TIEMPO DE ADVIENTO – SEMANA III – CICLO B

Tiempo de Adviento – Ciclo B

Domingo III

 

Lunes de la semana III

 

Martes de la semana III

 

Miércoles de la semana III

 

17 de diciembre

 

18 de diciembre

 

19 de diciembre

 

Tiempo de Adviento – Ciclo B

Domingo III

 

estén siempre alegres

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías    61, 1-2a. 10-11

 

El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. El me envió a llevar la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros, a proclamar un año de gracia del Señor.

Yo desbordo de alegría en el Señor, mi alma se regocija en mi Dios. Porque él me vistió con las vestiduras de la salvación y me envolvió con el manto de la justicia, como un esposo que se ajusta la diadema y como una esposa que se adorna con sus joyas.

Porque así como la tierra da sus brotes y un jardín hace germinar lo sembrado, así el Señor hará germinar la justicia y la alabanza ante todas las naciones.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Lc 1, 46-48. 49-50. 53-54 (R.: Is 61, 10b)

 

R.    Mi alma se regocija en mi Dios.

 

Mi alma canta la grandeza del Señor,

y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,

porque el miró con bondad la pequeñez de su servidora.

En adelante todas las generaciones me llamarán feliz. R.

 

Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas:

¡su Nombre es santo!

Su misericordia se extiende de generación en generación

sobre aquellos que lo temen. R.

 

Colmó de bienes a los hambrientos

y despidió a los ricos con las manos vacías.

Socorrió a Israel, su servidor,

acordándose de su misericordia. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Tesalónica    5, 16-24

 

Hermanos:

Estén siempre alegres. Oren sin cesar. Den gracias a Dios en toda ocasión: esto es lo que Dios quiere de todos ustedes, en Cristo Jesús. No extingan la acción del Espíritu; no desprecien las profecías; examínenlo todo y quédense con lo bueno. Cuídense del mal en todas sus formas.

Que el Dios de la paz los santifique plenamente, para que ustedes se conserven irreprochables en todo su ser -espíritu, alma y cuerpo- hasta la Venida de nuestro Señor Jesucristo. El que los llama es fiel, y así lo hará.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    1, 6-8. 19-28

 

Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. El no era la luz, sino el testigo de la luz.

Este es el testimonio que dio Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén, para preguntarle: « ¿Quién eres tú?» El confesó y no lo ocultó, sino que dijo claramente: «Yo no soy el Mesías.»

« ¿Quién eres, entonces?», le preguntaron: « ¿Eres Elías?» Juan dijo: «No.»

« ¿Eres el Profeta?» «Tampoco», respondió.

Ellos insistieron: « ¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?»

Y él les dijo: «Yo soy una voz que grita en el desierto: Allanen el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.»

Algunos de los enviados eran fariseos, y volvieron a preguntarle: « ¿Por qué bautizas, entonces, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?»

Juan respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay alguien al que ustedes no conocen: él viene después de mí, y yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia.»

Todo esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La comunidad ha vuelto del destierro babilónico y se encuentra en Jerusalén. El profeta intenta unificar a un pueblo dividido por la idolatría y que se ha aprovechado del destierro para apoderarse de los bienes de sus dominadores.
  • La promesa de restauración predicha no se ha cumplido y el templo y las murallas siguen sin reedificarse y la desesperación cunde entre todo el pueblo. En ese contexto la voz del profeta quiere ser un rayo de esperanza, anuncia su vocación como una “unción” en función de los afligidos de Sión. Es el heraldo de la buena noticia, el mensajero de la alegría para todos los que sufren.
  • El profeta consuela a los afligidos diciéndoles que el tiempo del gran cambio va a llegar; entonces verán la compasión de Yahvé y a la vez, el juicio de sus enemigos. Proclama el año de “gracia” porque Israel recobra la dignidad perdida y recibe una recompensa por sus sufrimientos y de “desquite” del Señor porque Dios castiga al enemigo por sus agresiones y violencias.
  • Los cautivos y prisioneros, no son aquí los que sufren la cárcel del destierro, sino todos los que padecen por cualquier tipo de opresión.
  • La llamada es a la alegría. El tiempo de la angustia y del llanto va a pasar; llegan los días del gozo y de la felicidad. Lo que da la seguridad y la confianza en el día del Señor, es el Espíritu que establece el auténtico motivo de la dicha.

***

  • Leemos las exhortaciones con las que concluye la primera carta de Pablo a los cristianos de Tesalónica, escrita hacia el año 51 d C. Pablo, después de las exhortaciones referidas al comportamiento, da unos criterios generales de vida que marcan un estilo cristiano muy preciso: alegría, oración, acción de gracias.
  • Pablo invita al cristiano a vivir su compromiso moral dentro de la perspectiva de la venida del Señor, porque la actitud del cristiano, en la vida de cada día, es el signo real del advenimiento del Señor. No se trata de replegarse a una vida oculta, sino de asumirla como signo de la venida del Señor. Lo que fundamenta esta vida, es el Espíritu Santo, que habita en la comunidad y quiere que su fuerza expansiva no encuentre impedimento alguno.

***

  • Después de un breve fragmento, la lectura nos presenta la primera escena en la que interviene Juan y su bautismo. Era normal bautizar a los prosélitos, era también un rito normal en la comunidad esenia, pero aquí Juan lo hace por su cuenta y riesgo, sin ningún tipo de vinculación a ninguna estructura.
  • La vida de Juan resultaba misteriosa y por eso provocaba curiosidad e inquietud. A la delegación venida de Jerusalén para preguntarle oficialmente quién es, responde Juan negando ser él, Elías o el profeta, que ellos esperan. Él no es más que una voz que lo anuncia, un testigo. Ese profeta esperado está ya presente y vive desconocido en medio de ellos en la persona de Jesús de Nazaret. Sólo falta descubrirlo y creer en Él.
  • Él está en el que sufre, en el marginado, en el inocente. Debemos abrir los ojos y el corazón para descubrir su presencia. Estar abiertos a lo nuevo, a lo inesperado, porque Dios viene cuando menos se piensa, ahora lo mismo que entonces. Él es siempre el inesperado a pesar de todas las esperas y esperanzas. Su presencia es ante todo espiritual, invisible, interior. Esa es la condición de Dios para nosotros mientras peregrinamos hacia la plenitud de la luz.
  • Hoy, domingo tercero de Adviento, es el domingo de la alegría mesiánica por la cercanía  del Salvador. Entramos en la espera inmediata de Navidad y es justo que pongamos  nuestra mirada en Aquel que sólo puede ser causa de nuestro gozo cumplido, el Señor, que  es fiel a sus promesas, que no falla, que no hace acepción de personas, que viene para los  pobres, los que están tristes, los que en las noches oscuras de la fe y de la esperanza  ponen su confianza sólo en Él.
  • En el corazón del Adviento el mensaje de la palabra de Dios es esperanzador. El Señor nos invita a estar alegres. Esperamos un Mesías que nos traiga la  liberación y la plenitud de la vida. Allí donde hay sufrimiento, falta de libertad, opresión, injusticia, se tienen que despertar los sentimientos del Adviento y mirar confiados la  venida del Cristo liberador.
  • La alegría es una característica esencial de la fe. Sentirse amado y salvado por Dios es un gran gozo; sabernos hermanos de Jesucristo que ha dado su vida por nosotros, es el motivo principal de la alegría cristiana. La alegría cristiana brota de la acción de gracias, sobre todo por el amor que el Señor nos manifiesta; cada domingo lo hacemos comunitariamente al celebrar la Eucaristía.
  • Dios está cerca. Surge el verdadero hombre nuevo, la verdadera revolución. La venida de Jesús nos lanza con más fuerza al porque el futuro ha empezado ya a ser presente.
  • Dios quiere cambiar nuestro corazón y nos anima a trabajar para transformar nuestra vida y nuestra sociedad. El Señor está cerca, el Señor está entre nosotros.
  • En este domingo la actitud de Juan, sea cual sea la historia en la que andamos sumergidos, nos marca una senda a los cristianos, su misión y nuestra misión es testificar o indicar la presencia de Cristo en el mundo, procurando que nuestro testimonio sea transparente y los hombres descubran en nosotros el rostro de Jesús. Las palabras de Pablo completan mostrándonos el modo. Sabemos que Jesús se encuentra entre nosotros, sabemos que está en medio de nuestro mundo.
  • Que nuestra alegría, oración, solidaridad, compasión muestre que somos más conscientes de la venida del Dios Salvador a nuestra vida. La alegría no nace del poseer, sino al dar, al entregarse. La alegría surge cuando el Reino se realiza mediante el encuentro fraternal de las personas por el amor.
  • El mundo de hoy necesita oír un anuncio de esperanza y ver testimonios vivientes de alegría auténtica porque Dios se ha hecho de nuestra carne y de nuestra sangre, su Madre es nuestra Madre y su vida es nuestra vida, somos pequeños y llenos de defectos, pero en nosotros puede resplandecer el poder y la misericordia de Dios.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Dónde busco la felicidad, qué realidades, qué situaciones me la proporcionan?
  • ¿A qué me invitan estos textos hoy? ¿Me siento movido a algún cambio de actitud, me mueven a conversión?
  • ¿Qué testimonio necesita hoy mi entorno, mi ambiente, mi realidad? ¿Me compromete esta Palabra?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Me alegro en Dios mi Salvador

