TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XVIII – CICLO B

TIEMPO DTE EL AÑO – CICLO B

DOMINGO XVIII

 

 

Lunes XVIII

 

 

Martes XVIII

 

 

Miércoles XVIII

 

 

Jueves XVIII

 

 

Viernes XVIII

6 de agosto – La Transfiguración del Señor (F)

 

 

Sábado XVIII

 

 

TIEMPO DTE EL AÑO – CICLO B

DOMINGO XVIII

 

Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Éxodo     16, 2-4. 12-15

 

En el desierto, los israelitas comenzaron a protestar contra Moisés y Aarón. «Ojalá el Señor nos hubiera hecho morir en Egipto, les decían, cuando nos sentábamos delante de las ollas de carne y comíamos pan hasta saciarnos. Porque ustedes nos han traído a este desierto para matar de hambre a toda esta asamblea.»

Entonces el Señor dijo a Moisés: «Yo haré caer pan para ustedes desde lo alto del cielo, y el pueblo saldrá cada día a recoger su ración diaria. Así los pondré a prueba, para ver si caminan o no de acuerdo con mi ley.

Yo escuché las protestas de los israelitas. Por eso, háblales en estos términos: “A la hora del crepúsculo ustedes comerán carne, y por la mañana se hartarán de pan. Así sabrán que yo, el Señor, soy su Dios.”»

Efectivamente, aquella misma tarde se levantó una bandada de codornices que cubrieron el campamento; y a la mañana siguiente había una capa de rocío alrededor de él. Cuando esta se disipó, apareció sobre la superficie del desierto una cosa tenue y granulada, fina como la escarcha sobre la tierra. Al verla, los israelitas se preguntaron unos a otros: « ¿Qué es esto?» Porque no sabían lo que era.

Entonces Moisés les explicó: «Este es el pan que el Señor les ha dado como alimento.»


Palabra de Dios.



SALMO
    Sal 77, 3 y 4bc. 23-24. 25 y 54 (R.: 24b)


R. El Señor les dio como alimento un trigo celestial.


Lo que hemos oído y aprendido,
lo que nos contaron nuestros padres,
lo narraremos a la próxima generación:
son las glorias del Señor y su poder.

Mandó a las nubes en lo alto
y abrió las compuertas del cielo:
hizo llover sobre ellos el maná,
les dio como alimento un trigo celestial.

Todos comieron un pan de ángeles,
les dio comida hasta saciarlos.
Los llevó hasta su Tierra santa,
hasta la Montaña que adquirió con su mano.


SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Éfeso 4, 17. 20-24


Hermanos:

Les digo y les recomiendo en nombre del Señor: no procedan como los paganos, que se dejan llevar por la frivolidad de sus pensamientos.

Pero no es eso lo que ustedes aprendieron de Cristo, si es que de veras oyeron predicar de él y fueron enseñados según la verdad que reside en Jesús.

De él aprendieron que es preciso renunciar a la vida que llevaban, despojándose del hombre viejo, que se va corrompiendo por la seducción de la concupiscencia, para renovarse en lo más íntimo de su espíritu y revestirse del hombre nuevo, creado a imagen de Dios en la justicia y en la verdadera santidad.


Palabra de Dios.


EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan     6, 24-35

 

Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.

Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo llegaste?»

Jesús les respondió: «Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse.

Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello.»

Ellos le preguntaron: « ¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?»

Jesús les respondió: «La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado.»

Y volvieron a preguntarle: « ¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas?

Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo.»

Jesús respondió: «Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo.»

Ellos le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan.»

Jesús les respondió: «Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.»


Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • En el libro del Éxodo se describe al pueblo, que tras su salida de Egipto, ya en el desierto, desesperado, protesta contra Moisés porque los ha llevado a una libertad que viene a ser para ellos una esclavitud mayor. Moisés, como intermediario, pide a Dios su intervención.
  • El maná fue la señal del cielo para el pueblo de Israel. La mañana en que vieron la tierra cubierta de este fruto especial, entendieron que el Señor estaba con ellos. Comieron y se saciaron y quedaron reconfortados para continuar la travesía. Dios no abandona a los suyos.

***

  • Prosigue la parte exhortativa de la carta a los Efesios del domingo anterior. El autor exhorta al sentido personal y comunitario de la existencia cristiana. Es una exhortación ética, pero desde la perspectiva cristiana. El Espíritu de Jesucristo “acuña” en el corazón del cristiano, de modo que lo hace sentirse una persona nueva.
  • El autor, los convoca a vivir como personas nuevas, no como viven los paganos, que no tienen la experiencia del Espíritu por la que los cristianos están marcados. Aquí se presenta el contraste entre el hombre viejo y el hombre nuevo con un énfasis particular en la vida vacía, la vida sin sentido y la vida entregada a los poderes de este mundo. El autor exhorta a ser discípulos de Jesús viviendo su Espíritu, porque no tener ese Espíritu significa estar sometidos a los criterios de este mundo en el que ya sabemos que no hay lugar para el amor, el perdón, la misericordia, la paz.

***

  • La multiplicación de los panes y peces del domingo pasado, le brindó a Jesús éxito popular. Pero ése no era el éxito que Jesús deseaba.
  • El evangelio de Juan nos lleva de la mano hasta la ciudad de Cafarnaún después de la multiplicación de los panes. La multitud que lo seguía comió, se sació y con ello se dio por satisfecha. Jesús huye de los que quieren proclamarlo rey confundiéndolo con un Mesías político. Con un rey de tales características tenían cubiertas, para siempre, todas sus necesidades.
  • La actitud de la gente que busca a Jesús, está condicionada porque comieron todo lo que  quisieron. Pero la misión de Jesús no era dar de comer a los hambrientos, sino despertar el hambre de los satisfechos. Jesús a partir del pan que ha multiplicado, va a llevarlos hacia otra hambre y otro pan. Quiere dejar bien claro que no pueden quedarse únicamente con esto, y los invita a ir más allá orientando a su auditorio hacia las hambres profundas, hacia el hambre de vivir intensamente y de vivir eternamente.
  • Por eso los invita a “trabajar”. Cuando le pregunta en qué consiste este trabajo, la respuesta es sorprendente. No se trata del trabajo para conseguir el pan ni el cumplir con la ley de Moisés: este trabajo es “creer”. Creer en Jesús, en el enviado de Dios.
  • Los invita a trabajar porque creer en su persona implica un esfuerzo de identificación para tener “sus mismos sentimientos, de hacer de Él, camino, verdad y vida”; nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida. La verdad es el camino para llegar a la auténtica libertad, por eso la fe es camino de libertad, porque nos hace conocer y vivir la Verdad. Y por ello Jesús, que nos quiere libres nos ha dicho hoy: “Este es el trabajo que Dios quiere creer en el que Él ha enviado”.
  • Quien acepta a Jesús por la fe tiene que trabajar su corazón, sus actitudes, sus pensamientos, sus criterios y valores para sentir como Jesús sintió, para vivir como Jesús vivió, para ponerse preferentemente de parte de los pobres como Jesús lo hizo, para ver en cada hombre un hermano, un hijo de Dios, para enfrentarse con todo aquello que, en nuestro mundo, engendra violencia, opresión, injusticia, mentira, esclavitud. Aceptar así la vida es ser un verdadero creyente.
  • El pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo. Jesús les habla del “pan de Dios que baja del cielo y da vida al mundo”. Jesús no se desentiende de la vida material de los hombres, muy por el contrario, su preocupación es por la vida entera de cada persona. Él no quiere ser la cabeza de un pueblo que acepte vivir en la esclavitud en cuanto pueda comer tanto pan como quiera. Jesús quiere para cada hombre una plenitud de vida, la que el Padre da gratuitamente, una Vida abundante que se nos ofrece para ser vivida y dada. El pan del cielo es el pan de vida, el que no sólo sirve para sustentar la vida, sino que le da sentido. El pan que da el Padre es el que perdura. Es perecedero el pan que sólo sirve para consumir y nos hace consumidores. Perdura el pan que se reparte y comparte y que nos hace hermanos.
  • “Yo soy el pan de vida”. El pan es el símbolo de la vida. Jesús, porque conoce perfectamente el interés permanente del hombre por el pan señala que hay otro pan. Un pan que no se compra ni se vende, que no se reduce a peso ni medida, que no se opone al pan que alimenta, sino que le da a ese pan una visión de trascendencia. Por eso les dice: Yo soy el pan de vida.
  • Jesús se había presentado como dador de pan, ahora se identifica con el pan. El es el pan que Dios ofrece a los hombres. Este pan es el que únicamente puede saciar el hambre profunda del hombre y hacer que el hombre alcance la verdadera calidad de vida.
  • Jesús pan es su palabra, su presencia en medio del pueblo, su persona, el camino de amor en fidelidad al Padre, la cruz, y su resurrección como garantía de la plenitud humana. Es el alimento que hace al hombre acogedor, interesado por los valores verdaderos de paz, justicia, libertad, amor, amistad, comunicación, convivencia, esperanza, fe, belleza y eternidad. Conformarse con menos es no haber entendido la fe en Jesús.
  • El trabajo que Jesús nos pide a sus discípulos es que nos pongamos de su parte, que aceptemos plenamente su proyecto de hacer de este mundo un mundo más humano, que dejemos que el Padre nos selle con su Espíritu y nos dé la fuerza que nos permita ser capaces de hacer de nuestra vida un don continuo en favor de la vida del mundo, trabajando por el pan de cada día pero sin perder de vista que las hambres del hombre no se sacian sólo con pan ni sólo con justicia sino con amor nacido de Dios y arraigado en nuestra vida.
  • Hay que trabajar para hacer real el mundo nuevo con el que todos esperamos. Pues éste es el trabajo que Dios quiere: que creamos en su enviado, que vivamos como él.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cuáles son mis hambres más profundas? ¿Con qué panes las alimento?
  • ¿Me adhiero al proyecto de Jesús o sólo espero lo que me puede dar?
  • ¿Es capaz nuestra fe de descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos pequeños y grandes de nuestra existencia?
  • Nuestro corazón busca la felicidad pero ¿dónde solemos hacerlo: en las migajas pasajeras que ofrece el mundo o en el pan de vida eterna?
  • ¿Soy de los que buscan más el pan material que el pan que lleva a la eternidad?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Jesús, danos siempre de tu pan


 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Tenemos necesidad de que Cristo nos convenza de que el sustento no basta. Que hay en nosotros un hambre y una sed “distintos”, que han de ser respetados, aunque no advirtamos sus estímulos (el espíritu es discreto, silencioso, no grita, no reivindica los propios derechos de una manera ruidosa…).

La paradoja para nosotros es que morimos de hambre porque tenemos la tripa llena. Estamos en peligro precisamente porque tenemos hambre y sed de otra cosa, que no entra en el menú habitual, y no caemos en la cuenta de ello.

Señor, haz que caigamos en la cuenta de que nuestro alimento de cada día, aunque sea (demasiado) abundante, resulta insuficiente. Es indigno de nuestra hambre. Concédenos caer en la cuenta de que nuestro comer es un “comer para morir”.

Haz que redescubramos el sentido del “alimento para vivir”.

Danos de nuevo el gusto del pan que es vida. Pan que es gratuidad, dignidad, libertad, valores del espíritu. Palabra, conciencia. Haznos reconocer que sólo gracias al pan que tú nos das, es más, que eres tú, nuestra vida se puede llamar vida.

Quién sabe si, digeridas borracheras e indigestiones, no vendremos finalmente a buscarte. Y esta vez será por el motivo justo.

Ten compasión de nosotros, de nuestra preocupante no-hambre. Ayúdanos, porque ya no tenemos hambre.

Haz el milagro del pan, aunque veas que tenemos demasiadas cosas que llevarnos a la boca.

Ha durado demasiado tiempo nuestro ayuno a pesar de la apariencia de las acostumbradas “comilonas”.

Quizás ha llegado el momento de decirte, bajando los ojos: “Señor, danos siempre de este pan”.

Alessandro Pronzato

 

PARA REZAR

 

Señor, 
andamos como perdidos entre tantas cosas.
Tenemos la casa llena de cosas,
tenemos llenos de cosas las tiendas y los almacenes,
llenos de cosas los museos y las ciudades,
lleno de cosas el tiempo,
llena de cosas el alma.

Enséñanos a desprendernos de las que nos estorban,
a repartir las que no necesitamos,
a compartir las necesarias,
para ganar a los hermanos,
aunque perdamos dinero y prestigio.

Enséñanos a descubrir el verdadero sentido de las cosas,
su funcionalidad y caducidad,
su sentido de solidaridad,
su verdadera dimensión de dones tuyos.

Ayúdanos a usar bien de las cosas,
sin empobrecer a los otros,
sin degradar la naturaleza,
sin poner en ellas el corazón ni la esperanza,
para que no seamos consumidores,
sino vivientes, creyentes, 
hermanos de todos los hombres;
pues tú, Señor, eres el Padre de todos
y todo nos lo has dado
para que todos podamos vivir felices y en paz.

 

Lunes XVIII

 

Alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición y dio los panes a los discípulos

 

Lectura del libro de los Números 11, 4b-15


 

Los israelitas dijeron: « ¡Si al menos tuviéramos carne para comer! ¡Cómo recordamos los pescados que comíamos gratis en Egipto, y los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos! ¡Ahora nuestras gargantas están resecas! ¡Estamos privados de todo, y nuestros ojos no ven nada más que el maná!»

El maná se parecía a la semilla de cilantro y su color era semejante al del bedelio. El pueblo tenía que ir a buscarlo; una vez recogido, lo trituraban con piedras de moler o lo machacaban en un mortero, lo cocían en una olla, y lo preparaban en forma de galletas. Su sabor era como el de un pastel apetitoso. De noche, cuando el rocío caía sobre el campamento, también caía el maná.

Moisés oyó llorar al pueblo, que se había agrupado por familias, cada uno a la entrada de su carpa. El Señor se llenó de una gran indignación, pero Moisés, vivamente contrariado, le dijo: « ¿Por qué tratas tan duramente a tu servidor? ¿Por qué no has tenido compasión de mí, y me has cargado con el peso de todo este pueblo? ¿Acaso he sido yo el que concibió a todo este pueblo, o el que lo dio a luz, para que me digas: “Llévalo en tu regazo, como la nodriza lleva a un niño de pecho, hasta la tierra que juraste dar a sus padres?” ¿De dónde voy a sacar carne para dar de comer a todos los que están llorando a mi lado y me dicen: “Danos carne para comer”? Yo solo no puedo soportar el peso de todo este pueblo: mis fuerzas no dan para tanto. Si me vas a seguir tratando de ese modo, mátame de una vez. Así me veré libre de mis males.»


 

Palabra de Dios.


 

SALMO         Sal 80, 12-13. 14-15. 16-17 (R.: 2a)


 

R.      Canten con júbilo al Señor, nuestra fuerza.


 

Mi pueblo no escuchó mi voz,

Israel no me quiso obedecer:

por eso los entregué a su obstinación,

para que se dejaran llevar por sus caprichos.  R.


 

¡Ojalá mi pueblo me escuchara,

e Israel siguiera mis caminos!

Yo sometería a sus adversarios en un instante,

y volvería mi mano contra sus opresores.  R.


 

Los enemigos del Señor tendrían que adularlo,

y ese sería su destino para siempre;

yo alimentaría a mi pueblo con lo mejor del trigo

y lo saciaría con miel silvestre.  R.

 
 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo         14, 13-21


 

Al enterarse de la muerte de Juan el Bautista, Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para estar a solas. Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie. Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, curó a los enfermos.

Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: «Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos.»

Pero Jesús les dijo: «No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos.»

Ellos respondieron: «Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados.»

«Tráiganmelos aquí», les dijo.

Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud.

Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas. Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.


 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El libro de los Números trata de nuevo el tema de la marcha por el desierto.
  • En el pasaje de hoy, el autor toma una antiquísima tradición sobre el maná y sobre la llegada de una bandada de codornices provocada por la súplica de Moisés. Como telón de fondo, está la murmuración incesante del pueblo.
  • Durante su paso por el desierto, el pueblo elegido se vio frecuentemente beneficiado por la presencia inesperada de algún medio de subsistencia, a pesar que podía sobrevivir normalmente gracias a lo que le brindaban los animales que llevaban. Pero, seguramente, fue durante los períodos de sequía que el pueblo descubrió un alimento inesperado.
  • Son frecuentes, en el desierto del Sinaí, las bandadas de pájaros que agotados por la lucha contra el viento, caen sin fuerzas en el suelo. Asimismo, abundan los árboles que en los meses de junio y julio producen una forma comestible, muy abundante por la mañana, y que constituye el alimento principal, cuando no el único, de los frecuentadores del desierto.
  • Desde el momento en que el pueblo advirtió la utilidad de este jugo de árboles, al que llamó maná, la tradición lo elevó a la categoría de milagroso, verdadera alimentación sobrenatural, resultado de la plegaria de Moisés y signo de la providencial elección de Dios.
  • Posteriormente, se opondrá este sustento venido de Dios, a los alimentos terrestres; y habrá un especial hincapié en las murmuraciones del pueblo, que, víctima del hambre, añoraba la alimentación recibida en Egipto y se mostraba incapaz de esperar de Dios su subsistencia.

***

  • Al enterarse Jesús de la muerte de Juan Bautista, huye en una barca a un lugar solitario y tranquilo. Pero la gente lo supo y lo siguió por tierra, de modo que al desembarcar, vio una gran muchedumbre, sintió compasión y curó a los enfermos. Caída la tarde, los discípulos al ver a la gente hambrienta, se acercaron a pedirle a Jesús que despida a la multitud, para que vayan a las aldeas a comprar comida. La reacción de los discípulos funciona de acuerdo a la lógica humana: mandarlos a comprar lo necesario. Jesús los desafía a que  les den de comer ellos mismos. Mientras los discípulos utilizan la lógica humana; Jesús, aplica la lógica del Reino y los invita a compartir.
  • Les pide que actúen aunque tengan nada más que cinco panes y dos peces. Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos a su vez los dieron a la gente.
  • Jesús exhorta a dar de lo que necesitan. Esa entrega generosa produce resultados abundantes. La multitud empieza a compartir lo que tiene, en vez de guardarlo para sí misma. Así la solidaridad se contagia y todos reciben lo necesario. Al final queda un excedente que puede beneficiar a todo el pueblo.
  • Lo que los discípulos han visto en el reparto de los panes, no es una acción extraordinaria exclusiva de Jesús, es el efecto de la entrega personal, que pasará a ser la norma de vida para el discípulo. Jesús no está solamente satisfaciendo una necesidad, sino celebrando el reino que viene a los débiles y afligidos.
  • El relato es un programa para la comunidad de los seguidores de Jesús. Es la lección de solidaridad para con los que pasan hambre, con los que buscan, con los que andan errantes por el desierto. La consigna de Jesús es: denles de comer. La Iglesia no sólo debe ofrecer el Pan con mayúscula; también el pan con minúscula, que es cultura y cuidado de la salud, preocupación por la justicia en todos los ámbitos y la solidaridad de los que tienen con los que pasan necesidad.
  • Hay un doble pan porque el hambre también es doble: de lo humano y de lo trascendente. Y la fracción del pan debe ser tanto partir el Pan eucarístico, como compartir el pan material con el hambriento.
  • Jesús, con esta multiplicación del pan material, quiere ayudar a los hombres a pasar del hambre de lo humano, al hambre de lo divino; así como ha hecho pasar al ciego de nacimiento, de la luz de los ojos a la luz de la fe.
  • La vida de Jesús invita a la Iglesia a abrirse a la multitud. La comunidad de discípulos tiene que ser solidaria con la muchedumbre enferma, hambrienta y desorientada. Los sentimientos de compasión, misericordia y justicia que Jesús experimentaba ante el pueblo abandonado, deben estar presentes en el espíritu que anima toda y cada una de las acciones de la iglesia.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cómo vivo la misericordia?
  • ¿Qué puedo hacer para saciar el hambre de los hermanos?
  • ¿Confío en la providencia del Señor?
  • ¿Qué significa “confiarse a la Providencia”?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Habla, Señor: anunciaré tu Palabra

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”El camino de la experiencia gradual de Dios fue también, para la Iglesia de los orígenes, el camino de una libertad cada vez mayor. Para mí, la vía de la mística es el auténtico camino hacia la libertad.

Por el camino místico nos tropezamos, en primer lugar, con nuestra verdad personal. Y sólo la verdad nos hará libres. Descubrimos aquí los modelos de vida de los que somos prisioneros, nuestros modos de ver ilusorios que distorsionan la realidad y a causa de los cuales nos hacemos mal. Cuanto más nos acercamos a Dios, con mayor claridad reconocemos nuestra verdad. Cuanto más unidos estamos a Dios, más libres nos volvemos.

Todos anhelamos la libertad, pero la verdadera libertad no consiste en la liberación con respecto a una soberanía externa a nosotros mismos, sino que consiste en la libertad interior, en la libertad respecto al dominio del mundo, en la libertad respecto al poder de los otros hombres y mujeres, y respecto a la libertad de las constricciones interiores y exteriores.

Debe quedar claro que la libertad constituye un aspecto esencial del mensaje cristiano y que todo camino espiritual auténtico conduce al final a la libertad interior. Y esto es así porque la experiencia de Dios y la experiencia de la libertad están intrínsecamente conectadas”…

 

Anselm Grün- edición española: Portarse bien con uno mismo, Sígueme, Salamanca 1999.

 

PARA REZAR

 

Te comparto mi esperanza


 

Te comparto mi esperanza de esperar cada momento
con la misma fuerza y ganas de la primera mañana.

Ofrecer siempre las manos abiertas y no cerradas,
saber entregar amor a través de la mirada.

Aprender a dar la vida, compartir la espera larga,
al lado de los que sufren hacer la fe solidaria.

Soñar con las utopías, vivir para realizarlas,
luchando por los ideales, y la justicia sumarla.

Saber caminar con otros en lucha comunitaria, para que
todos los hombres vivan una vida más humana.

Vivir para los demás, como nos mostró Jesús,
hasta entregarnos su vida en lo alto de una cruz.

Vivir mirando las cosas con la mirada de Dios,
para hacer un mundo nuevo de Justicia, Paz y Amor.

No creas que será fácil caminar este camino pero
las crisis ayudan a ir descubriendo el sentido.

La verdad que hay en las cosas es un tesoro escondido,
quien equivoca la senda, tal vez su vida ha perdido.

El Evangelio te muestra como no errar el camino,
de veras, vale la pena a Jesucristo seguirlo.

Te comparto mi esperanza de empezar cada momento
con la misma fuerza y ganas de la primera mañana.

Marcelo A. Murúa


 

Martes XVIII

 

¿por qué dudaste?

 

Lectura del libro de los Números 12, 1-13


 

Miriam y Aarón se pusieron a murmurar contra Moisés a causa de la mujer cusita con la que este se había casado. Moisés, en efecto, se había casado con una mujer de Cus. « ¿Acaso el Señor ha hablado únicamente por medio de Moisés?, decían. ¿No habló también por medio de nosotros?» Y el Señor oyó todo esto.

Ahora bien, Moisés era un hombre muy humilde, más humilde que cualquier otro hombre sobre la tierra.

De pronto, el Señor dijo a Moisés, a Aarón y a Miriam: «Vayan los tres a la Carpa del Encuentro.»

Cuando salieron los tres, el Señor descendió en la columna de nube y se detuvo a la entrada de la Carpa. Luego llamó a Aarón y a Miriam. Los dos se adelantaron, y el Señor les dijo: «Escuchen bien mis palabras: Cuando aparece entre ustedes un profeta, yo me revelo a él en una visión, le hablo en un sueño. No sucede así con mi servidor Moisés: él es el hombre de confianza en toda mi casa. Yo hablo con él cara a cara, claramente, no con enigmas, y el contempla la figura del Señor.

¿Por qué entonces ustedes se han atrevido a hablar contra mi servidor Moisés?»

Y lleno de indignación contra ellos, el Señor se alejó.

Apenas la nube se retiró de encima de la Carpa, Miriam se cubrió de lepra, quedando blanca como la nieve. Cuando Aarón se volvió hacia ella y vio que estaba leprosa, dijo a Moisés: «Por favor, señor, no hagas pesar sobre nosotros el pecado que hemos cometido por necedad. No permitas que ella sea como el aborto, que al salir del seno materno ya tiene consumida la mitad de su carne.»

Moisés invocó al Señor, diciendo: « ¡Te ruego, Dios, que la cures!»


 

Palabra de Dios.

 
 

SALMO         Sal 50, 3-4. 5-6a. 6b-7. 12-13 (R.: cf. 3a)


 

R.      Ten piedad, Señor, porque hemos pecado.


 

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad,

por tu gran compasión, borra mis faltas!

¡Lávame totalmente de mi culpa

y purifícame de mi pecado!  R.


 

Porque yo reconozco mis faltas

y mi pecado está siempre ante mí.

Contra ti, contra ti solo pequé

e hice lo que es malo a tus ojos.  R.


 

Por eso, será justa tu sentencia

y tu juicio será irreprochable;

yo soy culpable desde que nací;

pecador me concibió mi madre.  R.


 

Crea en mí, Dios mío, un corazón puro,

y renueva la firmeza de mi espíritu.

No me arrojes lejos de tu presencia

ni retires de mí tu santo espíritu.  R.


 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo         14, 22-36


 

Después que se sació la multitud, Jesús obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo.

La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. «Es un fantasma», dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar.

Pero Jesús les dijo: «Tranquilícense, soy yo; no teman.»

Entonces Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua.»

«Ven», le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: «Señor, sálvame.» En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?»

En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: «Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios.»

Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret. Cuando la gente del lugar lo reconoció, difundió la noticia por los alrededores, y le llevaban a todos los enfermos, rogándole que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y todos los que lo tocaron quedaron curados.


 

Palabra del Señor.


 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Moisés es criticado por su propia familia, por su hermano Aarón y su hermana Miriam. Se le reprocha el haberse casado con una mujer etíope, pero en definitiva envidian su papel preponderante y su intimidad con Dios.
  • La segunda queja será la desigualdad aparente en el reparto dispar de los dones y talentos. María era profetisa, había recibido este carisma como  Aarón había recibido el del sacerdocio. Dios había hablado también con ellos. Pero esta realidad no les daba ningún derecho a exigir igualdad de dones. En el fondo se trata de un intento de manipular a Dios, y de convertir el ministerio en un título de honor y poder.
  • La voluntad de Dios no es arbitraria: el carisma no se otorga para lucimiento personal, sino en orden a la edificación y buena marcha de la comunidad.
  • El Señor oye a Moisés porque era un hombre muy humilde, más que cualquier hombre sobre la faz de la tierra. Dios defiende a su servidor y dijo a Aarón y a Miriam que salgan a la Tienda de la Reunión. Cuando salieron los tres la ira del Señor se encendió contra ellos. Miriam quedó por la lepra blanca como la nieve.
  • Aarón suplicó a Moisés y este imploró al Señor para que la sane. Yahvé llama a cada uno a un servicio concreto, dándole también el carisma correspondiente y la certeza de su asistencia. Pero no está obligado a más. Exige que se respete su voluntad con auténtica responsabilidad y sin envidia.

***

  • Después de la multiplicación de los panes, Jesús obligó a los discípulos a que se embarcaran y que se adelantaran a la otra orilla, mientras El despedía a la gente. Estos, maravillados por el milagro, querían arrastrar a Jesús a la aventura política intentando proclamarlo rey.
  • Jesús conocía a sus discípulos, que compartían esa misma perspectiva de mesianismo temporal. Por eso los obligó a alejarse de allí. Después de despedir a la multitud, Jesús ora por ellos, para que no cedan a la tentación de un Mesías de poder.
  • Al anochecer, seguía allí solo. Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, maltratada por las olas, porque llevaba viento contrario. De madrugada, se les acercó Jesús caminando por el lago. Los discípulos se asustaron mucho creyendo que era un fantasma, pero Jesús los invita a no tener miedo y no se presenta; dice sencillamente: “Soy yo”.
  • Pedro, con cierta presunción, desafía en cierto modo a Jesús. Le pide que lo mande ir hacia Él sobre el agua. Cree en el poder «milagroso» de Jesús, no en la fuerza del Reino. Pedro quiere andar sobre el agua, participar de la misma condición divina de Jesús. Éste lo acepta y lo invita. Sin embargo, Pedro ante el viento, siente miedo; esperaba la condición divina sin obstáculos, de manera automática y milagrosa. Se ha olvidado que el discípulo vive en medio de la oposición y persecución del mundo.
  • La presencia de Jesús hizo que amainara el viento. La reacción del grupo de apóstoles está llena de admiración: «realmente eres Hijo de Dios».
  • Jesús compaginaba su intenso y generoso trabajo misionero con los momentos de soledad y oración. En el diálogo con su Padre es donde encontraba, también Él, la fuerza para su entrega a los demás.
  • Para que nuestra actividad no sea sólo humanamente buena y hasta generosa, sino que sea realizada desde las motivaciones de Dios, necesitamos ese contacto permanente con el Padre.
  • La barca de los discípulos, zarandeada por vientos contrarios, es símbolo de la Iglesia que vive agitada por los problemas internos y la oposición. Pero también es símbolo de nuestra propia vida, con sus tempestades y vaivenes. En ambos casos, sin Jesús en la barca todo parece hundirse. Si lo dejamos subir, el viento calma. En los momentos de tempestad, deben resonar las palabras de Jesús: «Ánimo, soy yo, no tengan miedo». Y confiar en Él.
  • La actitud de Pedro también nos llama a no fiarnos demasiado de nuestras propias fuerzas. Igual que Pedro, que deja la relativa seguridad de la barca, tenemos que saber arriesgarnos y abandonar seguridades cuando Dios lo pide y no quedarnos en lo aparentemente seguro.
  • La vida nos da golpes, pero ahí está el Señor a la espera de nuestra petición de ayuda. Necesitamos ir aprendiendo a arriesgarnos, a pesar del viento, pero convencidos de que la fuerza y el éxito están en Jesús, no en nuestras técnicas y talentos, porque «realmente Él es el Hijo de Dios».
  • La victoria es fruto únicamente de la fe en Jesús Salvador; fe que excluye cualquier sentimiento de confianza en uno mismo, de entusiasmo inútil, de temor o de duda. A pesar de que tengamos que caminar sobre las aguas embravecidas del sufrimiento, físico o moral, entre vientos de oposiciones; no dudemos de la presencia de Jesús; El no permitirá que la prueba supere nuestras fuerzas.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cuáles son mis puntos de apoyo en mi vida de fe?
  • ¿Me abandono sin miedo a la voluntad de Dios?
  • ¿Soy capaz de hacer una opción segura por el reino?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Señor sálvame

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Mándame ir hacia ti andando sobe el agua

 

Cuando Pedro, lleno de audacia, anda sobre el mar, sus pasos tiemblan, pero su afecto se refuerza…; sus pies se hunden, pero él se coge a la mano de Cristo. La fe le sostiene cuando percibe que las olas se abren; turbado por la tempestad, se asegura en su amor por el Salvador. Pedro camina sobre el mar movido más por su afecto que por sus pies…

No mira donde pondrá sus pies; no ve más que el rastro de los pasos de aquel que ama. Desde la barca, donde estaba seguro, ha visto a su Maestro y, guiado por su amor, se pone en el mar. Ya no ve el mar, ve tan sólo a Jesús.

Pero desde que, asustado por la fuerza del viento, aturdido por la tempestad, el temor comienza a velar su fe…, el agua se oculta bajo sus pies. La fe se debilita, y también el agua. Entonces grita: «¡Señor, sálvame!». Inmediatamente Jesús extiende la mano, lo agarra y le dice: «Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado? ¿Tan poca fe tienes que no has podido llegar hasta mí? ¿Por qué no has tenido suficiente fe para llegar hasta el final apoyándote en ella? Debes saber que, desde ahora, sólo esta fe te sostendrá por encima de las olas». Así pues, hermanos, Pedro duda un instante, va a perecer, pero se salva invocando al Señor… Ahora bien, este mundo es un mar en el que el demonio levanta las olas y donde las tentaciones hacen que se multipliquen los naufragios; tan sólo podemos salvarnos gritando al Señor, y él extenderá la mano para agarrarnos. Invoquémosle, pues, sin cesar.

 

San Agustín (354-430) – obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia – Sermón que se le atribuye, Apéndice nº 192; PL 39, 2100

 

PARA REZAR

 

Creemos que Dios es Espíritu y los que le adoran, deben hacerlo de verdad conforme al Espíritu.

Creemos que Dios es luz, y si vivimos en la luz, que es Dios,  hay unión entre nosotros.

Creemos que Dios es amor, y todo el que ama es hijo de Dios y conoce a Dios.

Creemos que Jesucristo es el Hijo de Dios, y que Dios nos ha dado vida eterna, y esa vida está en su Hijo.
Creemos que El es la Resurrección y la Vida, y el que cree en El, aunque muera, vivirá.
Creemos que somos hijos de Dios, y que El nos ha dado su Espíritu.
Creemos que si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para que nos perdone y nos limpie de toda maldad.
Creemos que el mundo pasa, con todos sus malos deseos, más el que hace la voluntad de Dios vive para siempre, Amén.


 

Equipo De Selah


 

Miércoles XVIII

 

¡qué grande es tu fe!

 

Lectura del libro de los Números     13, 1-2. 25-14, 1. 26-33a

 

El Señor dijo a Moisés en el desierto de Farán: «Envía unos hombres a explorar el país de Canaán, que yo doy a los israelitas; enviarás a un hombre por cada una de sus tribus paternas, todos ellos jefes de tribu.»

Al cabo de cuarenta días volvieron de explorar el país. Entonces fueron a ver a Moisés, a Aarón y a toda la comunidad de los israelitas en Cades, en el desierto de Parán, y les presentaron su informe, al mismo tiempo que les mostraban los frutos del país. Les contaron lo siguiente: «Fuimos al país donde ustedes nos enviaron; es realmente un país que mana leche y miel, y estos son sus frutos. Pero, ¡qué poderosa es la gente que ocupa el país! Sus ciudades están fortificadas y son muy grandes. Además, vimos allí a los anaquitas. Los amalecitas habitan en la región del Négueb; los hititas, los jebuseos y los amorreos ocupan la región montañosa; y los cananeos viven junto al mar y a lo largo del Jordán.»

Caleb trató de animar al pueblo que estaba junto a Moisés, diciéndole: «Subamos en seguida y conquistemos el país, porque ciertamente podremos contra él.» Pero los hombres que habían subido con él replicaron: «No podemos atacar a esa gente, porque es más fuerte que nosotros.» Y divulgaron entre los israelitas falsos rumores acerca del país que habían explorado, diciendo: «La tierra que recorrimos y exploramos devora a sus propios habitantes. Toda la gente que vimos allí es muy alta. Vimos a los gigantes -los anaquitas son raza de gigantes-. Nosotros nos sentíamos como langostas delante de ellos, y esa es la impresión que debimos darles.»

Entonces la comunidad en pleno prorrumpió en fuertes gritos, y el pueblo lloró toda aquella noche.

Luego el Señor dijo a Moisés y a Aarón: «¿Hasta cuándo esta comunidad perversa va a seguir protestando contra mí? Ya escuché las incesantes protestas de los israelitas. Por eso, diles: “Juro por mi vida, palabra del Señor, que los voy a tratar conforme a las palabras que ustedes han pronunciado. Por haber protestado contra mí, sus cadáveres quedarán tendidos en el desierto: los cadáveres de todos los registrados en el censo, de todos los que tienen más de veinte años. Ni uno solo entrará en la tierra donde juré establecerlos, salvo Caleb hijo de Iefuné y Josué hijo de Nun. A sus hijos, en cambio, a los que ustedes decían que iban a ser llevados como botín, sí los haré entrar; ellos conocerán la tierra que ustedes han despreciado. Pero los cadáveres de ustedes quedarán tendidos en este desierto. Mientras tanto, sus hijos andarán vagando por el desierto.”»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 105, 6-7a. 13-14. 21-22. 23 (R.: 4a)

 

R.    Acuérdate de mí, Señor, por el amor que tienes a tu pueblo.

 

Hemos pecado, igual que nuestros padres;

somos culpables, hicimos el mal:

nuestros padres, cuando estaban en Egipto,

no comprendieron tus maravillas. R.

 

Muy pronto se olvidaron de las obras del Señor,

no tuvieron en cuenta su designio;

ardían de avidez en el desierto

y tentaron a Dios en la soledad. R.

 

Olvidaron a Dios, que los había salvado

y había hecho prodigios en Egipto,

maravillas en la tierra de Cam

y portentos junto al Mar Rojo. R.

 

El Señor amenazó con destruirlos,

pero Moisés, su elegido,

se mantuvo firme en la brecha

para aplacar su enojo destructor. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo     15, 21-28

 

Jesús partió de allí y se retiró al país de Tiro y de Sidón. Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: «¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio.» Pero él no le respondió nada.

Sus discípulos se acercaron y le pidieron: «Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos.»

Jesús respondió: «Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.»

Pero la mujer fue a postrarse ante él y le dijo: «¡Señor, socórreme!»

Jesús le dijo: «No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros.»

Ella respondió: «¡Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!»

Entonces Jesús le dijo: «Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!» Y en ese momento su hija quedó curada.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Leeremos hoy una de las explicaciones de los «cuarenta años» de estancia por el desierto. De hecho, el paso del desierto se había realizado en poco tiempo: unos tres meses hasta llegar a Sinaí. Ahí acamparon los israelitas cerca de un año. Fue un tiempo de reflexión y de organización como pueblo.
  • Después partieron en dirección a Canaán. Al cabo de unos dos meses de camino, en las puertas de la tierra prometida el éxodo tocaba a su fin y era necesario preparar la conquista del país. En ese momento surgen las dificultades más fuertes.
  • La multitud que ha «pasado» a través del desierto quiere apoderarse de un territorio para convertirlo en el lugar de su residencia perpetua, alimentados por la idea de que Yahvé se lo ha prometido. Moisés envió unos exploradores para que reconocieran el terreno y vieran las posibilidades de entrar.
  • El informe de los exploradores es bueno por las condiciones de la tierra en sí, pero es malo, porque los habitantes del país no tienen intención ni de abandonarlo ni de compartirlo, de modo que presentarán resistencia.
  • El pueblo reacciona con pesimismo. Se contagian fácilmente la duda, el desánimo y las murmuraciones. Antes protestaban del desierto. Ahora, de que tengan que entrar en una tierra difícil. Les falta confianza en Dios y prefieren no lanzarse todavía a la «conquista» de Canaán, a pesar de que hay un grupo, que sí estaría dispuesto.
  • Sólo un pueblo “nuevo” podrá tomar posesión del país que Dios había prometido a su padre Abraham.

***

  • Jesús pasa una frontera. Su ministerio se extenderá a una tierra pagana, al país de Tiro y Sidón que es el actual Líbano. Y una mujer cananea se puso a gritarle. Su grito insistente a través de la gente, se entiende desde la perspectiva del lugar que ocupaba la mujer, en la sociedad en aquel momento.
  • En la cultura judía las mujeres estaban marginadas y no podían hablar a los varones, mucho menos a un prestigioso Maestro. Además, las mujeres paganas estaban excluidas por no pertenecer al pueblo judío, y la enfermedad era un nuevo título de exclusión de la comunidad. Muchos motivos de exclusión acumulaba pues esta mujer sobre sí misma.
  • La mujer cananea se dirige a Jesús llamándolo “Hijo de David”. Jesús escucha el grito de esa mujer pero guarda silencio. Los discípulos, como otras veces, se preocupan por alejarla para que no moleste al maestro. Luego, Jesús responde a la mujer señalando los límites de su misión. El ha sido enviado sólo para las ovejas de Israel. Ante la insistencia de la mujer, Jesús pone una nueva prueba, “no está bien quitarle el pan a los hijos para echárselo a los cachorros”.
  • La mujer no se da por vencida ante los límites que Jesús le presenta, y va respondiendo a cada una de las «dificultades» que la ponen a prueba: “los cachorros se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”. La mujer no abandonará su plegaria, llega hasta el fin. Las palabras de la mujer conmueven a Jesús y reconoce que la fe de esta mujer, es capaz de liberar a su hija del mal en que ha caído.
  • Es otro de los casos en que Jesús alaba la fe de un extranjero, en contraposición a los judíos, los de casa, a los que se les podría pedir una fe mayor que a los de fuera.
  • La fe de esta mujer interpela a los que somos “de casa”, a los que “estamos adentro” y que, por eso mismo, quizás estamos autosuficientes y pasivos olvidando la humildad que necesitamos ante Dios y los demás. Muchas veces, la oración de tantas personas aparentemente alejadas, que no saben rezar litúrgicamente, pero que lo hacen desde la hondura de su ser, es más agradable a Dios que muchos cantos y oraciones rutinarias y satisfechas.
  • También es admirable la apertura de Jesús, su audacia para ir más allá de lo que considera razonable, su capacidad para creer y mostrar un “Dios mayor” y poder escuchar su voz a través de los gritos de sus criaturas más sufrientes.
  • Nuestra situación cultural hace la que la fe se vea retada a superar sus límites tradicionales, a entrar en otros campos y ámbitos, a responder a muchos gritos que no encuentran respuesta. La comunidad eclesial imagen de Jesús buen Pastor, es la que sabe escuchar los gritos de su pueblo.
  • Es más sencillo cuidar lo que tenemos y repetir lo que sabemos; pero también es menos fecundo y no sigue la línea marcada por Jesús. Sin lugar a dudas, los gritos de “los de afuera” que nos desestabilizan, rompen nuestras formas tradicionales. En la medida que existen estas voces nos vemos en la obligación de encarnar el Evangelio.
  • Si no somos capaces de escuchar estas voces corremos el riesgo de que la fe se convierta en algo cada vez más irrelevante reservado a unos pocos. Si nos encerramos en nuestras seguridades, ciertamente estaremos desoyendo los gritos de los muchos hombres y mujeres que quieren y necesitan tocar a Jesús y sentirse queridos por Él.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué actitud asumimos ante los que no son de los nuestros?

  • ¿El bien que hacemos brota de un deseo profundo o lo hacemos para sacarnos problemas de encima?

  • ¿Qué miramos primeramente en las acciones de los demás?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Creo Señor, pero aumenta mi fe

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Mujer, qué grande es tu fe»

 

… «No está bien echar a los perros el pan de los hijos». La mujer recoge estas palabras y dice: « ¡Sí, Señor!». Como si dijera:… «No pido más que una pequeña migaja de la mesa y de la mano de un amo generoso que ‘da alimento a todo viviente’ (Sl 135,25). ¡Tú tratas a los judíos como a hijos; por eso te pido no rehúses dar una migaja a tu pequeña perra cananea!»

Jesús le dice: « ¡Mujer, que grande es tu fe!». Riñe a Pedro por su poca fe (Mt 14,31); admira a esta mujer por la grandeza de la suya. Verdaderamente tiene una gran fe puesto que proclama que el Verbo hecho carne es el hijo de David, y porque, segura de su poder divino, confía en el poder que tiene él para devolver la salud a su hija ausente, y esto, con tan sólo un acto de su voluntad.

También tú, si tu fe es grande, si tu fe es esta fe viva de la cual vive el justo (Rm 1,17), y no una fe muerta, a la que le falta el alma, es decir, la caridad, también alcanzarás no sólo la completa curación de tu hija, es decir, de tu alma, sino que «tendrás poder para trasladar las montañas» (Mt 17,20)…

 

Comentario del Evangelio por Julián de Vézelay (hacia 1080-hacia 1160), monje benedictino – Sermón 17

 

PARA REZAR

 

Señor ayúdame a evangelizar

 

Señor ayúdame a evangelizar a todas las personas.
Que nunca me cierre a nadie y atienda a las llamadas que me hacen.
Quiero caminar con ojos abiertos y el corazón en la mano
igual que hicieron Jesús y su Madre.
Confesando mi fe, sin miedo ni vergüenza

para predicar tu Palabra,
siendo Testigo tuyo en el mundo.
Llevando la Buena Noticia a la humanidad,

construyendo una Iglesia unida, justa y fraternal.

María Madre de los Apóstoles,

enséñame la radicalidad del Evangelio,

para no desfigurar el mensaje de salvación

y un día pueda encontrarme con todos en el Reino.

Amén.

María Eugenia Ochoa Medina – MVP – Colombia –

 

Jueves XVIII

 

Esto lo revela mi Padre que está en el cielo

 

Lectura del libro de los Números    20, 1-13

 

Toda la comunidad de los israelitas llegó al desierto de Cin, y el pueblo se estableció en Cades. Allí murió y fue enterrada Miriam.

Como la comunidad no tenía agua, se produjo un amotinamiento contra Moisés y Aarón. El pueblo promovió una querella contra Moisés diciendo: «¡Ojalá hubiéramos muerto cuando murieron nuestros hermanos delante del Señor! ¿Por qué trajeron a este desierto a la asamblea del Señor, para que muriéramos aquí, nosotros y nuestro ganado? ¿Por qué nos hicieron salir de Egipto, para traernos a este lugar miserable, donde no hay sembrados, ni higueras, ni viñas, ni granados, y donde ni siquiera hay agua para beber?»

Moisés y Aarón, apartándose de la asamblea, fueron a la entrada de la Carpa del Encuentro y cayeron con el rostro en tierra. Entonces se les apareció la gloria del Señor, y el Señor dijo a Moisés: «Toma el bastón y convoca a la comunidad, junto con tu hermano Aarón. Después, a la vista de todos, manden a la roca que dé sus aguas. Así harás brotar para ellos agua de la roca y darás de beber a la comunidad y a su ganado.»

Moisés tomó el bastón que estaba delante del Señor, como él se lo había mandado. Luego Moisés y Aarón reunieron a la asamblea frente a la roca, y Moisés les dijo: «¡Escuchen, rebeldes! ¿Podemos hacer que brote agua de esta roca para ustedes?» Y alzando su mano, golpeó la roca dos veces con el bastón. El agua brotó abundantemente, y bebieron la comunidad y el ganado.

Pero el Señor dijo a Moisés y a Aarón: «Por no haber confiado lo bastante en mí para que yo manifestara mi santidad ante los israelitas, les aseguro que no llevarán a este pueblo hasta la tierra que les he dado.»

Estas son las aguas de Meribá -que significa «Querella»- donde los israelitas promovieron una querella contra el Señor y con las que él manifestó su santidad.

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Sal 94, 1-2. 6-7. 8-9 (R.: 7d-8a)

 

R.    Ojalá hoy escuchen la voz del Señor: «No endurezcan su corazón.»

 

¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor,

aclamemos a la Roca que nos salva!

¡Lleguemos hasta él dándole gracias,

aclamemos con música al Señor! R.

 

¡Entren, inclinémonos para adorarlo!

¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó!

Porque él es nuestro Dios,

y nosotros, el pueblo que él apacienta,

las ovejas conducidas por su mano. R.

 

Ojalá hoy escuchen la voz del Señor:

No endurezcan su corazón como en Meribá,

como en el día de Masá, en el desierto,

cuando sus padres me tentaron y provocaron,

aunque habían visto mis obras. R.

   

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    16, 13-23

 

Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?»

Ellos le respondieron: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas.»

«Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?» Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»

Y Jesús le dijo: «Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo.» Y yo te digo: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.»

Entonces ordenó severamente a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.

Desde aquel día, Jesús comenzó a anunciar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar al tercer día. Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: «Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá.»

Pero él, dándose vuelta, dijo a Pedro: «¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Hoy nos es propuesto el célebre episodio de las aguas de Meribá: el término «Meribá» quiere decir «contestación». Todo el pueblo se estableció en Cadés. El desierto resulta realmente incómodo, y cuando no falta una cosa falta otra. Hoy es el agua para las personas y para el ganado lo que lleva a un nuevo brote de rebelión y protesta.
  • Entonces se amotinaron contra Moisés y Aarón quejándose por haber salido de Egipto para ir a ese lugar siniestro. Un lugar donde no hay sembrados, ni higueras, ni viñas, ni granados, ni siquiera agua para beber.
  • Dios oirá una vez más esta oración. Dejando la asamblea, Moisés y Aarón se fueron a la entrada de la Tienda de reunión y cayeron rostro en tierra; como un reflejo, en los momentos de dificultad, con esta oración, imploran por el pueblo que les ha sido confiado.
  • Es Dios el que responde diciendo a Moisés que hará brotar para ellos agua de la peña para que puedan beber la comunidad y sus ganados.
  • Estas son las «Aguas de Meribá», donde protestaron los hijos de Israel contra el Señor y con las que El manifestó su santidad. Dios, una vez más, se ha mostrado benigno con su pueblo.

*** 

  • La página de Mateo contiene una alabanza de Jesús a Pedro, constituyéndolo como autoridad en su Iglesia y, a la vez, una reprimenda muy dura al mismo Pedro, porque no entiende las cosas de Dios.
  • La gente asimila a Jesús a personajes conocidos del Antiguo Testamento. O bien es una reencarnación de Juan Bautista o Elías, cuyo retorno estaba anunciado. Ven en Jesús una continuidad con el pasado, un enviado de Dios como los del Antiguo Testamento. No captan su condición única ni su originalidad. No descubren la novedad del Mesías ni comprenden, por tanto, su figura.
  • Por eso pregunta a los discípulos, que lo han acompañado en su actividad y han recibido su enseñanza, quién piensan que es él. La doble pregunta de Jesús hace que aparezca con claridad la diferencia entre la opinión de la gente y la de los discípulos.
  • Pedro, en nombre de sus compañeros, reconoce que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios. Estos dos títulos resumen la fe de la Iglesia de Mateo. No es suficiente decir que Jesús es el Mesías esperado por Israel; hay que añadir, que es el Hijo de Dios.
  • La alabanza brota de los labios de Jesús y declara dichoso a Simón por el don recibido. Es el Padre de Jesús quien revela a los hombres la verdadera identidad de éste. Es el Padre quien revela el Hijo a la gente sencilla y el Hijo quien revela al Padre.
  • Pedro, en cuanto es quien da testimonio de la verdadera identidad de Jesús, es la roca sobre la cual Jesús va a construir la nueva comunidad de salvación.
  • La fórmula con la que Pedro profesa la fe en Jesús describe perfectamente su ser y su misión. Apoyada en ese cimiento, la comunidad de Jesús podrá resistir todos los embates de las fuerzas enemigas, representadas por los perseguidores. La imagen de las “llaves del reino” es un llamado a cuidar de la casa del amo de acuerdo con los deseos de éste, pero también con responsabilidad y libertad de discernimiento personal.
  • Los miembros de la comunidad pueden admitir en ella y así dar a los hombres que buscan salvación, la oportunidad de encontrarla; pueden también excluir a aquellos que la rechazan. Sus decisiones están refrendadas por Dios mismo.
  • Pero enseguida aparecen otras palabras en labios de Jesús. Esta vez muy duras. Cuando anuncia su muerte y resurrección, Pedro cree hacerle un favor no permitiendo que eso suceda pero Jesús llamándolo Satanás le pedirá que se aparte de su vista. Antes Jesús alaba a Pedro porque habla según Dios. Ahora lo reprende porque habla como los hombres. Así como lo ha llamado «roca y piedra» de construcción, ahora, es piedra de escándalo para el mismo Jesús.
  • La fe de Pedro no es madura: no ha captado que el mesianismo que él espera no coincide con el que anuncia Jesús, que inevitablemente incluye su muerte en la cruz.
  • En todos nosotros puede coexistir una fe muy fuerte, un amor entrañable hacia Cristo y, a la vez, la debilidad y la superficialidad en el modo de entenderlo y seguirlo.
  • Casi de forma inconsciente tendemos a seleccionar en el seguimiento de Cristo; así como lo confesamos como Mesías e Hijo de Dios, nos cuesta entender que acepte la renuncia y la muerte; que sea un Mesías «crucificado». Nos cuesta aceptar que sus discípulos debamos recorrer su mismo camino. Nos identificamos más con el monte de la transfiguración, que con el monte de la cruz. A Jesús se lo acepta entero, sin elegir las partes del evangelio que más nos convengan, que vayan con nuestra sensibilidad, criterios o con nuestros gustos.
  • Más tarde, las lecciones de la vida y la gracia del resucitado llevarán a Pedro a aceptar valientemente cárceles, azotes, y, sobre todo el martirio de la cruz.
  • En el corazón de cada uno de los creyentes está presente el mismo peligro que acechaba a Pedro. La confesión de la propia fe no puede coexistir con la práctica de la competitividad y exitismo en la vida social. El riesgo de no adecuar la proclamación a una práctica coherente es una seria advertencia a aquellos que quieran vivir como discípulos misioneros de Jesús en el corazón del mundo.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cómo vivimos nuestro cristianismo?
  • ¿Qué lugar le damos al sufrimiento y al dolor?

  • ¿Descubro en la cruz las huellas que Jesús me marca?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Quiero escuchar tu voz Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

“Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mt 16,18)

 

Hermanos, cuando se trata de cumplir con mi deber de obispo, descubro que soy débil y cobarde, cargado con la fragilidad de mi propia condición, cuando, en realidad, deseo actuar con generosidad y valentía. Con todo, mi fuerza viene de la intercesión del Sacerdote supremo y eterno, semejante a nosotros pero igual al Padre, que se ha abajado en su divinidad al nivel de la humanidad y ha elevado la humanidad al nivel de Dios. Encuentro un gozo santo y justo en las disposiciones que él ha tomado. En efecto, si bien ha delegado en numerosos pastores el cuidado de su rebaño, no ha abandonado el pastoreo de sus amadas ovejas. Gracias a esta vigilancia fundamental y eterna, he recibido yo a mi vez la protección y el apoyo del apóstol Pedro que no abandona su función tampoco. Este fundamento sólido sobre el que se construye todo el edificio de la Iglesia, no dejará que se derrumbe la fábrica del edifico que descansa sobre él.

No desfallecerá nunca la firmeza de la fe por la que el primer apóstol fue alabado por el Señor. Del mismo modo que todo lo que Pedro confesó acerca de Cristo permanecerá, permanecerá también lo que Cristo prometió a Pedro… La disposición querida por la verdad de Dios permanece. San Pedro persevera en la firmeza que ha recibido; no ha abandonado el gobierno de la Iglesia a él confiada. Así, hermanos míos, lo que Pedro obtuvo por su profesión de fe, inspirado por Dios Padre, es la firmeza de una roca que ningún poder podrá jamás hacer perecer. En la Iglesia entera, Pedro dice cada día: “Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo”. (Mt 16,16)

 

San León I el Magno (c.400-461), papa 440-461, doctor de la Iglesia – Sermón para el aniversario de su ordenación episcopal

 

PARA REZAR

 

La fuerza de la Vida

 

Creo en un Dios impotente,
débil y debilitado;
creo en un Dios que no puede;
que no triunfa. Derrotado.

Creo en un Dios ¡tan vecino!
que se vuelve un Dios-humano;
que su vida entre nosotros,
es muerte que le entregamos.

Creo en un Dios sin poder,
hecho hombre y torturado;
y por coronas, ¡espinas!
y por respuesta, ¡insultado!

Creo en un Dios impotente,
un Dios de brazos atados;
un Dios distinto a los hombres,
poderosos, soberanos…

Creo en un Dios
que no sabe negar lo que ha declarado;
creo en un Dios impotente,
¡impotente de enamorado!

Creo en un Dios novedoso,
de novedad siempre a mano;
que genera a cada instante
lo que el amor va dictando.

Creo en un Dios generoso,
del amor crucificado;
creo en un Dios también pobre,
que tiene a los pobres al lado.

Creo en un Dios que no puede,
¡es el amor quien lo ha atado!
Creo en un Dios sin poder;
pobre… ¡Resucitado!

 

 

Viernes XVIII

6 de agosto – La Transfiguración del Señor (F)

 

este es mi Hijo muy amado, escúchenlo

 

Lectura de la profecía de Daniel    7, 9-10. 13-14

 

Yo estuve mirando hasta que fueron colocados unos tronos y un Anciano se sentó. Su vestidura era blanca como la nieve y los cabellos de su cabeza como la lana pura; su trono, llamas de fuego, con ruedas de fuego ardiente. Un río de fuego brotaba y corría delante de él. Miles de millares lo servían, y centenares de miles estaban de pie en su presencia. El tribunal se sentó y fueron abiertos unos libros

Yo estaba mirando, en las visiones nocturnas, y vi que venía sobre las nubes del cielo como un Hijo de hombre; él avanzó hacia el Anciano y lo hicieron acercar hasta él. Y le fue dado el dominio, la gloria y el reino, y lo sirvieron todos los pueblos, naciones y lenguas. Su dominio es un dominio eterno que no pasará, y su reino no será destruido.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 96, 1-2. 5-6. 9 (R.: Cf. 1a y 9a)

 

R.    El Señor reina, altísimo por encima de toda la tierra.

 

¡El Señor reina! Alégrese la tierra,

regocíjense las islas incontables.

Nubes y Tinieblas lo rodean,

la Justicia y el Derecho son la base de su trono. R.

 

Las montañas se derriten como cera

delante del Señor, que es el dueño de toda la tierra.

Los cielos proclaman su justicia

y todos los pueblos contemplan su gloria. R.

 

Porque tú, Señor, eres el Altísimo:

estás por encima de toda la tierra,

mucho más alto que todos los dioses. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 9,2-10.

 

Seis días después, Jesús tomó a Pedro, Santiago y Juan, y los llevó a ellos solos a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos.

Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo podría blanquearlas.

Y se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.

Pedro dijo a Jesús: “Maestro, ¡Qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”.

Pedro no sabía qué decir, porque estaban llenos de temor.

Entonces una nube los cubrió con su sombra, y salió de ella una voz: “Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo”.

De pronto miraron a su alrededor y no vieron a nadie, sino a Jesús solo con ellos.

Mientras bajaban del monte, Jesús les prohibió contar lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos.

Ellos cumplieron esta orden, pero se preguntaban qué significaría “resucitar de entre los muertos”.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La lectura del libro de Daniel nos recuerda que la cultura griega como una nueva forma de entender la vida, invadía todo y se extendía con rapidez. Esto trajo una crisis profunda en todos los que se encontraban con su cultura y su fe. Con la llegada de Antíoco IV Epífanes, comienza una persecución abierta a los judíos que siguen fieles a su fe. La «cultura superior» lleva consigo la prepotencia y termina por masacrar a personas sencillas e inocentes. En este clima, surge el libro de Daniel invitando a resistir, recordando acontecimientos del pasado, anima a resistir en el tiempo presente.
  • La apocalíptica judía del siglo III a. C intentaba presentar las grandes opciones de Dios para el presente, mediante símbolos litúrgicos, cósmicos y sobrenaturales. El blanco representa la máxima santidad, la presencia divina. Los tronos simbolizan la capacidad para gobernar la historia. El hijo del hombre, aquel ser humano capaz de hacer realidad la voluntad de Dios. El evangelio se vale de estos símbolos para presentarnos la figura de Jesús como el hombre totalmente nuevo, capaz de realizar la unión definitiva entre Dios y su pueblo.
  • Los discípulos ven en Jesús, un Mesías triunfal e invencible. Pero Él, fiel a la voluntad del Padre, no se deja asociar a la imagen puramente mundana de sus discípulos y de muchos de la multitud. Ante la petición de Pedro, el mismo Padre manifiesta que quiere que los hombres escuchen a su Hijo y sigan su camino.
  • Escuchar significa hacer su voluntad, contemplar su persona, imitarlo, poner en práctica sus consejos, tomar nuestra cruz y seguirlo.
  • De cara al triunfalismo de Pedro y los discípulos, la palabra que autentica el Padre, es que el camino de Jesús, no es el de los triunfos estridentes, sino el de una subida a Jerusalén en la cual
    el Mesías sufrirá. La gloria de Dios actúa desde la humildad y la entrega.

***

  • La Transfiguración de Jesús nos muestra la vida a la que estamos llamados: el destino final de la existencia humana es ser transfigurados por la vida de Dios.
  • La vida es como una montaña que obliga a un ascenso lento y difícil, pero necesario para superar la insignificancia del llano. El hombre es invitado por la fe a superarse día a día hasta descubrir el significado total de la existencia humana. Cada uno debe hacer su propia búsqueda y su propia ascensión. A pesar de la oscuridad del camino, el cristiano es sostenido y guiado por su confianza plena de que “el amor de Dios se ha manifestado en Jesucristo”. Jesús transfigurado, imagen del hombre nuevo, es nuestra única garantía. Buscamos porque Él ya ha encontrado. Por eso buscamos en su nombre y tras sus huellas.
  • Nuestro camino de fe será permitir que el tejido de gracia y pecado que es nuestra vida, sea penetrado cada vez más por la gracia divina; que en esa mezcla de luces y sombras que hay en cada uno, resplandezca cada vez más la luz divina.
  • Todo lo que no es transfigurado e iluminado por Jesucristo, es desfigurado y se transforma en una caricatura deformada: si el amor de esposos no es transfigurado en la donación total y permanente al otro, termina por ser una soledad compartida; si la amistad no es transfigurada por la lealtad y sinceridad, termina por ser una búsqueda egoísta del otro; si la actividad política no es transfigurada por la búsqueda de justicia social, termina por ser un juego de poderes; si los bienes materiales no son transfigurados por la generosidad y la solidaridad, terminan por ser una acumulación utilitaria, etc.
  • Cualquier dimensión de nuestra vida o de nuestro mundo que no exponemos a la luz de Jesucristo, termina por perder su verdadero sentido y finalidad.
  • Como Iglesia no estamos libres de esta búsqueda. Dios no es propiedad de nadie. Seguir buscándolo en medio de la oscuridad, es la tarea que le permite a la Iglesia, ser la humilde servidora de Dios y de los hombres luchando por el reino más allá de los pobres y facilistas esquemas humanos, dejándose día a día transfigurar por la Palabra de gracia.
  • Para poder vivir este proyecto, la respuesta viene de la voz que escucharon los discípulos que nos invita a seguir escuchando a Jesús.
  • A Jesús no se le puede escuchar si no es siguiéndolo. Más aún, la única manera de escucharlo es recorriendo su mismo camino. El proceso de ir viviendo bajo su luz resplandeciente, ocurre en el itinerario imprevisible de nuestras vidas; itinerario no siempre agradable a nuestros pasos que, en ocasiones, desearían recorrer otros caminos. De ahí que seguir a Jesús significa tomar la propia cruz.
  • «Él que se había revestido con nuestra miserable túnica de piel, hoy se ha puesto el vestido divino, y la luz le ha envuelto como un manto». Atanasio, el Sinaita.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Descubrimos en el evangelio el «camino» que Jesús nos ofrece?
  • ¿Cuál es nuestra esperanza?

  • ¿Es nuestra oración un encuentro con Dios?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Quiero escucharte Señor y obedecerte

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Homilía sobre la Transfiguración del Señor, 16-18; PG 96, 572

 

…” «Una nube luminosa les cubrió con su sombra» y los discípulos fueron presa de un gran temor viendo a Jesús el Salvador, en la nube, con Moisés y Elías. Antiguamente, es verdad, cuando Moisés vio a Dios entró en la nube divina (Ex 24,18), dando a entender así que la Ley era una sombra. Escucha lo que dice san Pablo: «La Ley presenta sólo un vislumbre de los bienes futuros y no la imagen auténtica de la realidad» (Hb 10,1).

En aquel tiempo, Israel «no podía fijar la vista en el rostro de Moisés por el resplandor de su rostro’» (2C 3,7). «Pero nosotros todos, que llevamos la cara descubierta, reflejamos la gloria del Señor y nos vamos transformando en su imagen con resplandor creciente; así es como actúa el Señor, que es Espíritu» (v. 18). Por esto la nube que cubrió a los discípulos con su sombra no era una nube llena de tinieblas sino de luz. En efecto, «el misterio escondido desde siglos y generaciones, ahora ha sido revelado» (Col 1,26) y se ha manifestado la gloria perpetua y eterna. Por eso, Moisés y Elías, a un lado y otro del Salvador, personificaban a la Ley y los Profetas. El que en verdad anunciaban, tanto la Ley como los Profetas, es Jesús, el dispensador de vida.

Moisés representa también a la asamblea de los santos que desde antiguo se durmieron (Dt 34,5) y Elías, la de los vivientes (2R 2,11), porque el Señor transfigurado es Señor de vivos y de muertos. Y Moisés, por fin entró en la Tierra prometida porque es Jesús quien conduce hasta ella. En otro tiempo Moisés había visto sólo de lejos la herencia prometida (Dt 34,4); hoy la ve claramente”…

 

San Juan Damasceno (hacia 675-749), monje, teólogo, doctor de la Iglesia

Homilía sobre la Transfiguración del Señor, 16-18; PG 96, 572

 

PARA REZAR

 

Muéstrate, por fin, Señor.

No permanezcas por más tiempo

oculto a nuestros ojos.

No guardes silencio más días.

 

¿Hasta cuándo vamos a caminar entre tinieblas,

cansados, desorientados y abatidos?

Desata tu brazo, Señor, desata tu poder

y sal en defensa del pobre y oprimido.

Tiende tus brazos a los que vacilan,

hazte encontradizo a los que te buscan,

sorprende a los que te huyen.

 

No permitas que se blasfeme tu nombre,

diciendo: es el azar,

es el inconsciente,

es la materia.

¿Acaso el que ha hecho el oído… no oye?

¿No ve el que se ha inventado los ojos?

 

Los pensamientos de todos los hombres

están en tu ordenador,

todas sus palabras están registradas.

 

Bienaventurado

el que se deja enseñar por tu palabra.

Dichosos los que no ven y creen.

Sin estar en la seguridad social, están seguros.

Sin necesidad de tranquilizantes,

dormirán tranquilos y vivirán en paz.

 

Porque tú, Señor,

eres nuestro Padre

y nos quieres.

 

Sábado XVIII

 

Nada es imposible para el que cree

 

Lectura del libro del Deuteronomio    6, 4-13

 

Moisés habló al pueblo diciendo:

Escucha, Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor. Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.

Graba en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy. Incúlcalas a tus hijos, y háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas de viaje, al acostarte y al levantarte. Átalas a tu mano como un signo, y que estén como una marca sobre tu frente. Escríbelas en las puertas de tu casa y en sus postes.

Cuando el Señor, tu Dios, te introduzca en la tierra que él te dará, porque así lo juró a tus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob en ciudades grandes y prósperas que tú no levantaste; en casas colmadas de toda clase de bienes, que tú no acumulaste; en pozos que tú no cavaste; en viñedos y olivares que tú no plantaste y cuando comas hasta saciarte, ten cuidado de no olvidar al Señor que te hizo salir de Egipto, de un lugar de esclavitud.

Teme al Señor, tu Dios, sírvelo y jura por su Nombre.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 17, 2-3a. 3b-4. 47 y 51ab (R.: 2)

 

R.    Yo te amo, Señor, mi fuerza.

 

Yo te amo, Señor, mi fuerza,

Señor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador. R.

 

Eres mi Dios, el peñasco en que me refugio,

mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte.

Invoqué al Señor, que es digno de alabanza

y quedé a salvo de mis enemigos. R.

 

¡Viva el Señor! ¡Bendita sea mi Roca!

¡Glorificado sea el Dios de mi salvación.

El concede grandes victorias a su rey

y trata con fidelidad a su Ungido. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo     17, 14-20

 

Cuando se reunieron con la multitud se acercó a Jesús un hombre y, cayendo de rodillas, le dijo: «Señor, ten piedad de mi hijo, que es epiléptico y está muy mal: frecuentemente cae en el fuego y también en el agua. Yo lo llevé a tus discípulos, pero no lo pudieron curar.»

Jesús respondió: «¡Generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganmelo aquí.» Jesús increpó al demonio, y este salió del niño, que desde aquel momento, quedó curado.

Los discípulos se acercaron entonces a Jesús y le preguntaron en privado: «¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?»

