TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XX – CICLO C

DOMINGO XX

- CICLO C –

 

 

LUNES XX

 

 

MARTES XX

 

 

MIÉRCOLES XX

 

 

JUEVES XX

22 de agosto

Santa María, Reina (M.O)

 

 

VIERNES XX

 

 

SÁBADO XX

24 DE AGOSTO

SAN BARTOLOMÉ, Apóstol (F)

 

 

DOMINGO XX

- CICLO C -


 

He venido a traer fuego a la tierra

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Jeremías    38, 3-6. 8-10

 

Los jefes dijeron al rey: «Que este hombre sea condenado a muerte, porque con semejantes discursos desmoraliza a los hombres de guerra que aún quedan en esta ciudad, y a todo el pueblo. No, este hombre no busca el bien del pueblo, sino su desgracia.»

El rey Sedecías respondió: «Ahí lo tienen en sus manos, porque el rey ya no puede nada contra ustedes.»

Entonces ellos tomaron a Jeremías y lo arrojaron al aljibe de Malquías, hijo del rey, que estaba en el patio de la guardia, descolgándolo con cuerdas. En el aljibe no había agua sino sólo barro, y Jeremías se hundió en el barro.    Ebed Mélec salió de la casa del rey y le dijo:

«Rey, mi señor, esos hombres han obrado mal tratando así a Jeremías; lo han arrojado al aljibe, y allí abajo morirá de hambre, porque ya no hay pan en la ciudad.»

El rey dio esta orden a Ebed Mélec, el cusita: «Toma de aquí a tres hombres contigo, y saca del aljibe a Jeremías, el profeta, antes de que muera.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 39, 2. 3. 4. 18 (R.: 14b)

 

R.    Señor, ven pronto a socorrerme.

 

Esperé confiadamente en el Señor:

él se inclinó hacia mí

y escuchó mi clamor.

 

Me sacó de la fosa infernal,

del barro cenagoso;

afianzó mis pies sobre la roca

y afirmó mis pasos.

 

Puso en mi boca un canto nuevo,

un himno a nuestro Dios.

Muchos, al ver esto, temerán

y confiarán en el Señor.

 

Yo soy pobre y miserable,

pero el Señor piensa en mí;

tú eres mi ayuda y mi libertador,

¡no tardes, Dios mío!

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta de los Hebreos    12, 1-4

 

Hermanos:

Ya que estamos rodeados de una verdadera nube de testigos, despojémonos de todo lo que nos estorba, en especial del pecado, que siempre nos asedia, y corramos resueltamente al combate que se nos presenta.

Fijemos la mirada en el iniciador y consumador de nuestra fe, en Jesús, el cual, en lugar del gozo que se le ofrecía, soportó la cruz sin tener en cuenta la infamia, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.

Piensen en aquel que sufrió semejante hostilidad por parte de los pecadores, y así no se dejarán abatir por el desaliento. Después de todo, en la lucha contra el pecado, ustedes no han resistido todavía hasta derramar su sangre.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    12, 49-53

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y qué angustia siento hasta que esto se cumpla plenamente!

¿Piensan ustedes que he venido a traer la paz a la tierra? No, les digo que he venido a traer la división. De ahora en adelante, cinco miembros de una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Al profeta, Jeremías, no le resultó nada fácil cumplir su misión. Él, que por temperamento hubiera predicado con gusto palabras de dulzura y felicidad, recibió de Dios el encargo de anunciar un futuro sombrío para su pueblo, y aconsejarlo en decisiones que no eran para nada del agrado de las autoridades, sobre todo militares. Por eso intentaron eliminarlo, hacer callar su voz.

***

  • La carta a los Hebreos nos presenta la vida cristiana como una carrera, ante un estadio lleno de gente: nos contemplan miles de personas, nuestros antepasados en la fe y los contemporáneos. El autor de la carta propone la fuente de la fortaleza: “fijos los ojos en Jesús, pionero de la fe”.

***

  • Jesús se dirige a sus contemporáneos con palabras escandalosas. Habla del fuego del juicio, capaz de quemar y destruir la situación presente para generar una nueva. Jesús habla de bautismo en referencia a la sangre de la cruz, en la cual él deberá ser bautizado para lavar los pecados del mundo cargados sobre sí.
  • Jesús ha venido a traernos una Buena Noticia que, como el fuego, debe convertirse en incendio. Esta Buena noticia no es una verdad para asentir intelectualmente sino una opción frente a la vida, las cosas, el mundo. Es una verdad vital que perturba, provoca divisiones, desgarramientos y confrontación. Jesús se nos presenta como un “signo de contradicción”, se convierte para cada hombre en auténtico divisor y piedra de escándalo. Ante El es necesario tomar una postura en la vida: unos lo aceptarán y otros lo rechazarán.
  • La fe en Cristo es exigente y hasta revolucionaria. Jesús no viene a dividir a las familias, naturalmente; pero su llamada es más fuerte que los vínculos familiares. Jesús viene a encendernos con su fuego, comparable a una pasión. Y las pasiones siempre han originado divisiones entre los que no se han quemado con el mismo fuego. Pero la pasión que Jesús enciende es luminosa.
  • El Evangelio, que es esencialmente un mensaje de paz, se convierte al mismo tiempo en una declaración de guerra contra l Jesús trae la paz, da la paz, pero no a cualquier precio. Ponerse a su lado supondrá una opción, una decisión, y con frecuencia romper con la vida anterior o con los lazos humanos familiares y sociales. Frente a Jesús no se puede ser neutral.
  • Jesús quiere la paz. Pero la paz de Jesús es un fuego purificador que no se confunde con una tranquilidad institucional que garantiza la ventaja de los unos sobre los otros, de los grandes sobre los pequeños, de la injusticia sobre el derecho.
  • Ha venido a reconciliar al hombre con Dios, a los hombres entre sí, a cada hombre dentro de sí mismo.
  • Pero el fuego de Jesús no es el fuego de las pasiones políticas. Es el fuego del Espíritu que se prueba en la entrega total, en el bautismo de la donación personal. Es un fuego que prende allí donde se han abandonado los intereses personales y se busca un mundo de hermanos.
  • Si nosotros lo recibimos, debemos aceptar las consecuencias de ser probados en la lenta fragua de la vida cotidiana donde se define quién es quién. Hemos de madurar con su luz y calor, porque no nos trae un fácil paraíso terrenal, sino un compromiso en el que tendremos que empeñar la totalidad de la existencia.
  • Ser discípulo, hoy, pide de nosotros una actitud dinámica y decidida. No se puede “servir a dos señores”. Siempre resultará incómodo al discípulo tener que luchar contra el mal y el pecado y adoptar un estilo de vida como el que nos enseña Cristo, que muchas veces va en contra de la visión humana de las cosas. La fe no le exige al discípulo que  sea mártir ni héroe. Pero sí que sea fuerte y valiente, coherente con el evangelio de Cristo.
  • Ser discípulo es optar por la mentalidad de Cristo que en las páginas de su evangelio tiene muchas veces puntos contradictorios con la visión humana de las cosas. Resulta incómodo luchar contra el sentir de la mayoría, sobre todo si es más atrayente, aunque lo sea superficialmente, y menos exigente.
  • El evangelio es un programa de vida para arriesgados. Estamos en medio de un mundo que aprecia otros valores, que razona con criterios que no son necesariamente los de Cristo. Y muchas veces reacciona con indiferencia, hostilidad, burla o incluso con una persecución más o menos encubierta.
  • Una Iglesia discípula y misionera, como estamos llamados a ser, es una Iglesia que acoge el Reino como un horizonte y vive apasionada y lúcidamente en su camino, buscando los cambios necesarios en la misma y en su mundo.


     

Para discernir

 

  • ¿Construyo mi fe con opciones radicales?
  • ¿Me apasiona el reino de Jesús o es un complemento para mi vida?
  • ¿Creo una cosa y hago otra?


 

Repitamos a lo largo de este día

 

Escuchó mi clamor

 

Para la lectura espiritual

 

“El proyecto de Jesús es instaurar el Reino de su Padre. Por eso pide a sus discípulos: “¡Proclamen que está llegando el Reino de los cielos!” (Mt 10, 7). Se trata del Reino de la vida. Porque la propuesta de Jesucristo a nuestros pueblos, el contenido fundamental de esta misión, es la oferta de una vida plena para todos. Por eso la doctrina, las normas, las orientaciones éticas, y toda la actividad misionera de la Iglesia, debe dejar transparentar esta atractiva oferta de una vida más digna, en Cristo, para cada hombre y para cada mujer de América Latina y de El Caribe”.

“Asumimos el compromiso de una gran misión en todo el continente, que nos exigirá profundizar y enriquecer todas las razones y motivaciones que permitan convertir a cada creyente en un discípulo misionero. Necesitamos desarrollar la dimensión misionera de la vida en Cristo. La Iglesia necesita una fuerte conmoción que le impida instalarse en la comodidad, el estancamiento y en la tibieza, al margen del sufrimiento de los pobres del continente. Necesitamos que cada comunidad cristiana se convierta en un poderoso centro de irradiación de la vida en Cristo. Esperamos un nuevo Pentecostés que nos libre de la fatiga, la desilusión, la acomodación al ambiente, una venida del Espíritu que renueve nuestra alegría y nuestra esperanza. Por eso se volverá imperioso asegurar cálidos espacios de oración comunitaria que alimenten el fuego de un ardor incontenible y hagan posible un atractivo testimonio de unidad “para que el mundo crea” (Jn 17, 21)”. (Aparecida 375-376)

 

Para rezar

 

Prender fuego


 

He venido a prender fuego:

a encender las conciencias apagadas,

a despejar las mentes embotadas,

a levantar los ánimos decaídos,

a infundir energía a los abatidos.

A eso he venido, a eso os envío:

a alentar, a estimular,

a despabilar a los postrados,

a reconfortar a los esforzados,

a avivar las mechas humeantes,

a prender fuego.

Préndeme, Señor, con tu fuego.

