TIEMPO DE ADVIENTO – SEMANA II – CICLO C

TIEMPO DE ADVIENTO

DOMINGO II – CICLO C


Lunes II

 

Martes II

 

Miércoles II

Ntra Sra de Guadalupe

 

Jueves II

 

Viernes II

 

Sábado II

 

TIEMPO DE ADVIENTO

DOMINGO II – CICLO C

 

Todos los hombres verán la salvación de Dios.


 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Baruc    5, 1-9


 

Quítate tu ropa de duelo y de aflicción, Jerusalén, vístete para siempre con el esplendor de la gloria de Dios, cúbrete con el manto de la justicia de Dios, coloca sobre tu cabeza la diadema de gloria del Eterno. Porque Dios mostrará tu resplandor a todo lo que existe bajo el cielo. Porque recibirás de Dios para siempre este nombre: «Paz en la justicia» y «Gloria en la piedad.»

Levántate, Jerusalén, sube a lo alto y dirige tu mirada hacia el Oriente: mira a tus hijos reunidos desde el oriente al occidente por la palabra del Santo, llenos de gozo, porque Dios se acordó de ellos. Ellos salieron de ti a pie, llevados por enemigos, pero Dios te los devuelve, traídos gloriosamente como en un trono real.

Porque Dios dispuso que sean aplanadas las altas montañas y las colinas seculares, y que se rellenen los valles hasta nivelar la tierra, para que Israel camine seguro bajo la gloria de Dios.

También los bosques y todas las plantas aromáticas darán sombra a Israel por orden de Dios, porque Dios conducirá a Israel en la alegría, a la luz de su gloria, acompañándolo con su misericordia y su justicia.


 

Palabra de Dios.

 
 

SALMO    Sal 125, 1-2ab. 2cd-3. 4-5. 6 (R.: 3)


 

R.  ¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros

y estamos rebosantes de alegría!


 

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,

nos parecía que soñábamos:

nuestra boca se llenó de risas

y nuestros labios, de canciones.


 

Hasta los mismos paganos decían:

« ¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!»

¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros

y estamos rebosantes de alegría!


 

¡Cambia, Señor, nuestra suerte

como los torrentes del Négueb!

Los que siembran entre lágrimas

cosecharán entre canciones.


 

El sembrador va llorando

cuando esparce la semilla,

pero vuelve cantando

cuando trae las gavillas. 


 


 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Filipos    1, 4-11


 

Hermanos:

Siempre y en todas mis oraciones pido con alegría por todos ustedes, pensando en la colaboración que prestaron a la difusión del Evangelio, desde el comienzo hasta ahora. Estoy firmemente convencido de que aquel que comenzó en ustedes la buena obra la irá completando hasta el Día de Cristo Jesús. Y es justo que tenga estos sentimientos hacia todos ustedes, porque los llevo en mi corazón, ya que ustedes, sea cuando estoy prisionero, sea cuando trabajo en la defensa y en la confirmación del Evangelio, participan de la gracia que he recibido.

Dios es testigo de que los quiero tiernamente a todos en el corazón de Cristo Jesús. Y en mi oración pido que el amor de ustedes crezca cada vez más en el conocimiento y en la plena comprensión, a fin de que puedan discernir lo que es mejor. Así serán encontrados puros e irreprochables en el Día de Cristo, llenos del fruto de justicia que proviene de Jesucristo, para la gloria y alabanza de Dios.


 

Palabra de Dios.


 


 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas         3, 1-6


 

El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Filipo tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene, bajo el pontificado de Anás y Caifás, Dios dirigió su palabra a Juan, hijo de Zacarías, que estaba en el desierto. Este comenzó entonces a recorrer toda la región del río Jordán, anunciando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados, como está escrito en el libro del profeta Isaías:

Una voz grita en desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos. Los valles serán rellenados, las montañas y las colinas serán aplanadas. Serán enderezados los senderos sinuosos y nivelados los caminos desparejos. Entonces, todos los hombres verán la Salvación de Dios.


 

Palabra del Señor.


 

Para reflexionar


 

  • De cara a las falsas felicidades que provocan más infelicidad, el libro de Baruc escrito probablemente desde algunas comunidades judías que vivían en Babilonia o fuera de Jerusalén, es una palabra de aliento y esperanza en la salvación de Dios.

***

  • El Salmo 125 reconoce la grandeza y generosidad de las intervenciones de Dios a favor de sus hijos.

***

  • En su carta a los cristianos de Filipos, San Pablo anima a sus hermanos a crecer en amor y en buenas obras hasta el Día de Cristo, el día del encuentro y de las bendiciones que ha de estar siempre presente en la mente y en el corazón de los cristianos.

***

  • La lectura del evangelio de Lucas presenta un momento decisivo de la historia humana con su mezcla de miserias y de logros en el cual la palabra de Dios “reviste” al último de los profetas, el Bautista, y se encarna después en su Hijo Jesucristo para llevar a los hombres a la plenitud de la vida. Y esta Palabra no regresará vacía a Dios sino que pasará a través de la historia transformándola.
  • Juan Invita a preparar el camino del Señor: Dios no habla para que todo siga igual sino para que todo cambie, para que cambie el hombre y el mundo. Para que el hombre se convierta, para que el mundo se transforme. Dios habla para que el hombre vuelva su rostro a la Promesa y  se oriente hacia el reino de Dios que se acerca, que está viniendo y que llega.
  • Donde Dios pronuncia su Palabra, que es promesa, nace la esperanza contra toda esperanza humana, la esperanza que no defrauda. Y la esperanza se hace camino, eleva los valles, allana los montes, endereza lo que está torcido, vence las dificultades.
  • Adviento es ante todo y sobre todo el anuncio gozoso de la venida de Jesús. Pero  Juan nos anuncia que esa esperanza debe ser activa. Debemos esperar actuando y vigilando. Si el domingo pasado se nos anunciaba la gratuidad de la salvación. Hoy,  la llamada es a colaborar. Porque la experiencia de salvación no se da sólo cuando Dios ofrece su gracia, que es ternura y fidelidad, sino cuando esta gracia se ve realizada en la vida del hombre.
  • Es esta gracia realizada en las circunstancias concretas de nuestra historia la que se convierte ante todos los hombres en signo de la salvación universal de Dios, principio de felicidad.
  • Por eso Jesús no es solamente aquél a quien esperamos, sino  quien espera algo de nosotros. A través de su precursor nos pide un cambio en profundidad de mentalidad, de corazón: la conversión. No se trata de actos aislados por mas costosos que sean, sino dar paso a la mentalidad que Jesús tiene, anuncia y vive. Convertirse es ver la vida con los ojos de Cristo, esfuerzo que nos exige, abrir la mente, abandonar preconceptos y permanecer despiertos.
  • Convertirse es no sólo recibir la amistad y el cariño de Dios, sino hacerlo visible; es agradecer la justificación gratuita que Dios nos regala y esforzarnos por una justicia más humana; es reinventar cada día el ánimo y la esperanza, buscando los pequeños signos del paso de Dios.
  • Convertirse es mirar a todos como si fueran hermanos, por encima de posiciones, ideas o estilos; convertirse es sentir en nuestra carne todos y  cada uno de los problemas de la humanidad, de modo que nada nos resulte indiferente y ajeno y en todo intentemos poner un poco más de sinceridad, de justicia y de unidad.
  • Convertirse es abandonarnos en las manos Providentes del Padre y sentirnos manos providentes de nuestros hermanos, es no creer que somos los dueños de la verdad y permitirle al otro que sea distinto sin enjuiciarlo, condenarlo, despreciarlo o minusvalorarlo.
  • Convertirse es ser un buen padre, un profesional responsable, un hijo sincero, un esposo o esposa fiel en los momentos de alegría y en los que la vida se hace cuesta arriba; es ser amigo honesto; es pasar por la vida identificándonos con Aquel  que “pasó haciendo el bien”.
  • Convertirse es no confundir en nuestra vida de fe lo esencial con lo accesorio, encarnar el mensaje de liberación que Cristo trajo con el rostro de Dios que quiso mostrar a los hombres y apostar por la realidad del Reino de Dios, un Reino que está dentro de nosotros mismos y que debe abarcar nuestra vida entera y nuestra historia concreta.
  • Cuando nuestro esfuerzo cotidiano intenta vivir todo esto, y más aún, la vida será una explosión de gracia tan grande, que todos verán la salvación de Dios, se sentirán convocados por ella y no habrá que andar buscando paliativos mentirosos a la felicidad.
  • Así viene silenciosamente el Señor. En toda vida siempre hay un “Día del Señor” día marcado por el encuentro con aquel que sale a a buscarnos para que podamos por y desde el camino de nuestra propia vida “ver la salvación de Dios.