«Porque ustedes tienen poca fe, les dijo. Les aseguro que si tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, dirían a esta montaña: “Trasládate de aquí a allá”, y la montaña se trasladaría; y nada sería imposible para ustedes.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Nos encontramos hoy con el «Shemá Israel», «Escucha Israel», que es todavía hoy el comienzo de la oración cotidiana de los judíos fieles. Lo que Israel proclama directamente en esta fórmula, es que no reconoce divinidad ni deidad fuera de su Dios. Es núcleo de la piedad personal y litúrgica que se ha mantenido a lo largo de su historia.
  • Esta confesión de fe no proclama un concepto filosófico de Dios, sino el fruto de la experiencia de todo un pueblo: fuera de Yahvé, ningún dios se ha mostrado capaz de salvar. El que se le ha revelado como Dios lo ha liberado de la opresión de todos los ídolos del mundo. El “amarás” es la respuesta adecuada ante el que se ha revelado como Dios.
  • Y frente a este carácter excepcional de Yahvé, se le pide a Israel lo que se condensa en este precepto: «Amarás a Yahvé, tu Dios, con todo el corazón». Se trata de un único precepto que unifica la vida entera. El Deuteronomio encontró el término “amar” como el más feliz de todos, porque expresa la entrega total del ser y nunca admite un alto o un repliegue.
  • Esa actitud de amor ante el Dios único no admite componendas ni vacilaciones. Hay que grabar en la memoria tanto el “Dios es solamente uno” como el “amarás”, llevarlo en la lengua, repetirlo, anunciarlo en todo momento a los hijos, escribirlo en el propio cuerpo y en los lugares visibles de la casa.
  • Esta respuesta de amor incluye la obligación de servirlo y cumplir sus preceptos; pero excluye el temor de esclavo: la alianza con Dios capacita al pueblo para servirlo y amarlo. Este precepto del “único Dios”, llega hasta lo más profundo del creyente: «se lo ama con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas…». Es una actitud que no admite límites ni postergaciones. Porque echa sus raíces en lo más íntimo del creyente, brota luego hacia el exterior y se manifiesta en el cumplimiento fiel de cuanto dispone Yahvé. La actitud que brota de la obligación de recordar este precepto básico no excluye ninguna actividad humana: «en casa y yendo de camino, acostado y levantado».
  • Es para toda la vida, se da en el momento presente y se despliega hacia el futuro, porque deberán inculcarla a los hijos y de ese modo se formará una cadena viva que hará presente en cada generación las maravillas del pasado.
  • En tiempos de Jesús, el shemá es el compendio de la piedad judía: «Este es el mandamiento principal y el primero» (Mt. 22,37s). Jesús lo reafirma y lo amplía al prójimo: si entramos en alianza con Dios sentiremos que todos los hombres son hermanos nuestros.

***

  • Al bajar del monte, después de la escena de la transfiguración, Jesús se encuentra con un grupo de sus apóstoles que no han sido capaces de curar a un epiléptico.
  • El padre del enfermo ha clamado por la curación de su hijo que tiene epilepsia y con los ataques se lastima. Se lo ha traído a los discípulos y no han podido curarlo.
  • Mateo, atribuye dicha imposibilidad de los discípulos de curar, a su incredulidad, porque no tienen ni un mínimo de fe, del tamaño de un grano de mostaza. Todavía en sus corazones late la creencia de que el mesianismo que trae Jesús, es temporal y político. No han entrado en la dinámica del reino. La intención de Jesús no es llamar la atención de los discípulos sobre la debilidad de su fe, sino de remitirlos al poder incomparable de Dios, lejano a toda fuerza y poder humano.
  • Cuando Jesús se encontraba con una fe verdadera, le atribuía los milagros que realizaba: “tu fe te ha salvado”, así como cuando no encontraba fe “estaba admirado de la incredulidad y no pudo hacer muchos milagros ahí”.
  • El que cura es Cristo Jesús. Pero sólo se podrá servir de nosotros, si somos «fieles y creyentes conductores» de su fuerza liberadora. Tiempo después, purificada su fe de toda “perversión”, Pedro en nombre de Jesús podrá curar al paralítico del Templo.
  • Tener fe no es cruzarse de brazos y dejar que trabaje Dios. Es trabajar no buscándonos a nosotros mismos, sino a Dios, motivados por Él, apoyados en su gracia. La fe lejos de ser una resignación pasiva, nos urge a la acción, de ese modo obra en mí y en el mundo lo inesperado del bien que creo, lo nuevo del amor que transforma.

     

PARA DISCERNIR

 

  • ¿La presencia del mal me paraliza?

  • ¿Cómo ilumina la fe el misterio del mal en mi vida y en la vida del mundo?

  • ¿Me resigno con facilidad a que las cosas sean?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Señor aumenta mi fe

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

¡Tengo fe, pero dudo, ayúdame (Mc 9,24)

 

…«Señor, aumenta mi fe» (Lc 17,5). Meditemos las palabras de Cristo y digámonos: si no permitiéramos que nuestra fe se entibiara e incluso se enfriara, que perdiera su fuerza mariposeando nuestros pensamientos sobre cosas fútiles, dejaríamos de conceder importancia a las cosas de este mundo y recogeríamos nuestra fe en un rinconcito de nuestra alma.

Como el grano de mostaza la sembraríamos en el jardín de nuestro corazón, después de haber arrancado de él todas las malas hierbas, y el grano crecería. Con una firme confianza en la palabra de Dios quitaríamos de nosotros una montaña de aflicciones, mientras que, si nuestra fe es vacilante, no desplazará ni tan sólo una topinera. Para acabar esta conversación os diré que, puesto que toda confortación espiritual supone una base de fe, y que sólo Dios la puede dar, no debemos dejar nunca de pedírsela…

 

Santo Tomás Moro (1478-1535), hombre de estado inglés, mártir – Diálogo del consuelo con la tribulación

 

PARA REZAR

 

Dios de amor, Padre de misericordia.
Mírame en esta circunstancia difícil
en que se encuentra mi vida
y ten compasión de mí.
Confiadamente acudo a ti,
pues sé que eres Dios de bondad
y manantial de amor.

Acepto tus insondables designios,
aunque no los comprenda.

Me abrazo a ellos con aquel fervor
y generosidad con que Cristo aceptó
el misterio del dolor en su vida.

Humildemente te pido, me des
la gracia de superar esta situación difícil 
en este momento de mi existencia 
y que esta prueba lejos de separarme de ti
me haga experimentar con mayor plenitud
la omnipotencia de tu amor,
que santifica y salva. Amén.


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XVII – CICLO B

TIEMPO DTE EL AÑO – CICLO B

DOMINGO XVII

 

Lunes XVII

26 de julio – Santos Joaquín y Ana, padres de la Virgen María

 

Martes XVII

 

Miércoles XVII

 

Jueves XVII

Santa Marta (M.O)

 

Viernes XVII

 

Sábado XVII

 

TIEMPO DTE EL AÑO – CICLO B

DOMINGO XVII

 

Jesús tomó los panes y los peces, dio gracias y los distribuyó

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del segundo libro de los Reyes    4, 42-44

 

Llegó un hombre de Baal Salisá, trayendo al hombre de Dios pan de los primeros frutos: veinte panes de cebada y grano recién cortado, en una alforja.     Eliseo dijo: «Dáselo a la gente para que coman.»

Pero su servidor respondió: « ¿Cómo voy a servir esto a cien personas?» «Dáselo a la gente para que coman, replicó él, porque así habla el Señor: Comerán y sobrará.»

El servidor se lo sirvió; todos comieron y sobró, conforme a la palabra del Señor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 144, 10-11. 15-16. 17-18 (R.: cf. 16)

 

R.    Abres tus manos, Señor, y nos sacias con tus bienes.

 

Que todas tus obras te den gracias, Señor,

y tus fieles te bendigan;

que anuncien la gloria de tu reino

y proclamen tu poder. R.

 

Los ojos de todos esperan en ti,

y tú les das la comida a su tiempo;

abres tu mano y colmas de favores

a todos los vivientes. R.

 

El Señor es justo en todos sus caminos

y bondadoso en todas sus acciones;

está cerca de aquellos que lo invocan,

de aquellos que lo invocan de verdad. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    4, 1-6

 

Hermanos:

Yo, que estoy preso por el Señor, los exhorto a comportarse de una manera digna de la vocación que han recibido. Con mucha humildad, mansedumbre y paciencia, sopórtense mutuamente por amor. Traten de conservar la unidad del Espíritu, mediante el vínculo de la paz.

Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida. Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    6, 1-15

 

Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades. Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía curando a los enfermos. Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos.

Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: « ¿Dónde compraremos pan para darles de comer?»

l decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer.

Felipe le respondió: «Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan.»

Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: «Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?»

Jesús le respondió: «Háganlos sentar.»

Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran unos cinco mil hombres. Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron.

Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: «Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada.»

Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada.

Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: «Este es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo.»

Jesús, sabiendo que querían apoderarse de él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Eliseo es el continuador de la misión profética de Elías. Todo lo referente a su actividad comienza con el traspaso de poderes: al recoger el manto de su maestro y quedando investido de su poder.
  • El contexto del pasaje es una situación de hambre. El pueblo está sufriendo las consecuencias de un hambre prolongada. La gente que sigue a Eliseo no tiene qué comer, pero también buscan con ansia al Señor. El pan de primicias es el pan hecho con la harina nueva de la cosecha reciente. Era una costumbre el llevar a los hombres de Dios, como signo de sacrificio y consagración a Dios, los primeros frutos del campo.
  • Un hombre se acerca a Eliseo y le hace un don de panes y de grano recién recogido que debía ser ofrecido a Dios antes de ser destinado como alimento; pero aquí no se ofrece a Dios. A través del gesto del profeta, la palabra divina hace que la insuficiencia se transforme en superabundancia.

***

  • Pablo en pocas palabras denuncia la división de los cristianos y los exhortan a caminar buscando la unidad.
  • Los cristianos deben actuar en consecuencia a la vocación a que han sido llamados. Esta vocación se realiza desde la práctica de la humildad, la mansedumbre, la paciencia y la caridad que lleva a soportarse unos a otros. Esto equivale a renunciar a los deseos de autoafirmación en las cosas de este mundo que muchas veces se transforman en un obstáculo para el encuentro con Cristo.
  • También es un grito de esperanza porque todo lo que de gracia hay en el corazón de los bautizados proviene de una fuente única con vistas a un único proyecto. Las diferencias en los creyentes también provienen de Dios, que ha hecho a unos apóstoles, a otros profetas, evangelistas, pastores o maestros no para provecho personal, sino en vistas al servicio de todos y a la edificación del cuerpo de Cristo
  • Estas orientaciones del obrar cristiano no las fundamenta Pablo en un saber adquirido en la vida, sino derivan de la comprensión que tiene del misterio de Cristo realizado en los creyentes.

***

  • La multitud seguía a Jesús, se sentían impresionados y tocados por Él; curaba enfermos, se acercaba a los pecadores y a los marginados, abría a todos a la esperanza dándole un sentido nuevo a la vida. Los pobres, los excluidos, los tenidos por nada van a su encuentro porque intuyen que tiene la respuesta para sus anhelos más profundos, porque perciben en sus gestos y en sus palabras la verdadera vida, una vida más plena y feliz. Por eso no lo dejaban en ningún momento.
  • Jesús capta esa necesidad profunda en aquellos que lo buscan y se dispone a enseñarles, pero antes se da cuenta que toda esa multitud que lo viene siguiendo no ha comido, y que quizá lleva mucho tiempo sin comer. El maestro se decide a intervenir y plantea el problema, quiere probar la fe de sus discípulos y también la de toda la multitud.
  • Le pregunta a Felipe: “Dónde”. Nos se trata de una simple pregunta sobre un lugar para ir a comprar sino que está relacionada con el problema de la “vida”. Felipe, le muestra que su pretensión de darle de comer a toda esa multitud es absurda: “Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno coma un poco”.
  • El discípulo responde de un modo humano porque doscientos denarios, que son casi el equivalente del salario de un año, “no basta” para alimentar a tanta gente. Pero Jesús no quiere saber cuánto dinero tienen ellos para comprar. Rompe con las soluciones acostumbradas e introduce una nueva manera de obrar. Pregunta qué tienen ellos para poder dar a los otros.
  • Andrés presenta a un joven que tiene unos pocos panes y peces como un posible camino de solución, que también resulta insuficiente: “¿Pero qué es eso para tantos?”.
  • Tenían sólo “cinco panes y dos peces”. Esto es poco a primera vista. Cinco más dos es igual a siete, número que en la Biblia significa “muchos”. El alimento es poco, pero es todo lo que tienen. La desproporción entre los cinco panes y los cinco mil hombres es grandísima. La matemática de Dios es distinta a la de los hombres. Ahí aparecerá la verdadera enseñanza: Jesús parte de lo poco, que en realidad es suficiente. Lo poco que se tenga puede ser mucho según cómo se utilice y se comparta. Esto es lo que Jesús busca: que compartan lo propio.
  • A continuación manda que se sienten y se acomoden en grupos, tomó los cinco panes y los dos peces que tenían y pronunció la bendición, como solía hacer el padre de una familia judía antes de las comidas para dar gracias a Dios por sus dones.
  • Al pronunciar la acción de gracias al Padre desliga los panes y los peces de sus poseedores humanos para considerarlos como dones de Dios, último origen de todos ellos, y hacerlos propiedad de todos. Sólo cuando reconocemos que nuestros bienes son regalo del Padre a la humanidad, podemos ponerlos al servicio de los hermanos. Cuando ya el alimento dejó de ser posesión absoluta de alguno de los presentes por haberlo hecho de todos con la acción de gracias, se demostró que había más que suficiente.
  • “La acción de gracias” de Jesús crea la abundancia, pero sin sustituir la colaboración siempre necesaria del hombre. Sólo después de la entrada de Dios podrá ser alimentada la multitud. Dios a través de la creación da alimentos para todos; basta liberarlos de los que se los apropian para que vuelvan a ser dones de Dios a toda la humanidad. Que todos puedan comer lo obra del amor y la acción de Dios unidos al desprendimiento del hombre: dar todo sin reservarse nada.
  • La solución no estaba en una acción mágica de Jesús, sino en algo al alcance de todos: compartir los bienes que Dios ha dado para todos. Porque el signo de Jesús alimentando abundantemente a la multitud que lo seguía es fundamentalmente un compartir lo que se tiene y lo que se es, aunque parezca muy poca cosa. La pobreza de estos cinco panes y dos peces compartida se convirtió en alimento de miles de personas y sobró aún más de lo que había. Dios multiplica siempre lo que se posee cuando se pone a disposición de todos.
  • Dios actúa y pone su parte cuando los hombres hemos hecho lo nuestro. No importa que lo que tengamos sea pobre; lo que importa es que sea todo: Jesús hará lo demás. No importó ese día que esos panes de cebada, panes de los pobres, fueran cinco; importo que se ofrecieran todos.
  • La gente comió hasta hartarse y sobró. Los doce canastos con las sobras manifiestan que el amor de Dios es total, sin límite, sin medida. Dios desborda todos los cálculos humanos; cuando se hace presente, trasciende todas las expectativas, toda lógica, todo esquema mental. El está más allá de toda mezquindad. La palabra de Jesús produce un cambio de mentalidad por el que, ante las necesidades vitales del pueblo, nadie se reserva para sí en propiedad lo que pertenece a todos. Con él, hay una nueva justicia que es una buena nueva para todos.
  • Un pan que nunca se termina, unos peces que pasan de mano en mano y alcanzan para todos, y todo el mundo toma cuanto quiere.
  • Este signo se repite en cada Eucaristía. Para los discípulos de Jesús, la clave de la solidaridad está en la eucaristía, el misterio y milagro que celebramos ininterrumpidamente. No se trata de que Dios multiplique el pan para darnos de comer, Dios mismo se hace pan en Jesús para ser el alimento que sacia el hambre de pan y todas las hambres del hombre.
  • La Eucaristía es el misterio del amor y de la solidaridad del Hijo de Dios con los hombres. Es también el signo de la solidaridad de los hombres entre sí y de todos con Dios. Jesús vino al mundo para que tengamos vida y la tengamos en abundancia. En Jesús, Dios se ha hecho el prójimo de todos los hombres, para que ningún hombre quede al margen de la solidaridad.
  • No es posible seguir a Jesús de verdad sin compartir con los demás lo que se tiene y lo que se es. Solo el hombre abierto a los demás, dispuesto a compartir toda su vida, puede abrirse a la vida que regala Jesús y participar de ella.
  • Vida que se realiza desde un amor afectivo y efectivo. Sólo el amor verdadero puede oponerse al egoísmo, sólo el amor puede presentar la única alternativa válida en nuestro mundo injusto. Nosotros, que compartimos un mismo pan que es el Cuerpo de Cristo, debemos sentirnos exigidos por Cristo a dar a todos los hombres no sólo el pan, fruto de nuestro trabajo, sino incluso nuestra misma vida. Sólo así nuestra eucaristía será efectivamente una señal del amor en el mundo y para el mundo. Como Iglesia somos llamados a llevar a cabo la multiplicación cotidiana de panes y peces, viviendo y proclamando como principio de realización humana y social el amor entre todos los hombres, sin el cual todo progreso quedará nulo y dejará a unos sin pan, a otros sin dignidad y a todos profundamente insatisfechos.
  • En cada eucaristía renovamos la donación de Jesús, su lucha contra todo tipo de mal, de explotación, de injusticia, de mentira y su fidelidad a la verdad en el amor al Padre. Los bienes de la tierra no deben servir para acrecentar la discordia y la explotación sino para crear mayor fraternidad y comunión. La vida se nos ha dado no para acumular riquezas sino para hacernos hermanos.


 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Doy lo que me sobra o lo que los demás me piden?
  • ¿Doy automáticamente o dando me doy?
  • ¿Descubro el dar como expresión del amor?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA


 

Jesús, que seamos pan


 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL


 

Las palabras de Cristo son muy claras, pero debemos entenderlas como una realidad viviente, tal como Él las propuso. Cuando Él habla de hambre, no habla solamente del hambre de pan, sino de hambre de amor, hambre de ser comprendido, de ser querido.

Él experimentó lo que es ser rechazado porque vivió entre los suyos y los suyos no lo quisieron. Y El conoció lo que es estar solo, abandonado, y no tener a nadie suyo.

Esta hambre de hoy, que está rompiendo vidas en todo el mundo destruyendo hogares y naciones, habla de no tener hogar, no solamente un cuarto con techo, pero el anhelo de ser aceptado, de ser ratado con compasión, y que alguien abra nuestro corazón para recibir al que se sienta abandonado.


Madre Teresa, M.C.

 

PARA REZAR

 

El milagro de compartir

 

Si tanto os preocupa la gente

y la situación clama al cielo,

no me salgáis con peteneras

diciendo que son muchos y no llega,

que hay que despedirlos,

que no es tiempo de vacas gordas…

¡Dadles vosotros de comer!

 

¡Aquí hay cinco panes y dos peces!

Son los primeros del banquete.

Y tú, ¿qué es lo que tienes?

Vacía tu alforja

y, ligero, pregunta a tu compañero

si quiere poner también él lo que lleva.

 

Corred la voz.

Que se haga mesa fraterna;

que nadie guarde el pan de hoy para mañana.

Desprendeos, de lo que lleváis encima.

Tomad todo lo que llega.

Levantad los ojos al cielo

y bendecid al Dios de la vida

que tanto vela y vela.

Lo repartieron los que nada tenían.

Llegó para todos

y aún sobró para soñar utopías.

 

Días habrá en que tendréis que compartir

no lo de un día,

ni lo de una mochila,

ni lo que lleváis encima,

ni las sobras de la primavera,

sino lo mejor de vuestra cosecha,

y aun vuestra vida misma.

 

Gracias, Señor,

Por romper nuestras murallas

y enseñarnos a compartir

siguiendo tu palabra.

 

Ulibarri Fl.

 

Lunes XVII

26 de julio – Santos Joaquín y Ana, padres de la Virgen María

 

Lectura del libro del Eclesiástico    44, 1. 9-15

 

Elogiemos a los hombres ilustres, a los antepasados de nuestra raza. No sucede así con aquellos, los hombres de bien, cuyas obras de justicia no han sido olvidadas. Con su descendencia se perpetúa la rica herencia que procede de ellos.

Su descendencia fue fiel a las alianzas y también sus nietos, gracias a ellos. Su descendencia permanecerá para siempre, y su gloria no se extinguirá.

Sus cuerpos fueron sepultados en paz, y su nombre sobrevive a través de las generaciones. Los pueblos proclaman su sabiduría, y la asamblea anuncia su alabanza.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 131, 11. 13-14. 17-18 (R.: Lc 1, 32b)

 

R.    El Señor Dios le dará el trono de David, su padre.

 

El Señor hizo un juramento a David,

una firme promesa, de la que no se retractará:

«Yo pondré sobre tu trono

a uno de tus descendientes.» R.

 

Porque el Señor eligió a Sión,

y la deseó para que fuera su Morada.

«Este es mi Reposo para siempre;

aquí habitaré, porque lo he deseado. R.

 

Allí haré germinar el poder de David:

yo preparé una lámpara para mi Ungido.

Cubriré de vergüenza a sus enemigos,

y su insignia real florecerá sobre él.» R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    13, 16-17

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Felices, en cambio, los ojos de ustedes, porque ven; felices sus oídos, porque oyen. Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron; oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Ante la necesidad de dilucidar la cuestión de la ascendencia de María, Padres de la Iglesia oriental, como San Epifanio y San Juan Damasceno, tomaron de una vieja tradición en la que aparecen diversas noticias acerca de los abuelos maternos de Jesús. Por otra parte, el hecho de que tantas veces encontremos representaciones pictóricas y escultóricas alusivas a los primeros años de María, quien aparece reclinada en los brazos de su madre, Santa Ana, y a escenas de la vida pastoril de San Joaquín, a quien se presenta como padre de María, atestigua la popularidad y el cariño con que han gozado en el pueblo cristiano, San Joaquín y Santa Ana como padres de María y abuelos de Jesús.
  • La devoción a Santa Ana es más popular y más antigua que la de San Joaquín. Ya en el año 550, el 25 de julio el emperador Justiniano le dedicó una basílica a Santa Ana en Constantinopla. Desde entonces, las iglesias orientales celebraron su fiesta en esa fecha. Siglos más tarde, y sobre todo a raíz de las cruzadas, esta celebración se difundió en Occidente, pero la celebración se colocó el día 26. Finalmente, en 1584 la fiesta quedó fijada para toda la Iglesia, tanto en los países orientales como en los occidentales.
  • El culto de San Joaquín se introduce hacia el siglo XIV, época en la que también se populariza el culto de San José. Dos siglos más tarde se consolida la fiesta que se celebraba primero el 20 de marzo. En 1738 se trasladó al domingo siguiente al 15 de agosto (Asunción de la Virgen); y finalmente, a principios del siglo XX, el Papa Pío X la fijó en el día siguiente de la Asunción, el 16 de agosto. A raíz de la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II, en 1969, se unió la conmemoración de los padres de María en una única fiesta, la del 26 de julio.

***

  • Ante la ausencia de datos ciertos, el pasaje de Mateo, nos sirve como marco de reflexión para la celebración de la fiesta de san Joaquín y santa Ana. Jesús alaba y llama felices a los discípulos porque, no solamente ven y escuchan lo que todos ven y escuchan, sino porque, además, pueden descubrir el paso de Dios. A diferencia de las otras bienaventuranzas que encontramos en Mateo 5, en esta, no se hace mención alguna a la condición de contrariedad o desgracia actual de los futuros bienaventurados. La felicidad aquí, es ver y entender desde ahora mismo el proyecto de Jesús. Jesús afirma que la felicidad se encuentra en el hecho de poder verlo y de oír sus palabras, porque con Él, ha llegado el tiempo definitivo (cfr. He 1,1-2), de tal manera que, al poner la mirada en su persona, podemos hablar de un antes y un después.
  • Así, Dios se sirve de unos elementos humanos como preparación del nuevo tiempo: por el hecho de formar parte de nuestra historia, el Hijo de Dios necesita una madre, y ésta será María; la Virgen también necesita unos padres que fueron Joaquín y Ana. Ellos, sin saberlo, serán los abuelos del Mesías.
  • La felicidad es haber descubierto la perla de gran valor. “El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas, que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra…” (Mt 13, 44-45). Así, pues, a semejanza de un tesoro o de una perla de gran valor, el Reino de Dios -el Reino de los cielos – se encontraba escondido en aquella casa de Nazaret, en la que María, hija de Joaquín y Ana, se preparaba al momento de la Anunciación.
  • …”Nosotros, cuando meditamos sobre el acontecimiento de la Anunciación en la plegaria del “Ángelus Domini”, pedimos que el Reino de Dios -el Reino de los cielos- esté también escondido en nuestros corazones, en nuestras familias, en todo el campo de nuestra vida, a fin de que no se malgaste este tesoro, no se pierda esta perla de tanto valor, no se pierda por ningún motivo, ya que, “¿qué aprovecha al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?” …(San Juan Pablo II 1981)
  • Por todo esto, San Juan Damasceno felicita a los santos esposos con estas palabras: « ¡Oh matrimonio feliz de Joaquín y Ana, limpio en verdad de toda culpa! Seréis conocidos por el fruto de vuestras entrañas». Qué felicidad para los padres que tienen la suerte de tener unos hijos que pueden admirar su fidelidad y agradecer su comportamiento generoso, por el cual recibieron su existencia humana y cristiana. Pero también qué felicidad para los hijos que tienen la suerte de conocer más y mejor a Jesucristo, puesto que han recibido de sus respectivos padres la formación cristiana, con el ejemplo de vida y de oración familiar.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Le damos valor a los gestos cotidianos en los que Dios nos manifiesta su proyecto de amor?
  • ¿Buscamos a Dios en lo sencillo de la vida?
  • ¿Le damos valor a nuestra familia y a nuestra historia?

     

PARA REZAR

 

Señor, Dios de nuestros padres,

que concediste a san Joaquín y a santa Ana

el privilegio de tener como hija a María,

la madre del Señor, concédenos,

por la intercesión de estos dos santos,

la salvación que has prometido a tu pueblo.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

 

Martes XVII

 

¡El que tenga oídos, que oiga!

 

Lectura del libro del Éxodo     33, 7-11, 34, 5b-9. 28

 

Moisés tomó la Carpa, la instaló fuera del campamento, a una cierta distancia, y la llamó Carpa del Encuentro. Así, todo el que tenía que consultar al Señor debía dirigirse a la Carpa del Encuentro, que estaba fuera del campamento.

Siempre que Moisés se dirigía hacia la Carpa, todo el pueblo se levantaba, se apostaba a la entrada de su propia carpa y seguía con la mirada a Moisés hasta que él entraba en ella. Cuando Moisés entraba, la columna de nube bajaba y se detenía a la entrada de la Carpa del Encuentro, mientras el Señor conversaba con Moisés. Al ver la columna de nube, todo el pueblo se levantaba, y luego cada uno se postraba a la entrada de su propia carpa. El Señor conversaba con Moisés cara a cara, como lo hace un hombre con su amigo. Después Moisés regresaba al campamento, pero Josué -hijo de Nun, su joven ayudante- no se apartaba del interior de la Carpa.

El Señor descendió permaneció allí, junto a él. Moisés invocó el nombre del Señor.

El Señor pasó delante de él y exclamó: «El Señor es un Dios compasivo y bondadoso, lento para enojarse, y pródigo en amor y fidelidad. El mantiene su amor a lo largo de mil generaciones y perdona la culpa, la rebeldía y el pecado; sin embargo, no los deja impunes, sino que castiga la culpa de los padres en los hijos y en los nietos, hasta la tercera y cuarta generación.»

Moisés cayó de rodillas y se postró, diciendo: «Si realmente me has brindado tu amistad, dígnate, Señor, ir en medio de nosotros. Es verdad que este es un pueblo obstinado, pero perdona nuestra culpa y nuestro pecado, y conviértenos en tu herencia.»

Moisés estuvo allí con el Señor cuarenta días y cuarenta noches, sin comer ni beber. Y escribió sobre las tablas las palabras de la alianza, es decir, los diez Mandamientos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO        Sal 102, 6-13

 

R.    El Señor es bondadoso y compasivo.

 

El Señor hace obras de justicia

y otorga el derecho a los oprimidos;

él mostró sus caminos a Moisés

y sus proezas al pueblo de Israel. R.

 

El Señor es bondadoso y compasivo,

lento para enojarse y de gran misericordia;

no acusa de manera inapelable

ni guarda rencor eternamente. R.

 

No nos trata según nuestros pecados

ni nos paga conforme a nuestras culpas.

Cuanto se alza el cielo sobre la tierra,

así de inmenso es su amor por los que lo temen. R.

 

Cuanto dista el oriente del occidente,

así aparta de nosotros nuestros pecados.

Como un padre cariñoso con sus hijos,

así es cariñoso el Señor con sus fieles. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo     13, 36-43

 

Dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: «Explícanos la parábola de la cizaña en el campo.»

El les respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno, y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles.

Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre.

¡El que tenga oídos, que oiga!»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Este capítulo sigue inmediatamente a la escena del “becerro de oro”. La infidelidad del pueblo ha creado una situación muy delicada y llena de tensiones. Dios ya no está en medio del pueblo. El campamento ya no puede ser el lugar del encuentro de Yahvé con su pueblo. Moisés, el mediador, ha abandonado el campamento.
  • El pueblo tiene una conciencia muy exacta de esta situación. Moisés tomó la tienda y la plantó para él a cierta distancia del campamento. La llamó “Tienda del Encuentro”. De modo que todos los que tenían que consultar al Señor, salían hacia la Tienda del Encuentro.
  • En cuanto entraba Moisés en la Tienda, bajaba la columna de nube y se detenía a la puerta de la Tienda, mientras el Señor hablaba con Moisés cara a cara, como habla un hombre con otro hombre. Esas expresiones quieren hacernos comprender qué Moisés, era un hombre de oración, el «confidente de Dios», en cuya intimidad vivía como un amigo con su amigo.
  • Moisés es el hombre de acción, comprometido al servicio de los hombres, que alimenta su compromiso en la contemplación. Por eso puede hacer íntimamente suyos los criterios de Dios, y sus comportamientos llenos de amor salvador.
  • Cuando Moisés se dirige a la Tienda de Reunión, nuevo lugar de su encuentro con Dios, el pueblo lo sigue con la mirada. Es la expresión de la nostalgia de Dios. Cuando Moisés se entrevista con Dios dentro de la tienda, todo el pueblo se alza y se postra de lejos, en actitud de arrepentimiento. Moisés estuvo con el Señor cuarenta días y cuarenta noches sin comer ni beber intercediendo por su pueblo.
  • Más tarde, Yahvé será quien saldrá al encuentro del pueblo, y volverá a marchar con él, gracias a la iniciativa de Dios y bajo el signo mediador de Moisés.

***

  • Este pasaje no es una explicación de la parábola, sino que es una repetición de la parábola con explicaciones más detalladas para acentuar su contenido.
  • Jesús nos muestra cómo las opciones humanas pueden estar a favor del proyecto de vida, o en favor del proyecto de muerte. La novedad principal de estos versículos respecto a la parábola, es que la buena semilla no es el Reino mismo, ni el mensaje; sino los que han hecho suyo el mensaje de Jesús. Son “hijos del Reino” los que asumen el programa de las bienaventuranzas.
  • Frente a éstos, que trabajan por la paz, se comprometen con la justicia y colaboran en la obra de salvación a pesar de las incomprensiones, aparecen otros, sus enemigos, «los cómplices del Maligno»: los partidarios del poder, el prestigio y la riqueza a cualquier precio. El que hace surgir en el mundo la oposición al programa de Jesús, es «el diablo». La victoria del reinado de Dios no es, pues, inmediata; encuentra una constante lucha.
  • El Reino de Dios ya está activamente presente en el mundo, pero su manifestación definitiva como Reino del Padre para los justos, sólo sucederá “al fin de esta edad”. Sólo al final, quedará revelada la verdad del camino. Mientras tanto, hay que esperar. Esta espera no es un cruzar los brazos frente al mal y a la injusticia presente, y evadirse ante las dificultades. Vivir desde el amor concreto, compasivo y misericordioso es estar anticipando el final. Aquellos que se han comprometido con el reino, haciéndose discípulos en la escuela de Jesús, pueden distinguir el trigo de la cizaña, el bien del mal. La queja, el desánimo, la venganza nos ciegan para ver la realidad con los ojos de Dios, y obrar como hijos del reino del Hijo del Hombre.
  • Permanecer en el campo, es una invitación a cada “hijo de Dios” a vivir como “hijo del Reino”: a tomar en serio el llamado, a ser discípulos, ya que todo lo que no esté de acuerdo con el Reino, será descartado en ese momento del futuro.
  • La presencia de Jesús delata la iniquidad, y el discípulo es conducido a optar y vivir como “hijo del Reino”, o como “hijo del Maligno”.
  • Hoy nos encontramos en la misma tensión que desafiaba a los contemporáneos de Jesús. De esta decisión presente depende nuestra realización plena y el avance del Reino.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Acepto en mi vida la presencia del mal?

  • ¿Me impaciento al no ver cambios?

  • ¿Busco solucionar las cosas a mi manera?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Dame paciencia y esperanza

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Se dice: o bien Dios puede impedir el mal y entonces no es bueno porque no lo hace; o bien Dios no puede impedir el mal y entonces no es omnipotente. En ambos casos le falta a Dios un atributo esencial: o la bondad o la omnipotencia. La realidad nos advierte que no nos es lícito volcar en Dios (o sólo en Dios) nuestras responsabilidades. Hablo, como es natural, del Dios cristiano. Un Dios en cuyo plan, lo sabemos, era prioritaria la libertad para sus criaturas. No quiso un “lager” (campo de concentración) para reclusos ni una ruda guardería para eternos niños, sino un mundo poblado de hijos responsables. Libres, por tanto, de elegir entre el bien y el mal. Libres de comportarse como santos o como bribones. Su «ocultación», la discreción del claroscuro en que se ha envuelto a sí mismo y en que ha envuelto su Ley, su negativa a comportarse como un gendarme, son valores fuera de duda. En consecuencia, tienen un coste: a veces terrible.

Somos cristianos —y no podremos ser otra cosa— porque logramos creer sólo en el Dios que se manifestó en aquel judío de Galilea. Sólo este tipo de omnipotencia en el fracaso y en el sufrimiento escapa a la pregunta sobre la presencia invencible del mal, que, mucho antes de ser un elegante problema para la filosofía, es un drama para nosotros, hombres de carne y hueso.

Es un hecho objetivo que sólo el Dios de Jesús, el Dios en quien cree el cristiano, es el único que no puede ser implicado en la blasfemia del hombre por la marea de dolor que asciende a menudo y le ahoga. «No hay otra respuesta radical y definitiva al problema del mal que la cruz de Jesús, en la cual sufrió Dios el mal supremo, y lo hizo de manera triunfal, porque lo padeció hasta el final. Esta respuesta elimina el escándalo de un Dios tirano que se complace en los sufrimientos de sus criaturas, proponiendo, sin embargo, un escándalo aún mayor”…

 

Jacques Natanson- V. Messori – M. Brambilla, Alguna razón para creer, Milán 1997.

 

PARA REZAR

 

Oración a Jesús de san Francisco

 

Alto y glorioso Dios:
ilumina las tinieblas de mi corazón,
dame una fe recta,
esperanza cierta,
caridad perfecta
y humildad profunda.

Dame, Señor,
comprensión y discernimiento
para cumplir
tu verdadera y santa voluntad.
Amén.

 

Miércoles XVII

 

La enorme pequeñez del Reino

 

 

Lectura del libro del Éxodo 34, 29-35

 

Cuando Moisés bajó de la montaña del Sinaí, trayendo en sus manos las dos tablas del Testimonio, no sabía que su rostro se había vuelto radiante porque había hablado con el Señor. Al verlo, Aarón y todos los israelitas advirtieron que su rostro resplandecía, y tuvieron miedo de acercarse a él. Pero Moisés los llamó; entonces se acercaron Aarón y todos los jefes de la comunidad, y él les habló. Después se acercaron también todos los israelitas, y él les transmitió las órdenes que el Señor le había dado en la montaña del Sinaí.

Cuando Moisés terminó de hablarles, se cubrió el rostro con un velo. Y siempre que iba a presentarse delante del Señor para conversar con él, se quitaba el velo hasta que salía de la Carpa. Al salir, comunicaba a los israelitas lo que el Señor le había ordenado, y los israelitas veían que su rostro estaba radiante. Después Moisés volvía a poner el velo sobre su rostro, hasta que entraba de nuevo a conversar con el Señor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 98, 5-7. 9

 

R. Santo eres, Señor, Dios nuestro.

 

Glorifiquen al Señor, nuestro Dios,

adórenlo ante el estrado de sus pies.

¡Santo es el Señor! R.

 

Moisés y Aarón, entre sus sacerdotes,

y Samuel, entre los que invocaban su Nombre,

clamaban al Señor y él les respondía. R.

 

Dios les hablaba desde la columna de nube;

ellos observaban sus mandamientos

y los preceptos que les había dado. R.

 

Glorifiquen al Señor, nuestro Dios,

y adórenlo en su santa Montaña:

el Señor, nuestro Dios, es santo. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    13, 44-46

 

Jesús dijo a la multitud:

«El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.

El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La “montaña alta”, en la Biblia, es lugar de proximidad con Dios, lugar donde Dios se revela. Es en la montaña donde se producen los contactos más significativos entre Dios y la humanidad.
  • La montaña es un símbolo que ha sido significativo para los hombres de la Biblia. Está cerca del cielo, confundiéndose con la misma luz y participando del aire más puro. Subir a la montaña es una imagen que nos habla de la superación, la constancia, la liberación de la pesadumbre del llano. Desde allí todo se contempla con otra perspectiva: el hombre se siente más dominador. Lo alto, la cumbre, la cima más allá de la cual no hay otra, un horizonte sin barreras, el final de lo tangible… Es lugar de proximidad con Dios, lugar donde Dios se revela. Es en la montaña donde se producen los contactos más significativos entre Dios y la humanidad.
  • El gran acto de la fe de Abraham y el cumplimiento de la promesa por parte de Dios, se realizan también en la montaña. La nube garantizaba todas las intervenciones divinas
  • Moisés pasó cuarenta días en oración y ayuno, con Dios como único interlocutor. Moisés bajó de la montaña del Sinaí, con las dos tablas de la Ley en sus manos, su rostro «irradiaba» luz por haber estado con el Señor. El resplandor de su rostro se presenta ante el pueblo como un signo evidente que el contacto y diálogo con Dios lleva al hombre a una transformación total para que de ese modo, se comprometan en la transformación de la realidad en que viven.
  • Moisés llama a Aarón y todos los jefes de la comunidad y les dirige la palabra. Luego se acercan todos los hijos de Israel y les transmite las órdenes del Señor que había recibido en la montaña.
  • Moisés no abandona nunca su función de mediador, es el que intercede ante Dios por su pueblo y le comunica a éste la palabra de Dios. Es un hombre de Dios y un hombre del pueblo, no sin dolor, siempre cercano a los dos.

***

  • Dos parábolas más, muy breves, y ambas coincidentes en su intención: nos muestran la actitud de quienes descubren el valor del Reino y por eso son capaces de dejarlo todo.
  • En la primera el Reino no es algo obvio. Es un tesoro que está escondido y llena de alegría a quien lo encuentra. Se nos presenta la realidad de aquellos que sin buscarlo se encuentran con Jesús y su Palabra y descubren su valor. La alegría los desborda porque no esperaban nada y sin embargo, Dios ha salido a su encuentro. Su existencia a partir de ese momento tendrá una nueva luz, un nuevo sentido. Esto es como una verdadera fortuna por la cual es necesario dejarlo todo.
  • El segundo ejemplo es el de un comerciante que busca perlas finas hasta que encuentra la de gran valor. Este es el caso de aquellas personas que están buscando algo que dé significado y valor a su vida. Cuando reconocen la belleza, la importancia y la trascendencia del mensaje del reino hallan lo que estaban buscando. Han encontrado algo que transforma su existencia. Toda su vida ha sido como un camino que los ha conducido al encuentro de su verdad más profunda y su realización más plena.
  • En las parábolas de Jesús el reinado de Dios es siempre un acontecimiento, y nunca una cosa. Por eso Jesús dice: “es como” un tesoro, una perla o una red. Lo importante es lo que le sucede al ama de casa, al labrador, al comerciante de perlas finas. Jesús en todas las parábolas, nos presenta la realidad del reino desde la perspectiva de alguien que se compromete decididamente en una dinámica y comienza a vivir una vida nueva.
  • Entrar en el reino de Dios es tomar parte en la historia de salvación. El reino es gracia de Dios. El tesoro escondido no lo produce el campo con el esfuerzo del labrador y la perla fina vale por sí misma. La vida del reino es una vida nueva, insospechada, más allá de todos nuestros méritos y trabajos, que no podemos producir, que sólo podemos encontrar y recibir.
  • El reino es absoluta y verdaderamente gratuito. De ahí la gran alegría del que lo encuentra. Es lo que no se puede comprar ni producir, lo que no tiene precio, pero sí valor. Vale y todo es nada en su comparación.
  • El verdadero tesoro del hombre no es cualquier cosa, sino el mismo Dios. Escondido en nuestro mundo, perdido entre los pobres, cubierto por la carne de Jesús de Nazaret, está el tesoro del hombre. Es ahí donde Dios se ofrece a los que le buscan. Dios mismo se deja encontrar en el hombre y para el hombre, aquí en medio de nosotros. Y lo que nos mueve al amor. No es una cosa; el reino es el acontecimiento de Jesucristo que nos muestra que la vida se realiza y se plenifica en el amor. Es lo que no se puede comprar ni vender pero que da valor a todo lo que toca.
  • Jesús al final nos habla de un letrado o maestro de la ley que se hace discípulo del Reino de Dios. Alguien que sabe juntar lo bueno y valioso de lo antiguo con lo bueno y valioso de lo nuevo. Es la verdadera sabiduría saber conservar de lo antiguo todo aquello que merece ser conservado y, al mismo tiempo, estar abiertos a recibir toda novedad buena. Es una actitud que Jesús quiere para sus discípulos.

 

PARA DISCERNIR

 

•    ¿Dónde están ocultos mis tesoros?

•    ¿Por qué cosas arriesgo lo que tengo?

•    ¿Cuál es la escala de valor en mi vida?

 

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Que busque tu Reino Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Las parábolas del tesoro y de la perla

 

… La semejanza que puede haber entre la parábola del grano de mostaza y la levadura se encuentra entre la del tesoro y la perla: las dos significan que es necesario elegir el mensaje evangélico a otra cosa… En efecto, el Evangelio se desarrolla como el grano de mostaza, impone su fuerza como la levadura; como la perla, es de un precio elevado; en fin, como un tesoro, otorga los más preciosos beneficios.

A este propósito, conviene saber no solo que es necesario desprenderse de todo para acogerle Evangelio, más aún es necesario hacerlo con alegría… Observa cuan inadvertido pasa la predicación del Evangelio en el mundo, del mismo modo, el mundo no ve los numerosos bienes que tiene en recompensa… Dos condiciones son pues necesarias: la renuncia de los bienes del mundo y un firme valor. Se trata, en efecto, «de un comerciante en busca de perlas finas» que «habiendo encontrado una de gran valor va y vende todo lo que tiene» para comprarla. La verdad es una, no se divide. Lo mismo que el poseedor de la perla conoce su riqueza, en el momento que la tiene en sus manos, por la pequeñez de la perla, los ayudantes no tienen duda, cuando lo saben, lo mismo estos que son instruidos por el Evangelio conocen su felicidad, los infieles, ignoran este tesoro, sin tener idea alguna de nuestra riqueza…

 

San Juan Crisóstomo (c.345- 407), presbítero en Antioquia, obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia – Homilía sobre San Mateo 47,2

 

PARA REZAR

 

Mi fuerza y mi fracaso

eres tú.

Mi herencia y mi pobreza.

Tú, mi justicia, Jesús.

Mi guerra, y mi paz.

¡Mi libre libertad!

Mi muerte y mi vida.

Tú. Palabra de mis gritos,

silencio de mi espera,

testigo de mis sueños,

¡Cruz de mi cruz!

Causa de mi amargura,

perdón de mi egoísmo,

crimen de mi proceso,

juez de mi pobre llanto,

razón de mi esperanza,

¡Tú! Mi tierra prometida

eres tú…

La Pascua de mi Pascua,

¡nuestra gloria por siempre,

Señor Jesús!

 

Jueves XVII

Santa Marta (M.O)

 

Creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios

 

Lectura de la primera carta

del Apóstol San Juan 1 Jn. 4, 7-16

 

Queridos hermanos:

Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación para nuestros pecados.

Queridos hermanos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo.

Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 33, 2-11

 

  1. Bendigo al Señor en todo momento

 

Bendigo al Señor en todo momento,

su alabanza está siempre en mi boca;

mi alma se gloría en el Señor:

que los humildes lo escuchen y se alegren. R.

 

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,

ensalcemos juntos su nombre.

Yo consulté al Señor, y me respondió,

me libró de todas mis ansias. R.

 

Contempladlo, y quedaréis radiantes,

vuestro rostro no se avergonzará.

Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha

y lo salva de sus angustias. R.

 

El ángel del Señor acampa

en torno a sus fieles y los protege.

Gustad y ved qué bueno es el Señor,

dichoso el que se acoge a él. R:

 

Todos sus santos, temed al Señor,

porque nada les falta a los que le temen;

los ricos empobrecen y pasan hambre,

los que buscan al Señor no carecen de nada. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan 11,19-27

 

En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María, para darles el pésame por su hermano. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa.

Y dijo Marta a Jesús:

“Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.” Jesús le dijo: “Tu hermano resucitará.” Marta respondió: “Sé que resucitará en la resurrección del último día.”

Jesús le dice:

“Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?”

Ella le contestó:

“Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.”

 

Palabra del Señor.

 

O bien:

Lucas 10,38-42

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La memoria litúrgica de Santa Marta, la hermana de Lázaro y María, nos llega del siglo XIII, cuando los franciscanos, custodios de los Santos Lugares de Tierra Santa, la introdujeron en el calendario de la iglesia.
  • La primera lectura, de la 1a carta de Juan, nos presenta la preeminencia del amor en la vida del cristiano. Esto es lo que han descubierto y encarnado los santos de modo admirable: Dios nos amó primero y nos redimió por la sangre de su Hijo, por eso todo “el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios”.

***

  • El evangelio, tomado del capítulo 11 de san Juan, nos presenta el momento en que Marta encuentra a Jesús que, con sus discípulos, se acerca a la aldea en donde hace poco había muerto su amigo Lázaro. Jesús llega y Marta sale a su encuentro. Mientras tanto María permanece en la casa, la muerte de su hermano la reduce a la inactividad. La idea de la muerte como final, paraliza a la comunidad y la hace permanecer en el ambiente del dolor.
  • El diálogo entre Jesús y Marta está centrado en la idea de la resurrección de los muertos. Muchos judíos, entre ellos los saduceos, consideraban la resurrección de los muertos contraria a las más antiguas y veneradas tradiciones, sin embargo los fariseos, y el sector más piadoso del pueblo, consideraban que Dios la había prometido a los justos, antes del juicio final, para poder darles el premio merecido por sus obras.
  • Jesús llega a Betania y la frase de Marta muestra su pena y pone de manifiesto un reproche: el dolor de la muerte de Lázaro podía haberse evitado si el maestro hubiera llegado a tiempo. Esperaba una curación milagrosa, que sin lugar a dudas duraría un tiempo, sin darse cuenta de que la vida que Jesús vino a comunicar, ha curado de raíz la esclavitud de la muerte a la que el hombre estaba sometido.
  • Pero, por otro lado expresa su confianza en Jesús al decirle que todo lo que pida al Padre se lo concederá. Jesús responde a Marta devolviéndole la esperanza: la muerte de su hermano no es definitiva y le afirma que Lázaro resucitará. Marta interpreta las palabras de Jesús según la creencia farisea y popular, y le responde que sabe que resucitará al final de los tiempos. Marta no se resigna a la desaparición de su hermano y Jesús le revela que Él es la resurrección y la vida; y que todo el que cree en Él, aunque haya muerto vivirá. La vida que Él comunica, al encontrarse con la muerte, la supera.
  • Jesús no viene a prolongar la vida física que el hombre posee, suprimiendo o retrasando indefinidamente la muerte; viene a comunicar la vida que Él mismo posee y de la que dispone. Marta responde realizando una confesión de fe cristiana en Jesús como el Mesías, el Ungido, el Consagrado por Dios con el Espíritu, el Hijo de Dios, la presencia del Padre entre los hombres.
  • Para que la realidad de vida definitiva que es Jesús llegue al hombre, es imprescindible la adhesión a Él, el acto incondicional de fe. Aceptar su vida y su muerte como camino para la propia vida. A esta adhesión, responde Él con el don del Espíritu, que nos regala un nuevo nacimiento a una vida nueva que la muerte no frena.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Manifiesto con la confianza de Marta el sentir de mi corazón a Jesús?
  • ¿Vivo dando testimonio de una esperanza grande en la eternidad?
  • ¿A qué conversión me invita el Evangelio de este día?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Creo Señor, Tú eres el Hijo de Dios

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Una mujer llamada Marta lo recibió en su casa

 

…”En la eternidad todos estaremos sentados a la mesa. Yo no me atrevería a decirlo si no fuera porque el mismo Señor lo promete. Promete una gran recompensa a sus servidores porque les dice: «Los hará sentar a la mesa y uno a uno los irá sirviendo» (Lc 12,37)… Grande es, pues, la promesa y dichoso su cumplimiento. Actuemos de manera tal que lo merezcamos; que podamos ser
ayudados de manera que alcancemos este lugar en el que el Señor nos servirá a la mesa.

¿Qué será esta cena si no un descanso? Y ¿qué quiere decir «Él nos servirá» sino que nos saciará? ¿De qué alimento y de qué bebida? Seguramente de la misma verdad… ¿No crees que Dios te puede alimentar así, siendo así que de esta misma manera tu ojo se sacia de luz? Que sean muchos los que vean la luz ya que brilla con abundancia; aunque la vean pocos ella brilla con la misma intensidad. Esparce consuelo, pero no puede faltar; se la usa sin que ella disminuya… ¿Por qué todavía no lo entendéis? Porque estáis ocupados en muchas cosas. El trabajo de Marta os tiene ocupados; más aún: nos ocupa a todos. Porque ¿quién está dispensado de este trabajo de asistencia?…

Por eso, amados míos, os ruego y exhorto…: esta vida, deseémosla todos juntos. Vayamos todos juntos, corriendo, hacia ella para, al llegar, permanecer en ella. Llega la hora y ésta no tendrá fin cuando el Señor nos hará sentar a la mesa para servirnos. ¿Qué nos servirá sino es él mismo? ¿Por qué buscar qué vamos a comer? –es el mismo Señor… «Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor… (Sl 27,4)—No queramos, pues, el sabor de las cosas carnales…: éstas pasarán. Si quieres hacer el oficio de Marta ocupándote en ellas, que sea con moderación y misericordia… El trabajo pasa, el descanso vendrá, pero no se llega al descanso si no es a través del trabajo. La nave acaba su misión, se llega a la patria, pero no se llega a la patria si no es por la nave. Pero estoy seguro que no vamos a naufragar, porque somos llevados sobre el madero de la cruz.

 

San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte), y doctor de la Iglesia

Sermón 104.

 

PARA REZAR

 

Señor Jesús

 

Mi fuerza y mi fracaso
eres tú.
Mi herencia y mi pobreza.
Tú, mi justicia, Jesús.
Mi guerra, y mi paz.
¡Mi libre libertad!
Mi muerte y mi vida.
Tú. Palabra de mis gritos,
silencio de mi espera,
testigo de mis sueños,
¡Cruz de mi cruz!
Causa de mi amargura,
perdón de mi egoísmo,
crimen de mi proceso,
juez de mi pobre llanto,
razón de mi esperanza,
¡Tú! Mi tierra prometida
eres tú…
La Pascua de mi Pascua,
¡nuestra gloria por siempre,
Señor Jesús!

 

Viernes XVII

 

No pudo hacer muchos milagros por su falta de fe

 

Lectura del libro del Levítico    23, 1. 4-11. 15-16. 27. 34b-37

 

El Señor dijo a Moisés:

«Las fiestas del Señor, las asambleas litúrgicas que ustedes convocarán a su debido tiempo, son las siguientes: En el primer mes, el día catorce, al ponerse el sol, se celebrará la Pascua del Señor, y el quince de ese mismo mes tendrá lugar la fiesta de los Acimos en honor del Señor. Durante siete días comerán panes sin levadura. El primer día tendrán una asamblea litúrgica y no harán ningún trabajo servil. Durante siete días ofrecerán una ofrenda que se quema para el Señor. El séptimo día habrá una asamblea litúrgica y ustedes no harán ningún trabajo servil.»

El Señor dijo Moisés: «Habla en estos términos a los israelitas: Cuando entren en la tierra que yo les doy y cuando recojan la cosecha, entregarán al sacerdote la primera gavilla. El día siguiente al sábado, él la ofrecerá al Señor con el gesto de presentación, para que les sea aceptada;

También contarán siete semanas, a partir del día en que entreguen la gavilla ofrecida con el gesto de presentación, o sea a partir del día siguiente al sábado. Las semanas deberán ser completas. Por eso tendrán que contar hasta el día siguiente al séptimo sábado: cincuenta días en total. Entonces ofrecerán al Señor una ofrenda de grano nuevo.

Además, el décimo día de ese séptimo mes, será el día de la Expiación. Habrá una asamblea litúrgica, observarán el ayuno y presentarán una ofrenda que se quema para el Señor.

Además, el día quince de este séptimo mes se celebrará la fiesta de las Chozas en honor del Señor, durante siete días. El primer día habrá una asamblea litúrgica, y ustedes no harán ningún trabajo servil. Durante siete días presentarán una ofrenda que se quema para el Señor. Al octavo día, celebrarán una asamblea litúrgica y presentarán una ofrenda que se quema para el Señor: es una asamblea solemne y ustedes no harán ningún trabajo.

Estas son las fiestas del Señor, en las que ustedes convocarán las asambleas litúrgicas y presentarán ofrendas que se queman para el Señor -holocaustos, oblaciones, sacrificios y libaciones, según corresponda a cada día-.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 80, 3-6b. 10-11b

 

R.    ¡Canten con júbilo al Señor, nuestra fuerza!

 

Entonen un canto, toquen el tambor,

y la cítara armoniosa, junto con el arpa.

Toquen la trompeta al salir la luna nueva,

y el día de luna llena, el día de nuestra fiesta. R.

 

Porque esta es una ley para Israel,

un precepto del Dios de Jacob:

él se la impuso como norma a José,

cuando salió de la tierra de Egipto. R.

 

No tendrás ningún Dios extraño,

no adorarás a ningún dios extranjero:

yo, el Señor, soy tu Dios,

que te hice subir de la tierra de Egipto. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo     13, 54-58

 

Al llegar a su pueblo, se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados.

« ¿De dónde le vienen, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros? ¿No es este el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?»

Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Entonces les dijo: «Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia.»

Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El libro del Levítico tiene un carácter legislativo en cuanto que reglamenta los usos litúrgicos tales como el ritual de los sacrificios, el ceremonial de investidura de los sacerdotes, las reglas relativas a las impurezas legales, el calendario litúrgico, las fórmulas de bendiciones y de maldiciones.
  • La página que nos presenta hoy la liturgia es el resumen del calendario judío; las solemnidades del Señor, las reuniones sagradas en las que el pueblo sería convocado, las fechas señaladas.
  • El mes primero, el día catorce del mes será la Pascua, fiesta de los panes sin levadura. Fiesta de la primera gavilla de la cosecha. Dios le pide al hombre la ofrenda de su trabajo.
  • Cincuenta días después se conmemoraba el don de la Ley en el Sinaí, en la tempestad y el fuego.
  • El día décimo del séptimo mes la fiesta del Kipur, del «gran perdón» de Dios a los pecadores.
  • El día quince de ese séptimo mes, se celebra durante siete días la fiesta de las Tiendas en honor del Señor.
  • El pueblo que durante cuarenta años había vivido semi-nómada, respondiendo a las indicaciones del Señor, ahora, que se encuentra en la Tierra Prometida de forma estable, necesita no perder la espiritualidad del Éxodo. Por eso en la fiesta de los Tabernáculos, el pueblo elegido volvía a tomar cada año sus tiendas, y se sumergía en la espiritualidad del desierto que había tenido tanta importancia en el itinerario espiritual querido por Dios.

***

  • Los prodigios y signos de Jesús son manifestación de la fuerza y el poder del Reino presente y operante en medio de los hombres. Los milagros que realizó sólo exigían la incondicional respuesta de la fe en el Dios de la vida. Esta fe consiste en reconocer que Dios puede actuar por encima de cualquier condicionamiento social, cultural, económico o religioso.
  • Y paradójicamente, entre los suyos no encontró esa respuesta gozosa. Se les hacía muy duro a los hombres de su pueblo, aceptar que la salvación pudiera venir desde uno que compartía su misma condición social, de aquel hombre de pueblo que había crecido con ellos y que ahora recorría todo el país anunciando la buena nueva.
  • Esperaban un desconocido, llegando en esplendor y gloria, cubierto de riqueza y poderío. No dieron crédito a las Escrituras, en su mensaje más profundo y, por eso, no reconocieron en el hijo del carpintero y de María, al Mesías poderoso en obra y palabras. Jesús conocía bien a aquellos que se escandalizaban de Él.
  • Jesús constata a través de su propia experiencia, la verdad del dicho proverbial que reza: “Nadie es profeta en su tierra”. Los milagros suponen la fe, que es lo único que permite comprender su verdadero significado, por eso la incredulidad de los habitantes de Nazaret, se convierte en un impedimento para que Jesús pueda hacerlos. Eran parientes, amigos, vecinos a quienes apreciaba, pero justamente a ellos no les podrá hacer llegar su mensaje de salvación.
  • Por la fe acogemos y nos adherimos totalmente a la persona de Jesús. No se puede aceptar a Jesús en parte, sólo en aquellos aspectos que nos resultan comprensibles y no nos incomodan. Jesús es la revelación total y definitiva de la Palabra de Dios. Desde que nació la Iglesia no han faltado nunca hombres y mujeres que con su vida, testimonio, escritos y predicación han animado a sus contemporáneos, a vivir la hermosura y grandeza del Evangelio. También hoy están presentes entre nosotros, y podemos ser nosotros los que hagamos presente este evangelio en medio de nuestros hermanos.
  • «Los de Nazaret se admiran de Él, pero esta admiración no les lleva a creer, sino a sentir envidia, es como si dijeran: ‘¿Por qué Él y no yo?’» San Juan Crisóstomo.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Me condicionan los prejuicios en mi opinión acerca de los otros?
  • ¿Soy libre para aceptar las ideas de los demás?
  • ¿De quiénes acepto con más facilidad testimonio?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Señor, que pueda abrirme a los demás

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”¿Decir en veinte renglones quién es Jesucristo? Para los cristianos, Jesús es Dios. -Aunque no para todos: la divinidad de Cristo ha dividido desde siempre a la cristiandad. – Pocos dogmas como éste han sido defendidos o combatidos con tanta fogosidad. – La imagen de Cristo se refleja siempre en la conciencia de cada uno según sus propios conocimientos.

Para los judíos, durante los siglos de su exilio, el Crucificado ha sido también el Crucificador. En nombre de Cristo se han promulgado leyes antisemitas, en nombre de Cristo ha sido discriminado, perseguido, expulsado, asesinado con excesiva frecuencia Israel a ruegos de muchas Inquisiciones. Jesús: un vínculo de unión entre Israel y los gentiles, que une y separa en igual medida. Justo, sabio, profeta: un «loco» entre los «locos» de Israel, en la medida en que toda verdadera profecía confina con la locura que condena nuestra sensatez. Un judío «central», decía Martin Buber. Un judío único, como todos y cada uno podemos constatar. Único por su esplendor y por la contradicción que ha introducido –como una levadura– en el corazón de las naciones. Un misterio –así prefieren definirlo los teólogos cristianos, a los que responden con el silencio los teólogos judíos–. Pero veinte líneas son incluso demasiadas para hablar de un misterio. O bien, en ese caso, es que el que lo intenta no sabe de lo que está hablando”…

 

André Chouraqui, en A.-M. Carré – Para ti, quién es Jesucristo.

 

PARA REZAR

 

Él vino para esto

 

Si queremos luz
Él vino para iluminarnos.
Si queremos fuerza para resistir
Él vino para fortalecernos.
Si queremos el perdón,
Él vino precisamente para perdonarnos.
Si queremos el don del amor,
para esto se hizo niño
y quiso presentarse a nosotros
pobre y humilde,
para apartar de nosotros
todo temor.

San Alfonso María de Ligorio

 

Sábado XVII

 

El Señor me ha enviado a decir estas palabras

 

Lectura del libro del Levítico    25, 1. 8-17

 

El Señor dijo a Moisés sobre la montaña del Sinaí:

«Deberás contar siete semanas de años -siete veces siete años- de manera que el período de las siete semanas de años sume un total de cuarenta y nueve años. Entonces harás resonar un fuerte toque de trompeta: el día diez del séptimo mes -el día de la Expiación- ustedes harán sonar la trompeta en todo el país. Así santificarán el quincuagésimo año, y proclamarán una liberación para todos los habitantes del país. Este será para ustedes un jubileo: cada uno recobrará su propiedad y regresará a su familia. Este quincuagésimo año será para ustedes un júbilo: no sembrarán ni segarán lo que vuelva a brotar de la última cosecha, ni vendimiarán la viña que haya quedado sin podar; porque es un jubileo, será sagrado para ustedes. Sólo podrán comer lo que el campo produzca por sí mismo.

En este año jubilar cada uno de ustedes regresará a su propiedad.

Cuando vendas o compres algo a tu compatriota, no se defrauden unos a otros. Al comprar, tendrás en cuenta el número de años transcurridos desde el jubileo; y al vender, tu compatriota tendrá en cuenta el número de los años productivos: cuanto mayor sea el número de años, mayor será el precio que pagarás; y cuanto menor sea el número de años, menor será ese precio, porque lo que él te vende es un determinado número de cosechas. No se defrauden unos a otros, y teman a su Dios, porque yo soy el Señor, su Dios.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 66, 2-3. 5-7.8

 

R.    ¡Que los pueblos te den gracias, Señor, que todos los pueblos te den gracias!

 

El Señor tenga piedad y nos bendiga,

haga brillar su rostro sobre nosotros,

para que en la tierra se reconozca su dominio,

y su victoria entre las naciones. R.

 

Que canten de alegría las naciones,

porque gobiernas a los pueblos con justicia

y guías a las naciones de la tierra. R.

 

La tierra ha dado su fruto:

el Señor, nuestro Dios, nos bendice.

Que Dios nos bendiga,

y lo teman todos los confines de la tierra. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo     14, 1-12

 

La fama de Jesús llegó a oídos del tetrarca Herodes, y él dijo a sus allegados: «Este es Juan el Bautista; ha resucitado de entre los muertos, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos.»

Herodes, en efecto, había hecho arrestar, encadenar y encarcelar a Juan, a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, porque Juan le decía: «No te es lícito tenerla.» Herodes quería matarlo, pero tenía miedo del pueblo, que consideraba a Juan un profeta.

El día en que Herodes festejaba su cumpleaños, la hija de Herodías bailó en público, y le agradó tanto a Herodes que prometió bajo juramento darle lo que pidiera.

Instigada por su madre, ella dijo: «Tráeme aquí sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista.»

El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por los convidados, ordenó que se la dieran y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Su cabeza fue llevada sobre una bandeja y entregada a la joven, y esta la presentó a su madre. Los discípulos de Juan recogieron el cadáver, lo sepultaron y después fueron a informar a Jesús.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • En sus orígenes paganos, el “descanso sabático” expresaba ya la preocupación del hombre por hacer suyo el tiempo de los dioses y compartir sus valores. Era para él una manera de ponerse al abrigo de la intervención de las divinidades en la naturaleza, y de evitar cualquier sorpresa desagradable, adaptándose lo mejor posible al ritmo de vida de los dioses. El día de comunión con los dioses está marcado por prohibiciones de trabajo para unirse mejor al tiempo de los dioses y sus leyes.
  • A la lista de fiestas de ayer, hay que añadir la de hoy: el Jubileo, cada cincuenta años. Después de cuarenta y nueve años, es decir, después de una semana de semanas de años, estaba prescrito celebrar el año siguiente como año jubilar, como año fuera de las semanas de años, fuera del ritmo, según el cual se suceden los años sabáticos.
  • Este «año sabático», era una especie de año de gran descanso, un «año jubilar», un año de alegría y de libertad que comportaba la liberación de todos los esclavos, la anulación de las deudas, la devolución del patrimonio a su propietario.
  • El Jubileo tenía, pues, para los judíos un sentido religioso, de culto a Dios; pero también un carácter social, de una justicia igualitaria, que contribuye a que las propiedades no se vayan acumulando en unas pocas manos y todos tengan con qué vivir.

***

  • Contemplamos hoy la injusticia de la muerte de Juan Bautista; y a la vez descubrimos la necesidad de un testimonio claro y concreto de nuestra fe para llenar de esperanza el mundo.
  • Los tres sucesores del sanguinario Herodes, el grande, se disputaban a mordiscos el control del reino de Judea. Juan denunciaba las ambiciones de poder entre la familia herodiana. Herodes Antipas estaba en adulterio con Herodías, esposa legítima de su hermano Filipo, con el fin de apoderarse de todo el territorio, a la muerte de su hermano.
  • Antipas, es un contra testigo. Se entera de la fama de Jesús y lo confunde con Juan el Bautista resucitado; esta afirmación no pasa de ser un vago comentario, que no le cambia la vida. Tampoco había sido capaz de ser coherente con la admiración que sentía por Juan el Bautista, arrestándolo ilegalmente, metiéndolo en un calabozo y luego haciéndolo decapitar, porque Juan puso al descubierto su adulterio.
  • Juan será testigo de la verdad. Igual que la mayoría de los profetas que lo precedieron, Juan era la conciencia crítica ante la corrupción de los jefes de pueblo de Israel. El Bautista era la voz de los que no tenían voz y el mensajero que preparaba el camino el salvador. Ni el poder del rey, ni el miedo por su vida, hicieron que su voz callara las injusticias que veía.
  • Juan, siguiendo la tradición en el pueblo de Israel, como todo profeta, pagó con su vida ser mensajero de la verdad. La habilidad de Herodías y el poder de seducción de su hija, condujeron al embriagado rey a condenar a muerte al Bautista.
  • Es una constante de la historia, las persecuciones allí donde hay alguien que denuncia de modo claro y comprensible, con su vida y con sus palabras, la verdad de Dios. La verdad molesta, del mismo modo que molesta el amor, porque significa renunciar a nuestros propios intereses egoístas y pide la apertura y disponibilidad al otro.
  • …”Es preciso, por consiguiente, que aquel que vive con celo la vida profética y ha sido capaz de acoger al Espíritu, que había en los profetas, reciba desprecio en el mundo y entre los pecadores, a quienes resulta embarazosa la vida del justo”… Orígenes, Comentario del evangelio de Mateo, Roma 1998, I, pp. 14 1ss.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué me condiciona para vivir la verdad?

  • ¿Qué silencio por miedo?

