TIEMPO PASCUAL – ASCENSIÓN – PENTECOSTÉS – CICLO C

ASCENSIÓN DEL SEÑOR

CICLO C

 

LUNES DE LA VII SEMANA

 

MARTES DE LA VII SEMANA

 

MIÉRCOLES DE LA VII SEMANA

 

JUEVES DE LA VII SEMANA

 

VIERNES DE LA VII SEMANA

 

SÁBADO DE LA VII SEMANA

 

PENTECOSTÉS

CICLO C

 

 

ASCENSIÓN DEL SEÑOR

CICLO C

 

Lo hizo sentar a su derecha en el cielo

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de los Hechos de los apóstoles       1, 1-11


 

En mi primer Libro, querido Teófilo, me referí a todo lo que hizo y enseñó Jesús, desde el comienzo, hasta el día en que subió al cielo, después de haber dado, por medio del Espíritu Santo, sus últimas instrucciones a los Apóstoles que había elegido.

Después de su Pasión, Jesús se manifestó a ellos dándoles numerosas pruebas de que vivía, y durante cuarenta días se les apareció y les habló del Reino de Dios.

En una ocasión, mientras estaba comiendo con ellos, les recomendó que no se alejaran de Jerusalén y esperaran la promesa del Padre: «La promesa, les dijo, que yo les he anunciado. Porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo, dentro de pocos días.»

Los que estaban reunidos le preguntaron: «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?»

El les respondió: «No les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha establecido con su propia autoridad. Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra.»

Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó de la vista de ellos. Como permanecían con la mirada puesta en el cielo mientras Jesús subía, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: «Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir.»


 

Palabra de Dios.


 


 

SALMO         Sal 46, 2-3. 6-7. 8-9 (R.: 6)


 

R.      Dios asciende entre aclamaciones, asciende el Señor al sonido de trompetas.


 

Aplaudan, todos los pueblos,

aclamen al Señor con gritos de alegría;

porque el Señor, el Altísimo, es temible,

es el soberano de toda la tierra.


 

El Señor asciende entre aclamaciones,

asciende al sonido de trompetas.

Canten, canten a nuestro Dios,

canten, canten a nuestro Rey.


 

El Señor es el Rey de toda la tierra,

cántenle un hermoso himno.

El Señor reina sobre las naciones

el Señor se sienta en su trono sagrado.


 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso 1, 17-23


 

Hermanos:

Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente. Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos, y la extraordinaria grandeza del poder con que él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza.

Este es el mismo poder que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, elevándolo por encima de todo Principado, Potestad, Poder y Dominación, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el futuro.

El puso todas las cosas bajo sus pies y lo constituyó, por encima de todo, Cabeza de la Iglesia, que es su Cuerpo y la Plenitud de aquel que llena completamente todas las cosas.


 

Palabra de Dios.


 

A elección:

Lectura de la carta a los Hebreos      9, 24-28; 10, 19-23


 

Cristo, en efecto, no entró en un Santuario erigido por manos humanas -simple figura del auténtico Santuario- sino en el cielo, para presentarse delante de Dios en favor nuestro. Y no entró para ofrecerse así mismo muchas veces, como lo hace el Sumo Sacerdote que penetra cada año en el Santuario con una sangre que no es la suya. Porque en ese caso, hubiera tenido que padecer muchas veces desde la creación del mundo. En cambio, ahora él se ha manifestado una sola vez, en la consumación de los tiempos, para abolir el pecado por medio de su Sacrificio. Y así como el destino de los hombres es morir una sola vez, después de lo cual viene el Juicio, así también Cristo, después de haberse ofrecido una sola vez para quitar los pecados de la multitud, aparecerá por segunda vez, ya no en relación con el pecado, sino para salvar a los que lo esperan.

Por lo tanto, hermanos, tenemos plena seguridad de que podemos entrar en el Santuario por la sangre de Jesús, siguiendo el camino nuevo y viviente que él nos abrió a través del velo del Templo, que es su carne. También tenemos un Sumo Sacerdote insigne al frente de la casa de Dios. Acerquémonos, entonces, con un corazón sincero y llenos de fe, purificados interiormente de toda mala conciencia y con el cuerpo lavado por el agua pura. Mantengamos firmemente la confesión de nuestra esperanza, porque aquel que ha hecho la promesa es fiel.


 

Palabra de Dios.

 
 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas     24, 46-53


 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Así está escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de todo esto. Y yo les enviaré lo que mi Padre les ha prometido. Permanezcan en la ciudad, hasta que sean revestidos con la fuerza que viene de lo alto.»

Después Jesús los llevó hasta las proximidades de Betania y, elevando sus manos, los bendijo. Mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo.

Los discípulos, que se habían postrado delante de él, volvieron a Jerusalén con gran alegría, y permanecían continuamente en el Templo alabando a Dios.


 

Palabra del Señor.


 

Para reflexionar


 

  • En el texto a los Efesios, para el autor paulino, la Ascensión no es un simple cambio de lugar, aunque haya que utilizar categorías espaciales para expresar este misterio: “a la derecha… por encima… bajo sus pies… por encima de todo”; es una glorificación que lleva a Jesús, Cristo resucitado, junto al trono mismo de Dios; tan cerca, que comparte sus poderes sobre todas las cosas.

***

  • La ascensión de Jesús señala, en la narración de Lucas, la tensión en la que entra la comunidad de los discípulos entre la ausencia del Señor y, al mismo tiempo, su presencia desde que han terminado sus apariciones como Resucitado. San Lucas une íntimamente la ausencia del Resucitado con el Don del Espíritu Santo.
  • Esta presencia, nueva, va a cambiar la vida de los discípulos que se convierten, a partir de la ascensión de Jesús, en la comunidad que hereda el Espíritu de Jesús para continuar su misión. Con estos versículos, Lucas remarca el hecho de que termina una página de la historia evangélica. La experiencia que algunos hombres tuvieron de una cercanía inmediata y visible con Jesús, ha terminado. A partir de ahora, Jesús está “ausente” y nadie volverá a oírlo ni a verlo. Jesús no se acercará a ninguno de sus amigos, de camino para recorrer el camino con él y hacer que su corazón arda al explicarle las Escrituras y al partir el pan.
  • La Ascensión es la plenitud de la Pascua. La Pascua sin la ascensión quedaría incompleta y Jesús no sería más que un muerto que ha revivido.  Este el paso definitivo, es el momento en que Jesús es revelado a los hombres como Señor, investido de la dignidad propia de “Dios, el Padre de la Gloria”. Los discípulos que habían visto a Jesús por última vez, reconocieron después la eficacia de su poder en las obras que realizaban; percibieron que no había fuerza superior a él, que Jesús estaba “por encima de todo”, que la eficacia divina que los acompañaba era porque Jesucristo es el Señor, totalmente cercano a Dios.
  • Cristo no ha triunfado solo. De su victoria ya participamos todos: ” la Ascensión de Jesucristo es ya nuestra victoria”, “nos da ya parte en los bienes del cielo”, “en Cristo nuestra naturaleza humana ha sido enaltecida y participa de su misma gloria”, “ha querido precedernos como cabeza nuestra para que nosotros, miembros de su Cuerpo, vivamos con la ardiente esperanza de seguirlo en su reino”, “para hacernos compartir su divinidad”.
  • Desde la Ascensión del Señor, alguien de los nuestros, algo de nosotros alcanzó la meta y está ya en el cielo. Como todo lo que contemplamos de la vida del Señor, la Ascensión no sólo nos revela quién es Dios sino que desvela también la profundidad y la altura de nuestra condición humana. En la glorificación de Jesús, la humanidad ha sido investida con la dignidad misma de Dios. Él, que siendo de condición divina no se avergonzó de hacerse nuestro hermano, abre para nosotros con su glorificación esa nueva esperanza a la que nos llama.
  • La ascensión es lo imposible que amplía hasta el infinito nuestras posibilidades. Es el misterio que pone en duda todas nuestras razones humanas, limitaciones y justificaciones. Él, que siendo rico por nosotros se hizo pobre, nos comunica los tesoros de “la riqueza de gloria que da en herencia a los santos”. Desde la glorificación de Jesús, la vida de los que creemos en él está atravesada por la certera esperanza de alcanzar las promesas de Dios.
  • Por eso, la vida del hombre que hasta ahora estaba marcada por “la nostalgia ” que lo convertía en un desterrado, a partir de la Ascensión lo convierte en peregrino hacia el encuentro definitivo con Dios al que esperamos llegar con segura confianza.
  • Nada más glorioso para el hombre que ver al Hombre exaltado a la derecha del Padre. La glorificación de la Cabeza es la esperanza del cuerpo.  Creer en la ascensión del Señor es un acto de libertad contra todos los señores de este mundo y contra lo que pretende domesticar a los hombres. Pero es también una responsabilidad. La ascensión del hombre es la ascensión de su mundo y de la sociedad en que vive. Jesús subió al cielo llevando consigo parte de este mundo, coronó con su gloria nuestra carne y nos sentó con él a la diestra del Padre. Nuestra misión es ahora alcanzar al que ha recorrido ya toda nuestra esperanza, sacar adelante la esperanza del mundo.
  • La creación entera gime y está en dolores de parto hasta que se manifieste la gloria de los hijos de Dios. Ascender como Jesús no es abandonar el mundo, sino llevar al mundo a su perfección. La ascensión no es tampoco un arrebato místico y espiritualista que nos aleje de los hermanos, sino un compromiso con los hermanos para construir junto a todos la fraternidad. El cielo no es un lugar al que vamos sino una situación en la que seremos transformados si vivimos en el amor y en la gracia de Dios.
  • Se inaugura, por lo tanto, el tiempo de la Iglesia, el tiempo de vivir la misión, para eso se nos da el don del Espíritu, cuya fiesta celebraremos el Domingo próximo. Esto es lo que Jesús quiere decir a sus discípulos cuando afirma: “ustedes son mis testigos”. Comienza el tempo del testimonio público y valiente que debe llegar a todos los hombres y todos los aspectos de la vida.
  • Así como Cristo ha sido el gran testigo del Padre, ahora la comunidad cristiana lo tiene que seguir siendo en cada generación, animada siempre por el Espíritu de Jesús. Porque cuando Jesús nos dice: “Les toca a ustedes”, no nos deja solos y desamparados, sino que Él mismo, con su vuelta al Padre, se queda para siempre con nosotros en todos los tiempos y lugares. Se queda enviando su Espíritu, se queda en la Iglesia, en la Palabra y los sacramentos, se queda en el conjunto de la vida de su comunidad de discípulos. Que se esfuerza por vivir por los demás”.
  • Con la Ascensión se abre un nuevo tiempo para la Iglesia caracterizado por la acción del Espíritu, por el esfuerzo misionero. Por eso, la Iglesia tiene que ser con renovado fervor, en todo tiempo y lugar, la comunidad de discípulos que no se aísla ni evade los desafíos de este mundo y de este tiempo. La Iglesia tiene que ser comunidad de testigos, comunidad misionera que no se queda mirando el cielo, sino que se siente enviada a este mundo para transformarlo por la palabra y la fuerza del resucitado.