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Una voz grita en el desierto

 

…”Una voz grita en el desierto: «Preparad un camino al Señor, allanad una calzada para nuestro Dios.» El profeta declara abiertamente que su vaticinio no ha de realizarse en Jerusalén, sino en el desierto; a saber, que se manifestará la gloria del Señor, y la salvación de Dios llegará a conocimiento de todos los hombres.

Y todo esto, de acuerdo con la historia y a la letra, se cumplió precisamente cuando Juan Bautista predicó el advenimiento salvador de Dios en el desierto del Jordán, donde la salvación de Dios se dejó ver. Pues Cristo y su gloria se pusieron de manifiesto para todos cuando, una vez bautizado, se abrieron los cielos y el Espíritu Santo descendió en forma de paloma y se posó sobre él, mientras se oía la voz del Padre que daba testimonio de su Hijo: Éste es mi Hijo, el amado; escuchadlo.

Todo esto se decía porque Dios había de presentarse en el desierto, impracticable e inaccesible desde siempre. Se trataba, en efecto, de todas las gentes privadas del conocimiento de Dios, con las que no pudieron entrar en contacto los justos de Dios y los profetas.

Por este motivo, aquella voz manda preparar un camino para la Palabra de Dios, así como allanar sus obstáculos y asperezas, para que cuando venga nuestro Dios pueda caminar sin dificultad. Preparad un camino al Señor: se trata de la predicación evangélica y de la nueva consolación, con el deseo de que la salvación de Dios llegue a conocimiento de todos los hombres.

Súbete a un monte elevado, heraldo de Sión; alza fuerte la voz, heraldo de Jerusalén. Estas expresiones de los antiguos profetas encajan muy bien y se refieren con oportunidad a los evangelistas: ellas anuncian el advenimiento de Dios a los hombres, después de haberse hablado de la voz que grita en el desierto. Pues a la profecía de Juan Bautista sigue coherentemente la mención de los evangelistas.

¿Cuál es esta Sión sino aquella misma que antes se llamaba Jerusalén? Y ella misma era aquel monte al que la Escritura se refiere cuando dice: El monte Sión donde pusiste tu morada; y el Apóstol: Os habéis acercado al monte Sión. ¿Acaso de esta forma se estará aludiendo al coro apostólico, escogido de entre el primitivo pueblo de la circuncisión?

Y esta Sión y Jerusalén es la que recibió la salvación de Dios, la misma que a su vez se yergue sublime sobre el monte de Dios, es decir, sobre su Verbo unigénito: a la cual Dios manda que, una vez ascendida la sublime cumbre, anuncie la palabra de salvación. ¿Y quién es el que evangeliza sino el coro apostólico? ¿Y qué es evangelizar? Predicar a todos los hombres, y en primer lugar a las ciudades de Judá, que Cristo ha venido a la tierra”…

 

De los comentarios de Eusebio de Cesarea, obispo, sobre el libro de Isaías – Cap. 40: PG 24, 366-367

 

PARA REZAR

 

 Ven Señor Jesús

 

Ven Señor Jesús y llenanos

con la alegría de tu presencia.

Que nuestro corazón se desborde

al sentirnos amados de un modo tan grande.

Ven Señor y que contagiemos

con la sencillez y generosidad de una vida

confiada en tus manos

la esperanza en tus promesas.

 

Ven Señor y danos la fuerza para ser

voz de aquellos que no pueden hablar,

oración de aquellos que no saben

o se han cansado de pedir.

Ven Señor, y que pueda darte gracias

no con palabras de fórmula

sino con un corazón que te descubre a cada paso

y no deja de bendecirte por tu amor y tu ternura.

 

 Lunes de la semana III

 

El bautismo de Juan ¿de dónde venía?

 

Lectura del libro de Los Números 24,2-7. 17a

 

Cuando alzó los ojos y vio a Israel acampado por tribus, el espíritu de Dios vino sobre él y pronunció su poema, diciendo: “Oráculo de Balaam hijo de Beor, oráculo del hombre de mirada penetrante; oráculo del que oye las palabras de Dios y conoce el pensamiento del Altísimo; del que recibe visiones del Todopoderoso, en éxtasis, pero con los ojos abiertos.

¡Qué hermosas son tus carpas, Jacob, y tus moradas, Israel!

Son como quebradas que se extienden, como jardines junto a un río, como áloes que plantó el Señor, como cedros junto a las aguas.

El agua desborda de sus cántaros, su simiente tiene agua en abundancia. Su rey se eleva por encima de Agag y su reino es exaltado.

Entonces pronunció su poema, diciendo: “Oráculo de Balaam, hijo de Beor, oráculo del hombre de mirada penetrante; oráculo del que oye las palabras de Dios y conoce el pensamiento del Altísimo; del que recibe visiones del Todopoderoso, en éxtasis pero con los ojos abiertos.

Lo veo, pero no ahora; lo contemplo, pero no de cerca: una estrella se alza desde Jacob, un cetro surge de Israel: golpea las sienes de Moab y el cráneo de todos los hijos de Set.

 

Palabra de Dios

 

SALMO Sal 25(24), 4-5.6-7.8-9.

 

R: Señor, instrúyeme en tus sendas.

 

Señor, enséñame tus caminos,

instrúyeme en tus sendas:

haz que camine con lealtad;

enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R.

 

Recuerda, Señor, que tu ternura

y tu misericordia son eternas;

acuérdate de mí con misericordia,

por tu bondad, Señor. R.

 

El Señor es bueno y es recto,

y enseña el camino a los pecadores;

hace caminar a los humildes con rectitud,

enseña su camino a los humildes. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    21, 23-27

 

Jesús entró en el Templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo, para decirle: “¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Y quién te ha dado esa autoridad?”.