  • ¿Qué cosas no soy capaz de denunciar?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Ayúdame a ser testigo de la Verdad

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

La grandeza de Juan el Bautista

 

…”Lo que ha hecho grande a Juan, lo que le ha hecho el más grande entre los grandes, es que ha vivido sus virtudes al máximo… uniendo a estas la más grande de todas, la humildad. Siendo considerado como el más elevado de todos, espontáneamente y con la presura del amor, ha puesto por encima de él a Aquel que es el más humilde de todos, y hasta tal punto lo ha puesto por encima de él que se declaró indigno de desatarle las sandalias (Mt 3, 11).

Que otros queden maravillados de que Juan haya sido anunciado por los profetas, anunciado por un ángel…, nacido de padres tan santos y tan nobles, aunque de edad avanzada y estériles…, que en el desierto haya preparado el camino del Redentor, que haya convertido los corazones de los padres hacia los hijos y los de los hijos hacia los padres (Lc 1,17), que haya sido digno de bautizar al Hijo, escuchar al Padre, ver al Espíritu (Lc 3, 22), en fin, que haya combatido por la verdad hasta dar la vida y que, para ser precursor de Cristo incluso en el país de los muertos, haya sido mártir de Cristo ya antes de su Pasión. Que otros se queden maravillados de todo esto…

A nosotros, hermanos míos, se nos propone su humildad no tan sólo como objeto de admiración, sino también de imitación. Es ella que le ha incitado a no querer pasar por grande, siendo así que podía hacerlo… En efecto, este fiel «amigo del Esposo» (Jn 3,29) que amaba a su Señor más que a sí mismo, deseaba «disminuir» para que él creciera (v 30). Se esforzaba para aumentar la gloria de Cristo haciéndose él mismo más pequeño, manifestando a través de toda su conducta lo que diría el apóstol Pablo: «No nos predicamos a nosotros mismos sino al Señor Jesucristo» (2C 4,5).

 

Beato Guerrico de Igny (hacia 1080-1157), abad cisterciense – 3er sermón sobre san Juan Bautista

 

PARA REZAR

 

Oración de la dificultad


Sé luz en mi mente, paz en mi corazón,

sabiduría en mis decisiones, amor en mis relaciones.

Te necesito, Señor. Tú calmas mi desasosiego y alejas el mal;

contigo es fácil aceptar las asperezas

y soportar el dolor.


Contigo puedo ser comprensivo con los que me ofenden,

fuerte ante el dolor y amoroso con todos.

Dame paciencia conmigo mismo y con los demás,    

Una paciencia que me aleje de la ira y el desaliento.

Eres mi esperanza y mi fortaleza, mi baluarte y mi descanso.

En ti todo lo puedo, y con tu amor


los  fardos son llevaderos.

Tú me libras de las aguas turbulentas,

apaciguas mis males y conjuras mis temores.

Te amo, Señor, te adoro, te bendigo y te doy gracias.

 

Padre Gonzalo Gallo

 

 

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XVI – CICLO B

TIEMPO DTE EL AÑO – CICLO B

DOMINGO XVI

 

Lunes XVI

 

 

Martes XVI

 

 

Miércoles XVI

 

 

Jueves XVI

22 de julio – Santa María Magdalena (F)

 

 

Viernes XVI

 

 

Sábado XVI

 

 

 

 

TIEMPO DTE EL AÑO – CICLO B

DOMINGO XVI

 

Andaban como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Jeremías    23, 1-6

 

«¡Ay de los pastores que pierden y dispersan el rebaño de mi pastizal!» -oráculo del Señor-.

Por eso, así habla el Señor, Dios de Israel, contra los pastores que apacientan a mi pueblo: «ustedes han dispersado mis ovejas, las han expulsado y no se han ocupado de ellas. Yo, en cambio, voy a ocuparme de ustedes, para castigar sus malas acciones» -oráculo del Señor-.

«Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas, de todos los países adonde las había expulsado, y las haré volver a sus praderas, donde serán fecundas y se multiplicarán. Yo suscitaré para ellas pastores que las apacentarán; y ya no temerán ni se espantarán, y no se echará de menos a ninguna» -oráculo del Señor-.

«Llegarán los días -oráculo del Señor- en que suscitaré para David un germen justo; él reinará como rey y será prudente, practicará la justicia y el derecho en el país. En sus días, Judá estará a salvo e Israel habitará seguro. Y se lo llamará con este nombre: “El Señor es nuestra justicia.”»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6 (R.: 1)

 

R.    El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.

 

El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.

El me hace descansar en verdes praderas,

me conduce a las aguas tranquilas

y repara mis fuerzas. R.

 

Me guía por el recto sendero,

por amor de su Nombre.

Aunque cruce por oscuras quebradas,

no temeré ningún mal,

porque tú estás conmigo:

tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.

 

Tú preparas ante mí una mesa,

frente a mis enemigos;

unges con óleo mi cabeza

y mi copa rebosa. R.

 

Tu bondad y tu gracia me acompañan

a lo largo de mi vida;

y habitaré en la Casa del Señor,

por muy largo tiempo. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    2, 13-18

 

Hermanos:

Ahora, en Cristo Jesús, ustedes, los que antes estaban lejos, han sido acercados por la sangre de Cristo.

Porque Cristo es nuestra paz: él ha unido a los dos pueblos en uno solo, derribando el muro de enemistad que los separaba, y aboliendo en su propia carne la Ley con sus mandamientos y prescripciones.

Así creó con los dos pueblos un solo Hombre nuevo en su propia persona, restableciendo la paz, y los reconcilió con Dios en un solo Cuerpo, por medio de la cruz, destruyendo la enemistad en su persona.

Y él vino a proclamar la Buena Noticia de la paz, paz para ustedes, que estaban lejos, paz también para aquellos que estaban cerca. Porque por medio de Cristo, todos sin distinción tenemos acceso al Padre, en un mismo Espíritu.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    6, 30-34

 

Los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.

El les dijo: «Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco.» Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer. Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto. Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos.

Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ellos, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Jeremías es consciente de que el desorden, la situación de injusticia y el desplazamiento que tiene que soportar y sufrir el pueblo, se debe a los mandatarios que no han sabido gobernar en función del bien público sino en función de sus intereses personales y de clase, por eso han fracasado como gobernantes y es necesario entonces que Dios suscite nuevos pastores.

***

  • A Pablo le tocó enfrentar el problema cultural en la Iglesia primitiva entre cristianos judaizantes y gentiles, y luchó hasta conseguir que los gentiles fueran admitidos también dentro de la comunidad cristiana. En Cristo Jesús desaparecen todo antagonismo y toda situación de injusticia que hace que hombres y mujeres de la misma cultura y de culturas diferentes, no se entiendan entre sí. Cristo hizo de los dos ámbitos: judíos y gentiles, uno solo y destruyó por medio de su carne la enemistad.

***

  • En la época de Jesús los jefes políticos y religiosos dispersaban cada vez más al pueblo. El régimen político, militar y económico impuesto por Roma era una carga que pesaba sobre el pueblo. El régimen tributario era demasiado minucioso y había que cumplir con el diezmo para el templo. La situación económica era crítica. Muchos se encuentran marginados del templo, han sido desplazados de allí por no cumplir con las normas rituales de purificación.
  • Los discípulos han llegado de su labor apostólica a contarle a Jesús todo lo que les había pasado, Jesús entonces los invita a descansar en un lugar apartado pero cuando llegan allí fue imposible porque una gran multitud ya estaba en el lugar esperándolos. Jesús siente compasión de la multitud porque andaban como ovejas sin pastor y se pone a enseñarles.
  • Es la misma compasión que siente antes de cada milagro o curación. Siente compasión cuando ve la multitud hambrienta. Siente compasión cuando cura a los ciegos. Compasión que no es lástima, clemencia, o piedad. Compasión que es compartir la misma pasión, el mismo sentir, el mismo dolor, porque se siente con las entrañas. No se siente desde “arriba”, desde el poder, sino desde abajo, desde el mismo sufrimiento, desde la misma angustia. De allí nace el milagro y la actitud samaritana y el amor del padre ante el hijo perdido.
  • La pasión por el Reino es la que le consume el tiempo y la vida. Para esto ha venido. Sólo quien ha andado en la vida motivado por una causa entiende estas actitudes de Jesús que no siente hambre ni fatiga por andar haciendo aquello que está en su corazón y da sentido a sus vida.
  • Dios, en Jesús, cuida a su pueblo. Dios promete a su pueblo que le dará pastores que realmente lo guíen por los caminos de la paz, la justicia y la libertad.
  • Si los jefes dispersan, Jesús tiene la capacidad de reunir. La compasión en Jesús es una actitud movilizadora, que llena su existencia y lo conduce a colocar el servicio al otro, al pobre, al marginado, por encima de todas las cosas. La mirada compasiva desata lo más propio de la vida del pastor: Dar la vida.
  • El amor y la preocupación compasiva de los cristianos es una respuesta de agradecimiento a Dios por los cuidados que Él nos brinda. El inmerecido amor de Dios anunciado para todo el mundo en el Evangelio de Jesucristo es nuestra razón para solidarizarnos con nuestro vecino en su necesidad y a reconocer que todos debemos ser “pastores compasivos” de todos.
  • Jesús respondió con amor a las personas que estaban enfermas, solas, quebradas, marginadas y desesperanzadas sin considerar sus méritos. De esa misma manera nosotros somos llamados a “ser Cristos” para todos aquellos que sufren en el cuerpo o en el alma con su “mismos sentimientos”. Nuestra fe nos llama a compadecernos, a aceptar y a servir gratuitamente como expresión de que el reino ha comenzado.
  • Nuestro camino de fe es una llamada a acoger el don de entrar en la mirada compasiva de Jesucristo como un estilo de vida que nos lleva a contemplar al Jesús que mira a la gente, que me mira a mí y al mundo con todas sus vicisitudes; contemplarlo en el Evangelio, en la oración silenciosa, en la vida de las personas. Al contemplar a Jesucristo, Él nos irá regalando su mirada para responder creativa y amorosamente a las necesidades de nuestros hermanos

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿El trabajo a favor de los pobres y de los que sufren es una prioridad irrenunciable de mi vida de fe?
  • ¿Me siento llamado a prolongar el amor Jesús en la historia especialmente con los pobres?
  • ¿Puedo contemplar y descubrir el rostro de Cristo, en el rostro de aquellos con los que Él mismo ha querido identificarse?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Caritas in Veritate – Benedicto  XVI

 

Por esta estrecha relación con la verdad, se puede reconocer a la caridad como expresión auténtica de humanidad y como elemento de importancia fundamental en las relaciones humanas, también las de carácter público. Sólo en la verdad resplandece la caridad y puede ser vivida auténticamente. La verdad es luz que da sentido y valor a la caridad. Esta luz es simultáneamente la de la razón y la de la fe, por medio de la cual la inteligencia llega a la verdad natural y sobrenatural de la caridad, percibiendo su significado de entrega, acogida y comunión. Sin verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo. El amor se convierte en un envoltorio vacío que se rellena arbitrariamente. Éste es el riesgo fatal del amor en una cultura sin verdad. Es presa fácil de las emociones y las opiniones contingentes de los sujetos, una palabra de la que se abusa y que se distorsiona, terminando por significar lo contrario. La verdad libera a la caridad de la estrechez, de una emotividad que la priva de contenidos relacionales y sociales, así como de un fideísmo que mutila su horizonte humano y universal. En la verdad, la caridad refleja la dimensión personal y al mismo tiempo pública de la fe en el Dios bíblico, que es a la vez «Agapé» y «Lógos»: Caridad y Verdad, Amor y Palabra.

4. Puesto que está llena de verdad, la caridad puede ser comprendida por el hombre en toda su riqueza de valores, compartida y comunicada. En efecto, la verdad es «lógos» que crea «diá-logos» y, por tanto, comunicación y comunión. La verdad, rescatando a los hombres de las opiniones y de las sensaciones subjetivas, les permite llegar más allá de las determinaciones culturales e históricas y apreciar el valor y la sustancia de las cosas. La verdad abre y une el intelecto de los seres humanos en el lógos del amor: éste es el anuncio y el testimonio cristiano de la caridad. En el contexto social y cultural actual, en el que está difundida la tendencia a relativizar lo verdadero, vivir la caridad en la verdad lleva a comprender que la adhesión a los valores del cristianismo no es sólo un elemento útil, sino indispensable para la construcción de una buena sociedad y un verdadero desarrollo humano integral. Un cristianismo de caridad sin verdad se puede confundir fácilmente con una reserva de buenos sentimientos, provechosos para la convivencia social, pero marginales. De este modo, en el mundo no habría un verdadero y propio lugar para Dios. Sin la verdad, la caridad es relegada a un ámbito de relaciones reducido y privado. Queda excluida de los proyectos y procesos para construir un desarrollo humano de alcance universal, en el diálogo entre saberes y operatividad.

5. La caridad es amor recibido y ofrecido. Es «gracia» (cháris). Su origen es el amor que brota del Padre por el Hijo, en el Espíritu Santo. Es amor que desde el Hijo desciende sobre nosotros. Es amor creador, por el que nosotros somos; es amor redentor, por el cual somos recreados. Es el Amor revelado, puesto en práctica por Cristo (cf. Jn 13,1) y «derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo» (Rm 5,5). Los hombres, destinatarios del amor de Dios, se convierten en sujetos de caridad, llamados a hacerse ellos mismos instrumentos de la gracia para difundir la caridad de Dios y para tejer redes de caridad.

La doctrina social de la Iglesia responde a esta dinámica de caridad recibida y ofrecida. Es «caritas in veritate in re sociali», anuncio de la verdad del amor de Cristo en la sociedad. Dicha doctrina es servicio de la caridad, pero en la verdad. La verdad preserva y expresa la fuerza liberadora de la caridad en los acontecimientos siempre nuevos de la historia. Es al mismo tiempo verdad de la fe y de la razón, en la distinción y la sinergia a la vez de los dos ámbitos cognitivos. El desarrollo, el bienestar social, una solución adecuada de los graves problemas socioeconómicos que afligen a la humanidad, necesitan esta verdad. Y necesitan aún más que se estime y dé testimonio de esta verdad. Sin verdad, sin confianza y amor por lo verdadero, no hay conciencia y responsabilidad social, y la actuación social se deja a merced de intereses privados y de lógicas de poder, con efectos disgregadores sobre la sociedad, tanto más en una sociedad en vías de globalización, en momentos difíciles como los actuales.

 

PARA REZAR

 

Jesús, hermano,
nos enseñaste
a vivir con el corazón
abierto a los demás.
Sintiendo con el otro,
acercándose a su lado,
padeciendo con sus problemas,
buscando las soluciones
para una vida mejor para todos.

Ayúdanos a vivir la compasión
y haznos vivir con pasión
por los otros,
construyendo el Reino
con nuestras palabras y actos.

Amén

 

Lunes XVI

 

En el día del juicio la reina del sur se levantará contra esta generación

 

Lectura del libro del Éxodo     14, 5-18

 

Cuando informaron al rey de Egipto que el pueblo había huido, el Faraón y sus servidores cambiaron de idea con respecto al pueblo, y exclamaron: « ¿Qué hemos hecho? Dejando partir a Israel, nos veremos privados de sus servicios.» Entonces el Faraón hizo enganchar su carro de guerra y alistó sus tropas. Tomó seiscientos carros escogidos y todos los carros de Egipto, con tres hombres en cada uno. El Señor endureció el corazón del Faraón, el rey de Egipto, y este se lanzó en persecución de los israelitas, mientras ellos salían triunfalmente. Los egipcios los persiguieron con los caballos y los carros de guerra del Faraón, los conductores de los carros y todo su ejército; y los alcanzaron cuando estaban acampados junto al mar, cerca de Pihajirot, frente a Baal Sefón.

Cuando el Faraón ya estaba cerca, los israelitas levantaron los ojos y, al ver que los egipcios avanzaban detrás de ellos, se llenaron de pánico e invocaron a gritos al Señor. Y dijeron a Moisés: « ¿No había tumbas en Egipto para que nos trajeras a morir en el desierto? ¿Qué favor nos has hecho sacándonos de allí? Ya te lo decíamos cuando estábamos en Egipto: “¡Déjanos tranquilos! Queremos servir a los egipcios, porque más vale estar al servicio de ellos que morir en el desierto.”»

Moisés respondió al pueblo: « ¡No teman! Manténganse firmes, porque hoy mismo ustedes van a ver lo que hará el Señor para salvarlos. A esos egipcios que están viendo hoy, nunca más los volverán a ver. El Señor combatirá por ustedes, sin que ustedes tengan que preocuparse por nada.»

Después el Señor dijo a Moisés: « ¿Por qué me invocas con esos gritos? Ordena a los israelitas que reanuden la marcha. Y tú, con el bastón en alto, extiende tu mano sobre el mar y divídelo en dos, para que puedan cruzarlo a pie. Yo voy a endurecer el corazón de los egipcios, y ellos entrarán en el mar detrás de los israelitas. Así me cubriré de gloria a expensas del Faraón y de su ejército, de sus carros y de sus guerreros. Los egipcios sabrán que soy el Señor, cuando yo me cubra de gloria a expensas del Faraón, de sus carros y de sus guerreros.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Ex 15, 1b-2. 3-4. 5-6 (R.: 1b)

 

R.    Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria.

 

Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria:

Él hundió en el mar los caballos y los carros.

El Señor es mi fuerza y mi protección,

Él me salvó.

El es mi Dios y yo lo glorifico,

es el Dios de mi padre y yo proclamo su grandeza. R.

 

El Señor es un guerrero,

su nombre es «Señor.»

El arrojó al mar los carros del Faraón y su ejército,

lo mejor de sus soldados se hundió en el Mar Rojo. R.

 

El abismo los cubrió,

cayeron como una piedra en lo profundo del mar.

Tu mano, Señor, resplandece por su fuerza,

tu mano, Señor, aniquila al enemigo. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo     12, 38-42

 

Algunos escribas y fariseos le dijeron a Jesús: «Maestro, queremos que nos hagas ver un signo.»

El les respondió: «Esta generación malvada y adúltera reclama un signo, pero no se le dará otro que el del profeta Jonás. Porque así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del pez, así estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra tres días y tres noches.

El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay alguien que es más que Jonás.

El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra esta generación y la condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay alguien que es más que Salomón.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Hoy vemos al faraón que se arrepiente de haber dejado escapar a este pueblo numeroso, que era mano de obra barata. El mismo que había dejado partir a los hebreos, hizo enganchar su carro, tomó todos los carros de Egipto y se lanza a perseguirlos.
  • Por otro lado, el pueblo israelita que acaba de ser liberado de la esclavitud, se ha olvidado de Dios y empieza a murmurar contra Moisés. A pesar de todo están dispuestos a volver a la vida de esclavos, debido a las ventajas que sacaban. Acorralados entre el mar y sus perseguidores egipcios, no ven salida a la situación. Moisés los anima y los invita a avanzar hacia la libertad, con decisión y sin miedo, porque el Señor les va a conceder victoria aunque el camino esté lleno de dificultades.
  • El relato del paso del Mar Rojo es un acontecimiento clave y el mejor símbolo de la liberación, es el hecho constituyente del pueblo de Israel. No es una historia científica sino un relato religioso, en el que continuamente el Dios fiel a su promesa, salva a su pueblo y lo guía.
  • Por encima de un pueblo que duda y que no acaba de confiar en la palabra de Yahvé, Moisés aparece como un hombre de fe pura e inquebrantable.

***

  • Jesús había realizado signos suficientes para mostrar no solamente que venía de Dios, sino que era Dios. Pero, aun así, a algunos maestros de la ley y fariseos no les alcanzaba y le piden que demuestre su procedencia divina con una señal prodigiosa. Le piden que les dé muestras palpables de que es el Hijo de Dios. Sin embargo, por más milagros que hubiera hecho, no habrían creído.
  • El Señor, con tono profético, tomando una señal prodigiosa del Antiguo Testamento, anuncia su muerte, sepultura y resurrección. Jesús les recuerda el signo particular que Dios realizó en el profeta Jonás, cuando estuvo en el vientre de una ballena, durante tres días completos y luego lo arrojó.
  • Esta figura del misterio pascual, es la única señal que se les dará. Allí el poder de Dios se manifestará con todo su esplendor. Frente a ella deberán optar.
  • Ellos no aceptan el mensaje salvador que les ha anunciado Jesús. Han cerrado su mente y su corazón a la novedad del Reino. Se sienten seguros en sus tradiciones, instituciones y códigos. Su sabiduría y elocuencia los hace soberbios y autosuficientes.
  • Existe en nuestra vida una tendencia a pedir señales, milagros, signos, pruebas indiscutibles, para poder creer. Lo que produce beneficios entra dentro de nuestra escala de valores. El utilitarismo nos condiciona y queremos experimentar ya los efectos de lo que pedimos.
  • Hemos perdido el sentido de la gratuidad y de los procesos. Esto hace que la fe sea demasiado débil y atada a resultados inmediatos.
  • La resurrección de Jesús es el único signo que se nos ha dado y se nos dará. También nosotros, hemos sido sepultados con Cristo, y vivimos por Él y en Él, ahora y por siempre, habiendo dado un verdadero “paso pascual”: paso de muerte a vida, del pecado a la gracia. Liberados de la esclavitud del pecado, llegamos a ser hijos de Dios. Es “el gran prodigio”, que ilumina nuestra fe y nos abre a la esperanza de vivir amando como Dios nos invita a hacerlo, para poseer su Amor en plenitud.
  • La resurrección es el triunfo de la vida sobre toda forma de muerte. Por eso la Pascua de Jesús como la nuestra, por el bautismo, son el signo de vida por excelencia; causa de tantos “milagros cotidianos de la gracia”.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Le pedimos a Jesús que nos dé un “signo”, una “prueba” de su presencia?
  • ¿Qué busco en este tipo de pedido?
  • ¿Cambia mi actitud de fe ante la ausencia de respuestas visibles?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Jesús, bendito signo
del Padre

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Conozco dos tipos de creyentes. Los que necesitan milagros para creer y aquellos a quienes el milagro no añade ni una onza de fe; más aún, casi les supone una mortificación. No hace falta escarnecer a los primeros; están en buena compañía, puesto que el mismo san Agustín dice con ellos: «Sin los milagros no sería cristiano». A los segundos no les hace falta creer demasiado: si bajara a una plaza cualquiera, en una hora de tráfico o de mercado, gritando que a una milla de allí se había aparecido la Virgen, en un abrir y cerrar de ojos se quedaría desierta la plaza, estoy seguro de ello. Y los primeros en correr detrás de mí serían tal vez los materialistas, los llamados incrédulos, pero inmediatamente después, no menos jadeantes, vería a muchos de esos amigos que solían decirme: «El milagro es para mí algo superfluo, mi fe no necesita milagros».

La verdad para todos nosotros es sólo esta: que somos milagros, venimos del milagro y estamos hechos por milagros. Hasta el hombre que lo tiene todo invoca el milagro, porque el milagro, antes de ser un socorro benéfico, antes de ser un don útil y resolutivo contra la pena, es la exaltación de la infancia que vuelve a encantarnos, la revancha de aquella primera sabiduría inocente sobre la falaz sabiduría de después.

El Evangelio es el campo de los milagros. Sin embargo, hay una cosa que aparece clara de inmediato: que Cristo fue enemigo de los milagros. El milagro, para Él, es lo que debería brotar como consecuencia, algo para cuya obtención cedió a hacerse brujo y que, sin embargo, sólo en rara ocasión consiguió: la fe. «Más adelante vio a otros dos hermanos: Santiago, el de Zebedeo, y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo reparando las redes. Les llamó también, y ellos, dejando al punto la barca y a su padre, le siguieron». Nosotros nos hemos quedado reparando las redes, aunque él nos ha mirado en más de una ocasión; tranquilos en la barca con nuestro padre y los mozos, hemos hecho fracasar el milagro rarísimo, ése ante el cual la resurrección de Lázaro es un juego. El milagro que le sale una vez de cada mil y que nadie ha sido capaz de contar. Seguirle”…

 

L. Santucci, Una vida de Cristo.

 

PARA REZAR

 

Oración de san Francisco

 

Alto y glorioso Dios:
ilumina las tinieblas de mi corazón,
dame una fe recta,
esperanza cierta,
caridad perfecta
y humildad profunda.

Dame, Señor,
comprensión y discernimiento
para cumplir
tu verdadera y santa voluntad.
Amén.

 

Martes XVI

 

Éstos son mi madre y mis hermanos

 

Lectura del libro del Éxodo    14, 21-15, 1

 

Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo retroceder el mar con un fuerte viento del este, que sopló toda la noche y transformó el mar en tierra seca. Las aguas se abrieron, y los israelitas entraron a pie en el cauce del mar, mientras las aguas formaban una muralla, a derecha e izquierda. Los egipcios los persiguieron, y toda la caballería del Faraón, sus carros y sus guerreros, entraron detrás de ellos en medio del mar.

Cuando estaba por despuntar el alba, el Señor observó las tropas egipcias desde la columna de fuego y de nube, y sembró la confusión entre ellos. Además, frenó las ruedas de sus carros de guerra, haciendo que avanzaran con dificultad. Los egipcios exclamaron: «Huyamos de Israel, porque el Señor combate en favor de ellos contra Egipto.»

El Señor dijo a Moisés: «Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas se vuelvan contra los egipcios, sus carros y sus guerreros.» Moisés extendió su mano sobre el mar y, al amanecer, el mar volvió a su cauce. Los egipcios ya habían emprendido la huida, pero se encontraron con las aguas, y el Señor los hundió en el mar. Las aguas envolvieron totalmente a los carros y a los guerreros de todo el ejército del Faraón que habían entrado en medio del mar para perseguir a los israelitas. Ni uno solo se salvó. Los israelitas, en cambio, fueron caminando por el cauce seco del mar, mientras las aguas formaban una muralla, a derecha e izquierda.

Aquel día, el Señor salvó a Israel de las manos de los egipcios. Israel vio los cadáveres de los egipcios que yacían a la orilla del mar, y fue testigo de la hazaña que el Señor realizó contra Egipto. El pueblo temió al Señor, y creyó en él y en Moisés, su servidor.

Entonces Moisés y los israelitas entonaron este canto en honor del Señor:

 

SALMO    Ex 15, 8-9. 10 y 12. 17 (R.: 1b)

 

R.    Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria.

 

Al soplo de tu ira se agolparon las aguas,

las olas se levantaron como un dique,

se hicieron compactos los abismos del mar.

El enemigo decía:

«Los perseguiré, los alcanzaré,

repartiré sus despojos, saciaré mi avidez,

desenvainaré la espada,

mi mano los destruirá.» R.

 

Tú soplaste con tu aliento,

y el mar los envolvió;

se hundieron como plomo en las aguas formidables.

Extendiste tu mano y los tragó la tierra. R.

 

Tú lo llevas y lo plantas

en la montaña de tu herencia,

en el lugar que preparaste para tu morada,

en el Santuario, Señor, que fundaron tus manos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    12, 46-50

 

Jesús estaba hablando a la multitud, cuando su madre y sus hermanos, que estaban afuera, trataban de hablar con él. Alguien le dijo: «Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren hablarte.»

Jesús le respondió: « ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?» Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: «Estos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Hoy tenemos la descripción de los últimos episodios del paso del mar Rojo. Dios ha salvado a Israel de la esclavitud de Egipto. Este hecho es como el núcleo fundamental de su fe.
  • Los judíos aprovecharon una especie de marea baja, y el viento fuerte del este secó las aguas más superficiales de aquel lugar de paso. Los egipcios, por otro lado, nublados por la obsesión de alcanzar a los fugitivos, no se dieron cuenta de que las aguas volvían a su cauce. Entrar en el terreno pantanoso fue la ruina de sus carros y de todo el ejército. La otra versión más épica, que también aparece en la lectura, es la de las aguas formando como una muralla a derecha e izquierda del pueblo.
  • Lo importante es que el pueblo experimenta que aquel día el Señor los salvó de las manos de Egipto y creyó en el Señor y en Moisés.
  • Las distintas tradiciones confluyen para explicar que los orígenes del pueblo hebreo se deben ante todo a la iniciativa de Dios.
  • Los autores no pretenden describir unos detalles históricos concretos. Este texto, escrito mucho después de sucedido, pero partiendo de tradiciones orales, ha querido valorizar una vez más, la presencia de Dios que acompaña y salva a su pueblo. Israel vio la mano fuerte que el Señor había desplegado.

 ***

  • El rechazo del Reino por parte de los fariseos hecho en presencia de la multitud, ha puesto de relieve la profundidad que el Reino de Dios, produce en todo hombre. Jesús se dirigirá ahora a todos para invitarlos al discipulado y al seguimiento.
  • En este pasaje todavía Jesús estaba hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron, tratando de hablar con Él.
  • Con el término “madre y hermanos” se designa una realidad amplia, que puede englobar la pertenencia a la misma familia, pero también el parentesco entre los miembros de un clan o de una tribu.
  • Jesús dijo: “¿Quién es mi madre? ¿Quiénes son mis hermanos?”, sorprende la pregunta porque todos los que lo conocen, en efecto, saben que la que está allí fuera es su madre.
  • La pregunta no significa un desprecio de Jesús hacia los suyos: nadie ha amado a su madre mejor que Él con un amor fuerte. Pero Jesús quiso poner de relieve la ruptura, que el Reino de los cielos introduce en las relaciones humanas en general, y en la familia de sangre en particular. Aquellos con quienes lo ligan lazos familiares no son los que se hallan “fuera”, sino los que se encuentran con El, a los que puede señalar con la mano, “los discípulos”.
  • Frente a la familia de sangre, se presenta la verdadera familia. De esta forma Jesús señala que el vínculo de sangre derivado de la pertenencia a un mismo hogar, clan o pueblo debe ceder ante otro tipo de vínculo: el que surge del discipulado y del seguimiento. El discípulo es “familiar de Jesús”. Jesús ofrece a los hombres la cálida intimidad de su familia. Entre Dios y los hombres ya no hay sólo relaciones de obediencia y sumisión como entre un amo y los subalternos. Con Jesús entramos en la familia de Dios, como sus hermanos y hermanas, como su madre.
  • Este nuevo vínculo se realiza en torno al Padre del cielo que es capaz de crear un nuevo tipo de unidad familiar. Esta nueva unidad surge de la participación en el mismo querer del Padre, en la asimilación de la propia vida al proyecto del Padre.
  • Se trata por tanto, de la constitución de una nueva familia universal de hermanos, hermanas, madre, que le ha sido dada a Jesús por el Padre del cielo.
  • Este es el lazo familiar que debe predominar en la vida del discípulo. La nueva familia de Jesús se realiza en todos aquellos que colocan por encima de todo el beneplácito del Padre, realizado en Jesús y en su mensaje. La característica esencial del discípulo de Jesús: es “hacer la voluntad de Dios”.
  • Reconocer en Jesús, al Maestro, Hermano, Servidor y Mesías que implanta el derecho para todos y responde a las esperanzas de todo hombre; y poder descubrir de esta forma el verdadero rostro de Dios escondido en la cotidianeidad de la vida de los hombres, posibilita formar parte de la comunidad que constituye la verdadera familia de Jesús. Entrar en comunión con Dios, haciendo su voluntad es, al mismo tiempo, entrar en comunión con incontables hermanos y hermanas que tratan también, de hacer esa misma voluntad.
  • La invitación se dirige a todo hombre a lo largo del tiempo. El Señor, el Dios de la historia, que es Dios con nosotros hasta el fin de los tiempos, sigue dirigiéndola a todo aquel que está dispuesto a compartir su suerte, entrando en comunión con el Padre y su Palabra hecha carne, y asumiendo gozosamente sus exigencias.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Tengo experiencia de Dios como salvador, la he compartido con otros?
  • ¿Qué rasgos de mi ser “discípulo” me invita a revisar y convertir esta palabra?
  • ¿Camino en comunión con otros hermanos, la construyo, discierno en comunidad la voluntad del Padre Dios?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Dame un corazón dócil a tu voluntad, Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«El que cumple la voluntad de mi Padre… ese es mi hermano y mi hermana y mi madre»

 

…La Bienaventurada Virgen, predestinada, junto con la Encarnación del Verbo, desde toda la eternidad, cual Madre de Dios, por designio de la Divina Providencia, fue en la tierra la esclarecida Madre del Divino Redentor, y en forma singular la generosa colaboradora entre todas las criaturas y la humilde esclava del Señor. Concibiendo a Cristo, engendrándolo, alimentándolo, presentándolo en el templo al Padre, padeciendo con su Hijo mientras El moría en la Cruz, cooperó en forma del todo singular, por la obediencia, la fe, la esperanza y la encendida caridad en la restauración de la vida sobrenatural de las almas.

Por tal motivo es nuestra Madre en el orden de la gracia.  Y esta maternidad de María perdura sin cesar en la economía de la gracia… Pues una vez recibida en los cielos, no dejó su oficio salvador, sino que continúa alcanzándonos por su múltiple intercesión los dones de la eterna salvación. Con su amor materno cuida de los hermanos de su Hijo, que peregrinan y se debaten entre peligros y angustias y luchan contra el pecado hasta que sean llevados a la patria feliz. Por eso, la Bienaventurada Virgen en la Iglesia es invocada con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora…

Ninguna criatura puede compararse jamás con el Verbo Encarnado nuestro Redentor; pero así como el sacerdocio de Cristo es participado de varias maneras tanto por los ministros como por el pueblo fiel, y así como la única bondad de Dios se difunde realmente en formas distintas en las criaturas, así también la única mediación del Redentor no excluye, sino que suscita en sus criaturas una múltiple cooperación que participa de la fuente única…

 

Concilio Vaticano II – Constitución dogmática sobre la Iglesia « Lumen gentium » 61-62

 

PARA REZAR

 

Escuchar la Palabra

 

Señor de la Vida,
abre nuestro corazón a tu Palabra.
Queremos anunciar tu Reino
y construirlo con nuestras vidas.
Queremos ser testigos
de tu amor y tu proyecto
para todos.
Ayúdanos a escuchar tu Palabra,
a leer y rezar con la Biblia,
a contemplar la vida y la historia
para descubrir tu propuesta
y caminar hacia Tí.

Tu Señor, que aprendiste
de la mano de María,
la virgen fiel,
enséñanos a seguir su ejemplo.
Maestra de las cosas de Dios,
quien guardaba en su corazón
lo que vivía,
y meditaba en el silencio
lo que iba descubriendo.
María, mujer sencilla,
que no entendía todo
pero se animó a decir sí a todo.
Ella nos enseña
que para vivir la fe
hay que escuchar mucho,
hay que escuchar siempre… (…)

Marcelo A. Murúa

 

Miércoles XVI

 

Dieron fruto al ciento por uno

 

 Lectura del libro del Éxodo    16, 1-5. 9-15

 

Los israelitas partieron de Elím, y el día quince del segundo mes después de su salida de Egipto, toda la comunidad de los israelitas llegó al desierto de Sin, que está entre Elím y el Sinaí.

En el desierto, los israelitas comenzaron a protestar contra Moisés y Aarón. «Ojalá el Señor nos hubiera hecho morir en Egipto, les decían, cuando nos sentábamos delante de las ollas de carne y comíamos pan hasta saciarnos. Porque ustedes nos han traído a este desierto para matar de hambre a toda esta asamblea.»

Entonces el Señor dijo a Moisés: «Yo haré caer pan para ustedes desde lo alto del cielo, y el pueblo saldrá cada día a recoger su ración diaria. Así los pondré a prueba, para ver si caminan o no de acuerdo con mi ley. El sexto día de la semana, cuando preparen lo que hayan juntado, tendrán el doble de lo que recojan cada día.»

Moisés dijo a Aarón: «Da esta orden a toda la comunidad de los israelitas: Preséntense ante el Señor, porque él ha escuchado sus protestas.» Mientras Aarón les estaba hablando, ellos volvieron su mirada hacia el desierto, y la gloria del Señor se apareció en la nube. Y el Señor dijo a Moisés:

«Yo escuché las protestas de los israelitas. Por eso, háblales en estos términos: “A la hora del crepúsculo ustedes comerán carne, y por la mañana se hartarán de pan. Así sabrán que yo, el Señor, soy su Dios.”»

Efectivamente, aquella misma tarde se levantó una bandada de codornices que cubrieron el campamento; y a la mañana siguiente había una capa de rocío alrededor de él. Cuando esta se disipó, apareció sobre la superficie del desierto una cosa tenue y granulada, fina como la escarcha sobre la tierra. Al verla, los israelitas se preguntaron unos a otros: «¿Qué es esto?» Porque no sabían lo que era. Entonces Moisés les explicó: «Este es el pan que el Señor les ha dado como alimento.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 77, 18-19. 23-24. 25-26. 27-28 (R.: 24b)

 

R.    El Señor les dio como alimento un trigo celestial.

 

Los israelitas tentaron a Dios en sus corazones,

pidiendo comida a su antojo.

Hablaron contra Dios, diciendo:

«¿Acaso tiene Dios poder suficiente

para preparar una mesa en el desierto?» R.

 

Entonces mandó a las nubes en lo alto

y abrió las compuertas del cielo:

hizo llover sobre ellos el maná,

les dio como alimento un trigo celestial. R.

 

Todos comieron un pan de ángeles,

les dio comida hasta saciarlos.

Hizo soplar desde el cielo el viento del este,

atrajo con su poder el viento del sur. R.

 

Hizo llover sobre ellos carne como polvo

y pájaros como arena del mar:

los dejó caer en medio del campamento,

alrededor de sus carpas. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    13, 1-9


 

Aquel día, Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa. Entonces él les habló extensamente por medio de parábolas.

Les decía: «El sembrador salió a sembrar. Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron. Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron. Otras cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta. ¡El que tenga oídos, que oiga!»


 

Palabra del Señor.


 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El pueblo ya se ha olvidado de la victoria del Mar Rojo y de la fidelidad de Dios. Ahora experimenta la dureza del desierto y empieza a protestar.
  • El peor enemigo de Moisés es el pueblo mismo, no los egipcios al principio, o los enemigos que encuentran en el camino.
  • Esta vez tienen hambre, porque el desierto es escaso en medios de subsistencia. Pero Dios, una vez más, se muestra cercano. Se sirve de dos fenómenos naturales que, fueron interpretados como actuaciones prodigiosas de Dios para con su pueblo. Una bandada de codornices y el maná.
  • El maná y las codornices que Dios nos regala para nuestro camino, hoy, son: su Palabra, la Eucaristía que es el Pan de vida, y la ayuda de las demás personas que comparten nuestra vida y con las que hacemos camino en común.

 ***

  • Comienza Mateo con el tercer gran discurso formativo de Jesús a sus discípulos. En este nuevo discurso Jesús no sólo dice lo que hay que hacer sino que también les enseña a discernir la voluntad de Dios en cada circunstancia de la vida.
  • Jesús en el lenguaje de las parábolas, nos revela su experiencia de Dios, su relación, su intimidad a la vez que nos introduce en verdaderos ejercicios de discernimiento espiritual que tratan de captar el acontecer silencioso del Reino en medio de las circunstancias de la vida, e invitan a realizar una elección correcta de la voluntad de Dios.
  • Así como el “sembrador” esparce la semilla en la tierra sin escatimar, así también Jesús anuncia la Palabra confiada por el Padre a todos, sin distinciones y sin reservas. No busca sembrar en el mejor de los terrenos para asegurarse la mejor de las cosechas. Él ha venido para que todos «tengan vida y la tenga en abundancia». Por eso, no escatima en desparramar puñados generosos de semillas, ya sea «a lo largo del camino», como «entre piedras», o «entre espinos.
  • La imagen del sembrador aparentemente inexperto proclama la bondad de Dios, quien no tiene límites para ofrecer sus bendiciones.
  • La pequeña porción de semilla que cayó posiblemente en un rincón del terreno, en un trozo de tierra abonada, creció y dio mucho fruto. De modo semejante ocurre con la Palabra anunciada por Jesús, tendrá una fecundidad extraordinaria en quien reconoce en el Evangelio de Jesús la voluntad del Padre y está dispuesto a acogerla y ponerla en práctica.
  • Dios se ha hecho Palabra para que pudiéramos entrar en relación con él y sigue dirigiéndonos su Palabra a cada uno de nosotros de manera personal. Esto implica para cada uno el hacerse a sí mismo “buena tierra” desde la confianza en la fuerza de la palabra de Jesús para que esta semilla pueda crecer y dé frutos de vida renovada en la justicia y la misericordia.
  • Aún cuando nos parezca que habla a la muchedumbre, Dios nos tiene presente a cada uno con nuestra realidad personal y tiene un proyecto salvífico para cada hombre.
  • Frente al desánimo que sentimos muchas veces cuando todo el esfuerzo que se realiza parece inútil, que se gastan demasiadas fuerzas y que son pocos los resultados, el relato de la parábola presenta una conclusión sorprendente: el terreno fértil, el que acoge generosamente la semilla, produce una cosecha que supera cualquier expectativa razonable.


 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Me dejo guiar e iluminar por la Palabra del Señor para discernir su voluntad en las situaciones cotidianas?
  • ¿Qué frutos ha dado en mí la palabra que rezo cada día?
  • ¿Qué conversión me pide la palabra escuchada hoy?

 

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Quiero dar fruto abundante Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

“El ciento por uno”

 

“De igual manera que toda la fuerza de la ley y los mandatos que Dios ha dado a los hombres se cumple en la pureza del corazón, como lo dijeron los padres, así también todos los modos y maneras por los cuales los hombres rezan a Dios se cumplen en la oración pura. Los gemidos, las prosternaciones, las súplicas, los lamentos, todas las formas que puede tomar la oración tienen en efecto su fin en una oración pura… La reflexión no tiene nada más que lo que tiene: ni oración, ni movimiento, ni lamento, ni poder, ni libertad, ni súplica, ni deseo, ni placer de lo que espera en esta vida o en el mundo venidero; después de la oración pura, no hay otra oración… Más allá de este límite, está la admiración, no hay más oración; la oración cesa, y comienza la contemplación…

La oración es la semilla, y la contemplación, la cosecha de las gavillas. El segador se maravilla de ver lo indecible: ¿cómo a partir de pequeños granos desnudos que sembró, pudieron crecer de repente ante él tales espigas florecientes? La vista de su cosecha le quita todo movimiento…

Lo mismo que apenas se encuentra un hombre entre varios millares para cumplir un poco mejor los mandatos y las normas de la Ley y alcanzar la pureza del alma, de igual manera sólo se encuentra un hombre de cada mil que sea digno de alcanzar con mucha vigilancia la oración pura, de atravesar el límite y de descubrir este misterio. Porque no es dado a muchos, sino a poco, el conocer la oración pura”.

 

Isaac el Sirio (siglo VII), monje – Discursos ascéticos, serie 1a, n° 32

 

PARA REZAR


 

Señor, enséñanos a orar, a abrir las manos ante ti.

Orar con limpio corazón, que sólo cante para Ti,

con la mirada puesta en Ti, dejando que hable, Señor.

Orar buscando la verdad, cerrar los ojos para ver.

Dejarnos seducir, Señor, andar por tus huellas de paz.

Orar hablándote a Ti, de tu silencio y de tu voz,

de tu presencia que es calor. Dejarnos descubrir por Ti.

Orar también en sequedad, las manos en tu hombro, Señor.

Mirarte con sinceridad: Aquí nos tienes, Señor.

 

Jueves XVI

22 de julio – Santa María Magdalena (F)

 

¡He visto al Señor!

 

Lectura del Cantar de los Cantares    3, 1-4a


 

Así habla la esposa:

En mi lecho, durante la noche, busqué al amado de mi alma. ¡Lo busqué y no lo encontré! Me levantaré y recorreré la ciudad; por las calles y las plazas, buscaré al amado de mi alma. ¡Lo busqué y no lo encontré!

Me encontraron los centinelas que hacen la ronda por la ciudad: «¿Han visto al amado de mi alma?» Apenas los había pasado, encontré al amado de mi alma.


 

Palabra de Dios.

 
 

O bien:

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    5, 14-17


 

Hermanos:

El amor de Cristo nos apremia, al considerar que si uno solo murió por todos, entonces todos han muerto. Y él murió por todos, a fin de que los que viven no vivan más para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.

Por eso nosotros, de ahora en adelante, ya no conocemos a nadie con criterios puramente humanos; y si conocimos a Cristo de esa manera, ya no lo conocemos más así.

El que vive en Cristo es una nueva criatura: lo antiguo ha desaparecido, un ser nuevo se ha hecho presente.


 

Palabra de Dios.

 
 

SALMO    Sal 62, 2. 3-4. 5-6. 8-9 (R.: 2b)


 

R.    Mi alma tiene sed de ti, Señor, Dios mío.


 

Señor, tú eres mi Dios,

yo te busco ardientemente;

mi alma tiene sed de ti,

por ti suspira mi carne

como tierra sedienta, reseca y sin agua. R.


 

Sí, yo te contemplé en el Santuario

para ver tu poder y tu gloria.

Porque tu amor vale más que la vida,

mis labios te alabarán. R.


 

Así te bendeciré mientras viva

y alzaré mis manos en tu Nombre.

Mi alma quedará saciada

como con un manjar delicioso,

y mi boca te alabará

con júbilo en los labios. R.


 

Veo que has sido mi ayuda

y soy feliz a la sombra de tus alas.

Mi alma está unida a ti,

tu mano me sostiene, R.


 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Juan    20, 1-3. 11-18


 

El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.»

María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús. Ellos le dijeron: «Mujer, ¿por qué lloras?»

María respondió: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.»

Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció.

Jesús le preguntó: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?»

Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo.»

Jesús le dijo: «¡María!»

Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: «¡Raboní!», es decir «¡Maestro!»

Jesús le dijo: «No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: “Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes”.»

María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras.


 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • María de Magdala fue la primera testigo de la resurrección del Señor. Va al sepulcro muy temprano, siente dolor y tristeza y por eso llora. Corrió hacia el sepulcro para terminar los ritos de la sepultura; pero sobre todo quería reencontrarse con lo que estaba aparentemente perdido. Buscaba, aferrada al recuerdo que la mantiene, sentir la presencia de Aquel a quien había amado. La piedra había dicho la última Palabra sellando la puerta del sepulcro, y ahora la encuentra corrida. Se estremece al oír aquella voz familiar y tan querida, y su corazón, responde con palabras que la razón se niega todavía a pronunciar.
  • El Espíritu revela el único lugar donde Dios habita para siempre, y donde Dios ha elegido tener su morada: el corazón que ama. Ahí se busca a Dios y ahí se le encuentra.
  • María Magdalena nos enseña que el amor es el único camino de la fe. La inolvidable aparición de esa mañana nueva, no atiende más que a esta llamada, y la fe está toda ella en esta respuesta.
  • María se siente transformada por la presencia del Resucitado. Del dolor y del llanto pasa a la alegría. La resurrección debe ser una experiencia que nos transforme, nos haga sentir personas, nos convoque y nos envié a llevar esta buena noticia de vida a todas partes.
  • Confesar que Él es Señor y Dios, es entrar en comunión con Él, y dejar que la Vida, asuma nuestras muertes, nuestras pequeñas muertes de cada día y la muerte última y definitiva. Muertes que por Él, llevan en sí la semilla de una vida sin fin.

 
 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cómo es mi experiencia de encuentro con el Resucitado?

  • ¿Experimento que me llama por mi nombre a una vida nueva?

  • ¿Siento el impulso de anunciar su presencia en medio nuestro?


 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Encontré al amor de mi alma

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Ardía en deseos de Cristo, a quien pensaba que se lo habían llevado

 

…María Magdalena, cuando llegó al sepulcro y no encontró allí el cuerpo del Señor, creyó que alguien se lo había llevado, y así lo comunicó a los discípulos. Ellos fueron también al sepulcro, miraron dentro y creyeron que era tal como aquella mujer les había dicho. Y dice el evangelio acerca de ellos: Los discípulos se volvieron a su casa. Y añade a continuación: Fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando.

Lo que hay que considerar en estos hechos es la intensidad del amor que ardía en el corazón de aquella mujer, que no se apartaba del sepulcro, aunque los discípulos se habían marchado de allí. Buscaba al que no había hallado, lo buscaba llorando y, encendida en el fuego de su amor, ardía en deseos de aquel a quien pensaba que se lo habían llevado. Por esto, ella fue la única en verlo entonces, porque se había quedado buscándolo, pues lo que da fuerza a las buenas obras es la perseverancia en ellas, tal como afirma la voz de aquel que es la Verdad en persona: El que persevere hasta el final se salvará.

Primero lo buscó, sin encontrarlo; perseveró luego en la búsqueda, y así fue como lo encontró; con la dilación, iba aumentando su deseo, y este deseo aumentado le valió hallar lo que buscaba. Los santos deseos, en efecto, aumentan con la dilación. Si la dilación los enfría, es porque no son o no eran verdaderos deseos. Todo aquel que ha sido capaz de llegar a la verdad es porque ha sentido la fuerza de este amor. Por esto dice David: Mi alma tiene sed de Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? Idénticos sentimientos expresa la Iglesia cuando dice, en el Cantar de los cantares: Estoy enferma de amor; y también: Mi alma se derrite.

Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas? Se le pregunta la causa de su dolor con la finalidad de aumentar su deseo, ya que, al recordarle a quién busca, se enciende con más fuerza el fuego de su amor.

Jesús le dice: « ¡María!» Después de haberla llamado con el nombre genérico de «mujer», sin haber sido reconocido, la llama ahora por su nombre propio. Es como si le dijera:

«Reconoce a aquel que te reconoce a ti. Yo te conozco, no de un modo genérico, como a los demás, sino en especial».

María, al sentirse llamada por su nombre, reconoce al que lo ha pronunciado, y, al momento, lo llama: «Rabboni», es decir: «Maestro», ya que el mismo a quien ella buscaba exteriormente era el que interiormente la instruía para que lo buscase.

 

San Gregorio Magno, Homilía 25 sobre los evangelios (1-2.4-5: PL 76, 1189-1193)

 

PARA REZAR

 

Liturgia de las horas

 

Estaba al alba María,

llamándole con sus lágrimas.

Vino la gloria del Padre

y amaneció el primer día.

 

Envuelto en la blanca túnica

de su propia luz divina,

la sábana de la muerte

dejada en tumba vacía,

 

Jesús, alzado, reinaba;

pero ella no lo veía.


 

Estaba al alba María,

la fiel esposa que aguarda.


 

Mueva el Espíritu al aura

en el jardín de la vida.

Las flores huelan la Pascua

de la carne sin mancilla,

y quede quieta la esposa

sin preguntas ni fatiga.

¡Ya está delante el esposo,

venido de la colina!


 

Estaba al alba María,

porque era la enamorada.


 

Amén.

Viernes XVI

 

El que escucha la palabra y la comprende produce fruto

 

Lectura del libro del Éxodo     20, 1-17

 

Dios pronunció estas palabras:

Yo soy el Señor, tu Dios, que te hice salir de Egipto, de un lugar en esclavitud.

No tendrás otros dioses delante de mí.

No te harás ninguna escultura y ninguna imagen de lo que hay arriba, en el cielo, o abajo, en la tierra, o debajo de la tierra, en las aguas. No te postrarás ante ellas, ni les rendirás culto; porque yo soy el Señor, tu Dios, un Dios celoso, que castigo la maldad de los padres en los hijos, hasta la tercera y cuarta generación, si ellos me aborrecen; y tengo misericordia a lo largo de mil generaciones, si me aman y cumplen mis mandamientos.

No pronunciarás en vano el nombre del Señor, tu Dios, porque él no dejará sin castigo al que lo pronuncie en vano.

Acuérdate del día sábado para santificarlo. Durante seis días trabajarás y harás todas tus tareas; pero el séptimo es día de descanso en honor del Señor, tu Dios. En él no harán ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni el extranjero que reside en tus ciudades. Porque en seis días el Señor hizo el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, pero el séptimo día descansó. Por eso el Señor bendijo el día sábado y lo declaró santo.

    Honra a tu padre y a tu madre, para que tengas una larga vida en la tierra que el Señor, tu Dios, te da.

    No matarás.

    No cometerás adulterio.

    No robarás.

    No darás falso testimonio contra tu prójimo.

    No codiciarás la casa de tu prójimo: no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni ninguna otra cosa que le pertenezca.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 18, 8. 9. 10. 11 (R.: Jn 6, 68c)

 

R.    Señor, Tú tienes palabras de Vida eterna.

 

La ley del Señor es perfecta,

reconforta el alma;

el testimonio del Señor es verdadero,

da sabiduría al simple. R.

 

Los preceptos del Señor son rectos,

alegran el corazón;

los mandamientos del Señor son claros,

iluminan los ojos. R.

 

La palabra del Señor es pura,

permanece para siempre;

los juicios del Señor son la verdad,

enteramente justos. R.

 

Son más atrayentes que el oro,

que el oro más fino;

más dulces que la miel,

más que el jugo del panal. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    13, 18-23

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Escuchen, entonces, lo que significa la parábola del sembrador. Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: este es el que recibió la semilla al borde del camino.

El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría, pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe.

El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto.

Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La tercera etapa de la historia de la salvación la constituye la formación de Israel como pueblo peculiar, bajo la guía de Moisés.
  • El decálogo que significa “las diez palabras” es un código en el que se recogen las cláusulas del pacto o alianza del Sinaí. Son las palabras que Israel ha de observar para ser pueblo “consagrado” y “propiedad escogida”. Son revelación de Dios, y su objeto es prolongar, perpetuar la relación creada en el primer conocimiento, que es el de la liberación de servidumbre.
  • Es un sumario de diez preceptos absolutos. Presenta la misma estructura y distribución que los pactos de los hititas: tiene una introducción: “Yo soy el Señor, tu Dios”; un prólogo histórico: “que te saqué de Egipto, de la esclavitud”; las estipulaciones o cláusulas del pacto, la primera de carácter general y las restantes más particulares. El documento del pacto o de la alianza, en este caso las Tablas de la Ley, se depositaba y guardaba en el santuario.
  • El decálogo contiene dos clases de preceptos: los que definen la actitud justa ante Dios y los que regulan el comportamiento con el prójimo formando un todo indivisible: no se responde a uno si no se responde igual al otro.
  • En los primeros se exige reconocer como Dios, al único que se ha revelado salvador, que excluye la divinización de falsos dioses y las representaciones del Dios trascendente; prohíbe hacer uso vano de su nombre; manda recordarlo en la fiesta como creador y salvador. Los deberes para con Dios son liberadores: «nada» material merece nuestra adoración.
  • En la segunda clase de preceptos se exige honor y respeto a la persona, comenzando por las que están cercanas desde el mismo momento del nacimiento: la familia; y así hasta incluir la gran familia humana. Se prohíbe toda forma de daño a la persona y a sus bienes, hasta con la intención. Dios está de parte del hombre y quiere liberarlo de todo lo que pueda destruir o atentar contra su vida y su desarrollo humano y social.

***

  • Contemplamos a Dios como un agricultor bueno y magnánimo, que siembra a manos llenas. No ha sido avaro en la redención del hombre, sino que lo ha gastado todo en su propio Hijo Jesucristo, que como grano enterrado se ha convertido en vida y salvación nuestra, gracias a su Resurrección.
  • La parábola del sembrador, es retomada para mostrar lo que sucede en el hombre desde la experiencia de la Palabra, que germina en la vida. Dios nos ofrece el don de su palabra, sin fijarse inicialmente qué tipo de terreno somos.
  • La palabra se la compara con una semilla, porque es fuerza de vida que genera Vida en la vida de quien la recibe.
  • Están los que no tienen el espacio suficiente para que ella haga su efecto, y entonces se pierde rápidamente. Hay otros oyentes distraídos, que no se dan al menos un espacio de silencio y oración para asimilar la Palabra, o más exactamente, para “comprenderla”.
  • Existen dos factores que impiden en la vida espiritual que el camino de asimilación y maduración sea siempre ascendente y provechoso: las preocupaciones del mundo, y el apego a las cosas que distraen el corazón de lo esencial.
  • Por el contrario, se encuentran en situación de comprender la palabra los que le permiten un espacio en su vida, y se dejan confrontar por ella. Esto provoca una experiencia vital de la Palabra que, como semilla, germina en nosotros y está en condiciones de dar los frutos de vida nueva, de la cual es portadora.
  • Nunca debemos olvidar que el éxito de la cosecha, no radica en nuestras estrategias humanas, sino en la iniciativa salvadora de Dios “rico en misericordia”, y en la eficacia del Espíritu Santo, que puede transformar nuestras vidas; para que demos generosos frutos de caridad y de alegría contagiosa.


 

PARA DISCERNIR


 

  • ¿Qué nos muestra la parábola del sembrador?
  • ¿Con cuál de los cuatro tipos me identifico?
  • ¿Qué decisiones necesito para dar fecundidad evangélica a mi vida?


 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Que te escuche, Señor, y me convierta

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XV – CICLO B

TIEMPO DTE EL AÑO

DOMINGO XV – CICLO B

 

Lunes XV

 

Martes XV

 

Miércoles XV

 

Jueves XV

 

Viernes XV

 

Sábado XV

TIEMPO DTE EL AÑO

DOMINGO XV – CICLO B

 

Jesús llamó a los Doce y los envió de dos en dos, dándoles poder

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Amós    7, 12-15

 

Amasías dijo a Amós: «Vete de aquí, vidente, refúgiate en el país de Judá, gánate allí la vida y profetiza allí. Pero no vuelvas a profetizar en Betel, porque este es un santuario del rey, un templo del reino.»

Amós respondió a Amasías: «Yo no soy profeta, ni hijo de profetas, sino pastor y cultivador de sicomoros; pero el Señor me sacó de detrás del rebaño y me dijo: “Ve a profetizar a mi pueblo Israel.”»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 84, 9ab y 10. 11-12. 13-14 (R.: 8)

 

R.    ¡Manifiéstanos, Señor, tu misericordia, y danos tu salvación!

 

Voy a proclamar lo que dice el Señor:

el Señor promete la paz,

la paz para su pueblo y sus amigos.

Su salvación está muy cerca de sus fieles,

y la Gloria habitará en nuestra tierra. R.

 

El Amor y la Verdad se encontrarán,

la Justicia y la Paz se abrazarán;

la Verdad brotará de la tierra

y la Justicia mirará desde el cielo. R.

 

El mismo Señor nos dará sus bienes

y nuestra tierra producirá sus frutos.

La Justicia irá delante de él,

y la Paz, sobre la huella de sus pasos. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    1, 3-14

 

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, y nos ha elegido en Él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor.

Él nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido.

En Él hemos sido redimidos por su sangre y hemos recibido el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia, que Dios derramó sobre nosotros, dándonos toda sabiduría y entendimiento.

Él nos hizo conocer el misterio de su voluntad, conforme al designio misericordioso que estableció de antemano en Cristo, para que se cumpliera en la plenitud de los tiempos: reunir todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, bajo un solo jefe, que es Cristo.

En Él hemos sido constituidos herederos, y destinados de antemano -según el previo designio del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad- a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo, para alabanza de su gloria.

En Él, ustedes, los que escucharon la Palabra de la Verdad, la Buena Noticia de la salvación, y creyeron en ella, también han sido marcados con un sello por el Espíritu Santo prometido. Ese Espíritu es el anticipo de nuestra herencia y prepara la redención del pueblo que Dios adquirió para sí, para alabanza de su gloria.

 

Palabra de Dios.

 

    O bien más breve:

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    1, 3-10

 

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, y nos ha elegido en Él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor.

Él nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido.

En Él hemos sido redimidos por su sangre y hemos recibido el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia, que Dios derramó sobre nosotros, dándonos toda sabiduría y entendimiento.

Él nos hizo conocer el misterio de su voluntad, conforme al designio misericordioso que estableció de antemano en Cristo, para que se cumpliera en la plenitud de los tiempos: reunir todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, bajo un solo jefe, que es Cristo.

 

Palabra de Dios.

 

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    6, 7-13

 

Jesús llamó a los Doce y los envió de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros.

Y les ordenó que no llevaran para el camino más que un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero; que fueran calzados con sandalias y que no tuvieran dos túnicas.

Les dijo: «Permanezcan en la casa donde les den alojamiento hasta el momento de partir. Si no los reciben en un lugar y la gente no los escucha, al salir de allí, sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos.»

Entonces fueron a predicar, exhortando a la conversión; expulsaron a muchos demonios y curaron a numerosos enfermos, ungiéndolos con óleo.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Amós, profeta, es testigo de la Palabra de Dios. Testigo del juicio que Dios hace contra su pueblo y contra el rey. Pero Amós es un testigo de Yahvé quien con una fuerza irresistible, lo arrancó de su “profesión” con la que se ganaba el pan y ahora el profetizar es una fuerza imperiosa de la que no se puede sustraer. Profetizar se ha convertido en “el verdadero pan” para Amós. Su paga es el dar testimonio.

***

  • El plan de Dios sobre el mundo y sobre la humanidad es la salvación, la elevación de todas las realidades terrenas hasta su plenitud. Es esto a lo que llama Pablo “recapitular todas las cosas en Cristo”. Pablo con sus palabras y con su “actividad misionera” es testigo de Cristo. Testigo de la salvación que Él trae. El también –se siente llevado a “anunciar esta Buena Nueva de la esperanza en Cristo por una fuerza irresistible.

***

  • El Evangelio Marcos dice que Jesús, después del rechazo y del  fracaso que acababa de sufrir en Nazaret, su propio pueblo, mientras visitaba las aldeas de alrededor confía la primera misión a los apóstoles. Se trata de una misión que se mueve en el ámbito próximo, el de Israel, donde Jesús ejercía su ministerio.
  • Marcos para describir la misión de los discípulos y de la Iglesia usa las mismas palabras que utiliza para describir la misión de Jesús: envió a los Doce, de dos en dos, predicaban la conversión, curaban a los enfermos, echaban a los demonios. La misión de los discípulos depende totalmente de la de Cristo y encuentra en ella su motivación y su modelo.
  • Jesús no trae solamente una palabra sino una vida que manifiesta que el Reino de Dios ya es una realidad en medio de los hombres con dos signos especiales: el demonio es vencido en el corazón de los hombres y el mal es destruido allí donde se hizo carne. La misión de los doce, como la de Jesús, no es para enseñar, sino para proclamar la conversión por la cercanía del reino de Dios
  • Conversión que significa un cambio radical de mentalidad, un giro total en las categorías que determinan el modo de actuar de los hombres. La misión de los doce busca provocar una transformación.
  • El alcance de esta transformación queda puesto de manifiesto en el poder que Jesús les confiere sobre los espíritus inmundos, es decir, sobre todo aquello que destruye al hombre. La transformación no es solo espiritual, sino que afecta a la totalidad del hombre y de la vida de los hombres. La misión es una lucha contra el maligno; donde llega la palabra del discípulo, tienen que salir a la luz el pecado, la injusticia, la ambición; y aparecen la oposición y la resistencia. Por eso el discípulo es un testigo que se compromete en la lucha de parte de la verdad, de la libertad y del amor.
  • Los doce deben ser ellos mismos signo visible de la conversión que proclaman en las circunstancias concretas en las que se vive. La pobreza es condición indispensable esta misión: ni pan, ni morral, ni dinero, sino sólo calzado corriente, un bastón y un solo manto. Fueron enviados para llevar la Buena Noticia de Jesús. Esa era su riqueza, y a eso debían aferrarse.
  • La misión de los doce es la misión de la Iglesia. Hoy igual que ayer y hasta el fin de los tiempos somos llamados como Iglesia a presentarnos ante el mundo como verdaderos testigos que transparentan el amor de Dios. Un amor que en Jesús y por Jesús ha derrochado su gracia para que podamos conocer el misterio de su voluntad. Nos ha asociado, como dice San Pablo, a su plan de recapitular todas las cosas, las del  cielo y las de la tierra, en Cristo.
  • Aceptar su llamada implica ir más allá nosotros mismos y encontrarle sentido a la vida porque somos capaces de brindarnos al servicio de la vida para hacer la historia de la salvación. Llamados no para separarnos y aislarnos del mundo, sino para insertarnos con más intensidad en el mundo, sabiendo para qué estamos en el mundo, y qué tenemos algo invalorable para brindarle.
  • También a nosotros Jesús nos da las mismas instrucciones. La fuerza y credibilidad de la misión no radica en modelos sociales establecidos. La misión se mueve en el campo de la urgencia, de la dedicación al anuncio y de la exposición al rechazo.
  • Esto no es posible sin una pobreza que es fe y libertad. Fe porque como discípulos no confiamos sólo en nosotros mismos ni en nuestras propias posibilidades sino en la fuerza y el poder de Aquel que nos envía. Como discípulos se nos ha confiado una tarea, pero no se nos ha garantizado el resultado. El anuncio es una palabra que actúa, en la que se hace presente el poder de Dios, una palabra que compromete y frente a la cual es preciso tomar una postura. Una palabra que sacude, que provoca contradicciones.
  • Una pobreza que también es libertad porque un discípulo cargado de equipaje se hace inmóvil, incapaz de percibir y transparentar la novedad de Dios por estar demasiado instalado en seguridades humanas. Pobreza que es libertad para aceptar esta dimensión misionera de la vocación cristiana para responder a Dios con generosidad, sin ataduras egoístas siguiendo dócilmente los movimientos del Espíritu Santo dentro de nosotros mismos. Libres para presentar el Evangelio puro, con la conciencia clara de que somos servidores del hombre. Equipados solamente con un gran amor a Jesucristo, nuestro modelo; cargados con el Evangelio hecho vida; armados con la confianza en Dios y con la esperanza en la acción del Espíritu Santo en el corazón de los hombres.
  • Libres para compartir los anhelos más profundos de la gente y caminar con todos los que también se esfuerzan por realizarlos: anhelos de una vida más digna y solidaria, de una mejor relación entre todos los hombres, de una riqueza mejor repartida, de una convivencia más humana.
  • Porque fuimos engendrados en el Amor, anunciemos con confianza en ese amor que nos hace hijos, pueblo, testigos y apóstoles.
  • Confiemos en el amor de Dios que nos llama, abandonémonos en sus manos; desprendiéndonos de nosotros mismos, vistiéndonos de Cristo y apoyando en él, nuestro bastón. Que la santidad de nuestra vida sea el signo de que hemos aceptado su llamada.
  • Quien ve al discípulo, debe poder ver a Cristo. Quien nos ve a nosotros, cristianos, debe encontrarse con la imagen más aproximada de Cristo. Esta es nuestra gran responsabilidad. Como vemos, cuando Dios nos llama en Cristo, nos transforma también en él.
  • Nuestra fe en Dios Padre: una íntima y radical convicción de  que, viviendo en el estilo de Jesús, es posible cambiar las cosas.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Me siento llamado a anunciar la novedad de Jesucristo?
  • ¿Experimento el anuncio como parte esencial de mi vida de fe?
  • ¿En dónde pongo mis fortalezas?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Señor, quiero salir a predicar, invitar a la conversión, sanar a los enfermos

 

PARA REZAR

 

Bienaventurado el misionero que vive enamorado de Cristo, que se fía de Él como lo más necesario y absoluto, porque no quedará defraudado.

Bienaventurado el misionero que cada mañana dice “Padre Nuestro”, llevando en su corazón todas las razas, pueblos y lenguas, porque no se conformará con una vida mezquina.

Bienaventurado el misionero que mantiene su ideal e ilusión por el Reino y no pierde el tiempo en cosas accidentales, porque Dios acompaña a los que siguen su ritmo.

Bienaventurado el misionero con un corazón puro y transparente, que sabe descubrir el amor y la ternura de Dios sin complicaciones, porque Dios siempre se le revelará.

Bienaventurado el misionero que reconoce y acepta sus limitaciones y debilidades y no pretende ser invencible, porque Dios se complace en los humildes.

Bienaventurado el misionero que sabe discernir con sabiduría lo que conviene callar y hablar en cada circunstancia, porque nunca tendrá que arrepentirse de haber ofendido a un hermano.