 

Para discernir


 

  • ¿Dónde experimento la presencia viva del resucitado?
  • ¿Busco la justificación al llamado en mis méritos y virtudes o en su gracia y amor?
  • ¿Siento que por su ascensión mi vida esta para siempre escondida en Dios y unida a ÉL?


 

Repitamos a lo largo de este día


 

Queremos compartir tu cielo


 

Para la lectura espiritual

 

Nuestro Señor Jesucristo podría haber ascendido en secreto y no públicamente. Pero así como tuvo por testigos de su Resurrección los ojos de sus discípulos, así también constituyó a estos mismos testigos oculares de su elevación «Viéndolo ellos se elevó», y fue quitado de entre ellos y era elevado al cielo y una nube lo recibió en su seno. Y como estuvieron viéndolo ellos, fue tomado, fue elevado, era llevado hacia arriba y entró allá. «Porque no entró Cristo en un santuario fabricado por mano de hombres, sino en el mismo cielo, para comparecer delante de Dios». Hb. 1, 24

Y no solamente entró, sino que penetró. Porque dice Pablo: «Teniendo pues un pontífice grande que penetró en los cielos, Jesús.» Hch. 4.14

¡Ascendió, se fue, hizo su camino, penetró! ¡Ascendió como quien tiene potestad! Para que se cumpliera el oráculo del profeta, ¡sube Dios entre voces de júbilo! Salmo 46, 6. «Alzad, oh príncipes, vuestras puertas y levantaos puertas eternales y entrará el rey de la gloria» Salmo 23, 7-8

Dos cosas sucedieron: porque así como quedó estupefacta la tierra cuando vio el salvador vestido de cuerpo, y como cuando vemos a un extraño solemos preguntar ¿quién es este?, puesto que de un conocido no se hace esa pregunta; del mismo modo la tierra, al ver al Divino Salvador dotado de divina virtud y que mandaba a los vientos y al mar, dice: «¿quién es este que aun los vientos y el mar le obedecen» Mt. 8, 27. Pues del mismo modo que la tierra clama, ¿quién es éste?, así también el cielo estupefacto al ver en carne a la divinidad, dice: «¿Quién es este rey de la gloria» Sal. 23, 8

Y observa una cosa admirable, El Salvador vino, y viniendo  trajo al Espíritu Santo, y al regresar llevó consigo allá a lo alto el cuerpo santo, con el objeto de dar al mundo una prenda de salvación que es la virtud del Espíritu Santo, para que a su vez diga todo cristiano que el cuerpo santo es prenda de salud para el mismo mundo.

… Tenemos una prenda suya allá arriba, que es el cuerpo que por nosotros tomó, y acá  en la tierra también la tenemos, que es el Espíritu Santo que está con nosotros.

El cielo poseyó el Santo cuerpo, la tierra recibió el Espíritu Santo. Vino Cristo y trajo al Espíritu Santo, Ascendió Cristo y llevó consigo nuestro cuerpo…

…Con certeza seremos elevados en las nubes, si es que se nos encuentra dignos de salirle al encuentro en las nubes… hagamos, pues, todos nosotros seamos del número de aquellos que le saldrán al encuentro aunque nos encontremos en un orden inferior. Porque, a la manera de los que salen al encuentro del rey, aunque no todos sean de la misma dignidad, sin embargo, todos son recibidos honoríficamente por él, así sucederá en aquel tiempo, ya que no todos han tenido un mismo género de vida. «Porque cada uno recibirá un premio conforme a su propio  trabajo» I Cor 3,8

San Juan Crisóstomo


 

Para rezar


 

Ascensión 


 

Te alabamos, Señor, y te damos gracias

y proclamamos tus maravillas por toda la tierra,

cantamos himnos en tu honor y decimos llenos de alegría:

Qué grandes son las obras del Señor.


 

Porque ya no nos sentimos huérfanos ni desamparados

pues sabemos que vivimos en vos y vos en nosotros,

y que por la mediación de Jesucristo

nos envías al Espíritu Santo,

el Espíritu de la verdad y de la fortaleza,

nuestro abogado y defensor.


 

Esta es la promesa que nos hizo Jesucristo

y esta es la realidad que hoy vivimos,

que somos tu comunidad y tu pueblo,

llamado  a proclamar al mundo

este mensaje de la salvación.


 

Hoy reconocemos, Señor,

toda nuestra dignidad, la de hombres

y la de hijos tuyos,

llamados por el bautismo a una nueva vida,

abiertos a la esperanza

y destinados a compartir

contigo la vida para siempre.


 

Santos Benetti

 LUNES DE LA VII SEMANA

 

Yo he vencido al mundo

 

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    19, 1-8

 

Mientras Apolo permanecía en Corinto, Pablo atravesando la región interior, llegó a Efeso. Allí encontró a algunos discípulos y les preguntó: «Cuando ustedes abrazaron la fe, ¿recibieron el Espíritu Santo?»

Ellos le dijeron: «Ni siquiera hemos oído decir que hay un Espíritu Santo.»

«Entonces, ¿qué bautismo recibieron?», les preguntó Pablo.

«El de Juan», respondieron.

Pablo les dijo: «Juan bautizaba con el bautismo de penitencia, diciendo al pueblo que creyera en el que vendría después de él, es decir, en Jesús.»

Al oír estas palabras, ellos se hicieron bautizar en el nombre del Señor Jesús. Pablo les impuso las manos, y descendió sobre ellos el Espíritu Santo. Entonces comenzaron a hablar en distintas lenguas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres.

Pablo fue luego a la sinagoga y durante tres meses predicó abiertamente, hablando sobre el Reino de Dios y tratando de persuadir a los oyentes.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 67, 2-3. 4-5ac. 6-7ab (R.: 33a)

 

R.    ¡Canten al Señor, reinos de la tierra!

 

¡Se alza el Señor!

Sus enemigos se dispersan

y sus adversarios huyen delante de él.

Tú los disipas como se disipa el humo;

como se derrite la cera ante el fuego,

así desaparecen los impíos delante del Señor. R.

 

Los justos se regocijan,

gritan de gozo delante del Señor

y se llenan de alegría.

¡Canten al Señor,

entonen un himno a su Nombre!

Su Nombre es «el Señor.» R.

 

El Señor en su santa Morada

es padre de los huérfanos y defensor de las viudas:

él instala en un hogar a los solitarios

y hace salir con felicidad a los cautivos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    16, 29-33

 

Los discípulos le dijeron a Jesús: «Por fin hablas claro y sin parábolas. Ahora conocemos que tú lo sabes todo y no hace falta hacerte preguntas. Por eso creemos que tú has salido de Dios.»

Jesús les respondió: «¿Ahora creen? Se acerca la hora, y ya ha llegado, en que ustedes se dispersarán cada uno por su lado, y me dejarán solo. Pero no, no estoy solo, porque el Padre está conmigo.

Les digo esto para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pablo llegó a Éfeso, «la gran metrópoli de Asia” y una de las ciudades más importantes del mundo de entonces, punto de confluencia entre el Occidente y las vías de comunicación hacia las regiones interiores de Asia.
  • Permanecerá aquí dos años y medio. Ese tiempo le llevará estabilizar esa comunidad. Después de la época de la primera evangelización y las fundaciones hay que hacer algunas precisiones doctrinales. También es preciso defenderse de las sectas marginales que en Éfeso, se disputaban los clientes.
  • Como siempre, comienza predicando a los judíos, en la sinagoga. En Éfeso se encuentra un grupo de discípulos de Juan Bautista que lo sobrevivieron algún tiempo. Algunos de sus discípulos se hicieron discípulos de Jesús. Pero quedaban otros que permanecían fieles a la memoria del profeta de la conversión y la penitencia.
  • Pablo evangeliza a un grupo de doce de estos discípulos de Juan. Los instruye sobre la relación entre el bautismo de Juan y la fe en Jesús. La novedad del bautismo cristiano es que, por la fe se accede a una vida nueva que sólo el Espíritu puede dar.
  • Estos hombres aceptan la fe y son bautizados ahora, en el nombre de Jesús, y reciben el Espíritu con la imposición de manos de Pablo. El Espíritu suscita en ellos el don las lenguas y de profecía. Es como si se tratara de una reiteración de lo que había sucedido en Jerusalén cuando el Espíritu Santo descendió sobre los apóstoles. Es como un nuevo Pentecostés, porque fueron movidos por la fuerza divina que los ha invadido, y como años atrás habían hecho los apóstoles, comienzan a profetizar y a hablar en distintas lenguas.

