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TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XVII – CICLO C

Domingo XVII

Ciclo C

 

Lunes XVII

29 de julio

Santa Marta (M.O.)

 

Martes XVII

 

Miércoles XVII

 

Jueves XVII

 

Viernes XVII

 

Sábado XVII

 

Domingo XVII

Ciclo C

 

Podemos llamar a Dios “¡Papá!”

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Génesis    18, 20 – 21.23 – 32


 

El Señor dijo: «El clamor contra Sodoma y Gomorra es tan grande, y su pecado tan grave, que debo bajar a ver si sus acciones son realmente como el clamor que ha llegado hasta mí. Si no es así, lo sabré.»

Dos de esos hombres partieron de allí y se fueron hacia Sodoma, pero el Señor se quedó de pie frente a Abraham.

Entonces Abraham se le acercó y le dijo: « ¿Así que vas a exterminar al justo junto con el culpable? Tal vez haya en la ciudad cincuenta justos. ¿Y tú vas a arrasar ese lugar, en vez de perdonarlo por amor a los cincuenta justos que hay en él? ¡Lejos de ti hacer semejante cosa! ¡Matar al justo juntamente con el culpable, haciendo que los dos corran la misma suerte! ¡Lejos de ti! ¿Acaso el Juez de toda la tierra no va a hacer justicia?»

El Señor respondió: «Si encuentro cincuenta justos en la ciudad de Sodoma, perdonaré a todo ese lugar en atención a ellos.»

Entonces Abraham dijo: «Yo, que no soy más que polvo y ceniza, tengo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Quizá falten cinco para que los justos lleguen a cincuenta. Por esos cinco ¿vas a destruir toda la ciudad?» «No la destruiré si encuentro allí cuarenta y cinco», respondió el Señor.

Pero Abraham volvió a insistir: «Quizá no sean más de cuarenta.»

Y el Señor respondió: «No lo haré por amor a esos cuarenta.»

«Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no lo tome a mal si continúo insistiendo. Quizá sean solamente treinta.»

Y el Señor respondió: «No lo haré si encuentro allí a esos treinta.»

Abraham insistió: «Una vez más, me tomo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Tal vez no sean más que veinte.»

«No la destruiré en atención a esos veinte», declaró el Señor.

«Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no se enoje si hablo por última vez. Quizá sean solamente diez.»

«En atención a esos diez, respondió, no la destruiré.»


 

Palabra de Dios.


 

SALMO         Sal 137, 1-2a. 2b-3. 6-7a. 7c-8 (R.: 3a)


 

R.      Señor, me respondiste cada vez que te invoqué.


 

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,

porque has oído las palabras de mi boca,

te cantaré en presencia de los ángeles.

Me postraré ante tu santo Templo.


 

Y daré gracias a tu Nombre

por tu amor y tu fidelidad,

porque tu promesa ha superado tu renombre.

Me respondiste cada vez que te invoqué

y aumentaste la fuerza de mi alma.


 

El Señor está en las alturas,

pero se fija en el humilde

y reconoce al orgulloso desde lejos.

Si camino entre peligros, me conservas la vida.


 

Tu derecha me salva.

El Señor lo hará todo por mí.

Tu amor es eterno, Señor,

¡no abandones la obra de tus manos!

 
 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Colosas       2, 12-14


 

Hermanos:

En el bautismo, ustedes fueron sepultados con él, y con él resucitaron, por la fe en el poder de Dios que lo resucitó de entre los muertos.

Ustedes estaban muertos a causa de sus pecados y de la incircuncisión de su carne, pero Cristo los hizo revivir con él, perdonando todas nuestras faltas. El canceló el acta de condenación que nos era contraria, con todas sus cláusulas, y la hizo desaparecer clavándola en la cruz.


 

Palabra de Dios.


 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas     11, 1-13


 

Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos.»

El les dijo entonces: «Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación.»

Jesús agregó: «Supongamos que algunos de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: “Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle,” y desde adentro él le responde: “No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos.”

Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario.

También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.

¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente? ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión?

Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!»


 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El libro del Génesis nos presenta a Abrahán en diálogo confiado con Dios. Sólo ante quien se conoce en la densidad de su amor y la fuerza de su poder se puede establecer un regateo intentando beneficiar a un tercero. Con la tenacidad del comerciante oriental que intenta bajar más y más el precio a pagar, Abrahán presenta a los buenos ante Dios para que éste olvide la culpa de los malos y los perdone.

***

  • La carta a los Colosenses nos indica la condición para esta esperanza casi temeraria de los cristianos. Hemos sido sepultados junto con Cristo en el bautismo y hemos  resucitado con él en Pascua mediante la fe en la fuerza de Dios. De este modo entre Dios,  Señor de la alianza, y nosotros se establece una relación directa e inmediata  que elimina todos los impedimentos y las acusaciones que pesan sobre nosotros. La cruz de Cristo quita todo esto de en medio.

***

  • El evangelio de Lucas nos ofrece hoy uno de los pasajes más bellos y entrañables de ese caminar con Jesús como discípulos. Le revela tímidamente quién es el Padre
  • Jesús, en el evangelio de Lucas ora muy frecuentemente y los discípulos quieren aprender. Además de querer tener una oración que los identificara ante los demás grupos religiosos que existían, sienten que Jesús se transforma. Se trata simplemente de una necesidad que tiene el Señor como hombre de estar en contacto muy personal con Dios, con Dios su Padre.
  • Frente a la pregunta de los discípulos, la respuesta de Jesús es sencilla: “Cuando oren, digan ¡Padre!” Esta manera tan sencilla de dirigirse a Dios contrasta con las expectativas que se habían formado a partir de los grandes títulos que se le daban a Dios al inicio de muchas oraciones judías.
  • El “abba”, que nos han conservado Marcos y Pablo son una invitación a tratar a Dios como Padre. Esto implica una proximidad de corazón y una conciencia de filiación, que lleva a la conciencia de fraternidad. “¡Padre Nuestro!”
  • Lo novedoso y fundamental de la enseñanza que les da Jesús sobre la oración es anunciar que Dios no es simplemente el Dios omnipotente y creador que premia a los buenos y castiga a los malos, sino que es el ‘Abba’, es decir, es alguien “que hace salir el sol sobre buenos y malos” porque está pendiente de nosotros, que está esperando que le dirijamos una palabra o una mirada -como diría Santa Teresa. Exactamente, como el mejor de los padres está volcado hacia su hijo pequeño.
  • Jesús presenta la oración como algo más que recitar unas fórmulas o poner en marcha un mecanismo “comercial” para obtener favores de Dios. La oración es sobre todo, la convicción íntima de que Dios es nuestro Padre y que quiere nuestro bien más que nosotros mismos.
  • Por eso podemos reconocer nuestra limitación sin miedo ni culpa y pedirle que se acuerde de nosotros, que nos fortalezca, que nos ayude, a nosotros y a todo los hijos que con ternura entrañable él ama.
  • Jesús enseña a rezar desde los íntimos sentimientos de su corazón de hijo que admira y se embeleza como un niño ante aquel que todo lo sabe y todo los puede. De ahí brota su deseo irreprimible de que su Padre sea santificado, conocido y amado. “¡Santificado sea tu nombre”
  • En Jesús, como sus hijos queridos podemos vivir en la fe de manera absoluta el sentido de la gratuidad del amor de este Dios que es Padre; por eso nuestra petición fundamental es que su bien querer manifestado en su Reino venga y sea una realidad para todos los hombres: “¡Venga tu Reino!”
  • La confianza en su amor de Padre que busca el bien de sus hijos y nunca “dará piedras en lugar de panes”, un bien que se hace proyecto y que no nos abandona, sino que está presente en todos los momentos nos permite sin temor alguno abandonarnos a su querer y seguir su camino, un camino que es salvación… “¡Que se haga tu voluntad!”. Que el mundo sea como siempre lo pensó y lo quiere; conoce los caminos de la vida y sabe que el amor y la fraternidad deben ser aquello que marque el latir de la vida del mundo y de los hombres. Por lo tanto, nadie debe ser excluido ni quedar al margen de una vida digna.
  • Que a nadie falte el pan en la mesa de cada día y tampoco el alimento del espíritu, todo lo que necesitamos para crecer como personas y como creyentes. “¡Danos nuestros pan!”
  • Por esta confianza en la voluntad del Padre, el corazón de Cristo se abre de par en par y se anima a no dejar sin descubrir ninguna de sus inquietudes, ni sus deseos más hondos, ni sus dolores. No puede estar ausente el dolor por aquellos que han equivocado el camino: los hermanos a quien el Padre habrá de perdonar tantas veces porque son hijos pequeños, rebeldes y débiles.
  • Surge enseguida confiadamente la petición del perdón acompañada de la promesa de perdón que estamos dispuestos a dar y en la que Jesús nos da el ejemplo: “Padre perdónalos…” Es el anhelo del corazón del hijo que el hombre sea capaz de amar al hombre, y el amor tiene una de sus más auténticas manifestaciones en el perdón. “¡Perdónanos como nosotros perdonamos!
  • Porque nos sabemos queridos y no juzgados podemos mirar nuestra realidad débil y pecadora pidiendo el sostén para no caer en la tentación. “¡No nos dejes caer en la tentación!”
  • Como todo Padre, Dios quiere que seamos felices; nos pone en la vida para que la vivamos creciendo libertad y asume todos los riesgos. Saber que podemos contar con Él, no quiere decir que tengamos que esperar que él nos resuelva todos los problemas ni que se ponga a favor de nuestros pequeños intereses egoístas.
  • Saberlo Padre quiere decir que él nos da la mano en nuestro caminar, nos da fuerza y valor. Es experimentar que está a nuestro lado y que no nos deja nunca, es poder vivir todo acontecimiento, por duro que sea, acompañado y sostenidos por un amor muy grande, pleno, infinito. Es sabernos que no mide nuestras debilidades e imperfecciones sino siempre nos anima a dar nuevos pasos con la certeza de que tiene en cuenta no lo que hayamos alcanzado, sino el empeño y el camino que hicimos y queremos hacer.  Así, rezar es experimentar la paternidad de Dios y atrevernos a estar, sin miedos, abiertos sus sorpresas, a sus caminos y a sus pensamientos, como quien busca aquello que no tiene, necesita y sabe quién puede y quiere dárselo. Así la oración aparece como regalo, como misterio, como gracia porque es estar con el Padre que nos ama gratuitamente, sin mérito de nuestra parte y sin esperar a cambio nada más que seamos sus hijos.
  • Lejos de ser una receta Jesús nos regala un modo de ser en la vida. El reino viene por añadidura.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué experimento al rezar la oración de Jesús?
  • ¿Me experimento hijo o esclavo?
  • ¿Es más fuerte el temor o el amor?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Quiero tener tus sentimientos y tus palabras en mi boca y en mi corazón


 

Para la lectura espiritual

 

En el evangelio Jesús se dirige a Dios con la seguridad del que sabe que el Padre le  «escucha siempre» (Jn 11,42). Y, como está en oración, sus discípulos le piden que les  enseñe a orar. Jesús les enseña su propia oración, el Padrenuestro, y además les cuenta la  parábola del hombre que despierta a su amigo a medianoche para pedirle que le preste tres  panes. En la parábola el hombre tiene que insistir hasta llegar a ser importuno para obtener  lo que desea. Con Dios en realidad sobra la indiscreción, pero se exige la constancia en la  oración, en la búsqueda: hay que llamar a la puerta para que Dios Padre abra a sus  criaturas. Dios no duerme, está siempre dispuesto a «dar su Espíritu Santo a los que se lo  piden», pero no arroja sus preciosos dones a los que no los desean o sólo los demandan  con tibieza y negligencia. Lo que Dios da es su propio amor inflamado, y éste sólo puede ser  recibido por aquellos que tienen verdadera hambre de él. Pedir a Dios cosas que por su  esencia El no puede dar (un «escorpión», una «serpiente») es un sinsentido; pero toda  oración que es según su voluntad y sus sentimientos, Él la escucha, incluso infaliblemente,  incluso inmediatamente, aunque no lo advirtamos en nuestro tiempo pasajero. «Cualquier  cosa que pidáis en la oración, creed que os la han concedido, y la obtendréis» (Mc 11,24).  «Si le pedimos algo según su voluntad, nos escucha. Y si sabemos que nos escucha en lo  que le pedimos, sabemos que tenemos conseguido lo que le hayamos pedido» (1 Jn  5,14s).

Hans Urs von Balthasar


 

Para rezar

 

Hijo mío
que estás en la tierra, preocupado, solitario
desorientado. Yo conozco perfectamente
tu nombre, y lo pronuncio
santificándolo porque te amo.
No, no estás solo, sino
habitado por Mi y juntos
construiremos este Reino.
del que vas a ser heredero.
Me gusta que hagas mi Voluntad,
porque mi Voluntad,
es que tú seas feliz.

Cuenta siempre conmigo y
tendrás el pan para hoy
no te preocupes
Solo te pido que sepas
compartirlo con tus hermanos.
Sabes que te perdono todas tus ofensas,
antes incluso que las cometas, porque te pido que
hagas lo mismo
con los que a ti te ofenden

Para que nunca caigas en la tentación,
tómate fuerte de mi mano
y Yo te libraré del mal.

Te quiere desde siempre
Tu Padre

 

Lunes XVII

 

29 de julio

Santa Marta (M.O.)

De la feria: Éxodo 24,18bc; 31,18; 32,15-24.30-34

Sal 105,19-23

 

De la memoria

Creo que Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios

 

Lectura de la primera carta del Apóstol San Juan 1 Jn. 4, 7-16

 

Queridos hermanos:

Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación para nuestros pecados.

Queridos hermanos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo.

Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 33, 2-11

 

  1. Bendigo al Señor en todo momento

 

Bendigo al Señor en todo momento,

su alabanza está siempre en mi boca;

mi alma se gloría en el Señor:

que los humildes lo escuchen y se alegren. R.

 

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,

ensalcemos juntos su nombre.

Yo consulté al Señor, y me respondió,

me libró de todas mis ansias. R.

 

Contempladlo, y quedaréis radiantes,

vuestro rostro no se avergonzará.

Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha

y lo salva de sus angustias. R.

 

El ángel del Señor acampa

en torno a sus fieles y los protege.

Gustad y ved qué bueno es el Señor,

dichoso el que se acoge a él. R:

 

Todos sus santos, temed al Señor,

porque nada les falta a los que le temen;

los ricos empobrecen y pasan hambre,

los que buscan al Señor no carecen de nada. R.

 

(El Evangelio es propio de la memoria)

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan 11,19-27

 

En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María, para darles el pésame por su hermano. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. Y dijo Marta a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.” Jesús le dijo: “Tu hermano resucitará.” Marta respondió: “Sé que resucitará en la resurrección del último día.” Jesús le dice: “Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?” Ella le contestó: “Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.”

Palabra del Señor.

 

O bien: Lucas 10,38-42

 

Para reflexionar

 

  • La memoria litúrgica de Santa Marta, la hermana de Lázaro y María, nos llega del siglo XIII, cuando los franciscanos, custodios de los santos lugares de tierra santa, la introdujeron en el calendario de la iglesia.
  • La primera lectura, de la 1ª carta de Juan, nos presenta la preeminencia del amor en la vida del cristiano. Esto es lo que han descubierto y encarnado los santos de modo admirable: Dios nos amó primero y nos redimió por la sangre de su Hijo, por eso todo “el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios”.

***

  • El evangelio, tomado del capítulo 11 de san Juan, nos presenta el momento en que Marta encuentra a Jesús que, con sus discípulos, se acerca a la aldea en donde hace poco había muerto su amigo Lázaro. Jesús llega y Marta sale a su encuentro. Mientras tanto María permanece en la casa, la muerte de su hermano la reduce a la inactividad. La idea de la muerte como final paraliza a la comunidad y la hace permanecer en el ambiente del dolor.
  • El diálogo entre Jesús y Marta está centrado en la idea de la resurrección de los muertos. Muchos judíos, entre ellos los saduceos, consideraban la resurrección de los muertos contraria a las más antiguas y veneradas tradiciones, sin embargo los fariseos, y el sector más piadoso del pueblo, consideraban que Dios la había prometido a los justos, antes del juicio final, para poder darles el premio merecido por sus obras.
  • Para los paganos la idea de resurrección de los muertos al final de los tiempos era impensable dado que concebían al ser humano como un alma, prisionera en la cárcel del cuerpo destinado a la corrupción.
  • Jesús llega a Betania y la frase de Marta muestra su pena y pone de manifiesto un reproche: el dolor de la muerte de Lázaro podía haberse evitado si el maestro hubiera llegado a tiempo. Esperaba una curación milagrosa, que sin lugar a dudas duraría un tiempo, sin darse cuenta de que la vida que Jesús vino a comunicar, ha curado de raíz la esclavitud de la muerte a la que el hombre estaba sometido.
  • Pero, por otro lado expresa su confianza en Jesús al decirle que todo lo que pida al Padre se lo concederá. Jesús responde a Marta devolviéndole la esperanza: la muerte de su hermano no es definitiva y le afirma que Lázaro resucitará. Marta interpreta las palabras de Jesús según la creencia farisea y popular, y le responde que sabe que resucitará al final de los tiempos. Marta no se resigna a la desaparición de su hermano y Jesús le revela que Él es la resurrección y la vida; y que todo el que cree en Él, aunque haya muerto vivirá. La vida que Él comunica, al encontrarse con la muerte, la supera.
  • Jesús no viene a prolongar la vida física que el hombre posee, suprimiendo o retrasando indefinidamente la muerte; no es un médico ni un taumaturgo; viene a comunicar la vida que Él mismo posee y de la que dispone. Marta responde realizando una confesión de fe cristiana en Jesús como el Mesías, el Ungido, el Consagrado por Dios con el Espíritu, el Hijo de Dios, la presencia del Padre entre los hombres.
  • Para que la realidad de vida definitiva que es Jesús llegue al hombre, es imprescindible la adhesión a Él, el acto incondicional de fe. Aceptar su vida y su muerte como camino para la propia vida. A esta adhesión, responde Él con el don del Espíritu, que nos regala un nuevo nacimiento a una vida nueva que la muerte no frena.

 

Para discernir

 

  • ¿Manifiesto con la confianza de Marta el sentir de mi corazón a Jesús?
  • ¿Vivo dando testimonio de una esperanza grande en la eternidad?
  • ¿A qué conversión me invita el Evangelio de este día?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Creo Señor, Tú eres el Hijo de Dios

 

Para la lectura espiritual

 

«Una mujer llamada Marta lo recibió en su casa»

 

…”En la eternidad todos estaremos sentados a la mesa. Yo no me atrevería a decirlo si no fuera porque el mismo Señor lo promete. Promete una gran recompensa a sus servidores porque les dice: «Los hará sentar a la mesa y uno a uno los irá sirviendo» (Lc 12,37)… Grande es, pues, la promesa y dichoso su cumplimiento. Actuemos de manera tal que lo merezcamos; que podamos ser
ayudados de manera que alcancemos este lugar en el que el Señor nos servirá a la mesa.

¿Qué será esta cena si no un descanso? Y ¿qué quiere decir «Él nos servirá» sino que nos saciará? ¿De qué alimento y de qué bebida? Seguramente de la misma verdad… ¿No crees que Dios te puede alimentar así, siendo así que de esta misma manera tu ojo se sacia de luz? Que sean muchos los que vean la luz ya que brilla con abundancia; aunque la vean pocos ella brilla con la misma intensidad. Esparce consuelo, pero no puede faltar; se la usa sin que ella disminuya… ¿Por qué todavía no lo entendéis? Porque estáis ocupados en muchas cosas. El trabajo de Marta os tiene ocupados; más aún: nos ocupa a todos. Porque ¿quién está dispensado de este trabajo de asistencia?…

Por eso, amados míos, os ruego y exhorto…: esta vida, deseémosla todos juntos. Vayamos todos juntos, corriendo, hacia ella para, al llegar, permanecer en ella. Llega la hora y ésta no tendrá fin cuando el Señor nos hará sentar a la mesa para servirnos. ¿Qué nos servirá sino es él mismo? ¿Por qué buscar qué vamos a comer? –es el mismo Señor… «Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor… (Sl 27,4)—No queramos, pues, el sabor de las cosas carnales…: éstas pasarán. Si quieres hacer el oficio de Marta ocupándote en ellas, que sea con moderación y misericordia… El trabajo pasa, el descanso vendrá, pero no se llega al descanso si no es a través del trabajo. La nave acaba su misión, se llega a la patria, pero no se llega a la patria si no es por la nave. Pero estoy seguro que no vamos a naufragar, porque somos llevados sobre el madero de la cruz.

 

San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte), y doctor de la Iglesia

Sermón 104.

 

Para rezar

 

Oración a Jesús de san Francisco

 

Alto y glorioso Dios:
ilumina las tinieblas de mi corazón,
dame una fe recta,
esperanza cierta,
caridad perfecta
y humildad profunda.

Dame, Señor,
comprensión y discernimiento
para cumplir
tu verdadera y santa voluntad.
Amén.

 

Martes XVII

 

¡El que tenga oídos, que oiga!

 

Lectura del libro del Éxodo     33, 7-11, 34, 5b-9. 28

 

Moisés tomó la Carpa, la instaló fuera del campamento, a una cierta distancia, y la llamó Carpa del Encuentro. Así, todo el que tenía que consultar al Señor debía dirigirse a la Carpa del Encuentro, que estaba fuera del campamento.

Siempre que Moisés se dirigía hacia la Carpa, todo el pueblo se levantaba, se apostaba a la entrada de su propia carpa y seguía con la mirada a Moisés hasta que él entraba en ella. Cuando Moisés entraba, la columna de nube bajaba y se detenía a la entrada de la Carpa del Encuentro, mientras el Señor conversaba con Moisés. Al ver la columna de nube, todo el pueblo se levantaba, y luego cada uno se postraba a la entrada de su propia carpa. El Señor conversaba con Moisés cara a cara, como lo hace un hombre con su amigo. Después Moisés regresaba al campamento, pero Josué -hijo de Nun, su joven ayudante- no se apartaba del interior de la Carpa.

El Señor descendió permaneció allí, junto a él. Moisés invocó el nombre del Señor.

El Señor pasó delante de él y exclamó: «El Señor es un Dios compasivo y bondadoso, lento para enojarse, y pródigo en amor y fidelidad. El mantiene su amor a lo largo de mil generaciones y perdona la culpa, la rebeldía y el pecado; sin embargo, no los deja impunes, sino que castiga la culpa de los padres en los hijos y en los nietos, hasta la tercera y cuarta generación.»

Moisés cayó de rodillas y se postró, diciendo: «Si realmente me has brindado tu amistad, dígnate, Señor, ir en medio de nosotros. Es verdad que este es un pueblo obstinado, pero perdona nuestra culpa y nuestro pecado, y conviértenos en tu herencia.»

Moisés estuvo allí con el Señor cuarenta días y cuarenta noches, sin comer ni beber. Y escribió sobre las tablas las palabras de la alianza, es decir, los diez Mandamientos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO        Sal 102, 6-13

 

R.    El Señor es bondadoso y compasivo.

 

El Señor hace obras de justicia

y otorga el derecho a los oprimidos;

él mostró sus caminos a Moisés

y sus proezas al pueblo de Israel. R.

 

El Señor es bondadoso y compasivo,

lento para enojarse y de gran misericordia;

no acusa de manera inapelable

ni guarda rencor eternamente. R.

 

No nos trata según nuestros pecados

ni nos paga conforme a nuestras culpas.

Cuanto se alza el cielo sobre la tierra,

así de inmenso es su amor por los que lo temen. R.

 

Cuanto dista el oriente del occidente,

así aparta de nosotros nuestros pecados.

Como un padre cariñoso con sus hijos,

así es cariñoso el Señor con sus fieles. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo     13, 36-43

 

Dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: «Explícanos la parábola de la cizaña en el campo.»

El les respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno, y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles.

Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre.

¡El que tenga oídos, que oiga!»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Este capítulo sigue inmediatamente a la escena del “becerro de oro”. La infidelidad del pueblo ha creado una situación muy delicada y llena de tensiones. Dios ya no está en medio del pueblo. El campamento ya no puede ser el lugar del encuentro de Yahvé con su pueblo. Moisés, el mediador, ha abandonado el campamento.
  • El pueblo tiene una conciencia muy exacta de esta situación. Moisés tomó la tienda y la plantó para él a cierta distancia del campamento. La llamó “Tienda del Encuentro”. De modo que todos los que tenían que consultar al Señor, salían hacia la Tienda del Encuentro.
  • En cuanto entraba Moisés en la Tienda, bajaba la columna de nube y se detenía a la puerta de la Tienda, mientras el Señor hablaba con Moisés cara a cara, como habla un hombre con otro hombre. Esas expresiones quieren hacernos comprender qué Moisés, era un hombre de oración, el «confidente de Dios», en cuya intimidad vivía como un amigo con su amigo.
  • Moisés es el hombre de acción, comprometido al servicio de los hombres, que alimenta su compromiso en la contemplación. Por eso puede hacer íntimamente suyos los criterios de Dios, y sus comportamientos llenos de amor salvador.
  • Cuando Moisés se dirige a la Tienda de Reunión, nuevo lugar de su encuentro con Dios, el pueblo lo sigue con la mirada. Es la expresión de la nostalgia de Dios. Cuando Moisés se entrevista con Dios dentro de la tienda, todo el pueblo se alza y se postra de lejos, en actitud de arrepentimiento. Moisés estuvo con el Señor cuarenta días y cuarenta noches sin comer ni beber intercediendo por su pueblo.
  • Más tarde, Yahvé será quien saldrá al encuentro del pueblo, y volverá a marchar con él, gracias a la iniciativa de Dios y bajo el signo mediador de Moisés.

***

  • Este pasaje no es una explicación de la parábola, sino que es una repetición de la parábola con explicaciones más detalladas para acentuar su contenido.
  • Jesús nos muestra cómo las opciones humanas pueden estar a favor del proyecto de vida, o en favor del proyecto de muerte. La novedad principal de estos versículos respecto a la parábola, es que la buena semilla no es el Reino mismo, ni el mensaje; sino los que han hecho suyo el mensaje de Jesús. Son “hijos del Reino” los que asumen el programa de las bienaventuranzas.
  • Frente a éstos, que trabajan por la paz, se comprometen con la justicia y colaboran en la obra de salvación a pesar de las incomprensiones, aparecen otros, sus enemigos, «los cómplices del Maligno»: los partidarios del poder, el prestigio y la riqueza a cualquier precio. El que hace surgir en el mundo la oposición al programa de Jesús, es «el diablo». La victoria del reinado de Dios no es, pues, inmediata; encuentra una constante lucha.
  • El Reino de Dios ya está activamente presente en el mundo, pero su manifestación definitiva como Reino del Padre para los justos, sólo sucederá “al fin de esta edad”. Sólo al final, quedará revelada la verdad del camino. Mientras tanto, hay que esperar. Esta espera no es un cruzar los brazos frente al mal y a la injusticia presente, y evadirse ante las dificultades. Vivir desde el amor concreto, compasivo y misericordioso es estar anticipando el final. Aquellos que se han comprometido con el reino, haciéndose discípulos en la escuela de Jesús, pueden distinguir el trigo de la cizaña, el bien del mal. La queja, el desánimo, la venganza nos ciegan para ver la realidad con los ojos de Dios, y obrar como hijos del reino del Hijo del Hombre.
  • Permanecer en el campo, es una invitación a cada “hijo de Dios” a vivir como “hijo del Reino”: a tomar en serio el llamado, a ser discípulos, ya que todo lo que no esté de acuerdo con el Reino, será descartado en ese momento del futuro.
  • La presencia de Jesús delata la iniquidad, y el discípulo es conducido a optar y vivir como “hijo del Reino”, o como “hijo del Maligno”.
  • Hoy nos encontramos en la misma tensión que desafiaba a los contemporáneos de Jesús. De esta decisión presente depende nuestra realización plena y el avance del Reino.

 

Para discernir

 

  • ¿Acepto en mi vida la presencia del mal?

  • ¿Me impaciento al no ver cambios?

  • ¿Busco solucionar las cosas a mi manera?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Dame paciencia y esperanza

 

Para la lectura espiritual

 

…”Se dice: o bien Dios puede impedir el mal y entonces no es bueno porque no lo hace; o bien Dios no puede impedir el mal y entonces no es omnipotente. En ambos casos le falta a Dios un atributo esencial: o la bondad o la omnipotencia. La realidad nos advierte que no nos es lícito volcar en Dios (o sólo en Dios) nuestras responsabilidades. Hablo, como es natural, del Dios cristiano. Un Dios en cuyo plan, lo sabemos, era prioritaria la libertad para sus criaturas. No quiso un “lager” (campo de concentración) para reclusos ni una ruda guardería para eternos niños, sino un mundo poblado de hijos responsables. Libres, por tanto, de elegir entre el bien y el mal. Libres de comportarse como santos o como bribones. Su «ocultación», la discreción del claroscuro en que se ha envuelto a sí mismo y en que ha envuelto su Ley, su negativa a comportarse como un gendarme, son valores fuera de duda. En consecuencia, tienen un coste: a veces terrible.

Somos cristianos —y no podremos ser otra cosa— porque logramos creer sólo en el Dios que se manifestó en aquel judío de Galilea. Sólo este tipo de omnipotencia en el fracaso y en el sufrimiento escapa a la pregunta sobre la presencia invencible del mal, que, mucho antes de ser un elegante problema para la filosofía, es un drama para nosotros, hombres de carne y hueso.

Es un hecho objetivo que sólo el Dios de Jesús, el Dios en quien cree el cristiano, es el único que no puede ser implicado en la blasfemia del hombre por la marea de dolor que asciende a menudo y le ahoga. «No hay otra respuesta radical y definitiva al problema del mal que la cruz de Jesús, en la cual sufrió Dios el mal supremo, y lo hizo de manera triunfal, porque lo padeció hasta el final. Esta respuesta elimina el escándalo de un Dios tirano que se complace en los sufrimientos de sus criaturas, proponiendo, sin embargo, un escándalo aún mayor”…

 

Jacques Natanson- V. Messori – M. Brambilla, Alguna razón para creer, Milán 1997.

 

Para rezar

 

Oración a Jesús de san Francisco

 

Alto y glorioso Dios:
ilumina las tinieblas de mi corazón,
dame una fe recta,
esperanza cierta,
caridad perfecta
y humildad profunda.

Dame, Señor,
comprensión y discernimiento
para cumplir
tu verdadera y santa voluntad.
Amén.

 

Miércoles XVII

 

La enorme pequeñez del Reino

 

 

Lectura del libro del Éxodo 34, 29-35

 

Cuando Moisés bajó de la montaña del Sinaí, trayendo en sus manos las dos tablas del Testimonio, no sabía que su rostro se había vuelto radiante porque había hablado con el Señor. Al verlo, Aarón y todos los israelitas advirtieron que su rostro resplandecía, y tuvieron miedo de acercarse a él. Pero Moisés los llamó; entonces se acercaron Aarón y todos los jefes de la comunidad, y él les habló. Después se acercaron también todos los israelitas, y él les transmitió las órdenes que el Señor le había dado en la montaña del Sinaí.

Cuando Moisés terminó de hablarles, se cubrió el rostro con un velo. Y siempre que iba a presentarse delante del Señor para conversar con él, se quitaba el velo hasta que salía de la Carpa. Al salir, comunicaba a los israelitas lo que el Señor le había ordenado, y los israelitas veían que su rostro estaba radiante. Después Moisés volvía a poner el velo sobre su rostro, hasta que entraba de nuevo a conversar con el Señor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 98, 5-7. 9

 

R. Santo eres, Señor, Dios nuestro.

 

Glorifiquen al Señor, nuestro Dios,

adórenlo ante el estrado de sus pies.

¡Santo es el Señor! R.

 

Moisés y Aarón, entre sus sacerdotes,

y Samuel, entre los que invocaban su Nombre,

clamaban al Señor y él les respondía. R.

 

Dios les hablaba desde la columna de nube;

ellos observaban sus mandamientos

y los preceptos que les había dado. R.

 

Glorifiquen al Señor, nuestro Dios,

y adórenlo en su santa Montaña:

el Señor, nuestro Dios, es santo. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    13, 44-46

 

Jesús dijo a la multitud:

«El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.

El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La “montaña alta”, en la Biblia, es lugar de proximidad con Dios, lugar donde Dios se revela. Es en la montaña donde se producen los contactos más significativos entre Dios y la humanidad.
  • La montaña es un símbolo que ha sido significativo para los hombres de la Biblia. Está cerca del cielo, confundiéndose con la misma luz y participando del aire más puro. Subir a la montaña es una imagen que nos habla de la superación, la constancia, la liberación de la pesadumbre del llano. Desde allí todo se contempla con otra perspectiva: el hombre se siente más dominador. Lo alto, la cumbre, la cima más allá de la cual no hay otra, un horizonte sin barreras, el final de lo tangible… Es lugar de proximidad con Dios, lugar donde Dios se revela. Es en la montaña donde se producen los contactos más significativos entre Dios y la humanidad.
  • El gran acto de la fe de Abraham y el cumplimiento de la Promesa por parte de Dios, se realizan también en la montaña. La nube garantizaba todas las intervenciones divinas
  • Moisés pasó cuarenta días en oración y ayuno, con Dios como único interlocutor. Moisés bajó de la montaña del Sinaí, con las dos tablas de la Ley en sus manos, su rostro «irradiaba» luz por haber estado con el Señor. El resplandor de su rostro se presenta ante el pueblo como un signo evidente que el contacto y dialogo con Dios lleva al hombre a una transformación total para que de ese modo, se comprometan en la transformación de la realidad en que viven.
  • Moisés llama a Aaron y todos los jefes de la comunidad y les dirige la palabra. Luego se acercan todos los hijos de Israel y les transmite las órdenes del Señor que había recibido en la montaña.
  • Moisés no abandona nunca su función de mediador, es el que intercede ante Dios por su pueblo y le comunica a éste la palabra de Dios. Es un hombre de Dios y un hombre del pueblo, no sin dolor, siempre cercano a los dos.

***

  • Dos parábolas más, muy breves, y ambas coincidentes en su intención: nos muestran la actitud de quienes descubren el valor del Reino y por eso son capaces de dejarlo todo.
  • En la primera el Reino no es algo obvio. Es un tesoro que está escondido y llena de alegría a quien lo encuentra. Se nos presenta la realidad de aquellos que sin buscarlos se encuentran con Jesús y su Palabra y descubren su valor. La alegría los desborda porque no esperaban nada y sin embargo, Dios ha salido a su encuentro. Su existencia a partir de ese momento tendrá una nueva luz, un nuevo sentido. Esto es como una verdadera fortuna por la cual es necesario dejarlo todo.
  • El segundo ejemplo es el de un comerciante que busca perlas finas hasta que encuentra la de gran valor. Este es el caso de aquellas personas que están buscando algo que dé significado y valor a su vida. Cuando reconocen la belleza, la importancia y la trascendencia del mensaje del reino hallan lo que estaban buscando. Han encontrado algo que transforma su existencia. Toda su vida ha sido como un camino que los ha conducido al encuentro de su verdad más profunda y su realización más plena.
  • En las parábolas de Jesús el reinado de Dios es siempre un acontecimiento, y nunca a una cosa. Por eso Jesús dice: “es como” un tesoro, una perla o una red. Lo importante es lo que le sucede al ama de casa, al labrador, al comerciante de perlas finas. Jesús en todas las parábolas, nos presenta la realidad del reino desde la perspectiva de alguien que se compromete decididamente en una dinámica y comienza a vivir una vida nueva.
  • Entrar en el reino de Dios es tomar parte en la historia de salvación. El reino es gracia de Dios. El tesoro escondido no lo produce el campo con el esfuerzo del labrador y la perla fina vale por sí misma. La vida del reino es una vida nueva, insospechada, más allá de todos nuestros méritos y trabajos, que no podemos producir, que sólo podemos encontrar y recibir.
  • El reino es absoluta y verdaderamente gratuito. De ahí la gran alegría del que la encuentra. Es lo que no se puede comprar ni producir, lo que no tiene precio, pero sí valor. Vale y todo es nada en su comparación.
  • El verdadero tesoro del hombre no es cualquier cosa, sino el mismo Dios. Escondido en nuestro mundo, perdido entre los pobres, cubierto por la carne de Jesús de Nazaret, está el tesoro del hombre. Es ahí donde Dios se ofrece a los que le buscan. Dios mismo se deja encontrar en el hombre y para el hombre, aquí en medio de nosotros. Y lo que nos mueve al amor. No es una cosa; el reino es el acontecimiento de Jesucristo que nos muestra que la vida se realiza y se plenifica en el amor. Es lo que no se puede comprar ni vender pero que da valor a todo lo que toca.
  • Jesús al final nos habla de un letrado o maestro de la ley que se hace discípulo del Reino de Dios. Alguien que sabe juntar lo bueno y valioso de lo antiguo con lo bueno y valioso de lo nuevo. Es la verdadera sabiduría saber conservar de lo antiguo todo aquello que merece ser conservado y, al mismo tiempo, estar abiertos a recibir toda novedad buena. Es una actitud que Jesús quiere para sus discípulos.

 

Para discernir

 

•    ¿Dónde están ocultos mis tesoros?

•    ¿Por qué cosas arriesgo lo que tengo?

•    ¿Cuál es la escala de valor en mi vida?

 

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Que busque tu Reino Señor

 

Para la lectura espiritual

 

Las parábolas del tesoro y de la perla

 

… La semejanza que puede haber entre la parábola del grano de mostaza y la levadura se encuentra entre la del tesoro y la perla: las dos significan que es necesario elegir el mensaje evangélico a otra cosa… En efecto, el Evangelio se desarrolla como el grano de mostaza, impone su fuerza como la levadura; como la perla, es de un precio elevado; en fin, como un tesoro, otorga los más preciosos beneficios.

A este propósito, conviene saber no solo que es necesario desprenderse de todo para acogerle Evangelio, más aún es necesario hacerlo con alegría… Observa cuan inadvertido pasa la predicación del Evangelio en el mundo, del mismo modo, el mundo no ve los numerosos bienes que tiene en recompensa… Dos condiciones son pues necesarias: la renuncia de los bienes del mundo y un firme valor. Se trata, en efecto, «de un comerciante en busca de perlas finas» que «habiendo encontrado una de gran valor va y vende todo lo que tiene» para comprarla. La verdad es una, no se divide. Lo mismo que el poseedor de la perla conoce su riqueza, en el momento que la tiene en sus manos, por la pequeñez de la perla, los ayudantes no tienen duda, cuando lo saben, lo mismo estos que son instruidos por el Evangelio conocen su felicidad, los infieles, ignoran este tesoro, sin tener idea alguna de nuestra riqueza…

 

San Juan Crisóstomo (c.345- 407), presbítero en Antioquia, obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia – Homilía sobre San Mateo 47,2

 

Para rezar

 

Mi fuerza y mi fracaso

eres tú.

Mi herencia y mi pobreza.

Tú, mi justicia, Jesús.

Mi guerra, y mi paz.

¡Mi libre libertad!

Mi muerte y mi vida.

Tú. Palabra de mis gritos,

silencio de mi espera,

testigo de mis sueños,

¡Cruz de mi cruz!

Causa de mi amargura,

perdón de mi egoísmo,

crimen de mi proceso,

juez de mi pobre llanto,

razón de mi esperanza,

¡Tú! Mi tierra prometida

eres tú…

La Pascua de mi Pascua,

¡nuestra gloria por siempre,

Señor Jesús!

 

Jueves XVII

 

Recojan lo bueno en canastas y tiren lo que no sirva

 

Lectura del libro del Éxodo 25,8-9; 40, 16-21. 34-38

 

Moisés realizó exactamente todo lo que el Señor le había ordenado. En el segundo año, el primer día del primer mes, se procedió a la erección de la Morada. Para ello, Moisés asentó sus bases, colocó sus bastidores, dispuso sus travesaños y levantó sus columnas. Después extendió la carpa por encima de la Morada, y sobre ella colocó la cobertura de la carpa, como el Señor se lo había ordenado. En seguida tomó las tablas del Testimonio y las puso en el arca; sujetó las andas en el arca, y sobre ella colocó la tapa. Entonces condujo el arca hasta el interior de la Morada, colgó el velo que la protegía y así cubrió el Arca del Testimonio, conforme a la orden que el Señor le había dado.

Entonces la nube cubrió la Carpa del Encuentro y la gloria del Señor llenó la Morada. Moisés no podía entrar en la Carpa del Encuentro, porque la nube se había instalado sobre ella y la gloria del Señor llenaba la Morada.

En todas las etapas del camino, cuando la nube se alzaba, alejándose de la Morada, los israelitas levantaban el campamento. Pero si la nube no se alzaba, ellos no se movían, hasta que la nube volvía a hacerlo. Porque durante el día, la nube del Señor estaba sobre la Morada, y durante la noche, un fuego brillaba en ella, a la vista de todo el pueblo de Israel. Esto sucedía en todas las etapas del camino.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 83, 3-6ª. 8a. 11

 

R.    ¡Qué amable es tu morada, Señor del universo!

 

Mi alma se consume de deseos

por los atrios del Señor;

mi corazón y mi carne claman ansiosos

por el Dios viviente. R.

 

Hasta el gorrión encontró una casa,

y la golondrina tiene un nido

donde poner sus pichones,

junto a tus altares, Señor del universo,

mi Rey es mi Dios. R.

 

¡Felices los que habitan en tu Casa

y te alaban sin cesar!

¡Felices los que encuentran su fuerza en ti!

Ellos avanzan con vigor siempre creciente. R.

 

Vale más un día en tus atrios

que mil en otra parte;

yo prefiero el umbral de la Casa de mi Dios

antes que vivir entre malvados. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo     13, 47-53

 

Jesús dijo a la multitud: «El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve. Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.

¿Comprendieron todo esto?»

«Sí», le respondieron.

Entonces agregó: «Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo.»

Cuando Jesús terminó estas parábolas se alejó de allí.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Hoy terminamos la lectura del Libro del Éxodo. Lo iniciamos con la imagen de la opresión del pueblo de Israel a manos del faraón, y ahora lo concluimos con una perspectiva esperanzadora.
  • El pueblo de Dios alcanzó la libertad y marcha, protegido y guiado por Yahvé hacia la tierra prometida. Esta transformación es obra exclusiva de Yahvé. El ha llamado a este pueblo de la nada, lo ha sacado de la opresión, lo ha puesto en el camino de la libertad y le ha dado sentido a su marcha, para que sea signo de su presencia salvadora. Dios se revela en los acontecimientos de la historia.
  • El Dios de Israel es un Dios que «hace camino» con su pueblo a través del desierto.
  • Moisés manda construir «el santuario», que no es todavía el Templo. Esta tienda, que contiene el arca de la alianza con el documento en que constan las cláusulas de la Alianza, será el punto de referencia de la presencia de Dios en medio de su pueblo.
  • Pero es una tienda desmontable, de modo que cuando el pueblo levantaba el campamento para continuar su marcha por el desierto hacia la tierra prometida, Dios también caminaba con ellos. Su presencia se manifestaba por medio de una nube, de día, y una columna de fuego, de noche.
  • Se ha hecho realidad la promesa de Dios de habitar en medio de los hijos de Israel y ser su Dios.

***

  • En la orilla del mar, en la barca, con las redes encuentra Jesús el paisaje para su enseñanza; que en el final de esta sección de parábolas, pone su insistencia en el juicio definitivo de Dios.
  • Jesús ha proclamado el reino y cada hombre ahora es llamado a situarse en una opción con respecto a Él; es invitado no sólo a prestar atención a sus palabras, sino a comprometerse en una actitud de confianza obediencial a la buena Noticia Revelada.
  • Los peces son separados por sus cualidades, por lo que son. Mateo invita a reflexionar con esta serie de comparaciones en la radicalidad del juicio de Dios.
  • No podemos quedarnos dormidos. La presencia de Jesús marca el tiempo de la opción, el tiempo de buscar a Dios y el bien, con todas nuestras fuerzas, sin consentir ni dar lugar al mal y a la injusticia. O estamos con Cristo o estamos contra Él.
  • Convertirse significa, en este caso, optar totalmente por pertenecer al reino y llevar una vida digna de hijos. Sin embargo, muchas veces tenemos en nuestro interior la experiencia del pecado: vemos el bien que deberíamos hacer y en cambio obramos el mal.
  • Si queremos dar una verdadera unidad a nuestras vidas, debemos reconocer que solos, no podemos hacer mucho. Necesitamos ponernos en manos de Dios, para lograr una vida que ame, busque el bien y camine en justicia y santidad.
  • Jesús termina invitándonos a ser como los escribas del Reino y que nos sirvamos de lo antiguo y de lo nuevo, poniendo todo al servicio de la vida. No debemos apegarnos a las grandes verdades del pasado, ni a snobismos del presente. No debemos atarnos a lo que siempre hemos sido, ni fantasear lo que nunca podremos ser. Vivir con sencillez y humildad la realidad, pasando todo por el fuego purificador del evangelio, para descubrir lo verdadero y bueno que hay en cada cosa.
  • «Por el hecho de no estar seguros del tiempo en que vendrá nuestro Juez, debemos vivir cada jornada como si nos tuviera que juzgar al día siguiente». San Jerónimo.

 

Para discernir

 

  • ¿Tengo juicio claro acerca de lo bueno y lo malo?

  • ¿La bondad o maldad de algo radica en el beneficio que me brinda?

  • ¿Valoro la experiencia y la confronto con las cosas nuevas que se presentan?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Estoy en tus manos Señor, como arcilla en manos del alfarero

 

Para la lectura espiritual

 

«El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea en el Hijo, no verá la vida»

 

[Santa Catalina oyó que Dios decía:]

“En el último día del juicio, cuando el Verbo, mi Hijo, revestido de mi majestad, vendrá a juzgar al mundo con su poder divino, no vendrá como pobre y miserable tal como se presentó cuando nació del seno de la Virgen, en un establo y en medio de animales, o tal como murió, entre dos ladrones. Entonces, en él mi poder estaba escondido; como hombre le dejé sufrir dolores y tormentos. No fue, en absoluto, que mi naturaleza divina se separara de la naturaleza humana, sino que le dejé sufrir como a hombre para expiar vuestras faltas. No, no es así que vendrá en el momento supremo: vendrá con todo su poder y con todo el esplendor de su propia persona…

A los justos les inspirará, al mismo tiempo que un temor respetuoso, un gran júbilo. No es que su rostro cambie: su rostro, en virtud de su naturaleza divina, es inmutable porque no es sino uno conmigo, y en virtud de la naturaleza humana su rostro es igualmente inmutable porque tiene asumida la gloria de la
resurrección. A los ojos de los réprobos, aparecerá terrible, porque le verán con ese ojo de espanto y turbación que los pecadores llevan dentro de sí mismos.

¿No es lo mismo que ocurre con un ojo enfermo? Cuando brilla el sol no ve más que tinieblas, mientras que el ojo sano ve la luz. No es que la luz tenga algún defecto; no es que el sol cambie. El defecto está en el ojo ciego. Es así como los réprobos verán a mi Hijo: en la tiniebla, el odio y la confusión. Será por culpa de su propia enfermedad y no a causa de la majestad divina con la que mi Hijo aparecerá para juzgar al mundo”…

 

Santa Catalina de Siena (1347-1380), terciaria dominica, doctora de la Iglesia, Copatrona de Europa – El Diálogo, Cap. 39

 

Para rezar

 

Guárdame Señor, de la insignificancia,
que seamos amplios en el pensamiento,
la palabra y el acto.

Que eliminemos la crítica,

y nos apartemos del egoísmo.


Permítenos alejar toda ostentación

y encontrarnos con el otro cara a cara sin lástima ni prejuicios.

Que no juzguemos apresuradamente,
y seamos siempre generosos.

Que nos tomemos tiempo para todas las cosas.
Permítenos crecer calmos, serenos, mansos.


Enséñanos a poner en acción nuestros mejores impulsos
y haznos honrados y no temerosos.

Concédenos comprender que,

son las pequeñas cosas en la vida, las que crean diferencias,
porque en las grandes todos somos uno.

Y, oh Señor Dios, que no olvidemos ser amables.

Amén.

 

María Estuardo, Reina de Escocia

 

Viernes XVII

 

No pudo hacer muchos milagros por su falta de fe

 

Lectura del libro del Levítico    23, 1. 4-11. 15-16. 27. 34b-37

 

El Señor dijo a Moisés:

«Las fiestas del Señor, las asambleas litúrgicas que ustedes convocarán a su debido tiempo, son las siguientes: En el primer mes, el día catorce, al ponerse el sol, se celebrará la Pascua del Señor, y el quince de ese mismo mes tendrá lugar la fiesta de los Acimos en honor del Señor. Durante siete días comerán panes sin levadura. El primer día tendrán una asamblea litúrgica y no harán ningún trabajo servil. Durante siete días ofrecerán una ofrenda que se quema para el Señor. El séptimo día habrá una asamblea litúrgica y ustedes no harán ningún trabajo servil.»

El Señor dijo Moisés: «Habla en estos términos a los israelitas: Cuando entren en la tierra que yo les doy y cuando recojan la cosecha, entregarán al sacerdote la primera gavilla. El día siguiente al sábado, él la ofrecerá al Señor con el gesto de presentación, para que les sea aceptada;

También contarán siete semanas, a partir del día en que entreguen la gavilla ofrecida con el gesto de presentación, o sea a partir del día siguiente al sábado. Las semanas deberán ser completas. Por eso tendrán que contar hasta el día siguiente al séptimo sábado: cincuenta días en total. Entonces ofrecerán al Señor una ofrenda de grano nuevo.

Además, el décimo día de ese séptimo mes, será el día de la Expiación. Habrá una asamblea litúrgica, observarán el ayuno y presentarán una ofrenda que se quema para el Señor.

Además, el día quince de este séptimo mes se celebrará la fiesta de las Chozas en honor del Señor, durante siete días. El primer día habrá una asamblea litúrgica, y ustedes no harán ningún trabajo servil. Durante siete días presentarán una ofrenda que se quema para el Señor. Al octavo día, celebrarán una asamblea litúrgica y presentarán una ofrenda que se quema para el Señor: es una asamblea solemne y ustedes no harán ningún trabajo.

Estas son las fiestas del Señor, en las que ustedes convocarán las asambleas litúrgicas y presentarán ofrendas que se queman para el Señor -holocaustos, oblaciones, sacrificios y libaciones, según corresponda a cada día-.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 80, 3-6b. 10-11b

 

R.    ¡Canten con júbilo al Señor, nuestra fuerza!

 

Entonen un canto, toquen el tambor,

y la cítara armoniosa, junto con el arpa.

Toquen la trompeta al salir la luna nueva,

y el día de luna llena, el día de nuestra fiesta. R.

 

Porque esta es una ley para Israel,

un precepto del Dios de Jacob:

él se la impuso como norma a José,

cuando salió de la tierra de Egipto. R.

 

No tendrás ningún Dios extraño,

no adorarás a ningún dios extranjero:

yo, el Señor, soy tu Dios,

que te hice subir de la tierra de Egipto. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo     13, 54-58

 

Al llegar a su pueblo, se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados.

« ¿De dónde le vienen, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros? ¿No es este el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?»

Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Entonces les dijo: «Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia.»

Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El libro del Levítico tiene un carácter legislativo en cuanto que reglamenta los usos litúrgicos tales como el ritual de los sacrificios, el ceremonial de investidura de los sacerdotes, las reglas relativas a las impurezas legales, el calendario litúrgico, las fórmulas de bendiciones y de maldiciones.
  • La página que nos presenta hoy la liturgia es el resumen del calendario judío; las solemnidades del Señor, las reuniones sagradas en las que el pueblo sería convocado, las fechas señaladas.
  • El mes primero, el día catorce del mes será la Pascua, fiesta de los panes sin levadura. Fiesta de la primera gavilla de la cosecha. Dios le pide al hombre la ofrenda de su trabajo.
  • Cincuenta días después se conmemoraba el don de la Ley en el Sinaí, en la tempestad y el fuego.
  • El día décimo del séptimo mes la fiesta del Kipur, del «gran perdón» de Dios a los pecadores.
  • El día quince de ese séptimo mes, se celebra durante siete días la fiesta de las Tiendas en honor del Señor.
  • El pueblo que durante cuarenta años había vivido semi-nómada, respondiendo a las indicaciones del Señor, ahora, que se encuentra en la Tierra Prometida de forma estable, necesita no perder la espiritualidad del Éxodo. Por eso en la fiesta de los Tabernáculos, el pueblo elegido volvía a tomar cada año sus tiendas, y se sumergía en la espiritualidad del desierto que había tenido tanta importancia en el itinerario espiritual querido por Dios.

***

  • Los prodigios y signos de Jesús son manifestación de la fuerza y el poder del Reino presente y operante en medio de los hombres. Los milagros que realizó sólo exigían la incondicional respuesta de la fe en el Dios de la vida. Esta fe consiste en reconocer que Dios puede actuar por encima de cualquier condicionamiento social, cultural, económico o religioso.
  • Y paradójicamente, entre los suyos no encontró esa respuesta gozosa. Se les hacía muy duro a los hombres de su pueblo, aceptar que la salvación pudiera venir desde uno que compartía su misma condición social, de aquel hombre de pueblo que había crecido con ellos y que ahora recorría todo el país anunciando la buena nueva.
  • Esperaban un desconocido, llegando en esplendor y gloria, cubierto de riqueza y poderío. No dieron crédito a las Escrituras, en su mensaje más profundo y, por eso, no reconocieron en el hijo del carpintero y de María, al Mesías poderoso en obra y palabras. Jesús conocía bien a aquellos que se escandalizaban de Él.
  • Jesús constata a través de su propia experiencia, la verdad del dicho proverbial que reza: “Nadie es profeta en su tierra”. Los milagros suponen la fe, que es lo único que permite comprender su verdadero significado, por eso la incredulidad de los habitantes de Nazaret, se convierte en un impedimento para que Jesús pueda hacerlos. Eran parientes, amigos, vecinos a quienes apreciaba, pero justamente a ellos no les podrá hacer llegar su mensaje de salvación.
  • Hoy como ayer, hablar de Dios a quienes nos conocen desde siempre resulta difícil. Aquellos a quienes más amamos o apreciamos, son quienes menos nos escuchan o creen. En este sentido la convivencia continua, muchas veces, hace que se vean más los defectos que las virtudes. El prejuicio por el mucho conocimiento, o la envidia dificultan la credibilidad.
  • Por la fe acogemos y nos adherimos totalmente a la persona de Jesús. No se puede aceptar a Jesús en parte, sólo en aquellos aspectos que nos resultan comprensibles y no nos incomodan. Jesús es la revelación total y definitiva de la Palabra de Dios. Desde que nació la Iglesia no han faltado nunca hombres y mujeres que con su vida, testimonio, escritos y predicación han animado a sus contemporáneos, a vivir la hermosura y grandeza del Evangelio. También hoy están presentes entre nosotros, y podemos ser nosotros los que hagamos presente este evangelio en medio de nuestros hermanos.
  • «Los de Nazaret se admiran de Él, pero esta admiración no les lleva a creer, sino a sentir envidia, es como si dijeran: ‘¿Por qué Él y no yo?’» San Juan Crisóstomo.

 

Para discernir

 

  • ¿Me condicionan los prejuicios en mi opinión acerca de los otros?
  • ¿Soy libre para aceptar las ideas de los demás?
  • ¿De quiénes acepto con más facilidad testimonio?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Señor, que pueda abrirme a los demás

 

Para la lectura espiritual

 

…”¿Decir en veinte renglones quién es Jesucristo? Para los cristianos, Jesús es Dios. -Aunque no para todos: la divinidad de Cristo ha dividido desde siempre a la cristiandad. – Pocos dogmas como éste han sido defendidos o combatidos con tanta fogosidad. – La imagen de Cristo se refleja siempre en la conciencia de cada uno según sus propios conocimientos.

Para los judíos, durante los siglos de su exilio, el Crucificado ha sido también el Crucificador. En nombre de Cristo se han promulgado leyes antisemitas, en nombre de Cristo ha sido discriminado, perseguido, expulsado, asesinado con excesiva frecuencia Israel a ruegos de muchas Inquisiciones. Jesús: un vínculo de unión entre Israel y los gentiles, que une y separa en igual medida. Justo, sabio, profeta: un «loco» entre los «locos» de Israel, en la medida en que toda verdadera profecía confina con la locura que condena nuestra sensatez. Un judío «central», decía Martin Buber. Un judío único, como todos y cada uno podemos constatar. Único por su esplendor y por la contradicción que ha introducido –como una levadura– en el corazón de las naciones. Un misterio –así prefieren definirlo los teólogos cristianos, a los que responden con el silencio los teólogos judíos–. Pero veinte líneas son incluso demasiadas para hablar de un misterio. O bien, en ese caso, es que el que lo intenta no sabe de lo que está hablando”…

 

André Chouraqui, en A.-M. Carré – Para ti, quién es Jesucristo.

 

Para rezar

 

Él vino para esto

 

Si queremos luz
Él vino para iluminarnos.
Si queremos fuerza para resistir
Él vino para fortalecernos.
Si queremos el perdón,
Él vino precisamente para perdonarnos.
Si queremos el don del amor,
para esto se hizo niño
y quiso presentarse a nosotros
pobre y humilde,
para apartar de nosotros
todo temor.

San Alfonso María de Ligorio

 

Sábado XVII

 

El Señor me ha enviado a decir estas palabras

 

Lectura del libro del Levítico    25, 1. 8-17

 

El Señor dijo a Moisés sobre la montaña del Sinaí:

«Deberás contar siete semanas de años -siete veces siete años- de manera que el período de las siete semanas de años sume un total de cuarenta y nueve años. Entonces harás resonar un fuerte toque de trompeta: el día diez del séptimo mes -el día de la Expiación- ustedes harán sonar la trompeta en todo el país. Así santificarán el quincuagésimo año, y proclamarán una liberación para todos los habitantes del país. Este será para ustedes un jubileo: cada uno recobrará su propiedad y regresará a su familia. Este quincuagésimo año será para ustedes un júbilo: no sembrarán ni segarán lo que vuelva a brotar de la última cosecha, ni vendimiarán la viña que haya quedado sin podar; porque es un jubileo, será sagrado para ustedes. Sólo podrán comer lo que el campo produzca por sí mismo.

En este año jubilar cada uno de ustedes regresará a su propiedad.

Cuando vendas o compres algo a tu compatriota, no se defrauden unos a otros. Al comprar, tendrás en cuenta el número de años transcurridos desde el jubileo; y al vender, tu compatriota tendrá en cuenta el número de los años productivos: cuanto mayor sea el número de años, mayor será el precio que pagarás; y cuanto menor sea el número de años, menor será ese precio, porque lo que él te vende es un determinado número de cosechas. No se defrauden unos a otros, y teman a su Dios, porque yo soy el Señor, su Dios.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 66, 2-3. 5-7.8

 

R.    ¡Que los pueblos te den gracias, Señor, que todos los pueblos te den gracias!

 

El Señor tenga piedad y nos bendiga,

haga brillar su rostro sobre nosotros,

para que en la tierra se reconozca su dominio,

y su victoria entre las naciones. R.

 

Que canten de alegría las naciones,

porque gobiernas a los pueblos con justicia

y guías a las naciones de la tierra. R.

 

La tierra ha dado su fruto:

el Señor, nuestro Dios, nos bendice.

Que Dios nos bendiga,

y lo teman todos los confines de la tierra. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo     14, 1-12

 

La fama de Jesús llegó a oídos del tetrarca Herodes, y él dijo a sus allegados: «Este es Juan el Bautista; ha resucitado de entre los muertos, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos.»

Herodes, en efecto, había hecho arrestar, encadenar y encarcelar a Juan, a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, porque Juan le decía: «No te es lícito tenerla.» Herodes quería matarlo, pero tenía miedo del pueblo, que consideraba a Juan un profeta.

El día en que Herodes festejaba su cumpleaños, la hija de Herodías bailó en público, y le agradó tanto a Herodes que prometió bajo juramento darle lo que pidiera.

Instigada por su madre, ella dijo: «Tráeme aquí sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista.»

El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por los convidados, ordenó que se la dieran y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Su cabeza fue llevada sobre una bandeja y entregada a la joven, y esta la presentó a su madre. Los discípulos de Juan recogieron el cadáver, lo sepultaron y después fueron a informar a Jesús.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En sus orígenes paganos, el “descanso sabático” expresaba ya la preocupación del hombre por hacer suyo el tiempo de los dioses y compartir sus valores. Era para él una manera de ponerse al abrigo de la intervención de las divinidades en la naturaleza, y de evitar cualquier sorpresa desagradable, adaptándose lo mejor posible al ritmo de vida de los dioses. El día de comunión con los dioses está marcado por prohibiciones de trabajo para unirse mejor al tiempo de los dioses y sus leyes.
  • A la lista de fiestas de ayer, hay que añadir la de hoy: el Jubileo, cada cincuenta años. Después de cuarenta y nueve años, es decir, después de una semana de semanas de años, estaba prescrito celebrar el año siguiente como año jubilar, como año fuera de las semanas de años, fuera del ritmo, según el cual se suceden los años sabáticos.
  • Este «año sabático», era una especie de año de gran descanso, un «año jubilar», un año de alegría y de libertad que comportaba la liberación de todos los esclavos, la anulación de las deudas, la devolución del patrimonio a su propietario.
  • El Jubileo tenía, pues, para los judíos un sentido religioso, de culto a Dios; pero también un carácter social, de una justicia igualitaria, que contribuye a que las propiedades no se vayan acumulando en unas pocas manos y todos tengan con qué vivir.

***

  • Contemplamos hoy la injusticia de la muerte de Juan Bautista; y a la vez descubrimos la necesidad de un testimonio claro y concreto de nuestra fe para llenar de esperanza el mundo.
  • Los tres sucesores del sanguinario Herodes, el grande, se disputaban a mordiscos el control del reino de Judea. Juan denunciaba las ambiciones de poder entre la familia herodiana. Herodes Antipas estaba en adulterio con Herodías, esposa legítima de su hermano Filipo, con el fin de apoderarse de todo el territorio, a la muerte de su hermano.
  • Antipas, es un contra testigo. Se entera de la fama de Jesús y lo confunde con Juan el Bautista resucitado; esta afirmación no pasa de ser un vago comentario, que no le cambia la vida. Tampoco había sido capaz de ser coherente con la admiración que sentía por Juan el Bautista, arrestándolo ilegalmente, metiéndolo en un calabozo y luego haciéndolo decapitar, porque Juan puso al descubierto su adulterio.
  • Juan será testigo de la verdad. Igual que la mayoría de los profetas que lo precedieron, Juan era la conciencia crítica ante corrupción de los jefes de pueblo de Israel. El Bautista era la voz de los que no tenían voz y el mensajero que preparaba el camino el salvador. Ni el poder del rey, ni el miedo por su vida, hicieron que su voz callara las injusticias que veía.
  • Juan, siguiendo la tradición en el pueblo de Israel, como todo profeta, pagó con su vida ser mensajero de la verdad. La habilidad de Herodías y el poder de seducción de su hija, condujeron al embriagado rey a condenar a muerte al Bautista.
  • Es una constante de la historia, las persecuciones allí donde hay alguien que denuncia de modo claro y comprensible, con su vida y con sus palabras, la verdad de Dios. La verdad molesta, del mismo modo que molesta el amor, porque significa renunciar a nuestros propios intereses egoístas y pide la apertura y disponibilidad al otro.
  • …”Es preciso, por consiguiente, que aquel que vive con celo la vida profética y ha sido capaz de acoger al Espíritu, que había en los profetas, reciba desprecio en el mundo y entre los pecadores, a quienes resulta embarazosa la vida del justo”… Orígenes, Comentario del evangelio de Mateo, Roma 1998, I, pp. 14 1ss.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué me condiciona para vivir la verdad?

  • ¿Qué silencio por miedo?

  • ¿Qué cosas no soy capaz de denunciar?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Ayúdame a ser testigo de la Verdad

 

Para la lectura espiritual

 

La grandeza de Juan el Bautista

 

…”Lo que ha hecho grande a Juan, lo que le ha hecho el más grande entre los grandes, es que ha vivido sus virtudes al máximo… uniendo a estas la más grande de todas, la humildad. Siendo considerado como el más elevado de todos, espontáneamente y con la presura del amor, ha puesto por encima de él a Aquel que es el más humilde de todos, y hasta tal punto lo ha puesto por encima de él que se declaró indigno de desatarle las sandalias (Mt 3, 11).

Que otros queden maravillados de que Juan haya sido anunciado por los profetas, anunciado por un ángel…, nacido de padres tan santos y tan nobles, aunque de edad avanzada y estériles…, que en el desierto haya preparado el camino del Redentor, que haya convertido los corazones de los padres hacia los hijos y los de los hijos hacia los padres (Lc 1,17), que haya sido digno de bautizar al Hijo, escuchar al Padre, ver al Espíritu (Lc 3, 22), en fin, que haya combatido por la verdad hasta dar la vida y que, para ser precursor de Cristo incluso en el país de los muertos, haya sido mártir de Cristo ya antes de su Pasión. Que otros se queden maravillados de todo esto…

A nosotros, hermanos míos, se nos propone su humildad no tan sólo como objeto de admiración, sino también de imitación. Es ella que le ha incitado a no querer pasar por grande, siendo así que podía hacerlo… En efecto, este fiel «amigo del Esposo» (Jn 3,29) que amaba a su Señor más que a sí mismo, deseaba «disminuir» para que él creciera (v 30). Se esforzaba para aumentar la gloria de Cristo haciéndose él mismo más pequeño, manifestando a través de toda su conducta lo que diría el apóstol Pablo: «No nos predicamos a nosotros mismos sino al Señor Jesucristo» (2C 4,5).

 

Beato Guerrico de Igny (hacia 1080-1157), abad cisterciense – 3er sermón sobre san Juan Bautista

 

Para rezar

 

Oración de la dificultad


Sé luz en mi mente, paz en mi corazón,

sabiduría en mis decisiones, amor en mis relaciones.

Te necesito, Señor. Tú calmas mi desasosiego y alejas el mal;

contigo es fácil aceptar las asperezas

y soportar el dolor.


Contigo puedo ser comprensivo con los que me ofenden,

fuerte ante el dolor y amoroso con todos.

Dame paciencia conmigo mismo y con los demás,    

Una paciencia que me aleje de la ira y el desaliento.

Eres mi esperanza y mi fortaleza, mi baluarte y mi descanso.

En ti todo lo puedo, y con tu amor


los  fardos son llevaderos.

Tú me libras de las aguas turbulentas,

apaciguas mis males y conjuras mis temores.

Te amo, Señor, te adoro, te bendigo y te doy gracias.

 

Padre Gonzalo Gallo

 

 

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XVI – CICLO C

Domingo XVI

Ciclo C

 

Lunes XVI

22 de julio – Santa María Magdalena (F)

 

Martes XVI

 

Miércoles XVI

 

Jueves XVI

25 de julio

Santiago apóstol (F)

 

Viernes XVI

26 de julio

Santos Joaquín y Ana, padres de Santa María Virgen (M.O.)

 

Sábado XVI

 

Domingo XVI

Ciclo C

 

Una cosa es importante

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Génesis    18, 1-10a


 

El Señor se apareció a Abraham junto al encinar de Mamré, mientras él estaba sentado a la entrada de su carpa, a la hora de más calor. Alzando los ojos, divisó a tres hombres que estaban parados cerca de él. Apenas los vio, corrió a su encuentro desde la entrada de la carpa y se inclinó hasta el suelo, diciendo: «Señor mío, si quieres hacerme un favor, te ruego que no pases de largo delante de tu servidor. Yo haré que les traigan un poco de agua. Lávense los pies y descansen a la sombra del árbol. Mientras tanto, iré a buscar un trozo de pan, para que ustedes reparen sus fuerzas antes de seguir adelante. ¡Por algo han pasado junto a su servidor!»

Ellos respondieron: «Está bien. Puedes hacer lo que dijiste.»

Abraham fue rápidamente a la carpa donde estaba Sara y le dijo: « ¡Pronto! Toma tres medidas de la mejor harina, amásalas y prepara unas tortas.»