Jesús les respondió: “Yo también quiero hacerles una sola pregunta. Si me responden, les diré con qué autoridad hago estas cosas.

¿De dónde venía el bautismo de Juan? ¿Del cielo o de los hombres?”. Ellos se hacían este razonamiento: “Si respondemos: ‘Del cielo’, él nos dirá: ‘Entonces, ¿por qué no creyeron en él?’.

Y si decimos: ‘De los hombres’, debemos temer a la multitud, porque todos consideran a Juan un profeta”.

Por eso respondieron a Jesús: “No sabemos”. El, por su parte, les respondió: “Entonces yo tampoco les diré con qué autoridad hago esto”.

 

Palabra del Señor

 

 PARA REFLEXIONAR

 

  • Esta vez es el adivino Balaán el que nos anuncia la salvación de Dios.
  • El rey de Moab le encarga, por su fama de vidente, que maldiga al pueblo de Israel y sus campamentos. Pero Dios toca su corazón, y el adivino pagano se convierte en uno de los mejores profetas del futuro mesiánico. En sus poemas breves, en vez de maldecir, bendice el futuro de Israel. Anuncia la aparición de un héroe que dominará sobre todos los pueblos.
  • Dios, no se deja manipular ni entra en nuestros cálculos.
  • Es una profecía que en un primer momento se interpretó como cumplida en el rey David, pero que luego los mismos israelitas dirigieron a la espera del Mesías.

***

  • De nuevo Jesús habla del Bautista y lo presenta como profeta enviado por Dios.
  • Después de expulsar a los mercaderes del Templo, las autoridades le preguntan en público: « ¿con qué autoridad haces esto?».
  • Jesús, como tantas veces en el evangelio, elude elegantemente la cuestión que no era sincera. Desenmascara a los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo. No pueden contestar que es meramente autoridad humana, porque el pueblo tiene a Juan como profeta de Dios. Pero si su autoridad -la de Juan y en el fondo, la de Jesús- viene del cielo, entonces no se lo puede ignorar, hay que aceptarlo y hacerle caso. El pueblo sí lo ha hecho, pero muchos de las clases dirigentes no.
  • Los dirigentes de Israel no quieren aceptar a Juan.
  • La peor ceguera es la voluntaria. Aquí se cumple una vez más lo que decía Jesús: que los que se creen sabios no saben nada, y los sencillos y humildes son los que alcanzan la verdadera sabiduría.
  • El Dios del ayer es el Dios del hoy y el Dios del mañana. El que vino, el que viene, el que vendrá. Cada día, no sólo en la Eucaristía, sino a lo largo de la jornada, en esos pequeños encuentros personales y acontecimientos, sucede una continuada venida de Dios a nuestra vida, si estamos despiertos y sabemos interpretar la historia.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Me abro a la propuesta que la Palabra me hace cada día?
  • ¿Discierno la realidad desde la meditación y la oración de la Palabra?
  • ¿Dejo que Dios me sorprenda y acojo su voluntad?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Haz Señor que camine con lealtad

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”¿De verdad quieres convertirte? ¿Quieres ser transformado? ¿O bien mantienes fuertemente con una mano tus viejos modos, mientras con la otra suplicas a la gente que te ayude a cambiar?

La conversión es algo que no puedes regalarte a ti mismo. No es cuestión de fuerza de voluntad. Tienes que confiar en la voz interior que te muestra el camino. Conoces esa voz. Te miras en ella a menudo.

Pero después de haber oído con claridad lo que se te pide que hagas, empiezas a poner pegas y a buscar la opinión de los demás. De esa forma te ves atrapado en una incontable variedad de opiniones, sentimientos e ideas contradictorios, y pierdes el contacto con Dios que está contigo. Así terminas por depender de las personas que te has buscado para que estén a tu alrededor.

Sólo con una atención constante a la voz interior te convertirás a una nueva vida libre y gozosa”…

 

H. J. M. Nouwen, La voz interior del amor, Madrid 1997, 20.

 

PARA REZAR

 

De luz nueva se viste la tierra,
porque el Sol que del cielo ha venido
en el seno feliz de la Virgen
de su carne se ha revestido.

El amor hizo nuevas cosas,
el Espíritu ha descendido
y la sombra del que es poderoso
en la Virgen su luz ha encendido.

Ya la tierra reclama su fruto
y de bodas se anuncia alegría,
el Señor que en los cielos moraba
se hizo carne en la Virgen María.

Gloria a Dios, el Señor poderoso,
a su Hijo y Espíritu Santo,
que en su gracia y su amor nos bendijo
y a su reino nos ha destinado. Amén.

Himno de Adviento

 

14 de diciembre

San Juan de la Cruz

Oremos

 

Oh Dios, que inspiraste a San Juan un amor extraordinario a la cruz y a la renuncia de sí mismo, concédenos seguir intensamente su ejemplo, para alcanzar la gloria eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

 

Martes de la semana III

 

Vino Juan…y los pecadores le creyeron

 

Lectura de la profecía de Sofonías    3, 9-13

 

Así habla el Señor:

¡Ay de la rebelde, de la impura, de la ciudad opresora! Ella no escuchó el llamado, no aprendió la lección, no puso su confianza en el Señor ni se acercó a su Dios.

Entonces, yo haré que sean puros los labios de los pueblos, para que todos invoquen el nombre del Señor y lo sirvan con el mismo empeño. Desde más allá de los ríos de Cus, mis adoradores, los que están dispersos, me traerán ofrendas.

Aquel día, ya no tendrás que avergonzarte de las malas acciones con las que me has ofendido, porque yo apartaré a esos jactanciosos prepotentes que están en medio de ti, y ya no volverás a engreírte sobre mi santa Montaña.

Yo dejaré en medio de ti a un pueblo pobre y humilde, que se refugiará en el nombre del Señor. El resto de Israel no cometerá injusticias ni hablará falsamente; y no se encontrarán en su boca palabras engañosas. Ellos pacerán y descansarán sin que nadie los perturbe.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 33, 2-3. 6-7. 17-18. 19 y 23 (R.: 7a)

 

R.    El pobre invocó al Señor, y él lo escuchó.

 

Bendeciré al Señor en todo tiempo,

su alabanza estará siempre en mis labios.

Mi alma se gloría en el Señor:

que lo oigan los humildes y se alegren. R.

 

Miren hacia él y quedarán resplandecientes,

y sus rostros no se avergonzarán.

Este pobre hombre invocó al Señor:

él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.

 

El Señor rechaza a los que hacen el mal,

para borrar su recuerdo de la tierra.

Cuando los justos claman, el Señor los escucha

y los libra de todas sus angustias. R.

 

El Señor está cerca del que sufre

y salva a los que están abatidos.

El Señor rescata a sus servidores,

y los que se refugian en él no serán castigados. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    21, 28-32

 

Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

« ¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: “Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña.” El respondió: “No quiero.” Pero después se arrepintió y fue.

Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y este le respondió: “Voy, Señor”, pero no fue. ¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?»

«El primero», le respondieron.

Jesús les dijo: «Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios.

