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TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XV – CICLO A

DOMINGO XV DTE EL AÑO

CICLO A

 

Lunes XV

 

Martes XV

 

Miércoles XV

 

Jueves XV

 

Viernes XV

 

Sábado XV

 

DOMINGO XV DTE EL AÑO

CICLO A

 

Cayeron en tierra buena y dieron fruto

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías    55, 10-11

 

Así habla el Señor:

Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven a él sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y hecho germinar, para que dé la semilla al sembrador y el pan al que come, así sucede con la palabra que sale de mi boca: ella no vuelve a mí estéril, sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 64, 10abcd. 10e-11. 12-13. 14 (R.: Lc 8,8)

 

R.    La semilla cayó en tierra fértil y produjo fruto.

 

Visitas la tierra, la haces fértil

y la colmas de riquezas;

los canales de Dios desbordan de agua,

y así preparas sus trigales. R.

 

Riegas los surcos de la tierra,

emparejas sus terrones;

la ablandas con aguaceros

y bendices sus brotes. R.

 

Tú coronas el año con tus bienes,

y a tu paso rebosa la abundancia;

rebosan los pastos del desierto

y las colinas se ciñen de alegría. R.

 

Las praderas se cubren de rebaños

y los valles se revisten de trigo:

todos ellos aclaman y cantan. R.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Roma    8, 18-23

 

Hermanos:

Yo considero que los sufrimientos del tiempo presente no pueden compararse con la gloria futura que se revelará en nosotros. En efecto, toda la creación espera ansiosamente esta revelación de los hijos de Dios. Ella quedó sujeta a la vanidad, no voluntariamente, sino por causa de quien la sometió, pero conservando una esperanza. Porque también la creación será liberada de la esclavitud de la corrupción para participar de la gloriosa libertad de los hijos de Dios.

Sabemos que la creación entera, hasta el presente, gime y sufre dolores de parto. Y no sólo ella: también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente anhelando que se realice la redención de nuestro cuerpo.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    13, 1-23

 

Aquel día, Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa. Entonces él les habló extensamente por medio de parábolas.

Les decía: «El sembrador salió a sembrar. Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron. Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron. Otras cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta. ¡El que tenga oídos, que oiga!»

Los discípulos se acercaron y le dijeron: « ¿Por qué les hablas por medio de parábolas?»

El les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene, se le dará más todavía y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Por eso les hablo por medio de parábolas: porque miran y no ven, oyen y no escuchan ni entienden. Y así se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice:

Por más que oigan, no comprenderán, por más que vean, no conocerán. Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, tienen tapados sus oídos y han cerrado sus ojos, para que sus ojos no vean, y sus oídos no oigan, y su corazón no comprenda, y no se conviertan, y yo no los cure.

Felices, en cambio, los ojos de ustedes, porque ven; felices sus oídos, porque oyen. Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven, y no lo vieron; oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron.

Escuchen, entonces, lo que significa la parábola del sembrador.

Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: este es el que recibió la semilla al borde del camino. El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría, pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe.

El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto.

Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno.»

 

Palabra del Señor.

 

    O bien más breve:

 

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    13, 1-9

 

Aquel día, Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa. Entonces él les habló extensamente por medio de parábolas.

Les decía: «El sembrador salió a sembrar. Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron. Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron. Otras cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta.

¡El que tenga oídos, que oiga!»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El exilio fue para el pueblo de la Alianza un duro golpe, no sólo desde el punto de vista religioso. Tienen la impresión de que el Señor ya no les es fiel y que sus promesas no se cumplen. En este contexto es subrayada la eficacia de la Palabra. La Palabra llega a los corazones y entra en ellos y así cumple su finalidad de dar vida, comunicar aquello que solamente Dios puede dar: la verdadera vida. La poética figura que presenta Isaías acerca de la lluvia, anticipa de algún modo la idea del Evangelio: el agua cae a la naturaleza y la fecunda, así como la semilla cae en tierra para volverse fecunda. El poder de Dios, por consiguiente, es siempre eterno, aún cuando en ciertos momentos su eficacia parezca comprometida.

***

  • La carta de Pablo describe los efectos que se esperan de la acción de Dios en la creación. La “salvación en esperanza” que experimentamos en medio de los sufrimientos del presente, nos llena de alegría en la contemplación de la acción salvadora de Dios.

***

  • Jesús está en Cafarnaún y se dirige a la orilla del lago. Mateo sitúa esta escena en el mismo día de los sucesos anteriores. La “casa” de la que sale representa al círculo de sus discípulos. Jesús se ha mostrado amigo de los niños, dispuesto a curar a los enfermos, inclinado a estar con los despreciados por la sociedad de su tiempo, amigo de publicanos y pecadores. La parábola del sembrador, es la primera de siete sobre el reino de Dios que Jesús va a dirigir a esta muchedumbre que atraída por Él, lo sigue para verlo y escucharlo.
  • El maestro se sube a una barca y se separa de la orilla. La barca era su cátedra, y la costa del lago una destacada aula. Todos escuchan la palabra serena y esperanzada del Rabbí de Nazaret. Sus palabras tienen sabor a novedad, a valentía y franqueza. Su palabra es viva como una luz que ilumina los más oscuros rincones del corazón. Es la lluvia suave y penetrante de la que había hablado el profeta, que cae del cielo y que no retorna sin haber producido su fruto. A la predicación de Jesús los dirigentes religiosos van respondiendo cada vez con mayor dureza y rechazo.
  • Jesús es consecuente con la voluntad del Padre de revelar el Reino de Dios a los sencillos, por eso les habla en parábolas. Desde las parábolas explicará cómo se implanta y se vive este reino. Mostrará la lentitud de su implantación y la dificultad de su maduración.
  • La parábola del sembrador nos presenta la salvación como una iniciativa que es siempre del Padre, pero que necesita de nuestra libre colaboración. La Palabra tiene fuerza: posee una potencia total para transformar los corazones; pero no se impone, sino que sólo se propone a nuestra aceptación libre y gratuita.
  • En Jesús, Dios nos habla a través de la Palabra hecha carne, que es amor hasta la muerte, el amor de la entrega absoluta. En la palabra y en los gestos de Jesús aparecen actitudes que representan lo mejor que existe en nuestra tierra: fraternidad, dulzura y renuncia a la violencia; servicio, perdón, paz contagiosa, pureza de un corazón, cuidado por la dignidad humana y la justicia, acogida sin condiciones, compasión por todo hombre y para todo dolor, misericordia para toda miseria y pecado, admisión de los impuros en la comunidad, aceptación del otro tal como es.
  • La palabra de Dios no actúa automáticamente: es un don que se ofrece y podemos aceptarlo y colaborar en su acción creadora, o cerrarnos y seguir permitiendo que el mundo, siga andando librado a su propia suerte.
  • Nuestra vida de discípulos y misioneros consiste en recibir y abrazar la Palabra de Dios; y conscientes de nuestra libertad y limitación, hacer nuestra su fuerza de salvación, abandonándonos, orando, dejándonos guiar y conducir por ella de modo que se transforme en Vida de nuestra vida.
  • Toda la potencia del Dios encarnado en Cristo, se ha dejado a la Iglesia para realizar su misma misión. Llevar la buena nueva a todo el mundo para que sea fermento de todas las culturas, para que convierta las conciencias de los hombres, individual y colectivamente. Evangelizar es en primer lugar, llevar los criterios del Evangelio de Cristo a toda la humanidad, para renovarla en sus propios compromisos. Es un testimonio de vida.
  • Dios constantemente quiere hablarnos por medio de su Hijo. La Iglesia siente, por eso, que ésta es la hora del discipulado. Nos invita a experimentar de nuevo la fascinación por su Señor y por su Palabra. El seguimiento que se hace por la escucha y la aceptación de la palabra lleva al testimonio, al fruto del sesenta o ciento por uno. Esto es evangelización.
  • La Palabra es como la fuente donde vamos a llenar nuestros cántaros para saciar la sed de nuestras familias, de nuestro trabajo, de toda realidad en la que nos movemos. Esto es evangelizar. Esta es la Palabra hecha ministerio, servicio como Jesús que “no ha venido a ser servido, sino a servir y dar la vida en rescate”.
  • Como discípulos nuestra palabra es reflejo o eco, de otra palabra y cauce hacia otra palabra.
  • Como Iglesia de discípulos misioneros, necesitamos ir a la orilla para escuchar a Jesús que nos habla desde la barca y nos anuncia que el Reino de Dios no es un acto de magia que Dios realiza sino una semilla sembrada en la vida de los hombres y que está llamada a dar fruto. Y que, aunque mucha de esta semilla sembrada se pierda, mucha otra arraiga, germina, crece y se convierte en un árbol fuerte.
  • El evangelio no es tan sólo una doctrina, una moral ni norma de buena conducta, ni siquiera una religión entre otras. El evangelio es Buena Noticia, fuerza salvadora de Dios «sembrada» por Jesús en el corazón del mundo, y de la vida de los hombres y regada definitivamente por la sangre que se derramó en la cruz.
  • Jesús con esta parábola nos llama a la esperanza. Con toda siembra, nace y se alimenta la esperanza del sembrador, que no sembraría si no tuviera la confianza de saber que va a recoger un fruto. Con las manos colocadas cada día en la tierra, la mirada debe estar puesta, no tanto en los trabajos presentes, llenos de fatiga y sudor, sino en el futuro que promete una cosecha abundante.
  • La fuerza transformadora del evangelio está trabajando en el corazón de la humanidad. La sed de justicia, de verdad, de libertad, de amor, la compasión, la tolerancia, el trabajo silencioso de muchos por el bien de todos, y todo gesto gratuito de amor, son un signo de que el Reino llega.
  • Si bien hay violencia y muerte entre nosotros, también está creciendo en muchos hombres el anhelo de una verdadera paz. El consumismo egoísta en nuestra sociedad se impone con fuerza arrolladora, pero cada vez son más los que descubren el gozo de la solidaridad y del compartir. Aunque la indiferencia parezca haber apagado la fe, son muchos los corazones donde se despierta la búsqueda de Dios y la necesidad de oración.
  • Nuestra seguridad es que la siembra de Jesús no terminará en fracaso. El mismo, como semilla hundida en la tierra, ha germinado dando frutos de resurrección y vida para todos los hombres.

 

PARA DISCERNIR

   

  • ¿A qué palabras presto los oídos de mi corazón?
  • ¿Qué Palabra o “palabras” dejo que me digan, me hagan, me creen, me renueven, me guíen?
  • ¿Doy tiempo, lugar, espacio en mi vida para la Palabra?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Los he puesto para que den fruto

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Los sacramentos sin Evangelio, los sacramentos sin Palabra de Dios, se convierten casi en magia, en una costumbre, en una rutina, en una tradición de familia. Nos bautizamos porque todos son bautizados en la familia. Pero pocos dicen: porque lo quiero hacer cristiano. De allí hermanos, que el sacramento es también un aspecto de la palabra semilla. La gracia de Dios, en esta Eucaristía por ejemplo; no vengan solamente por escuchar un discurso. No estaría nada contento yo, si para eso hablara en la Iglesia. Si yo pronuncio la homilía, sé en conciencia mi deber pastoral, que esta homilía es para llevar un pueblo al altar donde vamos a participar en la fe de la presencia de ese Cristo, que es la palabra que yo predico, preparando esa palabra que habla, que santifica, que redime, que se hace vida del que comulga o del que adora. La Eucaristía de cada domingo, no puede separar la palabra de Dios y la Eucaristía. Después de la homilía nos vamos al altar y en
el cuerpo de Cristo, adoraras esa palabra que ya se hace silencio, porque se ha metido muy hondo en el corazón de todos los que han reflexionado la Palabra de Dios y ponen en Cristo toda su esperanza y lo hacen presente en nuestra sociedad.

Si la Iglesia predica y dice: “Esto es Palabra de Dios”, ¿estará loca o en nombre de qué principio dice eso? Hermanos, esto es muy interesante, que Uds. sepan que aquel Espíritu que inspiró a Cristo y que lo resucitó de entre los muertos y le está dando vida eterna, el Espíritu de Dios, es el mismo Espíritu que Cristo resucitado en la noche de la Pascua, soplando sobre su Iglesia, se lo dio para decirles: “Recibid el Espíritu Santo”. Y que en Pentecostés en forma de un huracán y de lenguas de fuego, tomó posesión de esta Iglesia, que gracias a esa vida de Cristo en el Espíritu Santo, sigue predicando la palabra de Dios.

Qué distinto es predicar aquí, en este momento, que hablar como amigos con cualquiera de Uds. En este instante yo sé que estoy siendo instrumento del Espíritu de Dios en su Iglesia para orientar al pueblo. Y puedo decir como Cristo: El Espíritu del Señor sobre mí, a evangelizar a los pobres me ha enviado. El mismo Espíritu que animó a Cristo y le dio fuerza a, aquel cuerpo nacido de la Virgen para que fuera víctima de salvación del mundo, es el mismo Espíritu que a mi garganta, a mi lengua, a mis débiles miembros, les da también fuerza e inspiración. Y a ustedes, pueblo de Dios, ese mismo Espíritu les da capacidad para oír cómo se debe oír la Palabra de Dios”…

 

Monseñor Romero – Domingo 15 de 1974

 

PARA REZAR

 

Señor, estoy seguro
de que tu simiente está en mi interior,
pero he de reconocer
que soy muy superficial.

 

Me cuesta mucho entrar dentro de mí mismo
en esa buena tierra donde tú germinas en mí.

Como excusa, podría decir que
no tengo tiempo ni de estar conmigo mismo.

 

Ya sé que es tanto como confesar
que yo no vivo sino que me viven,
que soy como una marioneta.

Y, lo peor es que seguramente es verdad.

 

Enséñame a buscar en mi vida
no sólo la cantidad,
sino también la calidad,
porque, a pesar de todo,
intuyo que lo mejor eres Tú.

 

Lunes XV

 

El que pierda su vida por mí, la encontrará

 

Lectura del libro del profeta Isaías    1, 10-17

 

¡Escuchen la palabra del Señor, jefes de Sodoma! ¡Presten atención a la instrucción de nuestro Dios, pueblo de Gomorra!

¿Qué me importa la multitud de sus sacrificios? -dice el Señor-. Estoy harto de holocaustos de carneros y de la grasa de animales cebados;

No quiero más sangre de toros, corderos y chivos. Cuando ustedes vienen a ver mi rostro, ¿quién les ha pedido que pisen mis atrios?

No me sigan trayendo vanas ofrendas; el incienso es para mí una abominación. Luna nueva, sábado, convocación a la asamblea… ¡no puedo aguantar la falsedad y la fiesta! Sus lunas nuevas y solemnidades las detesto con toda mi alma; se han vuelto para mí una carga que estoy cansado de soportar.

Cuando extienden sus manos, yo cierro los ojos; por más que multipliquen las plegarias, yo no escucho: ¡las manos de ustedes están llenas de sangre!

¡Lávense, purifíquense, aparten de mi vista la maldad de sus acciones! ¡Cesen de hacer el mal, aprendan a hacer el bien! ¡Busquen el derecho, socorran al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan a la viuda!

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 49, 8-9. 16b-17. 21 y 23 (R.: 23b)

 

R.    Al que va por el buen camino, le haré gustar la salvación de Dios.

 

No te acuso por tus sacrificios:

¡Tus holocaustos están siempre en mi presencia!

Pero yo no necesito los novillos de tu casa

ni los cabritos de tus corrales. R.

¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos

y a mencionar mi alianza con tu boca,

tú, que aborreces toda enseñanza

y te despreocupas de mis palabras? R.

 

Haces esto, ¿y yo me voy a callar?

¿Piensas acaso que soy como tú?

Te acusaré y te argüiré cara a cara.

El que ofrece sacrificios de alabanza,

me honra de verdad;

y al que va por el buen camino,

le haré gustar la salvación de Dios. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 34-11,1

 

Jesús dijo a sus apóstoles:

«No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada. Porque he venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra; y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia casa.

El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.

El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me envió.

El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, tendrá la recompensa de un justo.

Les aseguro que cualquiera que dé de beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa.»

Cuando Jesús terminó de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí, para enseñar y predicar en las ciudades de la región.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Isaías, el profeta escritor más importante de Israel se hace portavoz de un Dios que se queja de su pueblo. Dios no quiere el culto o la liturgia como se está realizando en el Templo. Lo que Dios rechaza es un culto hecho de palabras y mucho incienso, pero «con las manos llenas de sangre».
  • No se puede engañar a Dios con ritos y oraciones si esa liturgia no va acompañada de justicia social. La liturgia no puede ser tranquilizadora de conciencias.
  • El mismo Dios que había ordenado esos ritos en las prescripciones que aparecen en el libro del Levítico; es el que les dice que no tienen ningún valor a sus ojos y le repugnan si no brotan de lo íntimo de un corazón sincero.
  • Una vez más, Dios se solidariza con los débiles y oprimidos. El verdadero culto que Dios espera está en la vida cotidiana en servicio de los demás, especialmente de los más débiles.

***

  • En el centro del proceso de formación y preparación misionera de los discípulos, Jesús establece criterios profundos y duros de digerir.
  • Como trasfondo de este evangelio de Mateo, está la primitiva comunidad, que vive tiempos difíciles a causa de la persecución y el martirio. En ese contexto se trata de encontrar un sentido al sufrimiento y a la contradicción.
  • Por eso la afirmación de Jesús aparece fuerte, contundente y desconcertante. Es el Mesías de paz y afirma que ha venido a traer la espada. Esto produce desconcierto en sus oyentes más próximos, porque también pide ocupar el primer lugar en la escala del amor.
  • Si Jesús fue causa de profundas contradicciones, también lo serán sus seguidores. La persecución y el martirio serán consecuencia de la coherencia y fidelidad en el seguimiento del maestro. El evangelio vivido prioritariamente, siempre es motivo de rechazo y conflicto porque entra a cuestionar el estilo de vida y eso, desde luego, incomoda.
  • Tomar la cruz para seguirlo, en una opción que rechaza el mal en todas sus formas, y expresa el amor en gestos sencillos y concretos, dirigidos a los más pequeños, nos hace experimentar la dignidad de los hijos de Dios.
  • Todo esto es imposible con el sólo deseo o esfuerzo, es fruto en nuestra vida de un amor que nos amó primero hasta dar la vida.
  • El que nos invita a cargar la cruz y seguirlo; ha cargado primero, por amor a nosotros, la cruz siguiendo obedientemente la voluntad del Padre.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Acepto las implicancias del seguimiento de Cristo?
  • ¿Qué lugar ocupa en mi escala de valores mi amor por Él?
  • ¿Cargo con confianza la cruz?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

El que pierda su vida por Jesús, la conservará

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”El Carmelo era mi aspiración desde hacía casi doce años. Al recibir el bautismo el día de Año Nuevo de 1932, no dudaba de que este fuera una preparación para mi ingreso en la orden. Pero después, algunos meses más tarde, al encontrarme por vez primera frente a mi querida madre después del bautismo, entendí que ella no habría estado en condiciones, por ahora, de soportar este segundo golpe: no habría muerto de dolor, no, pero su alma habría quedado literalmente inundada de tal amargura que no me sentía capaz de cargar con semejante responsabilidad [...].

El último día que pasé en casa era el 12 de octubre. Mi madre y yo nos quedamos solas en la habitación, mientras mis hermanas se ocupaban de lavar los platos y poner todo en orden. Escondió el rostro entre sus manos y empezó a llorar. Me puse detrás de su silla y fui apretando contra mi seno su cabeza de plata. Nos quedamos así mucho tiempo, hasta que conseguí persuadirla de que se fuera a la cama; la llevé y le ayudé a desvestirse… por primera vez en toda mi vida [...].

A las cinco y media salí como siempre de casa para escuchar la santa misa en la iglesia de San Miguel. Después nos reunimos para el desayuno; Erna llegó hacia las siete. Mi madre intentaba tomar algo, pero pronto alejó la taza y empezó a llorar como la noche anterior. Me acerqué de nuevo a ella y me abracé a ella hasta el momento de marcharme. Entonces le hice una señal a Erna para que ocupara mi puesto. Tras ponerme el abrigo y el sombrero en la pieza de al lado… llegó el momento del adiós. Mi madre me abrazó y me besó con mucho afecto [...].

Finalmente, el tren se puso en marcha. Ahora se había hecho realidad lo que apenas me hubiera atrevido a esperar. No se trataba, a buen seguro, de una alegría exuberante que pudiera apoderarse de mí… ¡lo que había pasado era demasiado triste! Pero mi alma se encontraba en una paz perfecta: en el puerto de la voluntad de Dios”…

E. Stein.

 

PARA REZAR

 

No te inquietes por las dificultades de la vida,
por sus altibajos, por sus decepciones,
por su porvenir más o menos sombrío.
Quiere lo que Dios quiere.

Ofrécele en medio de inquietudes y dificultades
el sacrificio de tu alma sencilla que, pese a todo,
acepta los designios de su providencia.

Poco importa que te consideres un frustrado
si Dios te considera plenamente realizado;
a su gusto.
Piérdete confiado ciegamente en ese Dios
que te quiere para sí.
Y que llegará hasta ti, aunque jamás le veas.

Piensa que estás en sus manos,
tanto más fuertemente cogido,
cuanto más decaído y triste te encuentres.

Vive feliz. Te lo suplico.
Vive en paz. Que nada te altere.
Que nada sea capaz de quitarte tu paz.
Ni la fatiga psíquica. Ni tus fallos morales.
Haz que brote, y conserva siempre sobre tu rostro
una dulce sonrisa, reflejo de la que el Señor
continuamente te dirige.

Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada,
como fuente de energía y criterio de verdad,
todo aquello que te llene de la paz de Dios.

Recuerda:
cuanto te reprima e inquiete es falso.
Te lo aseguro en nombre de las leyes de la vida
y de las promesas de Dios.
Por eso, cuando te sientas
apesadumbrado, triste,
ADORA Y CONFÍA…


Padre Teilhard de Chardin

 

Martes XV

 

Tiro y Sidón serán tratadas menos rigurosamente que ustedes

 

Lectura del libro del profeta Isaías    7, 1-9

 

En tiempos de Ajaz, hijo de Jotám, hijo de Ozías, rey de Judá, Resín, rey de Arám, y Pécaj, hijo de Remalías, rey de Israel, subieron contra Jerusalén para atacarla, pero no la pudieron expugnar. Cuando se informó a la casa de David: «Arám está acampado en Efraím», se estremeció su corazón y el corazón de su pueblo, como se estremecen por el viento los árboles del bosque.

El Señor dijo a Isaías: «Ve al encuentro de Ajaz, tú y tu hijo Sear Iasub, al extremo del canal del estanque superior, sobre la senda del campo del Tintorero. Tú le dirás: Manténte alerta y no pierdas la calma; no temas, y que tu corazón no se intimide ante esos dos cabos de tizones humeantes, ante el furor de Resín de Arám y del hijo de Remalías. Porque Arám, Efraím y el hijo de Remalías se han confabulado contra ti, diciendo: “Subamos contra Judá, hagamos cundir el pánico, sometámosla y pongamos allí como rey al hijo de Tabel.” Pero así habla el Señor:

Eso no se realizará, eso no sucederá. Porque la cabeza de Arám es Damasco, y la cabeza de Damasco, Resín; la cabeza de Efraím es Samaría, y la cabeza de Samaría, el hijo de Remalías. -Dentro de sesenta y cinco años, Efraím será destrozado, y no será más un pueblo-. Si ustedes no creen, no subsistirán.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 47, 2-3a. 3b-4. 5-6. 7-8 (R.: 9d)

 

R.    Dios afianzó para siempre su Ciudad.

 

El Señor es grande y digno de alabanza,

en la Ciudad de nuestro Dios.

Su santa Montaña, la altura más hermosa,

es la alegría de toda la tierra. R.

 

La Montaña de Sión, la Morada de Dios,

es la Ciudad del gran Rey:

el Señor se manifestó como un baluarte

en medio de sus palacios. R.

 

Porque los reyes se aliaron

y avanzaron unidos contra ella;

pero apenas la vieron quedaron pasmados

y huyeron despavoridos. R.

 

Allí se apoderó de ellos el terror

y dolores como los del parto,

como cuando el viento del desierto

destroza las naves de Tarsis. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    11, 20-24

 

Jesús comenzó a recriminar a aquellas ciudades donde había realizado más milagros, porque no se habían convertido. «¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros realizados entre ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y cubriéndose con ceniza. Yo les aseguro que, en el día del Juicio, Tiro y Sidón serán tratadas menos rigurosamente que ustedes. Y tú, Cafarnaúm, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno. Porque si los milagros realizados en ti se hubieran hecho en Sodoma, esa ciudad aún existiría. Yo les aseguro que, en el día del Juicio, la tierra de Sodoma será tratada menos rigurosamente que tú.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Isaías, vive en Jerusalén, la capital del Reino de Judá, en un círculo de escribas, de expertos políticos, de consejeros del rey. El profeta interviene en la política de su país para recordar al rey y a las clases dirigentes los criterios de fidelidad religiosa que deben seguir.
  • El rey de Siria en complicidad con el rey de Samaria, suben a Jerusalén para asaltarla. La ciudad está cercada por los ejércitos que se encuentran acampando a pocos kilómetros. La angustia es general, a tal punto que el mismo Ajaz en un gesto desesperado, ha ofrecido en holocausto a su propio hijo al abominable dios Moloch.
  • Dios que es fiel, seguirá apoyando a la dinastía de David, por eso Isaías, hombre de Yahvé, tiene la misión de tranquilizar al rey. La condición es que también ellos le sean fieles. Ni Egipto, ni Asiria, les pueden ofrecer alianzas estables
  • Dios preserva a su pueblo de la catástrofe nacional que ya se avecina.
  • Isaías irá al encuentro de Acaz acompañado por su hijo, que lleva un nombre de esperanza: «Sear Yasub», que significa «un resto volverá».

***

  • Tiro y Sidón son ciudades paganas. Sodoma es símbolo de pecado y destrucción. Compararlas con ciudades judías como Corozaín, Betsaida y Cafarnaúm, resultaba demasiado ofensivo.
  • Jesús las comparara a partir de la actitud de apertura o cerrazón frente a la propuesta del Reino. Las ciudades judías, han sido destinatarias de la predicación del Reino y testigos de signos maravillosos de Jesús, pero se han cerrado y han rechazado la propuesta del Reino. Por eso, ellas mismas han elegido el camino de la muerte.
  • Podemos creernos definitivamente convertidos, y Dios deja de ser novedad en nuestra vida. Nos acostumbramos a vivir con un poco fe y algunas obras buenas que nos tranquilizan, pero sin la fe desafiante que nos llama cada día al cambio.
  • Nos conformarnos con un poco de fe y con una salvación privatizada a nuestra medida, que impide la fe valiente que nos hace volver sobre nuestras vidas, confrontarnos con el evangelio de Jesús y dar pasos en nuestro camino cotidiano de conversión. La autosuficiencia conformista es veneno para el corazón.
  • Asistir todos los días la Iglesia, o tener muchos gestos de piedad, no son garantía de pertenencia al Reino. Vivir la experiencia del Reino de Dios es una novedad que requiere de conversión permanente.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Me siento convertido?
  • ¿Experimento la novedad que me trae el evangelio?
  • ¿Mi fe, hace camino con mi vida?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Señor, creo en ti

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…¡Raza entera de los hombres, reyes y príncipes, ricos y pobres, monjes y laicos, escuchadme que voy a contar la grandeza del amor de Dios hacia los hombres! He pecado contra él como no lo ha hecho ningún otro hombre en el mundo… Y sin embargo, lo sé, me ha llamado y le he respondido inmediatamente… Me ha llamado a la penitencia e, inmediatamente, he seguido a mi Maestro. Cuando se alejaba, le seguía…; él se marchaba, volvía, se escondía, aparecía de nuevo, y yo no me echaba atrás, no me he desalentado jamás, no he abandonado la carrera…

Cuando no lo veía, lo buscaba. Desecho en lágrimas, preguntaba a todo el mundo, a todos aquellos que un día lo habían visto. ¿A quién preguntaba yo? No a los prudentes de este mundo, no a los sabios, sino a los profetas, a los apóstoles, a los padres –los sabios que en verdad poseen esta sabiduría que es él mismo, el Cristo, sabiduría de Dios (1C 1,24). Con muchas lágrimas y una pena grande en el corazón les preguntaba me dijeran adónde, un día, lo habían visto… Y, viendo mi deseo, viendo que para mí todo lo que hay en el mundo y el mismo mundo era considerado como nada a mis ojos…, él se hizo ver todo entero, a mí todo entero. Él que está fuera del mundo y que lleva al mundo y a todos los que están en el mundo sosteniéndoles como con una sola mano, tanto las cosas visibles como las invisibles (Col 1,16), vino a mi encuentro. ¿De dónde y cómo vino? Yo no lo sé… Las palabras son incapaces de expresar lo inexpresable. Tan sólo conocen estas realidades aquellos que las contemplan. Es por eso que hemos de apresurarnos a buscarlas con los actos y no con las palabras, ver y aprender las riquezas de los misterios divinos, las que el Maestro divino da a los que la buscan”…

 

San Simeón el Nuevo Teólogo (hacia 949-1022), monje ortodoxo –
Himno 29

 

 

PARA REZAR

 

Oración de la Interioridad

 

¡Tarde te amé belleza tan antigua y tan nueva,
tarde te amé!

El caso es que Tú estabas dentro de mí y yo fuera.
Y fuera te andaba buscando y, como un engendro
de frialdad, me abalanzaba sobre la belleza de tus
criaturas.

Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo.
Pero me tenían prisionero lejos de ti aquellas cosas
que, si no existieran en ti, serian algo inexistente.
Me llamaste, me gritaste, y desfondaste mi sordera.
Relampagueaste, resplandeciste,
y tu resplandor disipó mi ceguera.

Exhalaste tus perfumes,
respiré hondo, y suspiro por ti.
Te he paladeado, y me muero de hambre y de sed.
Me has tocado, y ardo en deseo de tu paz

 

Confesiones 10, 27, 38

 

 

Miércoles XV

 

Has revelado tu amor a los pequeños

 

Lectura del libro del profeta Isaías    10, 5-7. 13-16

 

Así habla el Señor:

«¡Ay de Asiria! El es el bastón de mi ira y la vara de mi furor está en su mano. Yo lo envío contra una nación impía, lo mando contra un pueblo que provocó mi furor, para saquear los despojos y arrebatar el botín, y pisotearlo como al barro de las calles. Pero él no lo entiende así, no es eso lo que se propone: él no piensa más que en destruir y en barrer una nación tras otra.»

Porque el ha dicho: «Yo he obrado con la fuerza de mi mano, y con mi sabiduría, porque soy inteligente. He desplazado las fronteras de los pueblos y he saqueado sus reservas: como un héroe, he derribado a los que se sientan en tronos. Mi mano tomó como un nido las riquezas de los pueblos; como se juntan huevos abandonados, así he depredado toda la tierra, y no hubo nadie que batiera las alas o abriera el pico para piar.» ¿Se gloría el hacha contra el leñador? ¿Se envanece la sierra contra el que la maneja? ¡Como si el bastón manejara al que lo empuña y el palo levantara al que no es un leño!

Por eso el Señor de los ejércitos hará que la enfermedad consuma su vigor y dentro de su carne hará arder una fiebre, como el ardor del fuego.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 93, 5-6. 7-8. 9-10. 14-15 (R.: 14a)

 

R.    El Señor no abandona a su pueblo.

 

Los malvados pisotean a tu pueblo, Señor,

y oprimen a tu herencia;

matan a la viuda y al extranjero,

asesinan a los huérfanos. R.

 

Y exclaman: «El Señor no lo ve,

no se da cuenta el Dios de Jacob.»

¡Entiendan, los más necios del pueblo!

y ustedes, insensatos, ¿cuándo recapacitarán? R.

 

El que hizo el oído, ¿no va a escuchar?

El que formó los ojos, ¿será incapaz de ver?

¿Dejará de castigar el que educa a las naciones

y da a los hombres el conocimiento? R.

 

Porque el Señor no abandona a su pueblo

ni deja desamparada a su herencia:

la justicia volverá a los tribunales

y los rectos de corazón la seguirán. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    11, 25-27

 

Jesús dijo:

«Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.

Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Una de las ideas básicas de los profetas es que, Dios, es quien conduce la historia a su modo. Hoy leemos unas palabras de Isaías, dirigidas contra el asirio Senaquerib, que con sus ejércitos se había llegado a creer todopoderoso, y a quien Dios le prepara una fuerte humillación al tener que retirar el asedio a Jerusalén.
  • Han pasado treinta años desde los hechos que escuchamos ayer. Corre probablemente el año 701 a.C.
  • El rey Ajaz había pedido la alianza de Asiria para librarse del ataque de sus dos vecinos inmediatos. Su sucesor, el rey Ezequías ha de pagar a un alto precio la deuda de esa alianza.
  • Senaquerib exige un canon impagable. Ezequías no acepta, y los ejércitos asirios se ponen en marcha. Dios, por su profeta hace un «análisis» de la situación, que de ningún modo es de tipo político, sino de orden espiritual.
  • Para Isaías, Senaquerib no era más que un «instrumento» en las manos de Dios, para castigar al pueblo falto de fe.
  • La idea fundamental es que Dios, se sirve de estos personajes extranjeros para purificar y hacer madurar a su pueblo. Asiria y sus ejércitos son la vara con la que Dios castiga al hijo desobediente. Pero estos instrumentos no son autónomos, si Asiria se pasa en su misión castigadora, recibirá a su vez el castigo. Dios saca bien del mal y, a través de las contingencias de la historia, purifica a su pueblo y lo ayuda a recapacitar y a madurar.

***

  • La lógica y la sabiduría humana se dejan seducir por el poder y la fuerza. Para los criterios del mundo la debilidad y pobreza son signos de ineptitud e ineficacia.
  • Paradójicamente, Jesús, con un lenguaje de gratitud y ternura, eleva su oración de alabanza a su Padre porque las realidades, aparentemente duras y absurdas, que anuncia acerca de la vida del reino, pueden ser comprendidas solamente, por los pequeños y humildes. Solamente un corazón de niño puede abrirse sencillamente al amor, y es capaz de creer incondicionalmente.
  • Hay una ciencia que sólo se gana con fe, simplicidad y pobreza interior. Los que están encerrados en la soberbia de su propia sabiduría, no pueden entender a Jesús. La sencillez, es la capacidad de dejarse hablar por las realidades, por los otros, por la vida. No anteponer mi palabra y mi idea sino saber escuchar.
  • Los secretos del reino les han sido confiados a quienes con un “corazón sin segundas intenciones” se hacen capaces de percibir en las palabras y los gestos de Cristo, la intimidad amorosa y salvadora del Padre.
  • La pequeñez del corazón, para hacerse hijo y dejarse enseñar; y la sencillez del espíritu, para admirarnos ante la obra de Dios, son actitudes necesarias para poder comprender y asumir el mensaje de Jesús.
  • No la mucha ciencia nos consigue la fe, sí el mucho amor, nos hace capaces de acercarnos íntimamente al corazón de Dios, y descubrir su voluntad.
  • El testimonio silencioso de servicio heroico, y la sencillez de muchas personas, hablan más que las palabras bien elaboradas y calculadas, de quienes aparecen muchas veces como bien formados.
  • Que sea nuestra vida en el amor, más que nuestras palabras la que manifieste nuestra sabiduría.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿A qué sabiduría aspiro en mi vida?
  • ¿Qué cosas admiro de los demás?
  • ¿Qué testimonios merecen mi confianza?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”El amor a lo bello sigue siendo un anhelo fundamental no sólo de la vida monástica, sino de la vida cristiana en general. Dostoievski decía incluso que la belleza podría salvar el mundo, y yo estoy convencido de ello. Ahora bien, ¿dónde se encuentra esta belleza? ¿Dónde puede germinar?

La condición esencial para que florezca la belleza y connote las obras creadas por los cristianos es la pobreza: allí donde está la pobreza, no la miseria, allí donde está la sencillez, esto es, la capacidad de reconducir las cosas a lo esencial, forzosamente acabamos por reconducir las cosas a su armonía, y, entonces, todas las criaturas manifiestan su fuerza sinfónica, su consonancia natural, y crean por sí solas el ambiente que es la obra de arte. Dionisio el Areopagita recuerda que ninguna de las cosas que existen están privadas por completo de belleza, puesto que dice la Escritura que todas las cosas eran muy bellas cuando fueron creadas. De ahí que sea preciso descubrir de nuevo y hacer resaltar esta belleza, convirtiéndonos y convirtiendo las cosas a la unidad y la simplicidad deificante”…

 

E. Bianchi, Recomenzar.

 

PARA REZAR

 

Gracias Señor porque me llamas

 

Gracias por la vida,
por mi vida,
por tus inspiraciones.
Gracias Señor porque me llamas,
porque me pides
que colabore contigo;
que sea tu instrumento
como papel en blanco,
donde Tú puedas ir escribiendo,
como barro en manos del alfarero
que va tomando forma,
como hombre que sabe escuchar
y está pronto a responder.

 

Jueves XV

 

Soy paciente y humilde de corazón

 

Lectura del libro del profeta Isaías    26, 7-9. 12. 16-19

 

La senda del justo es recta, tú allanas el sendero del justo. Sí, en la senda trazada por tus juicios, esperamos en ti, Señor: tu Nombre y tu recuerdo son el deseo de nuestra alma.

Mi alma te desea por la noche, y mi espíritu te busca de madrugada, porque cuando tus juicios se ejercen sobre la tierra, los habitantes del mundo aprenden la justicia.

Señor, tú nos aseguras la paz, porque eres tú el que realiza por nosotros todo lo que nosotros hacemos. En medio de la angustia, Señor, acudimos a ti, clamamos en la opresión, cuando nos golpeaba tu castigo.

Como la mujer embarazada, que está por dar a luz, se retuerce y da gritos de dolor, así éramos nosotros delante de ti, Señor. Hemos concebido, nos hemos retorcido, y no dimos a luz más que viento. ¡No hemos traído la salvación a la tierra, no le nacieron habitantes al mundo!

Pero tus muertos revivirán, se levantarás sus cadáveres. ¡Despierten y griten de alegría los que yacen en el polvo! Porque tu rocío es un rocío de luz, y la tierra dará vida a las Sombras.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 101, 13-14b y 15. 16-18. 19-21 (R.: 20b)

 

R.    El Señor miró la tierra desde el cielo.

 

Tú, Señor, reinas para siempre,

y tu Nombre permanece eternamente.

Tú te levantarás, te compadecerás de Sión,

porque ya es hora de tenerle piedad,

tus servidores sienten amor por esas piedras

y se compadecen de esas ruinas. R.

 

Las naciones temerán tu Nombre, Señor,

y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria:

cuando el Señor reedifique a Sión

y aparezca glorioso en medio de ella;

cuando acepte la oración del desvalido

y no desprecie su plegaria. R.

 

Quede esto escrito para el tiempo futuro

y un pueblo renovado alabe al Señor:

porque él se inclinó desde su alto Santuario

y miró a la tierra desde el cielo,

para escuchar el lamento de los cautivos

y librar a los condenados a muerte. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    11, 28-30

 

Jesús tomó la palabra y dijo:

Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Isaías pone en boca del pueblo como un salmo o una profecía hecha oración.
  • En todo el fragmento la comunidad expresa su confianza en el Señor; se apena de la ceguera de los malvados delante del Dios que se muestra, recuerda los favores de Dios en el pasado; confiesa el pecado que le ha merecido el castigo; espera el restablecimiento final del pueblo.
  • El pueblo se compara a una mujer, que cuando llega el momento del parto se retuerce y grita angustiada. Pero ahora, el pueblo tiene que reconocer que, después de tantos esfuerzos, confiando en sí mismos, no trajeron la salvación al país.
  • Mientras los dolores de parto en una mujer, se compensan con la alegría del nacimiento de una nueva criatura, en Judá todos los sufrimientos aparecen vanos e inútiles.
  • El pueblo de Israel irá pronto al destierro. Hubiera sido muy distinto si se hubieran mantenido fieles a la Alianza con Dios, pero fueron a la ruina porque buscaron sus propios caminos.
  • El profeta, les enseña que el pecado es algo más que una simple acción contraria a la norma del bien establecida por Dios: es la ruptura de una relación íntima y personal con Dios. La salvación es la conversión del corazón en la fidelidad y en el amor. Convertirse es rehacer el camino y cambiar de orientación toda la manera de vivir.

***

  • El vértigo en el que vive el mundo es tan grande que muchas veces no tenemos ni el tiempo, ni el reflejo suficiente para asimilar estos cambios. La vida nos atrapa y el futuro que queremos manejar hace que hombres, mujeres y hasta los chicos de este tiempo vivan bajo una enorme presión.
  • Cargados de exigencias, compromisos, planificaciones y objetivos nos agobiamos y nos cansamos de luchar sin ver, muchas veces, resultados convincentes. Pareciera que siempre nos falta algo para encontrarnos bien y por eso el sentimiento de depresión aumenta.
  • En este contexto las palabras de Jesús se nos hacen, de un modo particular, íntimas, cercanas y consoladoras.
  • Jesús nos ofrece su comprensión en medio del cansancio y de las ganas de encontrar donde reposar. Él se ofrece como alternativa de vida y esperanza para los desanimados y decepcionados.
  • Quizá hemos luchado infructuosamente para ser perfectos, porque en el fondo lo único que queremos, es sentirnos amados. Jesús nos invita a una actitud de sencillez y humildad. La humildad es “caminar siempre en la verdad” (Teresa de Jesús). Humildad que es transparencia y honestidad y que por ser verdad nos libera. Él responde a nuestra crisis de sentido, porque nos muestra que nuestra vida, vale no por lo que ha conseguido sino simplemente porque “es”.
  • Nos duele y tortura no ser tan buenos como quisiéramos, por eso la propuesta de Jesús de aprender de ÉL, siguiendo su estilo de querer el bien para todos, con un corazón manso; nos dará paz aún en los momentos más difíciles que nos presenta la vida. Este es su yugo «liviano» con una carga «ligera». Vivir desde esta perspectiva, en un mundo que proclama lo contrario, se hace imposible si lo queremos hacer solos. Con Jesús todo es posible y fecundo.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Dónde ubico la valoración de mi vida?
  • ¿Me siento decepcionado de mí mismo?
  • ¿Cuál es la meta de la carrera de la vida en la que me encuentro?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Tu yugo es suave y tu carga liviana

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré»

 

El Señor ama a los hombres, pero permite que sean probados. De esta manera pueden reconocer su impotencia y humillarse y, gracias a su humildad, recibir el Santo Espíritu. Y con el Santo Espíritu todo va bien, todo se llena de gozo… El humilde estará contento con todo lo que le pueda suceder, porque el Señor es su riqueza y su gozo; todos los hombres quedarán sorprendidos de la belleza de su alma.

Tú dices: «Mi vida está llena de sufrimientos». Pero yo te contestaré, o mejor dicho, será el mismo Señor el que te dirá: «Se humilde y verás cómo tus pruebas se cambian en descanso», hasta el punto que te sorprenderás de ti mismo y te dirás: « ¿Por qué en otro tiempo estaba yo tan atormentado y afligido?» Ahora eres feliz porque has llegado a ser humilde y has recibido la gracia divina; ahora, incluso cuando te encontrarás sola con tu pobreza, el gozo no te abandonará porque tienes en tu alma la paz que nos prometió el Señor cuando dijo: «Mi paz os doy» (Jn 14,27). Es de esta manera que el Señor da su paz a todas las almas humildes”…

 

San Silvano (1866-1938), monje ortodoxo – Escritos 

 

PARA REZAR

 

La fuerza de la vida

 

Creo en un Dios impotente,
débil y debilitado;
creo en un Dios que no puede;
que no triunfa. Derrotado.

Creo en un Dios ¡tan vecino!
que se vuelve un Dios-humano;
que su vida entre nosotros,
es muerte que le entregamos.

Ceo en un Dios sin poder,
hecho hombre y torturado;
y por coronas, ¡espinas!
y por respuesta, ¡insultado!

Creo en un Dios impotente,
un Dios de brazos atados;
un Dios distinto a los hombres,
poderosos, soberanos…

Creo en un Dios
que no sabe negar lo que ha declarado;
creo en un Dios impotente,
¡impotente de enamorado!

Creo en un Dios novedoso,
de novedad siempre a mano;
que genera a cada instante
lo que el amor va dictando.

Creo en un Dios generoso,
del amor crucificado;
creo en un Dios también pobre,
que tiene a los pobres al lado.

Creo en un Dios que no puede,
¡es el amor quien lo ha atado!
Creo en un Dios sin poder;
pobre… ¡Resucitado!

Anónimo

16 DE JULIO

Nuestra Señora del Carmen

 

El Carmelo, cuya hermosura ensalza la Biblia (ls. 35, 2), ha sido de siempre un monte sagrado. En el siglo IX A. C., Elías lo convirtió en el refugio de la fidelidad al Dios único y en el lugar de los encuentros entre el Señor y su pueblo (1 R 18, 39). El recuerdo del Profeta «abrasado de celo por el Dios vivo» había de perpetuarse en el Carmelo.

En tiempo de las Cruzadas, las grutas del monte dieron acogida a los ermitaños cristianos. Pero hasta el siglo XIII no pasaron éstos a formar una familia religiosa, a la que el patriarca Alberto de Jerusalén dio una regla (hacia el 1209), y que fue confirmada por el papa Honorio III (1226).

El Monte Carmelo, que domina la llanura de Galilea, no cae lejos de Nazaret, en donde vivió María “conservando todo en su corazón”. De ahí que la Orden del Carmelo haya querido desde sus orígenes ponerse bajo el patrocinio de la Madre de los contemplativos.

En el siglo XVI, los dos doctores y reformadores de la Orden – Santa Teresa de Ávila v San Juan de la Cruz – convertirían al Monte Carmelo en el símbolo de aquello que San Buenaventura llamaba «itinerario hacia Dios». Por eso le pedimos hoy al Señor que nos haga llegar, gracias a «la intercesión de la Virgen María» «hasta Cristo, monte de salvación».

 

Oremos

 

Haz venir, Señor, sobre nosotros la poderosa intercesión de la gloriosa Virgen María, para que, protegidos con su auxilio, podamos llegar a tu monte santo, que es Jesucristo, tu Hijo. Que vive y reina contigo.

 

Viernes XV

 

El Hijo del hombre es dueño del sábado

 

Lectura del libro del profeta Isaías    38, 1-6. 22. 7-8. 21

 

Ezequías cayó gravemente enfermo. El profeta Isaías, hijo de Amós, fue a verlo y le dijo: «Así habla el Señor: Ordena los asuntos de tu casa, porque vas a morir. Ya no vivirás más.»

Ezequías volvió su rostro hacia la pared y oró al Señor, diciendo: « ¡Ah, Señor! Recuerda que yo he caminado delante de ti con fidelidad e integridad de corazón, y que hice lo que es bueno a tus ojos.» Y Ezequías se deshizo en llanto.

Entonces la palabra del Señor llegó a Isaías en estos términos: «Ve a decir a Ezequías: Así habla el Señor, el Dios de tu padre David: He oído tu súplica, he visto tus lágrimas. Yo añadiré otros quince años a tu vida; te libraré, a ti y a esta ciudad, de manos del rey de Asiria, y defenderé a esta ciudad.»

Ezequías respondió: « ¿Cuál es la señal de que podré subir a la Casa del Señor?»

«Esta es la señal que te da el Señor para confirmar la palabra que ha pronunciado: En el reloj de sol de Ajaz, yo haré retroceder diez grados la sombra que ya ha descendido.»

Y el sol retrocedió en el reloj los diez grados que había descendido. Luego dijo Isaías: «Traigan un emplasto de higos; aplíquenlo sobre la úlcera, y el rey sanará.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Is 38, 10. 11. 12abcd. 16 (R.: 17b)

 

R.    Señor, tu has preservado mi vida.

 

Yo decía: En lo mejor de mis días

me tengo que ir:

he sido destinado a las puertas del Abismo

por el resto de mis años. R.

 

Yo decía: Ya no contemplaré al Señor

en la tierra de los vivientes;

no veré más a los hombres

entre los habitantes del mundo. R.

 

Arrancan mi morada y me la arrebatan,

como una carpa de pastores.

Como un tejedor, yo enrollaba mi vida,

pero él me corta de la trama. R.

 

Los que el Señor protege, vivirán,

y su espíritu animará todo lo que hay en ellos:

tú me restablecerás y me harás revivir. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    12, 1-8

 

Jesús atravesaba unos sembrados y era un día sábado. Como sus discípulos sintieron hambre, comenzaron a arrancar y a comer las espigas.

Al ver esto, los fariseos le dijeron: «Mira que tus discípulos hacen lo que no está permitido en sábado.»

Pero él les respondió: «¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la ofrenda, que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes?

¿Y no han leído también en la Ley, que los sacerdotes, en el Templo, violan el descanso del sábado, sin incurrir en falta?

Ahora bien, yo les digo que aquí hay alguien más grande que el Templo. Si hubieran comprendido lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios, no condenarían a los inocentes. Porque el Hijo del hombre es dueño del sábado.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El rey Ezequías, hijo de Acaz es mucho mejor que su padre, es el que consiguió hacer retroceder al general Senaquerib y sus ejércitos, cuando quería apoderarse de Palestina.
  • En aquellos días se enfermó gravemente y el profeta se hace intérprete del querer divino y le anuncia que está cercana su muerte. El rey se dirige entonces a Dios, con una oración y llora con lágrimas abundantes.
  • Dios escucha su plegaria concediéndole unos años más de vida.
  • El Señor se dirige a Isaías y lo envía para que anuncie al rey que le añadió quince años a su vida.
  • Aparentemente, Dios cambia de parecer y los mismos labios que le anunciaron la muerte ahora anuncian la curación.
  • La señal de que el Señor cumplirá su promesa, será que Isaías hará retroceder diez grados la sombra, que había descendido sobre el cuadrante solar.

***

  • El sábado es el día de descanso dedicado al Señor y no se podía realizar ninguna actividad física. Los fariseos cuestionan a Jesús porque los discípulos han cortado espigas para comer en día sábado y esperaban que reprendiera a sus discípulos, pero no sucedió así. De hecho, si los discípulos hicieron esto fue porque los incentivó su Maestro.
  • Jesús corrige la meticulosidad de los rabinos, que hacía insoportable la ley del descanso sabático, evocando un episodio de David y sus hombres que comieron el pan de la ofrenda del templo. También les recuerda, que los sacerdotes, pueden violar la ley del sábado en el templo, sin incurrir en ninguna falta.
  • En los dos pasajes bíblicos que cita, la necesidad fue más importante que la rigidez de la norma. Coloca la misericordia por encima de los sacrificios cultuales. Jesús, se ubica como mayor que el templo, y que los sacerdotes; y se declara Señor del Sábado, Señor de la ley y de las instituciones religiosas.
  • Fácilmente, tendemos a convertir las normas y las instituciones sociales, o religiosas, o las costumbres, en absolutos aún a costa de las personas; sin embargo, el mandamiento por excelencia, es el amor a Dios y a las personas, con todas sus consecuencias. La persona humana es el verdadero templo, el auténtico sagrario, el legítimo altar, y la práctica de la misericordia, el culto grato a Dios.
  • El verdadero culto a Dios no está en los ritos externos sino en el tener un corazón como el suyo. Cuando esto no es claro, se puede caer en posturas condenatorias, que si bien son coherentes con la norma escrita, pueden no coincidir con la prioridad de Dios que es la vida plena del hombre.
  • Ningún motivo excusa de ayudar a los hermanos. La caridad verdadera respeta las exigencias de la justicia, evitando el capricho o la arbitrariedad, pero debe impedir que el rigorismo mate el espíritu de la ley de Dios, que es una invitación continua a amar, a darse a los demás. Dios, rico en misericordia, nos invita a una vida de misericordia.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué lugar ocupa la ley en mi vida de fe?
  • ¿Qué es lo que rige mis actos de piedad y mi vínculo con los hermanos?
  • ¿Cuál es la prioridad en mi práctica religiosa?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Quieres misericordia y no sacrificios

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”En el ejercicio de su propia actividad laboral se esforzará el cristiano por tener siempre la intención de hacerlo todo para gloria de Dios y para el mayor bien del prójimo: por eso se comparará a menudo con aquellos de la comunidad o de su lugar de trabajo que puedan ayudarle y, sobre todo, con el Señor, a través
de la escucha de la Palabra y de la oración, a fin de que el trabajo sea ámbito de gracia y de santificación para sí y para aquellos con quienes se encuentra y queden superados las contradicciones, los sufrimientos y las pobrezas que pesan sobre la experiencia del trabajo humano.

Esta espiritualidad del trabajo se convierte en un modo concreto de dar gracias a Dios por sus dones y vivir la vuelta a Él de todo lo que, de manera gratuita, nos ha dado al llamarnos a la vida y a la fe.

Educar significa asimismo dar gratis a otros lo que nos ha sido dado gratuitamente: la educación es una forma elevada de restitución de los bienes recibidos, por eso la Iglesia se siente llamada a ser comunidad educadora en la gratitud a Dios, dador de dones, y en el compromiso prioritario del servicio a las nuevas generaciones”…

 

Carlo Mario Martini, Hablo a tu corazón. Carta pastoral para el año 1996-1997.

 

PARA REZAR

 

De todas maneras

 

Las personas son irrazonables, ilógicas y centradas en si mismas,
AMALAS DE TODAS MANERAS

Si haces el bien, te acusarán de tener motivos egoístas,
HAZ EL BIEN DE TODAS MANERAS

Si tienes éxito ganarás falsos y verdaderos enemigos,
TEN EXITO DE TODAS MANERAS

El bien que hagas se olvidará mañana,
HAZ EL BIEN DE TODAS MANERAS

La honestidad y la franqueza te hacen vulnerable,
SE HONESTO Y FRANCO DE TODAS MANERAS

Lo que te tomó años en construir puede ser destruido en una noche,
CONSTRUYE DE TODAS MANERAS

La gente de verdad necesita ayuda pero te podrían atacar si lo haces,
AYUDALES DE TODAS MANERAS

Dale al mundo lo mejor que tienes y te patearán en los dientes,
DALE AL MUNDO LO MEJOR QUE TIENES DE TODAS MANERAS

 

De un letrero en la pared de Shishu Bhavan. La casa para niños en Calcuta

 

Sábado XV

 

Las naciones pondrán la esperanza en su Nombre

 

Lectura de la profecía de Miqueas     2, 1-5

 

¡Ay de los que proyectan iniquidades y traman el mal durante la noche! Al despuntar el día, lo realizan, porque tienen el poder en su mano. Codician campos y los arrebatan, casas, y se apoderan de ellas; oprimen al dueño y a su casa, al propietario y a su herencia.

Por eso, así habla el Señor: Yo proyecto contra esta gente una desgracia tal que ustedes no podrán apartar el cuello, ni andar con la cabeza erguida, porque será un tiempo de desgracia.

Aquel día, se proferirá contra ustedes una sátira y se entonará esta lamentación: «Hemos sido completamente devastados; ¡se transfiere a otros la parte de mi pueblo! ¿Cómo me la quita a mí y reparte nuestros campos al que nos lleva cautivos?»

Por eso, no tendrás a nadie que arroje la cuerda para medirte un lote, en la asamblea del Señor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 9, 1-2. 3-4b. 7-8b. 14 (R.: 12b)

 

R.    ¡Señor, no te olvides de los pobres!

 

¿Por qué te quedas lejos, Señor,

y te ocultas en los momentos de peligro?

El pobre se consume por la soberbia del malvado

y queda envuelto en las intrigas tramadas contra él. R.

 

Porque el malvado se jacta de su ambición,

el codicioso blasfema y menosprecia al Señor;

el impío exclama en el colmo de su arrogancia:

«No hay ningún Dios que me pida cuenta.» R.

 

Su boca está llena de maldiciones,

de engaños y de violencias;

detrás de sus palabras hay malicia y opresión;

se pone al acecho en los poblados

y mata al inocente en lugares ocultos. R.

 

Pero tú lo estás viendo:

tú consideras los trabajos y el dolor,

para tomarlos en tus propias manos.

El débil se encomienda a ti;

tú eres el protector del huérfano. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    12, 14-21

 

En seguida los fariseos salieron y se confabularon para buscar la forma de acabar con él.

Al enterarse de esto, Jesús se alejó de allí. Muchos lo siguieron, y los curó a todos. Pero él les ordenó severamente que no lo dieran a conocer, para que se cumpliera lo anunciado por el profeta Isaías:

Este es mi servidor, a quien elegí, mi muy querido, en quien tengo puesta mi predilección. Derramaré mi Espíritu sobre él y anunciará la justicia a las naciones. No discutirá ni gritará, y nadie oirá su voz en las plazas. No quebrará la caña doblada y no apagará la mecha humeante, hasta que haga triunfar la justicia; y las naciones pondrán la esperanza en su Nombre.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Vamos a escuchar al profeta Miqueas que vivió en tiempos de Acaz y Ezequías, y que fue contemporáneo de Isaías, llamado por Dios para hacer oír su palabra en los difíciles tiempos anteriores a la ruina de Judá. Su nombre significa «quien como Dios».
  • La economía rural en tiempos de Miqueas, estaba en plena crisis. Hombres poderosos sin escrúpulos, acaparan las tierras de los campesinos en dificultad.
  • Miqueas se enfrenta con los poderosos de su época y denuncia con valentía que abusan del poder, traman iniquidades, codician los bienes ajenos, roban siempre que pueden, oprimen a los demás y son idólatras de sí mismos.
  • Les anuncia que les vendrán calamidades y serán objeto de burla por parte de todos, como castigo de Dios.
  • Como los demás profetas, Miqueas es a la vez violento y pacífico, amenazador, cuando se trata de condenar la injusticia o la idolatría, pero a la vez lleno de esperanza para fortalecer al pueblo.
  • Por su boca escuchamos una vez más la toma de posición de Dios en favor de los pobres.
  • No condena la injusticia social solamente en nombre del “deber social”, sino que es un “deber religioso”. El peor castigo es no estar unido a Dios y a los hermanos y ser excluido de la comunidad del Señor.

***

  • La controversia de Jesús con los fariseos continúa en la sinagoga. Jesús se aleja de ellos, consciente del peligro que corre, sin responder con palabras ofensivas o acciones violentas. Quiere que la verdad brille por encima de las sombras en las que viven.
  • Mateo ve en esta actitud de Jesús el cumplimiento del texto de Isaías que habla de la figura del Mesías, Servidor de Dios.
  • El Mesías no será un agitador ni un líder de multitudes, tampoco un ambicioso que busca la pelea, y usando la fuerza, pugna con otros por el poder, ni alguien que pretende apoyarse en la popularidad; es el siervo de Dios, que busca en cambio a los que necesitan su ayuda. El “Siervo de Yahvé”, anunciará su misión salvífica con el testimonio de su propia vida, respaldado con acciones concretas, en favor de los más pobres y desvalidos de la sociedad.
  • Su misión se realizará con el nuevo estilo del Espíritu: suavidad y mansedumbre con el débil y vacilante. La justicia no se implanta arrollando al débil sino curando, enderezando, perdonando, haciendo revivir. Su camino será el del amor desinteresado que cura y ayuda al hombre.
  • El Servidor señala un nuevo camino que se debe recorrer para llegar a implantar este derecho, que coincide, con las aspiraciones universales de una sociedad justa.
  • Desde esta descripción de la actuación de este Mesías servidor, la Palabra de hoy es un llamado a los discípulos de Jesús a adoptar en nuestra vida su mismo estilo: ayudar, socorrer y hacer revivir a todos aquellos en que la vida se encuentra amenazada. Este estilo responde a las necesidades y a los más íntimos deseos del corazón de todo hombre, y es la piedra fundamental sobre la que se construye toda vida cristiana verdadera.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cuáles son los anhelos más íntimos de mi corazón?
  • ¿Qué tipo de derecho quisiera que se instaure?
  • ¿Cuál es el camino que busco para lograr una vida en armonía y en paz?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Las naciones pondrán la esperanza en tu Nombre

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

..”Nuestra carne está hecha para morar en Dios, para convertirse en templo de Dios. La carne de Jesús es el templo de Dios. De este templo correrán ríos de agua viva para alimentar, curar, revelar el amor y la compasión.

Nuestra carne, transfigurada por el Verbo encarnado, se vuelve un instrumento para difundir el amor de Dios. Igual que para María, también para nosotros la carne de Cristo, su humanidad, son el medio a través del cual y en el cual nos encontramos con Dios.

La llamada que hemos recibido no es a dejar la humanidad de Cristo para ir al encuentro de Dios, que trasciende la carne, sino a descubrir y a vivir la carne de Jesús como carne de Dios, su cuerpo como un sacramento que da un sentido nuevo a nuestra carne humana, que nos revela el amor eterno de la Trinidad donde el Padre y el Hijo, en la unidad del Espíritu Santo, se aman desde toda la eternidad.
Nuestros cuerpos han sido concebidos en el silencio y en el amor. Nuestra primera relación, con nuestra madre, ha sido una relación de comunión, a través del tacto y de la fragilidad de la carne.

Hemos sido llamados a crecer, a desarrollarnos, a volvernos competentes y a luchar por la justicia y por la paz; pero, en definitiva, todo está destinado a la entrega de nosotros mismos, al reposo y a la celebración de la comunión.

Todo empieza en la comunión, todo culmina en la comunión. Todo empieza en la fiesta de las bodas y todo se consuma en la fiesta de las bodas, en la que nos entregamos con amor”…

Jean Vanier. Jesús, el don del amor

 

PARA REZAR

 

Bienaventuranzas de LA JUSTICIA Y LA PAZ


 

Dichosos los no violentos
porque han renunciado a la agresividad,
porque no les gusta eso de “ojo por ojo y diente por diente”,
porque no desean ni hacen mal a nadie.

Feliz el que no responde a la injuria con otra injuria,
al insulto con otro insulto, a la bofetada con otra bofetada.
Dichosos ellos porque la paz será siempre su compañera.

Felices los que cuando les piden, dan;
los que cuando ven que alguien los necesita,
no le vuelven la cara sino que se dan;
los que saben animar, ayudar, acompañar,
los que saben alegrar a quienes viven a su lado.

Dichosos los que tienen la paz en el corazón
acurrucada como una paloma,
y nunca desean la violencia para que no se espante esa paloma.
Esa paloma significa que saben amar mucho.
Felices ustedes los que aman a la familia
haciendo de su casa un hogar feliz.
Dichosos los que aman a los amigos, a los cercanos…
Pero serán más dichosos si son capaces de amar a sus enemigos,
si aprenden a devolver bien por mal.

Dichosos ustedes si
rechazan positivamente toda violencia
y se declaran ante el mundo “AMIGOS DE LA PAZ”
y dicen ¡no! a la guerra, y a la carrera de armamentos,
y al terrorismo, y al manejo, y a la mentira…
mientras que se manifiestan partidarios
del pan, la salud y la cultura.

Dichosos ustedes si se profesan amigos
de todos los hombres y de todos los pueblos.

Dichosos mil veces ustedes,
hombres y mujeres de la Paz.

Dichosos ustedes porque la Paloma de Dios
se acurruca serena en su corazón,
porque son hijos del fuego,
HIJOS DEL AMOR.


 

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XIV – CICLO A

DOMINGO XIV DTE EL AÑO

CICLO A

 

Lunes XIV

 

Martes XIV

 

Miércoles XIV

 

Jueves XIV

 

Viernes XIV

 

Sábado XIV

 

DOMINGO XIV DTE EL AÑO

CICLO A

 

Soy paciente y humilde de corazón

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Zacarías    9, 9-10

 

Así habla el Señor:

¡Alégrate mucho, hija de Sión! ¡Grita de júbilo, hija de Jerusalén! Mira que tu Rey viene hacia ti; él es justo y victorioso, es humilde y está montado sobre un asno, sobre la cría de una asna. El suprimirá los carros de Efraím y los caballos de Jerusalén; el arco de guerra será suprimido y proclamará la paz a las naciones. Su dominio se extenderá de un mar hasta el otro, y desde el Río hasta los confines de la tierra.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 144, 1-2. 8-9. 10-11. 13c-14 (R.: cf. 1)

 

R.    Bendeciré tu nombre eternamente, Dios mío, el único Rey.

 

Te alabaré, Dios mío, a ti, el único Rey,

y bendeciré tu Nombre eternamente;

día tras día te bendeciré,

y alabaré tu Nombre sin cesar. R.

 

El Señor es bondadoso y compasivo,

lento para enojarse y de gran misericordia;

el Señor es bueno con todos

y tiene compasión de todas sus criaturas. R.

 

Que todas tus obras te den gracias, Señor,

y tus fieles te bendigan;

que anuncien la gloria de tu reino

y proclamen tu poder. R.

 

El Señor es fiel en todas sus palabras

y bondadoso en todas sus acciones.

El Señor sostiene a los que caen

y endereza a los que están encorvados. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Roma    8, 9. 11-13

 

Hermanos:

Ustedes no están animados por la carne sino por el espíritu, dado que el Espíritu de Dios habita en ustedes. El que no tiene el Espíritu de Cristo no puede ser de Cristo. Y si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús habita en ustedes, el que resucitó a Cristo Jesús también dará vida a sus cuerpos mortales, por medio del mismo Espíritu que habita en ustedes.

Hermanos, nosotros no somos deudores de la carne, para vivir de una manera carnal. Si ustedes viven según la carne, morirán. Al contrario, si hacen morir las obras de la carne por medio del Espíritu, entonces vivirán.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    11, 25-30

 

Jesús dijo:

Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.

Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La segunda parte del libro de Zacarías presenta directamente la imagen de la nueva y eterna Jerusalén y del reino universal de Yahvé. Podemos sintetizarla así: Dios dará a Judá prosperidad y felicidad, sobre todo con la llegada del rey mesiánico. El profeta invita a los habitantes de Jerusalén a alegrarse, porque Yahvé vendrá a habitar en medio de la ciudad, en el templo renovado. Por una parte, se afirma que será de ascendencia davídica, real; por otra, se recalca su pertenencia al grupo de «pobres». La expresión «cabalgando sobre un asno», parece que manifiesta más el carácter pacífico del rey que su condición humilde.
  • Las armas no pueden dar la victoria, sólo Dios puede dar la salvación. La paz mesiánica es un bien universal, no reservado exclusivamente al pueblo judío.
  • Para San Pablo “carne” no es algo que pertenezca a la biología, ni a la metafísica, sino que es una expresión exclusivamente teológica y religiosa. Es la “carne de pecado”, que es la situación del hombre en su historia. Es el hombre que entregado al pecado está destinado a la muerte.
  • La nueva vida que hemos recibido, es una vida “en el espíritu”, un hombre renovado por la acción del Espíritu de Dios que habita en nosotros. El Espíritu de Dios, es también el Espíritu de Cristo, que nos une a Él para formar con Él, un solo cuerpo. Pero nuestra vida, a diferencia de la vida de Jesús Resucitado, es aún una vida en esperanza, que camina a su plenitud, alentada por el mismo Espíritu.