Después fue corriendo hasta el corral, eligió un ternero tierno y bien cebado, y lo entregó a su sirviente, que de inmediato se puso a prepararlo. Luego tomó cuajada, leche y el ternero ya preparado, y se los sirvió. Mientras comían, él se quedó de pie al lado de ellos, debajo del árbol.

Ellos le preguntaron: « ¿Dónde está Sara, tu mujer?»

«Ahí en la carpa», les respondió.

Entonces uno de ellos le dijo: «Volveré a verte sin falta en el año entrante, y para ese entonces Sara habrá tenido un hijo.»


 

Palabra de Dios.


 

SALMO         Sal 14, 2-3b. 3c-4b. 5 (R.: 1a)


 

R.      Señor, ¿quién se hospedará en tu Carpa?


 

El que procede rectamente

y practica la justicia;

el que dice la verdad de corazón

y no calumnia con su lengua.


 

El que no hace mal a su prójimo

ni agravia a su vecino,

el que no estima a quien Dios reprueba

y honra a los que temen al Señor.


 

El que no presta su dinero a usura

ni acepta soborno contra el inocente.

El que procede así, nunca vacilará. 

 

El misterio oculto desde toda la eternidad,

ahora manifestado a los santos


 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Colosas       1, ,24-28


 

Hermanos:

Ahora me alegro de poder sufrir por ustedes, y completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, para bien de su Cuerpo, que es la Iglesia. En efecto, yo fui constituido ministro de la Iglesia, porque de acuerdo con el plan divino, he sido encargado de llevar a su plenitud entre ustedes la Palabra de Dios, el misterio que estuvo oculto desde toda la eternidad y que ahora Dios quiso manifestar a sus santos. A ellos les ha revelado cuánta riqueza y gloria contiene para los paganos este misterio, que es Cristo entre ustedes, la esperanza de la gloria.

Nosotros anunciamos a Cristo, exhortando a todos los hombres e instruyéndolos en la verdadera sabiduría, a fin de que todos alcancen su madurez en Cristo.


 

Palabra de Dios.


 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas     10, 38-42


 

Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.

Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude.»

Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada.»


 

Palabra del Señor.


 

Para reflexionar

 

  • En la primera lectura nos encontramos con un relato que tiene todas las connotaciones de leyenda sagrada, pero que expresa el misterio de la vida de Abraham. El que se lo jugó todo apoyado en la palabra de Dios. En su promesa pone en funcionamiento la sagrada ley de la hospitalidad. La gran Misión se jalona en actitudes sencillas, humanas, profundas y concretas.

 ***

  • La segunda lectura pone de manifiesto que el misterio de Dios se ha revelado a los suyos, a la Iglesia y se ha hecho presente en Cristo. De alguna manera ha dejado ya de estar velado y de ser algo imposible para los hombres. Sigue siendo un misterio, pero está humanizado en Cristo y está humanizado en el servicio de proclamarlo a los hombres

***   

  • En el camino de fe del hombre, Dios se deja encontrar y se hace huésped. Abraham ofrece hospitalidad a Dios, que se le muestra bajo las apariencias de tres extranjeros que van de paso. La casa de Marta y María es uno de estas casas donde Jesús se sabe bien recibido. Estas mujeres que reciben y acogen a Jesús forman parte de aquellos que han estado en contacto con Jesús, que lo han amado y seguido. En el Evangelio Jesús se detiene para descansar en casa de sus amigos de Betania.
  • En la figura de las dos hermanas se hacen visibles dos modos de recibir a Jesús. Marta es una típica ama de casa: siempre haciendo algo, no se detiene un instante. Esclava de su trabajo, no le alcanza el tiempo para nada… Y a veces ese «nada» es importante. No descubre que lo importante es sentarse, dejar la limpieza de la casa, y atender al amigo. María sentada a los pies del Maestro, en la postura clásica del discípulo lo escucha con atención. Era la forma común de comportamiento entre los alumnos de los rabinos.
  • Marta se queja ya que su hermana la dejó sola para el trabajo y lo único que hace es estar sentada a los pies de Jesús.  Cristo responde juzgando ambas actitudes. Su respuesta no es de condenación a la preocupación que anima a Marta sino que esclarece la situación y le da su verdadera dimensión.
  • Marta y María representan dos dimensiones del seguimiento de Jesús. Marta se entrega en múltiples tareas, es una mujer servicial, incansable, atenta seguramente a todo lo que pudiera necesitar Jesús y cualquiera de los que iban con él.  Jesús no desautoriza la acción. Incluso una mística como santa Teresa dice, que, si todos hiciésemos como María, Jesús se quedaría sin comer. Para Jesús no hay oposición entre acción y contemplación: pero todo debe tener su raíz profunda en esa escucha atenta de la Palabra de Dios. Así, podemos llegar a ser «contemplativos en la acción» o «activos en la contemplación».
  • María «ha escogido la parte mejor, y ésa no se le quitará», dice Jesús: María centrada en las palabras de Jesús, en la Buena Noticia simboliza la escucha de la palabra de Dios que no excluye las demás ocupaciones, pero sí debe ser lo primero. De esa escucha debe surgir la verdadera acción por el reino. Para que la acción del creyente sea auténtica tiene que estar fundamentada en la escucha de la vida que se manifiesta en Jesús de Nazaret.
  • El auténtico hombre activo es contemplativo, y al contrario. Sólo uniendo la acción y la contemplación viviremos a fondo nuestra vida, sabremos mirar con ojos serenos lo que verdaderamente merece la pena, podremos descubrir la presencia de Dios en nuestra vida y en la vida de cada ser humano.
  • Los cristianos que glorifican la oración, la alabanza, la vida interior, la gracia, los carismas no pueden hacerlo llegando al olvido de la fe en todo su compromiso histórico de transformación del mundo. Por otro lado los cristianos entregados con generosidad al trabajo solidario por la justicia, a la acción social y humanizadora en todas sus formas no pueden olvidar la oración, la liturgia, la vida interior sin caer en el riesgo de adulterar la Buena Noticia.
  • Somos discípulos recibiendo a Jesús como huésped de nuestra vida en la verdad misteriosa de su Palabra. En cada Eucaristía siempre se nos brinda la ocasión de dar hospitalidad como discípulos del Maestro a la Palabra de verdad que fortalece la fe, centra la esperanza y purifica el amor. Lucas hace de María un modelo de discípulo de Jesús en razón de la escucha de la Palabra y nos presenta a Marta como discípula que es capaz de servir desde el amor.
  • Marta y María. Una síntesis. No una contraposición ni una competición que nos marca una senda en nuestra vida de discípulos misioneros: hombres de a la escucha atenta y comprometidos en el trabajo generoso por el Reino.
  • “Una cosa es necesaria”, escuchar y hospedar  progresivamente el Proyecto de Dios para cada uno respondiendo con generosidad y entrega. De esa manera lo importante será lo urgente.


 

Para discernir


 

  • ¿Qué lugar le doy a la oración?
  • ¿Descubro la necesidad ponerme a la escucha del Señor?
  • ¿En que modifica mi oración mi modo de vivir mi apostolado?


 

Repitamos a lo largo de este día


 

Ayúdame a elegir la mejor parte


 

Para la lectura espiritual

 

Se presentó durante mucho tiempo a Marta y María como los dos polos de la vida cristiana: la acción y la oración, como si ambas fueran excluyentes. Esta perspectiva no parece exacta. No olvidemos que son hermanas. Hemos de terminar con la separación de la acción y de la contemplación. Marta representa únicamente aquella acción que no se basa en la palabra de Jesús. María simboliza la escucha de la palabra que se traduce necesariamente en servicio al prójimo. La escucha de la palabra de Dios no excluye las demás ocupaciones, pero sí debe ser lo primero. De esa escucha debe surgir la verdadera acción humana. Para que la acción del creyente sea auténtica tiene que estar fundamentada en la escucha de la vida que se manifiesta en Jesús de Nazaret. El auténtico hombre activo es contemplativo, y al contrario. Sólo uniendo la acción y la contemplación viviremos a fondo nuestra vida, sabremos mirar con ojos tranquilos lo que verdaderamente merece la pena, atinaremos a descubrir la presencia de Dios en nuestra vida y en la vida de cada ser humano.

El hombre de fe está siempre alerta. Sabe que en cualquier momento y de cualquier forma Dios le puede hablar. Y que cuando llegue ese momento hay que escucharlo, porque viene como un amigo, de paso, y no se puede desperdiciar esa oportunidad. Vivimos en medio de ruidos, de proyectos, de cachivaches, de preocupaciones, de propagandas. Estemos atentos para no perder lo único necesario. Podremos, de esa forma, ir comprendiendo lo que significa orar: descubrir el rostro y la obra de Dios en nuestra misma vida.

No podemos rezar apartándonos de la vida. Pero de nada vale intentar vivir sin el alimento del espíritu. La oración surge desde nuestro yo más íntimo. No comienza con un montón de peticiones, sino como María: “a los pies del Señor”, para escuchar una palabra nueva.

En Dios está el amor, la vida, la libertad… porque Dios es todo eso. Rezar es abrirse a ese amor, a esa vida, a esa libertad…

Hagamos frecuentemente un alto en nuestro camino para preguntarnos, como María, por nosotros mismos, por cómo nos sentimos y cómo vamos respondiendo a nuestras ilusiones. Si la fe no nos sirve para encontrar el sentido y el gozo de vivir, ¿para qué la queremos? Sólo una cosa es necesaria: vivir en plenitud, con poco o con mucho. Ese es el lenguaje de este pasaje evangélico, y para eso llega el Señor de improviso a nuestra casa: para indicarnos la forma de vivir de verdad.

 

Francisco Bartolomé González

Para rezar


 

Señor, buscarte a ti y buscar lo que tú quieres es lo mismo.

Cuando busco al Dios que llevo dentro, te busco a ti,

y al encontrarte, necesariamente te pregunto siempre lo mismo

¿qué quieres Señor que haga?

Y la respuesta que me das es indefectiblemente

una respuesta de amor manifestado en las obras.

Ponerse a tu disposición se traduce cada día

en hacer lo que tú quieres.

Y tú quieres siempre el amor a ti y a los hermanos.

Mal podría llamarme seguidor tuyo

si no fuera esa mi única pretensión.

Encontrarte es ponerse en actitud permanente de escucha.

Encontrarse contigo, Señor, es abrir el corazón a tus proyectos,

que son los proyectos de tu Reino universal y de amor.

Encontrarse contigo en la oración, en mi santuario interior,

es mirar al futuro, soñar contigo, con tu Iglesia,

con tu humanidad sedienta de ti.

Es animarse cada día a comenzar de nuevo,

desde la sencillez, despojándose de los propios planes

para ponerse bajo los planes programados por Dios.

Es aceptar tu voluntad, sin cálculos ni sentimientos.

Por eso es tan bello y tan duro al mismo tiempo

seguir tus huellas, ser tu seguidor.

Tu seguidor se define por la fe y el amor a ti.

Tú haces tuya la vida de tu seguidor,

si el seguidor se pone a disposición del Padre,

como hiciste tú: “Aquí estoy, Señor, para hacer

 

Lunes XVI

22 de julio – Santa María Magdalena (F)

 

¡He visto al Señor!

 

Lectura del Cantar de los Cantares    3, 1-4a


 

Así habla la esposa:

En mi lecho, durante la noche, busqué al amado de mi alma. ¡Lo busqué y no lo encontré! Me levantaré y recorreré la ciudad; por las calles y las plazas, buscaré al amado de mi alma. ¡Lo busqué y no lo encontré!

Me encontraron los centinelas que hacen la ronda por la ciudad: «¿Han visto al amado de mi alma?» Apenas los había pasado, encontré al amado de mi alma.


 

Palabra de Dios.

 
 

O bien:

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    5, 14-17


 

Hermanos:

El amor de Cristo nos apremia, al considerar que si uno solo murió por todos, entonces todos han muerto. Y él murió por todos, a fin de que los que viven no vivan más para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.

Por eso nosotros, de ahora en adelante, ya no conocemos a nadie con criterios puramente humanos; y si conocimos a Cristo de esa manera, ya no lo conocemos más así.

El que vive en Cristo es una nueva criatura: lo antiguo ha desaparecido, un ser nuevo se ha hecho presente.


 

Palabra de Dios.

 
 

SALMO    Sal 62, 2. 3-4. 5-6. 8-9 (R.: 2b)


 

R.    Mi alma tiene sed de ti, Señor, Dios mío.


 

Señor, tú eres mi Dios,

yo te busco ardientemente;

mi alma tiene sed de ti,

por ti suspira mi carne

como tierra sedienta, reseca y sin agua. R.


 

Sí, yo te contemplé en el Santuario

para ver tu poder y tu gloria.

Porque tu amor vale más que la vida,

mis labios te alabarán. R.


 

Así te bendeciré mientras viva

y alzaré mis manos en tu Nombre.

Mi alma quedará saciada

como con un manjar delicioso,

y mi boca te alabará

con júbilo en los labios. R.


 

Veo que has sido mi ayuda

y soy feliz a la sombra de tus alas.

Mi alma está unida a ti,

tu mano me sostiene, R.


 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Juan    20, 1-3. 11-18


 

El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.»

María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús. Ellos le dijeron: «Mujer, ¿por qué lloras?»

María respondió: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.»

Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció.

Jesús le preguntó: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?»

Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo.»

Jesús le dijo: «¡María!»

Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: «¡Raboní!», es decir «¡Maestro!»

Jesús le dijo: «No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: “Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes”.»

María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras.


 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • María de Magdala fue la primera testigo de la resurrección del Señor. Va al sepulcro muy temprano, siente dolor y tristeza y por eso llora. Corrió hacia el sepulcro para terminar los ritos de la sepultura; pero sobre todo quería reencontrarse con lo que estaba aparentemente perdido. Buscaba, aferrada al recuerdo que la mantiene, sentir la presencia de Aquel a quien había amado. La piedra había dicho la última Palabra sellando la puerta del sepulcro, y ahora la encuentra corrida. Se estremece al oír aquella voz familiar y tan querida, y su corazón, responde con palabras que la razón se niega todavía a pronunciar.
  • El Espíritu revela el único lugar donde Dios habita para siempre, y donde Dios ha elegido tener su morada: el corazón que ama. Ahí se busca a Dios y ahí se le encuentra.
  • María Magdalena nos enseña que el amor es el único camino de la fe. La inolvidable aparición de esa mañana nueva, no atiende más que a esta llamada, y la fe está toda ella en esta respuesta.
  • María se siente transformada por la presencia del Resucitado. Del dolor y del llanto pasa a la alegría. La resurrección debe ser una experiencia que nos transforme, nos haga sentir personas, nos convoque y nos envié a llevar esta buena noticia de vida a todas partes.
  • Confesar que Él es Señor y Dios, es entrar en comunión con Él, y dejar que la Vida, asuma nuestras muertes, nuestras pequeñas muertes de cada día y la muerte última y definitiva. Muertes que por Él, llevan en sí la semilla de una vida sin fin.

 
 

Para discernir

 

  • ¿Cómo es mi experiencia de encuentro con el Resucitado?

  • ¿Experimento que me llama por mi nombre a una vida nueva?

  • ¿Siento el impulso de anunciar su presencia en medio nuestro?


 

Repitamos a lo largo de este día

 

Encontré al amor de mi alma

 

Para la lectura espiritual

 

Ardía en deseos de Cristo, a quien pensaba que se lo habían llevado

 

…María Magdalena, cuando llegó al sepulcro y no encontró allí el cuerpo del Señor, creyó que alguien se lo había llevado, y así lo comunicó a los discípulos. Ellos fueron también al sepulcro, miraron dentro y creyeron que era tal como aquella mujer les había dicho. Y dice el evangelio acerca de ellos: Los discípulos se volvieron a su casa. Y añade a continuación: Fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando.

Lo que hay que considerar en estos hechos es la intensidad del amor que ardía en el corazón de aquella mujer, que no se apartaba del sepulcro, aunque los discípulos se habían marchado de allí. Buscaba al que no había hallado, lo buscaba llorando y, encendida en el fuego de su amor, ardía en deseos de aquel a quien pensaba que se lo habían llevado. Por esto, ella fue la única en verlo entonces, porque se había quedado buscándolo, pues lo que da fuerza a las buenas obras es la perseverancia en ellas, tal como afirma la voz de aquel que es la Verdad en persona: El que persevere hasta el final se salvará.

Primero lo buscó, sin encontrarlo; perseveró luego en la búsqueda, y así fue como lo encontró; con la dilación, iba aumentando su deseo, y este deseo aumentado le valió hallar lo que buscaba. Los santos deseos, en efecto, aumentan con la dilación. Si la dilación los enfría, es porque no son o no eran verdaderos deseos. Todo aquel que ha sido capaz de llegar a la verdad es porque ha sentido la fuerza de este amor. Por esto dice David: Mi alma tiene sed de Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? Idénticos sentimientos expresa la Iglesia cuando dice, en el Cantar de los cantares: Estoy enferma de amor; y también: Mi alma se derrite.

Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas? Se le pregunta la causa de su dolor con la finalidad de aumentar su deseo, ya que, al recordarle a quién busca, se enciende con más fuerza el fuego de su amor.

Jesús le dice: « ¡María!» Después de haberla llamado con el nombre genérico de «mujer», sin haber sido reconocido, la llama ahora por su nombre propio. Es como si le dijera:

«Reconoce a aquel que te reconoce a ti. Yo te conozco, no de un modo genérico, como a los demás, sino en especial».

María, al sentirse llamada por su nombre, reconoce al que lo ha pronunciado, y, al momento, lo llama: «Rabboni», es decir: «Maestro», ya que el mismo a quien ella buscaba exteriormente era el que interiormente la instruía para que lo buscase.

 

San Gregorio Magno, Homilía 25 sobre los evangelios (1-2.4-5: PL 76, 1189-1193)

 

Para rezar

 

Liturgia de las horas

 

Estaba al alba María,

llamándole con sus lágrimas.

Vino la gloria del Padre

y amaneció el primer día.

 

Envuelto en la blanca túnica

de su propia luz divina,

la sábana de la muerte

dejada en tumba vacía,

 

Jesús, alzado, reinaba;

pero ella no lo veía.


 

Estaba al alba María,

la fiel esposa que aguarda.


 

Mueva el Espíritu al aura

en el jardín de la vida.

Las flores huelan la Pascua

de la carne sin mancilla,

y quede quieta la esposa

sin preguntas ni fatiga.

¡Ya está delante el esposo,

venido de la colina!


 

Estaba al alba María,

porque era la enamorada.


 

Amén.

Martes XVI

 

Éstos son mi madre y mis hermanos

 

Lectura del libro del Éxodo    14, 21-15, 1

 

Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo retroceder el mar con un fuerte viento del este, que sopló toda la noche y transformó el mar en tierra seca. Las aguas se abrieron, y los israelitas entraron a pie en el cauce del mar, mientras las aguas formaban una muralla, a derecha e izquierda. Los egipcios los persiguieron, y toda la caballería del Faraón, sus carros y sus guerreros, entraron detrás de ellos en medio del mar.

Cuando estaba por despuntar el alba, el Señor observó las tropas egipcias desde la columna de fuego y de nube, y sembró la confusión entre ellos. Además, frenó las ruedas de sus carros de guerra, haciendo que avanzaran con dificultad. Los egipcios exclamaron: «Huyamos de Israel, porque el Señor combate en favor de ellos contra Egipto.»

El Señor dijo a Moisés: «Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas se vuelvan contra los egipcios, sus carros y sus guerreros.» Moisés extendió su mano sobre el mar y, al amanecer, el mar volvió a su cauce. Los egipcios ya habían emprendido la huida, pero se encontraron con las aguas, y el Señor los hundió en el mar. Las aguas envolvieron totalmente a los carros y a los guerreros de todo el ejército del Faraón que habían entrado en medio del mar para perseguir a los israelitas. Ni uno solo se salvó. Los israelitas, en cambio, fueron caminando por el cauce seco del mar, mientras las aguas formaban una muralla, a derecha e izquierda.

Aquel día, el Señor salvó a Israel de las manos de los egipcios. Israel vio los cadáveres de los egipcios que yacían a la orilla del mar, y fue testigo de la hazaña que el Señor realizó contra Egipto. El pueblo temió al Señor, y creyó en él y en Moisés, su servidor.

Entonces Moisés y los israelitas entonaron este canto en honor del Señor:

 

SALMO    Ex 15, 8-9. 10 y 12. 17 (R.: 1b)

 

R.    Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria.

 

Al soplo de tu ira se agolparon las aguas,

las olas se levantaron como un dique,

se hicieron compactos los abismos del mar.

El enemigo decía:

«Los perseguiré, los alcanzaré,

repartiré sus despojos, saciaré mi avidez,

desenvainaré la espada,

mi mano los destruirá.» R.

 

Tú soplaste con tu aliento,

y el mar los envolvió;

se hundieron como plomo en las aguas formidables.

Extendiste tu mano y los tragó la tierra. R.

 

Tú lo llevas y lo plantas

en la montaña de tu herencia,

en el lugar que preparaste para tu morada,

en el Santuario, Señor, que fundaron tus manos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    12, 46-50

 

Jesús estaba hablando a la multitud, cuando su madre y sus hermanos, que estaban afuera, trataban de hablar con él. Alguien le dijo: «Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren hablarte.»

Jesús le respondió: « ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?» Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: «Estos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Hoy tenemos la descripción de los últimos episodios del paso del mar Rojo. Dios ha salvado a Israel de la esclavitud de Egipto. Este hecho es como el núcleo fundamental de su fe.
  • Los judíos aprovecharon una especie de marea baja, y el viento fuerte del este secó las aguas más superficiales de aquel lugar de paso. Los egipcios, por otro lado, nublados por la obsesión de alcanzar a los fugitivos, no se dieron cuenta de que las aguas volvían a su cauce. Entrar en el terreno pantanoso fue la ruina de sus carros y de todo el ejército. La otra versión más épica, que también aparece en la lectura, es la de las aguas formando como una muralla a derecha e izquierda del pueblo.
  • Lo importante es que el pueblo experimenta que aquel día el Señor los salvó de las manos de Egipto y creyó en el Señor y en Moisés.
  • Las distintas tradiciones confluyen para explicar que los orígenes del pueblo hebreo se deben ante todo a la iniciativa de Dios.
  • Los autores no pretenden describir unos detalles históricos concretos. Este texto, escrito mucho después de sucedido, pero partiendo de tradiciones orales, ha querido valorizar una vez más, la presencia de Dios que acompaña y salva a su pueblo. Israel vio la mano fuerte que el Señor había desplegado.

 ***

  • El rechazo del Reino por parte de los fariseos hecho en presencia de la multitud, ha puesto de relieve la profundidad que el Reino de Dios, produce en todo hombre. Jesús se dirigirá ahora a todos para invitarlos al discipulado y al seguimiento.
  • En este pasaje todavía Jesús estaba hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron a, tratando de hablar con El.
  • Con el término “madre y hermanos” se designa una realidad amplia, que puede englobar la pertenencia a la misma familia, pero también el parentesco entre los miembros de un clan o de una tribu.
  • Jesús dijo: “¿Quién es mi madre? ¿Quiénes son mis hermanos?”, sorprende la pregunta porque todos los que lo conocen, en efecto, saben que la que está allí fuera es su madre.
  • La pregunta no significa un desprecio de Jesús hacia los suyos: nadie ha amado a su madre mejor que El con un amor fuerte. Pero Jesús quiso poner de relieve la ruptura, que el Reino de los cielos introduce en las relaciones humanas en general, y en la familia de sangre en particular. Aquellos con quienes lo ligan lazos familiares no son los que se hallan “fuera”, sino los que se encuentran con El, a los que puede señalar con la mano, “los discípulos”.
  • Frente a la familia de sangre, se presenta la verdadera familia. De esta forma Jesús señala que el vínculo de sangre derivado de la pertenencia a un mismo hogar, clan o pueblo debe ceder ante otro tipo de vínculo: el que surge del discipulado y del seguimiento. El discípulo es “familiar de Jesús”. Jesús ofrece a los hombres la cálida intimidad de su familia. Entre Dios y los hombres ya no hay sólo relaciones de obediencia y sumisión como entre un amo y los subalternos. Con Jesús entramos en la familia de Dios, como sus hermanos y hermanas, como su madre.
  • Este nuevo vínculo se realiza en torno al Padre del cielo que es capaz de crear un nuevo tipo de unidad familiar. Esta nueva unidad surge de la participación en el mismo querer del Padre, en la asimilación de la propia vida al proyecto del Padre.
  • Se trata por tanto, de la constitución de una nueva familia universal de hermanos, hermanas, madre, que le ha sido dada a Jesús por el Padre del cielo.
  • Este es el lazo familiar que debe predominar en la vida del discípulo. La nueva familia de Jesús se realiza en todos aquellos que colocan por encima de todo el beneplácito del Padre, realizado en Jesús y en su mensaje. La característica esencial del discípulo de Jesús: es “hacer la voluntad de Dios”.
  • Reconocer en Jesús, al Maestro, Hermano, Servidor y Mesías que implanta el derecho para todos y responde a las esperanzas de todo hombre; y poder descubrir de esta forma el verdadero rostro de Dios escondido en la cotidianeidad de la vida de los hombres, posibilita formar parte de la comunidad que constituye la verdadera familia de Jesús. Entrar en comunión con Dios, haciendo su voluntad es, al mismo tiempo, entrar en comunión con incontables hermanos y hermanas que tratan también, de hacer esa misma voluntad.
  • La invitación se dirige a todo hombre a lo largo del tiempo. El Señor, el Dios de la historia, que es Dios con nosotros hasta el fin de los tiempos, sigue dirigiéndola a todo aquel que está dispuesto a compartir su suerte, entrando en comunión con el Padre y su Palabra hecha carne, y asumiendo gozosamente sus exigencias.

 

Para discernir

 

  • ¿Tengo experiencia de Dios como salvador, la he compartido con otros?
  • ¿Qué rasgos de mi ser “discípulo” me invita a revisar y convertir esta palabra?
  • ¿Camino en comunión con otros hermanos, la construyo, discierno en comunidad la voluntad del Padre Dios?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Dame un corazón dócil a tu voluntad, Señor

 

Para la lectura espiritual

 

«El que cumple la voluntad de mi Padre… ese es mi hermano y mi hermana y mi madre»

 

…La Bienaventurada Virgen, predestinada, junto con la Encarnación del Verbo, desde toda la eternidad, cual Madre de Dios, por designio de la Divina Providencia, fue en la tierra la esclarecida Madre del Divino Redentor, y en forma singular la generosa colaboradora entre todas las criaturas y la humilde esclava del Señor. Concibiendo a Cristo, engendrándolo, alimentándolo, presentándolo en el templo al Padre, padeciendo con su Hijo mientras El moría en la Cruz, cooperó en forma del todo singular, por la obediencia, la fe, la esperanza y la encendida caridad en la restauración de la vida sobrenatural de las almas.

Por tal motivo es nuestra Madre en el orden de la gracia.  Y esta maternidad de María perdura sin cesar en la economía de la gracia… Pues una vez recibida en los cielos, no dejó su oficio salvador, sino que continúa alcanzándonos por su múltiple intercesión los dones de la eterna salvación. Con su amor materno cuida de los hermanos de su Hijo, que peregrinan y se debaten entre peligros y angustias y luchan contra el pecado hasta que sean llevados a la patria feliz. Por eso, la Bienaventurada Virgen en la Iglesia es invocada con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora…

Ninguna criatura puede compararse jamás con el Verbo Encarnado nuestro Redentor; pero así como el sacerdocio de Cristo es participado de varias maneras tanto por los ministros como por el pueblo fiel, y así como la única bondad de Dios se difunde realmente en formas distintas en las criaturas, así también la única mediación del Redentor no excluye, sino que suscita en sus criaturas una múltiple cooperación que participa de la fuente única…

 

Concilio Vaticano II – Constitución dogmática sobre la Iglesia « Lumen gentium » 61-62

 

Para rezar

 

Escuchar la Palabra

 

Señor de la Vida,
abre nuestro corazón a tu Palabra.
Queremos anunciar tu Reino
y construirlo con nuestras vidas.
Queremos ser testigos
de tu amor y tu proyecto
para todos.
Ayúdanos a escuchar tu Palabra,
a leer y rezar con la Biblia,
a contemplar la vida y la historia
para descubrir tu propuesta
y caminar hacia Tí.

Tu Señor, que aprendiste
de la mano de María,
la virgen fiel,
enséñanos a seguir su ejemplo.
Maestra de las cosas de Dios,
quien guardaba en su corazón
lo que vivía,
y meditaba en el silencio
lo que iba descubriendo.
María, mujer sencilla,
que no entendía todo
pero se animó a decir sí a todo.
Ella nos enseña
que para vivir la fe
hay que escuchar mucho,
hay que escuchar siempre… (…)

Marcelo A. Murúa

 

Miércoles XVI

 

Dieron fruto al ciento por uno

 

 Lectura del libro del Éxodo    16, 1-5. 9-15

 

Los israelitas partieron de Elím, y el día quince del segundo mes después de su salida de Egipto, toda la comunidad de los israelitas llegó al desierto de Sin, que está entre Elím y el Sinaí.

En el desierto, los israelitas comenzaron a protestar contra Moisés y Aarón. «Ojalá el Señor nos hubiera hecho morir en Egipto, les decían, cuando nos sentábamos delante de las ollas de carne y comíamos pan hasta saciarnos. Porque ustedes nos han traído a este desierto para matar de hambre a toda esta asamblea.»

Entonces el Señor dijo a Moisés: «Yo haré caer pan para ustedes desde lo alto del cielo, y el pueblo saldrá cada día a recoger su ración diaria. Así los pondré a prueba, para ver si caminan o no de acuerdo con mi ley. El sexto día de la semana, cuando preparen lo que hayan juntado, tendrán el doble de lo que recojan cada día.»

Moisés dijo a Aarón: «Da esta orden a toda la comunidad de los israelitas: Preséntense ante el Señor, porque él ha escuchado sus protestas.» Mientras Aarón les estaba hablando, ellos volvieron su mirada hacia el desierto, y la gloria del Señor se apareció en la nube. Y el Señor dijo a Moisés:

«Yo escuché las protestas de los israelitas. Por eso, háblales en estos términos: “A la hora del crepúsculo ustedes comerán carne, y por la mañana se hartarán de pan. Así sabrán que yo, el Señor, soy su Dios.”»

Efectivamente, aquella misma tarde se levantó una bandada de codornices que cubrieron el campamento; y a la mañana siguiente había una capa de rocío alrededor de él. Cuando esta se disipó, apareció sobre la superficie del desierto una cosa tenue y granulada, fina como la escarcha sobre la tierra. Al verla, los israelitas se preguntaron unos a otros: «¿Qué es esto?» Porque no sabían lo que era. Entonces Moisés les explicó: «Este es el pan que el Señor les ha dado como alimento.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 77, 18-19. 23-24. 25-26. 27-28 (R.: 24b)

 

R.    El Señor les dio como alimento un trigo celestial.

 

Los israelitas tentaron a Dios en sus corazones,

pidiendo comida a su antojo.

Hablaron contra Dios, diciendo:

«¿Acaso tiene Dios poder suficiente

para preparar una mesa en el desierto?» R.

 

Entonces mandó a las nubes en lo alto

y abrió las compuertas del cielo:

hizo llover sobre ellos el maná,

les dio como alimento un trigo celestial. R.

 

Todos comieron un pan de ángeles,

les dio comida hasta saciarlos.

Hizo soplar desde el cielo el viento del este,

atrajo con su poder el viento del sur. R.

 

Hizo llover sobre ellos carne como polvo

y pájaros como arena del mar:

los dejó caer en medio del campamento,

alrededor de sus carpas. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    13, 1-9


 

Aquel día, Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa. Entonces él les habló extensamente por medio de parábolas.

Les decía: «El sembrador salió a sembrar. Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron. Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron. Otras cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta. ¡El que tenga oídos, que oiga!»


 

Palabra del Señor.


 

Para reflexionar

 

  • El pueblo ya se ha olvidado de la victoria del Mar Rojo y de la fidelidad de Dios. Ahora experimenta la dureza del desierto y empieza a protestar.
  • El peor enemigo de Moisés es el pueblo mismo, no los egipcios al principio, o los enemigos que encuentran en el camino.
  • Esta vez tienen hambre, porque el desierto es escaso en medios de subsistencia. Pero Dios, una vez más, se muestra cercano. Se sirve de dos fenómenos naturales que, fueron interpretados como actuaciones prodigiosas de Dios para con su pueblo. Una bandada de codornices y el maná.
  • El maná y las codornices que Dios nos regala para nuestro camino, hoy, son: su Palabra, la Eucaristía que es el Pan de vida, y la ayuda de las demás personas que comparten nuestra vida y con las que hacemos camino en común.

 ***

  • Comienza Mateo con el tercer gran discurso formativo de Jesús a sus discípulos. En este nuevo discurso Jesús no sólo dice lo que hay que hacer sino que también les enseña a discernir la voluntad de Dios en cada circunstancia de la vida.
  • Para Jesús en el lenguaje de las parábolas nos revela su experiencia de Dios, su relación, su intimidad a la vez que nos introduce en verdaderos ejercicios de discernimiento espiritual que tratan de captar el acontecer silencioso del Reino en medio de las circunstancias de la vida e invitan a realizar una elección correcta de la voluntad de Dios.
  • Con la parábola del sembrador, desde una imagen muy conocida para la gente que lo rodea, revela algo cada uno en relación con la Palabra que es él.
  • Así como el “sembrador” esparce la semilla en la tierra sin escatimar, así también Jesús anuncia la Palabra confiada por Padre a todos, sin distinciones y sin reservas. No busca sembrar en el mejor de los terrenos para asegurarse la mejor de las cosechas. Él ha venido para que todos «tengan vida y la tenga en abundancia». Por eso, no escatima en desparramar puñados generosos de semillas, ya sea «a lo largo del camino», como «entre piedras», o «entre espinos.
  • La imagen del sembrador aparentemente inexperto proclama la bondad de Dios, quien no tiene límites para ofrecer sus bendiciones.
  • La pequeña porción de semilla que cayó posiblemente en un rincón del terreno, en un trozo de tierra abonada. Creció y dio mucho fruto. De modo semejante ocurre con la Palabra anunciada por Jesús, tendrá una fecundidad extraordinaria en quien reconoce en el Evangelio de Jesús la voluntad del Padre y está dispuesto a acogerla y ponerla en práctica.
  • Dios se ha hecho Palabra para que pudiéramos entrar en relación con él y sigue dirigiéndonos su Palabra a cada uno de nosotros de manera personal. Esto implica para cada uno el hacerse a sí mismo “buena tierra” desde la confianza en la fuerza de la palabra de Jesús para que esta semilla pueda crecer y de frutos de vida renovada en la justicia y la misericordia.
  • Aún cuando nos parezca que habla a la muchedumbre, Dios nos tiene presente a cada uno con nuestra realidad personal y tiene un proyecto salvífico para cada hombre.
  • Frente al desánimo que sentimos muchas veces cuando todo el esfuerzo que se realiza parece inútil, que se gastan demasiadas fuerzas y que son pocos los resultados, el relato de la parábola presenta una conclusión sorprendente: el terreno fértil, el que acoge generosamente la semilla- produce una cosecha que supera cualquier expectativa razonable.


 

Para rezar


 

Señor, enséñanos a orar, a abrir las manos ante ti.

Orar con limpio corazón, que sólo cante para Ti,

con la mirada puesta en Ti, dejando que hable, Señor.

Orar buscando la verdad, cerrar los ojos para ver.

Dejarnos seducir, Señor, andar por tus huellas de paz.

Orar hablándote a Ti, de tu silencio y de tu voz,

de tu presencia que es calor. Dejarnos descubrir por Ti.

Orar también en sequedad, las manos en tu hombro, Señor.

Mirarte con sinceridad: Aquí nos tienes, Señor.

 

Jueves XVI

25 de julio

Santiago apóstol (F)

 

El que quiera ser grande que se haga servidor

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    4, 7-15

 

Hermanos:

Nosotros llevamos un tesoro en recipientes de barro, para que se vea bien que este poder extraordinario no procede de nosotros, sino de Dios.

Estamos atribulados por todas partes, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aniquilados.

Siempre y a todas partes, llevamos en nuestro cuerpo los sufrimientos de la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Y así aunque vivimos, estamos siempre enfrentando a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De esa manera, la muerte hace su obra en nosotros, y en ustedes, la vida.

Pero teniendo ese mismo espíritu de fe, del que dice la Escritura: Creí, y por eso hablé, también nosotros creemos, y por lo tanto, hablamos. Y nosotros sabemos que aquel que resucitó al Señor Jesús nos resucitará con él y nos reunirá a su lado junto con ustedes.

Todo esto es por ustedes: para que al abundar la gracia, abunde también el número de los que participan en la acción de gracias para gloria de Dios.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 125, 1-2b. 2c-3. 4-5. 6 (R.: 5)

 

R.    Los que siembran entre lágrimas, cosecharán entre canciones.

 

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,

nos parecía que soñábamos:

nuestra boca se llenó de risas

y nuestros labios, de canciones. R.

 

Hasta los mismos paganos decían:

« ¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!»

¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros

y estamos rebosantes de alegría! R.

 

¡Cambia, Señor, nuestra suerte

como los torrentes del Négueb!

Los que siembran entre lágrimas

cosecharán entre canciones. R.

 

El sembrador va llorando

cuando esparce la semilla,

pero vuelve cantando

cuando trae las gavillas. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    20, 20-28

 

La madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él para pedirle algo.

«¿Qué quieres?», le preguntó Jesús.

Ella le dijo: «Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.»

«No saben lo que piden», respondió Jesús. «¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?»

«Podemos», le respondieron.

«Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre.»

Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Los apóstoles son, por antonomasia, los testigos de la  resurrección de Cristo, es decir, mensajeros y proclamadores del triunfo de Jesús sobre la  muerte y, por tanto, los primeros anunciadores de la salvación para todos los hombres. Son aquellos que nos dan el perfil auténtico del discípulo-misionero que reclama la Iglesia de hoy en América Latina: en contacto con el Señor, aprendiendo en la escuela de su vida y anunciando lo que han visto y oído.
  • Según el libro de los Hechos de los apóstoles, el contenido esencial de su mensaje era  éste: “El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándolo  de un madero. La diestra de Dios lo exaltó haciéndole jefe y salvador, para otorgar a Israel  la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu  Santo, que Dios da a los que le obedecen”.
  • La primera lectura nos habla de cómo unos años después de la resurrección, Santiago y los demás apóstoles, igual que el Maestro, pasaban haciendo el bien y dando testimonio de Jesús resucitado entre el  pueblo, con la convicción de estar cumpliendo la voluntad de Dios, hasta el punto de  poder decir: “Hay que obedecer a Dios antes que a los  hombres”.
  • Esta tarea la realizan  con fuerza y decisión, porque son dóciles al Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen. Una fuerza que los sostiene hasta el fin, hasta el martirio si es necesario.
  • La lectura a los Corintios nos presenta el tesoro de ser apóstol, en vasos de barro. El texto se inicia con una lista de calamidades, con las que se quiere ilustrar la metáfora del vaso de barro. Pero esas calamidades, no destruyen ese vaso de debilidad que es el apóstol, porque la predicación del evangelio es acción de Dios, sostenida con la fuerza del Espíritu Santo. Eso hace posible que el apóstol no viva angustiado, ni desesperado, ni abandonado.
  • En el evangelio, un día, la madre de los Zebedeos con sus hijos, se postró para pedir a Jesús, puestos de honor y gloria; uno a su derecha y el otro a su izquierda en el reino. Estos dos hermanos, hijos de Zebedeo, junto a Pedro, presenciaron la  resurrección de la hija de Jairo, la gloria del Tabor y la agonía de Getsemaní; y acreditaron su vehemencia, pidiendo a Jesús que lloviera fuego sobre los que lo rechazaban, ganándose así el apodo de “Boanerges” hijos del trueno. Creían también, que el mesianismo de Jesús, iba por el camino de los honores y de la autoridad. Pero a la vez hicieron valer su arrojo y valentía, dispuestos a beber el cáliz de su Señor.
  • Santiago y su hermano Juan tuvieron que recibir una lección muy clara y dura por parte  de Jesús. Ellos pedían honores, y Jesús les predijo el martirio. Ellos querían mandar, y Jesús  los exhortó al servicio humilde de los hermanos. Frente a la ambición de los hijos del trueno, que buscan  un primer puesto, el Señor baja los humos de los Apóstoles y les apunta que al Reino se llega por el camino de la cruz.
  • Esto no es un ideal  inasequible, sino un ideal que puede ser asumido en la vida del discípulo: Jesús vivió  según esta ley. Su misión fue servir a la humanidad abriéndole el camino de la vida, hasta  morir por ello. El amor que ha salido del Padre lo impulsa al  servicio, y el servicio lo empuja hasta la entrega de la vida. No recurre, en su lucha por la liberación de la humanidad, ni al dinero, ni a las armas, ni al prestigio, para lograr el éxito de la causa de Dios. Fue el amor su única arma. El discípulo debe marchar por el camino del Maestro, que “no ha venido para que lo  sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos”. Es esta una lección perpetuamente válida  en la Iglesia, no sólo para los que, continuando el ministerio apostólico, tienen cargos de  dirección en la comunidad cristiana, sino también para todos los miembros de la  comunidad, llamados igualmente al servicio común.
  • Jesús es consciente de que el ideal que Él propone, va contra las tendencias más innatas del espíritu humano, que impulsan a dominar a los demás.
  • El poder plantea grandes y graves problemas, tanto a nivel personal como institucional. Porque el que tiene el poder tiende a pensar que lo ha recibido de Dios y que siempre lo ejerce  en su nombre, y esto lo puede llevar muchas veces a creerse ocupando el lugar de Dios, o, a un paso de creerse Dios. El  poder en sí es arma peligrosa y con muchos filos. El peligro mayor siempre es el mismo: convertir la autoridad en poder y dominio, y no en servicio.
  • El camino de conversión de los doce, y en particular, el que fue haciendo Santiago, es un llamado y esperanza para todos nosotros; que también podemos hacer realidad una Iglesia en la que no haya poderosos y esclavos, unos arriba y otros abajo; sino carismas puestos en comunión. Se hace necesario perder muchos miedos. Hay que volver al Evangelio sin prejuicios, ni medias tintas.
  • Santiago aprendió la lección con su propia vida. Se hizo servidor, dio su vida para dar vida. Y así siguió el camino del Maestro. Todos aquellos que hoy celebramos su fiesta, debemos pedirle que aprendamos a seguir su camino de fe, de servicio, de darse. Y no el camino de creernos mejores, de pretender imponer en vez de anunciar. El reino se construye al modo de Jesús: dando y no exigiendo.
  • El discípulo está llamado a tener la misma actitud que el Maestro: “Igual que el Hijo del Hombre que no ha venido a que lo sirvan, sino a servir y dar su vida en rescate de todos”. Pidamos que cada uno, en nuestra tarea, sepamos ejercer nuestra responsabilidad, no buscando el aplauso ni el privilegio, sino el servicio. Pidámoslo en cada eucaristía haciendo memorial de la última cena de Aquel que siendo el Maestro y Señor lavó los pies de los  discípulos, para darnos ejemplo y para que también nosotros lo hagamos así.
  • Los discípulos, y Santiago entre ellos, lo comprendieron con la mirada puesta en su Maestro y lo confirmaron al precio de su propia sangre.
  • «Santiago vivió poco tiempo, pues ya en un principio le movía un gran ardor: despreció todas las cosas humanas y ascendió a una cima tan inefable que murió inmediatamente». San Juan Crisóstomo.

     

Para discernir

 

  • ¿Cómo puedo llegar a ser “grande”?
  • ¿Cómo vivo la actitud de servicio que pide Jesús?
  • ¿En qué momentos específicos noto que me siento más inclinado a mandar o a servir?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Enviado a ser servidor

 

Para la lectura espiritual

 

«Jesús los llevó a solas a una montaña alta y se transfiguró ante ellos.» Mc 9,2

 

…”Todos los que ven a Cristo no son iluminados del mismo modo sino según la medida de su capacidad de recibir la luz. Nuestros ojos corporales no  siempre están iluminados del mismo modo por el sol. Cuanto más alto uno sube, más puede contemplar su salida y mejor percibe su resplandor y su calor. Del mismo modo, nuestro espíritu cuanto más alto se eleva y sube hasta Cristo, más descubrirá el esplendor de su claridad, más intensamente será iluminado por su luz. El Señor mismo lo declara por boca del profeta: «Acercaos a mí y yo me acercaré a vosotros.» (Zac 1,3)…

De manera que no todos nosotros nos llegamos a Cristo de la misma manera, sino que cada uno lo hace según «sus capacidades». (Mt 25,15) O bien, nos vamos con las multitudes hacia él para que nos sacie con el pan de sus parábolas para no desfallecer por el camino (Mc 8,3), o bien, nos quedamos a sus pies, sin preocuparnos de nada más que de escuchar su palabra, sin dejarnos distraer por las múltiples necesidades del servicio. (Lc 10,38ss)… Sin duda alguna que los que se acercan así al Señor recibirán mucha más luz.

Pero, igual que los apóstoles, sin alejarnos nunca de él, «permanecemos» constantemente con él en las tribulaciones (Lc 22,28) Cristo nos explicará en secreto lo que había dicho a las multitudes y con más claridad todavía nos iluminará. (M13, 11ss). En fin, si él encuentra a alguien capaz de subir a la montaña con él, como Pedro, Santiago y Juan, éste ya no sólo será iluminado por la luz de Cristo sino también por la voz del Padre”…

 

Orígenes (185-253) presbítero y teólogo
Homilías sobre el Génesis 1,7; SC 7 Pág. 72-73

 

Para rezar

 

Padre nuestro: necesitamos tu Espíritu:

  • para comprender las necesidades de todos los hombres
  • para participar con generosidad en tus planes
  • para iniciar en esta vida la salvación de la vida eterna
  • para responder al Evangelio con la promoción de la fe
  • para superar el materialismo que impregna nuestras vidas
  • para sumarnos al esfuerzo actual de solidaridad
  • para comprometernos en promover la paz y la justicia
  • para llenar nuestro corazón de tu presencia
  • para renovar nuestra forma de orar y meditar.

R.A.J.

 

Viernes XVI

26 de julio

Santos Joaquín y Ana, padres de Santa María Virgen (M.O.)

 

Lectura del libro del Eclesiástico    44, 1. 9-15

 

Elogiemos a los hombres ilustres, a los antepasados de nuestra raza. No sucede así con aquellos, los hombres de bien, cuyas obras de justicia no han sido olvidadas. Con su descendencia se perpetúa la rica herencia que procede de ellos.

Su descendencia fue fiel a las alianzas y también sus nietos, gracias a ellos. Su descendencia permanecerá para siempre, y su gloria no se extinguirá.

Sus cuerpos fueron sepultados en paz, y su nombre sobrevive a través de las generaciones. Los pueblos proclaman su sabiduría, y la asamblea anuncia su alabanza.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 131, 11. 13-14. 17-18 (R.: Lc 1, 32b)

 

R.    El Señor Dios le dará el trono de David, su padre.

 

El Señor hizo un juramento a David,

una firme promesa, de la que no se retractará:

«Yo pondré sobre tu trono

a uno de tus descendientes.» R.

 

Porque el Señor eligió a Sión,

y la deseó para que fuera su Morada.

«Este es mi Reposo para siempre;

aquí habitaré, porque lo he deseado. R.

 

Allí haré germinar el poder de David:

yo preparé una lámpara para mi Ungido.

Cubriré de vergüenza a sus enemigos,

y su insignia real florecerá sobre él.» R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    13, 16-17

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Felices, en cambio, los ojos de ustedes, porque ven; felices sus oídos, porque oyen. Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron; oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron.»

 

Palabra del Señor.

 

Si de la feria: Ex. 20,1 – 17

Mt. 13, 18-23

 

Para reflexionar

 

  • Ante la necesidad de dilucidar la cuestión de la ascendencia de María, Padres de la Iglesia oriental, como San Epifanio y San Juan Damasceno, tomaron de una vieja tradición en la que aparecen diversas noticias acerca de los abuelos maternos de Jesús. Por otra parte, el hecho de que tantas veces encontremos representaciones pictóricas y escultóricas alusivas a los primeros años de María, quien aparece reclinada en los brazos de su madre, Santa Ana, y a escenas de la vida pastoril de San Joaquín, a quien se presenta como padre de María, atestigua la popularidad y el cariño con que han gozado en el pueblo cristiano, San Joaquín y Santa Ana como padres de María y abuelos de Jesús.
  • La devoción a Santa Ana es más popular y más antigua que la de San Joaquín. Ya en el año 550, el 25 de Julio el emperador Justiniano le dedicó una basílica a Santa Ana en Constantinopla. Desde entonces, las iglesias orientales celebraron su fiesta en esa fecha. Siglos más tarde, y sobre todo a raíz de las cruzadas, esta celebración se difundió en Occidente, pero la celebración se colocó el día 26. Finalmente, en 1584 la fiesta quedó fijada para toda la Iglesia, tanto en los países orientales como en los occidentales.
  • El culto de San Joaquín se introduce hacia el siglo XIV, época en la que también se populariza el culto de San José. Dos siglos más tarde se consolida la fiesta que se celebraba primero el 20 de marzo. En 1738 se trasladó al domingo siguiente al 15 de agosto (Asunción de la Virgen); y finalmente, a principios del siglo XX, el Papa Pío X la fijó en el día siguiente de la Asunción, el 16 de agosto. A raíz de la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II, en 1969, se unió la conmemoración de los padres de María en una única fiesta, la del 26 de julio.

***

  • Ante la ausencia de datos ciertos, el pasaje de Mateo, nos sirve como marco de reflexión para la celebración de la fiesta de san Joaquín y santa Ana. Jesús alaba y llama felices a los discípulos porque, no solamente ven y escuchan lo que todos ven y escuchan, sino porque, además, pueden descubrir el paso de Dios. A diferencia de las otras bienaventuranzas que encontramos en Mateo 5, en esta, no se hace mención alguna a la condición de contrariedad o desgracia actual de los futuros bienaventurados. La felicidad aquí, es ver y entender desde ahora mismo el proyecto de Jesús. Jesús afirma que la felicidad se encuentra en el hecho de poder verlo y de oír sus palabras, porque con Él, ha llegado el tiempo definitivo (cfr. Heb 1,1-2), de tal manera que, al poner la mirada en su persona, podemos hablar de un antes y un después.
  • Así, Dios se sirve de unos elementos humanos como preparación del nuevo tiempo: por el hecho de formar parte de nuestra historia, el Hijo de Dios necesita una madre, y ésta será María; la Virgen también necesita unos padres que fueron Joaquín y Ana. Ellos, sin saberlo, serán los abuelos del Mesías.
  • La felicidad es haber descubierto la perla de gran valor. “El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas, que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra…” (Mt 13, 44-45). Así, pues, a semejanza de un tesoro o de una perla de gran valor, el Reino de Dios -el Reino de los cielos – se encontraba escondido en aquella casa de Nazaret, en la que María, hija de Joaquín y Ana, se preparaba al momento de la Anunciación.
  • …”Nosotros, cuando meditamos sobre el acontecimiento de la Anunciación en la plegaria del “Ángelus Domini”, pedimos que el Reino de Dios -el Reino de los cielos- esté también escondido en nuestros corazones, en nuestras familias, en todo el campo de nuestra vida, a fin de que no se malgaste este tesoro, no se pierda esta perla de tanto valor, no se pierda por ningún motivo, ya que, “¿qué aprovecha al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?” …(San Juan Pablo II 1981)
  • Por todo esto, San Juan Damasceno felicita a los santos esposos con estas palabras: « ¡Oh matrimonio feliz de Joaquín y Ana, limpio en verdad de toda culpa! Seréis conocidos por el fruto de vuestras entrañas». Qué felicidad para los padres que tienen la suerte de tener unos hijos que pueden admirar su fidelidad y agradecer su comportamiento generoso, por el cual recibieron su existencia humana y cristiana. Pero también qué felicidad para los hijos que tienen la suerte de conocer más y mejor a Jesucristo, puesto que han recibido de sus respectivos padres la formación cristiana, con el ejemplo de vida y de oración familiar.

 

Para discernir

 

  • ¿Le damos valor a los gestos cotidianos en los que Dios nos manifiesta su proyecto de amor?
  • ¿Buscamos a Dios en lo sencillo de la vida?
  • ¿Le damos valor a nuestra familia y a nuestra historia?

     

Para rezar

 

Señor, Dios de nuestros padres,

que concediste a san Joaquín y a santa Ana

el privilegio de tener como hija a María,

la madre del Señor, concédenos,

por la intercesión de estos dos santos,

la salvación que has prometido a tu pueblo.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

 

Sábado XVI

 

Dejen que crezcan juntos hasta la siega

 

Lectura del libro del Éxodo    24, 3-8

 

Moisés fue a comunicar al pueblo todas las palabras y prescripciones del Señor, y el pueblo respondió a una sola voz: «Estamos decididos a poner en práctica todas las palabras que ha dicho el Señor.»

Moisés consignó por escrito las palabras del Señor, y a la mañana siguiente, bien temprano, levantó un altar al pie de la montaña y erigió doce piedras en representación de las doce tribus de Israel. Después designó a un grupo de jóvenes israelitas, y ellos ofrecieron holocaustos e inmolaron terneros al Señor, en sacrificio de comunión. Moisés tomó la mitad de la sangre, la puso en unos recipientes, y derramó la otra mitad sobre el altar. Luego tomó el documento de la alianza y lo leyó delante del pueblo, el cual exclamó: «Estamos resueltos a poner en práctica y a obedecer todo lo que el Señor ha dicho.»

Entonces Moisés tomó la sangre y roció con ella al pueblo, diciendo: «Esta es la sangre de la alianza que ahora el Señor hace con ustedes, según lo establecido en estas cláusulas.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 49, 1-2. 5-6. 14-15 (R.: 14a)

 

R.    Ofrece al Señor un sacrificio de alabanza.

 

El Dios de los dioses, el Señor,

habla para convocar a la tierra

desde la salida del sol hasta el ocaso.

El Señor resplandece desde Sión,

que es el dechado de toda hermosura. R.

 

«Reúnanme a mis amigos,

a los que sellaron mi alianza con un sacrificio.»

¡Que el cielo proclame su justicia,

porque el Señor es el único Juez! R.

 

Ofrece al Señor un sacrificio de alabanza

y cumple tus votos al Altísimo;

invócame en los momentos de peligro:

yo te libraré, y tú me glorificarás. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    13, 24-30

 

Jesús propuso a la gente otra parábola:

«El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue. Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña. Los peones fueron a ver entonces al propietario y le dijeron: “Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña en él?”

El les respondió: “Esto lo ha hecho algún enemigo

Los peones replicaron: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?”

“No, les dijo el dueño, porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo en mi granero.”»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Puede parecernos extraño el rito simbólico con el que Moisés y el pueblo ratifican su Alianza con Dios. Sellar un pacto con sangre era un ritual bastante repetido en aquella época. La sangre es símbolo de la vida, y la vida es algo sagrado, que viene de Dios.
  • La ceremonia es muy expresiva. La frase de Moisés en el Sinaí y la que Jesús nos dice en la Ultima Cena, cuando nos encarga que celebremos la Eucaristía como memorial de su muerte, son casi idénticas: “ésta es la sangre de la alianza que hace el Señor con vosotros”, dice Moisés; “ésta es mi Sangre de la alianza, que es derramada por muchos”, afirma Jesús.
  • Jesús ha añadido una palabra: «mi». Es la Sangre de Jesús, derramada en la Cruz.
  • La Eucaristía no es sólo un acto de culto, nos compromete a vivir el mismo estilo de vida de Cristo, o sea, la Nueva Alianza.

***

  • Jesús compara el Reino de Dios y por consiguiente, la Iglesia y toda la humanidad con este campo en el que conviven el trigo y la cizaña.
  • En la vida de la comunidad se mezclan, continuamente, el bien y el mal, la gracia y el pecado. La justicia crece en medio de la corrupción y la opresión. La paz va floreciendo aún en medio de la violencia. El amor vive en medio del egoísmo. El Reino de Dios va surgiendo en un ambiente hostil. Creemos que al final, será el Reino quien derrote a las fuerzas de las tinieblas y la maldad. Si las cosas no fueran así, no tendría sentido nuestro trabajo por la causa de Jesús. Por eso, para el creyente, no hay lugar para el desánimo y la derrota, si tiene su mirada puesta en el Padre, que resucitó a Jesús y nos envía permanentemente la luz de su Espíritu, para confirmarnos en la fe y fortalecernos en el compromiso.
  • Frente a la presencia del mal, el instinto de los criados, los lleva a querer eliminar de inmediato el elemento nocivo y acabar con esta situación.
  • Jesús nos presenta, en la lógica del dueño del campo, el corazón del Padre que espera hasta el último momento, la posibilidad del cambio.
  • Es difícil aceptar que en una realidad ambigua y mediocre, crezca el Reino de Dios, y a veces nos desanimamos porque es tan fuerte el poder de la maldad, la corrupción y la violencia en el mundo, que sentimos la tentación de desistir de la misión. Lo importante es tratar de descubrir las señales del Reino, para potenciarlo; y no favorecer nada que ayude a contentarnos en la mediocridad. No obstante, el hecho de vivir sumergidos en una mezcla de bien y mal, no debe impedir el avance de nuestra vida espiritual; lo contrario sería convertir nuestro trigo en cizaña.
  • Es imposible crecer de otro modo, ni podemos buscar el Reino en ningún otro lugar que en este mundo y en esta sociedad en la que estamos. Nuestra tarea será hacer que crezcan en ella, los signos del Reino de Dios.
  • El Evangelio nos llama a no dar crédito a los que se creen salvados. Siempre estará la tentación de pensar que unos ya han alcanzado la meta, y que otros están lejos. Jesús constata que todos estamos en camino, absolutamente todos.
  • Estemos atentos para no dejar que el maligno se filtre en nuestras vidas, cosa que ocurre cuando nos instalamos, nos creemos seguros y más que los otros.


 

Para discernir


 

  • ¿Cuál es mi actitud ante la presencia del mal en el mundo?

  • ¿Cuál es mi actitud ante la presencia del pecado en mi vida?

  • ¿Descubro el bien presente en medio de las dificultades y adversidades?


 

Repitamos a lo largo de este día

 

Dame paciencia en las dificultades

 

Para la lectura espiritual

 

…”En Cristo, Cabeza de la Iglesia que es su Cuerpo (Col 1,18), todos los cristianos forman «la raza elegida, el sacerdocio real, la nación consagrada, el pueblo adquirido por Dios para anunciar sus hazañas» (1P 2,9). La eucaristía, como misterio para vivir, se ofrece a cada uno de nosotros en la situación en que se encuentra, haciendo de esta situación existencial el lugar en el que se debe vivir cotidianamente la novedad cristiana. Si el sacrificio eucarístico alimenta y hace crecer en nosotros lo que se nos dio ya en el bautismo, por el cual somos llamados a la santidad, eso debe, pues, aparecer y manifestarse precisamente en las situaciones o en los estados de vida en las que se encuentra cada cristiano. Así día tras día, viviendo la vida como una llamada, nos convertimos en un culto agradable a Dios. Si partimos de la convocatoria  a la que somos llamados por la liturgia, es el mismo sacramento de la eucaristía el que nos compromete en la realidad cotidiana para que todo sea hecho para la gloria de Dios.

Y puesto que el mundo es «el campo» en el que Dios pone a sus hijos como buen grano, los cristianos laicos, en virtud de su bautismo y de su confirmación, y fortificados por la eucaristía, son llamados a vivir la radical novedad traída por Cristo, precisamente, en medio de las condiciones comunes de la existencia. Deben alimentar el deseo que la eucaristía marque cada vez más profundamente su vida cotidiana, conduciéndolos a ser testigos identificables en su medio de trabajo y en la sociedad toda entera.

Quiero dar un ánimo particular a las familias a fin de que saquen inspiración y fuerza de este sacramento. El amor entre el hombre y la mujer,
la acogida de la vida, la tarea educadora, se revelan como lugares privilegiados en los que la eucaristía puede manifestar su capacidad de transformar y dar plenitud de sentido a la existencia. Los pastores no dejarán nunca de sostener, educar y dar ánimo a los fieles laicos a que vivan plenamente su vocación a la santidad en el mundo al que tanto ha amado Dios que le ha dado su Hijo para que en él tenga la salvación (Jn 3,16)”…

 

Papa Benedicto XVI – Sacramentum caritatis, 79

 

Para rezar


 

Señor, todo lo espero de ti, confío total y exclusivamente en ti:

confío en la inmensidad de tu bondad, poder y sabiduría.

Nada me hará temer: frente a los enemigos más poderosos,

frente a los más grandes males, frente a los infortunios más graves,

estaré seguro de ti, confiaré totalmente en ti.

Cuanto mayor sea el apremio, cuanto mayor sea el peligro,

tanto más esperaré todo de ti; y si no viera tu mano providente,

más y más confiaré en ti, me aferraré a la seguridad

de que tu amor por mí es incalculable, ilimitado…

Inflámame en tu amor para que me confunda contigo,

que eres el Amor mismo: purifica mi miseria

y quema todas mis impurezas con ese Amor ardiente,

para que ya no tenga apegos por las criaturas

y te ame exclusivamente a ti, el Creador.

Así te amaré como tú mereces ser amado y viviré buscando

únicamente tu Reino de Amor, de paz y de alegría,

despreocupado de todo lo demás…

Señor, creo en ti, pero aumenta mi Fe.
Señor, lo espero todo de ti, pero aumenta mi Esperanza.
Señor, te amo, pero aumenta mi Caridad.

 


 

TIEMPO DTE DEL AÑO – SEMANA XV – CICLO C

TIEMPO DTE EL AÑO – CICLO C

Domingo XV

 

LUNES DE LA SEMANA XV

 

MARTES DE LA SEMANA XV

 

MIÉRCOLES DE LA SEMANA XV

 

JUEVES DE LA SEMANA XV

 

VIERNES DE LA SEMANA XV

 

SÁBADO DE LA SEMANA XV

 

TIEMPO DTE EL AÑO – CICLO C

Domingo XV

 

Ve y procede de la misma manera

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Deuteronomio    30, 9-14

 

Moisés habló al pueblo, diciendo:

Todo esto te sucederá porque habrás escuchado la voz del Señor, tu Dios, y observado sus mandamientos y sus leyes, que están escritas en este libro de la Ley, después de haberte convertido al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma.

Este mandamiento que hoy te prescribo no es superior a tus fuerzas ni está fuera de tu alcance. No está en el cielo, para que digas: « ¿Quién subirá por nosotros al cielo y lo traerá hasta aquí, de manera que podamos escucharlo y ponerlo en práctica?» Ni tampoco está más allá del mar, para que digas: « ¿Quién cruzará por nosotros a la otra orilla y lo traerá hasta aquí, de manera que podamos escucharlo y ponerlo en práctica?» No, la palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la practiques.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 68, 14 y 17. 30-31. 36-37 (R.: cf. 33)

 

R.    Busquen al Señor, humildes, y vivirán.

 

Mi oración sube hasta ti, Señor,

en el momento favorable:

respóndeme, Dios mío, por tu gran amor,

sálvame, por tu fidelidad.

 

Respóndeme, Señor, por tu bondad y tu amor,

por tu gran compasión vuélvete a mí;

Yo soy un pobre desdichado, Dios mío,

que tu ayuda me proteja:

así alabaré con cantos el nombre de Dios,

y proclamaré su grandeza dando gracias.

 

Porque el Señor salvará a Sión

y volverá a edificar las ciudades de Judá:

el linaje de sus servidores la tendrá como herencia,

y los que aman su nombre morarán en ella.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Colosas    1, 15-20

 

Cristo Jesús es la Imagen del Dios invisible, el Primogénito de toda la creación, porque en Él fueron creadas todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra, los seres visibles y los invisibles. Tronos, Dominaciones, Principados y Potestades: todo fue creado por medio de Él y para Él.

Él existe antes que todas las cosas y todo subsiste en él. Él es también la Cabeza del Cuerpo, es decir, de la Iglesia.

Él es el Principio, el Primero que resucitó de entre los muertos, a fin de que Él tuviera la primacía en todo, porque Dios quiso que en Él residiera toda la Plenitud.

Por Él quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    10, 25-37

 

Un doctor de la Ley se levantó y le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?»

Jesús le preguntó a su vez: « ¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?»

Él le respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo.»

«Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida.»

Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: «¿Y quién es mi prójimo?»

Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto. Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo. También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino. Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió. Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo. Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: “Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver.”

¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?»

«El que tuvo compasión de él», le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: «Ve, y procede tú de la misma manera.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La primera lectura nos muestra que Dios quiere que la Alianza hecha con su pueblo, Israel, sea respetada por éste. Con este fin, Dios inscribe en el corazón del hombre su Ley. Por esto, mirando al interior de uno mismo, el hombre puede escuchar al Espíritu de Dios que está ahí y podemos dejarnos guiar por él: “El mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca”, dice la primera lectura.

***

  • La carta a los Colosenses nos ofrece hoy un himno cristológico: Cristo es la imagen de Dios, pero es criatura como nosotros también. Lo más profundo de Dios, lo más misterioso, se nos hace accesible por medio de Cristo. Y así, Él es el “primogénito de entre los muertos”.
  • Aquel en quien anticipadamente se nos muestra el destino final de todos los hombres que buscan sinceramente a Dios. Si a Él, Dios lo ha resucitado de entre los muertos, también a nosotros se nos dará la vida que Él tiene.

