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TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA VII – CICLO B

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA VII

 

LUNES DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

María Madre de la Iglesia

 

MARTES VII

 

MIÉRCOLES VII

 

JUEVES VII

 

VIERNES VII

 

SÁBADO VII

 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA VII

 

LUNES DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

María Madre de la Iglesia

 

Aquí tienes a tu hijo. Aquí tienes a tu madre.

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    1, 12-14

 

Después que Jesús subió al cielo, los Apóstoles regresaron entonces del monte de los Olivos a Jerusalén: la distancia entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en día sábado. Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala donde solían reunirse. Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago. Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Jdt 13, 18bcde. 19 (R.: 15, 9d)

 

R.    ¡Tú eres el insigne honor de nuestra raza!

 

Que el Dios Altísimo te bendiga, hija mía,

más que a todas las mujeres de la tierra;

y bendito sea el Señor Dios,

creador del cielo y de la tierra. R.

 

Nunca olvidarán los hombres

la confianza que has demostrado

y siempre recordarán el poder de Dios. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    19, 25-27

 

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena.

Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo.»

Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre.»

Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • María es, el primer y principal miembro de la Iglesia, nuestra hermana en la fe, y al mismo tiempo, nuestra Madre. Siendo Madre de Cristo, es Madre de su cuerpo que es la Iglesia. Siendo madre del que es la cabeza, lo es también de sus miembros los cuales estamos incorporados a Él por la gracia: «Como la maternidad divina es el fundamento de la especial relación de María con Cristo y de su presencia en el plan de salvación obrado por Jesucristo, así también constituye el fundamento principal de las relaciones de María con la Iglesia, por ser la Madre de Aquél que estuvo desde el primer instante de la encarnación en su seno virginal y unió así como Cabeza a su Cuerpo místico, que es la Iglesia. María, pues, por ser la Madre de Cristo, es también Madre de todos los fieles y los pastores, es decir, la Iglesia». (Pablo VI, CVII)
  • El Concilio Vaticano II, nos dice que María es Madre no sólo de la Cabeza, sino también de los miembros del Cuerpo místico de Cristo: «Porque cooperó con su caridad a que los fieles naciesen en su Iglesia» (LG 53). Cooperó en la encarnación y cooperó también en la cruz, en el momento en el que del Corazón traspasado de Cristo nacía la familia de los redimidos: «no sin designio divino, estuvo de pie, se condolió vehementemente con su Unigénito y se asoció maternalmente a su sacrificio, consintiendo amorosamente a la inmolación de la víctima que Ella había engendrado» (LG 58).
  • Sin negar su sufrimiento, la actitud de la Virgen María no fue la de una madre que se duele ante la muerte de su hijo; fue la actitud de una madre, que aún en medio del dolor, se asocia, se une positivamente al sacrificio, no sólo porque la víctima inmolada era su propio Hijo, sino porque el amor la lleva a volver a dar su sí como lo dio el día de la Encarnación.
  • María es nuestra Madre porque ha cooperado decisivamente para nuestro nacimiento a la gracia, pero sobre todo, porque en la medida en que el Espíritu Santo nos inserta en Cristo, hermanándonos con Él, María nos ama como miembros que somos de su Cuerpo. Ella no puede dejar de amar con amor maternal a los que están hermanados con su Hijo por la gracia.
  • Esta realidad nos permite tener los mismos sentimientos que Cristo tenía hacia su Padre del cielo y hacia su Madre terrena. La maternidad de María no viene a oscurecer en nada la paternidad de Dios, sino que, más bien, llega a confirmarla, en la medida en que suscita en nosotros una confianza filial, clave para ser engendrados por Dios. Ella, con su delicadeza y su providencia maternal, prepara el camino de la mejor manera posible. La maternidad de María es así para nosotros un puro regalo de Dios.
  • La vida de María aquí en la tierra fue una vida empapada de Dios, haciéndose: canto de glorificación en el magníficat, petición confiada en las bodas de Caná y espera perseverante con la Iglesia en el cenáculo. Desde entonces hasta nuestros días es en todo tiempo intercesora para todos los miembros del Cuerpo místico de Cristo: «No dejó en el cielo su oficio salvador, sino que continúa alcanzándonos, por su continua intercesión, los dones de salvación. María hace que la Iglesia se sienta familia (Documento de Puebla 285,287) y hace que el Evangelio se haga más carne entre nosotros (Documento de Puebla 303). Por su amor maternal cuida de los hermanos de su Hijo que peregrinan y se debaten entre peligros y angustias y luchan contra el pecado hasta que sean llevados a la patria feliz. Por eso la bienaventurada Virgen en la Iglesia es invocada con los títulos de abogada, auxiliadora, socorro, mediadora» (LG 62).
  • María en el cielo sigue siendo nuestra madre e intercede maternalmente por nosotros. La intercesión de María es una intervención maternal llena de delicadeza, de finura, de paciencia, de solicitud, de tacto de Madre, que con su intervención múltiple va implorando las gracias indispensables. Como Madre de Dios, su intercesión es poderosa; como Madre nuestra, su intercesión es segura. María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.

***

  • La Iglesia es semejante en todo a María. Dio a luz a la cabeza de la Iglesia, y ésta  engendra constantemente hijos que forman el cuerpo místico de la cabeza. Engendra y da a luz sus hijos por medio de la predicación de la palabra y la administración de los sacramentos. La fuente bautismal es el fecundo seno materno del que constantemente brotan nuevos hijos. María concibe y da a luz en el Espíritu Santo; también la Iglesia concibe y da a luz en el  Espíritu Santo. María da a luz para una nueva creación, y la Iglesia da a luz a los nuevos  hombres.
  • Pero la relación entre María y la Iglesia va más allá del mero paralelo. Es una relación de  origen, pues los alumbramientos de la Iglesia están condicionados por el parto de María. Lo nacido de María vino al mundo como cabeza de una nueva humanidad. Su parto está  ordenado a los alumbramientos de la Iglesia, como la cabeza al cuerpo.
  • A la inversa, los partos de la Iglesia se reflejan en el de María, consuman en cierto sentido lo que comenzó por aquél. De esa manera, el parto de María y los de la Iglesia forman un todo único. María tiene en esto importancia fundamental.

 

Para discernir

 

  • ¿Mi relación con la Virgen María se limita a simple piedad?
  • ¿Experimento su materna protección?
  • ¿Me confío a su intercesión?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Aquí tienes a tu hijo…

 

Para la lectura espiritual

 

…”El título de «Madre de la Iglesia», aunque se ha atribuido tarde a María, expresa la relación materna de la Virgen con la Iglesia, tal como la ilustran ya algunos textos del Nuevo Testamento.

María, ya desde la Anunciación, está llamada a dar su consentimiento a la venida del reino mesiánico, que se cumplirá con la formación de la Iglesia.

María en Caná, al solicitar a su Hijo el ejercicio del poder mesiánico, da una contribución fundamental al arraigo de la fe en la primera comunidad de los discípulos y coopera a la instauración del reino de Dios, que tiene su «germen» e «inicio» en la Iglesia (cf. Lumen gentium, 5).

En el Calvario María, uniéndose al sacrificio de su Hijo, ofrece a la obra de la salvación su contribución materna, que asume la forma de un parto doloroso, el parto de la nueva humanidad.

Al dirigirse a María con las palabras «Mujer, ahí tienes a tu hijo», el Crucificado proclama su maternidad no sólo con respecto al apóstol Juan, sino también con respecto a todo discípulo. El mismo Evangelista, afirmando que Jesús debía morir «para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos» (Jn 11, 52), indica en el nacimiento de la Iglesia el fruto del sacrificio redentor, al que María está maternalmente asociada”…

 

De la Catequesis de San Juan Pablo II en la audiencia general de los miércoles

17 de septiembre de 1997

 

Para rezar

 

Oración a María Madre de la Iglesia

 

María, tus hijos llenos de gozo,

Te proclamamos por siempre bienaventurada

Tú aceptaste gozosa la invitación del Padre

para ser la Madre de su Hijo.

Con ello nos invitas a descubrir

la alegría del amor y la obediencia a Dios.

Tú que acompañaste hasta la cruz a tu Hijo,

danos fortaleza ante el dolor

y grandeza de corazón

para amar a quienes nos ofenden.

Tú al unirte a la oración de los discípulos,

esperando el Espíritu Santo,

te convertiste en modelo

de la Iglesia orante y misionera.

Desde tu asunción a los Cielos,

proteges los pasos de quienes peregrinan.

guíanos en la búsqueda

de la justicia, la paz y la fraternidad.

María gracias por tenerte como Madre.

Amén.

 

El 21 de noviembre de 1964, al terminar la tercera sesión del Concilio Vaticano II, el Papa Pablo VI declaró a María Santísima “Madre de la Iglesia, esto es, de todo el pueblo cristiano, que la llama Madre amorosa”.

A partir de entonces, muchas iglesias particulares y familias religiosas empezaron a venerar a la Santísima Virgen con este título.

 

 

MARTES VII

 

Para ser el primero hacerse el último

 

Lectura de la carta del apóstol Santiago    4, 1-10

 

Hermanos:

¿De dónde provienen las luchas y las querellas que hay entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que combaten en sus mismos miembros? Ustedes ambicionan, y si no consiguen lo que desean, matan; envidian, y al no alcanzar lo que pretenden, combaten y se hacen la guerra. Ustedes no tienen, porque no piden. O bien, piden y no reciben, porque piden mal, con el único fin de satisfacer sus pasiones.

¡Corazones adúlteros! ¿No saben acaso que haciéndose amigos del mundo se hacen enemigos de Dios? Porque el que quiere ser amigo del mundo se hace enemigo de Dios. No piensen que la Escritura afirma en vano: El alma que Dios puso en nosotros está llena de deseos envidiosos.

Pero él nos da una gracia más grande todavía, según la palabra de la Escritura que dice: Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes.

Sométanse a Dios; resistan al demonio, y él se alejará de ustedes. Acérquense a Dios y él se acercará a ustedes. Que los pecadores purifiquen sus manos; que se santifiquen los que tienen el corazón dividido. Reconozcan su miseria con dolor y con lágrimas. Que la alegría de ustedes se transforme en llanto, y el gozo, en tristeza. Humíllense delante del Señor, y él los exaltará.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 54, 7-8. 9-10a. 10b-11a. 23 (R.: 23a)

 

R.    Confía tu suerte al Señor, y él te sostendrá.

 

¡Quién me diera alas de paloma

para volar y descansar!

Entonces huiría muy lejos,

habitaría en el desierto. R.

 

Me apuraría a encontrar un refugio

contra el viento arrasador y la borrasca.

Confunde sus lenguas, Señor, divídelas. R.

 

Porque no veo más que violencia

y discordia en la ciudad,

rondando día y noche por sus muros. R.

 

Confía tu suerte al Señor,

y él te sostendrá:

nunca permitirá que el justo perezca. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    9,30-37

 

Al salir de allí atravesaron la Galilea; Jesús no quería que nadie lo supiera, porque enseñaba y les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará.» Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas.

Llegaron a Cafarnaún y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó: «¿De qué hablaban en el camino?.» Ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande.

Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: «El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos.»

Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo: «El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Santiago está preocupado por los conflictos que surgen en las comunidades cristianas.
  • Si ayer hablaba de la verdadera sabiduría, hoy con palabras fuertes denuncia a los que en la comunidad crean división y no paz. Santiago habla de codicia, envidia, guerras, contiendas y homicidios. Y las causas son el orgullo, la ambición y la falta de una perspectiva más sobrenatural que impide una oración más verdadera. Los soberbios no saben hacer otra cosa que engendrar guerras, domésticas o mundiales.
  • Dios resiste a los orgullosos, pero da su gracia a los humildes. Humillarse ante Dios, es el camino que lleva al conocimiento realista de nuestra propia situación.
  • Sentir la propia miseria, vivir la tristeza de no ser lo que uno quisiera, no es ninguna vergüenza delante de Dios. Muy por el contrario, nos lleva a descubrir de un modo más profundo, la misericordia del único juez y a no colocarnos como jueces de los demás, e incluso de nosotros mismos.
  • Lo que nos da sabiduría, y por lo tanto la actitud justa con nosotros mismos y con los demás, es poner en Dios nuestra confianza, acercarnos a Él con una oración sincera; para que Él se acerque a nosotros; humillarnos para que Él nos levante.

***

  • Jesús para ir educando a los suyos en el camino del discipulado, les anuncia por segunda vez su pasión y su muerte. Pero todavía no están dispuestos a entender lo que les está queriendo decir. Lo que les preocupa, y de eso discuten en el camino, es «quién será el más importante». Ya se ven en el Reino del Maestro, ocupando los puestos de honor.
  • Aún se ve lo difícil que es para los discípulos comprender la pasión, muerte y resurrección de Jesús. A pesar de haber escuchado, directamente de sus labios, los requerimientos para la construcción del Reino siguen preocupados más por el poder, que por entregar incondicionalmente la vida por el hermano como les propone el Maestro.
  • Jesús, en la serenidad de casa, con extrema delicadeza les da una lección para que vayan corrigiendo sus expectativas. Les aclara que no se puede ser el primero en su Reino si no se abandona toda tentativa de poder, asumiendo comprometidamente el servicio y la entrega por los demás.
  • Después, pone a un niño en medio de ellos y dice que el que recibe a un niño lo recibe a Él. Precisamente a un niño, que en el ambiente social de entonces era más bien marginado de la sociedad y tenido en muy poco.
  • Jesús puede hablarles del poder y valor de la servicialidad porque es el primero que la vive con toda radicalidad. Toda su vida está en esa actitud de entrega por los demás porque no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida para la salvación de todos. Actitud que manifiesta en su cercanía a los más necesitados, que pondrá de manifiesto con ellos cuando arrodillado les lave los pies; pero sobre todo cuando en la cruz entregue su vida.
  • La dificultad para entender la lección que Jesús dio a los apóstoles también la padecemos hoy. Tendemos a ocupar los primeros lugares, a buscar nuestros propios intereses, a despreciar a aquellos de los que no podemos esperar mucho. Eso pasa en el mundo de la política, en nuestro mundo familiar o comunitario, en nuestra vida eclesial. Nuestra naturaleza se rebela cuando podemos «ser el último de todos».
  • La salvación del mundo vino a través de la cruz de Cristo. Seguimos a un Salvador humilde, aparentemente fracasado, el Siervo de todos, hasta la Cruz. El discípulo no puede ser más que el maestro. Colaborar con Él en la construcción del reino significará muchas veces sufrimiento, otras veces renuncia y esfuerzo, y siempre entrega gratuita.
  • Aquel que quiera ser discípulo de Jesús debe ser un servidor integral, especialmente de los que más lo necesitan, de los abandonados, de los postergados, de los que nadie atiende, aquellos de los que nadie se acuerda. Amar es servir. Un cristiano que no sirve, no sirve como cristiano. “Una Iglesia que no sirve, no sirve para nada”.
  • Como Iglesia también debemos asumir la radicalidad de la propuesta de servicio que Jesús asumió con todas las consecuencias que implique. Vivir en pobreza y al servicio de los hombres y de todo hombre, es la única obligación del cristiano.

 

Para discernir

 

  • ¿Acepto las consecuencias de renuncia y cruz en el seguimiento del Señor?
  • ¿Busco una salvación a mi medida?
  • ¿Reconozco en el servicio una fuente de Gracia?

     

Repitamos a lo largo de este día

 

…Seamos primeros sirviendo a todos…

 

Para la lectura espiritual

 

«Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos»

 

Jesús!… ¡Qué humildad la tuya, Rey de la gloria, al someterte a todos los sacerdotes, sin hacer distinción alguna entre los que te aman y los que, por desgracia, son tibios o fríos en tu servicio…! A su llamada, tú bajas del cielo; pueden adelantar o retrasar la hora del santo sacrificio, que tú estás siempre pronto a su voz… ¡Qué manso y humilde de corazón me pareces, Amor mío, bajo el velo de la blanca hostia! (Mt 11,29). Ya no puedes abajarte más para enseñarme la humildad; por eso, para responder a tu amor, yo también quiero desear que mis hermanas me pongan siempre en el último lugar y convencerme de que ése es precisamente mi sitio.

Yo sé bien, Dios mío, que al alma orgullosa tú la humillas y que a la que se humilla le concedes una eternidad gloriosa; por eso quiero ponerme en el último lugar y compartir tus humillaciones, para «tener parte contigo» (Jn 13,8) en el reino de los cielos.

Pero tú, Señor, conoces mi debilidad; cada mañana hago el propósito de practicar la humildad, y por la noche reconozco que he vuelto a cometer muchas faltas de orgullo. Al ver esto, me tienta el desaliento, pero sé que el desaliento es también una forma de orgullo. Por eso quiero, Dios mío, fundar mi esperanza sólo en ti; ya que tú lo puedes todo, haz nacer en mi alma la virtud que deseo. Para alcanzar esta gracia de tu infinita misericordia, te repetiré muchas veces: «¡Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo»…

 

 Santa Teresa del Niño Jesús (1873-1897), carmelita descalza, Doctora de la Iglesia -Oración 20

Para rezar

 

Gracias, Señor, por haberme llamado

a servir gratuitamente,
a dar mi tiempo, mis energías

y mi amor a quienes sufren.
Aquí estoy, Señor, envíame.
Dispón mi mente y mi corazón

a escuchar sin prejuicios,
a servir hasta las últimas consecuencias.

Envíame, Señor, a pesar de que yo también soy débil
así comprenderé que eres tú nuestra fuerza,
y mis hermanos descubrirán tu rostro

en mi presencia discreta.
Envíame, Señor, y así comprenderé

que la mayor felicidad está en servirte.

Amén.

 

 

MIÉRCOLES VII

 

El que no está contra nosotros está con nosotros

 

 

Lectura de la carta del apóstol Santiago    4, 13-16

 

Y ustedes, los que ahora dicen: «Hoy o mañana iremos a tal ciudad y nos quedaremos allí todo el año, haremos negocio y ganaremos dinero», ¿saben acaso qué les pasará mañana? Porque su vida es como el humo, que aparece un momento y luego se disipa.

Digan más bien: «Si Dios quiere, viviremos y haremos esto o aquello.»

Ustedes, en cambio, se glorían presuntuosamente, y esa jactancia es mala. El que sabe hacer el bien y no lo hace, comete pecado.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 48, 2-3. 6-7. 8-10. 11 (R.: Mt 5, 3)

 

R.    ¡Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos!

 

Oigan esto, todos los pueblos;

escuchen, todos los habitantes del mundo:

tanto los humildes como los poderosos,

el rico lo mismo que el pobre. R.

 

¿Por qué voy a temer en los momentos de peligro,

cuando me rodea la maldad de mis opresores,

de esos que confían en sus riquezas

y se jactan de su gran fortuna? R.

 

No, nadie puede rescatarse a sí mismo

ni pagar a Dios el precio de su liberación,

para poder seguir viviendo eternamente

sin llegar a ver el sepulcro:

el precio de su rescate es demasiado caro,

y todos desaparecerán para siempre. R.

 

Cualquiera ve que mueren los sabios;

necios e ignorantes perecen por igual,

y dejan a otros sus riquezas. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    9, 38-40

 

Juan le dijo a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre, y tratamos de impedírselo porque no es de los nuestros.»

Pero Jesús les dijo: «No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí. Y el que no está contra nosotros, está con nosotros.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Santiago, predicador concreto, se dirige sucesivamente a algunas grandes categorías sociales de su tiempo. En el pasaje de hoy Santiago hablará más particularmente a los «comerciantes», algunos judíos que desde la época del exilio en Babilonia se habían especializado en el gran comercio internacional.
  • Si bien lo que dice no es una novedad estamos siempre tentados a ignorarlo. Sabemos que nuestra vida es fugaz; como la niebla que se ve un rato y luego se desvanece. A pesar de esto tendemos a actuar como si el futuro estuviera en nuestras manos, dependiera de nosotros. La invectiva contra los ricos es muy dura.
  • Es lastimoso dejarse deslumbrar por el brillo de las riquezas y de los vestidos, del oro y la plata. Todo llegará. El Señor ahora no está, pero volverá. La riqueza se pudre, los vestidos se apolillan, el oro y la plata se los come el orín.
  • Lo único cierto es que estamos en manos de Dios. No vale la pena absolutizar nada: ni los negocios, ni los proyectos, ni nuestro futuro. La Palabra nos enseña a mantener una sana indiferencia, para que no nos aferremos demasiado de las cosas pasajeras.
  • Lo que el autor de la carta dice al engreído de sí mismo puede valer para todos. En efecto, a menudo nos creemos capaces de disponer de nuestra vida a nuestro gusto, sin contar con Dios, y Santiago nos recuerda que la vida es corta.

***

  • En el episodio de hoy, uno de los discípulos, Juan, corre donde Jesús para pedir autorización y detener a uno que expulsaba demonios en nombre de Jesús sin ser del grupo.
  • Los apóstoles se dejaban llevar muchas veces por la impaciencia y los celos. Querían arrancar la cizaña del campo, deseaban que lloviera fuego del cielo porque en un pueblo no los habían querido recibir. Jesús tenía siempre mucha más paciencia y un corazón mucho más generoso. Es muchas veces la tentación de los que se piensan buenos o “parte de”; pretender acaparar o monopolizar los dones de Dios y sentir celos de que otros hagan cosas buenas. Querer tener todo controlado.
  • La respuesta de Jesús está en consonancia con toda la novedad del Evangelio. Abre la posibilidad para que todo el que quiera obrar el bien en su nombre lo haga. No obliga a todos a meterse bajo el mismo paraguas. La preocupación de Jesús es verdaderamente universal porque le preocupa el bien de la humanidad y no los intereses de su pequeño grupo. Hacer el bien a los demás es más importante que los protagonismos.
  • Frente a los criterios pequeños de los discípulos, el Señor abre la posibilidad a un horizonte más amplio. el que no está contra nosotros, está con nosotros. Junto al espíritu estrecho y sectario de Juan, el trueno, tenemos aquí la apertura total de Jesús que invita a sus discípulos a confiar en el Espíritu Santo.
  • La verdad y el bien no son patrimonio de algunos, sino de aquellos que se abren a Dios y dejan que su gracia bondadosa los toque. Mientras que los criterios humanos tienden a estandarizar a todo con sus medidas, Jesús. abre de par en par, y para todos, el mensaje de salvación. En Jesús, sabiduría y amor, entran los diferentes, los que no son aparentemente seguidores directos, los que no tienen el carnet de inscripción en la institución divina, pero que, sin embargo, demuestran que están en sintonía con la sabiduría de su corazón que siempre suma, nunca resta. Dios actúa en todas partes y el Espíritu no es propiedad de ningún grupo, ni de ninguna estructura. El Espíritu sopla donde quiere.
  • En la Iglesia, para la construcción del Reino, hay diferentes carismas y diferentes maneras de proponer el mensaje evangélico. Desde la teología que propone un evangelio más encarnado e inculturado desde los más pobres, hasta la Renovación en el Espíritu Santo que busca una renovación del individuo, lo que se busca es la edificación del reino de Dios, así los distintos carismas cooperan de diferente manera a la única misión de la Iglesia que es evangelizar.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento mi vida de fe como un derecho o privilegio frente a los demás?
  • ¿Divido fácilmente entre los míos y los de otro lado?
  • ¿Integro a los distintos?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Es de los nuestros el que obra el bien…

 

Para la lectura espiritual

 

«Se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros»

 

…”Imitemos la inmensidad del amor del mismo Jesús, modelo supremo de amor hacia la Iglesia. Indudablemente que la Esposa de Cristo, la Iglesia, es única; y sin embargo el amor del Esposo divino se extiende tan ampliamente que, sin excluir a nadie, abarca en su Esposa a todo el género humano. Si nuestro Salvador ha derramado su sangre, es con el fin de reconciliar con Dios, en la cruz, a todos los hombres, incluso aunque estén separados por la nación o la sangre y reunirlos en un solo Cuerpo. El verdadero amor de la Iglesia exige, pues, no solamente que unos sean miembros de los otros en el mismo Cuerpo, llenos de mutua solicitud (Rm 12,15), miembros que deben alegrarse cuando otro miembro es honorado y sufrir con él cuando él sufre (1C 12,26); sino que exige también que en los demás hombres todavía no unidos a nosotros en el Cuerpo de la Iglesia, sepamos reconocer en ellos a hermanos de Cristo según la carne, llamados igual que nosotros a la misma salvación eterna.

Sin duda que no falta gente, sobre todo hoy, ¡desgraciadamente!, que orgullosamente alaban la lucha, el odio y la envidia como medio para sublevar y exaltar la dignidad y la fuerza del hombre. Pero nosotros, que discernimos con dolor los lamentables frutos de esta doctrina, seguimos a nuestro Rey pacífico, que nos ha enseñado no sólo amar a los que no pertenecen a la misma nación o tienen el mismo origen (Lc 10,33s), sino incluso amar a nuestros enemigos (Lc 6,27s), Celebremos con san Pablo, el apóstol de las naciones lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo del amor de Cristo (Ef. 3,18); amor que la diversidad de pueblos o de costumbres no puede romper, que la inmensidad que se extiende en el océano no puede disminuir, que, en fin, las guerras, hechas por una causa justa o injusta, no pueden disgregar”…

 

Pío XII, papa de 1939 a 1958 Encíclica Mystici Corporis Christi

 

Para rezar

 

Este es tu reino entre nosotros, Señor,

vivir en tu amor ser tus hijos

y contemplar tu rostro,

tal como lo manifestó tu hijo amado, Jesús.

 

Ahora sabemos que la auténtica sabiduría

está amasada de vida diaria, de trabajo,

de alegrías y penas, de oración y evangelio;

de un caminar constante hacia un mundo nuevo

que renace a su liberación y a la paz definitiva.

 

Porque esta sabiduría no nos aleja del mundo

sino que nos hace vivir en plenitud

dando sentido a nuestra vida

para volcarnos a un gran proyecto:

una nueva humanidad.

 

 

JUEVES VII

 

Si tu mano es ocasión de pecado, córtala

 

 

 

Lectura de la carta del apóstol Santiago    5, 1-6

 

Ustedes, los ricos, lloren y giman por las desgracias que les van a sobrevenir. Porque sus riquezas se han echado a perder y sus vestidos están roídos por la polilla. Su oro y su plata se han herrumbrado, y esa herrumbre dará testimonio contra ustedes y devorará sus cuerpos como un fuego. ¡Ustedes han amontonado riquezas, ahora que es el tiempo final!

Sepan que el salario que han retenido a los que trabajaron en sus campos está clamando, y el clamor de los cosechadores ha llegado a los oídos del Señor del universo. Ustedes llevaron en este mundo una vida de lujo y de placer, y se han cebado a sí mismos para el día de la matanza. Han condenado y han matado al justo, sin que él les opusiera resistencia.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 48, 14-15b. 15c-16. 17-18. 19-20 (R.: Mt 5, 3)

 

R.    Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

 

Este es el destino de los que tienen riquezas,

y el final de la gente insaciable.

Serán puestos como ovejas en el Abismo,

la Muerte será su pastor. R.

 

Bajarán derecho a la tumba,

su figura se desvanecerá

y el Abismo será su mansión.

Pero Dios rescatará mi vida,

me sacará de las garras del Abismo. R.

 

No te preocupes cuando un hombre se enriquece

o aumenta el esplendor de su casa:

cuando muera, no podrá llevarse nada,

su esplendor no bajará con él. R.

 

Aunque en vida se congratulaba, diciendo:

«Te alabarán porque lo pasas bien»,

igual irá a reunirse con sus antepasados,

con esos que nunca verán la luz. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    9, 41-50

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo.

Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar.

Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos a la Gehena, al fuego inextinguible. Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtalo, porque más te vale entrar lisiado en la Vida, que ser arrojado con tus dos pies a la Gehena. Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo, porque más te vale entrar con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos a la Gehena, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.

Porque cada uno será salado por el fuego. La sal es una cosa excelente, pero si se vuelve insípida, ¿con qué la volverán a salar?

Que haya sal en ustedes mismos y vivan en paz unos con otros.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Ayer Santiago advertía a los ricos para que no tuvieran excesivo apego por los planes futuros. En esta página de acentos proféticos denuncia con energía los abusos en la vida social y económica. Sigue atacando muy duramente por el modo injusto de acumular riquezas. Compara a los ricos con los cerdos, a quienes se engorda para luego matarlos.
  • Los ricos inculpados aquí, no son los que han aumentado sus bienes lenta y justamente con su trabajo, sino los que han sido verdaderamente explotadores, que han robado el jornal del obrero y del segador y se han enriquecido a costa de los pobres.
  • Tienen la riqueza corrompida y los gritos de los pobres llegan hasta el cielo y serán las pruebas básicas el día del juicio.
  • Hay demasiadas diferencias, demasiadas desigualdades entre los innumerables pobres que no tienen lo suficiente y los que amontonan y malgastan. La invitación que hace Santiago, a llorar y lamentarse por las desgracias que están para caer sobre ellos, tiene una razón de características religiosas: “estamos en los últimos tiempos”… El Reino de Dios ha llegado… ha comenzado el fin de los tiempos.

***

  • El evangelio de hoy nos recuerda una serie de rasgos que deberían presentar los que quieren seguir al Maestro de Nazaret. Jesús invita a una actitud resuelta, incluso radical, expresada con imágenes casi agresivas: “Si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela”. Jesús se mantiene duro en las exigencias. Hay situaciones o realidades en las que la pedagogía del Señor carecerá de espera compasiva. Llama la atención la firmeza de sus palabras y su juicio determinante. ¿Es que acaso pide verdaderamente una mutilación cuando una parte del cuerpo es causa de escándalo? Como en otros casos, las palabras son fuertes y despiadadas, a fin de indicar la gravedad de la situación.
  • Estamos ante expresiones que han de ser comprendidas en su significado y no aceptadas en su sentido literal, porque llevarían a constatar una incoherencia con el resto del mensaje de Jesús.
  • Las imágenes que usa Jesús son fuertes: hay que extirpar todo lo que en uno mismo se oponga a vivir el mensaje de salvación y cause daño a los que quieren ser fieles a él. Sólo una decisión fuerte lleva a la vida, la opción contraria lleva a la muerte. La imagen de la vida, está en paralelo con la del reino de Dios. La propuesta invita a asegurar la plenitud de vida tanto en el mundo presente como en el futuro. Hay que hacer opciones, por dolorosas que sean, pues son opciones entre el éxito y el fracaso de la existencia: toda tarea, comportamiento o anhelo que esté viciado por el egoísmo o la ambición de poder hay que suprimirla, porque pone en peligro la fidelidad al mensaje e impide nuestro crecimiento.
  • La petición de Jesús trae de la mano la actitud de conversión y ésta “compromete” toda la vida. La mano, o el pie, o el ojo que pecan están dirigidos por un cerebro y por una voluntad muchas veces enferma.
  • De nada serviría privarse de un miembro sin entrar en las causas. La conversión tiene que ver con todo el hombre y no con una de sus partes. La maldad viene del interior del hombre y no del exterior (cf. 7, 20-23).
  • Las palabras fuertes en los pasajes de hoy, nos hablan de mensajes fuertes y arriesgados, sin apelación, destinados a concientizar a las personas y enfrentarlas sin posiciones lavadas ante la presencia trágica del mal.
  • Nosotros también, sin darnos cuenta, muchas veces nos encontramos rodando en una complaciente connivencia con el mal, cubierta de un lustre de espiritualismo, necesidades sociales o jurídicas: “¿qué tiene de malo?”, “lo hacen todos”. Esta nefasta actitud tiene el poder de licuar la conciencia moral, de modo que los valores quedan empobrecidos y degradados, y el indiferentismo reine como soberano. No es cuestión de irnos cortando de a partes (lo que por cierto no haremos), sino de convertir el corazón y desde la vida de la gracia darle a nuestro cuerpo y nuestra alma la unidad que necesitan.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué parte de mí arrancaría con fuerza?
  • ¿Con qué lugar de mi corazón está conectado lo que arrancaría?
  • ¿Cuáles son los caminos positivos para revertir la situación, sin bisturí, ni navaja, ni hacha?
  • ¿Qué situaciones avalo con el refugio de “todos los hacen”?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…”No escandalicemos a los pequeños que tienen fe”…

 

Para la lectura espiritual

 

Los caminos para entrar en la vida eterna



…” ¿Queréis que os indique los caminos de la conversión? Son numerosos, variados y diferentes, pero todos conducen al cielo. El primer camino de la conversión es aborrecer nuestros pecados. “Empieza tú a confesar tus pecados para ser justo.” (Is 43,26) Esto porque dice el profeta: “Me dije: -confesaré al Señor mis culpas.- Y tú perdonaste mi falta y mi pecado.” (Sal 31,5) Condena tú mismo las faltas que has cometido y esto bastará para que el Maestro te escuche. El que condena sus pecados irá con más cuidado para no recaer en ellos…

Hay un segundo camino que no es inferior al primero y es: no guardar rencor a nuestros enemigos, dominar nuestra cólera para perdonar las ofensas que nos infligen nuestros compañeros de servicio, porque así obtendremos el perdón de las ofensas contra el Maestro. Es la segunda manera de obtener la purificación de nuestras faltas. “Si perdonáis a vuestros deudores, dice el Señor, mi Padre que está en el cielo perdonará también vuestras faltas.” (Mt 6,14)

¿Quieres conocer el tercer camino de la conversión? ES la oración ferviente y atenta desde el fondo del corazón… El cuarto camino es la limosna. Tiene un poder considerable e indecible… Luego, la modestia y la humildad no son medios menores para destruir el pecado desde la raíz. Tenemos como testimonio de ello el publicano que no podía proclamar sus buenas acciones sino que en su lugar ofreció su humildad y depositó ante el Señor el pesado fardo de sus faltas. (Lc 18,9ss)

Acabamos de indicar cinco caminos hacia la conversión… ¡No te quedes inactivo sino que cada día avanza por estos caminos! Son fáciles, y a pesar de tus miserias puedes ir por ellos”…

 

Juan Crisóstomo obispo de Antioquia y Constantinopla, doctor de la Iglesia
Sermón sobre el demonio tentador; PG 49, 263-264


Para rezar

 

La alegría de los limpios de corazón

 

Felices los que tienen

un corazón puro,

porque verán a Dios.

 

¡Feliz de ti!

Si tienes un corazón limpio,

libre de maldades y malicias,

libre de dobleces y falsedades,

libre de orgullo y autosuficiencia,

libre de odios y rencores.

 

Feliz de ti

si tienes un corazón limpio,

libre de cegueras y caprichos,

de egoísmos y resentimientos,

abierto a la verdad y el amor,

para buscarlos apasionadamente.

 

VIERNES VII

 

Ya no son dos, sino una sola carne

 

 

Lectura de la carta del apóstol Santiago    5, 9-12

 

Hermanos, no se quejen los unos de los otros, para no ser condenados. Miren que el Juez ya está a la puerta. Tomen como ejemplo de fortaleza y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. Porque nosotros llamamos felices a los que sufrieron con paciencia. Ustedes oyeron hablar de la paciencia de Job, y saben lo que hizo el Señor con él, porque el Señor es compasivo y misericordioso.

Pero ante todo, hermanos, no juren ni por el cielo, ni por la tierra, ni de ninguna manera: que cuando digan «sí», sea sí; y cuando digan «no», sea no, para no ser condenados.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 102, 1-2. 3-4. 8-9. 11-12 (R.: 8a)

 

R.    El Señor es bondadoso y compasivo.

 

Bendice al Señor, alma mía,

que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;

bendice al Señor, alma mía,

y nunca olvides sus beneficios. R.

 

El perdona todas tus culpas

y cura todas tus dolencias;

rescata tu vida del sepulcro,

te corona de amor y de ternura. R.

 

El Señor es bondadoso y compasivo,

lento para enojarse y de gran misericordia;

no acusa de manera inapelable

ni guarda rencor eternamente. R.

 

Cuanto se alza el cielo sobre la tierra,

así de inmenso es su amor por los que lo temen;

cuanto dista el oriente del occidente,

así aparta de nosotros nuestros pecados. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    10, 1-12

 

Jesús fue a la región de Judea y al otro lado el Jordán. Se reunió nuevamente la multitud alrededor de él y, como de costumbre, les estuvo enseñando una vez más.

Se acercaron algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le plantearon esta cuestión: «¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer?.»

El les respondió: «¿Qué es lo que Moisés les ha ordenado?.»

Ellos dijeron: «Moisés permitió redactar una declaración de divorcio y separarse de ella.»

Entonces Jesús les respondió: «Si Moisés les dio esta prescripción fue debido a la dureza del corazón de ustedes. Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y mujer. Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre, y los dos no serán sino una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido.»

Cuando regresaron a la casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre esto. El les dijo: «El que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra aquella; y si una mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, también comete adulterio.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Después de haberse dirigido a los más ricos, Santiago se dirige ahora a los más pobres, a los que son víctimas de los anteriores, llamándolos con afecto «hermanos».
  • No les recomienda la rebelión sino que los invita a la paciencia y a la constancia, poniéndoles delante el ejemplo de tantos profetas y creyentes -en especial a Job, el prototipo bíblico de la paciencia- que supieron soportar todas las pruebas de la vida fiándose de Dios. Y no quedaron defraudados. Esa paciencia a la que el apóstol invita, no es de orden humano. Es un motivo religioso el que debe moverlos a «no quejarse»: La venida del Señor está cerca… a las puertas.
  • Es Dios el que da y quita la razón. No vale la pena amargarse la vida con protestas y luchas inútiles. Del mismo modo que Dios tiene paciencia con nosotros, nosotros la debemos tener en la vida teniendo la seguridad de no quedar defraudados. No se trata precisamente de una resignación pasiva. La paciencia, la perseverancia, son virtudes activas que exigen dinamismo y valentía.
  • Esto no es una invitación a dejar de luchar por una vida más justa para todos pero, sin cansarnos de obrar bien, y con rectitud pase lo que pase a nuestro alrededor, ya sea cuando las cosas van bien o cuando somos objeto de injusticias. También invita Santiago a no jurar: basta con el «sí» y el «no».

***

  • Marcos ha agrupado, entre el segundo y el tercer anuncio de la Pasión una serie de enseñanzas de Jesús sobre los problemas candentes de la vida cristiana.
  • Los fariseos buscan desacreditar a Jesús y le tienden una trampa encerrándolo en la alternativa de “lo permitido y lo prohibido”… “¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?”. De acuerdo a su respuesta será acusado de traidor a las exigencias de la Ley, o lo pondrán en contradicción con su predicación. Jesús no entra en discusión sino que los lleva hasta los orígenes: “Al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer… Lo que Dios ha unido, que el hombre no lo separe”. No es bueno aferrarse a la ley olvidando el impulso de la vida. Se trata de acercarse al plan original de Dios: el amor es más delicado y exigente que cualquier ley.
  • El matrimonio es una “voluntad” de Dios, inscrita en la naturaleza profunda del hombre y de la mujer, desde el origen. La intensidad del instinto que empuja un sexo hacia el otro para unirse y “ser uno” “dejando a su padre y a su madre” para fundar una nueva familia, ponen la indisolubilidad como el deseo más profundo del amor.
  • En el contexto de la sociedad judía de su tiempo, en el que el divorcio era legal, y se ponía en juego la dignidad de la mujer, que podía ser rechazada, pero que no podía a su vez divorciarse del hombre, la respuesta de Jesús establece una distinción considerablemente importante: la Ley del Deuteronomio no es un “mandamiento” sino un “permiso” concedido por Moisés, “por la dureza de corazón del pueblo”. Pero no es para Jesús una abolición de la ley fundamental del matrimonio, la cual subsiste. Además, es una afirmación de la igualdad de derechos del varón y la mujer en la vida matrimonial.
  • La licitud pone una medida, pero el Evangelio presenta la desmesura de ley del amor. Porque Dios siempre está más allá de toda especulación posible.
  • El hombre de hoy desconfía de la posibilidad de vivir una fidelidad duradera. Influidos por una sociedad de consumo que incita constantemente a satisfacer las necesidades que ella misma va creando, y usa, gasta y tira según su conveniencia, fuimos perdiendo la capacidad de pensar y apostar por un amor que sea total, una entrega que sea gratuita y estable, una opción que nos comprometa de por vida.

 

Para discernir

 

  • ¿Cómo vivo la relación hombre-mujer?
  • ¿Qué lugar ocupa la fidelidad en mi escala de valores?
  • ¿Creo en la posibilidad de compromisos de por vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Que el hombre no separe lo que Dios ha unido…

 

Para la lectura espiritual

 

…”El marido y la mujer, que por el pacto conyugal «ya no son dos, sino una sola carne», con la unión íntima de sus personas y actividades se ayudan y se sostienen mutuamente, adquieren conciencia de su unidad y lo logran cada vez más plenamente. Esta íntima unión, como mutua entrega de dos personas, lo mismo que el bien de los hijos, exige plena fidelidad conyugal y urge su indisoluble unidad.

Cristo nuestro Señor bendijo abundantemente este amor multiforme, nacido de la fuente divina de la caridad y que está formado a semejanza de su unión con la Iglesia (Ef. 5,32). Porque así como Dios antiguamente se adelantó a unirse a su pueblo por una alianza de amor y de fidelidad, así ahora el Salvador de los hombres y Esposo de la Iglesia sale al encuentro de los esposos cristianos por medio del sacramento del matrimonio. Además, permanece con ellos para que los esposos, con su mutua entrega, se amen con perpetua fidelidad, como Él mismo amó a la Iglesia y se entregó por ella (Ef. 5,25).

El genuino amor conyugal es asumido en el amor divino y se rige y enriquece por la virtud redentora de Cristo y la acción salvífica de la Iglesia para conducir eficazmente a los cónyuges a Dios y ayudarlos y fortalecerlos en la sublime misión de la paternidad y la maternidad. Por ello los esposos cristianos, para cumplir dignamente sus deberes de estado, están fortificados y como consagrados por un sacramento especial, con cuya virtud, al cumplir su misión conyugal y familiar, imbuidos del espíritu de Cristo, que satura toda su vida de fe, esperanza y caridad, llegan cada vez más a su propia perfección y a su mutua santificación, y, por tanto, conjuntamente, a la glorificación de Dios”…

Concilio Vaticano II

«Gaudium et spes», 48

Para rezar

 

Oración de los esposos


 

Señor:

Haz de nuestro hogar

un sitio de tu amor.

Que no haya injuria

porque Tú nos das comprensión.

Que no haya amargura

porque Tú nos bendices.

Que no haya egoísmo

porque Tú nos alientas.

Que no haya rencor

porque Tú nos das el perdón.

Que no haya abandono

porque Tú estás con nosotros.

Que sepamos marchar hacia Ti

en nuestro diario vivir.

Que cada mañana amanezca

un día más de entrega y sacrificio.

Que cada noche nos encuentre

con más amor de esposos.

Haz, Señor, de nuestras vidas

que quisiste unir

una página llena de Ti.

Haz, Señor, de nuestros hijos

lo que Tú anhelas:

ayúdanos a educarles

y orientarles por el camino.

Que nos esforcemos

en el consuelo mutuo.

Que hagamos del amor

un motivo para amarte más.

Que demos lo mejor de nosotros

para ser felices en el hogar.

Que cuando amanezca

el gran día de ir a tu encuentro

nos concedas el hallarnos unidos

para siempre en Ti.


 

Amén.

SÁBADO VII

 

El que recibe el Reino como un niño entrará en él

 

Lectura de la carta del apóstol Santiago    5, 13-20

 

Hermanos:

Si alguien está afligido, que ore. Si está alegre, que cante salmos. Si está enfermo, que llame a los presbíteros de la Iglesia, para que oren por él y lo unjan con óleo en el nombre del Señor. La oración que nace de la fe salvará al enfermo, el Señor lo aliviará, y si tuviera pecados, le serán perdonados.

Confiesen mutuamente sus pecados y oren los unos por los otros, para ser curados. La oración perseverante del justo es poderosa. Elías era un hombre como nosotros, y sin embargo, cuando oró con insistencia para que no lloviera, no llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses. Después volvió a orar; entonces el cielo dio la lluvia, y la tierra produjo frutos.

Hermanos míos, si uno de ustedes se desvía de la verdad y otro lo hace volver, sepan que el que hace volver a un pecador de su mal camino salvará su vida de la muerte y obtendrá el perdón de numerosos pecados.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 140, 1-2. 3 y 8 (R.: 2a)

 

R.    Que mi oración suba hasta ti, Señor, como el incienso.

 

Yo te invoco, Señor, ven pronto en mi ayuda:

escucha mi voz cuando te llamo;

que mi oración suba hasta ti como el incienso,

y mis manos en alto, como la ofrenda de la tarde. R.

 

Coloca, Señor, un guardián en mi boca

y un centinela a la puerta de mis labios.

Pero mis ojos, Señor, están fijos en ti:

en ti confío, no me dejes indefenso. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    10, 13-16

 

Le trajeron entonces a unos niños para que los tocara, pero los discípulos los reprendieron. Al ver esto, Jesús se enojó y les dijo: «Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos. Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él.»

Después los abrazó y los bendijo, imponiéndoles las manos.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Es la conclusión de la Epístola de Santiago que nos ofrece un conjunto de referencias en torno a la oración. Ésta se ordena según la situación en que el hombre se encuentra. Se ora en la vida, con la vida y desde la vida. Así, tanto el que sufre como el que está contento que ore o cante salmos. El que esté enfermo que haga llamar a los presbíteros para que oren sobre él. Desde el comienzo de la Iglesia, se ve que los Apóstoles, escogieron a unos presbíteros para que colaborasen con ellos y ocupasen algunos cargos en las comunidades
  • No hay ningún instante en la vida del creyente que pueda estar ajeno al impulso de la plegaria.
  • Santiago muestra una gran confianza en la eficacia intercesora de la oración. Por la plegaria hecha con fe espera que el enfermo se sane y que le sean perdonados sus pecados. Santiago, en esta última página de su carta, muestra una gran confianza en el poder de la oración. Si ayer traía el ejemplo de Job para invitar a la paciencia, hoy recuerda el de Elías para ilustrar lo que puede la oración de un creyente. Elías, «que era un hombre de la misma condición que nosotros» por la fuerza de la oración puso bajo control la lluvia en aquellas tierras.
  • Concluye Santiago con la mención a “la corrección fraterna”. La caridad cristiana va más lejos de la acepción de personas, de ayudar al que está necesitado, ni ofender de palabra. Quien la vive, se preocupa por buscar y hacer volver al pecador descarriado y alejado de la verdad.

***

  • Marcos, Mateo y Lucas cuentan esta escena. Pero solamente Marcos dice que los abrazaba.
  • Los niños en la antigüedad eran el símbolo del más absoluto desamparo. Eran los que sufrían las primeras consecuencias de la guerra, el hambre o la enfermedad. Cuando se insultaba a alguien diciéndole “niño”, le querían decir que era vulnerable, débil o indefenso.
  • Cuando una persona importante llegaba a una aldea, las madres buscaban acercarle los niños para que recibieran influencias benéficas, que los protegieran de la enfermedad y de la muerte. Los niños no tenían libre acceso a estos personajes porque eran seres que no contaban.
  • Los discípulos querían evitar que los niños tocaran a Jesús porque eso no estaba bien para una persona reconocida como el maestro de Nazaret. Pero Jesús, se enoja con los discípulos, no les permite que se conviertan en barrera, aquellos que están llamados a ser puente. No sólo que permite que se acerquen, pide con vehemencia que los dejen acercarse, los abraza, bendice e impone las manos.
  • Estos gestos, nos descubren a un Jesús humano, que reacciona ante el atropello, pero que a la vez puede ser mostrar una infinita ternura.
  • Esta actitud de Jesús es de avanzada. Hasta hace sólo poco más de cien años, los niños no eran sido considerados jurídicamente como personas, sino como propiedad de los padres, y eran puestos a trabajar tan pronto como eran capaces. Después de la primera guerra mundial se comenzó a considerar al niño como sujeto con derechos.
  • Jesús aprovecha para anunciar a los discípulos que el reino de Dios es de los que son como niños, de los que no cuentan, de los que son maltratados, de los que tienen dificultades para acercarse a Él, de los que tienen que ser presentados por otros, de los que, en medio de su fragilidad e impotencia, desean ser acariciados.
  • Jesús invita a los discípulos a cambiar su manera de ver las cosas de manera que comprendan que en la nueva comunidad el puesto principal es de quienes se hacen como niños: servidores y últimos.
  • No se nos invita a un infantilismo espiritual ni a una nostalgia de la inocencia pasada, pero sí, a no sentirnos llenos de riquezas y confiados en nuestras fuerzas sino a la sana inseguridad de nosotros que nos lleva a estar convencidos de la necesidad que tenemos de Dios.
  • Es una invitación a ponernos en un vínculo con Dios, nuestro Padre, de total “dependencia” de El. El niño cuando es amado se da todo él, por completo, sin calcular ni especular, en una total disponibilidad.
  • Como el niño que no puede vivir si no es amado, seremos del reino si nuestras vidas dependen vitalmente del amor que Dios nos ofrece.
  • En esos niños que Jesús abraza y bendice están significados no sólo todos los niños del mundo, sino también todos los hombres, a quienes el Señor muestra cómo deben «recibir» el Reino de Dios.

 

Para discernir

 

  • ¿Tengo la sencillez de un niño para mirar la vida?
  • ¿Me enredo tratando de racionalizar todo sin llegar a nada?
  • ¿Descubro mi necesidad vital de Dios?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Jesús, dame un corazón de niño…

Para la lectura espiritual

 

…”A Jesús le complace mostrarme el único camino que conduce a la hoguera divina, a saber: el abandono del niño que se adormece sin miedo entre los brazos de su Padre. «El que sea pequeño que venga acá» (Prov 9,4), ha dicho el Espíritu
Santo por boca de Salomón, y este mismo Espíritu de amor ha dicho aún que «es a los pequeños a quienes se concede la misericordia» (Sab 6,7).

¡Ah!, si todas las almas endebles e imperfectas sintieran lo que siente la más pequeña entre ellas, el alma de su Teresa, ninguna desesperaría de llegar a la cumbre de la montaña de amor, puesto que Jesús no pide grandes acciones, sino sólo el abandono y el reconocimiento. ¡Ah!, lo siento más que nunca, Jesús está sediento, no encuentra sino ingratos e indiferentes entre los discípulos del mundo, e incluso entre sus mismos discípulos encuentra pocos corazones que se abandonen a él sin reservas y comprendan la ternura de su amor infinito”…

 

Teresa del Niño Jesús. Obras completas

 

Para rezar

 

Al niño Jesús

 

Tú, Jesús, me conoces,

tú mi nombre conoces, y me llamas

con la dulce mirada de tus ojos…

Ellos me comunican tu palabra:

«Simple abandono, conducir yo quiero,

mi amada, tu barquilla».

Y con tu voz de niño, ¡oh maravilla!,

sólo con tu voz débil,

calmas el mar rugiente,

pones paz en el viento.

Si mientras brama la tormenta, ¡oh Niño!,

tú te quieres dormir,

posa tu linda cabecita blonda

sobre mi corazón.

¡Qué encantador sonríes cuando duermes!

Con mi canto más dulce

yo meceré tu cuna tiernamente,

¡Oh hermoso Niño mío!

Santa Teresita del Niño Jesús

 


 

PENTECOSTÉS – CICLO B

Pentecostés (S)

Ciclo B

 

 

Pentecostés (S)

Ciclo B

 

¡¡Reciban el Espíritu Santo!!

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de los Hechos de los apóstoles    2, 1-11

 

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse.

Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Con gran admiración y estupor decían:

« ¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 103, 1ab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34 (R.: cf. 30)

 

R.    Señor, envía tu Espíritu y renueva la superficie de la tierra.

 

 

Bendice al Señor, alma mía:

¡Señor, Dios mío, qué grande eres!

¡Qué variadas son tus obras, Señor!

la tierra está llena de tus criaturas! R.

 

Si les quitas el aliento,

expiran y vuelven al polvo.

Si envías tu aliento, son creados,

y renuevas la superficie de la tierra. R.

 

¡Gloria al Señor para siempre,

alégrese el Señor por sus obras!

que mi canto le sea agradable,

y yo me alegraré en el Señor. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    12, 3b-7. 12-13

 

Hermanos:

Nadie, movido por el Espíritu de Dios, puede decir: «Maldito sea Jesús.» Y nadie puede decir: «Jesús es el Señor», si no está impulsado por el Espíritu Santo.

Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu. Hay diversidad de ministerios, pero un solo Señor. Hay diversidad de actividades, pero es el mismo Dios el que realiza todo en todos. En cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común.

Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y sin embargo, es uno, y estos miembros, a pesar de ser muchos, no forman sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo. Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo -judíos y griegos, esclavos y hombres libres- y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.

 

Palabra de Dios.

 

SECUENCIA

 

Ven, Espíritu Santo,

y envía desde el cielo

un rayo de tu luz.

 

Ven, Padre de los pobres,

ven a darnos tus dones,

ven a darnos tu luz.

 

Consolador lleno de bondad,

dulce huésped del alma

suave alivio de los hombres.

 

Tú eres descanso en el trabajo,

templanza de la pasiones,

alegría en nuestro llanto.

 

Penetra con tu santa luz

en lo más íntimo

del corazón de tus fieles.

 

Sin tu ayuda divina

no hay nada en el hombre,

nada que sea inocente.

 

Lava nuestras manchas,

riega nuestra aridez,

cura nuestras heridas.

 

Suaviza nuestra dureza,

elimina con tu calor nuestra frialdad,

corrige nuestros desvíos.

 

Concede a tus fieles,

que confían en tí,

tus siete dones sagrados.

 

Premia nuestra virtud,

salva nuestras almas,

danos la eterna alegría.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    20, 19-23

 

Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!»

Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.

Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes.» Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió «Reciban al Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El relato de Pentecostés que hoy leemos en la primera lectura es un conjunto que abarca muchas experiencias a la vez, no solamente de un día. Esta fiesta de la Iglesia, que nace en la Pascua de su Señor, es como su bautismo de fuego. El día de la fiesta del Pentecostés, en que se celebraba la fiesta del don de la ley en el Sinaí, como don de la Alianza de Dios con su pueblo, se nos describe que en el seno de la comunidad de los discípulos del Señor, se operó un cambio definitivo por medio del Espíritu.
  • De esa manera se quiere significar que desde ahora, Dios conducirá a su pueblo, un pueblo nuevo, la Iglesia, por medio del Espíritu y ya no por la ley. La Iglesia debe estar abierta a todos los hombres, a todas las razas y culturas, porque nadie puede estar excluido de la salvación de Dios. De ahí que se quiera significar todo ello con el don de lenguas, o mejor, con que todos los hombres, entiendan ese proyecto salvífico de Dios en su propia lengua y en su propia cultura.

***

  • Con la fiesta de Pentecostés llega a su término y a su culminación, la celebración de la cincuentena pascual. Después de haber celebrado a lo largo de estos 50 días la victoria de Jesús sobre la muerte, su manifestación a los discípulos y su exaltación a la derecha del Padre, hoy la Iglesia celebra la presencia del Espíritu de Dios, y la entrega por el Resucitado de su Espíritu a los suyos, para hacerlos participar de su misma vida y constituir con ellos el nuevo Pueblo de Dios.
  • El Espíritu que había descendido sobre Jesús en el bautismo y lo llenó de su gozo, revelando el misterio de Dios a los sencillos, ha manifestado su poder resucitándolo de los muertos, y concediéndole tener parte en la vida y la gloria de Dios. Como la Pascua del Señor es el comienzo de una humanidad nueva, el Resucitado otorga su Espíritu a los suyos para renovarlos interiormente, incorporarlos a su nueva humanidad, instaurar con ellos el nuevo Pueblo de Dios y enviarlos como fermento al mundo para su total renovación.
  • La lectura del evangelio de Juan nos da otra versión de Pentecostés, diferente de la que leímos en Hechos. Para san Juan, el Espíritu, es un don que procede directamente de Cristo Resucitado: es su aliento, su soplo vital. Con el “don” del Espíritu de Jesús resucitado, podemos decir que Dios es definitivamente el “Emmanuel”, el Dios-con-nosotros. Y donde está el Espíritu, está también el Padre y el Hijo.
  • “Estaban los discípulos en casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos”, con el desconcierto de la pasión y de la muerte de Jesús, que para ellos fue también un escándalo, y llenos de miedo por la hostilidad de los judíos. El Señor Resucitado se pone en su presencia, deseándoles reiteradamente la paz, identificándose como el Jesús de Nazaret que ellos habían conocido; el crucificado muestra las llagas de las manos y del costado. La paz que Jesús da a los discípulos es más que un saludo. Jesús “exhaló su aliento sobre ellos”. En este “exhalar” del resucitado sobre sus discípulos, contemplamos que son creados de nuevo. La imagen del Espíritu es viento, el soplo, el aire en movimiento, viene como un viento irresistible, que sopla donde quiere. Pero no es el simple viento de la tierra, sino el soplo que sale de las entrañas mismas del Resucitado, pues en Él está presente el Espíritu Divino que lo ha resucitado de entre los muertos, y por eso puede comunicarlo a otros sin medida. “Se llenaron todos de Espíritu Santo”.
  • El Espíritu Santo es el gran artífice de la gran obra de Cristo, que no es otra que la Iglesia, entendida como comunidad de los hombres que, a través de los tiempos, habrían de vivir al estilo de Cristo. El Espíritu pone en nosotros la vida de Jesús. Esta vida de Jesús en nosotros, en la Iglesia, en la humanidad, no es sólo un recuerdo que tenemos, como el recuerdo de un gran personaje para seguir sus ejemplos. Es mucho más, es la vida de Jesús que se ha metido dentro de nosotros y nos ha cambiado. Él transforma nuestro interior dándonos la posibilidad de decir: “Jesús es el Señor” y de invocar a Dios como “Abbá”, “papito”, poniendo en nuestros labios una oración que nuestro espíritu humano por simple voluntad no sería capaz de engendrar.
  • Él profundiza la capacidad de nuestra mente, ayudándonos a penetrar en el misterio de Dios, y gozar de la experiencia de su gracia; a conocer de verdad a Jesús, a interpretar sus palabras, a penetrar en su íntimo modo de ser, a ver el mundo con sus ojos.
  • Él cambia nuestra vida de discípulos de Jesús, haciéndonos transformar el mundo, y dándonos fuerza para vivir en el amor mutuo, el gozo, la paz, la magnanimidad, la paciencia, la fidelidad.
  • La unción del Espíritu nos hace ser como Él, nos hace participes de su misión. Se nos envía, como a Él, para “anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor”.
  • La unción del Espíritu descubre al mundo la veracidad de la misión recibida por parte de Cristo. El Espíritu Santo hace que una tímida comunidad cristiana salga al mundo y continúe su misión. El Espíritu edifica la Iglesia. Este mismo Espíritu que abre la boca de los testigos, es el que abre los oídos a los creyentes, vengan de donde vengan y cualquiera que sea su lengua.
  • Sólo el don del Espíritu puede transformar interiormente hombres y estructuras. No hay hombre nuevo y nueva comunidad, sin envío, sin misión. Este envío se hace en un contexto, en que se desea y comunica la paz como un don precioso, que debemos transmitir y comunicar a todos los hombres. El hombre y la comunidad en el Espíritu están reconciliados consigo mismo y por eso la misión a la que se les envía fundamentalmente es de paz.
  • Como Jesús fue enviado por el Padre, así también Cristo envía a sus apóstoles. Nosotros que, por la misericordia de Dios sabemos que existe el Espíritu Santo, tenemos la absoluta obligación de intentar que no pase de largo en nuestra vida, sino de instarle a que se detenga y nos envuelva en su ruido, y nos empuje a confesar a Dios ante los hombres, de la única forma que los hombres admiten esta confesión: viviendo como Dios, nuestro Dios, quiere que vivamos. En una palabra, viviendo como Cristo lo hizo.

