos.
Cuando anuncia sus reuniones.

Cuando da testimonio de sus compromisos.
Cuando se gloría de sus valores.
Cuando se extiende en provecho propio.
Cuando vive para sí misma.
Cuando se apoya en sus fuerzas.
Una comunidad dice poco cuando habla de sí misma.

Una comunidad no se tambalea por las fallas, sino por la falta de fe.
No se debilita por los pecados, sino por la ausencia de Jesús.
No se rompe por las tensiones, sino por olvido de Jesús.
No se queda pequeña por carencia de valores, sino porque Jesús dentro de ella es pequeño.
No se ahoga por falta de aire fresco, sino por asfixia de Jesús.
Una comunidad es fuerte cuando Jesús dentro de ella es fuerte.

Una comunidad pesa cuando Jesús dentro de ella tiene peso.
Una comunidad marcha unida cuando Jesús está en medio.
Una comunidad se extiende cuando extiende a Jesús.
Una comunidad vive cuando vive Jesús.
UNA COMUNIDAD CONVENCE Y LLENA CUANDO
ES LA COMUNIDAD DE JESÚS

P. Loidi


 

Lunes XXII

 

Él me envió a evangelizar a los pobres

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    2, 1-5

 

Hermanos, cuando los visité para anunciarles el misterio de Dios, no llegué con el prestigio de la elocuencia o de la sabiduría. Al contrario, no quise saber nada, fuera de Jesucristo, y Jesucristo crucificado.

Por eso, me presenté ante ustedes débil, temeroso y vacilante.

Mi palabra y mi predicación no tenían nada de la argumentación persuasiva de la sabiduría humana, sino que eran demostración del poder del Espíritu, para que ustedes no basaran su fe en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 118, 97. 98. 99. 100. 101. 102 (R.: 97a)

 

R.    ¡Señor, cuánto amo tu ley!

 

¡Cuánto amo tu ley,

todo el día la medito! R.

 

Tus mandamientos me hacen más sabio que mis enemigos,

porque siempre me acompañan. R.

 

Soy más prudente que todos mis maestros,

porque siempre medito tus prescripciones. R.

 

Soy más inteligente que los ancianos,

porque observo tus preceptos. R.

 

Yo aparto mis pies del mal camino,

para cumplir tu palabra. R.

 

No me separo de tus juicios,

porque eres tú el que me enseñas. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    4, 16-30

 

Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la Buena Noticia los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor.

Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él. Entonces comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír.»

Todos daban testimonio a favor de él y estaban llenos de admiración por las palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: «¿No es este el hijo de José?»

Pero él les respondió: «Sin duda ustedes me citarán el refrán: “Médico, cúrate a ti mismo.” Realiza también aquí, en tu patria, todo lo que hemos oído que sucedió en Cafarnaúm.»

Después agregó: «Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra. Yo les aseguro que había muchas viudas en Israel en el tiempo de Elías, cuando durante tres años y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azotó a todo el país. Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón. También había muchos leprosos en Israel, en el tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio.»

Al oír estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron y, levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo. Pero Jesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Ya vimos cómo Pablo planteaba el tema de la “sabiduría” humana, la griega, comparada con la cristiana, la espiritual.
  • Antes de hablar en Corinto, Pablo había tratado de evangelizar Atenas, donde se encontró ante unos griegos frívolos, poco preocupados de buscar la verdad pero deseosos de discusiones a la moda del día.
  • Pablo no quiso presentarse a los corintios hablando con palabras altisonantes y haciendo alarde de elocuencia, sino como un pobre hombre, débil y temeroso. Esta debilidad evita el equívoco, al mostrar que no era la palabra avasalladora de un hombre culto, sino la fuerza de Dios lo que operaba en la predicación cristiana.
  • Pablo es el hombre que confía en la fuerza del mensaje, por eso insiste que lo que él ha predicado a los habitantes de Corinto no estaba basado en “sabiduría humana”, sino en “el poder del Espíritu”. A los griegos, tan satisfechos con su filosofía, les presenta lo que parece la antítesis de la sabiduría: la figura de Cristo Jesús, y “éste crucificado”.
  • Para Dios, la fuerza verdadera está en lo sencillo y lo débil. En la cruz de Cristo, símbolo del fracaso y de la fragilidad, está la sabiduría y la clave para la salvación. La fe no es auténtica si se apoya en la sabiduría humana y se abandona adhiriendo a un maestro brillante.
  • Pablo trasmite una vivencia personal y comunitaria. El encuentro vivo con el Señor es el pedestal de su predicación. Pablo no predica una doctrina de la sabiduría, sino que presenta un testimonio.

***

  • Movido por el Espíritu de su bautismo, Jesús habla a los judíos por primera vez y relee su misión a la luz de Isaías: ha sido enviado para anunciar el año de gracia de parte del Señor, el año de la liberación de la tierra y de los hombres. Mensaje de gracia, el año jubilar es el del Gran Perdón.
  • Esto desilusiona a sus paisanos porque anuncia la liberación de los pobres y la sanación de los enfermos, pero omite la venganza del Señor y la destrucción violenta de los enemigos de la nación.
  • Jesús, el hijo del carpintero de Nazaret; es también aquel que, al desenrollar el libro de las Escrituras en la sinagoga, se presenta a sí mismo como el cumplimiento de la profecía mesiánica de Isaías. La vinculación entre estas dos afirmaciones, junto con una liberación por un camino que no pasa por la destrucción de los romanos, provoca escándalo en los galileos.
  • Jesús buscará la justicia, pero sin apelar a los mismos mecanismos que los opresores utilizan para imponerse y lo atestiguará con su vida de profeta no recibido con agrado en su tierra.
  • Sin embargo este Nazareno es la última y definitiva palabra de Dios. “La escritura se ha cumplido hoy” porque se ha cumplido el encuentro anhelado de Dios con la humanidad. Desde Jesús y por Jesús, en el hoy vulgar de la vida cotidiana, es donde somos provocados a la fe. Jesús abre ante nuestros ojos la grandeza de una vida cotidiana donde es posible encontrar a Dios. El es la cima y el todo de la Revelación.
  • La gente de Nazaret conocía demasiado bien al hijo del carpintero y no lograrán descubrir a aquel que está, marcado por el Espíritu; sin embargo en ese hombre creemos que se concentra toda la posibilidad de los hombres con Dios. No sólo su palabra, sino cada uno de sus gestos nos hablan del Dios que hace el camino de los hombres transformándolos y transformándolo. Los caminos del reino serán la novedad de un Dios que se muestra como compasión, cercanía, perdón y amor.
  • La escritura continúa cumpliéndose en la medida que dejamos que se anide en nuestros corazones y transforme nuestros criterios, sentimientos y valores determinantes.
  • Esta palabra viva en nosotros es fuente inextinguible de vida: «Es más lo que dejamos que lo que captamos, tal como ocurre con los sedientos que beben en una fuente» San Efrén.

