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TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XXIV – CICLO A

DOMINGO XXIV DTE EL AÑO

CICLO A

 

Lunes XXIV

EXALTACIÓN DE LA CRUZ – Fiesta

 

Martes XXIV

15 de septiembre – Nuestra Señora de los Dolores

 

Miércoles XXIV

 

Jueves XXIV

 

Viernes XXIV

 

Sábado XXIV

 

DOMINGO XXIV DTE EL AÑO

CICLO A

 

Perdonar setenta veces siete

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Eclesiástico     27, 30-28, 7

 

El rencor y la ira son abominables, y ambas cosas son patrimonio del pecador.

El hombre vengativo sufrirá la venganza del Señor, que llevará cuenta exacta de todos sus pecados.

Perdona el agravio a tu prójimo y entonces, cuando ores, serán absueltos tus pecados.

Si un hombre mantiene su enojo contra otro, ¿cómo pretende que el Señor lo sane? No tiene piedad de un hombre semejante a él ¡y se atreve a implorar por sus pecados! El, un simple mortal, guarda rencor: ¿quién le perdonará sus pecados?

Acuérdate del fin, y deja de odiar; piensa en la corrupción y en la muerte, y sé fiel a los mandamientos; acuérdate de los mandamientos, y no guardes rencor a tu prójimo; piensa en la Alianza del Altísimo, y pasa por alto la ofensa.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 102, 1-2. 3-4. 9-10. 11-12 (R.: 8)

 

R.    El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia.

 

Bendice al Señor, alma mía,

que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;

bendice al Señor, alma mía,

y nunca olvides sus beneficios. R.

 

El perdona todas tus culpas

y cura todas tus dolencias;

rescata tu vida del sepulcro,

te corona de amor y de ternura. R.

 

No acusa de manera inapelable

ni guarda rencor eternamente;

no nos trata según nuestros pecados

ni nos paga conforme a nuestras culpas. R.

 

Cuanto se alza el cielo sobre la tierra,

así de inmenso es su amor por los que lo temen;

cuanto dista el oriente del occidente,

así aparta de nosotros nuestros pecados. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Roma    14, 7-9

 

Hermanos:

Ninguno de nosotros vive para sí, ni tampoco muere para sí. Si vivimos, vivimos para el Señor, y si morimos, morimos para el Señor: tanto en la vida como en la muerte, pertenecemos al Señor. Porque Cristo murió y volvió a la vida para ser Señor de los vivos y de los muertos.

 

Palabra de Dios.

 

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    18, 21-35

 

Se adelantó Pedro y dijo a Jesús: «Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?»

Jesús le respondió: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos. Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda. El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: «Señor, dame un plazo y te pagaré todo.» El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda.

Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: «Págame lo que me debes.» El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: «Dame un plazo y te pagaré la deuda.» Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía.

Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor. Este lo mandó llamar y le dijo: «¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecía de tí?» E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía.

Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El pasaje de hoy habla en primer término de la honestidad y de la honradez en el pensamiento y en la conducta con relación a los demás para luego rechazar expresamente el espíritu vengativo prometiendo el perdón a los que saben perdonar.
  • El que se venga y no perdona no puede esperar sino venganza. En la mente del sabio no cabe la venganza, sino sólo el perdón. Quien se siente ofendido por otro, antes de dejarse llevar por la ira deberá mirarse a sí mismo. El rencor no suele quedar impune ya que siguiendo la ley del talión, el rencoroso siempre cae en su propia trampa
  • Si el hombre débil y enfermo, no sabe compadecerse de otro hombre, débil y enfermo al igual que él no tiene derecho a atreverse a pedir el perdón a Dios. Sólo el que practica el perdón se hace merecedor del mismo.
  • La alianza con el Señor es el fundamento y la última motivación de esa conducta que debe observar Israel con los demás. Pues también el Señor perdona y es paciente con ese pueblo de dura cerviz.

***

  • Pablo da unas orientaciones prácticas para que en la comunidad cristiana reine siempre el respeto mutuo y el amor dado que en determinados puntos, tienen opiniones divergentes, opiniones que afectan concretamente a prácticas religiosas
  • En la comunidad de Roma, los tradicionalistas se abstenían de carnes, quizá de bebidas alcohólicas y respetaban el calendario litúrgico legal. Otros amparándose en la libertad de los hijos de Dios tenían una conducta más liberal frente a estas prescripciones. Unos y otros se acusaban mutuamente.
  • Para salvar la unidad, Pablo señala que pertenencia al Señor en la vida y en la muerte está por encima de todos los puntos de vista individuales, la fe nos hace libres, pero cada uno debe respetar los comportamientos de cada uno en su marcha hacia Dios por los caminos de la fe, buscando antes lo que une más que lo que separa.
  • Pablo exhorta a los «fuertes» de ideas claras, entre los que se cuenta él mismo, a descubrir los valores positivos de la fe de los demás, colocándose en el punto de vista del Señor: precisamente porque el Señor está por encima de esas pequeñeces.
  • También los exhorta a ceder en la práctica ante los débiles: porque la libertad que tienen de comer de todo cesa cuando está en peligro la obra de Dios en los demás, cuando un don de Cristo comienza a destruir la obra de Cristo. A los débiles Pablo les aconseja no condenar a los demás.
  • El Señor es el que juzga y a quien debemos atenernos tanto en la vida como en la muerte. A él sólo pertenecemos, ya que sólo él murió para destruir nuestra muerte y resucitó para darnos vida abundante.

***

  • Continúa la temática del perdón introducida el domingo pasado. Pedro, la piedra, el cimiento del edificio comunitario, pregunta por los límites del perdón de las ofensas entre hermanos.
  • Primitivamente, una ofensa merecía una venganza “setenta veces siete” mayor. La venganza trataba de evitar y cortar excesos a la hora de exigir compensaciones por el daño sufrido. La ley del talión redujo la tarifa a la medida de la falta: ojo por ojo, diente por diente. Es decir, por un ojo, un ojo y no los dos; por un diente, un diente y no la dentadura.
  • Con posterioridad se descubre la noción del perdón. Las escuelas rabínicas exigían que sus discípulos perdonasen cierta cantidad de veces a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, etc…, y las tarifas variaban según la escuela. Así se comprende que Pedro le pregunte a Jesús por los límites de este perdón.
  • Jesús contesta a Pedro con una parábola que libra al perdón de todo arancel para hacer de él el signo del perdón recibido de Dios. La parábola comienza con las significativas palabras: “Se parece el Reino de los Cielos…” La fuente de inspiración para la conducta de los seguidores de Jesús no es una norma legal ni ética. Es el Reino de Dios. Los que siguen a Jesús se convierten en la comunidad del Reino.
  • Un empleado del rey es perdonado por una deuda de diez mil talentos, una suma que justificaba la posibilidad, según la costumbre, de venderlo a él, a su mujer e hijos, y a sus posesiones. Al empleado, en cambio, uno de sus compañeros le debía cien denarios, una cifra pequeña, que sólo podía llevar a unos días de cárcel. El empleado pide a su compañero literalmente lo mismo que él a su señor: “ten paciencia y te lo pagaré todo”. No recibe ni perdón, ni paciencia, sino la cárcel. El empleado se ha atenido a la ley, a ella siendo incapaz de transmitir el mensaje de perdón de su señor que superó todo lo que él esperaba.
  • Para Jesús el perdón no es únicamente un deber moral con tarifa, como en el judaísmo, sino el eco de la conciencia de haber sido perdonado, se ha de perdonar a los demás indefinidamente, porque todos hemos sido perdonados sin medida por Dios: así proclamamos la Buena Nueva del perdón de Dios. Es la característica del perdón cristiano: se perdona como se ha sido perdonado.
  • La tradición bíblica presenta a un Dios que ama a un pueblo que no se lo merece ni por su fidelidad religiosa, ni por su poderío político, ni por ningún otro valor. Es un Dios enamorado de su pueblo. No existe otra razón. A nosotros se nos invita a actuar en esta dirección de gratuidad, amando a los enemigos o invitando a quien no nos puede invitar.
  • La comunidad del Reino no vive de la legalidad, sino de la inmensa alegría del padre, cuyo amor y perdón excede de lo que podemos pensar.
  • La referencia a un Dios que se nos da de manera gratuita, como pura gracia, nos sirve no sólo para evangelizar nuestro corazón, sino también para purificar las acciones de nuestra comunidad.
  • El Dios que presenta Jesús es amor, un amor gratuito. Nadie ama por los méritos de alguien, eso sería pago o respuesta por algo recibido. El amor es espontáneo, inmerecido e inesperado. La respuesta que el amor espera es más amor. A pesar de nuestras deudas o culpas Dios nos perdona porque es amor efectivo, nos ama. Por eso espera del hombre que haga lo mismo con sus semejantes.
  • Dios nos ama por encima de nuestro pecado o nuestra justicia, nos ama a pesar de ser como somos. Nos ama porque somos hombres, capaces de bondad y de maldad, y al hacerlo no dignos de amor.
  • La muestra más palpable de la profundidad del amor que experimentan los seguidores de Jesús es que pueden perdonar. En el perdón el amor deja de ser abstracto, se hace concreto y real en personas vivas, con todas sus limitaciones y pecados, carencias y necesidades, tantas veces molestas e irritantes. Amamos perdonando.
  • El perdón fraterno es consecuencia del perdón de Dios, no respuesta; es doblegarse completamente a la acción misericordiosa de Dios de tal manera que pueda desarrollarse en toda su energía e irradiarse. En este sentido, perdonar a los hermanos es signo de la plenitud de la eficacia del perdón de Dios ya recibido. Los hombres no podemos ignorar que nuestra actitud con nuestros hermanos compromete nuestra propia situación ante Dios.
  • El discípulo de Jesús no debe poner límites al perdón, porque vive desde la experiencia de haber sido perdonado, se sabe envuelto en gracia. Por eso, lo que brota del discípulo nunca pueden ser sólo exigencias, sino donación, perdón y gracia.
  • El plan de Dios es que nadie se pierda. Dentro de la Iglesia el pecado sigue siendo una realidad con la que hay que contar. Jesús es realista por eso la actitud fundamental que hay que adoptar es el perdón sin límites, porque únicamente el perdón sin límites se parece al perdón de Dios. Sería inconcebible retener para nosotros un don inmenso gratuitamente recibido.
  • Jesús presenta una nueva ética basada en el amor y no en la justicia. Entre el amor y la justicia hay una diferencia radical: en el amor el perdón se da a priori, en la justicia a posteriori.
  • En la justicia primero se exige la enmienda, la reparación, y después se concede el perdón. En el amor primero se perdona y después se trata de descubrir cómo se sigue andando.
  • El amor y el perdón son una opción preferencial. Dios nos prefiere, nos ama por encima de nuestros pecados o deudas. Vivir el Reino supone el reto de cambiar unas relaciones basadas en la justicia, o en el derecho, por otras basadas en el amor.
  • El Padre es el que perdona sin límites y la comunidad cristiana es la que da testimonio del Padre no poniendo límites a su perdón. De este modo el perdón se convierte en una acción incesante de transformación del mundo. Nuestro pasado se transforma, y en nosotros está, a su vez, la posibilidad de transformar el pasado de los otros.
  • El perdón, no consiste en enterrar algo que pertenece al pasado bajo el manto del olvido. El perdón, no es prescindir de lo que pasó, sino hacer realmente posible que pasen cosas buenas y nuevas, sobre una base probablemente vieja y mala. El perdón no implica el olvido. Sería absurdo esperar que el perdón borre los recuerdos. Hay perdón, a pesar de que el recuerdo de una experiencia dolorosa siga pero no evocando sentimientos de odio y venganza. No podemos borrar los recuerdos de nuestra mente, pero sí podemos quitar el veneno de esos recuerdos.
  • El perdón es novedad, un acto de creación, es resurrección, inauguración de una historia nueva. Perdonar es la actitud de quienes se han sumergido en la experiencia del perdón inagotable del Padre.
  • La Iglesia está llamada a ser lugar de perdón y reconciliación. El perdón pedido y ofrecido en la Iglesia hace que la vida se viva con la alegría de recuperar las relaciones deterioradas por las deficiencias del amor de sus miembros. Este pedir perdón y perdonar purifica los vínculos y las relaciones se hacen más sinceras y más profundas, conduciendo a una convivencia más auténtica por lo tanto más gozosa La Iglesia está llamada a revelar el rostro amoroso y misericordioso de Dios. Lejos de toda fantasía y soberbia que nos coloque como comunidad de puros y santos en la Iglesia, el ser perdonados y aprender a perdonar, son las formas concretas a través de las cuales nosotros, que somos pecadores, expresamos y realizamos nuestra misión.
  • La Iglesia debe ser el lugar donde se sanan las heridas y se devuelve la vida. Ese espacio sagrado, no condenatorio, donde no se juzga nuestra vulnerabilidad, ni se tiene miedo a descubrir las propias limitaciones y heridas porque la única ley es el amor compasivo de Jesucristo.
  • Cuando en la Iglesia se vive la dinámica del amor que perdona y pide perdón, Dios se hace presente como Aquél que envía a su Hijo para salvar al mundo y no para condenarlo; es una Iglesia donde se vive la alegría de la salvación que llega a todos y a cada uno de sus hijos. Una Iglesia así puede ser evangelizadora porque lleva espontánea y gozosamente el amor misericordioso de Dios a todos los hombres, especialmente los más necesitados de él. La misión será entonces, un continuo ayudar a los hombres a sentirse amados más allá de todo.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿A qué me invita esta palabra?
  • ¿Qué conversión me pide?
  • ¿Qué experiencia he tenido del perdón fraterno?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

El perdona todas tus culpas

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Encíclica «Dives in misericordia» – «¿No deberías, a tu vuelta, tener compasión de tu hermano?»

 

La Iglesia debe considerar como uno de sus deberes principales—en cada etapa de la historia y especialmente en la edad contemporánea—el de proclamar e introducir en la vida el misterio de la misericordia, revelado en sumo grado en Cristo Jesús. Este misterio, no sólo para la misma Iglesia en cuanto comunidad de creyentes, sino también en cierto sentido para todos los hombres, es fuente de una vida diversa de la que el hombre, expuesto a las fuerzas prepotentes de la triple concupiscencia que obran en él, está en condiciones de construir. Precisamente en nombre de este misterio Cristo nos enseña a perdonar siempre. ¡Cuántas veces repetimos las palabras de la oración que El mismo nos enseñó, pidiendo: «perdónanos nuestras deudas como nosotros perdonamos a nuestros deudores» (Mt 6,12), es decir, a aquellos que son culpables de algo respecto a nosotros!

Es en verdad difícil expresar el valor profundo de la actitud que tales palabras trazan e inculcan. ¡Cuántas cosas dicen estas palabras a todo hombre acerca de su semejante y también acerca de sí mismo! La conciencia de ser deudores unos de otros va pareja con la llamada a la solidaridad fraterna que san Pablo ha expresado en la invitación concisa a soportarnos «mutuamente con amor» (Ep 4,2). ¡Qué lección de humildad se encierra aquí respecto del hombre, del prójimo y de sí mismo a la vez! ¡Qué escuela de buena voluntad para la convivencia de cada día, en las diversas condiciones de nuestra existencia!

 

San Juan Pablo II, Papa

 

PARA REZAR

   

[…]No discriminar,

perdonar y pedir perdón.

Ser coherentes

entre palabra y acción.

Vivir sin dobleces

entre práctica y contemplación.

Ser libre de los poderes,

del consumo, de la ambición

y del egoísmo que mata

y ayuda a morir.

Ser libre para el otro

para el que está cerca y

el que no conozco,

ser libre para ser solidario

ser libre para crecer en la fe

ser libre para esperar y

construir esperanza

ser libre para liberar,

ser libre para amar.

   

Párrafo de oración: Vivir como hombres nuevos de Marcelo Murúa

   

Lunes XXIV

EXALTACIÓN DE LA CRUZ – Fiesta

 

Lectura del libro de los Números 21, 4b-9


En el camino, el pueblo perdió la paciencia y comenzó a hablar contra Dios y contra Moisés: « ¿Por qué nos hicieron salir de Egipto para hacernos morir en el desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua, y ya estamos hartos de esta comida miserable!»

Entonces el Señor envió contra el pueblo unas serpientes abrasadoras, que mordieron a la gente, y así murieron muchos israelitas.

El pueblo acudió a Moisés y le dijo: «Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti. Intercede delante del Señor, para que aleje de nosotros esas serpientes.»
Moisés intercedió por el pueblo, y el Señor le dijo: «Fabrica una serpiente abrasadora y colócala sobre un asta. Y todo el que haya sido mordido, al mirarla, quedará curado.»

Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un asta. Y cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba curado.


Palabra de Dios.

 

O bien:

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Filipos 2, 6-11


Jesucristo, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano, se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz.

Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: «Jesucristo es el Señor.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 77, 1-2. 34-35. 36-37. 38 (R.: cf. 7b)

 

R. No olviden las proezas del Señor.


Pueblo mío, escucha mi enseñanza,
presta atención a las palabras de mi boca:
yo voy a recitar un poema,
a revelar enigmas del pasado. R.


Cuando los hacía morir, lo buscaban
y se volvían a él ansiosamente:
recordaban que Dios era su Roca,
y el Altísimo, su libertador. R.

Pero lo elogiaban de labios para afuera
y mentían con sus lenguas;
su corazón no era sincero con él
y no eran fieles a su alianza. R.

El Señor, que es compasivo,
los perdonaba en lugar de exterminarlos;
una y otra vez reprimió su enojo
y no dio rienda suelta a su furor. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan 3, 13-17


Jesús dijo a Nicodemo:

«Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo.

De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna.

Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.»

 

Palabra del Señor

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • En el libro de los Números la serpiente de bronce es levantada por Moisés sobre un asta en medio del campamento. Todos los israelitas que mordidos por las serpientes venenosas, habían sido castigados por sus rebeldías; miraban la serpiente de bronce y se curaban. La exaltación de esa serpiente portadora de muerte se convertía para el pueblo arrepentido en portadora de vida.

***

  • En san Pablo Jesucristo quiso acreditarse como verdadero hombre y vivir como uno de tantos. Por su obediencia al Padre y por su solidaridad con todos los pecadores, Cristo se anonadó hasta el límite de la muerte y muerte de cruz.
  • Pero Dios lo ensalzó para darle un “nombre” que está por encima de todo nombre. El nombre es para los hebreos la expresión del propio ser, la proclamación de lo que uno es y de su misión; al recibir Jesús el “nombre-sobre-todo-nombre” Pablo expresa que Jesús es el Señor. Jesús ha querido ser Dios para nosotros, haciéndose verdaderamente hombre solidario en todo.

***

  • Juan utiliza la narración de la serpiente de bronce, elevada por Moisés en el desierto, como figura que ilustra proféticamente lo que sucede en la “elevación” del Hijo del Hombre en la cruz.
  • Hacia ese Jesús elevado en señal de oprobio, nosotros levantamos nuestros ojos de la fe, porque reconocemos en Él el amor salvador del Padre y el amor fiel y salvador del Hijo, que ha aceptado perder la vida, es decir, entregarla al Padre y a todos nosotros.
  • Las palabras de Jesús a Juan expresan en forma resumida su misión, que consiste en dar al hombre “vida eterna”, la misma vida de Dios, y que se concede a los hombres en virtud de su elevación.
  • El levantamiento de Jesús es a la vez su muerte en cruz y su glorificación; es fruto del rechazo del mundo y atracción salvadora de todos los hombres; Jesús es elevado para morir en manos del mundo y es elevado para salvar por el Padre; “para que todo el que crea en Él tenga vida eterna”. Jesús elevado, atrae a todos los hombres; es la luz verdadera que ilumina a todos.
  • Jesús no es juicio sino salvación. Dios no es el que juzga, sino el que salva. La salvación tiene lugar por la fe. El propósito y la voluntad de Dios es la salvación del mundo, no su condenación. Dios ama al mundo con un amor incomprensible e inconmensurable. El Dios que revela Jesús no es un Dios a imagen de los hombres, que se dedica a garantizar el orden en el mundo, ni un super vigilante del escenario del mundo, ni el custodio del orden moral. Dios ama, Dios es amor. Sólo Jesús, con sus palabras y sus gestos que lo conducen a la cruz, puede dejar entrever esto.
  • El Padre no envía al Hijo a la muerte, sino a la solidaridad con los hombres. Jesús sabe que la salvación no le llega al hombre por la huida de la realidad humana, sino por la identificación hasta el fondo con ella. Jesús se comportó como un hombre cualquiera. Nada le fue ahorrado de la común condición humana sino que la asumió hasta la muerte. Esta profunda comunión con nosotros es lo que hace a Jesús tan entrañable y tan próximo a cada uno de nosotros.
  • El Padre no envía al Hijo a la muerte sino al cumplimiento fiel de su misión de revelar el amor de Dios, su misericordia sobre todos los hombres, y la muerte de Jesús es una consecuencia de su obrar. Al enviar a su Hijo al mundo, el Padre corre este riesgo que no “escatimó″.
  • Se trata, por tanto, de un claro predominio del designio de salvación en la actuación amorosa de Dios en el mundo; de una prioridad de la salvación sobre la condenación; se trata de un triunfo de la salvación.
  • La cruz fue para Cristo la voluntad del Padre cumplida hasta el extremo, su última palabra y la más elocuente. La cruz fue para Cristo ponerse en el último lugar y prestar el mejor servicio a todos los hombres. Para servir hay que ponerse en la cola, en el último lugar, descendió el que vino al mundo a servir y no a ser servido. Por eso fue también la cruz el trono de su exaltación y su gloria.
  • Para Jesús la cruz no fue un final desgraciado o inesperado, sino la culminación de su camino. No hay quiebre entre lo que hizo durante su vida pública y su cruz. La cruz es camino de vida, se trata de seguir a Jesús, en el intento de vivir como Él viviría en este tiempo y en nuestra realidad concreta. Escoger un camino que sea consecuente con lo que El nos enseñó: un camino que, sirva a la verdad y no a la mentira, al amor generoso y no al egoísmo insolidario, a la justicia de cada día y no al aprovecharse de los débiles.
  • En el desierto que nos presenta el mundo, de nosotros depende levantar el signo de un futuro más fuerte que la muerte. No se trata de colocar crucifijos por todas partes; se trata de que nosotros mismos estemos marcados por el amor de tal manera que todo hombre pueda reconocer el rostro de Cristo y la esperanza de curación.
  • La cruz que exaltamos no son los maderos cruzados sino el coraje de Jesús, que optó por el Reino y por el amor sin temor a las consecuencias a que lo iban a llevar. La exaltación de la cruz es la exaltación de la fidelidad de Jesús a la causa del Reino. Cruz es el sufrimiento que se producirá en nuestra vida como consecuencia de seguir a Jesús y los valores del evangelio.
  • Esta celebración tiene que ser para nosotros la ocasión de hacer memoria, de recordar y proclamar muy alto que Cristo ha sido exaltado en la cruz y que todos los que son de Cristo no podemos pretender otra gloria que ésta. Tener los mismos sentimientos que tuvo Cristo y no conformarnos a este mundo. Si somos discípulos de Cristo estaremos siempre con Él en la cruz, en la contradicción.
  • Los creyentes no vivimos la cruz como derrotados, sino como portadores de una esperanza final. Si asumimos esa cruz inevitable en todo aquel que se esfuerza por ser fiel a su vocación y por construir un mundo más humano, más habitable, es porque queremos arrancar para siempre del mundo y de nosotros el mal y el sufrimiento. A una cruz como la de Jesús, sólo le espera resurrección. Por eso, aunque parezca contradictorio, nos gozamos y hacemos fiesta contemplando la cruz, por encima de otras exaltaciones pasajeras y mundanas que nos embotan cada día.
  • La exaltación de la cruz no es la exaltación del sufrimiento y del sacrificio, ni la consagración del dolor, sino revelación cumbre del amor y la posibilidad de transformar el abatimiento en construcción de vida humana plena. Jesús nos enseña cómo pasar de la muerte a la vida.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Busco la verdad a toda costa, sin acobardarme ante la posibilidad de que me pongan la cruz?
  • ¿Acepto las cruces (históricas, no naturales) que ya cargo? (Enumerarlas, revisarlas ante mí mismo).
  • ¿Soy capaz de rebajarme por el bien de otros?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DIA

 

Jesucristo es el Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí»

 

…”Hoy es el día de la Exaltación de la Santa Cruz; cruz que merece nuestro amor y a la cual, por nuestro amor, ha sido suspendido el Salvador del mundo entero. Nuestro Señor ha dicho: «Cuando haya sido elevado de la tierra, atraeré a todos hacia mí. Con estas palabras quiere decir que su deseo más grande es atraer hacia Él nuestros corazones terrenos, poseídos por el amor hacia las cosas de este mundo; quiere atraer hacia Él nuestra sed de gozos y satisfacciones de la tierra. Nuestra alma, bella y orgullosa, retenida por la complacencia en sí misma, por el amor a la satisfacción material de nuestra sensibilidad, quisiera Él atraerla totalmente hacia Sí. Sí, a fin de que Él sea elevado en nosotros y crezca en nuestros corazones. Porque para aquellos que Dios ha sido siempre grande, todas las cosas creadas son pequeñas, y las cosas pequeñas las consideran como si nada fuesen.

La belleza de esta Cruz es Cristo crucificado elevado de manera inimaginable, muy por encima de todos los santos, de todos los ángeles, de todos los gozos, delicias y felicidades que todos juntos poseen. Y puesto que su verdadera mansión se encuentra en lo más alto de los cielos, quiere habitar en eso que hay en lo más alto de nosotros mismos, es decir, en nuestro amor y en nuestros sentimientos más elevados, más íntimos, más delicados. Quiere atraer hacia Él los aspectos más simples de nuestro espíritu y de nuestra alma en lo que tienen de más eminente, y elevar todo ello hasta Él. Si logramos que esto sea una realidad en nosotros, Él nos atraerá hasta su mansión más elevada y la más íntima… Cuanto más ahora yo le dé lo que es mío, lo que tengo, tanto más Él me dará lo que es suyo”…

Juan Taulero – Sermón 58

 

PARA REZAR

 

NOS ACERCAMOS A LOS CRUCIFICADOS

Hoy, nos acercamos a tu cruz,

y nos acercamos
a los crucificados de la humanidad.
Queremos pasar sus rostros, que son tu rostro,
por nuestro corazón.
Nos sentimos llamados a recorrer países enteros,
donde hay tantos relatos de cruz
por el hambre, la guerra, la injusticia sin fin.
Pasamos por nuestros ojos las imágenes de las víctimas,
los cuerpos mutilados por las bombas,
las mujeres embarazadas violentamente,
los niños atrapados en redes comerciales.
Oímos la voz de los sin voz,
el ruido de los pies de tantos emigrantes
que dejan su tierra con dolor,
el eco apagado de tantos condenados a muerte
por el hambre, el sida, las drogas,
el hilito de voz que sale de las cárceles,
de los hospitales, de todos los marginados.
Que nuestras lágrimas, nuestra solidaridad,
nuestro estilo de vida, rieguen tantas semillas
de amor y de esperanza sembradas cada día en la tierra.

 

Martes XXIV

15 de septiembre – Nuestra Señora de los Dolores

 

Una espada te traspasará el alma

 

Lectura de la carta de los Hebreos 5, 7-9

 

El cual, habiendo ofrecido en los días de su vida mortal ruegos y súplicas con poderoso clamor y lágrimas al que podía salvarse de la muerte, fue escuchado por su actitud reverente, y aun siendo Hijo, con lo que padeció experimentó la obediencia; y llegado a la perfección, se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen, proclamando por Dios Sumo Sacerdote a semejanza de Melquisedec.

 

Palabra de Dios

 

SALMO Sal 30, 2-3. 3-4. 5-6. 15-16. 20

 

R: Sálvame, Señor, por tu misericordia.

 

A ti, Señor, me acojo:

no quede yo nunca defraudado;

tú, que eres justo, ponme a salvo,

inclina tu oído hacia mí. R


Ven a prisa líbrame,

sé la roca de mi refugio,

un baluarte donde me salve,

tú que eres mi roca y mi baluarte;

por tu nombre dirígeme y guíame. R


Sácame de la red que me han tendido,

porque tú eres mi amparo.
A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás.

Pero yo confío en ti, Señor,
te digo: “Tú eres mi Dios”
En tu mano están mis azares:
líbrame de los enemigos que me persiguen.

Que bondad tan grande, Señor.
reservas para tus fieles,
y concedes a los que a ti se acogen
a la vista de todos.

 

Si de la feria:

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    12, 12-14.27-31a / Salmo 99, 1-5

   

El Evangelio es propio de la memoria (el trascripto o Jn.19,25-27)

    

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 2, 33-35

 

Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: “Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción -y a ti misma una espada te atravesará el alma!- a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones”.

Palabra del Señor

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La fiesta de este día hace alusión a siete dolores de la Virgen durante el peregrinar de su hijo por este mundo. El número siete manifiesta la influencia bíblica, ya que en la Sagrada Escritura el uso del número siete aparece para significar la indeterminación y, con más frecuencia, la universalidad. Conmemorar los Siete Dolores de la Virgen equivaldría a celebrar todo el inmenso dolor de la Madre de Dios por el dolor de su Hijo no sólo en la pasión, sino a lo largo de toda su vida.
  • Las palabras proféticas del anciano Simeón le anuncian a la Virgen María que una espada le atravesará el alma. Esta espada se refiere a los dolores que tendrá que padecer. También la imagen de la espada puede referirse a la Palabra de Dios a la que ha sido fiel, muchas veces con dolor.
  • La Iglesia Católica ha venerado siempre con singular cariño los siguientes siete dolores de la Virgen: El Nacimiento de Jesús en un pobre portal, la Presentación en el templo, la Huida a Egipto, la Pérdida de Jesús en el templo, el Encuentro con Jesús en la calle de la amargura, la muerte de Jesús en la cruz y cuando Jesús es bajado de la cruz y colocado en brazos de su Santísima Madre.
  • En toda su vida y en cada dolor María nos precede y muestra un camino de fe y de seguimiento de Cristo.
  • María, como todo discípulo de Jesús, ha tenido que aprender a situar las relaciones familiares en el contexto del proyecto del Padre. También Ella, por causa del Reino, tiene que dejar al Hijo (cf. Mt 19,29), y ha aprendido a valorarlo según el plan de Dios, aún cuando sea el hijo querido de sus entrañas. También Ella ha tenido que crucificar su carne (cf. Ga 5,24) para poder ir transformándose a imagen de Jesucristo. Pero el momento más fuerte de sufrimiento, será cuando acompañe con su corazón de madre toda la aflicción de Jesús, en el momento de su entrega al Padre.
  • Esta unión y asociación al dolor del Hijo la hace intercesora y mediadora de la gracia de la redención. Mediante su experiencia de dolor, el dolor humano puede ser sustraído de la maldición y convertirse en mediación de una vida salvada y al servicio de los que sufren. María es la primera que, sufriendo con su hijo moribundo en la cruz, cooperó de un modo absolutamente especial en la obra del Salvador. (L.G.61).
  • María, además, es modelo de paciencia y perseverancia evangélica en el dolor, al participar en los sufrimientos de Cristo. Así ha sido durante toda su vida, y lo confirma en el momento del Calvario; y por haber estado estrechamente unida a la muerte de Cristo, también lo está a su resurrección. El vía crucis de María, sólo la resurrección lo transformará en canto de júbilo y paz.
  • «En verdad, Madre santa, una espada traspasó tu alma. Jamás, esta espada hubiera penetrado en la carne de tu Hijo sin atravesar tu alma. Por lo tanto, te llamamos más que mártir, ya que tus sentimientos de compasión superaron las sensaciones del dolor corporal». San Bernardo

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Acepto con paciencia los dolores de la vida?
  • ¿Acompaño afectuosamente el dolor de los demás?
  • ¿Recurro a la Virgen ante el sufrimiento y el dolor?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Quiero decir que sí como vos, María

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Y a ti misma, una espada te traspasará el corazón»


“…Oveja contemplando a su cordero que es llevado al matadero (Is 53,7), consumida de dolor; le seguía, con las demás  mujeres, clamando así: «¿Adónde vas, hijo mío? ¿Por qué acabas de esta manera tu corta vida (Sl 18,6)? Todavía hay, en Caná, otras bodas, ¿es allí que tú vas ahora, tan rápidamente para hacer, de nuevo, vino del agua? ¿Te puedo acompañar, hijo mío, o es mejor que espere? Dime una palabra, Verbo, no pases delante de mí en silencio…, tú, que eres mi hijo y mi Dios…

«Tú vas hacia una muerte injusta y nadie comparte tu sufrimiento. Pedro no te acompaña ahora, él que decía: « Aunque tuviera que morir, yo jamás te negaré » (Mt 26,35). Te ha abandonado ese Tomás que exclamaba: «Muramos con él » (Jn 11,6).  Y también los demás, los íntimos, ellos que han de juzgar a las doce tribus (Mt 19,28), ¿dónde están, ahora? No ha quedado ninguno; y tú, completamente solo, hijo mío, mueres por todos. Es tu salario por haber salvado a todos los hombres y haberles servido, hijo mío y Dios mío.»

Girándose hacia María, aquél que salió de ella, exclamó: «¿Por qué lloras, madre ?… Yo, ¿no sufrir? ¿no morir? ¿Cómo podría salvar a Adán? ¿Dejar de habitar el sepulcro? ¿Cómo devolvería la vida a los que permanecen en el país de los muertos? ¿Por qué lloras? Mejor que grites: ‘Él sufre voluntariamente, mi hijo y mi Dios’. Virgen sensata, no te vuelvas semejante a las insensatas (Mt 25,1s); tú estás dentro de la sala de bodas, no reacciones, pues, como si estuvieras fuera… No llores más, pues es mejor que digas: ‘Ten piedad de Adán, sé misericordioso con Eva, tú, mi hijo y mi Dios.’

… « Ten  la seguridad, madre, que tú serás la primera en verme salir del sepulcro. Vendré a mostrarte de qué males he rescatado a Adán, qué de sudores he derramado por él. A mis amigos les revelaré el sentido de las señales que verán en mis manos. Entonces, tú verás a Eva como en otros tiempos”….

 

San Román – Himno 25, María en el camino de la cruz

 

PARA REZAR

 

Señora y Madre nuestra:

tú estabas serena y fuerte junto a la cruz de Jesús.

Ofrecías tu Hijo al Padre para la redención del mundo.

Lo perdías, en cierto sentido,

porque El tenía que estar en las cosas del Padre,

pero lo ganabas porque se convertía en Redentor del mundo,

en el Amigo que da la vida por sus amigos.

María, ¡qué hermoso es escuchar

desde la cruz las palabras de Jesús:

“Ahí tienes a tu hijo”, “Ahí tienes a tu Madre”.

¡Qué bueno si te recibimos en nuestra casa como Juan!

Queremos llevarte siempre a nuestra casa.

Nuestra casa es el lugar donde vivimos.

Pero nuestra casa es sobre todo el corazón,

donde mora la Trinidad Santísima. Amén.

 

Miércoles XXIV

 

La sabiduría ha sido reconocida por sus hijos

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto.    12, 31- 13,13

 

Hermanos:

Ustedes, por su parte, aspiren a los dones más perfectos. Y ahora voy a mostrarles un camino más perfecto todavía.

Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.

Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada. Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.

El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.

El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá; porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas. Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto.

Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño, pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí.

En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande de todas es el amor.

 

Palabra de Dios

 

SALMO    Sal 33 (32), 2- 3. 4- 5. 12.22

 

R.    Tu Palabra Señor es la Verdad.

 

Alaben al Señor con la cítara,

toquen en su honor el arpa de diez cuerdas;

entonen para él un canto nuevo,

toquen con arte, profiriendo aclamaciones. R.

 

Porque la palabra del Señor es recta

y él obra siempre con lealtad;

él ama la justicia y el derecho,

y la tierra está llena de su amor. R.

 

¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor,

el pueblo que él se eligió como herencia!

Señor, que tu amor descienda sobre nosotros,

conforme a la esperanza que tenemos en ti. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    7, 31-35

 

Dijo el Señor: « ¿Con quién puedo comparar a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se parecen a esos muchachos que están sentados en la plaza y se dicen entre ellos: “¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!”

Porque llegó Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y ustedes dicen: “¡Ha perdido la cabeza!” Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “¡Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores!” Pero la Sabiduría ha sido reconocida como justa por todos sus hijos.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La cuestión de los carismas provocó entre los corintios una serie de tensiones. Pablo afirma que todos son necesarios para la edificación de la comunidad y que, por tanto, ninguno debe ser despreciado: todos gozan de la misma legitimidad. Después de hablar de los dones del Espíritu y de aquellos carismas que tanto apreciaban los corintios, Pablo quiere enseñarles un “camino mejor”.
  • Hablar lenguas, predicar, predecir el futuro, conocer a fondo las cosas, repartir limosnas es meritorio, incluso la fe y la esperanza si no hay amor, sirven de poco. Esta realidad, es la que da sentido a todos los demás carismas. No es un elemento variable, como los otros dones, sino común a todo cristiano, accesible e imprescindible a cada uno de nosotros. Pablo advierte a los corintios del peligro que corren de dejarse engañar por las apariencias. Lo extraordinario del cristianismo no está en las manifestaciones prodigiosas, o en el poder de hacer milagros, sino en que un hombre ordinario sea capaz de amar con sencillez, humildad y perseverancia.
  • El amor es el primer fruto del Espíritu y hasta se puede identificar con El. El Espíritu es también la fuente de los carismas. El amor es de donde brota toda actividad en beneficio de los demás.
  • Pablo destaca que el amor nos coloca en el plano divino eterno y duradero. El amor cristiano es un amor que se pone en actitud de servicio, un amor desinteresado y gratuito que renuncia a sus propios derechos, a tomarse la justicia por su mano, y se dirige precisamente a aquellos que no le devolverán nada, un amor que busca la verdad y la acepta, incluso si la encuentra en los propios enemigos.
  • El amor no es un sentimiento o un estado de ánimo, tampoco es pura exterioridad o lo que llamamos “obras de caridad”. Aunque el amor no consiste en las obras, sólo puede verificarse y acreditarse en ellas y en la manera de hacerlas.

***

  • Es muy frecuente la falta de credibilidad que el hombre goza entre sus familiares y amigos cuando realiza cosas que  se escapan del margen de lo esperado. Esta experiencia muy humana lo lleva a Jesús a exclamar que ningún profeta es escuchado y valorado en su propia tierra. Él mismo, como signo de la salvación que Dios ofrece, será ineficaz en medio de los suyos.
  • Ha dado muestras claras de su identidad a través de sus milagros y curaciones. Revirtió la enfermedad y la muerte de dos jóvenes en posibilidad de vida y alivió así el sufrimiento de sus familias. Pero la respuesta no es unánime. Así como ha habido una división de opiniones frente a la misión de Juan Bautista, igualmente ha sucedido con Jesús. El pueblo y particularmente los pecadores, le creyeron y decidieron convertirse. Los más religiosos, los fariseos y legistas, no le creyeron. Jesús les recrimina esta dureza de corazón. Tan seguros de sí mismos no aceptan a Dios, sino que se hacen un Dios a su medida, que no los mueva de sus comodidades, privilegios e intereses. No se inmutan ni delante de la austeridad de Juan el Bautista, a quien acusan de tener un demonio; ni tampoco ante Jesús a quien acusan de comilón, borracho, y amigo de publicanos y pecadores.
  • La atadura a la ley y a las costumbres con la que viven su fe, les impide gozar de un Dios que no se impone, sino que viene a nuestro encuentro. Dios, nos podría haber entregado un tratado de teología, que nosotros habríamos transmitido de generación en generación, sin embargo prefiere ofrecernos la salvación tomando un rostro de hombre. En esa vida humana del Jesús de Nazaret, hay que descubrir el signo de Dios que nos permitirá nacer a una comunión insospechada. Dios toma un rostro humano para que nosotros podamos ser reflejo de la vida de Dios.
  • Dios prefiere anunciar la Buena Nueva de su salvación hablando con las palabras de cada día, para que nuestra propia vida, con sus luces y sombras, sea el camino de acceso para entrar en el Reino. Dios sólo dispone de unos humildes signos para tocar el corazón y provocar la libertad de los que quiere que sean discípulos.
  • Jesús se acerca a todos sin excepción porque la salvación no está reservada para algunos. La presencia de Jesús en medio de la gente de mala fama, de los proscritos, enfermos y pecadores muestra que la acción de Dios es redentora por excelencia. La actitud negativa de la generación de los tiempos de Juan y de Jesús; y también la de muchos hombres hoy, no impedirá de ninguna manera, que el plan de Dios se cumpla.

     

PARA DISCERNIR

 

  • ¿A quiénes creo con más facilidad?

  • ¿Hay personas o situaciones que condicionan mi fe?

  • ¿Cómo es mi compromiso?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Creo Señor aumenta mi fe

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Dios nos llama, incansablemente, a la conversión


…”Hermanos, no permanezcamos en la despreocupación y la relajación; no dejemos ligeramente, para mañana o aún para más tarde, para comenzar a hacer lo que debemos. «Ahora es la hora favorable, dice el apóstol Pablo, ahora es el día de la salvación» (2Co 6,2). Actualmente es, para nosotros, el tiempo de la penitencia, más tarde será el de la recompensa; ahora es el tiempo de la perseverancia, un día llegará el de la consolación. Dios viene ahora para ayudar a los que se alejan del mal; más adelante Él será el juez de nuestros actos, de nuestras palabras y de nuestros pensamientos como hombres. Hoy nos aprovechamos de su paciencia; en el día de la resurrección  conoceremos sus justos juicios, cuando cada uno reciba lo que corresponda a nuestras obras.

¿Cuándo nos decidiremos a obedecer a Cristo que nos llama a su Reino celeste? ¿Es que no nos purificaremos? ¿Es que no nos decidiremos a abandonar nuestra habitual forma de vivir para seguir, a fondo, el Evangelio?”…


San Basilio – Prólogo a las Grandes Reglas

 

PARA REZAR

 

Oración del enviado

 

“Vayan por todo el mundo…”
Estas palabras están dichas para mí.
Soy continuador de tu obra.
Soy tu compañero en la misión.

La mies es mucha y los operarios pocos.
Quiero ser uno de ellos.
Muchas personas están caídas y pasamos de largo.
Quiero ser buen samaritano.

Conviérteme primero a mí,
para que yo pueda anunciar a otros
la Buena Noticia.

Dame audacia.
En este mundo escéptico y autosuficiente,
tengo miedo.

Dame esperanza.
En esta sociedad recelosa y cerrada,
yo también tengo poca confianza en las personas.

Dame amor.
En esta tierra no solidaria y fría
yo también siento poco amor.

Dame constancia.
En este ambiente cómodo y superficial,
yo también me canso fácilmente.

Conviérteme primero a mí,
para que yo pueda anunciar a otros
la Buena Noticia.

 

Jueves XXIV

 

Mucho ama al que mucho se le perdona

 

Lectura de la primera carta del apóstol

San Pablo a los Corintios 15,1-11

 

Hermanos:

Les recuerdo la Buena Noticia que yo les he predicado, que ustedes han recibido y a la cual permanecen fieles. Por ella son salvados, si la conservan tal como yo se la anuncié; de lo contrario, habrán creído en vano.

Les he trasmitido en primer lugar, lo que yo mismo recibí: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a la Escritura. Fue sepultado y resucitó al tercer día, de acuerdo con la Escritura. Se apareció a Pedro y después a los Doce. Luego se apareció a más de quinientos hermanos al mismo tiempo, la mayor parte de los cuales vive aún, y algunos han muerto. Además, se apareció a Santiago y de nuevo a todos los Apóstoles. Por último, se me apareció también a mí, que soy como el fruto de un aborto.

Porque yo soy el último de los Apóstoles, y ni siquiera merezco ser llamado Apóstol, ya que he perseguido a la Iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no fue estéril en mí, sino que yo he trabajado más que todos ellos, aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios que está conmigo. En resumen, tanto ellos como yo, predicamos lo mismo, y esto es lo que ustedes han creído.

 

Palabra de Dios

 

SALMO Sal 118 (117) 1-2.16-17.28.

 

R:
¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor!

 

Que lo diga el pueblo de Israel:

¡es eterno su amor!

la mano del Señor es sublime,

la mano del Señor hace proezas”. R.

 

No, no moriré:

viviré para publicar lo que hizo el Señor.

Tú eres mi Dios, y yo te doy gracias;

Dios mío, yo te glorifico. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    7, 36-50

 

Un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús entró en la casa y se sentó a la mesa. Entonces una mujer pecadora que vivía en la ciudad, al enterarse de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, se presentó con un frasco de perfume. Y colocándose detrás de él, se puso a llorar a sus pies y comenzó a bañarlos con sus lágrimas; los secaba con sus cabellos, los cubría de besos y los ungía con perfume.

Al ver esto, el fariseo que lo había invitado pensó: «Si este hombre fuera profeta, sabría quién es la mujer que lo toca y lo que ella es: ¡una pecadora!»

Pero Jesús le dijo: «Simón, tengo algo que decirte.» «Di, Maestro!», respondió él.

«Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios, el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, perdonó a ambos la deuda. ¿Cuál de los dos amará más?»

Simón contestó: «Pienso que aquel a quien perdonó más.»

Jesús le dijo: «Has juzgado bien.» Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: « ¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no derramaste agua sobre mis pies; en cambio, ella los bañó con sus lágrimas y los secó con sus cabellos. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entré, no cesó de besar mis pies. Tú no ungiste mi cabeza; ella derramó perfume sobre mis pies. Por eso te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le han sido perdonados porque ha demostrado mucho amor. Pero aquel a quien se le perdona poco, demuestra poco amor.»

Después dijo a la mujer: «Tus pecados te son perdonados.»

Los invitados pensaron: « ¿Quién es este hombre, que llega hasta perdonar los pecados?» Pero Jesús dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • A los griegos que tenían una concepción dualista del ser humano, al contrario de la judía que afirmaba una unidad mucho mayor en la persona humana, les resultaba difícil creer que vayamos a resucitar corporalmente. Afirmaban que el alma es inmortal, pero no llegaban a concebir la resurrección del cuerpo.
  • Pablo, hoy da testimonio de que Cristo Jesús resucitó; a modo de un credo breve. La base en la que se apoya esta fe en la resurrección, es lo que le han transmitido a él a partir de Cristo.
  • Ésta es la base de nuestra fe. Es el acontecimiento por excelencia en que Dios ha mostrado su programa de salvación, que empieza en Cristo y seguirá en nosotros.

***

  • Muchos de los contemporáneos de Jesús querían alcanzar la salvación por medio del estricto cumplimiento de la ley. Por eso, evitaban todo contacto con las personas que eran consideradas impuras: extranjeros, enfermos y pecadores; llevaban rigurosamente el descanso del sábado y por lo tanto no cocinaban, no comerciaban, no caminaban, etc.
  • Jesús les cuestiona permanentemente esta forma de vivir la experiencia de Dios. Para Jesús, lo más importante es el amor al hermano, al pecador e, incluso, al enemigo. La verdadera fe en Dios, es aquella que convierte al hombre en fuente de vida para los demás.
  • Un fariseo llamado “Simón” invitó a Jesús a comer pero no guarda las normas de cortesía con las que se solía atender a un invitado importante. No lo recibe en la puerta, ni lo saluda con un beso. No ordena que le laven los pies, ni le ofrece agua para lavarse las manos antes de comer; tampoco lo unge con perfume para que tenga un olor agradable.
  • La mujer que se presenta, conocida en el pueblo como una pecadora, le ofrece sencillamente lo que tiene: el perfume que utiliza para su trabajo, sus lágrimas y sus besos. Al fariseo que se considera “puro”, la escena le choca profundamente: “Si este hombre fuera un profeta sabría quién es esa mujer que lo toca: una pecadora”, y todo induce a creer que podría ser una prostituta.
  • Probablemente aquella mujer ya había experimentado el perdón de Jesús en otro momento, y por ello le manifestaba su gratitud de esa manera tan efusiva. Jesús interpreta la actitud de la mujer como un efecto de su amor y gratitud por haber sido comprendida y perdonada.
  • No es raro que se escandalicen los presentes: perdonar a una mujer pecadora, precisamente en casa de un fariseo que lo ha invitado, es provocativo. Jesús, conociendo el pensamiento de este hombre que lo menosprecia, porque no rechaza a la mujer impura que le acaricia los pies, le propone una parábola. El amor de los deudores es la respuesta al perdón de la deuda del prestamista, es decir que, al que mucho se le ha perdonado, demuestra mucho amor, en cambio, al que se le perdona poco, demuestra poco amor.
  • Jesús quiere transmitir un mensaje que es básico en su predicación de la Buena Noticia: la íntima relación que hay entre el amor agradecido y el perdón de los pecados. Un perdón, manifestado por Jesús, que nos presenta el rostro misericordioso del Padre.
  • El perdón es un regalo gratuito, esto es lo que la fe de la pecadora ha entendido; y por eso su fe “la ha salvado y puede irse en paz”.
  • Este Evangelio nos lleva a comprender cómo la mirada de Jesús penetra las actitudes profundas. No se queda en las apariencias, sino que mira el corazón. Así es el Dios de los cristianos, y así en buena lógica deberíamos ser también los cristianos.
  • Saber amar, saber perdonar como Dios nos ha amado y perdonado, es la luz que fortalecerá e iluminará el camino de los discípulos de Jesús. Estamos llamados a ser portadores de paz y no generadores de dolor y de muerte; igual que nuestro Señor y Maestro que vino a salvar a los culpables y a dar la vida por ellos. Ésta es la misma misión que tiene la Iglesia, enviada como signo de salvación para todos los hombres.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Me experimento perdonado por Dios?
  • ¿Expreso mi agradecimiento a su perdón con mi amor?
  • ¿Perdono con la misma generosidad con que soy perdonado?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Ven Señor a tomar posesión de mi corazón

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«¿Quién es este hombre que hasta perdona los pecados?»

 

…”Que la esperanza en la misericordia de Dios nos sostenga en el tumulto de las pasiones y contradicciones. Corramos confiadamente al sacramento de la penitencia en el que el Señor nos espera con una ternura infinita. Y una vez perdonados nuestros pecados, olvidémonos de ellos, porque el Señor ya lo ha hecho antes que nosotros. Aún admitiendo que hubieras hecho todos los pecados del mundo, el Señor te repite: «Tus muchos pecados están perdonados porque has amado mucho».

Señor Jesús, tú eres la misma dulzura: ¿cómo podría vivir sin ti? Ven, Señor, a tomar tú solo posesión de mi corazón”…

 

San Pío de Pietrelcina (1887-1968), capuchino – CE, 18.16; AD, 54

 

PARA REZAR

 

Yo no te condeno

¡Tantos me acechan para señalarme con el dedo!
¡Tantos ponen su mirada sobre mí
no como hermanos
sino como inquisidores!
¡Tantos se frotan las manos!
¡Tantos tienen algo de qué acusarme!
¡Tantos tienen piedras en las manos
para apedrearme y destrozarme!
¡tantos son así…!
Pero, Tú, Dios cercano en Jesús, tu Hijo,
no me tratas así.
Tú, Dios, no te escondes
ante el pecador;
sales a su encuentro.
y pronuncias las palabras que recrean:
“Yo no te condeno. Te perdono. Vete en paz
y no vuelvas a pecar”
Y mi corazón y todo mi ser se regocija
y canta y proclama:
¿Qué Dios es grande como nuestro Dios?
Él tiene palabras de vida.
Él tiene palabras de luz.
Él tiene palabras que regeneran
¿Qué Dios es tan grande como nuestro Dios?

 

Viernes XXIV

 

Jesús anunciaba la Buena Noticia del Reino de Dios

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    15, 12-20

 

Hermanos:

Si se anuncia que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo algunos de ustedes afirman que los muertos no resucitan?

¡Si no hay resurrección, Cristo no resucitó! Y si Cristo no resucitó, es vana nuestra predicación y vana también la fe de ustedes. Incluso, seríamos falsos testigos de Dios, porque atestiguamos que él resucitó a Jesucristo, lo que es imposible, si los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, la fe de ustedes es inútil y sus pecados no han sido perdonados. En consecuencia, los que murieron con la fe en Cristo han perecido para siempre.