He venido a prender fuego:

el mío es el fuego de la verdad,

el amor que quema y cura.

Pasaréis por un bautismo de fuego

que os purificará,

que os abrasará las entrañas.

A eso he venido, a eso os envío:

a saltar la hoguera,

a caminar sobre ascuas,

a prender fuego.

Préndeme, Señor, con tu fuego.

He venido a prender fuego:

el mío es el fuego que arde sin consumirse,

el fuego que ilumina a todo hombre y mujer,

el fuego que incendia los corazones,

el fuego que alumbra en la oscuridad,

el fuego que brilla en las tinieblas.

A eso he venido, a eso os envío:

a arder e incendiar,

a brillar e iluminar,

a prender fuego.

Préndeme, Señor, con tu fuego.

He venido a prender fuego:

Mi palabra es fuego abrasador,

llamarada incontenible,

es calor de vida palpitante,

es antorcha en lo alto y lumbre interior;

rayo y volcán, horno y brasero.

A eso he venido, a eso os envío:

a elevar la temperatura humana,

a dar calor al mundo,

a cauterizar heridas,

a reavivar los rescoldos,

a prender fuego.

Préndenos, Señor, con tu fuego.

Suárez, Joaquín

 

LUNES XX


 

Si quieres ser perfecto vende todo lo que tienes

 

Lectura del libro de los Jueces   2, 11-19


 

Los israelitas hicieron lo que es malo a los ojos del Señor y sirvieron a los Baales. Abandonaron al Señor, el Dios de sus padres, que los había hecho salir de Egipto; fueron detrás de otros dioses -los dioses de los pueblos vecinos- y se postraron delante de ellos, provocando así la indignación del Señor. Abandonaron al Señor para servir a Baal y a Astarté.

Por eso, la ira del Señor se encendió contra Israel: él los puso en manos de salteadores, que los despojaron; los entregó a los enemigos que tenían a su alrededor, y no pudieron oponerles resistencia. En todas las campañas, la mano del Señor se ponía en contra de ellos para hacerles mal, como el mismo Señor lo había dicho y jurado. Así se encontraron en una situación muy angustiosa.

Entonces el Señor suscitaba jueces, que salvaban a los israelitas del poder de los salteadores. Pero los israelitas no escuchaban a sus jueces, sino que se prostituían, yendo detrás de otros dioses y postrándose delante de ellos. Se desviaban muy pronto del camino seguido por sus padres, que habían obedecido los mandamientos del Señor. Ellos, en cambio, no hacían lo mismo.

Cuando el Señor les suscitaba jueces, estaba con el juez y los salvaba de las manos de sus enemigos mientras vivía el juez, porque se compadecía de los gemidos que les provocaban sus opresores y perseguidores. Pero cuando moría el juez, volvían a pervertirse más aún que sus antepasados: iban detrás de otros dioses para servirlos y postrarse delante de ellos, sin renunciar en nada a sus malas acciones y a su conducta obstinada.


 

Palabra de Dios.

 

SALMO         Sal 105, 34-35. 36-37. 39-40. 43ab y 44 (R.: 4a)


 

R.      Acuérdate de mí, Señor, por el amor que tienes a tu pueblo.


 

No exterminaron a los pueblos

como el Señor les había mandado;

se mezclaron con los paganos

e imitaron sus costumbres.  R.


 

Rindieron culto a sus ídolos,

que fueron para ellos una trampa.

Sacrificaron en honor de los demonios

a sus hijos y a sus hijas.  R.


 

Se mancharon con sus acciones

y se prostituyeron con su mala conducta;

por eso el Señor se indignó contra su pueblo

y abominó de su herencia.  R.


 

El Señor los libró muchas veces,

pero ellos se obstinaron en su actitud.

Sin embargo, el miró su aflicción

y escuchó sus lamentos.  R.


 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo         19, 16-22


 

Se le acercó un hombre y le preguntó: «Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la Vida eterna?»

Jesús le dijo: « ¿Cómo me preguntas acerca de lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Si quieres entrar en la Vida eterna, cumple los Mandamientos.»

«¿Cuáles?», preguntó el hombre. Jesús le respondió: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honrarás a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo.»

El joven dijo: «Todo esto lo he cumplido: ¿qué me queda por hacer?» «Si quieres ser perfecto, le dijo Jesús ve, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres: así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme.»

Al oír estas palabras, el joven se retiró entristecido, porque poseía muchos bienes.


 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Una vez muerto Josué, las diversas tribus continuaron instalándose en la tierra prometida. No faltaron los conflictos con los pueblos allí establecidos mientras los israelitas intentaban hacerse un lugar entre los pueblos cananeos. Durante este tiempo, los recién venidos iban asimilando una cultura sedentaria y agrícola, e hicieron lo que desagradaba al Señor y dieron culto a los Baales. Siguieron a otros dioses de los pueblos de alrededor.
  • Entonces se encendió la ira del Señor contra Israel. Los puso en manos de salteadores, los abandonó a los enemigos del alrededor y fueron incapaces de resistirles. Fueron sumidos en un gran desamparo.
  • El castigo viene del mal mismo: se es castigado por donde se ha pecado. Los vecinos, a los que se ha imitado, son los que se encargan de hacer sufrir a los israelitas. Los éxitos o fracasos históricos son interpretados como un efecto de la acción de Yahvé, que toma una actitud severa, que se indigna, que les es contrario, que hasta los «vende» a los enemigos; pero que por medio de unos hombres escogidos los libera, cuando el pueblo con su clamor manifiesta un inicio de conversión. Es la historia de la fe de un pueblo no siempre edificante, una historia que es lugar de encuentro entre Dios y su pueblo.
  • Es también la historia del amor de Dios. Un amor que, es apasionado y celoso, que no soporta la infidelidad. La responsabilidad del hombre y su obediencia a los preceptos del Señor son indispensables, si el hombre quiere vivir feliz en la tierra prometida.
  • El amor del Señor es fundamentalmente gratuito. El Señor se conmovió por los gemidos que proferían los israelitas bajo la violencia de sus opresores.
  • Dios los guió durante estos dos siglos suscitando a los jueces, personas carismáticas que les ayudaban a defenderse del continuo acoso de los enemigos, y les transmitían la voluntad de Dios.

***

  • Jesús va camino de Jerusalén y es en este caminar donde se dan las condiciones para cimentar las características del auténtico discípulo. Un joven se acerca a Jesús, quiere conseguir la vida eterna y por eso le pregunta qué debe hacer para lograrlo;
  • Jesús no ejerce violencia. La pedagogía que usa es sumamente respetuosa y su respuesta se ajusta a la ley, que seguramente este hombre conocía desde chico. Jesús no le exige que cumpla los seiscientos veinticinco preceptos religiosos, sino que, lo invita a cumplir sólo aquellos que permiten una sana convivencia, aquellos que tienen que ver con el cuidado del otro, la solidaridad y el amor al prójimo.
  • Pero, el joven desea más seguridades, e intuye que hay una conexión entre el bien y la plena realización del propio destino. El Maestro no se queda en las cosas. Señala un horizonte de vida, quiere un compromiso total para seguirlo. No basta con dar a los pobres; es la vida entera la que entra en el compromiso. Apunta más alto: “Sean perfectos como el Padre del cielo”.
  • Por eso Jesús le sugiere que dé su riqueza a los pobres y que lo siga. De este modo tendrá las manos libres para recibir los dones de Dios.
  • Él quería asegurar esta vida y la otra, y lo que le propone Jesús es una invitación a romper con toda seguridad manejable para abandonarse a la seguridad de Dios.
  • Al invitarlo a ser discípulo, Jesús le ofrece el pleno desarrollo, imposible bajo el régimen de la ley. El joven debe deshacerse de lo que tiene, sin esperanza de retorno; dejando la seguridad de la riqueza encontrará otra seguridad superior. Jesús le propone la opción entre dos señores, Dios y el dinero; lo llama a la nueva fidelidad, al amor a todo hombre, como el Padre del cielo.
  • El joven no responde a la invitación. Se va triste, incapaz de llegar a la madurez. Ha oído el mensaje, pero la seducción de las riquezas lo ha ahogado. A Jesús no se le puede seguir con demasiado equipaje. El joven se marchó triste: no logró vencer el apego al dinero.
  • La mentalidad actual se basa en las falsas seguridades. Propone un ideal de amor que sólo tiene en cuenta el sexo y la pasión. El ideal de vida sólo se refiere a un montón de posesiones que dan posición social. Así se somete a la persona a una continua ilusión que la conduce al fracaso afectivo, existencial y humano.
  • El discípulo debe descubrir su verdadero valor en la absoluta libertad y en una actitud desprendida ante la vida.
  • Sólo en la capacidad de compartir los bienes, que es un modo de amar, el discípulo se acerca a Aquel, que porque es Amor pleno, lleva a plenitud su vida. Pero para eso se hace necesario pasar por la inseguridad humana de abandonarnos totalmente en Dios.
  • Frente a esta perspectiva los discípulos preguntarán “¿quién puede salvarse?”. El Reino es pura gracia y sólo es accesible para los que vayan sin demasiado equipaje, con el corazón vacío; todos los méritos, toda la ciencia, toda la piedad, no podrán abrir las puertas del Reino. A todos se hace la propuesta de seguir a Cristo dejándolo todo. Esto es ser discípulo.

 

Para discernir

 

  • ¿Cuáles son las riquezas que me impiden seguir a Jesús?
  • ¿Confío en que su amor no defrauda?
  • ¿Experimento el llamado a una vida más plena?

 

Repitamos a lo largo de este día


 

No acumulen tesoros en esta tierra, sino en el cielo

 

Para la lectura espiritual

 

…”La respuesta de Jesús es la que lo desenmascara. Él nombra los mandamientos y, al nombrarlos, los confirma de nuevo como mandamientos de Dios. El joven se siente atrapado de nuevo. Esperaba poder desembocar en una conversación poco comprometedora sobre problemas eternos. Esperaba que Jesús le ofreciese una solución a su conflicto ético. Pero Jesús no se preocupa de su problema, sino de él mismo.