 

Para discernir

 

  • ¿Cuáles son los criterios de discernimiento que utilizo frente a la realidad?
  • ¿De qué modo la palabra se cumple en mi vida?
  • ¿Creo en el poder transformador de la Palabra de Gracia?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Señor me basta tu gracia

 

Para la lectura espiritual

 

Reconocer a Cristo en su humildad y descender para seguirle

 

«Mi alma está turbada», oh Dios, por el recuerdo de mis pecados; «entonces me acuerdo de ti en el país del Jordán» (Sl 41,7) –es decir, acordándome de cómo has purificado a Naamán el leproso en su humilde abajamiento… «Bajó y se lavó siete veces en el Jordán, tal como se lo había indicado el hombre de Dios, y quedó purificado» (2R 5,14). Desciende tú también, alma mía, desciende del carro del orgullo a las aguas saludables del Jordán, el cual, de la fuente de la casa de David, baja ahora sobre el mundo entero «para lavar todo pecado y toda suciedad» (Za 13,1). Con toda seguridad que esta fuente es la humildad de la penitencia, que fluye al mismo tiempo gracias a un don de Cristo y gracias a su ejemplo, y que,  predicada desde ahora sobre la tierra, lava los pecados del mundo entero…Nuestro Jordán es un río puro, a los soberbios les será imposible acusarte, si te hundes enteramente en él, si te sepultas, por así decir, en la humildad de Cristo…

Ciertamente que es único nuestro bautismo, pero una tal humildad rebautiza. En efecto, no reitera la muerte de Cristo pero realiza la mortificación y sepultura del pecado, y lo que, sacramentalmente, se ha realizado en el bautismo, en esta nueva forma se le da pleno cumplimiento.´

Sí, una tal humildad, abre los cielos y nos devuelve el espíritu de adopción; el Padre reconoce a su hijo, reformado en la inocencia y la pureza de un hijo regenerado. Por eso la Escritura, menciona acertadamente, que la carne de Naamán se ha restablecido como la de un niño recién nacido… Nosotros, que hemos perdido la gracia de nuestro primer bautismo… he aquí que hemos descubierto el verdadero Jordán, es decir, el abajamiento de la humildad… Nos toca ahora a nosotros no temer el abajamiento cada día más profundo…con Cristo.


Bienaventurado Guerrico de Igny, abad cisterciense – 4º sermón para la Epifanía

 

Para rezar

 

Señor de la Vida, abre nuestro corazón a Tu Palabra.
Queremos anunciar Tu Reino y construirlo con nuestras vidas.

Queremos ser testigos de Tu amor y Tu proyecto para todos.
Ayúdanos a escuchar Tu Palabra, a leer y rezar con la Biblia,
a contemplar la vida y la historia para descubrir Tu propuesta
y caminar hacia Ti.

Tú Señor, que aprendiste de la mano de María,
la Virgen fiel, enséñanos a seguir Su ejemplo.

Maestra de las cosas de Dios,
quien guardaba en Su corazón lo que vivía,
y meditaba en el silencio lo que iba descubriendo.

María, mujer sencilla, que no entendía todo
pero se animó a decir sí a todo.

Ella nos enseña que para vivir la fe hay que escuchar mucho,
hay que escuchar siempre…

Tú, Señor, que mostraste a los discípulos la necesidad
del encuentro con Dios, única compañía que acompaña todo,
muéstranos cómo seguir Tus pasos.

Ayúdanos a buscar momentos para el diálogo con el Padre.

Enséñanos a percibir el aliento del Espíritu
que sopla en nuestras vidas.

Guíanos al encuentro con la Palabra que espera en la Biblia
para descubrir nuevos caminos y revelar la presencia de Dios
en la vida y en la historia que vivimos.

Danos hambre y sed de Tu Palabra cimiento verdadero
donde asentar un proyecto de vida en la huella hacia el Reino.

Despierta en nosotros el gusto por la lectura cotidiana de la Biblia,
para aprender a escuchar, discernir y que estás cerca…

que pasas a nuestro lado, que caminas en nuestra historia…
y nos llamas para ser tus testigos y anunciar que es posible
un mundo distinto, más fraterno, humano, justo y en paz.



Marcelo A. Murúa

Martes XXII

 

Eres el Santo de Dios

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    2, 10b-16

 

Hermanos:

El Espíritu lo penetra todo, hasta lo más íntimo de Dios. ¿Quién puede conocer lo más íntimo del hombre, sino el espíritu del mismo hombre? De la misma manera, nadie conoce los secretos de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que reconozcamos los dones gratuitos que Dios nos ha dado. Nosotros no hablamos de estas cosas con palabras aprendidas de la sabiduría humana, sino con el lenguaje que el Espíritu de Dios nos ha enseñado, expresando en términos espirituales las realidades del Espíritu.

El hombre puramente natural no valora lo que viene del Espíritu de Dios: es una locura para él y no lo puede entender, porque para juzgarlo necesita del Espíritu. El hombre espiritual, en cambio, todo lo juzga, y no puede ser juzgado por nadie. Porque ¿quién penetró en el pensamiento del Señor, para poder enseñarle? Pero nosotros tenemos el pensamiento de Cristo.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 144, 8-9. 10-11. 12-13b. 13c-14 (R.: 17a)

 

R.    El Señor es justo en todos sus caminos.

 

El Señor es bondadoso y compasivo,

lento para enojarse y de gran misericordia;

el Señor es bueno con todos

y tiene compasión de todas sus criaturas. R.

 

Que todas tus obras te den gracias, Señor,

y tus fieles te bendigan;

que anuncien la gloria de tu reino

y proclamen tu poder. R.

 

Así manifestarán a los hombres tu fuerza

y el glorioso esplendor de tu reino:

tu reino es un reino eterno,

y tu dominio permanece para siempre. R.

 

El Señor es fiel en todas sus palabras

y bondadoso en todas sus acciones.

El Señor sostiene a los que caen

y endereza a los que están encorvados. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    4, 31-37

 

Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y enseñaba los sábados. Y todos estaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad.

En la sinagoga había un hombre que estaba poseído por el espíritu de un demonio impuro; y comenzó a gritar con fuerza; « ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios.»

Pero Jesús lo increpó, diciendo: «Cállate y sal de este hombre.» El demonio salió de él, arrojándolo al suelo en medio de todos, sin hacerle ningún daño. El temor se apoderó de todos, y se decían unos a otros: « ¿Qué tiene su palabra? ¡Manda con autoridad y poder a los espíritus impuros, y ellos salen!»

Y su fama se extendía por todas partes en aquella región.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pablo opone aquí el hombre, que se apoya únicamente sobre sus fuerzas, al hombre “espiritual”, que tiene en sí el espíritu de Dios.
  • En este pasaje, el espíritu de Dios es una participación en la inteligencia divina y, por tanto, una manera de conocer el designio de Dios, y más especialmente los dones que hace a los hombres. Este espíritu es necesario a los corintios para separar los carismas que vienen de Dios, de los que proceden del hombre.
  • El espíritu de Dios proporciona el pensamiento y la palabra que permiten hablar de Dios como conviene, sin la ayuda de la sabiduría humana.
  • El resultado de la acción del espíritu de Dios en el corazón del cristiano, es la facilidad que da para juzgar todas las cosas, considerando el mundo y los acontecimientos, desde un plano más alto que el meramente humano.
  • Los corintios podrían sobrepasar en ciencia a todos los filósofos de la tierra, si tuvieran la suficiente humildad para recibir el conocimiento de Dios que es superior a todos.
  • Dios lo conoce todo, puede “sondearlo” todo por sí mismo, lo que está fuera de las posibilidades del hombre abandonado a sus solas fuerzas. Dios no va contra la inteligencia: es la inteligencia suprema.
  • El espíritu que nosotros hemos recibido, no es el del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios y por El conocemos lo que hay en Dios.
  • El hombre, animado por el Espíritu, lo juzga todo con el juicio de Dios. La mirada del Espíritu, sencilla y penetrante, de que pueden gozar también las personas menos cultas, es más importante que cualquier erudición. Un cristiano sencillo, con fe y disponibilidad ante el Espíritu, sabe más que todos los sabios de Grecia.