Bienaventurado el misionero que no puede vivir sin la oración y sin saborear las riquezas de la Palabra de Dios, porque esto dará sentido a su vida.

Bienaventurado el misionero que anuncia la verdad sobre Jesucristo y denuncia las injusticias que oprimen a los hombres, porque será llamado profeta de los signos de los tiempos.

Bienaventurado el misionero que sabe asumir y valorar la cultura de los pueblos, porque habrá entendido el misterio de la Encarnación.

Bienaventurado el misionero que tiene tiempo para hacer felices a los demás, que encuentra tiempo para los amigos, la lectura, el esparcimiento, porque ha comprendido el Mandamiento del Amor y se conoce humano y necesitado.

 

Hna. María Virginia Ciette SSp

 

Lunes XV

 

El que pierda su vida por mí, la encontrará

 

Lectura del libro del Éxodo     1, 7-14. 22

 

Asumió el poder en Egipto un nuevo rey, que no había conocido a José. El dijo a su pueblo: «El pueblo de los israelitas es más numeroso y fuerte que nosotros. Es preciso tomar precauciones contra él, para impedir que siga multiplicándose. De lo contrario, en caso de guerra se pondrá de parte de nuestros enemigos, combatirá contra nosotros y se irá del país.»

Entonces los egipcios pusieron a Israel a las órdenes de capataces, para que lo oprimieran con trabajos forzados. Así Israel construyó para el Faraón las ciudades de almacenamiento de Pitón y Ramsés. Pero a medida que aumentaba la opresión, más se multiplicaba y más se expandía. Esto hizo que la presencia de los israelitas se convirtiera en un motivo de inquietud. Por eso, los egipcios redujeron a los israelitas a la condición de esclavos, y les hicieron insoportable la vida, forzándolos a realizar trabajos extenuantes: la preparación de la arcilla, la fabricación de ladrillos y toda clase de tareas agrícolas.

Entonces el Faraón dio esta orden a su pueblo: «Arrojen al Nilo a todos los varones recién nacidos, pero dejen con vida a las niñas.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 123, 1-3. 4-6. 7-8 (R.: 8a)

 

R.    Nuestra ayuda está en el nombre del Señor.

 

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte

-que lo diga Israel-

si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,

cuando los hombres se alzaron contra nosotros,

nos habrían devorado vivos

cuando ardió su furor contra nosotros. R.

 

Las aguas nos habrían inundado,

un torrente nos habría sumergido,

nos habrían sumergido las aguas turbulentas.

¡Bendito sea el Señor, que no nos entregó

como presa de sus dientes! R.

 

Nuestra vida se salvó como un pájaro

de la trampa del cazador:

la trampa se rompió y nosotros escapamos.

Nuestra ayuda está en el nombre del Señor,

que hizo el cielo y la tierra. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 34-11,1

 

Jesús dijo a sus apóstoles:

«No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada. Porque he venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra; y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia casa.

El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.

El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me envió.

El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, tendrá la recompensa de un justo.

Les aseguro que cualquiera que dé de beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa.»

Cuando Jesús terminó de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí, para enseñar y predicar en las ciudades de la región.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Comenzamos hoy la lectura del Libro del Éxodo, uno de los libros del Antiguo Testamento. Nos describe, la hazaña de la salvación del pueblo de Israel, arrancado de la esclavitud de Egipto.
  • Dios se revela aquí como el «Dios de los pobres», Dios oye el grito de los pobres. Es un canto al Dios que salva; este pueblo, una vez liberado, estará al servicio del Señor.
  • La lectura de hoy, nos presenta la situación de los hebreos en Egipto, bajo «un nuevo rey».
  • El faraón de Egipto, sospechando de aquel pueblo que crecía y se multiplicaba en su tierra, pensó que tal vez un día, esos hombres podrían levantarse contra el verdadero pueblo egipcio, o incluso aliarse con sus enemigos.
  • Tomó medidas contra ellos: decretó que se impusiera a los hebreos trabajos forzosos extremadamente duros, amargándoles la vida, con el propósito de agotar sus fuerzas. Israel es reducido a cruel servidumbre, capataces brutales, vida insoportable; pero cuánto más los oprimían, más se multiplicaban.
  • Viendo que este sistema no funcionaba, el faraón pensó en la aniquilación de Israel, eliminando los hijos varones que nacieran.

***

  • En el centro del proceso de formación y preparación misionera de los discípulos, Jesús establece criterios profundos y duros de digerir.
  • Como trasfondo de este evangelio de Mateo, está la primitiva comunidad, que vive tiempos difíciles a causa de la persecución y el martirio. En ese contexto se trata de encontrar un sentido al sufrimiento y a la contradicción.
  • Por eso la afirmación de Jesús aparece fuerte, contundente y desconcertante. Es el Mesías de paz y afirma que ha venido a traer la espada. Esto produce desconcierto en sus oyentes más próximos, porque también pide ocupar el primer lugar en la escala del amor.
  • Si Jesús fue causa de profundas contradicciones, también lo serán sus seguidores. La persecución y el martirio serán consecuencia de la coherencia y fidelidad en el seguimiento del maestro. El evangelio vivido prioritariamente, siempre es motivo de rechazo y conflicto porque entra a cuestionar el estilo de vida y eso, desde luego, incomoda.
  • Tomar la cruz para seguirlo, en una opción que rechaza el mal en todas sus formas, y expresa el amor en gestos sencillos y concretos, dirigidos a los más pequeños, nos hace experimentar la dignidad de los hijos de Dios.
  • Todo esto es imposible con el sólo deseo o esfuerzo, es fruto en nuestra vida, de un amor que nos amó primero; hasta dar la vida.
  • El que nos invita a cargar la cruz y seguirlo; ha cargado primero, por amor a nosotros, la cruz siguiendo obedientemente la voluntad del Padre.

     

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Acepto las implicancias del seguimiento de Cristo?
  • ¿Qué lugar ocupa en mi escala de valores mi amor por Él?
  • ¿Cargo con confianza la cruz?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

El que pierda su vida por Jesús, la conservará

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”El Carmelo era mi aspiración desde hacía casi doce años. Al recibir el bautismo el día de Año Nuevo de 1932, no dudaba de que este fuera una preparación para mi ingreso en la orden. Pero después, algunos meses más tarde, al encontrarme por vez primera frente a mi querida madre después del bautismo, entendí que ella no habría estado en condiciones, por ahora, de soportar este segundo golpe: no habría muerto de dolor, no, pero su alma habría quedado literalmente inundada de tal amargura que no me sentía capaz de cargar con semejante responsabilidad [...].

El último día que pasé en casa era el 12 de octubre. Mi madre y yo nos quedamos solas en la habitación, mientras mis hermanas se ocupaban de lavar los platos y poner todo en orden. Escondió el rostro entre sus manos y empezó a llorar. Me puse detrás de su silla y fui apretando contra mi seno su cabeza de plata. Nos quedamos así mucho tiempo, hasta que conseguí persuadirla de que se fuera a la cama; la llevé y le ayudé a desvestirse… por primera vez en toda mi vida [...].

A las cinco y media salí como siempre de casa para escuchar la santa misa en la iglesia de San Miguel. Después nos reunimos para el desayuno; Erna llegó hacia las siete. Mi madre intentaba tomar algo, pero pronto alejó la taza y empezó a llorar como la noche anterior. Me acerqué de nuevo a ella y me abracé a ella hasta el momento de marcharme. Entonces le hice una señal a Erna para que ocupara mi puesto. Tras ponerme el abrigo y el sombrero en la pieza de al lado… llegó el momento del adiós. Mi madre me abrazó y me besó con mucho afecto [...].

Finalmente, el tren se puso en marcha. Ahora se había hecho realidad lo que apenas me hubiera atrevido a esperar. No se trataba, a buen seguro, de una alegría exuberante que pudiera apoderarse de mí… ¡lo que había pasado era demasiado triste! Pero mi alma se encontraba en una paz perfecta: en el puerto de la voluntad de Dios”…

Edith Stein.

 

PARA REZAR

 

No te inquietes por las dificultades de la vida,
por sus altibajos, por sus decepciones,
por su porvenir más o menos sombrío.
Quiere lo que Dios quiere.

Ofrécele en medio de inquietudes y dificultades
el sacrificio de tu alma sencilla que, pese a todo,
acepta los designios de su providencia.

Poco importa que te consideres un frustrado
si Dios te considera plenamente realizado;
a su gusto.
Piérdete confiado ciegamente en ese Dios
que te quiere para sí.
Y que llegará hasta ti, aunque jamás le veas.

Piensa que estás en sus manos,
tanto más fuertemente cogido,
cuanto más decaído y triste te encuentres.

Vive feliz. Te lo suplico.
Vive en paz. Que nada te altere.
Que nada sea capaz de quitarte tu paz.
Ni la fatiga psíquica. Ni tus fallos morales.
Haz que brote, y conserva siempre sobre tu rostro
una dulce sonrisa, reflejo de la que el Señor
continuamente te dirige.

Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada,
como fuente de energía y criterio de verdad,
todo aquello que te llene de la paz de Dios.

Recuerda:
cuanto te reprima e inquiete es falso.
Te lo aseguro en nombre de las leyes de la vida
y de las promesas de Dios.
Por eso, cuando te sientas
apesadumbrado, triste,
ADORA Y CONFÍA…


Padre Teilhard de Chardin

 

Martes XV

 

Tiro y Sidón, serán tratadas menos rigurosamente que ustedes

 

Lectura del libro del Éxodo    2, 1-15a

 

Un hombre de la familia de Leví se casó con la hija de un levita. La mujer concibió y dio a luz un hijo; y viendo que era muy hermoso, lo mantuvo escondido durante tres meses. Cuando ya no pudo ocultarlo más tiempo, tomó una cesta de papiro y la impermeabilizó con betún y pez. Después puso en ella al niño y la dejó entre los juncos, a orillas del Nilo. Pero la hermana del niño se quedó a una cierta distancia, para ver qué le sucedería.

La hija del Faraón bajó al Nilo para bañarse, mientras sus doncellas se paseaban por la ribera. Al ver la cesta en medio de los juncos, mandó a su esclava que fuera a recogerla. La abrió, y vio al niño que estaba llorando; y llena de compasión, exclamó: «Seguramente es un niño de los hebreos.»

Entonces la hermana del niño dijo a la hija del Faraón: « ¿Quieres que vaya a buscarte entre las hebreas una nodriza para que te lo críe?»

«Sí», le respondió la hija del Faraón. La jovencita fue a llamar a la madre del niño, y la hija del Faraón le dijo: «Llévate a este niño y críamelo; yo te lo voy a retribuir.»

La mujer lo tomó consigo y lo crió; y cuando el niño creció, lo entregó a la hija del Faraón, que lo trató como a un hijo y le puso el nombre de Moisés, diciendo: «Sí, yo lo saqué de las aguas.»

Siendo ya un hombre, Moisés salió en cierta ocasión a visitar a sus hermanos, y observó los penosos trabajos a que estaban sometidos. También vio que un egipcio maltrataba a un hebreo, a uno de sus hermanos. Entonces dirigió una mirada a su alrededor, y como no divisó a nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena.

Al día siguiente regresó y encontró a dos hebreos que se estaban pelando. « ¿Por qué golpeas a tu compañero?», preguntó al agresor. Pero este le respondió: « ¿Quién te ha constituido jefe o árbitro nuestro? ¿Acaso piensas matarme como mataste al egipcio?»

Moisés sintió temor y pensó: «Por lo visto, el asunto ha trascendido.» En efecto, el Faraón se enteró de lo sucedido, y buscó a Moisés para matarlo. Pero este huyó del Faraón, y llegó al país de Madián.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 68, 3. 14. 30-31. 33-34 (R.: cf. 33)

 

R.    Busquen al Señor, humildes, y vivirán.

 

Estoy hundido en el fango del Abismo

y no puedo hacer pie;

he caído en las aguas profundas,

y me arrastra la corriente. R.

 

Pero mi oración sube hasta ti, Señor,

en el momento favorable:

respóndeme, Dios mío, por tu gran amor,

sálvame, por tu fidelidad. R.

 

Yo soy un pobre desdichado, Dios mío,

que tu ayuda me proteja:

así alabaré con cantos el nombre de Dios,

y proclamaré su grandeza dando gracias. R.

 

Que lo vean los humildes y se alegren,

que vivan los que buscan al Señor:

porque el Señor escucha a los pobres

y no desprecia a sus cautivos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    11, 20-24

 

Jesús comenzó a recriminar a aquellas ciudades donde había realizado más milagros, porque no se habían convertido. « ¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros realizados entre ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y cubriéndose con ceniza. Yo les aseguro que, en el día del Juicio, Tiro y Sidón serán tratadas menos rigurosamente que ustedes. Y tú, Cafarnaúm, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno. Porque si los milagros realizados en ti se hubieran hecho en Sodoma, esa ciudad aún existiría. Yo les aseguro que, en el día del Juicio, la tierra de Sodoma será tratada menos rigurosamente que tú.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Frente a la poderosa fuerza del faraón se alza una fuerza surgida de la nada: un niño nacido de una tribu que no tiene ningún derecho a vivir. Será la sencilla acción de tres mujeres, de la que Dios se servirá para que sus planes sigan adelante: la madre y la hermana de Moisés, y la hija del mismo Faraón. Moisés vivirá gracias precisamente a los que lo habían condenado.
  • Una cesta en el río y un niño llorando dentro de ella, conmueve el corazón de la egipcia. Los caminos de Dios son sorprendentes. La hija del Faraón y no otra persona, es la que los encuentra. Paradojas de la vida: la hija del faraón adopta y educa al que va a ser el liberador del pueblo oprimido por su padre.
  • Así sabe Dios darle la vuelta a las situaciones. En esto tan cotidiano y simplón, con apariencia de cuento, se funda la invitación a la esperanza: Dios salva, Dios es poderoso, Dios está claramente al lado de los débiles, al lado del pueblo que sufre.
  • El nombre Moisés probablemente era egipcio, “el sacado”, “el salvado de las aguas”: él será luego el que libere a su pueblo de la esclavitud, ayudándole a atravesar el Mar Rojo y el desierto.
  • El capítulo se completa con dos escenas, que nos presentan gestos proféticos del futuro dirigente del pueblo: Moisés, ya hombre, sale de su instalación en la corte faraónica, y descubre la opresión a que están sometidos sus hermanos hebreos; toma partido en favor del oprimido comprometiendo su futuro; sin embargo los suyos no entienden ni aceptan el gesto de Moisés.
  • El futuro liberador del pueblo tendrá que sufrir, a lo largo de su vida, las incomprensiones de sus liberados. Moisés, el protegido del faraón, el hombre comprometido en la liberación de sus hermanos, huye de Egipto, rompe con el pasado y vuelve al marco de vida de sus antepasados a la experiencia del desierto.
  • Ahí se terminará de fraguar el hombre libre y fiel, capaz de conducir a un puñado de esclavos, hasta el libre servicio de Yahvé.

***

  • Lo que decía ayer Jesús que no había venido a traer paz, sino espadas y división, se ve claramente en la página siguiente del evangelio.
  • Los prodigios de Jesús son signos que anuncian la llegada del Reino. La respuesta del ser humano debe ser la conversión y la fe. Jesús una vez más se muestra pródigo en signos de verdad y amor, pero los beneficiarios de los mismos; aceptan lo que les interesa humanamente, pero se desentienden de los compromisos que esto significa. Por eso la voz de Jesús adquiere tonos proféticos y escatológicos de denuncia y condena.
  • Estas tres ciudades: Corozaín, Betsaida y Cafarnaún, estaban situadas a orillas del lago de Galilea y fueron testigos privilegiadas de las grandes obras del Mesías; han oído la proclamación a los pobres del Reino de los cielos y su llamado a la conversión; han visto con sus ojos las señales de los tiempos mesiánicos; han recibido la visita de los apóstoles. Pero no se han convertido. Tenían motivos más que suficientes para haber creído, sin embargo se resisten.
  • Estas ciudades son sedes de escuelas rabínicas y centros de cultura religiosa. La invectiva a las ciudades mira, sobre todo, a los círculos intelectuales. Jesús se lamenta de ellas. Las compara con Tiro y Sidón con fama de impías, o con paganas como Sodoma por la corrupción de sus costumbres, y asegura que esas ciudades «malditas», seguramente se habrían convertido ante sus signos y prodigios.
  • A pesar de que sus hechos acreditan la cercanía del reinado de Dios, esas ciudades no han cesado de practicar la injusticia. Estas ciudades han encarnado una estructura de poder prepotente, presumiendo y envaneciéndose de su sabiduría, que les impide reconocer a Jesús como la verdadera sabiduría a través de sus obras.
  • Cuanto más ha recibido uno, más tiene que dar. Nosotros somos verdaderamente ricos en gracias de Dios, por la formación, la fe, los sacramentos, la comunidad cristiana.
  • En todo momento nuestros actos son una elección “por o contra” Dios. No siempre pensamos en ello.
  • Podemos creernos convertidos de una vez para siempre, y Dios deja de ser novedad en nuestra vida. Nos acostumbramos a vivir con un poco fe y algunas obras buenas que nos tranquilizan, pero sin la fe desafiante que nos llama cada día al cambio.
  • Nos conformarnos con un poco de fe y con una salvación privatizada a nuestra medida, que impide la fe valiente que nos hace volver sobre nuestras vidas, confrontarnos con el evangelio de Jesús y dar pasos en nuestro camino cotidiano de conversión. La autosuficiencia conformista es veneno para el corazón.
  • Asistir todos los días a la Iglesia, o tener muchos gestos de piedad no son garantía de pertenencia al Reino. Vivir la experiencia del Reino de Dios, es una novedad que requiere de conversión permanente.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Me siento convertido?

  • ¿Experimento la novedad que me trae el evangelio?

  • ¿Mi fe, hace camino con mi vida?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Señor, creo en ti

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Aunque sin saberlo, todos los hombres sirven a los planes de Dios. Las obras de Dios empiezan en la humildad, en lo escondido, y en estas circunstancias no sabemos nunca que es lo que puede servir al Señor: tal vez sus enemigos son sus mejores colaboradores, tal vez colaboren en sus planes más de lo que lo hacen sus amigos. También hoy sigue siendo así: ¡qué misterio se desarrolla a través de la historia! Es Dios quien conduce los acontecimientos; todos ellos responden al designio divino, y los hombres sirven todos a este designio: lo quieran o no, todos entran en este plan.

¿Quién nos dará ojos para saber descubrir, en los acontecimientos más humildes, el comienzo de las obras más grandes?

No son la grandeza y el poder el instrumento de las obras divinas, sino precisamente la humildad, la pobreza, la debilidad, la impotencia. Hoy como ayer, y siempre. Sólo en la medida en que los hombres se mantengan en la humildad y en lo escondido, en la pobreza y en la impotencia, servirán al Señor.

Moisés, instrumento de Dios, es un pobre niño. Pero salvará a Israel contra el poder del faraón, y lo salvará precisamente a través del mismo faraón. El mundo, el enemigo de Dios, se ensañará contra un poder opuesto al suyo, no se ensañará contra la debilidad, contra la impotencia. La hija del faraón salva la vida del pequeño Moisés. El faraón se pone duro contra Israel porque éste se muestra recalcitrante a sus órdenes; sin embargo, contra este niño pequeño que nada hubiera podido oponerle si le hubiera matado, el faraón se encuentra sin poder, y es él mismo quien lo salva [...]. No son el poder, la grandeza, la riqueza, los que deben dar miedo a los enemigos de Dios, sino la humildad de los pobres, de los que aún confían en Dios…

 

D. Barsolti, edición española: Espiritualidad del Éxodo, Ediciones Sígueme, Salamanca 1968.

 

PARA REZAR

 

Oración de la Interioridad

 

¡Tarde te amé belleza tan antigua y tan nueva, tarde te amé!

El caso es que tú estabas dentro de mí y yo fuera.
Y fuera te andaba buscando y, como un engendro
de frialdad, me abalanzaba sobre la belleza de tus
criaturas.

Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo.
Pero me tenían prisionero lejos de ti aquellas cosas
que, si no existieran en ti, serian algo inexistente.

Me llamaste, me gritaste, y desfondaste mi sordera.
Relampagueaste, resplandeciste,
y tu resplandor disipó mi ceguera.

Exhalaste tus perfumes,
respiré hondo, y suspiro por ti.
Te he paladeado, y me muero de hambre y de sed.
Me has tocado, y ardo en deseo de tu paz.

 

Confesiones 10, 27, 38

 

Miércoles XV

 

Te alabo Padre por haberte revelado a los sencillos

 

Lectura del libro del Éxodo        3, 1-6. 9-12

 

Moisés, que apacentaba las ovejas de su suegro Jetró, el sacerdote de Madián, llevó una vez el rebaño más allá del desierto y llegó a la montaña de Dios, al Horeb. Allí se le apareció el Ángel del Señor en una llama de fuego, que salía de en medio de la zarza.

Al ver que la zarza ardía sin consumirse, Moisés pensó: «Voy a observar este grandioso espectáculo. ¿Por qué será que la zarza no se consume?»

Cuando el Señor vio que él se apartaba del camino para mirar, lo llamó desde la zarza, diciendo: « ¡Moisés, Moisés!» «Aquí estoy», respondió él. Entonces Dios le dijo: «No te acerques hasta aquí. Quítate las sandalias, porque el suelo que estás pisando es una tierra santa.» Luego siguió diciendo: «Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.»

Moisés se cubrió el rostro porque tuvo miedo de ver a Dios.

Entonces Dios le dijo: «El clamor de los israelitas ha llegado hasta mí y he visto cómo son oprimidos por los egipcios. Ahora ve, yo te envío al Faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los israelitas.»

Pero Moisés dijo a Dios: « ¿Quién soy yo para presentarme ante el Faraón y hacer salir de Egipto a los israelitas?»

«Yo estaré contigo, le dijo Dios, y esta es la señal de que soy yo el que te envía: después que hagas salir de Egipto al pueblo, ustedes darán culto a Dios en esta montaña.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 102, 1-2. 3-4. 6-7 (R.: 8a)

 

R.    El Señor es bondadoso y compasivo.

 

Bendice al Señor, alma mía,

que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;

bendice al Señor, alma mía,

y nunca olvides sus beneficios. R.

 

El perdona todas tus culpas

y cura todas tus dolencias;

rescata tu vida del sepulcro,

te corona de amor y de ternura. R.

 

El Señor hace obras de justicia

y otorga el derecho a los oprimidos;

él mostró sus caminos a Moisés

y sus proezas al pueblo de Israel. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    11, 25-27

 

Jesús dijo:

«Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.

Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Han pasado varios años desde la huida de Moisés. Se ha instalado en tierras de Madián. Viviendo la vida de los nómadas, tiene experiencia de las tradiciones de sus antepasados, Abraham, Isaac, Jacob. Se ha casado allí con la hija del sacerdote Jetró. Ha tenido familia. Ha madurado en su carácter. Es un retorno a las fuentes. Esta experiencia le será muy útil cuando tenga que volver a atravesar ese desierto del Sinaí, unos años después.
  • Es pastor de oficio y está cuidando los rebaños de su suegro. Y allí, el ángel del Señor se le apareció en forma de llama de fuego que salía de una zarza llamándolo: «¡Moisés! ¡Moisés!, «Aquí estoy», es la primera respuesta, pero, luego, se da cuenta de lo que Dios le está pidiendo y presenta sus objeciones. Ha huido de la justicia de Egipto, y tiene que volver allí a pedir al faraón que deje salir a los suyos. La respuesta de Dios es consoladora: «Yo estoy contigo».
  • Dios lo llama por su nombre. Le va a revelar su proyecto de liberación y le confía la misión de realizarlo. Es el Dios de los patriarcas. El Dios de la promesa. El Dios que ve cómo sufre su pueblo y no lo puede soportar y decide intervenir, enviándolo. Dios lleva siempre a cabo sus planes por medio de intermediarios humanos, hombres y mujeres. Dios necesita de los hombres. Llama a las personas a su servicio.
  • La visión de la zarza ardiente representa un momento decisivo en la vida de Moisés y de su pueblo: Dios lo llama para llevar a cabo la ansiada liberación. Dios siempre saca bien del mal y, a través de las vicisitudes de la historia, purifica a su pueblo y lo ayuda a recapacitar y a madurar.

***

  • Jesús había dirigido su condena a tres ciudades que eran sede de escuelas rabínicas y centros de cultura religiosa. Esto las hacía orgullosas de su sabiduría y autosuficientes. Esta vanidad, les impedía descubrir el obrar de Dios manifestado en Jesús.
  • Por una parte, dolorido, y por otra, lleno gozo Jesús bendice al Padre, Señor de cielo y tierra, porque son los humildes y sencillos los que saben entender los signos de la cercanía de Dios, su proyecto, los secretos de su corazón, su modo de actuar.
  • Con mucha frecuencia, presenta la Biblia la convicción de que a Dios, no lo descubren los sabios y los poderosos, porque están demasiado llenos de sí mismos. Sino los débiles, los que tienen un corazón sin demasiadas complicaciones.
  • En Belén, lo acogieron una humilde pareja de jóvenes judíos; los pastores, los magos de tierras lejanas y los ancianos Simeón y Ana. Los «sabios y entendidos», las autoridades civiles y religiosas, no lo recibieron.
  • El hecho de que Dios «oculta» ese saber, no se debe a su designio, sino al obstáculo humano; se atribuye a Dios lo que es culpa del hombre. De hecho, la realidad de Jesús está patente a todos, viene para ser conocido de todos. Los sabios y entendidos, son con su actitud obcecada e irresponsable, incapaces de reconocer y aceptar el paso de Dios en la historia.
  • Los pequeños de que habla Jesús, son los que se saben necesitados, pobres, limitados, y por esa razón, abren sus manos poniendo de manifiesto simplemente que están vacías.
  • Jesús reconoce que su tarea evangelizadora le ha sido encomendada por su Padre, y que se conoce al Padre por el Hijo.
  • Entre «estas cosas», que no entienden los sabios está, sobre todo, quién es Jesús y quién es el Padre.
  • La frase de Jesús «mi Padre me lo ha entregado todo», está en relación con la designación «Dios entre nosotros». Jesús es la presencia de Dios en la tierra. De esta manera, nos encontramos con una síntesis de la autorrevelación de Jesús. Jesús descubre la gozosa apertura a nuevos horizontes que se abre a la humanidad, por la participación íntima en los secretos del Padre.
  • La revelación divina, no se encuentra en el orden de la cantidad de conocimientos que somos capaces de acumular a lo largo de nuestra vida. Ella sólo es fecunda, si somos capaces de participar del modo de actuar de Jesús, en un amor limpio y desinteresado, que no cuida de los propios intereses, sino que pone por encima de todo los intereses del Padre.
  • Sólo siendo pequeños, sintiéndonos necesitados de Dios, recibiremos la revelación del misterio divino, seremos capaces de descubrir las huellas y la presencia de Dios en todo lo que existe y en todo lo que acontece.
  • No la mucha ciencia nos consigue la fe, sí el mucho amor nos hace capaces de acercarnos íntimamente al corazón de Dios y descubrir su voluntad.
  • Que sea nuestra vida en el amor, más que nuestras palabras, las que manifiesten nuestra sabiduría.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿A qué sabiduría aspiro en mi vida?

  • ¿Qué cosas admiro de los demás?

  • ¿Qué testimonios merecen mi confianza?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…La venida de Dios es repentina, imprevista. Moisés no fue conscientemente a la búsqueda de Yahvé: fue Yahvé el que se presentó de una manera imprevisible a él. Este dato de la revelación ha sido subrayado de una manera repetida tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Israel había comprendido que el contacto con el Dios vivo no es algo que el hombre pueda obtener mediante técnicas de contemplación. La revelación es siempre efecto de la intervención soberanamente libre de Dios. Es siempre Dios quien comienza el diálogo con el hombre.

En el caso de Moisés, el encuentro tiene lugar en el momento en que Dios le llama por su nombre. Ex 3,4. Cuando Dios llama, lo que se le pide al hombre, en primer lugar, es prontitud y disponibilidad para acoger la Palabra de Dios. La respuesta de Moisés en esta circunstancia es concisa, una sola palabra hebrea, “hinnent” que implica la misma respuesta franca e inmediata: «¡Aquí! estoy! ¡A tu servicio!».

Existe, no obstante, una inequívoca ambivalencia en la reacción de Moisés ante la presencia de Dios. Si la experiencia de lo sagrado atrae al hombre con su fascinación misteriosa, le colma al mismo tiempo de temor y temblor, puesto que la experiencia de lo sagrado es para él, simultáneamente, experiencia de su propia naturaleza profana y de su indignidad. Entonces toma el hombre conciencia de que ni el hecho de quitarse las sandalias ni las purificaciones rituales, pueden prepararle de una manera adecuada para entrar en la presencia del Dios vivo.

Así le sucede a Moisés: su primera reacción frente a la zarza ardiente fue de audaz y profano curiosidad, mas ahora se cubre el rostro y tiene miedo de mirar para no vislumbrar al Dios absolutamente santo. Moisés no intenta huir ni esconderse, pero se cubre el rostro para no ver a Dios. Israel, en efecto, estaba

convencido de que Dios era demasiado santo para ser visto por el hombre, como Dios mismo dirá de inmediato a Moisés: «No podrás ver mi cara, porque quien la ve no sigue vivo».Ex 33,20.

 

U. Plastaras, El Dios del Éxodo, Casale Monf. 1976, pp. 53ss.

 

PARA REZAR

 

Gracias por la vida,
por mi vida,
por tus inspiraciones.
Gracias Señor porque me llamas,
porque me pides
que colabore contigo;
que sea tu instrumento
como papel en blanco,
donde Tú puedas ir escribiendo,
como barro en manos del alfarero
que va tomando forma,
como hombre que sabe escuchar
y está pronto a responder.

 

Jueves XV

 

Vengan a mí los que están afligidos y agobiados

 

Lectura del libro del Éxodo    3, 13-20

 

Moisés, después de oír la voz del Señor que le hablaba desde la zarza, dijo a Dios: «Si me presento ante los israelitas y les digo que el Dios de sus padres me envió a ellos, me preguntarán cual es su nombre. Y entonces, ¿qué les responderé?»

Dios dijo a Moisés: «Yo soy el que soy.» Luego añadió: «Tú hablarás así a los israelitas: “Yo soy” me envió a ustedes.» Y continuó diciendo a Moisés: «Tú hablarás así a los israelitas: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, es el que me envía. Este es mi nombre para siempre, y así será invocado en todos los tiempos futuros. Ve a reunir a los ancianos de Israel y diles: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me apareció y me dijo: “Yo los he visitado y he visto cómo los maltrataban los egipcios. Por eso decidí librarlos de la opresión que sufren en Egipto, para llevarlos al país de los cananeos, los hititas, los amorreos, los perizitas, los jivitas y los jebuseos, a una tierra que mana leche y miel.”

Ellos te escucharán, y tú irás a presentarte ante el rey de Egipto, junto con los ancianos de Israel. Entonces le dirás: “El Señor, el Dios de los hebreos, vino a nuestro encuentro. Y ahora tenemos que realizar una marcha de tres días por el desierto, para ofrecer sacrificios al Señor, nuestro Dios.”

Ya sé que el rey de Egipto no los dejará partir, si no es obligado por la fuerza. Pero yo extenderé mi mano y castigaré a Egipto, realizando ante ellos toda clase de prodigios. Así él los dejará partir.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 104, 1 y 5. 8-9. 24-25. 26-27 (R.: 8a)

 

R.    El Señor se acuerda eternamente de su alianza.

 

¡Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,

hagan conocer entre los pueblos sus proezas;

recuerden las maravillas que él obró,

sus portentos y los juicios de su boca! R.

 

El se acuerda eternamente de su alianza,

de la palabra que dio por mil generaciones,

del pacto que selló con Abraham,

del juramento que hizo a Isaac. R.

 

El Señor hizo a su pueblo muy fecundo,

más fuerte que sus mismos opresores;

cambió el corazón de los egipcios,

para que sintieran odio por su pueblo

y trataran con perfidia a sus servidores. R.

 

Luego envió a Moisés, su servidor,

y a Aarón, que era su elegido;

por su intermedio realizó prodigios,

hizo portentos en la tierra de Cam. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    11, 28-30

 

Jesús tomó la palabra y dijo:

Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • En Egipto en medio de toda clase de dioses era fácil que los hebreos hubiesen adoptado, en parte, la idolatría ambiental. Dios se revela como el único verdadero y se une así a la gran tradición de los patriarcas, quizá algo olvidada. El nombre para los hebreos indica, «el ser» profundo.
  • Dios no es una realidad imprecisa, impersonal, una cosa vaga. Tiene un «nombre», es alguien vivo. «Yahvé» se revela a Moisés diciendo: “Yo soy el que soy”, reúne a los ancianos de Israel y diles que he decido sacarlos de la opresión egipcia. «Yo soy», «soy el que estoy ahí para», «soy el que estoy cerca». Es el Dios de los patriarcas, el Dios de la promesa, el que ha decidido estar siempre ayudando a su pueblo, en el pasado y en el futuro. Por eso ahora se dispone a su liberación. El nombre de Dios se nos revela, no en los libros, sino en la historia. Dios es el «ser que posee su existencia en sí mismo», la roca sólida, el único que existe verdaderamente. Y este Nombre es una garantía. «¡Aquél que ha enviado a Moisés, es la Roca!»
  • El Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob, el Dios “fiel”, que cumple sus promesas; ha visto lo que les han hecho en Egipto, donde se los oprime y ha decidido llevarlos al país de los cananeos, país que mana leche y miel.
  • Dios, es un Dios comprometido en la historia, un Dios que interviene para «crear», «salvar», «reunir». El pueblo de Israel debe saber, y nosotros también, que Dios está siempre, en los días de prosperidad y en días de infortunio, y ese Dios quiere nuestra liberación.

***

  • El pueblo estaba agobiado por la infinita carga de las prescripciones religiosas. La confusión que les producía, su falta de conocimiento de la implicancia de los preceptos de la Escritura, sumado al analfabetismo y a la falta de formación, hacían de la Palabra revelada por Dios en el Antiguo Testamento, una carga insoportable. Los doctores de la ley imponían obligaciones difíciles de cumplir, que eran como esos “yugos” duros y mal trabajados, que los labradores ponen sobre el cuello de las bestias y que lastiman su piel.
  • Jesús continúa mostrando su preocupación por los que ocupan el primer lugar en su corazón: los pequeños, los humildes, los pobres, los que sufren, los hambrientos, los enfermos, los desgraciados; todos los que están rendidos y agobiados. Por eso les dice que se acerquen, que vayan hacia Él que los aliviará.
  • Jesús ofrece darles respiro, una pausa para que la carga sea más “llevadera”. Presenta la imagen del pobre hombre que lleva una carga abrumadora, y que se detiene para depositar junto a Él su carga, para tomarla luego de nuevo, y continuar su marcha. Es la imagen de todo aquel que lleva un peso tan grande que necesita descansar unos momentos antes de reemprender su camino.
  • Esto es lo que Jesús quiere hacer por nosotros, aliviarnos, confortarnos, hacernos más ligeros, libres y seguros. Jesús invita a cargar con su yugo que es suave y su carga ligera. Invita a ser sus discípulos; aprender de Él, que es manso y humilde para encontrar alivio. El “yugo” de Jesús no es una carga que aplaste y lastime.
  • El yugo que propone Jesús, se resume en un incondicional amor al prójimo, fruto de la experiencia de Dios como Padre. Para esto es necesario aprender de Él siendo su discípulo. Siguiendo a Jesús, la alianza y la ley del Señor; la Torah y los mandamientos de la voluntad de Dios, ya no son un yugo opresor y duro, sino que generan la gozosa paz prometida a los que aman y por eso crecen en libertad.
  • El yugo que carga el discípulo, ya no es un sistema legal para cumplir, sino seguir a Jesús, el Hijo, que revela la voluntad de Dios; y la realiza plena y definitivamente en el servicio, el amor y la alegría.
  • Esto no significa que no sea un estilo de vida exigente. Su programa incluye renuncias, cargar con la cruz. Pero para eso nos promete su ayuda. Asumimos la propuesta del reino, cargamos con la cruz pero en su compañía, Él está con nosotros y nos ayuda a superar nuestras luchas y dificultades. Sabe de las caídas y debilidades de sus discípulos, pero se muestra siempre cercano, comprensivo, dispuesto a ayudar y perdonar. No nos quiere seguidores con el temor de los esclavos, sino con el amor y la alegría de los hijos que se saben amados.
  • Aprender de su mansedumbre y humildad de corazón, significa saberse pobre y saber comprender a los pobres, a los humildes, a los descarriados. Jesús padece con nosotros asumiendo en todo nuestra vida, porque es el enviado de Dios, el Mediador, que viene a salvar a los hombres. Jesús llama a sí, a todos los que necesitamos de salvación; a los que gemimos bajo la carga de la vida. La moral sin alegría y torturante del fariseísmo, se convierte en gozoso servicio, producido por la cercanía de la presencia de Dios. Las exigencias, sólo se comprenden desde la felicidad del seguimiento de Jesús, tal como se proponen en las bienaventuranzas.
  • Los discípulos hallaremos la paz y el alivio, no porque Jesús no sea exigente, sino porque Jesús nos da la alegría de sentirnos salvados y amados por El; y esta relación personal hace que el yugo sea suave y la carga, ligera.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Dónde ubico la valoración de mi vida?

  • ¿Me siento decepcionado de mí mismo?

  • ¿Cuál es la meta de la carrera de la vida en la que me encuentro?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Tu yugo es suave y tu carga liviana

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré»

 

…”El Señor ama a los hombres, pero permite que sean probados. De esta manera pueden reconocer su impotencia y humillarse y, gracias a su humildad, recibir el Santo Espíritu. Y con el Santo Espíritu todo va bien, todo se llena de gozo… El humilde estará contento con todo lo que le pueda suceder, porque el Señor es su riqueza y su gozo; todos los hombres quedarán sorprendidos de la belleza de su alma.

Tú dices: «Mi vida está llena de sufrimientos». Pero yo te contestaré, o mejor dicho, será el mismo Señor el que te dirá: «Se humilde y verás cómo tus pruebas se cambian en descanso», hasta el punto que te sorprenderás de ti mismo y te dirás: « ¿Por qué en otro tiempo estaba yo tan atormentado y afligido?» Ahora eres feliz porque has llegado a ser humilde y has recibido la gracia divina; ahora, incluso cuando te encontraras solo con tu pobreza, el gozo no te abandonará porque tienes en tu alma la paz que nos prometió el Señor cuando dijo: «Mi paz os doy» (Jn 14,27). Es de esta manera que el Señor da su paz a todas las almas humildes”…

 

San Silvano (1866-1938), monje ortodoxo – Escritos

 

PARA REZAR

 

La fuerza de la Vida

Creo en un Dios impotente,
débil y debilitado;
creo en un Dios que no puede;
que no triunfa. Derrotado.

Creo en un Dios ¡tan vecino!
que se vuelve un Dios-humano;
que su vida entre nosotros,
es muerte que le entregamos.

Ceo en un Dios sin poder,
hecho hombre y torturado;
y por coronas, ¡espinas!
y por respuesta, ¡insultado!

Creo en un Dios impotente,
un Dios de brazos atados;
un Dios distinto a los hombres,
poderosos, soberanos…

Creo en un Dios
que no sabe negar lo que ha declarado;
creo en un Dios impotente,
¡impotente de enamorado!

Creo en un Dios novedoso,
de novedad siempre a mano;
que genera a cada instante
lo que el amor va dictando.

Creo en un Dios generoso,
del amor crucificado;
creo en un Dios también pobre,
que tiene a los pobres al lado.

Creo en un Dios que no puede,
¡es el amor quien lo ha atado!
Creo en un Dios sin poder;
pobre… ¡Resucitado!

Anónimo

 

Viernes XV

 

El Hijo del Hombre es dueño del sábado

 

Lectura del libro del Éxodo    11, 10-12, 14

 

Moisés y Aarón realizaron todos estos prodigios delante del Faraón; pero el Señor le había endurecido el corazón, y él no dejó partir de su país a los israelitas.

Luego el Señor dijo a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto: Este mes será para ustedes el mes inicial, el primero de los meses del año. Digan a toda la comunidad de Israel: El diez de este mes, consíganse cada uno un animal del ganado menor, uno para cada familia. Si la familia es demasiado reducida para consumir un animal entero, se unirá con la del vecino que viva más cerca de su casa. En la elección del animal tengan en cuenta, además del número de comensales, lo que cada uno come habitualmente.

Elijan un animal sin ningún defecto, macho y de un año; podrá ser cordero o cabrito. Deberán guardarlo hasta el catorce de este mes, y a la hora del crepúsculo, lo inmolará toda la asamblea de la comunidad de Israel. Después tomarán un poco de su sangre, y marcarán con ella los dos postes y el dintel de la puerta de las casas donde lo coman. Y esa misma noche comerán la carne asada al fuego, con panes sin levadura y verduras amargas. No la comerán cruda ni hervida, sino asada al fuego; comerán también la cabeza, las patas y las entrañas. No dejarán nada para la mañana siguiente, y lo que sobre, lo quemarán al amanecer. Deberán comerlo así: ceñidos con un cinturón, calzados con sandalias y con el bastón en la mano. Y lo comerán rápidamente: es la Pascua del Señor.

Esa noche yo pasaré por el país de Egipto para exterminar a todos sus primogénitos, tanto hombres como animales, y daré un justo escarmiento a los dioses de Egipto. Yo soy el Señor. La sangre les servirá de señal para indicar las casas donde ustedes estén. Al verla, yo pasaré de largo, y así ustedes se librarán del golpe del Exterminador, cuando yo castigue al país de Egipto.

Este será para ustedes un día memorable y deberán solemnizarlo con una fiesta en honor del Señor. Lo celebrarán a lo largo de las generaciones como una institución perpetua.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 115, 12-13. 15-16. 17-18 (R.: 13)

 

R.    Alzaré la copa de la salvación e invocaré el nombre del Señor.

 

 

¿Con qué pagaré al Señor

todo el bien que me hizo?

Alzaré la copa de la salvación

e invocaré el nombre del Señor. R.

 

¡Qué penosa es para el Señor

la muerte de sus amigos!

Yo, Señor, soy tu servidor,

tu servidor, lo mismo que mi madre:

por eso rompiste mis cadenas. R.

 

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,

e invocaré el nombre del Señor.

Cumpliré mis votos al Señor,

en presencia de todo su pueblo. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    12, 1-8

 

Jesús atravesaba unos sembrados y era un día sábado. Como sus discípulos sintieron hambre, comenzaron a arrancar y a comer las espigas.

Al ver esto, los fariseos le dijeron: «Mira que tus discípulos hacen lo que no está permitido en sábado.»

Pero él les respondió: «¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la ofrenda, que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes?

¿Y no han leído también en la Ley, que los sacerdotes, en el Templo, violan el descanso del sábado, sin incurrir en falta?

Ahora bien, yo les digo que aquí hay alguien más grande que el Templo. Si hubieran comprendido lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios, no condenarían a los inocentes. Porque el Hijo del hombre es dueño del sábado.»

 

Palabra del Señor.

 

Si de la Memoria:

 

Zacarías. 2,14-17

S. R: Lucas 1,46-55

Mateo 12,46-50

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Hoy se nos describe la cena pascual, tal como la celebran cada año los judíos, haciendo memoria del aquel momento en el que Moisés, con la ayuda de Dios, los condujo en la salida de Egipto. Así empieza el éxodo.
  • La cena de despedida está descrita con los ritos usuales: la reunión familiar, el sacrificio del cordero con cuya sangre marcan las puertas, la cena a toda prisa con panes ácimos, sin acabar de fermentar.
  • «Pascua» significa «paso. Fue Dios el que «pasó de largo» ante las puertas de los judíos, señaladas con sangre. E Israel el que «pasó» de la esclavitud a la libertad, sobre todo a través de las aguas del Mar Rojo hacia la nueva tierra.
  • Esta celebración, repetida cada año, será para Israel «un día memorable y lo celebrarán como fiesta en honor del Señor para siempre». Es la gran prueba de amor de Dios, que salva a su pueblo.

***

  • Continuando las controversias anteriores, Jesús enfrenta la actitud autoritaria y déspota de los fariseos. Estos lo cuestionan por la acción que cometen los discípulos “arrancando espigas en sábado”. El sábado es el día de descanso dedicado al Señor, y no se puede realizar ninguna actividad física. Arrancar espigas era equivalente a cosechar, trabajo no permitido durante el descanso obligatorio.
  • Jesús los contradice con los hechos referidos al rey David, cuando infringió la ley para alimentar a su tropa; los sacerdotes por el exceso de actividad cúltica violan el descanso obligatorio. Luego les cita la misma escritura, donde se hace evidente en la boca de los profetas, que lo importante es la misericordia y no los sacrificios.
  • Jesús corrige la meticulosidad de los rabinos, que hacía insoportable la ley del descanso sabático evocando un episodio de David y sus hombres, que comieron el pan de la ofrenda del templo. También les recuerda que los sacerdotes pueden violar la ley del sábado en el templo, sin incurrir en ninguna falta.
  • En los dos pasajes bíblicos que cita, el remedio de una necesidad, fue más importante que la rigidez de la norma. Coloca la misericordia por encima de los sacrificios cultuales. Jesús se ubica como mayor que el templo y que los sacerdotes, y se declara Señor del sábado, Señor de la ley y de las instituciones religiosas.
  • Fácilmente tendemos a convertir las normas y las instituciones sociales o religiosas, o las costumbres, en absolutos, aún a costa de las personas; sin embargo, el mandamiento por excelencia es el amor a Dios y a las personas, con todas sus consecuencias; y la persona humana, es el verdadero templo, el auténtico sagrario, el legítimo altar, y la práctica de la misericordia el culto grato a Dios.
  • El verdadero culto a Dios no está en los ritos externos sino en el tener un corazón como el de Él. Cuando esto no es claro se puede caer en posturas condenatorias, que si bien son coherentes con la norma escrita, pueden no coincidir con la prioridad de Dios, que es la vida plena del hombre. Jesús nos enseña que ni el tiempo, ni los lugares, ni las cosas, se pueden colocar por encima de la vida; ellos existen en función de servir y de mejorar la vida y no para disminuirla y oprimirla.
  • Ningún motivo excusa de ayudar a los hermanos. La caridad verdadera respeta las exigencias de la justicia, evitando el capricho o la arbitrariedad, pero debe impedir que el rigorismo mate el espíritu de la ley de Dios, que es una invitación continua a amar, a darse a los demás. Dios, rico en misericordia, nos invita a una vida de misericordia.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué lugar ocupa la ley en mi vida de fe?

  • ¿Qué es lo que rige mis actos de piedad y mi vínculo con los hermanos?
  • ¿Cuál es la prioridad en mi práctica religiosa?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Señor, quieres misericordia y no sacrificios

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…El paso de Jesús de este mundo al Padre abarca, en una unidad estrechísima, pasión y resurrección: a través de su pasión es como llegó Jesús a la gloria de la resurrección. Pasión y paso van unidos entre sí; la Pascua cristiana es un “transitus per passionem”: un paso a través de la pasión. Pero hay una síntesis más importante: la que se da entre la Pascua de Dios y la pascua del hombre. ¿Cómo se lleva a cabo esa síntesis en la nueva definición de la Pascua?

En Jesús, los dos protagonistas de la Pascua -Dios y el hombre- dejan de aparecer como alternativos o yuxtapuestos y se convierten en uno solo, porque, en Cristo, la humanidad y la divinidad son una misma persona. El autor y el destinatario de la salvación se han encontrado; la gracia y la libertad se han besado. Ha nacido la «nueva y eterna alianza»; eterna, porque ahora nadie podrá separar ya a los dos contrayentes, convertidos, en Cristo, en una sola persona.

Con todo, queda una duda por disipar: entonces ¿es sólo Jesús quien lleva a cabo la Pascua? ¿Es sólo Él quien pasa de este mundo al Padre? ¿Y nosotros?

El de Jesús no es un paso solitario, sino un paso colectivo, de toda la humanidad, al Padre. En Pascua nació la Iglesia, cuerpo místico de Cristo, como espiga crecida en la tumba de Cristo.

En consecuencia, todos hemos pasado ya, con Cristo, al Padre y «nuestra vida está escondida ya con Cristo en Dios» cf. Col 3,3; sin embargo, todos debemos pasar aún. Hemos pasado “in spe e in sacramento”, en esperanza y por el bautismo, pero debemos pasar en la realidad de la vida cotidiana, imitando su vida y, sobre todo, su amor…

 

R. Cantalamessa, El misterio pascual, Milán 1985, pp. 19-21.

 

PARA REZAR

 

De todas maneras

 

Las personas son irrazonables, ilógicas y centradas en sí mismas,
AMALAS DE TODAS MANERAS.

Si haces el bien, te acusarán de tener motivos egoístas,
HAZ EL BIEN DE TODAS MANERAS.

Si tienes éxito ganarás falsos y verdaderos enemigos,
TEN EXITO DE TODAS MANERAS.

El bien que hagas se olvidará mañana,
HAZ EL BIEN DE TODAS MANERAS.

La honestidad y la franqueza te hacen vulnerable,
SE HONESTO Y FRANCO DE TODAS MANERAS.

Lo que te tomó años en construir puede ser destruido en una noche,
CONSTRUYE DE TODAS MANERAS.

La gente de verdad necesita ayuda pero te podrían atacar si lo haces,
AYUDALES DE TODAS MANERAS.

Dale al mundo lo mejor que tienes y te patearán en los dientes,
DALE AL MUNDO LO MEJOR QUE TIENES DE TODAS MANERAS.

 

-De un letrero en la pared de Shishu Vahaban, la casa para niños en Calcuta.

 

16 de julio – NTRA. SRA. DEL CARMEN

 

El Carmelo, cuya hermosura ensalza la Biblia (Is. 35, 2), ha sido de siempre un monte sagrado. En el siglo IX A. C., Elías lo convirtió en el refugio de la fidelidad al Dios único y en el lugar de los encuentros entre el Señor y su pueblo (1 R 18, 39). El recuerdo del Profeta «abrasado de celo por el Dios vivo» había de perpetuarse en el Carmelo.

En tiempo de las Cruzadas, las grutas del monte dieron acogida a los ermitaños cristianos. Pero hasta el siglo XIII no pasaron éstos a formar una familia religiosa, a la que el patriarca Alberto de Jerusalén dio una regla (hacia el 1209), y que fue confirmada por el papa Honorio III (1226).

El Monte Carmelo, que domina la llanura de Galilea, no cae lejos de Nazaret, en donde vivió María “conservando todo en su corazón”. De ahí que la Orden del Carmelo haya querido desde sus orígenes ponerse bajo el patrocinio de la Madre de los contemplativos.

En el siglo XVI, los dos doctores y reformadores de la Orden – Santa Teresa de Ávila v San Juan de la Cruz – convertirían al Monte Carmelo en el símbolo de aquello que San Buenaventura llamaba «itinerario hacia Dios». Por eso le pedimos hoy al Señor que nos haga llegar, gracias a «la intercesión de la Virgen María» «hasta Cristo, monte de salvación».

 

Oremos

 

Haz venir, Señor, sobre nosotros la poderosa intercesión de la gloriosa Virgen María, para que, protegidos con su auxilio, podamos llegar a tu monte santo, que es Jesucristo, tu Hijo. Que vive y reina contigo.

 

Sábado XV

 

las naciones pondrán la esperanza en su Nombre

 

 

Lectura del libro del Éxodo    12, 37-42

 

Los israelitas partieron de Ramsés en dirección a Sucot. Eran unos seiscientos mil hombres de a pie, sin contar sus familias. Con ellos iba también una multitud heterogénea, y una gran cantidad de ganado mayor y menor. Como la pasta que habían traído de Egipto no había fermentado, hicieron con ella galletas ácimas. Al ser expulsados de Egipto no pudieron demorarse ni preparar provisiones para el camino.

Los israelitas estuvieron en Egipto cuatrocientos treinta años. Y el día en que se cumplían esos cuatrocientos treinta años, todos los ejércitos de Israel salieron de Egipto. El Señor veló durante aquella noche, para hacerlos salir de Egipto. Por eso, todos los israelitas deberán velar esa misma noche en honor del Señor, a lo largo de las generaciones.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 135, 1 y 23-24. 10-12. 13-15

 

R.    ¡Porque es eterno su amor!

 

¡Den gracias al Señor, porque es bueno,

al que en nuestra humillación se acordó de nosotros. R.

 

Y nos libró de nuestros opresores,

al que hirió a los primogénitos de Egipto. R.

 

Y sacó de allí a su pueblo,

con mano fuerte y brazo poderoso. R.

 

Al que abrió en dos partes el Mar Rojo,

al que hizo pasar por el medio a Israel,

y hundió en el Mar Rojo al Faraón con sus tropas. R.

   

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    12, 14-21

 

En seguida los fariseos salieron y se confabularon para buscar la forma de acabar con él.

Al enterarse de esto, Jesús se alejó de allí. Muchos lo siguieron, y los curó a todos. Pero él les ordenó severamente que no lo dieran a conocer, para que se cumpliera lo anunciado por el profeta Isaías:

Este es mi servidor, a quien elegí, mi muy querido, en quien tengo puesta mi predilección. Derramaré mi Espíritu sobre él y anunciará la justicia a las naciones. No discutirá ni gritará, y nadie oirá su voz en las plazas. No quebrará la caña doblada y no apagará la mecha humeante, hasta que haga triunfar la justicia; y las naciones pondrán la esperanza en su Nombre.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Siglos después de los hechos del éxodo, el autor bíblico presenta la realidad histórica como una visión de gesta heroica, en la que todo adquiere un sentido trascendente de cara al futuro. La salida de los israelitas de Egipto se presenta en forma multitudinaria. El poder de la opresión ha sido destruido por la acción poderosa de Dios a favor del pueblo. Han salido no solamente los descendientes de los patriarcas, sino también “una inmensa multitud”. La salvación de Dios tiene dimensiones universalistas, es para todos los que sufren la opresión.
  • El texto nos dice que Dios veló toda la noche, ya que estuvo alerta sobre la marcha de los acontecimientos para que nada fallase y todo llegase a un éxito total. El protagonista principal es Yahvé y simultáneamente el pueblo de Israel. No hay dos protagonistas, sino uno solo: Yahvé, que actúa desde dentro y a través del pueblo oprimido. Todo ha sido obra de Yahvé, que se ha acreditado a los ojos de todos para ganar la confianza de su pueblo. Por otra parte, el éxodo es visto como un punto de partida que da sentido nuevo una serie de instituciones culturales y religiosas del pueblo de Israel.

***

  • La controversia de Jesús con los fariseos continúa en la sinagoga. Éste era un lugar reservado para la lectura y el estudio de la Escritura, por lo que las acciones de Jesús eran un abierto desafío a la autoridad establecida. Les habló de la oveja caída en un pozo y lo natural que era salvarla, aún en día del Sabbat, y que con mayor razón tenemos el derecho y el deber de hacer bien a un hombre, incluso en sábado. Esta respuesta sobre el sábado, no les gustó a los fariseos, de modo que planearon el modo de acabar con Él.
  • Jesús se aleja de ellos, consciente del peligro que corre, sin responder con palabras ofensivas o acciones violentas. Quiere que la verdad brille por encima de las sombras en las que viven.
  • Mateo ve en esta actitud de Jesús el cumplimiento del texto de Isaías que habla de la figura del Mesías, Servidor de Dios.
  • El Mesías no será un agitador ni un líder de multitudes, tampoco un ambicioso que busca la pelea, y usando la fuerza, pugna con otros por el poder, ni alguien que pretende apoyarse en la popularidad; es el siervo de Dios, que busca en cambio a los que necesitan su ayuda. El “Siervo de Yahvé”, anunciará su misión salvífica con el testimonio de su propia vida, respaldado con acciones concretas, en favor de los más pobres y desvalidos de la sociedad.
  • Su misión se realizará con el nuevo estilo del Espíritu: suavidad y mansedumbre con el débil y vacilante. La justicia no se implanta arrollando al débil sino curando, enderezando, perdonando, haciendo revivir. Su camino será el del amor desinteresado que cura y ayuda al hombre.
  • Este es el modo, como el derecho predicado por Él a las naciones, penetrará y llegará a la victoria. La misión para la que lo capacita y a la que lo impulsa el Espíritu, es anunciar el derecho a las naciones.
  • Mateo en este pasaje muestra que el Mesías gracias a la superación de la Ley mosaica, que paraliza al hombre y crea el obstáculo entre Israel y los demás pueblos, llega a establecer una humanidad justa. El “derecho” o nueva norma de justicia resume el principio de Jesús: la ayuda al hombre está por encima de la Ley.
  • La obra salvadora del Mesías, no se circunscribe al pueblo de Israel ni tampoco a los primeros pueblos que tuvieron la suerte de recibir el evangelio: todas las naciones son amadas de Dios en Cristo, y Jesús ha sido enviado a todas ellas.
  • El Servidor señala un nuevo camino que se debe recorrer para llegar a implantar este derecho, que coincide, con las aspiraciones universales de una sociedad justa.
  • Desde esta descripción de la actuación de este Mesías servidor, la Palabra de hoy es un llamado a los discípulos de Jesús a adoptar en nuestra vida su mismo estilo: ayudar, socorrer y hacer revivir a todos aquellos en que la vida se encuentra amenazada. Este estilo responde a las necesidades y a los más íntimos deseos del corazón de todo hombre, y es la piedra fundamental sobre la que se construye toda vida cristiana verdadera.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cuáles son los anhelos más íntimos de mi corazón?
  • ¿Qué tipo de derecho quisiera que se instaure?
  • ¿Cuál es el camino que busco para lograr una vida en armonía y en paz?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Las naciones pondrán la esperanza en tu Nombre

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

..”Nuestra carne está hecha para morar en Dios, para convertirse en templo de Dios. La carne de Jesús es el templo de Dios. De este templo correrán ríos de agua viva para alimentar, curar, revelar el amor y la compasión.

Nuestra carne, transfigurada por el Verbo encarnado, se vuelve un instrumento para difundir el amor de Dios. Igual que para María, también para nosotros la carne de Cristo, su humanidad, son el medio a través del cual y en el cual nos encontramos con Dios.

La llamada que hemos recibido no es a dejar la humanidad de Cristo para ir al encuentro de Dios, que trasciende la carne, sino a descubrir y a vivir la carne de Jesús como carne de Dios, su cuerpo como un sacramento que da un sentido nuevo a nuestra carne humana, que nos revela el amor eterno de la Trinidad donde el Padre y el Hijo, en la unidad del Espíritu Santo, se aman desde toda la eternidad.

Nuestros cuerpos han sido concebidos en el silencio y en el amor. Nuestra primera relación, con nuestra madre, ha sido una relación de comunión, a través del tacto y de la fragilidad de la carne.

Hemos sido llamados a crecer, a desarrollarnos, a volvernos competentes y a luchar por la justicia y por la paz; pero, en definitiva, todo está destinado a la entrega de nosotros mismos, al reposo y a la celebración de la comunión.

Todo empieza en la comunión, todo culmina en la comunión. Todo empieza en la fiesta de las bodas y todo se consuma en la fiesta de las bodas, en la que nos entregamos con amor”…

Jean Vanier. Jesús, el don del amor

 

PARA REZAR

 

Bienaventuranzas de LA JUSTICIA Y LA PAZ


 

Dichosos los no violentos
porque han renunciado a la agresividad,
porque no les gusta eso de “ojo por ojo y diente por diente”,
porque no desean ni hacen mal a nadie.

Feliz el que no responde a la injuria con otra injuria,
al insulto con otro insulto, a la bofetada con otra bofetada.
Dichosos ellos porque la paz será siempre su compañera.

Felices los que cuando les piden, dan;
los que cuando ven que alguien los necesita,
no le vuelven la cara sino que se dan;
los que saben animar, ayudar, acompañar,
los que saben alegrar a quienes viven a su lado.

Dichosos los que tienen la paz en el corazón
acurrucada como una paloma,
y nunca desean la violencia para que no se espante esa paloma.
Esa paloma significa que saben amar mucho.
Felices ustedes los que aman a la familia
haciendo de su casa un hogar feliz.
Dichosos los que aman a los amigos, a los cercanos…
Pero serán más dichosos si son capaces de amar a sus enemigos,
si aprenden a devolver bien por mal.

Dichosos ustedes si
rechazan positivamente toda violencia
y se declaran ante el mundo “AMIGOS DE LA PAZ”
y dicen ¡no! a la guerra, y a la carrera de armamentos,
y al terrorismo, y al manejo, y a la mentira…
mientras que se manifiestan partidarios
del pan, la salud y la cultura.

Dichosos ustedes si se profesan amigos
de todos los hombres y de todos los pueblos.

Dichosos mil veces ustedes,
hombres y mujeres de la Paz.

Dichosos ustedes porque la Paloma de Dios
se acurruca serena en su corazón,
porque son hijos del fuego,
HIJOS DEL AMOR.


 

 

 

 

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XIV – CICLO B

DOMINGO XIV DTE EL AÑO

CICLO B

 

Lunes XIV

 

Martes XIV

 

Miércoles XIV

 

Jueves XIV

 

Viernes XIV

 

Sábado XIV

 

DOMINGO XIV DTE EL AÑO

CICLO B

 

y Él se asombraba de su falta de fe

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Ezequiel    2, 2-5

 

Un espíritu entró en mí y me hizo permanecer de pie, y yo escuché al que me hablaba. El me dijo:

Hijo del hombre, yo te envío a los israelitas, a un pueblo de rebeldes que se han rebelado contra mí; ellos y sus padres se han sublevado contra mí hasta el día de hoy. Son hombres obstinados y de corazón endurecido aquellos a los que yo te envío, para que les digas: «Así habla el Señor.» Y sea que escuchen o se nieguen a hacerlo -porque son un pueblo rebelde- sabrán que hay un profeta en medio de ellos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 122, 1-2a. 2bcd. 3-4 (R.: 2cd)

 

R.    Nuestros ojos miran al Señor, hasta que se apiade de nosotros.

 

Levanto mis ojos hacia ti,

que habitas en el cielo.

Como los ojos de los servidores

están fijos en las manos de su señor. R.

 

Y los ojos de la servidora

en las manos de su dueña:

así miran nuestros ojos al Señor, nuestro Dios,

hasta que se apiade de nosotros. R.

 

¡Ten piedad, Señor,

ten piedad de nosotros,

porque estamos hartos de desprecios!

Nuestra alma está saturada

de la burla de los arrogantes,

del desprecio de los orgullosos. R.

 

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    12, 7-10

 

Hermanos:

Para que la grandeza de las revelaciones no me envanezca, tengo una espina clavada en mi carne, un ángel de Satanás que me hiere.

Tres veces pedí al Señor que me librara, pero él me respondió: «Te basta mi gracia, porque mi poder triunfa en la debilidad.»

Más bien, me gloriaré de todo corazón en mi debilidad, para que resida en mí el poder de Cristo. Por eso, me complazco en mis debilidades, en los oprobios, en las privaciones, en las persecuciones y en las angustias soportadas por amor de Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    6, 1-6a

 

Jesús salió de allí y se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: « ¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos? ¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanos no viven aquí entre nosotros?» Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo.

Por eso les dijo: «Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa.» Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de curar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos. Y él se asombraba de su falta de fe.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Ezequiel actúa como profeta entre los exiliados de Babilonia. Su profecía es una crítica contra el pueblo por su infidelidad que lo ha llevado a la situación desastrosa en que se encuentra, y también por la actitud de los gobernantes que después de la primera deportación buscan aliarse con Egipto para combatir a Nabucodonosor. Pero también anuncio de la fidelidad de Dios que, a su debido tiempo, renovará y restaurará al pueblo.
  • La experiencia de la presencia de Dios fue para Ezequiel tan fuerte que cae en tierra, pero el Espíritu lo levanta y lo mantiene en pie. Unido a su pueblo se sabe un pecador más, cuyos labios necesitaban ser purificados. Sin embargo ante la llamada divina, es su condición de hombre lo que más lo desconcierta. El éxito de la misión no será cuestión suya y no debe preocuparlo. No es el sacerdote, ni el hombre; es el hombre sacerdote movido por la fuerza del Espíritu el que hablará. Dios le garantiza que todos tendrán que oírlo y todo el mundo sabrá que hay un profeta, porque nadie puede reducir al silencio la palabra de Dios.

***

  • San Pablo hace mención a las visiones y revelaciones que ha recibido. Podría haber sentido orgullo y creerse superior. Con el fin de evitarle esta tentación, el Señor lo ha preservado permitiéndole sentir humillación mediante lo que llama una “espina” en la carne. Su debilidad humana deja lugar a Cristo, que viene a habitarlo con su fuerza y poder. Por esto es fuerte siendo débil. Toda la grandeza de su misión tiene su origen en la gracia de Dios y no en sus propios méritos.
  • Pablo reflexiona sobre el sentido de las debilidades en que vive el creyente, las debilidades que proceden de la propia condición humana. Estas debilidades hacen experimentar que toda la fuerza viene de Dios. Toda obra al servicio del Evangelio se realiza porque Dios la realiza.