***

  • Jesús acaba de fracasar en su intento evangelizador en algunas ciudades de Galilea, su patria. A pesar de haber realizado numerosos milagros, no ha hecho brotar la conversión, ni la fe. Paradojalmente, a pesar de este fracaso, prorrumpe en una oración, en una acción de gracias porque el Padre revela a los sencillos los misterios del reino.
  • Para la concepción religiosa de ese momento, la oración que hace Jesús, contiene tres revelaciones desconcertantes e inesperadas:
    • sólo Jesús es capaz de transparentar el verdadero rostro del Padre;
    • la revelación del Padre se abre a los pequeños y se cierra a los sabios,
    • todos los que están cansados y oprimidos pueden encontrar en Cristo alivio y consuelo.
  • Jesús puede dar gracias al Padre, por sus entrañas de compasión, especialmente con los más sufridos, por el conocimiento y la comunión profunda que tiene con Él. Jesús sabe todo del Padre, porque el propio Padre se lo ha enseñado. El Padre se lo ha entregado todo.
  • Dios ha decidido gratuitamente ocultar estas cosas a los prudentes y a los sabios y revelarlas a los pequeños. El Dios del cielo y de la tierra tiene preferencias por los humildes y los pequeños. Jesús afirma qué el Padre ha revelado su voluntad en las palabras y en los hechos de su Hijo y sólo los sencillos, los que no tienen doblez, los de corazón abierto, los limpios de corazón, los pobres, los disponibles pueden recibir esta buena noticia.
  • Con la expresión “los sabios y los prudentes” se quiere designar concretamente a las élites religiosas de Israel, rabinos y fariseos, que permanecían ciegos ante las palabras de Jesús y se escandalizaban por su predicación en favor de los pobres.
  • Pequeños, en tiempo de Jesús, eran los campesinos y pobres aldeanos de Galilea, los pastores de Belén, los pecadores, publicanos y prostitutas, a quienes los doctores de la Ley y los fariseos despreciaban. Los «cansados y agobiados» son todos los que se esforzaban inútilmente en el cumplimiento de la Ley, y de las tradiciones de los judíos. La imagen del yugo se aplicaba a la ley judía con sus 643 preceptos imposibles de saber y de cumplir. Era conciencia generalizada, que el acercamiento a Dios sólo era posible desde una vida intachable, y en muchos casos socialmente próspera. Con la exigencia del cumplimiento de la ley y sus interpretaciones, lo que conseguían era atormentar las conciencias y dominar sobre los que se sentían culpables. Jesús se compadece; y anima a los que soportaban este yugo deshumanizador, a aceptar su invitación a ir hacia Él, para poner sobre sus hombros un yugo que libera. Quiere quitar esa carga que oprime para poner sobre sus espaldas una carga que fortalece: la ley del amor.
  • Cargar con el yugo de Jesús significa hacerse cargo del amor de Dios para realizarlo en y con los hermanos, con todos los hombres. Para el que ama, no existen las obligaciones, nadie le dice lo que tiene que hacer, sino que sus acciones, brotan del amor con el que vive. Cuando falta el amor, todas las leyes son insuficientes. Vivir el evangelio significa sencillamente hacer una opción para amar con el estilo de Jesús.
  • El amor es peso que no aplasta, sino que empuja porque nos hace cargar los pesos de los otros, nos compromete, nos responsabiliza. Es el peso que nos fortalece y libera porque nos hace trascender, salir de nosotros: saca de nosotros lo mejor de nosotros.
  • La vida de fe del discípulo, no consiste en un conglomerado de leyes que cumplir, ritos y palabras que repetir. Tampoco podemos reducir nuestra fe cristiana a una ideología, o a una moral que trata de colocarse por encima de otras ideologías o morales. Cuando el discípulo vive el seguimiento de Jesús de esta forma, o con cierto sentimiento de poder, colocando su fuerza en la sola ley, corre el riesgo de presentar una religión que poco tiene que ver con el hombre, y casi nada le aporta a su vida, descolgada y, a veces, hasta opuesta a la marcha de la historia.
  • El proyecto de Dios, fue asumir en Jesús todas las realidades humanas, para que, de ese modo, los hombres puedan experimentar en ellas su presencia constante.
  • Ahora somos nosotros, como discípulos suyos, quienes tenemos que hacer posible la extensión de su proyecto; lo que significa sentir y hacer sentir, la presencia de Dios, en cada rostro humano, de tal modo que nos sintamos comprometidos a construir y generar espacios, donde se puedan hacer realidad la justicia, la verdad y la solidaridad. Sólo el amor hace que las cargas pesadas se hagan ligeras, y que las estructuras y realidades sociales, económicas y culturales que denigran y aplastan, se transformen en caminos hacia una vida cada día más plena.
  • La llamada profunda que el Señor nos hace es “ser ese lugar de libertad y de amor donde los hombres pueden seguir esperando”, así como lo fue Él mismo para todos los que se acercaban en busca de consuelo, esperanza y sentido para su caminar, tantas veces fatigoso, por la vida.
  • Para eso necesitamos presentarnos delante de Dios conscientes de nuestra radical pobreza, vacío y pequeñez, pero con esa actitud humilde y esperanzada, de aquel que se encuentra en búsqueda de algo o de Alguien, que pueda llenar y dar sentido a nuestras vidas y, de ese modo poder dar sentido a la vida del mundo, para que los hombres en Él tengan vida.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué poder le doy a la ley y que fuerza tiene el discernimiento?
  • ¿Descubro en la ley una servidora de mi vida para crecer en libertad y conciencia?
  • ¿Experimento mi misión en la Iglesia como espacio de acogida y consuelo para todo el que sufre?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Aprendan de mí, que soy sencillo y humilde de corazón

 

Para la lectura espiritual

 

…”Éste es el más bello canto de amor filial que jamás se haya entonado en la tierra. El Hijo de Dios lo ha cantado, lejos de la casa paterna, lejos de la patria celestial, como los devotos israelitas durante el destierro elevaban a Dios salmos de conmovedora nostalgia. Desde su corazón de pobre e Hijo cariñoso,

Jesús, exultando en el Espíritu, eleva al Padre este himno de júbilo que revela el sentimiento de extrema pequeñez y confianza con el que, en cuanto hombre, se dirige a Dios, el Omnipotente, el Creador del cielo y de la tierra. Jesús es el «pequeño» por antonomasia al que le han sido revelados los misterios del Reino de los Cielos. Para hacerse «pequeño», Jesús se ha despojado de su gloria divina, y nosotros, para llegar a ser pequeños, en el sentido evangélico, tenemos que despojarnos del hombre viejo, del pecado. Jesús se ha despojado de la gloria divina y ha asumido nuestra condición humana; nosotros tenemos que despojarnos de nuestra falsa grandeza, de nuestro orgullo, y seguirlo.

El Espíritu Santo, cuando toca las cuerdas del corazón, las hace sensibles a las vibraciones de la gracia y suscita en ellas un canto divino, la música del amor. Sin embargo, Jesús no canturrea solo ni para sí; quiere atraer con su cántico a todos los hombres dispersos y reunirlos y restituirlos; para eso ha venido de a Dios, como hijo. Su canción se convierte en una inmensa sinfonía cósmica”…

 

A. M. Cónopi, El evangelio de la vida nueva, Milán 2000, 35

 

Para rezar

 

Señor, dame la sencillez

de interpretar la vida y la historia

como un viaje tomado de tu mano

a lo largo del cual me vas llevando

a una vida abundante.

Que tenga la simplicidad del amor

que me da la seguridad de que, pase lo que pase,

siempre vas a estar de mi lado.

Dame la capacidad de admirarme

ante las situaciones pequeñas y cotidianas

descubriendo en ellas

una realidad sorprendente que me trasciende.

Que nunca sienta que me basto a mi mismo

y me cierre a lo nuevo.

Que no me crea tan sabio

como para creer que tengo todo resuelto,

que estoy satisfecho, que soy justo

y que por eso puedo juzgar a los demás.

Que no me sienta tan autosuficiente

como para no preguntar, no buscar, ni escuchar.

Que pueda tener la humildad necesaria

para vivir en tus manos renunciando

a tener la seguridad en mis propias manos.

Quiero conocerte más siguiendo a Jesús

y que te conozca cada día más,

porque te amo cada vez más y experimento el derecho,

que da el amor, a entrar en tu intimidad.

Que no tenga miedo a abandonarme en tus pensamientos

para que mi vida tenga sabor a Evangelio

y sea una buena noticia para todos.

 

Lunes XIV

 

Ten confianza, tu fe te ha salvado

 

Lectura de la profecía de Oseas    2, 16. 17b-18. 21-22

 

Así habla el Señor:

Yo la seduciré, la llevaré al desierto y le hablaré a su corazón. Allí, ella responderá como en los días de su juventud, como el día en que subía del país de Egipto.

Aquel día -oráculo del Señor- tú me llamarás: «Mi Esposo» y ya no me llamarás: «Mi Baal.»

Yo te desposaré para siempre, te desposaré en la justicia y el derecho, en el amor y la misericordia; te desposaré en la fidelidad, y tú conocerás al Señor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 144, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 8a)

 

R.    El Señor es bondadoso y compasivo.

 

Señor, día tras día te bendeciré,

y alabaré tu Nombre sin cesar.

¡Grande es el Señor y muy digno de alabanza:

su grandeza es insondable! R.

 

Cada generación celebra tus acciones

y le anuncia a las otras tus portentos:

ellas hablan del esplendor de tu gloria,

y yo también cantaré tus maravillas. R.

 

Ellas publican tus tremendos prodigios

y narran tus grandes proezas;

divulgan el recuerdo de tu inmensa bondad

y cantan alegres por tu victoria. R.

 

El Señor es bondadoso y compasivo,

lento para enojarse y de gran misericordia;

el Señor es bueno con todos

y tiene compasión de todas sus criaturas. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    9, 18-26

 

Mientras Jesús les estaba diciendo estas cosas, se presentó un alto jefe y, postrándose ante él, le dijo: «Señor, mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá.» Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos.

Entonces se le acercó por detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto, pensando: «Con sólo tocar su manto, quedaré curada.» Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: «Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado.» Y desde ese instante la mujer quedó curada.

Al llegar a la casa del jefe, Jesús vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo: «Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme.» Y se reían de él. Cuando hicieron salir a la gente, él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó. Y esta noticia se divulgó por aquella región.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Hasta el viernes leeremos unos pasajes del Libro de Oseas. Es un profeta que surgió después de Amós en el reino del Norte, a mediados del siglo VIII antes de Cristo, durante los acontecimientos, que precedieron al destierro de este reino a Babilonia. Con el rey Jeroboam seguía la crisis política y religiosa. El pueblo prefiere el culto de Baal, que al Dios que lo eligió y lo libró de Egipto.
  • Oseas en su vida personal, sufre el drama de Gómer, su mujer, una cortesana sagrada que ofrecía su cuerpo a las liturgias sexuales de Baal.
  • El profeta se casa con ella intentando redimirla de su oficio. Pero, después de unos años ella vuelve a caer en la tentación y le es infiel. Oseas, a pesar de todo, la seguirá queriendo e intentando recuperar. La historia de Oseas es la historia de Dios con su pueblo.
  • En este hecho, el profeta, ve el símbolo de la tempestuosa relación del pueblo elegido con Dios, y el amor de Dios a su pueblo, a pesar de su pecado.
  • Dios, el esposo, intenta convencer a su esposa, Israel, para que vuelva a Él. Dios la «corteja», como en el desierto, en la soledad, cuando seguía el enamoramiento, porque era reciente la liberación y el éxodo de Egipto. Dios, la quiere de nuevo como esposa, para siempre, y aportará como dote por parte del novio, el derecho, la justicia, la misericordia, la compasión, la fidelidad.
  • Oseas nos transmite la voz de Dios que anuncia su perdón y quiere «reconquistar» a su pueblo infiel llevándolo a la soledad del desierto, para que recapacitando vuelva al amor primero, a iniciar una nueva etapa de amor y fidelidad evitando la idolatría.

***

  • Una mujer con flujo de sangre y una niña muerta son las protagonistas de estos episodios en el evangelio de hoy. Y como en todos sus milagros aquí también el Señor va más allá de la curación física.
  • La primera sufre doble exclusión: ser mujer ante el mundo patriarcal, y el flujo de sangre que la hace impura y, por tanto, excluida del culto tanto en la sinagoga como en el templo. Se acerca a Jesús temerosa pero con absoluta confianza a tocarle el manto. El percibe la fe de esta mujer y la sana.
  • La segunda como mujer no cuenta para nada en la sociedad judía y como niña depende absolutamente de su padre. A ésta aparentemente sin vida, aunque todos se reían de Él, la toma de la mano y la rescata del lugar de los muertos.
  • A una, la vida la abandona poco a poco desde las hemorragias que sufre hace doce años, la otra, que posiblemente tenía doce años y estaba naciendo a la vida, se había abandonado a la muerte.
  • En una sociedad que las excluía, Jesús las tiene en cuenta particularmente. Se da vuelta para atender a quien no se atrevía a pedirle; se encamina a pesar de las burlas, a la casa de la que está aparentemente muerta. Su presencia y calidad de amor restaura en la vida, da un lugar, nos pone de frente a Dios y a los demás. A las dos, de alguna manera, las devuelve a la vida.
  • Se podría afirmar que Dios se deja “manipular” por nuestra fe, pero lo que no admite es que lo tentemos por desconfianza. Es Él mismo quien quiere “obligarse” y “atarse” con nuestra fe, por eso nos invita a pedir con insistencia. Él es nuestro Padre y no quiere negar nada de lo que conviene a sus hijos.
  • «La fe hace brotar la oración, y la oración —en cuanto brota— alcanza la firmeza de la fe». San Agustín

 

Para discernir

 

  • ¿Reconocemos a Dios como el que nos da la “Vida y Vida en Abundancia”?
  • ¿En nuestra oración, le pedimos cosas o pedimos su Reino?
  • ¿Experimentamos que hace “nuevas” todas las cosas?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Ten confianza, tu fe te ha salvado

 

Para la lectura espiritual

 

«Entró y tomó de la mano a la niña»

 

…”Desde que Cristo entró en nosotros por su propia carne, resucitaremos enteramente; es inconcebible, o mejor aún, imposible, que la vida no dé vida a los que ella se introduce. De la misma manera que se recubre un tizón encendido con un montón de paja para que conserve intacto el fuego del interior, así también nuestro Señor Jesucristo, a través de su propia carne, esconde su vida en nosotros y pone en ella como una semilla de inmortalidad que aleja toda clase de corrupción que llevamos con nosotros.

No es, pues, tan sólo con su palabra que lleva a cabo la resurrección de los muertos, sino que para demostrar que su cuerpo da vida, tal como hemos dicho, toca los cadáveres y por el contacto con su cuerpo devuelve la vida a esos cuerpos que están en vías de descomposición. Si el solo contacto con su carne sagrada devuelve la vida a esos cuerpos mortales, ¡qué provecho no vamos a encontrar en su eucaristía vivificante cuando la recibamos!… No sería suficiente que nuestra alma fuera tan sólo regenerada por el Espíritu para una vida nueva; nuestro cuerpo pesado y terrestre debía también ser santificado por ser partícipe de un cuerpo también consistente y del mismo origen que el nuestro y ser así también llamado a la incorruptibilidad”…

 

San Cirilo de Alejandría (380-444), obispo, doctor de la Iglesia

Comentario al Evangelio de Juan, 4; PG 73,

 

 

Para rezar

 

Quédate conmigo Señor

 

Has venido a visitarme
como Padre y como Amigo.
Jesús no me dejes solo.
¡Quédate, Señor, conmigo!

Por el mundo envuelto en sombras
soy errante peregrino.
Dame tu luz y tu gracia.
¡Quédate, Señor, conmigo!

En este precioso instante
abrazado estoy contigo.
Que esta unión nunca me falte.
¡Quédate, Señor, conmigo!

Acompáñame en la vida.
Tu presencia necesito.
Sin Ti desfallezco y caigo.
¡Quédate, Señor, conmigo!

Declinando está la tarde.
Voy corriendo como un río
al hondo mar de la muerte.
¡Quédate, Señor, conmigo!

En la pena y en el gozo.
Sé mi aliento mientras vivo,
hasta que muera en tus brazos.
¡Quédate, Señor, conmigo!


Padre Pío -Italia-

Martes XIV

 

Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha

 

Lectura de la profecía de Oseas    4,1; 8, 4-7. 11-13

 

Así habla el Señor:

Entronizaron reyes, pero sin contar conmigo; designaron príncipes, pero sin mi aprobación. Se hicieron ídolos con su plata y su oro, para su propio exterminio. Yo rechazo tu ternero, Samaría; mi ira se ha encendido contra ellos.

¿Hasta cuándo no podrán recobrar la inocencia? Porque ese ternero proviene de Israel: lo hizo un artesano, y no es Dios. Sí, el ternero de Samaría quedará hecho pedazos. Porque siembran vientos, recogerán tempestades.

Tallos sin espiga no produce harina, y si la produce, se la tragarán los extranjeros.

Efraím multiplicó los altares para expiar el pecado, pero esos altares le han servido sólo para pecar. Por más que escriba para él mil prescripciones de mi Ley, se las tendría por una cosa extraña.

En cuanto a los sacrificios que me ofrecen, ¡que los inmolen, que se coman la carne! ¡El Señor no los aceptará! Ahora, él se acordará de sus culpas y pedirá cuenta de sus pecados: entonces ellos regresarán a Egipto.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 113b, 3-4. 5-6. 7ab y 8. 9-10 (R.: 9a)

 

R.    Pueblo de Israel, confía en el Señor.

 

Nuestro Dios está en el cielo y en la tierra,

Él hace todo lo que quiere.

Los ídolos, en cambio, son plata y oro,

obra de las manos de los hombres. R.

 

Tienen boca, pero no hablan,

tienen ojos, pero no ven;

tienen orejas, pero no oyen,

tienen nariz, pero no huelen. R.

 

Tienen manos, pero no palpan,

tienen pies, pero no caminan;

como ellos serán los que los fabrican,

los que ponen en ellos su confianza. R.

 

Pueblo de Israel, confía en el Señor:

él es tu ayuda y tu escudo;

familia de Aarón, confía en el Señor:

él es tu ayuda y tu escudo. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    9, 32-38

   

En cuanto se fueron los ciegos, le presentaron a Jesús un mudo que estaba endemoniado. El demonio fue expulsado y el mudo comenzó a hablar. La multitud, admirada, comentaba: «Jamás se vio nada igual en Israel.»

Pero los fariseos decían: «El expulsa a los demonios por obra del Príncipe de los demonios.»

Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias. Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.

Entonces dijo a sus discípulos: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Por la convivencia con poblaciones cananeas los hebreos consienten en que se vayan introduciendo elementos del culto de Baal.
  • Baal era un dios de la fecundidad de la naturaleza, simbolizado por un toro. En su honor tenían lugar frenéticos ritos sexuales. Esas concepciones religiosas, eran una súplica al dios de la fecundidad, para obtener abundantes cosechas y sanos rebaños así como el nacimiento de muchos hijos en las familias.
  • El profeta habla en nombre de Dios para condenar la contaminación de la religión auténtica por la idolatría.
  • Israel había sido liberado de la esclavitud de Egipto, y por eso tenía una vocación única entre todos los pueblos, debía ser el testigo de la Alianza: si no cumple esta misión, «volverá a la esclavitud».
  • El profeta interpreta en este texto, el sentido de los grandes acontecimientos que afectan interna y externamente a la vida del reino de Israel. Oseas anuncia castigos; está a punto de suceder la desgracia, el destierro del reino del Norte, igual o peor que la esclavitud en Egipto.
  • El castigo es presentado como consecuencia natural del pecado. Israel rechaza al Señor porque rechaza el bien. La contradicción que denuncia enérgicamente el profeta es que, a pesar de este rechazo, el pueblo sigue invocándolo en el culto y proclamando que es su Dios. Oseas declara enérgicamente que el culto es una parodia de fe si no va acompañado por la práctica del bien.

***

  • Hoy la curación de un endemoniado mudo provoca diferentes sentimientos y actitudes en los que presencian el hecho. Los fariseos observantes de la ley, ante la evidencia de un prodigio innegable, lo atribuyen a poderes diabólicos mientras que la multitud se maravilla.
  • A Jesús no le preocupa la animosidad de los fariseos, Él continúa fiel a su misión. Es más importante el “bien por hacer”, que el “mal recibido” por celos o envidia.
  • Recorre aldeas y ciudades anunciando la buena noticia y sellando con signos eficaces su palabra. Se da cuenta que la tarea es grande. El pueblo se halla perdido, desorientado y desesperanzado. Los guías de Israel, en vez de cuidar y apacentar el rebaño, lo que hacen es descarriarlo. Jesús se apiada de aquella multitud cansada y abatida, como ovejas sin pastor y es consciente de la necesidad de que otros contribuyan en la obra de la evangelización.
  • Si nos hacemos evangélicamente permeables, al mirar a nuestro alrededor y contemplar el espectáculo de la historia y del mundo, no podemos dejar de sentir en nuestro corazón, los mismos sentimientos que Jesucristo.
  • La violencia, el consumismo, el egoísmo y el sensacionalismo son realidades que necesitan una palabra de valor y de sentido. Los jóvenes buscan una razón para su existencia, un motivo para vivir. Si estamos atentos nos daremos cuenta que sobran razones, hace falta quien ayude a descubrirlas. Jesús no sólo sintió compasión, su amor se tornó eficaz.
  • Es muy grande la desproporción que existe entre las multitudes que esperan una Buena Noticia y la escasez de obreros. La solución nos la da Jesús al final del Evangelio: rueguen al dueño de los sembrados que suscite hombres y mujeres que le apuesten todo al servicio del Reino de la Vida que nos dejó Jesús.

 

Para discernir

 

  • ¿Me siento llamado por la realidad a dar una respuesta?
  • ¿Experimento el llamado de Dios a hacer algo por el mundo?
  • ¿Siento la necesidad de comunicar la Buena Noticia?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Envíame Señor, quiero anunciarte

 

Para la lectura espiritual

 

«Rogad al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies»

 

…”Hay personas que por tener un porte exterior bien compuesto y el interior lleno de grandes sentimientos de Dios, se detienen en eso…; se contentan con las dulces conversaciones que tienen con Dios durante la oración… No nos engañemos: toda nuestra tarea consiste en pasar a los actos. Y esto es de tal manera así que el apóstol san Juan nos dice que tan sólo nuestras obras podrán servirnos para la otra vida (Ap 14,13).

Reflexionemos pues sobre ello tanto más cuanto que, en este tiempo hay muchos que parecen virtuosos y, efectivamente, lo son, y sin embargo se inclinan hacia una vida dulce y cómoda más que a una devoción trabajosa y sólida.

La Iglesia es comparada a una gran mies que precisa obreros, pero obreros que trabajen. No hay nada más conforme al Evangelio que acumular, por un lado, luces y fuerzas para su alma en la oración, en la lectura y en la soledad, e

ir seguidamente a hacer participar a los hombres de este alimento espiritual. Es hacer lo que nuestro Señor ha hecho y, después de él lo han hecho los apóstoles; es unir el oficio de Marta al de María; es imitar la paloma que, para alimentar a sus pequeñuelos, digiere la mitad de la comida que ha tomado y después, con su pico, mete el resto en la boca de sus hijos. Esto es lo que debemos hacer nosotros, así es como, con nuestras obras, hemos de dar a Dios, testimonio de que le amamos. Toda nuestra tarea consiste en pasar a las acciones”…

 

San Vicente de Paul (1581-1660), fundador de comunidades religiosas – Conversaciones espirituales a los Misioneros

 

Para rezar

 

Señor de la Vida, abre nuestro corazón a Tu Palabra.
Queremos anunciar Tu Reino y construirlo con nuestras vidas.
Queremos ser testigos de Tu amor y Tu proyecto para todos.
Ayúdanos a escuchar Tu Palabra, a leer y rezar con la Biblia,
a contemplar la vida y la historia para descubrir Tu propuesta
y caminar hacia Tí.
Tú Señor, que aprendiste de la mano de María,
la Virgen fiel, enséñanos a seguir su ejemplo.
Maestra de las cosas de Dios,
quien guardaba en su corazón lo que vivía,
y meditaba en el silencio lo que iba descubriendo.
María, mujer sencilla, que no entendía todo
pero se animó a decir Sí a todo.
Ella nos enseña que para vivir la fe hay que escuchar mucho,
hay que escuchar siempre…
Tú, Señor, que mostraste a los discípulos la necesidad
del encuentro con Dios, única compañía que acompaña todo,
muéstranos cómo seguir Tus pasos.
Ayúdanos a buscar momentos para el diálogo con el Padre.
Enséñanos a percibir el aliento del Espíritu
que sopla en nuestras vidas.
Guíanos al encuentro con la Palabra que espera en la Biblia
para descubrir nuevos caminos y revelar la presencia de Dios
en la vida y en la historia que vivimos.
Danos hambre y sed de Tu Palabra cimiento verdadero
donde asentar un proyecto de vida en la huella hacia el Reino.
Despierta en nosotros el gusto por la lectura cotidiana de la Biblia,
para aprender a escuchar, y discernir que estás cerca…
Que pasas a nuestro lado, que caminas en nuestra historia…
y nos llamas para ser tus testigos y anunciar que es posible
un mundo distinto, más fraterno, humano, justo y en paz.

Marcelo A. Murúa

Miércoles XIV

 

Proclamen que el Reino de los Cielos está cerca

 

Lectura de la profecía de Oseas    10, 1-3. 7-8. 12

 

Israel era una viña exhuberante, que producía su fruto. Cuanto más se multiplicaban sus frutos, más multiplicaba él los altares; cuanto mejor le iba al país, mejores hacía él las piedras conmemorativas. Su corazón está dividido, ahora tendrán que expiar: el mismo Señor destrozará sus altares, devastará sus piedras conmemorativas.

Seguramente dirán entonces: «No tenemos rey, porque no hemos temido al Señor. Pero el rey ¿que podría hacer por nosotros?»

¡Samaría está completamente perdida! Su rey es como una astilla sobre la superficie de las aguas. Los lugares altos de Aven, el pecado de Israel, también serán destruidos; espinas y cardos invadirán sus altares. Ellos dirán entonces a las montañas: «Cúbrannos», y a las colinas: « ¡Caigan sobres nosotros!»

Siembren semillas de justicia, cosechen el fruto de la fidelidad, roturen un campo nuevo: es tiempo de buscar al Señor, hasta que él venga y haga llover para ustedes la justicia.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 104, 2-3. 4-5. 6-7 (R.: 4b)

 

R.    Busquen constantemente el rostro del Señor.

 

¡Canten al Señor con instrumentos musicales,

pregonen todas sus maravillas!

¡Gloríense en su santo Nombre,

alégrense los que buscan al Señor! R.

 

¡Recurran al Señor y a su poder,

busquen constantemente su rostro;

recuerden las maravillas que él obró,

sus portentos y los juicios de su boca! R.

 

Descendientes de Abraham, su servidor,

hijos de Jacob, su elegido:

el Señor es nuestro Dios,

en toda la tierra rigen sus decretos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 1-7

 

Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia.

Los nombres de los doce Apóstoles son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano Andrés; luego, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.

A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones: «No vayan a regiones paganas, ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos. Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • A la muerte de Joroboam comienza la carrera por el poder. Zacarías, su hijo, es asesinado a los seis meses de reinado. Shalum ha de pedir ayuda a Asiria para asentar su autoridad. Pequahya cae bajo los golpes de uno de sus oficiales después de sólo un año de reinado. Crece la anarquía. La nación se disgrega. Pronto morirá Samaria bajo los golpes de Asiria, en 722. Y el profeta interpreta toda esa historia.
  • Las imágenes del dolor vivido por el profeta a causa del alejamiento adúltero de la esposa, parecen insuficientes para describir el drama del alejamiento de Israel respecto a Dios, desde tiempos antiguos. Ahora el pueblo elegido es comparado a una “viña” frondosa que producía mucho fruto, pero que a medida que aumentaba su fruto, más aumentaba los altares. Cuánto más prosperidad había en el país, mejores y más lujosos hacían los ídolos.
  • Dios les daba prosperidad y felicidad, pero ellos daban gracias a los Baales. Fingen permanecer fieles al verdadero Dios, pero su corazón está en los cultos sexuales de los Baales.
  • Por la corrupción general, el poder político pierde toda su fuerza, y la sociedad se destruye a sí misma antes de sucumbir en manos de los pueblos vecinos; el castigo aparece como el final de la civilización.
  • El pueblo elegido ahora se ha convertido en campo estéril. Se han olvidado de Dios fiándose de las fuerzas humanas, que ahora fallan. El único remedio es que Israel se convierta y vuelva a su esposo, Dios.

***

  • El Evangelio nos muestra a Jesús enviando a sus discípulos en misión. Jesús los llama, y les da autoridad sobre las fuerzas del mal, y capacidad para liberar a las personas de toda dolencia. Los llama por sus propios nombres y los envía.
  • La Iglesia es una comunidad misionera. Tiene su origen en el cumplimiento de la misión del Hijo y del Espíritu Santo según el plan de Dios Padre.
  • Hoy Jesús nos sigue llamando por nuestro propio nombre y desde nuestras particulares circunstancias. No nos llama para una misión fácil. Estamos en medio de una realidad deshumanizante; ante un mundo enfermo de egoísmo, corrupción y ambición desmedida que todo lo justifica.
  • Es en este mundo, donde el Señor nos llama a proclamar con fuerza y valentía, la llegada del Reino de vida y esperanza, a ser servidores de la Palabra de gracia, al servicio del Reino por el que Jesús, consagró su vida. Sus palabras y sus actos, aquello que hoy nos invita a reproducir, no tenían otra finalidad que la de crear entre los hombres, lazos tan fraternales que el Espíritu pudiera desde ellos hacer nacer el Reino.
  • Renovar entre los hombres los lazos que la vida se encarga de deshacer, para que los excluidos sean reinsertados en la comunión, los pecadores sean rescatados y el perdón pueda crear una nueva historia.

 

Para discernir

 

  • ¿Dónde descubro que tiene que hacerse presente mi anuncio?
  • ¿Siento la responsabilidad de anunciar la Vida Nueva del reino?
  • ¿Me urge la realización de un mundo que sea Reino?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Unido a Ti Señor, anuncio tu Palabra

 

Para la lectura espiritual

 

«A estos doce los envió Jesús en misión»

 

…La misión divina confiada por Jesús a los apóstoles durará hasta el fin del mundo (Mt 28,20) puesto que el Evangelio que ellos deben propagar es en todo tiempo el principio de toda la vida para la Iglesia. Por esto los apóstoles se cuidaron de establecer sucesores en esta sociedad jerárquicamente organizada. En efecto, no sólo tuvieron diversos colaboradores en el ministerio (Hch 6,2-6; 11,30), sino que, a fin de que la misión a ellos confiada se continuase después de su muerte, dejaron a modo de testamento a sus colaboradores inmediatos el encargo de acabar y consolidar la obra comenzada con ellos, encomendándoles que atendieran a toda la grey, en medio de la cual el Espíritu Santo los había puesto «para apacentar la Iglesia de Dios» (Hch 20,28). Y así establecieron tales colaboradores y les dieron además la orden de que, al morir ellos, otros varones probados se hicieran cargo de su ministerio.

Entre los varios ministerios que desde los primeros tiempos se vienen ejerciendo en la Iglesia, según el testimonio de la tradición, ocupa el primer lugar el oficio de aquellos que, ordenados obispos por una sucesión que se remonta a los mismos orígenes, conservan la semilla apostólica. Así, como atestigua san Ireneo, por medio de aquellos que fueron instituidos por los apóstoles obispos y sucesores suyos hasta nosotros, se manifiesta y se conserva la tradición apostólica en todo el mundo.

Los obispos, pues, recibieron el ministerio de la comunidad con sus colaboradores, los sacerdotes y diáconos, presidiendo en nombre de Dios la grey, de la cual son pastores, como maestros de doctrina, sacerdotes del culto sagrado y ministros de gobierno. Y así como permanece el oficio que Dios concedió personalmente a Pedro, príncipe de los apóstoles, para que fuera transmitido a sus sucesores, así también perdura el oficio de los Apóstoles de apacentar la Iglesia, que debe ejercer de forma permanente el orden sagrado de los obispos…

 

Concilio Vaticano II

Constitución dogmática sobre la Iglesia «Lumen Gentium», 20

 

Para rezar

 

Te he visto, Señor, en todos los gestos de ternura

de cada corazón humano, en cada beso, en cada abrazo.

Te he visto, Señor, cercano a todos los hombres desganados

y heridos de falta de vida.

Te he visto, Señor, en cada niño esclavo,

en cada mujer maltratada,

en cada persona que agoniza de tristeza.

Te he visto, Señor, en cada persona sin libertad,

en cada alma en soledad, en cada moribundo.

Te he visto, Señor, caminando por las calles cercano a todos,

llenando con luces de esperanza

a tanta gente que camina por la vida sin ninguna esperanza.

Francisco Cerro

 

Jueves XIV

 

Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente

 

Lectura de la profecía de Oseas    11, 1-4. 8c-9

 

Así habla el Señor:

Cuando Israel era niño, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo. Pero cuanto más los llamaba, más se alejaban de mí; ofrecían sacrificios a los Baales y quemaban incienso a los ídolos.

¡Y yo había enseñado a caminar a Efraím, lo tomaba por los brazos! Pero ellos no reconocieron que yo los cuidaba. Yo los atraía con lazos humanos, con ataduras de amor; era para ellos como los que alzan a una criatura contra sus mejillas, me inclinaba hacia él y le daba de comer.

Mi corazón se subleva contra mí y se enciende toda mi ternura: no daré libre curso al ardor de mi ira, no destruiré otra vez a Efraím. Porque yo soy Dios, no un hombre: soy el Santo en medio de ti, y no vendré con furor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 79, 2ac y 3b. 15-16 (R.: 4ab)

 

R.    Que brille tu rostro Señor y seremos salvados.

 

Escucha, Pastor de Israel,

Tú que tienes el trono sobre los querubines, resplandece;

reafirma tu poder y ven a salvarnos. R.

 

Vuélvete, Señor de los ejércitos,

observa desde el cielo y mira:

ven a visitar tu vid,

la cepa que plantó tu mano,

el retoño que tú hiciste vigoroso. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 7-15

 

Jesús dijo a sus apóstoles:

Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento.

Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.

Y si no los reciben ni quieren escuchar sus palabras, al irse de esa casa o de esa ciudad, sacudan hasta el polvo de sus pies. Les aseguro que, en el día del Juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas menos rigurosamente que esa ciudad.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La lectura de Oseas sigue siendo el hermoso canto al amor que Dios tiene a su pueblo.
  • Si este amor antes se había comparado al amor conyugal, ahora se lo describe con los rasgos bien tiernos del amor de un padre o de una madre por el hijo que lleva en brazos, al que acaricia y besa, al que le enseña a andar. Ese al que atrae «con lazos de amor» ahora le es infiel. El pueblo ha roto la alianza que había prometido guardar. Pero Dios lo va a perdonar una vez más.
  • El profeta, porque sigue amando a su mujer, es incapaz de condenarla y describe con trazos muy humanos, ese amor de Dios. La razón más importante para esa actitud, es que es Dios, y no un hombre.
  • Lo propio de Dios no es castigar, sino amar y perdonar. Dios no es un enemigo que está esperando la caída del pecador, sino el salvador que está en medio de su pueblo.

***

  • La invitación de Jesús en el Evangelio de hoy, a sus enviados, es que vayan desprovistos de equipaje, abandonados a la confianza, enraizados en lo fundamental: la persona de Cristo.
  • A aquel que quiere anunciar el evangelio, se le pide que ande ligero de equipaje, siendo portador de paz para el pueblo al que ha sido enviado. No debe imponer por la fuerza el mensaje salvífico de Jesús; sino invitar, proponer, persuadir.
  • Jesús quiere evangelizadores que sean capaces de convencer con una forma de vida, que haga resplandecer los valores esenciales del evangelio. Evangelizadores que estén profundamente ligados a la vida de la gente y abiertos a sus necesidades, ayudándolos a sentirse protagonistas de su destino de salvación. El evangelizado debe sentirse sujeto activo de su propia evangelización, celebrándola y comprometiéndose en lo cotidiano.
  • La palabra debe generar, tanto en el evangelizador como en el evangelizado, compromisos serios de conversión personal y comunitaria. La Iglesia a medida que evangeliza se evangeliza a sí misma.
  • Una evangelización así producirá compromisos duraderos. Nuestra evangelización debe convertirse en una propuesta de vida para la humanidad sedienta de esperanza.

 

Para discernir

 

  • ¿Experimento la responsabilidad de la evangelización?
  • ¿En qué lugares siento que el Señor me llama a dar testimonio?
  • ¿Dónde el Señor me llama a crecer?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Señor que demos gratuitamente

 

Para la lectura espiritual

 

Libre significa: alegre y afectuosamente, sin temor y de modo abierto, dando gratuitamente lo que hemos recibido de manera gratuita, sin aceptar compensaciones, premios o gratitud.

La alegría debería ser uno de los aspectos principales de nuestra vida religiosa. Quien da con alegría da mucho. La alegría es el signo distintivo de una persona generosa y mortificada que, olvidándose de todas las cosas y hasta de sí misma, busca complacer a Dios en todo lo que hace por los hermanos. A menudo es un manto que esconde una vida de sacrificio, de continua unión con Dios, de fervor y de generosidad.

«Que habite la alegría en vosotros», dice Jesús. ¿Qué es esta alegría de Jesús? Es el resultado de su continua unión con Dios cumpliendo la voluntad del Padre. Esa alegría es el fruto de la unión con Dios, de una vida en la presencia de Dios. Vivir en la presencia de Dios nos llena de alegría. Dios es alegría. Para darnos esa alegría se hizo hombre Jesús. María fue la primera en recibir a Jesús: «Exulta mi espíritu en Dios mi salvador». El niño saltó de alegría en el seno de Isabel porque María le llevaba a Jesús. En Belén, todos estaban llenos de alegría: los pastores, los ángeles, los reyes magos, José y María. La alegría era también el signo característico de los primeros cristianos. Durante la persecución, se buscaba a los que tenían esta alegría radiante en el rostro. A partir de esta particular alegría veían quiénes eran los cristianos y así los perseguían.

San Pablo, cuyo celo intentamos imitar, era un apóstol de la alegría. Exhortaba a los primeros cristianos a que «se alegraran siempre en el Señor». Toda la vida de Pablo puede ser resumida en una frase: «Pertenezco a Cristo. Nada puede separarme del amor de Cristo, ni el sufrimiento, ni la persecución, nada. Ya no
soy yo quien vivo, sino Cristo quien vive en mí». Esa es la razón de que san Pablo estuviera tan lleno de alegría.

Madre Teresa, Meditación espiritual.

 

Para rezar

 

Que, a través del camino de la vida,

dejemos rutas encendidas a nuestro paso:

rayos de luz portadores de alegría

cristiana en nuestro trabajo,

rayos de luz portadores de calor

que deshaga el hielo frío,

rayos de luz portadores de vida

donde haya muerte,

rayos de luz portadores de evangelio,

evangélicamente vivido,

rayos de luz que abran camino

allí donde no exista.

Santa María de la luz, que nuestra presencia

entre los hombres adelante la presencia de Cristo,

Luz del mundo.

Nuestra Señora de los apóstoles,

Santa María de la luz.

Emilio L. Mazariegos

 

Viernes XIV

 

El Espíritu de su Padre hablará en ustedes

 

Lectura de la profecía de Oseas    14, 2-10

 

Así habla el Señor:

Vuelve, Israel, al Señor de tu Dios, porque tu falta te ha hecho caer. Preparen lo que van decir y vuelvan al Señor . Díganle: «Borra todas las faltas, acepta lo que hay de bueno, y te ofreceremos el fruto de nuestros labios. Asiria no nos salvará, ya no montaremos a caballo, ni diremos más “¡Dios nuestro!” a la obra de nuestras manos, porque sólo en ti el huérfano encuentra compasión.»

Yo los curaré de su apostasía, los amaré generosamente, porque mi ira se ha apartado de ellos. Seré como rocío para Israel: él florecerá como el lirio, hundirá sus raíces como el bosque del Líbano; sus retoños se extenderán, su esplendor será como el del olivo y su fragancia como la del Líbano.

Volverán a sentarse a mi sombra, harán revivir el trigo, florecerán como la viña, y su renombre será como el del vino del Líbano. Efraím, ¿qué tengo aún que ver con los ídolos? Yo le respondo y velo por él. Soy como un ciprés siempre verde, y de mí procede tu fruto.

¡Que el sabio comprenda estas cosas! ¡Que el hombre inteligente las entienda! Los caminos del Señor son rectos: por ellos caminarán los justos, pero los rebeldes tropezarán en ellos.

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Sal 50, 3-4. 8-9. 12-13. 14 y 17 (R.: 17b)

 

R.    Señor, mi boca proclamará tu alabanza.

 

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad,

por tu gran compasión, borra mis faltas!

¡Lávame totalmente de mi culpa

y purifícame de mi pecado! R.

 

Tú amas la sinceridad del corazón

y me enseñas la sabiduría en mi interior.

Purifícame con el hisopo y quedaré limpio;

lávame, y quedaré más blanco que la nieve. R.

 

Crea en mí, Dios mío, un corazón puro,

y renueva la firmeza de mi espíritu.

No me arrojes lejos de tu presencia

ni retires de mí tu santo espíritu. R.

 

Devuélveme la alegría de tu salvación,

que tu espíritu generoso me sostenga.

Abre mis labios, Señor,

y mi boca proclamará tu alabanza. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 16-23

 

Jesús dijo a sus apóstoles:

«Yo los envío como a ovejas en medio de lobos: sean entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas.

Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas. A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos. Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes.

El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir. Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará.

Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra, y si los persiguen en esta, huyan a una tercera. Les aseguro que no acabarán de recorrer las ciudades de Israel, antes de que llegue el Hijo del hombre.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Terminamos la lectura del profeta Oseas con perspectivas de esperanza y reconciliación. Oseas a través de su amor nupcial doloroso y a través de su sufrimiento de padre humillado por sus hijos, pudo descubrir en su propia vida que el Amor de Dios es mayor que todo. Todo su mensaje tiene como tema fundamental el amor de Dios despreciado por su Pueblo.
  • La página de hoy es como un diálogo entre el pueblo, que se arrepiente, y Dios, que lo perdona y le promete volver a empezar su relación de mutuo amor y fidelidad.
  • La iniciativa, como siempre, la tiene Dios, ofreciendo su perdón. El pueblo aprende la lección y se vuelve arrepentido hacia Dios. Las palabras finales del mensaje profético son de consuelo y esperanza. Oseas se ofrece a sí mismo como enseñanza.
  • La infidelidad que sufre el profeta, con el que comienza su mensaje, se convierte en el símbolo del amor que Dios tiene a su pueblo. Israel, con quien Dios se ha desposado, se ha comportado como una mujer infiel, se ha prostituido y ha provocado la ira y los celos de su esposo divino que la sigue amando, y si la castiga, es para que vuelva hacia Él y pueda devolverle la alegría del primer amor.
  • El Dios de Oseas, tan herido y maltratado por su pueblo, se abre a la esperanza de que el pueblo se volverá al Señor. Pero el retorno a Dios, se logrará con la confesión humilde de los caminos errados que ha seguido Israel.
  • La fe en el Dios Salvador significa orientar toda la vida hacia Él. La respuesta del Señor representa el triunfo del amor.

***

  • Las primeras comunidades cristianas fueron perseguidas tanto por los judíos como por los romanos. Mucha sangre se derramó que fue “semilla de cristianos”. Pero también muchos creyentes apostataron de su fe y renegaron de Jesús ante la inminencia de la persecución, la tortura y el martirio. Por eso Mateo quiere animar a la perseverancia y la fidelidad. Jesús garantiza su presencia permanente y asegura que no abandona a sus seguidores en los momentos más duros y conflictivos.
  • El mal está presente en el mundo y es engendrador de mal, filtrándose en el interior de todas las relaciones, hasta llegar muchas veces a las raíces de la misma vida. En el esfuerzo por vivir y anunciar el Evangelio, el cristiano habrá de sufrir dificultades y contradicciones, porque continúa viviendo en este mundo que se resiste a ser cuestionado, y no sería fiel a su misión si se evadiera por miedo al enfrentamiento.
  • Quien soporte ser rechazado u odiado no a causa de sus malas obras, sino a causa del evangelio de la vida, se salvará. En la constancia y fidelidad, se probará la verdad de la fe, y por la fuerza de la gracia se podrá resistir y perseverar hasta el final.
  • La Iglesia y el mundo son dos realidades de “difícil” convivencia. El mundo al que la Iglesia ha de llevar el mensaje de Jesucristo, no es una realidad neutra, obedece a otro señor, “el señor de este mundo”, el enemigo del alma, al cual el cristiano ha renunciado para pertenecer del todo a Jesucristo y al reino por Él inaugurado.
  • En la Iglesia muchos dan testimonio del Reino aún a costa de su propia vida. Es el Espíritu del Señor quien acompaña a estas personas para que permanezcan fieles hasta el final.
  • …«La persecución es la marca de la Iglesia y quizá la más duradera de todas»… Newman

 

Para discernir

 

  • ¿Renuncio a la fe por miedo al cuestionamiento?
  • ¿Me animo a enfrentarme al “poder de este mundo” aunque tenga que sufrir?
  • ¿Dudo de la asistencia permanente de Jesús?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Aquel que persevere hasta el fin se salvará

 

Para la lectura espiritual

 

No antepongan nada absolutamente a Cristo

 

…”Cuando emprendas alguna obra buena, lo primero que has de hacer es pedir constantemente a Dios que sea él quien la lleve a término, y así nunca lo contristaremos con nuestras malas acciones, a él, que se ha dignado contarnos en el número de sus hijos, ya que en todo tiempo debemos someternos a él en el uso de los bienes que pone a nuestra disposición, no sea que algún día, como un padre que se enfada con sus hijos, nos desherede, o, como un amo temible, irritado por nuestra maldad, nos entregue al castigo eterno, como a servidores perversos que han rehusado seguirlo a la gloria.

Por lo tanto, despertémonos ya de una vez, obedientes a la llamada que nos hace la Escritura: Ya es hora de despertarnos del sueño. Y, abiertos nuestros ojos a la luz divina, escuchemos bien atentos la advertencia que nos hace cada día la voz de Dios: Si escucháis hoy su voz, no endurezcáis el corazón; y también: Quien tenga oídos que oiga lo que dice el Espíritu a las Iglesias.

¿Y qué es lo que dice? Venid, hijos, escuchadme: os instruiré en el temor del Señor. Caminad mientras tenéis luz, antes que os sorprendan las tinieblas de la muerte. Y el Señor, buscando entre la multitud de los hombres a uno que realmente quisiera ser operario suyo, dirige a todos esta invitación: ¿Hay alguien que ame la vida y desee días de prosperidad? Y, si tú, al oír esta invitación, respondes: «Yo», entonces Dios te dice: «Si amas la vida verdadera y eterna, guarda tu lengua del mal, tus labios de la falsedad; apártate del mal, obra el bien, busca la paz y corre tras ella. Si así lo hacéis, mis ojos estarán sobre vosotros y mis oídos atentos a vuestras plegarias; y, antes de que me invoquéis, os diré: Aquí estoy».

¿Qué hay para nosotros más dulce, hermanos muy amados, que esta voz del Señor que nos invita? Ved cómo el Señor, con su amor paternal, nos muestra el camino de la vida.

Ceñida, pues, nuestra cintura con la fe y la práctica de las buenas obras, avancemos por sus caminos, tomando por guía el Evangelio, para que alcancemos a ver a aquel que nos ha llamado a su reino. Porque, si queremos tener nuestra morada en las estancias de su reino, hemos de tener presente que para llegar allí hemos de caminar aprisa por el camino de las buenas obras.

Así como hay un celo malo, lleno de amargura, que separa de Dios y lleva al infierno, así también hay un celo bueno, que separa de los vicios y lleva a Dios y a la vida eterna. Éste es el celo que han de practicar con ferviente amor los monjes, esto es: estimando a los demás más que a uno mismo; soporten con una paciencia sin límites sus debilidades, tanto corporales como espirituales; pongan todo su empeño en obedecerse los unos a los otros; procuren todos el bien de los demás, antes que el suyo propio; pongan en práctica un sincero amor fraterno; vivan siempre en el temor y amor de Dios; amen a su abad con una caridad sincera y humilde; no antepongan nada absolutamente a Cristo, el cual nos lleve a todos juntos a la vida eterna”…

 

De la Regla de san Benito, abad – Prólogo, 4-22; Cap. 72, 1-12

 

Para rezar

 

Me da miedo, Señor, decirte “Sí”

 

Me da miedo, Señor, decirte “sí”,
porque… ¿a dónde me vas a llevar?
Me da miedo de que me toque la “gran suerte”.
Me da miedo firmar un acuerdo sin leerlo.
Me da miedo un “sí” que luego trae muchos “síes”…
Me da miedo poner mi mano en la tuya
porque… no me la vas a soltar.
Me da miedo mirarte a los ojos
porque me vas a hipnotizar.
Me da miedo lo que me vas a exigir
porque eres un Dios muy insistente…

 

 

Michel Quoist

Sábado XIV

 

No hay nada oculto que no deba ser revelado

 

Lectura del libro del profeta Isaías    6, 1-8

 

El año de la muerte del rey Ozías, yo vi al Señor sentado en un trono elevado y excelso, y las orlas de su manto llenaban el Templo. Unos serafines estaban de pie por encima de él. Cada uno tenía seis alas: con dos se cubrían el rostro, y con dos se cubrían los pies, y con dos volaban. Y uno gritaba hacia el otro: « ¡Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos!

Toda la tierra está llena de su gloria.»

Los fundamentos de los umbrales temblaron al clamor de su voz, y la Casa se llenó de humo.

Yo dije: « ¡Ay de mí, estoy perdido! Porque soy un hombre de labios impuros, y habito en medio de un pueblo de labios impuros; ¡y mis ojos han visto al Rey, el Señor de los ejércitos!»

Uno de los serafines voló hacia mí, llevando en su mano una brasa que había tomado con unas tenazas de encima del altar. El le hizo tocar mi boca, y dijo: «Mira: esto ha tocado tus labios; tu culpa ha sido borrada y tu pecado ha sido expiado.»

Yo oí la voz del Señor que decía: « ¿A quién enviaré y quién irá por nosotros?» Yo respondí: « ¡Aquí estoy: envíame!»

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Sal 92, 1ab. 1c-2. 5 (R.: 1a)

 

R.    ¡Reina el Señor, revestido de majestad!

 

¡Reina el Señor, revestido de majestad!

El Señor se ha revestido, se ha ceñido de poder. R.

 

El mundo está firmemente establecido:

¡No se moverá jamás!

Tu trono está firme desde siempre,

Tú existes desde la eternidad. R.

 

Tus testimonios, Señor, son dignos de fe,

la santidad embellece tu Casa

a lo largo de los tiempos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 24-33

 

Jesús dijo a sus apóstoles:

«El discípulo no es más que el maestro ni el servidor más que su dueño. Al discípulo le basta ser como su maestro y al servidor como su dueño. Si al dueño de casa lo llamaron Belzebul, ¡cuánto más a los de su casa! No los teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas.

No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena.

¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo. Ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros.

Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo los reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La misión de Isaías estuvo ligada a los avatares históricos del reino de Judá condicionados por la política egipcia y asiria. Sin embargo, la actividad del profeta quedó marcada por su militancia política y la plena confianza en Dios en dos momentos críticos: la guerra siro-efrainita y la invasión de Judá por el rey asirio Senaquerib.
  • Esta página del profeta Isaías fue escrita en torno al año 724 a. de C., año de la muerte del rey Ozías. Culmina un período de prosperidad y de autonomía para Israel. Esto, le sirve al profeta para mostrar, que la santidad y la gloria eterna de Dios, trasciende toda grandeza humana porque es «el Santo de Israel» por excelencia. Es este Dios el que llama a Isaías con el escenario del templo de Jerusalén.
  • Las figuras y escenas de este pasaje: el Señor sobre el trono rodeado por los serafines, son más propias de la literatura apocalíptica, que de la profética, más corriente, y reflejan las representaciones del Oriente próximo.
  • Isaías dice que tiene miedo de morir debido a que se reconoce un hombre pecador y perteneciendo a un pueblo impuro considera que no puede ver a Dios. La posibilidad de vincularse directamente con el creador, lo asusta, porque existía la idea de que Dios era lejano e inaccesible, al que no podía llegarse porque su presencia era causa de muerte.
  • De ahí el símbolo del ángel, que toca la boca del profeta con una brasa, que la purifica, para hacerla capaz de anunciar el mensaje que Dios le encomienda.
  • La voz del Señor interpela y llama a Isaías para que, investido por la gloria y por su santidad, vaya a profetizar en su nombre. La respuesta de Isaías muestra la plena disponibilidad de quien se deja invadir por un Dios que salva.

***

  • El Evangelio de hoy nos abre los ojos respecto al hecho ineludible de que el discípulo sea a veces incomprendido, encuentre obstáculos o hasta sea perseguido por haberse declarado seguidor de Cristo.
  • La Buena Noticia de Jesús es categórica, tajante, provocadora. Nadie puede permanecer indiferente ante ella. Se la acepta o rechaza. No caben los términos medios ni la tibieza. Por eso Jesús anima a sus seguidores para que permanezcan fieles hasta el final. Quien pone su confianza en el Padre nunca quedará defraudado.
  • La vida de Jesús fue un servicio ininterrumpido en defensa de la verdad. No hay que tener miedo a quienes nos persiguen o difaman. Hay que temer a quienes son capaces de exterminar un proyecto de vida, opacar los sueños, destruir la esperanza.
  • Una Iglesia que se apoya en Jesús será fortalecida por el Espíritu para que mantenga la firmeza de la fe. La fe se prueba en la persecución y se solidifica en el martirio. Vivir en plenitud el evangelio nos confirma en el seguimiento de Jesús a pesar de los ataques.
  • Parte fundamental del seguimiento de Jesús es aceptar la cruz aguardando en esperanza la resurrección. Para alcanzar la resurrección es necesario antes pasar por la experiencia de cruz. Así lo han entendido y vivido muchos mártires de nuestra historia y de nuestro pueblo que han hecho fecunda la evangelización.

 

Para discernir

 

  • ¿A qué cosas le temo en mi vida de fe?

  • ¿Me da miedo la persecución?

  • ¿Acepto la cruz de la incomprensión?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

No tengan miedo

 

Para la lectura espiritual

 

…«Yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen»

«Desde el momento en que os declaráis mis siervos, debéis esperar la persecución. Yo fui perseguido toda la vida. Cuando nací Herodes me quiso matar; apenas había empezado a predicar y mis conciudadanos me querían matar; a penas escapado de sus manos me vi frente a las emboscadas que me tendieron los fariseos y Herodes [Antipas] que me perseguían de ciudad en ciudad y, durante tres años, cada día me tendían nuevas trampas para hacerme morir…

«Será necesario acoger las persecuciones con gozo, como unas preciosas señales de semejanza conmigo, de imitación a vuestro Amado; soportarlas con serenidad, sabiendo que si llegan es que yo las permito y que no os van a afectar más que en la medida que yo mismo lo permita, pues sin mi permiso ni un solo cabello de vuestra cabeza puede caer. Aceptarlas… dando la bienvenida a todo lo que llegue porque todo lo que ocurre produce, de una u otra manera, la gloria de Dios. Sufrirlas con valentía ofreciendo a Dios vuestros sufrimientos como un sacrificio de holocausto para su gloria… Sufrirlas orando por vuestros perseguidores puesto que son hijos de Dios, para los cuales quiere su salvación y que yo mismo daré mi sangre para salvarlos. Yo mismo os he dado ejemplo de orar por todos los hombres, por nuestros perseguidores y nuestros enemigos»…

 

Beato Carlos de Foucauld (1858-1916), ermitaño y misionero en el Sahara

Meditaciones sobre el evangelio de san Lucas, 1898

 

Para rezar

 

Oración de un Misionero Mártir

 

Que mis manos sean las tuyas.
Que mis ojos sean los tuyos.
Que mi lengua sea la tuya.
Que mis sentidos y mi cuerpo
no sirvan sino para glorificarte.

Pero sobre todo: transfórmame:
¡Que mi memoria, mi inteligencia,
mi corazón, sean tu memoria,
tu inteligencia y tu corazón!

¡Que mis acciones y mis sentimientos,
sean semejantes a tus acciones y
a tus sentimientos!

Amén

 

San Juan Gabriel Perboyre – Mártir

 

 

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XIII – CICLO A

 

DOMINGO XIII DTE EL AÑO

CICLO A

 

Lunes XIII

29 de junio

San Pedro y San Pablo, Apóstoles (S)

 

Martes XIII

 

Miércoles XIII

 

Jueves XIII

 

Viernes XIII

3 de julio – Santo Tomás, apóstol (F)

 

Sábado XIII

 

DOMINGO XIII DTE EL AÑO

CICLO A

 

El que los recibe a ustedes me recibe a mí

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del segundo libro de los Reyes 4, 8-11. 14-16a

 

Un día, Eliseo pasó por Sunám. Había allí una mujer pudiente, que le insistió para que se quedara a comer. Desde entonces, cada vez que pasaba, él iba a comer allí. Ella dijo a su marido: «Mira, me he dado cuenta de que ese que pasa siempre por nuestra casa es un santo hombre de Dios. Vamos a construirle una pequeña habitación en la terraza; le pondremos allí una cama, una mesa, una silla y una lámpara, y así, cuando él venga, tendrá donde alojarse».

Un día Eliseo llegó por allí, se retiró a la habitación de arriba y se acostó. Pero Eliseo insistió: «Entonces, ¿qué se puede hacer por ella?» Guejazí respondió: «Lamentablemente, no tiene un hijo y su marido es viejo». «Llámala», dijo Eliseo. Cuando la llamó, ella se quedó junto a la puerta, y Eliseo le dijo: «El año próximo, para esta misma época, tendrás un hijo en tus brazos».

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 88, 2-3. 16-17. 18-19 (R.: 2a)

 

R. Cantaré eternamente el amor del Señor.

 

Cantaré eternamente el amor del Señor,

proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones.

PorqueTtú has dicho: «Mi amor se mantendrá eternamente,

mi fidelidad está afianzada en el cielo». R.

 

¡Feliz el pueblo que sabe aclamarte!

Ellos caminarán a la luz de tu rostro;

se alegrarán sin cesar en tu Nombre,

serán exaltados a causa de tu justicia. R.

 

Porque Tú eres su gloria y su fuerza;

con tu favor, acrecientas nuestro poder.

Sí, el Señor es nuestro escudo,

el Santo de Israel es realmente nuestro rey. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Roma 6, 3-4, 8-11

 

Hermanos:

¿No saben ustedes que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús, nos hemos sumergido en su muerte? Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que así como Cristo resucitó por la gloria del Padre, también nosotros llevemos una Vida nueva.

Pero si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con Él. Sabemos que Cristo, después de resucitar, no muere más, porque la muerte ya no tiene poder sobre Él. Al morir, él murió al pecado, una vez por todas; y ahora que vive, vive para Dios. Así también ustedes, considérense muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 10, 37-42

 

Dijo Jesús a sus apóstoles:

El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.

El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.

El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.

El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a Aquél que me envió.

El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, tendrá la recompensa de un justo.

Les aseguro que cualquiera que dé a beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa».

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

•    En el centro del proceso de formación y preparación misionera de los discípulos, Jesús establece criterios profundos y duros de digerir.

•    Como trasfondo de este evangelio de Mateo, está la primitiva comunidad, que vive tiempos difíciles a causa de la persecución y el martirio. En ese contexto se trata de encontrar un sentido al sufrimiento y a la contradicción.

•    Por eso la afirmación de Jesús aparece fuerte, contundente y desconcertante. Es el Mesías de paz y afirma que ha venido a traer la espada. Esto produce desconcierto en sus oyentes más próximos, porque también pide ocupar el primer lugar en la escala del amor.

•    Si Jesús fue causa de profundas contradicciones, también lo serán sus seguidores. La persecución y el martirio serán consecuencia de la coherencia y fidelidad en el seguimiento del maestro. El evangelio vivido prioritariamente, siempre es motivo de rechazo y conflicto porque entra a cuestionar el estilo de vida y eso, desde luego, incomoda.

•    Tomar la cruz para seguirlo, en una opción que rechaza el mal en todas sus formas, y expresa el amor en gestos sencillos y concretos, dirigidos a los más pequeños, nos hace experimentar la dignidad de los hijos de Dios.

•    Todo esto es imposible con el sólo deseo o esfuerzo, es fruto en nuestra vida, de un amor que nos amó primero; hasta dar la vida.

•    El que nos invita a cargar la cruz y seguirlo; ha cargado primero, por amor a nosotros, la cruz siguiendo obedientemente la voluntad del Padre.

 

PARA DISCERNIR

 

•    ¿Acepto las implicancias del seguimiento de Cristo?

•    ¿Qué lugar ocupa en mi escala de valores mi amor por Él?

•    ¿Cargo con confianza la cruz?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

El que pierda su vida por Jesús, la conservará

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”El Carmelo era mi aspiración desde hacía casi doce años. Al recibir el bautismo el día de Año Nuevo de 1932, no dudaba de que este fuera una preparación para mi ingreso en la orden. Pero después, algunos meses más tarde, al encontrarme por vez primera frente a mi querida madre después del bautismo, entendí que ella no habría estado en condiciones, por ahora, de soportar este segundo golpe: no habría muerto de dolor, no, pero su alma habría quedado literalmente inundada de tal amargura que no me sentía capaz de cargar con semejante responsabilidad [...].

El último día que pasé en casa era el 12 de octubre. Mi madre y yo nos quedamos solas en la habitación, mientras mis hermanas se ocupaban de lavar los platos y poner todo en orden. Escondió el rostro entre sus manos y empezó a llorar. Me puse detrás de su silla y fui apretando contra mi seno su cabeza de plata. Nos quedamos así mucho tiempo, hasta que conseguí persuadirla de que se fuera a la cama; la llevé y le ayudé a desvestirse… por primera vez en toda mi vida [...].

A las cinco y media salí como siempre de casa para escuchar la santa misa en la iglesia de San Miguel. Después nos reunimos para el desayuno; Erna llegó hacia las siete. Mi madre intentaba tomar algo, pero pronto alejó la taza y empezó a llorar como la noche anterior. Me acerqué de nuevo a ella y me abracé a ella hasta el momento de marcharme. Entonces le hice una señal a Erna para que ocupara mi puesto. Tras ponerme el abrigo y el sombrero en la pieza de al lado… llegó el momento del adiós. Mi madre me abrazó y me besó con mucho afecto [...].

Finalmente, el tren se puso en marcha. Ahora se había hecho realidad lo que apenas me hubiera atrevido a esperar. No se trataba, a buen seguro, de una alegría exuberante que pudiera apoderarse de mí… ¡lo que había pasado era demasiado triste! Pero mi alma se encontraba en una paz perfecta: en el puerto de la voluntad de Dios”…

 

Edith Stein.

 

PARA REZAR

 

No te inquietes por las dificultades de la vida,

por sus altibajos, por sus decepciones,

por su porvenir más o menos sombrío.

Quiere lo que Dios quiere.

 

Ofrécele en medio de inquietudes y dificultades

el sacrificio de tu alma sencilla que, pese a todo,

acepta los designios de su providencia.

 

Poco importa que te consideres un frustrado

si Dios te considera plenamente realizado;

a su gusto.

Piérdete confiado ciegamente en ese Dios

que te quiere para sí.

Y que llegará hasta ti, aunque jamás le veas.

 

Piensa que estás en sus manos,

tanto más fuertemente cogido,

cuanto más decaído y triste te encuentres.

 

Vive feliz. Te lo suplico.

Vive en paz. Que nada te altere.

Que nada sea capaz de quitarte tu paz.

Ni la fatiga psíquica. Ni tus fallos morales.

Haz que brote, y conserva siempre sobre tu rostro

una dulce sonrisa, reflejo de la que el Señor

continuamente te dirige.

 

Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada,

como fuente de energía y criterio de verdad,

todo aquello que te llene de la paz de Dios.

 

Recuerda:

cuanto te reprima e inquiete es falso.

Te lo aseguro en nombre de las leyes de la vida

y de las promesas de Dios.

Por eso, cuando te sientas

apesadumbrado, triste,

ADORA Y CONFÍA…

 

Padre Teilhard de Chardin

 

Lunes XIII

29 de junio

San Pedro y San Pablo, Apóstoles (S)

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de los Hechos de los apóstoles    12, 1-11

 

Por aquel entonces, el rey Herodes hizo arrestar a algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos. Mandó ejecutar a Santiago, hermano de Juan, y al ver que esto agradaba a los judíos, también hizo arrestar a Pedro. Eran los días de «los panes Ácimos.»

Después de arrestarlo, lo hizo encarcelar, poniéndolo bajo la custodia de cuatro relevos de guardia, de cuatro soldados cada uno. Su intención era hacerlo comparecer ante el pueblo después de la Pascua. Mientras Pedro estaba bajo custodia en la prisión, la Iglesia no cesaba de orar a Dios por él.

La noche anterior al día en que Herodes pensaba hacerlo comparecer, Pedro dormía entre los soldados, atado con dos cadenas, y los otros centinelas vigilaban la puerta de la prisión.

De pronto, apareció el Ángel del Señor y una luz resplandeció en el calabozo. El Ángel sacudió a Pedro y lo hizo levantar, diciéndole: «¡Levántate rápido!» Entonces las cadenas se le cayeron de las manos.

El Ángel le dijo: «Tienes que ponerte el cinturón y las sandalias» y Pedro lo hizo. Después de dijo: «Cúbrete con el manto y sígueme.»

Pedro salió y lo seguía; no se daba cuenta de que era cierto lo que estaba sucediendo por intervención del Ángel, sino que creía tener una visión.

Pasaron así el primero y el segundo puesto de guardia, y llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad. La puerta se abrió sola delante de ellos. Salieron y anduvieron hasta el extremo de una calle, y en seguida el Ángel se alejó de él.

Pedro, volviendo en sí, dijo: «Ahora sé que realmente el Señor envió a su Ángel y me libró de las manos de Herodes y de todo cuanto esperaba el pueblo judío.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 5)

 

R.    El Señor me libró de todos mis temores.

 

Bendeciré al Señor en todo tiempo,

su alabanza estará siempre en mis labios.

Mi alma se gloría en el Señor:

que lo oigan los humildes y se alegren. R.

 

Glorifiquen conmigo al Señor,

alabemos su Nombre todos juntos.

Busqué al Señor: él me respondió

y me libró de todos mis temores. R.

 

Miren hacia él y quedarán resplandecientes,

y sus rostros no se avergonzarán.

Este pobre hombre invocó al Señor:

él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.

 

El Angel del Señor acampa

en torno de sus fieles, y los libra.

¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!

¡Felices los que en él se refugian! R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo    4, 6-8. 17-18

 

Querido hermano:

Yo ya estoy a punto de ser derramado como una libación, y el momento de mi partida se aproxima: he peleado hasta el fin el buen combate, concluí mi carrera, conservé la fe. Y ya está preparada para mí la corona de justicia, que el Señor, como justo Juez, me dará en ese Día, y no solamente a mí, sino a todos los que hayan aguardado con amor su Manifestación.

Pero el Señor estuvo a mi lado, dándome fuerzas, para que el mensaje fuera proclamado por mi intermedio y llegara a oídos de todos los paganos. Así fui librado de la boca del león.