     

***

  • La visita a Nazaret, le descubre a Jesús, la necesidad de abrirse a horizontes más amplios que los de su pequeño poblado. El episodio de los milagros que en Nazaret no quisieron aceptar, continúa en tierras de Cafarnaún. La misión de Jesús va creciendo y fortaleciéndose en medio de la adversidad. La acción liberadora que Jesús ha inaugurado en su tierra natal, trae como consecuencia la lucha contra los demonios.
  • La novedad del Reino que Jesús viene a introducir en la historia, es un cambio profundo y permanente en la vida de los hombres y por lo tanto, en la comunidad que lo sigue y acompaña. Jesús no es un exorcista que se contenta con expulsar las manifestaciones del mal. Jesús libera venciendo el demonio y la enfermedad.
  • La expulsión de este demonio será un signo de la nueva vida del reino que irrumpe en medio de la comunidad. El hombre no está hecho para ser poseído por otro, para estar desposeído de sí mismo, envilecido, encadenado por unas fuerzas que es incapaz de dominar. El hombre, creado en el amor de Dios creador, está hecho para vivir puesto en pie, libre, con los ojos levantados al cielo. Este un signo de que el cambio del hombre se produce cuando Dios toca lo más profundo que hay en él.
  • Hoy podemos hacer realidad la misión de Cristo, ampliar los horizontes y hacer sentir la experiencia del reino si bajo la dirección del Espíritu, edificamos en unidad y caridad creativa la Iglesia de Jesucristo. Cuando, por la fe y apoyados en la palabra del Salvador, nos esforzamos en liberarnos de las fuerzas que hoy nos esclavizan; para hacernos discípulos en la libertad del Evangelio, somos signos del Reino.
  • Desatamos cadenas y liberamos, cuando a costa de lo que sea, intentamos ser artesanos de la paz; cuando sin desesperar y sin caer en la ingenuidad, damos testimonio de la esperanza y de que es posible soñar el mañana nuevo del Reino; cuando a pesar de nuestras diferencias, somos capaces de reunimos en torno a una misma Palabra y un mismo Pan.

 

Para discernir

 

  • ¿Cuáles son las cosas que hoy nos poseen y esclavizan?
  • ¿Qué necesitamos para poder liberarnos auténticamente?
  • ¿En qué situaciones experimento la presencia dominadora del mal?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Danos Señor tu Espíritu Santo

 

Para la lectura espiritual

 

…”Esta sencilla experiencia me proporcionó una alegría muy profunda, puesto que supe que Jesús me mostraba que aquel a quien amamos y adoramos en el Santísimo Sacramento es aquel a quien amamos y servimos en los más pobres entre los pobres. Nuestra adoración al Santísimo Sacramento no tiene valor si descuidamos a Jesús, presente también en el último de nuestros hermanos, en el más pobre entre los pobres, en el más pecador entre los pecadores, en el más débil entre los débiles. A la mañana siguiente le conté todo a nuestra madre Teresa, la cual me confirmó que ésa era en verdad la experiencia de nuestro carisma. Cualquier cosa que hagamos al último de estos hermanos suyos es como si se la hiciéramos a él, y nos recompensa por ello dos veces, aquí en la tierra y con la vida eterna en los cielos.

Nuestra madre Teresa nos decía siempre: «Las nuestras son humildes palabras de amor dirigidas a los más pobres entre los pobres en la obra de Dios. No somos trabajadoras sociales, sino contemplativas que viven en el corazón del mundo“…

 

Hermana Mary Nirmala Joshi, sucesora de la madre Teresa de Calcuta.

 

Para rezar

 

Dios creador,

Tú dices lo que haces

y haces lo que dices.

Renueva hoy la faz de la tierra

y seremos salvados.

 

Nos sentimos poseídos por muchos males

que nos desbordan y esclavizan.

Que tu palabra nos libere;

Señor, ten piedad de nosotros.

 

Hay muchos sufrimientos que nos desesperan.

Que tu palabra sea nuestro porvenir;

Cristo, ten piedad de nosotros.

 

El pecado nos tiene todavía sumergidos.

Que tu palabra sea nuestro perdón;

Santo de Dios, ten piedad de nosotros.

 

Miércoles XXII

 

He sido enviado a anunciar el Evangelio

 

Primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    3, 1-9


Queridos hermanos:

Por mi parte, no pude hablarles como a hombres espirituales, sino como a hombres carnales, como a quienes todavía son niños en Cristo.

Los alimenté con leche y no con alimento sólido, porque aún no podían tolerarlo, como tampoco ahora, ya que siguen siendo carnales. Los celos y discordias que hay entre ustedes, ¿no prueban acaso, que todavía son carnales y se comportan de una manera puramente humana?

Cuando uno dice: “Yo soy de Pablo”, y el otro: “Yo de Apolo”, ¿acaso no están procediendo como lo haría cualquier hombre?

Después de todo, ¿quién es Apolo, quién es Pablo? Simples servidores, por medio de los cuales ustedes han creído, y cada uno de ellos lo es según lo que ha recibido del Señor.

Yo planté y Apolo regó, pero el que ha hecho crecer es Dios.

Ni el que planta ni el que riega valen algo, sino Dios, que hace crecer.

No hay ninguna diferencia entre el que planta y el que riega; sin embargo, cada uno recibirá su salario de acuerdo con el trabajo que haya realizado.

Porque nosotros somos cooperadores de Dios, y ustedes son el campo de Dios, el edificio de Dios.


Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 32, 12-13. 14-15. 20-21 (R.: 12b)

 

R.    ¡Feliz el pueblo que el Señor se eligió como herencia!

 

¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor,

el pueblo que él se eligió como herencia!

El Señor observa desde el cielo

y contempla a todos los hombres. R.

 

El mira desde su trono

a todos los habitantes de la tierra;

modela el corazón de cada uno

y conoce a fondo todas sus acciones. R.

 

Nuestra alma espera en el Señor;

él es nuestra ayuda y nuestro escudo.

Nuestro corazón se regocija en él:

nosotros confiamos en su santo Nombre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    4, 38-44

 

Al salir de la sinagoga, entró en la casa de Simón. La suegra de Simón tenía mucha fiebre, y le pidieron que hiciera algo por ella. Inclinándose sobre ella, Jesús increpó a la fiebre y esta desapareció. En seguida, ella se levantó y se puso a servirlos.

Al atardecer, todos los que tenían enfermos afectados de diversas dolencias se los llevaron, y él, imponiendo las manos sobre cada uno de ellos, los curaba. De muchos salían demonios, gritando: «¡Tú eres el Hijo de Dios!» Pero él los increpaba y no los dejaba hablar, porque ellos sabían que era el Mesías.

Cuando amaneció, Jesús salió y se fue a un lugar desierto. La multitud comenzó a buscarlo y, cuando lo encontraron, querían retenerlo para que no se alejara de ellos. Pero él les dijo: «También a las otras ciudades debo anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios, porque para eso he sido enviado.»

Y predicaba en las sinagogas de toda la Judea.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Para Pablo, la existencia de divisiones en la comunidad es un signo claro de inmadurez, de falta de verdadera sabiduría. La unidad de la comunidad corintia está amenazada, y Pablo está preocupado por las divisiones. Estas se deben a que siguen unos criterios humanos, “carnales”, y no se dejan guiar por el Espíritu.
  • Sus criterios humanos, los llevaron a establecer diferencias entre los apóstoles; sin comprender que existían, porque cada uno de ellos estaba cumpliendo una tarea asignada por Dios.
  • Pablo puso lo que él llama «el fundamento», Jesucristo. Después la elocuencia, Apolo iluminó otros puntos de la fe. Es absurdo que se enfrenten los trabajos realizados por los diferentes apóstoles, cuando en realidad “todo es para edificar la fe”.
  • Por eso Pablo no duda en afirmar que los apóstoles son «simples servidores». Su ministerio es importante, pero la fe es un don de Dios gratuito. Su crecimiento es siempre inexplicable. La profundización de la fe queda siempre dentro del ámbito de las relaciones personales entre Dios y el hombre. Para los griegos, el sabio habla en su propio nombre y lo que tiene fuerza decisiva son sus cualidades. Pero la mirada de los cristianos debería estar puesta más en Dios que en Pablo y Apolo.
  • La sabiduría no se evalúa por los conocimientos, sino por las actitudes concretas de la vida comunitaria. Un signo de madurez para una comunidad cristiana es la existencia o no divisiones.