 

Para discernir

 

  • ¿En verdad ha significado Jesucristo un cambio total de vida para nosotros?
  • El conocimiento y trato de Cristo, ¿ha renovado criterios y actitudes nuestra vida?
  • ¿Qué tendríamos que enderezar para que Dios reine en nuestra vida?, ¿en nuestro hogar?, ¿en nuestro barrio?, ¿en nuestro trabajo?, ¿en nuestra Iglesia?


 

Repitamos a lo largo de este día


 

¡Ven, Señor, y acelera tu llegada!

¡Ven, Señor, y acelera tu llegada!


 

Para la lectura espiritual


 

“Reflexionemos sobre el tiempo en que viene el Salvador… Descendía la noche y el día ya se encaminaba hacia su fin: el Sol de Justicia casi había desaparecido, su esplendor y calor ya casi se extinguían sobre la tierra. La luz del conocimiento de Dios era exigua y, debido al difundirse de la iniquidad, el fervor de la caridad se había enfriado.

Ya ningún ángel aparecía, ningún profeta hablaba: desistían como si estuvieran vencidos por la desilusión, por la excesiva dureza de ánimo y por la obstinación de los hombres. “Entonces yo dije” –es el Hijo quien habla- “He aquí que yo vengo” (Salmo 39,8). En la hora más apropiada descendió el Eterno, cuanto más gravemente prevalecía en el mundo el cuidado de las cosas temporales. Hasta la paz política en aquel tiempo era tan sosegada que para el censo del mundo entero bastó el edicto de un solo hombre.

Ustedes ya conocen la persona de Aquel que viene, el lugar de proveniencia y de destino: no ignoráis la causa y el tiempo de su venida. Queda ahora por investigar el camino por el cual Él viene, y debemos informarnos con diligencia para poder ir al encuentro suyo de la forma más adecuada. En realidad, tal como vino ya una vez, visible en la carne, para realizar la salvación sobre la tierra, ahora viene cada día de modo espiritual e invisible, para salvar la vida de cada uno”.


 

San Bernardo, Sermón 1 para el Adviento, 9-10


 

Para rezar

 

TU TIENES PROMESAS VERDADERAS


 

¡Ven, Señor, y no tardes demasiado!

Estamos cansados de tantas promesas falsas

A cada momento nos asaltan dudas,

incertidumbres, fracasos, bofetadas,

traiciones, desencuentros, engaños.

¡Ven, Señor, no te demores!

Pensamos haber atinado el futuro,

y estamos inmersos en constantes fracasos.

Creemos ser portadores de humanidad,

y aniquilamos, una y otra vez,

inocentes y víctimas de nuestro vivir opulento.

¡Ven, Señor, no retrases tu llegada!

Porque, entre otras cosas, sentimos que la tiniebla

se impone con más rapidez que la misma luz,

que los engaños se disparan a más velocidad

que la verdad que pide y exige el hombre

¡Ven, Señor, y endereza nuestros caminos!

Haznos buscar un desierto en el que hablarte

Un desierto en el que encontrarte

Un desierto en el que buscarte

Un desierto en el cual poder escucharte

¡Ven, Señor, y allana nuestros senderos!

Rebaja nuestro orgullo, para conquistarte con humildad

Alisa nuestra dispersión, para quererte sólo a Ti

Pule nuestro vivir, para que tengas más cabida en él

¡Ven, Señor, y no aplaces tu vuelta!

Entre otras cosas, porque cada día que pasa,

sentimos que el mundo está más herido de muerte

si Tú le faltas por dentro

si Tú no le envías tu esperanza y tu aliento

¡Ven, Señor, y acelera tu llegada!


 

Javier Leoz

 

Lunes II

 

Hoy hemos visto cosas maravillosas

 

Lectura del libro del profeta Isaías    35, 1-10

 

¡Regocíjense el desierto y la tierra reseca, alégrese y florezca la estepa! ¡Sí, florezca como el narciso, que se alegre y prorrumpa en cantos de júbilo! Le ha sido dada la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Ellos verán la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios.

Fortalezcan los brazos débiles, robustezcan las rodillas vacilantes; digan a los que están desalentados: « ¡Sean fuertes, no teman: ahí está su Dios! Llega la venganza, la represalia de Dios: él mismo viene a salvarlos.»

Entonces se abrirán los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos; entonces el tullido saltará como un ciervo y la lengua de los mudos gritará de júbilo. Porque brotarán aguas en el desierto y torrentes en la estepa; el páramo se convertirá en un estanque y la tierra sedienta en manantiales; la morada donde se recostaban los chacales será un paraje de cañas y papiros.

Allí habrá una senda y un camino que se llamará «Camino santo.» No lo recorrerá ningún impuro ni los necios vagarán por él; no habrá allí ningún león ni penetrarán en él las fieras salvajes. Por allí caminarán los redimidos, volverán los rescatados por el Señor; y entrarán en Sión con gritos de júbilo, coronados de una alegría perpetua: los acompañarán el gozo y la alegría, la tristeza y los gemidos se alejarán.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    84, 9ab y 10. 11-12. 13-14

 

R.    Ahí está nuestro Dios, viene a salvarnos.

 

Voy a proclamar lo que dice el Señor:

el Señor promete la paz,

la paz para su pueblo y sus amigos.

Su salvación está muy cerca de sus fieles,

y la Gloria habitará en nuestra tierra. R.

 

El Amor y la Verdad se encontrarán,

la Justicia y la Paz se abrazarán;

la Verdad brotará de la tierra

y la Justicia mirará desde el cielo. R.

 

El mismo Señor nos dará sus bienes

y nuestra tierra producirá sus frutos.

La Justicia irá delante de él,

y la Paz, sobre la huella de sus pasos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    5, 17-26

 

Un día, mientras Jesús enseñaba, había entre los presentes algunos fariseos y doctores de la Ley, llegados de todas las regiones de Galilea, de Judea y de Jerusalén. La fuerza del Señor le daba poder para curar. Llegaron entonces unas personas transportando a un paralítico sobre una camilla y buscaban el modo de entrar, para llevarlo ante Jesús. Como no sabían por dónde introducirlo a causa de la multitud, subieron a la terraza y, desde el techo, lo bajaron con su camilla en medio de la concurrencia y lo pusieron delante de Jesús.

Al ver su fe, Jesús le dijo: «Hombre, tus pecados te son perdonados.»

Los escribas y los fariseos comenzaron a preguntarse: « ¿Quién es este que blasfema? ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?» Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: « ¿Qué es lo que están pensando? ¿Qué es más fácil decir: “Tus pecados están perdonados”, o “Levántate y camina”? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vuelve a tu casa.»