Si nosotros hemos puesto nuestra esperanza en Cristo solamente para esta vida, seríamos los hombres más dignos de lástima.

Pero no, Cristo resucitó de entre los muertos, el primero de todos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 16, 1. 6-7. 8b y 15 (R.: 15b)

 

R.    Señor, al despertar, me saciaré de tu presencia.

 

Escucha, Señor, mi justa demanda,

atiende a mi clamor;

presta oído a mi plegaria,

porque en mis labios no hay falsedad. R.

 

Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes:

inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras.

Muestra las maravillas de tu gracia,

tú que salvas de los agresores

a los que buscan refugio a tu derecha. R.

 

Escóndeme a la sombra de tus alas.

Pero yo, por tu justicia, contemplaré tu rostro,

y al despertar, me saciaré de tu presencia. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    8, 1-3

 

Jesús recorría las ciudades y los pueblos, predicando y anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y también algunas mujeres que habían sido curadas de malos espíritus y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, esposa de Cusa, intendente de Herodes, Susana y muchas otras, que los ayudaban con sus bienes.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Una vez más, Pablo partirá de una dificultad de fe de los griegos que con mentes muy racionalistas, tendían a pensar que la resurrección del «cuerpo» era imposible.
  • Era impensable para el pensamiento griego, que el cuerpo, al que desprecian y al que consideran como la cárcel del alma, pueda ser transformado para una vida nueva. Pablo quiere contestar a la dificultad de algunos que dicen que los muertos no resucitan. Ayer reafirmaba la verdad central de la fe, que Cristo ha resucitado y prosigue hoy el razonamiento diciendo que nuestro destino es el mismo que el suyo.
  • Nuestra suerte está tan íntimamente unida a la de Cristo, que si nosotros no vamos a resucitar, entonces tampoco resucitó Cristo. Pero si Cristo no resucitó, todo se derrumba, no vale la pena seguir por este camino, y nuestra fe y predicación carecen de sentido. “Si nuestra esperanza en Cristo acaba con esta vida, somos los más desgraciados”.
  • Cristo resucitó, triunfando de la muerte, y nosotros también estamos destinados, aunque no sepamos cómo, a la vida eterna, como Él y con Él. Cristo resucitó de entre los muertos, el primero de todos. Esta verdad es lo que nos puede ayudar a vivir esta vida con un norte esperanzador. La última palabra no va a ser la muerte, sino la vida plena en la presencia de Dios.
  • La resurrección es una «fuerza activa» que destruye el pecado y la muerte. Es un hecho histórico que sucedió una vez en Jerusalén y es también una realidad de fe que trabaja en el corazón del mundo liberando al hombre del pecado y de la muerte.

***

  • El Evangelio hoy nos muestra lo que sería una jornada corriente de los tres años de vida pública de Jesús. Jesús recorre los campos de Galilea y se le junta un pequeño grupo de hombres y de mujeres, para el gran anuncio del Reino. Los que acompañaban a Jesús son los que escuchan, meditan y hacen suya su palabra.
  • El grupo que sigue a Jesús es variado. Una parte la componen los «Doce», aquellos que Jesús había llamado y constituido para extender y continuar su obra. La otra, la componen las mujeres que provienen de diversa procedencia y después de haber sido redimidas, van tras el maestro acompañándolo en el anuncio del Reino. Estas mismas mujeres lo acompañaron, al igual que otros discípulos, durante todo el trabajo misionero. Luego, cuando la mayoría de los seguidores lo abandonaron, ellas continuaron fieles al pié de la cruz. Fueron las primeras testigos de la resurrección. Mantuvieron la fe en quien las había sanado y llamado, aunque los discípulos no les creyeran.
  • Jesús, junto con ellos evangeliza anunciando la acción poderosa de Dios, que se hace visible y palpable en su tierna cercanía a todos los hombres y a todas las situaciones. Dios está obrando la salvación de la humanidad desde el compromiso activo de Jesús.  La salvación irrumpe desde dentro del sufrimiento humano, que ahora es abrazado por el corazón misericordioso de Jesús. 
  • Esta nueva humanidad está ya en germen en el grupo de los hombres y mujeres que acompañan permanentemente a Jesús. Su presencia constante al lado del maestro de Nazaret, es también una forma de anuncio de lo que todos estamos llamados  a vivir.
  • Desde la experiencia de la gracia que nos viene por los sacramentos, la Palabra, la oración y la vida nueva del amor, nosotros entramos en la intimidad que nos hace discípulos de Jesús.
  • El discípulo es un compañero, el que come el mismo pan, es un familiar que de tanto estar con Él presiente su manera de pensar las cosas, sus reacciones, conoce sus preferencias. La familiaridad se engendra en la vida de cada día y en el trato personal continuo.
  • El discípulo es un seguidor que ha escogido el programa del Evangelio como proyecto de vida. Lee la realidad a través de la pauta de la Buena Nueva del Evangelio. El discípulo es el trabajador del Reino de Jesús que lo va construyendo y le da forma en el quehacer cotidiano.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Estoy en la escuela del discipulado?
  • ¿Dónde se da mi compartir más profundo con Jesús?
  • ¿A qué me siento llamado por el Señor?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Quiero ser buena noticia para mis hermanos

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Lo acompañaban los Doce y algunas mujeres»

 

“…Sabemos que entre sus discípulos, Jesús escogió a doce para ser los padres del nuevo Israel, y los escogió para que «estuvieran con él y enviarlos a predicar». Este hecho es evidente, pero, además de los Doce, columnas de la Iglesia, padres del nuevo Pueblo de Dios, escogió también a muchas mujeres para que fueran del número de sus discípulos. No puedo hacer más que evocar brevemente las que se encuentran en el camino del mismo Jesús, desde la profetisa Ana hasta la Samaritana, la Sirofenicia, la mujer que sufría pérdidas de sangre y a la pecadora perdonada. No insistiré sobre los personajes que entran en algunas parábolas vivientes, por ejemplo la del ama de casa que cuece el pan, la que limpia la casa porque pierde la moneda de plata, la de la viuda que importuna al juez. En nuestra reflexión de hoy son más significativas estas mujeres que han jugado un papel activo en el conjunto de la misión de Jesús.

Naturalmente, en primer lugar se piensa en la Virgen María, que por su fe y su colaboración maternal coopera de manera única a la redención hasta el punto que Elizabet pudo proclamarla «bendita entre todas las mujeres», añadiendo: «Dichosa la que ha creído». Hecha discípula de su Hijo, María manifiesta en Caná su absoluta fe en él, y lo siguió hasta la cruz donde recibió de él una misión maternal para con todos los discípulos de todos los tiempos, representados allí por Juan.

Detrás de María vienen muchas mujeres, las cuales, a títulos diversos, han ejercido alrededor de la persona de Jesús funciones de diversa responsabilidad. Son ejemplo elocuente de ello las que seguían a Jesús asistiéndole con sus recursos y de las que Lucas nos transmite algunos nombres: María de Magdala, Juana, Susana, y «otras muchas». Seguidamente los Evangelios nos informan que las mujeres, a diferencia de los Doce, no abandonaron a Jesús a la hora de la Pasión. Entre ellas destaca, de manera particular, María de Magdala, la cual, no tan sólo asistió a la Pasión, sino que fue la primera en recibir el testimonio del Resucitado y a anunciarle. Es precisamente a ella a quien santo Tomás de Aquino reserva el calificativo único de «apóstol de los apóstoles», y añadiendo este bello comentario: «Así como una mujer anunció al primer hombre palabras de muerte, así también una mujer anunció a los apóstoles palabras de vida»”…

 

(Referencias bíblicas: Mc 3,14-15; Lc 2, 36-38; Jn 4, 1-39; Mt 7, 24-30; Mt 9, 20-22) Lc 7, 36-50; Mt 13, 33; Lc 15, 8-10; Lc 18, 1-18; Lc 1, 42; Lc 1, 45; Jn 2, 25; Jn 19, 25-27; Lc 8, 2-3; Mt 27, 56.61; Mc 15, 40; Jn 20, 1. 11-18)

 

Papa Benedicto XVI – Audiencia general del 14-02-07

 

PARA REZAR

 

Bienaventuranzas del Misionero

 

Bienaventurado el MISIONERO que vive enamorado de Cristo, que se fía de El cómo de lo más necesario y absoluto, porque no quedará desilusionado.

Bienaventurado el MISIONERO que mantiene su ideal y su ilusión por el Reino y no pierde el tiempo en cosas accidentales, porque Dios acompaña a los que siguen su ritmo.

Bienaventurado el MISIONERO que no tiene nada, y lo que es y posee lo gasta en servicio de sus hermanos, porque Cristo será toda su riqueza.

Bienaventurado el MISIONERO que se sabe necesario donde la Iglesia lo reclame, pero que en ningún lado se siente indispensable, porque experimentará el gozo del deber cumplido.

Bienaventurado el MISIONERO que sabe poner su oído en el corazón de Dios para escuchar sus deseos, porque el Espíritu lo ayudará a discernir los acontecimientos.

Bienaventurado el MISIONERO que no se enorgullece de sus éxitos y reconoce que el Espíritu hace todo en todos, porque se verá libre de ataduras.

Bienaventurado el MISIONERO que siempre tiene un tiempo para contemplar a Dios, a los hombres y al mundo, porque habrá entendido el valor de ser hijo, hermano y señor.

 

Sábado XXIV

 

Recibir la palabra y dar fruto

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    15, 35-38. 42-49

 

Hermanos:

Alguien preguntará: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Con qué clase de cuerpo?

Tu pregunta no tiene sentido. Lo que siembras no llega a tener vida, si antes no muere. Y lo que siembras, no es la planta tal como va a brotar, sino un simple grano, de trigo por ejemplo, o de cualquier otra planta.

Lo mismo pasa con la resurrección de los muertos: se siembran cuerpos corruptibles y resucitarán incorruptibles; se siembran cuerpos humillados y resucitarán gloriosos; se siembran cuerpos débiles y resucitarán llenos de fuerza; se siembran cuerpos puramente naturales y resucitarán cuerpos espirituales.

Porque hay un cuerpo puramente natural y hay también un cuerpo espiritual. Esto es lo que dice la Escritura: El primer hombre, Adán, fue creado como un ser viviente; el último Adán, en cambio, es un ser espiritual que da la Vida.

Pero no existió primero lo espiritual sino lo puramente natural; lo espiritual viene después. El primer hombre procede de la tierra y es terrenal; pero el segundo hombre procede del cielo. Los hombres terrenales serán como el hombre terrenal, y los celestiales como el celestial.

De la misma manera que hemos sido revestidos de la imagen del hombre terrenal, también lo seremos de la imagen del hombre celestial.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 55, 10. 11-12. 13-14 (R.: cf. 14c)

 

R.    Caminaré delante de Dios en la luz de la vida.

 

Mis enemigos retrocederán cuando te invoque.

Yo sé muy bien que Dios está de mi parte. R.

 

Confío en Dios y alabo su palabra;

confío en él y ya no temo:

¿qué pueden hacerme los hombres? R.

 

Debo cumplir, Dios mío, los votos que te hice:

te ofreceré sacrificios de alabanza,

porque tú libraste mi vida de la muerte

y mis pies de la caída,

para que camine delante de Dios

en la luz de la vida. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    8, 4-15

 

Como se reunía una gran multitud y acudía a Jesús gente de todas las ciudades, él les dijo, valiéndose de una parábola: «El sembrador salió a sembrar su semilla. Al sembrar, una parte de la semilla cayó al borde del camino, donde fue pisoteada y se la comieron los pájaros del cielo. Otra parte cayó sobre las piedras y, al brotar, se secó por falta de humedad. Otra cayó entre las espinas, y estas, brotando al mismo tiempo, la ahogaron. Otra parte cayó en tierra fértil, brotó y produjo fruto al ciento por uno.»

Y una vez que dijo esto, exclamó: « ¡El que tenga oídos para oír, que oiga!»

Sus discípulos le preguntaron qué significaba esta parábola, y Jesús les dijo: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás, en cambio, se les habla en parábolas, para que miren sin ver y oigan sin comprender.

La parábola quiere decir esto: La semilla es la Palabra de Dios. Los que están al borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el demonio y arrebata la Palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.

Los que están sobre las piedras son los que reciben la Palabra con alegría, apenas la oyen; pero no tienen raíces: creen por un tiempo, y en el momento de la tentación se vuelven atrás.

Lo que cayó entre espinas son los que escuchan, pero con las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, se van dejando ahogar poco a poco, y no llegan a madurar. Lo que cayó en tierra fértil son los que escuchan la Palabra con un corazón bien dispuesto, la retienen, y dan fruto gracias a sus constancia.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La oposición entre los corintios y Pablo, venía, en gran parte, de dos esquemas mentales diferentes, de dos concepciones del hombre. Los griegos tenían una concepción dualista, que separaba el cuerpo del alma, hasta llegar a dar a ésta una cierta autonomía.
  • Dios salva a todo el hombre. Para responder a la objeción de los corintios sobre la resurrección de los muertos, Pablo se basa sobre todo en la íntima conexión entre la de Cristo y la nuestra.
  • Para él es evidente que el modo de existir de nuestro cuerpo resucitado no será como el anterior. Dios nos tiene destinados a la vida, como al mismo Cristo. No sabemos “cómo”. Eso queda en sus manos. Pero la comparación de la semilla y la planta, del primer Adán y del segundo ayuda a entender algo del misterio.
  • Nosotros, al morir, al atravesar como Cristo la puerta de la Pascua, seremos los mismos con una existencia nueva, transformada, definitiva, para la que estamos destinados. Como Jesús, que en su Pascua no volvió a la existencia de antes, sino a una nueva y definitiva vida, en la que está.
  • La resurrección no es exigida por la naturaleza humana. El hombre es mortal. Pero ha recibido el Espíritu, que lo hace participar de esta nueva vida divina.

***

  • En el evangelio, Lucas nos enseña que si bien la semilla es buena, el terreno no está suficientemente preparado. La recepción de la Palabra no ocurre de cualquier modo. A veces las interminables preocupaciones nos atrapan y no hay un espacio vital donde la buena semilla del evangelio germine.
  • Otras veces la falta de profundidad nos hace incapaces de seguirla cultivando para que se desarrolle en toda su potencialidad. Pero cuando el terreno es bueno, el fruto es desbordante, mucho más de lo que un campesino de aquellos tiempos podría esperar. Esta es la imprevisible fecundidad de la semilla en la buena tierra.
  • Frecuentemente nos detenemos demasiado en considerar el tipo de tierra sin prestar atención al sembrador y su actitud. Como todo hombre de campo no es un improvisado y sabe de la calidad de los terrenos, pero su sabiduría también radica en no trabajar con parámetros únicos ni definitivos.
  • Por eso esta semilla arrojada al voleo, incluso exageradamente nos habla de generosidad, y luego de cuidadosa y discreta observación que acompaña el crecimiento, con la paciencia de quien sabe que hay que respetar los tiempos.
  • Él sembrador no es ansioso, no fuerza la semilla ni castiga la tierra. No pierde el control ni se deja condicionar por la respuesta del terreno; él siempre siembra con libertad de corazón y con inmensa alegría, no importa que los resultados no sean los esperados. Ya ha sido ganancia el tener la semilla y la tierra.
  • La Palabra de Dios nunca pasa en vano y a Dios le corresponde hacerla fructificar cómo y cuando quiera. Dios sabe cómo hace su obra. No nos corresponde a nosotros pretender ver cómo Dios obra el crecimiento en el corazón de cada uno, lo que nos toca es dejarnos sembrar y a su vez sembrar responsable, amorosa y generosamente.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Descubro los tiempos de mi vida en la fe?
  • ¿Reconozco la fuerza intrínseca de la Palabra en mi vida?
  • ¿Qué obstáculos impiden que la palabra de fruto abundante?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Quiero dar fruto Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«El resto cayó en tierra buena»

 

…”Me parece que es a María a quien se dirige el bienaventurado profeta Joel cuando exclama: «No temas, tierra, jubila y regocíjate, porque el Señor hace grandezas» (2, 21). Porque María es una tierra: es esta tierra sobre la cual el hombre de Dios, Moisés, recibió la orden de quitarse sus sandalias (Ex 3, 5), imagen de la Ley que la gracia ocupará su lugar. Ella es, además, esta tierra sobre la cual, por el Espíritu Santo, se estableció entre nosotros aquel de quien cantamos que «asentó la tierra sobre sus cimientos» (Sl 103, 5). Es una tierra que, sin haber sido sembrada hace nacer el fruto que da su alimento a todo viviente (Sl 135, 25). Una tierra sobre la cual no ha crecido, en absoluto, la espina del pecado: sino que, por el contrario, dio a luz a aquel que lo arrancó de raíz. En fin, una tierra no maldita como la primera, cuya siega estaba llena de espinas y abrojos (Gn 3,18), sino una tierra sobre la que reposa la bendición del Señor, y que lleva en su seno un «fruto bendito» como lo dice la palabra sagrada (Lc 1, 42)…

Alégrate, María, casa del Señor, tierra que Dios ha pisado con sus pasos… Alégrate, paraíso más dichoso que el jardín de Edén en el que germina toda virtud y crece el árbol de Vida”…

 

San Teodoro el Estudita (759-826), monje en Constantinopla – Homilía 2 para la Natividad de María, 4, 7; PG 96, 683s

 

PARA REZAR

 

Creemos en Dios, nuestro Padre.

La tierra, nacida de su palabra creadora,

ha dado su mejor fruto:

Jesús, su Hijo, su Verbo eterno.

 

Creemos en Jesús, semilla de vida,

grano hundido en la tierra,

espiga gloriosa de la resurrección.

 

Creemos en el Espíritu Santo,

fuerza que fecunda la Palabra

y que sostiene en la Iglesia

la esperanza de la cosecha.

 

 

 

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XXIII – CICLO A

Domingo XXIII dte el año

Ciclo A

 

Lunes XXIII – 8 de Septiembre

Natividad de la Santísima Virgen María (F)

 

Martes XXIII

 

Miércoles XXIII

 

Jueves XXIII

 

Viernes XXIII

 

Sábado XXIII

 

Domingo XXIII dte el año

Ciclo A

Si te escucha habrás ganado a tu hermano

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Ezequiel    33, 7-9

 

Así habla el Señor:

«Hijo de hombre, yo te he puesto como centinela de la casa de Israel: cuando oigas una palabra de mi boca, tú les advertirás de mi parte. Cuando yo diga al malvado: “Vas a morir”, si tú no hablas para advertir al malvado que abandone su mala conducta, el malvado morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre. Si tú, en cambio, adviertes al malvado para que se convierta de su mala conducta, y él no se convierte, él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado tu vida.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 94, 1-2. 6-7c. 7d-9 (R.: 7d-8a)

 

R.    Ojalá hoy escuchen la voz del Señor: «No endurezcan su corazón.»

 

¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor,

aclamemos a la Roca que nos salva!

¡Lleguemos hasta él dándole gracias,

aclamemos con música al Señor! R.

 

¡Entren, inclinémonos para adorarlo!

¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó!

Porque él es nuestro Dios,

y nosotros, el pueblo que él apacienta,

las ovejas conducidas por su mano. R.

 

Ojalá hoy escuchen la voz del Señor:

«No endurezcan su corazón como en Meribá,

como en el día de Masá, en el desierto,

cuando sus padres me tentaron y provocaron,

aunque habían visto mis obras.» R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Roma    13, 8-10

 

Hermanos:

Que la única deuda con los demás sea la del amor mutuo: el que ama al prójimo ya cumplió toda la Ley. Porque los mandamientos: No cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no codiciarás, y cualquier otro, se resumen en este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

El amor no hace mal al prójimo. Por lo tanto, el amor es la plenitud de la Ley.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    18, 15-20

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano.

Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo.

También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Durante toda la primera etapa de su ministerio profético, Ezequiel luchó por quitarles la falsa esperanza de una inminente vuelta a la patria, y así fue el profeta que anunció la destrucción de Jerusalén a causa de los pecados del pueblo. Su palabra profética no fue escuchada, y por eso Ezequiel se queda mudo; por la rebeldía del pueblo el profeta enmudece. No puede hacer nada y parece que su misión ha fracasado.
  • En medio de este profundo silencio, se presentó uno, que evadido de Jerusalén, dio la noticia de la destrucción de la ciudad. La esperanza de los exiliados, la desgracia y el reconocimiento de su culpa, ahogan sus esperanzas. Es en este momento tan triste, cuando Ezequiel recupera el habla y surge una palabra.
  • La exigencia de Pablo de no cometer adulterio, de no matar, de no robar, no envidiar, responden a una exigencia de la dignidad de la persona humana y del respeto, que la otra persona nos merece por su misma dignidad. No hace falta ser cristiano para obligarse a sí mismo, a respetar al prójimo en sus diversas facetas, morales, sexuales, económicas.

    ***

  • Mateo por primera vez emplea el término “hermano” para designar la relación que existe entre los miembros de la comunidad de discípulos de Jesús.
  • En el trasfondo se encuentran las sanciones que aplicaban los judíos ante el incumplimiento de la ley.
  • Los versículos iniciales presentan tres maneras o caminos de ganar al hermano.
  • La sociedad primitiva se manifestaba violentamente contra la falta del individuo, porque carecía de medios para perdonarlo y sólo podía vengar la ofensa mediante un castigo ejemplar, setenta y siete veces más fuerte que la misma falta. Con la ley del talión se producirá un progreso importante cuando establezca una pena o castigo equivalente al daño sufrido.
  • El Antiguo Testamento no establece la obligación del perdón, pero insiste en la solidaridad que une a los hermanos entre sí, y les prohíbe acudir a los procedimientos judiciales para arreglar sus diferencias.
  • La doctrina de Cristo sobre el perdón señalará un progreso decisivo, prueba de ello es el mismo Cristo que perdona a sus verdugos.
  • Mateo presenta las ofensas y perjuicios entre hermanos como escándalos que llevan pérdida de fraternidad. Esta no se recupera si el ofendido o perjudicado no gana al ofensor por la vía del perdón.
  • La corrección fraterna debe tener lugar primero en la intimidad, entre dos personas, con tacto y amorosamente. Si el pecador se arrepiente, habrá salvado a un hermano para la vida eterna.
  • Un tribunal sólo puede condenar legítimamente, si se deja constancia del delito por dos o tres testigos. En este caso, el testimonio debe convencer al culpable de la necesidad de hacer penitencia. El proceso sigue siendo todavía secreto.
  • La última instancia es la comunidad que tiene poder para expulsar a uno de sus miembros y para admitirlo cuando se convierta de corazón.

***

  • La fraternidad es la primera consigna constitucional para la Iglesia. Una fraternidad no sentimental o puramente humanista, sino fruto de lo que constituye la fe cristiana: “Todos somos hijos de Dios, hijos del Padre que es Amor”.
  • Ser Iglesia implica ayudarnos a vivir nuestra maduración de la fe y nuestra vocación a la santidad. En este sentido podemos considerar la corrección fraterna como un camino para ayudarnos, valorarnos, animarnos, con humildad y por razones que superan las simpatías o antipatías. El único móvil cristiano es el bien de los demás. Con gran facilidad, al desacreditar públicamente con la crítica ligera, podemos dejar de ser ayuda.
  • Jesús concreta esta obligación de un hermano para con su hermano. Nadie me es extraño; me debo sentir corresponsable del bien de los demás. Como hermanos, somos responsables unos de los otros, no podemos desentendernos. Si mi hermano va por mal camino, debo buscar el mejor modo de ponerlo en guardia, y animarlo a que recapacite. Debemos ayudarnos mutuamente a vivir como cristianos sabiendo “corregir”.
  • Jesús detalla el camino que empieza por el diálogo, sin agresividad, buscando el bien de la persona, no hablando a espaldas, sino teniendo la valentía de enfrentar la persona y la situación. “Si no tienes un amigo que te diga tus defectos, busca un enemigo que te haga ese favor”. -Pitágoras-
  • El amor de hermanos en Cristo, nos debe llevar a sentirnos corresponsables de sus éxitos o sus fracasos, su crecimiento o su pecado. Sus pecados no son “cosa suya”, sino también nuestra. El silencio a veces puede ser complicidad.
  • La corrección fraterna debemos hacerla desde el amor. No se corrige al hermano echándole en cara sus defectos. Una cosa es mostrarse indiferente, descuidando la caridad fraterna, y otra convertirse en juez moralizador o en dueño del bien y del mal.
  • El que ama sí que puede corregir al hermano, porque lo hará para curar, y sabrá encontrar el momento y las palabras. No sólo verá los defectos sino también las virtudes. Y porque ama y se preocupa de su hermano, se atreve a corregirlo y ayudarlo.
  • Uno de los centros de interés de Mateo, es precisamente el modelo de comunidad cristiana que quiso Jesús, y los rasgos básicos que debe tener, de tal modo que pueda notarse que es una comunidad cristiana, el nuevo pueblo de Dios que realiza ya el proyecto de Dios sobre el mundo. Hoy, la misión y la evangelización son temas vivos y prioritarios para la Iglesia. Hoy encontramos un criterio decisivo: evangelizaremos en la medida que mostremos que vivimos una vida que merece la pena; evangelizaremos cuando nuestras comunidades cristianas muestren unas relaciones entre sus integrantes y con Dios que den ganas de vivirlas. En caso contrario, por mucho que prediquemos, no habrá evangelización posible.
  • Caminamos juntos. Por tanto, el pecado o el error o la tibieza de uno u otro, afecta a todos. Por eso, aunque en la iglesia hay unos responsables con autoridad, nadie puede desentenderse de esta preocupación común, por el camino de todos.
  • Una comunidad de discípulos es sana y evangelizadora cuando, ante la infidelidad de uno de sus miembros, puede acercarse e invitarlo a reconsiderar su actuación; cuando se tiene conciencia de ser herederos de la acción y de los criterios de Dios; cuando vive convencida permanentemente de que Jesús la mueve, que está en medio de ellos y por lo tanto siente deseos y vive como normal, que sus miembros tengan ganas de reunirse para pedir algo juntos a Dios.
  • Es el gran reto de este momento. La conversión pastoral a la que nos llama la Iglesia pasa por evitar la tentación de crear grupos poniendo todo el interés tan sólo en reclutar gente para las tareas parroquiales.
  • Las comunidades tenemos que trabajar para lograr unas relaciones más intensas, especialmente entre los cristianos, que permita “crear espacios para reforzar una verdadera fe, una verdadera caridad, y un verdadero testimonio de apertura a todos, especialmente a los pobres y excluidos”. Y, al mismo tiempo, asegurar un espacio abierto y acogedor hacia los “no practicantes, los críticos y los circunstanciales”.
  • Para una verdadera conversión pastoral hay que estimular la corrección fraterna, que lleve a un crecimiento en la fe y en la misión. Necesitamos aprender más a rezar juntos, y a creer más en la presencia de Jesucristo en medio de nosotros.
  • La Iglesia no es una comunidad de puros, sino de pecadores perdonados; pero es la comunidad de Jesús, en la debemos encontrar caminos que nos permitan “ser uno” siguiendo a Jesús, a pesar de las propias debilidades y de los propios pecados.

     

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Aceptas fácilmente una corrección?
  • ¿A quién le has aceptado correcciones?
  • ¿Corregís con ira, miedo o indiferencia?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

El que ama no hace mal al prójimo

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

… “Hay un significado clásico de la corrección fraterna, en perfecta consonancia con el mandato evangélico de Mt 18, que entiende este servicio fraterno, en la línea de la recuperación de quien se ha equivocado, como un modo evangélico de situarse ante el pecado ajeno. La corrección fraterna «es un gesto purísimo de caridad, realizado con discreción y humildad, en relación con quien ha errado; es comprensión caritativa y disponibilidad sincera hacia el hermano para ayudarle a llevar el fardo de sus defectos, de sus miserias y debilidades a lo largo de los arduos senderos de la vida; es una mano tendida hacia quien ha caído para ayudarle a levantarse y reemprender el camino…; es una práctica y eficaz catequesis que hace creíbles el amor y la verdad; es una solícita intervención fraterna que quiere curar las heridas del alma sin causar sufrimientos ni humillaciones». Pero hay también otro significado que está abriéndose camino progresivamente en la interpretación de la corrección fraterna.

«A lo largo de los últimos años, la corrección fraterna se ha desplazado desde la esfera penitencial hacia la espiritual», es decir, ha pasado gradualmente de la finalidad exclusivamente negativa (el reproche por un error) a otra positiva-«propositiva», que se articula «en una pluralidad de intervenciones graduales, no fácilmente definibles a priori, que van desde la ayuda que se presta al hermano para que no se extravíe, el apoyo que se ofrece a los débiles o el estímulo dirigido a los pusilánimes, la exhortación, la llamada de atención y la corrección, hasta la drástica medida de la excomunión, en el caso de que se revele como útil».

Así pues, siempre se trata de una intervención motivada por la presencia del mal, de la limitación, de la debilidad, de la incertidumbre, pero con la intención de superar todas estas realidades en virtud de la fuerza positiva siempre presente en el sujeto; la corrección fraterna quiere poner de manifiesto este bien para hacerlo fructificar. Se trata de corregir «promoviendo» y de «promover» corrigiendo. Precisamente, gracias a esta apertura o a esta mirada prospectiva tiene lugar la integración del mal.

En este sentido, la corrección fraterna es «un conjunto de comportamientos de iluminación, consejo, estímulo, reproche, amonestación y súplica que hay que cultivar pacientemente para adquirirlos como estilo propio y para hacerlos practicables cada día», por medio de los cuales se trata de ayudar al hermano a desistir del mal y hacer el bien. «La corrección fraterna es entrar en la intimidad del culpable, pero éste alberga en su interior quién sabe cuántos valiosos elementos positivos: hay que reservar un elogio para ellos».

Supone una notable ampliación de significado y, de todos modos, en línea con ese sentido de fraternidad responsable que es la clave de lectura de Mateo 18,15-17. En efecto, el verbo reprender traduce un término hebreo cuya raíz significa también «exhortar y educar», no sólo «corregir y castigar». Existe, además, una interpretación etimológica realmente sugestiva (aunque no sé en qué medida está fundada), según la cual «corregir » vendría del verbo cumregere, esto es, literalmente significaría «llevar juntos», llevar juntos el peso de un problema, de una debilidad, de un pecado, en definitiva, de una situación complicada del hermano, para no dejarlo solo y ayudarle a salir de sus problemas. En cierto modo, como aquellos hombres del evangelio de Lucas que cargaron sobre sus espaldas al paralítico y lo llevaron ante Jesús para que lo curara: Jesús lo curó, como ya sabemos, al ver su fe (cf. Lc 5,17-26). Corrección fraterna es también esto: cargar con el peso de alguien que es débil y que sólo con sus fuerzas nunca podría llegar a resolver sus problemas, teniendo bien presente que, en otras ocasiones, nosotros mismos hemos sido llevados por otro. Entonces se realiza realmente la integración del mal”…

 

  1. Cencini, Como ungüento precioso, San Pablo, Madrid 2000, 211-213; traducción, José Francisco Domínguez.

 

PARA REZAR

 

Si puedo hacer algo bueno hoy.

Si puedo servir en el sendero de la vida.

Si puedo decir algo útil,

¡SEÑOR, enséñame cómo!

Si puedo corregir a un ser humano equivocado.

Si puedo fortalecer a alguien.

Si puedo consolar con una sonrisa o una canción,

¡SEÑOR, enséñame cómo!

Si puedo ayudar a alguien en peligro.

Si puedo mitigar una carga.

Si puedo esparcir más felicidad,

¡SEÑOR, enséñame cómo!

Si puedo hacer un acto de bondad.

Si puedo ayudar a alguien en necesidad,

Si puedo sembrar una semilla fructífera,

¡SEÑOR, enséñame cómo!

Si puedo alimentar un corazón hambriento,

Si puedo empezar algo mejor,

Si puedo desempeñar un papel más noble,

¡SEÑOR, enséñame cómo!

 

Grenville Kleiser

 

Lunes XXIII – 8 de Septiembre

Natividad de la Santísima Virgen María (F)


Él salvará a su Pueblo

 

Lectura de la profecía de Miqueas    5, 1-4a

 

Así habla el Señor:

Y tú, Belén Efratá, tan pequeña entre los clanes de Judá, de ti me nacerá el que debe gobernar a Israel: sus orígenes se remontan al pasado, a un tiempo inmemorial.

Por eso, el Señor los abandonará hasta el momento en que dé a luz la que debe ser madre; entonces el resto de sus hermanos volverá junto a los israelitas. El se mantendrá de pie y los apacentará con la fuerza del Señor, con la majestad del nombre del Señor, su Dios.

Ellos habitarán tranquilos, porque él será grande hasta los confines de la tierra. ¡Y él mismo será la paz!

 

Palabra de Dios.

 

O bien:

       

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Roma    8, 28-30

 

Hermanos:

Sabemos, además, que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquellos que él llamó según su designio.

En efecto, a los que Dios conoció de antemano, los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que él fuera el Primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, también los llamó; y a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 12, 6ab. 6c (R.: Is 61, 10)

 

R.    Yo desbordo de alegría en el Señor.

 

Yo confío en tu misericordia:

que mi corazón se alegre porque me salvaste. R.

 

¡Cantaré al Señor porque me ha favorecido! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    1, 1-16. 18-23

 

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham fue padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; Jacob, padre de Judá y de sus hermanos. Judá fue padre de Fares y de Zará, y la madre de estos fue Tamar. Fares fue padre de Esrón; Esrón, padre de Arám; Arám, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón; Naasón, padre de Salmón. Salmón fue padre de Booz, y la madre de este fue Rahab. Booz fue padre de Obed, y la madre de este fue Rut. Obed fue padre de Jesé; Jesé, padre del rey David.

David fue padre de Salomón, y la madre de este fue la que había sido mujer de Urías. Salomón fue padre de Roboám; Roboám, padre de Abías; Abías, padre de Asá; Asá, padre de Josafat; Josafat, padre de Jorám; Jorám, padre de Ozías. Ozías fue padre de Joatám; Joatám, padre de Acaz; Acaz, padre de Ezequías; Ezequías, padre de Manasés. Manasés fue padre de Amón; Amón padre de Josías; Josías, padre de Jeconías y de sus hermanos, durante el destierro en Babilonia.

Después del destierro en Babilonia: Jeconías fue padre de Salatiel; Salatiel, padre de Zorobabel; Zorobabel, padre de Abiud; Abiud, padre de Eliacím; Eliacím, padre de Azor. Azor fue padre de Sadoc; Sadoc, padre de Aquím; Aquím, padre de Eliud; Eliud, padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán; Matán, padre de Jacob. Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo.

Este fue el origen de Jesucristo:

María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.

Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados.»

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que traducido significa: «Dios con nosotros.»

 

Palabra del Señor.

 

O bien más breve:

 

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    1, 18-23

 

Este fue el origen de Jesucristo:

María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.

Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados.»

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que traducido significa: «Dios con nosotros.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Para explicar el origen de Jesús, en el evangelio de hoy Mateo emplea un recurso literario utilizado en la antigüedad, que es la genealogía. Las genealogías servían para conocer los antepasados de una persona, y esto era de suma importancia en la cultura de los pueblos del oriente antiguo, en la que el individuo se entendía a sí mismo, y era visto por los demás, como parte de un grupo con el que establecía una relación de parentela por los lazos de la sangre y de la carne. La familia era el depósito de honor acumulado por todos los antepasados, y cada uno de sus miembros participaba de dicho honor y estaba obligado a defenderlo.
  • La intención de Mateo al comenzar su evangelio con esta genealogía es dar a conocer la ilustre ascendencia de Jesús, que se remonta nada menos que a David y a Abraham, presentándolo así como un personaje muy importante y honorable a los ojos de sus contemporáneos.
  • Los textos litúrgicos de la Escritura seleccionados para honrar hoy a María no hablan de su Natividad, este hecho quedó desde el primer momento perdido en un anonimato similar al de cientos de hijos de Israel.
  • En los planes de Dios, la humildad, el silencio, el pasar desapercibido, se hacen habituales. El misterio escondido en el nacimiento será iluminado desde acontecimientos posteriores.
  • Por eso, la liturgia se fija en el gran acontecimiento de la natividad de un Niño, de un Elegido, Predestinado, Jesús, que, proviniendo de la casa y familia de David, da cumplimiento a cuanto en la Biblia se dijo sobre el Mesías, Salvador.
  • Los textos muestran con claridad que hemos conocido la verdadera historia de la predestinación de María a través de la sorprendente historia de salvación que realizó su Hijo, Jesús.
  • Hoy nosotros, desde la salvación que Jesús nos ofrece con su muerte y resurrección, orientamos nuestra mirada hacia la Mujer que fue objeto de predilección, haciendo nuestra la aclamación: ¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron!
  • Todos los títulos de grandeza de María, desde su concepción hasta su coronación en el cielo, derivan de la misión de Madre del Mesías. ¡Dichosa porque has creído y has sido llamada para ser Madre de Dios y Madre nuestra!
  • Celebremos esta fiesta evocando en nuestra memoria el recuerdo de aquellos que nos han marcado un camino en la fe. Que el recuerdo de María como Madre de Jesús, parte de una familia y de un pueblo nos ayude a asumir nuestra responsabilidad histórica de hacer crecer y pasar la herencia de la fe.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Discierno mi vida sabiéndome inserto en el plan de salvación de Dios?
  • ¿He tenido experiencia que los caminos de Dios no son mis caminos? ¿Lo he vivido con docilidad y humildad?
  • ¿Qué pasos de profundidad tengo que dar en mi pertenencia a la Iglesia?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

El plan del Señor subsiste para siempre

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Fiesta de la de la Natividad de la Santísima virgen María

 

“Una fiesta como la de la Natividad de la Santísima Virgen María, por la época en que se celebra —es decir, cuando el tiempo, después de los calores estivales, se hace más suave, y cuando la uva y tantos otros frutos llegan a madurar— expresa muy bien dos conceptos: el de la “plenitud de los tiempos” (Cf. Gál 4,4; Ef. 1,10; Heb 9,26) y el del alivio beneficioso aportado por el nacimiento de María.

Todo en el AT converge hacia el tiempo de la Encarnación, y en este punto comienza el NT. En ese momento de plenitud se inserta María, La Natividad de María —comenta san Andrés de Creta en la homilía sobre la segunda lectura del oficio de la fiesta (Cf. Sermón 1: PG 97, 810) — “representa el tránsito de un régimen al otro, en cuanto que convierte en realidad lo que no era más que símbolo y figura, sustituyendo lo antiguo por lo nuevo”.

 La liturgia de la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María reafirma en diversos tonos la idea de la plenitud de los tiempos: en la primera lectura del oficio se preanuncia el gran momento de la aparición de la íntima colaboradora de aquel que conseguiría la victoria definitiva sobre la serpiente infernal, aparición, por ello, destinada a iluminar a toda la iglesia.

a) María es “la virgen que concebirá”. La profecía de Miqueas representa una de las profecías mesiánicas más conocidas. El profeta ha anunciado la ruina de los reinos del norte y del sur como castigo de sus pecados; pero en medio de las tinieblas he aquí que brilla una luz… ¡Siempre es así! Dios entregará a los hijos de Israel al poder de otro hasta que… El autor parece que se quiere hacer el misterioso, el enigmático, porque sabe que va a decir una cosa ya muy sabida: que de Belén de Efratá “saldrá” el abanderado, el nuevo guía.

Verdaderamente, el autor piensa en Belén, patria de David, y en el Mesías, descendiente de David como si la historia se hubiese detenido y empezase otra vez con un nuevo David, el Mesías. Pero ya en los tiempos de Jesús (Cf. Mt 2,5-6) la expresión era entendida no sólo en el sentido teológico de un recomenzar la historia, sino en sentido geográfico verdadero y propio. Miqueas, de una manera que podría parecer cuando menos curiosa, presenta, más que al nuevo guía, a la mujer que lo va a dar a luz. Del guía dice que será un dominador que pastoreará con la gracia del Señor, y que su reino será un reino de paz universal. De la madre dice palabras más maravillosas todavía y envueltas en un cierto halo de misterio, pero que sus contemporáneos ya estaban en condiciones de comprender y valorar: “…hasta el tiempo en que dé a luz la que ha de dar a luz” (5,2). Es evidente que Miqueas, y con él sus destinatarios, pensarían en el célebre oráculo de la álmah de Is 7,14s pronunciado unos treinta años antes. El mismo VAT II reconoce “apertis verbis” que la profecía de Miqueas encuentra cumplimiento en María: “Ella es la Virgen que concebirá y dará a luz un Hijo, cuyo nombre será Emmanuel” (Cf. Is 7,14; Miq 5,2-3; Mt 1,22-23). “Ella misma sobresale entre los humildes y pobres del Señor, que de Él esperan con confianza la salvación. En fin, con Ella, excelsa hija de Sión, tras larga espera de la promesa, se cumple la plenitud de los tiempos y se inaugura la nueva economía, cuando el Hijo de Dios asumió de Ella la naturaleza humana para librar al hombre del pecado mediante los misterios de su carne” (LG 55).

b) María es la “madre del Hombre nuevo”. La segunda lectura está tomada de Rm.8, 28-30 y trata de la justificación que encuentra su culminación en la vida futura. En esta visión se inscribe el papel de la Virgen, destinada ab aeterno a ser la madre del Salvador, el alma colaboradora en toda la obra de la salvación. Hay que precisar que Pablo no separa nunca a Dios creador del Dios salvador, de modo que el hombre creatura está ligado al hombre que hay que salvar, y toda la creación, unida a su vez al hombre, está destinada asimismo a la salvación. La creación entera está sometida a la vanidad o caducidad en el sentido de que el hombre está llamado a dar significado y valor a la creación, y cuando el hombre no se sirve de ella según los planes de Dios, las creaturas, violentadas, gimen y sufren. La creación, por tanto, está sometida al destino del hombre y, por consiguiente, está fundamentada sobre la condición, o sea sobre la esperanza  de la liberación del hombre, liberación futura. Se trata de un mundo nuevo en gestación en el actual, y que supera a éste en plenitud.

El hombre deberá salvarse con la creación y en la creación; su quehacer de salvarse, con la gracia de Dios, se refiere a su alma y a su cuerpo, más aún: a todas las creaturas. El esfuerzo del hombre consiste en mejorar el mundo; por eso aquellos que aman a Dios colaboran en ello activamente. Es un quehacer extraordinario y comprometido. Para conseguir realizarlo, el hombre debe ser una copia de la imagen del Hijo de Dios: debe asociarse con Cristo, transformarse en él, asumiendo sus directrices y sus comportamientos.

Como consecuencia de esta semejanza con Cristo se seguirá una relación de fraternidad, porque “Cristo es el primogénito entre muchos hermanos”. En este punto Pablo pone en relación encadenada los diversos estadios de la iniciativa divina, considerándolos, sin embargo, más allá de la actuación en el tiempo; por eso usa siempre el aoristo: “… ha conocido…, ha predestinado…, ha llamado…, ha justificado…, ha glorificado…” (Cf. vv. 29-30).

 En esta visión el nacimiento de la Virgen aparece íntimamente ligado a la salvación del hombre y de la creatura entera. María es verdaderamente la aurora de un mundo nuevo, mejor: del mundo nuevo tal como había sido pensado por Dios desde la eternidad. “Ella, la Mujer nueva, está junto a Cristo, el Hombre nuevo, en cuyo misterio solamente encuentra verdadera luz el misterio del hombre” (MC 57; GS 22).

 c) “José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo”. El relato evangélico (Mt.1, 1-16.18-23) presenta una genealogía de Jesús a primera vista no necesaria, y refiere cómo José asume la paternidad legal de Jesús. Después de haber relatado lo referente al nombre del protagonista de su evangelio, Jesucristo, Mateo nos ofrece una demostración de la realidad singular del mismo con una genealogía voluntariamente artificiosa: el mismo número “14″ (7 + 7) de los tres grupos en que subdivide la prehistoria de Cristo indica perfección y plenitud. En nuestro caso la perfección es la providencia especial de Dios en la disposición de la historia salvífica, que culmina en Cristo: historia presentada en sus orígenes, en sus momentos más importantes y en su coronamiento y plenitud”.

Benedicto XVI

 

CONOCEMOS ALGO MÁS

 

Esta fiesta mariana tiene su origen en la dedicación de una iglesia en Jerusalén, pues la piedad cristiana siempre ha venerado a las personas y acontecimientos que han preparado el nacimiento de Jesús. María ocupa un lugar privilegiado, y su nacimiento es motivo de gozo profundo. En esta basílica, que había de convertirse en la iglesia de Santa Ana (siglo XII), san Juan Damasceno saludó a la Virgen niña: “Dios te salve, Probática, santuario divino de la Madre de Dios… ¡Dios te salve, María, dulcísima hija de Ana!”. Aunque el Nuevo Testamento no reporta datos directos sobre la vida de la Virgen María, una tradición oriental veneró su nacimiento desde mediados del siglo V, ubicándolo en el sitio de la actual Basílica de “Santa Ana”, en Jerusalén. La fiesta pasó a Roma en el siglo VII y fue apoyada por el Papa Sergio I. Su fecha de celebración no tiene un origen claro, pero motivó que la fiesta de “La Inmaculada Concepción” se celebrara el 8 de diciembre (9 meses antes). El Papa Pío X quitó esta celebración del grupo de las fiestas de precepto.

 

PARA REZAR

 

Poesía a la Natividad de María

 

Canten hoy, pues nacéis Vos,
los ángeles, gran Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

Canten hoy, pues a ver vienen
nacida su Reina bella,
que el fruto que esperan de ella
es por quien la gracia tienen.

Digan, Señora, de Vos,
que habéis de ser su Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

Pues de aquí a catorce años,
que en buena hora cumpláis,
verán el bien que nos dais,
remedio de tantos daños.

Canten y digan, por Vos,
que desde hoy tienen Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

Y nosotros, que esperamos
que llegue pronto Belén,
preparemos también,
el corazón y las manos.

Vete sembrando, Señora,
de paz nuestro corazón,
y ensayemos, desde ahora,
para cuando nazca Dios.
Amén.

Lope de Vega

Martes XXIII

 

Eligió a los que dio el nombre de apóstoles

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    6, 1-11

 

Hermanos:

¿Cómo es posible que cuando uno de ustedes tiene algún conflicto con otro, se atreve a reclamar justicia a los injustos, en lugar de someterse al juicio de los santos? ¿No saben ustedes que los santos juzgarán al mundo? Y si el mundo va ser juzgado por ustedes, ¿cómo no van a ser capaces de juzgar asuntos de mínima importancia? ¿Ignoran que vamos a juzgar a los mismos ángeles? Con mayor razón entonces, los asuntos de esta vida.

¡Y pensar que cuando ustedes tienen litigios, buscan como jueces a los que no son nadie para la Iglesia! Lo digo para avergonzarlos: ¡por lo visto, no hay entre ustedes ni siquiera un hombre sensato, que sea capaz de servir de árbitro entre sus hermanos! ¡Un hermano pleitea con otro, y esto, delante de los que no creen! Ya está mal que haya litigios entre ustedes: ¿acaso no es preferible sufrir la injusticia o ser despojado? Pero no, ustedes mismos son los que cometen injusticias y defraudan a los demás, ¡y esto entre hermanos!

¿Ignoran que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No se hagan ilusiones: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los pervertidos, ni los ladrones, ni los avaros, ni los bebedores, ni los difamadores, ni los usurpadores heredarán el Reino de Dios. Algunos de ustedes fueron así, pero ahora han sido purificados, santificados y justificados en el nombre de nuestro Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 149, 1-2. 3-4. 5-6a y 9b (R.: 4a)   

 

R.    El Señor tiene predilección por su pueblo.

 

Canten al Señor un canto nuevo,

resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;

que Israel se alegre por su Creador

y los hijos de Sión se regocijen por su Rey. R.

 

Celebren su Nombre con danzas,

cántenle con el tambor y la cítara,

porque el Señor tiene predilección por su pueblo

y corona con el triunfo a los humildes. R.

 

Que los fieles se alegren por su gloria

y canten jubilosos en sus fiestas.

Glorifiquen a Dios con sus gargantas

esta es la victoria de todos sus fieles. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    6, 12-19

 

En esos días, Jesús se retiró a una montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios.

Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que dio el nombre de Apóstoles: Simón, a quien puso el sobrenombre de Pedro, Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Simón, llamado el Zelote, Judas, hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.

Al bajar con ellos se detuvo en una llanura. Estaban allí muchos de sus discípulos y una gran muchedumbre que había llegado de toda la Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, para escucharlo y hacerse curar de sus enfermedades. Los que estaban atormentados por espíritus impuros quedaban curados; y toda la gente quería tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Los pleitos que surgen en la comunidad de Corinto, y que algunos llevan a los tribunales paganos, son otros de los desórdenes que Pablo quiere corregir.
  • Aunque el apóstol considera intolerable que haya pleitos, cuando los hay, deben resolverse fraternalmente, sin acudir a la jurisdicción del fuero civil o penal. Los juramentos de esos tribunales contenían fórmulas idolátricas, lo que prohibía que los fieles accediesen a ellos, por otro lado, la legislación pagana era muy amplia, muy tolerante y no tenía en cuenta los principios evangélicos.
  • Las palabras del Apóstol comienzan con una apelación al amor propio de los corintios tan orgullosos de su “sabiduría”, pero poco a poco profundiza en la identidad del cristiano. A estos corintios, Pablo les aconseja que los “procesos” se arreglen entre cristianos, escogiendo a los “sabios” o “prudentes” de entre la comunidad.
  • El apóstol les argumenta que los cristianos estamos destinados, al fin de la historia, a “juzgar al mundo”.
  • Por otro lado los invita a tener una paciencia tal, que imitando la misericordia de Cristo, nadie se dé fácilmente por ofendido, sobre todo tratándose de hermanos, y así no haya pleitos.
  • Aprovecha y enumera una serie de situaciones pecaminosas, que de no ser por la paciencia del Señor, nos excluirían de heredar el reino de Dios: inmorales, idólatras, adúlteros, invertidos, ladrones, difamadores. A todos Dios nos ha tenido que perdonar, por eso invita a una actitud semejante de perdón para con los demás, sin estar alzando la bandera de nuestros derechos, y de las supuestas ofensas que hemos recibido.

***

  • Doce judíos son escogidos como apóstoles, como mensajeros del Reino, como testigos de la Buena Nueva y continuadores de la obra iniciada por Jesús. El Señor da así una continuidad entre el antiguo y el nuevo Israel.
  • El número doce es simbólico y tiene una larga tradición en el pueblo de la Alianza: doce son los patriarcas descendientes de Jacob, doce las tribus bajo el liderazgo de David.
  • Este llamado no fue el fruto de una especulación de conveniencia sino la consecuencia de una experiencia de Jesús de oración, diálogo y discernimiento.
  • Estos doce han sido escogidos para ser la sal de la tierra y la luz del mundo, para que, desde su limitación y pobreza, derriben las certezas en las que muchos querían encerrar la elección de Dios para realizar su reino.
  • Jesús elige personas comunes: pescadores, campesinos, comerciantes, excluidos socialmente, incluso a algunos ejercían profesiones que eran consideradas «pecaminosas»; hombres con opciones políticas y religiosas diferentes hasta incluso radicalmente enfrentadas. Cada uno de ellos desde su peculiaridad y opción personal de vida asumió el llamado de Jesús como una opción definitiva.
  • Jesús tuvo la virtud de hacer que a pesar de las diferencias lograran formar una comunidad de misión y destino. Representan al nuevo pueblo de Dios, que marcha por la historia, comprometido, anunciando con su vida la presencia de Dios. El mandamiento del amor que dejará a esta nueva comunidad, tendrá que ser la experiencia a través de la cual, superen las diferencias y muestren al mundo la veracidad del mensaje evangélico.
  • Nosotros somos también hombres comunes, a los que Jesús llama a asumir el proyecto del reino. El proyecto de Jesús toma forma en la experiencia viva de hombres reconciliados, y reconciliadores; que hacen de las diferencias, riqueza y no motivo de división.
  • Anunciamos una vida que se renueva en el amor y en la creación de un nuevo modo de relacionarse, y de construir la vida y el futuro. Nuestro seguimiento no puede quedarse en una experiencia intimista, sino que tiene que volcarse, a partir de la oración del discernimiento evangélico, hacia la transformación del mundo.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Experimento el llamado a construir la Iglesia?
  • ¿Me siento responsable de la continuidad del anuncio salvador?
  • ¿Descubro en la experiencia del amor evangélico el eje de credibilidad de la Iglesia?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Escucho tu voz Señor y te sigo

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Jesús se fue a la montaña para orar»

 

…” Toda alma humana es un templo de Dios: eso nos abre una perspectiva ancha y del todo nueva. La vida de oración de Jesús es la clave para comprender la oración de la Iglesia. Vemos cómo Cristo ha participado en el servicio divino, en la liturgia de su pueblo…; ha hecho que la liturgia de la antigua alianza encontrara su plenitud en la de la nueva alianza.