***

  • En el evangelio, la pregunta del letrado se presenta en función de “la vida eterna”. Se diría que es un eco de la palabra de Jesús, en la invitación al seguimiento: “que cargue con su cruz cada día…” El seguimiento de Jesús no implica una búsqueda imposible de actitudes nuevas e inesperadas, como si fuera necesario inventar constantemente la vida cristiana. Jesús, al escriba que quiere “tener la vida”, no le dio una respuesta nueva ni original. Apeló a la sabiduría humana contenida en la Escritura y que les servía de oración diaria “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo”. Pero ¿Quién es mi prójimo?
  • El escriba quiere asegurarse la vida eterna, la salvación, y quiere que Jesús le puntualice exactamente qué es lo que debe hacer. Quiere una respuesta “jurídica” que lo complazca, los límites exactos de su deber. No estaba claro, ni mucho menos, a quién se debía tratar como “prójimo”. Por eso la parábola presenta a “un hombre que bajaba de Jerusalén a Jericó…” Es el hombre, cualquier hombre, todo hombre, el objeto de nuestro amor. Hacerse prójimo es no pasar de largo ante quienquiera que nos precise. Jesús se interesa más por el sujeto del amor que por el objeto del mismo; por el amor que se da más que por el amor que se recibe.
  • Lo importante no es saber quién es mi prójimo, sino hacerse uno prójimo de los demás, acercarse, aproximarse, ayudar al otro. Hacerse prójimo es amar con “amor eficaz”. Jesús quiere hacerle ver que importa más amar que ser amado, que no es bueno condicionar el amor y que, amando al hombre, sea quien sea, haciéndose prójimo de todos es como se vive la plenitud de la ley.
  • Pero, por otro lado, no se es prójimo por casualidad, sino que hacernos prójimo unos de otros y en especial del caído y maltratado es una decisión. Todos tenemos la tentación de perdernos en disquisiciones verbales e intelectuales mientras el hermano se está muriendo desangrado en el camino y también todos tenemos la tentación de aislarnos, haciendo sapiencial el refranero popular: ojos que no ven, corazón que no siente.
  • Sentirse prójimo del otro; es sentirse tan cercano como a uno mismo; de tal modo que se lo ama como a uno mismo. Los tres vieron a aquel hombre caído; pero uno solo se sintió identificado con él; uno solo lo cuidó como se hubiera cuidado a sí mismo.
  • Según Jesús, sólo hay una manera de «tener vida». Y no es la del sacerdote y el levita que ven al necesitado y «dan un rodeo» para seguir su camino, sino la del samaritano que camina por la vida con los ojos y el corazón bien abiertos para detenerse ante quien puede necesitar su cercanía.
  • Jesús nos indica claramente que el amor al prójimo es mucho más que la simple simpatía, la camaradería o la defensa de los “nuestros”. Es un amor, fruto de una renuncia y del olvido de uno mismo para hacernos «uno mismo con el otro».
  • Esta parábola, antes de ser un anuncio de la ética cristiana, es una revelación acerca del Dios revelado en Jesucristo. Es una revelación del amor de Dios manifestado en Jesucristo a la humanidad herida por el pecado, sus injusticias y abandonada en el camino a sus propias y pobres fuerzas. Dios se ha hecho próximo en su Hijo, mediador único y universal, de quien proviene todo y es fuente del amor misericordioso del Padre.
  • Cristo es el verdadero Buen Samaritano, que antes de enseñar la parábola, la hizo realidad en su vida ante cada herido del camino, amando a los pobres, perdonando a los pecadores, defendiendo a los marginados, curando a los enfermos, salvando hasta entregar la última gota de su sangre en la cruz.
  • Jesucristo es quien, hoy también, llega junto a nosotros, se detiene lleno de ternura y compasión, sin preguntas ni condicionamientos ante cada caído, toca las heridas, las sana, lo lleva a la posada de su propio corazón, lo cuida como único y paga la cuenta con su vida entregada.
  • El discípulo de Jesucristo pasa por la vida asumiendo y enamorándose de su mismo estilo, vive la pasión de realizar lo mismo que El hace. Lucha por tener sus mismas convicciones. Reconoce, sin embargo, que este amor no se tiene de una vez para siempre, sino que se reafirma cada día en el ejercicio concreto. Vive el gozo de saber que este amor misericordioso es creador y elevador de la propia experiencia y de la de los demás.
  • El camino del discípulo no es otro que el de Jesucristo, nuestro Buen Samaritano y el discípulo está llamado a vivir la conversión de dejarse desarmar de sus propias ideas y proyectos, para dejarse armar el corazón y la vida según el proyecto de Dios en el “Ve, y procede tú de la misma manera” con los heridos que encuentres en tu camino, ya sean individuos o grupos o realidades.
  • Una Iglesia que quiera responder la los signos de los tiempos debe seguir este mismo camino de la sanando las heridas del mal y del pecado, gastándose y desgastándose en el servicio, curando con el aceite del consuelo y el vino de la esperanza las heridas de cada persona y del mundo.
  • Así es como Jesucristo entra en nuestro mundo, en nuestras vidas: lleno de compasión y para sanar todas las heridas. En este camino de Buen Samaritano, sus discípulos, la iglesia debe estar dispuesta a todo para transformar a cada herido en un hombre sano, en pie, dispuesto a todo, para transformar este mundo distorsionado por las diversas formas de injusticia… y si es necesario pagar la cuenta con la entrega de la propia vida, para que todos conozcan el amor de Dios por cada herido del camino, el amor que da sentido a la vida.
  • La Iglesia se declaró a sí misma como la servidora de la humanidad. Nos toca a nosotros hacer vida esta propuesta.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué imagen tengo del amor?
  • ¿Descubro la necesidad de amar a los hermano para demostrar que amo a Dios?
  • ¿En que modifica mi amor a Dios a la hora de amar a mis hermanos?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

que pueda acercarme a los me necesitan

 

Para la lectura espiritual

 

¿QUIÉN ES MI PRÓJIMO?

 

En el camino de la vida el hombre se pregunta quién es su prójimo y la Palabra de Dios le responde que el problema es otro: hacerse y sentirse en toda circunstancia próximo, o prójimo de los demás. La maravillosa parábola del buen samaritano, que se lee en este domingo, es un reflejo de cómo hay que vivir en concreto la ley del amor a Dios y a los hombres.

Conviene recordar que Dios ha sido el primero que se ha hecho próximo al hombre a través de su palabra y de la manifestación de su poder. La Biblia está salpicada de diálogos con el hombre ya desde las primeras páginas del Génesis. Pero sobre todo Dios se ha hecho próximo en su Hijo, mediador único y universal, de quien proviene todo y es fuente del amor misericordioso del Padre. Cristo es el verdadero Buen Samaritano, que antes de enseñar la parábola, la hizo realidad en su vida acogiendo a todos, amando a los pobres, perdonando a los pecadores, defendiendo a los marginados, curando a los enfermos, salvando hasta entregar la última gota de su sangre en la cruz.

En un mundo en que se acercan las distancias y se incrementan a todos los niveles las comunicaciones, muchos hombres no logran estar próximos a otros porque las actitudes interiores diversas no van en consonancia con la proximidad física. ¡Cuántos están solos en medio del barullo de la gran ciudad! Reciben codazos al andar entre la multitud y no reciben ninguna muestra de amor.

 

Andrés Pardo

 

Para rezar

 

Señor:
Sólo Tú puedes soportar ofensas, indiferencia,
ingratitud, abandono y permanecer inalterable.
Dame Señor un corazón como el tuyo disponible para todos
por igual, sin egoísmos para que pueda servir a los demás
y no fallarles, para que mi amor sea siempre sincero,
constante, grande y perfecto como el Tuyo.
Bendice a los que me aman y a los que Tú sabes que no.
Reconozco que soy quien levanto barreras de prevención
y miedo, indiferencias y rechazos, disgustos y reclamos.
Permíteme dar un testimonio vivo de amor que no sea sólo apariencia.
Te pido que pongas en mi corazón sentimientos más puros y sinceros.
Necesito generosidad, renuncia, comprensión y confianza.
Tú me amas Señor, no por lo que soy sino a pesar de lo que soy.

María Eugenia Ochoa Medina

 

LUNES DE LA SEMANA XV


 

El que pierda su vida por mí, la encontrará

 

Lectura del libro del Éxodo    1, 7-14. 22

 

Asumió el poder en Egipto un nuevo rey, que no había conocido a José. El dijo a su pueblo: «El pueblo de los israelitas es más numeroso y fuerte que nosotros. Es preciso tomar precauciones contra él, para impedir que siga multiplicándose. De lo contrario, en caso de guerra se pondrá de parte de nuestros enemigos, combatirá contra nosotros y se irá del país.»

Entonces los egipcios pusieron a Israel a las órdenes de capataces, para que lo oprimieran con trabajos forzados. Así Israel construyó para el Faraón las ciudades de almacenamiento de Pitón y Ramsés. Pero a medida que aumentaba la opresión, más se multiplicaba y más se expandía. Esto hizo que la presencia de los israelitas se convirtiera en un motivo de inquietud. Por eso, los egipcios redujeron a los israelitas a la condición de esclavos, y les hicieron insoportable la vida, forzándolos a realizar trabajos extenuantes: la preparación de la arcilla, la fabricación de ladrillos y toda clase de tareas agrícolas.

Entonces el Faraón dio esta orden a su pueblo: «Arrojen al Nilo a todos los varones recién nacidos, pero dejen con vida a las niñas.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 123, 1-3. 4-6. 7-8 (R.: 8a)

 

R.    Nuestra ayuda está en el nombre del Señor.

 

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte

-que lo diga Israel-

si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,

cuando los hombres se alzaron contra nosotros,

nos habrían devorado vivos

cuando ardió su furor contra nosotros. R.

 

Las aguas nos habrían inundado,

un torrente nos habría sumergido,

nos habrían sumergido las aguas turbulentas.

¡Bendito sea el Señor, que no nos entregó

como presa de sus dientes! R.

 

Nuestra vida se salvó como un pájaro

de la trampa del cazador:

la trampa se rompió y nosotros escapamos.

Nuestra ayuda está en el nombre del Señor,

que hizo el cielo y la tierra. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 34-11,1

 

Jesús dijo a sus apóstoles:

«No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada. Porque he venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra; y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia casa.

El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.

El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me envió.

El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, tendrá la recompensa de un justo.

Les aseguro que cualquiera que dé de beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa.»

Cuando Jesús terminó de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí, para enseñar y predicar en las ciudades de la región.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Comenzamos hoy la lectura del Libro del Éxodo, uno de los libros del Antiguo Testamento. Nos describe, la hazaña de la salvación del pueblo de Israel, arrancado de la esclavitud de Egipto.
  • Dios se revela aquí como el «Dios de los pobres», Dios oye el grito de los pobres. Es un canto al Dios que salva; este pueblo, una vez liberado, estará al servicio del Señor.
  • La lectura de hoy, nos presenta la situación de los hebreos en Egipto, bajo «un nuevo rey».
  • El faraón de Egipto, sospechando de aquel pueblo que crecía y se multiplicaba en su tierra, pensó que tal vez un día, esos hombres podrían levantarse contra el verdadero pueblo egipcio, o incluso aliarse con sus enemigos.
  • Tomó medidas contra ellos: decretó que se impusiera a los hebreos trabajos forzosos extremadamente duros, amargándoles la vida, con el propósito de agotar sus fuerzas. Israel es reducido a cruel servidumbre, capataces brutales, vida insoportable; pero cuánto más los oprimían, más se multiplicaban.
  • Viendo que este sistema no funcionaba, el faraón pensó en la aniquilación de Israel, eliminando los hijos varones que nacieran.

***

  • En el centro del proceso de formación y preparación misionera de los discípulos, Jesús establece criterios profundos y duros de digerir.
  • Como trasfondo de este evangelio de Mateo, está la primitiva comunidad, que vive tiempos difíciles a causa de la persecución y el martirio. En ese contexto se trata de encontrar un sentido al sufrimiento y a la contradicción.
  • Por eso la afirmación de Jesús aparece fuerte, contundente y desconcertante. Es el Mesías de paz y afirma que ha venido a traer la espada. Esto produce desconcierto en sus oyentes más próximos, porque también pide ocupar el primer lugar en la escala del amor.
  • Si Jesús fue causa de profundas contradicciones, también lo serán sus seguidores. La persecución y el martirio serán consecuencia de la coherencia y fidelidad en el seguimiento del maestro. El evangelio vivido prioritariamente, siempre es motivo de rechazo y conflicto porque entra a cuestionar el estilo de vida y eso, desde luego, incomoda.
  • Tomar la cruz para seguirlo, en una opción que rechaza el mal en todas sus formas, y expresa el amor en gestos sencillos y concretos, dirigidos a los más pequeños, nos hace experimentar la dignidad de los hijos de Dios.
  • Todo esto es imposible con el sólo deseo o esfuerzo, es fruto en nuestra vida, de un amor que nos amó primero; hasta dar la vida.
  • El que nos invita a cargar la cruz y seguirlo; ha cargado primero, por amor a nosotros, la cruz siguiendo obedientemente la voluntad del Padre.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Acepto las implicancias del seguimiento de Cristo?
  • ¿Qué lugar ocupa en mi escala de valores mi amor por Él?
  • ¿Cargo con confianza la cruz?

 

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

El que pierda su vida por Jesús, la conservará..

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”El Carmelo era mi aspiración desde hacía casi doce años. Al recibir el bautismo el día de Año Nuevo de 1932, no dudaba de que este fuera una preparación para mi ingreso en la orden. Pero después, algunos meses más tarde, al encontrarme por vez primera frente a mi querida madre después del bautismo, entendí que ella no habría estado en condiciones, por ahora, de soportar este segundo golpe: no habría muerto de dolor, no, pero su alma habría quedado literalmente inundada de tal amargura que no me sentía capaz de cargar con semejante responsabilidad [...].

El último día que pasé en casa era el 12 de octubre. Mi madre y yo nos quedamos solas en la habitación, mientras mis hermanas se ocupaban de lavar los platos y poner todo en orden. Escondió el rostro entre sus manos y empezó a llorar. Me puse detrás de su silla y fui apretando contra mi seno su cabeza de plata. Nos quedamos así mucho tiempo, hasta que conseguí persuadirla de que se fuera a la cama; la llevé y le ayudé a desvestirse… por primera vez en toda mi vida [...].

A las cinco y media salí como siempre de casa para escuchar la santa misa en la iglesia de San Miguel. Después nos reunimos para el desayuno; Erna llegó hacia las siete. Mi madre intentaba tomar algo, pero pronto alejó la taza y empezó a llorar como la noche anterior. Me acerqué de nuevo a ella y me abracé a ella hasta el momento de marcharme. Entonces le hice una señal a Erna para que ocupara mi puesto. Tras ponerme el abrigo y el sombrero en la pieza de al lado… llegó el momento del adiós. Mi madre me abrazó y me besó con mucho afecto [...].

Finalmente, el tren se puso en marcha. Ahora se había hecho realidad lo que apenas me hubiera atrevido a esperar. No se trataba, a buen seguro, de una alegría exuberante que pudiera apoderarse de mí… ¡lo que había pasado era demasiado triste! Pero mi alma se encontraba en una paz perfecta: en el puerto de la voluntad de Dios”…

EDITH STEIN.

 

 

PARA REZAR

 

No te inquietes por las dificultades de la vida,
por sus altibajos, por sus decepciones,
por su porvenir más o menos sombrío.
Quiere lo que Dios quiere.

Ofrécele en medio de inquietudes y dificultades
el sacrificio de tu alma sencilla que, pese a todo,
acepta los designios de su providencia.

Poco importa que te consideres un frustrado
si Dios te considera plenamente realizado;
a su gusto.
Piérdete confiado ciegamente en ese Dios
que te quiere para sí.
Y que llegará hasta ti, aunque jamás le veas.

Piensa que estás en sus manos,
tanto más fuertemente cogido,
cuanto más decaído y triste te encuentres.

Vive feliz. Te lo suplico.
Vive en paz. Que nada te altere.
Que nada sea capaz de quitarte tu paz.
Ni la fatiga psíquica. Ni tus fallos morales.
Haz que brote, y conserva siempre sobre tu rostro
una dulce sonrisa, reflejo de la que el Señor
continuamente te dirige.

Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada,
como fuente de energía y criterio de verdad,
todo aquello que te llene de la paz de Dios.

Recuerda:
cuanto te reprima e inquiete es falso.
Te lo aseguro en nombre de las leyes de la vida
y de las promesas de Dios.
Por eso, cuando te sientas
apesadumbrado, triste,
ADORA Y CONFÍA…


Padre Teilhard de Chardin

 

MARTES DE LA SEMANA XV


 

Tiro y Sidón serán tratadas menos rigurosamente que ustedes

 

Lectura del libro del Éxodo    2, 1-15a

 

Un hombre de la familia de Leví se casó con la hija de un levita. La mujer concibió y dio a luz un hijo; y viendo que era muy hermoso, lo mantuvo escondido durante tres meses. Cuando ya no pudo ocultarlo más tiempo, tomó una cesta de papiro y la impermeabilizó con betún y pez. Después puso en ella al niño y la dejó entre los juncos, a orillas del Nilo. Pero la hermana del niño se quedó a una cierta distancia, para ver qué le sucedería.

La hija del Faraón bajó al Nilo para bañarse, mientras sus doncellas se paseaban por la ribera. Al ver la cesta en medio de los juncos, mandó a su esclava que fuera a recogerla. La abrió, y vio al niño que estaba llorando; y llena de compasión, exclamó: «Seguramente es un niño de los hebreos.»

Entonces la hermana del niño dijo a la hija del Faraón: « ¿Quieres que vaya a buscarte entre las hebreas una nodriza para que te lo críe?»

«Sí», le respondió la hija del Faraón. La jovencita fue a llamar a la madre del niño, y la hija del Faraón le dijo: «Llévate a este niño y críamelo; yo te lo voy a retribuir.»

La mujer lo tomó consigo y lo crió; y cuando el niño creció, lo entregó a la hija del Faraón, que lo trató como a un hijo y le puso el nombre de Moisés, diciendo: «Sí, yo lo saqué de las aguas.»

Siendo ya un hombre, Moisés salió en cierta ocasión a visitar a sus hermanos, y observó los penosos trabajos a que estaban sometidos. También vio que un egipcio maltrataba a un hebreo, a uno de sus hermanos. Entonces dirigió una mirada a su alrededor, y como no divisó a nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena.

Al día siguiente regresó y encontró a dos hebreos que se estaban pelando. « ¿Por qué golpeas a tu compañero?», preguntó al agresor. Pero este le respondió: « ¿Quién te ha constituido jefe o árbitro nuestro? ¿Acaso piensas matarme como mataste al egipcio?»

Moisés sintió temor y pensó: «Por lo visto, el asunto ha trascendido.» En efecto, el Faraón se enteró de lo sucedido, y buscó a Moisés para matarlo. Pero este huyó del Faraón, y llegó al país de Madián.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 68, 3. 14. 30-31. 33-34 (R.: cf. 33)

 

R.    Busquen al Señor, humildes, y vivirán.

 

Estoy hundido en el fango del Abismo

y no puedo hacer pie;

he caído en las aguas profundas,

y me arrastra la corriente. R.

 

Pero mi oración sube hasta ti, Señor,

en el momento favorable:

respóndeme, Dios mío, por tu gran amor,

sálvame, por tu fidelidad. R.

 

Yo soy un pobre desdichado, Dios mío,

que tu ayuda me proteja:

así alabaré con cantos el nombre de Dios,

y proclamaré su grandeza dando gracias. R.

 

Que lo vean los humildes y se alegren,

que vivan los que buscan al Señor:

porque el Señor escucha a los pobres

y no desprecia a sus cautivos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    11, 20-24

 

Jesús comenzó a recriminar a aquellas ciudades donde había realizado más milagros, porque no se habían convertido. « ¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros realizados entre ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y cubriéndose con ceniza. Yo les aseguro que, en el día del Juicio, Tiro y Sidón serán tratadas menos rigurosamente que ustedes. Y tú, Cafarnaúm, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno. Porque si los milagros realizados en ti se hubieran hecho en Sodoma, esa ciudad aún existiría. Yo les aseguro que, en el día del Juicio, la tierra de Sodoma será tratada menos rigurosamente que tú.»

 

Palabra del Señor.

 

Si de la Memoria:

 

Zacarías. 2,14-17

S. R: Lucas 1,46-55

Mateo 12,46-50

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Frente a la poderosa fuerza del faraón se alza una fuerza surgida de la nada: un niño nacido de una tribu maldita, que no tiene ningún derecho a vivir. Será la sencilla acción de tres mujeres, de la que Dios se servirá para que sus planes sigan adelante: la madre y la hermana de Moisés, y la hija del mismo Faraón. Moisés vivirá gracias precisamente a los que lo habían condenado.
  • Una cesta en el río y un niño llorando dentro de ella, conmueve el corazón de la egipcia. Los caminos de Dios son sorprendentes. La hija del Faraón y no otra persona, es la que los encuentra. Paradojas de la vida: la hija del faraón adopta y educa al que va a ser el liberador del pueblo oprimido por su padre.
  • Así sabe Dios darle la vuelta a las situaciones. En esto tan cotidiano y simplón, con apariencia de cuento, se funda la invitación a la esperanza: Dios salva, Dios es poderoso, Dios está claramente al lado de los débiles, al lado del pueblo que sufre.
  • El nombre Moisés probablemente era egipcio, “el sacado”, “el salvado de las aguas”: él será luego el que libere a su pueblo de la esclavitud, ayudándole a atravesar el Mar Rojo y el desierto.
  • El capítulo se completa con dos escenas, que nos presentan gestos proféticos del futuro dirigente del pueblo: Moisés, ya hombre, sale de su instalación en la corte faraónica, y descubre la opresión a que están sometidos sus hermanos hebreos; toma partido en favor del oprimido comprometiendo su futuro; sin embargo los suyos no entienden ni aceptan el gesto de Moisés.
  • El futuro liberador del pueblo tendrá que sufrir, a lo largo de su vida, las incomprensiones de sus liberados. Moisés, el protegido del faraón, el hombre comprometido en la liberación de sus hermanos, huye de Egipto, rompe con el pasado y vuelve al marco de vida de sus antepasados a la experiencia del desierto.
  • Ahí se terminará de fraguar el hombre libre y fiel, capaz de conducir a un puñado de esclavos, hasta el libre servicio de Yavhé.

***

  • Lo que decía ayer Jesús que no había venido a traer paz, sino espadas y división, se ve claramente en la página siguiente del evangelio.
  • Los prodigios de Jesús son signos que anuncian la llegada del Reino. La respuesta del ser humano debe ser la conversión y la fe. Jesús una vez más se muestra pródigo en signos de verdad y amor, pero los beneficiarios de los mismos; aceptan lo que les interesa humanamente, pero se desentienden de los compromisos que esto significa. Por eso la voz de Jesús adquiere tonos proféticos y escatológicos de denuncia y condena.
  • Estas tres ciudades: Corozaín, Betsaida y Cafarnaún, estaban situadas a orillas del lago de Galilea y fueron testigos privilegiadas de las grandes obras del Mesías; han oído la proclamación a los pobres del Reino de los cielos y su llamado a la conversión; han visto con sus ojos las señales de los tiempos mesiánicos; han recibido la visita de los apóstoles. Pero no se han convertido. Tenían motivos más que suficientes para haber creído, sin embargo se resisten.
  • Estas ciudades son sedes de escuelas rabínicas y centros de cultura religiosa. La invectiva a las ciudades mira, sobre todo, a los círculos intelectuales. Jesús se lamenta de ellas. Las compara con Tiro y Sidón con fama de impías, o con paganas como Sodoma por la corrupción de sus costumbres, y asegura que esas ciudades «malditas», seguramente se habrían convertido ante sus signos y prodigios.
  • A pesar de que sus hechos acreditan la cercanía del reinado de Dios, esas ciudades no han cesado de practicar la injusticia. Estas ciudades han encarnado una estructura de poder prepotente, presumiendo y envaneciéndose de su sabiduría, que les impide reconocer a Jesús como la verdadera sabiduría a través de sus obras.
  • Cuanto más ha recibido uno, más tiene que dar. Nosotros somos verdaderamente ricos en gracias de Dios, por la formación, la fe, los sacramentos, la comunidad cristiana.
  • En todo momento nuestros actos son una elección “por o contra” Dios. No siempre pensamos en ello.
  • Podemos creernos convertidos de una vez para siempre, y Dios deja de ser novedad en nuestra vida. Nos acostumbramos a vivir con un poco fe y algunas obras buenas que nos tranquilizan, pero sin la fe desafiante que nos llama cada día al cambio.
  • Nos conformarnos con un podo de fe y con una salvación privatizada a nuestra medida, que impide la fe valiente que nos hace volver sobre nuestras vidas, confrontarnos con el evangelio de Jesús y dar pasos en nuestro camino cotidiano de conversión. La autosuficiencia conformista es veneno para el corazón.
  • Asistir todos los días a la Iglesia, o tener muchos gestos de piedad no son garantía de pertenencia al Reino. Vivir la experiencia del Reino de Dios, es una novedad que requiere de conversión permanente.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Me siento convertido?

  • ¿Experimento la novedad que me trae el evangelio?

  • ¿Mi fe, hace camino con mi vida?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Señor, creo en ti

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Aunque sin saberlo, todos los hombres sirven a los planes de Dios. Las obras de Dios empiezan en la humildad, en lo escondido, y en estas circunstancias no sabemos nunca que es lo que puede servir al Señor: tal vez sus enemigos son sus mejores colaboradores, tal vez colaboren en sus planes más de lo que lo hacen sus amigos. También hoy sigue siendo así: ¡qué misterio se desarrolla a través de la historia! Es Dios quien conduce los acontecimientos; todos ellos responden al designio divino, y los hombres sirven todos a este designio: lo quieran o no, todos entran en este plan.

¿Quién nos dará ojos para saber descubrir, en los acontecimientos más humildes, el comienzo de las obras más grandes?

No son la grandeza y el poder el instrumento de las obras divinas, sino precisamente la humildad, la pobreza, la debilidad, la impotencia. Hoy como ayer, y siempre. Sólo en la medida en que los hombres se mantengan en la humildad y en lo escondido, en la pobreza y en la impotencia, servirán al Señor.

Moisés, instrumento de Dios, es un pobre niño. Pero salvará a Israel contra el poder del faraón, y lo salvará precisamente a través del mismo faraón. El mundo, el enemigo de Dios, se ensañará contra un poder opuesto al suyo, no se ensañará contra la debilidad, contra la impotencia. La hija del faraón salva la vida del pequeño Moisés. El faraón se pone duro contra Israel porque éste se muestra recalcitrante a sus órdenes; sin embargo, contra este niño pequeño que nada hubiera podido oponerle si le hubiera matado, el faraón se encuentra sin poder, y es él mismo quien lo salva [...]. No son el poder, la grandeza, la riqueza, los que deben dar miedo a los enemigos de Dios, sino la humildad de los pobres, de los que aún confían en Dios…

 

D. Barsolti, edición española: Espiritualidad del Éxodo, Ediciones Sígueme, Salamanca 1968.

 

PARA REZAR

 

Oración de la Interioridad

 

¡Tarde te amé belleza tan antigua y tan nueva, tarde te amé!

El caso es que tú estabas dentro de mí y yo fuera.
Y fuera te andaba buscando y, como un engendro
de frialdad, me abalanzaba sobre la belleza de tus
criaturas.

Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo.
Pero me tenían prisionero lejos de ti aquellas cosas
que, si no existieran en ti, serian algo inexistente.

Me llamaste, me gritaste, y desfondaste mi sordera.
Relampagueaste, resplandeciste,
y tu resplandor disipó mi ceguera.

Exhalaste tus perfumes,
respiré hondo, y suspiro por ti.
Te he paladeado, y me muero de hambre y de sed.
Me has tocado, y ardo en deseo de tu paz.

 

Confesiones 10, 27, 38

 

 

16 DE JULIO – NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

 

El Carmelo, cuya hermosura ensalza la Biblia (Is. 35, 2), ha sido de siempre un monte sagrado. En el siglo IX A. C., Elías lo convirtió en el refugio de la fidelidad al Dios único y en el lugar de los encuentros entre el Señor y su pueblo (1 R 18, 39). El recuerdo del Profeta «abrasado de celo por el Dios vivo» había de perpetuarse en el Carmelo.

En tiempo de las Cruzadas, las grutas del monte dieron acogida a los ermitaños cristianos. Pero hasta el siglo XIII no pasaron éstos a formar una familia religiosa, a la que el patriarca Alberto de Jerusalén dio una regla (hacia el 1209), y que fue confirmada por el papa Honorio III (1226).

El Monte Carmelo, que domina la llanura de Galilea, no cae lejos de Nazaret, en donde vivió María “conservando todo en su corazón”. De ahí que la Orden del Carmelo haya querido desde sus orígenes ponerse bajo el patrocinio de la Madre de los contemplativos.

En el siglo XVI, los dos doctores y reformadores de la Orden – Santa Teresa de Ávila v San Juan de la Cruz – convertirían al Monte Carmelo en el símbolo de aquello que San Buenaventura llamaba «itinerario hacia Dios». Por eso le pedimos hoy al Señor que nos haga llegar, gracias a «la intercesión de la Virgen María» «hasta Cristo, monte de salvación».

 

OREMOS

 

Haz venir, Señor, sobre nosotros la poderosa intercesión de la gloriosa Virgen María, para que, protegidos con su auxilio, podamos llegar a tu monte santo, que es Jesucristo, tu Hijo. Que vive y reina contigo.

 

MIÉRCOLES DE LA SEMANA XV


 

Te alabo Padre por haberte revelado a los sencillos

 

Lectura del libro del Éxodo        3, 1-6. 9-12

 

Moisés, que apacentaba las ovejas de su suegro Jetró, el sacerdote de Madián, llevó una vez el rebaño más allá del desierto y llegó a la montaña de Dios, al Horeb. Allí se le apareció el Ángel del Señor en una llama de fuego, que salía de en medio de la zarza.

Al ver que la zarza ardía sin consumirse, Moisés pensó: «Voy a observar este grandioso espectáculo. ¿Por qué será que la zarza no se consume?»

Cuando el Señor vio que él se apartaba del camino para mirar, lo llamó desde la zarza, diciendo: « ¡Moisés, Moisés!» «Aquí estoy», respondió él. Entonces Dios le dijo: «No te acerques hasta aquí. Quítate las sandalias, porque el suelo que estás pisando es una tierra santa.» Luego siguió diciendo: «Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.»

Moisés se cubrió el rostro porque tuvo miedo de ver a Dios.

Entonces Dios le dijo: «El clamor de los israelitas ha llegado hasta mí y he visto cómo son oprimidos por los egipcios. Ahora ve, yo te envío al Faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los israelitas.»

Pero Moisés dijo a Dios: « ¿Quién soy yo para presentarme ante el Faraón y hacer salir de Egipto a los israelitas?»

«Yo estaré contigo, le dijo Dios, y esta es la señal de que soy yo el que te envía: después que hagas salir de Egipto al pueblo, ustedes darán culto a Dios en esta montaña.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 102, 1-2. 3-4. 6-7 (R.: 8a)

 

R.    El Señor es bondadoso y compasivo.

 

Bendice al Señor, alma mía,

que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;

bendice al Señor, alma mía,

y nunca olvides sus beneficios. R.

 

El perdona todas tus culpas

y cura todas tus dolencias;

rescata tu vida del sepulcro,

te corona de amor y de ternura. R.

 

El Señor hace obras de justicia

y otorga el derecho a los oprimidos;

él mostró sus caminos a Moisés

y sus proezas al pueblo de Israel. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    11, 25-27

 

Jesús dijo:

«Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.

Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Han pasado varios años desde la huida de Moisés. Se ha instalado en tierras de Madián. Viviendo la vida de los nómadas, tiene experiencia de las tradiciones de sus antepasados, Abraham, Isaac, Jacob. Se ha casado allí con la hija del sacerdote pagano Jetró. Ha tenido familia. Ha madurado en su carácter. Es un retorno a las fuentes. Esta experiencia le será muy útil cuando tenga que volver a atravesar ese desierto del Sinaí, unos años después.
  • Es pastor de oficio y está cuidando los rebaños de su suegro. Y allí, el ángel del Señor se le apareció en forma de llama de fuego que salía de una zarza llamándolo: «¡Moisés! ¡Moisés!, «Aquí estoy», es la primera respuesta, pero, luego, se da cuenta de lo que Dios le está pidiendo y presenta sus objeciones. Ha huido de la justicia de Egipto, y tiene que volver allí a pedir al Faraón que deje salir a los suyos. La respuesta de Dios es consoladora: «Yo estoy contigo».
  • Dios lo llama por su nombre. Le va a revelar su proyecto de liberación y le confía la misión de realizarlo. Es el Dios de los patriarcas. El Dios de la promesa. El Dios que ve cómo sufre su pueblo y no lo puede soportar y decide intervenir, enviándolo. Dios lleva siempre a cabo sus planes por medio de intermediarios humanos, hombres y mujeres. Dios necesita de los hombres. Llama a las personas a su servicio.
  • La visión de la zarza ardiente representa un momento decisivo en la vida de Moisés y de su pueblo: Dios lo llama para llevar a cabo la ansiada liberación. Dios siempre saca bien del mal y, a través de las vicisitudes de la historia, purifica a su pueblo y lo ayuda a recapacitar y a madurar.

***

  • Jesús había dirigido su condena a tres ciudades que eran sede de escuelas rabínicas y centros de cultura religiosa. Esto las hacía orgullosas de su sabiduría y autosuficientes. Esta vanidad, les impedía descubrir el obrar de Dios manifestado en Jesús.
  • Por una parte, dolorido, y por otra, lleno gozo Jesús bendice al Padre, Señor de cielo y tierra, porque son los humildes y sencillos los que saben entender los signos de la cercanía de Dios, su proyecto, los secretos de su corazón, su modo de actuar.
  • Con mucha frecuencia, presenta la Biblia la convicción de que a Dios, no lo descubren los sabios y los poderosos, porque están demasiado llenos de sí mismos. Sino los débiles, los que tienen un corazón sin demasiadas complicaciones.
  • En Belén, lo acogieron una humilde pareja de jóvenes judíos; los pastores, los magos de tierras lejanas y los ancianos Simeón y Ana. Los «sabios y entendidos», las autoridades civiles y religiosas, no lo recibieron.
  • El hecho de que Dios «oculta» ese saber, no se debe a su designio, sino al obstáculo humano; se atribuye a Dios lo que es culpa del hombre. De hecho, la realidad de Jesús está patente a todos, viene para ser conocido de todos. Los sabios y entendidos, son con su actitud obcecada e irresponsable, incapaces de reconocer y aceptar el paso de Dios en la historia.
  • Los sencillos pueden percibir claramente los signos del Reino de Dios que se manifiestan en la acción de Jesús, porque su vista, no está deslumbrada por el resplandor de las riquezas, de la ciencia, del poder o de la sabiduría humana. La limpieza de corazón, permite ver con los ojos de Dios. Los pequeños de que habla Jesús, son los que se saben necesitados, pobres, limitados, y por esa razón, abren sus manos poniendo de manifiesto simplemente que están vacías.
  • Jesús reconoce que su tarea evangelizadora le ha sido encomendada por su Padre, y que se conoce al Padre por el Hijo.
  • Entre «estas cosas», que no entienden los sabios está, sobre todo, quién es Jesús y quién es el Padre.
  • La frase de Jesús «mi Padre me lo ha entregado todo», está en relación con la designación «Dios entre nosotros». Jesús es la presencia de Dios en la tierra. De esta manera, nos encontramos con una síntesis de la autorrevelación de Jesús. Jesús es el Hijo de Dios en un plano distinto y superior al del resto de los hombres.
  • Jesús descubre la gozosa apertura a nuevos horizontes que se abre a la humanidad, por la participación íntima en los secretos del Padre.
  • La revelación divina, no se encuentra en el orden de la cantidad de conocimientos que somos capaces de acumular a lo largo de nuestra vida. Ella sólo es fecunda, si somos capaces de participar del modo de actuar de Jesús, en un amor limpio y desinteresado, que no cuida de los propios intereses, sino que pone por encima de todo los intereses del Padre.
  • Sólo siendo pequeños, sintiéndonos necesitados de Dios, recibiremos la revelación del misterio divino, seremos capaces de descubrir las huellas y la presencia de Dios en todo lo que existe y en todo lo que acontece.
  • No la mucha ciencia nos consigue la fe, sí el mucho amor nos hace capaces de acercarnos íntimamente al corazón de Dios y descubrir su voluntad.
  • Que sea nuestra vida en el amor, más que nuestras palabras, manifiesten nuestra sabiduría.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿A qué sabiduría aspiro en mi vida?

  • ¿Qué cosas admiro de los demás?

  • ¿Qué testimonios merecen mi confianza?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…La venida de Dios es repentina, imprevista. Moisés no fue conscientemente a la búsqueda de Yavhé: fue Yavhé el que se presentó de una manera imprevisible a él. Este dato de la revelación ha sido subrayado de una manera repetida tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Israel había comprendido que el contacto con el Dios vivo no es algo que el hombre pueda obtener mediante técnicas de contemplación. La revelación es siempre efecto de la intervención soberanamente libre de Dios. Es siempre Dios quien comienza el diálogo con el hombre.

En el caso de Moisés, el encuentro tiene lugar en el momento en que Dios le llama por su nombre. Ex 3,4. Cuando Dios llama, lo que se le pide al hombre, en primer lugar, es prontitud y disponibilidad para acoger la Palabra de Dios. La respuesta de Moisés en esta circunstancia es concisa, una sola palabra hebrea, “hinnent” que implica la misma respuesta franca e inmediata: «¡Aquí! estoy! ¡A tu servicio!».

Existe, no obstante, una inequívoca ambivalencia en la reacción de Moisés ante la presencia de Dios. Si la experiencia de lo sagrado atrae al hombre con su fascinación misteriosa, le colma al mismo tiempo de temor y temblor, puesto que la experiencia de lo sagrado es para él, simultáneamente, experiencia de su propia naturaleza profana y de su indignidad. Entonces toma el hombre conciencia de que ni el hecho de quitarse las sandalias ni las purificaciones rituales, pueden prepararle de una manera adecuada para entrar en la presencia del Dios vivo.

Así le sucede a Moisés: su primera reacción frente a la zarza ardiente fue de audaz y profano curiosidad, mas ahora se cubre el rostro y tiene miedo de mirar para no vislumbrar al Dios absolutamente santo. Moisés no intenta huir ni esconderse, pero se cubre el rostro para no ver a Dios. Israel, en efecto, estaba convencido de que Dios era demasiado santo para ser visto por el hombre, como Dios mismo dirá de inmediato a Moisés: «No podrás ver mi cara, porque quien la ve no sigue vivo». Ex 33,20.

 

U. Plastaras, El Dios del Éxodo, Casale Monf. 1976, pp. 53ss.

 

PARA REZAR

 

Gracias Señor porque me llamas

 

Gracias por la vida,
por mi vida,
por tus inspiraciones.
Gracias Señor porque me llamas,
porque me pides
que colabore contigo;
que sea tu instrumento
como papel en blanco,
donde Tú puedas ir escribiendo,
como barro en manos del alfarero
que va tomando forma,
como hombre que sabe escuchar
y está pronto a responder.

 

JUEVES DE LA SEMANA XV


 

Vengan a mí los que están afligidos y agobiados

 

Lectura del libro del Éxodo    3, 13-20

 

Moisés, después de oír la voz del Señor que le hablaba desde la zarza, dijo a Dios: «Si me presento ante los israelitas y les digo que el Dios de sus padres me envió a ellos, me preguntarán cual es su nombre. Y entonces, ¿qué les responderé?»

Dios dijo a Moisés: «Yo soy el que soy.» Luego añadió: «Tú hablarás así a los israelitas: “Yo soy” me envió a ustedes.» Y continuó diciendo a Moisés: «Tú hablarás así a los israelitas: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, es el que me envía. Este es mi nombre para siempre, y así será invocado en todos los tiempos futuros. Ve a reunir a los ancianos de Israel y diles: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me apareció y me dijo: “Yo los he visitado y he visto cómo los maltrataban los egipcios. Por eso decidí librarlos de la opresión que sufren en Egipto, para llevarlos al país de los cananeos, los hititas, los amorreos, los perizitas, los jivitas y los jebuseos, a una tierra que mana leche y miel.”

Ellos te escucharán, y tú irás a presentarte ante el rey de Egipto, junto con los ancianos de Israel. Entonces le dirás: “El Señor, el Dios de los hebreos, vino a nuestro encuentro. Y ahora tenemos que realizar una marcha de tres días por el desierto, para ofrecer sacrificios al Señor, nuestro Dios.”

Ya sé que el rey de Egipto no los dejará partir, si no es obligado por la fuerza. Pero yo extenderé mi mano y castigaré a Egipto, realizando ante ellos toda clase de prodigios. Así él los dejará partir.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 104, 1 y 5. 8-9. 24-25. 26-27 (R.: 8a)

 

R.    El Señor se acuerda eternamente de su alianza.

 

¡Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,

hagan conocer entre los pueblos sus proezas;

recuerden las maravillas que él obró,

sus portentos y los juicios de su boca! R.

 

El se acuerda eternamente de su alianza,

de la palabra que dio por mil generaciones,

del pacto que selló con Abraham,

del juramento que hizo a Isaac. R.

 

El Señor hizo a su pueblo muy fecundo,

más fuerte que sus mismos opresores;

cambió el corazón de los egipcios,

para que sintieran odio por su pueblo

y trataran con perfidia a sus servidores. R.

 

Luego envió a Moisés, su servidor,

y a Aarón, que era su elegido;

por su intermedio realizó prodigios,

hizo portentos en la tierra de Cam. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    11, 28-30

 

Jesús tomó la palabra y dijo:

Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • En Egipto en medio de toda clase de dioses era fácil que los hebreos hubiesen adoptado, en parte, la idolatría ambiental. Dios se revela como el único verdadero y se une así a la gran tradición de los patriarcas, quizá algo olvidada. El nombre para los hebreos indica, «el ser» profundo.
  • Dios no es una realidad imprecisa, impersonal, una cosa vaga. Tiene un «nombre», es alguien vivo. «Yavhé» se revela a Moisés diciendo: “Yo soy el que soy”, reúne a los ancianos de Israel … y diles que he decido sacarlos de la opresión egipcia. «Yo soy», «soy el que estoy ahí para», «soy el que estoy cerca». Es el Dios de los patriarcas, el Dios de la promesa, el que ha decidido estar siempre ayudando a su pueblo, en el pasado y en el futuro. Por eso ahora se dispone a su liberación. El nombre de Dios se nos revela, no en los libros, sino en la historia. Dios es el «ser que posee su existencia en sí mismo», la roca sólida, el único que existe verdaderamente. Y este Nombre es una garantía. «¡Aquél que ha enviado a Moisés, es la Roca!»
  • El Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob, el Dios “fiel”, que cumple sus promesas; ha visto lo que les han hecho en Egipto, donde se los oprime y ha decidido llevarlos al país de los cananeos, país que mana leche y miel.
  • Dios, es un Dios comprometido en la historia, un Dios que interviene para «crear», «salvar», «reunir». El pueblo de Israel debe saber, y nosotros también, que Dios está siempre, en los días de prosperidad y en días de infortunio, y ese Dios quiere nuestra liberación.

***

  • El pueblo estaba agobiado por la infinita carga de las prescripciones religiosas. La confusión que les producía, su falta de conocimiento de la implicancia de los preceptos de la Escritura, sumado al analfabetismo y a la falta de formación, hacían de la Palabra revelada por Dios en el Antiguo Testamento, una carga insoportable. Los doctores de la ley imponían obligaciones difíciles de cumplir, que eran como esos “yugos” duros y mal trabajados, que los labradores ponen sobre el cuello de las bestias y que lastiman su piel.
  • Jesús continúa mostrando su preocupación por los que ocupan el primer lugar en su corazón: los pequeños, los humildes, los pobres, los que sufren, los hambrientos, los enfermos, los desgraciados; todos los que están rendidos y agobiados. Por eso les dice que se acerquen, que vayan hacia Él que los aliviará.
  • Jesús ofrece darles respiro, una pausa para que la carga sea más “llevadera”. Presenta la imagen del pobre hombre que lleva una carga abrumadora, y que se detiene para depositar junto a Él su carga, para tomarla luego de nuevo, y continuar su marcha. Es la imagen de todo aquel que lleva un peso tan grande que necesita descansar unos momentos antes de reemprender su camino.
  • Esto es lo que Jesús quiere hacer por nosotros, aliviarnos, confortarnos, hacernos más ligeros, libres y seguros. Jesús invita a cargar con su yugo que es suave y su carga ligera. Invita a ser sus discípulos; aprender de Él, que es manso y humilde para encontrar alivio. El “yugo” de Jesús no es una carga que aplaste y lastime.
  • El yugo que propone Jesús, se resume en un incondicional amor al prójimo, fruto de la experiencia de Dios como Padre. Para esto es necesario aprender de Él siendo su discípulo. Siguiendo a Jesús, la alianza y la ley del Señor; la Torah y los mandamientos de la voluntad de Dios, ya no son un yugo opresor y duro, sino que generan la gozosa paz prometida a los que aman y por eso crecen en libertad.
  • El yugo que carga el discípulo, ya no es un sistema legal para cumplir, sino seguir a Jesús, el Hijo, que revela la voluntad de Dios; y la realiza plena y definitivamente en el servicio, el amor y la alegría.
  • Esto no significa que no sea un estilo de vida exigente. Su programa incluye renuncias, cargar con la cruz. Pero para eso nos promete su ayuda. Asumimos la propuesta del reino, cargamos con la cruz pero en su compañía, Él está con nosotros y nos ayuda a superar nuestras luchas y dificultades. Sabe de las caídas y debilidades de sus discípulos, pero se muestra siempre cercano, comprensivo, dispuesto a ayudar y perdonar. No nos quiere seguidores con el temor de los esclavos, sino con el amor y la alegría de los hijos que se saben amados.
  • Aprender de su mansedumbre y humildad de corazón, significa saberse pobre y saber comprender a los pobres, a los humildes, a los descarriados. Jesús padece con nosotros asumiendo en todo nuestra vida, porque es el enviado de Dios, el Mediador, que viene a salvar a los hombres. Jesús llama a sí, a todos los que necesitamos de salvación; a los que gemimos bajo la carga de la vida. La moral sin alegría y torturante del fariseísmo, se convierte en gozoso servicio, producido por la cercanía de la presencia de Dios. Las exigencias, sólo se comprenden desde la felicidad del seguimiento de Jesús, tal como se proponen en las bienaventuranzas.
  • Primero es evangelio y sólo después ley. Siempre habrá en el mundo yugos pesados y cargas aplastantes. Jesús al revelarnos que somos aceptados tal como somos, angustiados y desgarrados, nos tranquiliza; y da un sentido a nuestro andar. En adelante sabemos que estamos en Dios, porque Él mismo ha querido estar en nosotros, sea cual fuere nuestra debilidad y nuestro pecado.
  • Los discípulos hallaremos la paz y el alivio, no porque Jesús no sea exigente, sino porque Jesús nos da la alegría de sentirnos salvados y amados por El; y esta relación personal hace que el yugo sea suave y la carga, ligera.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Dónde ubico la valoración de mi vida?

  • ¿Me siento decepcionado de mí mismo?

  • ¿Cuál es la meta de la carrera de la vida en la que me encuentro?

 

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Tu yugo es suave y tu carga liviana

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL


«Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré»

 

…”El Señor ama a los hombres, pero permite que sean probados. De esta manera pueden reconocer su impotencia y humillarse y, gracias a su humildad, recibir el Santo Espíritu. Y con el Santo Espíritu todo va bien, todo se llena de gozo… El humilde estará contento con todo lo que le pueda suceder, porque el Señor es su riqueza y su gozo; todos los hombres quedarán sorprendidos de la belleza de su alma.

Tú dices: «Mi vida está llena de sufrimientos». Pero yo te contestaré, o mejor dicho, será el mismo Señor el que te dirá: «Se humilde y verás como tus pruebas se cambian en descanso», hasta el punto que te sorprenderás de ti mismo y te dirás: « ¿Por qué en otro tiempo estaba yo tan atormentado y afligido?» Ahora eres feliz porque has llegado a ser humilde y has recibido la gracia divina; ahora, incluso cuando te encontraras solo con tu pobreza, el gozo no te abandonará porque tienes en tu alma la paz que nos prometió el Señor cuando dijo: «Mi paz os doy» (Jn 14,27). Es de esta manera que el Señor da su paz a todas las almas humildes”…

 

San Silvano (1866-1938), monje ortodoxo – Escritos

 

PARA REZAR

 

La fuerza de la Vida

 

Creo en un Dios impotente,
débil y debilitado;
creo en un Dios que no puede;
que no triunfa. Derrotado.

Creo en un Dios ¡tan vecino!
que se vuelve un Dios-humano;
que su vida entre nosotros,
es muerte que le entregamos.

Ceo en un Dios sin poder,
hecho hombre y torturado;
y por coronas, ¡espinas!
y por respuesta, ¡insultado!

Creo en un Dios impotente,
un Dios de brazos atados;
un Dios distinto a los hombres,
poderosos, soberanos…

Creo en un Dios
que no sabe negar lo que ha declarado;
creo en un Dios impotente,
¡impotente de enamorado!

Creo en un Dios novedoso,
de novedad siempre a mano;
que genera a cada instante
lo que el amor va dictando.

Creo en un Dios generoso,
del amor crucificado;
creo en un Dios también pobre,
que tiene a los pobres al lado.

Creo en un Dios que no puede,
¡es el amor quien lo ha atado!
Creo en un Dios sin poder;
pobre… ¡Resucitado!

Anónimo

 

VIERNES DE LA SEMANA XV


 

El Hijo del hombre es dueño del sábado

 

Lectura del libro del Éxodo    11, 10-12, 14

 

Moisés y Aarón realizaron todos estos prodigios delante del Faraón; pero el Señor le había endurecido el corazón, y él no dejó partir de su país a los israelitas.

Luego el Señor dijo a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto: Este mes será para ustedes el mes inicial, el primero de los meses del año. Digan a toda la comunidad de Israel: El diez de este mes, consíganse cada uno un animal del ganado menor, uno para cada familia. Si la familia es demasiado reducida para consumir un animal entero, se unirá con la del vecino que viva más cerca de su casa. En la elección del animal tengan en cuenta, además del número de comensales, lo que cada uno come habitualmente.

Elijan un animal sin ningún defecto, macho y de un año; podrá ser cordero o cabrito. Deberán guardarlo hasta el catorce de este mes, y a la hora del crepúsculo, lo inmolará toda la asamblea de la comunidad de Israel. Después tomarán un poco de su sangre, y marcarán con ella los dos postes y el dintel de la puerta de las casas donde lo coman. Y esa misma noche comerán la carne asada al fuego, con panes sin levadura y verduras amargas. No la comerán cruda ni hervida, sino asada al fuego; comerán también la cabeza, las patas y las entrañas. No dejarán nada para la mañana siguiente, y lo que sobre, lo quemarán al amanecer. Deberán comerlo así: ceñidos con un cinturón, calzados con sandalias y con el bastón en la mano. Y lo comerán rápidamente: es la Pascua del Señor.

Esa noche yo pasaré por el país de Egipto para exterminar a todos sus primogénitos, tanto hombres como animales, y daré un justo escarmiento a los dioses de Egipto. Yo soy el Señor. La sangre les servirá de señal para indicar las casas donde ustedes estén. Al verla, yo pasaré de largo, y así ustedes se librarán del golpe del Exterminador, cuando yo castigue al país de Egipto.

Este será para ustedes un día memorable y deberán solemnizarlo con una fiesta en honor del Señor. Lo celebrarán a lo largo de las generaciones como una institución perpetua.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 115, 12-13. 15-16. 17-18 (R.: 13)

 

R.    Alzaré la copa de la salvación e invocaré el nombre del Señor.

 

¿Con qué pagaré al Señor

todo el bien que me hizo?

Alzaré la copa de la salvación

e invocaré el nombre del Señor. R.

 

¡Qué penosa es para el Señor

la muerte de sus amigos!

Yo, Señor, soy tu servidor,

tu servidor, lo mismo que mi madre:

por eso rompiste mis cadenas. R.

 

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,

e invocaré el nombre del Señor.

Cumpliré mis votos al Señor,

en presencia de todo su pueblo. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    12, 1-8

 

Jesús atravesaba unos sembrados y era un día sábado. Como sus discípulos sintieron hambre, comenzaron a arrancar y a comer las espigas.

Al ver esto, los fariseos le dijeron: «Mira que tus discípulos hacen lo que no está permitido en sábado.»

Pero él les respondió: «¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la ofrenda, que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes?

¿Y no han leído también en la Ley, que los sacerdotes, en el Templo, violan el descanso del sábado, sin incurrir en falta?

Ahora bien, yo les digo que aquí hay alguien más grande que el Templo. Si hubieran comprendido lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios, no condenarían a los inocentes. Porque el Hijo del hombre es dueño del sábado.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Hoy se nos describe la cena pascual, tal como la celebran cada año los judíos, haciendo memoria del aquel momento en el que Moisés, con la ayuda de Dios, los condujo en la salida de Egipto. Así empieza el éxodo.
  • La cena de despedida está descrita con los ritos usuales: la reunión familiar, el sacrificio del cordero con cuya sangre marcan las puertas, la cena a toda prisa con panes ácimos, sin acabar de fermentar.
  • «Pascua» significa «paso. Fue Dios el que «pasó de largo» ante las puertas de los judíos, señaladas con sangre. E Israel el que «pasó» de la esclavitud a la libertad, sobre todo a través de las aguas del Mar Rojo hacia la nueva tierra.
  • Esta celebración, repetida cada año, será para Israel «un día memorable y lo celebrarán como fiesta en honor del Señor para siempre». Es la gran prueba de amor de Dios, que salva a su pueblo.

***

  • Continuando las controversias anteriores, Jesús enfrenta la actitud autoritaria y déspota de los fariseos. Estos lo cuestionan por la acción que cometen los discípulos “arrancando espigas en sábado”. El sábado es el día de descanso dedicado al Señor, y no se puede realizar ninguna actividad física. Arrancar espigas era equivalente a cosechar, trabajo no permitido durante el descanso obligatorio.
  • Jesús los contradice con los hechos referidos al rey David, cuando infringió la ley para alimentar a su tropa; los sacerdotes por el exceso de actividad cúltica violan el descanso obligatorio. Luego les cita la misma escritura, donde se hace evidente en la boca de los profetas, que lo importante es la misericordia y no los sacrificios.
  • Jesús corrige la meticulosidad de los rabinos, que hacía insoportable la ley del descanso sabático evocando un episodio de David y sus hombres, que comieron el pan de la ofrenda del templo. También les recuerda que los sacerdotes pueden violar la ley del sábado en el templo, sin incurrir en ninguna falta.
  • En los dos pasajes bíblicos que cita, el remedio de una necesidad, fue más importante que la rigidez de la norma. Coloca la misericordia por encima de los sacrificios cultuales. Jesús se ubica como mayor que el templo y que los sacerdotes, y se declara Señor del Sábado, Señor de la ley y de las instituciones religiosas.
  • Fácilmente tendemos a convertir las normas y las instituciones sociales o religiosas, o las costumbres, en absolutos, aún a costa de las personas; sin embargo, el mandamiento por excelencia es el amor a Dios y a las personas, con todas sus consecuencias; y la persona humana, es el verdadero templo, el auténtico sagrario, el legítimo altar, y la práctica de la misericordia el culto grato a Dios.
  • El verdadero culto a Dios no está en los ritos externos sino en el tener un corazón como el de Él. Cuando esto no es claro se puede caer en posturas condenatorias, que si bien son coherentes con la norma escrita, pueden no coincidir con la prioridad de Dios, que es la vida plena del hombre. Jesús nos enseña que ni el tiempo, ni los lugares, ni las cosas, se pueden colocar por encima de la vida; ellos existen en función de servir y de mejorar la vida y no para disminuirla y oprimirla.
  • Ningún motivo excusa de ayudar a los hermanos. La caridad verdadera respeta las exigencias de la justicia, evitando el capricho o la arbitrariedad, pero debe impedir que el rigorismo mate el espíritu de la ley de Dios, que es una invitación continua a amar, a darse a los demás. Dios, rico en misericordia, nos invita a una vida de misericordia.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué lugar ocupa la ley en mi vida de fe?

  • ¿Qué es lo que rige mis actos de piedad y mi vínculo con los hermanos?
  • ¿Cuál es la prioridad en mi práctica religiosa?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Señor, quieres misericordia y no sacrificios

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…El paso de Jesús de este mundo al Padre abarca, en una unidad estrechísima, pasión y resurrección: a través de su pasión es como llegó Jesús a la gloria de la resurrección. Pasión y paso van unidos entre sí; la Pascua cristiana es un “transitus per passionem”: un paso a través de la pasión. Pero hay una síntesis más importante: la que se da entre la Pascua de Dios y la pascua del hombre. ¿Cómo se lleva a cabo esa síntesis en la nueva definición de la Pascua?

En Jesús, los dos protagonistas de la Pascua -Dios y el hombre- dejan de aparecer como alternativos o yuxtapuestos y se convierten en uno solo, porque, en Cristo, la humanidad y la divinidad son una misma persona. El autor y el destinatario de la salvación se han encontrado; la gracia y la libertad se han besado. Ha nacido la «nueva y eterna alianza»; eterna, porque ahora nadie podrá separar ya a los dos contrayentes, convertidos, en Cristo, en una sola persona.

Con todo, queda una duda por disipar: entonces ¿es sólo Jesús quien lleva a cabo la Pascua? ¿Es sólo Él quien pasa de este mundo al Padre? ¿Y nosotros?

El de Jesús no es un paso solitario, sino un paso colectivo, de toda la humanidad, al Padre. En Pascua nació la Iglesia, cuerpo místico de Cristo, como espiga crecida en la tumba de Cristo.

En consecuencia, todos hemos pasado ya, con Cristo, al Padre y «nuestra vida está escondida ya con Cristo en Dios» cf. Col 3,3; sin embargo, todos debemos pasar aún. Hemos pasado “in spe e in sacramento”, en esperanza y por el bautismo, pero debemos pasar en la realidad de la vida cotidiana, imitando su vida y, sobre todo, su amor…

 

R. Cantalamessa, El misterio pascual, Milán 1985, pp. 19-21.

 

PARA REZAR

 

DE TODAS MANERAS

 

Las personas son irrazonables, ilógicas y centradas en sí mismas,
AMALAS DE TODAS MANERAS.

Si haces el bien, te acusarán de tener motivos egoístas,
HAZ EL BIEN DE TODAS MANERAS.

Si tienes éxito ganarás falsos y verdaderos enemigos,
TEN EXITO DE TODAS MANERAS.

El bien que hagas se olvidará mañana,
HAZ EL BIEN DE TODAS MANERAS.

La honestidad y la franqueza te hacen vulnerable,
SE HONESTO Y FRANCO DE TODAS MANERAS.

Lo que te tomó años en construir puede ser destruido en una noche,
CONSTRUYE DE TODAS MANERAS.

La gente de verdad necesita ayuda pero te podrían atacar si lo haces,
AYUDALES DE TODAS MANERAS.

Dale al mundo lo mejor que tienes y te patearán en los dientes,
DALE AL MUNDO LO MEJOR QUE TIENES DE TODAS MANERAS.

 

-De un letrero en la pared de Shishu Vahaban, la casa para niños en Calcuta.

 

SÁBADO DE LA SEMANA XV


 

Las naciones pondrán la esperanza en su Nombre

 

Lectura del libro del Éxodo    12, 37-42

 

Los israelitas partieron de Ramsés en dirección a Sucot. Eran unos seiscientos mil hombres de a pie, sin contar sus familias. Con ellos iba también una multitud heterogénea, y una gran cantidad de ganado mayor y menor. Como la pasta que habían traído de Egipto no había fermentado, hicieron con ella galletas ácimas. Al ser expulsados de Egipto no pudieron demorarse ni preparar provisiones para el camino.

Los israelitas estuvieron en Egipto cuatrocientos treinta años. Y el día en que se cumplían esos cuatrocientos treinta años, todos los ejércitos de Israel salieron de Egipto. El Señor veló durante aquella noche, para hacerlos salir de Egipto. Por eso, todos los israelitas deberán velar esa misma noche en honor del Señor, a lo largo de las generaciones.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 135, 1 y 23-24. 10-12. 13-15

 

R.    ¡Porque es eterno su amor!

 

¡Den gracias al Señor, porque es bueno,

al que en nuestra humillación se acordó de nosotros. R.

 

Y nos libró de nuestros opresores,

al que hirió a los primogénitos de Egipto. R.

 

Y sacó de allí a su pueblo,

con mano fuerte y brazo poderoso. R.

 

Al que abrió en dos partes el Mar Rojo,

al que hizo pasar por el medio a Israel,

y hundió en el Mar Rojo al Faraón con sus tropas. R.

   

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    12, 14-21

 

En seguida los fariseos salieron y se confabularon para buscar la forma de acabar con él.

Al enterarse de esto, Jesús se alejó de allí. Muchos lo siguieron, y los curó a todos. Pero él les ordenó severamente que no lo dieran a conocer, para que se cumpliera lo anunciado por el profeta Isaías:

Este es mi servidor, a quien elegí, mi muy querido, en quien tengo puesta mi predilección. Derramaré mi Espíritu sobre él y anunciará la justicia a las naciones. No discutirá ni gritará, y nadie oirá su voz en las plazas. No quebrará la caña doblada y no apagará la mecha humeante, hasta que haga triunfar la justicia; y las naciones pondrán la esperanza en su Nombre.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Siglos después de los hechos del éxodo, el autor bíblico presenta la realidad histórica como una visión de gesta heroica, en la que todo adquiere un sentido trascendente de cara al futuro. La salida de los israelitas de Egipto se presenta en forma multitudinaria. El poder de la opresión ha sido destruido por la acción poderosa de Dios a favor del pueblo. Han salido no solamente los descendientes de los patriarcas, sino también “una inmensa multitud”. La salvación de Dios tiene dimensiones universalistas, es para todos los que sufren la opresión.
  • El texto nos dice que Dios veló toda la noche, ya que estuvo alerta sobre la marcha de los acontecimientos para que nada fallase y todo llegase a un éxito total. El protagonista principal es Yavhé y simultáneamente el pueblo de Israel. No hay dos protagonistas, sino uno solo: Yavhé, que actúa desde dentro y a través del pueblo oprimido. Todo ha sido obra de Yavhé, que se ha acreditado a los ojos de todos para ganar la confianza de su pueblo. Por otra parte, el éxodo es visto como un punto de partida que da sentido nuevo una serie de instituciones culturales y religiosas del pueblo de Israel.

***

  • La controversia de Jesús con los fariseos continúa en la sinagoga. Éste era un lugar reservado para la lectura y el estudio de la Escritura, por lo que las acciones de Jesús eran un abierto desafío a la autoridad establecida. Les habló de la oveja caída en un pozo y lo natural que era salvarla, aún en día del Sabbat, y que con mayor razón tenemos el derecho y el deber de hacer bien a un hombre, incluso en sábado. Esta respuesta sobre el sábado, no les gustó a los fariseos, de modo que planearon el modo de acabar con Él.
  • Jesús se aleja de ellos, consciente del peligro que corre, sin responder con palabras ofensivas o acciones violentas. Quiere que la verdad brille por encima de las sombras en las que viven.
  • Mateo ve en esta actitud de Jesús el cumplimiento del texto de Isaías que habla de la figura del Mesías, Servidor de Dios.
  • El Mesías no será un agitador ni un líder de multitudes, tampoco un ambicioso que busca la pelea, y usando la fuerza, pugna con otros por el poder, ni alguien que pretende apoyarse en la popularidad; es el siervo de Dios, que busca en cambio a los que necesitan su ayuda. El “Siervo de Yavhé”, anunciará su misión salvífica con el testimonio de su propia vida, respaldado con acciones concretas, en favor de los más pobres y desvalidos de la sociedad.
  • Su misión se realizará con el nuevo estilo del Espíritu: suavidad y mansedumbre con el débil y vacilante. La justicia no se implanta arrollando al débil sino curando, enderezando, perdonando, haciendo revivir. Su camino será el del amor desinteresado que cura y ayuda al hombre.
  • Este es el modo, como el derecho predicado por Él a las naciones, penetrará y llegará a la victoria. La misión para la que lo capacita y a la que lo impulsa el Espíritu, es anunciar el derecho a las naciones.
  • Mateo en este pasaje muestra que el Mesías gracias a la superación de la Ley mosaica, que paraliza al hombre y crea el obstáculo entre Israel y los demás pueblos, llega a establecer una humanidad justa. El “derecho” o nueva norma de justicia resume el principio de Jesús: la ayuda al hombre está por encima de la Ley.
  • La obra salvadora del Mesías, no se circunscribe al pueblo de Israel ni tampoco a los primeros pueblos que tuvieron la suerte de recibir el evangelio: todas las naciones son amadas de Dios en Cristo, y Jesús ha sido enviado a todas ellas.
  • El Servidor señala un nuevo camino que se debe recorrer para llegar a implantar este derecho, que coincide, con las aspiraciones universales de una sociedad justa.
  • Desde esta descripción de la actuación de este Mesías servidor, la Palabra de hoy es un llamado a los discípulos de Jesús a adoptar en nuestra vida su mismo estilo: ayudar, socorrer y hacer revivir a todos aquellos en que la vida se encuentra amenazada. Este estilo responde a las necesidades y a los más íntimos deseos del corazón de todo hombre, y es la piedra fundamental sobre la que se construye toda vida cristiana verdadera.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cuáles son los anhelos más íntimos de mi corazón?
  • ¿Qué tipo de derecho quisiera que se instaure?
  • ¿Cuál es el camino que busco para lograr una vida en armonía y en paz?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Las naciones pondrán la esperanza en tu Nombre

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

..”Nuestra carne está hecha para morar en Dios, para convertirse en templo de Dios. La carne de Jesús es el templo de Dios. De este templo correrán ríos de agua viva para alimentar, curar, revelar el amor y la compasión.

Nuestra carne, transfigurada por el Verbo encarnado, se vuelve un instrumento para difundir el amor de Dios. Igual que para María, también para nosotros la carne de Cristo, su humanidad, son el medio a través del cual y en el cual nos encontramos con Dios.

La llamada que hemos recibido no es a dejar la humanidad de Cristo para ir al encuentro de Dios, que trasciende la carne, sino a descubrir y a vivir la carne de Jesús como carne de Dios, su cuerpo como un sacramento que da un sentido nuevo a nuestra carne humana, que nos revela el amor eterno de la Trinidad donde el Padre y el Hijo, en la unidad del Espíritu Santo, se aman desde toda la eternidad.

Nuestros cuerpos han sido concebidos en el silencio y en el amor. Nuestra primera relación, con nuestra madre, ha sido una relación de comunión, a través del tacto y de la fragilidad de la carne.

Hemos sido llamados a crecer, a desarrollarnos, a volvernos competentes y a luchar por la justicia y por la paz; pero, en definitiva, todo está destinado a la entrega de nosotros mismos, al reposo y a la celebración de la comunión.

Todo empieza en la comunión, todo culmina en la comunión. Todo empieza en la fiesta de las bodas y todo se consuma en la fiesta de las bodas, en la que nos entregamos con amor”…

Jean Vanier. Jesús, el don del amor

 

PARA REZAR

 

Bienaventuranzas de LA JUSTICIA Y LA PAZ


 

Dichosos los no violentos
porque han renunciado a la agresividad,
porque no les gusta eso de “ojo por ojo y diente por diente”,
porque no desean ni hacen mal a nadie.

Feliz el que no responde a la injuria con otra injuria,
al insulto con otro insulto, a la bofetada con otra bofetada.
Dichosos ellos porque la paz será siempre su compañera.

Felices los que cuando les piden, dan;
los que cuando ven que alguien los necesita,
no le vuelven la cara sino que se dan;
los que saben animar, ayudar, acompañar,
los que saben alegrar a quienes viven a su lado.

Dichosos los que tienen la paz en el corazón
acurrucada como una paloma,
y nunca desean la violencia para que no se espante esa paloma.
Esa paloma significa que saben amar mucho.
Felices ustedes los que aman a la familia
haciendo de su casa un hogar feliz.
Dichosos los que aman a los amigos, a los cercanos…
Pero serán más dichosos si son capaces de amar a sus enemigos,
si aprenden a devolver bien por mal.

Dichosos ustedes si
rechazan positivamente toda violencia
y se declaran ante el mundo “AMIGOS DE LA PAZ”
y dicen ¡no! a la guerra, y a la carrera de armamentos,
y al terrorismo, y al manejo, y a la mentira…
mientras que se manifiestan partidarios
del pan, la salud y la cultura.

Dichosos ustedes si se profesan amigos
de todos los hombres y de todos los pueblos.

Dichosos mil veces ustedes,
hombres y mujeres de la Paz.

Dichosos ustedes porque la Paloma de Dios
se acurruca serena en su corazón,
porque son hijos del fuego,
HIJOS DEL AMOR.


 

 

 

 

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XIV – CICLO C

DOMINGO XIV DTE EL AÑO

– CICLO C -

 

Lunes de la semana XIV

 

Martes de la semana XIV

 

Miércoles de la semana XIV

 

Jueves de la semana XIV

 

Viernes de la semana XIV

 

Sábado de la semana XIV

 

DOMINGO XIV DTE EL AÑO

– CICLO C -

 

¡Vayan!


 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías     66, 10-14


 

¡Alégrense con Jerusalén y regocíjense a causa de ella, todos los que la aman! ¡Compartan su mismo gozo los que estaban de duelo por ella, para ser amamantados y saciarse en sus pechos consoladores, para gustar las delicias de sus senos gloriosos!

Porque así habla el Señor: Yo haré correr hacia ella la prosperidad como un río, y la riqueza de las naciones como un torrente que se desborda.

Sus niños de pecho serán llevados en brazos y acariciados sobre las rodillas. Como un hombre es consolado por su madre, así yo los consolaré a ustedes, y ustedes serán consolados en Jerusalén.

Al ver esto, se llenarán de gozo, y sus huesos florecerán como la hierba. La mano del Señor se manifestará a sus servidores, y a sus enemigos, su indignación.


 

Palabra de Dios.

 
 

SALMO         Sal 65, 1-3a. 4-5. 6-7a. 16 y 20 (R.: 1)


 

R.      ¡Aclame al Señor toda la tierra!


 

¡Aclame al Señor toda la tierra!

¡Canten la gloria de su Nombre!

Tribútenle una alabanza gloriosa,

digan al Señor: «¡Qué admirables son tus obras!»


 

Toda la tierra se postra ante ti,

y canta en tu honor, en honor de tu Nombre.

