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TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XV – CICLO B

DOMINGO XV

CICLO B

 

Lunes XV

 

Martes XV

 

Miércoles XV

 

Jueves XV

 

Viernes XV

 

Sábado XV


 

DOMINGO XV

CICLO B

 

…Jesús llamó a los Doce y los envió de dos en dos, dándoles poder…

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Amós    7, 12-15

 

Amasías dijo a Amós: «Vete de aquí, vidente, refúgiate en el país de Judá, gánate allí la vida y profetiza allí. Pero no vuelvas a profetizar en Betel, porque este es un santuario del rey, un templo del reino.»

Amós respondió a Amasías: «Yo no soy profeta, ni hijo de profetas, sino pastor y cultivador de sicómoros; pero el Señor me sacó de detrás del rebaño y me dijo: “Ve a profetizar a mi pueblo Israel.”»

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Sal 84, 9ab y 10. 11-12. 13-14 (R.: 8)

 

R.    ¡Manifiéstanos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación!

 

Voy a proclamar lo que dice el Señor:

el Señor promete la paz,

la paz para su pueblo y sus amigos.

Su salvación está muy cerca de sus fieles,

y la Gloria habitará en nuestra tierra. R.

 

El Amor y la Verdad se encontrarán,

la Justicia y la Paz se abrazarán;

la Verdad brotará de la tierra

y la Justicia mirará desde el cielo. R.

 

El mismo Señor nos dará sus bienes

y nuestra tierra producirá sus frutos.

La Justicia irá delante de él,

y la Paz, sobre la huella de sus pasos. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    1, 3-14

 

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, y nos ha elegido en Él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor.

Él nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido.

En Él hemos sido redimidos por su sangre y hemos recibido el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia, que Dios derramó sobre nosotros, dándonos toda sabiduría y entendimiento.

Él nos hizo conocer el misterio de su voluntad, conforme al designio misericordioso que estableció de antemano en Cristo, para que se cumpliera en la plenitud de los tiempos: reunir todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, bajo un solo jefe, que es Cristo.

En Él hemos sido constituidos herederos, y destinados de antemano -según el previo designio del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad- a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo, para alabanza de su gloria.

En Él, ustedes, los que escucharon la Palabra de la Verdad, la Buena Noticia de la salvación, y creyeron en ella, también han sido marcados con un sello por el Espíritu Santo prometido. Ese Espíritu es el anticipo de nuestra herencia y prepara la redención del pueblo que Dios adquirió para sí, para alabanza de su gloria.

 

Palabra de Dios.

 

    O bien más breve:

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    1, 3-10

 

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, y nos ha elegido en Él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor.

Él nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido.

En Él hemos sido redimidos por su sangre y hemos recibido el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia, que Dios derramó sobre nosotros, dándonos toda sabiduría y entendimiento.

Él nos hizo conocer el misterio de su voluntad, conforme al designio misericordioso que estableció de antemano en Cristo, para que se cumpliera en la plenitud de los tiempos: reunir todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, bajo un solo jefe, que es Cristo.

 

Palabra de Dios.

 

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    6, 7-13

 

Jesús llamó a los Doce y los envió de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros.

Y les ordenó que no llevaran para el camino más que un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero; que fueran calzados con sandalias y que no tuvieran dos túnicas.

Les dijo: «Permanezcan en la casa donde les den alojamiento hasta el momento de partir. Si no los reciben en un lugar y la gente no los escucha, al salir de allí, sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos.»

Entonces fueron a predicar, exhortando a la conversión; expulsaron a muchos demonios y curaron a numerosos enfermos, ungiéndolos con óleo.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Amós, profeta, es testigo de la Palabra de Dios. Testigo del juicio que Dios hace contra su Pueblo y contra el Rey. Pero Amós es un testigo de Yahvé quien con una fuerza irresistible, lo arrancó de su “profesión” con la que se ganaba el pan y ahora el profetizar es una fuerza imperiosa de la que no se puede sustraer. Profetizar se ha convertido en “el verdadero pan” para Amós. Su paga es el dar testimonio.

***

  • El Plan de dios sobre el mundo y sobre la Humanidad es la salvación, la elevación de todas las realidades terrenas hasta su plenitud. Es esto a lo que llama Pablo “recapitular todas las cosas en Cristo”. Pablo con sus palabras y con su “actividad misionera” es testigo de Cristo. Testigo de la salvación que Él trae. El también –se siente llevado a “anunciar esta Buena Nueva de la esperanza en Cristo por una fuerza irresistible.

***

  • El Evangelio Marcos dice que Jesús, después del rechazo y del  fracaso que acababa de sufrir en Nazaret, su propio pueblo, mientras visitaba las aldeas de alrededor confía la primera misión a los apóstoles. Se trata de una misión que se mueve en el ámbito próximo, el de Israel, donde Jesús ejercía su ministerio.
  • Marcos para describir la misión de los discípulos y de la Iglesia usa las mismas palabras que utiliza para describir la misión de Jesús: envió a los Doce, de dos en dos, predicaban la conversión, curaban a los enfermos, echaban a los demonios. La misión de los discípulos depende totalmente de la de Cristo y encuentra en ella su motivación y su modelo.
  • Jesús no trae solamente una palabra sino una vida que manifiesta que el Reino de Dios ya es una realidad en medio de los hombres con dos signos especiales: el demonio es vencido en el corazón de los hombres y el mal es destruido allí donde se hizo carne. La misión de los doce, como la de Jesús, no es para enseñar, sino para proclamar la conversión por la cercanía del reino de Dios
  • Conversión que significa un cambio radical de mentalidad, un giro total en las categorías que determinan el modo de actuar de los hombres. La misión de los doce busca provocar una transformación.
  • El alcance de esta transformación queda puesto de manifiesto en el poder que Jesús les confiere sobre los espíritus inmundos, es decir, sobre todo aquello que destruye al hombre. La transformación no es solo espiritual, sino que afecta a la totalidad del hombre y de la vida de los hombres. La misión es una lucha contra el maligno; donde llega la palabra del discípulo, tienen que salir a la luz el pecado, la injusticia, la ambición; y aparecen la oposición y la resistencia. Por eso el discípulo es un testigo que se compromete en la lucha de parte de la verdad, de la libertad y del amor.
  • Los doce deben ser ellos mismos signo visible de la conversión que proclaman en las circunstancias concretas en las que se vive. La pobreza es condición indispensable esta misión: ni pan, ni morral, ni dinero, sino sólo calzado corriente, un bastón y un solo manto. Fueron enviados para llevar la Buena Noticia de Jesús. Esa era su riqueza, y a eso debían aferrarse.
  • La misión de los doce es la misión de la Iglesia. Hoy igual que ayer y hasta el fin de los tiempos somos llamados como Iglesia a presentarnos ante el mundo como verdaderos testigos que transparentan el amor de Dios. Un amor que en Jesús y por Jesús ha derrochado su gracia para que podamos conocer el misterio de su voluntad. Nos ha asociado, como dice San Pablo, a su plan de recapitular todas las cosas, las del  cielo y las de la tierra, en Cristo.
  • Somos hombres llamados a la vida de Dios según el modo de Cristo, según la medida de Cristo, el primer elegido por el Padre; su Hijo y su apóstol por excelencia. Nosotros participamos de su elección, de su filiación, de su herencia y de su Espíritu en la medida que nos ponemos en su camino, creyendo en Él y viviendo como Él.
  • Con Cristo se ha abierto el principio de la nueva tierra en que habita la justicia, la verdad, la libertad, la fraternidad universal.
  • Aceptar su llamada implica ir más allá nosotros mismos y encontrarle sentido a la vida porque somos capaces de brindarnos al servicio de la vida para hacer la Historia de la Salvación. Llamados no para separarnos y aislarnos del mundo, sino para insertarnos con más intensidad en el mundo, sabiendo para qué estamos en el mundo, y qué tenemos algo invalorable para brindarle.
  • Si como los apóstoles, que sacaban demonios y curaban enfermedades, luchamos por todo esto se empieza ya a realizar esta “recapitulación en Cristo de todas las cosas” y podemos convertirnos en testigos creíbles de la vida plena que esperamos.
  • También a nosotros Jesús nos da las mismas instrucciones. La fuerza y credibilidad de la misión no radica en modelos sociales establecidos. La misión se mueve en el campo de la urgencia, de la dedicación al anuncio y de la exposición al rechazo.
  • Esto no es posible sin una pobreza que es fe y libertad. Fe porque como discípulos no confiamos sólo en nosotros mismos ni en nuestras propias posibilidades sino en la fuerza y el poder de Aquel que nos envía. Como discípulos se nos ha confiado una tarea, pero no se nos ha garantizado el resultado. El anuncio es una palabra que actúa, en la que se hace presente el poder de Dios, una palabra que compromete y frente a la cual es preciso tomar una postura. Una palabra que sacude, que provoca contradicciones.
  • Una pobreza que también es libertad porque un discípulo cargado de equipaje se hace inmóvil, incapaz de percibir y transparentar la novedad de Dios por estar demasiado instalado en seguridades humanas. Pobreza que es libertad para aceptar esta dimensión misionera de la vocación cristiana para responder a Dios con generosidad, sin ataduras egoístas siguiendo dócilmente los movimientos del Espíritu Santo dentro de nosotros mismos. Libres para presentar el Evangelio puro, con la conciencia clara de que somos servidores del hombre. Equipados solamente con un gran amor a Jesucristo, nuestro modelo; cargados con el Evangelio hecho vida; armados con la confianza en Dios y con la esperanza en la acción del Espíritu Santo en el corazón de los hombres.
  • Libres para compartir los anhelos más profundos de la gente y caminar con todos los que también se esfuerzan por realizarlos: anhelos de una vida más digna y solidaria, de una mejor relación entre todos los hombres, de una riqueza mejor repartida, de una convivencia más humana.
  • Este tesoro que sólo se puede dar pobremente, con la sinceridad  de los pobres, ya que toda fuerza que no sea  la fuerza del propio mensaje lo debilita, lo oscurece, lo hace sospechoso e increíble. Sólo en medio de la debilidad y pobreza de los testigos Jesús resplandece como la  verdad y como una gracia de Dios que nos libera. Vivir como discípulos y anunciar a Jesús es liberar, no conquistar ni sólo buscar aumentar el número de miembros de una institución, sino crear fraternidad y extender con gozo la noticia de que Dios nos ama, acrecentar el  número de los verdaderos hijos de Dios, cuyo derecho irrenunciable es y será siempre  la libertad.
  • Porque fuimos engendrados en el Amor, anunciemos con confianza en ese Amor que nos hace hijos, pueblo, testigos y apóstoles.
  • Confiemos en el amor de Dios que nos llama, abandonémonos en sus manos; desprendiéndonos de nosotros mismos, vistiéndonos de Cristo y apoyando en él, nuestro bastón. Que la santidad de nuestra vida sea el signo de que hemos aceptado su llamada.
  • Quien ve al discípulo, debe poder ver a Cristo. Quien nos ve a nosotros, cristianos, debe encontrarse con la imagen más aproximada de Cristo. Esta es nuestra gran responsabilidad. Como vemos, cuando Dios nos llama en Cristo, nos transforma también en él.

 

Para discernir

 

  • ¿Me siento llamado a anunciar la novedad de Jesucristo?
  • ¿Experimento el anuncio como parte esencial de mi vida de fe?
  • ¿En dónde pongo mis fortalezas?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

“Señor, quiero salir a predicar, invitar a la conversión, sanar a los enfermos…!”

 

Para rezar

 

Bienaventurado el misionero que vive enamorado de Cristo, que se fía de Él como lo más necesario y absoluto, porque no quedará defraudado.

Bienaventurado el misionero que cada mañana dice “Padre Nuestro”, llevando en su corazón todas las razas, pueblos y lenguas, porque no se conformará con una vida mezquina.

Bienaventurado el misionero que mantiene su ideal e ilusión por el Reino y no pierde el tiempo en cosas accidentales, porque Dios acompaña a los que siguen su ritmo.

Bienaventurado el misionero con un corazón puro y transparente, que sabe descubrir el amor y la ternura de Dios sin complicaciones, porque Dios siempre se le revelará.

Bienaventurado el misionero que reconoce y acepta sus limitaciones y debilidades y no pretende ser invencible, porque Dios se complace en los humildes.

Bienaventurado el misionero que sabe discernir con sabiduría lo que conviene callar y hablar en cada circunstancia, porque nunca tendrá que arrepentirse de haber ofendido a un hermano.

Bienaventurado el misionero que no puede vivir sin la oración y sin saborear las riquezas de la Palabra de Dios, porque esto dará sentido a su vida.

Bienaventurado el misionero que anuncia la verdad sobre Jesucristo y denuncia las injusticias que oprimen a los hombres, porque será llamado profeta de los signos de los tiempos.

Bienaventurado el misionero que sabe asumir y valorar la cultura de los pueblos, porque habrá entendido el misterio de la Encarnación.

Bienaventurado el misionero que tiene tiempo para hacer felices a los demás, que encuentra tiempo para los amigos, la lectura, el esparcimiento, porque ha comprendido el Mandamiento del Amor y se conoce humano y necesitado.

 

Hna. María Virginia Ciette SSp

Lunes XV

 

El que pierda su vida por mí, la encontrará

 

Lectura del libro del profeta Isaías    1, 10-17

 

¡Escuchen la palabra del Señor, jefes de Sodoma! ¡Presten atención a la instrucción de nuestro Dios, pueblo de Gomorra!

¿Qué me importa la multitud de sus sacrificios? -dice el Señor-. Estoy harto de holocaustos de carneros y de la grasa de animales cebados;

No quiero más sangre de toros, corderos y chivos. Cuando ustedes vienen a ver mi rostro, ¿quién les ha pedido que pisen mis atrios?

No me sigan trayendo vanas ofrendas; el incienso es para mí una abominación. Luna nueva, sábado, convocación a la asamblea… ¡no puedo aguantar la falsedad y la fiesta! Sus lunas nuevas y solemnidades las detesto con toda mi alma; se han vuelto para mí una carga que estoy cansado de soportar.

Cuando extienden sus manos, yo cierro los ojos; por más que multipliquen las plegarias, yo no escucho: ¡las manos de ustedes están llenas de sangre!

¡Lávense, purifíquense, aparten de mi vista la maldad de sus acciones! ¡Cesen de hacer el mal, aprendan a hacer el bien! ¡Busquen el derecho, socorran al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan a la viuda!

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 49, 8-9. 16b-17. 21 y 23 (R.: 23b)

 

R.    Al que va por el buen camino, le haré gustar la salvación de Dios.

 

No te acuso por tus sacrificios:

¡Tus holocaustos están siempre en mi presencia!

Pero yo no necesito los novillos de tu casa

ni los cabritos de tus corrales. R.

 

¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos

y a mencionar mi alianza con tu boca,

tú, que aborreces toda enseñanza

y te despreocupas de mis palabras? R.

 

Haces esto, ¿y yo me voy a callar?

¿Piensas acaso que soy como tú?

Te acusaré y te argüiré cara a cara.

El que ofrece sacrificios de alabanza,

me honra de verdad;

y al que va por el buen camino,

le haré gustar la salvación de Dios. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 34-11,1

 

Jesús dijo a sus apóstoles:

«No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada. Porque he venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra; y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia casa.

El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.

El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me envió.

El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, tendrá la recompensa de un justo.

Les aseguro que cualquiera que dé de beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa.»

Cuando Jesús terminó de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí, para enseñar y predicar en las ciudades de la región.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El sábado nos encontramos con la vocación profética de Isaías, el profeta escritor más importante de Israel que se hace portavoz de un Dios que se queja de su pueblo. Dios no quiere el culto o la liturgia como se está realizando en el Templo. Lo que Dios rechaza es un culto hecho de palabras y mucho incienso, pero «con las manos llenas de sangre».
  • No se puede engañar a Dios con ritos y oraciones si esa liturgia no va acompañada de justicia social. La liturgia no puede ser tranquilizadora de conciencias.
  • El mismo Dios que había ordenado esos ritos en las prescripciones que aparecen en el libro del Levítico; es el que les dice que no tienen ningún valor a sus ojos y le repugnan si no brotan de lo íntimo de un corazón sincero.
  • Una vez más, Dios se solidariza con los débiles y oprimidos. El verdadero culto que Dios espera está en la vida cotidiana en servicio de los demás, especialmente de los más débiles.

***

  • En el centro del proceso de formación y preparación misionera de los discípulos, Jesús establece criterios profundos y duros de digerir.
  • Como trasfondo de este evangelio de Mateo, está la primitiva comunidad, que vive tiempos difíciles a causa de la persecución y el martirio. En ese contexto se trata de encontrar un sentido al sufrimiento y a la contradicción.
  • Por eso la afirmación de Jesús aparece fuerte, contundente y desconcertante. Es el Mesías de paz y afirma que ha venido a traer la espada. Esto produce desconcierto en sus oyentes más próximos, porque también pide ocupar el primer lugar en la escala del amor.
  • Si Jesús fue causa de profundas contradicciones, también lo serán sus seguidores. La persecución y el martirio serán consecuencia de la coherencia y fidelidad en el seguimiento del maestro. El evangelio vivido prioritariamente, siempre es motivo de rechazo y conflicto porque entra a cuestionar el estilo de vida y eso, desde luego, incomoda.
  • Tomar la cruz para seguirlo, en una opción que rechaza el mal en todas sus formas, y expresa el amor en gestos sencillos y concretos, dirigidos a los más pequeños, nos hace experimentar la dignidad de los hijos de Dios.
  • Todo esto es imposible con el sólo deseo o esfuerzo, es fruto en nuestra vida de un amor que nos amó primero hasta dar la vida.
  • El que nos invita a cargar la cruz y seguirlo; ha cargado primero, por amor a nosotros, la cruz siguiendo obedientemente la voluntad del Padre.

 

Para discernir

 

  • ¿Acepto las implicancias del seguimiento de Cristo?
  • ¿Qué lugar ocupa en mi escala de valores mi amor por Él?
  • ¿Cargo con confianza la cruz?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…El que pierda su vida por Jesús, la conservará…

 

Para la lectura espiritual

 

…”El Carmelo era mi aspiración desde hacía casi doce años. Al recibir el bautismo el día de Año Nuevo de 1932, no dudaba de que este fuera una preparación para mi ingreso en la orden. Pero después, algunos meses más tarde, al encontrarme por vez primera frente a mi querida madre después del bautismo, entendí que ella no habría estado en condiciones, por ahora, de soportar este segundo golpe: no habría muerto de dolor, no, pero su alma habría quedado literalmente inundada de tal amargura que no me sentía capaz de cargar con semejante responsabilidad [...].

El último día que pasé en casa era el 12 de octubre. Mi madre y yo nos quedamos solas en la habitación, mientras mis hermanas se ocupaban de lavar los platos y poner todo en orden. Escondió el rostro entre sus manos y empezó a llorar. Me puse detrás de su silla y fui apretando contra mi seno su cabeza de plata. Nos quedamos así mucho tiempo, hasta que conseguí persuadirla de que se fuera a la cama; la llevé y le ayudé a desvestirse… por primera vez en toda mi vida [...].

A las cinco y media salí como siempre de casa para escuchar la santa misa en la iglesia de San Miguel. Después nos reunimos para el desayuno; Erna llegó hacia las siete. Mi madre intentaba tomar algo, pero pronto alejó la taza y empezó a llorar como la noche anterior. Me acerqué de nuevo a ella y me abracé a ella hasta el momento de marcharme. Entonces le hice una señal a Erna para que ocupara mi puesto. Tras ponerme el abrigo y el sombrero en la pieza de al lado… llegó el momento del adiós. Mi madre me abrazó y me besó con mucho afecto [...].

Finalmente, el tren se puso en marcha. Ahora se había hecho realidad lo que apenas me hubiera atrevido a esperar. No se trataba, a buen seguro, de una alegría exuberante que pudiera apoderarse de mí… ¡lo que había pasado era demasiado triste! Pero mi alma se encontraba en una paz perfecta: en el puerto de la voluntad de Dios”…

E. Stein.

 

Para rezar

 

No te inquietes por las dificultades de la vida,
por sus altibajos, por sus decepciones,
por su porvenir más o menos sombrío.
Quiere lo que Dios quiere.

Ofrécele en medio de inquietudes y dificultades
el sacrificio de tu alma sencilla que, pese a todo,
acepta los designios de su providencia.

Poco importa que te consideres un frustrado
si Dios te considera plenamente realizado;
a su gusto.
Piérdete confiado ciegamente en ese Dios
que te quiere para sí.
Y que llegará hasta ti, aunque jamás le veas.

Piensa que estás en sus manos,
tanto más fuertemente cogido,
cuanto más decaído y triste te encuentres.

Vive feliz. Te lo suplico.
Vive en paz. Que nada te altere.
Que nada sea capaz de quitarte tu paz.
Ni la fatiga psíquica. Ni tus fallos morales.
Haz que brote, y conserva siempre sobre tu rostro
una dulce sonrisa, reflejo de la que el Señor
continuamente te dirige.

Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada,
como fuente de energía y criterio de verdad,
todo aquello que te llene de la paz de Dios.

Recuerda:
cuanto te reprima e inquiete es falso.
Te lo aseguro en nombre de las leyes de la vida
y de las promesas de Dios.
Por eso, cuando te sientas
apesadumbrado, triste,
ADORA Y CONFÍA…


Padre Teilhard de Chardin

Martes XV

 

Tiro y Sidón, serán tratadas menos rigurosamente que ustedes

 

Lectura del libro del profeta Isaías    7, 1-9

 

En tiempos de Ajaz, hijo de Jotám, hijo de Ozías, rey de Judá, Resín, rey de Arám, y Pécaj, hijo de Remalías, rey de Israel, subieron contra Jerusalén para atacarla, pero no la pudieron expugnar. Cuando se informó a la casa de David: «Arám está acampado en Efraím», se estremeció su corazón y el corazón de su pueblo, como se estremecen por el viento los árboles del bosque.

El Señor dijo a Isaías: «Ve al encuentro de Ajaz, tú y tu hijo Sear Iasub, al extremo del canal del estanque superior, sobre la senda del campo del Tintorero. Tú le dirás: Manténte alerta y no pierdas la calma; no temas, y que tu corazón no se intimide ante esos dos cabos de tizones humeantes, ante el furor de Resín de Arám y del hijo de Remalías. Porque Arám, Efraím y el hijo de Remalías se han confabulado contra ti, diciendo: “Subamos contra Judá, hagamos cundir el pánico, sometámosla y pongamos allí como rey al hijo de Tabel.” Pero así habla el Señor:

Eso no se realizará, eso no sucederá. Porque la cabeza de Arám es Damasco, y la cabeza de Damasco, Resín; la cabeza de Efraím es Samaría, y la cabeza de Samaría, el hijo de Remalías. -Dentro de sesenta y cinco años, Efraím será destrozado, y no será más un pueblo-. Si ustedes no creen, no subsistirán.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 47, 2-3a. 3b-4. 5-6. 7-8 (R.: 9d)

 

R.    Dios afianzó para siempre su Ciudad.

 

El Señor es grande y digno de alabanza,

en la Ciudad de nuestro Dios.

Su santa Montaña, la altura más hermosa,

es la alegría de toda la tierra. R.

 

La Montaña de Sión, la Morada de Dios,

es la Ciudad del gran Rey:

el Señor se manifestó como un baluarte

en medio de sus palacios. R.

 

Porque los reyes se aliaron

y avanzaron unidos contra ella;

pero apenas la vieron quedaron pasmados

y huyeron despavoridos. R.

 

Allí se apoderó de ellos el terror

y dolores como los del parto,

como cuando el viento del desierto

destroza las naves de Tarsis. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    11, 20-24

 

Jesús comenzó a recriminar a aquellas ciudades donde había realizado más milagros, porque no se habían convertido. «¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros realizados entre ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y cubriéndose con ceniza. Yo les aseguro que, en el día del Juicio, Tiro y Sidón serán tratadas menos rigurosamente que ustedes. Y tú, Cafarnaúm, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno. Porque si los milagros realizados en ti se hubieran hecho en Sodoma, esa ciudad aún existiría. Yo les aseguro que, en el día del Juicio, la tierra de Sodoma será tratada menos rigurosamente que tú.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Isaías, vive en Jerusalén, la capital del Reino de Judá, en un círculo de escribas, de expertos políticos, de consejeros del rey. El profeta interviene en la política de su país para recordar al rey y a las clases dirigentes los criterios de fidelidad religiosa que deben seguir.
  • El rey de Siria en complicidad con el rey de Samaria, suben a Jerusalén para asaltarla. La ciudad está cercada por los ejércitos que se encuentran acampando a pocos kilómetros. La angustia es general, a tal punto que el mismo Ajaz en un gesto desesperado, ha ofrecido en holocausto a su propio hijo al abominable dios Moloch.
  • Dios que es fiel, seguirá apoyando a la dinastía de David, por eso Isaías, hombre de Yahvé, tiene la misión de tranquilizar al rey. La condición es que también ellos le sean fieles. Ni Egipto, ni Asiria, les pueden ofrecer alianzas estables
  • Dios preserva a su pueblo de la catástrofe nacional que ya se avecina. Isaías irá al encuentro de Acaz acompañado por su hijo, que lleva un nombre de esperanza: «Sear Yasub», que significa «un resto volverá».

***

  • Tiro y Sidón son ciudades paganas. Sodoma es símbolo de pecado y destrucción. Compararlas con ciudades judías como Corozaín, Betsaida y Cafarnaúm, resultaba demasiado ofensivo.
  • Jesús las comparara a partir de la actitud de apertura o cerrazón frente a la propuesta del Reino. Las ciudades judías, han sido destinatarias de la predicación del Reino y testigos de signos maravillosos de Jesús, pero se han cerrado y han rechazado la propuesta del Reino. Por eso, ellas mismas han elegido el camino de la muerte.
  • Podemos creernos definitivamente convertidos, y Dios deja de ser novedad en nuestra vida. Nos acostumbramos a vivir con un poco fe y algunas obras buenas que nos tranquilizan, pero sin la fe desafiante que nos llama cada día al cambio.
  • Nos conformarnos con un poco de fe y con una salvación privatizada a nuestra medida, que impide la fe valiente que nos hace volver sobre nuestras vidas, confrontarnos con el evangelio de Jesús y dar pasos en nuestro camino cotidiano de conversión. La autosuficiencia conformista es veneno para el corazón.
  • Asistir todos los días la Iglesia, o tener muchos gestos de piedad, no son garantía de pertenencia al Reino. Vivir la experiencia del Reino de Dios es una novedad que requiere de conversión permanente.

 

Para discernir

 

  • ¿Me siento convertido?
  • ¿Experimento la novedad que me trae el evangelio?
  • ¿Mi fe, hace camino con mi vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Señor, creo en ti…

 

Para la lectura espiritual

 

…¡Raza entera de los hombres, reyes y príncipes, ricos y pobres, monjes y laicos, escuchadme que voy a contar la grandeza del amor de Dios hacia los hombres! He pecado contra él como no lo ha hecho ningún otro hombre en el mundo… Y sin embargo, lo sé, me ha llamado y le he respondido inmediatamente… Me ha llamado a la penitencia e, inmediatamente, he seguido a mi Maestro. Cuando se alejaba, le seguía…; él se marchaba, volvía, se escondía, aparecía de nuevo, y yo no me echaba atrás, no me he desalentado jamás, no he abandonado la carrera…
Cuando no lo veía, lo buscaba. Desecho en lágrimas, preguntaba a todo el mundo, a todos aquellos que un día lo habían visto. ¿A quién preguntaba yo? No a los prudentes de este mundo, no a los sabios, sino a los profetas, a los apóstoles, a los padres –los sabios que en verdad poseen esta sabiduría que es él mismo, el Cristo, sabiduría de Dios (1C 1,24). Con muchas lágrimas y una pena grande en el corazón les preguntaba me dijeran adónde, un día, lo habían visto… Y, viendo mi deseo, viendo que para mí todo lo que hay en el mundo y el mismo mundo era considerado como nada a mis ojos…, él se hizo ver todo entero, a mí todo entero. Él que está fuera del mundo y que lleva al mundo y a todos los que están en el mundo sosteniéndoles como con una sola mano, tanto las cosas visibles como las invisibles (Col 1,16), vino a mi encuentro. ¿De dónde y cómo vino? Yo no lo sé… Las palabras son incapaces de expresar lo inexpresable. Tan sólo conocen estas realidades aquellos que las contemplan. Es por eso que hemos de apresurarnos a buscarlas con los actos y no con las palabras, ver y aprender las riquezas de los misterios divinos, las que el Maestro divino da a los que la buscan”…

 

San Simeón el Nuevo Teólogo (hacia 949-1022), monje ortodoxo –
Himno 29

 

Para rezar

 

Oración de la Interioridad

 

¡Tarde te amé belleza tan antigua y tan nueva,
tarde te amé!

El caso es que Tú estabas dentro de mí y yo fuera.
Y fuera te andaba buscando y, como un engendro
de frialdad, me abalanzaba sobre la belleza de tus
criaturas.

Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo.
Pero me tenían prisionero lejos de ti aquellas cosas
que, si no existieran en ti, serian algo inexistente.
Me llamaste, me gritaste, y desfondaste mi sordera.
Relampagueaste, resplandeciste,
y tu resplandor disipó mi ceguera.

Exhalaste tus perfumes,
respiré hondo, y suspiro por ti.
Te he paladeado, y me muero de hambre y de sed.
Me has tocado, y ardo en deseo de tu paz

 

Confesiones 10, 27, 38

 

Miércoles XV

 

Has revelado tu amor a los pequeños

 

Lectura del libro del profeta Isaías    10, 5-7. 13-16

 

Así habla el Señor:

«¡Ay de Asiria! El es el bastón de mi ira y la vara de mi furor está en su mano. Yo lo envío contra una nación impía, lo mando contra un pueblo que provocó mi furor, para saquear los despojos y arrebatar el botín, y pisotearlo como al barro de las calles. Pero él no lo entiende así, no es eso lo que se propone: él no piensa más que en destruir y en barrer una nación tras otra.»

Porque él ha dicho: «Yo he obrado con la fuerza de mi mano, y con mi sabiduría, porque soy inteligente. He desplazado las fronteras de los pueblos y he saqueado sus reservas: como un héroe, he derribado a los que se sientan en tronos. Mi mano tomó como un nido las riquezas de los pueblos; como se juntan huevos abandonados, así he depredado toda la tierra, y no hubo nadie que batiera las alas o abriera el pico para piar.» ¿Se gloría el hacha contra el leñador? ¿Se envanece la sierra contra el que la maneja? ¡Como si el bastón manejara al que lo empuña y el palo levantara al que no es un leño!

Por eso el Señor de los ejércitos hará que la enfermedad consuma su vigor y dentro de su carne hará arder una fiebre, como el ardor del fuego.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 93, 5-6. 7-8. 9-10. 14-15 (R.: 14a)

 

R.    El Señor no abandona a su pueblo.

 

Los malvados pisotean a tu pueblo, Señor,

y oprimen a tu herencia;

matan a la viuda y al extranjero,

asesinan a los huérfanos. R.

 

Y exclaman: «El Señor no lo ve,

no se da cuenta el Dios de Jacob.»

¡Entiendan, los más necios del pueblo!

y ustedes, insensatos, ¿cuándo recapacitarán? R.

 

El que hizo el oído, ¿no va a escuchar?

El que formó los ojos, ¿será incapaz de ver?

¿Dejará de castigar el que educa a las naciones

y da a los hombres el conocimiento? R.

 

Porque el Señor no abandona a su pueblo

ni deja desamparada a su herencia:

la justicia volverá a los tribunales

y los rectos de corazón la seguirán. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    11, 25-27

 

Jesús dijo:

«Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.

Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Una de las ideas básicas de los profetas es que, Dios, es quien conduce la historia a su modo. Hoy leemos unas palabras de Isaías, dirigidas contra el asirio Senaquerib, que con sus ejércitos se había llegado a creer todopoderoso, y a quien Dios le prepara una fuerte humillación al tener que retirar el asedio a Jerusalén.
  • Han pasado treinta años desde los hechos que escuchamos ayer. Corre probablemente el año 701 a.C.
  • El rey Ajaz había pedido la alianza de Asiria para librarse del ataque de sus dos vecinos inmediatos. Su sucesor, el rey Ezequías ha de pagar a un alto precio la deuda de esa alianza.
  • Senaquerib exige un canon impagable. Ezequías no acepta, y los ejércitos asirios se ponen en marcha. Dios, por su profeta hace un «análisis» de la situación, que de ningún modo es de tipo político, sino de orden espiritual.
  • Para Isaías, Senaquerib no era más que un «instrumento» en las manos de Dios, para castigar al pueblo falto de fe.
  • La idea fundamental es que Dios, se sirve de estos personajes extranjeros para purificar y hacer madurar a su pueblo. Asiria y sus ejércitos son la vara con la que Dios castiga al hijo desobediente. Pero estos instrumentos no son autónomos, si Asiria se pasa en su misión castigadora, recibirá a su vez el castigo. Dios saca bien del mal y, a través de las contingencias de la historia, purifica a su pueblo y lo ayuda a recapacitar y a madurar.

***

  • La lógica y la sabiduría humana se dejan seducir por el poder y la fuerza. Para los criterios del mundo la debilidad y pobreza son signos de ineptitud e ineficacia.
  • Paradójicamente, Jesús, con un lenguaje de gratitud y ternura, eleva su oración de alabanza a su Padre porque las realidades, aparentemente duras y absurdas, que anuncia acerca de la vida del reino, pueden ser comprendidas solamente, por los pequeños y humildes. Solamente un corazón de niño puede abrirse sencillamente al amor, y es capaz de creer incondicionalmente.
  • Hay una ciencia que sólo se gana con fe, simplicidad y pobreza interior. Los que están encerrados en la soberbia de su propia sabiduría, no pueden entender a Jesús. La sencillez, es la capacidad de dejarse hablar por las realidades, por los otros, por la vida. No anteponer mi palabra y mi idea sino saber escuchar.
  • Los secretos del reino les han sido confiados a quienes con un “corazón sin segundas intenciones” se hacen capaces de percibir en las palabras y los gestos de Cristo, la intimidad amorosa y salvadora del Padre.
  • La pequeñez del corazón, para hacerse hijo y dejarse enseñar; y la sencillez del espíritu, para admirarnos ante la obra de Dios, son actitudes necesarias para poder comprender y asumir el mensaje de Jesús.
  • No la mucha ciencia nos consigue la fe, sí el mucho amor, nos hace capaces de acercarnos íntimamente al corazón de Dios, y descubrir su voluntad.
  • El testimonio silencioso de servicio heroico, y la sencillez de muchas personas, hablan más que las palabras bien elaboradas y calculadas, de quienes aparecen muchas veces como bien formados.
  • Que sea nuestra vida en el amor, más que nuestras palabras la que manifieste nuestra sabiduría.

 

Para discernir

 

  • ¿A qué sabiduría aspiro en mi vida?
  • ¿Qué cosas admiro de los demás?
  • ¿Qué testimonios merecen mi confianza?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra…

Para la lectura espiritual

 

…”El amor a lo bello sigue siendo un anhelo fundamental no sólo de la vida monástica, sino de la vida cristiana en general. Dostoievski decía incluso que la belleza podría salvar el mundo, y yo estoy convencido de ello. Ahora bien, ¿dónde se encuentra esta belleza? ¿Dónde puede germinar?

La condición esencial para que florezca la belleza y connote las obras creadas por los cristianos es la pobreza: allí donde está la pobreza, no la miseria, allí donde está la sencillez, esto es, la capacidad de reconducir las cosas a lo esencial, forzosamente acabamos por reconducir las cosas a su armonía, y, entonces, todas las criaturas manifiestan su fuerza sinfónica, su consonancia natural, y crean por sí solas el ambiente que es la obra de arte. Dionisio el Areopagita recuerda que ninguna de las cosas que existen están privadas por completo de belleza, puesto que dice la Escritura que todas las cosas eran muy bellas cuando fueron creadas. De ahí que sea preciso descubrir de nuevo y hacer resaltar esta belleza, convirtiéndonos y convirtiendo las cosas a la unidad y la simplicidad deificante”…

 

E. Bianchi, Recomenzar.

 

Para rezar

 

Gracias Señor porque me llamas

 

Gracias por la vida,
por mi vida,
por tus inspiraciones.
Gracias Señor porque me llamas,
porque me pides
que colabore contigo;
que sea tu instrumento
como papel en blanco,
donde Tú puedas ir escribiendo,
como barro en manos del alfarero
que va tomando forma,
como hombre que sabe escuchar
y está pronto a responder.

 

Jueves XV

 

Soy paciente y humilde de corazón

 


Lectura del libro del profeta Isaías    26, 7-9. 12. 16-19

 

La senda del justo es recta, tú allanas el sendero del justo. Sí, en la senda trazada por tus juicios, esperamos en ti, Señor: tu Nombre y tu recuerdo son el deseo de nuestra alma.

Mi alma te desea por la noche, y mi espíritu te busca de madrugada, porque cuando tus juicios se ejercen sobre la tierra, los habitantes del mundo aprenden la justicia.

Señor, tú nos aseguras la paz, porque eres tú el que realiza por nosotros todo lo que nosotros hacemos. En medio de la angustia, Señor, acudimos a ti, clamamos en la opresión, cuando nos golpeaba tu castigo.

Como la mujer embarazada, que está por dar a luz, se retuerce y da gritos de dolor, así éramos nosotros delante de ti, Señor. Hemos concebido, nos hemos retorcido, y no dimos a luz más que viento. ¡No hemos traído la salvación a la tierra, no le nacieron habitantes al mundo!

Pero tus muertos revivirán, se levantarás sus cadáveres. ¡Despierten y griten de alegría los que yacen en el polvo! Porque tu rocío es un rocío de luz, y la tierra dará vida a las Sombras.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 101, 13-14b y 15. 16-18. 19-21 (R.: 20b)

 

R.    El Señor miró la tierra desde el cielo.

 

Tú, Señor, reinas para siempre,

y tu Nombre permanece eternamente.

Tú te levantarás, te compadecerás de Sión,

porque ya es hora de tenerle piedad,

tus servidores sienten amor por esas piedras

y se compadecen de esas ruinas. R.

 

Las naciones temerán tu Nombre, Señor,

y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria:

cuando el Señor reedifique a Sión

y aparezca glorioso en medio de ella;

cuando acepte la oración del desvalido

y no desprecie su plegaria. R.

 

Quede esto escrito para el tiempo futuro

y un pueblo renovado alabe al Señor:

porque él se inclinó desde su alto Santuario

y miró a la tierra desde el cielo,

para escuchar el lamento de los cautivos

y librar a los condenados a muerte. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    11, 28-30

 

Jesús tomó la palabra y dijo:

Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Isaías pone en boca del pueblo como un salmo o una profecía hecha oración.
  • En todo el fragmento la comunidad expresa su confianza en el Señor; se apena de la ceguera de los malvados delante del Dios que se muestra, recuerda los favores de Dios en el pasado; confiesa el pecado que le ha merecido el castigo; espera el restablecimiento final del pueblo.
  • El pueblo se compara a una mujer, que cuando llega el momento del parto se retuerce y grita angustiada. Pero ahora, el pueblo tiene que reconocer que, después de tantos esfuerzos, confiando en sí mismos, no trajeron la salvación al país.
  • Mientras los dolores de parto en una mujer, se compensan con la alegría del nacimiento de una nueva criatura, en Judá todos los sufrimientos aparecen vanos e inútiles.
  • El pueblo de Israel irá pronto al destierro. Hubiera sido muy distinto si se hubieran mantenido fieles a la Alianza con Dios, pero fueron a la ruina porque buscaron sus propios caminos.
  • El profeta, les enseña que el pecado es algo más que una simple acción contraria a la norma del bien establecida por Dios: es la ruptura de una relación íntima y personal con Dios. La salvación es la conversión del corazón en la fidelidad y en el amor. Convertirse es rehacer el camino y cambiar de orientación toda la manera de vivir.

***

  • El vértigo en el que vive el mundo es tan grande que muchas veces no tenemos ni el tiempo, ni el reflejo suficiente para asimilar estos cambios. La vida nos atrapa y el futuro que queremos manejar hace que hombres, mujeres y hasta los chicos de este tiempo vivan bajo una enorme presión.
  • Cargados de exigencias, compromisos, planificaciones y objetivos nos agobiamos y nos cansamos de luchar sin ver, muchas veces, resultados convincentes. Pareciera que siempre nos falta algo para encontrarnos bien y por eso el sentimiento de depresión aumenta.
  • En este contexto las palabras de Jesús se nos hacen, de un modo particular, íntimas, cercanas y consoladoras.
  • Jesús nos ofrece su comprensión en medio del cansancio y de las ganas de encontrar donde reposar. Él se ofrece como alternativa de vida y esperanza para los desanimados y decepcionados.
  • Quizá hemos luchado infructuosamente para ser perfectos, porque en el fondo lo único que queremos, es sentirnos amados. Jesús nos invita a una actitud de sencillez y humildad. La humildad es “caminar siempre en la verdad” (Teresa de Jesús). Humildad que es transparencia y honestidad y que por ser verdad nos libera. Él responde a nuestra crisis de sentido, porque nos muestra que nuestra vida, vale no por lo que ha conseguido sino simplemente porque “es”.
  • Nos duele y tortura no ser tan buenos como quisiéramos, por eso la propuesta de Jesús de aprender de ÉL, siguiendo su estilo de querer el bien para todos, con un corazón manso; nos dará paz aún en los momentos más difíciles que nos presenta la vida. Este es su yugo «liviano» con una carga «ligera». Vivir desde esta perspectiva, en un mundo que proclama lo contrario, se hace imposible si lo queremos hacer solos. Con Jesús todo es posible y fecundo.

 

Para discernir

 

  • ¿Dónde ubico la valoración de mi vida?
  • ¿Me siento decepcionado de mí mismo?
  • ¿Cuál es la meta de la carrera de la vida en la que me encuentro?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Tu yugo es suave y tu carga liviana…

Para la lectura espiritual

 

«Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré»

 

El Señor ama a los hombres, pero permite que sean probados. De esta manera pueden reconocer su impotencia y humillarse y, gracias a su humildad, recibir el Santo Espíritu. Y con el Santo Espíritu todo va bien, todo se llena de gozo… El humilde estará contento con todo lo que le pueda suceder, porque el Señor es su riqueza y su gozo; todos los hombres quedarán sorprendidos de la belleza de su alma.

Tú dices: «Mi vida está llena de sufrimientos». Pero yo te contestaré, o mejor dicho, será el mismo Señor el que te dirá: «Se humilde y verás como tus pruebas se cambian en descanso», hasta el punto que te sorprenderás de ti mismo y te dirás: « ¿Por qué en otro tiempo estaba yo tan atormentado y afligido?» Ahora eres feliz porque has llegado a ser humilde y has recibido la gracia divina; ahora, incluso cuando te encontrarás sola con tu pobreza, el gozo no te abandonará porque tienes en tu alma la paz que nos prometió el Señor cuando dijo: «Mi paz os doy» (Jn 14,27). Es de esta manera que el Señor da su paz a todas las almas humildes”…

San Silvano (1866-1938), monje ortodoxo – Escritos 

 

Para rezar

 

La fuerza de la Vida

 

Creo en un Dios impotente,
débil y debilitado;
creo en un Dios que no puede;
que no triunfa. Derrotado.

Creo en un Dios ¡tan vecino!
que se vuelve un Dios-humano;
que su vida entre nosotros,
es muerte que le entregamos.

Ceo en un Dios sin poder,
hecho hombre y torturado;
y por coronas, ¡espinas!
y por respuesta, ¡insultado!

Creo en un Dios impotente,
un Dios de brazos atados;
un Dios distinto a los hombres,
poderosos, soberanos…

Creo en un Dios
que no sabe negar lo que ha declarado;
creo en un Dios impotente,
¡impotente de enamorado!

Creo en un Dios novedoso,
de novedad siempre a mano;
que genera a cada instante
lo que el amor va dictando.

Creo en un Dios generoso,
del amor crucificado;
creo en un Dios también pobre,
que tiene a los pobres al lado.

Creo en un Dios que no puede,
¡es el amor quien lo ha atado!
Creo en un Dios sin poder;
pobre… ¡Resucitado!

Anónimo

 

Viernes XV

 

El Hijo del hombre es dueño del sábado

 

Lectura del libro del profeta Isaías    38, 1-6. 22. 7-8. 21

 

Ezequías cayó gravemente enfermo. El profeta Isaías, hijo de Amós, fue a verlo y le dijo: «Así habla el Señor: Ordena los asuntos de tu casa, porque vas a morir. Ya no vivirás más.»

Ezequías volvió su rostro hacia la pared y oró al Señor, diciendo: « ¡Ah, Señor! Recuerda que yo he caminado delante de ti con fidelidad e integridad de corazón, y que hice lo que es bueno a tus ojos.» Y Ezequías se deshizo en llanto.

Entonces la palabra del Señor llegó a Isaías en estos términos: «Ve a decir a Ezequías: Así habla el Señor, el Dios de tu padre David: He oído tu súplica, he visto tus lágrimas. Yo añadiré otros quince años a tu vida; te libraré, a ti y a esta ciudad, de manos del rey de Asiria, y defenderé a esta ciudad.»

Ezequías respondió: « ¿Cuál es la señal de que podré subir a la Casa del Señor?»

«Esta es la señal que te da el Señor para confirmar la palabra que ha pronunciado: En el reloj de sol de Ajaz, yo haré retroceder diez grados la sombra que ya ha descendido.»

Y el sol retrocedió en el reloj los diez grados que había descendido. Luego dijo Isaías: «Traigan un emplasto de higos; aplíquenlo sobre la úlcera, y el rey sanará.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Is 38, 10. 11. 12abcd. 16 (R.: 17b)

 

R.    Señor, tú has preservado mi vida.

 

Yo decía: En lo mejor de mis días

me tengo que ir:

he sido destinado a las puertas del Abismo

por el resto de mis años. R.

 

Yo decía: Ya no contemplaré al Señor

en la tierra de los vivientes;

no veré más a los hombres

entre los habitantes del mundo. R.

 

Arrancan mi morada y me la arrebatan,

como una carpa de pastores.

Como un tejedor, yo enrollaba mi vida,

pero él me corta de la trama. R.

 

Los que el Señor protege, vivirán,

y su espíritu animará todo lo que hay en ellos:

tú me restablecerás y me harás revivir. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    12, 1-8

 

Jesús atravesaba unos sembrados y era un día sábado. Como sus discípulos sintieron hambre, comenzaron a arrancar y a comer las espigas.

Al ver esto, los fariseos le dijeron: «Mira que tus discípulos hacen lo que no está permitido en sábado.»

Pero él les respondió: «¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la ofrenda, que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes?

¿Y no han leído también en la Ley, que los sacerdotes, en el Templo, violan el descanso del sábado, sin incurrir en falta?

Ahora bien, yo les digo que aquí hay alguien más grande que el Templo. Si hubieran comprendido lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios, no condenarían a los inocentes. Porque el Hijo del hombre es dueño del sábado.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El rey Ezequías, hijo de Acaz es mucho mejor que su padre, es el que consiguió hacer retroceder al general Senaquerib y sus ejércitos, cuando quería apoderarse de Palestina.
  • En aquellos días se enfermó gravemente y el profeta se hace intérprete del querer divino y le anuncia que está cercana su muerte. El rey se dirige entonces a Dios, con una oración y llora con lágrimas abundantes.
  • Dios escucha su plegaria concediéndole unos años más de vida.
  • El Señor se dirige a Isaías y lo envía para que anuncie al rey que le añadió quince años a su vida.
  • Aparentemente, Dios cambia de parecer y los mismos labios que le anunciaron la muerte ahora anuncian la curación.
  • La señal de que el Señor cumplirá su promesa, será que Isaías hará retroceder diez grados la sombra, que había descendido sobre el cuadrante solar.

***

  • El sábado es el día de descanso dedicado al Señor y no se podía realizar ninguna actividad física. Los fariseos cuestionan a Jesús porque los discípulos han cortado espigas para comer en día sábado y esperaban que reprendiera a sus discípulos, pero no sucedió así. De hecho, si los discípulos hicieron esto fue porque los incentivó su Maestro.
  • Jesús corrige la meticulosidad de los rabinos, que hacía insoportable la ley del descanso sabático, evocando un episodio de David y sus hombres que comieron el pan de la ofrenda del templo. También les recuerda, que los sacerdotes, pueden violar la ley del sábado en el templo, sin incurrir en ninguna falta.
  • En los dos pasajes bíblicos que cita, la necesidad fue más importante que la rigidez de la norma. Coloca la misericordia por encima de los sacrificios cultuales. Jesús, se ubica como mayor que el templo, y que los sacerdotes; y se declara Señor del Sábado, Señor de la ley y de las instituciones religiosas.
  • Fácilmente, tendemos a convertir las normas y las instituciones sociales, o religiosas, o las costumbres, en absolutos aún a costa de las personas; sin embargo, el mandamiento por excelencia, es el amor a Dios y a las personas, con todas sus consecuencias. La persona humana es el verdadero templo, el auténtico sagrario, el legítimo altar, y la práctica de la misericordia, el culto grato a Dios.
  • El verdadero culto a Dios no está en los ritos externos sino en el tener un corazón como el suyo. Cuando esto no es claro, se puede caer en posturas condenatorias, que si bien son coherentes con la norma escrita, pueden no coincidir con la prioridad de Dios que es la vida plena del hombre.
  • Ningún motivo excusa de ayudar a los hermanos. La caridad verdadera respeta las exigencias de la justicia, evitando el capricho o la arbitrariedad, pero debe impedir que el rigorismo mate el espíritu de la ley de Dios, que es una invitación continua a amar, a darse a los demás. Dios, rico en misericordia, nos invita a una vida de misericordia.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué lugar ocupa la ley en mi vida de fe?
  • ¿Qué es lo que rige mis actos de piedad y mi vínculo con los hermanos?
  • ¿Cuál es la prioridad en mi práctica religiosa?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Quieres misericordia y no sacrificios….

 

Para la lectura espiritual

 

…”En el ejercicio de su propia actividad laboral se esforzará el cristiano por tener siempre la intención de hacerlo todo para gloria de Dios y para el mayor bien del prójimo: por eso se comparará a menudo con aquellos de la comunidad o de su lugar de trabajo que puedan ayudarle y, sobre todo, con el Señor, a través
de la escucha de la Palabra y de la oración, a fin de que el trabajo sea ámbito de gracia y de santificación para sí y para aquellos con quienes se encuentra y queden superados las contradicciones, los sufrimientos y las pobrezas que pesan sobre la experiencia del trabajo humano.

Esta espiritualidad del trabajo se convierte en un modo concreto de dar gracias a Dios por sus dones y vivir la vuelta a Él de todo lo que, de manera gratuita, nos ha dado al llamarnos a la vida y a la fe.

Educar significa asimismo dar gratis a otros lo que nos ha sido dado gratuitamente: la educación es una forma elevada de restitución de los bienes recibidos, por eso la Iglesia se siente llamada a ser comunidad educadora en la gratitud a Dios, dador de dones, y en el compromiso prioritario del servicio a las nuevas generaciones”…

 

Carlo Mario Martini, Hablo a tu corazón. Carta pastoral para el año 1996-1997.

 

Para rezar

 

De todas maneras

 

Las personas son irrazonables, ilógicas y centradas en si mismas,
AMALAS DE TODAS MANERAS

Si haces el bien, te acusarán de tener motivos egoístas,
HAZ EL BIEN DE TODAS MANERAS

Si tienes éxito ganarás falsos y verdaderos enemigos,
TEN EXITO DE TODAS MANERAS

El bien que hagas se olvidará mañana,
HAZ EL BIEN DE TODAS MANERAS

La honestidad y la franqueza te hacen vulnerable,
SE HONESTO Y FRANCO DE TODAS MANERAS

Lo que te tomó años en construir puede ser destruido en una noche,
CONSTRUYE DE TODAS MANERAS

La gente de verdad necesita ayuda pero te podrían atacar si lo haces,
AYUDALES DE TODAS MANERAS

Dale al mundo lo mejor que tienes y te patearán en los dientes,
DALE AL MUNDO LO MEJOR QUE TIENES DE TODAS MANERAS

 

De un letrero en la pared de Shishu Bhavan. La casa para niños en Calcuta

 

   

Sábado XV

 

Las naciones pondrán la esperanza en su Nombre

 

Lectura de la profecía de Miqueas     2, 1-5

 

¡Ay de los que proyectan iniquidades y traman el mal durante la noche! Al despuntar el día, lo realizan, porque tienen el poder en su mano. Codician campos y los arrebatan, casas, y se apoderan de ellas; oprimen al dueño y a su casa, al propietario y a su herencia.

Por eso, así habla el Señor: Yo proyecto contra esta gente una desgracia tal que ustedes no podrán apartar el cuello, ni andar con la cabeza erguida, porque será un tiempo de desgracia.

Aquel día, se proferirá contra ustedes una sátira y se entonará esta lamentación: «Hemos sido completamente devastados; ¡se transfiere a otros la parte de mi pueblo! ¿Cómo me la quita a mí y reparte nuestros campos al que nos lleva cautivos?»

Por eso, no tendrás a nadie que arroje la cuerda para medirte un lote, en la asamblea del Señor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 9, 1-2. 3-4b. 7-8b. 14 (R.: 12b)

 

R.    ¡Señor, no te olvides de los pobres!

 

¿Por qué te quedas lejos, Señor,

y te ocultas en los momentos de peligro?

El pobre se consume por la soberbia del malvado

y queda envuelto en las intrigas tramadas contra él. R.

 

Porque el malvado se jacta de su ambición,

el codicioso blasfema y menosprecia al Señor;

el impío exclama en el colmo de su arrogancia:

«No hay ningún Dios que me pida cuenta.» R.

 

Su boca está llena de maldiciones,

de engaños y de violencias;

detrás de sus palabras hay malicia y opresión;

se pone al acecho en los poblados

y mata al inocente en lugares ocultos. R.

 

Pero tú lo estás viendo:

tú consideras los trabajos y el dolor,

para tomarlos en tus propias manos.

El débil se encomienda a ti;

tú eres el protector del huérfano. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    12, 14-21

 

En seguida los fariseos salieron y se confabularon para buscar la forma de acabar con él.

Al enterarse de esto, Jesús se alejó de allí. Muchos lo siguieron, y los curó a todos. Pero él les ordenó severamente que no lo dieran a conocer, para que se cumpliera lo anunciado por el profeta Isaías:

Este es mi servidor, a quien elegí, mi muy querido, en quien tengo puesta mi predilección. Derramaré mi Espíritu sobre él y anunciará la justicia a las naciones. No discutirá ni gritará, y nadie oirá su voz en las plazas. No quebrará la caña doblada y no apagará la mecha humeante, hasta que haga triunfar la justicia; y las naciones pondrán la esperanza en su Nombre.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Vamos a escuchar al profeta Miqueas que vivió en tiempos de Acaz y Ezequías, y que fue contemporáneo de Isaías, llamado por Dios para hacer oír su palabra en los difíciles tiempos anteriores a la ruina de Judá. Su nombre significa «quien como Dios».
  • La economía rural en tiempos de Miqueas, estaba en plena crisis. Hombres poderosos sin escrúpulos, acaparan las tierras de los campesinos en dificultad.
  • Miqueas se enfrenta con los poderosos de su época y denuncia con valentía que abusan del poder, traman iniquidades, codician los bienes ajenos, roban siempre que pueden, oprimen a los demás y son idólatras de sí mismos.
  • Les anuncia que les vendrán calamidades y serán objeto de burla por parte de todos, como castigo de Dios.
  • Como los demás profetas, Miqueas es a la vez violento y pacífico, amenazador, cuando se trata de condenar la injusticia o la idolatría, pero a la vez lleno de esperanza para fortalecer al pueblo.
  • Por su boca escuchamos una vez más la toma de posición de Dios en favor de los pobres.
  • No condena la injusticia social solamente en nombre del “deber social”, sino que es un “deber religioso”. El peor castigo es no estar unido a Dios y a los hermanos y ser excluido de la comunidad del Señor.

***

  • La controversia de Jesús con los fariseos continúa en la sinagoga. Jesús se aleja de ellos, consciente del peligro que corre, sin responder con palabras ofensivas o acciones violentas. Quiere que la verdad brille por encima de las sombras en las que viven.
  • Mateo ve en esta actitud de Jesús el cumplimiento del texto de Isaías que habla de la figura del Mesías, Servidor de Dios.
  • El Mesías no será un agitador ni un líder de multitudes, tampoco un ambicioso que busca la pelea, y usando la fuerza, pugna con otros por el poder, ni alguien que pretende apoyarse en la popularidad; es el siervo de Dios, que busca en cambio a los que necesitan su ayuda. El “Siervo de Yahvé”, anunciará su misión salvífica con el testimonio de su propia vida, respaldado con acciones concretas, en favor de los más pobres y desvalidos de la sociedad.
  • Su misión se realizará con el nuevo estilo del Espíritu: suavidad y mansedumbre con el débil y vacilante. La justicia no se implanta arrollando al débil sino curando, enderezando, perdonando, haciendo revivir. Su camino será el del amor desinteresado que cura y ayuda al hombre.
  • El Servidor señala un nuevo camino que se debe recorrer para llegar a implantar este derecho, que coincide, con las aspiraciones universales de una sociedad justa.
  • Desde esta descripción de la actuación de este Mesías servidor, la Palabra de hoy es un llamado a los discípulos de Jesús a adoptar en nuestra vida su mismo estilo: ayudar, socorrer y hacer revivir a todos aquellos en que la vida se encuentra amenazada. Este estilo responde a las necesidades y a los más íntimos deseos del corazón de todo hombre, y es la piedra fundamental sobre la que se construye toda vida cristiana verdadera.

 

Para discernir

 

  • ¿Cuáles son los anhelos más íntimos de mi corazón?
  • ¿Qué tipo de derecho quisiera que se instaure?
  • ¿Cuál es el camino que busco para lograr una vida en armonía y en paz?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Las naciones pondrán la esperanza en tu Nombre…

 

Para la lectura espiritual

 

..”Nuestra carne está hecha para morar en Dios, para convertirse en templo de Dios. La carne de Jesús es el templo de Dios. De este templo correrán ríos de agua viva para alimentar, curar, revelar el amor y la compasión.

Nuestra carne, transfigurada por el Verbo encarnado, se vuelve un instrumento para difundir el amor de Dios. Igual que para María, también para nosotros la carne de Cristo, su humanidad, son el medio a través del cual y en el cual nos encontramos con Dios.

La llamada que hemos recibido no es a dejar la humanidad de Cristo para ir al encuentro de Dios, que trasciende la carne, sino a descubrir y a vivir la carne de Jesús como carne de Dios, su cuerpo como un sacramento que da un sentido nuevo a nuestra carne humana, que nos revela el amor eterno de la Trinidad donde el Padre y el Hijo, en la unidad del Espíritu Santo, se aman desde toda la eternidad.

Nuestros cuerpos han sido concebidos en el silencio y en el amor. Nuestra primera relación, con nuestra madre, ha sido una relación de comunión, a través del tacto y de la fragilidad de la carne.

Hemos sido llamados a crecer, a desarrollarnos, a volvernos competentes y a luchar por la justicia y por la paz; pero, en definitiva, todo está destinado a la entrega de nosotros mismos, al reposo y a la celebración de la comunión.

Todo empieza en la comunión, todo culmina en la comunión. Todo empieza en la fiesta de las bodas y todo se consuma en la fiesta de las bodas, en la que nos entregamos con amor”…

 

Jean Vanier. Jesús, el don del amor

 

Para rezar

 

Bienaventuranzas de LA JUSTICIA Y LA PAZ


 

Dichosos los no violentos
porque han renunciado a la agresividad,
porque no les gusta eso de “ojo por ojo y diente por diente”,
porque no desean ni hacen mal a nadie.

Feliz el que no responde a la injuria con otra injuria,
al insulto con otro insulto, a la bofetada con otra bofetada.
Dichosos ellos porque la paz será siempre su compañera.

Felices los que cuando les piden, dan;
los que cuando ven que alguien los necesita,
no le vuelven la cara sino que se dan;
los que saben animar, ayudar, acompañar,
los que saben alegrar a quienes viven a su lado.

Dichosos los que tienen la paz en el corazón
acurrucada como una paloma,
y nunca desean la violencia para que no se espante esa paloma.
Esa paloma significa que saben amar mucho.
Felices ustedes los que aman a la familia
haciendo de su casa un hogar feliz.
Dichosos los que aman a los amigos, a los cercanos…
Pero serán más dichosos si son capaces de amar a sus enemigos,
si aprenden a devolver bien por mal.

Dichosos ustedes si
rechazan positivamente toda violencia
y se declaran ante el mundo “AMIGOS DE LA PAZ”
y dicen ¡no! a la guerra, y a la carrera de armamentos,
y al terrorismo, y al manejo, y a la mentira…
mientras que se manifiestan partidarios
del pan, la salud y la cultura.

Dichosos ustedes si se profesan amigos
de todos los hombres y de todos los pueblos.

Dichosos mil veces ustedes,
hombres y mujeres de la Paz.

Dichosos ustedes porque la Paloma de Dios
se acurruca serena en su corazón,
porque son hijos del fuego,
HIJOS DEL AMOR.


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XIV – CICLO B

DOMINGO XIV DTE EL AÑO

CICLO B

 

LUNES XIV

 

MARTES XIV

 

MIÉRCOLES XIV

 

JUEVES XIV

 

VIERNES XIV

 

SÁBADO XIV

DOMINGO XIV DTE EL AÑO

CICLO B

 

y ÉL se asombraba de su falta de fe

 

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Ezequiel    2, 2-5

 

Un espíritu entró en mí y me hizo permanecer de pie, y yo escuché al que me hablaba. El me dijo:

Hijo del hombre, yo te envío a los israelitas, a un pueblo de rebeldes que se han rebelado contra mí; ellos y sus padres se han sublevado contra mí hasta el día de hoy. Son hombres obstinados y de corazón endurecido aquellos a los que yo te envío, para que les digas: «Así habla el Señor.» Y sea que escuchen o se nieguen a hacerlo -porque son un pueblo rebelde- sabrán que hay un profeta en medio de ellos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 122, 1-2a. 2bcd. 3-4 (R.: 2cd)

 

R.    Nuestros ojos miran al Señor, hasta que se apiade de nosotros.

 

Levanto mis ojos hacia ti,

que habitas en el cielo.

Como los ojos de los servidores

están fijos en las manos de su señor. R.

 

Y los ojos de la servidora

en las manos de su dueña:

así miran nuestros ojos al Señor, nuestro Dios,

hasta que se apiade de nosotros. R.

 

¡Ten piedad, Señor,

ten piedad de nosotros,

porque estamos hartos de desprecios!

Nuestra alma está saturada

de la burla de los arrogantes,

del desprecio de los orgullosos. R.

 

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    12, 7-10

 

Hermanos:

Para que la grandeza de las revelaciones no me envanezca, tengo una espina clavada en mi carne, un ángel de Satanás que me hiere.

Tres veces pedí al Señor que me librara, pero él me respondió: «Te basta mi gracia, porque mi poder triunfa en la debilidad.»

Más bien, me gloriaré de todo corazón en mi debilidad, para que resida en mí el poder de Cristo. Por eso, me complazco en mis debilidades, en los oprobios, en las privaciones, en las persecuciones y en las angustias soportadas por amor de Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

 

Palabra de Dios.

 

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    6, 1-6a

 

Jesús salió de allí y se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: « ¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos? ¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanos no viven aquí entre nosotros?» Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo.

Por eso les dijo: «Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa.» Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de curar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos. Y él se asombraba de su falta de fe.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Ezequiel actúa como profeta entre los exiliados de Babilonia. Su profecía es una crítica contra el pueblo por su infidelidad que lo ha llevado a la situación desastrosa en que se encuentra, y también por la actitud de los gobernantes que después de la primera deportación buscan aliarse con Egipto para combatir a Nabucodonosor. Pero también anuncio de la fidelidad de Dios que, a su debido tiempo, renovará y restaurará al pueblo.
  • La experiencia de la presencia de Dios fue para Ezequiel tan fuerte que cae en tierra, pero el Espíritu lo levanta y lo mantiene en pie. Unido a su pueblo se sabe un pecador más, cuyos labios necesitaban ser purificados. Sin embargo ante la llamada divina, es su condición de hombre lo que más lo desconcierta. El éxito de la misión no será cuestión suya y no debe preocuparlo. No es el sacerdote, ni el hombre; es el hombre sacerdote movido por la fuerza del Espíritu el que hablará. Dios le garantiza que todos tendrán que oírlo y todo el mundo sabrá que hay un profeta, porque nadie puede reducir al silencio la palabra de Dios.

***

  • San Pablo hace mención a las visiones y revelaciones que ha recibido. Podría haber sentido orgullo y creerse superior. Con el fin de evitarle esta tentación, el Señor lo ha preservado permitiéndole sentir humillación mediante lo que llama una “espina” en la carne. Su debilidad humana deja lugar a Cristo, que viene a habitarlo con su fuerza y poder. Por esto es fuerte siendo débil. Toda la grandeza de su misión tiene su origen en la gracia de Dios y no en sus propios méritos.
  • Pablo reflexiona sobre el sentido de las debilidades en que vive el creyente, las debilidades que proceden de la propia condición humana. Estas debilidades hacen experimentar que toda la fuerza viene de Dios. Toda obra al servicio del Evangelio se realiza porque Dios la realiza.