El Señor me librará de todo mal y me preservará hasta que entre en su Reino celestial. ¡A él sea la gloria por los siglos de los siglos! Amén.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    16, 13-19

 

Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?»

Ellos le respondieron: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas.»

«Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?»

Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»

Y Jesús le dijo: «Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El Prefacio de este día en el que celebramos a San Pedro y a San Pablo nos ayuda a descubrir a cada uno de ellos como dos formas de ser y de actuar que llevan adelante la obra de Cristo en su Iglesia. Dos personalidades con temperamentos y dotes muy distintos.
  • Pedro, impulsivo, generoso noble, dispuesto a la entrega a Cristo y a su causa como así de inestable es nuestra roca firme y nuestro guía en la fe que profesamos. Es lo que le pidió Cristo después de aquella triple confesión de fidelidad: apacienta a mis ovejas. Es el pescador del mar de Galilea fuerte y decido, que deja todo para seguir radicalmente a Jesús y aquel que después, consolidará la Iglesia primitiva con los israelitas que creyeron y la conducirá a lo largo de la historia mediante sus sucesores. Pedro es la autoridad constituida por Cristo para darle la unidad y la solidez necesarias a la Iglesia para que sea signo visible y eficaz de salvación para todos los hombres.
  • Saulo de Tarso, genio de alta formación en la más pura tradición judía, apasionado y profundo; perseguidor de la Iglesia y asesino de cristianos es llevado por su celo por la verdad, su fidelidad a Dios y a la fe de sus antepasados a convertirse en el más ferviente y más dinámico predicador, fundador y maestro de comunidades creyentes fuera de Israel y a lo largo de las márgenes del Mar Mediterráneo. Su personalidad, su genio y su imagen son las que le permitieron extender la fe de la Iglesia naciente.
  • Ambos representan dos líneas de pensamiento y de acción diferentes que conforman el ser, la misión y el quehacer de la Iglesia de todos los tiempos.
  • Por eso, “después de haber congregado por caminos diversos a la familia de Cristo, esa misma familia los asocia ahora en su veneración con una sola corona”
  • Ambos apóstoles, son signo de una Iglesia llamada a ser instrumento de salvación para todos los hombres y mujeres que buscan y aman la verdad y desde el amor a Dios se esfuerzan por la práctica de la justicia y de la paz. Pero en los dos, lo más importante que se observa es la apertura a la acción de la gracia que, poco a poco, los va transformando en instrumentos para la misión evangelizadora. Los dos llegan al final con generosidad y capacidad suficientes para dar su vida por el Evangelio. Los dos nos recuerdan que el cristiano alcanza la santidad en la medida en que abre el corazón a la acción de la gracia.
  • Las columnas que sostienen la comunión eclesial ejercieron su función desde la cercanía afectiva y entusiasmante hacia el Maestro y amigo. La Iglesia no es producto de su historia, sino de su experiencia de la presencia del fundador en ella.
  • La Iglesia necesitó y necesita un principio sólido, estable y permanente de autoridad y de unidad en la misión. Éste es Pedro y sus sucesores. Pero también necesita del elemento innovador que movido por el Espíritu esté continuamente buscando las formas de acercamiento al hombre en su cultura y en sus circunstancias propias de cada tiempo y de cada lugar. Éste es Pablo y la multitud de hombres y mujeres que a su imagen renuevan continuamente la Iglesia.
  • Esta fiesta es una invitación a todos los que integramos la Iglesia, a una conversión permanente hacia Dios y hacia el mundo, según los criterios del evangelio. Que Pedro, la roca firme, sea nuestro ejemplo y nos ayude a confesar a Jesús y volver a él con humildad, a pesar de nuestras negaciones. Que Pablo, el Apóstol nos de la apertura de corazón y la audacia para anunciar a Jesucristo a todos los que desean ser fieles al plan de Dios.

 

Dos tipos distintos

 

Pero, ¿qué hay de común entre el humilde pescador de Galilea y el gran intelectual salido de la academia de Tarso y de la prestigiosa escuela de Gamaliel?

 

Pedro anduvo con Jesús de Nazareth por los caminos de Galilea, siguiéndolo con generosidad, tomando el liderazgo entre sus compañeros, sufriendo las consecuencias de la terquedad de su noble corazón. Él acompañó al Maestro hasta el fin, o mejor, casi hasta el fin, cuando su debilidad lo llevó a negarlo; pero su fidelidad fue finalmente la del amor primero de Jesús, porque la mirada misericordiosa del Señor le llegó bien hondo y lo llamó de nuevo.

 

Pablo no caminó con el Jesús terreno, ni escuchó sus parábolas, ni compartió con él la cena. Más bien -a pesar de que escuchó hablar de él- lo que hizo fue combatir a los cristianos que propagaban su memoria y afirmaban su resurrección. También él experimentó la misericordia del Resucitado, quien lo llamó en el camino de Damasco e hizo de él el intrépido apóstol que abrió tantos caminos al evangelio y formó muchas de las comunidades que todavía hoy siguen inspirando las nuestras.

 

Un camino de comunión

 

Pedro y Pablo, dos hombres bien diferentes en sus orígenes, formación y temperamento que, a pesar de sus resistencias, fueron ambos llamados y moldeados por las palabras y el Espíritu de Jesús. Pero el mismo Señor hizo que sus ministerios fueran complementarios y los constituyó en pilares de la Iglesia naciente.

 

Hay que destacar que el entendimiento entre ellos no fue fácil. Ambos tuvieron que aprender los caminos de la “comunión”, núcleo del evangelio. Por ejemplo, en Gálatas 2,9, Pablo cuenta con alegría como en la visita a Jerusalén Pedro, Santiago y Juan “nos tendieron la mano en señal de comunión”, pero también como luego tuvo que reprenderlo: “al ver que no procedía con rectitud, según la verdad del Evangelio, lo acusó de arrastrar a otros a “actuar la misma comedia” (ver 2,11-14).

 

La complementariedad entre los dos apóstoles es necesaria. En materia de “comunión”, la Iglesia no nació “sabida”, ella tuvo que aprender. Es bonito ver eso: a pesar de contar con las “memoria” de la palabras y dichos de Jesús, entre los primeros cristianos nadie sabía de una vez por todas lo que había que hacer en todas las circunstancias de la vida. Por eso, cuando tenían un problema, dialogaban entre ellos y, si era el caso, no tenían reparo en debatir algunos temas polémicos que iban surgiendo. Lo importante era que (1) lo hacían con una fidelidad total al Señor, sin apartar la mirada de Jesús; y (2) se dejaban orientar por los apóstoles. Así, la Iglesia primitiva, fue un verdadero volcán de amor, abierta dócilmente a la guía del Espíritu Santo, pronta para el servicio de la Palabra. Esta era la raíz de la comunión eclesial que fue animada por los apóstoles.

 

P. Fidel Oroño. Cebipal

 

PARA REZAR

 

Me has dicho: ‘Anda y enseña a todas las naciones’ (Mt 28,19).

Creí y por eso hablé (Sal 116,10; 2 Cor 4,13)

Me prohibieron enseñar en tu Nombre (Hch 5,28),

pero yo obedecí a Dios antes que a los hombres (Hch 5,29).

Fui extremadamente humillado (Sal 116,3),

pero estoy feliz de haber sido considerado digno

de padecer ultrajes por el Nombre de Jesús (Hch 5,41).

Y cada día, en el Templo y en las casas,

no dejé de anunciar, oh Jesús, que Tú eres el Cristo (Hch 5,42).

Apacenté el rebaño que me confiaste,

lo cuidé de buena gana, apacible con todos (1 Pe 5,2).

Los que odiaban la paz me atacaron sin motivo (Sl 12).

Me regocijé por tener parte en tus sufrimientos.

Me alegraré cuando se manifieste tu Gloria.

Fui ultrajado por tu Nombre, pero de eso me regocijé,

pues tu Espíritu, oh Dios, reposó en mí.

Padecí como cristiano y no tuve vergüenza.

Glorifiqué a Dios por el Nombre de cristiano (1 Pe 4,14).

Y tú, rompiste mis lazos (Sl 116,16).

Reconocí verdaderamente que Tú mandaste a tu Ángel

y me libraste de la expectación del pueblo (Hch 12,1-19).

A ti me ofrezco en hostia de alabanza,

y tu Nombre aún lo invoco (Sl 116,4).

Cumplo mi promesa a la faz de todo el pueblo,

en los atrios de tu Templo Santo, en medio de Jerusalén (Sl 116,18-19),

no dejaré de anunciar que Tú eres el Cristo“.

 

Oración compuesta con base en el Salmo 116, pasajes de los Hechos de los Apóstoles y 1ª Pedro 4 y 5; Preparada por el Monasterio Apostólico Piedra Blanca- Colombia

 

Martes XIII

 

¿Por qué tienen miedo?

 

Lectura de la profecía de Amós    3, 1-8; 4, 11-12

 

Escuchen esta palabra que el Señor pronuncia contra ustedes, israelitas, contra toda la familia que yo hice subir del país de Egipto.

Sólo a ustedes los elegí entre todas las familias de la tierra; por eso les haré rendir cuenta de todas sus iniquidades.

¿Van juntos dos hombres sin haberse puesto de acuerdo? ¿Ruge el león en la selva sin tener una presa? ¿Alza la voz el cachorro desde su guarida sin haber cazado nada? ¿Cae el pájaro a tierra sobre una trampa si no hay un cebo? ¿Salta la trampa del suelo sin haber atrapado nada? ¿Suena la trompeta en una ciudad sin que el pueblo se alarme? ¿Sucede una desgracia en la ciudad sin que el Señor la provoque?

Porque el Señor no hace nada sin revelar su secreto a sus servidores los profetas. El león ha rugido: ¿quién no temerá? El Señor ha hablado: ¿quién no profetizará?

Yo les envié una catástrofe como la de Sodoma y Gomorra, y ustedes fueron como un tizón salvado del incendio, ¡pero ustedes no han vuelto a mí! -oráculo del Señor- .

Por eso, mira cómo voy a tratarte, Israel; y ya que te voy a tratar así, prepárate a enfrentarte con tu Dios, Israel.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 5, 5-6. 7. 8 (R.: 9a)

 

R.    Guíame, Señor, por tu justicia.

 

Tú no eres un Dios que ama la maldad;

ningún impío será tu huésped,

ni los orgullosos podrán resistir

delante de tu mirada. R.

 

Tú detestas a los que hacen el mal

y destruyes a los mentirosos.

¡Al hombre sanguinario y traicionero

lo abomina el Señor! R.

 

Pero yo, por tu inmensa bondad,

llego hasta tu Casa,

y me postro ante tu santo Templo

con profundo temor. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    8, 23-27

 

Jesús subió a la barca y sus discípulos lo siguieron. De pronto se desató en el mar una tormenta tan grande, que las olas cubrían la barca. Mientras tanto, Jesús dormía. Acercándose a él, sus discípulos lo despertaron, diciéndole: « ¡Sálvanos, Señor, nos hundimos!»

El les respondió: « ¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?» Y levantándose, increpó al viento y al mar, y sobrevino una gran calma.

Los hombres se decían entonces, llenos de admiración: « ¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Algunos profetas crecieron y maduraron junto a un maestro; Amós conoce solamente la implacable llamada de Dios, que lo arrastra a hacer sentir sus exigencias en el corazón de la ciudad y a restituir la totalidad de la obligación de la alianza.
  • Dios le exige a Israel más que a los demás pueblos, porque también ha multiplicado con ellos, más que con cualquier otro pueblo, sus gestos de predilección.
  • El profeta no puede callar, porque Dios le ha mandado hablar y si Dios se lo manda, no puede dejar de denunciar el mal: «habla el Señor, ¿quién no profetiza?».
  • Amós afirma con mucho vigor la igualdad de todas las razas y de todas las naciones ante la justicia y la misericordia de Dios. La elección particular de Israel es una responsabilidad y no un privilegio, por eso Amós insiste en la necesidad de construir la Alianza en cada momento.
  • El profeta denuncia el intento de convertir a Dios en el gran encubridor de las clases corrompidas, el intento de legitimar los privilegios, la expoliación, el afán de apoderarse de Dios para esclavizar al hombre.
  • Sus palabras llenas de indignación moral condenan el orgullo y la injusticia. Amós pide cuentas a las mujeres de Samaría, comparándolas a las vacas de Basán, meseta de Transjordania, famosa por sus pastos, lugar donde crecía este ganado que le recuerdan las damas de la alta y corrupta sociedad israelita.

***

  • La escena presenta un contraste radical entre la actitud de los discípulos y la de Jesús. En el momento de la tempestad viene la prueba sobre la calidad y profundidad de la fe. Los discípulos siguen a Jesús hasta la barca. Pero frente al temporal sienten miedo y desconfianza mientras Jesús duerme. La agitación que provocó la tormenta no fue suficiente para despertarlo. Los discípulos en su desesperación despertarán al Maestro.
  • En el dramatismo de la escena se revela Jesús. La tormenta continuaba su furia y los discípulos continuaban llenos de agitación. El Señor simplemente y tranquilamente, increpó a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma. De la Palabra de Jesús, sigue la calma que no iba destinada sólo a realizarse en el agua agitada, sino que se dirigía sobre todo a calmar los corazones temerosos de sus discípulos.
  • Él les hace ver la fragilidad de su fe. Con la fuerza de su palabra es capaz de controlar la tempestad. Los discípulos pasaron de la turbación y del miedo a la admiración propia de aquel que acaba de asistir a algo impensable hasta entonces.
  • En los momentos de tranquilidad nos sentimos seguros y confiados de todo. ¡Cómo nos cuesta mantenernos firmes, ante las adversidades de la vida! Pero cuando se nos mueve el piso y sentimos nuestra seguridad amenazada nos desesperamos.
  • Pero Jesús, igual que en el evangelio, viaja con nosotros. Su presencia es imperceptible. Necesitamos recurrir a Él porque es nuestra única y verdadera carta de navegación.
  • Que nuestra constante admiración por lo que cotidianamente hace por nosotros, y por todos los hombres, nos ayude a viajar por este mundo con la certeza de su presencia silenciosa, pero fiel y segura. Cuando sintamos que la tierra se nos hunde, no olvidemos que nuestro Salvador es Dios mismo hecho hombre, que ha querido ser Dios con nosotros, y nos aseguró su compañía hasta el fin de los tiempos. ¿Quién es el que puede calmar las tormentas del cielo y de la tierra y, a la vez, las de los corazones de los hombres? Sólo quien «durmiendo como hombre en la barca, puede dar órdenes a los vientos y al mar como Dios». (Nicetas de Remesiana).

 

PARA DISCERNIR

  •  
  • ¿A quién acudimos en las dificultades?
  • ¿Vacila mi fe en las pruebas?
  • ¿Me angustio ante las contrariedades de la vida?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Aumenta mi fe

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Consideremos el insomnio [...]. El insomnio se caracteriza por la conciencia de que esta situación no acabará nunca, esto es, que no existe ya ningún medio para salir de la vigilancia a la que estamos obligados. Una vigilancia sin objeto. [...]. Con todo, es preciso que nos preguntemos si la conciencia se deja definir por la vigilancia, si la conciencia no es, más bien, la posibilidad de sustraernos a la vigilancia; si el sentido propio de la con-ciencia no consiste tal vez en ser una vigilancia puesta al abrigo de una posibilidad de dormir; si el particular modo de ser del yo no consiste en el poder de salir de la situación de la vigilancia impersonal. La conciencia participa ya, en efecto, en la vigilancia. Sin embargo, lo que la caracteriza de modo particular es el hecho de reservarse siempre la posibilidad de retirarse «detrás», para dormir. La conciencia es el poder de dormir. En esta fuga plena consiste, en cierto sentido, la paradoja misma de la conciencia”…

 

E. Lévinas,edición española: El tiempo y el otro, Ediciones Paidós Ibérica, Barcelona 1993.

 

PARA REZAR

 

Dios, en tus manos me abandono


 

Yo me abandono ¡Dios! en tus manos.
Toma este barro y trabájalo,
como arcilla entre las manos del alfarero,
dale una forma y después, rómpela, si quieres
como es despedazada la vida de tantos hermanos.

Pide, ordena ¿Qué quieres que haga?
¿Qué quieres que no haga?
Ensalzado o humillado, perseguido,
incomprendido,
calumniado, alegre o triste,
o inútil para todo, sólo diré,
a ejemplo de tu Madre:
“Hágase en mí según tu palabra”.

Dame el amor por excelencia,
el amor de la cruz.
Pero no de las cruces heroicas
que podrían nutrir mi vanidad,
sino de las cruces vulgares que,
sin embargo, llevo con repugnancia.

De esas que se encuentran cada día
en la contradicción,
en el olvido, en los juicios falsos,
en la frialdad del alma,
en los desaires y desprecios de los demás;
en el malestar y defectos del cuerpo,
en la oscuridad de la mente
y en el silencio y aridez del corazón.

Entonces sólo Tú sabrás que te amo,
aunque ni yo lo sepa, con eso me basta.

Amén

 

Miércoles XIII

 

¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios?

 

Lectura de la profecía de Amós     5, 14-15. 21-24

 

Busquen el bien y no el mal, para que tengan vida, y así el Señor, Dios de los ejércitos, estará con ustedes, como ustedes dicen. Aborrezcan el mal, amen el bien, y hagan triunfar el derecho en la Puerta: tal vez el Señor, Dios de los ejércitos, tenga piedad del resto de José.

Yo aborrezco, desprecio sus fiestas, y me repugnan sus asambleas. Cuando ustedes me ofrecen holocaustos, no me complazco en sus ofrendas ni miro sus sacrificios de terneros cebados.

Aleja de mí el bullicio de tus cantos, no quiero oír el sonido de tus arpas. Que el derecho corra como el agua, y la justicia como un torrente inagotable.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 49, 7. 8-9. 10-11. 12-13. 16b-17 (R.: 23b)

 

R.    Al que va por el buen camino, le haré gustar la salvación de Dios.

 

Escucha, pueblo mío, yo te hablo;

Israel, voy a alegar contra ti:

yo soy el Señor, tu Dios. R.

 

No te acuso por tus sacrificios:

¡tus holocaustos están siempre en mi presencia!

Pero yo no necesito los novillos de tu casa

ni los cabritos de tus corrales. R.

 

Porque son mías todas las fieras de la selva,

y también el ganado de las montañas más altas.

Yo conozco los pájaros de los montes

y tengo ante mí todos los animales del campo. R.

 

Si tuviera hambre, no te lo diría,

porque es mío el mundo y todo lo que hay en él.

¿Acaso voy a comer la carne de los toros

o a beber la sangre de los cabritos? R.

 

¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos

y a mencionar mi alianza con tu boca,

tú, que aborreces toda enseñanza

y te despreocupas de mis palabras? R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    8, 28-34

 

Cuando Jesús llegó a la otra orilla, a la región de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino. Y comenzaron a gritar: «¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?»

A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo. Los demonios suplicaron a Jesús: «Si vas a expulsarnos, envíanos a esa piara.» El les dijo: «Vayan.» Ellos salieron y entraron en los cerdos: estos se precipitaron al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron.

Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había sucedido con los endemoniados. Toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Al final del reinado de Jeroboan II, el Reino del Norte vive en la prosperidad; se acumulan los éxitos militares, las actividades comerciales fructuosas traen riqueza y lujo. El pueblo interpreta esto como las ventajas de la Alianza, que llevan una especie de particular predilección divina. Amós denuncia esta falsificación de la Alianza y de pretendido privilegio.
  • Una de las características más destacadas del profetismo bíblico es la concepción de que religión y ética son inseparables. Una muestra es la denuncia del culto idolátrico, que evita el encuentro con un Dios que interpela el comportamiento del creyente, respecto a los demás hombres.
  • Amós aclara la religiosidad de los fieles del Reino del Norte. Buscar a Dios sólo en el culto y los santuarios e ignorarlo en la vida ética constituye la más abominable de las idolatrías. Dios ama a los hombres, no la letra ni el sacrificio ni, mucho menos todavía, el sacrificio humano.
  • Si el pueblo elegido persiste en prescindir de las exigencias éticas de la alianza, y continúa degradándose en las prácticas idolátricas, en la injusticia y violencia contra los débiles, el pueblo enemigo y el exilio pondrán fin a todo para restablecer los derechos de Dios y de los pobres.
  • En Amós el juicio es descrito como el “día de Yahvé”. En la mentalidad popular evocaba una extraordinaria manifestación de Yahvé a favor de su pueblo y contra sus enemigos. Para Amós será verdaderamente el «día de Yahvé», el momento en que Dios manifestará su victoria, que no significa la de Israel. Este «día» Israel, tendrá que dar cuenta a Dios de haber desaprovechado tantas ocasiones y haberle cerrado el paso. Amós relata con perspicacia, el comportamiento irresponsable y criminal de los gobernantes de Israel y de Judá, entregados a los placeres más refinados y lujuriosos.

***

  • Jesús llega a la ciudad helenística de Gadara que se encontraba cerca del mar de Galilea. Atraídos por su presencia, van a su encuentro dos hombres endemoniados, poseídos por un espíritu inmundo. Los poseídos acuden a Jesús desde el cementerio; salen de los sepulcros, lugar de la muerte, para acercarse a Él; desean ver en Jesús una posibilidad de vida nueva.
  • En el mundo antiguo, judío y pagano, se atribuían frecuentemente a los demonios los trastornos para los que acostumbradamente no había explicación. Los endemoniados gritan y protestan porque creen descubrir en Jesús, hostilidad hacia ellos, como la que habían encontrado en los demás. Estos endemoniados se resisten a la acción de Jesús, como lo muestran sus gritos, pero reconocen al mismo tiempo su condición divina. Es el “Hijo de Dios”, el Mesías; el único liberador que puede sacarlos de la situación miserable en que se encuentran.
  • Cerca del lugar había una piara de cerdos; se trata evidentemente de país pagano. El cerdo es el animal más impuro; y por lo tanto el lugar natural para los demonios. En la mentalidad judía, el cerdo no tenía valor y nadie sufría por su pérdida. Los demonios le suplican a Jesús para que los envíe a la piara de cerdos. Los demonios entraron en la piara y de inmediato se precipitaron en el mar y murieron junto con los cerdos.
  • Los exorcismos demuestran cómo los demonios no tienen realmente poder alguno y quedan sometidos instantáneamente a la palabra de Jesús.
  • Hay un solo poder con el que los hombres deben contar, y es el poder de Dios que vence cualquier otro poder.
  • Dios nos ama principalmente con un amor de Padre. Sin embargo, su infinito poder llega hasta donde se lo permite nuestra “poderosa” libertad. Los lugareños muestran la estrechez y mezquindad de las que es capaz el corazón humano, cuando lo que se le presenta contradice sus planes o intereses.
  • A Dios, no se le escapa el mundo de las manos. Dios siempre “dispone todo para el bien de aquellos que ama”, a pesar de los impedimentos que le podamos poner. De hecho, nuestros impedimentos son, antes que nada, impedimentos para nosotros mismos. Dios sigue siendo Señor de la historia. En eso apoyamos nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra fuerza para seguir caminando.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué cosas me han incomodado del paso de Dios por mi vida?
  • ¿Desconfío de las promesas de Dios?
  • ¿Qué impedimentos pongo en la construcción del reino?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Jesús confío en Ti

PARA REZAR

 

Gracias, Jesús


Tú eres el Hijo de Dios que te hiciste hermano y amigo nuestro.
Gracias, Jesús porque me quieres.
Tú viniste a enseñarnos el camino del cielo
Tú viniste a salvarnos del pecado y de la muerte.
Tú viniste a decirnos que Dios es un Padre que nos ama.
Tú viniste a enseñarnos a construir un mundo mas digno del hombre.
Tú viniste a animarnos y hadarnos fuerza para ser mejores.’
Tú viniste a consolarnos en nuestras tristezas y a traer alegría a
nuestra vida.
Tú viniste a enseñarnos como amarnos y perdonarnos unos a otros.
Padre Dios, Tu nos amaste tanto que nos enviaste a Jesús, tu propio
Hijo, para salvarnos; ayúdanos a escuchar y cumplir siempre lo que El
nos dice.
Te lo pedimos por el mismo Cristo Jesús.

Amén.

 

Jueves XIII

 

Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados

 

Lectura de la profecía de Amós    7, 10-17

 

Amasías, el sacerdote de Betel, mandó a decir a Jeroboám, rey de Israel: «Amós conspira contra ti en medio de la casa de Israel; el país ya no puede tolerar todas sus palabras. Porque él anda diciendo: Jeroboám morirá por la espada e Israel irá al cautiverio lejos de su país.»

Después, Amasías dijo a Amós: «Vete de aquí, vidente, refúgiate en el país de Judá, gánate allí la vida y profetiza allí. Pero no vuelvas a profetizar en Betel, porque este es un santuario del rey, un templo del reino.»

Amós respondió a Amasías: «Yo no soy profeta, ni hijo de profetas, sino pastor y cultivador de sicomoros; pero el Señor me sacó de detrás del rebaño y me dijo: “Ve a profetizar a mi pueblo Israel”

Y ahora, escucha la palabra del Señor. Tú dices: “No profeticen contra Israel, no vaticines contra la casa de Isaac” Por eso, dice el Señor: ‘Tu mujer se prostituirá en plena ciudad, tus hijos y tus hijas caerán bajo la espada; tu suelo será repartido con la cuerda, tú mismo morirás en tierra impura e Israel irá al cautiverio lejos de su país.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 18, 8. 9. 10. 11 (R.: 10b)

 

R.    Los juicios del Señor son la verdad, enteramente justos.

 

La ley del Señor es perfecta,

reconforta el alma;

el testimonio del Señor es verdadero,

da sabiduría al simple. R.

 

Los preceptos del Señor son rectos,

alegran el corazón;

los mandamientos del Señor son claros,

iluminan los ojos. R.

 

La palabra del Señor es pura,

permanece para siempre;

los juicios del Señor son la verdad,

enteramente justos. R.

 

Son más atrayentes que el oro,

que el oro más fino;

más dulces que la miel,

más que el jugo del panal. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    9, 1-8

 

Jesús subió a la barca, atravesó el lago y regresó a su ciudad. Entonces le presentaron a un paralítico tendido en una camilla. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: «Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados.»

Algunos escribas pensaron: «Este hombre blasfema.»

Jesús, leyendo sus pensamientos, les dijo: «¿Por qué piensan mal? ¿Qué es más fácil decir: “Tus pecados te son perdonados”, o “Levántate y camina”? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.»

El se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la multitud quedó atemorizada y glorificaba a Dios por haber dado semejante poder a los hombres.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Jeroboam, el rey, y Amasías, sacerdote del templo de Betel persiguen a Amós porque la voz del profeta resulta incómoda.
  • El sacerdote Amasías lo invita a que se marche del reino del Norte y que profetice en el Sur de donde provenía.
  • Amós se defiende; no puede dejar de obedecer a Dios, está profetizando no porque él lo haya buscado sino porque Dios lo ha llamado.
  • El profeta da testimonio de una vida transformada y querida por Dios. De cultivador de higueras, Dios quiso convertirlo en alguien, que prestara su voz a su Palabra. Su misión de profeta deriva, del poder absoluto de Dios, que ha transformado su vida imponiéndole esta tarea. Sin acobardarse por los cargos que el sacerdote había expuesto al rey en su contra, el profeta, los repite como «castigo de Dios» y afirmación de su autoridad y poder para con los dirigentes del pueblo, por su corrupción y su materialismo.

***

  • Jesús después de su viaje a territorio pagano vuelve a su país. Subió a una barca, cruzó a la otra orilla y llegó a Cafarnaúm, su ciudad. Allí le presentaron un paralítico en una camilla. Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico: «¡Animo, hijo! tus pecados están perdonados». Algunos letrados se dijeron: «Ésta blasfemando»
  • Hasta aquí Jesús curó enfermos, dominó los elementos materiales, venció los demonios; y ahora perdona los pecados.
  • El pecado atañe a Dios ante todo; por eso el poder de perdonarlos está reservado sólo a Él.
  • En aquella época, los judíos, relacionaban las catástrofes, la desgracia y la enfermedad con el mal moral. El perdón de los pecados suprime las raíces del mal. Según la concepción reinante, Dios pagaba ahora y aquí según la conducta personal o familiar. Jesús denunció esa manera de pensar; por eso afirma que ni él ni sus parientes pecaron para que se encuentre en este estado.
  • Con sola su palabra cura al paralítico. La curación significa el paso de la muerte a la vida. El hombre, muerto por sus pecados, no solamente es liberado de ellos sino que empieza a vivir. Jesús usa aquí esta curación corporal, para probar esa otra curación: aquella que hace libre al hombre. El milagro que Jesús ha hecho es el de la liberación interior que inevitablemente no puede dejar de proyectarse hacia afuera.
  • El milagro es una respuesta a la fe, en este caso del paralítico. Por otra parte, la fe en Jesús es una confesión implícita del pecado y de la necesidad de salvación.
  • El milagro es algo más que una manifestación maravillosa; es ante todo un símbolo del proceso salvador que se ha iniciado en Jesús y de la presencia del reino entre los hombres. Esto escandaliza a los letrados que ven en las palabras de Jesús que se adjudica atribuciones divinas.
  • Jesús nos quiere con salud plena. Con libertad exterior e interior. Con el equilibrio y la alegría de los sanos de cuerpo y de espíritu.
  • Hoy vemos que el mal nos toca, que somos dañados por él y que los demás también son dañados, pero en general, nos cuesta aceptar la realidad del pecado y la necesidad del perdón. El pecado siempre nos pone en estado de postración, opresión y humillación. El pecado no se limita a una transgresión de una ley; nos deshumaniza y es la fuerza destructora que pretende frenar y debilitar la dinámica del reino en la persona y en la humanidad.
  • Jesús ha venido de parte de Dios precisamente a eso: a reconciliarnos, a anunciarnos el perdón y la vida en Dios. No hay pecado que no sea perdonable porque no hay situación de la que el hombre no pueda salir.
  • Nadie puede descender tan bajo como para que Dios no pueda levantarlo. La fe, si es auténtica, es capaz de llevar al hombre a la conversión, a la reorientación de su vida y de su marcha hacia la felicidad, hacia la salvación.
  • Para Dios el valor de un hombre no está en su pasado, sino en su futuro, lo que puede alcanzar a ser. Dios valora el futuro y perdona el pasado. Dios no está atento a lo que hemos sido, sino lo que vamos a ser y por eso la muerte, el momento de la muerte, es el momento moral por excelencia, a partir del cual uno ya no puede cambiar, pero mientras hay vida hay posibilidad de perdón y por tanto de crecimiento, de cambio, de conversión.
  • «Es una gran miseria el hombre orgulloso, pero más grande es la misericordia de Dios humilde». San Agustín

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Pedimos con sencillez desde nuestra pobreza?
  • ¿sabemos reconocer nuestros pecados y desde allí clamar a Dios?
  • ¿Reconocemos el mal que ocasiona en nosotros el pecado o nos hemos acostumbrado?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Señor espero en tu misericordia

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

¿Quién puede perdonar pecados fuera de Dios? (Mc 2,7)

 

Hay dos cosas que son exclusivas de Dios: la honra de recibir la confesión y el poder de perdonar. Hemos de confesarnos a él y esperar de él el perdón. Solamente Dios puede perdonar los pecados; es, pues a él sólo a quien debemos confesarlos. Pero el Todopoderoso, el Altísimo, habiendo tomado una esposa débil e insignificante, ha hecho de esta sierva, una reina. La que estaba recostada a sus pies, la ha colocado a su lado; porque es de su costado que ella ha salido y se ha desposado con ella (Gn 2,22; Jn 19,34).Y, del mismo modo que todo lo que es del Padre es del Hijo, y todo lo que es del Hijo es del Padre por su unidad de naturaleza (Jn 17,10), igualmente el Esposo ha dado todos sus bienes a la esposa y se apropió todo lo que es de la esposa a la que ha unido a sí mismo y al Padre…

Por eso el Esposo que es uno con el Padre y uno con la esposa, hizo desaparecer de su esposa todo lo que en ella halló de impropio, lo clavó en la cruz y en ella expió todos los pecados de la esposa. Todo lo borró por el madero. Tomó sobre sí lo que era propio de la naturaleza de la esposa, y la esposa dio todo lo suyo al Esposo… De esta manera participa él en la debilidad y el llanto de su esposa, y todo es común entre el Esposo y la esposa incluso el honor de recibir la confesión y el poder de perdonar los pecados. Por ello dice: «Ve a presentarte al sacerdote» (Mc 1,44).

 

Isaac de la Estrella (?- hacia 1171), monje cisterciense – Homilía 11

 

PARA REZAR

 

Gracias Señor

 

Gracias, Señor, por ese mundo lleno de amor que sale a nuestro paso para llenar el corazón con su belleza.
Gracias por el pan que nos das para aplacar el hambre.
Por la risa del niño que se vuelve caricia. Por el mar y la nube.
Por el don de sentir a plenitud la vida.

Gracias por cada hora, aún cuando no todas sean iguales de buenas.
Gracias por el valor de la mariposa que enciende sin conciencia de su
milagro, un pabilo de ensueño.
Gracias, Señor, por los espejos maravillosos del mirar de nuestros
padres y nuestras mentes.
Por la amistad que prolonga ese sereno privilegio de ser hermanos.

Gracias por la lluvia fuerte, por la llovizna bienhechora, por haber
puesto trinos y alas en las ramas. Gracias por cada gota rocío y por el arco iris y por el árbol que madruga su júbilo en el fruto.

Gracias, Señor, por el ayer que se prendió al recuerdo. Por el hoy
que vivimos y por el mañana que nos espera con sus brazos repletos de
misterio.
Gracias, a través de mis labios, desde mi alma, en nombre de aquellos
que se olvidaron de dártelas, en nombre de los que somos y los que seremos.

Gracias por toda la eternidad.

 

Viernes XIII

3 de julio – Santo Tomás, apóstol (F)

 

¡Señor mío y Dios mío!

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    2, 19-22

 

Hermanos:

Ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo. En él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en el Señor.

En él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 116, 1. 2 (Cf. R.: Mc. 16, 15)

 

R.    Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia.

 

¡Alaben al Señor, todas las naciones,

glorifíquenlo, todos los pueblos! R.

 

Porque es inquebrantable su amor por nosotros,

y su fidelidad permanece para siempre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    20, 24-29

 

Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: «¡Hemos visto al Señor!»

El les respondió: «Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré.»

Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!»

Luego dijo a Tomás: «Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe.»

Tomas respondió: «¡Señor mío y Dios mío!»

Jesús le dijo: «Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Hoy, la Iglesia celebra la fiesta de Santo Tomás: “el incrédulo”. La experiencia de los apóstoles con Jesús había despertado falsas expectativas, porque para muchos de ellos se limitaba a una restauración social y política.
  • Los hechos del viernes santo produjeron miedo, sentimiento de fracaso, la decepción, tanto en Tomás como en otros discípulos del Señor. Uno de los elementos comunes de todas las apariciones de Jesús descritas o citadas en los evangelios, es que se trata de encuentros personales; para los destinatarios fueron una vivencia objetiva. En ella pudieron experimentar que Jesús no era un espíritu. Era el crucificado, no cabía duda: vieron la marca de la cruz en su cuerpo. Y, paradójicamente, era distinto: su corporeidad no estaba sujeta a las limitaciones propias del tiempo y del espacio. En cualquier caso, sólo se le puede reconocer si Él se da a conocer.
  • El evangelista Juan, después de describir la aparición de Jesús, el mismo domingo de resurrección; nos dice que el apóstol Tomás no estaba allí, cuando los Apóstoles que habían visto al Señor, dieron testimonio de lo que había sucedido. La frase de los discípulos: ¡Hemos visto al Señor!, formula la experiencia que los ha transformado. Esta nueva realidad muestra por sí sola que Jesús no es una figura del pasado, sino que está vivo y activo entre los suyos.
  • Tomás no acepta el testimonio de los discípulos y dificultades para aceptar la resurrección del Señor porque ve que su vida no cambiado; siguen encerrados y con temor. Exige pruebas tangibles, lógicas, válidas. A pesar del aparente fracaso en que viven no ha abandonado la comunidad de discípulos ni su deseo de creer. Su permanencia en la espera a pesar de la oscuridad en la que se encuentra tiene su fruto. Quizás por ese motivo a Tomás no le bastan las palabras de los otros discípulos. Pasados ocho días, Jesús se aparece otra vez y dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente».
  • Es necesaria la aparición de Jesús, que se presenta en medio de ellos y le ofrece a Tomás las pruebas que había exigido y lo que es más importante, lo invita a creer. Jesús, demostrándole su amor, toma la iniciativa y lo invita a tocarlo. La resurrección no lo ha despojado de su condición humana anterior: es la condición humana llevada a su cumbre que asume toda su historia y su pasado.
  • La delicadeza de la cercanía de Jesús provoca una confesión personal cargada de afecto: “Señor mío y Dios mío”. Tomás manifiesta no sólo su fe en la resurrección de Jesús, sino también en su divinidad porque la consecuencia última de la resurrección del Mesías es el reconocimiento como Hijo de Dios.
  • Sólo cuando todo es oscuro y se pierde toda seguridad es posible experimentar la fuerza de la fe. Jesús resucitado invitará de ahora en adelante a todos los hombres, a lanzarse con absoluta confianza al aparente vacío del creer, sólo apoyados en el testimonio y la experiencia eclesial que nos trasmite la fe.
  • La comunidad que se renueva desde la vivencia de la Palabra y los sacramentos, que crece y vive en la experiencia del amor mutuo que sana heridas, será la invitación a creer para los hombres de hoy, para los nuevos Tomás que necesitan creer.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué necesito ver para creer?
  • ¿Qué lugar ocupa la comunidad en mi experiencia de fe?
  • ¿Qué signos doy de la presencia del Resucitado en mi vida?

 

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Señor mío, y Dios mío

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Santo Tomás quiere seguir a Cristo donde sea que vaya y comprender todo lo que dice…

 

Cuando Jesús, en un momento crítico de su vida, decidió ir a Betania para resucitar a Lázaro, acercándose de esta manera, peligrosamente, de Jerusalén (cf Mc 10,32), Tomás dijo a sus condiscípulos: «Vayamos, nosotros también, a morir con él» (Jn 11,16). Su determinación de seguir al Maestro es verdaderamente ejemplar y nos da una preciosa enseñanza: revela su total disponibilidad de adherirse a Jesús, hasta identificarse con su suerte y querer compartir con él la prueba suprema de la muerte. En efecto…, cuando los evangelios emplean el verbo «seguir», es para significar que donde se dirige Jesús, también allí debe ir su discípulo. La vida cristiana se define, pues, como una vida con Jesucristo…: morir juntos, vivir juntos, estar en su corazón como él está en el nuestro.

Una segunda intervención de Tomás se nos narra en la última Cena. Jesús, prediciendo su inminente partida, anuncia que va a preparar un lugar para sus discípulos a fin de que también éstos puedan estar donde él se encuentre. Y les precisa: «Para ir adonde yo voy ya sabéis el camino» (Jn 14,4). Es entonces cuando Tomás interviene diciendo: «Señor, si no sabemos dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?»… Sus palabras dan ocasión a Jesús de pronunciar la célebre definición: «Yo soy, el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14,6). Es, pues, a
Tomás a quien se ha hecho por primera vez esta revelación, pero es válida para todos nosotros y por todos los tiempos…

Al mismo tiempo, esta pregunta nos confiere el derecho, por así decir, de pedir explicaciones a Jesús. A menudo, no lo comprendemos. Tengamos la valentía de decir: «No te comprendo, Señor, escúchame, ayúdame a comprender». Así, con esta sencillez, que es la verdadera manera de orar, de hablar a Jesús, expresamos nuestra pobre capacidad de comprender y, al mismo tiempo, nos ponemos en la confiada actitud de los que esperan la luz y la fuerza de parte de aquel que nos la puede dar”…

 

Papa Benedicto XVI

Audiencia general del 27-9-06

 

PARA REZAR

 

Una comunidad que convence y llena

 

Una comunidad dice mucho cuando es de Jesús.
Cuando habla de Jesús y no de sus reuniones.
Cuando anuncia a Jesús y no se anuncia a sí misma.
Cuando se gloría de Jesús y no de sus méritos.
Cuando se reúne en torno de Jesús y no en torno de sus problemas.
Cuando se extiende para Jesús y no para sí misma.

Cuando se apoya en Jesús y no en su propia fuerza.
Cuando vive de Jesús y no vive de sí misma.
Una comunidad dice mucho cuando es de Jesús.

Una comunidad dice poco cuando habla de sí misma.
Cuando comunica sus propios méritos.
Cuando anuncia sus reuniones.

Cuando da testimonio de sus compromisos.
Cuando se gloría de sus valores.
Cuando se extiende en provecho propio.
Cuando vive para sí misma.
Cuando se apoya en sus fuerzas.
Una comunidad dice poco cuando habla de sí misma.

 

Una comunidad no se tambalea por las fallas, sino por la falta de fe.
No se debilita por los pecados, sino por la ausencia de Jesús.
No se rompe por las tensiones, sino por olvido de Jesús.
No se queda pequeña por carencia de valores, sino porque Jesús dentro de ella es pequeño.
No se ahoga por falta de aire fresco, sino por asfixia de Jesús.
Una comunidad es fuerte cuando Jesús dentro de ella es fuerte.

Una comunidad pesa cuando Jesús dentro de ella tiene peso.
Una comunidad marcha unida cuando Jesús está en medio.
Una comunidad se extiende cuando extiende a Jesús.
Una comunidad vive cuando vive Jesús.


UNA COMUNIDAD CONVENCE Y LLENA

CUANDO ES LA COMUNIDAD DE JESÚS.

 

Sábado XIII

 

Vino nuevo en odres nuevos

 

Lectura de la profecía de Amós     9, 11-15

 

Así habla el Señor:

Aquel día, yo levantaré la choza derruida de David, repararé sus brechas, restauraré sus ruinas, y la reconstruiré como en los tiempos pasados, para que ellos tomen posesión del resto de Edóm y de todas las naciones que han sido llamadas con mi Nombre -oráculo del Señor que cumplirá todo esto- .

Llegan los días -oráculo del Señor- en que el labrador seguirá de cerca al que siega, y el que vendimia al que siembra. Las montañas harán correr el vino nuevo y destilarán todas las colinas.

Yo cambiaré la suerte de mi pueblo Israel; ellos reconstruirán las ciudades devastadas y las habitarán, plantarán viñedos y beberán su vino, cultivarán huertas y comerán sus frutos. Los plantaré en su propio suelo, y nunca más serán arrancados del suelo que yo les di, dice el Señor, tu Dios.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 84, 9. 11-12. 13-14 (R.: 9b)

 

R.    El Señor promete la paz para su pueblo.

 

Voy a proclamar lo que dice el Señor:

el Señor promete la paz,

la paz para su pueblo y sus amigos,

y para los que se convierten de corazón. R.

 

El Amor y la Verdad se encontrarán,

la Justicia y la Paz se abrazarán;

la Verdad brotará de la tierra

y la Justicia mirará desde el cielo. R.

 

El mismo Señor nos dará sus bienes

y nuestra tierra producirá sus frutos.

La Justicia irá delante de él,

y la Paz, sobre la huella de sus pasos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    9, 14-17

 

Se acercaron los discípulos de Juan y le dijeron: « ¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?»

Jesús les respondió: « ¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.

Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido y la rotura se hace más grande.

Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque los odres revientan, el vino se derrama y los odres se pierden. ¡No, el vino nuevo se pone en odres nuevos, y así ambos se conservan!»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Amós ha sido ante todo un “profeta de desdichas”: que para provocar a la conversión, anuncia catástrofes.
  • Hasta ahora Israel a causa de su idolatría, de su egoísmo y de su ceguera ha hecho imposible el encuentro con Dios en el culto, en el amor al prójimo y en los acontecimientos históricos del pasado. El mensaje de Amós ha tendido a recordar que el culto debe constituirse y crecer desde la adoración, como respuesta al acto salvador de Dios y que por haberlo ignorado, el templo, el altar y el culto donde los israelitas iban a presentar sus ofrendas, sus diezmos, sus sacrificios se transformaron en causa de muerte de la comunidad de la alianza.
  • Sin embargo, el final de la lectura del profeta Amós se tiñe de un tono de esperanza. Después de las denuncias, el vidente anuncia un futuro de felicidad. Invita al pueblo a tener confianza en Dios, que, a pesar de ser exigente en el cumplimiento de su Alianza, es comprensivo con nuestra debilidad.
  • Si Dios intervino en el pasado activamente, por ello continuará interviniendo en el presente. Yahvé no es una divinidad local, ligada a una tierra, como las divinidades cananeas de la fecundidad, sino el Dios único de todos los pueblos, de todas las fuerzas y de todas las potestades.
  • Dios siempre deja un resquicio a la esperanza. Siempre nos permite el camino de retorno, y así sucederá después del destierro de Babilonia. Dios tiene corazón de Padre. Él mismo curará las heridas y reconstruirá las ciudades en ruinas.

***

  • Los judíos piadosos ayunaban lunes y jueves. Los seguidores de Juan, también. El mismo Jesús ayunó en el desierto. En este pasaje, la polémica sobre el ayuno, no debe entenderse dirigida inmediatamente a esa práctica ascética, consistente en privarse de algo de comida con una finalidad de penitencia o austeridad; sino al ayuno como signo de la espera mesiánica.
  • Esta controversia provocada por los discípulos de Juan tiene como trasfondo la aceptación o no a Cristo, como el enviado de Dios. Por este motivo los seguidores del Bautista corren de inmediato a preguntarle a Jesús por qué sus discípulos no ayunan.
  • La respuesta de Jesús es clara: si el ayuno manifestaba la espera del Mesías; y esta es una realidad presente y operante, no se puede seguir con la mente y la vida animadas por esquemas ya caducos, y por ritos externos vacíos que han dejado de lado muchas veces la justicia y la misericordia. Dios estaba en medio de ellos con la presencia de Jesús. Sólo cabe una actitud posible: la alegría, el gozo por la presencia del Dios hecho hombre.
  • Jesús se compara a sí mismo con el novio y el esposo: los amigos del esposo están de fiesta. Los discípulos no deben vivir tristes, con miedo, como obligados, sino con una actitud de alegría interna y festiva. Creer en Él y seguirlo, no significa cambiar unos pequeños detalles, poner unos remiendos nuevos a un traje viejo, ocultando sus roturas, o guardar el vino nuevo de la fe en los de una vida asimilada al pecado. Jesús nos viene a decir que lo nuevo es incompatible con lo viejo.
  • Seguirlo es cambiar el vestido entero, es cambiar la mentalidad, no sólo las formas.
  • El Evangelio vivo de Jesús no es un asunto de remiendo ni parches, sino de conversión profunda y radical. No afecta solamente lo externo, sino que hace de la persona un ser nuevo. Es tener un corazón nuevo que afecta a toda nuestra vida, no sólo a unas prácticas de piedad u oraciones: “He aquí que hago las cosas nuevas” o “hay que nacer de nuevo”.
  • El cristianismo no puede no ser fiesta, porque se apoya en el amor de Dios, en la salvación que nos ofrece Cristo Jesús.
    • También hoy, la vida del reino, no es recuerdo melancólico ni atadura a glorias pasadas, sino apertura a la acción transformadora del Espíritu que todo lo recrea y lo hace nuevo.
    • «Justo es nuestro ayuno si quemamos en deseos de verle» San Agustín.

 

PARA DISCERNIR

  • ¿Vivo la experiencia del evangelio como novedad?
  • ¿Creo en la fuerza renovadora de la gracia?
  • ¿Pongo mi vida y mis opciones en sintonía con la Buena Nueva del Evangelio?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Déjame nacer de nuevo

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«El Esposo está con ellos»

 

… El pecado de Adán se comunicó a todo el género humano, a todos sus hijos… Es, pues, necesario que también la justicia de Cristo se comunique a todo el género humano; de la misma manera que Adán, por el pecado, hizo perder la vida a su descendencia, así Cristo, por su justicia, dará la vida a sus hijos (cf Rm 5,19s)…

En la plenitud de los tiempos, Cristo recibió de María un alma y nuestra carne. Esta carne, él vino a salvarla, y no la abandonó en la región de los muertos (Sl 15,10), la unió a su espíritu y la hizo suya. Estas son las bodas del Señor, su unión a una sola carne, a fin de que, según «este gran misterio» sean «dos en una sola carne: Cristo y la Iglesia» (Ef. 5,31). De estas nupcias nació el pueblo cristiano, y sobre ellas descendió el Espíritu del Señor. Esta siembra venida del cielo se expandió rápidamente en la substancia de nuestras almas y se mezclaron con ella. No desarrollamos en las entrañas de nuestra Madre y, creciendo en su seno, recibimos la vida en Cristo. Eso es lo que hizo decir al apóstol Pablo: «El primer hombre, Adán, se convirtió en ser vivo; el último Adán, en espíritu que da vida» (1C 15,45).

Es así como Cristo, por sus presbíteros, engendró a hijos en la Iglesia, tal como lo dice el mismo apóstol: «Soy yo quien os ha engendrado para Cristo Jesús» (1C 4,15). Y es así como por el Espíritu de Dios, Cristo, por las manos de su presbítero, y con la fe por testigo, hace nacer al hombre nuevo formado en el seno de su Madre y dado a luz en la fuente bautismal… Es, pues, necesario creer que podemos nacer… y que es Cristo quien nos da la vida. El apóstol Juan lo dice: «A cuantos la recibieron les da poder para ser hijos de Dios»… (Jn 1,12).

San Paciano de Barcelona (?-hacia 390), obispo

Homilía sobre el bautismo; PL 13,1092

 

PARA REZAR

 

Señor ayúdame

Señor ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes.
Y a no decir mentira para ganarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna no permitas que pierda la felicidad.
Si me das fuerza no permitas que pierda la razón.
Si me das éxito, no permitas que pierda la humildad.
Si me das humildad, no permitas que pierda la dignidad.
Ayúdame siempre a ver el otro lado de la medalla.
No me dejes inculpar de traición a
los demás por no pensar como yo.
Enséñame a querer a la gente como a mí mismo
y a juzgarme como a los demás.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo.
Ni en la desesperación si fracaso.
Más bien recuérdame que el fracaso
es la experiencia que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar es lo más grande del fuerte.
Y que la venganza es la señal primitiva del débil.
Si me quitas la fortuna, déjame la esperanza.
Si me quitas el éxito, déjame la fuerza para triunfar.
Si yo faltara a la gente, dame valor para disculparme.
Si la gente faltara conmigo, dame valor para perdonar.
Señor, si yo me olvido de TI, Tú no te olvides de mí.

María Eugenia Ochoa Medina

 

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XII – CICLO A

TIEMPO DTE EL AÑO

Domingo XII

 

Lunes XII

 

Martes XII

 

Miércoles XII

24 de junio – Nto. de San Juan Bautista (S)

 

Jueves XII

 

Viernes XII

 

Sábado XII

 

TIEMPO DTE EL AÑO

Domingo XII

 

No teman a los que matan el cuerpo

 

Lectura del libro del profeta Jeremías    20, 10-13

   

Dijo el profeta Jeremías:

Oía los rumores de la gente: « ¡Terror por todas partes! ¡Denúncienlo! ¡Sí, lo denunciaremos!» Hasta mis amigos más íntimos acechaban mi caída: «Tal vez se lo pueda seducir; prevaleceremos sobre él y nos tomaremos nuestra venganza.»

Pero el Señor está conmigo como un guerrero temible: por eso mis perseguidores tropezarán y no podrán prevalecer; se avergonzarán de su fracaso, será una confusión eterna, inolvidable.

Señor de los ejércitos, que examinas al justo, que ves las entrañas y el corazón, ¡que yo vea tu venganza sobre ellos!, porque a ti he encomendado mi causa.

¡Canten al Señor, alaben al Señor, porque él libró la vida del indigente del poder de los malhechores!

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 68, 8-10. 14y 17. 33-35(R.: 14c)

 

R.    Respóndeme, Dios mío, por tu gran amor.

 

Por ti he soportado afrentas

y la vergüenza cubrió mi rostro;

me convertí en un extraño para mis hermanos,

fui un extranjero para los hijos de mi madre:

porque el celo de tu Casa me devora,

y caen sobre mí los ultrajes de los que te agravian. R.

 

Pero mi oración sube hasta ti, Señor,

en el momento favorable:

respóndeme, Dios mío, por tu gran amor,

sálvame, por tu fidelidad.

Respóndeme, Señor, por tu bondad y tu amor,

por tu gran compasión vuélvete a mí. R.

 

Que lo vean los humildes y se alegren,

que vivan los que buscan al Señor:

porque el Señor escucha a los pobres

y no desprecia a sus cautivos.

Que lo alaben el cielo, la tierra y el mar,

y todos los seres que se mueven en ellos. R.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Roma 5, 12-15

   

Hermanos:

Por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron.

En efecto, el pecado ya estaba en el mundo, antes de la Ley, pero cuando no hay Ley, el pecado no se tiene en cuenta. Sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso en aquellos que no habían pecado, cometiendo una trasgresión semejante a la de Adán, que es figura del que debía venir.

Pero no hay proporción entre el don y la falta. Porque si la falta de uno solo provocó la muerte de todos, la gracia de Dios y el don conferido por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, fueron derramados mucho más abundantemente sobre todos.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 26-33

 

Jesús dijo a sus apóstoles:

No teman a los hombres. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas.

No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena.

¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo. Ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros.

Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo los reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La primera lectura presenta a Jeremías, uno de los más grandes profetas de todos los tiempos. Los grandes imperios relacionados con Israel eran Babilonia y Egipto, dos grandes potencias que se disputaban su mundo. Dentro de esta situación tan agitada, Jeremías desde muy joven sintió la llamada de Dios; tenía que gritar contra la violencia y contra la opresión. Por una parte, Dios lo empuja a predicar; por la otra, los poderosos no quieren oírlo y continúan engañando al pueblo con apariencias de religiosidad: ayunos y holocaustos. Ante esta situación, se sentía acompañado de un poderoso defensor a quien encomienda la suerte de su vida.
  • San Pablo exhorta a menudo a mantener ambas cosas: el temor y la falta de temor. De un lado, no hay lugar para el temor, ya que el discípulo tiene al Espíritu de Dios; de otro, hay que llevar a cabo la obra del Señor en el mundo con temor y temblor. El pecado entró en el mundo y por muy justo que uno sea, padece situaciones de pecado a las que tiene que enfrentarse. La novedad de Cristo no está en decir aquí no pasa nada, y todos tan contentos sino en la promesa y el don de la victoria definitiva.
  • Después que Jesús escoge a los doce y los envía a proclamar el Reino de Dios, en el Evangelio de Mateo, los exhorta a que sean valientes ante la oposición que pueden sufrir, por parte de quienes tienen el poder de condenarlos a muerte. El hilo conductor del texto es lo mandato “no tengan miedo”. No hay que tenerle miedo a las cosas que matan el cuerpo, en este caso a quienes los persiguen, los calumnian, los insultan e incluso puedan ocasionarles la muerte material. Hay que temer al que puede llevarlos a renunciar al reino que es morir definitivamente. Vivir claudicando del amor y de la justicia, es para Jesús peor que morir. A muchos les llegará el martirio por seguirlo, pero no deben temer.
  • El alma es la vida en sentido bíblico, por oposición a lo que sólo es apariencia por eso no podrán matarla. La enseñanza es clara: la inmortalidad del alma es una creencia definitiva, que Jesús propone a los suyos, contra los saduceos que la negaban.

***

  • Estas recomendaciones a los discípulos que Jesús envía a predicar, fueron redactadas en tiempos de la persecución de los cristianos por parte de los judíos, cuando se jugaban la vida del cuerpo.
  • Jesús invita a confiar en Dios, dueño y Señor de la vida; todo lo que existe se rige según su voluntad. Estamos en manos de Aquel que no es indiferente ni a uno solo de los cabellos de nuestra cabeza. De Aquel que es mayor que los hombres y puede disponer en la vida y en la muerte. El no dejará que nos perdamos. Valemos más que todos los gorriones juntos.
  • Jesús sabe que tiene enemigos y pide a sus discípulos que tomen partido por Él; lo que supone muchas veces enfrentarse a los hombres y al poder. Los envía como ovejas en medio de lobos. El cristiano, está llamado a una lucha constante contra toda injusticia, contra todo mal. Contra todo lo que significa no respetar el derecho de cada hombre a vivir dignamente, y poder realizarse como hijo de Dios. Es necesario desenmascarar la mentira y la injusticia, agazapadas principalmente en los distintos poderes que manipulan la historia, y proclamar la primacía del amor y las bienaventuranzas como condiciones indispensables para vivirlo.
  • La fe pide valentía. El camino no es fácil. La reacción espontánea es el rechazo al esfuerzo y el refugio en la facilidad. La exhortación se sitúa en un crecimiento de fe que implica una fortaleza hecha de constancia, perseverancia y reciedumbre. La vida en la fe es un camino que se abre haciéndolo; que no se aleja en los momentos difíciles, que mantiene viva la esperanza, no se agobia en el dolor y acepta en la normalidad de la vida la posibilidad de la incomprensión.
  • Jesús sabe que es duro seguirlo y nos anima prometiéndonos su testimonio en favor nuestro ante el Padre. El evangelio tiene enemigos y se da la lucha. El evangelio no es remedio para el corazón que lo preserva del conflicto. Frente a un miedo comprensible; el Señor promete su asistencia, una asistencia que ha sido palpable y visible a través de la historia en la que miles de personas, de toda condición y estilo, han vencido con valor el miedo a la muerte violenta con la que se encontraron sólo por ser cristianos.
  • La opción que tomemos por Cristo, Él la tomará por nosotros, o lo que es lo mismo: en la medida en que vivamos su vida, Él vivirá la nuestra y con nosotros. Ponernos de su parte significa vencer nuestro miedo y apostar a seguir su camino de servicio, de ayuda, de comprensión; significa creer en la fuerza, en la capacidad de transformación y de fecundidad que tiene la semilla de verdad, de amor y de esperanza que El, ha sembrado en nosotros. Ponerse de parte de Jesús significa comprometerse con Él, dejando de lado respetos humanos, enamorados de su misión, dispuestos a hacer todo aquello que Él pida. Ponerse de parte de Jesús implica sentir que vive junto a nosotros aquí y ahora, con una presencia perturbadora, que conmueve nuestras seguridades, nuestras tranquilidades, y que nos compromete a una acción concreta de compromiso con los hermanos.

***

  • Ser discípulo de Jesús es ser enviado por Él al mundo, para dar testimonio de la vida nueva y posible; estamos al servicio de la Buena Noticia del Reino. Renunciar a esa misión es perder nuestra identidad de discípulos misioneros y no saber ya para qué estamos en este mundo. Si las estructuras y grupos sociales que persiguieron Jesús, salvando las distancias, son los mismos, que persiguen hoy a la Iglesia, será señal de estar en el buen camino. Pero, tenemos que examinar nuestras opciones, si es todo lo contrario.
  • En pocos lugares hay persecuciones cruentas y normalmente la situación “heroica” no es la nuestra, sino una bastante más gris. No nos persiguen, cierto. Pero tampoco somos demasiado bien recibidos. En más de una oportunidad, el rechazo que los hombres hacen de la Iglesia, es precisamente por su infidelidad al Evangelio. Cuando la Iglesia es rechazada por el pueblo humilde o ignorada por las jóvenes generaciones, podemos tener un indicio de que, al menos, presenta una imagen no ajustada a la misión confiada por Jesucristo.
  • La Iglesia es una comunidad de testigos con un credo de hechos, un credo de compromisos que dan razón de la propia fe ante sí, ante los hermanos y ante Dios, una comunidad que responde solidariamente desde el evangelio en el mundo y de cara al mundo. Anunciar el evangelio desde la vida es nuestra única y más grande misión y nuestro modo de presencia y aporte como cristianos en la sociedad.
  • Nunca, el pecado será más fuerte que el don salvador de Jesús. Esta gracia de Cristo es la valentía de todo cristiano.

 

Para discernir

 

  • ¿Acepto que el camino de la fe puede implicar incomprensiones y sufrimientos?
  • ¿Busco en la fe un refugio a mis impotencias o una fuerza para mis debilidades?
  • ¿Confío en que la fuerza y la misericordia de Dios me acompañan en la adversidad?

 

Repitamos a lo largo de este día

No temamos

 

Para la lectura espiritual


…«La cruz de la Madre Teresa ha sido el primer signo cristiano que se ha visto en la televisión estatal, al menos desde 1967», declaraba un refugiado albanés a su llegada a Italia en 1990.

La cruz de la que hablaba era aquella cruz negra que la Madre Teresa llevaba en su sarga blanca.

Si a partir de 1944 el régimen marxista había perseguido a los creyentes (católicos, ortodoxos y musulmanes), la situación empeoró en 1967. Fue entonces cuando Albania se declaró oficialmente como la única nación atea de la tierra. la religión fue atacada ferozmente. El modo como fueron tratados los católicos recordaba las persecuciones de los emperadores romanos más crueles. En los tiempos modernos, la iglesia ha sido reducida como en los años de las catacumbas. Un hecho sorprendente: mientras los albaneses no tenían derecho a pronunciar públicamente el nombre de Jesús, la Madre Teresa recorría el mundo con el nombre de Jesús en los labios y prodigando obras de misericordia. A un párroco que se encontraba en prisión le pidió un detenido que bautizase a su hijo, en secreto. Cuando las autoridades descubrieron esta desobediencia, el sacerdote fue condenado a muerte. Fue uno de los sesenta sacerdotes que murieron, ahorcados, fusilados o agotados por el rigor de los campos de trabajos forzados. Las persecuciones, como sabemos, se han cebado con el cristianismo. Los perseguidos son llamados «dichosos» porque defienden y enseñan la justicia. La promesa que acompaña a esta bienaventuranza es asombrosa: nada menos que poseer el Reino de los Cielos. Señor Jesús, sabemos que para imitarte tenemos que hacer el bien a todos. Nos has dicho que sufriríamos trabajando por los otros contra la opresión, contra la degradación, contra la guerra.

Cada día encontramos la oposición, la contradicción. Ayúdanos a aceptar nuestros pequeños sufrimientos, porque conocemos su valor redentor. Transforma nuestra tristeza en gozo, mientras nos esforzamos en cumplir tu voluntad”…

 

E. Egan – K. Egan, Madre Teresa y la bienaventuranza.

 

Para rezar

 

«Jesucristo dijo: “Quien quiera guardar su vida, la perderá;

y quien la gastare por mí, la recobrará en su vida eterna”.

A pesar de todo, tenemos miedo a gastar la vida

y entregarla sin reservas.
Un terrible instinto de conservación nos lleva al egoísmo

y nos atormenta cuando hemos de jugarnos la vida.

Pagamos seguros por todas partes para evitar los riesgos.

Y además de todo eso está la cobardía…

Señor Jesucristo, nos da miedo gastar la vida. Sin embargo,

Tú nos diste la vida para gastarla.

No podemos reservárnosla en un estéril egoísmo.

Gastar la vida es trabajar por los demás,

aunque no nos paguen;

hacer un favor a quien nada puede darnos a cambio;

gastar la vida es arriesgarse incluso al inevitable fracaso,

sin falsas prudencias; es quemar las naves en bien del prójimo.

Somos antorchas, y sólo tenemos sentido cuando nos quemamos;

sólo entonces seremos luz.

Líbranos de la prudencia cobarde,

la que nos hace eludir el sacrificio y buscar seguridad.

Gastar la vida no es algo que se haga con gestos extravagantes

y falsa teatralidad.

La vida se entrega sencillamente,

sin publicidad, como el agua de la fuente,

como la madre que da el pecho a su hijito,

como el sudor humilde del sembrador.

Enséñanos, Señor, a lanzarnos a lo imposible,

porque detrás de lo imposible están tu gracia

y tu presencia; no podemos caer en el vacío.

El futuro es un enigma, nuestro camino se pierde en la niebla;

con todo, queremos seguir dándonos,

porque Tú estás esperando en la noche

con mil ojos humanos que se deshacen en lágrimas».

 

Lucho Espinal, jesuita asesinado en Bolivia el 22 de marzo de 1980

 

Lunes XII

 

Saca primero la viga de tu ojo

   

Lectura del segundo libro de los Reyes    17, 5-8. 13-15a. 18

 

Salmanasar, rey de Asiria, invadió todo el país, subió contra Samaría y la sitió durante tres años. En el noveno año de Oseas, el rey de Asiria conquistó Samaría y deportó a los israelitas a Asiria. Los estableció en Jalaj y sobre el Jabor, río de Gozán, y en las ciudades de Media.

Esto sucedió porque los israelitas pecaron contra el Señor, su Dios, que los había hecho subir del país de Egipto, librándolos del poder del Faraón, rey de Egipto, y porque habían venerado a otros dioses. Ellos imitaron las costumbres de las naciones que el Señor había desposeído delante de los israelitas, y las que habían introducido los reyes de Israel.

El Señor había advertido solemnemente a Israel y a Judá por medio de todos los profetas y videntes, diciendo: «Vuelvan de su mala conducta y observen mis mandamientos y mis preceptos, conforme a toda la Ley que prescribí a sus padres y que transmití por medio de mis servidores los profetas.»

Pero ellos no escucharon, y se obstinaron como sus padres, que no creyeron en el Señor, su Dios. Rechazaron sus preceptos y la alianza que el Señor había hecho con sus padres, sin tener en cuenta sus advertencias.

El Señor se irritó tanto contra Israel, que lo arrojó lejos de su presencia. Sólo quedó la tribu de Judá.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 59, 3. 4-5. 12-14 (R.: 7a)

 

R.    Señor, sálvanos con tu poder, respóndenos.

 

¡Tú nos has rechazado, Señor, nos has deshecho!

Estabas irritado: ¡vuélvete a nosotros! R.

 

Hiciste temblar la tierra, la agrietaste:

repara sus grietas, porque se desmorona.

Impusiste a tu pueblo una dura prueba,

nos hiciste beber un vino embriagador. R.

 

Tú, Señor, nos has rechazado

y ya no sales con nuestro ejército.

Danos tu ayuda contra el adversario,

porque es inútil el auxilio de los hombres.

Con Dios alcanzaremos la victoria

y él aplastará a nuestros enemigos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    7,1-5

 

Jesús dijo a sus discípulos:

 

No juzguen, para no ser juzgados. Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes.

Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «Deja que te saque la paja de tu ojo», si hay una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Los textos que comenzamos a leer esta semana en la primera lectura son un trozo de historia conocido por la Biblia y también por las crónicas victoriosas de los reyes de Asiria, de Babilonia y de Persia.
  • Tras la muerte de Eliseo los reinos del Norte y del Sur conocieron una sucesión de crecientes dificultades que culminaron con la deportación. La historia del reino de Israel, llega a un final sin retorno con la destrucción de Samaría y la deportación de sus habitantes a Babilonia. El escritor sagrado, se detiene a reflexionar largamente sobre este hecho, por la importancia que tiene en la historia de la alianza de Dios con su pueblo.
  • La alianza es un hecho bilateral: a la infidelidad del pueblo no puede dejar de corresponder el rechazo de Dios. Dios, que había liberado a Israel de Egipto, ordenaba a su pueblo que no adorara otros dioses como lo hacían los otros pueblos. Esta alianza estaba confirmada con promesas de felicidad y con advertencias de aflicción. Sin embargo, abandonaron la religión verdadera, adoraron a dioses falsos, no hicieron ningún caso de los profetas que Dios les enviaba y procedieron según las costumbres de los paganos.
  • El Libro de los Reyes interpreta lo que está viviendo el pueblo, como castigo de Dios. Dios ha sido fiel a su Alianza, pero el reino de Samaria ha caminado hacia la ruina. La idolatría al convertir al pueblo en adorador de caricaturas de Dios, abría el camino a todo tipo de egoísmos y opresiones, que hacían del pueblo algo penoso a los ojos de Dios y de los hombres.
  • Esto les pasa a los pueblos, cuando se dejan llevar por la corrupción y las ambiciones injustas. Y a las comunidades cristianas, cuando renuncian a mantenerse fieles a sus ideales. Y a las personas, cuando eligen el camino de lo superficial.