***

  • Es el final del último discurso de Jesús después de la cena. Los apóstoles creen haber llegado a entender a Jesús, pero todavía no interpretan bien las palabras del maestro.
  • Jesús para que tomen conciencia, les pronostica que se dispersarán y lo dejarán solo. El sabe muy bien que todos lo van a abandonar, ante el rumbo que toman las cosas.
  • Sin embargo, será el paso de Jesús por la cruz el que les mostrará la manifestación suprema del amor de Dios y su fuerza salvadora. Cuando se enfrenten con la realidad de su muerte se va a mostrar la debilidad de la fe de los discípulos.
  • Jesús les quiere dar ánimo y fortalecer su fe, antes que lo vean sufrir, y que sufran ellos la persecución. Pero les asegura la victoria porque, “Él ha vencido al mundo”. La persecución es inevitable pero no es señal de derrota; cada vez que el mundo cree vencer, confirma su fracaso.
  • Jesús nos invita a “tener valor” porque Él es la fuente de la paz y porque con Él la victoria es posible. En los momentos de las luchas a causa del evangelio, en los sufrimientos de la persecución, o en la desolación por el aparente fracaso, tenemos que hacer memoria de la victoria de Jesús sobre el mundo. Ella asegura a los discípulos la paz fecunda y que ningún poder sobre la tierra es absoluto: no lo fueron los grandes imperios de la historia, no lo serán tampoco los poderes actuales del mundo globalizado y despiadado. La paz que les deseaba como despedida debe ser una realidad gracias a la unión con Él.
  • Sobre cualquier fuerza que se erija en la historia como absoluta y definitiva, se levanta la cruz de Jesús que vino a los suyos para que tuvieran vida y vida abundante. La victoria de Cristo en la cruz sobre el mundo asegura a los discípulos serenidad en medio de las pruebas.
  • Disponemos de la fuerza del Espíritu de amor con el que Jesús pudo ser fiel hasta la muerte en su misión. Nosotros hoy debemos continuar su misión con la certeza de su presencia.

 

Para discernir

 

  • ¿Me asusta la prueba? ¿Me resisto a ella?
  • ¿Busco la gran prueba y no me doy cuenta que la aceptación y la renuncia son una prueba? ¿Veo y siento la prueba como un castigo o desgracia?
  • ¿Soy capaz de descubrir el signo de crecimiento que se encuentra escondido en la prueba?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

No estoy solo, el Padre está conmigo

 

Para la lectura espiritual

Cuando te sientas solo, debes intentar descubrir la fuente de este sentimiento. Eres propenso a escapar de tu soledad o bien a permanecer en ella. Cuando huyes de ella, tu soledad no disminuye realmente: lo único que haces es obligarla a salir de tu mente de manera provisional. Cuando empiezas a permanecer en ella, tus sentimientos no hacen más que volverse
más fuertes y te vas deslizando hacia la depresión. La tarea espiritual no consiste ni en huir de la soledad ni en dejarse anegar por ella, sino en descubrir su fuente. No resulta fácil de hacer, pero cuando se logra identificar de algún modo el lugar de donde brotan estos sentimientos, pierden algo de su poder sobre ti.

Esta identificación no es una tarea intelectual; es una tarea del corazón. Con él debes buscar ese lugar sin miedo. Se trata de una búsqueda importante, porque conduce a discernir algo de bueno sobre ti mismo. El dolor de tu soledad puede tener sus raíces en tu vocación más profunda. Podrías descubrir que tu soledad está ligada a tu llamada a vivir por completo para Dios. La soledad se puede revelar entonces como el otro lado de tu don único. En cuanto experimentes en tu «yo» más íntimo la verdad, podrás descubrir que la soledad no sólo es tolerable, sino también fecunda. Lo que de primeras parecía doloroso, puede convertirse después en un sentimiento que —aun siendo penoso— te abre el camino hacia un conocimiento todavía más profundo del amor de Dios…

 

H. J. M. Nouwen: La voz interior del amor, PPC, Madrid 1997.

 

Para rezar

 

Abandonarme…en ti…

 

Abandonarme en ti…

dejar que las cosas

sigan su rumbo incierto…

Abandonarme en ti…

creer que todo está solucionado

con tan sólo pensar en Ti

Abandonarme en ti…

sentir tu presencia

y olvidarme de las angustias

Abandonarme en ti…

quisiera hacerlo pero mi condición humana

y pecadora me lo impiden…

Perdóname Señor

por no abandonarme en ti…

es que hay tantas cosas en mi mente

y en mi corazón, tantos problemas

que tengo que solucionar…

Abandonarme en ti…

Hoy me abandono en ti,

me olvido de mi mismo

para sólo estar en tu presencia,

para sentir tu abrazo y tu sosiego.

Abandonarme en ti…

Toda mi vida es tuya y todo lo que hay en ella,

hazlo mejor y ayúdame a entender

que todo lo que tengo que hacer es…

ABANDONARME EN TI…

 

Beatriz Esparza

MARTES DE LA VII SEMANA

 

Los que me diste son tuyos

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    20, 17-27

 

Pablo, desde Mileto, mandó llamar a los presbíteros de la Iglesia de Efeso. Cuando estos llegaron, Pablo les dijo:

«Ya saben cómo me he comportado siempre con ustedes desde el primer día que puse el pie en la provincia de Asia. He servido al Señor con toda humildad y con muchas lágrimas, en medio de las pruebas a que fui sometido por las insidias de los judíos. Ustedes saben que no he omitido nada que pudiera serles útil; les prediqué y les enseñé tanto en público como en privado, instando a judíos y a paganos a convertirse a Dios y a creer en nuestro Señor Jesús.

Y ahora, como encadenado por el Espíritu, voy a Jerusalén sin saber lo que me sucederá allí. Sólo sé que, de ciudad en ciudad, el Espíritu Santo me va advirtiendo cuántas cadenas y tribulaciones me esperan. Pero poco me importa la vida, mientras pueda cumplir mi carrera y la misión que recibí del Señor Jesús: la de dar testimonio de la Buena Noticia de la gracia de Dios.

Y ahora sé que ustedes, entre quienes pasé predicando el Reino, no volverán a verme. Por eso hoy declaro delante de todos que no tengo nada que reprocharme respecto de ustedes. Porque no hemos omitido nada para anunciarles plenamente los designios de Dios.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 67, 10-11. 20-21 (R.: 33a)

 

R.    ¡Canten al Señor, reinos de la tierra!

 

Tú derramaste una lluvia generosa, Señor:

tu herencia estaba exhausta y tú la reconfortaste;

allí es estableció tu familia,

y tú, Señor, la afianzarás

por tu bondad para con el pobre. R.

 

¡Bendito sea el Señor, el Dios de nuestra salvación!

El carga con nosotros día tras día;

él es el Dios que nos salva

y nos hace escapar de la muerte. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    17, 1-11a.

 

Jesús levantó los ojos al cielo, diciendo:

«Padre, ha llegado la hora: glorifica a tu Hijo para que el Hijo te glorifique a ti, ya que le diste autoridad sobre todos los hombres, para que él diera Vida eterna a todos los que tú les has dado. Esta es la Vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu Enviado, Jesucristo.

Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste. Ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía contigo antes que el mundo existiera.

Manifesté tu Nombre a los que separaste del mundo para confiármelos. Eran tuyos y me los diste, y ellos fueron fieles a tu palabra. Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti, porque les comuniqué las palabras que tú me diste: ellos han reconocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque son tuyos. Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío, y en ellos he sido glorificado. Ya no estoy más en el mundo, pero ellos están en él; y yo vuelvo a ti.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Un motín obliga a Pablo a abandonar Efeso. Se acerca el desenlace. En su escala a Mileto se despide con un verdadero testamento pastoral destinado especialmente a los que ejercen un cargo en la Iglesia. Es el tercer gran discurso que los Hechos ponen en labios de Pablo y, por eso, es indicio de un momento solemne y de un tema trascendental.
  • El Apóstol se despide conmovido de su actividad misionera, exhortando y dando normas de gobierno a los que han de tomar su lugar. En el discurso hace una apología que evoca los tres años de apostolado en Efeso, un anuncio de próximas tribulaciones y del final de su ministerio, una exhortación a la vigilancia pastoral y su ejemplo desinteresado.
  • Toda responsabilidad en la Iglesia, toda vida cristiana auténtica están marcadas por la cruz. Para Pablo, su cruz principal, vino de los que no aceptaban pasar del judaísmo a la fe en Cristo; pero Pablo nunca se acobardó cuando era necesario anunciar la palabra de Dios.
  • En público y en privado, daba testimonio tanto a judíos- a pesar de su estrechez de miras, que perjudicaron tanto a Pablo- como a griegos para que se convirtieran a Dios. Pablo se experimenta encadenado por el Espíritu que es el motor profundo de su acción apostólica. Es la aventura del abandono integral, va donde el Espíritu lo conduce.
  • Su vida ya no le pertenece, ama y vive para Jesús, anunciando y dando testimonio del Evangelio de la gracia de Dios.