 

Para discernir

 

  • ¿Rezo pidiendo el Espíritu Santo?
  • ¿Noto su obra silenciosa en la historia y la vida de la Iglesia?
  • ¿Siento que su fuerza me impulsa a testimoniar y confesar a Dios?
  • ¿Tengo experiencia del Espíritu como don, como soplo vital que me hace nuevo/a?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Ven Espíritu Santo, ven…

 

Para la lectura espiritual

 

…El Espíritu, dinamismo misterioso de la vida íntima de Dios, es el regalo que el Padre nos hace en Jesús a los creyentes, para llenarnos de vida. Es ese Espíritu el que nos enseña a saborear la vida en toda su hondura, a no malgastarla de cualquier manera, a no pasar superficialmente junto a lo esencial. Es ese Espíritu el que nos infunde un gusto nuevo por la existencia y nos ayuda a encontrar una armonía nueva con el ritmo más profundo de nuestra vida.

Es ese Espíritu el que nos abre a una comunicación nueva y más profunda con Dios, con nosotros mismos y con los demás. Es ese Espíritu el que nos invade con una alegría secreta, dándonos una transparencia interior, una confianza en nosotros mismos y una amistad nueva con las cosas.

Es ese Espíritu el que nos libra del vacío interior y la difícil soledad, devolviéndonos la capacidad de dar y recibir, de amar y ser amados. Es ese Espíritu el que nos enseña a estar atentos a todo lo bueno y sencillo, con una atención especialmente fraterna a quien sufre porque le falta la alegría de vivir.

Es ese Espíritu el que nos hace renacer cada día y nos permite un nuevo comienzo a pesar del desgaste, el pecado y el deterioro del vivir diario. Este Espíritu es la vida misma de Dios que se nos ofrece como don. El hombre más rico, poderoso y satisfecho, es un desgraciado si le falta esta vida del Espíritu. Este Espíritu no se compra, no se adquiere, no se inventa ni se fabrica. Es un regalo de Dios. Lo único que podemos hacer es preparar nuestro corazón para acogerlo con fe sencilla y atención interior…

 

José Antonio Pagola

 

Para rezar

 

«Cuando el vivir diario, amargo,

decepcionante y aniquilador se vive con perseverancia

hasta el final, con una fuerza cuyo origen no podemos

abarcar ni dominar…

Cuando uno corre el riesgo de orar en medio

de las tinieblas silenciosas sabiendo

que siempre somos escuchados,

aunque no percibimos una respuesta

que se pueda razonar o disputar…

Cuando uno acepta y lleva libremente una

responsabilidad sin tener claras perspectivas

de éxito y de utilidad…

Cuando se experimenta la desesperación

y misteriosamente se siente uno consolado sin consuelo fácil…

Cuando se da una esperanza total que prevalece

sobre las demás esperanzas particulares

y abarca con su suavidad y silenciosa promesa

todos los crecimientos y todas las caídas…

Entonces el Espíritu de Dios está trabajando.

Allí está Dios. Allí es Pentecostés».

 


 

TIEMPO PASCUAL – SEMANA VII – CICLO B

LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR (S)

Ciclo B

 

Lunes de la semana VII de Pascua

14 de mayo – San Matías Apóstol (F)

 

Martes de la semana VII de Pascua

 

Miércoles de la semana VII de Pascua

 

Jueves de la semana VII de Pascua

 

Viernes de la semana VII de Pascua

 

Sábado de la semana VII de Pascua

 

 

LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR (S)

Ciclo B

 

La ausencia se hace presencia

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de los Hechos de los apóstoles    1, 1-11

 

En mi primer Libro, querido Teófilo, me referí a todo lo que hizo y enseñó Jesús, desde el comienzo, hasta el día en que subió al cielo, después de haber dado, por medio del Espíritu Santo, sus últimas instrucciones a los Apóstoles que había elegido.

Después de su Pasión, Jesús se manifestó a ellos dándoles numerosas pruebas de que vivía, y durante cuarenta días se le apareció y les habló del Reino de Dios.

En una ocasión, mientras estaba comiendo con ellos, les recomendó que no se alejaran de Jerusalén y esperaran la promesa del Padre: «La promesa, les dijo, que yo les he anunciado. Porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo, dentro de pocos días.»

Los que estaban reunidos le preguntaron: «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?»

El les respondió: «No les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha establecido con su propia autoridad. Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra.»

Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó de la vista de ellos. Como permanecían con la mirada puesta en el cielo mientras Jesús subía, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: «Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 46, 2-3. 6-7. 8-9 (R.: 6)

 

R.    Dios asciende entre aclamaciones, asciende el Señor al sonido de trompetas.

 

Aplaudan, todos los pueblos,

aclamen al Señor con gritos de alegría;

porque el Señor, el Altísimo, es temible,

es el soberano de toda la tierra. R.

 

El Señor asciende entre aclamaciones,

asciende al sonido de trompetas.

Canten, canten a nuestro Dios,

canten, canten a nuestro Rey. R.

 

El Señor es el Rey de toda la tierra,

cántenle un hermoso himno.

El Señor reina sobre las naciones

el Señor se sienta en su trono sagrado. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    1, 17-23

 

Hermanos:

Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente. Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos, y la extraordinaria grandeza del poder con que él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza.

Este es el mismo poder que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, elevándolo por encima de todo Principado, Potestad, Poder y Dominación, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el futuro.

El puso todas las cosas bajo sus pies y lo constituyó, por encima de todo, Cabeza de la Iglesia, que es su Cuerpo y la Plenitud de aquel que llena completamente todas las cosas.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    16, 15 -20

 

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: “Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, tomarán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.”

Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Todas las “apariciones” de Jesús son para Lucas “pruebas” de que ha resucitado y vive para siempre. Y la mayor de todas estas pruebas es la ascensión a los cielos. De esta manera confirma la fe de los que han de ser sus testigos en todo el mundo, de los apóstoles.
  • En la versión de los Hechos, la Ascensión aparece como la inauguración de la misión de la Iglesia en el mundo. Los cuarenta días deben ser comprendidos en el sentido de un último tiempo de preparación. La Resurrección no es un final, sino el preámbulo de una nueva etapa del Reino. Cristo sentado a la derecha de Padre, nos quiere hacer comprender que el Resucitado es a partir de este momento, aquel a quien Dios ha enviado el Espíritu, fuente y origen de la misión universal de la Iglesia, y de todo lo que tiene carácter universalista en el mundo.
  • En la Ascensión, Cristo no nos dejó huérfanos, sino que se instaló más definitivamente entre nosotros con otras presencias. Jesús se despide de los suyos y deja el encargo de esperar la fuerza de lo alto, que es el Espíritu de Dios, con la que podrán llevar a cabo la misión encomendada.

***

  • El mundo antiguo atribuía el destino del hombre y de los acontecimientos, a las fuerzas y poderes de los espíritus angélicos o demoníacos. Cristo los ha sometido y ya no tienen poder sobre el hombre.
  • Dentro de un contexto de acción de gracias al Padre, el apóstol, ruega para que los suyos alcancen el conocimiento. No se trata de dotes intelectuales para conocer una verdad abstracta, sino del don de sabiduría, que lleva al conocimiento y a la aceptación de los designios amorosos de la voluntad de Dios. Conocer es también amar, es ver a Dios con los ojos del corazón, por una fe eminentemente práctica.
  • La oración de Pablo se convierte en una gran afirmación acerca del poder y la riqueza de Dios, que se ha mostrado en Cristo y al que ha revelado, como Dios que también es, mayor que todos los poderes imaginables.
  • Concretamente, pide el autor que los efesios conozcan la esperanza a la que fueron llamados, la herencia que todavía esperan, y el poder de Dios que se manifestó en la exaltación de Jesús resucitado, y ahora actúa en los creyentes hasta que también ellos resuciten como nuestro Señor.

***

  • “Subir al cielo” es como el sinónimo de alcanzar el objetivo supremo de la vida humana. Jesús, como Hombre Nuevo, ha llegado a la culminación de su proceso. En Él ya se ha cumplido el Proyecto de Dios de tal manera, que ahora Jesús “está sentado a la derecha de Dios”.
  • Celebrar la Ascensión es celebrar la plenitud del misterio Pascual: Jesús, a pesar y a través de su muerte en la cruz, ha sido levantado por Dios y restablecido ante los ojos de sus discípulos; para que vean que el último ahora y para siempre, es el primero. Jesús por lo que padeció y por su cruz, ha vencido en su propio terreno la muerte, que es el último enemigo y la fuerza de los que pueden matar el cuerpo; y es hoy el que vive “por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación”.
  • El cielo es Jesús, no es ningún lugar sino una persona, la persona de Jesucristo en quien Dios y la humanidad se encuentran inseparablemente unidos para siempre.
  • Ha resucitado no para volver a morir o regresar a un mundo dominado por la muerte, sino para ir “más allá”. Ha llegado allí, porque vivió con fuerza aquí. Es investido de vida, porque combatió la muerte en todas sus formas. Está rodeado de sus amigos porque fue capaz de entregarse hasta por sus enemigos. Su vida no sufre peligro alguno, porque afrontó el riesgo.
  • Jesús, ascendido al Padre de donde había venido, ha desatado los lazos que detenían el corazón del hombre y ha abierto, de una vez para siempre; los caminos de una fe que trasciende lo que podemos pensar, los caminos de un amor que no se para ante el enemigo, de una esperanza contra toda esperanza, que no se da por vencida ni tan siquiera en la muerte, que ha sido convertida por la acción de Cristo en desfiladero de la vida. El que cree en la ascensión de Jesús puede creer en la ascensión del hombre a la libertad de los hijos de Dios.
  • La Ascensión de Cristo fue la culminación de su vida, y por ella alcanza su obra redentora dimensiones cósmicas. Lo que un día tomó en la Encarnación, eso mismo es ahora exaltado a la diestra del Padre: En Él, nuestra propia carne, un trozo de este mundo en el que vivimos, ha sido glorificado y entronizado como Señor por encima de todas las cosas.
  • Nos dirigimos al cielo, entramos en el cielo, en la medida en que dirigimos nuestra vida hacia Jesús y vamos insertándonos en Él. En Cristo, la humanidad entera llega a realizar la vocación a la que ha sido llamada. Ahora el hombre sabe cuál es su destino, y un camino para recorrer. Con Él hemos ascendido también nosotros. En su corazón palpitan todos nuestros afanes. Ha llevado con Él todas nuestras angustias e inquietudes, personales y las de todo el mundo. También nuestras conquistas y logros, son suyos.
  • Nos acompaña y nos vivifica con el Espíritu que envía desde el Padre y derrama como el don prometido.
  • Los discípulos no se quedaron mirando al cielo, sino que se entregaron decididamente a evangelizar al mundo. Así nace y se manifiesta la Iglesia. La fe es un nuevo estilo de vida, un fermento capaz de cambiar el rumbo de la vida y de la historia, y es una misión para con los demás hombres. En efecto, creer en la ascensión de Jesús no es quedarse con la boca abierta y los brazos cruzados. Es entrar en acción, es hacerse cargo de la misión recibida, es poner a trabajar la esperanza hasta que el Señor vuelva y se manifieste la gloria de los hijos de Dios.
  • La ascensión de Jesús no es más que la primera de todas las ascensiones y le da sentido y fundamento a todas nuestras ascensiones; abre el camino para una fe que ilumina la vida, para un amor que nos arranca del egoísmo a una esperanza que no se detiene ni siquiera ante la muerte y que convierte la muerte en paso hacia la vida. Todas las aspiraciones al bien y a la verdad, todos los esfuerzos por la justicia y la paz, son expresión -aunque sea inconsciente- de la vocación al cielo.
  • En este estilo de vida estamos ungidos: a confiar en el futuro, a destruir la injusticia, a ponerlo todo en común, a perdernos para encontrarnos, a declarar la fuerza de la paz, a vivir en comunión con Dios, con los demás, con nosotros y con el universo.
  • La Ascensión es, sobre todo, esperanza, porque nos convence de nuestra posibilidad de ascender y es también un quehacer, un compromiso de actividad cotidiana, una interpretación del futuro para hacerlo presente.
  • Realizar en nuestra vida el misterio que celebramos, exige de nosotros realismo, para descubrir aquellas esperanzas que hoy pueden traducirse a realidades. Exige de nosotros comprometernos en la realización de estas promesas.
  • La esperanza nos llama a la misión, ir al mundo, estar cerca de los problemas de los hombres para salvar, para ascender al hombre. Jesús ya no está aquí, pero nosotros prolongamos y completamos su obra; lo hacemos presente al construir el Reino de Dios, el reino del amor y de la paz; bendiciendo, liberando y construyendo la fraternidad, inclinándonos sobre las heridas y necesidades de los hombres; acudiendo a las llamadas de los pobres y de todos los que sufren para repetir sus gestos y volcar sobre ellos la misericordia de Dios.
  • Nuestra misión es ir, como Jesús, por el mundo «haciendo el bien» y siendo testigos de la misericordia de Dios. Queda mucho por hacer. Todos estamos llamados a ser discípulos y misioneros del Señor, cada uno según sus capacidades y carismas. Todo vale, con tal de que se haga movido por el Espíritu que se nos ha dado.

 

Para discernir

 

  • ¿Dónde experimento la presencia viva del Resucitado?
  • ¿Busco la justificación al llamado, en mis méritos y virtudes o, en su gracia y amor?
  • ¿Siento que por su Ascensión mi vida está para siempre escondida en Dios y unida a Él?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Cristo, haz que por amor ascendamos a ti…

 

Para la lectura espritual

 

…Si Cristo nos ha dado la vida eterna, es para vivirla, anunciarla, manifestarla, celebrarla como la cima de todas las felicidades, como nuestra bienaventuranza. Hace dos mil años que Cristo habló del pan, de la paz de la libertad. Pero lo que ha traído a la tierra es más: ha traído la vida eterna. Y es la vida eterna lo que nosotros con él, en la Iglesia, debemos continuar llevando. Si no somos nosotros quienes damos la vida eterna, nadie lo hará en nuestro lugar. Eso equivale a afirmar que ésta es la base de nuestra vocación cristiana; es distinguir de manera infalible nuestra vocación religiosa de una vocación política, de un sistema de pensamiento; es demostrar que a nosotros no nos interesa en absoluto la conquista del mundo; lo que nos apremia es que cada hombre pueda encontrar, como nosotros lo hemos encontrado, un Dios al que amamos y que antes ha amado a cada hombre. Necesitamos aprender, expresar la vida de un hombre invadido de vida eterna, y eso, tal vez, hasta nuestra muerte. Ahora bien, esta vida existe para ser cantada, cantada después o antes de la muerte; y a lo largo del camino no se canta con un folio de papel: se canta con el corazón. No debéis ninguna fidelidad al pasado en cuanto pasado; sólo debéis fidelidad a lo que os ha traído de eterno, es decir, de caridad…

 

M. Delbrél, Amor indiviso. Fragmento de una carta, Casale Monferrato 1994, pp. 27s

 

Para rezar

 

Ascensión

 

Te alabamos, Señor, y te damos gracias

y proclamamos tus maravillas por toda la tierra,

cantamos himnos en tu honor y decimos llenos de alegría:

Que grandes son las obras del Señor.

 

Porque ya no nos sentimos huérfanos ni desamparados

pues sabemos que vivimos en vos y vos en nosotros,

y que por la mediación de Jesucristo

nos envías al Espíritu Santo,

el Espíritu de la verdad y de la fortaleza,

nuestro abogado y defensor.

 

Esta es la promesa que nos hizo Jesucristo

y esta es la realidad que hoy vivimos,

que somos tu comunidad y tu pueblo,

llamado a proclamar al mundo

este mensaje de la salvación.

 

Hoy reconocemos, Señor,

toda nuestra dignidad, la de hombres

y la de hijos tuyos,

llamados por el bautismo a una nueva vida,

abiertos a la esperanza

y destinados a compartir

contigo la vida para siempre.

 

Lunes de la semana VII de Pascua

14 de mayo – San Matías Apóstol (F)

 

No hay amor más grande que dar la vida por los amigos

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles Hech.1, 15-17. 20-26   

 

Uno de esos días, Pedro se puso de pie en medio de los hermanos – los que estaban reunidos eran alrededor de ciento veinte personas – y dijo:

“Hermanos, era necesario que se cumpliera la Escritura en la que el Espíritu Santo, por boca de David, habla de Judas, que fue el jefe de los que apresaron a Jesús. El era uno de los nuestros y había recibido su parte en nuestro ministerio.

En el libro de los Salmos está escrito: “Que su casa quede desierta y nadie la habite”. Y más adelante: “Que otro ocupe su cargo”.

Es necesario que uno de los que han estado en nuestra compañía durante todo el tiempo que el Señor Jesús permaneció con nosotros, desde el bautismo de Juan hasta el día de la ascensión, sea constituido con nosotros testigo de su resurrección”.

Se propusieron dos: José, llamado Barrabás, de sobrenombre el Justo, y Matías. Y oraron así: “Señor, tú que conoces los corazones de todos, muéstranos a cuál de los dos elegiste para desempeñar el ministerio del apostolado, dejado por Judas al irse al lugar que le correspondía”. Echaron suertes, y la elección cayó sobre Matías, que fue agregado a los once apóstoles.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 112,1-8

 

R.    El Señor lo hizo sentar entre los nobles de su pueblo.

 

Alaben servidores del Señor,

alaben el nombre del Señor.

Bendito sea el nombre del Señor,

desde ahora y para siempre. R.

 

Desde la salida del sol hasta su ocaso,

sea alabado el nombre del Señor.

El Señor está sobre todas las naciones,

su gloria se eleva sobre el cielo. R.

 

¿Quién es como el Señor, nuestro Dios,

que tiene su morada en las alturas,

y se inclina para contemplar

el cielo y la tierra? R.

 

Él levanta del polvo al desvalido,

alza al pobre de su miseria,

para hacerlo sentar entre los nobles,

entre los nobles de su pueblo. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    15, 9-17

   

Jesús dijo a sus discípulos:

Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor.

Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.

Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado.

No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre. No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero.

Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá.

Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.

 

Palabra del Señor

 

Para reflexionar

 

  • Judas, elegido del Señor, abandonó al Maestro, entregándolo para ser apresado y condenado; y desde ese momento, en el número simbólico de Doce apóstoles quedó una vacante que convenía ocupar. La comunidad de Jerusalén, y Pedro con ella, decidieron cubrir esa ausencia eligiendo entre todos a un nuevo apóstol. Las exigencias para el candidato son: haber acompañado a Jesús durante su ministerio y ser testigo de su resurrección.
  • “Echaron suerte”, y Matías, fue elegido por la comunidad para que ocupara el puesto número doce, quedando asociado al grupo de los once apóstoles. Para Lucas, era urgente recomponer el número de doce, porque ellos constituyen las doce columnas de la Iglesia, en claro paralelismo con las doce tribus de Israel.

    ***

  • El breve pasaje del evangelio según san Juan, que la liturgia nos presenta en la festividad de san Matías, nos sitúa ante el misterio de la llamada de Dios que siempre escapa a nuestros cálculos humanos demasiado razonables.
  • El Padre demostró su amor a Jesús comunicándole la plenitud de su Espíritu. Jesús demuestra su amor a los discípulos de la misma manera, comunicándoles el Espíritu que está en Él; la unión a Jesús se formula ahora en términos de amor. Los discípulos son llamados a vivir en el ámbito de ese amor. Jesús pone en paralelo la relación de los discípulos con Él y la suya con el Padre.
  • El cumplimiento de sus mandamientos es signo de la permanencia en su amor, así como Él permanece en el amor del Padre porque cumple sus mandamientos. Estos mandamientos implican una vida de servicio a los hombres. No existe amor a Jesús sin compromiso con los demás.
  • Los mandamientos del Padre a Jesús son el cumplimiento de su misión de salvar a la humanidad. La verdad de la experiencia interior de amor a Jesús, y de Jesús al Padre está dada por el amor puesto en obra.
  • La alegría que Jesús les anuncia nace de la experiencia que produce el amor practicado. Los discípulos viven por el amor de Jesús y Él comparte con ellos su propia alegría que procede de la experiencia de amor con el Padre.
  • Lo que constituye la nueva comunidad y le da identidad es la unidad en el amor y a su vez es el fundamento de la misión. Donde no existe comunidad de amor mutuo no hay nada que anunciar. Jesús les explicará que la adhesión y el amor hacia Él, se da en términos de amistad. No son siervos sino amigos. La diferencia entre el siervo y el amigo se basa en la confianza. Esta es una amistad exigente y comprometida con la causa del Reino. Por eso el llamado no se agota, en la intimidad del corazón del discípulo, ni es un asunto exclusivo de religiosos o religiosas, presbíteros o diáconos.
  • El llamado de Jesús es una oportunidad para entablar amor y amistad con Él que se corrobora en la misión; los discípulos son sus colaboradores. Él espera que el trabajo de los suyos tenga un fruto duradero que vaya cambiando la humanidad. Por otro lado los frutos de alegría y la paz en la vida del discípulo y la comunidad son el resultado lógico y sobrenatural del amor a Dios y del espíritu de servicio al prójimo. A través de los discípulos se derrama la corriente de su amor.
  • Esta fiesta del apóstol Matías nos muestra que todo es don en nuestra vida. El nombre de Matías significa don, regalo de Dios, y también nos recuerda cómo Jesús puede hacer el llamado, a través de la comunidad de creyentes.
  • Todos somos amados, elegidos de Dios. Jesús llama a todo hombre a comprometerse para hacer de este mundo casa de todos, y esto, de forma totalmente gratuita. Dios reparte su gracia con generosidad a la que debemos corresponder también con generosidad para ser, igual que Matías, testigos fieles del amor y elección de Jesús.

 

Para discernir

 

  • ¿Vivo mi relación con Jesús en términos de amistad?
  • ¿Experimento la llamada gratuita de Dios?
  • ¿Descubro los llamados que hace a partir de la comunidad?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Me eligió para ser su amigo…

 

Para la lectura espiritual

 

…”El apóstol Pablo escribe: ¡Oh abismo de la riqueza, de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos!» (Rm 11,33)… «Lo has hecho todo con sabiduría», dice el salmo (103, 24), es decir, en tu Verbo. Si todo ha sido hecho en el Verbo y por el Verbo (Jn 1,3), ¿quién dudará que se ha hecho con sabiduría, y que eligió perfectamente sus discípulos sin acepción de personas? «Nos eligió en él, dice el apóstol, antes de la creación del mundo» (Ef 1,4)…

Consideremos la elección de Matías. Los apóstoles habían elegido a Barsabás, llamado Justo, y a Matías…; a continuación se pusieron a invocar al que juzga según el corazón y que «conoce el corazón de cada uno» de ellos para que indicase quién era el elegido. Y seguramente que él tenía ya elegido a Matías para este honor antes que se echaran las suertes, incluso antes que el mundo fuera creado…

«Todo cuanto pidáis en la oración, dice el Señor, creed que ya lo habéis recibido y lo obtendréis» (Mc 11,24). Por eso la Iglesia acostumbra a orar unánimemente todas las veces que se ve necesitada de pedir algo al Señor; y no hay medio tan eficaz sobre el querer divino como la oración, al menos si se hace con fe, serenidad, humildad y perseverancia. El echar las suertes no ha supuesto ningún prejuicio a la elección de este glorioso apóstol ya que, como dice la Escritura, los apóstoles comenzaron por orar; el echarlo a suerte fue más bien una inspiración del Señor en respuesta a su oración.  Por otra parte, Matías no obtuvo una gracia menor que Pedro o cualquier otro de los apóstoles, aunque fuese el último. Recibió el Espíritu con la misma plenitud que los demás, y los mismos dones espirituales que ellos. El Espíritu Santo, viniendo sobre él, lo llenó de caridad, le concedió expresarse en todas las lenguas, hacer milagros, convertir naciones, predicar a Cristo y alcanzar el triunfo del martirio…

 

San Lorenzo Justiniano (1381-1455)

 

Para rezar

 

Salmo de alegría y esperanza

 

Con un corazón limpio y

sincero queremos darte gracias.

Tu Palabra es sincera y llena el corazón de alegría;

tus obras son grandiosas,

y están iluminadas de verdad;

Tú amas, Dios nuestro, la justicia; toda la tierra está rociada

con la lluvia de tu bondad.

 

Dios, nos sentimos pequeños,

como granitos de arena, ante ti;

Tú tienes palabras de vida que no pasan;

palabras que se hacen acción;

solamente Tú, Señor, tienes poder

para hacer lo que dices.

 

Tú contemplas nuestro suelo

desde la altura de tus cielos;

tu corazón de Padre ama,

uno a uno, a todos los hombres;

desde tu casa te alegra el bien del hombre

y su progreso; desde tu casa te entristece

el mal del hombre y su retroceso.

 

Tus ojos llenos de amor y ternura

cuidan de la obra de tus manos,

todos los que esperamos en el triunfo de tu amor,

tendremos respuesta; porque Tú,

Oh Dios, has liberado nuestra alma de la muerte

entregando en la cruz al Hijo amado,

al Enviado: El nos ha dado vida nueva

y en El te decimos: Abba, Padre.

 

Emilio Mazariegos

 

 

Matías significa: “Regalo de Dios”

 

Este es el apóstol No. 13 porque el 14 es San Pablo. Es un apóstol “póstumo” porque aparece después de la muerte de otro. Matías fue elegido “apóstol” por los otros 11, después de la muerte y Ascensión de Jesús, para reemplazar a Judas Iscariote que se ahorcó. La Biblia narra de la siguiente manera su elección:

“Después de la Ascensión de Jesús, Pedro dijo a los demás discípulos: Hermanos, en Judas se cumplió lo que de él se había anunciado en la Sagrada Escritura: con el precio de su maldad se compró un campo. Se ahorcó, cayó de cabeza, se reventó por medio y se derramaron todas sus entrañas. El campo comprado con sus 30 monedas se llamó Haceldama, que significa: “Campo de sangre”. El salmo 69 dice: “su puesto queda sin quién lo ocupe, y su habitación queda sin quién la habite”, y el salmo 109 ordena: “Que otro reciba su cargo”.

“Conviene entonces que elijamos a uno que reemplace a Judas. Y el elegido debe ser de los que estuvieron con nosotros todo el tiempo en que el Señor convivió con nosotros, desde que fue bautizado por Juan Bautista hasta que resucitó y subió a los cielos”.

Los discípulos presentaron dos candidatos: José, hijo de Sabas y Matías. Entonces oraron diciendo: “Señor, tú que conoces los corazones de todos, muéstranos a cuál de estos dos eliges como apóstol, en reemplazo de Judas”.

Echaron suertes y la suerte cayó en Matías y fue admitido desde ese día en el número de los doce apóstoles (Hechos de los Apóstoles, capítulo 1).

San Clemente y San Jerónimo dicen que San Matías había sido uno de los 72 discípulos que Jesús mandó una vez a misionar, de dos en dos. Una antigua tradición cuenta que murió crucificado. Lo pintan con una cruz de madera en su mano y los carpinteros le tienen especial devoción.

 

Oremos

 

Señor, Dios, tú que, para completar el número de los doce apóstoles, elegiste a San Matías, concédenos, por la intercesión de este apóstol, a nosotros, que hemos recibido el don de tu amistad, poder ser contados un día entre tus elegidos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

 

 

Martes de la semana VII de Pascua

 

…Los que me diste son tuyos…

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    20, 17-27

 

Pablo, desde Mileto, mandó llamar a los presbíteros de la Iglesia de Efeso. Cuando estos llegaron, Pablo les dijo:

«Ya saben cómo me he comportado siempre con ustedes desde el primer día que puse el pie en la provincia de Asia. He servido al Señor con toda humildad y con muchas lágrimas, en medio de las pruebas a que fui sometido por las insidias de los judíos. Ustedes saben que no he omitido nada que pudiera serles útil; les prediqué y les enseñé tanto en público como en privado, instando a judíos y a paganos a convertirse a Dios y a creer en nuestro Señor Jesús.

Y ahora, como encadenado por el Espíritu, voy a Jerusalén sin saber lo que me sucederá allí. Sólo sé que, de ciudad en ciudad, el Espíritu Santo me va advirtiendo cuántas cadenas y tribulaciones me esperan. Pero poco me importa la vida, mientras pueda cumplir mi carrera y la misión que recibí del Señor Jesús: la de dar testimonio de la Buena Noticia de la gracia de Dios.

Y ahora sé que ustedes, entre quienes pasé predicando el Reino, no volverán a verme. Por eso hoy declaro delante de todos que no tengo nada que reprocharme respecto de ustedes. Porque no hemos omitido nada para anunciarles plenamente los designios de Dios.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 67, 10-11. 20-21 (R.: 33a)

 

R.    ¡Canten al Señor, reinos de la tierra!

 

Tú derramaste una lluvia generosa, Señor:

tu herencia estaba exhausta y tú la reconfortaste;

allí es estableció tu familia,

y tú, Señor, la afianzarás

por tu bondad para con el pobre. R.

 

¡Bendito sea el Señor, el Dios de nuestra salvación!

El carga con nosotros día tras día;

él es el Dios que nos salva

y nos hace escapar de la muerte. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    17, 1-11a.

 

Jesús levantó los ojos al cielo, diciendo:

«Padre, ha llegado la hora: glorifica a tu Hijo para que el Hijo te glorifique a ti, ya que le diste autoridad sobre todos los hombres, para que él diera Vida eterna a todos los que tú les has dado. Esta es la Vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu Enviado, Jesucristo.

Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste. Ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía contigo antes que el mundo existiera.

Manifesté tu Nombre a los que separaste del mundo para confiármelos. Eran tuyos y me los diste, y ellos fueron fieles a tu palabra. Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti, porque les comuniqué las palabras que tú me diste: ellos han reconocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque son tuyos. Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío, y en ellos he sido glorificado. Ya no estoy más en el mundo, pero ellos están en él; y yo vuelvo a ti.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Un motín obliga a Pablo a abandonar Efeso. Se acerca el desenlace. En su escala a Mileto se despide con un verdadero testamento pastoral destinado especialmente a los que ejercen un cargo en la Iglesia. Es el tercer gran discurso que los Hechos ponen en labios de Pablo y, por eso, es indicio de un momento solemne y de un tema trascendental.
  • El Apóstol se despide conmovido de su actividad misionera, exhortando y dando normas de gobierno a los que han de tomar su lugar. En el discurso hace una apología que evoca los tres años de apostolado en Efeso, un anuncio de próximas tribulaciones y del final de su ministerio, una exhortación a la vigilancia pastoral y su ejemplo desinteresado.
  • Toda responsabilidad en la Iglesia, toda vida cristiana auténtica están marcadas por la cruz. Para Pablo, su cruz principal, vino de los que no aceptaban pasar del judaísmo a la fe en Cristo; pero Pablo nunca se acobardó cuando era necesario anunciar la palabra de Dios.
  • En público y en privado, daba testimonio tanto a judíos- a pesar de su estrechez de miras, que perjudicaron tanto a Pablo- como a griegos para que se convirtieran a Dios. Pablo se experimenta encadenado por el Espíritu que es el motor profundo de su acción apostólica. Es la aventura del abandono integral, va donde el Espíritu lo conduce.
  • Su vida ya no le pertenece, ama y vive para Jesús, anunciando y dando testimonio del Evangelio de la gracia de Dios.

***

  • Durante toda su vida ha ido anunciando esta «hora» que ahora ha llegado y es la hora de su entrega pascual en la cruz y de la glorificación que va a recibir del Padre, con la resurrección y la entrada en la vida definitiva.
  • Empieza la llamada «oración sacerdotal» de Jesús. Hasta ahora había hablado a los discípulos, ahora se va y eleva al Padre la entrañable oración por sus colaboradores en la misión, por todos los que como discípulos asumen el desafío de seguir evangelizando.
  • Aparecen en boca de Jesús la unidad de amor y de vida que tiene con el Padre. Unidad, por la que el Hijo participa de la gloria del Padre. La oración brota de la estrecha unión entre Cristo y el Padre: “todo lo mío es tuyo y lo tuyo es mío”. El amor funda ese compartir, esa comunión que se hace obediencia.
  • Esa comunión hace posible que el designio de salvación atraviese la eternidad de Dios y llegue a los hombres. Se revela el inconmensurable amor de Dios por su criatura. Esta oración de Jesús está impregnada de amor a su Padre, de unión íntima con Él, y a la vez de amor y preocupación por los suyos que quedan en este mundo.
  • Todos nosotros ya estábamos en el pensamiento de Jesús en su oración al Padre. Sabía de las dificultades que iban a encontrar sus discípulos en el camino cristiano. Conoce muy bien todas las dificultades que vivirán los que están en el mundo pero sin pertenecerle. No quiere abandonarnos y pide para nosotros la ayuda del Padre.
  • Esta vuelta de Jesús al Padre, no será para sus discípulos estar en el mundo solos y abandonados. Jesús ratifica que somos suyos y que hemos recibido la vida eterna al conocer al único Dios verdadero y a Jesucristo su enviado. Él mismo nos promete su presencia continua. No se ha ido para “desentenderse de este mundo”, sino, para estar para siempre y de un modo definitivo.
  • Unidos a Jesús, participamos de su unión íntima con el Padre, y su gloria, se manifestará en la medida en que colaboremos en hacer efectivo su proyecto de un mundo “mejor”, más verdadero, más esperanzado, más humano, justo y solidario.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento que todo lo que Dios ha creado y pensado es para mí?
  • ¿Me siento heredero o aprovechador de las cosas de Dios?
  • ¿Sé que la vida de Dios es un regalo querido por Dios y que el gozo de Dios está en que sepa recibirlo?
  • ¿Descubro la mediación de Jesucristo y la experimento de una manera viva?
  • ¿Soy agradecido por todo lo que se me ha prometido y se me ha dado?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…La vida eterna es conocerte a ti mi Dios verdadero, y a Jesucristo tu enviado…

 

Para la lectura espiritual

 

…Jesús no se dirige ya a los discípulos, sino que, alzando los ojos al cielo, símbolo de la esfera divina, dirige a Dios una oración de petición. Y lo llama «Padre», entendiendo a Dios como quien, por amor, comunica su propia vida, mostrando de este modo la estrecha e íntima relación que mantiene con él. Y
al Padre le pide que dé a sus discípulos la vida definitiva, la vida verdadera, que no es otra sino una vida de amor y entrega a los demás, como la de Jesús, hasta la muerte si fuese necesario. Esta es la única manera de reconocer al Padre como único Dios verdadero y a Jesús como Mesías. A la vida definitiva se llega por la adhesión a este Dios amor manifestado en la capacidad de Jesús de amar hasta la muerte. De este modo el mundo futuro está ya presente en la comunidad de Jesús y el reinado de Dios empieza a realizarse en la tierra.

Reconocer, por lo demás, a Dios como Padre es rechazar toda otra idea o concepción de Dios. Un dios que establezca con la humanidad una relación señor-siervo es falso.

Pero este reconocimiento no es meramente intelectual, sino relacional. Sólo puede reconocer que Dios es Padre quien experimenta el amor que lo hace hijo. Y sólo puede reconocer a Jesús como Mesías-Salvador el que experimenta la liberación y salvación que él trae. Una y otra experiencia se identifica con la del Espíritu, que es la que tiene el creyente de poseer ya desde ahora la vida definitiva

 

Juan Alarcón Cámara S.J

 

Para rezar

 

Del color del amor


Del color del amor fuiste tiñendo mi esperanza,
de un amor transparente, de hermanos, de familia.
Amor lanzado siempre, más allá de si mismo, 
a la escucha del llanto, en la marcha hacia el Reino, 
desbordando los muros en busca de tu pueblo. 

Amor simple y callado,
de panes y de peces repartidos,
de poner en común todo en la mesa. 

Amor de no poder, de no querer,
definitivamente hacer silencio, 
callar todo el horror, la angustia, la sorpresa,
en frente de la muerte y de los desarraigos. 

Del color del amor que prohíbe el olvido
que rompe las distancias, la quietud y el egoísmo;
que rechaza medidas, miedos
y encrucijadas.

Amor de cruz,
de estrechas puertas y caminos pedregosos.
Amor sin tregua, sin hora y sin descanso.
Amor incierto, oscuro,
siempre en vasija nueva,
deshaciendo costumbres y remiendos. 

Amor libre.
Amor a manos llenas.
Amor que desconcierta.
Amor de cruz

 

 

Judith Bautista Fajardo

 

 

Miércoles de la semana VII de Pascua

 

…Conságralos en la verdad…

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    20, 28-38

 

Pablo decía a los principales de la Iglesia de Efeso:

«Velen por ustedes, y por todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo los ha constituido guardianes para apacentar a la Iglesia de Dios, que él adquirió al precio de su propia sangre. Yo sé que después de mi partida se introducirán entre ustedes lobos rapaces que no perdonarán al rebaño. Y aun de entre ustedes mismos, surgirán hombres que tratarán de arrastrar a los discípulos con doctrinas perniciosas.

Velen, entonces, y recuerden que durante tres años, de noche y de día, no he cesado de aconsejar con lágrimas a cada uno de ustedes.

Ahora los encomiendo al Señor y a la Palabra de su gracia, que tiene poder para construir el edificio y darles la parte de la herencia que les corresponde, con todos los que han sido santificados.

En cuanto a mí, no he deseado ni plata ni oro ni los bienes de nadie. Ustedes saben que con mis propias manos he atendido a mis necesidades y a las de mis compañeros. De todas las maneras posibles, les he mostrado que así, trabajando duramente, se debe ayudar a los débiles, y que es preciso recordar las palabras del Señor Jesús: “La felicidad está más en dar que en recibir.”»

Después de decirles esto, se arrodilló y oró junto a ellos. Todos se pusieron a llorar, abrazaron a Pablo y lo besaron afectuosamente, apenados sobre todo porque les había dicho que ya no volverían a verlo. Después lo acompañaron hasta el barco.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 67, 29-30. 33-35a. 35b-36c (R.: 33a)

 

R.    ¡Canten al Señor, reinos de la tierra!

 

Tu Dios ha desplegado tu poder:

¡Se fuerte, Dios, tú que has actuado por nosotros!

A causa de tu Templo, que está en Jerusalén,

los reyes te presentarán tributo. R.

 

¡Canten al Señor, reinos de la tierra,

entonen un himno al Señor,

al que cabalga por el cielo,

por el cielo antiquísimo!

El hace oír su voz poderosa,

¡reconozcan el poder del Señor! R.

 

Su majestad brilla sobre Israel

y su poder, sobre las nubes.

¡Bendito sea Dios! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    17, 11b-19

 

Jesús levantó los ojos al cielo, y oró diciendo:

«Padre santo, cuida en tu Nombre a aquellos que me diste, para que sean uno, como nosotros. Mientras estaba con ellos, cuidaba en tu Nombre a los que me diste; yo los protegía y no se perdió ninguno de ellos, excepto el que debía perderse, para que se cumpliera la Escritura.

Pero ahora voy a ti, y digo esto estando en el mundo, para que mi gozo sea el de ellos y su gozo sea perfecto.

Yo les comuniqué tu palabra, y el mundo los odió porque ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los preserves del Maligno. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

Conságralos en la verdad: tu palabra es verdad. Así como tú me enviaste al mundo, yo también los envío al mundo. Por ellos me consagro, para que también ellos sean consagrados en la verdad.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La segunda parte del discurso de despedida de Pablo, antes del emocionante adiós junto al barco, se refiere al futuro de la comunidad y a la actuación de sus sucesores en la conducción de la Iglesia de Efeso.
  • Pablo les recuerda el carácter sagrado de este cargo y después les anuncia los peligros que amenazan a la comunidad llamándolos a la vigilancia constante. Finalmente, implora la gracia de Dios antes de hacerles algunas recomendaciones para que sean desinteresados siguiendo su ejemplo.
  • Pablo relaciona la carga pastoral con la vida trinitaria: la comunidad o la Iglesia es de Dios Padre, que se la ha adquirido o comprado con la Sangre de su Hijo, Jesús, ha sido el Espíritu quien ha puesto a estos presbíteros como responsables y pastores de la comunidad.
  • La «comunidad», la Iglesia de la que los presbíteros son responsables, es en la tierra el reflejo de la «comunidad» de las tres Divinas Personas. A la vez que son distintas, están íntimamente unidas.
  • El ministerio pastoral no es algo que solamente procede de la comunidad, ni es una delegación de poder por parte del grupo. Es una tarea recibida de Dios y confiada por Dios. No es un cargo que uno mismo toma, ni que recibe de los hombres sino que se recibe del Espíritu.

***

  • Continúan las palabras de despedida con un matiz de ternura. En ellas descubrimos que la elección parte de la iniciativa de Jesús. El maestro se va, siendo consciente de la gran dificultad en que pone a sus apóstoles desapareciendo.
  • El fundamento de la misión de los discípulos, es el mismo que la de Jesús, la consagración por el Espíritu. También sufrirán las mismas consecuencias: la persecución por parte de la sociedad que los rechaza. Jesús, consagrado por Dios para su misión; afirma que se consagra Él mismo por los discípulos. La consagración por el Espíritu exige colaboración.
  • Frente a la maldad y la mentira que dominan el mundo, Jesús refleja en esta oración, su preocupación y su entrega por el futuro de sus discípulos. Los envía como el Padre lo ha enviado a Él y los introduce en la tensión paradójica de estar en el mundo sin ser del mundo. Por eso pide al Padre que los guarde.
  • El mundo, entendido como creación y lugar de la realización humana, es algo bueno y bendito por Dios. Sin embargo, el mundo puede ser dominado por las fuerzas del mal y entonces se convierte en campo propicio para el ejercicio de todo tipo de egoísmos. En esta clase de mundo injusto, los discípulos van ser confrontados por las mismas fuerzas que están enviando a Jesús a la muerte.
  • Jesús ruega para que el Padre los preserve del mundo y del Maligno. El mundo es el escenario donde cada hombre decide su salvación o condenación. La comunidad cristiana está en el mundo no para marginarse de él, sino para dar testimonio de un camino de salvación. Esto significa que es tarea del discípulo, instaurar un modelo de convivencia humana distinto al que el Maligno ha logrado establecer. Preservar a los discípulos del Maligno, es impedir que su conciencia sea atrapada por el poder del egoísmo y puedan realizar una opción por el Dios de la vida.
  • El cristiano es “un hombre”, como todos los demás, pero es también un “consagrado”. Vive en el mundo sin renegar de él. Jesús quiere que sus discípulos vivan en este mundo unidos, que estén llenos de alegría y que vayan madurando en la verdad.
  • Se nos encomienda que no tengamos la mentalidad de este mundo sino la de Cristo. Que no sigamos las bienaventuranzas del mundo, sino las de Cristo.
  • Jesús nos llama a consagrarnos en la verdad y ha ganado para nosotros esa consagración. Ha pedido a Dios Padre que nos preserve del Maligno y se ofrece por nosotros, para que lleguemos a ofrecernos por la misma verdad y su misma causa. Los discípulos lo harán testimoniando y comunicando la vida de Jesús frente a la mentira, la codicia y la maldad que matan la vida y moldean un “mundo” inhumano, injusto que ya no es casa de Dios para todos.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento la tensión entre las cosas del mundo y las de Dios? ¿Me siento tironeado?
  • ¿Experimento la intercesión de Jesús acompañando mi camino de búsqueda de la verdad?
  • ¿Los fracasos y las caídas me desaniman, o los vivo como el lento proceso de maduración de mi vida cristiana?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Ellos no pertenecen al mundo, como tampoco pertenezco yo…

 

Para la lectura espiritual

 

…«Estar en el mundo sin ser del mundo.» Esta frase es una hermosa síntesis del modo en que habla Jesús de la vida espiritual. Es una vida en virtud de la cual el Espíritu de amor nos transforma por completo. Sin embargo, es una vida en la que todo parece cambiado. La vida espiritual puede ser vivida de tantos modos como personas hay. La novedad consiste en haberse desplazado desde la multitud de las cosas al Reino de Dios. Consiste en haber sido liberados de las constricciones del mundo y en haber encaminado nuestros corazones hacia lo único necesario.

La novedad consiste en el hecho de que no vivamos ya los muchos negocios, nuestra relación con la gente y los acontecimientos como causas de preocupaciones sin Fin, sino que empecemos a considerarlos como la rica variedad de los modos a través de los cuales se hace presente Dios en medio de nosotros. Nuestros conflictos y dolores, los deberes y las promesas, nuestras Familias y nuestros amigos, las actividades y los proyectos, las esperanzas y las inspiraciones, no se nos presentan ya como otros tantos aspectos fatigosos de una realidad que difícilmente logramos mantener juntos, sino como modalidad de afirmación y de revelación de la nueva vida del Espíritu que está en nosotros. «Todo lo demás», que antes nos ocupaba y nos preocupaba tanto, ahora se convierte en don o desafío que refuerza o profundiza la nueva vida que hemos descubierto…

 

H. J. M. Nouwen, Invitación a la vida espiritual, Brescia 20002, pp. 44ss.

 

Para rezar

 

Padre y amigo

 

Señor, mi Padre y mi amigo.
En medio de la prueba y la tribulación 
cuando todo parece estar en tinieblas, haz 
que no deje de pedirte, que no deje de rogarte, 
no me canse de arrodillarme.

Que con los días que pasan más quiera 
alabarte en medio del sufrimiento.
Mantén firme mi fe, y hazla crecer en medio de la prueba. 
No te alejes de mi lado y no permitas que me aleje del tuyo. 
Acógeme en tu seno, y cárgame en tus brazos divinos.
Hago mías tus promesas y creo en tu palabra. 
Me aferro a tí en este día, en medio de 
la tormenta abrazo tu Cruz. 
Cuídame y hazme fuerte acercándome a tu luz.

Que no me fije en la tormenta, 
que me haga sordo a la tempestad,
me vuelva ciego para la adversidad,
y que en mi corazón solamente estés tú
con tus promesas, tu amor y tu poder.

Que siempre recuerde de donde vengo y
quien debo llegar a ser.

Amén

Arturo Quirós Lépiz

 

Jueves de la semana VII de Pascua

 

…Que sean perfectamente uno…

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    22, 30; 23, 6-11

 

Queriendo saber con exactitud de qué lo acusaban los judíos, el tribuno le hizo sacar las cadenas, y convocando a los sumos sacerdotes y a todo el Sanedrín, hizo comparecer a Pablo delante de ellos.

Pablo, sabiendo que había dos partidos, el de los saduceos y el de los fariseos, exclamó en medio del Sanedrín: «Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseos, y ahora me están juzgando a causa de nuestra esperanza en la resurrección de los muertos.»

Apenas pronunció estas palabras, surgió una disputa entre fariseos y saduceos, y la asamblea se dividió. Porque los saduceos niegan la resurrección y la existencia de los ángeles y de los espíritus; los fariseos, por el contrario, admiten una y otra cosas.

Se produjo un griterío, y algunos escribas del partido de los fariseos se pusieron de pie y protestaron enérgicamente: «Nosotros no encontramos nada de malo en este hombre. ¿Y si le hubiera hablado algún espíritu o un ángel…?»

Como la disputa se hacía cada vez más violenta, el tribuno, temiendo por la integridad de Pablo, mandó descender a los soldados para que lo sacaran de allí y lo llevaran de nuevo a la fortaleza.

A la mañana siguiente, el Señor se apareció a Pablo y le dijo: «Animo, así como has dado testimonio de mí en Jerusalén, también tendrás que darlo en Roma.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 15, 1-2a y 5. 7-8. 9-10. 11 (R.: 1)

 

R.    Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.

 

Protégeme, Dios mío,

porque me refugio en ti.

Yo digo al Señor: «Señor, tú eres mi bien.»

El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz,

tú decides mi suerte! R.

 

Bendeciré al Señor que me aconseja,

hasta de noche me instruye mi conciencia!

Tengo siempre presente al Señor:

él está a mi lado, nunca vacilaré. R.

 

Por eso mi corazón se alegra,

se regocijan mis entrañas

y todo mi ser descansa seguro:

porque no me entregarás la Muerte

ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. R.

 

Me harás conocer el camino de la vida,

saciándome de gozo en tu presencia,

de felicidad eterna a tu derecha. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    17, 1b. 20-26

 

Jesús levantó los ojos al cielo y oró diciendo:

«Padre santo, no ruego solamente por ellos, sino también por los que, gracias a su palabra, creerán en mí. Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.

Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno -yo en ellos y tú en mí- para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que tú me has enviado, y que yo los amé cómo tú me amaste.

Padre, quiero que los que tú me diste estén conmigo donde yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creación del mundo.

Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te conocí, y ellos reconocieron que tú me enviaste. Les di a conocer tu Nombre, y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me amaste esté en ellos, y yo también esté en ellos.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En Pentecostés, del año 57, Pablo ha llegado a Jerusalén. Los hermanos le anuncian que algunos judíos lo acusan de “incitar” a la traición de las tradiciones de Moisés, abandonando la circuncisión y otros ritos heredados. Estaba orando en el Templo de Jerusalén cuando es perseguido, a los gritos, acusado de enseñar “contra el pueblo, contra la ley y contra este lugar santo”. La policía romana interviene y conduce a Pablo a la fortaleza. Esta vez su cautiverio durará varios años, en Jerusalén, en Cesarea, capital romana de Palestina y después en Roma.
  • El oficial romano, queriendo saber con certeza de qué lo acusaban los judíos, mandó que le quitaran las cadenas, convocó al Gran Consejo e hizo que Pablo compareciera ante ellos.
  • Es una cuestión entre las dos grandes corrientes religiosas de la época: el partido de los Saduceos que no cree en la resurrección y el partido de los Fariseos que cree en ella. La astucia de Pablo lo va a salvar cuando provoca una discusión entre estos dos grupos a tal punto que se olvidan de él.
  • Como la pelea iba creciendo, el oficial romano temiendo que Pablo fuese despedazado por ellos, mandó a la tropa que lo llevase de nuevo a la fortaleza.
  • Pablo apela al César como ciudadano romano, e invoca su derecho de ser juzgado en Roma. De noche oye en visión la voz del Señor que le da ánimo, para que dé testimonio a favor suyo en Roma.

***

  • Esta es la última plegaria de Jesús antes de entrar en su Pasión: es la intención principal por la que ofrecerá el sacrificio de su vida, es su testamento.
  • Jesús agrandando el horizonte de su comunidad a aquellos que vendrán, ora por la comunidad futura. Su obra debe continuar y el mensaje del Padre y su mensaje, tendrá que ser también el de los discípulos. Este mensaje no puede ser una doctrina aprendida ni una ley externa a la que se está obligado.
  • Ruega por sus discípulos y por cuantos creerán en Él por su palabra. Pide para que los que lo siguen y los que lo seguirán en el futuro sean “uno”, como el Padre está en Él, y Él en el Padre, para que el mundo crea que el Padre lo ha enviado.
  • El amor no se puede proponer si no se vive; si no se comunica como experiencia propia. El mensaje vivido es lo que produce la adhesión a Jesús. El mensaje no es una teoría sobre el amor, sino el anuncio de la vida y muerte de Jesús como expresión de su amor y del amor del Padre.
  • Jesús pide la unidad como distintivo de la comunidad de fe. El modelo es siempre el amor y la unidad, que existe entre Jesús y el Padre. El amor de los cristianos tiene por modelo el amor mismo de Dios.
  • La comunión de los hombres con Dios se evidencia a través de las obras que revelan su amor y será la prueba convincente de la misión divina de Jesús. No se convence con palabras, sino con hechos.
  • Cuando Jesús pide la unidad, ratifica el supremo mandato: “ámense unos a otros como yo los amo, en esto los reconocerán como mis discípulos”. Es un mandato y un anuncio. Promete el don de su Espíritu porque nadie puede amar con su amor sino le es dado.
  • Esta unidad es la cumbre del evangelio, es la “buena nueva”: el amor mismo de Dios, el amor trinitario es dado a los que creen. Es ese amor perfecto que une al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, lo que está trabajando en el corazón de la humanidad cuando busca, desde y por la unidad, nuevos caminos para la justicia, la paz y el amor.

 

Para discernir

 

  • ¿Dónde pongo el acento de mi fe?
  • ¿Cuál es mi esfuerzo más grande?
  • ¿Cuáles son mis argumentos de credibilidad?
  • ¿Cómo expreso este llamado a la unidad?
  • La unidad ¿es unidad conmigo o unidad en el Señor?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Estemos unidos para que el mundo crea

 

Para la lectura espiritual

 

…No hay que olvidar que el Señor pidió al Padre la unidad de los discípulos para que den testimonio de su misión y que el mundo pueda creer que el padre le ha enviado. Se puede decir que el movimiento ecuménico se inició, en un sentido, a partir de la experiencia negativa de aquellos que, anunciando el evangelio único, se sabían cada uno miembro de su Iglesia particular o de su comunidad eclesial particular. Esta gran contradicción quedaba manifiesta ante aquellos que escuchaban el mensaje de salvación y en ello encontraban un obstáculo para acoger el anuncio evangélico.

Esta grave dificultad, desgraciadamente, no está superada. Es verdad que no estamos en plena comunión. Y no obstante, a pesar de las divisiones, estamos dispuestos a recorrer el camino de la plena unión, de la unión que caracterizaba la Iglesia apostólica en sus inicios y que nosotros buscamos sinceramente. Guiada por la fe, nuestra oración común lo testimonia. En la oración, nos reunimos en el nombre de Cristo que es uno. Él es nuestra unión…

San Juan Pablo II

 

Para rezar

 

Danos  Señor un corazón de carne

 

Danos Señor un corazón de carne,

para que como Tú, nos conmovamos

ante el dolor del prójimo más próximo.

Recrea en nosotros entrañas de misericordia,

para que inflamados en tu amor

seamos testigos y testimonio con nuestras obras,

de tu presencia en el mundo.

Señor, resucítanos hoy,

y regálanos como al hijo de la viuda,

la oportunidad de levantarnos

por sobre nuestras mezquindades y miserias,

y transmitir con el ejemplo, las maravillas que Tú obras.

Te lo pedimos por la intercesión de María Santísima,

a ti, Señor que vives y reinas,

por los siglos de los siglos.

Amén

 

Viernes de la semana VII de Pascua

 

…¿Me amas?…

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    25, 13b-21

 

El rey Agripa y Berenice llegaron a Cesarea y fueron a saludar a Festo. Como ellos permanecieron varios días, Festo expuso al rey el caso de Pablo, diciéndole:

«Félix ha dejado a un prisionero, y durante mi estadía en Jerusalén, los sumos sacerdotes y los ancianos de los judíos, presentaron quejas pidiendo su condena. Yo les respondí que los romanos no tienen la costumbre de entregar a un hombre antes de enfrentarlo con sus acusadores y darle la oportunidad de defenderse.

Ellos vinieron aquí, y sin ninguna demora, me senté en el tribunal e hice comparecer a ese hombre al día siguiente. Pero cuando se presentaron los acusadores, estos no alegaron contra él ninguno de los cargos que yo sospechaba. Lo que había entre ellos eran no sé qué discusiones sobre su religión, y sobre un tal Jesús que murió y que Pablo asegura que vive.

No sabiendo bien qué partido tomar en un asunto de esta índole le pregunté a Pablo si quería ir a Jerusalén para ser juzgado allí. Pero como este apeló al juicio de Su Majestad imperial, yo ordené que lo dejaran bajo custodia hasta que lo enviara al Emperador.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 102, 1-2. 11-12. 19-20ab (R.: 19a)

 

R.    El Señor puso su trono en el cielo.

 

Bendice al Señor, alma mía,

que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;

bendice al Señor, alma mía,

y nunca olvides sus beneficios. R.