Vengan a ver las obras del Señor,

las cosas admirables que hizo por los hombres.


 

El convirtió el Mar en tierra firme,

a pie atravesaron el Río.

Por eso, alegrémonos en él,

que gobierna eternamente con su fuerza.


 

Los que temen al Señor, vengan a escuchar,

yo les contaré lo que hizo por mí.

Bendito sea Dios,

que no rechazó mi oración

ni apartó de mí su misericordia.


 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Galacia       6, 14-18


 

Hermanos:

Yo sólo me gloriaré en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí, como yo lo estoy para el mundo.

Estar circuncidado o no estarlo, no tiene ninguna importancia: lo que importa es ser una nueva criatura. Que todos los que practican esta norma tengan paz y misericordia, lo mismo que el Israel de Dios.

Que nadie me moleste en adelante: yo llevo en mi cuerpo las cicatrices de Jesús.

Hermanos, que la gracia de nuestro Señor Jesucristo permanezca con ustedes. Amén.


 

Palabra de Dios.


 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas     10, 1-12. 17-20


 

El Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. Y les dijo: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.

¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.

Al entrar en una casa, digan primero: “¡Que descienda la paz sobre esta casa!” Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.

Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; curen a sus enfermos y digan a la gente: “El Reino de Dios está cerca de ustedes.”

Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan: “¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca.”

Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.»

Los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre.»

El les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos. No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo.»


 

Palabra del Señor.


 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La primera lectura del libro de Isaías nos habla de una restauración de Jerusalén, después del luto que implica un designio de catástrofe y de muerte. Dios mismo, bajo la fuerza de Jerusalén como madre que da a luz un pueblo nuevo, se compromete a traer paz, justicia y, especialmente el amor, como la forma de engendrar ese pueblo nuevo: Dios. Él es la verdadera causa de gozo y de consolación del pueblo. Pero esa Jerusalén no existe, hay que crearla en todas partes, allí donde cada comunidad sea capaz de sentir la acción liberadora del proyecto divino.

 ***

  • En la segunda lectura el apóstol habla de la cruz.  Aquello que antes de su conversión era una vergüenza se convierte en el signo de identidad del verdadero mensaje cristiano. Los cristianos debemos “gloriarnos” en esa cruz, que no es la cruz del “sacrificio” sin sentido, sino el lugar del amor consumado. Allí es donde los hombres de este mundo han condenado al Señor, y allí se revela más que en ninguna otra cosa ese amor de Dios y de Jesús. La cruz se hace evangelio, se hace buena noticia, porque en ella triunfa el amor sobre el odio, la libertad sobre las esclavitudes de la Ley y de los intereses del este mundo. Lo que cuenta no son las prácticas religiosas, sino la novedad de una vida, a imagen de Jesús, fundada en el amor. Para lograrlo no hay otro camino que la experiencia de la cruz.
  • La Jerusalén, ilusionada con estas promesas que sobre ella hace el Señor, se desborda en alabanza agradecida en el salmo responsorial: ” vengan a escuchar lo que el Señor ha hecho conmigo”.

 ***

  • En el evangelio, Jesús de entre sus seguidores designa a “setenta y dos” y los envía a anunciar el Reino a los lugares adonde pensaba ir. El “viaje” a Jerusalén se presenta como el marco adecuado para iniciar a algunos seguidores en esta tarea que Él no podrá llevar a cabo cuando llegue a Jerusalén. Lucas, junto a la alegría de anunciar presenta todo un programa pastoral y un camino espiritual para estos nuevos misioneros hecho de consejos y recomendaciones. Se adelanta aquí lo que será la misión de la Iglesia que no es otra que proclamar el evangelio en el mundo.
  • Rueguen al dueño de los sembrados… El ser enviado es obra de Dios. Ir a anunciar que el Reino de Dios está cerca no es fruto del sólo deseo o  de la buena voluntad del discípulo, aunque tenga mucha disponibilidad personal, sino que es obra de Dios. Dios mismo envía obreros a su mies.
  • Para ponerse en camino e ir a los hombres a decirles algo, hay que tener algo que decir y aquellos setenta y dos discípulos lo habían descubierto, habían intentado comprender sus palabras, sus gestos, sus aspiraciones y sus deseos. Habían recorrido con El los caminos de su tierra y lo habían visto perdonar a los pecadores, curar a los enfermos, dar vida a los muertos, multiplicar el pan para saciar el hambre de los que le oían. Lo habían oído hablar de Dios como de un Padre que espera siempre al hombre, con los brazos abiertos a pesar de sus pequeñeces. Aquellos hombres se habían encontrado con un Jesús que les mostraba un Dios vivo y que daba vida por eso intentaban reproducir su estilo.
  • La oración hoy, encuentro vivo con Jesucristo es la raíz y el ambiente en que el discípulo misionero realiza su trabajo. La fecundidad de la obra evangelizadora nace del contacto vivo y personal con Dios, quien es “el dueño de la mies”. La misión es gracia que nace de la oración pues a través de ella Dios genera y envía nuevos obreros al servicio del Reino iniciado por su hijo.
  • Los envío como a ovejas en medio de lobos…. La hostilidad se hará presente hasta en los de su propia casa. Todos los que se hacen discípulos por el seguimiento son enviados a anunciar el Evangelio haciendo vida las verdades que creen, siendo la luz y la sal en medio de un mundo de lobos, de materialismo y de egoísmo, de hedonismo, de mentira y de rencor. El campo de trabajo es toda la tierra. Allí, en el lugar del trabajo, en el viaje diario, en el estudio, también en el lugar y tiempo de descanso. Para el discípulo misionero no hay tiempos de oficina, ni vacaciones ajenos al reino, porque su vida está abrazada por la pasión por el Reino.
  • No lleven dinero, ni alforja…  El evangelizador necesita nada para el camino, le basta la sabiduría que han aprendido de Él, alcanzada por la convivencia diaria y la sed de vida nueva. Jesús, por experiencia personal, sabe que el que va de camino necesita ir ligero. La recomendación de Jesús de andar con poco, sin calzado, sin apoyo, sin provisiones, pero con fe y esperanza, es una evidente alusión a la austeridad y sencillez  que caracterizan el estilo del Reino, pero también a la urgencia. Jesús, por experiencia personal, sabe que el que va de camino necesita ir ligero. Es inminente la llegada del Reino. Hay algo nuevo que tiene prioridad absoluta y que no puede ponerse en peligro.
  •  No hay tiempo para preverlo todo, conquistar bases poderosas en la sociedad. Es la precariedad de la palabra y del testimonio. Lo principal ya vendrá.  La misión debe ser lo más simple posible, para que lo accesorio no ahogue la libertad del Espíritu que llama a renovar todo en Cristo. No podemos ni debemos entrar en competencia con los poderes de este mundo y en sus juegos de conveniencia. Nuestra pobreza es la condición de posibilidad para que nuestras obras, las obras de nuestra debilidad, permitan ver la obra de Dios y obren el milagro de que crezca el reino de Dios. Seremos signos del reino mediante un estilo de vida libre y desinstalado, como fue la vida de Jesús y sólo podremos comunicar aquello que hayamos experimentado en la propia vida.
  • Que descienda la paz sobre esta casa… paz. El don de la paz, que es la plenitud de la bendición mesiánica, descansará sobre aquéllos que son abiertos y disponibles a la paz. La paz de Dios es un don escatológico que se asienta sobre la verdad, la justicia, la libertad y el amor. En un mundo colérico y alienado, en una sociedad agresiva, en un ambiente violento la oferta de paz es siempre válida, actual y necesaria. La principal tentación del cristiano es abandonar su misión pacificadora, ya que no ve frutos inmediatos ni resultados notorios en la sociedad que tiene otra escala de valores y otra moral. No hay que cambiar de anuncio, ni de propuesta, ni de casa. La constancia es la prueba de que se cree verdaderamente. La paz no se declama; se crea poniendo gestos pacificadores. Así se irá logrando la paz escatológica -plena y para siempre después de la muerte-.
  • Los enviados vuelven gozosos y triunfalistas. Jesús no rechaza ni discute su alegría y éxito. Pero para que no haya equívocos Jesús afirma que el resultado de la misión es gozoso porque somos ciudadanos del Reino y eso nadie ni nada nos lo quita.
  • Jesús les dice que curen a los enfermos que haya, que libren a los hombres de sus males, que sólo están en las manos de Dios, que los misioneros en nombre de Cristo puedan mostrar, hasta donde sea posible, que ha llegado el tiempo en que el mal y el pecado son vencidos. San Pablo nos dirá que han sido vencidos por la cruz de Cristo, que es nuestra gloria.
  • A la luz de este Evangelio el discípulo no es un hombre que debe quedarse con el descubrimiento gozoso de la buena noticia, sino que tiene que sentir la urgencia de comunicarla a los demás. Porque la Buena Noticia, se ha convertido en vida propia no puede dejar de sentir la urgencia de compartir a los demás la alegría de una profesión cumplida honestamente, de un amor vivido con fidelidad, de una paternidad educadora en la vida y en la fe, de una vocación descubierta a la luz de Dios y de las necesidades de los hombres.
  • Sólo el testimonio de los gestos, las obras inequívocas de liberación y salvación, pueden hacer creíble la inminencia del reino que anunciamos de palabra.  Jesús nos llama a cooperar en su misión, la que le confió el Padre; anunciar y construir  el reino. Un reino que no es nuestro, ni de la iglesia, ni de ningún sector sino de Dios. Nuestra dicha es haber sido llamados al reino y colaborar para que todos los hombres tengan la misma dicha, la misma esperanza y la misma fe.


 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Crecemos y nos esforzamos como cristianos o vivimos de las rentas de la fe de otro tiempo?
  • ¿Tenemos una actitud de verdaderos creyentes, que actúan según lo que creen y, además, transmiten su fe a los demás, o simplemente cumplimos cuatro preceptos que nos tranquilizan la conciencia?
  • ¿Sentimos la urgencia por la transformación del mundo?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Quiero ser tu testigo


 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Sin alforjas

 

Con frecuencia, entendemos la evangelización de manera excesivamente doctrinal. Llevar el evangelio sería dar a conocer la doctrina de Jesús a quienes todavía no la conocen o la conocen de manera insuficiente.

Si entendemos las cosas así, las consecuencias son evidentes. Necesitamos, antes que nada, “medios de poder” con los que poder asegurar la propagación de nuestro mensaje frente a otras ideologías, modas y corrientes de opinión.

Además, son necesarios cristianos bien formados doctrinalmente, que conozcan bien la doctrina y sean capaces de transmitirla de la manera más persuasiva y convincente. Necesitamos estructuras, técnicas y pedagogías adecuadas para propagar el mensaje cristiano.

Por último, es importante el número de evangelizadores que con los mejores medios lleguen a convencer al mayor número de personas.

Todo esto es muy razonable y encierra, sin duda, grandes valores. Pero, cuando se ahonda un poco en la actuación de Jesús y en su acción evangelizadora, las cosas cambian bastante.

El Evangelio no es sólo ni, sobre todo, una doctrina. El Evangelio es la persona de Jesús. La experiencia humanizadora, salvadora, liberadora que comenzó con Jesús.

Por eso, evangelizar no es sólo propagar una doctrina sino hacer presente en el corazón mismo de la sociedad y de la vida humana la fuerza salvadora del acontecimiento y la persona de Jesucristo. Y esto no se hace de cualquier manera.

Para hacer presente esa experiencia liberadora, los medios más adecuados no son los de poder y dominio sino los medios pobres de los que se sirvió el mismo Jesús. Solidaridad con los más abandonados, acogida a cada persona, perdón, creación de comunidad, ofrecer sentido a la vida…

Entonces, lo importante es contar con testigos en cuya vida se pueda percibir la fuerza humanizadora que encierra la persona de Jesús cuando es aceptada. Con ello no se rechaza la importancia de la formación doctrinal, pero sólo cuando está al servicio de la vida misma.

El testimonio tiene primacía absoluta. Las estructuras, instituciones y técnicas son importantes en la medida en que son necesarias para sostener la vida y el testimonio de los creyentes.

Por eso, lo más importante no es tampoco el número sino la calidad de vida de la comunidad que puede irradiar fuerza evangelizadora.

Quizás debamos escuchar con más atención las palabras de Jesús a sus enviados: «No llevéis talega ni alforja ni sandalias».

José Antonio Pagola


 


 

PARA REZAR

 

Me has llamado, Señor,
a continuar tu obra de anuncio del Reino
que inauguró entre nosotros
Jesús, tu Hijo y nuestro hermano.
Con los profetas te quiero gritar:
Mira, Señor, que no soy más que un joven
que no sabe hablar.
Pero, a pesar de todo,
aquí estoy para hacer tu voluntad
y proclamar a todos
que Tú eres el Dios de la Vida
el Dios de la Misericordia.

Tú, Señor, conoces muy bien
toda mi vida y mis dudas;
mis fragilidades y debilidades.
Solo quiero que mi vida esté a tu disposición
como lo estuvo la de María,
creyente sencilla y Madre buena.
Señor, que sepa hacer resonar
tu mensaje en mi comunidad,
en el lugar donde vivo
para que la buena noticia llegue a todos
y el mundo crea en el Evangelio.
Amén

Oración del catequista


 

Lunes de la semana XIV

 

Tu fe te ha salvado

 

Lectura del Libro del Génesis 28, 10-22a

 

Jacob partió de Berseba y se dirigió hacia Jarán. De pronto llegó a un lugar, y se detuvo en él para pasar la noche, porque ya se había puesto el sol. Tomó una de las piedras del lugar, se la puso como almohada y se acostó allí.

Entonces tuvo un sueño: vio una escalinata que estaba apoyada sobre la tierra, y cuyo extremo superior tocaba el cielo. Por ella subían y bajaban ángeles de Dios. Y el Señor, de pie junto a él, le decía:

«Yo soy el Señor, el Dios de Abraham, tu padre, y el Dios de Isaac. A ti y a tu descendencia les daré la tierra donde estás acostado. Tu descendencia será numerosa como el polvo de la tierra; te extenderás hacia el este y el oeste, el norte y el sur; y por ti y tu descendencia, se bendecirán todas las familias de la tierra. Yo estoy contigo: te protegeré dondequiera que vayas, y te haré volver a esta tierra. No te abandonaré hasta haber cumplido todo lo que te prometo.»

Jacob se despertó de su sueño y exclamó: « ¡Verdaderamente el Señor está en este lugar, y yo no lo sabía!» Y lleno de temor, añadió: « ¡Qué temible es este lugar! Es nada menos que la casa de Dios y la puerta del cielo.»

A la madrugada del día siguiente, Jacob tomó la piedra que la había servido de almohada, la erigió como piedra conmemorativa, y derramó aceite sobre ella. Y a ese lugar, que antes se llamaba Luz, lo llamó Betel, que significa «Casa de Dios.»

Luego Jacob hizo este voto: «Si Dios me acompaña y me protege durante el viaje que estoy realizando, si me da pan para comer y ropa para vestirme, y si puedo regresar sano y salvo a la casa de mi padre, el Señor será mi Dios. Y esta piedra conmemorativa que acabo de erigir, será la casa de Dios.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 90, 1-2. 3-4. 14-15b (R.: cf. 2b)

 

R.    Dios mío, confío en ti.

 

Tú que vives al amparo del Altísimo

y resides a la sombra del Todopoderoso,

di al Señor: «Mi refugio y mi baluarte,

mi Dios, en quien confío.» R.

 

El te librará de la red del cazador

y de la peste perniciosa;

te cubrirá con sus plumas,

y hallarás un refugio bajo sus alas. R.

 

«El se entregó a mí,

por eso, yo lo libraré;

lo protegeré, porque conoce mi Nombre;

me invocará, y yo le responderé.

Estaré con él en el peligro.» R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    9, 18-26

 

Mientras Jesús les estaba diciendo estas cosas, se presentó un alto jefe y, postrándose ante él, le dijo: «Señor, mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá.» Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos.

Entonces se le acercó por detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto, pensando: «Con sólo tocar su manto, quedaré curada.» Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: «Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado.» Y desde ese instante la mujer quedó curada.

Al llegar a la casa del jefe, Jesús vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo: «Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme.» Y se reían de él. Cuando hicieron salir a la gente, él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó. Y esta noticia se divulgó por aquella región.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Como la mayoría de sus contemporáneos, Jacob también pensaba que Yavhé era el «dios» de un lugar, unido a la Tierra Prometida. Por lo tanto, si alguien se encontraba fuera de «su» territorio, se perdía su presencia y su protección, lo que llevaba con frecuencia a rendir culto al «dios local», para poder alcanzar sus favores.
  • Jacob sale de su país; con destino a Jarán, llega a un lugar desconocido, toma una piedra por almohada y duerme allí. Durante su sueño vio una escalera apoyada en tierra y con el otro extremo tocando el cielo y los ángeles de Dios subían y bajaban por ella. El Señor estaba sobre ella y le decía que por donde quiera que vaya, estará con él y lo guardará.
  • En los antiguos templos orientales se diferenciaba entre el lugar de la residencia de los dioses y su lugar de aparición en la tierra. En las torres de los templos de la Mesopotamia había un aposento en la cima, simbolizando el lugar de residencia de la divinidad, y en la parte inferior, el templo, que era el lugar de manifestación divina comunicados por una gran rampa.
  • La significación de este sueño de la escalera por la que suben y bajan los ángeles, es que el cielo y la tierra están permanentemente unidos. Dios es un dios universal, no hay espacio profano. En todo lugar de la tierra puede haber comunicación entre el hombre y Dios.
  • Jacob descubre que su Dios es un Dios presente en todo lugar y que acompaña a los suyos.

***

  • Una mujer con flujo de sangre y una niña muerta son las protagonistas de estos episodios en el evangelio de hoy. Y como en todos sus milagros aquí también el Señor va más allá de la curación física.
  • La primera sufre doble exclusión: ser mujer ante el mundo patriarcal, y el flujo de sangre que la hace impura y, por tanto, excluida del culto tanto en la sinagoga como en el templo. Se acerca a Jesús temerosa pero con absoluta confianza a tocarle el manto. El percibe la fe de esta mujer y la sana.
  • La segunda como mujer no cuenta para nada en la sociedad judía y como niña depende absolutamente de su padre. A ésta aparentemente sin vida, aunque todos se reían de Él, la toma de la mano y la rescata del lugar de los muertos.
  • A una, la vida la abandona poco a poco desde las hemorragias que sufre hace doce años, la otra, que posiblemente tenía doce años y estaba naciendo a la vida, se había abandonado a la muerte.
  • En una sociedad que las excluía, Jesús las tiene en cuenta particularmente. Se da vuelta para atender a quien no se atrevía a pedirle; se encamina a pesar de las burlas, a la casa de la que está aparentemente muerta. Su presencia y calidad de amor restaura en la vida, da un lugar, nos pone de frente a Dios y a los demás. A las dos, de alguna manera, las devuelve a la vida.
  • Se podría afirmar que Dios se deja “manipular” por nuestra fe, pero lo que no admite es que lo tentemos por desconfianza. Es Él mismo quien quiere “obligarse” y “atarse” con nuestra fe, por eso nos invita a pedir con insistencia. Él es nuestro Padre y no quiere negar nada de lo que conviene a sus hijos.
  • «La fe hace brotar la oración, y la oración —en cuanto brota— alcanza la firmeza de la fe». San Agustín.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Reconocemos a Dios como el que nos da la “Vida y Vida en Abundancia”?
  • ¿En nuestra oración, le pedimos cosas o pedimos su Reino?
  • ¿Experimentamos que hace “nuevas” todas las cosas?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Ten confianza, tu fe te ha salvado

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Entró y tomó de la mano a la niña»

 

…”Desde que Cristo entró en nosotros por su propia carne, resucitaremos enteramente; es inconcebible, o mejor aún, imposible, que la vida no dé vida a los que ella se introduce. De la misma manera que se recubre un tizón encendido con un montón de paja para que conserve intacto el fuego del interior, así también nuestro Señor Jesucristo, a través de su propia carne, esconde su vida en nosotros y pone en ella como una semilla de inmortalidad que aleja toda clase de corrupción que llevamos con nosotros.

No es, pues, tan sólo con su palabra que lleva a cabo la resurrección de los muertos, sino que para demostrar que su cuerpo da vida, tal como hemos dicho, toca los cadáveres y por el contacto con su cuerpo devuelve la vida a esos cuerpos que están en vías de descomposición. Si el solo contacto con su carne sagrada devuelve la vida a esos cuerpos mortales, ¡qué provecho no vamos a encontrar en su eucaristía vivificante cuando la recibamos!… No sería suficiente que nuestra alma fuera tan sólo regenerada por el Espíritu para una vida nueva; nuestro cuerpo pesado y terrestre debía también ser santificado por ser partícipe de un cuerpo también consistente y del mismo origen que el nuestro y ser así también llamado a la incorruptibilidad”…

 

San Cirilo de Alejandría (380-444), obispo, doctor de la Iglesia – Comentario al Evangelio de Juan, 4; PG 73.

 

PARA REZAR

 

QUEDATE SEÑOR CONMIGO

 

Has venido a visitarme
como Padre y como Amigo.
Jesús no me dejes solo.
¡Quédate, Señor, conmigo!

Por el mundo envuelto en sombras
soy errante peregrino.
Dame tu luz y tu gracia.
¡Quédate, Señor, conmigo!

En este precioso instante
abrazado estoy contigo.
Que esta unión nunca me falte.
¡Quédate, Señor, conmigo!

Acompáñame en la vida.
Tu presencia necesito.
Sin Ti desfallezco y caigo.
¡Quédate, Señor, conmigo!

Declinando está la tarde.
Voy corriendo como un río
al hondo mar de la muerte.
¡Quédate, Señor, conmigo!

En la pena y en el gozo.
Sé mi aliento mientras vivo,
hasta que muera en tus brazos.
¡Quédate, Señor, conmigo!


Padre Pío -Italia-

 

Martes de la semana XIV

 

Los trabajadores son pocos

 

Lectura del libro del Génesis    32, 23-33

 

Aquella noche, Jacob se levantó, tomó a sus dos mujeres, a sus dos sirvientas y a sus once hijos, y cruzó el vado de Iaboc. Después que los hizo cruzar el torrente, pasó también todas sus posesiones.

Entonces se quedó solo, y un hombre luchó con él hasta rayar el alba. Al ver que no podía dominar a Jacob, lo golpeó en la articulación del fémur, y el fémur de Jacob se dislocó mientras luchaban. Luego dijo: «Déjame partir, porque ya está amaneciendo.» Pero Jacob replicó: «No te soltaré si antes no me bendices.»

El otro le preguntó: « ¿Cómo te llamas?»

«Jacob», respondió.

El añadió: «En adelante no te llamarás Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.»

Jacob le rogó: «Por favor, dime tu nombre.» Pero él respondió: « ¿Cómo te atreves a preguntar mi nombre?» Y allí mismo lo bendijo.

Jacob llamó a aquel lugar con el nombre de Peniel, porque dijo: «He visto a Dios cara a cara, y he salido con vida.»

Mientras atravesaba Peniel, el sol comenzó a brillar, y Jacob iba rengueando del muslo. Por eso los israelitas no comen hasta el presente el nervio ciático que está en la articulación del fémur, porque Jacob fue tocado en la articulación del fémur, en el nervio ciático.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 16, 1. 2-3d. 6-7. 8b y 15 (R.: 15a)

 

R.    Yo, por tu justicia, contemplaré tu rostro, Señor.

 

Escucha, Señor, mi justa demanda,

atiende a mi clamor;

presta oído a mi plegaria,

porque en mis labios no hay falsedad. R.

 

Tú me harás justicia,

porque tus ojos ven lo que es recto:

si examinas mi corazón

y me visitas por las noches,

si me pruebas al fuego,

no encontrarás malicia en mí. R.

 

Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes:

inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras.

Muestra las maravillas de tu gracia,

tú que salvas de los agresores

a los que buscan refugio a tu derecha. R.

 

Escóndeme a la sombra de tus alas,

Pero yo, por tu justicia, contemplaré tu rostro,

y al despertar, me saciaré de tu presencia. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    9, 32-38

   

En cuanto se fueron los ciegos, le presentaron a Jesús un mudo que estaba endemoniado. El demonio fue expulsado y el mudo comenzó a hablar. La multitud, admirada, comentaba: «Jamás se vio nada igual en Israel.»

Pero los fariseos decían: «El expulsa a los demonios por obra del Príncipe de los demonios.»

Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias. Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.

Entonces dijo a sus discípulos: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Jacob vuelve a su país después de un exilio de veinte años y se entera que su hermano Esaú, a quien arrebató el derecho de la primogenitura y cuyo rencor no se ha extinguido durante los veinte años de su exilio, lo espera con un ejército para vengarse. Trata de asegurar todo lo que más quiere por eso se levantó, tomó a sus dos mujeres con sus dos siervas y sus once hijos haciéndolos pasar por el vado del torrente Yabboq.
  • Aquella noche, al quedarse solo, alguien luchó con él hasta rayar la aurora, y al ver que no lo podía vencer, le tocó en la articulación femoral y se dislocó el fémur de Jacob, quedando cojo.
  • Jacob no lo suelta hasta que logra que lo bendiga. El desconocido le cambia el nombre por el de Israel, porque ha sido fuerte contra Dios y contra los hombres. Sin saberlo, ha pelado contra Dios.
  • Jacob, había recibido antes de su padre Isaac, una «bendición divina»; todo parecía decirle que Dios lo abandonaba al tener que afrontar la venganza de su hermano Esaú. Durante toda la noche combatió con Dios para arrancarle de nuevo su bendición. Ha soportado la prueba de la fe y, aunque “herido”, ha salido airoso. Quizá esta lucha nocturna es símbolo de la purificación interior del patriarca. La bendición arrancada con engaños a Isaac, ahora se hace legítima y Jacob se constituye de este modo como el hombre de la bendición.

***

  • Hoy la curación de un endemoniado mudo provoca diferentes sentimientos y actitudes en los que presencian el hecho. Los fariseos observantes de la ley, ante la evidencia de un prodigio innegable, lo atribuyen a poderes diabólicos mientras que la multitud se maravilla.
  • A Jesús no le preocupa la animosidad de los fariseos, Él continúa fiel a su misión. Es más importante el “bien por hacer”, que el “mal recibido” por celos o envidia.
  • Recorre aldeas y ciudades anunciando la buena noticia y sellando con signos eficaces su palabra. Se da cuenta que la tarea es grande. El pueblo se halla perdido, desorientado y desesperanzado. Los guías de Israel, en vez de cuidar y apacentar el rebaño, lo que hacen es descarriarlo. Jesús se apiada de aquella multitud cansada y abatida, como ovejas sin pastor y es consciente de la necesidad de que otros contribuyan en la obra de la evangelización.
  • Si nos hacemos evangélicamente permeables, al mirar a nuestro alrededor y contemplar el espectáculo de la historia y del mundo, no podemos dejar de sentir en nuestro corazón, los mismos sentimientos que Jesucristo.
  • La violencia, el consumismo, el egoísmo y el sensacionalismo son realidades que necesitan una palabra de valor y de sentido. Los jóvenes buscan una razón para su existencia, un motivo para vivir. Si estamos atentos nos daremos cuenta que sobran razones, hace falta quien ayude a descubrirlas. Jesús no sólo sintió compasión, su amor se tornó eficaz.
  • Es muy grande la desproporción que existe entre las multitudes que esperan una Buena Noticia y la escasez de obreros. La solución nos la da Jesús al final del Evangelio: rueguen al dueño de los sembrados que suscite hombres y mujeres que le apuesten todo al servicio del Reino de la Vida que nos dejó Jesús.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Me siento llamado por la realidad a dar una respuesta?
  • ¿Experimento el llamado de Dios a hacer algo por el mundo?
  • ¿Siento la necesidad de comunicar la Buena Noticia?

 

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Envíame Señor, quiero anunciarte

 

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Rogad al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies»

 

…”Hay personas que por tener un porte exterior bien compuesto y el interior lleno de grandes sentimientos de Dios, se detienen en eso…; se contentan con las dulces conversaciones que tienen con Dios durante la oración… No nos engañemos: toda nuestra tarea consiste en pasar a los actos. Y esto es de tal manera así que el apóstol san Juan nos dice que tan sólo nuestras obras podrán servirnos para la otra vida (Ap 14,13).

Reflexionemos pues sobre ello tanto más cuanto que, en este tiempo hay muchos que parecen virtuosos y, efectivamente, lo son, y sin embargo se inclinan hacia una vida dulce y cómoda más que a una devoción trabajosa y sólida.

La Iglesia es comparada a una gran mies que precisa obreros, pero obreros que trabajen. No hay nada más conforme al Evangelio que acumular, por un lado, luces y fuerzas para su alma en la oración, en la lectura y en la soledad, e ir seguidamente a hacer participar a los hombres de este alimento espiritual. Es hacer lo que nuestro Señor ha hecho y, después de él lo han hecho los apóstoles; es unir el oficio de Marta al de María; es imitar la paloma que, para alimentar a sus pequeñuelos, digiere la mitad de la comida que ha tomado y después, con su pico, mete el resto en la boca de sus hijos. Esto es lo que debemos hacer nosotros, así es como, con nuestras obras, hemos de dar a Dios, testimonio de que le amamos. Toda nuestra tarea consiste en pasar a las acciones”…

 

San Vicente de Paul (1581-1660), fundador de comunidades religiosas – Conversaciones espirituales a los Misioneros

 

 

PARA REZAR

 

Señor de la Vida, abre nuestro corazón a Tu Palabra.
Queremos anunciar Tu Reino y construirlo con nuestras vidas.

Queremos ser testigos de Tu amor y Tu proyecto para todos.
Ayúdanos a escuchar Tu Palabra, a leer y rezar con la Biblia,
a contemplar la vida y la historia para descubrir Tu propuesta
y caminar hacia Tí.

Tú Señor, que aprendiste de la mano de María,
la Virgen fiel, enséñanos a seguir su ejemplo.

Maestra de las cosas de Dios,
quien guardaba en su corazón lo que vivía,
y meditaba en el silencio lo que iba descubriendo.

María, mujer sencilla, que no entendía todo
pero se animó a decir Sí a todo.

Ella nos enseña que para vivir la fe hay que escuchar mucho,
hay que escuchar siempre…

Tú, Señor, que mostraste a los discípulos la necesidad
del encuentro con Dios, única compañía que acompaña todo,
muéstranos cómo seguir Tus pasos.

Ayúdanos a buscar momentos para el diálogo con el Padre.

Enséñanos a percibir el aliento del Espíritu
que sopla en nuestras vidas.

Guíanos al encuentro con la Palabra que espera en la Biblia
para descubrir nuevos caminos y revelar la presencia de Dios
en la vida y en la historia que vivimos.

Danos hambre y sed de Tu Palabra cimiento verdadero
donde asentar un proyecto de vida en la huella hacia el Reino.

Despierta en nosotros el gusto por la lectura cotidiana de la Biblia,
para aprender a escuchar, y discernir que estás cerca…

Que pasas a nuestro lado, que caminas en nuestra historia…
y nos llamas para ser tus testigos y anunciar que es posible
un mundo distinto, más fraterno, humano, justo y en paz.

Marcelo A. Murúa

9 DE JULIO- NTRA. SRA. DE ITATI

 

La imagen

 

La imagen de la Virgen de Itatí es una talla en madera. Cuerpo de timbó y el rostro de nogal, que mide un metro con veintiséis centímetros de altura. Tiene sus manos juntas en posición de oración, viste un manto azul y túnica blanca, y se considera realizada por una artista indígena de una de las tantas reducciones que jalonaban el Alto Paraná.

 

Orígenes de la devoción

 

Se cree que la imagen de la Virgen de Itatí fue traída de la reducción de Ciudad Real, provincia de Guayrá. Los franciscanos emigraron hacia el sur debido a los constantes ataques de los indígenas, llevando consigo la imagen de la Virgen y así llegaron a la región de Yaguarí, donde estaba la Reducción de otro franciscano, fray Luis Gámez. En ese lugar levantaron un oratorio y colocaron a la Virgen, pero un ataque de aborígenes hostiles destruyó el lugar, y la imagen de la Virgen Inmaculada desapareció de allí.

Según la tradición la imagen habría sido encontrada en el curso del alto Paraná, no lejos del puerto de Santa Ana, por un grupo de indios. Estos vieron a la Virgen Inmaculada sobre una piedra (Itatí en guaraní significa “punta de piedra”) rodeada de una luz muy brillante y acompañada de una música sobrenatural. Fray Luis Gámez ordenó el inmediato traslado de la figura a la reducción, pero la imagen volvió a desaparecer en dos ocasiones, retornando a su lugar cerca del río.

Los religiosos comprendieron cuál era la voluntad de la Santa Madre, y se dispuso el traslado del asentamiento a esos parajes. En 1615 (1580 según otras versiones) el puerto de Santa Ana quedo abandonado, y fray Luis de Bolaños funda la nueva reducción a la que da el nombre de “Pueblo de Indios de la Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora de Itatí”. Con el tiempo, el lugar comenzó a conocerse simplemente como Itatí, y fray Luis de Gamarra, párroco del lugar, fue el primero en dar a conocer los milagros de la Virgen.

En la Semana Santa de 1624 tiene lugar la primera transfiguración de la Virgen, que duró varios días. Gamarra relata en un documento de la época: “… se produjo un extraordinario cambio en su rostro, y estaba tan linda y hermosa que jamás tal la había visto”. Las transfiguraciones se repitieron a lo largo de los años, y en ocasiones también se oyó esa música sobrenatural de la que habían hablado los indígenas que encontraron la imagen.

Los milagros y las curaciones son incontables, pero quizás el más increíble y espectacular haya ocurrido en 1748. En ese año hubo un gran malón que buscaba destruir y saquear el poblado, pero cuando los indios llegaron a las puertas de Itatí, se abrió ante ellos una ancha y profunda zanja que les impedía el paso. Ante este hecho se retiraron despavoridos, y los habitantes del lugar acudieron entonces a la capilla agradecer a su Patrona.

 

Oremos

 

Dios todopoderoso, que derramaste el Espíritu Santo sobre los apóstoles, reunidos en oración con María, la Madre de Jesús, concédenos, por intercesión de la Virgen, entregarnos fielmente a tu servicio y proclamar la gloria de tu nombre con testimonio de palabra y vida. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

Miércoles de la semana XIV

 

Vayan a las ovejas perdidas de Israel

 

Lectura del libro del Génesis    41, 53-57; 42, 5-7a. 17-24a

 

Cuando también los egipcios y el pueblo sintieron hambre, y el pueblo pidió a gritos al Faraón que le diera de comer, este respondió: «Vayan a ver a José y hagan lo que él les diga.» Como el hambre se había extendido por todo el país, José abrió los graneros y distribuyó raciones a los egipcios, ya que el hambre se hacía cada vez más intensa. Y de todas partes iban a Egipto a comprar cereales a José, porque el hambre asolaba toda la tierra.

Así llegaron los hijos de Israel en medio de otra gente que también iba a procurarse víveres, porque en Canaán se pasaba hambre.

José tenía plenos poderes sobre el país y distribuía raciones a toda la población. Sus hermanos se presentaron ante él y se postraron con el rostro en tierra. Al verlos, él los reconoció en seguida, pero los trató como si fueran extraños y les habló duramente. E inmediatamente, los puso bajo custodia durante tres días. Al tercer día, José les dijo: «Si quieren salvar la vida, hagan lo que les digo, porque yo soy un hombre temeroso de Dios. Para probar que ustedes son sinceros, uno de sus hermanos quedará como rehén en la prisión donde están bajo custodia, mientras el resto llevará los víveres, para aliviar el hambre de sus familias. Después me traerán a su hermano menor. Así se pondrá de manifiesto que ustedes han dicho la verdad y no morirán.»

Ellos estuvieron de acuerdo. Pero en seguida comenzaron a decirse unos a otros: « ¡Verdaderamente estamos expiando lo que hicimos contra nuestro hermano! Porque nosotros vimos su angustia cuando nos pedía que tuviéramos compasión, y no quisimos escucharlo. Por eso nos sucede esta desgracia.» Rubén les respondió: « ¿Acaso no les advertí que no cometieran ese delito contra el muchacho? Pero ustedes no quisieron hacer caso, y ahora se nos pide cuenta de su sangre.»

Ellos ignoraban que José los entendía, porque antes habían hablado por medio de un intérprete.

José se alejó de ellos para llorar.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 32, 2-3. 10-11. 18-19 (R.: 22)

 

R.    Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti.

 

Alaben al Señor con la cítara,

toquen en su honor el arpa de diez cuerdas;

entonen para él un canto nuevo,

toquen con arte, profiriendo aclamaciones. R.

 

El Señor frustra el designio de las naciones

y deshace los planes de los pueblos,

pero el designio del Señor permanece para siempre,

y sus planes, a lo largo de las generaciones. R.

 

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles,

sobre los que esperan en su misericordia,

para librar sus vidas de la muerte

y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 1-7

 

Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia.

Los nombres de los doce Apóstoles son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano Andrés; luego, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.

A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones: «No vayan a regiones paganas, ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos. Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La historia de José, uno de los doce hijos de Jacob, ocupa trece capítulos del Génesis. Saltamos los capítulos que nos cuentan que por la envidia que sentían hacia José, el predilecto de Jacob, sus hermanos, lo vendieron a unos comerciantes que iban a Egipto; donde fue esclavo y estuvo en la cárcel, hasta que por su don de interpretar los sueños, el Faraón lo llevó a la corte, llegando a ser primer ministro y administrador del reino. Durante siete años de «vacas gordas», hace reservas de trigo en vista a los siete años de sequedad que había previsto.
  • El hambre se adueñará de muchos países y acudirán a Egipto para conseguir grano. Los hermanos de José impulsados también por la necesidad de subsistir, se ponen en camino. José reconoció a sus hermanos, pero no se da a conocer de inmediato y los pone a prueba, pidiéndoles que le traigan al hermano menor, Benjamín, a quien quiere de modo especial porque son hijos de la misma madre.
  • Uno de los motivos de los celos de sus hermanos había sido que José, ingenuamente, les había contado un sueño en que los veía arrodillados a sus pies. Ahora lo están, aunque por el momento no lo reconozcan. En la desgracia se despiertan los recuerdos y toman conciencia de su culpabilidad.
  • Sufriendo ellos, se dan cuenta de que han hecho sufrir a su hermano José. Dios se sirve de los acontecimientos aparentemente más desfavorables para llevar a cabo su proyecto. Todo parecía estar en contra de José, pero todo girará y se pondrá a su favor.

***

  • El Evangelio nos muestra a Jesús enviando a sus discípulos en misión. Jesús los llama, y les da autoridad sobre las fuerzas del mal, y capacidad para liberar a las personas de toda dolencia. Los llama por sus propios nombres y los envía.
  • La Iglesia es una comunidad misionera. Tiene su origen en el cumplimiento de la misión del Hijo y del Espíritu Santo según el plan de Dios Padre.
  • Hoy Jesús nos sigue llamando por nuestro propio nombre y desde nuestras particulares circunstancias. No nos llama para una misión fácil. Estamos en medio de una realidad deshumanizante; ante un mundo enfermo de egoísmo, corrupción y ambición desmedida que todo lo justifica.
  • Es en este mundo, donde el Señor nos llama a proclamar con fuerza y valentía, la llegada del Reino de vida y esperanza, a ser servidores de la Palabra de gracia, al servicio del Reino por el que Jesús, consagró su vida. Sus palabras y sus actos, aquello que hoy nos invita a reproducir, no tenían otra finalidad que la de crear entre los hombres, lazos tan fraternales que el Espíritu pudiera desde ellos hacer nacer el Reino.
  • Renovar entre los hombres los lazos que la vida se encarga de deshacer, para que los excluidos sean reinsertados en la comunión, los pecadores sean rescatados y el perdón pueda crear una nueva historia.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Dónde descubro que tiene que hacerse presente mi anuncio?
  • ¿Siento la responsabilidad de anunciar la Vida Nueva del Reino?
  • ¿Me urge la realización de un mundo que sea Reino?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Unido a Ti Señor, anuncio tu Palabra

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«A estos doce los envió Jesús en misión»

 

…La misión divina confiada por Jesús a los apóstoles durará hasta el fin del mundo (Mt 28,20) puesto que el Evangelio que ellos deben propagar es en todo tiempo el principio de toda la vida para la Iglesia. Por esto los apóstoles se cuidaron de establecer sucesores en esta sociedad jerárquicamente organizada. En efecto, no sólo tuvieron diversos colaboradores en el ministerio (Hch 6,2-6; 11,30), sino que, a fin de que la misión a ellos confiada se continuase después de su muerte, dejaron a modo de testamento a sus colaboradores inmediatos el encargo de acabar y consolidar la obra comenzada con ellos, encomendándoles que atendieran a toda la grey, en medio de la cual el Espíritu Santo los había puesto «para apacentar la Iglesia de Dios» (Hch 20,28). Y así establecieron tales colaboradores y les dieron además la orden de que, al morir ellos, otros varones probados se hicieran cargo de su ministerio.

Entre los varios ministerios que desde los primeros tiempos se vienen ejerciendo en la Iglesia, según el testimonio de la tradición, ocupa el primer lugar el oficio de aquellos que, ordenados obispos por una sucesión que se remonta a los mismos orígenes, conservan la semilla apostólica. Así, como atestigua san Ireneo, por medio de aquellos que fueron instituidos por los apóstoles obispos y sucesores suyos hasta nosotros, se manifiesta y se conserva la tradición apostólica en todo el mundo.

Los obispos, pues, recibieron el ministerio de la comunidad con sus colaboradores, los sacerdotes y diáconos, presidiendo en nombre de Dios la grey, de la cual son pastores, como maestros de doctrina, sacerdotes del culto sagrado y ministros de gobierno. Y así como permanece el oficio que Dios concedió personalmente a Pedro, príncipe de los apóstoles, para que fuera transmitido a sus sucesores, así también perdura el oficio de los Apóstoles de apacentar la Iglesia, que debe ejercer de forma permanente el orden sagrado de los obispos…

 

Concilio Vaticano II – Constitución dogmática sobre la Iglesia «Lumen – Gentium», 20

 

 

PARA REZAR

 

Te he visto, Señor, en todos los gestos de ternura

de cada corazón humano, en cada beso, en cada abrazo.

Te he visto, Señor, cercano a todos los hombres desganados

y heridos de falta de vida.

Te he visto, Señor, en cada niño esclavo,

en cada mujer maltratada,

en cada persona que agoniza de tristeza.

Te he visto, Señor, en cada persona sin libertad,

en cada alma en soledad, en cada moribundo.

Te he visto, Señor, caminando por las calles cercano a todos,

llenando con luces de esperanza

a tanta gente que camina por la vida sin ninguna esperanza.

Francisco Cerro

 

Jueves de la semana XIV

 

Han recibido gratuitamente, den también gratuitamente

 

Lectura del libro del Génesis    44, 18-21. 23b-29; 45, 1-5

 

Judá se acercó a José para decirle: «Permite, señor, que tu servidor diga una palabra en tu presencia, sin impacientarte conmigo, ya que tú y el Faraón son una misma cosa. Tú nos preguntaste si nuestro padre vivía aún y si teníamos otro hermano. Nosotros te respondimos: Tenemos un padre que ya es anciano, y un hermano menor, hijo de su vejez. El hermano de este último murió, y él es el único hijo de la madre de estos dos que ha quedado vivo; por eso nuestro padre siente por él un afecto muy especial. Tú nos dijiste: “Tráiganlo aquí, porque lo quiero conocer. Si no viene con ustedes su hermano menor, no serán admitidos nuevamente en mi presencia.”

Cuando regresamos a la casa de nuestro padre, tu servidor, le repetimos tus mismas palabras. Pero un tiempo después, nuestro padre nos dijo: “Vayan otra vez a comprar algunos víveres.” Nosotros respondimos: “Así no podemos ir. Lo haremos únicamente si nuestro hermano menor viene con nosotros, porque si él no nos acompaña, no podemos comparecer delante de aquel hombre.” Nuestro padre, tu servidor, nos respondió: “Ustedes saben muy bien que mi esposa predilecta me dio dos hijos. Uno se fue de mi lado; yo tuve que reconocer que las fieras lo habían despedazado, y no volví a verlo más. Si ahora ustedes me quitan también a este, y le sucede una desgracia, me harán bajar a la tumba lleno de aflicción.”»

José ya no podía contener su emoción en presencia de la gente que lo asistía, y exclamó: «Hagan salir de aquí a toda la gente.» Así, nadie permaneció con él mientras se daba a conocer a sus hermanos. Sin embargo, los sollozos eran tan fuertes que los oyeron los egipcios, y la noticia llegó hasta el palacio del Faraón.

José dijo a sus hermanos: «Yo soy José. ¿Es verdad que mi padre vive todavía?» Pero ellos no pudieron responderle, porque al verlo se habían quedado pasmados. Entonces José volvió a decir a sus hermanos: «Acérquense un poco más.» Y cuando ellos se acercaron, añadió: «Sí, yo soy José, el hermano de ustedes, el mismo que vendieron a los egipcios. Ahora no se aflijan ni sientan remordimiento por haberme vendido. En realidad, ha sido Dios el que me envió aquí delante de ustedes para preservarles la vida.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 104, 16-17. 18-19. 20-21 (R.: 5a)

 

R.    Recuerden las maravillas que obró el Señor.

 

El provocó una gran sequía en el país

y agotó todas las provisiones.

Pero antes envió a un hombre,

a José, que fue vendido como esclavo. R.

 

Le ataron los pies con grillos

y el hierro oprimió su garganta,

hasta que se cumplió lo que él predijo,

y la palabra del Señor lo acreditó. R.

 

El rey ordenó que lo soltaran,

el soberano de pueblos lo puso en libertad;

lo nombró señor de su palacio

y administrador de todos sus bienes. R.

   

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 7-15

 

Jesús dijo a sus apóstoles:

Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento.

Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.

Y si no los reciben ni quieren escuchar sus palabras, al irse de esa casa o de esa ciudad, sacudan hasta el polvo de sus pies. Les aseguro que, en el día del Juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas menos rigurosamente que esa ciudad.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Los hermanos de José después de haber sido acogidos amablemente y apenas han emprendido el camino de retorno, son detenidos por el mayordomo de su hermano, que ha hecho colocar la copa de plata usada para los presagios, en el saco de Benjamín, y ahora los acusa de haberla robado. La copa usada para hacer presagios tenía cierta categoría religiosa, por lo que su robo era muy grave y se castigaba normalmente con la pena de muerte.
  • Los hermanos seguros de su inocencia, aceptan la condena a muerte de aquel en quien se encuentre la copa, y la esclavitud de todos los demás. José, acepta sólo la cláusula de retener al culpable como esclavo. Al comprobar que la copa está en el saco de Benjamín, rasgan sus vestiduras como testimonio de su dolor.
  • Se presentan de nuevo ante José; y Judá acepta la «evidencia» y declara su maldad; pero la verdadera culpa que sienten es la que cometieron contra el hermano desaparecido. Por eso se ofrecen todos juntos como esclavos. Pero José sólo quiere quedarse con Benjamín.
  • Frente a esto, Judá habla conmovido exponiendo la situación del padre, que ya ha perdido a uno de sus hijos predilectos y moriría si perdiera al otro que le queda. Le ruega a José que lo tome a él como esclavo en lugar de Benjamín, porque sería incapaz de volver al hogar sin el hermano menor.
  • La actitud abnegada que muestran hacia Benjamín, opuesta a la que tuvieron antes hacia José, manifiesta la conversión de los hermanos. No hacen falta más pruebas. Con mucha ternura, José les revela la manifestación de Dios en toda esta historia: Dios lo había enviado a Egipto con el fin de asegurarles la vida.

***

  • La invitación de Jesús en el Evangelio de hoy, a sus enviados, es que vayan desprovistos de equipaje, abandonados a la confianza, enraizados en lo fundamental: la persona de Cristo.
  • A aquel que quiere anunciar el evangelio, se le pide que ande ligero de equipaje, siendo portador de paz para el pueblo al que ha sido enviado. No debe imponer por la fuerza el mensaje salvífico de Jesús; sino invitar, proponer, persuadir.
  • Jesús quiere evangelizadores que sean capaces de convencer con una forma de vida, que haga resplandecer los valores esenciales del evangelio. Evangelizadores que estén profundamente ligados a la vida de la gente y abiertos a sus necesidades, ayudándolos a sentirse protagonistas de su destino de salvación. El evangelizado debe sentirse sujeto activo de su propia evangelización, celebrándola y comprometiéndose en lo cotidiano.
  • La palabra debe generar, tanto en el evangelizador como en el evangelizado, compromisos serios de conversión personal y comunitaria. La Iglesia a medida que evangeliza se evangeliza a sí misma.
  • Una evangelización así producirá compromisos duraderos. Nuestra evangelización debe convertirse en una propuesta de vida para la humanidad sedienta de esperanza.
  • «Quien ha encontrado verdaderamente a Cristo no puede tenerlo sólo para sí, debe anunciarlo». San Juan Pablo II.

 

PARA DISCERNIR

 

•    ¿Experimento la responsabilidad de la evangelización?

•    ¿En qué lugares siento que el Señor me llama a dar testimonio?

•    ¿Dónde el Señor me llama a crecer?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Señor que demos gratuitamente

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Libre significa: alegre y afectuosamente, sin temor y de modo abierto, dando gratuitamente lo que hemos recibido de manera gratuita, sin aceptar compensaciones, premios o gratitud.

La alegría debería ser uno de los aspectos principales de nuestra vida religiosa. Quien da con alegría da mucho. La alegría es el signo distintivo de una persona generosa y mortificada que, olvidándose de todas las cosas y hasta de sí misma, busca complacer a Dios en todo lo que hace por los hermanos. A menudo es un manto que esconde una vida de sacrificio, de continua unión con Dios, de fervor y de generosidad.

«Que habite la alegría en vosotros», dice Jesús. ¿Qué es esta alegría de Jesús? Es el resultado de su continua unión con Dios cumpliendo la voluntad del Padre. Esa alegría es el fruto de la unión con Dios, de una vida en la presencia de Dios. Vivir en la presencia de Dios nos llena de alegría. Dios es alegría. Para darnos esa alegría se hizo hombre Jesús. María fue la primera en recibir a Jesús: «Exulta mi espíritu en Dios mi salvador». El niño saltó de alegría en el seno de Isabel porque María le llevaba a Jesús. En Belén, todos estaban llenos de alegría: los pastores, los ángeles, los reyes magos, José y María. La alegría era también el signo característico de los primeros cristianos. Durante la persecución, se buscaba a los que tenían esta alegría radiante en el rostro. A partir de esta particular alegría veían quiénes eran los cristianos y así los perseguían.

San Pablo, cuyo celo intentamos imitar, era un apóstol de la alegría. Exhortaba a los primeros cristianos a que «se alegraran siempre en el Señor». Toda la vida de Pablo puede ser resumida en una frase: «Pertenezco a Cristo. Nada puede separarme del amor de Cristo, ni el sufrimiento, ni la persecución, nada. Ya no soy yo quien vivo, sino Cristo quien vive en mí». Esa es la razón de que san Pablo estuviera tan lleno de alegría”…

 

Madre Teresa, Meditación espiritual.

 

PARA REZAR

 

Que, a través del camino de la vida,

dejemos rutas encendidas a nuestro paso:

rayos de luz portadores de alegría

cristiana en nuestro trabajo,

rayos de luz portadores de calor

que deshaga el hielo frío,

rayos de luz portadores de vida

donde haya muerte,

rayos de luz portadores de evangelio,

evangélicamente vivido,

rayos de luz que abran camino

allí donde no exista.

Santa María de la luz, que nuestra presencia

entre los hombres adelante la presencia de Cristo,

Luz del mundo.

Nuestra Señora de los apóstoles,

Santa María de la luz.

Emilio L. Mazariegos

 

Viernes de la semana XIV

 

El que persevere hasta el fin se salvará

 

Lectura del libro del Génesis    46, 1-7. 28-30

 

Israel partió llevándose todos sus bienes. Cuando llegó a Berseba, ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac. Dios dijo a Israel en una visión nocturna: « ¡Jacob, Jacob!»

El respondió: «Aquí estoy.»

Dios continuó: «Yo soy Dios, el Dios de tu padre. No tengas miedo de bajar a Egipto, porque allí haré de ti una gran nación. Yo bajaré contigo a Egipto, y después yo mismo te haré volver; y las manos de José cerrarán tus ojos.»

Cuando Jacob salió de Berseba, los hijos de Israel hicieron subir a su padre, junto con sus hijos y sus mujeres, en los carros que el Faraón había enviado para trasladarlos. Ellos se llevaron también su ganado y las posesiones que habían adquirido en Canaán. Así llegaron a Egipto, Jacob y toda su familia -sus hijos y sus nietos, sus hijas y sus nietas- porque él había llevado consigo a todos sus descendientes.

Israel hizo que Judá se le adelantara y fuera a ver a José, para anunciarle su llegada a Gosen. Cuando llegaron a la región de Gosen, José hizo enganchar su carruaje y subió hasta allí para encontrarse con su padre Israel. Apenas este apareció ante él, José lo estrechó entre sus brazos, y lloró un largo rato, abrazado a su padre. Entonces Israel dijo a José: «Ahora sí que puedo morir, porque he vuelto a ver tu rostro y que vives todavía.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 36, 3-4. 18-19. 27-28. 39-40 (R.: 39a)

 

R.    La salvación de los justos viene del Señor.

 

Confía en el Señor y practica el bien;

habita en la tierra y vive tranquilo:

que el Señor sea tu único deleite,

y él colmará los deseos de tu corazón. R.

 

El Señor se preocupa de los buenos,

y su herencia permanecerá para siempre;

no desfallecerán en los momentos de penuria,

y en tiempos de hambre quedarán saciados. R.

 

Aléjate del mal, practica el bien,

y siempre tendrás una morada,

porque el Señor ama la justicia

y nunca abandona a sus fieles.

Los impíos serán aniquilados

y su descendencia quedará extirpada. R.

 

La salvación de los justos viene del Señor,

él es su refugio en el momento del peligro;

el Señor los ayuda y los libera,

los salva porque confiaron en él. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 16-23

 

Jesús dijo a sus apóstoles:

«Yo los envío como a ovejas en medio de lobos: sean entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas.

Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas. A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos. Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes.

El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir. Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará.

Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra, y si los persiguen en esta, huyan a una tercera. Les aseguro que no acabarán de recorrer las ciudades de Israel, antes de que llegue el Hijo del hombre.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • José perdona a sus hermanos y les encarga que traigan a su padre a Egipto. Partió Jacob a Egipto con todo lo que poseía. Cuando llegó a Berseba ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac. Siguiendo la costumbre nómada siempre que llegan a una etapa importante, «ofrecen un sacrificio».
  • Es el inicio de una estancia del pueblo elegido en tierra extraña, que tendrá su viaje de vuelta. No todo será color de rosa en esa aventura que comienza. Pasados algunos siglos, la historia habrá cambiado su rumbo y los descendientes de Jacob, clamarán desde el fondo de su esclavitud. Entonces, Dios volverá a intervenir por medio de Moisés para rescatar a su pueblo de la servidumbre.
  • En las palabras que Dios dirige a Jacob ya se anuncia la vuelta: «no temas bajar a Egipto, porque allí te convertiré en un pueblo numeroso: yo bajaré contigo y yo te haré subir». Toda la familia se instala en la región de Gosén.
  • Abrahán, salió de su tierra de Ur, José es llevado contra su voluntad a Egipto, Jacob y su familia emigran buscando mejores condiciones de vida; pero es Dios el que lleva adelante el proyecto. El ofrecimiento de Dios es siempre abierto, ofrecido gratuitamente. Hay que saber mirar el paso de Dios más allá de las contrariedades momentáneas.

***

  • Cuando Mateo escribió su evangelio, la comunidad cristiana ya sabía mucho de persecuciones, excomuniones y martirios. En el discurso misionero, Jesús anuncia a los suyos que tendrán dificultades y persecuciones.
  • Las comparaciones están tomadas de la vida animal: lobos y ovejas, serpientes y palomas. Con la certeza de que serán perseguidos, les recomienda tener: la sagacidad de las serpientes para saber discernir la presencia de los lobos, y no provocar inútilmente a los opositores y; la sencillez de las palomas para actuar sin disimulo, sin segunda intención, sin doblez ni complicaciones.
  • Las dificultades que tendrán que pasar no serán un obstáculo sino una providencial oportunidad para dar testimonio de Él. La adversidad del mundo con sus autoridades, no tiene que ocultar la verdad de Jesús, sino ponerla en evidencia.
  • Para dar testimonio no será necesaria una preparación intelectual de excelencia, sino una profunda experiencia de Jesús. A pesar de todas las precauciones, los llevarán ante los tribunales y los odiarán y hasta los matarán. Jesús los invita a confiar en la ayuda de Dios: el Espíritu Santo estará a su lado y les dará su luz y su fuerza.
  • El discípulo será como un profeta, y sus palabras estarán inspiradas por el Espíritu. El mensaje, causará divisiones entre los que estén a favor del Reino de los que se opongan. En la misma familia, unos delatarán a otros y harán que sean condenados a muerte. El mundo no soportará a los discípulos, tanto amigos como parientes se sentirán cuestionados por la Palabra que sacará a la luz la verdad: con Jesús o contra Él, a favor del proyecto del Dios de la vida o contra Él.
  • La salvación está en mantenerse firmes hasta el final. Para el discípulo, esta clase de muerte no es un fracaso, sino un éxito que corona toda su vida. Comprender la persecución como oportunidad de difusión del mensaje debe estar sostenida por una confianza inquebrantable en Dios, que es la fuente y origen del mensaje, y que está comprometido en su proyecto salvador. Sólo una confianza inquebrantable los ayudará a superar toda angustia y todo cálculo humano de propia defensa, ya que el mismo Dios comunicará su fuerza.
  • El anuncio nos supone perseguidos, nunca perseguidores. Cuando se persigue, se violenta, o se mata en nombre de Dios, se engendra desconfianza y ateísmo, cuando se muere en nombre de Dios se engendra vida nueva y fe.
  • Una vez más el Reino de Dios se revelará en la débil fortaleza de Jesús y de sus mensajeros. Toda la historia de la Iglesia confirma esta verdad. Son los pequeños y los humildes los que han hecho las mayores obras. Jesús nos invita a conservar la firmeza y el valor, contra toda decepción, contra toda oposición y contra todo fracaso. Lo que cuenta es la salvación, sabiendo que Jesús está con nosotros.
  • «La persecución es la marca de la Iglesia y quizá la más duradera de todas». Newman.

 

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Creo verdaderamente que la fuerza de Dios es capaz de hacer grandes cosas en mi debilidad?
  • ¿Soporto la oposición y la persecución de la propia familia o amigos?
  • ¿Me animo a enfrentarme al “poder de este mundo” aunque tenga que sufrir?
  • ¿Dudo de la asistencia permanente de Jesús?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Aquel que persevere hasta el fin se salvará

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

No antepongan nada absolutamente a Cristo

 

…”Cuando emprendas alguna obra buena, lo primero que has de hacer es pedir constantemente a Dios que sea él quien la lleve a término, y así nunca lo contristaremos con nuestras malas acciones, a él, que se ha dignado contarnos en el número de sus hijos, ya que en todo tiempo debemos someternos a él en el uso de los bienes que pone a nuestra disposición, no sea que algún día, como un padre que se enfada con sus hijos, nos desherede, o, como un amo temible, irritado por nuestra maldad, nos entregue al castigo eterno, como a servidores perversos que han rehusado seguirlo a la gloria.

Por lo tanto, despertémonos ya de una vez, obedientes a la llamada que nos hace la Escritura: Ya es hora de despertarnos del sueño. Y, abiertos nuestros ojos a la luz divina, escuchemos bien atentos la advertencia que nos hace cada día la voz de Dios: Si escucháis hoy su voz, no endurezcáis el corazón; y también: Quien tenga oídos que oiga lo que dice el Espíritu a las Iglesias.

¿Y qué es lo que dice? Venid, hijos, escuchadme: os instruiré en el temor del Señor. Caminad mientras tenéis luz, antes que os sorprendan las tinieblas de la muerte. Y el Señor, buscando entre la multitud de los hombres a uno que realmente quisiera ser operario suyo, dirige a todos esta invitación: ¿Hay alguien que ame la vida y desee días de prosperidad? Y, si tú, al oír esta invitación, respondes: «Yo», entonces Dios te dice: «Si amas la vida verdadera y eterna, guarda tu lengua del mal, tus labios de la falsedad; apártate del mal, obra el bien, busca la paz y corre tras ella. Si así lo hacéis, mis ojos estarán sobre vosotros y mis oídos atentos a vuestras plegarias; y, antes de que me invoquéis, os diré: Aquí estoy».

¿Qué hay para nosotros más dulce, hermanos muy amados, que esta voz del Señor que nos invita? Ved cómo el Señor, con su amor paternal, nos muestra el camino de la vida.

Ceñida, pues, nuestra cintura con la fe y la práctica de las buenas obras, avancemos por sus caminos, tomando por guía el Evangelio, para que alcancemos a ver a aquel que nos ha llamado a su reino. Porque, si queremos tener nuestra morada en las estancias de su reino, hemos de tener presente que para llegar allí hemos de caminar aprisa por el camino de las buenas obras.

Así como hay un celo malo, lleno de amargura, que separa de Dios y lleva al infierno, así también hay un celo bueno, que separa de los vicios y lleva a Dios y a la vida eterna. Éste es el celo que han de practicar con ferviente amor los monjes, esto es: estimando a los demás más que a uno mismo; soporten con una paciencia sin límites sus debilidades, tanto corporales como espirituales; pongan todo su empeño en obedecerse los unos a los otros; procuren todos el bien de los demás, antes que el suyo propio; pongan en práctica un sincero amor fraterno; vivan siempre en el temor y amor de Dios; amen a su abad con una caridad sincera y humilde; no antepongan nada absolutamente a Cristo, el cual nos lleve a todos juntos a la vida eterna”…

 

De la Regla de san Benito, abad – Prólogo, 4-22; Cap. 72, 1-12

 

PARA REZAR

 

Me da miedo, Señor, decirte “Sí”

 

Me da miedo, Señor, decirte “sí”,
porque… ¿a dónde me vas a llevar?
Me da miedo de que me toque la “gran suerte”.
Me da miedo firmar un acuerdo sin leerlo.
Me da miedo un “sí” que luego trae muchos “síes”…
Me da miedo poner mi mano en la tuya
porque… no me la vas a soltar.
Me da miedo mirarte a los ojos
porque me vas a hipnotizar.
Me da miedo lo que me vas a exigir
porque eres un Dios muy insistente…

 

Michel Quoist

 

Sábado de la semana XIV

 

El discípulo no es más que el Maestro

 

Lectura del libro del Génesis    49, 29-32; 50, 15-26a

 

Jacob dio a sus hijos esta orden: «Yo estoy a punto de ir a reunirme con los míos. Entiérrenme junto con mis padres, en la caverna que está en el campo de Efrón, el hitita, en el campo de Macpelá, frente a Mamré, en la tierra de Canaán, el campo que Abraham compró a Efrón, el hitita, para tenerlo como sepulcro familiar. Allí fueron enterrados Abraham y Sara, su esposa; allí fueron enterrados Isaac y Rebeca, su esposa; y allí también sepulté a Lía. Ese campo y la caverna que hay en él fueron comprados a los hititas.»

Al ver que su padre había muerto, los hermanos de José se dijeron: « ¿Y si José nos guarda rencor y nos devuelve todo el mal que le hicimos?» Por eso le enviaron este mensaje: «Antes de morir, tu padre dejó esta orden: “Díganle a José: Perdona el crimen y el pecado de tus hermanos, que te hicieron tanto mal. Por eso, perdona el crimen de los servidores del Dios de tu padre.”»

Al oír estas palabras, José se puso a llorar.

Luego sus hermanos fueron personalmente, se postraron ante él y le dijeron: «Aquí nos tienes: somos tus esclavos.» Pero José les respondió: «No tengan miedo. ¿Acaso yo puedo hacer las veces de Dios? El designio de Dios ha transformado en bien el mal que ustedes pensaron hacerme, a fin de cumplir lo que hoy se realiza: salvar la vida a un pueblo numeroso. Por eso, no teman. Yo velaré por ustedes y por las personas que están a su cargo.» Y los reconfortó, hablándoles afectuosamente.

José permaneció en Egipto junto con la familia de su padre, y vivió ciento diez años. Así pudo ver a los hijos de Efraím hasta la tercera generación; y los hijos de Maquir, hijo de Manasés, también nacieron sobre las rodillas de José. Finalmente, José dijo a sus hermanos: «Yo estoy a punto de morir, pero Dios los visitará y los llevará de este país a la tierra que prometió con un juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob.» Luego hizo prestar un juramento a los hijos de Israel, diciéndoles: «Cuando Dios los visite, lleven de aquí mis restos.»

José murió a la edad de ciento diez años.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 104, 1-2. 3-4. 6-7 (R.: cf. 68, 33)

 

R.    Busquen al Señor, humildes, y vivirán.

 

¡Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,

hagan conocer entre los pueblos sus proezas;

canten al Señor con instrumentos musicales,

pregonen todas sus maravillas! R.

 

¡Gloríense en su santo Nombre,

alégrense los que buscan al Señor!

¡Recurran al Señor y a su poder,

busquen constantemente su rostro! R.

 

Descendientes de Abraham, su servidor,

hijos de Jacob, su elegido:

el Señor es nuestro Dios,

en toda la tierra rigen sus decretos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 24-33

 

Jesús dijo a sus apóstoles:

«El discípulo no es más que el maestro ni el servidor más que su dueño. Al discípulo le basta ser como su maestro y al servidor como su dueño. Si al dueño de casa lo llamaron Belzebul, ¡cuánto más a los de su casa! No los teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas.

No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena.

¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo. Ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros.

Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo los reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Jacob siente que va a morir, que va a «reunirse con los suyos», y encarga que sin falta, cuando vuelvan a la tierra de Canaán, lleven sus restos mortales a la caverna que compró Abraham como propiedad funeraria que está en el campo de Efrón, el hitita, en Makpelá, enfrente de Mambré, en el país de Canaán.
  • Para esos exilados en Egipto, es la única propiedad que la familia posee en la tierra que Dios prometió. Allí estaban enterrados sus antepasados. La sepultura en el mismo cementerio es un símbolo expresivo de esta reunión de familia. Los cuerpos se alineaban uno junto a otro; desde una mirada de fe, esto es un símbolo de las almas y los corazones fusionados en el amor definitivo de un Dios que es amor.
  • La muerte de Jacob se cuenta en forma sencilla: «recogió los pies en la cama, expiró y se reunió con los suyos». Quedan José con sus hermanos y sus familias, y estos temen que sólo los haya perdonado “a causa de su padre”. José, sin dar importancia, renueva su perdón con sencillez. Los hermanos renuevan su arrepentimiento.
  • El perdón de José no se apoya en razones humanas, tiene su fuente «en Dios». Es Dios quien juzga, premia y castiga. Después interpreta lo sucedido desde la providencia de Dios que a pesar del mal que hacen los hombres, se empeña en hacer bien, para dar vida a un pueblo numeroso.
  • José les hace prometer que, cuando abandonen Egipto, llevarán sus restos a la tierra prometida por Dios a Abraham. Así lo hicieron y fue enterrado en la cueva de Macpela, en Hebrón, en la llamada «tumba de los patriarcas».