Inmediatamente se levantó a la vista de todos, tomó su camilla y se fue a su casa alabando a Dios. Todos quedaron llenos de asombro y glorificaban a Dios, diciendo con gran temor: «Hoy hemos visto cosas maravillosas.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Durante esta segunda semana de Adviento, leeremos unos pasajes de la segunda parte del libro de Isaías.
  • Esta segunda parte de Isaías se conoce también como «el libro de la consolación». Jerusalén, como Samaría, ha sido destruida, el Templo profanado y arruinado por los ejércitos enemigos, y todos los judíos aptos para el trabajo fueron deportados a Babilonia donde están sometidos a duros trabajos. En ese contexto, el profeta medita sobre el “retorno a la tierra santa”. Con imágenes de alegría tales como el desierto florecido el profeta hace una vigorosa predicación de esperanza.
  • Las amarguras de la opresión y el mal causado por los babilonios serán cambiadas por tiempos mejores. No se trata de tiempos nuevos y mejores sólo para los humanos, sino que esa transformación o esa bendición, también incluye a la naturaleza.
  • Todos han de regocijarse en el Señor, pues Él jamás ha dejado de amar a su pueblo. Deben recobrar el ánimo porque no sólo hay que reconstruir la ciudad, sino el Templo de Dios. Pero antes es necesario reconstruir el corazón y llenarlo de esperanza para poder poner manos a la obra.
  • Ésta es una obra personal de Yahvé donde revela su poder, sus caminos y su misericordia.

***

  • El evangelio aclara y completa el sentido de esta página del profeta Isaías: en Cristo Jesús se restaura todo lo perdido por el pecado de Adán. Cristo, perdonando el pecado y curando a los enfermos se nos presenta como el auténtico Salvador y Redentor. La salvación del hombre consiste en su transformación. Pero el hombre es incapaz de transformarse por sí solo. Este paralítico, como tantos otros, estaba totalmente impedido para desempeñarse como cualquier otro hombre. A esta dolorosa limitación había que sumarle el desprecio al que era sometido debido a que se consideraba que la enfermedad provenía del pecado. Cuanto más grave la enfermedad, tanto mayor se suponía que era el pecado que habría cometido el enfermo, la familia o algún antepasado.
  • Jesús se presenta como el que salva, el que cura, el que perdona. Al ver la fe de aquellos hombres, recibe con ternura al paralítico, lo cura de su mal y le perdona sus pecados dándole así, más de lo que pedía. Lo que le ofrece no sólo es la salud, sino la liberación integral de su persona.
  • Para el judío el perdón de los pecados sólo podía otorgarlo Dios. Por eso a la perplejidad de constatar cómo Jesús va sanando a muchos de sus males, se agrega el escándalo de ver que se atreve a perdonar los pecados al paralítico.
  • Lo que promete Isaías, Jesús lo hizo realidad. El ser humano, cualquiera que sea, tiene un valor tan grande que las leyes y las normas tienen que ser una ayuda y no una traba en su desarrollo como persona y como creyente. La fe se afirma en la certeza de que el Dios de la Vida está en medio de nosotros para hacernos crecer en dignidad, justicia y solidaridad. La fe en Dios no puede ser un pretexto para marginar y recriminar a nadie. Los notables del pueblo se escandalizan mientras la gente sencilla alaba a Dios por lo que han visto y oído.
  • Jesús no sólo ha venido a ayudarnos en nuestros dolores y pobrezas, no sólo ha venido a curarnos de nuestras enfermedades; nos ha abierto las puertas de la salvación. Él ha venido para liberarnos de la esclavitud del pecado y de la muerte para que vivamos la libertad de los Hijos de Dios.
  • Los que hemos recibido la salvación que Dios nos ofrece en Cristo, tenemos que ser los primeros en preocuparnos del bien y la salvación de los demás, trabajando intensamente y utilizando todos los medios a nuestro alcance para conducirlos al encuentro con el Señor.
  • El mensaje del Adviento es hoy, y siempre ante tantas rodillas vacilantes y manos temblorosas: “levanten la cabeza, ya viene la liberación”, “no tengas miedo”, “tus pecados son perdonados, levántate y anda”.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué cosas me paralizan en mi camino de fe?
  • ¿Busco al Señor con humildad?
  • ¿Reconozco el daño que produce el pecado en mi vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

No temo, Dios me salva

 

Para la lectura espiritual

 

« ¿Quién puede perdonar pecados más que Dios?»

 

…¡Oh desdichado Adán! ¿Qué buscas que sea mejor que la presencia divina? Pero, hete aquí, ingrato, rumiando tu fechoría: « ¡No; seré como Dios!» (Cf. Gn 3,5). ¡Qué orgullo tan intolerable! Acabas de ser hecho de arcilla y barro y, en tu insolencia, ¿quieres hacerte semejante a Dios ?… Es así como el orgullo ha engendrado la desobediencia, causa de nuestra desdicha…

¿Qué humildad podría compensar orgullo tan grande? ¿Es que hay obediencia de hombre capaz de rescatar semejante falta? Cautivo ¿cómo puede liberar a un cautivo?; impuro ¿cómo puede liberar a un impuro? Dios mío ¿va a perecer vuestra criatura? « ¿Es que Dios se ha olvidado de su bondad, o la cólera cierra sus entrañas?» (Sl 76,10). ¡Oh no! « Mis pensamientos son de paz y no de aflicción » dice el Señor (Jr 29,11).

¡Apresúrate, pues, Señor; date prisa! Mira las lágrimas de los pobres; fíjate, «el gemido de los cautivos llega hasta ti» (Sl 78,11). Tiempo de dicha, día amable y deseado, cuando la voz del Padre exclama: «Por la opresión del humilde, por el gemido del pobre, yo me levantaré» (Sl 11,6)… Sí, «Ven a salvarnos, Señor, ven tú mismo, porque se acaban los buenos» (Sl 11,2)…

 

Aelredo de Rielvaux (1110-1167), monje cisterciense – Sermón para Navidad

 

Para rezar

 

¡Ven Señor! Tú eres el Dios de la Vida,
¡Ven Señor! tú eres el compañero fiel
que está siempre a mi lado.
¡Ven Señor! Maestro que me descubre
mis propios talentos y dones.
¡Ven Señor! Amigo que me palmea el hombro
y me alienta en el camino.

¡Ven Señor! Horizonte de mis días,
¡Ven Señor! Alegría de mi sonrisa
y sostén firme de mi existencia.

¡Ven Señor! Tú eres mi Dios,
aquel que quiero seguir
aunque cueste y sea difícil,
aunque haya renuncias y opciones.

¡Ven Señor! Porque Tu eres la Vida y el Camino,
la fuente de donde brota mi propia vida
y el destino final de mi sendero.

¡Ven Señor! Tú eres el Dios de la Vida
el Señor, el Dios con nosotros.

 

Martes II

 

El Padre del Cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños

 

Lectura del libro del profeta Isaías    40, 1-11

 

¡Consuelen, consuelen a mi Pueblo, dice su Dios! Hablen al corazón de Jerusalén y anúncienle que su tiempo de servicio se ha cumplido, que su culpa está paga, que ha recibido de la mano del Señor doble castigo por todos sus pecados.

Una voz proclama: ¡Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios! ¡Qué se rellenen todos los valles y se aplanen todas las montañas y colinas; que las quebradas se conviertan en llanuras y los terrenos escarpados, en planicies!

Entonces se revelará la gloria del Señor y todos los hombres la verán juntamente, porque ha hablado la boca del Señor.

Una voz dice: « ¡Proclama!» Y yo respondo: « ¿Qué proclamaré?» «Toda carne es hierba y toda su consistencia, como la flor de los campos: la hierba se seca, la flor se marchita cuando sopla sobre ella el aliento del Señor.

Sí, el pueblo es la hierba. La hierba se seca, la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre.»

Súbete a una montaña elevada, tú que llevas la buena noticia a Sino; levanta con fuerza tu voz, tú que llevas la buena noticia a Jerusalén. Levántala sin temor, di a las ciudades de Judo: « ¡Aquí está su Dios!» Ya llega el Señor con poder y su brazo le asegura el dominio: el premio de su victoria lo acompaña y su recompensa lo precede.

Como un pastor, él apacienta su rebaño, lo reúne con su brazo; lleva sobre su pecho a los corderos y guía con cuidado a las que han dado a luz.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 95, 1-2. 3 y 10ac. 11-12. 13 (R.: Is 40, 9-10)

 

R.    ¡Aquí está nuestro Dios! Ya llega con poder.

 

Canten al Señor un canto nuevo,

cante al Señor toda la tierra;

canten al Señor, bendigan su Nombre,

día tras día, proclamen su victoria. R.