Pero Jesús no ha tomado, tan sólo, parte en el servicio divino público prescrito por la ley. En los evangelios encontramos numerosas referencias a su oración solitaria durante el silencio de la noche, en las cumbres salvajes de las montañas, en los lugares desiertos. La vida pública de Jesús ha sido precedida por cuarenta días y cuarenta noches de oración (Mt 4,12). Antes de escoger a sus doce apóstoles y enviarlos en misión, se retira a orar en la soledad de la montaña. En el monte de los Olivos, se preparó para ir hasta el Gólgota. El grito que Él dirigió al Padre en esta hora, nos revelan –en unas breves palabras que lucen como estrellas en nuestras horas difíciles – la hora más dolorosa de su vida en el monte de los Olivos: «Padre, si tú lo quieres, aleja de mí éste cáliz; pero, que no se haga mi voluntad sino la tuya» (Lc 22,42). Estas palabras son como un rayo que, por un instante, nos ilumina la vida más íntima del alma de Jesús, el misterio insondable de su ser de hombre-Dios y de su diálogo con el Padre. Este diálogo ha permanecido, ciertamente, a lo largo de toda su vida, sin interrumpirse jamás”…

 

Santa Teresa Benedicta de la Cruz [Edith Stein]

 

PARA REZAR

 

Comunidad Misionera

 

Señor, haz que tus dones
se hagan vida en nuestra Comunidad.
Necesitamos personas
que sepan escuchar.

Personas que crean la paz.
Personas que construyan la unidad y la comunidad,
que equilibran y reconcilian,
que dan testimonio
y que dicen la verdad, sin lastimar.

Necesitamos personas
en las que tu Espíritu resplandece,
que irradien esperanza
y desinteresadamente se comprometan,
para Ti y tu Reino.

Señor, danos personas capaces
de conmover a otros con su actitud,
personas que rezan
y que también hacen realidad esa oración.

Señor, convierte nuestra Comunidad,
en una comunidad misionera,
digna de ser colaboradora tuya,
en el servicio de la salvación del mundo.

Amén.

 

Miércoles XXIII

 

Felices los que escuchan la Palabra de Vida

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    7, 25-31

 

Hermanos:

Acerca de la virginidad, no tengo ningún precepto del Señor. Pero hago una advertencia, como quien, por la misericordia del Señor, es digno de confianza. Considero que, por las dificultades del tiempo presente, lo mejor para el hombre es vivir sin casarse. ¿Estás unido a una mujer? No te separes de ella. ¿No tienes mujer? No la busques. Si te casas, no pecas. Y si una joven se casa, tampoco peca. Pero los que lo hagan, sufrirán tribulaciones en su carne que yo quisiera evitarles.

Lo que quiero decir, hermanos, es esto: queda poco tiempo. Mientras tanto, los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que se alegran, como si no se alegraran; los que compran, como si no poseyeran nada; los que disfrutan del mundo, como si no disfrutaran. Porque la apariencia de este mundo es pasajera.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 44, 11-12. 14-15. 16-17 (R.: 11a)

 

R.    ¡Escucha, hija mía, mira y presta atención!

 

¡Escucha, hija mía, mira y presta atención!

Olvida tu pueblo y tu casa paterna,

y el rey se prendará de tu hermosura.

El es tu señor: inclínate ante él. R.

 

Embellecida con corales engarzados en oro

y vestida de brocado, es llevada hasta el rey.

Las vírgenes van detrás, sus compañeras la guían. R.

 

Con gozo y alegría entran al palacio real.

Tus hijos ocuparán el lugar de tus padres,

y los pondrás como príncipes por toda la tierra. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    6, 20-26

 

Jesús, fijando la mirada en sus discípulos, dijo: « ¡Felices ustedes, los pobres, porque el Reino de Dios les pertenece!

¡Felices ustedes, los que ahora tienen hambre, porque serán saciados!

¡Felices ustedes, los que ahora lloran, porque reirán!

¡Felices ustedes, cuando los hombres los odien, los excluyan, los insulten y los proscriban, considerándolos infames a causa del Hijo del hombre!

¡Alégrense y llénense de gozo en ese día, porque la recompensa de ustedes será grande en el cielo. De la misma manera los padres de ellos trataban a los profetas!

Pero ¡ay de ustedes los ricos, porque ya tienen su consuelo!

¡Ay de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque tendrán hambre! ¡Ay de ustedes, los que ahora ríen, porque conocerán la aflicción y las lágrimas!

¡Ay de ustedes cuando todos los elogien! ¡De la misma manera los padres de ellos trataban a los falsos profetas!»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Hoy aparece la carta a los corintios la tensión que había entre las diversas concepciones de la vida sexual y en concreto del matrimonio. La civilización griega de la época estaba en el más profundo desconcierto; se iba desde el desprecio del cuerpo y de la sexualidad, hasta la más total de las libertades.
  • Este texto contiene una respuesta personal de Pablo a consultas de un grupo de jóvenes corintios que, aún estando prometidos, han tomado la decisión de vivir como célibes y a las que el apóstol responde en su carta. El contexto está marcado por la intensa expectación de la parusía del Señor.
  • No hace aquí un tratado completo de los valores del matrimonio cristiano o del celibato, sino “relativizar” el tema y con sumo cuidado dar su opinión, aclarando, que tanto el estado de los solteros, el de los casados y el de los viudos son buenos. Aunque a modo personal les dice, que él cree que el celibato por el Reino -a ejemplo de Jesús y del suyo propio- sea lo mejor. De ninguna manera esto le ha sido impuesto sino que ha sido su opción.
  • Lo que les pide a todos es que, cada uno en su estado, se dedique a hacer el bien, a trabajar por el Reino.

***

  • Jesús señala dónde está la verdadera felicidad. Las bienaventuranzas vienen acompañadas por unos lamentos, por aquellos que se encierran en una vida autosuficiente y egoísta, no aceptando el mensaje de salvación. Bendiciones y lamentaciones que ponen de manifiesto una inversión de todos los cálculos y propuestas del mundo. Los hombres creían que iban a construir su felicidad a base de recetas, pero Dios viene a abrir otra perspectiva.
  • Jesús declara bienaventurados a los pobres de espíritu y, de este modo, coloca la plataforma de todas las demás. El pobre es capaz de recibir el Reino de Dios como un don. El que es pobre se da cuenta que el alimento verdadero no está en lo bienes materiales, el poder o la violencia, sino en la Palabra de Dios, en la justicia y el amor. Quien es pobre podrá compadecerse ante el sufrimiento del mundo, y buscar caminos de solución. Quien es pobre sabrá que toda su riqueza es Dios y que, por eso, será incomprendido y burlado.
  • La lamentación por los ricos es también el fundamento de todas las que siguen, porque el rico y autosuficiente, que no sabe poner sus riquezas al servicio de los demás y se encierra en su egoísmo, obra él mismo su desgracia.
  • Con las bienaventuranzas y los lamentos Jesús presenta los dos caminos: el camino de la vida y el camino de la muerte. No hay una tercera posibilidad neutra: quién no va hacia la vida se encamina hacia la muerte; quién no sigue la luz, vive en las tinieblas.
  • Las bienaventuranzas marcan el camino del cristiano porque ha sido el camino del mismo Cristo. Él es el pobre. El es el abandonado, el condenado injustamente. El recorrió el camino de los hombres y trazó el camino de la felicidad cuando subió al Gólgota. Locura y escándalo para los hombres pero, sin embargo, sabiduría y verdad de Dios porque por la aparente desventura abre el camino a la Pascua.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Creo en la verdad que encierran las bienaventuranzas?
  • ¿Apuesto a la felicidad evangélica o me revelo a esta propuesta?
  • ¿Trato de encarnarlas en mi vida cotidiana?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Tu Palabra Señor da luz a mi vida

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Dichosos los pobres… Dichosos los que lloráis»

 

«Bienaventurados los pobres.» No todos los pobres son bienaventurados; porque la pobreza es una cosa neutra: puede haber pobres buenos y pobres malos…Bienaventurado el pobre que ha clamado al Señor y ha sido escuchado (Sl 33,7): pobre de faltas, pobre de vicios, el pobre en quien el príncipe de este mundo nada ha encontrado (Jn 14,30), pobre a imitación de ese Pobre, el cual, siendo rico se ha hecho pobre por nosotros (2Co 8,9). Es por eso que Mateo da una explicación más completa: «Dichosos los pobres en espíritu», porque el pobre en espíritu no se hincha, no se ensalza en un pensamiento totalmente humano. Así es la primera bienaventuranza.

«Bienaventurados los mansos» escribe, seguidamente, Mateo. Habiendo dejado todo pecado…, estando contento de mi simplicidad, desnudo de mal, sólo me falta moderar mi carácter. ¿De qué me sirve no poseer bienes de este mundo si no soy manso y pacífico? Puesto que seguir el camino recto quiere decir seguir a aquél que dice: «Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón» (Mt 11,29)…

Hecho esto, acuérdate de que eres pecador: llora tus pecados, llora tus faltas. Está bien que la tercera bienaventuranza sea para los que lloran sus pecados, porque es la Trinidad la que perdona los pecados. Purifícate, pues, con tus lágrimas y lávate con tu llanto. Si lloras por tí mismo, nadie tendrá que llorarte… Cada uno tiene sus muertos por quien llorar; estamos muertos cuando pecamos… Que el que es pecador llore, pues, por él mismo y se corrija para llegar a ser justo, porque «el justo se acusa a sí mismo» (Pr 18,17).

 

San Ambrosio – Sobre el evangelio de San Lucas, V, 53-55

 

PARA REZAR

 

Plegaria de las bienaventuranzas

 

Temo, Señor, una pobreza sin subterfugios,
porque no comprendo la riqueza de la donación…
Miro con recelo toda aflicción,
pero es que no experimento la serenidad del consuelo…
Soy violento, hombre de espada y de golpe bajo,
y así pienso alcanzar un lugar digno en la tierra…
Hambre y sed de justicia me dan pánico;
por eso no me siento saciado, sino vacío…
Soy duro, inmisericorde, intransigente,
y, sin embargo, exijo toda la misericordia para mí…
Por eso te pido pobreza enriquecida.
Te pido aflicción consolada.
Sed y hambre de justicia te pido, para ser saciado.
Te pido ser misericordioso para alcanzar misericordia.
Déjame ser sincero de corazón porque deseo verte.
Te pido valentía para que me persigan por mi fidelidad.
Señor Jesús, Cristo magistral del cerro bienaventurado,
imprime estos “criterios de dicha” en mí.

Norberto Alcover s.j.

Jueves XXIII

 

Hagan por los demás lo que quieren que hagan por ustedes

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    8, 1.4b – 13

 

Hermanos:

El conocimiento llena de orgullo, mientras que el amor edifica. Si alguien se imagina que conoce algo, no ha llegado todavía a conocer como es debido; en cambio, el que ama a Dios es reconocido por Dios.

En cuanto a comer la carne sacrificada a los ídolos, sabemos bien que los ídolos no son nada y que no hay más que un solo Dios. Es verdad que algunos son considerados dioses, sea en el cielo o en la tierra: de hecho, hay una cantidad de dioses y una cantidad de señores. Pero para nosotros, no hay más que un solo Dios, el Padre, de quien todo procede y a quien nosotros estamos destinados, y un solo Señor, Jesucristo, por quien todo existe y por quien nosotros existimos.

Sin embargo, no todos tienen este conocimiento. Algunos, habituados hasta hace poco a la idolatría, comen la carne sacrificada a los ídolos como si fuera sagrada, y su conciencia, que es débil, queda manchada. Y así, tú, que tienes el debido conocimiento, haces perecer al débil, ¡ese hermano por el que murió Cristo! Pecando de esa manera contra sus hermanos e hiriendo su conciencia, que es débil, ustedes pecan contra Cristo.

Por lo tanto, si un alimento es ocasión de caída para mi hermano, nunca probaré carne, a fin de evitar su caída.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 138, 1-3. 13-14b. 23-24 (R.: 24b)

 

R.    Señor, llévame por el camino eterno.

 

Señor, tú me sondeas y me conoces

tú sabes si me siento o me levanto;

de lejos percibes lo que pienso,

te das cuenta si camino o si descanso,

y todos mis pasos te son familiares. R.

 

Tú creaste mis entrañas,

me plasmaste en el seno de mi madre:

te doy gracias porque fui formado

de manera tan admirable.

¡Qué maravillosas son tus obras! R.

 

Sondéame, Dios mío, y penetra mi interior;

examíname y conoce lo que pienso;

observa si estoy en un camino falso

y llévame por el camino eterno. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    6, 27-36

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Yo les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian. Bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los difaman. Al que te pegue en una mejilla, preséntale también la otra; al que te quite el manto, no le niegues la túnica. Dale a todo el que te pida, y al que tome lo tuyo no se lo reclames.

Hagan por los demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes. Si aman a aquellos que los aman, ¿qué mérito tienen? Porque hasta los pecadores aman a aquellos que los aman. Si hacen el bien a aquellos que se lo hacen a ustedes, ¿qué mérito tienen? Eso lo hacen también los pecadores. Y si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a los pecadores, para recibir de ellos lo mismo.

Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada en cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno con los desagradecidos y los malos.

Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • En este fragmento de su primera carta a los corintios, el apóstol Pablo, nos permite llegar a la centralidad del misterio pascual de Cristo a través de otro camino: el de la caridad fraterna.
  • En Corinto, vivían algunos cristianos que hacían gala de comer carne sacrificada a los ídolos. Esta situación, si bien no estaba completamente prohibida, era considerada al menos muy inconveniente para otros. Así estos cristianos, provocaban escándalos entre los creyentes, sobre todo entre aquellos que eran menos firmes en la fe. De esta manera, en la comunidad se oponían los fuertes a los débiles, sembrando escándalo y decaimiento espiritual en lugar de animar y estimular la vivencia de la vida cristiana.
  • Pablo les recuerda entonces, a todos, dos verdades: -”Pero para nosotros, no hay más que un solo Dios, el Padre, de quien todo procede y a quien nosotros estamos destinados, y un solo Señor, Jesucristo, por quien todo existe y por quien nosotros existimos”. Esta es una revelación de Dios como Padre de nuestro Señor Jesucristo, del que nos viene no sólo el mandamiento del amor, sino también la posibilidad de cumplirlo.
  • Y el misterio pascual de Cristo, cuando dice: “Y así, tú, que tienes el debido conocimiento, haces perecer al débil, ¡ese hermano por el que murió Cristo!”, advirtiendo de esta manera que la muerte y resurrección de Jesús aparece en pleno contraste con la actitud de quienes, en el seno de la comunidad y mediante el escándalo, provocan la muerte, aunque sólo sea espiritual, de un hermano en la fe, tal vez sin esperanza de resurrección.

***

  • Este pasaje se sitúa en el centro mismo del evangelio de Jesús, descubriendo el sentido de Dios y de la vida humana. Esta segunda parte del discurso del llano va orientada a todo el pueblo y está estructurado en dos partes.
  • Primero, trata del amor a los enemigos y después hace una invitación a no condenar a nadie. Jesús invita a todos a un amor generoso y universal, a fin de llegar a asemejarnos al Padre del cielo. El hombre que se abre al amor se vuelve generoso como el Dios de la creación. Frente a cualquier reduccionismo o ideología, el Evangelio ofrece un claro y desafiante proyecto: “Amar a los enemigos”.
  • A la idea jurídica de recompensa, Lucas sustituye la de “agradecimiento”. Mientras que en el mundo griego el amor consistía en la búsqueda de la plenitud personal, en el cristianismo consiste en el sacrificio y en la entrega de la propia vida por los demás, teniendo como modelo el amor, la entrega y sacrificio de Jesús. Dios es el Padre de Jesús, que ama de tal forma a la humanidad que se entrega en la persona de su Hijo, se sacrifica en el intento de salvarnos.
  • Es un amor que busca el camino de la confrontación, del diálogo, de la tolerancia, que no responde con agresión porque sabe que ni la violencia ni la venganza, es la medida con la que Dios juzga al mundo. Sólo el reconocimiento del enemigo como persona, como ser humano puede llevar a responder desde la misericordia de Dios, a la maldad ajena.
  • Amar a quien nos odia es la medida del verdadero amor. Porque quién sólo ama a quien le retribuye con los mismos sentimientos, no sobrepasa la medida del amor egoísta. Beneficiar a quien nos causa daño, bendecir al que nos maldice, y ser generosos con los egoístas, invierte la lógica del mundo. Esta manera de actuar no nace de la ingenuidad, sino de la conciencia de que el Hombre Nuevo es superior a cualquier mezquindad.
  • Jesús no sólo pide que seamos buenos o que mejoremos nuestro modo de ser, nos pide que nos abramos a Dios y cambiemos la mediocridad de nuestro egoísmo por la grandeza de la generosidad.
  • Los discípulos deben ser reconocibles por el amor. Un amor que Jesús no concibe como un simple sentimiento, sino como una actitud que tiene la raíz existencial en la paternidad de Dios. Por el amor, Dios reconoce al hombre como hijo suyo y el hombre se reconoce hijo de Dios. El premio del que habla Jesús es experimentar a Dios como Padre.
  • Es el Padre quien da sentido y coherencia a la vida de los hermanos. Sólo así tiene sentido que podamos y tengamos que amar a todo hombre, que no es nada más ni nada menos que un hermano mío.
  • Sólo a un hermano se lo comprende, se lo acepta, se lo soporta, no se lo juzga, no se lo condena, se lo corrige, se lo espera, se lo perdona.
  • Las relaciones con el prójimo son vistas desde la perspectiva de la misericordia. El discípulo no es aquel que tiene el oficio de condenar, sino la tarea de ser bondadoso y compasivo; es aquel que, como el Padre del cielo, otorga misericordia y encuentra el gozo en la entrega y el amor.
  • El seguimiento de Jesucristo no se trata en absoluto de reproducir materialmente una u otra actitud, sino de mirar la realidad como El lo ha hecho, estar disponible como El ante el acontecimiento. Se trata no de reproducir sino de inventar, ya que cada acontecimiento es siempre nuevo y único, por lo tanto el discípulo tratará de que su respuesta esté a la altura del acontecimiento.
  • El amor al enemigo no es un dato marginal, sino el sentido y centro del amor de los cristianos. Sólo cuando se da sin esperar recompensa, cuando se ama sin que el otro lo merezca, cuando se pierde para que el otro gane, sólo entonces se ha llegado hasta el misterio del amor que nos enseña y nos ofrece Cristo.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué criterios rigen nuestro amor?
  • ¿A quién considero enemigos?
  • ¿Qué actitud tomo frente a mis enemigos?

     

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Dame tu amor Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…Viendo Dios que los hombres se hacen atraer por beneficios, quiso cautivarlos para su amor por medio de los suyos. Dijo por tanto: «Quiero atraer a los hombres para que me amen con aquellos lazos con que los hombres se hacen atraer, a saber: con los vínculos del amor». Esos fueron precisamente los dones que Dios hizo al hombre. El, después de haberlos dotado de alma con potencias a su imagen, de memoria, intelecto y voluntad, así como de un cuerpo provisto de sentidos, creó para él el cielo y la tierra y tantas otras cosas, todas ellas por amor al hombre; a fin de que sirvieran al hombre y éste le amara por gratitud a tantos dones.

Pero Dios no se contentó con darnos todas estas hermosas criaturas. Para hacerse con todo nuestro amor, llegó a dársenos todo él mismo. El Padre eterno llegó a darnos a su mismo y único Hijo. Al ver que todos nosotros estábamos muertos y privados de su gracia a causa del pecado, ¿qué hizo? Por su amor inmenso -más aún, como escribe el apóstol, por el excesivo amor que nos tenía-, mandó a su Hijo amado para que satisficiera por nosotros y para devolvernos así aquella vida que el pecado nos había arrebatado. Y al darnos a su Hijo (no perdonando a su Hijo para perdonarnos a nosotros), junto con el Hijo nos dio todo bien: su gracia, su amor y el paraíso”…

 

Alfonso María de Ligorio, [edición española: Práctica del amor a Jesucristo, Rialp, Madrid 1999]

 

PARA REZAR

 

Amar como Jesús,

siguiendo su ejemplo

que nace del servicio y de la entrega

desinteresada a los demás.

 

Amar como Jesús

optando por los más débiles,

los que sufren

y están al margen de la vida.

 

Amar como Jesús

apasionados por la justicia y la paz,

ofreciendo lo mejor de cada uno

para lograr una vida digna para todos.

 

Amar como Jesús

abierto a los demás y a sus necesidades

compartiendo los dones recibidos

viviendo la alegría del dar.

 

Que así sea

 

Viernes XXIII

 

¿Puede un ciego guiar a otro ciego?

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    9, 16-19. 22b-27

 

Hermanos:

Si anuncio el Evangelio, no lo hago para gloriarme: al contrario, es para mí una necesidad imperiosa. ¡Ay de mí si no predicara el Evangelio! Si yo realizara esta tarea por iniciativa propia, merecería ser recompensado, pero si lo hago por necesidad, quiere decir que se me ha confiado una misión. ¿Cuál es entonces mi recompensa? Predicar gratuitamente la Buena Noticia, renunciando al derecho que esa Buena Noticia me confiere.

En efecto, siendo libre, me hice esclavo de todos, para ganar al mayor número posible. Me hice todo para todos, para ganar por lo menos a algunos, a cualquier precio. Y todo esto, por amor a la Buena Noticia, a fin de poder participar de sus bienes.

¿No saben que en el estadio todos corren, pero uno solo gana el premio? Corran, entonces, de manera que lo ganen. Los atletas se privan de todo, y lo hacen para obtener una corona que se marchita; nosotros, en cambio, por una corona incorruptible. Así, yo corro, pero no sin saber adónde; peleo, no como el que da golpes en el aire. Al contrario, castigo mi cuerpo y lo tengo sometido, no sea que, después de haber predicado a los demás, yo mismo quede descalificado.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 83, 3. 4. 5-6. 12 (R.: 2)

 

R.    ¡Qué amable es tu Morada, Señor del universo!

 

Mi alma se consume de deseos

por los atrios del Señor;

mi corazón y mi carne claman ansiosos

por el Dios viviente. R.

 

Hasta el gorrión encontró una casa,

y la golondrina tiene un nido

donde poner sus pichones,

junto a tus altares, Señor del universo,

mi Rey y mi Dios. R.

 

¡Felices los que habitan en tu Casa

y te alaban sin cesar!

¡Felices los que encuentran su fuerza en ti,

al emprender la peregrinación! R.

 

Porque el Señor es sol y escudo;

el Señor da la gracia y la gloria,

y no niega sus bienes

a los que proceden con rectitud. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    6, 37-42

 

Jesús dijo a sus discípulos: No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes.

Jesús hizo a sus discípulos esta comparación: «¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un pozo?

El discípulo no es superior al maestro; cuando el discípulo llegue a ser perfecto, será como su maestro.

¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: “Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo”, tú, que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.»

 

Palabra de Dios

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • En este fragmento de la carta que leemos hoy, nos encontramos a san Pablo obligado a defender no tanto su propia persona, sino su obra de apóstol en medio de la comunidad cristiana de Corinto. Pablo se vio acusado por algunos de obrar por interés en el ejercicio de su ministerio, como si estuviese buscando alguna recompensa material o una afirmación personal; y por eso reacciona.
  • El apóstol se ha puesto libremente al servicio del Señor, predicar el Evangelio es una obligación para él, por eso puede expresar: “¡Pobre de mí si no anunciara el Evangelio!” Así las amenazas que pesan sobre él, lejos de menguar su espíritu misionero, lo invitan a tomar nuevas iniciativas apostólicas.
  • La única recompensa que espera es la de predicar gratuitamente el Evangelio, que, de manera gratuita, le ha sido confiado.
  • En la cima de todas sus preocupaciones descubrimos ese santo orgullo que lo lleva a decir: “Todo esto lo hago por el Evangelio”, manifestándonos así la entrega a su ministerio generosa y desinteresada.

***

  • Este texto también forma parte de la enseñanza que comienza con las bienaventuranzas. Lucas lo presenta con el fin de configurar el comportamiento de todo aquel que quiera ser seguidor de Jesús. En este tercer fragmento del “discurso del llano” de Lucas, las enseñanzas sobre el ciego que guía a otro ciego y la de los árboles que dan buenos o malos frutos se aplican a todos, empezando por los mismos discípulos, que de este modo son invitados a hacerse autocrítica seria.
  • El discípulo está llamado a ser guía, a orientar. Para poder hacerlo, debe aprender. Sólo el aprendizaje hace del discípulo un buen maestro. Quien quiera conducir a su prójimo por el camino del amor, de la fidelidad, de la rectitud, antes debe dejarse conducir por Cristo por el mismo camino.
  • El camino de perfección no es algo inventado por el hombre. Jesús va delante de nosotros tomando la iniciativa, renunciado a ser juez de los demás, e invitándonos con amor al reconocimiento de nuestro propio pecado; con la esperanza de que siendo hombres nuevos, tengamos el derecho de proponer a los demás un cambio en su vida.
  • Lucas aborda el tema concreto del aprendizaje de una manera gráfica: la viga en el ojo propio ilustra la inclinación que experimentamos a criticar, y a encontrar defectos en el prójimo, sin ser capaces de una seria mirada sobre los propios defectos.
  • Lucas marca para el discípulo una línea del comportamiento desde una actitud positiva y creativa con un ejemplo tomado de las leyes que rigen en la naturaleza. Como cada árbol y cada especie vegetal, cada persona debe saber desarrollar sus capacidades y dar sus frutos. Si lo que llevamos dentro es “tesoro de bondad”, lo que aflorará serán frutos de bondad, mientras que si llevamos “tesoro de maldad”, los frutos serán de maldad. En vez de fijarse en los defectos de los demás, el discípulo es aquél que mirando, asumiendo y buscando transformar los propios, llega a ser fructífero.
  • Sólo si se logra superar las fallas personales se podrá tener una visión suficientemente aguda como para ayudar a los hermanos. Jesús no prohíbe la formación de un juicio moral sobre el comportamiento del ser humano; lo que condena es todo intento de corregir a los demás sin antes haberse aplicado a sí mismo la corrección.
  • Jesús señala que un discípulo del Reino necesita ser lúcido, permaneciendo en una continua conversión personal.
  • El que se tiene por guía debe “ver” bien. Sólo un ser humano libre y consciente, es capaz de guiar a los demás. En la medida que siga envuelto en ambiciones, egoísmos y violencias no será capaz de ver. Mientras no adquiramos una mirada misericordiosa y sobria con nosotros mismos, con nuestros semejantes y con toda la realidad, no estaremos en condiciones de cambiar nada.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Miro con facilidad los defectos ajenos?
  • ¿Soy consciente de mis fallas y defectos?
  • ¿Soy comprensivo y misericordioso con mis límites y errores, y con los de los demás?

 

REPTIMOS Y VIVAMOS HOY LA PAALABRA

 

Quiero anunciarte Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”No es fácil hablar de la humildad; para poder hacerlo, es preciso penetrar a través de un muro de incomprensión y de resistencia -por doquier y en todos los tiempos, también en el nuestro-. Nietzsche se erigió en portavoz del pensamiento de muchos cuando atacó con auténtico furor la humildad, en la que él veía la esencia del cristianismo: en su opinión, era la actitud de los débiles, de los fracasados, de los esclavos, que habían convertido su mezquindad en virtud.

Pero ¿qué es en realidad la humildad? Se trata de una virtud que forma parte de la fortaleza. Sólo quien es fuerte puede ser realmente humilde. Su fuerza no se pliega a la constricción, sino que se inclina libremente para servir a quien es más débil, a quien es inferior. Por lo demás, la humildad no puede tener su origen en el hombre, sino en Dios. Dios es el primer humilde. Dios es tan grande, tan fuera de toda posibilidad de que cualquier poder pueda constreñirle, que puede «permitirse» -si se me permite hablar de este modo- ser humilde. La grandeza le es esencial; por consiguiente, sólo él puede arriesgarse a rebajar esta grandeza suya hasta la humildad”…

 

R. Guardini, El mensaje de San Juan, Brescia 1984, pp. 24ss.

 

PARA REZAR

 

Derrama

 

Ven Señor Jesús, renuevo de Jesé,

derrama en nosotros el espíritu que nos guíe

para buscar la sabiduría que nos ayude a vivir bien

y lograr la felicidad que no pasa.

Ven Señor Jesús y derrama sobre nosotros tu espíritu

para que podamos comprender nuestra historia

como plan de Dios Padre.

Ven Señor Jesús y derrama el espíritu de consejo y valentía

para poder decidir la vida en cada acontecimiento.

Ven Señor Jesús y derrama en nosotros el espíritu de conocimiento

para sentirte cercano y conocer los secretos de tu corazón.

Ven Señor Jesús y derrama sobre nosotros el espíritu de temor del Señor

para que el centro de nuestros pensamientos,

deseos y proyectos sea la voluntad del Padre.

Ven Señor Jesús y derrama sobre nosotros el espíritu

con el que revelas el rostro del Padre a los pequeños y a los pobres

y que sintamos el gozo de haber sido elegidos para ser de los tuyos.

 

Sábado XXIII

 

Vivir la Palabra para entrar en el Reino

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    10, 14-22

 

Queridos míos, eviten la idolatría. Les hablo como a gente sensata; juzguen ustedes mismos lo que voy a decirles. La copa de bendición que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la Sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo? Ya que hay un solo pan, todos nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo Cuerpo, porque participamos de ese único pan.

Pensemos en Israel según la carne: aquellos que comen las víctimas, ¿no están acaso en comunión con el altar?

¿Quiero decir con esto que la carne sacrificada a los ídolos tiene algún valor, o que el ídolo es algo? No, afirmo sencillamente que los paganos ofrecen sus sacrificios a los demonios y no a Dios. Ahora bien, yo no quiero que ustedes entren en comunión con los demonios. Ustedes no pueden beber de la copa del Señor y de la copa de los demonios; tampoco pueden sentarse a la mesa del Señor y a la mesa de los demonios. ¿O es que queremos provocar los celos del Señor? ¿Pretendemos ser más fuertes que él?

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 115, 12-13. 17-18 (R.: 17a)

 

R.    Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza.

 

¿Con qué pagaré al Señor

todo el bien que me hizo?

Alzaré la copa de la salvación

e invocaré el nombre del Señor. R.

 

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,

e invocaré el nombre del Señor.

Cumpliré mis votos al Señor,

en presencia de todo su pueblo. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    6, 43-49

 

Jesús decía a sus discípulos:

«No hay árbol bueno que dé frutos malos, ni árbol malo que dé frutos buenos: cada árbol se reconoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas.

El hombre bueno saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su corazón. El malo saca el mal de su maldad, porque de la abundancia del corazón habla la boca.

¿Por qué ustedes me llaman: “Señor, Señor”, y no hacen lo que les digo? Yo les diré a quién se parece todo aquel que viene a mí, escucha mis palabras y las practica. Se parece a un hombre que, queriendo construir una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre la roca. Cuando vino la creciente, las aguas se precipitaron con fuerza contra esa casa, pero no pudieron derribarla, porque estaba bien construida.

En cambio, el que escucha la Palabra y no la pone en práctica, se parece a un hombre que construyó su casa sobre tierra, sin cimientos. Cuando las aguas se precipitaron contra ella, en seguida se derrumbó, y el desastre que sobrevino a esa casa fue grande.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Hoy se plantea si se puede participar en banquetes sagrados, los que se organizan en honor de un dios o de una diosa. San Pablo es categórico: hay que abstenerse de cualquier compromiso con los “ídolos”. Aquí no entra ya la caridad para con el hermano débil, sino el peligro de idolatría para uno mismo. Porque participar en esos banquetes cúlticos conlleva casi necesariamente, la comunión con lo que se celebra.
  • No se puede honrar a un dios y entrar en comunión con él, porque nosotros tenemos ya a Cristo Jesús, con el que entramos en comunión a través del cáliz de bendición que bendecimos, y del pan que partimos.
  • Además el cristiano tiene una comunidad con la cual celebrar, y no tenemos que ir a buscar otras comunidades, con las que celebrar otras cosas. Aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan.
  • Para Pablo la Eucaristía es, ante todo, unión con Cristo, con su Cuerpo y su Sangre. Si buscamos otros dioses con los que entrar en comunión, caemos en la idolatría como cayeron los israelitas en el desierto.
  • También agrega que es unión con los demás hermanos de la comunidad y crecimiento en fraternidad porque comemos del mismo Pan, y escuchamos la misma Palabra salvadora de Dios. Comulgar con Cristo significa evitar toda clase de idolatría, adorando a los dioses falsos.

***

  • Jesús en su andar, experimenta en muchos de los que salen a su encuentro, que la palabra ha encontrado una tierra fértil donde los valores del Reino crecerán. El pueblo, los discípulos y la larga fila de enfermos, pecadores y menesterosos, en medio de las inevitables ambigüedades de todos los seres humanos, con su pobreza, ignorancia y simpleza, son capaces de dar buenos frutos del Reino.
  • Por otro lado encuentra que muchos de los que lo siguen y poseen una posibilidad mayor de vivir los valores del reino, se conforman con una fe de apariencia o de cumplimiento; conservan la fachada pero no tienen la consistencia en su obrar de una vida que ha optado sinceramente por vivir en clave de Reino. Ante esta realidad, termina su discurso recordando la perspectiva del juicio. Lo mismo que se juzgaba al judío por la práctica de los mandamientos, el cristiano tiene que responder de su conformidad con la ley de la misericordia.
  • Para que la fe sea real no basta acercarse a Él, sino que es necesario dejarse hablar, cuestionar y modelar por su palabra de verdad, de modo que se vaya encarnando hasta en los rincones más ocultos del corazón, y penetre en los repliegues más escondidos de la vida. Sólo así, la fuerza de la gracia hará hombres transformados y transformadores.
  • Todos tenemos la experiencia de que la fe conoce idas y vueltas, de que a veces es certeza serena, y otras veces es duda dolorosa. La fe, sobrepasada por la prueba del sufrimiento, por el trabajo, por el placer o, simplemente, por la negligencia, puede adormecerse, padecer de anemia, dejar de iluminar la vida. Pero también hemos de reconocer que, en nuestra vida y en la del mundo, la fe vivida con fuerza y radicalidad puede ser el motor de compromisos profundos, la libertad para la lucha verdadera, la luz de nuestra libertad, el coraje de nuestra fidelidad; en definitiva la roca inamovible sobre la que edificar nuestra vida presente y proyectar el futuro.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Vivís contando solamente con tus propias fuerzas o poniendo tu confianza en Dios?
  • ¿Cuáles son tus valores de juicio y tus criterios determinantes?
  • ¿Cuál es la roca firme sobre la que apoyás tu vida?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Quiero vivir tu Palabra

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Poner sobre roca los fundamentos

 

…”La predicación de la Iglesia presenta, desde todos los puntos de vista, una inquebrantable solidez; permanece idéntica a sí misma y se beneficia del testimonio de los profetas, de los apóstoles y de todos sus discípulos, testimonio que engloba «el principio, el entremedio y el fin», la totalidad del designio de Dios ordenado infaliblemente a la salvación de los hombres y siendo el fundamento de nuestra fe. Desde entonces, esta fe que hemos recibido de la Iglesia, la conservamos con sumo cuidado… Es a esta Iglesia a la que se le ha confiado el «don de Dios» (Jn 4,10) –como el aliento que había sido confiado a la primera obra que Dios había modelado, Adán (Gn 2,7)- a fin de que todos los miembros de la Iglesia puedan participar de ella y por ella ser vivificados. Es en ella que ha sido depositada la comunión con Cristo, es decir, el Espíritu Santo, arras del don de incorruptibilidad, confirmación de nuestra fe y escalera de nuestra ascensión a Dios: «En la Iglesia, escribe san Pablo, Dios ha colocado a los apóstoles, a los profetas, a los que tienen encargo de enseñar» y a todo el resto, por la acción del Espíritu (1C 12, 28.11).

Porque donde está la Iglesia, allí está el Espíritu de Dios; y donde está el Espíritu de Dios, allí está la Iglesia y toda gracia. Y el Espíritu es Verdad (1Jn 5,6). Por eso los que se excluyen de él ya no se nutren más de los pechos de su Madre para recibir la vida y ya no participan de la fuente límpida que mana del cuerpo de Cristo (Jn 7,37), sino que «se hacen cisternas, cisternas agrietadas, que el agua no retienen» (Jr 2,13)… Llegados a ser extraños a la verdad, es fatal que sigan rodando en el error y sean bamboleados por él, que… no tengan doctrina firmemente establecida, puesto que prefieren ser razonadores de palabras antes que discípulos de la verdad. Porque no están fundamentados sobre la Roca única, sino sobre arena”…

 

San Ireneo de Lión (hacia 130- hacia 208), obispo, teólogo y mártir – Contra las herejías III, 24, 1-2

 

PARA REZAR

 

Señor, nos unimos a toda la Iglesia
y te pedimos para que
podamos asumir la responsabilidad
que nos corresponde por ser bautizados.

Asiste el peregrinar
y el trabajo de tu pueblo,
para que entre todos,
buscando vivir la fidelidad a tus enseñanzas,
podamos ser signos de paz,
de esperanza y de amor,
en medio de una sociedad
que vive los desafíos
de la mentira y la corrupción.

En tus manos depositamos
el deseo de vivir
y de formar comunidades eclesiales,
en las cuales todos se sientan hermanos
en torno a tu Palabra.

Amén.

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XXII – CICLO A

Domingo XXII dte el año

Ciclo A

 

Lunes XXII

 

Martes XXII

 

Miércoles XXII

 

Jueves XXII

 

Viernes XXII

 

Sábado XXII


 

Domingo XXII dte el año

Ciclo A

 

Perder para ganar

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del profeta Jeremías    20,7-9

 

Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; me forzaste y me pudiste. Yo era el hazmerreír todo el día, todos se burlaban de mí. Siempre que hablo tengo que gritar: “Violencia”, proclamando: “Destrucción”. La palabra del Señor se volvió para mí oprobio y desprecio todo el día. Me dije: “No me acordaré de él, no hablaré más en su nombre”; pero ella era en mis entrañas fuego ardiente, encerrado en los huesos; intentaba contenerlo, y no podía.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 62,2-6.8-9

 

  1. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

 

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,

mi alma está sedienta de ti;

mi carne tiene ansia de ti,

como tierra reseca, agostada, sin agua. R.

 

¡Cómo te contemplaba en el santuario

viendo tu fuerza y tu gloria!

Tu gracia vale más que la vida,

te alabarán mis labios. R.

 

Toda mi vida te bendeciré

y alzaré las manos invocándote.

Me saciaré como de enjundia y de manteca,

y mis labios te alabarán jubilosos. R.

 

Porque fuiste mi auxilio,

y a la sombra de tus alas canto con júbilo;

mi alma está unida a ti,

y tu diestra me sostiene. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Roma    12, 1-2

 

Queridos hermanos:

Los exhorto por la misericordia de Dios, a presentar sus cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; éste es su culto razonable. Y no se ajusten a este mundo, sino transfórmense por la renovación de la mente, para que sepan discernir lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    16, 21-27

 

En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: “¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte.” Jesús se volvió y dijo a Pedro: “Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios.” Entonces dijo a sus discípulos: “El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta.”

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Al profeta Jeremías en el comienzo del reinado de Joaquín, una violenta injuria contra el culto del Templo, lo había envuelto en un proceso por sacrilegio. Se encuentra de nuevo ante una crisis vocacional, revelando su intimidad en estos escritos que llamamos confesiones.
  • Mirando su destino, eco de los dramas provocados por la llamada de Dios en su alma, maldice el día de su nacimiento, exterioriza su desaliento ante el odio que le rodea, y acusa a Dios de haberlo engañado, de haberlo seducido sin que él pudiera hacer nada en contra. Yahvé lo ha “seducido”, ha seducido al pueblo, su esposa.
  • A Jeremías se le había encomendado la dura, triste y casi inhumana tarea de anunciar la caída de Jerusalén y de Judá. Durante casi 50 años, caminó con su pueblo por una ruta que conducía de forma inexorable al desastre, sin encontrar respuesta. La acción del profeta se sitúa más allá de sus propios gustos, lo que, de hecho, da más valor al mensaje como tal.
  • En su humana debilidad y vacilación, decidió olvidarse para siempre de Yahvé, no volver jamás a hacer de profeta y en ese momento crítico, cuando cree que ya todo está resuelto, se encuentra aprisionado entre su libertad y el poder de la Palabra que se apodera de él, que lo domina, lo vence y se le impone de nuevo desde dentro con la fuerza y el calor de un fuego devorador.

***

  • Comienza aquí la segunda parte de la carta a los Romanos, llamada “parenética” o “moral”. Se presenta una larga exhortación de Pablo a la comunidad de Roma con la intención de hacerles ver que vivir en cristiano no es lo mismo que vivir en pagano.
  • Pablo recuerda que el fundamento de toda ética cristiana es el nuevo ser del hombre en Cristo. Por eso exhorta a vivir conforme a ese nuevo ser. No por obligación, temor o imposición sino porque no le queda otro remedio. La fe abre la totalidad de la persona a un nuevo estado que abarca todas las dimensiones de su vida.
  • La “nueva mentalidad” del cristiano, es que no se ha de regir por la ley del mundo, sino precisamente por la voluntad de Dios, por el nuevo estilo de obrar traído por Jesús. Para conseguirlo hay que esforzarse por lograr una nueva forma de pensar, una nueva mentalidad.
  • Esta renovación de la mente se convierte en tarea de toda la vida. El anuncio de la Buena Nueva no se reduce a notificar la venida de Cristo, sino que, propone al oyente una nueva manera de pensar como cristiano, apoyados en la Palabra y la vida del Señor.

***

  • El evangelio de hoy se sitúa inmediatamente después del evangelio del domingo pasado, momento en el que Jesús felicitaba a Pedro porque Dios y no la carne, le había revelado que Jesús era el Mesías. Unos momentos después, lo llama Satanás porque piensa “como los hombres” desde su “carne y sangre”.
  • La reacción de Pedro es, en cierto modo explicable, es lógico que la figura del “servidor que sufre” se quiebre ante los pensamientos humanos y la esperanza mesiánica.
  • En el desierto Satanás sugiere atajos de facilidad, de éxito a golpes de milagros, de poder. Lo de Pedro también es una tentación: hacer caminar a Cristo por los caminos de los hombres, según los deseos terrenos y las ambiciones triunfalistas, apartándolo de “su” camino.
  • Después de desvelar qué es lo que le espera, cuál es su camino y su misión, Jesús se dirige a los Doce y al pueblo y les revela cómo han de vivir si quieren ser de los suyos, si quieren sentir la liberación de Dios y alcanzar la plenitud. Desbarata las ilusiones de los discípulos y del pueblo, dando un sentido nuevo a la liberación de Dios. El hijo del hombre va a ser un aparente fracasado, pues todos se pondrán en su contra: “Tiene que padecer mucho, tiene que ser rechazado”…, es lo que anuncia Jesús a sus discípulos, para que cambien de mentalidad y se habitúen también ellos al fracaso ante la sociedad, aceptando incluso la muerte por fidelidad a Dios. Pero el fracaso no es definitivo. Es el camino hacia la resurrección, hacia la verdadera liberación y vida.
  • El que quiera ser su discípulo tiene que saber que correrá la misma suerte que el Mesías. Negarse, tomar la cruz y seguirlo pretenden explicar en qué consiste ser discípulo.
  • Negarse a sí mismo es la primera condición, que no significa anularse a sí mismo como persona, ser incapaz de tomar una decisión, esperar que otro piense y someternos incondicionalmente, esperando que otro decida por nosotros.
  • Negarse a sí mismo significa renunciar a toda ambición personal para aceptar el proyecto mesiánico de Jesús, estar dispuesto a renunciar al propio tipo de vida, olvidarse de sí mismo por estar al servicio de los demás.
  • Negarse a sí mismo significa aceptar la liberación que trae Jesús y que obliga a luchar por liberarse en el propio interior, de la mentira, el orgullo, la comodidad, el afán de lucro y de poder, que nos aprisionan. O nos negamos a nosotros mismos viviendo para los demás, como hizo Jesús, o vivimos para nosotros mismos rechazando el camino de la vida.
  • Cargar con la cruz es la segunda condición, que complementa la anterior. Ningún rabino había hablado jamás de esta forma; nadie exigía a sus discípulos tal renuncia y adhesión; los rabinos pedían obediencia a su palabra, que era interpretación de la de Dios. Jesús, en cambio, pide adhesión y entrega total a su persona y a las consecuencias de su misión.
  • Cargar con la cruz, no consiste en aguantar resignadamente todo lo que nos venga sin luchar para que las cosas cambien, rezando un poco más o yendo a misa sin importar el hambre y el dolor del mundo. Jesús no hace apología de paciente resignación.
  • Cargar con la cruz significa aceptar ser perseguido y condenado a muerte por la coherencia con el Evangelio. Es soportar las incomprensiones a causa de la fe, aceptar el dolor y las limitaciones de los propios pecados.
  • Cargar con la cruz no es solamente aceptar el sufrimiento. El Maestro no vino a la tierra a sufrir, vino para amarnos “hasta el extremo”. No fue el sufrimiento sino el amor el que hizo redentor su sacrificio.
  • Las tentaciones de Pedro se hacen carne en la comunidad cristiana cuando rechaza toda forma de sufrimiento a causa del evangelio, cuando se opone a ser perseguida por su fe, cuando quiere terminar con las formas humildes y pacíficas; cuando busca el poder religioso y político y piensa que, si triunfa, es porque Dios la bendice. Seguir a Jesucristo es estar dispuesto a seguir su camino. No pretender ganar el mundo, sino estar dispuesto a perder la vida.
  • Ser cristiano es una fiesta, un gozo maravilloso, pero sólo para los hombres que esperan y viven la gran paradoja que Jesús mismo vivió: la Vida es fruto de la muerte; no solamente en el último día, sino cada día. Por eso es preciso perderla para encontrarla -de nuevo- purificada; es preciso pasarla por dentro de Jesús y de su Evangelio, para nos sea devuelta con olor de eternidad.
  • En definitiva, se sigue a Jesús y se gana, lo que se ofrece a los demás, lo que se sacrifica en bien del otro; se pierde lo que se retiene para uno mismo. Lo que doy es lo que tengo, lo que guardo es lo que pierdo. Resucita lo que ha muerto en bien del otro.
  • Jesús pone la vida, la salvación y la realización de los que quieran seguirlo, en íntima relación con la adhesión a su persona. Ser cristiano no es cuestión de teorías o normas, sino de seguimiento a una persona, Jesús de Nazaret, y la asimilación de su causa. El “ser cristiano” está en estrecha relación con su Persona y con su Misión. Seguirlo significa, ante todo, tomar sobre nosotros, junto con Él, la carga de la pasión por la salvación del mundo. Esta actitud ha de realizarse cada día y en las cosas más pequeñas, que por ser pequeñas no disminuyen la importancia fundamental de lo que constituye nuestra tarea. Es amar sin limitaciones, vivir abiertos al misterio de Dios, aceptar dar la vida por Jesús y su reino, ir gastándola en favor de los demás. Es la renuncia a la propia seguridad, para seguir a Jesús compartiendo su mismo destino, tratando de hacer en cada momento lo que Él haría y colocando este ideal por encima de todo interés personal.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿En qué ocasiones has intentado dirigir tú los pasos de Dios?
  • ¿Qué obstáculos encuentras en tu ambiente para seguir a Cristo?
  • ¿Qué cruces hay en tu vida?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

 

Dame, Señor, los mismos sentimientos de Cristo Jesús

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Renunciar a sí mismo, tomar su cruz y seguir a Cristo

 

…”Esto que nos ha mandado el Señor: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame» parece duro y penoso. Pero no es ni duro ni penoso, porque el que lo manda es el mismo que nos ayuda a realizar lo que nos manda. Porque si es verdad la palabra del salmo «según tus mandatos yo me he mantenido en la senda establecida» (Sl 16,4), también es una palabra verdadera la que ha dicho Jesús: «Mi yugo es llevadero y mi carga ligera» (Mt 11,30). Porque todo lo que es duro en el mandato, el amor hace que se convierta en suave. Sabemos bien de qué prodigios es capaz el amor. A veces el amor es de mal gusto y disoluto; pero, ¡cuántas dificultades soportan los hombres, cuántos tratos indignos e insoportables sufren para llegar a lo que aman!… ¡Cómo el gran trabajo de la vida debe ser saber escoger bien qué es lo que se debe amar! ¿Sorprende que el que ama a Jesucristo y quiere seguirle renuncie a sí mismo para amarle?…

¿Qué significa lo que sigue: «tome su cruz»? Que sepa soportar lo que es doloroso y, de esta manera, me siga. Porque cuando un hombre empezará a seguirme comportándose según mis preceptos, encontrará a muchos que le contradecirán, muchos que se le opondrán, y muchas cosas para desanimarlo. Y todo eso de parte de los que pretenden ser compañeros de Cristo. También caminaban con Cristo los que impedían a los ciegos que gritaran (Mt 20,31). Si quieres seguir a Cristo, todo se te convierte en cruz, ya sean amenazas, adulaciones o prohibiciones; tú, resiste, soporta, no te dejes abatir…

Amáis al mundo; pero debéis preferir al que hizo el mundo… Estamos en un mundo que es santo, bueno, reconciliado, salvado, o mejor dicho, que debe ser salvado, y ya está salvado en esperanza: «porque en esperanza fuimos salvados» (Rm 8,24). En este mundo, pues, es decir, en la Iglesia que toda entera sigue a Cristo, éste dice a todos: «El que quiere seguirme que se niegue a sí mismo»”…

 

San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte) y doctor de la Iglesia – Sermón 96 (§1-4.9)

 

PARA REZAR

 

“Quizá miras mal a la cruz y no ves en ella más que dos palos cruzados.

Da la vuelta a la cruz y verás en ella a Jesús clavado por amor.

Entonces todo cambiará de sentido y lo comprenderás todo”.

 

TEILHARD DE CHARDIN

 

Lunes XXII

 

Él me envió a evangelizar a los pobres

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    2, 1-5

 

Hermanos, cuando los visité para anunciarles el misterio de Dios, no llegué con el prestigio de la elocuencia o de la sabiduría. Al contrario, no quise saber nada, fuera de Jesucristo, y Jesucristo crucificado.

Por eso, me presenté ante ustedes débil, temeroso y vacilante.

Mi palabra y mi predicación no tenían nada de la argumentación persuasiva de la sabiduría humana, sino que eran demostración del poder del Espíritu, para que ustedes no basaran su fe en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 118, 97. 98. 99. 100. 101. 102 (R.: 97a)

 

R.    ¡Señor, cuánto amo tu ley!

 

¡Cuánto amo tu ley,

todo el día la medito! R.

 

Tus mandamientos me hacen más sabio que mis enemigos,

porque siempre me acompañan. R.

 

Soy más prudente que todos mis maestros,

porque siempre medito tus prescripciones. R.

 

Soy más inteligente que los ancianos,

porque observo tus preceptos. R.

 

Yo aparto mis pies del mal camino,

para cumplir tu palabra. R.