***

  • …Si cuando vemos los pecados de los hermanos pensamos en los nuestros, no nos pasará, como dice el Evangelio, que con una viga en el ojo queramos sacar la brizna del ojo de nuestro hermano… (San Agustín).
  • El Sermón de la Montaña, ha sido una invitación a vivir los valores del Reino, para que sean inspiradores del comportamiento del discípulo del Señor que debe reflejar con “buenas obras” el rostro amoroso del Padre celestial.
  • El juicio es esencial en la vida cotidiana y en la relación con el prójimo porque nos ayuda a evaluar, a discernir, a buscar caminos.
  • Jesús cuando habla del juicio en este pasaje, se está refiriendo al juicio que se realiza no desde la búsqueda del bien y la verdad, sino que al juicio condenatorio. El juicio “venenoso”.
  • Siempre resulta más sencillo detectar los defectos en los demás que reconocer los propios errores y limitaciones. Habitualmente tendemos a justificarnos o a culpar a los demás. Esto sucede en el ámbito de lo personal, de lo social e institucional. Con calumnias, murmuraciones e injurias se quita crédito a personas, grupos u organizaciones con mucha facilidad.
  • Jesús dice que con el juicio con que juzguemos seremos juzgados. Nuestros juicios sobre los otros no se quedan sin efecto: “cuando condenamos a los otros, nos condenamos a nosotros mismos.” Lo que hagamos con los otros, lo hacemos con Dios; de esta forma indicamos la manera como queremos ser tratados por Él.
  • Esto no significa cerrar los ojos frente a los errores o debilidades de los otros, lo que se nos pide es una mirada de misericordia, sabiendo que también nosotros necesitamos de la comprensión del prójimo y de Dios.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué medida uso para juzgar a los demás?
  • ¿Qué tiene que ver Dios con los defectos de los otros?
  • ¿Qué defectos de los otros me ponen particularmente nervioso?
  • ¿De cuáles de mis fallas personales tengo poca cuenta?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Dios nos medirá con la medida con que hayamos medido

 

Para la lectura espiritual

 

…” ¿Podemos liberarnos de la necesidad de juzgar a los otros? Sí, podemos hacerlo afirmando para nosotros mismos esta verdad: somos los hijos e hijas amados de Dios. Mientras continuemos viviendo como si fuéramos lo que hacemos, lo que tenemos y lo que los otros piensan de nosotros, seguiremos estando llenos de juicios, de opiniones, de valoraciones y de condenas. Seguiremos prisioneros de la necesidad de poner a las personas y las cosas en su «justo» lugar. En la medida en que abracemos la verdad de que nuestra identidad no está arraigada en nuestro éxito, en nuestro poder o en nuestra
popularidad, sino en el amor infinito de Dios, en esa misma medida podremos liberarnos de nuestra necesidad de juzgar [...]. Sólo cuando afirmemos el amor de Dios, el amor que trasciende todo juicio, podremos superar todo temor al juicio. Cuando hayamos conseguido liberarnos por completo de la necesidad de juzgar a los otros, entonces conseguiremos liberarnos también por completo del miedo a ser juzgados.

La experiencia del no deber juzgar no puede coexistir con el miedo a ser juzgados; tampoco la experiencia del amor de un Dios que no juzga puede coexistir con la necesidad de juzgar a los demás. Eso es lo que entiende Jesús cuando dice: «No juzguéis y no seréis juzgados». El nexo entre las dos partes de esta ?rase es el mismo nexo que existe entre el amor a Dios y el amor al prójimo. No se pueden separar. Ese nexo no es, sin embargo, un simple nexo lógico que podamos argumentar. Es antes que nada y sobre todo un nexo del corazón que establecemos en la oración”…

 

H. J. M. Nouwen, Aquí y ahora: viviendo en el espíritu, San Pablo, Madrid 1998.

 

Para rezar

 

Oración por los pecadores


 

“Oh Dios de gran misericordia, que te dignaste enviarnos a tu Hijo Unigénito como el mayor testimonio de tu insondable amor y misericordia, Tú no rechazas a los pecadores sino que también a ellos has abierto el tesoro de tu infinita misericordia, del que pueden recoger en abundancia tanto la justificación como toda santidad a la que un alma puede llegar. Padre de gran misericordia, deseo que todos los corazones se dirijan con confianza a tu infinita misericordia. Nadie podrá justificarse ante ti si no va acompañado por la insondable misericordia tuya. Cuando nos reveles el misterio de tu misericordia, la eternidad no bastará para agradecerte por ella debidamente”. (1122).

 

Santa  Faustina Kowalska

 

Martes XII

 

Traten a los demás como quieren que los traten a ustedes

 

Lectura del segundo libro de los Reyes   

19, 9b-11. 14-21. 31-35a. 36

 

Senaquerib envió de nuevo mensajeros a Ezequías para decirle: «Hablen así a Ezequías, rey de Judá: Que no te engañe tu Dios, en quien confías, haciéndote pensar que Jerusalén no será entregada en manos del rey de Asiria. Tú has oído, seguramente, lo que hicieron los reyes de Asiria a todos los países, al consagrarlos al exterminio total. ¿Y tú te vas a librar?

Ezequías tomó la carta de la mano de los mensajeros y la leyó. Después subió a la Casa del Señor, la desplegó delante del Señor y oró, diciendo: «Señor de los ejércitos, Dios de Israel, que tienes tu trono sobre los querubines: tú solo eres el Dios de todos los reinos de la tierra, tú has hecho el cielo y la tierra. Inclina tu oído, Señor, y escucha; abre tus ojos, Señor, y mira. Escucha las palabras que Senaquerib ha mandado decir, para insultar al Dios viviente. Es verdad, Señor, que los reyes de Asiria han arrasado todas las naciones y sus territorios. Ellos han arrojado sus dioses al fuego, porque no son dioses, sino obra de las manos del hombre, nada más que madera y piedra. Por eso los hicieron desaparecer. Pero ahora, Señor, Dios nuestro, ¡sálvanos de su mano, y que todos los reinos de la tierra reconozcan que tú solo, Señor, eres Dios!»

Isaías, hijo de Amós, mandó a decir a Ezequías: «Así habla el Señor, Dios de Israel: Tú me has dirigido una súplica acerca de Senaquerib, rey de Asiria, y yo la he escuchado. Esta es la palabra que el Señor ha pronunciado contra él: Te desprecia, se burla de ti, la virgen hija de Sión; a tus espaldas mueve la cabeza la hija de Jerusalén. Porque de Jerusalén saldrá un resto, y del monte Sión, algunos sobrevivientes. El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto.

Por eso, así habla el Señor acerca del rey de Asiria: El no entrará en esta ciudad, ni le lanzará una flecha; no la enfrentará con el escudo, ni le levantará contra ella un terraplén. Se volverá por el mismo camino, sin entrar en esta ciudad -oráculo del Señor-. Yo protegeré a esta ciudad para salvarla, por mi honor y el de David, mi servidor.»

Aquella misma noche, el Ángel del Señor salió e hirió en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil hombres. Entonces Senaquerib, rey de Asiria, levantó el campamento, emprendió el regreso y se quedó en Nínive.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 47, 2-3a. 3b-4. 10-11 (R.: cf. 9d)

 

R.    Dios afianzó para siempre su Ciudad.

 

El Señor es grande y digno de alabanza,

en la Ciudad de nuestro Dios.

Su santa Montaña, la altura más hermosa,

es la alegría de toda la tierra. R.

 

La Montaña de Sión, la Morada de Dios,

es la Ciudad del gran Rey:

el Señor se manifestó como un baluarte

en medio de sus palacios. R.

 

Nosotros evocamos tu misericordia

en medio de tu Templo, Señor.

Tu alabanza, lo mismo que tu renombre,

llega hasta los confines de la tierra;

tu derecha está llena de justicia. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    7, 6. 12-14

 

Jesús dijo a sus discípulos:

No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos.

Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.

Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Ayer leíamos la caída de Samaria, el reino del Norte. La narración bíblica presenta la masiva inmigración de cinco estirpes extranjeras e idolátricas en tierras de los samaritanos, que provocó un auténtico sincretismo porque daban culto al mismo tiempo al Señor y a sus ídolos. Ahora, la amenaza se presenta sobre Judá, el reino del Sur. Han pasado veinte años desde el destierro de Israel.
  • Senaquerib asedia Jerusalén con su ejército, ambiciona el territorio de Palestina, como camino hacia Egipto. Pero fracasa por la llegada de un ejército egipcio y también por una epidemia de peste que diezmó el ejército de Senaquerib y lo obligó a levantar el sitio de la ciudad.
  • Esa salvación inesperada fue interpretada como un signo del cielo, porque el rey Ezequías ha recurrido a Dios y le ha dirigido una hermosa oración implorando su ayuda.
  • La respuesta positiva de Dios le viene al pueblo por medio del profeta Isaías. Durante un siglo, Judá se verá libre de lo peor. Las amenazas de los poderosos como la carta de Senaquerib, no son siempre la última palabra.

***

  • Aunque parezca el slogan de una propaganda comercial es cierto que: “todo lo que vale cuesta”. Lamentablemente, a pesar de saber esto, se ha hecho ley la búsqueda del “máximo rendimiento con el mínimo esfuerzo”. La experiencia también nos muestra que asumir la vida con seriedad y coherencia siempre trae dificultades.
  • Vivir coherentemente el camino de la fe significa asumir el estilo de vida de Jesús y esto provocará conflictos que no podemos evadir. Jesús nos recomienda entrar por la puerta estrecha, asumir el riesgo y la dificultad de las bienaventuranzas.
  • Este camino a la vida y de vida nueva implicará muchas veces dolorosas renuncias. Sabemos que cuando se elige algo también se deja de lado algo.
  • En la vida del discípulo de Jesús, la conducta de la mayoría no puede ser el criterio válido de acción, el evangelio nos llama muchas veces a vivir “contra la corriente”. Y esto no significa estar condenados a una vida oscura, aburrida e infeliz, sino todo lo contrario, pues nos promete y nos da la felicidad verdadera.
  • Las Bienaventuranzas nos muestran que aquellos que entran por la puerta estrecha, han sido felices arriesgando la vida por cosas que valen la pena y han hecho dichosos a los demás.
  • Sin embargo, nada de eso es posible contando solo con las propias fuerzas. Es el Espíritu el que trabaja día y noche en nosotros para que, a pesar de nuestra debilidad, podamos alcanzar una vida en plenitud.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué consecuencias dolorosas me ha llevado vivir el espíritu de las bienaventuranzas?
  • ¿Cuál es el criterio que uso para mis opciones?
  • ¿Estoy dispuesto a aplicar las bienaventuranzas como criterio para mi proyecto de vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

El Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se lo pidamos

 

Para la lectura espiritual

 

El camino que lleva a la vida

 

Jesucristo es, amados hermanos, el camino por el que llegamos a la salvación, el sumo sacerdote de nuestras oblaciones, sostén y ayuda de nuestra debilidad. (He 10,20; 7,27; 4,15). Por él podemos elevar nuestra mirada a lo alto de los cielos; por él, vemos como en un espejo el rostro inmaculado y excelso del Padre; por él, se abrieron los ojos de nuestro corazón; por él, nuestra mente, insensata y entenebrecida, se abre al resplandor de la luz; por él quiso el Señor que gustásemos el conocimiento inmortal, ya que «él es el reflejo de la gloria del Padre…, encumbrado sobre los ángeles porque es mucho más sublime que el de éstos el nombre que ha heredado» (Hb 1,3-4)…

Tomemos como ejemplo nuestro cuerpo. La cabeza sin los pies no es nada, como tampoco los pies sin la cabeza; los miembros más ínfimos de nuestro cuerpo son necesarios y útiles a la totalidad del cuerpo; más aún, todos ellos se coordinan entre sí para el bien de todo el cuerpo (1C 12,12s). Procuremos, pues conservar la integridad de este cuerpo que formamos en Cristo Jesús, y que cada uno se ponga al servicio de su prójimo según la gracia que le ha sido asignada por donación de Dios. El fuerte sea protector del débil, el débil respete al fuerte; el rico dé al pobre, el pobre dé gracias a Dios por haberle deparado quien remedie su necesidad. El sabio manifieste su sabiduría no con palabras, sino con buenas obras; el humilde no dé testimonio de sí mismo, sino deje que sean los demás quienes lo hagan. El que guarda castidad, que no se enorgullezca, puesto que sabe que es otro quien le otorga el don de la continencia.

Pensemos, pues, hermanos, de qué polvo fuimos formados, qué éramos al entrar en este mundo, de qué sepulcro y de qué tinieblas nos sacó el Creador que nos plasmó y nos trajo a este mundo, obra suya, en el que ya antes de que naciéramos, nos había dispuesto sus dones. Puesto que todos estos beneficios los tenemos de su mano, en todo debemos darle gracias.

 

San Clemente de Roma – papa del año 90 a 100 aproximadamente –

Carta a los Corintios, § 36-38

Para rezar

 

Ayúdame a decir Sí

 

Ayúdame a decir sí,
para responder a tu llamado,
que siempre me regala
un desafío nuevo,
un crecimiento posible,
una huella que se abre…

 

Ayúdame a decir sí,
que es decir no a muchas cosas
para responder con la vida
a Alguien que me llama,
porque me ama
y quiere lo mejor para mi vida.

 

Ayúdame, Señor,
a decirte que Sí.

 

Que así sea.

 

Miércoles XII

24 de junio – Nto. de San Juan Bautista (S)

 

Te llamo a ser luz de las naciones

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías    49, 1-6

 

¡Escúchenme, costas lejanas, presten atención, pueblos remotos! El Señor me llamó desde el seno materno, desde el vientre de mi madre pronunció mi nombre. El hizo de mi boca una espada afilada, me ocultó a la sombra de su mano; hizo de mí una flecha punzante, me escondió en su aljaba. El me dijo: «Tú eres mi Servidor, Israel, por ti yo me glorificaré.» Pero yo dije: «En vano me fatigué, para nada, inútilmente, he gastado mi fuerza.» Sin embargo, mi derecho está junto al Señor y mi retribución, junto a mi Dios. Y ahora, ha hablado el Señor, el que me formó desde el seno materno para que yo sea su Servidor, para hacer que Jacob vuelva a él y se le reúna Israel. Yo soy valioso a los ojos del Señor y mi Dios ha sido mi fortaleza. El dice: «Es demasiado poco que seas mi Servidor para restaurar a las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; yo te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 138, 1b-3. 13-14b. 14c-15 (R.: 14a)

 

R.    Te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable.

 

Señor, tú me sondeas y me conoces,

tú sabes si me siento o me levanto;

de lejos percibes lo que pienso,

te das cuenta si camino o si descanso,

y todos mis pasos te son familiares. R.

   

Tú creaste mis entrañas,

me plasmaste en el seno de mi madre:

te doy gracias porque fui formado

de manera tan admirable.

¡Qué maravillosas son tus obras! R.

 

Tú conocías hasta el fondo de mi alma

y nada de mi ser se te ocultaba,

cuando yo era formado en lo secreto,

cuando era tejido en lo profundo de la tierra. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de los Hechos de los Apóstoles        13, 22-26

   

Pablo decía:

«Cuando Dios desechó a Saúl, les suscitó como rey a David, e; hijo de Jesé, a un hombre conforme a mi corazón que cumplirá siempre mi voluntad. De la descendencia de David hizo surgir para Israel un Salvador, qué es Jesús.

Como preparación a su venida, Juan había predicado un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel. Y al final de su carrera, Juan decía: “Yo no soy el que ustedes creen, pero sepan que después de mí viene aquel a quien yo no soy digno de desatar las sandalias”.

Hermanos, este mensaje de salvación está dirigido a ustedes: los descendientes de Abraham y los que temen a Dios.»

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    1, 57-66. 80

 

Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella.

A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: «No, debe llamarse Juan.»

Ellos le decían: «No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre.»

Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. Este pidió una pizarra y escribió: «Su nombre es Juan.»

Todos quedaron admirados. Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.

Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: « ¿Qué llegará a ser este niño?» Porque la mano del Señor estaba con él.

El niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En el Evangelio de hoy los vecinos se hacían la pregunta justa: “¿Qué va a ser este niño?”. Era y es la pregunta que todos nos hacemos ante un recién nacido. ¿Qué mundo le tocará? ¿Qué profesión tendrá? ¿Será feliz? Un niño recién nacido es siempre un libro abierto y en blanco. Todas las páginas están por llenar. Cada niño que nace tiene siempre algo de profecía, de ruptura con el pasado y comienzo de algo nuevo. Es siempre un misterio.
  • Hoy celebramos el nacimiento de Juan Bautista. Una vocación grabada a fuego desde el vientre materno. Su futuro será sorprendente: anunciar la presencia de Jesús, el Salvador, y preparar sus caminos. Nunca los padres imaginaron así el futuro de su hijo.
  • Lo que más se destaca en la vocación de Juan es su total dedicación a la tarea de convertir al pueblo ante la venida del Señor. Él ha visto la situación de su pueblo, ha experimentado que era necesario hacer algo, ha sentido que Dios lo llamaba, y se ha lanzado. Juan habla con dureza, es exigente, combate las desigualdades, las injusticias, las autosatisfacciones, la búsqueda indiscriminada del placer. Juan es tan exigente consigo mismo, hasta el punto que, comparado con Jesús, aparece casi exageradamente ascético; esa es su manera de mostrar que el proyecto de Dios es lo único importante.
  • Al contemplar el testimonio personal de Juan, contemplamos también su papel en la historia de la salvación. Contemplamos como Dios va marcando caminos, y escoge a hombres y mujeres para realizar su plan salvador. Juan es escogido con una función especialmente decisiva.
  • La primera lectura, le aplica a Juan el segundo cántico del Siervo de Yahvé, para señalar esta elección, que consistirá en empezar a encender en medio del pueblo de Israel la luz; que después será luz para todas las naciones.
  • Juan es una señal del amor de Dios por su pueblo. El nombre de “Juan” quiere decir “Dios concede su favor”, y se aplica hoy tanto al nivel doméstico de la vida de Zacarías e Isabel, que siendo ya ancianos tienen un hijo, como en el nivel de la historia de la salvación de Dios para todos los hombres.
  • Juan supo recoger toda la esperanza y anhelo de salvación que estaba en el corazón de su pueblo. Su palabra, atenta al devenir de la vida de los hombres de su tiempo, llegaba al interior de cada uno suscitando provocación, inquietud y haciendo que los ojos se abrieran al futuro. Su palabra tambaleaba seguridades, fue “espada cortante” que llamaba con ímpetu, como la palabra de los profetas, a la conversión.
  • Juan representa el último escalón de la preparación de la venida del Mesías. El relato de Lucas, nos describe su figura con todos los rasgos característicos de los verdaderos profetas: la vocación que se manifiesta desde el nacimiento mismo, la posesión del Espíritu, la ascesis. Juan nace de unas entrañas estériles; es de familia sacerdotal y es profeta, destinado a designar al Mesías.
  • Como profeta capta los signos de los tiempos, en el punto preciso en el que el futuro le dará significación. No se expresa mediante conceptos; recurre a los signos y a los gestos, más que de solucionarlos, es capaz de vislumbrar los problemas. Su lenguaje es directo y crudo. Transmite un ‘mensaje’: es el heraldo del Mesías, que ha venido y que ha de venir”.
  • A la pregunta: “¿Qué va a ser este niño?”; le responde la primera lectura: “Te hago luz de las naciones”, pero al mismo tiempo la segunda lectura lo presenta lleno de humildad y totalmente subordinado a Jesús: “Yo no soy quien piensan, sino que viene detrás de mí uno a quien no merezco desatarle las sandalias”. El propio Jesús define la figura de Juan: “entre todos los nacidos de mujer no hay profeta mayor que Juan; pero el más pequeño en el Reino de Dios es mayor que él”.
  • La grandeza de su vocación y la grandeza de la fidelidad con la que él la vive consiste en no ahorrar sacrificio, sabiéndose retirar cuando su misión está realizada, no pretendiendo entender más de lo que le es dado, sabiendo morir para no traicionar su verdad. Sabe disminuir y desaparecer para dar paso al único y verdadero Salvador.
  • La actitud clave que permite al Bautista actuar de esta manera es su desprendimiento. Juan no construye nada para él, ni siquiera un grupo de seguidores. Obra en función de otro. Tiene clara conciencia de ser puente y camino. Él no es el fin.
  • Para nosotros Jesucristo no es “el que ha de venir” sino “el que ha venido”. Pero igualmente podemos hablar de una necesidad de continuar su venida y por lo tanto, de una necesidad de continuar el trabajo de Juan: preparar la venida de Jesucristo a cada uno de nosotros, a cada hombre, a la humanidad, en cada momento de la historia. La voluntad de Dios y nuestra responsabilidad es que Jesucristo sea conocido y seguido a través de lo que nosotros hacemos. La vocación fundamental de cada cristiano es ser fiel a la misión de preparar el camino.
  • De ello depende el que la Buena Noticia de Jesucristo quede desconocida, falseada, o sea un anuncio que libere, que comunique fuerza, que renueve al hombre. Esta misión, cada uno tiene su modo de realizarla sin excusas.
  • Hoy el ejemplo de Juan nos muestra caminos para realizar nuestra vocación. Juan une la radicalidad de su palabra y la exigencia de su propia vida, con la fidelidad a lo que él dice. Es un hombre que dice y hace con exigencia, con radicalidad.
  • Nos enseña a reconocer a Jesús como lo más importante y como la verdad que debemos seguir. Juan nos enseña a cumplir con nuestra misión de discípulos de Cristo viviendo en la verdad de su palabra; transmitir esta verdad a quien no la tiene, por medio de nuestra palabra y ejemplo de vida; a ser piedras vivas de la Iglesia. Nos hace ver la importancia del reconocimiento y arrepentimiento de los pecados.
  • En cierto modo, estas características de Juan son las que debemos tener como Iglesia con respecto a la persona y a la obra de Jesús. La vocación propia de la Iglesia es preparar el camino para el encuentro salvador de los hombres con Jesús. Su razón de ser radica en la misión de precursora de Jesús. Como Juan, la Iglesia está llamada a señalar a los hombres dónde se encuentra la verdadera salvación.
  • Ella sabe que los hombres pueden encontrar a Jesús de muchas maneras, y su mayor alegría consiste en disminuir para que Jesús crezca en el corazón de los hombres. El ejemplo de Juan nos debe estimular a la aceptación gozosa de nuestro papel, relativo y subordinado, pero lleno de la verdadera grandeza.

     

Para discernir

 

  • ¿Experimento mi vida como la realización de una vocación?
  • ¿Qué determina mi respuesta cotidiana?
  • ¿Valoro el papel que tengo en la construcción del reino?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Llamado a preparar su camino

 

Para la lectura espiritual

 

«Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor para preparar sus caminos.» (Lc 1,76)

 

…”Con razón el nacimiento de este niño fue para muchos causa de alegría. Lo sigue siendo hoy. Nacido en la vejez de sus padres, vino a predicar a un mundo envejecido la gracia de un nuevo nacimiento. Es justo que la Iglesia celebre este nacimiento con solemnidad, ya que se trata de un hecho maravilloso de la gracia, del que la naturaleza se admira.

A mí mismo, esta lámpara que ilumina al mundo (Jn 5,35) me trae con su aparición una alegría nueva, ya que es gracia a ella que he reconocido al que es la luz verdadera que alumbra en las tinieblas, pero las tinieblas no la han acogido. (Jn 1,5; 9) Sí, el nacimiento de este niño me trae una alegría inefable ya que es para el mundo entero fuente de inestimables bienes. Juan, el primero, instruye a la Iglesia, empieza a educarla por la penitencia, la prepara por el bautismo, y, una vez preparada, la entrega a Cristo y la une a él. (Jn 3,29). Enseña a la Iglesia a vivir en la sobriedad, y por el ejemplo de su propia muerte le concede la fortaleza para morir animosa. Por todo ello prepara al Señor un pueblo bien dispuesto”… (Lc 1,17)

 

Beato Guerric d’Igny (hacia 1080-1157) abad cisterciense – Sermón 1 para la fiesta de S. Juan Bautista

 

Para rezar

 

Hoy te bendecimos, Dios de los apóstoles y de los profetas,
por la figura y testimonio de Juan el Bautista,
el precursor humilde e insobornable del Mesías, Cristo Jesús.
haz que nos tomemos muy en serio su mensaje siempre actual.

Así, convertidos al amor y la justicia de tu reino,
te cantamos a boca llena el canto de gozo de los convertidos.
Éramos tierra yerma y erial calcinado por el egoísmo,
pero tú eres capaz de hacer florecer nuestro desierto inhóspito.

Enséñanos a vivir en tu presencia y alabarte siempre
con el corazón alegre por tu amorosa gratitud de Padre,
porque todo es presencia y gracia, ternura y cariño tuyo.

Amén.

B. Caballero

 

Jueves XII

 

Los que cumplen la voluntad de mi padre, entrarán en el reino…

 

Lectura del segundo libro de los Reyes    24, 8-17

 

Joaquín tenía dieciocho años cuando comenzó a reinar, y reinó tres meses en Jerusalén. Su madre se llamaba Nejustá, hija de Elnatán, y era de Jerusalén. El hizo lo que es malo a los ojos del Señor, tal como lo había hecho su padre.

En aquel tiempo, los servidores de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron contra Jerusalén, y la ciudad quedó sitiada.

Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó a la ciudad mientras sus servidores la sitiaban, y Joaquín, rey de Judá, se rindió al rey de Babilonia junto con su madre, sus servidores, sus príncipes y sus eunucos. El rey de Babilonia los tomó prisioneros en el año octavo de su reinado. Luego retiró de allí todos los tesoros de la Casa del Señor y los tesoros de la casa del rey, y rompió todos los objetos que Salomón, rey de Judá, había hecho para la Casa del Señor, como lo había anunciado el Señor. Deportó a todo Jerusalén, a todos los jefes y a toda la gente rica -diez mil deportados- además de todos los herreros y cerrajeros: sólo quedó la gente más pobre del país.

Deportó a Joaquín a Babilonia; y también llevó deportados de Jerusalén a Babilonia a la madre y a las mujeres del rey, a sus eunucos y a los grandes del país. A todos los guerreros -en número de siete mil- a los herreros y cerrajeros -en número de mil- todos aptos para la guerra, el rey de Babilonia los llevó deportados a su país.

El rey de Babilonia designó rey, en lugar de Joaquín, a su tío Matanías, a quien le cambió el nombre por el de Sedecías.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 78, 1-2. 3-5. 8. 9 (R.: 9b)

 

R.    Líbranos, Señor, a causa de tu Nombre.

 

Señor, los paganos invadieron tu herencia,

profanaron tu santo Templo,

hicieron de Jerusalén un montón de ruinas;

dieron los cadáveres de tus servidores

como pasto a las aves del cielo,

y la carne de tus amigos, a las fieras de la tierra. R.

 

Derramaron su sangre como agua

alrededor de Jerusalén,

y nadie les daba sepultura.

Fuimos el escarnio de nuestros vecinos,

la irrisión y la burla de los que nos rodean.

¿Hasta cuándo, Señor? ¿Estarás enojado para siempre?

¿Arderán tus celos como un fuego? R.

 

No recuerdes para nuestro mal

las culpas de otros tiempos;

compadécete pronto de nosotros,

porque estamos totalmente abatidos. R.

 

Ayúdanos, Dios salvador nuestro,

por el honor de tu Nombre;

líbranos y perdona nuestros pecados,

a causa de tu Nombre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    7, 21-29

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«No son los que me dicen: “Señor, Señor”, los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.

Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre? ¿No expulsamos a los demonios e hicimos muchos milagros en tu Nombre?”

Entonces yo les manifestaré: “Jamás los conocí; apártense de mí, ustedes, los que hacen el mal.”

Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca.

Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande.»

Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la multitud estaba asombrada de su enseñanza, porque él les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus escribas.

 

Palabra del Señor

 

Para reflexionar

 

  • Dieciocho años tenía Joaquín cuando comenzó a reinar y reinó tres meses en Jerusalén. No tardó en caer en todos los errores de sus predecesores: injusticias sociales, relajación moral, culto a los dioses, política meramente humana, sin ninguna referencia a Dios. En lugar de confiar en el Señor, busca “alianzas” humanas y abandona la “Alianza” divina». Hizo el mal a los ojos del Señor como había hecho su padre y la historia se precipita.
  • La ciudad se rinde. El milagro que se produjo en tiempo de Ezequías no se repite. Es el final de una corta independencia y prosperidad.
  • Nabucodonosor deportó a Babilonia a todos los dignatarios y notables, a todos los herreros y cerrajeros, no dejó más que a la gente pobre del país. Se llevó también todos los tesoros del templo y del palacio real, rompió todos los objetos de oro que había hecho fabricar Salomón para el santuario.
  • Esto es el comienzo del gran «Exilio» que marcará tanto, la historia del pueblo de Israel. Será el tiempo de la purificación y el tiempo de la profundización.
  • Esta vez, no pasó como cuando el rey Ezequías invocó a Dios, para que defendiera a su pueblo de los ejércitos de Senaquerib. Dios saca bien incluso de las miserias humanas y ayuda a aprender las lecciones de la vida para no volver a caer en los mismos errores.

***

  • Hoy las instituciones sociales han perdido credibilidad por el manejo de una doble moral. La misma palabra humana vale poco y los papeles firmados no son aval. Desde esta experiencia humana estamos llamados a vivir nuestra fe.
  • La afirmación de Jesús es rotunda: «No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial». Esta afirmación nos pide responsabilidad en nuestra condición de cristianos, al mismo tiempo que la urgencia de dar buen testimonio de la fe.
  • Nuestro compromiso de fe es valioso y no puede limitarse solamente a bellas palabras, sino que debe fundamentarse en la autoridad de las obras, impregnadas de un amor al estilo de Jesús.
  • Jesús es Aquel que posee autoridad moral por excelencia. Sus palabras están perfectamente respaldadas por su forma de vida. Hace lo que dice y dice lo que hace con total transparencia. Teoría y práctica confluyen coherentemente en el modo de obrar de Jesús y esto despertaba asombro en sus conciudadanos.
  • Esa es precisamente la invitación a sus seguidores. Que respaldemos con la vida nuestras palabras y los discursos, y de ese modo seamos creíbles. Desde la coherencia de nuestra vida los ambientes en que nos movemos podrán alcanzar coherencia de vida entre sus principios, sus actitudes y acciones.
  • No es una tarea que se realiza simplemente por la puesta en práctica de un método, o por llevar adelante ciertos principios teóricos. La coherencia evangélica necesita de la apertura a la gracia para que Dios nos regale la unidad interna que necesitamos.
  • No son las palabras ni las oraciones sin compromiso, ni la pura acción, sino el trabajo por vivir según el Proyecto de Dios sostenidos por su gracia. Nuestra oración debería expresar siempre nuestro deseo de obrar el bien y la petición de ayuda, porque reconocemos nuestra debilidad para lograrlo.

 

Para discernir

 

  • ¿Cómo hablo y actúo en mi vida como cristiano?
  • ¿Cómo concreto mi testimonio?
  • ¿Cómo concreto el mandamiento del amor en mi vida personal, familiar, laboral, etc.?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Señor que pueda amar con gratuidad

 

Para la lectura espiritual

 

…”Libre significa: alegre y afectuosamente, sin temor y de modo abierto, dando gratuitamente lo que hemos recibido de manera gratuita, sin aceptar compensaciones, premios o gratitud.

La alegría debería ser uno de los aspectos principales de nuestra vida religiosa. Quien da con alegría da mucho. La alegría es el signo distintivo de una persona generosa y mortificada que, olvidándose de todas las cosas y hasta de sí misma, busca complacer a Dios en todo lo que hace por los hermanos. A menudo es un manto que esconde una vida de sacrificio, de continua unión con Dios, de fervor y de generosidad.

«Que habite la alegría en vosotros», dice Jesús. ¿Qué es esta alegría de Jesús? Es el resultado de su continua unión con Dios cumpliendo la voluntad del Padre. Esa alegría es el fruto de la unión con Dios, de una vida en la presencia de Dios. Vivir en la presencia de Dios nos llena de alegría. Dios es alegría. Para darnos esa alegría se hizo hombre Jesús. María fue la primera en recibir a Jesús: «Exulta mi espíritu en Dios mi salvador». El niño saltó de alegría en el seno de Isabel porque María le llevaba a Jesús. En Belén, todos estaban llenos de alegría: los pastores, los ángeles, los reyes magos, José y María. La alegría era también el signo característico de los primeros cristianos. Durante la persecución, se buscaba a los que tenían esta alegría radiante en el rostro. A partir de esta particular alegría veían quiénes eran los cristianos y así los perseguían.

San Pablo, cuyo celo intentamos imitar, era un apóstol de la alegría. Exhortaba a los primeros cristianos a que «se alegraran siempre en el Señor». Toda la vida de Pablo puede ser resumida en una frase: «Pertenezco a Cristo. Nada puede separarme del amor de Cristo, ni el sufrimiento, ni la persecución, nada. Ya no soy yo quien vivo, sino Cristo quien vive en mí». Esa es la razón de que san Pablo estuviera tan lleno de alegría”…

 

Madre Teresa, Meditazioni spirituali, Milán, 30ss

Para rezar

 

Señor ayúdame

 

Señor ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes.
Y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna no permitas que pierda la felicidad.
Si me das fuerza no permitas que pierda la razón.
Si me das éxito, no permitas que pierda la humildad.
Si me das humildad, no permitas que pierda la dignidad.
Ayúdame siempre a ver el otro lado de la medalla.
No me dejes inculpar de traición a
los demás por no pensar como yo.
Enséñame a querer a la gente como a mí mismo
y a juzgarme como a los demás.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo.
Ni en la desesperación si fracaso.
Más bien recuérdame que el fracaso
es la experiencia que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar es lo más grande del fuerte.
Y que la venganza es la señal primitiva del débil.
Si me quitas la fortuna, déjame la esperanza.
Si me quitas el éxito, déjame la fuerza para triunfar.
Si yo faltara a la gente, dame valor para disculparme.
Si la gente faltara conmigo, dame valor para perdonar.
Señor, si yo me olvido de TI, Tú no te olvides de mí.

María Eugenia Ochoa Medina

 

Viernes XII

 

Si quieres, puedes purificarme

 

Lectura del segundo libro de los Reyes    25, 1-12

 

El noveno año del reinado de Sedecías, el día diez del décimo mes, Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó con todo su ejército contra Jerusalén; acampó frente a la ciudad y la cercaron con una empalizada. La ciudad estuvo bajo el asedio hasta el año undécimo del rey Sedecías.

En el cuarto mes, el día nueve del mes, mientras apretaba el hambre en la ciudad y no había más pan para la gente del país, se abrió una brecha en la ciudad. Entonces huyeron todos los hombres de guerra, saliendo de la ciudad durante la noche, por el camino de la Puerta entre las dos murallas, que está cerca del jardín del rey; y mientras los caldeos rodeaban la ciudad, ellos tomaron por el camino de la Arabá. Las tropas de los caldeos persiguieron al rey, y lo alcanzaron en las estepas de Jericó, donde se desbandó todo su ejército. Los caldeos capturaron al rey y lo hicieron subir hasta Riblá, ante el rey de Babilonia, y este dictó sentencia contra él. Los hijos de Sedecías fueron degollados ante sus propios ojos. A Sedecías le sacó los ojos, lo ató con una doble cadena de bronce y lo llevó a Babilonia.

El día siete del quinto mes -era el decimonoveno año de Nabucodonosor, rey de Babilonia- Nebuzaradán, comandante de la guardia, que prestaba servicio ante el rey de Babilonia, entró en Jerusalén. Incendió la Casa del Señor, la casa del rey y todas las casas de Jerusalén, y prendió fuego a todas las casas de los nobles. Después, el ejército de los caldeos que estaba con el comandante de la guardia derribó las murallas que rodeaban a Jerusalén.

Nebuzaradán, el comandante de la guardia, deportó a toda la población que había quedado en la ciudad, a los desertores que se habían pasado al rey de Babilonia y al resto de los artesanos. Pero dejó una parte de la gente pobre del país como viñadores y cultivadores.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 136, 1-2. 3. 4-5. 6 (R.: 6a)

 

R.    Que la lengua se me pegue al paladar si no me acordara de ti.

 

Junto a los ríos de Babilonia,

nos sentábamos a llorar,

acordándonos de Sión.

En los sauces de las orillas

teníamos colgadas nuestras cítaras. R.

 

Allí nuestros carceleros

nos pedían cantos,

y nuestros opresores, alegría:

« ¡Canten para nosotros un canto de Sión!» R.

 

¿Cómo podíamos cantar un canto del Señor

en tierra extranjera?

Si me olvidara de ti, Jerusalén,

que se paralice mi mano derecha. R.

 

Que la lengua se me pegue al paladar

si no me acordara de ti,

si no pusiera a Jerusalén

por encima de todas mis alegrías. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    8, 1-4

 

Cuando Jesús bajó de la montaña, lo siguió una gran multitud. Entonces un leproso fue a postrarse ante él y le dijo: «Señor, si quieres, puedes purificarme.» Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Lo quiero, queda purificado.» Y al instante quedó purificado de su lepra.

Jesús le dijo: «No se lo digas a nadie, pero ve a presentarse al sacerdote y entrega la ofrenda que ordenó Moisés para que les sirva de testimonio.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Tras el hundimiento del reino del Norte y la derrota del reino del Sur, la nación israelita perdió definitivamente, su propia independencia, pasando, de manera sucesiva, bajo la dominación babilónica, persa, griega y por último, romana.
  • Apenas Sedecías se instala sobre el trono de Jerusalén, se rebela contra Nabucodonosor que ha sitiado Jerusalén por tercera y última vez. Sedecías se atrinchera en la ciudad y mantiene un sitio sin salida. Sin embargo, se presenta una esperanza cuando Nabucodonosor se dirige a aplastar a los ejércitos egipcios.
  • Entre los deportados, hay un sacerdote, de nombre Ezequiel, que, desde Babilonia, continuará meditando y revelando la «Palabra» de Dios.
  • El destierro del año 597 no fue el definitivo. Jeremías fue el profeta que habló en este tiempo en Jerusalén, entre la primera y la segunda deportación. Grita al pueblo y al rey los mensajes de Dios.
  • En sus lamentaciones, enumera los dramas humanos que se desarrollan en esa ciudad sitiada. Intentó por todos los medios convencer al pueblo para que volviera a la práctica religiosa de la alianza y que desistiera de las alianzas con Egipto. No le hicieron caso y once años después volvió Nabucodonosor y el destierro fue ya total.
  • El Templo destruido, la nación deshecha, la fe perdida, las promesas de Dios irrealizables. El fin del reino de Judá es la página más negra de la historia del pueblo elegido. Nabucodonosor mandó ajusticiar en presencia de Sedecías a sus hijos y luego lo dejó ciego. Destruyó Jerusalén y envió a todos al destierro.

***

  • El mensaje de Jesús sobre el Reino de los Cielos ha venido a revelar el infinito amor de Dios Padre por los hombres y la salvación que gratuitamente ofrece. Los milagros que nos comienza a relatar Mateo destacan la acción misericordiosa de Jesús con los necesitados y quiere mostrar, cómo va formando desde diversas procedencias, situaciones y marginalidades, un pueblo bendecido para ser signo de ese Reino de los cielos que anuncia.
  • Un leproso, lleno de dolor y consciente de su enfermedad acude a Jesús pidiéndole: «Señor, si quieres puedes limpiarme». Hoy la lepra es una enfermedad controlable y hasta curable, pero en tiempos de Jesús, era la terrible enfermedad que no sólo postraba físicamente a quien la padecía, sino que lo hacia impuro y, por lo tanto, excluido de la comunidad, sometido a la vergüenza pública que significaba tener que gritar para que todos corrieran a apartarse de él.
  • Según la ley, un leproso no tenía acceso a Dios en el Templo, allí no había espacio para él. Como ciudadano no le eran concedidos ninguno de sus derechos. El leproso estaba “excluido de la vida”.
  • Este hombre reconoce en Jesús su última esperanza. Pone toda su confianza en él. Pero no lo obliga con su pedido sino que lo deja a su voluntad. Rompe con la norma y se aproxima para pedirle la curación con las sencillas palabras de un pobre del Reino: “Si quieres”. Jesús responde de la misma manera, y rompe la norma: extendiendo la mano y tocándolo…” ¡El puro toca al impuro y lo purifica! Todo lo contrario de lo que pensaba la gente. Jesús le limpia la lepra de la piel y sana su corazón. Libera al ser humano de toda atadura.
  • Hoy existen otras «enfermedades» del cuerpo padecidas por muchos, y «enfermedades» del “espíritu” que provocan la exclusión y hasta la eliminación de la persona. Enfermos de SIDA, que no pueden controlar su enfermedad, porque hay enfermos de avaricia que especulan con las medicinas lucrando y compitiendo a costa de la vida de las personas.
  • Pero también hay otras amenazas contra la vida de las personas y del planeta por mantener privilegios y ganancias de grandes empresas. Una sociedad que no tiene conciencia de pecado, no puede pedir perdón y esperar el cambio.
  • A pesar de todo, Jesús continúa pasando a nuestro lado, día tras día, y espera la misma petición: «Señor, si quieres…» porque desea la salvación de aquel que sufre en el cuerpo y la de aquel que tiene el alma enferma. Desde nuestro corazón, desde el corazón de cada hombre al corazón de la sociedad y del mundo para aliviar un poco el dolor de los hombres.

 

Para discernir

 

  • ¿Me preocupo por el dolor de mis hermanos?
  • ¿Me siento en parte responsable de sus sufrimientos?
  • ¿De qué modo colaboro para aliviar el dolor de mis hermanos?
  • ¿Me acerco a los que sufren y están enfermos?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Señor, si quieres

 

Para la lectura espiritual

 

…”Estás buscando el modo de encontrar a Jesús. Intentas encontrarlo no sólo en tu mente, sino también en tu cuerpo. Buscas su afecto y sabes que este afecto implica tanto su cuerpo como el tuyo. El se ha convertido en carne para ti, a fin de que puedas encontrarlo en la carne y recibir su amor en la misma. Sin embargo, queda algo en ti que impide este encuentro. Queda aún mucha vergüenza y mucha culpa incrustadas en tu cuerpo, y bloquean la presencia de Jesús. No te sientes plenamente a gusto en tu cuerpo; lo consideras como si no fuera un lugar suficientemente bueno, suficientemente bello o suficientemente puro para encontrar a Jesús.

Cuando mires con atención tu vida, fíjate cómo ha sido afligida por el miedo, un miedo en especial a las personas con autoridad: tus padres, tus profesores, tus obispos, tus guías espirituales, incluso tus amigos. Nunca te has sentido igual a ellos y has seguido infravalorándote frente a ellos. Durante la mayor parte de tu vida te has sentido como si tuvieras necesidad de su permiso para ser tú mismo. No conseguirás encontrar a Jesús en tu cuerpo mientras éste siga estando lleno de dudas y de miedos. Jesús ha venido a liberarte de estos vínculos y a crear en ti un espacio en el que puedas estar con él. Quiere que vivas la libertad de los hijos de Dios.

No desesperes pensando que no puedes cambiarte a ti mismo después de tantos años. Entra simplemente tal como eres en la presencia de Jesús y pídele que te conceda un corazón libre de miedo, donde él pueda estar contigo. Tú no puedes hacerte distinto. Jesús ha venido a darte un corazón nuevo, un espíritu nuevo, una nueva mente y un nuevo cuerpo. Deja que él te transforme con su amor y te haga así capaz de recibir su afecto en la totalidad de tu ser”…


H. J. M. Nouwen, La voz del amor, Brescia 21997

 

Para rezar

 

ORACIÓN EN LA ENFERMEDAD

 

Cúmplase en mí tu voluntad Señor.
Amo la vida que Tú me das y
quiero gastarla en tu servicio.
Quiero sanar para bendecir tu nombre
con los hermanos.

Concédeme esperar sereno,
agradecer a los que me cuidan,
purificando mi corazón para amarte más.

Y que brille la esperanza del gozo sin fin
todos los días de mi vida,
que pongo en tus manos.
Amén.

 

Sábado XII

 

Señor no soy digno de que entres en mi casa

 

Lectura del libro de las Lamentaciones    2, 2. 10-14. 18-19

 

El Señor devoró sin piedad todas las moradas de Jacob; derribó en su indignación las fortalezas de la hija de Judá; echó por tierra y profanó el reino y sus príncipes.

Están sentados en el suelo, silenciosos, los ancianos de la hija de Sión; se han cubierto la cabeza de polvo, se han vestido con un sayal. Dejan caer su cabeza hasta el suelo las vírgenes de Jerusalén.

Mis ojos se deshacen en llanto, me hierven las entrañas; mi bilis se derrama en la tierra por el desastre de la hija de mi pueblo, mientras desfallecen sus niños y pequeños en las plazas de la ciudad.

Ellos preguntan a sus madres: « ¿Dónde hay pan y vino?», mientras caen desfallecidos como heridos de muerte en las plazas de la ciudad, exhalando su espíritu en el regazo de sus madres.

¿A quién podré compararte? ¿A quién te asemejaré, hija de Jerusalén? ¿A quién te igualaré, para poder consolarte, virgen hija de Jerusalén? Porque tu desastre es inmenso como el mar: ¿quién te sanará? Tus profetas te transmitieron visiones falsas e ilusorias. No revelaron tu culpa a fin de cambiar tu suerte, sino que te hicieron vaticinios falsos y engañosos.

¡Invoca al Señor de corazón, gime, hija de Sión! ¡Deja correr tus lágrimas a raudales, de día y de noche: no te concedas descanso, que no repose la pupila de tus ojos!

¡Levántate, y grita durante la noche, cuando comienza la ronda! ¡Derrama tu corazón como agua ante el rostro del Señor! ¡Eleva tus manos hacia él, por la vida de tus niños pequeños, que desfallecen de hambre en todas las esquinas!

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 73, 1-2. 3-4. 5-7. 20-21 (R.: 19b)

 

R.    No te olvides para siempre de los pobres.

 

¿Por qué, Señor, nos rechazaste para siempre

y arde tu indignación contra las ovejas de tu rebaño?

Acuérdate de pueblo que adquiriste en otro tiempo,

de la tribu que rescataste para convertirla en tu herencia;

acuérdate de Sión, donde pusiste tu Morada. R.

 

Vuelve tus pasos hacia esta ruina completa:

todo lo destruyó el enemigo en el Santuario.

Rugieron tus adversarios en el lugar de tu asamblea,

pusieron como señales sus propios estandartes. R.

 

Alzaron sus hachas como en la espesura de la selva;

destrozaron de un golpe todos los adornos,

los deshicieron con martillos y machetes;

prendieron fuego a tu Santuario,

profanaron, hasta arrasarla, la Morada de tu Nombre. R.

 

Ten presente tu alianza,

porque todos los rincones del país

están repletos de violencia.

Que el débil no retroceda lleno de confusión,

que el pobre y el oprimido alaben tu Nombre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    8, 5-17

 

Al entrar en Cafarnaún, se acercó a Jesús un centurión, rogándole: «Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente.» Jesús le dijo: «Yo mismo iré a curarlo.»

Pero el centurión respondió: «Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: “Ve”, él va, y a otro: “Ven”, él viene; y cuando digo a mi sirviente: “Tienes que hacer esto”, él lo hace.»

Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: «Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe. Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos; en cambio, los herederos del Reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde habrá llantos y rechinar de dientes.» Y Jesús dijo al centurión: «Ve, y que suceda como has creído.» Y el sirviente se curó en ese mismo momento.

Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la suegra de este en cama con fiebre. Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlo.

Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y curó a todos los que estaban enfermos, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: El tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Esta página de las Lamentaciones atribuidas a Jeremías es la mejor reflexión sobre el sentido que tienen los acontecimientos narrados en el libro de los Reyes. Presenta una resignada meditación sobre el exilio, sobre los falsos profetas y las prácticas idolátricas, que llevaron inevitablemente al hundimiento de Jerusalén y de su templo.
  • Todo es luto y miseria la ciudad destruida, los ancianos mudos, las lágrimas en los ojos de todos, los niños desfallecidos de hambre. Pero el autor del libro invita al pueblo a dirigirse a Dios con su oración y sus manos alzadas al cielo.
    • No está todo perdido. Estos acontecimientos conducen al arrepentimiento y a la súplica. Jeremías está ahí para que el diálogo con Dios continúe, y la vida vuelva a su curso.

***

  • La predicación del Reino es avalada por los signos liberadores de Jesús en favor de los excluidos. Los milagros aparecen en el evangelio de Mateo como dinamismo transformador del Reino. Las costumbres de la época, enseñaban que los judíos no podían conversar con los gentiles, ni tocarlos, ni mucho menos entrar en sus casas. Un centurión romano pide a Jesús que cure a su sirviente. Ambos son paganos y, el centurión, jefe militar romano, representa al poder imperial. La gente sentía hacia ellos odio, miedo y repugnancia. Este centurión siente una preocupación tan grande por su criado que es capaz de humillarse ante Jesús y pedirle que lo cure.
  • Jesús descubre la confianza absoluta que ha puesto en su poder liberador, y no tuvo ningún escrúpulo en decidir entrar en la casa del pagano, se detiene para apreciar con admiración la sencillez y sobriedad de la fe de este hombre. El centurión no dijo quién era Jesús, pero lo dio a entender de forma práctica y real.
  • El centurión no se considera digno de que Jesús entre en su casa, pero reafirma su fe, ante Jesús, y ante todos los que estaban allí presentes, de tal manera que Jesús puede decir: «En Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande». La oración generosa, llena de amor, humildad y confianza mueve a Jesús para realizar el milagro.
  • “La fuerza del amor no mide las posibilidades (…). El amor no discierne, no reflexiona, no conoce razones. El amor no es resignación ante la imposibilidad, no se intimida ante dificultad alguna”. (San Pedro Crisólogo).

 

Para discernir

 

  • ¿Pedimos bien, como lo hace el centurión?
  • ¿Pedimos o exigimos?
  • ¿Nuestra oración es generosa?
  • ¿Reconocemos que lo que se nos da es por pura gratuidad?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Di una sola palabra y quedaré sano

 

Para la lectura espiritual

 

«Hágase tu voluntad»

 

«Sea hecha tu voluntad; y como es hecha en el cielo, así se haga en la tierra» ¡Oh Señor mío, qué gran regalo es ésta para mí, que no dejaseis en querer tan ruin como el mío el cumplirse vuestra voluntad! ¡Buena
estuviera yo, Señor, si estuviera en mis manos el cumplirse vuestra voluntad o no! Ahora la mía os doy libremente, aunque a tiempo que no va libre de interés; porque ya tengo probado, y gran experiencia de ello, la ganancia que es dejar libremente mi voluntad en la vuestra. ¡Oh amigas, qué gran ganancia hay aquí, o qué gran pérdida de no cumplir lo que decimos al Señor en el Paternóster en esto que le ofrecemos!…

Pues os quiero avisar y acordar qué es su voluntad. No hayáis miedo sea daros riquezas, ni deleites, ni honras, ni todas estas cosas de acá; no os quiere tan poco, y tiene en mucho lo que le dais y os lo quiere pagar bien, pues os da su reino aún viviendo… Pues veis aquí, hijas, a quien más amaba [su  Hijo] lo que dio; por donde se entiende cuál es su voluntad. Así que éstos son sus dones en este mundo. Da conforme al amor que nos tiene: a los que ama más, da de estos dones más; a los que menos, menos, y conforme al ánimo que ve en cada uno y el amor que tiene a Su Majestad. A quien le amare mucho,  verá que puede padecer mucho por El; al que amare poco, poco. Tengo yo para mí que la medida de poder llevar gran cruz o pequeña es la del amor…

Porque todo lo que os he avisado en este libro va dirigido a este punto de darnos del todo al Criador y poner nuestra voluntad en la suya  y desasirnos de las criaturas, y tendréis ya entendido lo mucho que importa, no digo más en ello; sino diré para lo que pone aquí nuestro buen Maestro estas palabras dichas, como quien sabe lo mucho que ganaremos de hacer este servicio a su Eterno Padre. Porque nos disponemos para que con mucha brevedad nos veamos acabado de andar el camino y bebiendo del agua viva de la fuente que queda dicha. Porque sin dar nuestra voluntad del todo al Señor para que haga en todo lo que nos toca conforme a ella, nunca deja beber de ella”…


Santa Teresa de Jesús, de Ávila (1515-1582), carmelita descalza, doctora de la Iglesia – Camino de perfección, c. 32

 

Para rezar

 

Sufrir con Humildad


 

Danos, Señor, un verdadero, nuevo
y más profundo conocimiento de tí
a través del sufrimiento.
Haz que podamos intuir con el afecto del corazón
tu misterio que está más allá de toda comprensión.

Haz que el ejercicio de paciencia de la mente,
el discurso espinoso de la inteligencia,
sea el signo de una verdad
que no se alcanza simplemente
con las normas de la razón humana,
misterio inaccesible y al mismo tiempo nutritivo
para la existencia del hombre,
para sus dramas y sus aparentes absurdos.

Queremos ofrecerte nuestros sufrimientos
y compartir los de la humanidad,
las dificultades en las que se debaten muchos corazones
para volver a una siempre nueva
y más verdadera experiencia de Tí,
Señor, Dios nuestros,
Tú habitas en la luz eterna
que nadie puede contemplar, sino tu Hijo
que nos la reveló desde lo alto de la cruz.

Concédenos penetrar en el misterio de Jesús
a fin de poder conocer algo de Tí,
en la gracia del Espíritu Santo.
Danos acceder al misterio del dolor
con paciencia, con humildad,
convencidos de nuestra ignorancia,
de lo mucho que todavía desconocemos
de tu Trinidad de amor
de tu proyecto salvífico,

Haz que nos humillemos en nuestro sufrimiento,
para poder merecer, al menos una migaja,
del conocimiento de aquel misterio,
que nos saciará eternamente.
Te lo pedimos por intercesión de María,
que sufrió,
pero que creyó profundamente,
y ha llegado ya,
también en nuestro nombre,
al conocimiento perfecto de tu gloria.
Amén.

 

Cardenal Carlo María Martini

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XI – CICLO A

EL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

Solemnidad – Ciclo A

 

Lunes de la semana XI

 

Martes de la semana XI

 

Miércoles de la semana XI

 

Jueves de la semana XI

 

Viernes de la semana XI

Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

 

Sábado de la semana XI

El Corazón Inmaculado de María

 

EL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

Solemnidad – Ciclo A

 

El que coma de este pan vivirá eternamente

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Deuteronomio    8, 2-3. 14b-16a

 

Moisés habló al pueblo diciendo:

«Acuérdate del largo camino que el Señor, tu Dios, te hizo recorrer por el desierto durante esos cuarenta años. Allí él te afligió y te puso a prueba, para conocer el fondo de tu corazón y ver si eres capaz o no de guardar sus mandamientos. Te afligió y te hizo sentir hambre, pero te dio a comer el maná, ese alimento que ni tú ni tus padres conocían, para enseñarte que el hombre no vive solamente de pan, sino de todo lo que sale de la boca del Señor.

No olvides al Señor, tu Dios, que te hizo salir de Egipto, de un lugar de esclavitud, y te condujo por ese inmenso y temible desierto, entre serpientes abrasadoras y escorpiones. No olvides al Señor, tu Dios, que en esa tierra sedienta y sin agua, hizo brotar para ti agua de la roca, y en el desierto te alimentó con el maná, un alimento que no conocieron tus padres.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 147, 12-13. 14-15. 19-20 (R.: 12a)

 

R.    ¡Glorifica al Señor, Jerusalén!

 

¡Glorifica al Señor, Jerusalén,

alaba a tu Dios, Sión!

El reforzó los cerrojos de tus puertas

y bendijo a tus hijos dentro de ti. R.

 

El asegura la paz en tus fronteras

y te sacia con lo mejor del trigo.

Envía su mensaje a la tierra,

su palabra corre velozmente. R.

 

Revela su palabra a Jacob,

sus preceptos y mandatos a Israel:

a ningún otro pueblo trató así

ni le dio a conocer sus mandamientos. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    10, 16-17

 

Hermanos:

La copa de bendición que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la Sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo? Ya que hay un solo pan, todos nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo Cuerpo, porque participamos de ese único pan. Pensemos en Israel según la carne: aquellos que comen las víctimas, ¿no están acaso en comunión con el altar?

 

Palabra de Dios.

 

SECUENCIA

 

Esta secuencia es optativa y puede decirse íntegra desde * Este es el pan de los ángeles.

 

Glorifica, Sión, a tu Salvador,

aclama con himnos y cantos

a tu Jefe y tu Pastor.

 

Glorifícalo cuanto puedas,

porque él está sobre todo elogio

y nunca lo glorificarás bastante.

 

El motivo de alabanza

que hoy se nos propone

es el pan que da la vida.

 

El mismo pan que en la Cena

Cristo entregó a los Doce,

congregados como hermanos.

 

Alabemos ese pan con entusiasmo,

alabémoslo con alegría,

que resuene nuestro júbilo ferviente.

 

Porque hoy celebramos el día

en que se renueva la institución

de este sagrado banquete.

 

En esta mesa del nuevo Rey,

la Pascua de la nueva alianza

pone fin a la Pascua antigua.

 

El nuevo rito sustituye al viejo,

las sombras se disipan ante la verdad,

la luz ahuyenta las tinieblas.

 

Lo que Cristo hizo en la Cena,

mandó que se repitiera

en memoria de su amor.

 

Instruidos con su enseñanza,

consagramos el pan y el vino

para el sacrificio de la salvación.

 

Es verdad de fe para los cristianos

que el pan se convierte en la carne,

y el vino, en la sangre de Cristo.

 

Lo que no comprendes y no ves

es atestiguado por la fe,

por encima del orden natural.

 

Bajo la forma del pan y del vino,

que son signos solamente,

se ocultan preciosas realidades.

 

Su carne es comida, y su sangre, bebida,

pero bajo cada uno de estos signos,

está Cristo todo entero.

 

Se lo recibe íntegramente,

sin que nadie pueda dividirlo

ni quebrarlo ni partirlo.

 

Lo recibe uno, lo reciben mil,

tanto éstos como aquél,

sin que nadie pueda consumirlo.

 

Es vida para unos y muerte para otros.

Buenos y malos, todos lo reciben,

pero con diverso resultado.

 

Es muerte para los pecadores y vida para los justos;

mira como un mismo alimento

tiene efectos tan contrarios.

 

Cuando se parte la hostia, no vaciles:

recuerda que en cada fragmento

está Cristo todo entero.

 

La realidad permanece intacta,

sólo se parten los signos,

y Cristo no queda disminuido,

ni en su ser ni en su medida.

 

* Este es el pan de los ángeles,

convertido en alimento de los hombres peregrinos:

es el verdadero pan de los hijos,

que no debe tirarse a los perros.

 

Varios signos lo anunciaron:

el sacrificio de Isaac,

la inmolación del Cordero pascual

y el maná que comieron nuestros padres.

 

Jesús, buen Pastor, pan verdadero,

ten piedad de nosotros:

apaciéntanos y cuídanos;

permítenos contemplar los bienes eternos

en la tierra de los vivientes.

 

Tú, que lo sabes y lo puedes todo,

tú, que nos alimentas en este mundo,

conviértenos en tus comensales del cielo,

en tus coherederos y amigos,

junto con todos los santos.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    6, 51-58

 

Jesús dijo a los judíos:

«Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo.»

Los judíos discutían entre sí, diciendo: « ¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?»

Jesús les respondió: «Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.

Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí.

Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La primera lectura recuerda la necesidad de alimento que tuvo el pueblo de Israel en el desierto. El maná fue el pan que alimentó su peregrinar hacia la tierra prometida. Era un pan que bajaba del cielo y que no conocían. Dios los alimentó haciéndoles ver, al mismo tiempo, que “el hombre no sólo vive de pan”. El alimento que Dios les da los hace sentir más pueblo, pero no daba la vida porque los que lo comían también terminaban muriendo.

***

  • Si hay diferencias que humillan a unos hermanos frente a los demás se está contradiciendo el amor a Cristo y la unidad en la comunidad. San Pablo pone de manifiesto la exigencia de unidad que brota de la Eucaristía. Todos los que comulgan del cuerpo y la sangre de Cristo se hacen con Él un solo cuerpo. La unidad de alimento produce también unidad entre los miembros de la comunidad. De ello deriva la exigencia de unidad entre los miembros de la comunidad cristiana. Esta realidad debe llevar a compartir los bienes espirituales y materiales en una verdadera caridad fraterna.

***

  • Jesús, en la sinagoga de Cafarnaún, hablaba a la gente y les anunciaba el alimento de su carne y su sangre como fuente de vida para todos. El diálogo entre los judíos y Jesús se inicia con el milagro del maná, la providencial comida con que Dios alimentó a sus padres en el desierto. Pero el alimento milagroso se ofrece al pueblo únicamente porque los israelitas están a punto de morir de hambre y de sed.
  • Este pasaje es el final del discurso en el que Jesús se identifica con el pan vivo”. Una vida que va más allá de lo terreno, una vida que vence las barreras de la muerte, una vida eterna: “El que come de este pan vivirá para siempre”. Jesús reafirma la promesa de vida eterna con una condición: quien acepta comer de este pan, quien acepta su palabra, su proyecto de salvación, alcanzará la vida plena.
  • Jesús subraya que Él mismo es el pan de vida: su carne es verdadera comida y su sangre verdadera bebida y sólo el que come su carne y bebe su sangre tiene vida eterna. El evangelista hablando de este modo realista, quiere dar a entender que el pan eucarístico es “verdaderamente” el cuerpo de Cristo y el vino consagrado es “verdaderamente” la sangre de Cristo. Quien come este cuerpo y bebe esta sangre tiene la vida eterna y la promesa de Cristo de que lo resucitará el último día.
  • Cristo se hace totalmente presente y se nos ofrece como alimento, como provisión para el camino de la Vida. Gracias a su entrega y a su presencia eucarística nosotros podemos ansiar la vida eterna.
  • La declaración que hace Jesús de la necesidad de comerlo y beberlo significan asimilarse a Él, aceptar y hacer propio el amor expresado en su vida, con su carne y en su muerte con su sangre. No hay realización plena para el hombre, no hay vida verdadera si no es por la asimilación a Jesús; el Espíritu que se recibe en cada Eucaristía lleva a una entrega y a una calidad humana como la suya.
  • La comunión, por tanto, pone al discípulo en camino de identificación con Jesús, quien, de este modo, pasa de ser un modelo exterior que imitar a una realidad interiorizada; la comunión produce la sintonía con Jesús y hace vivir identificado con Él, hace vivir como Él.
  • Como Jesús vive por y para el Padre, en una total dedicación a cumplir el proyecto del Padre de dar vida al mundo, el discípulo, el que come la carne y bebe la sangre, no puede vivir con otra actitud que esa misma dedicación al mismo plan de dar vida al mundo.
  • En la Eucaristía Jesús nos incorpora a su cuerpo que es la Iglesia. La comunión con Cristo se convierte en comunión entre nosotros, con los hermanos, más aún, con todos los hombres para formar una comunidad fraterna de discípulos, para vivir sirviéndonos unos a otros, cada día, como el mismo Jesús nos mostró por la salvación del mundo.
  • La Eucaristía no es una realidad mágica que por la repetición de unas palabras transforma la realidad del pan y del vino en otra realidad que causa automáticamente la salvación del que la recibe. La Eucaristía es una celebración de fe en la que todos los que participan entran en comunión con el Cuerpo de Cristo y en esa comunión se hacen Cuerpo de Cristo, se hacen comunidad de hijos en el Hijo, son presencia del Reino en el aquí y ahora de este mundo.
  • Al comulgar nos incorporamos a una corriente de vida. Comulgar nos obliga a una opción: la de seguir el camino de amor de Jesús como una respuesta al Amor de Dios en la vida de cada día.
  • Comulgar no es, solamente el acto piadoso de recibir a Cristo que se realiza de espaldas al mundo y a los hermanos sino que es entrar en comunión con Él, hacer causa común con Jesús y su causa que es el hombre, sobre todo el débil, el oprimido, el empobrecido, el explotado, el sometido a la miseria y al hambre. Jesús, Pan de Vida, alimento de su comunidad, por la Eucaristía funda la Iglesia como comunidad de servicio a la humanidad, como prolongación del cuerpo de Cristo, que se ofrece en la cruz por la vida del mundo. De ahí que la comunión, al tiempo que nos incorpora y mantiene en la Iglesia, nos vuelca y compromete en el servicio a los hombres, en solidaridad con todos y especialmente de los pobres.
  • Comer y beber “la Vida” es comer y beber el amor a la vida y todo lo que ésta conlleva: libertad, justicia, participación, hermandad. Este el misterio que conmemoramos y adoramos en esta solemnidad del Corpus Christi y en toda celebración de la Eucaristía.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué experimento al recibir el cuerpo del Señor?
  • ¿Me siento unido por la eucaristía al proyecto de Jesús?
  • ¿Vivo la unidad con el resto del Cuerpo de Cristo?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Tu carne es la verdadera comida, y tu sangre, la verdadera bebida

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Cuando veas que está sobre el altar el cuerpo de Cristo, di a ti mismo: por este cuerpo no soy ya en adelante tierra y ceniza; ya no soy cautivo sino libre; por este cuerpo, espero los cielos y estoy seguro de que obtendré los bienes que hay en ellos: la vida inmortal, la suerte de los apóstoles, la conversación con Cristo. Éste es aquel cuerpo que fue ensangrentado, traspasado con lanza y que manó fuentes saludables, la de la sangre, la del agua para toda la tierra… Este cuerpo se nos dio para que lo tuviéramos y comiéramos, lo cual fue de amor intenso”…

 

S.Juan Crisóstomo, In epist. 1 ad Cor 24, 4: PG 61, 203; R1195.

 

 

PARA REZAR

 

La Eucaristía sale hoy a la calle,

se hace vida.

Como Jesús, se acerca a nosotros

y toca nuestras heridas para curar,

sanar y reconciliar, para salvar

y arrancar de la muerte.

Él es el pan vivo que ha bajado del cielo

para la vida del mundo.

Entrar en comunión con él es entrar

en el torrente de vida que es Dios y vivir para siempre.
Hoy es un día para celebrar

porque la Eucaristía es el mayor regalo

que Dios nos podía ofrecer:

su misma presencia, su misma vida,

hecho alimento para nosotros.

Es celebración que nos une en la fe

y que a la vez nos abre a la humanidad entera,

recordándonos que el Reino es el centro de la fe

porque es la voluntad del Padre,

que todos vivamos como lo que somos:

hijos e hijas suyos.

Es celebración que traspasa los límites litúrgicos para hacerse vida para todos en Jesús.