La única respuesta a la preocupación suscitada por el conflicto ético es el mandamiento de Dios, que implica la exigencia de no seguir discutiendo y obedecer por fin. Sólo el diablo ofrece una solución al conflicto ético; continúa preguntando y no te verás obligado a obedecer. Jesús no se fija en el problema del joven, sino en él mismo. No toma en serio el conflicto ético que el joven se toma tan en serio. Lo único que le interesa es que el joven termine escuchando el mandamiento y obedeciendo. Precisamente donde el conflicto ético quiere ser tomado en serio, donde atormenta y esclaviza al hombre, no dejándole llegar al acto de obediencia que le tranquilizaría, es donde se revela toda su impiedad, y es también allí donde conviene desenmascararlo en su ausencia impía de seriedad, como desobediencia definitiva. Sólo es serio el acto de obediencia que pone fin al conflicto y lo destruye, el que nos deja libres para llegar a ser hijos de Dios. Este es el diagnóstico divino que se da al joven”…

 

D. Bonhoeffer, El precio de la gracia. El seguimiento, Sígueme, Salamanca 51999, p. 39.

 

Para rezar

 

Tomad, Señor y recibid


 

Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad,

Mi memoria, mi entendimiento,

Y toda mi voluntad:

Todo mi haber y poseer.

Vos me lo disteis; a Vos, Señor,

Lo torno. Todo es vuestro,

Disponed de mí,

Según vuestra voluntad.

Dadme vuestro amor y gracia:

Que esto me baste.

San Ignacio de Loyola


 

MARTES XX

 

Para Dios todo es posible

 

Lectura del libro de los Jueces    6, 11-24a

 

El Ángel del Señor fue a sentarse bajo la encina de Ofrá, que pertenecía a Joás de Abiézer. Su hijo Gedeón estaba moliendo trigo en el lagar, para ocultárselo a los madianitas. El Ángel del Señor se le apareció y le dijo: «El Señor está contigo, valiente guerrero.»

«Perdón, señor, le respondió Gedeón; pero si el Señor está con nosotros, ¿por qué nos sucede todo esto? ¿Dónde están todas esas maravillas que nos contaron nuestros padres, cuando nos decían: “El Señor nos hizo subir de Egipto”? Pero ahora él nos ha desamparado y nos ha entregado en manos de Madián.»

El Señor se volvió hacia él y le dijo: «Ve, y con tu fuerza salvarás a Israel del poder de los madianitas. Soy yo el que te envío.»

Gedeón le respondió: «Perdón, Señor, pero ¿cómo voy a salvar yo a Israel, si mi clan es el más humilde de Manasés y yo soy el más joven en la casa de mi padre?»

«Yo estaré contigo, le dijo el Señor, y tú derrotarás a Madián como si fuera un solo hombre.»

Entonces Gedeón respondió: «Señor, si he alcanzado tu favor, dame una señal de que eres realmente tú el que está hablando conmigo. Te ruego que no te muevas de aquí hasta que yo regrese. En seguida traeré mi ofrenda y la pondré delante de ti.»

El Señor le respondió: «Me quedaré hasta que vuelvas.»

Gedeón fue a cocinar un cabrito y preparó unos panes sin levadura con una medida de harina. Luego puso la carne en una canasta y el caldo en una olla; los llevó debajo de la encina y se los presentó.

El Ángel del Señor le dijo: «Toma la carne y los panes ácimos, deposítalos sobre esta roca y derrama sobre ellos el caldo.»

Así lo hizo Gedeón. Entonces el Ángel del Señor tocó la carne y los panes ácimos con la punta del bastón que llevaba en la mano, y salió de la roca un fuego que los consumió. En seguida el Ángel del Señor desapareció de su vista.

Gedeón reconoció entonces que era el Ángel del Señor, y exclamó: « ¡Ay de mí, Señor, porque he visto cara a cara al Ángel del Señor!» Pero el Señor le respondió: «Quédate en paz. No temas, no morirás.» Gedeón erigió allí un altar al Señor y lo llamó: «El Señor es la paz.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 84, 9. 11-12. 13-14 (R.: 9b)

 

R.    El Señor promete la paz para su pueblo.

   

Voy a proclamar lo que dice el Señor:

el Señor promete la paz,

la paz para su pueblo y sus amigos,

y para los que se convierten de corazón. R.

 

El Amor y la Verdad se encontrarán,

la Justicia y la Paz se abrazarán;

la Verdad brotará de la tierra

y la Justicia mirará desde el cielo. R.

 

El mismo Señor nos dará sus bienes

y nuestra tierra producirá sus frutos.

La Justicia irá delante de él,

y la Paz, sobre la huella de sus pasos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    19, 23-30

 

Jesús dijo entonces a sus discípulos: «Les aseguro que difícilmente un rico entrará en el Reino de los Cielos. Sí, les repito, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos.»

Los discípulos quedaron muy sorprendidos al oír esto y dijeron: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?»

Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: «Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible.»

Pedro, tomando la palabra, dijo: «Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos tocará a nosotros?»

Jesús les respondió: «Les aseguro que en la regeneración del mundo, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, que me han seguido, también se sentarán en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y el que a causa de mi Nombre deje casa, hermanos o hermanas, padre, madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y obtendrá como herencia la Vida eterna.

Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El pueblo de Israel, después de establecido por Josué en su tierra, fue haciendo camino como los demás pueblos hacia una organización cada vez más perfecta de su vida, estructura social y política. Comenzó con una mínima organización tribal y fue progresando hacia otra organización monárquica.
  • Los llamados Jueces ‘mayores’, como Débora, Barac, Gedeón, Abimelec, y otros `menores’, como Jefté y Sansón son los animadores de este camino.
  • El libro de los jueces presenta la historia de Gedeón, un labrador que está ocupado en tratar de salvar su cosecha en tiempo de inseguridad y que ante el llamado de Yahvé supo organizar las tribus del norte para hacer frente a los madianitas, enemigos temibles que invadían precisamente Israel cuando los campos estaban a punto para la cosecha.
  • El narrador atribuye a la decadencia religiosa, la impotencia de Israel para enfrentarse a los madianitas, que tenían superioridad por el hecho de poseer camellos domesticados con los que realizaban ataques rápidos y por sorpresa. Hasta que por fin los israelitas “clamaron a Yahvé”.
  • La vocación de Gedeón concreta la respuesta del Señor al grito angustioso del pueblo. Igual que a Moisés, a Gedeón el que se le aparece es el ángel de Yahvé, aunque quien les habla es Yahvé mismo, y le confía el Señor una misión liberadora. De Gedeón se subraya además su coraje y valentía. Gedeón dialoga con Dios de un modo muy vivo, desde una actitud de sentido común y realismo: primero, pidiendo cuentas de cómo puede permitir Dios que a su pueblo le pasen tantas desgracias y, luego, pidiendo una señal para saber que, en efecto, esa voz es de Dios, cosa que se le concede con la llamarada que consume el sacrificio que ha preparado. Es la hora de recordar la palabra de Dios a Gedeón y a todos sus llamados: «no temas, yo estoy contigo».
  • Estamos colaborando con Dios, no somos protagonistas, no salvamos nosotros al mundo con nuestras fuerzas. Y Dios parece tener preferencias por los débiles.

***

  • Una vez que el joven ha salido de la escena, sigue el diálogo entre Jesús y los discípulos. El fracaso que acaban de ver es un “hecho de vida”, que invita a reflexionar y a juzgarlo a la luz del Reino de Dios. El comentario de Jesús sigue a la breve escena de ayer, la del joven que no se decidió a abandonar sus riquezas para seguir a Jesús.
  • Por eso Pedro le dice que ellos lo han abandonado «todo» y lo han seguido. Se ve en seguida que, ni por parte de Pedro ni de los demás, es muy gratuito este seguimiento, porque especulan que les va a tocar. Jesús los ubica en la perspectiva correcta. Jesús les promete un premio cien veces mayor que lo que han dejado.
  • La imagen de la aguja de coser utilizada por Jesús expresa y designa el sentido de una cosa absolutamente imposible. Jesús se refiere a los ricos de esta manera y a su imposibilidad de entrar en el Reino, no por ser ricos, sino porque quien posee bienes en afectuosa propiedad, tiene poseído por ellos el corazón, que según el Evangelio, tiene que estar disponible del todo sólo para Dios.
  • Lo que asusta a sus oyentes es que Jesús aplique este dicho a los ricos que quieren salvarse. Si uno está tan lleno de cosas que no necesita nada más, si se siente tan satisfecho de sí mismo, y no se puede desprender de su ansia de poseer y de la idolatría del dinero, le resultará difícil aceptar como programa de vida el Reino que Dios le propone.
  • Las riquezas son buenas en sí, a no ser que se hayan acumulado injustamente. Pero lo que no es bueno es ser esclavo del dinero y no utilizarlo para lo que Dios quiere.
  • Los discípulos se quedaron sorprendidos por las exigencias de Jesús. Ellos al fin y al cabo dejaban pocas posesiones y estaban acostumbrados a vivir pobres. Pero, lo que Jesús pedía a los ricos era una renuncia a la riqueza, que se consideraba una bendición de Dios. Los discípulos esperaban una seguridad futura en el Reino que ellos creían se inauguraría al llegar a Jerusalén. Jesús les recuerda que al optar por el Reino ya han abandonado las seguridades de este mundo y se confían plenamente a las manos de Dios.
  • El discípulo no puede esperar las seguridades que ofrece este mundo, sino que debe luchar por el mundo nuevo. En este mundo nuevo, reinarán verdaderos seres humanos, con entrañas de misericordia, y darán a cada persona lo justo. Y sobre todo, los seres humanos disfrutarán de una existencia plena.
  • Nosotros, probablemente, no somos ricos en dinero. Pero podemos tener alguna clase de «posesiones» que nos llenan, que nos pueden hacer autosuficientes y hasta endurecer nuestra sensibilidad, tanto para con los demás como para con Dios, porque, en vez de poseer nosotros esos bienes, son ellos los que nos poseen a nosotros.
  • El seguimiento de Jesús que hace el discípulo debe ser gratuito y desinteresado, sin la preocupación de si llegará a ocupar los tronos para juzgar a las tribus de Israel, ni de la contabilidad exacta de lo que recibiremos a partir de lo que hemos abandonado.
  • El discípulo sigue a Jesús por amor, porque se siente llamado por El, a colaborar en la obra de la salvación del mundo. No por ventajas económicas ni humanas, ni siquiera espirituales, aunque con la seguridad de que Dios gana siempre en generosidad.
  • Frecuentemente nos lamentamos porque pensamos que nuestros esfuerzos son inútiles y no tendrán recompensa alguna. Jesús nos llama a ubicarnos en la perspectiva del mundo nuevo, en el que lo importante, no es la seguridad que proporcionan las cosas, sino la existencia plena a la que tienen derecho todos los hijos de Dios.
  • La situación vivida es solamente una buena ocasión pedagógica para reafirmar una de las características del auténtico discípulo: la incompatibilidad entre el servicio a la riqueza y el Reino de Dios. El tema de la pobreza es el contenido del texto de hoy, en el cual encontramos varias sentencias de Jesús a este respecto.
  • La necesidad de hacerse pequeño para hacer posible la recepción de la gracia del Reino, es algo imposible de lograr, por medio del esfuerzo humano. Es necesaria la gracia de Dios, como lo señala Jesús: “humanamente eso es imposible pero para Dios todo es posible”. La gracia de Dios hace posible vivir en el desprendimiento total, a pesar de la imposibilidad humana de actuar de ese modo. Para recibir el Reino es necesario morir a lo propio, o se hace morir el Reino en la vida propia.
  • Este desprendimiento con que el hombre expresa su apertura a la gratuidad, lo capacita para aceptar el don del Reino, cuyo valor trasciende infinitamente lo que se ha abandonado.
  • No se trata de un título que dé derecho a privilegios, sino del don de Dios al hombre, que lo capacita al desprendimiento y consiguientemente, a la recepción de ese don.
  • De nuevo Jesús, en el texto evangélico de Mateo, invita a trascender los criterios fijados en el ámbito de la sociedad comercial. Su llamada a todo hombre es, a dejarlo todo para recibirlo todo y, esta disponibilidad sólo puede ser creada en el corazón humano por la revelación del Padre. La comunidad cristiana debe continuamente volver a descubrir la gracia de Dios si quiere responder adecuadamente a esta llamada de Jesús.