 

No me separo de tus juicios,

porque eres tú el que me enseñas. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    4, 16-30

 

Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena Noticia los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor.

Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él. Entonces comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír.»

Todos daban testimonio a favor de él y estaban llenos de admiración por las palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: «¿No es este el hijo de José?»

Pero él les respondió: «Sin duda ustedes me citarán el refrán: “Médico, cúrate a ti mismo.” Realiza también aquí, en tu patria, todo lo que hemos oído que sucedió en Cafarnaúm.»

Después agregó: «Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra. Yo les aseguro que había muchas viudas en Israel en el tiempo de Elías, cuando durante tres años y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azotó a todo el país. Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón. También había muchos leprosos en Israel, en el tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio.»

Al oír estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron y, levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo. Pero Jesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Ya vimos cómo Pablo planteaba el tema de la “sabiduría” humana, la griega, comparada con la cristiana, la espiritual.
  • Antes de hablar en Corinto, Pablo había tratado de evangelizar Atenas, donde se encontró ante unos griegos frívolos, poco preocupados de buscar la verdad pero deseosos de discusiones a la moda del día.
  • Pablo no quiso presentarse a los corintios hablando con palabras altisonantes y haciendo alarde de elocuencia, sino como un pobre hombre, débil y temeroso. Esta debilidad evita el equívoco, al mostrar que no era la palabra avasalladora de un hombre culto, sino la fuerza de Dios lo que operaba en la predicación cristiana.
  • Pablo es el hombre que confía en la fuerza del mensaje, por eso insiste que lo que él ha predicado a los habitantes de Corinto no estaba basado en “sabiduría humana”, sino en “el poder del Espíritu”. A los griegos, tan satisfechos con su filosofía, les presenta lo que parece la antítesis de la sabiduría: la figura de Cristo Jesús, y “éste crucificado”.
  • Para Dios, la fuerza verdadera está en lo sencillo y lo débil. En la cruz de Cristo, símbolo del fracaso y de la fragilidad, está la sabiduría y la clave para la salvación. La fe no es auténtica si se apoya en la sabiduría humana y se abandona adhiriendo a un maestro brillante.
  • Pablo trasmite una vivencia personal y comunitaria. El encuentro vivo con el Señor es el pedestal de su predicación. Pablo no predica una doctrina de la sabiduría, sino que presenta un testimonio.

***

  • Movido por el Espíritu de su bautismo, Jesús habla a los judíos por primera vez y relee su misión a la luz de Isaías: ha sido enviado para anunciar el año de gracia de parte del Señor, el año de la liberación de la tierra y de los hombres. Mensaje de gracia, el año jubilar es el del Gran Perdón.
  • Esto desilusiona a sus paisanos porque anuncia la liberación de los pobres y la sanación de los enfermos, pero omite la venganza del Señor y la destrucción violenta de los enemigos de la nación.
  • Jesús, el hijo del carpintero de Nazaret; es también aquel que, al desenrollar el libro de las Escrituras en la sinagoga, se presenta a sí mismo como el cumplimiento de la profecía mesiánica de Isaías. La vinculación entre estas dos afirmaciones, junto con una liberación por un camino que no pasa por la destrucción de los romanos, provoca escándalo en los galileos.
  • Jesús buscará la justicia, pero sin apelar a los mismos mecanismos que los opresores utilizan para imponerse y lo atestiguará con su vida de profeta no recibido con agrado en su tierra.
  • Sin embargo este Nazareno es la última y definitiva palabra de Dios. “La escritura se ha cumplido hoy” porque se ha cumplido el encuentro anhelado de Dios con la humanidad. Desde Jesús y por Jesús, en el hoy vulgar de la vida cotidiana, es donde somos provocados a la fe. Jesús abre ante nuestros ojos la grandeza de una vida cotidiana donde es posible encontrar a Dios. El es la cima y el todo de la Revelación.
  • La gente de Nazaret conocía demasiado bien al hijo del carpintero y no lograrán descubrir a aquel que está, marcado por el Espíritu; sin embargo en ese hombre creemos que se concentra toda la posibilidad de los hombres con Dios. No sólo su palabra, sino cada uno de sus gestos nos hablan del Dios que hace el camino de los hombres transformándolos y transformándolo. Los caminos del reino serán la novedad de un Dios que se muestra como compasión, cercanía, perdón y amor.
  • La escritura continúa cumpliéndose en la medida que dejamos que se anide en nuestros corazones y transforme nuestros criterios, sentimientos y valores determinantes.
  • Esta palabra viva en nosotros es fuente inextinguible de vida: «Es más lo que dejamos que lo que captamos, tal como ocurre con los sedientos que beben en una fuente» San Efrén.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cuáles son los criterios de discernimiento que utilizo frente a la realidad?
  • ¿De qué modo la palabra se cumple en mi vida?
  • ¿Creo en el poder transformador de la Palabra de Gracia?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Señor me basta tu gracia

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Reconocer a Cristo en su humildad y descender para seguirle

 

«Mi alma está turbada», oh Dios, por el recuerdo de mis pecados; «entonces me acuerdo de ti en el país del Jordán» (Sl 41,7) –es decir, acordándome de cómo has purificado a Naamán el leproso en su humilde abajamiento… «Bajó y se lavó siete veces en el Jordán, tal como se lo había indicado el hombre de Dios, y quedó purificado» (2R 5,14). Desciende tú también, alma mía, desciende del carro del orgullo a las aguas saludables del Jordán, el cual, de la fuente de la casa de David, baja ahora sobre el mundo entero «para lavar todo pecado y toda suciedad» (Za 13,1). Con toda seguridad que esta fuente es la humildad de la penitencia, que fluye al mismo tiempo gracias a un don de Cristo y gracias a su ejemplo, y que,  predicada desde ahora sobre la tierra, lava los pecados del mundo entero…Nuestro Jordán es un río puro, a los soberbios les será imposible acusarte, si te hundes enteramente en él, si te sepultas, por así decir, en la humildad de Cristo…

Ciertamente que es único nuestro bautismo, pero una tal humildad rebautiza. En efecto, no reitera la muerte de Cristo pero realiza la mortificación y sepultura del pecado, y lo que, sacramentalmente, se ha realizado en el bautismo, en esta nueva forma se le da pleno cumplimiento.´

Sí, una tal humildad, abre los cielos y nos devuelve el espíritu de adopción; el Padre reconoce a su hijo, reformado en la inocencia y la pureza de un hijo regenerado. Por eso la Escritura, menciona acertadamente, que la carne de Naamán se ha restablecido como la de un niño recién nacido… Nosotros, que hemos perdido la gracia de nuestro primer bautismo… he aquí que hemos descubierto el verdadero Jordán, es decir, el abajamiento de la humildad… Nos toca ahora a nosotros no temer el abajamiento cada día más profundo…con Cristo.


Bienaventurado Guerrico de Igny, abad cisterciense – 4º sermón para la Epifanía

 

PARA REZAR

 

Señor de la Vida, abre nuestro corazón a Tu Palabra.
Queremos anunciar Tu Reino y construirlo con nuestras vidas.

Queremos ser testigos de Tu amor y Tu proyecto para todos.
Ayúdanos a escuchar Tu Palabra, a leer y rezar con la Biblia,
a contemplar la vida y la historia para descubrir Tu propuesta
y caminar hacia Ti.

Tú Señor, que aprendiste de la mano de María,
la Virgen fiel, enséñanos a seguir Su ejemplo.

Maestra de las cosas de Dios,
quien guardaba en Su corazón lo que vivía,
y meditaba en el silencio lo que iba descubriendo.

María, mujer sencilla, que no entendía todo
pero se animó a decir sí a todo.

Ella nos enseña que para vivir la fe hay que escuchar mucho,
hay que escuchar siempre…

Tú, Señor, que mostraste a los discípulos la necesidad
del encuentro con Dios, única compañía que acompaña todo,
muéstranos cómo seguir Tus pasos.

Ayúdanos a buscar momentos para el diálogo con el Padre.

Enséñanos a percibir el aliento del Espíritu
que sopla en nuestras vidas.

Guíanos al encuentro con la Palabra que espera en la Biblia
para descubrir nuevos caminos y revelar la presencia de Dios
en la vida y en la historia que vivimos.

Danos hambre y sed de Tu Palabra cimiento verdadero
donde asentar un proyecto de vida en la huella hacia el Reino.

Despierta en nosotros el gusto por la lectura cotidiana de la Biblia,
para aprender a escuchar, discernir y que estás cerca…

que pasas a nuestro lado, que caminas en nuestra historia…
y nos llamas para ser tus testigos y anunciar que es posible
un mundo distinto, más fraterno, humano, justo y en paz.



Marcelo A. Murúa

Martes XXII

 

Eres el Santo de Dios

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    2, 10b-16

 

Hermanos:

El Espíritu lo penetra todo, hasta lo más íntimo de Dios. ¿Quién puede conocer lo más íntimo del hombre, sino el espíritu del mismo hombre? De la misma manera, nadie conoce los secretos de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que reconozcamos los dones gratuitos que Dios nos ha dado. Nosotros no hablamos de estas cosas con palabras aprendidas de la sabiduría humana, sino con el lenguaje que el Espíritu de Dios nos ha enseñado, expresando en términos espirituales las realidades del Espíritu.

El hombre puramente natural no valora lo que viene del Espíritu de Dios: es una locura para él y no lo puede entender, porque para juzgarlo necesita del Espíritu. El hombre espiritual, en cambio, todo lo juzga, y no puede ser juzgado por nadie. Porque ¿quién penetró en el pensamiento del Señor, para poder enseñarle? Pero nosotros tenemos el pensamiento de Cristo.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 144, 8-9. 10-11. 12-13b. 13c-14 (R.: 17a)

 

R.    El Señor es justo en todos sus caminos.

 

El Señor es bondadoso y compasivo,

lento para enojarse y de gran misericordia;

el Señor es bueno con todos

y tiene compasión de todas sus criaturas. R.

 

Que todas tus obras te den gracias, Señor,

y tus fieles te bendigan;

que anuncien la gloria de tu reino

y proclamen tu poder. R.

 

Así manifestarán a los hombres tu fuerza

y el glorioso esplendor de tu reino:

tu reino es un reino eterno,

y tu dominio permanece para siempre. R.

 

El Señor es fiel en todas sus palabras

y bondadoso en todas sus acciones.

El Señor sostiene a los que caen

y endereza a los que están encorvados. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    4, 31-37

 

Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y enseñaba los sábados. Y todos estaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad.

En la sinagoga había un hombre que estaba poseído por el espíritu de un demonio impuro; y comenzó a gritar con fuerza; « ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios.»

Pero Jesús lo increpó, diciendo: «Cállate y sal de este hombre.» El demonio salió de él, arrojándolo al suelo en medio de todos, sin hacerle ningún daño. El temor se apoderó de todos, y se decían unos a otros: « ¿Qué tiene su palabra? ¡Manda con autoridad y poder a los espíritus impuros, y ellos salen!»

Y su fama se extendía por todas partes en aquella región.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Pablo opone aquí el hombre, que se apoya únicamente sobre sus fuerzas, al hombre “espiritual”, que tiene en sí el espíritu de Dios.
  • En este pasaje, el espíritu de Dios es una participación en la inteligencia divina y, por tanto, una manera de conocer el designio de Dios, y más especialmente los dones que hace a los hombres. Este espíritu es necesario a los corintios para separar los carismas que vienen de Dios, de los que proceden del hombre.
  • El espíritu de Dios proporciona el pensamiento y la palabra que permiten hablar de Dios como conviene, sin la ayuda de la sabiduría humana.
  • El resultado de la acción del espíritu de Dios en el corazón del cristiano, es la facilidad que da para juzgar todas las cosas, considerando el mundo y los acontecimientos, desde un plano más alto que el meramente humano.
  • Los corintios podrían sobrepasar en ciencia a todos los filósofos de la tierra, si tuvieran la suficiente humildad para recibir el conocimiento de Dios que es superior a todos.
  • Dios lo conoce todo, puede “sondearlo” todo por sí mismo, lo que está fuera de las posibilidades del hombre abandonado a sus solas fuerzas. Dios no va contra la inteligencia: es la inteligencia suprema.
  • El espíritu que nosotros hemos recibido, no es el del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios y por El conocemos lo que hay en Dios.
  • El hombre, animado por el Espíritu, lo juzga todo con el juicio de Dios. La mirada del Espíritu, sencilla y penetrante, de que pueden gozar también las personas menos cultas, es más importante que cualquier erudición. Un cristiano sencillo, con fe y disponibilidad ante el Espíritu, sabe más que todos los sabios de Grecia.

     

***

  • La visita a Nazaret, le descubre a Jesús, la necesidad de abrirse a horizontes más amplios que los de su pequeño poblado. El episodio de los milagros que en Nazaret no quisieron aceptar, continúa en tierras de Cafarnaún. La misión de Jesús va creciendo y fortaleciéndose en medio de la adversidad. La acción liberadora que Jesús ha inaugurado en su tierra natal, trae como consecuencia la lucha contra los demonios.
  • La novedad del Reino que Jesús viene a introducir en la historia, es un cambio profundo y permanente en la vida de los hombres y por lo tanto, en la comunidad que lo sigue y acompaña. Jesús no es un exorcista que se contenta con expulsar las manifestaciones del mal. Jesús libera venciendo el demonio y la enfermedad.
  • La expulsión de este demonio será un signo de la nueva vida del reino que irrumpe en medio de la comunidad. El hombre no está hecho para ser poseído por otro, para estar desposeído de sí mismo, envilecido, encadenado por unas fuerzas que es incapaz de dominar. El hombre, creado en el amor de Dios creador, está hecho para vivir puesto en pie, libre, con los ojos levantados al cielo. Este un signo de que el cambio del hombre se produce cuando Dios toca lo más profundo que hay en él.
  • Hoy podemos hacer realidad la misión de Cristo, ampliar los horizontes y hacer sentir la experiencia del reino si bajo la dirección del Espíritu, edificamos en unidad y caridad creativa la Iglesia de Jesucristo. Cuando, por la fe y apoyados en la palabra del Salvador, nos esforzamos en liberarnos de las fuerzas que hoy nos esclavizan; para hacernos discípulos en la libertad del Evangelio, somos signos del Reino.
  • Desatamos cadenas y liberamos, cuando a costa de lo que sea, intentamos ser artesanos de la paz; cuando sin desesperar y sin caer en la ingenuidad, damos testimonio de la esperanza y de que es posible soñar el mañana nuevo del Reino; cuando a pesar de nuestras diferencias, somos capaces de reunimos en torno a una misma Palabra y un mismo Pan.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cuáles son las cosas que hoy nos poseen y esclavizan?
  • ¿Qué necesitamos para poder liberarnos auténticamente?
  • ¿En qué situaciones experimento la presencia dominadora del mal?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Danos Señor tu Espíritu Santo

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Esta sencilla experiencia me proporcionó una alegría muy profunda, puesto que supe que Jesús me mostraba que aquel a quien amamos y adoramos en el Santísimo Sacramento es aquel a quien amamos y servimos en los más pobres entre los pobres. Nuestra adoración al Santísimo Sacramento no tiene valor si descuidamos a Jesús, presente también en el último de nuestros hermanos, en el más pobre entre los pobres, en el más pecador entre los pecadores, en el más débil entre los débiles. A la mañana siguiente le conté todo a nuestra madre Teresa, la cual me confirmó que ésa era en verdad la experiencia de nuestro carisma. Cualquier cosa que hagamos al último de estos hermanos suyos es como si se la hiciéramos a él, y nos recompensa por ello dos veces, aquí en la tierra y con la vida eterna en los cielos.

Nuestra madre Teresa nos decía siempre: «Las nuestras son humildes palabras de amor dirigidas a los más pobres entre los pobres en la obra de Dios. No somos trabajadoras sociales, sino contemplativas que viven en el corazón del mundo“…

 

Hermana Mary Nirmala Joshi, sucesora de la madre Teresa de Calcuta.

 

PARA REZAR

 

Dios creador,

Tú dices lo que haces

y haces lo que dices.

Renueva hoy la faz de la tierra

y seremos salvados.

 

Nos sentimos poseídos por muchos males

que nos desbordan y esclavizan.

Que tu palabra nos libere;

Señor, ten piedad de nosotros.

 

Hay muchos sufrimientos que nos desesperan.

Que tu palabra sea nuestro porvenir;

Cristo, ten piedad de nosotros.

 

El pecado nos tiene todavía sumergidos.

Que tu palabra sea nuestro perdón;

Santo de Dios, ten piedad de nosotros.

 

Miércoles XXII

 

He sido enviado a anunciar el Evangelio

 

Primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    3, 1-9


Queridos hermanos:

Por mi parte, no pude hablarles como a hombres espirituales, sino como a hombres carnales, como a quienes todavía son niños en Cristo.

Los alimenté con leche y no con alimento sólido, porque aún no podían tolerarlo, como tampoco ahora, ya que siguen siendo carnales. Los celos y discordias que hay entre ustedes, ¿no prueban acaso, que todavía son carnales y se comportan de una manera puramente humana?

Cuando uno dice: “Yo soy de Pablo”, y el otro: “Yo de Apolo”, ¿acaso no están procediendo como lo haría cualquier hombre?

Después de todo, ¿quién es Apolo, quién es Pablo? Simples servidores, por medio de los cuales ustedes han creído, y cada uno de ellos lo es según lo que ha recibido del Señor.

Yo planté y Apolo regó, pero el que ha hecho crecer es Dios.

Ni el que planta ni el que riega valen algo, sino Dios, que hace crecer.

No hay ninguna diferencia entre el que planta y el que riega; sin embargo, cada uno recibirá su salario de acuerdo con el trabajo que haya realizado.

Porque nosotros somos cooperadores de Dios, y ustedes son el campo de Dios, el edificio de Dios.


Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 32, 12-13. 14-15. 20-21 (R.: 12b)

 

R.    ¡Feliz el pueblo que el Señor se eligió como herencia!

 

¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor,

el pueblo que él se eligió como herencia!

El Señor observa desde el cielo

y contempla a todos los hombres. R.

 

El mira desde su trono

a todos los habitantes de la tierra;

modela el corazón de cada uno

y conoce a fondo todas sus acciones. R.

 

Nuestra alma espera en el Señor;

él es nuestra ayuda y nuestro escudo.

Nuestro corazón se regocija en él:

nosotros confiamos en su santo Nombre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    4, 38-44

 

Al salir de la sinagoga, entró en la casa de Simón. La suegra de Simón tenía mucha fiebre, y le pidieron que hiciera algo por ella. Inclinándose sobre ella, Jesús increpó a la fiebre y esta desapareció. En seguida, ella se levantó y se puso a servirlos.

Al atardecer, todos los que tenían enfermos afectados de diversas dolencias se los llevaron, y él, imponiendo las manos sobre cada uno de ellos, los curaba. De muchos salían demonios, gritando: «¡Tú eres el Hijo de Dios!» Pero él los increpaba y no los dejaba hablar, porque ellos sabían que era el Mesías.

Cuando amaneció, Jesús salió y se fue a un lugar desierto. La multitud comenzó a buscarlo y, cuando lo encontraron, querían retenerlo para que no se alejara de ellos. Pero él les dijo: «También a las otras ciudades debo anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios, porque para eso he sido enviado.»

Y predicaba en las sinagogas de toda la Judea.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Para Pablo, la existencia de divisiones en la comunidad es un signo claro de inmadurez, de falta de verdadera sabiduría. La unidad de la comunidad corintia está amenazada, y Pablo está preocupado por las divisiones. Estas se deben a que siguen unos criterios humanos, “carnales”, y no se dejan guiar por el Espíritu.
  • Sus criterios humanos, los llevaron a establecer diferencias entre los apóstoles; sin comprender que existían, porque cada uno de ellos estaba cumpliendo una tarea asignada por Dios.
  • Pablo puso lo que él llama «el fundamento», Jesucristo. Después la elocuencia, Apolo iluminó otros puntos de la fe. Es absurdo que se enfrenten los trabajos realizados por los diferentes apóstoles, cuando en realidad “todo es para edificar la fe”.
  • Por eso Pablo no duda en afirmar que los apóstoles son «simples servidores». Su ministerio es importante, pero la fe es un don de Dios gratuito. Su crecimiento es siempre inexplicable. La profundización de la fe queda siempre dentro del ámbito de las relaciones personales entre Dios y el hombre. Para los griegos, el sabio habla en su propio nombre y lo que tiene fuerza decisiva son sus cualidades. Pero la mirada de los cristianos debería estar puesta más en Dios que en Pablo y Apolo.
  • La sabiduría no se evalúa por los conocimientos, sino por las actitudes concretas de la vida comunitaria. Un signo de madurez para una comunidad cristiana es la existencia o no divisiones.

***

  • La curación de la suegra de Simón, inaugura la lista de todas las personas que liberadas por la Palabra de Dios, se pondrán al servicio de la nueva comunidad. También se habla de muchas curaciones y exorcismos a la caída del sol. La enfermedad, el pecado y las ideologías atan a los seres humanos y no le permiten estar disponibles para servir al prójimo.
  • La gente acude con enfermos que no habían llevado a la sinagoga por temor a fariseos y escribas. Jesús no se hace esperar y se hace eco de la misericordia de Dios con gestos directos y afectuosos. Evita todo tipo de reconocimiento, no se deja acaparar y busca nuevos sitios para evangelizar.
  • La Buena Nueva se revela cuando los ciegos ven, cuando los cojos andan, cuando los sordos oyen. El amor no necesita largos discursos para demostrar su importancia; basta con que sea fuente de gozo, de placer, de don y de vida. La fe no se declama; son las obras de la fe. La fe se manifiesta en la vida de los creyentes. La fe se conjuga en voz activa.
  • Ante la suegra enferma de Simón “se inclinó sobre ella”. Ante la afluencia de la multitud, no pierde de vista al hombre, sino que se aproxima a la realidad de cada uno: “imponiendo las manos los curaba”. No siente aversión ni toma distancia del sufrimiento, sino con una inmensa cercanía, los tocaba para acercarles la salud.
  • Para que esta palabra se cumpla hoy, mirémonos en el espejo de Jesús. El discípulo está llamado a “ser como su maestro”, por lo tanto a vivir a fondo la misión y a pasar haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el mal, sabiendo que Dios está con nosotros y es la garantía de nuestro obrar.
  • Para lograrlo necesitamos entrar en el camino de discípulo. Abrirnos a su palabra y a su verdad para que sean fuente de vida nueva y animen nuestros corazones, nuestra inteligencia y nuestros gestos. La fe es una práctica que se modela en la escuela del seguimiento de Jesús, que nos muestra en su obrar, los gestos distintivos de un corazón misericordioso.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué signos del reino descubro en mi vida?
  • ¿Qué signos del reino me siento llamado a realizar?
  • ¿Qué me impide seguir el camino del discipulado?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Nosotros somos colaboradores de Dios

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Salió y ser retiró a un lugar desierto»

 

…”De tal maestro como quien nos enseñó esta oración y con tanto amor y deseo que nos aprovechase, nunca Dios quiera que no nos acordemos de El muchas veces cuando decimos la oración, aunque por ser flacos no sean todas. Pues cuanto a lo primero, ya sabéis que enseña Su Majestad que sea a solas; que así lo hacía El siempre que oraba, y no por su necesidad, sino por nuestro enseñamiento.

Ya esto dicho se está que no se sufre hablar con Dios y con el mundo, que no es otra cosa estar rezando y escuchando por otra parte lo que están hablando, o pensar en lo que se les ofrece sin más irse a la mano; salvo si no es algunos tiempos que, o de malos humores -en especial si es persona que tiene melancolía- o flaqueza de cabeza, que aunque más lo procura no puede, o que permite Dios días de grandes tempestades en sus siervos para más bien suyo, y aunque se afligen y procuran quietarse, no pueden ni están en lo que dicen, aunque más hagan, ni asienta en nada el entendimiento, sino que parece tiene frenesí, según anda desbaratado. Y en la pena que da a quien lo tiene, verá que no es a culpa suya. Y no se fatigue, que es peor, ni se canse en poner seso a quien por entonces no le tiene, que es su entendimiento, sino rece como pudiere; y aun no rece, sino como enferma procure dar alivio a su alma: entienda en otra obra de virtud. Esto es ya para personas que traen cuidado de sí y tienen entendido no han de hablar a Dios y al mundo junto.

Lo que podemos hacer nosotros es procurar estar a solas, y plega a Dios que baste, como digo, para que entendamos con quién estamos y lo que nos responde el Señor a nuestras peticiones. ¿Pensáis que está callado? Aunque no le oímos, bien habla al corazón cuando le pedimos de corazón.

 

Santa Teresa de Ávila (1515-1582), carmelita descalza, doctora de la Iglesia

Camino de Perfección, c. 24

 

PARA REZAR

 

Oración del testigo

 

Es hora de ser tus testigos, Señor del alba.
Es hora de construir juntos la Civilización del amor.
Es hora de salir a las plazas y ciudades como hermanos.
Es hora de hacer del mundo un arco iris de unidad y de color.

Es hora de anunciar la vida desde la vida hecha fiesta.
Es hora de gritar al mundo de los hombres tu salvación.
Es hora de gritar como voceros del alba a hombres y mujeres,
que el Crucificado ha resucitado, y el mundo sabe a redención.

Es hora de vivir en la luz y abrir caminos sin fronteras.
Es hora de darse la mano y hacer un coro grande al sol.
Es hora de decir a los miedosos; no teman, tengan ánimo,
que el mundo, el corazón del mundo, vive en Resurrección.

Es hora de juntarnos como amigos en un solo pueblo.
Es hora de marchar unidos sembrando la paz y el amor.
Es hora de llamar al hombre hermano, hermano mío.
Es hora de vivir en armonía, en lazos de hermandad y comunión.

Que así sea.

 

Jueves XXII

 

Serás pescador de hombres

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    3,18-23

 

Hermanos:

¡Que nadie se engañe! Si alguno de ustedes se tiene por sabio en este mundo, que se haga insensato para ser realmente sabio. Porque la sabiduría de este mundo es locura delante de Dios. En efecto, dice la Escritura: El sorprende a los sabios en su propia astucia, y además: El Señor conoce los razonamientos de los sabios y sabe que son vanos.

En consecuencia, que nadie se gloríe en los hombres, porque todo les pertenece a ustedes: Pablo, Apolo o Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente o el futuro. Todo es de ustedes, pero ustedes son de Cristo y Cristo es de Dios.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 23, 1-2. 3-4b. 5-6 (R.: 1a)

 

R.    Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella.

 

Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella,

el mundo y todos sus habitantes,

porque él la fundó sobre los mares,

él la afirmó sobre las corrientes del océano. R.

 

¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor

y permanecer en su recinto sagrado?

El que tiene las manos limpias y puro el corazón;

el que no rinde culto a los ídolos. R.

 

El recibirá la bendición del Señor,

la recompensa de Dios, su Salvador.

Así son los que buscan al Señor,

los que buscan tu rostro, Dios de Jacob. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    5, 1-11

 

En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: «Navega mar adentro, y echen las redes.»

Simón le respondió: «Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes.» Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.

Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: «Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador.» El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón.

Pero Jesús dijo a Simón: «No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres.»

Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Pablo acusaba ayer a los corintios de inmaduros e infantiles, por las divisiones que se suscitaban entre ellos. Hoy vuelve al tema desde la perspectiva de la “sabiduría”.
  • Distintas corrientes de pensamiento, varios pequeños grupos, estaban aferrados a su concepción de las cosas. Los corintios son “sabios según el mundo”, por eso se explican las divisiones sobre Apolo y Pablo, y ahora se añade también Pedro, que también tenía seguidores. Pero a los ojos de Dios eso no es sabiduría, sino necedad. Hay que juzgarlo todo desde una mentalidad espiritual y madura.
  • Esto lo expresa Pablo diciendo que ellos “son de Cristo, y Cristo, de Dios”. Nada es “absoluto” sino Cristo y Dios. Todo lo demás, incluidos los ministros de la comunidad pasarán, pero Cristo es el mismo ayer, hoy y siempre, y es el que, a través de la fragilidad de la Iglesia va llevando a todos a Dios.
  • Todo lo humano es ambiguo, frágil, provisional. Dios permite relativizarlo todo. Apoyarse solamente sobre análisis humanos, sobre criterios “de este mundo”, es insuficiente para un cristiano.
  • Sólo Dios es verdaderamente sabio. Y su proyecto se cumplirá a pesar de todas las apariencias contrarias.
  • Los apóstoles son para los fieles, y no los fieles para los apóstoles. Los ministros, son servidores. Pablo llegará a decir que todo el cosmos está al servicio de ese puñado de pobres hombres, que se reunían entonces en Corinto.

***

  • Simón había sido testigo del poder de Jesús sobre el mal, cuando curó a su suegra. El mismo Señor había tomado prestada su barca para convertirla en el lugar desde donde predicaba a “la gente que se agolpaba para oír la Palabra de Dios”.
  • Simón y sus compañeros habían estado pescando toda la noche y habían vuelto con las redes vacías. Jesús los invita a remar mar adentro y a echar de nuevo las redes. A lo largo de los siglos se hablará de aquella “pesca milagrosa”. Simón hace una experiencia personal del poder de la Palabra del Maestro.
  • La pesca supera todas las expectativas. Tanto desborde, hace que Simón Pedro caiga a los pies de Jesús. Frente a la grandeza de Jesús, Simón reconoce su indignidad. Esta conciencia del pecado será el punto de partida correcto de un camino de entrega y seguimiento. “En adelante serás pescador de hombres”. Aquella mañana, a través de Pedro pescador, develó Jesús la misión de la Iglesia y nuestro modo de realizarla.
  • El llamado del Señor siempre sitúa nuestra vida y nuestra historia entera dentro del plan salvífico de Dios. El reconocimiento del pecado no es impedimento sino más bien un punto de partida, casi para quien comienza a seguir a Jesús; a hacer un camino de discipulado.
  • Cuando hacemos experiencia del poder salvífico y misericordioso de Jesús, no podemos dejar de anunciarlo como testigos de la buena nueva al mundo entero. Podemos ser discípulos cuando hemos experimentado cómo nuestra pobreza es despertada, transformada, resucitada.
  • La aceptación humilde de la misericordia de Jesús hecha llamado, nos capacita como discípulos para que seamos capaces de salvar a otros. Este será el servicio concreto del discípulo: anunciar para la salvación. Los discípulos siguiendo al Señor del perdón mostramos al Salvador.
  • El corazón del discipulado es el “seguimiento” de Jesús, una adhesión completa por la cual compartimos totalmente la vida del Maestro: lo que Él es y siente, sus espacios y su tiempo, sus éxitos y sus fracasos, sus enseñanzas y sus obras de poder, sus palabras y sus silencios, pero sobre todo su visión de Dios y del mundo, raíz de la misión.
  • En nuestro seguimiento, Jesús, hace que como discípulos entremos en una nueva dinámica existencial y con Él, como Maestro, elaboremos un nuevo proyecto de vida.
  • Esto requiere dejar atrás todo lo que impide la disponibilidad para caminar junto con El. La renuncia a los bienes es lo que permite la construcción de una nueva escala de valores y una nueva visión de la vida a partir de la visión de Jesús.
  • Somos discípulos cuando nos dejamos conducir dócilmente por Jesús y con el corazón libre nos animamos a reaprender la vida.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿He podido experimentar la misericordia de Jesús en mi historia?
  • ¿A qué siento que me llama el Señor?
  • ¿Me siento invitado a anunciar su amor y su perdón?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Ten piedad de mí, Señor soy un pecador

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

« ¡Señor, sálvanos!»

 

Dios mío, mi corazón es como un ancho mar siempre agitado por las tempestades: haz que encuentre en ti la paz y el descanso. Tú has increpado a los vientos y a la mar para que se calmaran, y a tu voz se han apaciguado; ven a poner paz en las agitaciones de mi corazón, a fin de que todo en mí sea sosiego y tranquilidad, para que pueda poseerte, a ti mi único bien, y pueda contemplarte, dulce luz de mis ojos, sin turbación ni oscuridad. Oh Dios mío, que mi alma, libre de los pensamientos tumultuosos de este mundo «se esconda a la sombra de tus alas» (Sal 16,8). Que encuentre junto a ti un lugar de refrigerio y de paz; y toda transportada de gozo pueda cantar: «Ahora puedo dormir y descansar en tu paz» (Sal 4,9)

Que ella descanse, te lo pido, Dios mío, que ella descanse del recuerdo de todo aquello que está debajo del cielo, despierta sólo para ti, como está escrito: «Yo duermo, pero mi corazón vela» (Ct 5,2). Mi alma no puede gozar de paz y seguridad, Dios mío, si no es bajo la protección de tus alas (Sal. 91 4). Que ella permanezca, pues, eternamente en ti y sea abrasada con tu fuego. Que elevándose por encima de ella misma, te contemple y cante gozosamente tus alabanzas. Que en medio de las turbaciones que me agitan, tus dones sean mi dulce consolación, hasta que venga a ti, oh Tú, la verdadera paz.

 

San Agustín, obispo y doctor de la Iglesia – Meditaciones, c. 37

 

PARA REZAR

 

Señor, Tú me llamaste
para ser instrumento de tu gracia,
para anunciar la Buena Nueva,
para sanar las almas.

Instrumento de paz y de justicia,
pregonero de todas tus palabras,
agua para calmar la sed hiriente,
mano que bendice y que ama.

Señor, Tú me llamaste
para curar los corazones heridos,
para gritar, en medio de las plazas,
que el Amor está vivo.

Señor, Tú me llamaste
para amar los hombres que tú, Padre,
me diste como hermanos,
para sacar del sueño a los que duermen
y liberar al cautivo.

Señor, me quieres para abolir la violencia
y aliviar la miseria;
hacer temblar las piedras
y ahuyentar a los lobos del rebaño.

Soy cera blanda entre tus dedos,
haz lo que quieras conmigo.

Amén.

 

Viernes XXII

 

A vino nuevo, odres nuevos

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    4, 1-5

 

Hermanos:

Los hombres deben considerarnos simplemente como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, lo que se pide a un administrador es que sea fiel.

En cuanto a mí, poco me importa que me juzguen ustedes o un tribunal humano; ni siquiera yo mismo me juzgo. Es verdad que mi conciencia nada me reprocha, pero no por eso estoy justificado: mi juez es el Señor. Por eso, no hagan juicios prematuros. Dejen que venga el Señor: él sacará a la luz lo que está oculto en las tinieblas y manifestará las intenciones secretas de los corazones. Entonces, cada uno recibirá de Dios la alabanza que le corresponda.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 36, 3-4. 5-6. 27-28a. 39-40 (R.: 39a)

 

R.    La salvación de los justos viene del Señor.

 

Confía en el Señor y practica el bien;

habita en la tierra y vive tranquilo:

que el Señor sea tu único deleite,

y él colmará los deseos de tu corazón. R.

 

Encomienda tu suerte al Señor,

confía en él, y él hará su obra;

hará brillar tu justicia como el sol

y tu derecho, como la luz del mediodía. R.

 

Aléjate del mal, practica el bien,

y siempre tendrás una morada,

porque el Señor ama la justicia

y nunca abandona a sus fieles. R.

 

La salvación de los justos viene del Señor,

él es su refugio en el momento del peligro;

el Señor los ayuda y los libera,

los salva porque confiaron en él. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    5, 33-39

 

En aquel tiempo, los escribas y los fariseos dijeron a Jesús: «Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y hacen oración, lo mismo que los discípulos de los fariseos; en cambio, los tuyos comen y beben.»

Jesús les contestó: « ¿Ustedes pretenden hacer ayunar a los amigos del esposo mientras él está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado; entonces tendrán que ayunar.»

Les hizo además esta comparación: «Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque se romperá el nuevo, y el pedazo sacado a este no quedará bien en el vestido viejo. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres; entonces el vino se derramará y los odres ya no servirán más. ¡A vino nuevo, odres nuevos! Nadie, después de haber gustado el vino viejo, quiere vino nuevo, porque dice: El añejo es mejor.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • En días pasados vimos cómo Pablo aludía a la división entre sus partidarios y los de Apolo.
  • Para Pablo los apóstoles y todos los que ejercen de alguna manera un ministerio pastoral en la comunidad son sólo “servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios”.
  • Ellos no son dueños ni salvan. Predican una palabra que no es suya, sino de Dios, por tanto, el prestigio que tienen es importante pero relativo.
  • A lo que tiene respeto Pablo es al juicio de Dios, no al que él mismo haga de sí, ni al que puedan hacer de él los corintios, un tanto superficialmente. Si lo alaban por algún motivo, no por eso es necesariamente bueno y si lo critican, no por eso es necesariamente malo.
  • El juicio humano es siempre “prematuro”, para que sea equitativo hace falta conocer las intenciones secretas de los que se juzga.
  • Cada cual recibirá del Señor, la alabanza que le corresponda. Habrá un día donde todo al fin, será clarificado y nuestros valores desconocidos recibirán “la alabanza que les corresponda”.

***

  • La ley formaba al verdadero israelita, por eso todos los grupos religiosos y los partidos políticos judíos, eran muy celosos en el cumplimiento de la ley.
  • Los discípulos de Jesús y Él mismo, se caracterizaron por mantener una libertad muy grande frente a las pequeñas exigencias de la ley. Se atrevían en sábado a hacer el bien, no vivían pendientes de las purificaciones rituales y no ayunaban en los tiempos reglamentados para esto. Esta actitud escandalizaba a los fariseos y a los discípulos del Bautista, que no comprendían cómo estos campesinos pescadores y galileos, vivían en permanente alegría. La actitud gozosa iba en contra de la seriedad y solemnidad de la religión judía.
  • La respuesta que da Jesús a la pregunta se apoya en el sentido común.
  • El ayuno tenía un sentido de preparación mesiánica, con un cierto tono de tristeza y duelo. La respuesta de Jesús es clara: los discípulos no ayunan porque ya no tienen nada que esperar, puesto que ya ha llegado el Mesías, en cuya intimidad ya viven. Seguir haciendo ayuno, es no reconocer que ha llegado el tiempo mesiánico y se está realizando. Ha llegado el novio y sus amigos están de fiesta. La alegría mesiánica supera al ayuno. El tiempo de la alegría ha comenzado.
  • Sus comparaciones ilustran la novedad absoluta que Él inaugura en el Pueblo de Dios. Para Jesús, la vida gozosa y exigente de la comunidad apostólica es el criterio que establece un nuevo modo de vivir la relación con Dios, mediado por el Espíritu que vivifica y produce gozo. El mismo Espíritu que anima las Escrituras, lanza al ser humano a abrirse a la acción de Dios, de modo que el Reino se pueda realizar aquí y ahora.
  • Aceptar a Jesús en nuestra vida comporta cambios importantes. No se trata sólo de “saber” unas cuantas verdades respecto a El, sino de cambiar nuestro estilo de vida.
  • Significa vivir con alegría interior. Jesús se compara a sí mismo con el novio y a nosotros con los “amigos del novio” llamados a la fiesta. No podemos vivir tristes, como si no hubiera venido todavía el Salvador.
  • La respuesta de Jesús compara la antigua con la nueva alianza. De la misma manera que el vino nuevo no se puede meter en odres viejos, y la tela nueva no puede unirse al vestido viejo, así ocurre con la llegada de Jesús; que trae una novedad que no cabe en estructuras viejas. El mensaje de Jesús es una novedad y exige un cambio de mentalidad para poder recibirlo y aceptarlo; incluso las obligaciones cambian o desaparecen ante la novedad de la salvación que se ha hecho presente en Jesús de Nazaret; se entra en el régimen de la gratuidad; de la “gracia”.
  • La Iglesia de Cristo, testigo por excelencia del Misterio Pascual, está llamada a ser como el vino bueno y generoso que alegra el corazón de todos, porque trabaja para sembrar el auténtico amor en todos los pueblos. Sólo cuando en verdad se ama, es posible establecer relaciones auténticas, maduras, que nos ayudan a recobrar la paz, la alegría, la capacidad de misericordia con todos y de buscar el bien para todos, de modo que podamos ser signo del amor que Dios nos ha manifestado en Jesús su Hijo, Señor de la Iglesia.
  • La presencia del Señor en nosotros nos anima, para que por medio de nuestras obras nuevas manifestemos, que en verdad el Señor habita en nosotros. No podemos ser anunciadores de tristezas y de catástrofes. No somos sólo transmisores, sino testigos del Evangelio de Cristo. Esta es nuestra carta de presentación ante el mundo: hombres nuevos en Cristo, que trabajan por la paz, por la justicia social, por un auténtico amor fraterno; que nos hace abrir los ojos ante las necesidades de los más desprotegidos para tratar de remediarlas, y que, ante el pecado que domina muchos corazones y situaciones, presentamos el poder y la fuerza del amor del Resucitado.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Experimento la alegría y el gozo de la presencia del Señor en medio de nosotros?
  • ¿Soy mensajero de alegría y esperanza?
  • ¿Miro la mitad del vaso lleno o la mitad del vaso vacía?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Señor Jesús, eres mi alegría

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«El Esposo está con ellos»

 

…”Entre todos los movimientos del alma, sus sentimientos y afectos, el amor es el único que permite a la criatura responder a su Creador, si no de igual a igual, por lo menos de semejante a semejante… El amor del Esposo, o mejor dicho, el Esposo que es Amor no pide otra cosa sino amor recíproco y fidelidad. Que le sea posible a la esposa devolver amor por amor. ¿Cómo no amará siendo esposa y esposa del Amor? ¿Cómo no será amado el Amor? Ella pues, tiene razón al renunciar a cualquier otro afecto para poder consagrarse totalmente al amor, puesto que se le da la posibilidad de corresponder al Amor con un amor recíproco.

Pero, aunque ella se fundiera toda entera en amor ¿qué sería esto comparado con el torrente de amor eterno que brota de la misma fuente? La oleada que fluye de la que ama no es tan abundante como la que fluye del Amor, la del alma como la del Verbo, la de la esposa como la del Esposo, la de la criatura como la del Creador; la abundancia no es la misma la de la fuente que la del que viene a beber… Así pues, ¿los suspiros de la esposa, su amoroso fervor, su espera llena de confianza, todo ello será en vano porque en la carrera no puede rivalizar con el campeón (Sl 18,6), ni ser tan dulce como la misma miel, ni tan tierna como el cordero, ni tan blanca como el lirio, luminosa como el sol, e igual en amor a aquel que es el Amor? No. Porque si bien es verdad que la criatura, en la medida en que es inferior al Creador, ama menos que él, puede amarle con todo su ser, y nada falta allí donde hay totalidad…

Este es el amor puro y desinteresado, el amor más delicado, tan apacible como sincero, mutuo, íntimo, fuerte, que une a los dos amantes no en una sola carne sino en un solo espíritu, de manera que ya no son dos sino uno solo, según dice san Pablo: «El que se une al Señor es un espíritu con él»”… (1C 6,17).

 

San Bernardo (1091-1153), monje cisterciense y doctor de la Iglesia – Sermón sobre el Cantar de los Cantares, nº 83

 

PARA REZAR

 

Padre, amante, protector y creador de todas las cosas,
gracias te damos por el sol de nuestra tierra,

por el verde de los campos, por la vida toda de los hombres de nuestra tierra.

Gracias por el gran regalo de tu Hijo Jesucristo,
por su vida humana en la tierra y por su amor eficaz

por los hombres pobres y marginados,

por su muerte y su resurrección
victoriosa que marcó una nueva era,
por su ejemplo y sus enseñanzas.

Dios eterno, Tú conoces los sufrimientos y las penurias de nuestros
pueblos, que no perdamos la alegría que brota de la fe.
Oramos por el americano pueblo que ha sufrido durante siglos

y ha luchado firme y valientemente para alcanzar su soberanía e independencia,
pero que todavía sufre carencias materiales,
crisis espirituales y de valores, emigración, desintegración y
separación familiar en muchos casos,

pero que quiere mantener la unidad y la dignidad de todos;

que quiere trabajar por la salud y la educación al alcance de todos.

Por un pueblo de hombres y mujeres que construyen
una sociedad digna y humana en situaciones difíciles y adversas.

Por un pueblo cuyos niños y niñas viven los colores de la
esperanza, donde sus jóvenes crecen con la meta

de ser mejores seres humanos.

Damos gracias por el trabajo, por la alegría del sol que, cada
mañana, nos impulsa a vencer los obstáculos, con confianza en
el futuro y seguros de un mundo mejor.

Líbranos del odio y la amargura, del sin sentido y la desesperanza,

ayúdanos a construir tu reino de paz, amor, justicia y reconciliación,

según tu evangelio, ahora y siempre y en toda tu creación. Amén.

 

Sábado XXII

 

Jesús es Señor del sábado

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    4, 6b-16

 

Hermanos:

Yo les puse mi ejemplo y el de Apolo, a fin de que aprendan de nosotros el refrán: «No vayamos más allá de lo que está escrito», y así nadie tome partido orgullosamente en favor de uno contra otro. En efecto, ¿con qué derecho te distingues de los demás? ¿Y qué tienes que no hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido? ¡Será que ustedes ya están satisfechos! ¡Será que se han enriquecido o que se han convertido en reyes, sin necesidad de nosotros! ¡Ojalá que así fuera, para que nosotros pudiéramos reinar con ustedes!

Pienso que a nosotros, los Apóstoles, Dios nos ha puesto en el último lugar, como condenados a muerte, ya que hemos llegado a ser un espectáculo para el mundo, para los ángeles y los hombres. Nosotros somos tenidos por necios, a causa de Cristo, y en cambio, ustedes son sensatos en Cristo. Nosotros somos débiles, y ustedes, fuertes. Ustedes gozan de prestigio, y nosotros somos despreciados. Hasta ahora sufrimos hambre, sed y frío. Somos maltratados y vivimos errantes. Nos agotamos, trabajando con nuestras manos. Nos insultan y deseamos el bien. Padecemos persecución y la soportamos. Nos calumnian y consolamos a los demás. Hemos llegado a ser como la basura del mundo, objeto de desprecio para todos hasta el día de hoy.

No les escribo estas cosas para avergonzarlos, sino para reprenderlos como a hijos muy queridos. Porque, aunque tengan diez mil preceptores en Cristo, no tienen muchos padres: soy yo el que los ha engendrado en Cristo Jesús, mediante la predicación de la Buena Noticia.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 144, 17-18. 19-20. 21 (R.: 18a)

 

R.    El Señor está cerca de aquellos que lo invocan.

 

El Señor es justo en todos sus caminos

y bondadoso en todas sus acciones;

está cerca de aquellos que lo invocan,

de aquellos que lo invocan de verdad. R.

 

El Señor cumple los deseos de sus fieles,

escucha su clamor y les da la salvación;

el Señor protege a todos sus amigos

y destruye a los malvados. R.

 

Mi boca proclamará la alabanza del Señor:

que todos los vivientes bendigan su santo Nombre,

desde ahora y para siempre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    6, 1-5

 

Un sábado, en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas entre las manos, las comían.

Algunos fariseos les dijeron: « ¿Por qué ustedes hacen lo que no está permitido en sábado?»

Jesús les respondió: « ¿Ni siquiera han leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios y, tomando los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes, comió él y dio de comer a sus compañeros?»

Después les dijo: «El Hijo del hombre es dueño del sábado.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Para Pablo la experiencia de Jesús Resucitado es el incomparable don que llevamos en “vasijas de barro”. Esta expresión hace referencia a la debilidad personal del mismo Pablo, o tal vez al propio cuerpo del hombre salido del barro. La predicación se hace desde la limitación propia de ser hombre. Desde la fuerza se puede vencer y negociar, pero cuando se trata de dar gratuitamente lo que hemos recibido, toda esa fuerza es debilidad. El evangelio sólo se puede ofrecer “en vasijas de barro”, para que resplandezca en medio de nuestra debilidad.
  • Pablo ha experimentado personalmente que sin la gracia de Jesús estaba destinado al fracaso. La debilidad del discípulo no es síntoma de fracaso, sino lugar de la manifestación de Dios. En la debilidad de Jesús se manifestó la gloria del Padre, y en la pequeñez del creyente aparecerá sin duda la verdad del mensaje.
  • Pablo insiste sobre las pruebas de su ministerio, que son la otra cara de su fecundidad. Su vida estuvo colmada de dificultades, de odios, persecuciones, cansancio en el cumplimiento de su misión. Cuando la esperanza humana desaparece, entonces brilla el actuar de Dios. La fuerza se realiza en la debilidad y el poder de Dios triunfa a pesar de nuestra inutilidad.
  • Pablo descalifica a los que se predican a sí mismos y se creen desde ahora poseedores de la salvación. Adueñarse de la predicación es pretender apropiarse de Dios mismo.
  • En su tarea apostólica Pablo ha sido fiel a la luz del evangelio y no cae en la tentación de dar culto a su persona.
  • Pablo entiende que su ministerio apostólico es una participación en la muerte y en la resurrección de Jesucristo. Si en la muerte de Jesús triunfa la fuerza vivificante del Espíritu Santo, también triunfa la extraordinaria fuerza de Dios, en medio de la debilidad de quienes anuncian el evangelio. Pues el “evangelio es fuerza de Dios para salvar a los creyentes”. Pablo tiene la seguridad de que Dios lo resucitará también a Él. Su debilidad humana necesita absolutamente de la fe para realizar su misión de apóstol.

***

  • Los discípulos tienen hambre, y al recoger algunas espigas infringen la ley. No era un sábado cualquiera, sino el segundo sábado del primer mes que es una fecha próxima a la siega, cuando la ley prohibía comer el grano de las primicias. Además consideran esta acción equivalente a la siega, por lo tanto, los discípulos también están violando el descanso sabático.
  • El sábado había sido instituido en bien del hombre, para que pudiera descansar y dedicarse con paz y alegría al culto divino. La interpretación de los fariseos, había convertido este día en ocasión de angustia y preocupación, a causa de la multitud de prescripciones y prohibiciones.
  • Jesús no discute la legalidad de la acción, su respuesta sigue estando en la línea de su predicación mesiánica. Si el Esposo está con ellos, el gesto de los discípulos indica que el tiempo del mesianismo ya ha llegado, aboliendo todos los ayunos y todas las estructuras antiguas destinadas a preparar su llegada.
  • Por otro lado, al establecer la comparación con la actitud de David, que fue capaz de tomar panes sagrados para satisfacer su hambre y la de las tropas que lo acompañaban, deja en claro que las necesidades vitales de los hombres están por encima de los preceptos de la ley.
  • Jesús se declara Señor del sábado y en cuanto tal, tiene poder para establecer lo que está permitido y lo que no: el día que hace la memoria de la acción creadora de Dios en el mundo y, de manera especial, su gesta liberadora en el éxodo, la cual llevó a su pueblo al reposo de la tierra. El día de la memoria de un Dios que se ocupa del hombre. Jesús combate una interpretación formalista del precepto del sábado que está en la mentalidad farisaica. Es así como entra aquí el tema de la libertad frente a la ley.
  • La actitud de Jesús en este pasaje hace de la encarnación algo distinto de una teoría; la vida de los hombres es el lugar del encuentro con Dios y desde donde nos habla.
  • Aceptar la buena nueva de la salvación consiste en reconocer que Dios se ocupa de nosotros y está con nosotros. Caminar junto con Jesús es vivir profundamente el sentido del sábado todos los días.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué lugar le doy a la ley y los preceptos?
  • ¿Descubro la ley como camino, o la experimento como meta en el camino de mi fe?
  • ¿Vivo el amor al prójimo como la ley fundamental que da sentido a todas las leyes y preceptos?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Me basta tu gracia

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Desviarse del camino de la hipocresía y del mal

 

…”Existen dos caminos de enseñanza y de acción: el de la luz y el de las tinieblas. La lejanía es grande entre estos dos caminos… El camino de las tinieblas es engañoso y tapizado de maldiciones. Es el camino de la muerte y del castigo eterno. Todo lo que puede arruinar una vida tiene lugar en ella: idolatría, arrogancia, orgullo de poder, hipocresía, doblez de corazón, adulterio, muerte, robos, vanidad, desobediencia, fraude, malicia…, ambición, menosprecio de Dios.