***

  • Después de que Jesús elige a los doce y los envía a proclamar el Reino de Dios, Mateo presenta una serie de recomendaciones para guiar a los discípulos en su actividad pastoral. Les advierte de los peligros y persecuciones que tendrán que afrontar. No hay lugar para el miedo y la cobardía. El mensaje que les fue revelado a estos “escogidos”, debe gritarse a los cuatro vientos, a todo el mundo.
  • Esta vez la comparación la toma del mundo de los maestros de esa época: Los discípulos no se preparan para tomar el lugar de su maestro y establecer jerarquías entre los que más eruditos y los que menos saben. La preparación de los discípulos está encaminada al servicio misionero de la Palabra, al servicio del pueblo, a la unión filial con el Padre. Los discípulos, en continuidad con esta idea; si son realmente fieles, no pueden esperar mejor suerte que la del maestro.
  • La identificación del anuncio del Reino lleva a una identificación con el mensajero: les espera la misma cruz, persecución y muerte. Pero también, la esperanza en el Dios que conduce la historia, permite creer que la resurrección, y no la muerte, es la última palabra de la historia.
  • Si el maestro se consagró al servicio de los desposeídos y excluidos siendo ejemplo de humildad, y lo único que alcanza es la muerte, los discípulos no pueden aspirar a sentarse en los tronos de este mundo. Pero no tienen que dejarse acobardar: “nada hay escondido que no llegue a saberse”, el tiempo dará la razón a los que la tienen. Todos estamos en las manos de Dios; si El cuida hasta de las aves del campo, cuánto más de sus hijos. El mismo Jesús saldrá en ayuda de los suyos.
  • Muchas veces avisó a los suyos que no iban a tener éxitos fáciles, que no iban a ser bien recibidos en todas partes. Al contrario, el discípulo no será más que el maestro. Y el Maestro fue calumniado, perseguido, condenado a la cruz. No deben tener miedo porque lo que cuenta es el éxito de la misión a los ojos de Dios, que ve, no sólo las apariencias, sino lo interior y el esfuerzo que se ha hecho.
  • El ejemplo es el mismo Jesús, que nunca cedió ni se desanimó haciendo oír su voz profética; anunciando y denunciando los intereses y los valores que promueve este mundo. Los discípulos pueden ser perseguidos, pero la fuerza del Espíritu de Dios asiste en todo momento.
  • No nos cansemos, ni nos avergoncemos de dar testimonio de Cristo, y sigamos anunciando la buena noticia de la salvación que Dios nos ofrece. Ante la amenaza que supone la sociedad, no hay que amedrentarse. El mensaje no puede ocultarse, y proclamarlo es nuestra identidad de discípulos. No nos recomienda Jesús que nos enfrentemos con los perseguidores, pero sí que no cesemos por ningún motivo de anunciar el mensaje, porque la fuerza del evangelio es imparable, porque cualquier pérdida sólo es parcial y transitoria, y porque Dios cuidará de nosotros, más de lo que cuida de los gorriones.
  • De nuestra actitud de discípulos ante los hombres depende nuestra suerte final. El que, sin miedo, se pronuncia por Jesús y resiste hasta el fin se salva. Quien se acobarde y lo niegue acaba en el fracaso. La fidelidad del discípulo a Jesús en la persecución, es la que lo salva a través de la muerte. Debemos confiar en la misericordia de Dios, que está por encima de los miedos humanos y del mal de este mundo.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿A qué cosas le temo en mi vida de fe?

  • ¿Me da miedo la persecución?

  • ¿Acepto la cruz de la incomprensión?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

No teman

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen»

 

… «Desde el momento en que os declaráis mis siervos, debéis esperar la persecución. Yo fui perseguido toda la vida. Cuando nací Herodes me quiso matar; apenas había empezado a predicar y mis conciudadanos me querían matar; apenas escapado de sus manos me vi frente a las emboscadas que me tendieron los fariseos y Herodes Antipas, que me perseguían de ciudad en ciudad y, durante tres años, cada día me tendían nuevas trampas para hacerme morir…

«Será necesario acoger las persecuciones con gozo, como unas preciosas señales de semejanza conmigo, de imitación a vuestro Amado; soportarlas con serenidad, sabiendo que si llegan es que yo las permito y que no os van a afectar más que en la medida que yo mismo lo permita, pues sin mi permiso ni un solo cabello de vuestra cabeza puede caer. Aceptarlas… dando la bienvenida a todo lo que llegue porque todo lo que ocurre produce, de una u otra manera, la gloria de Dios. Sufrirlas con valentía ofreciendo a Dios vuestros sufrimientos como un sacrificio de holocausto para su gloria… Sufrirlas orando por vuestros perseguidores puesto que son hijos de Dios, para los cuales quiere su salvación y que yo mismo daré mi sangre para salvarlos. Yo mismo os he dado ejemplo de orar por todos los hombres, por nuestros perseguidores y nuestros enemigos»…

 

Carlos de Foucauld (1858-1916), ermitaño y misionero en el Sahara – Meditaciones sobre el evangelio de san Lucas, 1898

 

PARA REZAR

 

Oración de un Misionero Mártir

 

Que mis manos sean las tuyas.
Que mis ojos sean los tuyos.
Que mi lengua sea la tuya.
Que mis sentidos y mi cuerpo
no sirvan sino para glorificarte.

Pero sobre todo: transfórmame:
¡Que mi memoria, mi inteligencia,
mi corazón, sean tu memoria,
tu inteligencia y tu corazón!

¡Que mis acciones y mis sentimientos,
sean semejantes a tus acciones y
a tus sentimientos!

Amén

 

Juan Gabriel Perboyre – Patrono de Oceanía

 

 

 

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XIII – CICLO C

TIEMPO DTE EL AÑO – Ciclo C

Domingo XIII

 

Lunes XIII

 

Martes XIII

 

Miércoles XIII

3 de Julio

SANTO TOMÁS, APÓSTOL (F)

 

Jueves XIII

 

Viernes XIII

 

Sábado XIII

 

 

 

TIEMPO DTE EL AÑO – Ciclo C

Domingo XIII

 

Te seguiré adonde vayas

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del primer libro de los Reyes 19, 16b. 19-21


 

El Señor dijo a Elías: «A Eliseo, hijo de Safat, de Abel Mejolá, lo ungirás profeta en lugar de ti.»

Elías partió de allí y encontró a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando. Delante de él había doce yuntas de bueyes, y él iba con la última. Elías pasó cerca de él y le echó encima su manto.

Eliseo dejó sus bueyes, corrió detrás de Elías y dijo: «Déjame besar a mi padre y a mi madre; luego te seguiré.»

Elías le respondió: «Sí, puedes ir. ¿Qué hice yo para impedírtelo?»

Eliseo dio media vuelta, tomó la yunta de bueyes y los inmoló. Luego, con los arneses de los bueyes, asó la carne y se la dio a su gente para que comieran. Después partió, fue detrás de Elías y se puso a su servicio.


 

Palabra de Dios.


 


 

SALMO         Sal 15, 1-2a y 5. 7-8. 9-10. 11 (R.: cf. 5a)


 

R.      Señor, tú eres la parte de mi herencia.


 

Protégeme, Dios mío,

porque me refugio en ti.

Yo digo al Señor: «Señor, tú eres mi bien.»

El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz,

¡tú decides mi suerte!


 

Bendeciré al Señor que me aconseja,

¡hasta de noche me instruye mi conciencia!

Tengo siempre presente al Señor:

él está a mi lado, nunca vacilaré.


 

Por eso mi corazón se alegra,

se regocijan mis entrañas

y todo mi ser descansa seguro:

porque no me entregarás la Muerte

ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro.


 

Me harás conocer el camino de la vida,

saciándome de gozo en tu presencia,

de felicidad eterna a tu derecha.


 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Galacia       5, 1. 13-18


 

Hermanos:

Esta es la libertad que nos ha dado Cristo. Manténganse firmes para no caer de nuevo bajo el yugo de la esclavitud.

Ustedes, hermanos, han sido llamados para vivir en libertad, pero procuren que esta libertad no sea un pretexto para satisfacer los deseos carnales: háganse más bien servidores los unos de los otros, por medio del amor. Porque toda la Ley está resumida plenamente en este precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Pero si ustedes se están mordiendo y devorando mutuamente, tengan cuidado porque terminarán destruyéndose los unos a los otros.

Yo los exhorto a que se dejen conducir por el Espíritu de Dios, y así no serán arrastrados por los deseos de la carne. Porque la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne. Ambos luchan entre sí, y por eso, ustedes no pueden hacer todo el bien que quieren. Pero si están animados por el Espíritu, ya no están sometidos a la Ley.


 

Palabra de Dios.


 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas     9, 51-62


 

Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén y envió mensajeros delante de él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén.

Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: «Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?» Pero él se dio vuelta y los reprendió. Y se fueron a otro pueblo.

Mientras iban caminando, alguien le dijo a Jesús: « ¡Te seguiré adonde vayas!»

Jesús le respondió: «Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.»

Y dijo a otro: «Sígueme.» El respondió: «Permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre.» Pero Jesús le respondió: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios.»

Otro le dijo: «Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos.» Jesús le respondió: «El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios.»


 

Palabra del Señor.


 

Para reflexionar


 

  • El profeta  Elías echa su manto sobre Eliseo, mientras éste ara con su yunta, para significar que lo ha  elegido para ser su discípulo. Elías acepta que Eliseo vaya a despedirse de sus padres, y  el gesto de sacrificar los bueyes de su yunta para invitar a comer a su gente muestra que  Eliseo ha decidido ponerse al servicio del profeta y desde él, al servicio a Dios. A la voz de Dios hay una respuesta que le lleva a romper generosamente con el pasado y asumir un nuevo género de vida al servicio de la misión.

***

  • San Pablo hace una afirmación rotunda: “Su vocación es la libertad”. Y si es así, todo lo que impida esa libertad se opone directamente a la vocación del cristiano y del hombre. No defiende una libertad vacía, que sea simple posibilidad y no ejercicio. San Pablo clama por una libertad verdadera y, por lo tanto, activa, que se defina a sí misma por el amor.

 ***

  • Hoy penetramos en el Evangelio en esta larga sección del camino hacia Jerusalén. A lo largo de estos domingos Jesús nos instruirá con su palabra y con su vida sobre su camino y nos invitará a seguirlo. La «decisión» de Jesús de ir a Jerusalén es presentada por Lucas como culminación de  su misión profética.
  • Jesús ha visto que permanecer en Galilea únicamente servía para prolongar el  camino fácil del éxito multitudinario, ceder a la tentación mesiánica de buscar el triunfo  humano. Su llamado es a liberar al pueblo de todas las esclavitudes que lo afligen, principalmente  del yugo del templo y de la ley. Sabe que las  autoridades religiosas se opondrán, que en ello se juega la vida. Se dirige entonces a Samaría.
  • Las relaciones entre los judíos y samaritanos eran tensas. Atreverse a pedir hospedaje en un pueblo samaritano era audaz e indicaba un gran cambio  de mentalidad y de práctica social. Jesús aprovecha todas las ocasiones posibles para  derribar las barreras que separan a los hombres.
  • Fueron mal recibidos;  Santiago y  Juan  todavía confundidos acerca de su misión proponen a Jesús un  castigo ejemplar. Su celo tiene color de venganza y pretenden  utilizar el poder de Dios contra los samaritanos enemigos.
  • Paradójicamente, Jesús que se muestra comprensivo con los samaritanos que le niegan alojamiento,  se mostrará muy exigente con los que quieran seguir su camino de vida. Pide a sus  seguidores la misma actitud decidida y arriesgada con que él camina hacia Jerusalén. Jesús rechaza a tres posibles candidatos.
  • Las condiciones que pone Lucas en este pasaje para seguir a Jesús son tres: abandonar toda seguridad, subordinarlo todo al anuncio del reino de Dios y no echarse atrás. El seguimiento de Cristo tiene la meta del reino, un camino plagado de dificultades e incomprensiones que exigen actitudes decididas de desprendimiento, de aceptación de la llamada a evangelizar y de determinación firme e  inquebrantable de no ceder ante ningún tipo de superficialidades.
  • Entrega total, decisión absoluta, desprendimiento pleno. Hay que estar dispuesto a dejar el pasado, a no mirar hacia atrás, sino a tender los ojos hacia adelante, hacia la tierra que hay que labrar y que un día dará su fruto.
  • En el seguimiento de Jesucristo no se admiten condiciones, si éstas implican subordinar el llamado al propio querer. Se pide radicalidad, porque el reino de Dios apremia y no puede esperar. Finalmente, al discípulo Jesús pide el poner exclusivamente en él su seguridad, renunciando a todo tipo de seguridades materiales y humanas. Jesús no tiene nada, sólo a su Padre. El discípulo habrá de estar dispuesto a no tener nada, sólo un camino y un caminante que le va llevando hacia la cruz.
  • Estas actitudes de amor y entrega por el reino que Jesús pide a sus discípulos, nacen de la  libertad. El Evangelio de Jesús es exigente pero no inhumano, porque se sitúa en la línea de la libertad y del amor. El seguimiento de Cristo aunque implica ruptura total con el viejo modo de vivir, es vocación a la libertad.
  • El discípulo de Cristo no tiene más límites a su libertad que los que señalan al Espíritu, el amor y el servicio fraterno irreconciliables con el egoísmo, el libertinaje y la vida sin valores. El camino del seguimiento de Jesús exige  valentía y firmeza, obliga a superar sentimentalismos e  intereses personales. Es un encuentro con la libertad: soy libre en la medida en que soy dueño de mí mismo, me conozco, me acepto y me entrego consciente de mis límites. Es en el amor  donde llego a ser libre. Por eso el evangelio, que es amor, sólo se puede vivir en la libertad.
  • La libertad del Evangelio es de la que no se aprovecha el egoísmo. Hemos sido liberados de la imposición exterior de la Ley para amarnos madura y responsablemente desde la ley que ha sido impresa en nuestros corazones.
  • Esta libertad que Cristo nos ha conseguido es un riesgo y un desafío como la vida misma; por eso no deja de ser un atentado suprimir la libertad, un absurdo renunciar a ella y un pecado abusar de la misma. La libertad en Cristo es para amar más y mejor. “Ama y haz lo que quieras” decía San Agustín. Pero primero ama a Dios y al hermano; es la condición básica para ser libre.
  • El seguimiento de Jesús es un don y una conquista, una invitación de Dios, y  una meta que nos debemos proponer sólo por amor a  la Causa de Jesús. Ni las prescripciones legales, ni  los encuadres jurídicos, ni las ascesis más dura pueden suplir el papel que ocupan el amor a Dios mismo y a los hermanos a través de la persona de Jesús y del trabajo por su reino. Dios no es el que nos obliga, sino el que nos ama, nos ofrece, nos da su vida sin esperar a cambio otra cosa más que nuestra aceptación de su don.
  • Aunque Jesús exigía radicalidad, los que le seguían no eran héroes ni santos, y Jesús no los rechaza. Hoy también conoce y comprende nuestras cobardías, nuestros defectos, nuestras  limitaciones, nuestros pecados. Lo que sí nos pide es que no pongamos condiciones para  seguirlo, que no nos reservemos nada, que confiemos ilimitadamente en él, que estemos  dispuestos a dejarnos transformar, que queramos seguirlo más y más… Aunque muchas veces no lo comprendamos del todo ni seamos capaces de vivir como él necesita.
  • La fe no nos libra de ser hombres ni de nuestra debilidad e incoherencia. No somos ni peores ni mejores que los demás, pero nos sabemos portadores de un sentido de la vida que nos parece importante que los demás conozcan y asuman con libertad.
  • La entrega consiste en aceptar su mensaje como el valor absoluto de la vida. Se es discípulo cuando se está caminando tras las huellas del Maestro. Nos vamos haciendo discípulos en la medida en que nos atrevemos a seguir a Jesús.
  • La vida del discípulo no se reduce más o menos a vivir una moral muy general que consista en «hacer el bien y evitar el mal» sino que es algo mucho más profundo y vivo, y de exigencias más concretas. Se trata de irnos abriendo dócilmente al Espíritu de Jesús para vivir como él vivió y pasar por donde él pasó.
  • Jesús no nos pide lo mismo a todos; pero espera de sus discípulos que  estemos dispuestos a realizar lo que él nos pide, con la  de certeza de que es eso precisamente lo que construye su reino. El reino nos convoca a otra dimensión de la existencia.  Nos pide trabajar por la transformación del mundo haciendo de éste, casa de todos los hombres.  El reino nos pide humanizarnos cada vez más, estableciendo vínculos sanos y fraternos con los demás hombres. Nos llama a luchar contra el mal y la injusticia como lo hizo Jesús adoptando su postura concreta y tomando sus mismas opciones. El reino nos exige constancia en el trabajo cotidiano por mejorar las condiciones sociales,  políticas y económicas, que faciliten nuestro crecimiento y el de todos los hombres.
  • Un reino así, sólo se realiza de una relación profunda de encuentro con un Jesús vivo. Vivir los valores del reino en nuestro mundo actual supone una tensión, un estar  desprendido de todo y arriesgar todo lo que se tiene y lo que se es en beneficio de todos los hombres.


 

Para discernir


 

  • ¿Cuáles son las excusas que suelo poner para no comprometerme en el seguimiento de Jesús?
  • ¿Experimento la opción por Jesús como un camino de libertad?
  • ¿Cuáles los falsos maestros ante los cuales rindo el homenaje de mi discipulado?


 

 Repitamos a lo largo de este día


 

ayúdame a seguirte sin condiciones

 
 

Para la lectura espiritual


 

«Sígueme»

 

El Salvador nos ha precedido en el camino de la pobreza. A Él le pertenecen todos los bienes del cielo y de la tierra. Para Él no presentaban ningún peligro; podía usar de ellos al mismo tiempo que conservaba su corazón enteramente libre. Pero sabía muy bien que es casi imposible al ser humano poseer bienes sin subordinarse a ellos y hacerse su esclavo. Por esta razón lo abandonó todo, y con su ejemplo nos ha enseñado, aún más que con sus palabras, que sólo lo posee todo el que no posee nada. Su nacimiento en un establo y su huída a Egipto nos hacen comprender ya, que el Hijo del hombre no tendría un lugar donde reposar la cabeza. El que quiera seguirle debe saber que nosotros no tenemos aquí abajo una morada permanente. Cuanto más vivamente tomemos conciencia de ello, más ardientemente tenderemos hacia nuestra morada futura y exultaremos sólo de pensar que tenemos derecho de ciudadanía en el cielo.

 

Santa Teresa-Benedicta de la Cruz


 

Para rezar

 

Señor de mi vocación

 

Señor de mi vocación, acá estoy como hace tiempo,
esperando que me empujes,
deseando que me alientes,
rogándote que me sostengas;
porque he dejado jirones de tu llamada en el camino
y experimento la tristeza de la infidelidad;
porque me he entregado a los demás con egoísmo
y experimento la vergüenza de mi mentira;
porque he huido una y otra vez del dolor,
y experimento el dolor de la cobardía.

Señor de mi vocación, acá estoy como hace tiempo,
para entregarte los despojos de mi batalla:
signo de mi debilidad culpable
y signo de mi valentía entusiasta.
Si me he arriesgado, ha sido por ti.
Si he peleado, ha sido por ti.
Si he sido vencido, ha sido por ti.
No es válida excusa, pero sí humilde confesión.

Señor de mi vocación, sigue siendo mi único Señor.
Que no me venda a nada ni a nadie.
Que no me canse jamás.
Que mi testimonio seas siempre tú.
Que al anochecer de cada día,
pueda sentir tu mirada en la mía,
como bastón poderoso para mi limitación.
Señor de mi vocación, acá estoy como hace tiempo,
diciéndote de nuevo que sí.

Norberto Alcover sj

 

Lunes XIII

 

Sígueme

 

Lectura del libro del Génesis 18, 1-2a.16-33

 

El Señor se apareció a Abraham junto al encinar de Mamré, mientras él estaba sentado a la entrada de su carpa, a la hora de más calor. Alzando los ojos, divisó tres hombres que estaban parados cerca de él.

Después, los hombres salieron de allí y se dirigieron hacia Sodoma, y Abraham los acompañó para despedirlos.

Mientras tanto, el Señor pensaba: «¿Dejaré que Abraham ignore lo que ahora voy a realizar, siendo así que él llegará a convertirse en una nación grande y poderosa, y que por él se bendecirán todas las naciones de la tierra? Porque yo lo he elegido para que enseñe a sus hijos, y a su familia después de él, que se mantengan en el camino del Señor, practicando lo que es justo y recto. Así el Señor hará por Abraham lo que ha predicho acerca de él.»

Luego el Señor añadió: «El clamor contra Sodoma y Gomorra es tan grande, y su pecado tan grave, que debo bajar a ver si sus acciones son realmente como el clamor que ha llegado hasta mí. Si no es así, lo sabré.»

Dos de esos hombres partieron de allí y se fueron hacia Sodoma, pero el Señor se quedó de pie frente a Abraham. Entonces Abraham se le acercó y le dijo: «¿Así que vas a exterminar al justo junto con el culpable? Tal vez haya en la ciudad cincuenta justos. ¿Y tú vas a arrasar ese lugar, en vez de perdonarlo por amor a los cincuenta justos que hay en él? ¡Lejos de ti hacer semejante cosa! ¡Matar al justo juntamente con el culpable, haciendo que los dos corran la misma suerte! ¡Lejos de ti! ¿Acaso el Juez de toda la tierra no va a hacer justicia?»

El Señor respondió: «Si encuentro cincuenta justos en la ciudad de Sodoma, perdonaré a todo ese lugar en atención a ellos.»

Entonces Abraham dijo: «Yo, que no soy más que polvo y ceniza, tengo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Quizá falten cinco para que los justos lleguen a cincuenta. Por esos cinco ¿vas a destruir toda la ciudad?»

«No la destruiré si encuentro allí cuarenta y cinco», respondió el Señor.

Pero Abraham volvió a insistir: «Quizá no sean más que cuarenta.»

Y el Señor respondió: «No lo haré por amor a esos cuarenta.»

«Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no lo tome a mal si continúo insistiendo. Quizá sean solamente treinta.»

Y el Señor respondió: «No lo haré si encuentro allí a esos treinta.»

Abraham insistió: «Una vez más, me tomo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Tal vez no sean más que veinte.»

«No la destruiré en atención a esos veinte», declaró el Señor.

«Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no se enoje si hablo por última vez. Quizá sean solamente diez.»

«En atención a esos diez, respondió, no la destruiré.»

Apenas terminó de hablar con él, el Señor se fue, y Abraham regresó a su casa.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 102, 1-2. 3-4. 8-9. 10-11 (R.: 8a)

 

R. ¡El Señor es bondadoso y compasivo!.

 

Bendice al Señor, alma mía,

que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;

bendice al Señor, alma mía,

y nunca olvides sus beneficios. R.

 

El perdona todas tus culpas

y cura todas tus dolencias;

rescata tu vida del sepulcro,

te corona de amor y de ternura. R.

 

El Señor es bondadoso y compasivo,

lento para enojarse y de gran misericordia;

no acusa de manera inapelable

ni guarda rencor eternamente. R.

 

No nos trata según nuestros pecados

ni nos paga conforme a nuestras culpas.

Cuanto se alza el cielo sobre la tierra,

así de inmenso es su amor por los que lo temen. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    8, 18-22

 

Al verse rodeado de tanta gente, Jesús mandó a sus discípulos que cruzaran a la otra orilla. Entonces se aproximó un escriba y le dijo: «Maestro, te seguiré adonde vayas.»

Jesús le respondió: «Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos; pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.»

Otro de sus discípulos le dijo: «Señor, permíteme que vaya antes a enterrar a mi padre.»

Pero Jesús le respondió: «Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Jesús ordena a sus discípulos ir a la otra orilla del mar de Galilea, frente a Cafarnaún, para huir de la muchedumbre. Aparecen hoy, en un breve pasaje dos relatos de vocación.
  • El primero que manifiesta su deseo de seguir a Jesús es un letrado, un escriba que puede pertenecer al grupo de los que aparecen como hostiles a Jesús. A pesar de esto, el texto no dice que no sea sincero. Jesús le explica al doctor de la ley las dificultades y exigencias de su seguimiento. Aprovecha la ocasión para aclarar a quienes quieran seguirlo, que deben estar dispuestos a no tener seguridades y estabilidades humanas.
  • Jesús sigue una vida de peregrino, itinerante, desarraigado y pobre; por eso dice que «no tiene dónde reclinar la cabeza». Esa será la vida de los que los que lo sigan. El discípulo no puede esperar ventajas, comodidades o prerrogativas por encima del resto de la gente.
  • El otro, ya discípulo, le pide que le permita ir primero a enterrar a su padre”. Jesús le dice que lo siga y que deje que los muertos entierren a sus muertos. Después del desprendimiento de los “bienes materiales” Jesús va a exigir a los discípulos el desapego y el desprendimiento incluso de la “familia”.
  • Jesús no sugiere una actitud inhumana y cruel que descuide a los padres, a la familia o el deber de enterrar a los muertos. Con esas dos afirmaciones, tan radicales, está mostrando que su seguimiento es exigente; reclama decisión absoluta y estar dispuestos a vivir desprendidos de todo, no instalados en nuestras seguridades. La fe cristiana no promete bienes materiales y éxitos según los criterios de este mundo. El mismo ha dejado su familia de Nazaret para dedicarse a su misión y camina de pueblo en pueblo, sin arraigarse en ninguno.
  • Existen ideales por los que vale la pena sacrificarse. Hay valores más profundos que los que presenta este mundo. El seguimiento de Jesús va en esta línea de decisión generosa. El momento es ahora.
  • Los discípulos de Jesús tenemos que asumir los riesgos y la inseguridad que genera la nueva familia de Jesús; que está construida por la comunión en un mismo proyecto y una misma misión. Anunciar.
  • Como verdaderos discípulos, busquemos al Hijo del Hombre que no tiene donde reclinar la cabeza y siguiéndolo descubramos el auténtico valor de las cosas para servirnos de ellas, en el anuncio del Reino de Dios.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué lugar ocupan las cosas materiales en mi vida y en mis opciones?
  • ¿Reconozco que entorpecen mi camino hacia el Señor?
  • ¿Me sirvo de las cosas para construir el reino o sirvo al reino de las cosas?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

El Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza

 

Para la lectura espiritual

 

…”¿Cómo podría llegar a darse cuenta el hombre del mal y cómo podría llegar a tomar en serio, con toda su gravedad, su pecado y el de los demás, por muy claro que pueda estar ante sus ojos? [...]. La respuesta está en la cruz. El peso del pecado, la atrocidad de la corrupción humana, la profundidad del abismo en que va a precipitarse el hombre que hace el mal, pueden medirse por el hecho de que el amor de Dios ha podido y querido responder al pecado, superarlo y eliminarlo, y salvar así al hombre, sólo entregándose a sí mismo en Jesucristo, sacrificándose para ejecutar el juicio sobre el hombre haciéndose juzgar en su lugar y dejando que muera en su persona el hombre viejo del pecado.

Sólo cuando se ha comprendido esto, es decir, cuando se ha comprendido que Dios nos ha reconciliado consigo al precio de sí mismo, en la persona del Hijo, sólo entonces deja de haber lugar para la confortable ligereza que quisiera ver nuestra maldad limitada por nuestra bondad”…

 

K. Barth, Dogmatica ecclesiale, Bolonia 1980, pp. 140 ss.

 

Para rezar

 

Señor Jesús

 

Mi fuerza y mi fracaso
eres tú.
Mi herencia y mi pobreza.
Tú, mi justicia, Jesús.
Mi guerra, y mi paz.
¡Mi libre libertad!
Mi muerte y mi vida.
Tú, Palabra de mis gritos,
silencio de mi espera,
testigo de mis sueños,
¡Cruz de mi cruz!
Causa de mi amargura,
perdón de mi egoísmo,
crimen de mi proceso,
juez de mi pobre llanto,
razón de mi esperanza,
¡Tú! Mi tierra prometida
eres tú…
La Pascua de mi Pascua,
¡nuestra gloria por siempre,
Señor Jesús!

 

Martes XIII

 

¿Por qué tienen miedo?

 

Lectura del Libro del Génesis
19,15-29

 

En aquellos días, los ángeles urgieron a Lot: “Anda, toma a tu mujer y a esas dos hijas tuyas, para que no perezcan por culpa de Sodoma.” Y, como no se decidía, los agarraron de la mano, a él, a su mujer y a las dos hijas, a quienes el Señor perdonaba; los sacaron y los guiaron fuera de la ciudad.

Una vez fuera, le dijeron: “Ponte a salvo; no mires atrás. No te detengas en la vega; ponte a salvo en los montes, para no perecer.”

Lot les respondió: “No. Tu siervo goza de tu favor, pues me has salvado la vida, tratándome con gran misericordia; yo no puedo ponerme a salvo en los montes, el desastre me alcanzará y moriré. Mira, ahí cerca hay una ciudad pequeña donde puedo refugiarme y escapar del peligro. Como la ciudad es pequeña, salvaré allí la vida.”

Le contestó: “Accedo a lo que pides: no arrasaré esa ciudad que dices. Aprisa, ponte a salvo allí, pues no puedo hacer nada hasta que llegues.” Por eso la ciudad se llama La Pequeña.

Cuando Lot llegó a La Pequeña, salía el sol. El Señor, desde el cielo, hizo llover azufre y fuego sobre Sodoma y Gomorra. Arrasó aquellas ciudades y toda la vega con los habitantes de las ciudades y la hierba del campo. La mujer de Lot miró atrás y se convirtió en estatua de sal.

Abrahán madrugó y se dirigió al sitio donde había estado con el Señor. Miró en dirección a Sodoma y Gomorra, toda la extensión de la vega, y vio humo que subía del suelo, como el humo de un horno. Así, cuando Dios destruyó las ciudades de la vega, arrasando las ciudades donde había vivido Lot, se acordó de Abrahán y libró a Lot de la catástrofe.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 25, 2-3.9-12

 

R: Tengo ante los ojos, Señor, tu bondad.

 

Escrútame, Señor, ponme a prueba,

sondea mis entrañas y mi corazón,

porque tengo ante los ojos tu bondad,

y camino en tu verdad. R.

 

No arrebates mi alma con los pecadores,

ni mi vida con los sanguinarios,

que en su izquierda llevan infamias,

y su derecha está llena de sobornos. R.

 

Yo, en cambio, camino en la integridad;

sálvame, ten misericordia de mí.

Mi pie se mantiene en el camino llano;

en la asamblea bendeciré al Señor. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    8, 23-27

 

Jesús subió a la barca y sus discípulos lo siguieron. De pronto se desató en el mar una tormenta tan grande, que las olas cubrían la barca. Mientras tanto, Jesús dormía. Acercándose a él, sus discípulos lo despertaron, diciéndole: « ¡Sálvanos, Señor, nos hundimos!»

El les respondió: « ¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?» Y levantándose, increpó al viento y al mar, y sobrevino una gran calma.

Los hombres se decían entonces, llenos de admiración: « ¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Los redactores de la destrucción de Sodoma, utilizando de nuevo una leyenda popular a partir de la consecuencia de un cataclismo natural, como suele haberlos, le dieron una «significación» de fe.
  • A pesar de la plegaria de Abraham, Dios no encontró en Sodoma los diez justos que le valieran salvar la ciudad. Sin embargo, Dios acepta que Lot, sobrino de Abraham, se libre del castigo.
  • Con la mentalidad rural en que vive el pueblo de Israel, la «ciudad» era considerada como lugar del mal y del pecado, por lo tanto huir de ella, es «convertirse». Los hebreos abandonarán Egipto y luego, Babilonia, símbolo de la perversión pagana.
  • El autor sagrado aprovecha la existencia de una roca de forma particular, en la región estéril y del mar Muerto, para introducir el hecho que sucedió cuando la mujer de Lot miró hacia atrás y se convirtió así en columna de sal. Aceptar la invitación de Dios, convertirse implica no «retroceder», no «mirar atrás», no echar de menos lo que dejamos.

***

  • La escena presenta un contraste radical entre la actitud de los discípulos y la de Jesús. En el momento de la tempestad viene la prueba sobre la calidad y profundidad de la fe. Los discípulos siguen a Jesús hasta la barca. Pero frente al temporal sienten miedo y desconfianza mientras Jesús duerme. La agitación que provocó la tormenta no fue suficiente para despertarlo. Los discípulos en su desesperación despertarán al Maestro.
  • En el dramatismo de la escena se revela Jesús. La tormenta continuaba su furia y los discípulos continuaban llenos de agitación. El Señor simplemente y tranquilamente, increpó a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma. De la Palabra de Jesús, sigue la calma que no iba destinada sólo a realizarse en el agua agitada, sino que se dirigía sobre todo a calmar los corazones temerosos de sus discípulos.
  • Él les hace ver la fragilidad de su fe. Con la fuerza de su palabra es capaz de controlar la tempestad. Los discípulos pasaron de la turbación y del miedo a la admiración propia de aquel que acaba de asistir a algo impensable hasta entonces.
  • En los momentos de tranquilidad nos sentimos seguros y confiados de todo. ¡Cómo nos cuesta mantenernos firmes, ante las adversidades de la vida! Pero cuando se nos mueve el piso y sentimos nuestra seguridad amenazada nos desesperamos.
  • Pero Jesús, igual que en el evangelio, viaja con nosotros. Su presencia es imperceptible. Necesitamos recurrir a Él porque es nuestra única y verdadera carta de navegación.
  • Que nuestra constante admiración por lo que cotidianamente hace por nosotros, y por todos los hombres, nos ayude a viajar por este mundo con la certeza de su presencia silenciosa, pero fiel y segura. Cuando sintamos que la tierra se nos hunde, no olvidemos que nuestro Salvador es Dios mismo hecho hombre, que ha querido ser Dios con nosotros, y nos aseguró su compañía hasta el fin de los tiempos. ¿Quién es el que puede calmar las tormentas del cielo y de la tierra y, a la vez, las de los corazones de los hombres? Sólo quien «durmiendo como hombre en la barca, puede dar órdenes a los vientos y al mar como Dios». (Nicetas de Remesiana).

 

Para discernir

 

  • ¿A quién acudimos en las dificultades?
  • ¿Vacila mi fe en las pruebas?
  • ¿Me angustio ante las contrariedades de la vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Aumenta mi fe

 

Para la lectura espiritual

 

« ¡Señor, sálvanos!»

 

Dios mío, mi corazón es como un ancho mar siempre agitado por las tempestades: que en ti encuentre la paz y el descanso. Tú mandaste al viento y al mar que se calmaran, y al oír tu voz se apaciguaron; ven ahora a apaciguar las agitaciones de mi corazón a fin de que en mí todo sea pacífico y tranquilo y pueda yo poseerte a ti, mi único bien, y contemplarte, dulce luz de mis ojos, sin confusión ni oscuridad. Oh Dios mío, que mi alma, liberada de los pensamientos tumultuosos de este mundo «se esconda a la sombra de tus alas» (Sl 16,8). Que encuentre en ti un lugar de refrigerio y de paz; que exultante de gozo pueda cantar: «En paz me acuesto y enseguida me duermo junto a ti» (Sl 4,9).

Que mi alma descanse, te pido, Dios mío, que descanse de todo lo que hay bajo el cielo, despierta para ti sólo, como está escrito: «Duermo, pero mi corazón está en vela» (Ct 5,2). Mi alma sólo puede estar en paz y seguridad, Dios mío, bajo la protección de tus alas» (Sl 90,4). Que permanezca, pues, eternamente en ti y sea abrasada con tu fuego. Que elevándose por encima de ella misma contemple y cante tus alabanzas llena de gozo. En medio de las turbaciones que me agitan, que tus dones sean mi consolación, hasta que yo venga a ti, oh tú, la paz verdadera

 

San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte) y doctor de la Iglesia -Meditaciones, c. 37

 

Para rezar

 

Dios, en tus manos me abandono


 

Yo me abandono ¡Dios! en tus manos.
Toma este barro y trabájalo,
como arcilla entre las manos del alfarero,
dale una forma y después, rómpela, si quieres
como es despedazada la vida de tantos hermanos.

Pide, ordena ¿Qué quieres que haga?
¿Qué quieres que no haga?
Ensalzado o humillado, perseguido,
incomprendido,
calumniado, alegre o triste,
o inútil para todo, sólo diré,
a ejemplo de tu Madre:
“Hágase en mí según tu palabra”.

Dame el amor por excelencia,
el amor de la cruz.
Pero no de las cruces heroicas
que podrían nutrir mi vanidad,
sino de las cruces vulgares que,
sin embargo, llevo con repugnancia.

De esas que se encuentran cada día
en la contradicción,
en el olvido, en los juicios falsos,
en la frialdad del alma,
en los desaires y desprecios de los demás;
en el malestar y defectos del cuerpo,
en la oscuridad de la mente
y en el silencio y aridez del corazón.

Entonces sólo Tú sabrás que te amo,
aunque ni yo lo sepa, con eso me basta.

Amén

 

Miércoles XIII

 

3 de Julio

SANTO TOMÁS, APÓSTOL (F)

 

¡Señor mío y Dios mío!

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    2, 19-22

 

Hermanos:

Ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo. En él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en el Señor.

En él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 116, 1. 2 (Cf. R.: Mc. 16, 15)

 

R.    Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia.

 

¡Alaben al Señor, todas las naciones,

glorifíquenlo, todos los pueblos! R.

 

Porque es inquebrantable su amor por nosotros,

y su fidelidad permanece para siempre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    20, 24-29

 

Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: «¡Hemos visto al Señor!»

El les respondió: «Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré.»

Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!»

Luego dijo a Tomás: «Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe.»

Tomas respondió: «¡Señor mío y Dios mío!»

Jesús le dijo: «Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Hoy, la Iglesia celebra la fiesta de Santo Tomás: “el incrédulo”. La experiencia de los apóstoles con Jesús había despertado falsas expectativas, porque para muchos de ellos se limitaba a una restauración social y política.
  • Los hechos del viernes santo produjeron miedo, sentimiento de fracaso, la decepción, tanto en Tomás como en otros discípulos del Señor. Uno de los elementos comunes de todas las apariciones de Jesús descritas o citadas en los evangelios, es que se trata de encuentros personales; para los destinatarios fueron una vivencia objetiva. En ella pudieron experimentar que Jesús no era un espíritu. Era el crucificado, no cabía duda: vieron la marca de la cruz en su cuerpo. Y, paradójicamente, era distinto: su corporeidad no estaba sujeta a las limitaciones propias del tiempo y del espacio. En cualquier caso, sólo se le puede reconocer si Él se da a conocer.
  • El evangelista Juan, después de describir la aparición de Jesús, el mismo domingo de resurrección; nos dice que el apóstol Tomás no estaba allí, cuando los Apóstoles que habían visto al Señor, dieron testimonio de lo que había sucedido. La frase de los discípulos: ¡Hemos visto al Señor!, formula la experiencia que los ha transformado. Esta nueva realidad muestra por sí sola que Jesús no es una figura del pasado, sino que está vivo y activo entre los suyos.
  • Tomás experimenta dificultades para aceptar la resurrección, y no acepta el testimonio de los discípulos. Exige pruebas tangibles, lógicas, válidas. A pesar del aparente fracaso en que viven no ha abandonado la comunidad de discípulos. Quizás por ese motivo a Tomás no le bastan las palabras de los otros discípulos. Pasados ocho días, Jesús se aparece otra vez y dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente».
  • Es necesaria la aparición de Jesús, que se presenta en medio de ellos y le ofrece a Tomás las pruebas que había exigido y lo que es más importante, lo invita a creer. Jesús, demostrándole su amor, toma la iniciativa y lo invita a tocarlo. La resurrección no lo ha despojado de su condición humana anterior: es la condición humana llevada a su cumbre que asume toda su historia y su pasado. La delicadeza de la cercanía de Jesús provoca una confesión personal cargada de afecto: “Señor mío y Dios mío”. Tomás manifiesta no sólo su fe en la resurrección de Jesús, sino también en su divinidad porque la consecuencia última de la resurrección del Mesías es el reconocimiento como Hijo de Dios.
  • Sólo cuando todo es oscuro y se pierde toda seguridad es posible experimentar la fuerza de la fe. Jesús resucitado invitará de ahora en adelante a todos los hombres, a lanzarse con absoluta confianza al aparente vacío del creer, sólo apoyados en el testimonio y la experiencia eclesial que nos trasmite la fe.
  • La comunidad que se renueva desde la vivencia de la Palabra y los sacramentos, que crece y vive en la experiencia del amor mutuo que sana heridas, será la invitación a creer para los hombres de hoy, para los nuevos Tomás que necesitan creer.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué necesito ver para creer?
  • ¿Qué lugar ocupa la comunidad en mi experiencia de fe?
  • ¿Qué signos doy de la presencia del Resucitado en mi vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Señor mío, y Dios mío

 

Para la lectura espiritual

 

…”Santo Tomás quiere seguir a Cristo donde sea que vaya y comprender todo lo que dice…

 

Cuando Jesús, en un momento crítico de su vida, decidió ir a Betania para resucitar a Lázaro, acercándose de esta manera, peligrosamente, de Jerusalén (cf Mc 10,32), Tomás dijo a sus condiscípulos: «Vayamos, nosotros también, a morir con él» (Jn 11,16). Su determinación de seguir al Maestro es verdaderamente ejemplar y nos da una preciosa enseñanza: revela su total disponibilidad de adherirse a Jesús, hasta identificarse con su suerte y querer compartir con él la prueba suprema de la muerte. En efecto…, cuando los evangelios emplean el verbo «seguir», es para significar que donde se dirige Jesús, también allí debe ir su discípulo. La vida cristiana se define, pues, como una vida con Jesucristo…: morir juntos, vivir juntos, estar en su corazón como él está en el nuestro.

Una segunda intervención de Tomás se nos narra en la última Cena. Jesús, prediciendo su inminente partida, anuncia que va a preparar un lugar para sus discípulos a fin de que también éstos puedan estar donde él se encuentre. Y les precisa: «Para ir adonde yo voy ya sabéis el camino» (Jn 14,4). Es entonces cuando Tomás interviene diciendo: «Señor, si no sabemos dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?»… Sus palabras dan ocasión a Jesús de pronunciar la célebre definición: «Yo soy, el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14,6). Es, pues, a
Tomás a quien se ha hecho por primera vez esta revelación, pero es válida para todos nosotros y por todos los tiempos…

Al mismo tiempo, esta pregunta nos confiere el derecho, por así decir, de pedir explicaciones a Jesús. A menudo, no lo comprendemos. Tengamos la valentía de decir: «No te comprendo, Señor, escúchame, ayúdame a comprender». Así, con esta sencillez, que es la verdadera manera de orar, de hablar a Jesús, expresamos nuestra pobre capacidad de comprender y, al mismo tiempo, nos ponemos en la confiada actitud de los que esperan la luz y la fuerza de parte de aquel que nos la puede dar”…

 

Papa Benedicto XVI – Audiencia general del 27-9-06

 

Para rezar

 

Una comunidad que convence y llena

 

Una comunidad dice mucho cuando es de Jesús.
Cuando habla de Jesús y no de sus reuniones.
Cuando anuncia a Jesús y no se anuncia a sí misma.
Cuando se gloría de Jesús y no de sus méritos.
Cuando se reúne en torno de Jesús y no en torno de sus problemas.
Cuando se extiende para Jesús y no para sí misma.

Cuando se apoya en Jesús y no en su propia fuerza.
Cuando vive de Jesús y no vive de sí misma.
Una comunidad dice mucho cuando es de Jesús.

Una comunidad dice poco cuando habla de sí misma.
Cuando comunica sus propios méritos.
Cuando anuncia sus reuniones.

Cuando da testimonio de sus compromisos.
Cuando se gloría de sus valores.
Cuando se extiende en provecho propio.
Cuando vive para sí misma.
Cuando se apoya en sus fuerzas.
Una comunidad dice poco cuando habla de sí misma.

 

Una comunidad no se tambalea por las fallas, sino por la falta de fe.
No se debilita por los pecados, sino por la ausencia de Jesús.
No se rompe por las tensiones, sino por olvido de Jesús.
No se queda pequeña por carencia de valores, sino porque Jesús dentro de ella es pequeño.
No se ahoga por falta de aire fresco, sino por asfixia de Jesús.
Una comunidad es fuerte cuando Jesús dentro de ella es fuerte.

Una comunidad pesa cuando Jesús dentro de ella tiene peso.
Una comunidad marcha unida cuando Jesús está en medio.
Una comunidad se extiende cuando extiende a Jesús.
Una comunidad vive cuando vive Jesús.


Una comunidad convence y llena,

cuando es la comunidad de Jesús.

 

Jueves XIII

 

Tus pecados son perdonados

 

Lectura del libro del Génesis    22, 1-19

 

Dios puso a prueba a Abraham. « ¡Abraham!», le dijo.

El respondió: «Aquí estoy.»

Entonces Dios le siguió diciendo: «Toma a tu hijo único, el que tanto amas, a Isaac; ve a la región de Moria, y ofrécelo en holocausto sobre la montaña que yo te indicaré.»

A la madrugada del día siguiente, Abraham ensilló su asno, tomó consigo a dos de sus servidores y a su hijo Isaac, y después de cortar la leña para el holocausto, se dirigió hacia el lugar que Dios le había indicado. Al tercer día, alzando los ojos, divisó el lugar desde lejos, y dijo a sus servidores: «Quédense aquí con el asno, mientras yo y el muchacho seguimos adelante. Daremos culto a Dios, y después volveremos a reunirnos con ustedes.»

Abraham recogió la leña para el holocausto y la cargó sobre su hijo Isaac; él, por su parte, tomó en sus manos el fuego y el cuchillo, y siguieron caminando los dos juntos. Isaac rompió el silencio y dijo a su padre Abraham: « ¡Padre!»

El respondió: «Sí, hijo mío.»

«Tenemos el fuego y la leña, continuó Isaac, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?»

«Dios proveerá el cordero para el holocausto», respondió Abraham. Y siguieron caminando los dos juntos.

Cuando llegaron al lugar que Dios le había indicado, Abraham erigió un altar, dispuso la leña, ató a su hijo Isaac, y lo puso sobre el altar encima de la leña. Luego extendió su mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo. Pero el Ángel del Señor lo llamó desde el cielo: « ¡Abraham, Abraham!»

«Aquí estoy», respondió él.

Y el Ángel le dijo: «No pongas tu mano sobre el muchacho ni le hagas ningún daño. Ahora sé que temes a Dios, porque no me has negado ni siquiera a tu hijo único.»

Al levantar la vista, Abraham vio un carnero que tenía los cuernos enredados en una zarza. Entonces fue a tomar el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Abraham llamó a ese lugar: «El Señor proveerá», y de allí se origina el siguiente dicho: «En la montaña del Señor se proveerá.»

Luego el Ángel del Señor llamó por segunda vez a Abraham desde el cielo, y le dijo: «Juro por mí mismo -oráculo del Señor- : porque has obrado de esa manera y no me has negado a tu hijo único, yo te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos, y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, ya que has obedecido mi voz.

Abraham regresó a donde estaban sus servidores. Todos juntos se fueron a Berseba, y Abraham residió allí.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 114, 1-2. 3-4. 5-6. 8-9 (R.: 9)   

 

R.    Caminaré en la presencia del Señor, en la tierra de los vivientes.

 

Amo al Señor, porque él escucha

el clamor de mi súplica,

porque inclina su oído hacia mí,

cuando yo lo invoco. R.

 

Los lazos de la muerte me envolvieron,

me alcanzaron las redes del Abismo,

caí en la angustia y la tristeza;

entonces invoqué al Señor:

« ¡Por favor, sálvame la vida!» R.

 

El Señor es justo y bondadoso,

nuestro Dios es compasivo;

el Señor protege a los sencillos:

yo estaba en la miseria y me salvó. R.

 

El libró mi vida de la muerte,

mis ojos de las lágrimas y mis pies de la caída.

Yo caminaré en la presencia del Señor,

en la tierra de los vivientes. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    9, 1-8

 

Jesús subió a la barca, atravesó el lago y regresó a su ciudad. Entonces le presentaron a un paralítico tendido en una camilla. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: «Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados.»

Algunos escribas pensaron: «Este hombre blasfema.»

Jesús, leyendo sus pensamientos, les dijo: « ¿Por qué piensan mal? ¿Qué es más fácil decir: “Tus pecados te son perdonados”, o “Levántate y camina”? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.»

El se levantó y se fue a su casa.

Al ver esto, la multitud quedó atemorizada y glorificaba a Dios por haber dado semejante poder a los hombres.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Abraham contra toda apariencia creyó en las promesas de Dios. Su larga fidelidad tuvo como premio ese hijo tan deseado: Isaac. Sin embargo, Dios quiere pedirle una prueba aún mayor de su fidelidad: el «sacrificio» de lo que más ama en el mundo, su hijo tan querido.
  • Era costumbre de esa época primitiva, que los padres sacrificaran a su «primogénito», en honor a su dios y para obtener su clemencia.
  • La prueba para Abraham no es sencilla, porque implica la ofrenda del hijo de las promesas. El lugar de la oblación es una montaña en el país de Moria, lugar donde será edificado el templo de Jerusalén.
  • La respuesta de Abraham, a pesar de la incomprensibilidad de esta decisión divina será de docilidad. Si la respuesta primera lo llevó a abandonar su país de origen y su ligazón al pasado, el sacrificio de Isaac equivale a cortar sus amarras con el futuro. El esperado durante tanto tiempo y con tanto deseo, el depositario de los planes salvadores de Dios, debe ser ofrecido en holocausto.
  • En el último instante, una vez que la obediencia de Abraham quedó suficientemente demostrada, el ángel del Señor impide el holocausto del hijo. Un carnero lo sustituirá. Desde entonces, aquel lugar llevará el nombre de “Yahvé provee”. Dios no ha querido nunca ese asesinato, pero se sirvió de esa costumbre de la época para sondear hasta dónde llegaba la fe de Abraham.
  • Hoy existen situaciones anormales y aún inhumanas, que pueden ser «recuperadas» para un bien mayor. El sufrimiento es un mal y sigue siendo un mal. Pero, en ciertas condiciones, puede ser utilizado como «prueba de la fe» y del amor.

***

  • Jesús después de su viaje a territorio pagano vuelve a su país. Subió a una barca, cruzó a la otra orilla y llegó a Cafarnaúm, su ciudad. Allí le presentaron un paralítico en una camilla. Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico: « ¡Animo, hijo! tus pecados están perdonados». Algunos letrados se dijeron: «Ésta blasfemando».
  • Hasta aquí Jesús curó enfermos, dominó los elementos materiales, venció los demonios; y ahora perdona los pecados.
  • El pecado atañe a Dios ante todo; por eso el poder de perdonarlos está reservado sólo a Él.
  • En aquella época, los judíos, relacionaban las catástrofes, la desgracia y la enfermedad con el mal moral. El perdón de los pecados suprime las raíces del mal. Según la concepción reinante, Dios pagaba ahora y aquí según la conducta personal o familiar. Jesús denunció esa manera de pensar, por eso afirma, que “ni él, ni sus parientes pecaron para que se encuentre en este estado”.
  • Con sólo su palabra cura al paralítico. La curación significa el paso de la muerte a la vida. El hombre, muerto por sus pecados, no solamente es liberado de ellos, sino que empieza a vivir. Jesús usa aquí esta curación corporal, para probar esa otra curación: aquella que hace libre al hombre. El milagro que Jesús ha hecho es el de la liberación interior, que inevitablemente no puede dejar de proyectarse hacia afuera.
  • El milagro es una respuesta a la fe, en este caso del paralítico. Por otra parte, la fe en Jesús, es una confesión implícita del pecado y de la necesidad de salvación.
  • El milagro es algo más que una manifestación maravillosa; es ante todo un símbolo del proceso salvador que se ha iniciado en Jesús y, de la presencia del reino entre los hombres. Esto escandaliza a los letrados que ven en las palabras de Jesús, que se adjudica atribuciones divinas.
  • Jesús nos quiere con salud plena. Con libertad exterior e interior. Con el equilibrio y la alegría de los sanos de cuerpo y de espíritu.
  • Hoy vemos que el mal nos toca, que somos dañados por él y que los demás también son dañados, pero en general, nos cuesta aceptar la realidad del pecado y la necesidad del perdón. El pecado siempre nos pone en estado de postración, opresión y humillación. El pecado no se limita a una trasgresión de una ley; nos deshumaniza y es la fuerza destructora que pretende frenar y debilitar la dinámica del reino en la persona y en la humanidad.
  • Jesús ha venido de parte de Dios precisamente a eso: a reconciliarnos, a anunciarnos el perdón y la vida en Dios. No hay pecado que no sea perdonable porque no hay situación de la que el hombre no pueda salir.
  • Nadie puede descender tan bajo como para que Dios no pueda levantarlo. La fe, si es auténtica, es capaz de llevar al hombre a la conversión, a la reorientación de su vida y de su marcha hacia la felicidad, hacia la salvación.
  • Para Dios, el valor de un hombre no está en su pasado, sino en su futuro, en lo que puede alcanzar a ser. Dios valora el futuro y perdona el pasado. Dios no está atento a lo que hemos sido, sino lo que vamos a ser y por eso la muerte, el momento de la muerte, es el momento moral por excelencia, a partir del cual uno ya no puede cambiar, pero mientras hay vida hay posibilidad de perdón y por tanto de crecimiento, de cambio, de conversión.
  • «Es una gran miseria el hombre orgulloso, pero más grande es la misericordia de Dios humilde». San Agustín.

 

Para discernir

 

  • ¿Pedimos con sencillez desde nuestra pobreza?

  • ¿Sabemos reconocer nuestros pecados y desde allí clamar a Dios?

  • ¿Reconocemos el mal que ocasiona en nosotros el pecado o nos hemos acostumbrado?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Sé en quien he puesto mi confianza

 

Para la lectura espiritual

 

…Quien ha encontrado a Cristo ha escuchado su llamada a la conversión del corazón y de la vida. No es posible encontrar a Cristo y seguir como antes: si lo encuentras de verdad, El no te deja indiferente y no se cansa de llamarte a que salgas de ti para ir allí a donde su amor te preceda. En el fondo del corazón del creyente resuena sin parar la invitación a acoger al Dios que viene y hace nuevas todas las cosas, dejando que nos reconciliemos con El.

La reconciliación es el sacramento en el que Cristo viene en socorro de la debilidad del hombre, del hombre que había traicionado o rechazado la alianza con Dios, y lo reconcilia con el Padre y con la Iglesia, lo vuelve a crear como criatura nueva con la fuerza del Espíritu Santo. La reconciliación también recibe el nombre de penitencia, porque es el sacramento de la conversión del hombre; además del sacramento del perdón de Dios, es el encuentro del corazón que se arrepiente con el Señor que le acoge en la fiesta de la reconciliación. Este encuentro con Cristo, Salvador del mundo, que abrió las puertas del paraíso al buen ladrón, se lleva a cabo por medio de la confesión: toda la vida del pecador se ofrece a la bondad del Señor para que la sane de la angustia, para que la libere del peso de la culpa, para que la confirme en los dones de Dios y para que la renueve con el poder de su amor. A la confesión le responde el perdón divino, obtenido mediante la aplicación de los méritos del sacrificio de Cristo, que se hace presente El mismo en el acontecimiento sacramental con su obra de reconciliación y de paz, y viene a unir al pecador perdonado con el Padre del amor. El Señor, que quiso ser llamado amigo de los pecadores, no desprecia las debilidades ni las resistencias del hombre, sino que las toma en serio hasta el fondo, haciéndose cargo de ellas y ofreciendo, a quien se la pida, la ayuda necesaria para vivir una existencia reconciliada y ser así instrumento de reconciliación entre los hombres…

 

B. Forte, Pequeña introducción al sacramento, Cinisello B. 1 994,

pp.

Para rezar

 

Gracias Señor

 

Gracias, Señor, por ese mundo lleno de amor que sale a nuestro paso para llenar el corazón con su belleza.
Gracias por el pan que nos das para aplacar el hambre.
Por la risa del niño que se vuelve caricia. Por el mar y la nube.
Por el don de sentir a plenitud la vida.

Gracias por cada hora, aún cuando no todas sean iguales de buenas.
Gracias por el valor de la mariposa que enciende sin conciencia de su
milagro, un pabilo de ensueño.
Gracias, Señor, por los espejos maravillosos del mirar de nuestros
padres y nuestras mentes.
Por la amistad que prolonga ese sereno privilegio de ser hermanos.

Gracias por la lluvia fuerte, por la llovizna bienhechora, por haber
puesto trinos y alas en las ramas. Gracias por cada gota rocío y por el arco iris y por el árbol que madruga su júbilo en el fruto.

Gracias, Señor, por el ayer que se prendió al recuerdo. Por el hoy
que vivimos y por el mañana que nos espera con sus brazos repletos de
misterio.
Gracias, a través de mis labios, desde mi alma, en nombre de aquellos
que se olvidaron de dártelas, en nombre de los que somos y los que seremos.

Gracias por toda la eternidad.

 

Viernes XIII

 

No quiero sacrificios sino misericordia

 

Lectura del libro del Génesis   

23, 1-4; 24, 1-12.15-16.23-25.32-34.37-38.57-59.61-67

 

Sara vivió ciento veintisiete años, y murió en Quiriat Arbá -actualmente Hebrón- en la tierra de Canaán. Abraham estuvo de duelo por Sara y lloró su muerte.

Después se retiró del lugar donde estaba el cadáver, y dijo a los descendientes de Het: «Aunque yo no soy más que un extranjero residente entre ustedes, cédanme en propiedad alguno de sus sepulcros, para que pueda retirar el cadáver de mi esposa y darle sepultura.

Abraham ya era un anciano de edad avanzada, y el Señor lo había bendecido en todo. Entonces dijo al servidor más antiguo de su casa, el que le administraba todos los bienes: «Coloca tu mano debajo de mi muslo, y júrame por el Señor, Dios del cielo y de la tierra, que no buscarás una esposa para mi hijo entre las hijas de los cananeos, con los que estoy viviendo, sino que irás a mi país natal, y de allí traerás una esposa para Isaac.»

El servidor le dijo: «Si la mujer no quiere venir conmigo a esta tierra, ¿debo hacer que tu hijo regrese al país de donde saliste?»

«Cuídate muy bien de llevar allí a mi hijo», replicó Abraham. «El Señor, Dios del cielo, que me sacó de mi casa paterna y de mi país natal, y me prometió solemnemente dar esta tierra a mis descendientes, enviará su Angel delante de ti, a fin de que puedas traer de allí una esposa para mi hijo. Si la mujer no quiere seguirte, quedarás libre del juramento que me haces; pero no lleves allí a mi hijo.»

Entretanto, Isaac había vuelto de las cercanías del pozo de Lajai Roí, porque estaba radicado en la región del Négueb. Al atardecer salió a caminar por el campo, y vio venir unos camellos. Cuando Rebeca vio a Isaac, bajó del camello y preguntó al servidor: « ¿Quién es ese hombre que viene hacia nosotros por el campo?»

«Es mi señor», respondió el servidor. Entonces ella tomó su velo y se cubrió.

El servidor contó a Isaac todas las cosas que había hecho, y este hizo entrar a Rebeca en su carpa. Isaac se casó con ella y la amó. Así encontró un consuelo después de la muerte de su madre.

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Sal 105, 1-2. 3-4a. 4b-5 (R.: 1a)

 

R.    ¡Den gracias al Señor, porque es bueno!

 

¡Den gracias al Señor, porque es bueno,

porque es eterno su amor!

¿Quién puede hablar de las proezas del Señor

y proclamar todas sus alabanzas? R.

 

¡Felices los que proceden con rectitud,

los que practican la justicia en todo tiempo!

Acuérdate de mí, Señor,

por el amor que tienes a tu pueblo. R.

 

Visítame con tu salvación,

para que vea la felicidad de tus elegidos,

para que me alegre con la alegría de tu nación

y me gloríe con el pueblo de tu herencia. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    9, 9-13

 

Jesús, al pasar, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: «Sígueme.» El se levantó y lo siguió.

Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos. Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: « ¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?»

Jesús, que había oído, respondió: «No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Sara, la mujer de Abraham, murió. Es un luto familiar. Un «acontecimiento» corriente en todas las familias. Abraham como hombre de fe transformará ese episodio en un acto profético, en el sentido del futuro prometido por Dios. Abraham, siendo nómada, compra una parcela de tierra, para enterrar dignamente a su esposa. Es el primer paso hacia la posesión de la tierra prometida por Dios.
  • Abraham es ya muy anciano y su muerte está muy próxima. Hace jurar a su servidor Eliezer, que encontrará una mujer para su hijo que no sea cananea. El juramento en contacto con el miembro viril es muy antiguo. Queda excluida terminantemente la posibilidad de que Isaac vuelva a la tierra nativa de Abrahán, ya que el plan de Dios y el camino de salvación emprendido por Abrahán no admiten marcha atrás. Según costumbre de aquel tiempo, la esposa debe pertenecer al mismo clan; los israelitas no se casaban con una extranjera, porque la transmisión de la Fe y de la Promesa están en juego.
  • Isaac es un hombre del desierto. A la caída de la tarde ve llegar una caravana de camellos. Rebeca monta uno de ellos. Salta de su camello y pregunta a su servidor por ese joven que sale al encuentro» Luego enrojece y cubre el rostro con su velo.
  • Los dos relatos, están explícitamente en relación el uno con el otro. Queda de manifiesto la importancia de las mujeres en una cierta transmisión de la herencia humana y de la herencia de la Fe. La esposa de Isaac relevará a su propia madre. Transmitir la vida no es tan sólo dar la vida biológica, sino la vida del espíritu.

***

  • El evangelio intercala la llamada de Mateo, una escena de vocación apostólica. Es el mismo a quien llaman Leví y al que se atribuye uno de los cuatro evangelios.
  • El plan de Dios llevado a cabo en Jesucristo es contrario al plan de Dios que habían imaginado los judíos. Jesús planteó todo lo contrario a lo que el pueblo de Israel había creído acerca de Dios. Para los judíos, sólo los de su raza, más aún, sólo los hombres y los justificados por la ley merecían el amor de Dios. Se olvidaron que si Dios los amaba era por pura gracia y no porque lo merecieran
  • Jesús propone a todos el Reino de Dios. Dios no se limita sólo a los hombres y a los judíos puros, Jesús presenta el amor de Dios a las mujeres, a todos los que la ley consideraba impuros; a los despreciados y desprotegidos. Por eso, significativamente elige a un recaudador de impuestos al servicio de la potencia ocupante, Roma, y, como publicano, con muy mala fama entre el pueblo. Jesús le da un voto de confianza, sin pedirle confesión pública de conversión.
  • Mateo, dejándolo todo, lo sigue inmediatamente. Seguir a Jesús es dejar todo atrás. Es cargar con el pasado pero no como condena sino como lugar de encuentro con la gracia salvadora y escuela para una vida nueva hacia delante liberado de la esclavitud del pecado.
  • Mateo le ofrece en su casa una comida de agasajo a la que también invita a otros publicanos, con gran escándalo para los «creídos por buenos». Para el legalismo judío la mesa es el lugar donde sólo se podían sentar los que eran puros según el legalismo judío.
  • Jesús con su actitud declara que la misericordia de Dios es abundante y es para todos. Se pone así de manifiesto la preferencia del Dios de Jesús por todos aquellos que aparecen desfavorecidos en la estructura religiosa de la época: publicanos y pecadores. Ellos son, particularmente, destinatarios de la gracia salvadora que trae Jesús.
  • La necesidad humana es la circunstancia determinante de la iniciativa divina. Esta será la ocasión para que Jesús pueda expresar abiertamente su intención: «no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores».
  • Jesús pone, por encima de la mera observancia externa y del culto la misericordia y la compasión. Así como aparece la cercanía de Jesús hacia los pecadores, al mismo tiempo se enfrenta y ataca la justicia autosuficiente e inmisericorde de los fariseos. No tienen curación posible los que no se reconocen enfermos y buscan al médico.
  • Jesús curando a los enfermos, al paralítico, quiere simbolizar que es el “medico” que sana la enfermedad del pecado, que es la más profunda. Los caminos de Dios no son los nuestros. El estilo de Dios en su elección y amor no es el nuestro. El juicio de Dios sobre las personas y sus actitudes no es como el nuestro.
  • La existencia de los excluidos en la Iglesia o en cualquier otra institución religiosa es el termómetro para determinar si se está en comunión con el querer salvador de Dios. El reino es gracia, don, invitación amorosa y persuasiva. Jesús no es el premio por buena conducta que Dios nos ofrece: es el médico que necesitan los enfermos, es el perdón y la gracia que buscan los que se saben pecadores.

 

Para discernir

 

  • ¿De qué grupo formo parte, del de las personas perfectas o del de los que se reconocen sinceramente necesitados?

  • ¿Me siento justo frente a los demás?
    ¿Juzgo con facilidad?

  • ¿Me siento merecedor de Dios?

 

Para rezar

 

¡Qué alegría!
JESUCRISTO:
¡Qué alegría!
saber que estás de mi parte,
haga lo que haga,
Jesucristo, por tu amor.

¡Qué alegría!
sentir que me aceptas como soy,
y que no necesitas que me justifique,
Jesucristo, por tu amor.

¡Qué alegría!
comprobar tu fidelidad inagotable,
inamovible como la Roca,
Jesucristo, por tu amor.

¡Qué alegría! poder decirte “Te quiero”,
y tú creértelo a pesar de todo,
Jesucristo, por tu amor.

¡Qué alegría!
hacer contigo de la vida una historia de amor,
hecha de holas y adioses,
por tu amor.

¡Qué alegría!
descubrir que otros te aman y que Tú les amas,
y saber que sus amores,
como el mío te son imprescindibles,
Jesucristo, por tu amor.

¡Qué alegría!
poder regalarte algo
de todo lo que tú me has dado antes,
Jesucristo, por tu amor.

¡Qué alegría!
tenerlo todo en Ti,
no teniendo yo nada,
Jesucristo, por tu amor.

¡Qué alegría me da Señor,
que me quieras tanto!
Jesucristo, por tu amor.

Padre José María Garbayo

 

Sábado XIII

 

A vino nuevo, odres nuevos

 

Lectura del libro del Génesis    27, 1-5. 15-29

Cuando Isaac envejeció, sus ojos se debilitaron tanto que ya no veía nada. Entonces llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo: « ¡Hijo mío!» «Aquí estoy», respondió él. «Cómo ves, continuó diciendo Isaac, yo estoy viejo y puedo morir en cualquier momento. Por eso, toma tus armas -tu aljaba y tu arco- ve al campo, y cázame algún animal silvestre. Después prepárame una buena comida, de esas que a mí me gustan, y tráemela para que la coma. Así podré darte mi bendición antes de morir.»

Rebeca había estado escuchando cuando Isaac hablaba con su hijo Esaú. Y apenas este se fue al campo a cazar un animal para su padre, Rebeca tomó una ropa de su hijo mayor Esaú, la mejor que había en la casa, y se la puso a Jacob, su hijo menor; y con el cuero de los cabritos le cubrió las manos y la parte lampiña del cuello. Luego le entregó la comida y el pan que había preparado.

Jacob se presentó ante su padre y le dijo: « ¡Padre!» Este respondió: «Sí, ¿quién eres, hijo mío?» «Soy Esaú, tu hijo primogénito, respondió Jacob a su padre, y ya hice lo que me mandaste. Por favor, siéntate y come lo que cacé, para que puedas bendecirme.»

Entonces Isaac le dijo: « ¡Qué rápido lo has logrado, hijo mío!» Jacob respondió: «El Señor, tu Dios, hizo que las cosas me salieran bien.»

Pero Isaac añadió: «Acércate, hijo mío, y deja que te toque, para ver si eres realmente mi hijo Esaú o no.»

El se acercó a su padre; este lo palpó y dijo: «La voy es de Jacob, pero las manos son de Esaú.» Y no lo reconoció, porque sus manos estaban cubiertas de vello, como las de su hermano Esaú. Sin embargo, cuando ya se disponía a bendecirlo, le preguntó otra vez: « ¿Tú eres mi hijo Esaú?» «Por supuesto», respondió él.

«Entonces sírveme, continuó diciendo Isaac, y déjame comer lo que has cazado, para que pueda darte mi bendición.»

Jacob le acercó la comida, y su padre la comió; también le sirvió vino, y lo bebió. Luego su padre Isaac le dijo: «Acércate, hijo mío, y dame un beso.» Cuando él se acercó para besarlo, Isaac percibió la fragancia de su ropa. Entonces lo bendijo diciendo:

«Sí, la fragancia de mi hijo es como el aroma de un campo que el Señor ha bendecido. Que el Señor te dé el rocío del cielo, y la fertilidad de la tierra, trigo y vino en abundancia. Que los pueblos te sirvan y las naciones te rindan homenaje. Tú serás el señor de tus hermanos, y los hijos de tu madre se inclinarán ante ti. Maldito sea el que te maldiga, y bendito el que te bendiga.»