 

Para discernir

 

  • ¿Me animo a abandonarme en las manos providenciales de Dios?

  • ¿Espero recompensa por mi entrega?

  • ¿Calculo lo que realizo y espero devolución proporcional?

 

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos

 

Para la lectura espiritual

 


…”En alemán, el verbo «agradecer» deriva de «pensar».
El ángel de la gratitud querría enseñarte a pensar de manera justa y consciente. Si empiezas a pensar, puedes reconocer con gratitud todo lo que se te ha dado en la vida. No te quedes fijado en lo que podría irritarte. No empieces la mañana experimentando rabia de inmediato por el mal tiempo. No te sientas frustrado enseguida porque se te derrama la leche. Hay personas, en efecto, que se hacen la vida difícil porque anotan sólo lo negativo. Cuanto más ven lo negativo, tanto más ven confirmada su experiencia. Su modo de ver pesimista no les permite absorber las pequeñas desventuras de la jornada.

Quien mira con ojos agradecidos su propia vida estará de acuerdo con lo que ha sucedido en él mismo. Entonces abre los ojos y puede darse cuenta de que un ángel de Dios le ha acompañado a lo largo de toda su vida, de que un ángel de la guarda le ha preservado de algunas desgracias, de que su ángel de la guarda ha transformado en un precioso tesoro hasta las desventuras. Entonces serás capaz de mirar con ojos agradecidos la nueva aurora, serás capaz de darte cuenta de que te has levantado sano y puedes ver salir el sol. Darás las gracias por la respiración que te anima. Darás las gracias por los dones buenos de la naturaleza que puedes gozar comiendo. Vivirás de modo más consciente. La gratitud ensancha el corazón y lo pone alegre”…

 

Anselm Grün, Cincuenta ángeles para comenzar el año, Sígueme, Salamanca 1999.

 

 

Para rezar

 

Señor Jesús,
enséñanos a ser generosos,
a servirte como Tú mereces,
a dar sin medida,
a combatir sin temor a las heridas,
a trabajar sin descanso,
sin esperar otra recompensa
que saber que hemos cumplido
tu santa voluntad.

San Ignacio de Loyola

 

MIÉRCOLES XX

 

Los últimos serán los primeros

 

Lectura del libro de los Jueces    9, 6-15

 

Se reunieron todos los señores de Siquém y todo Bet Miló, y fueron a proclamar rey a Abimélec, junto a la encina de la piedra conmemorativa que está en Siquém.

Cuando le llevaron la noticia a Jotám, este se puso en la cima del monte Garizím, y gritó con voz potente: «Escúchenme, señores de Siquém, y que Dios los escuche a ustedes: Los árboles se pusieron en camino para ungir a un rey que los gobernará. Entonces dijeron al olivo: “Sé tú nuestro rey.” Pero el olivo les respondió: “¿Voy a renunciar a mi aceite con el que se honra a los dioses y a los hombres, para ir a mecerme por encima de los árboles?”

Los árboles dijeron a la higuera: “Ven tú a reinar sobre nosotros.” Pero la higuera les respondió: “¿Voy a renunciar a mi dulzura y a mi sabroso fruto, para ir a mecerme por encima de los árboles?” Los árboles dijeron a la vid: “Ven tú a reinar sobre nosotros.” Pero la vid les respondió: “¿Voy a renunciar a mi mosto que alegra a los dioses y a los hombres, para ir a mecerme por encima de los árboles?”

Entonces, todos los árboles dijeron a la zarza: “Ven tú a reinar sobre nosotros.” Pero la zarza respondió a los árboles: “Si de veras quieren ungirme para que reine sobre ustedes, vengan a cobijarse bajo mi sombra; de lo contrario, saldrá fuego de la zarza y consumirá los cedros del Líbano.”»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 20, 2-3. 4-5. 6-7 (R.: 2a)

 

R.    Señor, el rey se regocija por tu fuerza.

 

Señor, el rey se regocija por tu fuerza,

¡y cuánto se alegra por tu victoria!

Tú has colmado los deseos de su corazón,

no le has negado lo que pedían sus labios. R.

 

Porque te anticipas a bendecirlo con el éxito

y pones en su cabeza una corona de oro puro.

Te pidió larga vida y se la diste:

días que se prolongan para siempre. R.

 

Su gloria se acrecentó por tu triunfo,

tú lo revistes de esplendor y majestad;

le concedes incesantes bendiciones,

lo colmas de alegría en tu presencia. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    19, 30 – 20, 16

 

Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:

«El Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. Trató con ellos un denario por día y los envió a su viña.

Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, les dijo: “Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo.” Y ellos fueron.

Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: “¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?” Ellos les respondieron: “Nadie nos ha contratado.” Entonces les dijo: “Vayan también ustedes a mi viña.”

Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: “Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros.”

Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario. Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario. Y al recibirlo, protestaban contra el propietario, diciendo: “Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada.”

El propietario respondió a uno de ellos: “Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti. ¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?”

Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El capítulo 9 del libro de los Jueces está dedicado a Abimelec, hijo de Gedeón, medio israelita y medio cananeo, que no forma parte del grupo de los grandes jueces debido a que no salvó de nada a los israelitas. Llegó al trono asesinando a sus setenta hermanos, pero al cabo de tres años morirá traicionado por los que lo ayudaron a llegar al poder.
  • Para iluminar esta historia desdichada, el narrador inserta aquí la fábula de Yotán el único hijo de Gedeón que pudo escapar de la matanza. Los árboles piden un rey y este lugar es ofrecido a tres grupos de árboles: el olivo, la higuera y la vid que no aceptan renunciar a su propia función para todos, para ir a mecerse sobre los demás árboles. Dado que ningún árbol bueno acepta ser el rey de los otros árboles quedará un cuarto árbol, nocivo y espinoso que contrasta con los anteriores. Por medio de esta fábula se quiere hacer comprender el error que han cometido los habitantes de Siquén, al haber aceptado por rey a un hombre tan nocivo como Abimelec.

***

  • El amo da a todos los obreros el mismo salario. El denario que manda distribuir corresponde al salario mínimo necesario para vivir. El dueño de la viña no quiere privar a los últimos contratados, de lo que les es necesario para sobrevivir. La protesta de los de la primera hora sería legítima si la parábola tuviera una perspectiva social, pero aquí se trata del Reino de los cielos.
  • La “lógica” divina va mucho más allá de la lógica humana. Mientras que los hombres calculamos, Dios que es Padre entrañable que simplemente ama, quiere dar a sus hijos lo que necesitan.
  • Jesús quiere conducirnos, de los límites de la razón a los del corazón, de la fe religiosa a la fe evangélica. Jesucristo presenta un Dios que no obra previsiblemente. El Dios de la verdad y la justicia acoge a los publicanos y a los pecadores, abre su Iglesia a los paganos y extranjeros; ofrece la misma gracia y manifiesta la misma misericordia a los recién convertidos y a los que han sido fieles durante toda su vida.
  • La justicia de Dios, desbordada por su amor supera nuestros esquemas. No tendríamos ninguna esperanza de redención, porque en justicia estricta, no tenemos méritos. En nuestro camino del reino tenemos que reconocer que todo es gracia.
  • Los discípulos pensaban con la lógica habitual y esperaban que «sus sacrificios» les aseguraran un premio mayor, pero no contaron con que el Reino de Dios y su justicia, no actúan según los parámetros de la legalidad humana.
  • El Dios que Jesús nos revela no repara nunca en gastos y, tenemos que aceptar que la medida del Amor es no tener medida; que el Evangelio es desmesura y la fe una gracia para ser recibida y compartida.
  • «Amo porque amo, amo para amar» San Bernardo.