P. Fernando Torres Pérez c.m.f.

 

Lunes de la semana XI

 

Da al que te pide

 

Lectura del primer libro de los Reyes    21, 1-19

 

Nabot, el izreelita, tenía una viña en Izreel, al lado del palacio de Ajab, rey de Samaría. Ajab dijo a Nabot: «Dame tu viña para hacerme una huerta, ya que está justo al lado de mi casa. Yo te daré a cambio una viña mejor o, si prefieres, te pagaré su valor en dinero.»

Pero Nabot respondió a Ajab: «¡El Señor me libre de cederte la herencia de mis padres!»

Ajab se fue a su casa malhumorado y muy irritado por lo que le había dicho Nabot, el izreelita: «No te daré la herencia de mis padres.» Se tiró en su lecho, dio vuelta la cara y no quiso probar bocado.

Entonces fue a verlo su esposa Jezabel y le preguntó: «¿Por qué estás tan malhumorado y no comes nada?»

El le dijo: «Porque le hablé a Nabot, el izreelita, y le propuse: “Véndeme tu viña o, si quieres, te daré otra a cambio.” Pero él respondió: “No te daré mi viña.”»

Su esposa Jezabel le dijo: «¿Así ejerces tú la realeza sobre Israel? ¡Levántate, come y alégrate! ¡Yo te daré la viña de Nabot, el izreelita!»

En seguida escribió una carta en nombre de Ajab, la selló con el sello del rey y la envió a los ancianos y a los notables de la ciudad, conciudadanos de Nabot. En esa carta escribió: «Proclamen un ayuno y en la asamblea del pueblo hagan sentar a Nabot en primera fila. Hagan sentar enfrente a dos malvados, que atestigüen contra él, diciendo: “Tú has maldecido a Dios y al rey.” Luego sáquenlo afuera y mátenlo a pedradas.»

Los hombres de la ciudad, los ancianos y notables, conciudadanos de Nabot, obraron de acuerdo con lo que les había mandado Jezabel, según lo que estaba escrito en la carta que les había enviado. Proclamaron un ayuno e hicieron sentar a Nabot en primera fila. En seguida llegaron dos malvados que se le sentaron enfrente y atestiguaron contra él diciendo: «Nabot ha maldecido a Dios y al rey.» Entonces lo sacaron fuera de la ciudad y lo mataron a pedradas. Y mandaron decir a Jezabel: «Nabot fue apedreado y murió.»

Cuando Jezabel se enteró de que Nabot había sido matado a pedradas, dijo a Ajab: «Ya puedes tomar posesión de la viña de Nabot, esa que él se negaba a venderte, porque Nabot ya no vive: está muerto.»

Apenas oyó Ajab que Nabot estaba muerto, bajó a la viña de Nabot, el izreelita, para tomar posesión de ella.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 5, 2-3a. 5-6. 7 (R.: 2b)

 

R.    Señor, atiende a mis gemidos.

 

Señor, escucha mis palabras,

atiende a mis gemidos;

oye mi clamor, mi Rey y mi Dios. R.

 

Tú no eres un Dios que ama la maldad;

ningún impío será tu huésped,

ni los orgullosos podrán resistir

delante de tu mirada. R.

 

Tú detestas a los que hacen el mal

y destruyes a los mentirosos.

¡Al hombre sanguinario y traicionero

lo abomina el Señor! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 38-42

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él.

Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Omri y Acab fueron los reyes de Israel en la época de Elías. Omri, padre de Acab, hizo de Samaria su nueva capital. Acab construyó allí su “casa de marfil”, la que más tarde será condenada por el profeta Amós. Acab mandó reconstruir y fortificar las ciudades, e hizo alianza con el rey de Tiro. Esta alianza fue sellada por el matrimonio con Jezabel, la hija del rey de Tiro.
  • Este desarrollo económico se hacía a costa de muchas injusticias. Se robaban tierras a los campesinos y los mataban como si fueran los dueños de la vida y de la muerte de sus súbditos.
  • El rey ansiaba la viña de su vecino Nabot. Existía una ley entrada en desuso que prescribía que cada uno permanecería en la tierra de sus antepasados y condenaba toda compraventa de propiedad fuera del clan. Esta era una ley agraria que no respondía ya a las exigencias de la urbanización y de la evolución de la administración de la corte.
  •  Nabot desea ser feliz en la tierra que había elegido, por eso, se opone en nombre de la antigua ley al pedido del rey. Su viña representa para él el lugar de su fidelidad a los antepasados y al mismo Yahvé. El rey Acab parece resignarse, pero Jezabel sin ningún tipo de escrúpulos trama la muerte de Nabot para dejar el terreno libre al rey. Es necesario hacer condenar a Nabot apoyándose en falsos testimonios. La mentira, el homicidio y el hurto que se realiza contra el campesino israelita ponen de manifiesto la degradación moral de la monarquía.

***

  • Frente al mal recibido el primer impulso que aparece es la venganza, devolver con la misma moneda. En su momento la ley del talión fue un gran avance porque evitaba la justicia por manos privadas y la desmesura y desproporción en la aplicación del castigo. El famoso «ojo por ojo, diente por diente» limitaba el derecho de venganza a una justa proporción: sólo se puede hacer al prójimo como retribución a un daño recibido lo mismo que él ha hecho, de lo contrario se comete una injusticia; a “tal” daño, “tal” respuesta.
  • En el contexto de las bienaventuranzas desde la cuales el discípulo está llamado a ser sal de la tierra y luz del mundo Jesús enseña que el odio se supera en el perdón y la venganza con el amor; así lo expresó Él mismo cuando, en la cruz, intercedió por sus verdugos: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen». Esta novedad evangélica que no es resignación piadosa ni sumisión fatalista que no están en el proyecto del Reino.
  • Frecuentemente se confunde la expresión “poner la otra mejilla” con la idea de la renuncia a nuestros derechos legítimos. Sin embargo poner la otra mejilla quiere decir denunciar e interpelar a quien nos ha agredido con un gesto pacífico
    pero decidido. El perdón debe acompañarse con la verdad. No perdonamos tan sólo porque nos vemos imposibilitados o disminuidos.
  • El discípulo no debe buscar revancha, pero sí mantenerse firme; estar abierto al perdón y decir las cosas claramente. Ciertamente no es un arte fácil, pero es el único modo de frenar el odio y la violencia y manifestar la vida nueva del Evangelio a un mundo a menudo carente de amor auténtico y transformador. Se trata poner en marcha el compromiso de transformar el espiral de violencia que domina el mundo con una actitud propositiva que brota un cambio profundo y radical sostenido por la gracia.

     

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué concepto de justicia manejo en mi relación con los demás?
  • ¿Qué actitudes tomé ante el mal recibido?
  • ¿Caí en la venganza? ¿Cómo me sentí?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Demos siempre al que nos pide

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«La ley perfecta, la de la libertad» (St 1,25)

 

«Al que te quite la túnica, dice Cristo, dale también el manto; a quien te pide, dale; y al que te pide prestado, no lo rehúyas; tratad a los demás como queréis que ellos os traten» (Mt 5,40; Lc 6,30-31). De esta manera no nos entristeceremos como aquellos que han sido desposeídos contra su voluntad, sino que, por el contrario, nos alegraremos como los que dan de todo corazón, puesto que haremos una donación gratuita al prójimo más grande que si lo damos a la fuerza. Y dice: «a quien te requiera para caminar una milla, acompáñalo dos». De esta manera no le servimos como si fuéramos esclavos sino que nos adelantamos a servirle como hombres libres que somos. En todas las cosas Cristo te invita a ser útil a tu prójimo, no teniendo en cuenta su maldad, sino poniendo tu bondad al máximo. De esta manera nos invita a hacernos semejantes a nuestro Padre «que hace salir el sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos». (Mt 5,45).

Todo esto no se debe a alguien que ha venido a abolir la Ley, sino a alguien que, por nosotros, le ha dado plenitud (Mt 5,17). El servicio de la libertad es el servicio más grande; nuestro libertador nos propone, respecto a él, una sumisión y una devoción más profundas. Porque él no nos ha liberado de las obligaciones de la Ley antigua para que le abandonemos,,, sino para que, habiendo recibido su gracia más abundantemente, le amemos cada vez más, y habiéndole amado más, recibamos de él una gloria cada vez más grande cuando estaremos para siempre en presencia de su Padre.

 

San Ireneo de Lyon (c. 130-c. 208) – obispo, teólogo y mártir –

Contra las herejías, IV, 13, 3

 

PARA REZAR

 

Amar es darlo todo y darse a sí mismo

 

Vivir de Amor, es darse sin medida
sin reclamar ningún salario aquí abajo.
¡Ah! doy sin contar, estando muy segura
que cuando se ama, no se calcula!
Al Divino Corazón, desbordante de ternura,
se lo he dado todo… corro ligera.
No me queda nada más que mi única riqueza:
Vivir de Amor.

Vivir de Amor, es expulsar todo temor,
todo recuerdo de las faltas pasadas.
De mis pecados no veo ninguna huella,
¡en un instante el amor lo que quemado todo!
Llamarada divina, oh dulce hoguera,
en tu hogar he fijado mi estancia.
Es en tu fuego que yo canto a mi placer (cf Dn 3,51):
«¡Vivo de Amor!»…

 «Vivir de Amor, ¡qué extraña locura!»
El mundo me dice: «¡Ah! deja de cantar,
no pierdas tus perfumes, tu vida:
sepas emplearlas útilmente!»
Amarte, Jesús ¡qué perdida tan fecunda!
Todos mis perfumes son tuyos para siempre,
Quiero cantar al salir de este mundo:
«¡Muero de Amor!»


Santa Teresa del Niño Jesús. Poesías

 

Martes de la semana XI

 

Amen a sus enemigos

 

Lectura del primer libro de los Reyes    21, 17-29

 

Después que murió Nabot, la palabra del Señor llegó a Elías, el tisbita, en estos términos: «Baja al encuentro de Ajab, rey de Israel en Samaría. Ahora está en la viña de Nabot: ha bajado allí para tomar posesión de ella. Tú le dirás: Así habla el Señor: ¡Has cometido un homicidio, y encima te apropias de lo ajeno! Por eso, así habla el Señor: En el mismo sitio donde los perros lamieron la sangre de Nabot, allí también lamerán tu sangre.»

Ajab respondió a Elías: «¡Me has sorprendido, enemigo mío!»

«Sí, repuso Elías, te he sorprendido, porque te has prestado a hacer lo que es malo a los ojos de Señor. Yo voy a atraer la desgracia sobre ti: barreré hasta tus últimos restos y extirparé a todos los varones de la familia de Ajab, esclavos o libres en Israel. Dejaré tu casa como la de Jeroboám, hijo de Nebat, y como la de Basá, hijo de Ajías, porque has provocado mi indignación y has hecho pecar a Israel. Y el Señor también ha hablado contra Jezabel, diciendo: Los perros devorarán la carne de Jezabel en la parcela de Izreel. Al de la familia de Ajab que muera en la ciudad, se lo comerán los perros, y al que muera en despoblado, se lo comerán los pájaros del cielo.»

No hubo realmente nadie que se haya prestado como Ajab para hacer lo que es malo a los ojos del Señor, instigado por su esposa Jezabel. El cometió las peores abominaciones, yendo detrás de los ídolos, como lo habían hecho los amorreos que el Señor había desposeído delante de los israelitas.

Cuando Ajab oyó aquellas palabras, rasgó sus vestiduras, se puso un sayal sobre su carne, y ayunó. Se acostaba con el sayal y andaba taciturno.

Entonces la palabra del Señor llegó a Elías, el tisbita, en estos términos: «¿Has visto cómo Ajab se ha humillado delante de mí, no atraeré la desgracia mientras él viva, sino que la haré venir sobre su casa en tiempos de su hijo.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 50, 3-4. 5-6a. 11 y 16 (R.: cf. 3a)

 

R.    Ten piedad, Señor, porque hemos pecado.

 

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad,

por tu gran compasión, borra mis faltas!

¡Lávame totalmente de mi culpa

y purifícame de mi pecado! R.

 

Porque yo reconozco mis faltas

y mi pecado está siempre ante mí.

Contra ti, contra ti solo pequé

e hice lo que es malo a tus ojos. R.

 

Aparta tu vista de mis pecados

y borra todas mis culpas.

¡Líbrame de la muerte, Dios, salvador mío,

y mi lengua anunciará tu justicia! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 43-48

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.

Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?

Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Después de la maldad perpetrada por Ajab y su mujer, llega la denuncia por parte del profeta. Perseguido por Jezabel, Elías había tenido que huir, pero ahora, por orden de Dios, vuelve a la ciudad y habiendo pasado la crisis y recobradas las fuerzas se dispone a seguir profetizando.
  • La misma Palabra de Dios que pide a Elías que se retire al desierto en la soledad, es la que le pide que vaya hacia Ajab. Elías, un hombre cabal, totalmente de Dios, y totalmente entregado a su pueblo obedece sin discutir esta Palabra.
  • Valientemente echa en cara al rey que ha asesinado, robado y ha hecho «pecar a Israel» con la idolatría.
  • Le anuncia que como duro castigo de Dios, en el mismo lugar que los perros han lamido la sangre de Nabot, los perros lamerán también su sangre.
  • Al oír estas las palabras el rey, se arrepiente, reconoce su pecado se avergüenza. El castigo de Dios profetizado, ante el arrepentimiento mostrado por el endeble e inconsecuente rey, se le anuncia que sucederá en tiempo de su hijo.
  • Habiendo sido enviado para que se realice la justicia divina, Elías será ahora testigo de la misericordia. Si bien, por el evangelio sabemos que el castigo no pasa de padres a hijos, estos sufren, muchas veces, las consecuencias de nuestras sus acciones.

***

  • Jesús sigue contraponiendo la ley antigua con su nuevo estilo de vida: esta vez el tema es el amor a los enemigos. La primera consigna, “amarás a tu prójimo”, estaba en el Antiguo Testamento. La segunda, «aborrecerás a tu enemigo», jamás fue precepto de Moisés, sino deducción teológica de los rabinos que “a causa de sus tradiciones habían quebrantado los mandamientos de Dios”.
  • Jesús corrige esta interpretación exhortando a sus seguidores a amar también a los enemigos, o sea extiende la obligación de amar más allá de la familia, o del pueblo, o el gusto.
  • Saludar a los que nos saludan lo hacen todos. Amar a los que nos aman, es fácil, sale de dentro y lo hacen hasta los paganos. Jesús trae una propuesta de un hombre y mujer nuevos, capaces de superar las cadenas del egoísmo, la venganza y que se caracterizarán por algo «extraordinario»: saludar a los que no los saludan, amar a los enemigos, hacer el bien a los que los aborrecen.
  • Jesús pone por delante como modelo nada menos que al “Padre celestial que es perfecto”. Esta perfección que presenta Jesús, no es estática sino dinámica, es plenitud. Dios es perfecto, es decir pleno en el amor. La perfección consiste en la capacidad de amar de verdad y como Jesús.
  • Jesús mostró su preferencia por los pobres, los débiles, los marginados, los enfermos, los pecadores. Amó a tal punto que entregó su vida por todos y murió perdonando a los mismos que le crucificaban. Desde la cruz de Jesús, el perdón y el amor a los enemigos es la nota característica del discípulo. Esto da a la caridad fraterna su verdadera fisonomía, que es la misericordia, la que consiste en la imitación de su amor tierno, fuerte y compasivo.
  • Amar sin esperar nada a cambio. A la hora de amar tenemos que enterrar las calculadoras. La perfección es amar sin medida. Para amar verdaderamente lo primero que tenemos que aceptar de los “otros” es eso, el que sean “otros”, con su carácter, sus particularidades, sus limitaciones, sus opiniones.
  • La perfección, el amor, está en nuestras manos en medio del mundo, en medio de nuestras ocupaciones diarias, en medio de la realidad. Debemos superar la absolutización de lo que nos resulta espontáneo como norma de vida.
  • El amor hacia los enemigos es el vértice donde Jesús ha puesto todo el contenido de su proyecto, cambiando la ley antigua por una la nueva norma del amor sin límites ni restricciones. La sola voluntad no alcanza, es una obra de Dios en nosotros. Por eso, los discípulos tenemos que construir nuestra vida desde la paradoja de la oración, la compasión para poder vivir el amor y el perdón, incluso a los enemigos, como la norma central de la vida y la misión.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cuál es el límite de mi amor?

  • ¿Pongo condiciones para el perdón?

  • ¿Cuál es mi actitud frente a los que se que no me quieren o mis enemigos?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Que pueda amar a todos

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Hace salir el sol sobre los malos y sobre los buenos»

 

Anuncia la bondad de Dios. Siendo tú indigno, te acompaña, se lo debes todo a él, y no te reclama nada. A cambio de las pequeñas cosas que tú haces, te lo recompensa dándote grandes cosas. No llames, pues, a Dios, simplemente justo, porque no es por la relación existente con las cosas que tú haces que se revele su justicia. Si David le nombra justo y recto, su Hijo nos revela que es mucho más que bueno y suave: «Es bueno con los malvados y desagradecidos».

¿Cómo puedes tú quedarte con la simple justicia de Dios al leer el capítulo sobre el salario de los trabajadores? «Amigo, no te hago ninguna injusticia. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?» (Mt 20,13-15). ¿Cómo se puede decir simplemente que Dios es justo leyendo el capítulo del hijo pródigo que malgastó en una vida disoluta la riqueza de su padre, y por la sola compunción que le mostró, su padre corrió hacia él, se le echó al cuello y le dio pleno poder sobre todas sus riquezas? (Lc 15,11ss). No es cualquiera quien nos dice esto sobre Dios y así podríamos dudar: es su propio Hijo; es él mismo quien ha dado de Dios este testimonio. ¿Dónde se encuentra, pues, la justicia de Dios? ¿No es en aquello de «cuando éramos pecadores Cristo murió por nosotros?» (Rm 5,8). Se Dios ya aquí abajo se muestra compasivo, creemos que lo será por toda la eternidad.

 

San Isaac el Sirio (siglo 7) monje en Nínive, cerca de Mosul, en el actual Irak
Discursos ascéticos, 1ª. serie, Nº 60

 

 

PARA REZAR


ORACION PARA APRENDER A AMAR

 

Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida;
Cuando tenga sed, dame alguien que precise agua;
Cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor.
Cuando sufra, dame alguien que necesita consuelo;
Cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro;
Cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado.
Cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos;
Cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien; Cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos.
Cuando quiera que los otros me comprendan, dame alguien que necesite de mi comprensión;
Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender;
Cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona.

Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos;
Dales, a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día, también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo.


Madre Teresa de Calcuta M.C.

 

Miércoles de la semana XI

 

Dios ama al que da con alegría

 

Lectura del segundo libro de los Reyes    2, 1. 6-14

 

Esto es lo que sucedió cuando el Señor arrebató a Elías y lo hizo subir al cielo en el torbellino.

Elías y Eliseo partieron de Guilgal, y Elías le dijo: «Quédate aquí, porque el Señor me ha enviado al Jordán.» Pero Eliseo respondió: «Juro por la vida del Señor y por tu propia vida que no te dejaré.» Y se fueron los dos.

Cincuenta hombres de la comunidad de profetas fueron y se pararon enfrente, a una cierta distancia, mientras los dos estaban de pie a la orilla del Jordán. Elías se quitó el manto, lo enrolló y golpeó las aguas. Estas se dividieron hacia uno y otro lado, y así pasaron los dos por el suelo seco. Cuando cruzaban, Elías dijo a Eliseo: «Pide lo que quieres que haga por ti antes de que sea separado de tu lado.»

Eliseo respondió: « ¡Ah, si pudiera recibir las dos terceras partes de tu espíritu!»

« ¡No es nada fácil lo que pides!, dijo Elías; si me ves cuando yo sea separado de tu lado, lo obtendrás; de lo contrario, no será así.»

Y mientras iban conversando por el camino, un carro de fuego, con caballos también de fuego, los separó a uno del otro, y Elías subió al cielo en el torbellino.

Al ver esto, Eliseo gritó: « ¡Padre mío! ¡Padre mío! ¡Carro de Israel y su caballería!» Y cuando no lo vio más, tomó sus vestiduras y las rasgó en dos pedazos. Luego recogió el manto que se le había caído a Elías de encima, se volvió y se detuvo al borde del Jordán.

Después, con el manto que se le había caído a Elías, golpeó las aguas, pero estas no se dividieron. Entonces dijo: « ¿Dónde está el Señor, el Dios de Elías?» El golpeó otra vez las aguas; estas se dividieron hacia uno y otro lado, y Eliseo cruzó.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 30, 20. 21. 24 (R.: 25)

 

R.    Sean fuertes y valerosos, todos los que esperan en el Señor.

 

¡Qué grande es tu bondad, Señor!

Tú la reservas para tus fieles;

y la brindas a los que se refugian en ti,

en la presencia de todos. R.

 

Tú los ocultas al amparo de tu rostro

de las intrigas de los hombres;

y los escondes en tu Tienda de campaña,

lejos de las lenguas pendencieras. R.

 

Amen al Señor, todos sus fieles,

porque él protege a los que son leales

y castiga con severidad a los soberbios. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    6, 1-6. 16-18

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.

Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Acaba el «ciclo de Elías» y empieza el de Eliseo. Con un relato lleno de imágenes y de símbolos se cuenta la desaparición de Elías, su “ascensión” al cielo y la transmisión de su poder profético a su discípulo, Eliseo.
  • Eliseo le pidió a Elías los «dos tercios de su espíritu» que es la porción que toca al primogénito, el doble que a los demás hijos. Quizás sin saberlo le está pidiendo ser un hombre a la escucha de Dios, enviado en misión cerca de otros hombres, para restablecer la Alianza entre Dios y los hombres. Muchos más asumieron a lo largo de la historia ese papel y con ese espíritu: Isaías, Jeremías, Juan Bautista… y ¡tantos otros!
  • Pero el profetismo es un don gratuito de Dios, un carisma muy personal que, Elías no lo puede conceder, sino sólo Dios. La escena del milagro del manto sobre las aguas, demuestra que Dios transfiere a Eliseo el carisma profético de Elías.
  • La desaparición de Elías tuvo lugar en circunstancias misteriosas que fueron embellecidas por sus discípulos. Un profeta de fuego, como Elías, no podía desaparecer sino en el «fuego», símbolo de haber sido asumido por Dios absoluta y definitivamente. Si Elías vive en Dios, también continuará viviendo aquí abajo, en los que prosiguen su misión; arriesgando la vida, por Dios.
  • Eliseo tomó el manto de Elías. El «manto de Elías», símbolo de su papel de profeta que ahora pasa a los hombros de Eliseo.

***

  • Mateo nos presenta las diferencias que deben darse entre los discípulos de Jesús y los fariseos, tomando las tres mediaciones que utilizaba la ley judía para obtener la gracia y el perdón de los pecados: la limosna, la oración y el ayuno. Estas mediaciones habían sido convertidas por el legalismo en elementos de vanidad y ostentación.
  • Nadie puede poner en duda que los fariseos hacían buenas obras; los letrados se dedicaban de por vida al estudio de la Ley de Dios; daban limosna, ayunaban más veces de las que estaba mandado; rezaban con frecuencia. Pero muchos de ellos no eran de corazón recto y Jesús los llama por dos veces “hipócritas”. Daban limosna para que todos vieran lo que hacían; rezaban de pie en las sinagogas y en las esquinas para mostrarse ante la gente. Sus obras eran buenas, pero sus intenciones no eran claras. Jesús enuncia, ante todo, un principio general: “Eviten hacer el bien delante de la gente para que los vean… “. Esta frase es la puerta de entrada que nos permite entender todo lo que sigue. Jesús no está en contra de las obras de piedad; al contrario, estimula a sus discípulos para que las practiquen. Pero no está de acuerdo, con el modo como las llevan a cabo los fariseos: “delante de la gente, para llamar la atención”, para tener buen reconocimiento ante los demás.
  • Jesús aplica este principio, a la limosna, la oración y el ayuno, con un esquema fijo para las tres situaciones. En los tres ejemplos contrapone la postura del hipócrita, que busca el aplauso y la aprobación humana que funcionan ya en el presente como retribución, impidiendo toda otra retribución; y la del discípulo que debe procurar pasar desapercibido y obtener su recompensa sólo de Dios.
  • Limosna, oración y ayuno sólo pueden ser eficaces si son capaces de sacar al ser humano del propio egoísmo, de los propios intereses, de la búsqueda de ventajas y privilegios personales. Hipócrita es el que finge, realizando una acción que no corresponde a su actitud interior. La limosna realizada para conseguir buena fama entre los hombres alcanza un premio humano, que es la fama misma.
  • La limosna debe quedar «en lo escondido», en la esfera del Padre. Como corresponde a «los limpios de corazón», Jesús excluye todo interés mezquino en la ayuda al prójimo. Su auténtica recompensa será la experiencia de Dios en la propia vida.
  • La oración en público se hacía en determinados momentos del día; el judío piadoso se detenía en el lugar donde se encontraba y recitaba de pie las oraciones. La oración de los «hipócritas» pretendía exhibir ante los hombres su piedad personal, igual que la limosna pública. Este tipo de oración es inútil, porque no busca el encuentro con Dios. La verdadera oración se realiza en lo más profundo del hombre, donde no llega la mirada de los demás, sólo la del Padre que está en lo escondido. El exceso de palabras en la oración indica falta de fe, porque el Padre sabe lo que necesita el que ora. La oración, debe disponer al hombre para recibir los dones que Dios quiere concederle.
  • En el ayuno, Jesús se opone al que se realiza hipócritamente descuidando el aspecto para mostrar que se está ayunando y ser admirados por los hombres. En el Antiguo Testamento el ayuno aparece relacionado con el luto o con el arrepentimiento. La desfiguración del rostro formaba parte del ritual del duelo y del luto. Para desfigurarse, la persona colocaba sobre sí, el “saco y las cenizas”. El ayuno tiene que hacerse en secreto, quiere expresar ante el Padre una actitud de corazón. Al ser privación del alimento que es fuente de vida es signo de solidaridad con el dolor de la muerte y expresa su tristeza.
  • Los discípulos de Jesús tienen que formar una comunidad de hermanos que renuncian al prestigio, al poder, al dinero, porque priman otros valores. Las obras de piedad que no corresponden a actitudes interiores, no tienen ningún valor para quien hace de su vida un teatro de apariencias.
  • La enseñanza de Jesús no tiene vueltas: la justicia y la caridad son un deber y hay que realizarlo con honestidad y verdad; la limosna es un deber, es el ejercicio de la solidaridad con las necesidades de los demás y hay que hacerla sencillamente, participando de lo nuestro a los más necesitados.
  • Esta es la plenitud de la ley: hacer todo el bien posible con el corazón y la mente en Dios, buscando la felicidad de los hermanos de forma tan sencilla que nadie se dé cuenta ni le dé importancia. Cuando nuestras obras de piedad se tiñen de sencillez, de compasión y alegría por hacer el bien y por contribuir al bien vivir de los demás, estamos obrando en calidad de hijos del Padre en cuyo hogar vivimos.

     

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cómo es mi religiosidad?
  • ¿Mis gestos religiosos son expresión de la profundidad de mi fe?
  • ¿En qué gestos expreso con mayor coherencia mi vínculo de fe?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Confío en Ti, Padre Bueno

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Reza a tu Padre que está en lo escondido»

 

¿Qué más quieres, ¡oh alma!, y qué más buscas fuera de ti, pues dentro de ti tienes tus riquezas, tus deleites, tu satisfacción, tu hartura y tu reino, que es tu Amado, a quien desea y busca tu alma?… Sólo hay una cosa, que, aunque está dentro de ti, está escondido…

Pero todavía dices: Puesto está en mí el que ama mi alma, ¿cómo no le hallo ni le siento? La causa es porque está escondido, y tú no te escondes también para hallarle y sentirle. Porque el que ha de hallar una cosa escondida, tan a lo escondido y hasta lo escondido donde ella está ha de entrar, y, cuando la halla, él también está escondido como ella. Como quiera, pues; que tu Esposo amado es el tesoro escondido en el campo de tu alma, por el cual el sabio mercader dio todas sus cosas (Mt. 13, 44), convendrá que para que tú le halles, olvidados todas las tuyas y alejándote de todas las criaturas, te escondas en tu retrete interior del espíritu.

Y, cerrando la puerta sobre ti, es a saber, tu voluntad a todas las cosas, ores a tu Padre en escondido; y así, quedando escondida con él, entonces le sentirás en escondido, y le amarás y gozarás en escondido, y te deleitarás en escondido con él, es a saber, sobre todo lo que alcanza la lengua y sentido.

 

San Juan de la Cruz (1542-1591), carmelita descalzo, doctor de la Iglesia

Cántico espiritual B, 1, 8-9

 

PARA REZAR

 

SALMO JOVEN DE INTERIORIZACIÓN

 

Señor, Tú me llegas hasta el fondo y me conoces por dentro.

Lo sé: me conoces cuando no paro o cuando no sé que hacer,

mis ilusiones y mis deseos los entiendes como si fueran tuyos,

en mi camino has puesto tu huella,

en mi descanso te has sentado a mi lado,

todos mis proyectos los conoces palmo a palmo.

Tú oyes mi corazón aún cuando está en silencio,

cuando no tiene palabras para hablarte.

 

Cuando escalo mi vida y me supero, allí estás tú,

cuando me canso del camino y me siento muy poca cosa,

perdido en mi dolor, te encuentro a tí.

Cuando surco los mares de mis sueños

y me pierdo en la arena pegadiza de mis playas

allí está tu mano, y tus ojos y tu boca…

allí como amigo fiel, de nuevo estás Tú.

 

Guíame por el camino nuevo que has abierto a los hombres.

Quiero hacer de él un proyecto para mi vida,

y desde lo hondo de mi ser vivir para tí.

 

Emilio

Jueves de la semana XI

 

Cuando oren digan así

 

Lectura del libro del Eclesiástico    48, 1-14

 

Después surgió como un fuego el profeta Elías, su palabra quemaba como una antorcha. El atrajo el hambre sobre ellos y con su celo los diezmó.

Por la palabra del Señor, cerró el cielo, y también hizo caer tres veces fuego de lo alto. ¡Qué glorioso te hiciste, Elías, con tus prodigios! ¿Quién puede jactarse de ser igual a ti?

Tú despertaste a un hombre de la muerte y de la morada de los muertos, por la palabra de Altísimo. Tú precipitaste a reyes en la ruina y arrojaste de su lecho a hombres insignes; tú escuchaste un reproche en el Sinaí y en el Horeb una sentencia de condenación; tú ungiste reyes para ejercer la venganza y profetas para ser tus sucesores; tú fuiste arrebatado en un torbellino de fuego por un carro con caballos de fuego.

De ti está escrito que en los castigos futuros aplacarás la ira antes que estalle, para hacer volver el corazón de los padres hacia los hijos y restablecer las tribus de Jacob.

¡Felices los que te verán y los que se durmieron en el amor, porque también nosotros poseeremos la vida!

Cuando Elías fue llevado en un torbellino, Eliseo quedó lleno de su espíritu. Durante su vida ningún jefe lo hizo temblar, y nadie pudo someterlo.

Nada era demasiado difícil para él y hasta en la tumba profetizó su cuerpo. En su vida, hizo prodigios y en su muerte, realizó obras admirables.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 96, 1-2. 3-4. 5-6. 7 (R.: 12a)

 

R.    Alégrense, justos, en el Señor.

 

¡El Señor reina! Alégrese la tierra,

regocíjense las islas incontables.

Nubes y Tinieblas lo rodean,

la Justicia y el Derecho son la base de su trono. R.

 

Un fuego avanza ante él

y abrasa a los enemigos a su paso;

sus relámpagos iluminan el mundo;

al verlo, la tierra se estremece. R.

 

Las montañas se derriten como cera

delante del Señor, que es el dueño de toda la tierra.

Los cielos proclaman su justicia

y todos los pueblos contemplan su gloria. R.

 

Se avergüenzan los que sirven a los ídolos,

los que se glorían en dioses falsos;

todos los dioses se postran ante él. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    6, 7-15

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.

Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal.

Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La historia de Israel admite diversas interpretaciones, por eso en algunas ocasiones se ilumina el significado religioso de los hechos por medio de algunos textos de los libros sapienciales. Esto es lo que sucede al interrumpir la lectura de los Libros de los Reyes para escuchar al Sirácida o Eclesiástico, que muestra su fascinación por este gran profeta de acción.
  • El Sirácida escribe en el siglo IV antes de Cristo y el resumen que hace de la vida de Elías nos recuerda su lucha contra la idolatría y su estilo fogoso: «delante del Señor avanza fuego, abrasando en torno a los enemigos.
  • Para los hebreos, como para muchos pueblos acostumbrados a los «sacrificios», el fuego es el elemento misterioso que une al hombre con Dios: se pasaba la víctima por el fuego para que el fuego penetrara en ella, y se comía esa víctima en una comida sagrada, para entrar en comunión con la divinidad. El personaje Elías es simbolizado por el «fuego».

***

  • Jesús acaba de condenar el modelo de oración que se hace por ostentación. Su deseo, es que sus discípulos pasen a un modelo de oración distinto, al que vienen acostumbrados. Aconseja a sus seguidores que su oración, no sea con muchas palabras, porque Dios ya conoce lo que le vamos a decir.
  • Jesús nos deja un modelo de oración: el Padrenuestro. Esta oración es como el resumen de la espiritualidad del Antiguo y del Nuevo Testamento sobria y equilibrada. Mateo pone el Padrenuestro en contraste con la oración de los paganos que se caracterizaba por la acumulación de largas y tediosas fórmulas donde se amontonaban los calificativos de Dios. Mateo destaca, en cambio, de una manera positiva, el Padrenuestro como una oración breve.
  • Primero, nos lleva pensar en Dios, que es nuestro Padre: su nombre, su reino, su voluntad. Nos invita a mostrar nuestro deseo de sintonizar con Dios. Luego pasa a nuestras necesidades: el pan de cada día, el perdón de nuestras faltas, la fuerza para no caer en tentación y vencer el mal. El Padrenuestro a pesar de ser tan breve; es una síntesis de todo lo que Jesús vivió y sintió respecto de Dios, del mundo y de su pueblo.
  • El Padre nuestro se divide en dos partes. La primera tiene como centro al Padre y la segunda a la comunidad.
  • En la primera parte, la comunidad pide por la extensión del reino a la humanidad entera. Al comenzar diciendo «Padre nuestro», Jesús marca un estilo de petición. Existe una relación comunitaria de los discípulos con Dios, ya no es solamente individual. Son los hijos, o los miembros del reino, los que se dirigen a Dios como Padre porque Él es el único que merece ese nombre.
  • La expresión, «que estás en los cielos», no aleja al Padre de sus hijos, sino que indica la trascendencia y la invisibilidad de Dios.
  • La comunidad pide que la humanidad reconozca a Dios como Padre. Antes que pensar en sí misma, la comunidad se preocupa por la humanidad que la rodea.
  • La comunidad tiene experiencia del reinado de Dios, por eso pide que se extienda a todo hombre. Pide, porque sabe que es ella la que, con su modo de vida, hace presente en el mundo el mensaje de salvación. Pide fidelidad al mensaje de las bienaventuranzas, y a la práctica de esta novedad de vida.
  • La comunidad pide que se cumpla el designio de Dios, designio histórico de Dios sobre la humanidad: llevar a su plenitud la ley y realizar la obra redentora.
  • La decisión de la salvación está tomada por Dios, pero tiene que realizarse en la tierra. Le pedimos a Dios que lo que Él ya ha decidido en el cielo, se realice en la tierra. La comunidad vuelve a pedir por el mundo; su primera preocupación es la misión que Jesús le confía.
  • En la segunda parte la comunidad reza por sí misma. La palabra «pan», es equivalente a alimento. «El pan del mañana» hace referencia al banquete mesiánico final. Jesús describió su presencia con los discípulos como un banquete de bodas, en contrapartida a la tristeza del ayuno practicado por los discípulos de Juan y los fariseos. Se pide que el gozo de ese momento, lo pueda experimentar esta comunidad presente.
  • En la petición del perdón del las ofensas aparece una exigencia para la comunidad. El perdón del Padre está condicionado al perdón mutuo, expresión del amor. Quien se cierra al amor de los otros se cierra al amor de Dios, que se manifiesta en el perdón. La división en la comunidad impide la presencia en ella del amor del Padre. Se pide, pues, la manifestación continúa de ese amor que se traduce en el perdón mutuo. En los deudores quedan incluidos los enemigos y perseguidores.
  • «No nos dejes caer en la tentación», remite a las tentaciones de Jesús en el desierto, no se trata de una tentación única y determinada. El sentido de «tentación» se refiere a las mismas que experimentó Jesús. Aquéllas pretendían desviar su mesianismo. La comunidad puede experimentar en su misión, que continúa la de Jesús, las mismas tentaciones que éste: usar sus dones para propio beneficio sin atender al plan de Dios; caer en la irresponsabilidad, pero, sobre todo, caer en la tentación de la gloria y el poder.
  • En la petición final del Padrenuestro, rogamos que el Padre no permita que la comunidad ceda a las seducciones del Malo que es la personificación del poder del mundo.
  • Insiste Jesús en la necesidad del perdón. La unión en la comunidad asegura la experiencia del amor del Padre y es condición para su existencia. No es que Dios se niegue a perdonar; es el hombre que no perdona, quien se hace incapaz de recibir el amor.
  • Esta oración nos debe ir afirmando en nuestra condición de hijos para con Dios, y también en nuestra condición de hermanos de los demás, dispuestos a perdonar cuando haga falta, porque todos somos hijos del mismo Padre.
  • El Padre Nuestro no es la oración institucionalizada. A Dios nadie lo puede encerrar en palabras. Dios lo desborda todo. Lo que quiere Jesús con el “Padre Nuestro” es que confrontemos nuestra vida personal y comunitaria con su proyecto original: que con nuestro proceder, hagamos que el Reino de Dios se desarrolle y crezca.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué rezo cuando rezo el Padre nuestro?
  • ¿Qué experimento ante cada una de las peticiones?
  • ¿Qué relación hay entre la oración del Señor y mi proyecto de vida en la fe?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Padre, venga tu Reino

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”La primera parte del Padre nuestro va, de una manera atrevida, del tú al Dios que se ha revelado como amor. Se trata de una oración de agradecimiento llena de júbilo por el hecho de que podamos llamar, amar y alabar de manera confiada al Santísimo como Nuestro Padre y como nuestro tú. Expresa el compromiso de verificar nuestras aspiraciones y nuestras acciones, a fin de ver si y hasta qué punto se toman en serio y honran el nombre del Padre y nuestra vocación de hijos a hijas suyos. Y, no por último, nos pone sobre todo frente a nuestra misión de promover, para honor del único Dios y Padre, la paz y la solidaridad salvífica entre todos los hombres [...].

Recitar el Padre nuestro significa preguntarse por la seriedad con la que tomamos, intentamos comprender y confesamos con actos concretos el plan salvífico de Dios. Un rasgo fundamental e imprescindible del compromiso que hemos asumido en virtud del Espíritu Santo y con la mirada puesta en el Hijo predilecto es el de amar a Dios en todo y por encima de todo y cumplir su voluntad santa y amorosa.

La segunda parte del Padre nuestro habla del amor al prójimo en unión con Jesús. Se trata del «Nosotros», de vivir de manera radical la solidaridad salvífica de Jesús con todos los hombres y en todos los campos de la vida. La conciencia adquirida de que la recitación del Padre nuestro nos introduce, de manera semejante al bautismo de Jesús en el Jordán, en la vida trinitaria de Dios, así como nuestra opción fundamental en favor de la solidaridad salvífica en todos los campos, nos ayudarán, sin la menor duda, a conferir un perfil cada vez más claro y convincente a nuestro programa de vida”…

 

B. Häring, II Padre nuestro. Alabanza, oración programa de vida, Brescia 1995.

 

PARA REZAR

 

Este es tu reino entre nosotros, Señor,

vivir en tu amor ser tus hijos

y contemplar tu rostro,

tal como lo manifestó tu hijo amado, Jesús.

 

Ahora sabemos que la santidad a la que nos llamás

está amasada de vida diaria, de trabajo,

de alegrías y penas,

de un caminar constante hacia un mundo nuevo

que renace a su liberación y a la paz definitiva.

 

Porque esta santidad no nos saca del mundo

sino que nos hace vivir en plenitud

dando sentido a nuestra vida

para volcarnos a un gran proyecto:

una nueva humanidad.

 

Viernes de la semana XI

Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

 

Aprendan de mí porque soy paciente y humilde de corazón

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Deuteronomio    7, 6-11

 

Moisés habló al pueblo diciendo: «Tú eres un pueblo consagrado al Señor, tu Dios: él te eligió para que fueras su pueblo y su propiedad exclusiva entre todos los pueblos de la tierra.

El Señor se prendó de ustedes y los eligió, no porque sean el más numeroso de todos los pueblos. Al contrario, tú eres el más insignificante de todos. Pero por el amor que les tiene, y para cumplir el juramento que hizo a tus padres, el Señor los hizo salir de Egipto con mano poderosa, y los libró de la esclavitud y del poder del Faraón, rey de Egipto. Reconoce, entonces, que el Señor, tu Dios, es el verdadero Dios, el Dios fiel, que a lo largo de mil generaciones, mantiene su alianza y su fidelidad con aquellos que lo aman y observan sus mandamientos; pero que no tarda en dar su merecido a aquel que lo aborrece, a él mismo en persona, haciéndolo desaparecer.

Por eso, observa los mandamientos, los preceptos y las leyes que hoy te ordeno poner en práctica.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 102, 1-2. 3-4. 6-7. 8 y 10 (R.: cf. 17)

 

R.    El amor del Señor a los que lo temen permanece para siempre.

 

Bendice al Señor, alma mía,

que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;

bendice al Señor, alma mía,

y nunca olvides sus beneficios. R.

 

El perdona todas tus culpas

y cura todas tus dolencias;

rescata tu vida del sepulcro,

te corona de amor y de ternura. R.

 

El Señor hace obras de justicia

y otorga el derecho a los oprimidos;

él mostró sus caminos a Moisés

y sus proezas al pueblo de Israel. R.

 

El Señor es bondadoso y compasivo,

lento para enojarse y de gran misericordia;

no nos trata según nuestros pecados

ni nos paga conforme a nuestras culpas. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan    4, 7-16

 

Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.

El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.

Así Dios nos manifestó su amor: envió a su Hijo único al mundo, para que tuviéramos Vida por medio de él. Y este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero, y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados.

Queridos míos, si Dios nos amó tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. Nadie ha visto nunca a Dios: si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y el amor de Dios ha llegado a su plenitud en nosotros.

La señal de que permanecemos en él y él permanece en nosotros, es que nos ha comunicado su Espíritu. Y nosotros hemos visto y atestiguamos que el Padre envió al Hijo como Salvador del mundo.

El que confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, permanece en Dios, y Dios permanece en él.

Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él.

Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    11, 25-30

 

Jesús dijo:

«Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.

Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Sin lugar a dudas cuando decimos la palabra “Corazón” no hablamos solamente de un órgano de naturaleza muscular, común a todos los vertebrados y a muchos invertebrados, que actúa como impulsor de la sangre y que en el hombre está situado en la cavidad torácica como dice una de las definiciones de la Real Academia Española. El corazón representa el ser humano en su totalidad; es el centro original de la persona humana, el que le da unidad.
  • El corazón es el centro de nuestro ser, la fuente de nuestra personalidad, el motivo principal de nuestras actitudes y elecciones libres, el lugar de la misteriosa acción de Dios. Hablamos de nuestro corazón y hablamos de nuestra vida, de cómo somos; tiene buen corazón solemos decir de quien tiene nobleza de sentimientos, tiene cerrado el corazón decimos de aquel que se mantiene imperturbable frente a ciertos acontecimientos, le dio su corazón cuando ama mucho.
  • El corazón ha simbolizado para la gran mayoría de las culturas, el centro vivo de la persona, donde se fusiona la múltiple complejidad de sus facultades, de sus energías, y experiencias en todas sus dimensiones, niveles y estratos: lo espiritual. y lo material, lo afectivo y lo racional, lo instintivo y lo intelectual. El corazón también es símbolo de la autenticidad del sentimiento y la palabra cuando brotan del amor.

***

  • Si hablar del corazón es hablar de amor, con justicia podemos hablar del amor que deriva del Corazón de Jesús, como un Amor con mayúscula, Amor por excelencia, del Hijo de Dios que se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz, Amor de hermano y amigo redentor que vino a compartir con nosotros la vida y la historia, vestido de nuestra carne mortal.
  • En el centro del misterio de nuestra fe está Jesucristo. En el centro del misterio de Jesucristo está su muerte y su resurrección. En el centro del misterio de su muerte está su amor. Por esto podemos decir que la celebración de la fiesta del corazón de Jesús conduce a la esencia del cristianismo: la persona de Jesús, hijo de Dios y salvador del mundo revelando el misterio más intimo de su ser, hasta la profundidad desde la cual comprendemos todas sus palabras y acciones: su amor filial y fraterno hasta la muerte.
  • Amor se llama Cristo Jesús. Su vida fue un signo del buen amar, del saber amar porque ha amado como nadie. En su discipulado aprendemos a amar en dimensiones completamente nuevas. Lo que hoy celebramos no es la fiesta de un órgano fisiológico ni un amor estoico, platónico, o sentimentaloide. Su corazón ha probado la alegría y el estupor frente a la maravilla de la naturaleza, o frente a la mirada de un joven que quiere llegar al reino, sentimientos de compasión por la multitud abatida y agobiada, sentimientos de misericordia por las vidas quebradas por el pecado, la enfermedad o la pobreza, sentimientos de amistad por sus discípulos y la familia de Lázaro, de indignación por la profanación del templo y la verdadera fe, sentimientos angustiosos ante la cercanía de la pasión y de abandono en su agonía cuando la muerte parecía triunfar.
  • Lo que representa el Corazón de Jesús es el amor derramado, regalado, comprometido con todos y cada uno de los hombres, un amor dispuesto al sacrificio con tal de producir vida. Amor inclaudicable por la causa del hombre: por su valoración, su dignidad, su vida y su salvación. Amor que llega hasta la cruz. Amor que se entrega sin condiciones. Amor eficaz porque contagia vida. La revelación más decisiva del corazón de Jesús es que el amor no es verdadero ni total, si no es capaz de atravesar la muerte. No trae vida si no acepta atravesar el dolor hasta la misma muerte. Puede tratarse de la muerte física, pero sobre todo se trata de la muerte, de la renuncia, de la pérdida y el olvido de uno mismo. Cuando la muerte es asumida desde, y por amor a Cristo se vuelve portadora de vida y de salvación. El misterio del corazón de Jesús es el misterio de un hombre atravesado por el amor hasta la muerte.
  • Este es el corazón de Jesucristo que nada tiene que ver con esas figuras dulzonas del Corazón de Jesús y algunas devociones “mágico – matemáticas” de nueve viernes, siete sábados, tres Avemarías…que se apoyan más en nuestro hacer que en el amor de Dios.
  • La piedad cristiana desde tiempos muy remotos ha vivido como parte importante de su vida de fe la compasión por Cristo en sus padecimientos y dolores. La meditación de los sufrimientos de Cristo debe suscitar el dolor de los pecados nuestros y los del mundo. Pero, no tenemos que quedarnos reducidos a ese sentimiento; debe haber lugar para el gozo de la salvación, gozo de conocer que somos tan amados y que ha triunfado el amor por encima de todo pecado y de la misma muerte.
  • Desde el principio Dios se ha hecho conocer como aquel que ama, que elige libremente y se une con fidelidad a todos los hombres. La lectura del Antiguo Testamento proclama el amor de Dios para con su pueblo, demostrando cómo lo eligió y lo salvó, estableció con él un pacto, lo condujo con suavidad y con lazos de amor y fue un buen pastor para él.
  • El corazón de Jesús nos lleva al centro de la vida cristiana, a lo esencial de nuestra vida y de nuestra fe. La vida cristiana desde el principio hasta el final es un misterio de amor. Ser discípulo no es otra cosa que creer en el amor de Dios por nosotros. Aceptar este amor es dar una respuesta de amor. La obligación de amarnos unos a otros deriva como conclusión lógica del misterio que celebramos. San Juan afirma claramente (1 Jn 4,11): “Si Dios nos ha amado de este modo, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. Jamás ha visto nadie a Dios. Si nos amamos los unos a los otros, Dios mora en nosotros y su amor en nosotros es perfecto”.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué sentimientos descubro en lo profundo de mi corazón?
  • ¿Qué lugar tiene el corazón de Jesús en mi vida?
  • ¿Cuáles son los sentimientos que quisiera reproducir en mi vida?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Dame un corazón semejante al tuyo

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”El corazón es una realidad íntima y unificante que evoca el misterio que resiste a todo análisis, que es la ley silenciosa y más fuerte que cualquier organización y avance técnico del hombre. Corazón indica el lugar donde el misterio del hombre trasciende hasta el misterio de Dios; la infinitud que experimenta dentro de sí grita y clama la infinita plenitud de Dios. Evoca el corazón atravesado, el corazón angustiado, exprimido hasta la muerte. Decir corazón significa decir amor, amor inaferrable y desinteresado, el amor que vence en la inutilidad, que triunfa en la debilidad, que muerto da la vida. Con la palabra corazón se nombra aquella cosa que es totalmente corpórea y también es todo en todo a tal punto que se puede contar sus latidos y se puede parar en un llanto santo porque no es necesario seguir avanzando desde el momento que se ha encontrado a Dios. Quien puede negar que en esta palabra nos encontramos a nosotros mismos, nuestro destino y el modo propio de existencia cristiana que si es imposto como peso o gracia en sí misma”…

K. Rahner

 

PARA REZAR

 

Letanías del Sagrado Corazón de Jesús

 

Señor ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor ten misericordia de nosotros.

Cristo, óyenos…

Cristo, escúchanos…

Dios, Padre celestial, ten misericordia de nosotros…

Dios, Hijo Redentor del mundo…

Dios, Espíritu Santo…

Trinidad Santa, que eres un solo Dios…

Corazón de Jesús, Hijo del Padre Eterno…

Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre…

Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo Divino

Corazón de Jesús, de majestad infinita…

Corazón de Jesús, templo santo de Dios…

Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo,…

Corazón de Jesús, Casa de Dios y puerta del cielo…

Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad. ..

Corazón de Jesús, receptáculo de justicia y amor…

Corazón de Jesús, lleno de bondad y amor. ..

Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes…

Corazón de Jesús dignísimo de toda alabanza…

Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones…

Corazón de Jesús, en quien están todos los tesoros de sabiduría y ciencia…

Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la Divinidad…

Corazón de Jesús en quien el Padre se ha complacido…

Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido…

Corazón de Jesús, deseo de los collados eternos.

Corazón de Jesús, paciente y de mucha misericordia.

Corazón de Jesús, rico para todos los que te invocan…

Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad….

Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados…

Corazón de Jesús, saturado de oprobios…

Corazón de Jesús, oprimido por nuestras maldades…

Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte.

Corazón de Jesús, traspasado por la lanza.

Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo…

Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra…

Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra…

Corazón de Jesús, víctima de los pecadores…

Corazón de Jesús, salud de los que esperan en Ti…

Corazón de Jesús, esperanza en los que en Ti mueren…

Corazón de Jesús, delicia de todos los santos.

 

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, óyenos, Señor.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.

Jesús, manso y humilde de corazón,
haz nuestro corazón semejante al tuyo.

 

Sábado de la semana XI

El Corazón Inmaculado de María

 

Conservaba todo esto en su corazón

 

Lectura del Libro de Isaías 61,9-11

 

La estirpe de mi pueblo será célebre entre las naciones, y sus vástagos entre los pueblos. Los que los vean reconocerán que son la estirpe que bendijo el Señor. Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido con un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novio que se pone la corona, o novia que se adorna con sus joyas.

Como el suelo echa sus brotes, como un jardín hace brotar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y los himnos ante todos los pueblos.

 

Palabra de Dios

 

SALMO 1 Samuel 2, 1. 4-8

 

R: Mi corazón se regocija por el Seño, mi salvador.

 

Mi corazón se regocija por el Señor,

mi poder se exalta por Dios;

mi boca se ríe de mis enemigos,

porque gozo con tu salvación. R.

 

Se rompen los arcos de tus valientes,

mientras los cobardes se ciñen de valor;

los hartos se contratan por el pan,

mientras los hambrientos engordan;

la mujer estéril da a luz siete hijos,

mientras la madre de muchos queda baldía. R.

 

El Señor da la muerte y la vida,

hunde en el abismo y levanta;

da la pobreza y la riqueza,

humilla y enaltece. R.

 

Él levanta del polvo al desvalido,

alza de la basura al pobre,

para hacer que se siente entre príncipes

y que herede un trono de gloria. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 2,41-51

 

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.

Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedo en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.

Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.

A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.

Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:

“Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.”

Él les contestó:

“¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debía estar en la casa de mi Padre?”

Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón.

 

Palabra del Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

MARÍA CONSERVABA TODAS ESTAS COSAS EN SU CORAZÓN

 

María iba reflexionando sobre todas las cosas que había conocido leyendo, escuchando, mirando, y de este modo su fe iba en aumento constante, sus méritos crecían, su sabiduría se hacía más clara y su caridad era cada vez más ardiente. Su conocimiento y penetración, siempre renovados, de los misterios celestiales la llenaban de alegría, la hacían gozar de la fecundidad del Espíritu, la atraían hacia Dios y la hacían perseverar en su propia humildad. Porque en esto consisten los progresos de la gracia divina, en elevar desde lo más humilde hasta lo más excelso y en ir transformando de resplandor en resplandor. Bienaventurada el alma de la Virgen que, guiada por el magisterio del Espíritu que habitaba en ella, se sometía siempre y en todo a las exigencias de la Palabra de Dios.

Ella no se dejaba llevar por su propio instinto o juicio, sino que su actuación exterior correspondía siempre a las insinuaciones internas de la sabiduría que nace de la fe. Convenía, en efecto, que la sabiduría divina, que se iba edificando la casa de la Iglesia para habitar en ella, se valiera de María santísima para lograr la observancia de la ley, la purificación de la mente, la justa medida de la humildad y el sacrificio espiritual.

Imítala tú, alma fiel. Entra en el templo de tu corazón, si quieres alcanzar la purificación espiritual y la limpieza de todo contagio de pecado. Allí Dios atiende más a la intención que a la exterioridad de nuestras obras. Por esto, ya sea que por la contemplación salgamos de nosotros mismos para reposar en Dios, ya sea que nos ejercitemos en la práctica de las virtudes o que nos esforcemos en ser útiles a nuestro prójimo con nuestras buenas obras, hagámoslo de manera que la caridad de Cristo sea lo único que nos apremie. Éste es el sacrificio de la purificación espiritual, agradable a Dios, que se ofrece no en un templo hecho por mano de hombres, sino en el templo del corazón, en el que Cristo el Señor entra de buen grado…

 

De los Sermones de san Lorenzo Justiniano, obispo -(Sermón 8, En la fiesta de la Purificación de la Santísima Virgen María: Opera 2, Venecia 1751, 38-39)

 

 

PARA REZAR

 

Himno: LUCERO DE LA MAÑANA

 

Lucero de la mañana,

norte que muestra el camino,

cuando turba de continuo

nuestro mar la tramontana.

Quien tanta grandeza explica

sin alas puede volar,

porque no podrá alabar

a la que es más santa y rica.

 

Sois pastora de tal suerte,

que aseguráis los rebaños

de mortandades y daños,

dando al lobo cruda muerte.

Dais vida a quien se os aplica,

y en los cielos y en la tierra

libráis las almas de guerra,

como poderosa y rica.

 

Si vuestro ejemplo tomasen

las pastoras y pastores,

yo fío que de dolores

para siempre se librasen.

Tanto Dios se os comunica,

que sin fin os alabamos,

y más cuando os contemplamos

en el mundo la más rica. Amén.

 

 

 

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA X – CICLO A

TIEMPO DURANTE EL AÑO

Ciclo A

LA SANTISIMA TRINIDAD

 

Lunes de la semana X

 

Martes de la semana X

 

Miércoles de la semana X

 

Jueves de la semana X

San Bernabé, Apóstol

 

Viernes de la semana X

 

Sábado de la semana X

 

TIEMPO DURANTE EL AÑO

Ciclo A

LA SANTISIMA TRINIDAD

 

En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Éxodo    34, 4b-6. 8-9

 

Moisés subió a la montaña del Sinaí, como el Señor se lo había ordenado, llevando las dos tablas en sus manos.

El Señor descendió en la nube, y permaneció allí, junto a él. Moisés invocó el nombre del Señor. El Señor pasó delante de él y exclamó: «El Señor es un Dios compasivo y bondadoso, lento para enojarse, y pródigo en amor y fidelidad.»

Moisés cayó de rodillas y se postró, diciendo: «Si realmente me has brindado tu amistad, dígnate, Señor, ir en medio de nosotros. Es verdad que este es un pueblo obstinado, pero perdona nuestra culpa y nuestro pecado, y conviértenos en tu herencia.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Dn 3, 52. 53. 54. 55. 56

 

R.    A ti, eternamente, gloria y honor

 

Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres,

alabado y exaltado eternamente.

Bendito sea tu santo y glorioso Nombre,

alabado y exaltado eternamente. R.

 

Bendito seas en el Templo de tu santa gloria,

aclamado y glorificado eternamente por encima de todo.

Bendito seas en el trono de tu reino,

aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. R.

 

Bendito seas tú, que sondeas los abismos

y te sientas sobre los querubines,

alabado y exaltado eternamente por encima de todo.

Bendito seas en el firmamento del cielo,

aclamado y glorificado eternamente.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    13, 11-13

 

Hermanos:

Alégrense, trabajen para alcanzar la perfección, anímense unos a otros, vivan en armonía y en paz. Y entonces, el Dios del amor y de la paz permanecerá con ustedes.

Salúdense mutuamente con el beso santo. Todos los hermanos les envían saludos.

La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo permanezcan con todos ustedes.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    3, 16-18

 

Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • En el libro del Éxodo estamos en un momento culminante de la revelación de Dios. Moisés ha liberado a los israelitas y los ha conducido a través del desierto, hasta la montaña en la cual él mismo había recibido su vocación y había conocido el nombre misterioso del Dios de sus antepasados, los patriarcas. Ahora, él solo, en la cumbre del monte Sinaí se presenta ante el Señor llevando las tablas de la ley que codifican la alianza entre Dios y su pueblo. Moisés percibe fuertemente la presencia de la divinidad y se atreve a pronunciar su nombre. Entonces el mismo Dios se le revela como un Dios “compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en clemencia y lealtad”.

***

  • En la lectura de la segunda carta de San Pablo a los corintios, Pablo exhorta a sus hermanos a vivir alegres, buscando su perfección, en un mismo sentir y en paz unos con otros. Al final, Pablo desea a los cristianos de Corinto la gracia, es decir los dones de la salvación, el perdón y la Palabra transformadora de Jesucristo; el amor del Padre que ya se había manifestado a Israel como compasivo y misericordioso, como Dios de amor y no de ira, ni mucho menos de odio. Y, finalmente, la comunión del Espíritu Santo que es Espíritu de Paz y de unidad. El Espíritu que realiza la unidad de la Iglesia y conduce al mundo a la meta soñada de la paz, la justicia y la unidad.

***

  • La lectura del evangelio tomada de san Juan nos pone en contacto con las palabras que Jesús le dirige a Nicodemo, cuando fue a visitarlo de noche para sacarse las dudas sobre su identidad y su misión.
  • Cristo le afirma que el amor de Dios por el mundo ha llegado al extremo de enviarle a su Hijo único como salvador y vivificador de todos los que crean en El. Es Dios de amor, de misericordia y perdón. “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su único Hijo, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él”.
  • Sólo hay un camino para conocer a Dios: Jesús de Nazaret. Sólo en Él tenemos la garantía de poder conocer a Dios tal y como Dios se ha querido dar a conocer. El Dios que nos revela Jesucristo es un Dios de amor entrañable, que ha llegado a involucrarse en nuestro mundo y nuestra historia capaz de compasión y misericordia. Este amor de Dios se ha manifestado en los gestos, las palabras, las acciones de Jesús de Nazaret. Pero, la calidad del amor que Dios ofrece se pone de manifiesto en la entrega de su Hijo, en su muerte y resurrección por la que se nos ha concedido el perdón y la vida.
  • Es un amor que tiene una meta clara: la salvación de los hombres y del mundo. Esta salvación no es sólo una promesa para la vida futura, sino una posibilidad para ésta: es la posibilidad de convertir en realidad el anhelo de que el mundo se convierta en un mundo de hermanos. Es el amor del Padre, que por amor da la vida, y que quiere que sus hijos formen una gran familia y se le parezcan practicando el amor fraterno.
  • El misterio de la trinidad se hace presente en nuestra vida continuamente por la fe. A Dios lo conocemos y reconocemos como Padre, cuando conocemos y reconocemos a los demás hombres como hermanos. En la experiencia de la fraternidad, de la amistad, de la comunidad, sentimos la presencia del Espíritu del amor que nos impulsa a sentirnos hermanos de Cristo e hijos de Dios en Él.
  • La santísima Trinidad es el misterio que funda nuestro estilo de vida y el modo cristiano de vincularnos y convivir.
  • El Padre que se ha hecho “nuestro Padre” con un amor sin límites, ni condiciones, un amor incomprensible a la mente  humana. El Hijo reafirma la intensidad de ese amor. Su vida, su entrega, su opción por los  más necesitados, que lo lleva a darlo todo e incluso hasta la vida misma. El Espíritu, se ha hecho nuestra vida derramándose en nuestros corazones como presencia amorosa de Dios.
  • Para vivir ese misterio necesitamos vivir en comunidad y amar al Padre Creador de todo cuanto existe, que nos invita a  seguir su obra creadora construyendo proyectos de vida para el bien de la humanidad. Vivimos en la trinidad estando en comunión con Jesucristo; Salvador, redentor y liberador que se ha hecho nuestro hermano y nos  invita a luchar contra toda clase de degradación humana e injusticia en la entrega y el servicio por los  más necesitados. La trinidad vive en nosotros cuando dejamos que el Espíritu Santo, nos fortalezca y vivifique en nuestro caminar en medio de problemas y divisiones participando de un mismo sentir, de una misma esperanza y de un mismo amor.
  • Por la fe no tenemos una explicación de quién es Dios sino que nos sumergimos en Dios, nos entregamos a Dios, nos introducimos en su misterio de amor para vivirlo en plenitud.
  • Por la a fe en la trinidad entramos en una experiencia de amor “habitando” en un Dios que nos “habita”.
  • De esta experiencia surge la grandeza y vocación de la Iglesia y de los discípulos de Jesús: ser transparencia de Dios, imagen de la trinidad, viviendo y comunicando con gestos y palabras la experiencia de un amor de Dios que generosamente ha sido derramado en nuestros corazones y por quien nos movemos, existimos y somos.
  • Muchos hombres y mujeres de nuestro tiempo cambiarían su actitud ante Dios si descubrieran en nuestra vida la presencia de un Dios tierno, compasivo, humilde, amigo y defensor de la vida y la felicidad de los hombres, un Dios que no sabe ni puede hacer otra cosa que querernos.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Reconocemos que somos “habitados” por Dios?
  • ¿Respondo a la consagración que vivo desde mi bautismo?
  • ¿Busco que mi vida sea cada vez más semejanza del que me creó?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Tú eres santo, Señor Dios único, que haces maravillas

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…” ¡Oh Dios mío, trinidad adorable, ayúdame a olvidarme por entero para establecerme en ti!

¡Oh mi Cristo amado, crucificado por amor! Siento mi impotencia y te pido que me revistas de ti mismo, que identifiques mi alma con todos lo movimientos de tu alma; que me sustituyas, para que mi vida no sea más que una irradiación de tu propia vida. Ven a mí como adorador, como reparador y como salvador…

¡Oh fuego consumidor, Espíritu de amor! Ven a mí, para que se haga en mi alma una como encarnación del Verbo; que yo sea para él una humanidad sobreañadida en la que él renueve todo su misterio.

Y tú, ¡oh Padre!, inclínate sobre tu criatura; no veas en ella más que a tu amado en el que has puesto todas tus complacencias.

¡Oh mis tres, mi todo, mi dicha, soledad infinita, inmensidad en que me pierdo! Me entrego a vos como una presa; sepultaos en mi para que yo me sepulte en vos, en espera de ir a contemplar en vuestra luz el abismo de vuestras grandezas”…

 

Sor Isabel de la Trinidad

 

…”En Cristo se nos ha abierto la hondura de la vida escondida de Dios. Su naturaleza, palabra y obra tan llenas de la realidad de lo sagrado. Pero de ella brotan figuras vivas: el Padre, en su omnipotencia y bondad; el Hijo, en su verdad y amor redentor, y entre ellos, el desprendido, el creador, el Espíritu.

Es un misterio que supera todo sentido; y hay gran peligro de escandalizarse de él. Pero yo no quiero un Dios que se ajuste a las medidas de mi pensamiento y esté formado a mi imagen. Quiero el auténtico, aunque sé que desborda mi intelectual capacidad. Por eso, ¡oh Dios vivo!, creo en tu misterio, y Cristo, que no puede mentir, es su fiador.

Cuando anhelo la intimidad de la compañía, tengo que ir a los demás hombres; y por más honda que sea la ligazón y más hondo que sea el amor, seguimos, sin embargo, separados. Pero tú encuentras tu propio «tú» en ti mismo. En tu misma hondura desarrollas el diálogo eterno. En tu misma riqueza tiene lugar el perpetuo regalo y recepción del amor.

Creo, ¡oh Dios!, en tu vida una y trina. Por ti creo en ella, pues ese misterio cobija tu verdad. En cuanto se abandona, tu imagen se desvanece en el mundo. Pero también, ¡oh Dios!, creo en ella por nosotros, porque la paz de tu eterna vida tiene que llegar a ser nuestra patria. Nosotros somos tus hijos, ¡oh Padre!; tus hermanos y hermanas, Hijo de Dios, Jesucristo, y tú, Espíritu Santo, eres nuestro amigo y maestro”…

Romano Guardini

 

Lunes de la semana X

 

Felices los pobres

 

Lectura del primer libro de los Reyes    17, 1-6

 

Elías el tisbita, de Tisbé en Galaad, dijo a Ajab: « ¡Por la vida del Señor, el Dios de Israel, a quien yo sirvo, no habrá estos años rocío ni lluvia, a menos que yo lo diga!»

La palabra del Señor le llegó en estos términos: «Vete de aquí; encamínate hacia el Oriente y escóndete junto al torrente Querit, que está al este del Jordán. Beberás del torrente, y yo he mandado a los cuervos que te provean allí de alimento.»

El partió y obró según la palabra del Señor: fue a establecerse junto al torrente Querit, que está al este del Jordán. Los cuervos le traían pan por la mañana y carne por la tarde, y él bebía del torrente.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 120, 1-2. 3-4. 5-6. 7-8 (R.: cf. 2)

 

R.    Nuestra ayuda nos viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

 

Levanto mis ojos a las montañas:

¿de dónde me vendrá la ayuda?

La ayuda me viene del Señor,

que hizo el cielo y la tierra. R.

 

El no dejará que resbale tu pie:

¡tu guardián no duerme!

No, no duerme ni dormita

el guardián de Israel. R.