***

  • Durante toda su vida ha ido anunciando esta «hora» que ahora ha llegado y es la hora de su entrega pascual en la cruz y de la glorificación que va a recibir del Padre, con la resurrección y la entrada en la vida definitiva.
  • Empieza la llamada «oración sacerdotal» de Jesús. Hasta ahora había hablado a los discípulos, ahora se va y eleva al Padre la entrañable oración por sus colaboradores en la misión, por todos los que como discípulos asumen el desafío de seguir evangelizando.
  • Aparecen en boca de Jesús la unidad de amor y de vida que tiene con el Padre. Unidad, por la que el Hijo participa de la gloria del Padre. La oración brota de la estrecha unión entre Cristo y el Padre: “todo lo mío es tuyo y lo tuyo es mío”. El amor funda ese compartir, esa comunión que se hace obediencia.
  • Esa comunión hace posible que el designio de salvación atraviese la eternidad de Dios y llegue a los hombres. Se revela el inconmensurable amor de Dios por su criatura. Esta oración de Jesús está impregnada de amor a su Padre, de unión íntima con Él, y a la vez de amor y preocupación por los suyos que quedan en este mundo.
  • Todos nosotros ya estábamos en el pensamiento de Jesús en su oración al Padre. Sabía de las dificultades que iban a encontrar sus discípulos en el camino cristiano. Conoce muy bien todas las dificultades que vivirán los que están en el mundo pero sin pertenecerle. No quiere abandonarnos y pide para nosotros la ayuda del Padre.
  • Esta vuelta de Jesús al Padre, no será para sus discípulos estar en el mundo solos y abandonados. Jesús ratifica que somos suyos y que hemos recibido la vida eterna al conocer al único Dios verdadero y a Jesucristo su enviado. Él mismo nos promete su presencia continua. No se ha ido para “desentenderse de este mundo”, sino, para estar para siempre y de un modo definitivo.
  • Unidos a Jesús, participamos de su unión íntima con el Padre, y su gloria, se manifestará en la medida en que colaboremos en hacer efectivo su proyecto de un mundo “mejor”, más verdadero, más esperanzado, más humano, justo y solidario.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento que todo lo que Dios ha creado y pensado es para mí?
  • ¿Me siento heredero o aprovechador de las cosas de Dios?
  • ¿Sé que la vida de Dios es un regalo querido por Dios y que el gozo de Dios está en que sepa recibirlo?
  • ¿Descubro la mediación de Jesucristo y la experimento de una manera viva?
  • ¿Soy agradecido por todo lo que se me ha prometido y se me ha dado?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

La vida eterna es conocerte a ti mi Dios verdadero, y a Jesucristo tu enviado

 

Para la lectura espiritual

 

…Jesús no se dirige ya a los discípulos, sino que, alzando los ojos al cielo, símbolo de la esfera divina, dirige a Dios una oración de petición. Y lo llama «Padre», entendiendo a Dios como quien, por amor, comunica su propia vida, mostrando de este modo la estrecha e íntima relación que mantiene con él. Y
al Padre le pide que dé a sus discípulos la vida definitiva, la vida verdadera, que no es otra sino una vida de amor y entrega a los demás, como la de Jesús, hasta la muerte si fuese necesario. Esta es la única manera de reconocer al Padre como único Dios verdadero y a Jesús como Mesías. A la vida definitiva se llega por la adhesión a este Dios amor manifestado en la capacidad de Jesús de amar hasta la muerte. De este modo el mundo futuro está ya presente en la comunidad de Jesús y el reinado de Dios empieza a realizarse en la tierra.

Reconocer, por lo demás, a Dios como Padre es rechazar toda otra idea o concepción de Dios. Un dios que establezca con la humanidad una relación señor-siervo es falso.

Pero este reconocimiento no es meramente intelectual, sino relacional. Sólo puede reconocer que Dios es Padre quien experimenta el amor que lo hace hijo. Y sólo puede reconocer a Jesús como Mesías-Salvador el que experimenta la liberación y salvación que él trae. Una y otra experiencia se identifica con la del Espíritu, que es la que tiene el creyente de poseer ya desde ahora la vida definitiva

 

Juan Alarcón Cámara S.J

 

Para rezar

 

Del color del amor


Del color del amor fuiste tiñendo mi esperanza,
de un amor transparente, de hermanos, de familia.
Amor lanzado siempre, más allá de si mismo, 
a la escucha del llanto, en la marcha hacia el Reino, 
desbordando los muros en busca de tu pueblo. 

Amor simple y callado,
de panes y de peces repartidos,
de poner en común todo en la mesa. 

Amor de no poder, de no querer,
definitivamente hacer silencio, 
callar todo el horror, la angustia, la sorpresa,
en frente de la muerte y de los desarraigos. 

Del color del amor que prohíbe el olvido
que rompe las distancias, la quietud y el egoísmo;
que rechaza medidas, miedos
y encrucijadas.

Amor de cruz,
de estrechas puertas y caminos pedregosos.
Amor sin tregua, sin hora y sin descanso.
Amor incierto, oscuro,
siempre en vasija nueva,
deshaciendo costumbres y remiendos. 

Amor libre.
Amor a manos llenas.
Amor que desconcierta.
Amor de cruz

 

 

Judith Bautista Fajardo

 

 MIÉRCOLES DE LA VII SEMANA

 

Conságralos en la verdad

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    20, 28-38

 

Pablo decía a los principales de la Iglesia de Efeso:

«Velen por ustedes, y por todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo los ha constituido guardianes para apacentar a la Iglesia de Dios, que él adquirió al precio de su propia sangre. Yo sé que después de mi partida se introducirán entre ustedes lobos rapaces que no perdonarán al rebaño. Y aun de entre ustedes mismos, surgirán hombres que tratarán de arrastrar a los discípulos con doctrinas perniciosas.

Velen, entonces, y recuerden que durante tres años, de noche y de día, no he cesado de aconsejar con lágrimas a cada uno de ustedes.

Ahora los encomiendo al Señor y a la Palabra de su gracia, que tiene poder para construir el edificio y darles la parte de la herencia que les corresponde, con todos los que han sido santificados.

En cuanto a mí, no he deseado ni plata ni oro ni los bienes de nadie. Ustedes saben que con mis propias manos he atendido a mis necesidades y a las de mis compañeros. De todas las maneras posibles, les he mostrado que así, trabajando duramente, se debe ayudar a los débiles, y que es preciso recordar las palabras del Señor Jesús: “La felicidad está más en dar que en recibir.”»

Después de decirles esto, se arrodilló y oró junto a ellos. Todos se pusieron a llorar, abrazaron a Pablo y lo besaron afectuosamente, apenados sobre todo porque les había dicho que ya no volverían a verlo. Después lo acompañaron hasta el barco.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 67, 29-30. 33-35a. 35b-36c (R.: 33a)

 

R.    ¡Canten al Señor, reinos de la tierra!

 

Tu Dios ha desplegado tu poder:

¡Se fuerte, Dios, tú que has actuado por nosotros!

A causa de tu Templo, que está en Jerusalén,

los reyes te presentarán tributo. R.

 

¡Canten al Señor, reinos de la tierra,

entonen un himno al Señor,

al que cabalga por el cielo,

por el cielo antiquísimo!

El hace oír su voz poderosa,

¡reconozcan el poder del Señor! R.

 

Su majestad brilla sobre Israel

y su poder, sobre las nubes.

¡Bendito sea Dios! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    17, 1b.11b-19

 

Jesús levantó los ojos al cielo, y oró diciendo:

«Padre santo, cuida en tu Nombre a aquellos que me diste, para que sean uno, como nosotros. Mientras estaba con ellos, cuidaba en tu Nombre a los que me diste; yo los protegía y no se perdió ninguno de ellos, excepto el que debía perderse, para que se cumpliera la Escritura.

Pero ahora voy a ti, y digo esto estando en el mundo, para que mi gozo sea el de ellos y su gozo sea perfecto.

Yo les comuniqué tu palabra, y el mundo los odió porque ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los preserves del Maligno. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

Conságralos en la verdad: tu palabra es verdad. Así como tú me enviaste al mundo, yo también los envío al mundo. Por ellos me consagro, para que también ellos sean consagrados en la verdad.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La segunda parte del discurso de despedida de Pablo, antes del emocionante adiós junto al barco, se refiere al futuro de la comunidad y a la actuación de sus sucesores en la conducción de la Iglesia de Efeso.
  • Pablo les recuerda el carácter sagrado de este cargo y después les anuncia los peligros que amenazan a la comunidad llamándolos a la vigilancia constante. Finalmente, implora la gracia de Dios antes de hacerles algunas recomendaciones para que sean desinteresados siguiendo su ejemplo.
  • Pablo relaciona la carga pastoral con la vida trinitaria: la comunidad o la Iglesia es de Dios Padre, que se la ha adquirido o comprado con la Sangre de su Hijo, Jesús, ha sido el Espíritu quien ha puesto a estos presbíteros como responsables y pastores de la comunidad.
  • La «comunidad», la Iglesia de la que los presbíteros son responsables, es en la tierra el reflejo de la «comunidad» de las tres Divinas Personas. A la vez que son distintas, están íntimamente unidas.
  • El ministerio pastoral no es algo que solamente procede de la comunidad, ni es una delegación de poder por parte del grupo. Es una tarea recibida de Dios y confiada por Dios. No es un cargo que uno mismo toma, ni que recibe de los hombres sino que se recibe del Espíritu.

***

  • Continúan las palabras de despedida con un matiz de ternura. En ellas descubrimos que la elección parte de la iniciativa de Jesús. El maestro se va, siendo consciente de la gran dificultad en que pone a sus apóstoles desapareciendo.
  • El fundamento de la misión de los discípulos, es el mismo que la de Jesús, la consagración por el Espíritu. También sufrirán las mismas consecuencias: la persecución por parte de la sociedad que los rechaza. Jesús, consagrado por Dios para su misión; afirma que se consagra Él mismo por los discípulos. La consagración por el Espíritu exige colaboración.
  • Frente a la maldad y la mentira que dominan el mundo, Jesús refleja en esta oración, su preocupación y su entrega por el futuro de sus discípulos. Los envía como el Padre lo ha enviado a Él y los introduce en la tensión paradójica de estar en el mundo sin ser del mundo. Por eso pide al Padre que los guarde.
  • El mundo, entendido como creación y lugar de la realización humana, es algo bueno y bendito por Dios. Sin embargo, el mundo puede ser dominado por las fuerzas del mal y entonces se convierte en campo propicio para el ejercicio de todo tipo de egoísmos. En esta clase de mundo injusto, los discípulos van ser confrontados por las mismas fuerzas que están enviando a Jesús a la muerte.
  • Jesús ruega para que el Padre los preserve del mundo y del Maligno. El mundo es el escenario donde cada hombre decide su salvación o condenación. La comunidad cristiana está en el mundo no para marginarse de él, sino para dar testimonio de un camino de salvación. Esto significa que es tarea del discípulo, instaurar un modelo de convivencia humana distinto al que el Maligno ha logrado establecer. Preservar a los discípulos del Maligno, es impedir que su conciencia sea atrapada por el poder del egoísmo y puedan realizar una opción por el Dios de la vida.
  • El cristiano es “un hombre”, como todos los demás, pero es también un “consagrado”. Vive en el mundo sin renegar de él. Jesús quiere que sus discípulos vivan en este mundo unidos, que estén llenos de alegría y que vayan madurando en la verdad.
  • Se nos encomienda que no tengamos la mentalidad de este mundo sino la de Cristo. Que no sigamos las bienaventuranzas del mundo, sino las de Cristo.
  • Jesús nos llama a consagrarnos en la verdad y ha ganado para nosotros esa consagración. Ha pedido a Dios Padre que nos preserve del Maligno y se ofrece por nosotros, para que lleguemos a ofrecernos por la misma verdad y su misma causa. Los discípulos lo harán testimoniando y comunicando la vida de Jesús frente a la mentira, la codicia y la maldad que matan la vida y moldean un “mundo” inhumano, injusto que ya no es casa de Dios para todos.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento la tensión entre las cosas del mundo y las de Dios? ¿Me siento tironeado?
  • ¿Experimento la intercesión de Jesús acompañando mi camino de búsqueda de la verdad?
  • ¿Los fracasos y las caídas me desaniman o los vivo como el lento proceso de maduración de mi vida cristiana?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Ellos no pertenecen al mundo, como tampoco pertenezco yo