     

Para discernir

 

  • ¿Pensamos que al desempeñar un ministerio o servicio en la comunidad somos propietarios de ella?
  • ¿Excluimos a otros porque consideramos que no están preparados o porque creemos que han llegado tarde?
  • ¿Reconocemos la acción del Espíritu y permitimos que en la comunidad todos participen por igual?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Gracias Señor por tu llamado

 

Para la lectura espiritual

 

El hombre de la hora undécima


…” Uno de los bandidos crucificados con Jesús, gritaba: « ¡Acuérdate de mí, Señor! Es hacia ti que ahora me giro… No te enumero mis obras pues ellas me hacen temblar. Todo hombre está bien disponible hacia su compañero de camino, heme ahora aquí, que soy tu compañero de camino hacia la muerte. Acuérdate de mí, tu compañero de viaje, pero no ahora, sino cuando llegues a tu Reino» (Lc 24,42).

¿Cuál es el poder que te ha iluminado, oh buen ladrón? ¿Quién te ha enseñado a adorar a aquel que es despreciado y crucificado contigo? ¡Oh luz eterna que iluminas a los que están en las tinieblas! (Lc 1,79) ¡Anímate!… En verdad, yo te lo digo, hoy estarás conmigo en el paraíso, porque «hoy tú has escuchado mi voz y no has endurecido tu corazón» (Sl 94,8). Porque Adán ha desobedecido, pronto ha sido expulsado del jardín del paraíso… Tú, que hoy obedeces a la fe, hoy serás salvado. Para Adán, el árbol ha sido ocasión de caída; para ti, el árbol te hará entrar en el paraíso…

¡Oh gracia inmensa e inexpresable: Abraham, el fiel por excelencia, no había entrado todavía, y el ladrón, entra. Pablo se conmueve por ello, y dice: «Allí donde abundó el pecado, la gracia ha sido sobreabundante!» (Rm 5,20).  Los que se habían esforzado todo el día aún no habían entrado en el Reino, y él, el hombre de la hora undécima, es admitido sin hacerle esperar. Que nadie murmure contra el amo: «Yo no hago daño a nadie; ¿es que no tengo el poder de hacer con lo mío lo que quiero?» El ladrón quiere ser justo…, yo me alegro de su fe… Yo, el pastor, he encontrado a la oveja perdida, la tomo sobre mis hombros (Lc 15,5) porque ella me ha dicho: «Me he equivocado, pero acuérdate de mí, Señor, cuando entres en tu Reino»…

 

San Cirilo de Jerusalén (313-350) Catequesis bautismal 13

 

Para rezar

 

Señor Jesús,
que has llamado a quien has querido,
llama a muchos de nosotros
a trabajar por tí, a trabajar contigo.
Tú que has iluminado con tu palabra
a los que has llamado,
ilumínanos con el don de la fe en Tí
Tú que los has sostenido en las
dificultades, ayúdanos a vencer nuestras
dificultades de hoy.
Y si llamas a alguno de nosotros,
para consagrarnos todo a Tí,
que tu amor aliente esta vocación
desde el comienzo y las haga crecer
y perseverar hasta el fin.

Así sea.

 

JUEVES XX

22 de agosto

Santa María, Reina (M.O)

 

Que se cumpla en mí, lo que has dicho

 

Lectura del libro del profeta Isaías       9, 1-6


 

El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz.

Tú has multiplicado la alegría, has acrecentado el gozo; ellos se regocijan en tu presencia como se goza en la cosecha, como cuando reina la alegría por el reparto del botín.

Porque el yugo que pesaba sobre él, la barra sobre su espalda y el palo de su carcelero, todo eso lo has destrozado como en el día de Madián.

Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado. La soberanía reposa sobre sus hombros y se le da por nombre: «Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz.» Su soberanía será grande, y habrá una paz sin fin para el trono de David y para su reino; él lo establecerá y lo sostendrá por el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto.


 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 112, 1-2. 3-4.5-6. 7-8 (R.: cf. 2)


 

R.      Bendito sea el nombre del Señor para siempre.


 

Alaben, servidores del Señor,

alaben el nombre del Señor.

Bendito sea el nombre del Señor,

desde ahora y para siempre.  R.


 

Desde la salida del sol hasta su ocaso,

sea alabado el nombre del Señor.

El Señor está sobre todas las naciones,

su gloria se eleva sobre el cielo.  R.


 

¿Quién es como el Señor, nuestro Dios,

que tiene su morada en las alturas,

y se inclina para contemplar

el cielo y la tierra?  R.


 

El levanta del polvo al desvalido,

alza al pobre de su miseria,

para hacerlo sentar entre los nobles,

entre los nobles de su pueblo.  R.


 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas          1, 26-38


 

El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.

El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: « ¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo.»

Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.

Pero el Ángel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin.»

María dijo al Ángel: « ¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?»

El Ángel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios.»

María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho.» Y el Ángel se alejó.


 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pío XII en 1954, instituyó la fiesta Litúrgica del Reinado de María al coronar a la Virgen en Santa María la Mayor, Roma. En esta ocasión el Papa también promulgó el documento principal del Magisterio acerca de la dignidad y realeza de Maria, la Encíclica Ad coeli Reginam (Oct 11, 1954).
  • El pueblo cristiano, movido de un certero instinto sobrenatural, siempre invocó a María como Reina,  la Madre del “Rey de reyes y Señor de señores”.  Padres y Doctores, Papas y teólogos se hicieron eco de ese reconocimiento y esta convicción ha aparecido en  expresiones de arte, en la catequesis y en la liturgia.
  • Al ser Madre de Dios, María fue colmada por Él con todas las gracias. Fue constituida Reina y Señora de todo lo creado, de los hombres y aún de los ángeles. Es tan Reina poderosa, como Madre cariñosa, asociada como en la obra redentora y en la consiguiente mediación y distribución de las gracias.
  • El Concilio, después de recordar la Asunción de la Virgen «en cuerpo y alma a la gloria del cielo», explica que fue «elevada (…) por el Señor como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores (cf. Ap. 19, 16) y vencedor del pecado y de la muerte» (Lumen Gentium, 59).
  • A partir del siglo V, casi en el mismo período en que el concilio de Efeso la proclama «Madre de Dios», se empieza a atribuir a María el título de Reina. El pueblo cristiano, con este reconocimiento, quiere ponerla por encima de todas las criaturas, exaltando su función y su importancia en la vida de cada persona y de todo el mundo.
  • El evangelista Lucas reflexiona sobre la vocación de María y nos muestra en ella aquella que supo escuchar la buena noticia y la llevó en su vientre. Por este motivo, pudo discernir en medio de las dificultades humanas el paso de Dios. María atesoraba en su corazón la esperanza que el pueblo pobre tenía depositada en el Señor. Su vida sencilla, atravesada por la promesa y la palabra del Señor, la prepararon para acompañar al hombre destinado por Dios para ser el Mesías y Señor.
  • La  iglesia al proclamarla como «Reina» reconoce en ella el camino del discípulo o discípula. El reinado de María, como el de su Hijo, es el servicio generoso y desinteresado para los demás. Ella es reina porque primero dejó que Dios reinara en su corazón y convirtiera su vientre en el arca divina de la esperanza humana.
  • “El título de Reina no sustituye al de Madre: su realeza sigue siendo un corolario de su peculiar misión materna, y expresa simplemente el poder que le ha sido conferido para llevar a cabo esta misión. (…) Los cristianos miran con confianza a María Reina, y esto aumenta su abandono filial en Aquella que es madre en el orden de la gracia”.  “La Asunción favorece la plena comunión de María no sólo con Cristo, sino con cada uno de nosotros. Ella está junto a nosotros porque su estado glorioso le permite seguirnos en nuestro cotidiano itinerario terreno. (…). Ella conoce todo lo que sucede en nuestra existencia y nos sostiene con amor materno en las pruebas de la vida”. San Juan Pablo II

     

Para discernir

 

  • ¿Recurro con confianza  a la intercesión poderosa de la Virgen?
  • ¿Reconozco que su reinado, al igual que el de su hijo, se realiza en el servicio?
  • ¿Su ejemplo de entrega me estimula en el camino de fe?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Tú has multiplicado mi alegría

 

Para la lectura espiritual

 

María,  Reina del Universo

1. La devoción popular invoca a María como Reina. El Concilio, después de recordar la asunción de la Virgen «en cuerpo y alma a la gloria del cielo», explica que fue «elevada (…) por el Señor como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores (cf. Ap 19, 16) y vencedor del pecado y de la muerte» (Lumen Gentium, 59).

En efecto, a partir del siglo V, casi en el mismo período en que el concilio de Efeso la proclama «Madre de Dios», se empieza a atribuir a María el título de Reina. El pueblo cristiano, con este reconocimiento ulterior de su excelsa dignidad, quiere ponerla por encima de todas las criaturas, exaltando su función y su importancia en la vida de cada persona y de todo el mundo.

Pero ya en un fragmento de una homilía, atribuido a Orígenes, aparece este comentario a las palabras pronunciadas por Isabel en la Visitación: «Soy yo quien debería haber ido a ti, puesto que eres bendita por encima de todas las mujeres tú, la madre de mi Señor, tú mi Señora» (Fragmenta: PG 13, 1.902 D). En este texto se pasa espontáneamente de la expresión «la madre de mi Señor» al apelativo «mi Señora», anticipando lo que declarará más tarde san Juan Damasceno, que atribuye a María el título de «Soberana»: «Cuando se convirtió en madre del Creador, llegó a ser verdaderamente la soberana de todas las criaturas» (De fide orthodoxa, 4, 14: PG 94 1.157).