 

El Señor es tu guardián,

es la sombra protectora a tu derecha:

de día, no te dañará el sol,

ni la luna de noche. R.

 

El Señor te protegerá de todo mal

y cuidará tu vida.

El te protegerá en la partida y el regreso,

ahora y para siempre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 1-12

 

Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:

«Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el

Reino de los Cielos.

Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.

Felices los afligidos, porque serán consolados.

Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.

Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.

Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.

Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Durante tres semanas nos encontraremos con lecturas del Antiguo Testamento correspondientes a la segunda parte del Libro de los Reyes. Este período de la Historia del pueblo de Dios cubre desde el cisma en dos reinos, hasta la fecha de la destrucción de Jerusalén por el rey Nabucodonosor.
  • La debilidad del pueblo elegido por Dios: infiel, olvidadizo y voluble hacen que caiga en la idolatría, las divisiones y las injusticias sociales sobre todo con los más pobres y desvalidos. Todo esto pone de relieve la decadencia humana y religiosa del pueblo de Dios haciéndolo presa fácil de los grandes imperios vecinos.
  • Dios suscita en este tiempo profetas como Elías y Eliseo, defensores valientes de los derechos de Dios y también de los del pueblo.
  • Esta época es el «ciclo de Elías». Su nombre significa «Yahvé es mi Dios». Elías es figura de Jesús, sobre todo por lo que sufrió debido a la valentía de sus denuncias.
  • Se enfrenta a Ajab, era un rey débil, manejado por su esposa fenicia Jezabel, que ha llevado al pueblo a la idolatría. Por otro lado Acaz se aprovecha del poder para amontonar riquezas a expensas del pueblo sencillo en beneficio de la corte. Ajab se acuesta en camas de marfil y construye un templo a Baal empujando al pueblo a este culto idolátrico, mientras tanto sus súbditos viven en la miseria, bajo el yugo de rigurosos impuestos.
  • Elías le anuncia una gran sequía, que Acaz interpreta como castigo a sus pecados. Hay una clara ironía en el relato, porque el dios fenicio Baal, al que se habían pasado muchos israelitas, era considerado precisamente como el dios de la lluvia y la fertilidad.
  • Elías tiene que huir, y esconderse junto a un torrente en una vida de ermitaño, es ayudado milagrosamente por Dios en ese tiempo de sequía y hambre.

***

  • Empezamos a leer el evangelio de Mateo con el sermón de la montaña. Jesús presenta la «carta magna» del Reino anunciando ocho veces, a quienes quieran ser sus discípulos, la felicidad, el camino del proyecto de Dios, que es proyecto de vida plena.
  • Jesús contempla la muchedumbre que simboliza a toda la humanidad doliente. Y siente, como en tantas ocasiones, compasión. Hace suyos los sufrimientos de cada uno. Los entiende por dentro.
  • Sube a la montaña, se sienta y comienza a hablar. El contenido es paradójico: llama felices a los pobres, a los humildes, a los de corazón misericordioso, a los que trabajan por la paz, a los que lloran y son perseguidos, a los limpios de corazón. Esto no quiere decir que la felicidad está en la misma pobreza, o en las lágrimas, o en la persecución; sino, en lo que esta actitud de apertura y de sencillez representa y en el premio que Jesús promete.
  • Son llamados bienaventurados por Jesús, los «pobres de Yahvé» del Antiguo Testamento, los que no se bastan a si mismos, los que no se apoyan en sus propias fuerzas, sino en Dios. A los que quieran seguir este camino, Jesús les promete ser hijos de Dios, poseer la tierra y el Reino.
  • La sociedad en que vivimos llama dichosos a los ricos, a los que tienen éxito, a los que ríen, a los que consiguen satisfacer sus deseos. Jesús, en cambio, promete la felicidad por caminos muy distintos.
  • Si lo que cuenta en este mundo es pertenecer a los poderosos, a los importantes, las preferencias de Dios van a los humildes, los sencillos y los pobres de corazón. Jesús mismo será testimonio de esta felicidad porque es el único que la ha llevado a plenitud: Él es el pobre, el que crea paz, el misericordioso, el limpio de corazón, el perseguido que ahora, está glorificado como Señor, en la felicidad plena.
  • Las bienaventuranzas no son un código de obligaciones ni un programa de moral, sino el retrato de cómo es Dios, de cómo es Jesús, de qué es lo verdaderamente importante, por lo que vale la pena renunciar a todo. No son promesa; son ya, realidad gozosa para todo el que las vive.
  • La propuesta de Jesús, el Reino de Dios, es la alternativa para construir un mundo mejor desde lo pequeño, desde lo insignificante, desde lo que nunca ha contado en la sociedad; y que se comience a disfrutar ya en esta tierra y no sólo en el más allá.
  • Hoy, en un mundo donde reina la injusticia, la violencia y la muerte, se nos pide el compromiso profético de anunciar la misericordia de Dios, de construir la paz y de denunciar todo lo que, de una u otra manera genere infelicidad y muerte. Como discípulos misioneros de Jesús debemos asumir la increíble y desconcertante novedad de las bienaventuranzas, tomando el mensaje del evangelio como la nueva ley del Reino que invita a la verdad, la justicia, la solidaridad y la libertad, aunque tengamos que correr el riesgo de entregar, como Jesús, la propia vida por los demás.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Dónde buscamos la felicidad?
  • ¿Aceptamos la propuesta de Jesús?
  • ¿Qué lugar ocupa la renuncia en mi camino de vida?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Dame un corazón pobre

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Dichosos los pobres en el espíritu»

 

…”Todos los hombres, sin excepción, desean la felicidad, la dicha. Pero referente a ella tienen ideas muy distintas; para uno está en la voluptuosidad de los sentidos y la suavidad de la vida; para otro, en la virtud; para otro, en el conocimiento de la verdad. Por eso, el que enseña a todos los hombres, comienza por enderezar a los que se extravían, dirige a los que se encuentran en camino, y acoge a los que llaman a su puerta… Aquel que es «El Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14,6) endereza, dirige, acoge y comienza por esta palabra: «Dichosos los pobres en el espíritu».

La falsa sabiduría de este mundo, que es auténtica locura (1C 3,19), pronuncia sin comprender lo que afirma; declara dichosa «la raza extranjera, cuya diestra jura en falso, cuya boca dice falsedades» porque «sus silos están repletos, sus rebaños se multiplican y sus bueyes vienen cargados» (Sl 143, 7-13). Pero todas sus riquezas son inseguras, su paz no es paz (Jr 6,14), su gozo, estúpido. Por el contrario, la Sabiduría de Dios, el Hijo por naturaleza, la mano derecha del Padre, la boca que dice la verdad, proclama que son dichosos los pobres, destinados a ser reyes, reyes del Reino eterno. Parece decir: «Buscáis la dicha, y no está donde la buscáis, corréis, pero fuera del camino. Aquí tenéis el camino que conduce a la felicidad: la pobreza voluntaria por mi causa, éste es el camino. El Reino de los cielos en mí, ésta es la dicha. Corréis mucho pero mal, cuanto más rápidos vais, más os alejáis del término…»

No temamos, hermanos. Somos pobres; escuchemos al Pobre recomendar a los pobres la pobreza. Podemos creerle pues lo ha experimentado. Nació pobre, vivió pobre, murió pobre. No quiso enriquecerse; sí, aceptó morir. Creamos, pues a la Verdad que nos indica el camino hacia la vida. Es arduo pero corto; la dicha es eterna. El camino es estrecho, pero conduce a la vida

(Mt 7,14)

 
 

Isaac de la Estrella (?- hacia 1171), Sermón 1, para la fiesta de Todos los Santos

 

PARA REZAR

 

Entre los más pobres

 

Este es tu escabel, y tus pies se posan aquí,
entre los más pobres, los ínfimos y los abandonados.
Cuando trato de inclinarme ante ti, mi gesto no alcanza
la profundidad en la que se posan tus pies
entre los más pobres, los ínfimos y los abandonados.
La soberbia no puede acercarse adónde tú caminas,
vestido como los humildes,
entre los más pobres, los ínfimos y los abandonados.
Mi corazón nunca podrá hallar el camino
hasta donde tú estás acompañando
a los que no tienen compañía,
entre los más pobres, los ínfimos y los abandonados.

R. Tagore

 

Martes de la semana X

 

Sean sal y luz

 

Lectura del primer libro de los Reyes    17, 7-16

 

Al cabo de un tiempo, el torrente se secó porque no había llovido en la región. Entonces la palabra del Señor llegó a Elías en estos términos: «Ve a Sarepta, que pertenece a Sidón, y establécete allí; ahí yo he ordenado a una viuda que te provea de alimento.»

El partió y se fue a Sarepta. Al llegar a la entrada de la ciudad, vio a una viuda que estaba juntando leña. La llamó y le dijo: «Por favor, tráeme en un jarro un poco de agua para beber.» Mientras ella lo iba a buscar, la llamó y le dijo: «Tráeme también en la mano un pedazo de pan.»

Pero ella respondió: «¡Por la vida del Señor, tu Dios! No tengo pan cocido, sino sólo un puñado de harina en el tarro y un poco de aceite en el frasco. Apenas recoja un manojo de leña, entraré a preparar un pan para mí y para mi hijo; lo comeremos, y luego moriremos.»

Elías le dijo: «No temas. Ve a hacer lo que has dicho, pero antes prepárame con eso una pequeña galleta y tráemela; para ti y para tu hijo lo harás después. Porque así habla el Señor, el Dios de Israel: El tarro de harina no se agotará ni el frasco de aceite se vaciará, hasta el día en que el Señor haga llover sobre la superficie del suelo.»

Ella se fue e hizo lo que le había dicho Elías, y comieron ella, él y su hijo, durante un tiempo. El tarro de harina no se agotó ni se vació el frasco de aceite, conforme a la palabra que había pronunciado el Señor por medio de Elías.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 4, 2-3. 4-5. 7-8 (R.: cf. 7)

 

R.    Muéstranos, Señor, la luz de tu rostro.

 

Respóndeme cuando te invoco, Dios, mi defensor,

tú, que en la angustia me diste un desahogo:

ten piedad de mí y escucha mi oración.

Y ustedes, señores,

¿hasta cuándo ultrajarán al que es mi Gloria,

amarán lo que falso y buscarán lo engañoso? R.

 

Sepan que el Señor hizo maravillas por su amigo:

él me escucha siempre que lo invoco.

Tiemblen, y no pequen más;

reflexionen en sus lechos y guarden silencio. R.

 

Hay muchos que preguntan:

«¿Quién nos mostrará la felicidad,

si la luz de tu rostro, Señor,

se ha alejado de nosotros?.»

Pero tú has puesto en mi corazón más alegría

que cuando abundan el trigo y el vino. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 13-16

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.

Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El Señor mandó a Elías al desierto, junto al torrente que se seca. No ha sido escuchado por el rey Ajab y el profeta recibe ahora la orden de ir a un territorio pagano. La viuda de Sarepta se convierte en el tipo de los paganos llamados a la mesa del Reino.
  • Dios envía a Elías pobre, hambriento y sediento a otra pobre hambrienta y sedienta. Una pobre viuda extranjera, que vivía en Sarepta, cerca de Sidón, en el Líbano.
  • El encuentro entre Elías y la viuda de Sarepta es trágico. La sequía, el hambre y la muerte marcan la situación y le dan un contenido particular.
  • Elías tiene mucha fe en la fidelidad y providencia de Dios a tal punto de atreverse a pedir a esa pobre que le dé lo poco que le queda. La viuda muestra también mucha fe porque lo arriesga todo sobre la Palabra que le ha sido dicha por el profeta. No se aferra a la posibilidad de un día más de vida.
  • Con una fe admirable esa buena mujer se fía de Dios y pone lo poco que tiene a disposición del profeta. Por eso Dios la premia y “la harina y aceite no se agotarán hasta que vuelva la lluvia”.

***

  • Después de las bienaventuranzas, Jesús empieza su desarrollo sobre el estilo de vida que quiere de sus discípulos. Hoy emplea tres comparaciones para hacerles entender qué papel les toca jugar en medio de la sociedad. Llama a sus discípulos ser sal, luz y lámpara encendida en lo alto.
  • La sal condimenta, purifica y conserva los alimentos; asegura la incorruptibilidad, se usaba en los pactos como símbolo de su firmeza y permanencia de la Alianza. Su contrapuesto es la degradación, volverse insípida, perder su fuerza. La sal no es para sí misma, sino que está en función de lo que ella puede generar, dar gusto y sabor.
  • Los discípulos no existen para sí mismos, sino para los demás y son la sal que asegura la alianza de Dios con la humanidad. De la fidelidad de los discípulos a la propuesta de Jesús, depende que exista la alianza, y que se lleve a cabo la obra salvadora prometida. Si los discípulos de Jesús no le son fieles, son cosa inútil.
  • La luz ilumina, da claridad, en contraposición con la oscuridad y las tinieblas. Jesús también pide a sus discípulos que sean luz para los demás. El dijo que era la Luz verdadera y eso mismo pide a sus seguidores. Que, iluminados por Él, sean iluminadores de los demás. En este mundo reinan toda clase de cegueras y penumbras que llegan a nuestros mismos ambientes familiares o religiosos. Todos necesitamos a alguien que sea una luz a nuestro lado, para no tropezar ni caminar a tientas. Los discípulos de Jesús, deben ser portadores de un anuncio salvador para los hombres. La misión de los discípulos está unida a la misión de su maestro. La comunidad cristiana como luz en el mundo, debe hacer brillar esta luz.
  • La Iglesia si no es a fiel a sí misma y a su vocación no sólo se pierde, sino que deja al mundo sin salvador. Los discípulos de Jesús somos la luz del mundo, somos misioneros y hacemos brillar con nuestras obras el mensaje del evangelio; cuando desde una vida arraigada profundamente en Dios, construimos con todos los hombres y para todos los hombres de la tierra, sin exclusión, espacios nuevos que permitan vivir en la justicia, la verdad, el amor y la solidaridad; cuando hacemos realidad y concretamos en nuestra vida el contenido de las bienaventuranzas.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Somos sal y luz en nuestros ambientes?
  • ¿Qué me impide dar sabor e iluminar la vida de los hombres?
  • ¿Reconocemos que el anuncio es parte de nuestra vida de cristianos?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Tenemos que ser sal y luz

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Se impone la pregunta sobre cómo debemos entender hoy estas afirmaciones de Jesús transmitidas por Mateo. Más concretamente: ¿a quién se refiere: «Vosotros sois la sal de la tierra, vosotros sois la luz del mundo, vosotros sois una ciudad situada en la cima de un monte»? Personalmente, me costaría mucho aplicarme a mí estas expresiones. Pero también se me plantean muchas dificultades a la hora de referirlas a la Iglesia de hoy. Pienso más bien en esas personas y comunidades que, dentro de la Iglesia —y fuera de la misma—, viven las bienaventuranzas o se esfuerzan en hacerlo: pienso en los pobres, en aquellos que se muestran solidarios con los oprimidos, en cuantos se comprometen con un mundo más justo sin recurrir a la violencia, y en otros más. Podría suceder que también yo forme parte de ésos. Lo espero. Podría ser que toda la Iglesia fuera un día sal de la tierra y luz del mundo. Lo espero. Ahora bien, si no pertenezco ya a esta categoría de bienaventurados, es importante que sepa que los destinatarios de las bienaventuranzas, los discípulos y las discípulas de Jesús hoy, podrían ser para mí luz, podrían ayudarme a descubrir el sentido de la solidaridad. Una cosa es cierta: quien quiera ser hoy sal de la tierra y luz del mundo no puede volverse él mismo mundo. Debe seguir unas huellas diferentes, las huellas dejadas por Jesús, aun cuando choque con el modo de ver y de juzgar de la sociedad y de la Iglesia”…

 

H. J. Venetz, EI discurso de la montaña.

 

PARA REZAR

 

Oración del testigo

 

Es hora de ser tus testigos, Señor del alba.
Es hora de construir juntos la Civilización del amor.
Es hora de salir a las plazas y ciudades como hermanos.
Es hora de hacer del mundo un arco iris de unidad y de color.

Es hora de anunciar la vida desde la vida hecha fiesta.
Es hora de gritar al mundo de los hombres tu salvación.
Es hora de gritar como voceros del alba a hombres y mujeres,
que el Crucificado ha resucitado, y el mundo sabe a redención.

Es hora de vivir en la luz y abrir caminos sin fronteras.
Es hora de darse la mano y hacer un coro grande al sol.
Es hora de decir a los miedosos; no teman, tengan ánimo,
que el mundo, el corazón del mundo, vive en Resurrección.

Es hora de juntarnos como amigos en un solo pueblo.
Es hora de marchar unidos sembrando la paz y el amor.
Es hora de llamar al hombre hermano, hermano mío.
Es hora de vivir en armonía, en lazos de hermandad y comunión.

Que así sea.

 

Miércoles de la semana X

 

Viene a dar cumplimiento

 

Lectura del primer libro de los Reyes    18, 20-39

   

El rey Ajab mandó buscar a todos los israelitas y reunió a los profetas sobre el monte Carmelo. Elías se acercó a todo el pueblo y dijo: « ¿Hasta cuándo van a andar rengueando de las dos piernas? Si el Señor es Dios, síganlo; si es Baal, síganlo a él.» Pero el pueblo no le respondió ni una palabra.

Luego Elías dijo al pueblo: «Como profeta del Señor, he quedado yo solo, mientras que los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta. Traigamos dos novillos; que ellos se elijan uno, que lo despedacen y lo pongan sobre la leña, pero sin prender fuego. Yo haré lo mismo con el otro novillo: lo pondré sobre la leña y tampoco prenderé fuego. Ustedes invocarán el nombre de su dios y yo invocaré el nombre del Señor: el dios que responda enviando fuego, ese es Dios.»

Todo el pueblo respondió diciendo: « ¡Está bien!»

Elías dijo a los profetas de Baal: «Elíjanse un novillo y prepárenlo ustedes primero, ya que son los más numerosos; luego invoquen el nombre de su dios, pero no prendan fuego.» Ellos tomaron el novillo que se les había dado, lo prepararon e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: « ¡Respóndenos, Baal!» Pero no se oyó ninguna voz ni nadie que respondiera. Mientras tanto, danzaban junto al altar que habían hecho.

Al mediodía, Elías empezó a burlarse de ellos, diciendo: « ¡Griten bien fuerte, porque es un dios! Pero estará ocupado, o ausente, o se habrá ido de viaje. A lo mejor está dormido y se despierta.»

Ellos gritaron a voz en cuello y, según su costumbre, se hacían incisiones con cuchillos y punzones, hasta chorrear sangre. Y una vez pasado el mediodía, se entregaron al delirio profético hasta la hora en que se ofrece la oblación. Pero no se oyó ninguna voz, ni hubo nadie que respondiera o prestara atención.

Entonces Elías dijo a todo el pueblo: « ¡Acérquense a mí!» Todo el pueblo se acercó a él, y él restauró el altar del Señor que había sido demolido: tomó doce piedras, conforme al número de los hijos de Jacob, a quien el Señor había dirigido su palabra, diciéndole: «Te llamarás Israel», y con esas piedras erigió un altar al nombre del Señor. Alrededor del altar hizo una zanja, como un surco para dos medidas de semilla. Luego dispuso la leña, despedazó el novillo y lo colocó sobre la leña. Después dijo: «Llenen de agua cuatro cántaros y derrámenla sobre el holocausto y sobre la leña.» Así lo hicieron. El añadió: «Otra vez.» Lo hicieron por segunda vez, y él insistió: «Una vez más.» Lo hicieron por tercera vez. El agua corrió alrededor del altar, y hasta la zanja se llenó de agua.

A la hora en que se ofrece la oblación, el profeta Elías se adelantó y dijo: « ¡Señor, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel! Que hoy se sepa que tú eres Dios en Israel, que yo soy tu servidor y que por orden tuya hice todas estas cosas. Respóndeme, Señor, respóndeme, para que este pueblo reconozca que tú, Señor, eres Dios, y que eres tú el que les ha cambiado el corazón.»

Entonces cayó el fuego del Señor: Abrazó el holocausto, la leña, las piedras y la tierra, y secó el agua de la zanja.

Al ver esto, todo el pueblo cayó con el rostro en tierra y dijo: « ¡El Señor es Dios! ¡El Señor es Dios!»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 15, 1-2a. 4. 5 y 8. 11 (R.: 1)

 

R.    Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.

 

Protégeme, Dios mío,

Porque me refugio en ti.

Yo digo al Señor: «Señor, tú eres mi bien.» R.

 

Multiplican sus ídolos y corren tras ellos,

Pero yo no les ofreceré libaciones de sangre,

Ni mis labios pronunciarán sus nombres. R.

 

El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz,

¡Tú decides mi suerte!

Tengo siempre presente al Señor:

Él está a mi lado, nunca vacilaré. R.

 

Me harás conocer el camino de la vida,

Saciándome de gozo en tu presencia,

De felicidad eterna a tu derecha. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 17-19

 

Jesús dijo a sus discípulos:

No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.

El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El monte Carmelo, en donde se sitúa el pasaje de hoy, está situado entre Palestina y Fenicia. Perteneció sucesivamente a ambos reinos, lo que explica la presencia en su cumbre de un altar consagrado a Iahvé y otro a Baal.
  • Estamos en el zona donde, en tiempo de Acab, se desarrolló una suerte de convivencia con el paganismo. Por un lado el pueblo adoraba al Dios verdadero, el Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, y por otro, al mismo tiempo, adoraban a los ídolos.
  • En ciertos momentos el pueblo observaba la ley de Iahvé y sus mandamientos; en otros los menospreciaban, pero ante un peligro volvían a Dios renunciando, no de un modo definitivo a los ídolos.
  • Cuando en el pueblo hebreo se entraba en conflicto entre dos prácticas litúrgicas, había que invariablemente someterlas a una prueba en la que el juicio de Dios daba su veredicto entre los protagonistas. Elías acude a ese recurso para dar a conocer al pueblo el juicio de Dios sobre sus sacrificios.
  • El profeta lucha solo contra 450 sacerdotes del falso dios Baal. Estos sacerdotes se sentían apoyados por Jezabel, fenicia, adoradora de Baal, y a su vez apoyaban a la reina y al rey en todos sus caprichos y perversidades.
  • La disputa se desarrolla en un clima desafiante. Los sacerdotes de Baal, creen que su Dios se revelará como remate del esfuerzo del hombre por eso se hieren y entran en trance.
  • El profeta Elías propone una alternativa radical. No se apoya en su propia fuerza sino en Dios y ante los numerosos sacerdotes de Baal ora en público corriendo el riesgo de perder la vida, si no satisface su plegaria.
  • Elías tiene la certeza profética de que Yahvé es Dios y Baal no es nada, por eso lanza entonces un atrevido desafío a todos. Delante del silencio del pueblo el profeta acompañará su predicación con una señal. Su acción tuvo buen resultado y los ídolos fueron reducidos a cenizas de tal forma que al final, con rostro en tierra y con temor, todos reconocen que el Señor Yaveh es Dios.
  • Lo más importante es la llamada al pueblo para que abandone la idolatría y se decida: « ¿hasta cuándo van a caminar con muletas?; si el Señor es el verdadera Dios hay que seguirlo.

    ***

  • Los fariseos habían logrado hacer de la ley un absoluto inamovible en el cual Dios era puesto como acusador de las injusticias que tenían establecidas. Fanáticos obsesivos del cumplimiento de la ley, habían puesto la voluntad de Dios en elementos secundarios.
  • Jesús criticó repetidas veces las interpretaciones que se hacían de la ley de Moisés, pero no la desautorizó, sino que la cumplió e invitó a cumplirla. Cristo reconoce el valor perenne de la ley de Moisés: ella ha tenido una función importante e insustituible para Israel dado que ella descubrían la concretización de la voluntad de Dios.
  • Por esto Jesús no viene a abolir el valor de la ley, sino que viene a darle cumplimiento. Por eso a la manifestación más plena de la voluntad de Dios que es su hijo Jesús salvador del hombre.
  • Todo cuanto estaba escrito en la ley antigua tiene un valor profético y debía históricamente, cumplirse en los tiempos mesiánicos. Jesús es la plenitud y el cumplimiento de este tiempo de gracia en el que se hace presente, de una manera definitiva, el Reino de Dios. Por tanto, Jesús es la plenitud y el cumplimiento profético de la ley.
  • El Antiguo Testamento no está derogado: está perfeccionado por Jesús y su evangelio. Los mandamientos de Moisés siguen siendo válidos. La Pascua de Israel ya fue salvación liberadora, aunque tiene su pleno cumplimiento en la Pascua de Cristo y en la nuestra.
  • En Jesús tenemos la plenitud de la Revelación. Él es el Verbo, la Palabra de Dios, que se ha hecho hombre y viene a nosotros para darnos a conocer quién es Dios y cómo nos ama. Esta Palabra que es Dios mismo espera del hombre una respuesta de amor. Obras son amores, dice el refrán popular. Nuestra respuesta de amor se manifiesta viviendo profundamente y con fuerza sus enseñanzas: «Si me aman, guardarán mis mandamientos».
  • El amor no es sólo un sentimiento, sino que pide obras, obras de amor, vivir el doble precepto de la caridad.
  • Guardar los mandamientos de Dios en una muestra de que lo amamos con obras y de verdad.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué papel juega la ley en nuestra vida?
  • ¿Descubro el valor que se esconde detrás de la letra de la ley s?
  • ¿Mi fe se contenta con simplemente cumplir?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Que se cumpla tu palabra.

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«He venido no para abolir si no para cumplir la ley»

 

El sacrificio de la oveja, el rito de la Pascua y la letra de la ley, han confluido en Cristo Jesús a la vista de que todo se ha cumplido en la antigua ley y más aún, en el nuevo orden. Pues la Ley se ha convertido en el Verbo y de antigua se ha hecho nueva…, el mandamiento se ha transformado en gracia, la figura en verdad, el cordero se ha hecho hijo, la oveja se ha convertido en hombre, y el hombre en Dios…

El Señor, siendo Dios, revistió al hombre de su grandeza, sufrió por el que sufría, fue encadenado por el que era cautivo, fue juzgado por el culpable, fue enterrado por el que estaba enterrado, resucitó de entre los muertos y declaró en voz alta: «¿quién disputará contra mí? ¡Que se presente ante mí1» (Is. 50,8).So yo quien ha liberado al condenado; quien ha devuelto la vida al muerto; quien ha resucitado al enterrado. «¿Quién se atreve a contradecirme?» Soy yo dice, que soy Cristo, quien ha destruido la muerte, quien ha triunfado ante el adversario, quien ha maniatado al enemigo poderoso y, quien ha conducido al hombre hacia las alturas del cielo, soy yo dice, que soy Cristo.

Venid pues, todas las familias de los hombres, encallecidos de pecados, y recibid el perdón de los pecados. Pues soy yo quien soy vuestro perdón, yo la Pascua de la salvación, yo el cordero inmolado por vosotros, yo vuestro rescate, yo vuestra vida, vuestra resurrección, vuestra luz, vuestra salvación, vuestro rey. Soy yo quien os guía hacia las alturas del cielo, yo quien os resucitará, quien os hará ver al Padre que existe por toda la eternidad, soy yo quien os resucitará por mi mano poderosa.

 

Melitón de Sardes (¿- c. 195)- obispo – Homilía Pascual

 

PARA REZAR

 

Manda y ordena lo que quieras


Señor, tú que nos diste el que te encontráramos 
y el ánimo para seguir buscándote, 
no nos abandones al cansancio ni a la desesperanza. 
Haznos buscarte siempre y cada vez con más ardor. 
Y danos fuerzas para adelantar en la búsqueda.

Manda y ordena lo que quieras, 
pero limpia mis oídos para que escuchen tu voz. 
Sana y abre mis ojos 
para que descubran tus indicaciones. 
Aparta de mí toda ignorancia 
para que reconozca tus caminos. 
Dime a dónde debo dirigir la mirada para verte a ti, 
y así poder cumplir lo que te agrada

 

San Agustín

 

Jueves de la semana X

San Bernabé, Apóstol

 

El Reino de los cielos está cerca

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles 11, 21b-26; 13,1-3

 

En aquellos días: Muchos creyeron y se convirtieron. Al enterarse de esto, la Iglesia de Jerusalén envió a Bernabé a Antioquía. Cuando llegó y vio la gracia que Dios les había concedido, él se alegró mucho y exhortaba a todos a permanecer fieles al Señor con un corazón firme. Bernabé era un hombre bondadoso, lleno del Espíritu Santo y de mucha fe. Y una gran multitud adhirió al Señor. Entonces partió hacia Tarso en busca de Saulo, y cuando lo encontró, lo llevó a Antioquía. Ambos vivieron todo un año en esa Iglesia y enseñaron a mucha gente. Y fue en Antioquía, donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de “cristianos”. En la Iglesia de Antioquía había profetas y doctores, entre los cuales estaban Bernabé y Simeón, llamado el Negro, Lucio de Cirene, Manahén, amigo de infancia del tetrarca Herodes, y Saulo.

Un día, mientras celebraban el culto del Señor y ayunaban, el Espíritu Santo les dijo: “Resérvenme a Saulo y a Bernabé para la obra a la cual los he llamado”. Ellos, después de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 97,1.2-3b. 3c-4. 5-6 (R.: cf. 2b)

 

R.    El Señor reveló su justicia a los ojos de las naciones.

 

Canten al Señor un canto nuevo,

porque Él hizo maravillas:

su mano derecha y su santo brazo

le obtuvieron la victoria. R.

 

El Señor manifestó su victoria,

reveló su justicia a los ojos de las naciones:

se acordó de su amor y su fidelidad

a favor del pueblo de Israel. R.

 

Los confines de la tierra han contemplado

el triunfo de nuestro Dios.

Aclame al Señor toda la tierra,

prorrumpan en cantos jubilosos. R.

 

Canten al Señor con el arpa

y al son de instrumentos musicales;

con clarines y sonidos de trompeta

aclamen al Señor, que es Rey. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 7-13

 

Jesús dijo a sus discípulos: Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento. Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La primera lectura narra el inicio de la comunidad cristiana en Antioquía, la cual jugará un papel decisivo en la expansión del cristianismo, en la cuenca del Mediterráneo, tal como lo relatan los capítulos 13 y 14 de los Hechos de los Apóstoles. Cuando la Iglesia de Jerusalén se entera de la respuesta positiva de los habitantes de Antioquía frente al evangelio, enviaron a Bernabé, el cual es descrito como “ser humano justo y lleno del Espíritu Santo y fe”.
  • Bernabé es un “justo”, es decir, según el lenguaje teológico del Antiguo Testamento una persona íntegra y fiel a los mandamientos del Señor. Pero además, es descrito como alguien “lleno del Espíritu Santo y fe”, con lo cual se lo coloca en el ámbito de la nueva alianza, presentándolo como alguien dócil a la acción de Dios, en la obra de expansión del evangelio. El Espíritu Santo, en efecto, actuará eficazmente por mediación de Bernabé en la predicación del evangelio a los paganos.
  • El relato de los Hechos añade que Bernabé,…”exhortaba a todos para que se mantuvieran fieles al Señor”. Luego se describe la fecundidad de la predicación y de la exhortación de este hombre, “lleno de Espíritu Santo y fe”… “una considerable multitud se unió al Señor”.

***

  • En el evangelio de Mateo se narra el envío de los Doce por parte de Jesús y se indican las instrucciones básicas para la misión evangelizadora: a quien deben ir, lo que deben decir, como deben actuar.
  • Jesús elige a “Doce” de entre los discípulos para continuar su obra. El número “doce” hace referencia a las doce tribus de Israel. En el proyecto salvador de Jesús “los Doce” representan, las columnas del nuevo pueblo de Dios.
  • La misión de estos doce elegidos va destinada inicialmente a “las ovejas perdidas de la casa de Israel”. A partir de Israel, la misión se va abriendo poco a poco a todos los hombres; esto se realizará plenamente sólo después de la muerte y resurrección de Jesús, mediante la cual es constituido Mesías y Señor universal, con la efusión del Espíritu Santo.
  • Su programa misionero es descrito y se estructura a imagen de la misión histórica que llevó a cabo Jesús. Igual que Él deben anunciar el Reino y realizar los signos que los acreditan. Deberán anunciar que “está llegando el reino de los cielos”; proclamar que la justicia, la compasión y la solidaridad son una gracia y una realidad que hay que acoger como don de Dios, para construir un proyecto nuevo de humanidad.
  • Por otra parte, están llamados a continuar realizando los gestos de liberación de Jesús en favor de los pobres, los enfermos y los marginados del mundo. Para esto, Jesús los hace participar de la plenitud de su “poder”. Palabra y acción van indefectiblemente unidas.
  • Hoy también la misión es ponerse en camino, nos exige movernos de un lugar a otro, avanzar, superar obstáculos y no dejarnos vencer por el rechazo y la incomprensión del mundo. Como discípulos misioneros debemos confiar absolutamente en la gracia que se nos ha dado para anunciar. Esta es nuestra mayor fuerza: no apoyarnos en seguridades humanas, ir desprovistos de todo, confiando sólo en la fuerza del mensaje que llevamos, y abandonados totalmente a la providencia divina.
  • Desprovistos de todo y necesitados de todo, llevamos la mayor riqueza: el don del reino; por eso son posibles la pobreza, la confianza y el abandono.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Siento la necesidad de evangelizar?
  • ¿Dónde pongo mis seguridades?
  • ¿Descubro que mi vida está llamada a ser evangelizadora por sí misma?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Aclame al Señor toda la tierra

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

¿Cómo no ser apóstoles?

 

No buscamos el apostolado: él nos busca. Dios nos hace apóstoles al amarnos primero. ¿Cómo compartiríamos pan, techo, corazón, con ese prójimo que es nuestra propia carne, sin estar desbordantes por él del amor de nuestro Dios, si ese prójimo no lo conoce? Sin Dios todo es miseria, el que ama no tolera la miseria, menos aún la miseria grande. ¿No ser apóstoles, no ser misioneros? ¿Qué significaría entonces y cómo sería pertenecer a un Dios que envió a su Hijo para que el mundo fuera salvado por él?

Sin embargo, no pensamos en ser apóstoles. En las manos de Dios, en el cuerpo de Cristo, en el movimiento del Espíritu, pensamos en ser el Cristo que queremos ser, el Cristo que nunca fue amor sin ser luz. Y no hay luz sin el precio de la luz. Lo copiamos mal sin cesar, entramos en él sin parecernos pero tenaces. ¿Cómo no ser apóstoles o por lo menos no tener la voluntad de serlo? ¿Cómo no ser misioneros totalmente disponibles? (…)

¿Cómo no evangelizar si el Evangelio está en nuestra piel, manos, corazón, cabeza? Debemos decir por qué tratamos de ser lo que queremos ser y tratamos de no ser lo que no queremos ser. Debemos predicar, porque predicar es decir públicamente algo sobre Jesucristo, Dios y Señor. No se puede amar y callar.

 

Venerable Madeleine Delbrêl (1904-1964) – laica, misionera en la ciudad.

La alegría de creer (La joie de croire, Seuil, 1968), trad. sc©evangelizo.org

PARA REZAR

 

Señor, que nos has dado la gracia de pertenecer a tu Iglesia

y de participar en ella de tu misión de salvar a los hombres,

ayúdanos a conocerte mejor, a seguirte más de cerca

a darte a conocer a todos los hombres.
Inspíranos valor y entusiasmo,

para hacernos amigos de todos aquellos con quienes nos encontremos

y podamos acercarlos a Tí.

Que permanezcamos siempre cerca de ti y haz que

seamos generosos y creativos miembros de tu Iglesia.

Fortalece y acrecienta tu vida en nosotros,

para que todo lo que hagamos sea hecho contigo, desde ti y para ti.

 

Viernes de la semana X

 

Pero yo les digo

 

Lectura del primer libro de los Reyes    19, 9ab. 11-16

 

Habiendo llegado Elías a la montaña de Dios, el Horeb, entró en la gruta y pasó la noche.

Allí, le fue dirigida la palabra del Señor: «Sal y quédate de pie en la montaña, delante del Señor.» Y en ese momento el Señor pasaba. Sopló un viento huracanado que partía las montañas y resquebrajaba las rocas delante del Señor. Pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, hubo un terremoto. Pero el Señor no estaba en el terremoto. Después del terremoto, se encendió un fuego. Pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego, se oyó el rumor de una brisa suave. Al oírla, Elías se cubrió el rostro con su manto, salió y se quedó de pie a la entrada de la gruta. Entonces le llegó una voz, que decía: « ¿Qué haces aquí, Elías?»

El respondió: «Me consumo de celo por el Señor, el Dios de los ejércitos, porque los israelitas abandonaron tu alianza, derribaron tus altares y mataron a tus profetas con la espada. He quedado yo solo y tratan de quitarme la vida.»

El Señor le dijo: «Vuelve por el mismo camino, hacia el desierto de Damasco. Cuando llegues, ungirás a Jazael como rey de Arám. A Jehú, hijo de Nimsí, lo ungirás rey de Israel, y a Eliseo, hijo de Safat, de Abel Mejolá, lo ungirás profeta en lugar de ti.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 26, 7-8a. 8b-9c. 13-14 (R.: 8b)

 

R.    Yo busco tu rostro, Señor.

 

¡Escucha, Señor, yo te invoco en alta voz,

apiádate de mí y respóndeme!

Mi corazón sabe que dijiste:

«Busquen mi rostro.» R.

 

Yo busco tu rostro, Señor,

no lo apartes de mí.

No alejes con ira a tu servidor,

tú, que eres mi ayuda. R.

 

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor

en la tierra de los vivientes.

Espera en el Señor y sé fuerte;

ten valor y espera en el Señor. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 27-32

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes han oído que se dijo: No cometerás adulterio. Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.

Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena. Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.

También se dijo: El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaración de divorcio. Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Para las tribus del Norte, Dios está más presente que en el monte de Sión, en donde David lo ha aposentado recientemente. Elías perseguido por la reina Jezabel, tiene que huir y pasa cuarenta días caminando por el desierto, sediento, cansado, deseándose la muerte. Hasta que llega al monte Horeb, y la montaña del Sinaí. El desierto del Sinaí es uno de esos lugares de total desnudez, y donde la carencia de todo lo que pueda distraer, ayuda al profeta a adentrarse en sí mismo para oír allí la voz de Dios.
  • Elías es un “hombre de Dios”, un contemplativo. Cuando llegó al Sinaí entró en una cueva hundida en la roca. En ese lugar, el mismo en el que Moisés se había refugiado y recibió la aparición divina, lo espera Dios para dar al vehemente profeta, una lección interesante. No se le aparece en el viento huracanado, ni en el terremoto, ni en el fuego. Sino en una suave brisa.
  • Elías, el violento, que quería convencer a sus contemporáneos a fuerza de argumentos sorprendentes y espectaculares, descubre que Dios se encuentra «en la brisa suave».
  • Dios le pregunta a Elías “¿qué hace allí?”. Su respuesta es la de alguien que es fiel a Dios y sufre porque los hombres lo han abandonado.
  • En el encuentro con Dios se ha revelado su ardor misionero. Y Dios lo envía de nuevo a la gran ciudad, a ese mundo, a esa humanidad.
  • Dios es esa “brisa” casi imperceptible, ese “viento” sutil, que sólo escuchan los oídos atentos que acallan todos los ruidos, para percibir, para oír su suave voz.
  • Entrar en contacto con Dios necesariamente nos compromete a llevar a Dios a los hombres.

***

  • Jesús ve la necesidad de reemplazar el contenido de las leyes de la antigua alianza que, por tanto abuso habían perdido fuerza frente a las exigencias de una alianza nueva, que ya no se puede aplazar más.
  • Las antítesis que plantea Jesús entre lo que se decía en el Antiguo Testamento y lo que Él propone a los suyos, lo llevan al tema de la fidelidad conyugal, así como ayer lo hacía sobre la caridad fraterna.
  • La superioridad de los mandamientos que inaugura Jesús se concretiza cuando, al referirse al adulterio va más allá de la fidelidad física y se preocupa de la fidelidad que no se ve, pero que se juega en la conciencia.
  • Al referirse al adulterio, Jesús interpreta el mandamiento de forma radical. En el Antiguo Testamento, el adulterio es una violación del derecho del hombre. Pero Jesús va más allá, va al espíritu profundo de la ley, teniendo en cuenta incluso el peligro de la tentación.
  • Como en el caso del homicidio, se toma la suprema ofensa, como punto de partida, más allá de la cual avanza Jesús. La afirmación es contundente; mirar con deseo tiene tanta culpabilidad como el mismo adulterio. Jesús va a la raíz de la ley tratando de llegar a las causas que generan el impulso y los deseos de la carne.
  • El Antiguo Testamento está siendo perfeccionado y corregido por Jesús, que quiere restaurar el plan inicial de Dios sobre el amor, con una fidelidad indisoluble que exige, a veces, renuncias. Las sentencias de Jesús sobre la mano o el ojo que son ocasión de pecado, son un llamado a suprimir las causas, que provocan el tropiezo.
  • En este mismo contexto encontramos la antítesis, sobre el divorcio. Los fariseos interpretan el tema del divorcio desde el Deuteronomio; que permite al varón expulsar a la mujer con la condición de darle un acta de repudio o documento de libertad. El que “repudia a la propia esposa” la expone al adulterio, no sólo a ella sino a quien se una a ella en una nueva unión conyugal.
  • Jesús reinterpreta la ley apoyando la dignidad de la mujer y fundando el matrimonio como vínculo de unidad. Superando los límites de lo que está mandado por la ley mosaica, reafirma el valor del matrimonio, no como un derecho del uno sobre el otro, sino como unidad responsable entre el hombre y la mujer. Para Jesús el divorcio va contra el plan de Dios, que quiere un amor fiel en la vida matrimonial. El divorcio es la preparación del adulterio.
  • Con la frase «Pero yo les digo», Jesús busca profundidad, invitando a ir a la raíz de las cosas. La fuente de todo está en el corazón, en el pensamiento.
  • Lo que busca Jesús es edificar por dentro, porque las leyes son fáciles de burlar, mientras que la conciencia es el corazón y el cimiento de la persona íntegra. Con normas externas que prohíban hacer el mal, no se puede construir el Reino de Dios; es preciso el cambio en el corazón, que se traduce en cambio visible fuera, en la persona, en su comportamiento individual y social.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué valor le doy a las intenciones?
  • ¿Voy a las raíces de mis inconsistencias y pecados?
  • ¿Valoro la fidelidad?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Que me aleje de la ocasión de pecado

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

“Dios creó al hombre a su imagen…, los creó varón y mujer.” (Gén 1,27)

 

Como nos enseña la Santa Escritura, el matrimonio, antes de ser un Sacramento, es una gran realidad terrena: “Dios creó al hombre a su imagen, a la imagen de Dios lo creó, hombre y mujer los creó″ (Gén 1, 27). Es necesario siempre volver a esta primera página de la Biblia, si se quiere comprender lo que es, lo que debe ser una pareja humana, un hogar… La dualidad de sexos ha sido querida por Dios, para que juntos el hombre y la mujer sean imagen de Dios, y como Él, fuente de vida: “Creced y multiplicaos, llenad la tierra y dominadla” (Gén 1, 28). Una lectura atenta de los Profetas, de los libros sapienciales, del Nuevo Testamento, nos muestra la significación de esta realidad fundamental, y nos enseña a no reducirla al deseo físico…, sino a descubrir en ella el carácter complementario de los valores del hombre y de la mujer, la grandeza y las debilidades del amor conyugal, su fecundidad y su apertura al misterio del designio de amor de Dios. Esta enseñanza conserva hoy día todo su valor y nos defiende contra las tentaciones de un erotismo destructor…

El cristiano sabe que el amor humano es bueno por su origen, y si ha sido, como todo lo que existe en el hombre, herido y deformado por el pecado, encuentra en Cristo su salvación y su redención… Muchas parejas han encontrado realmente en su vida conyugal el camino de la santidad, en esta comunidad de vida que es la única que puede fundarse sobre un sacramento. La regeneración bautismal obra del Espíritu Santo (cf. Tit 3, 5), nos convierte en criaturas nuevas (cf. Gal 6, 15), “llamadas a vivir una vida nueva” (Rom 6, 4). Esta gran empresa de renovación de todas las cosas en Cristo, el matrimonio, también él, purificado y renovado, es una realidad nueva, un sacramento de la nueva alianza. Y he aquí que en los umbrales del Nuevo Testamento, como en el dintel del Antiguo, se yergue un matrimonio. Pero, mientras que el de Adán y Eva fue la fuente del mal que se ha desencadenado en el mundo, el de José y María es la cima de donde desciende la santidad por toda la tierra.

 

San Pablo VI – Papa 1963-1978 -

Discurso del 04/05/1970 a los Equipos de Nuestra Señora

 

PARA REZAR

 

Oración de los esposos

 

Señor, haz de nuestro hogar un lugar de amor:
donde no haya injurias, porque Tú nos das paciencia;
donde no haya rencor, porque Tú nos enseñas el perdón;
donde no haya abandono, porque Tú estás siempre con nosotros.

Haz, Señor, de nuestras vidas, una página llena de Ti.
Que cada mañana amanezca un día más de entrega.
Que cada noche nos encuentres con más amor de esposos.
Que vivamos todo el día en la ayuda y el consuelo mutuos.

Ayúdanos, Señor, para educar a nuestros hijos, según tu imagen y semejanza;
para que vivamos nuestro amor conforme a tú voluntad;
para que veamos en nuestra felicidad un motivo más para amarte;
para que demos a los demás lo mucho que Tú nos has dado.

Te invitamos, Señor, a nuestro hogar.
Ojalá encuentres el bien en él.

Amén.

 

Sábado de la semana X

 

Que tu “sí”, sea sí

 

Lectura del primer libro de los Reyes    19, 19 – 21

 

En aquellos días:

Elías partió de allí y encontró a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando. Delante de él había doce yuntas de bueyes, y él iba con la última. Elías pasó cerca de él y le echó encima su manto.

Eliseo dejó sus bueyes, corrió detrás de Elías y dijo: «Déjame besar a mi padre y a mi madre; luego te seguiré.»

Elías le respondió: «Sí, puedes ir. ¿Qué hice yo para impedírtelo?»

Eliseo dio media vuelta, tomó la yunta de bueyes y los inmoló. Luego, con los arneses de los bueyes, asó la carne y se la dio a su gente para que comieran. Después partió, fue detrás de Elías y se puso a su servicio.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 15, 1-2a y 5. 7-8. 9-10 (R.: 5a)

 

R.    Señor, tú eres la parte de mi herencia.

 

Protégeme, Dios mío,

porque me refugio en ti.

Yo digo al Señor: «Señor, tú eres mi bien,

El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz,

¡tú decides mi suerte! R.

 

Bendeciré al Señor que me aconseja,

¡hasta de noche me instruye mi conciencia!

Tengo siempre presente al Señor:

él está a mi lado, nunca vacilaré. R.

 

Por eso mi corazón se alegra,

se regocijan mis entrañas

y todo mi ser descansa seguro:

porque no me entregarás a la Muerte

ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 33-37

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes han oído también que se dijo a los antepasados: No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor. Pero yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la Ciudad del gran Rey. No jures tampoco por tu cabeza, porque no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos.

Cuando ustedes digan «sí», que sea sí, y cuando digan «no», que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La vida y las palabras de los profetas están llenas de símbolos. Elías habla tanto por medio de “gestos” y de «hechos» como por sus palabras.
  • Cuando Elías bajó del monte encontró a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando. Había delante de él doce yuntas y el estaba con la duodécima.
  • Eliseo es un hombre corriente, un agricultor que va a ser consagrado como profeta, sucesor de Elías. Eliseo luchará a favor de la verdadera alianza con Dios y se convertirá en un personaje importante de la historia de Israel en el siglo IX antes de Cristo.
  • Elías pasa junto a él y le echa su manto encima como un signo de toma de posesión.
  • Eliseo posee muchos bienes, nada menos que doce yuntas de bueyes con los que está arando, pero está decidido a seguir a Elías y consigue permiso para ir a despedirse de los suyos.
  • Eliseo realiza un gesto para su despedida, que indica claramente que su decisión es irreversible: mata los bueyes y organiza un banquete de despedida, haciendo fuego precisamente con los aparejos con los que trabajaba. No hay vuelta atrás. La respuesta al llamado siempre implica un acto de confianza y un desprendimiento.

***

  • Siguen las antítesis entre el Antiguo Testamento y los nuevos criterios de vida que Jesús enseña a los suyos.
  • El juramento era algo muy serio en la tradición judía. Se recurría a Dios para garantizar la verdad de la propia palabra frente al semejante. Jurar en nombre de Dios suponía un compromiso que obligaba gravemente a cumplir lo jurado al pie de la letra, incluso aunque en algún caso resultara aberrante. Los judíos, por eso, no acostumbraban a jurar por el nombre de Dios, sino por sus equivalencias, como por ejemplo el templo, el cielo, la tierra, la cabeza, para así considerarse más fácilmente eximidos de esa obligación tan ineludible.
  • Jesús no sólo desautoriza la hipocresía de jurar en falso, sino que prefiere que no se tenga que jurar nunca. La verdad tiene que brillar por sí sola. En la conducta del discípulo es necesario que el «sí» y el «no» sean transparentes y auténticos. Todo lo que respira verdad viene de Dios. Lo que huele a falsedad y mentira viene del demonio.
  • La palabra es vínculo importante para la comunicación entre los hombres. La propia palabra debe encerrar dentro de sí la garantía de un compromiso personal. El amor a la verdad es una característica de los seguidores de Jesús. En la propuesta del Reino la veracidad debe quedar asegurada no mediante un juramento, sino por la integridad interior de la persona.
  • La verdad no se manipula; se dice sin vueltas, con sencillez. Por lo tanto el discípulo debe inspirar confianza por sí mismo, y no ha de estar ligado a ninguna otra cosa para afirmar su palabra.
  • Mateo presenta cuatro ejemplos de juramento encubierto, que se deben también evitar. No se debe presentar ni el cielo, ni la tierra, ni Jerusalén, ni la propia cabeza, como garantía de la veracidad de las propias palabras.
  • La comunión con Dios y con todos los hombres sólo será posible desde una vida que se expresa con la sinceridad de las propias palabras.
  • Sin embargo en nuestra sociedad, se ha instalado la apariencia de verdad o la falsedad. Por razones de competitividad la publicidad que todos los días se filtra en nuestra vida desde los medios de comunicación, la propaganda, es engañosa. Se hace apología de la desconfianza y se nos invita a fiarnos de nadie, ni manifestarnos como somos ante los demás. Y es que el ser hombre en lugar de hermano se ha convertido en rival del hombre.
  • El discípulo que ha sido escogido y enviado por Dios para evangelizar, tiene que ir con sus obras, con su compromiso personal, que proclama el amor que Dios nos tiene, y cómo nos llega su salvación. Cuando la vida es íntegra no hace falta emitir juramentos, habla por sí misma.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Mi palabra es testimonio de mi vida?
  • ¿Mis obras hablan de mí?
  • ¿Valoro la verdad o la manipulo a mi antojo?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Que mi sí, sea sí

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Que vuestro sí, sea sí» (St 5,12)

 

…”No sabes bien lo que es capaz de producir la obediencia: por un sí, por un simple sí -« ¡Hágase en mí según tu palabra!- María se convirtió en la madre del Altísimo. Con ello se declaraba su sierva pero conservaba intacta su virginidad, tan amada de Dios y a sus propios ojos. Por este sí de María el mundo obtuvo la salvación, la humanidad fue rescatada. Así pues, procuremos también nosotros hacer la voluntad de Dios y decir siempre sí al Señor…

Que María haga florecer en tu alma las virtudes siempre nuevas y vele por ti. Ella es el mar que es preciso atravesar para llegar a las riberas de los resplandores de la aurora eterna; permanece, pues, siempre cerca de ella…

Apóyate sobre la cruz de Cristo, a ejemplo de María. Encontrarás en ella gran consuelo. María permaneció, de pie, a los pies de su hijo crucificado. Jamás Jesús la amó tanto como en este momento de indecible sufrimiento”…

 

San Pío de Pietrelcina (1887-1968), Buena jornada, 14, 11,12/5

PARA REZAR

 

Sin voces misteriosas, pero con claridad

ha llegado hasta nuestro corazón

tu llamada a seguirte.

Estamos decididos a hacerlo.

Sabemos que esto no nos amargará la vida

porque tu palabra es buena noticia,

tu yugo suave y tu carga ligera.

Siguiéndote nos sentimos más libres

y felices a pesar de las dificultades.

La eucaristía y el contacto con los hermanos

nos anima a marchar por tus caminos.

Gracias, Señor, por pronunciar cada uno

de nuestros nombres del mismo modo que

un día llamaste así a tus apóstoles.

Tú eres nuestra ley, nuestro modelo.

Desde la debilidad de nuestra palabra

prometemos, una vez más, seguirte de cerca.

 

 

 

 

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA IX – CICLO A

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA IX

LUNES DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

 

MARTES IX

 

MIÉRCOLES IX

 

JUEVES IX

 

VIERNES IX

 

SÁBADO IX

 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA IX

 

LUNES DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

María Madre de la Iglesia

 

Aquí tienes a tu hijo. Aquí tienes a tu madre.

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    1, 12-14

 

Después que Jesús subió al cielo, los Apóstoles regresaron entonces del monte de los Olivos a Jerusalén: la distancia entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en día sábado. Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala donde solían reunirse. Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago. Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Jdt 13, 18bcde. 19 (R.: 15, 9d)

 

R.    ¡Tú eres el insigne honor de nuestra raza!

 

Que el Dios Altísimo te bendiga, hija mía,

más que a todas las mujeres de la tierra;

y bendito sea el Señor Dios,

creador del cielo y de la tierra. R.

 

Nunca olvidarán los hombres

la confianza que has demostrado

y siempre recordarán el poder de Dios. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    19, 25-27

 

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena.

Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo.»

Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre.»

Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • María es, el primer y principal miembro de la Iglesia, nuestra hermana en la fe, y al mismo tiempo, nuestra Madre. Siendo Madre de Cristo, es Madre de su cuerpo que es la Iglesia. Siendo madre del que es la cabeza, lo es también de sus miembros los cuales estamos incorporados a Él por la gracia: «Como la maternidad divina es el fundamento de la especial relación de María con Cristo y de su presencia en el plan de salvación obrado por Jesucristo, así también constituye el fundamento principal de las relaciones de María con la Iglesia, por ser la Madre de Aquél que estuvo desde el primer instante de la encarnación en su seno virginal y unió así como Cabeza a su Cuerpo místico, que es la Iglesia. María, pues, por ser la Madre de Cristo, es también Madre de todos los fieles y los pastores, es decir, la Iglesia». (Pablo VI, CVII)
  • El Concilio Vaticano II, nos dice que María es Madre no sólo de la Cabeza, sino también de los miembros del Cuerpo místico de Cristo: «Porque cooperó con su caridad a que los fieles naciesen en su Iglesia» (LG 53). Cooperó en la encarnación y cooperó también en la cruz, en el momento en el que del Corazón traspasado de Cristo nacía la familia de los redimidos: «no sin designio divino, estuvo de pie, se condolió vehementemente con su Unigénito y se asoció maternalmente a su sacrificio, consintiendo amorosamente a la inmolación de la víctima que Ella había engendrado» (LG 58).
  • Sin negar su sufrimiento, la actitud de la Virgen María no fue la de una madre que se duele ante la muerte de su hijo; fue la actitud de una madre, que aún en medio del dolor, se asocia, se une positivamente al sacrificio, no sólo porque la víctima inmolada era su propio Hijo, sino porque el amor la lleva a volver a dar su sí como lo dio el día de la Encarnación.
  • María es nuestra Madre porque ha cooperado decisivamente para nuestro nacimiento a la gracia, pero sobre todo, porque en la medida en que el Espíritu Santo nos inserta en Cristo, hermanándonos con Él, María nos ama como miembros que somos de su Cuerpo. Ella no puede dejar de amar con amor maternal a los que están hermanados con su Hijo por la gracia.
  • Esta realidad nos permite tener los mismos sentimientos que Cristo tenía hacia su Padre del cielo y hacia su Madre terrena. La maternidad de María no viene a oscurecer en nada la paternidad de Dios, sino que, más bien, llega a confirmarla, en la medida en que suscita en nosotros una confianza filial, clave para ser engendrados por Dios. Ella, con su delicadeza y su providencia maternal, prepara el camino de la mejor manera posible. La maternidad de María es así para nosotros un puro regalo de Dios.
  • La vida de María aquí en la tierra fue una vida empapada de Dios, haciéndose: canto de glorificación en el magníficat, petición confiada en las bodas de Caná y espera perseverante con la Iglesia en el cenáculo. Desde entonces hasta nuestros días es en todo tiempo intercesora para todos los miembros del Cuerpo místico de Cristo: «No dejó en el cielo su oficio salvador, sino que continúa alcanzándonos, por su continua intercesión, los dones de salvación. María hace que la Iglesia se sienta familia (Documento de Puebla 285,287) y hace que el Evangelio se haga más carne entre nosotros (Documento de Puebla 303). Por su amor maternal cuida de los hermanos de su Hijo que peregrinan y se debaten entre peligros y angustias y luchan contra el pecado hasta que sean llevados a la patria feliz. Por eso la bienaventurada Virgen en la Iglesia es invocada con los títulos de abogada, auxiliadora, socorro, mediadora» (LG 62).
  • María en el cielo sigue siendo nuestra madre e intercede maternalmente por nosotros. La intercesión de María es una intervención maternal llena de delicadeza, de finura, de paciencia, de solicitud, de tacto de Madre, que con su intervención múltiple va implorando las gracias indispensables. Como Madre de Dios, su intercesión es poderosa; como Madre nuestra, su intercesión es segura. María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.

***

  • La Iglesia es semejante en todo a María. Dio a luz a la cabeza de la Iglesia, y ésta  engendra constantemente hijos que forman el cuerpo místico de la cabeza. Engendra y da a luz sus hijos por medio de la predicación de la palabra y la administración de los sacramentos. La fuente bautismal es el fecundo seno materno del que constantemente brotan nuevos hijos. María concibe y da a luz en el Espíritu Santo; también la Iglesia concibe y da a luz en el  Espíritu Santo. María da a luz para una nueva creación, y la Iglesia da a luz a los nuevos  hombres.
  • Pero la relación entre María y la Iglesia va más allá del mero paralelo. Es una relación de  origen, pues los alumbramientos de la Iglesia están condicionados por el parto de María. Lo nacido de María vino al mundo como cabeza de una nueva humanidad. Su parto está  ordenado a los alumbramientos de la Iglesia, como la cabeza al cuerpo.
  • A la inversa, los partos de la Iglesia se reflejan en el de María, consuman en cierto sentido lo que comenzó por aquél. De esa manera, el parto de María y los de la Iglesia forman un todo único. María tiene en esto importancia fundamental.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Mi relación con la Virgen María se limita a simple piedad?
  • ¿Experimento su materna protección?
  • ¿Me confío a su intercesión?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Aquí tienes a tu hijo

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”El título de «Madre de la Iglesia», aunque se ha atribuido tarde a María, expresa la relación materna de la Virgen con la Iglesia, tal como la ilustran ya algunos textos del Nuevo Testamento.

María, ya desde la Anunciación, está llamada a dar su consentimiento a la venida del reino mesiánico, que se cumplirá con la formación de la Iglesia.

María en Caná, al solicitar a su Hijo el ejercicio del poder mesiánico, da una contribución fundamental al arraigo de la fe en la primera comunidad de los discípulos y coopera a la instauración del reino de Dios, que tiene su «germen» e «inicio» en la Iglesia (cf. Lumen gentium, 5).

En el Calvario María, uniéndose al sacrificio de su Hijo, ofrece a la obra de la salvación su contribución materna, que asume la forma de un parto doloroso, el parto de la nueva humanidad.

Al dirigirse a María con las palabras «Mujer, ahí tienes a tu hijo», el Crucificado proclama su maternidad no sólo con respecto al apóstol Juan, sino también con respecto a todo discípulo. El mismo Evangelista, afirmando que Jesús debía morir «para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos» (Jn 11, 52), indica en el nacimiento de la Iglesia el fruto del sacrificio redentor, al que María está maternalmente asociada”…

 

De la Catequesis de San Juan Pablo II en la audiencia general de los miércoles

17 de septiembre de 1997

 

PARA REZAR

 

Oración a María Madre de la Iglesia

 

María, tus hijos llenos de gozo,

Te proclamamos por siempre bienaventurada

Tú aceptaste gozosa la invitación del Padre

para ser la Madre de su Hijo.

Con ello nos invitas a descubrir

la alegría del amor y la obediencia a Dios.

Tú que acompañaste hasta la cruz a tu Hijo,

danos fortaleza ante el dolor

y grandeza de corazón

para amar a quienes nos ofenden.

Tú al unirte a la oración de los discípulos,

esperando el Espíritu Santo,

te convertiste en modelo

de la Iglesia orante y misionera.

Desde tu asunción a los Cielos,

proteges los pasos de quienes peregrinan.

guíanos en la búsqueda

de la justicia, la paz y la fraternidad.

María gracias por tenerte como Madre.

Amén.

 

El 21 de noviembre de 1964, al terminar la tercera sesión del Concilio Vaticano II, el Papa Pablo VI declaró a María Santísima “Madre de la Iglesia, esto es, de todo el pueblo cristiano, que la llama Madre amorosa”. A partir de entonces, muchas iglesias particulares y familias religiosas empezaron a venerar a la Santísima Virgen con este título.

 

MARTES IX

 

Dar a Dios lo que es de Dios

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro    3, 11b-15a. 17-18

 

¡Qué santa y piadosa debe ser la conducta de ustedes, esperando y acelerando la venida del Día del Señor! Entonces se consumirán los cielos y los elementos quedarán fundidos por el fuego. Pero nosotros, de acuerdo con la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la justicia.

Por eso, queridos hermanos, mientras esperan esto, procuren vivir de tal manera que él los encuentre en paz, sin mancha ni reproche. Tengan en cuenta que la paciencia del Señor es para nuestra salvación

Hermanos míos, ustedes están prevenidos. Manténganse en guardia, no sea que, arrastrados por el extravío de los que hacen el mal, pierdan su firmeza. Crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¡A él sea la gloria, ahora y en la eternidad!

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 89, 2. 3-4 10 14 y 16 (R.:1)

 

R    Señor, tú has sido nuestro refugio a lo largo de las generaciones.

 

Antes que fueran engendradas las montañas,

antes que nacieran la tierra y el mundo,

desde siempre y para siempre, tú eres Dios. R.

 

Tú haces que los hombres vuelvan al polvo,

con sólo decirles: «Vuelvan, seres humanos.»

Porque mil años son ante tus ojos

como el día de ayer, que ya pasó,

como una vigilia de la noche. R.

 

Nuestra vida dura apenas setenta años,

y ochenta, si tenemos más vigor:

en su mayor parte son fatiga y miseria,

porque pasan pronto, y nosotros nos vamos. R.

 

Sácianos en seguida con tu amor,

y cantaremos felices toda nuestra vida.

Que tu obra se manifieste a tus servidores,

y que tu esplendor esté sobre tus hijos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    12, 13-17

 

Enviaron a Jesús unos fariseos y herodianos para sorprenderlo en alguna de sus afirmaciones. Ellos fueron y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y no tienes en cuenta la condición de las personas, porque no te fijas en la categoría de nadie, sino que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios. ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no? ¿Debemos pagarlo o no?»

Pero él, conociendo su hipocresía, les dijo: « ¿Por qué me tienden una trampa? Muéstrenme un denario.»

Cuando se lo mostraron, preguntó: « ¿De quién es esta figura y esta inscripción?»

Respondieron: «Del César.»

Entonces Jesús les dijo: «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios.»

Y ellos quedaron sorprendidos por la respuesta.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Concluimos hoy esta breve selección de la carta de Pedro con un párrafo que refleja las expectativas escatológicas de la primera comunidad cristiana. Con la expresión “cielos nuevos y tierra nueva” se quiere presentar la renovación total del universo al final de la historia.
  • El lenguaje es apocalíptico, pero no pesimista, sino al contrario, optimista: esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva y la venida del Señor ilumina y da sabiduría a nuestro camino. Lo mejor no está detrás ni en el pasado, sino delante de nosotros, en el porvenir.
  • La esperanza cristiana pasa a ser la fuerza más estimulante para que los creyentes asuman su responsabilidad histórica en las luchas de cada día orientado radicalmente hacia el bien.
  • Pedro invita a los cristianos a «crecer», a seguir adelante con esmero, a superar con valentía el temor a las fuerzas hostiles al evangelio y que no los arrastre el error que amenaza continuamente a nuestro alrededor. Que “no pierdan pie” en las trampas de este mundo. Experimentamos en lo más profundo de nuestro ser el consuelo de Dios incluso en los momentos de más dura persecución.
  • La vida cristiana está llena de exigencia pero a la vez de estímulo y alegría. Viviendo con intensidad el hoy, sentimos su presencia y su fuerza.

***

  • El Imperio Romano con toda su fuerza y sin piedad venía ahogando al pueblo con sus crudas políticas de economía, generando esclavitud y servidumbre. Durante muchos años este imperio había vivido de los pueblos más pobres dentro de los que se encontraba el pueblo judío. El descontento desde las clases populares buscaba por todos los medios la forma de liberarse del yugo imperial y decretar un tiempo de libertad y de vida para toda la población.
  • Este descontento era mayor con los compatriotas de la clase dirigente y poderosa que se habían aliado y convertido en vasallos del Imperio, vendiendo al pueblo por puestos de poder, o por cantidades de dinero que les servían para vivir bien.
  • En este contexto se le acercan a Jesús los fariseos y herodianos para ponerlo a prueba, tenderle una trampa, aunque la apariencia sea una pregunta sincera que pide claridad con respecto a lo político y lo económico.
  • El asunto de los impuestos pagados a Roma era como el símbolo y el recordatorio de la potencia ocupante. Los zelotes prohibían a sus seguidores pagarlo, mientras que los fariseos, opuestos a ello en principio, se acomodaban a la práctica, y los herodianos adulaban al poder establecido. Si Jesús decía que había que pagarlos, se enemistaba con el pueblo; si decía que no, podían acusarlo de revolucionario.
  • Los judíos tenían la tendencia a confundir lo político con lo religioso. La espera mesiánica identificaba también la salvación espiritual con la política o la económica. Jesús tuvo que salir de la trampa y corregirlos, llevándolos a la concepción mesiánica que Él tenía. Les pide una moneda en la que está acuñada la efigie del emperador romano, por lo tanto tienen que admitir que tanto la efigie como la leyenda indican que la moneda pertenece al César.
  • La clave de la respuesta se encuentra en las palabras conclusivas de Jesús. “Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Si la moneda del tributo es del César, devuélvansela a él, porque a él le pertenece, pero no reconozcan al César como divinidad por que ésta solamente compete a Dios.
  • Lo importante de la afirmación de Jesús no está en la primera parte: “Den al César lo que es del César”, sino en la segunda: “Den a Dios lo que es de Dios”. Las dos frases son adversarias. La moneda del impuesto fue acuñada por el César, es de él; el que la tenga debe devolvérsela; pero la divinidad es de Dios. Jesús no puede aceptar que el César usurpe el puesto de Dios. Jesús vuelve a enseñarle al pueblo que la divinidad es sólo de Dios y ningún ser humano, ninguna estructura, puede arrogarse el derecho de declararse Dios; de esta forma los que van a poner a prueba a Jesús salen acusados de participar en la idolatría al César.
  • Jesús reconoce la autonomía del estado, pero al mismo tiempo proclama su límite: el ser humano pertenece solamente a Dios que está en otro plano muy diverso del emperador romano. Dios es el Señor de la historia y el Señor de todo ser humano, creado a imagen suya.
  • Las cosas humanas tienen su esfera, su legitimidad. Los problemas técnicos piden soluciones desde la técnica. Las cosas de Dios tienen su propia esfera y esta es prioritaria. No es bueno confundir los dos niveles ni contraponerlos. No es bueno ni servirse de lo religioso para los intereses políticos, ni de lo político para los religiosos. No se trata de sacralizar todo a cualquier precio, ni tampoco de olvidar los valores éticos y cristianos en aras de un supuesto progreso realizado al margen del plan de Dios.
  • Nosotros podemos caer en la misma trampa de la moneda dejándonos contagiar insensiblemente por el mundo, dando más importancia de la debida al bienestar material y ubicándolo por encima del espiritual. Un cristiano debe ser: por una parte, ciudadano pleno, comprometido en los varios niveles de la vida humana y social, pero también un hombre de fe en cuya escala de valores, sobre todo en casos de conflicto, da preeminencia a «las cosas de Dios».