 

Anuncien su gloria entre las naciones,

y sus maravillas entre los pueblos.

Digan entre las naciones: « ¡el Señor reina!

El Señor juzgará a los pueblos con rectitud.» R.

 

Alégrese el cielo y exulte la tierra,

resuene el mar y todo lo que hay en él;

regocíjese el campo con todos sus frutos,

griten de gozo los árboles del bosque. R.

 

Griten de gozo delante del Señor,

porque él viene a gobernar la tierra:

él gobernará al mundo con justicia,

y a los pueblos con su verdad. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    18, 12-14

 

Jesús dijo a sus discípulos:

« ¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se pierde, ¿no deja las noventa y nueve restantes en la montaña, para ir a buscar la que se extravió? Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve que no se extraviaron. De la misma manera, el Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El profeta Isaías hoy, como ayer, nos envía a preparar los caminos del Señor que se acerca, y lo hace a través del anuncio de la ternura de Dios: “Consuelen a mi pueblo”, “grítenle que está perdonado su pecado”.
  • En medio de una historia bien triste para el pueblo de Israel, tanto política como religiosa, resuena un anuncio de esperanza, describiendo con fuerza literaria los caminos que a través del desierto van a conducir al pueblo de vuelta a Jerusalén.
  • El anuncio es consolador: Dios llega con poder, perdona a su pueblo sus pecados anteriores, y quiere reunir a todos los dispersos como el pastor a sus ovejas. Es un retrato poético que muestra a Dios como Pastor que tiene entrañas de misericordia. No quiere que permanezcan más tiempo en el dolor y la aflicción.
  • Los hijos de Israel ya han pagado doblemente por sus infidelidades, y sobreviene la paz. La actitud de Dios para con sus hijos no es la de hacerlos sufrir, sino la de despertarlos de las injusticias y ayudarlos a superarlas.
  • El Señor puede hacer que los desiertos de vida se conviertan en un vergel y que toda vida produzca abundantes frutos de salvación. Él sólo espera que reconociendo nuestros pecados, y arrepentidos, escuchemos su voz que nos llama para que vayamos a Él y seamos perdonados.

    ***

  • En consonancia con la imagen del pastor de la primera lectura, en el Evangelio de San Mateo, Cristo nos habla de un Pastor que no sólo nos sostiene y nos carga, sino que busca a la oveja que se perdió.
  • La parábola muestra la alegría que siente el pastor cuando la encuentra. La parábola es manifestación de la voluntad del Padre que ha querido “que no se pierda ni uno de esos pequeños” a los que simboliza la oveja extraviada.
  • En Él se realizan las viejas profecías: el consuelo de Jerusalén, el regreso de los deportados por la vía recta en el desierto, el premio por la paciencia y la esperanza, en los brazos amorosos del buen pastor. El Señor vino a salvar a los que estaban perdidos.
  • A pesar de haber aceptado y hecho nuestra la salvación que Dios nos ofrece por medio de Jesús, continuamos siendo frágiles y expuestos a un sinnúmero de tentaciones, que muchas veces nos desvían del camino. Dios, por medio de su Hijo, ha salido a buscar a sus ovejas, que se descarriaron y al encontrarlas las ha cargado, con amor entrañable sobre sus hombros.
  • Adviento es el tiempo de la esperanza en el que caminamos al encuentro del Pastor que ha venido a Belén, para poder amarnos con un corazón como el nuestro; hay que saber esperar con la seguridad de que siempre estamos siendo buscados, por un Pastor, que se va a alegrar cuando nos encuentre.
  • Adviento es el tiempo de la esperanza en el que la Iglesia está llamada a acercarse a todos, sin excepción, con el amor misericordioso de Dios que nos llama para conducirnos, a pesar de nuestros pecados, a la casa del Padre, no a golpes, sino cargándonos sobre los propios hombros.
  • Como Iglesia estamos llamados a convertirnos en fuente de perdón, de paz y de amor, al estilo de Jesús, dando a todos y a cada uno, la certeza de ser buscado, es decir, amado, comprendido y defendido.
  • El Señor quiere continuar haciéndose cercanía para el hombre pecador, para salvarlo. Como sus discípulos, Jesús nos pide salir hoy al encuentro del que sufre, del que está solo o enfermo, de quien no encuentra a Dios o ha perdido la esperanza de vivir.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento a Jesús como el buen pastor de mi vida?
  • ¿Busco en Él su compasión y perdón?
  • ¿Reconozco la necesidad de ser conducido por Él?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

El Señor es mi pastor.

 

Para la lectura espiritual

 

«Vuestro Padre… no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeño»

 


…”Si los hombres supieran qué cosa es el amor del Señor, sería una multitud la que seguiría a Cristo, y él les recalentaría el corazón con todas sus gracias. Su misericordia no se puede expresar. El Señor ama al pecador que se arrepiente, y con ternura le abraza contra su pecho: «¿Dónde estabas, hijo mío? Hace mucho tiempo que te espero» (cf Lc 15,20). El Señor, a través de la voz del Evangelio, llama a todos los hombres para que vayan a él, y su voz resuena en el mundo entero:

«Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré. (Mt 11,28). Venid y bebed del agua viva (Jn 7,37). Venid y conoced que os amo. Si no os amara, no os llamaría. No puedo soportar que se pierda ni una sola de mis ovejas. Aunque sea por una sola, el pastor va al monte y la busca hasta encontrarla. Venid, pues a mí, ovejas mías. Soy yo quien os ha creado y os amo. Mi amor por vosotras me ha hecho venir a la tierra, y todo lo he soportado por vuestra salvación. Quiero que conozcáis mi amor y que digáis como los apóstoles en el Monte Tabor: ‘Señor, qué bien estamos aquí contigo’» (Mc 9,5)…

Señor, tú has atraído hacia ti las almas de los santos, y ellas, como ríos silenciosos, fluyen hacia ti. El espíritu de los santos se ha unido a ti, Señor, y se lanza hacia ti que eres nuestra luz y nuestro gozo. El corazón de tus santos se ha afianzado en tu amor, Señor, y no puede olvidarse de ti

ni un solo instante aunque sea durante el sueño, porque la gracia del Espíritu Santo es suave.

San Silvano (1866-1938), monje ortodoxo – Escritos

Para rezar

 

Ven Señor Jesús

 

Ven Señor Jesús, tierna voz de Dios al corazón,

que podamos abrir nuestros oídos

para escuchar tus llamadas que nos invitan a volver al redil,

al pueblo santo que consagraste con tu amor y con tu sangre.

Ven Señor Jesús, pastor que quiere salvar a todas las ovejas,

sacúdenos de nuestra pereza

para que salgamos a la búsqueda

de lo que estaba aparentemente perdido.

Ven Señor Jesús, consuelo de Dios

que vendas nuestros corazones heridos,

que podamos consolar con el mismo consuelo

con el que fuimos consolados.

 

Miércoles II

Ntra Sra de Guadalupe

 

¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?

 

Lectura del libro del Profeta Isaías    7,10-14; 8,10

 

Una vez más, el Señor habló a Ajaz en estos términos: “Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas”.

Pero Ajaz respondió: “No lo pediré ni tentaré al Señor”.

Isaías dijo: “Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios?

Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel.

Hagan un proyecto: ¡fracasará! Digan una palabra: ¡no se realizará! Porque Dios está con nosotros.

   

Palabra de Dios.

 

SALMO    66, 2-3. 5. 7-8

 

R: ¡Aclame al Señor toda la tierra!

 

¡Canten la gloria de su Nombre!

Tribútenle una alabanza gloriosa,

digan al Señor:

“¡Qué admirables son tus obras!”. R.

 

Por la inmensidad de tu poder,

tus enemigos te rinden reverencia.

Vengan a ver las obras del Señor,

las cosas admirables que hizo por los hombres. R.