***

  • Con este pasaje termina la presentación que Marcos va haciendo a lo largo de su evangelio de Jesús, su etapa de predicación y su obra junto con las reacciones que provoca.
  • Es el sábado en una sinagoga. La escena evangélica lo ubica en su tierra, en un medio ambiente que le era conocido. Va en compañía de sus discípulos. La situación parece reunir todas las condiciones para que Jesús pueda realizar exitosamente su misión de profeta y evangelizador. Paradojalmente termina con una escena de fracaso en Nazaret, su pueblo natal, por la incredulidad de los más cercanos: conocían demasiado a Jesús.
  • El maestro parece demasiado sencillo como para ser el enviado de Dios. No conciben cómo puede hablar Dios a través de un simple artesano, sin erudición, a quien además conocen de siempre. No es como los escribas que explican más o menos sabiamente la Ley. No puede tener nada extraordinario, ya que su familia  pertenece a la clase pobre del lugar. Parece imposible que la salvación mesiánica venga con rasgos tan cotidianos. Porque es como ellos y vive en medio de ellos; sus actitudes y sus palabras no llegan a develar que ha sido enviado para cumplir una misión. El mismo Jesús se extraña de la poca fe de los suyos, experimentando el drama de todos los profetas que le han precedido.
  • Los nazarenos se escandalizan por sus modestas raíces que les da derecho a la duda y no pudo allí hacer muchos milagros. En lugar de reconocer la grandeza de Dios, y su sabiduría que opta manifestarse por el camino de la pequeñez, la sencillez, la humildad, la humanidad, prefieren quedarse con sus propios criterios acerca de cómo Dios debe o debería hacer las cosas.
  • Pero los pensamientos de Dios no son los mismos que los de los hombres. A lo largo de la historia de la salvación, Dios se ha querido comunicar a través de instrumentos humanos, a menudo débiles e imperfectos, pero que, precisamente por eso, han sido capaces de mostrar toda la fuerza de Dios.
  • El Dios encarnado en Jesús es el Dios discreto que no humilla. El Dios humilde y cercano  que, desde las entrañas mismas de la vida ordinaria y sencilla invita al diálogo. «Dios está en el centro de nuestra vida, aun estando más allá de  ella». D. Bonhoeffer.
  • La fe cristiana del discípulo no existe al margen de la realidad cotidiana y dura, está enraizada en el camino humano, es radicalmente humana. Esto hoy también escandaliza, porque preferiríamos una fe hecha solamente de cosas “celestiales”, pero resulta que Dios no se nos reveló “celestialmente”, sino humanamente. Dios tiene “cierta tendencia” a actuar de la forma en que nosotros no esperamos. Dios quiere que la fe no se imponga por ninguna fuerza intelectual o maravillosa. Dios no tiene esquemas previos, métodos preestablecidos, cauces reglamentarios que nosotros podamos llegar a descubrir y que nos sirvan para ponernos en la pista de por dónde va a salir la próxima vez.
  • Podemos tener la certeza que, donde menos lo esperamos o menos lo imaginamos, puede surgir y hablarnos. A Dios hay que esperarlo, no intentar forzarlo para que se nos manifieste.
  • Para captar el paso salvador de Dios, se hace necesario superar constantemente la tentación de cerrar voluntariamente los oídos a su voz, aunque suene demasiado como a una voz humana. Se necesita hacer un esfuerzo de purificación del corazón para reconocer la palabra liberadora o consoladora, prescindiendo de las imperfecciones de aquel que la dice.
  • Aún más, en la debilidad de la palabra profética, se realiza el poder de Dios. En la débil voz de un cristiano cualquiera, de un seguidor de Jesús sencillo puede resplandecer la voz de Dios. No es necesario tener un cargo eclesiástico o puesto intelectual, ya que el Espíritu sopla donde quiere, como quiere y cuando quiere. Y a través de una débil palabra humana, Dios continúa viniendo.
  • Necesitamos en algún momento de nuestro crecimiento en la fe, pasar por el escándalo que nos trae reconocer que el “Mesías” e “Hijo de Dios” son algo muy distinto a lo que nosotros esperamos y deseamos. Jesús es el Mesías libertador que se ha colocado, sin engaños, al otro lado de la orilla de la historia, en el terreno de los que no cuentan. Romper con todas nuestras falsas imágenes y clichés de Dios, para poder reconocer que así como se manifiesta en los otros, también se puede manifestar en nosotros.
  • El crecimiento de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo y su tarea profética deben ir por el mismo camino de Jesús, camino de debilidad y pobreza que son signos de la fuerza de Dios.
  • El reconocimiento de la propia fragilidad no es obstáculo, sino punto de partida para la acción de Dios. Solo el que cree bastarse a sí mismo, orgulloso de su persona, es incapaz de reconocer la fuerza de Dios que quiere, si se lo deja, conducir los hilos de la historia. Esto no significa que Dios actúa donde el hombre renuncia a su personalidad y posibilidades, sino reconocer que la acción de Dios se hace tanto más poderosa en la medida que, como discípulos nos abrimos a ella en una aceptación total de nuestra condición de criaturas e instrumentos.
  • Como Iglesia, cuando reconocemos nuestra debilidad, no estamos ocultando su realidad trascendente y salvadora, ni la fuerza del mensaje, ni renunciamos a la lucha. Por el contrario, se pone de manifiesto que su fuerza, no está en poderes humanos, ni en gestos espectaculares, sino en Dios, en la fuerza irreductible de su palabra y de su gracia salvadora.
  • Como Iglesia, si queremos ser fieles a Jesucristo debemos dar prioridad a los medios débilmente fuertes: la oración, la pobreza, la caridad, el testimonio, la solidaridad. Estas actitudes son lo más lejano a la cobardía y la evasión, y también lo más opuesto al orgullo que nos cierra a los otros y al paso Dios por nuestra vida; llamada a ser historia de salvación.

 

Para discernir

 

  • ¿Confío plenamente en la fuerza del mensaje de Jesús?
  • ¿Dónde tengo colocadas mis fuerzas?
  • ¿Acepto la debilidad como camino de plenitud?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Tu poder Señor se manifiesta en mi debilidad

 

Para la lectura espiritual

 

El Padre mismo me ha enviado

 

…Escuchad a la Palabra de Dios, hermanos, ved cómo les reafirmó en su aserción y lo que ellos respondieron: Éste sabemos de dónde viene; y también: El Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene. Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó: A mí me conocéis y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz: a ése vosotros no lo conocéis. Lo que equivale a decir: Me conocéis y no me conocéis; o lo que es lo mismo: conocéis de dónde vengo y no conocéis de dónde vengo. Conocéis de dónde vengo: Jesús de Nazaret, cuyos padres también conocéis. En este aspecto, únicamente quedaba oculto el parto virginal, del que, no obstante, el marido era testigo de excepción: él, en efecto, habría podido fielmente indicar cómo había sucedido, siendo el único que podía conocerlo en calidad de marido. Excepción hecha, pues, del parto virginal, lo sabían todo de Jesús en cuanto hombre: su fisonomía, su patria, su familia y su pueblo natal, todo les era conocido. Con razón, pues, dijo: A mí me conocéis y sabéis de dónde vengo, según la carne y la fisonomía humana que tenía; en cambio, según la divinidad: Yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz: a ése vosotros no lo conocéis; para que le conozcáis, debéis creer en aquel a quien ha enviado y le conoceréis, pues a Dios nadie lo ha visto jamás. El Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer; y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Finalmente, después de haber dicho: Sino enviado por el que es veraz: a ése vosotros no lo conocéis, para mostrarles de dónde podía venirles el conocimiento de lo que desconocían, añadió: Yo lo conozco. Por tanto, preguntadme a mí para llegar a conocerlo. ¿Que por qué lo conozco yo? Pues porque procedo de él y él me ha enviado. Magnífica afirmación de una doble verdad: Procedo —dice— de él, porque el Hijo procede del Padre, y todo lo que el Hijo es, es de aquel cuyo Hijo es.

Esta es la razón por la que decimos que el Señor Jesús es Dios de Dios; del Padre no decimos que sea Dios de Dios, sino sólo que es Dios. Y decimos que el Señor Jesús es Luz de Luz; del Padre no decimos que sea Luz de Luz, sino sólo que es Luz. A esto se refiere lo que dijo: Procedo de él. Y si ahora vosotros me veis en la carne es porque él me ha enviado. Cuando oyes: Él me ha enviado, no pienses en una diferencia de naturaleza, sino en la «autoridad» del que engendra.

 

San Agustín de Hipona, Tratado 31 sobre el evangelio de san Juan (3-4: CCL 36, 294-295)

 

Para rezar

 

Bienaventuranzas del Misionero

 

Bienaventurado el MISIONERO que vive enamorado de Cristo, que se fía de Él como de lo más necesario y absoluto, porque no quedará desilusionado.

Bienaventurado el MISIONERO que mantiene su ideal y su ilusión por el Reino y no pierde el tiempo en cosas accidentales, porque Dios acompaña a los que siguen su ritmo.

Bienaventurado el MISIONERO que no tiene nada, y lo que es y posee lo gasta en servicio de sus hermanos, porque Cristo será toda su riqueza.

Bienaventurado el MISIONERO que se sabe necesario donde la Iglesia lo reclame, pero que en ningún lado se siente indispensable, porque experimentará el gozo del deber cumplido.

Bienaventurado el MISIONERO que sabe poner su oído en el corazón de Dios para escuchar sus deseos, porque el Espíritu lo ayudará a discernir los acontecimientos.

Bienaventurado el MISIONERO que no se enorgullece de sus éxitos y reconoce que el Espíritu hace todo en todos, porque se verá libre de ataduras.

Bienaventurado el MISIONERO que siempre tiene un tiempo para contemplar a Dios, a los hombres y al mundo, porque habrá entendido el valor de ser hijo, hermano y señor.

 

LUNES XIV

 

Tu fe te ha salvado

 

Lectura de la profecía de Oseas    2, 16. 17b-18. 21-22

 

Así habla el Señor:

Yo la seduciré, la llevaré al desierto y le hablaré a su corazón. Allí, ella responderá como en los días de su juventud, como el día en que subía del país de Egipto.

Aquel día -oráculo del Señor- tú me llamarás: «Mi Esposo» y ya no me llamarás: «Mi Baal.»

Yo te desposaré para siempre, te desposaré en la justicia y el derecho, en el amor y la misericordia; te desposaré en la fidelidad, y tú conocerás al Señor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 144, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 8a)

 

R.    El Señor es bondadoso y compasivo.

 

Señor, día tras día te bendeciré,

y alabaré tu Nombre sin cesar.

¡Grande es el Señor y muy digno de alabanza:

su grandeza es insondable! R.

 

Cada generación celebra tus acciones

y le anuncia a las otras tus portentos:

ellas hablan del esplendor de tu gloria,

y yo también cantaré tus maravillas. R.

 

Ellas publican tus tremendos prodigios

y narran tus grandes proezas;

divulgan el recuerdo de tu inmensa bondad

y cantan alegres por tu victoria. R.

 

El Señor es bondadoso y compasivo,

lento para enojarse y de gran misericordia;

el Señor es bueno con todos

y tiene compasión de todas sus criaturas. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    9, 18-26

 

Mientras Jesús les estaba diciendo estas cosas, se presentó un alto jefe y, postrándose ante él, le dijo: «Señor, mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá.» Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos.

Entonces se le acercó por detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto, pensando: «Con sólo tocar su manto, quedaré curada.» Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: «Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado.» Y desde ese instante la mujer quedó curada.

Al llegar a la casa del jefe, Jesús vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo: «Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme.» Y se reían de él. Cuando hicieron salir a la gente, él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó. Y esta noticia se divulgó por aquella región.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Hasta el viernes leeremos unos pasajes del Libro de Oseas. Es un profeta que surgió después de Amós en el reino del Norte, a mediados del siglo VIII antes de Cristo, durante los acontecimientos, que precedieron al destierro de este reino a Babilonia. Con el rey Jeroboam seguía la crisis política y religiosa. El pueblo prefiere el culto de Baal, que al Dios que lo eligió y lo libró de Egipto.
  • Oseas en su vida personal, sufre el drama de Gómer, su mujer, una cortesana sagrada que ofrecía su cuerpo a las liturgias sexuales de Baal.
  • El profeta se casa con ella intentando redimirla de su oficio. Pero, después de unos años ella vuelve a caer en la tentación y le es infiel. Oseas, a pesar de todo, la seguirá queriendo e intentando recuperar. La historia de Oseas es la historia de Dios con su pueblo.
  • En este hecho, el profeta, ve el símbolo de la tempestuosa relación del pueblo elegido con Dios, y el amor de Dios a su pueblo, a pesar de su pecado.
  • Dios, el esposo, intenta convencer a su esposa, Israel, para que vuelva a Él. Dios la «corteja», como en el desierto, en la soledad, cuando seguía el enamoramiento, porque era reciente la liberación y el éxodo de Egipto. Dios, la quiere de nuevo como esposa, para siempre, y aportará como dote por parte del novio, el derecho, la justicia, la misericordia, la compasión, la fidelidad.
  • Oseas nos transmite la voz de Dios que anuncia su perdón y quiere «reconquistar» a su pueblo infiel llevándolo a la soledad del desierto, para que recapacitando vuelva al amor primero, a iniciar una nueva etapa de amor y fidelidad evitando la idolatría.

***

  • Una mujer con flujo de sangre y una niña muerta son las protagonistas de estos episodios en el evangelio de hoy. Y como en todos sus milagros aquí también el Señor va más allá de la curación física.
  • La primera sufre doble exclusión: ser mujer ante el mundo patriarcal, y el flujo de sangre que la hace impura y, por tanto, excluida del culto tanto en la sinagoga como en el templo. Se acerca a Jesús temerosa pero con absoluta confianza a tocarle el manto. El percibe la fe de esta mujer y la sana.
  • La segunda como mujer no cuenta para nada en la sociedad judía y como niña depende absolutamente de su padre. A ésta aparentemente sin vida, aunque todos se reían de Él, la toma de la mano y la rescata del lugar de los muertos.
  • A una, la vida la abandona poco a poco desde las hemorragias que sufre hace doce años, la otra, que posiblemente tenía doce años y estaba naciendo a la vida, se había abandonado a la muerte pensando en su futuro sin perspectivas dignas.
  • En una sociedad que las excluía, Jesús las tiene en cuenta particularmente. Se da vuelta para atender a quien no se atrevía a pedirle; se encamina a pesar de las burlas, a la casa de la que está aparentemente muerta. Su presencia y calidad de amor restaura en la vida, da un lugar, nos pone de frente a Dios y a los demás. A las dos, de alguna manera, las devuelve a la vida.
  • Se podría afirmar que Dios se deja “manipular” por nuestra fe, pero lo que no admite es que lo tentemos por desconfianza. Es Él mismo quien quiere “obligarse” y “atarse” con nuestra fe, por eso nos invita a pedir con insistencia. Él es nuestro Padre y no quiere negar nada de lo que conviene a sus hijos.

 

Para discernir

 

  • ¿Reconocemos a Dios como el que nos da la “Vida y Vida en Abundancia”?
  • ¿En nuestra oración, le pedimos cosas o pedimos su Reino?
  • ¿Experimentamos que hace “nuevas” todas las cosas?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Ten confianza, tu fe te ha salvado…

 

Para la lectura espiritual

 

«Entró y tomó de la mano a la niña»

 

…”Desde que Cristo entró en nosotros por su propia carne, resucitaremos enteramente; es inconcebible, o mejor aún, imposible, que la vida no dé vida a los que ella se introduce. De la misma manera que se recubre un tizón encendido con un montón de paja para que conserve intacto el fuego del interior, así también nuestro Señor Jesucristo, a través de su propia carne, esconde su vida en nosotros y pone en ella como una semilla de inmortalidad que aleja toda clase de corrupción que llevamos con nosotros.

No es, pues, tan sólo con su palabra que lleva a cabo la resurrección de los muertos, sino que para demostrar que su cuerpo da vida, tal como hemos dicho, toca los cadáveres y por el contacto con su cuerpo devuelve la vida a esos cuerpos que están en vías de descomposición. Si el solo contacto con su carne sagrada devuelve la vida a esos cuerpos mortales, ¡qué provecho no vamos a encontrar en su eucaristía vivificante cuando la recibamos!… No sería suficiente que nuestra alma fuera tan sólo regenerada por el Espíritu para una vida nueva; nuestro cuerpo pesado y terrestre debía también ser santificado por ser partícipe de un cuerpo también consistente y del mismo origen que el nuestro y ser así también llamado a la incorruptibilidad”…

 

San Cirilo de Alejandría (380-444), obispo, doctor de la Iglesia

Comentario al Evangelio de Juan, 4; PG 73,

 

Para rezar

 

¡Quédate Señor, conmigo!

 

Has venido a visitarme
como Padre y como Amigo.
Jesús no me dejes solo.
¡Quédate, Señor, conmigo!

Por el mundo envuelto en sombras
soy errante peregrino.
Dame tu luz y tu gracia.
¡Quédate, Señor, conmigo!

En este precioso instante
abrazado estoy contigo.
Que esta unión nunca me falte.
¡Quédate, Señor, conmigo!

Acompáñame en la vida.
Tu presencia necesito.
Sin Ti desfallezco y caigo.
¡Quédate, Señor, conmigo!

Declinando está la tarde.
Voy corriendo como un río
al hondo mar de la muerte.
¡Quédate, Señor, conmigo!

En la pena y en el gozo.
Sé mi aliento mientras vivo,
hasta que muera en tus brazos.
¡Quédate, Señor, conmigo!


Padre Pío -Italia-

MARTES XIV

 

Los trabajadores son pocos

 

Lectura de la profecía de Oseas    8, 4-7. 11-13

 

Así habla el Señor:

Entronizaron reyes, pero sin contar conmigo; designaron príncipes, pero sin mi aprobación. Se hicieron ídolos con su plata y su oro, para su propio exterminio. Yo rechazo tu ternero, Samaría; mi ira se ha encendido contra ellos.

¿Hasta cuándo no podrán recobrar la inocencia? Porque ese ternero proviene de Israel: lo hizo un artesano, y no es Dios. Sí, el ternero de Samaría quedará hecho pedazos. Porque siembran vientos, recogerán tempestades.

Tallos sin espiga no produce harina, y si la produce, se la tragarán los extranjeros.

Efraím multiplicó los altares para expiar el pecado, pero esos altares le han servido sólo para pecar. Por más que escriba para él mil prescripciones de mi Ley., se las tendría por una cosa extraña.

En cuanto a los sacrificios que me ofrecen, ¡que los inmolen, que se coman la carne! ¡El Señor no los aceptará! Ahora, él se acordará de sus culpas y pedirá cuenta de sus pecados: entonces ellos regresarán a Egipto.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 113b, 3-4. 5-6. 7ab y 8. 9-10 (R.: 9a)

 

R.    Pueblo de Israel, confía en el Señor.

 

Nuestro Dios está en el cielo y en la tierra,

Él hace todo lo que quiere.

Los ídolos, en cambio, son plata y oro,

obra de las manos de los hombres. R.

 

Tienen boca, pero no hablan,

tienen ojos, pero no ven;

tienen orejas, pero no oyen,

tienen nariz, pero no huelen. R.

 

Tienen manos, pero no palpan,

tienen pies, pero no caminan;

como ellos serán los que los fabrican,

los que ponen en ellos su confianza. R.

 

Pueblo de Israel, confía en el Señor:

él es tu ayuda y tu escudo;

familia de Aarón, confía en el Señor:

él es tu ayuda y tu escudo. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    9, 32-38

   

En cuanto se fueron los ciegos, le presentaron a Jesús un mudo que estaba endemoniado. El demonio fue expulsado y el mudo comenzó a hablar. La multitud, admirada, comentaba: «Jamás se vio nada igual en Israel.»

Pero los fariseos decían: «El expulsa a los demonios por obra del Príncipe de los demonios.»

Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias. Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.

Entonces dijo a sus discípulos: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Por la convivencia con poblaciones cananeas los hebreos consienten en que se vayan introduciendo elementos del culto de Baal.
  • Baal era un dios de la fecundidad de la naturaleza, simbolizado por un toro. En su honor tenían lugar frenéticos ritos sexuales. Esas concepciones religiosas, eran una súplica al dios de la fecundidad, para obtener abundantes cosechas y sanos rebaños así como el nacimiento de muchos hijos en las familias.
  • El profeta habla en nombre de Dios para condenar la contaminación de la religión auténtica por la idolatría.
  • Israel había sido liberado de la esclavitud de Egipto, y por eso tenía una vocación única entre todos los pueblos, debía ser el testigo de la Alianza: si no cumple esta misión, «volverá a la esclavitud».
  • El profeta interpreta en este texto, el sentido de los grandes acontecimientos que afectan interna y externamente a la vida del reino de Israel. Oseas anuncia castigos; está a punto de suceder la desgracia, el destierro del reino del Norte, igual o peor que la esclavitud en Egipto.
  • El castigo es presentado como consecuencia natural del pecado. Israel rechaza al Señor porque rechaza el bien. La contradicción que denuncia enérgicamente el profeta es que, a pesar de este rechazo, el pueblo sigue invocándolo en el culto y proclamando que es su Dios. Oseas declara enérgicamente que el culto es una parodia de fe si no va acompañado por la práctica del bien.

***

  • Hoy la curación de un endemoniado mudo provoca diferentes sentimientos y actitudes en los que presencian el hecho. Los fariseos observantes de la ley, ante la evidencia de un prodigio innegable, lo atribuyen a poderes diabólicos mientras que la multitud se maravilla.
  • A Jesús no le preocupa la animosidad de los fariseos, Él continúa fiel a su misión. Es más importante el “bien por hacer”, que el “mal recibido” por celos o envidia.
  • Recorre aldeas y ciudades anunciando la buena noticia y sellando con signos eficaces su palabra. Se da cuenta que la tarea es grande. El pueblo se halla perdido, desorientado y desesperanzado. Los guías de Israel, en vez de cuidar y apacentar el rebaño, lo que hacen es descarriarlo. Jesús se apiada de aquella multitud cansada y abatida, como ovejas sin pastor y es consciente de la necesidad de que otros contribuyan en la obra de la evangelización.
  • Si nos hacemos evangélicamente permeables, al mirar a nuestro alrededor y contemplar el espectáculo de la historia y del mundo, no podemos dejar de sentir en nuestro corazón, los mismos sentimientos que Jesucristo.
  • La violencia, el consumismo, el egoísmo y el sensacionalismo son realidades que necesitan una palabra de valor y de sentido. Los jóvenes buscan una razón para su existencia, un motivo para vivir. Si estamos atentos nos daremos cuenta que sobran razones, hace falta quien ayude a descubrirlas. Jesús no sólo sintió compasión, su amor se tornó eficaz.
  • Es muy grande la desproporción que existe entre las multitudes que esperan una Buena Noticia y la escasez de obreros. La solución nos la da Jesús al final del Evangelio: rueguen al dueño de los sembrados que suscite hombres y mujeres que le apuesten todo al servicio del Reino de la Vida que nos dejó Jesús.

 

Para discernir

 

  • ¿Me siento llamado por la realidad a dar una respuesta?
  • ¿Experimento el llamado de Dios a hacer algo por el mundo?
  • ¿Siento la necesidad de comunicar la Buena Noticia?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Envíame Señor, quiero anunciarte…

 

Para la lectura espiritual

 

«Rogad al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies»

 

…”Hay personas que por tener un porte exterior bien compuesto y el interior lleno de grandes sentimientos de Dios, se detienen en eso…; se contentan con las dulces conversaciones que tienen con Dios durante la oración… No nos engañemos: toda nuestra tarea consiste en pasar a los actos. Y esto es de tal manera así que el apóstol san Juan nos dice que tan sólo nuestras obras podrán servirnos para la otra vida (Ap 14,13).

Reflexionemos pues sobre ello tanto más cuanto que, en este tiempo hay muchos que parecen virtuosos y, efectivamente, lo son, y sin embargo se inclinan hacia una vida dulce y cómoda más que a una devoción trabajosa y sólida.

La Iglesia es comparada a una gran mies que precisa obreros, pero obreros que trabajen. No hay nada más conforme al Evangelio que acumular, por un lado, luces y fuerzas para su alma en la oración, en la lectura y en la soledad, e

ir seguidamente a hacer participar a los hombres de este alimento espiritual. Es hacer lo que nuestro Señor ha hecho y, después de él lo han hecho los apóstoles; es unir el oficio de Marta al de María; es imitar la paloma que, para alimentar a sus pequeñuelos, digiere la mitad de la comida que ha tomado y después, con su pico, mete el resto en la boca de sus hijos. Esto es lo que debemos hacer nosotros, así es como, con nuestras obras, hemos de dar a Dios, testimonio de que le amamos. Toda nuestra tarea consiste en pasar a las acciones”…

 

San Vicente de Paul (1581-1660), fundador de comunidades religiosas – Conversaciones espirituales a los Misioneros

 

Para rezar

 

Señor de la Vida, abre nuestro corazón a Tu Palabra.
Queremos anunciar Tu Reino y construirlo con nuestras vidas.

Queremos ser testigos de Tu amor y Tu proyecto para todos.
Ayúdanos a escuchar Tu Palabra, a leer y rezar con la Biblia,
a contemplar la vida y la historia para descubrir Tu propuesta
y caminar hacia Tí.

Tú Señor, que aprendiste de la mano de María,
la Virgen fiel, enséñanos a seguir su ejemplo.

Maestra de las cosas de Dios,
quien guardaba en su corazón lo que vivía,
y meditaba en el silencio lo que iba descubriendo.

María, mujer sencilla, que no entendía todo
pero se animó a decir Sí a todo.

Ella nos enseña que para vivir la fe hay que escuchar mucho,
hay que escuchar siempre…

Tú, Señor, que mostraste a los discípulos la necesidad
del encuentro con Dios, única compañía que acompaña todo,
muéstranos cómo seguir Tus pasos.

Ayúdanos a buscar momentos para el diálogo con el Padre.

Enséñanos a percibir el aliento del Espíritu
que sopla en nuestras vidas.

Guíanos al encuentro con la Palabra que espera en la Biblia
para descubrir nuevos caminos y revelar la presencia de Dios
en la vida y en la historia que vivimos.

Danos hambre y sed de Tu Palabra cimiento verdadero
donde asentar un proyecto de vida en la huella hacia el Reino.

Despierta en nosotros el gusto por la lectura cotidiana de la Biblia,
para aprender a escuchar, y discernir que estás cerca…

Que pasas a nuestro lado, que caminas en nuestra historia…
y nos llamas para ser tus testigos y anunciar que es posible
un mundo distinto, más fraterno, humano, justo y en paz.

Marcelo A. Murúa

 

MIÉRCOLES XIV

 

Vayan a las ovejas perdidas del pueblo de Israel

 

Lectura de la profecía de Oseas    10, 1-3. 7-8. 12

 

Israel era una viña exhuberante, que producía su fruto. Cuanto más se multiplicaban sus frutos, más multiplicaba él los altares; cuanto mejor le iba al país, mejores hacía él las piedras conmemorativas. Su corazón está dividido, ahora tendrán que expiar: el mismo Señor destrozará sus altares, devastará sus piedras conmemorativas.

Seguramente dirán entonces: «No tenemos rey, porque no hemos temido al Señor. Pero el rey ¿que podría hacer por nosotros?»

¡Samaría está completamente perdida! Su rey es como una astilla sobre la superficie de las aguas. Los lugares altos de Aven, el pecado de Israel, también serán destruidos; espinas y cardos invadirán sus altares. Ellos dirán entonces a las montañas: «Cúbrannos», y a las colinas: « ¡Caigan sobres nosotros!»

Siembren semillas de justicia, cosechen el fruto de la fidelidad, roturen un campo nuevo: es tiempo de buscar al Señor, hasta que él venga y haga llover para ustedes la justicia.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 104, 2-3. 4-5. 6-7 (R.: 4b)

 

R.    Busquen constantemente el rostro del Señor.

 

¡Canten al Señor con instrumentos musicales,

pregonen todas sus maravillas!

¡Gloríense en su santo Nombre,

alégrense los que buscan al Señor! R.

 

¡Recurran al Señor y a su poder,

busquen constantemente su rostro;

recuerden las maravillas que él obró,

sus portentos y los juicios de su boca! R.

 

Descendientes de Abraham, su servidor,

hijos de Jacob, su elegido:

el Señor es nuestro Dios,

en toda la tierra rigen sus decretos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 1-7

 

Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia.

Los nombres de los doce Apóstoles son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano Andrés; luego, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.

A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones: «No vayan a regiones paganas, ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos. Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • A la muerte de Joroboam comienza la carrera por el poder. Zacarías, su hijo, es asesinado a los seis meses de reinado. Shalum ha de pedir ayuda a Asiria para asentar su autoridad. Pequahya cae bajo los golpes de uno de sus oficiales después de sólo un año de reinado. Crece la anarquía. La nación se disgrega. Pronto morirá Samaria bajo los golpes de Asiria, en 722. Y el profeta interpreta toda esa historia.
  • Las imágenes del dolor vivido por el profeta a causa del alejamiento adúltero de la esposa, parecen insuficientes para describir el drama del alejamiento de Israel respecto a Dios, desde tiempos antiguos. Ahora el pueblo elegido es comparado a una “viña” frondosa que producía mucho fruto, pero que a medida que aumentaba su fruto, más aumentaba los altares. Cuánto más prosperidad había en el país, mejores y más lujosos hacían los ídolos.
  • Dios les daba prosperidad y felicidad, pero ellos daban gracias a los Baales. Fingen permanecer fieles al verdadero Dios, pero su corazón está en los cultos sexuales de los Baales.
  • Por la corrupción general, el poder político pierde toda su fuerza, y la sociedad se destruye a sí misma antes de sucumbir en manos de los pueblos vecinos; el castigo aparece como el final de la civilización.
  • El pueblo elegido ahora se ha convertido en campo estéril. Se han olvidado de Dios fiándose de las fuerzas humanas, que ahora fallan. El único remedio es que Israel se convierta y vuelva a su esposo, Dios.

***

  • El Evangelio nos muestra a Jesús enviando a sus discípulos en misión. Jesús los llama, y les da autoridad sobre las fuerzas del mal, y capacidad para liberar a las personas de toda dolencia. Los llama por sus propios nombres y los envía.
  • La Iglesia es una comunidad misionera. Tiene su origen en el cumplimiento de la misión del Hijo y del Espíritu Santo según el plan de Dios Padre.
  • Hoy Jesús nos sigue llamando por nuestro propio nombre y desde nuestras particulares circunstancias. No nos llama para una misión fácil. Estamos en medio de una realidad deshumanizante; ante un mundo enfermo de egoísmo, corrupción y ambición desmedida que todo lo justifica.
  • Es en este mundo, donde el Señor nos llama a proclamar con fuerza y valentía, la llegada del Reino de vida y esperanza, a ser servidores de la Palabra de gracia, al servicio del Reino por el que Jesús, consagró su vida. Sus palabras y sus actos, aquello que hoy nos invita a reproducir, no tenían otra finalidad que la de crear entre los hombres, lazos tan fraternales que el Espíritu pudiera desde ellos hacer nacer el Reino.
  • Renovar entre los hombres los lazos que la vida se encarga de deshacer, para que los excluidos sean reinsertados en la comunión, los pecadores sean rescatados y el perdón pueda crear una nueva historia.

 

Para discernir

 

  • ¿Dónde descubro que tiene que hacerse presente mi anuncio?
  • ¿Siento la responsabilidad de anunciar la Vida Nueva del reino?
  • ¿Me urge la realización de un mundo que sea Reino?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Unido a Vos Señor, anuncio tu Palabra…

 

Para la lectura espiritual

 

«A estos doce los envió Jesús en misión»

 

…La misión divina confiada por Jesús a los apóstoles durará hasta el fin del mundo (Mt 28,20) puesto que el Evangelio que ellos deben propagar es en todo tiempo el principio de toda la vida para la Iglesia. Por esto los apóstoles se cuidaron de establecer sucesores en esta sociedad jerárquicamente organizada. En efecto, no sólo tuvieron diversos colaboradores en el ministerio (Hch 6,2-6; 11,30), sino que, a fin de que la misión a ellos confiada se continuase después de su muerte, dejaron a modo de testamento a sus colaboradores inmediatos el encargo de acabar y consolidar la obra comenzada con ellos, encomendándoles que atendieran a toda la grey, en medio de la cual el Espíritu Santo los había puesto «para apacentar la Iglesia de Dios» (Hch 20,28). Y así establecieron tales colaboradores y les dieron además la orden de que, al morir ellos, otros varones probados se hicieran cargo de su ministerio.

Entre los varios ministerios que desde los primeros tiempos se vienen ejerciendo en la Iglesia, según el testimonio de la tradición, ocupa el primer lugar el oficio de aquellos que, ordenados obispos por una sucesión que se remonta a los mismos orígenes, conservan la semilla apostólica. Así, como atestigua san Ireneo, por medio de aquellos que fueron instituidos por los apóstoles obispos y sucesores suyos hasta nosotros, se manifiesta y se conserva la tradición apostólica en todo el mundo.

Los obispos, pues, recibieron el ministerio de la comunidad con sus colaboradores, los sacerdotes y diáconos, presidiendo en nombre de Dios la grey, de la cual son pastores, como maestros de doctrina, sacerdotes del culto sagrado y ministros de gobierno. Y así como permanece el oficio que Dios concedió personalmente a Pedro, príncipe de los apóstoles, para que fuera transmitido a sus sucesores, así también perdura el oficio de los Apóstoles de apacentar la Iglesia, que debe ejercer de forma permanente el orden sagrado de los obispos…

 

Concilio Vaticano II

Constitución dogmática sobre la Iglesia «Lumen Gentium», 20

 

Para rezar

 

Te he visto, Señor, en todos los gestos de ternura

de cada corazón humano, en cada beso, en cada abrazo.

Te he visto, Señor, cercano a todos los hombres desganados

y heridos de falta de vida.

Te he visto, Señor, en cada niño esclavo,

en cada mujer maltratada,

en cada persona que agoniza de tristeza.

Te he visto, Señor, en cada persona sin libertad,

en cada alma en soledad, en cada moribundo.

Te he visto, Señor, caminando por las calles cercano a todos,

llenando con luces de esperanza

a tanta gente que camina por la vida sin ninguna esperanza.

Francisco Cerro

 

JUEVES XIV

 

Den gratuitamente

 

Lectura de la profecía de Oseas    11, 1-4. 8c-9

 

Así habla el Señor:

Cuando Israel era niño, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo. Pero cuanto más los llamaba, más se alejaban de mí; ofrecían sacrificios a los Baales y quemaban incienso a los ídolos.

¡Y yo había enseñado a caminar a Efraím, lo tomaba por los brazos! Pero ellos no reconocieron que yo los cuidaba. Yo los atraía con lazos humanos, con ataduras de amor; era para ellos como los que alzan a una criatura contra sus mejillas, me inclinaba hacia él y le daba de comer.

Mi corazón se subleva contra mí y se enciende toda mi ternura: no daré libre curso al ardor de mi ira, no destruiré otra vez a Efraím. Porque yo soy Dios, no un hombre: soy el Santo en medio de ti, y no vendré con furor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 79, 2ac y 3b. 15-16 (R.: 4ab)

 

R.    Que brille tu rostro Señor y seremos salvados.

 

Escucha, Pastor de Israel,

Tú que tienes el trono sobre los querubines, resplandece;

reafirma tu poder y ven a salvarnos. R.

 

Vuélvete, Señor de los ejércitos,

observa desde el cielo y mira:

ven a visitar tu vid,

la cepa que plantó tu mano,

el retoño que tú hiciste vigoroso. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 7-15

 

Jesús dijo a sus apóstoles:

Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento.

Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.

Y si no los reciben ni quieren escuchar sus palabras, al irse de esa casa o de esa ciudad, sacudan hasta el polvo de sus pies. Les aseguro que, en el día del Juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas menos rigurosamente que esa ciudad.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La lectura de Oseas sigue siendo el hermoso canto al amor que Dios tiene a su pueblo.
  • Si este amor antes se había comparado al amor conyugal, ahora se lo describe con los rasgos bien tiernos del amor de un padre o de una madre por el hijo que lleva en brazos, al que acaricia y besa, al que le enseña a andar. Ese al que atrae «con lazos de amor» ahora le es infiel. El pueblo ha roto la alianza que había prometido guardar. Pero Dios lo va a perdonar una vez más.
  • El profeta, porque sigue amando a su mujer, es incapaz de condenarla y describe con trazos muy humanos, ese amor de Dios. La razón más importante para esa actitud, es que es Dios, y no un hombre.
  • Lo propio de Dios no es castigar, sino amar y perdonar. Dios no es un enemigo que está esperando la caída del pecador, sino el salvador que está en medio de su pueblo.

***

  • La invitación de Jesús en el Evangelio de hoy, a sus enviados, es que vayan desprovistos de equipaje, abandonados a la confianza, enraizados en lo fundamental: la persona de Cristo.
  • A aquel que quiere anunciar el evangelio, se le pide que ande ligero de equipaje, siendo portador de paz para el pueblo al que ha sido enviado. No debe imponer por la fuerza el mensaje salvífico de Jesús; sino invitar, proponer, persuadir.
  • Jesús quiere evangelizadores que sean capaces de convencer con una forma de vida, que haga resplandecer los valores esenciales del evangelio. Evangelizadores que estén profundamente ligados a la vida de la gente y abiertos a sus necesidades, ayudándolos a sentirse protagonistas de su destino de salvación. El evangelizado debe sentirse sujeto activo de su propia evangelización, celebrándola y comprometiéndose en lo cotidiano.
  • La palabra debe generar, tanto en el evangelizador como en el evangelizado, compromisos serios de conversión personal y comunitaria. La Iglesia a medida que evangeliza se evangeliza a sí misma.
  • Una evangelización así producirá compromisos duraderos. Nuestra evangelización debe convertirse en una propuesta de vida para la humanidad sedienta de esperanza.
  • «Quien ha encontrado verdaderamente a Cristo no puede tenerlo sólo para sí, debe anunciarlo». San Juan Pablo II.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento la responsabilidad de la evangelización?
  • ¿En qué lugares siento que el Señor me llama a dar testimonio?
  • ¿Dónde el Señor me llama a crecer?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

..Señor que demos gratuitamente…

 

Para la lectura espiritual

 

Libre significa: alegre y afectuosamente, sin temor y de modo abierto, dando gratuitamente lo que hemos recibido de manera gratuita, sin aceptar compensaciones, premios o gratitud.

La alegría debería ser uno de los aspectos principales de nuestra vida religiosa. Quien da con alegría da mucho. La alegría es el signo distintivo de una persona generosa y mortificada que, olvidándose de todas las cosas y hasta de sí misma, busca complacer a Dios en todo lo que hace por los hermanos. A menudo es un manto que esconde una vida de sacrificio, de continua unión con Dios, de fervor y de generosidad.

«Que habite la alegría en vosotros», dice Jesús. ¿Qué es esta alegría de Jesús? Es el resultado de su continua unión con Dios cumpliendo la voluntad del Padre. Esa alegría es el fruto de la unión con Dios, de una vida en la presencia de Dios. Vivir en la presencia de Dios nos llena de alegría. Dios es alegría. Para darnos esa alegría se hizo hombre Jesús. María fue la primera en recibir a Jesús: «Exulta mi espíritu en Dios mi salvador». El niño saltó de alegría en el seno de Isabel porque María le llevaba a Jesús. En Belén, todos estaban llenos de alegría: los pastores, los ángeles, los reyes magos, José y María. La alegría era también el signo característico de los primeros cristianos. Durante la persecución, se buscaba a los que tenían esta alegría radiante en el rostro. A partir de esta particular alegría veían quiénes eran los cristianos y así los perseguían.

San Pablo, cuyo celo intentamos imitar, era un apóstol de la alegría. Exhortaba a los primeros cristianos a que «se alegraran siempre en el Señor». Toda la vida de Pablo puede ser resumida en una frase: «Pertenezco a Cristo. Nada puede separarme del amor de Cristo, ni el sufrimiento, ni la persecución, nada. Ya no
soy yo quien vivo, sino Cristo quien vive en mí». Esa es la razón de que san Pablo estuviera tan lleno de alegría.

 

Madre Teresa, Meditación espiritual.

Para rezar

 

Que, a través del camino de la vida,

dejemos rutas encendidas a nuestro paso:

rayos de luz portadores de alegría

cristiana en nuestro trabajo,

rayos de luz portadores de calor

que deshaga el hielo frío,

rayos de luz portadores de vida

donde haya muerte,

rayos de luz portadores de evangelio,

evangélicamente vivido,

rayos de luz que abran camino

allí donde no exista.

Santa María de la luz, que nuestra presencia

entre los hombres adelante la presencia de Cristo,

Luz del mundo.

Nuestra Señora de los apóstoles,

Santa María de la luz.

Emilio L. Mazariegos

 

VIERNES XIV

 

El espíritu de su Padre hablará en ustedes

 

Lectura de la profecía de Oseas    14, 2-10

 

Así habla el Señor:

Vuelve, Israel, al Señor de tu Dios, porque tu falta te ha hecho caer. Preparen lo que van decir y vuelvan al Señor. Díganle: «Borra todas las faltas, acepta lo que hay de bueno, y te ofreceremos el fruto de nuestros labios. Asiria no nos salvará, ya no montaremos a caballo, ni diremos más “¡Dios nuestro!” a la obra de nuestras manos, porque sólo en ti el huérfano encuentra compasión.»

Yo los curaré de su apostasía, los amaré generosamente, porque mi ira se ha apartado de ellos. Seré como rocío para Israel: él florecerá como el lirio, hundirá sus raíces como el bosque del Líbano; sus retoños se extenderán, su esplendor será como el del olivo y su fragancia como la del Líbano.

Volverán a sentarse a mi sombra, harán revivir el trigo, florecerán como la viña, y su renombre será como el del vino del Líbano. Efraím, ¿qué tengo aún que ver con los ídolos? Yo le respondo y velo por él. Soy como un ciprés siempre verde, y de mí procede tu fruto.

¡Que el sabio comprenda estas cosas! ¡Que el hombre inteligente las entienda! Los caminos del Señor son rectos: por ellos caminarán los justos, pero los rebeldes tropezarán en ellos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 50, 3-4. 8-9. 12-13. 14 y 17 (R.: 17b)

 

R.    Señor, mi boca proclamará tu alabanza.

 

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad,

por tu gran compasión, borra mis faltas!

¡Lávame totalmente de mi culpa

y purifícame de mi pecado! R.

 

Tú amas la sinceridad del corazón

y me enseñas la sabiduría en mi interior.

Purifícame con el hisopo y quedaré limpio;

lávame, y quedaré más blanco que la nieve. R.

 

Crea en mí, Dios mío, un corazón puro,

y renueva la firmeza de mi espíritu.

No me arrojes lejos de tu presencia

ni retires de mí tu santo espíritu. R.

 

Devuélveme la alegría de tu salvación,

que tu espíritu generoso me sostenga.

Abre mis labios, Señor,

y mi boca proclamará tu alabanza. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 16-23

 

Jesús dijo a sus apóstoles:

«Yo los envío como a ovejas en medio de lobos: sean entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas.

Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas. A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos. Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes.

El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir. Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará.

Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra, y si los persiguen en esta, huyan a una tercera. Les aseguro que no acabarán de recorrer las ciudades de Israel, antes de que llegue el Hijo del hombre.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Terminamos la lectura del profeta Oseas con perspectivas de esperanza y reconciliación. Oseas a través de su amor nupcial doloroso y a través de su sufrimiento de padre humillado por sus hijos, pudo descubrir en su propia vida que el Amor de Dios es mayor que todo. Todo su mensaje tiene como tema fundamental el amor de Dios despreciado por su Pueblo.
  • La página de hoy es como un diálogo entre el pueblo, que se arrepiente, y Dios, que lo perdona y le promete volver a empezar su relación de mutuo amor y fidelidad.
  • La iniciativa, como siempre, la tiene Dios, ofreciendo su perdón. El pueblo aprende la lección y se vuelve arrepentido hacia Dios. Las palabras finales del mensaje profético son de consuelo y esperanza. Oseas se ofrece a sí mismo como enseñanza.
  • La infidelidad que sufre el profeta, con el que comienza su mensaje, se convierte en el símbolo del amor que Dios tiene a su pueblo. Israel, con quien Dios se ha desposado, se ha comportado como una mujer infiel, se ha prostituido y ha provocado la ira y los celos de su esposo divino que la sigue amando, y si la castiga, es para que vuelva hacia Él y pueda devolverle la alegría del primer amor.
  • El Dios de Oseas, tan herido y maltratado por su pueblo, se abre a la esperanza de que el pueblo se volverá al Señor. Pero el retorno a Dios, se logrará con la confesión humilde de los caminos errados que ha seguido Israel.
  • La fe en el Dios Salvador significa orientar toda la vida hacia Él. La respuesta del Señor representa el triunfo del amor.

***

  • Las primeras comunidades cristianas fueron perseguidas tanto por los judíos como por los romanos. Mucha sangre se derramó que fue “semilla de cristianos”. Pero también muchos creyentes apostataron de su fe y renegaron de Jesús ante la inminencia de la persecución, la tortura y el martirio. Por eso Mateo quiere animar a la perseverancia y la fidelidad. Jesús garantiza su presencia permanente y asegura que no abandona a sus seguidores en los momentos más duros y conflictivos.
  • El mal está presente en el mundo y es engendrador de mal, filtrándose en el interior de todas las relaciones, hasta llegar muchas veces a las raíces de la misma vida. En el esfuerzo por vivir y anunciar el Evangelio, el cristiano habrá de sufrir dificultades y contradicciones, porque continúa viviendo en este mundo que se resiste a ser cuestionado, y no sería fiel a su misión si se evadiera por miedo al enfrentamiento.
  • Quien soporte ser rechazado u odiado no a causa de sus malas obras, sino a causa del evangelio de la vida, se salvará. En la constancia y fidelidad, se probará la verdad de la fe, y por la fuerza de la gracia se podrá resistir y perseverar hasta el final.
  • La Iglesia y el mundo son dos realidades de “difícil” convivencia. El mundo al que la Iglesia ha de llevar el mensaje de Jesucristo, no es una realidad neutra, obedece a otro señor, “el señor de este mundo”, el enemigo del alma, al cual el cristiano ha renunciado para pertenecer del todo a Jesucristo y al reino por Él inaugurado.
  • En la Iglesia muchos dan testimonio del Reino aún a costa de su propia vida. Es el Espíritu del Señor quien acompaña a estas personas para que permanezcan fieles hasta el final.
  • …«La persecución es la marca de la Iglesia y quizá la más duradera de todas»… Newman

 

Para discernir

 

  • ¿Renuncio a la fe por miedo al cuestionamiento?
  • ¿Me animo a enfrentarme al “poder de este mundo” aunque tenga que sufrir?
  • ¿Dudo de la asistencia permanente de Jesús?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Aquel que persevere hasta el fin se salvará…

 

Para la lectura espiritual

 

No antepongan nada absolutamente a Cristo

 

…”Cuando emprendas alguna obra buena, lo primero que has de hacer es pedir constantemente a Dios que sea él quien la lleve a término, y así nunca lo contristaremos con nuestras malas acciones, a él, que se ha dignado contarnos en el número de sus hijos, ya que en todo tiempo debemos someternos a él en el uso de los bienes que pone a nuestra disposición, no sea que algún día, como un padre que se enfada con sus hijos, nos desherede, o, como un amo temible, irritado por nuestra maldad, nos entregue al castigo eterno, como a servidores perversos que han rehusado seguirlo a la gloria.

Por lo tanto, despertémonos ya de una vez, obedientes a la llamada que nos hace la Escritura: Ya es hora de despertarnos del sueño. Y, abiertos nuestros ojos a la luz divina, escuchemos bien atentos la advertencia que nos hace cada día la voz de Dios: Si escucháis hoy su voz, no endurezcáis el corazón; y también: Quien tenga oídos que oiga lo que dice el Espíritu a las Iglesias.

¿Y qué es lo que dice? Venid, hijos, escuchadme: os instruiré en el temor del Señor. Caminad mientras tenéis luz, antes que os sorprendan las tinieblas de la muerte. Y el Señor, buscando entre la multitud de los hombres a uno que realmente quisiera ser operario suyo, dirige a todos esta invitación: ¿Hay alguien que ame la vida y desee días de prosperidad? Y, si tú, al oír esta invitación, respondes: «Yo», entonces Dios te dice: «Si amas la vida verdadera y eterna, guarda tu lengua del mal, tus labios de la falsedad; apártate del mal, obra el bien, busca la paz y corre tras ella. Si así lo hacéis, mis ojos estarán sobre vosotros y mis oídos atentos a vuestras plegarias; y, antes de que me invoquéis, os diré: Aquí estoy».

¿Qué hay para nosotros más dulce, hermanos muy amados, que esta voz del Señor que nos invita? Ved cómo el Señor, con su amor paternal, nos muestra el camino de la vida.

Ceñida, pues, nuestra cintura con la fe y la práctica de las buenas obras, avancemos por sus caminos, tomando por guía el Evangelio, para que alcancemos a ver a aquel que nos ha llamado a su reino. Porque, si queremos tener nuestra morada en las estancias de su reino, hemos de tener presente que para llegar allí hemos de caminar aprisa por el camino de las buenas obras.

Así como hay un celo malo, lleno de amargura, que separa de Dios y lleva al infierno, así también hay un celo bueno, que separa de los vicios y lleva a Dios y a la vida eterna. Éste es el celo que han de practicar con ferviente amor los monjes, esto es: estimando a los demás más que a uno mismo; soporten con una paciencia sin límites sus debilidades, tanto corporales como espirituales; pongan todo su empeño en obedecerse los unos a los otros; procuren todos el bien de los demás, antes que el suyo propio; pongan en práctica un sincero amor fraterno; vivan siempre en el temor y amor de Dios; amen a su abad con una caridad sincera y humilde; no antepongan nada absolutamente a Cristo, el cual nos lleve a todos juntos a la vida eterna”…

 

De la Regla de san Benito, abad – Prólogo, 4-22; Cap. 72, 1-12

 

Para rezar

 

Me da miedo, Señor, decirte “Sí”

 

Me da miedo, Señor, decirte “sí”,
porque… ¿a dónde me vas a llevar?
Me da miedo de que me toque la “gran suerte”.
Me da miedo firmar un acuerdo sin leerlo.
Me da miedo un “sí” que luego trae muchos “síes”…
Me da miedo poner mi mano en la tuya
porque… no me la vas a soltar.
Me da miedo mirarte a los ojos
porque me vas a hipnotizar.
Me da miedo lo que me vas a exigir
porque eres un Dios muy insistente…

 

 

Michel Quoist

 

SÁBADO XIV

 

No teman a los que matan el cuerpo

 

Lectura del libro del profeta Isaías    6, 1-8

 

El año de la muerte del rey Ozías, yo vi al Señor sentado en un trono elevado y excelso, y las orlas de su manto llenaban el Templo. Unos serafines estaban de pie por encima de él. Cada uno tenía seis alas: con dos se cubrían el rostro, y con dos se cubrían los pies, y con dos volaban. Y uno gritaba hacia el otro: « ¡Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos!

Toda la tierra está llena de su gloria.»

Los fundamentos de los umbrales temblaron al clamor de su voz, y la Casa se llenó de humo.

Yo dije: « ¡Ay de mí, estoy perdido! Porque soy un hombre de labios impuros, y habito en medio de un pueblo de labios impuros; ¡y mis ojos han visto al Rey, el Señor de los ejércitos!»

Uno de los serafines voló hacia mí, llevando en su mano una brasa que había tomado con unas tenazas de encima del altar. El le hizo tocar mi boca, y dijo: «Mira: esto ha tocado tus labios; tu culpa ha sido borrada y tu pecado ha sido expiado.»

Yo oí la voz del Señor que decía: « ¿A quién enviaré y quién irá por nosotros?» Yo respondí: « ¡Aquí estoy: envíame!»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 92, 1ab. 1c-2. 5 (R.: 1a)

 

R.    ¡Reina el Señor, revestido de majestad!

 

¡Reina el Señor, revestido de majestad!

El Señor se ha revestido, se ha ceñido de poder. R.

 

El mundo está firmemente establecido:

¡No se moverá jamás!

Tu trono está firme desde siempre,

Tú existes desde la eternidad. R.

 

Tus testimonios, Señor, son dignos de fe,

la santidad embellece tu Casa

a lo largo de los tiempos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 24-33

 

Jesús dijo a sus apóstoles:

«El discípulo no es más que el maestro ni el servidor más que su dueño. Al discípulo le basta ser como su maestro y al servidor como su dueño. Si al dueño de casa lo llamaron Belzebul, ¡cuánto más a los de su casa! No los teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas.

No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena.

¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo. Ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros.

Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo los reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La misión de Isaías estuvo ligada a los avatares históricos del reino de Judá condicionados por la política egipcia y asiria. Sin embargo, la actividad del profeta quedó marcada por su militancia política y la plena confianza en Dios en dos momentos críticos: la guerra siro-efrainita y la invasión de Judá por el rey asirio Senaquerib.
  • Esta página del profeta Isaías fue escrita en torno al año 724 a. de C., año de la muerte del rey Ozías. Culmina un período de prosperidad y de autonomía para Israel. Esto, le sirve al profeta para mostrar, que la santidad y la gloria eterna de Dios, trasciende toda grandeza humana porque es «el Santo de Israel» por excelencia. Es este Dios el que llama a Isaías con el escenario del templo de Jerusalén.
  • Las figuras y escenas de este pasaje: el Señor sobre el trono rodeado por los serafines, son más propias de la literatura apocalíptica, que de la profética, más corriente, y reflejan las representaciones del Oriente próximo.
  • Isaías dice que tiene miedo de morir debido a que se reconoce un hombre pecador y perteneciendo a un pueblo impuro considera que no puede ver a Dios. La posibilidad de vincularse directamente con el creador, lo asusta, porque existía la idea de que Dios era lejano e inaccesible, al que no podía llegarse porque su presencia era causa de muerte.
  • De ahí el símbolo del ángel, que toca la boca del profeta con una brasa, que la purifica, para hacerla capaz de anunciar el mensaje que Dios le encomienda.
  • La voz del Señor interpela y llama a Isaías para que, investido por la gloria y por su santidad, vaya a profetizar en su nombre. La respuesta de Isaías muestra la plena disponibilidad de quien se deja invadir por un Dios que salva.

***

  • El Evangelio de hoy nos abre los ojos respecto al hecho ineludible de que el discípulo sea a veces incomprendido, encuentre obstáculos o hasta sea perseguido por haberse declarado seguidor de Cristo.
  • La Buena Noticia de Jesús es categórica, tajante, provocadora. Nadie puede permanecer indiferente ante ella. Se la acepta o rechaza. No caben los términos medios ni la tibieza. Por eso Jesús anima a sus seguidores para que permanezcan fieles hasta el final. Quien pone su confianza en el Padre nunca quedará defraudado.
  • La vida de Jesús fue un servicio ininterrumpido en defensa de la verdad. Si a Él se le apodó como “Belzebul”, no es extraño que en muchos medios de comunicación, ámbitos culturales o sectores político-sociales nos acusen de fundamentalistas o retrógrados.
  • No hay que tener miedo a quienes nos persiguen, difaman o torturan. Hay que temer a quienes son capaces de eliminar las ideas, exterminar un proyecto de vida, opacar los sueños, destruir la esperanza.
  • Pero una Iglesia que se apoya en Jesús será fortalecida por el Espíritu para que mantenga la firmeza de la fe. La fe se prueba en la persecución y se solidifica en el martirio. Vivir en plenitud el evangelio nos confirma en el seguimiento de Jesús a pesar de los ataques.
  • Parte fundamental del seguimiento de Jesús es aceptar la cruz aguardando en esperanza la resurrección. Para alcanzar la resurrección es necesario antes pasar por la experiencia de cruz. Así lo han entendido y vivido muchos mártires de nuestra historia y de nuestro pueblo que han hecho fecunda la evangelización.

 

Para discernir

 

  • ¿A qué cosas le temo en mi vida de fe?

  • ¿Me da miedo la persecución?

  • ¿Acepto la cruz de la incomprensión?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…No teman…

 

Para la lectura espiritual

 

…«Yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen»

 

«Desde el momento en que os declaráis mis siervos, debéis esperar la persecución. Yo fui perseguido toda la vida. Cuando nací Herodes me quiso matar; apenas había empezado a predicar y mis conciudadanos me querían matar; a penas escapado de sus manos me vi frente a las emboscadas que me tendieron los fariseos y Herodes [Antipas] que me perseguían de ciudad en ciudad y, durante tres años, cada día me tendían nuevas trampas para hacerme morir…

«Será necesario acoger las persecuciones con gozo, como unas preciosas señales de semejanza conmigo, de imitación a vuestro Amado; soportarlas con serenidad, sabiendo que si llegan es que yo las permito y que no os van a afectar más que en la medida que yo mismo lo permita, pues sin mi permiso ni un solo cabello de vuestra cabeza puede caer. Aceptarlas… dando la bienvenida a todo lo que llegue porque todo lo que ocurre produce, de una u otra manera, la gloria de Dios. Sufrirlas con valentía ofreciendo a Dios vuestros sufrimientos como un sacrificio de holocausto para su gloria… Sufrirlas orando por vuestros perseguidores puesto que son hijos de Dios, para los cuales quiere su salvación y que yo mismo daré mi sangre para salvarlos. Yo mismo os he dado ejemplo de orar por todos los hombres, por nuestros perseguidores y nuestros enemigos»…

 

Beato Carlos de Foucauld (1858-1916), ermitaño y misionero en el Sahara

Meditaciones sobre el evangelio de san Lucas, 1898

 

Para rezar

 

Oración de un Misionero Mártir

 

Que mis manos sean las tuyas.
Que mis ojos sean los tuyos.
Que mi lengua sea la tuya.
Que mis sentidos y mi cuerpo
no sirvan sino para glorificarte.

Pero sobre todo: transfórmame:
¡Que mi memoria, mi inteligencia,
mi corazón, sean tu memoria,
tu inteligencia y tu corazón!

¡Que mis acciones y mis sentimientos,
sean semejantes a tus acciones y
a tus sentimientos!

Amén

 

San Juan Gabriel Perboyre – Mártir

 

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XIII – CICLO B

DOMINGO XIII DTE EL AÑO

CICLO B

 

LUNES XIII

 

Martes XIII

3 de Julio

SANTO TOMÁS, APÓSTOL (F)

 

Miércoles de la semana XIII

 

Jueves XIII

 

Viernes XIII

 

Sábado XIII

 

 

DOMINGO XIII DTE EL AÑO

CICLO B

 

Basta que creas

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de la Sabiduría    1, 13-15; 2, 23-24

 

Dios no ha hecho la muerte ni se complace en la perdición de los vivientes. El ha creado todas las cosas para que subsistan; las criaturas del mundo son saludables, no hay en ellas ningún veneno mortal y la muerte no ejerce su dominio sobre la tierra. Porque la justicia es inmortal.

Dios creó al hombre para que fuera incorruptible y lo hizo a imagen de su propia naturaleza, pero por la envidia del demonio entró la muerte en el mundo, y los que pertenecen a él tienen que padecerla.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 29, 2 y 4. 5-6. 11 y 12a 13b (R.: 2a)

 

R.    Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste.

 

Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste

y no quisiste que mis enemigos se rieran de mí.

Tú, Señor, me levantaste del Abismo

y me hiciste revivir,

cuando estaba entre los que bajan al sepulcro. R.

 

Canten al Señor, sus fieles;

den gracias a su santo Nombre,

porque su enojo dura un instante,

y su bondad, toda la vida:

si por la noche se derraman lágrimas,

por la mañana renace la alegría. R.

 

Escucha, Señor, ten piedad de mí;

ven a ayudarme, Señor.

Tú convertiste mi lamento en júbilo.

¡Señor, Dios mío, te daré gracias eternamente! R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    8, 7. 9. 13-15

 

Hermanos:

Ya que ustedes se distinguen en todo: en fe, en elocuencia, en ciencia, en toda clase de solicitud por los demás, y en el amor que nosotros les hemos comunicado, espero que también se distingan en generosidad.

Ya conocen la generosidad de nuestro Señor Jesucristo que, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza.

No se trata de que ustedes sufran necesidad para que otros vivan en la abundancia, sino de que haya igualdad. En el caso presente, la abundancia de ustedes suple la necesidad de ellos, para que un día, la abundancia de ellos supla la necesidad de ustedes.

Así habrá igualdad, de acuerdo con lo que dice la Escritura: El que había recogido mucho no tuvo de sobra, y el que había recogido poco no sufrió escasez.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    5, 21-43

 

Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y él se quedó junto al mar. Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se cure y viva.» Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados.

Se encontraba allí una mujer que desde hacía doce años padecía de hemorragias. Había sufrido mucho en manos de numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario, cada vez estaba peor. Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto, porque pensaba: «Con sólo tocar su manto quedaré curada.» Inmediatamente cesó la hemorragia, y ella sintió en su cuerpo que estaba curada de su mal.»

Jesús se dio cuenta en seguida de la fuerza que había salido de él, se dio vuelta y, dirigiéndose a la multitud, preguntó: « ¿Quién tocó mi manto?»

Sus discípulos le dijeron: « ¿Ves que la gente te aprieta por todas partes y preguntas quién te ha tocado?» Pero él seguía mirando a su alrededor, para ver quién había sido.

Entonces la mujer, muy asustada y temblando, porque sabía bien lo que le había ocurrido, fue a arrojarse a los pies y le confesó toda la verdad.

Jesús le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda curada de tu enfermedad.»

Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: «Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?» Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: «No temas, basta que creas.» Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, fue a casa del jefe de la sinagoga.

Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba. Al entrar, les dijo: « ¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme.» Y se burlaban de él.

Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba. La tomó de la mano y le dijo: «Talitá kum», que significa: « ¡Niña, yo te lo ordeno, levántate!» En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro, y él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que le dieran de comer.

 

Palabra del Señor.

 

    O bien más breve:

 

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    5, 21-24. 35b-43

 

Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y él se quedó junto al mar. Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y el verlo, se arrojó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se cure y viva.» Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados.

Llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: «Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?» Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: «No temas, basta que creas.» Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, fue a casa del jefe de la sinagoga.

Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba. Al entrar, les dijo: « ¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme.» Y se burlaban de él.

Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba. La tomó de la mano y le dijo: «Talitá kum», que significa: « ¡Niña, yo te lo ordeno, levántate!» En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro, y él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que le dieran de comer.

 

Palabra del Señor.

   

Para reflexionar

 

  • Dios crea el hombre a su imagen y lo hace destinado a la vida. La muerte es algo accidental, que al hombre le viene de fuera, por el pecado. El autor del libro de la sabiduría ve, como buen israelita, una relación estrecha entre muerte física y muerte moral o pecado. Hay que decir que la vida muere definitivamente, cuando la asfixiamos en los límites egoístas del para-nosotros. Jesús vivió respondiendo a la llamada del Padre, por eso venció a la muerte.

***

  • La colecta de la que habla Pablo, es un signo de comunión eclesial que trata de deshacer las diferencias existentes entre los cristianos de origen judío y los de origen pagano. Los cristianos de Jerusalén, pobres en lo material han querido compartir los bienes de la salvación. Así los cristianos de origen pagano deben comunicar sus bienes materiales. Cristo en su Encarnación dio el ejemplo: “Siendo rico, por nosotros se hizo pobre, para que ustedes con su pobreza se hagan ricos”. De este modo un cristiano comprometido en la lucha por una más justa distribución de los bienes, prolonga la encarnación de Cristo, es un signo de salvación.

***

  • Marcos introducía el domingo pasado el tema de la fe en Jesús. El texto de hoy, nos ubica de nuevo en la orilla judía del lago de Genesaret; en medio de la aglomeración de la gente en torno al maestro de Nazaret, que se dirige hasta la casa de Jairo, un encargado del orden en la sinagoga, cuya hija está mortalmente enferma. Jesús accede a su pedido de ir a sanarla. Entre la partida de la orilla y la llegada a la casa, una mujer acude a Jesús como a último y único remedio a sus trastornos corporales.
  • En la época del Nuevo Testamento, la mujer vivía marginada por el simple hecho de ser mujer. En la sinagoga no participaba en la vida pública, no podía ser testigo.
  • Sin embargo, las protagonistas de este texto son dos mujeres. La primera: una mujer que sufría hemorragias y vivía marginada, porque en aquel tiempo la sangre convertía impura a la persona y a quien la tocara. Había gastado toda su fortuna con los médicos, pero había empeorado. Doce años con hemorragia, doce años de marginación. La segunda: la hija de uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, que tiene doce años. A esta edad empiezan las menstruaciones y se convierte en mujer, por lo tanto comienza la exclusión y comienza a morir. Jesús tiene un poder mayor. A una la sana y a la otra la resucita.
  • Jesús se revela como vencedor de la muerte y de la enfermedad. En la curación de la hemorroisa y en la resurrección de la hija de Jairo, descubrimos un anuncio de su propia resurrección. Estos hechos están iluminados por la luz del misterio pascual. Al mismo tiempo manifiestan la misión liberadora de Cristo, concretada en el mundo del dolor y de la muerte, entre los que sufren enfermedad y angustia.
  • Estos signos que realiza Jesús expresan la presencia del Padre en nuestra existencia, herida por el pecado. Una presencia de lucha constante, pero salvadora, que trata de arrancarnos de la enfermedad y de la muerte. Una lucha en la que el papel decisivo lo tiene nuestra fe.
  • Dos dichos de Jesús constituyen los pilares principales de los dos relatos de sanación: “Hija, tu fe te ha curado, vete en paz”; “No temas, ten fe y basta”. En estas dos frases, dichas a la mujer y al padre de la niña, ponen de manifiesto la importancia de la fe para experimentar la vida y percibir la presencia liberadora del Reino. Sin fe no hay liberación ni puede haber signos de vida. La fe está en el centro de estos dos hechos milagrosos, de estos dos relatos de vida. Fe en el poder de Jesús.
  • Por la fuerza de su fe, la mujer curada se va en paz, con plenitud interior y exterior de vida, como si hubiera vuelto a nacer. Por la fuerza de la fe del padre, la niña recupera la vida cuando ésta parecía que le había sido arrebatada.
  • Quien confía en Jesús, quien se abandona en sus manos es capaz de hacer de los imposibles, posibles. Quien acepta a Jesús como Señor y el salvador de su vida, experimentará que la salvación de Dios entra en su casa. Apoyados en la fe que Jesús nos pide, estamos llamados a superar el temor que ocasiona la muerte y a transfigurar la enfermedad. Cuando el evangelio pone de manifiesto la enorme fuerza curativa de la fe, ésta no queda reducida únicamente a lo fisiológico. Sano es, en realidad, aquel que es capaz de realizar un proyecto de vida en libertad. Esta salud total es la que Jesús transmite: Él no se limita a curar enfermedades físicas, sino a salvar. La fe cura integralmente, salva.
  • Estos dos milagros de Jesús son signos de vida. Porque El es la vida, se enfrenta con la enfermedad y la muerte. Esta actitud dinámica y salvadora ante todo tipo de enfermedad y de muerte es la que pide Jesús a sus discípulos por la fe. La actitud del cristiano no puede ser la resignación ante lo inevitable. Nuestra fe de discípulos debe ser una fuerza de vida y en favor de la vida, algo más que un consuelo en situaciones límite, o una evasión en la vida cotidiana, esperando que el cielo resuelva todo.
  • Frente a toda enfermedad y toda situación de muerte, nuestra postura ha de ser de lucha contra ellas. A medida que en nuestra vida nos liberamos de toda opresión de pecado, apoyados en la fe, estamos haciendo nuestra resurrección, que es victoria sobre la muerte. Desde la fe sabemos que la enfermedad y la muerte no son la última palabra, sino el paso de un nuevo amanecer a la vida.
  • La fe, tiene que mostrarse en cada momento y en cada situación, como un trabajo y una lucha viva en favor de la vida, y por tanto contra todo lo que hiere a los hombres, a su dignidad, al proyecto de Dios sobre sus vidas y los de toda la humanidad. Si por la fe creemos lo imposible, es para hacer posible la vida para todos. No vale decir que creemos en la vida eterna si al mismo tiempo, no hacernos nada por una vida más humana para todos los hombres.
  • Hoy, luchar por la vida significa defenderla en los no-nacidos, y en los ya nacidos luchando para no acostumbrarnos al paisaje de los chicos perdiendo la infancia, lavando parabrisas o prostituyéndose por unas pocas monedas. Hoy, luchar por la vida es no conformarnos con que las “cosas sean así” y dejarnos llevar por la corriente anulando nuestra conciencia.
  • Hoy, luchar por la vida es animarse a tener ideales generosos y proyectos grandes, aunque en ellos se nos vaya la existencia. Hoy, luchar por la vida es creer que es posible una vida distinta y crear lo posible para que sea realidad. Hoy, luchar por la vida es “hacer algo por alguien” aunque sea poco, sabiendo que eso poco si yo no lo hago va a faltar. Hoy, luchar por la vida es hacernos cargo de los otros: de los ancianos, de los enfermos, de los solos, de los excluidos, de los que han perdido el sentido de la vida, y en esa preocupación hallar sentido para la nuestra.
  • Hoy, luchar por la vida al estilo de Jesús, es no dejar de buscar la justicia social grande y la cotidiana, que haga de los hombres seres vivos y no sólo sobrevivientes. Hoy, luchar por la vida es orar, pedir con descaro, adorar tocando al Señor para arrancar de su corazón el torrente de la Vida, experimentando de ese modo, que estamos en la causa de Dios por la Vida plena del hombre, trabajando codo a codo.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué puntos de contacto encuentro entre mi fe y la mujer enferma y el Padre de la niña de este pasaje del evangelio?
  • ¿Pongo mi confianza sin medida en las manos del Señor?
  • ¿Cómo es mi oración y mi petición en las necesidades?