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué lugar le damos a las cosas humanas y materiales dentro de nuestra vida?
  • ¿Qué lugar le damos a las propuestas de Dios?
  • ¿Vivimos separadamente nuestra vida humana y las cosas de Dios o las podemos integrar dentro de un único proyecto?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Esperamos unos cielos nuevos y una tierra nueva

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Cristo es imagen de Dios invisible; por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados (Col 1,15.14)

…”Puesto que los hombres se volvieron del todo irrazonables y el engaño del demonio arrojaba su sombra por todas partes y escondía el auténtico conocimiento del verdadero Dios, ¿qué tenía que hacer Dios? ¿Callarse ante semejante situación? ¿Aceptar que de esta manera los hombres se extravíen y no conozcan a Dios?… ¿Es que Dios no ahorrará a sus criaturas el extraviarse lejos de él y ser sometidas a la nada, puesto que este extravío es para ellas causa de pérdida ruinosa, teniendo en cuenta que los seres que participan de la imagen de Dios (Gn 1,26) no perecerán? ¿Qué hacía falta que Dios hiciera? ¿Qué hacer sino es renovar en ellos su imagen para que los hombres puedan, de nuevo, conocerle?

¿Pero, cómo se hará esto, ni no es por la presencia de la misma imagen de Dios (Col 1,15), nuestro Salvador Jesucristo? Esto no podía realizarse por los mismos hombres, puesto que ellos no son la imagen de Dios sino que han sido creados según la imagen; tampoco lo podían realizar los ángeles, porque ellos mismos no son imágenes. Por eso vino el mismo Verbo de Dios, él que es la
imagen del Padre, a fin de estar en condiciones de restaurar la imagen desde el fondo mismo de la esencia humana. Por otra parte, esto no se podía llevar a cabo si la muerte y la degradación subsiguiente no eran aniquiladas. Por eso el Verbo tomó un cuerpo mortal, para poder aniquilar la muerte y restaurar a los hombres según la imagen de Dios. Así pues, el que  es la imagen del Padre, su Hijo santísimo, vino a nosotros para renovar al hombre hecho a su semejanza y, cuando estaba perdido, volverlo a encontrar por la remisión de sus pecados, tal como él mismo dice: «He venido a buscar y salvar lo que estaba perdido»…(Lc 19,10).

San Atanasio (295-373), Sobre la Encarnación del Verbo, 13

 

PARA REZAR

 

Que venga el alba, oh Dios, el día de tu sonrisa

Dios de todos los nombres y de todos los pueblos,
Madre y Padre nuestro, Señor de la historia, Señor del amor,
alfa y omega de los tiempos.

Te hablo en nombre de los perdedores,
de parte de los que ya ni siquiera tienen nombre [...].

Te hablo de parte de aquellos que ni siquiera representan
una cifra en las frías estadísticas.

Amo, oh Dios, las alegrías del fotón, del tiempo y del espacio;
amo la lente que lanza su insistente mirada al universo;
amo la magia sagrada que alivia el dolor y difiere la muerte;
amo las manos de quien penetra en el misterio mismo de la vida.

Amo la forma, el sonido, el color.
Amo el don de la palabra que has puesto en mi boca.
Pero ya te hablarán otros de la alegría del Arte
y de la magia de la Ciencia.

Yo te hablo del dolor. Te hablo del hambre, oh Dios, de la muerte.
Te hablo de parte de quienes sembraron sueños
y han muerto con un bocado de esperanza amarga en la garganta.

Te hablo de parte del que resiste en medio de la noche.
Te hablo, oh Dios, de los que velan.
Desde aquí saludo los tiempos venideros.

Saludo el tiempo en el que por fin encuentre las manos
que construyan contigo «un cielo nuevo y una tierra nueva».
Manos nuevas para poblar el mundo de colores.

 

Micaela Najlis, poetisa nicaragüense.

 

MIÉRCOLES IX

 

Nuestro Dios, no es un Dios de muertos

 

Principio de la segunda carta del apóstol san Pablo

a Timoteo    1, 1-3. 6-12

 

Pablo, Apóstol de Jesucristo, por la voluntad de Dios, para anunciar la promesa de Vida que está en Cristo Jesús, saluda a Timoteo, su hijo muy querido. Te deseo la gracia, la misericordia y la paz que proceden de Dios Padre y de nuestro Señor Jesucristo.

Doy gracias a Dios, a quien sirvo con una conciencia pura al igual que mis antepasados, recordándote constantemente, de día y de noche, en mis oraciones.

Por eso te recomiendo que reavives el don de Dios que has recibido por la imposición de mis manos. Porque el Espíritu que Dios nos ha dado no es un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de sobriedad. No te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de mí, que soy su prisionero. Al contrario, comparte conmigo los sufrimientos que es necesario padecer por el Evangelio, animado con la fortaleza de Dios. El nos salvó y nos eligió con su santo llamado, no por nuestras obras, sino por su propia iniciativa y por la gracia: esa gracia que nos concedió en Cristo Jesús, desde toda la eternidad, y que ahora se ha revelado en la Manifestación de nuestro Salvador Jesucristo. Porque él destruyó la muerte e hizo brillar la vida incorruptible, mediante la Buena Noticia, de la cual he sido constituido heraldo, Apóstol y maestro.

Por eso soporto esta prueba. Pero no me avergüenzo, porque sé en quien he puesto mi confianza, y estoy convencido de que él es capaz de conservar hasta aquel Día el bien que me ha encomendado.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 122, 1-2a. 2bcd (R.: 1a)

 

R.    Levanto mis ojos hacia ti, Señor.

 

Levanto mis ojos hacia ti,

que habitas en el cielo.

Como los ojos de los servidores

están fijos en las manos de su señor. R.

 

Como los ojos de la servidora están

en las manos de su dueña:

así miran nuestros ojos al Señor, nuestro Dios,

hasta que se apiade de nosotros. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    12, 18-27

 

Se acercaron a Jesús unos saduceos, que son los que niegan la resurrección, y le propusieron este caso: «Maestro, Moisés nos ha ordenado lo siguiente: “Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda.”

Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos. El segundo se casó con la viuda y también murió sin tener hijos; lo mismo ocurrió con el tercero; y así ninguno de los siete dejó descendencia. Después de todos ellos, murió la mujer. Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?»

Jesús les dijo: « ¿No será que ustedes están equivocados por no comprender las Escrituras ni el poder de Dios? Cuando resuciten los muertos, ni los hombres ni las mujeres se casarán, sino que serán como ángeles en el cielo. Y con respecto a la resurrección de los muertos, ¿no han leído en el Libro de Moisés, en el pasaje de la zarza, lo que Dios le dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? El no es un Dios de muertos, sino de vivientes. Ustedes están en un grave error.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Esta carta a Timoteo es una de las cartas del final de la vida de San Pablo. El apóstol ha envejecido, se halla en una de las cárceles de Roma esperando angustiadamente un juicio del que sabe que no escapará con vida, está preocupado y quiere asegurar la solidez de sus «comunidades», amenazadas ya por las desviaciones doctrinales y las intrigas entre grupos. Para su desconsuelo sabe que todos los de Asia le han vuelto la espalda, entre otros.
  • Hasta ahora, él ha sido el responsable de las comunidades que ha fundado. Siempre estaban en su pensamiento, las seguía y alimentaba epistolarmente, trataba de solucionarles las cuestiones que pudieran surgir. Con su muerte cercana y la desaparición del resto de los Apóstoles sabe que se dará un cambio, entonces es preciso establecer una jerarquía que permita la continuidad del trabajo comenzado. Timoteo será uno de los primeros sucesores de los apóstoles.
  • No se trata de una simple cuestión de organización, ni de poder, sino que se trata claramente de gracia recibida. Una gracia sacramental conferida por la imposición de las manos, y que es un don de Dios.
  • El Evangelio es la fuerza de Dios que da la salvación no por las obras sino por la gracia manifestada en Cristo. Dios quiso confiar este Evangelio a Pablo, para que sea apóstol y maestro del mismo. Este depósito de fe que Dios confió a Pablo, ahora él lo confía a Timoteo, para que dé testimonio del mismo con la fuerza y el poder de Dios.

***

  • El evangelio presenta otra pregunta hipócrita, dictada no por el deseo de saber la respuesta, sino para hacer caer y dejar mal a Jesús. Esta vez, son los saduceos. A este partido pertenecían grupos del Sanedrín y los sumos sacerdotes. Eran partidarios del orden establecido, en el que tenían un papel hegemónico, y colaboracionistas con los romanos, con los que mantenían un difícil equilibrio de poder. Rechazaban la tradición oral a la que los fariseos atribuían autoridad divina. No veían en la Escritura la noción de una vida después de la muerte; su horizonte era esta vida, y en ella procuraban mantener su posición de poder y de privilegio. Su pecado era el materialismo, pues sus objetivos en la vida eran el dinero y el poder propios de la posición social que ocupaban.
  • El caso que le presentan corresponde a la ley del «levirato» llevada hasta consecuencias extremas. Tener una descendencia numerosa tenía entonces gran importancia; por ello, la viuda sin hijos se veía en la obligación de volver a casarse con el hermano de su difunto marido. Le proponen el caso de siete hermanos que se casan con la misma mujer y van falleciendo sin dejar descendencia. Los saduceos se apoyaron en esa curiosa situación para tratar de ridiculizar la resurrección. En la resurrección, ¿de cuál de los siete hermanos será la mujer?
  • Jesús responde desenmascarando la ignorancia o la malicia de los saduceos. Les reprocha lo equivocados que están, porque no entienden ni la Escritura ni el poder de Dios; porque esta verdad ya estaba revelada en el Antiguo Testamento: así lo enseñaron Isaías, la madre de los Macabeos, Job y otros
  • La resurrección pertenece al dominio de Dios, y por consiguiente escapa al dominio de la imaginación. Dios no es Dios de muertos, sino de vivos que nos tiene destinados a la vida.
  • La otra vida será una existencia distinta de la actual, mucho más espiritual. En la otra vida ya no se casarán las personas ni tendrán hijos, porque ya estaremos en la vida que no acaba. La muerte es un misterio, también para nosotros. Pero estamos destinados a vivir, a vivir con Dios, participando de la vida pascual de Cristo, nuestro hermano.
  • La esperanza en la resurrección es la fuerza capaz de ordenar las realidades humanas en una escala de valores puesta en la vida eterna. Por eso Jesús enseña que la vida eterna se dará en la gratuidad y la universalidad, no habrá dominio de unos sobre otros, la existencia será una gran fiesta de vida eterna y plena. La resurrección no puede entenderse en la perspectiva de los valores temporales. Hombre y mujer serán libres y plenamente iguales, no estarán sometidos el uno al otro.
  • La esperanza de la vida futura nos ayuda a mirar justamente y con verdad el presente, ayudándonos a asumir nuestra condición de peregrinos en el mundo. Esta esperanza da consistencia al presente, lo hace fecundo e importante porque vivimos con la conciencia de que hemos sido arrancados del poder de la muerte y seremos recuperados totalmente para Dios y en Dios.
  • La esperanza en la vida futura nos libera de todo aquello que se presenta ante nuestros ojos como absoluto y al mismo tiempo, en lugar de alienarnos nos fortalece y estimula en nuestro compromiso con el presente, sanando los límites y las heridas propias de la condición humana. Gracias a la esperanza en la vida futura, los cristianos podemos ser testigos de vida, de gozo y de confianza.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Creemos que Dios es Dios de vida, Dios de vivos que vence a la muerte y engendra vida?
  • ¿Creemos que el amor es más fuerte que la misma muerte?
  • ¿Dónde se apoya nuestra esperanza?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

No eres un Dios de muertos, sino de vivientes

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Y, para terminar, me gustaría estar en la luz, quisiera tener, por último, una noción recopiladora y sabia sobre el mundo y sobre la vida: me parece que esa noción debería expresarse como agradecimiento. Esta vida mortal, a pesar de sus aflicciones, de sus oscuros misterios, de sus sufrimientos, de su fatal caducidad, es una realidad hermosísima, un prodigio siempre original y conmovedor, un acontecimiento digno de ser cantado con gozo y gloria: ¡la vida, la vida del hombre! No es menos digno de exaltación y de feliz estupor el marco que rodea la vida del hombre: este mundo inmenso, misterioso, magnífico, este universo de las mil fuerzas, de las mil leyes, de las mil bellezas, de las mil profundidades. Es un panorama encantador… El teatro del mundo es el designio, hoy todavía incomprensible en su mayor parte, de un Dios creador, que se llama Padre nuestro y que está en el cielo. Gracias, oh Dios, gracias y gloria a ti, oh Padre. Esta escena fascinante y misteriosa es un reverbero de la primera y única Luz”…

 

Del Testamento Espiritual de San Pablo VI

 

PARA REZAR

 

Creo en Dios, fuente inagotable de vida
comunidad que vive y nos llama a vivir
en comunión infinita de amor.
Creo en Dios que, con amor de Padre y Madre,
engendra y da luz a este mundo,
lo amamanta, lo protege, lo educa y lo renueva constantemente.

Creo en Jesús de Nazareth, el primero de los últimos, el último de los primeros, expresión plena de la humanidad de Dios.

Creo en el Espíritu Santo,

matriz ecuménica presente donde quiera que la vida está fluyendo.
Creo en el ser humano como proyecto inacabado de Dios,
pero predestinado a convertirse en su verdadera imagen y semejanza.

Creo que la historia es el registro de la relación dialógica entre Dios y los seres humanos; un diálogo plenamente libre y totalmente abierto al futuro. Creo en el reino de Dios como realidad plenificante aunque todavía no plena
y como utopía que alimenta nuestra esperanza
y moviliza y orienta nuestra práctica de fe.
Creo en la iglesia como pregón de ese reino.
Creo en ella como avanzada del Pueblo de Dios
llamada, como “sal de la tierra” y “luz del mundo”,
a darle sabor y sentido a la existencia de éste.
Creo en la vida después de la muerte
como el reencuentro gozoso de todas las criaturas con el Creador
en la fiesta final y eterna del Universo.
En eso creo. Amén.

 

Ary Fernández Albán

 

JUEVES IX

 

Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a Timoteo    2, 8-15

 

Querido hermano:

Acuérdate de Jesucristo, que resucitó de entre los muertos y es descendiente de David. Esta es la Buena Noticia que yo predico, por la cual sufro y estoy encadenado como un malhechor. Pero la palabra de Dios no está encadenada. Por eso soporto estas pruebas por amor a los elegidos, a fin de que ellos también alcancen la salvación que está en Cristo Jesús y participen de la gloria eterna.

Esta doctrina es digna de fe: Si hemos muerto con él, viviremos con él. Si somos constantes, reinaremos con él. Si renegamos de él, él también renegará de nosotros. Si somos infieles, él es fiel, porque no puede renegar de sí mismo.

No dejes de enseñar estas cosas, ni de exhortar delante de Dios a que se eviten las discusiones inútiles, que sólo sirven para perdición de quienes las escuchan. Esfuérzate en ser digno de la aprobación de Dios, presentándote ante él como un obrero que no tienen de qué avergonzarse y como un fiel dispensador de la Palabra de verdad.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 24, 4-5b. 8-9. 10 y 14 (R.:4a)

 

R.    Muéstrame, Señor, tus caminos.

 

Muéstrame, Señor, tus caminos,

enséñame tus senderos.

Guíame por el camino de tu fidelidad;

enséñame, porque tú eres mi Dios y mi Salvador. R.

 

El Señor es bondadoso y recto:

por eso muestra el camino a los extraviados;

él guía a los humildes para que obren rectamente

y enseña su camino a los pobres. R.

 

Todos los senderos del Señor son amor y fidelidad,

para los que observan los preceptos de su alianza.

El Señor da su amistad a los que lo temen

y les hace conocer su alianza. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    12, 28-34

 

Un escriba que los oyó discutir, al ver que les había respondido bien, se acercó y le preguntó: « ¿Cuál es el primero de los mandamientos?»

Jesús respondió: «El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos.»

El escriba le dijo: «Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él, y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios.»

Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: «Tú no estás lejos del Reino de Dios.»

Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Con una fe inquebrantable, Pablo, encerrado en una oscura cárcel, anima a Timoteo en su camino. Pablo muestra su amor a su discípulo predilecto; cada vez que pronuncia su nombre añade: «mi amado hijo», “verdadero hijo en la fe” “mi hijo muy amado y fiel en el Señor”. Timoteo es el hijo que “tiene los mismos sentimientos” de Pablo.
  • Pablo entiende su propio sufrimiento como un modo privilegiado de unirse a Cristo. El sentido definitivo de su sufrimiento: vivir con Jesús, imitar su vida, participar en su obra de salvación. La certeza de que su sufrimiento es parte del plan de salvación le permite al prisionero Pablo ser totalmente libre.
  • Lo único que le preocupa es que pueda frenarse el anuncio de la Palabra de Dios en el proceso de la evangelización del mundo aunque tiene la seguridad de que la Palabra no quedará encadenada.
  • La entrega redentora de Cristo es su modelo y debe ser también nuestro modelo decisivo: «acuérdate de Jesucristo… si con Él morimos, viviremos con Él».

***

  • A los escribas les gustaba mucho discutir sobre la Ley. Después de fariseos y saduceos, hoy llega un escriba; que es “una buena persona”. Aunque pertenece al círculo de los adversarios de Jesús, su búsqueda de la verdad domina sobre su pertenencia al grupo dirigente. No pretende comprometer a Jesús, sino que, al ver la sabiduría con que interpreta la Escritura, busca solución a una cuestión muy debatida.
  • Los judíos se veían como ahogados por tantos preceptos, complicados aún más por las interpretaciones de las varias escuelas de rabinos, por eso el fondo de la pregunta apunta a descubrir qué es lo más importante para Dios según la tradición de Israel, cuál es la expresión suprema de su voluntad y lo primario en el comportamiento del hombre.
  • Esta vez la pregunta es sincera y merece una respuesta de Cristo que también provocará una alabanza al letrado ante su buena reacción. Jesús comienza su respuesta haciendo suyo el llamamiento a Israel de Dt 6,4-5 …Escucha, Israel…. En tiempos de Jesús esta oración era parte integrante de la liturgia del templo, pero después de la destrucción de éste pasó a la liturgia sinagogal como parte de las oraciones de la mañana y de la tarde.
  • Jesús, no solamente va a enunciar el mandamiento, sino que va a proclamarlo, tomando las palabras de Moisés al pueblo; sin citar a Moisés ni a la Escritura. Recuerda a todo Israel que Dios es su único Señor, no los dirigentes que explotan y agobian al pueblo, ni el mismo César que lo somete, ni el dios de muertos. Jesús retoma el fundamento de la fe de Israel y lo propone a sus discípulos como el primero y el más importante de los mandamientos: el amor íntegro y total a Dios como único Señor. La suma de los términos: “corazón, alma, mente, fuerza” quiere significar una plenitud de amor que comprende todas nuestras facultades de amar.
  • Jesús avanza sobre la pregunta del letrado y retomando la escritura deja por sentado que en la antigua alianza no había un solo mandamiento principal, sino dos, pues el amor a Dios era inseparable del amor al prójimo. Para ser verdadero, el amor a Dios tenía que traducirse en amor al hombre.
  • Jesús define el segundo mandamiento con una fórmula bíblica, tomada del “código de santidad” del libro del Levítico: … “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”… (Lv 19,18). Jesús se refiere al mandamiento del amor al prójimo colocándolo al mismo nivel que el primero, en cuanto pertenece a la misma categoría de principio unificador y fundamental: “No hay mandamiento más importante que éstos”.
  • Al afirmar que no hay ningún mandamiento mayor que éstos relativiza Jesús todos los demás, que aparecen como secundarios, accesorios, dispensables. Son estos dos los que deben regular la vida del israelita; ninguna otra práctica es esencial. Del amor a Dios no se deriva el culto religioso, sino el amor al hombre, su imagen.
  • La gran consigna de Jesús es el amor. Eso resume toda la ley. Un amor en dos direcciones. Amar a Dios, dándole el primer lugar en nuestra vida, en nuestra mentalidad y en nuestra jerarquía de valores. Un amor a Dios que nos significa escucharlo, adorarlo, encontrarnos con El en la oración, amar lo que ama Él.
  • Amar al prójimo con todo el corazón, a los que nos agradan y a los que no, porque todos somos hijos del mismo Padre, porque Cristo se ha entregado por todos. Amar a los demás significa, no sólo no hacerles daño, sino ayudarlos, comprenderlos, perdonarlos.
  • Jesús une las dos direcciones en la única ley del amor. Ser cristiano no es sólo amar a Dios. Ni sólo amar al prójimo. Sino las dos cosas juntas. No vale decir que uno ama a Dios y descuidar a los demás. No vale decir que uno ama al prójimo, olvidándose de Dios y de las motivaciones sobrenaturales que Cristo nos ha enseñado.
  • Por eso el amor concreto debe partir de las necesidades del hermano a quien se ama. El amor no son palabras que se dicen nada más, no son discursos demagógicos que se pronuncian para tranquilizar la conciencia. La obligación de amar al hermano se ha convertido en un imperativo del seguimiento a Jesús que se concretiza en la vida fraterna. Jesús invitó a sus discípulos a una vida de amor fuerte y concreto. El amor a los hermanos debe ser testimonio de seguimiento y testimonio de vida cristiana.

     

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué lugar ocupa mi amor a Dios?
  • ¿Cómo lo expreso?
  • ¿Qué lugar ocupa el amor a los hermanos?

 

REPITAMOS LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Enséñame a amar

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Amor a los hombres, amor de Dios

 

…”Hijo mío, esfuérzate con toda tu alma a adquirir el amor a los hombres, en el cual y a través del cual te elevarás hasta el amor de Dios que es el fin de todos los fines. Vanos son todos los trabajos que no se hacen en caridad.

Todas las buenas obras y todos los trabajos conducen al hombre hasta la puerta del palacio real; pero el amor es el que nos hace permanecer en él y nos hace descansar en el seno de Cristo (Jn. 13, 25).

Hijo mío, que tu amor no esté dividido, interesadamente, sino que sea desinteresado, derramado por todas partes, a la vista de Dios. Cristo te dará el conocimiento necesario para comprender el misterio de esta palabra. Ama a todos los hombres como a ti mismo; más aún, ama a tu hermano más que a ti mismo; no busques sólo lo que te conviene a ti, sino lo que es útil a tu hermano. Menospréciate a ti mismo por amor a tu hermano, a fin de que Cristo sea misericordioso y haga de ti un coheredero de su amor. Cuida bien de no descuidar esto, porque Dios nos ha amado primero y entregó su Hijo a la muerte por todos. «Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo único» dice el apóstol Juan, testigo de la verdad (Jn 3,16). El que camina por este sendero del amor, gracias a su trabajo llegará pronto a la mansión que es el fin de sus esfuerzos. No pienses, pues, hijo mío, que el hombre puede alcanzar el amor de Dios, que se nos ha dado gratuitamente, antes de haber amado a sus hermanos en humanidad”…

 

Youssef Bousnaya (hacia 869-979), monje sirio

PARA REZAR

 

Señor:
Sólo Tú puedes soportar ofensas, indiferencia,
ingratitud, abandono y permanecer inalterable.
Dame Señor un corazón como el tuyo disponible para todos
por igual, sin egoísmos para que pueda servir a los demás
y no fallarles, para que mi amor sea siempre sincero,
constante, grande y perfecto como el Tuyo.
Bendice a los que me aman y a los que Tú sabes que no.
Reconozco que soy quien levanto barreras de prevención
y miedo, indiferencias y rechazos, disgustos y reclamos.
Permíteme dar un testimonio vivo de amor que no sea sólo apariencia.
Te pido que pongas en mi corazón sentimientos más puros y sinceros.
Necesito generosidad, renuncia, comprensión y confianza.
Tú me amas Señor, no por lo que soy sino a pesar de lo que soy.
¡ENSÉÑAME A AMAR!

María Eugenia Ochoa Medina -MVP – Colombia

 

VIERNES IX

 

Hijo de David e Hijo de Dios

 

Lectura de la segunda carta del apóstol

San Pablo a Timoteo 2 Tim. 3,10-17

 

Querido hermano:

Tú, en cambio, has seguido atentamente mis enseñanzas, mi conducta, mis planes, mi fe, mi paciencia, mi amor, mi constancia, mis persecuciones y pruebas, como las que tuve que soportar en Antioquía, en Iconio, en Listra. ¡Cuántas persecuciones he sufrido, y de todas me ha librado el Señor!
Todos los que quieran llevar una vida digna de Jesucristo sufrirán persecuciones. Pero los malvados y los impostores irán de mal en peor, extraviando a otros y extraviándose ellos mismos.

Tú, por tu parte, permanece fiel a lo que aprendiste y aceptaste, sabiendo de quién lo has aprendido, y que desde la infancia conoces las Sagradas Escrituras, que te guiarán a la salvación por medio de la fe en Jesucristo. Toda Escritura ha sido inspirada por Dios, y es útil para enseñar, para persuadir, para reprender, para educar en la rectitud, ” a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para hacer el bien.

 

Palabra de Dios

 

SALMO    Sal 118, 157. 160. 161. 165. 166. 168

 

R.     Los que aman tu ley gozan de una gran paz, Señor.

 

Son muchos los que me persiguen y me oprimen,

pero yo no me desvié de tus prescripciones.

Lo primordial de tu palabra es la verdad,

y tus justos juicios permanecen para siempre. R.

 

Los poderosos me persiguen sin motivo,

pero yo temo únicamente tu palabra.

Los que aman tu ley gozan de una gran paz,

nada los hace tropezar. R.   

 

Yo espero tu salvación, Señor

y cumplo tus mandamientos.

Yo observo tus mandamientos y tus prescripciones,

porque tú conoces todos mis caminos.

 

EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 12, 35-37

 

Un día, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó:

“¿Cómo pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David, inspirado por el Espíritu Santo, ha declarado: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha y yo haré de tus enemigos el estrado donde pongas los pies. Si el mismo David lo llama ‘Señor’, ¿cómo puede ser hijo suyo?”

La multitud que lo rodeaba, que era mucha, lo escuchaba con agrado.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Pablo recuerda a Timoteo los dolorosos acontecimientos de su primer viaje misionero. Timoteo ha sido un buen compañero de viaje. Han caminado juntos y han sufrido toda clase de tribulaciones y persecuciones por causa del Evangelio. El ejemplo transmitido por Pablo a su discípulo es el de un ánimo templado en medio de las pruebas y la certeza de que la persecución no puede encadenar la Palabra y su dinamismo interno.
  • A pesar de lo duro del seguimiento de Cristo, Timoteo, ha permanecido fiel al Señor y la Palabra de Dios se ha convertido para él, y para todos los que creen en ella, en fuente de salvación.
  • Timoteo, según el modo judío, tuvo una educación basada en el estudio de la «Palabra de Dios», Pablo lo alaba porque desde niño conocía la Sagrada Escritura y su formación no se apoya en teorías o fórmulas mágicas como la que reciben los herejes; sino que se apoya en documentos, en “escrituras” que son la palabra viva de Dios.
  • Pablo ve venir los peligros de herejía, de apostasía, de errores, herejías como signos y adelantos del combate decisivo entre el bien y el mal; por eso pide a su discípulo que persevere, cueste lo que cueste apoyado siempre en la fuerza de la Palabra y en la luz de la Escritura, que es la que da la verdadera sabiduría para la vida, porque no es palabra meramente humana sino palabra inspirada por el mismo Dios.

 

***

  • Los judíos del tiempo de Jesús estaban interesados en la llegada de un heredero de David, con el poder de un monarca, capaz de restituir todo lo perdido a causa de las invasiones enemigas. Jesús se presenta, en cambio, como alguien diferente. Ante los ojos de los legalistas judíos, esta actitud es una acción agraviante. Pero en el fondo se sienten decepcionados ya que al proponer todo lo contrario al poder saben que sus ventajas sociales están próximas a desaparecer.
  • Marcos nos plantea el modo como Jesús quiere resolver esta falsa concepción mesiánica. Jesús mismo es el que plantea la cuestión: Al rey David se le prometió que de su casa, de su descendencia, vendría el Mesías. Pero en el Salmo 109, que se atribuía a David, éste llama «Señor» a su descendiente y Mesías. ¿Cómo puede ser hijo y a la vez Señor de David?
  • La respuesta hubiera podido ser sencilla: el Mesías, además de ser descendiente de la familia de David, sería también el Hijo de Dios, sentado a la derecha de Dios. Pero eso no lo podían reconocer. Sus ojos estaban cegados para ver tanta luz.
  • Jesús de Nazaret, el Mesías, el hijo de David, es el Señor, el Hijo de Dios. Jesús todavía puede seguir enseñando en la sinagoga por eso anunciará enfáticamente su origen y quién es realmente su Padre, a quien el mismo David tuvo que adorar. Reafirma que su mesianismo es diferente al que ellos esperan.
  • El mesianismo de Jesús no es un mesianismo de tipo político. Jesús se presenta como verdadero cumplimiento y realizador de la esperanza mesiánica. Esto implica purificar la idea de mesianismo de toda mala interpretación o acomodación interesada. Jesús rechaza así el mesianismo davídico nacionalista, fomentado por la enseñanza de los letrados y pone luz en el pueblo sobre su propio mesianismo. La restauración del trono de David y la superioridad de Israel sobre los demás pueblos no son más que un espejismo y son incompatibles con el designio universal de Dios: Israel tendrá que estar al servicio de los demás pueblos. Estar sentado a la diestra de Dios, es participar de su poder.
  • Es la resurrección de Jesús lo que constituye su realeza; y la muerte es el enemigo que ha puesto debajo de sus pies por nosotros. Jesús como Hijo de Dios es el Mesías en el cumplimiento del proyecto del Padre de la construcción del Reino. Y esto lo lleva a cabo, alejado de toda experiencia de gobierno y de poder, pero siempre cercano a los empobrecidos y en actitud de servicio desinteresado. Por ser una propuesta que no se acomodaba a los intereses judíos provoca su rechazo.
  • Él nos ha dado ejemplo, para que sus discípulos hagamos lo mismo. El camino de la Iglesia es el camino del servicio. Hemos sido ungidos por el Espíritu Santo, y hemos sido hechos hijos de Dios por nuestra unión con Cristo, para ser testigos del Evangelio y puestos al servicio de todos los hombres.
  • Esta es nuestra realeza: ser portadores del mensaje salvador. También nosotros tenemos que purificar ciertas concepciones erróneas. Ser cristianos no es vivir como maestros que proclaman el Evangelio desde los estrados. Estamos llamados a andar en medio de la gente y con la gente para compartir lo que hemos visto y oído. Nuestra dignidad de hijos de Dios no tiene que llevarnos a creernos más que los demás y discriminar, muy por el contrario, nos tiene que llevar a ponernos al servicio de la salvación de todos.
  • Como Cristo lo hizo, también nosotros tenemos que tener entrañas de misericordia ante toda miseria humana para no pasar de largo. No podemos quedarnos en un anuncio angelista o espiritualista del Evangelio. Debemos anunciarlo desde la pedagogía de Dios encarnándonos en la vida del hombre, en su realidad concreta para que sus realidades cotidianas puedan ser lugar de encuentro con Dios.
  • Entonces seremos aquellos que dan testimonio con la vida, hecha Evangelio viviente del Padre, don para la humanidad entera. El Señor nos ha mostrado el camino. Nos toca a nosotros ir tras sus huellas.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Experimento la dignidad de ser hijo de Dios?
  • ¿Cómo miro la vida desde esa dignidad?
  • ¿A qué me compromete?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Eres nuestro Mesías

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Hijo de David y Señor de los señores

 

…”Dios escogió a una virgen de la casa real de David para que llevara en su seno a un hijo santo, al mismo tiempo divino y humano… El Verbo, la Palabra de Dios, que es Dios mismo, el Hijo de Dios que «en el principio estaba junto a Dios y por medio de la Palabra se hizo todo y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho» (Jn 1,1-3), se hizo hombre para librar al hombre de la muerte eterna. Se abajó hasta la humildad de nuestra condición sin que su majestad disminuyera. Permaneciendo lo que era y asumiendo lo que no era, unió a una verdadera naturaleza de servidor la naturaleza según la cual era igual al Padre. Unió tan estrechamente estas dos naturalezas que su gloria no pudo hacer desaparecer la naturaleza inferior, ni la unión con ésta envilecer la naturaleza superior.

Permanece íntegro lo que es propio de cada naturaleza uniéndose en una sola persona: la humildad es acogida por la majestad, la debilidad por la fuerza, la mortalidad por la eternidad. Para pagar la deuda de nuestra condición, la naturaleza que está por encima de todo se une a la naturaleza capaz de sufrir, asociando en la unidad de un solo Señor Jesús, al verdadero Dios y verdadero hombre. De esta manera, tal como era necesario para curarnos, el solo y «único mediador entre Dios y los hombres» (1Tm 2,5) pudo morir por la acción de los hombres y resucitar por la acción de Dios…

Tal es, amados míos, el nacimiento que convenía a Cristo «poder de Dios y sabiduría de Dios» (1C 1,24). Por él, se armonizaban en él nuestra humanidad conservando a la vez la preeminencia de su divinidad: Si no fuera Dios, no nos hubiera podido remediar. Si no fuera hombre, no nos hubiera podido dar ejemplo”….

 

1er Sermón para la Natividad del Señor – San León, el Grande (hacia 461), papa y doctor de la Iglesia.

 

PARA REZAR

 

Oración para servir

 

Oh Cristo, para poder servirte mejor,
dame un noble corazón
Un corazón fuerte
para aspirar por los altos ideales
y no por opciones mediocres.

Un corazón generoso en el trabajo,
viendo en el no una imposición
sino una misión que me confías.

Un corazón grande para el sufrimiento,
siendo valiente soldado ante mi propia cruz
y sensible cireneo para la cruz de los demás.

Un corazón grande para con el mundo,
siendo comprensivo con sus fragilidades
pero inmune a sus máximas y seducciones.

Un corazón grande para los hombres,
leal y atento para con todos
pero especialmente servicial y delicado
con los pequeños y humildes.

Un corazón nunca centrado sobre mí,
siempre apoyado en tí,
feliz de servirte y servir a mis hermanos,
¡oh, mi Señor!
todos los días de mi vida.

Amén.

 

Padre Ignacio Larrañaga

 

SÁBADO IX

 

Ha dado todo

 

Lectura de la segunda carta del apóstol San Pablo a Timoteo 4,1-8

 

Querido hermano:

Ante Dios y ante Jesucristo, que manifestándose como rey ha de venir a juzgar a vivos y muertos, te ruego encarecidamente: Predica la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, corrige, reprende y exhorta usando la paciencia y la doctrina. Porque vendrá el tiempo en que los hombres no soportarán la sana doctrina, sino que, llevados de sus propias concupiscencias, se rodearán de multitud de maestros que les dirán palabras halagadoras, apartarán los oídos de la verdad y se volverán a las fábulas. Tú, sin embargo, procura ser prudente siempre, soporta el sufrimiento, predica el Evangelio y conságrate a tu ministerio.


Yo ya estoy a punto de ser derramado en libación, y el momento de mi partida es inminente. He combatido el buen combate, he concluido mi carrera, he guardado la fe.
Sólo me queda recibir la corona de salvación que aquel día me dará el Señor, juez justo, y no sólo a mí, sino también a todos los que esperan con amor su venida gloriosa.

 

Palabra de Dios

 

SALMO    Sal 70, 8-9. 14-15b. 16-17.22 (R.: cf 15a)

 

R    Mi boca anunciará tu salvación, Señor.

 

Mi boca proclama tu alabanza

y anuncia tu gloria todo el día.

No me rechaces en el tiempo de mi vejez,

no me abandones, porque se agotan mis fuerzas. R.

 

Yo, por mi parte, seguiré esperando

y te alabaré cada vez más.

Mi boca anunciará incesantemente

tus actos de justicia y salvación. R.

 

Vendré a celebrar las proezas del Señor,

evocaré tu justicia, que es sólo tuya.

Dios mío, tú me enseñaste desde mi juventud,

y hasta hoy he narrado tus maravillas. R.

 

Entonces te daré gracias con el arpa,

por tu fidelidad, Dios mío;

te cantaré con la cítara, a ti, el Santo de Dios. R.

 

EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Marcos

12, 38-44

 

En aquel tiempo, enseñaba Jesús a la multitud y le decía: “¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplios ropajes y recibir reverencias en las calles; buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; se echan sobre los bienes de las viudas haciendo ostentación de largos rezos. Estos recibirán un castigo muy riguroso”.

En una ocasión Jesús estaba sentado frente a las alcancías del templo, mirando cómo la gente echaba allí sus monedas. Muchos ricos daban en abundancia. En esto, se acercó una viuda pobre y echó dos moneditas de muy poco valor. Llamando entonces a sus discípulos, Jesús les dijo: “Yo les aseguro que esa pobre viuda ha echado en la alcancía más que todos. Porque los demás han echado de lo que les sobraba; pero ésta, en su pobreza ha echado todo lo que tenía para vivir”.


Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Acabamos hoy la lectura de esta carta con una apesadumbrada despedida de Pablo: «Yo estoy a punto de ser sacrificado y el momento de mi partida es inminente». Esta carta es considerada como su testamento espiritual.
  • Mirando hacia atrás reconoce que ha combatido bien su combate, ha corrido hasta la meta, ha mantenido la fe, y ahora le aguarda la corona merecida. Pero todavía le quedan fuerzas para querer asegurar el futuro de las comunidades y alertarlos frente a los falsos maestros. Por un lado, percibe el apóstol el peligro del error doctrinal, que se hará más seductor en los últimos tiempos, y, por otro, siente ahora próximo su propio fin. La recomendación que hace a Timoteo es que proclame la Palabra insistentemente, a tiempo y a destiempo, reprendiendo, reprochando, exhortando con toda paciencia.
  • Los modos de «proclamar la Palabra de Dios» son muchos: el anuncio directo de la buena nueva, la enseñanza, la rectificación de los errores, la lucha contra el mal en todas sus formas, el aliento a los que están pasando una prueba, mantenerse firmes ante la adversidad, el trabajo de cada día pensando que participamos en llevar a término la creación, comprometernos en el servicio de los hermanos.
  • De todos modos, ya sea con “palabras” ya sea con «hechos» la proclamación de la Palabra de Dios debe ser auténtica evitando la tentación de «manifestarse uno mismo» en lugar de manifestar “la verdad de Dios”.

***

  • Esta página es un contraste entre los escribas y la pobre viuda. Los escribas son especialistas en la Sagrada Escritura y conocedores de la ley. Jesús llama la atención sobre la actitud de los escribas que han convertido la religión en un camino para alcanzar privilegios y seguridades materiales. Mientras mantienen una apariencia ante Dios se aprovechan de los más débiles.
  • Una de las cualidades del Reino es el rechazo a la hipocresía y la predilección por la sinceridad, principalmente cuando ésta se encuentra en los pequeños, en los que no son importantes.
  • Terminados los encuentros con los dirigentes, Jesús se sienta ante la Sala del Tesoro, punto clave del templo en su fase explotadora. Jesús se ha mostrado contrario a los manejos que hacen en ese lugar los dirigentes saqueando los bolsillos de los pobres.
  • La multitud, aunque ha quedado impresionada por la enseñanza de Jesús con la que denunciaba la injusticia y la explotación, sigue apoyando al templo con la entrega de las ofrendas y las monedas. Los ricos contribuyen con grandes sumas de dinero.
  • Jesús quiere enseñar a los discípulos, que no habían comprendido su exigencia de dejar la riqueza, a interpretar los hechos proponiendo la figura de la viuda y asegurando que lo poco del pobre vale más que lo mucho del rico.
  • La viuda frente a su extremada pobreza, deposita con dignidad en la alcancía de las ofrendas sus dos moneditas, eso que era lo único que poseía y que ciertamente le hacía falta para vivir. En contraste con los que hacen abuso de la religión buscando su propio provecho, la viuda con verdadera fe entiende y vive la piedad israelita como ejercicio de gratuidad y confianza. Ella confía plenamente en la providencia de Dios, entregando aún la propia vida, en la ofrenda de lo único que tenía para vivir.
  • Lo que hizo esta buena mujer no lo vieron ni se dieron cuenta los hombres, si no hubiera sido por las palabras Jesús. El Maestro sí se da cuenta y la coloca como modelo para generaciones futuras de cristianos. Esta pobre viuda se convierte en auténtico símbolo del Mesías, que ha venido a “dar su vida”.
  • Ella nos enseña que sólo quien es verdaderamente pobre da todo lo que es y lo que posee, pues sólo el pobre se entrega totalmente a Dios y vive con gozo la gratuidad del amor porque no se siente dueño de nada, ni se apega a nada.
  • La medida de la dignidad de los hijos de Dios no se encuentra ni en aquello que llevamos puesto, ni en la fama que podemos gozar, ni en el poder que podemos ejercer, sino solamente en la donación humilde y amorosa. El amor no se mide ni por la cantidad económica, ni por la grandeza de las obras, sino por la cualidad interior. Como discípulos misioneros estamos llamados a anunciar el Evangelio con las palabras, pero sobre todo con la vida misma, con el testimonio personal de quien ha experimentado el amor de Dios y por eso es capaz de dar y darse generosamente por el bien y la salvación de los hermanos, sabiendo que Dios siempre vela por sus hijos.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué valor le doy a la generosidad?
  • ¿Doy esperando recibir?
  • ¿Doy, pero con reservas?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Demos de lo que tenemos con confianza

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Nuestro Dios es un Dios extraño, tiene gustos personalísimos y singulares; en particular, tiene una predilección decididamente paradójica e incluso evidente a lo largo de la historia de la salvación: una predilección que podríamos llamar predilección por la nada.

¿Acaso no ha creado Dios todo «de la nada»? Y desde entonces es precisamente desde la nada desde donde empieza toda su obra. Sus ojos parecen ponerse con predilección, dice L. Libby, sobre lo que está vacío para llenarlo de gracia. Es lo que vemos que sucede en muchos episodios del Antiguo y del Nuevo Testamento. Empezando por la viuda de Elías (2 Re 4,1 ss), que no tenía ya nada en casa: ni marido, ni renta, ni alimento, ni dinero, ni expectativas. Nada, aparte de la espera de la muerte inevitable, la nada por excelencia. Y así, cuando Elías le pide de comer, recoge toda la nada que tenía, lo que le había quedado para una vida ahora próxima a terminar y los cántaros vacíos que las vecinas le prestan…; y ahora tiene lugar el milagro, la nada se convierte en todo: promesa de una vida dada y garantizada por Dios, riqueza inesperada, vacío llenado misteriosamente por la generosidad divina.

Desde una viuda del Antiguo Testamento a una viuda del Nuevo Testamento. Una viuda propuesta además por Jesús a sus discípulos como ejemplo (cf. Mc 12,38-44). Esta mujer no tiene nada, sólo le quedan dos monedas de poco valor, un par de monedas de las más pequeñas que circulaban por entonces; absolutamente nada frente a las ricas ofrendas que hacían muchos ricos al templo. Sin embargo, para Jesús, «esa viuda pobre ha echado en el cofre más que todos los demás. Pues todos han echado de lo que les sobraba; ella, en cambio, ha echado de lo que necesitaba, todo lo que tenía para vivir» (Mc 12,43ss). Y, una vez más, la nada se convierte en el todo: lo es y llega a serlo en la realidad de aquello que la mujer (no) poseía; lo es sobre todo en sus intenciones y en el gesto hecho con «todo» el corazón; lo es, por último, para Jesús, que transforma aquella nada en una ofrenda agradable a Dios [...].

Se trata de una propuesta singular de santidad: «recoger nuestra nada», presentarla a él, ofrecérsela con todo el corazón y dejar que descienda sobre ella su bendición y… multiplicación. La santidad se vuelve entonces cada vez más, como la nada del hombre repleta por completo de Dios”…

  • Cencini.

 

PARA REZAR

 

Oración para pedir a Dios generosidad


Señor, enséñame a ser generoso,
a dar sin calcular,
a devolver bien por mal,
a servir sin esperar recompensa,
a acercarme al que menos me agrada,
a hacer el bien al que nada puede retribuirme
a amar siempre gratuitamente,
a trabajar sin preocuparme del reposo.

Y, al no tener otra cosa que dar
a donarme en todo y cada vez más
a aquel que necesita de mí
esperando solo de ti
la recompensa.
O mejor: esperando que Tú mismo
seas mi recompensa.

Amén

 

 


 

TIEMPO PASCUAL – PENTECOSTÉS – CICLO A

Domingo de Pentecostés – Ciclo A

 

Domingo de Pentecostés – Ciclo A

 

Reciban al Espíritu Santo

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de los Hechos de los apóstoles    2, 1-11

 

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse.

Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Con gran admiración y estupor decían:

«¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 103, 1ab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34 (R.: cf. 30)

 

R.    Señor, envía tu Espíritu y renueva la superficie de la tierra.

 

Bendice al Señor, alma mía:

¡Señor, Dios mío, qué grande eres!

¡Qué variadas son tus obras, Señor!

la tierra está llena de tus criaturas! R.

 

Si les quitas el aliento,

expiran y vuelven al polvo.

Si envías tu aliento, son creados,

y renuevas la superficie de la tierra. R.

 

¡Gloria al Señor para siempre,

alégrese el Señor por sus obras!

que mi canto le sea agradable,

y yo me alegraré en el Señor. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    12, 3b-7. 12-13

 

Hermanos:

Nadie, movido por el Espíritu de Dios, puede decir: «Maldito sea Jesús.» Y nadie puede decir: «Jesús es el Señor», si no está impulsado por el Espíritu Santo.

Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu. Hay diversidad de ministerios, pero un solo Señor. Hay diversidad de actividades, pero es el mismo Dios el que realiza todo en todos. En cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común.

Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y sin embargo, es uno, y estos miembros, a pesar de ser muchos, no forman sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo. Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo -judíos y griegos, esclavos y hombres libres- y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.

 

Palabra de Dios.

 

SECUENCIA

 

Ven, Espíritu Santo,

y envía desde el cielo

un rayo de tu luz.

 

Ven, Padre de los pobres,

ven a darnos tus dones,

ven a darnos tu luz.

 

Consolador lleno de bondad,

dulce huésped del alma

suave alivio de los hombres.

 

Tú eres descanso en el trabajo,

templanza de la pasiones,

alegría en nuestro llanto.

 

Penetra con tu santa luz

en lo más íntimo

del corazón de tus fieles.

 

Sin tu ayuda divina

no hay nada en el hombre,

nada que sea inocente.

 

Lava nuestras manchas,

riega nuestra aridez,

cura nuestras heridas.

 

Suaviza nuestra dureza,

elimina con tu calor nuestra frialdad,

corrige nuestros desvíos.

 

Concede a tus fieles,

que confían en tí,

tus siete dones sagrados.

 

Premia nuestra virtud,

salva nuestras almas,

danos la eterna alegría.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    20, 19-23

 

Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!»

Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.

Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes.» Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió «Reciban al Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La palabra “pentecostés” es griega y significa “cincuenta”, porque esta fiesta se celebra cincuenta días después del domingo de resurrección. Con la fiesta de Pentecostés celebramos que la Pascua llega a su plenitud: Jesús resucitado nos deja el don del Espíritu Santo que es el que dinamiza las comunidades y habita en cada uno de creyentes.
  • El libro de los Hechos de los Apóstoles nos relata el Pentecostés cristiano. Pentecostés era una fiesta judía que se celebraba a los cincuenta días de la Pascua, inicialmente una fiesta agraria, de campesinos, que había sido asociada al recuerdo de la llegada del pueblo de Israel al monte Sinaí, a la entrega de la ley y de la alianza en medio de fuego, viento huracanado, truenos y trompetas. San Lucas ha querido presentar la inauguración oficial del ministerio apostólico, en el marco de esta celebración judía, cuando llegaban a Jerusalén miles de peregrinos. La venida del Espíritu Santo prometido por Jesucristo, sobre la primitiva comunidad, la constituye como el nuevo pueblo de Dios abierto a todas las razas y naciones.

***

  • La carta a los Corintios, refuerza la idea anterior. Pablo, al tanto de las divisiones y rivalidades internas entre los cristianos de Corinto, les recuerda cuál es el “espíritu” de la iglesia. «Nadie puede decir: “Señor”, si no es bajo la acción del Espíritu Santo.» Es el Espíritu que nos congrega y nos hace una comunidad: la Iglesia. Es el Espíritu que suscita múltiples carismas, servicios, dones, regalos, ministerios, al servicio de la comunidad.

***

  • En el evangelio en el encuentro entre Jesús resucitado y sus discípulos San Juan no disimula la verdadera situación que se vivía. La muerte de Jesús había sido para ellos un golpe tan grande que ni siquiera el testimonio de la tumba vacía y de las apariciones había logrado modificar el sentimiento general de fracaso.
  • El Señor Resucitado se pone en su presencia identificándose como el Jesús de Nazaret que ellos habían conocido, el crucificado, mostrándoles las llagas de las manos y del costado. El Espíritu lleva a plenitud el misterio pascual. Jesús irrumpe con el soplo de su Espíritu y les dice: “¡La paz esté con ustedes!”. La paz que trae los saca de la paz aparente del encierro, de la soledad y de la búsqueda cobarde de seguridad.

***

  • La paz de Jesús no se puede confundir con la cierta tranquilidad que se logra evitando conflictos; o la que se compra pagando el alto precio del silencio o de la complicidad.
  • La paz que Jesús da es diversa de la Pax Romana, construida por el Imperio Romano, es la paz que parte del reconocimiento de Dios como valor supremo de la existencia humana. Paz en la Biblia significa el establecimiento de relaciones justas y equitativas con las personas que nos rodean y con todo lo que no rodea. Significa también vida plena, feliz, abundante. La paz es señal de presencia de Dios, porque nuestro Dios es un Dios de paz.
  • La paz que nos ofrece Jesús resucitado se va haciendo realidad a través del perdón, de la apertura, de la solidaridad con todos los seres humanos, aceptando su diversidad.
  • Como el Padre había enviado a Jesús, los discípulos son ahora enviados por Él a predicar la Buena Nueva. Los que estaban muertos de miedo, se llenan de vida y de coraje al recibir el Espíritu Santo. Los que se habían encerrado por miedo a los judíos salen a la calle y dan señales de vida, predican en las plazas y anuncian el evangelio a las multitudes. La ignorancia se transformó en sabiduría y el temor se hizo valentía.
  • El mismo Espíritu que abre la boca de los testigos es el que abre los oídos a los creyentes, vengan del lugar que vengan y cualquiera sea su lengua. El Espíritu Santo restablece la comunicación con Dios y, por tanto, también la comunicación entre los hombres.
  • El Espíritu que se presenta como viento impetuoso, es el soplo que sale de las entrañas mismas de Cristo; Espíritu Divino que lo ha resucitado de entre los muertos y que por eso puede comunicarlo a otros sin medida.

***

  • Jesús, el Señor de la Pascua nos comunica su Espíritu, la vida misma de Dios, la fuerza que da vida al mundo, que se nos ofrece como don y que trabaja silenciosamente en lo más profundo del corazón de los hombres.
  • El Espíritu Santo nos recuerda interiormente que todos venimos del seno de un mismo Padre y que estamos llamados a la comunión gozosa y feliz entre nosotros y con El. Comunión que hace de la tierra que nos ha regalado casa común de toda la familia humana.
  • El Espíritu que reposa sobre Jesús, es también enviado a nosotros como un don, que nos penetra y nos renueva profundamente, abriéndonos a una comunicación nueva y más profunda con Dios, con nosotros mismos y con los demás. Es Espíritu de encuentro y de comunión a pesar de la diversidad.
  • Es ese Espíritu el que nos saca del encierro y nos invade con una alegría secreta que brota de la confianza en nosotros mismos, devolviéndonos la capacidad de dar y recibir, de amar y ser amados, de estar atentos a todo lo bueno y sencillo, especialmente de quien sufre. La unción del Espíritu nos hace ser como Él; nos hace participar de su misión de “anunciar el Evangelio a los pobres, a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista, dar libertad a los oprimidos; y anunciar el año de gracia del Señor”.
  • Este Espíritu no nace de nuestras propias fuerzas ni nosotros podemos conquistarlo, no se compra, no se adquiere, no se inventa ni se fabrica. Nos es dado gratuitamente por el Señor Resucitado. Lo único que podemos hacer es preparar nuestro interior para acogerlo con fe sencilla, y generosidad de corazón.
  • Como Iglesia de discípulos necesitamos dejarnos renovar por el poder del Espíritu Santo, y en medio de un mundo deshumanizado, comprometernos a testimoniar a Jesús muerto y resucitado, siendo en el mundo instrumentos de paz y de unidad para que así los hombres y mujeres crean en el Señor resucitado, que es capaz de sacar nuestra vida de la muerte y darnos vida verdadera.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Rezamos pidiendo el Espíritu Santo?
  • ¿Noto su obra silenciosa en la historia y vida de la Iglesia?
  • ¿Siento que su fuerza me impulsa a comunicar la Buena Nueva de Jesús?

     

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Ven, Padre de los pobres, a darnos tus dones, a darnos tu luz

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Este Espíritu lo pidió David para el género humano diciendo: Y con el Espíritu que gobierna sostenme (Salmo 50,14). De él  Lucas dice que después de la ascensión del Señor bajó sobre los discípulos en Pentecostés con el poder sobre todas las gentes para introducirles en la vida y abrirles el Nuevo Testamento. Por eso en todas las lenguas, impulsados por un mismo Espíritu, ofrecían himnos a Dios mientras que el Espíritu reconducía a la unidad a las  tribus separadas y ofrecía al Padre las primicias de todas las gentes. Por eso también el Señor prometió enviar al Paráclito que nos debía conducir a Dios. De igual modo que la harina seca no puede llegar a ser, sin agua, una sola masa y un solo pan, así  también nosotros que somos muchos no podíamos llegar a ser uno  en Cristo sin el Agua que viene del cielo. Y como la tierra seca no fructifica si no recibe el agua así también nosotros que antes  éramos leño seco no habríamos podido jamás llevar como fruto la  vida sin la lluvia venida espontáneamente desde lo alto. De hecho nuestros cuerpos han recibido mediante el bautismo la unión con la incorruptibilidad mientras que nuestras almas la han recibido mediante el Espíritu… Bebida que el mismo Señor recibió del Padre y él dio a aquellos que participan de él enviando el Espíritu Santo sobre toda la tierra”…

 

S. Ireneo, Contra las herejías III, 17, 2

 

PARA REZAR

 

Espíritu Santo, dador de vida nueva

que podamos reconocer a Jesús como Señor.

Enséñanos a creer, a orar y a imaginar

lo mejor y más humano.

Ábrenos a un futuro más fraterno

y enséñanos a creer que eres ternura

y cercanía personal de Dios.

Ayudanos a esperar más allá de nuestras fuerzas

y de nuestras propias esperanzas.

Que la fuerza que nos viene del Resucitado

nos saque del encierro

y nos anime a enfrentar los problemas históricos

dando testimonio de su resurrección

con valentía y con altura.

Que no desperdiciemos la vida

nueva que hemos recibido

por medio de tu soplo inefable

porque es la vida del mismo Dios

dada a cada uno para hacer que su Reino

sea una realidad en medio de nuestro pueblo que sufre.

 

 


 

TIEMPO PASCUAL – SEMANA VII – CICLO A

Ascensión del Señor – Ciclo A

 

Lunes de la semana VII de Pascua

 

Martes de la semana VII de Pascua

 

Miércoles de la semana VII de Pascua

 

Jueves de la semana VII de Pascua

 

Viernes de la semana VII de Pascua

 

Sábado de la semana VII de Pascua

 

 

Ascensión del Señor – Ciclo A

 

Un final que es principio

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    1, 1-11

 

En mi primer Libro, querido Teófilo, me referí a todo lo que hizo y enseñó Jesús, desde el comienzo, hasta el día en que subió al cielo, después de haber dado, por medio del Espíritu Santo, sus últimas instrucciones a los Apóstoles que había elegido.

Después de su Pasión, Jesús se manifestó a ellos dándoles numerosas pruebas de que vivía, y durante cuarenta días se le apareció y les habló del Reino de Dios.

En una ocasión, mientras estaba comiendo con ellos, les recomendó que no se alejaran de Jerusalén y esperaran la promesa del Padre: «La promesa, les dijo, que yo les he anunciado. Porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo, dentro de pocos días.»

Los que estaban reunidos le preguntaron: «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?»

El les respondió: «No les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha establecido con su propia autoridad. Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra.»

Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó de la vista de ellos. Como permanecían con la mirada puesta en el cielo mientras Jesús subía, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: «Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 46, 2-3. 6-7. 8-9 (R.: 6)

 

R.    Dios asciende entre aclamaciones, asciende el Señor al sonido de trompetas.

 

Aplaudan, todos los pueblos,

aclamen al Señor con gritos de alegría;

porque el Señor, el Altísimo, es temible,

es el soberano de toda la tierra. R.

 

El Señor asciende entre aclamaciones,

asciende al sonido de trompetas.

Canten, canten a nuestro Dios,

canten, canten a nuestro Rey. R.

 

El Señor es el Rey de toda la tierra,

cántenle un hermoso himno.

El Señor reina sobre las naciones

el Señor se sienta en su trono sagrado. R.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    1, 17-23

 

Hermanos:

Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente. Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos, y la extraordinaria grandeza del poder con que él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza.

Este es el mismo poder que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, elevándolo por encima de todo Principado, Potestad, Poder y Dominación, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el futuro.

El puso todas las cosas bajo sus pies y lo constituyó, por encima de todo, Cabeza de la Iglesia, que es su Cuerpo y la Plenitud de aquel que llena completamente todas las cosas.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    28, 16-20

 

En aquel tiempo, los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado. Al verlo, se postraron delante de él; sin embargo, algunos todavía dudaron.

Acercándose, Jesús les dijo: «Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La primera lectura nos ofrece el relato de la Ascensión del Señor cuyo objetivo fundamental es trazar los rasgos específicos de la esperanza cristiana. Jesús, nuevo Elías, asciende a los cielos y este hecho no significa el fin de la historia sino que se trata por el contrario, del tiempo del testimonio que prepara ese final.
  • La segunda lectura describe el poder ilimitado que Dios Padre ha concedido al Hijo elevado al cielo. La resurrección de entre los muertos, la exaltación a la derecha de Dios y la superioridad sobre toda potestad creada constituyen un único e idéntico movimiento. Y esto no sólo para el tiempo fugaz de este mundo, sino también para el mundo «futuro», glorificado en Dios.
  • El misterio de la Ascensión no es simple afirmación de un desplazamiento local, sino creer que Cristo ha alcanzado la plenitud en poder y gloria, junto al Padre. La Ascensión es la total exaltación.
  • “Subir al cielo” es lo mismo que alcanzar el objetivo supremo de la vida humana, objetivo que puede variar según las diversas religiones o filosofías, pero que siempre, de una u otra forma, se refiere a lo que llamamos trascendencia. Ayer, hoy y siempre, el sentido de la vida del hombre, su sed de infinito y plenitud es lo que se pone en juego.
  • Desde esta perspectiva, la ascensión significa que Jesús ha llegado a la culminación de su proceso. Rubrica el sentido de la resurrección de Cristo como entrada definitiva en la gloria del Padre.
  • Resurrección, ascensión y pentecostés son diversos aspectos del misterio pascual. La resurrección subraya la victoria de Cristo sobre la muerte, la ascensión su retorno al Padre y la toma de posesión del reino y pentecostés, su nueva forma de presencia en la historia. La Ascensión no es más que una consecuencia de la resurrección.
  • En la Ascensión, Cristo no nos deja huérfanos, no hay una partida, sino que se instala más definitivamente entre nosotros con una presencia distinta. Por la Ascensión, Cristo no se fue a otro lugar, sino que entró en la plenitud de su Padre como Dios y como hombre. Y precisamente por eso se puso más que nunca en relación con cada uno de nosotros. La Encarnación iniciada en Nazaret es un gesto de Dios irreversible. Desde la ascensión vivimos con absoluta certeza de que Él «está con nosotros todos los días hasta el fin del mundo».
  • Jesús, hombre como nosotros, aquel que compartió nuestra condición humana tan débil nos precede; nos ha abierto a todos, a cada, hombre y cada mujer creyente del mundo entero, un camino capaz de llenarnos de esperanza, de fuerza, de gozo, de confianza.
  • Uno que ha vivido como nosotros pero que ha amado como nadie, ahora lo podemos reconocer como Señor, como camino, como verdad, como vida.
  • Jesús por la ascensión ayuda a los discípulos a reconocer el cumplimiento de la gran promesa que les había ofrecido. Antes lo tenían junto a ellos, ahora lo tienen dentro. En su misión en el mundo, no van a estar solos. Jesús los acompañará constantemente a través del Espíritu que ha penetrado en sus corazones.
  • Los ángeles invitan a mirar a la tierra, no hay que quedarse mirando al cielo. Después del encuentro con Jesús debemos volver a la vida, al trabajo… pero siendo sus testigos. La memoria de Jesús no puede ser nostalgia ni simple recuerdo, o sentimiento intimista inoperante, sino el impulso a seguirlo hacia los hombres, hacia el Reino. La Ascensión es una invitación al realismo cristiano y no una evasión a un falso cielo. El Evangelio no es un libro, es el anuncio de un acontecimiento feliz para el hombre. Ese acontecimiento es, nada más y nada menos, que la total liberación del hombre, la posibilidad de cruzar las fronteras de la muerte hacia la vida nueva.

***

  • La ascensión de Jesús es garantía de la ascensión final de toda la humanidad. Mientras llega ese momento, los discípulos tenemos que continuar la misión comenzada por El siendo sus testigos. Un testimonio que sólo es posible por la fe, poniendo todo, al servicio de la causa del reino, que hoy significa luchar por valores más verdaderos que el dinero, el sexo y la comodidad.
  • Jesús ya no está visible para anunciar su buena noticia a los hombres. La misión a la que envía a sus seguidores es universal, y consiste en “hacer discípulos”, proclamando que hay un Dios que es amor, un Dios que quiere que los hombres vivamos en plenitud.
  • La Iglesia tiene como vocación continuar con fidelidad el camino marcado por Jesús. No se trata de enseñar un mensaje, sino de establecer entre los hombres y Jesús resucitado una relación personal y un seguimiento. Lo fundamental es posibilitar el encuentro con Jesús, para que el hombre pueda compartir su proyecto de vida.
  • Jesús no encarga a sus discípulos únicamente que enseñen una doctrina, sino que animen a los hombres a vivirla. Deben enseñar su mensaje completo a través de sus propias vidas, de su propia fidelidad a las palabras de Jesús.
  • Anunciar el Evangelio es comprometernos a mejorar este mundo, para que haya menos pobres y menos enfermos, menos odios y menos guerras. Es denunciar con fuerza la injusticia y el pecado enquistado en estructuras sociales, políticas e incluso religiosas. Es en definitiva poner nuestras personas, bienes y recursos al servicio de una paz duradera, de una justicia total, de un modo distinto de relación entre los hombres. Los cristianos no creemos en “otra” vida, sino en ésta eternizada y plenificada.
  • Jesús nos invita a encontrarnos con Él, no ya en la cima de una montaña sino en nuestro quehacer cotidiano donde se alternan las alegrías, las tristezas, los logros, las pérdidas, las dudas con la certeza de que día a día, Él está con nosotros. Presencia que disipa las angustias de nuestro corazón para que no nos dejemos dominar nunca por el mal, la desesperación o la tristeza. Presencia que infunde en lo más íntimo de nuestro ser, la certeza de que el amor es la potencia suprema que hace vivir al hombre más allá de la muerte, y que por lo tanto ningún dolor es irrevocable, ningún fracaso es absoluto, ningún pecado imperdonable, ninguna frustración decisiva. Presencia que nos descubre el sentido que puede orientarnos para caminar día a día contagiando vida, ternura y esperanza. El resucitado está con nosotros.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Seguimos plantados mirando al cielo?
  • ¿Buscamos el Reino de Dios y su justicia?
  • ¿Qué anunciamos, qué dicen nuestras obras, nuestras palabras, nuestras ilusiones, nuestras expectativas?
  • ¿Participamos en la misión de la Iglesia?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Estás siempre con nosotros hasta el fin del mundo

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…El cielo no es un lugar al que vamos sino una situación en la que seremos transformados si vivimos en el amor y en la gracia de Dios.

El cielo de las estrellas y de los viajes espaciales de los astronautas y  el cielo de nuestra fe no son idénticos. Por eso cuando rezamos el Credo un domingo tras otro y decimos que Cristo subió a los cielos no queremos decir que El, anticipándose a la ciencia moderna, emprendiera un viaje sideral. En el cielo de la fe no existe el tiempo, la dirección, la distancia ni el espacio. Eso vale
para nuestro cielo espacial. El cielo de la fe es Dios mismo de quien las Escrituras dicen: (1 Tim 6,16).

Del mismo modo, la subida de Cristo al cielo no es igual a la subida de nuestros cohetes; éstos se trasladan constantemente de un espacio a otro, se encuentran constantemente dentro del tiempo y nunca pueden salir de estas coordenadas por más lejanos que viajen por espacios indefinidos. La subida de Cristo al cielo es también un pasar, pero del tiempo a la eternidad, de lo visible a lo invisible, de la inminencia a la transcendencia, de la opacidad del mundo a la luz divina, de los seres humanos a Dios.

Con su ascensión al cielo Cristo fue por consiguiente entronizado en la esfera divina; penetró en un mundo que escapa a nuestras posibilidades. Nadie sube hasta allí si no ha sido elevado por Dios (cfr. Lc 24,51; Hch 1,9). Él vive ahora con Dios, en la absoluta perfección, presencia, ubicuidad, amor, gloria, luz, felicidad, una vez alcanzada la meta que toda la creación está llamada a lograr. Cuando proclamamos que Cristo subió al cielo pensamos en todo eso.

 

Leonardo Boff


PARA REZAR

 

“Les dejo a mis hijos no cien cosechas de trigo

sino un rincón en la montaña, con tierra negra y fértil,

un puñado de semillas y unas manos fuertes

labradas en el barro y en el viento.