Están comprometidos con él los que persiguen a la gente de bien, los enemigos de la verdad…, aquellos que son indiferentes a la viuda y al huérfano…, sin preocuparse del indigente, y agotan al oprimido…

Es justo, pues, instruirse de todas las voluntades del Señor que están escritas, y andar detrás de ellas. El que actúa de esta manera será glorificado en el Reino de Dios. Pero cualquiera que escogiera el otro camino perecerá con sus obras. Por eso hay una resurrección y una retribución. A vosotros, pues, os dirijo una súplica: rodeaos de personas a quien poder hacer el bien; no faltéis a ello”…

 

Epístola llamada de Bernabé 20

 

PARA REZAR

 

Padre de los hombres,

Tú ofreces las riquezas de tu Reino

a los que tiene un corazón de pobre.

Al darnos el Espíritu de tu Hijo,

nos has hecho nacer a una vida nueva.

Dios y Padre nuestro, que esta novedad

sea la causa de nuestra esperanza,

y tu benevolencia la fuente de nuestra paz.

Haz que sepamos escuchar tu Palabra de gracia:

que sea ella la fuente de nuestra unidad

y la fuerza de tu pueblo,

nacido de tu misericordia.

Dios y Padre nuestro,

a Ti nuestra alabanza,

por tu Hijo, en el Espíritu.

 

 

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XXI – CICLO A

Domingo XXI dte el año

Ciclo A

 

Lunes XXI

24 de agosto – San Bartolomé, apóstol (F)

 

Martes XXI

 

Miércoles XXI

 

Jueves XXI

 

Viernes XXI

 

Sábado XXI

29 de Agosto – Martirio de San Juan Bautista

 

Domingo XXI dte el año

Ciclo A

 

¿Ustedes quién dicen que soy yo?

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del profeta Isaías    22,19-23

 

Así dice el Señor a Sobná, mayordomo de palacio: “Te echaré de tu puesto, te destituiré de tu cargo. Aquel día, llamaré a mi siervo, a Eliacín, hijo de Elcías: le vestiré tu túnica, le ceñiré tu banda, le daré tus poderes; será padre para los habitantes de Jerusalén, para el pueblo de Judá. Colgaré de su hombro la llave del palacio de David: lo que él abra nadie lo cerrará, lo que él cierre nadie lo abrirá. Lo hincaré como un clavo en sitio firme, dará un trono glorioso a la casa paterna.”

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 137, 1-3.6.8 b c

 

  1. Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos.

 

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;

delante de los ángeles tañeré para ti,

me postraré hacia tu santuario,

daré gracias a tu nombre. R.

 

Por tu misericordia y tu lealtad,

porque tu promesa supera a tu fama;

cuando te invoqué, me escuchaste,

acreciste el valor en mi alma. R.

 

El Señor es sublime, se fija en el humilde,

y de lejos conoce al soberbio.

Señor, tu misericordia es eterna,

no abandones la obra de tus manos. R.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Roma    11, 33-36

 

Hermanos

¡Qué abismo de generosidad, de sabiduría y de conocimiento, el de Dios! ¡Qué insondables sus decisiones y qué irrastreables sus caminos! ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién fue su consejero? ¿Quién le ha dado primero, para que él le devuelva? Él es el origen, guía y meta del universo. A él la gloria por los siglos. Amén.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    16,13-20

 

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?” Ellos contestaron: “Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.” Él les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Simón Pedro tomó la palabra y dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.” Jesús le respondió: “¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.” Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Hacia el año 700 a. C., el pequeño reino de Judá se hallaba comprometido políticamente por Egipto y Asiria. Ezequías aconsejado por el profeta Isaías confiaba más en Dios que en las  alianzas con los pueblos vecinos y en las intrigas. Había en Jerusalén un partido que buscaba la guerra contra los dominadores del Norte entre los cuales se encontraba un alto funcionario de la corte, mayordomo de palacio de  Ezequías llamado Sobná. Este funcionario se siente seguro en su puesto; se exhibe ante los  habitantes de Jerusalén en carrozas lujosas, vive en palacios y construye su futuro sepulcro.
  • Isaías dirige su  crítica a Sobná, y su amenaza es porque fomenta las alianzas con los extranjeros y  favorece la guerra, porque confía más en su política que en el poder salvador de Dios. Pero el Señor no lo perdonará, sino que lo arrojará a la fuerza, y andará errante por la llanura y sus bienes irán a parar a poder de sus adversarios.
  • Dios quiere sustituir un funcionario indigno por otro digno. Es el Señor  quien elige y quien concede y quita el poder, quien ejecuta el rito de la  investidura. El “funcionario” está para servir y no para  aprovecharse del cargo. El profeta sigue llamando al pueblo a una fe absoluta y casi heroica.

***

  • La salvación es un misterio, que excede también todas las exigencias de la humana voluntad. Dios está por encima del conocimiento y de la voluntad humana; es un misterio de gracia.
  • En la historia de la salvación Dios es el que tiene la iniciativa y es el Señor de los acontecimientos, hasta conseguir lo que se propone. Todo el universo se mueve según el designio y la divina misericordia. En todo este capítulo, Pablo ha desarrollado su pensamiento en torno al problema de la desobediencia de Israel al evangelio de Jesucristo.
  • La historia de la humanidad se le presenta a Pablo como una carrera entre judíos y paganos. Unos fueron los primeros en obedecer, pero después desobedecen; los otros, que empezaron por desobedecer, terminaron obedeciendo. Pero, la clave de todo ello está la misericordia de Dios; Dios ha querido encerrarnos a todos, judíos y gentiles, en la desobediencia, para tener con todos los pueblos una misma misericordia.

***

  • Saliendo de Betsaida y remontando el valle del Jordán, Jesús se retira con los “doce” a la región de Cesárea de Filipo, al pie del monte Hermón. La región se encuentra al noreste de Galilea de los paganos. Sin ser una región totalmente extranjera, participa mucho de esta realidad.
  • El Maestro quiere iniciar a sus discípulos en el misterio de su persona. Para introducir el tema, Jesús comienza preguntando qué han oído ellos sobre su persona y su misión, de la gente. La conversación gira en torno a la persona de Jesús y su identidad.

***

  • Jesús pide la adhesión de sus discípulos a su persona, frente a la incredulidad de la mayoría de los dirigentes judíos y de algunos del pueblo. Ante la pregunta de Jesús, Pedro respondió a título personal y, quizás, en nombre de todos sus compañeros.
  • La respuesta del Apóstol es producto de la experiencia del trato con el Maestro. Un trato que fue creciendo de primeros encuentros, tal vez casuales a tratos cada vez más profundos e íntimos, con aquel galileo de personalidad atrayente y palabra convincente.
  • Sin este camino, no hubiera sido posible que lo confesara como el Mesías, el Hijo de Dios vivo. La fe es una experiencia de amor, es un encuentro existencial con quien sabemos que nos ama. Es un don y después, una respuesta. No es producto de un conocimiento humano, pero sí de una búsqueda sincera y honesta, abierta a la verdad.
  • La frase de Pedro es de mucha consistencia, aunque parezca sólo expresar conceptos. En las circunstancias históricas, culturales y de la tradición religiosa judía, tienen una importancia única y fueron de tal trascendencia que llevó a Jesús a confiar a Pedro la conducción de la Iglesia naciente.
  • La respuesta de Pedro, se entronca en la auténtica tradición judía, que esperaba a un Mesías o elegido, un consagrado por Dios, anunciado durante siglos por los profetas que iba a llevar a cabo, la salvación definitiva de su pueblo.
  • Pero por otro lado, la respuesta de Pedro es la que brota de su encuentro personal con Jesús a través de sus enseñanzas, sus palabras y sus gestos. La experiencia de caminar, cansarse, sufrir y gozar con Jesús en la misión que su Padre le había encomendado, confirman en el corazón de Pedro la identidad del Nazareno.
  • Pedro hace esta profesión de fe a partir de su adhesión y de su fidelidad esperanzada a las promesas que Dios había hecho al pueblo elegido y, a partir de su experiencia de encuentro con el Señor, en el cual puede descubrir palpablemente el cumplimiento de esas promesas.
  • Los que han conocido a Jesús y lo han escuchado, incluso los que fueron curados por Él, fueron capaces de verlo como profeta excepcional. Pero aceptar que aquel hombre que no tiene una imagen de Dios victorioso, que puede aniquilar a sus enemigos, es el Mesías, Hijo del Dios vivo, les resulta más difícil.
  • Sin embargo, la roca firme sobre la que el discípulo creyente se apoya, es la debilidad de un hombre que vivirá la vida en una entrega total de amor, y morirá en la cruz. Creer es aceptar ese modo tan desconcertante de obrar que tiene Dios y además seguir a Jesús en su modo de vivir no menos desconcertante.
  • Sobre la debilidad de esta “piedra” se fundamenta el creyente, y sobre esta “piedra” Jesús edifica su nuevo pueblo, la Iglesia. Jesús, convoca a aquellos que quieran sostenerse en esa fe que Pedro ha proclamado, y promete que, sostenidos en esa aparente debilidad, no serán vencidos ni por las fuerzas de mal, ni por cualquier tipo de desamor que pueda existir en el mundo.

***

  • Confesar que Jesús es el Hijo de Dios es el primer paso de la fe, propiamente dicha; pero no es la meta final; porque a partir de esa confesión se inicia una nueva comprensión de la vida, un nuevo sentido y por lo tanto una nueva forma de vivir. Al escuchar que también a nosotros Jesús nos pregunta “Ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”, no tenemos que buscar sólo en las reservas de nuestros conocimientos, sino en el “cómo vivimos cada día” para que nos lleve al fondo de nuestro corazón.
  • La verdadera profesión de fe, no es precisamente una adhesión a un conjunto de verdades, a una doctrina, sino a una persona. Nosotros estamos llamados a recorrer el mismo camino de Pedro.
  • La mayoría de nosotros conocimos a Cristo por la cultura en la que nacimos, porque se nos regaló la fe en el bautismo y la pertenencia a la Iglesia, del mismo modo que Pedro estaba inserto en la vida y en la fe de su pueblo; pero igual que él, necesitamos profesar nuestra fe en Él a partir de un encuentro personal.
  • Ante los desafíos para vivir la fe hoy, y para dar verdadera razón de nuestra esperanza, no son suficientes las respuestas aprendidas de memoria, por muy ciertas que sean. La fe nos exige creer en Jesús desde la experiencia del encuentro y en la experiencia cotidiana de la vida.
  • Jesús no es una imagen para la devoción sino un ser vivo, con rasgos determinados y determinantes, “alguien” que está cerca de nosotros compartiendo todos y cada uno de los momentos de nuestra vida y alguien que está por su espíritu “en nosotros” ayudándonos a vivir en la fe.
  • Cuando decimos que creemos que Jesús es el Mesías, reconocemos y aceptamos su palabra, su forma de vida, el camino que emprendió, su persona entera, como camino por dónde hay que andar; para que la vida merezca la pena, para que se realicen las verdaderas esperanzas, las aspiraciones más profundas, más auténticas que todos los hombres llevamos dentro. Jesús lleva a plenitud el ser del hombre y por lo tanto la vida misma. Por eso, para ser y vivir verdaderamente como hombre es necesario vivir como Él.
  • A Jesús lo iremos conociendo en la medida en que nos entreguemos a Él. Sólo hay un camino para ahondar en su misterio, y este camino es el del seguimiento.
  • Seguir humildemente sus pasos, abrirnos con Él al Padre, actualizar sus gestos de amor y ternura, mirar la vida con sus ojos, compartir su destino doloroso, esperar su resurrección. Esta vida en la fe, no es cuestión de teorías ni ideologías, sino un don gratuito que se recibe en el trato personal con el Padre y reclama mantenerse en ese trato familiar que no es de sangre sino de espíritu, que nos lleva a aceptar que Jesús de Nazaret es el Salvador del mundo y fiarnos de Él hasta tal punto que hacemos historia traduciendo sus palabras en hechos.
  • La iglesia es esta comunidad de creyentes que confiesan a Jesús como Mesías, como “el Hijo de Dios vivo”, confesión que la compromete a vivir de acuerdo con ella.
  • La gran novedad que la Iglesia anuncia al mundo es que Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, la Palabra y la Vida, vino al mundo a hacernos “partícipes de la naturaleza divina” (2 Pe 1, 4), a participarnos de su propia vida. Es la vida que comparte con el Padre y el Espíritu Santo, la vida eterna. Su misión es manifestar el inmenso amor del Padre, que quiere que seamos hijos suyos. Aparecida 348

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué invitación recibo hoy desde esta Palabra en mi vida de fe?
  • ¿Qué implica para mí hoy decirme creyente?
  • ¿Qué aspectos de mi vida necesitan ser tocados por la fe?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Tú eres… el Hijo del Dios vivo»

 

El Señor había preguntado: « ¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?» Seguramente que la simple vista de su cuerpo manifestaba que era el Hijo del hombre, pero haciendo esta pregunta quería hacer comprender que, al verle había algo más en él, había algo que necesitaba ser discernido… El objeto de la pregunta era un misterio, a él debía tender la fe de los creyentes.

La confesión de Pedro obtuvo plenamente la respuesta merecida por haber visto en el hombre al Hijo de Dios. Él es «dichoso», alabado por haber extendido su vista más allá de la de los ojos humanos, no prestando atención a lo que venía de la carne y de la sangre, sino contemplando al Hijo de Dios revelado por el Padre celestial. Pedro fue juzgado digno de ser el primero en reconocer que Cristo era Dios. ¡Qué fundamento que tiene la suerte de dar a la Iglesia el título de su nombre nuevo! Se convierte en la piedra digna de edificar la Iglesia, de manera que rompe las leyes del infierno… y todas las demás cárceles de muerte. Dichoso portero del cielo a quien se le confían las llaves de acceso a la eternidad; su sentencia en la tierra se adelanta a la autoridad del cielo, de manera que lo que se ligue o desligue en la tierra será ligado o desligado en el cielo.

Jesús, además, ordena a los discípulos que no digan a nadie que él es Cristo, porque era necesario que otros, es decir, la Ley y los profetas, fueran testimonios de su Espíritu, mientras que el testimonio de la resurrección es propio de los apóstoles. Y puesto que la bienaventuranza de los que conocen a Cristo en el Espíritu ha sido manifestada, se manifiesta, a su vez, el peligro de desconocer su humildad y su Pasión.

 

San Hilario (hacia 315-367), obispo de Poitiers, doctor de la Iglesia

Comentario sobre Mateo, 16

 

PARA REZAR

 

Creo en un Dios que sin límites me ama,
que vino a darnos luz, como nos da el sol, cada mañana.
Creo en un Dios que penetra mi pensamiento,
que se mete en mi corazón y conoce mis sentimientos.
Comunidad:
Creo en un Dios que sabe todo lo que me pasa,
que sufre y ríe conmigo, que me sostiene y que me abraza.
Creo en un Dios que en mí ve lo bueno,
que perdona lo malo y me hace un ser nuevo.
Creo en un Dios que es verdad y es camino,
que es pan y que es agua, alimento de peregrinos.
Creo en un Dios que es humano y es divino,
que está en el cielo y a la vez aquí, en mi destino.
Creo en un Dios que se muestra pequeño,
que se manifiesta humilde, pero que de todo es dueño.
Comunidad:
Creo en un Dios que es Padre, que es Hijo,
y que es Espíritu Santo. Que es Uno y es Trino.
Creo en un Dios que es Dios de mis padres,
un Dios que por su pueblo hizo y hará cosas grandes.
En ese Dios creo, con una fe sin tiempo,
con una fe simple, que nace desde adentro.
Comunidad:
En ese Dios creo, con fe verdadera,
con toda mi fuerza y mi alma entera.
En ese Dios creo, el mismo de ayer,
el que será mañana y será para siempre.
En ese Dios creo, pues vela por el universo,
porque está en la inmensidad y también en cada verso,
en cada palabra, en cada mirada, en cada sonrisa y en cada gesto
que desde el ser humano nacen para ir haciendo en la tierra su Reino.
Comunidad:
En ese Dios creo, en Él está mi esperanza,
a Él doy mi canto y dedico mi alabanza,
a Él ofrendo mi vida, pobre, consagrada,
y le entrego esta fe, pequeña, que de creer no se cansa.

 

Gerardo Oberman

 

Lunes XXI

24 de agosto – San Bartolomé, apóstol (F)

 

Este es un hombre sin doblez

 

Lectura del libro del Apocalipsis    21, 9b-14

 

El Ángel me dijo: «Ven que te mostraré a la novia, a la esposa del Cordero.»

Me llevó en espíritu a una montaña de enorme altura, y me mostró la Ciudad santa, Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios. La gloria de Dios estaba en ella y resplandecía como la más preciosa de las perlas, como una piedra de jaspe cristalino.

Estaba rodeada por una muralla de gran altura que tenía doce puertas: sobre ellas había doce ángeles y estaban escritos los nombres de las doce tribus de Israel. Tres puertas miraban al este, otras tres al norte, tres al sur, y tres al oeste. La muralla de la Ciudad se asentaba sobre doce cimientos, y cada uno de ellos tenía el nombre de uno de los doce Apóstoles del Cordero.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 144, 10-11. 12-13b. 17-18 (R.: cf. 12)

 

R.    Que tus santos, Señor, manifiesten la gloria de tu reino.

 

Que todas tus obras te den gracias, Señor,

y tus fieles te bendigan;

que anuncien la gloria de tu reino

y proclamen tu poder. R.

 

Así manifestarán a los hombres tu fuerza

y el glorioso esplendor de tu reino:

tu reino es un reino eterno,

y tu dominio permanece para siempre. R.

 

El Señor es justo en todos sus caminos

y bondadoso en todas sus acciones;

está cerca de aquellos que lo invocan,

de aquellos que lo invocan de verdad. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    1, 45-51

 

Felipe encontró a Natanael y le dijo: «Hemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret.»

Natanael le preguntó: « ¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?»

«Ven y verás», le dijo Felipe.

Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: «Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez.»

« ¿De dónde me conoces?», le preguntó Natanael.

Jesús le respondió: «Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera.»

Natanael le respondió: «Maestro, tú eres el hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»

Jesús continuó: «Porque te dije: “Te vi debajo de la higuera”, crees. Verás cosas más grandes todavía.»

Y agregó: «Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Jesús anuncia el reino, muchos lo siguen: hombres y mujeres, jóvenes y viejos, ricos arrepentidos y pobres de toda la vida, maestros de la ley y campesinos ignorantes, firmes convencidos y escépticos dubitativos. En esa variedad estaba la pluralidad necesaria para que la buena nueva prendiera en terreno fértil. A algunos los llama directamente, los invita personalmente a entrar en la intimidad del discipulado. Llama personalmente a sus seguidores, y conoce a los que llama. Por eso, cuando invita a Natanael a seguirlo reconoce en él un hombre justo.
  • Felipe y Natanael son dos nuevos discípulos de Jesús. El primero recibe directamente la llamada; el segundo la recibe a través de su amigo. Los dos siguen a Jesús. Este encuentro ha significado para ellos una experiencia de fe, un cambio en su comportamiento, una nueva dimensión en el modo de ver las cosas, que los abre a una nueva posibilidad.
  • Natanael, estaba debajo de la higuera, y no admitía que de un lugar tan insignificante como Nazaret, Dios sacara algo bueno. Sin embargo, Jesús le da la gran sorpresa y le muestra como conoce su corazón. Natanael a partir de la propia experiencia de ser llamado sin merecerlo, puede llegar a la aceptación de que Jesús pueda ser el Mesías. En la nobleza de Natanael, Jesús se apoya para transformarlo en un veraz anunciador de su Evangelio.
  • El salto de fe de Natanael consistió en aceptar que en Nazaret podía estar escondida la salvación.
  • Jesús nos llama a descubrir la semilla de vida nueva escondida pero presente en lo sencillo y cotidiano. Necesitamos discernir en medio de las cosas que vivimos y de las personas con que estamos, el proyecto de vida que nos anuncia el Padre Misericordioso.
  • Solamente un corazón noble es capaz de percibir sin prejuicios, ni dobles intenciones, el llamado que Dios pone en la vida; e iluminarlo desde el Evangelio.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Dónde radica la fuerza de mi vida?
  • ¿De qué capacidades de mi corazón me enorgullezco?
  • ¿Valoro la bondad, la sencillez y la nobleza de los hombres y mujeres de mi comunidad y de mi entorno? ¿Descubro en ellos y con ellos el proyecto de Dios para nuestras vidas?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Dame un corazón noble Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Después de Bartolomé –Natanael, los apóstoles de hoy

 

Después de la Ascensión del Señor, tal como nos dice el Evangelio, los apóstoles se volvieron a Jerusalén con gran alegría (Lc. 24,52). El Señor sabe cuán grande es el gozo que les ha dado, y su alma ha experimentado intensamente este gozo. Su primer gozo fue el de conocer al verdadero Señor, Jesucristo; el segundo, amarle; el tercero, conocer la vida eterna y celestial; y el cuarto, desear la salvación para el mundo entero con la misma intensidad que la suya. Y finalmente sentían un gran gozo porque conocían al Espíritu Santo y veían como actuaba en ellos.

Los apóstoles recorrieron la tierra y hablaban al pueblo del Señor y del Reino de los cielos, pero sus almas languidecían y aspiraban por ver al Señor. Por eso no temían la muerte, sino que con gozo iban a su encuentro; si deseaban seguir viviendo en la tierra era únicamente por amor a los hombres. Los apóstoles amaban al Señor, y por eso no temían ninguna tribulación. Amaban al Señor, pero amaban también a los hombres y este amor les hacía no temer nada. No temían ni las tribulaciones ni la muerte, y es por eso que el Señor les envió al mundo para iluminar a los hombres.

Todavía hoy hay personas de oración que experimentan este amor divino, y día y noche suspiran por él. Sirven al mundo con su oración y sus escritos. Ahora bien, esta tarea recae sobre todo, sobre los pastores de la Iglesia, los cuales tienen una gracia tan grande que si los hombres pudieran ver su esplendor, el mundo entero quedaría maravillado por ello. Pero el Señor la ha dejado escondida a fin de que sus servidores no se enorgullezcan sino que se salven viviendo en la humildad.

 

San Silvano

 

PARA REZAR

 

Señor, haz que tus dones
se hagan vida en nuestra Comunidad.
Necesitamos personas
que sepan escuchar.

Personas que crean en la paz.
Personas que construyan la unidad y la comunidad,
que equilibran y reconcilian,
que dan testimonio,
y que dicen la verdad, sin lastimar.

Necesitamos personas
en las que tu Espíritu resplandezca,
que irradien esperanza
y desinteresadamente se comprometan,
para Ti y tu Reino.

Señor, danos personas capaces
de conmover a otros con su actitud,
personas que rezan
y que también hacen realidad esa oración.

Señor, convierte nuestra Comunidad,
en una comunidad misionera,
digna de ser colaboradora tuya,
en el servicio de la salvación del mundo.

Amén.

 

Martes XXI

 

¡Ay de los que están llenos de codicia y desenfreno!

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Tesalónica    2, 1-3a. 14-17

 

Acerca de la Venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra reunión con él, les rogamos, hermanos, que no se dejen perturbar fácilmente ni se alarmen, sea por anuncios proféticos, o por palabras o cartas atribuidas a nosotros, que hacen creer que el Día del Señor ya ha llegado. Que nadie los engañe de ninguna manera.

Dios los llamó, por medio de nuestro Evangelio, para que posean la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Por lo tanto, hermanos, manténganse firmes y conserven fielmente las tradiciones que aprendieron de nosotros, sea oralmente o por carta. Que nuestro Señor Jesucristo y Dios, nuestro Padre, que nos amó y nos dio gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza, los reconforte y fortalezca en toda obra y en toda palabra buena.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 95, 10. 11-12a. 12b-13 (R.: 13b)

 

R.    El Señor viene a gobernar la tierra.

 

Digan entre las naciones: «¡El Señor reina!

El mundo está firme y no vacilará.

El Señor juzgará a los pueblos con rectitud.» R.

 

Alégrese el cielo y exulte la tierra,

resuene el mar y todo lo que hay en él;

regocíjese el campo con todos sus frutos. R.

 

Griten de gozo los árboles del bosque.

Griten de gozo delante del Señor,

porque Él viene a gobernar la tierra:

Él gobernará al mundo con justicia,

y a los pueblos con su verdad. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    23, 23-26

 

Jesús habló diciendo:

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que pagan el diezmo de la menta, del hinojo y del comino, y descuidan lo esencial de la Ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que filtran el mosquito y se tragan el camello!

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato, mientras que por dentro están llenos de codicia y desenfreno! ¡Fariseo ciego! Limpia primero la copa por dentro, y así también quedará limpia por fuera.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La gran cuestión de las primeras epístolas de san Pablo es la «Parusía», la venida última de Jesús, la venida escatológica. Esto parece que es uno de los puntos de la doctrina cristiana que no terminaban de comprender los cristianos de Tesalónica.
  • Muchos estaban convencidos del inminente retorno de Jesús, de tal modo que vivían relativizando el momento presente y siendo indiferentes en lo que se refería a sus deberes cotidianos.
  • Pablo pretende repetir la enseñanza de Jesús acerca del tema: nadie sabe ni el día ni la hora… del día del Señor, y que no hagan caso de los rumores sobre visiones y revelaciones en ese sentido.
  • La fecha final no importa mucho. Lo que sí importa es cómo vamos haciendo el camino y cómo nos preparamos para el encuentro final.

***

  • El de los fariseos era uno de estos grupos de fanáticos religiosos que prometían el cielo y la tierra al pueblo de Israel, y que durante mucho tiempo consiguieron el apoyo popular haciéndose pasar por hombres justos y piadosos. Jesús con un marcado estilo profético, desenmascara el oportunismo y las verdaderas intenciones de estos grupos.
  • Por la ley de los diezmos, Israel reconoce a Yahvé el derecho de propiedad sobre toda su tierra y sus bienes. La parte de Dios en estos bienes, servía para el mantenimiento del culto y sus ministros, y también para socorrer a los pobres. De los principales frutos de la tierra, los fariseos habían extendido el diezmo a los productos más mínimos, incluso a las hierbas que se emplean como condimento: la menta, el hinojo, el comino.
  • Las comparaciones que hace Jesús ponen en evidencia la mentira con la que se encubren los fariseos. Estos se muestran como hombres extremadamente cumplidores de la Ley, pero no les importa la justicia ni la fidelidad a Dios.
  • Dan importancia a cosas insignificantes, poco importantes ante Dios, y descuidan las que verdaderamente valen la pena. Jesús denuncia cómo letrados y fariseos aparentan una pretendida fidelidad a Dios hasta en lo mínimo, mientras omiten lo esencial, el amor al prójimo, explicitado en “justicia, buen corazón y lealtad”.
  • Jesús quiere que la fidelidad a las observancias cultuales sea el reflejo de una fiel observancia del amor a los demás, durante toda la vida.
  • Estos defectos no eran exclusivos de los fariseos de hace dos mil años. También hoy podemos caer en la misma trampa.
  • En la vida hay cosas de poca importancia, y otras que verdaderamente valen la pena que les prestemos más atención. El llamado de Jesús es que no se descuiden tampoco las cosas pequeñas. A cada cosa hay que darle la importancia que tiene, ni más ni menos. En los detalles de las cosas pequeñas también puede haber amor y fidelidad. Aunque haya que dar más importancia a las grandes.
  • Y del mismo modo podemos caer en el error de los fariseos, cuando sólo cuidamos la apariencia exterior y hacemos las cosas para que nos vean, nos alaben, o damos más importancia al parecer que al ser. Si nuestra vida de fe se reduce a ritos externos que no modifican nuestra conducta.
  • Si cuidamos excesivamente la apariencia exterior, corremos el riesgo de no reconocer que por dentro podemos estar llenos de «robo y desenfreno».
  • Jesús nos repite, hoy también, que el culto exterior tales como la purificación de la “copa y del plato” tiene menos importancia que la pureza interior.
  • Al discípulo no se le pide una perfección artificial e impecable sino la coherencia del esfuerzo por una vida que se comprometa en la búsqueda y el trabajo por la justicia propia del reino. El reino no es apariencia sino una vida realizada en la verdad, que se construye con esfuerzo día a día en la cual cada detalle es importante.
  • Ser discípulo significa, testimoniarlo en la vida cotidiana con coherencia, con claridad, con humildad, con gozo y con valentía. El discípulo de Jesucristo ha de comprometerse con coherencia de vida y de acción, en la transformación de la realidad en el ámbito político, económico, laboral, cultural y social de modo que celebre en la fe, la liberación que Cristo va operando en el mundo.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Me quedo en lo accesorio de la fe o trato que toque la raíz de mi vida?
  • ¿Qué tipo de perfección busco?
  • ¿Qué lugar le doy a la gracia y qué lugar al esfuerzo?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Tus palabras son espíritu y vida

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Caminar tras los pasos de Jesús conduce siempre a la obediencia al Padre que marca totalmente la vida de Jesús, y sin la cual ésta permanecería absolutamente inaccesible. En esta obediencia echa también sus raíces la particular amistad de Jesús con los hombres, su presencia junto a los marginados y los humillados, los pecadores y los perdidos. La imagen de Dios que brota en la pobreza de la obediencia de Jesús, en el abandono total de su vida al Padre, no es, de hecho, la imagen de un Dios tirano que humilla; tampoco es la imagen de Dios como exaltación del dominio y de la autoridad terrenos. Es la imagen luminosa de Dios que levanta y libera, que introduce a los culpables y a los humillados en un nuevo y prometedor futuro y sale a su encuentro con los brazos abiertos de su misericordia. Una vida tras los pasos de Jesús es una vida que se sitúa en esta pobreza de la obediencia de Jesús. En la oración nos atrevemos a practicar esta pobreza, el abandono sin cálculos de nuestra vida al Padre. De este comportamiento brota el vivo testimonio del Dios de nuestra esperanza en el centro de nuestro mundo.

El precio que debemos pagar por este testimonio es alto, el riesgo de esta obediencia es grande: conduce a una vida con muchos frentes. Jesús no fue ni un loco ni un rebelde, pero es seguro que fue algo parecido a ambos, hasta confundirse con ellos. Por último, fue escarnecido por Herodes como si fuera un loco, y enviado a la cruz por sus paisanos como rebelde. El que le sigue, el que no teme la pobreza de la obediencia, el que no aleja de sí el cáliz, debe contar con ser víctima de esta confusión y de acabar en todos los frentes –y de modos siempre nuevos–cada vez más”…

 

Sínodo de Wurzburg, «Nuestra esperanza en eI Reino” documento 6 [1976]

 

PARA REZAR

 

Gracias Padre, porque tomas nuestras vidas en serio,

cuando viniste a nosotros,

fue para trabajar con tus manos de hombre

y para hablarle al pueblo de todos los días.

Tú no creaste el universo

fuera de nuestra historia,

sino que, humildemente, abriste una brecha

en nuestro trabajo diario.

Creemos

que hoy como, siempre,

Tú vienes y estás presente

donde quiera que los hombres realicen

su trabajo humano con la fe de la esperanza.

Permítenos, pues, contar para ti

el canto diario de nuestra vida

y bendecirte

con las sencillas palabras de nuestra fe.

 

Miércoles XXI

 

¡Ay de ustedes que por fuera parecen justos!

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Tesalónica    3, 6-10. 16-18

 

Les ordenamos, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, que se aparten de todo hermano que lleve una vida ociosa, contrariamente a la enseñanza que recibieron de nosotros. Porque ustedes ya saben cómo deben seguir nuestro ejemplo. Cuando estábamos entre ustedes, no vivíamos como holgazanes y nadie nos regalaba el pan que comíamos. Al contrario, trabajábamos duramente, día y noche, hasta cansarnos, con tal de no ser una carga para ninguno de ustedes. Aunque teníamos el derecho de proceder de otra manera, queríamos darles un ejemplo para imitar.

En aquella ocasión les impusimos esta regla: el que no quiera trabajar, que no coma.

Que el Señor de la paz les conceda la paz, siempre y en toda forma. El Señor esté con todos ustedes.

El saludo es de mi puño y letra. Esta es la señal característica de todas mis cartas: así escribo yo, Pablo.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con todos ustedes.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 127, 1-2. 4-5 (R.: cf. 1a)

 

R.    ¡Felices los que temen al Señor!

 

¡Feliz el que teme al Señor

y sigue sus caminos!

Comerás del fruto de tu trabajo,

serás feliz y todo te irá bien. R.

 

¡Así será bendecido

el hombre que teme al Señor!

¡Que el Señor te bendiga desde Sión

todos los días de tu vida:

que contemples la paz de Jerusalén. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    23, 27-32

 

Jesús habló diciendo:

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que parecen sepulcros blanqueados: hermosos por fuera, pero por dentro llenos de huesos de muertos y de podredumbre! Así también son ustedes: por fuera parecen justos delante de los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y de iniquidad.

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que construyen los sepulcros de los profetas y adornan las tumbas de los justos, diciendo: «Si hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no nos hubiéramos unido a ellos para derramar la sangre de los profetas»! De esa manera atestiguan contra ustedes mismos que son hijos de los que mataron a los profetas. ¡Colmen entonces la medida de sus padres!

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Terminamos hoy la lectura de la segunda carta de Pablo a los de Tesalónica.
  • La certeza de la inminente vuelta del Señor, como juez de la historia llevaba a varios miembros de la comunidad a pensar que ya no valía la pena trabajar no sólo en lo material, sino también en lo espiritual y comunitario.
  • Al no tener nada que hacer, se metían en todo con chismes y habladurías, sembraban desorden trastornando la vida de la comunidad. Esta actitud, también tenía como consecuencia un abuso de la caridad del resto de los hermanos para poder subsistir.
  • Pablo invita una vez más a los culpables a tomar conciencia del valor del trabajo. Es necesario que cada uno coma el fruto de su trabajo para no ser gravoso a nadie. Sus palabras son claras: «el que no trabaja, que no coma» y se pone a sí mismo como ejemplo de trabajador. San Pablo era tejedor y así, con sus propias manos, se ganó la vida cuando estuvo en esa ciudad. No vivió de forma desordenada ni comió el pan de otro, aun gozando de ese derecho. Al contrario, trabajó duramente, noche y día, además de su trabajo apostólico.
  • Exhorta a seguir su ejemplo sin dejarse llevar por los rumores de un próximo fin del mundo.
  • La carta termina con deseos de paz y de gracia para la comunidad.

***

  • Nos encontramos con las últimas lamentaciones lanzadas por Jesús a causa de los fariseos y maestros de la ley. Para Jesús, no hay peor cosa que tratar de aparentar algo distinto a lo que se es, los fariseos eran muy cuidadosos de que su imagen tuviera una correcta relación con lo que se encontraba en la ley, aunque no fuera realidad en sus vidas concretas.
  • Escribas y fariseos habían identificado el reino de Dios con las estructuras religiosas del judaísmo, pretendían defender los derechos de Dios defendiendo un cúmulo de leyes, preceptos y tradiciones que consideraban inamovibles.
  • Jesús es misericordioso y compasivo con los pecadores y débiles, pero lo descubrimos condenando actitudes hipócritas y forzadas. Jesús apuesta a una valoración incondicional de la vida de la persona. La vida humana está por encima de instituciones y leyes. Lo que cuenta es lo que somos ante Dios, y no lo que aparentamos delante de los hombres.
  • El fariseísmo, tal como fue denunciado por Jesús es la sombra de la actitud religiosa, es su trampa y nadie está exento de caer en ella. Cuando todo el esfuerzo se coloca en mantener viva una estructura y una fachada, corremos el riesgo que el interior no se desarrolle ni crezca. La tentación constante de todo creyente, será siempre, hacer de la religión una máscara con la que cubrir su verdadero rostro, una postura que le impida su verdadero cambio interior.
  • La lucha del hombre de fe, será batallar contra la fina hipocresía de predicar sin poner en práctica, de decir sin hacer, de aparentar sin ser, de buscar un lugar, de odiar con el pretexto de defender los derechos de aquel que es el amor por excelencia.
  • Jesús confirma como perenne y absoluta, y por lo tanto perteneciente al reino la ley suprema del amor a Dios y al prójimo. Este amor sincero que nos da la humildad como para hacernos los últimos, los servidores de los hermanos, de tal modo que brille en todo y en todos, la luz del reino.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Descubrimos las leyes como mediaciones y no como fin en nuestro camino de fe?
  • ¿En qué espacios descubrimos que se nos filtra el espíritu de hipocresía?
  • ¿Vivimos las instituciones como espacios de humanización y valores cristianos?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

¡Escucha, Señor, ten compasión de mí. Señor, ven en mi ayuda!

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Señor, quita mi corazón de piedra»

 

Amamos a Cristo como él nos ha amado. Nos ha dejado un ejemplo para que sigamos sus huellas (1P2, 21). Porque él dice: «Ponme como un sello sobre tu corazón» (Ct 8,6), esto viene a decir: «Ámame como yo te amo. Llévame en tu espíritu, en tu memoria, en tu deseo, en tus suspiros, en tus gemidos y tus sollozos. Acuérdate, hombre en qué estado yo te he creado, cuánto te he elevado por encima de otras criaturas, con qué dignidad te he ennoblecido, cómo te he coronado de gloria y honor, cómo te he situado un poco inferior a los ángeles, y cómo todo lo he puesto bajo tus pies (Ps 8). Acuérdate no solo de todo esto que he hecho por ti sino de qué pruebas y qué humillaciones he sufrido por ti…Y tú, si me amas, muéstralo; no de palabra y de lengua, sino en acto y verdad…Ponme como un sello sobre tu corazón y ámame con todas tus fuerzas»…

Señor, quita mi corazón de piedra, este corazón duro e incircunciso. Dame un corazón nuevo, un corazón de carne, un corazón puro (Ez 36, 26). Tú que purificas los corazones, que amas los corazones puros, toma posesión de mi corazón, ven y vive…

 

Baudoin de Ford (? 1190), abad cisterciense Tratado 10.

 

PARA REZAR

 

Jesús, tú fuiste coherente, verdadero hasta el fondo contigo mismo: proclamaste tu Evangelio con alegría.

Tú pusiste la luz en lo alto para que alumbrase a todos.

Tú sembraste por los caminos semillas de vida.

Tú miraste a los ojos del hombre con un corazón limpio.

Tú dijiste que lo esencial era amar, amar siempre.

Tú buscaste lo mejor del hombre.

Te pusiste al lado del pobre y del indefenso.

Tocaste con tu mano al marginado.

Acogiste con ternura a los más abandonados.

Llevaste por los caminos la alegría y la paz.

Dejaste un beso de ternura en todos los dolores.

Aquí estoy ante ti, callado y desconcertado.

Sin entender del todo los porqués, pero abierto a tu palabra, a tu misterio.

Dime, también hoy, tu palabra. Dime, Señor, tu amor.

 

Jueves XXI

 

Estén preparados

 

Principio de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    1, 1-9

 

Pablo, llamado a ser Apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes, saludan a la Iglesia de Dios que reside en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser santos, junto con todos aquellos que en cualquier parte invocan el nombre de Jesucristo, nuestro Señor, Señor de ellos y nuestro. Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.

No dejo de dar gracias a Dios por ustedes, por la gracia que él les ha concedido en Cristo Jesús. En efecto, ustedes han sido colmados en él con toda clase de riquezas, las de la palabra y las del conocimiento, en la medida que el testimonio de Cristo se arraigó en ustedes. Por eso, mientras esperan la Revelación de nuestro Señor Jesucristo, no les falta ningún don de la gracia. El los mantendrá firmes hasta el fin, para que sean irreprochables en el día de la Venida de nuestro Señor Jesucristo. Porque Dios es fiel, y él los llamó a vivir en comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

 

Palabra del Señor.

 

SALMO    Sal 144, 2-3. 4-5. 6-7 (R.: cf. 1b)

 

R.    Bendeciré tu nombre eternamente, Señor.

 

Señor, día tras día te bendeciré,

y alabaré tu Nombre sin cesar.

¡Grande es el Señor y muy digno de alabanza:

su grandeza es insondable! R.

 

Cada generación celebra tus acciones

y le anuncia a las otras tus portentos:

ellas hablan del esplendor de tu gloria,

y yo también cantaré tus maravillas. R.

 

Ellas publican tus tremendos prodigios

y narran tus grandes proezas;

divulgan el recuerdo de tu inmensa bondad

y cantan alegres por tu victoria. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    24, 42-51

 

Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor. Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada.

¿Cuál es, entonces, el servidor fiel y previsor, a quien el Señor ha puesto al frente de su personal, para distribuir el alimento en el momento oportuno? Feliz aquel servidor a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo. Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. Pero si es un mal servidor, que piensa: «Mi señor tardará», y se dedica a golpear a sus compañeros, a comer y a beber con los borrachos, su señor llegará el día y la hora menos pensada, y lo castigará. Entonces él correrá la misma suerte que los hipócritas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Corinto era una gran ciudad, puerto de mar, como la de Tesalónica, situada también en Grecia con aproximadamente medio millón de habitantes, dos tercios de los cuales eran esclavos.
  • La comunidad cristiana de Corinto muy viva, con cualidades y con problemas fundada por Pablo en los años 51-52, vive en un ambiente pagano, con costumbres corrompidas y con las más variadas corrientes ideológicas.
  • Al comienzo Pablo describe a los cristianos como «el pueblo santo que Jesucristo llamó», «la Iglesia de Dios que está en Corinto», que han recibido la gracia de Dios en Cristo Jesús, los que han «sido enriquecidos en todo».
  • Pablo indica, de entrada que se dirige a sus interlocutores no a título personal, ni tampoco como simple “delegado” de la comunidad. El es un apóstol, «enviado» de Jesucristo, por eso se compromete a cargar con todo el peso de una autoridad, remarcando que le viene de la libre voluntad de Dios.

***

  • Hay que estar siempre preparados. Jesús en el evangelio de hoy nos habla de la incertidumbre del momento en que vendrá el Señor. Si queremos que nos encuentre velando en el momento de su llegada, no nos podemos distraer, ni quedarnos dormidos.
  • Jesús conoce perfectamente la tendencia que tenemos a dejarnos envolver en las preocupaciones y búsquedas cotidianas, a tal punto que muchas veces terminamos sucumbiendo ante ellas. Las distracciones, los trabajos y los compromisos sociales toman completamente nuestra conciencia humana y terminamos por no descubrir lo que pasa en nuestro entorno.
  • Jesús pone muchos ejemplos de esta atención: el que vigila por si viene un ladrón, el siervo que quiere complacer a su amo… Quizá hoy nos hablaría de un arquero de fútbol que no sabe cuándo ni de qué manera le vendrá la pelota.
  • Pero, ¿de qué venida nos habla Jesús? ¿se trata de la hora de la muerte?; ¿se trata del fin del mundo? Ciertamente, son venidas del Señor que Él ha dejado expresamente en la incertidumbre para provocar en nosotros una atención constante.
  • Cada día, cada hora, en cada instante, el Señor está cerca de nuestra vida. A través de las llamadas de nuestro corazón, a través de las personas que nos rodean, de los hechos que se van sucediendo, de los sufrimientos y necesidades del mundo, el Señor llama a nuestra puerta.
  • Necesitamos estar atentos a la novedad que irrumpe como ladrón en la noche o como patrón en hora inesperada, y discernirla cristianamente para poder responder. La vigilancia se nos ha hecho un mecanismo de defensa que no da lugar a lo inesperado. No pensamos más que en todo lo que nos queda por hacer y olvidamos al amigo que viene por necesidad y por sorpresa. Los muros que construimos alrededor de nuestra vida, nos tienen demasiado bien protegidos y ya no conocemos la alegría de la sorpresa, o de una noticia inesperada; porque tememos a todo lo que puede llegar a nosotros sin previa identificación.
  • La vida cristiana no es un reposo, sino una atenta vigilia en el amor y la conversión hecha cálido servicio en la comunidad y desde allí a toda la humanidad.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Experimento las llamadas de Dios en la vida cotidiana?
  • ¿Hay hechos que me resultan intrascendentes?
  • ¿En qué acontecimientos experimento de un modo especial la llegada del Señor?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Espero en Vos, Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Si la trascendencia divina trasciende y abarca desde dentro el presente, el pasado y el futuro del hombre, en cuanto el hombre haya reconocido el primado del futuro en nuestra temporalidad, el fiel lo pondrá antes que nada, y con razón, en relación con la trascendencia de Dios. Por eso pondrá a Dios en relación con el futuro del hombre y en última instancia, puesto que el hombre es persona en una comunidad de hombres, con el futuro de toda la humanidad. Este es un terreno particularmente fértil para una nueva imagen de Dios en nuestra cultura; naturalmente, con el presupuesto de una auténtica fe en la realidad invisible de Dios, verdadera y propia fuente que, partiendo del mundo, estimula la formación de un «concepto» de Dios.

En semejante contexto cultural de vida, el Dios de los fieles se manifiesta a nosotros mismos como «el que viene», como el Dios que es nuestro futuro. Surge aquí entonces un cambio profundo: aquel a quien nosotros, en tiempos pasados, guiados por una imagen del hombre un tanto anticuada y por una concepción vieja del mundo, llamábamos el «totalmente otro» se presenta ahora como el «totalmente nuevo», como alguien que es nuestro futuro y crea un nuevo futuro humano. Se muestra como el Dios que, en Jesucristo, nos proporciona la posibilidad de crear el futuro, esto es, de hacerlo todo nuevo y de superar la historia pecaminosa de nosotros mismos y de todos los demás. Esta nueva cultura hará ciertamente que, de una manera maravillosa, redescubramos el alegre anuncio del Antiguo y del Nuevo Testamento, a saber: que el Dios de la promesa nos da la tarea de ponernos en camino hacia la tierra prometida, hacia una tierra que nosotros, como en un tiempo Israel y siempre con la confianza de la promesa, debemos transformar y hacer fértil”…

 

E. Schillebeeckx, Experiencia de fe, Friburgo 1984, p. 87

 

PARA REZAR

 

Dame Señor, la sencillez de espíritu,

la del alma dormida en su silencio,

abierta a todo con grandes ojos niños.

Dame, Señor, el abandono firme

ante el futuro ignoto y tu aventura

soñada tantas veces en secreto.

Estoy contigo. Piensa cuanto quieras

para hacerme sufrir o para verte.

Bien sé que lo prepara tu ternura.

Hazme a diario un pobre sorprendido

de cada hoja, de cada mano abierta

tendida a la penumbra de mí mismo.

Viviré así este miedo más alegre,

con un verbo, no más, entre mis labios:

Saberte junto a mí, Jesús,… saberte.

Pedro M. Lamet

27 Agosto – Santa Mónica

 

Madre de San Agustín, Año 387

Agustín, ya convertido, dispuso volver con su madre y su hermano, a su tierra, en el África, y se fueron al puerto de Ostia a esperar el barco. Pero Mónica ya había conseguido todo lo que anhelaba es esta vida, que era ver la conversión de su hijo. Ya podía morir tranquila. Y sucedió que estando ahí en una casa junto al mar, por la noche al ver el cielo estrellado platicando con Agustín acerca de cómo serán las alegrías que tendremos en el cielo, ambos se emocionaban comentando y meditando los goces celestiales que nos esperan. En determinado momento exclamo entusiasmada: “¿Y a mí que más me puede amarrar a la tierra? Ya he obtenido mi gran deseo, el verte cristiano católico. Todo lo que deseaba lo he conseguido de Dios”. Poco después le invadió la fiebre, y en pocos días se agravo y murió. Lo único que pidió a sus dos hijos es que no dejaran de rezar por el descanso de su alma. Murió en el año 387 a los 55 años de edad.

 

Oremos

Dios de bondad, consolador de los que lloran, tú que, lleno de compasión, acogiste las lágrimas que Santa Mónica derramaba pidiendo la conversión de su hijo Agustín, concédenos, por la intercesión de ambos, el arrepentimiento sincero de nuestros pecados y la gracia de tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

 

Viernes XXI

 

¡Estén prevenidos!

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    1, 17-25

 

Hermanos:

Cristo no me envió a bautizar, sino a anunciar la Buena Noticia, y esto sin recurrir a la elocuencia humana, para que la cruz de Cristo no pierda su eficacia.

El mensaje de la cruz es una locura para los que se pierden, pero para los que se salvan -para nosotros- es fuerza de Dios. Porque está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios y rechazaré la ciencia de los inteligentes. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el hombre culto? ¿Dónde el razonador sutil de este mundo? ¿Acaso Dios no ha demostrado que la sabiduría del mundo es una necedad? En efecto, ya que el mundo, con su sabiduría, no reconoció a Dios en las obras que manifiestan su sabiduría, Dios quiso salvar a los que creen por la locura de la predicación. Mientras los judíos piden milagros y los griegos van en busca de sabiduría, nosotros, en cambio, predicamos a un Cristo crucificado, escándalo para los judíos y locura para los paganos, pero fuerza y sabiduría de Dios para los que han sido llamados, tanto judíos como griegos. Porque la locura de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad de Dios es más fuerte que la fortaleza de los hombres.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 32, 1-2. 4-5. 10-11 (R.: 5b)

 

R.    La tierra está llena del amor del Señor.

 

Aclamen, justos, al Señor:

es propio de los buenos alabarlo.

Alaben al Señor con la cítara,

toquen en su honor el arpa de diez cuerdas. R.

 

Porque la palabra del Señor es recta

y él obra siempre con lealtad;

él ama la justicia y el derecho,

y la tierra está llena de su amor. R.

 

El Señor frustra el designio de las naciones

y deshace los planes de los pueblos,

pero el designio del Señor permanece para siempre,

y sus planes, a lo largo de las generaciones. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    25, 1-13

 

El Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes. Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite, mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos. Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas. Pero a medianoche se oyó un grito: «Ya viene el esposo, salgan a su encuentro.»

Entonces las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas. Las necias dijeron a las prudentes: «¿Podrían darnos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan?» Pero estas les respondieron: «No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado.»

Mientras tanto, llegó el esposo: las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta. Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: «Señor, señor, ábrenos», pero él respondió: «Les aseguro que no las conozco.»

Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Pablo expone la diferencia entre la sabiduría de Dios y la de los hombres y aborda el tema de la «sabiduría» verdadera que siempre se muestra sorprendente y no sigue los criterios ni de los judíos ni de los griegos a unos cristianos que proceden de la mentalidad griega, pagados de sí mismos y de su avanzada filosofía humana.
  • Pablo empieza diciendo que lo suyo es evangelizar no con sabiduría de palabras. La sabiduría cristiana se basa en Cristo que es la que nos lleva a la verdadera felicidad: Cristo crucificado que es fuerza y sabiduría de Dios.
  • Los griegos eran muy aficionados a los buenos oradores y Pablo no quiere que la fe tenga como base argumentos humanos.
  • Los judíos quieren encontrar a Dios en los milagros y los griegos sirviéndose de la filosofía, Pablo afirma que Dios no es accesible más que en el Evangelio de la cruz, en un rey que asciende hasta su trono partiendo de la cruz, y en iniciador de la verdadera religión en el patíbulo como malhechor cualquiera.