 


 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Tú cambiaste mi luto en danzas…

 

Para la lectura espiritual

 

…Si tuviera que vivir sesenta, setenta, noventa años como máximo, ¿de qué me aprovecharía? Cuando la vida es dura, ya es demasiado larga. Cuando es agradable, resulta demasiado corta. No he sido hecho para esto. Estoy hecho para la Vida, la Vida sin más ni menos. Y la vida no es la Vida si tiene que verse truncada un día. No, la Vida dura para siempre; de otro modo, no es la Vida. Justamente porque la muerte se ha infiltrado en mi cuerpo y tiende continuamente trampas a mi vida, ha decidido Dios venir él mismo entre nosotros para poner fin a esta intolerable injerencia en su obra, para hacer frente al asesino y eliminarlo de una vez por todas, en un implacable cuerpo a cuerpo [...]. Desde aquel día la muerte ya no es la muerte. Un perro puede morir, un árbol también, incluso una estrella. Pero el corazón del hombre no puede morir. Es imposible [...].

El embrión crece, alimentado de continuo por su madre. La sangre de Cristo alimenta en ti la Vida eterna, como afirma el sacerdote mientras introduce en el cáliz un fragmento de la hostia. Así crece esta vida en ti por sí sola, como la semilla, sin que ni siquiera te des cuenta, con la sola condición de que sea continuamente alimentada. ¿Qué dice Jesús después de haber despertado a la pequeña de doce años y de haberla puesto en los brazos de su madre, que la creía muerta? «Dadle un pedazo de pan para comer». Es él mismo quien le da ese pedazo de pan para que morir sea sólo un dormirse. ¡Qué ría también el mundo! ¿Acaso tiene un niño miedo de dormirse? ¿Es triste dormirse?…

 

D. Ange, La boda de Dios, donde el pobre es rey, Milán 1985, pp. 251ss.

 

Para rezar

 

Oración por la vida

 

Señor de la vida: quiero vivir una vida que no termine

Señor del amor: quiero amar sin límites.

Señor de mis sueños quiero ser libre en plenitud de libertad.

Señor de la esperanza quiero caminar sin llegar.

Aquí me tenés, lleno de vida y entusiasmo;

aquí me tenés con ganas de hacer algo bello por vos;

aquí me tenés en busca de una entrega sin medida;

aquí me tenés resistiéndome a morir por morir.

Lo mío es vivir para siempre: lo dice tu Evangelio.

Lo mío es vivir vida eterna: lo prometiste vos.

Lo mío es vivir el amor que no muere: eso es lo tuyo.

Lo mío es vivir tu vida nueva: la de tu Espíritu.

Lo mío es vivirte a vos: Mi vida es tu Resurrección.

Vivo la paz de tu Reino: camino hacia la plenitud.

Vivo la verdad de tu Reino: camino hacia tu luz.

Yo viviré para siempre: creo en tu vida eterna.

Yo viviré para siempre: creo en mi resurrección.

Yo viviré para siempre: creo en el reino prometido.

Yo viviré para siempre: creo en el más allá.

Yo viviré para siempre: creo en tu amor que nunca muere.

Yo viviré para siempre: creo que me esperás al final.

Señor Jesús, Señor resucitado: espero la vida eterna.

Señor Jesús, Señor siempre joven, espero contra toda esperanza.

 

Emilio Mazariegos

LUNES XIII

 

Maestro te seguiré adonde quieras que vaya

 

Lectura de la profecía de Amós     2, 6-10. 13-16

 

Así habla el Señor:

Por tres crímenes de Israel, y por cuatro, no revocaré mi sentencia. Porque ellos venden al justo por dinero y al pobre por un par de sandalias; pisotean sobre el polvo de la tierra la cabeza de los débiles y desvían el camino de los humildes; el hijo y el padre tienen relaciones con la misma joven, profanando así mi santo Nombre; se tienden sobre ropas tomadas en prenda, al lado de cualquier altar, y beben en la Casa de su Dios el vino confiscado injustamente…

¡Y pensar que yo destruí ante ellos al amorreo, cuya altura era igual a la de los cedros y que era fuerte como las encinas: arranqué su fruto por arriba y sus raíces por debajo! Y a ustedes, los hice subir del país de Egipto y los conduje cuarenta años por el desierto, para que tomaran en posesión el país del amorreo.

Por eso, yo los voy a aplastar, como aplasta un carro cargado de gavillas. El hombre veloz no tendrá escapatoria, el fuerte no podrá valerse de su fuerza ni el valiente salvará su vida; el arquero no resistirá, el de piernas ágiles no escapará, el jinete no salvará su vida, y el más valeroso entre los valientes huirá desnudo aquel día -oráculo del Señor-.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 49, 16b-17. 18-19. 20-21. 22-23 (R.: 22a)

 

R.    Entiendan bien esto, los que olvidan a Dios.

 

¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos

y a mencionar mi alianza con tu boca,

tú, que aborreces toda enseñanza

y te despreocupas de mis palabras? R.

 

Si ves a un ladrón, tratas de emularlo;

haces causa común con los adúlteros;

hablas mal sin ningún reparo

y tramas engaños con tu lengua. R.

 

Te sientas a conversar contra tu hermano,

deshonras al hijo de tu propia madre.

Haces esto, ¿y yo me voy a callar?

¿Piensas acaso que soy como tú?

Te acusaré y te argüiré cara a cara. R.

 

Entiendan bien esto, los que olvidan a Dios,

no sea que yo los destruya sin remedio.

El que ofrece sacrificios de alabanza,

me honra de verdad;

y al que va por el buen camino,

le haré gustar la salvación de Dios. R.

 

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    8, 18-22

 

Al verse rodeado de tanta gente, Jesús mandó a sus discípulos que cruzaran a la otra orilla. Entonces se aproximó un escriba y le dijo: «Maestro, te seguiré adonde vayas.»

Jesús le respondió: «Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos; pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.»

Otro de sus discípulos le dijo: «Señor, permíteme que vaya antes a enterrar a mi padre.»

Pero Jesús le respondió: «Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En los Libros de los Reyes seguimos la convulsionada historia de Israel entre los siglos IX-VI antes de Cristo, ahora durante ocho semanas vamos a escuchar la voz de los profetas que interpretan esta misma historia, antes y durante el destierro a Babilonia.
  • Amós, Oseas, Isaías, Miqueas, Jeremías, Nahúm, Habacuc, Ezequiel defenderán la Alianza como el proyecto de Dios defendiendo a los humildes y oprimidos.
  • Amós era un campesino, cultivador de higos, que vivía en el reino del Sur, cerca de Belén, pero que emigra a Samaria, en el reino del Norte donde le llegó la llamada de Dios y se convirtió en portavoz de Dios. Amós profetizó bajo Jeroboan II, del 784 al 744 antes de Cristo.
  • La primera página que leemos es una denuncia muy directa de los pecados de Israel y de sus clases dirigentes que se han olvidado de la Alianza. Amós denuncia los crímenes sociales de Israel, como la opresión del débil y la condena al inocente. Pone al descubierto la falta de moral en la vida «familiar»: hijo y padre se acuestan con la misma sierva, y la falta de respeto en el culto, bebiendo en la casa de su Dios el vino incautado por la justicia.
  • La responsabilidad de este comportamiento es más grave porque se han olvidado de los continuos favores que les ha hecho Dios al sacarlos de Egipto y defenderlos de sus enemigos.
  • Con un lenguaje directo, Amós además de echar en cara a los dirigentes del pueblo su pecado, los amenaza de un modo contundente: también ellos serán aplastados, como aplastan a los pobres, y no podrán escapar al juicio de Dios, por mucho que intenten correr.

 

***

  • Jesús ordena a sus discípulos ir a la otra orilla del mar de Galilea, frente a Cafarnaún, para huir de la muchedumbre. Aparece hoy, en un breve pasaje dos relatos de vocación.
  • El primero que manifiesta su deseo de seguir a Jesús es un letrado, un escriba que puede pertenecer al grupo de los que aparecen como hostiles a Jesús. A pesar de esto, el texto no dice que no sea sincero. Jesús le explica al doctor de la ley las dificultades y exigencias de su seguimiento. Aprovecha la ocasión para aclarar a quienes quieran seguirlo, que deben estar dispuestos a no tener seguridades y estabilidades humanas.
  • Jesús sigue una vida de peregrino, itinerante, desarraigado y pobre; por eso dice que «no tiene dónde reclinar la cabeza». Esa será la vida de los que los que lo sigan. El discípulo no puede esperar ventajas, comodidades o prerrogativas por encima del resto de la gente.
  • El otro, ya discípulo, le pide que le permita ir primero a enterrar a su padre”. Jesús le dice que lo siga y que deje que los muertos entierren a sus muertos. Después del desprendimiento de los “bienes materiales” Jesús va a exigir a los discípulos el desapego y el desprendimiento incluso de la “familia”.
  • Jesús no sugiere una actitud inhumana y cruel que descuide a los padres, a la familia o el deber de enterrar a los muertos. Con esas dos afirmaciones, tan radicales, está mostrando que su seguimiento es exigente; reclama decisión absoluta y estar dispuestos a vivir desprendidos de todo, no instalados en nuestras seguridades. La fe cristiana no promete bienes materiales y éxitos según los criterios de este mundo. El mismo ha dejado su familia de Nazaret para dedicarse a su misión y camina de pueblo en pueblo, sin arraigarse en ninguno.
  • Existen ideales por los que vale la pena sacrificarse. Hay valores más profundos que los que presenta este mundo. El seguimiento de Jesús va en esta línea de decisión generosa. El momento es ahora.
  • Los discípulos de Jesús tenemos que asumir los riesgos y la inseguridad que genera la nueva familia de Jesús; que está construida por la comunión en un mismo proyecto y una misma misión. Anunciar.
  • Como verdaderos discípulos, busquemos al Hijo del Hombre que no tiene donde reclinar la cabeza y siguiéndolo descubramos el auténtico valor de las cosas para servirnos de ellas, en el anuncio del Reino de Dios.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué lugar ocupan las cosas materiales en mi vida y en mis opciones?
  • ¿Reconozco que entorpecen mi camino hacia el Señor?
  • ¿Me sirvo de las cosas para construir el reino o sirvo al reino de las cosas?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…El Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza…

 

Para la lectura espiritual

 

…”¿Cómo podría llegar a darse cuenta el hombre del mal y cómo podría llegar a tomar en serio, con toda su gravedad, su pecado y el de los demás, por muy claro que pueda estar ante sus ojos? [...]. La respuesta está en la cruz. El peso del pecado, la atrocidad de la corrupción humana, la profundidad del abismo en que va a precipitarse el hombre que hace el mal, pueden medirse por el hecho de que el amor de Dios ha podido y querido responder al pecado, superarlo y eliminarlo, y salvar así al hombre, sólo entregándose a sí mismo en Jesucristo, sacrificándose para ejecutar el juicio sobre el hombre haciéndose juzgar en su lugar y dejando que muera en su persona el hombre viejo del pecado.

Sólo cuando se ha comprendido esto, es decir, cuando se ha comprendido que Dios nos ha reconciliado consigo al precio de sí mismo, en la persona del Hijo, sólo entonces deja de haber lugar para la confortable ligereza que quisiera ver nuestra maldad limitada por nuestra bondad”…

 

K. Barth, Dogmatica ecclesiale, Bolonia 1980, pp. 140 ss.

 

Para rezar

 

Señor Jesús

 

Mi fuerza y mi fracaso
eres tú.
Mi herencia y mi pobreza.
Tú, mi justicia, Jesús.
Mi guerra, y mi paz.
¡Mi libre libertad!
Mi muerte y mi vida.
Tú, Palabra de mis gritos,
silencio de mi espera,
testigo de mis sueños,
¡Cruz de mi cruz!
Causa de mi amargura,
perdón de mi egoísmo,
crimen de mi proceso,
juez de mi pobre llanto,
razón de mi esperanza,
¡Tú! Mi tierra prometida
eres tú…
La Pascua de mi Pascua,
¡nuestra gloria por siempre,
Señor Jesús!

Martes XIII

 

3 de Julio

SANTO TOMÁS, APÓSTOL (F)

 

¡Señor mío y Dios mío!

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Éfeso    2, 19-22

 

Hermanos:

Ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo. En él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en el Señor.

En él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 116, 1. 2 (Cf. R.: Mc. 16, 15)

 

R.    Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia.

 

¡Alaben al Señor, todas las naciones,

glorifíquenlo, todos los pueblos! R.

 

Porque es inquebrantable su amor por nosotros,

y su fidelidad permanece para siempre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    20, 24-29

 

Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: «¡Hemos visto al Señor!»

El les respondió: «Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré.»

Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!»

Luego dijo a Tomás: «Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe.»

Tomas respondió: «¡Señor mío y Dios mío!»

Jesús le dijo: «Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Hoy, la Iglesia celebra la fiesta de Santo Tomás: “el incrédulo”. La experiencia de los apóstoles con Jesús había despertado falsas expectativas, porque para muchos de ellos se limitaba a una restauración social y política.
  • Los hechos del viernes santo produjeron miedo, sentimiento de fracaso, la decepción, tanto en Tomás como en otros discípulos del Señor. Uno de los elementos comunes de todas las apariciones de Jesús descritas o citadas en los evangelios, es que se trata de encuentros personales; para los destinatarios fueron una vivencia objetiva. En ella pudieron experimentar que Jesús no era un espíritu. Era el crucificado, no cabía duda: vieron la marca de la cruz en su cuerpo. Y, paradójicamente, era distinto: su corporeidad no estaba sujeta a las limitaciones propias del tiempo y del espacio. En cualquier caso, sólo se le puede reconocer si Él se da a conocer.
  • El evangelista Juan, después de describir la aparición de Jesús, el mismo domingo de resurrección; nos dice que el apóstol Tomás no estaba allí, cuando los Apóstoles que habían visto al Señor, dieron testimonio de lo que había sucedido. La frase de los discípulos: ¡Hemos visto al Señor!, formula la experiencia que los ha transformado. Esta nueva realidad muestra por sí sola que Jesús no es una figura del pasado, sino que está vivo y activo entre los suyos.
  • Tomás experimenta dificultades para aceptar la resurrección, y no acepta el testimonio de los discípulos. Exige pruebas tangibles, lógicas, válidas. A pesar del aparente fracaso en que viven no ha abandonado la comunidad de discípulos. Quizás por ese motivo a Tomás no le bastan las palabras de los otros discípulos. Pasados ocho días, Jesús se aparece otra vez y dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente».
  • Es necesaria la aparición de Jesús, que se presenta en medio de ellos y le ofrece a Tomás las pruebas que había exigido y lo que es más importante, lo invita a creer. Jesús, demostrándole su amor, toma la iniciativa y lo invita a tocarlo. La resurrección no lo ha despojado de su condición humana anterior: es la condición humana llevada a su cumbre que asume toda su historia y su pasado. La delicadeza de la cercanía de Jesús provoca una confesión personal cargada de afecto: “Señor mío y Dios mío”. Tomás manifiesta no sólo su fe en la resurrección de Jesús, sino también en su divinidad porque la consecuencia última de la resurrección del Mesías es el reconocimiento como Hijo de Dios.
  • Sólo cuando todo es oscuro y se pierde toda seguridad es posible experimentar la fuerza de la fe. Jesús resucitado invitará de ahora en adelante a todos los hombres, a lanzarse con absoluta confianza al aparente vacío del creer, sólo apoyados en el testimonio y la experiencia eclesial que nos trasmite la fe.
  • La comunidad que se renueva desde la vivencia de la Palabra y los sacramentos, que crece y vive en la experiencia del amor mutuo que sana heridas, será la invitación a creer para los hombres de hoy, para los nuevos Tomás que necesitan creer.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué necesito ver para creer?
  • ¿Qué lugar ocupa la comunidad en mi experiencia de fe?
  • ¿Qué signos doy de la presencia del Resucitado en mi vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Señor mío, y Dios mío…

 

Para la lectura espiritual

 

…”Santo Tomás quiere seguir a Cristo donde sea que vaya y comprender todo lo que dice…

 

Cuando Jesús, en un momento crítico de su vida, decidió ir a Betania para resucitar a Lázaro, acercándose de esta manera, peligrosamente, de Jerusalén (cf Mc 10,32), Tomás dijo a sus condiscípulos: «Vayamos, nosotros también, a morir con él» (Jn 11,16). Su determinación de seguir al Maestro es verdaderamente ejemplar y nos da una preciosa enseñanza: revela su total disponibilidad de adherirse a Jesús, hasta identificarse con su suerte y querer compartir con él la prueba suprema de la muerte. En efecto…, cuando los evangelios emplean el verbo «seguir», es para significar que donde se dirige Jesús, también allí debe ir su discípulo. La vida cristiana se define, pues, como una vida con Jesucristo…: morir juntos, vivir juntos, estar en su corazón como él está en el nuestro.

Una segunda intervención de Tomás se nos narra en la última Cena. Jesús, prediciendo su inminente partida, anuncia que va a preparar un lugar para sus discípulos a fin de que también éstos puedan estar donde él se encuentre. Y les precisa: «Para ir adonde yo voy ya sabéis el camino» (Jn 14,4). Es entonces cuando Tomás interviene diciendo: «Señor, si no sabemos dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?»… Sus palabras dan ocasión a Jesús de pronunciar la célebre definición: «Yo soy, el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14,6). Es, pues, a
Tomás a quien se ha hecho por primera vez esta revelación, pero es válida para todos nosotros y por todos los tiempos…

Al mismo tiempo, esta pregunta nos confiere el derecho, por así decir, de pedir explicaciones a Jesús. A menudo, no lo comprendemos. Tengamos la valentía de decir: «No te comprendo, Señor, escúchame, ayúdame a comprender». Así, con esta sencillez, que es la verdadera manera de orar, de hablar a Jesús, expresamos nuestra pobre capacidad de comprender y, al mismo tiempo, nos ponemos en la confiada actitud de los que esperan la luz y la fuerza de parte de aquel que nos la puede dar”…

 

Papa Benedicto XVI – Audiencia general del 27-9-06

 

Para rezar

Una comunidad que convence y llena

Una comunidad dice mucho cuando es de Jesús.
Cuando habla de Jesús y no de sus reuniones.
Cuando anuncia a Jesús y no se anuncia a sí misma.
Cuando se gloría de Jesús y no de sus méritos.
Cuando se reúne en torno de Jesús y no en torno de sus problemas.
Cuando se extiende para Jesús y no para sí misma.

Cuando se apoya en Jesús y no en su propia fuerza.
Cuando vive de Jesús y no vive de sí misma.
Una comunidad dice mucho cuando es de Jesús.

Una comunidad dice poco cuando habla de sí misma.
Cuando comunica sus propios méritos.
Cuando anuncia sus reuniones.

Cuando da testimonio de sus compromisos.
Cuando se gloría de sus valores.
Cuando se extiende en provecho propio.
Cuando vive para sí misma.
Cuando se apoya en sus fuerzas.
Una comunidad dice poco cuando habla de sí misma.

 

Una comunidad no se tambalea por las fallas, sino por la falta de fe.
No se debilita por los pecados, sino por la ausencia de Jesús.
No se rompe por las tensiones, sino por olvido de Jesús.
No se queda pequeña por carencia de valores, sino porque Jesús dentro de ella es pequeño.
No se ahoga por falta de aire fresco, sino por asfixia de Jesús.
Una comunidad es fuerte cuando Jesús dentro de ella es fuerte.

Una comunidad pesa cuando Jesús dentro de ella tiene peso.
Una comunidad marcha unida cuando Jesús está en medio.
Una comunidad se extiende cuando extiende a Jesús.
Una comunidad vive cuando vive Jesús.


Una comunidad convence y llena,

cuando es la comunidad de Jesús.

 

Miércoles XIII

 

¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios?

 

Lectura de la profecía de Amós     5, 14-15. 21-24

 

Busquen el bien y no el mal, para que tengan vida, y así el Señor, Dios de los ejércitos, estará con ustedes, como ustedes dicen. Aborrezcan el mal, amen el bien, y hagan triunfar el derecho en la Puerta: tal vez el Señor, Dios de los ejércitos, tenga piedad del resto de José.

Yo aborrezco, desprecio sus fiestas, y me repugnan sus asambleas. Cuando ustedes me ofrecen holocaustos, no me complazco en sus ofrendas ni miro sus sacrificios de terneros cebados.

Aleja de mí el bullicio de tus cantos, no quiero oír el sonido de tus arpas. Que el derecho corra como el agua, y la justicia como un torrente inagotable.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 49, 7. 8-9. 10-11. 12-13. 16b-17 (R.: 23b)

 

R.    Al que va por el buen camino, le haré gustar la salvación de Dios.

 

Escucha, pueblo mío, yo te hablo;

Israel, voy a alegar contra ti:

yo soy el Señor, tu Dios. R.

 

No te acuso por tus sacrificios:

¡tus holocaustos están siempre en mi presencia!

Pero yo no necesito los novillos de tu casa

ni los cabritos de tus corrales. R.

 

Porque son mías todas las fieras de la selva,

y también el ganado de las montañas más altas.

Yo conozco los pájaros de los montes

y tengo ante mí todos los animales del campo. R.

 

Si tuviera hambre, no te lo diría,

porque es mío el mundo y todo lo que hay en él.

¿Acaso voy a comer la carne de los toros

o a beber la sangre de los cabritos? R.

 

¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos

y a mencionar mi alianza con tu boca,

tú, que aborreces toda enseñanza

y te despreocupas de mis palabras? R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    8, 28-34

 

Cuando Jesús llegó a la otra orilla, a la región de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino. Y comenzaron a gritar: «¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?»

A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo. Los demonios suplicaron a Jesús: «Si vas a expulsarnos, envíanos a esa piara.» El les dijo: «Vayan.» Ellos salieron y entraron en los cerdos: estos se precipitaron al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron.

Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había sucedido con los endemoniados. Toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Al final del reinado de Jeroboan II, el Reino del Norte vive en la prosperidad; se acumulan los éxitos militares, las actividades comerciales fructuosas traen riqueza y lujo. El pueblo interpreta esto como las ventajas de la Alianza, que llevan una especie de particular predilección divina. Amós denuncia esta falsificación de la Alianza y de pretendido privilegio.
  • Una de las características más destacadas del profetismo bíblico es la concepción de que religión y ética son inseparables. Una muestra es la denuncia del culto idolátrico, que evita el encuentro con un Dios que interpela el comportamiento del creyente, respecto a los demás hombres.
  • Amós aclara la religiosidad de los fieles del Reino del Norte. Buscar a Dios sólo en el culto y los santuarios e ignorarlo en la vida ética constituye la más abominable de las idolatrías. Dios ama a los hombres, no la letra ni el sacrificio ni, mucho menos todavía, el sacrificio humano.
  • Si el pueblo elegido persiste en prescindir de las exigencias éticas de la alianza, y continúa degradándose en las prácticas idolátricas, en la injusticia y violencia contra los débiles, el pueblo enemigo y el exilio pondrán fin a todo para restablecer los derechos de Dios y de los pobres.
  • En Amós el juicio es descrito como el “día de Yahvé”. En la mentalidad popular evocaba una extraordinaria manifestación de Yahvé a favor de su pueblo y contra sus enemigos. Para Amós será verdaderamente el «día de Yahvé», el momento en que Dios manifestará su victoria, que no significa la de Israel. Este «día» Israel, tendrá que dar cuenta a Dios de haber desaprovechado tantas ocasiones y haberle cerrado el paso. Amós relata con perspicacia, el comportamiento irresponsable y criminal de los gobernantes de Israel y de Judá, entregados a los placeres más refinados y lujuriosos.

***

  • Jesús llega a la ciudad helenística de Gadara que se encontraba cerca del mar de Galilea. Atraídos por su presencia, van a su encuentro dos hombres endemoniados, poseídos por un espíritu inmundo. Los poseídos acuden a Jesús desde el cementerio; salen de los sepulcros, lugar de la muerte, para acercarse a Él; desean ver en Jesús una posibilidad de vida nueva.
  • En el mundo antiguo, judío y pagano, se atribuían frecuentemente a los demonios los trastornos para los que acostumbradamente no había explicación. Los endemoniados gritan y protestan porque creen descubrir en Jesús, hostilidad hacia ellos, como la que habían encontrado en los demás. Estos endemoniados se resisten a la acción de Jesús, como lo muestran sus gritos, pero reconocen al mismo tiempo su condición divina. Es el “Hijo de Dios”, el Mesías; el único liberador que puede sacarlos de la situación miserable en que se encuentran.
  • Cerca del lugar había una piara de cerdos; se trata evidentemente de país pagano. El cerdo es el animal más impuro; y por lo tanto el lugar natural para los demonios. En la mentalidad judía, el cerdo no tenía valor y nadie sufría por su pérdida. Los demonios le suplican a Jesús para que los envíe a la piara de cerdos. Los demonios entraron en la piara y de inmediato se precipitaron en el mar y murieron junto con los cerdos.
  • Los exorcismos demuestran cómo los demonios no tienen realmente poder alguno y quedan sometidos instantáneamente a la palabra de Jesús.
  • Hay un solo poder con el que los hombres deben contar, y es el poder de Dios que vence cualquier otro poder.
  • Dios nos ama principalmente con un amor de Padre. Sin embargo, su infinito poder llega hasta donde se lo permite nuestra “poderosa” libertad. Los lugareños muestran la estrechez y mezquindad de las que es capaz el corazón humano, cuando lo que se le presenta contradice sus planes o intereses.
  • A Dios, no se le escapa el mundo de las manos. Dios siempre “dispone todo para el bien de aquellos que ama”, a pesar de los impedimentos que le podamos poner. De hecho, nuestros impedimentos son, antes que nada, impedimentos para nosotros mismos. Dios sigue siendo Señor de la historia. En eso apoyamos nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra fuerza para seguir caminando.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué cosas me han incomodado del paso de Dios por mi vida?
  • ¿Desconfío de las promesas de Dios?
  • ¿Qué impedimentos pongo en la construcción del reino?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Jesús confío en Ti…

 

Para la lectura espiritual

 

…”La cuestión de saber qué es el cristianismo y quién es Cristo para nosotros hoy, me preocupa constantemente. El tiempo en que se podía decir todo a los hombres, por medio de palabras teológicas o piadosas, ha pasado, lo mismo que el tiempo de la espiritualidad y de la conciencia, es decir, el tiempo de la religión en general. Vamos al encuentro de una época totalmente irreligiosa; los hombres, tal como son, simplemente ya no pueden seguir siendo religiosos; incluso los que se declaran honestamente religiosos no practican en modo alguno su religión; por consiguiente, es probable que entiendan el término en un sentido completamente diferente.

Si la religión es sólo un vestido del cristianismo -y este vestido ha asumido también aspectos muy distintos en diferentes tiempos-, ¿qué será un cristianismo no religioso? ¿Qué significado tienen el culto y la oración en la irreligiosidad? ¿Adquiere tal vez una nueva importancia en este punto la disciplina del arcano o, bien, la distinción entre penúltimo y último? Debemos restablecer una disciplina del arcano que proteja de la profanación los misterios de la fe cristiana”…

 

Dietrich Bonhoeffer, Resistencia y sumisión, Sígueme, Salamanca 1983.

 

Para rezar

 

Gracias, Jesús


Tú eres el Hijo de Dios que te hiciste hermano y amigo nuestro.
Gracias, Jesús porque me quieres.
Tú viniste a enseñarnos el camino del cielo
Tú viniste a salvarnos del pecado y de la muerte.
Tú viniste a decirnos que Dios es un Padre que nos ama.
Tú viniste a enseñarnos a construir un mundo más digno del hombre.
Tú viniste a animarnos y hadarnos fuerza para ser mejores.’
Tú viniste a consolarnos en nuestras tristezas y a traer alegría a
nuestra vida.
Tú viniste a enseñarnos como amarnos y perdonarnos unos a otros.
Padre Dios, Tu nos amaste tanto que nos enviaste a Jesús, tu propio
Hijo, para salvarnos; ayúdanos a escuchar y cumplir siempre lo que El
nos dice.
Te lo pedimos por el mismo Cristo Jesús.

Amén.

Jueves XIII

 

Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados

 

Lectura de la profecía de Amós    7, 10-17

 

Amasías, el sacerdote de Betel, mandó a decir a Jeroboám, rey de Israel: «Amós conspira contra ti en medio de la casa de Israel; el país ya no puede tolerar todas sus palabras. Porque él anda diciendo: Jeroboám morirá por la espada e Israel irá al cautiverio lejos de su país.»

Después, Amasías dijo a Amós: «Vete de aquí, vidente, refúgiate en el país de Judá, gánate allí la vida y profetiza allí. Pero no vuelvas a profetizar en Betel, porque este es un santuario del rey, un templo del reino.»

Amós respondió a Amasías: «Yo no soy profeta, ni hijo de profetas, sino pastor y cultivador de sicomoros; pero el Señor me sacó de detrás del rebaño y me dijo: “Ve a profetizar a mi pueblo Israel”

Y ahora, escucha la palabra del Señor. Tú dices: “No profeticen contra Israel, no vaticines contra la casa de Isaac” Por eso, dice el Señor: ‘Tu mujer se prostituirá en plena ciudad, tus hijos y tus hijas caerán bajo la espada; tu suelo será repartido con la cuerda, tú mismo morirás en tierra impura e Israel irá al cautiverio lejos de su país.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 18, 8. 9. 10. 11 (R.: 10b)

 

R.    Los juicios del Señor son la verdad, enteramente justos.

 

La ley del Señor es perfecta,

reconforta el alma;

el testimonio del Señor es verdadero,

da sabiduría al simple. R.

 

Los preceptos del Señor son rectos,

alegran el corazón;

los mandamientos del Señor son claros,

iluminan los ojos. R.

 

La palabra del Señor es pura,

permanece para siempre;

los juicios del Señor son la verdad,

enteramente justos. R.

 

Son más atrayentes que el oro,

que el oro más fino;

más dulces que la miel,

más que el jugo del panal. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    9, 1-8

 

Jesús subió a la barca, atravesó el lago y regresó a su ciudad. Entonces le presentaron a un paralítico tendido en una camilla. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: «Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados.»

Algunos escribas pensaron: «Este hombre blasfema.»

Jesús, leyendo sus pensamientos, les dijo: «¿Por qué piensan mal? ¿Qué es más fácil decir: “Tus pecados te son perdonados”, o “Levántate y camina”? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.»

El se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la multitud quedó atemorizada y glorificaba a Dios por haber dado semejante poder a los hombres.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Jeroboam, el rey, y Amasías, sacerdote del templo de Betel persiguen a Amós porque la voz del profeta resulta incómoda.
  • El sacerdote Amasías lo invita a que se marche del reino del Norte y que profetice en el Sur de dónde provenía.
  • Amós se defiende; no puede dejar de obedecer a Dios, está profetizando no porque él lo haya buscado sino porque Dios lo ha llamado.
  • El profeta da testimonio de una vida transformada y querida por Dios. De cultivador de higueras, Dios quiso convertirlo en alguien, que prestara su voz a su Palabra. Su misión de profeta deriva, del poder absoluto de Dios, que ha transformado su vida imponiéndole esta tarea. Sin acobardarse por los cargos que el sacerdote había expuesto al rey en su contra, el profeta, los repite como «castigo de Dios» y afirmación de su autoridad y poder para con los dirigentes del pueblo, por su corrupción y su materialismo.

***

  • Jesús después de su viaje a territorio pagano vuelve a su país. Subió a una barca, cruzó a la otra orilla y llegó a Cafarnaúm, su ciudad. Allí le presentaron un paralítico en una camilla. Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico: «¡Animo, hijo! tus pecados están perdonados». Algunos letrados se dijeron: «Ésta blasfemando»
  • Hasta aquí Jesús curó enfermos, dominó los elementos materiales, venció los demonios; y ahora perdona los pecados.
  • El pecado atañe a Dios ante todo; por eso el poder de perdonarlos está reservado sólo a Él.
  • En aquella época, los judíos, relacionaban las catástrofes, la desgracia y la enfermedad con el mal moral. El perdón de los pecados suprime las raíces del mal. Según la concepción reinante, Dios pagaba ahora y aquí según la conducta personal o familiar. Jesús denunció esa manera de pensar; por eso afirma que ni él ni sus parientes pecaron para que se encuentre en este estado.
  • Con sola su palabra cura al paralítico. La curación significa el paso de la muerte a la vida. El hombre, muerto por sus pecados, no solamente es liberado de ellos sino que empieza a vivir. Jesús usa aquí esta curación corporal, para probar esa otra curación: aquella que hace libre al hombre. El milagro que Jesús ha hecho es el de la liberación interior que inevitablemente no puede dejar de proyectarse hacia afuera.
  • El milagro es una respuesta a la fe, en este caso del paralítico. Por otra parte, la fe en Jesús es una confesión implícita del pecado y de la necesidad de salvación.
  • El milagro es algo más que una manifestación maravillosa; es ante todo un símbolo del proceso salvador que se ha iniciado en Jesús y de la presencia del reino entre los hombres. Esto escandaliza a los letrados que ven en las palabras de Jesús que se adjudica atribuciones divinas.
  • Jesús nos quiere con salud plena. Con libertad exterior e interior. Con el equilibrio y la alegría de los sanos de cuerpo y de espíritu.
  • Hoy vemos que el mal nos toca, que somos dañados por él y que los demás también son dañados, pero en general, nos cuesta aceptar la realidad del pecado y la necesidad del perdón. El pecado siempre nos pone en estado de postración, opresión y humillación. El pecado no se limita a una transgresión de una ley; nos deshumaniza y es la fuerza destructora que pretende frenar y debilitar la dinámica del reino en la persona y en la humanidad.
  • Jesús ha venido de parte de Dios precisamente a eso: a reconciliarnos, a anunciarnos el perdón y la vida en Dios. No hay pecado que no sea perdonable porque no hay situación de la que el hombre no pueda salir.
  • Nadie puede descender tan bajo como para que Dios no pueda levantarlo. La fe, si es auténtica, es capaz de llevar al hombre a la conversión, a la reorientación de su vida y de su marcha hacia la felicidad, hacia la salvación.
  • Para Dios el valor de un hombre no está en su pasado, sino en su futuro, lo que puede alcanzar a ser. Dios valora el futuro y perdona el pasado. Dios no está atento a lo que hemos sido, sino lo que vamos a ser y por eso la muerte, el momento de la muerte, es el momento moral por excelencia, a partir del cual uno ya no puede cambiar, pero mientras hay vida hay posibilidad de perdón y por tanto de crecimiento, de cambio, de conversión.
  • «Es una gran miseria el hombre orgulloso, pero más grande es la misericordia de Dios humilde». San Agustín

 

Para discernir

 

  • ¿Pedimos con sencillez desde nuestra pobreza?
  • ¿sabemos reconocer nuestros pecados y desde allí clamar a Dios?
  • ¿Reconocemos el mal que ocasiona en nosotros el pecado o nos hemos acostumbrado?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Señor espero en tu misericordia…

 

Para la lectura espiritual

 

¿Quién puede perdonar pecados fuera de Dios? (Mc 2,7)

 

Hay dos cosas que son exclusivas de Dios: la honra de recibir la confesión y el poder de perdonar. Hemos de confesarnos a él y esperar de él el perdón. Solamente Dios puede perdonar los pecados; es, pues a él sólo a quien debemos confesarlos. Pero el Todopoderoso, el Altísimo, habiendo tomado una esposa débil e insignificante, ha hecho de esta sierva, una reina. La que estaba recostada a sus pies, la ha colocado a su lado; porque es de su costado que ella ha salido y se ha desposado con ella (Gn 2,22; Jn 19,34).Y, del mismo modo que todo lo que es del Padre es del Hijo, y todo lo que es del Hijo es del Padre por su unidad de naturaleza (Jn 17,10), igualmente el Esposo ha dado todos sus bienes a la esposa y se apropió todo lo que es de la esposa a la que ha unido a sí mismo y al Padre…

Por eso el Esposo que es uno con el Padre y uno con la esposa, hizo desaparecer de su esposa todo lo que en ella halló de impropio, lo clavó en la cruz y en ella expió todos los pecados de la esposa. Todo lo borró por el madero. Tomó sobre sí lo que era propio de la naturaleza de la esposa, y la esposa dio todo lo suyo al Esposo… De esta manera participa él en la debilidad y el llanto de su esposa, y todo es común entre el Esposo y la esposa incluso el honor de recibir la confesión y el poder de perdonar los pecados. Por ello dice: «Ve a presentarte al sacerdote» (Mc 1,44).

 

Isaac de la Estrella (?- hacia 1171), monje cisterciense – Homilía 11

 

Para rezar

 

Gracias Señor

 

Gracias, Señor, por ese mundo lleno de amor que sale a nuestro paso para llenar el corazón con su belleza.
Gracias por el pan que nos das para aplacar el hambre.
Por la risa del niño que se vuelve caricia. Por el mar y la nube.
Por el don de sentir a plenitud la vida.

Gracias por cada hora, aun cuando no todas sean iguales de buenas.
Gracias por el valor de la mariposa que enciende sin conciencia de su
milagro, un pabilo de ensueño.
Gracias, Señor, por los espejos maravillosos del mirar de nuestros
padres y nuestras mentes.
Por la amistad que prolonga ese sereno privilegio de ser hermanos.

Gracias por la lluvia fuerte, por la llovizna bienhechora, por haber
puesto trinos y alas en las ramas. Gracias por cada gota rocío y por el arco iris y por el árbol que madruga su júbilo en el fruto.

Gracias, Señor, por el ayer que se prendió al recuerdo. Por el hoy
que vivimos y por el mañana que nos espera con sus brazos repletos de
misterio.
Gracias, a través de mis labios, desde mi alma, en nombre de aquellos
que se olvidaron de dártelas, en nombre de los que somos y los que seremos.

Gracias por toda la eternidad.

 

Viernes XIII

 

No he venido a llamar a los justos sino a los pecadores

 

Lectura de la profecía de Amós     8, 4-6. 9-12

 

Escuchen esto, ustedes, los que pisotean al indigente para hacer desaparecer a los pobres del país.

Ustedes dicen: « ¿Cuándo pasará el novilunio para que podamos vender el grano, y el sábado, para dar salida al trigo? Disminuiremos la medida, aumentaremos el precio, falsearemos las balanzas para defraudar; compraremos a los débiles con dinero y al indigente por un par de sandalias, y venderemos hasta los desechos del trigo.»

Aquel día -oráculo del Señor- yo haré que el sol se ponga al mediodía, y en pleno día cubriré la tierra de tinieblas; cambiaré sus fiestas en duelo y todos sus cantos en lamentaciones; haré que todos se ciñan un sayal y que se rapen todas las cabezas; haré que estén de duelo como por un hijo único, y su final será como un día de amargura.

Vendrán días -oráculo del Señor- en que enviaré hambre sobre el país, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de escuchar la palabra del Señor. Se arrastrarán de un mar a otro e irán errantes del norte al este, buscando la palabra del Señor, pero no la encontrarán.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 118, 2. 10. 20. 30. 40. 131 (R.: Mt 4, 4)

 

R.    El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

 

Felices los que cumplen sus prescripciones

y lo buscan de todo corazón. R.

 

Yo te busco de todo corazón:

no permitas que me aparte de tus mandamientos. R.

 

Mi alma se consume,

deseando siempre tus decisiones. R.

 

Elegí el camino de la verdad,

puse tus decretos delante de mí. R.

 

Yo deseo tus mandamientos:

vivifícame por tu justicia. R.

 

Abro mi boca y aspiro hondamente,

porque anhelo tus mandamientos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    9, 9-13

 

Jesús, al pasar, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: «Sígueme.» Él se levantó y lo siguió.

Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos. Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: « ¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?»

Jesús, que había oído, respondió: «No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En todas las épocas los fieles han intentado mantener tranquila su conciencia observando los preceptos rituales El novilunio, como el Sábado, interrumpía las transacciones comerciales. Muchos, querían cumplir con la ley, absteniéndose de trabajar los días de fiesta religiosa, pero conservando su avidez de ganancia.
  • La voz del profeta se alza sin miedo. Amós denuncia las faltas contra los pobres porque son faltas contra Dios: explotar al pobre, despojar a los débiles de lo poco que tienen, hacer trampas con las medidas, abusar de los precios, aprovecharse incluso de los días sagrados para programar negocios.
  • Dios se solidariza con los pobres, víctimas de estas injusticias, y los vengará. Las fiestas se convertirán en luto.
  • Vendrá el «día de Dios», la explotación de los pobres tendrá un fin y en ese día será castigada toda injusticia.
  • Ese «día del Señor» va acompañado de signos cósmicos -temblores del suelo, eclipses de sol-, pero el castigo mayor será el silencio de Dios: dejará de hablar, no suscitará profetas, ya que no saben escucharlos.

***

  • Después de los tres milagros de los días pasados, el evangelio intercala la llamada de Mateo, una escena de vocación apostólica. Es el mismo a quien llaman Leví y al que se atribuye uno de los cuatro evangelios.
  • El plan de Dios llevado a cabo en Jesucristo es contrario al plan de Dios que habían imaginado los judíos. Jesús planteó todo lo contrario a lo que el pueblo de Israel había creído acerca de Dios. Para los judíos, sólo los de su raza, más aún, sólo los hombres y los justificados por la ley merecían el amor de Dios. Se olvidaron que si Dios los amaba era por pura gracia y no porque lo merecieran.
  • Jesús propone a todos el Reino de Dios. Dios no se limita sólo a los hombres y a los judíos puros, Jesús presenta el amor de Dios a las mujeres, a todos los que la ley consideraba impuros; a los despreciados y desprotegidos. Por eso, significativamente elige a un recaudador de impuestos al servicio de la potencia ocupante, Roma, y, como publicano, con muy mala fama entre el pueblo. Jesús le da un voto de confianza, sin pedirle confesión pública de conversión.
  • Mateo, dejándolo todo, lo sigue inmediatamente. Seguir a Jesús es dejar todo atrás. Es cargar con el pasado pero no como condena sino como lugar de encuentro con la gracia salvadora y escuela para una vida nueva, hacia delante, liberado de la esclavitud del pecado.
  • Mateo le ofrece en su casa una comida de agasajo, a la que también invita a otros publicanos, con gran escándalo para los «creídos por buenos». Para el legalismo judío la mesa es el lugar donde sólo se podían sentar los que eran puros.
  • Jesús con su actitud declara que la misericordia de Dios es abundante, y es para todos. Se pone así de manifiesto la preferencia del Dios de Jesús por todos aquellos que aparecen desfavorecidos en la estructura religiosa de la época: publicanos y pecadores. Ellos son, particularmente, destinatarios de la gracia salvadora que trae Jesús.
  • Jesús pone, por encima de la mera observancia externa y del culto, la misericordia y la compasión. Así como aparece la cercanía de Jesús hacia los pecadores, al mismo tiempo se enfrenta y ataca la justicia autosuficiente e inmisericorde de los fariseos. No tienen curación posible los que no se reconocen enfermos y buscan al médico.
  • Jesús curando a los enfermos, al paralítico, quiere simbolizar que es el “medico” que sana la enfermedad del pecado, que es la más profunda. Los caminos de Dios no son los nuestros. El estilo de Dios en su elección y amor no es el nuestro. El juicio de Dios sobre las personas y sus actitudes, no es como el nuestro.
  • La existencia de los excluidos en la Iglesia, o en cualquier otra institución religiosa, es el termómetro para determinar si se está en comunión con el querer salvador de Dios. El reino es gracia, don, invitación amorosa y persuasiva. Jesús no es el premio por buena conducta que Dios nos ofrece: es el médico que necesitan los enfermos, es el perdón y la gracia que buscan los que se saben pecadores.

 

Para discernir

 

  • ¿De qué grupo formo parte, el de las personas perfectas o el de los que se reconocen sinceramente necesitados?
  • ¿Me siento “justo” frente a los demás?
  • ¿Juzgo con facilidad?
  • ¿Me siento merecedor de Dios?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Quiero seguirte Señor…

 

Para la lectura espiritual

 

…”El hambre es mi lugar nativo en la tierra de las pasiones. Hambre de comunión, hambre de rectitud; comunión basada en la rectitud, y rectitud alcanzada a través de la comunión. Sólo la vida podrá responder a las preguntas planteadas por la vida. Esta hambre se sacia sólo plasmando la vida de modo que mi individualidad sea un puente hacia los otros, una piedra en el edificio de la rectitud. No nos hemos de temer a nosotros mismos, sino vivir nuestra propia individualidad de manera acabada, buscando el bien. No hemos de seguir a los otros para adquirir la comunión, no hemos de erigir las convenciones en leyes en vez de vivir la rectitud. Libre y responsable. Sólo uno fue creado así, y si nos traiciona, su contribución faltará eternamente”…

 

D. Hammersklöld, Trozos de camino, Milán 1997, p. 77

 

Para rezar

 

¡Qué alegría! JESUCRISTO


¡Qué alegría!
saber que estás de mi parte,
haga lo que haga,
Jesucristo, por tu amor.

¡Qué alegría!
sentir que me aceptas como soy,
y que no necesitas que me justifique,
Jesucristo, por tu amor.

¡Qué alegría!
comprobar tu fidelidad inagotable,
inamovible como la Roca,
Jesucristo, por tu amor.

¡Qué alegría!

poder decirte “Te quiero”,
y Tú creértelo a pesar de todo,
Jesucristo, por tu amor.

¡Qué alegría!
hacer contigo de la vida una historia de amor,
hecha de holas y adioses,
por tu amor.

¡Qué alegría!
descubrir que otros te aman y que Tú les amas,
y saber que sus amores,
como el mío te son imprescindibles,
Jesucristo, por tu amor.

¡Qué alegría!
poder regalarte algo
de todo lo que Tú me has dado antes,
Jesucristo, por tu amor.

¡Qué alegría!
tenerlo todo en Ti,
no teniendo yo nada,
Jesucristo, por tu amor.

¡Qué alegría me da Señor,
que me quieras tanto!
Jesucristo, por tu amor.

Padre José María Garbayo


Sábado XIII

 

El vino nuevo se pone en odres nuevos

 

Lectura de la profecía de Amós     9, 11-15

 

Así habla el Señor:

Aquel día, yo levantaré la choza derruida de David, repararé sus brechas, restauraré sus ruinas, y la reconstruiré como en los tiempos pasados, para que ellos tomen posesión del resto de Edom y de todas las naciones que han sido llamadas con mi Nombre -oráculo del Señor que cumplirá todo esto- .

Llegan los días -oráculo del Señor- en que el labrador seguirá de cerca al que siega, y el que vendimia al que siembra. Las montañas harán correr el vino nuevo y destilarán todas las colinas.

Yo cambiaré la suerte de mi pueblo Israel; ellos reconstruirán las ciudades devastadas y las habitarán, plantarán viñedos y beberán su vino, cultivarán huertas y comerán sus frutos. Los plantaré en su propio suelo, y nunca más serán arrancados del suelo que yo les di, dice el Señor, tu Dios.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 84, 9. 11-12. 13-14 (R.: 9b)

 

R.    El Señor promete la paz para su pueblo.

 

Voy a proclamar lo que dice el Señor:

el Señor promete la paz,

la paz para su pueblo y sus amigos,

y para los que se convierten de corazón. R.

 

El Amor y la Verdad se encontrarán,

la Justicia y la Paz se abrazarán;

la Verdad brotará de la tierra

y la Justicia mirará desde el cielo. R.

 

El mismo Señor nos dará sus bienes

y nuestra tierra producirá sus frutos.

La Justicia irá delante de él,

y la Paz, sobre la huella de sus pasos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    9, 14-17

 

Se acercaron los discípulos de Juan y le dijeron: « ¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?»

Jesús les respondió: « ¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.

Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido y la rotura se hace más grande.

Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque los odres revientan, el vino se derrama y los odres se pierden. ¡No, el vino nuevo se pone en odres nuevos, y así ambos se conservan!»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Amós ha sido ante todo un “profeta de desdichas”: que para provocar a la conversión, anuncia catástrofes.
  • Hasta ahora Israel a causa de su idolatría, de su egoísmo y de su ceguera ha hecho imposible el encuentro con Dios en el culto, en el amor al prójimo y en los acontecimientos históricos del pasado. El mensaje de Amós ha tendido a recordar que el culto debe constituirse y crecer desde la adoración, como respuesta al acto salvador de Dios y que por haberlo ignorado, el templo, el altar y el culto donde los israelitas iban a presentar sus ofrendas, sus diezmos, sus sacrificios se transformaron en causa de muerte de la comunidad de la alianza.
  • Sin embargo, el final de la lectura del profeta Amós se tiñe de un tono de esperanza. Después de las denuncias, el vidente anuncia un futuro de felicidad. Invita al pueblo a tener confianza en Dios, que, a pesar de ser exigente en el cumplimiento de su Alianza, es comprensivo con nuestra debilidad.
  • Si Dios intervino en el pasado activamente, por ello continuará interviniendo en el presente. Yahvé no es una divinidad local, ligada a una tierra, como las divinidades cananeas de la fecundidad, sino el Dios único de todos los pueblos, de todas las fuerzas y de todas las potestades.
  • Dios siempre deja un resquicio a la esperanza. Siempre nos permite el camino de retorno, y así sucederá después del destierro de Babilonia. Dios tiene corazón de Padre. Él mismo curará las heridas y reconstruirá las ciudades en ruinas.

***

  • Los judíos piadosos ayunaban lunes y jueves. Los seguidores de Juan, también. El mismo Jesús ayunó en el desierto. En este pasaje, la polémica sobre el ayuno, no debe entenderse dirigida inmediatamente a esa práctica ascética, consistente en privarse de algo de comida con una finalidad de penitencia o austeridad; sino al ayuno como signo de la espera mesiánica.
  • Esta controversia provocada por los discípulos de Juan tiene como trasfondo la aceptación o no a Cristo, como el enviado de Dios. Por este motivo los seguidores del Bautista corren de inmediato a preguntarle a Jesús por qué sus discípulos no ayunan.
  • La respuesta de Jesús es clara: si el ayuno manifestaba la espera del Mesías; y esta es una realidad presente y operante, no se puede seguir con la mente y la vida animadas por esquemas ya caducos, y por ritos externos vacíos que han dejado de lado muchas veces la justicia y la misericordia. Dios estaba en medio de ellos con la presencia de Jesús. Sólo cabe una actitud posible: la alegría, el gozo por la presencia del Dios hecho hombre.
  • Jesús se compara a sí mismo con el novio y el esposo: los amigos del esposo están de fiesta. Los discípulos no deben vivir tristes, con miedo, como obligados, sino con una actitud de alegría interna y festiva. Creer en Él y seguirlo, no significa cambiar unos pequeños detalles, poner unos remiendos nuevos a un traje viejo, ocultando sus roturas, o guardar el vino nuevo de la fe en los de una vida asimilada al pecado. Jesús nos viene a decir que lo nuevo es incompatible con lo viejo.
  • Seguirlo es cambiar el vestido entero, es cambiar la mentalidad, no sólo las formas.
  • El Evangelio vivo de Jesús no es un asunto de remiendo ni parches, sino de conversión profunda y radical. No afecta solamente lo externo, sino que hace de la persona un ser nuevo. Es tener un corazón nuevo que afecta a toda nuestra vida, no sólo a unas prácticas de piedad u oraciones: “He aquí que hago las cosas nuevas” o “hay que nacer de nuevo”.
  • El cristianismo no puede no ser fiesta, porque se apoya en el amor de Dios, en la salvación que nos ofrece Cristo Jesús.
  • También hoy, la vida del reino, no es recuerdo melancólico ni atadura a glorias pasadas, sino apertura a la acción transformadora del Espíritu que todo lo recrea y lo hace nuevo.
  • «Justo es nuestro ayuno si quemamos en deseos de verle» San Agustín.

 

Para discernir

 

  • ¿Vivo la experiencia del evangelio como novedad?
  • ¿Creo en la fuerza renovadora de la gracia?
  • ¿Pongo mi vida y mis opciones en sintonía con la Buena Nueva del Evangelio?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Déjame nacer de nuevo…

 

Para la lectura espiritual

 

«El Esposo está con ellos»

 

… El pecado de Adán se comunicó a todo el género humano, a todos sus hijos… Es, pues, necesario que también la justicia de Cristo se comunique a todo el género humano; de la misma manera que Adán, por el pecado, hizo perder la vida a su descendencia, así Cristo, por su justicia, dará la vida a sus hijos (cf Rm 5,19s)…

En la plenitud de los tiempos, Cristo recibió de María un alma y nuestra carne. Esta carne, él vino a salvarla, y no la abandonó en la región de los muertos (Sl 15,10), la unió a su espíritu y la hizo suya. Estas son las bodas del Señor, su unión a una sola carne, a fin de que, según «este gran misterio» sean «dos en una sola carne: Cristo y la Iglesia» (Ef. 5,31). De estas nupcias nació el pueblo cristiano, y sobre ellas descendió el Espíritu del Señor. Esta siembra venida del cielo se expandió rápidamente en la substancia de nuestras almas y se mezclaron con ella. No desarrollamos en las entrañas de nuestra Madre y, creciendo en su seno, recibimos la vida en Cristo. Eso es lo que hizo decir al apóstol Pablo: «El primer hombre, Adán, se convirtió en ser vivo; el último Adán, en espíritu que da vida» (1C 15,45).

Es así como Cristo, por sus presbíteros, engendró a hijos en la Iglesia, tal como lo dice el mismo apóstol: «Soy yo quien os ha engendrado para Cristo Jesús» (1C 4,15). Y es así como por el Espíritu de Dios, Cristo, por las manos de su presbítero, y con la fe por testigo, hace nacer al hombre nuevo formado en el seno de su Madre y dado a luz en la fuente bautismal… Es, pues, necesario creer que podemos nacer… y que es Cristo quien nos da la vida. El apóstol Juan lo dice: «A cuantos la recibieron les da poder para ser hijos de Dios»… (Jn 1,12).

 

San Paciano de Barcelona (?-hacia 390), obispo

Homilía sobre el bautismo; PL 13,1092

 

Para rezar

 

Señor ayúdame

 

Señor ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes.
Y a no decir mentira para ganarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna no permitas que pierda la felicidad.
Si me das fuerza no permitas que pierda la razón.
Si me das éxito, no permitas que pierda la humildad.
Si me das humildad, no permitas que pierda la dignidad.
Ayúdame siempre a ver el otro lado de la medalla.
No me dejes inculpar de traición a
los demás por no pensar como yo.
Enséñame a querer a la gente como a mi mismo
y a juzgarme como a los demás.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo.
Ni en la desesperación si fracaso.
Más bien recuérdame que el fracaso
es la experiencia que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar es lo más grande del fuerte.
Y que la venganza es la señal primitiva del débil.
Si me quitas la fortuna, déjame la esperanza.
Si me quitas el éxito, déjame la fuerza para triunfar.
Si yo faltara a la gente, dame valor para disculparme.
Si la gente faltara conmigo, dame valor para perdonar.
Señor, si yo me olvido de TI, Tú no te olvides de mí.

María Eugenia Ochoa Medina

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XII – CICLO B

DOMINGO XII DTE EL AÑO

CICLO B

 

24 de Junio

Nacimiento de Juan el Bautista

 

LUNES XII

 

MARTES XII

 

MIÉRCOLES XII

 

JUEVES XII

 

VIERNES XII

29 de Junio

Los Santos Pedro y Pablo, apóstoles (S)

 

SÁBADO XII

DOMINGO XII DTE EL AÑO

CICLO B

 

24 de Junio

Nacimiento de Juan el Bautista

 

…Te llamo a ser luz de las naciones…

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías    49, 1-6

 

¡Escúchenme, costas lejanas, presten atención, pueblos remotos! El Señor me llamó desde el seno materno, desde el vientre de mi madre pronunció mi nombre. El hizo de mi boca una espada afilada, me ocultó a la sombra de su mano; hizo de mí una flecha punzante, me escondió en su aljaba. Él me dijo: «Tú eres mi Servidor, Israel, por ti yo me glorificaré.» Pero yo dije: «En vano me fatigué, para nada, inútilmente, he gastado mi fuerza.» Sin embargo, mi derecho está junto al Señor y mi retribución, junto a mi Dios. Y ahora, ha hablado el Señor, el que me formó desde el seno materno para que yo sea su Servidor, para hacer que Jacob vuelva a él y se le reúna Israel. Yo soy valioso a los ojos del Señor y mi Dios ha sido mi fortaleza. El dice: «Es demasiado poco que seas mi Servidor para restaurar a las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; yo te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 138, 1b-3. 13-14b. 14c-15 (R.: 14a)

 

R.    Te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable.

 

Señor, tú me sondeas y me conoces,

tú sabes si me siento o me levanto;

de lejos percibes lo que pienso,

te das cuenta si camino o si descanso,

y todos mis pasos te son familiares. R.

   

Tú creaste mis entrañas,

me plasmaste en el seno de mi madre:

te doy gracias porque fui formado

de manera tan admirable.

¡Qué maravillosas son tus obras! R.

 

Tú conocías hasta el fondo de mi alma

y nada de mi ser se te ocultaba,

cuando yo era formado en lo secreto,

cuando era tejido en lo profundo de la tierra. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de los Hechos de los Apóstoles        13, 22-26

   

Pablo decía:

«Cuando Dios desechó a Saúl, les suscitó como rey a David, e; hijo de Jesé, a un hombre conforme a mi corazón que cumplirá siempre mi voluntad. De la descendencia de David hizo surgir para Israel un Salvador, qué es Jesús.

Como preparación a su venida, Juan había predicado un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel. Y al final de su carrera, Juan decía: “Yo no soy el que ustedes creen, pero sepan que después de mí viene aquel a quien yo no soy digno de desatar las sandalias”.

Hermanos, este mensaje de salvación está dirigido a ustedes: los descendientes de Abraham y los que temen a Dios.»

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    1, 57-66. 80

 

Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella.

A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: «No, debe llamarse Juan.»

Ellos le decían: «No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre.»

Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. Este pidió una pizarra y escribió: «Su nombre es Juan.»

Todos quedaron admirados. Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.

Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: « ¿Qué llegará a ser este niño?» Porque la mano del Señor estaba con él.

El niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En el Evangelio de hoy los vecinos se hacían la pregunta justa: “¿Qué va a ser este niño?”. Era y es la pregunta que todos nos hacemos ante un recién nacido. ¿Qué mundo le tocará? ¿Qué profesión tendrá? ¿Será feliz? Un niño recién nacido es siempre un libro abierto y en blanco. Todas las páginas están por llenar. Cada niño que nace tiene siempre algo de profecía, de ruptura con el pasado y comienzo de algo nuevo. Es siempre un misterio.
  • Hoy celebramos el nacimiento de Juan Bautista. Una vocación grabada a fuego desde el vientre materno. Su futuro será sorprendente: anunciar la presencia de Jesús, el Salvador, y preparar sus caminos. Nunca los padres imaginaron así el futuro de su hijo.
  • Lo que más se destaca en la vocación de Juan es su total dedicación a la tarea de convertir al pueblo ante la venida del Señor. Él ha visto la situación de su pueblo, ha experimentado que era necesario hacer algo, ha sentido que Dios lo llamaba, y se ha lanzado. Juan habla con dureza, es exigente, combate las desigualdades, las injusticias, las autosatisfacciones, la búsqueda indiscriminada del placer. Juan es tan exigente consigo mismo, hasta el punto que, comparado con Jesús, aparece casi exageradamente ascético; esa es su manera de mostrar que el proyecto de Dios es lo único importante.
  • Al contemplar el testimonio personal de Juan, contemplamos también su papel en la historia de la salvación. Contemplamos como Dios va marcando caminos, y escoge a hombres y mujeres para realizar su plan salvador. Juan es escogido con una función especialmente decisiva.
  • La primera lectura, le aplica a Juan el segundo cántico del Siervo de Yahvé, para señalar esta elección, que consistirá en empezar a encender en medio del pueblo de Israel la luz; que después será luz para todas las naciones.
  • Juan es una señal del amor de Dios por su pueblo. El nombre de “Juan” quiere decir “Dios concede su favor”, y se aplica hoy tanto al nivel doméstico de la vida de Zacarías e Isabel, que siendo ya ancianos tienen un hijo, como en el nivel de la historia de la salvación de Dios para todos los hombres.
  • Juan supo recoger toda la esperanza y anhelo de salvación que estaba en el corazón de su pueblo. Su palabra, atenta al devenir de la vida de los hombres de su tiempo, llegaba al interior de cada uno suscitando provocación, inquietud y haciendo que los ojos se abrieran al futuro. Su palabra tambaleaba seguridades, fue “espada cortante” que llamaba con ímpetu, como la palabra de los profetas, a la conversión.
  • Juan representa el último escalón de la preparación de la venida del Mesías. El relato de Lucas, nos describe su figura con todos los rasgos característicos de los verdaderos profetas: la vocación que se manifiesta desde el nacimiento mismo, la posesión del Espíritu, la ascesis. Juan nace de unas entrañas estériles; es de familia sacerdotal y es profeta, destinado a designar al Mesías.
  • Como profeta capta los signos de los tiempos, en el punto preciso en el que el futuro le dará significación. No se expresa mediante conceptos; recurre a los signos y a los gestos, más que de solucionarlos, es capaz de vislumbrar los problemas. Su lenguaje es directo y crudo. Transmite un ‘mensaje’: es el heraldo del Mesías, que ha venido y que ha de venir”.
  • A la pregunta: “¿Qué va a ser este niño?”; le responde la primera lectura: “Te hago luz de las naciones”, pero al mismo tiempo la segunda lectura lo presenta lleno de humildad y totalmente subordinado a Jesús: “Yo no soy quien piensan, sino que viene detrás de mí uno a quien no merezco desatarle las sandalias”. El propio Jesús define la figura de Juan: “entre todos los nacidos de mujer no hay profeta mayor que Juan; pero el más pequeño en el Reino de Dios es mayor que él”.
  • La grandeza de su vocación y la grandeza de la fidelidad con la que él la vive consiste en no ahorrar sacrificio, sabiéndose retirar cuando su misión está realizada, no pretendiendo entender más de lo que le es dado, sabiendo morir para no traicionar su verdad. Sabe disminuir y desaparecer para dar paso al único y verdadero Salvador.
  • La actitud clave que permite al Bautista actuar de esta manera es su desprendimiento. Juan no construye nada para él, ni siquiera un grupo de seguidores. Obra en función de otro. Tiene clara conciencia de ser puente y camino. Él no es el fin.
  • Para nosotros Jesucristo no es “el que ha de venir” sino “el que ha venido”. Pero igualmente podemos hablar de una necesidad de continuar su venida y por lo tanto, de una necesidad de continuar el trabajo de Juan: preparar la venida de Jesucristo a cada uno de nosotros, a cada hombre, a la humanidad, en cada momento de la historia. La voluntad de Dios y nuestra responsabilidad es que Jesucristo sea conocido y seguido a través de lo que nosotros hacemos. La vocación fundamental de cada cristiano es ser fiel a la misión de preparar el camino.
  • De ello depende el que la Buena Noticia de Jesucristo quede desconocida, falseada, o sea un anuncio que libere, que comunique fuerza, que renueve al hombre. Esta misión, cada uno tiene su modo de realizarla sin excusas.
  • Hoy el ejemplo de Juan nos muestra caminos para realizar nuestra vocación. Juan une la radicalidad de su palabra y la exigencia de su propia vida, con la fidelidad a lo que él dice. Es un hombre que dice y hace con exigencia, con radicalidad.
  • Nos enseña a reconocer a Jesús como lo más importante y como la verdad que debemos seguir. Juan nos enseña a cumplir con nuestra misión de discípulos de Cristo viviendo en la verdad de su palabra; transmitir esta verdad a quien no la tiene, por medio de nuestra palabra y ejemplo de vida; a ser piedras vivas de la Iglesia. Nos hace ver la importancia del reconocimiento y arrepentimiento de los pecados.
  • En cierto modo, estas características de Juan son las que debemos tener como Iglesia con respecto a la persona y a la obra de Jesús. La vocación propia de la Iglesia es preparar el camino para el encuentro salvador de los hombres con Jesús. Su razón de ser radica en la misión de precursora de Jesús. Como Juan, la Iglesia está llamada a señalar a los hombres dónde se encuentra la verdadera salvación.
  • Ella sabe que los hombres pueden encontrar a Jesús de muchas maneras, y su mayor alegría consiste en disminuir para que Jesús crezca en el corazón de los hombres. El ejemplo de Juan nos debe estimular a la aceptación gozosa de nuestro papel, relativo y subordinado, pero lleno de la verdadera grandeza.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento mi vida como la realización de una vocación?
  • ¿Qué determina mi respuesta cotidiana?
  • ¿Valoro el papel que tengo en la construcción del reino?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

..Llamado a preparar su camino…

 

Para la lectura espiritual

 

«Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor para preparar sus caminos.» (Lc 1,76)

 

…”Con razón el nacimiento de este niño fue para muchos causa de alegría. Lo sigue siendo hoy. Nacido en la vejez de sus padres, vino a predicar a un mundo envejecido la gracia de un nuevo nacimiento. Es justo que la Iglesia celebre este nacimiento con solemnidad, ya que se trata de un hecho maravilloso de la gracia, del que la naturaleza se admira.

A mí mismo, esta lámpara que ilumina al mundo (Jn 5,35) me trae con su aparición una alegría nueva, ya que es gracia a ella que he reconocido al que es la luz verdadera que alumbra en las tinieblas, pero las tinieblas no la han acogido. (Jn 1,5; 9) Sí, el nacimiento de este niño me trae una alegría inefable ya que es para el mundo entero fuente de inestimables bienes. Juan, el primero, instruye a la Iglesia, empieza a educarla por la penitencia, la prepara por el bautismo, y, una vez preparada, la entrega a Cristo y la une a él. (Jn 3,29). Enseña a la Iglesia a vivir en la sobriedad, y por el ejemplo de su propia muerte le concede la fortaleza para morir animosa. Por todo ello prepara al Señor un pueblo bien dispuesto”… (Lc 1,17)

 

Beato Guerric d’Igny (hacia 1080-1157) abad cisterciense – Sermón 1 para la fiesta de S. Juan Bautista

 

Para rezar

 

Hoy te bendecimos, Dios de los apóstoles y de los profetas,
por la figura y testimonio de Juan el Bautista,
el precursor humilde e insobornable del Mesías, Cristo Jesús.
haz que nos tomemos muy en serio su mensaje siempre actual.

Así, convertidos al amor y la justicia de tu reino,
te cantamos a boca llena el canto de gozo de los convertidos.
Éramos tierra yerma y erial calcinado por el egoísmo,
pero tú eres capaz de hacer florecer nuestro desierto inhóspito.