No les dejo el fuego ya prendido

sino señalado el camino que lleva al bosque

y el atajo a la mina de carbón.

No les dejo el agua servida en los cántaros,

sino un pozo de ladrillo, una laguna cercana,

y unas nubes que a veces llueven.

No les dejo el refugio del domingo en la Iglesia,

sino el vuelo de mil palomas, y el derecho a buscar en el cielo,

en los montes y en los ríos abiertos.

No les dejo la luz azulosa de una lámpara de metal,

sino un sol inmenso y una noche llena de mil luciérnagas.

No les dejo un mapa del mundo, ni siquiera un mapa del pueblo,

sino el firmamento habitado por estrellas,

y unas palmas verdes que miran a occidente.

No les dejo un fusil con doce balas,

sino un corazón, que además del beso sabe gritar.

No les dejo lo que pude encontrar,

sino la ilusión de lo que siempre quise alcanzar.

No les dejo escritas las protestas, sino inscritas las heridas.

No les dejo el amor entre las manos,

sino una luna amarilla, que presencia cómo se hunde

la piel sobre la piel, sobre un campo, sobre un alma clara.

No les dejo mi libertad sino mis alas.

No les dejo mis voces ni mis canciones,

sino una voz viva y fuerte, que nadie nunca puede callar.

Y que ellos escriban, ellos sus versos,

Como los escribe la madrugada cuando se acaba la noche.

Que escriban ellos sus versos;

por algo, no les dejo mi libertad sino mis alas…”

 

Gloria Inés Arias de Sánchez

 

Lunes de la semana VII de Pascua

 

Yo he vencido al mundo

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    19, 1-8

 

Mientras Apolo permanecía en Corinto, Pablo atravesando la región interior, llegó a Efeso. Allí encontró a algunos discípulos y les preguntó: «Cuando ustedes abrazaron la fe, ¿recibieron el Espíritu Santo?»

Ellos le dijeron: «Ni siquiera hemos oído decir que hay un Espíritu Santo.»

«Entonces, ¿qué bautismo recibieron?», les preguntó Pablo.

«El de Juan», respondieron.

Pablo les dijo: «Juan bautizaba con el bautismo de penitencia, diciendo al pueblo que creyera en el que vendría después de él, es decir, en Jesús.»

Al oír estas palabras, ellos se hicieron bautizar en el nombre del Señor Jesús. Pablo les impuso las manos, y descendió sobre ellos el Espíritu Santo. Entonces comenzaron a hablar en distintas lenguas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres.

Pablo fue luego a la sinagoga y durante tres meses predicó abiertamente, hablando sobre el Reino de Dios y tratando de persuadir a los oyentes.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 67, 2-3. 4-5ac. 6-7ab (R.: 33a)

 

R.    ¡Canten al Señor, reinos de la tierra!

 

¡Se alza el Señor!

Sus enemigos se dispersan

y sus adversarios huyen delante de él.

Tú los disipas como se disipa el humo;

como se derrite la cera ante el fuego,

así desaparecen los impíos delante del Señor. R.

 

Los justos se regocijan,

gritan de gozo delante del Señor

y se llenan de alegría.

¡Canten al Señor,

entonen un himno a su Nombre!

Su Nombre es «el Señor.» R.

 

El Señor en su santa Morada

es padre de los huérfanos y defensor de las viudas:

él instala en un hogar a los solitarios

y hace salir con felicidad a los cautivos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    16, 29-33

 

Los discípulos le dijeron a Jesús: «Por fin hablas claro y sin parábolas. Ahora conocemos que tú lo sabes todo y no hace falta hacerte preguntas. Por eso creemos que tú has salido de Dios.»

Jesús les respondió: «¿Ahora creen? Se acerca la hora, y ya ha llegado, en que ustedes se dispersarán cada uno por su lado, y me dejarán solo. Pero no, no estoy solo, porque el Padre está conmigo.

Les digo esto para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Pablo llegó a Éfeso, «la gran metrópoli de Asia” y una de las ciudades más importantes del mundo de entonces, punto de confluencia entre el Occidente y las vías de comunicación hacia las regiones interiores de Asia.
  • Permanecerá aquí dos años y medio. Ese tiempo le llevará estabilizar esa comunidad. Después de la época de la primera evangelización y las fundaciones hay que hacer algunas precisiones doctrinales. También es preciso defenderse de las sectas marginales que en Éfeso, se disputaban los clientes.
  • Como siempre, comienza predicando a los judíos, en la sinagoga. En Éfeso se encuentra un grupo de discípulos de Juan Bautista que lo sobrevivieron algún tiempo. Algunos de sus discípulos se hicieron discípulos de Jesús. Pero quedaban otros que permanecían fieles a la memoria del profeta de la conversión y la penitencia.
  • Pablo evangeliza a un grupo de doce de estos discípulos de Juan. Los instruye sobre la relación entre el bautismo de Juan y la fe en Jesús. La novedad del bautismo cristiano es que, por la fe se accede a una vida nueva que sólo el Espíritu puede dar.
  • Estos hombres aceptan la fe y son bautizados ahora, en el nombre de Jesús, y reciben el Espíritu con la imposición de manos de Pablo. El Espíritu suscita en ellos el don las lenguas y de profecía. Es como si se tratara de una reiteración de lo que había sucedido en Jerusalén cuando el Espíritu Santo descendió sobre los apóstoles. Es como un nuevo Pentecostés, porque fueron movidos por la fuerza divina que los ha invadido, y como años atrás habían hecho los apóstoles, comienzan a profetizar y a hablar en distintas lenguas.

***

  • Es el final del último discurso de Jesús después de la cena. Los apóstoles creen haber llegado a entender a Jesús, pero todavía no interpretan bien las palabras del maestro.
  • Jesús para que tomen conciencia, les pronostica que se dispersarán y lo dejarán solo. El sabe muy bien que todos lo van a abandonar, ante el rumbo que toman las cosas.
  • Sin embargo, será el paso de Jesús por la cruz el que les mostrará la manifestación suprema del amor de Dios y su fuerza salvadora. Cuando se enfrenten con la realidad de su muerte se va a mostrar la debilidad de la fe de los discípulos.
  • Jesús les quiere dar ánimo y fortalecer su fe, antes que lo vean sufrir, y que sufran ellos la persecución. Pero les asegura la victoria porque, “Él ha vencido al mundo”. La persecución es inevitable pero no es señal de derrota; cada vez que el mundo cree vencer, confirma su fracaso.
  • Jesús nos invita a “tener valor” porque Él es la fuente de la paz y porque con Él la victoria es posible. En los momentos de las luchas a causa del evangelio, en los sufrimientos de la persecución, o en la desolación por el aparente fracaso, tenemos que hacer memoria de la victoria de Jesús sobre el mundo. Ella asegura a los discípulos la paz fecunda y que ningún poder sobre la tierra es absoluto: no lo fueron los grandes imperios de la historia, no lo serán tampoco los poderes actuales del mundo globalizado y despiadado. La paz que les deseaba como despedida debe ser una realidad gracias a la unión con Él.
  • Sobre cualquier fuerza que se erija en la historia como absoluta y definitiva, se levanta la cruz de Jesús que vino a los suyos para que tuvieran vida y vida abundante. La victoria de Cristo en la cruz sobre el mundo asegura a los discípulos serenidad en medio de las pruebas.
  • Disponemos de la fuerza del Espíritu de amor con el que Jesús pudo ser fiel hasta la muerte en su misión. Nosotros hoy debemos continuar su misión con la certeza de su presencia.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Me asusta la prueba?¿Me resisto a ella?
  • ¿Busco la gran prueba y no me doy cuenta que la aceptación y la renuncia son una prueba?
  • ¿Veo y siento la prueba como un castigo o desgracia?
  • ¿Soy capaz de descubrir el signo de crecimiento que se encuentra escondido en la prueba?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

No estoy solo, el Padre está conmigo

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Cuando te sientas solo, debes intentar descubrir la fuente de este sentimiento. Eres propenso a escapar de tu soledad o bien a permanecer en ella. Cuando huyes de ella, tu soledad no disminuye realmente: lo único que haces es obligarla a salir de tu mente de manera provisional. Cuando empiezas a permanecer en ella, tus sentimientos no hacen más que volverse
más fuertes y te vas deslizando hacia la depresión. La tarea espiritual no consiste ni en huir de la soledad ni en dejarse anegar por ella, sino en descubrir su fuente. No resulta fácil de hacer, pero cuando se logra identificar de algún modo el lugar de donde brotan estos sentimientos, pierden algo de su poder sobre ti.

Esta identificación no es una tarea intelectual; es una tarea del corazón. Con él debes buscar ese lugar sin miedo. Se trata de una búsqueda importante, porque conduce a discernir algo de bueno sobre ti mismo. El dolor de tu soledad puede tener sus raíces en tu vocación más profunda. Podrías descubrir que tu soledad está ligada a tu llamada a vivir por completo para Dios. La soledad se puede revelar entonces como el otro lado de tu don único. En cuanto experimentes en tu «yo» más íntimo la verdad, podrás descubrir que la soledad no sólo es tolerable, sino también fecunda. Lo que de primeras parecía doloroso, puede convertirse después en un sentimiento que —aun siendo penoso— te abre el camino hacia un conocimiento todavía más profundo del amor de Dios…

 

H. J. M. Nouwen: La voz interior del amor, PPC, Madrid 1997.

 

PARA REZAR

 

Abandonarme…en ti…

 

Abandonarme en ti…

dejar que las cosas

sigan su rumbo incierto…

Abandonarme en ti…

creer que todo está solucionado

con tan sólo pensar en Ti

Abandonarme en ti…

sentir tu presencia

y olvidarme de las angustias

Abandonarme en ti…

quisiera hacerlo pero mi condición humana

y pecadora me lo impiden…

Perdóname Señor

por no abandonarme en ti…

es que hay tantas cosas en mi mente

y en mi corazón, tantos problemas

que tengo que solucionar…

Abandonarme en ti…

Hoy me abandono en ti,

me olvido de mi mismo

para sólo estar en tu presencia,

para sentir tu abrazo y tu sosiego.

Abandonarme en ti…

Toda mi vida es tuya y todo lo que hay en ella,

hazlo mejor y ayúdame a entender

que todo lo que tengo que hacer es…

ABANDONARME EN TI…

 

Beatriz Esparza

 

Martes de la semana VII de Pascua

 

Los que me diste son tuyos

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    20, 17-27

 

Pablo, desde Mileto, mandó llamar a los presbíteros de la Iglesia de Efeso. Cuando estos llegaron, Pablo les dijo:

«Ya saben cómo me he comportado siempre con ustedes desde el primer día que puse el pie en la provincia de Asia. He servido al Señor con toda humildad y con muchas lágrimas, en medio de las pruebas a que fui sometido por las insidias de los judíos. Ustedes saben que no he omitido nada que pudiera serles útil; les prediqué y les enseñé tanto en público como en privado, instando a judíos y a paganos a convertirse a Dios y a creer en nuestro Señor Jesús.

Y ahora, como encadenado por el Espíritu, voy a Jerusalén sin saber lo que me sucederá allí. Sólo sé que, de ciudad en ciudad, el Espíritu Santo me va advirtiendo cuántas cadenas y tribulaciones me esperan. Pero poco me importa la vida, mientras pueda cumplir mi carrera y la misión que recibí del Señor Jesús: la de dar testimonio de la Buena Noticia de la gracia de Dios.

Y ahora sé que ustedes, entre quienes pasé predicando el Reino, no volverán a verme. Por eso hoy declaro delante de todos que no tengo nada que reprocharme respecto de ustedes. Porque no hemos omitido nada para anunciarles plenamente los designios de Dios.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 67, 10-11. 20-21 (R.: 33a)

 

R.    ¡Canten al Señor, reinos de la tierra!

 

Tú derramaste una lluvia generosa, Señor:

tu herencia estaba exhausta y tú la reconfortaste;

allí es estableció tu familia,

y tú, Señor, la afianzarás

por tu bondad para con el pobre. R.

 

¡Bendito sea el Señor, el Dios de nuestra salvación!

El carga con nosotros día tras día;

él es el Dios que nos salva

y nos hace escapar de la muerte. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    17, 1-11a.

 

Jesús levantó los ojos al cielo, diciendo:

«Padre, ha llegado la hora: glorifica a tu Hijo para que el Hijo te glorifique a ti, ya que le diste autoridad sobre todos los hombres, para que él diera Vida eterna a todos los que tú les has dado. Esta es la Vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu Enviado, Jesucristo.

Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste. Ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía contigo antes que el mundo existiera.

Manifesté tu Nombre a los que separaste del mundo para confiármelos. Eran tuyos y me los diste, y ellos fueron fieles a tu palabra. Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti, porque les comuniqué las palabras que tú me diste: ellos han reconocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque son tuyos. Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío, y en ellos he sido glorificado. Ya no estoy más en el mundo, pero ellos están en él; y yo vuelvo a ti.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Un motín obliga a Pablo a abandonar Efeso. Se acerca el desenlace. En su escala a Mileto se despide con un verdadero testamento pastoral destinado especialmente a los que ejercen un cargo en la Iglesia. Es el tercer gran discurso que los Hechos ponen en labios de Pablo y, por eso, es indicio de un momento solemne y de un tema trascendental.
  • El Apóstol se despide conmovido de su actividad misionera, exhortando y dando normas de gobierno a los que han de tomar su lugar. En el discurso hace una apología que evoca los tres años de apostolado en Efeso, un anuncio de próximas tribulaciones y del final de su ministerio, una exhortación a la vigilancia pastoral y su ejemplo desinteresado.
  • Toda responsabilidad en la Iglesia, toda vida cristiana auténtica están marcadas por la cruz. Para Pablo, su cruz principal, vino de los que no aceptaban pasar del judaísmo a la fe en Cristo; pero Pablo nunca se acobardó cuando era necesario anunciar la palabra de Dios.
  • En público y en privado, daba testimonio tanto a judíos- a pesar de su estrechez de miras, que perjudicaron tanto a Pablo- como a griegos para que se convirtieran a Dios. Pablo se experimenta encadenado por el Espíritu que es el motor profundo de su acción apostólica. Es la aventura del abandono integral, va donde el Espíritu lo conduce.
  • Su vida ya no le pertenece, ama y vive para Jesús, anunciando y dando testimonio del Evangelio de la gracia de Dios.

***

  • Durante toda su vida ha ido anunciando esta «hora» que ahora ha llegado y es la hora de su entrega pascual en la cruz y de la glorificación que va a recibir del Padre, con la resurrección y la entrada en la vida definitiva.
  • Empieza la llamada «oración sacerdotal» de Jesús. Hasta ahora había hablado a los discípulos, ahora se va y eleva al Padre la entrañable oración por sus colaboradores en la misión, por todos los que como discípulos asumen el desafío de seguir evangelizando.
  • Aparecen en boca de Jesús la unidad de amor y de vida que tiene con el Padre. Unidad, por la que el Hijo participa de la gloria del Padre. La oración brota de la estrecha unión entre Cristo y el Padre: “todo lo mío es tuyo y lo tuyo es mío”. El amor funda ese compartir, esa comunión que se hace obediencia.
  • Esa comunión hace posible que el designio de salvación atraviese la eternidad de Dios y llegue a los hombres. Se revela el inconmensurable amor de Dios por su criatura. Esta oración de Jesús está impregnada de amor a su Padre, de unión íntima con Él, y a la vez de amor y preocupación por los suyos que quedan en este mundo.
  • Todos nosotros ya estábamos en el pensamiento de Jesús en su oración al Padre. Sabía de las dificultades que iban a encontrar sus discípulos en el camino cristiano. Conoce muy bien todas las dificultades que vivirán los que están en el mundo pero sin pertenecerle. No quiere abandonarnos y pide para nosotros la ayuda del Padre.
  • Esta vuelta de Jesús al Padre, no será para sus discípulos estar en el mundo solos y abandonados. Jesús ratifica que somos suyos y que hemos recibido la vida eterna al conocer al único Dios verdadero y a Jesucristo su enviado. Él mismo nos promete su presencia continua. No se ha ido para “desentenderse de este mundo”, sino, para estar para siempre y de un modo definitivo.
  • Unidos a Jesús, participamos de su unión íntima con el Padre, y su gloria, se manifestará en la medida en que colaboremos en hacer efectivo su proyecto de un mundo “mejor”, más verdadero, más esperanzado, más humano, justo y solidario.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Experimento que todo lo que Dios ha creado y pensado es para mí?
  • ¿Me siento heredero o aprovechador de las cosas de Dios?
  • ¿Sé que la vida de Dios es un regalo querido por Dios y que el gozo de Dios está en que sepa recibirlo?
  • ¿Soy agradecido por todo lo que se me ha prometido y se me ha dado?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

La vida eterna es conocerte a ti mi Dios verdadero, y a Jesucristo tu enviado

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…Jesús no se dirige ya a los discípulos, sino que, alzando los ojos al cielo, símbolo de la esfera divina, dirige a Dios una oración de petición. Y lo llama «Padre», entendiendo a Dios como quien, por amor, comunica su propia vida, mostrando de este modo la estrecha e íntima relación que mantiene con él. Y
al Padre le pide que dé a sus discípulos la vida definitiva, la vida verdadera, que no es otra sino una vida de amor y entrega a los demás, como la de Jesús, hasta la muerte si fuese necesario. Esta es la única manera de reconocer al Padre como único Dios verdadero y a Jesús como Mesías. A la vida definitiva se llega por la adhesión a este Dios amor manifestado en la capacidad de Jesús de amar hasta la muerte. De este modo el mundo futuro está ya presente en la comunidad de Jesús y el reinado de Dios empieza a realizarse en la tierra.

Reconocer, por lo demás, a Dios como Padre es rechazar toda otra idea o concepción de Dios. Un dios que establezca con la humanidad una relación señor-siervo es falso.

Pero este reconocimiento no es meramente intelectual, sino relacional. Sólo puede reconocer que Dios es Padre quien experimenta el amor que lo hace hijo. Y sólo puede reconocer a Jesús como Mesías-Salvador el que experimenta la liberación y salvación que él trae. Una y otra experiencia se identifica con la del Espíritu, que es la que tiene el creyente de poseer ya desde ahora la vida definitiva

 

Juan Alarcón Cámara S.J

 

PARA REZAR

 

Del color del amor


Del color del amor fuiste tiñendo mi esperanza,
de un amor transparente, de hermanos, de familia.
Amor lanzado siempre, más allá de si mismo, 
a la escucha del llanto, en la marcha hacia el Reino, 
desbordando los muros en busca de tu pueblo. 

Amor simple y callado,
de panes y de peces repartidos,
de poner en común todo en la mesa. 

Amor de no poder, de no querer,
definitivamente hacer silencio, 
callar todo el horror, la angustia, la sorpresa,
en frente de la muerte y de los desarraigos. 

Del color del amor que prohíbe el olvido
que rompe las distancias, la quietud y el egoísmo;
que rechaza medidas, miedos
y encrucijadas.

Amor de cruz,
de estrechas puertas y caminos pedregosos.
Amor sin tregua, sin hora y sin descanso.
Amor incierto, oscuro,
siempre en vasija nueva,
deshaciendo costumbres y remiendos. 

Amor libre.
Amor a manos llenas.
Amor que desconcierta.
Amor de cruz

 

 

Judith Bautista Fajardo

 

Miércoles de la semana VII de Pascua

 

Conságralos en la verdad

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    20, 28-38

 

Pablo decía a los principales de la Iglesia de Efeso:

«Velen por ustedes, y por todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo los ha constituido guardianes para apacentar a la Iglesia de Dios, que él adquirió al precio de su propia sangre. Yo sé que después de mi partida se introducirán entre ustedes lobos rapaces que no perdonarán al rebaño. Y aun de entre ustedes mismos, surgirán hombres que tratarán de arrastrar a los discípulos con doctrinas perniciosas.

Velen, entonces, y recuerden que durante tres años, de noche y de día, no he cesado de aconsejar con lágrimas a cada uno de ustedes.

Ahora los encomiendo al Señor y a la Palabra de su gracia, que tiene poder para construir el edificio y darles la parte de la herencia que les corresponde, con todos los que han sido santificados.

En cuanto a mí, no he deseado ni plata ni oro ni los bienes de nadie. Ustedes saben que con mis propias manos he atendido a mis necesidades y a las de mis compañeros. De todas las maneras posibles, les he mostrado que así, trabajando duramente, se debe ayudar a los débiles, y que es preciso recordar las palabras del Señor Jesús: “La felicidad está más en dar que en recibir.”»

Después de decirles esto, se arrodilló y oró junto a ellos. Todos se pusieron a llorar, abrazaron a Pablo y lo besaron afectuosamente, apenados sobre todo porque les había dicho que ya no volverían a verlo. Después lo acompañaron hasta el barco.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 67, 29-30. 33-35a. 35b-36c (R.: 33a)

 

R.    ¡Canten al Señor, reinos de la tierra!

 

Tu Dios ha desplegado tu poder:

¡Se fuerte, Dios, tú que has actuado por nosotros!

A causa de tu Templo, que está en Jerusalén,

los reyes te presentarán tributo. R.

 

¡Canten al Señor, reinos de la tierra,

entonen un himno al Señor,

al que cabalga por el cielo,

por el cielo antiquísimo!

El hace oír su voz poderosa,

¡reconozcan el poder del Señor! R.

 

Su majestad brilla sobre Israel

y su poder, sobre las nubes.

¡Bendito sea Dios! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    17, 11b-19

 

Jesús levantó los ojos al cielo, y oró diciendo:

«Padre santo, cuida en tu Nombre a aquellos que me diste, para que sean uno, como nosotros. Mientras estaba con ellos, cuidaba en tu Nombre a los que me diste; yo los protegía y no se perdió ninguno de ellos, excepto el que debía perderse, para que se cumpliera la Escritura.

Pero ahora voy a ti, y digo esto estando en el mundo, para que mi gozo sea el de ellos y su gozo sea perfecto.

Yo les comuniqué tu palabra, y el mundo los odió porque ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los preserves del Maligno. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

Conságralos en la verdad: tu palabra es verdad. Así como tú me enviaste al mundo, yo también los envío al mundo. Por ellos me consagro, para que también ellos sean consagrados en la verdad.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La segunda parte del discurso de despedida de Pablo, antes del emocionante adiós junto al barco, se refiere al futuro de la comunidad y a la actuación de sus sucesores en la conducción de la Iglesia de Efeso.
  • Pablo les recuerda el carácter sagrado de este cargo y después les anuncia los peligros que amenazan a la comunidad llamándolos a la vigilancia constante. Finalmente, implora la gracia de Dios antes de hacerles algunas recomendaciones para que sean desinteresados siguiendo su ejemplo.
  • Pablo relaciona la carga pastoral con la vida trinitaria: la comunidad o la Iglesia es de Dios Padre, que se la ha adquirido o comprado con la Sangre de su Hijo, Jesús, ha sido el Espíritu quien ha puesto a estos presbíteros como responsables y pastores de la comunidad.
  • La «comunidad», la Iglesia de la que los presbíteros son responsables, es en la tierra el reflejo de la «comunidad» de las tres Divinas Personas. A la vez que son distintas, están íntimamente unidas.
  • El ministerio pastoral no es algo que solamente procede de la comunidad, ni es una delegación de poder por parte del grupo. Es una tarea recibida de Dios y confiada por Dios. No es un cargo que uno mismo toma, ni que recibe de los hombres sino que se recibe del Espíritu.

***

  • Continúan las palabras de despedida con un matiz de ternura. En ellas descubrimos que la elección parte de la iniciativa de Jesús. El maestro se va, siendo consciente de la gran dificultad en que pone a sus apóstoles desapareciendo.
  • El fundamento de la misión de los discípulos, es el mismo que la de Jesús, la consagración por el Espíritu. También sufrirán las mismas consecuencias: la persecución por parte de la sociedad que los rechaza. Jesús, consagrado por Dios para su misión; afirma que se consagra Él mismo por los discípulos. La consagración por el Espíritu exige colaboración.
  • Frente a la maldad y la mentira que dominan el mundo, Jesús refleja en esta oración, su preocupación y su entrega por el futuro de sus discípulos. Los envía como el Padre lo ha enviado a Él y los introduce en la tensión paradójica de estar en el mundo sin ser del mundo. Por eso pide al Padre que los guarde.
  • El mundo, entendido como creación y lugar de la realización humana, es algo bueno y bendito por Dios. Sin embargo, el mundo puede ser dominado por las fuerzas del mal y entonces se convierte en campo propicio para el ejercicio de todo tipo de egoísmos. En esta clase de mundo injusto, los discípulos van ser confrontados por las mismas fuerzas que están enviando a Jesús a la muerte.
  • Jesús ruega para que el Padre los preserve del mundo y del Maligno. El mundo es el escenario donde cada hombre decide su salvación o condenación. La comunidad cristiana está en el mundo no para marginarse de él, sino para dar testimonio de un camino de salvación. Esto significa que es tarea del discípulo, instaurar un modelo de convivencia humana distinto al que el Maligno ha logrado establecer. Preservar a los discípulos del Maligno, es impedir que su conciencia sea atrapada por el poder del egoísmo y puedan realizar una opción por el Dios de la vida.
  • El cristiano es “un hombre”, como todos los demás, pero es también un “consagrado”. Vive en el mundo sin renegar de él. Jesús quiere que sus discípulos vivan en este mundo unidos, que estén llenos de alegría y que vayan madurando en la verdad.
  • Se nos encomienda que no tengamos la mentalidad de este mundo sino la de Cristo. Que no sigamos las bienaventuranzas del mundo, sino las de Cristo.
  • Jesús nos llama a consagrarnos en la verdad y ha ganado para nosotros esa consagración. Ha pedido a Dios Padre que nos preserve del Maligno y se ofrece por nosotros, para que lleguemos a ofrecernos por la misma verdad y su misma causa. Los discípulos lo harán testimoniando y comunicando la vida de Jesús frente a la mentira, la codicia y la maldad que matan la vida y moldean un “mundo” inhumano, injusto que ya no es casa de Dios para todos.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Experimento la tensión entre las cosas del mundo y las de Dios? ¿Me siento tironeado?
  • ¿Experimento la intercesión de Jesús acompañando mi camino de búsqueda de la verdad?
  • ¿Los fracasos y las caídas me desaniman, o los vivo como el lento proceso de maduración de mi vida cristiana?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Ellos no pertenecen al mundo, como tampoco pertenezco yo..

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…«Estar en el mundo sin ser del mundo.» Esta frase es una hermosa síntesis del modo en que habla Jesús de la vida espiritual. Es una vida en virtud de la cual el Espíritu de amor nos transforma por completo. Sin embargo, es una vida en la que todo parece cambiado. La vida espiritual puede ser vivida de tantos modos como personas hay. La novedad consiste en haberse desplazado desde la multitud de las cosas al Reino de Dios. Consiste en haber sido liberados de las constricciones del mundo y en haber encaminado nuestros corazones hacia lo único necesario.

La novedad consiste en el hecho de que no vivamos ya los muchos negocios, nuestra relación con la gente y los acontecimientos como causas de preocupaciones sin Fin, sino que empecemos a considerarlos como la rica variedad de los modos a través de los cuales se hace presente Dios en medio de nosotros. Nuestros conflictos y dolores, los deberes y las promesas, nuestras Familias y nuestros amigos, las actividades y los proyectos, las esperanzas y las inspiraciones, no se nos presentan ya como otros tantos aspectos fatigosos de una realidad que difícilmente logramos mantener juntos, sino como modalidad de afirmación y de revelación de la nueva vida del Espíritu que está en nosotros. «Todo lo demás», que antes nos ocupaba y nos preocupaba tanto, ahora se convierte en don o desafío que refuerza o profundiza la nueva vida que hemos descubierto…

 

H. J. M. Nouwen, Invitación a la vida espiritual, Brescia 20002, pp. 44ss.

 

PARA REZAR

 

Padre y amigo

 

Señor, mi Padre y mi amigo.
En medio de la prueba y la tribulación 
cuando todo parece estar en tinieblas, haz 
que no deje de pedirte, que no deje de rogarte, 
no me canse de arrodillarme.

Que con los días que pasan más quiera 
alabarte en medio del sufrimiento.
Mantén firme mi fe, y hazla crecer en medio de la prueba. 
No te alejes de mi lado y no permitas que me aleje del tuyo. 
Acógeme en tu seno, y cárgame en tus brazos divinos.
Hago mías tus promesas y creo en tu palabra. 
Me aferro a tí en este día, en medio de 
la tormenta abrazo tu Cruz. 
Cuídame y hazme fuerte acercándome a tu luz.

Que no me fije en la tormenta, 
que me haga sordo a la tempestad,
me vuelva ciego para la adversidad,
y que en mi corazón solamente estés tú
con tus promesas, tu amor y tu poder.

Que siempre recuerde de dónde vengo y
quien debo llegar a ser.

Amén

Arturo Quirós Lépiz

Jueves de la semana VII de Pascua

 

Que sean perfectamente uno

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    22, 30; 23, 6-11

 

Queriendo saber con exactitud de qué lo acusaban los judíos, el tribuno le hizo sacar las cadenas, y convocando a los sumos sacerdotes y a todo el Sanedrín, hizo comparecer a Pablo delante de ellos.

Pablo, sabiendo que había dos partidos, el de los saduceos y el de los fariseos, exclamó en medio del Sanedrín: «Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseos, y ahora me están juzgando a causa de nuestra esperanza en la resurrección de los muertos.»

Apenas pronunció estas palabras, surgió una disputa entre fariseos y saduceos, y la asamblea se dividió. Porque los saduceos niegan la resurrección y la existencia de los ángeles y de los espíritus; los fariseos, por el contrario, admiten una y otra cosas.

Se produjo un griterío, y algunos escribas del partido de los fariseos se pusieron de pie y protestaron enérgicamente: «Nosotros no encontramos nada de malo en este hombre. ¿Y si le hubiera hablado algún espíritu o un ángel…?»

Como la disputa se hacía cada vez más violenta, el tribuno, temiendo por la integridad de Pablo, mandó descender a los soldados para que lo sacaran de allí y lo llevaran de nuevo a la fortaleza.

A la mañana siguiente, el Señor se apareció a Pablo y le dijo: «Animo, así como has dado testimonio de mí en Jerusalén, también tendrás que darlo en Roma.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 15, 1-2a y 5. 7-8. 9-10. 11 (R.: 1)

 

R.    Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.

 

Protégeme, Dios mío,

porque me refugio en ti.

Yo digo al Señor: «Señor, tú eres mi bien.»

El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz,

tú decides mi suerte! R.

 

Bendeciré al Señor que me aconseja,

hasta de noche me instruye mi conciencia!

Tengo siempre presente al Señor:

él está a mi lado, nunca vacilaré. R.

 

Por eso mi corazón se alegra,

se regocijan mis entrañas

y todo mi ser descansa seguro:

porque no me entregarás la Muerte

ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. R.

 

Me harás conocer el camino de la vida,

saciándome de gozo en tu presencia,

de felicidad eterna a tu derecha. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    17, 20-26

 

Jesús levantó los ojos al cielo y oró diciendo:

«Padre santo, no ruego solamente por ellos, sino también por los que, gracias a su palabra, creerán en mí. Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.

Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno -yo en ellos y tú en mí- para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que tú me has enviado, y que yo los amé cómo tú me amaste.

Padre, quiero que los que tú me diste estén conmigo donde yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creación del mundo.

Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te conocí, y ellos reconocieron que tú me enviaste. Les di a conocer tu Nombre, y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me amaste esté en ellos, y yo también esté en ellos.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • En Pentecostés, del año 57, Pablo ha llegado a Jerusalén. Los hermanos le anuncian que algunos judíos lo acusan de “incitar” a la traición de las tradiciones de Moisés, abandonando la circuncisión y otros ritos heredados. Estaba orando en el Templo de Jerusalén cuando es perseguido, a los gritos, acusado de enseñar “contra el pueblo, contra la ley y contra este lugar santo”. La policía romana interviene y conduce a Pablo a la fortaleza. Esta vez su cautiverio durará varios años, en Jerusalén, en Cesarea, capital romana de Palestina y después en Roma.
  • El oficial romano, queriendo saber con certeza de qué lo acusaban los judíos, mandó que le quitaran las cadenas, convocó al Gran Consejo e hizo que Pablo compareciera ante ellos.
  • Es una cuestión entre las dos grandes corrientes religiosas de la época: el partido de los Saduceos que no cree en la resurrección y el partido de los Fariseos que cree en ella. La astucia de Pablo lo va a salvar cuando provoca una discusión entre estos dos grupos a tal punto que se olvidan de él.
  • Como la pelea iba creciendo, el oficial romano temiendo que Pablo fuese despedazado por ellos, mandó a la tropa que lo llevase de nuevo a la fortaleza.
  • Pablo apela al César como ciudadano romano, e invoca su derecho de ser juzgado en Roma. De noche oye en visión la voz del Señor que le da ánimo, para que dé testimonio a favor suyo en Roma.

***

  • Esta es la última plegaria de Jesús antes de entrar en su Pasión: es la intención principal por la que ofrecerá el sacrificio de su vida, es su testamento.
  • Jesús agrandando el horizonte de su comunidad a aquellos que vendrán, ora por la comunidad futura. Su obra debe continuar y el mensaje del Padre y su mensaje, tendrá que ser también el de los discípulos. Este mensaje no puede ser una doctrina aprendida ni una ley externa a la que se está obligado.
  • Ruega por sus discípulos y por cuantos creerán en Él por su palabra. Pide para que los que lo siguen y los que lo seguirán en el futuro sean “uno”, como el Padre está en Él, y Él en el Padre, para que el mundo crea que el Padre lo ha enviado.
  • El amor no se puede proponer si no se vive; si no se comunica como experiencia propia. El mensaje vivido es lo que produce la adhesión a Jesús. El mensaje no es una teoría sobre el amor, sino el anuncio de la vida y muerte de Jesús como expresión de su amor y del amor del Padre.
  • Jesús pide la unidad como distintivo de la comunidad de fe. El modelo es siempre el amor y la unidad, que existe entre Jesús y el Padre. El amor de los cristianos tiene por modelo el amor mismo de Dios.
  • La comunión de los hombres con Dios se evidencia a través de las obras que revelan su amor y será la prueba convincente de la misión divina de Jesús. No se convence con palabras, sino con hechos.
  • Cuando Jesús pide la unidad, ratifica el supremo mandato: “ámense unos a otros como yo los amo, en esto los reconocerán como mis discípulos”. Es un mandato y un anuncio. Promete el don de su Espíritu porque nadie puede amar con su amor sino le es dado.
  • Esta unidad es la cumbre del evangelio, es la “buena nueva”: el amor mismo de Dios, el amor trinitario es dado a los que creen. Es ese amor perfecto que une al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, lo que está trabajando en el corazón de la humanidad cuando busca, desde y por la unidad, nuevos caminos para la justicia, la paz y el amor.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Dónde pongo el acento de mi fe?
  • ¿Cuál es mi esfuerzo más grande?
  • ¿Cuáles son mis argumentos de credibilidad?
  • ¿Cómo expreso este llamado a la unidad?
  • La unidad ¿es unidad conmigo o unidad en el Señor?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Estemos unidos para que el mundo crea

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…No hay que olvidar que el Señor pidió al Padre la unidad de los discípulos para que den testimonio de su misión y que el mundo pueda creer que el padre le ha enviado. Se puede decir que el movimiento ecuménico se inició, en un sentido, a partir de la experiencia negativa de aquellos que, anunciando el evangelio único, se sabían cada uno miembro de su Iglesia particular o de su comunidad eclesial particular. Esta gran contradicción quedaba manifiesta ante aquellos que escuchaban el mensaje de salvación y en ello encontraban un obstáculo para acoger el anuncio evangélico.

Esta grave dificultad, desgraciadamente, no está superada. Es verdad que no estamos en plena comunión. Y no obstante, a pesar de las divisiones, estamos dispuestos a recorrer el camino de la plena unión, de la unión que caracterizaba la Iglesia apostólica en sus inicios y que nosotros buscamos sinceramente. Guiada por la fe, nuestra oración común lo testimonia. En la oración, nos reunimos en el nombre de Cristo que es uno. El es nuestra unión…

San Juan Pablo II

 

PARA REZAR

 

Danos  Señor un corazón de carne

 

Danos Señor un corazón de carne,

para que como Tú, nos conmovamos

ante el dolor del prójimo más próximo.

Recrea en nosotros entrañas de misericordia,

para que inflamados en tu amor

seamos testigos y testimonio con nuestras obras,

de tu presencia en el mundo.

Señor, resucítanos hoy,

y regálanos como al hijo de la viuda,

la oportunidad de levantarnos

por sobre nuestras mezquindades y miserias,

y transmitir con el ejemplo, las maravillas que Tú obras.

Te lo pedimos por la intercesión de María Santísima,

a ti, Señor que vives y reinas,

por los siglos de los siglos.

Amén

 

Viernes de la semana VII de Pascua

 

¿Me amas?

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    25, 13b-21

 

El rey Agripa y Berenice llegaron a Cesarea y fueron a saludar a Festo. Como ellos permanecieron varios días, Festo expuso al rey el caso de Pablo, diciéndole:

«Félix ha dejado a un prisionero, y durante mi estadía en Jerusalén, los sumos sacerdotes y los ancianos de los judíos, presentaron quejas pidiendo su condena. Yo les respondí que los romanos no tienen la costumbre de entregar a un hombre antes de enfrentarlo con sus acusadores y darle la oportunidad de defenderse.

Ellos vinieron aquí, y sin ninguna demora, me senté en el tribunal e hice comparecer a ese hombre al día siguiente. Pero cuando se presentaron los acusadores, estos no alegaron contra él ninguno de los cargos que yo sospechaba. Lo que había entre ellos eran no sé qué discusiones sobre su religión, y sobre un tal Jesús que murió y que Pablo asegura que vive.

No sabiendo bien qué partido tomar en un asunto de esta índole le pregunté a Pablo si quería ir a Jerusalén para ser juzgado allí. Pero como este apeló al juicio de Su Majestad imperial, yo ordené que lo dejaran bajo custodia hasta que lo enviara al Emperador.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 102, 1-2. 11-12. 19-20ab (R.: 19a)

 

R.    El Señor puso su trono en el cielo.

 

Bendice al Señor, alma mía,

que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;

bendice al Señor, alma mía,

y nunca olvides sus beneficios. R.

 

Cuanto se alza el cielo sobre la tierra,

así de inmenso es su amor por los que lo temen;

cuanto dista el oriente del occidente,

así aparta de nosotros nuestros pecados. R.

 

El Señor puso su trono en el cielo,

y su realeza gobierna el universo.

¡Bendigan al Señor, todos sus ángeles,

los fuertes guerreros que cumplen sus órdenes! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan     21, 15-19

 

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer, dijo a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?»

Él le respondió: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»

Jesús le dijo: «Apacienta mis corderos.»

Le volvió a decir por segunda vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?»

Él le respondió: «Sí, Señor, saber que te quiero.»

Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas.»

Le preguntó por tercera vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?»

Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero.»

Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas.

Te aseguro que cuando eras joven tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará a donde no quieras.»

De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y después de hablar así, le dijo: «Sígueme.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El nuevo gobernador romano en Judea, Poncio Festo, mantiene detenido a Pablo en Cesarea, donde fue trasladado para mayor seguridad. Y aprovecha la visita del rey Agripa y su hermana Berenice para explicarles el caso de este Pablo, uno de los más curiosos que ha heredado de su antecesor Félix.
  • Festo se muestra respetuoso de la ley y deseoso de que triunfe la justicia. Como funcionario oficial, resume lo esencial del «expediente» de Pablo, diciendo que tuvieron una discusión sobre su religión particular y sobre un tal Jesús, que murió, y del cual Pablo afirma que está vivo.
  • Para Pablo no es «un cierto hombre»: Jesús es su razón de vivir. Pablo vive con ese «viviente». Para Pablo la resurrección no es tan sólo una afirmación dogmática: es una experiencia vivida.
  • Pablo ha apelado y ni el tribunal de Cesarea, ni el de Jerusalén tienen jurisdicción sobre él. Queda como instancia superior ir hasta Roma.

***

  • Junto al lago de Tiberíades Jesús llama a Pedro por su nombre original, “Simón hijo de Juan”. Pedro escucha atento la voz del Señor. Su corazón ha ido madurando, y ahora comprende que Jesús no es el Mesías político que él esperaba, sino aquel que da su vida para redimir a la humanidad sufriente. Pedro había confesado reiteradamente una adhesión que se sostenía en la medida que colmara sus expectativas.
  • A pesar de haber afirmado que no lo abandonaría, luego lo negó tres veces, jurando que no lo conocía. Ahora, la experiencia de la resurrección ha madurado su corazón y sus ideas, y quiere seguirlo no al compás de sus caprichos o exaltaciones, sino animado por el Espíritu del Resucitado.
  • A la pregunta de Jesús, Pedro tiene que contestar con mucha más humildad. Pedro, el apóstol impulsivo, que quería de veras a Jesús, aunque se había mostrado débil por miedo a la muerte, tiene ahora la ocasión de reparar su triple negación con una triple profesión de amor. La triple negación es ahora una triple pregunta. Esto es lo que Pedro experimenta.
  • Pero la relación personal con Jesús, no se cierra sobre ellos dos. Este amor lanza a Pedro hacia los demás. Jesús restituye a Pedro delante de todos y esto le exige hacerse cargo de los demás; ser su pastor, cuidarlos, conducirlos por el camino verdadero.
  • Pedro ahora responderá con la dedicación exclusiva al servicio de la comunidad y dará testimonio de Jesús ante el pueblo, ante los tribunales, en la cárcel y finalmente con su propio martirio en Roma. El amor lo llevó a la obediencia y al abandono confiado.
  • También a nosotros el Señor nos llama a seguirlo. Desde nuestra debilidad podemos hacer nuestras las palabras de Pedro: «Señor, tú sabes que te amo». El amor es la raíz en que se alimenta todo verdadero seguimiento y el seguimiento es el sello de todo verdadero amor.
  • Jesús quiere de nosotros un auténtico compromiso de amor que nos lleve a amar y servir a nuestro prójimo hasta el extremo, como nosotros hemos sido amados por Cristo. Así, como Iglesia continuaremos, a través del tiempo, totalmente comprometida con la obra de salvación que el Señor nos ha confiado.

 

PARA DISCERNIR

  • ¿Sobre qué baso mi seguimiento y mi fidelidad al Señor?
  • ¿En qué siento que soy examinado por Jesús?
  • ¿Vivo desde el amor o el temor?
  • ¿Experimento su llamada de amor?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…El Señor, después de su resurrección, aparece de nuevo a sus discípulos. Interroga a Pedro, le obliga a confesar su amor, ya que le negó por tres veces, por miedo. Cristo resucitó en la carne, Pedro resucitó en el espíritu. Así como Cristo murió en el sufrimiento, Pedro murió en la negación del Señor. Cristo el Señor resucitó de entre los muertos y ha resucitado a Pedro gracias al amor que éste le tenía. El Señor interroga el amor de aquel que ahora declara abiertamente su amor, y le confía su rebaño. ¿Qué es lo que aporta Pedro a Cristo con su amor? Si Cristo te ama es en provecho tuyo, no de él. Si tú amas a Cristo es en provecho tuyo también, no de él. No obstante, Cristo el Señor, queriendo mostrarnos cómo hemos de manifestar nuestro amor por él, nos lo revela: amando a su rebaño.

“Simón, hijo de Juan ¿me amas? – Te amo— Apacienta mis ovejas.” (Jn 21, 16) Y esto una vez, dos veces, tres veces. Pedro no expresa más que su amor. El Señor no le pide otra cosa que el amor; no le confía otra cosa que sus ovejas. ¡Amémonos, pues, unos a otros, y así amaremos a Cristo!

 

San Agustín obispo de Hipona, doctor de la Iglesia

 

PARA REZAR

 

Sólo tu Amor me llama y me consume
en las entrañas mismas de la ausencia
sólo en Ti conozco la clemencia
del aroma fontal de tu perfume.

Sólo por Ti transito peregrino
el valle azul de la presencia ignota.
Sólo por Ti mi amor en una nota
se hace canto de amor en tu camino.

Sólo tu aroma suave en las entrañas
embriaga el hondo vivir de mi jornada
y me envuelve la música soñada
de la presencia fiel que no me engaña.

Sólo en tu honor cantaré yo en este día
la canción de la vida y la memoria
la que canta los triunfos de tu gloria
y ha vencido la muerte y me da vida.

Fray Alejandro R. Ferreirós OFM. Conv.

 

Sábado de la semana VII de Pascua

 

Tú sígueme

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    28, 16-20. 30-31

 

Cuando llegamos a Roma, recibió autorización para alojarse en una casa particular con un soldado que lo custodiara.

Tres días después convocó a los judíos principales, y cuando se reunieron les dijo: «Hermanos, sin haber hecho nada contra el pueblo ni contra las costumbres de nuestros padres, fui arrestado en Jerusalén y puesto en manos de los romanos. Después de interrogarme, quisieron dejarme en libertad, porque no encontraban en mí nada que mereciera la muerte; pero ante la oposición de los judíos, me vi obligado a apelar al Emperador, sin querer por esto acusar en nada a mi pueblo. Por eso he querido verlos y hablarles, ya que a causa de la esperanza de Israel llevo estas cadenas.»

Pablo vivió dos años enteros por sus propios medios, recibiendo a todos los que querían verlo, proclamando el Reino de Dios, y enseñando con toda libertad y sin encontrar ningún obstáculo, lo concerniente al Señor Jesucristo.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 10, 4. 5 y 7 (R.: cf. 7b)

 

R.    Los que son rectos verán tu rostro, Señor.

 

El Señor está en su santo Templo,

el Señor tiene su trono en el cielo.

Sus ojos observan el mundo,

sus pupilas examinan a los hombres. R.

 

El Señor examina al justo y al culpable,

y odia al que ama la violencia.

Porque el Señor es justo y ama la justicia,

y los son rectos verán su rostro. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    21, 19-25

 

Pedro, volviéndose, vio que lo seguía el discípulo al que Jesús amaba, el mismo que durante la Cena se había reclinado sobre Jesús y le había preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?»

Cuando Pedro lo vio, preguntó a Jesús: «Señor, ¿y qué será de este?»

Jesús le respondió: «Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué importa? Tú sígueme.»

Entonces se divulgó entre los hermanos el rumor de que aquel discípulo no moriría, pero Jesús no había dicho a Pedro: «El no morirá», sino: «Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa?»

Este mismo discípulo es el que da testimonio de estas cosas y el que las ha escrito, y sabemos que su testimonio es verdadero.

Jesús hizo también muchas otras cosas. Si se las relata detalladamente, pienso que no bastaría todo el mundo para contener los libros que se escribirían.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • En Roma, se le permitió a Pablo vivir en una casa particular donde permaneció dos años con un soldado que lo custodiaba mientras esperaba su juicio y su muerte.
  • Pablo, desde su casa particular, pone el evangelio en el corazón de algunos que se transformarán en una «levadura que levantará toda la masa». Tres días después de su llegada, convoca a cuantos puede y como de costumbre empieza la predicación por los de «su» pueblo, y se apoya en la escritura para poner de manifiesto que la fe en Jesús es la prolongación de toda la tradición de Israel. Toda la novedad del evangelio, está en toda la fidelidad a la tradición recibida de las generaciones precedentes. El Antiguo Testamento era una preparación, era portador de la “esperanza”, que Jesús ha realizado.
  • Ahora da testimonio de Jesús en Roma, como ya le había anunciado el Señor en una visión y como había encargado a los discípulos el día de la Ascensión. También predicó a muchos otros «enseñando la vida del Señor Jesucristo con toda libertad».

***

  • Después que Pedro confiesa su amor por tres veces, para reparar la triple negación de la noche de su arresto, Jesús, le confía el pequeño rebaño que es la Iglesia, y le anuncia el precio de su renovado amor. A partir de esta insinuación de Jesús, Pedro entró en curiosidad para saber el futuro de Juan, su compañero.
  • La actitud de Pedro que pudo ser debida a unos ciertos celos, pone de manifiesto, que la fe va madurando poco a poco. Pedro maduró por obra del Espíritu y más tarde dio admirables testimonios de su amor a Jesús. Pedro tendrá que ir a Roma y allí, después de un apostolado lleno de valentía y entrega, confesará con su vida a Cristo ante las autoridades romanas.
  • Jesús no revela a Pedro el destino de Juan. De esta manera, Pedro, tendrá que estar al servicio frente a cualquier hermano, sin saber el camino que tomará la historia.
  • La figura del discípulo amado es central ya que puede referirse a la persona de Juan, o bien puede ser la imagen de todo discípulo que sigue al Maestro. Sea cual sea su significado, el texto quiere remarcar que el Señor Resucitado asegura su presencia en aquellos que quieran ser sus seguidores. Todo discípulo amado se convierte en testigo en la medida en que es consciente de que el Señor permanece con él en toda ocasión.
  • Experimentando la presencia de Jesucristo, cada uno de nosotros puede ser el discípulo amado en la medida en que nos dejemos guiar por el Espíritu Santo, que nos ayuda a descubrir esta presencia.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Descubro que el Señor permanece conmigo en toda ocasión?
  • ¿Busco la unidad en la Iglesia o me dejo llevar por mis arrebatos?
  • ¿Puedo reconocer los carismas que Dios ha derramado en mis hermanos?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Te sigo

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”No a todos lleva Dios por un camino; y, por ventura, el que le pareciere va por muy más bajo, está más alto en los ojos del Señor; así que, no porque en esta casa todas traten de oración, han de ser todas contemplativas. Es imposible, y será gran desconsolación para la que no lo es, no entender esta verdad, que esto es cosa que lo da Dios… Yo estuve más de catorce (años) que nunca podía tener aún meditación sino junto con lección… Habrá muchas personas de este arte, y otras que –aunque sea con la lección – no puedan tener meditación, sino rezar vocalmente y aquí se detienen más… Y otras personas hay hartas de esta manera, y si hay humildad no creo yo saldrán peor libradas al cabo, sino muy en igual de los que llevan muchos gustos, y con más seguridad, en parte. Porque no sabemos si los gustos son de Dios, o si los pone el demonio….

Estos otros andan con humildad, sospechosos que es por su culpa, siempre con cuidado de ir adelante. No ven a otros llorar una lágrima, que si ella no las tiene no le parezca está muy atrás en el servicio de Dios. –y debe estar, por ventura, muy más adelante_; porque no son las lágrimas –aunque son buenas_ todas perfectas. Y la humildad y mortificación y desasimiento y otras virtudes, siempre hay más seguridad. No hay que temer ni hayáis miedo que dejéis de llegar a la perfección como los muy contemplativos”…

 

Santa Teresa de Jesús

 

PARA REZAR

 

Señor, tú que nos diste el que te encontráramos

y el ánimo para seguir buscándote,

no nos abandones al cansancio ni a la desesperanza.

Haznos buscarte siempre y cada vez con más ardor.

Y danos fuerzas para adelantar en la búsqueda.


 

Manda y ordena lo que quieras,

pero limpia mis oídos para que escuchen tu voz.

Sana y abre mis ojos

para que descubran tus indicaciones.

Aparta de mí toda ignorancia

para que reconozca tus caminos.

Dime a dónde debo dirigir la mirada para verte a ti,

y así poder cumplir lo que te agrada


 

San Agustín – Sobre la Trinidad 12, 28, 5


 

 


 

TIEMPO PASCUAL – SEMANA VI – CICLO A

Domingo VI de Pascua – Ciclo A

 

 

Lunes de la semana VI de Pascua

 

 

Martes de la semana VI de Pascua

 

 

Miércoles de la semana VI de Pascua

 

 

Jueves de la semana VI de Pascua

 

 

Viernes de la semana VI de Pascua

 

 

Sábado de la semana VI de Pascua

 

 

Domingo VI de Pascua – Ciclo A

 

Yo rogaré al Padre, y Él les dará otro defensor

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    8, 5-8. 14-17

 

En aquellos días:

Felipe descendió a una ciudad de Samaría y allí predicaba a Cristo. Al oírlo y al ver los milagros que hacía, todos recibían unánimemente las palabras de Felipe. Porque los espíritus impuros, dando grandes gritos, salían de muchos que estaban poseídos, y buen número de paralíticos y lisiados quedaron curados. Y fue grande la alegría de aquella ciudad.

Cuando los Apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que los samaritanos habían recibido la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan. Estos, al llegar, oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo. Porque todavía no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente estaban bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 65, 1-3a. 4-5. 6-7a. 16 y 20 (R.: 1)

 

R.    ¡Aclame al Señor toda la tierra!

 

¡Aclame al Señor toda la tierra!

¡Canten la gloria de su Nombre!

Tribútenle una alabanza gloriosa,

digan al Señor: « ¡Qué admirables son tus obras!» R.

 

Toda la tierra se postra ante ti,

y canta en tu honor, en honor de tu Nombre.

Vengan a ver las obras del Señor,

las cosas admirables que hizo por los hombres. R.

 

El convirtió el Mar en tierra firme,

a pie atravesaron el Río.

Por eso, alegrémonos en él,

que gobierna eternamente con su fuerza. R.

 

Los que temen al Señor, vengan a escuchar,

yo les contaré lo que hizo por mí:

Bendito sea Dios,

que no rechazó mi oración

ni apartó de mí su misericordia. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro    3, 15-18

 

Queridos hermanos:

Glorifiquen en sus corazones a Cristo, el Señor. Estén siempre dispuestos a defenderse delante de cualquiera que les pida razón de la esperanza que ustedes tienen. Pero háganlo con suavidad y respeto, y con tranquilidad de conciencia. Así se avergonzarán de sus calumnias todos aquellos que los difaman, porque ustedes se comportan como servidores de Cristo. Es preferible sufrir haciendo el bien, si esta es la voluntad de Dios, que haciendo el mal.

Cristo murió una vez por nuestros pecados -siendo justo, padeció por los injustos- para llevarnos a Dios. Entregado a la muerte en su carne, fue vivificado en el Espíritu.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    14, 15-21

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:

«Si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes: el Espíritu de la Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce. Ustedes, en cambio, lo conocen, porque él permanece con ustedes y estará en ustedes.

No los dejaré huérfanos, volveré a ustedes. Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero ustedes sí me verán, porque yo vivo y también ustedes vivirán. Aquel día comprenderán que yo estoy en mi Padre, y que ustedes están en mí y yo en ustedes.

El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él.»

 

Palabra del Señor

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La primera lectura nos ofrece un Pentecostés en miniatura, que viene a sellar la fundación de la Iglesia fuera del judaísmo en la comunidad “herética” de Samaría. Es el Espíritu el que empuja a ir más allá de las fronteras religiosas y culturales conocidas. La Iglesia sabe que depende enteramente del Espíritu para cumplir su misión entre los hombres. Felipe es conducido a dar testimonio de la Resurrección con la fuerza del Espíritu Santo que recibe por la imposición de las manos.

***

  • En la segunda lectura, para san Pedro dar testimonio de la fe proclamando el misterio pascual y “dar razón de nuestra esperanza a todo el que nos la pide” son casi sinónimos. El Señor resucitado es la única razón de vivir de los creyentes.

***

  • En medio de un sombrío panorama de la humanidad, Jesús nos sigue hablando del amor, insiste en que, a pesar de todas las experiencias contrarias, el amor es posible, existe y es nuestra única vocación. Sólo en el amor la vida humana puede ser auténtica. Es una tarea de toda la vida, porque el amor no es algo conquistado de una vez y para siempre sino una esperanza, una promesa, la nueva vida que confiamos alcanzar en plenitud algún día por la obra de Dios en nosotros. El amor se nos presenta como una llamada, camino y meta de nuestras vidas. Y, a la vez, como necesidad no siempre satisfecha.
  • Jesús pide para sí el amor que el Antiguo Testamento pedía para Dios. Jesús al igualarse con el Padre, como objeto del amor de los hombres, proclama que quien lo ama, ama también al Padre.
  • Jesús acepta su muerte como culminación de su entrega en favor de los hombres, sus hermanos. De esa manera lleva su amor hasta el extremo, se pone como ejemplo y medida del amor entre sus discípulos, y hace de ese amor el signo mediante el cual se los podrá reconocer en adelante como continuadores de su obra salvadora.
  • El mandamiento que Jesús ha recibido de su Padre consiste en entregar la vida voluntariamente para comunicar un mensaje que es una oferta de vida. Amar dando la vida y dando vida. Si la aceptamos, nos hace sus hijos y nos compromete a vivir “sus mandamientos” que no son más que poner en práctica en cada momento el único mandamiento, y convertir este mundo en un mundo de hermanos.
  • Si hasta ahora Jesús se había preocupado en proponer el amor de “unos a otros”, en este momento menciona por primera vez el amor de sus discípulos a Él. La relación del discípulo con Jesús de Nazaret es una relación de adhesión a su persona y a su proyecto de hombre y de humanidad. El amor de identificación con Jesús no absorbe al discípulo, sino que lo abre a los demás. No hay verdadero amor a Jesús que no lleve al amor de los otros.
  • Se trata del mismo amor: amarlo a Él, es sinónimo de guardar sus mandamientos. El amor brinda una nueva coloración a los mandamientos, quitándoles todo carácter de imposición, porque no son otra cosa que seguir las exigencias del amor. Cumplirlos significa seguir el mismo camino de Jesús, al que nos lleva espontáneamente la fuerza interior del Espíritu. No se trata de la obediencia de seguidores a normas externas, sino de la exteriorización de la sintonía con Jesús.
  • Vivir de esta manera es, sin duda, un proyecto difícil.
  • Pero Jesús no nos deja solos: antes de pasar de este mundo al Padre promete a sus discípulos el envío de un “Paráclito”. Sólo en san Juan encontramos el término: Paráclito; y con tres significados distintos: los de abogado, testigo y maestro de interioridad. Un defensor que no es otro que el Espíritu mismo de Dios, su fuerza y su energía. Es el espíritu de verdad porque es el mismo Espíritu de Cristo, que es la verdad del Padre revelada a los hombres. Es la verdad sobre Dios, por ser también Dios; y sobre el hombre, al ser el Espíritu de Jesús, Hombre pleno. Por ser el Espíritu de la verdad lo es también de la libertad, pues la verdad hace libres.
  • A pesar de que Jesús mientras estuvo con sus discípulos les enseñó todo lo necesario, no fue mucho lo que entendieron. Será el Espíritu el que les vaya haciendo comprender el verdadero sentido de sus palabras. Su acción no agrega nada a lo enseñado por Jesús, pero profundiza y hace actuales sus palabras, de forma que cada comunidad y cada cristiano tenga una comprensión siempre más profunda de la Buena Noticia y pueda conducir la historia humana a su plenitud.

***

  • El Espíritu Santo el mayor don que Jesús resucitado ha hecho a su Iglesia y a cada uno de sus discípulos, el efecto primero y más trascendental de su oración ante el Padre. Recibir el Espíritu Santo es lanzarse a vivir la fe con todas las exigencias que nos señala el evangelio. Nos anima, desde dentro de nosotros mismos, a caminar siempre más allá. Es la fuerza interior que necesita la Iglesia y cada cristiano para ser testigo de Jesús a pesar de las oposiciones.
  • La Iglesia tiene en Él sus verdaderas raíces y es fiel a Jesús cuando sigue sus insinuaciones. Tenemos que estar muy atentos: habla en el silencio, en los acontecimientos cotidianos, en los signos de los tiempos.
  • Es un “Defensor” que no nos asegura éxitos ni triunfos humanos, como tampoco se los aseguró a Jesús, pero nos da seguridad a los discípulos en nuestra confrontación con el mundo, ayudándonos a interpretar el sentido de todo lo que vivimos.
  • Gracias al Espíritu, la resurrección ha significado para Jesús la posibilidad de una forma nueva, más profunda y perfecta, de estar con los suyos. La función del Espíritu Santo en la etapa presente de la historia es confirmar la presencia permanente de Cristo en su Iglesia y de que su obra de salvación vaya siendo interiorizada, asimilada, vivida y anunciada por sus discípulos.
  • Lo que fue Jesús, para sus discípulos durante la vida pública, es ahora misión permanente del Espíritu en la Iglesia: testimoniar la presencia actuante de Dios en el mundo.
  • La vida del discípulo debe ser en el mundo evangelio viviente de esperanza y profecía; debe mostrar en la sencillez de lo cotidiano que la vida humana se puede vivir de otra manera, porque puede ser vivida desde el corazón y la mirada del mismo Dios. Ante la “fragilidad” de las posibilidades humanas podrá presentar la “solidez” de la esperanza.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cómo expreso mi unión con Jesús?
  • ¿Vivo la presencia del Espíritu que Jesús nos dejó?
  • ¿Asumo mi responsabilidad en la Iglesia como continuador de la obra de Jesús?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Mi corazón no se inquieta

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

..En aquel día conoceréis que yo estoy en mi Padre y que vosotros estáis en mí y yo en vosotros (Jn 14,20). ¿En qué día, sino aquel del que dice: También vosotros viviréis? Entonces podremos ver lo que ahora creemos. También ahora él está en nosotros y nosotros en él; mas ahora lo creemos, entonces lo conoceremos. Y aunque ahora lo conozcamos por la fe, entonces lo conoceremos por la contemplación. Mientras vivimos en este cuerpo actual corruptible, que apesga al alma, somos peregrinos lejos del Señor, porque caminamos en la fe, no en la visión (2 Cor 5,6). Entonces, pues, le veremos en su realidad, porque le veremos tal cual es (1 Jn 3,2). En verdad, si Cristo no estuviese también ahora en nosotros, no diría el Apóstol: Si Cristo está en nosotros, el cuerpo está ciertamente muerto por el pecado, pero el espíritu vive por la justicia (Rom 8,10). Que también ahora estamos nosotros en él, lo indica con claridad cuando dice: Yo soy la vid y vosotros los sarmientos (Jn 15,5). Por consiguiente, en aquel día en que vivamos con la Vida, que absorbe a la muerte, veremos que él está en el Padre, nosotros en él y él en nosotros, porque entonces llegará a la perfección lo que ahora ha comenzado ya él, es decir, su morada en nosotros y la nuestra en él.

…El que tiene mis mandatos y los observa es quien me ama (Jn 14,21): el que los tiene en su memoria y los observa en su vida; el que los tiene presentes en sus palabras y los observa en sus costumbres; quien los tiene porque los escucha y los observa practicándolos, o quien los tiene porque los lleva a la práctica y los observa perseverando en ellos. Ése es -dice- quien me ama. El amor debe manifestarse en las obras para que no se quede en palabra estéril. Y a quien me ame, le amará mi Padre, y yo le amaré y me manifestaré a mí mismo (Jn 14,21). ¿Qué significa amaré? Deja entender que le ha de amar entonces, pero que no le ama ahora. No ha de entenderse así. Pues ¿cómo podría amarnos el Padre sin el Hijo o el Hijo sin el Padre? Si su obrar es inseparable, ¿cómo pueden amar de forma separada? Pero dijo: Yo le amaré, para añadir: Y me manifestaré a él. Le amaré y me manifestaré: es decir, le amaré, para manifestarme a él. Al presente nos ha amado para que creamos y guardemos el mandato de la fe; entonces nos amará para que le veamos y recibamos la visión misma como recompensa de la fe. También nosotros le amamos ahora creyendo lo que veremos, pero entonces le amaremos viendo lo que hemos creído…

 

Comentarios de San Agustín sobre el evangelio de San Juan 75,2-5

 

PARA REZAR

 

¡Envíanos el Espíritu de fortaleza,

a fin de combatir, en nosotros y en torno de nosotros,

valerosamente el mal!

¡Envíanos el Espíritu de intrepidez,

con el que los apóstoles comparecieron

ante reyes y gobernantes y te confesaron!.

¡Envíanos el Espíritu de paciencia,

a fin de que en todas nuestras pruebas

nos mostremos como fieles siervos tuyos!.

¡Envíanos el Espíritu de alegría,

a fin de sentimos dichosos de ser hijos del Padre del cielo!.

Y, finalmente,

¡Envíanos el Espíritu Santo, Paráclito,

a fin de no desfallecer en este mundo,

sino que nos alegremos de tu divina cercanía!

 

Lunes de la semana VI de Pascua

 

Ustedes serán mis testigos

 

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 16, 11-15

 

Por aquellos días, zarpamos de Tróade y navegamos rumbo a Samotracia; al día siguiente, hacia Neápolis y de ahí a Filipo, colonia romana y ciudad principal de la región de Macedonia.

En Filipo nos quedamos unos días. El sábado salimos de la ciudad y nos fuimos por la orilla del río hasta un sitio donde solían tenerse las reuniones de oración. Allí nos sentamos y trabamos conversación con las mujeres que habían acudido.

Entre las que nos escuchaban, había una mujer, llamada Lidia, de la ciudad de Tiatira, comerciante en púrpura, que adoraba al verdadero Dios. El Señor le tocó el corazón para que aceptara el mensaje de Pablo. Después de recibir el bautismo junto con toda su familia, nos hizo esta súplica: «Si están convencidos de que mi fe en el Señor es sincera, vengan a hospedarse en mi casa». Y así, nos obligó a aceptar.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 149, 1-6a.9b

 

R. El Señor es amigo de su pueblo. Aleluya.

 

Entonen al Señor un canto nuevo,

en la reunión litúrgica proclámenlo.

En su creador y rey, en el Señor,

alégrese Israel, su pueblo santo. R.

 

En honor de su nombre,

que haya danzas, alábenlo con arpa y tamboriles.

El Señor es amigo de su pueblo

y otorga la victoria a los humildes. R.

 

Que se alegren los fieles en el triunfo,

que inunde el regocijo sus hogares,

que alaben al Señor con sus palabras,

porque en esto su pueblo se complace. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan 15, 26-16, 4

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando venga el Consolador, que yo les enviaré a ustedes de parte del Padre, el Espíritu de verdad que procede del Padre, él dará testimonio de mí y ustedes también darán testimonio, pues desde el principio han estado conmigo.

Les he hablado de estas cosas para que su fe no tropiece. Los expulsarán de las sinagogas y hasta llegará un tiempo, cuando el que les dé muerte creerá dar culto a Dios. Esto lo harán, porque no nos han conocido ni al Padre ni a mí. Les he hablado de estas cosas para que, cuando llegue la hora de su cumplimiento, recuerden que ya se lo había predicho yo».

 

Palabra del Señor

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Conducidos por el Espíritu, Pablo y sus acompañantes se deciden a dejar Asia y entrar en Europa. Y así llegan a Filipos, capital de Macedonia y empieza la misión en Europa. Filipos era una colonia romana, con una población mayoritariamente griega y romana. No parece que hubiera una sinagoga para los judíos, por eso los prosélitos simpatizantes de la religión judía, se reúnen los sábados en la orilla del río para orar.
  • Allí acude Pablo y trata de convencerlos. Encuentra unas personas piadosas -sobre todo mujeres- que se reúnen allí para rezar. Dios «abre el corazón» a una vendedora de púrpura, llamada Lidia para que se convierta. Lidia pide el bautismo, y ofrece la hospitalidad de su casa a los misioneros ambulantes. Pablo habla, pero es Dios quien «dispone el corazón» a la escucha.
  • Pablo se adaptaba a las circunstancias que iba encontrando. A veces predicaba en la sinagoga, otras en una cárcel, o junto al río, o en la plaza de Atenas. Si le echaban de un sitio, iba a otro. Si lo aceptaban, se quedaba hasta consolidar la comunidad.

***