***

  • La imagen de los esponsales era tradicional en la Biblia, Jesús, manifiestamente, la tomó a cuenta propia: Dios ama a la humanidad, la humanidad va al encuentro de Dios, el hombre está hecho para la intimidad con Dios… para el intercambio de amor con El. Esto es para Jesús la vida cristiana: una marcha hacia el “encuentro” con alguien que nos ama. La llegada es imprevista, la hora es imprecisa. No se sabe cuándo llegará.
  • Diez jóvenes doncellas simbolizan la espera de la comunidad cristiana. Cada una su lámpara cargada de aceite simboliza la medida del amor de los que velan.
  • El amor es una vigilancia cotidiana, expresada en número diez que simboliza la acción humana, porque diez son los dedos de las manos.
  • Es Dios el que se acerca a la vida cotidiana. Velar no consiste sólo en no quedarse dormido, sino más bien en prever, en estar alerta al menor signo que anuncie la llegada, en mantener viva la esperanza y estar atento a brindar el gesto de amor esperado.
  • La fiesta de boda a la que estamos invitados sucede cada día, en los pequeños encuentros con el Señor, en las continuas ocasiones que nos proporciona para poderlo descubrir en las personas, en los signos de los tiempos y más explícitamente en los sacramentos. Y como «no sabemos ni el día ni la hora» del encuentro final, esta vigilancia diaria, hecha de amor y seriedad, nos va preparando para que no falte aceite en nuestra lámpara.
  • Vigilar no significa vivir con miedo y angustia. Quiere decir vivir de manera responsable nuestra como respuesta a Dios. El Señor espera continuamente nuestra respuesta de fe y amor, constantes y pacientes, en medio de las ocupaciones y preocupaciones que van tejiendo nuestra vida.
  • La respuesta que se espera de nosotros, nadie la puede hacer en nuestro lugar. Nuestra respuesta a Dios es personal e intransferible. El evangelio esto lo quiere expresar con la negativa de las vírgenes prudentes a ceder parte de su aceite, para las lámparas apagadas de las vírgenes necias.
  • No podemos esperar un mañana que quizá no vendrá, para encender la lámpara de nuestro amor a Dios y a nuestros hermanos. Hay que vivir en cada segundo de nuestra vida toda la pasión que hay en el corazón del Señor.
  • No nos podemos dormir sobre el compromiso, creyendo que éste es suficiente para asegurar la entrada al Reino. Si dejamos apagar la lámpara de la fe por no alimentarla con el aceite de la perseverancia y la oración, no estaremos preparados para descubrir al Señor que llega. La perseverancia en los momentos críticos o incluso frente a la muerte, no se puede improvisar en un minuto, se va amasando durante toda la vida.
  • A partir del llamado del Maestro, los discípulos comenzamos a prepararnos para los momentos decisivos. Serán muchos y muy variados y siempre estarán marcados por lo inesperado. Al final, Jesús nos dirá qué clase de aceite debíamos tener: si hemos amado, si hemos dado de comer, si hemos visitado al enfermo.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cómo mantengo la lámpara de mi fe encendida?
  • ¿Me preocupa y me ocupo del presente?
  • ¿Cómo afronto los momentos de dificultad?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Que nuestras lámparas no se apaguen

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL


En primer lugar, la vida en sí misma es el don más grande que se pueda ofrecer -cosa que nosotros olvidamos constantemente-. Cuando pensamos en nuestra entrega a los demás, lo que nos viene de inmediato a la mente son nuestros talentos únicos: nuestras capacidades para hacer cosas especiales particularmente bien [...]. Sin embargo, cuando hablamos de talentos, tendemos a olvidar que nuestro verdadero don no es lo que podemos hacer, sino quiénes somos. La verdadera pregunta no es: «¿Qué podemos ofrecernos el uno al otro?», sino: «¿Quiénes podemos ser para los otros?» Es a buen seguro una cosa estupenda que podamos repararle algo al vecino, ofrecerle consejos útiles a un amigo, sabios pareceres a un colega, volver a dar la salud a un enfermo o anunciar una buena noticia a un feligrés. Pero hay un don que es el mayor de todos. Se trata del don de nuestra vida, que brilla en todo lo que hacemos. Al envejecer, descubro cada vez más que el don más grande que tengo para ofrecer es mi alegría de vivir, mi paz interior, mi silencio y mi soledad, mi sentido del bienestar. Cuando me pregunto: «•Quién me es de más ayuda?», debo responder: «Aquel o aquella que esté dispuesto a compartir conmigo su vida».

Es útil practicar una distinción entre talentos y dones. Nuestros dones son más importantes que nuestros talentos. Podemos tener sólo pocos talentos, pero tenemos muchos dones. Nuestros dones son los muchos modos a través de los que expresamos nuestra humanidad. Forman parte de lo que somos: amistad, bondad, paciencia, alegría, paz, perdón, amabilidad, amor, esperanza, confianza, etc. Estos son los verdaderos dones que hemos de ofrecer a los otros.

 

H. J. M. Nouwen, edición española: Tú eres mi amado, Promoción Popular Cristiana, Madrid 1997.

 

PARA REZAR

 

Señor: Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez.

Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar a nadie sino a mí mismo.

Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino en éste también.

Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten a mis deseos.

Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura, recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.

Señor: Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.

Sólo por hoy me haré un programa detallado. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.

Sólo por hoy creeré firmemente –aunque las circunstancias demuestren lo contrario- que tu providencia se ocupa de mí como si nadie más existiera en el mundo.

Sólo por hoy no tendré temores. De modo particular, no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.

San Juan XXIII

 

28 Agosto – San Agustín – Obispo, Doctor de la Iglesia

Oremos

 

Renueva, Señor, en tu Iglesia aquel espíritu que, con tanta abundancia, otorgaste al obispo San Agustín, para que también nosotros tengamos sed de ti, única fuente de la verdadera sabiduría, y en ti, único manantial del verdadero amor, encuentre descanso nuestro corazón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

   

Sábado XXI

29 de Agosto – Martirio de San Juan Bautista

 

Lectura del profeta Jeremías 1, 17-19

 

Tú, ahora, muévete y anda a decirles todo lo que yo te mande. No temas enfrentarlos, porque yo también podría asustarte delante de ellos. Este día hago de ti una fortaleza, un pilar de hierro y una muralla de bronce frente a la nación entera: frente a los reyes de Judá y a sus ministros, frente a los sacerdotes y a los propietarios.

Ellos te declararán la guerra, pero no podrán vencerte, pues yo estoy contigo para ampararte -palabra de Yahvé-.»


Palabra de Dios


Salmo 70,1-7

R: Mi boca contará tu auxilio

 

En ti, Señor, confío,
que no me decepcione.
En tu justicia tú querrás defenderme,
inclina a mí tu oído y sálvame.

Sé para mí una roca de refugio,
una ciudad fortificada en que me salve,
pues tú eres mi roca, mi fortaleza.
Líbrame, oh Dios, de la mano del impío,
de las garras del malvado y del violento,
pues tú eres, Señor, mi esperanza,
y en ti he confiado desde mi juventud.

En ti me apoyé desde mis primeros pasos,
tú me atrajiste desde el seno de mi madre,
y para ti va siempre mi alabanza.
Pero ahora para muchos soy un escándalo,
y sólo me quedas tú, mi amparo seguro.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 6, 17-29

 

En efecto, Herodes había mandado tomar preso a Juan y lo había encadenado en la cárcel por el asunto de Herodías, mujer de su hermano Filipo, con la que se había casado. Pues Juan le decía: «No te está permitido tener a la mujer de tu hermano.» Herodías lo odiaba y quería matarlo, pero no podía, pues Herodes veía que Juan era un hombre justo y santo, y le tenía respeto. Por eso lo protegía, y lo escuchaba con gusto, aunque quedaba muy perplejo al oírlo.

Herodías tuvo su oportunidad cuando Herodes, el día de su cumpleaños, dio un banquete a sus nobles, a sus oficiales y a los personajes principales de Galilea. En esa ocasión entró la hija de Herodías, bailó y gustó mucho a Herodes y a sus invitados. Entonces el rey dijo a la muchacha: «Pídeme lo que quieras y te lo daré.» Y le prometió con juramento: «Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.» Salió ella a consultar a su madre: « ¿Qué pido?» La madre le respondió: «La cabeza de Juan el Bautista.» Inmediatamente corrió a donde estaba el rey y le dijo: «Quiero que ahora mismo me des la cabeza de Juan el Bautista en una bandeja.»

El rey se sintió muy molesto, pero no quiso negárselo, porque se había comprometido con juramento delante de los invitados. Ordenó, pues, a un verdugo que le trajera la cabeza de Juan. Este fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Luego, trayéndola en una bandeja, se la entregó a la muchacha y ésta se la pasó a su madre. Cuando la noticia llegó a los discípulos de Juan, vinieron a recoger el cuerpo y lo enterraron.

 

Palabra del Señor


 

O bien de la feria:

 

1 Corintios 1,26-31

S. R. 32,12-13.18-21

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Hacemos memoria del martirio de san Juan Bautista, el Precursor de Jesús. Toda la vida del Bautista gira en torno a la persona del Salvador, de manera que en torno a Él, la existencia y la tarea del Precursor cobran sentido.
  • Desde las entrañas de su madre, siente la proximidad del Salvador. El abrazo de María y de Isabel, dos futuras madres, abre el diálogo entre el que prepara el camino y Aquel que es el mismo camino. El Salvador santifica a Juan, y éste salta de gozo dentro del vientre de su madre. En su misión de Precursor mantuvo este entusiasmo —que etimológicamente significa “estar lleno de Dios”—, le preparó los caminos, le allanó las rutas, le rebajó las cimas, lo anunció ya presente, y lo señaló con el dedo como el Mesías: «He ahí el Cordero de Dios» (Jn 1,36).
  • El trabajo de Juan Bautista continúa la línea de los antiguos profetas de Israel, que denunciaban los pecados sociales y anunciaban a su pueblo el tiempo de la presencia de Dios, que los haría salir del oprobio y de la crisis. Es difícil el destino de los profetas. Ser profeta, dice Guardini, significa decir a su tiempo contra su tiempo, lo que Dios manda decir. —No te es licito tener como esposa a Herodias, la mujer de tu hermano, le grita Juan a Herodes Antipas. Y Juan lo paga en la cárcel de Maqueronte.
  • Su muerte confirmó la veracidad de su misión, ya que murió asesinado en el palacio del rey y siendo cómplices los que oprimían el país con su lujo, riqueza y escándalos. Su muerte testimonial es una clave importante para comprender el martirio de Jesús. Fue su Precursor en la vida, y también le precede ahora en la muerte cruel. Juan ha cumplido ya su misión. El misterio de la Cruz de Jesús está ya presente en este martirio. Su sangre no será inútil. “La cabeza de Juan Bautista predica mejor desde la bandeja que sobre sus hombros”.
  • La memoria de los mártires o «testigos» ha sido siempre clave e importante para la vida de la iglesia cristiana. El cristianismo no puede ser entendido, sino como un testimonio fuerte y vivo, del nuevo mundo que irrumpe en la historia en la persona de Jesús de Nazaret. El seguimiento de Cristo no es posible si no estamos dispuestos a asumir la cruz, que significa oponerse a las estructuras de pecado existentes en el mundo y la historia.
  • Que la fiesta del Martirio de san Juan Bautista sea una invitación para que nuestra vida también gire en torno a la Persona de Jesús, lo cual le dará su pleno sentido, y que su ejemplo “nos entusiasme”, para que llenos de Dios, también demos testimonio de nuestra fe en Jesús con valentía.
  • «Está encerrado, en la tiniebla de una mazmorra, aquel que había venido a dar testimonio de la Luz, y había merecido de la boca del mismo Cristo (…) ser denominado “antorcha ardiente y luminosa”. Fue bautizado con su propia sangre aquél a quien antes le fue concedido bautizar al Redentor del mundo». San Beda.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué lugar ocupa la defensa de la verdad en mi opción de fe?
  • ¿Hasta dónde arriesgo por defender lo que es justo?
  • ¿Acomodo la realidad a mi conveniencia?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Señor, mi destino está en tus manos

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Precursor en la muerte como en la vida

 

Ilustre precursor de la gracia y mensajero de la verdad,

Juan Bautista, la antorcha de Cristo,

llega a ser el evangelista de la Luz eterna.

El testimonio profético que no cesó de dar,

en su mensaje, toda su vida y su actividad,

hoy lo signa con su sangre y su martirio.

Siempre había precedido a su Maestro:

Naciendo, había anunciado su venida al mundo.

Bautizando a los penitentes en el Jordán,

había prefigurado a aquél que venía a instituir su bautismo.

Y la muerte de Cristo Redentor, su Salvador,

que dio vida al mundo,

Juan Bautista la vivió también antes,

derramando su sangre por él, por amor.

Un tirano cruel lo escondió en una prisión y entre hierros,

en Cristo, las cadenas no pueden atar

a aquel a quien un corazón libre abre al Reino.

¿Cómo la oscuridad y las torturas de un oscuro calabozo

podían cambiar la razón de aquel que ve la gloria de Cristo,

y que de él recibe los dones del Espíritu?

Gustosamente ofrece su cabeza a la espada del verdugo;

¿cómo podía perder su cabeza aquel que tiene por Jefe a Cristo?

Es dichoso por acabar hoy su misión de precursor

saliendo de este mundo.

Aquel de quien había dado testimonio viviendo,

Cristo que viene y que está allí,

proclama hoy su muerte.

El país de los muertos

¿podía retener a este mensajero que se le escapa?

Los justos, los profetas y los mártires se gozan,

yendo con él al encuentro del Salvador.

Todos rodean a Juan con su alabanza y su amor.

Con él, suplican desde ahora a Cristo de ir hacia los suyos.

Oh gran precursor del Redentor, no va a tardar el que libera de la muerte para siempre.

¡Conducido por tu Señor, entra, con los santos, en la gloria!

 

San Beda el Venerable (c. 673-735) – monje benedictino, doctor de la Iglesia –

Himno para el martirio de san Juan Bautista; PL 94, 630

PARA REZAR

 

A la orilla de un río

un hombre predicaba

y hablaba de otro hombre

que estaba por llegar.

Era Juan el Bautista,

era voz que gritaba

que llegaba la hora

de la verdad.


 

Hubo un hombre enviado por Dios,

era su nombre Juan,

él no era la luz,

pero vino a preparar

los caminos que conducen a Jesús.


 

A todo el que quería

conocer los caminos

que Dios recorre a diario,

hablando al corazón,

el Bautista le hablaba

de amor y de justicia,

porque estaba a las puertas

el Salvador.


 

Pero el hombre que hablaba

de amor y de justicia,

fue un día encarcelado

por capricho de un rey.

Su cabeza cortaron,

su voz siguió gritando

los abusos de un hombre

en el poder.

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XX – CICLO A

Domingo XX dte el año

Ciclo A

 

Lunes XX

 

Martes XX

 

Miércoles XX

 

Jueves XX

 

Viernes XX

 

Sábado XX

 

Domingo XX dte el año

Ciclo A

 

¡Qué grande es tu fe!

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del profeta Isaías    56,1.6-7

 

Así habla el Señor:

Observen el derecho y practiquen la justicia, porque muy pronto llegará mi salvación y ya está por revelarse mi justicia.

Y a los hijos de una tierra extranjera que se han unido al Señor para servirlo, para amar el nombre del Señor y para ser sus servidores, a todos los que observen el sábado sin profanarlo y se mantengan firmes en mi alianza, Yo los conduciré hasta mi santa Montaña y los colmaré de alegría en mi Casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptados sobre mi altar, porque mi Casa será llamada Casa de oración para todos los pueblos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 66,2-3.5-6.8

 

R.    Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

 

El Señor tenga piedad y nos bendiga,

ilumine su rostro sobre nosotros;

conozca la tierra tus caminos,

todos los pueblos tu salvación. R.

 

Que canten de alegría las naciones,

porque riges el mundo con justicia,

riges los pueblos con rectitud

y gobiernas las naciones de la tierra. R.

 

Oh Dios, que te alaben los pueblos,

que todos los pueblos te alaben.

Que Dios nos bendiga; que le teman

hasta los confines del orbe. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Roma    11,13-15.29-32

 

Hermanos:

A ustedes, que son de origen pagano, les aseguro que en mi condición de Apóstol de los paganos, hago honor a mi ministerio provocando los celos de mis hermanos de raza, con la esperanza de salvar a algunos de ellos.

Porque si la exclusión de Israel trajo consigo la reconciliación del mundo, su reintegración, ¿no será un retorno a la vida?

Porque los dones y el llamado de Dios son irrevocables. En efecto, ustedes antes desobedecieron a Dios, pero ahora, a causa de la desobediencia de ellos, han alcanzado misericordia.

De la misma manera, ahora que ustedes han alcanzado misericordia, ellos se niegan a obedecer a Dios. Pero esto es para que ellos también alcancen misericordia.

Porque Dios sometió a todos a la desobediencia, para tener misericordia de todos.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    15,21-28

 

Jesús partió de allí y se retiró al país de Tiro y de Sidón.

Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: “¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio”.

Pero él no le respondió nada. Sus discípulos se acercaron y le pidieron: “Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos”.

Jesús respondió: “Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel”.

Pero la mujer fue a postrarse ante él y le dijo: “¡Señor, socórreme!”.

Jesús le dijo: “No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros”.

Ella respondió: “¡Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!”.

Entonces Jesús le dijo: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!”. Y en ese momento su hija quedó curada.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Según la legislación del Deuteronomio, se excluía del culto comunitario a los eunucos, a los extranjeros, que no podían pertenecer como miembros a la asamblea del Señor. El pueblo judío, ha vuelto ya del destierro de Babilonia y, se pregunta por las nuevas leyes por las que debe regirse la comunidad israelita.
  • El profeta, desconocido, despejará estas incógnitas con una exhortación a quitar antes de en medio de la comunidad, todo cuanto impide la pronta llegada de la salvación de Dios y su victoria. Advierte que el pueblo debe cumplir el derecho y la justicia; qué consiste en liberar al oprimido, no explotar a los marginados. Por otro lado el pueblo reaccionaba en contra de los extranjeros y no los admitía en el seno de la comunidad; el profeta anuncia la voluntad de Dios de reunir a todos los hombres en una misma salvación.
  • No importa ya la carne o la sangre; lo único que se exige es guardar el derecho y la justicia, observar las prescripciones de la alianza.

***

  • Pablo escribe estas palabras refiriéndose a los judíos. El pueblo judío sigue siendo objeto de la promesa, incluso en la ruptura, porque Dios mismo sigue estando presente.
  • Si las primicias ofrecidas al templo santificaban toda la cosecha; igualmente, las primicias del pueblo, los patriarcas que han caminado conforme a la promesa, siguen imprimiendo al pueblo una cualidad particular.
  • Pablo, en su ministerio entre los gentiles, piensa que la aceptación de Jesús por parte de los no pertenecientes al pueblo de la alianza puede hacer que algunos judíos, por celos, lleguen a la aceptación del Evangelio. Y estas conversiones pueden acelerar la conversión de todo el pueblo de Israel. La desobediencia, da ocasión al Señor de actuar con misericordia para con los paganos  primero, y de ofrecerla, ahora, a los judíos.

***

  • El país de Tiro y Sidón está situado al norte de Galilea y estaba habitado por gentiles y  hasta por enemigos de los judíos. Jesús se va hacia las fronteras de Israel. La escena tiene lugar en territorio pagano. Los paganos están delante de Jesús en una mujer que vivía en el actual Líbano. Una mujer cananea, término que evoca a un judío, todo lo que de seductor y peligroso había tenido el paganismo para la fe del pueblo de la alianza. Ser judío significaba ser religioso; y ser extranjero significaba ser pagano.
  • La extranjera interpela a Jesús, en términos judíos, dando el título típicamente judío de Hijo de David. Pide a Jesús no para ella, sino para alguien a  quien quería más que a ella misma: para su hija.
  • Jesús no respondió nada. Su silencio oculta el deseo  de que su fe vaya más allá de la curación que pide; sabe que, si la ayuda en su humildad, su fe puede llegar a alturas inesperadas.
  • Ante la actitud de Jesús los discípulos intervienen, pero lo hacen no tanto por compasión, sino por el deseo de que los deje  en paz.
  • Jesús la rechaza con  una dureza que resulta difícil de entender en sus labios. Sus frases son de un realismo hiriente, haciendo suyo el afrentoso y despreciativo apelativo de perros, que los judíos aplicaban a los paganos.
  • Ante el silencio y luego de cara al rechazo explícito, la mujer responde postrándose ante  Él. Es la postura de la adoración. La dureza desaparece inmediatamente ante la humildad de la respuesta de la mujer, que es capaz de pasar por lo que sea para obtener lo que desea.
  • La mujer pagana acepta el presupuesto de Jesús, no aspira a suplantar, sino sencillamente a participar.
  • No pretende el pan de los hijos, se contenta con lo que sobra y que va a parar a los perros, porque el perro está también bajo la protección del amo.
  • Todo el desarrollo de la escena y su desenlace contrasta con el de la sinagoga de Nazaret, donde no pudo hacer muchos milagros por la falta de fe y, no parecen tener otra función que la de preparar y resaltar la frase final de Jesús. “¡Qué grande es tu fe, mujer!” Esta frase rompe los esquemas religiosos hasta ahora vigentes en el Pueblo de Dios.
  • Un mundo religioso cerrado en sí mismo queda aquí superado y derrumbado; surge otro de todos y para todos y, Mateo lo ha conseguido con la imagen de una mujer. Si alguien no tenía voz en el interior del Pueblo de Dios, eran precisamente las mujeres. Mateo eligiendo como protagonista del relato a una mujer, extranjera y además cananea acaba con todos los esquemas hasta entonces vigentes. Ella, que no es miembro del Pueblo de Dios, encarna el ideal de lo que debe ser un miembro del Pueblo de Dios.
  • A partir de aquí ya no tiene sentido hablar de Pueblo de Dios en un sentido limitado de raza o nación; ya no hay perros ni amos, judíos ni griegos, siervos ni libres. Nacionalidad, condición social y sexo quedan eliminados como factores determinantes de pertenencia al Pueblo de Dios. El campo para el anuncio del Evangelio y para realizar el Reino, efectivamente, empieza a ser el mundo. El Pueblo de Dios abarca, no excluye.
  • A partir de ahora lo que determina la pertenencia al Pueblo de Dios es la fe en Jesús, la adhesión a su persona y a los valores del Reino. Jesús, al elogiar la fe de la mujer y curar a su hija, simplemente muestra que, para Él, la fe es siempre algo más fuerte a cualquier planteamiento o prejuicio. Allí donde hay fe, Jesús actúa. Fe significa convencimiento de  que Jesús es la vida y el camino, y confianza plena en Él.
  • Jesús hace participar a una mujer pagana del pan del reino de Dios; si esto no hubiera  sucedido así en los comienzos de la predicación apostólica, no estaríamos nosotros ahora dentro de él.
  • La cananea insistió con una súplica humilde, sincera y renovada, y Jesús no puede resistirse, como tampoco pudo hacerlo ante el centurión de Cafarnaúm: la fe humilde y confiada es la que se clava en el corazón de Jesús y hace que la súplica sea escuchada.
  • El Reino de Dios llega a todo hombre que se abre a la fe, y en este sentido, el evangelio de hoy puede considerarse como un primer planteamiento de la  universalidad del Reino.
  • Hoy los cristianos seguimos representando un escaso porcentaje de la humanidad, pero eso no nos impide con aires triunfalistas sentirnos los únicos depositarios de la salvación y que nos parezca imposible, cuando no absurdo, que el Reino se manifieste fuera de nuestras estructuras.
  • En lugar de esas pretensiones huecas, necesitamos reconocer que lo verdaderamente importante es la actitud de fe, reflejada en el  modo de vivir. Fuera del cristianismo se dan también  actitudes humildes y confiadas en Dios, porque la fe en Dios es perfectamente compatible  con cualquier religión y con cualquier esfuerzo en favor del mundo y del prójimo.
  • No podemos confundir la  universalidad del reino de Dios con la universalidad de la Iglesia. El reino no pasa por el número de bautizados, sino por una actitud humilde y de amor sincero a Dios y los hermanos, que nos lleve a comprometernos en la construcción de un mundo más humano, que sea “casa de Dios para todos los hombres”. Esto no significa decir que todas las religiones son  iguales, porque no lo son. Lo que importa es descubrir que aún en esas diferencias, se puede estar manifestando el reino de Dios.
  • Para llegar al reino debemos atravesar muchas fronteras; pero sobre todo las fronteras de los prejuicios y de la soberbia religiosa. Siempre corremos el riesgo, como en tiempos de Jesús, de hacer pasar la pertenencia al Reino por títulos, nacionalidades, tradiciones históricas, cuestiones sociales o  intereses económicos.
  • No debemos tener la pretensión de hacer mirar a Dios con nuestros ojos, sino tener su mirada. Dios tiene sus  propios caminos para que ninguno de sus hijos se quede con las manos vacías.
  • Para Jesús la fe se manifiesta con obras. La fe elimina las barreras raciales y religiosas.  La fe tiene que ayudarnos a dejar que Dios actúe en nosotros y a facilitar, aceptando su obrar en los demás, con sus tiempos y sus caminos.

     

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Vivo mi pertenencia a la Iglesia como una responsabilidad o un privilegio sobre los demás?
  • ¿Cómo es mi relación con los que no comparten mi fe?
  • ¿Acepto lo que hay de bueno en los que no creen o piensan como yo?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Ten piedad de mi, Señor Hijo de David

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Los judíos llamaron perros a los gentiles como a gente inmunda. De aquí que también el Señor, cuando le voceaba a su espalda la mujer cananea, no judía, queriendo inclinar la misericordia de Cristo a curar a su hija, Él, previendo todas las cosas, conociéndolas todas, pero queriendo patentizar la fe de la mujer, retardó concederla el beneficio y la tuvo suspensa. ¿Cómo la entretuvo? Diciéndole: Sólo he sido enviado a las ovejas que perecieron de la casa de Israel. A Israel; a las ovejas. ¿Y a los gentiles qué? No está bien echar el pan de los hijos a los perros. Luego llamó perros a los gentiles por causa de la impureza. ¿Qué hace aquella mujer hambrienta? No protestó de estas palabras, más bien soportó con humildad el ultraje, y recibió el beneficio. Pues no debía llamarse ultraje el dicho del Señor. Si algo parecido dice el siervo a su señor, ciertamente es una injuria; pero, si el señor llama a su siervo tal cosa, más bien puede decirse que es un honor. Así es- dice ella-, ¡oh Señor! ¿Qué significa: Así es? Dices verdad, sin duda es cierto, soy un perro. Pero también los perros- añade- comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores. El Señor le responde al instante: ¡Oh mujer!, grande es tu fe. Antes la llamó perro, ahora mujer. ¿Por qué llama ahora mujer a la que poco antes llamó perro? Por confesar con humildad y no rechazar lo que por el Señor había sido llamada. Luego los gentiles son perros, y, por lo mismo, hambrientos. Bien les está a los judíos que se reconozcan pecadores; y, aunque sea a la tarde, se conviertan, y pasen hambre como perros. Demasiado saturado estaba aquel que decía: ayuno dos veces a la semana. Por el contrario, el publicano era perro que sentía hambre, y por eso ansiaba nutrirse del beneficio del Señor, pues decía: Sedme propicio a mí, pecador. Luego se conviertan también aquellos a la tarde y padezcan hambre como perros”…

 

San Agustín

 

PARA REZAR

 

Edifiquemos una casa donde el amor pueda morar
Y todos puedan en seguridad vivir,
Un lugar donde los santos y niños digan
como los corazones aprenden a perdonar.
Edificación de esperanzas y sueños y visiones
Roca de fe y bóveda de gracia;
Aquí el amor de Cristo terminará las divisiones:
todos son bienvenidos en este lugar.

Edifiquemos una casa donde los profetas hablen,
y las palabras sean fuertes y verdaderas,
donde todos los hijos de Dios se atrevan a buscar
soñar con el reino de Dios nuevamente.
Aquí la cruz se levantará como testimonio
y como símbolo de la Gracia de Dios;
aquí siendo uno clamamos el amor de Jesús:
todos son bienvenidos al lugar

Edifiquemos una casa donde el amor se funde
en agua, vino y trigo:
una sala de banquete en suelo santo,
donde la paz y la justicia se juntan.
Aquí el amor de Dios a través de Jesús,
se revela en el tiempo y espacio;
al compartir en Cristo el festín que nos libera:
todos son bienvenidos en este lugar.

Edifiquemos una casa donde las manos alcancen
más allá de la madera y la piedra
para sanar y fortalecer, servir y enseñar,
y vivir la Palabra que han conocido.
Aquí el marginado y el extraño
tienen la cara de Dios.
Traigamos fin al miedo y al peligro:
todos son bienvenidos en este lugar.

Edifiquemos una casa donde todos sean nombrados,
su cántico y visiones escuchadas
y Amados y atesorados,  enseñados y aclamados
como palabras en la Palabra.
Edificado en lágrimas y gritos y risas.
Oraciones de fe y canciones de gracia,
proclame esta casa desde el techo hasta la viga:
Todos son bienvenidos en este lugar.

Texto: “Todos son Bienvenidos” – Marty Haugen, 1994

 

Lunes XX

 

Si quieres ser perfecto, vende todo lo que tienes

 

Lectura de la profecía de Ezequiel    24, 15-24

 

La palabra del Señor me llegó en estos términos: Hijo de hombre, yo voy a arrebatarte de golpe la delicia de tus ojos, pero tú no te lamentarás, ni llorarás, ni derramarás lágrimas. Suspira en silencio, no hagas ninguna clase de duelo, cíñete el turbante, cálzate con sandalias, no te cubras la barba ni comas pan de duelo.

Yo hablé al pueblo por la mañana, y por la tarde murió mi esposa; y a la mañana siguiente hice lo que se me había ordenado.

La gente me dijo: « ¿No vas a explicarnos qué significa lo que haces?»

Yo les dije: La palabra del Señor me llegó en estos términos: Di a la casa de Israel: Así habla el Señor: Yo voy a profanar mi Santuario, el orgullo de su fuerza, la delicia de sus ojos y la esperanza de sus vidas. Los hijos y las hijas que ustedes han dejado, caerán bajo la espada, y ustedes harán lo mismo que yo: no se cubrirán la barba, no comerán el pan de duelo, no se quitarán el turbante de la cabeza ni las sandalias de los pies, no se lamentarán, ni llorarán, sino que se consumirán a causa de sus culpas y gemirán unos con otros. Ezequiel habrá sido para ustedes un presagio: ustedes harán lo mismo que él hizo, y cuando esto suceda sabrán que yo soy el Señor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Deut 32, 18-19. 20. 21 (R.: cf. 18a)

 

R.    Despreciaste a la Roca que te engendró.

 

Así despreciaste a la Roca que te engendró,

olvidaste al Dios que te hizo nacer.

Al ver esto, el Señor se indignó

y desechó a sus hijos y a sus hijas. R.

 

Entonces dijo: Les ocultaré mi rostro,

para ver en qué terminan.

Porque son una generación perversa,

hijos faltos de lealtad. R.

 

Provocaron mis celos con algo que no es Dios,

me irritaron con sus ídolos vanos;

yo provocaré sus celos con algo que no es un pueblo,

los irritaré con una nación insensata. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    19, 16-22

 

Se le acercó un hombre y le preguntó: «Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la Vida eterna?»

Jesús le dijo: « ¿Cómo me preguntas acerca de lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Si quieres entrar en la Vida eterna, cumple los Mandamientos.»

« ¿Cuáles?», preguntó el hombre. Jesús le respondió: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honrarás a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo.»

El joven dijo: «Todo esto lo he cumplido: ¿qué me queda por hacer?» «Si quieres ser perfecto, le dijo Jesús ve, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres: así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme.»

Al oír estas palabras, el joven se retiró entristecido, porque poseía muchos bienes.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El profeta se mete de lleno en la historia y un profeta es «señal para el pueblo». Algunas veces los hará por medio de palabras y otras, con su propio modo de actuar.
  • Muchos de ellos, como Jeremías u Oseas han convertido en signos de la voluntad de Dios para con su pueblo, acontecimientos de su vida personal. Los profetas han aprovechado las experiencias humanas para decirnos algo respecto a Dios y la experiencia conyugal es una de las más utilizadas.
  • Ezequiel sufre la muerte de su mujer que era “para encanto de sus ojos” en tierras de Babilonia. Es una señal para todo el pueblo. Un gesto simbólico.
  • Muere el mismo día de la caída de Jerusalén; lo que es para él, ocasión de vivir, de algún modo, el drama de Dios.
  • Así como el profeta ha perdido a la mujer que amaba, el pueblo va a perder a Jerusalén y su Templo, Para Dios, Jerusalén también era hermosa, una esposa a la que se había unido por amor, y que era “el encanto de sus ojos”.
  • Dios le dice que no haga duelo por su esposa, que no llore ni se aflija, ni se quite el turbante, ni se descalce ni se cubra la cara. La grandeza y el sentido del gesto que se le pide se lo comprende a la luz de las grandes manifestaciones de duelo, que se producen en Oriente cuando muere alguien.
  • Ezequiel tendrá que explicar a la gente que el día que caiga Jerusalén, los que allí vivan, no tendrán tiempo de llorar porque tendrán que subir rápidamente a los carros y, los de Babilonia serán incapaces de llorar porque su sorpresa será muy grande.

***

  • Jesús va camino de Jerusalén y es en este caminar donde se dan las condiciones para cimentar las características del auténtico discípulo. Un joven se acerca a Jesús, quiere conseguir la vida eterna y por eso le pregunta qué debe hacer para lograrlo;
  • Jesús no ejerce violencia. La pedagogía que usa es sumamente respetuosa y su respuesta se ajusta a la ley, que seguramente este hombre conocía desde chico. Jesús no le exige que cumpla los seiscientos veinticinco preceptos religiosos, sino que, lo invita a cumplir sólo aquellos que permiten una sana convivencia, aquellos que tienen que ver con el cuidado del otro, la solidaridad y el amor al prójimo.
  • Pero, el joven desea más seguridades, e intuye que hay una conexión entre el bien y la plena realización del propio destino. El Maestro no se queda en las cosas. Señala un horizonte de vida, quiere un compromiso total para seguirlo. No basta con dar a los pobres; es la vida entera la que entra en el compromiso. Apunta más alto: “Sean perfectos como el Padre del cielo”.
  • Por eso Jesús le sugiere que dé su riqueza a los pobres y que lo siga. De este modo tendrá las manos libres para recibir los dones de Dios.
  • Él quería asegurar esta vida y la otra, y lo que le propone Jesús es una invitación a romper con toda seguridad manejable para abandonarse a la seguridad de Dios.
  • Al invitarlo a ser discípulo, Jesús le ofrece el pleno desarrollo, imposible bajo el régimen de la ley. El joven debe deshacerse de lo que tiene, sin esperanza de retorno; dejando la seguridad de la riqueza encontrará otra seguridad superior. Jesús le propone la opción entre dos señores, Dios y el dinero; lo llama a la nueva fidelidad, al amor a todo hombre, como el Padre del cielo.
  • El joven no responde a la invitación. Se va triste, incapaz de llegar a la madurez. Ha oído el mensaje, pero la seducción de las riquezas lo ha ahogado. A Jesús no se le puede seguir con demasiado equipaje. El joven se marchó triste: no logró vencer el apego al dinero.
  • La mentalidad actual se basa en las falsas seguridades. Propone un ideal de amor que sólo tiene en cuenta el sexo y la pasión. El ideal de vida sólo se refiere a un montón de posesiones que dan posición social. Así se somete a la persona a una continua ilusión que la conduce al fracaso afectivo, existencial y humano.
  • El discípulo debe descubrir su verdadero valor en la absoluta libertad y en una actitud desprendida ante la vida.
  • Sólo en la capacidad de compartir los bienes, que es un modo de amar, el discípulo se acerca a Aquel, que porque es Amor pleno, lleva a plenitud su vida. Pero para eso se hace necesario pasar por la inseguridad humana de abandonarnos totalmente en Dios.
  • Frente a esta perspectiva los discípulos preguntarán “¿quién puede salvarse?”. El Reino es pura gracia y sólo es accesible para los que vayan sin demasiado equipaje, con el corazón vacío; todos los méritos, toda la ciencia, toda la piedad, no podrán abrir las puertas del Reino. A todos se hace la propuesta de seguir a Cristo dejándolo todo. Esto es ser discípulo.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cuáles son las riquezas que me impiden seguir a Jesús?
  • ¿Confío en que su amor no defrauda?
  • ¿Experimento el llamado a una vida más plena?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

No acumulen tesoros en esta tierra, sino en el cielo

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Dichosos los pobres en el espíritu» (Mt 5,3)

 

Es necesario no rechazar los bienes que pueden ayudar a nuestro prójimo. La naturaleza de las cosas que poseemos es de ser poseídas; la de los bienes es de difundir el bien; Dios las ha destinado al bienestar de los hombres. Los bienes están en nuestras manos como unos utensilios, unos instrumentos de los que uno saca provecho si los sabe utilizar… La naturaleza ha hecho de la riqueza una sierva, no una dueña. Es preciso, pues, no desprestigiarla, puesto que en sí no es ni buena ni mala, sino perfectamente inocente. Tan sólo de nosotros depende el uso, bueno o malo, que hagamos de ellas; nuestro espíritu, nuestra conciencia son enteramente libres para disponer a su gusto de los bienes que le han sido confiados. Destruyamos, pues, no nuestros bienes, sino la codicia que pervierte su uso. Cuando lleguemos a ser honestos, entonces sabremos usar de ellos honestamente. Estos bienes de los que se nos dice nos hemos de deshacer, debemos comprender bien que son los deseos desordenados del alma… No ganáis nada empobreciéndoos de vuestro dinero, si permanecéis ricos de deseos desordenados…

Así es cómo concibe el Señor el uso de los bienes exteriores: deshacernos no de un dinero que nos hace vivir, sino de las fuerzas que nos hacen usar mal de él, es decir, de la enfermedades del alma… Es necesario purificar nuestra alma, es decir, hacerla pobre y desnuda y, en este estado, escuchar la llamada del Salvador: «Ven, sígueme». Él es el camino por dónde anda el que tiene puro el corazón…Éste considera su fortuna, su oro, su plata, sus casas, como gracias de Dios, y se los agradece socorriendo a los pobres con los fondos que posee. Sabe muy bien que posee estos bienes antes para sus hermanos que para sí mismo; es más fuerte que sus riquezas y no se hace esclavo de ellas, no las encierra en su alma… Y si un día su dinero desaparece, acepta su ruina con un corazón lleno del mismo gozo que poseía en los días buenos. A este hombre, digo, Dios lo declara dichoso y lo llama «pobre en espíritu» (Mt 5,3), heredero seguro del Reino de los cielos que será cerrado a los que no han sabido vivir sin su opulencia.

 

 

San Clemente de Alejandría (150-c. 215) – teólogo – Homilía ¿Cuál es el rico que puede ser salvado?

 

PARA REZAR

 

Tomad, Señor y recibid

 

Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad,

Mi memoria, mi entendimiento,

Y toda mi voluntad:

Todo mi haber y poseer.

Vos me lo disteis; a Vos, Señor,

Lo torno. Todo es vuestro,

Disponed de mí,

Según vuestra voluntad.

Dadme vuestro amor y gracia:

Que esto me baste.

San Ignacio de Loyola

 

Martes XX

 

Para Dios todo es posible

 

Lectura de la profecía de Ezequiel    28, 1-10

 

La palabra del Señor me llegó en estos términos: Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Así habla el Señor: Tu corazón se llenó de arrogancia y dijiste: «Yo soy un dios; estoy sentado en un trono divino, en el corazón de los mares». ¡Tú, que eres un hombre y no un dios, te has considerado igual a un dios!

Sí, eres más sabio que Daniel: ningún secreto te supera. Con tu sabiduría y tu inteligencia, te has hecho una fortuna, acumulaste oro y plata en tus tesoros. Por tu gran habilidad para el comercio fuiste acrecentando tu fortuna, y tu corazón se llenó de arrogancia a causa de tantas riquezas.

Por eso, así habla el Señor: Porque te has considerado igual a un dios, yo traigo contra ti gente extranjera, las más feroces de las naciones: ellos desenvainarán la espada contra tu bella sabiduría, y profanarán tu esplendor.

Te precipitarán en la Fosa y morirás de muerte violenta en el corazón de los mares.

¿Te atreverás a decir: «Yo soy un dios», delante de tus verdugos? Serás un hombre, no un dios, en manos de los que te traspasen. Tendrás la muerte de los incircuncisos, en manos de extranjeros, porque yo he hablado -oráculo del Señor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Deut 32, 26-27a. 27c-28. 30. 35c-36b (R.: 39c)

 

R.    Yo doy la muerte y la vida.

 

Yo me propuse reducirlos a polvo

y borrar su recuerdo de entre los hombres,

pero temí que sus enemigos se jactaran,

que cayeran en el error. R.

 

Y dijeran: «Nuestra mano ha prevalecido,

no es el Señor el que hizo todo esto.»

Porque esa gente ha perdido el juicio

y carece de inteligencia. R.

 

¿Cómo podría uno solo desbandar a mil

y dos, poner en fuga a diez mil,

si su Roca no los hubiera vendido

y el Señor no los hubiera entregado? R.

 

Porque está cerca el día de su ruina

y ya se precipita el desenlace.

Sí, el Señor hará justicia con su pueblo

y tendrá compasión de sus servidores. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    19, 23-30

 

Jesús dijo entonces a sus discípulos: «Les aseguro que difícilmente un rico entrará en el Reino de los Cielos. Sí, les repito, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos.»

Los discípulos quedaron muy sorprendidos al oír esto y dijeron: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?»

Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: «Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible.»

Pedro, tomando la palabra, dijo: «Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos tocará a nosotros?»

Jesús les respondió: «Les aseguro que en la regeneración del mundo, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, que me han seguido, también se sentarán en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y el que a causa de mi Nombre deje casa, hermanos o hermanas, padre, madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y obtendrá como herencia la Vida eterna.

Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El fragmento de hoy pertenece a los oráculos contra las naciones. La ocupan los oráculos que tienen como destinatarios Amón, Moab, Edom, los filisteos, Egipto, Tiro y Sidón.
  • Tiro es una ciudad de la costa mediterránea, su posición estratégica «en medio del mar», le confería una situación de fuerza; por lo que pensaba que era invencible. Fue uno de los grandes puertos fenicios de donde éstos partieron para conquistar la cuenca del Mediterráneo. En el evangelio, Tiro es también el símbolo de la ciudad pagana.
  • El profeta hoy hace un oráculo contra el rey de Tiro por considerar que tenía la culpa y, burlarse de la desgracia de Israel.
  • Tiro a pesar de haber servido de instrumento en manos de Dios para castigar pedagógicamente a su pueblo, se volvió arrogante y recibirá la paga de su orgullo.
  • El profeta se alza contra la pretensión orgullosa de esta ciudad, que en su presunción, llega al pecado capital de creerse dios.
  • El príncipe de Tiro pretende ser una divinidad, que además de ser una locura, constituye una grave afrenta contra la gloria del Dios único, Creador y Señor del universo, el Único digno de adoración y alabanza.
  • Al dirigirse al «príncipe de Tiro» en nombre mismo de Dios, Ezequiel demuestra que, a pesar de todo, Dios cuida de su pueblo y afirma la universalidad de su mensaje; que no queda confinado en el interior de las fronteras de su propio pueblo.
  • La sentencia de castigo es grave: morirá y su reino será aniquilado.

***

  • Una vez que el joven ha salido de la escena, sigue el diálogo entre Jesús y los discípulos. El fracaso que acaban de ver es un “hecho de vida”, que invita a reflexionar y a juzgarlo a la luz del Reino de Dios. El comentario de Jesús sigue a la breve escena de ayer, la del joven que no se decidió a abandonar sus riquezas para seguir a Jesús.
  • Por eso Pedro le dice que ellos lo han abandonado «todo» y lo han seguido. Se ve en seguida que, ni por parte de Pedro ni de los demás, es muy gratuito este seguimiento, porque especulan que les va a tocar. Jesús los ubica en la perspectiva correcta. Jesús les promete un premio cien veces mayor que lo que han dejado.
  • La imagen de la aguja de coser utilizada por Jesús expresa y designa el sentido de una cosa absolutamente imposible. Jesús se refiere a los ricos de esta manera y a su imposibilidad de entrar en el Reino, no por ser ricos, sino porque quien posee bienes en afectuosa propiedad, tiene poseído por ellos el corazón, que según el Evangelio, tiene que estar disponible del todo sólo para Dios.
  • Lo que asusta a sus oyentes es que Jesús aplique este dicho a los ricos que quieren salvarse. Si uno está tan lleno de cosas que no necesita nada más, si se siente tan satisfecho de sí mismo, y no se puede desprender de su ansia de poseer y de la idolatría del dinero, le resultará difícil aceptar como programa de vida el Reino que Dios le propone.
  • Las riquezas son buenas en sí, a no ser que se hayan acumulado injustamente. Pero lo que no es bueno es ser esclavo del dinero y no utilizarlo para lo que Dios quiere.
  • Los discípulos se quedaron sorprendidos por las exigencias de Jesús. Ellos al fin y al cabo dejaban pocas posesiones y estaban acostumbrados a vivir pobres. Pero, lo que Jesús pedía a los ricos era una renuncia a la riqueza, que se consideraba una bendición de Dios. Los discípulos esperaban una seguridad futura en el Reino que ellos creían se inauguraría al llegar a Jerusalén. Jesús les recuerda que al optar por el Reino ya han abandonado las seguridades de este mundo y se confían plenamente a las manos de Dios.
  • El discípulo no puede esperar las seguridades que ofrece este mundo, sino que debe luchar por el mundo nuevo. En este mundo nuevo, reinarán verdaderos seres humanos, con entrañas de misericordia, y darán a cada persona lo justo. Y sobre todo, los seres humanos disfrutarán de una existencia plena.
  • Nosotros, probablemente, no somos ricos en dinero. Pero podemos tener alguna clase de «posesiones» que nos llenan, que nos pueden hacer autosuficientes y hasta endurecer nuestra sensibilidad, tanto para con los demás como para con Dios, porque, en vez de poseer nosotros esos bienes, son ellos los que nos poseen a nosotros.
  • El seguimiento de Jesús que hace el discípulo debe ser gratuito y desinteresado, sin la preocupación de si llegará a ocupar los tronos para juzgar a las tribus de Israel, ni de la contabilidad exacta de lo que recibiremos a partir de lo que hemos abandonado.
  • El discípulo sigue a Jesús por amor, porque se siente llamado por El, a colaborar en la obra de la salvación del mundo. No por ventajas económicas ni humanas, ni siquiera espirituales, aunque con la seguridad de que Dios gana siempre en generosidad.
  • Frecuentemente nos lamentamos porque pensamos que nuestros esfuerzos son inútiles y no tendrán recompensa alguna. Jesús nos llama a ubicarnos en la perspectiva del mundo nuevo, en el que lo importante, no es la seguridad que proporcionan las cosas, sino la existencia plena a la que tienen derecho todos los hijos de Dios.
  • La situación vivida es solamente una buena ocasión pedagógica para reafirmar una de las características del auténtico discípulo: la incompatibilidad entre el servicio a la riqueza y el Reino de Dios. El tema de la pobreza es el contenido del texto de hoy, en el cual encontramos varias sentencias de Jesús a este respecto.
  • La necesidad de hacerse pequeño para hacer posible la recepción de la gracia del Reino, es algo imposible de lograr, por medio del esfuerzo humano. Es necesaria la gracia de Dios, como lo señala Jesús: “humanamente eso es imposible pero para Dios todo es posible”. La gracia de Dios hace posible vivir en el desprendimiento total, a pesar de la imposibilidad humana de actuar de ese modo. Para recibir el Reino es necesario morir a lo propio, o se hace morir el Reino en la vida propia.
  • Este desprendimiento con que el hombre expresa su apertura a la gratuidad, lo capacita para aceptar el don del Reino, cuyo valor trasciende infinitamente lo que se ha abandonado.
  • No se trata de un título que dé derecho a privilegios, sino del don de Dios al hombre, que lo capacita al desprendimiento y consiguientemente, a la recepción de ese don.
  • De nuevo Jesús, en el texto evangélico de Mateo, invita a trascender los criterios fijados en el ámbito de la sociedad comercial. Su llamada a todo hombre es, a dejarlo todo para recibirlo todo y, esta disponibilidad sólo puede ser creada en el corazón humano por la revelación del Padre. La comunidad cristiana debe continuamente volver a descubrir la gracia de Dios si quiere responder adecuadamente a esta llamada de Jesús.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Me animo a abandonarme en las manos providenciales de Dios?
  • ¿Espero recompensa por mi entrega?
  • ¿Calculo lo que realizo y espero devolución proporcional?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”En alemán, el verbo «agradecer» deriva de «pensar». El ángel de la gratitud querría enseñarte a pensar de manera justa y consciente. Si empiezas a pensar, puedes reconocer con gratitud todo lo que se te ha dado en la vida. No te quedes fijado en lo que podría irritarte. No empieces la mañana experimentando rabia de inmediato por el mal tiempo. No te sientas frustrado enseguida porque se te derrama la leche. Hay personas, en efecto, que se hacen la vida difícil porque anotan sólo lo negativo. Cuanto más ven lo negativo, tanto más ven confirmada su experiencia. Su modo de ver pesimista no les permite absorber las pequeñas desventuras de la jornada.

Quien mira con ojos agradecidos su propia vida estará de acuerdo con lo que ha sucedido en él mismo. Entonces abre los ojos y puede darse cuenta de que un ángel de Dios le ha acompañado a lo largo de toda su vida, de que un ángel de la guarda le ha preservado de algunas desgracias, de que su ángel de la guarda ha transformado en un precioso tesoro hasta las desventuras. Entonces serás capaz de mirar con ojos agradecidos la nueva aurora, serás capaz de darte cuenta de que te has levantado sano y puedes ver salir el sol. Darás las gracias por la respiración que te anima. Darás las gracias por los dones buenos de la naturaleza que puedes gozar comiendo. Vivirás de modo más consciente. La gratitud ensancha el corazón y lo pone alegre”…

 

Anselm Grün, Cincuenta ángeles para comenzar el año, Sígueme, Salamanca 1999.

 

PARA REZAR

 

Señor Jesús,
enséñanos a ser generosos,
a servirte como Tú mereces,
a dar sin medida,
a combatir sin temor a las heridas,
a trabajar sin descanso,
sin esperar otra recompensa
que saber que hemos cumplido
tu santa voluntad.

San Ignacio de Loyola

 

Miércoles XX

 

Los últimos serán los primeros

 

Lectura de la profecía de Ezequiel    34, 1-11

 

La palabra del Señor me llegó en estos términos: ¡Profetiza, hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel! Tú dirás a esos pastores: Así habla el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿Acaso los pastores no deben apacentar el rebaño? Pero ustedes se alimentan con la leche, se visten con la lana, sacrifican a las ovejas más gordas, y no apacientan el rebaño. No han fortalecido a la oveja débil, no han curado a la enferma, no han vendado a la herida, no han hecho volver a la descarriada, ni han buscado a la que estaba perdida. Al contrario, las han dominado con rigor y crueldad. Ellas se han dispersado por falta de pastor, y se han convertido en presa de todas las bestias salvajes. Mis ovejas se han dispersado, y andan errantes por todas las montañas y por todas las colinas elevadas. ¡Mis ovejas están dispersas por toda la tierra, y nadie se ocupa de ellas ni trata de buscarlas!

Por eso, pastores, oigan la palabra del Señor. Lo juro por mi vida -oráculo del Señor-: Porque mis ovejas han sido expuestas a la depredación y se han convertido en presa de todas las fieras salvajes por falta de pastor; porque mis pastores no cuidan a mis ovejas; porque ellos se apacientan a sí mismos, y no a mis ovejas; por eso, pastores, escuchen la palabra del Señor: Así habla el Señor: Aquí estoy yo contra los pastores. Yo buscaré a mis ovejas para quitárselas de sus manos, y no les dejaré apacentar mi rebaño. Así los pastores no se apacentarán más a sí mismos. Arrancaré a las ovejas de su boca, y nunca más ellas serán su presa.

Porque así habla el Señor: ¡Aquí estoy yo! Yo mismo voy a buscar mi rebaño y me ocuparé de él.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6 (R.: 1)

 

R.    El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.

 

El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.

El me hace descansar en verdes praderas,

me conduce a las aguas tranquilas

y repara mis fuerzas. R.

 

Me guía por el recto sendero,

por amor de su Nombre.

Aunque cruce por oscuras quebradas,

no temeré ningún mal,

porque tú estás conmigo:

tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.

 

Tú preparas ante mí una mesa,

frente a mis enemigos;

unges con óleo mi cabeza

y mi copa rebosa. R.

 

Tu bondad y tu gracia me acompañan

a lo largo de mi vida;

y habitaré en la Casa del Señor,

por muy largo tiempo. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    20, 1-16

 

Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:

«El Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. Trató con ellos un denario por día y los envió a su viña.

Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, les dijo: “Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo.” Y ellos fueron.

Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: “¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?” Ellos les respondieron: “Nadie nos ha contratado.” Entonces les dijo: “Vayan también ustedes a mi viña.”

Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: “Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros.”

Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario. Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario. Y al recibirlo, protestaban contra el propietario, diciendo: “Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada.”

El propietario respondió a uno de ellos: “Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti. ¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?”

Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La voz del profeta se alza contra los pastores de Israel: sus dirigentes, tanto civiles como religiosos, que ejercieron el poder en provecho propio en lugar de ejercerlo como un servicio al bien común.
  • Denuncia que en vez de cuidar de las ovejas, curándolas, fortaleciendo a las débiles, recogiendo las descarriadas, defendiéndolas contra las fieras; son mercenarios que las maltratan, ante el peligro las abandonan y comen a costa de ellas.
  • El Señor tomará de nuevo en su mano a su pueblo. Dios mismo remediará la situación y promete en persona buscar a sus ovejas; pero al mismo tiempo, Él va a juzgar entre oveja y oveja. Dios es justo y ejerce esta justicia con amor. El profeta subraya, sin duda, el cuidado y el interés de Dios por sus ovejas.

***

  • El amo da a todos los obreros el mismo salario. El denario que manda distribuir corresponde al salario mínimo necesario para vivir. El dueño de la viña no quiere privar a los últimos contratados, de lo que les es necesario para sobrevivir. La protesta de los de la primera hora sería legítima si la parábola tuviera una perspectiva social, pero aquí se trata del Reino de los cielos.
  • La “lógica” divina va mucho más allá de la lógica humana. Mientras que los hombres calculamos, Dios que es Padre entrañable que simplemente ama, quiere dar a sus hijos lo que necesitan.
  • Jesús quiere conducirnos, de los límites de la razón a los del corazón, de la fe religiosa a la fe evangélica. Jesucristo presenta un Dios que no obra previsiblemente. El Dios de la verdad y la justicia acoge a los publicanos y a los pecadores, abre su Iglesia a los paganos y extranjeros; ofrece la misma gracia y manifiesta la misma misericordia a los recién convertidos y a los que han sido fieles durante toda su vida.
  • La justicia de Dios, desbordada por su amor supera nuestros esquemas. No tendríamos ninguna esperanza de redención, porque en justicia estricta, no tenemos méritos. En nuestro camino del reino tenemos que reconocer que todo es gracia.
  • Los discípulos pensaban con la lógica habitual y esperaban que «sus sacrificios» les aseguraran un premio mayor, pero no contaron con que el Reino de Dios y su justicia, no actúan según los parámetros de la legalidad humana.
  • El Dios que Jesús nos revela no repara nunca en gastos y, tenemos que aceptar que la medida del Amor es no tener medida; que el Evangelio es desmesura y la fe una gracia para ser recibida y compartida.
  • «Amo porque amo, amo para amar» San Bernardo.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Pensamos que al desempeñar un ministerio o servicio en la comunidad somos propietarios de ella?
  • ¿Excluimos a otros porque consideramos que no están preparados o porque creemos que han llegado tarde?
  • ¿Reconocemos la acción del Espíritu y permitimos que en la comunidad todos participen por igual?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Gracias Señor por tu llamado

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

El hombre de la hora undécima


…” Uno de los bandidos crucificados con Jesús, gritaba: « ¡Acuérdate de mí, Señor! Es hacia ti que ahora me giro… No te enumero mis obras pues ellas me hacen temblar. Todo hombre está bien disponible hacia su compañero de camino, heme ahora aquí, que soy tu compañero de camino hacia la muerte. Acuérdate de mí, tu compañero de viaje, pero no ahora, sino cuando llegues a tu Reino» (Lc 24,42).

¿Cuál es el poder que te ha iluminado, oh buen ladrón? ¿Quién te ha enseñado a adorar a aquel que es despreciado y crucificado contigo? ¡Oh luz eterna que iluminas a los que están en las tinieblas! (Lc 1,79) ¡Anímate!… En verdad, yo te lo digo, hoy estarás conmigo en el paraíso, porque «hoy tú has escuchado mi voz y no has endurecido tu corazón» (Sl 94,8). Porque Adán ha desobedecido, pronto ha sido expulsado del jardín del paraíso… Tú, que hoy obedeces a la fe, hoy serás salvado. Para Adán, el árbol ha sido ocasión de caída; para ti, el árbol te hará entrar en el paraíso…

¡Oh gracia inmensa e inexpresable: Abraham, el fiel por excelencia, no había entrado todavía, y el ladrón, entra. Pablo se conmueve por ello, y dice: «Allí donde abundó el pecado, la gracia ha sido sobreabundante!» (Rm 5,20).  Los que se habían esforzado todo el día aún no habían entrado en el Reino, y él, el hombre de la hora undécima, es admitido sin hacerle esperar. Que nadie murmure contra el amo: «Yo no hago daño a nadie; ¿es que no tengo el poder de hacer con lo mío lo que quiero?» El ladrón quiere ser justo…, yo me alegro de su fe… Yo, el pastor, he encontrado a la oveja perdida, la tomo sobre mis hombros (Lc 15,5) porque ella me ha dicho: «Me he equivocado, pero acuérdate de mi, Señor, cuando entres en tu Reino»…

 

San Cirilo de Jerusalén (313-350) Catequesis bautismal 13

 

PARA REZAR

 

Señor Jesús,
que has llamado a quien has querido,
llama a muchos de nosotros
a trabajar por tí, a trabajar contigo.
Tú que has iluminado con tu palabra
a los que has llamado,
ilumínanos con el don de la fe en Tí
Tú que los has sostenido en las
dificultades, ayúdanos a vencer nuestras
dificultades de hoy.
Y si llamas a alguno de nosotros,
para consagrarnos todo a Tí,
que tu amor aliente esta vocación
desde el comienzo y las haga crecer
y perseverar hasta el fin.

Así sea

 

Jueves XX

 

Invitemos al banquete a todos

 

Lectura de la profecía de Ezequiel    36, 23-28

 

Así habla el Señor:

«Yo santificaré mi gran Nombre, profanado entre las naciones, profanado por ustedes. Y las naciones sabrán que yo soy el Señor -oráculo del Señor- cuando manifieste mi santidad a la vista de ellas, por medio de ustedes.

Yo los tomaré de entre las naciones, los reuniré de entre todos los países y los llevaré a su propio suelo. Los rociaré con agua pura, y ustedes quedarán purificados. Los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos. Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Infundiré mi espíritu en ustedes y haré que sigan mis preceptos, y que observen y practiquen mis leyes.

Ustedes habitarán en la tierra que yo he dado a sus padres. Ustedes serán mi Pueblo y yo seré su Dios.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 50, 12-13. 14-15. 18-19 (R.: Ez 36, 25)

 

R.    Los rociaré con agua pura, y ustedes quedarán purificados.

 

Crea en mí, Dios mío, un corazón puro,

y renueva la firmeza de mi espíritu.

No me arrojes lejos de tu presencia

ni retires de mí tu santo espíritu. R.

 

Devuélveme la alegría de tu salvación,

que tu espíritu generoso me sostenga:

yo enseñaré tu camino a los impíos

y los pecadores volverán a ti. R.

 

Los sacrificios no te satisfacen;

si ofrezco un holocausto, no lo aceptas:

mi sacrificio es un espíritu contrito,

tú no desprecias el corazón contrito y humillado. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    22, 1-14

 

Jesús les habló otra vez en parábolas, diciendo: «El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo. Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir.

De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: “Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas.” Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron.

Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad. Luego dijo a sus servidores: “El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él. Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren.”

Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados.

Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta. “Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?.” El otro permaneció en silencio. Entonces el rey dijo a los guardias: “Atenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.”

Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Estamos en los últimos capítulos de Ezequiel, donde abundan palabras de esperanza y consuelo. Esta Palabra se pronuncia en Babilonia, en medio de una civilización completamente entregada a los ídolos del mundo, los judíos fueron invitados por el profeta a dar a conocer, “por su vida”, la santidad de Dios.
  • En pleno corazón del paganismo, Dios va a mostrar su santidad ante los pueblos: primero castigando a Israel para purificarlo de sus males; y, luego, dándole un corazón nuevo y un espíritu nuevo, para empezar una vida feliz en su tierra.
  • Un corazón y un espíritu nuevos para caminar según los mandatos de Dios.
  • Se renueva la Alianza. Dios los recogerá de entre las naciones, les infundirá su espíritu y los purificará de todas sus inmundicias, arrancará el corazón de piedra y les dará un corazón de carne.
  • Los que Dios promete no son cambios superficiales, sino profundos. La iniciativa divina es necesaria para la gran transformación del hombre con la que El sueña. Es una obra total de Dios y de su Espíritu, pero que necesita la colaboración del hombre.

***

  • En Jerusalén Jesús se enfrenta a la intransigencia de los sacerdotes y los fariseos. Estos no aceptan las palabras proféticas del Nazareno y se mantienen en su soberbia religiosa. Jesús siguiendo su particular modo de enseñanza, propone una parábola. El Reino de los cielos es comparable a un Rey que celebra el banquete de bodas de su Hijo. Como en la parábola anterior ocupa un lugar importante la figura de un “hijo”. Habiendo ya avisado previamente a los invitados, envía sirvientes a concretar la invitación. La negativa de acudir es total por parte de aquellos, a tal extremo, que uno se fue a su campo, otro a su negocio; y los demás agarraron a los siervos, los ultrajaron y los mataron. Sin embargo, el rechazo fundamenta otra decisión: la salida de los sirvientes “al extremo de las calles”.
  • Los invitados son pordioseros, prostitutas, desempleados, enfermos. Así, los marginados se convierten en los invitados al banquete del Reino, pero a este banquete no se puede entrar de cualquier manera, es necesario llevar vestido de fiesta.
  • La intención es clara: el pueblo de Israel ha sido el primer invitado, porque es el pueblo de la promesa y de la Alianza. Pero se resiste a reconocer en Jesús al Mesías, no sabe aprovechar la hora de la gracia. Y entonces Dios invita a otros al banquete que tiene preparado. Cuando Mateo escribe el evangelio, Jerusalén ya ha sido destruida y van entrando pueblos paganos en la Iglesia.
  • De esta forma, se afirma la invitación universal a la salvación del mensaje de Jesús, que supera los límites de todo particularismo. La invitación no tiene límites de nacionalidad, raza ni de comportamiento ético como se muestra en que, entre los reunidos, se encuentran “malos y buenos”.
  • De nuevo se trata de la gratuidad de Dios a la hora de su invitación a la fiesta.
  • Pero no basta con entrar en la fiesta, hay que llevar el “traje de boda”; se requiere una actitud coherente con la invitación, para no ser echado a las tinieblas. La exclusión del hombre “sin traje de fiesta”, sirve como advertencia a cada miembro comunitario, sobre la coherencia de su actuación para permanecer en el banquete.
  • Dios sueña en una fiesta universal para la humanidad. Jesús compara la fiesta, la boda y el banquete con la boda de Dios con la humanidad; es la boda de Cristo con su Iglesia. Dios casa a su Hijo con la humanidad, y el Padre es feliz de ese amor de su Hijo.
  • El sentido de la vida del hombre, alcanzar la plenitud, está en su “relación” con Dios, en amar a un Dios que nos amó primero. Y cada uno está invitado a responder a ese amor. Todos los amores verdaderos de la tierra son imagen, preparación y signo de ese amor profundo y gratuito a la vez, portador de una mayor plenitud.
  • Dios quiere salvar a todos los hombres, Dios nos invita a todos. La Iglesia, comunidad con mezcla de toda clase de razas y de condiciones sociales, pueblo de puros y de santos, pueblo de malos y de pecadores, cizaña y buen trigo está llamada a ser instrumento de salvación para todos.
  • Llevar el “traje”: para entrar en el Reino, en el lenguaje de San Pablo es “revestirse de Cristo”. La salvación no es automática: hay que ir correspondiendo al don de Dios.
  • No basta entrar en la Iglesia, o pertenecer a una familia cristiana o a una comunidad religiosa. Se requiere una conversión y una actitud de fe coherente con la invitación: Jesús pide a los suyos, no sólo palabras, sino obras, y una «justicia» mayor que la de los fariseos.
  • El vestido de fiesta es el cambio de mentalidad, la conversión necesaria para entrar en la dimensión novedosa y gozosa del Reino. La nueva mentalidad que se apoya en la gratuidad del amor de Dios, y por lo tanto en el amor sin límites a los hermanos. Es en lo que Jesús quiere formar a sus discípulos. Sin este cambio, es imposible participar del Reino.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Me siento invitado a la fiesta de Dios? ¿Acepto y me dejo “revestir” cada día?
  • ¿Qué cambio de mentalidad, qué incoherencias soy invitado/a a convertir en este tiempo de mi vida?
  • ¿Escucha mi corazón el llamado a ir al “extremo de las calles” a buscar a otros?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”En nuestros días lleva una vida dura el ángel del nuevo arranque. La atmósfera que se respira en nuestra época no es la del nuevo arranque, como sucedía, por ejemplo, cuando en los años sesenta, gracias sobre todo al Concilio Vaticano II, estaba difundida en la sociedad y en la Iglesia la sensación de un nuevo comienzo. Hoy, la atmósfera dominante es más bien la de la resignación, la de la autocompasión, la de la depresión, la del lloriqueo. Estamos inclinados a lamentarnos porque todo es difícil y no hay nada que hacer.

Por eso, precisamente hoy, tenemos necesidad del ángel del nuevo arranque.

ecesitamos que nos dé esperanza para nuestro tiempo. Necesitamos que nos haga partir para nuevas orillas. Necesitamos, por último, que nos haga capaces de incitarnos en el viaje, a fin de que puedan florecer nuevas perspectivas asociativas, nuevas posibilidades de relación con la creación y una nueva fantasía tanto en la política como en la economía.

Por estas razones es preciso abandonar ciertas representaciones demasiado estructuradas e imágenes endurecidas. Hay que hacer saltar los bloqueos interiores, hay que suprimir una cierta discreción, es preciso abandonar las costumbres antiguas y las seguridades patrimoniales: todo eso abre la posibilidad de encaminarse hacia nuevos modos de vida hacia nuevas estaciones de la vida, más allá de nuestras dudas -porque no sabemos adónde nos conducirá este camino-. Tenemos, pues, como los israelitas, necesidad de un ángel que nos dé el coraje de ponernos en marcha, que levante su bastón sobre el mar Rojo de nuestra angustia, a fin de que podamos avanzar confiados y seguros a través de las olas de nuestra vida”…

 

Anselm Grün, Cincuenta ángeles para comenzar el año, Sígueme, Salamanca 1999.

 

PARA REZAR

 

Señor, Creador y Padre de todo el género humano,

te rogamos humildemente por los hombres de toda clase y condición:
dales a conocer tus caminos y tu fuerza salvadora a todas las naciones.

Muy especialmente te pedimos por tu Iglesia Universal:

que sea guiada y gobernada por tu buen Espíritu,

a fin de que todos los que profesan su fe en Cristo,

sean conducidos en el camino de la verdad

y mantengan la fe en la unidad del Espíritu,

en el vínculo de la paz y en una vida justa.

Finalmente, encomendamos a tu paternal bondad
a todos los que de diversas maneras,

se hallan afligidos o perturbados;

dales paciencia en sus sufrimientos

y esperanza para sus aflicciones.

Todo esto lo pedimos

por el amor de Jesucristo.

 

20 de agosto – San Bernardo

 

Oremos

 

Dios nuestro, que hiciste que el abad San Bernardo, encendido en el celo de tu casa, no sólo ardiera en tu amor, sino que resplandeciera en tu Iglesia para iluminarla, concédenos, por su intercesión, que, animados de ese mismo espíritu, vivamos siempre como hijos de la luz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

 

Viernes XX

 

Amarás a tu Dios y a tu prójimo como a ti mismo

 

Lectura de la profecía de Ezequiel    37, 1-14

 

La mano del Señor se posó sobre mí, y el Señor me sacó afuera por medio de su espíritu y me puso en el valle, que estaba lleno de huesos. Luego me hizo pasar a través de ellos en todas las direcciones, y vi que los huesos tendidos en el valle eran muy numerosos y estaban resecos.

El Señor me dijo: «Hijo de hombre, ¿podrán revivir estos huesos?»

Yo respondí: «Tú lo sabes, Señor.»

El me dijo: «Profetiza sobre estos huesos, diciéndoles: Huesos secos, escuchen la palabra del Señor. Así habla el Señor a estos huesos: Yo voy a hacer que un espíritu penetre en ustedes, y vivirán. Pondré nervios en ustedes, haré crecer carne sobre ustedes, los recubriré de piel, les infundiré un espíritu, y vivirán. Así sabrán que yo soy el Señor.»

Yo profeticé como se me había ordenado, y mientras profetizaba, se produjo un estruendo: hubo un temblor, y los huesos se juntaron unos con otros. Al mirar, vi que los huesos se cubrían de nervios, que brotaba la carne y se recubrían de piel, pero no había espíritu en ellos. Entonces el Señor me dijo: «Convoca proféticamente al espíritu, profetiza, hijo de hombre. Tú dirás al espíritu: Así habla el Señor: Ven, espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos para que revivan.»

Yo profeticé como él me lo había ordenado, y el espíritu penetró en ellos. Así revivieron y se incorporaron sobre sus pies. Era un ejército inmenso.

Luego el Señor me dijo: Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel. Ellos dicen: «Se han secado nuestros huesos y se ha desvanecido nuestra esperanza. ¡Estamos perdidos!» Por eso, profetiza diciéndoles: Así habla el Señor: Yo voy a abrir las tumbas de ustedes, los haré salir de ellas, y los haré volver, pueblo mío, a la tierra de Israel. Y cuando abra sus tumbas y los haga salir de ellas, ustedes, mi pueblo, sabrán que yo soy el Señor. Yo pondré mi espíritu en ustedes, y vivirán; los estableceré de nuevo en su propio suelo, y así sabrán que yo, el Señor, lo he dicho y lo haré -oráculo del Señor- .

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 106, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 1)

 

R.    Den gracias al Señor, porque es eterno su amor.

 

Que lo digan los redimidos por el Señor,

los que él rescató del poder del enemigo

y congregó de todas las regiones:

del norte y del sur, del oriente y el occidente. R.

 

Los que iban errantes por el desierto solitario,

sin hallar el camino hacia un lugar habitable.

Estaban hambrientos, tenían sed

y ya les faltaba el aliento. R.

 

Pero en la angustia invocaron al Señor,

y él los libró de sus tribulaciones:

los llevó por el camino recto,

y así llegaron a un lugar habitable. R.

 

Den gracias al Señor por su misericordia

y por sus maravillas en favor de los hombres,

porque él sació a los que sufrían sed

y colmó de bienes a los hambrientos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    22, 34-40

 

Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en ese lugar, y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?»

Jesús le respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • En Babilonia se tiraban al osario los cadáveres de los deportados. Los buitres se encargaban de despedazar todo lo que era comestible; y el sol secaba los huesos restantes.
  • De ahí lo impresionante del espectáculo que relata el profeta es: un valle lleno de huesos completamente secos. Esta imagen es el símbolo del pueblo de Israel en el destierro, con el Templo de Jerusalén también destruido después de la segunda deportación.
  • Dios ordena al profeta pronunciar sobre ellos una palabra. Y los huesos primero se recubren de tendones y de carne y, luego, reciben el espíritu y vuelven a la vida.
  • A pesar de que Israel parece que está totalmente muerto, Su Palabra es eficaz y la promesa que hacía ayer ahora se realiza.

***

  • El estudio de la ley de Moisés había llevado a encontrar en ella 365 prohibiciones, tantas como los días del año, y 248 mandamientos, tantos como los componentes del cuerpo humano Todo ello tenía que regir la vida de un judío piadoso, y los rabinos se esforzaban en demostrar con toda minuciosidad la importancia de cada mandamiento y de cada prohibición.
  • El doctor de la ley plantea la debatida cuestión acerca del mandamiento principal de la ley. Para los juristas el mandamiento más importante era la observancia del sábado. Este era un día que debía ser dedicado al reposo para la escucha de la Escritura. El día que debía ser fiesta del Señor se había convertido en un día lleno de prescripciones que impedían a las personas movilizarse, cocinar e incluso ayudar al necesitado.
  • Al preguntar a Jesús el doctor de la ley por el mandamiento más importante, espera que Él cometa un error. El Señor se limita a responder con el hermoso texto que todo judío piadoso y sincero conoce de memoria; la hermosa oración del Shemá, de donde se ha sacado el primer mandamiento “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu ser”.
  • Para Jesús se trata de volver a lo esencial que es orden del corazón, y les hace ver que en la ley lo más importante, es el amor a Dios y el amor al prójimo. El amor es el Espíritu mismo de la ley divina. No se trata ya tanto de estar en regla cuanto de amar.
  • Al colocar estos dos mandamientos como el eje de toda la Escritura, Jesús pone en primer lugar la actitud filial con respecto a Dios, y la fraternidad entre los hombres, como los fundamentos de toda la vida religiosa.
  • Jesús nos libera de la obsesión por la observancia, porque la savia de toda moral no es el cumplimiento, sino el amor, que busca el bien en justicia y verdad.
  • A pesar de tener hoy muchas más normas que el pueblo judío, todas ellas no resuelven positivamente la vida del ser humano. Jesús nos propone como única guía, el Espíritu de amor, que nos permite vivir en paz con Dios y en justicia con nuestros hermanos. El amor es una pasión y una opción, no un deber. Amar al prójimo no es conformarse con tolerarlo, sino moverse con una infinita ternura hacia aquel a quien Dios mira como me mira a mí y tratarlo en consecuencia con una pasión que llega al extremo de dar la vida. El amor a Dios no nos hace evasivos de la realidad, sino que nos otorga una gran iniciativa y fidelidad a la hora de amar al prójimo.
  • El amor nos puede conducir a la cruz, pero también a la mañana de Pascua.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cómo muestro la veracidad de mi amor a Dios?
  • ¿Cuáles son los obstáculos que me impiden amar de verdad a nuestros hermanos?
  • ¿Qué necesitamos cambiar en nuestra vida para estar a tono con el evangelio?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Amar a Dios, al prójimo y a sí mismo


… Ámate tal cual Aquel que te ha amado te ha hecho. Despréciate tal como tú te has hecho. Sométete a Aquel que está por encima de ti. Desprecia lo que está por debajo de ti. Ámate de la misma manera que te ha amado Aquel que se entregó por ti. Despréciate  por haber despreciado eso que Dios ha hecho y ha amado en ti…

¿Quieres tener siempre a Dios en tu espíritu? Mírate tal como Dios te ha hecho. No busques ser otro que tú mismo, no quieras ser otro que ese que Dios te ha hecho. De esta manera tendrás siempre a Dios en tu espíritu.

 

San Antonio de Padua – Sermones para el domingo y las fiestas

 

PARA REZAR

 

Dios mío: No sé si es posible a algunas personas

verte pobre y permanecer voluntariamente ricas.

Yo no puedo concebir el amor sin una necesidad imperiosa

de semejanza, de participación en todas las penas,

en todas las dificultades y en todas las durezas de la vida.

Ser rico, vivir a mis anchas, con holgura,

cuando tú has sido pobre, sin comodidades,

y viviendo penosamente de un trabajo duro…

yo no puedo, no puedo amar así, Dios mío.

Charles de Foucauld

 

Sábado XX

 

Que el más grande se haga servidor de los otros

 

Lectura de la profecía de Ezequiel    43, 1-7a

 

El hombre me llevó hacia la puerta que miraba al oriente, y yo vi que la gloria del Dios de Israel venía desde el oriente, con un ruido semejante al de las aguas caudalosas, y la tierra se iluminó con su Gloria. Esta visión era como la que yo había visto cuando el Señor vino a destruir la ciudad, y como la que había visto junto al río Quebar. Entonces caí con el rostro en tierra.

La gloria del Señor entró en la Casa por la puerta que daba al oriente. El espíritu me levantó y me introdujo en el atrio interior, y yo vi que la gloria del Señor llenaba la Casa. Y oí que alguien me hablaba desde la Casa, mientras el hombre permanecía de pie junto a mí. La voz me dijo: «Hijo de hombre, este es el lugar de mi trono, el lugar donde se asienta la planta de mis pies. Aquí habitaré para siempre en medio de los israelitas.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 84, 9ab y 10. 11-12. 13-14 (R.: cf. 10b)

 

R.    La gloria del Señor habitará en nuestra tierra.

 

Voy a proclamar lo que dice el Señor:

el Señor promete la paz,

la paz para su pueblo y sus amigos.

Su salvación está muy cerca de sus fieles,

y la Gloria habitará en nuestra tierra. R.

 

El Amor y la Verdad se encontrarán,

la Justicia y la Paz se abrazarán;

la Verdad brotará de la tierra

y la Justicia mirará desde el cielo. R.

 

El mismo Señor nos dará sus bienes

y nuestra tierra producirá sus frutos.

La Justicia irá delante de él,

y la Paz, sobre la huella de sus pasos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    23, 1-12

 

Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos:

«Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo.

Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos; les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, ser saludados en las plazas y oírse llamar “mi maestro” por la gente.

En cuanto a ustedes, no se hagan llamar “maestro”, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A nadie en el mundo llamen “padre”, porque no tienen sino uno, el Padre celestial. No se dejen llamar tampoco “doctores”, porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías.

Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Hay lugares privilegiados para la presencia divina.
  • Ayer el profeta anunciaba que Dios iba a infundir su espíritu nuevo, hoy leemos cómo la gloria de Dios, Él mismo, vuelve al Templo.
  • Dios afirma que va a residir para siempre en medio de los hijos de Israel. Ezequiel intenta poner en marcha, dentro de la nueva situación, las nuevas instituciones. Al reorganizar el pueblo tras el exilio, tiene en cuenta las experiencias pasadas, para no volver a caer en los mismos errores.
  • Reconstruido el templo, la gloria del Señor vuelve a llenarlo. De aquí la necesidad de la santidad es decir apartarse de todos los pecados y de todas las abominaciones, la idolatría, la prostitución y la poca distinción entre el templo y el palacio real.
  • Ezequiel trata de infundir esperanza en los deportados; tiene una visión, algo sorprendente. El profeta imagina el Israel del mañana y traza las líneas de un templo imaginario y perfecto. La Gloria del Señor llegó al templo por el pórtico que mira a oriente. Este templo imaginario está orientado de modo que cada amanecer, tendría allí lugar una brillante salida de sol.
  • Las cosas no pueden ser como antes, porque Dios lo ha renovado todo. De ahora en adelante, no volverán a profanar el templo comenzando una nueva vida en santidad.

***

  • Los fariseos querían alcanzar el Reino por medio del estricto cumplimiento de la ley. Muchos de ellos se mostraban como modelos de santidad y perfección pero, sus aspiraciones verdaderas eran adquirir el poder con el apoyo popular.
  • Si bien Jesús reconoce la legitimidad de los fariseos como letrados, les reprocha la pretensión de cargar al pueblo con seiscientos trece mandatos que ellos mismos no cumplían. Estos eran una carga extremadamente pesada e inútil. Los fariseos se exhibían como hombres piadosos, pero no estaban dispuestos a realizar lo más importante de la ley que es la misericordia y la justicia. Los fariseos eran malos pastores, que en lugar de facilitar el camino de aquellos de los que eran responsables ante Dios, les impedían vivir.
  • Jesús invita a los suyos a aprender de lo que saben los fariseos, pero no a imitar su actitud de vida. Pues, en efecto, ellos enseñaban muchas cosas valiosas de la Sagrada Escritura, pero no estaban dispuestos a comprometerse con las exigencias de la Palabra de Dios. Cuando excluyen a los débiles, a los ciegos, a los pecadores en nombre de una multitud de preceptos, demuestran que no han comprendido la esencia de la ley. Con su actitud acaban excluyendo a Dios, para aprisionar a los hombres en un sistema humano a su servicio.
  • La comunidad de Jesús, tendrá que basar su existencia en un compromiso vital con la Palabra que se traducirá en un estilo de vida arraigado en la justicia, la verdad y el amor. El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan, nos decía Pablo VI en la Evangelii Nuntiandi.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué lugar ocupa Dios y el compromiso con su palabra en mi existencia?
  • ¿Vivo la fe como un privilegio que merezco o como un don que se me ha dado gratuitamente?
  • ¿Cuánto tiempo dedico para dejarme enseñar por el Señor?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Yo estoy entre ustedes como el que sirve

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”La humilitas tiene que ver también con el sentido del humor. El que es humilde posee el sentido del humor. Consigue reírse de sí mismo. Se desinteresa de sí mismo. Puede mirarse de una manera serena, porque se ha permitido a sí mismo ser tal como es, una persona de la tierra y del cielo, con defectos y debilidades y, al mismo tiempo, digna de amor y de valor.

Te deseo que el ángel de la humildad te dé el coraje de aceptarte y de amarte en tu dimensión terrena y en tu humanidad. Entonces brotarán de ti esperanza y confianza para todos aquellos con quienes te encuentres. El ángel de la humildad creará a tu alrededor un espacio en el que los otros encontrarán el coraje para bajar a su realidad y para subir después a la verdadera vida. La humildad [...], entendida como el valor para mirar de frente nuestra propia verdad, es el distintivo de una espiritualidad auténtica. El que se ha vuelto presuntuoso, el que se pone por encima de los otros -que son oprimidos por sus caprichos y por sus necesidades-, no ha encontrado todavía su verdad”…

 

Anselm Grün, [edición española: Cincuenta ángeles para comenzar el año, Sígueme, Salamanca 1999].

 

PARA REZAR

 

Señor ayúdame

 

Señor ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes.
Y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna no permitas que pierda la felicidad.
Si me das fuerza no permitas que pierda la razón.
Si me das éxito, no permitas que pierda la humildad.
Si me das humildad, no permitas que pierda la dignidad.
Ayúdame siempre a ver el otro lado de la medalla.
No me dejes inculpar de traición a
los demás por no pensar como yo.
Enséñame a querer a la gente como a mi mismo
y a juzgarme como a los demás.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo.
Ni en la desesperación si fracaso.
Más bien recuérdame que el fracaso
es la experiencia que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar es lo más grande del fuerte.
Y que la venganza es la señal primitiva del débil.
Si me quitas la fortuna, déjame la esperanza.
Si me quitas el éxito, déjame la fuerza para triunfar.
Si yo faltara a la gente, dame valor para disculparme.
Si la gente faltara conmigo, dame valor para perdonar.
Señor, si yo me olvido de Ti, Tú no te olvides de mí.

22 de Agosto – María Reina

 

  • Isaías       9, 1-6
  • Sal 112, 1-8
  • Lucas      1, 26-38

 

PARA PROFUNDIZAR

 

María,  Reina del Universo – Catequesis de S.S. San Juan Pablo II – Audiencia General de los Miércoles, 23 de julio de 1997.


 

1. La devoción popular invoca a María como Reina. El Concilio, después de recordar la asunción de la Virgen «en cuerpo y alma a la gloria del cielo», explica que fue «elevada (…) por el Señor como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores (cf. Ap 19, 16) y vencedor del pecado y de la muerte» (Lumen Gentium, 59).

En efecto, a partir del siglo V, casi en el mismo período en que el concilio de Éfeso la proclama «Madre de Dios», se empieza a atribuir a María el título de Reina. El pueblo cristiano, con este reconocimiento ulterior de su excelsa dignidad, quiere ponerla por encima de todas las criaturas, exaltando su función y su importancia en la vida de cada persona y de todo el mundo.

Pero ya en un fragmento de una homilía, atribuido a Orígenes, aparece este comentario a las palabras pronunciadas por Isabel en la Visitación: «Soy yo quien debería haber ido a ti, puesto que eres bendita por encima de todas las mujeres tú, la madre de mi Señor, tú mi Señora» (Fragmenta: PG 13, 1.902 D). En este texto se pasa espontáneamente de la expresión «la madre de mi Señor» al apelativo «mi Señora», anticipando lo que declarará más tarde san Juan Damasceno, que atribuye a María el título de «Soberana»: «Cuando se convirtió en madre del Creador, llegó a ser verdaderamente la soberana de todas las criaturas» (De fide orthodoxa, 4, 14: PG 94 1.157).

2. Mi venerado predecesor Pío XII en la encíclica Ad coeli Reginam, a la que se refiere el texto de la constitución Lumen Gentium, indica como fundamento de la realeza de María, además de su maternidad, su cooperación en la obra de la redención. La encíclica recuerda el texto litúrgico: «Santa María, Reina del cielo y Soberana del mundo, sufría junto a la cruz de nuestro Señor Jesucristo» (MS 46 [1954] 634). Establece, además, una analogía entre María y Cristo, que nos ayuda a comprender el significado de la realeza de la Virgen. Cristo es rey no sólo porque es Hijo de Dios, sino también porque es Redentor. María es Reina no sólo porque es Madre de Dios, sino también porque, asociada como nueva Eva al nuevo Adán, cooperó en la obra de la redención del género humano (MS 46 [1954] 635).

En el evangelio según san Marcos leemos que el día de la Ascensión el Señor Jesús «fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios» (Mc 16, 19). En el lenguaje bíblico, «sentarse a la diestra de Dios» significa compartir su poder soberano. Sentándose «a la diestra del Padre», él instaura su reino, el reino de Dios. Elevada al cielo, María es asociada al poder de su Hijo y se dedica a la extensión del Reino, participando en la difusión de la gracia divina en el mundo.

Observando la analogía entre la Ascensión de Cristo y la Asunción de María, podemos concluir que, subordinada a Cristo, María es la reina que posee y ejerce sobre el universo una soberanía que le fue otorgada por su Hijo mismo.

3. El título de Reina no sustituye, ciertamente, el de Madre: su realeza es un corolario de su peculiar misión materna, y expresa simplemente el poder que le fue conferido para cumplir dicha misión.

Citando la bula Ineffabilis Deus, de Pío IX, el Sumo Pontífice Pío XII pone de relieve esta dimensión materna de la realeza de la Virgen: «Teniendo hacia nosotros un afecto materno e interesándose por nuestra salvación ella extiende a todo el género humano su solicitud. Establecida por el Señor como Reina del cielo y de la tierra, elevada por encima de todos los coros de los ángeles y de toda la jerarquía celestial de los santos, sentada a la diestra de su Hijo único, nuestro Señor Jesucristo, obtiene con gran certeza lo que pide con sus súplicas maternal; lo que busca, lo encuentra, y no le puede faltar» (MS 46 [1954] 636-637).

4. Así pues, los cristianos miran con confianza a María Reina, y esto no sólo no disminuye, sino que, por el contrario, exalta su abandono filial en aquella que es madre en el orden de la gracia.

Más aún, la solicitud de María Reina por los hombres puede ser plenamente eficaz precisamente en virtud del estado glorioso posterior a la Asunción. Esto lo destaca muy bien san Germán de Constantinopla, que piensa que ese estado asegura la íntima relación de María con su Hijo, y hace posible su intercesión en nuestro favor. Dirigiéndose a María, añade: Cristo quiso «tener, por decirlo así, la cercanía de tus labios y de tu corazón; de este modo, cumple todos los deseos que le expresas, cuando sufres por tus hijos, y él hace, con su poder divino, todo lo que le pides» (Hom 1: PG 98, 348).

5. Se puede concluir que la Asunción no sólo favorece la plena comunión de María con Cristo, sino también con cada uno de nosotros: está junto a nosotros, porque su estado glorioso le permite seguirnos en nuestro itinerario terreno diario. También leemos en san Germán: «Tú moras espiritualmente con nosotros, y la grandeza de tu desvelo por nosotros manifiesta tu comunión de vida con nosotros» (Hom 1: PG 98, 344).

Por tanto, en vez de crear distancia entre nosotros y ella, el estado glorioso de María suscita una cercanía continua y solícita. Ella conoce todo lo que sucede en nuestra existencia, y nos sostiene con amor materno en las pruebas de la vida.

Elevada a la gloria celestial, María se dedica totalmente a la obra de la salvación para comunicar a todo hombre la felicidad que le fue concedida. Es una Reina que da todo lo que posee compartiendo, sobre todo, la vida y el amor de Cristo.


 

Oremos

Reina del Cielo

 

Reina del Cielo alégrate, aleluya,
porque aquél a quien mereciste llevar, aleluya,
resucitó como lo dijo, aleluya, aleluya, aleluya.
Gózate y alégrate Virgen María, aleluya
porque el Señor verdaderamente resucitó,
aleluya, aleluya, aleluya.

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XIX – CICLO A

Domingo XIX dte el año

Ciclo A

 

Lunes XIX

10 de agosto – San Lorenzo, diácono y mártir (F)

 

Martes XIX

 

Miércoles XIX

 

Jueves XIX

 

Viernes XIX

 

Sábado XIX

15 de Agosto – Asunción de la Virgen María (S)

 

Domingo XIX dte el año

Ciclo A

¿Por qué dudaste?

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del primer libro de los Reyes    19, 9. 11-13a

 

Habiendo llegado Elías a la montaña de Dios, el Horeb, entró en la gruta y pasó la noche. Allí le fue dirigida la palabra del Señor. El Señor le dijo: «Sal y quédate de pie en la montaña, delante del Señor.»

Y en ese momento el Señor pasaba. Sopló un viento huracanado que partía las montañas y resquebrajaba las rocas delante del Señor. Pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, hubo un terremoto. Pero el Señor no estaba en el terremoto. Después del terremoto, se encendió un fuego. Pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego, se oyó el rumor de una brisa suave. Al oírla, Elías se cubrió el rostro con su manto, salió y se quedó de pie a la entrada de la gruta.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 84, 9ab y 10. 11-12. 13-14 (R.: 8)

 

R.    Manifiéstanos, Señor, tu misericordia, y danos tu salvación

 

Voy a proclamar lo que dice el Señor:

el Señor promete la paz,

la paz para su pueblo y sus amigos.

Su salvación está muy cerca de sus fieles,

y la Gloria habitará en nuestra tierra. R.

 

El Amor y la Verdad se encontrarán,

la Justicia y la Paz se abrazarán;

la Verdad brotará de la tierra

y la Justicia mirará desde el cielo. R.

 

El mismo Señor nos dará sus bienes

y nuestra tierra producirá sus frutos.

La Justicia irá delante de él,

y la Paz, sobre la huella de sus pasos. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Roma    9, 1-5

 

Hermanos:

Digo la verdad en Cristo, no miento, y mi conciencia me lo atestigua en el Espíritu Santo. Siento una gran tristeza y un dolor constante en mi corazón. Yo mismo desearía ser maldito, separado de Cristo, en favor de mis hermanos, los de mi propia raza.

Ellos son israelitas: a ellos pertenecen la adopción filial, la gloria, las alianzas, la legislación, el culto y las promesas. A ellos pertenecen también los patriarcas, y de ellos desciende Cristo según su condición humana, el cual está por encima de todo, Dios bendito eternamente. Amén.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    14, 22-33

 

Después que se sació la multitud, Jesús obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo.

La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. «Es un fantasma,» dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar.

Pero Jesús les dijo: «Tranquilícense, soy yo; no teman.»

Entonces Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua.»

«Ven,» le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: «Señor, sálvame.» En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?»

En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: «Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La nefasta de Jezabel, mujer del rey, en estrecha colaboración con los cultos cananeos y con los sacerdotes de los Baales es la causa de que el pueblo abandone a Dios.
  • Elías lucha contra los sacerdotes de Baal que perecerán en sus manos, lo que le ha valido la persecución por parte de la reina Jezabel. Elías sale en busca de Yahvé, hacia Horeb, la montaña del Sinaí, allí donde, según las tribus del Norte, Dios está más presente que en el monte de Sión.
  • Si el huracán, el terremoto y el fuego abrasador fueron señales de la presencia de Yahvé en el Sinaí cuando fue la promulgación de la ley, ahora Yahvé se revela al profeta Elías en el susurro de una brisa.
  • Allí experimenta la presencia de Dios y escucha su palabra, que le confirma su misión: Elías no puede abandonar la lucha, debe continuar la pelea.

***

  • Pablo se siente solidario con su propio pueblo hasta extremos exagerados. Es un principio de amor integral y desinteresado. Pablo lo dice y nos lo dice en serio. Está seguro de que nunca se va a separar de Cristo.
  • Dios es misericordioso en extremo. Para ello Pablo se dedicará a exaltar la misericordia de Dios como contraposición a la rebelión de Israel, modelo de rebeliones. Pablo toma muy en serio la desobediencia de Israel, pero toma a Dios más en serio si cabe, por encima de la rebelión de Israel. Este principio es el verdadero motor de estos pasajes sobre el Dios de la misericordia, a pesar de la tragedia de Israel.
  • En el año 57, Pablo ha recorrido ya suficientemente los caminos del Próximo Oriente como para saber que no puede contar con una conversión próxima de Israel.
  • Pablo reconoce que desciende de Israel, que como raza ha sido escogida y predestinada desde antiguo, a jugar un papel religioso en la historia del mundo, enumerando los privilegios que ha tenido.
  • El mayor de los privilegios que Israel ha recibido históricamente es la persona misma de Jesús. Sin embargo, esto tampoco ha sido suficiente ya que ver en Jesús a Dios Salvador es una cuestión de fe en la promesa.
  • Los versículos que se leen hoy, reflejan todo el dolor que siente por su propia nación y comparte su proceso que va de la desolación, porque su pueblo rechaza el misterio de Cristo, a la esperanza; y de la esperanza a la certeza de la salvación.
  • Lo mismo que Moisés prefería su desaparición al aniquilamiento del pueblo, Pablo desea ser reprobado si eso puede ayudar al pueblo, a desarrollar los múltiples privilegios recibidos.

***

  • Los que salieron a escuchar la palabra de Jesús en el desierto comieron hasta saciarse pan y peces. Esperaban a un Mesías que fuera rey de Israel, pero Jesús, cuando el pueblo quiere proclamarlo rey, se aleja y se retira Él solo al monte para orar.
  • Pero antes, obliga a sus discípulos a embarcarse, quiere alejarlos del escenario de la señal mesiánica y del contacto con la multitud, de modo que no cedan a la tentación de ver en Él, un Mesías de poder. Jesús no se engolosina con el milagro de la multiplicación de los panes. Se sabe servidor del Reino, por eso se retira a hacer oración para estrechar vínculos con el Padre, ahondar en su voluntad y fortalece su confianza en la obra que le ha asignado.
  • Mientras tanto, los discípulos en la barca sufren las embestidas del viento tormentoso. «La barca» de los discípulos es figura de la comunidad. Después de calmar el hambre de la multitud que lo seguía, Jesús los ha enviado «a la otra orilla», a país pagano donde antes habían ido con Él. El “pan debe partirse y repartirse” con todos los pueblos, del mismo modo que se ha hecho en país judío. Sin embargo, «el viento» contrario, les impide llevar a cabo el encargo de Jesús, encargo que los alejaría del lugar donde está la esperanza de que Jesús triunfe convirtiéndose en el líder de la multitud. Ven en el reparto de los panes, una extraordinaria manifestación de poder, exclusiva de Jesús, y no el efecto de la entrega personal de Jesús, que quiere que la salvación de Dios llegue a todos los hombres.
  • Durante la madrugada, en medio de la tormenta, ante los discípulos llenos de temor, Jesús aparece y se da a conocer. La palabra «¡Animo!» disipa el temor provocado por la aparición. La invitación a no tener miedo está sostenida por sus palabras: «Soy yo», fórmula de identificación con la que Dios se revelaba en el Antiguo Testamento.
  • Pedro se deja fascinar por el atractivo de caminar sobre las aguas y provoca a Jesús, quiere participar de su mismo poder y hasta de su misión; sale de la barca con gran decisión, muy seguro de si mismo, lleno de vanidad, desafiando a todo y a todos.
  • Jesús no duda y lo invita; todo el que lo sigue está llamado a entrar en la condición de hijo de Dios. Sin embargo, Pedro «ve» el efecto del viento sobre el agua, y siente miedo, duda y se hunde. Su fragilidad se pone en evidencia nublando todas sus seguridades: mantenerse en pie en el camino hacia Jesús no es fruto del entusiasmo, sino de la fe. Pedro, esperaba una identificación con Jesús sin obstáculos y de manera milagrosa. Jesús lo deja caer en la trampa de su orgullo, para que pueda encontrarse verdaderamente con él mismo y, que aprenda que para ser como el Maestro, es necesaria una entrega total, que se apoya incondicionalmente en Él.
  • Pedro buscó con una fe inmadura su apoyo en lo extraordinario y milagroso, mientras que la verdadera fe está determinada por una confianza total en Dios y en el poder de su palabra, aún en las necesidades más extremas de la vida. Esa fe en Jesús es la que le permitirá afrontar las dificultades de la vida y salir adelante y es únicamente Jesús, el que podrá rehacerlo por dentro.
  • Pedro es modelo de todo discípulo creyente, en su constante oscilar entre la fe en Jesús, el miedo, la duda y los falsos apoyos.
  • La fe es una invitación no a aislarnos o refugiarnos fuera del mundo, sino a lanzarnos y comprometernos con la realidad en que vivimos, dejando de pensar sólo en nosotros mismos. Si queremos encontrar a Dios sin problemas, jamás reconoceremos su presencia real en nuestra vida y en el mundo. Para encontrarlo es necesario ponerse a caminar con los riesgos de Pedro. Un caminar que no está exento de dudas ni de inseguridades humanas, porque Jesús no alienta el deseo de querer tener signos palpables y seguros para creer.
  • No hay otro signo que la vida asumida con toda su inseguridad, confiando en Dios, que nos ofrece con su presencia viva, la orientación en un camino que se nos va desvelando a medida que vamos andando por él.
  • La fe no es posible sin el riesgo de la fe, sin la inseguridad de la fe; pues la única seguridad de la fe es correr el riesgo de caminar, fiados tan sólo en la palabra de Dios, que nos da la clave para comprender el proyecto de Dios sobre un mundo, y una historia que se nos presenta muchas veces incierta y desconcertante.
  • Como discípulos estamos llamados a enfrentarnos con la vida, tal cual se presenta como los demás hombres, sin un Dios aparte que resuelva mágicamente los problemas. Igual que todos, tendremos dificultades para vivir, para convivir, para llevar adelante nuestro matrimonio o la educación de los hijos; el trabajo, las enfermedades; la fe no nos da garantía de éxito, ni da ninguna ventaja sobre las contrariedades de la vida; aporta, eso sí, una nueva perspectiva ante ellas, da claridad para discernirlas, valor para afrontarlas y amor para hacer de ellas, camino de maduración personal, de salvación y de aporte, en la construcción del Reino.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cuáles son mis apoyos en el camino de mi fe?
  • ¿Cómo es el Jesús en el que creo?
  • ¿Experimento la fe como una ventaja frente a los demás?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

No temas yo estoy contigo

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre las aguas. Si eres tú, mándame (Mt 14,28): porque no puedo hacerlo por mí, sino por ti. Reconoció lo que era de por sí y lo que era por aquel por cuya voluntad creía poder lo que no podría ninguna debilidad humana. Por eso, si eres tú, mándame, pues nada más mandarlo, se hará; lo que no puedo yo presumiendo, lo puedes tú mandando. Y el Señor le dijo: Ven. Y bajo la palabra del que le mandaba, bajo la presencia de quien le sostenía, bajo la presencia de quien disponía, Pedro sin vacilar y sin demora, saltó al agua y comenzó a caminar. Pudo lo mismo que el Señor, no por sí, sino por el Señor. Porque en otro tiempo, fuisteis tinieblas, mas ahora sois luz, pero en el Señor (Ef. 5,8). Lo que nadie puede hacer en Pablo o en Pedro, o en cualquier otro de los apóstoles, puede hacerlo en el Señor. Por eso Pablo, rebajándose útilmente, exalta al Señor diciendo muy bien: ¿Acaso ha sido crucificado Pablo por vosotros ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo? (1 Cor 1,13). No, pues, en mí, sino conmigo; no bajo mi poder, sino bajo el suyo.

Pedro caminó sobre las aguas por mandato del Señor, sabiendo que por sí mismo no podía hacerlo. Por la fe pudo lo que la debilidad humana no hubiera podido. Éstos son los fuertes en la Iglesia. Atended, escuchad, entended, obrad. Porque no hay que tratar aquí con los fuertes para que sean débiles, sino con los débiles para que sean fuertes. A muchos les impide ser firmes su presunción de firmeza. Nadie logra la firmeza de manos de Dios, sino quien reconoce en sí mismo la flaqueza: El Señor derrama lluvia voluntaria en su heredad. ¿Por qué os adelantáis los que sabéis lo que voy a decir? Templad la velocidad para que nos sigan los más lentos. Esto dije y esto digo: Nadie logra de Dios la firmeza, si no reconoce en sí mismo la flaqueza…

Así dice Pedro: Mándame ir a ti sobre las aguas (Mt 14,28). Me atrevo, a pesar de ser hombre, pero no lo suplico a un hombre. Mándelo el Dios hombre, para que pueda lo que no puede el hombre. Dijo: Ven. Descendió y comenzó a caminar sobre las aguas. Pedro lo pudo, porque lo mandaba la Piedra. Eso es lo que podía Pedro en el Señor. ¿Qué podía en sí mismo? Sintiendo un viento fuerte, temió y comenzó a hundirse y exclamó: Señor, líbrame, que perezco! (Mc 14,30). Presumió del Señor y pudo por el Señor; pero titubeó como hombre y se volvió al Señor. Si decía: «Se ha movido mi pie»… ¿Por qué se ha movido, sino porque es mío? ¿Y qué sigue? Tú misericordia, Señor, me ayudaba (Sal 93,18). No mi poder,
sino tu misericordia. ¿Acaso el Señor abandonó al que titubeaba, si le oyó cuando llamaba? ¿Dónde queda aquello: Quién invocó al Señor, y fue abandonado por él? Y aquello: Todo el que invocare el nombre del Señor será salvo (JI 2,32). Concediendo al momento el auxilio de su diestra, alzó al que se hundía y reprendió al que desconfiaba: Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste? (Mt 14;31). Presumiste de mí y dudaste de mí”…

San Agustín. Sermón 76,5-9

 

PARA REZAR

 

Dios y Padre nuestro

que conoces nuestra poca fe

te pedimos que no desfallezca nuestra esperanza,

que tu Espíritu renueve

nuestro ardor, que se agota buscando

otras riquezas y otros caminos.

Que tu palabra, sembrada en nuestro corazones,

crezca y dé fruto,

y así transforme nuestro mundo

y lo haga adelanto del reino definitivo.

Nos confías el cuerpo y la sangre de tu Hijo,

que son anticipo del Reino definitivo;

Ellos son fruto de nuestra tierra y de nuestro trabajo,

y unidos a tu obra recreadora

son ya las primicias de los tiempos nuevos.

Que sean también, para nuestro gozo,

el alimento y la fuerza para el camino

que nos conduce

a tu encuentro.

 

Lunes XIX

10 de agosto – San Lorenzo, diácono y mártir (F)

 

Si muere da mucho fruto

 

Lectura de la segunda carta del apóstol San Pablo

a los Corintios 9,6-10

 

Hermanos:

Sepan que el que siembra mezquinamente, tendrá una cosecha muy pobre; en cambio, el que siembra con generosidad, cosechará abundantemente.

Que cada uno dé conforme a lo que ha resuelto en su corazón, no de mala gana o por la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría.

Por otra parte, Dios tiene poder para colmarlos de todos sus dones, a fin de que siempre tengan lo que les hace falta, y aún les sobre para hacer toda clase de buenas obras.

Como dice la Escritura: El justo ha prodigado sus bienes: dio a los pobres y su justicia permanece eternamente.

El que da al agricultor la semilla y el pan que lo alimenta, también les dará a ustedes la semilla en abundancia, y hará crecer los frutos de su justicia.

 

Palabra de Dios

 

SALMO    Sal 112(111) ,1-2.5-6.7-8.9.

 

R.    Feliz el hombre que siempre camina en la ley de Dios.

 

Feliz el hombre que teme al Señor

y se complace en sus mandamientos.