 

Cuanto se alza el cielo sobre la tierra,

así de inmenso es su amor por los que lo temen;

cuanto dista el oriente del occidente,

así aparta de nosotros nuestros pecados. R.

 

El Señor puso su trono en el cielo,

y su realeza gobierna el universo.

¡Bendigan al Señor, todos sus ángeles,

los fuertes guerreros que cumplen sus órdenes! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan     21, 1. 15-19

 

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer, dijo a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?»

Él le respondió: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»

Jesús le dijo: «Apacienta mis corderos.»

Le volvió a decir por segunda vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?»

Él le respondió: «Sí, Señor, saber que te quiero.»

Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas.»

Le preguntó por tercera vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?»

Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero.»

Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas.

Te aseguro que cuando eras joven tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará a donde no quieras.»

De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y después de hablar así, le dijo: «Sígueme.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El nuevo gobernador romano en Judea, Poncio Festo, mantiene detenido a Pablo en Cesarea, donde fue trasladado para mayor seguridad. Y aprovecha la visita del rey Agripa y su hermana Berenice para explicarles el caso de este Pablo, uno de los más curiosos que ha heredado de su antecesor Félix.
  • Festo se muestra respetuoso de la ley y deseoso de que triunfe la justicia. Como funcionario oficial, resume lo esencial del «expediente» de Pablo, diciendo que tuvieron una discusión sobre su religión particular y sobre un tal Jesús, que murió, y del cual Pablo afirma que está vivo.
  • Para Pablo no es «un cierto hombre»: Jesús es su razón de vivir. Pablo vive con ese «viviente». Para Pablo la resurrección no es tan sólo una afirmación dogmática: es una experiencia vivida.
  • Pablo ha apelado y ni el tribunal de Cesarea, ni el de Jerusalén tienen jurisdicción sobre él. Queda como instancia superior ir hasta Roma.

***

  • Junto al lago de Tiberíades Jesús llama a Pedro por su nombre original, “Simón hijo de Juan”. Pedro escucha atento la voz del Señor. Su corazón ha ido madurando, y ahora comprende que Jesús no es el Mesías político que él esperaba, sino aquel que da su vida para redimir a la humanidad sufriente. Pedro había confesado reiteradamente una adhesión que se sostenía en la medida que colmara sus expectativas.
  • A pesar de haber afirmado que no lo abandonaría, luego lo negó tres veces, jurando que no lo conocía. Ahora, la experiencia de la resurrección ha madurado su corazón y sus ideas, y quiere seguirlo no al compás de sus caprichos o exaltaciones, sino animado por el Espíritu del Resucitado.
  • A la pregunta de Jesús, Pedro tiene que contestar con mucha más humildad. Pedro, el apóstol impulsivo, que quería de veras a Jesús, aunque se había mostrado débil por miedo a la muerte, tiene ahora la ocasión de reparar su triple negación con una triple profesión de amor. La triple negación es ahora una triple pregunta. Esto es lo que Pedro experimenta.
  • Pero la relación personal con Jesús, no se cierra sobre ellos dos. Este amor lanza a Pedro hacia los demás. Jesús restituye a Pedro delante de todos y esto le exige hacerse cargo de los demás; ser su pastor, cuidarlos, conducirlos por el camino verdadero.
  • Pedro ahora responderá con la dedicación exclusiva al servicio de la comunidad y dará testimonio de Jesús ante el pueblo, ante los tribunales, en la cárcel y finalmente con su propio martirio en Roma. El amor lo llevó a la obediencia y al abandono confiado.
  • También a nosotros el Señor nos llama a seguirlo. Desde nuestra debilidad podemos hacer nuestras las palabras de Pedro: «Señor, tú sabes que te amo». El amor es la raíz en que se alimenta todo verdadero seguimiento y el seguimiento es el sello de todo verdadero amor.
  • Jesús quiere de nosotros un auténtico compromiso de amor que nos lleve a amar y servir a nuestro prójimo hasta el extremo, como nosotros hemos sido amados por Cristo. Así, como Iglesia continuaremos, a través del tiempo, totalmente comprometida con la obra de salvación que el Señor nos ha confiado.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Sobre qué baso mi seguimiento y mi fidelidad al Señor?
  • ¿En qué siento que soy examinado por Jesús?
  • ¿Vivo desde el amor o el temor?
  • ¿Experimento su llamada de amor?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

…Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero…

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…El Señor, después de su resurrección, aparece de nuevo a sus discípulos. Interroga a Pedro, le obliga a confesar su amor, ya que le negó por tres veces, por miedo. Cristo resucitó en la carne, Pedro resucitó en el espíritu. Así como Cristo murió en el sufrimiento, Pedro murió en la negación del Señor. Cristo el Señor resucitó de entre los muertos y ha resucitado a Pedro gracias al amor que éste le tenía. El Señor interroga el amor de aquel que ahora declara abiertamente su amor, y le confía su rebaño. ¿Qué es lo que aporta Pedro a Cristo con su amor? Si Cristo te ama es en provecho tuyo, no de él. Si tú amas a Cristo es en provecho tuyo también, no de él. No obstante, Cristo el Señor, queriendo mostrarnos cómo hemos de manifestar nuestro amor por él, nos lo revela: amando a su rebaño.

“Simón, hijo de Juan ¿me amas? – Te amo— Apacienta mis ovejas.” (Jn 21, 16) Y esto una vez, dos veces, tres veces. Pedro no expresa más que su amor. El Señor no le pide otra cosa que el amor; no le confía otra cosa que sus ovejas. ¡Amémonos, pues, unos a otros, y así amaremos a Cristo!

 

San Agustín obispo de Hipona, doctor de la Iglesia

 

PARA REZAR

Sólo tu Amor me llama y me consume
en las entrañas mismas de la ausencia
sólo en Ti conozco la clemencia
del aroma fontal de tu perfume.

Sólo por Ti transito peregrino
el valle azul de la presencia ignota.
Sólo por Ti mi amor en una nota
se hace canto de amor en tu camino.

Sólo tu aroma suave en las entrañas
embriaga el hondo vivir de mi jornada
y me envuelve la música soñada
de la presencia fiel que no me engaña.

Sólo en tu honor cantaré yo en este día
la canción de la vida y la memoria
la que canta los triunfos de tu gloria
y ha vencido la muerte y me da vida.

Fray Alejandro R. Ferreirós OFM. Conv.

 

 

Sábado de la semana VII de Pascua

 

…Tú sígueme…

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    28, 16-20. 30-31

 

Cuando llegamos a Roma, recibió autorización para alojarse en una casa particular con un soldado que lo custodiara.

Tres días después convocó a los judíos principales, y cuando se reunieron les dijo: «Hermanos, sin haber hecho nada contra el pueblo ni contra las costumbres de nuestros padres, fui arrestado en Jerusalén y puesto en manos de los romanos. Después de interrogarme, quisieron dejarme en libertad, porque no encontraban en mí nada que mereciera la muerte; pero ante la oposición de los judíos, me vi obligado a apelar al Emperador, sin querer por esto acusar en nada a mi pueblo. Por eso he querido verlos y hablarles, ya que a causa de la esperanza de Israel llevo estas cadenas.»

Pablo vivió dos años enteros por sus propios medios, recibiendo a todos los que querían verlo, proclamando el Reino de Dios, y enseñando con toda libertad y sin encontrar ningún obstáculo, lo concerniente al Señor Jesucristo.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 10, 4. 5 y 7 (R.: cf. 7b)

 

R.    Los que son rectos verán tu rostro, Señor.

 

El Señor está en su santo Templo,

el Señor tiene su trono en el cielo.

Sus ojos observan el mundo,

sus pupilas examinan a los hombres. R.

 

El Señor examina al justo y al culpable,

y odia al que ama la violencia.

Porque el Señor es justo y ama la justicia,

y los son rectos verán su rostro. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    21, 19-25

 

Pedro, volviéndose, vio que lo seguía el discípulo al que Jesús amaba, el mismo que durante la Cena se había reclinado sobre Jesús y le había preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?»

Cuando Pedro lo vio, preguntó a Jesús: «Señor, ¿y qué será de este?»

Jesús le respondió: «Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué importa? Tú sígueme.»

Entonces se divulgó entre los hermanos el rumor de que aquel discípulo no moriría, pero Jesús no había dicho a Pedro: «El no morirá», sino: «Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa?»

Este mismo discípulo es el que da testimonio de estas cosas y el que las ha escrito, y sabemos que su testimonio es verdadero.

Jesús hizo también muchas otras cosas. Si se las relata detalladamente, pienso que no bastaría todo el mundo para contener los libros que se escribirían.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En Roma, se le permitió a Pablo vivir en una casa particular donde permaneció dos años con un soldado que lo custodiaba mientras esperaba su juicio y su muerte.
  • Pablo, desde su casa particular, pone el evangelio en el corazón de algunos que se transformarán en una «levadura que levantará toda la masa». Tres días después de su llegada, convoca a cuantos puede y como de costumbre empieza la predicación por los de «su» pueblo, y se apoya en la escritura para poner de manifiesto que la fe en Jesús es la prolongación de toda la tradición de Israel. Toda la novedad del evangelio, está en toda la fidelidad a la tradición recibida de las generaciones precedentes. El Antiguo Testamento era una preparación, era portador de la “esperanza”, que Jesús ha realizado.
  • Ahora da testimonio de Jesús en Roma, como ya le había anunciado el Señor en una visión y como había encargado a los discípulos el día de la Ascensión. También predicó a muchos otros «enseñando la vida del Señor Jesucristo con toda libertad».

***

  • Después que Pedro confiesa su amor por tres veces, para reparar la triple negación de la noche de su arresto, Jesús, le confía el pequeño rebaño que es la Iglesia, y le anuncia el precio de su renovado amor. A partir de esta insinuación de Jesús, Pedro entró en curiosidad para saber el futuro de Juan, su compañero.
  • La actitud de Pedro que pudo ser debida a unos ciertos celos, pone de manifiesto, que la fe va madurando poco a poco. Pedro maduró por obra del Espíritu y más tarde dio admirables testimonios de su amor a Jesús. Pedro tendrá que ir a Roma y allí, después de un apostolado lleno de valentía y entrega, confesará con su vida a Cristo ante las autoridades romanas.
  • Jesús no revela a Pedro el destino de Juan. De esta manera, Pedro, tendrá que estar al servicio frente a cualquier hermano, sin saber el camino que tomará la historia.
  • La figura del discípulo amado es central ya que puede referirse a la persona de Juan, o bien puede ser la imagen de todo discípulo que sigue al Maestro. Sea cual sea su significado, el texto quiere remarcar que el Señor Resucitado asegura su presencia en aquellos que quieran ser sus seguidores. Todo discípulo amado se convierte en testigo en la medida en que es consciente de que el Señor permanece con él en toda ocasión.
  • Experimentando la presencia de Jesucristo, cada uno de nosotros puede ser el discípulo amado en la medida en que nos dejemos guiar por el Espíritu Santo, que nos ayuda a descubrir esta presencia.

 

Para discernir

 

  • ¿Descubro que el Señor permanece conmigo en toda ocasión?
  • ¿Busco la unidad en la Iglesia o me dejo llevar por mis arrebatos?
  • ¿Puedo reconocer los carismas que Dios ha derramado en mis hermanos?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Te sigo…

 

Para la lectura espiritual

 

…”No a todos lleva Dios por un camino; y, por ventura, el que le pareciere va por muy más bajo, está más alto en los ojos del Señor; así que, no porque en esta casa todas traten de oración, han de ser todas contemplativas. Es imposible, y será gran desconsolación para la que no lo es, no entender esta verdad, que esto es cosa que lo da Dios… Yo estuve más de catorce (años) que nunca podía tener aún meditación sino junto con lección… Habrá muchas personas de este arte, y otras que –aunque sea con la lección – no puedan tener meditación, sino rezar vocalmente y aquí se detienen más… Y otras personas hay hartas de esta manera, y si hay humildad no creo yo saldrán peor libradas al cabo, sino muy en igual de los que llevan muchos gustos, y con más seguridad, en parte. Porque no sabemos si los gustos son de Dios, o si los pone el demonio….

Estos otros andan con humildad, sospechosos que es por su culpa, siempre con cuidado de ir adelante. No ven a otros llorar una lágrima, que si ella no las tiene no le parezca está muy atrás en el servicio de Dios. –y debe estar, por ventura, muy más adelante_; porque no son las lágrimas –aunque son buenas_ todas perfectas. Y la humildad y mortificación y desasimiento y otras virtudes, siempre hay más seguridad. No hay que temer ni hayáis miedo que dejéis de llegar a la perfección como los muy contemplativos”…

 

Santa Teresa de Jesús

 

Para rezar

 

Señor, tú que nos diste el que te encontráramos

y el ánimo para seguir buscándote,

no nos abandones al cansancio ni a la desesperanza.

Haznos buscarte siempre y cada vez con más ardor.

Y danos fuerzas para adelantar en la búsqueda.


 

Manda y ordena lo que quieras,

pero limpia mis oídos para que escuchen tu voz.

Sana y abre mis ojos

para que descubran tus indicaciones.

Aparta de mí toda ignorancia

para que reconozca tus caminos.

Dime a dónde debo dirigir la mirada para verte a ti,

y así poder cumplir lo que te agrada


 

San Agustín – Sobre la Trinidad 12, 28, 5


 

 

 

 

TIEMPO PASCUAL – SEMANA VI – CICLO B

VI DGO DE PASCUA

Ciclo B

 

Lunes de la semana VI de Pascua

 

Martes de la semana VI de Pascua

 

Miércoles de la semana VI de Pascua

 

Jueves de la semana VI de Pascua

 

Viernes de la semana VI de Pascua

 

Sábado de la semana VI de Pascua

 

VI DGO DE PASCUA

Ciclo B

 

Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de los Hechos de los Apóstoles     10, 25-26. 34-36. 43-48


Cuando Pedro entró, Cornelio fue a su encuentro y se postró a sus pies. Pero Pedro lo hizo levantar, diciéndole: «Levántate, porque yo no soy más que un hombre.». Entonces Pedro, tomando la palabra, dijo: «Verdaderamente, comprendo que Dios no hace acepción de personas, y que en cualquier nación, todo el que lo teme y practica la justicia es agradable a él.»

Mientras Pedro estaba hablando, el Espíritu Santo descendió sobre todos los que escuchaban la Palabra. Los fieles de origen judío que habían venido con Pedro quedaron maravillados al ver que el Espíritu Santo era derramado también sobre los paganos. En efecto, los oían hablar diversas lenguas y proclamar la grandeza de Dios.

Pedro dijo: « ¿Acaso se puede negar el agua del bautismo a los que recibieron el Espíritu Santo como nosotros?» Y ordenó que fueran bautizados en el nombre del Señor Jesucristo. Entonces le rogaron que se quedara con ellos algunos días.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO      Sal 97, 1. 2-3ab. 3cd-4 (R.: cf. 2b)


R. El Señor reveló su victoria a los ojos de las naciones.

 

Canten al Señor un canto nuevo,

porque él hizo maravillas:

su mano derecha y su santo brazo

le obtuvieron la victoria. R.


El Señor manifestó su victoria,

reveló su justicia a los ojos de las naciones:

se acordó de su amor y su fidelidad

en favor del pueblo de Israel. R.


Los confines de la tierra han contemplado

el triunfo de nuestro Dios.

Aclame al Señor toda la tierra,

prorrumpan en cantos jubilosos. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan     4, 7-10


Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.

El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.

Así Dios nos manifestó su amor: envió a su Hijo único al mundo, para que tuviéramos Vida por medio de él. Y este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero, y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados.


Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    15, 9-17


Jesús dijo a sus discípulos:

«Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.

Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.

No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá.

Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.»


Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El episodio de la conversión de Cornelio ha sido decisivo para la comunidad cristiana primitiva. Pedro, toma un papel protagónico en la misma, tomando posición de cara a la influencia del Templo y del judaísmo, en la vida de los primeros cristianos.
  • La “visión” que tiene lo lleva a adoptar una actitud que repercutirá en el futuro: Dios no hace acepción de personas y la mejor prueba que propone, como confirmación de ello, consiste en hacer que los paganos participen de los beneficios de un Pentecostés, semejante en todo al de Jerusalén, incluso antes de ser bautizados. Se trata de la apertura de la misión, Pedro ha derribado el muro de separación que se levantaba hasta entonces entre la comunidad judía y los gentiles.
  • “Dios es amor”. Esta es una de las grandes definiciones del Señor, según Juan. Es como una cuasi definición del ser de Dios. Juan no da una definición abstracta y metafísica de Dios, sino que al contemplar su obra en el mundo, su modo de revelarse llega a la conclusión de que “Dios es amor”. En la obra salvífica del Hijo se hace visible el amor de Dios. En el sacrificio del Hijo único, tenemos la manifestación suprema del amor de Dios hacia el mundo.
  • Debemos amar, porque Dios se reveló como amor. La exhortación a amarse como hermanos, brota de la convicción de fe de que el Señor ha tomado la iniciativa de amarnos. La respuesta al amor que Dios tiene a los hombres está en el amor de los unos a los otros.
  • Nuestro amor es consecuencia de nuestro nacer de Dios. Por nuestro amor podemos conocer si estamos en comunión con el Señor. El que ama conoce a Dios. El conocimiento de Dios está más allá de la razón, al nivel del corazón; en la realidad de la caridad es donde conocemos a ese Dios que es vida infinita.

***

  • Juan, en las dos lecturas de este sexto domingo de Pascua, presenta el toque distintivo de la vivencia de la fe pascual: el amor. Para Juan, el amor cristiano es cosa de Dios y no nuestra, la iniciativa es suya. Dios es amor, origen y motor del amor.
  • El signo más claro de ese amor, es Jesús. Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su propio Hijo. Jesús razona y actúa a partir del amor que le ha tenido el Padre. Un amor que llegó a sus últimas consecuencias con su resurrección, signo y esperanza de la resurrección de todos los que vivan con su vida.
  • Para Juan, este amor que nace en el Padre y pasa por Jesús, termina necesariamente en los hermanos. El amor pleno lleva a la comunicación de todo lo que se tiene y se es, y Dios es la vida total en la que no tiene cabida ningún tipo de muerte.
  • “Esto les mando: que se amen”. Con estas precisas palabras termina el evangelio de este domingo. Con esas mismas palabras se despidió Jesús de sus discípulos durante la última cena, momentos antes de subir a la cruz para resucitar.
  • El amor cristiano tiene dos polos: quien no ama al hermano no conoce a Dios. Sin amor a Dios y a los hermanos, no hay fe cristiana y pascual. Y un amor que tiene que concretarse en frutos.
  • Jesús es la medida del amor de Dios y el ejemplo a seguir. Todas las palabras de Jesús, todos los hechos de su vida tienen este sentido. Jesús es el amor de Dios volcado los hombres.
  • “Como yo los he amado”. El amor que Jesús nos encomienda, no es una simple empatía. No se trata sólo ni precisamente de mirar a todos con una sonrisa, o derramando palabras optimistas o aduladoras a diestra y siniestra. Se trata de amor afectivo y de amistad, de compañerismo fraternal, pero sobre todo de un amor también efectivo y operativo. Es el amor que arraiga en el corazón y produce sentimientos de ternura y compasión, de aceptación, respeto y estima traducido en frutos de justicia, de solidaridad y de fraternidad entre todos los hombres. Porque lo que Jesús nos propone es que nos amemos los unos a los otros como Él nos ha amado.
  • El amor que Jesús nos lega es simplemente el amor con el que el Padre, y Él mismo nos ha amado, y su forma de amar es la soberanía en la libertad. Su amor no depende del valor del otro, de la satisfacción que el otro produce o de lo que el otro ha hecho o dejado de hacer. El amor no está en dependencia de respuesta o de éxito. El amor no es impositivo porque respeta la libertad. Y no espera nada a cambio, porque no pretende ganar algo o retener al otro. No es un amor sentimental; quiere sencillamente lo que para el otro es bueno y recto. Por eso tiene libertad, riqueza y amplitud hasta el punto de abarcar al enemigo.
  • “Nadie tiene mayor amor que el que da la vida”. Ese es el límite del amor cristiano, a él debemos tender y aspirar, no podemos conformarnos con un amor menor, no seríamos buenos seguidores de Jesús.
  • Jesús habla en el evangelio de hoy de la alegría de la fe y fundamenta esta alegría en la nueva situación de los discípulos. La alegría prometida por Jesús para aquellos que vivan este mandamiento es inconmensurable, porque no puede existir para el hombre mayor gozo que el de saberse amado así. El cristiano no tiene otra posibilidad de amor que el AMOR de Jesús, no puede amar de otra manera que como ama y amó Jesús. Es un programa de vida que nos abre a los mejores ideales y a la vez nos da, la más auténtica alegría.
  • Amar así es asomarse al misterio de amor de Dios, ser testigos de su misterio de amor, misterio ante el que no hay que temer, sino confiar; misterio, que no nos va a destruir, sino a revitalizar, a resucitar.
  • Cristiano, esencialmente, es alguien que sabe que es amado. Comenzamos a ser cristianos cuando vamos descubriendo _no con la cabeza_ sino en la historia de nuestra vida, el amor personal de Dios. La buena noticia es anuncio de la gratuidad, de lo que no nos es debido, exigido, sino dado gratuitamente por amor, por un don de amor y de misericordia.
  • Un amor gratuito que no significa carente de razón. El motivo del amor de Dios reside exclusivamente en Dios. El ama porque su naturaleza es amar. Dios ama al pecador no a causa del pecado, sino a pesar del pecado.
  • Somos amados y elegidos. No vivimos por casualidad, no somos un número más arrojado al universo; no; no somos huérfanos. Hemos sido elegidos en la persona de Cristo desde antes de la creación del mundo a reproducir la imagen de su Hijo. Cada uno de nosotros ha sido contemplado con amor “desde siempre”, ha sido “atraído” y transformado por el amor que cura y santifica.
  • Jesús llama “amigos” a sus discípulos porque el amor no somete ni crea “siervos”: hace iguales. La amistad nace de la identidad de ideales y de la común experiencia de la entrega a los demás. Presupone grandes y fuertes aspiraciones; exige sinceridad absoluta, amor mutuo, conocimiento mutuo de ese amor y comunicación total de bienes. Esta comunicación mutua produce identificación e intimidad, situaciones vitales que van mucho más allá de la enseñanza; los amigos aprenden entre sí por sintonía y comunión.
  • El sentirnos elegidos, amados de Dios, da un gran sentido a nuestra vida. La elección es para una tarea como la suya, para una vida como la suya. Sus discípulos continuamos su misión de hacernos y hacer hombres adultos, libres y responsables. Lo hacemos como colaboradores que han aceptado la elección en libertad. Jesús espera que la misión de los suyos tenga un fruto duradero, que vaya cambiando la sociedad. La eficacia de la tarea no se mide tanto por su extensión como por su profundidad, de la que depende la duración del fruto.
  • El amor no es un mandamiento, sino una necesidad. «El que no ama está muerto», y el que no es amado enferma de muerte. Un amor concreto y liberador, un amor que puede unificar y dar sentido al resto de nuestras ocupaciones diarias: trabajar o estudiar, comer, pasear, dormir, divertirse, luchar por algún ideal. El amor es el que hará posible el deseo de eternizar lo que estamos haciendo. El amor es energía creadora y difusiva. Dios pone en nosotros esa energía para que se desarrolle. Valen los sentimientos, pero no bastan. Hay que amar también con el servicio y la entrega. Hay que abrir el corazón al otro, pero hay que tenderle también la mano que sostiene y ayuda.
  • Hoy, nuestro mundo está urgentemente necesitado de más y más testigos veraces del amor, testigos que sean, en última instancia, reflejo del amor de Dios, mensajeros y reveladores de ese amor. A nosotros, a la comunidad de seguidores de Jesús, a la Iglesia, se nos ha encomendado especialmente esta tarea.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué situaciones de mi vida, qué aspectos de mis relaciones me invita a revisar el amor de Jesús?
  • ¿Qué testimonio está hoy esperando mi realidad cotidiana familiar, laboral, comunitaria?
  • ¿Qué experiencia tengo de alegría? ¿Qué tiene que ver con la que Jesús me regala?

     

Repitamos a lo largo de este día

 

“Señor, enséñanos a amarnos los unos a los otros!”

 

Para la lectura espiritual

 

CARTA A DIOGNETO

 

…”En cuanto al misterio de la religión propia de los cristianos, no esperes que lo podrás comprender de hombre alguno. Los cristianos no se distinguen de los demás hombres ni por su tierra, ni por su lengua, ni por sus costumbres. En efecto, en lugar alguno establecen ciudades exclusivas suyas, ni usan lengua alguna extraña, ni viven un género de vida singular. La doctrina que les es propia no ha sido hallada gracias a la inteligencia y especulación de hombres curiosos, ni hacen profesión -como algunos hacen- de seguir una determinada opinión humana, sino que habitando en las ciudades griegas o bárbaras, según a cada uno le cupo en suerte, y siguiendo los usos de cada región en lo que se refiere al vestido y a la comida y a las demás cosas de la vida, se muestran viviendo un tenor de vida admirable y, por confesión de todos, extraordinario. Habitan en sus propias patrias, pero como extranjeros; participan en todo como los ciudadanos, pero lo soportan todo como extranjeros; toda tierra extraña les es patria, y toda patria les es extraña. Se casan como todos y engendran hijos, pero no abandonan a los nacidos. Ponen mesa común, pero no lecho. Viven en la carne, pero no viven según la carne. Están sobre la tierra, pero su ciudadanía es la del cielo.

Se someten a las leyes establecidas, pero con su propia vida superan las leyes. Aman a todos, y todos los persiguen. Se les desconoce y, con todo, se les condena. Son llevados a la muerte y con ello reciben la vida. Son pobres y enriquecen a muchos. Les falta todo, pero les sobre todo. Son deshonrados, pero se glorían en la misma deshonra. Son calumniados, y en ello son justificados. Se les insulta y ellos bendicen. Se les injuria y ellos dan honor. Hacen el bien y son castigados como malvados.

Ante la pena de muerte se alegran como si se les diera vida. Los judíos les declaran guerra como a extranjeros y los griegos los persiguen pero los mismos que les odian no pueden decir los motivos de su odio”…

 

Para rezar

 

Date cuenta

de la energía creadora

que hay en tu corazón,

capaz de renovar la vida.
Date cuenta

de que eres dichoso en la medida

en que quieras serlo:

Basta sonreír, compartir, vivir.

Date cuenta

que el sol jamás se cansa de calentar

ni el agua de dar vida

ni la tierra de germinar.

Date cuenta

que mañana puede ser mejor:

puede haber más paz, más fraternidad,

más contento, más deseos de vivir.

Date cuenta

que todo es posible para el que cree

en las alondras, en los niños,

en los hombres, en uno mismo,

en Dios.

 

Lunes de la semana VI de Pascua

 

Ustedes serán mis testigos

 

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 16, 11-15

 

Por aquellos días, zarpamos de Tróade y navegamos rumbo a Samotracia; al día siguiente, hacia Neápolis y de ahí a Filipo, colonia romana y ciudad principal de la región de Macedonia.

En Filipo nos quedamos unos días. El sábado salimos de la ciudad y nos fuimos por la orilla del río hasta un sitio donde solían tenerse las reuniones de oración. Allí nos sentamos y trabamos conversación con las mujeres que habían acudido.

Entre las que nos escuchaban, había una mujer, llamada Lidia, de la ciudad de Tiatira, comerciante en púrpura, que adoraba al verdadero Dios. El Señor le tocó el corazón para que aceptara el mensaje de Pablo. Después de recibir el bautismo junto con toda su familia, nos hizo esta súplica: «Si están convencidos de que mi fe en el Señor es sincera, vengan a hospedarse en mi casa». Y así, nos obligó a aceptar.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 149, 1-6a.9b

 

R. El Señor es amigo de su pueblo. Aleluya.

 

Entonen al Señor un canto nuevo,

en la reunión litúrgica proclámenlo.

En su creador y rey, en el Señor,

alégrese Israel, su pueblo santo. R.

 

En honor de su nombre,

que haya danzas, alábenlo con arpa y tamboriles.

El Señor es amigo de su pueblo

y otorga la victoria a los humildes. R.

 

Que se alegren los fieles en el triunfo,

que inunde el regocijo sus hogares,

que alaben al Señor con sus palabras,

porque en esto su pueblo se complace. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan 15, 26-16, 4

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando venga el Consolador, que yo les enviaré a ustedes de parte del Padre, el Espíritu de verdad que procede del Padre, él dará testimonio de mí y ustedes también darán testimonio, pues desde el principio han estado conmigo.

Les he hablado de estas cosas para que su fe no tropiece. Los expulsarán de las sinagogas y hasta llegará un tiempo, cuando el que les dé muerte creerá dar culto a Dios. Esto lo harán, porque no nos han conocido ni al Padre ni a mí. Les he hablado de estas cosas para que, cuando llegue la hora de su cumplimiento, recuerden que ya se lo había predicho yo».

 

Palabra del Señor

 

Para reflexionar

 

  • Conducidos por el Espíritu, Pablo y sus acompañantes se deciden a dejar Asia y entrar en Europa. Y así llegan a Filipos, capital de Macedonia y empieza la misión en Europa. Filipos era una colonia romana, con una población mayoritariamente griega y romana. No parece que hubiera una sinagoga para los judíos, por eso los prosélitos simpatizantes de la religión judía, se reúnen los sábados en la orilla del río para orar.
  • Allí acude Pablo y trata de convencerlos. Encuentra unas personas piadosas -sobre todo mujeres- que se reúnen allí para rezar. Dios «abre el corazón» a una vendedora de púrpura, llamada Lidia para que se convierta. Lidia pide el bautismo, y ofrece la hospitalidad de su casa a los misioneros ambulantes. Pablo habla, pero es Dios quien «dispone el corazón» a la escucha.
  • Pablo se adaptaba a las circunstancias que iba encontrando. A veces predicaba en la sinagoga, otras en una cárcel, o junto al río, o en la plaza de Atenas. Si le echaban de un sitio, iba a otro. Si lo aceptaban, se quedaba hasta consolidar la comunidad.

***

  • Continuamos con el “discurso después de la Cena”. El tono va a cambiar porque Jesús quiere prevenir a sus discípulos de la lucha que conocerán frente al rechazo del mundo.
  • Serán odiados por el mundo, porque el mundo ama a los suyos, y los discípulos de Jesús, en principio, aunque «están en» el mundo, «no son del» mundo. Este sufrimiento de los cristianos se ve como una continuación del sufrimiento del mismo de Cristo, a quien tampoco lo aceptó el mundo. A ellos también los perseguirán, porque el siervo no puede ser más que el Señor. Jesús quiere que cuando llegue esa hora no se tambalee su fe, sino que «se acuerden de lo que les había dicho».
  • Serán marginados y llegarán a darles muerte. Sin embargo, Dios defenderá a los suyos. Jesús envía otro ‘Defensor”: su Espíritu. El Espíritu de verdad que procede del Padre, dará “testimonio” de mí.
  • El Espíritu descubrirá la verdad sobre los acontecimientos de la vida de Cristo. Y los Apóstoles también darán testimonio de Cristo ya que estuvieron con El desde un principio. Es misión del Espíritu Santo revelar a los Apóstoles toda la verdad. Porque procede del que es verdadero por esencia, trae la energía creadora y salvadora de la verdad, del amor y del perdón. Las verdades se convierten en realidades de vida para quien lo recibe.
  • Este Espíritu de la Verdad dará testimonio de Jesucristo, es decir, hará que muchos hombres, a lo largo de los siglos, aceptemos su Palabra, confesemos esta verdad, recibamos su salvación, nos integremos a la comunidad de sus discípulos con todas las consecuencias que esto conlleva: exponerse, arriesgarse, dar la cara, sufrir.
  • “Testigo” aparece precisamente con el sentido de “mártir”; dar la vida es el gran testimonio, confesar con la sangre la Verdad. No solamente la muerte por Cristo sino también la vida cristiana vivida con todas sus consecuencias tiene un valor de “martirio” y por eso de testimonio.
  • Dar testimonio de Cristo en nuestro ambiente, siendo de palabra y de obra fieles a su estilo de vida y a sus enseñanzas, es hacer de la vida, historia de salvación. El Espíritu Santo está con nosotros. Es Él quien nos da la fuerza que necesitamos.

 

Para discernir

 

  • ¿Me rebelo ante la no aceptación del mensaje que es luz para mi vida?
  • ¿MI fe se opaca o atemoriza ante la incomprensión de los demás?
  • ¿Me animo a mostrarme distinto?
  • ¿Me mantengo firme en mi credo aunque el entorno claudique?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…El Espíritu de la verdad dará testimonio sobre mí…

Para la lectura espiritual

 

…El libro de los Hechos, que hemos ido leyendo en el Tiempo Pascual, nos ha narrado una sucesión de persecuciones, detenciones, azotes, y hasta la muerte, como la de Esteban.

A lo largo de los dos mil años, ha seguido la misma tónica. Como al Señor le crucificaron, a sus fieles los han crucificado de mil maneras. Si la comunidad de Jesús, fiel al Evangelio de su Maestro, da testimonio de justicia o de amor, o defiende valores que no son los que la sociedad defiende, o denuncia situaciones que se dan contra la dignidad humana o contra la voluntad de Dios, es lógico que sea odiada, porque resulta incómoda. A veces será perseguida hasta la muerte, y otras, desprestigiada, ignorada, impedida en su misión. La palabra griega para decir «testigo, testimonio» es la de «mártir, martiría». Dar testimonio del Evangelio de Jesús comporta muchas veces sufrimiento y martirio. Pero también ahora tenemos la ayuda del Espíritu, el abogado, el defensor. Con su fuerza podemos librar la batalla entre el bien y el mal, y permanecer fieles a Cristo en medio de un mundo que a veces se muestra claramente contrario a su Evangelio, y dar testimonio de Cristo en nuestro ambiente, siendo de palabra y de obra fieles a su estilo de vida y a sus convicciones.

Si celebramos bien la Pascua -y estamos en su sexta semana- ése debe ser uno de los signos de que nos estamos dejando comunicar la vida nueva del Resucitado y de su Espíritu: la valentía en dar testimonio de Jesús…

 

J. Aldazabal. Enséñame tus caminos 3. El Tiempo Pascual día tras día.

 

Para rezar

 

La coherencia (a propósito de San Juan Pablo II)

 

La coherencia no se compra,

la coherencia no se estudia en ninguna carrera.

La coherencia se va labrando

en el corazón con la adoración,

con la unción al servicio de los demás

y con la rectitud de conducta.

Sin mentiras, sin engaños, sin doblez.

Jesús dijo de Natanael una vez

cuando venía caminando:

«Aquí tienen a un israelita derecho,

sin doblez».

Creo que lo podemos decir de Juan Pablo,

el coherente.

Pero era coherente porque se dejó cincelar

por la voluntad de Dios.

Se dejó humillar por la voluntad de Dios.

Dejó que creciera en su alma

esa actitud obediencial que tuvo

nuestro padre Abraham

y desde allí todos los que lo siguieron.

Recordamos a un hombre coherente

que una vez nos dijo que este siglo

no necesita de maestros,

necesita de testigos,

y el coherente es un testigo…

 

Martes de la semana VI de Pascua

 

8 de mayo – Ntra. Sra de Luján (S)

 

Aquí tienes a tu hijo. Aquí tienes a tu Madre

 

Lectura del libro del profeta Isaías:    35, 1-6a.10

 

¡Regocíjense el desierto y la tierra reseca, alégrese y florezca la estepa! ¡Sí, florezca como el narciso, que se alegre y prorrumpa en cantos de júbilo! Le ha sido dada la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Ellos verán la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios.

Fortalezcan los brazos débiles, robustezcan las rodillas vacilantes; digan a los que están desalentados: « ¡Sean fuertes, no teman: ahí está su Dios! Llega la venganza, la represalia de Dios: él mismo viene a salvarlos.»

Entonces se abrirán los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos; entonces el tullido saltará como un ciervo y la lengua de los mudos gritará de júbilo. Porque brotarán aguas en el desierto y torrentes en la estepa; el páramo se convertirá en un estanque y la tierra sedienta en manantiales; la morada donde se recostaban los chacales será un paraje de caña y papiros.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Lc 1, 46-48. 49-50. 51-53. 54-55 (R.: cf. 49)

 

R.    El Señor hizo en mí maravillas: ¡gloria al Señor!

 

«Mi alma canta la grandeza del Señor,

y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,

porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora.

En adelante todas las generaciones me llamarán feliz. R.

 

Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas:

¡su Nombre es santo!

Su misericordia se extiende de generación en generación

sobre aquellos que lo temen. R.

 

Desplegó la fuerza de su brazo,

dispersó a los soberbios de corazón.

Derribó a los poderosos de su trono

y elevó a los humildes.

Colmó de bienes a los hambrientos

y despidió a los ricos con las manos vacías. R.

 

Socorrió a Israel, su servidor,

acordándose de su misericordia,

como lo había prometido a nuestros padres,

en favor de Abraham

y de su descendencia para siempre.» R.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    1, 3 – 14

 

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, y nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor.

Él nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido.

En él hemos sido constituidos herederos, y destinados de antemano -según el previo designio del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad- a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo, para alabanza de su gloria.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    19, 25-27

 

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo.» Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre.»

Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El Señor dirige su palabra a estos testigos fieles y silenciosos que permanecen al pie de la cruz: María y Juan que lo observan con dolorosa atención. Jesús mirando a la Madre le dice: “Mujer, he aquí a tu hijo”. Jesús le encomienda la nueva misión de extender su maternidad a todos los hombres representados por Juan.
  • En el momento oportuno, cuando Jesús llega a su máxima entrega, María está a la altura del Amor de su Hijo y se entrega plenamente a la voluntad de Dios sobre los hombres, y por eso se le encarga la maternidad de todos los hombres.
  • Esta nueva maternidad de María, engendrada por la fe, es fruto del nuevo amor que maduró en ella definitivamente al pie de la cruz. La esperanza de María al pie de la cruz encierra una luz más fuerte que la oscuridad que reina en los que lo llevaron a la cruz. Al pie de la cruz nace la esperanza de la Iglesia y de la humanidad.
  • Esta es la gran herencia que Cristo concede desde la Cruz a la humanidad. Es como una segunda Anunciación para María. Hacía más de treinta años que el ángel la invitaba a entrar en los planes salvadores de Dios. Ahora, es su propio Hijo el que le anuncia la nueva tarea. María desde ese momento es la Madre por excelencia. María Madre de Dios, Madre de Cristo, Madre de los hombres. Esta nueva maternidad agranda su corazón, aún más, hasta límites insospechados. Jesús entrega a su Madre como Madre de todos los vivientes: a los solos, a los abandonados, a los desprotegidos, a todos los que se harán hijos de Dios por la gracia.
  • …”Con la maternidad divina, María abrió plenamente su corazón a Cristo y, en él, a toda la humanidad. La entrega total de María a la obra de su Hijo se manifiesta sobre todo, en la participación en su sacrificio. Según el testimonio de san Juan, la Madre de Jesús «estaba junto a la cruz». Por consiguiente, se unió a todos los sufrimientos que afligían a Jesús. Participó en la ofrenda generosa del sacrificio por la salvación de la humanidad. Esta unión con el sacrificio de Cristo dio origen en María a una nueva maternidad. Ella que sufrió por todos los hombres, se convirtió en madre de todos los hombres. Jesús mismo proclamó esta nueva maternidad cuando le dijo desde la cruz: «Mujer, he ahí a tu hijo». Así quedó María constituida madre del discípulo amado y, en la intención de Jesús, madre de todos los discípulos, de todos los cristianos. Esta maternidad universal de María, destinada a promover la vida según el Espíritu, es un don supremo de Cristo crucificado a la humanidad. Al discípulo amado le dijo Jesús: «He ahí a tu madre», y desde aquella hora «la acogió en su casa», o mejor, «entre sus bienes», entre los dones preciosos que le dejó el Maestro crucificado. Las palabras «He ahí a tu madre» están dirigidas a cada uno de nosotros. Nos invitan a amar a María como Cristo la amó, a recibirla como Madre en nuestra vida, a dejarnos guiar por ella en los caminos del Espíritu Santo”… Juan Pablo II
  • La Virgen en Luján eligió el lugar donde quedarse para siempre junto al pueblo argentino. Desde ahí su maternidad se extendió a todos los argentinos. Ella recoge nuestras súplicas, ella asume los dolores de este pueblo como asumió los de su hijo en la espera confiada de la Pascua. La incesante peregrinación de fieles que hace ya casi cuatro siglos acuden a sus pies la transformaron en nuestra patrona, en nuestra protectora, en nuestra Reina pero sobre todo en nuestra Madre.

 

Para rezar

 

María Santísima, Nuestra Señora de Luján,

venimos a tu casa a orar, peregrinos de tu amor materno.

Sólo Dios salva a hombres y pueblos.

Necesitamos dones materiales

y estructuras sociales y políticas,

pero precisamos antes corazones nuevos,

que rechazando la codicia, la ambición y todo pecado,

se vuelvan a Dios y acojan su perdón y su gracia.

Todos somos indigentes espirituales

y especialmente quienes tenemos

la responsabilidad de la dirigencia.

Por todos venimos a implorar tu bondad.

Que tu corazón de Madre lleve al Señor.

Jesús el clamor del pueblo que necesita de tu ternura,

y de la misericordia de tu Hijo.

Venimos con la humildad y la confianza

de tus hijos más pequeños,

en nombre de nuestro pueblo que es el tuyo,

que te honra con la sencillez de su vida

y la dignidad de su sufrimiento.

Pide a tu Hijo, como en Caná,

que tengamos pan para cada mesa,

trabajo para cada mano,

salud para cada familia,

educación para cada niño y cada joven,

esperanza para todos.

Que el Señor nos dé especialmente a los dirigentes,

ojos limpios que permitan reconocernos como pueblo

y nos dé la fuerza y el coraje de la solidaridad fraterna.

Amén

 

Obispos Argentinos

 

Miércoles de la semana VI de Pascua

 

El Espíritu les dará a conocer toda la verdad

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    17, 15. 22-18, 1

 

Los que acompañaban a Pablo lo condujeron hasta Atenas, y luego volvieron con la orden de que Silas y Timoteo se reunieran con él lo más pronto posible.

Pablo, de pie, en medio del Areópago, dijo:

«Atenienses, veo que ustedes son, desde todo punto de vista, los más religiosos de todos los hombres. En efecto, mientras me paseaba mirando los monumentos sagrados que ustedes tienen, encontré entre otras cosas un altar con esta inscripción: “Al dios desconocido”. Ahora, yo vengo a anunciarles eso que ustedes adoran sin conocer.

El Dios que ha hecho el mundo y todo lo que hay en él no habita en templos hechos por manos de hombre, porque es el Señor del cielo y de la tierra. Tampoco puede ser servido por manos humanas como si tuviera necesidad de algo, ya que él da a todos la vida, el aliento y todas las cosas.

El hizo salir de un solo principio a todo el género humano para que habite sobre toda la tierra, y señaló de antemano a cada pueblo sus épocas y sus fronteras, para que ellos busquen a Dios, aunque sea a tientas, y puedan encontrarlo. Porque en realidad, él no está lejos de cada uno de nosotros. En efecto, en él vivimos, nos movemos y existimos, como muy bien lo dijeron algunos poetas de ustedes: “Nosotros somos también de su raza”.

Y si nosotros somos de la raza de Dios, no debemos creer que la divinidad sea semejante al oro, la plata o la piedra, trabajados por el arte y el genio del hombre.

Pero ha llegado el momento en que Dios, pasando por alto el tiempo de la ignorancia, manda a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan. Porque él ha establecido un día para juzgar al universo con justicia, por medio de un Hombre que él ha destinado y acreditado delante de todos, haciéndolo resucitar de entre los muertos.»

Al oír las palabras «resurrección de los muertos», unos se burlaban y otros decían: «Otro día te oiremos hablar sobre esto.» Así fue cómo Pablo se alejó de ellos.

Sin embargo, algunos lo siguieron y abrazaron la fe. Entre ellos, estaban Dionisio el Areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos otros.

Después de esto, Pablo dejó Atenas y fue a Corinto.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 148, 1-2. 11-12. 13-14a. 14bc

 

R.    Llenos están los cielos y la tierra de tu gloria.

 

Alaben al Señor desde el cielo,

alábenlo en las alturas;

alábenlo, todos sus ángeles,

alábenlo, todos sus ejércitos. R.

 

Los reyes de la tierra y todas las naciones,

los príncipes y los gobernantes de la tierra;

los ancianos, los jóvenes y los niños. R.

 

Alaben el nombre del Señor.

Porque sólo su Nombre es sublime;

su majestad está sobre el cielo y la tierra,

y él exalta la fuerza de su pueblo. R.

 

¡A él, la alabanza de todos sus fieles,

y de Israel, el pueblo de sus amigos! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    16, 12-15

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:

«Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora. Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.

El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.

Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: “Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes”.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Si Roma es la capital administrativa del Imperio, Atenas sigue siendo la capital filosófica ya que en ella se discuten las grandes corrientes del pensamiento. Es una ciudad cosmopolita de un medio millón de habitantes en la que los esclavos y los pobres constituyen los dos tercios de la población. Una ciudad en la que se mezclan y se enfrentan todas las razas y donde conviven todos los vicios. El Areópago es la «plaza» central donde se reúnen los filósofos y los estudiantes para discutir.
  • De todos los discursos misioneros de Pablo dirigidos a los paganos, el que hace a los atenienses es el más largo.
  • El discurso de Pablo en el Areópago es un típico ejemplo de cómo hay que presentar el plan de Dios a paganos. En este caso lo hace a los pensadores griegos. Pablo se adapta a su manera de pensar, se hace «griego con los griegos», como fue «judío con los judíos».
  • Arranca su discurso captando la atención de los oyentes diciéndoles que ha visto en el camino gran cantidad de altares dedicados a los distintos dioses, y hasta un altar “al dios desconocido”, para asegurarse de que no dejan de adorar a ninguno. Les anuncia que “ese dios desconocido” por ellos es del que viene a predicarles. Se trata del único Dios vivo y verdadero, el creador sabio del mundo y del género humano, el Padre providente que alimenta a sus hijos permitiendo el paso de las estaciones y haciendo fecunda la tierra.
  • Afirma además que somos de su estirpe citando a un pensador griego y por lo tanto, lo tenemos que buscar dentro de nosotros mismos. Les brinda una mirada espiritual de su religión, para llegar a Cristo Jesús, el enviado por Dios, al que resucitó de entre los muertos.
  • El relato culmina con la noticia de que un tal Dionisio, miembro de la asamblea, una mujer llamada Dámaris y algunos más abrazaron la fe.

    ***

    • Jesús se despide consciente de que no les dijo todo a sus discípulos, pero convencido de que vendrá el Espíritu que llevará a plenitud su obra. En Dios hay siempre cosas nuevas a descubrir. La fe es una progresión. Es una vida que va desarrollándose.
    • Ya en vida de Jesús, sus seguidores muchas veces no comprendieron bien lo que les decía: su mesianismo, por qué el camino redentor de la muerte y la resurrección, qué significaba la promesa de su presencia continua y hasta siempre. Cristo es la verdad, y la verdad plena. Pero los suyos la comprenderán gracias al Espíritu, después de la Pascua y de Pentecostés: «cuando venga Él, el Espíritu de la Verdad que los guiará hasta la verdad plena».
    • En la comunidad cristiana la verdad, como la vida, siguen dinámicamente activas, en continuo progreso. La actuación del Espíritu no se entiende tanto en el sentido de «verdades nuevas», sino de que la verdad tiene que profundizarse y adaptarse a las circunstancias de la historia, aunque conserve la identidad y la fuerza del Evangelio de Jesús.
    • El Espíritu es el Maestro interior de todos los cristianos, que nos ayuda a discernir los caminos del Señor. Él nos llevará hasta la verdad plena. Nos anunciará lo que ha de venir. Irá interpretando la historia como un dialogo entre “el mundo” y el proyecto de Dios; así irá guiando a los discípulos en su actividad en favor del hombre.
    • La penetración del mensaje, la sintonía que hace posible la mirada de Dios sobre la historia, se realiza sólo a través del amor. Desde el amor se puede conocer el ser del hombre, reconocer su destino y su realización. Sólo desde el amor las palabras de Jesús se graban en nuestro interior y se transforman en criterios, valores, opciones.
    • Es cuestión de ser dóciles al Espíritu Santo para que nos enseñe a leer los signos de los tiempos, a ver la mano de Dios en todos los acontecimientos de la vida y reconocer y andar los caminos misteriosos por los cuales nos quiere conducir, junto con toda la creación a la plenitud de la vida en Cristo.

 

Para discernir

 

  • ¿Trato de fosilizar la Vida en el Espíritu tratando de atarla a prácticas o normas?
  • ¿Me dejo hablar por el Espíritu en los acontecimientos de cada día?
  • ¿Me esfuerzo para que la Palabra cobre vida en la vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…El Espíritu de la Verdad nos introducirá en toda la verdad…

 

Para la lectura espiritual

 

…Hace varios años, tuve la oportunidad de encontrar a la madre Teresa de Calcuta. Tenía en aquel momento muchos problemas y decidí aprovechar esta ocasión para pedir consejo a la madre Teresa. Apenas nos sentamos, empecé a mostrarle todos mis problemas y dificultades, intentando convencerla de lo complicados que eran. Cuando, tras haberle expuesto elaboradas explicaciones durante unos diez minutos, me callé, la madre Teresa me miró tranquilamente y me dijo: «Bien, si dedicas una hora cada día a adorar a tu Señor y no haces nunca lo que sabes que es injusto… todo irá bien».

Cuando oí estas palabras me di cuenta de improviso de que había pinchado mi globo hinchado, un globo compuesto de complicada autoconmiseración, y me había señalado, mucho más allá de mí mismo, el lugar de la verdadera curación. En realidad, me quedé tan pasmado con su respuesta que no sentí ningún deseo o necesidad de continuar.

Al reflexionar sobre este breve, aunque decisivo, encuentro, me doy cuenta de que yo le había planteado una pregunta por lo bajo y ella me había dado una respuesta por lo alto. De primeras, su respuesta no parecía adecuada con respecto a mi pregunta, pero, después, empecé a comprender que su respuesta venía desde el lugar de Dios y no desde el lugar de mis lamentaciones. La mayoría de las veces reaccionamos a preguntas por lo bajo con respuestas por lo bajo. El resultado es que cada vez hay más preguntas y, con frecuencia, respuestas cada vez más confusas. La respuesta de la madre Teresa fue como una lámpara de luz en mi oscuridad. Conocí, de improviso, la verdad sobre mí mismo…

 

H. J. M. Nouwen, Vivir en el Espíritu, Brescia 1984″, pp. 81s.

 

Para rezar

 

El viento del Espíritu en acción

 

Tu Espíritu es viento

que sopla donde quiere, libre y liberador,

vencedor de la ley, del pecado y de la muerte.

 

Tu Espíritu es viento

que se apoderó de Jesús para enviarlo a anunciar

la buena nueva a los pobres y la liberación de los cautivos.

 

Tu Espíritu es viento que se llevó en Pentecostés

el miedo de los apóstoles

y abrió de par en par las puertas del cenáculo,

para que la comunidad de los seguidores de Jesús

fuera siempre al mundo y libre en su palabra

y coherente en su testimonio e indecible en su esperanza.

 

Al viento de su Espíritu

que se lleva siempre nuestros miedos

y nos abraza en Iglesia fraterna

para que vivamos unidos en el servicio.

 

Tu Espíritu es viento

que reduce a cenizas

la prepotencia, la hipocresía y el lucro

y alimenta las llamas de la justicia y de la liberación

y es el alma del Reino.

Para que seamos viento en el viento, hermanos.

 

Jueves de la semana VI de Pascua

 

Pero esa tristeza se convertirá en gozo

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    18, 1-8

 

Pablo dejó Atenas y fue a Corinto. Allí encontró a un judío llamado Aquila, originario del Ponto, que acababa de llegar de Italia con su mujer Priscila, a raíz de un edicto de Claudio que obligaba a todos los judíos a salir de Roma. Pablo fue a verlos, y como ejercía el mismo oficio, se alojó en su casa y trabajaba con ellos haciendo tiendas de campaña. Todos los sábados, Pablo discutía en la sinagoga y trataba de persuadir tanto a los judíos como a los paganos.

Cuando Silas y Timoteo llegaron de Macedonia, Pablo se dedicó por entero a la predicación de la Palabra, dando testimonio a los judíos de que Jesús es el Mesías. Pero como ellos lo contradecían y lo injuriaban, sacudió su manto en señal de protesta, diciendo: «Que la sangre de ustedes caiga sobre sus cabezas. Yo soy inocente de eso; en adelante me dedicaré a los paganos.»

Entonces, alejándose de allí, fue a lo de un tal Ticio Justo, uno de los que adoraban a Dios y cuya casa lindaba con la sinagoga. Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor, junto con toda su familia. También muchos habitantes de Corinto, que habían escuchado a Pablo, abrazaron la fe y se hicieron bautizar.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 97, 1. 2-3ab. 3bc-4 (R.: cf. 2b)

 

R.    El Señor reveló su victoria a los ojos de las naciones.

 

 

Canten al Señor un canto nuevo,

porque él hizo maravillas:

su mano derecha y su santo brazo

le obtuvieron la victoria. R.

 

El Señor manifestó su victoria,

reveló su justicia a los ojos de las naciones:

se acordó de su amor y su fidelidad

en favor del pueblo de Israel. R.

 

Los confines de la tierra han contemplado

el triunfo de nuestro Dios.

Aclame al Señor toda la tierra,

prorrumpan en cantos jubilosos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    16, 16-20

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Dentro de poco, ya no me verán, y poco después, me volverán a ver.» Entonces algunos de sus discípulos comentaban entre sí: « ¿Qué significa esto que nos dice: “Dentro de poco ya no me verán, y poco después, me volverán a ver”? ¿Y qué significa: “Yo me voy al Padre”?» Decían: « ¿Qué es este poco de tiempo? No entendemos lo que quiere decir.»

Jesús se dio cuenta de que deseaban interrogarlo y les dijo: «Ustedes se preguntan entre sí qué significan mis palabras: “Dentro de poco, ya no me verán, y poco después, me volverán a ver”.

Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Corinto, capital de la provincia de Acaya, era una ciudad de ambiente romano, activa en su comercio y de mala fama por sus costumbres. Aquí va a estar Pablo un año y medio fundando una comunidad cristiana a la que luego escribirá dos cartas.
  • Desde Atenas, Pablo pasa a Corinto, sin acompañantes. El pasaje de los hechos nos da detalles del estilo evangelizador de Pablo. Permanece en la ciudad y trabaja para mantenerse colaborando con Áquila y Prisca, un matrimonio que acaba de ser expulsado de Roma y que son fabricantes de lonas. Lo hará hasta que lleguen Silas y Timoteo, que le permiten dedicarse de lleno a la predicación,
  • Comienza los sábados a ir a la sinagoga a predicar a Jesús como el Mesías esperado, pero los judíos no le aceptan, lo que provoca la ruptura de Pablo. Ellos serán responsables de no haber sabido reconocer al Mesías enviado por Dios. Se dedica entonces a predicar a los paganos, que en buen número se convierten.
  • Pablo cosecha éxitos y fracasos a la vez. Los judíos lo rechazan, salvo el jefe de la sinagoga llamado Crispo. Los paganos que van convirtiéndose formarán el primer núcleo de la comunidad.
  • En medio de lo apremiante de su acción evangelizadora Pablo da ejemplo de paciencia quedándose largo tiempo, y de desinterés económico prefiriendo trabajar para no ser una carga para nadie.

***

  • Después de compartir juntos tantos momentos, los discípulos experimentan la partida de Jesús como algo negativo. Esta situación les causa desconcierto y dolor. El mismo Jesús se anticipa, y trata de sanar en ellos las heridas que la experiencia de angustia y desconsuelo grabará en sus corazones el viernes santo.
  • El Señor es realista y no quiere crear falsas expectativas ni engañar a sus discípulos. Se cumplirá lo anunciado por los profetas. Sabe que el momento que se acerca es doloroso y lo anuncia con pocas y sencillas palabras. La claridad del maestro es el primer paso en su pedagogía contra el escándalo que su pasión provocará en los discípulos.
  • Pero no se queda en el dato objetivo de lo que habrá de suceder sino que trata de explicar a los suyos lo que sucederá, de tal modo que puedan descubrir los signos de los tiempos; la realización del plan salvador de Dios.
  • Jesús no sale de este mundo hacia la nada, hacia el absurdo de la muerte sin fondo. Va hacia el Padre, hacia la plenitud de la vida. La muerte no será la última palabra: Dios, una vez más, va a escribir derecho en líneas torcidas que conducen aparentemente al fracaso. Jesús seguirá estando presente de un modo más misterioso, en medio de los suyos. El grupo de discípulos no puede entender que el camino de Jesús pase por la cruz.
  • Jesús les anuncia que la tristeza se convertirá en alegría, y así como serán partícipes del poder del pecado y de la muerte, podrán proclamar la fuerza incontenible del amor que se manifestará en la resurrección.
  • Esto es algo que no resulta fácil de entender en un primer momento, pero que luego se vuelve una constante y un camino de espiritualidad salvadora para el creyente: por encima de la más espesa noche, se prepara el nacimiento del nuevo día, el grano de trigo tiene que caer en tierra y morir para dar fruto, es necesario pasar por la muerte para alcanzar la resurrección.
  • También a nosotros nos resulta cuesta arriba entender por qué el camino de la Vida tiene que pasar por la muerte, o la renuncia, o el dolor. Nos gustaría una Pascua de resurrección sin el paso por el Viernes Santo.
  • El mundo propone una vida sin Dios, que trata de negar el dolor, el sufrimiento y esconder hasta la misma muerte. Jesús cargando en su carne el dolor, no renunciando ni yendo por la salida fácil, le ha quitado todo poder a la muerte, y la resurrección ha transformado definitivamente la realidad del universo para todo el que cree.
  • La muerte de Jesús no lo ha alejado de nuestra vida. Una vez cumplida su misión, el enviado del Padre volverá para habitar en nuestro propio interior, identificándose con nosotros, para que podamos identificarnos con Él de tal forma, que el mundo lo siga contemplando desde su Iglesia, la cual tiene que continuar en el mundo por la fuerza del Espíritu Santo su obra de salvación.