 

El gobierna eternamente con su fuerza;

sus ojos vigilan a las naciones.

Bendigan, pueblos, a nuestro Dios,

hagan oír bien alto su alabanza. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    1, 39-48

 

María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:

« ¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor.»

María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador.»

 

Palabra del Señor.

 

Algunos elementos de descripción de la Imagen de la Virgen de Guadalupe

 

La estatura de la Virgen en el ayate es de 143 centímetros y representa a una joven cuya edad aproximada es de 18 a 20 años.

Su rostro es moreno, ovalado y en actitud de profunda oración. Su semblante es dulce, fresco, amable, refleja amor y ternura, además de una gran fortaleza.

Sus manos están juntas en señal del recogimiento de la Virgen en profunda oración. La derecha es más blanca y estilizada, la izquierda es morena y más llena, podrían simbolizar la unión de dos razas distintas.

Lleva el cabello suelto, lo que entre los aztecas era señal de una mujer glorificada con un hijo en el vientre.

Está embarazada. Su gravidez se constata por la forma aumentada del abdomen, donde se destaca una mayor prominencia vertical que trasversal, corresponde a un embarazo casi en su última etapa.

La flor de cuatro pétalos o Nahui Ollin: es el símbolo principal en la imagen de la Virgen, es el máximo símbolo náhuatl y representa la presencia de Dios, la plenitud, el centro del espacio y del tiempo. En la imagen presenta a la Virgen de Guadalupe como la Madre de Dios y marca el lugar donde se encuentra Nuestro Señor Jesús en su vientre.

El Cinto marca el embarazo de la Virgen. Se localiza arriba del vientre. Cae en dos extremos trapezoidales, que en el mundo náhuatl representaban el fin de un ciclo y el nacimiento de una nueva era. En la imagen simboliza que con Jesucristo se inicia una nueva era tanto para el viejo como para el nuevo mundo.

Rayos dorados rodean a la Virgen y le forman un halo luminoso o aura. El mensaje trasmitido es: ella es la Madre de la Luz, del Sol, del Niño Sol, del Dios verdadero, ella lo hace descender hacia el “centro de la luna” (México en náhuatl) para que allí nazca, alumbre y dé vida.

La Virgen está de pie en medio de la luna, y no es casual que las raíces de la palabra México en náhuatl son “Metz-xic-co” que significan “en el centro de la luna”. También es símbolo de fecundidad, nacimiento, vida. Marca los ciclos de la fertilidad femenina y terrestre.

Un ángel está a los pies de la Guadalupana con ademán de quien acaba de volar. Las alas son como de águila, asimétricas y muy coloridas, los tonos son parecidos a los del pájaro mexicano tzinitzcan que Juan Diego oyó cantar anunciándole la aparición de la Virgen de Guadalupe. Sus manos sostienen el extremo izquierdo de la túnica de la Virgen y el derecho del manto.

 

Para reflexionar

 

  • Celebramos la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América Latina. En su rostro indígena, en el rostro moreno de María reconocemos nuestra propia raza, los hijos de esta tierra latinoamericana a quienes María quiere hacer llegar su maternal protección.
  • Dios ha irrumpido en la historia del hombre haciéndose uno de nosotros. El Hijo de Dios, encarnado en María, lleva a su pleno cumplimiento las promesas hechas a nuestros antiguos padres. María, la Madre del Hijo de Dios Encarnado, se convierte en la portadora de esa salvación para Isabel que queda llena del Espíritu Santo, el cual es el único que nos hace participar de la Vida y Salvación que Dios nos ofrece en Jesús.
  • Una de las constantes en la vida de María fue y ha sido su servicio. María se presenta como la servidora, la que está siempre atenta a las necesidades del prójimo. Desde que Jesús nos la dejó como Madre, ella, con gran amor continúa realizando esta acción de amor en sus hijos.
  • María recoge las expectativas y esperanzas de salvación del “pequeño resto” de Israel, y hoy sigue siendo el prototipo de madre y mediadora que recoge los anhelos y esperanzas de los más pobres.
  • María, además de Madre de Jesús, es para nosotros figura y prototipo de la Iglesia que se convierte en misionera, en portadora de la salvación, en engendradora del Salvador, en el corazón de todos los hombres, por la fuerza del Espíritu Santo que habita en ella.
  • El pueblo indígena se encuentra en crisis después de la caída del Imperio Azteca. La presencia de María de Guadalupe viene a darle nuevas fuerzas, viene a ser Evangelio: buena noticia para este pueblo.
  • El acontecimiento encierra diferentes Buenas Nuevas. La Virgen de Guadalupe – es “La que Procede de la Región de la Luz como Águila de Fuego”-. Y el Fuego que la transforma en Sol, es el Niño-Sol que lleva en su seno. Es la Noticia portadora de Alegría.
  • Es Buena Noticia porque Guadalupe reivindica a Juan Diego en su dignidad de persona, de protagonista responsable de una historia, capaz de llevar una misión a su exitosa culminación.
  • Su Buena Noticia es una palabra eficaz. Cura sin duda al tío Bernardino que ya agoniza a causa de una enfermedad mortal. Juan Bernardino personifica al Pueblo Mexicano conquistado, abatido, contagiado. Pero Guadalupe transforma al Tepeyacac en un jardín de exquisitas, frescas, perfumadas y significativas rosas. No era el tiempo ni el lugar apropiado para que las hubiera.
  • Nuestra Señora, transforma también el corazón de quien se abre a la novedad: Fray Juan de Zumárraga tendrá que reconocer la fuerza de lo verdadero que proviene del mundo nuevo de los conquistados. De todos ellos se hará eco y voz Santa María de Guadalupe, desde el TEPEYAC.
  • Las palabras que dice a Juan Diego: ¿Por qué temes?, ¿no estoy yo aquí que soy tu Madre? son el signo y a la vez promesa que invitan a confiar en ella y en su poderosa intercesión.
  • Hoy en América Latina Nuestra Señora de Guadalupe, despierta en nuestro pueblo una gran confianza de hijos, ya que desde su misma imagen mestiza se presenta cercana y unida al pueblo pobre para ayudarlo y defenderlo en sus dolores y angustias más profundas; y al mostrar su predilección por los humildes y necesitados nos impulsa a vivir un amor generoso y compasivo.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento el cuidado de la Santísima Virgen?
  • ¿Me identifico con los más pobres de mi pueblo?
  • ¿Me siento parte del pueblo latinoamericano?

 

Para rezar

 

Oración a la Virgen de Guadalupe

Préstame Madre tus ojos,

para con ellos poder mirar,

porque si con ellos miro,

nunca volveré a pecar.

Préstame Madre tus labios,

para con ellos rezar,

porque si con ellos rezo,

Jesús me podrá escuchar.

Préstame Madre tu lengua,

para poder comulgar,
pues es tu lengua patena de amor y santidad.

Préstame Madre tus brazos,

para poder trabajar,

que así rendirá el trabajo una y mil veces más.

Préstame Madre tu manto,

para cubrir mi maldad,

pues cubierta con tu manto al Cielo he de llegar.

Préstame Madre a tu Hijo,

para poder yo amar.
Si tú me das a Jesús,

qué más puedo yo desear
y ésta será mi dicha

por toda la eternidad.
Amén.

 

Jueves II

 

No ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista

 

Lectura del libro del profeta Isaías    41, 13-20

 

Yo, el Señor, soy tu Dios, el que te sostengo de la mano derecha y te digo: «No temas, yo vengo en tu ayuda.»

Tú eres un gusano, Jacob, eres una lombriz, Israel, pero no temas, yo vengo en tu ayuda -oráculo del Señor- y tu redentor es el Santo de Israel.

Yo te convertiré en una trilladora, afilada, nueva, de doble filo: trillarás las montañas y las pulverizarás, y dejarás las colinas como rastrojo. Las aventarás y el viento se las llevará, y las dispersará la tormenta; y tú te alegrarás en el Señor, te gloriarás en el Santo de Israel.