En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Sofonías escribe un siglo después de Isaías, aproximadamente en el 640. La historia del pueblo escogido es una larga serie de infidelidades: idolatrías, injusticias sociales, hipocresía religiosa.
  • Los primeros versículos que leemos hoy constituyen una queja dolorosa de Dios, al ver que Jerusalén, lejos de oír su voz, de buscarlo y arrepentirse con sincera conversión, se ha vuelto ciudad rebelde, manchada, opresora, ciudad materialista. Es tarea de los profetas denunciar ese mal.
  • Pero en la última parte del texto, Dios redunda en promesas de restauración mesiánica. Y no sólo para Jerusalén, sino para todos los pueblos, a los que dará “labios puros” para que “le invoquen y lo sirvan unánimes”.
  • El profeta tiene una visión mesiánica y universalista; anuncia que las desgracias que sobrevendrán a Jerusalén, la purificarán y que será el comienzo de una era nueva, que verá la conversión y la afluencia de paganos en el pueblo de Dios.
  • Un pueblo que experimenta su debilidad y su pobreza, encontrará su fortaleza en una vuelta sincera a Dios, reconociéndose pobre y débil ante Él. Este reconocimiento es lo que lo hace grato a los ojos de Dios.

***

  • La conversación con los doctores de la ley viene seguida de la parábola de los dos hijos. Mientras uno de los hijos dice “sí”, sin medir las consecuencias, el otro reflexiona y vuelve sobre su primera afirmación y termina por cumplir la misión que su Padre la había confiado.
  • Jesús coloca a los fariseos como delante un espejo. De poco les sirve un piadoso cumplimiento y un santo discurso, si existe la distancia de dos mundos entre las palabras y las acciones.
  • No deja de asombrar el evangelio cuando Jesús coloca los publicanos y las prostitutas encabezando el cortejo que entra en el Reino de Dios. Jesús no hace apología del robo, ni de la prostitución. Detrás de estas comparaciones busca mostrar que a Dios sólo le interesa la confianza que el hombre es capaz de tener en su palabra de vida y salvación.
  • Los publicanos son justificados no por haber robado, sino por haber creído en quien los invitó a seguirlo. La salvación no se alcanza por acumular méritos, sino por creer en la gracia del que salva a los pobres y a los que se convierten de corazón. Juan Bautista recibió el odio de los fariseos, de los sacerdotes y de los ancianos por haber recibido a todo hombre sin pedirle otra cosa que la conversión del corazón, sin importar tanto el pasado, sino la vida nueva de la gracia, que mira siempre hacia adelante.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Somos capaces de volver sobre nuestros pasos cuan do nos equivocamos?
  • ¿Juzgamos a los demás según su pasado o damos oportunidades?
  • ¿Nos detenemos en el pasado o confiamos en lo que Dios puede obrar en nosotros?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Quiero hacer tu voluntad Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Oh pueblos, oh tierra entera, gritemos al Señor, y escuchará nuestra oración, porque el Señor se alegra del arrepentimiento y de la conversión de los hombres. Todas las potencias celestes esperan que también gocemos de la suavidad de Dios y contemplemos la belleza de su rostro. Cuando los hombres conservan el santo temor de Dios, la vida en la tierra es serena y dulce. Ahora, sin embargo, los hombres han comenzado a vivir según su propia voluntad y su razón, y han abandonado los santos mandamientos, y esperan encontrar felicidad sin el Señor, no sabiendo que sólo el Señor es nuestra verdadera alegría y sólo en el Señor el hombre encuentra felicidad.

Él caldea el alma como el sol reaviva las flores del campo y como el viento le acuna, infundiéndole vida.

Señor, dirige tu pueblo hacia ti, para que conozca tu amor y todos vean en el Espíritu Santo la mansedumbre de tu rostro: que todos gocen aquí en la tierra de la visión de tu rostro y -viéndote como eres- se asemejen a ti. Gloria al Señor, porque nos ha concedido el arrepentimiento y por medio del arrepentimiento todos seremos salvados sin excepción”…

 

Archimandrita Sofronio, Silvano del Monte Athos

 

Para rezar

 

De luz nueva se viste la tierra,

porque el sol que del cielo ha venido

en el seno feliz de la Virgen

de su carne se ha revestido.

 

El amor hizo nuevas las cosas,

el Espíritu ha descendido

y la sombra del que es poderoso

en la Virgen su luz ha encendido.

 

Ya la tierra reclama su fruto

y de bodas se anuncia la alegría,

el Señor que en los cielos moraba

se hizo carne en la Virgen María.

 

Gloria a Dios, el Señor poderoso,

a su Hijo y Espíritu Santo,

que en su gracia y su amor nos bendijo

y a su reino nos ha destinado.

 

Amén

 

Miércoles de la semana III

 

Anuncien a Juan lo que han visto y oído

 

Lectura del profeta Isaías 45,6b-8.18.21b-25

 

“Yo soy el Señor y no hay otro: artífice de la luz, creador de las tinieblas, autor de la paz, creador de la desgracia; yo, el Señor, hago todo esto. Cielos, destilad el rocío; nubes, derramad la victoria; ábrase la tierra y brote la salvación, y con ella germine la justicia; yo, el Señor, lo he creado.”

Así dice el Señor, creador del cielo _él es Dios_, él modeló la tierra, la fabricó y la afianzó; no la creó vacía, sino que la formó habitable: “Yo soy el Señor, y no hay otro. No hay otro Dios fuera de mí. Yo soy un Dios justo y salvador, y no hay ninguno más. Volveos hacia mí para salvaros, confines de la tierra, pues yo soy Dios, y no hay otro. Yo juro por mi nombre, de mi boca sale una sentencia, una palabra irrevocable: “Ante mí se doblará toda rodilla, por mí jurará toda lengua”; dirán: “Sólo el Señor tiene la justicia y el poder”. A él vendrán avergonzados los que se enardecían contra él; con el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.”

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 84

 

  1. Cielos, destilad el rocío; nubes, derramad al Justo.

 

Voy a escuchar lo que dice el Señor:

“Dios anuncia la paz

a su pueblo y a sus amigos.”

La salvación está ya cerca de sus fieles,

y la gloria habitará en nuestra tierra. R.

 

La misericordia y la fidelidad se encuentran,

la justicia y la paz se besan;

la fidelidad brota de la tierra,

y la justicia mira desde el cielo. R.

 

El Señor nos dará la lluvia,

y nuestra tierra dará su fruto.

La justicia marchará ante él,

la salvación seguirá sus pasos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 7,19-23

 

En aquel tiempo, Juan envió a dos de sus discípulos a preguntar al Señor: “¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?” Los hombres se presentaron a Jesús y le dijeron:

“Juan, el Bautista nos ha mandado a preguntarte:

“¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?”

Y en aquella ocasión Jesús curó a muchos de enfermedades, achaques y malos espíritus, y a muchos ciegos les otorgó la vista. Después contestó a los enviados: “Vayan a anunciar a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los inválidos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia el Evangelio. Y dichoso el que no se escandalice de mí.”

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

El único que puede salvar es Dios. Él es el todopoderoso, el creador de la luz y las tinieblas, de la paz y de las tribulaciones. Sólo a El podemos clamar pidiendo salvación y justicia.

Los profetas intentaban recordar al pueblo, la existencia y la actuación de ese Dios trascendente, el único, el «todo Otro», lleno de poder y de misericordia a la vez, Señor del cosmos y de la historia.

De esta convicción brota la oración más propia del Adviento: «cielos, lloved vuestro rocío, ábrase la tierra y brote el Salvador». El único que puede concedernos eso es Dios.

***

El Bautista, sigue siendo el personaje de esta semana. Envía desde la cárcel a los discípulos con la pregunta crucial: «¿eres tú, o esperamos a otro?». El Bautista orienta a sus discípulos hacia Jesús.

La respuesta de Jesús es muy concreta y está llena de sentido pedagógico.

Sus obras, son las que demuestran que en Él se cumplen los signos mesiánicos que anunciaban los profetas y que hemos ido escuchando en las semanas anteriores: devuelve la vista a los ciegos, cura a muchos de sus achaques y malos espíritus, resucita a los muertos, y a los pobres les anuncia la Buena Noticia. Ésa es la mejor prueba de que Dios está actuando: el consuelo, la curación, la paz, el anuncio de la Buena Noticia de la salvación.