Enséñanos a vivir en tu presencia y alabarte siempre
con el corazón alegre por tu amorosa gratitud de Padre,
porque todo es presencia y gracia, ternura y cariño tuyo.

Amén.

B. Caballero

LUNES XII

 

Saca primero la viga de tu ojo…

   

Lectura del segundo libro de los Reyes    17, 5-8. 13-15a. 18

 

Salmanasar, rey de Asiria, invadió todo el país, subió contra Samaría y la sitió durante tres años. En el noveno año de Oseas, el rey de Asiria conquistó Samaría y deportó a los israelitas a Asiria. Los estableció en Jalaj y sobre el Jabor, río de Gozán, y en las ciudades de Media.

Esto sucedió porque los israelitas pecaron contra el Señor, su Dios, que los había hecho subir del país de Egipto, librándolos del poder del Faraón, rey de Egipto, y porque habían venerado a otros dioses. Ellos imitaron las costumbres de las naciones que el Señor había desposeído delante de los israelitas, y las que habían introducido los reyes de Israel.

El Señor había advertido solemnemente a Israel y a Judá por medio de todos los profetas y videntes, diciendo: «Vuelvan de su mala conducta y observen mis mandamientos y mis preceptos, conforme a toda la Ley que prescribí a sus padres y que transmití por medio de mis servidores los profetas.»

Pero ellos no escucharon, y se obstinaron como sus padres, que no creyeron en el Señor, su Dios. Rechazaron sus preceptos y la alianza que el Señor había hecho con sus padres, sin tener en cuenta sus advertencias.

El Señor se irritó tanto contra Israel, que lo arrojó lejos de su presencia. Sólo quedó la tribu de Judá.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 59, 3. 4-5. 12-14 (R.: 7a)

 

R.    Señor, sálvanos con tu poder, respóndenos.

 

¡Tú nos has rechazado, Señor, nos has deshecho!

Estabas irritado: ¡vuélvete a nosotros! R.

 

Hiciste temblar la tierra, la agrietaste:

repara sus grietas, porque se desmorona.

Impusiste a tu pueblo una dura prueba,

nos hiciste beber un vino embriagador. R.

 

Tú, Señor, nos has rechazado

y ya no sales con nuestro ejército.

Danos tu ayuda contra el adversario,

porque es inútil el auxilio de los hombres.

Con Dios alcanzaremos la victoria

y él aplastará a nuestros enemigos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    7,1-5

 

Jesús dijo a sus discípulos:

No juzguen, para no ser juzgados. Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes.

Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «Deja que te saque la paja de tu ojo», si hay una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Los textos que comenzamos a leer esta semana en la primera lectura son un trozo de historia conocido por la Biblia y también por las crónicas victoriosas de los reyes de Asiria, de Babilonia y de Persia.
  • Tras la muerte de Eliseo los reinos del Norte y del Sur conocieron una sucesión de crecientes dificultades que culminaron con la deportación. La historia del reino de Israel, llega a un final sin retorno con la destrucción de Samaría y la deportación de sus habitantes a Babilonia. El escritor sagrado, se detiene a reflexionar largamente sobre este hecho, por la importancia que tiene en la historia de la alianza de Dios con su pueblo.
  • La alianza es un hecho bilateral: a la infidelidad del pueblo no puede dejar de corresponder el rechazo de Dios. Dios, que había liberado a Israel de Egipto, ordenaba a su pueblo que no adorara otros dioses como lo hacían los otros pueblos. Esta alianza estaba confirmada con promesas de felicidad y con advertencias de aflicción. Sin embargo, abandonaron la religión verdadera, adoraron a dioses falsos, no hicieron ningún caso de los profetas que Dios les enviaba y procedieron según las costumbres de los paganos.
  • El Libro de los Reyes interpreta lo que está viviendo el pueblo, como castigo de Dios. Dios ha sido fiel a su Alianza, pero el reino de Samaria ha caminado hacia la ruina. La idolatría al convertir al pueblo en adorador de caricaturas de Dios, abría el camino a todo tipo de egoísmos y opresiones, que hacían del pueblo algo penoso a los ojos de Dios y de los hombres.
  • Esto les pasa a los pueblos, cuando se dejan llevar por la corrupción y las ambiciones injustas. Y a las comunidades cristianas, cuando renuncian a mantenerse fieles a sus ideales. Y a las personas, cuando eligen el camino de lo superficial.

***

  • …Si cuando vemos los pecados de los hermanos pensamos en los nuestros, no nos pasará, como dice el Evangelio, que con una viga en el ojo queramos sacar la brizna del ojo de nuestro hermano… (San Agustín).
  • El Sermón de la Montaña, ha sido una invitación a vivir los valores del Reino, para que sean inspiradores del comportamiento del discípulo del Señor que debe reflejar con “buenas obras” el rostro amoroso del Padre celestial.
  • El juicio es esencial en la vida cotidiana y en la relación con el prójimo porque nos ayuda a evaluar, a discernir, a buscar caminos.
  • Jesús cuando habla del juicio en este pasaje, se está refiriendo al juicio que se realiza no desde la búsqueda del bien y la verdad, sino que al juicio condenatorio. El juicio “venenoso”.
  • Siempre resulta más sencillo detectar los defectos en los demás que reconocer los propios errores y limitaciones. Habitualmente tendemos a justificarnos o a culpar a los demás. Esto sucede en el ámbito de lo personal, de lo social e institucional. Con calumnias, murmuraciones e injurias se quita crédito a personas, grupos u organizaciones con mucha facilidad.
  • Jesús dice que con el juicio con que juzguemos seremos juzgados. Nuestros juicios sobre los otros no se quedan sin efecto: “cuando condenamos a los otros, nos condenamos a nosotros mismos.” Lo que hagamos con los otros, lo hacemos con Dios; de esta forma indicamos la manera como queremos ser tratados por Él.
  • Esto no significa cerrar los ojos frente a los errores o debilidades de los otros, lo que se nos pide es una mirada de misericordia, sabiendo que también nosotros necesitamos de la comprensión del prójimo y de Dios.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué medida uso para juzgar a los demás?
  • ¿Qué tiene que ver Dios con los defectos de los otros?
  • ¿Qué defectos de los otros me ponen particularmente nervioso?
  • ¿De cuáles de mis fallas personales tengo poca cuenta?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Dios nos medirá con la medida con que hayamos medido…

 

Para la lectura espiritual

 

…” ¿Podemos liberarnos de la necesidad de juzgar a los otros? Sí, podemos hacerlo afirmando para nosotros mismos esta verdad: somos los hijos e hijas amados de Dios. Mientras continuemos viviendo como si fuéramos lo que hacemos, lo que tenemos y lo que los otros piensan de nosotros, seguiremos estando llenos de juicios, de opiniones, de valoraciones y de condenas. Seguiremos prisioneros de la necesidad de poner a las personas y las cosas en su «justo» lugar. En la medida en que abracemos la verdad de que nuestra identidad no está arraigada en nuestro éxito, en nuestro poder o en nuestra
popularidad, sino en el amor infinito de Dios, en esa misma medida podremos liberarnos de nuestra necesidad de juzgar [...]. Sólo cuando afirmemos el amor de Dios, el amor que trasciende todo juicio, podremos superar todo temor al juicio. Cuando hayamos conseguido liberarnos por completo de la necesidad de juzgar a los otros, entonces conseguiremos liberarnos también por completo del miedo a ser juzgados.

La experiencia del no deber juzgar no puede coexistir con el miedo a ser juzgados; tampoco la experiencia del amor de un Dios que no juzga puede coexistir con la necesidad de juzgar a los demás. Eso es lo que entiende Jesús cuando dice: «No juzguéis y no seréis juzgados». El nexo entre las dos partes de esta ?rase es el mismo nexo que existe entre el amor a Dios y el amor al prójimo. No se pueden separar. Ese nexo no es, sin embargo, un simple nexo lógico que podamos argumentar. Es antes que nada y sobre todo un nexo del corazón que establecemos en la oración”…

 

H. J. M. Nouwen, Aquí y ahora: viviendo en el espíritu, San Pablo, Madrid 1998.

 

Para rezar

 

Oración por los pecadores


 

“Oh Dios de gran misericordia, que te dignaste enviarnos a tu Hijo Unigénito como el mayor testimonio de tu insondable amor y misericordia, Tú no rechazas a los pecadores sino que también a ellos has abierto el tesoro de tu infinita misericordia, del que pueden recoger en abundancia tanto la justificación como toda santidad a la que un alma puede llegar. Padre de gran misericordia, deseo que todos los corazones se dirijan con confianza a tu infinita misericordia. Nadie podrá justificarse ante ti si no va acompañado por la insondable misericordia tuya. Cuando nos reveles el misterio de tu misericordia, la eternidad no bastará para agradecerte por ella debidamente”. (1122).

 

Santa  Faustina Kowalska

 

MARTES XII

 

Traten a los demás como quieren que los traten a ustedes

 

Lectura del segundo libro de los Reyes   

19, 9b-11. 14-21. 31-35a. 36

 

Senaquerib envió de nuevo mensajeros a Ezequías para decirle: «Hablen así a Ezequías, rey de Judá: Que no te engañe tu Dios, en quien confías, haciéndote pensar que Jerusalén no será entregada en manos del rey de Asiria. Tú has oído, seguramente, lo que hicieron los reyes de Asiria a todos los países, al consagrarlos al exterminio total. ¿Y tú te vas a librar?

Ezequías tomó la carta de la mano de los mensajeros y la leyó. Después subió a la Casa del Señor, la desplegó delante del Señor y oró, diciendo: «Señor de los ejércitos, Dios de Israel, que tienes tu trono sobre los querubines: tú solo eres el Dios de todos los reinos de la tierra, tú has hecho el cielo y la tierra. Inclina tu oído, Señor, y escucha; abre tus ojos, Señor, y mira. Escucha las palabras que Senaquerib ha mandado decir, para insultar al Dios viviente. Es verdad, Señor, que los reyes de Asiria han arrasado todas las naciones y sus territorios. Ellos han arrojado sus dioses al fuego, porque no son dioses, sino obra de las manos del hombre, nada más que madera y piedra. Por eso los hicieron desaparecer. Pero ahora, Señor, Dios nuestro, ¡sálvanos de su mano, y que todos los reinos de la tierra reconozcan que tú solo, Señor, eres Dios!»

Isaías, hijo de Amós, mandó a decir a Ezequías: «Así habla el Señor, Dios de Israel: Tú me has dirigido una súplica acerca de Senaquerib, rey de Asiria, y yo la he escuchado. Esta es la palabra que el Señor ha pronunciado contra él: Te desprecia, se burla de ti, la virgen hija de Sión; a tus espaldas mueve la cabeza la hija de Jerusalén. Porque de Jerusalén saldrá un resto, y del monte Sión, algunos sobrevivientes. El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto.

Por eso, así habla el Señor acerca del rey de Asiria: El no entrará en esta ciudad, ni le lanzará una flecha; no la enfrentará con el escudo, ni le levantará contra ella un terraplén. Se volverá por el mismo camino, sin entrar en esta ciudad -oráculo del Señor-. Yo protegeré a esta ciudad para salvarla, por mi honor y el de David, mi servidor.»

Aquella misma noche, el Ángel del Señor salió e hirió en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil hombres. Entonces Senaquerib, rey de Asiria, levantó el campamento, emprendió el regreso y se quedó en Nínive.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 47, 2-3a. 3b-4. 10-11 (R.: cf. 9d)

 

R.    Dios afianzó para siempre su Ciudad.

 

El Señor es grande y digno de alabanza,

en la Ciudad de nuestro Dios.

Su santa Montaña, la altura más hermosa,

es la alegría de toda la tierra. R.

 

La Montaña de Sión, la Morada de Dios,

es la Ciudad del gran Rey:

el Señor se manifestó como un baluarte

en medio de sus palacios. R.

 

Nosotros evocamos tu misericordia

en medio de tu Templo, Señor.

Tu alabanza, lo mismo que tu renombre,

llega hasta los confines de la tierra;

tu derecha está llena de justicia. R.

 

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    7, 6. 12-14

 

Jesús dijo a sus discípulos:

No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos.

Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.

Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Ayer leíamos la caída de Samaria, el reino del Norte. La narración bíblica presenta la masiva inmigración de cinco estirpes extranjeras e idolátricas en tierras de los samaritanos, que provocó un auténtico sincretismo porque daban culto al mismo tiempo al Señor y a sus ídolos. Ahora, la amenaza se presenta sobre Judá, el reino del Sur. Han pasado veinte años desde el destierro de Israel.
  • Senaquerib asedia Jerusalén con su ejército, ambiciona el territorio de Palestina, como camino hacia Egipto. Pero fracasa por la llegada de un ejército egipcio y también por una epidemia de peste que diezmó el ejército de Senaquerib y lo obligó a levantar el sitio de la ciudad.
  • Esa salvación inesperada fue interpretada como un signo del cielo, porque el rey Ezequías ha recurrido a Dios y le ha dirigido una hermosa oración implorando su ayuda.
  • La respuesta positiva de Dios le viene al pueblo por medio del profeta Isaías. Durante un siglo, Judá se verá libre de lo peor. Las amenazas de los poderosos como la carta de Senaquerib, no son siempre la última palabra.

***

  • Aunque parezca el slogan de una propaganda comercial es cierto que: “todo lo que vale cuesta”. Lamentablemente, a pesar de saber esto, se ha hecho ley la búsqueda del “máximo rendimiento con el mínimo esfuerzo”. La experiencia también nos muestra que asumir la vida con seriedad y coherencia siempre trae dificultades.
  • Vivir coherentemente el camino de la fe significa asumir el estilo de vida de Jesús y esto provocará conflictos que no podemos evadir. Jesús nos recomienda entrar por la puerta estrecha, asumir el riesgo y la dificultad de las bienaventuranzas.
  • Este camino a la vida y de vida nueva implicará muchas veces dolorosas renuncias. Sabemos que cuando se elige algo también se deja de lado algo.
  • En la vida del discípulo de Jesús, la conducta de la mayoría no puede ser el criterio válido de acción, el evangelio nos llama muchas veces a vivir “contra la corriente”. Y esto no significa estar condenados a una vida oscura, aburrida e infeliz, sino todo lo contrario, pues nos promete y nos da la felicidad verdadera.
  • Las Bienaventuranzas nos muestran que aquellos que entran por la puerta estrecha, han sido felices arriesgando la vida por cosas que valen la pena y han hecho dichosos a los demás.
  • Sin embargo, nada de eso es posible contando solo con las propias fuerzas. Es el Espíritu el que trabaja día y noche en nosotros para que, a pesar de nuestra debilidad, podamos alcanzar una vida en plenitud.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué consecuencias dolorosas me ha llevado vivir el espíritu de las bienaventuranzas?
  • ¿Cuál es el criterio que uso para mis opciones?
  • ¿Estoy dispuesto a aplicar las bienaventuranzas como criterio para mi proyecto de vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

El Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se lo pidamos

 

Para la lectura espiritual

 

El camino de los seguidores es angosto. Resulta fácil no advertirlo, resulta fácil falsearlo, resulta fácil perderlo, incluso cuando uno ya está en marcha por él. Es difícil encontrarlo. El camino es realmente estrecho y el abismo amenaza por ambas partes: ser llamado a lo extraordinario, hacerlo y, sin embargo, no ver ni saber que se hace…, es un camino estrecho. Dar testimonio de la verdad de Jesús, confesarla y, sin embargo, amar al enemigo de esta verdad, enemigo suyo y nuestro, con el amor incondicional de Jesucristo…, es un camino estrecho. Creer en la promesa de Jesucristo de que los seguidores poseerán la tierra y, sin embargo, salir indefensos al encuentro del enemigo, sufrir a injusticia antes que cometerla…, es un camino estrecho. Ver y reconocer al otro hombre en su debilidad, en su injusticia, y nunca juzgarlo, sentirse obligado a comunicarle el mensaje y, sin embargo; no echar las perlas a los puercos…, es un camino estrecho. Es un camino insoportable.

En cualquier instante podemos caer. Mientras reconozco este camino como el que me es ordenado seguir, y lo sigo con miedo a mí mismo, este camino me resulta efectivamente imposible. Pero si veo a Jesucristo precediéndome paso a paso, si sólo le miro a él y le sigo paso a paso, me siento protegido. Si me fijo en lo peligroso de lo que hago, si miro al camino en vez de a aquel que me precede, mi pie comienza a vacilar. Porque él mismo es el camino. Es el camino angosto, la puerta estrecha. Sólo interesa encontrarle a él.

 

Dietrich Bonhoeffer, El precio de la gracia. El seguimiento, Sígueme, Salamanca 51999, p. 125

 

Para rezar

 

Ayúdame a decir Sí

 

Ayúdame a decir sí,
para responder a tu llamado,
que siempre me regala
un desafío nuevo,
un crecimiento posible,
una huella que se abre…

 

Ayúdame a decir sí,
que es decir no a muchas cosas
para responder con la vida
a Alguien que me llama,
porque me ama
y quiere lo mejor para mi vida.

 

Ayúdame, Señor,
a decirte que Sí.

 

Que así sea.

 

 

MIÉRCOLES XII

 

Por sus frutos los reconocerán

 

Lectura del segundo libro de los Reyes    22, 8. 10-13; 23, 1-3

 

El sumo sacerdote Jilquías dijo al secretario Safán: «He encontrado el libro de la Ley en la Casa del Señor.»

Jilquías entregó el libro a Safán, y este lo leyó. Luego el secretario Safán se presentó ante el rey, y le informó, diciendo: «Tus servidores han volcado la plata que se encontraba en la Casa y se la entregaron a los que dirigen las obras, a los encargados de supervisar la Casa del Señor.»

Luego el secretario Safán anunció al rey: «Jilquías, el sacerdote, me ha dado un libro.» Y Safán lo leyó delante del rey.

Cuando el rey oyó las palabras del libro de la Ley, rasgó sus vestiduras, y dio esta orden a Jilquías, el sacerdote, a Ajicám, hijo de Safán, a Acbor, hijo de Miqueas, a Safán, el secretario, y a Asaías, el servidor del rey: «Vayan a consultar al Señor por mí, por todo el pueblo y por todo Judá, acerca de las palabras de este libro que ha sido encontrado. Porque es grande el furor del Señor que se ha encendido contra nosotros, ya que nuestros padres no han obedecido a las palabras de este libro y no han obrado conforme a todo lo que está escrito en él.»

El rey mandó que se reunieran junto a él todos los ancianos de Judá y de Jerusalén. Luego subió a la Casa del Señor, acompañado de todos los hombres de Judá y de todos los habitantes de Jerusalén -los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, desde el más pequeño al más grande- , y les leyó todas las palabras del libro de la Alianza, que había sido hallado en la Casa del Señor.

Después, de pie sobre el estrado, el rey selló delante del Señor la alianza que obliga a seguir al Señor y a observar sus mandamientos, sus testimonios y sus preceptos, de todo corazón y con toda el alma, cumpliendo las palabras de esta alianza escritas en aquel libro. Y todo el pueblo se comprometió en la alianza.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 118, 33. 34. 35. 36. 39. 40 (R.: 33a)

 

R.    Muéstrame, Señor, el camino de tus preceptos.

 

Muéstrame, Señor, el camino de tus preceptos,

y yo los cumpliré a la perfección. R.

 

Instrúyeme, para que observe tu ley

y la cumpla de todo corazón. R.

 

Condúceme por la senda de tus mandamientos,

porque en ella tengo puesta mi alegría. R.

 

Inclina mi corazón hacia tus prescripciones

y no hacia la codicia. R.

 

Aparta de mí el oprobio que temo,

porque tus juicios son benignos. R.

 

Yo deseo tus mandamientos:

vivifícame por tu justicia. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    7, 15-20

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos.

Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego. Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Durante el reinado de Manasés, la apostasía llegó hasta el punto de que se perdieron las huellas del mismo libro de la alianza. Bajo el reinado del rey Josías, que fue de los pocos buenos y fieles a Dios, unos obreros, que trabajaban en el Templo, «descubren» el libro del Deuteronomio-, que se había perdido -o «escondido»- en ese lugar unos años antes. El rey teme con razón que Dios debe estar muy enojado y así se explican las calamidades que pasan.
  • Por los pecados de su pueblo en este gran olvido de Dios, que ha durado tanto tiempo, el rey Josías tiene el corazón traspasado y rasga sus vestiduras; hizo convocar a todos los ancianos, con todos los habitantes de Jerusalén, sacerdotes, profetas y todo el pueblo, desde el menor al mayor.
  • Josías organiza pues una especie de gran liturgia, una celebración de la Palabra. La lectura solemne del Deuteronomio lleva a todos, autoridades y pueblo, a renovar y suscribir la Alianza con Dios.
  • El Deuteronomio encontrado es como una nueva llamada a la Alianza: Dios ama y nos invita a amarlo. Comienza una reforma, una nueva etapa de vida. Hay momentos en que hace falta algún «hallazgo», recapacitemos y volvamos al camino de la sensatez.

 ***

  • No son invento de este tiempo los falsos profetas o charlatanes convincentes. A lo largo de la historia hemos sido testigos del surgimiento de movimientos, corrientes, agrupaciones, que dicen tener la exclusividad de la salvación. Como dueños de la verdad su tarea es mostrar como los demás están equivocados. Pero no siempre los frutos son coherentes con el discurso o la ceremonia. Esa es también nuestra tentación.
  • La comparación del falso profeta con un lobo disfrazado de oveja, muestra hasta qué punto una persona puede predicar una Palabra sin estar convertido a ella.
    • Jesús nos presenta un criterio de discernimiento a partir de un contraste evangélico: los árboles buenos y malos. Lo bueno es y puede ser reconocido como tal, a través de los hechos y no de las solas palabras. No basta decir: “Señor, Señor”, la fe se acredita a través de las obras. El criterio que garantiza la autenticidad del creyente y su pertenencia al reino es la coherencia entre lo que se dice y se hace.
    • Todo árbol bueno da frutos buenos. Teniendo como base el Sermón de la Montaña podremos hacer una valoración de los frutos. No es bueno olvidar que los frutos no aparecen de un día para el otro. También se es bueno, en la medida en que no se desfallece, en este modo de obrar. Obrar el bien evangélico sin cansancio y sin ceder ante la tentación de obrar el mal. Y si acaso se llega a ceder por cansancio o tentación, se reconoce sinceramente, se arrepiente de corazón y… se vuelve a empezar.
    • Los cristianos nos debemos caracterizar no sólo por el culto o por la sabiduría teológica que seamos capaces de asimilar. Nuestra forma de vida ajustada al espíritu del Evangelio es lo que le dará calidad y coherencia a nuestra propuesta evangelizadora. La fe y la oración deben estar estrechamente vinculadas con la práctica concreta y eficaz al servicio de los hermanos. Ahí está nuestro gran desafío, de lo contrario no seremos capaces de entusiasmar a nadie.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento en mi comunidad divisiones por la presencia de falsos líderes?
  • ¿Cuál es el criterio para discernir al falso profeta?
  • ¿Cómo descubro si estoy viviendo la Justicia del Reino?
  • ¿Qué “frutos” de mi vida nueva todavía no se ven?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…El que permanece en mí da mucho fruto…

 

Para la lectura espiritual

 

Dar buenos frutos

 

…”En un viñedo, se remueve la tierra que hay alrededor de los pies de la vid y se escardan las malas hierbas. También el hombre debe escardarse, tan profundamente atento debe estar a lo que pudiera haber todavía en él de esas hierbas y arrancarlas desde el fondo de su ser, para que el Sol divino pueda acercársele de manera más inmediata y billar en él. Si tú dejas que la fuerza de lo alto haga su obra…, el sol llega a ser esplendoroso, lanza sus rayos ardientes sobre los frutos y les hace ser cada vez más transparentes. Su dulzura es cada vez mayor, la piel que los envuelve es cada vez más delgada. Los obstáculos que se interponen llegan a ser, finalmente, tan tenues que reciben sin cesar los toques divinos de muy cerca. Tan a menudo y de inmediato que uno se gira hacia él, se encuentra siempre en el interior del brillante divino Sol con mucho más esplendor que todos los soles que jamás han brillado sobre el firmamento. Y así en el hombre todo es deificado hasta el punto que no siente, ni gusta, ni conoce nada en verdad más que Dios, con un conocimiento fundamental, y este conocimiento sobrepasa en mucho el modo de conocer de nuestra razón.

Finalmente se arrancan también las hojas de los sarmientos para que el sol pueda llegar sobre los frutos sin encontrar obstáculo alguno. E igualmente pasa con los hombres: todo lo que hace de intermediario, cae y todo lo reciben de manera inmediata. Caen las oraciones, las representaciones de los santos, las prácticas de devoción, los ejercicios. Ahora bien, que el hombre se guarde mucho de rechazar estas prácticas antes que caigan por sí mismas. Cuando se llega a este grado, el fruto resulta tan indeciblemente dulce que ningún razonamiento puede comprenderlo… Ya no se es más que uno con la dulzura divina, de forma que nuestro ser está totalmente penetrado del Ser divino en el que el hombre se pierde como una gota de agua en un gran barril de vino… En este estado las buenas intenciones, la humildad, no son sino una simplicidad, un misterio tan esencialmente suave que apenas se llega a tomar conciencia de ello”…

 

Juan Tablero (hacia 1300-1361), dominico en Estrasburgo Sermón 7

 

Para rezar

 

Comunidad Misionera

 

Señor, haz que tus dones
se hagan vida en nuestra Comunidad.
Necesitamos personas
que sepan escuchar.

 

Personas que crean la paz.
Personas que construyan la unidad y la comunidad,
que equilibran y reconcilian,
que dan testimonio
y que dicen la verdad, sin lastimar.

 

Necesitamos personas
en las que tu Espíritu resplandece,
que irradien esperanza
y desinteresadamente se comprometan,
para Ti y tu Reino.

 

Señor, danos personas capaces
de conmover a otros con su actitud,
personas que rezan
y que también hacen realidad esa oración.

 

Señor, convierte nuestra Comunidad,
en una comunidad misionera,
digna de ser colaboradora tuya,
en el servicio de la salvación del mundo.

Amén.

 

 

JUEVES XII

 

Los que cumplen la voluntad de mi padre, entrarán en el reino…

 

Lectura del segundo libro de los Reyes    24, 8-17

 

Joaquín tenía dieciocho años cuando comenzó a reinar, y reinó tres meses en Jerusalén. Su madre se llamaba Nejustá, hija de Elnatán, y era de Jerusalén. El hizo lo que es malo a los ojos del Señor, tal como lo había hecho su padre.

En aquel tiempo, los servidores de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron contra Jerusalén, y la ciudad quedó sitiada.

Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó a la ciudad mientras sus servidores la sitiaban, y Joaquín, rey de Judá, se rindió al rey de Babilonia junto con su madre, sus servidores, sus príncipes y sus eunucos. El rey de Babilonia los tomó prisioneros en el año octavo de su reinado. Luego retiró de allí todos los tesoros de la Casa del Señor y los tesoros de la casa del rey, y rompió todos los objetos que Salomón, rey de Judá, había hecho para la Casa del Señor, como lo había anunciado el Señor. Deportó a todo Jerusalén, a todos los jefes y a toda la gente rica -diez mil deportados- además de todos los herreros y cerrajeros: sólo quedó la gente más pobre del país.

Deportó a Joaquín a Babilonia; y también llevó deportados de Jerusalén a Babilonia a la madre y a las mujeres del rey, a sus eunucos y a los grandes del país. A todos los guerreros -en número de siete mil- a los herreros y cerrajeros -en número de mil- todos aptos para la guerra, el rey de Babilonia los llevó deportados a su país.

El rey de Babilonia designó rey, en lugar de Joaquín, a su tío Matanías, a quien le cambió el nombre por el de Sedecías.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 78, 1-2. 3-5. 8. 9 (R.: 9b)

 

R.    Líbranos, Señor, a causa de tu Nombre.

 

Señor, los paganos invadieron tu herencia,

profanaron tu santo Templo,

hicieron de Jerusalén un montón de ruinas;

dieron los cadáveres de tus servidores

como pasto a las aves del cielo,

y la carne de tus amigos, a las fieras de la tierra. R.

 

Derramaron su sangre como agua

alrededor de Jerusalén,

y nadie les daba sepultura.

Fuimos el escarnio de nuestros vecinos,

la irrisión y la burla de los que nos rodean.

¿Hasta cuándo, Señor? ¿Estarás enojado para siempre?

¿Arderán tus celos como un fuego? R.

 

No recuerdes para nuestro mal

las culpas de otros tiempos;

compadécete pronto de nosotros,

porque estamos totalmente abatidos. R.

 

Ayúdanos, Dios salvador nuestro,

por el honor de tu Nombre;

líbranos y perdona nuestros pecados,

a causa de tu Nombre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    7, 21-29

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«No son los que me dicen: “Señor, Señor”, los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.

Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre? ¿No expulsamos a los demonios e hicimos muchos milagros en tu Nombre?”

Entonces yo les manifestaré: “Jamás los conocí; apártense de mí, ustedes, los que hacen el mal.”

Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca.

Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande.»

Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la multitud estaba asombrada de su enseñanza, porque él les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus escribas.

 

Palabra del Señor

 

Para reflexionar

 

  • Dieciocho años tenía Joaquín cuando comenzó a reinar y reinó tres meses en Jerusalén. No tardó en caer en todos los errores de sus predecesores: injusticias sociales, relajación moral, culto a los dioses, política meramente humana, sin ninguna referencia a Dios. En lugar de confiar en el Señor, busca “alianzas” humanas y abandona la “Alianza” divina». Hizo el mal a los ojos del Señor como había hecho su padre y la historia se precipita.
  • La ciudad se rinde. El milagro que se produjo en tiempo de Ezequías no se repite. Es el final de una corta independencia y prosperidad.
  • Nabucodonosor deportó a Babilonia a todos los dignatarios y notables, a todos los herreros y cerrajeros, no dejó más que a la gente pobre del país. Se llevó también todos los tesoros del templo y del palacio real, rompió todos los objetos de oro que había hecho fabricar Salomón para el santuario.
  • Esto es el comienzo del gran «Exilio» que marcará tanto, la historia del pueblo de Israel. Será el tiempo de la purificación y el tiempo de la profundización.
  • Esta vez, no pasó como cuando el rey Ezequías invocó a Dios, para que defendiera a su pueblo de los ejércitos de Senaquerib. Dios saca bien incluso de las miserias humanas y ayuda a aprender las lecciones de la vida para no volver a caer en los mismos errores.

***

  • Hoy las instituciones sociales han perdido credibilidad por el manejo de una doble moral. La misma palabra humana vale poco y los papeles firmados no son aval. Desde esta experiencia humana estamos llamados a vivir nuestra fe.
  • La afirmación de Jesús es rotunda: «No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial». Esta afirmación nos pide responsabilidad en nuestra condición de cristianos, al mismo tiempo que la urgencia de dar buen testimonio de la fe.
  • Nuestro compromiso de fe es valioso y no puede limitarse solamente a bellas palabras, sino que debe fundamentarse en la autoridad de las obras, impregnadas de un amor al estilo de Jesús.
  • Jesús es Aquel que posee autoridad moral por excelencia. Sus palabras están perfectamente respaldadas por su forma de vida. Hace lo que dice y dice lo que hace con total transparencia. Teoría y práctica confluyen coherentemente en el modo de obrar de Jesús y esto despertaba asombro en sus conciudadanos.
  • Esa es precisamente la invitación a sus seguidores. Que respaldemos con la vida nuestras palabras y los discursos, y de ese modo seamos creíbles. Desde la coherencia de nuestra vida los ambientes en que nos movemos podrán alcanzar coherencia de vida entre sus principios, sus actitudes y acciones.
  • No es una tarea que se realiza simplemente por la puesta en práctica de un método, o por llevar adelante ciertos principios teóricos. La coherencia evangélica necesita de la apertura a la gracia para que Dios nos regale la unidad interna que necesitamos.
  • No son las palabras ni las oraciones sin compromiso, ni la pura acción, sino el trabajo por vivir según el Proyecto de Dios sostenidos por su gracia. Nuestra oración debería expresar siempre nuestro deseo de obrar el bien y la petición de ayuda, porque reconocemos nuestra debilidad para lograrlo.

 

Para discernir

 

  • ¿Cómo hablo y actúo en mi vida como cristiano?
  • ¿Cómo concreto mi testimonio?
  • ¿Cómo concreto el mandamiento del amor en mi vida personal, familiar, laboral, etc.?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Señor que pueda amar con gratuidad…

 

Para la lectura espiritual

 

…”Libre significa: alegre y afectuosamente, sin temor y de modo abierto, dando gratuitamente lo que hemos recibido de manera gratuita, sin aceptar compensaciones, premios o gratitud.

La alegría debería ser uno de los aspectos principales de nuestra vida religiosa. Quien da con alegría da mucho. La alegría es el signo distintivo de una persona generosa y mortificada que, olvidándose de todas las cosas y hasta de sí misma, busca complacer a Dios en todo lo que hace por los hermanos. A menudo es un manto que esconde una vida de sacrificio, de continua unión con Dios, de fervor y de generosidad.

«Que habite la alegría en vosotros», dice Jesús. ¿Qué es esta alegría de Jesús? Es el resultado de su continua unión con Dios cumpliendo la voluntad del Padre. Esa alegría es el fruto de la unión con Dios, de una vida en la presencia de Dios. Vivir en la presencia de Dios nos llena de alegría. Dios es alegría. Para darnos esa alegría se hizo hombre Jesús. María fue la primera en recibir a Jesús: «Exulta mi espíritu en Dios mi salvador». El niño saltó de alegría en el seno de Isabel porque María le llevaba a Jesús. En Belén, todos estaban llenos de alegría: los pastores, los ángeles, los reyes magos, José y María. La alegría era también el signo característico de los primeros cristianos. Durante la persecución, se buscaba a los que tenían esta alegría radiante en el rostro. A partir de esta particular alegría veían quiénes eran los cristianos y así los perseguían.

San Pablo, cuyo celo intentamos imitar, era un apóstol de la alegría. Exhortaba a los primeros cristianos a que «se alegraran siempre en el Señor». Toda la vida de Pablo puede ser resumida en una frase: «Pertenezco a Cristo. Nada puede separarme del amor de Cristo, ni el sufrimiento, ni la persecución, nada. Ya no soy yo quien vivo, sino Cristo quien vive en mí». Esa es la razón de que san Pablo estuviera tan lleno de alegría”…

Madre Teresa, Meditazioni spirituali, Milán, 30ss

 

Para rezar

 

Señor ayúdame

 

Señor ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes.
Y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna no permitas que pierda la felicidad.
Si me das fuerza no permitas que pierda la razón.
Si me das éxito, no permitas que pierda la humildad.
Si me das humildad, no permitas que pierda la dignidad.
Ayúdame siempre a ver el otro lado de la medalla.
No me dejes inculpar de traición a
los demás por no pensar como yo.
Enséñame a querer a la gente como a mí mismo
y a juzgarme como a los demás.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo.
Ni en la desesperación si fracaso.
Más bien recuérdame que el fracaso
es la experiencia que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar es lo más grande del fuerte.
Y que la venganza es la señal primitiva del débil.
Si me quitas la fortuna, déjame la esperanza.
Si me quitas el éxito, déjame la fuerza para triunfar.
Si yo faltara a la gente, dame valor para disculparme.
Si la gente faltara conmigo, dame valor para perdonar.
Señor, si yo me olvido de TI, Tú no te olvides de mí.

María Eugenia Ochoa Medina

VIERNES XII

 

29 de Junio

Los Santos Pedro y Pablo, apóstoles (S)

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de los Hechos de los apóstoles    12, 1-11

 

Por aquel entonces, el rey Herodes hizo arrestar a algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos. Mandó ejecutar a Santiago, hermano de Juan, y al ver que esto agradaba a los judíos, también hizo arrestar a Pedro. Eran los días de «los panes Ácimos.»

Después de arrestarlo, lo hizo encarcelar, poniéndolo bajo la custodia de cuatro relevos de guardia, de cuatro soldados cada uno. Su intención era hacerlo comparecer ante el pueblo después de la Pascua. Mientras Pedro estaba bajo custodia en la prisión, la Iglesia no cesaba de orar a Dios por él.

La noche anterior al día en que Herodes pensaba hacerlo comparecer, Pedro dormía entre los soldados, atado con dos cadenas, y los otros centinelas vigilaban la puerta de la prisión.

De pronto, apareció el Ángel del Señor y una luz resplandeció en el calabozo. El Ángel sacudió a Pedro y lo hizo levantar, diciéndole: «¡Levántate rápido!» Entonces las cadenas se le cayeron de las manos.

El Ángel le dijo: «Tienes que ponerte el cinturón y las sandalias» y Pedro lo hizo. Después de dijo: «Cúbrete con el manto y sígueme.»

Pedro salió y lo seguía; no se daba cuenta de que era cierto lo que estaba sucediendo por intervención del Ángel, sino que creía tener una visión.

Pasaron así el primero y el segundo puesto de guardia, y llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad. La puerta se abrió sola delante de ellos. Salieron y anduvieron hasta el extremo de una calle, y en seguida el Ángel se alejó de él.

Pedro, volviendo en sí, dijo: «Ahora sé que realmente el Señor envió a su Ángel y me libró de las manos de Herodes y de todo cuanto esperaba el pueblo judío.»

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 5)

 

R.    El Señor me libró de todos mis temores.

 

Bendeciré al Señor en todo tiempo,

su alabanza estará siempre en mis labios.

Mi alma se gloría en el Señor:

que lo oigan los humildes y se alegren. R.

 

Glorifiquen conmigo al Señor,

alabemos su Nombre todos juntos.

Busqué al Señor: él me respondió

y me libró de todos mis temores. R.

 

Miren hacia él y quedarán resplandecientes,

y sus rostros no se avergonzarán.

Este pobre hombre invocó al Señor:

él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.

 

El Ángel del Señor acampa

en torno de sus fieles, y los libra.

¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!

¡Felices los que en él se refugian! R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo    4, 6-8. 17-18

 

Querido hermano:

Yo ya estoy a punto de ser derramado como una libación, y el momento de mi partida se aproxima: he peleado hasta el fin el buen combate, concluí mi carrera, conservé la fe. Y ya está preparada para mí la corona de justicia, que el Señor, como justo Juez, me dará en ese Día, y no solamente a mí, sino a todos los que hayan aguardado con amor su Manifestación.

Pero el Señor estuvo a mi lado, dándome fuerzas, para que el mensaje fuera proclamado por mi intermedio y llegara a oídos de todos los paganos. Así fui librado de la boca del león.

El Señor me librará de todo mal y me preservará hasta que entre en su Reino celestial. ¡A él sea la gloria por los siglos de los siglos! Amén.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    16, 13-19

 

Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?»

Ellos le respondieron: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas.»

«Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?»

Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»

Y Jesús le dijo: «Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El Prefacio de este día en el que celebramos a San Pedro y a San Pablo nos ayuda a descubrir a cada uno de ellos como dos formas de ser y de actuar que llevan adelante la obra de Cristo en su Iglesia. Dos personalidades con temperamentos y dotes muy distintos.
  • Pedro, impulsivo, generoso noble, dispuesto a la entrega a Cristo y a su causa como así de inestable es nuestra roca firme y nuestro guía en la fe que profesamos. Es lo que le pidió Cristo después de aquella triple confesión de fidelidad: apacienta a mis ovejas. Es el pescador del mar de Galilea fuerte y decido, que deja todo para seguir radicalmente a Jesús y aquel que después, consolidará la Iglesia primitiva con los israelitas que creyeron y la conducirá a lo largo de la historia mediante sus sucesores. Pedro es la autoridad constituida por Cristo para darle la unidad y la solidez necesarias a la Iglesia para que sea signo visible y eficaz de salvación para todos los hombres.
  • Saulo de Tarso, genio de alta formación en la más pura tradición judía, apasionado y profundo; perseguidor de la Iglesia y asesino de cristianos es llevado por su celo por la verdad, su fidelidad a Dios y a la fe de sus antepasados a convertirse en el más ferviente y más dinámico predicador, fundador y maestro de comunidades creyentes fuera de Israel y a lo largo de las márgenes del Mar Mediterráneo. Su personalidad, su genio y su imagen son las que le permitieron extender la fe de la Iglesia naciente.
  • Ambos representan dos líneas de pensamiento y de acción diferentes que conforman el ser, la misión y el quehacer de la Iglesia de todos los tiempos.
  • Por eso, “después de haber congregado por caminos diversos a la familia de Cristo, esa misma familia los asocia ahora en su veneración con una sola corona”
  • Ambos apóstoles, son signo de una Iglesia llamada a ser instrumento de salvación para todos los hombres y mujeres que buscan y aman la verdad y desde el amor a Dios se esfuerzan por la práctica de la justicia y de la paz. Pero en los dos, lo más importante que se observa es la apertura a la acción de la gracia que, poco a poco, los va transformando en instrumentos para la misión evangelizadora. Los dos llegan al final con generosidad y capacidad suficientes para dar su vida por el Evangelio. Los dos nos recuerdan que el cristiano alcanza la santidad en la medida en que abre el corazón a la acción de la gracia.
  • Las columnas que sostienen la comunión eclesial ejercieron su función desde la cercanía afectiva y entusiasmante hacia el Maestro y amigo. La Iglesia no es producto de su historia, sino de su experiencia de la presencia del fundador en ella.
  • La Iglesia necesitó y necesita un principio sólido, estable y permanente de autoridad y de unidad en la misión. Éste es Pedro y sus sucesores. Pero también necesita del elemento innovador que movido por el Espíritu esté continuamente buscando las formas de acercamiento al hombre en su cultura y en sus circunstancias propias de cada tiempo y de cada lugar. Éste es Pablo y la multitud de hombres y mujeres que a su imagen renuevan continuamente la Iglesia.
  • Esta fiesta es una invitación a todos los que integramos la Iglesia, a una conversión permanente hacia Dios y hacia el mundo, según los criterios del evangelio. Que Pedro, la roca firme, sea nuestro ejemplo y nos ayude a confesar a Jesús y volver a él con humildad, a pesar de nuestras negaciones. Que Pablo, el Apóstol nos de la apertura de corazón y la audacia para anunciar a Jesucristo a todos los que desean ser fieles al plan de Dios.

 

Para rezar

 

Me has dicho: ‘Anda y enseña a todas las naciones’ (Mt 28,19).

Creí y por eso hablé (Sal 116,10; 2 Cor 4,13)

Me prohibieron enseñar en tu Nombre (Hch 5,28),

pero yo obedecí a Dios antes que a los hombres (Hch 5,29).

Fui extremadamente humillado (Sal 116,3),

pero estoy feliz de haber sido considerado digno

de padecer ultrajes por el Nombre de Jesús (Hch 5,41).

Y cada día, en el Templo y en las casas,

no dejé de anunciar, oh Jesús, que Tú eres el Cristo (Hch 5,42).

Apacenté el rebaño que me confiaste,

lo cuidé de buena gana, apacible con todos (1 Pe 5,2).

Los que odiaban la paz me atacaron sin motivo (Sl 12).

Me regocijé por tener parte en tus sufrimientos.

Me alegraré cuando se manifieste tu Gloria.

Fui ultrajado por tu Nombre, pero de eso me regocijé,

pues tu Espíritu, oh Dios, reposó en mí.

Padecí como cristiano y no tuve vergüenza.

Glorifiqué a Dios por el Nombre de cristiano (1 Pe 4,14).

Y tú, rompiste mis lazos (Sl 116,16).

Reconocí verdaderamente que Tú mandaste a tu Ángel

y me libraste de la expectación del pueblo (Hch 12,1-19).

A ti me ofrezco en hostia de alabanza,

y tu Nombre aún lo invoco (Sl 116,4).

Cumplo mi promesa a la faz de todo el pueblo,

en los atrios de tu Templo Santo, en medio de Jerusalén (Sl 116,18-19),

no dejaré de anunciar que Tú eres el Cristo“.

 

Oración compuesta con base en el Salmo 116, pasajes de los Hechos de los Apóstoles y 1ª Pedro 4 y 5; Preparada por el Monasterio Apostólico Piedra Blanca- Colombia

 

SÁBADO XII

 

Señor no soy digno de que entres en mi casa

 

Lectura del libro de las Lamentaciones    2, 2. 10-14. 18-19

 

El Señor devoró sin piedad todas las moradas de Jacob; derribó en su indignación las fortalezas de la hija de Judá; echó por tierra y profanó el reino y sus príncipes.

Están sentados en el suelo, silenciosos, los ancianos de la hija de Sión; se han cubierto la cabeza de polvo, se han vestido con un sayal. Dejan caer su cabeza hasta el suelo las vírgenes de Jerusalén.

Mis ojos se deshacen en llanto, me hierven las entrañas; mi bilis se derrama en la tierra por el desastre de la hija de mi pueblo, mientras desfallecen sus niños y pequeños en las plazas de la ciudad.

Ellos preguntan a sus madres: « ¿Dónde hay pan y vino?», mientras caen desfallecidos como heridos de muerte en las plazas de la ciudad, exhalando su espíritu en el regazo de sus madres.

¿A quién podré compararte? ¿A quién te asemejaré, hija de Jerusalén? ¿A quién te igualaré, para poder consolarte, virgen hija de Jerusalén? Porque tu desastre es inmenso como el mar: ¿quién te sanará? Tus profetas te transmitieron visiones falsas e ilusorias. No revelaron tu culpa a fin de cambiar tu suerte, sino que te hicieron vaticinios falsos y engañosos.

¡Invoca al Señor de corazón, gime, hija de Sión! ¡Deja correr tus lágrimas a raudales, de día y de noche: no te concedas descanso, que no repose la pupila de tus ojos!

¡Levántate, y grita durante la noche, cuando comienza la ronda! ¡Derrama tu corazón como agua ante el rostro del Señor! ¡Eleva tus manos hacia él, por la vida de tus niños pequeños, que desfallecen de hambre en todas las esquinas!

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 73, 1-2. 3-4. 5-7. 20-21 (R.: 19b)

 

R.    No te olvides para siempre de los pobres.

 

¿Por qué, Señor, nos rechazaste para siempre

y arde tu indignación contra las ovejas de tu rebaño?

Acuérdate de pueblo que adquiriste en otro tiempo,

de la tribu que rescataste para convertirla en tu herencia;

acuérdate de Sión, donde pusiste tu Morada. R.

 

Vuelve tus pasos hacia esta ruina completa:

todo lo destruyó el enemigo en el Santuario.

Rugieron tus adversarios en el lugar de tu asamblea,

pusieron como señales sus propios estandartes. R.

 

Alzaron sus hachas como en la espesura de la selva;

destrozaron de un golpe todos los adornos,

los deshicieron con martillos y machetes;

prendieron fuego a tu Santuario,

profanaron, hasta arrasarla, la Morada de tu Nombre. R.

 

Ten presente tu alianza,

porque todos los rincones del país

están repletos de violencia.

Que el débil no retroceda lleno de confusión,

que el pobre y el oprimido alaben tu Nombre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    8, 5-17

 

Al entrar en Cafarnaún, se acercó a Jesús un centurión, rogándole: «Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente.» Jesús le dijo: «Yo mismo iré a curarlo.»

Pero el centurión respondió: «Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: “Ve”, él va, y a otro: “Ven”, él viene; y cuando digo a mi sirviente: “Tienes que hacer esto”, él lo hace.»

Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: «Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe. Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos; en cambio, los herederos del Reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde habrá llantos y rechinar de dientes.» Y Jesús dijo al centurión: «Ve, y que suceda como has creído.» Y el sirviente se curó en ese mismo momento.

Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la suegra de este en cama con fiebre. Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlo.

Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y curó a todos los que estaban enfermos, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: El tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Esta página de las Lamentaciones atribuidas a Jeremías es la mejor reflexión sobre el sentido que tienen los acontecimientos narrados en el libro de los Reyes. Presenta una resignada meditación sobre el exilio, sobre los falsos profetas y las prácticas idolátricas, que llevaron inevitablemente al hundimiento de Jerusalén y de su templo.
  • Todo es luto y miseria la ciudad destruida, los ancianos mudos, las lágrimas en los ojos de todos, los niños desfallecidos de hambre. Pero el autor del libro invita al pueblo a dirigirse a Dios con su oración y sus manos alzadas al cielo.
    • No está todo perdido. Estos acontecimientos conducen al arrepentimiento y a la súplica. Jeremías está ahí para que el diálogo con Dios continúe, y la vida vuelva a su curso.

***

  • La predicación del Reino es avalada por los signos liberadores de Jesús en favor de los excluidos. Los milagros aparecen en el evangelio de Mateo como dinamismo transformador del Reino. Las costumbres de la época, enseñaban que los judíos no podían conversar con los gentiles, ni tocarlos, ni mucho menos entrar en sus casas. Un centurión romano pide a Jesús que cure a su sirviente. Ambos son paganos y, el centurión, jefe militar romano, representa al poder imperial. La gente sentía hacia ellos odio, miedo y repugnancia. Este centurión siente una preocupación tan grande por su criado que es capaz de humillarse ante Jesús y pedirle que lo cure.
  • Jesús descubre la confianza absoluta que ha puesto en su poder liberador, y no tuvo ningún escrúpulo en decidir entrar en la casa del pagano, se detiene para apreciar con admiración la sencillez y sobriedad de la fe de este hombre. El centurión no dijo quién era Jesús, pero lo dio a entender de forma práctica y real.
  • El centurión no se considera digno de que Jesús entre en su casa, pero reafirma su fe, ante Jesús, y ante todos los que estaban allí presentes, de tal manera que Jesús puede decir: «En Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande». La oración generosa, llena de amor, humildad y confianza mueve a Jesús para realizar el milagro.
  • “La fuerza del amor no mide las posibilidades (…). El amor no discierne, no reflexiona, no conoce razones. El amor no es resignación ante la imposibilidad, no se intimida ante dificultad alguna”. (San Pedro Crisólogo).

 

Para discernir

 

  • ¿Pedimos bien, como lo hace el centurión?
  • ¿Pedimos o exigimos?
  • ¿Nuestra oración es generosa?
  • ¿Reconocemos que lo que se nos da es por pura gratuidad?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Di una sola palabra y quedaré sano…

 

Para la lectura espiritual

 

«Hágase tu voluntad»

 

«Sea hecha tu voluntad; y como es hecha en el cielo, así se haga en la tierra» ¡Oh Señor mío, qué gran regalo es ésta para mí, que no dejaseis en querer tan ruin como el mío el cumplirse vuestra voluntad! ¡Buena
estuviera yo, Señor, si estuviera en mis manos el cumplirse vuestra voluntad o no! Ahora la mía os doy libremente, aunque a tiempo que no va libre de interés; porque ya tengo probado, y gran experiencia de ello, la ganancia que es dejar libremente mi voluntad en la vuestra. ¡Oh amigas, qué gran ganancia hay aquí, o qué gran pérdida de no cumplir lo que decimos al Señor en el Paternóster en esto que le ofrecemos!…

Pues os quiero avisar y acordar qué es su voluntad. No hayáis miedo sea daros riquezas, ni deleites, ni honras, ni todas estas cosas de acá; no os quiere tan poco, y tiene en mucho lo que le dais y os lo quiere pagar bien, pues os da su reino aun viviendo… Pues veis aquí, hijas, a quien más amaba [su  Hijo] lo que dio; por donde se entiende cuál es su voluntad. Así que éstos son sus dones en este mundo. Da conforme al amor que nos tiene: a los que ama más, da de estos dones más; a los que menos, menos, y conforme al ánimo que ve en cada uno y el amor que tiene a Su Majestad. A quien le amare mucho,  verá que puede padecer mucho por El; al que amare poco, poco. Tengo yo para mí que la medida de poder llevar gran cruz o pequeña es la del amor…

Porque todo lo que os he avisado en este libro va dirigido a este punto de darnos del todo al Criador y poner nuestra voluntad en la suya  y desasirnos de las criaturas, y tendréis ya entendido lo mucho que importa, no digo más en ello; sino diré para lo que pone aquí nuestro buen Maestro estas palabras dichas, como quien sabe lo mucho que ganaremos de hacer este servicio a su Eterno Padre. Porque nos disponemos para que con mucha brevedad nos veamos acabado de andar el camino y bebiendo del agua viva de la fuente que queda dicha. Porque sin dar nuestra voluntad del todo al Señor para que haga en todo lo que nos toca conforme a ella, nunca deja beber de ella”…


Santa Teresa de Jesús, de Ávila (1515-1582), carmelita descalza, doctora de la Iglesia – Camino de perfección, c. 32

 

Para rezar

 

Sufrir con Humildad


 

Danos, Señor, un verdadero, nuevo
y más profundo conocimiento de tí
a través del sufrimiento.
Haz que podamos intuir con el afecto del corazón
tu misterio que está más allá de toda comprensión.

Haz que el ejercicio de paciencia de la mente,
el discurso espinoso de la inteligencia,
sea el signo de una verdad
que no se alcanza simplemente
con las normas de la razón humana,
misterio inaccesible y al mismo tiempo nutritivo
para la existencia del hombre,
para sus dramas y sus aparentes absurdos.

Queremos ofrecerte nuestros sufrimientos
y compartir los de la humanidad,
las dificultades en las que se debaten muchos corazones
para volver a una siempre nueva
y más verdadera experiencia de Tí,
Señor, Dios nuestros,
Tú habitas en la luz eterna
que nadie puede contemplar, sino tu Hijo
que nos la reveló desde lo alto de la cruz.

Concédenos penetrar en el misterio de Jesús
a fin de poder conocer algo de Tí,
en la gracia del Espíritu Santo.
Danos acceder al misterio del dolor
con paciencia, con humildad,
convencidos de nuestra ignorancia,
de lo mucho que todavía desconocemos
de tu Trinidad de amor
de tu proyecto salvífico,

Haz que nos humillemos en nuestro sufrimiento,
para poder merecer, al menos una migaja,
del conocimiento de aquel misterio,
que nos saciará eternamente.
Te lo pedimos por intercesión de María,
que sufrió,
pero que creyó profundamente,
y ha llegado ya,
también en nuestro nombre,
al conocimiento perfecto de tu gloria.
Amén.

 

 

 

 

 

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XI – CICLO B

DOMINGO XI DTE EL AÑO

CICLO B

 

LUNES XI

 

 

MARTES XI

 

MIÉRCOLES XI

 

JUEVES XI

 

VIERNES XI

 

SÁBADO XI

 

DOMINGO XI DTE EL AÑO

CICLO B

 

…Saber esperar…aprender a mirar…

 

Lectura de la profecía de Ezequiel     17, 22-24

 
Así habla el Señor:

Yo también tomaré la copa de un gran cedro, cortaré un brote de la más alta de sus ramas, y lo plantaré en una montaña muy elevada: lo plantaré en la montaña más alta de Israel.

Él echará ramas y producirá frutos, y se convertirá en un magnífico cedro.     Pájaros de todas clases anidarán en él, habitarán a la sombra de sus ramas.

Y todos los árboles del campo sabrán que Yo, el Señor, humillo al árbol elevado y exalto al árbol humillado, hago secar el árbol verde y reverdecer al árbol seco.

Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré.

 

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 91, 2-3. 13-16 (R.: cf. 2a)


R. Es bueno darte gracias, Señor.

Es bueno dar gracias al Señor,
y cantar, Dios Altísimo, a tu Nombre;
proclamar tu amor de madrugada,
y tu fidelidad en las vigilias de la noche. R.
 
El justo florecerá como la palmera,
crecerá como los cedros del Líbano:
trasplantado en la Casa del Señor,
florecerá en los atrios de nuestro Dios. R.
 
En la vejez seguirá dando frutos,
se mantendrá fresco y frondoso,
para proclamar qué justo es el Señor,
mi Roca, en quien no existe la maldad. R.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto     5, 6-10

 

Hermanos:

Nosotros nos sentimos plenamente seguros, sabiendo que habitar en este cuerpo es vivir en el exilio, lejos del Señor; porque nosotros caminamos en la fe y todavía no vemos claramente.

Sí, nos sentimos plenamente seguros, y por eso, preferimos dejar este cuerpo para estar junto al Señor; en definitiva, sea que vivamos en este cuerpo o fuera de él, nuestro único deseo es agradarlo.

Porque todos debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba, de acuerdo con sus obras buenas o malas, lo que mereció durante su vida mortal.

 
Palabra de Dios.

 
EVANGELIO

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos     4, 26-34


 
Jesús decía a la multitud:

«El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga. Cuando el fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha».

También decía: «¿Con qué podríamos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo? Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra, pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra».

Y con muchas parábolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender. No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo.

 
Palabra del Señor

 

Para reflexionar

 

  • Las afirmaciones de Ezequiel hay que leerlas en el marco de la monarquía en el Oriente. Los reyes poderosos disponían de los pueblos vencidos a su antojo y arbitrio, proclamándose árbitros de la humanidad. Sin embargo Dios, el soberano, se reserva su actuación a favor de su pueblo Israel y tiene poder para humillar a los poderosos y ensalzar a los débiles. Es una constante del comportamiento de Dios a lo largo de la historia de la salvación. El mejor apoyo para la esperanza de un pueblo realmente humillado en aquel momento es reconocer que las decisiones de Dios son definitivas y eficaces.

***

  • Pablo insiste en la firmeza de la esperanza cristiana pero valora como la primera virtud la caridad (I Cor 13). En este momento muy difícil y complicado en las relaciones entre su comunidad y él, Pablo reafirma su confianza en Dios. Pero estamos de camino y es necesaria la luz de la fe y la fuerza de la esperanza.

***

  • Jesús cuenta en el evangelio de este domingo dos parábolas del reino de los cielos que giran en torno a las imágenes de la semilla y la germinación, cada una de ellas con un objetivo diferente.
  • La primera pone el acento sobre el crecimiento mismo de la simiente. El labrador no ha dado a la semilla la fuerza que necesita para crecer, ni puede influir en el crecimiento progresivo de la misma. No hay germinación que no requiera duración ni fruto verdadero sin un tiempo indispensable.
  • Jesús quiere llevar a sus oyentes y a sus discípulos a descubrir que la dinámica del Reino de Dios desbarata todo cálculo y lógica eficientista.
  • El reino de Dios, sembrado por Jesús, crece inexorablemente; aunque su desarrollo se oculta incluso a los que trabajan por su crecimiento. La semilla sembrada lleva dentro de sí una fuerza que es la que la hace germinar, brotar, crecer, madurar.
  • Él es el “autor”, aunque su presencia esté escondida. La energía del Espíritu en el mundo, en la Iglesia, en cada uno de nosotros. El “Reino” crece desde dentro, porque Cristo está activo, porque su Espíritu es protagonista. El Reino ya está en marcha, está ya “ocurriendo”.
  • Si el Reino es de Dios, él tiene sus caminos para llegar a todos los hombres. Ni somos nosotros quienes vamos a instaurar ese Reino en el mundo, ni tampoco nuestra manera de vivir la fe es el único camino que tiene Dios para que el reino se manifieste.
  • La parábola es una llamada a la confianza absoluta en Dios. La instauración del reino viene a través de la fidelidad humilde de Jesús hasta la muerte y de los que siguen su mismo camino.
  • Es una llamada a la fe porque nos dice que en medio de nuestra noche y de nuestra mediocridad se ha sembrado la semilla del reino de Dios, de la vida verdadera y para siempre, del amor que transformará nuestra existencia. No sabemos bien cómo; no será por nuestros méritos, pero será.
  • La segunda parábola nos presenta otro aspecto del estilo con que Dios conduce la historia de la salvación, o sea, el Reino. Los medios más humildes, los orígenes más sencillos son los que él prefiere para realizar su obra salvadora. Como tantas veces en el Antiguo y nuevo Testamento y fue eligiendo a personas y pueblos que humanamente no tendrían ninguna garantía de éxito.
  • Es cuestión de “saber ver” esta presencia y este estilo de Dios en nuestra historia. Es El quien conduce y hace eficaz el Reino. Y busca nuestra colaboración, humilde y confiada a la vez. Dios y su Reino no son domesticables a nuestro gusto. Son sorprendentes. No caben en nuestros esquemas.
  • Hoy, que vivimos de impactos, de imágenes efímeras, de sensacionalismo, y tendríamos que volver a aprender ritmo vital en la sabia escuela de la naturaleza. Estas dos parábolas, más allá de su misterioso sentido, nos obligan a una postura humilde, atenta y sensata.
  • Aprender a esperar: la semilla tiene una fuerza que no depende del sembrador. Los frutos de nuestro trabajo, en el anuncio del reino, no suelen ser inmediatos, sino a largo plazo. Lo nuestro es sembrar semilla buena, acompañar con amor, confiar y esperar con paciencia.
  • Aprender a mirar: cada día el Reino puede crecer en nosotros y cada día hemos podemos esperarlo como a una semilla recién sembrada en lugares insospechados. No podemos confundirlo con la Iglesia o con tal comunidad religiosa. La Iglesia debe anunciar el Reino de Dios, y debe, al mismo tiempo, descubrirlo, vivirlo y alentarlo en los gestos de amor sincero y solidario esparcidos por el mundo.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué tiempo le doy a mis esfuerzos?
  • ¿Espero pacientemente?
  • ¿Soy capaz de valorar los logros ajenos?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

“Que sepa esperar, que aprenda a mirar”

 

Para la lectura espiritual

 

Queridos hermanos y hermanas:

La liturgia de hoy nos ofrece dos breves parábolas de Jesús: la de la semilla que crece por sí misma y la del grano de mostaza (cf. Mc. 4, 26-34). A través de imágenes del mundo de la agricultura, el Señor presenta el misterio de la Palabra y del Reino de Dios, e indica las razones de nuestra esperanza y de nuestro compromiso.

En la primera parábola, la atención se centra en el dinamismo del sembrado: la semilla que se echa en la tierra, sea que el agricultor duerma o sea que esté despierto, crece por sí misma. El hombre siembra con la confianza de que su trabajo no será infructuoso. Lo que sostiene al agricultor en su trabajo diario es precisamente la creencia en el poder de la semilla y en la bondad de la tierra. Esta parábola se refiere al misterio de la creación y de la redención, del trabajo fecundo de Dios en la historia. Él es el Señor del Reino, el hombre su humilde colaborador, el que contempla y disfruta de la acción creadora divina y espera pacientemente los frutos. La cosecha final nos recuerda la intervención final de Dios al final de los tiempos, cuando Él establecerá a plenitud su Reino. El momento actual es el momento de la siembra, y el crecimiento de la semilla está asegurada por el Señor. Todo cristiano, por tanto, sabe que debe hacer todo lo posible, pero que el resultado final depende de Dios: este conocimiento lo sostiene en el trabajo diario, especialmente en las situaciones difíciles. En este sentido, escribe san Ignacio de Loyola: “Actúa como si todo dependiera de ti, sabiendo muy bien que en realidad todo depende de Dios” (cfr. Pedro de Ribadeneira, Vita di S. Ignazio di Loyola, Milán, 1998).

La segunda parábola utiliza también la imagen de la semilla. Aquí, sin embargo, es una semilla particular, el grano de mostaza, considerado el más pequeño de todas las semillas. A pesar de lo pequeño, sin embargo, está lleno de vida, y al partirse nace un brote capaz de romper el suelo, de salir a la luz solar y de crecer hasta convertirse en “la más grande de todas las plantas del jardín” (cfr. Mc. 4,32): la debilidad es la fuerza de la semilla, el partirse es su fuerza. Así es el Reino de Dios: una realidad humana pequeña, compuesta por quien es pobre de corazón, por quien no confía solo en su propia fuerza, sino en la del amor de Dios, por quien no es importante a los ojos del mundo; no obstante, a través de ellos irrumpe el poder de Cristo y transforma aquello que es aparentemente insignificante.

La imagen de la semilla es particularmente querida por Jesús, ya que expresa claramente el misterio del Reino de Dios. En las dos parábolas de hoy esto representa un “crecimiento” y un “contraste”: el crecimiento que se produce debido al dinamismo presente en la semilla misma y el contraste que existe entre la pequeñez de la semilla y la grandeza de lo que produce. El mensaje es claro: el Reino de Dios, incluso si requiere nuestra cooperación, es ante todo un don del Señor, gracia que precede al hombre y a sus obras. Nuestra pequeña fuerza, aparentemente impotente ante los problemas del mundo, si entra en aquella de Dios no teme a los obstáculos, porque la victoria del Señor es segura. Es el milagro del amor de Dios, que hace que todas las semillas germinen y hace crecer cada semilla de bien diseminada en el suelo. Y la experiencia de este milagro de amor nos hace ser optimistas, a pesar de las dificultades, los sufrimientos y el mal con que nos encontramos. La semilla brota y crece, porque la hace crecer el amor de Dios. La Virgen María, quien ha escuchado como “tierra buena” la semilla de la Palabra de Dios, fortalezca en nosotros esta fe y esta esperanza.

 

Benedicto XVI.

Para rezar

 

Sé como el grano de trigo 
que cae en tierra y desaparece, 
y aunque te duela la muerte de hoy, 
mira la espiga que crece. 

Un trigal será la Iglesia 
que guardará mis entregas, 
fecundadas por la sangre de Aquél 
que dio su vida por ella. 
Ciudad nueva del amor 
donde vivirá el pueblo 
que en los brazos de su dueño nació, 
sostenido de un madero… 

Yo mi vida he de entregar 
para aumentar la cosecha 
que el sembrador al final buscará 
y dejará ser eterna. 
Y un día al Padre volveré 
a descubrir el secreto 
de la pequeña semilla que fiel 
cobró su herencia en el cielo.

 

LUNES XI

 

Esta es la piedra angular

 

Lectura del primer libro de los Reyes    21, 1-19

 

Nabot, el izreelita, tenía una viña en Izreel, al lado del palacio de Ajab, rey de Samaría. Ajab dijo a Nabot: «Dame tu viña para hacerme una huerta, ya que está justo al lado de mi casa. Yo te daré a cambio una viña mejor o, si prefieres, te pagaré su valor en dinero.»

Pero Nabot respondió a Ajab: «¡El Señor me libre de cederte la herencia de mis padres!»

Ajab se fue a su casa malhumorado y muy irritado por lo que le había dicho Nabot, el izreelita: «No te daré la herencia de mis padres.» Se tiró en su lecho, dio vuelta la cara y no quiso probar bocado.

Entonces fue a verlo su esposa Jezabel y le preguntó: «¿Por qué estás tan malhumorado y no comes nada?»

El le dijo: «Porque le hablé a Nabot, el izreelita, y le propuse: “Véndeme tu viña o, si quieres, te daré otra a cambio.” Pero él respondió: “No te daré mi viña.”»

Su esposa Jezabel le dijo: «¿Así ejerces tú la realeza sobre Israel? ¡Levántate, come y alégrate! ¡Yo te daré la viña de Nabot, el izreelita!»

En seguida escribió una carta en nombre de Ajab, la selló con el sello del rey y la envió a los ancianos y a los notables de la ciudad, conciudadanos de Nabot. En esa carta escribió: «Proclamen un ayuno y en la asamblea del pueblo hagan sentar a Nabot en primera fila. Hagan sentar enfrente a dos malvados, que atestigüen contra él, diciendo: “Tú has maldecido a Dios y al rey.” Luego sáquenlo afuera y mátenlo a pedradas.»