 

Para discernir

 

  • ¿Cuáles son mis esperanzas?
  • ¿Cuáles mis anhelos más profundos?
  • ¿De qué manera la espera de lo que va a venir ilumina mi hoy?
  • ¿De qué manera mi hoy alimenta mi esperanza?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Nuestra tristeza se convertirá en gozo…

 

Para la lectura espiritual

 

…La alegría es esencial en la vida espiritual. Si pensamos o decimos cualquier cosa de Dios y no lo hacemos con alegría, nuestros pensamientos y nuestras acciones serán estériles. Podemos ser infelices por muchas causas, pero podemos encontrar aún alegría, porque ésta procede de saber que Dios nos ama. Estamos inclinados a pensar que cuando estamos tristes no podemos estar contentos, pero en la vida de una persona que pone a Dios en el centro pueden coexistir el dolor y la alegría. No resulta fácil de comprender, pero cuando pensamos en alguna de nuestras experiencias más profundas, como asistir al nacimiento de un niño o a la muerte de un amigo, con frecuencia forman parte de la misma experiencia un gran dolor y una gran alegría, y descubrimos a menudo la alegría en medio del dolor.

Recuerdo los momentos más dolorosos de mi vida como momentos en los que he llegado a ser consciente de una realidad espiritual mucho más grande que yo, y que me permitía vivir mi dolor con esperanza. Incluso me atrevo a decir: «Mi dolor fue el lugar en el que encontré mi alegría». La alegría no es cualquier cosa que simplemente nos sucede. Debemos elegir la alegría y seguir eligiéndola cada día. Se trata de una elección basada en el conocimiento de que pertenecemos a Dios y hemos encontrado en Dios nuestro refugio y nuestra salvación, y que nada, ni siquiera la muerte, nos lo puede arrebatar…

 

H. J. M. Nouwen, Vivir en el Espíritu, Brescia 19984, pp. 17s.

 

Para rezar

 

Salmo de alegría y esperanza

 

Con un corazón limpio y

sincero queremos darte gracias.

Tu Palabra es sincera y llena el corazón de alegría;

tus obras son grandiosas,

y están iluminadas de verdad;

Tú amas, Dios nuestro, la justicia; toda la tierra está rociada

con la lluvia de tu bondad.

 

Dios, nos sentimos pequeños,

como granitos de arena, ante ti;

Tú tienes palabras de vida que no pasan;

palabras que se hacen acción;

solamente Tú, Señor, tienes poder

para hacer lo que dices.

 

Tú contemplas nuestro suelo

desde la altura de tus cielos;

tu corazón de Padre ama,

uno a uno, a todos los hombres;

desde tu casa te alegra el bien del hombre

y su progreso; desde tu casa te entristece

el mal del hombre y su retroceso.

 

Tus ojos llenos de amor y ternura

cuidan de la obra de tus manos,

todos los que esperamos en el triunfo de tu amor,

tendremos respuesta; porque Tú,

Oh Dios, has liberado nuestra alma de la muerte

entregando en la cruz al Hijo amado,

al Enviado: El nos ha dado vida nueva

y en El te decimos: Abba, Padre.

 

Emilio Mazariegos

 

Viernes de la semana VI de Pascua

 

Tendrán una alegría que nadie les podrá quitar

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    18, 9-18

 

Una noche, el Señor dijo a Pablo en una visión: «No temas. Sigue predicando y no te calles. Yo estoy contigo. Nadie pondrá la mano sobre ti para dañarte, porque en esta ciudad hay un pueblo numeroso que me está reservado.» Pablo se radicó allí un año y medio, enseñando la Palabra de Dios.

Durante el gobierno del procónsul Galión en Acaya, los judíos se confabularon contra Pablo y lo condujeron ante el tribunal, diciendo: «Este hombre induce a la gente a que adore a Dios de una manera contraria a la Ley.»

Pablo estaba por hablar, cuando Galión dijo a los judíos: «Si se tratara de algún crimen o de algún delito grave, sería razonable que los atendiera. Pero tratándose de discusiones sobre palabras y nombres, y sobre la Ley judía, el asunto les concierne a ustedes; yo no quiero ser juez en estas cosas.» Y los hizo salir del tribunal.

Entonces todos se apoderaron de Sóstenes, el jefe de la sinagoga, y lo golpearon ante el tribunal. Pero a Galión todo esto lo tuvo sin cuidado.

Pablo permaneció todavía un cierto tiempo en Corinto. Después se despidió de sus hermanos y se embarcó hacia Siria en compañía de Priscila y de Aquila. En Cencreas, a raíz de un voto que había hecho, se hizo cortar el cabello.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 46, 2-3. 4-5. 6-7 (R.: 8a)

 

R.    Dios es el Rey de toda la tierra.

 

Aplaudan, todos los pueblos,

aclamen al Señor con gritos de alegría;

porque el Señor, el Altísimo, es temible,

es el soberano de toda la tierra. R.

 

El puso a los pueblos bajo nuestro yugo,

y a las naciones bajo nuestros pies;

él eligió para nosotros una herencia,

que es el orgullo de Jacob, su predilecto. R.

 

El Señor asciende entre aclamaciones,

asciende al sonido de trompetas.

Canten, canten a nuestro Dios,

canten, canten a nuestro Rey. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    16, 20-23a

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:

«Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo.

La mujer, cuando va a dar a luz, siente angustia porque le llegó la hora; pero cuando nace el niño, se olvida de su dolor, por la alegría que siente al ver que ha venido un hombre al mundo.

También ustedes ahora están tristes, pero yo los volveré a ver, y tendrán una alegría que nadie les podrá quitar. Aquel día no me harán más preguntas.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La acción misionera de Pablo siempre tiene como meta los centros más importantes. Ahora Corinto, «la ciudad de los mares», puente entre Oriente y Occidente, floreciente centro comercial, será la tercera ciudad de Europa que recibe el Evangelio. Pablo en año y medio funda la Iglesia, que será la destinataria de dos de sus principales cartas.
  • En Corinto, Pablo una vez más será citado ante la Justicia, acusado de ser un perturbador. Una noche, el Señor dijo a Pablo en una visión: “No temas, habla sin callar nada, porque yo estoy contigo.”
  • La estadía de Pablo en Corinto no debió resultarle fácil por dificultades externas e internas. El motivo que le da Dios es de infinita ternura: «muchos de esta ciudad son pueblo mío».
  • Pablo sigue exponiendo las Escrituras que llevan a Cristo, pero los judíos se sublevaron contra él, lo persiguen acusándolo que persuadía a la gente para que adore a Dios de un modo extraño a la Ley.
  • El procónsul Galión, hermano de Séneca, se desentiende irónicamente de la discusión, al ver que no afecta al orden público, sino a cuestiones internas de religión, y no hace caso tampoco al ver que apalean precisamente al jefe de la sinagoga, que ahora es Sóstenes.

***

  • Perder a Jesús debió ser un golpe durísimo para los discípulos a pesar de haberlos preparado para el momento culminante, el de su Pasión y muerte en la cruz. La muerte no tendría la última palabra y ellos deben saberlo.
  • Era necesario que los discípulos de ayer y los de mañana supieran que, aunque la muerte es un drama doloroso y es difícil de entender, esa tristeza se convertirá en gozo al constatar que existe la vida eterna. Todo no acaba en este mundo, los sufrimientos de ahora tienen sentido si se ofrecen a Dios, como Jesús ofreció los suyos.
  • Al evocar la imagen de la mujer parturienta para describir el sufrimiento que espera a los discípulos, Jesús les enseña a reconocer en ellos el signo de la venida de los últimos tiempos. En la Escritura los dolores del parto caracterizan un castigo terrible, sin embargo, son los únicos dolores que tienen un sentido porque traen una nueva vida al mundo. Para Jesús, los sufrimientos de esta vida no son sufrimientos de agonía, que conducen a la muerte. Son sufrimientos de parto, de alumbramiento, que conducen a la vida. Es una visión nueva de las cosas. Todo sufrimiento, dice Jesús, es fecundo.
  • La alegría es un fruto característico de la Pascua. La alegría que nos propone Jesús es la misma que vivió él: alegría que supone fidelidad y solidaridad hasta la muerte, pero que engendra nueva vida.
  • La alegría que brota de la Pascua es profunda, pasa a veces por el crisol del dolor y la renuncia, pero que es fecunda. Una alegría que no se produce al margen de las pruebas de la vida, sino como una victoria sobre ellas.
  • El intento de negar el dolor es inútil y está llamado al fracaso. Todo sufrimiento vivido desde el amor nos hace crecer y madurar.
  • La alegría de Dios es duradera, es interior porque es producida directamente por el Espíritu Santo. Aunque pasemos por situaciones difíciles y apremiantes, la alegría interior se convierte en un río interno que nos hace capaces de afrontar con entereza los problemas y dificultades, por más difíciles o graves que éstos sean.

 

Para discernir

 

  • ¿Cuáles son los motivos de mis alegrías?
  • ¿Dónde busco la alegría?
  • ¿Rehuyo todo sufrimiento o esfuerzo?
  • ¿Cuáles son las cosas que me provocan tristeza?
  • ¿Qué lugar ocupa Cristo en mis alegrías y en mis tristezas?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Nadie nos podrá quitar esta alegría…

 

Para la lectura espiritual

 

…Jesús emplea la imagen de la mujer que espera dar a luz: antes del parto se afana y está triste y preocupada porque se le viene encima un trance doloroso que, incluso, pone en peligro su salud, su vida. Pero que una vez ha dado a luz se alegra por la vida que ha nacido, con la cual ella hace que la raza humana siga adelante. Esta imagen, tan común en la Biblia (por ej: Is 13, 8; Mt 24, 8;
etc.), es empleada por Jesús para expresar la situación de su pequeña comunidad en el mundo: ella es como una madre que se preocupa y está triste antes de dar a luz a tantos seres humanos por la fe en Dios Padre y en su Hijo Jesucristo; pero que se alegra cuando puede reunir en torno a la mesa del Señor a todos los hijos de su fecundidad misionera, de su testimonio evangélico.

Acercándonos al final de este tiempo pascual debemos renovar la alegría que llena a la Iglesia por la resurrección de Jesucristo, por la acción de Dios que lo ha constituido Señor de la historia, juez de vivos y muertos. Y esta alegría pascual nos debe ayudar a sobrellevar con fortaleza las persecuciones, los odios, discriminaciones y sufrimientos de la evangelización…

 

Diario Bíblico. Cicla (Confederación Internacional Claretiana de Latinoamérica).

 

Para rezar

 

Himno a la alegría

Escucha hermano 
la canción de la alegría
el canto alegre 
del que espera un nuevo día.

Ven canta sueña cantando
vive soñando un nuevo sol
en que los hombres 
volverán a ser hermanos.

Si en tu camino 
solo existe la tristeza 
y el canto amargo 
de la soledad completa.

Si es que no encuentras 
la alegría en esta tierra 
búscala hermano más allá 
de las estrellas.

 

Sábado de la semana VI de Pascua

 

El Padre los ama, porque ustedes me han amado

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    18, 23-28

 

Después de haber permanecido un tiempo en Antioquía, partió de nuevo y recorrió sucesivamente la región de Galacia y la Frigia, animando a todos los discípulos.

Un judío llamado Apolo, originario de Alejandría, había llegado a Efeso. Era un hombre elocuente y versado en las Escrituras. Había sido iniciado en el Camino del Señor y, lleno de fervor, exponía y enseñaba con precisión lo que se refiere a Jesús, aunque no conocía otro bautismo más que el de Juan.

Comenzó a hablar con decisión en la sinagoga. Después de oírlo, Priscila y Aquila lo llevaron con ellos y le explicaron más exactamente el Camino de Dios. Como él pensaba ir a Acaya, los hermanos lo alentaron, y escribieron a los discípulos para que lo recibieran de la mejor manera posible.

Desde que llegó a Corinto fue de gran ayuda, por la gracia de Dios, para aquellos que habían abrazado la fe, porque refutaba vigorosamente a los judíos en público, demostrando por medio de las Escrituras que Jesús es el Mesías.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 46, 2-3. 8-9. 10 (R.: 8a)

 

R.    Dios es el Rey de toda la tierra

 

Aplaudan, todos los pueblos,

aclamen al Señor con gritos de alegría;

porque el Señor, el Altísimo, es temible,

es el soberano de toda la tierra. R.

 

El Señor es el Rey de toda la tierra,

cántenle un hermoso himno.

El Señor reina sobre las naciones

el Señor se sienta en su trono sagrado. R.

 

Los nobles de los pueblos se reúnen

con el pueblo del Dios de Abraham:

del Señor son los poderosos de la tierra,

y él se ha elevado inmensamente. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    16, 23b-28

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Les aseguro que todo lo que pidan al Padre, él se lo concederá en mi Nombre. Hasta ahora, no han pedido nada en mi Nombre. Pidan y recibirán, y tendrán una alegría que será perfecta. Les he dicho todo esto por medio de parábolas. Llega la hora en que ya no les hablaré por medio de parábolas, sino que les hablaré claramente del Padre.

Aquel día ustedes pedirán en mi Nombre; y no será necesario que yo ruegue al Padre por ustedes, ya que él mismo los ama, porque ustedes me aman y han creído que yo vengo de Dios. Salí del Padre y vine al mundo. Ahora dejo el mundo y voy al Padre.»

 

Palabra del Señor.

   

Para reflexionar

 

  • Empieza el tercer viaje apostólico de Pablo, siempre desde Antioquía, su lugar de referencia, animando a los discípulos de las comunidades. En Éfeso se situará el centro de este viaje. La comunión y la unidad de la Iglesia, hacen una intensa «comunicación de experiencias y de oraciones».
  • La lectura hace un paréntesis en la historia de Pablo, hablando de Apolo, que era un judío que se había formado en Alejandría, muy elocuente y experto en la Escritura. Su trabajo, es la ocasión de ser testigo del Señor. Apolo no ha esperado a tener la verdad total para hablar de Jesús. Aunque conocía sólo el bautismo de Juan, predicaba en las sinagogas sobre Jesús dando a conocer lo que sabe.
  • En Éfeso, Apolo, tuvo la suerte de encontrarse con Priscila y Aquila, colaboradores de Pablo, lo llevaron con ellos y lo ayudaron a formarse mejor, explicándole con más detalle el camino del Señor. Apolo quiere ir a Corintio y los hermanos de la comunidad de Éfeso lo animan, y escriben una carta de presentación a los discípulos de Corintio. Apolo, en Corinto, predica en público con tanto éxito que provocará la formación de grupos en torno a su persona, lo que genera divisiones que Pablo reprende enérgicamente. Así todo, Pablo no desautoriza a Apolo sino que lo presenta como modelo de apóstol junto a sí mismo.

***

  • En el evangelio, Jesús, declara solemnemente a los discípulos que tienen pleno acceso al Padre. El Maestro vuelve al Padre que lo envió al mundo, y les promete a sus discípulos, que la oración que dirijan al Padre en su nombre será eficaz. La única condición para la eficacia de la petición es que sea hecha en unión con El, unida a la su obra, ya que ha venido para que tengamos vida abundante.
  • Jesús y el Padre están íntimamente unidos. Los discípulos al estar unidos a Jesús también lo están con el Padre. El Padre los ama, porque han creído a Cristo. Y por eso su oración es escuchada y su alegría sea completa.
  • Por la fe en Cristo quedamos incorporados en su unión con el Padre. Dentro de esa unión misteriosa, pero de amor, es como tiene valor nuestra oración de hijos y de cristianos. La oración cristiana está arraigada en las palabras de Jesús: “permanezcan en mi amor”.
  • Jesús es el Mediador y la petición que hacemos por nosotros mismos o por los demás y sus necesidades, va al Padre avalada y unida a la de Cristo, que es intercesor absoluto por el bien de la humanidad y de cada uno de nosotros.
  • Pedir al Padre en el nombre de Jesús, es pedir confiándonos en los méritos del Hijo muy amado de Dios, que entregó su vida para cumplir la voluntad del Padre y dar la salvación a todos los hombres.
  • Jesús invita a pedir con la seguridad de que el Padre escucha siempre nuestra oración. Esto no significa que tenga que responder afirmativamente a lo que le pedimos, sino que somos nosotros los que tenemos que responder a lo que Él quiere. Orar es como entrar en la esfera de Dios y ponernos en su sintonía con la certeza de que quiere nuestra salvación. Su amor, dador de vida, es ayuda eficaz, pero sólo adquiere realidad cuando encuentra respuesta. No se impone, se ofrece como don gratuito.
  • La unión con Jesús, nos lleva a descubrir que pedir implica estar dispuesto a dar. Si no estamos dispuestos a dar a nuestros hermanos que esperan de nosotros, no estamos unidos a Jesús que nos dio el ejemplo dando su propia vida. Cuando recibimos lo que pedimos nos llenamos de alegría, pero cuando damos, nuestra alegría es más grande todavía porque nos sentimos amando y amados porque Dios ama al que da con alegría.

 

Para discernir

 

  • ¿Mi oración apunta a mis necesidades parciales o me abro a las necesidades del mundo? ¿Mi oración parte de mi o parte de Dios en mí?
  • ¿Cómo miro la realidad y sus necesidades?
  • ¿Pido cosas o me atrevo a pedir que se realice su reino?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Pidan y recibirán, para que la alegría sea completa…

 

Para la lectura espiritual

 

…«Pedid y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa» (Jn 16,24)

.

Esta alegría plena no es la de los sentidos carnales, sino la alegría espiritual; y cuando sea tan grande que nada pueda añadirse a ella, será evidentemente completa. Así pues, cualquier cosa que pidamos y que tenga como fin la consecución de esta alegría plena es precisamente lo que debemos pedir en el nombre de Cristo, si comprendemos de manera justa el sentido de la gracia divina y si el objeto de nuestras oraciones es la verdadera felicidad en la vida
eterna. Cualquier otra cosa que pidamos no tiene valor alguno, no porque sea inexistente por completo, sino porque, frente a un bien tan grande como la vida eterna, cualquier otra cosa que podamos desear fuera de ella es menos que nada…

 

San Agustín, Comentario al evangelio de Juan, 102,2.

 

Para rezar

 

Salmo por la justicia y la paz

 

Cristo, en tus manos el Padre ha puesto todo poder;

en tus manos ha puesto la justicia para la historia;

conduce a tu pueblo elegido con justicia y equidad,

y a los humildes levántalos del polvo de la tierra.

 

Que de los montes, de lo alto, venga la paz para tu pueblo;

que la justicia descienda hasta el último rincón de tu Reino;

que los pobres, los oprimidos, los marginados tengan pan;

que los hijos de los pobres, los sin nada, tengan techo.

 

Que el hombre nuevo, Señor Jesús, se comprometa

en la lucha por la justicia,

para que la voluntad de tu Padre se haga realidad;

que la paz surja de los bienes compartidos entre todos,

como hermanos, y los más débiles

puedan levantarse y ser de los que pueden compartir.

 

Que tu Espíritu de amor y comunión entre los hombres,

nos ayude, paso a paso, a hacer un pueblo unido en alianza.

 

Emilio Mazariegos

 

 

 

 

 

 

TIEMPO PASCUAL – SEMANA V – CICLO B

V DGO DE PASCUA

Ciclo B

 

Lunes de la semana V

 

Martes de la semana V

 

1 de mayo

San José Obrero

 

Miércoles de la semana V

 

Jueves de la semana V

Santos Felipe y Santiago (F)

 

Viernes de la semana V

 

Sábado de la semana V

V DGO DE PASCUA

Ciclo B

 

El que permanece en mí, y Yo en Él, da mucho fruto

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    9, 26-31

 

Cuando Saulo llegó a Jerusalén, trató de unirse a los discípulos, pero todos le tenían desconfianza porque no creían que también él fuera un verdadero discípulo. Entonces Bernabé, haciéndose cargo de él, lo llevó hasta donde se encontraban los Apóstoles, y les contó en qué forma Saulo había visto al Señor en el camino, cómo le había hablado, y con cuánta valentía había predicado en Damasco en el nombre de Jesús. Desde ese momento, empezó a convivir con los discípulos en Jerusalén y predicaba decididamente en el nombre del Señor.

Hablaba también con los judíos de lengua griega y discutía con ellos, pero estos tramaban su muerte. Sus hermanos, al enterarse, lo condujeron a Cesarea y de allí lo enviaron a Tarso.

La Iglesia, entre tanto, gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría. Se iba consolidando, vivía en el temor del Señor y crecía en número, asistida por el Espíritu Santo.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 21, 26b-27. 28 y 30abcd. 31-32 (R.: 26a)

 

  1. Te alabaré, Señor, en la gran asamblea.

     

    Cumpliré mis votos delante de los fieles:

    los pobres comerán hasta saciarse

    y los que buscan al Señor lo alabarán.

    ¡Que sus corazones vivan para siempre! R.

     

    Todos los confines de la tierra

    se acordarán y volverán al Señor;

    todas las familias de los pueblos

    se postrarán en su presencia.

     

    Todos los que duermen en el sepulcro

    se postrarán en su presencia;

    todos los que bajaron a la tierra

    doblarán la rodilla ante él. R.

     

    Mi alma vivirá para el Señor,

    y mis descendientes lo servirán.

    Hablarán del Señor a la generación futura,

    anunciarán su justicia a los que nacerán después,

    porque esta es la obra del Señor. R.

     

    SEGUNDA LECTURA

    Lectura de la primera carta del apóstol san Juan    3, 18-24

     

    Hijitos míos, no amemos solamente con la lengua y de palabra, sino con obras y de verdad. En esto conoceremos que somos de la verdad, y estaremos tranquilos delante de Dios aunque nuestra conciencia nos reproche algo, porque Dios es más grande que nuestra conciencia y conoce todas las cosas.

    Queridos míos, si nuestro corazón no nos hace ningún reproche, podemos acercarnos a Dios con plena confianza, y él nos concederá todo cuanto le pidamos, porque cumplimos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.

    Su mandamiento es este: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos los unos a los otros como él nos ordenó.

    El que cumple sus mandamientos permanece en Dios, y Dios permanece en él; y sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.

     

    Palabra de Dios.

     

    EVANGELIO
    Lectura del santo Evangelio según san Juan    15, 1-8

     

    Jesús dijo a sus discípulos:

    «Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié. Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí.

    Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer. Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde.

    Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán.

    La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.»

     

    Palabra del Señor.

     

    Para reflexionar

     

  • La primera lectura presenta las dificultades con que se encontró San Pablo, dos años después de su conversión, cuando intentó incorporarse a la comunidad cristiana de Jerusalén. No le resultará fácil dado que todos recordaban al antiguo perseguidor, y lo miraban con recelo dudando de la sinceridad de la conversión del miembro “nuevo”. Desde el principio, aquella primera comunidad cristiana sintió la tendencia a encerrarse en sí misma, poniendo obstáculos a la incorporación de los que no tenían la misma mentalidad.

***

  • Juan insiste una vez más en el amor, pero en un amor que no se contenta con hermosas palabras; sino un amor como el de Cristo, que dio la vida por nosotros. Por este amor conocemos si somos o no de la verdad. Si hemos nacido de Dios y somos sus hijos, debemos aceptarnos en nuestras propias debilidades sinceramente, y esforzarnos en superarlas con mayor amor. El amor de Dios es mucho más fuerte que nuestro amor y muestra su grandeza perdonándonos.
  • Lo verdaderamente decisivo para la salvación, es creer que Jesús es el Cristo y el Hijo de Dios, y cumplir su mandamiento de amor. El que cree en el nombre de Jesucristo acepta y cumple lo que El mismo nos enseñó.

***

  • Después de haber leído el domingo pasado el evangelio del “Buen Pastor”, que “da su vida por las ovejas”, en este domingo, Jesús nos revela como “toma cuerpo” en nosotros su misterio pascual. Como en otras oportunidades, el maestro de Nazaret, se inspira en la vida cotidiana de los campesinos judíos, para expresar realidades espirituales profundas. Palestina era famosa por sus viñedos y sus higueras, de ahí que los profetas compararan al pueblo hebreo con una vid o con una higuera. Con su cepa robusta y sus mil ramificaciones, la vid expresa de modo elocuente lo que debe ser la comunidad de creyentes.
  • Jesús dice ahora que “Él es la vid verdadera”, que es Él quien produce finalmente los frutos que Dios ha estado esperando durante muchos siglos. Jesús pone todo el énfasis en el “dar frutos”. Si Él es el sólido fundamento de nuestra vida, somos por naturaleza “de buena cepa”, entonces los frutos deben también ser buenos.
  • En el contexto de la cena y de su discurso de despedida, donde ha estado instruyendo a sus discípulos sobre su futuro y misión después de su muerte, Jesús cuenta la alegoría de la vid y los sarmientos. El sarmiento tiene que estar constantemente unido a la vid, si no quiere secarse. Un sarmiento seco, no sirve para nada; como las zarzas o los cardos.
  • Jesús ha afirmado que después de la pascua comprenderán que Él está en el Padre, y ellos en Él, y Él en ellos, y ahora les dice el “cómo”. Esta nueva realidad se alcanza permaneciendo en Él.
  • Permanecer es insertarse en Jesús, vivir una relación profunda que consiste en “estar” en Él, “habitar” en Él, “fundamentarnos” en Él. Ser discípulo es vivir este “permanecer” en Jesús en todas las circunstancias de la historia, recibiendo y entregando allí la vida del Resucitado. No se trata de una experiencia pasajera, sino de una presencia envolvente, de una realidad penetrante, de una comunión permanente. Estar unido a la vid es recibir su savia y su vida.
  • Jesús invita a entrar en una sólida relación de amor con Él, que nos lleve a encarnar la dinámica de su vida. Apoyar toda nuestra existencia en su persona de modo que poco a poco nos vaya transformando a imagen suya.
  • Cualquier intento de vida cristiana prescindiendo de esta unión profunda con Jesús, está destinado al fracaso. Nuestra vida de discípulos, sin Jesús, no tiene identidad, ni misión, ni camino. Sin encuentro vivo y unión con Jesús, nuestra espiritualidad es vacía y nuestra piedad es simple cumplimiento.
  • Permanecer en Jesús implica por un lado nuestra acción, y por otro lado dejar que Jesús haga en nosotros. No es un vínculo que depende solamente de lo que nosotros podemos hacer, porque corremos el riesgo de caer en un fariseísmo de autosuficiencia espiritual, ni tampoco es una relación en la que se espera que todo baje del cielo, y Dios se encargue de lo que a nosotros nos corresponde. Es un vínculo recíproco en el que nuestra “acción” más importante es dejar a Jesús “hacer”.
  • Si Cristo es la vid, el Padre es el viñador que quiere que su viña dé frutos. Para eso hace la poda. Podar significa “purificar”, “limpiar”, “retocar”.
  • La primera obra de Dios Padre es podar la vid, cortando los sarmientos que no producen fruto. Y los buenos sarmientos también reciben la mano cuidadosa del viñador, por eso la segunda obra de Dios Padre es podar los sarmientos buenos para que den todavía más fruto. Y para ello usa su Palabra.
  • El modo como Dios nos purifica para que demos más, está en las enseñanzas de Jesús que nos confrontan y muchas veces nos enfrenta con el mundo. El “fruto” esperado está relacionado con la “Palabra” sembrada en nosotros, la cual se manifiesta como conversión que hace brotar de dentro de nosotros, una vitalidad renovada que da nuevo sentido, luz y color a todas las cosas, que es autenticidad, amor, paz y gozo. La purificación de la Palabra es una purificación en el amor, que hace resurgir la fuerza de la vida de Jesús en nosotros, de manera que, nuestra existencia tenga la belleza de la vida de Jesús reflejada en nuestros gestos.
  • La poda es siempre necesaria. Cuando una vid permanece mucho tiempo sin que la poden produce racimos de uvas silvestres, pequeñas y amargas, de mala calidad. Lo mismo sucede con nuestra vida. Vivir es optar continuamente y toda opción implica una renuncia. Alguien que en la vida quiere vivir muchas cosas al mismo tiempo termina disperso, sin tener prioridades. Dejarse podar es tener el valor de tomar decisiones, dejando de lado intereses secundarios, para concentrarse en los importantes. Maduramos en la fe, quitando, podando, todo lo inútil que nos dispersa del objetivo central de la vida, y no nos permite realizarnos de verdad. Es así como se moldea nuestra vida de discípulos, como Jesús se forma en nosotros, como somos hechos hombres nuevos al estilo de Jesús.
  • En una vida comprometida, amándonos los unos a los otros, como Él nos amó en la Cruz, la oración se vuelve eficaz porque nuestra vida está en sintonía con el querer de Dios. La eficacia de la oración está condicionada al plan de Dios, un plan que conoce quien está en comunión de vida con Jesús. La oración no es una manera de obligar a Dios a que haga lo que queremos, sino pedir que cumpla su promesa. Por eso hay que orar en sintonía con la Palabra.
  • Jesús concluye diciendo que “la gloria del Padre está en que demos mucho fruto, y seamos sus discípulos”. Dios quiere que brote en nosotros la fuerza de la pascua, que se desarrollen todas las potencialidades de nuestra existencia, y para ello tenemos que permanecer unidos a Jesús.
  • El testimonio de los discípulos da “gloria” al Padre, es decir, revela al Padre como dador y generador de vida. Por el gozo, el amor, la paz, por su compromiso concreto a favor de la vida en el mundo, que irradian los discípulos, atraen a otros hacia esta hermosa experiencia de Dios. Y en esta fecundidad misionera hace del mundo, la viña que Dios siempre quiso, “el Padre es glorificado”, es decir, es reconocido y acogido por el mundo como Padre generador de vida.
  • Cuando vivimos en comunión profunda, radical, constante con Jesús, los frutos se ven. De la poda que lleva a una “comunión” progresiva y cada vez más honda con Jesús, brota la fecundidad espiritual y apostólica.
  • Lo que Jesús pide es que nos sumerjamos en el abandono confiado al Padre, entregándonos incondicionalmente en el servicio y en la misión dando la propia vida.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué necesito hacer para que la vida de Jesús se desarrolle en mí verdaderamente?
  • ¿Sobre qué base se edifican mi vida de oración, mi vida comunitaria y mi acción evangelizadora?
  • ¿Qué experiencia de Pascua revelo en mis opciones, gestos y actitudes?

 

Repetimos a lo largo de este día

 

Quiero permanecer en Ti, Señor…y dar mucho fruto…

 

Para la lectura espiritual

 

«Yo soy la vid y vosotros los sarmientos»

 

… En el pasaje del Evangelio que nuestro Señor dice que él es la vid y nosotros los sarmientos, habla así en tanto que él es la cabeza de la Iglesia y nosotros somos sus miembros (Ef 5,25), en tanto que «mediador entre Dios y los hombres» (1Tm 2,5). En efecto, la vid y los sarmientos son de la misma naturaleza; por eso el que era Dios, y por tanto de una naturaleza distinta de la nuestra, se hizo hombre a fin de que, en él, la naturaleza humana fuera como una vid de la que nosotros seríamos los sarmientos…

Decía él a los discípulos: «Permaneced en mí como yo permanezco en vosotros». Ellos no estaban en él de la misma manera que él en ellos. Esta unión recíproca no le reportaba a él ningún provecho; tan sólo ellos sacan provecho. Los sarmientos están estrechamente unidos a la vid pero no le comunican nada, sino que es de ella que los sarmientos reciben su principio de vida. La vid, por el contrario, está unida a los sarmientos para comunicarles su savia vivificante, sin recibir de ellos nada a cambio. Es así como Cristo permanece en sus discípulos…

Si Cristo no hubiera sido un hombre no hubiera podido ser vid; sin embargo, si él no fuera también Dios, no podría proveer de esta gracia a los sarmientos. Porque no se puede vivir sin esta gracia, y porque la muerte está en poder de nuestro libre arbitrio, nuestro Señor añade: «Al que no permanece en mí, lo tiran fuera, como al sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden (Jn 15,6). Es por eso que, si la madera de la vid es despreciable cuando no permanece unida a la vid, es tanto más gloriosa cuando permanece en él…

 

San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte) y doctor de la Iglesia

Comentario al evangelio de Juan, 80, 1; 81, 1.3-4; CCL 36, 527-531

 

Para rezar

 

Dios quiere que hagamos lo que podamos,

le pidamos lo que no podamos y

Él nos ayudará para que podamos.
Pero si no ponemos lo que podemos,

Dios no suplirá lo que debemos hacer.
Dios pone casi todo, nosotros ponemos casi nada;

pero Dios no pone su «casi todo»

si nosotros no ponemos nuestro «casi nada».
Por eso si unimos nuestra oración a nuestra colaboración,

la fecundidad es segura.
Hagamos siempre lo que Dios quiere

y queramos lo que Dios hace».

 

Lunes de la semana V

 

Somos habitados por Dios

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    14, 5-18

 

Al producirse en Iconio un tumulto los paganos y los judíos, dirigidos por sus jefes, intentaron maltratar y apedrear a Pablo y Bernabé. Estos, al enterarse, huyeron a Listra y a Derbe, ciudades de Licaonia, y a sus alrededores; y allí anunciaron la Buena Noticia.

Había en Listra un hombre que tenía las piernas paralizadas. Como era tullido de nacimiento, nunca había podido caminar, y sentado, escuchaba hablar a Pablo. Este, mirándolo fijamente, vio que tenía la fe necesaria para ser curado, y le dijo en voz alta: «Levántate, y permanece erguido sobre tus pies.» El se levantó de un salto y comenzó a caminar.

Al ver lo que Pablo acababa de hacer, la multitud comenzó a gritar en dialecto licaonio: «Los dioses han descendido hasta nosotros en forma humana», y daban a Bernabé el nombre de Júpiter, y a Pablo el de Mercurio porque era el que llevaba la palabra. El sacerdote del templo de Júpiter que estaba a la entrada de la ciudad, trajo al atrio unos toros adornados de guirnaldas y, junto con la multitud, se disponía a sacrificarlos.

Cuando Pablo y Bernabé se enteraron de esto, rasgaron sus vestiduras y se precipitaron en medio de la muchedumbre, gritando: «Amigos, ¿qué están haciendo? Nosotros somos seres humanos como ustedes, y hemos venido a anunciarles que deben abandonar esos ídolos para convertirse al Dios viviente que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos. En los tiempos pasados, él permitió que las naciones siguieran sus propios caminos. Sin embargo, nunca dejó de dar testimonio de sí mismo, prodigando sus beneficios, enviando desde el cielo lluvias y estaciones fecundas, dando el alimento y llenando de alegría los corazones.» Pero a pesar de todo lo que dijeron, les costó mucho impedir que la multitud les ofreciera un sacrificio.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 113b, 1-2. 3-4. 15-16 (R.: 1)

 

R.    No nos glorifiques a nosotros, Señor: glorifica solamente a tu Nombre.

 

No nos glorifiques a nosotros, Señor:

glorifica solamente a tu Nombre,

por tu amor y tu fidelidad.

¿Por qué han de decir las naciones:

«¿Dónde está su dios?» R.

 

Nuestro Dios está en el cielo y en la tierra

él hace todo lo que quiere.

Los ídolos, en cambio, son plata y oro,

obra de las manos de los hombres. R.

 

Sean bendecidos por el Señor,

que hizo el cielo y la tierra.

El cielo pertenece al Señor,

y la tierra la entregó a los hombres. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    14, 21-26

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él.»

Judas -no el Iscariote- le dijo: «Señor, ¿por qué te vas a manifestar a nosotros y no al mundo?»

Jesús le respondió: «El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él. El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió.

Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El gran viaje misionero de Pablo y Bernabé entra en su etapa conclusiva. En Iconio se preparaba un alzamiento para lapidar a Pablo y a Bernabé. Al ser informados, buscaron refugio en las ciudades de Licaonia: Listra, Derbe y allí anunciaron la «Buena Nueva». Había allí un hombre tullido de pies desde su nacimiento. Pablo, viendo que tenía fe para ser curado le ordenó levantarse. El hombre dio un salto y empezó a andar.
  • Pablo realiza los mismos signos y prodigios que Pedro y Jesús. Es el mismo tipo de milagro que Pedro había realizado junto a la Puerta hermosa del Templo a un mendigo paralítico. Y con la misma palabra: ¡levántate! Pero aquí el curado es un pagano. Los habitantes de Listra toman a Bernabé y a Pablo por Zeus y Hermes, dioses viajeros de una leyenda pagana. Los apóstoles reaccionan y Pablo aprovecha para hacerles una predicación adaptada a los paganos, partiendo del Dios creador de cielos y tierra. No habla explícitamente de Jesús. Sigue el esquema de lo que luego será su gran pieza de predicación a los paganos en el Areópago de Atenas. De vuelta a Antioquía de Siria, visitan de nuevo las comunidades evangelizadas de Asia Menor, las consolidan en la fe y establecen un ministerio local: los ancianos o presbíteros. La admisión de los gentiles a la Iglesia, sin pasar por la sinagoga, provocó una agitación enorme y determinó la reunión del llamado Concilio de Jerusalén.

***

  • Toda la semana seguimos escuchando el discurso de Jesús en su Ultima Cena. A las palabras de Jesús sigue inmediatamente el anuncio de la negación de Pedro.
  • Jesús se está despidiendo de sus discípulos sin embargo queda la promesa de permanecer en Él. El camino es uno: guardar su Palabra. Quien verdaderamente ama a Jesús hace vida su palabra, la encarna. La recompensa es la de un amor que sólo sabe darse en abundancia: El Padre lo amará, Jesús lo amará y se mostrará a él.
  • Muchas veces nos quedamos amarrados a criterios, normas, modos de obrar, deberes para certificar nuestro amor a Dios. Jesucristo nos dice que amarlo es guardar su palabra, identificarse y hacer propio su modo de tratar todos con todos; es pasar por la vida haciendo el bien como Él lo hizo; es no calcular en la entrega; es querer sólo lo que quiere el Padre; es compadecernos ante los que padecen necesidades, ya sean materiales o morales; es orar con una actitud de humildad siempre y en todo momento.
  • No se trata de un amor puramente sentimental, hecho de palabras y de gestos sólo sensibles. Cristo exige un amor comprometido y eficaz. La fidelidad a su palabra, nos va transformando hasta convertirnos en “casa de Dios”, “lugar de encuentro” para aquellos que buscan a Dios.
  • Antes de su pasión Jesús quiere resaltar la idea del amor de los discípulos a Jesús, del Padre y del Hijo entre sí, del Padre y de Cristo a los discípulos. Lo que une a Jesús con sus discípulos después de su separación corporal es una comunión de amor. Y en ese amor se experimenta la presencia viva de Dios.
  • Ser discípulo es sentir el gozo profundo producido por el hecho de que Dios hace todo lo posible por compartir su vida con nosotros.
  • Pascua es algo más que contemplar la resurrección de Jesús, e incluso la nuestra. El Resucitado nos invita a una comunión vital: nuestra fe y nuestro amor a Jesús nos introduce en un admirable intercambio. Dios mismo hace su morada en nosotros, nos convertimos en templos de Dios y de su Espíritu.
  • Como Jesús sabe de nuestra debilidad nos promete el don del Espíritu. El Espíritu Santo es el protagonista en nuestra vida de fe. Para poder ir comprendiendo y profundizando lo que ha dicho Jesús, necesitamos el Espíritu que Jesús transmite a la comunidad como verdadero Maestro.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento el ser habitado por Dios?
  • ¿Gozo al descubrir esta realidad que es puro don?
  • ¿Me siento responsable? ¿En qué se manifiesta?
  • ¿Cambia mi modo de ver la vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Vino a nosotros y vive en nosotros…

 

Para la lectura espiritual

 

…Oh Verbo eterno, Palabra de mi Dios, quiero pasar mi vida escuchándote, quiero convertirme totalmente en deseo de saber para aprender todo de ti; y después, a través de todas las noches, de todos los vacíos, de todas las impotencias, quiero fijarte siempre y permanecer bajo tu gran luz, oh mi Astro amado, fascíname para que ya no pueda salir de tu resplandor.

Oh Fuego que consume, Espíritu de amor, ven a mí, para que se produzca en mi alma como una encarnación del Verbo; que yo le sea una humanidad añadida en la que él renueve todo su misterio. Y tú, Padre, inclínate sobre tu pobre y pequeña criatura, cúbrela con tu sombra, no veas en ella más que al Bienamado en el que has puesto todas tus complacencias.

Oh mis «Tres», mi Todo, mi Bienaventuranza, Soledad infinita, Inmensidad en que me pierdo, me entrego a ti como una presa, entiérrate en mí para que yo me entierre en ti, mientras espero ir a contemplar en tu luz el abismo de tu grandeza…

 

Isabel de la Trinidad, cit. en A. Hamman, Compendio
de la oración cristiana,
Edicep, Valencia 1990, p. 204.

 

Para rezar

 

Mi vida ha sido visitada por Dios,

Él habita en mi interior más profundo.

Él es el dulce huésped de mi alma,

no es posible vivir una vida trivial

teniendo como huésped al mismo Dios.

No es posible no asombrarse por esta verdad,

por esta extraordinaria realidad

que nos arrebata de la soledad,

levanta la dignidad de la existencia,

llena de gozo, da luz a nuestra vida grisácea,

nos sumerge en el mundo divino,

hace familiar la existencia con Dios,

desplaza el centro de interés

de toda la aventura terrena,

colorea de sentido toda acción.

No es posible no querer saltar de alegría

frente a este ser mío mortal

hecho templo de la Trinidad,

frente a este cuerpo mío corruptible

hecho santo e incorruptible por la intimidad con su Creador.

 

Martes de la semana V

 

La paz que nos da Jesús

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    14, 19-28

 

Vinieron de Antioquía y de Iconio algunos judíos que lograron convencer a la multitud. Entonces apedrearon a Pablo y, creyéndolo muerto, lo arrastraron fuera de la ciudad. Pero él se levantó y, rodeado de sus discípulos, regresó a la ciudad.

Al día siguiente, partió con Bernabé rumbo a Derbe. Después de haber evangelizado esta ciudad y haber hecho numerosos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía de Pisidia. Confortaron a sus discípulos y los exhortaron a perseverar en la fe, recordándoles que es necesario pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios.

En cada comunidad establecieron presbíteros, y con oración y ayuno, los encomendaron al Señor en el que habían creído.

Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Luego anunciaron la Palabra en Perge y descendieron a Atalía. Allí se embarcaron para Antioquía, donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para realizar la misión que acababan de cumplir.

A su llegada, convocaron a los miembros de la Iglesia y les contaron todo lo que Dios había hecho con ellos y cómo había abierto la puerta de la fe a los paganos. Después permanecieron largo tiempo con los discípulos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 144, 10-11. 12-13ab. 21 (R.: cf. 12a)

 

R.    Que tus amigos, Señor, manifiesten la gloria de tu reino.

 

Que todas tus obras te den gracias, Señor,

y tus fieles te bendigan;

que anuncien la gloria de tu reino

y proclamen tu poder. R.

 

Así manifestarán a los hombres tu fuerza

y el glorioso esplendor de tu reino:

tu reino es un reino eterno,

y tu dominio permanece para siempre. R.

 

Mi boca proclamará la alabanza del Señor:

que todos los vivientes bendigan su santo Nombre,

desde ahora y para siempre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    14, 27-31a

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman! Me han oído decir: “Me voy y volveré a ustedes.” Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo.

Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean.

Ya no hablaré mucho más con ustedes, porque está por llegar el Príncipe de este mundo: él nada puede hacer contra mí, pero es necesario que el mundo sepa que yo amo al Padre y obro como él me ha ordenado.»

 

Palabra de Dios.

 

Para reflexionar

 

  • Estamos al término del “primer viaje misionero” de san Pablo. Ayer leíamos que los ensalzaban como a dioses, y hoy, que los apedrean hasta dejarlos medio muertos. Pablo y sus acompañantes experimentan una vez más que el Reino de Dios padece violencia y que no es fácil predicarlo en este mundo. Pero no se dejan atemorizar: se marchan de Listra y van a predicar a otras ciudades.
  • Pablo y Bernabé no se contentan con anunciar el evangelio. En un segundo tiempo, algunos años después de su viaje de ida, vuelven, fundan comunidades estructuradas y designan a «ancianos» para jefes de las mismas.
  • Animan a las comunidades a perseverar a pesar de la tribulación. El sufrimiento acompaña al cristiano, como a todo ser humano, pero su sufrimiento puede tener sentido: sabemos que es un «paso», un momento doloroso que conduce al Reino, es decir, a la felicidad total junto a Dios. Pablo ya se atrevía a decir esas cosas a los recién convertidos.

***

  • En el clima de la despedida, los discípulos están preocupados por el futuro. Los perturba y angustia el anuncio de la traición de Judas y de la negación de Pedro. Jesús los tranquiliza y les da la paz en la forma tradicional del saludo y despedida de los semitas. El judío usaba la fórmula de paz no sólo como saludo ordinario, sino también como parte de un acto sagrado. En el Antiguo Testamento, llegó a ser fórmula litúrgica de bendición en el culto en Jerusalén. En el Nuevo Testamento aparece desde el nacimiento de Juan Bautista y de Jesús, hasta la resurrección.
  • Jesús insinúa que quiere dar “su” paz, que no es igual a la paz que dan los que son del mundo, sino que esta paz viene de lo alto.
  • No es la paz superficial que queda reducida solamente a una ausencia de guerras, o esa paz egoísta, que significa que no se metan en mi vida ni me compliquen, o la paz de los cementerios.
  • La paz de Jesús, es una paz que se recibe primero como don, y que se conquista para el mundo con gran esfuerzo. Se trata del mayor bien que el hombre puede desear. La paz del hombre nuevo, hijo de Dios y hermano de todos; el hombre reconciliado con Dios, con él mismo, con los hombres y con toda la creación. La paz infundida por el Espíritu Santo incluye el perdón de los pecados. Esta paz, don del resucitado a su Iglesia, no es de este mundo pero, necesita hacerse presente también en este mundo.
  • Por eso el lugar de esa nueva paz es sobre todo la comunidad cristiana, como espacio de la presencia de Cristo. Esta paz nunca dejará de ser combatida, porque expone al discípulo al conflicto con el mundo; precisamente porque cree, y sus valores no son los del mundo. La promesa de paz de Jesús se realiza en medio de la agitación y de todos los peligros.
  • Jesús estará presente en su comunidad por medio de su Espíritu y de su Palabra, y estará también junto al Padre. Porque está junto al Padre su presencia puede ser permanente en la comunidad.
  • De ese modo se cierra el círculo. A través de su camino hacia la cruz en obediencia a la voluntad del Padre, Jesús se convierte ahora definitivamente en el revelador del amor de Dios. Sólo se vence el odio cuando se aprende a dar la vida. Paradójicamente “luchar por la paz” es hacerse capaz de “recibir el don de la paz”.
  • Hoy Jesús nos da esa misma paz que ratifica su presencia. La paz es un verdadero estado de gracia, construido en lo más profundo del corazón del hombre. Ella posibilita que nos acerquemos al otro como a un hermano. Lo que ofrece Jesús es una paz nacida de la solidaridad, el respeto por la vida y la entrega generosa.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué paz doy, qué paz busco? ¿Es un ideal la paz por la que lucho?
  • ¿Vivo la Paz del mundo, o anhelo esa paz de Dios que es armonía por la búsqueda del bien y la verdad en el amor?
  • ¿Pienso que la paz es simplemente fruto de un acuerdo o un bien por el cual luchar?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Que no se inquiete nuestro corazón. Nos dejó su paz…

 

Para la lectura espiritual

 

…Es una pregunta clásica de los psiquiatras. Te dicen una palabra y el paciente responde con lo que aquella cosa le sugiere. Si a los cristianos nos dijesen “¿Morada de Dios?”, es muy posible que en un porcentaje alto contestáramos: Templo. Y sin embargo, el evangelio de hoy responde a esta pregunta de un modo totalmente diferente.

Para el evangelio la morada de Dios es el propio cristiano. Al cristiano, dice Jesús, que vendrá con su Padre para morar en él. Para que esta realidad
insospechada se dé, Cristo pone un presupuesto: que el cristiano le ame y guarde su palabra.

Podemos estar orgullosos de nuestro Dios. Ni soñando hubiéramos podido imaginar este comportamiento como propio de Dios. Al recordar el plan amoroso de Dios en su relación con los hombres, un sentimiento de profunda gratitud nos debe embargar a todos nosotros.

Antes, se concebía a Dios como una realidad exterior al hombre y distante de él. En la exposición que hace Jesús, la comunidad y cada miembro se convierten en morada de la divinidad, la misma realidad humana se hace santuario de Dios.

No hay ámbitos sagrados donde Dios se manifieste, fuera del hombre mismo.

Tal vez, nadie ha expresado esto tan bellamente como S. Agustín:

“Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé. Tú estabas dentro de mí; yo, fuera. Por fuera te buscaba y me lanzaba sobre el bien y la belleza, creados por ti. Tú estabas conmigo y yo no estaba contigo ni conmigo. Me retenían lejos las cosas. No te veía ni te sentía ni te echaba de menos. Mostraste tu resplandor y pusiste en fuga mi ceguera. Exhalaste tu perfume y respiré y suspiro por Ti. Gusté de Ti y siento hambre y sed. Me tocaste y me abraso en tu paz”.

 En ausencia de Jesús, los discípulos contarán con la ayuda del Espíritu, que les hará penetrar en todo lo que Jesús ha dicho. El Espíritu colaborará en la construcción de la comunidad. Hará posible la interpretación del mensaje de Jesús.

Jesús se despide deseándoles la paz. No es un saludo trivial. Les asegura que no va a estar ausente. Esto debe darles la serenidad y quitarles todo temor. Ir al Padre no es una tragedia, puesto que su muerte va a ser la manifestación suprema del amor del Padre, la victoria sobre el mundo y la muerte…

 

Pedro Olalde

 

Para rezar

 

¡Feliz de ti

si desalojas de tu corazón

la violencia destructiva,

y luchas por la paz,

tantas veces amenazada a tu alrededor,

y en el mundo entero,

por las discordias y odios,

los rencores y las guerras.

 

Feliz de ti

si tus justas y necesarias rebeldías

contra todo lo malo

no te impulsan a destruir todo lo viejo,

sino a construir un mundo nuevo,

sobre los cimientos de la paz,

la convivencia fraternal

y la solidaridad entre los hombres.

 

Feliz de ti

Si descubres los caminos

de la amistad que construye.

feliz de ti si, desde ahora,

aprendes a recorrer el camino del diálogo,

escuchando a los demás

evitando cerrarte en ti mismo,

para convivir con nosotros.

 

1 de mayo

San José Obrero

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Colosas 3, 14-15. 17. 23-24

 

Hermanos:

Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección.

Que la paz de Cristo reine en sus corazones: esa paz a la que han sido llamados, porque formamos un solo Cuerpo. Y vivan en la acción de gracias.

Todo lo que puedan decir o realizar, háganlo siempre en nombre del Señor Jesús, dando gracias por él a Dios Padre.

Cualquiera sea el trabajo de ustedes, háganlo de todo corazón, teniendo en cuenta que es para el Señor y no para los hombres. Sepan que el Señor los recompensará, haciéndolos sus herederos. Ustedes sirven a Cristo, el Señor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 89, 2. 3-4. 12-13. 14 y 16 (R.: 17c)

 

R.    El Señor haga prosperar la obra de nuestras manos.

 

Antes que fueran engendradas las montañas,

antes que nacieran la tierra y el mundo,

desde siempre y para siempre, tú eres Dios. R.

 

Tú haces que los hombres vuelvan al polvo,

con sólo decirles: «Vuelvan, seres humanos.»

Porque mil años son ante tus ojos

como el día de ayer, que ya pasó,

como una vigilia de la noche. R.

 

Enséñanos a calcular nuestros años,

para que nuestro corazón alcance la sabiduría.

¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo?

Ten compasión de tus servidores. R.

 

Sácianos en seguida con tu amor,

y cantaremos felices toda nuestra vida.

Que tu obra se manifieste a tus servidores,

y que tu esplendor esté sobre tus hijos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    13, 54 – 58

 

En aquel tiempo:

Al llegar a su pueblo, se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados.

« ¿De dónde le vienen, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros? ¿No es este el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?»

Y Jesús era para ellos un motivo de tropiezo.

Entonces les dijo: «Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia.»

Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.

 

Palabra del Señor.

 

A finales del siglo XIX y principio del XX, el 1 de mayo se convirtió en una fecha reivindicativa y revolucionaria a favor de la clase obrera. El Papa Pío XII, en 1955, quiso darle una dimensión cristiana, e instituyó la fiesta de San José Obrero, que no sólo fue trabajador, artesano humilde, sino el modelo de todo trabajador cristiano desde su dedicación a la familia de Nazaret. De esta manera el Papa proyectaba una luz nueva sobre la dignidad del trabajo, que ofrece el medio de perfeccionar la creación, sirviendo a Dios y a los hombres, imitando a Dios Creador y al Hijo de Dios también artesano como su padre José, y uniendo los sufrimientos y contrariedades del propio trabajo a la cruz de Cristo.

 

Para reflexionar

 

  • Los evangelios nos dicen muy poco de San José, sin embargo lo presentan con cinco títulos, importantes y significativos que lo definen y definen su lugar en la historia de la salvación: se lo llama “hijo de David” (Mt 1,20), “esposo de María” (Mt 1,16), “padre de Jesús” (Lc 2,48), “hombre justo” (Mt 1,19), y “el carpintero” (Mt 13,55) que enseñó su mismo oficio a Jesús (Mc 6,3).
  • Hoy celebramos al sencillo carpintero de Nazaret que tiene que trabajar cada día, para sostener a su familia con el esforzado y humilde trabajo en una vida oculta y laboriosa.
  • El título de “carpintero” en San José, define no sólo un trabajo, sino una actitud frente a la vida. El trabajo es el modo concreto y cotidiano con que expresa su amor a la familia de Nazaret. Jesús participa en el trabajo y en el estilo de vida de José, y llega a ser conocido como el “hijo del carpintero”. Jesús ha redimido el trabajo que sólo era una carga, para que sea una colaboración generosa en la transformación del mundo. …”En el artesano de Nazaret, Dios nos quiere revelar la dignidad del trabajo por más simple que sea. La laboriosidad, es una virtud por la cual el ser humano puede participar en la obra de Dios, Creador y Redentor, puede hacerse en cierto sentido más humano, y puede profundizar en la amistad con Cristo. San José nos enseña a santificar la vida diaria, elevando a Cristo las obras comunes, humildes y sencillas. Redemptoris Custos, Juan Pablo II.
  • El evangelio no recoge ni una sola palabra suya, por eso la tradición, nos muestra a José como un hombre de profundo silencio, y fe madura, capaz de percibir la acción de Dios. San José, más que con sus palabras, habla con sus actitudes y gestos. Con su silencio, su obediencia, su trabajo. Fue un obrero auténtico.
  • La vivencia del trabajo de San José es modélica para todos los trabajadores; de ahí que sea considerado su patrono. Al hablar de la realidad del trabajo, la Iglesia nos dice que “los fieles laicos deben desempeñar su trabajo con competencia profesional, con honestidad humana, con espíritu cristiano y especialmente como forma de su propia santificación… Es más, sabemos que mediante el trabajo ofrecido a Dios, las personas se asocian con la obra redentora de Jesucristo, cuyo trabajo con sus manos en Nazaret, ennobleció grandemente la dignidad del trabajo” (GS. 67). En este mensaje fuerte y sencillo el cristiano inmerso en el mundo está invitado a encontrar su propia espiritualidad.
  • El 5 de enero de 1964, desde Nazareth, exhortaba el Papa Paulo VI a aprender la lección del trabajo, la conciencia de su dignidad. Y nos señalaba a todos “al gran modelo, al hermano divino, al defensor de todas las causas justas, es decir: a Cristo, Nuestro Señor”, el hijo del carpintero, como era conocido Jesús. Y con el hijo, el padre, San José, obrero. “La Obra Bien Hecha”. El realizaría tareas sencillas, pero pondría toda su alma en hacer las cosas bien. No haría cosas extraordinarias, pero lo ordinario lo haría extraordinariamente. Que él sea nuestro ejemplo a seguir en las tareas que hagamos cada día de nuestra vida, y pidamos a él su intercesión para que nuestro trabajo sea siempre agradable a los ojos de Dios.

     

Para discernir

 

  • ¿Desde qué perspectiva valoro el trabajo?
  • ¿Descubro en el trabajo un modo de santificación personal y de construcción del Reino?
  • ¿Me siento colaborador en la obra creadora de Dios?