Todo cristiano puede, en este Adviento, ante todo crecer él mismo en su fe, y luego transmitirla a los demás, evangelizar, conducir a Jesús. Todo el que está trabajando en el campo de la evangelización, está acercando la salvación a este mundo, está siendo profeta y precursor de Adviento para los demás. Para que no sigan esperando a otro, y se enteren que ya ha venido el Salvador enviado por Dios.

El programa mesiánico sólo está inaugurado, sigue en marcha hasta el final. Y somos nosotros los que lo llevamos adelante.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Actuamos como el Bautista, siendo precursores de una Buena Noticia?
  • ¿Qué respuestas tenemos para las búsquedas, para las esperas de los hombres de hoy?
  • Nuestras obras ¿hablan del Dios de la Vida?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Venga a nosotros tu Reino

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«La Buena Nueva es anunciada a los pobres»

 

La luz del sol, vista con los ojos de nuestro cuerpo, anuncia el sol espiritual, el «Sol de justicia» (Ml 3,20). Verdaderamente, es el más dulce sol que haya podido amanecer para los que, en aquel tiempo, tuvieron la dicha de ser sus discípulos, y pudieron mirarle con sus ojos todo el tiempo que él compartió la misma vida de los hombres como si fuera un hombre ordinario. Y, sin embargo, por naturaleza era Dios verdadero; por eso fue capaz de devolver la vista a los ciegos, hacer andar a los cojos y oír a los sordos; purificó a los leprosos y, con sólo una palabra, llamó a los muertos a la vida.

Y aún ahora no hay nada más dulce que fijar la mirada de nuestro espíritu sobre él para contemplar y representarse su inexpresable y divina belleza; no hay nada más dulce que estar iluminados y embellecidos por esta participación y comunión con su luz, tener el corazón pacificado, el alma santificada, y estar llenos de esta alegría divina todos los días de la vida presente… En verdad, este Sol de justicia es, para los que le miran, el proveedor del gozo, según la profecía de Isaías: «¡Los justos se alegran, gozan en la presencia de Dios, rebosando de alegría!» Y también: «¡Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren!» (Sl 67,4; 33,1)

 

San Gregorio de Agrigento (hacia 559-hacia 594), obispo – Comentario sobre el Eclesiastés, 10,2

PARA REZAR

 

Tiempo de Cambio y Conversión

 

Adviento,

tiempo de cambio y conversión.

 

Para preparar el nacimiento del Señor

hay que enderezar los caminos…

nos enseña Juan el Bautista,

que a su vez lo aprendió de Isaías,

y a los dos los encontramos

en los textos bíblicos del Adviento.

Porque para vivir como Dios pide

el camino es su Palabra.

 

¿Qué deberás allanar en tu camino

hacia el Padre y su proyecto?

En tu vida personal, en la mía, en la nuestra…

¿Cuáles son los escollos

que ofrecemos a la senda

que el Señor nos propone?

 

Adviento, tiempo de cambio.

Reencuentro con Dios-Esperanza,

que busca un lugar para nacer

en nuestro corazón,

y desde allí alimentar

nuestra conversión y sostenerla…

Porque lo difícil es

perseverar en el cambio,

y por eso te pedimos,

Señor de la Esperanza,

camina con nosotros,

camina cerca nuestro,

tómanos de la mano

para no desviar el rumbo.

 

 

Ayúdanos a vivir este Adviento

como tiempo de conversión,

para aprender a dar la vuelta,

reconocer tus pasos,

y caminar, con decisión,

por el sendero del Evangelio.

 

Caminar al encuentro del Dios de la Vida,

abriendo el corazón a su Palabra,

aprendiendo a escuchar su llamado,

y respondiendo con compromiso de vida.

 

Por el camino de la justicia y la paz,

por el camino de la opción por los pobres,

por el camino de la vida comunitaria

y la esperanza tozuda en un mañana distinto,

por el camino de Jesús, con el aliento del Espíritu,

hacia el Reino del Padre…

que asoma como brote nuevo y siempre vivo

en cada Navidad.

 

- Que así sea –

 

Marcelo A. Murúa

 

17 de diciembre

 

De María nació Jesús llamado Cristo

 

Lectura del libro del Génesis    49, 1-2. 8-10

 

Jacob llamó a sus hijos y les habló en estos términos:

«Reúnanse, para que yo les anuncie lo que les va a suceder en el futuro:

Reúnanse y escuchen, hijos de Jacob, oigan a Israel, su padre.

A ti, Judá, te alabarán tus hermanos, tomarás a tus enemigos por la nuca y los hijos de tu padre se postrarán ante ti. Judá es un cachorro de león. -¡Has vuelto de la matanza, hijo mío!- Se recuesta, se tiende como un león, como una leona: ¿quién lo hará levantar?

El cetro no se apartará de Judá ni el bastón de mando de entre sus piernas, hasta que llegue aquel a quien le pertenece y a quien los pueblos deben obediencia.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 71, 1-2. 3-4ab. 7-8. 17 (R.: cf. 7)

 

R.    Que en sus días florezca la justicia y abunde la paz eternamente.

 

Concede, Señor, tu justicia al rey

y tu rectitud al descendiente de reyes,

para que gobierne a tu pueblo con justicia

y a tus pobres con rectitud. R.

 

Que las montañas traigan al pueblo la paz,

y las colinas, la justicia;

que él defienda a los humildes del pueblo,

socorra a los hijos de los pobres. R.

 

Que en sus días florezca la justicia

y abunde la paz, mientras dure la luna;

que domine de un mar hasta el otro,

y desde el Río hasta los confines de la tierra. R.

 

Que perdure su nombre para siempre

y su linaje permanezca como el sol;

que él sea la bendición de todos los pueblos

y todas las naciones lo proclamen feliz. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    1, 1-17

 

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham:

Abraham fue padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; Jacob, padre de Judá y de sus hermanos. Judá fue padre de Fares y de Zará, y la madre de estos fue Tamar. Fares fue padre de Esrón; Esrón, padre de Arám; Arám, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón; Naasón, padre de Salmón. Salmón fue padre de Booz, y la madre de este fue Rahab. Booz fue padre de Obed, y la madre de este fue Rut. Obed fue padre de Jesé; Jesé, padre del rey David.

David fue padre de Salomón, y la madre de este fue la que había sido mujer de Urías. Salomón fue padre de Roboám; Roboám, padre de Abías; Abías, padre de Asá; Asá, padre de Josafat; Josafat, padre de Jorám; Jorám, padre de Ozías. Ozías fue padre de Joatám; Joatám, padre de Acaz; Acaz, padre de Ezequías; Ezequías, padre de Manasés. Manasés fue padre de Amón; Amón, padre de Josías; Josías, padre de Jeconías y de sus hermanos, durante el destierro en Babilonia.

Después del destierro en Babilonia: Jeconías fue padre de Salatiel; Salatiel, padre de Zorobabel; Zorobabel, padre de Abiud; Abiud, padre de Eliacím; Eliacím, padre de Azor. Azor fue padre de Sadoc; Sadoc, padre de Aquím; Aquím, padre de Eliud; Eliud, padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán; Matán, padre de Jacob. Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo.

El total de las generaciones es, por lo tanto: desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta el destierro en Babilonia, catorce generaciones; desde el destierro en Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La escena del Génesis nos prepara para escuchar luego la genealogía de Jesús. La salvación futura, se perfila de un modo ya bastante concreto en este poema, en boca del anciano Jacob, que se despide de sus hijos. Es la familia de su hijo Judá, la elegida por Dios, para que de ella nazca el Mesías.