Los hombres de la ciudad, los ancianos y notables, conciudadanos de Nabot, obraron de acuerdo con lo que les había mandado Jezabel, según lo que estaba escrito en la carta que les había enviado. Proclamaron un ayuno e hicieron sentar a Nabot en primera fila. En seguida llegaron dos malvados que se le sentaron enfrente y atestiguaron contra él diciendo: «Nabot ha maldecido a Dios y al rey.» Entonces lo sacaron fuera de la ciudad y lo mataron a pedradas. Y mandaron decir a Jezabel: «Nabot fue apedreado y murió.»

Cuando Jezabel se enteró de que Nabot había sido matado a pedradas, dijo a Ajab: «Ya puedes tomar posesión de la viña de Nabot, esa que él se negaba a venderte, porque Nabot ya no vive: está muerto.»

Apenas oyó Ajab que Nabot estaba muerto, bajó a la viña de Nabot, el izreelita, para tomar posesión de ella.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 5, 2-3a. 5-6. 7 (R.: 2b)

 

R.    Señor, atiende a mis gemidos.

 

Señor, escucha mis palabras,

atiende a mis gemidos;

oye mi clamor, mi Rey y mi Dios. R.

 

Tú no eres un Dios que ama la maldad;

ningún impío será tu huésped,

ni los orgullosos podrán resistir

delante de tu mirada. R.

 

Tú detestas a los que hacen el mal

y destruyes a los mentirosos.

¡Al hombre sanguinario y traicionero

lo abomina el Señor! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 38-42

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él.

Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo

prestado.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Omri y Acab fueron los reyes de Israel en la época de Elías. Omri, padre de Acab, hizo de Samaria su nueva capital. Acab construyó allí su “casa de marfil”, la que más tarde será condenada por el profeta Amós. Acab mandó reconstruir y fortificar las ciudades, e hizo alianza con el rey de Tiro. Esta alianza fue sellada por el matrimonio con Jezabel, la hija del rey de Tiro.
  • Este desarrollo económico se hacía a costa de muchas injusticias. Se robaban tierras a los campesinos y los mataban como si fueran los dueños de la vida y de la muerte de sus súbditos.
  • El rey ansiaba la viña de su vecino Nabot. Existía una ley entrada en desuso que prescribía que cada uno permanecería en la tierra de sus antepasados y condenaba toda compraventa de propiedad fuera del clan. Esta era una ley agraria que no respondía ya a las exigencias de la urbanización y de la evolución de la administración de la corte.
  • Nabot desea ser feliz en la tierra que había elegido, por eso, se opone en nombre de la antigua ley al pedido del rey. Su viña representa para él el lugar de su fidelidad a los antepasados y al mismo Yahvé. El rey Acab parece resignarse, pero Jezabel sin ningún tipo de escrúpulos trama la muerte de Nabot para dejar el terreno libre al rey. Es necesario hacer condenar a Nabot apoyándose en falsos testimonios. La mentira, el homicidio y el hurto que se realiza contra el campesino israelita ponen de manifiesto la degradación moral de la monarquía.

***

  • Frente al mal recibido el primer impulso que aparece es la venganza, devolver con la misma moneda. En su momento la ley del talión fue un gran avance porque evitaba la justicia por manos privadas y la desmesura y desproporción en la aplicación del castigo. El famoso «ojo por ojo, diente por diente» limitaba el derecho de venganza a una justa proporción: sólo se puede hacer al prójimo como retribución a un daño recibido lo mismo que él ha hecho, de lo contrario se comete una injusticia; a “tal” daño, “tal” respuesta.
  • En el contexto de las bienaventuranzas desde la cuales el discípulo está llamado a ser sal de la tierra y luz del mundo Jesús enseña que el odio se supera en el perdón y la venganza con el amor; así lo expresó Él mismo cuando, en la cruz, intercedió por sus verdugos: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». Esta novedad evangélica que no es resignación piadosa ni sumisión fatalista que no están en el proyecto del Reino.
  • Frecuentemente se confunde la expresión “poner la otra mejilla” con la idea de la renuncia a nuestros derechos legítimos. Sin embargo poner la otra mejilla quiere decir denunciar e interpelar a quien nos ha agredido con un gesto pacífico pero decidido. El perdón debe acompañarse con la verdad. No perdonamos tan sólo porque nos vemos imposibilitados o disminuidos.
  • El discípulo no debe buscar revancha, pero sí mantenerse firme; estar abierto al perdón y decir las cosas claramente. Ciertamente no es un arte fácil, pero es el único modo de frenar el odio y la violencia y manifestar la vida nueva del Evangelio a un mundo a menudo carente de amor auténtico y transformador. Se trata poner en marcha el compromiso de transformar el espiral de violencia que domina el mundo con una actitud propositiva que brota un cambio profundo y radical sostenido por la gracia.

     

Para discernir

 

  • ¿Qué concepto de justicia manejo en mi relación con los demás?
  • ¿Qué actitudes tomé ante el mal recibido?
  • ¿Caí en la venganza? ¿Cómo me sentí?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Demos siempre al que nos pide

 

Para la lectura espiritual

 

Sermones al pueblo, n° 23, 4-5, inspirándose de san Agustín – «Yo les digo que no respondan al malvado»

 

«Quien observa toda la ley pero falta en un solo precepto, infringe el conjunto de la Ley» (St 2,10). ¿Cuál es ese único precepto sino el verdadero amor, la caridad perfecta? Es de ella que el apóstol Pablo ha dicho también: «Una sola formula contiene toda la Ley en su plenitud: Amarás a tu prójimo como a ti mismo».

Pues la verdadera caridad es paciente en la adversidad y moderada en la prosperidad. Es fuerte en el doloroso sufrimiento, alegre en las buenas obras, perfectamente segura en la tentación. La caridad es mansa entre los verdaderos hermanos, y muy paciente entre los falsos. Es inocente en medio de las emboscadas; gime en medio de la maldad; respira en la verdad. Es casta en Susana casada, viuda en Ana, virgen en María (Dn 13, 1s; Lc 2:36). Es humilde en la obediencia de Pedro y libre en la argumentación de Pablo. Es humana en los testimonios de los cristianos, divina en el perdón de Cristo. Pues la verdadera caridad, hermanos muy queridos, es el alma de todas las Escrituras, la fuerza de la profecía, el armazón del conocimiento, el fruto de la fe, la riqueza de los pobres, la vida de los moribundos. Guárdenla entonces fielmente; aprécienla de todo su corazón y de toda la fuerza de su espíritu (Mc 12:30).

 

San Cesáreo de Arlés (470-543), monje y obispo

 

Para rezar

 

Amar es darlo todo y darse a sí mismo

 

Vivir de Amor, es darse sin medida
sin reclamar ningún salario aquí abajo.
¡Ah! doy sin contar, estando muy segura
que cuando se ama, no se calcula!
Al Divino Corazón, desbordante de ternura,
se lo he dado todo… corro ligera.
No me queda nada más que mi única riqueza:
Vivir de Amor.

Vivir de Amor, es expulsar todo temor,
todo recuerdo de las faltas pasadas.
De mis pecados no veo ninguna huella,
¡en un instante el amor lo que quemado todo!
Llamarada divina, oh dulce hoguera,
en tu hogar he fijado mi estancia.
Es en tu fuego que yo canto a mi placer (cf Dn 3,51):
«¡Vivo de Amor!»…

 «Vivir de Amor, ¡qué extraña locura!»
El mundo me dice: «¡Ah! deja de cantar,
no pierdas tus perfumes, tu vida:
sepas emplearlas útilmente!»
Amarte, Jesús ¡qué perdida tan fecunda!
Todos mis perfumes son tuyos para siempre,
Quiero cantar al salir de este mundo:
«¡Muero de Amor!»


Santa Teresa del Niño Jesús. Poesías

 

MARTES XI

 

Amen a sus enemigos

 

Lectura del primer libro de los Reyes    21, 17-29

 

Después que murió Nabot, la palabra del Señor llegó a Elías, el tisbita, en estos términos: «Baja al encuentro de Ajab, rey de Israel en Samaría. Ahora está en la viña de Nabot: ha bajado allí para tomar posesión de ella. Tú le dirás: Así habla el Señor: ¡Has cometido un homicidio, y encima te apropias de lo ajeno! Por eso, así habla el Señor: En el mismo sitio donde los perros lamieron la sangre de Nabot, allí también lamerán tu sangre.»

Ajab respondió a Elías: «¡Me has sorprendido, enemigo mío!»

«Sí, repuso Elías, te he sorprendido, porque te has prestado a hacer lo que es malo a los ojos de Señor. Yo voy a atraer la desgracia sobre ti: barreré hasta tus últimos restos y extirparé a todos los varones de la familia de Ajab, esclavos o libres en Israel. Dejaré tu casa como la de Jeroboám, hijo de Nebat, y como la de Basá, hijo de Ajías, porque has provocado mi indignación y has hecho pecar a Israel. Y el Señor también ha hablado contra Jezabel, diciendo: Los perros devorarán la carne de Jezabel en la parcela de Izreel. Al de la familia de Ajab que muera en la ciudad, se lo comerán los perros, y al que muera en despoblado, se lo comerán los pájaros del cielo.»

No hubo realmente nadie que se haya prestado como Ajab para hacer lo que es malo a los ojos del Señor, instigado por su esposa Jezabel. El cometió las peores abominaciones, yendo detrás de los ídolos, como lo habían hecho los amorreos que el Señor había desposeído delante de los israelitas.

Cuando Ajab oyó aquellas palabras, rasgó sus vestiduras, se puso un sayal sobre su carne, y ayunó. Se acostaba con el sayal y andaba taciturno.

Entonces la palabra del Señor llegó a Elías, el tisbita, en estos términos: «¿Has visto cómo Ajab se ha humillado delante de mí, no atraeré la desgracia mientras él viva, sino que la haré venir sobre su casa en tiempos de su hijo.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 50, 3-4. 5-6a. 11 y 16 (R.: cf. 3a)

 

R.    Ten piedad, Señor, porque hemos pecado.

 

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad,

por tu gran compasión, borra mis faltas!

¡Lávame totalmente de mi culpa

y purifícame de mi pecado! R.

 

Porque yo reconozco mis faltas

y mi pecado está siempre ante mí.

Contra ti, contra ti solo pequé

e hice lo que es malo a tus ojos. R.

 

Aparta tu vista de mis pecados

y borra todas mis culpas.

¡Líbrame de la muerte, Dios, salvador mío,

y mi lengua anunciará tu justicia! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 43-48

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.

Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?

Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Después de la maldad perpetrada por Ajab y su mujer, llega la denuncia por parte del profeta. Perseguido por Jezabel, Elías había tenido que huir, pero ahora, por orden de Dios, vuelve a la ciudad y habiendo pasado la crisis y recobradas las fuerzas se dispone a seguir profetizando.
  • La misma Palabra de Dios que pide a Elías que se retire al desierto en la soledad, es la que le pide que vaya hacia Ajab. Elías, un hombre cabal, totalmente de Dios, y totalmente entregado a su pueblo obedece sin discutir esta Palabra.
  • Valientemente echa en cara al rey que ha asesinado, robado y ha hecho «pecar a Israel» con la idolatría.
  • Le anuncia que como duro castigo de Dios, en el mismo lugar que los perros han lamido la sangre de Nabot, los perros lamerán también su sangre.
  • Al oír estas las palabras el rey, se arrepiente, reconoce su pecado se avergüenza. El castigo de Dios profetizado, ante el arrepentimiento mostrado por el endeble e inconsecuente rey, se le anuncia que sucederá en tiempo de su hijo.
  • Habiendo sido enviado para que se realice la justicia divina, Elías será ahora testigo de la misericordia. Si bien, por el evangelio sabemos que el castigo no pasa de padres a hijos, estos sufren, muchas veces, las consecuencias de nuestras sus acciones.

***

  • Jesús sigue contraponiendo la ley antigua con su nuevo estilo de vida: esta vez el tema es el amor a los enemigos. La primera consigna, “amarás a tu prójimo”, estaba en el Antiguo Testamento. La segunda, «aborrecerás a tu enemigo», jamás fue precepto de Moisés, sino deducción teológica de los rabinos que “a causa de sus tradiciones habían quebrantado los mandamientos de Dios”.
  • Jesús corrige esta interpretación exhortando a sus seguidores a amar también a los enemigos, o sea extiende la obligación de amar más allá de la familia, o del pueblo, o el gusto.
  • Saludar a los que nos saludan lo hacen todos. Amar a los que nos aman, es fácil, sale de dentro y lo hacen hasta los paganos. Jesús trae una propuesta de un hombre y mujer nuevos, capaces de superar las cadenas del egoísmo, la venganza y que se caracterizarán por algo «extraordinario»: saludar a los que no los saludan, amar a los enemigos, hacer el bien a los que los aborrecen.
  • Jesús pone por delante como modelo nada menos que al “Padre celestial que es perfecto”. Esta perfección que presenta Jesús, no es estática sino dinámica, es plenitud. Dios es perfecto, es decir pleno en el amor. La perfección consiste en la capacidad de amar de verdad y como Jesús.
  • Jesús mostró su preferencia por los pobres, los débiles, los marginados, los enfermos, los pecadores. Amó a tal punto que entregó su vida por todos y murió perdonando a los mismos que le crucificaban. Desde la cruz de Jesús, el perdón y el amor a los enemigos es la nota característica del discípulo. Esto da a la caridad fraterna su verdadera fisonomía, que es la misericordia, la que consiste en la imitación de su amor tierno, fuerte y compasivo.
  • Amar sin esperar nada a cambio. A la hora de amar tenemos que enterrar las calculadoras. La perfección es amar sin medida. Para amar verdaderamente lo primero que tenemos que aceptar de los “otros” es eso, el que sean “otros”, con su carácter, sus particularidades, sus limitaciones, sus opiniones.
  • La perfección, el amor, está en nuestras manos en medio del mundo, en medio de nuestras ocupaciones diarias, en medio de la realidad. Debemos superar la absolutización de lo que nos resulta espontáneo como norma de vida.
  • El amor hacia los enemigos es el vértice donde Jesús ha puesto todo el contenido de su proyecto, cambiando la ley antigua por una la nueva norma del amor sin límites ni restricciones. La sola voluntad no alcanza, es una obra de Dios en nosotros. Por eso, los discípulos tenemos que construir nuestra vida desde la paradoja de la oración, la compasión para poder vivir el amor y el perdón, incluso a los enemigos, como la norma central de la vida y la misión.

 

Para discernir

 

  • ¿Cuál es el límite de mi amor?

  • ¿Pongo condiciones para el perdón?

  • ¿Cuál es mi actitud frente a los que sé que no me quieren o mis enemigos?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Que pueda amar a todos

 

Para la lectura espiritual

 

«Hace salir el sol sobre los malos y sobre los buenos»

 

Anuncia la bondad de Dios. Siendo tú indigno, te acompaña, se lo debes todo a él, y no te reclama nada. A cambio de las pequeñas cosas que tú haces, te lo recompensa dándote grandes cosas. No llames, pues, a Dios, simplemente justo, porque no es por la relación existente con las cosas que tú haces que se revele su justicia. Si David le nombra justo y recto, su Hijo nos revela que es mucho más que bueno y suave: «Es bueno con los malvados y desagradecidos».

¿Cómo puedes tú quedarte con la simple justicia de Dios al leer el capítulo sobre el salario de los trabajadores? «Amigo, no te hago ninguna injusticia. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?» (Mt 20,13-15). ¿Cómo se puede decir simplemente que Dios es justo leyendo el capítulo del hijo pródigo que malgastó en una vida disoluta la riqueza de su padre, y por la sola compunción que le mostró, su padre corrió hacia él, se le echó al cuello y le dio pleno poder sobre todas sus riquezas? (Lc 15,11ss). No es cualquiera quien nos dice esto sobre Dios y así podríamos dudar: es su propio Hijo; es él mismo quien ha dado de Dios este testimonio. ¿Dónde se encuentra, pues, la justicia de Dios? ¿No es en aquello de «cuando éramos pecadores Cristo murió por nosotros?» (Rm 5,8). Se Dios ya aquí abajo se muestra compasivo, creemos que lo será por toda la eternidad.

 

San Isaac el Sirio (siglo 7) monje en Nínive, cerca de Mosul, en el actual Irak
Discursos ascéticos, 1ª. serie, Nº 60

 

 

Para rezar


Oración para aprender a amar

 

Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida;
Cuando tenga sed, dame alguien que precise agua;
Cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor.
Cuando sufra, dame alguien que necesita consuelo;
Cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro;
Cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado.
Cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos;
Cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien; Cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos.
Cuando quiera que los otros me comprendan, dame alguien que necesite de mi comprensión;
Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender;
Cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona.

Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos;
Dales, a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día, también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo.


Madre Teresa de Calcuta M.C.

 

MIÉRCOLES XI

 

Dios ama al que da con alegría

 

Lectura del segundo libro de los Reyes    2, 1. 6-14

 

Esto es lo que sucedió cuando el Señor arrebató a Elías y lo hizo subir al cielo en el torbellino.

Elías y Eliseo partieron de Guilgal, y Elías le dijo: «Quédate aquí, porque el Señor me ha enviado al Jordán.» Pero Eliseo respondió: «Juro por la vida del Señor y por tu propia vida que no te dejaré.» Y se fueron los dos.

Cincuenta hombres de la comunidad de profetas fueron y se pararon enfrente, a una cierta distancia, mientras los dos estaban de pie a la orilla del Jordán. Elías se quitó el manto, lo enrolló y golpeó las aguas. Estas se dividieron hacia uno y otro lado, y así pasaron los dos por el suelo seco. Cuando cruzaban, Elías dijo a Eliseo: «Pide lo que quieres que haga por ti antes de que sea separado de tu lado.»

Eliseo respondió: « ¡Ah, si pudiera recibir las dos terceras partes de tu espíritu!»

« ¡No es nada fácil lo que pides!, dijo Elías; si me ves cuando yo sea separado de tu lado, lo obtendrás; de lo contrario, no será así.»

Y mientras iban conversando por el camino, un carro de fuego, con caballos también de fuego, los separó a uno del otro, y Elías subió al cielo en el torbellino.

Al ver esto, Eliseo gritó: « ¡Padre mío! ¡Padre mío! ¡Carro de Israel y su caballería!» Y cuando no lo vio más, tomó sus vestiduras y las rasgó en dos pedazos. Luego recogió el manto que se le había caído a Elías de encima, se volvió y se detuvo al borde del Jordán.

Después, con el manto que se le había caído a Elías, golpeó las aguas, pero estas no se dividieron. Entonces dijo: « ¿Dónde está el Señor, el Dios de Elías?» El golpeó otra vez las aguas; estas se dividieron hacia uno y otro lado, y Eliseo cruzó.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 30, 20. 21. 24 (R.: 25)

 

R.    Sean fuertes y valerosos, todos los que esperan en el Señor.

 

¡Qué grande es tu bondad, Señor!

Tú la reservas para tus fieles;

y la brindas a los que se refugian en ti,

en la presencia de todos. R.

 

Tú los ocultas al amparo de tu rostro

de las intrigas de los hombres;

y los escondes en tu Tienda de campaña,

lejos de las lenguas pendencieras. R.

 

Amen al Señor, todos sus fieles,

porque él protege a los que son leales

y castiga con severidad a los soberbios. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    6, 1-6. 16-18

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.

Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Acaba el «ciclo de Elías» y empieza el de Eliseo. Con un relato lleno de imágenes y de símbolos se cuenta la desaparición de Elías, su “ascensión” al cielo y la transmisión de su poder profético a su discípulo, Eliseo.
  • Eliseo le pidió a Elías los «dos tercios de su espíritu» que es la porción que toca al primogénito, el doble que a los demás hijos. Quizás sin saberlo le está pidiendo ser un hombre a la escucha de Dios, enviado en misión cerca de otros hombres, para restablecer la Alianza entre Dios y los hombres. Muchos más asumieron a lo largo de la historia ese papel y con ese espíritu: Isaías, Jeremías, Juan Bautista… y ¡tantos otros!
  • Pero el profetismo es un don gratuito de Dios, un carisma muy personal que, Elías no lo puede conceder, sino sólo Dios. La escena del milagro del manto sobre las aguas, demuestra que Dios transfiere a Eliseo el carisma profético de Elías.
  • La desaparición de Elías tuvo lugar en circunstancias misteriosas que fueron embellecidas por sus discípulos. Un profeta de fuego, como Elías, no podía desaparecer sino en el «fuego», símbolo de haber sido asumido por Dios absoluta y definitivamente. Si Elías vive en Dios, también continuará viviendo aquí abajo, en los que prosiguen su misión; arriesgando la vida, por Dios.
  • Eliseo tomó el manto de Elías. El «manto de Elías», símbolo de su papel de profeta que ahora pasa a los hombros de Eliseo.

***

  • Mateo nos presenta las diferencias que deben darse entre los discípulos de Jesús y los fariseos, tomando las tres mediaciones que utilizaba la ley judía para obtener la gracia y el perdón de los pecados: la limosna, la oración y el ayuno. Estas mediaciones habían sido convertidas por el legalismo en elementos de vanidad y ostentación.
  • Nadie puede poner en duda que los fariseos hacían buenas obras; los letrados se dedicaban de por vida al estudio de la Ley de Dios; daban limosna, ayunaban más veces de las que estaba mandado; rezaban con frecuencia. Pero muchos de ellos no eran de corazón recto y Jesús los llama por dos veces “hipócritas”. Daban limosna para que todos vieran lo que hacían; rezaban de pie en las sinagogas y en las esquinas para mostrarse ante la gente. Sus obras eran buenas, pero sus intenciones no eran claras. Jesús enuncia, ante todo, un principio general: “Eviten hacer el bien delante de la gente para que los vean”. Esta frase es la puerta de entrada que nos permite entender todo lo que sigue. Jesús no está en contra de las obras de piedad; al contrario, estimula a sus discípulos para que las practiquen. Pero no está de acuerdo, con el modo como las llevan a cabo los fariseos: “delante de la gente, para llamar la atención”, para tener buen reconocimiento ante los demás.
  • Jesús aplica este principio, a la limosna, la oración y el ayuno, con un esquema fijo para las tres situaciones. En los tres ejemplos contrapone la postura del hipócrita, que busca el aplauso y la aprobación humana que funcionan ya en el presente como retribución, impidiendo toda otra retribución; y la del discípulo que debe procurar pasar desapercibido y obtener su recompensa sólo de Dios.
  • Limosna, oración y ayuno sólo pueden ser eficaces si son capaces de sacar al ser humano del propio egoísmo, de los propios intereses, de la búsqueda de ventajas y privilegios personales. Hipócrita es el que finge, realizando una acción que no corresponde a su actitud interior. La limosna realizada para conseguir buena fama entre los hombres alcanza un premio humano, que es la fama misma.
  • La limosna debe quedar «en lo escondido», en la esfera del Padre. Como corresponde a «los limpios de corazón», Jesús excluye todo interés mezquino en la ayuda al prójimo. Su auténtica recompensa será la experiencia de Dios en la propia vida.
  • La oración en público se hacía en determinados momentos del día; el judío piadoso se detenía en el lugar donde se encontraba y recitaba de pie las oraciones. La oración de los «hipócritas» pretendía exhibir ante los hombres su piedad personal, igual que la limosna pública. Este tipo de oración es inútil, porque no busca el encuentro con Dios. La verdadera oración se realiza en lo más profundo del hombre, donde no llega la mirada de los demás, sólo la del Padre que está en lo escondido. El exceso de palabras en la oración indica falta de fe, porque el Padre sabe lo que necesita el que ora. La oración, debe disponer al hombre para recibir los dones que Dios quiere concederle.
  • En el ayuno, Jesús se opone al que se realiza hipócritamente descuidando el aspecto para mostrar que se está ayunando y ser admirados por los hombres. En el Antiguo Testamento el ayuno aparece relacionado con el luto o con el arrepentimiento. La desfiguración del rostro formaba parte del ritual del duelo y del luto. Para desfigurarse, la persona colocaba sobre sí, el “saco y las cenizas”. El ayuno tiene que hacerse en secreto, quiere expresar ante el Padre una actitud de corazón. Al ser privación del alimento que es fuente de vida es signo de solidaridad con el dolor de la muerte y expresa su tristeza.
  • Los discípulos de Jesús tienen que formar una comunidad de hermanos que renuncian al prestigio, al poder, al dinero, porque priman otros valores. Las obras de piedad que no corresponden a actitudes interiores, no tienen ningún valor para quien hace de su vida un teatro de apariencias.
  • La enseñanza de Jesús no tiene vueltas: la justicia y la caridad son un deber y hay que realizarlo con honestidad y verdad; la limosna es un deber, es el ejercicio de la solidaridad con las necesidades de los demás y hay que hacerla sencillamente, participando de lo nuestro a los más necesitados.
  • Esta es la plenitud de la ley: hacer todo el bien posible con el corazón y la mente en Dios, buscando la felicidad de los hermanos de forma tan sencilla que nadie se dé cuenta ni le dé importancia. Cuando nuestras obras de piedad se tiñen de sencillez, de compasión y alegría por hacer el bien y por contribuir al bien vivir de los demás, estamos obrando en calidad de hijos del Padre en cuyo hogar vivimos.

     

Para discernir

 

  • ¿Cómo es mi religiosidad?
  • ¿Mis gestos religiosos son expresión de la profundidad de mi fe?
  • ¿En qué gestos expreso con mayor coherencia mi vínculo de fe?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Confío en Ti, Padre Bueno…

 

Para la lectura espiritual

 

«Reza a tu Padre que está en lo escondido»

 

¿Qué más quieres, ¡oh alma!, y qué más buscas fuera de ti, pues dentro de ti tienes tus riquezas, tus deleites, tu satisfacción, tu hartura y tu reino, que es tu Amado, a quien desea y busca tu alma?… Sólo hay una cosa, que, aunque está dentro de ti, está escondido…

Pero todavía dices: Puesto está en mí el que ama mi alma, ¿cómo no le hallo ni le siento? La causa es porque está escondido, y tú no te escondes también para hallarle y sentirle. Porque el que ha de hallar una cosa escondida, tan a lo escondido y hasta lo escondido donde ella está ha de entrar, y, cuando la halla, él también está escondido como ella. Como quiera, pues; que tu Esposo amado es el tesoro escondido en el campo de tu alma, por el cual el sabio mercader dio todas sus cosas (Mt. 13, 44), convendrá que para que tú le halles, olvidados todas las tuyas y alejándote de todas las criaturas, te escondas en tu retrete interior del espíritu.

Y, cerrando la puerta sobre ti, es a saber, tu voluntad a todas las cosas, ores a tu Padre en escondido; y así, quedando escondida con él, entonces le sentirás en escondido, y le amarás y gozarás en escondido, y te deleitarás en escondido con él, es a saber, sobre todo lo que alcanza la lengua y sentido.

 

San Juan de la Cruz (1542-1591), carmelita descalzo, doctor de la Iglesia

Cántico espiritual B, 1, 8-9

 

Para rezar

 

Salmo joven

 

Señor, Tú me llegas hasta el fondo y me conoces por dentro.

Lo sé: me conoces cuando no paro o cuando no sé qué hacer,

mis ilusiones y mis deseos los entiendes como si fueran tuyos,

en mi camino has puesto tu huella,

en mi descanso te has sentado a mi lado,

todos mis proyectos los conoces palmo a palmo.

Tú oyes mi corazón aún cuando está en silencio,

cuando no tiene palabras para hablarte.

 

Cuando escalo mi vida y me supero, allí estás tú,

cuando me canso del camino y me siento muy poca cosa,

perdido en mi dolor, te encuentro a ti.

Cuando surco los mares de mis sueños

y me pierdo en la arena pegadiza de mis playas

allí está tu mano, y tus ojos y tu boca…

allí como amigo fiel, de nuevo estás Tú.

 

Guíame por el camino nuevo que has abierto a los hombres.

Quiero hacer de él un proyecto para mi vida,

y desde lo hondo de mi ser vivir para tí.

 

Emilio

 

JUEVES XI

 

Cuando oren digan así

 

Lectura del libro del Eclesiástico    48, 1-14

 

Después surgió como un fuego el profeta Elías, su palabra quemaba como una antorcha. El atrajo el hambre sobre ellos y con su celo los diezmó.

Por la palabra del Señor, cerró el cielo, y también hizo caer tres veces fuego de lo alto. ¡Qué glorioso te hiciste, Elías, con tus prodigios! ¿Quién puede jactarse de ser igual a ti?

Tú despertaste a un hombre de la muerte y de la morada de los muertos, por la palabra de Altísimo. Tú precipitaste a reyes en la ruina y arrojaste de su lecho a hombres insignes; tú escuchaste un reproche en el Sinaí y en el Horeb una sentencia de condenación; tú ungiste reyes para ejercer la venganza y profetas para ser tus sucesores; tú fuiste arrebatado en un torbellino de fuego por un carro con caballos de fuego.

De ti está escrito que en los castigos futuros aplacarás la ira antes que estalle, para hacer volver el corazón de los padres hacia los hijos y restablecer las tribus de Jacob.

¡Felices los que te verán y los que se durmieron en el amor, porque también nosotros poseeremos la vida!

Cuando Elías fue llevado en un torbellino, Eliseo quedó lleno de su espíritu. Durante su vida ningún jefe lo hizo temblar, y nadie pudo someterlo.

Nada era demasiado difícil para él y hasta en la tumba profetizó su cuerpo. En su vida, hizo prodigios y en su muerte, realizó obras admirables.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 96, 1-2. 3-4. 5-6. 7 (R.: 12a)

 

R.    Alégrense, justos, en el Señor.

 

¡El Señor reina! Alégrese la tierra,

regocíjense las islas incontables.

Nubes y Tinieblas lo rodean,

la Justicia y el Derecho son la base de su trono. R.

 

Un fuego avanza ante él

y abrasa a los enemigos a su paso;

sus relámpagos iluminan el mundo;

al verlo, la tierra se estremece. R.

 

Las montañas se derriten como cera

delante del Señor, que es el dueño de toda la tierra.

Los cielos proclaman su justicia

y todos los pueblos contemplan su gloria. R.

 

Se avergüenzan los que sirven a los ídolos,

los que se glorían en dioses falsos;

todos los dioses se postran ante él. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    6, 7-15

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.

Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal.

Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La historia de Israel admite diversas interpretaciones, por eso en algunas ocasiones se ilumina el significado religioso de los hechos por medio de algunos textos de los libros sapienciales. Esto es lo que sucede al interrumpir la lectura de los Libros de los Reyes para escuchar al Sirácida o Eclesiástico, que muestra su fascinación por este gran profeta de acción.
  • El Sirácida escribe en el siglo IV antes de Cristo y el resumen que hace de la vida de Elías nos recuerda su lucha contra la idolatría y su estilo fogoso: «delante del Señor avanza fuego, abrasando en torno a los enemigos.
  • Para los hebreos, como para muchos pueblos acostumbrados a los «sacrificios», el fuego es el elemento misterioso que une al hombre con Dios: se pasaba la víctima por el fuego para que el fuego penetrara en ella, y se comía esa víctima en una comida sagrada, para entrar en comunión con la divinidad. El personaje Elías es simbolizado por el «fuego».

***

  • Jesús acaba de condenar el modelo de oración que se hace por ostentación. Su deseo, es que sus discípulos pasen a un modelo de oración distinto, al que vienen acostumbrados. Aconseja a sus seguidores que su oración, no sea con muchas palabras, porque Dios ya conoce lo que le vamos a decir.
  • Jesús nos deja un modelo de oración: el Padrenuestro. Esta oración es como el resumen de la espiritualidad del Antiguo y del Nuevo Testamento sobria y equilibrada. Mateo pone el Padrenuestro en contraste con la oración de los paganos que se caracterizaba por la acumulación de largas y tediosas fórmulas donde se amontonaban los calificativos de Dios. Mateo destaca, en cambio, de una manera positiva, el Padrenuestro como una oración breve.
  • Primero, nos lleva pensar en Dios, que es nuestro Padre: su nombre, su reino, su voluntad. Nos invita a mostrar nuestro deseo de sintonizar con Dios. Luego pasa a nuestras necesidades: el pan de cada día, el perdón de nuestras faltas, la fuerza para no caer en tentación y vencer el mal. El Padrenuestro a pesar de ser tan breve; es una síntesis de todo lo que Jesús vivió y sintió respecto de Dios, del mundo y de su pueblo.
  • El Padre nuestro se divide en dos partes. La primera tiene como centro al Padre y la segunda a la comunidad.
  • En la primera parte, la comunidad pide por la extensión del reino a la humanidad entera. Al comenzar diciendo «Padre nuestro», Jesús marca un estilo de petición. Existe una relación comunitaria de los discípulos con Dios, ya no es solamente individual. Son los hijos, o los miembros del reino, los que se dirigen a Dios como Padre porque Él es el único que merece ese nombre.
  • La expresión, «que estás en los cielos», no aleja al Padre de sus hijos, sino que indica la trascendencia y la invisibilidad de Dios.
  • La comunidad pide que la humanidad reconozca a Dios como Padre. Antes que pensar en sí misma, la comunidad se preocupa por la humanidad que la rodea.
  • La comunidad tiene experiencia del reinado de Dios, por eso pide que se extienda a todo hombre. Pide, porque sabe que es ella la que, con su modo de vida, hace presente en el mundo el mensaje de salvación. Pide fidelidad al mensaje de las bienaventuranzas, y a la práctica de esta novedad de vida.
  • La comunidad pide que se cumpla el designio de Dios, designio histórico de Dios sobre la humanidad: llevar a su plenitud la ley y realizar la obra redentora.
  • La decisión de la salvación está tomada por Dios, pero tiene que realizarse en la tierra. Le pedimos a Dios que lo que Él ya ha decidido en el cielo, se realice en la tierra. La comunidad vuelve a pedir por el mundo; su primera preocupación es la misión que Jesús le confía.
  • En la segunda parte la comunidad reza por sí misma. La palabra «pan», es equivalente a alimento. «El pan del mañana» hace referencia al banquete mesiánico final. Jesús describió su presencia con los discípulos como un banquete de bodas, en contrapartida a la tristeza del ayuno practicado por los discípulos de Juan y los fariseos. Se pide que el gozo de ese momento, lo pueda experimentar esta comunidad presente.
  • En la petición del perdón del las ofensas aparece una exigencia para la comunidad. El perdón del Padre está condicionado al perdón mutuo, expresión del amor. Quien se cierra al amor de los otros se cierra al amor de Dios, que se manifiesta en el perdón. La división en la comunidad impide la presencia en ella del amor del Padre. Se pide, pues, la manifestación continúa de ese amor que se traduce en el perdón mutuo. En los deudores quedan incluidos los enemigos y perseguidores.
  • «No nos dejes caer en la tentación», remite a las tentaciones de Jesús en el desierto, no se trata de una tentación única y determinada. El sentido de «tentación» se refiere a las mismas que experimentó Jesús. Aquéllas pretendían desviar su mesianismo. La comunidad puede experimentar en su misión, que continúa la de Jesús, las mismas tentaciones que éste: usar sus dones para propio beneficio sin atender al plan de Dios; caer en la irresponsabilidad, pero, sobre todo, caer en la tentación de la gloria y el poder.
  • En la petición final del Padrenuestro, rogamos que el Padre no permita que la comunidad ceda a las seducciones del Malo que es la personificación del poder del mundo.
  • Insiste Jesús en la necesidad del perdón. La unión en la comunidad asegura la experiencia del amor del Padre y es condición para su existencia. No es que Dios se niegue a perdonar; es el hombre que no perdona, quien se hace incapaz de recibir el amor.
  • Esta oración nos debe ir afirmando en nuestra condición de hijos para con Dios, y también en nuestra condición de hermanos de los demás, dispuestos a perdonar cuando haga falta, porque todos somos hijos del mismo Padre.
  • El Padre Nuestro no es la oración institucionalizada. A Dios nadie lo puede encerrar en palabras. Dios lo desborda todo. Lo que quiere Jesús con el “Padre Nuestro” es que confrontemos nuestra vida personal y comunitaria con su proyecto original: que con nuestro proceder, hagamos que el Reino de Dios se desarrolle y crezca.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué rezo cuando rezo el Padre nuestro?
  • ¿Qué experimento ante cada una de las peticiones?
  • ¿Qué relación hay entre la oración del Señor y mi proyecto de vida en la fe?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Padre, venga tu Reino…

 

Para la lectura espiritual

 

…”La primera parte del Padre nuestro va, de una manera atrevida, del tú al Dios que se ha revelado como amor. Se trata de una oración de agradecimiento llena de júbilo por el hecho de que podamos llamar, amar y alabar de manera confiada al Santísimo como Nuestro Padre y como nuestro tú. Expresa el compromiso de verificar nuestras aspiraciones y nuestras acciones, a fin de ver si y hasta qué punto se toman en serio y honran el nombre del Padre y nuestra vocación de hijos a hijas suyos. Y, no por último, nos pone sobre todo frente a nuestra misión de promover, para honor del único Dios y Padre, la paz y la solidaridad salvífica entre todos los hombres [...].

Recitar el Padre nuestro significa preguntarse por la seriedad con la que tomamos, intentamos comprender y confesamos con actos concretos el plan salvífico de Dios. Un rasgo fundamental e imprescindible del compromiso que hemos asumido en virtud del Espíritu Santo y con la mirada puesta en el Hijo predilecto es el de amar a Dios en todo y por encima de todo y cumplir su voluntad santa y amorosa.

La segunda parte del Padre nuestro habla del amor al prójimo en unión con Jesús. Se trata del «Nosotros», de vivir de manera radical la solidaridad salvífica de Jesús con todos los hombres y en todos los campos de la vida. La conciencia adquirida de que la recitación del Padre nuestro nos introduce, de manera semejante al bautismo de Jesús en el Jordán, en la vida trinitaria de Dios, así como nuestra opción fundamental en favor de la solidaridad salvífica en todos los campos, nos ayudarán, sin la menor duda, a conferir un perfil cada vez más claro y convincente a nuestro programa de vida”…

 

B. Häring, II Padre nuestro. Alabanza, oración programa de vida, Brescia 1995.

 

Para rezar

 

Este es tu reino entre nosotros, Señor,

vivir en tu amor ser tus hijos

y contemplar tu rostro,

tal como lo manifestó tu hijo amado, Jesús.

 

Ahora sabemos que la santidad a la que nos llamás

está amasada de vida diaria, de trabajo,

de alegrías y penas,

de un caminar constante hacia un mundo nuevo

que renace a su liberación y a la paz definitiva.

 

Porque esta santidad no nos saca del mundo

sino que nos hace vivir en plenitud

dando sentido a nuestra vida

para volcarnos a un gran proyecto:

una nueva humanidad.

 

VIERNES XI

 

Dónde está tu tesoro está tu corazón

 

Lectura del segundo libro de los Reyes    11, 1-4. 9-18. 20

 

Atalía, la madre de Ocozías, al ver que había muerto su hijo, empezó a exterminar a todo el linaje real. Pero Josebá, hija del rey Jorám y hermana de Ocozías, tomó a Joás, hijo de Ocozías, lo sacó secretamente de en medio de los hijos del rey que iban a ser masacrados, y lo puso con su nodriza en la sala que servía de dormitorio. Así lo ocultó a los ojos de Atalía y no lo mataron. El estuvo con ella en la Casa del Señor, oculto durante seis años, mientras Atalía reinaba sobre el país.

El séptimo año, Iehoiadá mandó buscar a los centuriones de los carios y de la guardia, y los hizo comparecer ante él en la Casa del Señor. Hizo con ellos un pacto, comprometiéndolos bajo juramento, y les mostró al hijo del rey.

Los centuriones ejecutaron exactamente todo lo que les había ordenado el sacerdote Iehoiadá. Cada uno de ellos tomó a sus hombres -los que entraban de servicio y los que eran relevados el día sábado- y se presentaron ante el sacerdote Iehoiadá. El sacerdote entregó a los centuriones las lanzas y los escudos del rey David que estaban en la Casa del Señor. Los guardias se apostaron, cada uno con sus armas en la mano, desde el lado sur hasta el lado norte de la Casa, delante del altar y delante de la Casa, para formar un círculo alrededor del rey. Entonces Iehoiadá hizo salir al hijo del rey y le impuso la diadema y el Testimonio. Se lo constituyó rey, se lo ungió, y todos aplaudieron, aclamando: « ¡Viva el rey!»

Atalía oyó el griterío de la gente que corría, y se dirigió hacia la Casa del Señor, donde estaba el pueblo. Y al ver al rey de pie sobre el estrado, como era costumbre, a los jefes y las trompetas junto al rey, y a todo el pueblo del país que estaba de fiesta y tocaba las trompetas, rasgó sus vestiduras y gritó: « ¡Traición!»

Entonces el sacerdote Iehoiadá impartió órdenes a los centuriones encargados de la tropa, diciéndoles: « ¡Háganla salir de entre las filas! Si alguien la sigue, que sea pasado al filo de la espada.» Porque el sacerdote había dicho: «Que no lo maten en la Casa del Señor.» La llevaron a empujones, y por el camino de la entrada de los Caballos llegó a la casa del rey; allí la mataron.

Iehoiadá selló la alianza entre el Señor, el rey y el pueblo, comprometiéndose este a ser el pueblo del Señor; y también selló una alianza entre el rey y el pueblo. Luego, todo el pueblo del país se dirigió al templo de Baal, lo derribó y destrozó por completo sus altares y sus imágenes. Y a Matán, el sacerdote de Baal, lo mataron delante de los altares.

El sacerdote estableció puestos de guardia en la Casa del Señor.

Toda la gente del país se alegró y la ciudad permaneció en calma. A Atalía la habían pasado al filo de la espada en la casa del rey.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 131, 11. 12. 13-14. 17-18 (R.: 13)

 

R.    El Señor eligió a Sión para que fuera su morada.

 

El Señor hizo un juramento a David,

una firme promesa, de la que no se retractará:

«Yo pondré sobre tu trono

a uno de tus descendientes. R.

 

Si tus descendientes observan mi alianza

y los preceptos que yo les enseñaré,

también se sentarán sus hijos

en tu trono para siempre.» R.

 

Porque el Señor eligió a Sión,

y la deseó para que fuera su Morada.

«Este es mi Reposo para siempre;

aquí habitaré, porque lo he deseado. R.

 

Allí haré germinar el poder de David:

yo preparé una lámpara para mi Ungido.

Cubriré de vergüenza a sus enemigos,

y su insignia real florecerá sobre él.» R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    6, 19-23

 

Jesús dijo a sus discípulos:

No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban. Acumulen, en cambio, tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que los consuma, ni ladrones que perforen y roben. Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón.

La lámpara del cuerpo es el ojo. Si el ojo está sano, todo el cuerpo estará iluminado. Pero si el ojo está enfermo, todo el cuerpo estará en tinieblas. Si la luz que hay en ti se oscurece, ¡cuánta oscuridad habrá!

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Cuando un rey, una reina, amaba el culto de Baal, arrastraba a todo el pueblo a la idolatría. Cuando un rey era fiel a Yahvé, volvían a la alianza, destruía los templos de Baal y rompía sus estatuas.
  • Atalía, hija de Ajab y de Jezabel, estaba imbuida por el paganismo fenicio de su madre. Influidos por ella, tanto Jorán, su marido, como Ocozías, su hijo, habían introducido en Jerusalén el culto a Baal.
  • Atalía, llega a ser una reina sin piedad: cuando se entera de que su hijo Ocosías ha sido muerto por los hombres de Jehú, decide quedarse con el poder y llega hasta matar a sus propios nietos.
  • El sumo sacerdote Joad y su mujer Josabet, a causa misma de su fe, hicieron un análisis de la situación, y para que el pueblo sea el pueblo del Señor, se comprometieron en una empresa política para restaurar la Alianza. Era el modo común de todos los pueblos en aquella época que la religión estuviera estrechamente ligada al príncipe y a las princesas.
  • Atalía mató a sus nietos, también ella será asesinada. Ella usurpó el trono, a su vez será también destronada. Y se prepara esa operación larga y trabajosa salvando de la muerte a Joas, manteniéndolo durante seis años escondido en el Templo.
  • Pasado el tiempo, iniciada la revolución dieron muerte a Atalía, Joas subió al trono y el sumo sacerdote concertó una alianza entre el Señor, el rey y el pueblo, para que el pueblo fuera el pueblo del Señor.
  • Atalía creyó haber acabado con la casa de David, con lo cual se rompía la línea mesiánica prometida por Dios. Pero al entronizar a Joas, vuelve a reinar la casa de David y, al menos al principio, se restaurará la alianza con el Dios verdadero. El pueblo ha optado por no ser más el pueblo de Baal. A pesar de que el reino de Joas fue un largo reino de paz y de piedad, no durará mucho el buen propósito del pueblo.

***

  • En el sermón de la montaña, Mateo recoge diversas enseñanzas de Jesús. Hoy nos trae unas breves frases sobre los tesoros, y sobre el ojo como lámpara del cuerpo. «No amontonen tesoros en la tierra…». Jesús los contrapone a los «tesoros en el cielo» que son valores verdaderos, duraderos. Jesús reconoce la tendencia del hombre a acumular. Pero nos dice dónde debemos invertir nuestro dinero, nos aconseja colocar nuestro capital en el banco de Dios, donde no hay ladrones y donde el dinero produce el máximo posible. Invita positivamente a acumular tesoros en el cielo, invirtiendo a través de la limosna y ayudando a los necesitados.
  • Jesús precisa que la riqueza «en el cielo» es Dios mismo, y que la pobreza propia del reino consiste en la renuncia efectiva a todo otro tipo de riqueza. El que acumula dinero está necesariamente apegado a él, por eso acumulación de dinero y reino de Dios no son compatibles.
  • La escala de valores que posee un hombre y las seguridades que busca orientan su vida, lo definen y marcan su personalidad. Lo que es invertido en Dios, tiene un valor duradero, por eso esta enseñanza es completada con la de la lámpara y el ojo.
  • «La lámpara del cuerpo es el ojo». Nuestra mirada es la que da color a todo. Si está enferma todo lo que vemos estará enfermo. Si no tenemos luz en los ojos, todo estará a oscuras. Para los judíos, el ojo sano equivale a la generosidad y el ojo enfermo a la tacañería. La «lámpara», lo «luminoso», indica el valor positivo que la generosidad comunica al hombre.
  • Lo opuesto a acumular riquezas es compartir lo que se tiene, obra de la generosidad. El apego al dinero hace del hombre un miserable; es precisamente el desapego, que se traduce en el don, el que da valor a la persona. Jesús pone el valor de la persona en el desprendimiento, que manifiesta el amor.
  • La “codicia y la avaricia” son causa de enfermedad para el ser humano porque desnaturalizan el sentido de las cosas materiales, considerándolas, no como medio sino como fin. La generosidad es condición para la ayuda a los demás y para el cumplimiento de la pobreza a la que Jesús llama.
  • Después del llamado a despojarnos de los falsos tesoros, fuente de preocupaciones y poner toda nuestra confianza en Dios, esta exhortación a la generosidad es un llamado para que todos los cristianos nos entreguemos a Dios sirviendo a los demás sin límites ni condiciones.
  • Nuestra sociedad contradictoria está produciendo constantemente nuevos pobres, marginados, desengañados, inadaptados y también, en no pocas ocasiones, abandonados y desesperados. Sin embargo otra parte del mundo está lleno de bienes, ocupado obsesivamente en la producción y disfrute de los mismos. No debemos olvidar, que muchos bienes que se presentan como fascinantes, no son el supremo bien y que cuando se los adora, traen como consecuencia ambiciones, angustias, sometimiento, rivalidades, injusticias, desesperaciones. Con tanta abundancia de bienes, no está sosegada ni aquietada nuestra sociedad porque: “Nos hiciste, Señor, para ti, e inquieto está nuestro corazón hasta que descanse en Ti”.

     

Para discernir

 

  • ¿Qué tesoros apreciamos y acumulamos?
  • ¿Qué uso hacemos de los bienes de este mundo?
  • ¿Dónde está nuestro corazón, nuestra preocupación?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Dónde está mi tesoro, está también mi corazón

 

Para la lectura espiritual

 

El Secreto de María I, 3-4 – «Llamados a la santidad»

 

Alma, imagen viva de Dios y comprada por la Sangre preciosa de Jesucristo, la voluntad de Dios en ti es que seas santa como él en esta vida, y gloriosa como él en la otra.

La adquisición de la santidad de Dios es con toda seguridad tu vocación, es allí adónde tus pensamientos, tus palabras y tus acciones, tus sufrimientos y todos los movimientos de tu vida deben estar dirigidos; o bien resistes a Dios, no haciendo aquello por lo que te ha creado y por lo que te conserva ahora.

¡Oh! ¡Qué admirable obra! ¡el polvo cambiado en luz, la basura en pureza, el pecado en santidad, la creatura en el Creador y el hombre en Dios! ¡Oh admirable obra! lo repito, pero obra difícil en ella misma e imposible a la sola naturaleza; sólo Dios, por una gracia, y una gracia abundante y extraordinaria, puede cumplirla llegando hasta al termino; ni siquiera la creación de todo el universo es una gran obra maestra como esta otra…

Alma, ¿cómo le harás? que medios escogerás para subir hasta dónde Dios te llama? los medios de salvación y de santidad todos los conocen, están escritos en los Evangelios, están explicados por los maestros de la vida espiritual, son practicados por los santos y necesarios a todos aquellos que quieren salvarse, estos son: la humildad del corazón, la oración continua, la mortificación universal, el abandono a la divina Providencia, la conformidad con la voluntad de Dios.

 

San Luís María de Griñón de Monfort (1673-1716) predicador, fundador de comunidades religiosas

 

Para rezar

 

Yo había pedido a Dios la fuerza para alcanzar el éxito,

Yo había pedido la salud para hacer grandes cosas,

pero él me dio la enfermedad para que pueda hacer cosas mejores.

Yo había pedido el poder para poder ser apreciado por los hombres,

pero me dio la debilidad para que experimentara la necesidad de Dios.

Yo había pedido la riqueza para ser feliz,

pero me ha dado la pobreza para que pueda ser prudente.

Yo había pedido un compañero para no vivir solo,

pero me dio un corazón para que pueda amar a todos mis hermanos.

Yo había pedido cosas que pudieran alegrar mi vida,

pero he recibido la vida para que pueda gozar de todas las cosas.

Yo no he obtenido nada de lo que había pedido,

pero he recibido todo cuanto había esperado.

Casi a pesar de mi mismo,

mis plegarias informuladas

han sido escuchadas.

Yo soy, entre los hombres, el más ricamente colmado.

 

SÁBADO XI

 

Busquen el reino de Dios

 

Lectura del segundo libro de las Crónicas    24, 17-25

 

Después de la muerte de Iehoiadá, los jefes de Judá fueron a postrarse delante del rey, y este se dejó llevar por sus palabras. Entonces abandonaron la Casa del Señor, el Dios de sus padres, y rindieron culto a los postes sagrados y a los ídolos. Por este pecado, se desató la indignación del Señor contra Judá y Jerusalén. Les envió profetas que dieron testimonio contra ellos, para que se convirtieran al Señor, pero no quisieron escucharlos.

El espíritu de Dios revistió a Zacarías, hijo del sacerdote Iehoiadá, y este se presentó delante del pueblo y les dijo: «Así habla Dios: ¿Por qué quebrantan los mandamientos del Señor? Así no conseguirán nada. ¡Por haber abandonado al Señor, él los abandonará a ustedes!»

Ellos se confabularon contra él, y por orden del rey lo apedrearon en el atrio de la Casa del Señor. El rey Joás no se acordó de la fidelidad que le había profesado Iehoiadá, padre de Zacarías, e hizo matar a su hijo, el cual exclamó al morir: « ¡Que el Señor vea esto y les pida cuenta!»

Al comenzar el año, el ejército de los arameos subió a combatir contra Joás. Invadieron Judá y Jerusalén, ejecutaron a todos los jefes que había en el pueblo, y enviaron el botín al rey de Damasco. Aunque el ejército de Arám había venido con pocos hombres, el Señor entregó en sus manos a un ejército mucho más numeroso, por haberlo abandonado a él, el Dios de sus padres. De esta manera, los arameos hicieron justicia con Joás, y cuando se fueron, lo dejaron gravemente enfermo. Sus servidores tramaron una conspiración contra él para vengar la sangre del hijo del sacerdote Iehoiadá, y lo mataron cuando estaba en su lecho. Así murió, y fue sepultado en la Ciudad de David, pero no en el sepulcro de los reyes.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 88, 4-5. 29-30. 31-32. 33-34 (R.: 29a)

 

R.    Le aseguraré mi amor eternamente.

 

Yo sellé una alianza con mi elegido,

hice este juramento a David, mi servidor:

«Estableceré tu descendencia para siempre,

mantendré tu trono por todas las generaciones.» R.

 

Le aseguraré mi amor eternamente,

y mi alianza será estable para él;

le daré una descendencia eterna

y un trono duradero como el cielo. R.

 

Si sus hijos abandonan mi enseñanza

y no proceden de acuerdo con mis juicios;

si profanan mis preceptos

y no observan mis mandamientos. R.

 

Castigaré sus rebeldías con la vara

y sus culpas, con el látigo.

Pero a él no le retiraré mi amor

ni desmentiré mi fidelidad. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    6, 24-34

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero.

Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido? Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos? ¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida?

¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer. Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos.

Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe!

No se inquieten entonces, diciendo: « ¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?» Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan. Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura. No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Hoy leemos otra interpretación de la historia. El largo reinado de Joás, había empezado bien, con una notoria restauración de la vida social y religiosa.
  • Joás ha sido un rey fiel, durante un cierto tiempo, pero, de temperamento inestable. Cuando murió el sumo sacerdote Yehoyadá que lo había ayudado a subir al trono, se deja llevar a los cultos de Baal, aparentemente más seductores que el culto al verdadero Dios, que lo conducen de nuevo a la idolatría y al ejercicio de una autoridad caprichosa.
  • A Zacarías, profeta de Dios, hijo de Yehoyadá que le había recriminado su cambio de conducta, lo apedrearon en el atrio del templo.
  • El autor del Libro de las Crónicas, atribuye a estos pecados, la ruina que le sobrevino a Joás a manos del ejército de Siria y de sus propios súbditos.
  • En nuestras vidas, puede haber idas y vueltas, conversiones y recaídas, tanto en nuestra relación con Dios como en la conducta con los demás. Toda la historia del mundo está llena de este conflicto entre «el verdadero Dios» y «los ídolos» que el hombre se fabrica.

***

  • Jesús nos presenta otro rasgo del estilo de vida de sus discípulos: la confianza en Dios, en oposición a la excesiva preocupación por el dinero. Jesús, ni demoniza el dinero, ni afirma que éste o los bienes materiales no sean necesarios para vivir, sino que los coloca en el lugar que deben ocupar en la vida del ser humano. Desde un refrán de la época: «no se puede servir a dos amos»; Jesús establece la antítesis entre Dios y Mammón, entre Dios y el dinero como ídolo y como razón de ser. Es imposible encontrarse bien y a gusto con los dos.
  • Los discípulos no pueden tener una fidelidad dividida. Estas palabras de Jesús, expresan el carácter radical de su enseñanza, con relación al dinero y a las propiedades. Las posesiones materiales son un dios falso, que exige una lealtad exclusiva, que piden ocupar el primer lugar. La vida vale más que el alimento, el cuerpo más que el vestido. Lo espiritual, vale más que lo material y el ser, más que el aparecer.
  • Jesús les enseña a los suyos la actitud de confianza en Dios, con la comparación de los pájaros y de las flores. Hay que trabajar para vivir, pero no vivir para acumular y acumular. Los pájaros se esfuerzan por comer, pero no se dedican a acumular. Comen cada día y eso les basta. Su mañana, como el nuestro, depende de Dios, por eso de nada vale agobiarse por el futuro con las preocupaciones de la comida, la bebida o el vestido, si “nadie puede añadir ni siquiera una hora a su vida”. Lo que Él quiere, es que no vivan agobiados, sino que sepan mirar las cosas en su justa jerarquía. El Reino de Dios y su justicia es lo principal, y «todo lo demás se dará por añadidura».
  • Estamos llamados a construir una nueva sociedad y si nos esforzamos en buscar ante todo el “Reino de Dios”, la comida y el vestido se nos dará por añadidura. Es una invitación a relativizar el valor absoluto de los bienes terrenos en comparación con el valor supremo de Dios y su reinado lo que nos llevará solidarizarnos con los más necesitados desde una actitud de generosidad.
  • Jesús, que ha quitado a los discípulos la preocupación por el objetivo inmediato de la subsistencia, les recuerda que el objetivo primero es el trabajo por la extensión del reino de Dios, que se verifica en la nueva relación humana que crea nuevas condiciones de vida. Quien se ponga al servicio de la causa del dinero, no debe extrañarse de que en la tierra, se multipliquen los seres humanos sin alimento y sin vestido.
  • El que pone su vida al servicio del reino verá tarde o temprano, el fruto de la justicia, solidaridad y amor por las que ha trabajado. El alimento y el vestido no faltarán nunca en una sociedad regida por estos valores. Cuando la comunidad trabaja así, no tiene que preocuparse por su vida material; ya que de ésta se ha ocupado el Padre desde la creación.
  • No pueden convivir juntos el pobre y el justo porque si el justo es justo, compartirá con el pobre y dejará de serlo.
  • Hay que vivir en el presente, sin agobios por el mañana. El mañana se preocupará de sí mismo. Al discípulo le basta con enfrentarse con la dificultad día por día, y experimentar en ella la eficacia de su amor.

 

Para discernir

 

  • ¿Dónde experimento que tengo los apoyos más fuertes de mi vida?
  • ¿En qué lugar tengo puesto mi corazón?
  • ¿Qué es lo que mueve mis deseos y búsquedas?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

«No se preocupen tanto por su vida»

 

Para la lectura espiritual

 

…”El Señor dijo a sus discípulos: «Os doy mi paz» (Jn 14,27). Es necesario pedir a Dios esta paz de Cristo, y el Señor la dará al que se la pida. Cuando la recibimos hemos de velar santamente por ella y hacerla crecer.

Aquel que en sus aflicciones no se abandona a la voluntad de Dios, no puede conocer la misericordia de Dios. Si te sobreviene una desgracia, no te dejes abatir, sino acuérdate de que el Señor te mira con bondad. No aceptes este pensamiento: « ¿El Señor me mirará con amor siendo así que le he ofendido?», porque el Señor es bueno por naturaleza. Vuélvete con fe a Dios y di como el hijo pródigo del Evangelio: «No soy digno de ser llamado hijo tuyo» (Lc 15,21). Entonces verás cuán querido eres del Padre, y tu alma conocerá un gozo indescriptible”…

San Silvano (1866-1938)

Para rezar

 

Abandonarme…en ti…

 

Abandonarme en ti…

dejar que las cosas sigan su rumbo incierto…

Abandonarme en ti…

creer que todo está solucionado con tan sólo pensar en Ti.

Abandonarme en ti…

sentir tu presencia y olvidarme de las angustias.

Abandonarme en ti…

quisiera hacerlo pero mi condición humana y pecadora me lo impiden…

Perdóname Señor por no abandonarme en ti…

es que hay tantas cosas en mi mente y en mi corazón, tantos problemas que tengo que solucionar…

Abandonarme en ti…

hoy me abandono en ti, me olvido de mi misma para sólo estar en tu presencia, para sentir tu abrazo y tu sosiego.

Abandonarme en ti…

toda mi vida es tuya y todo lo que hay en ella, hazlo mejor y ayúdame a entender que todo lo que tengo que hacer es…

ABANDONARME EN TI…

 

Beatriz Esparsa

 

 

 

 

 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA X – CICLO B

TIEMPO DTE EL AÑO – CICLO B

LUNES X

San Bernabé (apóstol)

 

MARTES X

 

MIÉRCOLES X

 

JUEVES X

 

VIERNES X

 

SÁBADO X

TIEMPO DTE EL AÑO – CICLO B

LUNES X

San Bernabé (apóstol)

 

El Reino de los Cielos está cerca

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles 11, 21b-26; 13,1-3

 

En aquellos días: Muchos creyeron y se convirtieron. Al enterarse de esto, la Iglesia de Jerusalén envió a Bernabé a Antioquía. Cuando llegó y vio la gracia que Dios les había concedido, él se alegró mucho y exhortaba a todos a permanecer fieles al Señor con un corazón firme. Bernabé era un hombre bondadoso, lleno del Espíritu Santo y de mucha fe. Y una gran multitud adhirió al Señor. Entonces partió hacia Tarso en busca de Saulo, y cuando lo encontró, lo llevó a Antioquía. Ambos vivieron todo un año en esa Iglesia y enseñaron a mucha gente. Y fue en Antioquía, donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de “cristianos”. En la Iglesia de Antioquía había profetas y doctores, entre los cuales estaban Bernabé y Simeón, llamado el Negro, Lucio de Cirene, Manahén, amigo de infancia del tetrarca Herodes, y Saulo.

Un día, mientras celebraban el culto del Señor y ayunaban, el Espíritu Santo les dijo: “Resérvenme a Saulo y a Bernabé para la obra a la cual los he llamado”. Ellos, después de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 97,1.2-3b. 3c-4. 5-6 (R.: cf. 2b)

 

R.    El Señor reveló su justicia a los ojos de las naciones.

 

Canten al Señor un canto nuevo,

porque el hizo maravillas:

su mano derecha y su santo brazo

le obtuvieron la victoria. R.

 

El Señor manifestó su victoria,

reveló su justicia a los ojos de las naciones:

se acordó de su amor y su fidelidad

a favor del pueblo de Israel. R.

 

Los confines de la tierra han contemplado

el triunfo de nuestro Dios.

Aclame al Señor toda la tierra,

prorrumpan en cantos jubilosos. R.

 

Canten al Señor con el arpa

y al son de instrumentos musicales;

con clarines y sonidos de trompeta

aclamen al Señor, que es Rey. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 7-13

 

Jesús dijo a sus discípulos: Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento. Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La primera lectura narra el inicio de la comunidad cristiana en Antioquía, la cual jugará un papel decisivo en la expansión del cristianismo, en la cuenca del Mediterráneo, tal como lo relatan los capítulos 13 y 14 de los Hechos de los Apóstoles. Cuando la Iglesia de Jerusalén se entera de la respuesta positiva de los habitantes de Antioquía frente al evangelio, enviaron a Bernabé, el cual es descrito como “ser humano justo y lleno del Espíritu Santo y fe”.
  • Bernabé es un “justo”, es decir, según el lenguaje teológico del Antiguo Testamento una persona íntegra y fiel a los mandamientos del Señor. Pero además, es descrito como alguien “lleno del Espíritu Santo y fe”, con lo cual se lo coloca en el ámbito de la nueva alianza, presentándolo como alguien dócil a la acción de Dios, en la obra de expansión del evangelio. El Espíritu Santo, en efecto, actuará eficazmente por mediación de Bernabé en la predicación del evangelio a los paganos.
  • El relato de los Hechos añade que Bernabé,…”exhortaba a todos para que se mantuvieran fieles al Señor”. Luego se describe la fecundidad de la predicación y de la exhortación de este hombre, “lleno de Espíritu Santo y fe”… “una considerable multitud se unió al Señor”.

***

  • En el evangelio de Mateo se narra el envío de los Doce por parte de Jesús y se indican las instrucciones básicas para la misión evangelizadora: a quien deben ir, lo que deben decir, como deben actuar.
  • Jesús elige a “Doce” de entre los discípulos para continuar su obra. El número “doce” hace referencia a las doce tribus de Israel. En el proyecto salvador de Jesús “los Doce” representan, las columnas del nuevo pueblo de Dios.
  • La misión de estos doce elegidos va destinada inicialmente a “las ovejas perdidas de la casa de Israel”. A partir de Israel, la misión se va abriendo poco a poco a todos los hombres; esto se realizará plenamente sólo después de la muerte y resurrección de Jesús, mediante la cual es constituido Mesías y Señor universal, con la efusión del Espíritu Santo.
  • Su programa misionero es descrito y se estructura a imagen de la misión histórica que llevó a cabo Jesús. Igual que Él deben anunciar el Reino y realizar los signos que los acreditan. Deberán anunciar que “está llegando el reino de los cielos”; proclamar que la justicia, la compasión y la solidaridad son una gracia y una realidad que hay que acoger como don de Dios, para construir un proyecto nuevo de humanidad.
  • Por otra parte, están llamados a continuar realizando los gestos de liberación de Jesús en favor de los pobres, los enfermos y los marginados del mundo. Para esto, Jesús los hace participar de la plenitud de su “poder”. Palabra y acción van indefectiblemente unidas.
  • Hoy también la misión es ponerse en camino, nos exige movernos de un lugar a otro, avanzar, superar obstáculos y no dejarnos vencer por el rechazo y la incomprensión del mundo. Como discípulos misioneros debemos confiar absolutamente en la gracia que se nos ha dado para anunciar. Esta es nuestra mayor fuerza: no apoyarnos en seguridades humanas, ir desprovistos de todo, confiando sólo en la fuerza del mensaje que llevamos, y abandonados totalmente a la providencia divina.
  • Desprovistos de todo y necesitados de todo, llevamos la mayor riqueza: el don del reino; por eso son posibles la pobreza, la confianza y el abandono.

 

Para discernir

 

  • ¿Siento la necesidad de evangelizar?
  • ¿Dónde pongo mis seguridades?
  • ¿Descubro que mi vida está llamada a ser evangelizadora por sí misma?

 

Para la lectura espiritual

 

 

«¿Cómo podría yo amar a alguien que no conozco?»…Si no podemos ver a Dios, tenemos sin embargo otros medios para levantar el ojo de nuestro espíritu hasta él. Si no nos es posible verle en él mismo, podemos desde ya verle en sus servidores. Viendo que cumplen maravillas, podemos estar seguros de que Dios mora en ellos…Ninguno de entre nosotros puede ver directamente el sol fijándolo al momento en el que se levanta con todo su brillo, pues los ojos quedan deslumbrados al fijarlos en sus rayos. Pero miramos las montañas que el sol ilumina, y vemos por esto que ya ha salido. De este modo, puesto que no podemos ver el Sol de justicia en él mismo (Ml 3,20), miremos las montañas que su claridad ilumina, es decir los santos apóstoles, que brillan por sus virtudes, que resplandecen por sus milagros…En efecto el poder de Dios en él mismo, es el sol en el cielo; el poder de Dios extendido sobre los hombres, es el sol sobre la tierra…

Pero la condición para no tropezar en el camino sobre la tierra es amar a Dios y a nuestro prójimo con todo nuestro espíritu (Mt 22,37s)…Es por esto que el Espíritu ha sido dado a los discípulos en dos ocasiones: primero por el Señor cuando vivía en la tierra, luego por el Señor cuando reinaba en el cielo (Jn 20,22; Hch 2). Nos es dado sobre la tierra para amar al prójimo, y del cielo para amar a Dios. Pero ¿por qué primero nos es dado sobre la tierra, y en seguida del cielo, sino para darnos a comprender claramente esta palabra de Juan: «quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve»? (1 Jn 4:20). De este modo hermanos míos, apreciemos a nuestro prójimo; amemos al que está cerca de nosotros, para que nos sea posible amar a aquel que está sobre nosotros… a fin de merecer disfrutar en Dios una alegría perfecta con el mismo prójimo.

 

San Gregorio Magno (c. 540-604), papa y doctor de la Iglesia – Homilías sobre el Evangelio, nº30

 

Para rezar

 

Señor, que nos has dado la gracia de pertenecer a tu Iglesia

y de participar en ella de tu misión de salvar a los hombres,

ayúdanos a conocerte mejor, a seguirte más de cerca

a darte a conocer a todos los hombres.
Inspíranos valor y entusiasmo,

para hacernos amigos de todos aquellos con quienes nos encontremos

y podamos acercarlos a Ti.