2. Mi venerado predecesor Pío XII en la encíclica Ad coeli Reginam, a la que se refiere el texto de la constitución Lumen Gentium, indica como fundamento de la realeza de María, además de su maternidad, su cooperación en la obra de la redención. La encíclica recuerda el texto litúrgico: «Santa María, Reina del cielo y Soberana del mundo, sufría junto a la cruz de nuestro Señor Jesucristo» (MS 46 [1954] 634). Establece, además, una analogía entre María y Cristo, que nos ayuda a comprender el significado de la realeza de la Virgen. Cristo es rey no sólo porque es Hijo de Dios, sino también porque es Redentor. María es Reina no sólo porque es Madre de Dios, sino también porque, asociada como nueva Eva al nuevo Adán, cooperó en la obra de la redención del género humano (MS 46 [1954] 635).

En el evangelio según san Marcos leemos que el día de la Ascensión el Señor Jesús «fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios» (Mc 16, 19). En el lenguaje bíblico, «sentarse a la diestra de Dios» significa compartir su poder soberano. Sentándose «a la diestra del Padre», él instaura su reino, el reino de Dios. Elevada al cielo, María es asociada al poder de su Hijo y se dedica a la extensión del Reino, participando en la difusión de la gracia divina en el mundo.

Observando la analogía entre la Ascensión de Cristo y la Asunción de María, podemos concluir que, subordinada a Cristo, María es la reina que posee y ejerce sobre el universo una soberanía que le fue otorgada por su Hijo mismo.

3. El título de Reina no sustituye, ciertamente, el de Madre: su realeza es un corolario de su peculiar misión materna, y expresa simplemente el poder que le fue conferido para cumplir dicha misión.

Citando la bula Ineffabilis Deus, de Pío IX, el Sumo Pontífice Pío XII pone de relieve esta dimensión materna de la realeza de la Virgen: «Teniendo hacia nosotros un afecto materno e interesándose por nuestra salvación ella extiende a todo el género humano su solicitud. Establecida por el Señor como Reina del cielo y de la tierra, elevada por encima de todos los coros de los ángeles y de toda la jerarquía celestial de los santos, sentada a la diestra de su Hijo único, nuestro Señor Jesucristo, obtiene con gran certeza lo que pide con sus súplicas maternal; lo que busca, lo encuentra, y no le puede faltar» (MS 46 [1954] 636-637).

4. Así pues, los cristianos miran con confianza a María Reina, y esto no sólo no disminuye, sino que, por el contrario, exalta su abandono filial en aquella que es madre en el orden de la gracia.

Más aún, la solicitud de María Reina por los hombres puede ser plenamente eficaz precisamente en virtud del estado glorioso posterior a la Asunción. Esto lo destaca muy bien san Germán de Constantinopla, que piensa que ese estado asegura la íntima relación de María con su Hijo, y hace posible su intercesión en nuestro favor. Dirigiéndose a María, añade: Cristo quiso «tener, por decirlo así, la cercanía de tus labios y de tu corazón; de este modo, cumple todos los deseos que le expresas, cuando sufres por tus hijos, y él hace, con su poder divino, todo lo que le pides» (Hom 1: PG 98, 348).

5. Se puede concluir que la Asunción no sólo favorece la plena comunión de María con Cristo, sino también con cada uno de nosotros: está junto a nosotros, porque su estado glorioso le permite seguirnos en nuestro itinerario terreno diario. También leemos en san Germán: «Tú moras espiritualmente con nosotros, y la grandeza de tu desvelo por nosotros manifiesta tu comunión de vida con nosotros» (Hom 1: PG 98, 344).

Por tanto, en vez de crear distancia entre nosotros y ella, el estado glorioso de María suscita una cercanía continua y solícita. Ella conoce todo lo que sucede en nuestra existencia, y nos sostiene con amor materno en las pruebas de la vida.

Elevada a la gloria celestial, María se dedica totalmente a la obra de la salvación para comunicar a todo hombre la felicidad que le fue concedida. Es una Reina que da todo lo que posee compartiendo, sobre todo, la vida y el amor de Cristo.

 

Catequesis de San Juan Pablo II – Audiencia General de los Miércoles, 23 de julio de 1997.

 

Para rezar

 

 Reina del Cielo

Reina del Cielo alégrate, aleluya,
porque aquél a quien mereciste llevar, aleluya,
resucitó como lo dijo, aleluya, aleluya, aleluya.
Gózate y alégrate Virgen María, aleluya
porque el Señor verdaderamente resucitó,
aleluya, aleluya, aleluya.

 

O de la feria

Muchos son los llamados, pero pocos son elegidos

 

Lectura del libro de los Jueces    11, 29-39a

 

El espíritu del Señor descendió sobre Jefté, y este recorrió Galaad y Manasés, pasó por Mispá de Galaad y desde allí avanzó hasta el país de los amonitas. Entonces hizo al Señor el siguiente voto: «Si entregas a los amonitas en mis manos, el primero que salga de la puerta de mi casa a recibirme, cuando yo vuelva victorioso, pertenecerá al Señor y lo ofreceré en holocausto.» Luego atacó a los amonitas, y el Señor los entregó en sus manos. Jefté los derrotó, desde Aroer hasta cerca de Minit -eran en total veinte ciudades- y hasta Abel Queramím. Les infligió una gran derrota, y así los amonitas quedaron sometidos a los israelitas.

Cuando Jefté regresó a su casa, en Mispá, le salió al encuentro su hija, bailando al son de panderetas. Era su única hija; fuera de ella, Jefté no tenía hijos ni hijas. Al verla, rasgó sus vestiduras y exclamó: « ¡Hija mía, me has destrozado! ¿Tenías que ser tú la causa de mi desgracia? Yo hice una promesa al Señor, y ahora no puedo retractarme.»

Ella le respondió: «Padre, si has prometido algo al Señor, tienes que hacer conmigo lo que prometiste, ya que el Señor te ha permitido vengarte de tus enemigos, los amonitas.» Después añadió: «Sólo te pido un favor: dame un plazo de dos meses para ir por las montañas a llorar con mis amigas por no haber tenido hijos.»

Su padre le respondió: «Puedes hacerlo.» Ella se fue a las montañas con sus amigas, y se lamentó por haber quedado virgen. Al cabo de los dos meses regresó, y su padre cumplió con ella el voto que había hecho.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 39, 5. 7-8. 9. 10 (R.: cf. 8a y 9a)

 

R.    Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

 

¡Feliz el que pone en el Señor

toda su confianza,

y no se vuelve hacia los rebeldes

que se extravían tras la mentira! R.

 

Tú no quisiste víctima ni oblación;

pero me diste un oído atento;

no pediste holocaustos ni sacrificios,

entonces dije: Aquí estoy. R.

 

En el libro de la Ley está escrito

lo que tengo que hacer:

yo amo, Dios mío, tu voluntad,

y tu ley está en mi corazón. R.

 

Proclamé gozosamente tu justicia

en la gran asamblea;

no, no mantuve cerrados mis labios,

tú lo sabes, Señor. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    22, 1-14

 

Jesús les habló otra vez en parábolas, diciendo: «El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo. Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir.

De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: “Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas.” Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron.

Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad. Luego dijo a sus servidores: “El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él. Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren.”

Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados.

Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta. “Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?.” El otro permaneció en silencio. Entonces el rey dijo a los guardias: “Atenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.”

Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La historia de Jefté adquiere relevancia por el voto que hizo de sacrificar a Yahvé una persona humana. Su historia tiene un comienzo penoso, dado que sus hermanastros no lo dejan compartir su herencia porque era hijo de una prostituta.
  • Jefté huye cuando le dicen que no puede heredar en la casa de su padre y le declaran la enemistad. Se agrupa con otros desocupados y organiza una banda, de la cual será el jefe. Sus compatriotas cuando se hallan oprimidos por los amonitas le ofrecen el mando de las tropas. Es otra historia más de las muchas que hay en la Biblia, donde el que es injustamente rechazado, desempeña un papel importante en la vida del pueblo.
  • Cree en Yahvé, pero su fe está mezclada con actitudes paganas. Hace un voto que resulta totalmente irreconciliable con el espíritu de la Alianza: si le da la victoria, sacrificará la vida de la primera persona que salga a recibirle, a la vuelta; que resulta ser su hija, una doncella, que no llegará a ser ni esposa ni madre. Por eso las jóvenes israelitas hicieron cada año unos días de conmemoración de esa muerte, mostrando así su solidaridad con la hija de Jefté y la protesta contra esa muerte injusta.
  • La triste historia nos puede dar lecciones. Sólo Dios es dueño de la vida y de la muerte. Hay que rechazar todo «sacrificio de la vida humana». La vida humana se ha de respetar absolutamente. Y eso desde su inicio hasta el final.
  • Por otro lado; aunque la actuación de Jefté no tiene justificación, queda en pie que, tratándose de cosas buenas, los votos hechos a Dios hay que cumplirlos, aunque resulten costosos.