***

  • La curación de la suegra de Simón, inaugura la lista de todas las personas que liberadas por la Palabra de Dios, se pondrán al servicio de la nueva comunidad. También se habla de muchas curaciones y exorcismos a la caída del sol. La enfermedad, el pecado y las ideologías atan a los seres humanos y no le permiten estar disponibles para servir al prójimo.
  • La gente acude con enfermos que no habían llevado a la sinagoga por temor a fariseos y escribas. Jesús no se hace esperar y se hace eco de la misericordia de Dios con gestos directos y afectuosos. Evita todo tipo de reconocimiento, no se deja acaparar y busca nuevos sitios para evangelizar.
  • La Buena Nueva se revela cuando los ciegos ven, cuando los cojos andan, cuando los sordos oyen. El amor no necesita largos discursos para demostrar su importancia; basta con que sea fuente de gozo, de placer, de don y de vida. La fe no se declama; son las obras de la fe. La fe se manifiesta en la vida de los creyentes. La fe se conjuga en voz activa.
  • Ante la suegra enferma de Simón “se inclinó sobre ella”. Ante la afluencia de la multitud, no pierde de vista al hombre, sino que se aproxima a la realidad de cada uno: “imponiendo las manos los curaba”. No siente aversión ni toma distancia del sufrimiento, sino con una inmensa cercanía, los tocaba para acercarles la salud.
  • Para que esta palabra se cumpla hoy, mirémonos en el espejo de Jesús. El discípulo está llamado a “ser como su maestro”, por lo tanto a vivir a fondo la misión y a pasar haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el mal, sabiendo que Dios está con nosotros y es la garantía de nuestro obrar.
  • Para lograrlo necesitamos entrar en el camino de discípulo. Abrirnos a su palabra y a su verdad para que sean fuente de vida nueva y animen nuestros corazones, nuestra inteligencia y nuestros gestos. La fe es una práctica que se modela en la escuela del seguimiento de Jesús, que nos muestra en su obrar, los gestos distintivos de un corazón misericordioso.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué signos del reino descubro en mi vida?
  • ¿Qué signos del reino me siento llamado a realizar?
  • ¿Qué me impide seguir el camino del discipulado?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Nosotros somos colaboradores de Dios..

 

Para la lectura espiritual

 

Salió y ser retiró a un lugar desierto»

 

…”De tal maestro como quien nos enseñó esta oración y con tanto amor y deseo que nos aprovechase, nunca Dios quiera que no nos acordemos de El muchas veces cuando decimos la oración, aunque por ser flacos no sean todas. Pues cuanto a lo primero, ya sabéis que enseña Su Majestad que sea a solas; que así lo hacía El siempre que oraba, y no por su necesidad, sino por nuestro enseñamiento.

Ya esto dicho se está que no se sufre hablar con Dios y con el mundo, que no es otra cosa estar rezando y escuchando por otra parte lo que están hablando, o pensar en lo que se les ofrece sin más irse a la mano; salvo si no es algunos tiempos que, o de malos humores -en especial si es persona que tiene melancolía- o flaqueza de cabeza, que aunque más lo procura no puede, o que permite Dios días de grandes tempestades en sus siervos para más bien suyo, y aunque se afligen y procuran quietarse, no pueden ni están en lo que dicen, aunque más hagan, ni asienta en nada el entendimiento, sino que parece tiene frenesí, según anda desbaratado. Y en la pena que da a quien lo tiene, verá que no es a culpa suya. Y no se fatigue, que es peor, ni se canse en poner seso a quien por entonces no le tiene, que es su entendimiento, sino rece como pudiere; y aun no rece, sino como enferma procure dar alivio a su alma: entienda en otra obra de virtud. Esto es ya para personas que traen cuidado de sí y tienen entendido no han de hablar a Dios y al mundo junto.

Lo que podemos hacer nosotros es procurar estar a solas, y plega a Dios que baste, como digo, para que entendamos con quién estamos y lo que nos responde el Señor a nuestras peticiones. ¿Pensáis que está callado? Aunque no le oímos, bien habla al corazón cuando le pedimos de corazón.

 

Santa Teresa de Ávila (1515-1582), carmelita descalza, doctora de la Iglesia

Camino de Perfección, c. 24

 

Para rezar

 

Oración del testigo

 

Es hora de ser tus testigos, Señor del alba.
Es hora de construir juntos la Civilización del amor.
Es hora de salir a las plazas y ciudades como hermanos.
Es hora de hacer del mundo un arco iris de unidad y de color.

Es hora de anunciar la vida desde la vida hecha fiesta.
Es hora de gritar al mundo de los hombres tu salvación.
Es hora de gritar como voceros del alba a hombres y mujeres,
que el Crucificado ha resucitado, y el mundo sabe a redención.

Es hora de vivir en la luz y abrir caminos sin fronteras.
Es hora de darse la mano y hacer un coro grande al sol.
Es hora de decir a los miedosos; no teman, tengan ánimo,
que el mundo, el corazón del mundo, vive en Resurrección.

Es hora de juntarnos como amigos en un solo pueblo.
Es hora de marchar unidos sembrando la paz y el amor.
Es hora de llamar al hombre hermano, hermano mío.
Es hora de vivir en armonía, en lazos de hermandad y comunión.

Que así sea.

 

 

Jueves XXII

 

Serás pescador de hombres

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    3,18-23

 

Hermanos:

¡Que nadie se engañe! Si alguno de ustedes se tiene por sabio en este mundo, que se haga insensato para ser realmente sabio. Porque la sabiduría de este mundo es locura delante de Dios. En efecto, dice la Escritura: El sorprende a los sabios en su propia astucia, y además: El Señor conoce los razonamientos de los sabios y sabe que son vanos.

En consecuencia, que nadie se gloríe en los hombres, porque todo les pertenece a ustedes: Pablo, Apolo o Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente o el futuro. Todo es de ustedes, pero ustedes son de Cristo y Cristo es de Dios.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 23, 1-2. 3-4b. 5-6 (R.: 1a)

 

R.    Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella.

 

Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella,

el mundo y todos sus habitantes,

porque él la fundó sobre los mares,

él la afirmó sobre las corrientes del océano. R.

 

¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor

y permanecer en su recinto sagrado?

El que tiene las manos limpias y puro el corazón;

el que no rinde culto a los ídolos. R.

 

El recibirá la bendición del Señor,

la recompensa de Dios, su Salvador.

Así son los que buscan al Señor,

los que buscan tu rostro, Dios de Jacob. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    5, 1-11

 

En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: «Navega mar adentro, y echen las redes.»

Simón le respondió: «Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes.» Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.

Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: «Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador.» El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón.

Pero Jesús dijo a Simón: «No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres.»

Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pablo acusaba ayer a los corintios de inmaduros e infantiles, por las divisiones que se suscitaban entre ellos. Hoy vuelve al tema desde la perspectiva de la “sabiduría”.
  • Distintas corrientes de pensamiento, varios pequeños grupos, estaban aferrados a su concepción de las cosas. Los corintios son “sabios según el mundo”, por eso se explican las divisiones sobre Apolo y Pablo, y ahora se añade también Pedro, que también tenía seguidores. Pero a los ojos de Dios eso no es sabiduría, sino necedad. Hay que juzgarlo todo desde una mentalidad espiritual y madura.
  • Esto lo expresa Pablo diciendo que ellos “son de Cristo, y Cristo, de Dios”. Nada es “absoluto” sino Cristo y Dios. Todo lo demás, incluidos los ministros de la comunidad pasarán, pero Cristo es el mismo ayer, hoy y siempre, y es el que, a través de la fragilidad de la Iglesia va llevando a todos a Dios.
  • Todo lo humano es ambiguo, frágil, provisional. Dios permite relativizarlo todo. Apoyarse solamente sobre análisis humanos, sobre criterios “de este mundo”, es insuficiente para un cristiano.
  • Sólo Dios es verdaderamente sabio. Y su proyecto se cumplirá a pesar de todas las apariencias contrarias.
  • Los apóstoles son para los fieles, y no los fieles para los apóstoles. Los ministros, son servidores. Pablo llegará a decir que todo el cosmos está al servicio de ese puñado de pobres hombres, que se reunían entonces en Corinto.