Que permanezcamos siempre cerca de ti y haz que

seamos generosos y creativos miembros de tu Iglesia.

Fortalece y acrecienta tu vida en nosotros,

para que todo lo que hagamos sea hecho contigo, desde ti y para ti.

 

MARTES X

 

Sean sal y luz

 

 

 

Lectura del primer libro de los Reyes    17, 7-16

 

Al cabo de un tiempo, el torrente se secó porque no había llovido en la región. Entonces la palabra del Señor llegó a Elías en estos términos: «Ve a Sarepta, que pertenece a Sidón, y establécete allí; ahí yo he ordenado a una viuda que te provea de alimento.»

El partió y se fue a Sarepta. Al llegar a la entrada de la ciudad, vio a una viuda que estaba juntando leña. La llamó y le dijo: «Por favor, tráeme en un jarro un poco de agua para beber.» Mientras ella lo iba a buscar, la llamó y le dijo: «Tráeme también en la mano un pedazo de pan.»

Pero ella respondió: «¡Por la vida del Señor, tu Dios! No tengo pan cocido, sino sólo un puñado de harina en el tarro y un poco de aceite en el frasco. Apenas recoja un manojo de leña, entraré a preparar un pan para mí y para mi hijo; lo comeremos, y luego moriremos.»

Elías le dijo: «No temas. Ve a hacer lo que has dicho, pero antes prepárame con eso una pequeña galleta y tráemela; para ti y para tu hijo lo harás después. Porque así habla el Señor, el Dios de Israel: El tarro de harina no se agotará ni el frasco de aceite se vaciará, hasta el día en que el Señor haga llover sobre la superficie del suelo.»

Ella se fue e hizo lo que le había dicho Elías, y comieron ella, él y su hijo, durante un tiempo. El tarro de harina no se agotó ni se vació el frasco de aceite, conforme a la palabra que había pronunciado el Señor por medio de Elías.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 4, 2-3. 4-5. 7-8 (R.: cf. 7)

 

R.    Muéstranos, Señor, la luz de tu rostro.

 

Respóndeme cuando te invoco, Dios, mi defensor,

tú, que en la angustia me diste un desahogo:

ten piedad de mí y escucha mi oración.

Y ustedes, señores,

¿hasta cuándo ultrajarán al que es mi Gloria,

amarán lo que falso y buscarán lo engañoso? R.

 

Sepan que el Señor hizo maravillas por su amigo:

él me escucha siempre que lo invoco.

Tiemblen, y no pequen más;

reflexionen en sus lechos y guarden silencio. R.

 

Hay muchos que preguntan:

«¿Quién nos mostrará la felicidad,

si la luz de tu rostro, Señor,

se ha alejado de nosotros?.»

Pero tú has puesto en mi corazón más alegría

que cuando abundan el trigo y el vino. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 13-16

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.

Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El Señor mandó a Elías al desierto, junto al torrente que se seca. No ha sido escuchado por el rey Ajab y el profeta recibe ahora la orden de ir a un territorio pagano. La viuda de Sarepta se convierte en el tipo de los paganos llamados a la mesa del Reino.
  • Dios envía a Elías pobre, hambriento y sediento a otra pobre hambrienta y sedienta. Una pobre viuda extranjera, que vivía en Sarepta, cerca de Sidón, en el Líbano.
  • El encuentro entre Elías y la viuda de Sarepta es trágico. La sequía, el hambre y la muerte marcan la situación y le dan un contenido particular.
  • Elías tiene mucha fe en la fidelidad y providencia de Dios a tal punto de atreverse a pedir a esa pobre que le dé lo poco que le queda. La viuda muestra también mucha fe porque lo arriesga todo sobre la Palabra que le ha sido dicha por el profeta. No se aferra a la posibilidad de un día más de vida.
  • Con una fe admirable esa buena mujer se fía de Dios y pone lo poco que tiene a disposición del profeta. Por eso Dios la premia y “la harina y aceite no se agotarán hasta que vuelva la lluvia”.

***

  • Después de las bienaventuranzas, Jesús empieza su desarrollo sobre el estilo de vida que quiere de sus discípulos. Hoy emplea tres comparaciones para hacerles entender qué papel les toca jugar en medio de la sociedad.
  • Llama a sus discípulos ser sal, luz y lámpara encendida en lo alto. La sal condimenta, purifica y conserva los alimentos; asegura la incorruptibilidad, se usaba en los pactos como símbolo de su firmeza y permanencia de la Alianza. Su contrapuesto es la degradación, volverse insípida, perder su fuerza. La sal no es para sí misma, sino que está en función de lo que ella puede generar, dar gusto y sabor.
  • «La tierra» significa la humanidad. Del mismo modo que la sal: los discípulos no existen para sí mismos, sino para los demás y son la sal que asegura la alianza de Dios con la humanidad. De la fidelidad de los discípulos a la propuesta de Jesús, depende que exista la alianza, y que se lleve a cabo la obra salvadora prometida. Si los discípulos de Jesús no le son fieles, son cosa inútil.
  • Jesús también pide a sus discípulos que sean luz para los demás. El dijo que era la Luz verdadera y eso mismo pide a sus seguidores. Que, iluminados por Él, sean iluminadores de los demás. La luz ilumina, da claridad, en contraposición con la oscuridad y las tinieblas. En este mundo reinan toda clase de cegueras y penumbras que llegan a nuestros mismos ambientes familiares o religiosos. Todos necesitamos a alguien que sea una luz a nuestro lado, para no tropezar ni caminar a tientas. Los discípulos de Jesús, deben ser portadores de un anuncio salvador para los hombres. De esta manera, la misión de los discípulos esta unida a la misión de su maestro. La comunidad cristiana como luz en el mundo, debe hacer brillar esta luz.
  • La comparación con la luz adquiere toda su fuerza y significación cuando se propone el ejemplo de la ciudad sobre el monte, visiblemente situada. Deben ser como una ciudad puesta en lo alto de la colina, que guíe a los que andan buscando camino por el descampado, que ofrezca un punto de referencia para la noche y cobijo para los viajeros La lámpara colocada en lo alto es el testimonio de los cristianos; de lo contrario sus vidas son algo tan absurdo como la lámpara de aceite debajo del celemín, porque la verdadera luz, el Evangelio, debe resplandecer como la luz sobre el candelero que alumbra a todos en la casa. La luz necesita ser percibida: la comunidad cristiana no puede esconderse ni vivir encerrada en sí misma.
  • La Iglesia si no es a fiel a sí misma y a su vocación no sólo se pierde, sino que deja al mundo sin salvador. Los discípulos de Jesús somos la luz del mundo, somos misioneros y hacemos brillar con nuestras obras el mensaje del evangelio; cuando desde una vida arraigada profundamente en Dios, construimos con todos los hombres y para todos los hombres de la tierra, sin exclusión, espacios nuevos que permitan vivir en la justicia, la verdad, el amor y la solidaridad; cuando hacemos realidad y concretamos en nuestra vida el contenido de las bienaventuranzas.

 

Para discernir

 

  • ¿Somos sal y luz en nuestros ambientes?
  • ¿Qué me impide dar sabor e iluminar la vida de los hombres?
  • ¿Reconocemos que el anuncio es parte de nuestra vida de cristianos?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Tenemos que ser sal y luz…

 

Para la lectura espiritual


…”Se impone la pregunta sobre cómo debemos entender hoy estas afirmaciones de Jesús transmitidas por Mateo. Más concretamente: ¿a quién se refiere: «Vosotros sois la sal de la tierra, vosotros sois la luz del mundo, vosotros sois una ciudad situada en la cima de un monte»? Personalmente, me costaría mucho aplicarme a mí estas expresiones. Pero también se me plantean muchas dificultades a la hora de referirlas a la Iglesia de hoy. Pienso más bien en esas personas y comunidades que, dentro de la Iglesia —y fuera de la misma—, viven las bienaventuranzas o se esfuerzan en hacerlo: pienso en los pobres, en aquellos que se muestran solidarios con los oprimidos, en cuantos se comprometen con un mundo más justo sin recurrir a la violencia, y en otros más. Podría suceder que también yo forme parte de ésos. Lo espero. Podría ser que toda la Iglesia fuera un día sal de la tierra y luz del mundo. Lo espero. Ahora bien, si no pertenezco ya a esta categoría de bienaventurados, es importante que sepa que los destinatarios de las bienaventuranzas, Ios discípulos y las discípulas de Jesús hoy, podrían ser para mí luz, podrían ayudarme a descubrir el sentido de la solidaridad. Una cosa es cierta: quien quiera ser hoy sal de la tierra y luz del mundo no puede volverse él mismo mundo. Debe seguir unas huellas diferentes, las huellas dejadas por Jesús, aun cuando choque con el modo de ver y de juzgar de la sociedad y de la Iglesia”…

H. J. Venetz, EI discurso de la montaña.

 

 

Para rezar

 

Oración del testigo

 

Es hora de ser tus testigos, Señor del alba.
Es hora de construir juntos la Civilización del amor.
Es hora de salir a las plazas y ciudades como hermanos.
Es hora de hacer del mundo un arco iris de unidad y de color.

Es hora de anunciar la vida desde la vida hecha fiesta.
Es hora de gritar al mundo de los hombres tu salvación.
Es hora de gritar como voceros del alba a hombres y mujeres,
que el Crucificado ha resucitado, y el mundo sabe a redención.

Es hora de vivir en la luz y abrir caminos sin fronteras.
Es hora de darse la mano y hacer un coro grande al sol.
Es hora de decir a los miedosos; no teman, tengan ánimo,
que el mundo, el corazón del mundo, vive en Resurrección.

Es hora de juntarnos como amigos en un solo pueblo.
Es hora de marchar unidos sembrando la paz y el amor.
Es hora de llamar al hombre hermano, hermano mío.
Es hora de vivir en armonía, en lazos de hermandad y comunión.

Que así sea.

MIÉRCOLES X

 

Viene a dar cumplimiento

 

Lectura del primer libro de los Reyes    18, 20-39

   

El rey Ajab mandó buscar a todos los israelitas y reunió a los profetas sobre el monte Carmelo. Elías se acercó a todo el pueblo y dijo: « ¿Hasta cuándo van a andar rengueando de las dos piernas? Si el Señor es Dios, síganlo; si es Baal, síganlo a él.» Pero el pueblo no le respondió ni una palabra.

Luego Elías dijo al pueblo: «Como profeta del Señor, he quedado yo solo, mientras que los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta. Traigamos dos novillos; que ellos se elijan uno, que lo despedacen y lo pongan sobre la leña, pero sin prender fuego. Yo haré lo mismo con el otro novillo: lo pondré sobre la leña y tampoco prenderé fuego. Ustedes invocarán el nombre de su dios y yo invocaré el nombre del Señor: el dios que responda enviando fuego, ese es Dios.»

Todo el pueblo respondió diciendo: « ¡Está bien!»

Elías dijo a los profetas de Baal: «Elíjanse un novillo y prepárenlo ustedes primero, ya que son los más numerosos; luego invoquen el nombre de su dios, pero no prendan fuego.» Ellos tomaron el novillo que se les había dado, lo prepararon e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: « ¡Respóndenos, Baal!» Pero no se oyó ninguna voz ni nadie que respondiera. Mientras tanto, danzaban junto al altar que habían hecho.

Al mediodía, Elías empezó a burlarse de ellos, diciendo: « ¡Griten bien fuerte, porque es un dios! Pero estará ocupado, o ausente, o se habrá ido de viaje. A lo mejor está dormido y se despierta.»

Ellos gritaron a voz en cuello y, según su costumbre, se hacían incisiones con cuchillos y punzones, hasta chorrear sangre. Y una vez pasado el mediodía, se entregaron al delirio profético hasta la hora en que se ofrece la oblación. Pero no se oyó ninguna voz, ni hubo nadie que respondiera o prestara atención.

Entonces Elías dijo a todo el pueblo: « ¡Acérquense a mí!» Todo el pueblo se acercó a él, y él restauró el altar del Señor que había sido demolido: tomó doce piedras, conforme al número de los hijos de Jacob, a quien el Señor había dirigido su palabra, diciéndole: «Te llamarás Israel», y con esas piedras erigió un altar al nombre del Señor. Alrededor del altar hizo una zanja, como un surco para dos medidas de semilla. Luego dispuso la leña, despedazó el novillo y lo colocó sobre la leña. Después dijo: «Llenen de agua cuatro cántaros y derrámenla sobre el holocausto y sobre la leña.» Así lo hicieron. El añadió: «Otra vez.» Lo hicieron por segunda vez, y él insistió: «Una vez más.» Lo hicieron por tercera vez. El agua corrió alrededor del altar, y hasta la zanja se llenó de agua.

A la hora en que se ofrece la oblación, el profeta Elías se adelantó y dijo: « ¡Señor, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel! Que hoy se sepa que tú eres Dios en Israel, que yo soy tu servidor y que por orden tuya hice todas estas cosas. Respóndeme, Señor, respóndeme, para que este pueblo reconozca que tú, Señor, eres Dios, y que eres tú el que les ha cambiado el corazón.»

Entonces cayó el fuego del Señor: Abrazó el holocausto, la leña, las piedras y la tierra, y secó el agua de la zanja.

Al ver esto, todo el pueblo cayó con el rostro en tierra y dijo: « ¡El Señor es Dios! ¡El Señor es Dios!»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 15, 1-2a. 4. 5 y 8. 11 (R.: 1)

 

R.    Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.

 

Protégeme, Dios mío,

Porque me refugio en ti.

Yo digo al Señor: «Señor, tú eres mi bien.» R.

 

Multiplican sus ídolos y corren tras ellos,

Pero yo no les ofreceré libaciones de sangre,

Ni mis labios pronunciarán sus nombres. R.

 

El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz,

¡Tú decides mi suerte!

Tengo siempre presente al Señor:

Él está a mi lado, nunca vacilaré. R.

 

Me harás conocer el camino de la vida,

Saciándome de gozo en tu presencia,

De felicidad eterna a tu derecha. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 17-19

 

Jesús dijo a sus discípulos:

No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.

El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El monte Carmelo, en donde se sitúa el pasaje de hoy, está situado entre Palestina y Fenicia. Perteneció sucesivamente a ambos reinos, lo que explica la presencia en su cumbre de un altar consagrado a Iahvé y otro a Baal.
  • Estamos en el zona donde, en tiempo de Acab, se desarrolló una suerte de convivencia con el paganismo. Por un lado el pueblo adoraba al Dios verdadero, el Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, y por otro, al mismo tiempo, adoraban a los ídolos.
  • En ciertos momentos el pueblo observaba la ley de Iahvé y sus mandamientos; en otros los menospreciaban, pero ante un peligro volvían a Dios renunciando, no de un modo definitivo a los ídolos.
  • Cuando en el pueblo hebreo se entraba en conflicto entre dos prácticas litúrgicas, había que invariablemente someterlas a una prueba en la que el juicio de Dios daba su veredicto entre los protagonistas. Elías acude a ese recurso para dar a conocer al pueblo el juicio de Dios sobre sus sacrificios.
  • El profeta lucha solo contra 450 sacerdotes del falso dios Baal. Estos sacerdotes se sentían apoyados por Jezabel, fenicia, adoradora de Baal, y a su vez apoyaban a la reina y al rey en todos sus caprichos y perversidades.
  • La disputa se desarrolla en un clima desafiante. Los sacerdotes de Baal, creen que su Dios se revelará como remate del esfuerzo del hombre por eso se hieren y entran en trance.
  • El profeta Elías propone una alternativa radical. No se apoya en su propia fuerza sino en Dios y ante los numerosos sacerdotes de Baal ora en público corriendo el riesgo de perder la vida, si no satisface su plegaria.
  • Elías tiene la certeza profética de que Yahvé es Dios y Baal no es nada, por eso lanza entonces un atrevido desafío a todos. Delante del silencio del pueblo el profeta acompañará su predicación con una señal. Su acción tuvo buen resultado y los ídolos fueron reducidos a cenizas de tal forma que al final, con rostro en tierra y con temor, todos reconocen que el Señor Yaveh es Dios.
  • Lo más importante es la llamada al pueblo para que abandone la idolatría y se decida: « ¿hasta cuándo van a caminar con muletas?; si el Señor es el verdadera Dios hay que seguirlo.

***

  • Los fariseos habían logrado hacer de la ley un absoluto inamovible en el cual Dios era puesto como acusador de las injusticias que tenían establecidas. Fanáticos obsesivos del cumplimiento de la ley, habían puesto la voluntad de Dios en elementos secundarios.
  • Jesús criticó repetidas veces las interpretaciones que se hacían de la ley de Moisés, pero no la desautorizó, sino que la cumplió e invitó a cumplirla. Cristo reconoce el valor perenne de la ley de Moisés: ella ha tenido una función importante e insustituible para Israel dado que ella descubrían la concretización de la voluntad de Dios.
  • Por esto Jesús no viene a abolir el valor de la ley, sino que viene a darle cumplimiento. Por eso a la manifestación más plena de la voluntad de Dios que es su hijo Jesús salvador del hombre.
  • Todo cuanto estaba escrito en la ley antigua tiene un valor profético y debía históricamente, cumplirse en los tiempos mesiánicos. Jesús es la plenitud y el cumplimiento de este tiempo de gracia en el que se hace presente, de una manera definitiva, el Reino de Dios. Por tanto, Jesús es la plenitud y el cumplimiento profético de la ley.
  • El Antiguo Testamento no está derogado: está perfeccionado por Jesús y su evangelio. Los mandamientos de Moisés siguen siendo válidos. La Pascua de Israel ya fue salvación liberadora, aunque tiene su pleno cumplimiento en la Pascua de Cristo y en la nuestra.
  • En Jesús tenemos la plenitud de la Revelación. Él es el Verbo, la Palabra de Dios, que se ha hecho hombre y viene a nosotros para darnos a conocer quién es Dios y cómo nos ama. Esta Palabra que es Dios mismo espera del hombre una respuesta de amor. Obras son amores, dice el refrán popular. Nuestra respuesta de amor se manifiesta viviendo profundamente y con fuerza sus enseñanzas: «Si me aman, guardarán mis mandamientos».
  • El amor no es sólo un sentimiento, sino que pide obras, obras de amor, vivir el doble precepto de la caridad.
  • Guardar los mandamientos de Dios en una muestra de que lo amamos con obras y de verdad.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué papel juega la ley en nuestra vida?
  • ¿Descubro el valor que se esconde detrás de la letra de la ley s?
  • ¿Mi fe se contenta con simplemente cumplir?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Que se cumpla tu palabra.

 

Para la lectura espiritual

 

Pero los únicos que pueden tener esa justicia mejor [que la de los escribas y los fariseos; cf. 2.20] son aquellos a quienes Cristo habla, los que él ha llamado. La condición de esta justicia mejor es el llamamiento de Cristo, es Cristo mismo. Resulta así comprensible que Jesús, en este momento del sermón del monte, hable por primera vez de sí mismo. Entre la justicia mejor y los discípulos, a los que se la exige, se encuentra él. Ha venido para cumplir la Ley de la antigua alianza. Este es el presupuesto de todo lo demás; Jesús da a conocer su unión plena con la voluntad de Dios en el Antiguo Testamento, en la Ley y los profetas. De hecho, no tiene nada que añadir a los preceptos de Dios; los guarda, y esto es lo único que añade. Dice de sí mismo que cumple la Ley. Y es verdad. La cumple hasta lo más mínimo. Y al cumplirla, se «consuma todo» lo que ha de suceder para el cumplimiento de la Ley [...]. La justicia de Ios discípulos es justicia bajo la cruz. Es la justicia de los pobres, de Ios combatidos, hambrientos, mansos, pacíficos, perseguidos por amor a Cristo; la justicia visible de los que son luz del mundo y ciudad sobre el monte, por la llamada de Cristo. Si la justicia de los discípulos es «mejor» que la de los fariseos se debe a que sólo se apoya en la comunidad de aquel que ha cumplido la Ley; la justicia de Ios discípulos es auténtica justicia porque ahora cumplen la voluntad de Dios observando la Ley.

 

Dietrich Bonhoeffer, El precio de la gracia.

 

Para rezar

 

Manda y ordena lo que quieras


Señor, tú que nos diste el que te encontráramos 
y el ánimo para seguir buscándote, 
no nos abandones al cansancio ni a la desesperanza. 
Haznos buscarte siempre y cada vez con más ardor. 
Y danos fuerzas para adelantar en la búsqueda.

Manda y ordena lo que quieras, 
pero limpia mis oídos para que escuchen tu voz. 
Sana y abre mis ojos 
para que descubran tus indicaciones. 
Aparta de mí toda ignorancia 
para que reconozca tus caminos. 
Dime a dónde debo dirigir la mirada para verte a ti, 
y así poder cumplir lo que te agrada

 

San Agustín

 

JUEVES X

 

Vivan una justicia superior


Lectura del primer libro de los Reyes    18,1-2a.41-46

 

Elías dijo a Ajab: «Sube a comer y a beber, porque ya se percibe el ruido de la lluvia.»

Ajab subió a comer y a beber, mientras Elías subía a la cumbre del Carmelo. Allí se postró en tierra, con el rostro entre las rodillas. Y dijo a su servidor: «Sube y mira hacia el mar.»

El subió, miró y dijo: «No hay nada.» Elías añadió: «Vuelve a hacerlo siete veces.»

La séptima vez, el servidor dijo: «Se eleva del mar una nube, pequeña como la palma de una mano.»

Elías dijo: «Ve a decir a Ajab: Engancha el carro y baja, para que la lluvia no te lo impida.»

El cielo se oscureció cada vez más por las nubes y el viento, y empezó a llover copiosamente. Ajab subió a su carro y partió para Izreel. La mano del Señor se posó sobre Elías; él se ató el cinturón y corrió delante de Ajab hasta la entrada de Izreel.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 64, 10. 11. 12-13 (R.: 2a)

 

R.    A ti, Señor, te corresponde un canto de alabanza en Sión.

 

Visitas la tierra, la haces fértil

y la colmas de riquezas;

los canales de Dios desbordan de agua,

y así preparas sus trigales: R.

 

Riegas los surcos de la tierra,

emparejas sus terrones;

la ablandas con aguaceros

y bendices sus brotes. R.

 

Tú coronas el año con tus bienes,

y a tu paso rebosa la abundancia;

rebosan los pastos del desierto

y las colinas se ciñen de alegría. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 20-26

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.

Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal. Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego.

Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.

Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Donde falta el agua la vida se detiene y declina. Allí donde el agua es abundante la vida brota y se desarrolla.
  • Elías se pone en oración, subió a la cima del Carmelo y puso su rostro entre sus rodillas en una postura simbólica de interioridad. Clama y reclama porque espera, después de tanta sequía, la lluvia bienhechora que hará cesar el hambre. Elías estaba seguro de que Dios, pondría fin a la larga sequía. Después del desastre de los falsos profetas de Baal, con un pueblo arrepentido que ha abandonado a los falsos dioses, concedería la lluvia, tiene que llegar el tiempo del perdón.
  • Pero esto no se hace sin más, ni con una sola oración rápida. Elías persevera y pide perseverar. Siete veces sube a orar.
  • Desde el Carmelo se divisa el mar Mediterráneo, que es de donde proceden las lluvias de Palestina. La oración de Elías fue escuchada y mereció la ayuda de Dios para su pueblo. La pequeña nube que su criado vio aparecer en el horizonte, preludiaba la lluvia tan deseada que acabaría con el hambre.
  • Para la Iglesia, Cristo es el verdadero Elías. Por medio de incesantes oraciones al Padre consiguió que el cielo cerrado se abriese en señal de perdón y la tierra árida de los corazones endurecidos por el pecado fuera regada por el rocío de la gracia y así “la tierra produjese” de nuevo “su fruto” (S. Ambrosio)

***

  • Jesús, con la autoridad del profeta definitivo enviado por Dios, y sirviéndose de contrastes muy claros, plantea a sus discípulos seis antítesis que comportan una nueva manera de pensar en relación a la mentalidad vigente sobre la ley. Las actitudes del Antiguo Testamento ahora deben ser perfeccionadas: «Si no son mejores que los letrados y los fariseos…».
  • Con la palabra “justicia” Mateo quiere indicar la fidelidad de los discípulos a la ley de Dios, fidelidad nueva, que se hace posible y urgente gracias a la interpretación autorizada de la ley que ofrece Jesús.
  • El discípulo de Jesús es fiel a la ley e incluso debe cumplirla hasta sus consecuencias más radicales, pero no con el espíritu de los fariseos que habían caído en el legalismo exterior y se contentaban con cumplir el mínimo indispensable.
  • La vivencia que propone Jesús de la ley abarca no solamente las acciones culpables, sino la raíz, de donde brotan esas acciones: el sentimiento e interioridad del ser humano.
  • Esta interpretación mucho más radical e interior de la ley está fundamentada en una relación personal con el Padre y desborda las exigencias de la misma ley a través de un amor vivido en plenitud.
  • Han oído que se mandó a los antiguos: No matarás… Pues Yo les digo: “Todo el que trate con ira a su hermano será condenado por el tribunal”. Este primer ejemplo de “cumplimiento” de la ley antigua, es ya una fidelidad, dado que prohibiendo matar, la ley quería ya conducir al hombre a una menor violencia y a un mayor amor. Pero Jesús pide un cambio total: pasar de la práctica formalista a una actitud de interiorización. Lo que corrompe el interior del corazón humano no es el gesto de matar, ya que se puede matar sin querer, sino el odio. Podemos ser verdaderos homicidas de nuestros hermanos sin derramamiento de sangre.
  • La piedad hacia Dios no es verdadera, si no la precede el amor a los hermanos. La fraternidad verdadera en la vida cotidiana es prioritaria al servicio cultual de Dios; o mejor aún, es el servicio que Dios espera en primer lugar.
  • En una cultura generadora de muerte física de hombres y mujeres a causa de la violencia y la injusticia, el Maestro, nos invita a hacer cosas “mayores”, que parten de una actitud distinta. Cosas mayores que, paradójicamente, parten de las menores y más pequeñas. Jesús quiere que cuidemos nuestras actitudes interiores, que es de donde proceden los actos externos. No dar lugar al odio, al desprestigio, a la mentira, a los insultos y las discriminaciones, a fin de que reconstruyamos, desde el Evangelio, nuevas relaciones fraternas basadas en el perdón y en la convivencia social.
  • Todo esto, sólo lo puede movilizar un gran amor. San Pablo dice: “No adulterarás, no matarás, no robarás, no codiciarás y todos los demás preceptos, se resumen en esta fórmula: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud». Sólo la caridad hacia el prójimo, hasta el mínimo detalle será la mejor y más auténtica ofrenda a Dios.
  • Ser obradores de paz, tratar bien a todos, callar en el momento oportuno, decir palabras de ánimo, saludar también al que nos niega el saludo, saber perdonar, son las actitudes del discípulo del Reino que ha sido llamado a ser sal de la tierra y luz del mundo, desde la vigencia de las bienaventuranzas.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué sal puedo aportar en mi entorno para la construcción del Reino?
  • ¿Soy luz delante de mis hermanos?
  • ¿Descubro la necesidad de vivir este llamado con generosidad? ¿Dónde? ¿Cuándo?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Reconciliémonos con nuestros hermanos

 

Para la lectura espiritual

 

«Ve primero a reconciliarte con tu hermano»

 

La Iglesia no existe para que viniendo permanezcamos divididos, pero para que nuestras divisiones se apaguen; es el sentido de la asamblea. Si es para la eucaristía que venimos, no hagamos actos que contradigan la eucaristía, no le causemos pena a nuestro hermano. Vengamos a dar gracias por los favores recibidos: no se separen de su prójimo.

Es a todos sin distinción que Cristo ofrece su cuerpo diciendo: «Tomen y coman todos». ¿Por qué no admiten a todos en su mesa?…Hacen memoria de Cristo, ¿y desprecian al pobre?…Comparten ese alimento divino; deben ser más compasivos con los hombres. Bebieron la sangre del Señor ¿y no reconocen a su hermano? Incluso si lo han desconocido hasta ahora, deben reconocerlo en esta mesa. Todos debemos estar en la Iglesia como en una misma casa: formamos un solo cuerpo. Tenemos un solo bautismo, una misma mesa, una misma fuente, y también un solo Padre (Ef 4,5; 1Cor 10,17).

 

San Juan Crisóstomo (c. 345-407), presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia – Homilías sobre la 1era carta a los Corintios

 

Para rezar

 

Señor, hazme sencillo y humilde


¡Oh, Señor! Dame la salud del cuerpo, junto con la intención de
conservarla.

Dame una buena digestión, y también alguna que otra cosa para digerir.

¡Oh, Señor! Dame un alma santa, que tenga ojos para la belleza y la
pureza, para que ésta no se espante al ver el pecado, sino que sepa
enderezar la situación.

Dame un alma que no conozca el aburrimiento, la murmuración, el
gemido y el suspiro, No permitas que me dé demasiada pena por esta
cosa tan deleznable que llamo Yo.

Señor, dame la alegría del humorismo para que obtenga algún bien de
esta vida, y haga que los demás se puedan aprovechar de ello.

Así sea.

 

Santo Tomas Moro

 

VIERNES X

 

Pero yo les digo

 

Lectura del primer libro de los Reyes    19, 8-9. 11-16

 

Habiendo llegado Elías a la montaña de Dios, el Horeb, entró en la gruta y pasó la noche.

Allí, le fue dirigida la palabra del Señor: «Sal y quédate de pie en la montaña, delante del Señor.» Y en ese momento el Señor pasaba. Sopló un

viento huracanado que partía las montañas y resquebrajaba las rocas delante del Señor. Pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, hubo un terremoto. Pero el Señor no estaba en el terremoto. Después del terremoto, se encendió un fuego. Pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego, se oyó el rumor de una brisa suave. Al oírla, Elías se cubrió el rostro con su manto, salió y se quedó de pie a la entrada de la gruta. Entonces le llegó una voz, que decía: « ¿Qué haces aquí, Elías?»

El respondió: «Me consumo de celo por el Señor, el Dios de los ejércitos, porque los israelitas abandonaron tu alianza, derribaron tus altares y mataron a tus profetas con la espada. He quedado yo solo y tratan de quitarme la vida.»

El Señor le dijo: «Vuelve por el mismo camino, hacia el desierto de Damasco. Cuando llegues, ungirás a Jazael como rey de Arám. A Jehú, hijo de Nimsí, lo ungirás rey de Israel, y a Eliseo, hijo de Safat, de Abel Mejolá, lo ungirás profeta en lugar de ti.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 26, 7-8a. 8b-9c. 13-14 (R.: 8b)

 

R.    Yo busco tu rostro, Señor.

 

¡Escucha, Señor, yo te invoco en alta voz,

apiádate de mí y respóndeme!

Mi corazón sabe que dijiste:

«Busquen mi rostro.» R.

 

Yo busco tu rostro, Señor,

no lo apartes de mí.

No alejes con ira a tu servidor,

tú, que eres mi ayuda. R.

 

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor

en la tierra de los vivientes.

Espera en el Señor y sé fuerte;

ten valor y espera en el Señor. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 27-32

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes han oído que se dijo: No cometerás adulterio. Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.

Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena. Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.

También se dijo: El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaración de divorcio. Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Para las tribus del Norte, Dios está más presente que en el monte de Sión, en donde David lo ha aposentado recientemente. Elías perseguido por la reina Jezabel, tiene que huir y pasa cuarenta días caminando por el desierto, sediento, cansado, deseándose la muerte. Hasta que llega al monte Horeb, y la montaña del Sinaí. El desierto del Sinaí es uno de esos lugares de total desnudez, y donde la carencia de todo lo que pueda distraer, ayuda al profeta a adentrarse en sí mismo para oír allí la voz de Dios.
  • Elías es un “hombre de Dios”, un contemplativo. Cuando llegó al Sinaí entró en una cueva hundida en la roca. En ese lugar, el mismo en el que Moisés se había refugiado y recibió la aparición divina, lo espera Dios para dar al vehemente profeta, una lección interesante. No se le aparece en el viento huracanado, ni en el terremoto, ni en el fuego. Sino en una suave brisa.
  • Elías, el violento, que quería convencer a sus contemporáneos a fuerza de argumentos sorprendentes y espectaculares, descubre que Dios se encuentra «en la brisa suave».
  • Dios le pregunta a Elías “¿qué hace allí?”. Su respuesta es la de alguien que es fiel a Dios y sufre porque los hombres lo han abandonado.
  • En el encuentro con Dios se ha revelado su ardor misionero. Y Dios lo envía de nuevo a la gran ciudad, a ese mundo, a esa humanidad.
  • Dios es esa “brisa” casi imperceptible, ese “viento” sutil, que sólo escuchan los oídos atentos que acallan todos los ruidos, para percibir, para oír su suave voz.
  • Entrar en contacto con Dios necesariamente nos compromete a llevar a Dios a los hombres.

***

  • Jesús ve la necesidad de reemplazar el contenido de las leyes de la antigua alianza que, por tanto abuso habían perdido fuerza frente a las exigencias de una alianza nueva, que ya no se puede aplazar más.
  • Las antítesis que plantea Jesús entre lo que se decía en el Antiguo Testamento y lo que Él propone a los suyos, lo llevan al tema de la fidelidad conyugal, así como ayer lo hacía sobre la caridad fraterna.
  • La superioridad de los mandamientos que inaugura Jesús se concretiza cuando, al referirse al adulterio va más allá de la fidelidad física y se preocupa de la fidelidad que no se ve, pero que se juega en la conciencia.
  • Al referirse al adulterio, Jesús interpreta el mandamiento de forma radical. En el Antiguo Testamento, el adulterio es una violación del derecho del hombre. Pero Jesús va más allá, va al espíritu profundo de la ley, teniendo en cuenta incluso el peligro de la tentación.
  • Como en el caso del homicidio, se toma la suprema ofensa, como punto de partida, más allá de la cual avanza Jesús. La afirmación es contundente; mirar con deseo tiene tanta culpabilidad como el mismo adulterio. Jesús va a la raíz de la ley tratando de llegar a las causas que generan el impulso y los deseos de la carne.
  • El Antiguo Testamento está siendo perfeccionado y corregido por Jesús, que quiere restaurar el plan inicial de Dios sobre el amor, con una fidelidad indisoluble que exige, a veces, renuncias. Las sentencias de Jesús sobre la mano o el ojo que son ocasión de pecado, son un llamado a suprimir las causas, que provocan el tropiezo.
  • En este mismo contexto encontramos la antítesis, sobre el divorcio. Los fariseos interpretan el tema del divorcio desde el Deuteronomio; que permite al varón expulsar a la mujer con la condición de darle un acta de repudio o documento de libertad. El que “repudia a la propia esposa” la expone al adulterio, no sólo a ella sino a quien se una a ella en una nueva unión conyugal.
  • Jesús reinterpreta la ley apoyando la dignidad de la mujer y fundando el matrimonio como vínculo de unidad. Superando los límites de lo que está mandado por la ley mosaica, reafirma el valor del matrimonio, no como un derecho del uno sobre el otro, sino como unidad responsable entre el hombre y la mujer. Para Jesús el divorcio va contra el plan de Dios, que quiere un amor fiel en la vida matrimonial. El divorcio es la preparación del adulterio.
  • Con la frase «Pero yo les digo», Jesús busca profundidad, invitando a ir a la raíz de las cosas. La fuente de todo está en el corazón, en el pensamiento.
  • Cuando examinamos nuestros actos, no deberíamos quedarnos en los hechos externos aislados, sino llegar a nuestras actitudes internas que son la raíz de lo que hacemos y decimos. Si dentro de nosotros están arraigados el orgullo, la codicia, o el rencor, para corregirlos necesitamos atacar esa raíz. Si nuestro ojo está viciado, todo lo verá mal. Si lo curamos todo lo verá sano. Las palabras hirientes o los gestos agresivos nacen de dentro.
  • Lo que busca Jesús es edificar más por dentro que por fuera, porque las leyes son fáciles de burlar, mientras que la conciencia es el corazón y el cimiento de la persona íntegra. Con normas externas que prohíban hacer el mal, no se puede construir el Reino de Dios; es preciso el cambio en el corazón, que se traduce en cambio visible fuera, en la persona, en su comportamiento individual y social.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué valor le doy a las intenciones?
  • ¿Voy a las raíces de mis inconsistencias y pecados?
  • ¿Valoro la fidelidad?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Que me aleje de la ocasión de pecado…

 

Para la lectura espiritual

 

«Dios creó al hombre a su imagen, hombre y mujer los creó» (Gn 1,27)

 

Se conoce la verdadera naturaleza y la verdadera nobleza del amor conyugal cuando se le considera desde su fuente suprema: Dios que es amor… El matrimonio, pues, no es efecto de la casualidad o un producto de la evolución de fuerzas naturales inconscientes: es una sabia institución del Creador para realizar en la humanidad su designio de amor. Por medio de la donación personal recíproca… los esposos tienden a la mutua comunión de sus mismos seres en vista a un mutuo perfeccionamiento personal, y así colaborar con Dios a la generación y educación de nuevas vidas. Además, para los bautizados, el matrimonio reviste la dignidad de signo sacramental de la gracia en tanto que representa la unión de Cristo y la Iglesia (Ef 5,32).

Bajo esta luz aparecen claramente las notas y las exigencias características del amor conyugal… Ante todo es un amor plenamente humano, es decir, a la vez sensible y espiritual. No es pues, de ninguna manera, un simple intercambio de instintos y sentimientos, sino también, y sobre todo, un acto de voluntad libre, destinado a mantener y hacer crecer el amor a través de los gozos y los sufrimientos de la vida cotidiana, de tal manera que los esposos lleguen a ser un solo corazón y una sola alma y juntos alcancen su perfección humana.

Es, seguidamente, un amor total, es decir, una forma del todo especial de amistad personal mediante la cual los esposos comparten generosamente todas las cosas, sin reservas indebidas ni cálculos egoístas. Quien verdaderamente ama a su cónyuge no le ama tan sólo por lo que de él recibe, sino por él mismo, dichoso de poderle enriquecer con el don de sí mismo.

Es también un amor fiel y exclusivo hasta la muerte. En efecto, es así que lo conciben el esposo y la esposa el día en que libremente y con plena conciencia asumen el compromiso matrimonial… Finalmente, es un amor fecundo que no se agota en la común unión entre los esposos, sino que está destinado a perpetuarse suscitando nuevas vidas.

 

 

Beato Pablo VI, papa 1963-1978 – Carta encíclica Humanae vitae, 8-9

 

Para rezar

 

Oración de los esposos

 

Señor, haz de nuestro hogar un lugar de amor:
donde no haya injurias, porque Tú nos das paciencia;
donde no haya rencor, porque Tú nos enseñas el perdón;
donde no haya abandono, porque Tú estás siempre con nosotros.

Haz, Señor, de nuestras vidas, una página llena de Ti.
Que cada mañana amanezca un día más de entrega.
Que cada noche nos encuentres con más amor de esposos.
Que vivamos todo el día en la ayuda y el consuelo mutuos.

Ayúdanos, Señor, para educar a nuestros hijos, según tu imagen y semejanza;
para que vivamos nuestro amor conforme a tú voluntad;
para que veamos en nuestra felicidad un motivo más para amarte;
para que demos a los demás lo mucho que Tú nos has dado.

Te invitamos, Señor, a nuestro hogar.
Ojalá encuentres el bien en él.

Amén.

 

 

SÁBADO X

 

Que tu sí, sea sí

 

Lectura del primer libro de los Reyes    19, 19 – 21

 

En aquellos días:

Elías partió de allí y encontró a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando. Delante de él había doce yuntas de bueyes, y él iba con la última. Elías pasó cerca de él y le echó encima su manto.

Eliseo dejó sus bueyes, corrió detrás de Elías y dijo: «Déjame besar a mi padre y a mi madre; luego te seguiré.»

Elías le respondió: «Sí, puedes ir. ¿Qué hice yo para impedírtelo?» Eliseo dio media vuelta, tomó la yunta de bueyes y los inmoló. Luego, con los arneses de los bueyes, asó la carne y se la dio a su gente para que comieran. Después partió, fue detrás de Elías y se puso a su servicio.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 15, 1-2a y 5. 7-8. 9-10 (R.: 5a)

 

R.    Señor, tú eres la parte de mi herencia.

 

Protégeme, Dios mío,

porque me refugio en ti.

Yo digo al Señor: «Señor, tú eres mi bien,

El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz,

¡tú decides mi suerte! R.

 

Bendeciré al Señor que me aconseja,

¡hasta de noche me instruye mi conciencia!

Tengo siempre presente al Señor:

él está a mi lado, nunca vacilaré. R.

 

Por eso mi corazón se alegra,

se regocijan mis entrañas

y todo mi ser descansa seguro:

porque no me entregarás a la Muerte

ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 33-37

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes han oído también que se dijo a los antepasados: No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor. Pero yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la Ciudad del gran Rey. No jures tampoco por tu cabeza, porque no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos.

Cuando ustedes digan «sí», que sea sí, y cuando digan «no», que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La vida y las palabras de los profetas están llenas de símbolos. Elías habla tanto por medio de “gestos” y de «hechos» como por sus palabras.
  • Cuando Elías bajó del monte encontró a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando. Había delante de él doce yuntas y el estaba con la duodécima.
  • Eliseo es un hombre corriente, un agricultor que va a ser consagrado como profeta, sucesor de Elías. Eliseo luchará a favor de la verdadera alianza con Dios y se convertirá en un personaje importante de la historia de Israel en el siglo IX antes de Cristo.
  • Elías pasa junto a él y le echa su manto encima como un signo de toma de posesión.
  • Eliseo posee muchos bienes, nada menos que doce yuntas de bueyes con los que está arando, pero está decidido a seguir a Elías y consigue permiso para ir a despedirse de los suyos.
  • Eliseo realiza un gesto para su despedida, que indica claramente que su decisión es irreversible: mata los bueyes y organiza un banquete de despedida, haciendo fuego precisamente con los aparejos con los que trabajaba. No hay vuelta atrás. La respuesta al llamado siempre implica un acto de confianza y un desprendimiento.

***

  • Siguen las antítesis entre el Antiguo Testamento y los nuevos criterios de vida que Jesús enseña a los suyos. Jesús ha tocado el tema de la caridad como algo más que no matar; la fidelidad conyugal desautorizando el divorcio fácil. Ahora se trata del modo como nos comportamos con relación a la verdad.
  • El juramento era algo muy serio en la tradición judía. Se recurría a Dios para garantizar la verdad de la propia palabra frente al semejante. Jurar en nombre de Dios suponía un compromiso que obligaba gravemente a cumplir lo jurado al pie de la letra, incluso aunque en algún caso resultara aberrante. Los judíos, por eso, no acostumbraban a jurar por el nombre de Dios, sino por sus equivalencias, como por ejemplo el templo, el cielo, la tierra, la cabeza, para así considerarse más fácilmente eximidos de esa obligación tan ineludible.
  • Jesús no sólo desautoriza la hipocresía de jurar en falso, sino que prefiere que no se tenga que jurar nunca. La verdad tiene que brillar por sí sola. En la conducta del discípulo es necesario que el «sí» y el «no» sean transparentes y auténticos. Todo lo que respira verdad viene de Dios. Lo que huele a falsedad y mentira viene del demonio.
  • La palabra es vínculo importante para la comunicación entre los hombres. La propia palabra debe encerrar dentro de sí la garantía de un compromiso personal. El amor a la verdad es una característica de los seguidores de Jesús. En la propuesta del Reino la veracidad debe quedar asegurada no mediante un juramento, sino por la integridad interior de la persona.
  • La verdad no se manipula; se dice sin vueltas, con sencillez. Por lo tanto el discípulo debe inspirar confianza por sí mismo, y no ha de estar ligado a ninguna otra cosa para afirmar su palabra.
  • Mateo presenta cuatro ejemplos de juramento encubierto, que se deben también evitar. No se debe presentar ni el cielo, ni la tierra, ni Jerusalén, ni la propia cabeza, como garantía de la veracidad de las propias palabras.
  • La comunión con Dios y con todos los hombres sólo será posible desde una vida que se expresa con la sinceridad de las propias palabras.
  • Sin embargo en nuestra sociedad, se ha instalado la apariencia de verdad o la falsedad. Por razones de competitividad la publicidad que todos los días se filtra en nuestra vida desde los medios de comunicación, la propaganda, es engañosa. Se hace apología de la desconfianza y se nos invita a fiarnos de nadie, ni manifestarnos como somos ante los demás. Y es que el ser hombre en lugar de hermano se ha convertido en rival del hombre.
  • El discípulo que ha sido escogido y enviado por Dios para evangelizar, tiene que ir con sus obras, con su compromiso personal, que proclama el amor que Dios nos tiene, y cómo nos llega su salvación. Cuando la vida es íntegra no hace falta emitir juramentos, habla por sí misma.

 

Para discernir

 

  • ¿Mi palabra es testimonio de mi vida?
  • ¿Mis obras hablan de mí?
  • ¿Valoro la verdad o la manipulo a mi antojo?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Que mi sí, sea sí…

 

Para la lectura espiritual

 

«Que vuestro sí, sea sí» (St 5,12)

 

…”No sabes bien lo que es capaz de producir la obediencia: por un sí, por un simple sí -« ¡Hágase en mí según tu palabra!- María se convirtió en la madre del Altísimo. Con ello se declaraba su sierva pero conservaba intacta su virginidad, tan amada de Dios y a sus propios ojos. Por este sí de María el mundo obtuvo la salvación, la humanidad fue rescatada. Así pues, procuremos también nosotros

hacer la voluntad de Dios y decir siempre sí al Señor…

Que María haga florecer en tu alma las virtudes siempre nuevas y vele por ti. Ella es el mar que es preciso atravesar para llegar a las riberas de los resplandores de la aurora eterna; permanece, pues, siempre cerca de ella…

Apóyate sobre la cruz de Cristo, a ejemplo de María. Encontrarás en ella gran consuelo. María permaneció, de pie, a los pies de su hijo crucificado. Jamás Jesús la amó tanto como en este momento de indecible sufrimiento”…

 

San Pío de Pietrelcina (1887-1968), Buena jornada, 14, 11,12/5

 

Para rezar

 

Sin voces misteriosas, pero con claridad

ha llegado hasta nuestro corazón

tu llamada a seguirte.

Estamos decididos a hacerlo.

Sabemos que esto no nos amargará la vida

porque tu palabra es buena noticia,

tu yugo suave y tu carga ligera.

Siguiéndote nos sentimos más libres

y felices a pesar de las dificultades.

La eucaristía y el contacto con los hermanos

nos anima a marchar por tus caminos.

Gracias, Señor, por pronunciar cada uno

de nuestros nombres del mismo modo que

un día llamaste así a tus apóstoles.

Tú eres nuestra ley, nuestro modelo.

Desde la debilidad de nuestra palabra

prometemos, una vez más, seguirte de cerca.

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA IX – CICLO B

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA IX

Ciclo B

 

El Santísimo Cuerpo y la Sangre de Cristo (S)

 

 

LUNES IX

 

 

MARTES IX

 

 

MIÉRCOLES IX

 

 

JUEVES IX

 

 

VIERNES IX

EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS (S)

 

 

SÁBADO IX

EL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA

 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA IX

Ciclo B

 

El Santísimo Cuerpo y la Sangre de Cristo (S)

 

Esto es mi cuerpo. Esto es mi sangre.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Éxodo 24,3-8

 

En aquellos días, Moisés bajó y contó al pueblo todo lo que había dicho el Señor y todos sus mandatos; y el pueblo contestó a una: “Haremos todo lo que dice el Señor.”

Moisés puso por escrito todas las palabras del Señor. Se levantó temprano y edificó un altar en la falda del monte, y doce estelas, por las doce tribus de Israel. Y mandó a algunos jóvenes israelitas ofrecer al Señor holocaustos, y vacas como sacrificio de comunión. Tomó la mitad de la sangre, y la puso en vasijas, y la otra mitad la derramó sobre el altar. Después, tomó el documento de la alianza y se lo leyó en alta voz al pueblo, el cual respondió: “Haremos todo lo que manda el Señor y lo obedeceremos.”

Tomó Moisés la sangre y roció al pueblo, diciendo: “Ésta es la sangre de la alianza que hace el Señor con vosotros, sobre todos estos mandatos.”

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 115

 

R.    Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor.

 

¿Cómo pagaré al Señor

todo el bien que me ha hecho?

Alzaré la copa de la salvación,

invocando su nombre. R.

 

Mucho le cuesta al Señor

la muerte de sus fieles.

Señor, yo soy tu siervo, hijo de tu esclava;

rompiste mis cadenas. R.

 

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,

invocando tu nombre, Señor.

Cumpliré al Señor mis votos

en presencia de todo el pueblo. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura del libro de los Hebreos 9,11-15

 

Hermanos: Cristo ha venido como sumo sacerdote de los bienes definitivos. Su tabernáculo es más grande y más perfecto: no hecho por manos de hombre, es decir, no de este mundo creado. No usa sangre de machos cabríos ni de becerros, sino la suya propia; y así ha entrado en el santuario una vez para siempre, consiguiendo la liberación eterna.

Si la sangre de machos cabríos y de toros y el rociar con las cenizas de una becerra tienen poder de consagrar a los profanos, devolviéndoles la pureza externa, cuánto más la sangre de Cristo, que, en virtud del Espíritu eterno, se ha ofrecido a Dios como sacrificio sin mancha, podrá purificar nuestra conciencia de las obras muertas, llevándonos al culto del Dios vivo. Por esa razón, es mediador de una alianza nueva: en ella ha habido una muerte que ha redimido de los pecados cometidos durante la primera alianza; y así los llamados pueden recibir la promesa de la herencia eterna.

 

Palabra de Dios.

 

SECUENCIA

Esta secuencia es optativa y puede decirse íntegra desde * Este es el pan de los ángeles.

 

Glorifica, Sión, a tu Salvador,

aclama con himnos y cantos

a tu Jefe y tu Pastor.

 

Glorifícalo cuanto puedas,

porque él está sobre todo elogio

y nunca lo glorificarás bastante.

 

El motivo de alabanza

que hoy se nos propone

es el pan que da la vida.

 

El mismo pan que en la Cena

Cristo entregó a los Doce,

congregados como hermanos.

 

Alabemos ese pan con entusiasmo,

alabémoslo con alegría,

que resuene nuestro júbilo ferviente.

 

Porque hoy celebramos el día

en que se renueva la institución

de este sagrado banquete.

 

En esta mesa del nuevo Rey,

la Pascua de la nueva alianza

pone fin a la Pascua antigua.

 

El nuevo rito sustituye al viejo,

las sombras se disipan ante la verdad,

la luz ahuyenta las tinieblas.

 

Lo que Cristo hizo en la Cena,

mandó que se repitiera

en memoria de su amor.

 

Instruidos con su enseñanza,

consagramos el pan y el vino

para el sacrificio de la salvación.

 

Es verdad de fe para los cristianos

que el pan se convierte en la carne,

y el vino, en la sangre de Cristo.

 

Lo que no comprendes y no ves

es atestiguado por la fe,

por encima del orden natural.

 

Bajo la forma del pan y del vino,

que son signos solamente,

se ocultan preciosas realidades.

 

Su carne es comida, y su sangre, bebida,

pero bajo cada uno de estos signos,

está Cristo todo entero.

 

Se lo recibe íntegramente,

sin que nadie pueda dividirlo

ni quebrarlo ni partirlo.

 

Lo recibe uno, lo reciben mil,

tanto éstos como aquél,

sin que nadie pueda consumirlo.

 

Es vida para unos y muerte para otros.

Buenos y malos, todos lo reciben,

pero con diverso resultado.

 

Es muerte para los pecadores y vida para los justos;

mira como un mismo alimento

tiene efectos tan contrarios.

 

Cuando se parte la hostia, no vaciles:

recuerda que en cada fragmento

está Cristo todo entero.

 

La realidad permanece intacta,

sólo se parten los signos,

y Cristo no queda disminuido,

ni en su ser ni en su medida.

 

* Este es el pan de los ángeles,

convertido en alimento de los hombres peregrinos:

es el verdadero pan de los hijos,

que no debe tirarse a los perros.

 

Varios signos lo anunciaron:

el sacrificio de Isaac,

la inmolación del Cordero pascual

y el maná que comieron nuestros padres.

 

Jesús, buen Pastor, pan verdadero,

ten piedad de nosotros:

apaciéntanos y cuídanos;

permítenos contemplar los bienes eternos

en la tierra de los vivientes.

 

Tú, que lo sabes y lo puedes todo,

tú, que nos alimentas en este mundo,

conviértenos en tus comensales del cielo,

en tus coherederos y amigos,

junto con todos los santos.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 14,12-16.22-26

 

El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos: “¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?” Él envió a dos discípulos, diciéndoles: “Vayan a la ciudad, encontrarán un hombre que lleva un cántaro de agua; síganlo y, en la casa en que entre, díganle al dueño: “El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?” Les enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparen allí la cena.” Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua. Mientras comían. Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo: “Tomen, esto es mi cuerpo.” Tomando una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio, y todos bebieron. Y les dijo: “Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Les aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios.” Después de cantar el salmo, salieron para el monte de los Olivos.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Moisés, bajando del monte, comunica la experiencia que había tenido de Dios, de sus palabras, que son como las palabras de la Alianza que Dios, había sellado anteriormente con su pueblo con el Decálogo. Se organiza un banquete, que quiere significar la ratificación de la Alianza que Dios ha hecho con el pueblo, al que ha sacado de la esclavitud. Ya que, según se pensaba, la vida estaba en la sangre, la aspersión de la sangre expresa el misterio de comunión de vida entre Dios y su pueblo.

***

  • La carta a los Hebreos pone de manifiesto que los sacrificios de la Antigua Alianza no pudieron conseguir lo que Jesucristo realiza con el suyo, con la entrega de su propia vida. Y esto lo ha realizado «de una vez por todas» en la cruz, de tal manera que los efectos de la muerte de Jesús, la redención y su amor por los hombres, se hacen presentes en la celebración de cada Eucaristía.
  • El sacrificio de la propia vida logra una Alianza eterna. Cristo no viene a instaurar nuevos sacrificios para Dios, sino a revelar que, la propia vida entregada a los hombres vale más que cualquier sacrificio.

***

  • El evangelio nos ubica en la última cena de Jesús con los suyos. Son sus gestos y sus palabras en aquella noche, antes de morir. Sus palabras sobre el pan y sobre la copa, expresan la dimensión de lo que quería hacer en la cruz: entregarse por los suyos, por todos los hombres, por el mundo, con un amor sin medida.
  • Su muerte no pretendió que fuera una muerte sin sentido, ni un asesinato horrible e injusto. Sabe que ha de morir, para que los hombres comprendamos que solamente desde el amor hay futuro. La Eucaristía es el sacramento que nos une a ese misterio de la vida de Cristo, de Dios mismo, que nos la entrega a nosotros en la forma más sencilla.
  • El cabeza de familia pronunciaba la bendición, partía el pan sin levadura, e interpretaba su sentido como “pan de aflicción”, el pan de Egipto. Jesucristo hace el mismo gesto pero en una nueva clave: en aquel pan se concentra la intensidad de su vida misma, en el momento en que llega su Pascua.
  • Después de comer el cordero, el cabeza de familia levantaba la “copa de la bendición”, en acción de gracias por la Pascua celebrada. Jesucristo, pasando la copa, recoge el recuerdo de la alianza del Sinaí.
  • Lo absoluto de la afirmación: “Es mi cuerpo… es mi sangre” es la declaración de que la Eucaristía nos hace participar a sus discípulos, de la Alianza de un modo vivo, real, como comunión con aquella unión entre los hombres, realizada definitivamente en la vida y la muerte de Jesús de Nazaret.
  • Las palabras de Jesús sobre el cáliz expresan la continuidad de una historia de revelación, de promesas, de misericordia de Dios para con los hombres y la novedad de la persona de Cristo que anuncia que aquella alianza, ahora tiene lugar con una nueva sangre, la suya, que convierte en realidad para todos los hombres lo que la alianza y los sacrificios del Antiguo Testamento significaban.
  • La entrega de la sangre de Cristo como sangre personal, es para una alianza personal que toca a todos, y a cada uno de los hombres. La sangre derramada de Cristo sella una nueva y definitiva alianza entre Dios y la humanidad. Ya no harán falta la sangre de los animales sacrificados. Jesús, el Hijo de Dios, es la sangre “derramada… por todos los hombres para el perdón de los pecados”. Es un sacrificio definitivo, de una vez por todas y para todos. El sacrificio de Jesús no se repetirá, sólo se actualizará ininterrumpidamente en la eucaristía.
  • Según la tradición bíblica “la vida está en la sangre” de modo que la entrega de la sangre es entrega de la vida, la eucaristía es comunión con la vida glorificada de Jesús; comunión con el Resucitado, con su vida.
  • Esta nueva alianza, sellada con la sangre de Cristo, supone una novedad radical en las relaciones entre los hombres y Dios, porque nueva es la relación de Dios con los hombres por Jesucristo. En esta relación lo que nos liga es el amor. Porque lo que nos redime no es ni su muerte ni su sangre, sino lo que esta muerte y esta sangre significan: la entrega perfecta por amor al Padre en el cumplimiento de su voluntad.
  • Toda la vida de Jesús, todas sus obras y sus palabras no tuvieron otra intención que la de darnos a conocer el misterio insondable de Dios, que es amor, amor a los hombres. Y el momento culminante de la vida de Jesús, su muerte en la cruz, fue la demostración suprema de que “Nadie tiene mayor amor que el que da la vida”.
  • En el pan y el vino entregados, está la presencia de una vida vivida como don, dada y rota por todos, que obliga necesariamente a tomar parte en ella. Jesús en ese gesto recoge todo lo que Él ha hecho: Él ha ido rompiendo el pan de su vida hasta la muerte. Ha compartido con la gente su pan, su vida, su fe en el reino del Padre. Ahora comparte su cuerpo-pan para la vida, y su sangre será el sello de la Alianza, que constituya el nuevo pueblo de Dios.
  • En cada eucaristía, hacemos memoria de Jesús para comprender que el jueves santo y el viernes santo están inseparablemente unidos, como lo están la misa y la misión cristiana, el amor de Dios y el amor al prójimo.
  • Por la comunión, nos incorporamos a Cristo y a su Iglesia, y nos convertimos en hijos de Dios y consanguíneos suyos. La eucaristía es como una transfusión de la sangre, de la vida, del espíritu de Cristo para entrar así en su misión y en su causa. Jesús nos dice: “hagan esto en memoria mía”. No nos dice “mediten”, “escriban”, reflexionen”, “hagan congresos”, sino, sencillamente “hagan”.
  • La misa no se termina con la misa, sino con la misión. No somos cristianos para ir a misa. La Eucaristía es la expresión de nuestra fe, de nuestra esperanza y de nuestra caridad, y es siempre una exigencia para hacer operativa y eficaz nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra caridad. Por eso, cuando finaliza la celebración reclama hacerse realidad en la vida; cuando termina la misa, debe recomenzar la misión.
  • Al celebrar hoy la festividad del Cuerpo y de la Sangre de Jesús, no sólo adoramos el cuerpo y la sangre de Jesús materialmente tomados, sino que adoramos el gesto de Jesús de ofrecerlos por nuestra liberación. No se trata de una adoración estática, sino una adoración activa que nos mueve a celebrar ese mismo “culto del Dios vivo”, en la entrega generosa, para que hoy este mundo concreto, este país concreto, esta comunidad concreta alcancen la ansiada liberación.
  • Necesitamos que la hostia que hoy adoramos en custodias brillantes, sea la expresión de una vida efectivamente entregada en la custodia cotidiana del trabajo, de la familia, del estudio, de la profesión, del arte, de la política, etc.
  • Corpus Christi es una fiesta de alianza con el Señor; una fiesta en la que hacemos memoria de su compromiso de amor y entrega; una fiesta en la que recordamos que el culto y la celebración cristiana, van unidos siempre a la justicia, al amor y a la fraternidad. Por eso, si no practicamos su voluntad de vida y justicia, vaciamos de contenido nuestra participación en la celebración de la Eucaristía.
  • Jesús se da como alimento y comida, en una alianza, al estilo de lo que nosotros podemos comprender, para darnos vida, para hacernos partícipes de su vida y para que partiendo y compartiendo nuestra vida, demos vida.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué experimento al recibir el cuerpo del Señor?
  • ¿Me siento unido por la eucaristía al proyecto de Jesús?
  • ¿Vivo la unidad con el resto del Cuerpo de Cristo?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Tu carne es la verdadera comida, y tu sangre, la verdadera bebida…

 

Para la lectura espiritual

 

…”Cuando veas que está sobre el altar el cuerpo de Cristo, di a ti mismo: por este cuerpo no soy ya en adelante tierra y ceniza; ya no soy cautivo sino libre; por este cuerpo, espero los cielos y estoy seguro de que obtendré los bienes que hay en ellos: la vida inmortal, la suerte de los apóstoles, la conversación con Cristo. Éste es aquel cuerpo que fue ensangrentado, traspasado con lanza y que manó fuentes saludables, la de la sangre, la del agua para toda la tierra… Este cuerpo se nos dio para que lo tuviéramos y comiéramos, lo cual fue de amor intenso”…

 

S.Juan Crisóstomo, In epist. 1 ad Cor 24, 4: PG 61, 203; R1195.

 

Para rezar

 

“Mi Cuerpo es Comida”

Mis manos, esas manos y Tus manos
hacemos este Gesto, compartido
la mesa y el destino, como hermanos.
Las vidas en Tu muerte y en Tu vida.

Unidos en el pan los muchos granos,
iremos aprendiendo a ser la unida
Ciudad de Dios, Ciudad de los humanos.
Comiéndote sabremos ser comida,

El vino de sus venas nos provoca.
El pan que ellos no tienen nos convoca
a ser Contigo el pan de cada día.

Llamados por la luz de Tu memoria,
marchamos hacia el Reino haciendo Historia,
fraterna y subversiva Eucaristía.

Pedro Casaldáliga

LUNES IX

 

Esta es la piedra angular

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro    1, 2-7

 

Hermanos:

Lleguen a ustedes la gracia y la paz en abundancia, por medio del conocimiento de Dios y de Jesucristo, nuestro Señor.

Su poder divino, en efecto, nos ha concedido gratuitamente todo lo necesario para la vida y la piedad, haciéndonos conocer a aquel que nos llamó por la fuerza de su propia gloria. Gracias a ella, se nos han concedido las más grandes y valiosas promesas, a fin de que ustedes lleguen a participar de la naturaleza divina, sustrayéndose a la corrupción que reina en el mundo a causa de los malos deseos.

Por esta misma razón, pongan todo el empeño posible en unir a la fe, la virtud; a la virtud, el conocimiento; al conocimiento, la templanza; a la templanza, la perseverancia; a la perseverancia, la piedad; a la piedad, el espíritu fraternal, y al espíritu fraternal, el amor.

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Sal 90, 1-2. 14-15a. 15b-16 (R.: cf. 2b)

 

R.    Dios mío, confío en ti.

 

Tú que vives al amparo del Altísimo

y resides a la sombra del Todopoderoso,

di al Señor: «Mi refugio y mi baluarte,

mi Dios, en quien confío.» R.

 

«El se entregó a mí,

por eso, yo lo glorificaré;

lo protegeré, porque conoce mi Nombre;

me invocará, y yo le responderé. R.

 

Estará con él en el peligro,

lo defenderé y lo glorificaré;

le haré gozar de una larga vida

y le haré ver mi salvación.» R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    12, 1-12

 

Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos:

«Un hombre plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero.

A su debido tiempo, envió a un servidor para percibir de los viñadores la parte de los frutos que le correspondía. Pero ellos lo tomaron, lo golpearon y lo echaron con las manos vacías.

De nuevo les envió a otro servidor, y a este también lo maltrataron y lo llenaron de ultrajes. Envió a un tercero, y a este lo mataron. Y también golpearon o mataron a muchos otros.

Todavía le quedaba alguien, su hijo, a quien quería mucho, y lo mandó en último término, pensando: “Respetarán a mi hijo.” Pero los viñadores se dijeron: “Este es el heredero: vamos a matarlo y la herencia será nuestra.” Y apoderándose de él, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña.

¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá, acabará con los viñadores y entregará la viña a otros.

¿No han leído este pasaje de la Escritura: La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?»

Entonces buscaban la manera de detener a Jesús, porque comprendían que esta parábola la había dicho por ellos, pero tenían miedo de la multitud. Y dejándolo, se fueron.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Comienza la carta atribuida a san Pedro con el deseo habitual que se daban los primeros cristianos: gracia y paz. La «gracia» es el don de la bondad divina y la «paz» es el sentimiento de plenitud que se experimenta al estar en amistad con Dios y con los hermanos.
  • El fragmento de hoy de esta segunda comienza y termina subrayando la importancia de conocer a Dios y a Jesús. En este conocimiento se centra la vocación cristiana y es lo que nos proporciona la gracia y paz.
  • El autor presenta un conocimiento que va más allá de una fe en unos enunciados abstractos o de una fe en una persona, a la que se accede sólo por el entendimiento o por el recuerdo.
  • El autor quiere distinguir el conocimiento de la fe del conocimiento “gnóstico” para el cual la salvación reside en el simple conocimiento intelectual de Dios sin otras consecuencias prácticas. La participación de la naturaleza divina no es una evasión, ni un «conocimiento abstracto » ineficaz; se concretiza en siete virtudes prácticas. La práctica de las virtudes hará crecer el conocimiento, haciéndolo a la vez activo y fructífero.
  • Tampoco hay que caer en el extremo de considerar que estas virtudes nos alcanzarán la participación en la naturaleza divina. Todo es un don de la gracia de Dios.
  • El discípulo es alguien que desde un «conocimiento» pleno y agradecido toma conciencia de que es amado de modo preferencial por Dios y decide ser coherente con esa gracia que actúa y que es más fuerte que «la corrupción que las pasiones han introducido en el mundo»

***

  • En el evangelio estamos leyendo los últimos días de la vida de Jesús en Jerusalén, en los que se dan una marcada y creciente ruptura con los representantes oficiales de Israel.
  • Jesús con mucha valentía dedicando a sus enemigos la parábola de los viñadores, con la que les dice que ya conoce los planes que tiene para eliminarlo. Ellos se dan por aludidos, porque «veían que la parábola iba por ellos».
  • Los labradores, a quienes se les ha encomendado el cuidado de la viña, representan a las autoridades. El dueño es el propietario que se ausenta dejando su viña en manos de estos labradores. Pero la ausencia del dueño no es señal de desinterés por la viña, pues éste envía a su tiempo a sus siervos para percibir de los labradores su tanto de la cosecha de uva.
    La reacción de los labradores es sorprendente: éstos desatan una violencia creciente contra los siervos enviados por el dueño.
  • Pero Dios no responde con violencia a la violencia, sino que, esperando su conversión, llega hasta el colmo de enviarles a su hijo, creyendo que a éste al menos lo respetarían. Los dirigentes de Israel ven en este gesto de generosidad del dueño de la viña la ocasión propicia para acabar no sólo con el heredero que es Jesús, sino para quedarse con la herencia, arrojando fuera de la viña al hijo asesinado.
  • Esta dura parábola nació como la expresión del agudo conflicto al que había llegado Jesús con los dirigentes de su pueblo. Jesús causó tanto odio en ellos, que fue condenado y asesinado por todos los que veían en su ministerio una amenaza para sus conveniencias políticas cargadas de injusticia. Ellos son los primeros responsables de su muerte y por lo tanto son sus asesinos.
  • La oferta de Jesús de una sociedad alternativa, solidaria, justa e igualitaria, chocó con los intereses del sistema judío y choca con los intereses de muchos. Se hace necesario estar convencidos de que el Reino de Dios es la propuesta de nuestro Padre, necesaria para que este mundo viva según un proyecto de justicia que dignifique la vida.
  • Ante el rechazo Cristo no busca un término medio ni limosnea influencias, poder o prestigio. El rechazo que sufre es la lógica consecuencia de la coherencia en sus palabras y actitudes. Ser rechazado por los influyentes y entendidos, en el caso de Cristo y de los cristianos, no es otra cosa sino la señal de elección divina.
  • Aunque a veces cuesta bastante verlo así, si somos sinceros, descubrimos que no matamos al Hijo ni lo despreciamos, pero tampoco lo seguimos tal vez con toda la coherencia que merece. A pesar de las incomodidades que nos pueda traer, nuestra vida de fe debe consistir en trabajar, así como Jesús lo hizo, para hacer de la vida de este mundo el espacio verdadero de la manifestación de Dios, y el lugar donde todos podamos vivir plenamente como hermanos y constructores de un mundo nuevo.