***

  • Con este pasaje termina la presentación que Marcos va haciendo a lo largo de su evangelio de Jesús, su etapa de predicación y su obra junto con las reacciones que provoca.
  • Es el sábado en una sinagoga. La escena evangélica lo ubica en su tierra, en un medio ambiente que le era conocido. Va en compañía de sus discípulos. La situación parece reunir todas las condiciones para que Jesús pueda realizar exitosamente su misión de profeta y evangelizador. Paradojalmente termina con una escena de fracaso en Nazaret, su pueblo natal, por la incredulidad de los más cercanos: conocían demasiado a Jesús.
  • El maestro parece demasiado sencillo como para ser el enviado de Dios. No conciben cómo puede hablar Dios a través de un simple artesano, sin erudición, a quien además conocen de siempre. No es como los escribas que explican más o menos sabiamente la Ley. No puede tener nada extraordinario, ya que su familia  pertenece a la clase pobre del lugar. Parece imposible que la salvación mesiánica venga con rasgos tan cotidianos. Porque es como ellos y vive en medio de ellos; sus actitudes y sus palabras no llegan a develar que ha sido enviado para cumplir una misión. El mismo Jesús se extraña de la poca fe de los suyos, experimentando el drama de todos los profetas que le han precedido.
  • Los nazarenos se escandalizan por sus modestas raíces que les da derecho a la duda y no pudo allí hacer muchos milagros. En lugar de reconocer la grandeza de Dios, y su sabiduría que opta manifestarse por el camino de la pequeñez, la sencillez, la humildad, la humanidad, prefieren quedarse con sus propios criterios acerca de cómo Dios debe o debería hacer las cosas.
  • Pero los pensamientos de Dios no son los mismos que los de los hombres. A lo largo de la historia de la salvación, Dios se ha querido comunicar a través de instrumentos humanos, a menudo débiles e imperfectos, pero que, precisamente por eso, han sido capaces de mostrar toda la fuerza de Dios.
  • El Dios encarnado en Jesús es el Dios discreto que no humilla. El Dios humilde y cercano  que, desde las entrañas mismas de la vida ordinaria y sencilla invita al diálogo. «Dios está en el centro de nuestra vida, aun estando más allá de  ella». D. Bonhoeffer.
  • La fe cristiana del discípulo no existe al margen de la realidad cotidiana y dura, está enraizada en el camino humano, es radicalmente humana. Esto hoy también escandaliza, porque preferiríamos una fe hecha solamente de cosas “celestiales”, pero resulta que Dios no se nos reveló “celestialmente”, sino humanamente. Dios tiene “cierta tendencia” a actuar de la forma en que nosotros no esperamos. Dios quiere que la fe no se imponga por ninguna fuerza intelectual o maravillosa. Dios no tiene esquemas previos, métodos preestablecidos, cauces reglamentarios que nosotros podamos llegar a descubrir y que nos sirvan para ponernos en la pista de por dónde va a salir la próxima vez.
  • Podemos tener la certeza que, donde menos lo esperamos o menos lo imaginamos, puede surgir y hablarnos. A Dios hay que esperarlo, no intentar forzarlo para que se nos manifieste.
  • Para captar el paso salvador de Dios, se hace necesario superar constantemente la tentación de cerrar voluntariamente los oídos a su voz, aunque suene demasiado como a una voz humana. Se necesita hacer un esfuerzo de purificación del corazón para reconocer la palabra liberadora o consoladora, prescindiendo de las imperfecciones de aquel que la dice.
  • Aún más, en la debilidad de la palabra profética, se realiza el poder de Dios. En la débil voz de un cristiano cualquiera, de un seguidor de Jesús sencillo puede resplandecer la voz de Dios. No es necesario tener un cargo eclesiástico o puesto intelectual, ya que el Espíritu sopla donde quiere, como quiere y cuando quiere. Y a través de una débil palabra humana, Dios continúa viniendo.
  • Necesitamos en algún momento de nuestro crecimiento en la fe, pasar por el escándalo que nos trae reconocer que el “Mesías” e “Hijo de Dios” son algo muy distinto a lo que nosotros esperamos y deseamos. Jesús es el Mesías libertador que se ha colocado, sin engaños, al otro lado de la orilla de la historia, en el terreno de los que no cuentan. Romper con todas nuestras falsas imágenes y clichés de Dios, para poder reconocer que así como se manifiesta en los otros, también se puede manifestar en nosotros.
  • El crecimiento de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo y su tarea profética deben ir por el mismo camino de Jesús, camino de debilidad y pobreza que son signos de la fuerza de Dios.
  • El reconocimiento de la propia fragilidad no es obstáculo, sino punto de partida para la acción de Dios. Solo el que cree bastarse a sí mismo, orgulloso de su persona, es incapaz de reconocer la fuerza de Dios que quiere, si se lo deja, conducir los hilos de la historia. Esto no significa que Dios actúa donde el hombre renuncia a su personalidad y posibilidades, sino reconocer que la acción de Dios se hace tanto más poderosa en la medida que, como discípulos nos abrimos a ella en una aceptación total de nuestra condición de criaturas e instrumentos.
  • Como Iglesia, cuando reconocemos nuestra debilidad, no estamos ocultando su realidad trascendente y salvadora, ni la fuerza del mensaje, ni renunciamos a la lucha. Por el contrario, se pone de manifiesto que su fuerza, no está en poderes humanos, ni en gestos espectaculares, sino en Dios, en la fuerza irreductible de su palabra y de su gracia salvadora.
  • Como Iglesia, si queremos ser fieles a Jesucristo debemos dar prioridad a los medios débilmente fuertes: la oración, la pobreza, la caridad, el testimonio, la solidaridad. Estas actitudes son lo más lejano a la cobardía y la evasión, y también lo más opuesto al orgullo que nos cierra a los otros y al paso Dios por nuestra vida; llamada a ser historia de salvación.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Confío plenamente en la fuerza del mensaje de Jesús?
  • ¿Dónde tengo colocadas mis fuerzas?
  • ¿Acepto la debilidad como camino de plenitud?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Tu poder Señor se manifiesta en mi debilidad

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

El Padre mismo me ha enviado

 

…Escuchad a la Palabra de Dios, hermanos, ved cómo les reafirmó en su aserción y lo que ellos respondieron: Éste sabemos de dónde viene; y también: El Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene. Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó: A mí me conocéis y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz: a ése vosotros no lo conocéis. Lo que equivale a decir: Me conocéis y no me conocéis; o lo que es lo mismo: conocéis de dónde vengo y no conocéis de dónde vengo. Conocéis de dónde vengo: Jesús de Nazaret, cuyos padres también conocéis. En este aspecto, únicamente quedaba oculto el parto virginal, del que, no obstante, el marido era testigo de excepción: él, en efecto, habría podido fielmente indicar cómo había sucedido, siendo el único que podía conocerlo en calidad de marido. Excepción hecha, pues, del parto virginal, lo sabían todo de Jesús en cuanto hombre: su fisonomía, su patria, su familia y su pueblo natal, todo les era conocido. Con razón, pues, dijo: A mí me conocéis y sabéis de dónde vengo, según la carne y la fisonomía humana que tenía; en cambio, según la divinidad: Yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz: a ése vosotros no lo conocéis; para que le conozcáis, debéis creer en aquel a quien ha enviado y le conoceréis, pues a Dios nadie lo ha visto jamás. El Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer; y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Finalmente, después de haber dicho: Sino enviado por el que es veraz: a ése vosotros no lo conocéis, para mostrarles de dónde podía venirles el conocimiento de lo que desconocían, añadió: Yo lo conozco. Por tanto, preguntadme a mí para llegar a conocerlo. ¿Que por qué lo conozco yo? Pues porque procedo de él y él me ha enviado. Magnífica afirmación de una doble verdad: Procedo —dice— de él, porque el Hijo procede del Padre, y todo lo que el Hijo es, es de aquel cuyo Hijo es.

Esta es la razón por la que decimos que el Señor Jesús es Dios de Dios; del Padre no decimos que sea Dios de Dios, sino sólo que es Dios. Y decimos que el Señor Jesús es Luz de Luz; del Padre no decimos que sea Luz de Luz, sino sólo que es Luz. A esto se refiere lo que dijo: Procedo de él. Y si ahora vosotros me veis en la carne es porque él me ha enviado. Cuando oyes: Él me ha enviado, no pienses en una diferencia de naturaleza, sino en la «autoridad» del que engendra.

 

San Agustín de Hipona, Tratado 31 sobre el evangelio de san Juan (3-4: CCL 36, 294-295)

 

PARA REZAR

 

Bienaventuranzas del Misionero

 

Bienaventurado el MISIONERO que vive enamorado de Cristo, que se fía de Él como de lo más necesario y absoluto, porque no quedará desilusionado.

 

Bienaventurado el MISIONERO que mantiene su ideal y su ilusión por el Reino y no pierde el tiempo en cosas accidentales, porque Dios acompaña a los que siguen su ritmo.

 

Bienaventurado el MISIONERO que no tiene nada, y lo que es y posee lo gasta en servicio de sus hermanos, porque Cristo será toda su riqueza.

 

Bienaventurado el MISIONERO que se sabe necesario donde la Iglesia lo reclame, pero que en ningún lado se siente indispensable, porque experimentará el gozo del deber cumplido.

 

Bienaventurado el MISIONERO que sabe poner su oído en el corazón de Dios para escuchar sus deseos, porque el Espíritu lo ayudará a discernir los acontecimientos.

 

Bienaventurado el MISIONERO que no se enorgullece de sus éxitos y reconoce que el Espíritu hace todo en todos, porque se verá libre de ataduras.

 

Bienaventurado el MISIONERO que siempre tiene un tiempo para contemplar a Dios, a los hombres y al mundo, porque habrá entendido el valor de ser hijo, hermano y señor.

 

Lunes XIV

 

Tu fe te ha salvado

 

Lectura del Libro del Génesis 28, 10-22a

 

Jacob partió de Berseba y se dirigió hacia Jarán. De pronto llegó a un lugar, y se detuvo en él para pasar la noche, porque ya se había puesto el sol. Tomó una de las piedras del lugar, se la puso como almohada y se acostó allí.

Entonces tuvo un sueño: vio una escalinata que estaba apoyada sobre la tierra, y cuyo extremo superior tocaba el cielo. Por ella subían y bajaban ángeles de Dios. Y el Señor, de pie junto a él, le decía:

«Yo soy el Señor, el Dios de Abraham, tu padre, y el Dios de Isaac. A ti y a tu descendencia les daré la tierra donde estás acostado. Tu descendencia será numerosa como el polvo de la tierra; te extenderás hacia el este y el oeste, el norte y el sur; y por ti y tu descendencia, se bendecirán todas las familias de la tierra. Yo estoy contigo: te protegeré dondequiera que vayas, y te haré volver a esta tierra. No te abandonaré hasta haber cumplido todo lo que te prometo.»

Jacob se despertó de su sueño y exclamó: « ¡Verdaderamente el Señor está en este lugar, y yo no lo sabía!» Y lleno de temor, añadió: « ¡Qué temible es este lugar! Es nada menos que la casa de Dios y la puerta del cielo.»

A la madrugada del día siguiente, Jacob tomó la piedra que la había servido de almohada, la erigió como piedra conmemorativa, y derramó aceite sobre ella. Y a ese lugar, que antes se llamaba Luz, lo llamó Betel, que significa «Casa de Dios.»

Luego Jacob hizo este voto: «Si Dios me acompaña y me protege durante el viaje que estoy realizando, si me da pan para comer y ropa para vestirme, y si puedo regresar sano y salvo a la casa de mi padre, el Señor será mi Dios. Y esta piedra conmemorativa que acabo de erigir, será la casa de Dios.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 90, 1-2. 3-4. 14-15b (R.: cf. 2b)

 

R.    Dios mío, confío en ti.

 

Tú que vives al amparo del Altísimo

y resides a la sombra del Todopoderoso,

di al Señor: «Mi refugio y mi baluarte,

mi Dios, en quien confío.» R.

 

El te librará de la red del cazador

y de la peste perniciosa;

te cubrirá con sus plumas,

y hallarás un refugio bajo sus alas. R.

 

«El se entregó a mí,

por eso, yo lo libraré;

lo protegeré, porque conoce mi Nombre;

me invocará, y yo le responderé.

Estaré con él en el peligro.» R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    9, 18-26

 

Mientras Jesús les estaba diciendo estas cosas, se presentó un alto jefe y, postrándose ante él, le dijo: «Señor, mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá.» Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos.

Entonces se le acercó por detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto, pensando: «Con sólo tocar su manto, quedaré curada.» Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: «Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado.» Y desde ese instante la mujer quedó curada.

Al llegar a la casa del jefe, Jesús vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo: «Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme.» Y se reían de él. Cuando hicieron salir a la gente, él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó. Y esta noticia se divulgó por aquella región.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Como la mayoría de sus contemporáneos, Jacob también pensaba que Yahvé era el «dios» de un lugar, unido a la Tierra Prometida. Por lo tanto, si alguien se encontraba fuera de «su» territorio, se perdía su presencia y su protección, lo que llevaba con frecuencia a rendir culto al «dios local», para poder alcanzar sus favores.
  • Jacob sale de su país; con destino a Jarán, llega a un lugar desconocido, toma una piedra por almohada y duerme allí. Durante su sueño vio una escalera apoyada en tierra y con el otro extremo tocando el cielo y los ángeles de Dios subían y bajaban por ella. El Señor estaba sobre ella y le decía que por donde quiera que vaya, estará con él y lo guardará.
  • En los antiguos templos orientales se diferenciaba entre el lugar de la residencia de los dioses y su lugar de aparición en la tierra. En las torres de los templos de la Mesopotamia había un aposento en la cima, simbolizando el lugar de residencia de la divinidad, y en la parte inferior, el templo, que era el lugar de manifestación divina comunicados por una gran rampa.
  • La significación de este sueño de la escalera por la que suben y bajan los ángeles, es que el cielo y la tierra están permanentemente unidos. Dios es un dios universal, no hay espacio profano. En todo lugar de la tierra puede haber comunicación entre el hombre y Dios.
  • Jacob descubre que su Dios es un Dios presente en todo lugar y que acompaña a los suyos.

***

  • Una mujer con flujo de sangre y una niña muerta son las protagonistas de estos episodios en el evangelio de hoy. Y como en todos sus milagros aquí también el Señor va más allá de la curación física.
  • La primera sufre doble exclusión: ser mujer ante el mundo patriarcal, y el flujo de sangre que la hace impura y, por tanto, excluida del culto tanto en la sinagoga como en el templo. Se acerca a Jesús temerosa pero con absoluta confianza a tocarle el manto. El percibe la fe de esta mujer y la sana.
  • La segunda como mujer no cuenta para nada en la sociedad judía y como niña depende absolutamente de su padre. A ésta aparentemente sin vida, aunque todos se reían de Él, la toma de la mano y la rescata del lugar de los muertos.
  • A una, la vida la abandona poco a poco desde las hemorragias que sufre hace doce años, la otra, que posiblemente tenía doce años y estaba naciendo a la vida, se había abandonado a la muerte.
  • En una sociedad que las excluía, Jesús las tiene en cuenta particularmente. Se da vuelta para atender a quien no se atrevía a pedirle; se encamina a pesar de las burlas, a la casa de la que está aparentemente muerta. Su presencia y calidad de amor restaura en la vida, da un lugar, nos pone de frente a Dios y a los demás. A las dos, de alguna manera, las devuelve a la vida.
  • Se podría afirmar que Dios se deja “manipular” por nuestra fe, pero lo que no admite es que lo tentemos por desconfianza. Es Él mismo quien quiere “obligarse” y “atarse” con nuestra fe, por eso nos invita a pedir con insistencia. Él es nuestro Padre y no quiere negar nada de lo que conviene a sus hijos.
  • «La fe hace brotar la oración, y la oración —en cuanto brota— alcanza la firmeza de la fe». San Agustín

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Reconocemos a Dios como el que nos da la “Vida y Vida en Abundancia”?
  • ¿En nuestra oración, le pedimos cosas o pedimos su Reino?
  • ¿Experimentamos que hace “nuevas” todas las cosas?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Ten confianza, tu fe te ha salvado

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Entró y tomó de la mano a la niña»

 

…”Desde que Cristo entró en nosotros por su propia carne, resucitaremos enteramente; es inconcebible, o mejor aún, imposible, que la vida no dé vida a los que ella se introduce. De la misma manera que se recubre un tizón encendido con un montón de paja para que conserve intacto el fuego del interior, así también nuestro Señor Jesucristo, a través de su propia carne, esconde su vida en nosotros y pone en ella como una semilla de inmortalidad que aleja toda clase de corrupción que llevamos con nosotros.

No es, pues, tan sólo con su palabra que lleva a cabo la resurrección de los muertos, sino que para demostrar que su cuerpo da vida, tal como hemos dicho, toca los cadáveres y por el contacto con su cuerpo devuelve la vida a esos cuerpos que están en vías de descomposición. Si el solo contacto con su carne sagrada devuelve la vida a esos cuerpos mortales, ¡qué provecho no vamos a encontrar en su eucaristía vivificante cuando la recibamos!… No sería suficiente que nuestra alma fuera tan sólo regenerada por el Espíritu para una vida nueva; nuestro cuerpo pesado y terrestre debía también ser santificado por ser partícipe de un cuerpo también consistente y del mismo origen que el nuestro y ser así también llamado a la incorruptibilidad”…

 

San Cirilo de Alejandría (380-444), obispo, doctor de la Iglesia – Comentario al Evangelio de Juan, 4; PG 73.

 

PARA REZAR

 

Quédate Señor conmigo

 

Has venido a visitarme
como Padre y como Amigo.
Jesús no me dejes solo.
¡Quédate, Señor, conmigo!

Por el mundo envuelto en sombras
soy errante peregrino.
Dame tu luz y tu gracia.
¡Quédate, Señor, conmigo!

En este precioso instante
abrazado estoy contigo.
Que esta unión nunca me falte.
¡Quédate, Señor, conmigo!

Acompáñame en la vida.
Tu presencia necesito.
Sin Ti desfallezco y caigo.
¡Quédate, Señor, conmigo!

Declinando está la tarde.
Voy corriendo como un río
al hondo mar de la muerte.
¡Quédate, Señor, conmigo!

En la pena y en el gozo.
Sé mi aliento mientras vivo,
hasta que muera en tus brazos.
¡Quédate, Señor, conmigo!


Padre Pío -Italia-

 

Martes XIV

 

Los trabajadores son pocos

 

Lectura del libro del Génesis    32, 23-33

 

Aquella noche, Jacob se levantó, tomó a sus dos mujeres, a sus dos sirvientas y a sus once hijos, y cruzó el vado de Iaboc. Después que los hizo cruzar el torrente, pasó también todas sus posesiones.

Entonces se quedó solo, y un hombre luchó con él hasta rayar el alba. Al ver que no podía dominar a Jacob, lo golpeó en la articulación del fémur, y el fémur de Jacob se dislocó mientras luchaban. Luego dijo: «Déjame partir, porque ya está amaneciendo.» Pero Jacob replicó: «No te soltaré si antes no me bendices.»

El otro le preguntó: « ¿Cómo te llamas?»

«Jacob», respondió.

El añadió: «En adelante no te llamarás Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.»

Jacob le rogó: «Por favor, dime tu nombre.» Pero él respondió: « ¿Cómo te atreves a preguntar mi nombre?» Y allí mismo lo bendijo.

Jacob llamó a aquel lugar con el nombre de Peniel, porque dijo: «He visto a Dios cara a cara, y he salido con vida.»

Mientras atravesaba Peniel, el sol comenzó a brillar, y Jacob iba rengueando del muslo. Por eso los israelitas no comen hasta el presente el nervio ciático que está en la articulación del fémur, porque Jacob fue tocado en la articulación del fémur, en el nervio ciático.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 16, 1. 2-3d. 6-7. 8b y 15 (R.: 15a)

 

R.    Yo, por tu justicia, contemplaré tu rostro, Señor.

 

Escucha, Señor, mi justa demanda,

atiende a mi clamor;

presta oído a mi plegaria,

porque en mis labios no hay falsedad. R.

 

Tú me harás justicia,

porque tus ojos ven lo que es recto:

si examinas mi corazón

y me visitas por las noches,

si me pruebas al fuego,

no encontrarás malicia en mí. R.

 

Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes:

inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras.

Muestra las maravillas de tu gracia,

tú que salvas de los agresores

a los que buscan refugio a tu derecha. R.

 

Escóndeme a la sombra de tus alas,

Pero yo, por tu justicia, contemplaré tu rostro,

y al despertar, me saciaré de tu presencia. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    9, 32-38

   

En cuanto se fueron los ciegos, le presentaron a Jesús un mudo que estaba endemoniado. El demonio fue expulsado y el mudo comenzó a hablar. La multitud, admirada, comentaba: «Jamás se vio nada igual en Israel.»

Pero los fariseos decían: «El expulsa a los demonios por obra del Príncipe de los demonios.»

Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias. Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.

Entonces dijo a sus discípulos: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Jacob vuelve a su país después de un exilio de veinte años y se entera que su hermano Esaú, a quien arrebató el derecho de la primogenitura y cuyo rencor no se ha extinguido durante los veinte años de su exilio, lo espera con un ejército para vengarse. Trata de asegurar todo lo que más quiere por eso se levantó, tomó a sus dos mujeres con sus dos siervas y sus once hijos haciéndolos pasar por el vado del torrente Yabboq.
  • Aquella noche, al quedarse solo, alguien luchó con él hasta rayar la aurora, y al ver que no lo podía vencer, le tocó en la articulación femoral y se dislocó el fémur de Jacob, quedando cojo.
  • Jacob no lo suelta hasta que logra que lo bendiga. El desconocido le cambia el nombre por el de Israel, porque ha sido fuerte contra Dios y contra los hombres. Sin saberlo, ha pelado contra Dios.
  • Jacob, había recibido antes de su padre Isaac, una «bendición divina»; todo parecía decirle que Dios lo abandonaba al tener que afrontar la venganza de su hermano Esaú. Durante toda la noche combatió con Dios para arrancarle de nuevo su bendición. Ha soportado la prueba de la fe y, aunque “herido”, ha salido airoso. Quizá esta lucha nocturna es símbolo de la purificación interior del patriarca. La bendición arrancada con engaños a Isaac, ahora se hace legítima y Jacob se constituye de este modo como el hombre de la bendición.

***

  • Hoy la curación de un endemoniado mudo provoca diferentes sentimientos y actitudes en los que presencian el hecho. Los fariseos observantes de la ley, ante la evidencia de un prodigio innegable, lo atribuyen a poderes diabólicos mientras que la multitud se maravilla.
  • A Jesús no le preocupa la animosidad de los fariseos, Él continúa fiel a su misión. Es más importante el “bien por hacer”, que el “mal recibido” por celos o envidia.
  • Recorre aldeas y ciudades anunciando la buena noticia y sellando con signos eficaces su palabra. Se da cuenta que la tarea es grande. El pueblo se halla perdido, desorientado y desesperanzado. Los guías de Israel, en vez de cuidar y apacentar el rebaño, lo que hacen es descarriarlo. Jesús se apiada de aquella multitud cansada y abatida, como ovejas sin pastor y es consciente de la necesidad de que otros contribuyan en la obra de la evangelización.
  • Si nos hacemos evangélicamente permeables, al mirar a nuestro alrededor y contemplar el espectáculo de la historia y del mundo, no podemos dejar de sentir en nuestro corazón, los mismos sentimientos que Jesucristo.
  • La violencia, el consumismo, el egoísmo y el sensacionalismo son realidades que necesitan una palabra de valor y de sentido. Los jóvenes buscan una razón para su existencia, un motivo para vivir. Si estamos atentos nos daremos cuenta que sobran razones, hace falta quien ayude a descubrirlas. Jesús no sólo sintió compasión, su amor se tornó eficaz.
  • Es muy grande la desproporción que existe entre las multitudes que esperan una Buena Noticia y la escasez de obreros. La solución nos la da Jesús al final del Evangelio: rueguen al dueño de los sembrados que suscite hombres y mujeres que le apuesten todo al servicio del Reino de la Vida que nos dejó Jesús.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Me siento llamado por la realidad a dar una respuesta?
  • ¿Experimento el llamado de Dios a hacer algo por el mundo?
  • ¿Siento la necesidad de comunicar la Buena Noticia?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Envíame Señor, quiero anunciarte

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Rogad al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies»

 

…”Hay personas que por tener un porte exterior bien compuesto y el interior lleno de grandes sentimientos de Dios, se detienen en eso…; se contentan con las dulces conversaciones que tienen con Dios durante la oración… No nos engañemos: toda nuestra tarea consiste en pasar a los actos. Y esto es de tal manera así que el apóstol san Juan nos dice que tan sólo nuestras obras podrán servirnos para la otra vida (Ap 14,13).

Reflexionemos pues sobre ello tanto más cuanto que, en este tiempo hay muchos que parecen virtuosos y, efectivamente, lo son, y sin embargo se inclinan hacia una vida dulce y cómoda más que a una devoción trabajosa y sólida.

La Iglesia es comparada a una gran mies que precisa obreros, pero obreros que trabajen. No hay nada más conforme al Evangelio que acumular, por un lado, luces y fuerzas para su alma en la oración, en la lectura y en la soledad, e ir seguidamente a hacer participar a los hombres de este alimento espiritual. Es hacer lo que nuestro Señor ha hecho y, después de él lo han hecho los apóstoles; es unir el oficio de Marta al de María; es imitar la paloma que, para alimentar a sus pequeñuelos, digiere la mitad de la comida que ha tomado y después, con su pico, mete el resto en la boca de sus hijos. Esto es lo que debemos hacer nosotros, así es como, con nuestras obras, hemos de dar a Dios, testimonio de que le amamos. Toda nuestra tarea consiste en pasar a las acciones”…

 

San Vicente de Paul (1581-1660), fundador de comunidades religiosas – Conversaciones espirituales a los Misioneros

 

PARA REZAR

 

Señor de la Vida, abre nuestro corazón a Tu Palabra.
Queremos anunciar Tu Reino y construirlo con nuestras vidas.

Queremos ser testigos de Tu amor y Tu proyecto para todos.
Ayúdanos a escuchar Tu Palabra, a leer y rezar con la Biblia,
a contemplar la vida y la historia para descubrir Tu propuesta
y caminar hacia Tí.

Tú Señor, que aprendiste de la mano de María,
la Virgen fiel, enséñanos a seguir su ejemplo.

Maestra de las cosas de Dios,
quien guardaba en su corazón lo que vivía,
y meditaba en el silencio lo que iba descubriendo.

María, mujer sencilla, que no entendía todo
pero se animó a decir Sí a todo.

Ella nos enseña que para vivir la fe hay que escuchar mucho,
hay que escuchar siempre…

Tú, Señor, que mostraste a los discípulos la necesidad
del encuentro con Dios, única compañía que acompaña todo,
muéstranos cómo seguir Tus pasos.

Ayúdanos a buscar momentos para el diálogo con el Padre.

Enséñanos a percibir el aliento del Espíritu
que sopla en nuestras vidas.

Guíanos al encuentro con la Palabra que espera en la Biblia
para descubrir nuevos caminos y revelar la presencia de Dios
en la vida y en la historia que vivimos.

Danos hambre y sed de Tu Palabra cimiento verdadero
donde asentar un proyecto de vida en la huella hacia el Reino.

Despierta en nosotros el gusto por la lectura cotidiana de la Biblia,
para aprender a escuchar, y discernir que estás cerca…

Que pasas a nuestro lado, que caminas en nuestra historia…
y nos llamas para ser tus testigos y anunciar que es posible
un mundo distinto, más fraterno, humano, justo y en paz.

Marcelo A. Murúa

Miércoles XIV

 

Vayan a las ovejas perdidas de Israel

 

Lectura del libro del Génesis    41, 55-57; 42, 5-7a. 17-24a

 

Cuando también los egipcios y el pueblo sintieron hambre, y el pueblo pidió a gritos al Faraón que le diera de comer, este respondió: «Vayan a ver a José y hagan lo que él les diga.» Como el hambre se había extendido por todo el país, José abrió los graneros y distribuyó raciones a los egipcios, ya que el hambre se hacía cada vez más intensa. Y de todas partes iban a Egipto a comprar cereales a José, porque el hambre asolaba toda la tierra.

Así llegaron los hijos de Israel en medio de otra gente que también iba a procurarse víveres, porque en Canaán se pasaba hambre.

José tenía plenos poderes sobre el país y distribuía raciones a toda la población. Sus hermanos se presentaron ante él y se postraron con el rostro en tierra. Al verlos, él los reconoció en seguida, pero los trató como si fueran extraños y les habló duramente. E inmediatamente, los puso bajo custodia durante tres días. Al tercer día, José les dijo: «Si quieren salvar la vida, hagan lo que les digo, porque yo soy un hombre temeroso de Dios. Para probar que ustedes son sinceros, uno de sus hermanos quedará como rehén en la prisión donde están bajo custodia, mientras el resto llevará los víveres, para aliviar el hambre de sus familias. Después me traerán a su hermano menor. Así se pondrá de manifiesto que ustedes han dicho la verdad y no morirán.»

Ellos estuvieron de acuerdo. Pero en seguida comenzaron a decirse unos a otros: « ¡Verdaderamente estamos expiando lo que hicimos contra nuestro hermano! Porque nosotros vimos su angustia cuando nos pedía que tuviéramos compasión, y no quisimos escucharlo. Por eso nos sucede esta desgracia.» Rubén les respondió: « ¿Acaso no les advertí que no cometieran ese delito contra el muchacho? Pero ustedes no quisieron hacer caso, y ahora se nos pide cuenta de su sangre.»

Ellos ignoraban que José los entendía, porque antes habían hablado por medio de un intérprete.

José se alejó de ellos para llorar.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 32, 2-3. 10-11. 18-19 (R.: 22)

 

R.    Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti.

 

Alaben al Señor con la cítara,

toquen en su honor el arpa de diez cuerdas;

entonen para él un canto nuevo,

toquen con arte, profiriendo aclamaciones. R.

 

El Señor frustra el designio de las naciones

y deshace los planes de los pueblos,

pero el designio del Señor permanece para siempre,

y sus planes, a lo largo de las generaciones. R.

 

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles,

sobre los que esperan en su misericordia,

para librar sus vidas de la muerte

y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 1-7

 

Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia.

Los nombres de los doce Apóstoles son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano Andrés; luego, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.

A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones: «No vayan a regiones paganas, ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos. Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La historia de José, uno de los doce hijos de Jacob, ocupa trece capítulos del Génesis. Saltamos los capítulos que nos cuentan que por la envidia que sentían hacia José, el predilecto de Jacob, sus hermanos, lo vendieron a unos comerciantes que iban a Egipto; donde fue esclavo y estuvo en la cárcel, hasta que por su don de interpretar los sueños, el Faraón lo llevó a la corte, llegando a ser primer ministro y administrador del reino. Durante siete años de «vacas gordas», hace reservas de trigo en vista a los siete años de sequedad que había previsto.
  • El hambre se adueñará de muchos países y acudirán a Egipto para conseguir grano. Los hermanos de José impulsados también por la necesidad de subsistir, se ponen en camino. José reconoció a sus hermanos, pero no se da a conocer de inmediato y los pone a prueba, pidiéndoles que le traigan al hermano menor, Benjamín, a quien quiere de modo especial porque son hijos de la misma madre.
  • Uno de los motivos de los celos de sus hermanos había sido que José, ingenuamente, les había contado un sueño en que los veía arrodillados a sus pies. Ahora lo están, aunque por el momento no lo reconozcan. En la desgracia se despiertan los recuerdos y toman conciencia de su culpabilidad.
  • Sufriendo ellos, se dan cuenta de que han hecho sufrir a su hermano José. Dios se sirve de los acontecimientos aparentemente más desfavorables para llevar a cabo su proyecto. Todo parecía estar en contra de José, pero todo girará y se pondrá a su favor.

***

  • El Evangelio nos muestra a Jesús enviando a sus discípulos en misión. Jesús los llama, y les da autoridad sobre las fuerzas del mal, y capacidad para liberar a las personas de toda dolencia. Los llama por sus propios nombres y los envía.
  • La Iglesia es una comunidad misionera. Tiene su origen en el cumplimiento de la misión del Hijo y del Espíritu Santo según el plan de Dios Padre.
  • Hoy Jesús nos sigue llamando por nuestro propio nombre y desde nuestras particulares circunstancias. No nos llama para una misión fácil. Estamos en medio de una realidad deshumanizante; ante un mundo enfermo de egoísmo, corrupción y ambición desmedida que todo lo justifica.
  • Es en este mundo, donde el Señor nos llama a proclamar con fuerza y valentía, la llegada del Reino de vida y esperanza, a ser servidores de la Palabra de gracia, al servicio del Reino por el que Jesús, consagró su vida. Sus palabras y sus actos, aquello que hoy nos invita a reproducir, no tenían otra finalidad que la de crear entre los hombres, lazos tan fraternales que el Espíritu pudiera desde ellos hacer nacer el Reino.
  • Renovar entre los hombres los lazos que la vida se encarga de deshacer, para que los excluidos sean reinsertados en la comunión, los pecadores sean rescatados y el perdón pueda crear una nueva historia.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Dónde descubro que tiene que hacerse presente mi anuncio?
  • ¿Siento la responsabilidad de anunciar la Vida Nueva del Reino?
  • ¿Me urge la realización de un mundo que sea Reino?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Unido a ti Señor, anuncio tu Palabra

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«A estos doce los envió Jesús en misión»

 

…La misión divina confiada por Jesús a los apóstoles durará hasta el fin del mundo (Mt 28,20) puesto que el Evangelio que ellos deben propagar es en todo tiempo el principio de toda la vida para la Iglesia. Por esto los apóstoles se cuidaron de establecer sucesores en esta sociedad jerárquicamente organizada. En efecto, no sólo tuvieron diversos colaboradores en el ministerio (Hch 6,2-6; 11,30), sino que, a fin de que la misión a ellos confiada se continuase después de su muerte, dejaron a modo de testamento a sus colaboradores inmediatos el encargo de acabar y consolidar la obra comenzada con ellos, encomendándoles que atendieran a toda la grey, en medio de la cual el Espíritu Santo los había puesto «para apacentar la Iglesia de Dios» (Hch 20,28). Y así establecieron tales colaboradores y les dieron además la orden de que, al morir ellos, otros varones probados se hicieran cargo de su ministerio.

Entre los varios ministerios que desde los primeros tiempos se vienen ejerciendo en la Iglesia, según el testimonio de la tradición, ocupa el primer lugar el oficio de aquellos que, ordenados obispos por una sucesión que se remonta a los mismos orígenes, conservan la semilla apostólica. Así, como atestigua san Ireneo, por medio de aquellos que fueron instituidos por los apóstoles obispos y sucesores suyos hasta nosotros, se manifiesta y se conserva la tradición apostólica en todo el mundo.

Los obispos, pues, recibieron el ministerio de la comunidad con sus colaboradores, los sacerdotes y diáconos, presidiendo en nombre de Dios la grey, de la cual son pastores, como maestros de doctrina, sacerdotes del culto sagrado y ministros de gobierno. Y así como permanece el oficio que Dios concedió personalmente a Pedro, príncipe de los apóstoles, para que fuera transmitido a sus sucesores, así también perdura el oficio de los Apóstoles de apacentar la Iglesia, que debe ejercer de forma permanente el orden sagrado de los obispos…

 

Concilio Vaticano II – Constitución dogmática sobre la Iglesia «Lumen – Gentium», 20

 

PARA REZAR

 

Te he visto, Señor, en todos los gestos de ternura

de cada corazón humano, en cada beso, en cada abrazo.

Te he visto, Señor, cercano a todos los hombres desganados

y heridos de falta de vida.

Te he visto, Señor, en cada niño esclavo,

en cada mujer maltratada,

en cada persona que agoniza de tristeza.

Te he visto, Señor, en cada persona sin libertad,

en cada alma en soledad, en cada moribundo.

Te he visto, Señor, caminando por las calles cercano a todos,

llenando con luces de esperanza

a tanta gente que camina por la vida sin ninguna esperanza.

Francisco Cerro

 

 

    Jueves XIV

 

Han recibido gratuitamente, den también gratuitamente

 

Lectura del libro del Génesis    44, 18-21. 23b-29; 45, 1-5

 

Judá se acercó a José para decirle: «Permite, señor, que tu servidor diga una palabra en tu presencia, sin impacientarte conmigo, ya que tú y el Faraón son una misma cosa. Tú nos preguntaste si nuestro padre vivía aún y si teníamos otro hermano. Nosotros te respondimos: Tenemos un padre que ya es anciano, y un hermano menor, hijo de su vejez. El hermano de este último murió, y él es el único hijo de la madre de estos dos que ha quedado vivo; por eso nuestro padre siente por él un afecto muy especial. Tú nos dijiste: “Tráiganlo aquí, porque lo quiero conocer. Si no viene con ustedes su hermano menor, no serán admitidos nuevamente en mi presencia.”

Cuando regresamos a la casa de nuestro padre, tu servidor, le repetimos tus mismas palabras. Pero un tiempo después, nuestro padre nos dijo: “Vayan otra vez a comprar algunos víveres.” Nosotros respondimos: “Así no podemos ir. Lo haremos únicamente si nuestro hermano menor viene con nosotros, porque si él no nos acompaña, no podemos comparecer delante de aquel hombre.” Nuestro padre, tu servidor, nos respondió: “Ustedes saben muy bien que mi esposa predilecta me dio dos hijos. Uno se fue de mi lado; yo tuve que reconocer que las fieras lo habían despedazado, y no volví a verlo más. Si ahora ustedes me quitan también a este, y le sucede una desgracia, me harán bajar a la tumba lleno de aflicción.”»

José ya no podía contener su emoción en presencia de la gente que lo asistía, y exclamó: «Hagan salir de aquí a toda la gente.» Así, nadie permaneció con él mientras se daba a conocer a sus hermanos. Sin embargo, los sollozos eran tan fuertes que los oyeron los egipcios, y la noticia llegó hasta el palacio del Faraón.

José dijo a sus hermanos: «Yo soy José. ¿Es verdad que mi padre vive todavía?» Pero ellos no pudieron responderle, porque al verlo se habían quedado pasmados. Entonces José volvió a decir a sus hermanos: «Acérquense un poco más.» Y cuando ellos se acercaron, añadió: «Sí, yo soy José, el hermano de ustedes, el mismo que vendieron a los egipcios. Ahora no se aflijan ni sientan remordimiento por haberme vendido. En realidad, ha sido Dios el que me envió aquí delante de ustedes para preservarles la vida.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 104, 16-17. 18-19. 20-21 (R.: 5a)

 

R.    Recuerden las maravillas que obró el Señor.

 

El provocó una gran sequía en el país

y agotó todas las provisiones.

Pero antes envió a un hombre,

a José, que fue vendido como esclavo. R.

 

Le ataron los pies con grillos

y el hierro oprimió su garganta,

hasta que se cumplió lo que él predijo,

y la palabra del Señor lo acreditó. R.

 

El rey ordenó que lo soltaran,

el soberano de pueblos lo puso en libertad;

lo nombró señor de su palacio

y administrador de todos sus bienes. R.

   

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 7-15

 

Jesús dijo a sus apóstoles:

Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento.

Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.

Y si no los reciben ni quieren escuchar sus palabras, al irse de esa casa o de esa ciudad, sacudan hasta el polvo de sus pies. Les aseguro que, en el día del Juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas menos rigurosamente que esa ciudad.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Los hermanos de José después de haber sido acogidos amablemente y apenas han emprendido el camino de retorno, son detenidos por el mayordomo de su hermano, que ha hecho colocar la copa de plata usada para los presagios, en el saco de Benjamín, y ahora los acusa de haberla robado. La copa usada para hacer presagios tenía cierta categoría religiosa, por lo que su robo era muy grave y se castigaba normalmente con la pena de muerte.
  • Los hermanos seguros de su inocencia, aceptan la condena a muerte de aquel en quien se encuentre la copa, y la esclavitud de todos los demás. José, acepta sólo la cláusula de retener al culpable como esclavo. Al comprobar que la copa está en el saco de Benjamín, rasgan sus vestiduras como testimonio de su dolor.
  • Se presentan de nuevo ante José; y Judá acepta la «evidencia» y declara su maldad; pero la verdadera culpa que sienten es la que cometieron contra el hermano desaparecido. Por eso se ofrecen todos juntos como esclavos. Pero José sólo quiere quedarse con Benjamín.
  • Frente a esto, Judá habla conmovido exponiendo la situación del padre, que ya ha perdido a uno de sus hijos predilectos y moriría si perdiera al otro que le queda. Le ruega a José que lo tome a él como esclavo en lugar de Benjamín, porque sería incapaz de volver al hogar sin el hermano menor.
  • La actitud abnegada que muestran hacia Benjamín, opuesta a la que tuvieron antes hacia José, manifiesta la conversión de los hermanos. No hacen falta más pruebas. Con mucha ternura, José les revela la manifestación de Dios en toda esta historia: Dios lo había enviado a Egipto con el fin de asegurarles la vida.

***

  • La invitación de Jesús en el Evangelio de hoy, a sus enviados, es que vayan desprovistos de equipaje, abandonados a la confianza, enraizados en lo fundamental: la persona de Cristo.
  • A aquel que quiere anunciar el evangelio, se le pide que ande ligero de equipaje, siendo portador de paz para el pueblo al que ha sido enviado. No debe imponer por la fuerza el mensaje salvífico de Jesús; sino invitar, proponer, persuadir.
  • Jesús quiere evangelizadores que sean capaces de convencer con una forma de vida, que haga resplandecer los valores esenciales del evangelio. Evangelizadores que estén profundamente ligados a la vida de la gente y abiertos a sus necesidades, ayudándolos a sentirse protagonistas de su destino de salvación. El evangelizado debe sentirse sujeto activo de su propia evangelización, celebrándola y comprometiéndose en lo cotidiano.
  • La palabra debe generar, tanto en el evangelizador como en el evangelizado, compromisos serios de conversión personal y comunitaria. La Iglesia a medida que evangeliza se evangeliza a sí misma.
  • Una evangelización así producirá compromisos duraderos. Nuestra evangelización debe convertirse en una propuesta de vida para la humanidad sedienta de esperanza.
  • «Quien ha encontrado verdaderamente a Cristo no puede tenerlo sólo para sí, debe anunciarlo». San Juan Pablo II.

 

PARA DISCERNIR

 

•    ¿Experimento la responsabilidad de la evangelización?

•    ¿En qué lugares siento que el Señor me llama a dar testimonio?

•    ¿Dónde el Señor me llama a crecer?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Señor que demos gratuitamente

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Libre significa: alegre y afectuosamente, sin temor y de modo abierto, dando gratuitamente lo que hemos recibido de manera gratuita, sin aceptar compensaciones, premios o gratitud.

La alegría debería ser uno de los aspectos principales de nuestra vida religiosa. Quien da con alegría da mucho. La alegría es el signo distintivo de una persona generosa y mortificada que, olvidándose de todas las cosas y hasta de sí misma, busca complacer a Dios en todo lo que hace por los hermanos. A menudo es un manto que esconde una vida de sacrificio, de continua unión con Dios, de fervor y de generosidad.

«Que habite la alegría en vosotros», dice Jesús. ¿Qué es esta alegría de Jesús? Es el resultado de su continua unión con Dios cumpliendo la voluntad del Padre. Esa alegría es el fruto de la unión con Dios, de una vida en la presencia de Dios. Vivir en la presencia de Dios nos llena de alegría. Dios es alegría. Para darnos esa alegría se hizo hombre Jesús. María fue la primera en recibir a Jesús: «Exulta mi espíritu en Dios mi salvador». El niño saltó de alegría en el seno de Isabel porque María le llevaba a Jesús. En Belén, todos estaban llenos de alegría: los pastores, los ángeles, los reyes magos, José y María. La alegría era también el signo característico de los primeros cristianos. Durante la persecución, se buscaba a los que tenían esta alegría radiante en el rostro. A partir de esta particular alegría veían quiénes eran los cristianos y así los perseguían.

San Pablo, cuyo celo intentamos imitar, era un apóstol de la alegría. Exhortaba a los primeros cristianos a que «se alegraran siempre en el Señor». Toda la vida de Pablo puede ser resumida en una frase: «Pertenezco a Cristo. Nada puede separarme del amor de Cristo, ni el sufrimiento, ni la persecución, nada. Ya no soy yo quien vivo, sino Cristo quien vive en mí». Esa es la razón de que san Pablo estuviera tan lleno de alegría”…

 

Madre Teresa, Meditación espiritual.

 

PARA REZAR

 

Que, a través del camino de la vida,

dejemos rutas encendidas a nuestro paso:

rayos de luz portadores de alegría

cristiana en nuestro trabajo,

rayos de luz portadores de calor

que deshaga el hielo frío,

rayos de luz portadores de vida

donde haya muerte,

rayos de luz portadores de evangelio,

evangélicamente vivido,

rayos de luz que abran camino

allí donde no exista.

Santa María de la luz, que nuestra presencia

entre los hombres adelante la presencia de Cristo,

Luz del mundo.

Nuestra Señora de los apóstoles,

Santa María de la luz.

Emilio L. Mazariegos

 

    Viernes XIV

 

El que persevere hasta el fin se salvará

 

Lectura del libro del Génesis    46, 1-7. 28-30

 

Israel partió llevándose todos sus bienes. Cuando llegó a Berseba, ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac. Dios dijo a Israel en una visión nocturna: « ¡Jacob, Jacob!»

El respondió: «Aquí estoy.»

Dios continuó: «Yo soy Dios, el Dios de tu padre. No tengas miedo de bajar a Egipto, porque allí haré de ti una gran nación. Yo bajaré contigo a Egipto, y después yo mismo te haré volver; y las manos de José cerrarán tus ojos.»

Cuando Jacob salió de Berseba, los hijos de Israel hicieron subir a su padre, junto con sus hijos y sus mujeres, en los carros que el Faraón había enviado para trasladarlos. Ellos se llevaron también su ganado y las posesiones que habían adquirido en Canaán. Así llegaron a Egipto, Jacob y toda su familia -sus hijos y sus nietos, sus hijas y sus nietas- porque él había llevado consigo a todos sus descendientes.

Israel hizo que Judá se le adelantara y fuera a ver a José, para anunciarle su llegada a Gosen. Cuando llegaron a la región de Gosen, José hizo enganchar su carruaje y subió hasta allí para encontrarse con su padre Israel. Apenas este apareció ante él, José lo estrechó entre sus brazos, y lloró un largo rato, abrazado a su padre. Entonces Israel dijo a José: «Ahora sí que puedo morir, porque he vuelto a ver tu rostro y que vives todavía.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 36, 3-4. 18-19. 27-28. 39-40 (R.: 39a)

 

R.    La salvación de los justos viene del Señor.

 

Confía en el Señor y practica el bien;

habita en la tierra y vive tranquilo:

que el Señor sea tu único deleite,

y él colmará los deseos de tu corazón. R.

 

El Señor se preocupa de los buenos,

y su herencia permanecerá para siempre;

no desfallecerán en los momentos de penuria,

y en tiempos de hambre quedarán saciados. R.

 

Aléjate del mal, practica el bien,

y siempre tendrás una morada,

porque el Señor ama la justicia

y nunca abandona a sus fieles.

Los impíos serán aniquilados

y su descendencia quedará extirpada. R.

 

La salvación de los justos viene del Señor,

él es su refugio en el momento del peligro;

el Señor los ayuda y los libera,

los salva porque confiaron en él. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 16-23

 

Jesús dijo a sus apóstoles:

«Yo los envío como a ovejas en medio de lobos: sean entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas.

Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas. A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos. Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes.

El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir. Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará.

Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra, y si los persiguen en esta, huyan a una tercera. Les aseguro que no acabarán de recorrer las ciudades de Israel, antes de que llegue el Hijo del hombre.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • José perdona a sus hermanos y les encarga que traigan a su padre a Egipto. Partió Jacob a Egipto con todo lo que poseía. Cuando llegó a Berseba ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac. Siguiendo la costumbre nómada siempre que llegan a una etapa importante, «ofrecen un sacrificio».
  • Es el inicio de una estancia del pueblo elegido en tierra extraña, que tendrá su viaje de vuelta. No todo será color de rosa en esa aventura que comienza. Pasados algunos siglos, la historia habrá cambiado su rumbo y los descendientes de Jacob, clamarán desde el fondo de su esclavitud. Entonces, Dios volverá a intervenir por medio de Moisés para rescatar a su pueblo de la servidumbre.
  • En las palabras que Dios dirige a Jacob ya se anuncia la vuelta: «no temas bajar a Egipto, porque allí te convertiré en un pueblo numeroso: yo bajaré contigo y yo te haré subir». Toda la familia se instala en la región de Gosén.
  • Abrahán, salió de su tierra de Ur, José es llevado contra su voluntad a Egipto, Jacob y su familia emigran buscando mejores condiciones de vida; pero es Dios el que lleva adelante el proyecto. El ofrecimiento de Dios es siempre abierto, ofrecido gratuitamente. Hay que saber mirar el paso de Dios más allá de las contrariedades momentáneas.

***

  • Cuando Mateo escribió su evangelio, la comunidad cristiana ya sabía mucho de persecuciones, excomuniones y martirios. En el discurso misionero, Jesús anuncia a los suyos que tendrán dificultades y persecuciones.
  • Las comparaciones están tomadas de la vida animal: lobos y ovejas, serpientes y palomas. Con la certeza de que serán perseguidos, les recomienda tener: la sagacidad de las serpientes para saber discernir la presencia de los lobos, y no provocar inútilmente a los opositores y; la sencillez de las palomas para actuar sin disimulo, sin segunda intención, sin doblez ni complicaciones.
  • Las dificultades que tendrán que pasar no serán un obstáculo sino una providencial oportunidad para dar testimonio de Él. La adversidad del mundo con sus autoridades, no tiene que ocultar la verdad de Jesús, sino ponerla en evidencia.
  • Para dar testimonio no será necesaria una preparación intelectual de excelencia, sino una profunda experiencia de Jesús. A pesar de todas las precauciones, los llevarán ante los tribunales y los odiarán y hasta los matarán. Jesús los invita a confiar en la ayuda de Dios: el Espíritu Santo estará a su lado y les dará su luz y su fuerza.
  • El discípulo será como un profeta, y sus palabras estarán inspiradas por el Espíritu. El mensaje, causará divisiones entre los que estén a favor del Reino de los que se opongan. En la misma familia, unos delatarán a otros y harán que sean condenados a muerte. El mundo no soportará a los discípulos, tanto amigos como parientes se sentirán cuestionados por la Palabra que sacará a la luz la verdad: con Jesús o contra Él, a favor del proyecto del Dios de la vida o contra Él.
  • La salvación está en mantenerse firmes hasta el final. Para el discípulo, esta clase de muerte no es un fracaso, sino un éxito que corona toda su vida. Comprender la persecución como oportunidad de difusión del mensaje debe estar sostenida por una confianza inquebrantable en Dios, que es la fuente y origen del mensaje, y que está comprometido en su proyecto salvador. Sólo una confianza inquebrantable los ayudará a superar toda angustia y todo cálculo humano de propia defensa, ya que el mismo Dios comunicará su fuerza.
  • El anuncio nos supone perseguidos, nunca perseguidores. Cuando se persigue, se violenta, o se mata en nombre de Dios, se engendra desconfianza y ateísmo, cuando se muere en nombre de Dios se engendra vida nueva y fe.
  • Una vez más el Reino de Dios se revelará en la débil fortaleza de Jesús y de sus mensajeros. Toda la historia de la Iglesia confirma esta verdad. Son los pequeños y los humildes los que han hecho las mayores obras. Jesús nos invita a conservar la firmeza y el valor, contra toda decepción, contra toda oposición y contra todo fracaso. Lo que cuenta es la salvación, sabiendo que Jesús está con nosotros.
  • «La persecución es la marca de la Iglesia y quizá la más duradera de todas». Newman.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Creo verdaderamente que la fuerza de Dios es capaz de hacer grandes cosas en mi debilidad?
  • ¿Soporto la oposición y la persecución de la propia familia o amigos?
  • ¿Me animo a enfrentarme al “poder de este mundo” aunque tenga que sufrir?
  • ¿Dudo de la asistencia permanente de Jesús?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Aquel que persevere hasta el fin se salvará

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

No antepongan nada absolutamente a Cristo

 

…”Cuando emprendas alguna obra buena, lo primero que has de hacer es pedir constantemente a Dios que sea él quien la lleve a término, y así nunca lo contristaremos con nuestras malas acciones, a él, que se ha dignado contarnos en el número de sus hijos, ya que en todo tiempo debemos someternos a él en el uso de los bienes que pone a nuestra disposición, no sea que algún día, como un padre que se enfada con sus hijos, nos desherede, o, como un amo temible, irritado por nuestra maldad, nos entregue al castigo eterno, como a servidores perversos que han rehusado seguirlo a la gloria.

Por lo tanto, despertémonos ya de una vez, obedientes a la llamada que nos hace la Escritura: Ya es hora de despertarnos del sueño. Y, abiertos nuestros ojos a la luz divina, escuchemos bien atentos la advertencia que nos hace cada día la voz de Dios: Si escucháis hoy su voz, no endurezcáis el corazón; y también: Quien tenga oídos que oiga lo que dice el Espíritu a las Iglesias.

¿Y qué es lo que dice? Venid, hijos, escuchadme: os instruiré en el temor del Señor. Caminad mientras tenéis luz, antes que os sorprendan las tinieblas de la muerte. Y el Señor, buscando entre la multitud de los hombres a uno que realmente quisiera ser operario suyo, dirige a todos esta invitación: ¿Hay alguien que ame la vida y desee días de prosperidad? Y, si tú, al oír esta invitación, respondes: «Yo», entonces Dios te dice: «Si amas la vida verdadera y eterna, guarda tu lengua del mal, tus labios de la falsedad; apártate del mal, obra el bien, busca la paz y corre tras ella. Si así lo hacéis, mis ojos estarán sobre vosotros y mis oídos atentos a vuestras plegarias; y, antes de que me invoquéis, os diré: Aquí estoy».

¿Qué hay para nosotros más dulce, hermanos muy amados, que esta voz del Señor que nos invita? Ved cómo el Señor, con su amor paternal, nos muestra el camino de la vida.

Ceñida, pues, nuestra cintura con la fe y la práctica de las buenas obras, avancemos por sus caminos, tomando por guía el Evangelio, para que alcancemos a ver a aquel que nos ha llamado a su reino. Porque, si queremos tener nuestra morada en las estancias de su reino, hemos de tener presente que para llegar allí hemos de caminar aprisa por el camino de las buenas obras.

Así como hay un celo malo, lleno de amargura, que separa de Dios y lleva al infierno, así también hay un celo bueno, que separa de los vicios y lleva a Dios y a la vida eterna. Éste es el celo que han de practicar con ferviente amor los monjes, esto es: estimando a los demás más que a uno mismo; soporten con una paciencia sin límites sus debilidades, tanto corporales como espirituales; pongan todo su empeño en obedecerse los unos a los otros; procuren todos el bien de los demás, antes que el suyo propio; pongan en práctica un sincero amor fraterno; vivan siempre en el temor y amor de Dios; amen a su abad con una caridad sincera y humilde; no antepongan nada absolutamente a Cristo, el cual nos lleve a todos juntos a la vida eterna”…

 

De la Regla de san Benito, abad – Prólogo, 4-22; Cap. 72, 1-12

 

PARA REZAR

 

Me da miedo, Señor, decirte “Sí”

 

Me da miedo, Señor, decirte “sí”,
porque… ¿a dónde me vas a llevar?
Me da miedo de que me toque la “gran suerte”.
Me da miedo firmar un acuerdo sin leerlo.
Me da miedo un “sí” que luego trae muchos “síes”…
Me da miedo poner mi mano en la tuya
porque… no me la vas a soltar.
Me da miedo mirarte a los ojos
porque me vas a hipnotizar.
Me da miedo lo que me vas a exigir
porque eres un Dios muy insistente…

 

Michel Quoist

 

Sábado XIV

 

El discípulo no es más que el maestro

 

Lectura del libro del Génesis    49, 29-32; 50, 15-26a

 

Jacob dio a sus hijos esta orden: «Yo estoy a punto de ir a reunirme con los míos. Entiérrenme junto con mis padres, en la caverna que está en el campo de Efrón, el hitita, en el campo de Macpelá, frente a Mamré, en la tierra de Canaán, el campo que Abraham compró a Efrón, el hitita, para tenerlo como sepulcro familiar. Allí fueron enterrados Abraham y Sara, su esposa; allí fueron enterrados Isaac y Rebeca, su esposa; y allí también sepulté a Lía. Ese campo y la caverna que hay en él fueron comprados a los hititas.»

Al ver que su padre había muerto, los hermanos de José se dijeron: « ¿Y si José nos guarda rencor y nos devuelve todo el mal que le hicimos?» Por eso le enviaron este mensaje: «Antes de morir, tu padre dejó esta orden: “Díganle a José: Perdona el crimen y el pecado de tus hermanos, que te hicieron tanto mal. Por eso, perdona el crimen de los servidores del Dios de tu padre.”»

Al oír estas palabras, José se puso a llorar.

Luego sus hermanos fueron personalmente, se postraron ante él y le dijeron: «Aquí nos tienes: somos tus esclavos.» Pero José les respondió: «No tengan miedo. ¿Acaso yo puedo hacer las veces de Dios? El designio de Dios ha transformado en bien el mal que ustedes pensaron hacerme, a fin de cumplir lo que hoy se realiza: salvar la vida a un pueblo numeroso. Por eso, no teman. Yo velaré por ustedes y por las personas que están a su cargo.» Y los reconfortó, hablándoles afectuosamente.

José permaneció en Egipto junto con la familia de su padre, y vivió ciento diez años. Así pudo ver a los hijos de Efraím hasta la tercera generación; y los hijos de Maquir, hijo de Manasés, también nacieron sobre las rodillas de José. Finalmente, José dijo a sus hermanos: «Yo estoy a punto de morir, pero Dios los visitará y los llevará de este país a la tierra que prometió con un juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob.» Luego hizo prestar un juramento a los hijos de Israel, diciéndoles: «Cuando Dios los visite, lleven de aquí mis restos.»

    José murió a la edad de ciento diez años.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 104, 1-2. 3-4. 6-7 (R.: cf. 68, 33)

 

R.    Busquen al Señor, humildes, y vivirán.

 

¡Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,

hagan conocer entre los pueblos sus proezas;

canten al Señor con instrumentos musicales,

pregonen todas sus maravillas! R.

 

¡Gloríense en su santo Nombre,

alégrense los que buscan al Señor!

¡Recurran al Señor y a su poder,

busquen constantemente su rostro! R.

 

Descendientes de Abraham, su servidor,

hijos de Jacob, su elegido:

el Señor es nuestro Dios,

en toda la tierra rigen sus decretos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 24-33

 

Jesús dijo a sus apóstoles:

«El discípulo no es más que el maestro ni el servidor más que su dueño. Al discípulo le basta ser como su maestro y al servidor como su dueño. Si al dueño de casa lo llamaron Belzebul, ¡cuánto más a los de su casa! No los teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas.

No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena.

¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo. Ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros.

Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo los reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Jacob siente que va a morir, que va a «reunirse con los suyos», y encarga que sin falta, cuando vuelvan a la tierra de Canaán, lleven sus restos mortales a la caverna que compró Abraham como propiedad funeraria que está en el campo de Efrón, el hitita, en Makpelá, enfrente de Mambré, en el país de Canaán.
  • Para esos exilados en Egipto, es la única propiedad que la familia posee en la tierra que Dios prometió. Allí estaban enterrados sus antepasados. La sepultura en el mismo cementerio es un símbolo expresivo de esta reunión de familia. Los cuerpos se alineaban uno junto a otro; desde una mirada de fe, esto es un símbolo de las almas y los corazones fusionados en el amor definitivo de un Dios que es amor.
  • La muerte de Jacob se cuenta en forma sencilla: «recogió los pies en la cama, expiró y se reunió con los suyos». Quedan José con sus hermanos y sus familias, y estos temen que sólo los haya perdonado “a causa de su padre”. José, sin dar importancia, renueva su perdón con sencillez. Los hermanos renuevan su arrepentimiento.
  • El perdón de José no se apoya en razones humanas, tiene su fuente «en Dios». Es Dios quien juzga, premia y castiga. Después interpreta lo sucedido desde la providencia de Dios que a pesar del mal que hacen los hombres, se empeña en hacer bien, para dar vida a un pueblo numeroso.
  • José les hace prometer que, cuando abandonen Egipto, llevarán sus restos a la tierra prometida por Dios a Abraham. Así lo hicieron y fue enterrado en la cueva de Macpela, en Hebrón, en la llamada «tumba de los patriarcas».

***

  • Después de que Jesús elige a los doce y los envía a proclamar el Reino de Dios, Mateo presenta una serie de recomendaciones para guiar a los discípulos en su actividad pastoral. Les advierte de los peligros y persecuciones que tendrán que afrontar. No hay lugar para el miedo y la cobardía. El mensaje que les fue revelado a estos “escogidos”, debe gritarse a los cuatro vientos, a todo el mundo.
  • Esta vez la comparación la toma del mundo de los maestros de esa época: Los discípulos no se preparan para tomar el lugar de su maestro y establecer jerarquías entre los que más eruditos y los que menos saben. La preparación de los discípulos está encaminada al servicio misionero de la Palabra, al servicio del pueblo, a la unión filial con el Padre. Los discípulos, en continuidad con esta idea; si son realmente fieles, no pueden esperar mejor suerte que la del maestro.
  • La identificación del anuncio del Reino lleva a una identificación con el mensajero: les espera la misma cruz, persecución y muerte. Pero también, la esperanza en el Dios que conduce la historia, permite creer que la resurrección, y no la muerte, es la última palabra de la historia.
  • Si el maestro se consagró al servicio de los desposeídos y excluidos siendo ejemplo de humildad, y lo único que alcanza es la muerte, los discípulos no pueden aspirar a sentarse en los tronos de este mundo. Pero no tienen que dejarse acobardar: “nada hay escondido que no llegue a saberse”, el tiempo dará la razón a los que la tienen. Todos estamos en las manos de Dios; si El cuida hasta de las aves del campo, cuánto más de sus hijos. El mismo Jesús saldrá en ayuda de los suyos.
  • Muchas veces avisó a los suyos que no iban a tener éxitos fáciles, que no iban a ser bien recibidos en todas partes. Al contrario, el discípulo no será más que el maestro. Y el Maestro fue calumniado, perseguido, condenado a la cruz. No deben tener miedo porque lo que cuenta es el éxito de la misión a los ojos de Dios, que ve, no sólo las apariencias, sino lo interior y el esfuerzo que se ha hecho.
  • El ejemplo es el mismo Jesús, que nunca cedió ni se desanimó haciendo oír su voz profética; anunciando y denunciando los intereses y los valores que promueve este mundo. Los discípulos pueden ser perseguidos, pero la fuerza del Espíritu de Dios asiste en todo momento.
  • No nos cansemos, ni nos avergoncemos de dar testimonio de Cristo, y sigamos anunciando la buena noticia de la salvación que Dios nos ofrece. Ante la amenaza que supone la sociedad, no hay que amedrentarse. El mensaje no puede ocultarse y proclamarlo es nuestra identidad de discípulos. No nos recomienda Jesús que nos enfrentemos con los perseguidores, pero sí que no cesemos por ningún motivo de anunciar el mensaje, porque la fuerza del evangelio es imparable, porque cualquier pérdida sólo es parcial y transitoria, y porque Dios cuidará de nosotros, más de lo que cuida de los gorriones.
  • De nuestra actitud de discípulos ante los hombres depende nuestra suerte final. El que, sin miedo, se pronuncia por Jesús y resiste hasta el fin se salva. Quien se acobarde y lo niegue acaba en el fracaso. La fidelidad del discípulo a Jesús en la persecución, es la que lo salva a través de la muerte. Debemos confiar en la misericordia de Dios, que está por encima de los miedos humanos y del mal de este mundo.

 

Para discernir

 

  • ¿A qué cosas le temo en mi vida de fe?

  • ¿Me da miedo la persecución?

  • ¿Acepto la cruz de la incomprensión?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

No teman

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen»

 

… «Desde el momento en que os declaráis mis siervos, debéis esperar la persecución. Yo fui perseguido toda la vida. Cuando nací Herodes me quiso matar; apenas había empezado a predicar y mis conciudadanos me querían matar; apenas escapado de sus manos me vi frente a las emboscadas que me tendieron los fariseos y Herodes Antipas, que me perseguían de ciudad en ciudad y, durante tres años, cada día me tendían nuevas trampas para hacerme morir…

«Será necesario acoger las persecuciones con gozo, como unas preciosas señales de semejanza conmigo, de imitación a vuestro Amado; soportarlas con serenidad, sabiendo que si llegan es que yo las permito y que no os van a afectar más que en la medida que yo mismo lo permita, pues sin mi permiso ni un solo cabello de vuestra cabeza puede caer. Aceptarlas… dando la bienvenida a todo lo que llegue porque todo lo que ocurre produce, de una u otra manera, la gloria de Dios. Sufrirlas con valentía ofreciendo a Dios vuestros sufrimientos como un sacrificio de holocausto para su gloria… Sufrirlas orando por vuestros perseguidores puesto que son hijos de Dios, para los cuales quiere su salvación y que yo mismo daré mi sangre para salvarlos. Yo mismo os he dado ejemplo de orar por todos los hombres, por nuestros perseguidores y nuestros enemigos»…

 

Carlos de Foucauld (1858-1916), ermitaño y misionero en el Sahara – Meditaciones sobre el evangelio de san Lucas, 1898

 

PARA REZAR

 

Oración de un Misionero Mártir

 

Que mis manos sean las tuyas.
Que mis ojos sean los tuyos.
Que mi lengua sea la tuya.
Que mis sentidos y mi cuerpo
no sirvan sino para glorificarte.

Pero sobre todo: transfórmame:
¡Que mi memoria, mi inteligencia,
mi corazón, sean tu memoria,
tu inteligencia y tu corazón!

¡Que mis acciones y mis sentimientos,
sean semejantes a tus acciones y
a tus sentimientos!

Amén

 

Juan Gabriel Perboyre – Patrono de Oceanía


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XIII – CICLO B

DOMINGO XIII dte el año

CICLO B

 

Lunes XIII

 

Martes XIII

29 de junio – Santos Pedro y Pablo, apóstoles (S) – Día del Papa

 

Miércoles XIII

 

Jueves XIII

 

Viernes XIII

 

Sábado XIII

3 de julio – Santo Tomás, Apóstol (F)

 

DOMINGO XIII dte el año

CICLO B

 

…Basta que creas…

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de la Sabiduría    1, 13-15; 2, 23-24

 

Dios no ha hecho la muerte ni se complace en la perdición de los vivientes. El ha creado todas las cosas para que subsistan; las criaturas del mundo son saludables, no hay en ellas ningún veneno mortal y la muerte no ejerce su dominio sobre la tierra. Porque la justicia es inmortal.

Dios creó al hombre para que fuera incorruptible y lo hizo a imagen de su propia naturaleza, pero por la envidia del demonio entró la muerte en el mundo, y los que pertenecen a él tienen que padecerla.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 29, 2 y 4. 5-6. 11 y 12a 13b (R.: 2a)

 

R.    Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste.

 

Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste

y no quisiste que mis enemigos se rieran de mí.

Tú, Señor, me levantaste del Abismo

y me hiciste revivir,

cuando estaba entre los que bajan al sepulcro. R.

 

Canten al Señor, sus fieles;

den gracias a su santo Nombre,

porque su enojo dura un instante,

y su bondad, toda la vida:

si por la noche se derraman lágrimas,

por la mañana renace la alegría. R.

 

Escucha, Señor, ten piedad de mí;

ven a ayudarme, Señor.

Tú convertiste mi lamento en júbilo.

¡Señor, Dios mío, te daré gracias eternamente! R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    8, 7. 9. 13-15

 

Hermanos:

Ya que ustedes se distinguen en todo: en fe, en elocuencia, en ciencia, en toda clase de solicitud por los demás, y en el amor que nosotros les hemos comunicado, espero que también se distingan en generosidad.

Ya conocen la generosidad de nuestro Señor Jesucristo que, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza.

No se trata de que ustedes sufran necesidad para que otros vivan en la abundancia, sino de que haya igualdad. En el caso presente, la abundancia de ustedes suple la necesidad de ellos, para que un día, la abundancia de ellos supla la necesidad de ustedes.

Así habrá igualdad, de acuerdo con lo que dice la Escritura: El que había recogido mucho no tuvo de sobra, y el que había recogido poco no sufrió escasez.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    5, 21-43

 

Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y él se quedó junto al mar. Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se cure y viva.» Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados.

Se encontraba allí una mujer que desde hacia doce años padecía de hemorragias. Había sufrido mucho en manos de numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario, cada vez estaba peor. Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto, porque pensaba: «Con sólo tocar su manto quedaré curada.» Inmediatamente cesó la hemorragia, y ella sintió en su cuerpo que estaba curada de su mal.»

Jesús se dio cuenta en seguida de la fuerza que había salido de él, se dio vuelta y, dirigiéndose a la multitud, preguntó: « ¿Quién tocó mi manto?»

Sus discípulos le dijeron: « ¿Ves que la gente te aprieta por todas partes y preguntas quién te ha tocado?» Pero él seguía mirando a su alrededor, para ver quién había sido.

Entonces la mujer, muy asustada y temblando, porque sabía bien lo que le había ocurrido, fue a arrojarse a los pies y le confesó toda la verdad.

Jesús le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda curada de tu enfermedad.»

Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: «Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?» Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: «No temas, basta que creas.» Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, fue a casa del jefe de la sinagoga.

Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba. Al entrar, les dijo: « ¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme.» Y se burlaban de él.

Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba. La tomó de la mano y le dijo: «Talitá kum», que significa: « ¡Niña, yo te lo ordeno, levántate!» En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro, y él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que le dieran de comer.

 

Palabra del Señor.

 

O bien más breve:

 

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    5, 21-24. 35b-43

 

Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y él se quedó junto al mar. Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y el verlo, se arrojó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se cure y viva.» Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados.

Llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: «Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?» Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: «No temas, basta que creas.» Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, fue a casa del jefe de la sinagoga.

Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba. Al entrar, les dijo: « ¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme.» Y se burlaban de él.

Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba. La tomó de la mano y le dijo: «Talitá kum», que significa: « ¡Niña, yo te lo ordeno, levántate!» En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro, y él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que le dieran de comer.

 

Palabra del Señor.

   

PARA REFLEXIONAR

 

  • Dios crea el hombre a su imagen y lo hace destinado a la vida. La muerte es algo accidental, que al hombre le viene de fuera, por el pecado. El autor del libro de la sabiduría ve, como buen israelita, una relación estrecha entre muerte física y muerte moral o pecado. Hay que decir que la vida muere definitivamente, cuando la asfixiamos en los límites egoístas del para-nosotros. Jesús vivió respondiendo a la llamada del Padre, por eso venció a la muerte.

***

  • La colecta de la que habla Pablo, es un signo de comunión eclesial que trata de deshacer las diferencias existentes entre los cristianos de origen judío y los de origen pagano. Los cristianos de Jerusalén, pobres en lo material han querido compartir los bienes de la salvación. Así los cristianos de origen pagano deben comunicar sus bienes materiales. Cristo en su Encarnación dio el ejemplo: “Siendo rico, por nosotros se hizo pobre, para que ustedes con su pobreza se hagan ricos”. De este modo un cristiano comprometido en la lucha por una más justa distribución de los bienes, prolonga la encarnación de Cristo, es un signo de salvación.

***

  • Marcos introducía el domingo pasado el tema de la fe en Jesús. El texto de hoy, nos ubica de nuevo en la orilla judía del lago de Genesaret; en medio de la aglomeración de la gente en torno al maestro de Nazaret, que se dirige hasta la casa de Jairo, un encargado del orden en la sinagoga, cuya hija está mortalmente enferma. Jesús accede a su pedido de ir a sanarla. Entre la partida de la orilla y la llegada a la casa, una mujer acude a Jesús como a último y único remedio a sus trastornos corporales.
  • En la época del Nuevo Testamento, la mujer vivía marginada por el simple hecho de ser mujer. En la sinagoga no participaba en la vida pública, no podía ser testigo.
  • Sin embargo, las protagonistas de este texto son dos mujeres. La primera: una mujer que sufría hemorragias y vivía marginada, porque en aquel tiempo la sangre convertía impura a la persona y a quien la tocara. Había gastado toda su fortuna con los médicos, pero había empeorado. Doce años con hemorragia, doce años de marginación. La segunda: la hija de uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, que tiene doce años.
  • Jesús se revela como vencedor de la muerte y de la enfermedad. En la curación de la hemorroisa y en la resurrección de la hija de Jairo, descubrimos un anuncio de su propia resurrección. Estos hechos están iluminados por la luz del misterio pascual. Al mismo tiempo manifiestan la misión liberadora de Cristo, concretada en el mundo del dolor y de la muerte, entre los que sufren enfermedad y angustia.
  • Estos signos que realiza Jesús expresan la presencia del Padre en nuestra existencia, herida por el pecado. Una presencia de lucha constante, pero salvadora, que trata de arrancarnos de la enfermedad y de la muerte. Una lucha en la que el papel decisivo lo tiene nuestra fe.
  • Dos dichos de Jesús constituyen los pilares principales de los dos relatos de sanación: “Hija, tu fe te ha curado, vete en paz”; “No temas, ten fe y basta”. En estas dos frases, dichas a la mujer y al padre de la niña, ponen de manifiesto la importancia de la fe para experimentar la vida y percibir la presencia liberadora del Reino. Sin fe no hay liberación ni puede haber signos de vida. La fe está en el centro de estos dos hechos milagrosos, de estos dos relatos de vida. Fe en el poder de Jesús.
  • Por la fuerza de su fe, la mujer curada se va en paz, con plenitud interior y exterior de vida, como si hubiera vuelto a nacer. Por la fuerza de la fe del padre, la niña recupera la vida cuando ésta parecía que le había sido arrebatada.
  • Quien confía en Jesús, quien se abandona en sus manos es capaz de hacer de los imposibles, posibles. Quien acepta a Jesús como Señor y el salvador de su vida, experimentará que la salvación de Dios entra en su casa. Apoyados en la fe que Jesús nos pide, estamos llamados a superar el temor que ocasiona la muerte y a transfigurar la enfermedad. Cuando el evangelio pone de manifiesto la enorme fuerza curativa de la fe, ésta no queda reducida únicamente a lo fisiológico. Sano es, en realidad, aquel que es capaz de realizar un proyecto de vida en libertad. Esta salud total es la que Jesús transmite: Él no se limita a curar enfermedades físicas, sino a salvar. La fe cura integralmente, salva.
  • Estos dos milagros de Jesús son signos de vida. Porque El es la vida, se enfrenta con la enfermedad y la muerte. Esta actitud dinámica y salvadora ante todo tipo de enfermedad y de muerte es la que pide Jesús a sus discípulos por la fe. La actitud del cristiano no puede ser la resignación ante lo inevitable. Nuestra fe de discípulos debe ser una fuerza de vida y en favor de la vida, algo más que un consuelo en situaciones límite, o una evasión en la vida cotidiana, esperando que el cielo resuelva todo.
  • Frente a toda enfermedad y toda situación de muerte, nuestra postura ha de ser de lucha contra ellas. A medida que en nuestra vida nos liberamos de toda opresión de pecado, apoyados en la fe, estamos haciendo nuestra resurrección, que es victoria sobre la muerte. Desde la fe sabemos que la enfermedad y la muerte no son la última palabra, sino el paso de un nuevo amanecer a la vida.
  • La fe, tiene que mostrarse en cada momento y en cada situación, como un trabajo y una lucha viva en favor de la vida, y por tanto contra todo lo que hiere a los hombres, a su dignidad, al proyecto de Dios sobre sus vidas y los de toda la humanidad. Si por la fe creemos lo imposible, es para hacer posible la vida para todos. No vale decir que creemos en la vida eterna si al mismo tiempo, no hacernos nada por una vida más humana para todos los hombres.
  • Hoy, luchar por la vida es no conformarnos con que las “cosas sean así” y dejarnos llevar por la corriente anulando nuestra conciencia.
  • Hoy, luchar por la vida es animarse a tener ideales generosos y proyectos grandes, aunque en ellos se nos vaya la existencia. Hoy, luchar por la vida es creer que es posible una vida distinta y crear lo posible para que sea realidad. Hoy, luchar por la vida es “hacer algo por alguien” aunque sea poco, sabiendo que eso poco si yo no lo hago va a faltar. Hoy, luchar por la vida es hacernos cargo de los otros: de los ancianos, de los enfermos, de los solos, de los excluidos, de los “locos”, de los que han perdido el sentido de la vida, y en esa preocupación hallar sentido para la nuestra.
  • Hoy, luchar por la vida al estilo de Jesús, es no dejar de buscar la justicia social grande y la cotidiana, que haga de los hombres seres vivos y no sólo sobrevivientes. Hoy, luchar por la vida es orar, pedir con descaro, adorar tocando al Señor para arrancar de su corazón el torrente de la Vida, experimentando de ese modo, que estamos en la causa de Dios por la Vida plena del hombre, trabajando codo a codo.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué puntos de contacto encuentro entre mi fe y la mujer enferma y el Padre de la niña de este pasaje del evangelio?
  • ¿Pongo mi confianza sin medida en las manos del Señor?
  • ¿Cómo es mi oración y mi petición en las necesidades?


 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Tú cambiaste mi luto en danzas

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…Si tuviera que vivir sesenta, setenta, noventa años como máximo, ¿de qué me aprovecharía? Cuando la vida es dura, ya es demasiado larga. Cuando es agradable, resulta demasiado corta. No he sido hecho para esto. Estoy hecho para la Vida, la Vida sin más ni menos. Y la vida no es la Vida si tiene que verse truncada un día. No, la Vida dura para siempre; de otro modo, no es la Vida. Justamente porque la muerte se ha infiltrado en mi cuerpo y tiende continuamente trampas a mi vida, ha decidido Dios venir él mismo entre nosotros para poner fin a esta intolerable injerencia en su obra, para hacer frente al asesino y eliminarlo de una vez por todas, en un implacable cuerpo a cuerpo [...]. Desde aquel día la muerte ya no es la muerte. Un perro puede morir, un árbol también, incluso una estrella. Pero el corazón del hombre no puede morir. Es imposible [...].

El embrión crece, alimentado de continuo por su madre. La sangre de Cristo alimenta en ti la Vida eterna, como afirma el sacerdote mientras introduce en el cáliz un fragmento de la hostia. Así crece esta vida en ti por sí sola, como la semilla, sin que ni siquiera te des cuenta, con la sola condición de que sea continuamente alimentada. ¿Qué dice Jesús después de haber despertado a la pequeña de doce años y de haberla puesto en los brazos de su madre, que la creía muerta? «Dadle un pedazo de pan para comer». Es él mismo quien le da ese pedazo de pan para que morir sea sólo un dormirse. ¡Qué ría también el mundo! ¿Acaso tiene un niño miedo de dormirse? ¿Es triste dormirse?…

 

D. Ange, La boda de Dios, donde el pobre es rey, Milán 1985, pp. 251ss.

 

PARA REZAR

 

Oración por la vida

 

Señor de la vida: quiero vivir una vida que no termine

Señor del amor: quiero amar sin límites.

Señor de mis sueños quiero ser libre en plenitud de libertad.

Señor de la esperanza quiero caminar sin llegar.

Aquí me tenés, lleno de vida y entusiasmo;

aquí me tenés con ganas de hacer algo bello por vos;

aquí me tenés en busca de una entrega sin medida;

aquí me tenés resistiéndome a morir por morir.

Lo mío es vivir para siempre: lo dice tu Evangelio.

Lo mío es vivir vida eterna: lo prometiste vos.

Lo mío es vivir el amor que no muere: eso es lo tuyo.

Lo mío es vivir tu vida nueva: la de tu Espíritu.

Lo mío es vivirte a vos: Mi vida es tu Resurrección.

Vivo la paz de tu Reino: camino hacia la plenitud.

Vivo la verdad de tu Reino: camino hacia tu luz.

Yo viviré para siempre: creo en tu vida eterna.

Yo viviré para siempre: creo en mi resurrección.

Yo viviré para siempre: creo en el reino prometido.

Yo viviré para siempre: creo en el más allá.

Yo viviré para siempre: creo en tu amor que nunca muere.

Yo viviré para siempre: creo que me esperás al final.

Señor Jesús, Señor resucitado: espero la vida eterna.

Señor Jesús, Señor siempre joven, espero contra toda esperanza.

 

Emilio Mazariegos

 

Lunes XIII

 

…Sígueme…

 

Lectura del libro del Génesis    18, 1-2a.16-33

 

Los hombres salieron de allí y se dirigieron hacia Sodoma, y Abraham los acompañó para despedirlos.

Mientras tanto, el Señor pensaba: «¿Dejaré que Abraham ignore lo que ahora voy a realizar, siendo así que él llegará a convertirse en una nación grande y poderosa, y que por él se bendecirán todas las naciones de la tierra? Porque yo lo he elegido para que enseñe a sus hijos, y a su familia después de él, que se mantengan en el camino del Señor, practicando lo que es justo y recto. Así el Señor hará por Abraham lo que ha predicho acerca de él.»

Luego el Señor añadió: «El clamor contra Sodoma y Gomorra es tan grande, y su pecado tan grave, que debo bajar a ver si sus acciones son realmente como el clamor que ha llegado hasta mí. Si no es así, lo sabré.»

Dos de esos hombres partieron de allí y se fueron hacia Sodoma, pero el Señor se quedó de pie frente a Abraham. Entonces Abraham se le acercó y le dijo: «¿Así que vas a exterminar al justo junto con el culpable? Tal vez haya en la ciudad cincuenta justos. ¿Y tú vas a arrasar ese lugar, en vez de perdonarlo por amor a los cincuenta justos que hay en él? ¡Lejos de ti hacer semejante cosa! ¡Matar al justo juntamente con el culpable, haciendo que los dos corran la misma suerte! ¡Lejos de ti! ¿Acaso el Juez de toda la tierra no va a hacer justicia?»

El Señor respondió: «Si encuentro cincuenta justos en la ciudad de Sodoma, perdonaré a todo ese lugar en atención a ellos.»

Entonces Abraham dijo: «Yo, que no soy más que polvo y ceniza, tengo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Quizá falten cinco para que los justos lleguen a cincuenta. Por esos cinco ¿vas a destruir toda la ciudad?»

«No la destruiré si encuentro allí cuarenta y cinco», respondió el Señor.

Pero Abraham volvió a insistir: «Quizá no sean más que cuarenta.»

Y el Señor respondió: «No lo haré por amor a esos cuarenta.»

«Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no lo tome a mal si continúo insistiendo. Quizá sean solamente treinta.»

Y el Señor respondió: «No lo haré si encuentro allí a esos treinta.»

Abraham insistió: «Una vez más, me tomo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Tal vez no sean más que veinte.»

«No la destruiré en atención a esos veinte», declaró el Señor.

«Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no se enoje si hablo por última vez. Quizá sean solamente diez.»

«En atención a esos diez, respondió, no la destruiré.»

Apenas terminó de hablar con él, el Señor se fue, y Abraham regresó a su casa.

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Sal 102, 1-2. 3-4. 8-9. 10-11 (R.: 8a)

 

R.    El Señor es bondadoso y compasivo.

 

Bendice al Señor, alma mía,

que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;

bendice al Señor, alma mía,

y nunca olvides sus beneficios. R.

 

El perdona todas tus culpas

y cura todas tus dolencias;

rescata tu vida del sepulcro,

te corona de amor y de ternura. R.

 

El Señor es bondadoso y compasivo,

lento para enojarse y de gran misericordia;

no acusa de manera inapelable

ni guarda rencor eternamente. R.

 

No nos trata según nuestros pecados

ni nos paga conforme a nuestras culpas.

Cuanto se alza el cielo sobre la tierra,

así de inmenso es su amor por os que lo temen. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    8, 18-22

 

Al verse rodeado de tanta gente, Jesús mandó a sus discípulos que cruzaran a la otra orilla. Entonces se aproximó un escriba y le dijo: «Maestro, te seguiré adonde vayas.»

Jesús le respondió: «Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos; pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.»

Otro de sus discípulos le dijo: «Señor, permíteme que vaya antes a enterrar a mi padre.»

Pero Jesús le respondió: «Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El relato comienza con un soliloquio divino (vv.17-21). En él queda claro cuál es la misión que el Señor asignará a Abrahán dentro de su plan total: convertirlo en una nación grande y poderosa por medio de la cual se bendecirán todas las demás (v.18).
  • También el Señor toma la decisión de descender con el fin de comprobar si las acciones pecaminosas de Sodoma y Gomorra son tan graves como el clamor que ha llegado a Su Presencia (vv.20-21).
  • El versículo siguiente reanuda el hilo de la narración.
  • Finalmente, a partir del v.23 comienza a vislumbrarse el gran papel de Abrahán como poderoso y audaz intercesor delante de Dios. Con insistencia, el patriarca se acerca a Dios y comienza a negociar con Él, con el fin de que la justicia de unos pocos hombres obtenga el perdón y la misericordia para toda la población.
  • La incisiva y hasta atrevida intercesión de Abrahán a favor de estas ciudades es figura del sacrificio único y perfecto del Justo por excelencia, Jesucristo, “siempre vivo para interceder por nosotros” (Heb 7,21).

***

  • Jesús ordena a sus discípulos ir a la otra orilla del mar de Galilea, frente a Cafarnaún, para huir de la muchedumbre. Aparece hoy, en un breve pasaje dos relatos de vocación.
  • El primero que manifiesta su deseo de seguir a Jesús es un letrado, un escriba que puede pertenecer al grupo de los que aparecen como hostiles a Jesús. A pesar de esto, el texto no dice que no sea sincero. Jesús le explica al doctor de la ley las dificultades y exigencias de su seguimiento. Aprovecha la ocasión para aclarar a quienes quieran seguirlo, que deben estar dispuestos a no tener seguridades y estabilidades humanas.
  • Jesús sigue una vida de peregrino, itinerante, desarraigado y pobre; por eso dice que «no tiene dónde reclinar la cabeza». Esa será la vida de los que los que lo sigan. El discípulo no puede esperar ventajas, comodidades o prerrogativas por encima del resto de la gente.
  • El otro, ya discípulo, le pide que le permita ir primero a enterrar a su padre”. Jesús le dice que lo siga y que deje que los muertos entierren a sus muertos. Después del desprendimiento de los “bienes materiales” Jesús va a exigir a los discípulos el desapego y el desprendimiento incluso de la “familia”.
  • Jesús no sugiere una actitud inhumana y cruel que descuide a los padres, a la familia o el deber de enterrar a los muertos. Con esas dos afirmaciones, tan radicales, está mostrando que su seguimiento es exigente; reclama decisión absoluta y estar dispuestos a vivir desprendidos de todo, no instalados en nuestras seguridades. La fe cristiana no promete bienes materiales y éxitos según los criterios de este mundo. El mismo ha dejado su familia de Nazaret para dedicarse a su misión y camina de pueblo en pueblo, sin arraigarse en ninguno.
  • Existen ideales por los que vale la pena sacrificarse. Hay valores más profundos que los que presenta este mundo. El seguimiento de Jesús va en esta línea de decisión generosa. El momento es ahora.
  • Los discípulos de Jesús tenemos que asumir los riesgos y la inseguridad que genera la nueva familia de Jesús; que está construida por la comunión en un mismo proyecto y una misma misión. Anunciar.
  • Como verdaderos discípulos, busquemos al Hijo del Hombre que no tiene donde reclinar la cabeza y siguiéndolo descubramos el auténtico valor de las cosas para servirnos de ellas, en el anuncio del Reino de Dios.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué lugar ocupan las cosas materiales en mi vida y en mis opciones?
  • ¿Reconozco que entorpecen mi camino hacia el Señor?
  • ¿Me sirvo de las cosas para construir el reino o sirvo al reino de las cosas?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

El Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”¿Cómo podría llegar a darse cuenta el hombre del mal y cómo podría llegar a tomar en serio, con toda su gravedad, su pecado y el de los demás, por muy claro que pueda estar ante sus ojos? [...]. La respuesta está en la cruz. El peso del pecado, la atrocidad de la corrupción humana, la profundidad del abismo en que va a precipitarse el hombre que hace el mal, pueden medirse por el hecho de que el amor de Dios ha podido y querido responder al pecado, superarlo y eliminarlo, y salvar así al hombre, sólo entregándose a sí mismo en Jesucristo, sacrificándose para ejecutar el juicio sobre el hombre haciéndose juzgar en su lugar y dejando que muera en su persona el hombre viejo del pecado.

Sólo cuando se ha comprendido esto, es decir, cuando se ha comprendido que Dios nos ha reconciliado consigo al precio de sí mismo, en la persona del Hijo, sólo entonces deja de haber lugar para la confortable ligereza que quisiera ver nuestra maldad limitada por nuestra bondad”…

 

K. Barth, Dogmatica ecclesiale, Bolonia 1980, pp. 140ss.

 

PARA REZAR

 

Señor Jesús

 

Mi fuerza y mi fracaso
eres tú.
Mi herencia y mi pobreza.
Tú, mi justicia, Jesús.
Mi guerra, y mi paz.
¡Mi libre libertad!
Mi muerte y mi vida.
Tú, Palabra de mis gritos,
silencio de mi espera,
testigo de mis sueños,
¡Cruz de mi cruz!
Causa de mi amargura,
perdón de mi egoísmo,
crimen de mi proceso,
juez de mi pobre llanto,
razón de mi esperanza,
¡Tú! Mi tierra prometida
eres tú…
La Pascua de mi Pascua,
¡nuestra gloria por siempre,
Señor Jesús!

 

Martes XIII

29 de junio – Santos Pedro y Pablo, apóstoles (S) – Día del Papa

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles     12, 1-11

 

Por aquel entonces, el rey Herodes hizo arrestar a algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos. Mandó ejecutar a Santiago, hermano de Juan, y al ver que esto agradaba a los judíos, también hizo arrestar a Pedro. Eran los días de «los panes Acimos.»
Después de arrestarlo, lo hizo encarcelar, poniéndolo bajo la custodia de cuatro relevos de guardia, de cuatro soldados cada uno. Su intención era hacerlo comparecer ante el pueblo después de la Pascua. Mientras Pedro estaba bajo custodia en la prisión, la Iglesia no cesaba de orar a Dios por él.

La noche anterior al día en que Herodes pensaba hacerlo comparecer, Pedro dormía entre los soldados, atado con dos cadenas, y los otros centinelas vigilaban la puerta de la prisión.

De pronto, apareció el Angel del Señor y una luz resplandeció en el calabozo. El Angel sacudió a Pedro y lo hizo levantar, diciéndole: «¡Levántate rápido!» Entonces las cadenas se le cayeron de las manos.

El Angel le dijo: «Tienes que ponerte el cinturón y las sandalias» y Pedro lo hizo. Después de dijo: «Cúbrete con el manto y sígueme.»

Pedro salió y lo seguía; no se daba cuenta de que era cierto lo que estaba sucediendo por intervención del Angel, sino que creía tener una visión.

Pasaron así el primero y el segundo puesto de guardia, y llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad. La puerta se abrió sola delante de ellos. Salieron y anduvieron hasta el extremo de una calle, y en seguida el Angel se alejó de él.

Pedro, volviendo en sí, dijo: «Ahora sé que realmente el Señor envió a su Angel y me libró de las manos de Herodes y de todo cuanto esperaba el pueblo judío.»

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 5)

 

R.    El Señor me libró de todos mis temores.

 

Bendeciré al Señor en todo tiempo,

su alabanza estará siempre en mis labios.

Mi alma se gloría en el Señor:

que lo oigan los humildes y se alegren. R.

 

Glorifiquen conmigo al Señor,

alabemos su Nombre todos juntos.

Busqué al Señor: él me respondió

y me libró de todos mis temores. R.

 

Miren hacia él y quedarán resplandecientes,

y sus rostros no se avergonzarán.

Este pobre hombre invocó al Señor:

él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.

 

El Angel del Señor acampa

en torno de sus fieles, y los libra.

¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!

¡Felices los que en él se refugian! R.

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 4, 6-8. 17-18

 

Querido hermano:

Yo ya estoy a punto de ser derramado como una libación, y el momento de mi partida se aproxima: he peleado hasta el fin el buen combate, concluí mi carrera, conservé la fe. Y ya está preparada para mí la corona de justicia, que el Señor, como justo Juez, me dará en ese Día, y no solamente a mí, sino a todos los que hayan aguardado con amor su Manifestación.

Pero el Señor estuvo a mi lado, dándome fuerzas, para que el mensaje fuera proclamado por mi intermedio y llegara a oídos de todos los paganos. Así fui librado de la boca del león.

El Señor me librará de todo mal y me preservará hasta que entre en su Reino celestial. ¡A él sea la gloria por los siglos de los siglos! Amén.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 16, 13-19

 

Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?»

Ellos le respondieron: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas.»

«Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?»

Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»

Y Jesús le dijo: «Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El Prefacio de este día en el que celebramos a San Pedro y a San Pablo nos ayuda a descubrir a cada uno de ellos como dos formas de ser y de actuar que llevan adelante la obra de Cristo en su Iglesia. Dos personalidades con temperamentos y dotes muy distintos.
  • Pedro, impulsivo, generoso noble, dispuesto a la entrega a Cristo y a su causa como así de inestable es nuestra roca firme y nuestro guía en la fe que profesamos. Es lo que le pidió Cristo después de aquella triple confesión de fidelidad: apacienta a mis ovejas. Es el pescador del mar de Galilea fuerte y decido, que deja todo para seguir radicalmente a Jesús y aquel que después, consolidará la Iglesia primitiva con los israelitas que creyeron y la conducirá a lo largo de la historia mediante sus sucesores. Pedro es la autoridad constituida por Cristo para darle la unidad y la solidez necesarias a la Iglesia para que sea signo visible y eficaz de salvación para todos los hombres.
  • Saulo de Tarso, genio de alta formación en la más pura tradición judía, apasionado y profundo; perseguidor de la Iglesia y asesino de cristianos es llevado por su celo por la verdad, su fidelidad a Dios y a la fe de sus antepasados a convertirse en el más ferviente y más dinámico predicador, fundador y maestro de comunidades creyentes fuera de Israel y a lo largo de las márgenes del Mar Mediterráneo. Su personalidad, su genio y su imagen son las que le permitieron extender la fe de la Iglesia naciente.
  • Ambos representan dos líneas de pensamiento y de acción diferentes, que conforman el ser, la misión y el quehacer de la Iglesia de todos los tiempos.
  • Por eso, “después de haber congregado por caminos diversos a la familia de Cristo, esa misma familia los asocia ahora en su veneración con una sola corona”
  • Ambos apóstoles, son signo de una Iglesia llamada a ser instrumento de salvación para todos los hombres y mujeres que buscan y aman la verdad y desde el amor a Dios se esfuerzan por la práctica de la justicia y de la paz. Pero en los dos, lo más importante que se observa es la apertura a la acción de la gracia que, poco a poco, los va transformando en instrumentos para la misión evangelizadora. Los dos llegan al final con generosidad y capacidad suficientes para dar su vida por el Evangelio. Los dos nos recuerdan que el cristiano alcanza la santidad en la medida en que abre el corazón a la acción de la gracia.
  • Las columnas que sostienen la comunión eclesial ejercieron su función desde la cercanía afectiva y entusiasmante hacia el Maestro y amigo. La Iglesia no es producto de su historia, sino de su experiencia de la presencia del fundador en ella.
  • La Iglesia necesitó y necesita un principio sólido, estable y permanente de autoridad y de unidad en la misión. Éste es Pedro y sus sucesores. Pero también necesita del elemento innovador que movido por el Espíritu esté continuamente buscando las formas de acercamiento al hombre en su cultura y en sus circunstancias propias de cada tiempo y de cada lugar. Éste es Pablo y la multitud de hombres y mujeres que a su imagen renuevan continuamente la Iglesia.
  • Esta fiesta es una invitación a todos los que integramos la Iglesia, a una conversión permanente hacia Dios y hacia el mundo, según los criterios del evangelio. Que Pedro, la roca firme, sea nuestro ejemplo y nos ayude a confesar a Jesús y volver a él con humildad, a pesar de nuestras negaciones. Que Pablo, el Apóstol nos de la apertura de corazón y la audacia para anunciar a Jesucristo a todos los que desean ser fieles al plan de Dios.

 

PARA REZAR

 

Me has dicho: ‘Anda y enseña a todas las naciones’ (Mt 28,19).

Creí y por eso hablé (Sal 116,10; 2 Cor 4,13)

Me prohibieron enseñar en tu Nombre (Hch 5,28),

pero yo obedecí a Dios antes que a los hombres (Hch 5,29).

Fui extremadamente humillado (Sal 116,3),

pero estoy feliz de haber sido considerado digno

de padecer ultrajes por el Nombre de Jesús (Hch 5,41).

Y cada día, en el Templo y en las casas,

no dejé de anunciar, oh Jesús, que Tú eres el Cristo (Hch 5,42).

Apacenté el rebaño que me confiaste,

lo cuidé de buena gana, apacible con todos (1 Pe 5,2).

Los que odiaban la paz me atacaron sin motivo (Sl 12).

Me regocijé por tener parte en tus sufrimientos.

Me alegraré cuando se manifieste tu Gloria.

Fui ultrajado por tu Nombre, pero de eso me regocijé,

pues tu Espíritu, oh Dios, reposó en mí.

Padecí como cristiano y no tuve vergüenza.

Glorifiqué a Dios por el Nombre de cristiano (1 Pe 4,14).

Y tú, rompiste mis lazos (Sl 116,16).

Reconocí verdaderamente que Tú mandaste a tu Ángel

y me libraste de la expectación del pueblo (Hch 12,1-19).

A ti me ofrezco en hostia de alabanza,

y tu Nombre aún lo invoco (Sl 116,4).

Cumplo mi promesa a la faz de todo el pueblo,

en los atrios de tu Templo Santo, en medio de Jerusalén (Sl 116,18-19),

no dejaré de anunciar que Tú eres el Cristo“.

 

(Oración compuesta con base en el Salmo 116, pasajes de los Hechos de los Apóstoles y 1ra Pedro 4 y 5; Preparada por el Monasterio Apostólico Piedra Blanca- Colombia)

 

Miércoles XIII

 

Te llamo a ser luz de las naciones

 

Lectura del libro del Génesis    21, 3.5. 8-20

 

Abraham tenía entonces cien años de edad. El niño creció y fue destetado, y el día en que lo destetaron, Abraham ofreció un gran banquete. Sara vio que el hijo de Agar, la egipcia, jugaba con su hijo Isaac. Entonces dijo a Abraham: «Echa a esa esclava y a su hijo, porque el hijo de esa esclava no va a compartir la herencia con mi hijo Isaac.» Esto afligió profundamente a Abraham, ya que el otro también era hijo suyo.

Pero Dios le dijo: «No te aflijas por el niño y por tu esclava. Concédele a Sara lo que ella te pide, porque de Isaac nacerá la descendencia que llevará tu nombre. Y en cuanto al hijo de la esclava, yo hará de él una gran nación, porque también es descendiente tuyo.»

A la madrugada del día siguiente, Abraham tomó un poco de pan y un odre con agua y se los dio a Agar; se los puso sobre las espaldas, y la despidió junto con el niño. Ella partió y anduvo errante por el desierto de Berseba. Cuando se acabó el agua que llevaba en el odre, puso al niño debajo de unos arbustos, y fue a sentarse aparte, a la distancia de un tiro de flecha, pensando: «Al menos no veré morir al niño.» Y cuando estuvo sentada aparte, prorrumpió en sollozos.

Dios escuchó la voz del niño, y el Ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo: « ¿Qué te pasa, Agar?», le dijo. «No temas, porque Dios ha oído la voz del niño que está ahí. Levántate, alza al niño y estréchalo bien en tus brazos, porque yo haré de él una gran nación.»

En seguida Dios le abrió los ojos, y ella divisó un pozo de agua. Fue entonces a llenar el odre con agua y dio de beber al niño.

Dios acompañaba al niño y este fue creciendo. Su morada era el desierto, y se convirtió en un arquero experimentado.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 33, 7-8. 10-11. 12-13 (R.: 7a)

 

R.    El pobre invocó al Señor: y él lo escuchó.

 

Este pobre hombre invocó al Señor:

Él lo escuchó y los salvó de sus angustias.

El Ángel del Señor acampa

en torno de sus fieles, y los libra. R.

 

Teman al Señor, todos sus santos,

porque nada faltará a los que lo temen.

Los ricos se empobrecen y sufren hambre,

pero los que buscan al Señor no carecen de nada. R.

 

Vengan, hijos, escuchen:

voy a enseñarles el temor del Señor.

¿Quién es el hombre que ama la vida

y desea gozar de días felices? R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    8, 28-34

 

Cuando Jesús llegó a la otra orilla, a la región de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino. Y comenzaron a gritar: «¿Que quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?»

A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo. Los demonios suplicaron a Jesús: «Si vas a expulsarnos, envíanos a esa piara.» El les dijo: «Vayan.» Ellos salieron y entraron en los cerdos: estos se precipitaron al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron.

Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había sucedido con los endemoniados. Toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Tras el relato de la destrucción de Sodoma y Gomorra, el texto continúa hablando del cumplimiento de la promesa del ángel. Abraham tiene cien años cuando nace su hijo Isaac, el hijo esperado, el hijo de la promesa, del que se espera que dé origen a una numerosa descendencia.
  • La fe de Abraham, puesta a prueba tanto tiempo, no fue en vano. Después de una larga espera, el plan de Dios se realiza. La casa se llena de alegría. Isaac significa «Dios sonríe» o «Dios es propicio».
  • Sara sintió celos porque Abraham mira con buenos ojos a Ismael y a su madre, la esclava egipcia Agar. Ismael, el primogénito no es el que va a prolongar la línea de la promesa.
  • Abraham se ve obligado a despedirlo, junto con su madre, y ambos emprenden un amargo viaje al desierto. “Despide a esa sirvienta y a su hijo; pues éste no ha de heredar juntamente con mi hijo Isaac”, estas palabras disgustaron mucho a Abraham. Pero Dios le da a entender que la promesa pasa por Isaac, pero que Ismael, también, tendrá también un destino útil.
  • Agar vagó por los montes; pero Dios en su providencia cuidó del hijo de la esclava. Dios piensa también en ese muchacho que llegará a ser el padre de los ismaelitas, nómadas del desierto, y los árabes.
  • La fe de Abraham es ejemplar, es la de un creyente que es «padre». Su preocupación paternal viene a ser una muestra de la Paternidad divina.

***

  • Jesús llega a la ciudad helenística de Gadara que se encontraba cerca del mar de Galilea. Atraídos por su presencia, van a su encuentro dos hombres endemoniados, poseídos por un espíritu inmundo. Los poseídos acuden a Jesús desde el cementerio; salen de los sepulcros, lugar de la muerte, para acercarse a Él; desean ver en Jesús una posibilidad de vida nueva.
  • En el mundo antiguo, judío y pagano, se atribuían frecuentemente a los demonios los trastornos para los que acostumbradamente no había explicación. Los endemoniados gritan y protestan porque creen descubrir en Jesús, hostilidad hacia ellos, como la que habían encontrado en los demás. Estos endemoniados se resisten a la acción de Jesús, como lo muestran sus gritos, pero reconocen al mismo tiempo su condición divina. Es el “Hijo de Dios”, el Mesías; el único liberador que puede sacarlos de la situación miserable en que se encuentran.
  • Cerca del lugar había una piara de cerdos; se trata evidentemente de país pagano. El cerdo es el animal más impuro; y por lo tanto el lugar natural para los demonios. En la mentalidad judía, el cerdo no tenía valor y nadie sufría por su pérdida. Los demonios le suplican a Jesús para que los envíe a la piara de cerdos. Los demonios entraron en la piara y de inmediato se precipitaron en el mar y murieron junto con los cerdos.
  • Los exorcismos demuestran cómo los demonios no tienen realmente poder alguno y quedan sometidos instantáneamente a la palabra de Jesús.
  • Hay un solo poder con el que los hombres deben contar, y es el poder de Dios que vence cualquier otro poder.
  • Dios nos ama principalmente con un amor de Padre. Sin embargo, su infinito poder llega hasta donde se lo permite nuestra “poderosa” libertad. Los lugareños muestran la estrechez y mezquindad de las que es capaz el corazón humano, cuando lo que se le presenta contradice sus planes o intereses.
  • A Dios, no se le escapa el mundo de las manos. Dios siempre “dispone todo para el bien de aquellos que ama”, a pesar de los impedimentos que le podamos poner. De hecho, nuestros impedimentos son, antes que nada, impedimentos para nosotros mismos. Dios sigue siendo Señor de la historia. En eso apoyamos nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra fuerza para seguir caminando.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué cosas me han incomodado del paso de Dios por mi vida?

  • ¿Desconfío de las promesas de Dios?

  • ¿Qué impedimentos pongo en la construcción del reino?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Jesús confío en Ti

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestros corazones» (Col 3,15)

 

Es propio de Dios y de sus ángeles, en sus mociones, dar una verdadera alegría y gozo espiritual, alejando toda tristeza y turbación suscitada por el enemigo. Por el contrario, es propio de éste último luchar contra esta alegría y consolación espiritual, proponiendo aparentes razones, sutilezas y continuados sofismas. Tan sólo Dios nuestro Señor da al alma la consolación sin causa precedente. En efecto, es propio del Creador, entrar, salir, producir mociones en el alma, atrayéndola toda entera al amor de su divina Majestad. Digo sin causa, es decir, sin ningún sentimiento anterior ni conocimiento de un objeto gracias al cual vendría esta consolación…

Es propio del ángel malo, que se transforma en «ángel de luz» (2Co 11,14), ir primeramente en el mismo sentido del alma fiel y, para después, llevarla hacia el suyo. Es decir, que propone pensamientos buenos y santos, de acuerdo con el alma justa, y, seguidamente, poco a poco, intenta llevarla hacia sus fines arrastrando al alma a sus secretos engaños e intenciones perversas.

Debemos estar muy atentos al curso que siguen nuestros pensamientos. Si el principio, a la mitad y al final son enteramente buenos, orientados hacia el bien, es signo que son del buen ángel. Pero si el curso que siguen nuestros pensamientos nos lleva finalmente a alguna cosa mala o que nos distrae o menos buena de lo que el alma tenía en proyecto al comenzar, o que lo disminuye, inquieta o turba al alma quitándole la paz, la tranquilidad y el descanso que tenía previamente, esto es un signo claro que viene del mal espíritu, enemigo de nuestro progreso y de nuestra salvación eterna… A los que andan de bien en mejor, el buen ángel les toca el alma de manera dulce, ligera y suave, tal como una gota de agua que entra en una esponja. El maligno la toca de manera punzante, con ruido y agitación.

 

San Ignacio de Loyola (1491-1556) – fundador de la Compañía de Jesús – Ejercicios espirituales: reglas para un mejor discernimiento de espíritus

 

PARA REZAR

 

Gracias, Jesús


Tu eres el Hijo de Dios que te hiciste hermano y amigo nuestro.
Gracias, Jesús porque me quieres.
Tu viniste a enseñarnos el camino del cielo
Tu viniste a salvarnos del pecado y de la muerte.
Tú viniste a decirnos que Dios es un Padre que nos ama.
Tú viniste a enseñarnos a construir un mundo más digno del hombre.
Tu viniste a animarnos y hadarnos fuerza para ser mejores.’
Tú viniste a consolarnos en nuestras tristezas y a traer alegría a
nuestra vida.
Tú viniste a enseñarnos como amarnos y perdonarnos unos a otros.
Padre Dios, Tu nos amaste tanto que nos enviaste a Jesús, tu propio
Hijo, para salvarnos; ayúdanos a escuchar y cumplir siempre lo que El
nos dice.
Te lo pedimos por el mismo Cristo Jesús.

Amén.

 

Jueves XIII

 

Tus pecados son perdonados

 

 

Lectura del libro del Génesis    22, 1-19

 

Dios puso a prueba a Abraham. « ¡Abraham!», le dijo.

El respondió: «Aquí estoy.»

Entonces Dios le siguió diciendo: «Toma a tu hijo único, el que tanto amas, a Isaac; ve a la región de Moria, y ofrécelo en holocausto sobre la montaña que yo te indicaré.»

A la madrugada del día siguiente, Abraham ensilló su asno, tomó consigo a dos de sus servidores y a su hijo Isaac, y después de cortar la leña para el holocausto, se dirigió hacia el lugar que Dios le había indicado. Al tercer día, alzando los ojos, divisó el lugar desde lejos, y dijo a sus servidores: «Quédense aquí con el asno, mientras yo y el muchacho seguimos adelante. Daremos culto a Dios, y después volveremos a reunirnos con ustedes.»

Abraham recogió la leña para el holocausto y la cargó sobre su hijo Isaac; él, por su parte, tomó en sus manos el fuego y el cuchillo, y siguieron caminando los dos juntos. Isaac rompió el silencio y dijo a su padre Abraham: « ¡Padre!»

El respondió: «Sí, hijo mío.»

«Tenemos el fuego y la leña, continuó Isaac, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?»

«Dios proveerá el cordero para el holocausto», respondió Abraham. Y siguieron caminando los dos juntos.

Cuando llegaron al lugar que Dios le había indicado, Abraham erigió un altar, dispuso la leña, ató a su hijo Isaac, y lo puso sobre el altar encima de la leña. Luego extendió su mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo. Pero el Ángel del Señor lo llamó desde el cielo: « ¡Abraham, Abraham!»

«Aquí estoy», respondió él.

Y el Ángel le dijo: «No pongas tu mano sobre el muchacho ni le hagas ningún daño. Ahora sé que temes a Dios, porque no me has negado ni siquiera a tu hijo único.»

Al levantar la vista, Abraham vio un carnero que tenía los cuernos enredados en una zarza. Entonces fue a tomar el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Abraham llamó a ese lugar: «El Señor proveerá», y de allí se origina el siguiente dicho: «En la montaña del Señor se proveerá.»

Luego el Ángel del Señor llamó por segunda vez a Abraham desde el cielo, y le dijo: «Juro por mí mismo -oráculo del Señor- : porque has obrado de esa manera y no me has negado a tu hijo único, yo te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos, y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, ya que has obedecido mi voz.

Abraham regresó a donde estaban sus servidores. Todos juntos se fueron a Berseba, y Abraham residió allí.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 114, 1-2. 3-4. 5-6. 8-9 (R.: 9)   

 

R.    Caminaré en la presencia del Señor, en la tierra de los vivientes.

 

Amo al Señor, porque él escucha

el clamor de mi súplica,

porque inclina su oído hacia mí,

cuando yo lo invoco. R.

 

Los lazos de la muerte me envolvieron,

me alcanzaron las redes del Abismo,

caí en la angustia y la tristeza;

entonces invoqué al Señor:

« ¡Por favor, sálvame la vida!» R.

 

El Señor es justo y bondadoso,

nuestro Dios es compasivo;

el Señor protege a los sencillos:

yo estaba en la miseria y me salvó. R.

 

El libró mi vida de la muerte,

mis ojos de las lágrimas y mis pies de la caída.

Yo caminaré en la presencia del Señor,

en la tierra de los vivientes. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    9, 1-8

 

Jesús subió a la barca, atravesó el lago y regresó a su ciudad. Entonces le presentaron a un paralítico tendido en una camilla. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: «Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados.»

Algunos escribas pensaron: «Este hombre blasfema.»

Jesús, leyendo sus pensamientos, les dijo: « ¿Por qué piensan mal? ¿Qué es más fácil decir: “Tus pecados te son perdonados”, o “Levántate y camina”? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.»

El se levantó y se fue a su casa.

Al ver esto, la multitud quedó atemorizada y glorificaba a Dios por haber dado semejante poder a los hombres.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Abraham contra toda apariencia creyó en las promesas de Dios. Su larga fidelidad tuvo como premio ese hijo tan deseado: Isaac. Sin embargo, Dios quiere pedirle una prueba aún mayor de su fidelidad: el «sacrificio» de lo que más ama en el mundo, su hijo tan querido.
  • Era costumbre de esa época primitiva, que los padres sacrificaran a su «primogénito», en honor a su dios y para obtener su clemencia.
  • La prueba para Abraham no es sencilla, porque implica la ofrenda del hijo de las promesas. El lugar de la oblación es una montaña en el país de Moria, lugar donde será edificado el templo de Jerusalén.
  • La respuesta de Abraham, a pesar de la incomprensibilidad de esta decisión divina será de docilidad. Si la respuesta primera lo llevó a abandonar su país de origen y su ligazón al pasado, el sacrificio de Isaac equivale a cortar sus amarras con el futuro. El esperado durante tanto tiempo y con tanto deseo, el depositario de los planes salvadores de Dios, debe ser ofrecido en holocausto.
  • En el último instante, una vez que la obediencia de Abraham quedó suficientemente demostrada, el ángel del Señor impide el holocausto del hijo. Un carnero lo sustituirá. Desde entonces, aquel lugar llevará el nombre de “Yahvé provee”. Dios no ha querido nunca ese asesinato, pero se sirvió de esa costumbre de la época para sondear hasta dónde llegaba la fe de Abraham.
  • Hoy existen situaciones anormales y aún inhumanas, que pueden ser «recuperadas» para un bien mayor. El sufrimiento es un mal y sigue siendo un mal. Pero, en ciertas condiciones, puede ser utilizado como «prueba de la fe» y del amor.

***

  • Jesús después de su viaje a territorio pagano vuelve a su país. Subió a una barca, cruzó a la otra orilla y llegó a Cafarnaúm, su ciudad. Allí le presentaron un paralítico en una camilla. Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico: « ¡Animo, hijo! tus pecados están perdonados». Algunos letrados se dijeron: «Ésta blasfemando».
  • Hasta aquí Jesús curó enfermos, dominó los elementos materiales, venció los demonios; y ahora perdona los pecados.
  • El pecado atañe a Dios ante todo; por eso el poder de perdonarlos está reservado sólo a Él.
  • En aquella época, los judíos, relacionaban las catástrofes, la desgracia y la enfermedad con el mal moral. El perdón de los pecados suprime las raíces del mal. Según la concepción reinante, Dios pagaba ahora y aquí según la conducta personal o familiar. Jesús denunció esa manera de pensar, por eso afirma, que “ni él, ni sus parientes pecaron para que se encuentre en este estado”.
  • Con sólo su palabra cura al paralítico. La curación significa el paso de la muerte a la vida. El hombre, muerto por sus pecados, no solamente es liberado de ellos, sino que empieza a vivir. Jesús usa aquí esta curación corporal, para probar esa otra curación: aquella que hace libre al hombre. El milagro que Jesús ha hecho es el de la liberación interior, que inevitablemente no puede dejar de proyectarse hacia afuera.
  • El milagro es una respuesta a la fe, en este caso del paralítico. Por otra parte, la fe en Jesús, es una confesión implícita del pecado y de la necesidad de salvación.
  • El milagro es algo más que una manifestación maravillosa; es ante todo un símbolo del proceso salvador que se ha iniciado en Jesús y, de la presencia del reino entre los hombres. Esto escandaliza a los letrados que ven en las palabras de Jesús, que se adjudica atribuciones divinas.
  • Jesús nos quiere con salud plena. Con libertad exterior e interior. Con el equilibrio y la alegría de los sanos de cuerpo y de espíritu.
  • Hoy vemos que el mal nos toca, que somos dañados por él y que los demás también son dañados, pero en general, nos cuesta aceptar la realidad del pecado y la necesidad del perdón. El pecado siempre nos pone en estado de postración, opresión y humillación. El pecado no se limita a una trasgresión de una ley; nos deshumaniza y es la fuerza destructora que pretende frenar y debilitar la dinámica del reino en la persona y en la humanidad.
  • Jesús ha venido de parte de Dios precisamente a eso: a reconciliarnos, a anunciarnos el perdón y la vida en Dios. No hay pecado que no sea perdonable porque no hay situación de la que el hombre no pueda salir.
  • Nadie puede descender tan bajo como para que Dios no pueda levantarlo. La fe, si es auténtica, es capaz de llevar al hombre a la conversión, a la reorientación de su vida y de su marcha hacia la felicidad, hacia la salvación.
  • «Es una gran miseria el hombre orgulloso, pero más grande es la misericordia de Dios humilde». San Agustín.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Pedimos con sencillez desde nuestra pobreza?

  • ¿Sabemos reconocer nuestros pecados y desde allí clamar a Dios?

  • ¿Reconocemos el mal que ocasiona en nosotros el pecado o nos hemos acostumbrado?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Sé en quien he puesto mi confianza

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…Quien ha encontrado a Cristo ha escuchado su llamada a la conversión del corazón y de la vida. No es posible encontrar a Cristo y seguir como antes: si lo encuentras de verdad, El no te deja indiferente y no se cansa de llamarte a que salgas de ti para ir allí a donde su amor te preceda. En el fondo del corazón del creyente resuena sin parar la invitación a acoger al Dios que viene y hace nuevas todas las cosas, dejando que nos reconciliemos con El.

La reconciliación es el sacramento en el que Cristo viene en socorro de la debilidad del hombre, del hombre que había traicionado o rechazado la alianza con Dios, y lo reconcilia con el Padre y con la Iglesia, lo vuelve a crear como criatura nueva con la fuerza del Espíritu Santo. La reconciliación también recibe el nombre de penitencia, porque es el sacramento de la conversión del hombre; además del sacramento del perdón de Dios, es el encuentro del corazón que se arrepiente con el Señor que le acoge en la fiesta de la reconciliación. Este encuentro con Cristo, Salvador del mundo, que abrió las puertas del paraíso al buen ladrón, se lleva a cabo por medio de la confesión: toda la vida del pecador se ofrece a la bondad del Señor para que la sane de la angustia, para que la libere del peso de la culpa, para que la confirme en los dones de Dios y para que la renueve con el poder de su amor. A la confesión le responde el perdón divino, obtenido mediante la aplicación de los méritos del sacrificio de Cristo, que se hace presente El mismo en el acontecimiento sacramental con su obra de reconciliación y de paz, y viene a unir al pecador perdonado con el Padre del amor. El Señor, que quiso ser llamado amigo de los pecadores, no desprecia las debilidades ni las resistencias del hombre, sino que las toma en serio hasta el fondo, haciéndose cargo de ellas y ofreciendo, a quien se la pida, la ayuda necesaria para vivir una existencia reconciliada y ser así instrumento de reconciliación entre los hombres…

 

B. Forte, Pequeña introducción al sacramento, Cinisello B. 1 994,

pp.

PARA REZAR

 

Gracias Señor

 

Gracias, Señor, por ese mundo lleno de amor que sale a nuestro paso para llenar el corazón con su belleza.
Gracias por el pan que nos das para aplacar el hambre.
Por la risa del niño que se vuelve caricia. Por el mar y la nube.
Por el don de sentir a plenitud la vida.

Gracias por cada hora, aún cuando no todas sean iguales de buenas.
Gracias por el valor de la mariposa que enciende sin conciencia de su
milagro, un pabilo de ensueño.
Gracias, Señor, por los espejos maravillosos del mirar de nuestros
padres y nuestras mentes.
Por la amistad que prolonga ese sereno privilegio de ser hermanos.

Gracias por la lluvia fuerte, por la llovizna bienhechora, por haber
puesto trinos y alas en las ramas. Gracias por cada gota rocío y por el arco iris y por el árbol que madruga su júbilo en el fruto.

Gracias, Señor, por el ayer que se prendió al recuerdo. Por el hoy
que vivimos y por el mañana que nos espera con sus brazos repletos de
misterio.
Gracias, a través de mis labios, desde mi alma, en nombre de aquellos
que se olvidaron de dártelas, en nombre de los que somos y los que seremos.

Gracias por toda la eternidad.

 

 

Papa Benedicto XVI – Audiencia general del 27-9-06

 

Viernes XIII

 

No quiero sacrificios sino misericordia

 

Lectura del libro del Génesis   

23, 1-4; 24, 1-12.15-16.23-25.32-34.37-38.57-59.61-67

 

Sara vivió ciento veintisiete años, y murió en Quiriat Arbá -actualmente Hebrón- en la tierra de Canaán. Abraham estuvo de duelo por Sara y lloró su muerte.

Después se retiró del lugar donde estaba el cadáver, y dijo a los descendientes de Het: «Aunque yo no soy más que un extranjero residente entre ustedes, cédanme en propiedad alguno de sus sepulcros, para que pueda retirar el cadáver de mi esposa y darle sepultura.

Abraham ya era un anciano de edad avanzada, y el Señor lo había bendecido en todo. Entonces dijo al servidor más antiguo de su casa, el que le administraba todos los bienes: «Coloca tu mano debajo de mi muslo, y júrame por el Señor, Dios del cielo y de la tierra, que no buscarás una esposa para mi hijo entre las hijas de los cananeos, con los que estoy viviendo, sino que irás a mi país natal, y de allí traerás una esposa para Isaac.»

El servidor le dijo: «Si la mujer no quiere venir conmigo a esta tierra, ¿debo hacer que tu hijo regrese al país de donde saliste?»

«Cuídate muy bien de llevar allí a mi hijo», replicó Abraham. «El Señor, Dios del cielo, que me sacó de mi casa paterna y de mi país natal, y me prometió solemnemente dar esta tierra a mis descendientes, enviará su Angel delante de ti, a fin de que puedas traer de allí una esposa para mi hijo. Si la mujer no quiere seguirte, quedarás libre del juramento que me haces; pero no lleves allí a mi hijo.»

Entretanto, Isaac había vuelto de las cercanías del pozo de Lajai Roí, porque estaba radicado en la región del Négueb. Al atardecer salió a caminar por el campo, y vio venir unos camellos. Cuando Rebeca vio a Isaac, bajó del camello y preguntó al servidor: « ¿Quién es ese hombre que viene hacia nosotros por el campo?»

«Es mi señor», respondió el servidor. Entonces ella tomó su velo y se cubrió.

El servidor contó a Isaac todas las cosas que había hecho, y este hizo entrar a Rebeca en su carpa. Isaac se casó con ella y la amó. Así encontró un consuelo después de la muerte de su madre.

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Sal 105, 1-2. 3-4a. 4b-5 (R.: 1a)

 

R.    ¡Den gracias al Señor, porque es bueno!

 

¡Den gracias al Señor, porque es bueno,

porque es eterno su amor!

¿Quién puede hablar de las proezas del Señor

y proclamar todas sus alabanzas? R.

 

¡Felices los que proceden con rectitud,

los que practican la justicia en todo tiempo!

Acuérdate de mí, Señor,

por el amor que tienes a tu pueblo. R.

 

Visítame con tu salvación,

para que vea la felicidad de tus elegidos,

para que me alegre con la alegría de tu nación

y me gloríe con el pueblo de tu herencia. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    9, 9-13

 

Jesús, al pasar, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: «Sígueme.» El se levantó y lo siguió.

Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos. Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: « ¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?»

Jesús, que había oído, respondió: «No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Sara, la mujer de Abraham, murió. Es un luto familiar. Un «acontecimiento» corriente en todas las familias. Abraham como hombre de Fe transformará ese episodio en un acto profético, en el sentido del Futuro prometido por Dios. Abraham, siendo nómada, compra una parcela de tierra, para enterrar dignamente a su esposa. Es el primer paso hacia la posesión de la tierra prometida por Dios.
  • Abraham es ya muy anciano y su muerte está muy próxima. Hace jurar a su servidor Eliezer, que encontrará una mujer para su hijo que no sea cananea. Según costumbre de aquel tiempo, la esposa debe pertenecer al mismo clan; los israelitas no se casaban con una extranjera, porque la transmisión de la Fe y de la Promesa están en juego.
  • Isaac es un hombre del desierto. A la caída de la tarde ve llegar una caravana de camellos. Rebeca monta uno de ellos. Salta de su camello y pregunta a su servidor por ese joven que sale al encuentro» Luego enrojece y cubre el rostro con su velo.
  • Los dos relatos, están explícitamente en relación el uno con el otro. Queda de manifiesto la importancia de las mujeres en una cierta transmisión de la herencia humana y de la herencia de la Fe. La esposa de Isaac relevará a su propia madre. Transmitir la vida no es tan sólo dar la vida biológica, sino la vida del espíritu.

***

  • El evangelio intercala la llamada de Mateo, una escena de vocación apostólica. Es el mismo a quien llaman Leví y al que se atribuye uno de los cuatro evangelios.
  • El plan de Dios llevado a cabo en Jesucristo es contrario al plan de Dios que habían imaginado los judíos. Jesús planteó todo lo contrario a lo que el pueblo de Israel había creído acerca de Dios. Para los judíos, sólo los de su raza, más aún, sólo los hombres y los justificados por la ley merecían el amor de Dios. Se olvidaron que si Dios los amaba era por pura gracia y no porque lo merecieran
  • Jesús propone a todos el Reino de Dios. Dios no se limita sólo a los hombres y a los judíos puros, Jesús presenta el amor de Dios a las mujeres, a todos los que la ley consideraba impuros; a los despreciados y desprotegidos. Por eso, significativamente elige a un recaudador de impuestos al servicio de la potencia ocupante, Roma, y, como publicano, con muy mala fama entre el pueblo. Jesús le da un voto de confianza, sin pedirle confesión pública de conversión.
  • Mateo, dejándolo todo, lo sigue inmediatamente. Seguir a Jesús es dejar todo atrás. Es cargar con el pasado pero no como condena sino como lugar de encuentro con la gracia salvadora y escuela para una vida nueva hacia delante liberado de la esclavitud del pecado.
  • Mateo le ofrece en su casa una comida de agasajo a la que también invita a otros publicanos, con gran escándalo para los «creídos por buenos». Para el legalismo judío la mesa es el lugar donde sólo se podían sentar los que eran puros según el legalismo judío.
  • Jesús con su actitud declara que la misericordia de Dios es abundante y es para todos. Se pone así de manifiesto la preferencia del Dios de Jesús por todos aquellos que aparecen desfavorecidos en la estructura religiosa de la época: publicanos y pecadores. Ellos son, particularmente, destinatarios de la gracia salvadora que trae Jesús.
  • La necesidad humana es la circunstancia determinante de la iniciativa divina. Esta será la ocasión para que Jesús pueda expresar abiertamente su intención: «no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores».
  • Jesús pone, por encima de la mera observancia externa y del culto la misericordia y la compasión. Así como aparece la cercanía de Jesús hacia los pecadores, al mismo tiempo se enfrenta y ataca la justicia autosuficiente e inmisericorde de los fariseos. No tienen curación posible los que no se reconocen enfermos y buscan al médico.
  • Jesús curando a los enfermos, al paralítico, quiere simbolizar que es el “medico” que sana la enfermedad del pecado, que es la más profunda. Los caminos de Dios no son los nuestros. El estilo de Dios en su elección y amor no es el nuestro. El juicio de Dios sobre las personas y sus actitudes no es como el nuestro.
  • La existencia de los excluidos en la Iglesia o en cualquier otra institución religiosa es el termómetro para determinar si se está en comunión con el querer salvador de Dios. El reino es gracia, don, invitación amorosa y persuasiva. Jesús no es el premio por buena conducta que Dios nos ofrece: es el médico que necesitan los enfermos, es el perdón y la gracia que buscan los que se saben pecadores.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿De qué grupo formo parte, del de las personas perfectas o del de los que se reconocen sinceramente necesitados?

  • ¿Me siento justo frente a los demás?
    ¿Juzgo con facilidad?

  • ¿Me siento merecedor de Dios?

 

PARA REZAR

 

¡Qué alegría!
JESUCRISTO:
¡Qué alegría!
saber que estás de mi parte,
haga lo que haga,
Jesucristo, por tu amor.

¡Qué alegría!
sentir que me aceptas como soy,
y que no necesitas que me justifique,
Jesucristo, por tu amor.

¡Qué alegría!
comprobar tu fidelidad inagotable,
inamovible como la Roca,
Jesucristo, por tu amor.

¡Qué alegría! poder decirte “Te quiero”,
y tú creértelo a pesar de todo,
Jesucristo, por tu amor.

¡Qué alegría!
hacer contigo de la vida una historia de amor,
hecha de holas y adioses,
por tu amor.

¡Qué alegría!
descubrir que otros te aman y que Tú les amas,
y saber que sus amores,
como el mío te son imprescindibles,
Jesucristo, por tu amor.

¡Qué alegría!
poder regalarte algo
de todo lo que tú me has dado antes,
Jesucristo, por tu amor.

¡Qué alegría!
tenerlo todo en Ti,
no teniendo yo nada,
Jesucristo, por tu amor.

¡Qué alegría me da Señor,
que me quieras tanto!
Jesucristo, por tu amor.


Padre José María Garbayo

 

Sábado XIII

3 de julio – Santo Tomás, Apóstol (F)

 

¡Señor mío y Dios mío!

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    2, 19-22

 

Hermanos:

Ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo. En él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en el Señor.

En él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 116, 1. 2 (Cf. R.: Mc. 16, 15)

 

R.    Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia.

 

¡Alaben al Señor, todas las naciones,

glorifíquenlo, todos los pueblos! R.

 

Porque es inquebrantable su amor por nosotros,

y su fidelidad permanece para siempre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    20, 24-29

 

Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: «¡Hemos visto al Señor!»

El les respondió: «Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré.»

Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!»

Luego dijo a Tomás: «Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe.»

Tomas respondió: «¡Señor mío y Dios mío!»

Jesús le dijo: «Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Hoy, la Iglesia celebra la fiesta de Santo Tomás: “el incrédulo”. La experiencia de los apóstoles con Jesús había despertado falsas expectativas, porque para muchos de ellos se limitaba a una restauración social y política.
  • Los hechos del viernes santo produjeron miedo, sentimiento de fracaso, la decepción, tanto en Tomás como en otros discípulos del Señor. Uno de los elementos comunes de todas las apariciones de Jesús descritas o citadas en los evangelios, es que se trata de encuentros personales; para los destinatarios fueron una vivencia objetiva. En ella pudieron experimentar que Jesús no era un espíritu. Era el crucificado, no cabía duda: vieron la marca de la cruz en su cuerpo. Y, paradójicamente, era distinto: su corporeidad no estaba sujeta a las limitaciones propias del tiempo y del espacio. En cualquier caso, sólo se le puede reconocer si Él se da a conocer.
  • El evangelista Juan, después de describir la aparición de Jesús, el mismo domingo de resurrección; nos dice que el apóstol Tomás no estaba allí, cuando los Apóstoles que habían visto al Señor, dieron testimonio de lo que había sucedido. La frase de los discípulos: ¡Hemos visto al Señor!, formula la experiencia que los ha transformado. Esta nueva realidad muestra por sí sola que Jesús no es una figura del pasado, sino que está vivo y activo entre los suyos.
  • Tomás experimenta dificultades para aceptar la resurrección, y no acepta el testimonio de los discípulos. Exige pruebas tangibles, lógicas, válidas. A pesar del aparente fracaso en que viven no ha abandonado la comunidad de discípulos. Quizás por ese motivo a Tomás no le bastan las palabras de los otros discípulos. Pasados ocho días, Jesús se aparece otra vez y dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente».
  • Es necesaria la aparición de Jesús, que se presenta en medio de ellos y le ofrece a Tomás las pruebas que había exigido y lo que es más importante, lo invita a creer. Jesús, demostrándole su amor, toma la iniciativa y lo invita a tocarlo. La resurrección no lo ha despojado de su condición humana anterior: es la condición humana llevada a su cumbre que asume toda su historia y su pasado. La delicadeza de la cercanía de Jesús provoca una confesión personal cargada de afecto: “Señor mío y Dios mío”. Tomás manifiesta no sólo su fe en la resurrección de Jesús, sino también en su divinidad porque la consecuencia última de la resurrección del Mesías es el reconocimiento como Hijo de Dios.
  • Sólo cuando todo es oscuro y se pierde toda seguridad es posible experimentar la fuerza de la fe. Jesús resucitado invitará de ahora en adelante a todos los hombres, a lanzarse con absoluta confianza al aparente vacío del creer, sólo apoyados en el testimonio y la experiencia eclesial que nos trasmite la fe.
  • La comunidad que se renueva desde la vivencia de la Palabra y los sacramentos, que crece y vive en la experiencia del amor mutuo que sana heridas, será la invitación a creer para los hombres de hoy, para los nuevos Tomás que necesitan creer.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué necesito ver para creer?
  • ¿Qué lugar ocupa la comunidad en mi experiencia de fe?
  • ¿Qué signos doy de la presencia del Resucitado en mi vida?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Señor mío, y Dios mío

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Santo Tomás quiere seguir a Cristo donde sea que vaya y comprender todo lo que dice

 

Cuando Jesús, en un momento crítico de su vida, decidió ir a Betania para resucitar a Lázaro, acercándose de esta manera, peligrosamente, de Jerusalén (cf Mc 10,32), Tomás dijo a sus condiscípulos: «Vayamos, nosotros también, a morir con él» (Jn 11,16). Su determinación de seguir al Maestro es verdaderamente ejemplar y nos da una preciosa enseñanza: revela su total disponibilidad de adherirse a Jesús, hasta identificarse con su suerte y querer compartir con él la prueba suprema de la muerte. En efecto…, cuando los evangelios emplean el verbo «seguir», es para significar que donde se dirige Jesús, también allí debe ir su discípulo. La vida cristiana se define, pues, como una vida con Jesucristo…: morir juntos, vivir juntos, estar en su corazón como él está en el nuestro.

Una segunda intervención de Tomás se nos narra en la última Cena. Jesús, prediciendo su inminente partida, anuncia que va a preparar un lugar para sus discípulos a fin de que también éstos puedan estar donde él se encuentre. Y les precisa: «Para ir adonde yo voy ya sabéis el camino» (Jn 14,4). Es entonces cuando Tomás interviene diciendo: «Señor, si no sabemos dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?»… Sus palabras dan ocasión a Jesús de pronunciar la célebre definición: «Yo soy, el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14,6). Es, pues, a
Tomás a quien se ha hecho por primera vez esta revelación, pero es válida para todos nosotros y por todos los tiempos…

Al mismo tiempo, esta pregunta nos confiere el derecho, por así decir, de pedir explicaciones a Jesús. A menudo, no lo comprendemos. Tengamos la valentía de decir: «No te comprendo, Señor, escúchame, ayúdame a comprender». Así, con esta sencillez, que es la verdadera manera de orar, de hablar a Jesús, expresamos nuestra pobre capacidad de comprender y, al mismo tiempo, nos ponemos en la confiada actitud de los que esperan la luz y la fuerza de parte de aquel que nos la puede dar”…

 

Papa Benedicto XVI – Audiencia general del 27-9-06

 

PARA REZAR

 

Una comunidad que convence y llena

 

Una comunidad dice mucho cuando es de Jesús.
Cuando habla de Jesús y no de sus reuniones.
Cuando anuncia a Jesús y no se anuncia a sí misma.
Cuando se gloría de Jesús y no de sus méritos.
Cuando se reúne en torno de Jesús y no en torno de sus problemas.
Cuando se extiende para Jesús y no para sí misma.

Cuando se apoya en Jesús y no en su propia fuerza.
Cuando vive de Jesús y no vive de sí misma.
Una comunidad dice mucho cuando es de Jesús.

Una comunidad dice poco cuando habla de sí misma.
Cuando comunica sus propios méritos.
Cuando anuncia sus reuniones.

Cuando da testimonio de sus compromisos.
Cuando se gloría de sus valores.
Cuando se extiende en provecho propio.
Cuando vive para sí misma.
Cuando se apoya en sus fuerzas.
Una comunidad dice poco cuando habla de sí misma.

 

Una comunidad no se tambalea por las fallas, sino por la falta de fe.
No se debilita por los pecados, sino por la ausencia de Jesús.
No se rompe por las tensiones, sino por olvido de Jesús.
No se queda pequeña por carencia de valores, sino porque Jesús dentro de ella es pequeño.
No se ahoga por falta de aire fresco, sino por asfixia de Jesús.
Una comunidad es fuerte cuando Jesús dentro de ella es fuerte.

Una comunidad pesa cuando Jesús dentro de ella tiene peso.
Una comunidad marcha unida cuando Jesús está en medio.
Una comunidad se extiende cuando extiende a Jesús.
Una comunidad vive cuando vive Jesús.


Una comunidad convence y llena,

cuando es la comunidad de Jesús.

 

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XII – CICLO B

DOMINGO XII DTE EL AÑO

CICLO B

 

Lunes XII

 

Martes XII

 

Miércoles XII

 

Jueves XII

El nacimiento de San Juan Bautista (S)

 

Viernes XII

 

Sábado XII

 

DOMINGO XII DTE EL AÑO

CICLO B

 

¿Por qué tienen miedo?

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Job 38, 1, 8-11


 

El señor habló a Job desde la tempestad, diciendo: ¡¿Quién encerró con dos puertas al mar, cuando él salía a borbotones del vientre materno, cuando le puse una  nube por vestido y por pañales, densos nubarrones?! Yo tracé un límite alrededor de él, le puse cerrojos y puertas y le dije: “Llegarás hasta aquí y no pasarás; aquí se quebrará la soberbia de tus olas”.


 

Palabra de Dios

 
 

SALMO          106, 23-26. 28-31


 

R. ¡Den gloria al señor porque es bueno, porque es eterno su amor!


 

Los que viajaron en barco por el mar

para traficar por las aguas inmensas,

contemplaron las obras del Señor,

sus maravillas en el océano profundo.


 

Con su palabra desafió el vendaval,

que encrespaba las olas de océano:

ellos subían hasta el cielo, bajaban al abismo,

se sentían desfallecer por el mareo.