***

  • Simón había sido testigo del poder de Jesús sobre el mal, cuando curó a su suegra. El mismo Señor había tomado prestada su barca para convertirla en el lugar desde donde predicaba a “la gente que se agolpaba para oír la Palabra de Dios”.
  • Simón y sus compañeros habían estado pescando toda la noche y habían vuelto con las redes vacías. Jesús los invita a remar mar adentro y a echar de nuevo las redes. A lo largo de los siglos se hablará de aquella “pesca milagrosa”. Simón hace una experiencia personal del poder de la Palabra del Maestro.
  • La pesca supera todas las expectativas. Tanto desborde, hace que Simón Pedro caiga a los pies de Jesús. Frente a la grandeza de Jesús, Simón reconoce su indignidad. Esta conciencia del pecado será el punto de partida correcto de un camino de entrega y seguimiento. “En adelante serás pescador de hombres”. Aquella mañana, a través de Pedro pescador, develó Jesús la misión de la Iglesia y nuestro modo de realizarla.
  • El llamado del Señor siempre sitúa nuestra vida y nuestra historia entera dentro del plan salvífico de Dios. El reconocimiento del pecado no es impedimento sino más bien un punto de partida, casi para quien comienza a seguir a Jesús; a hacer un camino de discipulado.
  • Cuando hacemos experiencia del poder salvífico y misericordioso de Jesús, no podemos dejar de anunciarlo como testigos de la buena nueva al mundo entero. Podemos ser discípulos cuando hemos experimentado cómo nuestra pobreza es despertada, transformada, resucitada.
  • La aceptación humilde de la misericordia de Jesús hecha llamado, nos capacita como discípulos para que seamos capaces de salvar a otros. Este será el servicio concreto del discípulo: anunciar para la salvación. Los discípulos siguiendo al Señor del perdón mostramos al Salvador.
  • El corazón del discipulado es el “seguimiento” de Jesús, una adhesión completa por la cual compartimos totalmente la vida del Maestro: lo que Él es y siente, sus espacios y su tiempo, sus éxitos y sus fracasos, sus enseñanzas y sus obras de poder, sus palabras y sus silencios, pero sobre todo su visión de Dios y del mundo, raíz de la misión.
  • En nuestro seguimiento, Jesús, hace que como discípulos entremos en una nueva dinámica existencial y con Él, como Maestro, elaboremos un nuevo proyecto de vida.
  • Esto requiere dejar atrás todo lo que impide la disponibilidad para caminar junto con El. La renuncia a los bienes es lo que permite la construcción de una nueva escala de valores y una nueva visión de la vida a partir de la visión de Jesús.
  • Somos discípulos cuando nos dejamos conducir dócilmente por Jesús y con el corazón libre nos animamos a reaprender la vida.

 

Para discernir

 

  • ¿He podido experimentar la misericordia de Jesús en mi historia?
  • ¿A qué siento que me llama el Señor?
  • ¿Me siento invitado a anunciar su amor y su perdón?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Ten piedad de mí, Señor soy un pecador

 

Para la lectura espiritual

« ¡Señor, sálvanos!»

 

Dios mío, mi corazón es como un ancho mar siempre agitado por las tempestades: haz que encuentre en ti la paz y el descanso. Tú has increpado a los vientos y a la mar para que se calmaran, y a tu voz se han apaciguado; ven a poner paz en las agitaciones de mi corazón, a fin de que todo en mí sea sosiego y tranquilidad, para que pueda poseerte, a ti mi único bien, y pueda contemplarte, dulce luz de mis ojos, sin turbación ni oscuridad. Oh Dios mío, que mi alma, libre de los pensamientos tumultuosos de este mundo «se esconda a la sombra de tus alas» (Sal 16,8). Que encuentre junto a ti un lugar de refrigerio y de paz; y toda transportada de gozo pueda cantar: «Ahora puedo dormir y descansar en tu paz» (Sal 4,9)

Que ella descanse, te lo pido, Dios mío, que ella descanse del recuerdo de todo aquello que está debajo del cielo, despierta sólo para ti, como está escrito: «Yo duermo, pero mi corazón vela» (Ct 5,2). Mi alma no puede gozar de paz y seguridad, Dios mío, si no es bajo la protección de tus alas (Sal. 91 4). Que ella permanezca, pues, eternamente en ti y sea abrasada con tu fuego. Que elevándose por encima de ella misma, te contemple y cante gozosamente tus alabanzas. Que en medio de las turbaciones que me agitan, tus dones sean mi dulce consolación, hasta que venga a ti, oh Tú, la verdadera paz.

 

San Agustín, obispo y doctor de la Iglesia – Meditaciones, c. 37

 

Para rezar

 

Señor, Tú me llamaste
para ser instrumento de tu gracia,
para anunciar la Buena Nueva,
para sanar las almas.

Instrumento de paz y de justicia,
pregonero de todas tus palabras,
agua para calmar la sed hiriente,
mano que bendice y que ama.

Señor, Tú me llamaste
para curar los corazones heridos,
para gritar, en medio de las plazas,
que el Amor está vivo.

Señor, Tú me llamaste
para amar los hombres que tú, Padre,
me diste como hermanos,
para sacar del sueño a los que duermen
y liberar al cautivo.

Señor, me quieres para abolir la violencia
y aliviar la miseria;
hacer temblar las piedras
y ahuyentar a los lobos del rebaño.

Soy cera blanda entre tus dedos,
haz lo que quieras conmigo.

Amén.

 

Viernes XXII

 

A vino nuevo, odres nuevos

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    4, 1-5

 

Hermanos:

Los hombres deben considerarnos simplemente como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, lo que se pide a un administrador es que sea fiel.

En cuanto a mí, poco me importa que me juzguen ustedes o un tribunal humano; ni siquiera yo mismo me juzgo. Es verdad que mi conciencia nada me reprocha, pero no por eso estoy justificado: mi juez es el Señor. Por eso, no hagan juicios prematuros. Dejen que venga el Señor: él sacará a la luz lo que está oculto en las tinieblas y manifestará las intenciones secretas de los corazones. Entonces, cada uno recibirá de Dios la alabanza que le corresponda.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 36, 3-4. 5-6. 27-28a. 39-40 (R.: 39a)

 

R.    La salvación de los justos viene del Señor.

 

Confía en el Señor y practica el bien;

habita en la tierra y vive tranquilo:

que el Señor sea tu único deleite,

y él colmará los deseos de tu corazón. R.

 

Encomienda tu suerte al Señor,

confía en él, y él hará su obra;

hará brillar tu justicia como el sol

y tu derecho, como la luz del mediodía. R.

 

Aléjate del mal, practica el bien,

y siempre tendrás una morada,

porque el Señor ama la justicia

y nunca abandona a sus fieles. R.

 

La salvación de los justos viene del Señor,

él es su refugio en el momento del peligro;

el Señor los ayuda y los libera,

los salva porque confiaron en él. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    5, 33-39

 

En aquel tiempo, los escribas y los fariseos dijeron a Jesús: «Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y hacen oración, lo mismo que los discípulos de los fariseos; en cambio, los tuyos comen y beben.»

Jesús les contestó: « ¿Ustedes pretenden hacer ayunar a los amigos del esposo mientras él está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado; entonces tendrán que ayunar.»