 

Para la lectura espiritual

 

…«Estar en el mundo sin ser del mundo.» Esta frase es una hermosa síntesis del modo en que habla Jesús de la vida espiritual. Es una vida en virtud de la cual el Espíritu de amor nos transforma por completo. Sin embargo, es una vida en la que todo parece cambiado. La vida espiritual puede ser vivida de tantos modos como personas hay. La novedad consiste en haberse desplazado desde la multitud de las cosas al Reino de Dios. Consiste en haber sido liberados de las constricciones del mundo y en haber encaminado nuestros corazones hacia lo único necesario.

La novedad consiste en el hecho de que no vivamos ya los muchos negocios, nuestra relación con la gente y los acontecimientos como causas de preocupaciones sin Fin, sino que empecemos a considerarlos como la rica variedad de los modos a través de los cuales se hace presente Dios en medio de nosotros. Nuestros conflictos y dolores, los deberes y las promesas, nuestras Familias y nuestros amigos, las actividades y los proyectos, las esperanzas y las inspiraciones, no se nos presentan ya como otros tantos aspectos fatigosos de una realidad que difícilmente logramos mantener juntos, sino como modalidad de afirmación y de revelación de la nueva vida del Espíritu que está en nosotros. «Todo lo demás», que antes nos ocupaba y nos preocupaba tanto, ahora se convierte en don o desafío que refuerza o profundiza la nueva vida que hemos descubierto…

 

H. J. M. Nouwen, Invitación a la vida espiritual, Brescia 20002, pp. 44ss.

 

Para rezar

 

Padre y amigo

 

Señor, mi Padre y mi amigo.
En medio de la prueba y la tribulación 
cuando todo parece estar en tinieblas, haz 
que no deje de pedirte, que no deje de rogarte, 
no me canse de arrodillarme.

Que con los días que pasan más quiera 
alabarte en medio del sufrimiento.
Mantén firme mi fe, y hazla crecer en medio de la prueba. 
No te alejes de mi lado y no permitas que me aleje del tuyo. 
Acógeme en tu seno, y cárgame en tus brazos divinos.
Hago mías tus promesas y creo en tu palabra. 
Me aferro a tí en este día, en medio de 
la tormenta abrazo tu Cruz. 
Cuídame y hazme fuerte acercándome a tu luz.

Que no me fije en la tormenta, 
que me haga sordo a la tempestad,
me vuelva ciego para la adversidad,
y que en mi corazón solamente estés tú
con tus promesas, tu amor y tu poder.

Que siempre recuerde de donde vengo y
quien debo llegar a ser.

Amén

Arturo Quirós Lépiz

 

JUEVES DE LA VII SEMANA

 

Que sean perfectamente uno

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    22, 30; 23, 6-11

 

Queriendo saber con exactitud de qué lo acusaban los judíos, el tribuno le hizo sacar las cadenas, y convocando a los sumos sacerdotes y a todo el Sanedrín, hizo comparecer a Pablo delante de ellos.

Pablo, sabiendo que había dos partidos, el de los saduceos y el de los fariseos, exclamó en medio del Sanedrín: «Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseos, y ahora me están juzgando a causa de nuestra esperanza en la resurrección de los muertos.»

Apenas pronunció estas palabras, surgió una disputa entre fariseos y saduceos, y la asamblea se dividió. Porque los saduceos niegan la resurrección y la existencia de los ángeles y de los espíritus; los fariseos, por el contrario, admiten una y otra cosas.

Se produjo un griterío, y algunos escribas del partido de los fariseos se pusieron de pie y protestaron enérgicamente: «Nosotros no encontramos nada de malo en este hombre. ¿Y si le hubiera hablado algún espíritu o un ángel…?»

Como la disputa se hacía cada vez más violenta, el tribuno, temiendo por la integridad de Pablo, mandó descender a los soldados para que lo sacaran de allí y lo llevaran de nuevo a la fortaleza.

A la mañana siguiente, el Señor se apareció a Pablo y le dijo: «Animo, así como has dado testimonio de mí en Jerusalén, también tendrás que darlo en Roma.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 15, 1-2a y 5. 7-8. 9-10. 11 (R.: 1)

 

R.    Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.

 

Protégeme, Dios mío,

porque me refugio en ti.

Yo digo al Señor: «Señor, tú eres mi bien.»

El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz,

tú decides mi suerte! R.

 

Bendeciré al Señor que me aconseja,

hasta de noche me instruye mi conciencia!

Tengo siempre presente al Señor:

él está a mi lado, nunca vacilaré. R.

 

Por eso mi corazón se alegra,

se regocijan mis entrañas

y todo mi ser descansa seguro:

porque no me entregarás la Muerte

ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. R.

 

Me harás conocer el camino de la vida,

saciándome de gozo en tu presencia,

de felicidad eterna a tu derecha. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    17, 1b. 20-26

 

Jesús levantó los ojos al cielo y oró diciendo:

«Padre santo, no ruego solamente por ellos, sino también por los que, gracias a su palabra, creerán en mí. Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.

Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno -yo en ellos y tú en mí- para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que tú me has enviado, y que yo los amé cómo tú me amaste.

Padre, quiero que los que tú me diste estén conmigo donde yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creación del mundo.

Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te conocí, y ellos reconocieron que tú me enviaste. Les di a conocer tu Nombre, y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me amaste esté en ellos, y yo también esté en ellos.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En Pentecostés, del año 57, Pablo ha llegado a Jerusalén. Los hermanos le anuncian que algunos judíos lo acusan de “incitar” a la traición de las tradiciones de Moisés, abandonando la circuncisión y otros ritos heredados. Estaba orando en el Templo de Jerusalén cuando es perseguido, a los gritos, acusado de enseñar “contra el pueblo, contra la ley y contra este lugar santo”. La policía romana interviene y conduce a Pablo a la fortaleza. Esta vez su cautiverio durará varios años, en Jerusalén, en Cesarea, capital romana de Palestina y después en Roma.
  • El oficial romano, queriendo saber con certeza de qué lo acusaban los judíos, mandó que le quitaran las cadenas, convocó al Gran Consejo e hizo que Pablo compareciera ante ellos.
  • Es una cuestión entre las dos grandes corrientes religiosas de la época: el partido de los Saduceos que no cree en la resurrección y el partido de los Fariseos que cree en ella. La astucia de Pablo lo va a salvar cuando provoca una discusión entre estos dos grupos a tal punto que se olvidan de él.
  • Como la pelea iba creciendo, el oficial romano temiendo que Pablo fuese despedazado por ellos, mandó a la tropa que lo llevase de nuevo a la fortaleza.
  • Pablo apela al César como ciudadano romano, e invoca su derecho de ser juzgado en Roma. De noche oye en visión la voz del Señor que le da ánimo, para que dé testimonio a favor suyo en Roma.

***

  • Esta es la última plegaria de Jesús antes de entrar en su Pasión: es la intención principal por la que ofrecerá el sacrificio de su vida, es su testamento.
  • Jesús agrandando el horizonte de su comunidad a aquellos que vendrán, ora por la comunidad futura. Su obra debe continuar y el mensaje del Padre y su mensaje, tendrá que ser también el de los discípulos. Este mensaje no puede ser una doctrina aprendida ni una ley externa a la que se está obligado.
  • Ruega por sus discípulos y por cuantos creerán en Él por su palabra. Pide para que los que lo siguen y los que lo seguirán en el futuro sean “uno”, como el Padre está en Él, y Él en el Padre, para que el mundo crea que el Padre lo ha enviado.
  • El amor no se puede proponer si no se vive; si no se comunica como experiencia propia. El mensaje vivido es lo que produce la adhesión a Jesús. El mensaje no es una teoría sobre el amor, sino el anuncio de la vida y muerte de Jesús como expresión de su amor y del amor del Padre.
  • Jesús pide la unidad como distintivo de la comunidad de fe. El modelo es siempre el amor y la unidad, que existe entre Jesús y el Padre. El amor de los cristianos tiene por modelo el amor mismo de Dios.
  • La comunión de los hombres con Dios se evidencia a través de las obras que revelan su amor y será la prueba convincente de la misión divina de Jesús. No se convence con palabras, sino con hechos.
  • Cuando Jesús pide la unidad, ratifica el supremo mandato: “ámense unos a otros como yo los amo, en esto los reconocerán como mis discípulos”. Es un mandato y un anuncio. Promete el don de su Espíritu porque nadie puede amar con su amor sino le es dado.
  • Esta unidad es la cumbre del evangelio, es la “buena nueva”: el amor mismo de Dios, el amor trinitario es dado a los que creen. Es ese amor perfecto que une al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, lo que está trabajando en el corazón de la humanidad cuando busca, desde y por la unidad, nuevos caminos para la justicia, la paz y el amor.