Los pobres y los indigentes buscan agua en vano, su lengua está reseca por la sed. Pero yo, el Señor, les responderé, yo, el Dios de Israel, no los abandonaré.

Haré brotar ríos en las cumbres desiertas y manantiales en medio de los valles; convertiré el desierto en estanques, la tierra árida en vertientes de agua.

Pondré en el desierto cedros, acacias, mirtos y olivos silvestres; plantaré en la estepa cipreses, junto con olmos y pinos, para que ellos vean y reconozcan, para que reflexionen y comprendan de una vez que la mano del Señor ha hecho esto, que el Santo de Israel lo ha creado.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 144, 1 y 9. 10-11. 12-13ab (R.: 8)

 

R.    El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia.

 

Te alabaré, Dios mío, a ti, el único Rey,

y bendeciré tu Nombre eternamente;

el Señor es bueno con todos

y tiene compasión de todas sus criaturas. R.

 

Que todas tus obras te den gracias, Señor,

y tus fieles te bendigan;

que anuncien la gloria de tu reino

y proclamen tu poder. R.

 

Así manifestarán a los hombres tu fuerza

y el glorioso esplendor de tu reino:

tu reino es un reino eterno,

y tu dominio permanece para siempre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    11, 11-15

 

Jesús dijo a la multitud:

«Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él.

Desde la época de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos es combatido violentamente, y los violentos intentan arrebatarlo. Porque todos los Profetas, lo mismo que la Ley, han profetizado hasta Juan. Y si ustedes quieren creerme, él es Aquel Elías que debe volver.

¡El que tenga oídos, que oiga!»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Israel siente que en el destierro ha sido como un gusano pisoteado por las naciones. Las imágenes que usa el profeta para mostrar la salvación que traerá el Mesías están llenas de poesía y de esperanza. Dará de beber a los sedientos, responderá a todo el que le invoque, hará surgir ríos en terrenos áridos, transformará el desierto llenándolo de árboles de toda especie. Dios cuida de su pueblo y lo llama a ser instrumento de salvación para los demás.

***

  • Ese Dios volcado hacia su pueblo decidió, al cumplirse la plenitud de los tiempos, enviar a su Hijo al mundo. Y quiso también que su venida estuviera preparada por un precursor, Juan Bautista.
  • El Bautista es el que establece el puente hacia los tiempos nuevos, los definitivos. Jesús lo alaba diciendo que es el profeta a quien se había anunciado cuando se decía que Elías volvería y que es el más grande de los nacidos de mujer.
  • El Bautista supo mantenerse en su lugar con humildad reconociendo que no era él el Salvador, sino el que le preparaba el camino. Vivió en la austeridad y predicó sin recortes ni grises el mensaje de conversión. Fue la voz que clamó en el desierto para preparar la venida del Mesías, encaminó a sus discípulos hacia Jesús, el nuevo y definitivo Maestro.
  • Con Juan Bautista han terminado los tiempos de la Ley y de los profetas. Antes, el camino de salvación se realizaba a través del cumplimiento de la ley y de la pureza ritual, de ahora en adelante, el camino de salvación está trazado por seguimiento de Jesús.
  • Con este marco el Señor aprovecha para decir que su Reino supone esfuerzo, que hace violencia. Sólo los esforzados harán experiencia del reino nuevo. Es un orden nuevo exigente y radical. La vida del Reino inevitablemente genera violencia, rupturas, propias del paso a lo nuevo. El parto lleva consigo la violencia de lo que se abandona, por la vida nueva que irrumpe. El Bautista ya anunció que el hacha estaba dispuesta para cortar el árbol. El Reino es gracia y tarea, es salvación y juicio a la vez.
  • El Reino no se hará presente como por acto de magia, ni se expresará débilmente. Desde la búsqueda de una justicia largamente esperada, desde la defensa de la dignidad del hombre, desde el compromiso con los pobres y los que sufren, desde la fuerza por hacer presente la Vida sobre la muerte, el Reino se mostrará violento, recreando y renovando.
  • Vivir el Adviento supone esfuerzo, no es un tiempo dulzón y sentimental. El don de Dios es siempre a la vez tarea y compromiso. Es palabra de consuelo y de conversión.

 

Para discernir

 

  • ¿Me animo a hacer violencia con las cosas que me impiden vivir el reino?
  • ¿Vivo con tibieza y acomodándome a las cosas?
  • ¿Me dejo apasionar por la novedad del reino de Jesús?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Que venga tu Reino Señor

 

Para la lectura espiritual

 

«Juan era la lámpara que arde e ilumina» (Jn 5,35)

 

…” Cuando la justicia soberana dijo a Noé: «Tú eres el único justo que he encontrado» (Gn 7,1) fue un gran elogio de su justicia. Es signo de un mérito muy grande cuando Dios asegura a Abrahán que es por él que se cumplirán las promesas… ¡Qué gloria para Moisés, cuando Dios arde de celo para defenderle y confundir a sus enemigos! (cfr Num. 12,6s)… Y ¿qué decir de David en quien el Señor se felicita por haber encontrado en él a «un hombre según su corazón»? (1Sam 13,14).

Y sin embargo, por muy grande que haya sido la grandeza de estos hombres, ni entre ellos ni entre los demás «nacidos de mujer», «no ha habido ninguno mayor que Juan el Bautista», según el testimonio del Hijo de la Virgen. Es cierto que no todas las estrellas tienen el mismo brillo (1C 15,41), y en el coro de los santos astros que han iluminado la noche de este mundo antes que amaneciera el verdadero Sol, algunos han brillado con un resplandor admirable. Sin embargo ninguno de ellos no ha sido mayor ni más brillante que esta estrella de la mañana, esta lámpara ardiente y luminosa preparada por Dios para su Cristo (cfr Sl 131,17). Primera luz matutina, estrella de la aurora, precursor del Sol, anuncia a los mortales la inminencia del día y grita a los que duermen «en tinieblas y en sombras de muerte» (Lc 1,79): «Convertíos, porque el Reino de Dios está cerca» (Mt 3,2). Es como si dijera: «La noche está avanzada, el día se echa encima: dejemos las actividades de las tinieblas y pertrechémonos con las armas de la luz» (Rm 13,12). «Despierta tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz» (Ef. 5,14).

 

Beato Guerrico de Igny (hacia 1080-1157), abad cisterciense – 3er sermón para la Natividad de san Juan Bautista, 1-2; PL 185, 169

 

Para rezar

 

Señor Jesús
mientras peregrino navegando
sobre turbulentas aguas de mi vida
dame la alegría de tener como brújula
un corazón que me lleve hacia el puerto del amor.

Dame un corazón de POBRE
capaz de amar, para abrirse y entregarse.

Dame un corazón PACIENTE
capaz de amar, viviendo esperanzado.

Dame un corazón PACIFICO
capaz de amar, sembrando la paz en el mundo.

Dame un corazón JUSTO
capaz de amar, jugándose por la justicia.

Dame un corazón MISERICORDIOSO
capaz de amar, comprendiendo y perdonando.

Dame un corazón SENSIBLE
capaz de amar, llorando sin desalientos.

Dame un corazón PURO
capaz de amar, descubriendo a Dios en el hombre.

Dame un corazón FUERTE
capaz de amar, siendo fiel hasta la muerte.

Dame un corazón EVANGÉLICO
capaz de amar.

 

Viernes II

 

La sabiduría se reconoce por las obras

 

Lectura del libro del profeta Isaías    48, 17-19

 

Así habla el Señor, tu redentor, el Santo de Israel:

Yo soy el Señor, tu Dios, el que te instruye para tu provecho, el que te guía por el camino que debes seguir.