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 134, 1-2. 3-4. 5-6 (R.: 3a)

 

R.    Alaben al Señor, porque es bueno.

 

Alaben el nombre del Señor,

alábenlo, servidores del Señor,

los que están en la Casa del Señor,

en los atrios del Templo de nuestro Dios. R.

 

Alaben al Señor, porque es bueno,

canten a su Nombre, porque es amable;

porque el Señor eligió a Jacob,

a Israel, para que fuera su posesión. R.

 

Sí, yo sé que el Señor es grande,

nuestro Dios está sobre todos los dioses.

El Señor hace todo lo que quiere

en el cielo y en la tierra,

en el mar y en los océanos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    9, 14-17

 

Se acercaron los discípulos de Juan y le dijeron: « ¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?»

Jesús les respondió: « ¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.

Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido y la rotura se hace más grande.

Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque los odres revientan, el vino se derrama y los odres se pierden. ¡No, el vino nuevo se pone en odres nuevos, y así ambos se conservan!»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El anciano Isaac, está ciego. Este es uno de los elementos básicos en la trama dramática del relato. El amor del padre, Isaac, a favor de Esaú era respetuoso con la tradición de la primogenitura, y se disponía a sellar en él la herencia con bendición solemne. Este tipo de bendición familiar es el más antiguo de los muchos que aparecen en la Biblia. Al valor humano ligado a la sangre, se añadía el valor divino en forma de bendición, y Dios contaba con ello en sus designios. La bendición implicaba una fuerza vital por eso Isaac, antes de concederla, quiera fortalecerse con una comida sustanciosa, preparada con la carne de los animales cazados por Esaú.
  • Sin embargo las preferencias de Rebeca por Jacob hace que ambos tramen sustituir a Esaú, aprovechándose de la ceguera del anciano. El patriarca se sorprende de que haya encontrado caza tan pronto para la comida. Jacob involucra a Yahvé en el engaño, ya que lo que está haciendo choca con la ley de Israel, que prohíbe aprovecharse de los ciegos.
  • Isaac para superar su desconfianza quiere palparlo. A pesar de que la voz traiciona a Jacob, el disfraz de las pieles tiene éxito. Finalmente, tras recibir el beso de su hijo y sentir el aroma del traje de Esaú, Isaac se dispone a impartir la bendición. Esta se dirige ante todo al campo, a fin de que sea fecundo, fértil, abundante en sus frutos y superioridad sobre los otros pueblos.
  • Y de ese modo, le arrebatan a Esaú, con la bendición paterna que recae en Jacob, los derechos que tenía como primogénito. Jacob y Rebeca han conseguido llevar adelante su plan, pero esta mala acción no va a quedar impune. Y por encima de la debilidad humana se impondrá el plan de Dios.
  • Dios, lamentando el engaño y sus consecuencias, no retira su favor al heredero del patriarca, a Jacob, sino que contará con él para realizar su plan. Dios lleva a cabo su plan a través de los equívocos humanos; logra lo que se propone a pesar de la deficiencia de los instrumentos de que se vale.
  • No será ésta la última vez que Dios se servirá del mal para extraer de él, un bien, porque no cesa en sus propósitos. Incluso de las miserias humanas se sirve para guiarnos por la vida.

***

  • Los judíos piadosos ayunaban lunes y jueves. Los seguidores de Juan, también. El mismo Jesús ayunó en el desierto. En este pasaje, la polémica sobre el ayuno, no debe entenderse dirigida inmediatamente a esa práctica ascética, consistente en privarse de algo de comida con una finalidad de penitencia o austeridad; sino al ayuno como signo de la espera mesiánica.
  • Esta controversia provocada por los discípulos de Juan tiene como trasfondo la aceptación o no a Cristo, como el enviado de Dios. Por este motivo los seguidores del Bautista corren de inmediato a preguntarle a Jesús por qué sus discípulos no ayunan.
  • La respuesta de Jesús es clara: si el ayuno manifestaba la espera del Mesías; y esta es una realidad presente y operante, no se puede seguir con la mente y la vida animadas por esquemas ya caducos, y por ritos externos vacíos que han dejado de lado muchas veces la justicia y la misericordia. Dios estaba en medio de ellos con la presencia de Jesús. Sólo cabe una actitud posible: la alegría, el gozo por la presencia del Dios hecho hombre.
  • Jesús se compara a sí mismo con el novio y el esposo: los amigos del esposo están de fiesta. Los discípulos no deben vivir tristes, con miedo, como obligados, sino con una actitud de alegría interna y festiva. Creer en Él y seguirlo, no significa cambiar unos pequeños detalles, poner unos remiendos nuevos a un traje viejo, ocultando sus roturas, o guardar el vino nuevo de la fe en los de una vida asimilada al pecado. Jesús nos viene a decir que lo nuevo es incompatible con lo viejo.
  • Seguirlo es cambiar el vestido entero, es cambiar la mentalidad, no sólo las formas.
  • El Evangelio vivo de Jesús no es un asunto de remiendo ni parches, sino de conversión profunda y radical. No afecta solamente lo externo, sino que hace de la persona un ser nuevo. Es tener un corazón nuevo que afecta a toda nuestra vida, no sólo a unas prácticas de piedad u oraciones: “He aquí que hago las cosas nuevas” o “hay que nacer de nuevo”.
  • El cristianismo no puede no ser fiesta, porque se apoya en el amor de Dios, en la salvación que nos ofrece Cristo Jesús.
  • También hoy, la vida del reino, no es recuerdo melancólico ni atadura a glorias pasadas, sino apertura a la acción transformadora del Espíritu que todo lo recrea y lo hace nuevo.
  • «Justo es nuestro ayuno si quemamos en deseos de verle» San Agustín.

 

Para discernir

 

  • ¿Vivo la experiencia del evangelio como novedad?
  • ¿Creo en la fuerza renovadora de la gracia?
  • ¿Pongo mi vida y mis opciones en sintonía con la Buena Nueva del Evangelio?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Déjame nacer de nuevo

 

Para la lectura espiritual

 

«El Esposo está con ellos»

 

… El pecado de Adán se comunicó a todo el género humano, a todos sus hijos… Es, pues, necesario que también la justicia de Cristo se comunique a todo el género humano; de la misma manera que Adán, por el pecado, hizo perder la vida a su descendencia, así Cristo, por su justicia, dará la vida a sus hijos (cf Rm 5,19s)…

En la plenitud de los tiempos, Cristo recibió de María un alma y nuestra carne. Esta carne, él vino a salvarla, y no la abandonó en la región de los muertos (Sl 15,10), la unió a su espíritu y la hizo suya. Estas son las bodas del Señor, su unión a una sola carne, a fin de que, según «este gran misterio» sean «dos en una sola carne: Cristo y la Iglesia» (Ef. 5,31). De estas nupcias nació el pueblo cristiano, y sobre ellas descendió el Espíritu del Señor. Esta siembra venida del cielo se expandió rápidamente en la substancia de nuestras almas y se mezclaron con ella. No desarrollamos en las entrañas de nuestra Madre y, creciendo en su seno, recibimos la vida en Cristo. Eso es lo que hizo decir al apóstol Pablo: «El primer hombre, Adán, se convirtió en ser vivo; el último Adán, en espíritu que da vida» (1C 15,45).

Es así como Cristo, por sus presbíteros, engendró a hijos en la Iglesia, tal como lo dice el mismo apóstol: «Soy yo quien os ha engendrado para Cristo Jesús» (1C 4,15). Y es así como por el Espíritu de Dios, Cristo, por las manos de su presbítero, y con la fe por testigo, hace nacer al hombre nuevo formado en el seno de su Madre y dado a luz en la fuente bautismal… Es, pues, necesario creer que podemos nacer… y que es Cristo quien nos da la vida. El apóstol Juan lo dice: «A cuantos la recibieron les da poder para ser hijos de Dios»… (Jn 1,12).

 

San Paciano de Barcelona (?-hacia 390), obispo – Homilía sobre el bautismo; PL 13,1092

 

Para rezar

 

Si no busco el poder
ningún poderoso podrá hacerme daño.

Si no ambiciono riquezas
jamás me sentiré amenazado por la miseria.

Si no corro tras los honores
convertiré toda humillación en humildad.

Si no me comparo con nadie
seré feliz con lo bueno que hay en mi mismo.

Si no me dejo invadir por la prosa
encontraré tiempo para todo lo necesario.

Si no soy esclavo de la eficacia
daré el fruto que los demás esperan de mí.

Si no me enredo en la competitividad
entraré en comunión con lo bueno que hay en todo.

Si vivo a fondo el momento presente
seré dueño absoluto del pasado y del futuro.

Si acepto el fracaso de mi vida
habré librado mi vida de toda frustración.

Si vivo para el AMOR
el AMOR estará siempre vivo para mí.

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XII – CICLO C

TIEMPO DTE EL AÑO

DOMINGO XII – CICLO C

SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO (S)

 

Lunes XII

24 de junio – Nto. de San Juan Bautista (S)

 

Martes XII

 

Miércoles XII

 

Jueves XII

 

Viernes XII

EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS (S)

 

Sábado XII – 29 de junio

SANTOS PEDRO Y PABLO, APÓSTOLES (S)

 

TIEMPO DTE EL AÑO

DOMINGO XII – CICLO C

SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO (S)

 

Todos comieron hasta saciarse

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Génesis         14, 18-20


 

Melquisedec, rey de Salém, que era sacerdote de Dios, el Altísimo, hizo traer pan y vino, y bendijo a Abraham, diciendo:

« ¡Bendito sea Abraham de parte de Dios, el Altísimo, creador del cielo y de la tierra! ¡Bendito sea Dios, el Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos!»

Y Abraham le dio el diezmo de todo.


 

Palabra de Dios.


 

 SALMO    Sal 109, 1. 2. 3. 4 (R.: 4bc)


 

R.  Tú eres sacerdote para siempre, a la manera de Melquisedec.


 

Dijo el Señor a mi Señor:

«Siéntate a mi derecha,

mientras yo pongo a tus enemigos

como estrado de tus pies.»


 

El Señor extenderá el poder de tu cetro:

« ¡Domina desde Sión,

en medio de tus enemigos!»

 

«Tú eres príncipe desde tu nacimiento,

con esplendor de santidad;

yo mismo te engendré como rocío,

desde el seno de la aurora.»


 

El Señor lo ha jurado y no se retractará:

«Tú eres sacerdote para siempre,

a la manera de Melquisedec.»


 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto  11, 23-26


 

Hermanos:

Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo siguiente: El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, dio gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía.»

De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memoria mía.»

Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva.


 

Palabra de Dios.


 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas         9, 11b-17


 

Jesús habló a la multitud acerca del Reino de Dios y devolvió la salud a los que tenían necesidad de ser curados.

Al caer la tarde, se acercaron los Doce y le dijeron: «Despide a la multitud, para que vayan a los pueblos y caseríos de los alrededores en busca de albergue y alimento, porque estamos en un lugar desierto.»

El les respondió: «Denles de comer ustedes mismos.» Pero ellos dijeron: «No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta gente.»

Porque eran alrededor de cinco mil hombres.

Entonces Jesús les dijo a sus discípulos: «Háganlos sentar en grupos de cincuenta.» Y ellos hicieron sentar a todos.

Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados y, levantando los ojos al cielo, pronunció sobre ellos la bendición, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que se los sirviera a la multitud. Todos comieron hasta saciarse y con lo que sobró se llenaron doce canastas.


 

Palabra del Señor.


 

Para reflexionar

 

  • En la primera lectura Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios altísimo, sale al encuentro de Abraham, después de su victoria sobre los reyes coaligados, y lo bendice invocando al Dios altísimo y ofreciendo un sacrificio de pan y vino. Melquisedec aparece en la historia aislado, sin precedentes ni descendientes, anunciando así el sacerdocio y el sacrificio de Cristo. Primer presagio y anticipo del Corpus.

***

  • San Pablo escribe sólo 25 años después de la Última Cena la tradición, que procede del Señor y que a su vez él ha transmitido: El Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: “Este es mi cuerpo que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía. Lo mismo hizo con la copa después de cenar…”

***

  • En el evangelio de San Lucas asistimos a un gesto milagroso por parte del Señor que es un anuncio profético del sacramento de la eucaristía, pan y vino que se entregan sin fin para todo aquel que acepte la invitación del Señor.
  • Los apóstoles llegan cansados pero gozosos de la misión. Para que puedan descansar, Jesús se encamina con ellos hacia Betsaida. Pero la muchedumbre que los sigue estropea sus planes. Jesús, haciéndose cargo de lo imprevisto los recibe generosamente. Con ello da a los discípulos la lección fundamental de lo que supone pertenecer al Reino: vivir en función de los demás como un pan siempre a punto de ser comido.
  • Enfrentándolos con la realidad, Jesús invita a sus discípulos a realizar el milagro: “Denles ustedes de comer”. Como piensan que el milagro consiste en multiplicar los alimentos, los cinco panes y dos peces son insuficientes para dar de comer a los cinco mil hombres que los seguían. Jesús manda sentar a la gente, y en grupos de cincuenta. La vida en comunidad implica la superación del individualismo. La multiplicación en realidad fue una división, un reparto prolongado, un poner todo lo que se tenía a disposición de todos. Cuando se parte y reparte sin egoísmo, hay mucho más de lo que parece. El auténtico milagro multiplicador será la capacidad de compartir. Curar a los enfermos, trabajar para que a nadie le falte el pan, ni el techo ni el trabajo no son más que consecuencias. Únicamente poniendo nuestra vida, como un alimento, a disposición de los demás revivimos el memorial del Señor, y, a su vez, nuestra vida se alimenta, como la suya, de gozo y de sentido.
  • La situación de aquella gente era similar a la de muchos de los hombres de hoy: en el descampado está la mayor parte de la humanidad, carente de las necesidades más vitales. Jesús no compra ni multiplica, sino que parte y reparte. Este es el camino para salir de este callejón sin salida en el que vivimos. Partir el pan entre todos, partirse por los demás, repartir, dividir entre todos eso que la técnica, gracias a Dios, ha conseguido multiplicar.
  • Lucas nos ayuda a tomar conciencia de que estos panes que se reparten a la gente son reflejo de la Eucaristía  donde la comunidad cristiana anuncia la muerte y  resurrección del Señor y asume un compromiso solidario  en el compartir el pan, la vida y el amor. La eucaristía es un pan que se parte y se entrega como alimento que genera vida alrededor.
  • Del gesto del Señor debemos sacar como lección que la  Eucaristía nos debe llevar a un compromiso por los pobres de Dios y a los  necesitados del mundo, por tanto, debe ser asumido en fraternidad por toda la comunidad  cristiana que celebra la Cena del Señor.
  • Nosotros no podemos realizar el prodigio de multiplicar  los panes, pero sí podemos repartir de lo nuestro con los  demás. No podemos comulgar con Cristo sin comulgar también con los hermanos. Hoy precisamente celebramos el amor de Dios que muere y se nos da en alimento, para mantenernos unidos a Él, en una misma Iglesia.
  • Comulgar es recibir a Cristo; pero no acaparar a Cristo, monopolizar la posesión de Cristo, retener a Cristo para nuestro uso particular. Comulgar es sentarnos a comer con los hermanos.
  • Cuando comulgamos recibimos a Cristo. Pero no podemos olvidar que la Eucaristía no tendría sentido sacada del contexto de su institución: la noche víspera de la Pasión. Comulgar es recibir a Cristo que se sacrifica por todos los hombres para el perdón de los pecados. Por eso, comulgar es compartir con Cristo su propio sacrificio en servicio a los hombres. Y por eso resulta incomprensible toda tentativa de pretender comulgar, conformándose sólo con recibir, sin sentirse al mismo tiempo comprometido a dar, a darse en servicio a los hermanos.
  • La entrega es esencia profunda y última del Corpus, que debemos renovar constantemente. El cristiano debe ser pan que se multiplica, pan que se hace accesible a todo hombre, pan de vida, pan de unión, pan que sacia el hambre. A ejemplo de Cristo que ha derramado su sangre, el cristiano debe convertirse también en vino bueno, de la mejor cosecha, que va pasando de mano en mano y de copa en copa, para que todos beban salvación y no muerte.
  • Por la solidaridad nos podemos  acercar a los otros y considerarlos no sólo como “compañeros de camino”, sino  como miembros de la misma familia del cual nos sentimos responsables. El otro pasa a ser algo mío. La eucaristía es urgencia de caridad, la celebración de la misa nos compromete a luchar contra el mal del mundo desde la fe y la comunión con Jesucristo. Somos el pueblo que camina al encuentro del Señor y  trabaja por vencer el pecado y la muerte, intentando que la justicia de los hombres se acerque cada vez más a la justicia de Jesús.
  • No podemos comulgar con el Cuerpo y la Sangre de Cristo si no estamos dispuestos a comulgar con las necesidades, con el cuerpo y la sangre de los pobres. No podemos comulgar con el Cuerpo y la Sangre de Jesús sin que tenga consecuencias en nuestra vida.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento la eucaristía como compromiso de amor?
  • ¿Busco por la Eucaristía identificarme con los sentimientos de Jesús?
  • ¿Necesito de la Eucaristía para crecer en el amor solidario?


 

Repitamos a lo largo de este día

 

Ayúdame a partirme y repartirme


 

Para la lectura espiritual

 

Bendecir


Es el verbo central de la Eucaristía y la médula de nuestra vida.  La palabra griega eucharistía (acción de gracias) tuvo más fortuna  en el NT que eulogia (alabanza), la otra palabra con que la Biblia  griega traduce la berakah hebrea (bendición); y cuando decimos  «eucaristía», estamos recogiendo toda la herencia de bendición, de  alabanza y de agradecimiento desbordante que recorre todo el AT.

Una de las experiencias más gozosas de Israel es la de reconocer  que la bendición de su Dios le concede vida, fecundidad,  protección. Decir «bendición» es decir regalo, don gratuito (el  «bendecir» de Dios es «bienhacer», dice Alonso Schökel), y los  creyentes bíblicos reaccionan con una «bendición ascendente» que  dirige hacia el Señor su alabanza y su acción de gracias. La bendición es el término que condensa la riqueza y la  originalidad de la tradición en que aprendió a orar Jesús.

A través de ella, el creyente israelita entra en una triple relación  con Dios, con el mundo y con los demás: al repetir insistentemente  a lo largo del día «Bendito seas, Señor, Dios del universo, por … »,  reconoce a Dios como origen de todo lo que existe, al mundo como  un don que hay que acoger, y a los demás como hermanos con los  que hay que participar del único banquete de la vida. «Bendecir significa revelar la última identidad de las cosas, su profunda interioridad, que consiste en hacer entrar en relación con el Creador». Los objetos, la actividad, el trabajo, las relaciones,  el espesor de la vida… pueden volverse opacos y ser ocasión de  desencuentro; pero la bendición consigue que la realidad se vuelva  translúcida: ilumina nuestra mirada y la hace elevar  hasta llegar  hasta Dios, que es su origen. La Eucaristía, que nació en ese contexto («Tomó el pan y,  pronunciada la bendición, se lo dio… » [Mc 14,22; cf. Mt 26,26; Lc  22,15;1 Cor 11,241) es para nosotros la ocasión de convertir en bendición nuestra vida entera, de «arrastrar» hasta ella todo el  peso de nuestro agradecimiento, todo lo que en nosotros y en toda  la creación está llamado a convertirse en canción, en «un himno a  su gloriosa generosidad» (Ef 1,14).

Tenemos en las manos y en el corazón la opción de vivir «en  clave de murmuración» (quejas, resentimiento y desencanto, como  Israel en el desierto (cf. Ex 16-171) o «en clave de bendición»,  descubriendo en la vida, más allá de su opacidad, la presencia que hacía estremecerse de alegría a Jesús (cf. Mt 11,25) cuando sentía la «afinidad» de sus preferencias con las del Padre.

La Eucaristía nos invita a comulgar con su bendición, su gozo se  nos ofrece como un pan que se parte: «Al que venga, le daré un  maná escondido… » (Ap 2,17). «Estoy a la puerta y llamo: si  alguien escucha mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo» (Ap 3,20).

Quizá sólo seamos capaces de esos gestos elementales: poner la mesa, estar despiertos, quedarnos en silencio, vigilar, reconocer  una voz, abrir la puerta, acoger agradecidos ese maná escondido.

 

Dolores Aleixandre- Siete verbos elementales de acceso a la Eucaristía

 

Para rezar

 

«Mis manos, esas manos y Tus manos 
hacemos este gesto, compartida 
la mesa y el destino, como hermanos, 
las vidas en Tu muerte y en Tu vida.
Unidos en el pan los muchos granos, 
iremos aprendiendo a ser la unida 
Ciudad de Dios, Ciudad de los humanos. 
Comiéndote sabremos ser comida.
El vino de sus venas nos provoca. 
El pan que ellos no tienen nos convoca 
a ser Contigo el pan de cada día.
Llamados por la luz de Tu memoria, 
marchamos hacia el Reino haciendo Historia, 
fraterna y subversiva Eucaristía»

 

P. Casaldáliga


 

Lunes XII

24 de junio – Nto. de San Juan Bautista (S)

 

Te llamo a ser luz de las naciones

 

Lectura del libro del profeta Isaías    49, 1-6

 

¡Escúchenme, costas lejanas, presten atención, pueblos remotos! El Señor me llamó desde el seno materno, desde el vientre de mi madre pronunció mi nombre. El hizo de mi boca una espada afilada, me ocultó a la sombra de su mano; hizo de mí una flecha punzante, me escondió en su aljaba. El me dijo: «Tú eres mi Servidor, Israel, por ti yo me glorificaré.» Pero yo dije: «En vano me fatigué, para nada, inútilmente, he gastado mi fuerza.» Sin embargo, mi derecho está junto al Señor y mi retribución, junto a mi Dios. Y ahora, ha hablado el Señor, el que me formó desde el seno materno para que yo sea su Servidor, para hacer que Jacob vuelva a él y se le reúna Israel. Yo soy valioso a los ojos del Señor y mi Dios ha sido mi fortaleza. El dice: «Es demasiado poco que seas mi Servidor para restaurar a las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; yo te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 138, 1b-3. 13-14b. 14c-15 (R.: 14a)

 

R.    Te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable.

 

Señor, tú me sondeas y me conoces,

tú sabes si me siento o me levanto;

de lejos percibes lo que pienso,

te das cuenta si camino o si descanso,

y todos mis pasos te son familiares. R.

   

Tú creaste mis entrañas,

me plasmaste en el seno de mi madre:

te doy gracias porque fui formado

de manera tan admirable.

¡Qué maravillosas son tus obras! R.

 

Tú conocías hasta el fondo de mi alma

y nada de mi ser se te ocultaba,

cuando yo era formado en lo secreto,

cuando era tejido en lo profundo de la tierra. R.

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles        13, 22-26

   

Pablo decía:

«Cuando Dios desechó a Saúl, les suscitó como rey a David, e; hijo de Jesé, a un hombre conforme a mi corazón que cumplirá siempre mi voluntad. De la descendencia de David hizo surgir para Israel un Salvador, qué es Jesús.

Como preparación a su venida, Juan había predicado un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel. Y al final de su carrera, Juan decía: “Yo no soy el que ustedes creen, pero sepan que después de mí viene aquel a quien yo no soy digno de desatar las sandalias”.

Hermanos, este mensaje de salvación está dirigido a ustedes: los descendientes de Abraham y los que temen a Dios.»

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    1, 57-66. 80

 

Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella.

A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: «No, debe llamarse Juan.»

Ellos le decían: «No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre.»

Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. Este pidió una pizarra y escribió: «Su nombre es Juan.»

Todos quedaron admirados. Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.

Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: « ¿Qué llegará a ser este niño?» Porque la mano del Señor estaba con él.

El niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En el Evangelio de hoy los vecinos se hacían la pregunta justa: “¿Qué va a ser este niño?”. Era y es la pregunta que todos nos hacemos ante un recién nacido. ¿Qué mundo le tocará? ¿Qué profesión tendrá? ¿Será feliz? Un niño recién nacido es siempre un libro abierto y en blanco. Todas las páginas están por llenar. Cada niño que nace tiene siempre algo de profecía, de ruptura con el pasado y comienzo de algo nuevo. Es siempre un misterio.
  • Hoy celebramos el nacimiento de Juan Bautista. Una vocación grabada a fuego desde el vientre materno. Su futuro será sorprendente: anunciar la presencia de Jesús, el Salvador, y preparar sus caminos. Nunca los padres imaginaron así el futuro de su hijo.
  • Lo que más se destaca en la vocación de Juan es su total dedicación a la tarea de convertir al pueblo ante la venida del Señor. Él ha visto la situación de su pueblo, ha experimentado que era necesario hacer algo, ha sentido que Dios lo llamaba, y se ha lanzado. Juan habla con dureza, es exigente, combate las desigualdades, las injusticias, las autosatisfacciones, la búsqueda indiscriminada del placer. Juan es tan exigente consigo mismo, hasta el punto que, comparado con Jesús, aparece casi exageradamente ascético; esa es su manera de mostrar que el proyecto de Dios es lo único importante.
  • Al contemplar el testimonio personal de Juan, contemplamos también su papel en la historia de la salvación. Contemplamos como Dios va marcando caminos, y escoge a hombres y mujeres para realizar su plan salvador. Juan es escogido con una función especialmente decisiva.
  • La primera lectura, le aplica a Juan el segundo cántico del Siervo de Yahvé, para señalar esta elección, que consistirá en empezar a encender en medio del pueblo de Israel la luz; que después será luz para todas las naciones.
  • Juan es una señal del amor de Dios por su pueblo. El nombre de “Juan” quiere decir “Dios concede su favor”, y se aplica hoy tanto al nivel doméstico de la vida de Zacarías e Isabel, que siendo ya ancianos tienen un hijo, como en el nivel de la historia de la salvación de Dios para todos los hombres.
  • Juan supo recoger toda la esperanza y anhelo de salvación que estaba en el corazón de su pueblo. Su palabra, atenta al devenir de la vida de los hombres de su tiempo, llegaba al interior de cada uno suscitando provocación, inquietud y haciendo que los ojos se abrieran al futuro. Su palabra tambaleaba seguridades, fue “espada cortante” que llamaba con ímpetu, como la palabra de los profetas, a la conversión.
  • Juan representa el último escalón de la preparación de la venida del Mesías. El relato de Lucas, nos describe su figura con todos los rasgos característicos de los verdaderos profetas: la vocación que se manifiesta desde el nacimiento mismo, la posesión del Espíritu, la ascesis. Juan nace de unas entrañas estériles; es de familia sacerdotal y es profeta, destinado a designar al Mesías.
  • Como profeta capta los signos de los tiempos, en el punto preciso en el que el futuro le dará significación. No se expresa mediante conceptos; recurre a los signos y a los gestos, más que de solucionarlos, es capaz de vislumbrar los problemas. Su lenguaje es directo y crudo. Transmite un ‘mensaje’: es el heraldo del Mesías, que ha venido y que ha de venir”.
  • A la pregunta: “¿Qué va a ser este niño?”; le responde la primera lectura: “Te hago luz de las naciones”, pero al mismo tiempo la segunda lectura lo presenta lleno de humildad y totalmente subordinado a Jesús: “Yo no soy quien piensan, sino que viene detrás de mí uno a quien no merezco desatarle las sandalias”. El propio Jesús define la figura de Juan: “entre todos los nacidos de mujer no hay profeta mayor que Juan; pero el más pequeño en el Reino de Dios es mayor que él”.
  • La grandeza de su vocación y la grandeza de la fidelidad con la que él la vive consiste en no ahorrar sacrificio, sabiéndose retirar cuando su misión está realizada, no pretendiendo entender más de lo que le es dado, sabiendo morir para no traicionar su verdad. Sabe disminuir y desaparecer para dar paso al único y verdadero Salvador.
  • La actitud clave que permite al Bautista actuar de esta manera es su desprendimiento. Juan no construye nada para él, ni siquiera un grupo de seguidores. Obra en función de otro. Tiene clara conciencia de ser puente y camino. Él no es el fin.
  • Para nosotros Jesucristo no es “el que ha de venir” sino “el que ha venido”. Pero igualmente podemos hablar de una necesidad de continuar su venida y por lo tanto, de una necesidad de continuar el trabajo de Juan: preparar la venida de Jesucristo a cada uno de nosotros, a cada hombre, a la humanidad, en cada momento de la historia. La voluntad de Dios y nuestra responsabilidad es que Jesucristo sea conocido y seguido a través de lo que nosotros hacemos. La vocación fundamental de cada cristiano es ser fiel a la misión de preparar el camino.
  • De ello depende el que la Buena Noticia de Jesucristo quede desconocida, falseada, o sea un anuncio que libere, que comunique fuerza, que renueve al hombre. Esta misión, cada uno tiene su modo de realizarla sin excusas.
  • Hoy el ejemplo de Juan nos muestra caminos para realizar nuestra vocación. Juan une la radicalidad de su palabra y la exigencia de su propia vida, con la fidelidad a lo que él dice. Es un hombre que dice y hace con exigencia, con radicalidad.
  • Nos enseña a reconocer a Jesús como lo más importante y como la verdad que debemos seguir. Juan nos enseña a cumplir con nuestra misión de discípulos de Cristo viviendo en la verdad de su palabra; transmitir esta verdad a quien no la tiene, por medio de nuestra palabra y ejemplo de vida; a ser piedras vivas de la Iglesia. Nos hace ver la importancia del reconocimiento y arrepentimiento de los pecados.
  • En cierto modo, estas características de Juan son las que debemos tener como Iglesia con respecto a la persona y a la obra de Jesús. La vocación propia de la Iglesia es preparar el camino para el encuentro salvador de los hombres con Jesús. Su razón de ser radica en la misión de precursora de Jesús. Como Juan, la Iglesia está llamada a señalar a los hombres dónde se encuentra la verdadera salvación.
  • Ella sabe que los hombres pueden encontrar a Jesús de muchas maneras, y su mayor alegría consiste en disminuir para que Jesús crezca en el corazón de los hombres. El ejemplo de Juan nos debe estimular a la aceptación gozosa de nuestro papel, relativo y subordinado, pero lleno de la verdadera grandeza.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento mi vida como la realización de una vocación?
  • ¿Qué determina mi respuesta cotidiana?
  • ¿Valoro el papel que tengo en la construcción del reino?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Llamado a preparar su camino

 

Para la lectura espiritual

 

«Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor para preparar sus caminos.» (Lc 1,76)

 

…”Con razón el nacimiento de este niño fue para muchos causa de alegría. Lo sigue siendo hoy. Nacido en la vejez de sus padres, vino a predicar a un mundo envejecido la gracia de un nuevo nacimiento. Es justo que la Iglesia celebre este nacimiento con solemnidad, ya que se trata de un hecho maravilloso de la gracia, del que la naturaleza se admira.

A mí mismo, esta lámpara que ilumina al mundo (Jn 5,35) me trae con su aparición una alegría nueva, ya que es gracia a ella que he reconocido al que es la luz verdadera que alumbra en las tinieblas, pero las tinieblas no la han acogido. (Jn 1,5; 9) Sí, el nacimiento de este niño me trae una alegría inefable ya que es para el mundo entero fuente de inestimables bienes. Juan, el primero, instruye a la Iglesia, empieza a educarla por la penitencia, la prepara por el bautismo, y, una vez preparada, la entrega a Cristo y la une a él. (Jn 3,29). Enseña a la Iglesia a vivir en la sobriedad, y por el ejemplo de su propia muerte le concede la fortaleza para morir animosa. Por todo ello prepara al Señor un pueblo bien dispuesto”… (Lc 1,17)

 

Beato Guerric d’Igny (hacia 1080-1157) abad cisterciense – Sermón 1 para la fiesta de S. Juan Bautista

 

Para rezar

 

Hoy te bendecimos, Dios de los apóstoles y de los profetas,
por la figura y testimonio de Juan el Bautista,
el precursor humilde e insobornable del Mesías, Cristo Jesús.
haz que nos tomemos muy en serio su mensaje siempre actual.

Así, convertidos al amor y la justicia de tu reino,
te cantamos a boca llena el canto de gozo de los convertidos.
Éramos tierra yerma y erial calcinado por el egoísmo,
pero tú eres capaz de hacer florecer nuestro desierto inhóspito.

Enséñanos a vivir en tu presencia y alabarte siempre
con el corazón alegre por tu amorosa gratitud de Padre,
porque todo es presencia y gracia, ternura y cariño tuyo.

Amén.

B. Caballero

 

Martes XII

 

Hagan por los demás lo que desean que hagan por ustedes

 

Lectura del libro del Génesis 13,2.5-18

 

Abrahán era muy rico en ganado, plata y oro. También Lot, que acompañaba a Abrahán, poseía ovejas, vacas y tiendas; de modo que ya no podían vivir juntos en el país, porque sus posesiones eran inmensas y ya no cabían juntos. Por ello surgieron disputas entre los pastores de Abrahán y los de Lot. En aquel tiempo cananeos y fereceos ocupaban el país. Abrahán dijo a Lot: “No haya disputas entre nosotros dos, ni entre nuestros pastores, pues somos hermanos. Tienes delante todo el país, sepárate de mí; si vas a la izquierda, yo iré a la derecha; si vas a la derecha yo iré a la izquierda.” Lot echó una mirada y vio que toda la vega del Jordán, hasta la entrada de Zear, era de regadío (esto era antes de que el Señor destruyera a Sodoma y Gomorra); parecía un jardín del Señor, o como Egipto. Lot se escogió la vega del Jordán y marchó hacia levante; y así se separaron los dos hermanos. Abrahán habitó en Canaán; Lot en las ciudades de la vega, plantando las tiendas hasta Sodoma. Los habitantes de Sodoma eran malvados y pecaban gravemente contra el Señor.

El Señor habló a Abrahán después que Lot se había separado de él: “Desde tu puesto dirige la mirada hacia el norte, mediodía, levante y poniente. Toda la tierra que abarques te la daré a ti y a tus descendientes para siempre. Haré a tus descendientes como el polvo; el que pueda contar el polvo podrá contar a tus descendientes. Anda, pasea el país a lo largo y a lo ancho, pues te lo voy a dar.” Abrahán alzó la tienda y fue a establecerse junto a la encina de Mambré, en Hebrón, donde construyó un altar en honor del Señor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 14,2-4b.5

 

R: Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?

 

El que procede honradamente

y practica la justicia,

el que tiene intenciones leales

y no calumnia con su lengua. R.

 

El que no hace mal a su prójimo

ni difama al vecino,

el que considera despreciable al impío

y honra a los que temen al Señor. R.

 

El que no presta dinero a usura

ni acepta soborno contra el inocente.

El que así obra nunca fallará. R

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    7, 6. 12-14

 

Jesús dijo a sus discípulos:

No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos.

Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.

Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el

camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Los pastos no son suficientemente abundantes para el ganado de Abraham y de su sobrino Lot. Los pastores de ambos se disputan entre sí los mejores lugares donde apacentar sus rebaños.
  • Abrahán fue generoso con su sobrino y con un gesto de grandeza, le dejó escoger las tierras que quisiera para que puedan pastar sus ganados. Lot, sin dudarlo, se quedará con los mejores pastos del valle del Jordán, abundantes en riego.
  • A Abrahán le quedan las tierras más secas de la montaña de Canaán. La situación que se creó entre Abrahán y su sobrino Lot, entre sus respectivos pastores, podría haber llegado a una lucha más o menos abierta. Pero para Abraham, «la paz» es un bien superior a los bienes materiales. Abraham ha sido generoso, sin cálculo, para construir la paz fraterna.
  • Abrahán en el fondo elige a Dios, y este gesto de desprendimiento, suscita la generosidad de Dios, que le promete otra vez para él y sus descendientes la tierra de Canaán que están recorriendo. Abraham no sólo es prototipo de cómo se responde a Dios con obediencia y fe, sino también de cómo se es tolerante y generoso con los demás hombres.

***

  • Siguen, en el sermón del monte, diversas recomendaciones de Jesús. Hoy leemos tres.
  • La primera está tomada probablemente de un refrán popular: «no echar las perlas a los cerdos o lo santo a los perros». Si bien no aparece con claridad el sentido; puede ser que en el contexto de la iglesia primitiva, este dicho se refiera a la conveniencia de no anunciar el secreto del Reino a aquellos que con toda seguridad lo van a rechazar, o se van a burlar de él. En nuestro contexto actual, estas palabras de Jesús nos previenen contra la posibilidad de no darle el verdadero lugar o valor, a la experiencia cristiana. Aunque el discípulo no excluya a nadie de su amor, no por eso ha de ser ciego a la actitud de los demás.
  • La segunda se refiere al tipo de relaciones entre los hombres, y nos interpela con claridad a tratar a los demás como queremos que ellos nos traten. El modo de relacionarse de los hombres, debe estar construido sobre la base de la concordia y en el respeto de hermanos, para que se haga efectiva la realidad de que somos hijos de un mismo Padre.
  • La Ley y los Profetas son presentados ahora como código de moralidad. Jesús resume toda la enseñanza moral de esos escritos, en el amor, que busca el interés del prójimo como el propio. Jesús no viene a fundar una nueva doctrina moral, utiliza una norma de moralidad universal y busca infundir el Espíritu, que permitirá al hombre llegar a una entrega tan generosa como la suya.
  • La tercera: «entren por la puerta estrecha», presenta la opción de los dos caminos, el exigente y el permisivo, el estrecho y el ancho. Jesús nos va mostrando los caminos que tenemos que seguir si queremos ser seguidores suyos.
  • Mateo los contrapone como el camino de la muerte y el de la vida. Esta enseñanza de tipo sapiencial expone dos formas de conducirse en la vida: la de quienes buscan la voluntad de Dios y la de quienes se contentan con realizar la suya propia.
  • Es una advertencia urgente en orden a la aceptación del mensaje de Jesús y sus consecuencias. El seguimiento del Señor no puede consistir en una aceptación teórica, ni puede agotarse con un entusiasmo inicial. Exige una práctica coherente que va a entrañar dificultades.
  • Con estas palabras no quiere decirnos Jesús que sean muchos más numerosos los condenados al infierno que los justos del cielo.
  • Los doctores de la ley se preguntaban si serían muchos o pocos los que se salvarán. Jesús no respondió a semejante pregunta porque esto es un secreto de Dios; en todo caso, no es ésta la cuestión. Este fatigoso y a veces doloroso camino, es el camino de la cruz. Y al decir que son pocos los que entran por él, Jesús anuncia que su camino no es el del mundo, el de la cultura dominante; el de la conveniencia; sino el de la coherencia con las Bienaventuranzas. Andar por él, implicará muchas veces dolorosas renuncias. Sabemos que cuando se elige algo también se deja de lado algo.
  • En la vida del discípulo de Jesús, la conducta de la mayoría no es criterio válido de acción, el evangelio nos llama muchas veces a vivir “contra la corriente”. Y esto no significa estar condenados a una vida oscura, aburrida e infeliz, sino todo lo contrario, pues nos promete y nos da la felicidad verdadera. Las Bienaventuranzas nos muestran que aquellos que entran por la puerta estrecha, han sido felices y han hecho dichosos a los demás.
  • Sin embargo, nada de eso es posible contando solo con las propias fuerzas. Es el Espíritu el que trabaja día y noche en nosotros, para que, a pesar de nuestra debilidad, podamos alcanzar una vida en plenitud.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué consecuencias dolorosas me ha llevado vivir el espíritu de las bienaventuranzas?
  • ¿Cuál es el criterio que uso para mis opciones?
  • ¿Estoy dispuesto a aplicar las bienaventuranzas como criterio para mi proyecto de vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

El Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se lo pidamos

 

Para la lectura espiritual

 

…El camino de los seguidores es angosto. Resulta fácil no advertirlo, resulta fácil falsearlo, resulta fácil perderlo, incluso cuando uno ya está en marcha por él. Es difícil encontrarlo. El camino es realmente estrecho y el abismo amenaza por ambas partes: ser llamado a lo extraordinario, hacerlo y, sin embargo, no ver ni saber que se hace…, es un camino estrecho. Dar testimonio de la verdad de Jesús, confesarla y, sin embargo, amar al enemigo de esta verdad, enemigo suyo y nuestro, con el amor incondicional de Jesucristo…, es un camino estrecho. Creer en la promesa de Jesucristo de que los seguidores poseerán la tierra y, sin embargo, salir indefensos al encuentro del enemigo, sufrir la injusticia antes que cometerla…, es un camino estrecho. Ver y reconocer al otro hombre en su debilidad, en su injusticia, y nunca juzgarlo, sentirse obligado a comunicarle el mensaje y, sin embargo; no echar las perlas a los puercos…, es un camino estrecho. Es un camino insoportable.

En cualquier instante podemos caer. Mientras reconozco este camino como el que me es ordenado seguir, y lo sigo con miedo a mí mismo, este camino me resulta efectivamente imposible. Pero si veo a Jesucristo precediéndome paso a paso, si sólo le miro a él y le sigo paso a paso, me siento protegido. Si me fijo en lo peligroso de lo que hago, si miro al camino en vez de a aquel que me precede, mi pie comienza a vacilar. Porque él mismo es el camino. Es el camino angosto, la puerta estrecha. Sólo interesa encontrarle a él…

 

Dietrich Bonhoeffer, El precio de la gracia. El seguimiento, Sígueme, Salamanca 1999, p. 125.

 

Para rezar

 

Ayúdame a decir Sí

 

Ayúdame a decir sí,
para responder a tu llamado,
que siempre me regala
un desafío nuevo,
un crecimiento posible,
una huella que se abre…

 

Ayúdame a decir sí,
que es decir no a muchas cosas
para responder con la vida
a Alguien que me llama,
porque me ama
y quiere lo mejor para mi vida.

 

Ayúdame, Señor,
a decirte que Sí.

 

Que así sea.

 

Miércoles XII

 

Por sus frutos los reconocerán

 

Lectura del libro del Génesis    15, 1-12. 17-18

 

La palabra del Señor llegó a Abrám en una visión, en estos términos: «No temas, Abrám. Yo soy para ti un escudo. Tu recompensa será muy grande.»

«Señor, respondió Abrám, ¿para qué me darás algo, si yo sigo sin tener hijos, y el heredero de mi casa será Eliezer de Damasco?» Después añadió: «Tú no me has dado un descendiente, y un servidor de mi casa será mi heredero.»

Entonces el Señor le dirigió esta palabra: «No, ese no será tu heredero; tu heredero será alguien que nacerá de ti.» Luego lo llevó afuera y continuó diciéndole: «Mira hacia el cielo y, si puedes, cuenta las estrellas.» Y añadió: «Así será tu descendencia.»

Abrám creyó en el Señor, y el Señor se lo tuvo en cuenta para su justificación.

Entonces el Señor le dijo: «Yo soy el Señor que te hice salir de Ur de los caldeos para darte en posesión esta tierra.» «Señor, respondió Abrám, ¿cómo sabré que la voy a poseer?»

El Señor le respondió: «Tráeme una ternera, una cabra y un carnero, todos ellos de tres años, y también una tórtola y un pichón de paloma.»

El trajo todos estos animales, los cortó por la mitad y puso cada mitad una frente a otra, pero no dividió los pájaros. Las aves de rapiña se abalanzaron sobre los animales muertos, pero Abrám las espantó.

Al ponerse el sol, Abrám cayó en un profundo sueño, y lo invadió un gran temor, una densa oscuridad. Cuando se puso el sol y estuvo completamente oscuro, un horno humeante y una antorcha encendida pasaron en medio de los animales descuartizados. Aquel día, el Señor hizo una alianza con Abrám diciendo: «Yo he dado esta tierra a tu descendencia, desde el Torrente de Egipto hasta el Gran Río, el río Eufrates.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 104, 1-2. 3-4. 6-7. 8-9 (R.: 8a)

 

R.    El Señor se acuerda eternamente de su alianza.

 

¡Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,

hagan conocer entre los pueblos sus proezas;

canten al Señor con instrumentos musicales,

pregonen todas sus maravillas! R.

 

¡Gloríense en su santo Nombre,

alégrense los que buscan al Señor!

¡Recurran al Señor y a su poder,

busquen constantemente su rostro. R.

 

Descendientes de Abraham, su servidor,

hijos de Jacob, su elegido:

el Señor es nuestro Dios,

en toda la tierra rigen sus decretos. R.

 

El se acuerda eternamente de su alianza,

de la palabra que dio por mil generaciones,

del pacto que selló con Abraham,

del juramento que hizo a Isaac. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    7, 15-20

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos.

Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego. Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El gran sufrimiento humano de Abraham es no tener hijos. El sólo veía que era viejo, que su mujer era estéril. Así se lo confía a Dios. Y Dios «promete» una descendencia tan numerosa como las estrellas. Es inverosímil y aparentemente es imposible. La doble promesa de posesión de la tierra y descendencia numerosa tarda en cumplirse.
  • Abraham, sin embargo, sigue confiando. Continúa esperándolo todo de El. La fe, la certeza de Dios no suprimen cualquier angustia y oscuridad. Dios actúa a menudo en nosotros cuando estamos vacíos de nosotros mismos y completamente receptivos a su acción. Cuando todo parece perdido.
  • Dios vuelve a hacer su promesa, esta vez ya en forma de alianza. El gesto con el que se ratifica esta alianza puede parecer extraño, pero era expresivo en la cultura de entonces: se descuartizaban animales, se colocaban en dos filas y los dos contrayentes pasaban por en medio. La intención simbólica es: si alguno de los dos no cumple su palabra, que le suceda como a estos animales. Yavéh pasa solo entre las víctimas, en forma de un «fuego», porque solamente su fidelidad queda realmente comprometida.
  • No todo es fácil en este camino de Abrahán. Siente miedo, duda, tiene que espantar los buitres que bajan sobre los animales muertos, es invadido por un sueño profundo «y un terror intenso y oscuro cayó sobre él». Pero, una vez más, el patriarca confía plenamente en Dios y esto se le contó en su haber».
  • Dios que llamó a Abrahán e hizo alianza con él, no abandonará nunca al elegido; estará con él, aunque las apariencias engañen.
  • A Abrahán se lo llama «padre de la fe» porque creyó en circunstancias difíciles, cuando las apariencias parecían ir en contra de las promesas de Dios. Para todos es un ejemplo cierto de fidelidad a Dios.

***

  • En el Antiguo Testamento, Dios había advertido a menudo sobre la necesidad de ponerse en guardia contra los “falsos profetas”. Jesús, también se ha enfrentado durante toda su vida a los escribas y fariseos, que eran aparentemente gente muy religiosas pero que sin embrago carecían de coherencia y confundían al pueblo sencillo.
  • Por eso Jesús hace una advertencia a sus discípulos sobre un peligro que puede acechar a la comunidad. El problema de los falsos profetas. No son los “falsos maestros”, sino aquellos que pretenden tener una revelación contraria a las enseñanzas de Jesús y viven desfasados entre lo exterior y lo interior.
  • La piel de oveja significa que se presentan como pacíficos e indefensos y la imagen de “lobos rapaces”, alude a que con la manera de comportarse destruyen la comunidad.
  • Mateo da una norma a la comunidad para saber reconocerlos. Saber esperar con calma prudente hasta que cada cual vaya dando sus frutos. En los actos concretos se distinguirá el verdadero del falso profeta. La clave son sus obras. Jesús es realista. “Miren y vean cómo actúan…” El verdadero valor de una persona se manifiesta por lo que hace. Lo que cuenta es la trama general de una vida.
  • Para fortalecer esta imagen Mateo agrupó unas fórmulas sobre el árbol, que seguramente fueron dichas en circunstancias diversas Los árboles sanos dan frutos buenos; los árboles dañados dan frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos. De un corazón agriado sólo pueden brotar frutos agrios, y de un corazón generoso y sereno, obras buenas y consoladoras; y todo árbol que no da fruto bueno se corta y se echa al fuego.
  • Las obras brotan espontáneamente de la realidad interior. Ellas no moldean al hombre, como sostenía la doctrina farisea, sino que son el reflejo infalible de sus actitudes profundas. El obrar no determina la actitud, sino que nace de ella. Se retoma así la bienaventuranza de la pureza de corazón.
  • Tanto el aviso como la consigna son de plena actualidad. Porque siempre ha habido, y habrá, junto a persecuciones del exterior, el peligro interior de los falsos profetas, que propagan, con su ejemplo o con su palabra, caminos que no son los que Jesús nos ha enseñado y que provocan escándalo.
  • No hay vida interior independiente de la exterior: las obras develan lo interior del hombre. Este es el criterio que debe aplicar la comunidad cristiana frente a doctrinas nuevas o personas que atraen para saber si están movidos por el Espíritu de Dios o por otros móviles diferentes a la verdad evangélica.
  • Pero es también un modo de juzgar nuestro camino de fe y nuestro apostolado. A partir de los frutos que producimos podremos saber si decimos sólo palabras bonitas o existe una opción verdadera.
  • Jesús, conoce muy bien las miserias humanas por eso insiste en un discernimiento claro, si las palabras y las intenciones siguen una dirección y la práctica otra, la segunda es la que revela el corazón del hombre, sus opciones profundas, sus verdaderos intereses.
  • En el mundo hay demasiadas palabras buenas y obras malas, demasiadas promesas que acaban en infidelidades. Sólo es bueno en verdad el árbol y el hombre que da frutos buenos. Lo demás resulta engañoso. Teniendo como base el Sermón de la Montaña podremos hacer una valoración de los frutos. No hay que olvidar que los frutos no aparecen de un día para el otro y que no hay que desfallecer en este modo de obrar ante el cansancio y la tentación de obrar el mal. Y si se llega a ceder, es bueno reconocerlo sinceramente, arrepentirse de corazón y volver a empezar.
  • Los discípulos de Jesús nos debemos caracterizar no sólo por el culto o por la sabiduría teológica que poseamos. Nuestra forma de vida ajustada al espíritu del Evangelio es lo que le dará calidad y coherencia a nuestra propuesta evangelizadora. La fe y la oración deben estar estrechamente vinculadas con la práctica concreta y eficaz al servicio de los hermanos, por eso, por sus frutos los reconocerán.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento en mi comunidad divisiones por la presencia de falsos líderes?
  • ¿Cuál es el criterio para discernir al falso profeta?
  • ¿Cómo descubro si estoy viviendo la Justicia del Reino?
  • ¿Qué “frutos” de mi vida nueva todavía no se ven?

 

Para rezar

 

Comunidad Misionera

 

Señor, haz que tus dones
se hagan vida en nuestra Comunidad.
Necesitamos personas
que sepan escuchar.

 

Personas que crean la paz.
Personas que construyan la unidad y la comunidad,
que equilibran y reconcilian,
que dan testimonio
y que dicen la vedad, sin lastimar.

 

Necesitamos personas
en las que tu Espíritu resplandece,
que irradien esperanza
y desinteresadamente se comprometan,
para Ti y tu Reino.

 

Señor, danos personas capaces
de conmover a otros con su actitud,
personas que rezan
y que también hacen realidad esa oración.

 

Señor, convierte nuestra Comunidad,
en una comunidad misionera,
digna de ser colaboradora tuya,
en el servicio de la salvación del mundo.

Amén.

 

Jueves XII

 

Entrarán en el Reino los que cumplen la voluntad de mi Padre

 

Lectura del libro del Génesis    16, 1-12. 15-16

 

Sarai, la esposa de Abraham, no le había dado ningún hijo. Pero ella tenía una esclava egipcia llamada Agar. Sarai dijo a Abraham: «Ya que el Señor me impide ser madre, únete a mi esclava. Tal vez por medio de ella podré tener hijos.» Y Abraham accedió al deseo de Sarai.

Ya hacía diez años que Abraham vivía en Canaán, cuando Sarai, su esposa, le dio como mujer a Agar, la esclava egipcia. El se unió con Agar, y ella concibió un hijo. Al ver que estaba embarazada, comenzó a mirar con desprecio a su dueña.

Entonces Sarai dijo a Abraham: «Que mi afrenta recaiga sobre ti. Yo misma te entregué a mi esclava, y ahora, al ver que está embarazada, ella me mira con desprecio. El Señor sea nuestro juez, el tuyo y el mío.»

Abraham respondió a Sarai: «Puedes disponer de tu esclava. Trátala como mejor te parezca.»

Entonces Sarai la humilló de tal manera, que ella huyó de su presencia.

El Ángel del Señor la encontró en el desierto, junto a un manantial -la fuente que está en el camino a Sur- y le preguntó: «Agar, esclava de Sarai, ¿de dónde vienes y adónde vas?»

«Estoy huyendo de Sarai, mi dueña», le respondió ella.

Pero el Ángel del Señor le dijo: «Vuelve con tu dueña y permanece sometida a ella.» Luego añadió: «Yo multiplicaré de tal manera el número de tus descendientes, que nadie podrá contarlos.» Y el Ángel del Señor le siguió diciendo: «Tú has concebido y darás a luz un hijo, al que llamarás Ismael, porque el Señor ha escuchado tu aflicción. Más que un hombre, será un asno salvaje: alzará su mano contra todos y todos la alzarán contra él; y vivirá enfrentado a todos sus hermanos.»

Después Agar dio a Abraham un hijo, y Abraham lo llamó Ismael.

Cuando Agar lo hizo padre de Ismael, Abraham tenía ochenta y seis años.

 

Palabra de Dios.

 

    O bien más breve:

 

Lectura del libro del Génesis    16, 6b-12. 15-16

 

Sarai humilló a Agar de tal manera, que ella huyó de su presencia.

El Ángel del Señor la encontró en el desierto, junto a un manantial -la fuente que está en el camino a Sur- y le preguntó: «Agar, esclava de Sarai, ¿de dónde vienes y adónde vas?»

«Estoy huyendo de Sarai, mi dueña», le respondió ella.

Pero el Ángel del Señor le dijo: «Vuelve con tu dueña y permanece sometida a ella.» Luego añadió: «Yo multiplicaré de tal manera el número de tus descendientes, que nadie podrá contarlos.» Y el Ángel del Señor le siguió diciendo: «Tu has concebido y darás a luz un hijo, al que llamarás Ismael, porque el Señor ha escuchado tu aflicción. Más que un hombre, será un asno salvaje: alzará su mano contra todos y todos la alzarán contra él; y vivirá enfrentado a todos sus hermanos.»

Después Agar dio a Abraham un hijo, y Abraham lo llamó Ismael.

Cuando Agar lo hizo padre de Ismael, Abraham tenía ochenta y seis años.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 105, 1-2. 3-4a. 4b-5 (R.: 1a)

 

R.    ¡Den gracias al Señor porque es bueno!

 

¡Den gracias al Señor, porque es bueno,

porque es eterno su amor!

¿Quién puede hablar de las proezas del Señor

y proclamar todas sus alabanzas? R.

 

¡Felices los que proceden con rectitud,

los que practican la justicia en todo tiempo!

Acuérdate de mí, Señor,

por el amor que tienes a tu pueblo. R.

 

Visítame con tu salvación,

para que vea la felicidad de tus elegidos,

para que me alegre con la alegría de tu nación

y me gloríe con el pueblo de tu herencia. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo     7, 21-29

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«No son los que me dicen: “Señor, Señor”, los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.

Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre? ¿No expulsamos a los demonios e hicimos muchos milagros en tu Nombre?”

Entonces yo les manifestaré: “Jamás los conocí; apártense de mí, ustedes, los que hacen el mal.”

Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en

práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca.

Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede

compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande.»

Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la multitud estaba

asombrada de su enseñanza, porque él les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus escribas.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Sara, no acepta quedar rebajada cuando Agar le anuncia que dará un hijo a Abraham. La envidia juega una mala pasada en el corazón de Sara, y ahí surgen las palabras duras y comienzan los maltratos a ella y a su hijo. Agar decide huir de su presencia hacia el desierto.
  • Pero el ángel del Señor la encuentra junto a una fuente que hay en el desierto, camino del sur y se inicia entre ambos un diálogo lleno de «bondad».
  • Dios mismo, por medio de su mensajero, trata de arreglar las cosas invitándola a que vuelva a la casa de su ama, y se muestre sumisa. Le anuncia que dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Ismael.
  • Abraham por un momento creyó que ese hijo sería el cumplimiento de la «promesa». Pero no fue así, a pesar del error de querer adelantarse al momento de Dios; a través del sufrimiento, avanza hacia la realización de lo que Dios le ha prometido.

***

  • La afirmación de Jesús es rotunda: «No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial». Esta afirmación nos pide responsabilidad en nuestra condición de cristianos, al mismo tiempo que la urgencia de dar buen testimonio de la fe.
  • Nuestro compromiso de fe es valioso y no puede limitarse solamente a bellas palabras, sino que debe fundamentarse en la autoridad de las obras, impregnadas de un amor al estilo de Jesús.
  • Jesús es Aquel que posee autoridad moral por excelencia. Sus palabras están perfectamente respaldadas por su forma de vida. Hace lo que dice y dice lo que hace con total transparencia. Teoría y práctica confluyen coherentemente en el modo de obrar de Jesús y esto despertaba asombro en sus conciudadanos.
  • Esa es precisamente la invitación a sus seguidores. Que respaldemos con la vida nuestras palabras y los discursos, y de ese modo seamos creíbles. Desde la coherencia de nuestra vida los ambientes en que nos movemos podrán alcanzar coherencia de vida entre sus principios, sus actitudes y acciones.
  • No es una tarea que se realiza simplemente por la puesta en práctica de un método, o por llevar adelante ciertos principios teóricos. La coherencia evangélica necesita de la apertura a la gracia para que Dios nos regale la unidad interna que necesitamos.
  • No son las palabras ni las oraciones sin compromiso, ni la pura acción, sino el trabajo por vivir según el proyecto de Dios sostenidos por su gracia. Nuestra oración debería expresar siempre nuestro deseo de obrar el bien y la petición de ayuda, porque reconocemos nuestra debilidad para lograrlo.

 

Para discernir

 

  • ¿Cómo hablo y actúo en mi vida como cristiano?
  • ¿Cómo concreto mi testimonio?
  • ¿Cómo concreto el mandamiento del amor en mi vida personal, familiar, laboral, etc.?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Señor que pueda amar con gratuidad

 

Para la lectura espiritual

 

…”Libre significa: alegre y afectuosamente, sin temor y de modo abierto, dando gratuitamente lo que hemos recibido de manera gratuita, sin aceptar compensaciones, premios o gratitud.

La alegría debería ser uno de los aspectos principales de nuestra vida religiosa. Quien da con alegría da mucho. La alegría es el signo distintivo de una persona generosa y mortificada que, olvidándose de todas las cosas y hasta de sí misma, busca complacer a Dios en todo lo que hace por los hermanos. A menudo es un manto que esconde una vida de sacrificio, de continua unión con Dios, de fervor y de generosidad.

«Que habite la alegría en vosotros», dice Jesús. ¿Qué es esta alegría de Jesús? Es el resultado de su continua unión con Dios cumpliendo la voluntad del Padre. Esa alegría es el fruto de la unión con Dios, de una vida en la presencia de Dios. Vivir en la presencia de Dios nos llena de alegría. Dios es alegría. Para darnos esa alegría se hizo hombre Jesús. María fue la primera en recibir a Jesús: «Exulta mi espíritu en Dios mi salvador». El niño saltó de alegría en el seno de Isabel porque María le llevaba a Jesús. En Belén, todos estaban llenos de alegría: los pastores, los ángeles, los reyes magos, José y María. La alegría era también el signo característico de los primeros cristianos. Durante la persecución, se buscaba a los que tenían esta alegría radiante en el rostro. A partir de esta particular alegría veían quiénes eran los cristianos y así los perseguían.

San Pablo, cuyo celo intentamos imitar, era un apóstol de la alegría. Exhortaba a los primeros cristianos a que «se alegraran siempre en el Señor». Toda la vida de Pablo puede ser resumida en una frase: «Pertenezco a Cristo. Nada puede separarme del amor de Cristo, ni el sufrimiento, ni la persecución, nada. Ya no soy yo quien vivo, sino Cristo quien vive en mí». Esa es la razón de que san Pablo estuviera tan lleno de alegría”…

 

Madre Teresa, Meditación espiritual, Milán, 30ss.

 

Para rezar

 

SEÑOR AYUDAME

 

Señor ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes.
Y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna no permitas que pierda la felicidad.
Si me das fuerza no permitas que pierda la razón.
Si me das éxito, no permitas que pierda la humildad.
Si me das humildad, no permitas que pierda la dignidad.
Ayúdame siempre a ver el otro lado de la medalla.
No me dejes inculpar de traición a
los demás por no pensar como yo.
Enséñame a querer a la gente como a mi mismo
y a juzgarme como a los demás.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo.
Ni en la desesperación si fracaso.
Más bien recuérdame que el fracaso
es la experiencia que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar es lo más grande del fuerte.
Y que la venganza es la señal primitiva del débil.
Si me quitas la fortuna, déjame la esperanza.
Si me quitas el éxito, déjame la fuerza para triunfar.
Si yo faltara a la gente, dame valor para disculparme.
Si la gente faltara conmigo, dame valor para perdonar.
Señor, si yo me olvido de TI, Tú no te olvides de mí.

María Eugenia Ochoa Medina

 

Viernes XII

EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS (S)

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Ezequiel    34, 11-16

   

Así habla el Señor:

«¡Aquí estoy yo! Yo mismo voy a buscar mi rebaño y me ocuparé de él. Como el pastor se ocupa de su rebaño cuando está en medio de sus ovejas dispersas, así me ocuparé de mis ovejas y las libraré de todos los lugares donde se habían dispersado, en un día de nubes y tinieblas. Las sacaré de entre los pueblos, las reuniré de entre las naciones, las traeré a su propio suelo y las apacentaré sobre las montañas de Israel, en los cauces de los torrentes y en todos los poblados del país. Las apacentaré en buenos pastizales y su lugar de pastoreo estará en las montañas altas de Israel. Allí descansarán en un buen lugar de pastoreo, y se alimentarán con ricos pastos sobre las montañas de Israel.

Yo mismo apacentaré a mis ovejas y las llevaré a descansar -oráculo del Señor- . Buscaré a la oveja perdida, haré volver a la descarriada, vendaré a la herida y curaré a la enferma, pero exterminará a la que está gorda y robusta. Yo las apacentaré con justicia.«

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6 (R.: 1)

 

R.    El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.

 

El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.

El me hace descansar en verdes praderas,

me conduce a las aguas tranquilas

y repara mis fuerzas. R.

 

Me guía por el recto sendero,

por amor de su Nombre.

Aunque cruce por oscuras quebradas,

no temeré ningún mal,

porque tú estás conmigo:

tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.

 

Tú preparas ante mí una mesa,

frente a mis enemigos;

unges con óleo mi cabeza

y mi copa rebosa. R.

 

Tu bondad y tu gracia me acompañan

a lo largo de mi vida;

y habitaré en la Casa del Señor,

por muy largo tiempo. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Roma     5, 5b-11

 

Hermanos:

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado. En efecto, cuando todavía éramos débiles, Cristo, en el tiempo señalado, murió por los pecadores.

Difícilmente se encuentra alguien que dé su vida por un hombre justo; tal vez alguno sea capaz de morir por un bienhechor. Pero la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores. Y ahora que estamos justificados por su sangre, con mayor razón seremos librados por él de la ira de Dios.

Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más ahora que estamos reconciliados, seremos salvados por su vida.

Y esto no es todo: nosotros nos gloriamos en Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien desde ahora hemos recibido la reconciliación.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    15, 3-7

 

Jesús dijo a los fariseos y a los escribas esta parábola:

«Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: “Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido.”

Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

Corazón que ama y sufre


Hablar del corazón es hablar de amor, y cuando el amor deriva del Corazón de Jesús, se trata de un Amor con mayúscula, del Amor por excelencia, del Amor del Hijo de Dios que vino a compartir con nosotros la vida y la historia, vestido de nuestra naturaleza.

La ternura con que esta parábola está escrita revela esa ternura del corazón de Dios y la repercusión que el amor tiene en el corazón de Cristo. Ser persona, o comunidad, o iglesia del Reino significa estar poseído o absorbido por la misericordia de tal manera, que es ella la razón de todo nuestro actuar. Si después de escuchar la parábola de la oveja perdida, nos preguntamos otra vez qué es la Gracia de Dios, la respuesta es sencilla: es el amor mismo de Dios dándose gratuitamente incluso a quien no lo merece.

 

  1. «Va tras la descarriada, hasta que la encuentra».

 

En esta solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús no se habla expresamente en ningún texto del corazón, pero sí de esa forma especial de amor que solemos asociar con la idea de corazón. El evangelio lo muestra en toda su paradoja. Un buen pastor se preocupa de todo su rebaño por igual; por eso, ¿cómo puede comprenderse que el pastor del evangelio deje las noventa y nueve ovejas en el campo (en el desierto) y se preocupe sólo de la oveja descarriada? Está claro: aquí no se miden las consecuencias, no se calcula, no se piensa en el riesgo que supone dejar a la mayoría de las ovejas sin protección; únicamente se tiene ante los ojos el peligro que amenaza a una de ellas, como si sólo importara ésta. No se tienen en cuenta otras posibilidades. Para Dios no es indiferente si algunas personas se pierden, aunque se salve el grueso de la humanidad. Un corazón humano, que aquí se convierte en receptáculo del amor divino, no piensa así, sino que para él es importante cada hombre en particular, pues todo hombre es un destinatario irremplazable de su amor.

Los cristianos que celebran la festividad del Sagrado Corazón de Jesús no sospechan por lo general cuánto ama Dios a cada hombre. Tanto que algunos santos han llegado a decir que Cristo habría muerto también en la cruz si sólo hubiera tenido que salvar a una única persona. La idea nos parece un tanto descabellada, pero saca su justificación de la parábola de la oveja perdida. Y con no menos énfasis que la preocupación por la oveja descarriada se describe la alegría que se produce cuando se la encuentra. En todo caso se puede decir con seguridad que cada una de las noventa y nueve ovejas es amada por el Buen Pastor de la misma manera: todas ellas son los pecadores por los que Jesús muere en la cruz, no como masa anónima, sino como personas irrepetibles.

 

  1. «Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores».

 

La segunda lectura abunda en lo que acabamos de decir. La oveja descarriada de la parábola es en realidad la persona que se aleja de Dios, la que lo rechaza y le es hostil. El amor del Buen Pastor no se basa por tanto en una reciprocidad: es un amor que sólo mediante su entrega plena y perfecta busca engendrar reciprocidad, correspondencia. La oveja salvada, cuando vuelve a casa sobre los hombros de su dueño, comienza a saber cuán preciosa es para el pastor y cuánto le debe. Pero la parábola no se pronunció con la intención de suscitar esta reciprocidad: el amor de Dios es «sin porqué». Y la segunda lectura tampoco habla propiamente del amor con el que ahora se debería corresponder a los desvelos del Buen Pastor, sino solamente de la certeza de que ahora estamos a salvo al amparo del amor divino, de que hemos obtenido la «reconciliación». Que esta certeza nos obliga a cada uno de nosotros a dar una respuesta de amor, o que más bien la produce espontáneamente en nosotros, podrá inferirlo todo el que realice lo que hemos dicho.

 

  1. «Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas».

 

El texto veterotestamentario de la primera lectura traslada el amor del corazón de Jesús al corazón de Dios. Dios quiere «buscar personalmente a sus ovejas», quiere sacarlas de los lugares «donde se desperdigaron el día de los nubarrones y de la oscuridad». Esto nos muestra una última cosa: que el corazón humano de Jesús, al que nosotros atribuimos este amor personal único, no es el arquetipo -como si el amor de Dios sólo hubiera obtenido esta cualidad cuando llegó el momento de la encarnación-, sino que ese corazón es más bien simplemente la expresión comprensible para nosotros del amor inconcebible que el Dios eterno experimenta desde siempre por sus criaturas.

 

Hans Urs von Balthasar

 

Mi Cristo… Tus ojos no se cierran: son agua limpia donde puedo verme

Mi Cristo… Tú no puedes cicatrizar la llaga del costado: un corazón tras ellas está esperando.

Mi Cristo… Tú conoces la intimidad oculta de mi vida. Tú sabes mis secretos, pues te los voy confesando día a día.

Mi Cristo… Tú aleteas, con los brazos unidos al madero.

¡Oh amor, me convidas a levantarme puro desde el suelo!

Gracias. Amén.