 

Para discernir

 

  • ¿Dónde pongo el acento de mi fe?
  • ¿Cuál es mi esfuerzo más grande?
  • ¿Cuáles son mis argumentos de credibilidad?
  • ¿Cómo expreso este llamado a la unidad?
  • La unidad ¿es unidad conmigo o unidad en el Señor?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Estemos unidos para que el mundo crea

 

Para la lectura espiritual

 

…No hay que olvidar que el Señor pidió al Padre la unidad de los discípulos para que den testimonio de su misión y que el mundo pueda creer que el padre le ha enviado. Se puede decir que el movimiento ecuménico se inició, en un sentido, a partir de la experiencia negativa de aquellos que, anunciando el evangelio único, se sabían cada uno miembro de su Iglesia particular o de su comunidad eclesial particular. Esta gran contradicción quedaba manifiesta ante aquellos que escuchaban el mensaje de salvación y en ello encontraban un obstáculo para acoger el anuncio evangélico.

Esta grave dificultad, desgraciadamente, no está superada. Es verdad que no estamos en plena comunión. Y no obstante, a pesar de las divisiones, estamos dispuestos a recorrer el camino de la plena unión, de la unión que caracterizaba la Iglesia apostólica en sus inicios y que nosotros buscamos sinceramente. Guiada por la fe, nuestra oración común lo testimonia. En la oración, nos reunimos en el nombre de Cristo que es uno. El es nuestra unión…

San Juan Pablo II

 

Para rezar

 

Danos  Señor un corazón de carne

 

Danos Señor un corazón de carne,

para que como Tú, nos conmovamos

ante el dolor del prójimo más próximo.

Recrea en nosotros entrañas de misericordia,

para que inflamados en tu amor

seamos testigos y testimonio con nuestras obras,

de tu presencia en el mundo.

Señor, resucítanos hoy,

y regálanos como al hijo de la viuda,

la oportunidad de levantarnos

por sobre nuestras mezquindades y miserias,

y transmitir con el ejemplo, las maravillas que Tú obras.

Te lo pedimos por la intercesión de María Santísima,

a ti, Señor que vives y reinas,

por los siglos de los siglos.

Amén.

VIERNES DE LA VII SEMANA

 

¿Me amas?

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    25, 13b-21

 

El rey Agripa y Berenice llegaron a Cesarea y fueron a saludar a Festo. Como ellos permanecieron varios días, Festo expuso al rey el caso de Pablo, diciéndole:

«Félix ha dejado a un prisionero, y durante mi estadía en Jerusalén, los sumos sacerdotes y los ancianos de los judíos, presentaron quejas pidiendo su condena. Yo les respondí que los romanos no tienen la costumbre de entregar a un hombre antes de enfrentarlo con sus acusadores y darle la oportunidad de defenderse.

Ellos vinieron aquí, y sin ninguna demora, me senté en el tribunal e hice comparecer a ese hombre al día siguiente. Pero cuando se presentaron los acusadores, estos no alegaron contra él ninguno de los cargos que yo sospechaba. Lo que había entre ellos eran no sé qué discusiones sobre su religión, y sobre un tal Jesús que murió y que Pablo asegura que vive.

No sabiendo bien qué partido tomar en un asunto de esta índole le pregunté a Pablo si quería ir a Jerusalén para ser juzgado allí. Pero como este apeló al juicio de Su Majestad imperial, yo ordené que lo dejaran bajo custodia hasta que lo enviara al Emperador.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 102, 1-2. 11-12. 19-20ab (R.: 19a)

 

R.    El Señor puso su trono en el cielo.

 

Bendice al Señor, alma mía,

que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;

bendice al Señor, alma mía,

y nunca olvides sus beneficios. R.

 

Cuanto se alza el cielo sobre la tierra,

así de inmenso es su amor por los que lo temen;

cuanto dista el oriente del occidente,

así aparta de nosotros nuestros pecados. R.

 

El Señor puso su trono en el cielo,

y su realeza gobierna el universo.

¡Bendigan al Señor, todos sus ángeles,

los fuertes guerreros que cumplen sus órdenes! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan     21, 1.15-19

 

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer, dijo a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?»

El le respondió: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»

Jesús le dijo: «Apacienta mis corderos.»

Le volvió a decir por segunda vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?»

El le respondió: «Sí, Señor, saber que te quiero.»

Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas.»

Le preguntó por tercera vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?»

Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero.»

Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas.

Te aseguro que cuando eras joven tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará a donde no quieras.»

De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y después de hablar así, le dijo: «Sígueme.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El nuevo gobernador romano en Judea, Poncio Festo, mantiene detenido a Pablo en Cesarea, donde fue trasladado para mayor seguridad. Y aprovecha la visita del rey Agripa y su hermana Berenice para explicarles el caso de este Pablo, uno de los más curiosos que ha heredado de su antecesor Félix.
  • Festo se muestra respetuoso de la ley y deseoso de que triunfe la justicia. Como funcionario oficial, resume lo esencial del «expediente» de Pablo, diciendo que tuvieron una discusión sobre su religión particular y sobre un tal Jesús, que murió, y del cual Pablo afirma que está vivo.
  • Para Pablo no es «un cierto hombre»: Jesús es su razón de vivir. Pablo vive con ese «viviente». Para Pablo la resurrección no es tan sólo una afirmación dogmática: es una experiencia vivida.
  • Pablo ha apelado y ni el tribunal de Cesarea, ni el de Jerusalén tienen jurisdicción sobre él. Queda como instancia superior ir hasta Roma.

***

  • Junto al lago de Tiberíades Jesús llama a Pedro por su nombre original, “Simón hijo de Juan”. Pedro escucha atento la voz del Señor. Su corazón ha ido madurando, y ahora comprende que Jesús no es el Mesías político que él esperaba, sino aquel que da su vida para redimir a la humanidad sufriente. Pedro había confesado reiteradamente una adhesión que se sostenía en la medida que colmara sus expectativas.
  • A pesar de haber afirmado que no lo abandonaría, luego lo negó tres veces, jurando que no lo conocía. Ahora, la experiencia de la resurrección ha madurado su corazón y sus ideas, y quiere seguirlo no al compás de sus caprichos o exaltaciones, sino animado por el Espíritu del Resucitado.
  • A la pregunta de Jesús, Pedro tiene que contestar con mucha más humildad. Pedro, el apóstol impulsivo, que quería de veras a Jesús, aunque se había mostrado débil por miedo a la muerte, tiene ahora la ocasión de reparar su triple negación con una triple profesión de amor. La triple negación es ahora una triple pregunta. Esto es lo que Pedro experimenta.
  • Pero la relación personal con Jesús, no se cierra sobre ellos dos. Este amor lanza a Pedro hacia los demás. Jesús restituye a Pedro delante de todos y esto le exige hacerse cargo de los demás; ser su pastor, cuidarlos, conducirlos por el camino verdadero.
  • Pedro ahora responderá con la dedicación exclusiva al servicio de la comunidad y dará testimonio de Jesús ante el pueblo, ante los tribunales, en la cárcel y finalmente con su propio martirio en Roma. El amor lo llevó a la obediencia y al abandono confiado.
  • También a nosotros el Señor nos llama a seguirlo. Desde nuestra debilidad podemos hacer nuestras las palabras de Pedro: «Señor, tú sabes que te amo». El amor es la raíz en que se alimenta todo verdadero seguimiento y el seguimiento es el sello de todo verdadero amor.
  • Jesús quiere de nosotros un auténtico compromiso de amor que nos lleve a amar y servir a nuestro prójimo hasta el extremo, como nosotros hemos sido amados por Cristo. Así, como Iglesia continuaremos, a través del tiempo, totalmente comprometida con la obra de salvación que el Señor nos ha confiado.

 

Para discernir

 

  • ¿Sobre qué baso mi seguimiento y mi fidelidad al Señor?
  • ¿En qué siento que soy examinado por Jesús?
  • ¿Vivo desde el amor o el temor?
  • ¿Experimento su llamada de amor?

     

Repitamos a lo largo de este día

 

Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero

 

Para la lectura espiritual

 

…El Señor, después de su resurrección, aparece de nuevo a sus discípulos. Interroga a Pedro, le obliga a confesar su amor, ya que le negó por tres veces, por miedo. Cristo resucitó en la carne, Pedro resucitó en el espíritu. Así como Cristo murió en el sufrimiento, Pedro murió en la negación del Señor. Cristo el Señor resucitó de entre los muertos y ha resucitado a Pedro gracias al amor que éste le tenía. El Señor interroga el amor de aquel que ahora declara abiertamente su amor, y le confía su rebaño ¿Qué es lo que aporta Pedro a Cristo con su amor? Si Cristo te ama es en provecho tuyo, no de él. Si tú amas a Cristo es en provecho tuyo también, no de él. No obstante, Cristo el Señor, queriendo mostrarnos cómo hemos de manifestar nuestro amor por él, nos lo revela: amando a su rebaño.

“Simón, hijo de Juan ¿me amas? – Te amo— Apacienta mis ovejas.” (Jn 21, 16) Y esto una vez, dos veces, tres veces. Pedro no expresa más que su amor. El Señor no le pide otra cosa que el amor; no le confía otra cosa que sus ovejas. ¡Amémonos, pues, unos a otros, y así amaremos a Cristo!

 

San Agustín obispo de Hipona, doctor de la Iglesia

 

Para rezar

 

Sólo tu Amor me llama y me consume
en las entrañas mismas de la ausencia
sólo en Ti conozco la clemencia
del aroma fontal de tu perfume.

Sólo por Ti transito peregrino
el valle azul de la presencia ignota.
Sólo por Ti mi amor en una nota
se hace canto de amor en tu camino.