¡Si tú hubieras atendido a mis mandamientos, tu prosperidad sería como un río y tu justicia, como las olas del mar! Como la arena sería tu descendencia, como los granos de arena, el fruto de tus entrañas; tu nombre no habría sido extirpado ni borrado de mi presencia.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 1, 1-2. 3. 4 y 6 (R.: cf. Jn 8, 12)

 

R.    El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la Vida.

 

¡Feliz el hombre

que no sigue el consejo de los malvados,

ni se detiene en el camino de los pecadores,

ni se sienta en la reunión de los impíos,

sino que se complace en la ley del Señor

y la medita de día y de noche! R.

 

El es como un árbol

plantado al borde de las aguas,

que produce fruto a su debido tiempo,

y cuyas hojas nunca se marchitan:

todo lo que haga le saldrá bien. R.

 

No sucede así con los malvados:

ellos son como paja que se lleva el viento.

Porque el Señor cuida el camino de los justos,

pero el camino de los malvados termina mal. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    11, 16-19

 

Jesús dijo a la multitud:

« ¿Con quién puedo comparar a esta generación? Se parece a esos muchachos que, sentados en la plaza, gritan a los otros: “¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!”

Porque llegó Juan, que no come ni bebe, y ustedes dicen: “¡Ha perdido la cabeza!” Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores.” Pero la Sabiduría ha quedado justificada por sus obras.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Todo pecado priva de la bendición de Dios. El pueblo debía tener conciencia desde muy antiguo que Yahvé su Señor es quien da los mandatos, quien traza el camino. Pero la realidad es que Israel no ha escuchado y no ha sido fiel a los preceptos de su Señor.
  • El mayor pecado del pueblo no fue quebrantar los mandamientos de Dios sino despreciarlos y considerarlos inútiles. Intentar prescindir de Dios y de su voluntad para pretender vivir sin otra ley que su propio capricho.
  • La realidad del destierro no es venganza de Yahvé, es consecuencia de los desvíos de Israel. Cuando Israel se dejó convencer por los caminos alternativos que le presentaban sus líderes, pensó que sería grande, y lo único que encontró fue la ruina.
  • El destierro es para el pueblo una prueba de Dios, para que conozca sus caminos, para que vea a dónde le lleva su infidelidad. Por eso toda infidelidad exige el destierro, símbolo de la lejanía de Dios.
  • En medio de todos los mensajes del profeta encaminados a mantener la esperanza del pueblo nos encontramos hoy con un mensaje que tiene un tinte de lamentación. Dios se presenta dolorido ante el pueblo para hacerles comprender que los mandamientos no son un yugo impuesto para oprimirlos, sino señales para que no se equivoquen en el camino que tienen que seguir: de paz, de justicia y felicidad. A pesar de su infidelidad Israel no está solo ni ha sido abandonado por su Dios, pues, la fidelidad de su Dios es perpetua. Yahvé toma de nuevo la iniciativa.

***

  • En esta parábola, Jesús presenta a sus contemporáneos como los “chicos malcriados y caprichosos” que necesitan que todo sea como ellos decretan. Quien no responde a sus exigencias o no entra en sus categorías es etiquetado y excluido.
  • Jesús lo explica con claridad aludiendo primero a Juan el Bautista, que por su estilo austero de vida, es rechazado por muchos por parecer demasiado exigente. Luego se presenta Jesús aparentemente más humano: que come, bebe y es capaz de la amistad, la ternura y la compasión y también lo rechazan diciendo que “es un comilón y un borracho”.
  • Jesús pretende mostrar que en el fondo, no quieren cambiar. Se encuentran bien como están, y hay que desprestigiar al que pretenda sacarlos de sus esquemas. Los fariseos no toleran de Jesús es que sea “amigo de publicanos y pecadores», que haya hecho una clara opción preferencial por los pobres y los débiles, los llamados pecadores, que han sido marginados por la sociedad.
  • No se dan cuenta que los únicos perjudicados con esta obstinación son ellos mismos, que son incapaces de vivir la salvación con gozo y permitir que otros la vivan. Son, como dice el refrán, como el perro del hortelano: “no comen ellos ni dejan comer al amo”. No se dejan salvar ni dejan que los demás se salven.
  • Jesús muestra que en el reino de Dios se vive y se juzga de otra manera, según otros criterios: acciones a favor de la justicia, compromiso con el que vive al margen de la sociedad, solidaridad con los pecadores y publicanos. Estas cosas distinguen a Jesús y a sus seguidores. Esta es la novedad que del Evangelio.
  • Tenemos una increíble capacidad para descubrir el mal donde no lo hay, para oscurecer el bien que se nos brinda y, quizá lo que es peor, atribuir intenciones a quienes, tal vez, sólo buscan regalarnos lo mejor de sí mismos.
  • Jesús los invita y también a nosotros, dando primero el ejemplo, a deshacernos de preconceptos, a rever nuestro modo de pensar y a orientarnos actuando según el principio del amor de Jesús.
  • Sólo a Dios pertenece el juzgar, “los hechos darán razón a la Sabiduría de Dios”.
  • Vivir en la libertad del Evangelio de la gracia, nos debe llenar de verdadera alegría; de modo que los demás puedan reconocer más allá de sus inseguras seguridades, el fuerte paso del Dios que viene, transforma y llena todo de gracia.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento el límite que me ponen mis prejuicios?
  • ¿Actúo con los demás de acuerdo a lo que simplemente me parece?
  • ¿Puedo nivelar desde el evangelio?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Mi dicha es seguirte Señor

 

Para la lectura espiritual

 

Convertirse a las repetidas llamadas de Dios que viene

 

…No te enojes, Señor, no te acuerdes más de nuestros pecados. He aquí que Sión, tu ciudad santa, Jerusalén, el lugar donde  reside tu santidad y tu gloria, ha sido devastada, allí donde nuestros padres cantaron tus alabanzas. Cielos, derramad vuestra justicia, que de las nubes venga la salvación (cf Is 64,8s; 45,8).

Hemos pecado y nos hemos hecho semejantes a los paganos. Como hojas muertas hemos caído y nuestros pecados nos han alejado de ti. Tú nos has escondido tu rostro y nos has destrozado a causa de nuestros pecados. Cielos, derramad vuestra justicia, que de las nubes venga la salvación (cf. Is 64,5ss).

¡Mira, Señor, el abatimiento de tu pueblo y envíanos aquel que ha de venir! Envía al Cordero, el soberano del universo, desde la roca del desierto hasta el monte de la Hija de Sión, que nos libere del yugo de nuestros pecados. Cielos, derramad vuestra justicia, que de las nubes venga la salvación (Ap 5,12; Sl 77,15; Is 9,3).

Consuélate, consuélate pueblo mío, porque pronto vendrá tu Salvador y tu rey. ¿Por qué te dejas consumir por la tristeza? ¿Es porque tu dolor ha vuelto sobre ti? No temas, que yo te salvaré. Porque yo soy tu Salvador, tu Señor y tu Dios, el Santo de Israel, tu pastor, tu redentor. Cielos, derramad vuestra justicia, que de las nubes venga la salvación (Is 40,1s)…

 

Liturgia latina – Himno de Adviento: Rorate caeli

 

Para rezar

 

Ven Señor Jesús

 

Ven Señor Jesús, dame tu palabra

para que rectifique mi modo de pensar

y lo haga más evangélico.

Ven Señor Jesús, dame tu humildad

para poder reconocer

que no soy mejor que los demás.

Ven Señor Jesús, dame tu sencillez

para no vea siempre en los otros

dobles intenciones.

Ven Señor Jesús, dame tu calidez

para que pueda alabar tu obra

en las obras de mis hermanos.

Ven Señor Jesús, dame tu fortaleza

para que mi inseguridad no me lleve

a descalificar a mis hermanos.

Ven Señor Jesús, dame tu silencio

para que pueda ser receptivo

de la palabra y de la vida de los demás.

 

 

Sábado II

 

No han reconocido al Salvador

 

Lectura del libro del Eclesiástico    48, 1-4. 9-11

 

Surgió como un fuego el profeta Elías, su palabra quemaba como una antorcha. El atrajo el hambre sobre ellos y con su celo los diezmó. Por la palabra del Señor, cerró el cielo, y también hizo caer tres veces fuego de lo alto. ¡Qué glorioso te hiciste, Elías, con tus prodigios! ¿Quién puede jactarse de ser igual a ti?