***

  • Mateo empieza su evangelio con el árbol genealógico de Jesús. No se trata de una enumeración de los antepasados de Jesús. Es la historia del «adviento» de Jesús que nos ayuda a entender mejor el misterio del Dios-con-nosotros.
  • El Hijo de Dios, la Palabra eterna del Padre, se ha encarnado plenamente en la historia humana arraigándose en el pueblo concreto de Israel. Pertenece con pleno derecho a la familia humana. Jesús, no sólo está profundamente enraizado en nuestra historia, sino que es el culmen de la historia humana.
  • Lo importante es que los nombres que aparecen no son los de una letanía de Santos. El se ha unido con el ser humano y no con el más limpio y puro, sino con una familia en la que entre sus antepasados hay personajes famosos e ilustres, y también criminales y pecadores de todo tipo. Jacob le arrancó con trampas su primogenitura a Esaú. Judá vendió a su hermano José. David es una mezcla de santo y pecador. La mayoría de los reyes son idólatras y asesinos. Aun las mujeres nombradas no tienen un legajo muy recomendable: incestuosas como Tamar, prostitutas como Rahab, adúlteras como Betsabé; la única que no tiene nada reprochable es Rut, pero pertenecía a Moab, un pueblo odiado por los israelitas.
  • Después del destierro hay muy pocos que se distingan por sus valores humanos y religiosos hasta llegar a los dos últimos nombres, José y María. Los pensamientos de Dios no son los de los hombres. Dios va construyendo la historia de la salvación a partir personas concretas.
  • Pero el Mesías salvador nace por una intervención directa de Dios en la historia humana. Jesús no es un hombre cualquiera. El nacimiento virginal, por obra del Espíritu Santo, nos muestra esta acción de Dios como una segunda creación, que supera la descrita en el Génesis.
  • Jesús se arraiga en la humanidad al cabo de una historia marcada por el pecado, pero también por la esperanza. Todos somos solidarios de Cristo, primero por la carne y luego por la fe.
  • También la Navidad de cada año, la celebramos hombres y mujeres débiles, pecadores y con un pasado tal vez cargado de muchas sombras. Dios quiere conceder su gracia a personas que tal vez tampoco son un modelo de santidad. Esto es una invitación a mirar a todos con ojos nuevos, sin menospreciar a nadie. Nadie está imposibilitado para recibir la salvación. Jesús viene a sanar a los enfermos y a salvar a los pecadores, no a felicitar a los sanos, a canonizar a los buenos. En esto se apoya nuestra confianza.
  • En cada Navidad, el Señor quiere darnos la oportunidad de rehacer nuestra vida, de tal forma que en adelante, nos podamos manifestar como hijos de Dios, llenos de amor, de perdón y de ternura, como Él se ha manifestado con nosotros.
  • Este tiempo de adviento es un tiempo para mirarnos, reconocernos, aceptarnos, para dejar que Dios nos ame y nos salve, en y desde la historia concreta de cada uno.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Acepto mi historia y mi presente?
  • ¿Puedo leer mi vida como una historia que vamos haciendo codo a codo con Dios?
  • ¿Tengo esperanza en las promesas de Dios?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Que te reconozca Jesús

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Los largos y prodigiosos siglos que preceden al primer nacimiento no están vacíos de Cristo, sino penetrados por su potente influjo.

Es la agitación de su concepción la que mueve las masas cósmicas y dirige las primeras corrientes biosféricas. La preparación de su nacimiento es la que
acelera el progreso del instinto y hace que el pensamiento desemboque en la tierra. No nos escandalicemos ingenuamente de la interminable espera que nos ha impuesto el Mesías.

Se requería nada menos que las espantosas y anónimas fatigas del hombre primitivo, la durable belleza egipcia, la espera inquieta de Israel, el perfume destilado del misticismo oriental, la sabiduría cien veces refinada de los griegos, para que del tronco de Jesé y de la humanidad germinase un retoño y pudiese abrirse la Flor.

Todas estas preparaciones eran cósmicamente, biológicamente necesarias para que Cristo entrase en la escena humana. Y toda esta agitación se movía por el desvelo activo y creador de su alma en cuanto que esta alma era elegida para animar al Universo.

Cuando Cristo aparece en brazos de María, en él se elevaba todo el mundo.

No, yo no me escandalizo de estas esperas interminables y de estos largos preparativos. Todavía lo contemplo en el corazón de los hombres de hoy, que, de luz en luz, caminan lentamente hacia aquel que es la luz. Caminan hacia esta Palabra que ha sido pronunciada, pero todavía no escuchada, algo así como el esplendor de las estrellas que emplean tantos años para llegar a nuestros ojos”…

 

P. Teilhard de Chardin, El medio divino.

 

PARA REZAR

 

Ven Señor Jesús

 

Ven Señor Jesús, hijo de Dios

que entraste en el mundo como uno de tantos,

que podamos en tu Iglesia mostrarte

como único salvador y redentor.

Ven Señor Jesús, a nuestra historia

de miseria y de pecado para que comprendiendo

tu amor redentor descubramos que cada momento

de nuestra existencia

forma parte de una historia de salvación.

Ven Señor Jesús, y danos tu sabiduría y dulzura

que nos permita trabajar en las cosas cotidianas

dejando una impronta de tu presencia.

 

18 de diciembre

 

Salvará al pueblo de todos sus pecados

 

Lectura del libro del profeta Jeremías    23, 5-8

 

Llegarán los días -oráculo del Señor- en que suscitaré para David un germen justo; él reinará como rey y será prudente, practicará la justicia y el derecho en el país. En sus días, Judá estará a salvo e Israel habitará seguro. Y se lo llamará con este nombre: «El Señor es nuestra justicia.»

Por eso, llegarán los días -oráculo del Señor- en que ya no se dirá: «Por la vida del Señor que hizo subir a los israelitas del país de Egipto», sino más bien: «Por la vida del Señor que hizo subir a los descendientes de la casa de Israel, y los hizo llegar del país del Norte y de todos los países adonde los había expulsado, para que habiten en su propio suelo.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 71, 1-2. 12-13. 18-19 (R.: cf. 7)

 

R.    Que en sus días florezca la justicia y abunde la paz eternamente.

 

Concede, Señor, tu justicia al rey

y tu rectitud al descendiente de reyes,

para que gobierne a tu pueblo con justicia

y a tus pobres con rectitud. R.

 

Porque él librará al pobre que suplica

y al humilde que está desamparado.

Tendrá compasión del débil y del pobre,

y salvará la vida de los indigentes. R.

 

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

el único que hace maravillas.

Sea bendito eternamente su Nombre glorioso

y que su gloria llene toda la tierra.

¡Amén! ¡Amén! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    1, 18-24

 

Este fue el origen de Jesucristo:

María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.

Mientras pensaba en esto, el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados.»

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que traducido significa: «Dios con nosotros.»

Al despertar, José hizo lo que el Angel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • A pesar de las muchas infidelidades, sigue en pie el amor de Dios por su pueblo. Así como lo libró una vez de Egipto, en el primer éxodo, será grande la intervención de Dios liberándolo del destierro de Babilonia, y haciéndolos volver a Jerusalén. Con debilidades continuas por parte del pueblo, y con fidelidad admirable por parte de Dios, sigue adelante la historia de la salvación y el Señor reafirma su promesa.
  • Un nuevo rey, un vástago de la casa de David reinará como verdadero rey, será inteligente y prudente, practicará el derecho y la justicia en la tierra. En oposición a lo que han conocido, éste será un rey justo, prudente que salvará y dará seguridad a Israel. Por eso se llamará «el Señor, nuestra justicia». De modo que, en la humanidad pecadora hay un «germen justo», un germen de Dios. En la dinastía de David, tan condenable, hay un germen de Mesías. Toda una tradición presentaba al Mesías como un descendiente de la familia de David. María está comprometida con “José, descendiente de David”.