 

Letanías del Sagrado Corazón de Jesús

 

Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, óyenos…

Cristo, escúchanos…

Dios, Padre celestial, ten misericordia de nosotros…

Dios, Hijo Redentor del mundo…

Dios, Espíritu Santo…

Trinidad santa, que eres un solo Dios…

 

Corazón de Jesús, Hijo del Padre Eterno…

Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre…

Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo divino

Corazón de Jesús, de majestad infinita…

Corazón de Jesús, templo santo de Dios…

Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo…

Corazón de Jesús, Casa de Dios y puerta del cielo…

Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad. ..

Corazón de Jesús, receptáculo de justicia y amor…

Corazón de Jesús, lleno de bondad y amor. ..

Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes…

Corazón de Jesús dignísimo de toda alabanza…

Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones…

Corazón de Jesús, en quien están todos los tesoros de sabiduría y ciencia…

Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la Divinidad…

Corazón de Jesús en quien el Padre se ha complacido…

Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido…

Corazón de Jesús, deseo de los collados eternos.

Corazón de Jesús, paciente y de mucha misericordia.

Corazón de Jesús, rico para todos los que te invocan…

Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad….

Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados…

Corazón de Jesús, saturado de oprobios…

Corazón de Jesús, oprimido por nuestras maldades…

Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte.

Corazón de Jesús, traspasado por la lanza.

Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo…

Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra…

Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra…

Corazón de Jesús, víctima de los pecadores…

Corazón de Jesús, salud de los que esperan en Ti…

Corazón de Jesús, esperanza en los que en Ti mueren…

Corazón de Jesús, delicia de todos los santos.

 

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, óyenos, Señor.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.

 

Jesús, manso y humilde de corazón, haz nuestro corazón semejante al tuyo.

 

 

Sábado XII – 29 de junio

SANTOS PEDRO Y PABLO, APÓSTOLES (S)

 

Tú eres Pedro, y te daré las llaves del Reino de los cielos

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de los Hechos de los apóstoles    12, 1-11

 

Por aquel entonces, el rey Herodes hizo arrestar a algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos. Mandó ejecutar a Santiago, hermano de Juan, y al ver que esto agradaba a los judíos, también hizo arrestar a Pedro. Eran los días de «los panes Acimos.»
Después de arrestarlo, lo hizo encarcelar, poniéndolo bajo la custodia de cuatro relevos de guardia, de cuatro soldados cada uno. Su intención era hacerlo comparecer ante el pueblo después de la Pascua. Mientras Pedro estaba bajo custodia en la prisión, la Iglesia no cesaba de orar a Dios por él.

La noche anterior al día en que Herodes pensaba hacerlo comparecer, Pedro dormía entre los soldados, atado con dos cadenas, y los otros centinelas vigilaban la puerta de la prisión.

De pronto, apareció el Ángel del Señor y una luz resplandeció en el calabozo. El Ángel sacudió a Pedro y lo hizo levantar, diciéndole: « ¡Levántate rápido!» Entonces las cadenas se le cayeron de las manos.

El Ángel le dijo: «Tienes que ponerte el cinturón y las sandalias» y Pedro lo hizo. Después de dijo: «Cúbrete con el manto y sígueme.»

Pedro salió y lo seguía; no se daba cuenta de que era cierto lo que estaba sucediendo por intervención del Ángel, sino que creía tener una visión.

Pasaron así el primero y el segundo puesto de guardia, y llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad. La puerta se abrió sola delante de ellos. Salieron y anduvieron hasta el extremo de una calle, y en seguida el Ángel se alejó de él.

Pedro, volviendo en sí, dijo: «Ahora sé que realmente el Señor envió a su Ángel y me libró de las manos de Herodes y de todo cuanto esperaba el pueblo judío.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 5)

 

R.    El Señor me libró de todos mis temores.

 

Bendeciré al Señor en todo tiempo,

su alabanza estará siempre en mis labios.

Mi alma se gloría en el Señor:

que lo oigan los humildes y se alegren. R.

 

Glorifiquen conmigo al Señor,

alabemos su Nombre todos juntos.

Busqué al Señor: él me respondió

y me libró de todos mis temores. R.

 

Miren hacia él y quedarán resplandecientes,

y sus rostros no se avergonzarán.

Este pobre hombre invocó al Señor:

él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.

 

El Ángel del Señor acampa

en torno de sus fieles, y los libra.

¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!

¡Felices los que en él se refugian! R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol

san Pablo a Timoteo    4, 6-8. 17-18

 

Querido hermano:

Yo ya estoy a punto de ser derramado como una libación, y el momento de mi partida se aproxima: he peleado hasta el fin el buen combate, concluí mi carrera, conservé la fe. Y ya está preparada para mí la corona de justicia, que el Señor, como justo Juez, me dará en ese Día, y no solamente a mí, sino a todos los que hayan aguardado con amor su Manifestación.

Pero el Señor estuvo a mi lado, dándome fuerzas, para que el mensaje fuera proclamado por mi intermedio y llegara a oídos de todos los paganos. Así fui librado de la boca del león.

El Señor me librará de todo mal y me preservará hasta que entre en su Reino celestial. ¡A él sea la gloria por los siglos de los siglos! Amén.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    16, 13-19

 

Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: « ¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?»

Ellos le respondieron: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas.»

«Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?»

Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»

Y Jesús le dijo: «Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El Prefacio de este día en el que celebramos a San Pedro y a San Pablo, nos ayuda a descubrir a cada uno de ellos como dos formas de ser y de actuar, que llevan adelante la obra de Cristo en su Iglesia. Dos personalidades con temperamentos y dotes muy distintos.
  • Pedro, impulsivo, generoso noble, dispuesto a la entrega a Cristo y a su causa, como así de inestable, es nuestra roca firme y nuestro guía en la fe que profesamos. Es lo que le pidió Cristo después de aquella triple confesión de fidelidad: apacienta a mis ovejas. Es el pescador del mar de Galilea fuerte y decidido, que deja todo para seguir radicalmente a Jesús y aquel que después, consolidará la Iglesia primitiva con los israelitas que creyeron y la conducirá a lo largo de la historia mediante sus sucesores. Pedro es la autoridad constituida por Cristo para darle la unidad y la solidez necesarias a la Iglesia para que sea signo visible y eficaz de salvación para todos los hombres.
  • Saulo de Tarso, genio de alta formación en la más pura tradición judía, apasionado y profundo; perseguidor de la Iglesia es llevado por su celo por la verdad, su fidelidad a Dios y a la fe de sus antepasados, a convertirse en el más ferviente y más dinámico predicador, fundador y maestro de comunidades creyentes fuera de Israel y a lo largo de las márgenes del Mar Mediterráneo. Su personalidad, su genio y su imagen son las que le permitieron extender la fe de la Iglesia naciente.
  • Ambos representan dos líneas de pensamiento y de acción diferentes, que conforman el ser, la misión y el quehacer de la Iglesia de todos los tiempos.
  • Por eso, “después de haber congregado por caminos diversos a la familia de Cristo, esa misma familia los asocia ahora en su veneración con una sola corona”.
  • Ambos apóstoles, son signo de una Iglesia llamada a ser instrumento de salvación para todos los hombres y mujeres que buscan y aman la verdad, y desde el amor a Dios se esfuerzan por la práctica de la justicia y de la paz. Pero en los dos, lo más importante que se observa es la apertura a la acción de la gracia que, poco a poco, los va transformando en instrumentos para la misión evangelizadora. Los dos llegan al final con generosidad y capacidad suficientes, para dar su vida por el Evangelio. Los dos nos recuerdan que el cristiano alcanza la santidad en la medida en que abre el corazón a la acción de la gracia.
  • Las columnas que sostienen la comunión eclesial ejercieron su función desde la cercanía afectiva y entusiasmante hacia el Maestro y amigo. La Iglesia no es producto de su historia, sino de su experiencia de la presencia del fundador en ella.
  • La Iglesia necesitó y necesita un principio sólido, estable y permanente de autoridad y de unidad en la misión. Éste es Pedro y sus sucesores. Pero también necesita del elemento innovador que movido por el Espíritu esté continuamente buscando las formas de acercamiento al hombre en su cultura y en sus circunstancias propias de cada tiempo y de cada lugar. Éste es Pablo y la multitud de hombres y mujeres que a su imagen renuevan continuamente la Iglesia.
  • Esta fiesta es una invitación a todos los que integramos la Iglesia, a una conversión permanente hacia Dios y hacia el mundo, según los criterios del evangelio. Que Pedro, la roca firme, sea nuestro ejemplo y nos ayude a confesar a Jesús y volver a Él con humildad, a pesar de nuestras negaciones. Que Pablo, el Apóstol nos dé la apertura de corazón y la audacia para anunciar a Jesucristo a todos los que desean ser fieles al plan de Dios.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué aspectos de Pedro hablan hoy a mi vida, a mi realidad?
  • ¿Qué resuena en mí de la vida de Pablo?
  • ¿A qué conversión soy invitado como discípulo y misionero de Jesús en la Iglesia?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Soy Hijo de Dios en la Iglesia

 

Para la lectura espiritual

 

Pedro y Pablo, dos hombres bien diferentes en sus orígenes, formación y temperamento que, a pesar de sus resistencias, fueron ambos llamados y moldeados por las palabras y el Espíritu de Jesús. Pero el mismo Señor hizo que sus ministerios fueran complementarios y los constituyó en pilares de la Iglesia naciente.

Hay que destacar que el entendimiento entre ellos no fue fácil. Ambos tuvieron que aprender los caminos de la “comunión”, núcleo del evangelio. Por ejemplo, en Gálatas 2,9, Pablo cuenta con alegría como en la visita a Jerusalén Pedro, Santiago y Juan “nos tendieron la mano en señal de comunión”, pero también como luego tuvo que reprenderlo: “al ver que no procedía con rectitud, según la verdad del Evangelio, lo acusó de arrastrar a otros a “actuar la misma comedia” (ver 2,11-14).

La complementariedad entre los dos apóstoles es necesaria. En materia de “comunión”, la Iglesia no nació “sabida”, ella tuvo que aprender. Es bonito ver eso: a pesar de contar con la “memoria” de las palabras y dichos de Jesús, entre los primeros cristianos nadie sabía de una vez por todas lo que había que hacer en todas las circunstancias de la vida. Por eso, cuando tenían un problema, dialogaban entre ellos y, si era el caso, no tenían reparo en debatir algunos temas polémicos que iban surgiendo. Lo importante era que:

1- lo hacían con una fidelidad total al Señor, sin apartar la mirada de Jesús; y

2-se dejaban orientar por los apóstoles. Así, la Iglesia primitiva, fue un verdadero volcán de amor, abierta dócilmente a la guía del Espíritu Santo, pronta para el servicio de la Palabra. Esta era la raíz de la comunión eclesial que fue animada por los apóstoles.

P. Fidel Oñoro. Cebipal

 

Para rezar

 

Me has dicho: ‘Anda y enseña a todas las naciones’ (Mt 28,19).

Creí y por eso hablé (Sal 116,10; 2 Cor 4,13)

Me prohibieron enseñar en tu Nombre (Hch 5,28),

pero yo obedecí a Dios antes que a los hombres (Hch 5,29).

Fui extremadamente humillado (Sal 116,3),

pero estoy feliz de haber sido considerado digno

de padecer ultrajes por el Nombre de Jesús (Hch 5,41).

Y cada día, en el Templo y en las casas,

no dejé de anunciar, oh Jesús, que Tú eres el Cristo (Hch 5,42).

Apacenté el rebaño que me confiaste,

lo cuidé de buena gana, apacible con todos (1 Pe 5,2).

Los que odiaban la paz me atacaron sin motivo (Sl 12).

Me regocijé por tener parte en tus sufrimientos.

Me alegraré cuando se manifieste tu Gloria.

Fui ultrajado por tu Nombre, pero de eso me regocijé,

pues tu Espíritu, oh Dios, reposó en mí.

Padecí como cristiano y no tuve vergüenza.

Glorifiqué a Dios por el Nombre de cristiano (1 Pe 4,14).

Y tú, rompiste mis lazos (Sl 116,16).

Reconocí verdaderamente que Tú mandaste a tu Ángel

y me libraste de la expectación del pueblo (Hch 12,1-19).

A ti me ofrezco en hostia de alabanza,

y tu Nombre aún lo invoco (Sl 116,4).

Cumplo mi promesa a la faz de todo el pueblo,

en los atrios de tu Templo Santo, en medio de Jerusalén (Sl 116,18-19),

no dejaré de anunciar que Tú eres el Cristo“.

 

Oración compuesta con base en el Salmo 116, pasajes de los Hechos de los Apóstoles y 1ª Pedro 4 y 5; preparada por el Monasterio Apostólico Piedra Blanca- Colombia.

 

 

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XI – CICLO C

 

TIEMPO DTE EL AÑO

SEMANA XI – CICLO C

LA SANTÍSIMA TRINIDAD (S)

 

Lunes de la undécima semana

 

Martes de la undécima semana

 

Miércoles de la undécima semana

 

Jueves de la undécima semana

 

Viernes de la undécima semana

 

Sábado de la undécima semana


 

 

TIEMPO DTE EL AÑO

SEMANA XI – CICLO C

LA SANTÍSIMA TRINIDAD (S)

 

El Espíritu recibirá de lo mío y se los anunciará

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de los Proverbios     8, 22-31


Dice la Sabiduría de Dios:

«El Señor me creó como primicia de sus caminos, antes de sus obras, desde siempre.

Yo fui formada desde la eternidad, desde el comienzo, antes de los orígenes de la tierra.

Yo nací cuando no existían los abismos, cuando no había fuentes de aguas caudalosas.

Antes que fueran cimentadas las montañas, antes que las colinas, yo nací, cuando él no había hecho aún la tierra ni los espacios ni los primeros elementos del mundo.

Cuando él afianzaba el cielo, yo estaba allí; cuando trazaba el horizonte sobre el océano, cuando condensaba las nubes en lo alto, cuando infundía poder a las fuentes del océano, cuando fijaba su límite al mar para que las aguas no transgredieran sus bordes, cuando afirmaba los cimientos de la tierra, yo estaba a su lado como un hijo querido y lo deleitaba día tras día, recreándome delante de él en todo tiempo, recreándome sobre la faz de la tierra, y mi delicia era estar con los hijos de los hombres.»


Palabra de Dios.


SALMO     Sal 8, 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 2a)


R. ¡Señor, nuestro Dios, que admirable es tu Nombre en toda la tierra!


Al ver el cielo, obra de tus manos,
la luna y las estrellas que has creado:
¿qué es el hombre para que pienses en él,
el ser humano para que lo cuides? R.

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y esplendor;
le diste dominio sobre la obra de tus manos,
todo lo pusiste bajo sus pies. R.

Todos los rebaños y ganados,
y hasta los animales salvajes;
las aves del cielo, los peces del mar
y cuanto surca los senderos de las aguas. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma     5, 1-5


Hermanos:
Justificados, entonces, por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por él hemos alcanzado, mediante la fe, la gracia en la que estamos afianzados, y por él nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

Más aún, nos gloriamos hasta de las mismas tribulaciones, porque sabemos que la tribulación produce la constancia; la constancia, la virtud probada; la virtud probada, la esperanza.
Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado.


Palabra de Dios.


EVANGELIO

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     16, 12-15


Jesús dijo a sus discípulos:

«Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora. Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.

El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.

Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.»


Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su único Hijo, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él”.
  • Sólo hay un camino para conocer a Dios: Jesús de Nazaret. Sólo en Él tenemos la garantía de poder conocer a Dios tal y como Dios se ha querido dar a conocer. El Dios que nos revela Jesucristo es un Dios de amor entrañable, que ha llegado a involucrarse en nuestro mundo y nuestra historia capaz de compasión y misericordia. Este amor de Dios se ha manifestado en los gestos, las palabras, las acciones de Jesús de Nazaret. Pero, la calidad del amor que Dios ofrece se pone de manifiesto en la entrega de su Hijo, en su muerte y resurrección por la que se nos ha concedido el perdón y la vida.
  • Es un amor que tiene una meta clara: la salvación de los hombres y del mundo. Esta salvación no es sólo una promesa para la vida futura, sino una posibilidad para ésta: es la posibilidad de convertir en realidad el anhelo de que el mundo se convierta en un mundo de hermanos. Es el amor del Padre, que por amor da la vida, y que quiere que sus hijos formen una gran familia y se le parezcan practicando el amor fraterno.
  • El misterio de la trinidad se hace presente en nuestra vida continuamente por la fe. A Dios lo conocemos y reconocemos como Padre, cuando conocemos y reconocemos a los demás hombres como hermanos. En la experiencia de la fraternidad, de la amistad, de la comunidad, sentimos la presencia del Espíritu del amor que nos impulsa a sentirnos hermanos de Cristo e hijos de Dios en Él.
  • La santísima Trinidad es el misterio que funda nuestro estilo de vida y el modo cristiano de vincularnos y convivir.
  • El Padre que se ha hecho “nuestro Padre” con un amor sin límites, ni condiciones, un amor incomprensible a la mente  humana. El Hijo reafirma la intensidad de ese amor. Su vida, su entrega, su opción por los  más necesitados, que lo lleva a darlo todo e incluso hasta la vida misma. El Espíritu, que se ha hecho nuestra vida derramándose en nuestros corazones como presencia amorosa de Dios.
  • Para vivir ese misterio necesitamos vivir en comunidad y amar al Padre Creador de todo cuanto existe, que nos invita a  seguir su obra creadora construyendo proyectos de vida para el bien de la humanidad. Vivimos en la trinidad estando en comunión con Jesucristo; Salvador, redentor y liberador que se ha hecho nuestro hermano y nos  invita a luchar contra toda clase de degradación humana e injusticia en la entrega y el servicio por los  más necesitados. La trinidad vive en nosotros cuando dejamos que el Espíritu Santo, nos fortalezca y vivifique en nuestro caminar en medio de problemas y divisiones participando de un mismo sentir, de una misma esperanza y de un mismo amor.
  • Por la fe no tenemos una explicación de quién es Dios sino que nos sumergimos en Dios, nos entregamos a Dios, nos introducimos en su misterio de amor para vivirlo en plenitud.
  • La experiencia del amor de Dios nos muestra a un Dios que sale a buscarnos, nos vincula con Alguien que ama, que es la fuente del amor y que nos lleva al amor.
  • Por la a fe en la trinidad entramos en una experiencia de amor “habitando” en un Dios que nos “habita”.
  • De esta experiencia surge la grandeza y vocación de la Iglesia y de los discípulos de Jesús: ser transparencia de Dios, imagen de la trinidad, viviendo y comunicando con gestos y palabras la experiencia de un amor de Dios que generosamente ha sido derramado en nuestros corazones y por quien nos movemos, existimos y somos.
  • Muchos hombres y mujeres de nuestro tiempo cambiarían su actitud ante Dios si descubrieran en nuestra vida la presencia de un Dios tierno, compasivo, humilde, amigo y defensor de la vida y la felicidad de los hombres, un Dios que no sabe ni puede hacer otra cosa que querernos.

 

Para discernir

 

  • ¿Reconocemos que somos “habitados” por Dios?
  • ¿Respondo a la consagración que vivo desde mi bautismo?
  • ¿Busco que mi vida sea cada vez más semejanza del que me creó?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Tú eres santo, Señor Dios único, que haces maravillas

 

Para la lectura espiritual

 

…” ¡Oh Dios mío, trinidad adorable, ayúdame a olvidarme por entero para establecerme en ti!

¡Oh mi Cristo amado, crucificado por amor! Siento mi impotencia y te pido que me revistas de ti mismo, que identifiques mi alma con todos lo movimientos de tu alma; que me sustituyas, para que mi vida no sea más que una irradiación de tu propia vida. Ven a mí como adorador, como reparador y como salvador…

¡Oh fuego consumidor, Espíritu de amor! Ven a mí, para que se haga en mi alma una como encarnación del Verbo; que yo sea para él una humanidad sobreañadida en la que él renueve todo su misterio.

Y tú, ¡oh Padre!, inclínate sobre tu criatura; no veas en ella más que a tu amado en el que has puesto todas tus complacencias.

¡Oh mis tres, mi todo, mi dicha, soledad infinita, inmensidad en que me pierdo! Me entrego a vos como una presa; sepultaos en mi para que yo me sepulte en vos, en espera de ir a contemplar en vuestra luz el abismo de vuestras grandezas”…

 

Sor Isabel de la Trinidad

 

…”En Cristo se nos ha abierto la hondura de la vida escondida de Dios. Su naturaleza, palabra y obra tan llenas de la realidad de lo sagrado. Pero de ella brotan figuras vivas: el Padre, en su omnipotencia y bondad; el Hijo, en su verdad y amor redentor, y entre ellos, el desprendido, el creador, el Espíritu.

Es un misterio que supera todo sentido; y hay gran peligro de escandalizarse de él. Pero yo no quiero un Dios que se ajuste a las medidas de mi pensamiento y esté formado a mi imagen. Quiero el auténtico, aunque sé que desborda mi intelectual capacidad. Por eso, ¡oh Dios vivo!, creo en tu misterio, y Cristo, que no puede mentir, es su fiador.

Cuando anhelo la intimidad de la compañía, tengo que ir a los demás hombres; y por más honda que sea la ligazón y más hondo que sea el amor, seguimos, sin embargo, separados. Pero tú encuentras tu propio «tú» en ti mismo. En tu misma hondura desarrollas el diálogo eterno. En tu misma riqueza tiene lugar el perpetuo regalo y recepción del amor.

Creo, ¡oh Dios!, en tu vida una y trina. Por ti creo en ella, pues ese misterio cobija tu verdad. En cuanto se abandona, tu imagen se desvanece en el mundo. Pero también, ¡oh Dios!, creo en ella por nosotros, porque la paz de tu eterna vida tiene que llegar a ser nuestra patria. Nosotros somos tus hijos, ¡oh Padre!; tus hermanos y hermanas, Hijo de Dios, Jesucristo, y tú, Espíritu Santo, eres nuestro amigo y maestro”…

 

Romano Guardini

 

Para rezar

 

Oh Dios-Trinidad, “la mejor comunidad”,

misterio eterno, insondable,

del que apenas podemos intuir una lejana aproximación.

Aviva en nosotros tu misma Vida,

la que creaste y depositaste en cada una de tus criaturas,

para que nos sintamos convocados a acrecentar la Vida,

arrollados por esa corriente original y eterna

de vida en comunión que tú mismo eres:

Trinidad santa, Padre, Hijo y Espíritu Santo,

por los siglos de los siglos. Amén.

Señor, Dios, que eres nuestro Padre,

nuestro Hermano Jesucristo y el Espíritu

que nos consuela y nos fortalece;

ayúdanos a vivir en auténtica y sincera comunidad,

y que lo que celebramos en la liturgia

lo expresamos en toda nuestra vida,

que traduzcamos nuestra fe en obras de justicia y amor,

que no busquemos sólo en tener una fe correcta sino,

sobre todo, una vida correcta, que sea siempre

y en todo conforme a tu voluntad

de que todos seamos hermanos.

Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Lunes de la undécima semana

 

Da al que te pide

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    6,1-10

 

Y porque somos sus colaboradores, los exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios. Porque él nos dice en la Escritura: En el momento favorable te escuché, y en el día de la salvación te socorrí. Este es el tiempo favorable, este es el día de la salvación.

En cuanto a nosotros, no damos a nadie ninguna ocasión de escándalo, para que no se desprestigie nuestro ministerio.

Al contrario, siempre nos comportamos como corresponde a ministros de Dios, con una gran constancia: en las tribulaciones, en las adversidades, en las angustias, al soportar los golpes, en la cárcel, en las revueltas, en las fatigas, en la falta de sueño, en el hambre.

Nosotros obramos con integridad, con inteligencia, con paciencia, con benignidad, con docilidad al Espíritu Santo, con un amor sincero, con la palabra de verdad, con el poder de Dios; usando las armas ofensivas y defensivas de la justicia; sea que nos encontremos en la gloria, o que estemos humillados; que gocemos de buena o de mala fama; que seamos considerados como impostores, cuando en realidad somos sinceros; como desconocidos, cuando nos conocen muy bien; como moribundos, cuando estamos llenos de vida; como castigados, aunque estamos ilesos; como tristes, aunque estamos siempre alegres; como pobres, aunque enriquecemos a muchos; como gente que no tiene nada, aunque lo poseemos todo.   

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 97,1-4

 

R. El Señor da a conocer su victoria.

   

Cantad al Señor un cántico nuevo,

porque ha hecho maravillas:

su diestra le ha dado la victoria,

su santo brazo. R.

 

El Señor da a conocer su victoria,

revela a las naciones su justicia:

se acordó de su misericordia y su fidelidad

en favor de la casa de Israel. R.

 

Los confines de la tierra han contemplado

la victoria de nuestro Dios.

Aclamad al Señor, tierra entera;

gritad, vitoread, tocad. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 38-42

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él.

Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo

prestado.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pablo comprende el carácter de su ministerio apostólico como una «colaboración». El se limita a ayudar a los hombres a reconocer la nueva realidad salvadora y a participar en ella. No pretende ser el actor principal del ministerio que ejerce. Es un «tesoro en vasos de barro».
  • El Apóstol es administrador. La exhortación de Pablo tiene en cuenta el misterio de la libertad del hombre. Subraya con fuerza la actualidad de la profecía de Isaías con su discurso.
  • Jesús en las bienaventuranzas había dicho: «Felices los que lloran», «Felices los pobres». Pablo, lo repite a su manera, mediante su propia vida.
  • La insistencia está puesta en la segunda parte de cada una de esas frases: «estamos vivos, estamos siempre alegres, lo poseemos todo…».

***

  • Frente al mal recibido el primer impulso que aparece es la venganza, devolver con la misma moneda. En su momento la ley del talión fue un gran avance porque evitaba la justicia por manos privadas y la desmesura y desproporción en la aplicación del castigo. El famoso «ojo por ojo, diente por diente» limitaba el derecho de venganza a una justa proporción: sólo se puede hacer al prójimo como retribución a un daño recibido lo mismo que él ha hecho, de lo contrario se comete una injusticia; a “tal” daño, “tal” respuesta.
  • En el contexto de las bienaventuranzas desde la cuales el discípulo está llamado a ser sal de la tierra y luz del mundo Jesús enseña que el odio se supera en el perdón y la venganza con el amor; así lo expresó Él mismo cuando, en la cruz, intercedió por sus verdugos: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen». Esta novedad evangélica que no es resignación piadosa ni sumisión fatalista que no están en el proyecto del Reino.
  • Frecuentemente se confunde la expresión “poner la otra mejilla” con la idea de la renuncia a nuestros derechos legítimos. Sin embargo poner la otra mejilla quiere decir denunciar e interpelar a quien nos ha agredido, con un gesto pacífico pero decidido. El perdón debe acompañarse con la verdad. No perdonamos tan sólo porque nos vemos imposibilitados o disminuidos.
  • El discípulo no debe buscar revancha, pero sí mantenerse firme; estar abierto al perdón y decir las cosas claramente. Ciertamente no es un arte fácil, pero es el único modo de frenar el odio y la violencia y manifestar la vida nueva del Evangelio a un mundo a menudo carente de amor auténtico y transformador. Se trata poner en marcha el compromiso de transformar el espiral de violencia que domina el mundo con una actitud propositiva que brota un cambio profundo y radical sostenido por la gracia.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué concepto de justicia manejo en mi relación con los demás?
  • ¿Qué actitudes tomé ante el mal recibido?
  • ¿Caí en la venganza? ¿Cómo me sentí?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Demos siempre al que nos pide

 

Para la lectura espiritual

 

El triunfo sobre el otro sólo se consigue haciendo que su mal termine muriendo, haciendo que no encuentre lo que busca, es decir, la oposición, y con esto un nuevo mal con el que pueda inflamarse aún más. El mal se debilita si, en vez de encontrar oposición, resistencia, es soportado y sufrido voluntariamente. El mal encuentra aquí un adversario para el que no está preparado. Naturalmente, esto sólo se da donde ha desaparecido el último resto de resistencia, donde es plena la renuncia a vengar el mal con el mal. En este caso, el mal no puede conseguir su fin de crear un nuevo mal y queda solo.

El sufrimiento desaparece cuando es sobrellevado. El mal muere cuando dejamos que venga sobre nosotros sin ofrecerle resistencia. La deshonra y el oprobio se revelan como pecado cuando el que sigue a Cristo no cae en el mismo defecto, sino que los soporta sin atacar. El abuso del poder queda condenado cuando no encuentra otro poder que se le oponga. La pretensión injusta de conseguir mi túnica se ve comprometida cuando yo entrego también el manto, el abuso de mi servicialidad resulta visible cuando no pongo límites. La disposición a dar todo lo que me pidan muestra que Jesucristo me basta y sólo quiero seguirle a él. En la renuncia voluntaria a defenderse se confirma y proclama la vinculación incondicionada del seguidor a Jesús, la libertad y ausencia de ataduras con respecto al propio yo. Sólo en la exclusividad de esta vinculación puede ser superado el mal…

 

Dietrich Bonhoeffer, El precio de la gracia. El seguimiento, Sígueme.

 

Para rezar

 

Vivir de Amor, es darse sin medida
sin reclamar ningún salario aquí abajo.
¡Ah! doy sin contar, estando muy segura
que cuando se ama, no se calcula!
Al Divino Corazón, desbordante de ternura,
se lo he dado todo… corro ligera.
No me queda nada más que mi única riqueza:
Vivir de Amor.

Vivir de Amor, es expulsar todo temor,
todo recuerdo de las faltas pasadas.
De mis pecados no veo ninguna huella,
¡en un instante el amor lo que quemado todo!
Llamarada divina, oh dulce hoguera,
en tu hogar he fijado mi estancia.
Es en tu fuego que yo canto a mi placer (cf Dn 3,51):
«¡Vivo de Amor!»…

«Vivir de Amor, ¡qué extraña locura!»
El mundo me dice: «¡Ah! deja de cantar,
no pierdas tus perfumes, tu vida:
sepas emplearlas útilmente!»
Amarte, Jesús ¡qué perdida tan fecunda!
Todos mis perfumes son tuyos para siempre,
Quiero cantar al salir de este mundo:
«¡Muero de Amor!»

Amar es darlo todo y darse a sí mismo.

Santa Teresa del Niño Jesús. Poesías.

 

Martes de la undécima semana

 

Amen a sus enemigos

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    8, 1-9

 

Hermanos:

Queremos informarles acerca de la gracia que Dios ha concedido a las Iglesias de Macedonia. Porque, a pesar de las grandes tribulaciones con que fueron probadas, la abundancia de su gozo y su extrema pobreza han desbordado en tesoros de generosidad. Puedo asegurarles que ellos estaban dispuestos a dar según sus posibilidades y más todavía: por propia iniciativa, ellos nos pidieron, con viva insistencia, que les permitiéramos participar de este servicio en favor de los hermanos de Jerusalén.

Y superando nuestras esperanzas, ellos se entregaron, en primer lugar al Señor, y luego a nosotros, por la voluntad de Dios. Por eso, hemos rogado a Tito que lleve a feliz término entre ustedes esta obra de generosidad, de la misma manera que la había comenzado.

Y ya que ustedes se distinguen en todo: en fe, en elocuencia, en ciencia, en toda clase de solicitud por los demás, y en el amor que nosotros les hemos comunicado, espero que también se distingan en generosidad.

Esta no es una orden: solamente quiero que manifiesten la sinceridad de su amor, mediante la solicitud por los demás. Ya conocen la generosidad de nuestro Señor Jesucristo que, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 145, 2. 5-6. 7. 8-9a (R.: 1)

 

R.    ¡Alaba al Señor, alma mía!

 

Alabaré al Señor toda mi vida;

mientras yo exista, cantaré al Señor. R.

 

Feliz el que se apoya en el Dios de Jacob

y pone su esperanza en el Señor, su Dios:

Él hizo el cielo y la tierra,

el mar y todo lo que hay en ellos.

El mantiene su fidelidad para siempre. R.

 

Hace justicia a los oprimidos

y da pan a los hambrientos.

El Señor libera a los cautivos. R.

 

El Señor abre los ojos de los ciegos

y endereza a los que están encorvados,

el Señor ama a los justos

y protege a los extranjeros. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 43-48

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.

Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?

Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Este capítulo y el siguiente tratan de una misma cuestión: la colecta organizada en Macedonia a favor de la Iglesia de Palestina y en la cual exhorta a los corintios a participar.
  • Pablo pide a los cristianos de Corinto, que participen con generosidad en la colecta que se está organizando a favor de la comunidad de Jerusalén.
  • Les pone como ejemplo a los cristianos de Macedonia, en Grecia. Estos eran más pobres que los de Corinto, pero se esforzaron «por encima de sus fuerzas», en ayudar a los de la iglesia madre de Jerusalén. Y más aún: tienen a gloria el poder ayudar a otros más pobres, y consideran un favor que se les hace a ellos, el permitirles organizar esta colecta. Los pone como ejemplo de generosidad. No dieron lo que tenían, «se dieron a sí mismos».
  • Lo mismo deberían hacer los de Corinto, que ya se distinguen por otras cosas: su fe, su sabiduría y la gratitud que deben sentir por Pablo.
  • Pone como argumento todavía más contundente, al mismo Jesús, que “siendo rico, se hizo pobre, para que con su pobreza, nos hagamos ricos”.
  • En el ejercicio del ministerio apostólico, Pablo, integra la preocupación por una situación social concreta. El hecho de que no se ocupe de ella directamente, no es porque esta es una tarea poco adecuada a su misión, sino que es para evitar críticas maliciosas y, que se vuelva a encender una crisis ya superada. Pablo entiende este servicio como un signo material y concreto de comunión espiritual y de fe, entre todas las Iglesias.

***

  • Jesús sigue contraponiendo la ley antigua con su nuevo estilo de vida: esta vez el tema es el amor a los enemigos. La primera consigna, “amarás a tu prójimo”, estaba en el Antiguo Testamento. La segunda, «aborrecerás a tu enemigo», jamás fue precepto de Moisés, sino deducción teológica de los rabinos que “a causa de sus tradiciones habían quebrantado los mandamientos de Dios”.
  • Jesús corrige esta interpretación, exhortando a sus seguidores a amar también a los enemigos, o sea, extiende la obligación de amar más allá de la familia o del pueblo o el gusto.
  • Saludar a los que nos saludan lo hacen todos. Amar a los que nos aman, es fácil, sale de dentro y lo hacen hasta los paganos. Jesús trae una propuesta de un hombre y mujer nuevos capaces de superar las cadenas del egoísmo, la venganza, y que se caracterizarán por algo «extraordinario»: saludar a los que no los saludan, amar a los enemigos, hacer el bien a los que los aborrecen.
  • Jesús pone por delante como modelo nada menos que al Padre celestial que es perfecto. Esta perfección que presenta Jesús, no es estática sino dinámica, es plenitud. Dios es perfecto, es decir pleno en el amor. La perfección consiste en la capacidad de amar de verdad y como Jesús.
  • El es el que mejor ha imitado a Dios Padre. Mostró su preferencia por los pobres, los débiles, los marginados, los enfermos, los pecadores. Amó a tal punto que entregó su vida por todos y murió perdonando a los mismos que lo crucificaban. Desde la cruz de Jesús, el perdón y el amor a los enemigos es la nota característica del discípulo. Esto da a la caridad fraterna su verdadera fisonomía, que es la misericordia, que consiste en la imitación de su amor tierno, fuerte y compasivo.
  • La afirmación que hace Jesús: “El Padre es más grande que Yo” significa que el Padre es el origen y el Hijo la derivación. El Padre es mayor que el Hijo no en poder, eternidad o grandeza, sino porque es principio del Hijo, a quien da la vida.
  • Amar sin esperar nada a cambio. A la hora de amar tenemos que enterrar las calculadoras. La perfección es amar sin medida. Para amar verdaderamente lo primero que tenemos que aceptar de los “otros” es eso, el que sean “otros”, con su carácter, sus particularidades, sus limitaciones, sus opiniones.
  • La perfección, el amor, está en nuestras manos en medio del mundo, en medio de nuestras ocupaciones diarias, en medio de la realidad. Debemos superar la absolutización de lo que nos resulta espontáneo como norma de vida.
  • El amor hacia los enemigos es el vértice donde Jesús ha puesto todo el contenido de su proyecto, cambiando la ley antigua por una nueva norma del amor sin límites, ni restricciones. La sola voluntad no alcanza, es una obra de Dios en nosotros. Por eso, los discípulos, tenemos que construir nuestra vida desde la paradoja de la oración, la compasión, para poder vivir el amor y el perdón, incluso a los enemigos, como la norma central de la vida y la misión.

 

Para discernir

 

  • ¿Cuál es el límite de mi amor?
  • ¿Pongo condiciones para el perdón?
  • ¿Cuál es mi actitud frente a los que se que no me quieren o mis enemigos?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Que pueda amar a todos

 

Para la lectura espiritual

 

«Hace salir el sol sobre los malos y sobre los buenos»

 

Anuncia la bondad de Dios. Siendo tú indigno, te acompaña, se lo debes todo a él, y no te reclama nada. A cambio de las pequeñas cosas que tú haces, te lo recompensa dándote grandes cosas. No llames, pues, a Dios, simplemente justo, porque no es por la relación existente con las cosas que tú haces que se revele su justicia. Si David le nombra justo y recto, su Hijo nos revela que es mucho más que bueno y suave: «Es bueno con los malvados y desagradecidos».

¿Cómo puedes tú quedarte con la simple justicia de Dios al leer el capítulo sobre el salario de los trabajadores? «Amigo, no te hago ninguna injusticia. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?» (Mt 20,13-15). ¿Cómo se puede decir simplemente que Dios es justo leyendo el capítulo del hijo pródigo que malgastó en una vida disoluta la riqueza de su padre, y por la sola compunción que le mostró, su padre corrió hacia él, se le echó al cuello y le dio pleno poder sobre todas sus riquezas? (Lc 15,11ss). No es cualquiera quien nos dice esto sobre Dios y así podríamos dudar: es su propio Hijo; es él mismo quien ha dado de Dios este testimonio. ¿Dónde se encuentra, pues, la justicia de Dios? ¿No es en aquello de «cuando éramos pecadores Cristo murió por nosotros?» (Rm 5,8). Se Dios ya aquí abajo se muestra compasivo, creemos que lo será por toda la eternidad…

 

San Isaac el Sirio (siglo VII) monje en Nínive, cerca de Mosul, en el actual Irak
Discursos ascéticos, 1ª serie, nº60.

 

 

Para rezar

 

ORACION PARA APRENDER A AMAR

 

Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida;
Cuando tenga sed, dame alguien que precise agua;
Cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor.
Cuando sufra, dame alguien que necesita consuelo;
Cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro;
Cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado.
Cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos;
Cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien; Cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos.
Cuando quiera que los otros me comprendan, dame alguien que necesite de mi comprensión;
Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender;
Cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona.

Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos;
Dales, a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día, también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo.

Madre Teresa de Calcuta M.C.

 

Miércoles de la undécima semana

 

Dios ama al que da con alegría

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    9, 6-11

 

Hermanos:

Sepan que el que siembra mezquinamente, tendrá una cosecha muy pobre; en cambio, el que siembra con generosidad, cosechará abundantemente.

Que cada uno dé conforme a lo que ha resuelto en su corazón, no de mala gana o por la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría.

Por otra parte, Dios tiene poder para colmarlos de todos sus dones, a fin de que siempre tengan lo que les hace falta, y aún les sobre para hacer toda clase de buenas obras. Como dice la Escritura: El justo ha prodigado sus bienes: dio a los pobres y su justicia permanece eternamente.

El que da al agricultor la semilla y el pan que lo alimenta, también les dará a ustedes la semilla en abundancia, y hará crecer los frutos de su justicia. Así, serán colmados de riquezas y podrán dar con toda generosidad; y esa generosidad, por intermedio nuestro, se transformará en acciones de gracias a Dios.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 111, 1-2. 3-4. 9 (R.: 1a)

 

R.    Feliz el hombre que teme al Señor.

 

Feliz el hombre que teme al Señor

y se complace en sus mandamientos.

Su descendencia será fuerte en la tierra:

la posteridad de los justos es bendecida. R.

 

En su casa habrá abundancia y riqueza,

su generosidad permanecerá para siempre.

Para los buenos brilla una luz en las tinieblas:

es el Bondadoso, el Compasivo y el Justo. R.

 

El da abundantemente a los pobres:

su generosidad permanecerá para siempre,

y alzará su frente con dignidad. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    6, 1-6. 16-18

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.

Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pablo sigue hablando del tema de la colecta para la comunidad de Jerusalén. El objetivo del Apóstol continúa siendo el de estimular la generosidad de los corintios, pero a pesar del optimismo y confianza que manifestó, ahora deja entrever un cierto miedo de que la colecta no alcance las expectativas deseadas. Ofrece más argumentos para que los cristianos de Corinto sean generosos en su donación.
  • El primer argumento se presenta como una invitación a no temer dar, porque Dios los ha colmado suficientemente para que, a la vez, colmen a los demás. Dios recompensa siempre la generosidad del hombre que da generosamente. Este es un concepto clásico del Antiguo Testamento, y que estimula al hombre a actuar, de manera que se haga capaz de recibir las bendiciones de Dios. Los valores espirituales que nos vienen de Dios, sobrepasan los bienes materiales que el hombre puede alcanzar.
  • La colecta material, organizada por Pablo en beneficio de los pobres de Jerusalén, debe ser expresión de la abundancia espiritual que Dios brinda. El donante es un ministro de la bondad de Dios. Dios nos ha dado sin calcular: el que quiera ser hijo suyo debe imitarlo.
  • El otro argumento está atento a los efectos que produce en los beneficiarios una auténtica comunidad de bienes. San Pablo piensa en una cierta nivelación de las riquezas; desea poder afrontar la situación de carencia que soporta una parte del pueblo de Dios. Pero, sobre todo, busca provocar una actitud básica en el hombre que descubre el evangelio, por un gesto del hermano: la acción de gracias a Dios. Todo agradecimiento entre los hombres, puede llegar a ser alabanza a Dios.

***

  • Mateo nos presenta las diferencias que deben darse entre los discípulos de Jesús y los fariseos, tomando las tres mediaciones que utilizaba la ley judía para obtener la gracia y el perdón de los pecados: la limosna, la oración y el ayuno. Estas mediaciones habían sido convertidas por el legalismo en elementos de vanidad y ostentación.
  • Nadie puede poner en duda que los fariseos hacían buenas obras; los letrados se dedicaban de por vida al estudio de la Ley de Dios; daban limosna, ayunaban más veces de las que estaba mandado; rezaban con frecuencia. Pero muchos de ellos no eran de corazón recto y Jesús los llama por dos veces “hipócritas”. Daban limosna para que todos vieran lo que hacían; rezaban de pie en las sinagogas y en las esquinas para mostrarse ante la gente. Sus obras eran buenas, pero sus intenciones vanas.
  • Jesús enuncia, ante todo, un principio general: “Eviten hacer el bien delante de la gente para que los vean… “. Esta frase es la puerta de entrada que nos permite entender todo lo que sigue. Jesús no está en contra de las obras de piedad; al contrario, estimula a sus discípulos para que las practiquen. Pero no está de acuerdo, con el modo como las llevan a cabo los fariseos: “delante de la gente, para llamar la atención”, para tener buen reconocimiento ante los demás.
  • Jesús aplica este principio, a la limosna, la oración y el ayuno, con un esquema fijo para las tres situaciones. En los tres ejemplos contrapone la postura del hipócrita, que busca el aplauso y la aprobación humana que funcionan ya en el presente como retribución, impidiendo toda otra retribución; y la del discípulo que debe procurar pasar desapercibido y obtener su recompensa sólo de Dios.
  • Limosna, oración y ayuno sólo pueden ser eficaces si son capaces de sacar al ser humano del propio egoísmo, de los propios intereses, de la búsqueda de ventajas y privilegios personales. Hipócrita es el que finge, realizando una acción que no corresponde a su actitud interior. La limosna realizada para conseguir buena fama entre los hombres alcanza un premio humano, que es la fama misma.
  • La limosna debe quedar «en lo escondido», en la esfera del Padre. Como corresponde a «los limpios de corazón», Jesús excluye todo interés mezquino en la ayuda al prójimo. Su auténtica recompensa será la experiencia de Dios en la propia vida.
  • La oración en público se hacía en determinados momentos del día; el judío piadoso se detenía en el lugar donde se encontraba y recitaba de pie las oraciones. La oración de los «hipócritas» pretendía exhibir ante los hombres su piedad personal, igual que la limosna pública. Este tipo de oración es inútil, porque no busca el encuentro con Dios. La verdadera oración se realiza en lo más profundo del hombre, donde no llega la mirada de los demás, sólo la del Padre que está en lo escondido. El exceso de palabras en la oración indica falta de fe, porque el Padre sabe lo que necesita el que ora. La oración, debe disponer al hombre para recibir los dones que Dios quiere concederle.
  • En el ayuno, Jesús se opone al que se realiza hipócritamente descuidando el aspecto para mostrar que se está ayunando y ser admirados por los hombres. En el Antiguo Testamento el ayuno aparece relacionado con el luto o con el arrepentimiento. La desfiguración del rostro formaba parte del ritual del duelo y del luto. Para desfigurarse, la persona colocaba sobre sí, el “saco y las cenizas”. El ayuno tiene que hacerse en secreto, quiere expresar ante el Padre una actitud de corazón. Al ser privación del alimento que es fuente de vida es signo de solidaridad con el dolor de la muerte y expresa su tristeza.
  • Los discípulos de Jesús tienen que formar una comunidad de hermanos que renuncian al prestigio, al poder, al dinero, porque priman otros valores. Las obras de piedad que no corresponden a actitudes interiores, no tienen ningún valor para quien hace de su vida un teatro de apariencias.
  • La enseñanza de Jesús no tiene vueltas: la justicia y la caridad son un deber y hay que realizarlo con honestidad y verdad; la limosna es un deber, es el ejercicio de la solidaridad con las necesidades de los demás y hay que hacerla sencillamente, participando de lo nuestro a los más necesitados.
  • Esta es la plenitud de la ley: hacer todo el bien posible con el corazón y la mente en Dios, buscando la felicidad de los hermanos de forma tan sencilla que nadie se dé cuenta ni le dé importancia. Cuando nuestras obras de piedad se tiñen de sencillez, de compasión y alegría por hacer el bien y por contribuir al bien vivir de los demás, estamos obrando en calidad de hijos del Padre en cuyo hogar vivimos.

 

Para discernir

 

  • ¿Cómo es mi religiosidad?
  • ¿Mis gestos religiosos son expresión de la profundidad de mi fe?
  • ¿En qué gestos expreso con mayor coherencia mi vínculo de fe?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Confío en tu mirada Padre

 

Para la lectura espiritual

 

«Os aseguro que ya han recibido su paga»

 

… «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres.» ¿Por qué? Para no «ser vistos delante de ellos». Si ellos os ven ¿qué será de vosotros? «No tendréis la recompensa de vuestro Padre celestial.» Hermanos, aquí el Señor no juzga, sino solamente expone. Da luz sobre la astucia de nuestros pensamientos; pone al desnudo las disposiciones secretas de las almas. A los que meditan injustamente sobre la justicia, les indica la medida de una justa retribución. La justicia que se coloca ante la vista de los hombres no puede esperar el salario divino del Padre. Ha querido ser vista, ha sido vista; ha querido complacer a los hombres y ha complacido. Tiene el salario que ha querido; no tendrá la recompensa que no ha querido tener…

«Cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas.» «Tocar la trompeta» es la palabra justa, porque una limosna de esta clase es un acto más guerrero que pacífico. Pasa toda entera a través del sonido, nada tiene que ver con la misericordia. Viene del país de la desunión, no ha sido alimentada por la bondad. Es un tráfico para la exhibición, no un comercio casto… «Tú, en cambio, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga.» Habéis oído: la limosna hecha en una asamblea, sobre las plazas públicas, en los cruces de los caminos, no es un gasto hecho para el alivio de los pobres, sino que se hace ante la vista de los hombres para ser estimado por ellos… Huyamos de la hipocresía, hermanos, huyámosla… No alivia al pobre; el gemido del indigente le es un pretexto para buscar con más ahínco una gloria espectacular. Hincha su alabanza con el sufrimiento del pobre…

 

San Pedro Crisólogo (hacia 406-450, obispo de Rabean, doctor de la Iglesia

Sermón9; CCL 24,64; PL 53, 211

 

Para rezar

 

SALMO JOVEN DE INTERIORIZACIÓN

 

Señor, tú me llegas hasta el fondo y me conoces por dentro.

Lo se: me conoces cuando no paro o cuando no se que hacer,

mis ilusiones y mis deseos los entiendes como si fueran tuyos,

en mi camino has puesto tu huella,

en mi descanso te has sentado a mi lado,

todos mis proyectos los conoces palmo a palmo.

Tu oyes mi corazón aún cuando está en silencio,

cuando no tiene palabras para hablarte.

 

Cuando escalo mi vida y me supero, allí estás tú,

cuando me canso del camino y me siento muy poca cosa,

perdido en mi dolor, te encuentro a tí.

Cuando surco los mares de mis sueños

y me pierdo en la arena pegadiza de mis playas

allí está tu mano, y tus ojos y t u boca…

allí como amigo fiel, de nuevo estás tú.

 

Guíame por el camino nuevo que has abierto a los hombres.

Quiero hacer de él un proyecto para mi vida,

y desde lo hondo de mi ser vivir para tí.

 

Emilio Mazariegos

 

Jueves de la undécima semana

 

Cuando oren digan así

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    11, 1-11

 

Hermanos:

¡Ojalá quisieran tolerar un poco de locura de mi parte! De hecho, ya me toleran. Yo estoy celoso de ustedes con el celo de Dios, porque los he unido al único Esposo, Cristo, para presentarlos a él como una virgen pura. Pero temo que, así como la serpiente, con su astucia, sedujo a Eva, también ustedes se dejen corromper interiormente, apartándose de la sinceridad debida a Cristo.

Si alguien viniera a predicarles otro Jesucristo, diferente del que nosotros hemos predicado, o si recibieran un Espíritu distinto del que han recibido, u otro Evangelio diverso del que han aceptado, ¡ciertamente lo tolerarían! Yo pienso, sin embargo, que no soy inferior a esos que se consideran «apóstoles por excelencia.» Porque, aunque no soy más que un profano en cuanto a la elocuencia, no lo soy en cuanto al conocimiento; y esto lo he demostrado en todo y delante de todos.

¿Acaso procedí mal al anunciarles gratuitamente la Buena Noticia de Dios, humillándome a mí mismo para elevarlos a ustedes? Yo he despojado a otras Iglesias, aceptando su ayuda, para poder servirlos a ustedes. Y cuando estaba entre ustedes, aunque me encontré necesitado, no fui gravoso para nadie, porque los hermanos que habían venido de Macedonia me proveyeron de lo que necesitaba. Siempre evité serles una carga, y así lo haré siempre.

Les aseguro por la verdad de Cristo que reside en mí, que yo no quiero perder este motivo de orgullo en la región de Acaya. ¿Será acaso porque no los amo? Dios lo sabe.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 110, 1-2. 3-4. 7-8 (R.: 7a)

 

R.    Las obras de tus manos, Señor, son verdad y justicia.

 

Doy gracias al Señor de todo corazón,

en la reunión y en la asamblea de los justos.

Grandes son las obras del Señor:

los que las aman desean comprenderlas. R.

 

Su obra es esplendor y majestad,

su justicia permanece para siempre.

El hizo portentos memorables,

el Señor es bondadoso y compasivo. R.

 

Las obras de sus manos son verdad y justicia;

todos sus preceptos son indefectibles:

están afianzados para siempre

y establecidos con lealtad y rectitud. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    6, 7-15

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.

Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal.

Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • A partir de este capítulo nos encontramos con una segunda carta a los Corintios de tono enérgico. Unos predicadores judaizantes están sembrando cizaña en Corinto y acusan a Pablo de tener una doctrina demasiado abierta y poco respetuosa de la tradición judía, pero lo peor es que la comunidad, que a Pablo le había costado tanto fundar, escucha a esos que él llama irónicamente «súper apóstoles».
  • La oposición que Pablo tiene que combatir, va más allá las acusaciones hechas a su persona, y toca la realidad misma de su ministerio. Se lo acusa de ser un hombre débil y sin carácter, que sólo se mostraba fuerte y enérgico por escrito y de lejos. Pablo se enoja y amenaza con ser duro y severo cuando esté presente. Pero, lo que más le duele a Pablo, es ver que es despreciada su predicación y que se pone en discusión su autoridad de apóstol.
  • Por eso dejará bien en claro que la fuerza de su predicación, no radica en la belleza de las palabras, sino en el conocimiento y la fuerza de Dios, que es lo único que puede acreditar al verdadero apóstol. En segundo lugar dirá que por mucho que otros se llamen apóstoles, no hay otra realidad que la que él les ha predicado. Y en tercer lugar, Pablo dejará asentado que no desprecia ninguna expresión cultural, pero tampoco toma ninguna como absoluta.

***

  • Jesús acaba de condenar el modelo de oración que se hace por ostentación. Su deseo, es que sus discípulos pasen a un modelo de oración distinto, al que vienen acostumbrados. Aconseja a sus seguidores que su oración, no sea con muchas palabras, porque Dios ya conoce lo que le vamos a decir.
  • Jesús nos deja un modelo de oración: el Padrenuestro. Esta oración es como el resumen de la espiritualidad del Antiguo y del Nuevo Testamento sobria y equilibrada. Mateo pone el Padrenuestro en contraste con la oración de los paganos que se caracterizaba por la acumulación de largas y tediosas fórmulas donde se amontonaban los calificativos de Dios. Mateo destaca, en cambio, de una manera positiva, el Padrenuestro como una oración breve.
  • Primero, nos lleva a pensar en Dios, que es nuestro Padre: su nombre, su reino, su voluntad. Nos invita a mostrar nuestro deseo de sintonizar con Dios. Luego pasa a nuestras necesidades: el pan de cada día, el perdón de nuestras faltas, la fuerza para no caer en tentación y vencer el mal. El Padrenuestro a pesar de ser tan breve; es una síntesis de todo lo que Jesús vivió y sintió respecto de Dios, del mundo y de su pueblo.
  • El Padre nuestro se divide en dos partes. La primera tiene como centro al Padre y la segunda a la comunidad.
  • En la primera parte, la comunidad pide por la extensión del reino a la humanidad entera. Al comenzar diciendo «Padre nuestro», Jesús marca un estilo de petición. Existe una relación comunitaria de los discípulos con Dios, ya no es solamente individual. Son los hijos, o los miembros del reino, los que se dirigen a Dios como Padre porque Él es el único que merece ese nombre.
  • La expresión, «que estás en los cielos», no aleja al Padre de sus hijos, sino que indica la trascendencia y la invisibilidad de Dios.
  • La comunidad pide que la humanidad reconozca a Dios como Padre. Antes que pensar en sí misma, la comunidad se preocupa por la humanidad que la rodea.
  • La comunidad tiene experiencia del reinado de Dios, por eso pide que se extienda a todo hombre. Pide, porque sabe que es ella la que, con su modo de vida, hace presente en el mundo el mensaje de salvación. Pide fidelidad al mensaje de las bienaventuranzas, y a la práctica de esta novedad de vida.
  • La comunidad pide que se cumpla el designio de Dios, designio histórico de Dios sobre la humanidad: llevar a su plenitud la ley y realizar la obra redentora.
  • La decisión de la salvación está tomada por Dios, pero tiene que realizarse en la tierra. Le pedimos a Dios que lo que Él ya ha decidido en el cielo, se realice en la tierra. La comunidad vuelve a pedir por el mundo; su primera preocupación es la misión que Jesús le confía.
  • En la segunda parte la comunidad reza por sí misma. La palabra «pan», es equivalente a alimento. «El pan del mañana» hace referencia al banquete mesiánico final. Jesús describió su presencia con los discípulos como un banquete de bodas, en contrapartida a la tristeza del ayuno practicado por los discípulos de Juan y los fariseos. Se pide que el gozo de ese momento, lo pueda experimentar esta comunidad presente.
  • En la petición del perdón de las ofensas aparece una exigencia para la comunidad. El perdón del Padre está condicionado al perdón mutuo, expresión del amor. Quien se cierra al amor de los otros se cierra al amor de Dios, que se manifiesta en el perdón. La división en la comunidad impide la presencia en ella del amor del Padre. Se pide, pues, la manifestación continúa de ese amor que se traduce en el perdón mutuo. En los deudores quedan incluidos los enemigos y perseguidores.
  • «No nos dejes caer en la tentación», remite a las tentaciones de Jesús en el desierto, no se trata de una tentación única y determinada. El sentido de «tentación» se refiere a las mismas que experimentó Jesús. Aquéllas pretendían desviar su mesianismo. La comunidad puede experimentar en su misión, que continúa la de Jesús, las mismas tentaciones que éste: usar sus dones para propio beneficio sin atender al plan de Dios; caer en la irresponsabilidad, pero, sobre todo, caer en la tentación de la gloria y el poder.
  • En la petición final del Padrenuestro, rogamos que el Padre no permita que la comunidad ceda a las seducciones del Malo que es la personificación del poder del mundo.
  • Insiste Jesús en la necesidad del perdón. La unión en la comunidad asegura la experiencia del amor del Padre y es condición para su existencia. No es que Dios se niegue a perdonar; es el hombre que no perdona, quien se hace incapaz de recibir el amor.
  • Esta oración nos debe ir afirmando en nuestra condición de hijos para con Dios, y también en nuestra condición de hermanos de los demás, dispuestos a perdonar cuando haga falta, porque todos somos hijos del mismo Padre.
  • El Padre Nuestro no es la oración institucionalizada. A Dios nadie lo puede encerrar en palabras. Dios lo desborda todo. Lo que quiere Jesús con el “Padre Nuestro” es que confrontemos nuestra vida personal y comunitaria con su proyecto original: que con nuestro proceder, hagamos que el Reino de Dios se desarrolle y crezca.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué rezo cuando rezo el Padre nuestro?
  • ¿Qué experimento ante cada una de las peticiones?
  • ¿Qué relación hay entre la oración del Señor y mi proyecto de vida en la fe?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Padre, venga tu Reino

 

Para la lectura espiritual

 

…”La primera parte del Padre nuestro va, de una manera atrevida, del tú al Dios que se ha revelado como amor. Se trata de una oración de agradecimiento llena de júbilo por el hecho de que podamos llamar, amar y alabar de manera confiada al Santísimo como Nuestro Padre y como nuestro tú. Expresa el compromiso de verificar nuestras aspiraciones y nuestras acciones, a fin de ver si y hasta qué punto se toman en serio y honran el nombre del Padre y nuestra vocación de hijos a hijas suyos. Y, no por último, nos pone sobre todo frente a nuestra misión de promover, para honor del único Dios y Padre, la paz y la solidaridad salvífica entre todos los hombres [...].

Recitar el Padre nuestro significa preguntarse por la seriedad con la que tomamos, intentamos comprender y confesamos con actos concretos el plan salvífico de Dios. Un rasgo fundamental e imprescindible del compromiso que hemos asumido en virtud del Espíritu Santo y con la mirada puesta en el Hijo predilecto es el de amar a Dios en todo y por encima de todo y cumplir su voluntad santa y amorosa.

La segunda parte del Padre nuestro habla del amor al prójimo en unión con Jesús. Se trata del «Nosotros», de vivir de manera radical la solidaridad salvífica de Jesús con todos los hombres y en todos los campos de la vida. La conciencia adquirida de que la recitación del Padre nuestro nos introduce, de manera semejante al bautismo de Jesús en el Jordán, en la vida trinitaria de Dios, así como nuestra opción fundamental en favor de la solidaridad salvífica en todos los campos, nos ayudarán, sin la menor duda, a conferir un perfil cada vez más claro y convincente a nuestro programa de vida”…

 

B. Häring, II Padre nuestro. Alabanza, oración programa de vida, Brescia 1995.

 

Para rezar

 

Este es tu reino entre nosotros, Señor,

vivir en tu amor ser tus hijos

y contemplar tu rostro,

tal como lo manifestó tu hijo amado, Jesús.

 

Ahora sabemos que la santidad a la que nos llamas

está amasada de vida diaria, de trabajo,

de alegrías y penas,

de un caminar constante hacia un mundo nuevo

que renace a su liberación y a la paz definitiva.

 

Porque esta santidad no nos saca del mundo

sino que nos hace vivir en plenitud

dando sentido a nuestra vida

para volcarnos a un gran proyecto:

una nueva humanidad.

 

 

Viernes de la undécima semana

 

Donde está tu tesoro está tu corazón

   

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    11, 18. 21b-30

 

Hermanos:

Ya que tantos otros se glorían según la carne, yo también voy a gloriarme. Pero de lo mismo que otros se jactan -y ahora hablo como un necio – también yo me puedo jactar.

¿Ellos son hebreos? Yo también lo soy. ¿Son israelitas? Yo también. ¿Son descendientes de Abraham? Yo también. ¿Son ministros de Cristo? Vuelvo a hablar como un necio: yo lo soy más que ellos.

Mucho más por los trabajos, mucho más por las veces que estuve prisionero, muchísimo más por los golpes que recibí. Con frecuencia estuve al borde de la muerte, cinco veces fui azotado por los judíos con los treinta y nueve golpes, tres veces fui flagelado, una vez fui apedreado, tres veces naufragué, y pasé un día y una noche en medio del mar.

En mis innumerables viajes, pasé peligros en los ríos, peligros de asaltantes, peligros de parte de mis compatriotas, peligros de parte de los extranjeros, peligros en la ciudad, peligros en lugares despoblados, peligros en el mar, peligros de parte de los falsos hermanos, cansancio y hastío, muchas noches en vela, hambre y sed, frecuentes ayunos, frío y desnudez.

Y dejando de lado otras cosas, está mi preocupación cotidiana: el cuidado de todas las Iglesias. ¿Quién es débil, sin que yo me sienta débil? ¿Quién está a punto de caer, sin que yo me sienta como sobre ascuas?

Si hay que gloriarse de algo, yo me gloriaré de mi debilidad.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7 (R.: cf. 18b)

 

R.    El Señor libra a los justos de todas sus angustias.

 

Bendeciré al Señor en todo tiempo,

su alabanza estará siempre en mis labios.

Mi alma se gloría en el Señor:

que lo oigan los humildes y se alegren. R.

 

Glorifiquen conmigo al Señor,

alabemos su Nombre todos juntos.

Busqué al Señor: él me respondió

y me libró de todos mis temores. R.

 

Miren hacia él y quedarán resplandecientes,

y sus rostros no se avergonzarán.

Este pobre hombre invocó al Señor:

él lo escuchó y los salvó de sus angustias. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    6, 19-23

 

Jesús dijo a sus discípulos:

No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los

consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban. Acumulen, en cambio, tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que los consuma, ni ladrones que perforen y roben. Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón.

La lámpara del cuerpo es el ojo. Si el ojo está sano, todo el cuerpo

estará iluminado. Pero si el ojo está enfermo, todo el cuerpo estará en tinieblas. Si la luz que hay en ti se oscurece, ¡cuánta oscuridad habrá!

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Los que perturbaban la paz de la comunidad de Corinto ponían en duda la autoridad apostólica de Pablo. Contra los ataques de sus contrincantes, Pablo no tiene más remedio que defenderse, para que no quede desprestigiado el evangelio que ha predicado.
  • Pablo se ve obligado, aunque no le agrade hacerlo, a realizar una apología de su vida que levantará el velo acerca de sus hazañas misioneras. Como lo han denigrado comparándolo a los que, según dicen, son mejores que él, Pablo expondrá todo lo que ha hecho por Dios. Presenta su «carta de presentación», con los títulos de los que parecen gloriarse sus oponentes: él es también, y más que ellos, hebreo, descendiente de Abrahán, su educación se hizo junto a los mejores fariseos israelitas de Jerusalén, servidor fiel de Cristo. No puede ponerse en duda que pertenece a la más auténtica «tradición».
  • Es un innovador por estar orientado hacia los paganos, o gentiles; pero no es por abandono de l su fe de judío sino por una fidelidad más profunda hacia Cristo que le confió esa misión. Sobre todo presenta la lista de cárceles, fatigas, azotes, naufragios, peligros de todo tipo, palizas que ha soportado durante su vida por amor a Cristo y a su ministerio. Todo eso sí que hace creíble su predicación.
  • Pablo los enfrenta tratándolos de «falsos apóstoles», «engañosos» y «servidores de Satanás». Para poner en duda la autoridad del Apóstol se apoyaban sencillamente en el hecho de que Pablo no hacía valer su derecho, propio de todo apóstol, de ser mantenido por la comunidad.
  • Pablo trabajaba para ganarse el propio sustento. Esta era una de sus características desde el comienzo de sus viajes misioneros. Pablo entiende la obra de evangelización como un compromiso de toda la Iglesia. Su entrega personal y sus muchos sacrificios no le llevan a olvidar el esfuerzo generoso de muchos que le han ayudado en su tarea misionera.
  • Pablo se ha identificado de tal manera con Cristo Jesús, que revive en su propia historia la Pascua de Jesús y muere un poco cada día, para resucitar y recibir vida de él.

*** 

  • En el sermón de la montaña, Mateo recoge diversas enseñanzas de Jesús. Hoy nos trae unas breves frases sobre los tesoros y sobre el ojo como lámpara del cuerpo. «No amontonen tesoros en la tierra…». Jesús los contrapone a los «tesoros en el cielo» que son valores verdaderos, duraderos. Jesús reconoce la tendencia del hombre a acumular. Pero nos dice dónde debemos invertir nuestro dinero, nos aconseja colocar nuestro capital en el banco de Dios, donde no hay ladrones y donde el dinero produce el máximo posible. Invita positivamente a acumular tesoros en el cielo, invirtiendo a través de la limosna y ayudando a los necesitados.
  • Jesús precisa que la riqueza «en el cielo» es Dios mismo y que la pobreza propia del reino consiste en la renuncia efectiva a todo otro tipo de riqueza. El que acumula dinero está necesariamente apegado a él, por eso acumulación de dinero y reino de Dios no son compatibles.
  • La escala de valores que posee un hombre y las seguridades que busca orientan su vida, lo definen y marcan su personalidad. Lo que es invertido en Dios, tiene un valor duradero, por eso esta enseñanza es completada con la de la lámpara y el ojo.
  • «La lámpara del cuerpo es el ojo». Nuestra mirada es la que da color a todo. Si está enferma todo lo que vemos estará enfermo. Si no tenemos luz en los ojos, todo estará a oscuras. Para los judíos, el ojo sano equivale a la generosidad y el ojo enfermo a la tacañería. La «lámpara», lo «luminoso», indica el valor positivo que la generosidad comunica al hombre.
  • Lo opuesto a acumular riquezas es compartir lo que se tiene, obra de la generosidad. El apego al dinero hace del hombre un miserable; es precisamente el despego que se traduce en el don, el que da valor a la persona. Jesús pone el valor de la persona en el desprendimiento, que manifiesta el amor, su falta de valor en el egoísmo, que se cierra al amor.
  • La “codicia y la avaricia” son causa de enfermedad para el ser humano porque desnaturalizan el sentido de las cosas materiales considerándolas, no como medio son como fin. La generosidad es condición para la ayuda a los demás y para el cumplimiento de la pobreza a la que Jesús llama.
  • Después del llamado a despojarnos de los falsos tesoros, fuente de preocupaciones y poner toda nuestra confianza en Dios, esta exhortación a la generosidad es un llamado para que todos los cristianos nos entreguemos a Dios sirviendo a los demás sin límites ni condiciones.
  • Nuestra sociedad contradictoria está produciendo constantemente nuevos pobres, marginados, desengañados, y también, en no pocas ocasiones, abandonados y desesperados. Sin embargo otra parte del mundo está lleno de bienes, ocupado obsesivamente en la producción y disfrute de los mismos. No debemos olvidar que muchos bienes que se presentan como fascinantes no son el supremo bien y que cuando se los adora, traen como consecuencia ambiciones, angustias, sometimiento, rivalidades, injusticias, desesperaciones. Con tanta abundancia de bienes, no está sosegada ni aquietada nuestra sociedad porque: “Nos hiciste, Señor, para ti, e inquieto está nuestro corazón hasta que descanse en Ti”.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué tesoros apreciamos y acumulamos?
  • ¿Qué uso hacemos de los bienes de este mundo?
  • ¿Dónde está nuestro corazón, nuestra preocupación?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Dónde está mi tesoro, está también mi corazón

 

Para la lectura espiritual

 

…”La vida del discípulo se acredita en el hecho de que nada se interponga entre Cristo y él, ni la ley, ni la piedad personal, ni el mundo. El seguidor no mira más que a Cristo. No ve a Cristo y al mundo. No entra en este género de reflexiones, sino que sigue sólo a Cristo en todo. Su ojo es sencillo. Descansa completamente en la luz que le viene de Cristo; en él no hay ni tinieblas ni equívocos. Igual que el ojo debe ser simple, claro y puro, para que el cuerpo permanezca en la luz, igual que el pie y la mano sólo reciben la luz del ojo, igual que el pie vacila y la mano se equivoca cuando el ojo está enfermo, igual que el cuerpo entero se sumerge en las tinieblas cuando el ojo se apaga, lo mismo le ocurre al discípulo, que sólo se encuentra en la luz cuando mira simplemente a Cristo, y no a esto o aquello; es preciso, pues, que el corazón del discípulo sólo se dirija a Cristo. Si el ojo ve algo distinto de lo real, se engaña todo el cuerpo. Si el corazón se apega a las apariencias del mundo, a la criatura más que al Creador, el discípulo está perdido. Son los bienes de este mundo los que quieren apartar de Jesús al corazón del discípulo”…

 

(Dietrich Bonhoeffer, El precio de la gracia. El seguimiento, Sígueme, Salamanca 1999, pp. 111-112).