***

  • En Jerusalén Jesús se enfrenta a la intransigencia de los sacerdotes y los fariseos. Estos no aceptan las palabras proféticas del Nazareno y se mantienen en su soberbia religiosa. Jesús siguiendo su particular modo de enseñanza, propone una parábola. El Reino de los cielos es comparable a un Rey que celebra el banquete de bodas de su Hijo. Como en la parábola anterior ocupa un lugar importante la figura de un “hijo”. Habiendo ya avisado previamente a los invitados, envía sirvientes a concretar la invitación. La negativa de acudir es total por parte de aquellos, a tal extremo, que uno se fue a su campo, otro a su negocio; y los demás agarraron a los siervos, los ultrajaron y los mataron. Sin embargo, el rechazo fundamenta otra decisión: la salida de los sirvientes “al extremo de las calles”.
  • Los invitados son pordioseros, prostitutas, desempleados, enfermos. Así, los marginados se convierten en los invitados al banquete del Reino, pero a este banquete no se puede entrar de cualquier manera, es necesario llevar vestido de fiesta.
  • La intención es clara: el pueblo de Israel ha sido el primer invitado, porque es el pueblo de la promesa y de la Alianza. Pero se resiste a reconocer en Jesús al Mesías, no sabe aprovechar la hora de la gracia. Y entonces Dios invita a otros al banquete que tiene preparado. Cuando Mateo escribe el evangelio, Jerusalén ya ha sido destruida y van entrando pueblos paganos en la Iglesia.
  • De esta forma, se afirma la invitación universal a la salvación del mensaje de Jesús, que supera los límites de todo particularismo. La invitación no tiene límites de nacionalidad, raza ni de comportamiento ético como se muestra en que, entre los reunidos, se encuentran “malos y buenos”.
  • De nuevo se trata de la gratuidad de Dios a la hora de su invitación a la fiesta.
  • Pero no basta con entrar en la fiesta, hay que llevar el “traje de boda”; se requiere una actitud coherente con la invitación, para no ser echado a las tinieblas. La exclusión del hombre “sin traje de fiesta”, sirve como advertencia a cada miembro comunitario, sobre la coherencia de su actuación para permanecer en el banquete.
  • Dios sueña en una fiesta universal para la humanidad. Jesús compara la fiesta, la boda y el banquete con la boda de Dios con la humanidad; es la boda de Cristo con su Iglesia. Dios casa a su Hijo con la humanidad, y el Padre es feliz de ese amor de su Hijo.
  • El sentido de la vida del hombre, alcanzar la plenitud, está en su “relación” con Dios, en amar a un Dios que nos amó primero. Y cada uno está invitado a responder a ese amor. Todos los amores verdaderos de la tierra son imagen, preparación y signo de ese amor profundo y gratuito a la vez, portador de una mayor plenitud.
  • Dios quiere salvar a todos los hombres, Dios nos invita a todos. La Iglesia, comunidad con mezcla de toda clase de razas y de condiciones sociales, pueblo de puros y de santos, pueblo de malos y de pecadores, cizaña y buen trigo está llamada a ser instrumento de salvación para todos.
  • Llevar el “traje”: para entrar en el Reino, en el lenguaje de San Pablo es “revestirse de Cristo”. La salvación no es automática: hay que ir correspondiendo al don de Dios.
  • No basta entrar en la Iglesia, o pertenecer a una familia cristiana o a una comunidad religiosa. Se requiere una conversión y una actitud de fe coherente con la invitación: Jesús pide a los suyos, no sólo palabras, sino obras, y una «justicia» mayor que la de los fariseos.
  • El vestido de fiesta es el cambio de mentalidad, la conversión necesaria para entrar en la dimensión novedosa y gozosa del Reino. La nueva mentalidad que se apoya en la gratuidad del amor de Dios, y por lo tanto en el amor sin límites a los hermanos. Es en lo que Jesús quiere formar a sus discípulos. Sin este cambio, es imposible participar del Reino.

 

Para discernir

 

  • ¿Me siento invitado a la fiesta de Dios? ¿Acepto y me dejo “revestir” cada día?
  • ¿Qué cambio de mentalidad, qué incoherencias soy invitado/a a convertir en este tiempo de mi vida?
  • ¿Escucha mi corazón el llamado a ir al “extremo de las calles” a buscar a otros?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero

 

Para la lectura espiritual

 

…”En nuestros días lleva una vida dura el ángel del nuevo arranque. La atmósfera que se respira en nuestra época no es la del nuevo arranque, como sucedía, por ejemplo, cuando en los años sesenta, gracias sobre todo al Concilio Vaticano II, estaba difundida en la sociedad y en la Iglesia la sensación de un nuevo comienzo. Hoy, la atmósfera dominante es más bien la de la resignación, la de la autocompasión, la de la depresión, la del lloriqueo. Estamos inclinados a lamentarnos porque todo es difícil y no hay nada que hacer.

Por eso, precisamente hoy, tenemos necesidad del ángel del nuevo arranque. Necesitamos que nos dé esperanza para nuestro tiempo. Necesitamos que nos haga partir para nuevas orillas. Necesitamos, por último, que nos haga capaces de incitarnos en el viaje, a fin de que puedan florecer nuevas perspectivas asociativas, nuevas posibilidades de relación con la creación y una nueva fantasía tanto en la política como en la economía.

Por estas razones es preciso abandonar ciertas representaciones demasiado estructuradas e imágenes endurecidas. Hay que hacer saltar los bloqueos interiores, hay que suprimir una cierta discreción, es preciso abandonar las costumbres antiguas y las seguridades patrimoniales: todo eso abre la posibilidad de encaminarse hacia nuevos modos de vida hacia nuevas estaciones de la vida, más allá de nuestras dudas -porque no sabemos adónde nos conducirá este camino-. Tenemos, pues, como los israelitas, necesidad de un ángel que nos dé el coraje de ponernos en marcha, que levante su bastón sobre el mar Rojo de nuestra angustia, a fin de que podamos avanzar confiados y seguros a través de las olas de nuestra vida”…

 

Anselm Grün, Cincuenta ángeles para comenzar el año, Sígueme, Salamanca 1999.

 

Para rezar

 

Hoy es fiesta

 

Vayamos y digamos que hoy es fiesta,

que Cristo resucitado camina con nosotros

y la fiesta está dispuesta.

Vayamos y digamos por las calles,

las plazas y los mercados,

por caminos y veredas

que Cristo resucitado camina con nosotros

Que el amor, como sol brilla.

Digámoslo de puerta en puerta.

Digámoslo que no hay nada igual,

que la muerte está bien muerta

y la vida camina hacia adelante.


 

Vayamos y digamos por las calles,

a los niños y a los ancianos.

al que es joven o maduro,

que Jesús está a su lado.

Que Dios ya no está en los cielos.

Que ha bajado de las nubes,

que ahora vive en nuestros ojos

y nuestros rostros asume.


 

Que Dios marcha por delante,

que nos invita a la danza,

que es un viento irresistible…

Vayamos a encender la esperanza.

 

VIERNES XX

 

Amarás tu Dios y a tu prójimo como a ti mismo

 

Principio del libro de Rut    1, 1. 3-6. 14b-16. 22

 

Durante el tiempo de los Jueces hubo una gran sequía en el país, y un hombre de Belén de Judá emigró a los campos de Moab, con su mujer y sus dos hijos.

Al morir Elimélec, el esposo de Noemí, ella se quedó con sus hijos. Estos se casaron con mujeres moabitas -una se llamaba Orpá y la otra Rut- y así vivieron unos diez años. Pero también murieron Majlón y Quilión, y Noemí se quedó sola, sin hijos y sin esposo.

Entonces se decidió a volver junto con sus nueras, abandonando los campos de Moab, porque se enteró de que el Señor había visitado a su pueblo y le había proporcionado alimento.

Orpá despidió a su suegra con un beso, mientras que Rut se quedó a su lado. Noemí le dijo: «Mira, tu cuñada regresa a su pueblo y a sus dioses; regresa tú también con ella.» Pero Rut le respondió: «No insistas en que te abandone y me vuelva, porque yo iré adonde tú vayas y viviré donde tú vivas. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios.»

Así regresó Noemí con su nuera, la moabita Rut, la que había venido de los campos de Moab. Cuando llegaron a Belén, comenzaba la cosecha de la cebada.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 145, 5-6. 7. 8-9a. 9b-10 (R.: 1)

 

R.    ¡Alaba al Señor, alma mía!

 

Feliz el que se apoya en el Dios de Jacob

y pone su esperanza en el Señor, su Dios:

él hizo el cielo y la tierra,

el mar y todo lo que hay en ellos.

El mantiene su fidelidad para siempre. R.

 

Hace justicia a los oprimidos

y da pan a los hambrientos.

El Señor libera a los cautivos. R.

 

Abre los ojos de los ciegos

y endereza a los que están encorvados,

el Señor ama a los justos

y protege a los extranjeros. R.

 

Sustenta al huérfano y a la viuda;

y entorpece el camino de los malvados.

El Señor reina eternamente,

reina tu Dios, Sión,

a lo largo de las generaciones. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    22, 34-40

 

Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en ese lugar, y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?»

Jesús le respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Se inicia hoy la lectura del libro de Rut que narra un tranquilo romance que contrasta con los combates y atrocidades del libro de los Jueces.
  • Escrito seguramente después del destierro, presenta en primer término el amor y la fidelidad de Noemí y sus nueras, especialmente Rut; y en segundo lugar la nobleza y la bondad de Boaz.
  • Dios que dirige insuperablemente la vida de las personas y el curso de los acontecimientos, premiará estas virtudes.
  • En la época que juzgaban los Jueces, hubo hambre en el país. Un hombre de Belén se ve obligado a emigrar al extranjero con su mujer Noemí y sus hijos para establecerse en la región de Moab. Dos de sus hijos se casan con mujeres paganas originarias que habitaban el lugar, una se llamaba Orpa, y la otra Rut. Permanecieron allá unos diez años. Después de la muerte de su marido, Noemí perdió también a sus dos hijos.
  • Las tres viudas se pusieron en camino para regresar a la tierra de Judá pero Orpa no siguió con su suegra Noemí, mientras que Rut por el afecto que le tiene, decide acompañarla y adoptar la nacionalidad y la religión de su suegra y de Israel.