Les hizo además esta comparación: «Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque se romperá el nuevo, y el pedazo sacado a este no quedará bien en el vestido viejo. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres; entonces el vino se derramará y los odres ya no servirán más. ¡A vino nuevo, odres nuevos! Nadie, después de haber gustado el vino viejo, quiere vino nuevo, porque dice: El añejo es mejor.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En días pasados vimos cómo Pablo aludía a la división entre sus partidarios y los de Apolo.
  • Para Pablo los apóstoles y todos los que ejercen de alguna manera un ministerio pastoral en la comunidad son sólo “servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios”.
  • Ellos no son dueños ni salvan. Predican una palabra que no es suya, sino de Dios, por tanto, el prestigio que tienen es importante pero relativo.
  • A lo que tiene respeto Pablo es al juicio de Dios, no al que él mismo haga de sí, ni al que puedan hacer de él los corintios, un tanto superficialmente. Si lo alaban por algún motivo, no por eso es necesariamente bueno y si lo critican, no por eso es necesariamente malo.
  • El juicio humano es siempre “prematuro”, para que sea equitativo hace falta conocer las intenciones secretas de los que se juzga.
  • Cada cual recibirá del Señor, la alabanza que le corresponda. Habrá un día donde todo al fin, será clarificado y nuestros valores desconocidos recibirán “la alabanza que les corresponda”.

***

  • La ley formaba al verdadero israelita, por eso todos los grupos religiosos y los partidos políticos judíos, eran muy celosos en el cumplimiento de la ley.
  • Los discípulos de Jesús y El mismo, se caracterizaron por mantener una libertad muy grande frente a las pequeñas exigencias de la ley. Se atrevían en sábado a hacer el bien, no vivían pendientes de las purificaciones rituales y no ayunaban en los tiempos reglamentados para esto. Esta actitud escandalizaba a los fariseos y a los discípulos del Bautista, que no comprendían cómo estos campesinos pescadores y galileos, vivían en permanente alegría. La actitud gozosa iba en contra de la seriedad y solemnidad de la religión judía.
  • La respuesta que da Jesús a la pregunta se apoya en el sentido común.
  • El ayuno tenía un sentido de preparación mesiánica, con un cierto tono de tristeza y duelo. La respuesta de Jesús es clara: los discípulos no ayunan porque ya no tienen nada que esperar, puesto que ya ha llegado el Mesías, en cuya intimidad ya viven. Seguir haciendo ayuno, es no reconocer que ha llegado el tiempo mesiánico y se está realizando. Ha llegado el novio y sus amigos están de fiesta. La alegría mesiánica supera al ayuno. El tiempo de la alegría ha comenzado.
  • Sus comparaciones ilustran la novedad absoluta que Él inaugura en el Pueblo de Dios. Para Jesús, la vida gozosa y exigente de la comunidad apostólica es el criterio que establece un nuevo modo de vivir la relación con Dios, mediado por el Espíritu que vivifica y produce gozo. El mismo Espíritu que anima las Escrituras, lanza al ser humano a abrirse a la acción de Dios, de modo que el Reino se pueda realizar aquí y ahora.
  • Aceptar a Jesús en nuestra vida comporta cambios importantes. No se trata sólo de “saber” unas cuantas verdades respecto a El, sino de cambiar nuestro estilo de vida.
  • Significa vivir con alegría interior. Jesús se compara a sí mismo con el novio y a nosotros con los “amigos del novio” llamados a la fiesta. No podemos vivir tristes, como si no hubiera venido todavía el Salvador.
  • La respuesta de Jesús compara la antigua con la nueva alianza. De la misma manera que el vino nuevo no se puede meter en odres viejos, y la tela nueva no puede unirse al vestido viejo, así ocurre con la llegada de Jesús; que trae una novedad que no cabe en estructuras viejas. El mensaje de Jesús es una novedad y exige un cambio de mentalidad para poder recibirlo y aceptarlo; incluso las obligaciones cambian o desaparecen ante la novedad de la salvación que se ha hecho presente en Jesús de Nazaret; se entra en el régimen de la gratuidad; de la “gracia”.
  • La Iglesia de Cristo, testigo por excelencia del Misterio Pascual, está llamada a ser como el vino bueno y generoso que alegra el corazón de todos, porque trabaja para sembrar el auténtico amor en todos los pueblos. Sólo cuando en verdad se ama, es posible establecer relaciones auténticas, maduras, que nos ayudan a recobrar la paz, la alegría, la capacidad de misericordia con todos y de buscar el bien para todos, de modo que podamos ser signo del amor que Dios nos ha manifestado en Jesús su Hijo, Señor de la Iglesia.
  • La presencia del Señor en nosotros nos anima, para que por medio de nuestras obras nuevas manifestemos, que en verdad el Señor habita en nosotros. No podemos ser anunciadores de tristezas y de catástrofes. No somos sólo transmisores, sino testigos del Evangelio de Cristo. Esta es nuestra carta de presentación ante el mundo: hombres nuevos en Cristo, que trabajan por la paz, por la justicia social, por un auténtico amor fraterno; que nos hace abrir los ojos ante las necesidades de los más desprotegidos para tratar de remediarlas, y que, ante el pecado que domina muchos corazones y situaciones, presentamos el poder y la fuerza del amor del Resucitado.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento la alegría y el gozo de la presencia del Señor en medio de nosotros?
  • ¿Soy mensajero de alegría y esperanza?
  • ¿Miro la mitad del vaso lleno o la mitad del vaso vacía?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Señor Jesús, eres mi alegría

 

Para la lectura espiritual

 

«El Esposo está con ellos»

 

…”Entre todos los movimientos del alma, sus sentimientos y afectos, el amor es el único que permite a la criatura responder a su Creador, si no de igual a igual, por lo menos de semejante a semejante… El amor del Esposo, o mejor dicho, el Esposo que es Amor no pide otra cosa sino amor recíproco y fidelidad. Que le sea posible a la esposa devolver amor por amor. ¿Cómo no amará siendo esposa y esposa del Amor? ¿Cómo no será amado el Amor? Ella pues, tiene razón al renunciar a cualquier otro afecto para poder consagrarse totalmente al amor, puesto que se le da la posibilidad de corresponder al Amor con un amor recíproco.

Pero, aunque ella se fundiera toda entera en amor ¿qué sería esto comparado con el torrente de amor eterno que brota de la misma fuente? La oleada que fluye de la que ama no es tan abundante como la que fluye del Amor, la del alma como la del Verbo, la de la esposa como la del Esposo, la de la criatura como la del Creador; la abundancia no es la misma la de la fuente que la del que viene a beber… Así pues, ¿los suspiros de la esposa, su amoroso fervor, su espera llena de confianza, todo ello será en vano porque en la carrera no puede rivalizar con el campeón (Sl 18,6), ni ser tan dulce como la misma miel, ni tan tierna como el cordero, ni tan blanca como el lirio, luminosa como el sol, e igual en amor a aquel que es el Amor? No. Porque si bien es verdad que la criatura, en la medida en que es inferior al Creador, ama menos que él, puede amarle con todo su ser, y nada falta allí donde hay totalidad…

Este es el amor puro y desinteresado, el amor más delicado, tan apacible como sincero, mutuo, íntimo, fuerte, que une a los dos amantes no en una sola carne sino en un solo espíritu, de manera que ya no son dos sino uno solo, según dice san Pablo: «El que se une al Señor es un espíritu con él»”… (1C 6,17).

 

San Bernardo (1091-1153), monje cisterciense y doctor de la Iglesia – Sermón sobre el Cantar de los Cantares, nº 83

 

Para rezar

 

Padre, amante, protector y creador de todas las cosas,
gracias te damos por el sol de nuestra tierra,

por el verde de los campos, por la vida toda de los hombres de nuestra tierra.

Gracias por el gran regalo de tu Hijo Jesucristo,
por su vida humana en la tierra y por su amor eficaz

por los hombres pobres y marginados,

por su muerte y su resurrección
victoriosa que marcó una nueva era,
por su ejemplo y sus enseñanzas.

Dios eterno, Tú conoces los sufrimientos y las penurias de nuestros
pueblos, que no perdamos la alegría que brota de la fe.
Oramos por el americano pueblo que ha sufrido durante siglos

y ha luchado firme y valientemente para alcanzar su soberanía e independencia,
pero que todavía sufre carencias materiales,
crisis espirituales y de valores, emigración, desintegración y
separación familiar en muchos casos,

pero que quiere mantener la unidad y la dignidad de todos;

que quiere trabajar por la salud y la educación al alcance de todos.