 

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Señor yo soy tu siervo…

 

Para la lectura espiritual

 

…”El ejemplo de Tomás Moro demuestra que le es posible a un cristiano vivir en el mundo según el Evangelio y actuar en él a imitación de Cristo; y ello en medio de su propia familia, de sus posesiones y de la vida política: es posible llevar una vida santa en medio de estas distintas situaciones, con sobriedad, sencillez y honestidad, sin caer en fanatismos ni «beaterías», de modo serio y alegre al mismo tiempo.

¿Qué es, pues, lo más importante para un cristiano que vive en el mundo? Realizar, en la fe, una opción radical por Dios, por el Señor y por su Reino, a pesar de todas las inclinaciones pecaminosas, y conservarla intacta a través de los acontecimientos ordinarios de cada día. Conservar, viviendo en el mundo, la libertad fundamental respecto al mundo, en medio de la familia, de las posesiones y de la vida política, al servicio de Dios y de los hermanos. Poseer la alegre prontitud que permite ejercer esta libertad, en cualquier momento, a través de la renuncia, y cuando estemos llamados a hacerlo, a través de la renuncia total. Sólo en esta libertad respecto al mundo, buscada por amor a Dios, es donde el cristiano, que vive en el mundo, pero recibe la libertad como don de la gracia de Dios, encuentra la fortaleza, el consuelo, el poder y la alegría que son su victoria”…

 

H. Küng, Libertad en el mundo. Brescia 1966, 44s.

 

 

Para rezar

 

¡San José, guardián de Jesús y casto esposo de María,

Tú empleaste toda tu vida en el perfecto cumplimiento de tu deber.

Tú mantuviste a la Sagrada Familia de Nazaret con el trabajo de tus manos. Protege bondadosamente a los que se vuelven confiadamente a ti.

Tú conoces sus aspiraciones y sus esperanzas.

Ellos se dirigen a ti porque saben que tú los comprendes y proteges.

Tú también supiste de pruebas, cansancio y trabajo.

Pero, aun dentro de las preocupaciones materiales de la vida,

tu alma estaba llena de profunda paz y cantó llena de verdadera alegría

debido al íntimo trato que gozaste con el Hijo de Dios

que te fue confiado a ti a la vez a María, su tierna Madre. Amén

 

San Juan XXIII

Oremos

 

Dios nuestro, creador del universo, que has establecido que el hombre coopere con su trabajo al perfeccionamiento de tu obra, haz que, guiados por el ejemplo de San José y ayudados por sus plegarias, realicemos las tareas que nos asignas y alcancemos la recompensa que nos prometes. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

 

Miércoles de la semana V

 

Permanecer en Él para dar mucho fruto

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    15, 1-6

 

Algunas personas venidas de Judea enseñaban a los hermanos que si no se hacían circuncidar según el rito establecido por Moisés, no podían salvarse.

A raíz de esto, se produjo una agitación: Pablo y Bernabé discutieron vivamente con ellos, y por fin, se decidió que ambos, junto con algunos otros, subieran a Jerusalén para tratar esta cuestión con los Apóstoles y los presbíteros.

Los que habían sido enviados por la Iglesia partieron y atravesaron Fenicia y Samaría, contando detalladamente la conversión de los paganos. Esto causó una gran alegría a todos los hermanos.

Cuando llegaron a Jerusalén, fueron bien recibidos por la Iglesia, por los Apóstoles y los presbíteros, y relataron todo lo que Dios había hecho con ellos.

Pero se levantaron algunos miembros de la secta de los fariseos que habían abrazado la fe, y dijeron que era necesario circuncidar a los paganos convertidos y obligarlos a observar la Ley de Moisés.

Los Apóstoles y los presbíteros se reunieron para deliberar sobre este asunto.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 121, 1-2. 3-4a. 4b-5 (R.: Cf. 1)

 

R.    Vamos con alegría a la Casa del Señor.

 

¡Qué alegría cuando me dijeron:

«Vamos a la Casa del Señor!»

Nuestros pies ya están pisando

tus umbrales, Jerusalén. R.

 

Jerusalén, que fuiste construida

como ciudad bien compacta y armoniosa.

Allí suben las tribus,

las tribus del Señor. R.

 

Según es norma en Israel

para celebrar el nombre del Señor.

Porque allí está el trono de la justicia,

el trono de la casa de David. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    15, 1-8

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié. Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí.

Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer. Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde.

Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán.

La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Antioquía en Siria era símbolo de una “iglesia” en la que habían entrado muchos gentiles. Jerusalén en Judea, símbolo de una “iglesia” compuesta mayoritariamente de antiguos judíos. Una cierta categoría de cristianos, muy apegados a la tradición, a quienes se designa con el término de «judaizante», tenían mucho empeño en permanecer fieles a la Ley de Moisés, que practicaban antes de su conversión a Jesucristo. Unos de este grupo que bajaron de Judea quieren imponer leyes claramente judaizantes y se producen conflictos en la iglesia de Antioquia.
  • Entre esos dos grupos de cristianos hay muy poco en común, salvo la “fe” en el mismo Cristo. Tienen una conciencia del bien y el mal con categorías culturales distintas. Viven costumbres alimenticias opuestas: mientras los venidos de la gentilidad comen de todo, los judíos consideran impuros varios alimentos. Los modos de plegaria son absolutamente distintos.
  • Se corría el riesgo de hacer «dos» Iglesias. Se decidió entonces que Pablo y Bernabé subieran a Jerusalén cerca de los Apóstoles y de los Ancianos para tratar con ellos esta cuestión. Fueron bien recibidos y todos «se reunieron a examinar el asunto». La decisión la van a tomar dialogando, poniendo en común argumentos, y discerniendo en común lo que es más fiel a la voluntad de Dios. Se produce así el primer Concilio de Jerusalén.

***

  • Jesús en su discurso de despedida no esconde a los discípulos los peligros y dificultades que deberán afrontar en el futuro. No deben acobardarse ni agobiarse ante el odio del mundo, porque Jesús renueva la promesa del envío del Defensor. Pero el peligro mayor no viene de fuera: la peor amenaza puede surgir del corazón del propio discípulo al no vivir el amor fraterno y faltar a la unidad con la Cabeza de este Cuerpo que ahora se forma. La recomendación a la unidad que hará Jesús será a partir de la alegoría de la Vid y los sarmientos.
  • La imagen de la viña era tradicional en la Biblia, para traducir el amor de Dios para con su pueblo. La “viña” era “el pueblo de Dios”. La comparación del viñador es muy concreta: en invierno corta toda rama seca y la echa al fuego… y poda una parte de las ramas buenas a fin de que la savia se concentre y dé mayor número de racimos. Si una viña no es podada, acaba por no dar más que hojas.
  • Jesús se define como la vid verdadera, la cepa, el tronco, mientras a sus discípulos los llama los sarmientos. De la vid pasa la savia, o sea, la vida, a los sarmientos, si «permanecen» unidos a la vid. Si no, quedan secos, no dan fruto y se mueren o son cortados.
  • La metáfora hace presente la unión íntima y vital que Cristo quiere que exista entre Él y sus discípulos. Esta es una unión más profunda que la que se expresa en otras comparaciones: entre el pastor y las ovejas, o entre el maestro y los discípulos. Es un «trasvase» íntimo de vida desde la cepa a los sarmientos, desde sí a los discípulos.
  • Necesitamos a Jesús como alma de nuestra vida. Estar unidos a Jesús, como el Evangelio nos plantea, es recibir; beber la savia de Jesús es asimilar su modo de pensar, semejante al del Padre, y hacer las obras que Él hace.
  • Sin estar unidos personalmente a Jesús, lo que hacemos con nuestras solas fuerzas es estéril. Las personas y las situaciones no van a cambiar en la medida en que nosotros nos esforcemos para que así sea, sólo Jesús puede tocar los corazones y cambiar la realidad.
  • La mayor alegría del Padre Viñador es que demos “fruto abundante”. Incluso, para conseguirlo, a veces recurrirá a la «poda», para que el fruto sea mayor.
  • Será fruto la vida con sentido; discípulos que viven en esperanza; con serenidad, alegría, fortaleza en medio de las dificultades. Personas capaces de ayudar a los demás, sostenerlos en sus fragilidades porque la seguridad y fortaleza que tienen son las que da Jesús; como la vid al sarmiento.
  • En la medida en que nuestra vida permanece unida a la de Jesús, como los sarmientos a la vid por medio de la vida de la gracia, la Eucaristía, la oración, la lectura y el compromiso con la Palabra de Dios, nuestros frutos son los frutos de nuestro tronco. La razón de ser del discipulado está en que reciba de Jesús su forma de ver, de pensar y de actuar, de tal manera que corra por su vida la vida del Maestro, como corre por las ramas la savia del tronco.

 

Para discernir

 

  • ¿Trato de llegar a Dios por la especulación de la razón o por la dinámica del amor?
  • ¿Busco desde mis méritos alcanzar la vida en Dios?
  • ¿Pretendo entender a Dios o dejarme entender por Él? ¿Trato de alcanzar a Dios o me dejo alcanzar por Él?
  • ¿Me abandono confiadamente en Él o me guardo algo por si acaso?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Jesús es la vid y nosotros los sarmientos…

 

Para la lectura espiritual

 

…El arte de vivir en íntima unión con Jesús se puede ejercitar de tres maneras: en primer lugar, manteniéndonos siempre en su presencia, sin perderlo nunca de vista. Este arte consiste, esencialmente, en acostumbrarse a oír a Jesucristo en sí mismo mediante el recuerdo de su divina presencia en nosotros, mediante la costumbre arraigada de realizar actos de amor con él y mediante la gracia que Dios nos concede a fin de crear unas íntimas relaciones de familiaridad entre él y el alma. La disposición más importante que se requiere es pensar en él con motivo de todo, representarnos su vida, su pasión y sus dichos, porque de este modo es como se crea una dulce familiaridad.

En segundo lugar, corresponder fielmente y con exactitud a las inspiraciones del cielo. Es preciso seguir a Jesús con corazón atento, ávido de escuchar su Palabra y seguir sus invitaciones. En tercer lugar, con humildad de corazón: así como los que viven en la corte deben seguir la regla de una perfecta corrección exterior, también los que Forman la corte de nuestro Señor deben ser conscientes de la grandeza de la vocación cristiana y vivir con ansiedad y amor humilde…

 

J. J. Surin, Un fundamento de la vida espiritual, Roma 1994.

 

Para rezar

 

Jesús es

 

La Luz que debe ser encendida,

la Vida que se debe vivir,

el Amor que debe ser amado,

la Palabra que debe ser dicha,

la Alegría que se debe compartir,

la Paz que se debe dar,

el Pan de la Vida que se debe comer,

el Hambriento que debe ser sustentado,

el Sediento que debe ser saciado,

el Desnudo que debe ser vestido,

el Desalojado que hay que acoger,

el Solitario que se debe amar,

el Despreciado que debe ser recibido.

                    Madre Teresa de Calcuta.

Jueves de la semana V

Santos Felipe y Santiago (F)

 

El que me ha visto ha visto al Padre

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    15, 1-8

 

Hermanos, les recuerdo la Buena Noticia que yo les he predicado, que ustedes han recibido y a la cual permanecen fieles. Por ella son salvados, si la conservan tal como yo se la anuncié; de lo contrario, habrán creído en vano.

Les he trasmitido en primer lugar, lo que yo mismo recibí: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a la Escritura. Fue sepultado y resucitó al tercer día, de acuerdo con la Escritura. Se apareció a Pedro y después a los Doce. Luego se apareció a más de quinientos hermanos al mismo tiempo, la mayor parte de los cuales vive aún, y algunos han muerto.

Además, se apareció a Santiago y de nuevo a todos los Apóstoles. Por último, se me apareció también a mí, que soy como el fruto de un aborto.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 18, 2-3. 4-5b (R.: 5a)

 

R.    Resuena su eco por toda la tierra.

 

El cielo proclama la gloria de Dios

y el firmamento anuncia la obra de sus manos;

un día transmite al otro este mensaje

y las noches se van dando la noticia. R.

 

Sin hablar, sin pronunciar palabras,

sin que se escuche su voz,

resuena su eco por toda la tierra

y su lenguaje, hasta los confines del mundo. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    14, 6-14

 

Jesús dijo a Tomás:

«Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto.»

Felipe le dijo: «Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta.»

Jesús le respondió: «Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo dices: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí?

Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras.

Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras.

Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre. Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Jesús habla a sus discípulos, a los que han creído en Él, sólo así cobran sentido sus palabras. Su vida y su muerte muestran para el hombre de fe, el camino que lo lleva a la plenitud de la vida. En Jesucristo la verdad de Dios se manifestó toda entera, el que cree en Él no permanece en las tinieblas. Jesús es también la vida porque la posee en plenitud y puede comunicarla.
  • El apóstol Felipe hace a Jesús una petición audaz e inusitada pero que sin embargo está escondida en el corazón y el deseo de cada hombre: “muéstranos al Padre y eso nos basta”. Todos queremos ver a Dios; como si a Dios se lo pudiera mostrar aquí o allá, como se muestra a una persona o a una cosa cualquiera, como si Dios pudiera ser contemplado sencillamente con nuestros ojos.
  • Sin embargo la audacia de Felipe ha hecho que Jesús revele el verdadero rostro de Dios: “quien me ha visto a mí ha visto al Padre”. Jesús es el rostro de Dios volcado hacia el hombre. Conocer a Jesús, escuchar sus palabras, vivir sus mandamientos, equivale a conocer plenamente a Dios. La encarnación ha hecho lo imposible: poder contemplar el rostro amoroso de Dios reflejado en la bondad de Jesucristo, en su misericordia y amor hacia los pobres y sencillos.
  • Los Apóstoles no acababan de entender la unidad entre el Padre y Jesús, no alcanzaban a ver al Dios y Hombre en la persona de Jesús. Él no se limita a demostrar su igualdad con el Padre, sino que también les recuerda que ellos serán los que continuarán su obra salvadora: les otorga el poder de hacer milagros, les promete que estará siempre con ellos, y cualquier cosa que pidan en su nombre, se la concederá. Creer en Dios irá inseparablemente unido al creer en aquel que Él ha enviado, “su Hijo amado, en quien ha puesto toda su complacencia”.
  • «Camino, verdad y vida» se pueden resumir en amor sin medida, amor hasta la muerte. Por eso quien conoce a Jesús conoce a Dios, porque Dios es amor. El Padre y Jesús se identifican, porque ambos son la máxima expresión del amor.
  • Cuando el discípulo entra en la esfera del amor, como Jesús y como Dios, podrá hacer lo mismo que Jesús, e incluso más, pues la tarea emprendida por Jesús ha de continuar adelante guiada por los suyos.

 

Para discernir

 

  • ¿Descubro en Jesús el amor del Padre?
  • ¿Experimento en el amor de Jesús al mismo Padre que me está amando?

 

Para rezar

 

Mentes cansadas

 
 

Mentes cansadas,

manos encallecidas,

labriegos al fin de la jornada,

jornaleros de tu viña,

venimos, Padre,

atardecidos de cansancio,

agradecidos por la lucha,

a recibir tu denario.


 

Llenos de polvo,

El alma hecha girones,

Romeros al filo de la tarde,

Peregrinos de tus montes,

Venimos, Padre,

Heridos por los desengaños,

Contentos por servir a tu mesa,

A recibir tu denario.


 

Hartos de todo,

Llenos de nada,

Sedientos al broquel de tus pozos

Y hambrientos de tu casa,

venimos, Padre,

el corazón entre tus brazos,

la frente humilde de delitos,

a recibir tu denario.

Viernes de la semana V

 

No hay amor más grande que dar la vida por los amigos

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    15, 22-31

 

En aquellos días, los Apóstoles, los presbíteros y la Iglesia entera, decidieron elegir a algunos de ellos y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas, llamado Barsabás, y a Silas, hombres eminentes entre los hermanos, y les encomendaron llevar la siguiente carta:

«Los Apóstoles y los presbíteros saludamos fraternalmente a los hermanos de origen pagano, que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia. Habiéndonos enterado de que algunos de los nuestros, sin mandato de nuestra parte, han sembrado entre ustedes la inquietud y provocado el desconcierto, hemos decidido de común acuerdo elegir a unos delegados y enviárselos junto con nuestros queridos Bernabé y Pablo, los cuales han consagrado su vida al nombre de nuestro Señor Jesucristo. Por eso les enviamos a Judas y a Silas, quienes les transmitirán de viva voz este mismo mensaje.

El Espíritu Santo, y nosotros mismos, hemos decidido no imponerles ninguna carga más que las indispensables, a saber: que se abstengan de la carne inmolada a los ídolos, de la sangre, de la carne de animales muertos sin desangrar y de las uniones ilegales. Harán bien en cumplir todo esto. Adiós.»

Los delegados, después de ser despedidos, descendieron a Antioquía donde convocaron a la asamblea y le entregaron la carta. Esta fue leída y todos se alegraron por el aliento que les daba.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 56, 8-9. 10-12 (R.: 10a)

 

R.    Te alabaré en medio de los pueblos, Señor.

 

Mi corazón está firme, Dios mío,

mi corazón está firme.

Voy a cantar al son de instrumentos:

¡despierta, alma mía!

¡Despierten, arpa y cítara,

para que yo despierte a la aurora! R.

 

Te alabaré en medio de los pueblos, Señor,

te cantaré entre las naciones,

porque tu misericordia se eleva hasta el cielo

y tu fidelidad hasta las nubes.

¡Levántate, Dios, por encima del cielo,

y que tu gloria cubra toda la tierra! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    15, 12-17

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.

No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá.

Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Es preciso que la Iglesia de Antioquía, de donde surgió el conflicto, esté al corriente de la deliberación y de las decisiones. Se envía una carta con los delegados personales desde Jerusalén a todas partes donde haya convertidos del paganismo, sobre todo a Antioquía, con detalles muy precisos. El primer Concilio ha decidido unánimemente no imponer una “sobrecarga” a los gentiles, por lo tanto las prescripciones de la Ley de Moisés ya no son obligatorias. Esta decisión; es una novedad capital.
  • Teniendo en cuenta las costumbres paganas de la época, la conversión a Cristo pedía un verdadero cambio de mentalidad, comportamientos nuevos, una vida nueva. Creer en Cristo y pedir el bautismo es cambiar de vida, es entrar en nuevas exigencias.
  • Después del primer Concilio, Pablo, partió de nuevo hacia sus comunidades y cuida de que se apliquen las decisiones tomadas.

***

  • Jesús, en la última cena había insistido en que sus discípulos deben «permanecer» en Él, y que eso significa «permanecer en su amor, guardando sus mandamientos». Ahora añade matices que brotan de su corazón de hijo amado por el Padre. Les quiere dejar en claro que no son sus siervos, sino sus amigos, los que Él ha elegido».
  • Además, marca la actitud que los debe distinguir en este caminar: “que se amen unos a otros como Él los ha amado”. Si antes su amor a los discípulos era una invitación a permanecer en su amor, ahora deben corresponderle amándose unos a otros, no de cualquier manera. Él mismo se pone como modelo. Él se ha entregado por los demás a lo largo de su vida y más plenamente dándola en la cruz por sus amigos.
  • Hay en estas palabras de Jesús un inefable matiz de ternura. En ellas descubrimos, que la iniciativa de nuestra elección parte de El y que nos elige aunque nosotros no lo hubiéramos elegido a El. La fuerza de este amor es infinita: no tiene en cuenta ingratitudes porque no busca su propia conveniencia sino el bien y la felicidad de aquellos que hace sus amigos.
  • El amigo no es un simple conocido o un socio, sino alguien con quien se comparte la intimidad, lo más profundo de nuestro ser y esto es un don gratuito. Los llamó amigos porque les ha dado a conocer todo lo que aprendió de su Padre. El amor de amistad es respuesta de adhesión a una intimidad que ha revelado en el marco de la confianza y la fidelidad. El amor del amigo demuestra la verdad pasando por el fuego de la entrega, porque nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos en lo cotidiano, en la capacidad de gastar y desgastar la vida para que sean felices los que Dios coloca a nuestro paso.
  • Otro fruto de la Pascua es el amor fraternal. Un amor que no está atado a los vínculos de sangre ni de la propia tierra, ni siquiera es un amor que se centra exclusivamente en los integrantes de la propia comunidad o grupo. Es un amor abierto a la humanidad, especialmente a la más doliente y humillada para que experimente la amistad de Jesús.
  • El amor cristiano de los discípulos tiene que manifestar el amor del Padre, y esto es posible en la medida en que vemos a los demás como personas dignas de ser amados, compadecidos, respetados y ayudados desinteresadamente. Amar no de palabra sino de obra es saber salir de nosotros mismos con la palabra y el silencio oportuno, con la comprensión y la ayuda necesaria, con la corrección cuidadosa y la presencia sanadora, con la tolerancia sacrificada y la entrega gratuita de nuestro tiempo y nuestras cosas.
  • Un amor tan profundo sólo es posible si el discípulo opta por la propuesta de Jesús y se hace uno con Él permaneciendo en su amor.

 

Para discernir

 

  • ¿En qué apoyo mi seguimiento y mi ser discípulo de Jesús?
  • ¿Tengo presente que el amor tiene un modo y una forma que es la que le imprimió Jesús?
  • ¿En qué experiencia sentí que di vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Estamos destinados a dar fruto…

 

Para la lectura espiritual

 

…Cuando el Señor mandó a su pueblo amar al prójimo como a sí mismo (cf. Lv 19,18), no había venido aún a la tierra; de suerte que, sabiendo hasta qué punto se ama la propia persona, no podía pedir a sus criaturas un mayor amor al prójimo. Pero cuando Jesús dio a sus apóstoles un mandamiento nuevo, su mandamiento, no habló ya de amar al prójimo como a sí mismo, sino de amarlo como él, Jesús, lo amó y lo amará hasta la consumación de los siglos.

Señor, sé que no nos mandas nada imposible. Tú conoces mejor que yo mi debilidad, mi imperfección, sabes que no podré nunca amar a mis hermanas como tú las amas, si no eres aún tú, Jesús mío, quien las ama en mí. Para concederme esta nueva gracia has dado un mandamiento nuevo. ¡Oh! Cuánto lo amo, pues me da la garantía de que tu voluntad es amar en mí a todos aquellos a quienes me mandas amar. Sí, estoy convencida de ello; cuando practico la caridad, es sólo Jesús quien obra en mí. Cuanto más unida estoy a él, tanto más amo a mis hermanas…

 

Teresa de Lisieux, Manuscritos autobiográficos
C, Monte Carmelo, Burgos 1997.

 

Para rezar

 

Salmo del amigo verdadero

 

Señor Jesús, eres Amigo verdadero, como el buen pastor

que conoce una a una sus ovejas y las llama por su nombre.

Eres fiel en tu amistad para conmigo y nada me falta.

Nada me falta, porque tú llenas los deseos de mi corazón,

nada me falta, porque tú estás a mi lado aunque todos me abandonen,

nada me falta, porque tú has dado la vida por mí

en lo alto de la cruz,

nada me falta, porque tu perdón y tu gracia

me acompañan siempre,

Me regalas con tus dones, me alimentas con tu pan de vida,

me recreas en el gozo y paz de tu Espíritu.

 

Tú eres Amigo que me has dado a conocer

los secretos del corazón del Padre,

eres Amigo que has salvado mi vida

dejándote colgar al madero.

Enséñame, Señor Jesús, a dar mi vida

por los que necesitan seguir viviendo,

enséñame, Señor Jesús, a permanecer fiel

al lado del hermano que está solo.

Tú eres la puerta que abre camino

hacia el corazón del Padre,

guíame, Amigo, y condúceme

hacia las aguas tranquilas de tu Reino.

 

Sábado de la semana V

 

Yo los elegí y los saqué del mundo

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    16, 1-10

 

Pablo llegó luego a Derbe y más tarde a Listra, donde había un discípulo llamado Timoteo, hijo de una judía convertida a la fe y de padre pagano. Timoteo gozaba de buena fama entre los hermanos de Listra y de Iconio. Pablo quería llevarlo consigo, y por eso lo hizo circuncidar en consideración a los judíos que había allí, ya que todo el mundo sabía que su padre era pagano.

Por las ciudades donde pasaban, transmitían las decisiones tomadas en Jerusalén por los Apóstoles y los presbíteros, recomendando que las observaran. Así, las Iglesias se consolidaban en la fe, y su número crecía día tras día.

Como el Espíritu Santo les había impedido anunciar la Palabra en la provincia de Asia, atravesaron Frigia y la región de Galacia. Cuando llegaron a los límites de Misia, trataron de entrar en Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió. Pasaron entonces por Misia y descendieron a Tróade.

Durante la noche, Pablo tuvo una visión. Vio a un macedonio de pie, que le rogaba: «Ven hasta Macedonia y ayúdanos.» Apenas tuvo esa visión, tratamos de partir para Macedonia, convencidos de que Dios nos llamaba para que la evangelizáramos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 99, 1b-2. 3. 5 (R.: 1b)

 

R.    Aclame al Señor toda la tierra.

 

Aclame al Señor toda la tierra,

sirvan al Señor con alegría,

lleguen hasta él con cantos jubilosos. R.

 

Reconozcan que el Señor es Dios:

él nos hizo y a él pertenecemos;

somos su pueblo y ovejas de su rebaño. R.

 

¡Qué bueno es el Señor!

Su misericordia permanece para siempre,

y su fidelidad por todas las generaciones. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan     15, 18-21

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Si el mundo los odia, sepan que antes me ha odiado a mí. Si ustedes fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya. Pero como no son del mundo, sino que yo los elegí y los saqué de él, el mundo los odia.

Acuérdense de lo que les dije: el servidor no es más grande que su señor. Si me persiguieron a mí, también los perseguirán a ustedes; si fueron fieles a mi palabra, también serán fieles a la de ustedes. Pero los tratarán así a causa de mi Nombre, porque no conocen al que me envió.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Empieza el segundo viaje misionero de Pablo. Recorrió Siria y Cilicia, consolidando las Iglesias llegando también a Derbe y luego a Listra. A medida que iba pasando por las ciudades, les entregaba las decisiones tomadas por los Apóstoles y los Ancianos en Jerusalén. Al proyectar el viaje, la discusión sobre si debe ir o no con ellos Juan Marcos determina una reestructuración del grupo y una cierta división del área de misión. Pablo prefería actuar autónomamente y misionar en terreno virgen.
  • Bernabé, con Marcos, se embarcan con rumbo a Chipre, mientras que Pablo, acompañado de Silas, se dirige a las comunidades de Asia Menor, ya evangelizadas. Mientras las visita, se le une en Listra Timoteo, uno de sus más fieles colaboradores.
  • Puede causar extrañeza que Pablo mande circuncidar a Timoteo, precisamente cuando su viaje es para dar a conocer que no era necesaria la circuncisión para abrazar la fe cristiana. Seguramente Pablo no debe encontrar contradicción por el hecho de que, siendo Timoteo de madre judía, ya tenía que haber sido circuncidado antes. Pablo tiene amplitud de espíritu y para no chocar a los judíos, acepta excepcionalmente ese rito judaico.
  • A pesar de las dificultades sigue la evangelización con una creciente conciencia de que es el Espíritu Santo el que los guía y quien les dice a qué región deben dirigirse y a cuál no. Pablo tiene conciencia de que es la comunidad la que lo envía. Por esta unión entre el Espíritu y la comunidad sigue extendiéndose por el mundo la fe en Cristo.

***

  • Jesús anuncia a sus discípulos que experimentarán el odio del mundo, como El mismo lo ha experimentado. Va a ser una historia de lucha entre el bien y el mal. Como ha sido en la persona del maestro, lo será del mismo modo con sus seguidores. Si el mundo los odia, es porque antes lo ha odiado a Jesús. Aparece el gran contraste entre ser del mundo o no serlo. No es lo mismo «estar en el mundo» y «ser del mundo», o sea, compartir los criterios del mundo.
  • La concepción negativa del mundo que aparece en boca de Jesús responde a una idea muy extendida de finales del primer siglo de la era cristiana. Era el lenguaje dualista que presentaba las cosas en forma de oposiciones: cielo y tierra, arriba y abajo, bien y mal, Dios y Demonio, carne y espíritu. Uno de los polos era concebido como bueno y positivo, el otro como malo y negativo.
  • Al hablar del mundo que lo odia y que también odiará a sus discípulos, se está refiriendo al conjunto de poderes e intereses de la historia, con todas sus injusticias sociales y económicas. El «mundo» para Juan es siempre el conjunto de las fuerzas del mal, opuestas al Reino que quiere establecer Jesús.
    • Este odio del mundo se manifestará en persecuciones, como las que Él mismo ha sufrido y como han sido constantes a lo largo de la historia del cristianismo. Persecuciones que han lanzado a la Iglesia a nuevos desafíos.
    • Las palabras de Jesús nos alertan también a nosotros sobre lo difícil que va a ser nuestra relación con el mundo. Sin embargo, muchas veces la persecución contra la Iglesia puede ser fruto de nuestra incoherencia y de nuestro pecado. Otras veces, es la persecución que se deriva del choque del evangelio con muchos de los criterios que hoy son vigentes.
    • Sería una mala señal que la sociedad nos aceptara demasiado fácilmente porque significaría que nos hemos amoldado de alguna manera a la manera de pensar del mundo y no le resultamos «incómodos». Siempre está el peligro latente de la asimilación insensible de la jerarquía de valores del mundo y de sus promesas. Las bienaventuranzas de este mundo no coinciden en absoluto con las de Jesús.
    • El discípulo es un “separado” porque vive, como todos, en la sociedad, pero no participa del juego de este “mundo” que se rige por criterios contrarios a Jesús y su evangelio. El criterio único, definitivo e ineludible es Cristo. No es Jesús quien se ha de adaptar al mundo en el que vivimos; somos nosotros quienes hemos de transformar nuestras vidas en Jesús y transformar el “mundo en reino”. «Cristo es el mismo ayer, hoy y siempre».

 

Para discernir

 

  • ¿He licuado el mensaje de Jesús con tal de no quedar fuera de lugar?
  • ¿No me mostré como hombre de fe por miedo a la burla y al desprestigio?
  • ¿Me afectan los descréditos y las burlas? ¿Se poner en el Señor todas mis luchas y dificultades?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Igual que a Jesús, nos perseguirán a nosotros…

 

Para la lectura espiritual

 

…Una de las cosas que debemos a nuestro Señor es no tener nunca miedo. Tener miedo es hacerle una doble injuria: en primer lugar, es olvidar que él está con nosotros, que nos ama y que es omnipotente; en segundo lugar, porque no nos configuramos con su voluntad: configuramos nuestra voluntad con la suya, todo lo que nos ocurra, dado que es querido y permitido por él, nos dejará alegres y no tendremos ni inquietudes ni temores. Tengamos, pues, esa fe que expulsa todo miedo; tengamos a nuestro lado, frente a nosotros y en nosotros, a nuestro Señor Jesucristo, Dios nuestro, que nos ama infinitamente, que es omnipotente, que sabe lo que es bueno para nosotros, que nos dice que busquemos el Reino de los Cielos y que el resto nos será dado por añadidura.

Caminemos seguros con esta bendita y omnipotente compañía por el camino de Io más perfecto, y estemos seguros de que no nos ocurrirá nada de lo que no podamos extraer el mayor bien para su gloria, para nuestra santificación y para la de los otros. Y que todo lo que nos ocurra será querido y permitido por él y, en consecuencia, lejos de toda sombra de temor, sólo hemos de decir: «Bendito sea Dios por todo lo que nos ocurra», y sólo hemos de rogarle que ordene todas las cosas, no según nuestras ideas, sino para su mayor gloria…

 

Charles de Foucauld.

 

Para rezar

 

¡Feliz de ti!

cuando te veas perseguido,

insultado y calumniado,

por mostrar con tu vida

un estilo de vida evangélico!

 

Feliz de ti

Cuando te persigan y te dejen de lado

porque te mantienes fiel a tus convicciones

y no claudicas por temor o cobardía,

para acomodarte a las presiones del ambiente.

 

Feliz de ti

Cuando te calumnien

porque no toleran verte distinto,

testigo de un estilo de vida nuevo,

no sometido a las pautas ambientales

o a las exigencias de algún grupo.

 

Feliz de ti

cuando te calumnien y te insulten,

te marginen y te persigan,

porque vives de acuerdo a tus ideales,

contra del ambiente.

 

Feliz de ti, entonces,

porque tendrás la invalorable recompensa

de sentir que tu conciencia te aprueba,

y de estar en paz contigo.

 


 

TIEMPO PASCUAL – SEMANA IV – CICLO B

 

IV DGO DE PASCUA

Ciclo B

 

Lunes de la semana IV

 

Martes de la semana IV

 

Miércoles de la semana IV

25 de abril – San Marcos (F)

 

Jueves de la semana IV

 

Viernes de la semana IV

Santo Toribio de Mogrovejo

Patrono del Episcopado Latinoamericano (F)

Sábado de la semana IV

 

IV DGO DE PASCUA

Ciclo B

 

Doy mi vida por las ovejas

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4,8-12

 

En aquellos días, Pedro, lleno de Espíritu Santo, dijo:

«Jefes del pueblo y ancianos: Porque le hemos hecho un favor a un enfermo, nos interrogan hoy para averiguar qué poder ha curado a ese hombre; pues, quede bien claro a todos ustedes y a todo Israel que ha sido el nombre de Jesucristo Nazareno, a quien ustedes crucificaron y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por su nombre, se presenta éste sano ante ustedes.

Jesús es la piedra que desecharon ustedes, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular; ningún otro puede salvar; bajo el cielo, no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 117,1. 8-9. 21-23. 26 y 28-29

 

R: La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.

 

Dad gracias al Señor porque es bueno,

porque es eterna su misericordia.

Mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de hombres,

mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los jefes.

 

Te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación.

La piedra que desecharon los arquitectos

es ahora la piedra angular.

Es el Señor quien lo ha hecho,

ha sido un milagro patente.

 

Bendito el que viene en nombre del Señor,

los bendecimos desde la casa del Señor.

Tú eres mi Dios, te doy gracias;

Dios mío, yo te ensalzo.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 1-2

 

Queridos hermanos:

Miren qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él.

Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 11-18

 

En aquel tiempo, dijo Jesús:

«Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.

Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.

Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.

Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre.»

 

Palabra de Dios.

 

Para reflexionar

 

  • Pedro pronuncia un discurso ante el Sanedrín con ocasión de la curación de un hombre tullido. El milagro se produjo en nombre del que había muerto recientemente en una cruz, como un malhechor cualquiera. La piedra que los constructores despreciaron, ahora es la piedra angular. La piedra angular, la que cierra el arco, la que hace de cuña, la que sostiene, la que culmina. Piedra fundamental y particularmente preciosa. Ese es Cristo para la salvación de los hombres, para la liberación de su pueblo. Y no hay salvación en ningún otro; pues “ningún otro nombre debajo del cielo es dado a los hombres para salvarnos”. Sólo Él puede salvar al hombre porque en Él se halla la plenitud de la gracia.

    ***

  • El amor que Dios nos ha tenido y nos tiene es un amor distinto, ancho, infinito como los cielos. Juan, en la segunda lectura, nos invita a reconocer y aceptar la plenitud de vida que nos viene del inmenso amor que Dios Padre  ha tenido con nosotros “para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!”. Hijos de Dios es el título que nos corresponde por gracia. Esa gracia que nos ha levantado, es también responsabilidad puesta en nuestras manos para dignificar la vida de tantos hijos débiles y sufrientes de nuestro Padre común.

    ***

  • Jesús resucitado vive en medio de su pueblo para mostrarnos y para que experimentemos la ternura infinita y misericordiosa del Padre. Por eso se nos presenta como el Buen Pastor. No dice un buen pastor sino el Buen Pastor. Es el Buen el Pastor que conduce en la verdad “dando su vida por las ovejas”. Él no se limitará a arriesgar la vida por su rebaño, Él morirá por salvarlo. Jesús ofrece su vida para despertarnos a una vida de horizontes infinitos, llena de esperanza y de belleza.
  • Jesús, lanza una denuncia contra los falsos pastores desenmascarando a aquellos que han separado la religión de la vida, la relación directa con Dios del compromiso vital con los hermanos. Jesús propone a los pastores judíos una regla de discernimiento elemental. Los falsos pastores se dan a conocer en el momento en que toca arriesgar la vida por las ovejas. En ese momento crítico, en que es necesario arriesgar algo, se conoce la auténtica verdad. Jesús da vida, porque arriesga y da la vida; y da la vida, porque le importan los hombres.
  • Para Jesús, desinteresarse por los problemas de los hombres, perder de vista la referencia social y comunitaria de la fe, convierte a los hombres religiosos y creyentes en hipócritas.
  • Él se atribuye el título de Pastor, y puede hacerlo porque lo fundamenta en la verdad de su vida, manifestada en su espíritu de amor y de servicio hasta la muerte.
  • Jesús no nos invita con palabras aduladoras o con promesas de paraísos maravillosos. Nos dice: “El que quiera seguirme, que tome su cruz”, y nos da ejemplo. Sólo hay una puerta que abre a una vida verdadera y nueva: la del amor hecho servicio hasta las últimas consecuencias. Él nos abre la puerta que da acceso a la vida del Padre y entramos poniendo nuestras pisadas sobre su cruz.
  • Cristo es el Buen Pastor porque “conoce a sus ovejas”, establece con ellas una relación que es como la que lo une a Él con el Padre. Jesús conoce al hombre con un conocimiento que no es de pura información, por el que sabe cosas; su conocimiento es creativo y personalizador. Es una relación de amor total que hace existir a cada uno en su verdad y originalidad, y que lo hace capaz de expresarse en plenitud a través de la entrega de sí mismo. El conocimiento de Jesús nos convierte en hombres nuevos y verdaderos, porque implica donación personal, compromiso, presencia, comunión de vida. Su conocimiento transforma al hombre. Es un amor de persona a persona, es un vínculo que nos hace entrar en la vida misma de Dios.
  • Si recibimos la vida que el Buen Pastor ofrece por nosotros, si queremos dejarnos conducir por Él a una relación de conocimiento y comunión de amor, podremos descubrir, ya desde ahora, la maravilla de ser realmente hijos del Padre, hermanos entre nosotros haciéndonos cargo unos de otros.
  • Este evangelio, no nos habla sólo de algunos que ejercen autoridad; nos habla del buen Pastor que es Jesús y del pueblo de Dios que está llamado a escucharlo y seguirlo siendo corresponsable del don que Dios le ofrece, aunque de distinta manera. Todo creyente que vive la tensión del amor del Padre, sabe que la Buena Noticia de  la Resurrección no es para disfrutarla a puertas cerradas, en la intimidad del grupo de los  elegidos. Es para derramarla sin medida. Es un fuego que quema por dentro y que impulsa a salir, a buscar, a arriesgar en ese mundo que está del otro lado de las paredes de nuestras iglesias; donde hombres y mujeres como nosotros tienen derecho a  llamarse hijos, y serlo.
  • En una sociedad que enseguida agota fórmulas humanas de salvación, los discípulos de Jesús estamos llamados a ser guías por el testimonio del compromiso, en una acción trasformadora en medio del mundo. La Iglesia no se acreditará tanto por sus palabras, cuanto por sus obras. “Ser guía” no significa tener una actitud orgullosa de posesión de la verdad, sino estar dispuestos a servir a la verdad al modo de Cristo. Allí donde hay personas que sean capaces de arriesgar su posición, imagen, bienes, incluso su vida, por darla a los demás, encontramos una señal inequívoca de que se ha entrado en contacto con Jesús. El sello de Jesús está siempre allí donde los hombres dan vida, cuidan la vida y dan de su vida. El pastoreo de la Iglesia será creíble, por esa disponibilidad de servicio a todos, especialmente a los pobres y enfermos; a los que sufren por las injusticias; a los niños desamparados o ignorantes.
  • Dar vida y cuidar la vida significa estar atentos a las necesidades más básicas de todos los hombres y mujeres, que les permitan vivir dignamente, pero supone además, actitudes que provoquen un mayor deseo y gozo de vivir, un sentido más hondo y pleno de la existencia. Ante la vulnerabilidad vital que experimenta el hombre, la cercanía humana, la calidez en las relaciones, la palabra de ánimo y aliento, la acogida respetuosa y la escucha atenta, la valoración gratuita, la ternura y la compasión son signos sencillos y elocuentes que, como los del “Buen Pastor”, devuelven la alegría por la vida y la búsqueda de una “Vida en abundancia”.
  • Jesús, como “Buen Pastor” sigue vivo y sigue entregándonos su misma vida, para que sea la suya, y no nuestra vida, la que nos anime y nos impulse a ser sus discípulos fieles, ovejas de su rebaño que conocen su voz, la escuchan y lo siguen.

 

Para discernir

 

  • ¿Cómo son mis actitudes de pastor respecto a todos aquellos que, de una u otra manera, dependen de mis cuidados?
  • ¿Me comporto como el pastor asalariado a quien no le interesan sus ovejas?
  • ¿Conozco a mis ovejas y mis ovejas me conocen a mí?
  • ¿Qué preocupación tengo por las ovejas que son de otro redil?

     

Repitamos a lo largo de este día

 

“El Señor es mi Pastor, nada me puede faltar!”

 

Para rezar

 

Tú, hombre, debes reconocer que eras,

dónde estabas y a quién estabas sometido;

eras una oveja perdida,

estabas en un lugar desierto y árido,

te alimentabas de espinas y de maleza;

estabas confiado a un asalariado,

que al llegar el lobo, no te protegía.

Ahora, en cambio, has sido buscado por el verdadero pastor,

que, por su amor, te ha cargado sobre sus hombros,

te ha llevado al redil que es la casa del Señor,

la Iglesia: aquí es Cristo tu pastor

y aquí han sido reunidas las ovejas para morar juntas.

Este pastor no es como el asalariado

bajo el que estabas cuando te afligía tu miseria

y debías temer al lobo.

La medida del cuidado que tiene de ti el buen pastor

te la proporciona el hecho de que ha dado su vida por ti.

Se ofreció él mismo al lobo que te amenazaba,

dejándose matar por ti.

Ahora, por consiguiente, el rebaño está seguro en el redil,

sin necesidad de otros que cierren y abran la puerta del recinto.

Cristo es el pastor y es la puerta,

y es también el alimento y el lo suministra.

Los pastos que el buen pastor ha preparado para ti

y donde te ha puesto para apacentarte

no son los prados de hierbas mezcladas,

dulces y amargas, que ahora existen

y mañana no, según las estaciones.

Tu pasto es la Palabra de Dios, y sus mandamientos

son los dulces campos donde te apacienta.

 

San Agustín, Sermón 366, 3.

 

Oración por las vocaciones

 

Jesús que sientes compasión al ver la multitud

que está como ovejas sin pastor,

suscita, en nuestra Iglesia, una nueva primavera de vocaciones.

Te pedimos que envíes: Sacerdotes según tu corazón

que nos alimenten con el Pan de Tu Palabra

y en la mesa de Tu Cuerpo y de Tu Sangre;

Consagrados que, por su santidad, sean testigos de Tu Reino;

Laicos que, en medio del mundo,

den testimonio de ti con su vida y su palabra.

Buen Pastor, fortalece a los que elegiste;

y ayúdalos a crecer en el amor y santidad

para que respondan plenamente a tu llamada.

María, Madre de las vocaciones,

ruega por nosotros. Amén

 

Lunes de la semana IV

 

Yo soy la puerta

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    11, 1-18

 

En aquellos días:

Los Apóstoles y los hermanos de Judea se enteraron de que también los paganos habían recibido la Palabra de Dios. Y cuando Pedro regresó a Jerusalén, los creyentes de origen judío lo interpelaron, diciéndole: « ¿Cómo entraste en la casa de gente no judía y comiste con ellos?»

Pedro comenzó a contarles detalladamente lo que había sucedido: «Yo estaba orando en la ciudad de Jope, cuando caí en éxtasis y tuve una visión. Vi que bajaba del cielo algo parecido a un gran mantel, sostenido de sus cuatro puntas, que vino hasta mí. Lo miré atentamente y vi que había en él cuadrúpedos, animales salvajes, reptiles y aves.

Y oí una voz que me dijo: “Vamos, Pedro, mata y come.” “De ninguna manera, Señor, respondí, yo nunca he comido nada manchado ni impuro.” Por segunda vez, oí la voz del cielo que me dijo: “No consideres manchado lo que Dios purificó.” Esto se repitió tres veces, y luego, todo fue llevado otra vez al cielo.

En ese momento, se presentaron en la casa donde estábamos tres hombres que habían sido enviados desde Cesarea para buscarme. El Espíritu Santo me ordenó que fuera con ellos sin dudar. Me acompañaron también los seis hermanos aquí presentes y llegamos a la casa de aquel hombre.

Este nos contó en qué forma se le había aparecido un ángel, diciéndole: “Envía a alguien a Jope, a buscar a Simón, llamado Pedro. El te anunciará un mensaje de salvación para ti y para toda tu familia.”

Apenas comencé a hablar, el Espíritu Santo descendió sobre ellos, como lo hizo al principio sobre nosotros. Me acordé entonces de la Palabra del Señor: “Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo.” Por lo tanto, si Dios les dio a ellos la misma gracia que a nosotros, por haber creído en el Señor Jesucristo, ¿cómo podía yo oponerme a Dios?»

Después de escuchar estas palabras, se tranquilizaron y alabaron a Dios, diciendo: «También a los paganos ha concedido Dios el don de la conversión que conduce a la Vida.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 41, 2-3; Sal 42, 3. 4

 

R.    Mi alma tiene sed de tí, Dios viviente.

 

Como la cierva sedienta

busca las corrientes de agua,

así mi alma suspira por ti, mi Dios.

Mi alma tiene sed de Dios,

del Dios viviente:

¿Cuándo iré a contemplar

el rostro de Dios? R.

 

Envíame tu luz y tu verdad:

que ellas me encaminen

y me guíen a tu santa Montaña,

hasta el lugar donde habitas. R.

 

Y llegaré al altar de Dios,

el Dios que es la alegría de mi vida;

y te daré gracias con la cítara,

Señor, Dios mío. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    10, 1-10

 

Jesús dijo:

«Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino por otro lado, es un ladrón y un asaltante. El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. El llama a cada una por su nombre y las hace salir. Cuando las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz».

Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir.

Entonces Jesús prosiguió: «Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado.

Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento. El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En el transcurso de un viaje misionero, a través de algunas ciudades de la costa occidental de Palestina, Pedro es aleccionado por una serie de hechos sobrenaturales y se decide a anunciar el evangelio e incorporar a la Iglesia por el bautismo, al centurión Cornelio, y a su familia. Todos eran piadosos y temerosos de Dios, pero incircuncisos.
  • La visión que tiene Pedro resulta confirmante de su actitud. El mantel con cuatro puntas, que coinciden con los puntos cardinales en el que hay diversos animales, es una representación de la totalidad del mundo. Los animales de diferentes especies sobre un único mantel, representan la totalidad de la creación participando de la misma dignidad.
  • Se inauguraba oficialmente la apertura de la Iglesia a la gentilidad, en igualdad de condiciones con los judíos, y sin la imposición de sus prácticas religiosas y cultuales. Ciertos miembros de la comunidad, querían imponer a los demás sus propias costumbres, y acusan a Pedro de ser traidor a su patria por el hecho de ir hacia los gentiles. En Jerusalén, al ser cuestionado «por estos partidarios de la circuncisión», Pedro da razón de su actitud, invocando los sucesos sobrenaturales con los cuales el Espíritu Santo se le anticipaba, y lo lleva a actuar en esa dirección.
  • La toma de posición audaz de Pedro en la casa de Cornelio, es una medida pastoral profética y ejemplificadora para la Iglesia naciente.
  • El llamado “Pentecostés de los gentiles”, daba lugar a un nuevo signo de los tiempos, al mismo tiempo que mantenía una unidad dinámica y peregrinante de la comunidad cristiana.

***

  • El nombre de pastor es muy expresivo para la cultura en la que se movía el pueblo judío. En el Antiguo Testamento, se aplica a Dios con relación a su pueblo, y también a los reyes como David, a los sacerdotes, o a los gobernantes, y ahora en el Evangelio a Cristo, y más tarde al ministerio de Pedro.
  • A veces se habla de malos pastores, como los descritos por Ezequiel. Otras, del auténtico pastor: Yahvé en el Antiguo Testamento, Jesús en el Nuevo Testamento.
  • El capítulo 10 de san Juan, que leemos hoy y mañana, está dedicado al Buen Pastor desde diversas perspectivas. El pasaje de hoy no habla tanto del pastor, sino de la puerta.
  • Para comprender bien la imagen que presenta Jesús, conviene conocer las costumbres de los pastores de oriente. Durante la noche, varios pastores se turnan entre sí para agrupar sus rebaños en un solo redil, vigilado por uno solo. Los ladrones sólo pueden entrar saltando las cercas. Al llegar la madrugada, los pastores retornan al redil y el cuidador de turno, les abre y pueden llamar a sus ovejas para llevarlas a pastar.
  • Las ovejas oyen su voz, y él las llama por su nombre y las saca afuera; y cuando las ha sacado todas, va delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque han reconocido su voz. Al extraño no lo seguirán sino que huirán de él.
  • Como todo oriental, Jesús utiliza las comparaciones en abundancia; y a través de ellas se presenta como Aquel que abre a la humanidad a una nueva realidad. El buen pastor nos conduce hacia la felicidad, hacia los verdaderos alimentos.
  • La metáfora de Cristo como puerta, nos sitúa ante el siempre actual dilema de aceptar o no a Cristo, como el camino y el único Mediador, que da sentido a nuestra vida. Sólo por Él tenemos acceso a la seguridad del redil. Sólo por Él podemos salir a los pastos buenos. Jesús es el único Mediador, por el que la gracia y la palabra de Dios alcanzan a todos, y por el que nuestra respuesta de fe llega al Padre. Sólo el que pasa por él, el que cree en él, entra en la vida.
  • Fuera de El, la humanidad queda encerrada en sí misma porque ninguna teoría, ninguna ideología, ninguna religión o sistema puede liberarla de “no ser más que hombres, y por lo tanto, de morir”. Jesús nos saca de esta impotencia y nos introduce en el ámbito de Dios, un “espacio infinito, eterno se abre a nosotros, por esta Puerta”. En Jesús la eternidad se hace tiempo.
  • Jesús, Buen Pastor, es el espejo en que tenemos que mirarnos todos los que de alguna manera somos «pastores», es decir, tenemos cargos de autoridad con relación a otros, en la Iglesia, en la familia, o en cualquier ámbito de la comunidad.
  • Cristo como buen Pastor, se nos da Él mismo en la Eucaristía; como la Palabra que ilumina, y nos da su Cuerpo y su Sangre como alimento que nos fortalece, para entrar por Él y guiar a otros por mismo camino.

 

Para discernir

 

  • En este momento preciso de mi vida, ¿qué aspecto de la vida de Jesús debo seguir?
  • ¿Somos dóciles a los signos con los que el Espíritu nos quiere conducir?
  • ¿Cómo resolvemos las tensiones inevitables que se crean en una comunidad, ante situaciones nuevas y pareceres diferentes?
  • ¿Nos buscamos a nosotros mismos o la voluntad de Dios y el bien de la comunidad?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…El Señor es mi pastor, nada me falta…

 

Para la lectura espiritual

 

…El Verbo hecho hombre es esta puerta; se abrió en su encarnación y no volvió a cerrarse ya después de su muerte. En el momento de su muerte se rasga, no sólo en el Templo de Jerusalén, sino también en el templo de la Sión celestial, el velo que ocultaba el Santo de los Santos. El acceso “al Rey de los siglos, inmortal, invisible, único Dios” (1 Tm 1, 17), que “habita una luz inaccesible, a quien ningún hombre vio ni puede ver” (1 Tm 6, 16), se ha abierto de una manera maravillosa e inefable. La Santa humanidad de Cristo es la puerta. “Abrió las puertas del cielo y llovió sobre ellos el maná” (Sal 77, 23-24). Descendió del Padre como “pan del cielo” y “alimento de los ángeles”. Como “Pastor” abrió las puertas, y ha salido por ella como “Cordero de Dios”.

Es a la vez, el pastor, el cordero, el pan del cielo, y también la puerta que permite la salida de estas maravillas del mundo oculto de Dios. Pero la puerta supone separación entre interior y exterior. Cristo ha salido del interior, del seno del Padre, a quien “nadie vio jamás” (Jn 1, 18). Ha venido a nosotros para darnos noticia del Padre, y de nuevo ha vuelto a El para esperarnos en el trono de Dios. La puerta ha quedado abierta, pues la ha abierto para nosotros -el pastor para su rebaño-, para que le sigamos. “Yo soy la puerta; el que por mí entrare se salvará, y entrará y saldrá y hallará pastor”. Con El, que por su muerte y resurrección ha entrado allí para siempre, entramos también nosotros en la misteriosa morada de Dios. Lo que allí nos espera, nos lo dice Clemente de Alejandría, con su habitual maestría: “Yo soy la puerta, dice el Señor: esta puerta ha de conocerla quien quiera conocer a Dios. Espirituales son las puertas del Verbo y las abren las llaves de la fe. A Dios no le ha conocido nadie sino el Hijo, y aquellos a quienes el Hijo quiso revelarle. Pero quien abre la puerta cerrada, después consigue descubrir también el interior y contempla cosas que ni soñar podía. Esto solo es posible a través de Cristo, ya que El es la única forma de contemplar a Dios” (Exhortatio, 10, 2 ss.). Pero aún no hemos entrado para siempre. Debemos, mientras continuemos en esta vida, volver a salir de nuevo, como El salió por nosotros para abrirnos la puerta; volver a salir hacia aquellos que aún continúan fuera, para darles noticia del interior, abrir la puerta para enseñarles el camino y conducir el rebaño al redil.

 

Emiliana Lohr. El Año del Señor, El Misterio de Cristo en el Año Litúrgico II Edic. Gadarrama Madrid 1962. pág. 215 ss.

 

Para rezar

 

No te alejes de nosotros, Señor…

 

Mi Señor, mi Buen Pastor, Hijo del Padre,

fuente de luz, tormenta de fe,

que vienes a sacudir nuestra dormida esperanza,

que nos envías a Tu Madre para enamorar

nuestros fríos corazones,

que luchas con amor para conquistar los espíritus inquietos

por las angustias del mundo.

Óyenos Señor, escucha a tus hermanos aquí,

juntos queremos seguirte,

donde Tú quieras que nuestros pasos se dirijan.

Nuestros corazones quieren pertenecerte, por siempre.

Nuestras almas sedientas de Tu luz

solo quieren verte sonreír junto a Tu Madre.

Danos el consuelo infinito de saber

que Tu Misericordia ve con ojos agradables

nuestro arrepentimiento por tanto error cometido.

Haznos fuertes, Señor, haznos fuertes

en la entrega a Vos, nuestro Dios.

Haznos pequeños y dóciles para que dejemos actuar

a Tu Santo Espíritu en nosotros,

para que Tú te hagas cargo de nuestra vida.

Haznos confiadas ovejas de Tu rebaño,

Señor, danos el abrazo de Tu Voluntad, Señor.

Que seas Tu quien nos guíe, que sea tu Madre quien nos proteja.

No te alejes de nosotros, Señor,

perdona nuestros errores y pecados, y nuestra falta de fe.

Amén.

Martes de la semana IV

 

El Padre y yo somos uno

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    11, 19-26

 

Los que se habían dispersado durante la persecución que se desató a causa de Esteban, llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, y anunciaban la Palabra únicamente a los judíos. Sin embargo, había entre ellos algunos hombres originarios de Chipre y de Cirene que, al llegar a Antioquía, también anunciaron a los paganos la Buena Noticia del Señor Jesús. La mano del Señor los acompañaba y muchos creyeron y se convirtieron.

Al enterarse de esto, la Iglesia de Jerusalén envió a Bernabé a Antioquía. Cuando llegó y vio la gracia que Dios les había concedido, él se alegró mucho y exhortaba a todos a permanecer fieles al Señor con un corazón firme. Bernabé era un hombre bondadoso, lleno del Espíritu Santo y de mucha fe. Y una multitud adhirió al Señor.

Entonces partió hacia Tarso en busca de Saulo, y cuando lo encontró, lo llevó a Antioquía. Ambos vivieron todo un año en esa Iglesia y enseñaron a mucha gente. Y fue en Antioquía, donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de «cristianos».

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 86, 1-3. 4-5. 6-7 (R.: 116, 1a)

 

R.    Alaben al Señor, todas las naciones.

 

¡Esta es la ciudad que fundó el Señor

sobre las santas Montañas!

El ama las puertas de Sión

más que a todas las moradas de Jacob.

Cosas admirables se dicen de ti, Ciudad de Dios. R.

 

«Contaré a Egipto y a Babilonia

entre aquellos que me conocen;

filisteos, tirios y etíopes han nacido en ella.»

Así se hablará de Sión:

«Este, y también aquél,

han nacido en ella,

y el Altísimo en persona la ha fundado.» R.

 

Al registrar a los pueblos, el Señor escribirá:

«Este ha nacido en ella.»

Y todos cantarán, mientras danzan:

«Todas mis fuentes de vida están en ti.» R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    10, 22-30

 

Se celebraba entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno, y Jesús se paseaba por el Templo, en el Pórtico de Salomón.

Los judíos lo rodearon y le preguntaron: « ¿Hasta cuándo nos tendrás en suspenso? Si eres el Mesías, dilo abiertamente.»

Jesús les respondió: «Ya se lo dije, pero ustedes no lo creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí, pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas.

Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos. Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. El Padre y yo somos una sola cosa.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La Iglesia encuentra su camino dejándose guiar por los acontecimientos y por el Espíritu Santo. Perseguidos y expulsados de Jerusalén fundan comunidades nuevas en los lugares donde se encuentran dispersos.
  • La fundación de la Iglesia en Antioquía, capital de Siria y entonces en pleno país pagano es una etapa principal en la expansión de la Iglesia. El Espíritu empuja a los apóstoles hacia los centros vitales, los centros de influencia del mundo de entonces. Algunos se dirigen prioritariamente “a los judíos” que ya vivían de la Palabra de Dios en el Antiguo Testamento para ayudarles a ir más lejos y a descubrir a Jesucristo. Otros se dirigen prioritariamente a los «griegos», es decir, a los paganos que tienen una mentalidad totalmente distinta a la de los judíos.
  • No se contentan con “crear” nuevas Iglesias locales. Cuidan de incorporarlas a la unidad de la Iglesia única. Se crean lazos entre una y otra comunidad, así se «envía a Bernabé», que pertenecía a la comunidad de Jerusalén, a la comunidad de Antioquía donde por primera vez a los discípulos de Jesús los llamaron «cristianos», es decir «hombres de Cristo». Se ha inventado una palabra nueva, un nombre lleno de exigencias que también es un símbolo de la progresiva independización de la comunidad cristiana respecto a sus raíces judías.
  • Aparece aquí Bernabé, un personaje generoso, conciliador perteneciente a Chipre. Había vendido un campo y puesto el dinero a disposición de los apóstoles. Había ayudado a Pablo en su primera visita a Jerusalén. Al enterarse los responsables de Jerusalén del nuevo estilo de Antioquía, enviaron allá a Bernabé: y éste vio rápidamente la mano del Espíritu en lo que sucedía en aquella comunidad, se alegró y los animó a seguir por ese camino.

***

  • La fiesta de la Dedicación del Templo se celebraba en el mes de diciembre, en memoria de la purificación del Templo por Judas Macabeo. La controversia por la cuestión del mesianismo continúa. Los judíos esperan que Jesús se declare como Mesías. Jesús nunca pone en sus labios ese título para que el pueblo no crea que quiere apoderarse del trono de Israel. Se limita a presentar sus credenciales, sus obras en favor del hombre. Jesús se reconoce como testigo e Hijo del Padre. No apoya su autoridad en un supuesto origen real venido de David, ni a un misterioso origen. Jesús considera que sus obras son un testimonio fehaciente e indiscutible.
  • En este contexto Jesús va manifestando progresivamente el misterio de su propia persona. No sólo es la puerta y el pastor, no sólo se está mostrando como el enviado de Dios; su relación con su Padre Dios, es de una identificación tal que puede decir: «el Padre y yo somos uno».
  • Los que son de Jesús lo escuchan, le prestan adhesión de vida, comprometiéndose con Él y como Él a entregarse sin reservas para dar vida al hombre. El don de Jesús a los que lo siguen es el Espíritu y con él, la vida que supera la muerte. Jesús es el pastor que defiende a los suyos hasta dar la vida.
  • Algunos de sus oyentes no quieren creer en Jesús. La fe en Él es lo que decide tener o no la vida eterna. Si alguien se pierde, será por propia decisión. Jesús es el Buen Pastor que conoce a sus ovejas, y las defiende, y da la vida por ellas, y no quiere que ninguna se pierda.
  • Jesús acerca a Dios a la humanidad a través de sus obras y muestra cómo los hombres podemos llegar al encuentro y a la unión con Él. Desde Jesús, por Jesús y gracias a Jesús Dios nos habita.
  • Estar en las manos de Jesús es lo mismo que estar en las del Padre. Jesús lo afirma claramente y pasa a ser la clave de la novedad del evangelio: Yo y el Padre somos uno. Escuchar la voz de Jesús y seguirlo es dejarse conducir por Dios.
  • Que nuestras obras nos declaren y hablen por nosotros. Que ellas digan que Jesús vive en nosotros y nosotros en el Padre. Del mismo modo que lo hizo Jesús, también nosotros reflejemos a Dios.

 

Para discernir

 

  • ¿Tengo confianza en la Iglesia?
  • ¿Tengo la íntima convicción que Dios no la abandonará en sus dificultades actuales y que su expansión misionera será todavía mayor?
  • ¿Podemos decir que lo escuchamos, que lo conocemos, que lo seguimos, que somos buenas ovejas de su rebaño?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Nadie nos arrebatará de las manos de Jesús…

 

Para la lectura espiritual

 

…Los judíos como Pedro con frecuencia habían preguntado a Jesús quien era el Padre y lo mismo había hecho Tomás, pero ninguno había recibido una respuesta clara, sino que aún ignoraban quien era el Padre. Felipe, para no parecer molesto, ni molestar a Jesús, tratándolo a la manera de los judíos, en cuanto dijo ” muéstranos al Padre”, añadió enseguida “y esto nos basta”, ya no preguntamos más.

Cristo había dicho “si me conocéis a mí, también habéis conocido a mi Padre”, de modo que El por si mismo manifestaba al Padre.

Pero Felipe invirtió el orden diciendo: “muéstranos al Padre”, como si conociera a Cristo exactamente, Cristo no accedió sino que volvió al camino, persuadiéndolo a conocer al Padre por El mismo.

“¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me has conocido? No le dice “no me has visto”.

Felipe buscaba el conocimiento mediante la vista y como pensaba que ya conocía a Cristo, quería ver del mismo modo al Padre.

Cristo le declara que ni a El mismo conoce, lo increpa diciendo “tanto tiempo hace que estoy con vosotros y todavía no me conoces”, como si le dijera “tantas enseñanzas has recibido, tantos milagros has visto realizados por mi autoridad, cosas todas privativas de la Divinidad y que solo el Padre puede realizar, como la redención de los pecados, la revelación de lo intimo, las resurrecciones ¿ y no me has conocido?”.

“No busques más, en mí has visto al Padre, ¿no crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí?”

“Convenía que vosotros oyendo Padre e Hijo, no preguntareis más, para confesar ser ambos una sola y misma sustancia…

San Juan Crisóstomo

 

Para rezar

 

¡Dios mío! confío en Ti


Señor Jesús, quiero llegar hasta ti,
quiero abrazarme a tu cruz
como abrazaste el dolor
por curarme del pecado.

Pues vivir no es otra cosa
que una cruz para el cristiano,
dolor que llega y nos punza,
como espada que se clava.

Solo esa Cruz da sentido,
a tanto dolor que vemos,
y aunque esquivarlo queremos
es parte de nuestra vida.

No me atemoriza ya
el pasar por tantas pruebas
de suerte que sean las mismas
por las que ya tú pasaste.

Solo anhelo estar contigo
mi Dios y mi Salvador,
porque solo en tí yo encuentro,
tranquilidad y confianza,
porque solo Tú me das
la certeza de vivir.

Te amo, Señor.


Amén.

 

Padre Manuel Correa, O.F.M.

Miércoles de la semana IV

25 de abril – San Marcos (F)

 

Predicamos a un Cristo crucificado, fuerza y sabiduría de Dios

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro    5, 5b-14

 

Queridos hermanos:

Que cada uno se revista de sentimientos de humildad para con los demás, porque Dios se opone a los orgullosos y da su ayuda a los humildes. Humíllense bajo la mano poderosa de Dios, para que él los eleve en el momento oportuno. Descarguen en él todas sus inquietudes, ya que él se ocupa de ustedes.

Sean sobrios y estén siempre alerta, porque su enemigo, el demonio, ronda como un león rugiente, buscando a quién devorar. Resístanlo firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos dispersos por el mundo padecen los mismos sufrimientos que ustedes. El Dios de toda gracia, que nos ha llamado a su gloria eterna en Cristo, después que hayan padecido un poco, los restablecerá y confirmará, los hará fuertes e inconmovibles. ¡A él sea la gloria y el poder eternamente! Amén.

Les escribo estas palabras por medio de Silvano, a quien considero un hermano fiel, para exhortarlos y atestiguar que esta es la verdadera gracia de Dios: permanezcan adheridos a ella.

La Iglesia de Babilonia, que ha sido elegida como ustedes, los saluda, lo mismo que mi hijo Marcos. Salúdense los unos a los otros con un beso de amor fraternal.

Que descienda la paz sobre todos ustedes, los que están unidos a Cristo.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 88, 2-3. 6-7. 16-17 (R.: cf. 2a)

 

R.    Cantaré eternamente tu amor, Señor.

 

Cantaré eternamente el amor del Señor,

proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones.

Porque tú has dicho: Mi amor se mantendrá eternamente,

mi fidelidad está afianzada en el cielo. R.

 

El cielo celebre tus maravillas, Señor,

y tu fidelidad en la asamblea de los santos,

porque ¿quién es comparable al Señor en las alturas?

¿Quién es como el Señor entre los hijos de Dios? R.

 

¡Feliz el pueblo que sabe aclamarte!

Ellos caminarán a la luz de tu rostro;

se alegrarán sin cesar en tu Nombre,

serán exaltados a causa de tu justicia. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    16, 15-20

 

Jesús se apareció a los Once y les dijo:

«Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará.

Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán.»

Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios.

Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Hoy celebramos como comunidad creyente la vida apostólica de san Marcos, hombre que escribe su evangelio con el fin de afirmar que Jesús de Nazaret es el Mesías, el Hijo de Dios, la Buena Noticia comunicada por Dios a toda la humanidad. El relato que leemos este día forma parte del final del evangelio de Marcos, cuando Jesús resucitado envía a sus apóstoles a proclamar la Buena Noticia a toda la humanidad, luego de un intenso proceso de conversión y de apertura total a la fe por parte de sus discípulos. Marcos insiste en la madurez de la fe, ya que sin ella no es posible acoger plenamente el evangelio; la fe es necesaria para poder salvarse. El signo que mejor expresa esa opción radical por el proyecto de Jesús es el bautismo. Quien ha elegido el bautismo es porque realmente ha tenido una experiencia profunda con Jesús resucitado, y la expresa a través de signos liberadores, signos que evidencian la presencia del Señor en medio de la comunidad cristiana.

***

  • Después de la resurrección, Jesús se aparece a sus discípulos y los envía a anunciar la buena noticia. Galilea abre el camino hacia los paganos. Ahora se cumple la promesa hecha a Abrahán: “serás padre de una multitud de pueblos”. El medio para hacer discípulos será el bautismo, que vincula al Padre, fuente del Espíritu, al Hijo, de quien se recibe, y al Espíritu mismo, que potencia al hombre, completa su ser y lo pone en la línea del “Hijo del Hombre”.
  • Quienes reciban el mensaje y se bauticen podrán repetir y actualizar las señales salvadoras de Jesús: expulsar demonios, hablar nuevas lenguas, dominar serpientes, curar enfermos… Anunciarán que la vida se impone sobre la muerte, como mensaje central del mensaje de Jesús.
  • Con la resurrección de Jesús ha comenzado el tiempo nuevo en el que la salvación de Dios no tiene fronteras y llegará a todos. La Iglesia nace para evangelizar. El mensaje de salvación acuñado en la cultura del pueblo judío debe abrirse a la cultura y al mundo pagano.
  • Hoy también el anuncio del Evangelio se enfrenta a diversas culturas que exigen atención a la pluralidad y respeto a la diversidad. En todas las culturas existen “semillas” o elementos del evangelio, ya que todas están llenas de valores en los que se anida la búsqueda de la verdad, la justicia, la fraternidad.
  • La evangelización tiene que ser un proceso dinámico, respetuoso y de mutuo enriquecimiento, por el cual el evangelio, comunica a la cultura novedad y claridad en sus contenidos trascendentes de justicia, verdad, amor; mientras la cultura le ofrece la riqueza de su propia tradición, la fuerza de sus oportunas búsquedas, y la novedad de sus típicas expresiones.

 

San Marcos

 

  • Juan, por sobrenombre romano Marcos, tenía el mismo nombre judío que el joven predilecto de Jesús. Pero Juan Marcos no era uno de los Doce. Este personaje recién aparece en los Hechos de los Apóstoles. Se lo cita por primera vez cuando Simón Pedro, milagrosamente es liberado de la cárcel y se refugia en casa de María, madre de “Juan, por sobrenombre Marcos”.
  • En los primeros años de la década de los cuarenta, Bernabé y Pablo, que juntos habían trabajado entre los paganos, vuelven de Antioquia a Jerusalén, que se ha quedado sin Santiago y Pedro. Traen una colecta para la Iglesia de Jerusalén, que está pasando un momento de grave necesidad y se van hacia Antioquía llevándose a Marcos, que era primo de Bernabé. Marcos comienza entonces su obra como colaborador y ayudante, pero se separó de ellos cuando llegaron a Panfilia, regresando a Jerusalén. En estos versículos se hace referencia a él simplemente como “Juan”.
  • Cuando Pablo iba a iniciar su segundo viaje, tuvo una grave disputa con Bernabé a propósito de “Juan, llamado Marcos”: Bernabé quería que fuese con ellos, pero Pablo se negaba, ya que los había abandonado en el viaje anterior. Pablo y Bernabé terminaron por separarse, y Marcos acompañó al segundo, en su viaje.
  • No está claro si este, “Juan, llamado Marcos” es el mismo al que se hace referencia en algunas epístolas atribuidas a Pablo. En Colosenses y Filemón dice de él que es primo, o sobrino, de Bernabé, lo que podría explicar que éste disputase con Pablo acerca de Marcos.
  • De este modo, Marcos se convirtió en un apóstol, no haciendo más que ayudar. De la misma manera, sólo escuchando a los apóstoles, pudo transmitir fielmente lo que Jesús hizo, y enseñó durante su ministerio público entre los hombres. Se sostiene que escribe su evangelio escuchando la predicación de Pedro.
  • Papías, obispo de Hierápolis -ciudad cercana a Colosas-, da el testimonio más antiguo acerca de la composición de su evangelio, en un testimonio citado por Eusebio de Cesarea: «Marcos, que fue intérprete de Pedro, escribió con exactitud todo lo que recordaba, pero no en orden de lo que el Señor dijo e hizo. Porque él no oyó ni siguió personalmente al Señor, sino, como dije, después a Pedro. Éste llevaba a cabo sus enseñanzas de acuerdo con las necesidades, pero no como quien va ordenando las palabras del Señor, más de modo que Marcos no se equivocó en absoluto cuando escribía ciertas cosas como las tenía en su memoria. Porque todo su empeño lo puso en no olvidar nada de lo que escuchó y en no escribir nada falso».
  • La tradición dice que murió mártir hacia el año 68, y que sus asesinos trataron de quemar su cuerpo, sin conseguirlo. Los cristianos de Alejandría rescataron su cuerpo intacto, lo envolvieron y le dieron sepultura en la parte oriental de la iglesia que habían construido.

 

El evangelio de San Marcos

 

  • Marcos es el Evangelio más antiguo y más breve de los cuatro. De él se servirán Mateo y Lucas para escribir sus evangelios. Para entender el evangelio de Marcos tenemos que saber que entre sus destinatarios predominan los no judíos, que se reunían en las casas para celebrar el culto y tener catequesis. Es un Evangelio hecho para esos miembros de la comunidad, que comenzaban su itinerario cristiano. Es como un manual básico para los catecúmenos. Marcos se propone escribir el “principio” de la Buena Nueva de Jesucristo y disipar todo tipo de confusiones sobre la identidad de Jesús.
  • Por ese entonces se planteaba ya el tema de la persona de Jesús. Quizá las circunstancias difíciles que atravesaban los cristianos entre los años 60-70 con las persecuciones, junto con los problemas internos propios de la comunidad naciente, los llevaba a plantearse si valía la pena el martirio. Además están surgiendo ya algunos movimientos heréticos, que insistían en Jesús resucitado, comunicador del Espíritu y no valoraban las tradiciones históricas de Jesús de Nazaret.
  • El Evangelio de Marcos presenta a Jesús como el Mesías y el Hijo de Dios, el vencedor del poder del demonio; por eso, se dedica sobre todo a narrar milagros. El Cristo que presenta Marcos, no es un Mesías triunfalista y coronado de victoria, sino un Cristo que va decidido a la cruz. Es un Jesús incomprendido y rechazado por los hombres, no un Jesús de triunfos humanos. Los discípulos y el pueblo esperaban un Mesías triunfante y no sufriente.
  • Marcos, quiere despertar en el catecúmeno, y en nosotros, la misma profesión de fe que Pedro hizo frente a Jesús, que revela su identidad con la autoridad que le dan sus milagros y la coherencia y novedad de sus actitudes.
  • Marcos es quien más subraya las tradiciones misioneras. Es una comunidad organizada para evangelizar.
  • A san Marcos lo pintan con un león, porque empieza diciendo que Jesús ayunaba en el desierto y las fieras le hacían compañía.

 

Para discernir

 

  • ¿Cómo es el Jesús en el que creo?
  • ¿Qué Jesús anuncio?
  • ¿Experimento la necesidad de evangelizar?
  • ¿Acepto que la fe cristiana pueda encarnarse en otras realidades?

 

Para rezar

 

Quédate con nosotros, Señor,

acompáñanos, aunque no siempre

hayamos sabido reconocerte.


 

Tú eres la Luz en nuestros corazones,

y nos das tu ardor con la certeza de la Pascua.

Tú nos confortas en la fracción del pan,

para anunciar a nuestros hermanos

que en verdad Tú has resucitado

y nos has dado la misión de ser testigos

de tu victoria.


 

Quédate con nosotros, Señor,

Tú eres la Verdad misma,

eres el revelador del Padre,

ilumina Tú nuestras mentes con tu Palabra;

ayúdanos a sentir la belleza

de creer en ti.

 
 

Tú que eres la Vida,

quédate en nuestros hogares

para que caminen unidos,

y en ellos nazca la vida humana generosamente;

quédate, Jesús, con nuestros niños

y convoca a nuestros jóvenes

para construir contigo el mundo nuevo.

 
 

Quédate, Señor, con aquellos

a quienes en nuestras sociedades

se les niega la justicia y la libertad;

quédate con los pobres y humildes,

con los ancianos y enfermos.

 
 

Fortalece nuestra fe de discípulos

siempre atentos a tu voz de Buen Pastor.

Envíanos como alegres misioneros,

para que nuestros pueblos,

en ti adoren al Padre, por el Espíritu Santo.

 
 

A María, tu Madre y nuestra Madre,

Señora de Guadalupe, Mujer vestida de sol,

confiamos el Pueblo de Dios peregrino

en este inicio del tercer milenio cristiano.

Amén.

 Tomada del magisterio de Benedicto XVI en Aparecida.

 

 

Jueves de la semana IV

 

Hagan ustedes lo mismo

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    13, 13-25

 

Desde Pafos, donde se embarcaron, Pablo y sus compañeros llegaron a Perge de Panfilia. Juan se separó y volvió a Jerusalén, pero ellos continuaron su viaje, y de Perge fueron a Antioquía de Pisidia.

El sábado entraron en la sinagoga y se sentaron. Después de la lectura de la Ley y de los Profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron a decir: «Hermanos, si tienen que dirigir al pueblo alguna exhortación, pueden hablar.»

Entonces Pablo se levantó y, pidiendo silencio con un gesto, dijo:

«Escúchenme, israelitas y todos los que temen a Dios. El Dios de este Pueblo, el Dios de Israel, eligió a nuestros padres y los convirtió en un gran Pueblo, cuando todavía vivían como extranjeros en Egipto. Luego, con el poder de su brazo, los hizo salir de allí y los cuidó durante cuarenta años en el desierto. Después, en el país de Canaán, destruyó a siete naciones y les dio en posesión sus tierras, al cabo de unos cuatrocientos cincuenta años. A continuación, les dio Jueces hasta el profeta Samuel.

Pero ellos pidieron un rey y Dios les dio a Saúl, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín, por espacio de cuarenta años. Y cuando Dios desechó a Saúl, les suscitó como rey a David, de quien dio este testimonio: He encontrado en David, el hijo de Jesé, a un hombre conforme a mi corazón que cumplirá siempre mi voluntad.

De la descendencia de David, como lo había prometido, Dios hizo surgir para Israel un Salvador, que es Jesús. Como preparación a su venida, Juan había predicado un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel. Y al final de su carrera, Juan decía: “Yo no soy el que ustedes creen, pero sepan que después de mí viene aquel a quien yo no soy digno de desatar las sandalias”.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 88, 2-3. 21-22. 25 y 27 (R.: cf. 2a)

 

R.    Cantaré eternamente tu amor, Señor.

 

Cantaré eternamente el amor del Señor,

proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones.

Porque tú has dicho: «Mi amor se mantendrá eternamente,

mi fidelidad está afianzada en el cielo.» R.

 

«Encontré a David, mi servidor,

y lo ungí con el óleo sagrado,

para que mi mano esté siempre con él

y mi brazo lo haga poderoso.» R.

 

Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán,

su poder crecerá a causa de mi Nombre:

El me dirá: «Tú eres mi padre,

mi Dios, mi Roca salvadora.» R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    13, 16-20

 

Después de haber lavado los pies a los discípulos, Jesús les dijo:

«Les aseguro que el servidor no es más grande que su señor, ni el enviado más grande que el que lo envía. Ustedes serán felices si, sabiendo estas cosas, las practican.

No lo digo por todos ustedes; yo conozco a los que he elegido. Pero es necesario que se cumpla la Escritura que dice: El que comparte mi pan se volvió contra mí.

Les digo esto desde ahora, antes que suceda, para que cuando suceda, crean que Yo Soy.

Les aseguro que el que reciba al que yo envíe, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me envió.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En Antioquía de Pisidia en las altiplanicies de la actual Turquía, en la sinagoga de esta ciudad, Pablo y Bernabé entran y toman asiento. Cada sábado se reunía allí la comunidad judía. Se cantaban los salmos, se leía la Ley. Se pedía luego a uno de los asistentes que hiciera un comentario. Después de la lectura de la Ley y los Profetas, le pidieron a Pablo que tome la palabra.
  • Pablo presenta a Jesús como la respuesta de Dios a las esperanzas y las promesas de toda la historia de Israel. Lo hace con un recorrido que va desde la salida de Egipto y la conquista de la tierra prometida, pasando por la figura de David y la de Juan, el precursor inmediato. En la predicación de Pablo siempre está presente Jesús como la respuesta plena de Dios a las esperanzas humanas. Si sus oyentes eran judíos les habla partiendo del Antiguo Testamento y si eran paganos, como cuando llegó a Atenas, les citaba sus autores predilectos y sabía apelar a su búsqueda espiritual del sentido de la vida.
  • San Pablo al citar el Antiguo Testamento, no sólo se refiere al pasado sino que les descubre el misterio «actual» del Cristo que nos salva en el presente.

***

  • En el Evangelio nos encontramos en el marco de la cena de despedida de Jesús con un texto que forma parte del relato del lavatorio de los pies. Jesús quiere dejar claro a los apóstoles que el servicio es la misión a la que están invitados. Hay una identificación que se crea entre Dios, su enviado y los que se comprometen con su invitación. Las acciones son las que establecen el vínculo que los une.
  • La cena empezó con el gesto simbólico y elocuente del lavatorio de los pies. Esta es la gran lección de fraternidad y actitud de servicio para con los demás. Juan interrumpe la narración de la escena del lavatorio de pies para comentar el alcance de este gesto.
  • Lo que Jesús ha hecho y está diciendo no es una teoría abstracta o piadosa sino una instrucción autorizada y obligatoria. Siendo el Maestro y el Señor, se ha hecho esclavo de todos. Y si la comunidad de discípulos reconoce en Jesús a su Maestro y Señor, también debe sacar las consecuencias de esa confesión, sin contentarse con una simple confesión de labios.
  • No es elección de la comunidad seguir o no esta actitud de Jesús. Aceptar a Jesús como Maestro y Señor, nos lleva a seguir su ejemplo en un compromiso de amor hasta dar la vida.
  • La vida del discípulo es un “servicio hasta la muerte”, servicio hasta la muerte del tiempo, del dinero, de comodidad, de razón humana, de sentimientos.
  • Como el criado no es más que su amo; la cruz, el servicio a los demás hasta la muerte de nuestro tiempo, comodidad,… es donde se manifiesta y se descubre el poder de Cristo resucitado y donde se puede tener experiencia del “yo soy” de Jesús.
  • Así como el Padre lo ha enviado a Él, Él los envía a ellos al mundo.
  • El mismo Jesús que encargó que celebremos la Eucaristía en memoria suya, también nos encarga que lo imitemos lavándonos los pies unos a otros. Ya que comemos su «Cuerpo entregado» y bebemos su «Sangre derramada», todos somos invitados a ser personas «entregadas», al servicio de los demás.
  • Actuar como Jesús actuó será la mayor dicha que puede alcanzar el hombre. Sentirá en su interior la alegría de conocer verdaderamente a Dios, que es libertad, armonía, solidaridad y justicia. Será el fin de una existencia sin sentido, de un “vivir por vivir”.
  • En la sociedad de la imagen y de la comunicación, esto no es un mensaje a transmitir, sino una tarea a cumplir, a vivir cada día.

 

Para discernir

 

  • ¿De qué modo mi vida es un “servicio”?
  • ¿De qué modo soy “servidor”?
  • ¿De quién soy el “servidor”‘?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…El que recibe a Jesús, recibe al que lo envió…

 

Para la lectura espiritual

 

…Ha llegado la hora. Y el primer gesto que salta de aquel fatal golpe de gong, en un rito que parece predispuesto, es ir a coger un barreño. ¿Qué debe hacer quien sabe que dentro de poco morirá?

Si ama a alguien y tiene algo para dejarle, debe dictar su testamento. Nosotros nos hacemos traer papel y pluma. Cristo fue a coger un barreño, una toalla, y derramó agua en un recipiente.

Aquí empieza el testamento; aquí, tras secar el último pie, podría terminar también…

«Os he dado ejemplo…» Si tuviera que escoger una reliquia de la pasión, escogería entre los flagelos y las lanzas aquel barreño redondo de agua sucia. Dar la vuelta al mundo con ese recipiente bajo el brazo, mirar sólo los talones de la gente; y ante cada pie ceñirme la toalla, agacharme, no levantar los ojos más allá de la pantorrilla, para no distinguir a los amigos de los enemigos. Lavar los pies al ateo, al adicto a la cocaína, al traficante de armas, al asesino del muchacho en el cañaveral, al explotador de la prostituta en el callejón, al suicida, en silencio: hasta que hayan comprendido.

A mí no se me ha dado ya levantarme para transformarme a mí mismo en pan y en vino, para sudar sangre, para desafiar las espinas y los clavos. Mi pasión, mi imitación de Jesús a punto de morir, puede quedarse en esto…

 

L. Santucci, Una vida de Cristo. Quieren ir también ustedes Cinisello B. 19952, pp. 205-207.

 

Para rezar

 

Danos Señor…

 

Danos Señor un corazón de carne,

para que como Tú, nos conmovamos

ante el dolor del prójimo más próximo.

Recrea en nosotros entrañas de misericordia,

para que colmados en tu amor seamos testigos

y testimonio con nuestras obras, de tu presencia en el mundo.
Señor, resucítanos hoy, y regálanos como al hijo de la viuda,

la oportunidad de transmitir con nuestra vida

las maravillas que Tú obras.

Te lo pedimos por la intercesión de María Santísima,

a Ti que Vives y Reinas, por los siglos de los siglos.

 

Amén

Viernes de la semana IV

Santo Toribio de Mogrovejo

Patrono del Episcopado Latinoamericano (F)

 

Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores a la mies

 

Lectura de la segunda carta del apóstol

San Pablo a Timoteo 1,13-14; 2,1-3

 

Amado hijo:

Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús. Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros.

Palabra de Dios. Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.  Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.  Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo.

 

Palabra de Dios

 

SALMO    Sal 95, 1-3.7-8a.10

 

R.    El Señor gobernará al mundo con justicia.

 

Canten al Señor un canto nuevo,

cante al Señor toda la tierra;

canten al Señor, bendigan su Nombre,

día tras día, proclamen su victoria. R.

 

Anuncien su gloria entre las naciones,

y sus maravillas entre los pueblos.

Aclamen al Señor, familias de los pueblos,

aclamen la gloria y el poder del Señor;

aclamen la gloria del nombre del Señor. R.

 

Digan entre las naciones: “¡El Señor reina!

El mundo está firme y no vacilará.

El Señor juzgará a los pueblos con rectitud”. R.

   

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    9,35-38

   

Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.

Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.

Entonces dijo a sus discípulos:

“La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.

Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para su cosecha”.

       

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Sabiendo que su muerte era inminente, la primera carta a Timoteo, a quien Pablo llama afectuosamente “hermano nuestro y colaborador de Dios en el anuncio de la Buena Noticia de Cristo”, contiene una serie de recomendaciones prácticas sobre la necesidad de conservar y transmitir con fidelidad la tradición apostólica y sobre sus responsabilidades como evangelizador: avivar el don de Dios que estaba en él, no avergonzarse de dar testimonio del Señor, ni de aquellos que sufren por Él, retener de forma sana palabras que de Él había oído, y guardar el buen depósito en Él.
  • Pablo recuerda a Timoteo sobre los criterios que deben regir la elección de los ministros de la comunidad, y acerca de las obligaciones que tiene con respecto a las diversas categorías de fieles: ancianos y jóvenes, viudas, presbíteros y esclavos.
  • Aparece claramente la responsabilidad que tenemos todos los cristianos, hoy, acerca de lo que fue enseñado por los apóstoles de Cristo: igual que Timoteo, todos los cristianos hemos sido los beneficiarios de lo que fue revelado por los apóstoles; junto con las gracias que hemos recibido, también vienen las responsabilidades.

***

  • El evangelio de hoy, hace un breve resumen de la actividad apostólica de Jesús, y el inicio del “Sermón de la Misión”: “Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia”.
  • Mateo, en pocas palabras, describe los puntos centrales de la actividad misionera de Jesús: no espera a que la gente venga hasta Él, sino que Él mismo va en busca de la gente, recorriendo todas las ciudades y poblados; enseña en las sinagogas, esto es, en las comunidades. Jesús anuncia la Buena Nueva del Reino, allí donde la gente está reunida por su fe en Dios. Jesús no enseña doctrinas, sino que en todo lo que dice y hace, deja transparentar algo de la Buena Nueva que lo anima por dentro. Curar todo tipo de dolencia y enfermedad, que era lo que más marcaba la vida de la gente pobre. Ante esta realidad, vemos que lo que más marca la actividad de Jesús, es dar consuelo a la gente para aliviar su dolor.
  • Jesús siente compasión ante la situación de la gente, porque “estaban humillados y abatidos como ovejas sin tienen pastor”. Jesús recibe a las personas en la situación en la que se encuentran: dolientes, abatidos, cansados. Es Pastor, identificándose con la imagen del siervo de Isaías que decía: “El Señor Yahvé me ha concedido el poder hablar como su discípulo. Y ha puesto en mi boca las palabras para aconsejar al que está desanimado”. (Is 50,4a). Como el Siervo, Jesús, se hace discípulo del Padre y del pueblo y dice: “Cada mañana, él me despierta y lo escucho como lo hacen los discípulos”. (Is 49,4b). Del contacto con el Padre saca las palabras de consuelo que hay que comunicar a los pobres.
  • Su compasión, va más allá de un sentimiento de piedad o un momento de emoción. La compasión de la Biblia está expresada en la acción. La compasión sin acción no vale nada. La compasión de Jesús era mucho más profunda que un sentimiento momentáneo. Su compasión lo llevó a que entregara su vida.
  • Cuando la compasión de Dios nos confronta requiere una respuesta. Requiere que asumamos una escucha activa. Hoy, nos encontramos ante el mismo problema de aquel entonces, la cosecha es abundante, pero pocos son los obreros. Hay muy pocos que están dispuestos a responder, sacrificando su vida en servicio a los hermanos, respondiendo a la llamada Señor.
  • La tarea misionera es mucha y no la podemos abarcar totalmente, por eso la primera cosa que Jesús pide a los discípulos es rezar: “La mies es mucha y los obreros pocos. Rueguen, al Dueño de la cosecha que envíe obreros”. El primer paso es la apertura del corazón a Dios, y el encuentro vivo con los sentimientos de Jesús. La oración es la primera forma de compromiso de los discípulos con la misión. El Señor no nos envió a realizar muchas actividades, sino a vivirlas desde su compasión y su amor, que necesitan de nuestras rodillas delante del Dios de la vida. Es la obra del reino, no simple asistencialismo. Si creemos en la importancia de la misión que tenemos, entonces haremos todo lo posible para que no muera con nosotros, sino que continúe en los demás durante su vida y después.
  • Desde el encuentro con Jesús, y la llamada de los hombres que andan como ovejas sin Pastor, la pasión de mi vida es ver que se levanten obreros. El clamor de mi vida, es que el Señor me levante y me junto con otras mujeres y hombres, para que desde una vida esforzada, valiente y llena de su Espíritu vayamos a cosecha.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento los mismos sentimientos de Jesús ante una sociedad humillada y abatida?
  • ¿Mi compasión se traduce en obras o queda en un mero sentimentalismo?
  • ¿Reconozco en los dones recibidos una responsabilidad a realizar?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Aquí estoy Señor, envíame…

 

Para la lectura espiritual

 

…”Debemos dar un tono de valentía a nuestra vida cristiana, tanto a la privada como a la pública, para no convertirnos en seres insignificantes en el plano espiritual e incluso en cómplices del hundimiento general. ¿Acaso no buscamos, de manera ilegítima, en nuestra libertad un pretexto para dejarnos imponer por los otros el yugo de opiniones inaceptables?

Sólo son libres los seres que se mueven por sí mismos, nos dice santo Tomás. Lo único que nos ata interiormente, de manera legítima, es la verdad. Esta hará de nosotros hombres libres (cf. Jn 8,32). La actual tendencia a suprimir todo esfuerzo moral y personal no presagia, por consiguiente, un auténtico progreso verdaderamente humano. La cruz se yergue siempre ante nosotros. Y nos llama al vigor moral, a la fuerza del espíritu, al sacrificio (cf. Jn 12,25) que nos hace semejantes a Cristo y puede salvarnos tanto a nosotros como al mundo”…

 

Beato Pablo VI, Audiencia general del 21 de marzo de 1975.

Para rezar

 

Oración del enviado

 

“Vayan por todo el mundo…”

Estas palabras están dichas para mí.

Soy continuador de tu obra.

Soy tu compañero en la misión.

 

La mies es mucha y los operarios pocos.

Quiero ser uno de ellos.

Muchas personas están caídas y pasamos de largo.

Quiero ser buen samaritano.

 

Conviérteme primero a mí,

para que yo pueda anunciar a otros

la Buena Noticia.

 

Dame audacia.

En este mundo escéptico y autosuficiente,

tengo miedo.

 

Dame esperanza.

En esta sociedad recelosa y cerrada,

yo también tengo poca confianza en las personas.

 

Dame amor.

En esta tierra no solidaria y fría

yo también siento poco amor.

 

Dame constancia.

En este ambiente cómodo y superficial,

yo también me canso fácilmente.

 

Conviérteme primero a mí,

para que yo pueda anunciar a otros

la Buena Noticia.

 

Oremos

 

Dios nuestro, que has hecho crecer a tu Iglesia en América, con la dedicación pastoral y el celo por la verdad del obispo santo Toribio, concede al pueblo a ti consagrado crecer constantemente en la fe y en la santidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

 

Sábado de la semana IV

 

El que me ha vissto ha visto al Padre

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    13, 44-52

 

Casi toda la ciudad se reunió el sábado siguiente para escuchar la Palabra de Dios. Al ver esa multitud, los judíos se llenaron de envidia y con injurias contradecían las palabras de Pablo.

Entonces Pablo y Bernabé, con gran firmeza, dijeron:

«A ustedes debíamos anunciar en primer lugar la Palabra de Dios, pero ya que la rechazan y no se consideran dignos de la Vida eterna, nos dirigimos ahora a los paganos. Así nos ha ordenado el Señor: Yo te he establecido para ser la luz de las naciones, para llevar la salvación hasta los confines de la tierra.»

Al oír esto, los paganos, llenos de alegría, alabaron la Palabra de Dios, y todos los que estaban destinados a la Vida eterna abrazaron la fe. Así la Palabra del Señor se iba extendiendo por toda la región.

Pero los judíos instigaron a unas mujeres piadosas que pertenecían a la aristocracia y a los principales de la ciudad, provocando una persecución contra Pablo y Bernabé, y los echaron de su territorio. Estos, sacudiendo el polvo de sus pies en señal de protesta contra ellos, se dirigieron a Iconio.

Los discípulos, por su parte, quedaron llenos de alegría y del Espíritu Santo.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 97, 1. 2-3ab. 3cd-4 (R.: 3cd)

 

R.    Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios.

 

Canten al Señor un canto nuevo,

porque él hizo maravillas:

su mano derecha y su santo brazo

le obtuvieron la victoria. R.

 

El Señor manifestó su victoria,

reveló su justicia a los ojos de las naciones:

se acordó de su amor y su fidelidad

en favor del pueblo de Israel. R.

 

Los confines de la tierra han contemplado

el triunfo de nuestro Dios.

Aclame al Señor toda la tierra,

prorrumpan en cantos jubilosos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    14, 7-14

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto.»

Felipe le dijo: «Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta.»

Jesús le respondió: «Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo dices: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras.

Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras.

Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre. Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El sábado que siguió a la predicación de Pablo en la sinagoga de Antioquía de Pisidia casi toda la ciudad se congregó para oír la palabra de Dios. Ocho días después, la buena noticia del Evangelio había recorrido toda la ciudad. Los judíos al ver lo que sucedía se llenaron de envidia y contradecían con blasfemias todo lo que Pablo anunciaba.
  • Los apóstoles, después de haber predicado primero a los judíos en las sinagogas, se verán obligados a dirigirse a los gentiles en los que encontraron oyentes mejor dispuestos. El pueblo de la antigua alianza había sido elegido primero, pero por esto no podían pretender monopolizar la salvación de Dios. Su elección era sólo el inicio de algo que tenía que extenderse a todos los pueblos.
  • El Dios creador del cielo y de la tierra ama a todos los hombres y quiere que todos se salven. Pablo y Bernabé llevan adelante algo que repetirán en muchas ciudades: si son rechazados por los judíos, van a predicar a los paganos. Siempre siguen el mismo orden: «anuncian primero la Palabra de Dios a los judíos, pero cuando la rechazan, se dedican a los gentiles». Esto era para lo que Dios había elegido particularmente a Pablo.
  • Al oír esto, los paganos se alegraron y glorificaban a Dios. Sin embargo los judíos incitaron a algunos notables del país y promovieron una persecución contra Pablo y Bernabé; estos sacudiendo ante ellos el polvo de sus pies, se fueron a Iconio.

***

  • En el momento de la partida de Jesús de este mundo al Padre, el anhelo profundo y escondido de todo hombre de querer ver al Padre aparece en los labios de Felipe. En el evangelio nos encontramos con la médula de la revelación que Jesús hace de su propia persona y de su relación con el Padre. Los apóstoles creen que podrían ver al Padre como ven al Hijo. El Padre no es accesible a las miradas, sino a la contemplación, y esta se apoya en el signo por excelencia que es mismo Hijo y sus obras.
  • La pregunta de Felipe conduce a Jesús a la afirmación decisiva de que Él está en el Padre y el Padre en Él y que Él mismo hace las obras del Padre. Al Padre nadie lo ha visto: pero el que ha visto a Jesús, ya ha visto al Padre.
  • El que cree y acepta a Cristo, ha creído y aceptado al mismo Dios. Jesús es la puerta, el camino, la luz, y en él tenemos acceso a Dios Padre. También la fecundidad de nuestra oración queda asegurada al pedir “en el nombre de Jesús”. Pedir “en el nombre de Jesús” equivale, efectivamente, a pedir la presencia de Cristo en el actuar humano, a fin de que sea verdaderamente signo de la presencia de Dios.
  • Tenemos en Jesús al mediador más eficaz: su unión íntima con el Padre hará, si nosotros estamos unidos a Él, que nuestra oración sea siempre escuchada.
  • El conocimiento que pide Jesús a Felipe significa pasar de una lógica, racional y fría, a tener ojos para la realidad interior. Esta es la mirada de fe que pide Jesús a Felipe. Dios no es algo que está arriba, ni abajo; está entre los hombres y se llama Jesús.
  • Jesús es el rostro del Padre, la imagen acabada del Padre. Está entre nosotros, acompaña nuestra existencia, vela por nuestra vida, tiene compasión de los enfermos, atiende a los pobres. Sus predilectos son los excluidos, los pecadores, los menospreciados de la sociedad. Va en busca de la oveja descarriada a la que trae sobre los hombros.
  • Jesús, el rostro del Padre, nos da esperanza a los hombres de que un día, después de haber caminado en esta tierra, se nos regalará la vida definitiva en Dios.
  • Donde hay hombres y mujeres que tienen la mirada limpia y el corazón abierto para recibir a sus hermanos, donde hay alguien que ama y anda por un camino que le puede costar su tranquilidad por vivir a favor de sus hermanos, donde existen hombres que no se preocupan obsesivamente del mañana porque viven en las manos del Padre, allí está Dios. Dios anda entre las cosas de esta vida y está hablando: hay que saber escucharlo.
  • A través de Jesús, el amor del Padre seguirá manifestándose en la ayuda a los discípulos para su misión. Esa es nuestra certeza más profunda y la fuente de todo gozo a pesar de las dificultades y persecuciones.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué rostro de Dios ando buscando?
  • ¿Qué rostro de Jesús me revela el rostro de Dios?
  • ¿Cuáles son los signos que hacen creíble mi amor?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Muéstrame, Señor, tus caminos

 

Para la lectura espiritual

 

…Te revelaste, Señor, como invisible; eres un Dios escondido e inefable. Pero te haces visible en cada ser: la criatura es la flor de tu mirada. Tu mirada confiere el ser, Dios mío, tú te haces visible en la criatura.

Soy incapaz de darte un nombre, estás más allá del límite de toda definición humana. Socorre a los hijos de los hombres: ellos te veneran en figuras diferentes y eres para ellos causa de guerras religiosas. Sin embargo, ellos te desean, Bien único, oh Inefable y Sin Nombre.

No sigas oculto aún, manifiesta tu rostro: así seremos salvos. Responde a nuestra oración: desaparecerán la espada y el odio, encontraremos la unidad en la diversidad. Aplácate, Señor, tu justicia es misericordia: ten piedad de nosotros, frágiles criaturas…

 

Nicolás de Cusa, cit. en G. Vannucci, 11 Libro de la oración universal, Florencia, 1985, p. 367.

 

Para rezar

 

Ante ti, Señor


Jesús,
Estar aquí, ante Tí, y ya está todo,
Cerrar los ojos de mi cuerpo
Cerrar los ojos de mi alma
y quedarme así, inmóvil, silencioso,
abrirme ante tí, que estás abierto a mí.
estar presente ante tí, el infinito presente.

Yo acepto, Señor, este no sentir nada,
no ver nada,
no oír nada,
vacío de toda idea,
de toda imagen,
en la noche.
Heme aquí simplemente
para encontrarte sin obstáculo
en el silencio de la Fe,
ante Tí, Señor.

Amén.

Michel Quoist


 

TIEMPO PASCUAL – SEMANA III – CICLO B

III DGO DE PASCUA

Ciclo B

 

Lunes de la semana III de Pascua

 

Martes de la semana III de Pascua

 

Miércoles de la semana III de Pascua

 

Jueves de la semana III de Pascua

 

Viernes de la semana III de Pascua

 

Sábado de la tercera semana

III DGO DE PASCUA

Ciclo B

 

Miren mis manos y mis pies, soy Yo mismo

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    3, 13-15. 17-19

 

Pedro dijo al pueblo:

«El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, glorificó a su servidor Jesús, a quien ustedes entregaron, renegando de él delante de Pilato, cuando este había resuelto ponerlo en libertad. Ustedes renegaron del Santo y del Justo, y pidiendo como una gracia la liberación de un homicida, mataron al autor de la vida. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. Por haber creído en su Nombre, ese mismo Nombre ha devuelto la fuerza al que ustedes ven y conocen. Esta fe que proviene de él, es la que lo ha curado completamente, como ustedes pueden comprobar.

Ahora bien, hermanos, yo sé que ustedes obraron por ignorancia, lo mismo que sus jefes. Pero así, Dios cumplió lo que había anunciado por medio de todos los profetas: que su Mesías debía padecer.

Por lo tanto, hagan penitencia y conviértanse, para que sus pecados sean perdonados.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 4, 2. 4 y 7. 9 (R.: cf. 7c)

 

R.    Haz brillar sobre nosotros la luz de tu rostro, Señor.

 

Respóndeme cuando te invoco, Dios, mi defensor,

tú, que en la angustia me diste un desahogo:

ten piedad de mí y escucha mi oración. R.

 

Sepan que el Señor hizo maravillas por su amigo:

él me escucha siempre que lo invoco.

Hay muchos que preguntan:

« ¿Quién nos mostrará la felicidad,

si la luz de tu rostro, Señor,

se ha alejado de nosotros?» R.

 

Me acuesto en paz y en seguida me duermo,

porque sólo tú, Señor, aseguras mi descanso. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan    2, 1-5a

 

Hijos míos, les he escrito estas cosas para que no pequen. Pero si alguno peca, tenemos un defensor ante el Padre: Jesucristo, el Justo. El es la Víctima propiciatoria por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.

La señal de que lo conocemos, es que cumplimos sus mandamientos. El que dice: «Yo lo conozco», y no cumple sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero en aquel que cumple su palabra, el amor de Dios ha llegado verdaderamente a su plenitud.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    24, 35-48

 

Los discípulos contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Todavía estaban hablando de esto, cuando Jesús se apareció en medio de ellos y les dijo: «La paz esté con ustedes.»

Atónitos y llenos de temor, creían ver un espíritu, pero Jesús les preguntó: «¿Por qué están turbados y se les presentan esas dudas? Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo.»

Y diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies. Era tal la alegría y la admiración de los discípulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les preguntó: «¿Tienen aquí algo para comer?» Ellos le presentaron un trozo de pescado asado; él lo tomó y lo comió delante de todos.

Después les dijo: «Cuando todavía estaba con ustedes, yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos.»

Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras, y añadió: «Así estaba escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de todo esto.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El Libro de los Hechos, nos presenta uno de los discursos de Pedro, que nos ayuda a acercarnos a la predicación misionera de los apóstoles, a sus primeros contactos con los grupos judíos y paganos. El núcleo se centra en la resurrección de Jesús, que es anunciado, no como un simple retorno a la vida, sino que es la glorificación del siervo por el Dios de los padres. En el fondo del discurso, se descubre una alusión a los poemas del siervo paciente de Isaías. Los apóstoles y la comunidad primitiva leen los acontecimientos de la pasión y muerte a la luz del Antiguo Testamento. No en vano era el alimento que nutría a la comunidad. Cristo es el instrumento inocente que se entrega por nosotros, gracias al cual Dios realiza su designio de salvación.
  • Esta exaltación es como la entronización de Jesús de Nazaret, Mesías, que glorificado sigue siendo solidario de toda la humanidad.

***

  • En la segunda lectura, Juan, presenta a Jesús como abogado ante el Padre, a quien después de la resurrección puede solicitar el perdón de los pecados, puesto que se entregó, siendo justo, como víctima de propiciación por nuestros pecados. Esta redención de Jesús no tiene límites, se extiende a los hombres del mundo entero.

***

  • Tras su encuentro con el resucitado, los dos de Emaús han ido a contar su experiencia a los once y demás compañeros. A pesar de lo que habían contado y cómo lo habían reconocido al partir el pan, los discípulos siguen encerrados en ellos mismos, en su incredulidad y miedos. Todavía están hablando los dos, cuando vuelve a hacerse presente Jesús. Para disipar sus temores y dudas les muestra sus manos y sus pies llagados, signos elocuentes de que es Él mismo, el Crucificado.
  • El Maestro los invita a reconocerlo, atrayéndolos a tocar su cuerpo, que tiene las heridas ocasionadas por la crucifixión, para que logren convencerse de que no están ante un fantasma.
  • Lucas cuenta este episodio insistiendo mucho sobre el realismo de la resurrección. No se trata simplemente de la aparición del espíritu de Jesús. Es una verdadera manifestación de su cuerpo resucitado. Jesús se da cuenta de la turbación de los discípulos, porque no tienen idea de la resurrección: pensaban que era imposible. Jesús no es un fantasma: es un hombre con cuerpo y alma. Y como esto parece no bastarles, les pide algo de comer.
  • La victoria de Jesús sobre la muerte no consiste en un permanecer unido a Dios con su alma inmortal, sino el recibir de nuevo su cuerpo unido a su espíritu, en una existencia que es obviamente distinta a nuestra existencia terrena. Así la victoria sobre la muerte es plena. Jesús ha resucitado en cuerpo y alma.
  • Esta es la buena noticia que sigue alegrando la vida del creyente como hombre de la Pascua. El resucitado se acerca nosotros. El que “vive” sale a nuestro encuentro, nos muestra sus heridas, quiere que lo toquemos, come con nosotros y nos da la paz.
  • Hoy nos invita a experimentar y reconocer su presencia en el cuerpo dolorido de los hermanos. Son muchas las llagas del hombre que necesitan ser cicatrizadas por esa luz, que proviene de la resurrección. La invitación de Jesús a mirarlo y palparlo en el encuentro con los sufrientes desde el amor, parecen indicarnos un camino especialmente seguro para reconocerlo.
  • A Jesús se lo reconoce y encuentra al partir el pan, comiendo con Él, pide alimento, para después darse como alimento. Así ha sido su vida, se partió y se entregó a todos como el pan. Cuando partimos y compartimos el pan está Jesús; cuando nos partimos por los hermanos, Jesús está presente y vivo. Jesús parte el pan y lo convierte en Eucaristía. Cada vez que se comparte el pan, se busca que nadie pase hambre de ninguna especie, está Jesús.
  • Jesús ofrece la paz. Jesús no es la solución fácil e inmediata a todos nuestros problemas, el éxito o la prosperidad personal. Nos ofrece su paz. Una paz que no consiste en la ausencia de conflictos. Es la paz que construye con la serenidad y la confianza, que nos da saber que no estamos solos, que Él venció el poder de la muerte y con ella la bajeza del egoísmo, de la corrupción y del engaño. Él venció las cadenas que nos ataban al pecado y a la muerte. Con Él triunfamos por la fuerza de amor. La paz que nos da, nos exige confianza, esperanza y energía en el andar de todos los días.
  • La resurrección de Jesús no consistió para los discípulos, ni puede significar para nosotros, la simple afirmación: “El Señor ha resucitado”. Es una confesión de fe, que brota de la honda experiencia de un encuentro que afecta y trastoca la existencia, en un camino largo, muchas veces difícil, y progresivo.  Se trata de un seguimiento que hay que realizar,  dejando que la Vida del Resucitado se vaya adueñando de nuestra vida,  hasta penetrar las entrañas de nuestra vida.
  • El encuentro de Jesús con sus discípulos, termina en el evangelio de este día, igual que en los demás relatos de las apariciones, con el envío a ser testigos de  la resurrección, que no es simplemente afirmar su vuelta a la vida, sino que, por vivir como vivió, tuvo que padecer el suplicio y muerte destinado a los malhechores. Sin embargo, la muerte no tuvo en Él la última palabra, porque Dios confirmó definitivamente
    y para siempre la verdad de la vida de su Hijo.
  • Y como a sus amigos, también a nosotros, Jesús tendrá que abrirnos una y otra vez el entendimiento, para comprender las Escrituras; sobre todo cuando el fracaso, la maldad parecieran dominar la historia y necesitemos pasar de la imagen triunfante y gloriosa del Mesías omnipotente, a la de un servidor que por amor se entrega a la muerte y desde esta muerte triunfa.
  • Necesitamos que la fuerza de la resurrección obre en nosotros, y logremos vivir nuestra historia personal y la historia de la humanidad con una visión de esperanza sostenida, confiados en que a pesar de que los límites siguen estando, ya no pueden encerrarnos.
  • Somos invitados a ser testigos, no para dar discursos, sino para ser capaces de hablar de Jesús y de la obra de la resurrección en primera persona. El mundo de hoy no necesita más palabras, teorías y discursos. Necesita vida, esperanza, sentido, amor. Hacen falta testigos más que defensores de la fe. Hombres y mujeres capaces de comunicar la propia experiencia en Jesús, porque sienten que les llena de vida. Hombres y mujeres que en Jesús, viven «algo» que es decisivo en sus vidas, algo insustituible que no encuentran en otra parte. Hombres y mujeres que con su vida, nos cuenten lo que les ha pasado con Él en el camino, y por eso ofrecen su experiencia y no su sabiduría, irradian y contagian vida, no doctrina.
  • Abramos nuestra vida a la gracia del encuentro con Jesucristo vivo. Dejemos que Él aclare todas nuestras dudas, nos haga conocedores de su plan de salvación y portadores de la Buena Noticia para todo el mundo, discípulos que puedan enseñar a vivir de otra manera, porque ellos mismos están aprendiendo a vivir de Jesús.

 

Para discernir

 

  • ¿De qué fuentes bebo mi felicidad? ¿Qué hace arder hoy mi corazón y me llena de gozo?
  • ¿En quiénes o en qué situaciones reconozco hoy al Resucitado?
  • ¿Qué espacios de mi vida no han sido penetrados por la Vida del Resucitado?
  • ¿Qué testimonio necesita hoy mi familia, mi realidad laboral, mi comunidad? ¿A qué me siento llamado yo?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

“Haz brillar sobre nosotros la luz de tu rostro, Señor.”

 

Para la lectura espiritual

 

…”La paz no es una situación; ni siquiera un estado de ánimo, ni tampoco es, ciertamente, sólo una situación política; la Paz es Alguien. La paz es un nombre de Dios. Es su «nombre, que se acerca» (Is 30,27) y trae con él la bendición que funda la comunidad, que toca personalmente y reconcilia. La paz es Alguien, el Traspasado, que aparece en medio de nosotros y nos muestra sus manos y su costado diciendo: «La paz esté con vosotros».

La paz es verle a él: « ¡Señor mío y Dios mío!» (Jn 20,28) y aceptar asimismo la muerte como algo que no puede ser separado de su amor. «El es nuestra paz. Paz para los que están cerca y para los que están lejos» (Ef 2,17). En este pasaje encontramos la identificación más fuerte de la paz con el nombre de Jesús.

«El ha hecho de los dos pueblos uno solo» (Ef 2,14). A partir de toda dualidad, desorden y separación, a partir de toda división, ha hecho el «Uno», ha fundado el Uno y «ha anulado la enemistad en su propia carne» (Ef 2,14). Quien por medio de la oración busca la paz con todo su corazón, busca a aquel que es la paz, en el único lugar en que se entregan la reconciliación, el perdón de los pecados y la paz: el lugar del sacrificio, el Gólgota, el Maná eterno”…

 

C. M. Martini, La paz: don y profecía, Magnano 19912, pp. 129s.

 

Para rezar

 

…”Una de las veces en que la Madre Teresa de Calcuta ha venido a España le pidió un periodista, en la rueda de prensa, que diera como una consigna para los que trabajaban por los pobres. Ella respondió: «Que celebren bien la Eucaristía».

Al periodista le debió de parecer que la buena señora no le había entendido y formuló de nuevo su pregunta, explicitando que también aquí, religiosos y laicos, se dedican a los más abandonados, y que les diera una palabra de aliento. “Que celebren bien la Eucaristía”, volvió a decir la Madre Teresa. “Si yo me dedico a los más marginados, y les atiendo, es porque acabo de comulgar. Al mismo Cristo, a quien he adorado y recibido en la Misa, es al que veo presente en la persona del prójimo, sobre todo de los más pobres»”…

 

«Oh Dios mío, por libre elección y por amor tuyo,
deseo permanecer aquí y hacer lo que tu voluntad 
exige de mí.
No, no daré marcha atrás.
Mi comunidad son los pobres.
Su seguridad es la mía.
Su salud es mi salud.
Mi casa es la casa de los pobres: no de los pobres, 
sino de los que entre los pobres son más pobres.
De aquellos a los cuales trata uno de no acercarse 
por miedo al contagio y a la suciedad, 
porque están cubiertos de microbios y de gusanos.
De los que no van a rezar 
porque no tienen fuerzas para comer.
De los que se caen por las calles 
conscientes de que se van a morir 
y a cuyo lado transitan los vivos 
sin prestarles atención.
De los que ya no lloran 
porque se les han agotado las lágrimas.
De los intocables.
El Señor me ha querido aquí donde estoy.
El me ofrecerá una solución».

Teresa de Calcuta

 

Lunes de la semana III de Pascua

 

Trabajen por el alimento que perdura hasta la vida eterna

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    6, 8-15

 

Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y signos en el pueblo.

Algunos miembros de la sinagoga llamada «de los Libertos», como también otros, originarios de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de la provincia de Asia, se presentaron para discutir con él. Pero como no encontraban argumentos, frente a la sabiduría y al espíritu que se manifestaba en su palabra, sobornaron a unos hombres para que dijeran que le habían oído blasfemar contra Moisés y contra Dios. Así consiguieron excitar al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y llegando de improviso, lo arrestaron y lo llevaron ante el Sanedrín.

Entonces presentaron falsos testigos, que declararon: «Este hombre no hace otra cosa que hablar contra el Lugar santo y contra la Ley. Nosotros le hemos oído decir que Jesús de Nazaret destruirá este Lugar y cambiará las costumbres que nos ha transmitido Moisés.»