***

  • El estudio de la ley de Moisés había llevado a encontrar en ella 365 prohibiciones, tantas como los días del año, y 248 mandamientos, tantos como los componentes del cuerpo humano Todo ello tenía que regir la vida de un judío piadoso, y los rabinos se esforzaban en demostrar con toda minuciosidad la importancia de cada mandamiento y de cada prohibición.
  • El doctor de la ley plantea la debatida cuestión acerca del mandamiento principal de la ley. Para los juristas el mandamiento más importante era la observancia del sábado. Este era un día que debía ser dedicado al reposo para la escucha de la Escritura. El día que debía ser fiesta del Señor se había convertido en un día lleno de prescripciones que impedían a las personas movilizarse, cocinar e incluso ayudar al necesitado.
  • Al preguntar a Jesús el doctor de la ley por el mandamiento más importante, espera que Él cometa un error. El Señor se limita a responder con el hermoso texto que todo judío piadoso y sincero conoce de memoria; la hermosa oración del Shemá, de donde se ha sacado el primer mandamiento “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu ser”.
  • Para Jesús se trata de volver a lo esencial que es orden del corazón, y les hace ver que en la ley lo más importante, es el amor a Dios y el amor al prójimo. El amor es el Espíritu mismo de la ley divina. No se trata ya tanto de estar en regla cuanto de amar.
  • Al colocar estos dos mandamientos como el eje de toda la Escritura, Jesús pone en primer lugar la actitud filial con respecto a Dios, y la fraternidad entre los hombres, como los fundamentos de toda la vida religiosa.
  • Jesús nos libera de la obsesión por la observancia, porque la savia de toda moral no es el cumplimiento, sino el amor, que busca el bien en justicia y verdad.
  • A pesar de tener hoy muchas más normas que el pueblo judío, todas ellas no resuelven positivamente la vida del ser humano. Jesús nos propone como única guía, el Espíritu de amor, que nos permite vivir en paz con Dios y en justicia con nuestros hermanos. El amor es una pasión y una opción, no un deber. Amar al prójimo no es conformarse con tolerarlo, sino moverse con una infinita ternura hacia aquel a quien Dios mira como me mira a mí y tratarlo en consecuencia con una pasión que llega al extremo de dar la vida. El amor a Dios no nos hace evasivos de la realidad, sino que nos otorga una gran iniciativa y fidelidad a la hora de amar al prójimo.
  • El amor nos puede conducir a la cruz, pero también a la mañana de Pascua.

 

Para discernir

 

  • ¿Cómo muestro la veracidad de mi amor a Dios?
  • ¿Cuáles son los obstáculos que me impiden amar de verdad a nuestros hermanos?
  • ¿Qué necesitamos cambiar en nuestra vida para estar a tono con el evangelio?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia

 

Para la lectura espiritual

 

Amar a Dios, al prójimo y a sí mismo


… Ámate tal cual Aquel que te ha amado te ha hecho. Despréciate tal como tú te has hecho. Sométete a Aquel que está por encima de ti. Desprecia lo que está por debajo de ti. Ámate de la misma manera que te ha amado Aquel que se entregó por ti. Despréciate  por haber despreciado eso que Dios ha hecho y ha amado en ti…

¿Quieres tener siempre a Dios en tu espíritu? Mírate tal como Dios te ha hecho. No busques ser otro que tú mismo, no quieras ser otro que ese que Dios te ha hecho. De esta manera tendrás siempre a Dios en tu espíritu.

 

San Antonio de Padua – Sermones para el domingo y las fiestas

 

Para rezar

 

Dios mío: No sé si es posible a algunas personas

verte pobre y permanecer voluntariamente ricas.

Yo no puedo concebir el amor sin una necesidad imperiosa

de semejanza, de participación en todas las penas,

en todas las dificultades y en todas las durezas de la vida.

Ser rico, vivir a mis anchas, con holgura,

cuando tú has sido pobre, sin comodidades,

y viviendo penosamente de un trabajo duro…

yo no puedo, no puedo amar así, Dios mío.

Charles de Foucauld

 

 

SÁBADO XX

24 DE AGOSTO

SAN BARTOLOMÉ, Apóstol (F)

 

Este es un hombre sin doblez

 

Lectura del libro del Apocalipsis    21, 9b-14

 

El Ángel me dijo: «Ven que te mostraré a la novia, a la esposa del Cordero.»

Me llevó en espíritu a una montaña de enorme altura, y me mostró la Ciudad santa, Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios. La gloria de Dios estaba en ella y resplandecía como la más preciosa de las perlas, como una piedra de jaspe cristalino.

Estaba rodeada por una muralla de gran altura que tenía doce puertas: sobre ellas había doce ángeles y estaban escritos los nombres de las doce tribus de Israel. Tres puertas miraban al este, otras tres al norte, tres al sur, y tres al oeste. La muralla de la Ciudad se asentaba sobre doce cimientos, y cada uno de ellos tenía el nombre de uno de los doce Apóstoles del Cordero.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 144, 10-11. 12-13b. 17-18 (R.: cf. 12)

 

R.    Que tus santos, Señor, manifiesten la gloria de tu reino.

 

Que todas tus obras te den gracias, Señor,

y tus fieles te bendigan;

que anuncien la gloria de tu reino

y proclamen tu poder. R.

 

Así manifestarán a los hombres tu fuerza

y el glorioso esplendor de tu reino:

tu reino es un reino eterno,

y tu dominio permanece para siempre. R.

 

El Señor es justo en todos sus caminos

y bondadoso en todas sus acciones;

está cerca de aquellos que lo invocan,

de aquellos que lo invocan de verdad. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    1, 45-51

 

Felipe encontró a Natanael y le dijo: «Hemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret.»

Natanael le preguntó: « ¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?»

«Ven y verás», le dijo Felipe.

Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: «Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez.»

« ¿De dónde me conoces?», le preguntó Natanael.

Jesús le respondió: «Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera.»

Natanael le respondió: «Maestro, tú eres el hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»

Jesús continuó: «Porque te dije: “Te vi debajo de la higuera”, crees. Verás cosas más grandes todavía.»

Y agregó: «Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Jesús anuncia el reino, muchos lo siguen: hombres y mujeres, jóvenes y viejos, ricos arrepentidos y pobres de toda la vida, maestros de la ley y campesinos ignorantes, firmes convencidos y escépticos dubitativos. En esa variedad estaba la pluralidad necesaria para que la buena nueva prendiera en terreno fértil. A algunos los llama directamente, los invita personalmente a entrar en la intimidad del discipulado. Llama personalmente a sus seguidores, y conoce a los que llama. Por eso, cuando invita a Natanael a seguirlo reconoce en él un hombre justo.
  • Felipe y Natanael son dos nuevos discípulos de Jesús. El primero recibe directamente la llamada; el segundo la recibe a través de su amigo. Los dos siguen a Jesús. Este encuentro ha significado para ellos una experiencia de fe, un cambio en su comportamiento, una nueva dimensión en el modo de ver las cosas, que los abre a una nueva posibilidad.
  • Natanael, estaba debajo de la higuera, y no admitía que de un lugar tan insignificante como Nazaret, Dios sacara algo bueno. Sin embargo, Jesús le da la gran sorpresa y le muestra como conoce su corazón. Natanael a partir de la propia experiencia de ser llamado sin merecerlo, puede llegar a la aceptación de que Jesús pueda ser el Mesías. En la nobleza de Natanael, Jesús se apoya para transformarlo en un veraz anunciador de su Evangelio.
  • El salto de fe de Natanael consistió en aceptar que en Nazaret podía estar escondida la salvación.
  • Jesús nos llama a descubrir la semilla de vida nueva escondida pero presente en lo sencillo y cotidiano. Necesitamos discernir en medio de las cosas que vivimos y de las personas con que estamos, el proyecto de vida que nos anuncia el Padre Misericordioso.
  • Solamente un corazón noble es capaz de percibir sin prejuicios, ni dobles intenciones, el llamado que Dios pone en la vida; e iluminarlo desde el Evangelio.

     

Para discernir

 

  • ¿Dónde radica la fuerza de mi vida?
  • ¿De qué capacidades de mi corazón me enorgullezco?
  • ¿Valoro la bondad, la sencillez y la nobleza de los hombres y mujeres de mi comunidad y de mi entorno? ¿Descubro en ellos y con ellos el proyecto de Dios para nuestras vidas?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Dame un corazón noble Señor

 

Para la lectura espiritual

 

Después de Bartolomé – Natanael, los apóstoles de hoy

 

Después de la Ascensión del Señor, tal como nos dice el Evangelio, los apóstoles se volvieron a Jerusalén con gran alegría (Lc. 24,52). El Señor sabe cuán grande es el gozo que les ha dado, y su alma ha experimentado intensamente este gozo. Su primer gozo fue el de conocer al verdadero Señor, Jesucristo; el segundo, amarle; el tercero, conocer la vida eterna y celestial; y el cuarto, desear la salvación para el mundo entero con la misma intensidad que la suya. Y finalmente sentían un gran gozo porque conocían al Espíritu Santo y veían como actuaba en ellos.

Los apóstoles recorrieron la tierra y hablaban al pueblo del Señor y del Reino de los cielos, pero sus almas languidecían y aspiraban por ver al Señor. Por eso no temían la muerte, sino que con gozo iban a su encuentro; si deseaban seguir viviendo en la tierra era únicamente por amor a los hombres. Los apóstoles amaban al Señor, y por eso no temían ninguna tribulación. Amaban al Señor, pero amaban también a los hombres y este amor les hacía no temer nada. No temían ni las tribulaciones ni la muerte, y es por eso que el Señor les envió al mundo para iluminar a los hombres.

Todavía hoy hay personas de oración que experimentan este amor divino, y día y noche suspiran por él. Sirven al mundo con su oración y sus escritos. Ahora bien, esta tarea recae sobre todo, sobre los pastores de la Iglesia, los cuales tienen una gracia tan grande que si los hombres pudieran ver su esplendor, el mundo entero quedaría maravillado por ello. Pero el Señor la ha dejado escondida a fin de que sus servidores no se enorgullezcan sino que se salven viviendo en la humildad.

 

San Silvano

 

Para rezar

 

Señor, haz que tus dones
se hagan vida en nuestra Comunidad.
Necesitamos personas
que sepan escuchar.

Personas que crean en la paz.
Personas que construyan la unidad y la comunidad,
que equilibran y reconcilian,
que dan testimonio,
y que dicen la verdad, sin lastimar.

Necesitamos personas
en las que tu Espíritu resplandezca,
que irradien esperanza
y desinteresadamente se comprometan,
para Ti y tu Reino.

Señor, danos personas capaces
de conmover a otros con su actitud,
personas que rezan
y que también hacen realidad esa oración.

Señor, convierte nuestra Comunidad,
en una comunidad misionera,
digna de ser colaboradora tuya,
en el servicio de la salvación del mundo.

Amén.