 

Para discernir

 

  • ¿Somos una viña que da los frutos que Dios espera?
  • ¿Sabemos darnos cuenta del tiempo oportuno de la gracia, que Dios nos ofrece?
  • ¿Aprovechamos de la fuerza salvadora de la Palabra de Dios y de la Eucaristía?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

La obra del Señor es admirable a nuestros ojos

 

Para la lectura espiritual

 

La gracia barata es el enemigo mortal de nuestra Iglesia. Hoy combatimos en favor de la gracia cara.

La gracia barata es la gracia considerada como una mercancía que hay que liquidar; es el perdón malbaratado, el consuelo malbaratado, el sacramento malbaratado; es la gracia como almacén inagotable de la Iglesia, de donde la cogen unas manos inconsideradas para distribuirla sin vacilación ni límites; es la gracia sin precio, que no cuesta nada. Porque se dice que, según la naturaleza misma de la gracia, la factura ha sido pagada de antemano para todos Ios tiempos. Gracias a que esta factura ya ha sido pagada, podemos tenerlo todo gratis. Los gastos cubiertos son infinitamente grandes y, por consiguiente, las posibilidades de utilización y de dilapidación son también infinitamente grandes. Por otra parte, ¿qué sería una gracia que no fuese gracia barata?

La gracia barata es la gracia como doctrina, como principio, como sistema; es el perdón de los pecados considerado como una verdad universal; es el amor de Dios interpretado como idea cristiana de Dios. Quien la afirma posee ya el perdón de sus pecados. La Iglesia de esta doctrina de la gracia participa ya de esta gracia por su misma doctrina. En esta Iglesia, el mundo encuentra un velo barato para cubrir sus pecados, de los que no se arrepiente y de los que no desea liberarse. Por esto, la gracia barata es la negación de la Palabra viva de Dios, es la negación de la encarnación del Verbo de Dios

 

Dietrich Bonhoeffer, El precio de la gracia. El seguimiento.

 

Para rezar

 

Una oración de acción de gracias

 

Te damos gracias, Señor,
por no dejarnos descansar frente a injusticias
como las del sistema comercial mundial.
Demos gracias a Dios.
Te damos gracias por instarnos a crecer y a cambiar,
a hacer frente a la verdad y a responder con actos firmes.
Demos gracias a Dios.
Te damos gracias por llamarnos a todos
a una comunidad mundial que cuida y tiene esperanza,
que lucha y no descansa hasta que se haga tu voluntad.
Demos gracias a Dios.
Te damos gracias por no dejarnos nunca solos
en nuestro viaje hacia la belleza y la libertad de tu reino.
Demos hoy gracias a Dios.
Amén.

 

MARTES IX

 

Dar a Dios lo que es de Dios

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro    3, 11b-15a. 17-18

 

¡Qué santa y piadosa debe ser la conducta de ustedes, esperando y acelerando la venida del Día del Señor! Entonces se consumirán los cielos y los elementos quedarán fundidos por el fuego. Pero nosotros, de acuerdo con la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la justicia.

Por eso, queridos hermanos, mientras esperan esto, procuren vivir de tal manera que él los encuentre en paz, sin mancha ni reproche. Tengan en cuenta que la paciencia del Señor es para nuestra salvación

Hermanos míos, ustedes están prevenidos. Manténganse en guardia, no sea que, arrastrados por el extravío de los que hacen el mal, pierdan su firmeza. Crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¡A él sea la gloria, ahora y en la eternidad!

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 89, 2. 3-4 10 14 y 16 (R.:1)

 

R    Señor, tú has sido nuestro refugio a lo largo de las generaciones.

 

Antes que fueran engendradas las montañas,

antes que nacieran la tierra y el mundo,

desde siempre y para siempre, tú eres Dios. R.

 

Tú haces que los hombres vuelvan al polvo,

con sólo decirles: «Vuelvan, seres humanos.»

Porque mil años son ante tus ojos

como el día de ayer, que ya pasó,

como una vigilia de la noche. R.

 

Nuestra vida dura apenas setenta años,

y ochenta, si tenemos más vigor:

en su mayor parte son fatiga y miseria,

porque pasan pronto, y nosotros nos vamos. R.

 

Sácianos en seguida con tu amor,

y cantaremos felices toda nuestra vida.

Que tu obra se manifieste a tus servidores,

y que tu esplendor esté sobre tus hijos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    12, 13-17

 

Enviaron a Jesús unos fariseos y herodianos para sorprenderlo en alguna de sus afirmaciones. Ellos fueron y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y no tienes en cuenta la condición de las personas, porque no te fijas en la categoría de nadie, sino que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios. ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no? ¿Debemos pagarlo o no?»

Pero él, conociendo su hipocresía, les dijo: « ¿Por qué me tienden una trampa? Muéstrenme un denario.»

Cuando se lo mostraron, preguntó: « ¿De quién es esta figura y esta inscripción?»

Respondieron: «Del César.»

Entonces Jesús les dijo: «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios.»

Y ellos quedaron sorprendidos por la respuesta.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Concluimos hoy esta breve selección de la carta de Pedro con un párrafo que refleja las expectativas escatológicas de la primera comunidad cristiana. Con la expresión “cielos nuevos y tierra nueva” se quiere presentar la renovación total del universo al final de la historia.
  • El lenguaje es apocalíptico, pero no pesimista, sino al contrario, optimista: esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva y la venida del Señor ilumina y da sabiduría a nuestro camino. Lo mejor no está detrás ni en el pasado, sino delante de nosotros, en el porvenir.
  • La esperanza cristiana pasa a ser la fuerza más estimulante para que los creyentes asuman su responsabilidad histórica en las luchas de cada día orientado radicalmente hacia el bien.
  • Pedro invita a los cristianos a «crecer», a seguir adelante con esmero, a superar con valentía el temor a las fuerzas hostiles al evangelio y que no los arrastre el error que amenaza continuamente a nuestro alrededor. Que “no pierdan pie” en las trampas de este mundo. Experimentamos en lo más profundo de nuestro ser el consuelo de Dios incluso en los momentos de más dura persecución.
  • La vida cristiana está llena de exigencia pero a la vez de estímulo y alegría. Viviendo con intensidad el hoy, sentimos su presencia y su fuerza.

***

  • El Imperio Romano con toda su fuerza y sin piedad venía ahogando al pueblo con sus crudas políticas de economía, generando esclavitud y servidumbre. Durante muchos años este imperio había vivido de los pueblos más pobres dentro de los que se encontraba el pueblo judío. El descontento desde las clases populares buscaba por todos los medios la forma de liberarse del yugo imperial y decretar un tiempo de libertad y de vida para toda la población.
  • Este descontento era mayor con los compatriotas de la clase dirigente y poderosa que se habían aliado y convertido en vasallos del Imperio, vendiendo al pueblo por puestos de poder, o por cantidades de dinero que les servían para vivir bien.
  • En este contexto se le acercan a Jesús los fariseos y herodianos para ponerlo a prueba, tenderle una trampa, aunque la apariencia sea una pregunta sincera que pide claridad con respecto a lo político y lo económico.
  • El asunto de los impuestos pagados a Roma era como el símbolo y el recordatorio de la potencia ocupante. Los zelotes prohibían a sus seguidores pagarlo, mientras que los fariseos, opuestos a ello en principio, se acomodaban a la práctica, y los herodianos adulaban al poder establecido. Si Jesús decía que había que pagarlos, se enemistaba con el pueblo; si decía que no, podían acusarlo de revolucionario.
  • Los judíos tenían la tendencia a confundir lo político con lo religioso. La espera mesiánica identificaba también la salvación espiritual con la política o la económica. Jesús tuvo que salir de la trampa y corregirlos, llevándolos a la concepción mesiánica que Él tenía. Les pide una moneda en la que está acuñada la efigie del emperador romano, por lo tanto tienen que admitir que tanto la efigie como la leyenda indican que la moneda pertenece al César.
  • La clave de la respuesta se encuentra en las palabras conclusivas de Jesús. “Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Si la moneda del tributo es del César, devuélvansela a él, porque a él le pertenece, pero no reconozcan al César como divinidad por que ésta solamente compete a Dios.
  • Lo importante de la afirmación de Jesús no está en la primera parte: “Den al César lo que es del César”, sino en la segunda: “Den a Dios lo que es de Dios”. Las dos frases son adversarias. La moneda del impuesto fue acuñada por el César, es de él; el que la tenga debe devolvérsela; pero la divinidad es de Dios. Jesús no puede aceptar que el César usurpe el puesto de Dios. Jesús vuelve a enseñarle al pueblo que la divinidad es sólo de Dios y ningún ser humano, ninguna estructura, puede arrogarse el derecho de declararse Dios; de esta forma los que van a poner a prueba a Jesús salen acusados de participar en la idolatría al César.
  • Jesús reconoce la autonomía del estado, pero al mismo tiempo proclama su límite: el ser humano pertenece solamente a Dios que está en otro plano muy diverso del emperador romano. Dios es el Señor de la historia y el Señor de todo ser humano, creado a imagen suya.
  • Las cosas humanas tienen su esfera, su legitimidad. Los problemas técnicos piden soluciones desde la técnica. Las cosas de Dios tienen su propia esfera y esta es prioritaria. No es bueno confundir los dos niveles ni contraponerlos. No es bueno ni servirse de lo religioso para los intereses políticos, ni de lo político para los religiosos. No se trata de sacralizar todo a cualquier precio, ni tampoco de olvidar los valores éticos y cristianos en aras de un supuesto progreso realizado al margen del plan de Dios.
  • Nosotros podemos caer en la misma trampa de la moneda dejándonos contagiar insensiblemente por el mundo, dando más importancia de la debida al bienestar material y ubicándolo por encima del espiritual. Un cristiano debe ser: por una parte, ciudadano pleno, comprometido en los varios niveles de la vida humana y social, pero también un hombre de fe en cuya escala de valores, sobre todo en casos de conflicto, da preeminencia a «las cosas de Dios».

 

Para discernir

 

  • ¿Qué lugar le damos a las cosas humanas y materiales dentro de nuestra vida?
  • ¿Qué lugar le damos a las propuestas de Dios?
  • ¿Vivimos separadamente nuestra vida humana y las cosas de Dios o las podemos integrar dentro de un único proyecto?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Esperamos unos cielos nuevos y una tierra nueva…

 

Para la lectura espiritual

 

Cristo es imagen de Dios invisible; por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados (Col 1,15.14)

…”Puesto que los hombres se volvieron del todo irrazonables y el engaño del demonio arrojaba su sombra por todas partes y escondía el auténtico conocimiento del verdadero Dios, ¿qué tenía que hacer Dios? ¿Callarse ante semejante situación? ¿Aceptar que de esta manera los hombres se extravíen y no conozcan a Dios?… ¿Es que Dios no ahorrará a sus criaturas el extraviarse lejos de él y ser sometidas a la nada, puesto que este extravío es para ellas causa de pérdida ruinosa, teniendo en cuenta que los seres que participan de la imagen de Dios (Gn 1,26) no perecerán? ¿Qué hacía falta que Dios hiciera? ¿Qué hacer sino es renovar en ellos su imagen para que los hombres puedan, de nuevo, conocerle?

¿Pero, cómo se hará esto, ni no es por la presencia de la misma imagen de Dios (Col 1,15), nuestro Salvador Jesucristo? Esto no podía realizarse por los mismos hombres, puesto que ellos no son la imagen de Dios sino que han sido creados según la imagen; tampoco lo podían realizar los ángeles, porque ellos mismos no son imágenes. Por eso vino el mismo Verbo de Dios, él que es la
imagen del Padre, a fin de estar en condiciones de restaurar la imagen desde el fondo mismo de la esencia humana. Por otra parte, esto no se podía llevar a cabo si la muerte y la degradación subsiguiente no eran aniquiladas. Por eso el Verbo tomó un cuerpo mortal, para poder aniquilar la muerte y restaurar a los hombres según la imagen de Dios. Así pues, el que  es la imagen del Padre, su Hijo santísimo, vino a nosotros para renovar al hombre hecho a su semejanza y, cuando estaba perdido, volverlo a encontrar por la remisión de sus pecados, tal como él mismo dice: «He venido a buscar y salvar lo que estaba perdido»…(Lc 19,10).

San Atanasio (295-373), Sobre la Encarnación del Verbo, 13

 

Para rezar

 

Que venga el alba, oh Dios, el día de tu sonrisa

Dios de todos los nombres y de todos los pueblos,
Madre y Padre nuestro, Señor de la historia, Señor del amor,
alfa y omega de los tiempos.

Te hablo en nombre de los perdedores,
de parte de los que ya ni siquiera tienen nombre [...].

Te hablo de parte de aquellos que ni siquiera representan
una cifra en las frías estadísticas.

Amo, oh Dios, las alegrías del fotón, del tiempo y del espacio;
amo la lente que lanza su insistente mirada al universo;
amo la magia sagrada que alivia el dolor y difiere la muerte;
amo las manos de quien penetra en el misterio mismo de la vida.

Amo la forma, el sonido, el color.
Amo el don de la palabra que has puesto en mi boca.
Pero ya te hablarán otros de la alegría del Arte
y de la magia de la Ciencia.

Yo te hablo del dolor. Te hablo del hambre, oh Dios, de la muerte.
Te hablo de parte de quienes sembraron sueños
y han muerto con un bocado de esperanza amarga en la garganta.

Te hablo de parte del que resiste en medio de la noche.
Te hablo, oh Dios, de los que velan.
Desde aquí saludo los tiempos venideros.

Saludo el tiempo en el que por fin encuentre las manos
que construyan contigo «un cielo nuevo y una tierra nueva».
Manos nuevas para poblar el mundo de colores.

 

Micaela Najlis, poetisa nicaragüense.

 

MIÉRCOLES IX

 

Nuestro Dios, no es un Dios de muertos

 

Principio de la segunda carta del apóstol san Pablo

a Timoteo    1, 1-3. 6-12

 

Pablo, Apóstol de Jesucristo, por la voluntad de Dios, para anunciar la promesa de Vida que está en Cristo Jesús, saluda a Timoteo, su hijo muy querido. Te deseo la gracia, la misericordia y la paz que proceden de Dios Padre y de nuestro Señor Jesucristo.

Doy gracias a Dios, a quien sirvo con una conciencia pura al igual que mis antepasados, recordándote constantemente, de día y de noche, en mis oraciones.

Por eso te recomiendo que reavives el don de Dios que has recibido por la imposición de mis manos. Porque el Espíritu que Dios nos ha dado no es un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de sobriedad. No te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de mí, que soy su prisionero. Al contrario, comparte conmigo los sufrimientos que es necesario padecer por el Evangelio, animado con la fortaleza de Dios. El nos salvó y nos eligió con su santo llamado, no por nuestras obras, sino por su propia iniciativa y por la gracia: esa gracia que nos concedió en Cristo Jesús, desde toda la eternidad, y que ahora se ha revelado en la Manifestación de nuestro Salvador Jesucristo. Porque él destruyó la muerte e hizo brillar la vida incorruptible, mediante la Buena Noticia, de la cual he sido constituido heraldo, Apóstol y maestro.

Por eso soporto esta prueba. Pero no me avergüenzo, porque sé en quien he puesto mi confianza, y estoy convencido de que él es capaz de conservar hasta aquel Día el bien que me ha encomendado.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 122, 1-2a. 2bcd (R.: 1a)

 

R.    Levanto mis ojos hacia ti, Señor.

 

Levanto mis ojos hacia ti,

que habitas en el cielo.

Como los ojos de los servidores

están fijos en las manos de su señor. R.

 

Como los ojos de la servidora están

en las manos de su dueña:

así miran nuestros ojos al Señor, nuestro Dios,

hasta que se apiade de nosotros. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    12, 18-27

 

Se acercaron a Jesús unos saduceos, que son los que niegan la resurrección, y le propusieron este caso: «Maestro, Moisés nos ha ordenado lo siguiente: “Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda.”

Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos. El segundo se casó con la viuda y también murió sin tener hijos; lo mismo ocurrió con el tercero; y así ninguno de los siete dejó descendencia. Después de todos ellos, murió la mujer. Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?»

Jesús les dijo: « ¿No será que ustedes están equivocados por no comprender las Escrituras ni el poder de Dios? Cuando resuciten los muertos, ni los hombres ni las mujeres se casarán, sino que serán como ángeles en el cielo. Y con respecto a la resurrección de los muertos, ¿no han leído en el Libro de Moisés, en el pasaje de la zarza, lo que Dios le dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? El no es un Dios de muertos, sino de vivientes. Ustedes están en un grave error.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Esta carta a Timoteo es una de las cartas del final de la vida de San Pablo. El apóstol ha envejecido, se halla en una de las cárceles de Roma esperando angustiadamente un juicio del que sabe que no escapará con vida, está preocupado y quiere asegurar la solidez de sus «comunidades», amenazadas ya por las desviaciones doctrinales y las intrigas entre grupos. Para su desconsuelo sabe que todos los de Asia le han vuelto la espalda, entre otros.
  • Hasta ahora, él ha sido el responsable de las comunidades que ha fundado. Siempre estaban en su pensamiento, las seguía y alimentaba epistolarmente, trataba de solucionarles las cuestiones que pudieran surgir. Con su muerte cercana y la desaparición del resto de los Apóstoles sabe que se dará un cambio, entonces es preciso establecer una jerarquía que permita la continuidad del trabajo comenzado. Timoteo será uno de los primeros sucesores de los apóstoles.
  • No se trata de una simple cuestión de organización, ni de poder, sino que se trata claramente de gracia recibida. Una gracia sacramental conferida por la imposición de las manos, y que es un don de Dios.
  • El Evangelio es la fuerza de Dios que da la salvación no por las obras sino por la gracia manifestada en Cristo. Dios quiso confiar este Evangelio a Pablo, para que sea apóstol y maestro del mismo. Este depósito de fe que Dios confió a Pablo, ahora él lo confía a Timoteo, para que dé testimonio del mismo con la fuerza y el poder de Dios.

***

  • El evangelio presenta otra pregunta hipócrita, dictada no por el deseo de saber la respuesta, sino para hacer caer y dejar mal a Jesús. Esta vez, son los saduceos. A este partido pertenecían grupos del Sanedrín y los sumos sacerdotes. Eran partidarios del orden establecido, en el que tenían un papel hegemónico, y colaboracionistas con los romanos, con los que mantenían un difícil equilibrio de poder. Rechazaban la tradición oral a la que los fariseos atribuían autoridad divina. No veían en la Escritura la noción de una vida después de la muerte; su horizonte era esta vida, y en ella procuraban mantener su posición de poder y de privilegio. Su pecado era el materialismo, pues sus objetivos en la vida eran el dinero y el poder propios de la posición social que ocupaban.
  • El caso que le presentan corresponde a la ley del «levirato» llevada hasta consecuencias extremas. Tener una descendencia numerosa tenía entonces gran importancia; por ello, la viuda sin hijos se veía en la obligación de volver a casarse con el hermano de su difunto marido. Le proponen el caso de siete hermanos que se casan con la misma mujer y van falleciendo sin dejar descendencia. Los saduceos se apoyaron en esa curiosa situación para tratar de ridiculizar la resurrección. En la resurrección, ¿de cuál de los siete hermanos será la mujer?
  • Jesús responde desenmascarando la ignorancia o la malicia de los saduceos. Les reprocha lo equivocados que están, porque no entienden ni la Escritura ni el poder de Dios; porque esta verdad ya estaba revelada en el Antiguo Testamento: así lo enseñaron Isaías, la madre de los Macabeos, Job y otros
  • La resurrección pertenece al dominio de Dios, y por consiguiente escapa al dominio de la imaginación. Dios no es Dios de muertos, sino de vivos que nos tiene destinados a la vida.
  • La otra vida será una existencia distinta de la actual, mucho más espiritual. En la otra vida ya no se casarán las personas ni tendrán hijos, porque ya estaremos en la vida que no acaba. La muerte es un misterio, también para nosotros. Pero estamos destinados a vivir, a vivir con Dios, participando de la vida pascual de Cristo, nuestro hermano.
  • La esperanza en la resurrección es la fuerza capaz de ordenar las realidades humanas en una escala de valores puesta en la vida eterna. Por eso Jesús enseña que la vida eterna se dará en la gratuidad y la universalidad, no habrá dominio de unos sobre otros, la existencia será una gran fiesta de vida eterna y plena. La resurrección no puede entenderse en la perspectiva de los valores temporales. Hombre y mujer serán libres y plenamente iguales, no estarán sometidos el uno al otro.
  • La esperanza de la vida futura nos ayuda a mirar justamente y con verdad el presente, ayudándonos a asumir nuestra condición de peregrinos en el mundo. Esta esperanza da consistencia al presente, lo hace fecundo e importante porque vivimos con la conciencia de que hemos sido arrancados del poder de la muerte y seremos recuperados totalmente para Dios y en Dios.
  • La esperanza en la vida futura nos libera de todo aquello que se presenta ante nuestros ojos como absoluto y al mismo tiempo, en lugar de alienarnos nos fortalece y estimula en nuestro compromiso con el presente, sanando los límites y las heridas propias de la condición humana. Gracias a la esperanza en la vida futura, los cristianos podemos ser testigos de vida, de gozo y de confianza.

 

Para discernir

 

  • ¿Creemos que Dios es Dios de vida, Dios de vivos que vence a la muerte y engendra vida?
  • ¿Creemos que el amor es más fuerte que la misma muerte?
  • ¿Dónde se apoya nuestra esperanza?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…”No eres un Dios de muertos, sino de vivientes”…

 

Para la lectura espiritual

 

…”Y, para terminar, me gustaría estar en la luz, quisiera tener, por último, una noción recopiladora y sabia sobre el mundo y sobre la vida: me parece que esa noción debería expresarse como agradecimiento. Esta vida mortal, a pesar de sus aflicciones, de sus oscuros misterios, de sus sufrimientos, de su fatal caducidad, es una realidad hermosísima, un prodigio siempre original y conmovedor, un acontecimiento digno de ser cantado con gozo y gloria: ¡la vida, la vida del hombre! No es menos digno de exaltación y de feliz estupor el marco que rodea la vida del hombre: este mundo inmenso, misterioso, magnífico, este universo de las mil fuerzas, de las mil leyes, de las mil bellezas, de las mil profundidades. Es un panorama encantador… El teatro del mundo es el designio, hoy todavía incomprensible en su mayor parte, de un Dios creador, que se llama Padre nuestro y que está en el cielo. Gracias, oh Dios, gracias y gloria a ti, oh Padre. Esta escena fascinante y misteriosa es un reverbero de la primera y única Luz”…

 

Del Testamento Espiritual de Pablo VI.

 

Para rezar

 

Creo en Dios, fuente inagotable de vida
comunidad que vive y nos llama a vivir
en comunión infinita de amor.
Creo en Dios que, con amor de Padre y Madre,
engendra y da luz a este mundo,
lo amamanta, lo protege, lo educa y lo renueva constantemente.

Creo en Jesús de Nazareth, el primero de los últimos, el último de los primeros, expresión plena de la humanidad de Dios.

Creo en el Espíritu Santo,

matriz ecuménica presente donde quiera que la vida está fluyendo.
Creo en el ser humano como proyecto inacabado de Dios,
pero predestinado a convertirse en su verdadera imagen y semejanza.

Creo que la historia es el registro de la relación dialógica entre Dios y los seres humanos; un diálogo plenamente libre y totalmente abierto al futuro. Creo en el reino de Dios como realidad plenificante aunque todavía no plena
y como utopía que alimenta nuestra esperanza
y moviliza y orienta nuestra práctica de fe.
Creo en la iglesia como pregón de ese reino.
Creo en ella como avanzada del Pueblo de Dios
llamada, como “sal de la tierra” y “luz del mundo”,
a darle sabor y sentido a la existencia de éste.
Creo en la vida después de la muerte
como el reencuentro gozoso de todas las criaturas con el Creador
en la fiesta final y eterna del Universo.
En eso creo. Amén.

 

Ary Fernández Albán

 

JUEVES IX

 

Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a Timoteo    2, 8-15

 

Querido hermano:

Acuérdate de Jesucristo, que resucitó de entre los muertos y es descendiente de David. Esta es la Buena Noticia que yo predico, por la cual sufro y estoy encadenado como un malhechor. Pero la palabra de Dios no está encadenada. Por eso soporto estas pruebas por amor a los elegidos, a fin de que ellos también alcancen la salvación que está en Cristo Jesús y participen de la gloria eterna.

Esta doctrina es digna de fe: Si hemos muerto con él, viviremos con él. Si somos constantes, reinaremos con él. Si renegamos de él, él también renegará de nosotros. Si somos infieles, él es fiel, porque no puede renegar de sí mismo.

No dejes de enseñar estas cosas, ni de exhortar delante de Dios a que se eviten las discusiones inútiles, que sólo sirven para perdición de quienes las escuchan. Esfuérzate en ser digno de la aprobación de Dios, presentándote ante él como un obrero que no tienen de qué avergonzarse y como un fiel dispensador de la Palabra de verdad.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 24, 4-5b. 8-9. 10 y 14 (R.:4a)

 

R.    Muéstrame, Señor, tus caminos.

 

Muéstrame, Señor, tus caminos,

enséñame tus senderos.

Guíame por el camino de tu fidelidad;

enséñame, porque tú eres mi Dios y mi Salvador. R.

 

El Señor es bondadoso y recto:

por eso muestra el camino a los extraviados;

él guía a los humildes para que obren rectamente

y enseña su camino a los pobres. R.

 

Todos los senderos del Señor son amor y fidelidad,

para los que observan los preceptos de su alianza.

El Señor da su amistad a los que lo temen

y les hace conocer su alianza. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    12, 28-34

 

Un escriba que los oyó discutir, al ver que les había respondido bien, se acercó y le preguntó: « ¿Cuál es el primero de los mandamientos?»

Jesús respondió: «El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos.»

El escriba le dijo: «Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él, y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios.»

Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: «Tú no estás lejos del Reino de Dios.»

Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Con una fe inquebrantable, Pablo, encerrado en una oscura cárcel, anima a Timoteo en su camino. Pablo muestra su amor a su discípulo predilecto; cada vez que pronuncia su nombre añade: «mi amado hijo», “verdadero hijo en la fe” “mi hijo muy amado y fiel en el Señor”. Timoteo es el hijo que “tiene los mismos sentimientos” de Pablo.
  • Pablo entiende su propio sufrimiento como un modo privilegiado de unirse a Cristo. El sentido definitivo de su sufrimiento: vivir con Jesús, imitar su vida, participar en su obra de salvación. La certeza de que su sufrimiento es parte del plan de salvación le permite al prisionero Pablo ser totalmente libre.
  • Lo único que le preocupa es que pueda frenarse el anuncio de la Palabra de Dios en el proceso de la evangelización del mundo aunque tiene la seguridad de que la Palabra no quedará encadenada.
  • La entrega redentora de Cristo es su modelo y debe ser también nuestro modelo decisivo: «acuérdate de Jesucristo… si con Él morimos, viviremos con Él».

***

  • A los escribas les gustaba mucho discutir sobre la Ley. Después de fariseos y saduceos, hoy llega un escriba; que es “una buena persona”. Aunque pertenece al círculo de los adversarios de Jesús, su búsqueda de la verdad domina sobre su pertenencia al grupo dirigente. No pretende comprometer a Jesús, sino que, al ver la sabiduría con que interpreta la Escritura, busca solución a una cuestión muy debatida.
  • Los judíos se veían como ahogados por tantos preceptos, complicados aún más por las interpretaciones de las varias escuelas de rabinos, por eso el fondo de la pregunta apunta a descubrir qué es lo más importante para Dios según la tradición de Israel, cuál es la expresión suprema de su voluntad y lo primario en el comportamiento del hombre.
  • Esta vez la pregunta es sincera y merece una respuesta de Cristo que también provocará una alabanza al letrado ante su buena reacción. Jesús comienza su respuesta haciendo suyo el llamamiento a Israel de Dt 6,4-5 …Escucha, Israel…. En tiempos de Jesús esta oración era parte integrante de la liturgia del templo, pero después de la destrucción de éste pasó a la liturgia sinagogal como parte de las oraciones de la mañana y de la tarde.
  • Jesús, no solamente va a enunciar el mandamiento, sino que va a proclamarlo, tomando las palabras de Moisés al pueblo; sin citar a Moisés ni a la Escritura. Recuerda a todo Israel que Dios es su único Señor, no los dirigentes que explotan y agobian al pueblo, ni el mismo César que lo somete, ni el dios de muertos. Jesús retoma el fundamento de la fe de Israel y lo propone a sus discípulos como el primero y el más importante de los mandamientos: el amor íntegro y total a Dios como único Señor. La suma de los términos: “corazón, alma, mente, fuerza” quiere significar una plenitud de amor que comprende todas nuestras facultades de amar.
  • Jesús avanza sobre la pregunta del letrado y retomando la escritura deja por sentado que en la antigua alianza no había un solo mandamiento principal, sino dos, pues el amor a Dios era inseparable del amor al prójimo. Para ser verdadero, el amor a Dios tenía que traducirse en amor al hombre.
  • Jesús define el segundo mandamiento con una fórmula bíblica, tomada del “código de santidad” del libro del Levítico: … “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”… (Lv 19,18). Jesús se refiere al mandamiento del amor al prójimo colocándolo al mismo nivel que el primero, en cuanto pertenece a la misma categoría de principio unificador y fundamental: “No hay mandamiento más importante que éstos”.
  • Al afirmar que no hay ningún mandamiento mayor que éstos relativiza Jesús todos los demás, que aparecen como secundarios, accesorios, dispensables. Son estos dos los que deben regular la vida del israelita; ninguna otra práctica es esencial. Del amor a Dios no se deriva el culto religioso, sino el amor al hombre, su imagen.
  • La gran consigna de Jesús es el amor. Eso resume toda la ley. Un amor en dos direcciones. Amar a Dios, dándole el primer lugar en nuestra vida, en nuestra mentalidad y en nuestra jerarquía de valores. Un amor a Dios que nos significa escucharlo, adorarlo, encontrarnos con El en la oración, amar lo que ama Él.
  • Amar al prójimo con todo el corazón, a los que nos agradan y a los que no, porque todos somos hijos del mismo Padre, porque Cristo se ha entregado por todos. Amar a los demás significa, no sólo no hacerles daño, sino ayudarlos, comprenderlos, perdonarlos.
  • Jesús une las dos direcciones en la única ley del amor. Ser cristiano no es sólo amar a Dios. Ni sólo amar al prójimo. Sino las dos cosas juntas. No vale decir que uno ama a Dios y descuidar a los demás. No vale decir que uno ama al prójimo, olvidándose de Dios y de las motivaciones sobrenaturales que Cristo nos ha enseñado.
  • Por eso el amor concreto debe partir de las necesidades del hermano a quien se ama. El amor no son palabras que se dicen nada más, no son discursos demagógicos que se pronuncian para tranquilizar la conciencia. La obligación de amar al hermano se ha convertido en un imperativo del seguimiento a Jesús que se concretiza en la vida fraterna. Jesús invitó a sus discípulos a una vida de amor fuerte y concreto. El amor a los hermanos debe ser testimonio de seguimiento y testimonio de vida cristiana.

     

Para discernir

 

  • ¿Qué lugar ocupa mi amor a Dios?
  • ¿Cómo lo expreso?
  • ¿Qué lugar ocupa el amor a los hermanos?

 

Repitamos lo largo de este día

 

…Enséñame a amar…

 

Para la lectura espiritual

 

Amor a los hombres, amor de Dios

 

…”Hijo mío, esfuérzate con toda tu alma a adquirir el amor a los hombres, en el cual y a través del cual te elevarás hasta el amor de Dios que es el fin de todos los fines. Vanos son todos los trabajos que no se hacen en caridad.

Todas las buenas obras y todos los trabajos conducen al hombre hasta la puerta del palacio real; pero el amor es el que nos hace permanecer en él y nos hace descansar en el seno de Cristo (Jn. 13, 25).

Hijo mío, que tu amor no esté dividido, interesadamente, sino que sea desinteresado, derramado por todas partes, a la vista de Dios. Cristo te dará el conocimiento necesario para comprender el misterio de esta palabra. Ama a todos los hombres como a ti mismo; más aún, ama a tu hermano más que a ti mismo; no busques sólo lo que te conviene a ti, sino lo que es útil a tu hermano. Menospréciate a ti mismo por amor a tu hermano, a fin de que Cristo sea misericordioso y haga de ti un coheredero de su amor. Cuida bien de no descuidar esto, porque Dios nos ha amado primero y entregó su Hijo a la muerte por todos. «Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo único» dice el apóstol Juan, testigo de la verdad (Jn 3,16). El que camina por este sendero del amor, gracias a su trabajo llegará pronto a la mansión que es el fin de sus esfuerzos. No pienses, pues, hijo mío, que el hombre puede alcanzar el amor de Dios, que se nos ha dado gratuitamente, antes de haber amado a sus hermanos en humanidad”…

 

Youssef Bousnaya (hacia 869-979), monje sirio

Para rezar

 

Señor:
Sólo Tú puedes soportar ofensas, indiferencia,
ingratitud, abandono y permanecer inalterable.
Dame Señor un corazón como el tuyo disponible para todos
por igual, sin egoísmos para que pueda servir a los demás
y no fallarles, para que mi amor sea siempre sincero,
constante, grande y perfecto como el Tuyo.
Bendice a los que me aman y a los que Tú sabes que no.
Reconozco que soy quien levanto barreras de prevención
y miedo, indiferencias y rechazos, disgustos y reclamos.
Permíteme dar un testimonio vivo de amor que no sea sólo apariencia.
Te pido que pongas en mi corazón sentimientos más puros y sinceros.
Necesito generosidad, renuncia, comprensión y confianza.
Tú me amas Señor, no por lo que soy sino a pesar de lo que soy.
¡ENSÉÑAME A AMAR!

María Eugenia Ochoa Medina -MVP – Colombia

 

VIERNES IX

EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS (S)

 

Le traspasó el costado y brotó sangre y agua

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Oseas 11,1.3-4.8-9



Cuando Israel era niño, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo.

¡Y yo había enseñado a caminar a Efraím, lo tomaba por los brazos! Pero ellos no reconocieron que yo los cuidaba.

Yo los atraía con lazos humanos, con ataduras de amor; era para ellos como los que alzan a una criatura contra sus mejillas, me inclinaba hacia él y le daba de comer.

¿Cómo voy a abandonarte, Efraím? ¿Cómo voy a entregarte, Israel? ¿Cómo voy a tratarte como a Admá o a dejarte igual que Seboím? Mi corazón se subleva contra mí y se enciende toda mi ternura: no daré libre curso al ardor de mi ira, no destruiré otra vez a Efraím. Porque yo soy Dios, no un hombre: soy el Santo en medio de ti, y no vendré con furor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Isaías 12,2-6

 

R: Sacarán aguas con gozo de las fuentes de la salvación.

 

El Señor es mi Dios y Salvador:

confiaré y no temeré,

porque mi fuerza y mi poder es el Señor,

él fue mi salvación.

Y sacaréis aguas con gozo

de las fuentes de la salvación. R.

 

Dad gracias al Señor,

invocad su nombre,

contad a los pueblos sus hazañas,

proclamad que su nombre es excelso. R.

 

Tañed para el Señor, que hizo proezas,

anunciadlas a toda la tierra;

gritad jubilosos, habitantes de Sión:

“Qué grande es en medio de ti

el santo de Israel.” R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta de San Pablo a los Efesios
3,8-12.14-19.

 

Yo, el menor de todos los santos, he recibido la gracia de anunciar a los paganos la insondable riqueza de Cristo, y poner de manifiesto la dispensación del misterio que estaba oculto desde siempre en Dios, el creador de todas las cosas, para que los Principados y las Potestades celestiales conozcan la infinita variedad de la sabiduría de Dios por medio de la Iglesia.

Este es el designio que Dios concibió desde toda la eternidad en Cristo Jesús, nuestro Señor, por quien nos atrevemos a acercarnos a Dios con toda confianza, mediante la fe en él.

Por eso doblo mis rodillas delante del Padre, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra.

Que él se digne fortificarlos por medio de su Espíritu, conforme a la riqueza de su gloria, para que crezca en ustedes el hombre interior.

Que Cristo habite en sus corazones por la fe, y sean arraigados y edificados en el amor. Así podrán comprender, con todos los santos, cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad, en una palabra, ustedes podrán conocer el amor de Cristo, que supera todo conocimiento, para ser colmados por la plenitud de Dios.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan 19,31-37.

 

Era el día de la Preparación de la Pascua. Los judíos pidieron a Pilato que hiciera quebrar las piernas de los crucificados y mandara retirar sus cuerpos, para que no quedaran en la cruz durante el sábado, porque ese sábado era muy solemne.

Los soldados fueron y quebraron las piernas a los dos que habían sido crucificados con Jesús.

Cuando llegaron a él, al ver que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con la lanza, y en seguida brotó sangre y agua.

El que vio esto lo atestigua: su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que también ustedes crean.

Esto sucedió para que se cumpliera la Escritura que dice: No le quebrarán ninguno de sus huesos.

Y otro pasaje de la Escritura, dice: Verán al que ellos mismos traspasaron.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Si hablar del corazón es hablar de amor, con justicia podemos hablar del amor que deriva del Corazón de Jesús, como un Amor con mayúscula, Amor por excelencia, del Hijo de Dios que se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz, Amor de hermano y amigo redentor que vino a compartir con nosotros la vida y la historia, vestido de nuestra carne mortal.
  • En el centro del misterio de nuestra fe está Jesucristo. En el centro del misterio de Jesucristo está su muerte y su resurrección. En el centro del misterio de su muerte está su amor. Por esto podemos decir que la celebración de la fiesta del corazón de Jesús conduce a la esencia del cristianismo: la persona de Jesús, hijo de Dios y salvador del mundo revelando el misterio más intimo de su ser, hasta la profundidad desde la cual comprendemos todas sus palabras y acciones: su amor filial y fraterno hasta la muerte.
  • Amor se llama Cristo Jesús. Su vida fue un signo del buen amar, del saber amar porque ha amado como nadie. En su discipulado aprendemos a amar en dimensiones completamente nuevas. Lo que hoy celebramos no es la fiesta de un órgano fisiológico ni un amor estoico, platónico, o sentimentaloide. Su corazón ha probado la alegría y el estupor frente a la maravilla de la naturaleza, o frente a la mirada de un joven que quiere llegar al reino, sentimientos de compasión por la multitud abatida y agobiada, sentimientos de misericordia por las vidas quebradas por el pecado, la enfermedad o la pobreza, sentimientos de amistad por sus discípulos y la familia de Lázaro, de indignación por la profanación del templo y la verdadera fe, sentimientos angustiosos ante la cercanía de la pasión y de abandono en su agonía cuando la muerte parecía triunfar.
  • Lo que representa el Corazón de Jesús es el amor derramado, regalado, comprometido con esta humanidad, un amor dispuesto al sacrificio con tal de producir vida. Amor inclaudicable por la causa del hombre: por su valoración, su dignidad, su vida y su salvación. Amor que llega hasta la cruz. Amor que se entrega sin condiciones. Amor eficaz porque contagia vida. La revelación más decisiva del corazón de Jesús es que el amor no es verdadero ni total, si no es capaz de atravesar la muerte. No trae vida si no acepta atravesar el dolor hasta la misma muerte. Puede tratarse de la muerte física, pero sobre todo se trata de la muerte, de la renuncia, de la pérdida y el olvido de uno mismo. Cuando la muerte es asumida desde, y por amor a Cristo se vuelve portadora de vida y de salvación. El misterio del corazón de Jesús es el misterio de un hombre atravesado por el amor hasta la muerte.
  • Este es el corazón de Jesucristo que nada tiene que ver con esas figuras dulzonas del Corazón de Jesús y algunas devociones “mágico – matemáticas” de nueve viernes, siete sábados, tres Avemarías…que se apoyan más en nuestro hacer que en el amor de Dios.
  • La piedad cristiana desde tiempos muy remotos ha vivido como parte importante de su vida de fe la compasión por Cristo en sus padecimientos y dolores. La meditación de los sufrimientos de Cristo debe suscitar el dolor de los pecados nuestros y los del mundo. Pero, no tenemos que quedarnos reducidos a ese sentimiento; debe haber lugar para el gozo de la salvación, gozo de conocer que somos tan amados y que ha triunfado el amor por encima de todo pecado y de la misma muerte.
  • Desde el principio Dios se ha hecho conocer como aquel que ama, que elige libremente y se une con fidelidad a todos los hombres. La lectura del Antiguo Testamento proclama el amor de Dios para con su pueblo, demostrando cómo lo eligió y lo salvó, estableció con él un pacto, lo condujo con suavidad y con lazos de amor y fue un buen pastor para él.
  • El corazón de Jesús nos lleva al centro de la vida cristiana, a lo esencial de nuestra vida y de nuestra fe. La vida cristiana desde el principio hasta el final es un misterio de amor. Ser discípulo no es otra cosa que creer en el amor de Dios por nosotros. Aceptar este amor es dar una respuesta de amor. La obligación de amarnos unos a otros deriva como conclusión lógica del misterio que celebramos. San Juan afirma claramente (1 Jn 4,11): “Si Dios nos ha amado de este modo, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. Jamás ha visto nadie a Dios. Si nos amamos
    los unos a los otros, Dios mora en nosotros y su amor en nosotros es perfecto“.
  • …”El corazón es una realidad íntima y unificante que evoca el misterio que resiste a todo análisis, que es la ley silenciosa y más fuerte que cualquier organización y avance técnico del hombre. Corazón indica el lugar donde el misterio del hombre trasciende hasta el misterio de Dios; la infinitud que experimenta dentro de sí grita y clama la infinita plenitud de Dios. Evoca el corazón atravesado, el corazón angustiado, exprimido hasta la muerte. Decir corazón significa decir amor, amor inaferrable y desinteresado, el amor que vence en la inutilidad, que triunfa en la debilidad, que muerto da la vida. Con la palabra corazón se nombra aquella cosa que es totalmente corpórea y también es todo en todo a tal punto que se puede contar sus latidos y se puede parar en un llanto santo porque no es necesario seguir avanzando desde el momento que se ha encontrado a Dios. Quien puede negar que en esta palabra nos encontramos a nosotros mismos, nuestro destino y el modo propio de existencia cristiana que si es imposto como peso o gracia en sí misma”…

K. Rahner

 

Para discernir

 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA VIII – CICLO B

TIEMPO DTE EL AÑO

LUNES VIII

 

MARTES VIII

 

MIÉRCOLES VIII

 

JUEVES VIII

31 de mayo

La visitación de Santa María Virgen

VIERNES VIII

 

SÁBADO VIII

 

TIEMPO DTE EL AÑO

LUNES VIII

 

Vende todo y sígueme

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro    1, 3-9

 

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia, nos hizo renacer, por la resurrección de Jesucristo, a una esperanza viva, a una herencia incorruptible, incontaminada e imperecedera, que ustedes tienen reservada en el cielo. Porque gracias a la fe, el poder de Dios los conserva para la salvación dispuesta a ser revelada en el momento final.

Por eso, ustedes se regocijan a pesar de las diversas pruebas que deben sufrir momentáneamente: así, la fe de ustedes, una vez puesta a prueba, será mucho más valiosa que el oro perecedero purificado por el fuego, y se convertirá en motivo de alabanza, de gloria y de honor el día de la Revelación de Jesucristo. Porque ustedes lo aman sin haberlo visto, y creyendo en él sin verlo todavía, se alegran con un gozo indecible y lleno de gloria, seguros de alcanzar el término de esa fe, que es la salvación.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 110, 1-2. 5-6. 9 y 10c (R.: 5b)

 

R.    El Señor se acuerda eternamente de su alianza.

 

Doy gracias al Señor de todo corazón,

en la reunión y en la asamblea de los justos.

Grandes son las obras del Señor:

los que las aman desean comprenderlas. R.

 

Proveyó de alimento a sus fieles

y se acuerda eternamente de su alianza.

Manifestó a su pueblo el poder de sus obras,

dándole la herencia de las naciones. R.

 

El envió la redención a su pueblo,

promulgó su alianza para siempre:

su Nombre es santo y temible.

¡El Señor es digno de alabanza eternamente! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    10, 17-27

 

Cuando Jesús se puso en camino, un hombre corrió hacia él y, arrodillándose, le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la Vida eterna?»

Jesús le dijo: « ¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno. Tú conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no perjudicarás a nadie, honra a tu padre y a tu madre.»

El hombre le respondió: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud.»

Jesús lo miró con amor y le dijo: «Sólo te falta una cosa: ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme.» El, al oír estas palabras, se entristeció y se fue apenado, porque poseía muchos bienes.

Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: « ¡qué difícil será para los ricos entrar en el Reino de Dios!» Los discípulos se sorprendieron por estas palabras, pero Jesús continuó diciendo: «Hijos míos, ¡Qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios.»

Los discípulos se asombraron aún más y se preguntaban unos a otros:

«Entonces, ¿quién podrá salvarse?»

Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: «Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para él todo es posible.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Empezamos hoy la lectura continua de la primera epístola de san Pedro escrita hacia el año 64 que leeremos hasta el viernes.
  • La primera parte de la carta es un himno de acción de gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo.
  • En un tiempo marcado por la de persecución el texto quiere animar a los cristianos, recordándoles que el Bautismo es la fuente de su identidad cristiana y su pertenencia a la iglesia, por medio de él hemos nacido de nuevo. La causa de ese «nuevo nacimiento», es la Resurrección de Jesús.
  • En esto se sustenta la fidelidad a Cristo, a pesar de las pruebas y los sufrimientos. La vida no siempre es gozosa, sin embargo el cristiano es un «hombre feliz», incluso en las pruebas porque la fuente de la alegría es la fe. Hasta las mismas pruebas no destruyen la alegría porque maduran el camino de la fe.
  • Dios ha sido quien ha tomado la iniciativa. Resucitando a Jesús de entre los muertos y ofreciéndonos después el bautismo como inicio de una nueva vida. Somos herederos de Dios y nuestra garantía está en el cielo y se llama Cristo Jesús, a quien seguimos como cristianos.
  • Estar bautizado es mantenerse en un vínculo de amor y de fe con Jesús mientras esperamos verlo un día definitivamente.

***

  • Jesús se encuentra con un hombre que quiere “heredar la vida eterna”. Parece sincero y con buena intención, pero quizás demasiado seguro de su bondad. El hombre es un buen israelita, cumplidor de los mandamientos, observante de la ley, íntegro, conforme a los principios y valores de la tradición judía. Todo lo que estaba mandado lo ha cumplido desde pequeño.
  • La mirada de afecto de Jesús impresionó a sus discípulos. El Señor no anda con vueltas y le propone al joven algo radical. Para Jesús la observancia de la ley resulta insuficiente, porque Él viene a ofrecer algo superior a toda ley, una vida que desborda todos los valores imaginables. Jesús mira con amor al hombre que ha buscado en sus palabras un sentido más pleno para la vida y lo invita a realizar juntos el camino del Reino. Pero para hacerlo tiene que vender todo lo que tiene y darlo a los pobres.
  • El hombre que tenía muchos bienes no se atreve a dar el paso y se retira. El camino del Reino exige la pobreza. Cuando estamos llenos de cosas somos lentos para avanzar y lo que poseemos se transforma en un obstáculo que nos traba.
  • Jesús nos pide la entrega absoluta para que podamos recibirlo todo. Jesús respeta con delicadeza la libertad de cada persona, pero no acumular riquezas se convierte en una exigencia para los que acepten el mensaje del Reino y quieran seguirlo.
  • Algunos, lo siguen sin dudar, dejándolo todo como los apóstoles, pero muchos se echan atrás como este hombre; que es como un símbolo del pueblo elegido de Dios que, llegado el momento, no quiso aceptar el mensaje del Mesías.
  • La lección que saca Jesús es muy dura: los ricos, los que están demasiado apegados a sus bienes, se hacen incapaces de recibir el Reino: «Más fácil es que un camello pase por el ojo de una aguja…».
  • Ante la afirmación de Jesús, el evangelista destaca la “sorpresa” de los discípulos. Era idea corriente entre los judíos que la riqueza era signo de la bendición de Dios: aquí, en cambio, Jesús da un giro radical a esta concepción. Lo absoluto de la exigencia del seguimiento, y la crítica a las riquezas desconcierta a los discípulos a tal punto que con angustia le preguntan: “¿Quién puede salvarse?”. Jesús responde con una cita del Génesis donde recuerda a Abraham la omnipotencia de Dios para cumplir sus promesas. Ahora también Dios sigue siendo omnipotente para transformar a los hombres y hacerlos capaces de renunciar a sus bienes para compartirlos, siguiendo a Jesús y su Evangelio.
  • A todos nos cuesta renunciar a lo que nos da seguridad: las riquezas, las ideas, los afectos, la familia o los proyectos. Nuestro tesoro está, donde está nuestro corazón. El desprendimiento es signo de la entrega de la propia vida y para compartir con los desposeídos de la tierra la vida y los bienes. Porque la felicidad no consiste en dejarlo todo, sino en hacerse libre de todo para entregarse a Cristo y al trabajo por el reino.
  • Con Dios es posible el amor, la solidaridad, la generosidad, el desinterés y la confianza en la providencia. Aceptar el Evangelio del Reino de Dios, es vivir un tipo de vida en el que los bienes no son el valor absoluto. Y esto sólo es posible en la medida en que Dios es valor radical que nos lleva al encuentro y descubrimiento del hermano por quien vale la pena renunciar al acumular, para vivir el compartir.

 

Para discernir

 

  • ¿Nuestro corazón está en el Dios del Reino y en la búsqueda del Reino de Dios?
  • ¿Estamos dispuestos a renunciar a estas falsas seguridades?
  • ¿Esperamos que Dios nos cambie el corazón, puesto que para Él nada hay imposible?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Para Dios todo es posible…

 

Para la lectura espiritual

 

…«Entonces ¿quién puede salvarse?»

Jesús, contestando a la pregunta que le había hecho un hombre rico, reveló como se puede llegar a la vida eterna. Pero es la idea de tener que abandonar sus riquezas lo que hizo que este hombre se quedara triste y se marchara. Entonces Jesús dijo: «Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios». A su vez, Pedro, que se había despojado de todo renunciando a su oficio y a su barca, que no poseía ni tan solo un anzuelo, se acerca a Jesús y le pregunta: «Entonces ¿quién puede salvarse?»

Fíjate al mismo tiempo en la reserva y en el celo de este discípulo. No ha dicho: «Mandas lo imposible, este mandamiento es demasiado difícil, esta ley es demasiado exigente». Tampoco se queda callado. Sino que, sin faltar al respeto y mostrando cuán atento estaba hacia los demás, dijo: «Entonces ¿quién puede salvarse?» Es porque incluso antes ya de ser pastor tenía alma de éste; ya antes de estar investido de autoridad…, se preocupaba del mundo entero.  Un hombre rico, probablemente habría preguntado lo mismo pero por interés, preocupado
por su situación personal y sin pensar en los otros. Pero Pedro, que era pobre, no puede ser sospechoso de haber hecho esta pregunta por semejantes motivos. Ello es señal de que se preocupaba por la salvación de los demás, y que deseaba aprender de su Maestro tal como se debe.

De aquí la respuesta alentadora de Cristo: «Es imposible para los hombres, no para Dios».

Lo cual quiere decir: «No penséis que yo os abandono. Yo mismo os asistiré en las cuestiones importantes, y haré que sea fácil y sencillo lo que es difícil»…

 

San Juan Crisóstomo (hacia 345-407),

Homilía sobre el deudor de diez mil talentos, 3; PG 51, 21

 

Para rezar

 

«Quiero seguirte»

 

Quiero seguirte, Señor, en medio de este mundo;

quiero seguirte en medio de tantas dificultades,

en medio de una sociedad que pasa cada vez más de ti;

en medio de tanta gente que, sin saberlo,

está hambrienta y necesitada

de algo que la llene de verdad.

Quiero seguirte, Señor,

porque sé que me necesitas para crear un mundo

en donde reine cada vez más la justicia, el amor y la paz;

un mundo donde todos

se puedan llamar algún día hermanos de verdad;

un mundo donde todos te reconozcan y se acerquen de nuevo a ti;

un mundo donde la única ley sea amarnos como tú nos amaste.

Hoy, Señor, quiero renovar mi opción por ti.

Quiero decirte que sigues siendo importante en mi vida,

que te necesito.

Quiero decirte que sin ti estaría perdido y desorientado

porque tú eres luz para mis ojos y calor para mi alma.

Sé, Señor, que tenerte en el centro de mi vida no es fácil,

que las dificultades afloraran sin yo buscarlas.

Algunas veces serán los que me rodean

que me invitarán a dejarte;

otras será mi pereza, mi comodidad, mi orgullo, mi «yo».

A pesar de todo, quiero lanzarme en el vacío,

quiero apostar por ti.

Porque sé que sólo quien apuesta en esta vida

es capaz de ganar algo;

porque sé que seguirte es hacer un ejercicio de confianza total

y yo estoy dispuesto a realizarlo,

porque tú no me vas a defraudar.

 

 

MARTES VIII

 

Muchos de los últimos serán los primeros

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro    1, 10-16

 

Hermanos:

Esta salvación ha sido el objeto de la búsqueda y la investigación de los profetas que vaticinaron sobre la gracia destinada a ustedes. Ellos trataban de descubrir el tiempo y las circunstancias señaladas por el Espíritu de Cristo, que estaba presente en ellos, y anunciaba anticipadamente los sufrimientos reservados a Cristo y la gloria que les seguiría. A ellos les fue revelado que estaban al servicio de un mensaje destinado no a sí mismos, sino a ustedes. Y ahora ustedes han recibido el anuncio de ese mensaje por obra de quienes, bajo la acción del Espíritu Santo enviado desde el cielo, les transmitieron la Buena Noticia que los ángeles ansían contemplar.

Por lo tanto, manténganse con el espíritu alerta, vivan sobriamente y pongan toda su esperanza en la gracia que recibirán cuando se manifieste Jesucristo.

Como hijos obedientes, no procedan de acuerdo con los malos deseos que tenían antes, mientras vivían en la ignorancia. Así como aquel que los llamó es santo, también ustedes sean santos en toda su conducta, de acuerdo con lo que está escrito: Sean santos, porque yo soy santo.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 97, 1. 2-3b. 3c-4 (R.: cf. 2a)

 

R.    El Señor manifestó su victoria.

 

Canten al Señor un canto nuevo,

porque el hizo maravillas:

su mano derecha y su santo brazo

le obtuvieron la victoria. R.

 

El Señor manifestó su victoria,

reveló su justicia a los ojos de las naciones:

se acordó de su amor y su fidelidad

en favor del pueblo de Israel. R.

 

Los confines de la tierra han contemplado

el triunfo de nuestro Dios.

Aclame al Señor toda la tierra,

prorrumpan en cantos jubilosos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    10, 28-31

 

Pedro le dijo a Jesús: «Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.»

Jesús respondió: «Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia, desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna.

Muchos de los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Hoy Pedro sigue hablando de la herencia y la esperanza que nos concede Dios en su misericordia y siguiendo la costumbre de los primeros apóstoles, afirma la continuidad absoluta del Antiguo y del Nuevo Testamento.
  • El mismo Espíritu es el inspirador de los «profetas» antiguos que predecían la gracia que nos estaba destinada y el de los «predicadores actuales del evangelio, que anuncian la buena noticia, de que en la muerte y resurrección de Cristo Jesús se cumple todo lo anunciado antes. Cuando miramos el futuro lo hacemos con esperanza porque caminamos hacia la “revelación de Jesucristo”.
  • Por este motivo el autor de la carta quiere que los cristianos no se amolden a los deseos de antes, sino que vivan en santidad. Pedro repite lo que había oído decir a Jesús: sean perfectos como el Padre celestial es perfecto. Los discípulos somos hombres de memoria y profecía, vivimos entre el ayer y el mañana, esto nos lleva a vivir el presente alertas y siempre atentos al Espíritu, disponibles, despiertos y vigilantes.

***

  • Jesús ha pedido al rico que quería heredar el reino que lo venda todo y lo siga. Sin animarse a dar ese paso se aleja triste. Pedro aprovecha la ocasión para recodar que ellos lo han dejado todo y lo han seguido. Pedro y los discípulos todavía tienen una idea política del mesianismo de Jesús. No han descubierto todavía lo que les ofrece Jesús y buscan puestos de honor, recompensas humanas, soluciones cuasi mágicas.
  • Jesús y su Espíritu los irán ayudando a madurar en su fe, hasta que después de la Pascua puedan entregarse gratuita y generosamente al servicio de Cristo Jesús y de la comunidad, hasta la entrega de sus propias vidas.
  • La respuesta de Jesús es misteriosa y alentadora: «Recibirá en este tiempo cien veces más y en el futuro, la vida eterna».
  • No se trata de matemática. La respuesta habla de una situación de absoluta novedad. Jesús armará en torno a sí una nueva comunidad unida por lazos más fuertes que los de la sangre. Dejamos un hermano para buscar cien.
  • Al céntuplo que se recibirá de todo Jesús agrega: “con persecuciones”. En ningún momento Jesús asegura el éxito, felicidad humana y aplausos de los hombres. La promesa de la vida eterna viene después. A la Pascua salvadora se llega por el vía crucis del Viernes Santo. El amor muchas veces supone sacrificio. Requiere esfuerzo y lucha; pero vale la pena. Habrá felicidad, pero será la de aquel que descubre que hay “más alegría en dar que en recibir”. La felicidad será del que se sacrifica por los demás.
  • La pobreza por el Evangelio no se queda en una simple renuncia a los bienes materiales, ni mucho menos en un asistencialismo consistente en darle a los bienes, un fin social. El modo viejo de vivir marcado por el egoísmo y la seguridad que da la acumulación de bienes, tiene que dar paso a la donación, que lleva compartir los bienes de la tierra en solidaridad y comunión.
  • Jesús termina remarcando que no se puede pertenecer a la nueva comunidad del Reino con criterios de protagonismo o superioridad basados en el poder y el prestigio que dan las riquezas.
  • En el reino todos tendrán que adoptar la actitud de Jesús, la de hacerse “último de todos y servidor de todos”. En el Reino no valen las posiciones que crean diferencias. Lo que caracteriza al reino es la gratuidad en la cual no hay precio, pero sí hay valor. ¿Acaso, pregunta una madre cuánto le van a pagar por su trabajo? ¿Pone un amigo precio a la sinceridad? ¿Pasó factura Jesús por su entrega en la cruz? Lo que verdaderamente tiene valor es lo que se gesta desde el amor hecho de justicia, compasión misericordia y servicio.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué sentido doy a mis renuncias?
  • ¿Tengo yo una actitud meramente negativa?
  • ¿Hago opciones o elecciones que sobrepasan todo precio humano?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Recibiremos cien veces más…

 

Para la lectura espiritual

 

…«Ya en este tiempo, cien veces más»

«Sembrad en justicia, dice el Señor, y recogeréis la esperanza de la vida». No habla del último día cuando todo se nos dará realmente y ya no en esperanza; habla del presente. Cierto, nuestro gozo será grande, nuestra alegría infinita, cuando comenzará la verdadera vida. Pero ya la esperanza de un gozo tan grande no se puede dar sin gran gozo. «Que la esperanza os tenga alegres» dice el apóstol Pablo (Rm 12,12). Y David no dice que estará gozoso, sino que ya lo ha estado el día en que ha esperado poder entrar en la casa del Señor (Sl 121,1).
Todavía no poseía la vida, pero ya había cosechado la esperanza de la vida. Y al mismo tiempo experimentaba  la verdad de la Escritura que dice que no sólo la recompensa sino «la esperanza de los justos está llena de gozo» (Pr 10,28). Este gozo se produce en el alma de aquel que ha sembrado para la justicia, por la convicción que tiene de que sus pecados le son perdonados…

…Cualquiera de entre vosotros, después de los principios amargos de la conversión, tiene la felicidad de verse aliviado por la esperanza de los bienes que espera… ya desde ahora ha recogido el fruto de sus lágrimas. Ha visto a Dios y ha escuchado de él: «Dadle el fruto de sus obras» (Pr 31,31). ¿Cómo es posible que el que ha «gustado y visto cuán bueno es el Señor» (Sl 33,9) no haya visto a Dios? El Señor Jesús aparece dulce a aquel que recibe de él no sólo la remisión de sus faltas, sino también el don de la santidad y, más aún, la promesa de la vida eterna. Dichoso el que ha hecho ya tan buena cosecha… El profeta dice en verdad: «Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares» (Sl 125,5)… Ningún provecho ni honor terrestre no nos parecerá estar por encima de nuestra esperanza y de este gozo de esperar, desde ahora enraizado profundamente en nuestros corazones: «La esperanza no engaña, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado» (Rm 5,5)…

 

San Bernardo. Sermón 37 sobre el Cántico de los Cánticos

 

Para rezar

 

Jesús:

La certeza de tu identidad te ha liberado

para servir a Dios de maneras que no puedo imaginar.

Me siento muy limitado por mis temores y mis ansiedades,

y sin embargo me atrae la libertad que veo en Ti,

la libertad para servir a Dios.

Jesús, ayúdame a descubrir

dónde es que Dios quiere que yo sirva.

Veo muchas cosas negativas e injustas

en el mundo, en mi país, en mi ciudad,

y hasta en mi familia. Pero tengo miedo.

¿Cómo puedo cambiar ciertas cosas?

¿Cómo puedo aprender a confrontar?

Y más importante aún, ¿qué es lo que Dios quiere que yo haga?

Mi querido amigo Jesús, cuando Te veo,

quedo enamorado de Tu fuerza y de

la libertad con que sirves a Dios.

Eso me atrae fuertemente.

Quiero aprender a servir a Dios sin la carga de mis temores.

Pareces estar muy consciente de Tu identidad

y de cómo Dios Te ha llamado a servir.

Quiero tener el valor suficiente para confrontar

las estructuras y las autoridades que veo actuando mal.

Pero, Jesús, tengo miedo.

La confrontación me trae recuerdos de viejos temores

que necesitan ser sanados, y necesito sentir Tu amor

y Tu libertad para servir con todo el corazón.

Nunca he sido una persona luchadora, sino alguien que rehuye a los conflictos.

Pero cuando estoy contigo esta semana,

veo que las constantes confrontaciones

con las autoridades parecen darte una paz más profunda

y mayor firmeza.

Siento que estás cada vez más consciente

de Quien eres y de la misión que Dios Te ha encomendado.

Jesús, eso es lo que quiero. Quiero poder levantar la cabeza

y, como Tú, poder mirar la gente a los ojos cuando las desafío.

Quiero tener el valor de hablar por quienes necesitan ayuda.

Quiero tener el valor de estar contigo a todo momento,

trabajar como Tú, por la justicia y para llevar la buena nueva a los pobres.

Gracias por compartir Tu vida conmigo.

Siento que se van estrechando los lazos que me unen a Ti

a medida que Te voy conociendo cada día más.

Gracias por invitarme a acompañarte en esta travesía.

Dame el valor que necesito para caminar como Tú.

 

MIÉRCOLES VIII

 

En Jerusalén el Hijo del Hombre será entregado

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro    1, 18-25

 

Hermanos:

Ustedes saben que fueron rescatados de la vana conducta heredada de sus padres, no con bienes corruptibles, como el oro y la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, el Cordero sin mancha y sin defecto, predestinado antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos para bien de ustedes. Por él, ustedes creen en Dios, que lo ha resucitado y lo ha glorificado, de manera que la fe y la esperanza de ustedes estén puestas en Dios.

Por su obediencia a la verdad, ustedes se han purificado para amarse sinceramente como hermanos. Ámense constantemente los unos a los otros con un corazón puro, como quienes han sido engendrados de nuevo, no por un germen corruptible, sino incorruptible: la Palabra de Dios, viva y eterna.

Porque toda carne es como hierba y toda su gloria como flor del campo: la hierba se seca y su flor se marchita, pero la Palabra del Señor permanece para siempre. Esta es la Palabra que les ha sido anunciada, la Buena Noticia.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 147, 12-13. 14-15. 19-20

 

R.    ¡Glorifica al Señor, Jerusalén!

 

¡Glorifica al Señor, Jerusalén,

alaba a tu Dios, Sión!

El reforzó los cerrojos de tus puertas

y bendijo a tus hijos dentro de ti. R.

 

El asegura la paz en tus fronteras

y te sacia con lo mejor del trigo.

Envía su mensaje a la tierra,

su palabra corre velozmente. R.

 

Revela su palabra a Jacob,

sus preceptos y mandatos a Israel:

a ningún otro pueblo trató así

ni le dio a conocer sus mandamientos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    10, 32-45

 

Mientras iban de camino para subir a Jerusalén, Jesús se adelantaba a sus discípulos; ellos estaban asombrados y los que lo seguían tenían miedo. Entonces reunió nuevamente a los Doce y comenzó a decirles lo que le iba a suceder:

«Ahora subimos a Jerusalén; allí el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos: ellos se burlarán de él, lo escupirán, lo azotarán y lo matarán. Y tres días después, resucitará.»

Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: «Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir.»

El les respondió: «¿Qué quieren que haga por ustedes?»

Ellos le dijeron: «Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria.»

Jesús le dijo: «No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?»

«Podemos», le respondieron.

Entonces Jesús agregó: «Ustedes beberán el cáliz que yo beberé y recibirán el mismo bautismo que yo. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes han sido destinados.»

Los otros diez, que habían oído a Santiago y a Juan, se indignaron contra ellos. Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos. Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud.»