***

  • Según las costumbres judías el matrimonio se celebraba en dos etapas: el contrato y luego la vida matrimonial. El contrato los constituía como matrimonio, sólo que la mujer seguía viviendo bajo la autoridad y en la casa de su padre. Entre estos dos momentos transcurría un tiempo, que podía durar hasta un año. El contrato podía hacerse desde que la joven tenía doce años; el intervalo daba tiempo a la maduración física de la esposa. La fidelidad que debía la desposada a su marido, era la misma de una mujer casada, de modo que, la infidelidad se consideraba adulterio.
  • José y María están unidos por contrato, pero aún no vivían juntos. El desconcierto de José, es muy grande y comprensible al notar que María está embarazada sin haber convivido. La ley, ordenaba denunciar a la mujer que había sido infiel a su prometido y apedrearla frente a la casa de su padre.
  • José, ama demasiado a María como para buscar esa condena para ella; y por eso decide abandonarla en secreto. De ese modo, no habrá esposo que la denuncie y al creer que el hijo es de José, se evitarán habladurías.
  • La intervención de Dios se hace necesaria para que José participe y no quede fuera del misterio de la Encarnación. El ángel disipa sus dudas, le anuncia el nacimiento y le encarga, como a padre legal, imponerle el nombre Jesús, que significa «Dios salva». Jesús hará lo que es propio del Mesías, restablecer la justicia: librar al hombre oprimido bajo el peso del pecado.
  • Así prepara Dios para su Hijo, un hogar en el mundo, padres que lo eduquen y lo protejan hasta que se valga por sí mismo, un nombre, unos antepasados que lo vinculan a las más queridas esperanzas de Israel. Un ambiente en el cual pueda crecer en la realización de su misión. La historia de Jesús, es la historia de una esperanza cumplida, que ya estaba presente en su pueblo, pero que se presenta con otras constantes: el silencio, la pobreza, la misericordia, la debilidad, la compasión. Creer en Jesucristo, como hijo de Dios, supone aceptar la presencia de Dios que está con nosotros, desde dentro de la historia humana.
  • La obediencia de José, nos enseña que a Dios hay que dejarlo ser Dios y no encasillarlo en las lógicas humanas. Dios rompe la medida de nuestros planteos y especulaciones. Aún es posible que Dios se revele y nos invite a ver las cosas de manera diferente.
  • En este Adviento, somos invitados para que con una disponibilidad y obediencia como las que tuvieron José y María, nos hagamos instrumentos del nacimiento de Cristo en muchas personas, para que experimenten la cercanía y ternura del Emmanuel, que es Dios con nosotros.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cómo experimentamos a Jesús en nuestra vida?
  • ¿Dejamos que alguien nos revele el misterio de Jesús?
  • ¿De qué me tengo que dejar salvar?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Quiero testimoniar tu cercanía y ternura Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Frente al misterio divino, José ha sabido mantener el tono justo. No se dejó llevar por sentimientos humanos. No puede comprender lo que percibe en María y no quiere penetrar el misterio. Más bien se retira aparte, con tímida y respetuosa veneración, abandonándose a la voluntad de Dios y dejando en sus manos todo lo demás.

Pero en cuanto comprende cuál es la voluntad divina, no duda un instante ni opone dificultades, en seguida lleva a la práctica lo que el ángel le había mandado. Sólo él, totalmente dispuesto a obedecer al Señor, podrá escuchar su Palabra y colaborar en su obra, porque sólo sabe obedecer quien sabe escuchar. Y José obedece a la Palabra, la pone en práctica, declarándose con sus obras dócil instrumento en manos del Altísimo. José no quiere nada para sí, sólo pretende estar sencillamente a disposición de Dios.

Toma consigo a María, su esposa, pero no para poseerla como esposa, sino para cumplir la voluntad de Dios, para que ella pueda dar a luz a su Hijo. Pero será él, José, también por obediencia, quien imponga el nombre al hijo. Ese nombre en torno al cual gira el universo y por cuya voluntad todo ha sido creado: Jesús, el Mesías.

El Antiguo y el Nuevo Testamento, las palabras de los profetas y las de Dios, el nombre y su significado, lo divino y lo humano confluyen en aquel que une todo y. a todos: Jesús, el Mesías Salvador”…

 

R. Grotzwiller, Meditaciones sobre Mateo.

PARA REZAR

 

Ven Señor Jesús

 

Ven Señor Jesús,

para que podamos fortalecer

de tal manera nuestras palabras,

que se transformen

en acciones que nos tomen la vida.

 

Ven Señor Jesús,

para que la transparencia de tu vida

nos anime a transparentar,

sin miedo lo que hay en nosotros,

para que lo transfigures y lo redimas.

 

Ven Señor Jesús,

y dirige hacia nosotros tu palabra

para que podamos hacerla nuestra,

y desde nosotros,

sea de todos los que te buscan con sincero corazón,

para que los transfigures y los redimas.

 

Ven Señor Jesús,

para que sintamos el gozo de tu amor,

la certeza de tu paciencia inacabable

y la esperanza que nos da tu misericordia.

 

19 de diciembre

 

No temas tu súplica ha sido escuchada

 

Lectura del libro de los Jueces    13, 2-7. 24-25a

 

Había un hombre de Sorá, del clan de los danitas, que se llamaba Manóaj. Su mujer era estéril y no tenía hijos.

El Ángel del Señor se apareció a la mujer y le dijo: «Tú eres estéril y no has tenido hijos, pero vas a concebir y a dar a luz un hijo. Ahora, deja de beber vino o cualquier bebida fermentada, y no comas nada impuro. Porque concebirás y darás a luz un hijo. La navaja nunca pasará por su cabeza, porque el niño estará consagrado a Dios desde el seno materno. El comenzará a salvar a Israel del poder de los filisteos.»

La mujer fue a decir a su marido: «Un hombre de Dios ha venido a verme. Su aspecto era tan imponente, que parecía un ángel de Dios. Yo no le pregunté de dónde era, ni él me dio a conocer su nombre. Pero me dijo: “Concebirás y darás a luz un hijo. En adelante, no bebas vino ni bebida fermentada, ni comas nada impuro, porque el niño estará consagrado a Dios desde el seno de su madre hasta el día de su muerte.”»

La mujer dio a luz un hijo y lo llamó Sansón. El niño creció y el Señor lo bendijo. Y el espíritu del Señor comenzó a actuar sobre él.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 70, 3-4a. 5-6ab. 16-17 (R.: cf. 8ab)

 

R.    Mi boca proclama tu alabanza y anuncia tu gloria.

 

Sé para mí una roca protectora, Señor,

tú que decidiste venir siempre en mi ayuda,

porque tú eres mi Roca y mi fortaleza.

Líbrame, Dios mío, de las manos del impío. R.

 

Porque tú, Señor, eres mi esperanza

y mi seguridad desde mi juventud.

En ti me apoyé desde las entrañas de mi madre;

desde el seno materno fuiste mi protector. R.

 

Vendré a celebrar las proezas del Señor,

evocaré tu justicia, que es sólo tuya.