En ese momento, los que estaban sentados en el Sanedrín tenían los ojos clavados en él y vieron que el rostro de Esteban parecía el de un ángel.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 118, 23-24. 26-27. 29-30 (R.: 1)

 

R.    Felices los que siguen la ley del Señor.

 

Aunque los poderosos se confabulen contra mí,

yo meditaré tus preceptos.

Porque tus prescripciones son todo mi deleite,

y tus preceptos, mis consejeros. R.

 

Te expuse mi conducta y tú me escuchaste:

enséñame tus preceptos.

Instrúyeme en el camino de tus leyes,

y yo meditaré tus maravillas. R.

 

Apártame del camino de la mentira,

y dame la gracia de conocer tu ley.

Elegí el camino de la verdad,

puse tus decretos delante de mí. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    6, 22-29

 

Después de que Jesús alimentó a unos cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el agua. Al día siguiente, la multitud que se había quedado en la otra orilla vio que Jesús no había subido con sus discípulos en la única barca que había allí, sino que ellos habían partido solos.

Mientras tanto, unas barcas de Tiberíades atracaron cerca del lugar donde habían comido el pan, después que el Señor pronunció la acción de gracias. Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo llegaste?»

Jesús les respondió: «Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse. Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello.»

Ellos le preguntaron: « ¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?»

Jesús les respondió: «La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado.»

 

Palabra de Dios.

 

Para reflexionar

 

  • Hoy aparece como protagonista de la vida de la primera comunidad uno de los diáconos, elegido por los apóstoles para el servicio de las mesas. Esteban, dará testimonio de Cristo ante el pueblo y las autoridades, con la misma valentía y lucidez que Pedro y los demás apóstoles.
  • Su manera de pensar y de hablar provocaba el descontento incluso de los judíos «libertos», que se llamaban así porque, después de haber sido llevados como esclavos fuera de Palestina, habían sido liberados y devueltos. Estos eran más abiertos que los judíos de Jerusalén. Por eso tenían sinagoga propia. Aún a ellos les resulta inadmisible que Esteban, lleno del Espíritu, les muestre con su elocuencia cómo Jesús, el Resucitado, ha superado la ley y el Templo, y que sólo en Él está la salvación.
  • Por eso le acusan de subversión. Esteban no hace sino repetir las palabras de Jesús. Ha comprendido que el verdadero templo de Dios, el lugar donde Dios habita, no es una construcción de piedra, sino el pueblo de Dios en su totalidad. Allí donde haya un creyente, allí hay un templo donde Dios habita.
  • Esteban surge como el iniciador formal de la ruptura de los moldes del judaísmo. Cabeza visible del movimiento de los «helenistas», que se presentan en confrontación con los “hebreos” que querían vivir un cristianismo dentro del marco de la ley y el templo.
  • Esteban conoce bien al mundo griego, sabe que el universo no se reduce a Jerusalén: por todas partes hay hombres que esperan la salvación. Comprende que la Iglesia no ha de quedar reducida a un gheto en medio del mundo judío.
  • El desenlace esperado es su martirio, precedido de su transfiguración donde declara que ve «al Hijo del hombre a la derecha de Dios». Sus últimas palabras son semejantes a las de Jesús: «Recibe mi espíritu… No les tomes en cuenta este pecado». Así termina la misión en Jerusalén.

***

  • Jesús y sus discípulos, durante la noche, se trasladaron de los alrededores de Tiberíades a la ciudad de Cafarnaún. Al amanecer, la gente que había participado en el milagro de la multiplicación de los panes, al no encontrarlos, se fue a buscarlos. Pero Jesús les tiene que echar en cara que la motivación de esta búsqueda no es porque han visto signos, sino porque comieron pan hasta saciarse. Se quedan en el hecho, pero no llegan al mensaje.
  • Con sus milagros, Jesús quiere que los hombres descubran su persona, su misión: que crean en el Dios que lo ha enviado.
  • Jesús va conduciendo con paciencia a sus oyentes hacia la verdadera fe, a que descubran que Él es la Luz, la Vida, el Pastor. A partir del pan que han comido con gusto y abundantemente, los ayudará a creer que es el pan que da la vida eterna.
  • Jesús con una pedagogía admirable, fue conduciendo a la gente a partir de las necesidades meramente humanas a la fe en Él. Buscar a Jesús porque multiplica el pan es un punto de partida.
  • Para un pueblo de hombres sencillos y trabajadores, agobiados por una Ley que oprimía, guiados por dirigentes religiosos legalistas y sometidos a un reinado local ambicioso y a un Imperio que exigía tributos desmesurados: creer al enviado de Dios, significaba reconocer al Mesías político que los liberaría de su dolorosa situación.
  • Pero Jesús propone una transformación radical interior, una inversión de los valores. Creer en Dios y en su enviado, significa no esperar pasivamente que todo llegue por su fuerza y poder, sino afrontar la realidad y comprometerse en unión con otros a cambiar la situación en que viven, desde el cambio personal y viviendo la experiencia del amor fraternal.
  • Igual que la gente de Cafarnaúm, que desconcertada, busca y no encuentra respuesta al sentido de su vida; el hombre de hoy, como el de todos los tiempos, aunque tal vez no conscientemente, busca felicidad, seguridad, vida y verdad. Del mismo modo que Jesús, también nosotros deberíamos ayudar a nuestros hermanos a llegar a captar a Jesús como la respuesta de Dios a todos nuestros deseos y valores.
  • Como sus discípulos vamos al encuentro del pan que Jesús nos da. La Eucaristía no es como el maná del desierto: un símbolo perecedero. La Eucaristía es un encuentro permanente con Dios en la persona de Jesús.
  • El Pan eucarístico es la Carne salvadora de Cristo. Recibirlo es reconocerlo como único camino de salvación. Esta conciencia nos debe llevar a vivir el día a día mucho más decididamente en el seguimiento de ese Cristo Jesús, que es a la vez nuestro Alimento y nuestro Maestro en el camino de la vida.

 

Para discernir

 

  • ¿Por qué buscamos a Jesús?
  • ¿Buscamos lo que nos da o lo buscamos a Él?
  • ¿Qué le aporta a mi vida comulgar?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…La obra de Dios es creer en aquel que él ha enviado…

 

Para la lectura espiritual

 

Debemos dar un tono de valentía a nuestra vida cristiana, tanto a la privada como a la pública, para no convertirnos en seres insignificantes en el plano espiritual e incluso en cómplices del hundimiento general. ¿Acaso no buscamos, de manera ilegítima, en nuestra libertad un pretexto para dejarnos imponer por los otros el yugo de opiniones inaceptables?

Sólo son libres los seres que se mueven por sí mismos, nos dice santo Tomás. Lo único que nos ata interiormente, de manera legítima, es la verdad. Esta hará de nosotros hombres libres (cf. Jn 8,32). La actual tendencia a suprimir todo esfuerzo moral y personal no presagia, por consiguiente, un auténtico progreso verdaderamente humano. La cruz se yergue siempre ante nosotros. Y nos llama al vigor moral, a la fuerza del espíritu, al sacrificio (cf. Jn 12,25) que nos hace semejantes a Cristo y puede salvarnos tanto a nosotros como al mundo…

 

Beato Pablo VI, Audiencia general del 21 de marzo de 1975

 

Para rezar

 

Sí, es justo que te alabemos y te adoremos,

Dios Eterno, pues escoges las cosas consideradas

locas e insignificantes,

indicas caminos de vida inclusivos y revelas

tu poder en la tarea diaconal.

Gracias te damos, porque Jesús oyó el clamor

de las personas excluidas y no se inclinó ante el poder que pisa.

Por amor a un nuevo mundo de relaciones solidarias,

él se ofreció en sacrificio por nosotros.
Cristo ha muerto, Cristo ha resucitado,

Cristo vendrá otra vez.
Envía tu Espíritu Santo, para que transforme corazones,

valores y estructuras.

Concede que, en la mesa de comunión,

al recibir el pan de vida y la copa de la salvación,

sea fortalecido nuestro empeño por un mundo al revés,

en el que prevalezcan los valores de la vida, la justicia, la paz y la libertad.
Ven, Espíritu Santo, ven atiende nuestro llamado.

Acuérdate, Señor, de las personas que, en todas las épocas,

culturas y lugares, ofrecieron su vida

en defensa de los necesitados y de la solidaridad.

Guíanos, con ellas, y con todos nuestros seres queridos ya fallecidos,

a la alegría de la fiesta en el Reino que, en Cristo, nos preparaste.

 

Traducido y ampliado por G. Oberman – Dora Sipowicz. Pedro Casaldaliga

 

Martes de la semana III de Pascua

 

El que viene a mí jamás tendrá hambre

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    7, 51-8, 1a

 

Esteban decía al pueblo, a los ancianos y a los escribas:

« ¡Hombres rebeldes, paganos de corazón y cerrados a la verdad! Ustedes siempre resisten al Espíritu Santo y son iguales a sus padres. ¿Hubo algún profeta a quien ellos no persiguieran? Mataron a los que anunciaban la venida del Justo, el mismo que acaba de ser traicionado y asesinado por ustedes, los que recibieron la Ley por intermedio de los ángeles y no la cumplieron.»

Al oír esto, se enfurecieron y rechinaban los dientes contra él. Esteban, lleno del Espíritu Santo y con los ojos fijos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios. Entonces exclamó: «Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios.»

Ellos comenzaron a vociferar y, tapándose los oídos, se precipitaron sobre él como un solo hombre; y arrastrándolo fuera de la ciudad, lo apedrearon. Los testigos se quitaron los mantos, confiándolos a un joven llamado Saulo.

Mientras lo apedreaban, Esteban oraba, diciendo: «Señor Jesús, recibe mi espíritu.»

Después, poniéndose de rodillas, exclamó en alta voz: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado.»

Y al decir esto, expiró. Saulo aprobó la muerte de Esteban.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 30, 3cd-4. 6ab y 7b y 8a. 17 y 21ab (R.: 6a)

 

R.    Señor, yo pongo mi vida en tus manos.

 

Sé para mí una roca protectora,

un baluarte donde me encuentre a salvo,

porque tú eres mi Roca y mi baluarte:

por tu Nombre, guíame y condúceme. R.

 

Yo pongo mi vida en tus manos:

tú me rescatarás, Señor, Dios fiel.

Confío en el Señor.

¡Tu amor será mi gozo y mi alegría! R.

 

Que brille tu rostro sobre tu servidor,

sálvame por tu misericordia;

Tú los ocultas al amparo de tu rostro

de las intrigas de los hombres. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    6, 30-35

 

La gente dijo a Jesús:

« ¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo.»

Jesús respondió: «Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo.»

Ellos le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan.»

Jesús les respondió: «Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.»

 

Palabra de Dios.

 

Para reflexionar

 

  • Lucas hace un cierto paralelismo entre la muerte del diácono Esteban, que sigue siendo el protagonista de la lectura de hoy, y la de Jesús: los dos son acusados de blasfemos ante el Sanedrín por unos testigos falsos, los dos son ajusticiados fuera de la ciudad, los dos mueren entregando su espíritu en manos de Dios y perdonando a sus enemigos.
  • Escuchamos el testimonio final de Esteban antes del martirio. Delante del Sanedrín en pleno, pronuncia un largo discurso, del que sólo escuchamos aquí el final. Es una catequesis muy clara de la Historia de la Salvación, a partir de los grandes personajes del Antiguo Testamento para llegar al Mesías esperado en la plenitud de los tiempos.
  • Esteban, les echa en cara a los judíos que se han resistido una vez más al Espíritu, no han sabido reconocer al Mesías y lo han traicionado y asesinado. Sus oyentes reaccionan furiosamente cuando oyen lo que ellos consideran una blasfemia. Esteban afirma que ve a Jesús, el Hijo del Hombre, en la gloria, de pie a la derecha de Dios. Entonces, lo sacan de la ciudad y se abalanzan sobre él para matarlo, con la colaboración de un joven llamado Saulo.

***

  • En el Evangelio, Juan nos presenta la respuesta de la multitud a las exigencias de Jesús. Por el signo de los panes y los peces, la gente estaba dispuesta a aceptarlo como líder político. Pero, ante la exigencia de aceptarlo como término de la fe, piden signos que lo acrediten como el enviado de Dios.
  • Jesús, como enviado de Dios, les parecía poco comparado con Moisés y le echan en cara que Moisés, en el desierto, los alimentó con el maná y junto al pan para el sustento del cuerpo, también les dio el pan de la ley para el sostenimiento de la comunidad.
  • Esto da lugar Jesús para que realice el discurso sobre el Pan de Vida. Todo el discurso, es como una gran predicación en torno al tema del pan: el pan que multiplicó Jesús el día anterior, el maná que Dios dio al pueblo en el desierto, y el Pan que Jesús quiere anunciar.
  • Se presenta un paralelismo entre Moisés y Jesús, entre el pan que no perece y no sacia, y el pan que da vida eterna. A partir de la experiencia de haber sido saciados el día anterior y del recuerdo histórico del maná de Moisés.
  • Jesús va llevando a los oyentes de este pueblo, a una comprensión más profunda del Pan con el que Dios los quiere alimentar. Las palabras del Señor son tajantes: el maná no era pan del cielo ni dio vida definitiva; ésta la da otro pan, que tiene su origen en el Padre y que no cesa de llover sobre la humanidad.
  • Si en el desierto, el maná fue la prueba de la fidelidad de Dios, a la promesa que había hecho a su pueblo, ahora el mismo Dios quiere dar a la humanidad el Pan verdadero, el pan que da la vida. Ese Pan es Jesús mismo, en el que hay que creer.
  • Jesús se proclamará como el pan de vida. Este pan, que es Jesús mismo, es un don continuo del amor del Padre; la adhesión a Él satisface toda necesidad del hombre. Nosotros por la fe reconocemos a Jesús como el Pan de la vida, el que nos da fuerza para vivir. En cada Eucaristía, el Señor, ahora Glorioso y Resucitado, se nos da Él mismo como alimento de vida.
  • Sólo la vida en el amor de Dios, puede dar sentido a la vida. Jesús es el pan que da la vida por eso solo Él nos sacia, solo su amor llena nuestros vacíos y nuestras soledades. La vida en Cristo se transforma en plenitud. Alimentados por Jesús nuestra hambre ha sido saciada y simplemente, vivimos en la Presencia del Dios de la vida; vivimos dejándonos guiar por Él, sin temor y sin buscar ninguna señal.

 

Para discernir

 

  • ¿Cuáles son los panes que alimentan mi vida?
  • ¿Qué lugar tiene el pan vivo de Jesús en mis opciones cotidianas?
  • ¿Me dejo transformar por la Eucaristía o quiero que la eucaristía transforme mágicamente mi vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…El que cree en Jesús jamás tendrá hambre y jamás tendrá sed…

 

Para la lectura espiritual

 

…Edith Stein, enviada al campo de concentración, escribía en agosto de 1942:

 

«Soy feliz por todo. Sólo podemos dar nuestra aquiescencia a la ciencia de la cruz experimentándola hasta el final. Repito en mi corazón: «Ave crux, spes unica, “Salve, oh cruz, única esperanza”».

Y leemos en su testamento: «Desde ahora acepto la muerte que Dios ha predispuesto para mí, en aceptación perfecta de su santísima voluntad, con alegría. Pido al Señor que acepte mi vida y mi muerte para su gloria y alabanza, por todas las necesidades de la Iglesia, para que el Señor sea aceptado por los suyos y para que venga su Reino con gloria, para la salvación de Alemania y por la paz del mundo. Y, por último, también por mis parientes, vivos y difuntos, y por todos aquellos que Dios me ha dado: que ninguno se pierda».

Edith estaba preparada: «Dios hacía pesar de nuevo su mano sobre su pueblo: el destino de mi pueblo era el mío»….

 

Para rezar

 

Cerca de Ti

 

Qué bien se está cerca  de  ti,  Jesús Eucaristía!
pareciera  como si todas las tormentas del espíritu
se disiparan y las inquietudes se volvieran humo
que se lleva el viento.

Cerca de ti, es comenzar a vivir el  gozo  del cielo
abrir desmedidamente los ojos luminosos  del corazón
y dejar  que nos invada el misterio santo,
el gozo inefable de la bendita iluminación.

Cerca de ti, el alma encuentra paz, y el corazón
descanso y los anhelos pronta satisfacción.
Cerca de ti, ¡Jesús Eucaristía!, como cambian
las cosas  de qué manera tan diferente
contemplamos las creaturas y sus enigmáticos
procederes. Cerca de ti, adquieren su verdadera
dimensión, su valor e importancia todas las cosas.

Así quiero vivir mi existencia, cerca de ti, Jesús
Eucaristía…  Adorándote, amándote…
en una contemplación sin mediodía, ni ocaso,
como será allá en el reino de los cielos.

 

Miércoles de la semana III de Pascua

 

El que ve al Hijo tiene Vida Eterna

 

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    8, 1b-8

 

Ese mismo día, se desencadenó una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén. Todos, excepto los Apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaría.

Unos hombres piadosos enterraron a Esteban y lo lloraron con gran pesar. Saulo, por su parte, perseguía a la Iglesia; iba de casa en casa y arrastraba a hombres y mujeres, llevándolos a la cárcel.

Los que se habían dispersado iban por todas partes anunciando la Palabra.

Felipe descendió a una ciudad de Samaría y allí predicaba a Cristo. Al oírlo y al ver los milagros que hacía, todos recibían unánimemente las palabras de Felipe. Porque los espíritus impuros, dando grandes gritos, salían de muchos que estaban poseídos, y buen número de paralíticos y lisiados quedaron curados. Y fue grande la alegría de aquella ciudad.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 65, 1-3a. 4-5. 6-7a (R.: 1)

 

R.    ¡Aclame al Señor toda la tierra!

 

¡Aclame al Señor toda la tierra!

¡Canten la gloria de su Nombre!

Tribútenle una alabanza gloriosa,

digan al Señor: « ¡Qué admirables son tus obras!» R.

 

Toda la tierra se postra ante ti,

y canta en tu honor, en honor de tu Nombre.

Vengan a ver las obras del Señor,

las cosas admirables que hizo por los hombres. R.

 

El convirtió el Mar en tierra firme,

a pie atravesaron el Río.

Por eso, alegrémonos en él,

que gobierna eternamente con su fuerza. R.

   

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    6, 35-40

 

Jesús dijo a la gente:

«Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed. Pero ya les he dicho: ustedes me han visto y sin embargo no creen. Todo lo que me da el Padre viene a mí, y al que venga a mí yo no lo rechazaré, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la de aquel que me envió.

La voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que él me dio, sino que lo resucite en el último día.

Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en él, tenga Vida eterna y que yo lo resucite en el último día.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La muerte de Esteban desató una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén. Todos, a excepción de los Apóstoles se dispersaron por las regiones de Judea y Samaría. La persecución ha provocado el comienzo de la gran «expansión» misionera del evangelio. El movimiento ha comenzado: el evangelio no queda encerrado en Jerusalén ni en el mundo judío.
  • La Iglesia, tal como Jesús la ha querido, llevará el evangelio hasta los «confines de la tierra», y no será una simple prolongación del judaísmo con sus estrechas tentaciones nacionalistas. El evangelio está destinado a todas las naciones y debe ser proclamado en todas las lenguas. El simbolismo del milagro de Pentecostés tenía que hacerse realidad.
  • Felipe huye y en su camino pasa por Samaria. Los judíos despreciaban a los samaritanos, considerándolos un pueblo bastardo, que al haberse mezclado con gentiles, habían adquirido costumbres heréticas.
  • La multitud unánimemente escucha con atención las palabras de Felipe acerca de Jesús, y su predicación obtiene un gran éxito en ese mundo nuevo, que no está aferrado a sus propias certezas y prejuicios.
  • La Palabra de Dios, es anunciada en «palabras de hombres», y toca el corazón provocando una gran alegría.

***

  • En el evangelio vemos como Cristo se esfuerza en hacer pasar a sus interlocutores del recuerdo de los signos realizados por Moisés, a la constatación de los que El mismo realiza, y desde estos, al misterio de su propia persona y de su misión.
  • El Padre toma la iniciativa porque quiere “salvar” a los hombres. La respuesta por parte del hombre es “ir a Jesús”. “Ver” al Hijo, es reconocer su relación con el Padre, expresada por la obediencia a su voluntad y su misión. Para Juan esto debe reproducirse en la relación de Jesús con el discípulo.
  • El Hijo, obediente al Padre es enviado; el discípulo obediente al Hijo es enviado en su nombre.
  • “Creer” y “venir a Jesús”, aparecen aquí como equivalentes. La fe, es una “actitud vital de adhesión a la persona de Cristo”, más que ser el “asentimiento intelectual a una suma de verdades ” aunque no las excluye. “Venir a Jesús”, es imitarlo, es reproducir su actitud en nuestra vida.
  • El mismo Jesús quiere saciarnos en el hambre que tenemos de una existencia abierta a la trascendencia, al anhelo de felicidad, justicia, paz y amor verdaderos; a la vida en la plenitud de sus posibilidades y de su perfecta realización; lo que el evangelista llama sintéticamente “vida eterna”.
  • Y lo hace con su propia vida, que se nos da como alimento. En Él, encontramos la fuerza para vivir como discípulos, y continuar trabajando como testigos de su resurrección. Este Pan de Vida nos hace uno con Él, para que continúe su obra de salvación en el mundo y su historia.
  • Sólo unidos a Él, debemos ser un pan que se entrega por el bien de los demás. Si bien el mal existe en el mundo; mucho más fuerte es la misericordia de Dios, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Saciar las hambres, levantar a nuestro prójimo de sus miserias, compartir lo propio con todos, es nuestra contribución para que la resurrección de Cristo se haga realidad en el mundo.

 

Para discernir

 

  • ¿Soy testigo con mi vida de la resurrección de Cristo?
  • ¿Me acerco a la Eucaristía como a un encuentro con Jesús resucitado?
  • ¿Experimento la necesidad del Pan de Vida para vivir cristianamente?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Grandes son tus obras Señor…

 

Para la lectura espiritual

 

…Existe una compenetración entre el sufrimiento —llamémoslo cruz, una palabra que lo resume y transfigura— y el compromiso apostólico, esto es, la construcción de la Iglesia. No es posible ser apóstol sin cargar con la cruz. Y si hoy se ofrece el deber y el honor del apostolado a todos los cristianos de manera indistinta, para que la vida cristiana se revele hoy tal cual es y debe ser, es señal de que ha sonado la hora para todo el pueblo de Dios: todos nosotros debemos ser apóstoles, todos nosotros debemos cargar con la cruz.

Para construir la Iglesia es preciso esforzarse, es preciso sufrir. Esta conclusión desconcierta ciertas concepciones erróneas de la vida cristiana presentada bajo
el aspecto de la facilidad, de la comodidad, del interés temporal y personal, cuando su rostro tiene que estar siempre marcado por el signo de la cruz, por el signo del sacrificio soportado y realizado por amor: amor a Cristo y a Dios, amor al prójimo, cercano o alejado. Y no es ésta una visión pesimista del cristianismo, sino una visión realista. La Iglesia debe ser un pueblo de fuertes, un pueblo de testigos animosos, un pueblo que sabe sufrir por su fe y por su difusión en el mundo, en silencio, de modo gratuito y con amor…

 

Beato Pablo VI, Audiencia general
del 1 de septiembre de 1976.

 

Para rezar

 

Gracias Señor por la Eucaristía

 

Gracias Señor, porque en la última cena

partiste tu pan y vino en infinitos trozos,

para saciar nuestra hambre y nuestra sed…

Gracias Señor, porque en el pan y el vino nos entregas

tu vida y nos llenas de tu presencia.

Gracias Señor, porque nos amaste hasta el final,

hasta el extremo que se puede amar:

morir por otro, dar la vida por otro.

Gracias Señor, porque quisiste celebrar tu entrega,

en torno a una mesa con tus amigos,

para que fuesen una comunidad de amor.

Gracias Señor, porque en la eucaristía nos haces UNO contigo,

nos unes a tu vida, en la medida en que estamos

dispuestos a entregar la nuestra…

Gracias, Señor, porque todo el día puede ser una preparación

para celebrar y compartir la eucaristía…

Gracias, Señor, porque todos los días puedo volver a empezar,

y continuar mi camino de fraternidad con mis hermanos,

y mi camino de transformación en ti.

 

 

Jueves de la semana III de Pascua

 

Yo soy el pan vivo bajado del cielo

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    8, 26-40

 

El Ángel del Señor dijo a Felipe: «Levántate y ve hacia el sur, por el camino que baja de Jerusalén a Gaza: es un camino desierto.» El se levantó y partió.

Un eunuco etíope, ministro del tesoro y alto funcionario de Candace, la reina de Etiopía, había ido en peregrinación a Jerusalén y se volvía, sentado en su carruaje, leyendo al profeta Isaías.

El Espíritu dijo a Felipe: «Acércate y camina junto a su carro.»

Felipe se acercó y, al oír que leía al profeta Isaías, le preguntó: « ¿Comprendes lo que estás leyendo?»

El respondió: « ¿Cómo lo puedo entender, si nadie me lo explica?»

Entonces le pidió a Felipe que subiera y se sentara junto a él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era el siguiente:

Como oveja fue llevado al matadero; y como cordero que no se queja ante el que lo esquila, así él no abrió la boca. En su humillación, le fue negada la justicia. ¿Quién podrá hablar de su descendencia, ya que su vida es arrancada de la tierra?

El etíope preguntó a Felipe: «Dime, por favor, ¿de quién dice esto el Profeta? ¿De sí mismo o de algún otro?»

Entonces Felipe tomó la palabra y, comenzando por este texto de la Escritura, le anunció la Buena Noticia de Jesús.

Siguiendo su camino, llegaron a un lugar donde había agua, y el etíope dijo: «Aquí hay agua, ¿qué me impide ser bautizado?» Y ordenó que detuvieran el carro; ambos descendieron hasta el agua, y Felipe lo bautizó.

Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe, y el etíope no lo vio más, pero seguía gozoso su camino.

Felipe se encontró en Azoto, y en todas las ciudades por donde pasaba iba anunciando la Buena Noticia, hasta que llegó a Cesarea.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 65, 8-9. 16-17. 20 (R.:1)

 

R.    ¡Aclame al Señor toda la tierra!

 

Bendigan, pueblos, a nuestro Dios,

hagan oír bien alto su alabanza:

él nos concedió la vida

y no dejó que vacilaran nuestros pies. R.

 

Los que temen al Señor, vengan a escuchar,

yo les contaré lo que hizo por mí:

apenas mi boca clamó hacia él,

mi lengua comenzó a alabarlo. R.

 

Bendito sea Dios,

que no rechazó mi oración

ni apartó de mí su misericordia. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    6, 44-51

 

Jesús dijo a la gente:

«Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en el libro de los Profetas: Todos serán instruidos por Dios.

Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí. Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre.

Les aseguro que el que cree, tiene Vida eterna.

Yo soy el pan de Vida. Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron. Pero este es el pan que desciende del cielo, para que aquel que lo coma no muera.

Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El evangelio se encamina ya hacia los “confines de la tierra”, el diácono Felipe convertirá a un alto funcionario de la Reina de Etiopía. Sólo algunos meses después de la resurrección de Jesús habrá un primer cristiano en el sur del Nilo, actual Sudán, en pleno corazón de África.
  • Por el camino dos vehículos se cruzan y el espíritu le dijo a Felipe que se acerque y alcance ese carruaje. Los dos conductores dialogan. El etíope está leyendo la Biblia que debió comprar en su viaje a Jerusalén. Se trata de un creyente en el Dios de los padres que había ido a adorar en Jerusalén. Está leyendo en el profeta Isaías, el poema del Siervo y hay un pasaje que no entiende. Se sorprende de que el “justo” sea conducido al matadero como un cordero mudo, de que la vida del “justo” sea humillada y de que se termine en el fracaso.
  • Felipe partiendo de ese texto bíblico le anunció la Buena Nueva de Jesús. La humillación de Jesús es un fracaso aparente, sólo es un paso. La finalidad de la vida de Jesús no ha sido la muerte en el calvario, sino la alegría de Pascua. La finalidad de la vida del hombre no es el sufrimiento y la muerte, ni la opresión y la injusticia para siempre sino la vida eterna, la vida resucitada. Era necesario que Cristo sufriera para entrar en su gloria.
  • Felipe que ofrece a su discípulo una catequesis itinerante desemboca en el bautismo. El gesto sacramental realiza lo que la palabra proclama: el eunuco recibe el bautismo porque ha recibido antes la palabra de Dios, y nace a la nueva vida cristiana. Ha encontrado la plenitud de la salvación de Dios en Cristo Jesús por eso su camino toma un nuevo sentido.

***

  • Jesús en el discurso en la sinagoga de Cafarnaúm insiste en la necesidad de la fe, como condición para la Vida. Lo resume asegurando que el que cree tiene vida eterna. A la actitud de “ver”, “venir” y “creer” agrega “dejarse atraer”. La fe es un don de Dios, al que se responde con la decisión personal. El Padre dador de vida instruye desde su amor al hombre. Quien perciba esto se sentirá atraído hacia Jesús.
  • El que cree posee vida definitiva. La adhesión a Jesús es poseer una plenitud de vida que realiza al hombre haciéndolo superar la muerte y asegurando así su liberación. Para los oyentes es un escándalo que Jesús, cuyo origen y padres creían conocer, se presentara como el enviado de Dios, y que hubiera que creer en Él para tener vida.
  • Al final de la lectura de hoy empieza a sonar el verbo «comer». La expresión de Jesús: «yo soy el pan vivo» se amplía porque el pan que Jesús dará es su carne para la vida del mundo. El lugar por excelencia donde Jesús realiza esta entrega fue la cruz. Las palabras que siguen apuntarán también claramente a la Eucaristía, donde celebramos y participamos sacramentalmente de su entrega en la cruz.
  • Si para vivir es necesario el pan de cada día. Para tener la vida eterna es necesario creer en Jesús y en este pan de la Eucaristía que Él ofrece como comida. La Vida eterna es Jesucristo y la vida eterna que Cristo nos ofrece en plenitud es el amor. El verdadero amor, que para ser amor a Dios tiene que ser, necesariamente, amor al prójimo, al hermano cercano y necesitado.
  • La Iglesia no sólo debe proclamar el Nombre del Señor con las palabras, sino que debe convertirse en Pan de Vida eterna para el mundo hambriento de verdadera vida.
  • En el mundo hay muchos signos de muerte; el valor de la vida ha desaparecido de muchos corazones. Sólo el Señor puede resucitar y hacer fecundas nuestras aparentes muertes. Quienes «vemos, venimos, creemos, hemos sido atraídos» y hemos entrado en comunión de Vida con Dios no podemos dejar de proclamar la Vida a quienes están lejos de Dios y lejos de sus hermanos. Nuestra experiencia de Dios no puede quedarse sólo en la oración individualista sino que tiene que reproducir en la vida cotidiana, con los demás, lo que nosotros hemos vivido con gozo.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué vida espero y sueño?
  • ¿Por qué clase de vida doy mi vida?
  • ¿Cuál es la vida que siento que tengo que vivir? ¿Creer en Jesús y recibirlo sacramentalmente nos está ayudando a vivir más alegres, más fuertes, más llenos de vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…El pan que nos da Jesús es su carne para la Vida del mundo…

 

Para la lectura espiritual

 

…Si el siglo XXI se convierte, será a través de una mirada nueva, por medio de la mirada mística, que tiene la propiedad de ver las cosas, por primera vez, de una manera inédita.

Cuando el ser humano se dé cuenta de que está amenazado en su esencia por la cocina infernal de los aprendices de brujos; en su vida, por el peligro mortal de la polución, sin hablar de la polución moral que acabará por darle miedo, quizás experimente entonces la necesidad de ser salvado; y este instinto de salvación es posible que le lleve a buscar en otra parte, muy lejos de los discursos inoperantes de la política o del murmullo de una cultura exangüe, la razón primera de lo que es él. Ahora bien, no la encontrará más que a través del rejuvenecimiento integral de su inteligencia por medio de la contemplación, del silencio, de la atención más extrema y, para decirlo con una sola palabra, de la mística, que no es otra cosa que el conocimiento experimental de Dios…

A. Frossard

 

Para rezar

 

Jesucristo, vida en abundancia,

tú soportaste hasta el final

la debilidad de nuestra carne.

 

Tú, rostro humano de Dios,

plenitud de Dios en fragilidad de carne

te anonadaste

hasta convertirte en pan para nosotros.

 

Que vivamos de tu Espíritu

los que comulgamos en tu carne:

que la muerte no venga a agotar

la vida que nos das

y que será plena

por los siglos de los siglos.

 

Obispos Argentinos

 

Viernes de la semana III de Pascua

 

El que coma de este pan vivirá eternamente

 

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    9, 1-20

 

Saulo, que todavía respiraba amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de traer encadenados a Jerusalén a los seguidores del Camino del Señor que encontrara, hombres o mujeres.

Y mientras iba caminando, al acercarse a Damasco, una luz que venía del cielo lo envolvió de improviso con su resplandor. Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: « Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?»

El preguntó: « ¿Quién eres tú Señor?»

«Yo soy Jesús, a quien tú persigues, le respondió la voz. Ahora levántate, y entra en la ciudad: allí te dirán qué debes hacer.»

Los que lo acompañaban quedaron sin palabra, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco. Allí estuvo tres días sin ver, y sin comer ni beber.

Vivía entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en una visión: « ¡Ananías!»

El respondió: «Aquí estoy, Señor.»

El Señor le dijo: «Ve a la calle llamada Recta, y busca en casa de Judas a un tal Saulo de Tarso. El está orando, y ha visto en una visión a un hombre llamado Ananías, que entraba y le imponía las manos para devolverle la vista.»

Ananías respondió: «Señor, oí decir a muchos que este hombre hizo un gran daño a tus santos en Jerusalén. Y ahora está aquí con plenos poderes de los jefes de los sacerdotes para llevar presos a todos los que invocan tu Nombre.»

El Señor le respondió: «Ve a buscarlo, porque es un instrumento elegido por mí para llevar mi Nombre a todas las naciones, a los reyes y al pueblo de Israel. Yo le haré ver cuánto tendrá que padecer por mi Nombre.»

Ananías fue a la casa, le impuso las manos y le dijo: « Saulo, hermano mío, el Señor Jesús -el mismo que se te apareció en el camino- me envió a ti para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo.»

En ese momento, cayeron de sus ojos una especie de escamas y recobró la vista. Se levantó y fue bautizado. Después comió algo y recobró sus fuerzas.

Saulo permaneció algunos días con los discípulos que vivían en Damasco, y luego comenzó a predicar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 116, 1. 2 (R.: Mc 16, 15)

 

R.    Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia.

 

¡Alaben al Señor, todas las naciones,

glorifíquenlo, todos los pueblos! R.

 

Es inquebrantable su amor por nosotros,

y su fidelidad permanece para siempre. R

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    6, 51-59

 

Los judíos discutían entre sí, diciendo: « ¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?»

Jesús les respondió: «Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.

Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí.

Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente.»

Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaún.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Hoy escuchamos una de las tres versiones que el libro de los Hechos nos trae de la llamada “conversión” de Saulo. Dios prepara el porvenir y dirige el movimiento de su Iglesia. El que hasta hoy es perseguidor, en el plan de Dios, será mañana el gran apóstol de la buena nueva.
  • Lucas ve en Pablo el responsable de la propagación del Evangelio de Jerusalén en Roma. Saulo es un hombre practicante y de firmes convicciones religiosas, empeñado en combatir lo que él considera una secta que cree en una herejía. Este hombre, de pronto, es cegado por un resplandor e interpelado por una voz en su camino a Damasco.
  • Saulo que creía perseguir a los discípulos encuentra a «Jesús». Es sorprendido por Cristo resucitado presente en sus seguidores. Jesús había dicho: «Lo que hagan al más pequeño de los míos, me lo han hecho a mí.» Jesús le dirá: “¿por qué «me» persigues?”
  • La iniciativa ha sido de Cristo Jesús. Dios nos sorprende siempre con la elección que hace de las personas que parecen a veces las menos indicadas. Elige como su testigo al que más persigue a su comunidad. Sin embargo, Pablo es un instrumento elegido por Jesús para dar a conocer su nombre.
  • La respuesta de Pablo a Cristo es firme y generosa porque tiene calidad humana y religiosa. El encuentro con el Resucitado lo transforma y se ocupa de la fe siguiendo las reglas fijadas en la época por el catecumenado. A pesar de sus iniciales reticencias, Ananías ejerce aquí su padrinazgo. La iniciación dura al menos tres días; recibe la imposición de manos y sus sentidos son sanados y termina con el bautismo.
  • A partir de este momento pasa al primer plano de las narraciones del libro de los Hechos y será el principal protagonista de las empresas misioneras de la segunda parte del libro.
  • La visión luminosa del camino de Damasco ha influenciado la misión de Pablo y el contenido de su mensaje. Pablo irá a revelar esta luz a las naciones.
  • El haber descubierto que el crucificado había resucitado, entraña para él la obligación de reconocer en la cruz un instrumento de salvación, que sustituye a la antigua ley.

***

  • Estamos en el final del discurso de Jesús sobre el Pan de la vida. Antes hablaba de ver y creer en el enviado de Dios. Ahora habla de comer y beber la Carne y la Sangre que Jesús va a dar para la vida del mundo en la cruz.
  • En la mentalidad de los contemporáneos de la comunidad cristiana, comer la carne y beber la sangre era un verdadero sacrilegio. La sangre debía ser vertida en la piedra del sacrificio. La separación de sangre y carne significaba la muerte. En este contexto se refiere por igual a la Eucaristía y a la muerte en la cruz.
  • Quien se decide a participar de la suerte de Jesús debía ser consciente de que arriesga su propio destino. La Eucaristía es en este contexto solidaridad total con el crucificado. Entregando la vida se recibe la resurrección definitiva.
  • Para que no haya dudas, aclara que el pan que se consagra en la Eucaristía es verdaderamente su cuerpo. No es una presencia “simbólica”, o meramente espiritual, sino que es real y substancialmente su cuerpo. Por eso, se trata de comer a Jesús y esto es precisamente lo que nos da la Vida.
  • El fruto del comer y beber a Cristo es el mismo que el de creer en Él: participar de su vida. Antes había dicho: «el que cree, tiene vida eterna». Ahora dice: «el que come este pan vivirá para siempre». En dos versículos se describe la comunión que se da entre el Resucitado y sus fieles desde la Eucaristía.
  • La unión de Cristo con su Padre es misteriosa, vital y profunda. Así quiere Cristo que sea la de los que lo reciben y comen.
  • La vida de Cristo es la vida de Dios. Cristo vive por el Padre y el que comulga vivirá por Cristo. No hay para el cristiano, otra forma de vida sino la del mismo Dios. Vida que se dona, se entrega, se sacrifica, se regala.
  • El cristiano, como Jesús, tiene que vivir para los otros, para los favoritos de Dios: los pobres, los pequeños, los sufridos.
  • Comulgar es comer la carne del Hijo del hombre para vivir como el Hijo del hombre. Se comulga para mantener la unión: para pensar como Él, para hablar como Él, para amar como Él.
  • Quien se alimenta de Cristo, quien hace suya su Vida y su Misión debe saber que el Señor nos envió al mundo para que el mundo se salve no porque nosotros seamos los autores de la salvación, sino porque el Señor quiere que su encarnación se prolongue, con toda su entrega, con toda su fuerza salvadora, por medio de su Iglesia.

 

Para discernir

 

  • ¿Iluminan las palabras de Jesús mi vivencia de la Eucaristía?
  • ¿Desde qué caminos entro en comunión con la vida de Jesús?
  • ¿Qué implica para mi vida de discípulo de Jesús la comunión con el Resucitado para vivir el estilo de vida del Crucificado?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…El que come a Jesús vivirá por Él…

Para la lectura espiritual

 

…Ante las pruebas que agitan hoy a la Iglesia —el fenómeno de la secularización, que amenaza con disolver o marginar la fe, la falta de vocaciones sacerdotales y religiosas, las dificultades con las que se encuentran las familias para vivir un matrimonio cristiano—, hace falta recordar la necesidad de la oración.

La gracia de la renovación o de la conversión no se dará más que a una Iglesia en oración. Jesús oraba en Getsemaní para que su pasión correspondiera a la voluntad del Padre, a la salvación del mundo. Suplicaba a sus apóstoles que velaran y oraran para no entrar en tentación (cf. Mt 26,41). Habituemos a nuestro pueblo cristiano, personas y comunidades, a mantener una oración ardiente al Señor, con María…

 

Juan Pablo II, Discurso a Ios obispos
de Suiza,
julio de 1984

 

Para rezar

 

Al amor de los amores, Jesús Sacramentado

 

Sagrario del Altar el nido de tus más tiernos y regalados amores.

Amor me pides, Dios mío, y amor me das;

tu amor es amor de cielo, y el mío,

amor mezclado de tierra y cielo;

el tuyo es infinito y purísimo; el mío, imperfecto y limitado.

Sea yo, Jesús mío, desde hoy, todo para Ti,

como Tú los eres para mí.

Que te ame yo siempre, como te amaron los Apóstoles;

y mis labios besen tus benditos pies,

como los besó la Magdalena convertida.

Mira y escucha los extravíos de mi corazón arrepentido,

como escuchaste a Zaqueo y a la Samaritana.

 

Déjame reclinar mi cabeza en tu sagrado pecho

como a tu discípulo amado San Juan.

Deseo vivir contigo, porque eres vida y amor.

Por sólo tus amores, Jesús, mi bien amado,

en Ti mi vida puse, mi gloria y porvenir.

Y ya que para el mundo soy una flor marchita,

no tengo más anhelo que, amándote, morir.

 

Santa Teresa de Lisieux

 

Sábado de la tercera semana

 

…Tú tienes palabras de Vida Eterna…

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    9, 31-42

 

La Iglesia, entre tanto, gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría. Se iba consolidando, vivía en el temor del Señor y crecía en número, asistida por el Espíritu Santo.

Pedro, en una gira por todas las ciudades, visitó también a los santos que vivían en Lida. Allí encontró a un paralítico llamado Eneas, que estaba postrado en cama desde hacía ocho años.

Pedro le dijo: «Eneas, Jesucristo te devuelve la salud: levántate, y arregla tú mismo la cama.» Él se levantó en seguida, y al verlo, todos los habitantes de Lida y de la llanura de Sarón se convirtieron al Señor.

Entre los discípulos de Jope había una mujer llamada Tabitá, que quiere decir «gacela». Pasaba su vida haciendo el bien y repartía abundantes limosnas. Pero en esos días se enfermó y murió. Después de haberla lavado, la colocaron en la habitación de arriba.

Como Lida está cerca de Jope, los discípulos, enterados de que Pedro estaba allí, enviaron a dos hombres para pedirle que acudiera cuanto antes. Pedro salió en seguida con ellos. Apenas llegó, lo llevaron a la habitación de arriba. Todas las viudas lo rodearon y, llorando, le mostraban las túnicas y los abrigos que les había hecho Tabitá cuando vivía con ellas.

Pedro hizo salir a todos afuera, se puso de rodillas y comenzó a orar. Volviéndose luego hacia el cadáver, dijo: «Tabitá, levántate». Ella abrió los ojos y, al ver a Pedro, se incorporó. Él la tomó de la mano y la hizo levantar. Llamó entonces a los hermanos y a las viudas, y se la devolvió con vida.

La noticia se extendió por toda la ciudad de Jope, y muchos creyeron en el Señor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 115, 12-13. 14-15. 16-17 (R.: 12)

 

R.    ¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo?

 

¿Con qué pagaré al Señor

todo el bien que me hizo?

Alzaré la copa de la salvación

e invocaré el nombre del Señor. R.

 

Cumpliré mis votos al Señor,

en presencia de todo su pueblo.

¡Qué penosa es para el Señor

la muerte de sus amigos! R.

 

Yo, Señor, soy tu servidor,

tu servidor, lo mismo que mi madre:

por eso rompiste mis cadenas.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,

e invocaré el nombre del Señor. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    6, 60-69

 

Después de oírlo, muchos de sus discípulos decían: «¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?»

Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban, les dijo: «¿Esto los escandaliza? ¿Qué pasará entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes? El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida. Pero hay entre ustedes algunos que no creen.»

En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar.

Y agregó: «Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede.»

Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo.

Jesús preguntó entonces a los Doce: «¿También ustedes quieren irse?»

Simón Pedro le respondió: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna. Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pedro sale de Jerusalén y hace un recorrido por las comunidades cristianas a modo de visita pastoral para reanimarlas en su fe.
  • Su presencia va acompañada por dos hechos milagrosos: la curación de un paralítico llamado Eneas, en Lida, y la resurrección de una discípula llamada Tabita que había fallecido en Jafa. La fuerza curativa de Jesús se ha comunicado ahora a sus discípulos. Pedro explícitamente invoca el nombre de Jesús para realizar estos signos prodigiosos.
  • El primer ciclo de visitas pastorales, termina en la casa de Simón, un curtidor de pieles que vive cerca del mar. El oficio de curtir pieles era despreciable para los judíos, y la cercanía al mar no era muy bien vista. La presencia de Pedro en esta casa, demostrará cómo, las comunidades que han roto con la mentalidad judía son lugar de revitalización para los misioneros.
  • Jesús, su Espíritu y la comunidad misma, con sus ministros, son los protagonistas de la historia de la Iglesia. Jesús, sigue presente en su Iglesia, la llena de fuerza por su Espíritu y sigue así actuando a través de ella.

    ***

  • El discurso de Jesús sobre el Pan de la vida, provoca distintas reacciones en sus oyentes. Les resulta «duro» e imposible de admitir. Los escandaliza que Jesús, afirme con decisión, que es el enviado de Dios; que hay que creer en Él para tener vida, y que afirme que hay que «comer su carne y beber su sangre» para participar de la vida de Dios.
  • La crisis alcanza de lleno a los discípulos, a quienes este modo de hablar les resulta muy duro.
  • Jesús responde invitándolos a mirar el camino del Crucificado; lo que Jesús pide, Él lo ha vivido primero. También los invita a tomar conciencia de que esto se realiza por el don vivificador del Espíritu. Los invita a acoger la propuesta como un don. Jesús no pide nada que no puedan vivir. El soplo del “Espíritu” ayuda a encarnar cada “palabra” suya.
  • Los que se llamaban discípulos quedan puestos a prueba. Al interrogar a los que permanecen, Simón Pedro, hace una confesión de fe afirmando que Jesús es Dios. El último versículo, termina ratificando la exigencia de Jesús al grupo de los verdaderos discípulos.
  • Los verdaderos discípulos no lo abandonaron, aunque en ese momento, pudiera ser que no tuvieran claro lo que representaba su propuesta.
  • También para nosotros este lenguaje es duro. Sólo desde el don de la fe es aceptable. El pan de la eucaristía, carne de Jesucristo, es un pan espiritual, el vino de la eucaristía es una bebida espiritual. Es el Espíritu Santo el que hace de la eucaristía un alimento de vida eterna.
  • En el mundo de hoy, Jesús se convierte en signo de contradicción. Su lenguaje, su propuesta se hace difícil de admitir en la propia vida, si queremos asumir verdaderamente, todo lo que significa creer en Él.
  • Si bien nos anima, nos consuela, nos invita a la esperanza y a la confianza; también es exigente y su estilo de vida está muchas veces en contradicción con los gustos y las tendencias de nuestro mundo.
  • Creer en Jesús, y en concreto también comulgar con Él en la Eucaristía, implica comulgar con su estilo de vida, hacernos cargo de su misión y abrirnos al Espíritu; sin el cual nada de esto sería posible.

     

Para discernir

 

  • ¿Qué nos escandaliza de la propuesta de Jesús?
  • ¿Qué nos resulta más difícil de aceptar?
  • ¿Dónde necesito que el Espíritu me fortalezca más?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Tú tienes Palabras de Vida eterna…

 

Para la lectura espiritual

Nosotros creemos

 

…¡Tenga quien quisiere cuidado de pedir ese pan; nosotras pidamos al Padre Eterno merezcamos recibir el nuestro pan celestial de manera que, ya que los ojos del cuerpo no se pueden deleitar en mirarle por estar tan encubierto, se descubra a los del alma y se le dé a conocer, que es otro mantenimiento de contentos y regalos y que sustenta la vida!

Yo conozco una persona que habíala el Señor dado tan viva fe, que cuando oía a algunas personas decir que quisieran ser en el tiempo que andaba Cristo nuestro bien en el mundo, se reía entre sí, pareciéndole que, teniéndole tan verdaderamente en el Santísimo Sacramento como entonces, que ¿qué más se les daba? Considerábase a sus pies y lloraba con la Magdalena, ni más ni menos que si con los ojos corporales le viera en casa del fariseo. Y aunque no sintiese devoción, la fe la decía que estaba bien allí.

Porque, si no nos queremos hacer bobos y cegar el entendimiento, no hay que dudar; que esto no es representación de la imaginación, como cuando consideramos al Señor en la cruz o en otros pasos de la Pasión, que le representamos en nosotros mismos como pasó. Esto pasa ahora y es entera verdad, y no hay para qué le ir a buscar en otra parte más lejos; sino que, pues sabemos que mientras no consume el calor natural los accidentes del pan, que está con nosotros el buen Jesús, que nos lleguemos a Él. Pues, si cuando andaba en el mundo, de sólo tocar sus ropas sanaba los enfermos, ¿qué hay que dudar que hará milagros estando tan dentro de mí, si tenemos fe, y nos dará lo que le pidiéremos, pues está en nuestra casa?…

 

Santa Teresa de Ávila (1515-1582), carmelita descalza, doctor de la Iglesia -Camino de perfección, 34

 

Para rezar

 

¡Oh Señor!, yo creo y profeso que Tú eres el Cristo Verdadero, el Hijo de Dios vivo que vino a este mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. Acéptame como participante de tu Cena Mística, ¡oh Hijo de Dios!

No revelaré tu Misterio a tus enemigos, ni te daré un beso como lo hizo Judas, sino que como el buen ladrón te reconozco.

Recuérdame, ¡Oh Señor!, cuando llegues a tu Reino. Recuérdame, ¡oh Maestro!, cuando llegues a tu Reino. Recuérdame, ¡oh Santo!, cuando llegues a tu Reino.

Que mi participación en tus Santos Misterios, ¡oh Señor! no sea para mi juicio o condenación, sino para sanar mi alma y mi cuerpo.

¡Oh Señor!, yo también creo y profeso que lo que estoy a punto de recibir es verdaderamente tu Preciosísimo Cuerpo y tu Sangre Vivificante, los cuales ruego me hagas digno de recibir, para la remisión de todos mis pecados y la vida eterna. Amén.

¡Oh Dios!, se misericordioso conmigo, pecador.
¡Oh Dios!, límpiame de mis pecados y ten misericordia de mí.
¡Oh Dios!, perdóname, porque he pecado incontables veces.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TIEMPO PASCUAL – SEMANA II – CICLO B

Martes semana II de Pascua

 

Miércoles semana II de Pascua

 

Jueves semana II de Pascua

 

Viernes semana II de Pascua

 

Sábado semana II de Pascua

 

Martes semana II de Pascua

 

El viento sopla donde quiere

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    4, 32-37

 

La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo era común entre ellos.

Los Apóstoles daban testimonio con mucho poder de la resurrección del Señor Jesús y gozaban de gran estima.

Ninguno padecía necesidad, porque todos los que poseían tierras o casas las vendían y ponían el dinero a disposición de los Apóstoles, para que se distribuyera a cada uno según sus necesidades.

Y as¡ José, llamado por los Apóstoles Bernabé -que quiere decir hijo del consuelo- un levita nacido en Chipre que poseía un campo, lo vendió, y puso el dinero a disposición de los Apóstoles.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 92, 1ab. 1c-2. 5 (R.: 1a)

 

R.    ¡Reina el Señor, revestido de majestad!

 

¡Reina el Señor, revestido de majestad!

El Señor se ha revestido, se ha ceñido de poder. R.

 

El mundo está firmemente establecido:

¡no se moverá jamás!

Tu trono está firme desde siempre,

tú existes desde la eternidad. R.

 

Tus testimonios, Señor, son dignos de fe,

la santidad embellece tu Casa

a lo largo de los tiempos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    3, 7b-15

 

Jesús dijo a Nicodemo: «Ustedes tienen que renacer de lo alto.»

«El viento sopla donde quiere: tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu.»

« ¿Cómo es posible todo esto?», le volvió a preguntar Nicodemo.

Jesús le respondió: « ¿Tú, que eres maestro en Israel, no sabes estas cosas? Te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio.

Si no creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo creerán cuando les hable de las cosas del cielo?

Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo.

De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En estos versículos del Libro de los Hechos nos encontramos con una enunciación del ideal de la Iglesia según Lucas. Todos los miembros escuchan con atención la enseñanza apostólica; hay comunidad de vida, se participa de una comida comunitaria, terminando con la Eucaristía o Cena, tal como Jesús había ordenado; se participa de la oración en la sinagoga porque ya no había sacrificios, pues el Templo había sido destruido, así como de la oración específicamente cristiana, pidiendo sobre todo la venida del Reino; se hacen prodigios y señales que maravillan o impresionan a todos.
  • Sin embargo la descripción de la primera comunidad queda resumida en la afirmación: “lo ponían todo en común”, que pasa a ser el ideal de los cristianos y una fuerza evangelizadora importante para la Iglesia naciente. No son sólo los bienes materiales los que se ponen en común; es también la oración, la fe en la presencia del resucitado, la alegría de estar juntos, las preocupaciones y las esperanzas.

***

  • En el evangelio continúa el diálogo entre Jesús y Nicodemo. A esta altura de la conversación Jesús pone de relieve el carácter misterioso de la realización del nuevo nacimiento “por el agua y el Espíritu Santo”. Su obra va más allá de lo que el hombre puede entender. Por eso la imagen del viento como figura del Espíritu, ayuda a hacer presente lo imposible de expresar en categorías humanas.
  • La libertad, docilidad y apertura hacia el futuro, es la gran característica del hombre que nace del Espíritu. Al comienzo del diálogo, Nicodemo había reconocido a Jesús como Maestro venido de Dios. Ahora Jesús exige ser reconocido verdaderamente en su autoridad y que se acepte su testimonio.
  • Jesús trata de trasmitir en palabras la experiencia que únicamente Él ha podido traer “del cielo”. Esta experiencia es ahora patrimonio de aquellos que aceptan su testimonio y lo comparten.
  • Se trata de una experiencia muy distinta a la que viven Nicodemo y su gente, que manejan la Ley y la Escritura a la perfección; pero se quedan en el campo del cumplimiento legalista, sin dar lugar a una verdadera experiencia del espíritu de la Ley y de la Escritura. Por eso aquellos que representa Nicodemo, no pueden dar el testimonio que brindan los discípulos de Jesús que experimentan desde adentro, la vida completamente nueva que los llama a trascender y a compartirla.
  • Este nuevo comienzo exige de nuestra parte la fe en el Hijo de Dios, enviado por el Padre, como signo de su amor. El simbolismo final de la serpiente de Moisés, no afirma que la humanidad podrá comprender el acontecimiento de la salvación, por medio de la cruz y curar de su mal, como los judíos curaron en el desierto de las picaduras de las serpientes mirando la serpiente de bronce; los discípulos podrán hacerlo, obedeciendo a Dios y dirigiendo la mirada al crucificado portador de la vida eterna. El nuevo nacimiento de Dios y la fe en el Hijo de Dios nos conducen a la verdadera vida.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento que la vida puede ser distinta desde la Pascua?
  • ¿Miro las cosas desde lo alto?
  • ¿Pido la fuerza del Espíritu para vivir como resucitado?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

“Reina, el Señor, glorioso en medio de nosotros».

Para la lectura espiritual

 

…El fin de una comunidad no puede ser sólo ofrecer a sus componentes un sentimiento de bienestar. Su objetivo y su significado son más bien hacer que todos los miembros puedan incitarse unos a otros, día a día, a recorrer juntos el camino de la confianza, con madurez, con lealtad y en medio de la afectividad; que puedan aclarar los malentendidos que se producen; que puedan resolver los conflictos y, sobre todo, que puedan arraigarse en Dios. Y es que, en una comunidad, sólo podremos vivir bien a la larga si dirigimos de continuo nuestra mirada a Dios como nuestra verdadera meta y causa última de nuestra vida…

 

Grün, Así en el cielo como en la tierra, Brescia 1999, p. 151.

 

Para rezar

 

Señor resucitado


 

Tú vives, has resucitado de entre los muertos.

Tú vives, ha sido un milagro patente.

Tú vives, la muerte ha sido vencida.

Tú vives, la vida es más grande que la muerte.

Tú vives, primicia de todos los vivos.

Tú vives, y eres la vida.

Tú vives, tu carne no ha conocido la corrupción.

Tú vives, no has sido abandonado a la muerte.

Tú vives, y nos enseñas el camino de la vida.

Señor Resucitado, sé nuestra fuerza, nuestra vida.

Señor Resucitado, danos la alegría de vivir.

Señor Resucitado, ábrenos a la inteligencia de las Escrituras.

Señor Resucitado, enséñanos a caminar como hermanos a tu encuentro.

Señor Resucitado, haz de nosotros una comunidad en marcha,

una comunidad viva y de vida.

Señor Resucitado, pon calor en nuestros corazones.

Señor Resucitado, pon claridad en nuestros ojos de creyentes.

Señor Resucitado, pon humildad en nuestra vida entera

para reconocerte como vivo.

Señor Resucitado, pon espíritu en nuestra alma

para confesarte delante de todos con valentía.