   

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pedro recuerda a los recién bautizados la suerte que tienen de creer en Cristo Jesús, han sido rescatados de la antigua vida y han vuelto a nacer de Dios. Ser rescatados significa que Cristo ha pagado el precio de nuestra liberación con su propia sangre.
  • Para san Pedro, santificar nuestras almas obedeciendo a la verdad para amarnos sinceramente como hermanos, es el contenido, de esta «vida nueva» que nos da el bautismo. Germen incorruptible, vivo y permanente.
  • Hemos sido “engendrados de nuevo” no de un padre mortal, sino de Dios mismo, de su Palabra viva y permanente que queda sembrada en nosotros. La Palabra de Dios es firme: si construimos sobre ella, edificamos para siempre. La Palabra viva de Dios que escuchamos y acogemos, nos quiere regenerar día tras día, infundiéndonos su fuerza transformadora.
  • Todos hemos nacido del mismo Dios, hemos recibido los mismos dones, por eso debemos considerarnos hermanos e hijos del mismo Padre. Si todos somos hermanos podemos amarnos unos a otros con corazón puro. Dios espera de nosotros la perfección del amor. Es aquello a lo que Dios nos ha destinado, aquello para lo cual hemos sido creados. Amar es corresponder.
  • Estar bautizado es en el fondo “estar dispuesto a obedecer a Dios” a “hacer su voluntad por amor”, a “adoptar su Proyecto sobre el mundo” a “ser un verdadero hijo para con Dios”…

***

  • Camino de Jerusalén, ya cerca de la ciudad, Jesús «va delante» consciente de su destino. Su muerte no es un accidente fortuito en su vida. El sube voluntariamente a Jerusalén, el lugar del cumplimiento de las promesas mesiánicas. En Jerusalén se manifestará plenamente el poder de Dios en la absoluta debilidad. El final es la resurrección y en ese camino anuncia por tercera vez su pasión. Al anuncio de la pasión sucederá la incomprensión, para dar paso a la enseñanza.
  • Con este trasfondo, la petición de “Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo” pretende tergiversar el contenido del mensaje del Reino. Quieren sentarse a la derecha y a la izquierda, buscan lugares de poder. Jesús plantea la entrega de la propia vida, y ellos pretenden el poder de los primeros puestos. La petición viene muy bien presentada bajo forma de fidelidad, de adhesión y amistad, sentimientos que seguramente tendrían estos dos apóstoles, pero mezclados con su ambición personal, sus deseos de honores y poder. Esta es la postura de la mayoría de los apóstoles que comparten todavía los sueños mesiánicos de su pueblo y por eso buscan los primeros sitios, ascender. Jesús es el triunfador victorioso que arreglará todas las cosas por su poder, con un “soplo de sus labios”.
  • Jesús tratará de hacerles comprender que el camino para alcanzar la gloria es el suyo. Para estos usará los símbolos el cáliz como imagen de la renuncia y el sacrificio y el bautismo como imagen de la purificación por la muerte y el comienzo a una nueva existencia.
  • Los “hijos del trueno” pidieron un trono de poder y Jesús les ofrece llevar adelante la causa del reino hasta la entrega de la propia vida.
  • Los otros diez se llenan de indignación, no porque creyeran que la petición hubiera sido inconveniente, sino porque esos dos se les habían adelantado. Jesús aprovecha para anunciarles la verdad evangélica de la autoridad y el servicio. Jesús con su respuesta pone una vez más la entrega de la propia vida como base de todo seguimiento Se pone a sí mismo como el modelo porque «El Hijo del Hombre no ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por todos».
  • Para Jesús, el camino de la cruz no es ante todo “sufrir” sino “servir”. Y es la regla de la nueva comunidad de los discípulos. El mismo Jesús con su vida, y en el acto supremo de entregarla libremente a la muerte, introduce esta novedad de la autoridad como servicio. Servicio que es expresión de la libertad que da el auténtico amor. Es libre quien sirve a Dios y a los hermanos, como Cristo, por amor.
  • Los cristianos no podemos entender la autoridad como la de “los jefes de los pueblos”, porque esos, según la dura descripción de Jesús «los tiranizan y los oprimen».
  • Si examinamos el ejercicio del poder, descubrimos que tendemos a dominar y no a servir, que en el pequeño o gran espacio en el que ejercemos nuestra autoridad nos comportamos como los que tiranizan y oprimen.
  • Los discípulos tenemos que entender toda autoridad como servicio y entrega por los demás: «el que quiera ser primero, sea esclavo de todos», exige muchas veces renuncia, esfuerzo, sacrificio. Como tiene que sacrificarse, el deportista para ganar, el labrador para cosechar, el estudiante para aprobar, los padres para sacar la familia adelante.
  • Si bien el mundo de hoy nos invita a huir del dolor y el sufrimiento, los que queremos seguir al Señor necesitamos aceptar su evangelio con la cruz y la «subida» a Jerusalén, y no sólo en sus aspectos más accesibles.
  • La propuesta de la cruz no se basa en la cruz misma asumida con una actitud masoquista, sino en la construcción de un mundo nuevo, que inevitablemente supone la cruz del trabajo, de la lucha, de la incomprensión y de la persecución. Buscar los últimos lugares para ser servidor de todos, sólo tiene sentido desde la perspectiva y el ejemplo de Jesús que dando su vida, abrió paso a una nueva realidad de vida entre los hombres.

 

Para discernir

 

  • ¿Aceptamos el evangelio de Jesús con todo incluido?
  • ¿Seguimos el ejemplo de Jesús que dio su vida?
  • ¿Cómo entendemos la autoridad?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…El Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir…

 

Para la lectura espiritual

 

…”El hombre fue creado para servir a su Creador. ¿Hay algo más justo, en efecto, que servir al que os ha puesto en el mundo, sin quien no podéis existir? ¿Y hay algo más dichoso que servirle, puesto que servirle es reinar? Pero el hombre dijo a su Creador: «Yo no te serviré» (Jr 2,20). «Pues yo, dice el Creador al hombre, sí te serviré. Siéntate, te serviré, te lavaré los pies»…

Sí, oh Cristo «servidor bueno y fiel» (Mt 25,21), verdaderamente tú has servido, has servido con toda la fe y con toda la verdad, con toda la paciencia y toda la constancia. Sin tibieza, te has lanzado como un gigante a correr por el camino de la obediencia (Sl 18,6); sin fingir, nos has dado además, después de tantas fatigas, tu propia vida; sin murmurar, flagelado e inocente, no has abierto la boca (Is 53,9). Está escrito y es verdad: «El servidor que conoce la voluntad de su amo y no la cumple recibirá cantidad de azotes» (Lc 12,47). Pero este servidor nuestro, os pregunto ¿cuáles son los actos que no ha llevado a cabo? ¿Qué es lo que ha omitido de lo que debía hacer? «Todo lo ha hecho bien» gritaban los que observaban su conducta; «ha hecho oír a los sordos y hablar a los mudos» (Mc 7,37). Ha llevado a cabo toda clase de acciones dignas de recompensa, entonces ¿por qué ha sufrido tanta indignidad? Presentó su espalda a los latigazos, recibió una sorprendente cantidad de atroces golpes, su sangre chorreó por todas partes. Fue interrogado en medio de oprobios y tormentos, como si fuera un esclavo o un malhechor a quien se interroga para hacerle decir la verdad sobre un crimen. ¡Oh detestable orgullo del hombre que desdeña servir, y que no podía ser humillado por ningún otro ejemplo que el de un tal servidor de su Dios!…

Sí, mi Señor, has pasado muchas penas para servirme; sería justo y equitativo que de ahora en adelante  puedas descansar, y que tu servidor, a su vez, se ponga a servirte; su momento ha llegado… Has vencido, Señor, a este tu servidor rebelde; extiendo mis manos para recibir tus ataduras, inclino mi cabeza para recibir tu yugo. Permíteme servirte. Aunque soy un servidor inútil si tu gracia no me acompaña y no trabaja siempre a mi lado (Sab 9,10), recíbeme como tu servidor para siempre”…

 

Beato Guerrico de Igny (1080-1157), abad cisterciense
Primer sermón para el domingo de Ramos

 

Para rezar

 

Ven a nuestras comunidades,
Espíritu de Jesús!
Enséñanos a vivir unidos,
ayúdanos a zanjar diferencias,
revélanos el mejor camino
para ser fieles al Padre.
Descubre nuestros errores,
nuestras falencias,
nuestros orgullos y pecados,
conviértenos.
Haz que vivamos para servir,
sin ansías de poder,
sin “transas” con el poder.
Enséñanos a andar junto al pueblo,
arrimando nuestra levadura,
que es tu vida,
tus opciones, tus preferencias.
Enséñanos a aprender de otros
que dan su vida
para que las cosas cambien
y haya más justicia en este mundo.

Espíritu de Jesús,
Espíritu Santo de Dios,
fuerza de vida nueva,
aliéntanos,
danos esperanza,
construye
un corazón nuevo en cada uno
para que hagamos juntos
la gran fraternidad
soñada, vivida, ofrecida
por la entrega de Jesús
y confirmada por el Padre
en la Resurrección.

Ven a nosotros,
para que aprendamos
a ser comunidad,
para que cambiemos de vida,
para que sigamos a Jesús,
¡Ven, Espíritu, Ven!

Amén


 

JUEVES VIII

31 de mayo

La visitación de Santa María Virgen

 

“Feliz de ti, Virgen María, por haber creído”

 

Lectura de la profecía de Sofonías    3, 14-18

 

¡Grita de alegría, hija de Sión! ¡Aclama, Israel! ¡Alégrate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén! El Señor ha retirado las sentencias que pesaban sobre ti y ha expulsado a tus enemigos. El Rey de Israel, el Señor, está en medio de ti: ya no temerás ningún mal.

Aquel día, se dirá a Jerusalén: ¡No temas, Sión, que no desfallezcan tus manos!

El Señor, tu Dios, está en medio de ti, es un guerrero victorioso! El exulta de alegría a causa de ti, te renueva con su amor y lanza por ti gritos de alegría, como en los días de fiesta.

Yo aparté de ti la desgracia, para que no cargues más con el oprobio.

 

Palabra de Dios.

 

O bien:

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Roma    12, 9-16b

 

Hermanos:

Amen con sinceridad. Tengan horror al mal y pasión por el bien. Ámense cordialmente con amor fraterno, estimando a los otros como más dignos. Con solicitud incansable y fervor de espíritu, sirvan al Señor. Alégrense en la esperanza, sean pacientes en la tribulación y perseverantes en la oración. Consideren como propias las necesidades de los santos y practiquen generosamente la hospitalidad.

Bendigan a los que los persiguen, bendigan y no maldigan nunca. Alégrense con los que están alegres, y lloren con los que lloran. Vivan en armonía unos con otros, no quieran sobresalir, pónganse a la altura de los más humildes.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Is 12, 2-3. 4bcd. 5-6 (R.: 6b)

 

R.    ¡Es grande en medio de ti el Santo de Israel!

 

Este es el Dios de mi salvación:

yo tengo confianza y no temo,

porque el Señor es mi fuerza y mi protección;

él fue mi salvación.

Ustedes sacarán agua con alegría

de las fuentes de la salvación. R.

 

Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,

anuncien entre los pueblos sus proezas,

proclamen qué sublime es su Nombre. R.

 

Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso:

¡que sea conocido en toda la tierra!

¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión,

porque es grande en medio de ti

el Santo de Israel! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    1, 39-56

 

María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:

«¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor.»

María dijo entonces:

«Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre.»

María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • No sabemos si Sofonías, cuando habla de la Hija de Sión, piensa en el pueblo elegido o en una persona individual que lo simboliza; posiblemente se le superponen ambas imágenes. Lo importante para él es la expresión que muestra que Yahvé está en medio de su pueblo. Y, cuando Yahvé se acerca a los suyos, aparta el temor y aparece la fiesta, la alegría y el gozo.
  • Lucas contempla a María desde los antiguos símbolos judíos: la Hija de Sión, el arca de la Alianza, el santuario cerrado; todo lo que puede significar la presencia cercana del Dios entrañable. María, como el Arca de la Alianza, sube a la montaña de Judá llevando consigo al Dios del gozo.
  • Lucas subraya su prontitud para el servicio. La indicación de que Isabel, su prima, de edad ya avanzada, va a necesitar ayuda basta para provocar el movimiento de la Virgen María. No permanece pasiva, encerrada en su mundo de jovencita embarazada que necesita atención y cuidados.
  • No se regodea en su privilegio y alegría. María sale de su mundo, de sí misma y tomando el camino que atravesaba los montes de Samaría acude con rapidez a Ain Karem donde residían Isabel y Zacarías para ayudar a su parienta.
  • Así como el ángel «entró» en su casa y la «saludó» con el “Ave María”, María «entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel». Se confunden en un abrazo la que va a ser Madre de Dios con la que será madre del Precursor.
  • Dos mujeres habitadas por el Espíritu Santo comparten la obra de Dios en un impulso de ternura. El encuentro de las dos madres sirve de telón de fondo para el encuentro de los dos niños que lleva cada una en su seno. El hijo de María, verdadero “Hijo del Altísimo” concebido gracias a la potencia del Espíritu, es la fuente del gozo que experimenta Isabel al oír el saludo de María y la causa por la cual el otro niño, Juan, salta de alegría en el vientre de su madre.
  • Isabel proclama a María, Bienaventurada porque ha creído. Ella es la primera de los pobres de Yahvé que, en medio de su misma pobreza ha recibido la gracia de Dios y ha respondido con fe y con el corazón abierto a los planes de Dios. María es de Dios. Por eso es grande y dichosa: ha recibido el don de Dios, ha creído, y puede presentarse como portadora de Dios entre los seres humanos.
  • María es mujer de nuestra historia, abierta a Dios y a los seres humanos. Ha vivido siempre en actitud de gratuidad y de donación. Se reconoce amada de Dios que es su Señor, y canta agradecida. Mujer solidaria que cree en el Dios solidario.
  • El Dios de María, el Dios Santo y Todopoderoso es solidario y está a favor de los humildes, de los humillados, de los pobres. María se reconoce inmersa en la historia de pobreza y sufrimiento de los seres humanos, descubriendo, al mismo tiempo, la fuerza creadora de Dios que transforma, por medio de Jesús, las viejas condiciones de la historia. María alaba al Señor por esa misteriosa forma en que actúa y proclama no sólo lo que Dios ha hecho en su vida, sino que alza su voz para cantar la acción de Dios en la humanidad.
  • María cree y canta a un Dios solidario y, por eso, liberador del mal que pesa sobre la vida del hombre bajo diversas formas. La solidaridad lleva a Dios a hacerse hombre en Jesús de Nazaret. Esa solidaridad liberadora del Dios de la vida, lleva a Jesús a la pasión y a la cruz. María, Mujer solidaria estará al lado de su hijo que muere en la cruz.
  • Hoy es preciso mirar a María, verla en el Evangelio como ella se presenta y no como nosotros nos la imaginamos. Es necesario mirar a María para contemplar el papel esencial que ella tiene en el misterio de Cristo y en el misterio de la Iglesia. En ella, como imagen de la Iglesia, se nos muestra el cuño con el que cada cristiano y la Iglesia entera debe ser modelada.
  • …”La Iglesia contempla a María como purísima imagen de lo que ella misma, toda entera, ansía y espera ser”… (SC 103; MC 22). En la escuela de la Madre de Dios, la Iglesia aprende el estilo de vida de la gratuidad, del amor que se adelanta a las necesidades del otro y le trasmite no sólo la vida, sino el gozo y el sentido de la vida: …”La Virgen fue en su vida ejemplo de aquel amor maternal con que es necesario que estén animados todos aquellos que, en la misión apostólica de la Iglesia, cooperan a la regeneración de los hombres”… (LG 65).
  • En el acontecimiento de la Visitación, María ayuda a la Iglesia a tomar conciencia de su vocación misionera. …”En efecto, con su visita a Isabel, María realiza el preludio de la misión de Jesús y, colaborando ya desde el comienzo de su maternidad en la obra redentora del Hijo, se transforma en el modelo de quienes en la Iglesia se ponen en camino para llevar la luz y la alegría de Cristo a los hombres de todos los lugares y de todos los tiempos…” San Juan Pablo II

 

Para discernir

 

  • ¿Qué me dice la imagen de María en la Visitación?
  • ¿Reconozco en la servicialidad un gesto evangelizador?
  • ¿Sé proclamar lo que Dios obra en mi vida y en la historia?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

“Mi alma canta la grandeza del Señor”

 

Para la lectura espiritual

 

…”La conciencia cristiana “percibe a María como la figura de la Iglesia…, su sacramento…, el espejo en el que se refleja toda la Iglesia. Ella la lleva ya y la contiene toda entera en su persona. María es el inicio, el germen y la forma perfecta de la Iglesia; en ella se encuentra todo lo que el Espíritu derramará sobre la Iglesia. En María se celebra la promesa y la anticipación del triunfo de la Iglesia. De este modo, María “no eclipsa la gloria de todos los santos como el sol, al levantarse la aurora, hace desaparecer las estrellas, como se lamentaba santa Teresa de Lisieux de las presentaciones de la Virgen. Al contrario, la Virgen María “supera y adorna” a todos los miembros de la Iglesia”…

 

SAN BUENAVENTURA. H. DE LUBAC, Meditación sobre la Iglesia,

 

Para rezar

 

Virgen María, que movida por la caridad,

no dudaste en abandonar tu tierra

y ponerte en marcha hacia la casa de tu prima Isabel,

dame un corazón desprendido

para que no tema abandonar mis propias seguridades

y lanzarme al encuentro de aquellos que me necesitan.

Tú, que a pesar de estar embarazada,

te pusiste al servicio de tu anciana pariente

que necesitaba de tu ayuda,

enséñame a hacer de mi vida un servicio constante a los demás.

Que sepa llevar a los demás a Jesucristo,

así como tú lo llevaste en tu vientre,

y lo hiciste presente en la casa de Isabel.

Yo también quiero, Madre, ser misionero como tú,

y hacer presente a Jesucristo en todo lugar donde vaya,

donde la voluntad del Padre del Cielo quiera llevarme.


 

VIERNES VIII

 

Mi casa se llamará casa de oración para todos los pueblos

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro     4,7-13

 

Queridos hermanos: El fin de todas las cosas está cercano. Sean pues, moderados y sobrios, para poder orar. Ante todo, mantengan en tensión el amor mutuo, porque el amor cubre la multitud de los pecados. Ofrezcanse mutuamente hospitalidad, sin protestar. Que cada uno, con el don que ha recibido, se ponga al servicio de los demás, como buenos administradores de la múltiple gracia de Dios. El que toma la palabra, que hable palabra de Dios. El que se dedica al servicio, que lo haga en virtud del encargo recibido de Dios. Así, Dios será glorificado en todo, por medio de Jesucristo, a quien corresponden la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

Queridos hermanos, no se extrañen de ese fuego abrasador que se pone a prueba, como si les sucediera algo extraordinario. Estén alegres cuando comparten los padecimientos de Cristo, para que, cuando se manifieste su gloria, rebosen de gozo.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 95

R: Llega el Señor a regir la tierra.

 

Decid a los pueblos: “El Señor es rey,

él afianzó el orbe, y no se moverá;

él gobierna a los pueblos rectamente.” R.

 

Alégrese el cielo, goce la tierra,

retumbe el mar y cuanto lo llena;

vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,

aclamen los árboles del bosque. R.

 

Delante del Señor, que ya llega,

ya llega a regir la tierra:

regirá el orbe con justicia

y los pueblos con fidelidad. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    11,11-25

 

Jesús llegó a Jerusalén y fue al Templo; y después de observarlo todo, como ya era tarde, salió con los Doce hacia Betania.

Al día siguiente, cuando salieron de Betania, Jesús sintió hambre.

Al divisar de lejos una higuera cubierta de hojas, se acercó para ver si encontraba algún fruto, pero no había más que hojas; porque no era la época de los higos. Dirigiéndose a la higuera, le dijo: “Que nadie más coma de tus frutos”. Y sus discípulos lo oyeron.

Cuando llegaron a Jerusalén, Jesús entró en el Templo y comenzó a echar a los que vendían y compraban en él. Derribó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas, y prohibió que transportaran cargas por el Templo. Y les enseñaba: “¿Acaso no está escrito: Mi Casa será llamada Casa de oración para todas las naciones? Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones”.

Cuando se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas, buscaban la forma de matarlo, porque le tenían miedo, ya que todo el pueblo estaba maravillado de su enseñanza. Al caer la tarde, Jesús y sus discípulos salieron de la ciudad.

A la mañana siguiente, al pasar otra vez, vieron que la higuera se había secado de raíz. Pedro, acordándose, dijo a Jesús: “Maestro, la higuera que has maldecido se ha secado”.

Jesús le respondió: “Tengan fe en Dios.

Porque yo les aseguro que si alguien dice a esta montaña: ‘Retírate de ahí y arrójate al mar’, sin vacilar en su interior, sino creyendo que sucederá lo que dice, lo conseguirá. Por eso les digo: Cuando pidan algo en la oración, crean que ya lo tienen y lo conseguirán. Y cuando ustedes se pongan de pie para orar, si tienen algo en contra de alguien, perdónenlo, y el Padre que está en el cielo les perdonará también sus faltas”.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Es el último pasaje que leemos de la primera carta de Pedro. Se nota la creencia que tenían de que el fin del mundo estaba próximo, que la vuelta gloriosa del Resucitado era inminente.
  • Las actitudes a las que invitan valen igual aunque el fin no vaya a ser tan inminente. Un cristiano debe mirar hacia delante y vivir vigilante, en una cierta tensión anímica, que es lo contrario de la rutina, la pereza o el embotamiento mental.
  • Los consejos de Pedro nos ofrecen un programa muy sabio de vida: tener el espíritu dispuesto a la oración, llevar un estilo de vida sobrio y moderado, mantener firme el amor mutuo, practicar la hospitalidad, poner a disposición de la comunidad las propias cualidades, todo a gloria de Dios.
  • La carta termina aludiendo a sufrimientos y persecuciones. Tal vez aquí se refiere a alguna persecución contra los cristianos por los años 60 (cuando murieron Pedro y Pablo en Roma). Pero estas pruebas han sido continuas a lo largo de los dos mil años de la comunidad cristiana y siguen existiendo también ahora en la comunidad y en la vida de cada uno: pruebas que dan la medida de nuestra fidelidad a Dios y nos van haciendo madurar en nuestro seguimiento de Cristo.

***

  • Jesús ya llega a Jerusalén. Saltándonos la escena de la entrada solemne -que leemos el Domingo de Ramos- escuchamos hoy la acción simbólica en torno a la higuera estéril y la otra acción, no menos simbólica y valiente, de Jesús arrojando a los mercaderes del Templo.
  • La higuera no tenía frutos. No era tiempo de higos. Jesús se queja de esa esterilidad. Su lamento nos recuerda el poema de la viña estéril de Isaías 5. Jesús pronuncia unas palabras duras contra la higuera: «nunca jamás coma nadie de ti». En efecto, al día siguiente, la higuera se había secado. Si Jesús hizo este gesto es porque apuntaba a otra clase de esterilidad: es el pueblo de Israel, sobre todo sus dirigentes, el árbol que no da los frutos que Dios pedía. Israel es la higuera seca.
  • En medio del episodio de la higuera, entre su inicio y su conclusión al día siguiente, Marcos coloca la escena del Templo y el gesto de Jesús. También aquí no había motivo evidente para la ira de Jesús: los mercaderes que vendían animales para el sacrificio o cambiaban monedas, estaban en el atrio, contaban con todos los permisos de los responsables y no parecían estorbar el culto.
  • Lo que hace Jesús es, un gesto simbólico, no tanto contra los mercaderes, sino contra los responsables del Templo: lo que denuncia es la hipocresía del culto, hecho de cosas exteriores pero sin obras coherentes en la vida. El culto tiene que ir acompañado de la fidelidad a la Alianza.
  • Jesús quiere que el Templo sea «casa de oración para todos los pueblos», lugar de oración auténtica.
  • El evangelio de hoy termina, no sólo invitando a la oración llena de fe, sino también a la caridad fraterna, sobre todo el perdón de las ofensas.

 

Para discernir

 

  • ¿A qué me invitan las palabras que la liturgia me regala este día?
  • ¿Qué actitudes me siento llamado a convertir como discípulo?
  • ¿Integro el sufrimiento y la persecución al seguimiento del Señor?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

«Cuando se pongan a orar, perdonen lo que tengan contra otros»

 

Para la lectura espiritual

 

«La Escritura dice: Mi casa se llama casa de oración para todos los pueblos. Vosotros, en cambio, la habéis convertido en cueva de bandidos»

   
 

El Señor entró en el Templo y se puso a echar fuera a todos los que compraban y vendían, diciendo: «Mi casa se llama casa de oración. Vosotros, en cambio, la habéis convertido en cueva de bandidos». ¿Cuál es ese templo convertido en cueva de bandidos? Es el alma y el cuerpo del hombre, que son más realmente el templo de Dios que todos los templos edificados (1C 3,1;
6,19).

Cuando Nuestro Señor quiere llegarse a este último templo, lo encuentra cambiado en un escondite de bandidos y en un bazar de comerciantes. ¿Qué es un comerciante? Son los que dan lo que tienen – a su libre arbitrio- a cambio de lo que no tienen –las cosas de este mundo. ¡El mundo entero está lleno de esa clase de comerciantes! Los encontramos entre los presbíteros y los laicos, entre los religiosos, los monjes y las monjas… Tanta gente llena de su propia voluntad…; tanta gente que buscan en todo su propio interés. Si, por el contrario, tan sólo quisieran comerciar con Dios dándole su propia voluntad, ¡qué comercio tan dichoso no harían!

El hombre debe querer, debe perseguir, debe buscar a Dios en todo lo que hace; y cuando ha hecho todo eso –beber, dormir, comer, hablar, escuchar- que deje completamente las imágenes de las cosas y obre de manera que su templo quede totalmente vacío. Una vez el templo esté vacío, una vez que habrás echado fuera toda la tropa de vendedores, las imaginaciones que le estorban, entonces podrás ser una casa de Dios (Ef 2,19). Y así encontrarás la paz y el gozo de tu corazón, y ya nada te atormentará, nada de lo que ahora te inquieta, de deprime y te hace sufrir.

 

Juan Tablero (hacia 1300-1361), dominico – Sermón 46

 

Para rezar

 

Vivir como semilla

 

Ser como un grano de trigo,

pequeña semilla,

que guarda en su interior

la posibilidad de ser pan,

para ofrecerse, sencillo, cotidiano,

a todo el que lo necesite.

Tú nos llamas a ser semilla, Señor.

Y la semilla,

que está llena de vitalidad y potencial,

debe morir a ser semilla

para convertirse en planta y crecer.

Tu vida nos muestra

que es posible morir para vivir.

Entregar todo para ser para los demás…

Pura ofrenda y donación.

…………   

Marcelo Murúa

 

SÁBADO VIII

 

¿Con qué autoridad haces esto?

 

Lectura de la carta del apóstol San Judas 17.20b.25

 

En cuanto a ustedes, queridos míos, acuérdense de lo que predijeron los Apóstoles de nuestro Señor Jesucristo. Pero ustedes, queridos míos, edifíquense a sí mismos sobre el fundamento de su fe santísima, orando en el Espíritu Santo.

Manténganse en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para la Vida eterna. Traten de convencer a los que tienen dudas,

y sálvenlos librándolos del fuego. En cuanto a los demás, tengan piedad de ellos, pero con cuidado, aborreciendo hasta la túnica contaminada por su cuerpo. A aquel que puede preservarlos de toda caída y hacerlos comparecer sin mancha y con alegría en la presencia de su gloria, al único Dios que es nuestro Salvador, por medio de Jesucristo nuestro Señor, sea la gloria, el honor, la fuerza y el poder, desde antes de todos los tiempos, ahora y para siempre. Amén.

 

Palabra de Dios

 

SALMO     Sal 63,2.3-4.5-6.

 

R: Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

 

Señor, tú eres mi Dios,

yo te busco ardientemente;

mi alma tiene sed de ti,

por ti suspira mi carne como tierra sedienta, reseca y sin agua. R:

 

Sí, yo te contemplé en el Santuario

para ver tu poder y tu gloria.

Porque tu amor vale más que la vida,

mis labios te alabarán. R:

 

Así te bendeciré mientras viva

y alzaré mis manos en tu Nombre.

Mi alma quedará saciada como con un manjar delicioso,

y mi boca te alabará con júbilo en los labios. R:

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos     11,27-33

 

Y llegaron de nuevo a Jerusalén. Mientras Jesús caminaba por el Templo, los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos se acercaron a él y le dijeron: “¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿O quién te dio autoridad para hacerlo?”.

Jesús les respondió: “Yo también quiero hacerles una sola pregunta. Si me responden, les diré con qué autoridad hago estas cosas. Díganme: el bautismo de Juan, ¿venía del cielo o de los hombres?”.

Ellos se hacían este razonamiento: “Si contestamos: ‘Del cielo’, él nos dirá: ‘¿Por qué no creyeron en él?’. ¿Diremos entonces: “De los hombres’?”. Pero como temían al pueblo, porque todos consideraban que Juan había sido realmente un profeta, respondieron a Jesús: “No sabemos”. Y él les respondió: “Yo tampoco les diré con qué autoridad hago estas cosas”.

 

Palabra del Señor

 

Para reflexionar

 

  • Hoy leemos uno de los escritos más breves del NT: la carta de san Judas.
  • No sabemos con seguridad quién es su autor. Tal vez sea Judas, el hermano de Santiago y por tanto primo de Jesús, el que sucedió a Santiago como responsable de la comunidad de Jerusalén. Lo que sí es seguro es que pertenece al tiempo inmediatamente después de los apóstoles.
  • La breve carta va dirigida, contra los gnósticos, que se metían a maestros en la comunidad, proclamando un espiritualismo que se demostraba falso, entre otras cosas por el libertinaje moral a que iba unido.
  • El autor anima a los cristianos a mantenerse fieles en su fe, vigilantes, ejerciendo el discernimiento.

***

  • La escena de hoy es continuación de la de ayer: ante el gesto profético de Jesús expulsando a los mercaderes y cambistas del Templo, las autoridades, envían una delegación a pedirle cuentas.
  • Jesús les propone una pregunta. Cuando Él ve que no hay fe, o que hay doblez en la pregunta, considera inútil dar argumentos. A veces se calla, a veces contesta planteando a su vez preguntas. Jesús también sabe ser astuto y desenmascarar las intenciones capciosas.
  • La pregunta de los jefes no era sincera. Es inútil razonar con estas personas. Jesús no les va a dar el gusto de afirmar una cosa que no van a aceptar.
  • Desde ahora se van a precipitar las cosas, con fuertes controversias que desembocarán en el proceso y la ejecución de Jesús.
  • Hay que saber discernir personal y comunitariamente, si los movimientos o las voces nuevas vienen o no del Espíritu. No deberían ser los intereses personales, el orgullo o la pereza lo que motive nuestra decisión.

 

Para discernir

 

  • ¿Practicamos el discernimiento personal y comunitario?
  • ¿A qué actitudes nuevas me invita la liturgia de hoy?
  • ¿Qué implica esta palabra en el discipulado?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

«Tu gracia vale más que la vida»

 

Para la lectura espiritual

 

«¿Con qué autoridad haces esto?»

 

Es del Padre este Hijo que se le parece. Viene de él, este Hijo que se le puede comparar, porque le es semejante. Es su igual este Hijo que hace las mismas obras que él (Jn 5,36)… Sí, el Hijo hace las mismas obras del Padre; por eso nos pide creer que él es el Hijo de Dios. No se otorga un título que no le es debido; no es sobre sus propias obras que apoya su reivindicación. ¡No! Él da testimonio que no es sobre sus propias obras, sino sobre las de su Padre. Con ello da testimonio de que el esplendor de sus acciones le viene de su nacimiento divino. Pues ¿cómo los hombres hubieran podido reconocer en él al Hijo de Dios, en el misterio de este cuerpo que había asumido, en este hombre nacido de María? Es, precisamente, para que penetrara en su corazón la fe en él, que el Señor hacía todas sus obras: «Si hago las obras de mi Padre, aunque no me creáis a mi, creed a las obras» (Jn 10,38).

Si la condición humilde de su cuerpo parece ser un obstáculo para creer en su palabra, nos pide de creer, al menos, por sus obras. En efecto ¿por qué el misterio de su nacimiento humano nos iba a ser un obstáculo para percibir su nacimiento divino?… «Aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que comprendáis y sepáis que el Padre está en mí y yo en el Padre»…

Esta es la naturaleza que posee por su nacimiento; este es el misterio de una fe que nos asegura la salvación: no dividir a los que son una unidad, no privar al Hijo de su naturaleza, y proclamar la verdad del Dios Viviente nacido del Dios Viviente… «Igual que el Padre que me ha enviado, vive, igualmente yo vivo por el Padre» (Jn 6,57). «Igual que el Padre tiene la vida en él, igualmente ha dado al Hijo el poder de tener la vida en sí mismo» (Jn 5,26).

 

San Hilario (hacia 315-367), obispo de Poitiers y doctor de la Iglesia – Sobre la Trinidad, VII, 26-27

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA VII – CICLO B

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA VII

 

LUNES DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

María Madre de la Iglesia

 

MARTES VII

 

MIÉRCOLES VII

 

JUEVES VII

 

VIERNES VII

 

SÁBADO VII

 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA VII

 

LUNES DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

María Madre de la Iglesia

 

Aquí tienes a tu hijo. Aquí tienes a tu madre.

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    1, 12-14

 

Después que Jesús subió al cielo, los Apóstoles regresaron entonces del monte de los Olivos a Jerusalén: la distancia entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en día sábado. Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala donde solían reunirse. Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago. Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Jdt 13, 18bcde. 19 (R.: 15, 9d)

 

R.    ¡Tú eres el insigne honor de nuestra raza!

 

Que el Dios Altísimo te bendiga, hija mía,

más que a todas las mujeres de la tierra;

y bendito sea el Señor Dios,

creador del cielo y de la tierra. R.

 

Nunca olvidarán los hombres

la confianza que has demostrado

y siempre recordarán el poder de Dios. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    19, 25-27

 

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena.

Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo.»

Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre.»

Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • María es, el primer y principal miembro de la Iglesia, nuestra hermana en la fe, y al mismo tiempo, nuestra Madre. Siendo Madre de Cristo, es Madre de su cuerpo que es la Iglesia. Siendo madre del que es la cabeza, lo es también de sus miembros los cuales estamos incorporados a Él por la gracia: «Como la maternidad divina es el fundamento de la especial relación de María con Cristo y de su presencia en el plan de salvación obrado por Jesucristo, así también constituye el fundamento principal de las relaciones de María con la Iglesia, por ser la Madre de Aquél que estuvo desde el primer instante de la encarnación en su seno virginal y unió así como Cabeza a su Cuerpo místico, que es la Iglesia. María, pues, por ser la Madre de Cristo, es también Madre de todos los fieles y los pastores, es decir, la Iglesia». (Pablo VI, CVII)
  • El Concilio Vaticano II, nos dice que María es Madre no sólo de la Cabeza, sino también de los miembros del Cuerpo místico de Cristo: «Porque cooperó con su caridad a que los fieles naciesen en su Iglesia» (LG 53). Cooperó en la encarnación y cooperó también en la cruz, en el momento en el que del Corazón traspasado de Cristo nacía la familia de los redimidos: «no sin designio divino, estuvo de pie, se condolió vehementemente con su Unigénito y se asoció maternalmente a su sacrificio, consintiendo amorosamente a la inmolación de la víctima que Ella había engendrado» (LG 58).
  • Sin negar su sufrimiento, la actitud de la Virgen María no fue la de una madre que se duele ante la muerte de su hijo; fue la actitud de una madre, que aún en medio del dolor, se asocia, se une positivamente al sacrificio, no sólo porque la víctima inmolada era su propio Hijo, sino porque el amor la lleva a volver a dar su sí como lo dio el día de la Encarnación.
  • María es nuestra Madre porque ha cooperado decisivamente para nuestro nacimiento a la gracia, pero sobre todo, porque en la medida en que el Espíritu Santo nos inserta en Cristo, hermanándonos con Él, María nos ama como miembros que somos de su Cuerpo. Ella no puede dejar de amar con amor maternal a los que están hermanados con su Hijo por la gracia.
  • Esta realidad nos permite tener los mismos sentimientos que Cristo tenía hacia su Padre del cielo y hacia su Madre terrena. La maternidad de María no viene a oscurecer en nada la paternidad de Dios, sino que, más bien, llega a confirmarla, en la medida en que suscita en nosotros una confianza filial, clave para ser engendrados por Dios. Ella, con su delicadeza y su providencia maternal, prepara el camino de la mejor manera posible. La maternidad de María es así para nosotros un puro regalo de Dios.
  • La vida de María aquí en la tierra fue una vida empapada de Dios, haciéndose: canto de glorificación en el magníficat, petición confiada en las bodas de Caná y espera perseverante con la Iglesia en el cenáculo. Desde entonces hasta nuestros días es en todo tiempo intercesora para todos los miembros del Cuerpo místico de Cristo: «No dejó en el cielo su oficio salvador, sino que continúa alcanzándonos, por su continua intercesión, los dones de salvación. María hace que la Iglesia se sienta familia (Documento de Puebla 285,287) y hace que el Evangelio se haga más carne entre nosotros (Documento de Puebla 303). Por su amor maternal cuida de los hermanos de su Hijo que peregrinan y se debaten entre peligros y angustias y luchan contra el pecado hasta que sean llevados a la patria feliz. Por eso la bienaventurada Virgen en la Iglesia es invocada con los títulos de abogada, auxiliadora, socorro, mediadora» (LG 62).
  • María en el cielo sigue siendo nuestra madre e intercede maternalmente por nosotros. La intercesión de María es una intervención maternal llena de delicadeza, de finura, de paciencia, de solicitud, de tacto de Madre, que con su intervención múltiple va implorando las gracias indispensables. Como Madre de Dios, su intercesión es poderosa; como Madre nuestra, su intercesión es segura. María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.

***

  • La Iglesia es semejante en todo a María. Dio a luz a la cabeza de la Iglesia, y ésta  engendra constantemente hijos que forman el cuerpo místico de la cabeza. Engendra y da a luz sus hijos por medio de la predicación de la palabra y la administración de los sacramentos. La fuente bautismal es el fecundo seno materno del que constantemente brotan nuevos hijos. María concibe y da a luz en el Espíritu Santo; también la Iglesia concibe y da a luz en el  Espíritu Santo. María da a luz para una nueva creación, y la Iglesia da a luz a los nuevos  hombres.
  • Pero la relación entre María y la Iglesia va más allá del mero paralelo. Es una relación de  origen, pues los alumbramientos de la Iglesia están condicionados por el parto de María. Lo nacido de María vino al mundo como cabeza de una nueva humanidad. Su parto está  ordenado a los alumbramientos de la Iglesia, como la cabeza al cuerpo.
  • A la inversa, los partos de la Iglesia se reflejan en el de María, consuman en cierto sentido lo que comenzó por aquél. De esa manera, el parto de María y los de la Iglesia forman un todo único. María tiene en esto importancia fundamental.

 

Para discernir

 

  • ¿Mi relación con la Virgen María se limita a simple piedad?
  • ¿Experimento su materna protección?
  • ¿Me confío a su intercesión?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Aquí tienes a tu hijo…

 

Para la lectura espiritual

 

…”El título de «Madre de la Iglesia», aunque se ha atribuido tarde a María, expresa la relación materna de la Virgen con la Iglesia, tal como la ilustran ya algunos textos del Nuevo Testamento.

María, ya desde la Anunciación, está llamada a dar su consentimiento a la venida del reino mesiánico, que se cumplirá con la formación de la Iglesia.

María en Caná, al solicitar a su Hijo el ejercicio del poder mesiánico, da una contribución fundamental al arraigo de la fe en la primera comunidad de los discípulos y coopera a la instauración del reino de Dios, que tiene su «germen» e «inicio» en la Iglesia (cf. Lumen gentium, 5).

En el Calvario María, uniéndose al sacrificio de su Hijo, ofrece a la obra de la salvación su contribución materna, que asume la forma de un parto doloroso, el parto de la nueva humanidad.

Al dirigirse a María con las palabras «Mujer, ahí tienes a tu hijo», el Crucificado proclama su maternidad no sólo con respecto al apóstol Juan, sino también con respecto a todo discípulo. El mismo Evangelista, afirmando que Jesús debía morir «para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos» (Jn 11, 52), indica en el nacimiento de la Iglesia el fruto del sacrificio redentor, al que María está maternalmente asociada”…

 

De la Catequesis de San Juan Pablo II en la audiencia general de los miércoles

17 de septiembre de 1997

 

Para rezar

 

Oración a María Madre de la Iglesia

 

María, tus hijos llenos de gozo,

Te proclamamos por siempre bienaventurada

Tú aceptaste gozosa la invitación del Padre

para ser la Madre de su Hijo.

Con ello nos invitas a descubrir

la alegría del amor y la obediencia a Dios.

Tú que acompañaste hasta la cruz a tu Hijo,

danos fortaleza ante el dolor

y grandeza de corazón

para amar a quienes nos ofenden.

Tú al unirte a la oración de los discípulos,

esperando el Espíritu Santo,

te convertiste en modelo

de la Iglesia orante y misionera.

Desde tu asunción a los Cielos,

proteges los pasos de quienes peregrinan.

guíanos en la búsqueda

de la justicia, la paz y la fraternidad.

María gracias por tenerte como Madre.

Amén.

 

El 21 de noviembre de 1964, al terminar la tercera sesión del Concilio Vaticano II, el Papa Pablo VI declaró a María Santísima “Madre de la Iglesia, esto es, de todo el pueblo cristiano, que la llama Madre amorosa”.

A partir de entonces, muchas iglesias particulares y familias religiosas empezaron a venerar a la Santísima Virgen con este título.

 

 

MARTES VII

 

Para ser el primero hacerse el último

 

Lectura de la carta del apóstol Santiago    4, 1-10

 

Hermanos:

¿De dónde provienen las luchas y las querellas que hay entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que combaten en sus mismos miembros? Ustedes ambicionan, y si no consiguen lo que desean, matan; envidian, y al no alcanzar lo que pretenden, combaten y se hacen la guerra. Ustedes no tienen, porque no piden. O bien, piden y no reciben, porque piden mal, con el único fin de satisfacer sus pasiones.

¡Corazones adúlteros! ¿No saben acaso que haciéndose amigos del mundo se hacen enemigos de Dios? Porque el que quiere ser amigo del mundo se hace enemigo de Dios. No piensen que la Escritura afirma en vano: El alma que Dios puso en nosotros está llena de deseos envidiosos.

Pero él nos da una gracia más grande todavía, según la palabra de la Escritura que dice: Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes.

Sométanse a Dios; resistan al demonio, y él se alejará de ustedes. Acérquense a Dios y él se acercará a ustedes. Que los pecadores purifiquen sus manos; que se santifiquen los que tienen el corazón dividido. Reconozcan su miseria con dolor y con lágrimas. Que la alegría de ustedes se transforme en llanto, y el gozo, en tristeza. Humíllense delante del Señor, y él los exaltará.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 54, 7-8. 9-10a. 10b-11a. 23 (R.: 23a)

 

R.    Confía tu suerte al Señor, y él te sostendrá.

 

¡Quién me diera alas de paloma

para volar y descansar!

Entonces huiría muy lejos,

habitaría en el desierto. R.

 

Me apuraría a encontrar un refugio

contra el viento arrasador y la borrasca.

Confunde sus lenguas, Señor, divídelas. R.

 

Porque no veo más que violencia

y discordia en la ciudad,

rondando día y noche por sus muros. R.

 

Confía tu suerte al Señor,

y él te sostendrá:

nunca permitirá que el justo perezca. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    9,30-37

 

Al salir de allí atravesaron la Galilea; Jesús no quería que nadie lo supiera, porque enseñaba y les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará.» Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas.

Llegaron a Cafarnaún y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó: «¿De qué hablaban en el camino?.» Ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande.

Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: «El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos.»

Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo: «El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Santiago está preocupado por los conflictos que surgen en las comunidades cristianas.
  • Si ayer hablaba de la verdadera sabiduría, hoy con palabras fuertes denuncia a los que en la comunidad crean división y no paz. Santiago habla de codicia, envidia, guerras, contiendas y homicidios. Y las causas son el orgullo, la ambición y la falta de una perspectiva más sobrenatural que impide una oración más verdadera. Los soberbios no saben hacer otra cosa que engendrar guerras, domésticas o mundiales.
  • Dios resiste a los orgullosos, pero da su gracia a los humildes. Humillarse ante Dios, es el camino que lleva al conocimiento realista de nuestra propia situación.
  • Sentir la propia miseria, vivir la tristeza de no ser lo que uno quisiera, no es ninguna vergüenza delante de Dios. Muy por el contrario, nos lleva a descubrir de un modo más profundo, la misericordia del único juez y a no colocarnos como jueces de los demás, e incluso de nosotros mismos.
  • Lo que nos da sabiduría, y por lo tanto la actitud justa con nosotros mismos y con los demás, es poner en Dios nuestra confianza, acercarnos a Él con una oración sincera; para que Él se acerque a nosotros; humillarnos para que Él nos levante.

***

  • Jesús para ir educando a los suyos en el camino del discipulado, les anuncia por segunda vez su pasión y su muerte. Pero todavía no están dispuestos a entender lo que les está queriendo decir. Lo que les preocupa, y de eso discuten en el camino, es «quién será el más importante». Ya se ven en el Reino del Maestro, ocupando los puestos de honor.
  • Aún se ve lo difícil que es para los discípulos comprender la pasión, muerte y resurrección de Jesús. A pesar de haber escuchado, directamente de sus labios, los requerimientos para la construcción del Reino siguen preocupados más por el poder, que por entregar incondicionalmente la vida por el hermano como les propone el Maestro.
  • Jesús, en la serenidad de casa, con extrema delicadeza les da una lección para que vayan corrigiendo sus expectativas. Les aclara que no se puede ser el primero en su Reino si no se abandona toda tentativa de poder, asumiendo comprometidamente el servicio y la entrega por los demás.
  • Después, pone a un niño en medio de ellos y dice que el que recibe a un niño lo recibe a Él. Precisamente a un niño, que en el ambiente social de entonces era más bien marginado de la sociedad y tenido en muy poco.
  • Jesús puede hablarles del poder y valor de la servicialidad porque es el primero que la vive con toda radicalidad. Toda su vida está en esa actitud de entrega por los demás porque no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida para la salvación de todos. Actitud que manifiesta en su cercanía a los más necesitados, que pondrá de manifiesto con ellos cuando arrodillado les lave los pies; pero sobre todo cuando en la cruz entregue su vida.
  • La dificultad para entender la lección que Jesús dio a los apóstoles también la padecemos hoy. Tendemos a ocupar los primeros lugares, a buscar nuestros propios intereses, a despreciar a aquellos de los que no podemos esperar mucho. Eso pasa en el mundo de la política, en nuestro mundo familiar o comunitario, en nuestra vida eclesial. Nuestra naturaleza se rebela cuando podemos «ser el último de todos».
  • La salvación del mundo vino a través de la cruz de Cristo. Seguimos a un Salvador humilde, aparentemente fracasado, el Siervo de todos, hasta la Cruz. El discípulo no puede ser más que el maestro. Colaborar con Él en la construcción del reino significará muchas veces sufrimiento, otras veces renuncia y esfuerzo, y siempre entrega gratuita.
  • Aquel que quiera ser discípulo de Jesús debe ser un servidor integral, especialmente de los que más lo necesitan, de los abandonados, de los postergados, de los que nadie atiende, aquellos de los que nadie se acuerda. Amar es servir. Un cristiano que no sirve, no sirve como cristiano. “Una Iglesia que no sirve, no sirve para nada”.
  • Como Iglesia también debemos asumir la radicalidad de la propuesta de servicio que Jesús asumió con todas las consecuencias que implique. Vivir en pobreza y al servicio de los hombres y de todo hombre, es la única obligación del cristiano.

 

Para discernir

 

  • ¿Acepto las consecuencias de renuncia y cruz en el seguimiento del Señor?
  • ¿Busco una salvación a mi medida?
  • ¿Reconozco en el servicio una fuente de Gracia?

     

Repitamos a lo largo de este día

 

…Seamos primeros sirviendo a todos…

 

Para la lectura espiritual

 

«Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos»

 

Jesús!… ¡Qué humildad la tuya, Rey de la gloria, al someterte a todos los sacerdotes, sin hacer distinción alguna entre los que te aman y los que, por desgracia, son tibios o fríos en tu servicio…! A su llamada, tú bajas del cielo; pueden adelantar o retrasar la hora del santo sacrificio, que tú estás siempre pronto a su voz… ¡Qué manso y humilde de corazón me pareces, Amor mío, bajo el velo de la blanca hostia! (Mt 11,29). Ya no puedes abajarte más para enseñarme la humildad; por eso, para responder a tu amor, yo también quiero desear que mis hermanas me pongan siempre en el último lugar y convencerme de que ése es precisamente mi sitio.

Yo sé bien, Dios mío, que al alma orgullosa tú la humillas y que a la que se humilla le concedes una eternidad gloriosa; por eso quiero ponerme en el último lugar y compartir tus humillaciones, para «tener parte contigo» (Jn 13,8) en el reino de los cielos.

Pero tú, Señor, conoces mi debilidad; cada mañana hago el propósito de practicar la humildad, y por la noche reconozco que he vuelto a cometer muchas faltas de orgullo. Al ver esto, me tienta el desaliento, pero sé que el desaliento es también una forma de orgullo. Por eso quiero, Dios mío, fundar mi esperanza sólo en ti; ya que tú lo puedes todo, haz nacer en mi alma la virtud que deseo. Para alcanzar esta gracia de tu infinita misericordia, te repetiré muchas veces: «¡Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo»…

 

 Santa Teresa del Niño Jesús (1873-1897), carmelita descalza, Doctora de la Iglesia -Oración 20

Para rezar

 

Gracias, Señor, por haberme llamado

a servir gratuitamente,
a dar mi tiempo, mis energías

y mi amor a quienes sufren.
Aquí estoy, Señor, envíame.
Dispón mi mente y mi corazón

a escuchar sin prejuicios,
a servir hasta las últimas consecuencias.

Envíame, Señor, a pesar de que yo también soy débil
así comprenderé que eres tú nuestra fuerza,
y mis hermanos descubrirán tu rostro

en mi presencia discreta.
Envíame, Señor, y así comprenderé

que la mayor felicidad está en servirte.

Amén.

 

 

MIÉRCOLES VII

 

El que no está contra nosotros está con nosotros

 

 

Lectura de la carta del apóstol Santiago    4, 13-16

 

Y ustedes, los que ahora dicen: «Hoy o mañana iremos a tal ciudad y nos quedaremos allí todo el año, haremos negocio y ganaremos dinero», ¿saben acaso qué les pasará mañana? Porque su vida es como el humo, que aparece un momento y luego se disipa.

Digan más bien: «Si Dios quiere, viviremos y haremos esto o aquello.»

Ustedes, en cambio, se glorían presuntuosamente, y esa jactancia es mala. El que sabe hacer el bien y no lo hace, comete pecado.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 48, 2-3. 6-7. 8-10. 11 (R.: Mt 5, 3)

 

R.    ¡Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos!

 

Oigan esto, todos los pueblos;

escuchen, todos los habitantes del mundo:

tanto los humildes como los poderosos,

el rico lo mismo que el pobre. R.

 

¿Por qué voy a temer en los momentos de peligro,

cuando me rodea la maldad de mis opresores,

de esos que confían en sus riquezas

y se jactan de su gran fortuna? R.

 

No, nadie puede rescatarse a sí mismo

ni pagar a Dios el precio de su liberación,

para poder seguir viviendo eternamente

sin llegar a ver el sepulcro:

el precio de su rescate es demasiado caro,

y todos desaparecerán para siempre. R.

 

Cualquiera ve que mueren los sabios;

necios e ignorantes perecen por igual,

y dejan a otros sus riquezas. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    9, 38-40

 

Juan le dijo a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre, y tratamos de impedírselo porque no es de los nuestros.»

Pero Jesús les dijo: «No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí. Y el que no está contra nosotros, está con nosotros.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Santiago, predicador concreto, se dirige sucesivamente a algunas grandes categorías sociales de su tiempo. En el pasaje de hoy Santiago hablará más particularmente a los «comerciantes», algunos judíos que desde la época del exilio en Babilonia se habían especializado en el gran comercio internacional.
  • Si bien lo que dice no es una novedad estamos siempre tentados a ignorarlo. Sabemos que nuestra vida es fugaz; como la niebla que se ve un rato y luego se desvanece. A pesar de esto tendemos a actuar como si el futuro estuviera en nuestras manos, dependiera de nosotros. La invectiva contra los ricos es muy dura.
  • Es lastimoso dejarse deslumbrar por el brillo de las riquezas y de los vestidos, del oro y la plata. Todo llegará. El Señor ahora no está, pero volverá. La riqueza se pudre, los vestidos se apolillan, el oro y la plata se los come el orín.
  • Lo único cierto es que estamos en manos de Dios. No vale la pena absolutizar nada: ni los negocios, ni los proyectos, ni nuestro futuro. La Palabra nos enseña a mantener una sana indiferencia, para que no nos aferremos demasiado de las cosas pasajeras.
  • Lo que el autor de la carta dice al engreído de sí mismo puede valer para todos. En efecto, a menudo nos creemos capaces de disponer de nuestra vida a nuestro gusto, sin contar con Dios, y Santiago nos recuerda que la vida es corta.

***

  • En el episodio de hoy, uno de los discípulos, Juan, corre donde Jesús para pedir autorización y detener a uno que expulsaba demonios en nombre de Jesús sin ser del grupo.
  • Los apóstoles se dejaban llevar muchas veces por la impaciencia y los celos. Querían arrancar la cizaña del campo, deseaban que lloviera fuego del cielo porque en un pueblo no los habían querido recibir. Jesús tenía siempre mucha más paciencia y un corazón mucho más generoso. Es muchas veces la tentación de los que se piensan buenos o “parte de”; pretender acaparar o monopolizar los dones de Dios y sentir celos de que otros hagan cosas buenas. Querer tener todo controlado.
  • La respuesta de Jesús está en consonancia con toda la novedad del Evangelio. Abre la posibilidad para que todo el que quiera obrar el bien en su nombre lo haga. No obliga a todos a meterse bajo el mismo paraguas. La preocupación de Jesús es verdaderamente universal porque le preocupa el bien de la humanidad y no los intereses de su pequeño grupo. Hacer el bien a los demás es más importante que los protagonismos.
  • Frente a los criterios pequeños de los discípulos, el Señor abre la posibilidad a un horizonte más amplio. el que no está contra nosotros, está con nosotros. Junto al espíritu estrecho y sectario de Juan, el trueno, tenemos aquí la apertura total de Jesús que invita a sus discípulos a confiar en el Espíritu Santo.
  • La verdad y el bien no son patrimonio de algunos, sino de aquellos que se abren a Dios y dejan que su gracia bondadosa los toque. Mientras que los criterios humanos tienden a estandarizar a todo con sus medidas, Jesús. abre de par en par, y para todos, el mensaje de salvación. En Jesús, sabiduría y amor, entran los diferentes, los que no son aparentemente seguidores directos, los que no tienen el carnet de inscripción en la institución divina, pero que, sin embargo, demuestran que están en sintonía con la sabiduría de su corazón que siempre suma, nunca resta. Dios actúa en todas partes y el Espíritu no es propiedad de ningún grupo, ni de ninguna estructura. El Espíritu sopla donde quiere.
  • En la Iglesia, para la construcción del Reino, hay diferentes carismas y diferentes maneras de proponer el mensaje evangélico. Desde la teología que propone un evangelio más encarnado e inculturado desde los más pobres, hasta la Renovación en el Espíritu Santo que busca una renovación del individuo, lo que se busca es la edificación del reino de Dios, así los distintos carismas cooperan de diferente manera a la única misión de la Iglesia que es evangelizar.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento mi vida de fe como un derecho o privilegio frente a los demás?
  • ¿Divido fácilmente entre los míos y los de otro lado?
  • ¿Integro a los distintos?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Es de los nuestros el que obra el bien…

 

Para la lectura espiritual

 

«Se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros»

 

…”Imitemos la inmensidad del amor del mismo Jesús, modelo supremo de amor hacia la Iglesia. Indudablemente que la Esposa de Cristo, la Iglesia, es única; y sin embargo el amor del Esposo divino se extiende tan ampliamente que, sin excluir a nadie, abarca en su Esposa a todo el género humano. Si nuestro Salvador ha derramado su sangre, es con el fin de reconciliar con Dios, en la cruz, a todos los hombres, incluso aunque estén separados por la nación o la sangre y reunirlos en un solo Cuerpo. El verdadero amor de la Iglesia exige, pues, no solamente que unos sean miembros de los otros en el mismo Cuerpo, llenos de mutua solicitud (Rm 12,15), miembros que deben alegrarse cuando otro miembro es honorado y sufrir con él cuando él sufre (1C 12,26); sino que exige también que en los demás hombres todavía no unidos a nosotros en el Cuerpo de la Iglesia, sepamos reconocer en ellos a hermanos de Cristo según la carne, llamados igual que nosotros a la misma salvación eterna.

Sin duda que no falta gente, sobre todo hoy, ¡desgraciadamente!, que orgullosamente alaban la lucha, el odio y la envidia como medio para sublevar y exaltar la dignidad y la fuerza del hombre. Pero nosotros, que discernimos con dolor los lamentables frutos de esta doctrina, seguimos a nuestro Rey pacífico, que nos ha enseñado no sólo amar a los que no pertenecen a la misma nación o tienen el mismo origen (Lc 10,33s), sino incluso amar a nuestros enemigos (Lc 6,27s), Celebremos con san Pablo, el apóstol de las naciones lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo del amor de Cristo (Ef. 3,18); amor que la diversidad de pueblos o de costumbres no puede romper, que la inmensidad que se extiende en el océano no puede disminuir, que, en fin, las guerras, hechas por una causa justa o injusta, no pueden disgregar”…

 

Pío XII, papa de 1939 a 1958 Encíclica Mystici Corporis Christi

 

Para rezar

 

Este es tu reino entre nosotros, Señor,

vivir en tu amor ser tus hijos

y contemplar tu rostro,

tal como lo manifestó tu hijo amado, Jesús.

 

Ahora sabemos que la auténtica sabiduría

está amasada de vida diaria, de trabajo,

de alegrías y penas, de oración y evangelio;

de un caminar constante hacia un mundo nuevo

que renace a su liberación y a la paz definitiva.

 

Porque esta sabiduría no nos aleja del mundo

sino que nos hace vivir en plenitud

dando sentido a nuestra vida

para volcarnos a un gran proyecto:

una nueva humanidad.

 

 

JUEVES VII

 

Si tu mano es ocasión de pecado, córtala

 

 

 

Lectura de la carta del apóstol Santiago    5, 1-6

 

Ustedes, los ricos, lloren y giman por las desgracias que les van a sobrevenir. Porque sus riquezas se han echado a perder y sus vestidos están roídos por la polilla. Su oro y su plata se han herrumbrado, y esa herrumbre dará testimonio contra ustedes y devorará sus cuerpos como un fuego. ¡Ustedes han amontonado riquezas, ahora que es el tiempo final!

Sepan que el salario que han retenido a los que trabajaron en sus campos está clamando, y el clamor de los cosechadores ha llegado a los oídos del Señor del universo. Ustedes llevaron en este mundo una vida de lujo y de placer, y se han cebado a sí mismos para el día de la matanza. Han condenado y han matado al justo, sin que él les opusiera resistencia.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 48, 14-15b. 15c-16. 17-18. 19-20 (R.: Mt 5, 3)

 

R.    Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

 

Este es el destino de los que tienen riquezas,

y el final de la gente insaciable.

Serán puestos como ovejas en el Abismo,

la Muerte será su pastor. R.

 

Bajarán derecho a la tumba,

su figura se desvanecerá

y el Abismo será su mansión.

Pero Dios rescatará mi vida,

me sacará de las garras del Abismo. R.

 

No te preocupes cuando un hombre se enriquece

o aumenta el esplendor de su casa:

cuando muera, no podrá llevarse nada,

su esplendor no bajará con él. R.

 

Aunque en vida se congratulaba, diciendo:

«Te alabarán porque lo pasas bien»,

igual irá a reunirse con sus antepasados,

con esos que nunca verán la luz. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    9, 41-50

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo.

Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar.

Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos a la Gehena, al fuego inextinguible. Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtalo, porque más te vale entrar lisiado en la Vida, que ser arrojado con tus dos pies a la Gehena. Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo, porque más te vale entrar con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos a la Gehena, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.

Porque cada uno será salado por el fuego. La sal es una cosa excelente, pero si se vuelve insípida, ¿con qué la volverán a salar?

Que haya sal en ustedes mismos y vivan en paz unos con otros.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Ayer Santiago advertía a los ricos para que no tuvieran excesivo apego por los planes futuros. En esta página de acentos proféticos denuncia con energía los abusos en la vida social y económica. Sigue atacando muy duramente por el modo injusto de acumular riquezas. Compara a los ricos con los cerdos, a quienes se engorda para luego matarlos.
  • Los ricos inculpados aquí, no son los que han aumentado sus bienes lenta y justamente con su trabajo, sino los que han sido verdaderamente explotadores, que han robado el jornal del obrero y del segador y se han enriquecido a costa de los pobres.
  • Tienen la riqueza corrompida y los gritos de los pobres llegan hasta el cielo y serán las pruebas básicas el día del juicio.
  • Hay demasiadas diferencias, demasiadas desigualdades entre los innumerables pobres que no tienen lo suficiente y los que amontonan y malgastan. La invitación que hace Santiago, a llorar y lamentarse por las desgracias que están para caer sobre ellos, tiene una razón de características religiosas: “estamos en los últimos tiempos”… El Reino de Dios ha llegado… ha comenzado el fin de los tiempos.

***

  • El evangelio de hoy nos recuerda una serie de rasgos que deberían presentar los que quieren seguir al Maestro de Nazaret. Jesús invita a una actitud resuelta, incluso radical, expresada con imágenes casi agresivas: “Si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela”. Jesús se mantiene duro en las exigencias. Hay situaciones o realidades en las que la pedagogía del Señor carecerá de espera compasiva. Llama la atención la firmeza de sus palabras y su juicio determinante. ¿Es que acaso pide verdaderamente una mutilación cuando una parte del cuerpo es causa de escándalo? Como en otros casos, las palabras son fuertes y despiadadas, a fin de indicar la gravedad de la situación.
  • Estamos ante expresiones que han de ser comprendidas en su significado y no aceptadas en su sentido literal, porque llevarían a constatar una incoherencia con el resto del mensaje de Jesús.
  • Las imágenes que usa Jesús son fuertes: hay que extirpar todo lo que en uno mismo se oponga a vivir el mensaje de salvación y cause daño a los que quieren ser fieles a él. Sólo una decisión fuerte lleva a la vida, la opción contraria lleva a la muerte. La imagen de la vida, está en paralelo con la del reino de Dios. La propuesta invita a asegurar la plenitud de vida tanto en el mundo presente como en el futuro. Hay que hacer opciones, por dolorosas que sean, pues son opciones entre el éxito y el fracaso de la existencia: toda tarea, comportamiento o anhelo que esté viciado por el egoísmo o la ambición de poder hay que suprimirla, porque pone en peligro la fidelidad al mensaje e impide nuestro crecimiento.
  • La petición de Jesús trae de la mano la actitud de conversión y ésta “compromete” toda la vida. La mano, o el pie, o el ojo que pecan están dirigidos por un cerebro y por una voluntad muchas veces enferma.
  • De nada serviría privarse de un miembro sin entrar en las causas. La conversión tiene que ver con todo el hombre y no con una de sus partes. La maldad viene del interior del hombre y no del exterior (cf. 7, 20-23).
  • Las palabras fuertes en los pasajes de hoy, nos hablan de mensajes fuertes y arriesgados, sin apelación, destinados a concientizar a las personas y enfrentarlas sin posiciones lavadas ante la presencia trágica del mal.
  • Nosotros también, sin darnos cuenta, muchas veces nos encontramos rodando en una complaciente connivencia con el mal, cubierta de un lustre de espiritualismo, necesidades sociales o jurídicas: “¿qué tiene de malo?”, “lo hacen todos”. Esta nefasta actitud tiene el poder de licuar la conciencia moral, de modo que los valores quedan empobrecidos y degradados, y el indiferentismo reine como soberano. No es cuestión de irnos cortando de a partes (lo que por cierto no haremos), sino de convertir el corazón y desde la vida de la gracia darle a nuestro cuerpo y nuestra alma la unidad que necesitan.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué parte de mí arrancaría con fuerza?
  • ¿Con qué lugar de mi corazón está conectado lo que arrancaría?
  • ¿Cuáles son los caminos positivos para revertir la situación, sin bisturí, ni navaja, ni hacha?
  • ¿Qué situaciones avalo con el refugio de “todos los hacen”?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…”No escandalicemos a los pequeños que tienen fe”…

 

Para la lectura espiritual

 

Los caminos para entrar en la vida eterna



…” ¿Queréis que os indique los caminos de la conversión? Son numerosos, variados y diferentes, pero todos conducen al cielo. El primer camino de la conversión es aborrecer nuestros pecados. “Empieza tú a confesar tus pecados para ser justo.” (Is 43,26) Esto porque dice el profeta: “Me dije: -confesaré al Señor mis culpas.- Y tú perdonaste mi falta y mi pecado.” (Sal 31,5) Condena tú mismo las faltas que has cometido y esto bastará para que el Maestro te escuche. El que condena sus pecados irá con más cuidado para no recaer en ellos…

Hay un segundo camino que no es inferior al primero y es: no guardar rencor a nuestros enemigos, dominar nuestra cólera para perdonar las ofensas que nos infligen nuestros compañeros de servicio, porque así obtendremos el perdón de las ofensas contra el Maestro. Es la segunda manera de obtener la purificación de nuestras faltas. “Si perdonáis a vuestros deudores, dice el Señor, mi Padre que está en el cielo perdonará también vuestras faltas.” (Mt 6,14)

¿Quieres conocer el tercer camino de la conversión? ES la oración ferviente y atenta desde el fondo del corazón… El cuarto camino es la limosna. Tiene un poder considerable e indecible… Luego, la modestia y la humildad no son medios menores para destruir el pecado desde la raíz. Tenemos como testimonio de ello el publicano que no podía proclamar sus buenas acciones sino que en su lugar ofreció su humildad y depositó ante el Señor el pesado fardo de sus faltas. (Lc 18,9ss)

Acabamos de indicar cinco caminos hacia la conversión… ¡No te quedes inactivo sino que cada día avanza por estos caminos! Son fáciles, y a pesar de tus miserias puedes ir por ellos”…

 

Juan Crisóstomo obispo de Antioquia y Constantinopla, doctor de la Iglesia
Sermón sobre el demonio tentador; PG 49, 263-264


Para rezar

 

La alegría de los limpios de corazón

 

Felices los que tienen

un corazón puro,

porque verán a Dios.

 

¡Feliz de ti!

Si tienes un corazón limpio,

libre de maldades y malicias,

libre de dobleces y falsedades,

libre de orgullo y autosuficiencia,

libre de odios y rencores.

 

Feliz de ti

si tienes un corazón limpio,

libre de cegueras y caprichos,

de egoísmos y resentimientos,

abierto a la verdad y el amor,

para buscarlos apasionadamente.

 

VIERNES VII

 

Ya no son dos, sino una sola carne

 

 

Lectura de la carta del apóstol Santiago    5, 9-12

 

Hermanos, no se quejen los unos de los otros, para no ser condenados. Miren que el Juez ya está a la puerta. Tomen como ejemplo de fortaleza y de paciencia a los profetas