Dios mío, tú me enseñaste desde mi juventud,

y hasta hoy he narrado tus maravillas. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    1, 5-25

 

En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, de la clase sacerdotal de Abías. Su mujer, llamada Isabel, era descendiente de Aarón. Ambos eran justos a los ojos de Dios y seguían en forma irreprochable todos los mandamientos y preceptos del Señor. Pero no tenían hijos, porque Isabel era estéril; y los dos eran de edad avanzada.

Un día en que su clase estaba de turno y Zacarías ejercía la función sacerdotal delante de Dios, le tocó en suerte, según la costumbre litúrgica, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso. Toda la asamblea del pueblo permanecía afuera, en oración, mientras se ofrecía el incienso.

Entonces se le apareció el Ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías quedó desconcertado y tuvo miedo. Pero el Ángel le dijo: «No temas, Zacarías; tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu esposa, te dará un hijo al que llamarás Juan. El será para ti un motivo de gozo y de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento, porque será grande a los ojos del Señor. No beberá vino ni bebida alcohólica; estará lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre, y hará que muchos israelitas vuelvan al Señor, su Dios. Precederá al Señor con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con sus hijos y atraer a los rebeldes a la sabiduría de los justos, preparando así al Señor un Pueblo bien dispuesto.»

Pero Zacarías dijo al Ángel: « ¿Cómo puedo estar seguro de esto? Porque yo soy anciano y mi esposa es de edad avanzada.»

El Ángel le respondió: «Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena noticia. Te quedarás mudo, sin poder hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, por no haber creído en mis palabras, que se cumplirán a su debido tiempo.»

Mientras tanto, el pueblo estaba esperando a Zacarías, extrañado de que permaneciera tanto tiempo en el Santuario. Cuando salió, no podía hablarles, y todos comprendieron que había tenido alguna visión en el Santuario. El se expresaba por señas, porque se había quedado mudo.

Al cumplirse el tiempo de su servicio en el Templo, regresó a su casa. Poco después, su esposa Isabel concibió un hijo y permaneció oculta durante cinco meses. Ella pensaba: «Esto es lo que el Señor ha hecho por mí, cuando decidió librarme de lo que me avergonzaba ante los hombres.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Muerto Josué, la situación de las tribus israelitas en la tierra prometida no fue siempre tranquila. Los filisteos acosaban mucho a las tribus del sur. Dios quiso suscitar a un hombre para que defienda a su pueblo frente a los filisteos. El ángel de Dios se aparece a la mujer de Manoaj, que era estéril, anunciándole un hijo. Este tendrá un don especial de Dios y tendrá que ser consagrado por el nazareato, llevar una vida de consagración que implicaba ciertas privaciones.
  • Dios escoge a una mujer estéril para ser madre del que será defensor de su pueblo. De este modo quiere mostrar su bondad y omnipotencia llevando a cabo su plan salvador a través de lo humanamente inservible.
  • El anuncio del nacimiento de Sansón tiene muchos puntos en común con otras anunciaciones del Antiguo y Nuevo Testamento, con la de Isaac, con la de Samuel, con la de Juan Bautista y hasta con la de Jesús. Todos son hijos «dados por Dios». En todas aparecen dos aspectos sobresalientes: el nacimiento del muchacho se debe a una decisión divina ya que su madre era estéril y que el muchacho que nacerá, consagrado a Dios, tendrá una misión importante dentro del pueblo escogido.

***

  • En el evangelio tenemos otra anunciación que se debe a la fuerza exclusiva de Dios: la de Juan el Bautista. También: Isabel, la madre, era estéril, y los dos, también Zacarías, el padre, eran de edad avanzada. La vocación de Juan Bautista “que será grande a los ojos del Señor”, no surge por generación espontánea; está preparada en el corazón y la vida de sus padres, que “eran justos a los ojos de Dios”.
  • La esterilidad en ambos relatos, es como un signo de ausencia de bendición; permiten demostrar como Dios interviene maravillosamente en la historia.
  • La historia es el lugar desde el cual Dios actúa y salva, pero desde los pobres, desde lo que aparentemente o realmente se muestra como estéril, como incapaz de nada grande, como impotente de cualquier acción y decisión. Y es desde allí, justamente desde lo que no es, desde donde Dios actúa, crea, y salva.
  • Hoy también quiere salvarnos, pero necesita de nuestra humilde confianza y disponibilidad. No es bueno fiarnos de nuestras propias fuerzas; ni de las físicas como las de Sansón, ni de las intelectuales o espirituales. Cuando Sansón se independizó de Dios, perdió su fuerza; sin embargo, el Bautista nunca se creyó el Salvador, sino sólo la voz que anuncia su cercanía.
  • Dios puede hacer brotar la salvación de un tronco seco o, de un matrimonio estéril o, de una persona sin cultura. Cuando se asoma algún brote de nueva vida inesperada o no calculada, siempre aparece la incredulidad. La novedad suele casi siempre tener opositores. A veces se hace en nombre de la experiencia, pero en el fondo, es en nombre de una tremenda soberbia, según la cual sólo lo que nace de mí y puedo manejar, es bueno y no lo que nace de los demás.
  • Cuando Dios se compadece, sólo la fe puede descubrirlo y animarse a la acción de gracias, a la alabanza y al anuncio; mientras que la incredulidad, nos reduce al silencio en el cual todo pierde su nombre y valor.
  • Como Dios se fijó en aquella buena mujer israelita estéril y en aquel buen matrimonio de ancianos, y sus hijos fueron decisivos para la historia de Israel; así pone su mirada en nosotros y nos llama a ser sus colaboradores en la gracia salvadora, que en esta Navidad, quiere derramar sobre todos los hombres.
  • Descubramos aquello que ya creíamos seco, sin vida, y pidamos confiadamente que por la gracia del Señor que viene, se transformen en camino de salvación.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Hay cosas de mi vida en las que creo que ya se ha dicho la última palabra?
  • ¿Creo posible para Dios lo humanamente imposible para mí?
  • ¿Me abandono con confianza en las manos de Dios providente?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Que se haga en mí Señor tu voluntad

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

San José, modelo de escucha

 

…”El silencio de san José es un silencio impregnado de la contemplación del misterio de Dios, en una actitud de disponibilidad total a las voluntades divinas. En otras palabras, el silencio de san José no manifiesta un vacío interior, sino por el contrario, una plenitud de fe que lleva en su corazón, y guía cada uno de sus pensamientos y cada una de sus acciones. Un silencio gracias al cual José, al unísono con María, conserva la Palabra de Dios, conocida a través de las Santas Escrituras, confrontándolas permanentemente con los acontecimientos de la vida de Jesús; un silencio entretejido de oración continua, de bendición del Señor, de adoración de su voluntad y de confianza absoluta en su providencia.

¡Dejémonos «contaminar» por el silencio de san José! Tenemos necesidad de ello en un mundo a menudo tan ruidoso que no favorece en absoluto el recogimiento y la escucha de la voz de Dios. En este tiempo de preparación a la Navidad, cultivemos el recogimiento interior, para acoger y conservar a Jesús en nuestra vida”…


Papa Benedicto XVI

PARA REZAR

 

Ven Señor Jesús

 

Ven Señor Jesús,

regalanos tu palabra

y ayudanos a comprender como nuestra vida

es un proyecto de tu amor.

 

Ven Señor Jesús,

reanima nuestro corazón cansado y decepcionado

para renazca,

a un renovado deseo de amor por todos los hombres.

 

Ven Señor Jesús,

para que la fe nos dé una mirada nueva

y podamos contar tus maravillas,

que transforman nuestras debilidades y pobrezas,

en caminos ciertos de salvación.