Sólo tu aroma suave en las entrañas
embriaga el hondo vivir de mi jornada
y me envuelve la música soñada
de la presencia fiel que no me engaña.

Sólo en tu honor cantaré yo en este día
la canción de la vida y la memoria
la que canta los triunfos de tu gloria
y ha vencido la muerte y me da vida.

 

Fray Alejandro R. Ferreirós OFM. Conv.

 

SÁBADO DE LA VII SEMANA

 

Tú sígueme

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    28, 16-20. 30-31

 

Cuando llegamos a Roma, recibió autorización para alojarse en una casa particular con un soldado que lo custodiara.

Tres días después convocó a los judíos principales, y cuando se reunieron les dijo: «Hermanos, sin haber hecho nada contra el pueblo ni contra las costumbres de nuestros padres, fui arrestado en Jerusalén y puesto en manos de los romanos. Después de interrogarme, quisieron dejarme en libertad, porque no encontraban en mí nada que mereciera la muerte; pero ante la oposición de los judíos, me vi obligado a apelar al Emperador, sin querer por esto acusar en nada a mi pueblo. Por eso he querido verlos y hablarles, ya que a causa de la esperanza de Israel llevo estas cadenas.»

Pablo vivió dos años enteros por sus propios medios, recibiendo a todos los que querían verlo, proclamando el Reino de Dios, y enseñando con toda libertad y sin encontrar ningún obstáculo, lo concerniente al Señor Jesucristo.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 10, 4. 5 y 7 (R.: cf. 7b)

 

R.    Los que son rectos verán tu rostro, Señor.

 

El Señor está en su santo Templo,

el Señor tiene su trono en el cielo.

Sus ojos observan el mundo,

sus pupilas examinan a los hombres. R.

 

El Señor examina al justo y al culpable,

y odia al que ama la violencia.

Porque el Señor es justo y ama la justicia,

y los son rectos verán su rostro. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    21, 19-25

 

Pedro, volviéndose, vio que lo seguía el discípulo al que Jesús amaba, el mismo que durante la Cena se había reclinado sobre Jesús y le había preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?»

Cuando Pedro lo vio, preguntó a Jesús: «Señor, ¿y qué será de este?»

Jesús le respondió: «Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué importa? Tú sígueme.»

Entonces se divulgó entre los hermanos el rumor de que aquel discípulo no moriría, pero Jesús no había dicho a Pedro: «El no morirá», sino: «Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa?»

Este mismo discípulo es el que da testimonio de estas cosas y el que las ha escrito, y sabemos que su testimonio es verdadero.

Jesús hizo también muchas otras cosas. Si se las relata detalladamente, pienso que no bastaría todo el mundo para contener los libros que se escribirían.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En Roma, se le permitió a Pablo vivir en una casa particular donde permaneció dos años con un soldado que lo custodiaba mientras esperaba su juicio y su muerte.
  • Pablo, desde su casa particular, pone el evangelio en el corazón de algunos que se transformarán en una «levadura que levantará toda la masa». Tres días después de su llegada, convoca a cuantos puede y como de costumbre empieza la predicación por los de «su» pueblo, y se apoya en la escritura para poner de manifiesto que la fe en Jesús es la prolongación de toda la tradición de Israel. Toda la novedad del evangelio, está en toda la fidelidad a la tradición recibida de las generaciones precedentes. El Antiguo Testamento era una preparación, era portador de la “esperanza”, que Jesús ha realizado.
  • Ahora da testimonio de Jesús en Roma, como ya le había anunciado el Señor en una visión y como había encargado a los discípulos el día de la Ascensión. También predicó a muchos otros «enseñando la vida del Señor Jesucristo con toda libertad».

***

  • Después que Pedro confiesa su amor por tres veces, para reparar la triple negación de la noche de su arresto, Jesús, le confía el pequeño rebaño que es la Iglesia, y le anuncia el precio de su renovado amor. A partir de esta insinuación de Jesús, Pedro entró en curiosidad para saber el futuro de Juan, su compañero.
  • La actitud de Pedro que pudo ser debida a unos ciertos celos, pone de manifiesto, que la fe va madurando poco a poco. Pedro maduró por obra del Espíritu y más tarde dio admirables testimonios de su amor a Jesús. Pedro tendrá que ir a Roma y allí, después de un apostolado lleno de valentía y entrega, confesará con su vida a Cristo ante las autoridades romanas.
  • Jesús no revela a Pedro el destino de Juan. De esta manera, Pedro, tendrá que estar al servicio frente a cualquier hermano, sin saber el camino que tomará la historia.
  • La figura del discípulo amado es central ya que puede referirse a la persona de Juan, o bien puede ser la imagen de todo discípulo que sigue al Maestro. Sea cual sea su significado, el texto quiere remarcar que el Señor Resucitado asegura su presencia en aquellos que quieran ser sus seguidores. Todo discípulo amado se convierte en testigo en la medida en que es consciente de que el Señor permanece con él en toda ocasión.
  • Experimentando la presencia de Jesucristo, cada uno de nosotros puede ser el discípulo amado en la medida en que nos dejemos guiar por el Espíritu Santo, que nos ayuda a descubrir esta presencia.

 

Para discernir

 

  • ¿Descubro que el Señor permanece conmigo en toda ocasión?
  • ¿Busco la unidad en la Iglesia o me dejo llevar por mis arrebatos?
  • ¿Puedo reconocer los carismas que Dios ha derramado en mis hermanos?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Te sigo

 

Para la lectura espiritual

 

…”No a todos lleva Dios por un camino; y, por ventura, el que le pareciere va por muy más bajo, está más alto en los ojos del Señor; así que, no porque en esta casa todas traten de oración, han de ser todas contemplativas. Es imposible, y será gran desconsolación para la que no lo es, no entender esta verdad, que esto es cosa que lo da Dios… Yo estuve más de catorce (años) que nunca podía tener aún meditación sino junto con lección… Habrá muchas personas de este arte, y otras que –aunque sea con la lección – no puedan tener meditación, sino rezar vocalmente y aquí se detienen más… Y otras personas hay hartas de esta manera, y si hay humildad no creo yo saldrán peor libradas al cabo, sino muy en igual de los que llevan muchos gustos, y con más seguridad, en parte. Porque no sabemos si los gustos son de Dios, o si los pone el demonio….

Estos otros andan con humildad, sospechosos que es por su culpa, siempre con cuidado de ir adelante. No ven a otros llorar una lágrima, que si ella no las tiene no le parezca está muy atrás en el servicio de Dios. –y debe estar, por ventura, muy más adelante_; porque no son las lágrimas –aunque son buenas_ todas perfectas. Y la humildad y mortificación y desasimiento y otras virtudes, siempre hay más seguridad. No hay que temer ni hayáis miedo que dejéis de llegar a la perfección como los muy contemplativos”…

 

Santa Teresa de Jesús

 

Para rezar

 

Señor, tú que nos diste el que te encontráramos

y el ánimo para seguir buscándote,

no nos abandones al cansancio ni a la desesperanza.

Haznos buscarte siempre y cada vez con más ardor.

Y danos fuerzas para adelantar en la búsqueda.


 

Manda y ordena lo que quieras,

pero limpia mis oídos para que escuchen tu voz.

Sana y abre mis ojos

para que descubran tus indicaciones.

Aparta de mí toda ignorancia

para que reconozca tus caminos.

Dime a dónde debo dirigir la mirada para verte a ti,

y así poder cumplir lo que te agrada


 

San Agustín – Sobre la Trinidad 12, 28, 5


 

PENTECOSTÉS

CICLO C

 

Quedaron llenos del Espíritu Santo

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de los Hechos de los apóstoles       2, 1-11


 

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse.

Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Con gran admiración y estupor decían:

« ¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.»


 

Palabra de Dios.


 


 

SALMO         Sal 103, 1ab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34 (R.: cf. 30)


 

R.      Señor, envía tu Espíritu y renueva la superficie de la tierra.

 

Bendice al Señor, alma mía:

¡Señor, Dios mío, qué grande eres!

¡Qué variadas son tus obras, Señor!

la tierra está llena de tus criaturas!


 

Si les quitas el aliento,

expiran y vuelven al polvo.

Si envías tu aliento, son creados,

y renuevas la superficie de la tierra.


 

¡Gloria al Señor para siempre,

alégrense el Señor por sus obras!

que mi canto le sea agradable,

 y yo me alegraré en el Señor.


 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto       12, 3b-7. 12-13


 

Hermanos:

Nadie, movido por el Espíritu de Dios, puede decir: «Maldito sea Jesús.» Y nadie puede decir: «Jesús es el Señor», si no está impulsado por el Espíritu Santo.

Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu. Hay diversidad de ministerios, pero un solo Señor. Hay diversidad de actividades, pero es el mismo Dios el que realiza todo en todos. En cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común.

Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y sin embargo, es uno, y estos miembros, a pesar de ser muchos, no forman sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo. Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo -judíos y griegos, esclavos y hombres libres- y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.


 

Palabra de Dios.


 

Secuencia


 

         Ven, Espíritu Santo,

         y envía desde el cielo

         un rayo de tu luz.


 

         Ven, Padre de los pobres,

         ven a darnos tus dones,

         ven a darnos tu luz.


 

         Consolador lleno de bondad,

         dulce huésped del alma

         suave alivio de los hombres.


 

         Tú eres descanso en el trabajo,

         templanza de la pasiones,

         alegría en nuestro llanto.


 

         Penetra con tu santa luz

         en lo más íntimo

         del corazón de tus fieles.


 

         Sin tu ayuda divina

         no hay nada en el hombre,

         nada que sea inocente.


 

         Lava nuestras manchas,

         riega nuestra aridez,

         cura nuestras heridas.


 

         Suaviza nuestra dureza,

         elimina con tu calor nuestra frialdad,

         corrige nuestros desvíos.


 

         Concede a tus fieles,

         que confían en tí,

         tus siete dones sagrados.