 

Para rezar

 

Yo había pedido

 

Yo había pedido a Dios la fuerza para alcanzar el éxito,

pero él me hizo débil a fin de que aprenda humildemente a obedecer.

Yo había pedido la salud para hacer grandes cosas,

pero él me dio la enfermedad para que pueda hacer cosas mejores.

Yo había pedido el poder para poder ser apreciado por los hombres,

pero me dio la debilidad para que experimentar la necesidad de Dios.

Yo había pedido la riqueza para ser feliz,

pero me ha dado la pobreza para que pueda ser prudente.

Yo había pedido un compañero para no vivir solo,

pero me dio un corazón para que pueda amar a todos mis hermanos.

Yo había pedido cosas que pudieran alegrar mi vida,

pero he recibido la vida para que pueda gozar de todas las cosas.

Yo no he obtenido nada de lo que había pedido,

pero he recibido todo cuanto había esperado.

Casi a pesar de mi mismo,

mis plegarias informuladas

han sido escuchadas.

Yo soy, entre los hombres, el más ricamente colmado.

 

Sábado de la undécima semana

 

Busquen el reino de Dios

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    12, 1-10

 

Hermanos:

¿Hay que seguir gloriándose? Aunque no esté bien, pasaré a las visiones y revelaciones del Señor. Conozco a un discípulo de Cristo que hace catorce años -no sé si con el cuerpo o fuera de él, ¡Dios lo sabe!- fue arrebatado al tercer cielo. Y sé que este hombre -no sé si con el cuerpo o fuera de él, ¡Dios lo sabe!- fue arrebatado al paraíso, y oyó palabras inefables que el hombre es incapaz de repetir.

De ese hombre podría jactarme, pero en cuanto a mí, sólo me glorío de mis debilidades. Si quisiera gloriarme, no sería un necio, porque diría la verdad; pero me abstengo de hacerlo, para que nadie se forme de mí una idea superior a lo que ve o me oye decir.

Y para que la grandeza de las revelaciones no me envanezca, tengo una espina clavada en mi carne, un ángel de Satanás que me hiere. Tres veces pedí al Señor que me librara, pero él me respondió: «Te basta mi gracia, porque mi poder triunfa en la debilidad.» Más bien, me gloriaré de todo corazón en mi debilidad, para que resida en mí el poder de Cristo. Por eso, me complazco en mis debilidades, en los oprobios, en las privaciones, en las persecuciones y en las angustias soportadas por amor de Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 33, 8-9. 10-11. 12-13 (R.: 9a)

 

R.    ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!

 

El Ángel del Señor acampa

en torno de sus fieles, y los libra.

¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!

¡Felices los que en él se refugian! R.

 

Teman al Señor, todos sus santos,

porque nada faltará a los que lo temen.

Los ricos se empobrecen y sufren hambre,

pero los que buscan al Señor no carecen de nada. R.

 

Vengan, hijos, escuchen:

voy a enseñarles el temor del Señor.

¿Quién es el hombre que ama la vida

y desea gozar de días felices? R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    6, 24-34

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero.

Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido? Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos? ¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida?

¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer. Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos.

Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe!

o se inquieten entonces, diciendo: «¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?» Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan. Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura. No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pablo describe su ministerio apostólico. Su debilidad está a la vista y es la que da paso a la iniciativa de Cristo que lo colma con su fuerza y su poder. Pablo podría gloriarse de visiones, de gracias, de carismas, de fenómenos místicos, pero no quiere que la prueba de su mandato apostólico se encuentre en los fenómenos carismáticos que acompañan a veces al ministerio apostólico.
  • Nos habla de una gracia absolutamente trascendente y gratuita que lo marcó profundamente, pero que, al mismo tiempo, no quitó nada de su realidad personal con frecuencia expuesta al dolor. El tiene conciencia de que su debilidad personal pone de relieve todavía más la acción de Dios en su persona y en su ministerio. Por eso puede presumir, sólo de su flaqueza Concretamente, Pablo habla de un “aguijón” en su carne, al que identifica en seguida con un «ángel de Satanás» que lo golpea. Si bien no sabemos a qué se refiere el Apóstol, lo que sí podemos decir es que este «aguijón» implicaba para Pablo un serio obstáculo para su obra misionera.
  • Esta situación espiritual tiene su punto de referencia específicamente en la persona de Cristo. Por la manifestación de Cristo como punto central y culminante de la historia a pesar de ser “pobre de Dios” a “servidor de Jesucristo”.

***

  • Jesús nos presenta otro rasgo del estilo de vida de sus discípulos: la confianza en Dios, en oposición a la excesiva preocupación por el dinero. Jesús ni demoniza el dinero ni afirma que éste o los bienes materiales no sean necesarios para vivir, sino que los coloca en el lugar que deben ocupar en la vida del ser humano. Desde un refrán de la época: «no se puede servir a dos amos», Jesús establece la antítesis entre Dios y Mammón, entre Dios y el dinero como ídolo y como razón de ser. Es imposible encontrarse bien y a gusto con los dos.
  • Los discípulos no pueden tener una fidelidad dividida. Estas palabras de Jesús expresan el carácter radical de su enseñanza con relación al dinero y a las propiedades. Las posesiones materiales son un dios falso que exige una lealtad exclusiva que piden ocupar el primer lugar. La vida vale más que el alimento, el cuerpo más que el vestido. Lo espiritual vale más que lo material y el ser más que el aparecer.
  • Jesús les enseña a los suyos la actitud de confianza en Dios, con la comparación de los pájaros y de las flores. Hay que trabajar para vivir, pero no vivir para acumular y acumular. Los pájaros se esfuerzan por comer, pero no se dedican a acumular. Comen cada día y eso les basta. Su mañana, como el nuestro, depende de Dios, por eso de nada vale agobiarse por el futuro con las preocupaciones de la comida, la bebida o el vestido, si “nadie puede añadir ni siquiera una hora a su vida”. Lo que él quiere, es que no vivan agobiados sino que sepan mirar las cosas en su justa jerarquía. El Reino de Dios y su justicia es lo principal, y «todo lo demás se dará por añadidura».
  • Estamos llamados a construir una nueva sociedad y si nos esforzamos en buscar ante todo el “Reino de Dios”, la comida y el vestido se nos dará por añadidura. Es una invitación a relativizar el valor absoluto de los bienes terrenos en comparación con el valor supremo de Dios y su reinado lo que nos llevará solidarizarnos con los más necesitados desde una actitud de generosidad.
  • El que pone su vida al servicio del reino verá tarde o temprano, el fruto de la justicia, solidaridad y amor por las que ha trabajado. El alimento y el vestido no faltarán nunca en una sociedad regida por estos valores. Cuando la comunidad trabaja así, no tiene que preocuparse por su vida material; ya que de ésta se ha ocupado el Padre desde la creación.
  • Hay que vivir en el presente, sin agobios por el mañana. El mañana se preocupará de sí mismo. Al discípulo le basta con enfrentarse con la dificultad día por día, y experimentar en ella la eficacia de su amor.

 

Para discernir

 

  • ¿Dónde experimento que tengo los apoyos más fuertes de mi vida?
  • ¿En qué lugar tengo puesto mi corazón?
  • ¿Qué es lo que mueve mis deseos y búsquedas?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

No se preocupen tanto por su vida

 

Para la lectura espiritual

 

 …”El Señor dijo a sus discípulos: «Os doy mi paz» (Jn 14,27). Es necesario pedir a Dios esta paz de Cristo, y el Señor la dará al que se la pida. Cuando la recibimos hemos de velar santamente por ella y hacerla crecer.

Aquel que en sus aflicciones no se abandona a la voluntad de Dios, no puede conocer la misericordia de Dios. Si te sobreviene una desgracia, no te dejes abatir, sino acuérdate de que el Señor te mira con bondad. No aceptes este pensamiento: « ¿El Señor me mirará con amor siendo así que le he ofendido?», porque el Señor es bueno por naturaleza. Vuélvete con fe a Dios y di como el hijo pródigo del Evangelio: «No soy digno de ser llamado hijo tuyo» (Lc 15,21). Entonces verás cuán querido eres del Padre, y tu alma conocerá un gozo indescriptible”…

San Silvano (1866-1938),

 

Para rezar

 

Abandonarme…en ti…

 

Abandonarme en ti…..

dejar que las cosas sigan su rumbo incierto…

Abandonarme en ti…..

creer que todo está solucionado con tan sólo pensar en Ti

Abandonarme en ti…..

sentir tu presencia y olvidarme de las angustias

Abandonarme en ti…..

quisiera hacerlo pero mi condición humana y pecadora me lo impiden………..

Perdóname Señor por no abandonarme en ti…..

es que hay tantas cosas en mi mente y en mi corazón, tantos problemas que tengo que solucionar…..

Abandonarme en ti……

hoy me abandono en ti, me olvido de mi misma para sólo estar en tu presencia, para sentir tu abrazo y tu sosiego.

Abandonarme en ti…

toda mi vida es tuya y todo lo que hay en ella, hazlo mejor y ayúdame a entender que todo lo que tengo que hacer es…

ABANDONARME EN TI…

 

Beatriz Esparza

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA X – CICLO C

TIEMPO DTE EL AÑO

CICLO C

 

Lunes después de Pentecostés

María Madre de la Iglesia

 

 

Lunes X (de la feria)

 

 

Martes X

San Bernabé, apóstol (M.O)

 

 

Miércoles X

 

Jueves X

 

Viernes X

 

Sábado X

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO

CICLO C

 

Lunes después de Pentecostés

María Madre de la Iglesia

 

Aquí tienes a tu hijo. Aquí tienes a tu madre

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    1, 12-14

 

Después que Jesús subió al cielo, los Apóstoles regresaron entonces del monte de los Olivos a Jerusalén: la distancia entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en día sábado. Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala donde solían reunirse. Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago. Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Jdt 13, 18bcde. 19 (R.: 15, 9d)

 

R.    ¡Tú eres el insigne honor de nuestra raza!

 

Que el Dios Altísimo te bendiga, hija mía,

más que a todas las mujeres de la tierra;

y bendito sea el Señor Dios,

creador del cielo y de la tierra. R.

 

Nunca olvidarán los hombres

la confianza que has demostrado

y siempre recordarán el poder de Dios. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    19, 25-27

 

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena.

Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo.»

Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre.»

Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • María es, el primer y principal miembro de la Iglesia, nuestra hermana en la fe, y al mismo tiempo, nuestra Madre. Siendo Madre de Cristo, es Madre de su cuerpo que es la Iglesia. Siendo madre del que es la cabeza, lo es también de sus miembros los cuales estamos incorporados a Él por la gracia: «Como la maternidad divina es el fundamento de la especial relación de María con Cristo y de su presencia en el plan de salvación obrado por Jesucristo, así también constituye el fundamento principal de las relaciones de María con la Iglesia, por ser la Madre de Aquél que estuvo desde el primer instante de la encarnación en su seno virginal y unió así como Cabeza a su Cuerpo místico, que es la Iglesia. María, pues, por ser la Madre de Cristo, es también Madre de todos los fieles y los pastores, es decir, la Iglesia». (San Pablo VI, CVII)
  • El Concilio Vaticano II, nos dice que María es Madre no sólo de la Cabeza, sino también de los miembros del Cuerpo místico de Cristo: «Porque cooperó con su caridad a que los fieles naciesen en su Iglesia» (LG 53). Cooperó en la encarnación y cooperó también en la cruz, en el momento en el que del Corazón traspasado de Cristo nacía la familia de los redimidos: «no sin designio divino, estuvo de pie, se condolió vehementemente con su Unigénito y se asoció maternalmente a su sacrificio, consintiendo amorosamente a la inmolación de la víctima que Ella había engendrado» (LG 58).
  • Sin negar su sufrimiento, la actitud de la Virgen María no fue la de una madre que se duele ante la muerte de su hijo; fue la actitud de una madre, que aún en medio del dolor, se asocia, se une positivamente al sacrificio, no sólo porque la víctima inmolada era su propio Hijo, sino porque el amor la lleva a volver a dar su sí como lo dio el día de la Encarnación.
  • María es nuestra Madre porque ha cooperado decisivamente para nuestro nacimiento a la gracia, pero sobre todo, porque en la medida en que el Espíritu Santo nos inserta en Cristo, hermanándonos con Él, María nos ama como miembros que somos de su Cuerpo. Ella no puede dejar de amar con amor maternal a los que están hermanados con su Hijo por la gracia.
  • Esta realidad nos permite tener los mismos sentimientos que Cristo tenía hacia su Padre del cielo y hacia su Madre terrena. La maternidad de María no viene a oscurecer en nada la paternidad de Dios, sino que, más bien, llega a confirmarla, en la medida en que suscita en nosotros una confianza filial, clave para ser engendrados por Dios. Ella, con su delicadeza y su providencia maternal, prepara el camino de la mejor manera posible. La maternidad de María es así para nosotros un puro regalo de Dios.
  • La vida de María aquí en la tierra fue una vida empapada de Dios, haciéndose: canto de glorificación en el magníficat, petición confiada en las bodas de Caná y espera perseverante con la Iglesia en el cenáculo. Desde entonces hasta nuestros días es en todo tiempo intercesora para todos los miembros del Cuerpo místico de Cristo: «No dejó en el cielo su oficio salvador, sino que continúa alcanzándonos, por su continua intercesión, los dones de salvación. María hace que la Iglesia se sienta familia (Documento de Puebla 285,287) y hace que el Evangelio se haga más carne entre nosotros (Documento de Puebla 303). Por su amor maternal cuida de los hermanos de su Hijo que peregrinan y se debaten entre peligros y angustias y luchan contra el pecado hasta que sean llevados a la patria feliz. Por eso la bienaventurada Virgen en la Iglesia es invocada con los títulos de abogada, auxiliadora, socorro, mediadora» (LG 62).
  • María en el cielo sigue siendo nuestra madre e intercede maternalmente por nosotros. La intercesión de María es una intervención maternal llena de delicadeza, de finura, de paciencia, de solicitud, de tacto de Madre, que con su intervención múltiple va implorando las gracias indispensables. Como Madre de Dios, su intercesión es poderosa; como Madre nuestra, su intercesión es segura. María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.

 ***

  • La Iglesia es semejante en todo a María. Dio a luz a la cabeza de la Iglesia, y ésta  engendra constantemente hijos que forman el cuerpo místico de la cabeza. Engendra y da a luz sus hijos por medio de la predicación de la palabra y la administración de los sacramentos. La fuente bautismal es el fecundo seno materno del que constantemente brotan nuevos hijos. María concibe y da a luz en el Espíritu Santo; también la Iglesia concibe y da a luz en el  Espíritu Santo. María da a luz para una nueva creación, y la Iglesia da a luz a los nuevos  hombres.
  • Pero la relación entre María y la Iglesia va más allá del mero paralelo. Es una relación de  origen, pues los alumbramientos de la Iglesia están condicionados por el parto de María. Lo nacido de María vino al mundo como cabeza de una nueva humanidad. Su parto está  ordenado a los alumbramientos de la Iglesia, como la cabeza al cuerpo.
  • A la inversa, los partos de la Iglesia se reflejan en el de María, consuman en cierto sentido lo que comenzó por aquél. De esa manera, el parto de María y los de la Iglesia forman un todo único. María tiene en esto importancia fundamental.

 

Para discernir

 

  • ¿Mi relación con la Virgen María se limita a simple piedad?
  • ¿Experimento su materna protección?
  • ¿Me confío a su intercesión?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Aquí tienes a tu hijo

 

Para la lectura espiritual

 

…”El título de «Madre de la Iglesia», aunque se ha atribuido tarde a María, expresa la relación materna de la Virgen con la Iglesia, tal como la ilustran ya algunos textos del Nuevo Testamento.

María, ya desde la Anunciación, está llamada a dar su consentimiento a la venida del reino mesiánico, que se cumplirá con la formación de la Iglesia.

María en Caná, al solicitar a su Hijo el ejercicio del poder mesiánico, da una contribución fundamental al arraigo de la fe en la primera comunidad de los discípulos y coopera a la instauración del reino de Dios, que tiene su «germen» e «inicio» en la Iglesia (cf. Lumen gentium, 5).

En el Calvario María, uniéndose al sacrificio de su Hijo, ofrece a la obra de la salvación su contribución materna, que asume la forma de un parto doloroso, el parto de la nueva humanidad.

Al dirigirse a María con las palabras «Mujer, ahí tienes a tu hijo», el Crucificado proclama su maternidad no sólo con respecto al apóstol Juan, sino también con respecto a todo discípulo. El mismo Evangelista, afirmando que Jesús debía morir «para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos» (Jn 11, 52), indica en el nacimiento de la Iglesia el fruto del sacrificio redentor, al que María está maternalmente asociada”…

 

De la Catequesis de San Juan Pablo II en la audiencia general de los miércoles

17 de septiembre de 1997

 

Para rezar

 

Oración a María Madre de la Iglesia

 

María, tus hijos llenos de gozo,

Te proclamamos por siempre bienaventurada

Tú aceptaste gozosa la invitación del Padre

para ser la Madre de su Hijo.

Con ello nos invitas a descubrir

la alegría del amor y la obediencia a Dios.

Tú que acompañaste hasta la cruz a tu Hijo,

danos fortaleza ante el dolor

y grandeza de corazón

para amar a quienes nos ofenden.

Tú al unirte a la oración de los discípulos,

esperando el Espíritu Santo,

te convertiste en modelo

de la Iglesia orante y misionera.

Desde tu asunción a los Cielos,

proteges los pasos de quienes peregrinan.

guíanos en la búsqueda

de la justicia, la paz y la fraternidad.

María gracias por tenerte como Madre.

Amén.

 

El 21 de noviembre de 1964, al terminar la tercera sesión del Concilio Vaticano II, el Papa Pablo VI declaró a María Santísima “Madre de la Iglesia, esto es, de todo el pueblo cristiano, que la llama Madre amorosa”.

A partir de entonces, muchas iglesias particulares y familias religiosas empezaron a venerar a la Santísima Virgen con este título.

 

Lunes X (de la feria)

 

Felices los pobres

 

Lectura de la 2da carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    1, 1-7

 

Pablo, Apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, saludan a la Iglesia de Dios que reside en Corinto, junto con todos los santos que viven en la provincia de Acaya. Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo, que nos reconforta en todas nuestras tribulaciones, para que nosotros podamos dar a los que sufren el mismo consuelo que recibimos de Dios.

Porque así como participamos abundantemente de los sufrimientos de Cristo, también por medio de Cristo abunda nuestro consuelo. Si sufrimos, es para consuelo y salvación de ustedes; si somos consolados, también es para consuelo de ustedes, y esto les permite soportar con constancia los mismos sufrimientos que nosotros padecemos. Por eso, tenemos una esperanza bien fundada con respecto a ustedes, sabiendo que si comparten nuestras tribulaciones, también compartirán nuestro consuelo.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 9a)

 

R.    ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!

 

Bendeciré al Señor en todo tiempo,

su alabanza estará siempre en mis labios.

Mi alma se gloría en el Señor:

que lo oigan los humildes y se alegren. R.

 

Glorifiquen conmigo al Señor,

alabemos su Nombre todos juntos.

Busqué al Señor: él me respondió

y me libró de todos mis temores. R.

 

Miren hacia él y quedarán resplandecientes,

y sus rostros no se avergonzarán.

Este pobre hombre invocó al Señor:

él lo escuchó y los salvó de sus angustias. R.

 

El Ángel del Señor acampa

en torno de sus fieles, y los libra.

¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!

¡Felices los que en él se refugian! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    4,25 – 5, 1-12

 

Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:

«Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.

Felices los afligidos, porque serán consolados.

Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.

Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.

Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.

Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pablo escribe por segunda vez a los cristianos de Corinto, la populosa ciudad griega donde él había fundado una comunidad, durante su permanencia de los años 50-52. Esta carta refleja los problemas que a su corazón de apóstol le ocasionaba aquella comunidad.
  • Corinto era una ciudad rica, activa, de fuerte comercio, inquieta y con todos los vicios que su misma situación social comportaba. La comunidad cristiana no se sustraía a esa situación, y estaba marcada por la vida misma de la ciudad. Además, llegaron allí «falsos misioneros», que quisieron desvincular a la comunidad de su fundador, lanzando contra él todo tipo de calumnias y acusaciones.
  • Pablo decide visitar la comunidad, con la esperanza de que volviese la paz y la serenidad entre los hermanos. Su visita, sin embargo, fue un fracaso. La comunidad siguió unida a los impostores y, además, él tuvo que soportar afrentas y ofensas personales.
  • Pablo regresa a Efeso lleno de tristeza, pero su amor de padre lo hizo enviar a Tito a Corinto, con una carta que denota la angustia de su corazón y también, con algunas advertencias, que si bien llenaron de tristeza a la comunidad, la ayudaron a reaccionar. Cuando Tito le comunicó a Pablo el arrepentimiento de los corintios, el Apóstol les escribe esta carta.
  • Esta, es una de las cartas más personales que conservamos de Pablo, en la que con un tono apasionado y tanto polémico, ofrece toda una teología del ministerio apostólico.
  • Los saluda reivindicando para sí el título de: «apóstol de Jesucristo por designio de Dios». Muestra con claridad que nadie puede ir y predicar si antes no ha sido escogido y enviado. Y Pablo, lo ha sido a pesar de sus muchas limitaciones y debilidades. Quien no ha recibido esta misión es como un lobo vestido de oveja, un estafador que buscando seguidores acaba haciendo esclavos.
  • A pesar de reflejar las contradicciones que ha encontrado en esa comunidad; Pablo se siente confortado por Dios y quiere ser el animador y alentador de los Corintios, acompañándolos en el sufrir y en el buen ánimo, porque esa es la misión de un apóstol.

***

  • Empezamos a leer el evangelio de Mateo con el sermón de la montaña. Jesús presenta la «carta magna» del Reino anunciando ocho veces, a quienes quieran ser sus discípulos, la felicidad, el camino del proyecto de Dios, que es proyecto de vida plena.
  • Jesús contempla la muchedumbre que simboliza a toda la humanidad doliente. Y siente, como en tantas ocasiones, compasión. Hace suyos los sufrimientos de cada uno. Los entiende por dentro.
  • Sube a la montaña, se sienta y comienza a hablar. El contenido es paradójico: llama felices a los pobres, a los humildes, a los de corazón misericordioso, a los que trabajan por la paz, a los que lloran y son perseguidos, a los limpios de corazón. Esto no quiere decir que la felicidad está en la misma pobreza, o en las lágrimas, o en la persecución; sino, en lo que esta actitud de apertura y de sencillez representa y en el premio que Jesús promete.
  • Son llamados bienaventurados por Jesús, los «pobres de Yahvé» del Antiguo Testamento, los que no se bastan a si mismos, los que no se apoyan en sus propias fuerzas, sino en Dios. A los que quieran seguir este camino, Jesús les promete ser hijos de Dios, poseer la tierra y el Reino.
  • La sociedad en que vivimos llama dichosos a los ricos, a los que tienen éxito, a los que ríen, a los que consiguen satisfacer sus deseos. Jesús, en cambio, promete la felicidad por caminos muy distintos.
  • Si lo que cuenta en este mundo es pertenecer a los poderosos, a los importantes, las preferencias de Dios van a los humildes, los sencillos y los pobres de corazón. Jesús mismo será testimonio de esta felicidad porque es el único que la ha llevado a plenitud: Él es el pobre, el que crea paz, el misericordioso, el limpio de corazón, el perseguido que ahora, está glorificado como Señor, en la felicidad plena.
  • Las bienaventuranzas no son un código de obligaciones ni un programa de moral, sino el retrato de cómo es Dios, de cómo es Jesús, de qué es lo verdaderamente importante, por lo que vale la pena renunciar a todo. No son promesa; son ya, realidad gozosa para todo el que las vive.
  • La propuesta de Jesús, el Reino de Dios, es la alternativa para construir un mundo mejor desde lo pequeño, desde lo insignificante, desde lo que nunca ha contado en la sociedad; y que se comience a disfrutar ya en esta tierra y no sólo en el más allá.
  • Hoy, en un mundo donde reina la injusticia, la violencia y la muerte, se nos pide el compromiso profético de anunciar la misericordia de Dios, de construir la paz y de denunciar todo lo que, de una u otra manera genere infelicidad y muerte. Como discípulos misioneros de Jesús debemos asumir la increíble y desconcertante novedad de las bienaventuranzas, tomando el mensaje del evangelio como la nueva ley del Reino que invita a la verdad, la justicia, la solidaridad y la libertad, aunque tengamos que correr el riesgo de entregar, como Jesús, la propia vida por los demás.

 

Para discernir

 

  • ¿Dónde buscamos la felicidad?
  • ¿Aceptamos la propuesta de Jesús?
  • ¿Qué lugar ocupa la renuncia en mi camino de vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Dame un corazón pobre

 

Para la lectura espiritual

 

«Dichosos los pobres en el espíritu»

 

…”Todos los hombres, sin excepción, desean la felicidad, la dicha. Pero referente a ella tienen ideas muy distintas; para uno está en la voluptuosidad de los sentidos y la suavidad de la vida; para otro, en la virtud; para otro, en el conocimiento de la verdad. Por eso, el que enseña a todos los hombres, comienza por enderezar a los que se extravían, dirige a los que se encuentran en camino, y acoge a los que llaman a su puerta… Aquel que es «El Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14,6) endereza, dirige, acoge y comienza por esta palabra: «Dichosos los pobres en el espíritu».

La falsa sabiduría de este mundo, que es auténtica locura (1C 3,19), pronuncia sin comprender lo que afirma; declara dichosa «la raza extranjera, cuya diestra jura en falso, cuya boca dice falsedades» porque «sus silos están repletos, sus rebaños se multiplican y sus bueyes vienen cargados» (Sl 143, 7-13). Pero todas sus riquezas son inseguras, su paz no es paz (Jr 6,14), su gozo, estúpido. Por el contrario, la Sabiduría de Dios, el Hijo por naturaleza, la mano derecha del Padre, la boca que dice la verdad, proclama que son dichosos los pobres, destinados a ser reyes, reyes del Reino eterno. Parece decir: «Buscáis la dicha, y no está donde la buscáis, corréis, pero fuera del camino. Aquí tenéis el camino que conduce a la felicidad: la pobreza voluntaria por mi causa, éste es el camino. El Reino de los cielos en mí, ésta es la dicha. Corréis mucho pero mal, cuanto más rápidos vais, más os alejáis del término…»

No temamos, hermanos. Somos pobres; escuchemos al Pobre recomendar a los pobres la pobreza. Podemos creerle pues lo ha experimentado. Nació pobre, vivió pobre, murió pobre. No quiso enriquecerse; sí, aceptó morir. Creamos, pues a la Verdad que nos indica el camino hacia la vida. Es arduo pero corto; la dicha es eterna. El camino es estrecho, pero conduce a la vida

(Mt 7,14)

 
 

Isaac de la Estrella (?- hacia 1171), Sermón 1, para la fiesta de Todos los Santos

 

Para rezar

 

Entre los más pobres

 

Este es tu escabel, y tus pies se posan aquí,
entre los más pobres, los ínfimos y los abandonados.
Cuando trato de inclinarme ante ti, mi gesto no alcanza
la profundidad en la que se posan tus pies
entre los más pobres, los ínfimos y los abandonados.
La soberbia no puede acercarse adónde tú caminas,
vestido como los humildes,
entre los más pobres, los ínfimos y los abandonados.
Mi corazón nunca podrá hallar el camino
hasta donde tú estás acompañando
a los que no tienen compañía,
entre los más pobres, los ínfimos y los abandonados.

R. Tagore

 

Martes X

San Bernabé, apóstol (M.O)

 

El Reino de los Cielos está cerca

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles 11, 21b-26; 13,1-3

 

En aquellos días: Muchos creyeron y se convirtieron. Al enterarse de esto, la Iglesia de Jerusalén envió a Bernabé a Antioquía. Cuando llegó y vio la gracia que Dios les había concedido, él se alegró mucho y exhortaba a todos a permanecer fieles al Señor con un corazón firme. Bernabé era un hombre bondadoso, lleno del Espíritu Santo y de mucha fe. Y una gran multitud adhirió al Señor. Entonces partió hacia Tarso en busca de Saulo, y cuando lo encontró, lo llevó a Antioquía. Ambos vivieron todo un año en esa Iglesia y enseñaron a mucha gente. Y fue en Antioquía, donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de “cristianos”. En la Iglesia de Antioquía había profetas y doctores, entre los cuales estaban Bernabé y Simeón, llamado el Negro, Lucio de Cirene, Manahén, amigo de infancia del tetrarca Herodes, y Saulo.

Un día, mientras celebraban el culto del Señor y ayunaban, el Espíritu Santo les dijo: “Resérvenme a Saulo y a Bernabé para la obra a la cual los he llamado”. Ellos, después de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 97,1.2-3b. 3c-4. 5-6 (R.: cf. 2b)

 

R.    El Señor reveló su justicia a los ojos de las naciones.

 

Canten al Señor un canto nuevo,

porque el hizo maravillas:

su mano derecha y su santo brazo

le obtuvieron la victoria. R.

 

El Señor manifestó su victoria,

reveló su justicia a los ojos de las naciones:

se acordó de su amor y su fidelidad

a favor del pueblo de Israel. R.

 

Los confines de la tierra han contemplado

el triunfo de nuestro Dios.

Aclame al Señor toda la tierra,

prorrumpan en cantos jubilosos. R.

 

Canten al Señor con el arpa

y al son de instrumentos musicales;

con clarines y sonidos de trompeta

aclamen al Señor, que es Rey. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 7-13

 

Jesús dijo a sus discípulos: Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento. Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La primera lectura narra el inicio de la comunidad cristiana en Antioquía, la cual jugará un papel decisivo en la expansión del cristianismo, en la cuenca del Mediterráneo, tal como lo relatan los capítulos 13 y 14 de los Hechos de los Apóstoles. Cuando la Iglesia de Jerusalén se entera de la respuesta positiva de los habitantes de Antioquía frente al evangelio, enviaron a Bernabé, el cual es descrito como “ser humano justo y lleno del Espíritu Santo y fe”.
  • Bernabé es un “justo”, es decir, según el lenguaje teológico del Antiguo Testamento una persona íntegra y fiel a los mandamientos del Señor. Pero además, es descrito como alguien “lleno del Espíritu Santo y fe”, con lo cual se lo coloca en el ámbito de la nueva alianza, presentándolo como alguien dócil a la acción de Dios, en la obra de expansión del evangelio. El Espíritu Santo, en efecto, actuará eficazmente por mediación de Bernabé en la predicación del evangelio a los paganos.
  • El relato de los Hechos añade que Bernabé,…”exhortaba a todos para que se mantuvieran fieles al Señor”. Luego se describe la fecundidad de la predicación y de la exhortación de este hombre, “lleno de Espíritu Santo y fe”… “una considerable multitud se unió al Señor”.

***

  • En el evangelio de Mateo se narra el envío de los Doce por parte de Jesús y se indican las instrucciones básicas para la misión evangelizadora: a quien deben ir, lo que deben decir, como deben actuar.
  • Jesús elige a “Doce” de entre los discípulos para continuar su obra. El número “doce” hace referencia a las doce tribus de Israel. En el proyecto salvador de Jesús “los Doce” representan, las columnas del nuevo pueblo de Dios.
  • La misión de estos doce elegidos va destinada inicialmente a “las ovejas perdidas de la casa de Israel”. A partir de Israel, la misión se va abriendo poco a poco a todos los hombres; esto se realizará plenamente sólo después de la muerte y resurrección de Jesús, mediante la cual es constituido Mesías y Señor universal, con la efusión del Espíritu Santo.
  • Su programa misionero es descrito y se estructura a imagen de la misión histórica que llevó a cabo Jesús. Igual que Él deben anunciar el Reino y realizar los signos que los acreditan. Deberán anunciar que “está llegando el reino de los cielos”; proclamar que la justicia, la compasión y la solidaridad son una gracia y una realidad que hay que acoger como don de Dios, para construir un proyecto nuevo de humanidad.
  • Por otra parte, están llamados a continuar realizando los gestos de liberación de Jesús en favor de los pobres, los enfermos y los marginados del mundo. Para esto, Jesús los hace participar de la plenitud de su “poder”. Palabra y acción van indefectiblemente unidas.
  • Hoy también la misión es ponerse en camino, nos exige movernos de un lugar a otro, avanzar, superar obstáculos y no dejarnos vencer por el rechazo y la incomprensión del mundo. Como discípulos misioneros debemos confiar absolutamente en la gracia que se nos ha dado para anunciar. Esta es nuestra mayor fuerza: no apoyarnos en seguridades humanas, ir desprovistos de todo, confiando sólo en la fuerza del mensaje que llevamos, y abandonados totalmente a la providencia divina.
  • Desprovistos de todo y necesitados de todo, llevamos la mayor riqueza: el don del reino; por eso son posibles la pobreza, la confianza y el abandono.

 

Para discernir

 

  • ¿Siento la necesidad de evangelizar?
  • ¿Dónde pongo mis seguridades?
  • ¿Descubro que mi vida está llamada a ser evangelizadora por sí misma?

 

Para la lectura espiritual

 

Bernabé es uno de los apóstoles, nacido en Chipre. Era de origen judío, de la tribu de Leví.

Su nombre original era José. Los apóstoles le cambiaron por el de Bernabé, que significa hijo de la consolación, aunque según San Lucas significa el esforzado, el que anima y entusiasma.

Los Hechos de los Apóstoles afirman que Bernabé vendió su finca y entregó todo el dinero a los otros apóstoles para distribuir entre los pobres.

Fue un gran colaborador de San Pablo quien a su regresó a Jerusalén, tres años después de su conversión, recibió de Bernabé apoyo ante los demás apóstoles, que sospechaban de él.

No se encuentra entre los doce elegidos por Jesucristo, pero probablemente fue uno de los setenta discípulos mencionados en el Evangelio. Bernabé es considerado apóstol por los primeros Padres de la Iglesia y también por San Lucas por la misión especial que le confió el Espíritu Santo.

Los Apóstoles lo apreciaban mucho por ser “un buen hombre, lleno de fe y del Espíritu Santo” (Hechos 11,24), por eso lo eligieron para la evangelización de Antioquía. Con sus prédicas aumentaron los convertidos.

Se fue a Tarso, y se asoció con San Pablo. Juntos obtuvieron un éxito extraordinario. Regresaron a Antioquía, donde permanecieron por un año. Éste se convirtió en el gran centro de evangelización y donde por primera vez se le llamó Cristianos a los seguidores de la doctrina de Cristo.

Volvieron a Jerusalén enviados por los cristianos de la floreciente iglesia de Antioquía, con una colecta para los que estaban pasando hambre en Judea.

El Espíritu Santo habló por medio de los maestros y profetas que adoraban a Dios: “Separad a Pablo y Bernabé, para una tarea que les tengo asignada”.

Después de ayuno y oración Pablo y Bernabé recibieron la misión y la imposición de manos. Partieron acompañados de Juan Marcos, primo de Bernabé, futuro evangelista, a predicar a otros lugares, entre estos Chipre, la patria de Bernabé. Allí convirtieron al procónsul romano Sergio Paulo, de quien Saulo tomó el nombre para predicar entre los gentiles.

Fueron luego a Perga en Panfilia, donde se inició el más peligroso viaje misionero. Juan Marcos no estaba muy decidido y les abandonó, regresando solo a Jerusalén. Luego prosiguieron su viaje misionero por las ciudades y naciones del Asia Menor.

En Iconium, capital de Licaonia, estuvieron a punto de morir apedreados por la multitud. Se refugiaron en Listra, donde el Señor por medio de San Pablo curó milagrosamente a un paralítico y por esa razón los habitantes paganos dijeron que los dioses los habían visitado, haciendo lo imposible evitaron que la población ofreciera sacrificios en honor a ellos y por eso se pasaron al otro extremo y lanzaron piedras contra San Pablo y lo dejaron maltrecho.

Tras una breve estancia en Derne, donde muchos se convirtieron, los dos Apóstoles volvieron a las ciudades que habían visitado previamente, para confirmar a los convertidos y para ordenar presbíteros. Recordaban que “es necesario pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios” (Hch 14, 22). Después de completar la primera misión regresaron a Antioquía de Siria.

Poco después, algunos de los Judíos Cristianos, contrarios a las opiniones de Pablo y Bernabé, exigían que los nuevos cristianos, aparte de ser bautizados sean circuncidados. A raíz de eso, se convocó al Concilio de Jerusalén. Se declaró entonces que los gentiles convertidos estaban exentos del deber de la circuncisión.

Ante el segundo viaje misionero surgió un conflicto entre Pablo y Bernabé. Bernabé quería llevar a su primo Juan Marcos y Pablo se oponía por haberles abandonado en la mitad del primer viaje (por miedo a tantas dificultades). Por ello decidieron separarse. San Pablo se fue a su proyectado viaje con Silas y Bernabé partió a Chipre con Juan Marcos.

Más tarde se volvieron a encontrar como amigos misionando en Corinto (1 Co. 9, 5-6), por lo que se deduce que Bernabé aún vivía y trabajaba en los años 56 o 57 P.C. Posteriormente San Pablo invita a Juan Marcos a unirse a él, cuando estaba preso en Roma, cosa que nos indica que Bernabé ya había muerto alrededor del año 60 o 61. Otros dicen que era predicador en Alejandría y Roma y primer obispo de Milán.

Escritos apócrifos hablan de un viaje a Roma y de su martirio, hacia el año 70, en Salamina, por mano de los judíos de la diáspora, que lo lapidaron. Tertuliano afirma que Bernabé escribió la Epístola a los Hebreos, otros creen que escribió en Alejandría la Epístola de Bernabé. En realidad, lo que se sabe de él tiene como fuente principal al Nuevo Testamento.

 

Para rezar

 

Señor, que nos has dado la gracia de pertenecer a tu Iglesia

y de participar en ella de tu misión de salvar a los hombres,

ayúdanos a conocerte mejor, a seguirte más de cerca

a darte a conocer a todos los hombres.
Inspíranos valor y entusiasmo,

para hacernos amigos de todos aquellos con quienes nos encontremos

y podamos acercarlos a Ti.

Que permanezcamos siempre cerca de ti y haz que

seamos generosos y creativos miembros de tu Iglesia.

Fortalece y acrecienta tu vida en nosotros,

para que todo lo que hagamos sea hecho contigo, desde ti y para ti.


Miércoles X

 

Viene a dar cumplimiento

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    3, 4-11

 

Hermanos:

Es Cristo el que nos da esta seguridad delante de Dios, no porque podamos atribuirnos algo que venga de nosotros mismos, ya que toda nuestra capacidad viene de Dios. El nos ha capacitado para que seamos los ministros de una Nueva Alianza, que no reside en la letra, sino en el Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu da vida.

Ahora bien, si el ministerio que lleva a la muerte -grabado sobre piedras- fue inaugurado con tanta gloria que los israelitas no podían fijar sus ojos en el rostro de Moisés, por el resplandor -aunque pasajero- de ese rostro, ¡cuánto más glorioso será el ministerio del Espíritu!

Y si el ministerio que llevaba a la condenación fue tan glorioso, ¡cuál no será la gloria del ministerio que conduce a la justicia! En realidad, aquello que fue glorioso bajo cierto aspecto ya no lo es más en comparación con esta gloria extraordinaria. Porque si lo que era transitorio se ha manifestado con tanta gloria, ¡cuánto más glorioso será lo que es permanente!

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 98, 5. 6. 7. 8. 9 (R.: cf. 9c)

 

R.    Santo eres, Señor, Dios nuestro.

 

Glorifiquen al Señor, nuestro Dios,

adórenlo ante el estrado de sus pies.

¡Santo es el Señor! R.

 

Moisés y Aarón, entre sus sacerdotes,

y Samuel, entre los que invocaban su Nombre,

clamaban al Señor y él les respondía. R.

 

Dios les hablaba desde la columna de nube;

ellos observaban sus mandamientos

y los preceptos que les había dado. R.

 

Señor, nuestro Dios, tú les respondías;

tú eras para ellos un Dios indulgente,

pero te vengabas de sus malas acciones. R.

 

Glorifiquen al Señor, nuestro Dios,

y adórenlo en su santa Montaña:

el Señor, nuestro Dios, es santo. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 17-19

 

Jesús dijo a sus discípulos:

No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.

El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El apóstol Pablo es maestro y testigo de la obra del Espíritu Santo. Su propia experiencia de vida, se resume en haber sido arrollado por la gracia y el amor, que cambiaron todo adentro de él, o mejor: que hicieron que todo lo suyo se convirtiera en instrumento puesto en manos de Dios para manifestar su gloria.
  • Pero no deja de reconocer que «nuestra capacidad nos viene de Dios». Pablo sabe que no hubiera podido superar las dificultades que le han salido en el camino, si no hubiera sido por la ayuda de Dios, que es quien le ha dado el ministerio que tiene como apóstol.
  • Aquí Pablo, entra en la difícil relación entre la ley antigua y la nueva. Él está muy contento de que le haya tocado anunciar la Alianza de Jesús, y por eso no quiere que los fieles de Corinto, se dejen engañar y vuelvan a la antigua. Su misión es ser «servidor de una nueva Alianza».
  • La Alianza que selló Moisés era «letra», no valía para transmitir vida, sólo servia para enseñar. La que nos viene por Jesús es «espíritu» y nos alcanza el perdón y la vida. Si la Alianza de Moisés, caduca y grabada en piedra, se recibió con tanto resplandor, cuánto más la Nueva Alianza de Jesús, que es definitiva y nos da su propio Espíritu.
  • Lo que la ley no pudo hacer, Dios lo hizo: envió a su propio Hijo. Esto significa que Jesús realiza lo que no alcanzaba a realizar la Ley, pero no a espaldas de la Ley, ni en contra de la Ley, sino más allá y en la misma dirección de la Ley, pues al fin y al cabo, la Ley vino del mismo Dios providente; que después de la Ley nos ha dado la gracia.
  • Si en el Antiguo Testamento «Moisés y Aarón con sus sacerdotes, invocaban al Señor y Él les respondía», y descubrían la cercanía de Dios en sus vidas, cuánto más nosotros; que conocemos y seguimos al Hijo mismo de Dios, el Sacerdote supremo, a quien nos unimos para alabar a Dios e interceder por la humanidad.

***

  • Los fariseos habían logrado hacer de la ley un absoluto inamovible en el cual Dios, era puesto como acusador, de las injusticias que tenían establecidas. Fanáticos obsesivos del cumplimiento de la ley, habían puesto la voluntad de Dios en elementos secundarios.
  • Jesús criticó repetidas veces las interpretaciones que se hacían de la ley de Moisés, pero no la desautorizó, sino que la cumplió e invitó a cumplirla. Cristo reconoce el valor perenne de la ley de Moisés: ella ha tenido una función importante e insustituible para Israel, dado que en ella descubrían la concretización de la voluntad de Dios.
  • Por esto Jesús no viene a abolir el valor de la ley, sino que viene a darle cumplimiento. Por eso la manifestación más plena de la voluntad de Dios, es su hijo Jesús, Salvador del hombre.
  • Todo cuanto estaba escrito en la ley antigua, tiene un valor profético y debía históricamente, cumplirse en los tiempos mesiánicos. Jesús es la plenitud y el cumplimiento de este tiempo de gracia, en el que se hace presente, de una manera definitiva, el Reino de Dios. Por tanto, Jesús es la plenitud y el cumplimiento profético de la ley.
  • El Antiguo Testamento no está derogado: está perfeccionado por Jesús y su evangelio. Los mandamientos de Moisés siguen siendo válidos. La Pascua de Israel ya fue salvación liberadora, aunque tiene su pleno cumplimiento en la Pascua de Cristo y en la nuestra.
  • En Jesús, tenemos la plenitud de la Revelación. Él es el Verbo, la Palabra de Dios, que se ha hecho hombre y viene a nosotros para darnos a conocer quién es Dios y cómo nos ama. Esta Palabra que es Dios mismo, espera del hombre una respuesta de amor. Obras son amores, dice el refrán popular. Nuestra respuesta de amor se manifiesta viviendo profundamente y con fuerza sus enseñanzas: «Si me aman, guardarán mis mandamientos».
  • El amor no es sólo un sentimiento, sino que pide obras, obras de amor, vivir el doble precepto de la caridad.
  • Guardar los mandamientos de Dios, es una muestra de que lo amamos con obras y de verdad.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué papel juega la ley en nuestra vida?
  • ¿Descubro el valor que se esconde detrás de la letra de la ley?
  • ¿Mi fe se contenta con simplemente cumplir?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Que se cumpla Tu Palabra

 

Para la lectura espiritual

 

…Pero los únicos que pueden tener esa justicia mejor [que la de los escribas y los fariseos; cf. 2.20] son aquellos a quienes Cristo habla, los que él ha llamado. La condición de esta justicia mejor es el llamamiento de Cristo, es Cristo mismo. Resulta así comprensible que Jesús, en este momento del sermón del monte, hable por primera vez de sí mismo. Entre la justicia mejor y los discípulos, a los que se la exige, se encuentra él. Ha venido para cumplir la Ley de la antigua alianza. Este es el presupuesto de todo lo demás; Jesús da a conocer su unión plena con la voluntad de Dios en el Antiguo Testamento, en la Ley y los profetas. De hecho, no tiene nada que añadir a los preceptos de Dios; los guarda, y esto es lo único que añade. Dice de sí mismo que cumple la Ley. Y es verdad. La cumple hasta lo más mínimo. Y al cumplirla, se «consuma todo» lo que ha de suceder para el cumplimiento de la Ley [...]. La justicia de los discípulos es justicia bajo la cruz. Es la justicia de los pobres, de los combatidos, hambrientos, mansos, pacíficos, perseguidos por amor a Cristo; la justicia visible de los que son luz del mundo y ciudad sobre el monte, por la llamada de Cristo. Si la justicia de los discípulos es «mejor» que la de los fariseos se debe a que sólo se apoya en la comunidad de aquel que ha cumplido la Ley; la justicia de los discípulos es auténtica justicia porque ahora cumplen la voluntad de Dios observando la Ley…

 

Dietrich Bonhoeffer, El precio de la gracia.

 

Para rezar

 

Manda y ordena lo que quieras


Señor, tú que nos diste el que te encontráramos 
y el ánimo para seguir buscándote, 
no nos abandones al cansancio ni a la desesperanza. 
Haznos buscarte siempre y cada vez con más ardor. 
Y danos fuerzas para adelantar en la búsqueda.

Manda y ordena lo que quieras, 
pero limpia mis oídos para que escuchen tu voz. 
Sana y abre mis ojos 
para que descubran tus indicaciones. 
Aparta de mí toda ignorancia 
para que reconozca tus caminos. 
Dime a dónde debo dirigir la mirada para verte a ti, 
y así poder cumplir lo que te agrada

 

San Agustín

Jueves X

 

Vivan una justicia superior

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    3, 15-4, 1. 3-6

 

Hermanos:

Hasta el día de hoy un velo les cubre la inteligencia siempre que leen a Moisés. Pero al que se convierte al Señor, se le cae el velo. Porque el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad. Nosotros, en cambio, con el rostro descubierto, reflejamos, como en un espejo, la gloria del Señor, y somos transfigurados a su propia imagen con un esplendor cada vez más glorioso, por la acción del Señor, que es Espíritu.

Por eso, investidos misericordiosamente del ministerio apostólico, no nos desanimamos. Si nuestro Evangelio todavía resulta impenetrable, lo es sólo para aquellos que se pierden, para los incrédulos, a quienes el dios de este mundo les ha enceguecido el entendimiento, a fin de que no vean resplandecer el Evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios.

Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús, el Señor, y nosotros no somos más que servidores de ustedes por amor de Jesús.

Porque el mismo Dios que dijo: «Brille la luz en medio de las tinieblas», es el que hizo brillar su luz en nuestros corazones para que resplandezca el conocimiento de la gloria de Dios, reflejada en el rostro de Cristo.

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Sal 84, 9ab y 10. 11-12. 13-14 ( R.: cf. 10b)

 

R.    La gloria del Señor habitará en nuestra tierra.

 

Voy a proclamar lo que dice el Señor:

el Señor promete la paz,

la paz para su pueblo y sus amigos.

Su salvación está muy cerca de sus fieles,

y la Gloria habitará en nuestra tierra. R.

 

El Amor y la Verdad se encontrarán,

la Justicia y la Paz se abrazarán;

la Verdad brotará de la tierra

y la Justicia mirará desde el cielo. R.

 

El mismo Señor nos dará sus bienes

y nuestra tierra producirá sus frutos.

La Justicia irá delante de él,

y la Paz, sobre la huella de sus pasos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 20-26

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los

escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.

Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal. Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego.

Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que

tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.

Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas

caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pablo tuvo como estrategia básica de evangelización, durante años enteros, cada vez que llegaba a un lugar comenzar su obra de predicación en las sinagogas, básicamente con un anuncio maravilloso: “las promesas hechas a nuestros padres han sido cumplidas en Jesucristo, muerto y resucitado”.
  • En este texto vemos como Pablo prosigue su propia defensa frente a los ministros de la Antigua Alianza. Se defiende porque se le ataca y acusa: pero toda su argumentación descansa sobre Cristo y no sobre Si mismo. Pablo utiliza aquí un argumento comprensible para los judíos que le atacaban. En la Biblia, en efecto, se presenta a Moisés bajando del Sinaí cubierto con un velo para ocultar el resplandor de su rostro luminoso por el contacto de Dios. Pablo saca de ello otra conclusión: los judíos están siempre bajo ese velo porque es oscuro su entender la Palabra de Dios.
  • Hoy todavía, cuando se lee la ley de Moisés, un «velo» se extiende sobre el corazón de los que escuchan… Pero si nos volvemos al Señor, el velo se levanta.
  • Sólo en Cristo se comprenden la Escritura y la historia, sólo él puede descorrer el velo. «El Señor es espíritu», es decir, solamente en el Señor se produce liberación de la letra y de la ley.
  • Los judíos leen la misma Escritura que nosotros, pero no la acaban de entender con claridad. A nosotros Jesús nos ha «revelado», «desvelado» el sentido de la historia y de la voluntad de Dios.
  • Pablo se llama a sí mismo ministro del espíritu y, por lo tanto lo vive con toda libertad, sin ataduras, como es propio del tiempo nuevo comenzado. Donde hay el Espíritu del Señor hay libertad. No estamos atados a los que interpretan la vida del hombre como una simple casualidad en la cadena evolutiva. No somos fruto de un mecanismo ciego, sino de un amor que nos quiere personalmente. Por eso es valiosa cada vida humana. No somos esclavos de nuestra tendencia a la búsqueda de egoísta de nosotros mismos, sino que en el amor encontramos el verdadero camino para nuestra realización personal y felicidad.

***

  • Jesús, con la autoridad del profeta definitivo enviado por Dios, y sirviéndose de antítesis muy claras, plantea a sus discípulos seis antítesis que comportan una nueva manera de pensar con relación a la mentalidad vigente sobre la ley. Las actitudes del Antiguo Testamento ahora deben ser perfeccionadas: «Si no son mejores que los letrados y los fariseos…».
  • Con la palabra “justicia” Mateo quiere indicar la fidelidad de los discípulos a la ley de Dios, fidelidad nueva, que se hace posible y urgente gracias a la interpretación autorizada de la ley que ofrece Jesús.
  • El discípulo de Jesús es fiel a la ley e incluso debe cumplirla hasta sus consecuencias más radicales, pero no con el espíritu de los fariseos que habían caído en el legalismo exterior y se contentaban con cumplir el mínimo indispensable.
  • La vivencia que propone Jesús de la ley abarca no solamente las acciones culpables sino la raíz de donde brotan esas acciones: el sentimiento e interioridad del ser humano.
  • Esta interpretación mucho más radical e interior de la ley está fundamentada en una relación personal con el Padre y desborda las exigencias de la misma ley a través de un amor vivido en plenitud.
  • Han oído que se mandó a los antiguos: No matarás… Pues Yo les digo: Todo el que trate con ira a su hermano será condenado por el tribunal. Este primer ejemplo de “cumplimiento” de la Ley antigua es ya una fidelidad dado que prohibiendo matar, la Ley quería ya conducir al hombre a una menor violencia y a un mayor amor. Pero Jesús pide un cambio total: pasar de la práctica formalista a una actitud de interiorización. Lo que corrompe el interior del corazón humano no es el gesto de matar, ya que se puede matar sin querer, sino el odio. Podemos ser verdaderos homicidas de nuestros hermanos sin derramamiento de sangre.
  • La piedad hacia Dios no es verdadera si no la precede el amor a los hermanos. La fraternidad verdadera en la vida cotidiana es prioritaria al servicio cultual de Dios; o mejor aún, es el servicio que Dios espera en primer lugar.
  • En una cultura generadora de muerte física de hombres y mujeres a causa de la violencia y la injusticia el Maestro, que nos invita a hacer cosas “mayores”, que parten de una actitud distinta. Cosas mayores que, paradójicamente, parten de las menores y más pequeñas. Jesús quiere que cuidemos nuestras actitudes interiores, que es de donde proceden los actos externos. No dar lugar al odio, al desprestigio, a la mentira, a los insultos y las discriminaciones, a fin de que reconstruyamos, desde el Evangelio, nuevas relaciones fraternas basadas en perdón y en la convivencia social.
  • Todo esto, sólo lo puede movilizar un gran amor. San Pablo dice: “No adulterarás, no matarás, no robarás, no codiciarás y todos los demás preceptos, se resumen en esta fórmula: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud». Sólo la caridad hacia el prójimo hasta el mínimo detalle será la mejor y más auténtica ofrenda al Dios.
  • Ser obradores de paz, tratar bien a todos, callar en el momento oportuno, decir palabras de ánimo, saludar también al que nos niega el saludo, saber perdonar, son las actitudes del discípulo del Reino que ha sido llamado a ser que sal de la tierra y luz del mundo, desde la vigencia de las bienaventuranzas.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué sal puedo aportar en para la construcción del Reino?
  • ¿Soy luz delante de mis hermanos?
  • ¿Descubro la necesidad de vivir este llamado con generosidad? ¿Dónde? ¿Cuándo?

 

Para rezar

 

Señor, hazme sencillo y humilde


¡Oh, Señor! Dame la salud del cuerpo, junto con la intención de
conservarla.

Dame una buena digestión, y también alguna que otra cosa para digerir.

¡Oh, Señor! Dame un alma santa, que tenga ojos para la belleza y la
pureza, para que ésta no se espante al ver el pecado, sino que sepa
enderezar la situación.

Dame un alma que no conozca el aburrimiento, la murmuración, el
gemido y el suspiro, No permitas que me dé demasiada pena por esta
cosa tan deleznable que llamo Yo.

Señor, dame la alegría del humorismo para que obtenga algún bien de
esta vida, y haga que los demás se puedan aprovechar de ello.

Así sea.

 

Santo Tomas Moro

 

Viernes X

 

Pero Yo les digo

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    4, 7-15

 

Hermanos:

Nosotros llevamos un tesoro en recipientes de barro, para que se vea bien que este poder extraordinario no procede de nosotros, sino de Dios.

Estamos atribulados por todas partes, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aniquilados.

Siempre y a todas partes, llevamos en nuestro cuerpo los sufrimientos de la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Y así aunque vivimos, estamos siempre enfrentando a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De esa manera, la muerte hace su obra en nosotros, y en ustedes, la vida.

Pero teniendo ese mismo espíritu de fe, del que dice la Escritura: Creí, y por eso hablé, también nosotros creemos, y por lo tanto, hablamos. Y nosotros sabemos que aquel que resucitó al Señor Jesús nos resucitará con él y nos reunirá a su lado junto con ustedes.

Todo esto es por ustedes: para que al abundar la gracia, abunde también el número de los que participan en la acción de gracias para gloria de Dios.

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Sal 115, 10-11. 15-16. 17-18 (R.: 17a)

 

R.    Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza.

 

Tenía confianza, incluso cuando dije:

«¡Qué grande es mi desgracia!.»

Yo, que en mi turbación llegué a decir:

«¡Los hombres son todos mentirosos!.» R.

 

¡Qué penosa es para el Señor

la muerte de sus amigos!

Yo, Señor, soy tu servidor,

tu servidor, lo mismo que mi madre:

por eso rompiste mis cadenas. R.

 

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,

e invocaré el nombre del Señor.

Cumpliré mis votos al Señor,

en presencia de todo su pueblo. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 27-32

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes han oído que se dijo: No cometerás adulterio. Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.

Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena. Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.

También se dijo: El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaración de divorcio. Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pablo y, como él, todos los ministros de la comunidad, sienten que llevan un tesoro; pero lo llevan «en vasijas de barro». Experimentan la debilidad y las dificultades en su camino, pero sin embargo, el ardiente deseo de anunciar es la prueba de que «Una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros».
  • El “tesoro” al que alude Pablo es la experiencia y el conocimiento de Jesús resucitado. Este es el incomparable don que llevamos en “vasijas de barro”. La predicación de la fe se hace desde la limitación propia de ser hombre.
  • Esta serie de imágenes nos recuerdan los combates de los gladiadores. Pablo, que ha experimentado esta situación, sabe muy bien que sin la gracia de Dios, estaba destinado al fracaso. La debilidad del creyente no es síntoma de fracaso, sino espacio abierto para la manifestación de Dios. En la debilidad de Jesús se manifestó la gloria del Padre, en la pobreza del creyente, se revelará la fuerza y la verdad del mensaje salvador.
  • Pablo insiste muchas veces en esta carta sobre las pruebas de su ministerio, en las cuales se encuentra su fecundidad. El Apóstol pone al descubierto, a los que se predican a sí mismos y se sienten muy seguros de su salvación futura. Apropiarse de la gloria de Jesús es un camino cerrado que lleva al fracaso. Cuando el apóstol se apropia de lo que predica está pretendiendo apropiarse de Dios mismo.
  • El camino del discípulo misionero, es todo lo contrario: Dios se manifiesta en “nuestra carne” y ella le sirve de instrumento para revelarse. Nuestro diario luchar, es hoy el lugar de la manifestación de Dios.
  • Para los que piensan que esto es una locura, Pablo usa como argumento positivo, el triunfo de los creyentes mismos. El apóstol tiene una fuerte seguridad: Dios le dará el triunfo. Pablo, en todo, se siente unido a Cristo. Se ha solidarizado con Él en los sufrimientos, con la esperanza de que también participará de su vida: «quien resucitó al Señor Jesús, también con Jesús nos resucitará». La fragilidad por las dificultades que los aprietan desde fuera, y por la debilidad que sienten dentro, los hace humildes y realistas.
  • Todo es para bien de la comunidad: «la muerte está actuando en nosotros y la vida en vosotros… todo es para su bien».
  • De este modo queda claro que sólo puede hablar, el que ha llegado a creer. Una fe fuerte a pesar de las dificultades, es la garantía de la fecundidad en la misión.

***

  • Jesús ve la necesidad de reemplazar el contenido de las leyes de la antigua alianza que, por tanto abuso habían perdido fuerza frente a las exigencias de una alianza nueva, que ya no se puede aplazar más.
  • Las antítesis que plantea Jesús entre lo que se decía en el Antiguo Testamento y lo que Él propone a los suyos, lo llevan al tema de la fidelidad conyugal, así como ayer lo hacía sobre la caridad fraterna.
  • La superioridad de los mandamientos que inaugura Jesús se concretiza cuando, al referirse al adulterio va más allá de la fidelidad física y se preocupa de la fidelidad que no se ve, pero que se juega en la conciencia.
  • Al referirse al adulterio, Jesús interpreta el mandamiento de forma radical. En el Antiguo Testamento, el adulterio es una violación del derecho del hombre. Pero Jesús va más allá, va al espíritu profundo de la ley, teniendo en cuenta incluso el peligro de la tentación.
  • Como en el caso del homicidio, se toma la suprema ofensa, como punto de partida, más allá de la cual avanza Jesús. La afirmación es contundente; mirar con deseo tiene tanta culpabilidad como el mismo adulterio. Jesús va a la raíz de la ley tratando de llegar a las causas que generan el impulso y los deseos de la carne.
  • El Antiguo Testamento está siendo perfeccionado y corregido por Jesús, que quiere restaurar el plan inicial de Dios sobre el amor, con una fidelidad indisoluble que exige, a veces, renuncias. Las sentencias de Jesús sobre la mano o el ojo que son ocasión de pecado, son un llamado a suprimir las causas, que provocan el tropiezo.
  • En este mismo contexto encontramos la antítesis, sobre el divorcio. Los fariseos interpretan el tema del divorcio desde el Deuteronomio; que permite al varón expulsar a la mujer con la condición de darle un acta de repudio o documento de libertad. El que “repudia a la propia esposa” la expone al adulterio, no sólo a ella sino a quien se una a ella en una nueva unión conyugal.
  • Jesús reinterpreta la ley apoyando la dignidad de la mujer y fundando el matrimonio como vínculo de unidad. Superando los límites de lo que está mandado por la ley mosaica, reafirma el valor del matrimonio, no como un derecho del uno sobre el otro, sino como unidad responsable entre el hombre y la mujer. Para Jesús el divorcio va contra el plan de Dios, que quiere un amor fiel en la vida matrimonial. El divorcio es la preparación del adulterio.
  • Con la frase «Pero yo les digo», Jesús busca profundidad, invitando a ir a la raíz de las cosas. La fuente de todo está en el corazón, en el pensamiento.
  • Cuando examinamos nuestros actos, no deberíamos quedarnos en los hechos externos aislados, sino llegar a nuestras actitudes internas que son la raíz de lo que hacemos y decimos. Si dentro de nosotros están arraigados el orgullo, la codicia, o el rencor, para corregirlos necesitamos atacar esa raíz. Si nuestro ojo está viciado, todo lo verá mal. Si lo curamos todo lo verá sano. Las palabras hirientes o los gestos agresivos nacen de dentro.
  • Lo que busca Jesús es edificar más por dentro que por fuera, porque las leyes son fáciles de burlar, mientras que la conciencia es el corazón y el cimiento de la persona íntegra. Con normas externas que prohíban hacer el mal, no se puede construir el Reino de Dios; es preciso el cambio en el corazón, que se traduce en cambio visible fuera, en la persona, en su comportamiento individual y social.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué valor le doy a las intenciones?
  • ¿Voy a las raíces de mis inconsistencias y pecados?
  • ¿Valoro la fidelidad?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

    Que me aleje de la ocasión de pecado   

 

Para la lectura espiritual

 

…”La vinculación a Jesucristo no abre paso al placer que carece de amor, sino que lo prohíbe a los discípulos. Puesto que el seguimiento es negación de sí y unión a Jesús, en ningún momento puede tener curso libre la voluntad propia, dominada por el placer, del discípulo. Tal concupiscencia, aunque sólo radicase en una simple mirada, separa del seguimiento y lleva todo el cuerpo al infierno. Con ella, el hombre vende su origen celestial por un momento placentero. No cree en el que puede devolverle una alegría centuplicada por el placer al que renuncia. No confía en lo invisible, sino que se aferra al fruto visible del placer. De este modo se aleja del camino del seguimiento y queda separado de Cristo.

La impureza de la concupiscencia es incredulidad. Por eso hay que rechazarla. Ningún sacrificio que libere a los discípulos de este placer que separa de Jesús es demasiado grande. El ojo es menos que Cristo y la mano es menos que Cristo. Si el ojo y la mano sirven al placer e impiden a todo el cuerpo la pureza del seguimiento, es preferible renunciar a ellos a renunciar a Jesús. Las alegrías que proporciona el placer son menores que sus inconvenientes; se consigue el placer del ojo y de la mano por un instante, y se pierde el cuerpo por toda la eternidad. Tu ojo, que sirve a la impura concupiscencia, no puede contemplar a Dios”…

 

Dietrich Bonhoeffer, El precio de la gracia. El seguimiento.

 

Para rezar

 

Oración de los esposos

 

Señor, haz de nuestro hogar un lugar de amor:
donde no haya injurias, porque Tú nos das paciencia;
donde no haya rencor, porque Tú nos enseñas el perdón;
donde no haya abandono, porque Tú estás siempre con nosotros.

Haz, Señor, de nuestras vidas, una página llena de Ti.
Que cada mañana amanezca un día más de entrega.
Que cada noche nos encuentres con más amor de esposos.
Que vivamos todo el día en la ayuda y el consuelo mutuos.

Ayúdanos, Señor, para educar a nuestros hijos, según tu imagen y semejanza;
para que vivamos nuestro amor conforme a tú voluntad;
para que veamos en nuestra felicidad un motivo más para amarte;
para que demos a los demás lo mucho que Tú nos has dado.

Te invitamos, Señor, a nuestro hogar.
Ojalá encuentres el bien en él.

Amén.

 

Sábado X

 

Que tu “sí” sea sí

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    5, 14-21

 

Hermanos:

El amor de Cristo nos apremia, al considerar que si uno solo murió por todos, entonces todos han muerto. Y él murió por todos, a fin de que los que viven no vivan más para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. Por eso nosotros, de ahora en adelante, ya no conocemos a nadie con criterios puramente humanos; y si conocimos a Cristo de esa manera, ya no lo conocemos más así. El que vive en Cristo es una nueva criatura: lo antiguo ha desaparecido, un ser nuevo se ha hecho presente.

Y todo esto procede de Dios, que nos reconcilió con él por intermedio de Cristo y nos confió el ministerio de la reconciliación. Porque es Dios el que estaba en Cristo, reconciliando al mundo consigo, no teniendo en cuenta los pecados de los hombres, y confiándonos la palabra de la reconciliación.

Nosotros somos, entonces, embajadores de Cristo, y es Dios el que exhorta a los hombres por intermedio nuestro. Por eso, les suplicamos en nombre de Cristo: Déjense reconciliar con Dios. A aquel que no conoció el pecado, Dios lo identificó con el pecado en favor nuestro, a fin de que nosotros seamos justificados por él.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 102, 1-2. 3-4. 8-9. 11-12 (R.:8a)

 

R.    El Señor es bondadoso y compasivo.

 

Bendice al Señor, alma mía,

que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;

bendice al Señor, alma mía,

y nunca olvides sus beneficios. R.

 

El perdona todas tus culpas

y cura todas tus dolencias;

rescata tu vida del sepulcro,

te corona de amor y de ternura. R.

 

El Señor es bondadoso y compasivo,

lento para enojarse y de gran misericordia;

no acusa de manera inapelable

ni guarda rencor eternamente. R.

 

Cuanto se alza el cielo sobre la tierra,

así de inmenso es su amor por los que lo temen;

cuanto dista el oriente del occidente,

así aparta de nosotros nuestros pecados. R.

   

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 33-37

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes han oído también que se dijo a los antepasados: No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor. Pero yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la Ciudad del gran Rey. No jures tampoco por tu cabeza, porque no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos.

Cuando ustedes digan «sí», que sea sí, y cuando digan «no», que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno.

 

Palabra del Señor.