Tú fuiste arrebatado en un torbellino de fuego por un carro con caballos de fuego. De ti está escrito que en los castigos futuros aplacarás la ira antes que estalle, para hacer volver el corazón de los padres hacia los hijos y restablecer las tribus de Jacob.

¡Felices los que te verán y los que se durmieron en el amor, porque también nosotros poseeremos la vida!

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 79, 2ac y 3b. 15-16. 18-19 (R.: 4)

 

R.    Restáuranos, Señor del universo, que brille tu rostro y seremos salvados.

 

Escucha, Pastor de Israel,

tú que tienes el trono sobre los querubines,

reafirma tu poder y ven a salvarnos. R.

 

Vuélvete, Señor de los ejércitos,

observa desde el cielo y mira:

ven a visitar tu vid,

la cepa que plantó tu mano,

el retoño que tú hiciste vigoroso. R.

 

Que tu mano sostenga al que está a tu derecha,

al hombre que tú fortaleciste,

y nunca nos apartaremos de ti:

devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    17, 10-13

 

Al bajar del monte, los discípulos preguntaron a Jesús:

« ¿Por qué dicen los escribas que primero debe venir Elías?»

El respondió: «Sí, Elías debe venir a poner en orden todas las cosas; pero les aseguro que Elías ya ha venido, y no lo han reconocido, sino que hicieron con él lo que quisieron. Y también harán padecer al Hijo del hombre.» Los discípulos comprendieron entonces que Jesús se refería a Juan el Bautista.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Con un texto del Eclesiástico que alude a una de aquellas teofanías terribles del Antiguo Testamento termina la semana. Dios se manifiesta como un fuego devorador, como un incendio que todo lo abrasa, como un torbellino que todo lo envuelve, como una presencia que abruma al hombre, y lo lleva a la certeza de que no es posible contemplar a Dios sin morir.
  • El fuego es una imagen constante en la Biblia para simbolizar a Dios. En el Sinaí, Dios se manifestó en el fuego de la tormenta. Es natural que el portador de la voluntad divina tenga un rostro de fuego. El fuego será el instrumento de la purificación última de los últimos tiempos.
  • El profeta Elías surgió como fuego, su palabra quemaba como una antorcha. Sus gestos están marcados por el fuego: lo hará descender del cielo y será llevado a él en un carro tirado por corceles de fuego. Elías vivió nueve siglos antes de Cristo y fue el profeta de la esperanza escatológica, el que iba a volver para preparar el día del Señor. Su misión seria «aplacar la ira» de Dios, «reconciliar a padres con hijos» y «restablecer las tribus de Israel».

***

  • Juan Bautista estuvo encarcelado y fue decapitado. Sus discípulos interrogan a Jesús sobre la venida de Elías, que debe preceder a la del Mesías. Al afirmar Jesús que Elías ha venido ya, descarta la doctrina mesiánica de los letrados sobre una restauración gloriosa. La misión del nuevo Elías, que consistía en preparar al pueblo, fue impedida por los que no lo reconocieron y lo trataron a su capricho, dándole muerte. Estos son los dirigentes judíos, fariseos y saduceos, a los que Juan se opone desde el principio, y que no han reconocido a Juan como enviado divino. La realización del plan divino sobre Israel depende de la respuesta de éste a Dios. Dios no se impone forzando la libertad humana ni exime al hombre de su responsabilidad.
  • Tanto Elías, como el Bautista, y Jesús son incómodos en su testimonio personal y en su mensaje: aceptarlos es aceptar los planes de Dios en la propia vida y comprometerse.
  • La liturgia nos sitúa ante la alternativa de aprender a leer los signos de los tiempos, para poder distinguir la presencia de los profetas y de Jesús mismo en nuestra vida. Hoy también hay venidas de Dios para restaurar el mundo a través de personas y de acontecimientos mucho más frecuentemente de lo que pensamos.
  • Podremos reconocer a los verdaderos “profetas de hoy” por sus frutos: si todas sus acciones, y no sólo sus palabras son portadoras de unidad, son presencias del actuar de Dios en la vida y el mundo.
  • Adviento es tiempo para desear con fuerza la venida de Dios a nosotros y a nuestro mundo, tiempo de estar alertas, para descubrir los signos que Dios nos envía como precursores de su venida. Y no sólo eso, somos invitados a ser voz que anuncia y testimonio que contagia. Elías y Juan Bautista, nos están llamando a prepararnos mejor para la acogida del Señor que ya viene avivando nuestra fe en Dios, nuestra confianza en su amor misericordioso, nuestra caridad para con los pobres. Somos llamados a aportar lo nuestro para que otros también se preparen a la venida del Señor, y de ese modo se renueve algo en nuestra vida y en nuestro mundo, de tal modo que se realice la señal anunciada por el profeta: alcanzar la Vida.

 

Para discernir

 

  • ¿Podemos descubrir los signos de Dios cerca de nosotros?
  • ¿Estamos atentos a sus llamadas?
  • ¿Somos conscientes que por el bautismo fuimos hechos profetas?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Dame un corazón que te reconozca Señor

 

Para la lectura espiritual

 

«Irá delante del Señor con el espíritu y poder de Elías» (Lc 1,17)

 

…” « ¿Por qué los escribas, es decir, los doctores de la Ley, dicen que primero tiene que venir Elías?». El Señor les responde: «Elías ya ha venido y no lo reconocieron, sino que lo trataron a su antojo, y si queréis comprenderlo, es Juan el Bautista». Así nuestro Señor Jesucristo dice expresamente: «Elías ya ha venido» y que se trata de Juan el Bautista. Pero cuando preguntan a Juan, él mismo declara que no es ni Elías ni Cristo (Jn 1,20s)… ¿Por qué pues afirma: «Yo no soy Elías» siendo así que el Señor dice a sus discípulos que es Elías? Nuestro Señor quería hablar simbólicamente de su venida futura y decir que Juan había venido con el espíritu de Elías. Lo que Juan ha sido para la primera venida, Elías lo será para la segunda. Hay dos venidas para el Juez, y hay también dos precursores. El juez es el mismo en las dos venidas, pero hay dos precursores… El juez tenía que venir primero para ser juzgado; envió delante de él un primer precursor y lo llamó Elías, porque Elías será para la segunda venida lo que Juan ha sido para la primera.

Considerad, hermanos muy amados, cuan fundada está esta explicación sobre la verdad. En el momento en que Juan fue concebido… el Santo Espíritu había predicho lo que se debía cumplir en él: «Será el precursor del Altísimo, con el espíritu y poder de Elías» (Lc 1,17)… ¿Quién podrá comprender estas cosas? El que habrá imitado la humildad del precursor y conocido la majestad del juez. Nadie ha sido más humilde que este santo precursor. Esta humildad de Juan es lo que constituye su mérito más grande; hubiera podido engañar a los hombres, hacerse pasar por el Cristo, ser mirado como si fuera Cristo pues tan grandes eran su gracia y su virtud y, sin embargo, declara abiertamente: «Yo no soy Cristo. – ¿Eres Elías?… – Tampoco soy Elías»”…

 

San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte) y doctor de la Iglesia

Sermones sobre el evangelio de san Juan, nº 4

 

Para rezar

 

Ven Señor Jesús

 

Ven Señor Jesús, enciende nuestro corazón con la fe,

para que podamos encontrarte

y descubrir tu presencia en cada momento.

Ven Señor Jesús, quema con tu fuego nuestra vida

para que podamos ser fieles

al amor con que nos amaste.

Ven Señor Jesús, danos la esperanza

que ilumine nuestro caminar

y nos indique los senderos por donde avanzar.

Ven Señor Jesús, danos valentía

para poder arriesgarnos por el Evangelio de tu reino

sabiendo que estas con nosotros

y que tu amor y gracia nunca nos abandonan.