Por un pueblo de hombres y mujeres que construyen
una sociedad digna y humana en situaciones difíciles y adversas.

Por un pueblo cuyos niños y niñas viven los colores de la
esperanza, donde sus jóvenes crecen con la meta

de ser mejores seres humanos.

Damos gracias por el trabajo, por la alegría del sol que, cada
mañana, nos impulsa a vencer los obstáculos, con confianza en
el futuro y seguros de un mundo mejor.

Líbranos del odio y la amargura, del sin sentido y la desesperanza,

ayúdanos a construir tu reino de paz, amor, justicia y reconciliación,

según tu evangelio, ahora y siempre y en toda tu creación. Amén.

 

Sábado XXII

 

8 de Septiembre

Natividad de la Santísima Virgen María (F)


Él salvará a su Pueblo

 

Lectura de la profecía de Miqueas    5, 1-4a

 

Así habla el Señor:

Y tú, Belén Efratá, tan pequeña entre los clanes de Judá, de ti me nacerá el que debe gobernar a Israel: sus orígenes se remontan al pasado, a un tiempo inmemorial.

Por eso, el Señor los abandonará hasta el momento en que dé a luz la que debe ser madre; entonces el resto de sus hermanos volverá junto a los israelitas. El se mantendrá de pie y los apacentará con la fuerza del Señor, con la majestad del nombre del Señor, su Dios.

Ellos habitarán tranquilos, porque él será grande hasta los confines de la tierra. ¡Y él mismo será la paz!

 

Palabra de Dios.

 

O bien:

       

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Roma    8, 28-30

 

Hermanos:

Sabemos, además, que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquellos que él llamó según su designio.

En efecto, a los que Dios conoció de antemano, los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que él fuera el Primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, también los llamó; y a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 12, 6ab. 6c (R.: Is 61, 10)

 

R.    Yo desbordo de alegría en el Señor.

 

Yo confío en tu misericordia:

que mi corazón se alegre porque me salvaste. R.

 

¡Cantaré al Señor porque me ha favorecido! R.

 

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    1, 1-16. 18-23

 

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham fue padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; Jacob, padre de Judá y de sus hermanos. Judá fue padre de Fares y de Zará, y la madre de estos fue Tamar. Fares fue padre de Esrón; Esrón, padre de Arám; Arám, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón; Naasón, padre de Salmón. Salmón fue padre de Booz, y la madre de este fue Rahab. Booz fue padre de Obed, y la madre de este fue Rut. Obed fue padre de Jesé; Jesé, padre del rey David.

David fue padre de Salomón, y la madre de este fue la que había sido mujer de Urías. Salomón fue padre de Roboám; Roboám, padre de Abías; Abías, padre de Asá; Asá, padre de Josafat; Josafat, padre de Jorám; Jorám, padre de Ozías. Ozías fue padre de Joatám; Joatám, padre de Acaz; Acaz, padre de Ezequías; Ezequías, padre de Manasés. Manasés fue padre de Amón; Amón padre de Josías; Josías, padre de Jeconías y de sus hermanos, durante el destierro en Babilonia.

Después del destierro en Babilonia: Jeconías fue padre de Salatiel; Salatiel, padre de Zorobabel; Zorobabel, padre de Abiud; Abiud, padre de Eliacím; Eliacím, padre de Azor. Azor fue padre de Sadoc; Sadoc, padre de Aquím; Aquím, padre de Eliud; Eliud, padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán; Matán, padre de Jacob. Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo.

Este fue el origen de Jesucristo:

María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.

Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados.»

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que traducido significa: «Dios con nosotros.»

 

Palabra del Señor.

 

O bien más breve:

 

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    1, 18-23

 

Este fue el origen de Jesucristo:

María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.

Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados.»

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que traducido significa: «Dios con nosotros.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Para explicar el origen de Jesús, en el evangelio de hoy Mateo emplea un recurso literario utilizado en la antigüedad, que es la genealogía. Las genealogías servían para conocer los antepasados de una persona, y esto era de suma importancia en la cultura de los pueblos del oriente antiguo, en la que el individuo se entendía a sí mismo, y era visto por los demás, como parte de un grupo con el que establecía una relación de parentela por los lazos de la sangre y de la carne. La familia era el depósito de honor acumulado por todos los antepasados, y cada uno de sus miembros participaba de dicho honor y estaba obligado a defenderlo.
  • La intención de Mateo al comenzar su evangelio con esta genealogía es dar a conocer la ilustre ascendencia de Jesús, que se remonta nada menos que a David y a Abraham, presentándolo así como un personaje muy importante y honorable a los ojos de sus contemporáneos.
  • Los textos litúrgicos de la Escritura seleccionados para honrar hoy a María no hablan de su Natividad, este hecho quedó desde el primer momento perdido en un anonimato similar al de cientos de hijos de Israel.
  • En los planes de Dios, la humildad, el silencio, el pasar desapercibido, se hacen habituales. El misterio escondido en el nacimiento será iluminado desde acontecimientos posteriores.
  • Por eso, la liturgia se fija en el gran acontecimiento de la natividad de un Niño, de un Elegido, Predestinado, Jesús, que, proviniendo de la casa y familia de David, da cumplimiento a cuanto en la Biblia se dijo sobre el Mesías, Salvador.
  • Los textos muestran con claridad que hemos conocido la verdadera historia de la predestinación de María a través de la sorprendente historia de salvación que realizó su Hijo, Jesús.
  • Hoy nosotros, desde la salvación que Jesús nos ofrece con su muerte y resurrección, orientamos nuestra mirada hacia la Mujer que fue objeto de predilección, haciendo nuestra la aclamación: ¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron!
  • Todos los títulos de grandeza de María, desde su concepción hasta su coronación en el cielo, derivan de la misión de Madre del Mesías. ¡Dichosa porque has creído y has sido llamada para ser Madre de Dios y Madre nuestra!
  • Celebremos esta fiesta evocando en nuestra memoria el recuerdo de aquellos que nos han marcado un camino en la fe. Que el recuerdo de María como Madre de Jesús, parte de una familia y de un pueblo nos ayude a asumir nuestra responsabilidad histórica de hacer crecer y pasar la herencia de la fe.

 

Para discernir

 

  • ¿Discierno mi vida sabiéndome inserto en el plan de salvación de Dios?
  • ¿He tenido experiencia que los caminos de Dios no son mis caminos? ¿Lo he vivido con docilidad y humildad?
  • ¿Qué pasos de profundidad tengo que dar en mi pertenencia a la Iglesia?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

El plan del Señor subsiste para siempre

 

Para la lectura espiritual

 

Fiesta de la de la Natividad de la Santísima virgen María

 

“Una fiesta como la de la Natividad de la Santísima Virgen María, por la época en que se celebra —es decir, cuando el tiempo, después de los calores estivales, se hace más suave, y cuando la uva y tantos otros frutos llegan a madurar— expresa muy bien dos conceptos: el de la “plenitud de los tiempos” (Cf. Gál 4,4; Ef. 1,10; Heb 9,26) y el del alivio beneficioso aportado por el nacimiento de María.

Todo en el AT converge hacia el tiempo de la Encarnación, y en este punto comienza el NT. En ese momento de plenitud se inserta María, La Natividad de María —comenta san Andrés de Creta en la homilía sobre la segunda lectura del oficio de la fiesta (Cf. Sermón 1: PG 97, 810) — “representa el tránsito de un régimen al otro, en cuanto que convierte en realidad lo que no era más que símbolo y figura, sustituyendo lo antiguo por lo nuevo”.