 

Pero en la angustia invocaron al Señor,

y él los libró de las tribulaciones:

cambió el huracán en una brisa suave

y se aplacaron las olas del mar.


 

Entonces se alegraron de aquella calma,

el Señor los condujo al puerto deseado.

Den gracias al Señor por su misericordia

y por sus maravillas a favor de los hombres.


 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol San Pablo

a los cristianos de Corinto 2 Cor 5,14-17

 

Hermanos:

El amor de Cristo nos apremia, al considerar que si uno sólo murió por todos, entonces todos han muerto. Y El murió por todos a fin de que los que viven no vivan más para sí mismos, sino para Aquel que murió y resucitó por ellos. Por eso nosotros, de ahora en adelante, ya no conocemos a nadie con criterios puramente humanos, y si conocimos a Cristo de esa manera, ya no lo conocemos más así. El que vive en Cristo es una nueva criatura: lo antiguo ha desaparecido, un ser nuevo se ha hacho presente.


 

Palabra de Dios


 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos         4.35-41


 

Un día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: “Crucemos a la otra orilla”. Ellos dejando a la multitud lo llevaron en la barca, así como estaba. Había otras barcas junto a la suya. Entonces se desató un fuerte vendaval, las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua. Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal. Lo despertaron y le dijeron: “¡Maestro! ¿no te importa que nos ahoguemos?”. Despertándose, él increpó al viento y dijo al mar: “¡Silencio! ¡Cállate!”. El viento se aplacó y sobrevino una gran calma. Después les dijo: ¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?. Entonces quedaron atemorizados y se decían unos a otros: “¿Quién es este que hasta el viento y el mar le obedecen?”.


 

Palabra del Señor

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Todo el libro de Job es un esfuerzo pedagógico de la Palabra de Dios a fin de que el hombre reflexione sobre el problema del mal, sobre las injusticias en el mundo, y, sobre todo, en el hecho insólito de que sufra el hombre justo Job se lamenta del trato que recibe después de una vida entregada a hacer el bien. Pero Dios no responde Su lógica es distinta de la nuestra. Dios, es siempre misterio para el hombre pero puede ser contemplado en sus obras, en la creación. En el universo entero hay huellas del su amor y sabiduría infinita. Se encuentra con Dios, y entonces sus interrogantes ya no piden respuesta.

***

  • Pablo se defiende contra la opinión de ciertos grupos de Corinto que sólo se fijan en las apariencias y menosprecian su persona y su actuación, llegando a decir de él que no está en sus cabales y que ha perdido la cabeza. Pablo comienza su exposición diciendo que la base de su proceder es el amor que Cristo ha mostrado a los hombres. El tomó nuestra muerte y así nosotros podemos tomar su vida. Esto es lo que impulsa a quien se siente identificado con Cristo a proceder como Él superando el egoísmo del hombre viejo viviendo para los demás. Este cambio se produce en la más profunda intimidad, y aquellos que se no se someten a esta transformación radical del amor siguen juzgando a las persona según los viejos prejuicios de la carne y el egoísmo.

***

  • El evangelio no es una crónica periodística o histórica, sino una reflexión de fe con la mirada puesta en Jesús, desde el ambiente de las nacientes comunidades cristianas que van creciendo en medio de conflictos y dificultades. Están insertas en una historia concreta que experimenta el  asedio de muchas amenazas internas y externas. Son comunidades nuevas, perseguidas y surge en ellas la desesperación, el desencanto. Este relato quiere animar a las comunidades agobiadas y desalentadas por tantos enfrentamientos a permanecer mantener una fe inquebrantable en Jesús en medio de los apuros y tribulaciones de su existencia y a pesar de todo lo oscuro y tambaleante que pueda parecerles el panorama que tienen delante. La garantía se les propone a través de la victoria de Jesús sobre la tormenta del lago. Es el sentido del evangelio que hoy leemos.

***

  • La narración de la tempestad que calmó Jesús en el lago de Galilea viene a continuación de unas enseñanzas en parábolas. Jesús se daba cuenta de la incomprensión y hostilidad que lo rodeaba.
  • El mar en la literatura bíblica, por influencia de las literaturas primitivas , está relacionado con los enemigos de Dios, es signo de los poderes del mal, de las fuerzas que pretenden acabar con su obra.
  • En medio del lago de Genesaret se levanta repentinamente una gran tempestad. Las tempestades de este tipo aunque duran poco tiempo, son muy peligrosas para las pequeñas barcas de pescadores. Sin embargo el tema central es la barca que está en peligro de hundirse y la palabra eficaz y definitiva de Jesús. La tradición cristiana ha visto desde siempre a la barca como símbolo de la Iglesia, que navega por las aguas tempestuosas del mundo y de la vida.
  • El incidente tiene lugar de noche. Los símbolos que se utilizan son los más sugestivos para presentar a la embarcación cercada por todos los peligros imaginables.
  • El sueño de Jesús simboliza su ausencia, indica que los discípulos no son conscientes de su presencia hasta el momento del peligro. Los discípulos lo despiertan: pidiéndole que los salve porque se hunden. Se sienten perdidos y no encuentran ayuda ni en su experiencia ni en sus propias fuerzas. Es una llamada de desesperación, pero también de confianza.
  • Jesús se dirige a los discípulos y a la tempestad. “El viento cesó y vino una gran calma. El reproche de Jesús no se hizo esperar. Ya lo habían visto expulsando demonios y curando enfermedades, ahora les manifiesta su señorío dominando las fuerzas de la naturaleza.
  • Hoy igual que en las primeras comunidades, en las que la fe de muchos naufragaba ante las amenazas y las presiones del medio, nos urge recordar que Jesús no ha abandonado la barca. El navega con nosotros. Es capaz de derrotar la tempestad. La certeza de la presencia de Jesús debe fortalecer la frágil fe de la comunidad.
  • Seguir el camino de Jesús, es vivir comprometidos con la novedad del Evangelio. Con Cristo lo viejo ya ha pasado, se impone lo nuevo. La misión de la Iglesia es impregnar la vida y la historia con verdaderos “criterios” cristianos, trabajar sin descanso con la misma vocación del maestro de Nazaret en la construcción de una nueva tierra en habitada por la justicia y el amor. Impregnar la cultura desde la vida personal y social “de Evangelio”, para que  abandonada la injusticia, el odio, la ambición, se alcance la fraternidad, la paz, la solidaridad y la justicia entre los hombres. Esto supone por lo tanto lucha, esfuerzo, opción y persecución.
  • A los discípulos no se nos ha prometido un crucero apacible por el mar de esta vida. Nuestra historia, como la de los demás hombres, es muchas veces una historia de tempestades.
  • En el empeño por la fidelidad al Evangelio y a los propios ideales, tantas veces contrapuestos a los ideales del “mundo”, en el sueño de una vida transformada no faltarán mares inquietos y movidos, peligros, mareos de toda clase, miedos, cobardías, desorientación, cansancios. Tampoco faltarán crisis internas y externas, tensiones dentro y persecuciones u hostilidad fuera, y podemos tener la sensación de que nos hundimos, que la barca, personal o comunitaria  va a zozobrar.  Si la realidad nos muestra esto en el camino de la realización del reino; a la le vez Jesús nos dice que nos estamos solos.
  • La vida está cada día realizándose, tiene algo de dramático pero mucho de esperanzador que necesitamos interpretar todos los días. Venimos con un pasado escrito y abiertos a un futuro por escribir lleno de posibilidades. Aceptar la propia vida como llamado de Dios y querer realizarla exige sinceridad, coraje, valentía y un serio compromiso para no perderla dejándonos llevar por el viento de turno que sople. Dios no quiere nuestro naufragio, sino que lleguemos a la otra orilla.
  • Cristo como vencedor, es la respuesta definitiva de Dios. Sólo Jesús es el Mesías, y sólo en Él en podemos fiarnos para encontrar la salida y el sentido para todos nuestros problemas, sólo él puede dar respuesta a todas nuestras ilusiones.
  • Esta fe suprime el temor porque llena de Dios nuestra vida, disipando las tinieblas de todos los rincones, sacudiendo las preocupaciones y disipando las angustias. Pero, muchas veces, como los discípulos de la barca: esperamos la ayuda del Padre, pero no toda la ayuda y de ese modo creemos, pero no nos abandonamos.
  • Igual que aquella noche, para los discípulos los peligros son sólo aparentes. Tener fe es creer en Cristo como Señor de la vida,  no huyendo ante los peligros o compromisos que puedan traernos su seguimiento aunque se nublen los ideales, surjan las dificultades, nos sintamos lejos de la orilla y parezca que ya no hay nada que hacer.
  • Si Jesús está «dormido» es porque confía en nosotros y en nuestras posibilidades cuando nos entregamos incondicionalmente a la fuerza poderosa de su Palabra encarnada en el día a día con la certeza de que es Él quien realmente conduce la barca de nuestra vida y la de la  comunidad cristiana que cree. Su poder de Jesús exige nuestra confianza, necesita de ella: “Todo lo puedo, si creo”. con la fe todo se pone en pie, todo puede ocurrir. Sin ella, nada. Jesús nos invita a creer antes de hacer cualquier cosa, y también a medida que la hacemos.
  • La fe no elimina las situaciones de peligro ni evita las contradicciones y los males pero lo que cambia con la fe en Cristo, el Señor, es la forma de afrontar la vida. Tanto la calma o la tormenta, la salud o enfermedad, la vida o muerte, son aspectos relativos en la vida de un hombre nuevo que con Cristo puede ver las cosas «desde el final», «desde la pascua», que nos traduce la fidelidad de Dios que conduce los hilos de la historia por oscuras encrucijadas, pero siempre hacia una meta de plenitud y de paz.
  • Aunque a menudo podamos tener la sensación de que estamos a merced de las olas, la fuerza de Dios tiene sus propios caminos para salvarnos que casi siempre pasan a través de nuestra existencia pobre y frágil. Lo que salva al hombre es su fe, y lo que lo hunde es la falta de fe.
  • Contra viento y marea a los discípulos somos invitados a fiarnos de Dios y a una fe que elimine ese miedo a afrontar la vida. Una fe que nos madure para mirar de frente los acontecimientos y encontrar el sentido hacia el que apuntan. Cristo Jesús, que por su Pascua ha vencido ya radicalmente el mal, y que aunque parezca dormido, está presente y conduce nuestra existencia. En El ha mostrado Dios toda la fuerza de su plan salvador y liberador.
  • La fe no nos da la seguridad de la posesión, hoy y aquí, de un mundo feliz, sino la seguridad de que por Jesús hay valores que no serán destruidos y que por eso vale la pena arriesgar hasta la misma vida.
  • La certeza de que Jesús camina con nosotros nos puede ayudar a vencer los miedos y las incertidumbres, y a «remar decididamente mar adentro». … Cristo está dormido en ti, es decir, has olvidado a Cristo. Despierta, pues, a Cristo, acuérdate de Cristo, que Cristo despierte en ti; piensa en él. (San Agustín)


 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cuáles son mis miedos e incertidumbres en el camino de la construcción del Reino?
  • ¿Qué cosas me detienen o paralizan?
  • ¿Qué debilidades descubro?
  • ¿Clamo al Señor? ¿Tengo certeza de su presencia?


 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA


 

Jesús, que no tema


 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL


 

Tu nave es tu corazón


 

Le hemos invocado. Levántese, pues; tome sus armas y venga en nuestra ayuda. ¿De dónde ha de levantarse? Se le invoca en otro lugar con estas palabras: Levántate, Señor, ¿por qué duermes? (Sal 43,23). Cuando se dice que duerme él, somos nosotros quienes dormimos, y cuando se dice que se levanta él, somos nosotros quienes nos levantamos. El Señor dormía también en la nave, que zozobraba porque dormía Jesús. Si Jesús hubiese estado despierto, no hubiera zozobrado. Tu nave es tu corazón. Jesús estaba en la nave: la fe habita en tu corazón. Si traes a la memoria tu fe, no vacilará tu corazón; si olvidas la fe, Cristo duerme y el naufragio está a las puertas. Por tanto, haz lo que falta, para que si se encuentra dormido, despierte. Dile: «Despierta, Señor, que perecemos», para que dé órdenes a los vientos y se produzca la bonanza en tu corazón (Mt 8,24). Cuando Cristo, es decir, cuando tu fe está despierta en tu corazón, se alejan todas las tentaciones o, al menos, pierden toda su fuerza. Por tanto, ¿qué significa levántate? Muéstrate, manifiéstate, hazte notar. Levántate, Señor, y ven en mi auxilio

 

San Agustín – Comentario al salmo 34,1, 3.


 

PARA REZAR

 

Señor Jesucristo, te damos gracias porque eres nuestro hermano.
Porque siendo Dios, quisiste hacerte uno como nosotros, igual en
todo, menos en el pecado.

Porque viviendo eternamente con el Padre, viniste al mundo, a
experimentar la vida humana con todas sus consecuencias. Y entre
nosotros sentiste la vida, la alegría, el dolor, la compasión,
y el amor.

Te hiciste hombre como nosotros, para que nosotros nos acercáramos
a Tí. ¡Qué bueno eres con tus hermanos, Jesús! Y por eso, te damos gracias y te pedimos que nos ayudes a asemejarnos a Tí, buen Jesús.

Que nos ayudes imitarte, en la bondad, en la paciencia, en la alegría, en el optimismo. En la lucha decidida contra el pecado, personal y social.

Ayúdanos Señor Jesucristo, a vivir la unidad en la familia, en la Iglesia y en la sociedad.

Ayúdanos Señor, a construir la paz ahí donde hace tanta falta, ahí donde reina la discordia; danos tu paz para hacerla presente.

Danos tu gracia, Cristo, para que seamos tus testigos, y los hombres crean en Tí.

Gracias Jesús por tu presencia en medio de nosotros, gracias por tu amor que nos salva. Amén.

 

Lunes XII

 

Saca primero la viga de tu ojo

 

Lectura del libro del Génesis    12, 1-9

 

El Señor dijo a Abraham:

«Deja tu tierra natal y la casa de tu padre, y ve al país que yo te mostraré. Yo haré de ti una gran nación y te bendeciré; engrandeceré tu nombre y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré al que te maldiga, y por ti se bendecirán todos los pueblos de la tierra.»

Abraham partió, como el Señor se lo había ordenado, y Lot se fue con él.

Cuando salió de Jarán, Abraham tenía setenta y cinco años. Tomó a su esposa Sarai, a su sobrino Lot, con todos los bienes que habían adquirido y todas las personas que habían reunido en Jarán, y se encaminaron hacia la tierra de Canaán.

Al llegar a Canaán, Abraham recorrió el país hasta el lugar santo de Siquém, hasta la encina de Moré.

En ese tiempo, los cananeos ocupaban el país. Entonces el Señor se apareció a Abraham y le dijo: «Yo daré esta tierra a tu descendencia.»

Allí Abraham erigió un altar al Señor, que se la había aparecido. Después se trasladó hasta la región montañosa que está al este de Betel, y estableció su campamento, entre Betel, que quedaba al oeste, y Ai, al este. También allí erigió un altar al Señor e invocó su Nombre.

Luego siguió avanzando por etapas hasta el Négueb.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 32, 12-13. 18-19. 20 y 22 (R.: 12b)

 

R.    ¡Feliz el pueblo que el Señor se eligió como herencia!

 

¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor,

el pueblo que él se eligió como herencia!

El Señor observa desde el cielo

y contempla a todos los hombres. R.

 

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles,

sobre los que esperan en su misericordia,

para librar sus vidas de la muerte

y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.

 

Nuestra alma espera en el Señor:

él es nuestra ayuda y nuestro escudo.

Señor, que tu amor descienda sobre nosotros,

conforme a la esperanza que tenemos en ti. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    7, 1-5

 

Jesús dijo a sus discípulos:

No juzguen, para no ser juzgados. Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes.

¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no

adviertes la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «Deja que te saque la paja de tu ojo», si hay una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Dios ha decidido formar un pueblo según su corazón, en medio de un mundo pagano, para que conserve la fe en un solo Dios y atraiga la bendición sobre toda la humanidad.
  • Para lograr esto, Dios se fija en Abrahán, un hombre mayor que aunque humanamente ya tiene derecho al descanso a la orden: «sal de tu tierra», se pone en camino. Esta salida, seguramente esta relacionada con alguno de los fenómenos de migraciones que existían entonces, de pueblos buscando mejores condiciones de vida.
  • Abrahán es invitado a salir de su instalación, en lo conocido y experimentado, hacia nuevos horizontes. Se le hace una promesa: “la tierra que te mostraré”, y una bendición que abarca todas las aspiraciones humanas de aquella época: “descendencia numerosa a través de un hijo”.
  • Fiándose de lo que entiende como voz de Dios, Abrahán responde con decisión. Junto con su familia y sus posesiones, abandona Caldea y emprende el camino que Dios le indica, «sin saber a dónde iba». Está abierto al futuro. No se apega al pasado. El mérito de su fe radica en arriesgarse por dos cosas difíciles de creer: a él que es ya mayor y su esposa, estéril se le promete que será padre de un gran pueblo, y además, que se le dará en posesión la tierra que se le mostrará. Abrahán abandona algo seguro por algo que para muchos resultaría inalcanzable.
  • El Señor que había castigado la maldad humana con el destierro de Adán y Eva, de Caín, el diluvio, la dispersión de la humanidad; inicia esta nueva etapa de “bendición” que debe alcanzar a los patriarcas, a su descendencia y al resto de la humanidad. Dios, bondadoso y misericordioso, quiere salvar a todos los hombres creados a través de un hombre, Abrahán, y de un pueblo, Israel.
  • El castigo nunca es la última palabra de Dios, sino el perdón y la misericordia. La maldición o bendición de todo hombre, dependerá de la actitud de éste frente a la presencia divina salvadora.
  • Su corazón fue fiel hasta en la prueba difícil, y así se convierte en el prototipo del creyente, en “padre” de los muchos que han vivido o viven la fe. No son directamente sus obras las que le merecen este título, sino el motivo, la raíz de su obrar.
  • El éxodo de Abraham es también prototipo de la vida del pueblo de Israel, de la Iglesia como pueblo de Dios. Nuestra vida cristiana siempre es una difícil encrucijada: implica ruptura, salida de lo inmediato y conocido rumbo a lo desconocido. La fe nunca es fácil, porque fiarse de Dios siempre implica un riesgo.

***

  • En el llamado “Discurso Evangélico” aparece Jesús tomando una de las reglas básicas de convivencia practicadas por el pueblo. A pesar de lo elemental que parece esta norma, es la que menos se cumple en la vida social.
  • Jesús quiere impedir que sus discípulos caigan en una actitud de orgullo y superioridad frente a los demás, que lleve a una postura farisea de condena y recriminación del pecado de los demás.
  • Tomando la sabiduría humana y popular que pone reglas sabias que regulan la convivencia humana, Jesús muestra aquí el querer de Dios. Invita a no juzgar en absoluto. La comparación que pone es muy plástica: la paja que logramos ver en el ojo de los demás y la enorme viga que no vemos en el nuestro.
  • Juzgar al prójimo significa generalmente hablar mal de él o juzgar mal; esto equivale a despreciar la ley del amor. Si bien debemos ver, y si es prudente decir, lo que es condenable en una acción; no debemos juzgar las intenciones, que sólo Dios conoce. Jesús no dice: no juzguen severamente, injustamente, calumniosamente. Nos dice solamente: no juzguen. El juicio definitivo sólo Dios lo puede realizar. Nunca tenemos todos los datos de un problema cuando se trata de los demás. Sólo Dios conoce verdaderamente el corazón.
  • La honestidad de poner la mirada y comenzar haciendo la crítica por uno, es la condición indispensable para ver con claridad y para valorar con equidad las cosas que nos rodean. Las palabras de Jesús: “Quita primero la viga de tu ojo y entonces verás claro para quitar la paja del ojo de tu hermano” apuntan a esta actitud. Mirar el propio corazón es lo primero que se ha de hacer. En la toma de conciencia y aceptación de los propios límites y debilidades, es donde se encuentra la medida justa. La crítica evangélica debe estar teñida de tolerancia, paciencia y misericordia.
  • Todos nosotros tenemos necesidad del perdón y del juicio misericordioso de Dios. Jesús ha iluminado siempre nuestro comportamiento, desde el que Dios emplea con nosotros. Si deseamos un juicio misericordioso de Dios sobre nosotros, hay que empezar por aplicar esta misma comprensión respecto a todos nuestros hermanos. Si soy severo con los demás no puedo pedir a Dios que sea bueno conmigo. El aviso es claro: el que juzga pasa a ser juzgado, porque sólo a Dios corresponde juzgar a los hombres. El hombre, al hacerlo, se atribuye un poder que no es suyo.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué medida uso para juzgar a los demás?
  • ¿Qué tiene que ver Dios con los defectos de los otros?
  • ¿Qué defectos de los otros me ponen particularmente nervioso?
  • ¿Cuáles son de mis fallas personales las que tengo poco cuenta?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Dios nos medirá con la medida con que hayamos medido

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

¿Podemos liberarnos de la necesidad de juzgar a los otros?

 

Sí, podemos hacerlo afirmando para nosotros mismos esta verdad: somos los hijos e hijas amados de Dios. Mientras continuemos viviendo como si fuéramos lo que hacemos, lo que tenemos y lo que los otros piensan de nosotros, seguiremos estando llenos de juicios, de opiniones, de valoraciones y de condenas. Seguiremos prisioneros de la necesidad de poner a las personas y las cosas en su «justo» lugar. En la medida en que abracemos la verdad de que nuestra identidad no está arraigada en nuestro éxito, en nuestro poder o en nuestra
popularidad, sino en el amor infinito de Dios, en esa misma medida podremos liberarnos de nuestra necesidad de juzgar [...]. Sólo cuando afirmemos el amor de Dios, el amor que trasciende todo juicio, podremos superar todo temor al juicio. Cuando hayamos conseguido liberarnos por completo de la necesidad de juzgar a los otros, entonces conseguiremos liberarnos también por completo del miedo a ser juzgados.

La experiencia del no deber juzgar no puede coexistir con el miedo a ser juzgados; tampoco la experiencia del amor de un Dios que no juzga puede coexistir con la necesidad de juzgar a los demás. Eso es lo que entiende Jesús cuando dice: «No juzguéis y no seréis juzgados». El nexo entre las dos partes de esta frase es el mismo nexo que existe entre el amor a Dios y el amor al prójimo. No se pueden separar. Ese nexo no es, sin embargo, un simple nexo lógico que podamos argumentar. Es antes que nada y sobre todo un nexo del corazón que establecemos en la oración”…

 

H. J. M. Nouwen, edición española: Aquí y ahora: viviendo en el espíritu, San Pablo, Madrid 1998.

 

PARA REZAR

 

Oración por los pecadores


 

Dios de gran misericordia,

que te dignaste enviarnos a tu Hijo Unigénito

como el mayor testimonio de tu insondable amor y misericordia,

Tú no rechazas a los pecadores

sino que también a ellos has abierto el tesoro

de tu infinita misericordia,

del que pueden recoger en abundancia tanto la justificación

como toda santidad a la que un alma puede llegar.

Padre de gran misericordia,

deseo que todos los corazones se dirijan con confianza

a tu infinita misericordia.

Nadie podrá justificarse ante ti si no va acompañado

por la insondable misericordia tuya.

Cuando nos reveles el misterio de tu misericordia,

la eternidad no bastará para agradecerte

por ella debidamente.

 

Santa  Faustina Kowalska

 

Martes XII

 

Hagan por los demás lo que desean que hagan por ustedes

 

Lectura del libro del Génesis 13,2.5-18

 

Abrahán era muy rico en ganado, plata y oro. También Lot, que acompañaba a Abrahán, poseía ovejas, vacas y tiendas; de modo que ya no podían vivir juntos en el país, porque sus posesiones eran inmensas y ya no cabían juntos. Por ello surgieron disputas entre los pastores de Abrahán y los de Lot. En aquel tiempo cananeos y fereceos ocupaban el país. Abrahán dijo a Lot: “No haya disputas entre nosotros dos, ni entre nuestros pastores, pues somos hermanos. Tienes delante todo el país, sepárate de mí; si vas a la izquierda, yo iré a la derecha; si vas a la derecha yo iré a la izquierda.” Lot echó una mirada y vio que toda la vega del Jordán, hasta la entrada de Zear, era de regadío (esto era antes de que el Señor destruyera a Sodoma y Gomorra); parecía un jardín del Señor, o como Egipto. Lot se escogió la vega del Jordán y marchó hacia levante; y así se separaron los dos hermanos. Abrahán habitó en Canaán; Lot en las ciudades de la vega, plantando las tiendas hasta Sodoma. Los habitantes de Sodoma eran malvados y pecaban gravemente contra el Señor.

El Señor habló a Abrahán después que Lot se había separado de él: “Desde tu puesto dirige la mirada hacia el norte, mediodía, levante y poniente. Toda la tierra que abarques te la daré a ti y a tus descendientes para siempre. Haré a tus descendientes como el polvo; el que pueda contar el polvo podrá contar a tus descendientes. Anda, pasea el país a lo largo y a lo ancho, pues te lo voy a dar.” Abrahán alzó la tienda y fue a establecerse junto a la encina de Mambré, en Hebrón, donde construyó un altar en honor del Señor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 14,2-4b.5

 

R: Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?

 

El que procede honradamente

y practica la justicia,

el que tiene intenciones leales

y no calumnia con su lengua. R.

 

El que no hace mal a su prójimo

ni difama al vecino,

el que considera despreciable al impío

y honra a los que temen al Señor. R.

 

El que no presta dinero a usura

ni acepta soborno contra el inocente.

El que así obra nunca fallará. R

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    7, 6. 12-14

 

Jesús dijo a sus discípulos:

No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos.

Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.

Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el

camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Los pastos no son suficientemente abundantes para el ganado de Abraham y de su sobrino Lot. Los pastores de ambos se disputan entre sí los mejores lugares donde apacentar sus rebaños.
  • Abrahán fue generoso con su sobrino y con un gesto de grandeza, le dejó escoger las tierras que quisiera para que puedan pastar sus ganados. Lot, sin dudarlo, se quedará con los mejores pastos del valle del Jordán, abundantes en riego.
  • A Abrahán le quedan las tierras más secas de la montaña de Canaán. La situación que se creó entre Abrahán y su sobrino Lot, entre sus respectivos pastores, podría haber llegado a una lucha más o menos abierta. Pero para Abraham, «la paz» es un bien superior a los bienes materiales. Abraham ha sido generoso, sin cálculo, para construir la paz fraterna.
  • Abrahán en el fondo elige a Dios, y este gesto de desprendimiento, suscita la generosidad de Dios, que le promete otra vez para él y sus descendientes la tierra de Canaán que están recorriendo. Abraham no sólo es prototipo de cómo se responde a Dios con obediencia y fe, sino también de cómo se es tolerante y generoso con los demás hombres.

***

  • Siguen, en el sermón del monte, diversas recomendaciones de Jesús. Hoy leemos tres.
  • La primera está tomada probablemente de un refrán popular: «no echar las perlas a los cerdos o lo santo a los perros». Si bien no aparece con claridad el sentido; puede ser que en el contexto de la iglesia primitiva, este dicho se refiera a la conveniencia de no anunciar el secreto del Reino a aquellos que con toda seguridad lo van a rechazar, o se van a burlar de él. En nuestro contexto actual, estas palabras de Jesús nos previenen contra la posibilidad de no darle el verdadero lugar o valor, a la experiencia cristiana. Aunque el discípulo no excluya a nadie de su amor, no por eso ha de ser ciego a la actitud de los demás.
  • La segunda se refiere al tipo de relaciones entre los hombres, y nos interpela con claridad a tratar a los demás como queremos que ellos nos traten. El modo de relacionarse de los hombres, debe estar construido sobre la base de la concordia y en el respeto de hermanos, para que se haga efectiva la realidad de que somos hijos de un mismo Padre.
  • La Ley y los Profetas son presentados ahora como código de moralidad. Jesús resume toda la enseñanza moral de esos escritos, en el amor, que busca el interés del prójimo como el propio. Jesús no viene a fundar una nueva doctrina moral, utiliza una norma de moralidad universal y busca infundir el Espíritu, que permitirá al hombre llegar a una entrega tan generosa como la suya.
  • La tercera: «entren por la puerta estrecha», presenta la opción de los dos caminos, el exigente y el permisivo, el estrecho y el ancho. Jesús nos va mostrando los caminos que tenemos que seguir si queremos ser seguidores suyos.
  • Mateo los contrapone como el camino de la muerte y el de la vida. Esta enseñanza de tipo sapiencial expone dos formas de conducirse en la vida: la de quienes buscan la voluntad de Dios y la de quienes se contentan con realizar la suya propia.
  • Es una advertencia urgente en orden a la aceptación del mensaje de Jesús y sus consecuencias. El seguimiento del Señor no puede consistir en una aceptación teórica, ni puede agotarse con un entusiasmo inicial. Exige una práctica coherente que va a entrañar dificultades.
  • Con estas palabras no quiere decirnos Jesús que sean muchos más numerosos los condenados al infierno que los justos del cielo.
  • Los doctores de la ley se preguntaban si serían muchos o pocos los que se salvarán. Jesús no respondió a semejante pregunta porque esto es un secreto de Dios; en todo caso, no es ésta la cuestión. Este fatigoso y a veces doloroso camino, es el camino de la cruz. Y al decir que son pocos los que entran por él, Jesús anuncia que su camino no es el del mundo, el de la cultura dominante; el de la conveniencia; sino el de la coherencia con las Bienaventuranzas. Andar por él, implicará muchas veces dolorosas renuncias. Sabemos que cuando se elige algo también se deja de lado algo.
  • En la vida del discípulo de Jesús, la conducta de la mayoría no es criterio válido de acción, el evangelio nos llama muchas veces a vivir “contra la corriente”. Y esto no significa estar condenados a una vida oscura, aburrida e infeliz, sino todo lo contrario, pues nos promete y nos da la felicidad verdadera. Las Bienaventuranzas nos muestran que aquellos que entran por la puerta estrecha, han sido felices y han hecho dichosos a los demás.
  • Sin embargo, nada de eso es posible contando solo con las propias fuerzas. Es el Espíritu el que trabaja día y noche en nosotros, para que, a pesar de nuestra debilidad, podamos alcanzar una vida en plenitud.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué consecuencias dolorosas me ha llevado vivir el espíritu de las bienaventuranzas?
  • ¿Cuál es el criterio que uso para mis opciones?
  • ¿Estoy dispuesto a aplicar las bienaventuranzas como criterio para mi proyecto de vida?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

El Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se lo pidamos

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Se ha estrechado, el camino que conduce a la vida»

 

Veamos ahora qué se dice a continuación a Moisés, qué camino se le manda elegir… Quizá tú pensarás que el camino que Dios muestra es un camino llano y fácil, sin ninguna dificultad ni esfuerzo: no, es una subida, y una subida tortuosa. No es un camino descendente el que conduce a las virtudes, se trata de una ascensión, una angosta y difícil ascensión. Escucha al Señor cuando dice en el Evangelio: “El camino que conduce a la vida es estrecho y angosto”. Observa, pues, qué consonancia hay entre el Evangelio y la Ley… ¿Acaso no es verdad que hasta los ciegos pueden ver claramente que la Ley y el Evangelio han sido escritos por uno y el mismo Espíritu?

El camino por el que marchan es, por tanto, una subida tortuosa… ; Muestra que tanto en las obras como en la fe hay mucha dificultad y mucho esfuerzo. En efecto, a los que quieren obrar según Dios se les oponen muchas tentaciones, muchos estorbos. Así, te encontrarás en la fe con muchas cosas tortuosas, muchas preguntas, muchas objeciones de los herejes… Escucha lo que dice el Faraón al ver estas cosas: “Estos se equivocan”. Para el Faraón, el que sigue a Dios se equivoca, porque, como ya hemos dicho, el camino de la sabiduría es tortuoso, tiene muchas curvas, muchas dificultades y muchas angosturas. De este modo, cuando confiesas que hay un solo Dios, y en la misma confesión afirmas que el Padre, el Hijo y el Espíritu son un solo Dios. ¡Cuán tortuoso, cuán inextricable parece esto a los infieles! Aún más, cuando dices que «el Señor de la majestad» fue crucificado (1 Co 2,8) y que el Hijo del hombre es «el que ha bajado del cielo» (Jn 3,13) ¡Cuán tortuosas y difíciles parecen estas cosas! El que las oye, si nos las oye con fe, dice que éstos se equivocan; pero tú mantente firme y no dudes de esta fe, sabiendo que Dios te muestra el camino de esta fe.

 

Orígenes (c. 185-253)- presbítero y teólogo –

Homilías sobre el Éxodo, n°5, 3 (trad. Biblioteca de Patrística. Ed. Ciudad Nueva, tomo 17)

 

PARA REZAR

 

Ayúdame a decir Sí

 

Ayúdame a decir sí,
para responder a tu llamado,
que siempre me regala
un desafío nuevo,
un crecimiento posible,
una huella que se abre…

 

Ayúdame a decir sí,
que es decir no a muchas cosas
para responder con la vida
a Alguien que me llama,
porque me ama
y quiere lo mejor para mi vida.

 

Ayúdame, Señor,
a decirte que Sí.

 

Que así sea.

 

Miércoles XII

 

Por sus frutos los reconocerán

 

Lectura del libro del Génesis    15, 1-12. 17-18

 

La palabra del Señor llegó a Abrám en una visión, en estos términos: «No temas, Abrám. Yo soy para ti un escudo. Tu recompensa será muy grande.»

«Señor, respondió Abrám, ¿para qué me darás algo, si yo sigo sin tener hijos, y el heredero de mi casa será Eliezer de Damasco?» Después añadió: «Tú no me has dado un descendiente, y un servidor de mi casa será mi heredero.»

Entonces el Señor le dirigió esta palabra: «No, ese no será tu heredero; tu heredero será alguien que nacerá de ti.» Luego lo llevó afuera y continuó diciéndole: «Mira hacia el cielo y, si puedes, cuenta las estrellas.» Y añadió: «Así será tu descendencia.»

Abrám creyó en el Señor, y el Señor se lo tuvo en cuenta para su justificación.

Entonces el Señor le dijo: «Yo soy el Señor que te hice salir de Ur de los caldeos para darte en posesión esta tierra.» «Señor, respondió Abrám, ¿cómo sabré que la voy a poseer?»

El Señor le respondió: «Tráeme una ternera, una cabra y un carnero, todos ellos de tres años, y también una tórtola y un pichón de paloma.»

El trajo todos estos animales, los cortó por la mitad y puso cada mitad una frente a otra, pero no dividió los pájaros. Las aves de rapiña se abalanzaron sobre los animales muertos, pero Abrám las espantó.

Al ponerse el sol, Abrám cayó en un profundo sueño, y lo invadió un gran temor, una densa oscuridad. Cuando se puso el sol y estuvo completamente oscuro, un horno humeante y una antorcha encendida pasaron en medio de los animales descuartizados. Aquel día, el Señor hizo una alianza con Abrám diciendo: «Yo he dado esta tierra a tu descendencia, desde el Torrente de Egipto hasta el Gran Río, el río Eufrates.»

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Sal 104, 1-2. 3-4. 6-7. 8-9 (R.: 8a)

 

R.    El Señor se acuerda eternamente de su alianza.

 

¡Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,

hagan conocer entre los pueblos sus proezas;

canten al Señor con instrumentos musicales,

pregonen todas sus maravillas! R.

 

¡Gloríense en su santo Nombre,

alégrense los que buscan al Señor!

¡Recurran al Señor y a su poder,

busquen constantemente su rostro. R.

 

Descendientes de Abraham, su servidor,

hijos de Jacob, su elegido:

el Señor es nuestro Dios,

en toda la tierra rigen sus decretos. R.

 

El se acuerda eternamente de su alianza,

de la palabra que dio por mil generaciones,

del pacto que selló con Abraham,

del juramento que hizo a Isaac. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    7, 15-20

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos.

Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego. Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El gran sufrimiento humano de Abraham es no tener hijos. El sólo veía que era viejo, que su mujer era estéril. Así se lo confía a Dios. Y Dios «promete» una descendencia tan numerosa como las estrellas. Es inverosímil y aparentemente es imposible. La doble promesa de posesión de la tierra y descendencia numerosa tarda en cumplirse.
  • Abraham, sin embargo, sigue confiando. Continúa esperándolo todo de El. La fe, la certeza de Dios no suprimen cualquier angustia y oscuridad. Dios actúa a menudo en nosotros cuando estamos vacíos de nosotros mismos y completamente receptivos a su acción. Cuando todo parece perdido.
  • Dios vuelve a hacer su promesa, esta vez ya en forma de alianza. El gesto con el que se ratifica esta alianza puede parecer extraño, pero era expresivo en la cultura de entonces: se descuartizaban animales, se colocaban en dos filas y los dos contrayentes pasaban por en medio. La intención simbólica es: si alguno de los dos no cumple su palabra, que le suceda como a estos animales. Yavéh pasa solo entre las víctimas, en forma de un «fuego», porque solamente su fidelidad queda realmente comprometida.
  • No todo es fácil en este camino de Abrahán. Siente miedo, duda, tiene que espantar los buitres que bajan sobre los animales muertos, es invadido por un sueño profundo «y un terror intenso y oscuro cayó sobre él». Pero, una vez más, el patriarca confía plenamente en Dios y esto se le contó en su haber».
  • Dios que llamó a Abrahán e hizo alianza con él, no abandonará nunca al elegido; estará con él, aunque las apariencias engañen.
  • A Abrahán se lo llama «padre de la fe» porque creyó en circunstancias difíciles, cuando las apariencias parecían ir en contra de las promesas de Dios. Para todos es un ejemplo cierto de fidelidad a Dios.

***

  • En el Antiguo Testamento, Dios había advertido a menudo sobre la necesidad de ponerse en guardia contra los “falsos profetas”. Jesús, también se ha enfrentado durante toda su vida a los escribas y fariseos, que eran aparentemente gente muy religiosas pero que sin embrago carecían de coherencia y confundían al pueblo sencillo.
  • Por eso Jesús hace una advertencia a sus discípulos sobre un peligro que puede acechar a la comunidad. El problema de los falsos profetas. No son los “falsos maestros”, sino aquellos que pretenden tener una revelación contraria a las enseñanzas de Jesús y viven desfasados entre lo exterior y lo interior.
  • La piel de oveja significa que se presentan como pacíficos e indefensos y la imagen de “lobos rapaces”, alude a que con la manera de comportarse destruyen la comunidad.
  • Mateo da una norma a la comunidad para saber reconocerlos. Saber esperar con calma prudente hasta que cada cual vaya dando sus frutos. En los actos concretos se distinguirá el verdadero del falso profeta. La clave son sus obras. Jesús es realista. “Miren y vean cómo actúan…” El verdadero valor de una persona se manifiesta por lo que hace. Lo que cuenta es la trama general de una vida.
  • Para fortalecer esta imagen Mateo agrupó unas fórmulas sobre el árbol, que seguramente fueron dichas en circunstancias diversas Los árboles sanos dan frutos buenos; los árboles dañados dan frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos. De un corazón agriado sólo pueden brotar frutos agrios, y de un corazón generoso y sereno, obras buenas y consoladoras; y todo árbol que no da fruto bueno se corta y se echa al fuego.
  • Las obras brotan espontáneamente de la realidad interior. Ellas no moldean al hombre, como sostenía la doctrina farisea, sino que son el reflejo infalible de sus actitudes profundas. El obrar no determina la actitud, sino que nace de ella. Se retoma así la bienaventuranza de la pureza de corazón.
  • Tanto el aviso como la consigna son de plena actualidad. Porque siempre ha habido, y habrá, junto a persecuciones del exterior, el peligro interior de los falsos profetas, que propagan, con su ejemplo o con su palabra, caminos que no son los que Jesús nos ha enseñado y que provocan escándalo.
  • No hay vida interior independiente de la exterior: las obras develan lo interior del hombre. Este es el criterio que debe aplicar la comunidad cristiana frente a doctrinas nuevas o personas que atraen para saber si están movidos por el Espíritu de Dios o por otros móviles diferentes a la verdad evangélica.
  • Pero es también un modo de juzgar nuestro camino de fe y nuestro apostolado. A partir de los frutos que producimos podremos saber si decimos sólo palabras bonitas o existe una opción verdadera.
  • Jesús, conoce muy bien las miserias humanas por eso insiste en un discernimiento claro, si las palabras y las intenciones siguen una dirección y la práctica otra, la segunda es la que revela el corazón del hombre, sus opciones profundas, sus verdaderos intereses.
  • En el mundo hay demasiadas palabras buenas y obras malas, demasiadas promesas que acaban en infidelidades. Sólo es bueno en verdad el árbol y el hombre que da frutos buenos. Lo demás resulta engañoso. Teniendo como base el Sermón de la Montaña podremos hacer una valoración de los frutos. No hay que olvidar que los frutos no aparecen de un día para el otro y que no hay que desfallecer en este modo de obrar ante el cansancio y la tentación de obrar el mal. Y si se llega a ceder, es bueno reconocerlo sinceramente, arrepentirse de corazón y volver a empezar.
  • El gran peligro para la Iglesia no procede forzosamente de sus enemigos externos, fácilmente conocidos, sino de aquellos que aparentando una vida normal y son de hecho, “lobos” rapaces, incluso cuando pretenden hablar en el nombre de Dios.
  • Los discípulos de Jesús nos debemos caracterizar no sólo por el culto o por la sabiduría teológica que poseamos. Nuestra forma de vida ajustada al espíritu del Evangelio es lo que le dará calidad y coherencia a nuestra propuesta evangelizadora. La fe y la oración deben estar estrechamente vinculadas con la práctica concreta y eficaz al servicio de los hermanos., por eso, por sus frutos los reconocerán.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Experimento en mi comunidad divisiones por la presencia de falsos líderes?
  • ¿Cuál es el criterio para discernir al falso profeta?
  • ¿Cómo descubro si estoy viviendo la Justicia del Reino?
  • ¿Qué “frutos” de mi vida nueva todavía no se ven?

 

PARA REZAR

 

Comunidad Misionera

 

Señor, haz que tus dones
se hagan vida en nuestra Comunidad.
Necesitamos personas
que sepan escuchar.

 

Personas que crean la paz.
Personas que construyan la unidad y la comunidad,
que equilibran y reconcilian,
que dan testimonio
y que dicen la vedad, sin lastimar.

 

Necesitamos personas
en las que tu Espíritu resplandece,
que irradien esperanza
y desinteresadamente se comprometan,
para Ti y tu Reino.

 

Señor, danos personas capaces
de conmover a otros con su actitud,
personas que rezan
y que también hacen realidad esa oración.

 

Señor, convierte nuestra Comunidad,
en una comunidad misionera,
digna de ser colaboradora tuya,
en el servicio de la salvación del mundo.

Amén.

 

Jueves XII

El nacimiento de San Juan Bautista (S)

 

Te llamo a ser luz de las naciones

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías    49, 1-6

 

¡Escúchenme, costas lejanas, presten atención, pueblos remotos! El Señor me llamó desde el seno materno, desde el vientre de mi madre pronunció mi nombre. El hizo de mi boca una espada afilada, me ocultó a la sombra de su mano; hizo de mí una flecha punzante, me escondió en su aljaba. El me dijo: «Tú eres mi Servidor, Israel, por ti yo me glorificaré.» Pero yo dije: «En vano me fatigué, para nada, inútilmente, he gastado mi fuerza.» Sin embargo, mi derecho está junto al Señor y mi retribución, junto a mi Dios. Y ahora, ha hablado el Señor, el que me formó desde el seno materno para que yo sea su Servidor, para hacer que Jacob vuelva a él y se le reúna Israel. Yo soy valioso a los ojos del Señor y mi Dios ha sido mi fortaleza. El dice: «Es demasiado poco que seas mi Servidor para restaurar a las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; yo te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 138, 1b-3. 13-14b. 14c-15 (R.: 14a)

 

R.    Te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable.

 

Señor, tú me sondeas y me conoces,

tú sabes si me siento o me levanto;

de lejos percibes lo que pienso,

te das cuenta si camino o si descanso,

y todos mis pasos te son familiares. R.

   

Tú creaste mis entrañas,

me plasmaste en el seno de mi madre:

te doy gracias porque fui formado

de manera tan admirable.

¡Qué maravillosas son tus obras! R.

 

Tú conocías hasta el fondo de mi alma

y nada de mi ser se te ocultaba,

cuando yo era formado en lo secreto,

cuando era tejido en lo profundo de la tierra. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de los Hechos de los apóstoles        13, 22-26

   

Pablo decía:

«Cuando Dios desechó a Saúl, les suscitó como rey a David, e; hijo de Jesé, a un hombre conforme a mi corazón que cumplirá siempre mi voluntad. De la descendencia de David hizo surgir para Israel un Salvador, qué es Jesús.

Como preparación a su venida, Juan había predicado un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel. Y al final de su carrera, Juan decía: “Yo no soy el que ustedes creen, pero sepan que después de mí viene aquel a quien yo no soy digno de desatar las sandalias”.

Hermanos, este mensaje de salvación está dirigido a ustedes: los descendientes de Abraham y los que temen a Dios.»

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    1, 57-66. 80

 

Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella.

A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: «No, debe llamarse Juan.»

Ellos le decían: «No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre.»

Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. Este pidió una pizarra y escribió: «Su nombre es Juan.»

Todos quedaron admirados. Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.

Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: « ¿Qué llegará a ser este niño?» Porque la mano del Señor estaba con él.

El niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • En el Evangelio de hoy los vecinos se hacían la pregunta justa: “¿Qué va a ser este niño?”. Era y es la pregunta que todos nos hacemos ante un recién nacido. ¿Qué mundo le tocará? ¿Qué profesión tendrá? ¿Será feliz? Un niño recién nacido es siempre un libro abierto y en blanco. Todas las páginas están por llenar. Cada niño que nace tiene siempre algo de profecía, de ruptura con el pasado y comienzo de algo nuevo. Es siempre un misterio.
  • Hoy celebramos el nacimiento de Juan Bautista. Una vocación grabada a fuego desde el vientre materno. Su futuro será sorprendente: anunciar la presencia de Jesús, el Salvador, y preparar sus caminos. Nunca los padres imaginaron así el futuro de su hijo.
  • Lo que más se destaca en la vocación de Juan es su total dedicación a la tarea de convertir al pueblo ante la venida del Señor. Él ha visto la situación de su pueblo, ha experimentado que era necesario hacer algo, ha sentido que Dios lo llamaba, y se ha lanzado. Juan habla con dureza, es exigente, combate las desigualdades, las injusticias, las autosatisfacciones, la búsqueda indiscriminada del placer. Juan es tan exigente consigo mismo, hasta el punto que, comparado con Jesús, aparece casi exageradamente ascético; esa es su manera de mostrar que el proyecto de Dios es lo único importante.
  • Al contemplar el testimonio personal de Juan, contemplamos también su papel en la historia de la salvación. Contemplamos como Dios va marcando caminos, y escoge a hombres y mujeres para realizar su plan salvador. Juan es escogido con una función especialmente decisiva.
  • La primera lectura, le aplica a Juan el segundo cántico del Siervo de Yahvé, para señalar esta elección, que consistirá en empezar a encender en medio del pueblo de Israel la luz; que después será luz para todas las naciones.
  • Juan es una señal del amor de Dios por su pueblo. El nombre de “Juan” quiere decir “Dios concede su favor”, y se aplica hoy tanto al nivel doméstico de la vida de Zacarías e Isabel, que siendo ya ancianos tienen un hijo, como en el nivel de la historia de la salvación de Dios para todos los hombres.
  • Juan supo recoger toda la esperanza y anhelo de salvación que estaba en el corazón de su pueblo. Su palabra, atenta al devenir de la vida de los hombres de su tiempo, llegaba al interior de cada uno suscitando provocación, inquietud y haciendo que los ojos se abrieran al futuro. Su palabra tambaleaba seguridades, fue “espada cortante” que llamaba con ímpetu, como la palabra de los profetas, a la conversión.
  • Juan representa el último escalón de la preparación de la venida del Mesías. El relato de Lucas, nos describe su figura con todos los rasgos característicos de los verdaderos profetas: la vocación que se manifiesta desde el nacimiento mismo, la posesión del Espíritu, la ascesis. Juan nace de unas entrañas estériles; es de familia sacerdotal y es profeta, destinado a designar al Mesías.
  • Como profeta capta los signos de los tiempos, en el punto preciso en el que el futuro le dará significación. No se expresa mediante conceptos; recurre a los signos y a los gestos, más que de solucionarlos, es capaz de vislumbrar los problemas. Su lenguaje es directo y crudo. Transmite un ‘mensaje’: es el heraldo del Mesías, que ha venido y que ha de venir”.
  • A la pregunta: “¿Qué va a ser este niño?”; le responde la primera lectura: “Te hago luz de las naciones”, pero al mismo tiempo la segunda lectura lo presenta lleno de humildad y totalmente subordinado a Jesús: “Yo no soy quien piensan, sino que viene detrás de mí uno a quien no merezco desatarle las sandalias”. El propio Jesús define la figura de Juan: “entre todos los nacidos de mujer no hay profeta mayor que Juan; pero el más pequeño en el Reino de Dios es mayor que él”.
  • La grandeza de su vocación y la grandeza de la fidelidad con la que él la vive consiste en no ahorrar sacrificio, sabiéndose retirar cuando su misión está realizada, no pretendiendo entender más de lo que le es dado, sabiendo morir para no traicionar su verdad. Sabe disminuir y desaparecer para dar paso al único y verdadero Salvador.
  • La actitud clave que permite al Bautista actuar de esta manera es su desprendimiento. Juan no construye nada para él, ni siquiera un grupo de seguidores. Obra en función de otro. Tiene clara conciencia de ser puente y camino. Él no es el fin.
  • Para nosotros Jesucristo no es “el que ha de venir” sino “el que ha venido”. Pero igualmente podemos hablar de una necesidad de continuar su venida y por lo tanto, de una necesidad de continuar el trabajo de Juan: preparar la venida de Jesucristo a cada uno de nosotros, a cada hombre, a la humanidad, en cada momento de la historia. La voluntad de Dios y nuestra responsabilidad es que Jesucristo sea conocido y seguido a través de lo que nosotros hacemos. La vocación fundamental de cada cristiano es ser fiel a la misión de preparar el camino.
  • De ello depende el que la Buena Noticia de Jesucristo quede desconocida, falseada, o sea un anuncio que libere, que comunique fuerza, que renueve al hombre. Esta misión, cada uno tiene su modo de realizarla sin excusas.
  • Hoy el ejemplo de Juan nos muestra caminos para realizar nuestra vocación. Juan une la radicalidad de su palabra y la exigencia de su propia vida, con la fidelidad a lo que él dice. Es un hombre que dice y hace con exigencia, con radicalidad.
  • Nos enseña a reconocer a Jesús como lo más importante y como la verdad que debemos seguir. Juan nos enseña a cumplir con nuestra misión de discípulos de Cristo viviendo en la verdad de su palabra; transmitir esta verdad a quien no la tiene, por medio de nuestra palabra y ejemplo de vida; a ser piedras vivas de la Iglesia. Nos hace ver la importancia del reconocimiento y arrepentimiento de los pecados.
  • En cierto modo, estas características de Juan son las que debemos tener como Iglesia con respecto a la persona y a la obra de Jesús. La vocación propia de la Iglesia es preparar el camino para el encuentro salvador de los hombres con Jesús. Su razón de ser radica en la misión de precursora de Jesús. Como Juan, la Iglesia está llamada a señalar a los hombres dónde se encuentra la verdadera salvación.
  • Ella sabe que los hombres pueden encontrar a Jesús de muchas maneras, y su mayor alegría consiste en disminuir para que Jesús crezca en el corazón de los hombres. El ejemplo de Juan nos debe estimular a la aceptación gozosa de nuestro papel, relativo y subordinado, pero lleno de la verdadera grandeza.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Experimento mi vida como la realización de una vocación?
  • ¿Qué determina mi respuesta cotidiana?
  • ¿Valoro el papel que tengo en la construcción del reino?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Llamado a preparar su camino

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor para preparar sus caminos.» (Lc 1,76)

 

…”Con razón el nacimiento de este niño fue para muchos causa de alegría. Lo sigue siendo hoy. Nacido en la vejez de sus padres, vino a predicar a un mundo envejecido la gracia de un nuevo nacimiento. Es justo que la Iglesia celebre este nacimiento con solemnidad, ya que se trata de un hecho maravilloso de la gracia, del que la naturaleza se admira.

A mí mismo, esta lámpara que ilumina al mundo (Jn 5,35) me trae con su aparición una alegría nueva, ya que es gracia a ella que he reconocido al que es la luz verdadera que alumbra en las tinieblas, pero las tinieblas no la han acogido. (Jn 1,5; 9) Sí, el nacimiento de este niño me trae una alegría inefable ya que es para el mundo entero fuente de inestimables bienes. Juan, el primero, instruye a la Iglesia, empieza a educarla por la penitencia, la prepara por el bautismo, y, una vez preparada, la entrega a Cristo y la une a él. (Jn 3,29). Enseña a la Iglesia a vivir en la sobriedad, y por el ejemplo de su propia muerte le concede la fortaleza para morir animosa. Por todo ello prepara al Señor un pueblo bien dispuesto”… (Lc 1,17)

 

Beato Guerric d’Igny (hacia 1080-1157) abad cisterciense – Sermón 1 para la fiesta de S. Juan Bautista

 

PARA REZAR

 

Hoy te bendecimos, Dios de los apóstoles y de los profetas,
por la figura y testimonio de Juan el Bautista,
el precursor humilde e insobornable del Mesías, Cristo Jesús.
haz que nos tomemos muy en serio su mensaje siempre actual.

Así, convertidos al amor y la justicia de tu reino,
te cantamos a boca llena el canto de gozo de los convertidos.
Éramos tierra yerma y erial calcinado por el egoísmo,
pero tú eres capaz de hacer florecer nuestro desierto inhóspito.

Enséñanos a vivir en tu presencia y alabarte siempre
con el corazón alegre por tu amorosa gratitud de Padre,
porque todo es presencia y gracia, ternura y cariño tuyo.

Amén.

B. Caballero

 

Viernes XII

 

Si quieres puedes purificarme

 

Lectura del libro del Génesis    17, 1. 4-5. 9-10. 15-22

 

Cuando Abraham tenía noventa y nueve años, el Señor se le apareció y le dijo: «Yo soy el Dios Todopoderoso. Camina en mi presencia y sé irreprochable. Esta será mi alianza contigo: tú serás el padre de una multitud de naciones. Y ya no te llamarás más Abraham: en adelante tu nombre será Abraham, para indicar que yo te he constituido padre de una multitud de naciones.» Después, Dios dijo a Abraham: «Tú, por tu parte, serás fiel a mi alianza; tú, y también tus descendientes, a lo largo de las generaciones. Y esta es mi alianza con ustedes, a la que permanecerán fieles tú y tus descendientes: todos los varones deberán ser circuncidados.»

También dijo Dios a Abraham: «A Sarai, tu esposa, no la llamarás más Sarai, sino que su nombre será Sara. Yo la bendeciré y te daré un hijo nacido de ella, al que también bendeciré. De ella suscitaré naciones, y de ella nacerán reyes de pueblos.»

Abraham cayó con el rostro en tierra, y se sonrió, pensando: « ¿Se puede tener un hijo a los cien años? Y Sara, a los noventa, ¿podrá dar a luz?»

Entonces Abraham dijo a Dios: «Basta con que Ismael viva feliz bajo tu protección.»

Pero Dios le respondió: «No, tu esposa Sara te dará un hijo, a quien pondrás el nombre de Isaac. Yo estableceré mi alianza con él y con su descendencia como una alianza eterna. Sin embargo, también te escucharé en lo que respecta a Ismael: lo bendeciré, lo haré fecundo y le daré una descendencia muy numerosa; será padre de doce príncipes y haré de él una gran nación. Pero mi alianza la estableceré con Isaac, el hijo que Sara te dará el año próximo, para esta misma época.»

    Y cuando terminó de hablar, Dios se alejó de Abraham.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 127, 1-2. 3. 4-5 (R.: 4)

 

R.    ¡Así será bendecido el hombre que teme al Señor!

 

¡Feliz el que teme al Señor

y sigue sus caminos!

Comerás del fruto de tu trabajo,

serás feliz y todo te irá bien. R.

 

Tu esposa será como una vid fecunda

en el seno de tu hogar;

tus hijos, como retoños de olivo

alrededor de tu mesa. R.

 

¡Así será bendecido

el hombre que teme al Señor!

¡Que el Señor te bendiga desde Sión

todos los días de tu vida:

que contemples la paz de Jerusalén! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    8, 1-4

 

Cuando Jesús bajó de la montaña, lo siguió una gran multitud. Entonces un leproso fue a postrarse ante él y le dijo: «Señor, si quieres,

puedes purificarme.» Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Lo quiero, queda purificado.» Y al instante quedó purificado de su lepra.

Jesús le dijo: «No se lo digas a nadie, pero ve a presentarse al sacerdote y entrega la ofrenda que ordenó Moisés para que les sirva de testimonio.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La gran preocupación de Abraham es la de no tener un hijo. Dios habla con Abraham «en lo íntimo de su vida» y vemos en esta página que Dios toma la palabra cinco veces. La tensión desaparece ante las palabras divinas y Abrahán se mantiene a partir de ese momento en una pasividad casi absoluta.
  • Las palabras de Yahvé lo invitan a andar en su presencia y ser perfecto ante Él, y para ello establecerá su alianza. Caminar en presencia de Dios o dedicarle totalmente la existencia, constituye la suprema aspiración de los justos. Dios anuncia su compromiso con Abrahán, en virtud del cual su descendencia será numerosa.
  • La novedad consiste en el cambio de nombre del patriarca. Abrahán significa etimológicamente «mi padre es elevado, de noble estirpe», pasa a una forma más larga que respondiendo a una etimología popular, quiere decir «Padre de una multitud de pueblos». El cambio de nombre significa que Dios se apropia de su vida.
  • El compromiso se mantendrá. Dios será el Dios de la descendencia de Abrahán, que poseerá la tierra de Canaán, en la que los patriarcas han sido sólo forasteros.
  • Para sellar esa alianza con un signo concreto de pertenencia, Dios le pide que todo su pueblo sea marcado por la «circuncisión». La realización de la circuncisión «aquel mismo día», manifiesta claramente la obediencia de Abrahán.

***

  • El mensaje de Jesús sobre el Reino de los Cielos ha venido a revelar el infinito amor de Dios Padre por los hombres y la salvación que gratuitamente ofrece. Los milagros que nos comienza a relatar Mateo destacan la acción misericordiosa de Jesús con los necesitados y quiere mostrar, cómo va formando desde diversas procedencias, situaciones y marginalidades, un pueblo bendecido para ser signo de ese Reino de los cielos que anuncia.
  • Un leproso, lleno de dolor y consciente de su enfermedad acude a Jesús pidiéndole: «Señor, si quieres puedes limpiarme». Hoy la lepra es una enfermedad controlable y hasta curable, pero en tiempos de Jesús, era la terrible enfermedad que no sólo postraba físicamente a quien la padecía, sino que lo hacía impuro y, por lo tanto, excluido de la comunidad, sometido a la vergüenza pública que significaba tener que gritar para que todos corrieran a apartarse de él.
  • Según la ley, un leproso no tenía acceso a Dios en el Templo, allí no había espacio para él. Como ciudadano no le eran concedidos ninguno de sus derechos. El leproso estaba “excluido de la vida”.
  • Este hombre reconoce en Jesús su última esperanza. Pone toda su confianza en él. Pero no lo obliga con su pedido sino que lo deja a su voluntad. Rompe con la norma y se aproxima para pedirle la curación con las sencillas palabras de un pobre del Reino: “Si quieres”. Jesús responde de la misma manera, y rompe la norma: extendiendo la mano y tocándolo…” ¡El puro toca al impuro y lo purifica! Todo lo contrario de lo que pensaba la gente. Jesús le limpia la lepra de la piel y sana su corazón. Libera al ser humano de toda atadura.
  • Hoy existen otras «enfermedades» del cuerpo padecidas por muchos, y «enfermedades» del “espíritu” que provocan la exclusión y hasta la eliminación de la persona. Enfermos de SIDA, que no pueden controlar su enfermedad, porque hay enfermos de avaricia que especulan con las medicinas lucrando y compitiendo a costa de la vida de las personas.
  • Pero también hay otras amenazas contra la vida de las personas y del planeta por mantener privilegios y ganancias de grandes empresas. Una sociedad que no tiene conciencia de pecado, no puede pedir perdón y esperar el cambio.
  • A pesar de todo, Jesús continúa pasando a nuestro lado, día tras día, y espera la misma petición: «Señor, si quieres…» porque desea la salvación de aquel que sufre en el cuerpo y la de aquel que tiene el alma enferma. Desde nuestro corazón, desde el corazón de cada hombre al corazón de la sociedad y del mundo para aliviar un poco el dolor de los hombres.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Me preocupo por el dolor de mis hermanos?
  • ¿Me siento en parte responsable de sus sufrimientos?
  • ¿De qué modo colaboro para aliviar el dolor de mis hermanos?
  • ¿Me acerco a los que sufren y están enfermos?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Señor, si quieres

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Estás buscando el modo de encontrar a Jesús. Intentas encontrarlo no sólo en tu mente, sino también en tu cuerpo. Buscas su afecto y sabes que este afecto implica tanto su cuerpo como el tuyo. El se ha convertido en carne para ti, a fin de que puedas encontrarlo en la carne y recibir su amor en la misma. Sin embargo, queda algo en ti que impide este encuentro. Queda aún mucha vergüenza y mucha culpa incrustadas en tu cuerpo, y bloquean la presencia de Jesús. No te sientes plenamente a gusto en tu cuerpo; lo consideras como si no fuera un lugar suficientemente bueno, suficientemente bello o suficientemente puro para encontrar a Jesús.

Cuando mires con atención tu vida, fíjate cómo ha sido afligida por el miedo, un miedo en especial a las personas con autoridad: tus padres, tus profesores, tus obispos, tus guías espirituales, incluso tus amigos. Nunca te has sentido igual a ellos y has seguido infravalorándote frente a ellos. Durante la mayor parte de tu vida te has sentido como si tuvieras necesidad de su permiso para ser tú mismo. No conseguirás encontrar a Jesús en tu cuerpo mientras éste siga estando lleno de dudas y de miedos. Jesús ha venido a liberarte de estos vínculos y a crear en ti un espacio en el que puedas estar con él. Quiere que vivas la libertad de los hijos de Dios.

No desesperes pensando que no puedes cambiarte a ti mismo después de tantos años. Entra simplemente tal como eres en la presencia de Jesús y pídele que te conceda un corazón libre de miedo, donde él pueda estar contigo. Tú no puedes hacerte distinto. Jesús ha venido a darte un corazón nuevo, un espíritu nuevo, una nueva mente y un nuevo cuerpo. Deja que él te transforme con su amor y te haga así capaz de recibir su afecto en la totalidad de tu ser”…


H. J. M. Nouwen, La voz del amor, Brescia 1997

 

PARA REZAR

 

Oración en la enfermedad

 

Cúmplase en mí tu voluntad Señor.
Amo la vida que Tú me das y
quiero gastarla en tu servicio.
Quiero sanar para bendecir tu nombre
con los hermanos.

Concédeme esperar sereno,
agradecer a los que me cuidan,
purificando mi corazón para amarte más.

Y que brille la esperanza del gozo sin fin
todos los días de mi vida,
que pongo en tus manos.
Amén.

 

Sábado XII

 

Una palabra tuya y mi sirviente sanará

 

 

Lectura del libro del Génesis    18, 1-15

 

El Señor se apareció a Abraham junto al encinar de Mamré, mientras él estaba sentado a la entrada de su carpa, a la hora de más calor. Alzando los ojos, divisó a tres hombres que estaban parados cerca de él. Apenas los vio, corrió a su encuentro desde la entrada de la carpa y se inclinó hasta el suelo, diciendo:

«Señor mío, si quieres hacerme un favor, te ruego que no pases de largo delante de tu servidor. Yo haré que les traigan un poco de agua. Lávense los pies y descansen a la sombra del árbol. Mientras tanto, iré a buscar un trozo de pan, para que ustedes reparen sus fuerzas antes de seguir adelante. ¡Por algo han pasado junto a su servidor!»

Ellos respondieron: «Está bien. Puedes hacer lo que dijiste.»

Abraham fue rápidamente a la carpa donde estaba Sara y le

dijo: « ¡Pronto! Toma tres medidas de la mejor harina, amásalas y prepara unas tortas.» Después fue corriendo hasta el corral, eligió un ternero tierno y bien cebado, y lo entregó a su sirviente, que de inmediato se puso a prepararlo.

Luego tomó cuajada, leche y el ternero ya preparado, y se los sirvió. Mientras comían, él se quedó de pie al lado de ellos, debajo del árbol.

Ellos le preguntaron: « ¿Dónde está Sara, tu mujer?»

«Ahí en la carpa», les respondió.

Entonces uno de ellos le dijo: «Volveré a verte sin falta en el año entrante, y para ese entonces Sara habrá tenido un hijo.»

Mientras tanto, Sara había estado escuchando a la entrada de la carpa, que estaba justo detrás de él. Abraham y Sara eran ancianos de edad avanzada, y los períodos de Sara ya habían cesado. Por eso, ella rió en su interior, pensando: «Con lo vieja que soy, ¿volveré a experimentar el placer? Además, ¡mi marido es tan viejo!»

Pero el Señor dijo a Abraham: « ¿Por qué se ha reído Sara, pensando que no podrá dar a luz, siendo tan vieja? ¿Acaso hay algo imposible para el Señor? Cuando yo vuelva a verte para esta época, en el año entrante, Sara habrá tenido un hijo.»

Ella tuvo miedo, y trató de engañarlo, diciendo: «No, no me he reído.»

Pero él le respondió: «Sí, te has reído.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Lc 1, 46-47. 48-49. 50 y 53. 54-55 (R.: cf. 54b)

 

R.    El Señor se acordó de su misericordia.

 

«Mi alma canta la grandeza del Señor,

y mi espíritu se estremece de gozo en Dios,

mi Salvador. R.

 

Porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora.

En adelante todas las generaciones me llamarán feliz,

porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas:

¡su Nombre es santo! R.

 

Su misericordia se extiende de generación en generación

sobre aquellos que lo temen.

Colmó de bienes a los hambrientos

y despidió a los ricos con las manos vacías. R.

 

Socorrió a Israel, su servidor,

acordándose de su misericordia,

como lo había prometido a nuestros padres,

en favor de Abraham

y de su descendencia para siempre.» R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    8, 5-17

 

Al entrar en Cafarnaún, se acercó a Jesús un centurión, rogándole: «Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente.» Jesús le dijo: «Yo mismo iré a curarlo.»

Pero el centurión respondió: «Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: “Ve”, él va, y a otro: “Ven”, él viene; y cuando digo a mi sirviente: “Tienes que hacer esto”, él lo hace.»

Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: «Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe. Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos; en cambio, los herederos del Reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde habrá llantos y rechinar de dientes.» Y Jesús dijo al centurión: «Ve, y que suceda como has creído.» Y el sirviente se curó en ese mismo momento.

Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la suegra de este en cama con fiebre. Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlo.

Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y curó a todos los que estaban enfermos, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: El tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • En el encinar de Mambré se apareció el Señor a Abraham, que estaba sentado a la puerta de su tienda. Era la hora más calurosa del día. Vio a tres individuos de pie ante él que aparentan ser seres humanos, nómadas que van de paso. Son tres hombres, pero, a veces, parece que es uno solo.
  • Son ángeles, pero en algunos momentos del diálogo parece que es el mismo Dios. Abrahán hace preparar para ellos lo mejor que tiene, aquello que necesitan. Les sirvió agua, pan, un becerro tierno y sabroso, leche.
  • Les brinda su mejor hospitalidad y atención en recompensa a la promesa de la descendencia. Ayer se sonreía Abrahán, hoy la que se ríe es Sara; con un cierto escepticismo, entre la duda y la alegría, ante la promesa de su descendencia. Sara después de escuchar la conversación que estos visitantes tienen con su marido, niega que se haya reído, asustada por haber sido descubierta.
  • Pero el que sonreirá con bondad es Dios, porque Isaac, el hijo de la promesa significa: «Dios ríe».
  • Abrahán sigue siendo modelo de fe y de acogida de la voluntad de Dios. Dios nos visita misteriosamente. Saberlo descubrir, en las personas o en los acontecimientos, es todo un arte y la sabiduría que da la fe verdadera.

***

  • Jesús vuelve a Cafarnaún, ciudad donde se había instalado. Se le acerca un centurión romano. Los oficiales o centuriones estaban al frente de un grupo de cien hombres y estaban a cargo de pequeños puestos locales de guarnición.
  • El centurión romano es religiosamente impuro, por no pertenecer al pueblo de Israel. No se debía entablar conversación con paganos ni mucho menos ir a su casa. Los romanos eran mal vistos por la población: muchos judíos fieles escupían al suelo, en señal de desprecio, después de adelantarse en el camino.
  • Se acerca y ruega a Jesús por un criado que tiene en su casa, paralítico, y con grandes dolores. Jesús está dispuesto a ir a casa del pagano y curar al enfermo.
  • La salvación que Jesús trae es universal y no reconoce fronteras entre hombres o pueblos. Sin embargo el centurión es consciente de su inferioridad como pagano, y se declara indigno de recibir en su casa a Jesús. Esta actitud es la ocasión para mostrar la calidad de su fe. Tiene una responsabilidad a su cargo y está acostumbrado a ser obedecido, ve en Jesús una autoridad, que lo capacita para sacar al hombre de la parálisis.
  • El centurión le pide solamente una palabra. El ha comprendido que si la disciplina militar es capaz de conseguir que las cosas se hagan en virtud de una palabra de orden, lo más seguro es que Jesús lo puede todo con la autoridad que ha recibido de Dios. La presencia física de Jesús en la casa no es necesaria.
  • Una fe tan grande en un pagano suscita la admiración de Jesús y deja al descubierto la poca adhesión que encuentra en Israel.
  • Jesús responde al centurión y su palabra tiene eficacia inmediata. La curación del criado del centurión va a mostrar que la salvación se extiende a los no judíos.
  • Los israelitas, que tenían derecho prioritario para entrar en el reino, por no reconocer en Jesús, al «Dios entre nosotros», quedan excluidos del reino. La fe en Jesús es condición necesaria y suficiente para ser ciudadanos del reino; se derriba la barrera entre Israel y los otros pueblos.
  • Ayer curaba a un leproso, a un rechazado por la sociedad. Hoy atiende a un extranjero. Jesús tiene una admirable libertad ante las normas convencionales de su tiempo. Transmite la salvación de Dios como y cuando quiere. La salvación de Dios no está reservada a unos pocos. Dios ama a todos los hombres; su amor rompe las barreras que levantamos entre nosotros. La petición generosa, llena de amor, humildad y confianza, mueve a Jesús para realizar el milagro.
  • La situación de la suegra es equivalente a la de un paralítico, está imposibilitada para toda actividad. Sólo se dice que tiene fiebre y que esta fiebre le impide toda actividad y en particular el servicio a los demás, que es la característica fundamental de los que siguen a Jesús y esta actividad se realizará apenas la fiebre desaparezca. Jesús libera de la fiebre que impide el seguimiento, y por lo tanto, la posibilidad para asumir la causa de Jesús en la construcción de su Reino, a través del amor servicial a todos los hombres.
  • Jesús expulsó a los espíritus de los endemoniados y curó a los enfermos. Jesús no se desentiende del dolor de los hombres, por eso cura y libera de los malos espíritus. Jesús sigue ahora, desde su existencia de Resucitado, en la misma actitud de cercanía y de solidaridad con nuestros males. Sigue cumpliendo lo ya anunciado por Isaías y recogido en el evangelio de hoy: «Él tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades», su propio sufrimiento se transformó en causa de salvación.
  • «La fuerza del amor no mide las posibilidades (…). El amor no discierne, no reflexiona, no conoce razones. El amor no es resignación ante la imposibilidad, no se intimida ante dificultad alguna». (San Pedro Crisólogo).

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Pedimos bien, como lo hace el centurión?
  • ¿Pedimos o exigimos?
  • ¿Nuestra oración es generosa?
  • ¿Sabemos que lo que se nos da es por pura gratuidad?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Di una sola palabra y quedaré sano

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Hágase tu voluntad»

 

«Sea hecha tu voluntad; y como es hecha en el cielo, así se haga en la tierra» ¡Oh Señor mío, qué gran regalo es ésta para mí, que no dejaseis en querer tan ruin como el mío el cumplirse vuestra voluntad! ¡Buena
estuviera yo, Señor, si estuviera en mis manos el cumplirse vuestra voluntad o no! Ahora la mía os doy libremente, aunque a tiempo que no va libre de interés; porque ya tengo probado, y gran experiencia de ello, la ganancia que es dejar libremente mi voluntad en la vuestra. ¡Oh amigas, qué gran ganancia hay aquí, o qué gran pérdida de no cumplir lo que decimos al Señor en el Paternóster en esto que le ofrecemos!…

Pues os quiero avisar y acordar qué es su voluntad. No hayáis miedo sea daros riquezas, ni deleites, ni honras, ni todas estas cosas de acá; no os quiere tan poco, y tiene en mucho lo que le dais y os lo quiere pagar bien, pues os da su reino aún viviendo… Pues veis aquí, hijas, a quien más amaba [su  Hijo] lo que dio; por donde se entiende cuál es su voluntad. Así que éstos son sus dones en este mundo. Da conforme al amor que nos tiene: a los que ama más, da de estos dones más; a los que menos, menos, y conforme al ánimo que ve en cada uno y el amor que tiene a Su Majestad. A quien le amare mucho,  verá que puede padecer mucho por El; al que amare poco, poco. Tengo yo para mí que la medida de poder llevar gran cruz o pequeña es la del amor…

Porque todo lo que os he avisado en este libro va dirigido a este punto de darnos del todo al Criador y poner nuestra voluntad en la suya  y desasirnos de las criaturas, y tendréis ya entendido lo mucho que importa, no digo más en ello; sino diré para lo que pone aquí nuestro buen Maestro estas palabras dichas, como quien sabe lo mucho que ganaremos de hacer este servicio a su Eterno Padre. Porque nos disponemos para que con mucha brevedad nos veamos acabado de andar el camino y bebiendo del agua viva de la fuente que queda dicha. Porque sin dar nuestra voluntad del todo al Señor para que haga en todo lo que nos toca conforme a ella, nunca deja beber de ella”…


Santa Teresa de Jesús, de Ávila (1515-1582), carmelita descalza, doctora de la Iglesia – Camino de perfección, c. 32

 

PARA REZAR

 

Sufrir con Humildad


 

Danos, Señor, un verdadero, nuevo
y más profundo conocimiento de tí
a través del sufrimiento.
Haz que podamos intuir con el afecto del corazón
tu misterio que está más allá de toda comprensión.

Haz que el ejercicio de paciencia de la mente,
el discurso espinoso de la inteligencia,
sea el signo de una verdad
que no se alcanza simplemente
con las normas de la razón humana,
misterio inaccesible y al mismo tiempo nutritivo
para la existencia del hombre,
para sus dramas y sus aparentes absurdos.

Queremos ofrecerte nuestros sufrimientos
y compartir los de la humanidad,
las dificultades en las que se debaten muchos corazones
para volver a una siempre nueva
y más verdadera experiencia de Tí,
Señor, Dios nuestros,
Tú habitas en la luz eterna
que nadie puede contemplar, sino tu Hijo
que nos la reveló desde lo alto de la cruz.

Concédenos penetrar en el misterio de Jesús
a fin de poder conocer algo de Tí,
en la gracia del Espíritu Santo.
Danos acceder al misterio del dolor
con paciencia, con humildad,
convencidos de nuestra ignorancia,
de lo mucho que todavía desconocemos
de tu Trinidad de amor
de tu proyecto salvífico,

Haz que nos humillemos en nuestro sufrimiento,
para poder merecer, al menos una migaja,
del conocimiento de aquel misterio,
que nos saciará eternamente.
Te lo pedimos por intercesión de María,
que sufrió,
pero que creyó profundamente,
y ha llegado ya,
también en nuestro nombre,
al conocimiento perfecto de tu gloria.
Amén.

 

Cardenal Carlo María Martini

 

 

 

 

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XI – CICLO B

DOMINGO XI DTE EL AÑO

CICLO B

 

Lunes XI

 

Martes XI

 

Miércoles XI

 

Jueves XI

 

Viernes XI

 

Sábado XI

 

DOMINGO XI DTE EL AÑO

CICLO B

 

…Saber esperar…aprender a mirar…

 

Lectura de la profecía de Ezequiel     17, 22-24

 
Así habla el Señor:

Yo también tomaré la copa de un gran cedro, cortaré un brote de la más alta de sus ramas, y lo plantaré en una montaña muy elevada: lo plantaré en la montaña más alta de Israel.

Él echará ramas y producirá frutos, y se convertirá en un magnífico cedro.     Pájaros de todas clases anidarán en él, habitarán a la sombra de sus ramas.

Y todos los árboles del campo sabrán que Yo, el Señor, humillo al árbol elevado y exalto al árbol humillado, hago secar el árbol verde y reverdecer al árbol seco.

Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 91, 2-3. 13-16 (R.: cf. 2a)


R. Es bueno darte gracias, Señor.

 

Es bueno dar gracias al Señor,
y cantar, Dios Altísimo, a tu Nombre;
proclamar tu amor de madrugada,
y tu fidelidad en las vigilias de la noche. R.
 
El justo florecerá como la palmera,
crecerá como los cedros del Líbano:
trasplantado en la Casa del Señor,
florecerá en los atrios de nuestro Dios. R.
 
En la vejez seguirá dando frutos,
se mantendrá fresco y frondoso,
para proclamar qué justo es el Señor,
mi Roca, en quien no existe la maldad. R.

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto     5, 6-10

 

Hermanos:

Nosotros nos sentimos plenamente seguros, sabiendo que habitar en este cuerpo es vivir en el exilio, lejos del Señor; porque nosotros caminamos en la fe y todavía no vemos claramente.

Sí, nos sentimos plenamente seguros, y por eso, preferimos dejar este cuerpo para estar junto al Señor; en definitiva, sea que vivamos en este cuerpo o fuera de él, nuestro único deseo es agradarlo.

Porque todos debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba, de acuerdo con sus obras buenas o malas, lo que mereció durante su vida mortal.

 
Palabra de Dios.

 
EVANGELIO

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos     4, 26-34

 
Jesús decía a la multitud:

«El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga. Cuando el fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha».

También decía: «¿Con qué podríamos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo? Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra, pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra».

Y con muchas parábolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender. No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo.

 
Palabra del Señor

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Las afirmaciones de Ezequiel hay que leerlas en el marco de la monarquía en el Oriente. Los reyes poderosos disponían de los pueblos vencidos a su antojo y arbitrio, proclamándose árbitros de la humanidad. Sin embargo Dios, el soberano, se reserva su actuación a favor de su pueblo Israel y tiene poder para humillar a los poderosos y ensalzar a los débiles. Es una constante del comportamiento de Dios a lo largo de la historia de la salvación. El mejor apoyo para la esperanza de un pueblo realmente humillado en aquel momento es reconocer que las decisiones de Dios son definitivas y eficaces.

    ***

  • Pablo insiste en la firmeza de la esperanza cristiana pero valora como la primera virtud la caridad (I Cor 13). En este momento muy difícil y complicado en las relaciones entre su comunidad y él, Pablo reafirma su confianza en Dios. Pero estamos de camino y es necesaria la luz de la fe y la fuerza de la esperanza.

    ***

  • Jesús cuenta en el evangelio de este domingo dos parábolas del reino de los cielos que giran en torno a las imágenes de la semilla y la germinación, cada una de ellas con un objetivo diferente.
  • La primera pone el acento sobre el crecimiento mismo de la simiente. El labrador no ha dado a la semilla la fuerza que necesita para crecer, ni puede influir en el crecimiento progresivo de la misma. No hay germinación que no requiera duración ni fruto verdadero sin un tiempo indispensable.
  • Jesús quiere llevar a sus oyentes y a sus discípulos a descubrir que la dinámica del Reino de Dios desbarata todo cálculo y lógica eficientista.
  • El reino de Dios, sembrado por Jesús, crece inexorablemente; aunque su desarrollo se oculta incluso a los que trabajan por su crecimiento. La semilla sembrada lleva dentro de sí una fuerza que es la que la hace germinar, brotar, crecer, madurar.
  • Él es el “autor”, aunque su presencia esté escondida. La energía del Espíritu en el mundo, en la Iglesia, en cada uno de nosotros. El “Reino” crece desde dentro, porque Cristo está activo, porque su Espíritu es protagonista. El Reino ya está en marcha, está ya “ocurriendo”.
  • Si el Reino es de Dios, él tiene sus caminos para llegar a todos los hombres. Ni somos nosotros quienes vamos a instaurar ese Reino en el mundo, ni tampoco nuestra manera de vivir la fe es el único camino que tiene Dios para que el reino se manifieste.
  • La parábola es una llamada a la confianza absoluta en Dios. La instauración del reino viene a través de la fidelidad humilde de Jesús hasta la muerte y de los que siguen su mismo camino.
  • Es una llamada a la fe porque nos dice que en medio de nuestra noche y de nuestra mediocridad se ha sembrado la semilla del reino de Dios, de la vida verdadera y para siempre, del amor que transformará nuestra existencia. No sabemos bien cómo; no será por nuestros méritos, pero será.
  • La segunda parábola nos presenta otro aspecto del estilo con que Dios conduce la historia de la salvación, o sea, el Reino. Los medios más humildes, los orígenes más sencillos son los que él prefiere para realizar su obra salvadora. Como tantas veces en el Antiguo y nuevo Testamento y fue eligiendo a personas y pueblos que humanamente no tendrían ninguna garantía de éxito.
  • Es cuestión de “saber ver” esta presencia y este estilo de Dios en nuestra historia. Es El quien conduce y hace eficaz el Reino. Y busca nuestra colaboración, humilde y confiada a la vez. Dios y su Reino no son domesticables a nuestro gusto. Son sorprendentes. No caben en nuestros esquemas.
  • Hoy, que vivimos de impactos, de imágenes efímeras, de sensacionalismo, y tendríamos que volver a aprender ritmo vital en la sabia escuela de la naturaleza. Estas dos parábolas, más allá de su misterioso sentido, nos obligan a una postura humilde, atenta y sensata.
  • Aprender a esperar: la semilla tiene una fuerza que no depende del sembrador. Los frutos de nuestro trabajo, en el anuncio del reino, no suelen ser inmediatos, sino a largo plazo. Lo nuestro es sembrar semilla buena, acompañar con amor, confiar y esperar con paciencia.
  • Aprender a mirar: cada día el Reino puede crecer en nosotros y cada día hemos podemos esperarlo como a una semilla recién sembrada en lugares insospechados. No podemos confundirlo con la Iglesia o con tal comunidad religiosa. La Iglesia debe anunciar el Reino de Dios, y debe, al mismo tiempo, descubrirlo, vivirlo y alentarlo en los gestos de amor sincero y solidario esparcidos por el mundo.

     

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué tiempo le doy a mis esfuerzos?
  • ¿Espero pacientemente?
  • ¿Soy capaz de valorar los logros ajenos?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Que sepa esperar, que aprenda a mirar

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Queridos hermanos y hermanas:

La liturgia de hoy nos ofrece dos breves parábolas de Jesús: la de la semilla que crece por sí misma y la del grano de mostaza (cf. Mc. 4, 26-34). A través de imágenes del mundo de la agricultura, el Señor presenta el misterio de la Palabra y del Reino de Dios, e indica las razones de nuestra esperanza y de nuestro compromiso.

En la primera parábola, la atención se centra en el dinamismo del sembrado: la semilla que se echa en la tierra, sea que el agricultor duerma o sea que esté despierto, crece por sí misma. El hombre siembra con la confianza de que su trabajo no será infructuoso. Lo que sostiene al agricultor en su trabajo diario es precisamente la creencia en el poder de la semilla y en la bondad de la tierra. Esta parábola se refiere al misterio de la creación y de la redención, del trabajo fecundo de Dios en la historia. Él es el Señor del Reino, el hombre su humilde colaborador, el que contempla y disfruta de la acción creadora divina y espera pacientemente los frutos. La cosecha final nos recuerda la intervención final de Dios al final de los tiempos, cuando Él establecerá a plenitud su Reino. El momento actual es el momento de la siembra, y el crecimiento de la semilla está asegurada por el Señor. Todo cristiano, por tanto, sabe que debe hacer todo lo posible, pero que el resultado final depende de Dios: este conocimiento lo sostiene en el trabajo diario, especialmente en las situaciones difíciles. En este sentido, escribe san Ignacio de Loyola: “Actúa como si todo dependiera de ti, sabiendo muy bien que en realidad todo depende de Dios” (cfr. Pedro de Ribadeneira, Vita di S. Ignazio di Loyola, Milán, 1998).

La segunda parábola utiliza también la imagen de la semilla. Aquí, sin embargo, es una semilla particular, el grano de mostaza, considerado el más pequeño de todas las semillas. A pesar de lo pequeño, sin embargo, está lleno de vida, y al partirse nace un brote capaz de romper el suelo, de salir a la luz solar y de crecer hasta convertirse en “la más grande de todas las plantas del jardín” (cfr. Mc. 4,32): la debilidad es la fuerza de la semilla, el partirse es su fuerza. Así es el Reino de Dios: una realidad humana pequeña, compuesta por quien es pobre de corazón, por quien no confía solo en su propia fuerza, sino en la del amor de Dios, por quien no es importante a los ojos del mundo; no obstante, a través de ellos irrumpe el poder de Cristo y transforma aquello que es aparentemente insignificante.

La imagen de la semilla es particularmente querida por Jesús, ya que expresa claramente el misterio del Reino de Dios. En las dos parábolas de hoy esto representa un “crecimiento” y un “contraste”: el crecimiento que se produce debido al dinamismo presente en la semilla misma y el contraste que existe entre la pequeñez de la semilla y la grandeza de lo que produce. El mensaje es claro: el Reino de Dios, incluso si requiere nuestra cooperación, es ante todo un don del Señor, gracia que precede al hombre y a sus obras. Nuestra pequeña fuerza, aparentemente impotente ante los problemas del mundo, si entra en aquella de Dios no teme a los obstáculos, porque la victoria del Señor es segura. Es el milagro del amor de Dios, que hace que todas las semillas germinen y hace crecer cada semilla de bien diseminada en el suelo. Y la experiencia de este milagro de amor nos hace ser optimistas, a pesar de las dificultades, los sufrimientos y el mal con que nos encontramos. La semilla brota y crece, porque la hace crecer el amor de Dios. La Virgen María, quien ha escuchado como “tierra buena” la semilla de la Palabra de Dios, fortalezca en nosotros esta fe y esta esperanza.

 

Benedicto XVI.

PARA REZAR

 

Sé como el grano de trigo 
que cae en tierra y desaparece, 
y aunque te duela la muerte de hoy, 
mira la espiga que crece. 

Un trigal será la Iglesia 
que guardará mis entregas, 
fecundadas por la sangre de Aquél 
que dio su vida por ella. 
Ciudad nueva del amor 
donde vivirá el pueblo 
que en los brazos de su dueño nació, 
sostenido de un madero… 

Yo mi vida he de entregar 
para aumentar la cosecha 
que el sembrador al final buscará 
y dejará ser eterna. 
Y un día al Padre volveré 
a descubrir el secreto 
de la pequeña semilla que fiel 
cobró su herencia en el cielo.

 

Lunes XI

 

Da al que te pide

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto     6,1-10

 

Y porque somos sus colaboradores, los exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios. Porque él nos dice en la Escritura: En el momento favorable te escuché, y en el día de la salvación te socorrí. Este es el tiempo favorable, este es el día de la salvación.

En cuanto a nosotros, no damos a nadie ninguna ocasión de escándalo, para que no se desprestigie nuestro ministerio.

Al contrario, siempre nos comportamos como corresponde a ministros de Dios, con una gran constancia: en las tribulaciones, en las adversidades, en las angustias, al soportar los golpes, en la cárcel, en las revueltas, en las fatigas, en la falta de sueño, en el hambre.

Nosotros obramos con integridad, con inteligencia, con paciencia, con benignidad, con docilidad al Espíritu Santo, con un amor sincero, con la palabra de verdad, con el poder de Dios; usando las armas ofensivas y defensivas de la justicia; sea que nos encontremos en la gloria, o que estemos humillados; que gocemos de buena o de mala fama; que seamos considerados como impostores, cuando en realidad somos sinceros; como desconocidos, cuando nos conocen muy bien; como moribundos, cuando estamos llenos de vida; como castigados, aunque estamos ilesos; como tristes, aunque estamos siempre alegres; como pobres, aunque enriquecemos a muchos; como gente que no tiene nada, aunque lo poseemos todo.   

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 97,1-4

 

R. El Señor da a conocer su victoria.

    

Cantad al Señor un cántico nuevo,

porque ha hecho maravillas:

su diestra le ha dado la victoria,

su santo brazo. R.

 

El Señor da a conocer su victoria,

revela a las naciones su justicia:

se acordó de su misericordia y su fidelidad

en favor de la casa de Israel. R.

 

Los confines de la tierra han contemplado

la victoria de nuestro Dios.

Aclamad al Señor, tierra entera;

gritad, vitoread, tocad. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 38-42

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él.

Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Pablo comprende el carácter de su ministerio apostólico como una «colaboración». El se limita a ayudar a los hombres a reconocer la nueva realidad salvadora y a participar en ella. No pretende ser el actor principal del ministerio que ejerce. Es un «tesoro en vasos de barro».
  • El Apóstol es administrador. La exhortación de Pablo tiene en cuenta el misterio de la libertad del hombre. Subraya con fuerza la actualidad de la profecía de Isaías con su discurso.
  • Jesús en las bienaventuranzas había dicho: «Felices los que lloran», «Felices los pobres». Pablo, lo repite a su manera, mediante su propia vida.
  • La insistencia está puesta en la segunda parte de cada una de esas frases: «estamos vivos, estamos siempre alegres, lo poseemos todo…».

***

  • Frente al mal recibido el primer impulso que aparece es la venganza, devolver con la misma moneda. En su momento la ley del talión fue un gran avance porque evitaba la justicia por manos privadas y la desmesura y desproporción en la aplicación del castigo. El famoso «ojo por ojo, diente por diente» limitaba el derecho de venganza a una justa proporción: sólo se puede hacer al prójimo como retribución a un daño recibido lo mismo que él ha hecho, de lo contrario se comete una injusticia; a “tal” daño, “tal” respuesta.
  • En el contexto de las bienaventuranzas desde la cuales el discípulo está llamado a ser sal de la tierra y luz del mundo Jesús enseña que el odio se supera en el perdón y la venganza con el amor; así lo expresó Él mismo cuando, en la cruz, intercedió por sus verdugos: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen». Esta novedad evangélica que no es resignación piadosa ni sumisión fatalista que no están en el proyecto del Reino.
  • Frecuentemente se confunde la expresión “poner la otra mejilla” con la idea de la renuncia a nuestros derechos legítimos. Sin embargo poner la otra mejilla quiere decir denunciar e interpelar a quien nos ha agredido, con un gesto pacífico pero decidido. El perdón debe acompañarse con la verdad. No perdonamos tan sólo porque nos vemos imposibilitados o disminuidos.
  • El discípulo no debe buscar revancha, pero sí mantenerse firme; estar abierto al perdón y decir las cosas claramente. Ciertamente no es un arte fácil, pero es el único modo de frenar el odio y la violencia y manifestar la vida nueva del Evangelio a un mundo a menudo carente de amor auténtico y transformador. Se trata poner en marcha el compromiso de transformar el espiral de violencia que domina el mundo con una actitud propositiva que brota un cambio profundo y radical sostenido por la gracia.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué concepto de justicia manejo en mi relación con los demás?
  • ¿Qué actitudes tomé ante el mal recibido?
  • ¿Caí en la venganza? ¿Cómo me sentí?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Demos siempre al que nos pide

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Yo os digo, no respondáis al malvado

 

En el nombre de este Dios y de su hijo, Jesús, os exhortamos a ensanchar vuestros corazones a las dimensiones del mundo, a escuchar la llamada de vuestros hermanos y a poner ardorosamente a su servicio vuestras energías. Luchad contra todo egoísmo. Negaos a dar libre curso a los instintos de violencia y de odio, que engendran las guerras y su cortejo de males. Sed generosos, puros, respetuosos, sinceros. Y edificad con entusiasmo un mundo mejor que el de vuestros mayores.

La Iglesia os mira con confianza y amor. Rica en un largo pasado, siempre vivo en ella, y marchando hacia la perfección humana en el tiempo y hacia los objetivos últimos de la historia y de la vida, es la verdadera juventud del mundo. Posee lo que hace la fuerza y el encanto de la juventud: la facultad de alegrarse con lo que comienza, de darse sin recompensa, de renovarse y de partir de nuevo para nuevas conquistas. Miradla y veréis en ella el rostro de Cristo, el héroe verdadero, humilde y sabio, el Profeta de la verdad y del amor, el compañero y amigo de los jóvenes. Precisamente en nombre de Cristo os saludamos, os exhortamos y os bendecimos.

 

Concilio Vaticano II

Mensaje a los jóvenes el 7/12/ 1965 (Libreria Editrice Vaticana)

 

PARA REZAR

 

Vivir de Amor, es darse sin medida
sin reclamar ningún salario aquí abajo.
¡Ah! doy sin contar, estando muy segura
que cuando se ama, no se calcula!
Al Divino Corazón, desbordante de ternura,
se lo he dado todo… corro ligera.
No me queda nada más que mi única riqueza:
Vivir de Amor.

Vivir de Amor, es expulsar todo temor,
todo recuerdo de las faltas pasadas.
De mis pecados no veo ninguna huella,
¡en un instante el amor lo que quemado todo!
Llamarada divina, oh dulce hoguera,
en tu hogar he fijado mi estancia.
Es en tu fuego que yo canto a mi placer (cf Dn 3,51):
«¡Vivo de Amor!»…

«Vivir de Amor, ¡qué extraña locura!»
El mundo me dice: «¡Ah! deja de cantar,
no pierdas tus perfumes, tu vida:
sepas emplearlas útilmente!»
Amarte, Jesús ¡qué perdida tan fecunda!
Todos mis perfumes son tuyos para siempre,
Quiero cantar al salir de este mundo:
«¡Muero de Amor!»

Amar es darlo todo y darse a sí mismo.

Santa Teresa del Niño Jesús. Poesías.

 

Martes XI

 

Amen a sus enemigos

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto     8, 1-9

 

Hermanos:

Queremos informarles acerca de la gracia que Dios ha concedido a las Iglesias de Macedonia. Porque, a pesar de las grandes tribulaciones con que fueron probadas, la abundancia de su gozo y su extrema pobreza han desbordado en tesoros de generosidad. Puedo asegurarles que ellos estaban dispuestos a dar según sus posibilidades y más todavía: por propia iniciativa, ellos nos pidieron, con viva insistencia, que les permitiéramos participar de este servicio en favor de los hermanos de Jerusalén.

Y superando nuestras esperanzas, ellos se entregaron, en primer lugar al Señor, y luego a nosotros, por la voluntad de Dios. Por eso, hemos rogado a Tito que lleve a feliz término entre ustedes esta obra de generosidad, de la misma manera que la había comenzado.

Y ya que ustedes se distinguen en todo: en fe, en elocuencia, en ciencia, en toda clase de solicitud por los demás, y en el amor que nosotros les hemos comunicado, espero que también se distingan en generosidad.

Esta no es una orden: solamente quiero que manifiesten la sinceridad de su amor, mediante la solicitud por los demás. Ya conocen la generosidad de nuestro Señor Jesucristo que, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 145, 2. 5-6. 7. 8-9a (R.: 1)

 

R.    ¡Alaba al Señor, alma mía!

 

Alabaré al Señor toda mi vida;

mientras yo exista, cantaré al Señor. R.

 

Feliz el que se apoya en el Dios de Jacob

y pone su esperanza en el Señor, su Dios:

Él hizo el cielo y la tierra,

el mar y todo lo que hay en ellos.

El mantiene su fidelidad para siempre. R.

 

Hace justicia a los oprimidos

y da pan a los hambrientos.

El Señor libera a los cautivos. R.

 

El Señor abre los ojos de los ciegos

y endereza a los que están encorvados,

el Señor ama a los justos

y protege a los extranjeros. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 43-48

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.

Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?

Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Este capítulo y el siguiente tratan de una misma cuestión: la colecta organizada en Macedonia a favor de la Iglesia de Palestina y en la cual exhorta a los corintios a participar.
  • Pablo pide a los cristianos de Corinto, que participen con generosidad en la colecta que se está organizando a favor de la comunidad de Jerusalén.
  • Les pone como ejemplo a los cristianos de Macedonia, en Grecia. Estos eran más pobres que los de Corinto, pero se esforzaron «por encima de sus fuerzas», en ayudar a los de la iglesia madre de Jerusalén. Y más aún: tienen a gloria el poder ayudar a otros más pobres, y consideran un favor que se les hace a ellos, el permitirles organizar esta colecta. Los pone como ejemplo de generosidad. No dieron lo que tenían, «se dieron a sí mismos».
  • Lo mismo deberían hacer los de Corinto, que ya se distinguen por otras cosas: su fe, su sabiduría y la gratitud que deben sentir por Pablo.
  • Pone como argumento todavía más contundente, al mismo Jesús, que “siendo rico, se hizo pobre, para que con su pobreza, nos hagamos ricos”.
  • En el ejercicio del ministerio apostólico, Pablo, integra la preocupación por una situación social concreta. El hecho de que no se ocupe de ella directamente, no es porque esta es una tarea poco adecuada a su misión, sino que es para evitar críticas maliciosas y, que se vuelva a encender una crisis ya superada. Pablo entiende este servicio como un signo material y concreto de comunión espiritual y de fe, entre todas las Iglesias.

***

  • Jesús sigue contraponiendo la ley antigua con su nuevo estilo de vida: esta vez el tema es el amor a los enemigos. La primera consigna, “amarás a tu prójimo”, estaba en el Antiguo Testamento. La segunda, «aborrecerás a tu enemigo», jamás fue precepto de Moisés, sino deducción teológica de los rabinos que “a causa de sus tradiciones habían quebrantado los mandamientos de Dios”.
  • Jesús corrige esta interpretación, exhortando a sus seguidores a amar también a los enemigos, o sea, extiende la obligación de amar más allá de la familia o del pueblo o el gusto.
  • Saludar a los que nos saludan lo hacen todos. Amar a los que nos aman, es fácil, sale de dentro y lo hacen hasta los paganos. Jesús trae una propuesta de un hombre y mujer nuevos capaces de superar las cadenas del egoísmo, la venganza, y que se caracterizarán por algo «extraordinario»: saludar a los que no los saludan, amar a los enemigos, hacer el bien a los que los aborrecen.
  • Jesús pone por delante como modelo nada menos que al Padre celestial que es perfecto. Esta perfección que presenta Jesús, no es estática sino dinámica, es plenitud. Dios es perfecto, es decir pleno en el amor. La perfección consiste en la capacidad de amar de verdad y como Jesús.
  • El es el que mejor ha imitado a Dios Padre. Mostró su preferencia por los pobres, los débiles, los marginados, los enfermos, los pecadores. Amó a tal punto que entregó su vida por todos y murió perdonando a los mismos que lo crucificaban. Desde la cruz de Jesús, el perdón y el amor a los enemigos es la nota característica del discípulo. Esto da a la caridad fraterna su verdadera fisonomía, que es la misericordia, que consiste en la imitación de su amor tierno, fuerte y compasivo.
  • La afirmación que hace Jesús: “El Padre es más grande que Yo” significa que el Padre es el origen y el Hijo la derivación. El Padre es mayor que el Hijo no en poder, eternidad o grandeza, sino porque es principio del Hijo, a quien da la vida.
  • Amar sin esperar nada a cambio. A la hora de amar tenemos que enterrar las calculadoras. La perfección es amar sin medida. Para amar verdaderamente lo primero que tenemos que aceptar de los “otros” es eso, el que sean “otros”, con su carácter, sus particularidades, sus limitaciones, sus opiniones.
  • La perfección, el amor, está en nuestras manos en medio del mundo, en medio de nuestras ocupaciones diarias, en medio de la realidad. Debemos superar la absolutización de lo que nos resulta espontáneo como norma de vida.
  • El amor hacia los enemigos es el vértice donde Jesús ha puesto todo el contenido de su proyecto, cambiando la ley antigua por una nueva norma del amor sin límites, ni restricciones. La sola voluntad no alcanza, es una obra de Dios en nosotros. Por eso, los discípulos, tenemos que construir nuestra vida desde la paradoja de la oración, la compasión, para poder vivir el amor y el perdón, incluso a los enemigos, como la norma central de la vida y la misión.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cuál es el límite de mi amor?
  • ¿Pongo condiciones para el perdón?
  • ¿Cuál es mi actitud frente a los que se que no me quieren o mis enemigos?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Que pueda amar a todos

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Hace salir el sol sobre los malos y sobre los buenos»

 

Anuncia la bondad de Dios. Siendo tú indigno, te acompaña, se lo debes todo a él, y no te reclama nada. A cambio de las pequeñas cosas que tú haces, te lo recompensa dándote grandes cosas. No llames, pues, a Dios, simplemente justo, porque no es por la relación existente con las cosas que tú haces que se revele su justicia. Si David le nombra justo y recto, su Hijo nos revela que es mucho más que bueno y suave: «Es bueno con los malvados y desagradecidos».

¿Cómo puedes tú quedarte con la simple justicia de Dios al leer el capítulo sobre el salario de los trabajadores? «Amigo, no te hago ninguna injusticia. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?» (Mt 20,13-15). ¿Cómo se puede decir simplemente que Dios es justo leyendo el capítulo del hijo pródigo que malgastó en una vida disoluta la riqueza de su padre, y por la sola compunción que le mostró, su padre corrió hacia él, se le echó al cuello y le dio pleno poder sobre todas sus riquezas? (Lc 15,11ss). No es cualquiera quien nos dice esto sobre Dios y así podríamos dudar: es su propio Hijo; es él mismo quien ha dado de Dios este testimonio. ¿Dónde se encuentra, pues, la justicia de Dios? ¿No es en aquello de «cuando éramos pecadores Cristo murió por nosotros?» (Rm 5,8). Se Dios ya aquí abajo se muestra compasivo, creemos que lo será por toda la eternidad…

 

San Isaac el Sirio (siglo VII) monje en Nínive, cerca de Mosul, en el actual Irak
Discursos ascéticos, 1ª serie, nº60.

 

PARA REZAR

 

Oración para aprender a amar

 

Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida;
Cuando tenga sed, dame alguien que precise agua;
Cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor.
Cuando sufra, dame alguien que necesita consuelo;
Cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro;
Cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado.
Cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos;
Cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien; Cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos.
Cuando quiera que los otros me comprendan, dame alguien que necesite de mi comprensión;
Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender;
Cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona.

Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos;
Dales, a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día, también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo.

Santa Madre Teresa de Calcuta M.C.

 

Miércoles XI

 

Dios ama al que da con alegría

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto     9, 6-11

 

Hermanos:

Sepan que el que siembra mezquinamente, tendrá una cosecha muy pobre; en cambio, el que siembra con generosidad, cosechará abundantemente.

Que cada uno dé conforme a lo que ha resuelto en su corazón, no de mala gana o por la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría.

Por otra parte, Dios tiene poder para colmarlos de todos sus dones, a fin de que siempre tengan lo que les hace falta, y aún les sobre para hacer toda clase de buenas obras. Como dice la Escritura: El justo ha prodigado sus bienes: dio a los pobres y su justicia permanece eternamente.

El que da al agricultor la semilla y el pan que lo alimenta, también les dará a ustedes la semilla en abundancia, y hará crecer los frutos de su justicia. Así, serán colmados de riquezas y podrán dar con toda generosidad; y esa generosidad, por intermedio nuestro, se transformará en acciones de gracias a Dios.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 111, 1-2. 3-4. 9 (R.: 1a)

 

R.    Feliz el hombre que teme al Señor.

 

Feliz el hombre que teme al Señor

y se complace en sus mandamientos.

Su descendencia será fuerte en la tierra:

la posteridad de los justos es bendecida. R.

 

En su casa habrá abundancia y riqueza,

su generosidad permanecerá para siempre.

Para los buenos brilla una luz en las tinieblas:

es el Bondadoso, el Compasivo y el Justo. R.

 

El da abundantemente a los pobres:

su generosidad permanecerá para siempre,

y alzará su frente con dignidad. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo     6, 1-6. 16-18

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.

Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Pablo sigue hablando del tema de la colecta para la comunidad de Jerusalén. El objetivo del Apóstol continúa siendo el de estimular la generosidad de los corintios, pero a pesar del optimismo y confianza que manifestó, ahora deja entrever un cierto miedo de que la colecta no alcance las expectativas deseadas. Ofrece más argumentos para que los cristianos de Corinto sean generosos en su donación.
  • El primer argumento se presenta como una invitación a no temer dar, porque Dios los ha colmado suficientemente para que, a la vez, colmen a los demás. Dios recompensa siempre la generosidad del hombre que da generosamente. Este es un concepto clásico del Antiguo Testamento, y que estimula al hombre a actuar, de manera que se haga capaz de recibir las bendiciones de Dios. Los valores espirituales que nos vienen de Dios, sobrepasan los bienes materiales que el hombre puede alcanzar.
  • La colecta material, organizada por Pablo en beneficio de los pobres de Jerusalén, debe ser expresión de la abundancia espiritual que Dios brinda. El donante es un ministro de la bondad de Dios. Dios nos ha dado sin calcular: el que quiera ser hijo suyo debe imitarlo.
  • El otro argumento está atento a los efectos que produce en los beneficiarios una auténtica comunidad de bienes. San Pablo piensa en una cierta nivelación de las riquezas; desea poder afrontar la situación de carencia que soporta una parte del pueblo de Dios. Pero, sobre todo, busca provocar una actitud básica en el hombre que descubre el evangelio, por un gesto del hermano: la acción de gracias a Dios. Todo agradecimiento entre los hombres, puede llegar a ser alabanza a Dios.

***

  • Mateo nos presenta las diferencias que deben darse entre los discípulos de Jesús y los fariseos, tomando las tres mediaciones que utilizaba la ley judía para obtener la gracia y el perdón de los pecados: la limosna, la oración y el ayuno. Estas mediaciones habían sido convertidas por el legalismo en elementos de vanidad y ostentación.
  • Nadie puede poner en duda que los fariseos hacían buenas obras; los letrados se dedicaban de por vida al estudio de la Ley de Dios; daban limosna, ayunaban más veces de las que estaba mandado; rezaban con frecuencia. Pero muchos de ellos no eran de corazón recto y Jesús los llama por dos veces “hipócritas”. Daban limosna para que todos vieran lo que hacían; rezaban de pie en las sinagogas y en las esquinas para mostrarse ante la gente. Sus obras eran buenas, pero sus intenciones vanas.
  • Jesús enuncia, ante todo, un principio general: “Eviten hacer el bien delante de la gente para que los vean… “. Esta frase es la puerta de entrada que nos permite entender todo lo que sigue. Jesús no está en contra de las obras de piedad; al contrario, estimula a sus discípulos para que las practiquen. Pero no está de acuerdo, con el modo como las llevan a cabo los fariseos: “delante de la gente, para llamar la atención”, para tener buen reconocimiento ante los demás.
  • Jesús aplica este principio, a la limosna, la oración y el ayuno, con un esquema fijo para las tres situaciones. En los tres ejemplos contrapone la postura del hipócrita, que busca el aplauso y la aprobación humana que funcionan ya en el presente como retribución, impidiendo toda otra retribución; y la del discípulo que debe procurar pasar desapercibido y obtener su recompensa sólo de Dios.
  • Limosna, oración y ayuno sólo pueden ser eficaces si son capaces de sacar al ser humano del propio egoísmo, de los propios intereses, de la búsqueda de ventajas y privilegios personales. Hipócrita es el que finge, realizando una acción que no corresponde a su actitud interior. La limosna realizada para conseguir buena fama entre los hombres alcanza un premio humano, que es la fama misma.
  • La limosna debe quedar «en lo escondido», en la esfera del Padre. Como corresponde a «los limpios de corazón», Jesús excluye todo interés mezquino en la ayuda al prójimo. Su auténtica recompensa será la experiencia de Dios en la propia vida.
  • La oración en público se hacía en determinados momentos del día; el judío piadoso se detenía en el lugar donde se encontraba y recitaba de pie las oraciones. La oración de los «hipócritas» pretendía exhibir ante los hombres su piedad personal, igual que la limosna pública. Este tipo de oración es inútil, porque no busca el encuentro con Dios. La verdadera oración se realiza en lo más profundo del hombre, donde no llega la mirada de los demás, sólo la del Padre que está en lo escondido. El exceso de palabras en la oración indica falta de fe, porque el Padre sabe lo que necesita el que ora. La oración, debe disponer al hombre para recibir los dones que Dios quiere concederle.
  • En el ayuno, Jesús se opone al que se realiza hipócritamente descuidando el aspecto para mostrar que se está ayunando y ser admirados por los hombres. En el Antiguo Testamento el ayuno aparece relacionado con el luto o con el arrepentimiento. La desfiguración del rostro formaba parte del ritual del duelo y del luto. Para desfigurarse, la persona colocaba sobre sí, el “saco y las cenizas”. El ayuno tiene que hacerse en secreto, quiere expresar ante el Padre una actitud de corazón. Al ser privación del alimento que es fuente de vida es signo de solidaridad con el dolor de la muerte y expresa su tristeza.
  • Los discípulos de Jesús tienen que formar una comunidad de hermanos que renuncian al prestigio, al poder, al dinero, porque priman otros valores. Las obras de piedad que no corresponden a actitudes interiores, no tienen ningún valor para quien hace de su vida un teatro de apariencias.
  • La enseñanza de Jesús no tiene vueltas: la justicia y la caridad son un deber y hay que realizarlo con honestidad y verdad; la limosna es un deber, es el ejercicio de la solidaridad con las necesidades de los demás y hay que hacerla sencillamente, participando de lo nuestro a los más necesitados.
  • Esta es la plenitud de la ley: hacer todo el bien posible con el corazón y la mente en Dios, buscando la felicidad de los hermanos de forma tan sencilla que nadie se dé cuenta ni le dé importancia. Cuando nuestras obras de piedad se tiñen de sencillez, de compasión y alegría por hacer el bien y por contribuir al bien vivir de los demás, estamos obrando en calidad de hijos del Padre en cuyo hogar vivimos.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cómo es mi religiosidad?
  • ¿Mis gestos religiosos son expresión de la profundidad de mi fe?
  • ¿En qué gestos expreso con mayor coherencia mi vínculo de fe?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Confío en tu mirada Padre

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Os aseguro que ya han recibido su paga»

 

… «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres.» ¿Por qué? Para no «ser vistos delante de ellos». Si ellos os ven ¿qué será de vosotros? «No tendréis la recompensa de vuestro Padre celestial.» Hermanos, aquí el Señor no juzga, sino solamente expone. Da luz sobre la astucia de nuestros pensamientos; pone al desnudo las disposiciones secretas de las almas. A los que meditan injustamente sobre la justicia, les indica la medida de una justa retribución. La justicia que se coloca ante la vista de los hombres no puede esperar el salario divino del Padre. Ha querido ser vista, ha sido vista; ha querido complacer a los hombres y ha complacido. Tiene el salario que ha querido; no tendrá la recompensa que no ha querido tener…

«Cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas.» «Tocar la trompeta» es la palabra justa, porque una limosna de esta clase es un acto más guerrero que pacífico. Pasa toda entera a través del sonido, nada tiene que ver con la misericordia. Viene del país de la desunión, no ha sido alimentada por la bondad. Es un tráfico para la exhibición, no un comercio casto… «Tú, en cambio, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga.» Habéis oído: la limosna hecha en una asamblea, sobre las plazas públicas, en los cruces de los caminos, no es un gasto hecho para el alivio de los pobres, sino que se hace ante la vista de los hombres para ser estimado por ellos… Huyamos de la hipocresía, hermanos, huyámosla… No alivia al pobre; el gemido del indigente le es un pretexto para buscar con más ahínco una gloria espectacular. Hincha su alabanza con el sufrimiento del pobre…

 

San Pedro Crisólogo (hacia 406-450, obispo de Rabean, doctor de la Iglesia

Sermón9; CCL 24,64; PL 53, 211

 

PARA REZAR

 

Salmo joven de interiorización

 

Señor, tú me llegas hasta el fondo y me conoces por dentro.

Lo se: me conoces cuando no paro o cuando no se que hacer,

mis ilusiones y mis deseos los entiendes como si fueran tuyos,

en mi camino has puesto tu huella,

en mi descanso te has sentado a mi lado,

todos mis proyectos los conoces palmo a palmo.

Tu oyes mi corazón aún cuando está en silencio,

cuando no tiene palabras para hablarte.

 

Cuando escalo mi vida y me supero, allí estás tú,

cuando me canso del camino y me siento muy poca cosa,

perdido en mi dolor, te encuentro a tí.

Cuando surco los mares de mis sueños

y me pierdo en la arena pegadiza de mis playas

allí está tu mano, y tus ojos y t u boca…

allí como amigo fiel, de nuevo estás tú.

 

Guíame por el camino nuevo que has abierto a los hombres.

Quiero hacer de el un proyecto para mi vida,

y desde lo hondo de mi ser vivir para tí.

 

Emilio Mazariegos

 

Jueves XI

 

Cuando oren digan así

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto     11, 1-11

 

Hermanos:

¡Ojalá quisieran tolerar un poco de locura de mi parte! De hecho, ya me toleran. Yo estoy celoso de ustedes con el celo de Dios, porque los he unido al único Esposo, Cristo, para presentarlos a él como una virgen pura. Pero temo que, así como la serpiente, con su astucia, sedujo a Eva, también ustedes se dejen corromper interiormente, apartándose de la sinceridad debida a Cristo.

Si alguien viniera a predicarles otro Jesucristo, diferente del que nosotros hemos predicado, o si recibieran un Espíritu distinto del que han recibido, u otro Evangelio diverso del que han aceptado, ¡ciertamente lo tolerarían! Yo pienso, sin embargo, que no soy inferior a esos que se consideran «apóstoles por excelencia.» Porque, aunque no soy más que un profano en cuanto a la elocuencia, no lo soy en cuanto al conocimiento; y esto lo he demostrado en todo y delante de todos.

¿Acaso procedí mal al anunciarles gratuitamente la Buena Noticia de Dios, humillándome a mí mismo para elevarlos a ustedes? Yo he despojado a otras Iglesias, aceptando su ayuda, para poder servirlos a ustedes. Y cuando estaba entre ustedes, aunque me encontré necesitado, no fui gravoso para nadie, porque los hermanos que habían venido de Macedonia me proveyeron de lo que necesitaba. Siempre evité serles una carga, y así lo haré siempre.

Les aseguro por la verdad de Cristo que reside en mí, que yo no quiero perder este motivo de orgullo en la región de Acaya. ¿Será acaso porque no los amo? Dios lo sabe.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 110, 1-2. 3-4. 7-8 (R.: 7a)

 

R.    Las obras de tus manos, Señor, son verdad y justicia.

 

Doy gracias al Señor de todo corazón,

en la reunión y en la asamblea de los justos.

Grandes son las obras del Señor:

los que las aman desean comprenderlas. R.

 

Su obra es esplendor y majestad,

su justicia permanece para siempre.

El hizo portentos memorables,

el Señor es bondadoso y compasivo. R.

 

Las obras de sus manos son verdad y justicia;

todos sus preceptos son indefectibles:

están afianzados para siempre

y establecidos con lealtad y rectitud. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    6, 7-15

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.

Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal.

Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • A partir de este capítulo nos encontramos con una segunda carta a los Corintios de tono enérgico. Unos predicadores judaizantes están sembrando cizaña en Corinto y acusan a Pablo de tener una doctrina demasiado abierta y poco respetuosa de la tradición judía, pero lo peor es que la comunidad, que a Pablo le había costado tanto fundar, escucha a esos que él llama irónicamente «súper apóstoles».
  • La oposición que Pablo tiene que combatir, va más allá las acusaciones hechas a su persona, y toca la realidad misma de su ministerio. Se lo acusa de ser un hombre débil y sin carácter, que sólo se mostraba fuerte y enérgico por escrito y de lejos. Pablo se enoja y amenaza con ser duro y severo cuando esté presente. Pero, lo que más le duele a Pablo, es ver que es despreciada su predicación y que se pone en discusión su autoridad de apóstol.
  • Por eso dejará bien en claro que la fuerza de su predicación, no radica en la belleza de las palabras, sino en el conocimiento y la fuerza de Dios, que es lo único que puede acreditar al verdadero apóstol. En segundo lugar dirá que por mucho que otros se llamen apóstoles, no hay otra realidad que la que él les ha predicado. Y en tercer lugar, Pablo dejará asentado que no desprecia ninguna expresión cultural, pero tampoco toma ninguna como absoluta.

***

  • Jesús acaba de condenar el modelo de oración que se hace por ostentación. Su deseo, es que sus discípulos pasen a un modelo de oración distinto, al que vienen acostumbrados. Aconseja a sus seguidores que su oración, no sea con muchas palabras, porque Dios ya conoce lo que le vamos a decir.
  • Jesús nos deja un modelo de oración: el Padrenuestro. Esta oración es como el resumen de la espiritualidad del Antiguo y del Nuevo Testamento sobria y equilibrada. Mateo pone el Padrenuestro en contraste con la oración de los paganos que se caracterizaba por la acumulación de largas y tediosas fórmulas donde se amontonaban los calificativos de Dios. Mateo destaca, en cambio, de una manera positiva, el Padrenuestro como una oración breve.
  • Primero, nos lleva pensar en Dios, que es nuestro Padre: su nombre, su reino, su voluntad. Nos invita a mostrar nuestro deseo de sintonizar con Dios. Luego pasa a nuestras necesidades: el pan de cada día, el perdón de nuestras faltas, la fuerza para no caer en tentación y vencer el mal. El Padrenuestro a pesar de ser tan breve; es una síntesis de todo lo que Jesús vivió y sintió respecto de Dios, del mundo y de su pueblo.
  • El Padre nuestro se divide en dos partes. La primera tiene como centro al Padre y la segunda a la comunidad.
  • En la primera parte, la comunidad pide por la extensión del reino a la humanidad entera. Al comenzar diciendo «Padre nuestro», Jesús marca un estilo de petición. Existe una relación comunitaria de los discípulos con Dios, ya no es solamente individual. Son los hijos, o los miembros del reino, los que se dirigen a Dios como Padre porque Él es el único que merece ese nombre.
  • La expresión, «que estás en los cielos», no aleja al Padre de sus hijos, sino que indica la trascendencia y la invisibilidad de Dios.
  • La comunidad pide que la humanidad reconozca a Dios como Padre. Antes que pensar en sí misma, la comunidad se preocupa por la humanidad que la rodea.
  • La comunidad tiene experiencia del reinado de Dios, por eso pide que se extienda a todo hombre. Pide, porque sabe que es ella la que, con su modo de vida, hace presente en el mundo el mensaje de salvación. Pide fidelidad al mensaje de las bienaventuranzas, y a la práctica de esta novedad de vida.
  • La comunidad pide que se cumpla el designio de Dios, designio histórico de Dios sobre la humanidad: llevar a su plenitud la ley y realizar la obra redentora.
  • La decisión de la salvación está tomada por Dios, pero tiene que realizarse en la tierra. Le pedimos a Dios que lo que Él ya ha decidido en el cielo, se realice en la tierra. La comunidad vuelve a pedir por el mundo; su primera preocupación es la misión que Jesús le confía.
  • En la segunda parte la comunidad reza por sí misma. La palabra «pan», es equivalente a alimento. «El pan del mañana» hace referencia al banquete mesiánico final. Jesús describió su presencia con los discípulos como un banquete de bodas, en contrapartida a la tristeza del ayuno practicado por los discípulos de Juan y los fariseos. Se pide que el gozo de ese momento, lo pueda experimentar esta comunidad presente.
  • En la petición del perdón del las ofensas aparece una exigencia para la comunidad. El perdón del Padre está condicionado al perdón mutuo, expresión del amor. Quien se cierra al amor de los otros se cierra al amor de Dios, que se manifiesta en el perdón. La división en la comunidad impide la presencia en ella del amor del Padre. Se pide, pues, la manifestación continúa de ese amor que se traduce en el perdón mutuo. En los deudores quedan incluidos los enemigos y perseguidores.
  • «No nos dejes caer en la tentación», remite a las tentaciones de Jesús en el desierto, no se trata de una tentación única y determinada. El sentido de «tentación» se refiere a las mismas que experimentó Jesús. Aquéllas pretendían desviar su mesianismo. La comunidad puede experimentar en su misión, que continúa la de Jesús, las mismas tentaciones que éste: usar sus dones para propio beneficio sin atender al plan de Dios; caer en la irresponsabilidad, pero, sobre todo, caer en la tentación de la gloria y el poder.
  • En la petición final del Padrenuestro, rogamos que el Padre no permita que la comunidad ceda a las seducciones del Malo que es la personificación del poder del mundo.
  • Insiste Jesús en la necesidad del perdón. La unión en la comunidad asegura la experiencia del amor del Padre y es condición para su existencia. No es que Dios se niegue a perdonar; es el hombre que no perdona, quien se hace incapaz de recibir el amor.
  • Esta oración nos debe ir afirmando en nuestra condición de hijos para con Dios, y también en nuestra condición de hermanos de los demás, dispuestos a perdonar cuando haga falta, porque todos somos hijos del mismo Padre.
  • El Padre Nuestro no es la oración institucionalizada. A Dios nadie lo puede encerrar en palabras. Dios lo desborda todo. Lo que quiere Jesús con el “Padre Nuestro” es que confrontemos nuestra vida personal y comunitaria con su proyecto original: que con nuestro proceder, hagamos que el Reino de Dios se desarrolle y crezca.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué rezo cuando rezo el Padre nuestro?
  • ¿Qué experimento ante cada una de las peticiones?
  • ¿Qué relación hay entre la oración del Señor y mi proyecto de vida en la fe?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Padre, venga tu Reino

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”La primera parte del Padre nuestro va, de una manera atrevida, del tú al Dios que se ha revelado como amor. Se trata de una oración de agradecimiento llena de júbilo por el hecho de que podamos llamar, amar y alabar de manera confiada al Santísimo como Nuestro Padre y como nuestro tú. Expresa el compromiso de verificar nuestras aspiraciones y nuestras acciones, a fin de ver si y hasta qué punto se toman en serio y honran el nombre del Padre y nuestra vocación de hijos a hijas suyos. Y, no por último, nos pone sobre todo frente a nuestra misión de promover, para honor del único Dios y Padre, la paz y la solidaridad salvífica entre todos los hombres [...].

Recitar el Padre nuestro significa preguntarse por la seriedad con la que tomamos, intentamos comprender y confesamos con actos concretos el plan salvífico de Dios. Un rasgo fundamental e imprescindible del compromiso que hemos asumido en virtud del Espíritu Santo y con la mirada puesta en el Hijo predilecto es el de amar a Dios en todo y por encima de todo y cumplir su voluntad santa y amorosa.

La segunda parte del Padre nuestro habla del amor al prójimo en unión con Jesús. Se trata del «Nosotros», de vivir de manera radical la solidaridad salvífica de Jesús con todos los hombres y en todos los campos de la vida. La conciencia adquirida de que la recitación del Padre nuestro nos introduce, de manera semejante al bautismo de Jesús en el Jordán, en la vida trinitaria de Dios, así como nuestra opción fundamental en favor de la solidaridad salvífica en todos los campos, nos ayudarán, sin la menor duda, a conferir un perfil cada vez más claro y convincente a nuestro programa de vida”…

 

B. Häring, II Padre nuestro. Alabanza, oración programa de vida, Brescia 1995.

 

PARA REZAR

 

Este es tu reino entre nosotros, Señor,

vivir en tu amor ser tus hijos

y contemplar tu rostro,

tal como lo manifestó tu hijo amado, Jesús.

 

Ahora sabemos que la santidad a la que nos llamas

está amasada de vida diaria, de trabajo,

de alegrías y penas,

de un caminar constante hacia un mundo nuevo

que renace a su liberación y a la paz definitiva.

 

Porque esta santidad no nos saca del mundo

sino que nos hace vivir en plenitud

dando sentido a nuestra vida

para volcarnos a un gran proyecto:

una nueva humanidad.

 

Viernes XI

 

Donde está tu tesoro está tu corazón

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    11, 18. 21b-30

 

Hermanos:

Ya que tantos otros se glorían según la carne, yo también voy a gloriarme. Pero de lo mismo que otros se jactan -y ahora hablo como un necio – también yo me puedo jactar.

¿Ellos son hebreos? Yo también lo soy. ¿Son israelitas? Yo también. ¿Son descendientes de Abraham? Yo también. ¿Son ministros de Cristo? Vuelvo a hablar como un necio: yo lo soy más que ellos.

Mucho más por los trabajos, mucho más por las veces que estuve prisionero, muchísimo más por los golpes que recibí. Con frecuencia estuve al borde de la muerte, cinco veces fui azotado por los judíos con los treinta y nueve golpes, tres veces fui flagelado, una vez fui apedreado, tres veces naufragué, y pasé un día y una noche en medio del mar.

En mis innumerables viajes, pasé peligros en los ríos, peligros de asaltantes, peligros de parte de mis compatriotas, peligros de parte de los extranjeros, peligros en la ciudad, peligros en lugares despoblados, peligros en el mar, peligros de parte de los falsos hermanos, cansancio y hastío, muchas noches en vela, hambre y sed, frecuentes ayunos, frío y desnudez.

Y dejando de lado otras cosas, está mi preocupación cotidiana: el cuidado de todas las Iglesias. ¿Quién es débil, sin que yo me sienta débil? ¿Quién está a punto de caer, sin que yo me sienta como sobre ascuas?

Si hay que gloriarse de algo, yo me gloriaré de mi debilidad.

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7 (R.: cf. 18b)

 

R.    El Señor libra a los justos de todas sus angustias.

 

Bendeciré al Señor en todo tiempo,

su alabanza estará siempre en mis labios.

Mi alma se gloría en el Señor:

que lo oigan los humildes y se alegren. R.

 

Glorifiquen conmigo al Señor,

alabemos su Nombre todos juntos.

Busqué al Señor: él me respondió

y me libró de todos mis temores. R.

 

Miren hacia él y quedarán resplandecientes,

y sus rostros no se avergonzarán.

Este pobre hombre invocó al Señor:

él lo escuchó y los salvó de sus angustias. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    6, 19-23

 

Jesús dijo a sus discípulos:

No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los

consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban. Acumulen, en cambio, tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que los consuma, ni ladrones que perforen y roben. Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón.

La lámpara del cuerpo es el ojo. Si el ojo está sano, todo el cuerpo

estará iluminado. Pero si el ojo está enfermo, todo el cuerpo estará en tinieblas. Si la luz que hay en ti se oscurece, ¡cuánta oscuridad habrá!

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Los que perturbaban la paz de la comunidad de Corinto ponían en duda la autoridad apostólica de Pablo. Contra los ataques de sus contrincantes, Pablo no tiene más remedio que defenderse, para que no quede desprestigiado el evangelio que ha predicado.
  • Pablo se ve obligado, aunque no le agrade hacerlo, a realizar una apología de su vida que levantará el velo acerca de sus hazañas misioneras. Como lo han denigrado comparándolo a los que, según dicen, son mejores que él, Pablo expondrá todo lo que ha hecho por Dios. Presenta su «carta de presentación», con los títulos de los que parecen gloriarse sus oponentes: él es también, y más que ellos, hebreo, descendiente de Abrahán, su educación se hizo junto a los mejores fariseos israelitas de Jerusalén, servidor fiel de Cristo. No puede ponerse en duda que pertenece a la más auténtica «tradición».
  • Es un innovador por estar orientado hacia los paganos, o gentiles; pero no es por abandono de l su fe de judío sino por una fidelidad más profunda hacia Cristo que le confió esa misión. Sobre todo presenta la lista de cárceles, fatigas, azotes, naufragios, peligros de todo tipo, palizas que ha soportado durante su vida por amor a Cristo y a su ministerio. Todo eso sí que hace creíble su predicación.
  • Pablo los enfrenta tratándolos de «falsos apóstoles», «engañosos» y «servidores de Satanás». Para poner en duda la autoridad del Apóstol se apoyaban sencillamente en el hecho de que Pablo no hacía valer su derecho, propio de todo apóstol, de ser mantenido por la comunidad.
  • Pablo trabajaba para ganarse el propio sustento. Esta era una de sus características desde el comienzo de sus viajes misioneros. Pablo entiende la obra de evangelización como un compromiso de toda la Iglesia. Su entrega personal y sus muchos sacrificios no le llevan a olvidar el esfuerzo generoso de muchos que le han ayudado en su tarea misionera.
  • El nacimiento de una nueva comunidad no se realiza nunca sin el sacrificio de los que creen.
  • Pablo se ha identificado de tal manera con Cristo Jesús, que revive en su propia historia la Pascua de Jesús y muere un poco cada día, para resucitar y recibir vida de él.

***

  • En el sermón de la montaña, Mateo recoge diversas enseñanzas de Jesús. Hoy nos trae unas breves frases sobre los tesoros y sobre el ojo como lámpara del cuerpo. «No amontonen tesoros en la tierra…». Jesús los contrapone a los «tesoros en el cielo» que son valores verdaderos, duraderos. Jesús reconoce la tendencia del hombre a acumular. Pero nos dice dónde debemos invertir nuestro dinero, nos aconseja colocar nuestro capital en el banco de Dios, donde no hay ladrones y donde el dinero produce el máximo posible. Invita positivamente a acumular tesoros en el cielo, invirtiendo a través de la limosna y ayudando a los necesitados.
  • Jesús precisa que la riqueza «en el cielo» es Dios mismo y que la pobreza propia del reino consiste en la renuncia efectiva a todo otro tipo de riqueza. El que acumula dinero está necesariamente apegado a él, por eso acumulación de dinero y reino de Dios no son compatibles.
  • La escala de valores que posee un hombre y las seguridades que busca orientan su vida, lo definen y marcan su personalidad. Lo que es invertido en Dios, tiene un valor duradero, por eso esta enseñanza es completada con la de la lámpara y el ojo.
  • «La lámpara del cuerpo es el ojo». Nuestra mirada es la que da color a todo. Si está enferma todo lo que vemos estará enfermo. Si no tenemos luz en los ojos, todo estará a oscuras. Para los judíos, el ojo sano equivale a la generosidad y el ojo enfermo a la tacañería. La «Lámpara», lo «luminoso», indica el valor positivo que la generosidad comunica al hombre.
  • Lo opuesto a acumular riquezas es compartir lo que se tiene, obra de la generosidad. El apego al dinero hace del hombre un miserable; es precisamente el despego que se traduce en el don, el que da valor a la persona. Jesús pone el valor de la persona en el desprendimiento, que manifiesta el amor, su falta de valor en el egoísmo, que se cierra al amor.
  • La “codicia y la avaricia” son causa de enfermedad para el ser humano porque desnaturalizan el sentido de las cosas materiales considerándolas, no como medio son como fin. La generosidad es condición para la ayuda a los demás y para el cumplimiento de la pobreza a la que Jesús llama.
  • Después del llamado a despojarnos de los falsos tesoros, fuente de preocupaciones y poner toda nuestra confianza en Dios, esta exhortación a la generosidad es un llamado para que todos los cristianos nos entreguemos a Dios sirviendo a los demás sin límites ni condiciones.
  • Nuestra sociedad contradictoria está produciendo constantemente nuevos pobres, marginados, desengañados, inadaptados y también, en no pocas ocasiones, abandonados y desesperados. Sin embargo otra parte del mundo está lleno de bienes, ocupado obsesivamente en la producción y disfrute de los mismos. No debemos olvidar que muchos bienes que se presentan como fascinantes no son el supremo bien y que cuando se los adora, traen como consecuencia ambiciones, angustias, sometimiento, rivalidades, injusticias, desesperaciones. Con tanta abundancia de bienes, no está sosegada ni aquietada nuestra sociedad porque: “Nos hiciste, Señor, para ti, e inquieto está nuestro corazón hasta que descanse en Ti”.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué tesoros apreciamos y acumulamos?
  • ¿Qué uso hacemos de los bienes de este mundo?
  • ¿Dónde está nuestro corazón, nuestra preocupación?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Dónde está mi tesoro, está también mi corazón

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL


No acumuléis tesoros en la tierra

 

En este instante solemne, nosotros, los Padres del XXI Concilio Ecuménico de la Iglesia católica…con plena conciencia de nuestra misión hacia la humanidad, nos dirigimos, con deferencia y confianza, a aquellos que tienen en sus manos los destinos de los hombres sobre esta tierra, a todos los depositarios del poder temporal.

Lo proclamamos en alto: honramos vuestra autoridad y vuestra soberanía, respetamos vuestras funciones, reconocemos vuestras leyes justas, estimamos los que las hacen y a los que las aplican. Pero tenemos una palabra sacrosanta y deciros: sólo Dios es grande. Sólo Dios es el principio y el fin. Sólo Dios es la fuente de vuestra autoridad y el fundamento de vuestras leyes.

A vosotros corresponde ser sobre la tierra los promotores del orden y de la paz entre los hombres. Pero no lo olvidéis: es Dios, el Dios vivo y verdadero, el que es Padre de los hombres, y es Cristo, su Hijo eterno, quien ha venido a decírnoslo y a enseñarnos que todos somos hermanos. El es el gran artesano del orden y la paz sobre la tierra, porque es Él quien conduce la historia humana y el único que puede inclinar los corazones a renunciar a las malas pasiones que engendran la guerra y la desgracia.

Es Él quien bendice el pan de la humanidad, el que santifica su trabajo y su sufrimiento, el que le da gozos que vosotros no le podéis dar, y la reconforta en sus dolores, que vosotros no podéis consolar. En vuestra ciudad terrestre y temporal construye su cuidado espiritual y eterna: su Iglesia.

 

Concilio Vaticano II – Papa Pablo VI, Mensaje a los gobernantes del Miércoles 8/12/1965 (Traducción distribuida por la Santa Sede)

 

PARA REZAR

 

Yo había pedido a Dios la fuerza para alcanzar el éxito,

pero él me hizo débil a fin de que aprenda humildemente a obedecer.

Yo había pedido la salud para hacer grandes cosas,

pero él me dio la enfermedad para que pueda hacer cosas mejores.

Yo había pedido el poder para poder ser apreciado por los hombres,

pero me dio la debilidad para que experimentara la necesidad de Dios.

Yo había pedido la riqueza para ser feliz,

pero me ha dado la pobreza para que pueda ser prudente.

Yo había pedido un compañero para no vivir solo,

pero me dio un corazón para que pueda amar a todos mis hermanos.

Yo había pedido cosas que pudieran alegrar mi vida,