 

         Premia nuestra virtud,

         salva nuestras almas,

         danos la eterna alegría.


 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan      20, 19-23


 

Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!»

Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.

Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes.» Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió «Reciban al Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan.»


 

Palabra del Señor.


 

Para reflexionar

 

  • La primera lectura nos habla de la venida del Espíritu Santo. Entre los judíos la fiesta de Pentecostés se celebraba cincuenta días después de la Pascua, y en ella se conmemoraba la “fiesta de la cosecha y de la renovación de la Alianza”. La descripción que nos hacen los Hechos de los apóstoles de la venida del Espíritu Santo se sirve de imágenes escatológicas (viento, fuego) que ya empleaba el Antiguo Testamento para describir la improvisa irrupción de Dios. En esa descripción que hacen los Hechos se presenta la inauguración de una Alianza nueva, y se promulga la ley del Espíritu. Pentecostés es como una segunda creación.

    ***

  • La segunda lectura nos centra en la múltiple acción del Espíritu Santo que se expande en carismas, ministerios y servicios. Para San Pablo los auténticos carismas son un signo de la presencia del Espíritu. La variedad de ministerios y de carismas en la unidad de la Iglesia son considerados por él como frutos de la acción del Espíritu Santo.

     ***

  • Los judíos llamaban “Pentecostés” a los cincuenta días que prolongaban las fiestas pascuales y sobre todo al último de ellos. Pentecostés es la profundización de la Pascua, la interiorización del misterio de Cristo en el corazón de los discípulos, la confirmación del bautismo. Con la presencia del espíritu siempre es Pascua de Resurrección y siempre es Pentecostés. Con el “don” del Espíritu de Jesús resucitado podemos decir que Dios es definitivamente el “Emmanuel”, el Dios-con-nosotros. Y donde está el Espíritu, está también el Padre y el Hijo.
  • El Espíritu es el “aliento vital” que exhaló Jesús sobre su  Iglesia desde lo alto de la cruz en el momento de pasar de este  mundo al Padre.
  • El evangelista nos dice que el mismo día de Pascua, Jesús se manifestó a su pequeña comunidad y, después de darle el saludo de la paz, sopló sobre los allí reunidos mientras les decía: «Recibid el Espíritu Santo.» Jesús había prometido este Espíritu en varias oportunidades y había insistido en que sólo El nos introduciría en la nueva vida de hijos de Dios.
  • El Espíritu que descendió sobre Jesús al comienzo de su vida pública, cuando inaugura su misión salvadora en el mundo mediante su bautismo por Juan, desciende también sobre los discípulos cuando comienzan en el mundo su misión de testigos del Resucitado. El gesto de Jesús, que exhala su aliento sobre los discípulos, recuerda el del Creador que lo exhala sobre el rostro de Adán. Al “exhalar” Jesús su aliento resucitado sobre sus discípulos, son creados de nuevo.
  • Los que estaban muertos de miedo, se llenan de vida y de coraje al recibir el Espíritu Santo. Los que se habían encerrado por miedo a los judíos, salen a la calle y dan señales de vida, predican en las plazas y desde las azoteas, anuncian el evangelio a las multitudes y les dicen que no es el vino lo que les hace hablar sino el Espíritu. Este mismo Espíritu que abre la boca de los testigos es el que abre los oídos a los creyentes, vengan de donde vengan y cualquiera que sea su lengua.
  • Porque es el Espíritu que restablece la comunicación con Dios y, por tanto, también la comunicación entre los hombres. Pentecostés es la réplica de la torre de Babel.
  • La función del Espíritu en la  Iglesia, es “llevar a plenitud la obra de Cristo en el mundo”. Corresponde al Espíritu asegurar la  presencia invisible y perenne de Cristo y de su obra; desplegar, en  el tiempo y en el espacio, la totalidad del misterio de Cristo;  “hacernos comprender la realidad misteriosa de su sacrificio y  llevarnos al conocimiento pleno de toda la verdad revelada”.
  • El Espíritu fue, “desde el comienzo, el alma de la Iglesia naciente”.  El Espíritu de Cristo sigue en la Iglesia haciendo comunidad. “El  Espíritu del Señor mantiene todo unido”,  derribando barreras de incomprensión,  destruyendo el pecado, factor de división y  suscitando diversidad de servicios para el bien común.
  • La unidad de la Iglesia no es fruto de la voluntad y esfuerzo de los  hombres, sino obra del Espíritu. No bastan proyectos mejor intencionados para crear una humanidad nueva. Sólo el don del Espíritu, que se extiende universalmente, puede transformar interiormente hombres y estructuras. Quien conoce bien la historia no es ingenuo.
  • La iglesia es ante todo el cuerpo de Cristo y no la corporación de los cristianos. Por eso lo que da unidad a la iglesia es el Espíritu Santo, o el Espíritu de Cristo, que ha sido derramado en nuestros corazones.  El verdadero artífice de la iglesia es el Espíritu. Bajo su acción reconocemos que Jesús es el Señor y estamos unidos en una misma fe, si es que todos hemos sido sumergidos en un mismo Espíritu y hemos bebido de él para formar un mismo cuerpo. La obra del Espíritu es la comunidad de Jesús.
  • La  dimensión misionera de la Iglesia pertenece también esencialmente  a la acción del Espíritu. La Iglesia de Jesús no es una comunidad cerrada sobre sí misma y alejada del mundo. Porque es iglesia para el mundo. Si Jesús reúne a sus discípulos es para enviarlos al mundo, para que continúen en el mundo su misión: “Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo”. Y por eso mismo, para que puedan cumplir la misión que les encomienda, les comunica su Espíritu. La misión en la Iglesia nace ineludiblemente  de la experiencia de la Pascua. A los discípulos reunidos el  Resucitado les comunica el Espíritu como una fuerza que los aliente  a llevar adelante la misión que les encomienda.
  • El  Espíritu los transforma en testigos y predicadores valientes de la Buena Noticia. Se da a la Iglesia  como un principio vital que le permite crecer, expansionarse,  manifestarse al exterior, irradiar hacia el mundo la presencia  salvadora de Cristo. La obra del Espíritu es la comunidad de Jesús

     ***

    • El Espíritu pone en nosotros la vida de Jesús. Pero esta vida de Jesús en nosotros, en la Iglesia, en la humanidad, no es como un recuerdo que tenemos, como la evocación de un gran personaje para seguir sus ejemplos. No es sólo eso, es mucho más. Esta vida de Jesús se ha metido dentro de nosotros y nos ha cambiado.
    • El don del espíritu Santo es el fruto acabado de la Pascua. Vivir habitados por Dios, desde el espíritu Santo es caminar en un proceso de continua transformación para dejar de vivir según los espíritus de este mundo para vivir él estilo de vida de Jesús; no como una impostación, imitación o copia, sino desde dentro del propio corazón.
    • El que está habitado por el Espíritu de Dios puede habitar este mundo a la manera de Dios. En el don del espíritu es Dios mismo quien nos capacita para vivir en este mundo desde lo que Jesucristo nos muestra como camino de vida.

       

Para discernir

 

  • ¿Cuáles son los espíritus dominantes en mi vida?
  • ¿Desde qué espíritu hago mis opciones?
  • ¿Cómo vivo la presencia del espíritu de Dios en lo cotidiano?
  • ¿En qué momentos siento presencia del espíritu?


 

Para la lectura espiritual

 

…”El mundo tiene necesidad de hombres y mujeres no cerrados, sino llenos de Espíritu Santo. El estar cerrados al Espíritu Santo no es solamente falta de libertad, sino también pecado. Existen muchos modos de cerrarse al Espíritu Santo. En el egoísmo del propio interés, en el legalismo rígido – como la actitud de los doctores de la ley que Jesús llama hipócritas -, en la falta de memoria de todo aquello que Jesús ha enseñado, en el vivir la vida cristiana no como servicio sino como interés personal, entre otras cosas. En cambio, el mundo tiene necesidad del valor, de la esperanza, de la fe y de la perseverancia de los discípulos de Cristo.

El mundo necesita los frutos, los dones del Espíritu Santo, como enumera san Pablo: «amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, lealtad, modestia, dominio de sí» (Ga 5, 22). El don del Espíritu Santo ha sido dado en abundancia a la Iglesia y a cada uno de nosotros, para que podamos vivir con fe genuina y caridad operante, para que podamos difundir la semilla de la reconciliación y de la paz.

Reforzados por el Espíritu Santo – que guía, nos guía a la verdad, que nos renueva a nosotros y a toda la tierra, y que nos da los frutos – reforzados en el Espíritu y por estos múltiples dones, llegamos a ser capaces de luchar, sin concesión alguna, contra el pecado, de luchar, sin concesión alguna, contra la corrupción que, día tras día, se extiende cada vez más en el mundo, y de dedicarnos con paciente perseverancia a las obras de la justicia y de la paz”.


 

Párrafos de la homilía del Papa Francisco en Pentecostés 2015

 

Para rezar


 

Espíritu


 

Señor, tu promesa vale más que la vida

por eso hoy te alaban mis labios

y mi corazón está lleno de alegría.

Porque prometiste quedarte entre nosotros

para que permanezcamos siempre unidos

como el Padre está unido a Vos y vos al Padre

por medio del Espíritu Santo.

En este Espíritu, Señor,

el que hoy nos tiene congregados,

el que anima nuestra comunidad,

el que nos lanza a la evangelización,

el que nos ayuda a resolver nuestros problemas,

el que nos saca de nuestro individualismo y del aislamiento,

el que nos da el sentido de la solidaridad

Que toda la Iglesia y esta pequeña comunidad

permanezcan fieles a  tu palabra

como lo hicieron los apóstoles,

sintiéndonos al mismo tiempo llamados en todo tiempo,

a ayudar a nuestros hermanos necesitados.

Que todos sepamos asumir nuestra responsabilidad.

Para la mejor marcha de la comunidad,

pues todos somos tu pueblo,

todos somos tu Iglesia.