 La liturgia de la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María reafirma en diversos tonos la idea de la plenitud de los tiempos: en la primera lectura del oficio se preanuncia el gran momento de la aparición de la íntima colaboradora de aquel que conseguiría la victoria definitiva sobre la serpiente infernal, aparición, por ello, destinada a iluminar a toda la iglesia.


a) María es “la virgen que concebirá”. La profecía de Miqueas representa una de las profecías mesiánicas más conocidas. El profeta ha anunciado la ruina de los reinos del norte y del sur como castigo de sus pecados; pero en medio de las tinieblas he aquí que brilla una luz… ¡Siempre es así! Dios entregará a los hijos de Israel al poder de otro hasta que… El autor parece que se quiere hacer el misterioso, el enigmático, porque sabe que va a decir una cosa ya muy sabida: que de Belén de Efratá “saldrá” el abanderado, el nuevo guía.

Verdaderamente, el autor piensa en Belén, patria de David, y en el Mesías, descendiente de David como si la historia se hubiese detenido y empezase otra vez con un nuevo David, el Mesías. Pero ya en los tiempos de Jesús (Cf. Mt 2,5-6) la expresión era entendida no sólo en el sentido teológico de un recomenzar la historia, sino en sentido geográfico verdadero y propio. Miqueas, de una manera que podría parecer cuando menos curiosa, presenta, más que al nuevo guía, a la mujer que lo va a dar a luz. Del guía dice que será un dominador que pastoreará con la gracia del Señor, y que su reino será un reino de paz universal. De la madre dice palabras más maravillosas todavía y envueltas en un cierto halo de misterio, pero que sus contemporáneos ya estaban en condiciones de comprender y valorar: “…hasta el tiempo en que dé a luz la que ha de dar a luz” (5,2). Es evidente que Miqueas, y con él sus destinatarios, pensarían en el célebre oráculo de la álmah de Is 7,14s pronunciado unos treinta años antes. El mismo VAT II reconoce “apertis verbis” que la profecía de Miqueas encuentra cumplimiento en María: “Ella es la Virgen que concebirá y dará a luz un Hijo, cuyo nombre será Emmanuel” (Cf. Is 7,14; Miq 5,2-3; Mt 1,22-23). “Ella misma sobresale entre los humildes y pobres del Señor, que de Él esperan con confianza la salvación. En fin, con Ella, excelsa hija de Sión, tras larga espera de la promesa, se cumple la plenitud de los tiempos y se inaugura la nueva economía, cuando el Hijo de Dios asumió de Ella la naturaleza humana para librar al hombre del pecado mediante los misterios de su carne” (LG 55).

b) María es la “madre del Hombre nuevo”. La segunda lectura está tomada de Rm.8, 28-30 y trata de la justificación que encuentra su culminación en la vida futura. En esta visión se inscribe el papel de la Virgen, destinada ab aeterno a ser la madre del Salvador, el alma colaboradora en toda la obra de la salvación. Hay que precisar que Pablo no separa nunca a Dios creador del Dios salvador, de modo que el hombre creatura está ligado al hombre que hay que salvar, y toda la creación, unida a su vez al hombre, está destinada asimismo a la salvación. La creación entera está sometida a la vanidad o caducidad en el sentido de que el hombre está llamado a dar significado y valor a la creación, y cuando el hombre no se sirve de ella según los planes de Dios, las creaturas, violentadas, gimen y sufren. La creación, por tanto, está sometida al destino del hombre y, por consiguiente, está fundamentada sobre la condición, o sea sobre la esperanza  de la liberación del hombre, liberación futura. Se trata de un mundo nuevo en gestación en el actual, y que supera a éste en plenitud.

El hombre deberá salvarse con la creación y en la creación; su quehacer de salvarse, con la gracia de Dios, se refiere a su alma y a su cuerpo, más aún: a todas las creaturas. El esfuerzo del hombre consiste en mejorar el mundo; por eso aquellos que aman a Dios colaboran en ello activamente. Es un quehacer extraordinario y comprometido. Para conseguir realizarlo, el hombre debe ser una copia de la imagen del Hijo de Dios: debe asociarse con Cristo, transformarse en él, asumiendo sus directrices y sus comportamientos.

Como consecuencia de esta semejanza con Cristo se seguirá una relación de fraternidad, porque “Cristo es el primogénito entre muchos hermanos”. En este punto Pablo pone en relación encadenada los diversos estadios de la iniciativa divina, considerándolos, sin embargo, más allá de la actuación en el tiempo; por eso usa siempre el aoristo: “… ha conocido…, ha predestinado…, ha llamado…, ha justificado…, ha glorificado…” (Cf. vv. 29-30).

 En esta visión el nacimiento de la Virgen aparece íntimamente ligado a la salvación del hombre y de la creatura entera. María es verdaderamente la aurora de un mundo nuevo, mejor: del mundo nuevo tal como había sido pensado por Dios desde la eternidad. “Ella, la Mujer nueva, está junto a Cristo, el Hombre nuevo, en cuyo misterio solamente encuentra verdadera luz el misterio del hombre” (MC 57; GS 22).

 c) “José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo”. El relato evangélico (Mt.1, 1-16.18-23) presenta una genealogía de Jesús a primera vista no necesaria, y refiere cómo José asume la paternidad legal de Jesús. Después de haber relatado lo referente al nombre del protagonista de su evangelio, Jesucristo, Mateo nos ofrece una demostración de la realidad singular del mismo con una genealogía voluntariamente artificiosa: el mismo número “14″ (7 + 7) de los tres grupos en que subdivide la prehistoria de Cristo indica perfección y plenitud. En nuestro caso la perfección es la providencia especial de Dios en la disposición de la historia salvífica, que culmina en Cristo: historia presentada en sus orígenes, en sus momentos más importantes y en su coronamiento y plenitud”.

Benedicto XVI

 

 

Para rezar

 

Poesía a la Natividad de María

 

Canten hoy, pues nacéis Vos,
los ángeles, gran Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

Canten hoy, pues a ver vienen
nacida su Reina bella,
que el fruto que esperan de ella
es por quien la gracia tienen.

Digan, Señora, de Vos,
que habéis de ser su Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

Pues de aquí a catorce años,
que en buena hora cumpláis,
verán el bien que nos dais,
remedio de tantos daños.

Canten y digan, por Vos,
que desde hoy tienen Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

Y nosotros, que esperamos
que llegue pronto Belén,
preparemos también,
el corazón y las manos.

Vete sembrando, Señora,
de paz nuestro corazón,
y ensayemos, desde ahora,
para cuando nazca Dios.
Amén.

Lope de Vega

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XXI – CICLO B

DOMINGO XXI

CICLO B

 

 

Lunes XXI

 

 

Martes XXI

 

 

Miércoles XXI

 

29 de agosto

Martirio de San Juan Bautista (M.O)

 

 

 

Jueves XXI

 

30 de agosto

Santa Rosa de Lima – Patrona de América Latina (F)

 

 

 

Viernes XXI

 

 

Sábado XXI

 

 

DOMINGO XXI

CICLO B

 

…Tú tienes palabras de vida eterna…

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Josué        24, 1-2a. 15-17. 18b


 

Josué reunió en Siquém a todas las tribus de Israel, y convocó a los ancianos de Israel, a sus jefes, a sus jueces y a sus escribas, y ellos se presentaron delante del Señor. Entonces Josué dijo a todo el pueblo:

«Si no están dispuestos a servir al Señor, elijan hoy a quién quieren servir: si a los dioses a quienes sirvieron sus antepasados al otro lado del Río, o a los dioses de los amorreos, en cuyo país ustedes ahora habitan. Yo y mi familia serviremos al Señor.»

El pueblo respondió: «Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a otros dioses. Porque el Señor, nuestro Dios, es el que nos hizo salir de Egipto, de ese lugar de esclavitud, a nosotros y a nuestros padres, y el que realizó ante nuestros ojos aquellos grandes prodigios. El nos protegió en todo el camino que recorrimos y en todos los pueblos por donde pasamos.

Por eso, también nosotros serviremos al Señor, ya que él es nuestro Dios.»