 

Miércoles semana II de Pascua

 

Tanto amó Dios al mundo


 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    5, 17-26

 

Intervino entonces el Sumo Sacerdote con todos sus partidarios, los de la secta de los saduceos. Llenos de envidia, hicieron arrestar a los Apóstoles y los enviaron a la prisión pública.

Pero durante la noche, el Ángel del Señor abrió las puertas de la prisión y los hizo salir. Luego les dijo: «Vayan al Templo y anuncien al pueblo todo lo que se refiere a esta nueva Vida.» Los Apóstoles, obedeciendo la orden, entraron en el Templo en las primeras horas del día, y se pusieron a enseñar.

Entre tanto, llegaron el Sumo Sacerdote y sus partidarios, convocaron al Sanedrín y a todo el Senado del pueblo de Israel, y mandaron a buscarlos a la cárcel. Cuando llegaron los guardias a la prisión, no los encontraron.

Entonces volvieron y dijeron: «Encontramos la prisión cuidadosamente cerrada y a los centinelas de guardia junto a las puertas, pero cuando las abrimos, no había nadie adentro.»

Al oír esto, el jefe del Templo y los sumos sacerdotes quedaron perplejos y no podían explicarse qué había sucedido. En ese momento llegó uno, diciendo: «Los hombres que ustedes arrestaron, están en el Templo y enseñan al pueblo.»

El jefe de la guardia salió con sus hombres y trajeron a los Apóstoles, pero sin violencia, por temor de ser apedreados por el pueblo.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 7a)

 

R.    El pobre invocó al Señor, y él lo escuchó.

 

Bendeciré al Señor en todo tiempo,

su alabanza estará siempre en mis labios.

Mi alma se gloría en el Señor:

que lo oigan los humildes y se alegren. R.

 

Glorifiquen conmigo al Señor,

alabemos su Nombre todos juntos.

Busqué al Señor: él me respondió

y me libró de todos mis temores. R.

 

Miren hacia él y quedarán resplandecientes,

y sus rostros no se avergonzarán.

Este pobre hombre invocó al Señor:

él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.

 

El Ángel del Señor acampa

en torno de sus fieles, y los libra.

¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!

¡Felices los que en él se refugian! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    3, 16-21

 

Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna.

Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.

En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas.

Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas. En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La Palabra de Dios no se deja encadenar. La obra iniciada con el lisiado, continúa con otros marginados que viven en la periferia de Jerusalén. Todos, son liberados de la terrible carga que significaba la exclusión por causa de las enfermedades físicas y mentales.
  • Los apóstoles han sido detenidos ya una vez por su predicación pero reinciden. Cada detención de los apóstoles, va seguida inmediatamente de una liberación providencial.
  • Hoy, es el signo de las puertas de la prisión, las que no puedan resistir la fuerza del Espíritu. El ángel del Señor los libera y les anima a seguir dando testimonio. El misterio de la liberación pascual, no se les presenta ya a los apóstoles tan sólo como un acontecimiento de la vida de Cristo: se convierte en una experiencia religiosa personal y concreta. Los apóstoles, obedientes, se pusieron a enseñar en el templo ya de mañana. La obra de Dios sigue adelante: no tiene barreras. Las autoridades tienen que volver a mandar que los detengan, aunque con miedo al pueblo. La fe en Cristo Jesús, que predican los apóstoles, la llama el ángel: «ese modo de vida» porque no se trata sólo de un conocimiento, sino de un estilo que revoluciona la vida entera de los hombres que lo aceptan.

***

  • Las palabras de Jesús en el evangelio de san Juan, son parte de la conversación con Nicodemo que había ido a hablar con Jesús durante la noche, evitando ser visto por sus colegas del Sanedrín y del partido de los fariseos. Jesús con delicadeza le hace ver su cobardía: ha preferido, como tantas veces preferimos los seres humanos, las tinieblas a la luz.
  • En este diálogo, Jesús llega a una mayor profundidad en la revelación de su propio misterio: claramente, dice que todo es iniciativa de Dios, que ha demostrado históricamente su amor que quiere la vida eterna para todos. Por eso ha enviado a su Hijo único como mediador y salvador.
  • Lo propio de Dios no es condenar, sino salvar. Jesús lo mostró continuamente durante su vida: recibió a los pecadores, perdonó a la adúltera, buscó la oveja descarriada con toda la ternura del Buen Pastor; tanto al hijo que se fue como al que se quedó, el Padre les ofrece gratuitamente su amor.
  • Dios quiere que el hombre continúe su proyecto, su plan de salvación. A cada uno de nosotros y a todos como su pueblo, nos ofrece y nos encomienda su realización. La salvación consiste en entrar en ese plan. Los hombres frente a la propuesta de salvación, debemos tomar posición a través de nuestras opciones libres. Quien cree en la persona de Jesús no es condenado, pero quien lo rechaza y no cree en el nombre del Hijo de Dios hecho hombre, ya está condenado. La causa de la condena es una sola: la incredulidad, mantener el corazón cerrado y sordo a la Palabra de Jesús. Juan utiliza la imagen luz y la oscuridad.
  • La realidad de la luz y las tinieblas no se juega en el terreno de los conocimientos, sino en el de las obras. Obrar en la verdad es la mejor manera de vivir en la luz. Y obrar en la verdad es vivir en el amor.
  • Al discípulo no le queda otra cosa que hacer suya la invitación a la conversión y al cambio radical de vida. Quien acepta a la persona de Jesús y deja sitio a un amor que lo trasciende, encuentra lo que nadie puede conseguir por sí mismo: poseer la verdadera vida. La Pascua que estamos celebrando nos recuerda que tanto me ha amado Dios, que ha entregado a su Hijo para que creyendo en Él, y siguiéndolo, alcancemos la salvación.
  • Quien se deja llevar por esa corriente de Vida, tendrá vida en abundancia.

 

Para discernir

 

  • ¿Me doy cuenta de la “no medida” del amor de Dios?
  • ¿En qué me cambia?
  • ¿En qué se manifiesta?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Dios me amó y se entregó por mí…

 

Para la lectura espiritual

 

…”La Buena Noticia se convierte en mala noticia cuando es anunciada sin paz ni alegría. Todo el que proclama el amor de Jesús, que perdona y cura, con un corazón amargado es un falso testigo.

Jesús es el salvador del mundo. Nosotros, no. Nosotros estamos llamados a dar testimonio, siempre con nuestra vida y, en ocasiones, con nuestras palabras, de las grandes cosas que Dios ha hecho en favor de nosotros. Ahora bien, ese testimonio debe proceder de un corazón dispuesto a dar sin recibir nada a cambio. Cuanto más confiemos en el amor incondicionado de Dios por nosotros, más capaces seremos de anunciar el amor de Jesús sin condiciones internas ni externas”…

 

H. J. M. Nouwen, trad. esp.: Pan para el viaje, PPC, Madrid 1999.

 

Para rezar

 

Oración de amor a Dios

 

Te amo, Oh mi Dios.
Mi único deseo es amarte
Hasta el último suspiro de mi vida.
Te amo, Oh infinitamente amoroso Dios,
Y prefiero morir amándote que vivir un instante sin Ti.
Te amo, oh mi Dios, y mi único temor es ir al infierno
Porque ahí nunca tendría la dulce consolación de tu amor,
Oh mi Dios, si mi lengua no puede decir
cada instante que te amo, por lo menos quiero
que mi corazón lo repita cada vez que respiro.
Ah, dame la gracia de sufrir mientras que te amo,
Y de amarte mientras que sufro, y el día que me muera
No solo amarte pero sentir que te amo.
Te suplico que mientras más cerca estés de mi hora
final aumentes y perfecciones mi amor por Ti.

Amén.

San Juan María Vianney

Jueves semana II de Pascua

 

Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    5, 27-33

 

Los guardias hicieron comparecer a los Apóstoles ante el Sanedrín, y el Sumo Sacerdote les dijo: «Nosotros les habíamos prohibido expresamente predicar en ese Nombre, y ustedes han llenado Jerusalén con su doctrina. ¡Así quieren hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre!»

Pedro, junto con los Apóstoles, respondió: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús, al que ustedes hicieron morir suspendiéndolo del patíbulo. A él, Dios lo exaltó con su poder, haciéndolo Jefe y Salvador, a fin de conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Nosotros somos testigos de estas cosas, nosotros y el Espíritu Santo que Dios ha enviado a los que le obedecen.»

Al oír estas palabras, ellos se enfurecieron y querían matarlos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 33, 2 y 9. 17-18. 19-20 (R.: 7a)

 

R.    El pobre invocó al Señor, y él lo escuchó.

 

Bendeciré al Señor en todo tiempo,

su alabanza estará siempre en mis labios.

¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!

¡Felices los que en él se refugian! R.

 

El Señor rechaza a los que hacen el mal

para borrar su recuerdo de la tierra.

Cuando ellos claman, el Señor los escucha

y los libra de todas sus angustias. R.

 

El Señor está cerca del que sufre

y salva a los que están abatidos.

El justo padece muchos males,

pero el Señor lo libra de ellos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    3, 31-36

 

El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de la tierra. El que vino del cielo da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie recibe su testimonio. El que recibe su testimonio certifica que Dios es veraz.

El que Dios envió dice las palabras de Dios, porque Dios le da el Espíritu sin medida. El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en sus manos. El que cree en el Hijo tiene Vida eterna. El que se niega a creer en el Hijo no verá la Vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Los guardias se llevaron a los Apóstoles y los presentaron ante el Gran Consejo del Sanedrín, el mismo ante el cual compareció Jesús, y que decidió hacerlo desaparecer.
  • En esta ocasión les quieren prohibir enseñar en ese nombre. Los jefes de Jerusalén tienen miedo. Les remuerde la conciencia el recuerdo de la sangre derramada hace poco, hasta tal punto, que no se atreven siquiera a pronunciar su nombre. El caso Jesús continúa siendo un problema, está siempre allí, lo ven prolongarse en sus apóstoles. Creyeron haberlo suprimido, pero ahora, en vez de uno son once. A pocos días de distancia, están ante el mismo tribunal.
  • Pero la Palabra no se detiene ante los obstáculos: los apóstoles no pueden dejar de predicar la Buena Noticia, tienen y quieren obedecer a Dios antes que a los hombres. Jesús les había anunciado que los llevarían ante los tribunales, pero que el Espíritu les inspiraría qué decir y cómo defenderse. En esta ocasión, de un modo muy valiente, y movido por el Espíritu, Pedro aprovecha de nuevo la ocasión para proclamar a sus perseguidores la resurrección de Jesucristo y su exaltación como Señor y Salvador. Se presentan como testigos autorizados, junto con el Espíritu Santo que actúa en ellos.

***

  • Las palabras, con las que concluye el diálogo de Jesús con Nicodemo, son el resumen de todo el evangelio de Juan: Jesús es el enviado de Dios, nos trae sus palabras, que son la verdadera sabiduría y las que dan sentido a la vida: son la mejor prueba del amor que Dios tiene a su Hijo y a nosotros. El que recibe a Jesús y su palabra es el que tendrá la vida eterna que Dios le está ofreciendo a través de su Hijo; el que no lo quiera aceptar, él mismo se excluye de la vida.
  • El Evangelio nos invita a dejar de ser “terrenales”, para hablar y movernos como «el que viene de arriba», que es Jesús. Es necesario que en todo momento y circunstancia nos esforcemos por tener el pensamiento de Dios, ambicionemos tener los mismos sentimientos de Cristo, y aspiremos a mirar a los hombres y las circunstancias con la misma mirada del Dios hecho hombre. De esta manera, nos haremos capaces de contemplar la presencia salvadora de Dios, en las cosas que pasan continuamente a nuestro alrededor. El amor de Dios es acción continua a favor del hombre.
  • Si venimos de lo alto amaremos a todo el mundo al modo de Jesús, siendo nuestra vida transparencia de su amor. Este amor
    que tiene el sello de la gratuidad; de servir sin esperar nada a cambio, crea un ambiente profundamente humano y de respeto que se contagia, que lleva a los otros a sentirse libremente movidos a responder y actuar de la misma manera.
  • Como Iglesia necesitamos poder identificar las dos posibilidades por las cuales cada ser humano puede optar: la terrenal, amasada con egoísmo y sellada por la soledad, o la que viene de lo alto, forjada en el amor y expresada en una vida comunitaria y solidaria. El cielo y el infierno lo fraguará cada persona, haciendo uso de la libertad que el mismo Dios le ha dado, decidiendo si quiere que la voluntad del Padre obre sobre ella y el mundo.
  • La “vida eterna” que trae Jesús, no es solamente una vida más allá de la muerte, es una vida ya desde aquí y ahora, en plenitud, fundada en el amor paternal de Dios por todos nosotros y en la fraternidad cristiana, vivida en comunidad, capaz de transformar y embellecer el mundo.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento la fuerza transformadora del amor?
  • ¿Reconozco la validez del testimonio basado en el amor?
  • ¿Tengo gestos desde los cuales queda expresa la veracidad de mi fe?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Feliz el hombre que se refugia en el Señor…

 

Para la lectura espiritual

 

…”¿De qué modo trabajamos para la reconciliación? En primer lugar y sobre todo, reivindicando para nosotros mismos el hecho de que Dios nos ha reconciliado consigo en Cristo. Pero no basta con creer esto con nuestra cabeza. Debemos dejar que la verdad de esta reconciliación penetre en todos los rincones de nuestro ser. Hasta que no estemos plena y absolutamente convencidos de que hemos sido reconciliados con Dios, de que estamos perdonados, de que hemos recibido un corazón nuevo, un espíritu nuevo, unos ojos nuevos para ver y unos nuevos oídos para oír, continuaremos creando divisiones entre la gente, porque esperaremos de ella un poder de curación que no posee.

Sólo cuando confiemos plenamente en el hecho de que pertenecemos a Dios y podemos encontrar en nuestra relación con Dios todo lo que necesitamos para nuestra mente, nuestro corazón, nuestra alma, podremos ser libres de verdad en este mundo y ser ministros de la reconciliación. Esto es algo que no resulta fácil; muy pronto volvemos a caer en la duda y en el rechazo de nosotros mismos. Necesitamos que se nos recuerde constantemente a través de la Palabra de Dios, de los sacramentos, del amor al prójimo que estamos reconciliados de verdad”…

 

H. J. M. Nouwen. Pan para el viaje, PPC, Madrid 1999.

 

Para rezar

 

Oración de amor


Señor:
Qué hermoso es tener un corazón
con capacidad para amar y perdonar,
para ayudar y comprender, para creer y confiar.

Pero que difícil me resulta practicarlo,
hacerlo vida en mis actos de cada día.
Mis fuerzas son muy limitadas y son más
las horas bajas que las buenas.

Tú siempre estás ahí, esperándome,
creyendo en mí, confiando en mí.
Que una caída de hoy sea un peldaño
que me acerque más a ti y a mis hermanos;
que cada día tenga el coraje de volver
a empezar en el camino del amor.

Dame la valentía de saber unir mi mano
a otros hombres, mis hermanos, para hacer
crecer entre todos el arco iris del amor
y de la amistad.

Que al cerrar cada noche pueda refugiarme en
tu regazo de Padre comprensivo y amoroso.

Amén.

 

Viernes semana II de Pascua

 

Lo que viene de Dios no podrá ser destruido

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    5, 34-42

 

Un fariseo, llamado Gamaliel, que era doctor de la Ley, respetado por todo el pueblo, se levantó en medio del Sanedrín. Después de hacer salir por un momento a los Apóstoles, dijo a los del Sanedrín:

«Israelitas, cuídense bien de lo que van a hacer con esos hombres. Hace poco apareció Teudas, que pretendía ser un personaje, y lo siguieron unos cuatrocientos hombres; sin embargo, lo mataron, sus partidarios se dispersaron, y ya no queda nada.

Después de él, en la época del censo, apareció Judas de Galilea, que también arrastró mucha gente: igualmente murió, y todos sus partidarios se dispersaron. Por eso, ahora les digo: No se metan con esos hombres y déjenlos en paz, porque si lo que ellos intentan hacer viene de los hombres, se destruirá por sí mismo, pero si verdaderamente viene de Dios, ustedes no podrán destruirlos y correrán el riesgo de embarcarse en una lucha contra Dios.»

Los del Sanedrín siguieron su consejo: llamaron a los Apóstoles, y después de hacerlos azotar, les prohibieron hablar en el nombre de Jesús y los soltaron.

Los Apóstoles, por su parte, salieron del Sanedrín, dichosos de haber sido considerados dignos de padecer por el nombre de Jesús. Y todos los días, tanto en el Templo como en las casas, no cesaban de enseñar y de anunciar la Buena Noticia de Cristo Jesús.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 26, 1. 4. 13-14 (R.: 1a)

 

R.    El Señor es mi luz y mi salvación.

 

El Señor es mi luz y mi salvación,

¿a quién temeré?

El Señor es el baluarte de mi vida,

¿ante quién temblaré? R.

 

Una sola cosa he pedido al Señor,

y esto es lo que quiero:

vivir en la Casa del Señor

todos los días de mi vida,

para gozar de la dulzura del Señor

y contemplar su Templo. R.

 

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor

en la tierra de los vivientes.

Espera en el Señor y sé fuerte;

ten valor y espera en el Señor. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    6, 1-15

 

Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades. Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía curando a los enfermos. Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos. Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: « ¿Dónde compraremos pan para darles de comer?» El decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer. Felipe le respondió: «Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan.»

Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: «Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?»

Jesús le respondió: «Háganlos sentar.»

Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran uno cinco mil hombres. Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron. Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: «Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada.»

Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada.

Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: «Este es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo.»

Jesús, sabiendo que querían apoderarse de él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Gamaliel es un fariseo que no había sospechado el carácter explosivo de la predicación de los apóstoles, a pesar de no tener ningún fin político. Cuando fueron detenidos los apóstoles, este fariseo prestigioso se atreve a comprometerse y dar una opinión contraria a la de sus colegas. Sugirió al tribunal que dejara que las cosas siguieran su curso. Según él, si el movimiento cristiano venía de Dios, los hombres no podrían nada contra él; si, por el contrario, venía de los hombres, desaparecería por sí mismo.
  • Las autoridades de Israel no se tienen que precipitar en su juicio: no vayan a oponerse a la voluntad de Dios. Por muy incómoda que sea la actitud de estos discípulos de Jesús, los miembros del Sanedrín no se deberían dejar guiar de motivaciones personales o prejuicios, sino de una sensatez hecha de fe en Dios y de prudencia humana.
  • Los apóstoles, por su parte, siguen valientes e intrépidos en su propósito de seguir anunciando a Cristo Jesús, a pesar de todas las prohibiciones. Ellos están dispuestos no sólo a seguir predicando, sino a asumir los sufrimientos que su acarree su misión. Siguiendo el ejemplo de su Maestro, ya saben que van a ser perseguidos.

    ***

    • El relato de Juan de la multiplicación de los panes, es programático e importante para poder entender la persona de Jesús, y el lugar que la fe y la Eucaristía ocupan en la comunidad cristiana.
    • El escenario es ahora el lago de Galilea. La muchedumbre sigue a Jesús por sus milagros, por curiosidad, por necesidad o por compromiso personal.
    • La muchedumbre, a pesar de su diversidad, tiene en común el hambre. Jesús quiere responder a este problema, pero dejando una enseñanza. En esta escena la iniciativa parte del mismo Jesús conmovido por la fidelidad de la gente.
    • Jesús plantea a los discípulos el problema de cómo alimentar a la multitud, quienes de inmediato buscan la solución fácil: no hay suficiente dinero. Jesús no se deja llevar por pesimismo de los discípulos, y se hace cargo de la situación. No se trata sólo de llenar el estómago. Se trata de hacer nacer la solidaridad, que es el milagro del futuro. Jesús toma los cinco panes de cebada y los dos peces que ofrece un muchacho, pronunció una acción de gracias y se puso a repartirlos a los que estaban recostados.
    • Comer recostado era propio de hombres libres; la libertad es el primer efecto de la acción de Jesús. La nueva Pascua no se come de pie y apurados como antiguamente; es la de los hombres libres, no la de los esclavos.
    • El gesto de Jesús anima a la multitud y todos reciben alimento, a pesar de la escasez. Compartir es el gran milagro multiplicador. Lo importante es compartir, dar lo que se tiene. La señal que da Jesús es liberar los dones de la creación del acaparamiento egoísta que esteriliza, para que se conviertan en don de Dios para todos. Compartir, es prolongar el amor de Dios hacia todos, multiplicando el acto creador. Frente a la confianza en el dinero, Jesús invita a la confianza en el amor.
    • Hoy, en el siglo de la globalización y el mercado mundial, hay millones de seres humanos hambrientos y de niños que siguen muriendo por hambre y desnutrición. El milagro de Jesús es una llamada de atención a nuestra capacidad de solidaridad que debe alimentarse de su propia vida entregada.
    • Repartir el pan eucarístico, que nos permite crecer en un amor maduro y verdadero, es y seguirá siendo obra confiada por Jesús a su Iglesia, así como la solidaridad con los que padecen hambre de “pan”. El pan compartido con los hermanos, será el signo por el que demostremos que hacemos vida del pan comulgado en la Eucaristía.

     

Para discernir

 

  • ¿Somos generosos con quienes, débiles y frágiles, se acercan a nosotros para pedirnos un poco de alimento?
  • ¿Podremos compartir no sólo lo que tenemos sino incluso nuestra propia vida?
  • Qué alimentamos en los demás: ¿la confianza, el amor, la verdad, la justicia, la paz? o, por el contrario: ¿La desconfianza, el egoísmo, la mentira, la injusticia, la división?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

…Espera en el Señor y se fuerte

Para la lectura espiritual

 

…”Una lectura espiritual no significa sólo leer sobre personas o cosas espirituales. Es también leer espiritualmente, es decir, de manera espiritual, a saber: leer con el deseo de que Dios venga más cerca de nosotros.

La mayoría de nosotros lee para adquirir conocimiento o para satisfacer su propia curiosidad. El fin de la lectura espiritual, sin embargo, no es apoderarse del conocimiento o de la información, sino dejar que el Espíritu de Dios señoree sobre todos nosotros. Por muy extraño que pueda parecer, la lectura espiritual significa dejar que Dios nos lea. Podemos leer con curiosidad la historia de Jesús y preguntarnos: « ¿Ha sucedido de verdad? ¿Quién ha compuesto esta historia y cómo lo ha hecho?». Pero también podemos leer la misma historia con atención espiritual y preguntarnos: « ¿De qué modo me habla Dios aquí y me invita a un amor más generoso?». Podemos leer las noticias de cada día simplemente para tener algo de que hablar en nuestro trabajo. Pero también podemos leerlas para hacernos más conscientes de la realidad del mundo, que tiene necesidad de las palabras y de la acción salvífica de Dios. El problema no es tanto lo que leamos, sino cómo leamos. La lectura espiritual es una lectura que se hace prestando una atención interior al movimiento del Espíritu de Dios en nuestra vida exterior e interior. Esta atención permitirá que Dios nos lea y nos explique lo que verdaderamente estamos haciendo”…

 

H. J. M. Nouwen, Vivir en el Espíritu, Brescia 1998, 64s.

 

Para rezar

 

Jesús Eucaristía


 

¡Jesús Eucaristía!
¡Tú eres mi Dios y mi todo!
Y por eso en estos momentos quiero
profundizar en esta trascendental
verdad.

¡Jesús Eucaristía!
¡Tú eres mi Dios y mi todo!
Sé que muchas cosas me sobran
y quiero prescindir libremente de ellas
pero de tí, es absolutamente imposible
que yo pueda abstenerme… porque
Tú eres el Señor de mi vida, el dueño
absoluto de mis aspiraciones y demás
sentimientos, el ideal y la razón cabal
de toda mi existencia.

¡Jesús Eucaristía!
¡Tú eres mi Dios y mi todo!
Háblame en lo más profundo de mi ser.
Revélame tu amor y tu misterio.
Comunícame tu luz y tu verdad suprema
hazme experimentar viva y poderosamente
que Tú solamente tú. 
eres lo único  necesario en mi vida.

¡Jesús Eucaristía!
¡Tú eres mi Dios y mi todo!
Tú eres el motivo de mi contemplación,
el anhelo constante de todos mis
pensamientos, la meta de todas mis
acciones, el objetivo de todas mis
aspiraciones.

¡Jesús Eucaristía!
¡Tú eres mi Dios y mi todo!
Que la creación te glorifique,
los volcanes proclamen tu poder,
la tempestad tu omnipotencia,
los ríos y las praderas tu suavidad
y armonía, los cielos y los espacios
canten tu excelsa gloria.

¡Jesús Eucaristía!
¡Tú eres mi Dios y mi todo!

 

Amén.


 

Sábado semana II de Pascua

 

¡Soy yo, no teman!

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    6, 1-7

 

En aquellos días:

Como el número de discípulos aumentaba, los helenistas comenzaron a murmurar contra los hebreos porque se desatendía a sus viudas en la distribución diaria de los alimentos.

Entonces los Doce convocaron a todos los discípulos y les dijeron: «No es justo que descuidemos el ministerio de la Palabra de Dios para ocuparnos de servir las mesas. Es preferible, hermanos, que busquen entre ustedes a siete hombres de buena fama, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, y nosotros les encargaremos esta tarea. De esa manera, podremos dedicarnos a la oración y al ministerio de la Palabra.»

La asamblea aprobó esta propuesta y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe y a Prócoro, a Nicanor y a Timón, a Pármenas y a Nicolás, prosélito de Antioquía. Los presentaron a los Apóstoles, y estos, después de orar, les impusieron las manos.

Así la Palabra de Dios se extendía cada vez más, el número de discípulos aumentaba considerablemente en Jerusalén y muchos sacerdotes abrazaban la fe.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 32, 1-2. 4-5. 18-19 (R.: 22)

 

R.    Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti.

 

Aclamen, justos, al Señor:

es propio de los buenos alabarlo.

Alaben al Señor con la cítara,

toquen en su honor el arpa de diez cuerdas. R.

 

Porque la palabra del Señor es recta

y él obra siempre con lealtad;

él ama la justicia y el derecho,

y la tierra está llena de su amor. R.

 

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles,

sobre los que esperan en su misericordia,

para librar sus vidas de la muerte

y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    6, 16-21

 

Al atardecer, sus discípulos bajaron a la orilla del mar y se embarcaron, para dirigirse a Cafarnaún, que está en la otra orilla. Ya era de noche y Jesús aún no se había reunido con ellos. El mar estaba agitado, porque soplaba un fuerte viento.

Cuando habían remado unos cinco kilómetros, vieron a Jesús acercarse a la barca caminando sobre el agua, y tuvieron miedo. El les dijo: «Soy yo, no teman.»

Ellos quisieron subirlo a la barca, pero esta tocó tierra en seguida en el lugar adonde iban.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La primera comunidad de Jerusalén, al crecer, también conoció dificultades internas, además de las externas. Los “helenistas” eran judíos de habla griega que vivían fuera de Palestina, o extranjeros convertidos al cristianismo. Como grupo estaban más abiertos a las influencias del mundo griego, y no seguían estrictamente las leyes judías. Su diferencia no tardó en producir tensiones con el grupo de los hebreos.
  • No era una comunidad ideal. La lengua era reflejo de una cultura y de una formación. La fe en Cristo une a todos los grupos, pero las diferentes sensibilidades dan lugar a tensiones.
  • El texto de hoy lo pone de manifiesto: unos tenían la impresión de ser desatendidos por los otros, los recién llegados con una cultura nueva se sentían cristianos de segunda clase respecto a los judíos «de origen». Éste será uno de los problemas de la Iglesia: los que entraron hace tiempo tendrán tendencia a pedir privilegios en lugar de tener una actitud misionera; abiertos y acogedores con los recién llegados.
  • También parece que la distribución de los bienes comunes no atendía a las necesidades de los más pobres entre los pobres: las viudas extranjeras, lo que lleva a la institución del diaconado como colaboradores del ministerio de los presbíteros y los obispos en la administración y organización de los bienes de la comunidad.

***

  • Inmediatamente después de la multiplicación de los panes, el Evangelio de Juan nos presenta a Jesús en la montaña, solitario, evadiendo la pretensión de sus seguidores de hacerlo rey. Mientras tanto el grupo de discípulos se enfrenta solo al mar en la oscuridad de la noche. Soplaba viento fuerte, y el lago se iba encrespando. Habían remado unos cinco o seis kilómetros cuando vieron a Jesús que se acercaba a la barca caminando sobre el lago, y se asustaron.
  • En este relato cargado de simbolismo, la comunidad simbolizada por la barca, avanza con temor y decepción en medio del mar agitado. Jesús se aproxima, los reconforta y los discípulos vuelven al lugar de donde habían huido. Con la presencia de Jesús desaparecen el temor, la amenaza, la oscuridad y la agitación del mar. En el momento de alcanzarlos, cuando ellos, asustados, quieren hacerlo subir a bordo, la barca toca tierra.
  • La palabra de Jesús para calmar a sus discípulos es muy significativa: “Yo soy, no tengan miedo”. El “Yo soy” nos remite al nombre mismo de Dios tal y como lo reveló a Moisés al pie de la zarza.
  • Es normal que el miedo esté presente en nuestra humanidad dolida. Pero, no hay peor camino que mirar y construir desde el miedo. El que sufre miedo queda paralizado, no sólo en el cuerpo, sino también su inteligencia queda embotada viendo sólo las cosas que lo amenazan.
  • Si el Señor camina sobre las aguas de las dificultades, éstas se pueden convertir en lugar de encuentro salvador. Basta escuchar más allá del miedo, y reconocerlo a Él. Por eso, no hay que tener miedo a nada, salvo a nuestro propio miedo. Solo así se produce el milagro. El miedo se desvanece, perdiendo su nefasto poder sobre nosotros.
  • Jesús es el Dios que se hace cercanía del hombre siempre; y muy especialmente en los momentos más difíciles de la vida. Es absurdo pensar que el Señor se nos acerca para castigarnos por nuestros pecados; aun cuando la muerte es la consecuencia del pecado. El Señor sólo ha venido a buscar todo lo que se había perdido para salvarlo. Jesucristo nos ha dado a conocer el Rostro amoroso y misericordioso de Dios. Él va con nosotros para hacer nuestra carga más es suave y ligera.
  • Nosotros somos llamados a ser la cercanía amorosa de Dios para nuestros hermanos siendo ocasión de paz, de alegría, de una esperanza que se recupera, de un amor que devuelva la felicidad.
  • Todos somos responsables de nuestra comunidad, de nuestra Iglesia: estamos en ella como los navegantes en la barca, recibimos en ella a Jesucristo que nos dice en las dificultades y problemas: “Yo soy, no tengan miedo”. Sólo escuchando esta Palabra y toda la Palabra de Jesús podremos enfrentar con plena confianza las tempestades de la vida y llegar a la otra orilla.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué nuevas tempestades se abaten sobre la barca de la Iglesia en estos nuevos tiempos?
  • ¿Qué nos puede del miedo y del desaliento?
  • ¿Cuáles son mis temores, desalientos e inseguridades?
  • ¿Qué hago para descubrir con más claridad la presencia vivificadora de Jesús en mi vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

¡No temamos, es Jesús!

 

Para la lectura espiritual

 

…En la pared de una celda de la Torre de Londres se conserva aún un texto escrito por un prisionero, encerrado hace más de 300 años, que dice así: “No mata la adversidad, sino la impaciencia con la que la soportamos”. Hoy releemos el episodio de Jesús caminando sobre las aguas. Jesús no vive en la gloria que imaginamos. No se encuentra nunca donde le esperamos. La adversidad y el sufrimiento que genera suelen ser el megáfono que Él emplea para despertar a un mundo de sordos. Dios suele aprovechar los golpes de cincel que la vida da sobre
cada persona, que tanto le hacen sufrir, para modelar su mejor imagen. En situaciones de miedo es recomendable leer el texto bíblico de hoy y escuchar al Señor que nos repite -¡siempre y, sin fallar ni una sola vez!-: “No tengas miedo. Soy yo”.

No se trata de pedir a Dios una vida sin dificultades. Cousteau presentaba en alguna de sus películas peces fosforescentes; en ellas aparecían las profundidades oscuras del mar como si tuviesen luz; pero eran ellos, los peces, los que la irradiaban. Cuando llega el ocaso se encienden las estrellas. La dificultad no es un lugar vacío y deshabitado. ¡Pidamos sagacidad para saber convertir las dificultades en lugar de encuentro con Jesús, el Señor que camina sobre las aguas de esas dificultades! Basta escuchar en silencio, más allá del ruidoso murmullo del miedo, y reconocerle a Él. Y esas contrariedades serán espléndida ocasión para el ejercicio contemplativo. Por eso, ¡no hay que tener miedo! Nunca. A nada. Salvo a nuestro propio miedo. Solo así se produce el milagro. El miedo se desvanece, perdiendo su macabro poder sobre nosotros. Y haremos que sea verdad aquel proverbio: “El miedo llamó a mi puerta; la fe fue a abrir y ya no había nadie”.

 

Juan Carlos Martos

 

Para rezar

 

“Soy yo, no temáis”

 

Señor, ¡cuán altas son las olas,
y qué oscura la noche!
¿No querrás iluminarla
para mí que velo solitaria?

Mantén firme el timón,
ten confianza y quédate tranquila.
Tu barca es preciosa a mis ojos,
quiero conducirla a buen puerto.

Aguanta sin desfallecer
los ojos fijos en la brújula.
Ella ayuda a llegar al final
a través de noches y tempestades.

La aguja de la brújula de a bordo
se estremece pero se mantiene.
Ella te mostrará el cabo
a donde que quiero verte llegar.

Ten confianza  y quédate tranquila:
a través de noches y tempestades
la voluntad de Dios, fiel,
te guía si tu corazón está en vela.

 

Santa Teresa-Benedicta de la Cruz [Edith Stein] (1891-1942, carmelita descalza, mártir, co-patrona de Europa – Poesía “La tempestad”, 1940

 


 

TIEMPO PASCUAL – Anunciación del Señor – Ciclo B

TIEMPO PASCUAL – CICLO B

 

LUNES DE LA II SEMANA

LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR (S)

(Solemnidad trasladada)

 

TIEMPO PASCUAL – CICLO B

 

LUNES DE LA II SEMANA

LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR (S)

(Solemnidad trasladada)

 

Lectura del libro de Isaías
7,10-14; 8,10

En aquellos días, el Señor habló a Acaz: «Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo». Respondió Acaz: «No la pido, no quiero tentar al Señor». Entonces dijo Dios: «Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa “Dios – con – nosotros”.

 

Palabra de Dios

 

SALMO Sal. 39, 7-11

 

R. “Aquí estoy para hacer tu voluntad”

 

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy».

 

«–Como está escrito en mi libro–
para hacer tu voluntad».
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas.

 

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes.

 

No me he guardado en el pecho tu defensa,
he contado tu fidelidad y tu salvación,
no he negado tu misericordia y tu lealtad
ante la gran asamblea.

Lectura de la carta a los Hebreos 10, 4-10

 

Hermanos:

Es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados. Por eso, cuando Cristo entró en el mundo dijo: «Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no aceptas holocaustos ni víctimas expiatorias. Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: “Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad”». Primero dice: «No quieres ni aceptas sacrificios ni ofrendas, holocaustos ni víctimas expiatorias», que se ofrecen según la Ley. Después añade: «Aquí estoy yo para hacer tu voluntad». Niega lo primero, para afirmar lo segundo.

Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

 

Palabra de Dios


EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 1,26-38

 

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».

Y María dijo al ángel: « ¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?». El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible». María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».

Y el ángel se alejó.

 

Palabra del Señor

 

Para reflexionar

 

  • En la liturgia de este día, la profecía de Isaías al rey Acaz, mantuvo viva la ardiente esperanza en el nacimiento de un hijo de David por quien el Señor estaría finalmente y para siempre en medio de su pueblo. Ninguno de los herederos del trono, algunos de los cuales faltaron a su misión, era realmente «Dios con nosotros». Por eso la esperanza fue apuntando siempre a otro descendiente de David, que sería alguien fuera de lo común.
  • La Carta a los Hebreos deja en claro que la salvación únicamente nos viene por medio del Misterio Pascual de Cristo: su Muerte y su Resurrección. El Sacrificio de Cristo, ofrecido de una vez y para siempre, para borrar nuestros pecados y para darnos nueva vida, suprime todos los antiguos sacrificios, que no podían perdonar nuestros pecados. Quien acepta a Jesucristo, el Enviado del Padre, vive esa salvación, y debe manifestarlo con sus buenas obras. Si aceptamos la Redención, no podemos ya vivir para nosotros, sino para Aquel que por nosotros murió y resucitó.
  • Lucas nos relata como el Hijo de Dios se hace carne en el seno de María Virgen, por obra del Espíritu Santo. Dios viene, no sólo a visitar a su Pueblo; viene a redimirlo de su pecado y a elevarlo a la misma dignidad del Hijo de Dios. La obra de salvación en nosotros es la obra de Dios y no la obra del hombre.

 ***

  • En la Biblia se dan muchas anunciaciones y todas consisten fundamentalmente en la presencia gratuita de Dios en medio de su pueblo, desbaratando todas las objeciones que presenta el hombre para la realización de su proyecto de salvación. Toda anunciación, por consiguiente, debe ser colocada en un género literario lleno de simbolismos que hay que saber leer. La anunciación a María entra dentro de este “género literario“.
  • Como toda mujer de pueblo, María tiene sueños, anhelos, proyectos que se encuentran cara a cara con los sueños, anhelos y proyectos de Dios. Dios se hace presente de una manera gratuita y amorosa rompiendo con las imposibilidades humanas que impiden su encarnación. Por otro lado aparece lo grande de María, su fe en la Palabra que la llevó a no tener en cuenta sus limitaciones culturales como mujer campesina, de una región marginada del poder judío.
  • María tiene miedo
    pero, no desconfianza; y las dificultades que le presenta al ángel quedan resueltas. La encarnación de Dios en la historia es lo más divino que pudo suceder, porque la iniciativa la toma el mismo Dios, y es también lo más humano porque apeló a la libertad del hombre.
  • Dios se decide a intervenir en un pueblo infiel a través de una mujer de pueblo que se presenta como modelo de fidelidad. La vocación de María es para entregar al mundo a su Hijo, que es “Señor” y “Salvador”.
  • Este anuncio prepara la llegada del Señor. La virginidad de María es un signo de que el hoy anunciado, será “Hijo de Dios”, hijo que instaura un reino que no tendrá fin.
  • Las palabras de María en la Anunciación: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra», ponen de manifiesto una actitud característica de la religiosidad hebrea. La expresión «siervo» de Dios se aplica en el Antiguo Testamento a todos los que son llamados a ejercer una misión en favor del pueblo elegido. María, la «llena de gracia», al proclamarse «esclava del Señor», desea comprometerse a realizar personalmente de modo perfecto el servicio que Dios espera de todo su pueblo. Las palabras: «He aquí la esclava del Señor» anuncian a Aquel que dirá de sí mismo: «El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos».
  • Por la anunciación de la encarnación de su hijo, Dios interviene para alumbrar la noche de la injusticia, para que los pobres dejen de ser los excluidos de la fiesta de la vida. Jesús es el centro de esta fiesta, y su madre, una mujer de pueblo, es el instrumento fiel que Dios elige para que nos enseñe el camino. El camino, para asumir los proyectos de Dios renunciando a cualquier tipo de ambición o poder personal, para que se “haga en nosotros su palabra“, para que reine así la justicia, la verdad y la paz tan esperadas.
  • A nosotros nos corresponde hoy continuar la obra del reino en la fidelidad a la voluntad del Padre, que es fidelidad a la Palabra de Dios. Para anunciar al mundo esa buena noticia necesitamos que esa Palabra tome cuerpo en nosotros.
  • Dios sigue derramando su gracia en su pueblo, para que siendo fieles al proyecto del reino, “no temamos” ante el desafío, porque el Espíritu de Dios nos acompaña.

 

Para discernir

 

  • ¿Trato de buscar la voluntad de Dios?
  • ¿Dónde la busco?
  • ¿Estoy abierto al proyecto de Dios?

     

Repitamos a lo largo de este día

 

“Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”

 

Para la lectura espiritual

 

…Las palabras de María -”He aquí la esclava del Señor”- son, entonces, nuestra respuesta de amor al amor de Dios. Estas nos mantienen siempre con la mirada puesta en Él, a la escucha, en obediencia, con el único deseo de realizar lo que Él quiere para ser como Él nos quiere.

A veces, sin embargo, lo que él nos pide puede parecernos absurdo. Nos parecería mejor hacer de otra manera, querríamos tomar nosotros en manos nuestra vida. Hasta tendríamos ganas de darle consejos a Dios, de decirle nosotros cómo hacer o no hacer. Pero si creo que Dios es amor y pongo mi confianza en Él, sé que todo lo que predispone en mi vida y en la vida de todos los que me rodean es por mi bien, por su bien. Entonces me entrego a Él, me abandono con plena confianza en su voluntad y la quiero con todo mi ser, hasta ser una misma cosa con ella, sabiendo que acoger a su voluntad es recibirlo a Él, abrazarlo a Él, alimentarse de Él.

Hay que creerlo, nada sucede por casualidad. Ningún acontecimiento gozoso, indiferente o doloroso, ningún encuentro, ninguna situación de familia, de trabajo, de escuela, ninguna condición de salud física o moral es sin sentido. En cambio todo -acontecimientos, situaciones, personas- trae un mensaje de parte de Dios, todo contribuye a la realización del plan de Dios, que descubriremos poco a poco, día a día, haciendo, como María, la voluntad de Dios.

“He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”.

Entonces, ¿cómo vivir esta Palabra? Nuestro sí a la Palabra de Dios significa concretamente hacer bien, por completo, en cada momento, la acción que la voluntad de Dios nos pide. Ponerse con todo en esa obra, eliminando cualquier otra cosa, dejando de lado pensamientos, deseos, recuerdos, acciones que no tengan que ver con ello.

Ante cada voluntad de Dios dolorosa, alegre, indiferente, podemos repetir: “hágase en mí según tu palabra”, o bien, como nos ha enseñado Jesús en el Padre Nuestro: “hágase tu voluntad”. Digámoslo antes de cada acción: “venga”, “hágase”. Entonces realizaremos momento a momento, piedrita a piedrita, el maravilloso, único e irrepetible mosaico de nuestra vida que el Señor ha pensado desde siempre para cada uno de nosotros…

Chiara Lubich

 

 

Para rezar

 

¡Dios te salve, María!
Te saludamos con el Ángel: Llena de gracia.
El Señor está contigo.
Te saludamos con Isabel: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¡Feliz porque has creído a las promesas divinas!
Te saludamos con las palabras del Evangelio:
Feliz porque has escuchado la Palabra de Dios y la has cumplido.

¡Tú eres la llena de gracia!
Te alabamos, Hija predilecta del Padre.
Te bendecimos, Madre del Verbo divino.
Te veneramos, Sagrario del Espíritu Santo.
Te invocamos; Madre y Modelo de toda la Iglesia.
Te contemplamos, imagen realizada de las esperanzas de toda la humanidad.

¡El Señor está contigo!
Tú eres la Virgen de la Anunciación, el Sí de la humanidad entera al misterio de la salvación.
Tú eres la Hija de Sión y el Arca de la nueva Alianza en el misterio de la visitación.
Tú eres la Madre de Jesús, nacido en Belén, la que lo mostraste a los sencillos pastores y a los sabios de Oriente.
Tú eres la Madre que ofrece a su Hijo en el templo, lo acompaña hasta Egipto, lo conduce a Nazaret.
Virgen de los caminos de Jesús, de la vida oculta y del milagro de Caná.
Madre Dolorosa del Calvario y Virgen gozosa de la Resurrección.
Tú eres la Madre de los discípulos de Jesús en la espera y en el gozo de Pentecostés.

Bendita…
porque creíste en la Palabra del Señor,
porque esperaste en sus promesas,
porque fuiste perfecta en el amor.
Bendita por tu caridad premurosa con Isabel,
por tu bondad materna en Belén,
por tu fortaleza en la persecución,
por tu perseverancia en la búsqueda de Jesús en el templo,
por tu vida sencilla en Nazaret,
por tu intercesión en Cana,
por tu presencia maternal junto a la cruz,
por tu fidelidad en la espera de la resurrección,
por tu oración asidua en Pentecostés.
Bendita eres por la gloria de tu Asunción a los cielos,
por tu maternal protección sobre la Iglesia,
por tu constante intercesión por toda la humanidad.

 

San Juan Pablo II


 

TIEMPO PASCUAL – II DGO DE PASCUA – CICLO B

II DGO DE PASCUA

O de la Divina Misericordia

Ciclo B

 

Ocho días más tarde, apareció Jesús

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 4, 32-35

 

La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo era común entre ellos.

Los Apóstoles daban testimonio con mucho poder de la resurrección del Señor Jesús y gozaban de gran estima.

Ninguno padecía necesidad, porque todos los que poseían tierras o casas las vendían y ponían el dinero a disposición de los Apóstoles, para que se distribuyera a cada uno según sus necesidades.

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO Sal 117, 2-4. 16-18. 22-24

 

R. ¡Den gracias al Señor, porque es bueno,

porque es eterno su amor!

 

Que lo diga el pueblo de Israel:

¡es eterno su amor!

Que lo diga la familia de Aarón:

¡es eterno su amor!

Que lo digan los que temen al Señor:

¡es eterno su amor! R.

 

«La mano del Señor es sublime,

la mano del Señor hace proezas.»

No, no moriré:

viviré para publicar lo que hizo el Señor.

El Señor me castigó duramente,

pero no me entregó a la muerte. R.

 

La piedra que desecharon los constructores

es ahora la piedra angular

Esto ha sido hecho por el Señor

y es admirable a nuestros ojos.

Este es el día que hizo el Señor:

alegrémonos y regocijémonos en él. R.

 

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 5, 1-6

 

Queridos hermanos:

El que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y el que ama al Padre ama también al que ha nacido de Él. La señal de que amamos a los hijos de Dios es que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos.

El amor a Dios consiste en cumplir sus mandamientos, y sus mandamientos no son una carga, porque el que ha nacido de Dios, vence al mundo. Y la victoria que triunfa sobre el mundo es nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?

Jesucristo vino por el agua y por la sangre; no solamente con el agua, sino con el agua y con la sangre. Y el Espíritu da testimonio porque el Espíritu es la verdad.

 

Palabra de Dios.

 

 

EVANGELIO

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 20, 19-31

 

Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!»

Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.

Jesús les dijo de nuevo:

«¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes.» Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: «Reciban el Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan.»

Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: «¡Hemos visto al Señor!»

El les respondió: «Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré.»

Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo:

«¡La paz esté con ustedes!»

Luego dijo a Tomás:

«Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe.».

Tomás respondió:

«¡Señor mío y Dios mío!»

Jesús le dijo: «Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!»

Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran relatados en este Libro. Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En el evangelio, san Juan nos presenta el encuentro del Señor resucitado con Tomás que se ha negado creer que sus compañeros han tenido la experiencia del resucitado.
  • Los discípulos de Jesús están asustados y su miedo no es gratuito: todo su mundo parece haberse derrumbado definitivamente, y los dirigentes judíos pueden alcanzarlos y llevarlos también a ellos a la muerte. Y lo harán cuando se les presente la ocasión. Jesús, en quien ellos habían puesto tantas esperanzas, ha sido derrotado y, en su derrota, puede arrastrarlos también a ellos. Ese miedo los tiene esclavizados y ellos mismos han puesto cerrojos a las puertas.
  • Aunque se sienten seguidores de Jesús la experiencia de la muerte ha caído sobre ellos como una losa que sepultó todas sus esperanzas. Ahora forman un grupo que se ha encerrado y aislado de los hombres. Es una comunidad cerrada: comunidad de muerte. Están unidos, pero por la muerte. La comunidad pasó a ser la tumba de todo aquello en lo que habían esperado.
  • Sin embargo el evangelio usa la expresión: el primer día de la semana para señalar que acaba de nacer un mundo nuevo, una nueva humanidad. Hace su entrada Jesús y viene a llenar el vacío de la muerte y entra a puertas cerradas. Viene precisamente a abrir las puertas y ventanas cerradas de “su casa”.
  • Los saluda con el Shalom, que ahora tiene un nuevo sentido. Les da la paz de la vida que suplanta a la paz de la muerte. La paz de la muerte es quietud, desconsuelo, miedo, ansiedad. «Descansa en paz», es el saludo final que damos a nuestros difuntos. Pero el saludo de Jesús es todo un proyecto de vida. La paz evangélica lleva al combate más que al reposo. No es un punto de partida sino de llegada.
  • Es una paz que excluye el miedo, brota de la lógica del ir más adelante, de la capacidad de andar contra corriente. Se trata de una paz que quema, que deja la señal en la carne. Es una paz crucificada. Jesús nuestra paz, es aquel que ha sido condenado a muerte y crucificado. La paz que la fe anuncia, proclama y vive, es por el hecho de que Dios ha resucitado al crucificado. Por eso está presente y operante en medio de nosotros. Aceptar la paz de Cristo significa acoger su persona.
  • Tomás no ha dado crédito al testimonio de la comunidad de discípulos que han visto al Resucitado, tampoco percibe los signos de la nueva vida que se manifiesta en esa comunidad. Pone como condición una demostración particular, una “prueba” destinada sólo a él. Una semana después Jesús Resucitado se la concede, pero en el seno de la comunidad de discípulos. En la medida que Tomás vive la experiencia del amor en la comunidad de los discípulos, en esa misma medida comienza a ver, esto es, tiene la experiencia de Jesús Resucitado.
  • Así de novedosa es la experiencia de fe: el que no cree no ve, su ceguera espiritual le impide ver y experimentar la presencia y acción del Resucitado. Sólo en la medida que creemos, empezamos a ver. Empezamos a ver la acción de Dios en las personas, en la Iglesia y en el mundo. Empezamos a ver la transformación de las personas por obra del Espíritu. Empezamos a ver toda la realidad como realmente es; es decir, comenzamos a ver con los ojos de la fe, comenzamos a ver todo como lo ve Jesús Resucitado.
  • Las “pruebas” y demostraciones no dan la fe, sino que es en la aceptación del mensaje y en la experiencia de una fraternidad nueva en la Iglesia donde se resuelve el problema de la fe y la incredulidad. La experiencia de Tomás no es modelo. A Jesús no se lo encuentra ya sino en la nueva realidad del amor que existe en la comunidad. La experiencia de ese amor es la que lleva a la fe en Jesús vivo.
  • Creer no es saber menos o con menos fuerza; creer es saber más y más profundamente. Querer verificar como Tomás, es quedarse sin saber nada; eso es lo que significa “creer sin ver”. Creer, nos dice Juan, es “estar con los demás”. Esto es más fuerte que el mismo milagro. El fundamento de la fe pascual está en la comunidad creyente: de los que “han visto al Señor”, y quedarse allí. No es normal que el Señor resucitado se aparezca aquí o allí, eso siempre será una excepción y un misterio. El Señor vive y actúa en comunidad creyente, y sólo hace falta que la comunidad sepa transparentar y hacer perceptible en sí misma la presencia del Señor.
  • La gran falta de Tomás no fue, en primer lugar, su incredulidad, sino que se alejó de la comunidad. La fe en el Resucitado surge para Tomás y para nosotros desde el encuentro con los hermanos, la comunidad de creyentes es un lugar privilegiado donde el Resucitado se manifiesta e irradia su fuerza transformante. Creer en Cristo Resucitado ya siempre será así: sentirse atraído por una comunidad y allí experimentar que Cristo vive en uno mismo.
  • La gran falta de la comunidad fue no expresar de un modo vital, sin miedos el paso de Jesús resucitado por sus vidas; seguir encerrados sin salir a anunciarlo como lo harán más tarde tal como lo muestra la lectura de los Hechos de los apóstoles.
  • Lamentablemente, muchas de nuestras comunidades cristianas laicas y religiosas parecen seguir la misma postura de la comunidad prepascual. Viven sin alegría y sin esperanza; temen a la gente y se apartan de ella como de un peligro. Una comunidad encerrada no puede sino vegetar. Al poco tiempo muere en sus miembros el sentimiento, el afecto, las iniciativas, las expectativas, el deseo de cambiar y progresar. Las comunidades cristianas de hoy nos parecemos a veces a los discípulos al anochecer de aquel día que siguió a la muerte del Maestro. Estamos reunidos en la casa, con las puertas cerradas, dominados por miedo; a esta “cultura de la increencia”, al “huracán secularizador”, a una “moral neopagana”, o a esos “medios de comunicación que se presentan tan hostiles”.
  • Creer, es renunciar a ver con los ojos de la carne, a tocar con las manos, a meter el dedo en las heridas del crucificado para identificar al resucitado donde no cesa de predicarnos el Evangelio y de partir para nosotros el pan. Nuestras comunidades tienen que ser muestra clara y palpable del amor de Dios Padre a los hombres. La comunidad se constituye exclusivamente por la vida de Cristo.
  • La comunidad es la prolongación de la doble misión de Jesús: mostrar el amor del Padre y ser alternativa para la humanidad en la que pueda experimentar el amor de Dios de un modo vital y palpable. La Iglesia está llamada a ser lugar de encuentro con Dios.
  • Creer es buscar y encontrar al Señor, nuestro Dios, en la comunidad de los que creen que Jesús es el Mesías, de los que encuentran en los sacramentos la vida que ha brotado de la cruz. La felicidad que nos salva ahora es la presencia vivificante del Señor que nos reúne por el Espíritu en la Iglesia. Que podamos asumir desde una espiritualidad Pascual lo que tantas veces oramos en la Misa: “Que tu Iglesia, señor, sea un recinto de libertad y de amor; de justicia y de paz donde los hombres puedan seguir esperando para que todos encuentren en ella un motivo para seguir esperando”.

     

Para discernir

 

  • ¿Mi fe es individualista?
  • ¿Descubro la necesidad de la comunidad para creer?
  • ¿Qué lugar ocupó y ocupa la comunidad en mi camino de fe?
  • ¿Qué aporto a la comunidad y a la Iglesia para que otros puedan creer?

     

Repitamos a lo largo de este día

 

Señor, que crea…

 

Para la lectura espiritual

 

«Exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: ‘Recibid el Espíritu Santo»

 

Señor Jesucristo, haz que nosotros no formemos más «que un solo corazón y una sola alma» (Hch 4,32), porque sólo así habrá «una gran calma» (Mc 4,39). Queridos oyentes, os exhorto a la amistad y a la benevolencia entre vosotros, y la paz entre todos; porque si tenemos caridad entre nosotros, tendremos la paz y el Espíritu Santo. Es necesario ser devoto y orar a Dios…, porque los apóstoles eran perseverantes en la oración… Si hacemos fervientes oraciones, el Espíritu Santo vendrá a nosotros y nos dirá: « ¡La paz sea con vosotros! Soy Yo, no temáis» (cf Mc 6,50)… ¿Qué es lo que debemos pedir a Dios, hermanos míos? Todo lo que es para su honor y para la salvación de nuestras almas, es decir, que nos asita el Espíritu Santo: «Envía tu Espíritu y renueve la faz de la tierra» (sl 103,30) –la paz y la tranquilidad…

Hemos de pedir esta paz a fin de que el Espíritu de paz venga sobre nosotros. Y también debemos dar gracias a Dios por todos su beneficios si es que queremos que nos dé las victorias que son principio de paz; y para obtener el Espíritu Santo hay que agradecer a Dios Padre primeramente lo que Él ha enviado sobre nuestro jefe Jesucristo, nuestro Señor, su Hijo… -porque «de su plenitud todos hemos recibido» (cf Jn 1,16)- y lo que ha enviado sobre los apóstoles para que por sus manos nos fuera comunicado a nosotros. Hemos de agradecer al Hijo: en tanto que es Dios, envía su Espíritu sobre los que se disponen a recibirlo. Pero sobre todo hay que agradecerle lo que, en tanto que hombre, nos haya merecido la gracia de recibir el divino Espíritu… ¿Cómo Jesucristo ha merecido la venida del Santo Espíritu? Cuando «inclinando la cabeza entregó el espíritu» (Jn 19,30); porque entregando su último aliento y su espíritu al Padre, mereció que el Padre enviara su Espíritu sobre el cuerpo místico.

San Francisco de Sales

 

Para rezar

 

Las manos de Jesús


 

Jesús se puso en medio

Y en esto entró Jesús, se puso en medio,

soy yo, dijo a los suyos, vean mis manos;

serán siempre señal para creer,

la verdad del Señor resucitado.


 

Las manos de la pascua lucirán

las joyas de la sangre y de los esclavos,

alianza de amistad inigualable,

quilates de un amor que se ha entregado.


 

Esas manos pascuales lucharán

para dar libertad a los esclavos,

proteger a los débiles, caídos,

construir la ciudad de los hermanos.


 

Manos libres, humildes, serviciales,

gastadas en la lucha y el trabajo;

son las más disponibles, los primeras

en prestar el esfuerzo necesario.


 

Manos resucitados han de ser

las manos de la gracia y del regalo,

no aprenderán jamás lo de cerrarse,

siempre abiertas al pobre, siempre dando.


 

Las manos amistosas, siempre unidas,

y que nunca serán puños armados,

no amenazan altivos y violentos,

amigas de la paz y del diálogo.


 

Manos agradecidas, suplicantes,

que bendicen a todos como a hermanos,

que protegen a débiles, a niños,

que se alzan fervorosas suplicando.


 

¡Oh Señor de los manos traspasados,

oh Señor del dolor resucitado,

pon tus manos heridas en los mías,

que te cure del dolor en otras manos!