Su descendencia será fuerte en la tierra:

la posteridad de los justos es bendecida. R.

 

Dichoso el que se compadece y da prestado,

y administra sus negocios con rectitud.

El justo no vacilará jamás,

su recuerdo permanecerá para siempre. R.

 

No tendrá que temer malas noticias:

su corazón está firme, confiado en el Señor.

Su ánimo está seguro, y no temerá,

hasta que vea la derrota de sus enemigos. R.

 

El da abundantemente a los pobres:

su generosidad permanecerá para siempre,

y alzará su frente con dignidad. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Juan 12,24-26

 

Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto.

El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna.

El que quiera servirme que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme, será honrado por mi Padre.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • En la metáfora del grano de trigo que muere en la tierra, la muerte, es la condición para que se libere toda la energía vital que la semilla contiene, y la vida allí encerrada, se manifieste plenamente. Con esta metáfora, Jesús afirma que el hombre no produce vida sin dar la propia. Amar es darse sin escatimar, hasta desaparecer, si es necesario.
  • Solamente el don total libera las capacidades del hombre. Esta muerte no es un suceso aislado, sino la culminación de un proceso de donación de sí mismo. La fecundidad no depende de la transmisión de una doctrina, sino de una muestra extrema de amor. La vida es fruto del amor y no brota si el amor no es pleno, si no llega al don total.
  • Jesús va a entregarse por los demás, es solidario con los necesitados y por ellos ha aceptado la muerte y prevé ya el fruto. Dar la propia vida es condición para la fecundidad, es la suprema medida del amor. Tal decisión no es una pérdida para el hombre, sino una máxima ganancia; no significa frustrar la propia vida, sino llevarla a su completo éxito. “El que se ama a sí mismo pierde su vida, pero el que ofrece su vida por los demás la salvará”. El temor a perder la vida es el gran obstáculo al compromiso por los demás, porque el amor a la propia vida lleva a todas las abdicaciones, a la injusticia, al silencio cómplice ante la realidad.
  • Cuando uno teme morir, puede encontrar serios obstáculos en su forma de amar. La fecundidad viene del amor verdadero, que Dios ha infundido en nuestros corazones. El verdadero discípulo de Jesús debe seguirlo a Él hacia su glorificación en Dios, sabiendo que, sin miedo a los riesgos, sin miedo a las amenazas de quienes quieran silenciar al enviado de Dios, debe incluso afrontar la propia muerte como un signo de amor fecundo; que haga brotar en uno mismo y en los demás, la vida eterna.
  • El que ofrece su vida por los demás: ama de verdad, se olvida del propio interés y seguridad, lucha por la vida, la dignidad y la libertad, en medio de una sociedad donde reina la muerte.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿A qué conversión en mi amor, en mi entrega, en mi fecundidad me invita esta palabra?
  • ¿Qué miedos son obstáculo para mi vida de discípulo/a?
  • ¿Me fío del Señor como el único capaz de colmar mi plenitud?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Que sea generoso y alegre Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Si muere, da mucho fruto

 

…”Cuando san Lorenzo vio que llevaban al obispo Sixto al martirio, se puso a llorar. No fue el sufrimiento de su obispo lo que le hizo derramar lágrimas sino el hecho de que fuera al martirio sin él. Por eso lo interpeló con estas palabras: « ¿Dónde vas, Pedro, sin tu hijo? ¿Hacia dónde te apresuras a ir sin tu diácono? ¡Tú tenías la costumbre de jamás ofrecer el sacrificio sin ministro!… Da, pues, prueba de que has escogido a un buen diácono: aquél a quien has encomendado el ministerio de la sangre del Señor, aquél con quien compartes los sacramentos ¿rechazarás comulgar con él el sacrifico de la sangre?»…

El papa Sixto respondió a Lorenzo: «No es verdad que me olvido de ti, hijo mío, ni te abandono, sino que te dejó para que sostengas más grandes combates. Soy viejo y no puedo sostener más que una ligera lucha, pero tú eres joven y te queda mantener un triunfo mucho más grande y glorioso contra el tirano. Muy pronto vendrás, seca tus lágrimas. Dentro de tres días, tú me seguirás…»

Tres días después Lorenzo fue arrestado. Se le pide que traiga los bienes y los tesoros de la Iglesia. Y promete obedecer. Al día siguiente lleva consigo a los pobres. Le preguntan dónde están los tesoros que debía llevarles. Les enseña los pobres diciendo: «Aquí tenéis los tesoros de la Iglesia. ¿Qué mejores tesoros tendría Cristo sino aquellos de quien dijo: ‘Lo que hagáis a uno de estos pequeños, me lo hacéis a mí’?» (Mt 25,40). Lorenzo mostró estos tesoros y venció porque el perseguidor no tenía ningún deseo de quitárselos. Pero, furioso, lo hizo quemar vivo”…

 

San Ambrosio (hacia 340-397) obispo de Milán y doctor de la Iglesia – de los Oficios de los ministros I, 84; II, 28; PL 16,84

 

PARA REZAR

 

Padre, me abandono en tus manos

haz de mí lo que quieras.
Hagas lo que hagas, te lo agradezco.
Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo.
Hágase tu voluntad en mí
y en todas las criaturas.
Esto es todo lo que quiero, Señor.
En tus manos, Señor, encomiendo mi alma.
Te lo agradezco con todo el amor de mi corazón
porque te quiero, Señor.
No puedo menos de ofrecerme a mí mismo,
de entregarme en tus manos,
sin reservas y con ilimitada confianza,
porque tú eres mi Padre.

 

Carlos de Foucauld

 

Martes XIX

 

Cuídense de despreciar a estos pequeños

 

Lectura de la profecía de Ezequiel    2, 8-3, 4

 

Así habla el Señor:

Tú, hijo de hombre, escucha lo que te voy a decir; no seas rebelde como ese pueblo rebelde: abre tu boca y come lo que te daré.

Yo miré y vi una mano extendida hacia mí, y en ella había un libro enrollado. Lo desplegó delante de mí, y estaba escrito de los dos lados; en él había cantos fúnebres, gemidos y lamentos.

El me dijo: Hijo de hombre, come lo que tienes delante: como este rollo, y ve a hablar a los israelitas. Yo abrí mi boca y él me hizo comer ese rollo.

Después me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre y llena tus entrañas con este libro que yo te doy. Yo lo comí y era en mi boca dulce como la miel.

El me dijo: Hijo de hombre, dirígete a los israelitas y comunícales mis palabras.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 118, 14. 24. 72. 103. 111. 131 (R.: 103a)

 

R.    ¡Señor, qué dulce es tu palabra para mi boca!

 

Me alegro de cumplir tus prescripciones,

más que de todas las riquezas. R.

 

Porque tus prescripciones son todo mi deleite,

y tus preceptos, mis consejeros. R.

 

Para mí vale más la ley de tus labios

que todo el oro y la plata. R.

 

¡Qué dulce es tu palabra para mi boca,

es más dulce que la miel! R.

 

Tus prescripciones son mi herencia para siempre,

porque alegran mi corazón. R.

 

Abro mi boca y aspiro hondamente,

porque anhelo tus mandamientos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    18, 1-5. 10. 12-14

 

En aquel momento los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: «¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?»

Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: «Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos. Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos. El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo.

Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial.

¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se pierde, ¿no deja las noventa y nueve restantes en la montaña, para ir a buscar la que se extravió? Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve que no se extraviaron. De la misma manera, el Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • A continuación de la teofanía, Ezequiel recibe su vocación profética.
  • Del mismo modo que con otros grandes profetas, su vocación está señalada por signos y gestos simbólicos.
  • Ezequiel vive en una época ya marcada por la civilización escrita, por eso lo que el profeta recibe de parte de Dios no es la Palabra, sino un libro; ese es el motivo del gesto simbólico que le hizo realizar Dios, «comer» el rollo de su Palabra, antes de predicarla a los demás. Ezequiel era un desterrado en medio de su pueblo. La Palabra que tenía que anunciar, no era una Palabra fácil, ni agradable, pero no podía dejar de decirla, porque era como fuego devorador dentro de su ser.
  • Dios lo llama a hacerse solidario de ella; para que pueda hacer de mediador y, transmitir al pueblo la voz de Dios y, a Dios la oración de su pueblo.
  • El profeta tendrá que transmitir la Palabra de Dios, y como todo profeta, él es un hombre, enviado a una misión, que lo sobrepasa. No habrá palabra de Dios sino allí donde se dé, al mismo tiempo la palabra del hombre.
  • Por eso su palabra humana tendrá un alcance divino; la primera obligación del profeta será asimilar y hacer suyo el mensaje, antes de pronunciarlo, ha de interiorizarlo. Lo que él ha de decir al pueblo no han de ser sólo palabras oídas, sino recibidas en el corazón.
  • Asimilado el pensamiento de Dios podrá luego ser su portavoz.

***

  • Los discípulos, todavía inmaduros y sin penetrar a fondo en el sentir de Jesús, aspiraban a ser hombres de prestigio a la sombra del Maestro. Tienen la humana preocupación del lugar que ocupan en la comunidad y se lo preguntan a Jesús.
  • La respuesta de Jesús es realmente desconcertante. Llama a un niño y lo pone como medida y modelo a seguir. Igual que los extranjeros, los enfermos y las mujeres, los niños carecían también de valor en el mundo antiguo. Su simplicidad e impotencia ante la vida, eran despreciadas en la mentalidad de la cultura antigua. Solo los varones adultos tenían algún valor.
  • Jesús, sin embargo, aprovecha ese significado de la niñez en aquella cultura, para enseñar la condición fundamental del discípulo. El niño que pone en medio puede ser un joven de los que habitualmente había en las casas haciendo los trabajos más domésticos. Al colocarlo en medio, lo hace Jesús centro de atención y modelo para los discípulos, echando por tierra que El más importante, no va a ser el que más sabe ni el más dotado de cualidades humanas. El más importante es aquel que se hace niño.
  • Lo que Jesús alaba de un niño es su pequeñez, su indefensión, su actitud de apertura, su necesidad de los demás. Y, en los tiempos de Cristo, también su condición de marginado en la sociedad. Por lo tanto, hacerse como niños es cambiar de actitud, convertirse, ser sencillos de corazón, abiertos, sin vueltas ni cálculos fríos, convencidos de que no podemos nada por nuestras solas fuerzas y necesitamos de Dios y de los demás.
  • En la comunidad de discípulos, la grandeza se juzga por criterios opuestos a los de la sociedad. El que sirve, no el que manda, es el más grande. Toda ambición de preeminencia o de dominio queda excluida.
  • El pequeño servidor pasa a ser modelo de discípulo. La disposición al servicio debe acompañar al discípulo en la misión; llevando de este modo con él, la presencia de Jesús.
  • Teniendo claro quién es el mayor, Mateo, presenta la actitud que debe tener la comunidad con los “pequeños”, mediante la imagen de los pastores que abandonan el cuidado del rebaño para ir a buscar la oveja que se extravió. Con este relato sacado de la vida diaria de sus oyentes, muestra hasta dónde llega la misericordia de Dios y hasta dónde debe llegar la preocupación de la comunidad por cada uno de sus miembros, especialmente por los más pequeños o débiles
  • A la actitud de los fariseos, excesivamente intransigente en su justicia, que veían en el pecador a un enemigo de Dios, Jesús opone la alegría de Dios, que prefiere la conversión del pecador, a la satisfacción de los justos estancados en sus hábitos adquiridos. Dios no espera el arrepentimiento para amar al pecador, sino que lo deja todo para ir en su búsqueda.
  • Cristo presenta la misericordia de Dios, como el esfuerzo incesante de Dios para salvar a los pecadores. Jesús mismo es, fiel al deseo del Padre y, lleva hasta las últimas consecuencias la búsqueda del pecador.
  • Los discípulos somos invitados a hacer la experiencia espiritual de la misericordia de Dios, que nos acepta tal como somos. Dios anda siempre, en nuestra búsqueda. Aquel que no se avergüenza frente a Dios de sus límites y pide ayuda como un niño, puede gozar de la gracia que el Señor quiere derramar. La misericordia es la que llama al pecador a la conversión y la que lo restaura para que pueda vivir en la libertad de los hijos de Dios.
  • El testimonio del discípulo pasa por su vida reconciliada. El signo evangelizador en una sociedad que margina, clasifica y excluye, es el ejercicio de la misericordia para con los demás, para con toda miseria humana.
  • La Iglesia, como comunidad de discípulos, tiene que mostrar en su actitud concreta de plena acogida y de búsqueda a aquellos que se sienten en inferioridad de condiciones, o cualquier tipo de marginación; la valoración que Dios tiene de cada uno y la dignidad que nos regala por pura misericordia. Todo lo que se hace por el menor, por el más pequeño, es a Cristo a quien se hace.

 

PARA DISCERNIR

 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XVIII – CICLO A

Domingo XVIII dte el año

Ciclo A

 

Lunes XVIII

 

Martes XVIII

 

Miércoles XVIII

 

Jueves XVIII

6 de agosto

La Transfiguración del Señor (F)

 

Viernes XVIII

 

Sábado XVIII

 

Domingo XVIII dte el año

Ciclo A

 

Todos comieron hasta saciarse

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías    55, 1-3

 

Así habla el Señor:

¡Vengan a tomar agua, todos los sedientos, y el que no tenga dinero, venga también! Coman gratuitamente su ración de trigo, y sin pagar, tomen vino y leche.

¿Por qué gastan dinero en algo que no alimenta y sus ganancias, en algo que no sacia? Háganme caso, y comerán buena comida, se deleitarán con sabrosos manjares.

Presten atención y vengan a mí, escuchen bien y vivirán. Yo haré con ustedes una alianza eterna, obra de mi inquebrantable amor a David.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 144, 8-9. 15-16. 17-18 (R.: cf. 16)

 

R.    Abres tu mano, Señor, y nos sacias de tus bienes.

 

El Señor es bondadoso y compasivo,

lento para enojarse y de gran misericordia;

el Señor es bueno con todos

y tiene compasión de todas sus criaturas. R.

 

Los ojos de todos esperan en ti,

y tú les das la comida a su tiempo;

abres tu mano y colmas de favores

a todos los vivientes. R.

 

El Señor es justo en todos sus caminos

y bondadoso en todas sus acciones;

está cerca de aquellos que lo invocan,

de aquellos que lo invocan de verdad. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Roma    8, 35. 37-39

 

Hermanos:

¿Quién podrá entonces separarnos del amor de Cristo? ¿Las tribulaciones, las angustias, la persecución, el hambre, la desnudez, los peligros, la espada?

Pero en todo esto obtenemos una amplia victoria, gracias a aquel que nos amó.

Porque tengo la certeza de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni los poderes espirituales, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra criatura podrá separarnos jamás del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    14, 13-21

 

Al enterarse de eso, Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para estar a solas. Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie. Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, curó a los enfermos.

Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: «Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos.»

Pero Jesús les dijo: «No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos.»

Ellos respondieron: «Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados.»

«Tráiganmelos aquí», les dijo.

Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud.

Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas. Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La lectura de hoy pertenece al epílogo del libro de la consolación. En ella toma la palabra el mismo Yahvé, el Señor que sacó de Egipto a Israel y que ahora lo sacará de Babilonia en un segundo éxodo, e invita solemnemente a los desterrados para que reciban con gozo la salvación que se aproxima.
  • La imagen que se nos presenta hoy, es la de un vendedor ambulante que ofrece su mercancía, trigo, agua, vino y leche, a hombres hambrientos y sedientos. Esos alimentos no están reservados a ricos y poderosos, sino a todo ser humano, ya que son absolutamente gratuitos; el único requisito exigido es tener ganas de comer y beber.
  • El vendedor es el profeta que habla en nombre de Dios. El producto que ofrece es de una calidad tan grande que no se le puede poner precio. Por eso es gratuito.
  • Los hambrientos y sedientos son los exiliados, todos ellos privados del alimento primordial de la libertad. Comida y bebida es el símbolo de la salvación esperada. Comida y bebida en abundancia es señal de una vida abundante y libre de cualquier necesidad o penuria.
  • Por eso, el profeta exhorta a escuchar la palabra de Dios, que puede llenar totalmente la vida, porque es portadora de vida.
  • Aquí, el profeta invita al banquete divino, como una llamada a participar de los bienes de la nueva alianza de Dios con su pueblo, que pronto podrá volver del exilio.

***

  • Pablo sabe muy bien que el cristiano está sometido a muchos peligros y necesidades: el sufrimiento, la angustia, la persecución, el hambre, por eso, expresa la esperanza cristiana y la confianza inquebrantable en el amor que Dios nos tiene.
  • Este es el fundamento de nuestra seguridad, pues si Dios está con nosotros y su amor es tan grande, no permitirá que nada nos pueda vencer. Nos ha amado al extremo de darnos a su propio Hijo y nadie podrá condenarnos, es más, salimos victoriosos con la ayuda de Aquel que nos ha amado. El amor de Dios, el que Dios nos tiene, se ha manifestado en el amor de Cristo que se ha desvivido por todos, cuando todos éramos aún enemigos.
  • Este amor es una fuerza victoriosa, que nos libera del pecado y de la muerte, y de cualquier amenaza.

***

  • Para el pueblo desamparado que seguía a Jesús en el desierto, para aquellos enfermos y hambrientos, la salvación de Dios se manifestaba en la curación, la comida, el consuelo.
  • Jesús se encontró ante aquella muchedumbre que había llegado a aquel lugar despoblado donde Él se había retirado, “y sintió compasión”. Por eso, se puso a curar a los enfermos que habían llevado. Cuando ya es muy tarde y no tienen qué comer, Jesús nuevamente se compadece y encarga a los discípulos que ellos mismos le den de comer. Encargo con sabor a mandato pesar de que parezca un sinsentido.
  • Los discípulos habían pensado que cada uno fuera a comprarse lo que necesitara para comer, porque sienten que no pueden realizar ese encargo.
  • Jesús no aceptó la razonable dificultad y mandó a la multitud que se recostaran en la hierba. “Recostarse” para comer era propio de los hombres libres y era la postura adoptada para la comida pascual, en recuerdo de la liberación de Egipto. Luego toma los cinco panes y los dos peces, alza la mirada al cielo, pronuncia la bendición judía como lo haría un padre de familia y se los dio a los discípulos; los discípulos a su vez se los dieron a las multitudes. Comieron todos hasta quedar saciados.
  • Lo poco compartido, se convirtió en mucho, suficiente para todos y aún sobró. Se recogieron los trozos sobrantes y se llenaron doce canastos. Lo que tenemos, aunque sea poco, si es compartido, siempre es mucho.
  • La salvación de Jesús como comida abundante para cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños, porque la salvación que Dios quiere para los hombres, es que todos puedan gozar plenamente de la vida. Y el primer paso para gozar de la vida es tener pan para comer y poder mantenerse en la vida. Luego se podrá buscar trabajo para desarrollarse, libertad para poder construir una vida digna y trabajar por la justicia para que esa dignidad sea verdadera, Por eso Jesús comienza su anuncio del Reino de Dios dando de comer.
  • La gente comió, y todos quedaron satisfechos. Sólo Dios puede dar un alimento capaz de satisfacer a todos plenamente, porque “Él es el pan de la vida y quien se acerca a Él nunca más tiene hambre y quien cree en Él nunca más tiene sed”.
  • El gesto de Jesús fue mucho más que una multiplicación de alimentos, fue, sobre todo, una señal, un símbolo. Se sentó a comer con los hambrientos de este mundo y al compartir con ellos el pan y los peces, los amó hasta el extremo, les dio todo lo que necesitaban y todo lo que Él era, los puso en relación con el Padre que lo había enviado. Les enseñó a vivir en comunión, en fraternidad. Les enseñó a compartirlo todo y a compartirse como señal de que todos son, por Él y en Él, los hijos amados de Dios.
  • La imagen de los discípulos repartiendo el pan, el pan recibido de las manos de Jesús, significa para todos sus discípulos y para toda la Iglesia una misión y un compromiso.
  • Esto es lo que Jesús quiere que sintamos por el pueblo, una entrañable compasión. Jesús nos enseña, a través de este signo, que cuando repartimos bien las cosas, incluso cuando lo que repartimos es lo poco que tenemos, alcanza para todos y todavía sobra.
  • La misión de la Iglesia no consiste en multiplicar los panes. Lo que los hombres de todos los tiempos necesitan es que la iglesia de discípulos anuncien y vivan el evangelio. El milagro está en el reparto, en la solidaridad, en el amor entrañable. Sin fraternidad, sin solidaridad, sin comunicación de bienes y comunión en el amor, no es posible la vida y la abundancia de la vida. El problema del hambre material y de todas las otras hambres, sólo estará en camino para resolverse, cuando los hombres aprendamos a compartirlo todo.
  • El camino que nos conduce a Jesús y que sacia nuestra hambre de Dios y el hambre de los hombres pasa por la entrega en favor de los que más sufren, pasa por el compartirlo todo, sea poco o mucho lo que tengamos o somos. Abrir los ojos, como Jesús. Hacerse cargo de la realidad para dar una respuesta, no teórica sino práctica, como Jesús.
  • Jesús adelanta en ese día la futura Eucaristía. En la Eucaristía Jesús quiso ser, no sólo nuestro Maestro, sino también nuestro alimento para el camino. Este gesto de Jesús dando de comer, sucede cada vez que la comunidad cristiana se reúne para celebrar la Eucaristía del Señor, el Pan verdadero que nos ayuda a recorrer con amor y con fe el camino de la vida cristiana, tantas veces dificultoso.
  • La mesa de la Eucaristía siempre nos abre a la caridad. Y la caridad hecha acción nos lleva a la mesa de la Eucaristía. La Eucaristía brota del amor de Cristo y nos debe llevar al amor a los hermanos. Sin el amor a todos los hombres, sin el amor y los sentimientos de Cristo, la Eucaristía que celebramos en su memoria no tiene sentido. No puede satisfacernos, y no nos hace signos auténticos frente a los hambrientos de este mundo. Su pan partido nos da vida y nos urge a saciar el hambre de la humanidad sufriente.
  • Jesús, con todo lo que es y representa, es el único que puede satisfacer el hambre radical de vivir con plenitud y para siempre, que todos los hombres llevamos dentro. Solamente Jesús puede alimentar el amor y la esperanza que necesitamos para superar todas las dificultades y desengaños y realizar sin desanimarnos la obra del Reino.
  • Captar con sensibilidad y compartir la necesidad de los que nos rodean debe ser el mejor distintivo del discípulo. Estar donde el débil sufre, donde el ignorante busca respuestas para ayudarlo a encontrarlas; donde el anciano y el niño necesitan ayuda y sostén; donde el hambre duele, para remediarla; donde la muerte parece reinar para mostrar que el Maestro de Nazaret es la vida; donde el hombre odia para amarlo y mostrar que el amor todo lo puede; donde el hombre se alegra, para darle un sentido más profundo a su gozo; donde el hombre busca para revelarle un horizonte sin límites para su anhelo. Estar con el hombre, vivir con el hombre, trabajar con y por el hombre como los hizo Jesús. Si el Reino es una mesa tendida a la humanidad necesitada, los discípulos de Jesús somos los que preparan y sirven la mesa.
  • Y todo esto podemos hacerlo porque tenemos la certeza de que nada puede apartarnos del amor de Dios, porque Él está a nuestro lado; nada puede hacernos temer, porque Él está con nosotros; nada podrá acabar con nosotros, porque Él nos llama a la vida.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Nos contentamos con admirar el buen corazón o el poder de Jesús?
  • ¿Sentimos “nuestra” la misión de contribuir a mejorar las situaciones de pobreza humana o de pobreza espiritual?
  • ¿Ponemos en común nuestros recursos para vencer las necesidades?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Señor, danos siempre de este pan

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Es un triste comentario a los valores de nuestra civilización constatar que el primer objetivo, técnico y científico, ha sido conseguido magníficamente, mientras el segundo, más humanitario y social, se ha alejado más de nuestras perspectivas de realización”. ¿No será tarea de los cristianos el hacer tomar conciencia a la humanidad de que el proyecto de hacer desaparecer el hambre en el mundo es un objetivo primordial, por encima de cualesquiera empresas, por audaces y prestigiosas que sean? Pero, ¿estamos nosotros de acuerdo con ello? ¿Creemos que es posible realizar ese designio de nuestro Padre Dios? Otro empeño acuciante para que sea posible nuestra palabra al mundo es hacer que nuestras comunidades cristianas celebren la Eucaristía como culminación de una fraternidad basada en la comunidad de bienes”…

 

P. Arrupe. s.j.

 

PARA REZAR

 

Gracias, Señor, por haberme llamado

a servir gratuitamente,

a dar mi tiempo, mis energías

y mi amor a quienes sufren.

 

Aquí estoy, Señor, envíame.

Dispón mi mente y mi corazón

a escuchar sin prejuicios,

a servir hasta las últimas consecuencias.

 

Envíame, Señor, a pesar de que yo también soy débil

así comprenderé que eres tú nuestra fuerza,

y mis hermanos descubrirán tu rostro

en mi presencia discreta.

Envíame, Señor, y así comprenderé

que la mayor felicidad está en servirte.

 

Amén.

 

Lunes XVIII

 

Mándame ir a tu encuentro sobre el agua

 

Lectura del libro del profeta Jeremías    28, 1-17

 

Aquel mismo año, al comienzo del reinado de Sedecías, rey de Judá, el cuarto año, en el quinto mes, Ananías, hijo de Azur, que era un profeta de Gabaón, me habló así en la Casa del Señor, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo:

«Así habla el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: ¡Yo he quebrado el yugo del rey de Babilonia! Dentro de dos años, devolveré a este lugar los objetos de la Casa del Señor que Nabucodonosor, rey de Babilonia, sacó de este lugar y se llevó a Babilonia. Y también a Jeconías, hijo de Joaquím, rey de Judá, y a todos los deportados de Judá que fueron a Babilonia, los haré volver a este lugar -oráculo del Señor- cuando yo quiebre el yugo del rey de Babilonia.»

Entonces el profeta Jeremías se dirigió al profeta Ananías, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo, que estaban de pie en la Casa del Señor, y el profeta Jeremías dijo: « ¡Amén! ¡Que así lo haga el Señor! Que el Señor cumpla tus palabras, las que tú has profetizado, haciendo volver los objetos de la Casa del Señor y a todos los deportados, de Babilonia a este lugar. Sin embargo, escucha bien esta palabra que yo digo a tus oídos y a los oídos de todo el pueblo: Los profetas que nos han precedido desde siempre, a mí y a ti, profetizaron la guerra, el hambre y la peste a numerosos países y contra grandes reinos. Pero si un profeta profetiza la paz, sólo cuando se cumple la palabra de ese profeta, él es reconocido como profeta verdaderamente enviado por el Señor.»

El profeta Ananías tomó la barra que estaba sobre el cuello de Jeremías y la quebró. Luego dijo, en presencia de todo el pueblo: «Así habla el Señor: De esta misma manera, dentro de dos años, yo quebraré el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, que está encima del cuello de todas las naciones.» Y el profeta Jeremías se fue por su camino.

Después que el profeta Ananías quebró la barra que estaba sobre el cuello del profeta Jeremías, la palabra del Señor llegó a Jeremías, en estos términos: «Ve a decirle a Ananías: Así habla el Señor: Tú has quebrado barras de madera, pero yo pondré en lugar de ellas barras de hierro. Porque así habla el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: Yo he puesto un yugo de hierro sobre todas estas naciones, para que sirvan a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y ellas lo servirán; hasta los animales del campo se los he dado.»

El profeta Jeremías dijo al profeta Ananías: « ¡Escucha bien, Ananías! El Señor no te ha enviado, y tú has infundido confianza a este pueblo valiéndote de una mentira. Por eso, así habla el Señor: Yo te enviaré lejos de la superficie del suelo: este año morirás, porque has predicado la rebelión contra el Señor.»

El profeta Ananías murió ese mismo año, en el séptimo mes.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 118, 29. 43. 79. 80. 95. 102 (R.: 68b)

 

R.    Señor, enséñame tus mandamientos.

 

Apártame del camino de la mentira,

Y dame la gracia de conocer tu ley. R.

 

No quites de mi boca la palabra verdadera,

Porque puse mi esperanza en tus juicios. R.

 

Que se vuelvan hacia mí tus fieles;

Los que tienen en cuenta tus prescripciones. R.

 

Que mi corazón cumpla íntegramente tus preceptos,

Para que yo no quede confundido. R.

 

Los malvados están al acecho para perderme,

Pero yo estoy atento a tus prescripciones. R.

 

No me separo de tus juicios,

Porque eres tú el que me enseñas. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    14, 22-36

 

Después que se sació la multitud, Jesús obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo.

La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. «Es un fantasma», dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar.

Pero Jesús les dijo: «Tranquilícense, soy yo; no teman.»

Entonces Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua.»

«Ven», le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: «Señor, sálvame.» En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?»

En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: «Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios.»

Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret. Cuando la gente del lugar lo reconoció, difundió la noticia por los alrededores, y le llevaban a todos los enfermos, rogándole que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y todos los que lo tocaron quedaron curados.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Baruc nos narra una de las escenas más dramáticas de la actividad de Jeremías. Jeremías después de los gestos simbólicos del cinturón de lino y el taller del alfarero aparece caminando por la calle encorvado, con un yugo de madera al cuello.
  • El rey Sedecías cree que, con la ayuda militar de otros reyes vecinos, va a poder resistir a Nabucodonosor. Jeremías quiere hacerle a entender que van a caer en la esclavitud como castigo de los males que han hecho.
  • Pero el problema surge cuando un profeta de la corte, Ananías asegura a las autoridades que no hay que tener miedo porque Dios los librará una vez más y vencerán a los ejércitos del norte. Jeremías reconoce que es muy fácil anunciar la felicidad y no encuentra ningún placer en anunciar la prueba y el sufrimiento. También él desea la felicidad y desearía que Ananías tuviera razón.
  • Ananías cree que Yahvé tiene obligación de salvar a su pueblo siempre, la elección comporta una seguridad total, Jerusalén es inviolable; Jeremías, en cambio, sabe que Yahvé es libre y tiene decidido un período de castigo para salvar, después, con más plenitud; y preparar al hombre a recibir esta salvación.
  • Ananías conduce al pueblo y a las autoridades a una confianza falsa. Cuando Ananías rompe el yugo de madera, Jeremías, se retira, pero luego, recibe entonces una nueva palabra de Yahvé, que le descubre la mentira de Ananías y lo confirma en su postura y se siente forzado por el mismo Yahvé, a anunciar la muerte a Ananías como castigo y confirmación de que no tenía razón. Jeremías intenta ser fiel a la voluntad de Dios, por eso se atreve a denunciar los pecados de sus oyentes y a anunciar castigos.
  • Jeremías presenta los criterios para discernir entre un verdadero y un falso profeta: no hay que fiarse del que nos anuncia éxitos, porque puede que lo diga solamente para conformar al oyente, mientras que al que anuncia la dureza de la existencia, le podemos creer porque eso no es algo fácil de decir.

***

  • Después de la multiplicación de los panes, Jesús obligó a los discípulos a que se embarcaran y que se adelantaran a la otra orilla, mientras El despedía a la gente. Estos, maravillados por el milagro, querían arrastrar a Jesús a la aventura política intentando proclamarlo rey.
  • Jesús conocía a sus discípulos, que compartían esa misma perspectiva de mesianismo temporal. Por eso los obligó a alejarse de allí. Después de despedir a la multitud, Jesús ora por ellos, para que no cedan a la tentación de un Mesías de poder.
  • Al anochecer, seguía allí solo. Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, maltratada por las olas, porque llevaba viento contrario. De madrugada, se les acercó Jesús caminando por el lago. Los discípulos se asustaron mucho creyendo que era un fantasma, pero Jesús los invita a no tener miedo y no se presenta; dice sencillamente: “Soy yo”.
  • Pedro, con cierta presunción, desafía en cierto modo a Jesús. Le pide que lo mande ir hacia Él sobre el agua. Cree en el poder «milagroso» de Jesús, no en la fuerza del Reino. Pedro quiere andar sobre el agua, participar de la misma condición divina de Jesús. Éste lo acepta y lo invita. Sin embargo, Pedro ante el viento, siente miedo; esperaba la condición divina sin obstáculos, de manera automática y milagrosa. Se ha olvidado que el discípulo vive en medio de la oposición y persecución del mundo.
  • Pedro siente miedo porque no ha entendido que la misión se realiza con la entrega total. Pedro llama a Jesús en el momento de la dificultad, forzándolo a intervenir. Cree todavía que la salvación, será una intervención milagrosa de Dios, desde el cielo, que resuelve la situación desesperada del hombre. El concepto de Jesús es distinto: estando con Él, el hombre se basta a sí mismo y ya está salvado. La presencia de Jesús hizo que amainara el viento. La reacción del grupo de apóstoles está llena de admiración: «realmente eres Hijo de Dios».
  • Jesús compaginaba su intenso y generoso trabajo misionero con los momentos de soledad y oración. En el diálogo con su Padre es donde encontraba, también Él, la fuerza para su entrega a los demás.
  • Para que nuestra actividad no sea sólo humanamente buena y hasta generosa, sino que sea realizada desde las motivaciones de Dios, necesitamos ese contacto permanente con el Padre.
  • La barca de los discípulos, zarandeada por vientos contrarios, es símbolo de la Iglesia que vive agitada por los problemas internos y la oposición. Pero también es símbolo de nuestra propia vida, con sus tempestades y vaivenes. En ambos casos, sin Jesús en la barca todo parece hundirse. Si lo dejamos subir, el viento calma. En los momentos de tempestad, deben resonar las palabras de Jesús: «Ánimo, soy yo, no tengan miedo». Y confiar en Él.
  • La victoria es fruto únicamente de la fe en Jesús Salvador; fe que excluye cualquier sentimiento de confianza en uno mismo, de entusiasmo inútil, de temor o de duda. A pesar de que tengamos que caminar sobre las aguas embravecidas del sufrimiento, físico o moral, entre vientos de oposiciones; no dudemos de la presencia de Jesús; El no permitirá que la prueba supere nuestras fuerzas.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cómo vivimos la misericordia?
  • ¿Qué podemos hacer para saciar el hambre de nuestros hermanos?
  • ¿Confío en la providencia del Señor?
  • ¿Qué significa confiarse a la providencia?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Habla, Señor: anunciaré tu Palabra

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”El camino de la experiencia gradual de Dios fue también, para la Iglesia de los orígenes, el camino de una libertad cada vez mayor. Para mí, la vía de la mística es el auténtico camino hacia la libertad.

Por el camino místico nos tropezamos, en primer lugar, con nuestra verdad personal. Y sólo la verdad nos hará libres. Descubrimos aquí los modelos de vida de los que somos prisioneros, nuestros modos de ver ilusorios que distorsionan la realidad y a causa de los cuales nos hacemos mal. Cuanto más nos acercamos a Dios, con mayor claridad reconocemos nuestra verdad. Cuanto más unidos estamos a Dios, más libres nos volvemos.

Todos anhelamos la libertad, pero la verdadera libertad no consiste en la liberación con respecto a una soberanía externa a nosotros mismos, sino que consiste en la libertad interior, en la libertad respecto al dominio del mundo, en la libertad respecto al poder de los otros hombres y mujeres, y respecto a la libertad de las constricciones interiores y exteriores.

Debe quedar claro que la libertad constituye un aspecto esencial del mensaje cristiano y que todo camino espiritual auténtico conduce al final a la libertad interior. Y esto es así porque la experiencia de Dios y la experiencia de la libertad están intrínsecamente conectadas”…

 

Anselm Grün- edición española: Portarse bien con uno mismo, Sígueme, Salamanca 1999.

 

PARA REZAR

 

Te comparto mi esperanza

 

Te comparto mi esperanza de esperar cada momento
con la misma fuerza y ganas de la primera mañana.

Ofrecer siempre las manos abiertas y no cerradas,
saber entregar amor a través de la mirada.

Aprender a dar la vida, compartir la espera larga,
al lado de los que sufren hacer la fe solidaria.

Soñar con las utopías, vivir para realizarlas,
luchando por los ideales, y la justicia sumarla.

Saber caminar con otros en lucha comunitaria, para que
todos los hombres vivan una vida más humana.

Vivir para los demás, como nos mostró Jesús,
hasta entregarnos su vida en lo alto de una cruz.

Vivir mirando las cosas con la mirada de Dios,
para hacer un mundo nuevo de Justicia, Paz y Amor.

No creas que será fácil caminar este camino pero
las crisis ayudan a ir descubriendo el sentido.

La verdad que hay en las cosas es un tesoro escondido,
quien equivoca la senda, tal vez su vida ha perdido.

El Evangelio te muestra como no errar el camino,
de veras, vale la pena a Jesucristo seguirlo.

Te comparto mi esperanza de empezar cada momento
con la misma fuerza y ganas de la primera mañana.

Marcelo A. Murúa

Martes XVIII

 

Toda planta que no haya plantado mi Padre será arrancada de raíz

 

Lectura del libro del profeta Jeremías    30, 1-2. 12-15.18-22

 

Palabra que Jeremías recibió del Señor: “Así dice el Señor, Dios de Israel: “Escribe en un libro todas las palabras que he dicho. Porque así dice el Señor: “Tu fractura es incurable, tu herida está enconada; no hay remedio para tu llaga, no hay medicinas que te cierren la herida. Tus amigos te olvidaron, ya no te buscan, porque te alcanzó el golpe enemigo, un cruel escarmiento, por el número de tus crímenes, por la muchedumbre de tus pecados.

¿Por qué gritas por tu herida? Tu llaga es incurable; por el número de tus crímenes, por la muchedumbre de tus pecados, te he tratado así.” Así dice el Señor: “Yo cambiaré la suerte de las tiendas de Jacob, me compadeceré de sus moradas; sobre sus ruinas será reconstruida la ciudad, su palacio se asentará en su puesto. De ella saldrán alabanzas y gritos de alegría.

Los multiplicaré, y no disminuirán; los honraré, y no serán despreciados. Serán sus hijos como en otro tiempo, la asamblea será estable en mi presencia. Castigaré a sus opresores. Saldrá de ella un príncipe, su señor saldrá de en medio de ella; me lo acercaré y se llegará a mí, pues, ¿quién, si no, se atrevería a acercarse a mí? -oráculo del Señor-. Ustedes serán mi pueblo, y yo seré su Dios.”

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 101, 16-21.29.22-23

 

R.    El Señor reconstruyó Sión y apareció en su gloria.

 

Los gentiles temerán tu nombre,

los reyes del mundo, tu gloria.

Cuando el Señor reconstruya Sión,

y aparezca su gloria,

y se vuelva a las súplicas de los indefensos,

y no desprecie sus peticiones. R.

 

Quede esto escrito para la generación futura,

y el pueblo que será creado alabará al Señor.

Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,

desde el cielo se ha fijado en la tierra,

para escuchar los gemidos de los cautivos

y librar a los condenados a muerte. R.

 

Los hijos de tus siervos vivirán seguros,

su linaje durará en tu presencia.

Para anunciar en Sión el nombre del Señor,

y su alabanza en Jerusalén,

cuando se reúnan unánimes los pueblos

y los reyes para dar culto al Señor. R.

 

EVANGELIO

Lectura del Santo Evangelio según san Mateo  15, 1-2. 10-14


Unos fariseos y escribas de Jerusalén se acercaron a Jesús y le dijeron: «¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de nuestros antepasados y no se lavan las manos antes de comer?»

Jesús llamó a la multitud y le dijo: «Escuchen y comprendan. Lo que mancha al hombre no es lo que entra por la boca, sino lo que sale de ella.»

Entonces se acercaron los discípulos y le dijeron: «¿Sabes que los fariseos se escandalizaron al oírte hablar así?»

El les respondió: «Toda planta que no haya plantado mi Padre celestial, será arrancada de raíz. Déjenlos: son ciegos que guían a otros ciegos. Pero si un ciego guía a otro, los dos caerán en un pozo.»


Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Los últimos capítulos que leemos de Jeremías pertenecen al «libro de la consolación»: tienen un tono esperanzador asegurándoles que los planes de Dios, a pesar de todo, son de salvación. La página de hoy empieza de una manera aparentemente trágica: «no hay remedio y la llaga es incurable». El profeta, le dice al pueblo, que todo lo que le pasa es por culpa de «la multitud de sus pecados. Están a punto de ser llevados al destierro por Nabucodonosor, pero en seguida se ve al Dios misericordioso, que sigue amando a su pueblo, a pesar de sus infidelidades.
  • El mensaje fue destinado sobre todo al Reino del Norte, que, por aquellos años, dado que Asiria se encontraba debilitada, tenía la esperanza de ser restaurado, bajo la guía del rey Josías. Sólo más tarde será también aplicado a Judá. La reforma de Josías puede ser un signo, un comienzo, de un nuevo tipo de vida.
  • Aparecen aquí las ideas fundamentales de Jeremías sobre la restauración la que es descrita en forma de regreso, de un nuevo éxodo. Las doce tribus regresarán desde el exilio a la tierra prometida; las ciudades serán reconstruidas, todos volverán a dar gracias por la bendición de Yahvé para ellos y sus descendientes, tendrán un soberano que estará muy cerca de Yahvé y, finalmente volverán a ser el pueblo de Dios y Él será su Dios.

***

  • Hoy el texto nos relata la discusión de Jesús con los fariseos sobre lavarse o no las manos antes de comer. En el evangelio encontramos varias de estas polémicas: las normas relativas al sábado o al ayuno. Hoy se trata del rito de lavarse las manos, al que los fariseos daban una importancia exagerada.
  • Como siempre, el Maestro da más importancia a lo interior que a lo exterior: lo que entra en la boca no mancha; es lo que sale de la boca lo que sí puede ser malo porque brota del corazón. Los fariseos se escandalizan. Cuando Jesús se entera de esta reacción, lanza un ataque duro: “… son ciegos, guías de ciegos”.
  • Jesús no condena las normas ni las tradiciones, pero si su absolutización. No es que los actos externos sean indiferentes, pero de poco nos ayuda refugiamos en ellos con demasiada facilidad para tranquilizar nuestra conciencia, sin ir a la raíz y desde ahí buscar vivir la novedad salvadora de la vida con Dios.
  • Jesús, en el sermón de la montaña, nos ha enseñado a no hacer las cosas para ser vistos, sino por convicción interior.
  • La limpieza exterior de las manos o de los alimentos tiene su sentido, pero es mucho menos importante que los juicios interiores, las palabras que brotan de nuestra boca y hieren, o las actitudes de rencor y enemistad que radican tantas veces en nuestro corazón.
    • Jesús aprovecha la ocasión de la polémica para dirigir unas palabras al pueblo. Dice “oigan y entiendan”; en Jesús existe la preocupación para que su mensaje quede claro: se trata de algo fundamentalmente nuevo, se exige un nuevo modo de pensar que no se orienta a la letra de la ley, sino a la adhesión del corazón. No sólo dice oír sino también entender ya que no se queda sólo en claridad de ideas, sino en aceptación que lleva a la acción.
  • Se produce el escándalo porque no se llega a comprender el salto que da Jesús de la mirada exterior a la profundización interior, hace énfasis no ya en los ritos externos sino en la verdadera sede de todo lo puro y lo impuro, que es el corazón. Es necesario oír y entender de nuevo, para ajustar para vivir como discípulos y no como cumplidores, como hijos y no como esclavos.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cuál es el mensaje central que nos presenta Jesús hoy?
  • En nuestro hogar o en nuestra comunidad ¿cuáles son esas tradiciones o costumbres que han perdido su significado y que podemos cambiar?
  • ¿En qué detengo más mi mirada: en lo externo que casi siempre es lo más visible, o en la verdadera intención que es lo más profundo?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

El Señor escucha el gemido de los cautivos

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Toda la naturaleza es caridad, pero sólo el místico vive este amor de una manera experimental. El amor de Dios nos rodea por todas partes. Su amor es el agua que bebemos, el aire que respiramos y la luz que vemos. Todos los fenómenos naturales no son más que formas materiales diferentes del amor de Dios. Nos movemos dentro de su amor como el pez en el agua. Y estamos tan cerca de él, tan embebidos de su amor y de sus dones (nosotros mismos somos don suyo), que no nos damos cuenta de ello por falta de perspectiva. Su amor
nos rodea por todas partes y no lo sentimos, como tampoco sentimos la presión atmosférica.

Dios ha provisto a la tierra durante cuatro mil millones de años y se ha preocupado de los pájaros y de los insectos durante cientos de millones de años; pero tú te sientes sólo y abandonado en el universo y caminas preocupado por tus asuntos como si nadie se preocupara de ti. Olvidas que alguien se preocupa a cada instante de todos tus trabajos, regula el movimiento de tu sangre y el funcionamiento de todas tus glándulas. Y crees que los pequeños problemas de tu vida práctica sólo tú, en todo el universo, puedes resolverlos.

El escucha el grito del ciervo en el arroyo que le pide una compañera y se la da. Se preocupa del cuclillo que pide su comida. Guía a las cigüeñas en su emigración. Vela sobre la comadreja y el tejón cuando duermen en sus madrigueras. La rana, el escarabajo y el cuervo encuentran el alimento cada día a la hora debida. «Todos, Señor, están pendientes de ti, y esperan que les des la comida a su tiempo. Tú se la das y ellos la toman, abres tu mano y quedan saciados»… (Sal 103)

 

E. Cardenal, Canto al amor, Asís 1982, pp. 53ss.

 

PARA REZAR

 

Creemos que Dios es Espíritu y los que le adoran, deben hacerlo de verdad conforme al Espíritu.

Creemos que Dios es luz, y si vivimos en la luz, que es Dios, hay unión entre nosotros.

Creemos que Dios es amor, y todo el que ama es hijo de Dios y conoce a Dios.

Creemos que Jesucristo es el Hijo de Dios, y que Dios nos ha dado vida eterna, y esa vida está en su Hijo.

Creemos que El es la Resurrección y la Vida, y el que cree en El, aunque muera, vivirá.

Creemos que somos hijos de Dios, y que El nos ha dado su Espíritu.

Creemos que si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para que nos perdone y nos limpie de toda maldad.

Creemos que el mundo pasa, con todos sus malos deseos, más el que hace la voluntad de Dios vive para siempre, Amén.

 

Equipo De Selah

 

04 Agosto

San Juan María Vianney – “El santo cura de Ars” (1786-1859)

 

Sacerdote diocesano, miembro de la Tercera Orden Franciscana, que tuvo que superar incontables dificultades para llegar a ordenarse de presbítero. Su celo por las almas, sus catequesis y su ministerio en el confesionario transformaron el pueblecillo de Ars, que a su vez se convirtió en centro de frecuentes peregrinaciones de multitudes que buscaban al Santo Cura. Es patrono de los párrocos.

 

Oremos

 

Dios todopoderoso y lleno de bondad, que nos has dado en San Juan María Vianney un modelo de pastor apasionadamente consagrado a su ministerio, concédenos, por su intercesión, dedicar como él nuestras vidas a ganar para Cristo a nuestros hermanos por medio de la caridad y alcanzar, juntamente con ellos, la gloria eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

 

Miércoles XVIII

 

Mujer ¡qué grande es tu fe!

 

Lectura del libro del profeta Jeremías    31, 1-7

 

En aquel tiempo -oráculo del Señor- yo seré el Dios de todas las familias de Israel y ellos serán mi Pueblo.

Así habla el Señor: Halló gracia en el desierto el pueblo que escapó de la espada; Israel camina hacia su descanso. De lejos se le apareció el Señor: Yo te amé con un amor eterno, por eso te atraje con fidelidad. De nuevo te edificaré y serás reedificada, virgen de Israel; de nuevo te adornarás con tus tamboriles y saldrás danzando alegremente; de nuevo plantarás viñas sobre los montes de Samaría: los que las planten tendrán los primeros frutos. Porque llega el día en que a los vigías gritarán sobre la montaña de Efraím: « ¡De pie, subamos a Sión, hacia el Señor, nuestro Dios!»

Porque así habla el Señor: ¡Griten jubilosos por Jacob, aclamen a la primera de las naciones! Háganse oír, alaben y digan: « ¡El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel!»

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Jer 31, 10. 11-12b. 13 (R.: cf. 10d)

 

R.    El Señor nos cuidará como un pastor a su rebaño.

 

¡Escuchen, naciones, la palabra del Señor,

anúncienla en las costas más lejanas!

Digan: «El que dispersó a Israel lo reunirá,

y lo cuidará como un pastor a su rebaño.» R.

 

Porque el Señor ha rescatado a Jacob,

lo redimió de una mano más fuerte que él.

Llegarán gritando de alegría a la altura de Sión,

afluirán hacia los bienes del Señor. R.

 

Entonces la joven danzará alegremente,

los jóvenes y los viejos se regocijarán;

yo cambiaré su duelo en alegría,

los alegraré y los consolaré de su aflicción. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    15, 21-28

 

Jesús partió de allí y se retiró al país de Tiro y de Sidón. Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: «¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio.» Pero él no le respondió nada.

Sus discípulos se acercaron y le pidieron: «Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos.»

Jesús respondió: «Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.»

Pero la mujer fue a postrarse ante él y le dijo: «¡Señor, socórreme!»

Jesús le dijo: «No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros.»

Ella respondió: «¡Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!»

Entonces Jesús le dijo: «Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!» Y en ese momento su hija quedó curada.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Jeremías quiere que el pueblo no pierda la esperanza. Los caminos de Dios siguen siendo caminos de salvación y reconstrucción a pesar que el golpe del destierro va a ser duro.
  • Dios le habla desde sus entrañas paternas. Es el Dios de la Alianza, el que ama con amor eterno, el que ayuda prolongando su misericordia, el que aunque todo parezca que está perdido es capaz de reconstruir.
  • Dios será el Dios de todas las tribus y familias de Israel, y ellas serán su pueblo. La Alianza es una pertenencia mutua, una reciprocidad de destino.
  • Dios se ha comprometido a ser fiel aún cuando el pueblo no lo sea.
  • Una doncella feliz que baila de alegría al compás de tamboriles en fiesta, un pueblo peregrino, un pueblo en marcha hacia Dios, hacia el gozo; así es como imagina Dios, pasado el tiempo de la prueba, a la humanidad salvada.

***

  • Jesús pasa una frontera. Su ministerio se extenderá a una tierra pagana, al país de Tiro y Sidón que es el actual Líbano. Y una mujer cananea se puso a gritarle. Su grito insistente a través de la gente, se entiende desde la perspectiva del lugar que ocupaba la mujer, en la sociedad en aquel momento.
  • En la cultura judía las mujeres estaban marginadas y no podían hablar a los varones, mucho menos a un prestigioso Maestro. Además, las mujeres paganas estaban excluidas por no pertenecer al pueblo judío, y la enfermedad era un nuevo título de exclusión de la comunidad. Muchos motivos de exclusión acumulaba pues esta mujer sobre sí misma.
  • La mujer cananea se dirige a Jesús llamándolo “Hijo de David”. Jesús escucha el grito de esa mujer pero guarda silencio. Los discípulos, como otras veces, se preocupan por alejarla para que no moleste al maestro. Luego, Jesús responde a la mujer señalando los límites de su misión. El ha sido enviado sólo para las ovejas descarriadas de Israel. Ante la insistencia de la mujer, Jesús pone una nueva prueba, “no está bien quitarle el pan a los hijos para echárselo a los cachorros”.
  • La mujer no se da por vencida ante los límites que Jesús le presenta, y va respondiendo a cada una de las «dificultades» que la ponen a prueba: “los cachorros se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”. La mujer no abandonará su plegaria, llega hasta el fin. Las palabras de la mujer conmueven a Jesús y reconoce que la fe de esta mujer, es capaz de liberar a su hija del mal en que ha caído.
  • Es otro de los casos en que Jesús alaba la fe de un extranjero, en contraposición a los judíos, los de casa, a los que se les podría pedir una fe mayor que a los de fuera.
  • La fe de esta mujer interpela a los que somos “de casa”, a los que “estamos adentro” y que, por eso mismo, quizás estamos autosuficientes y pasivos olvidando la humildad que necesitamos ante Dios y los demás. Muchas veces, la oración de tantas personas aparentemente alejadas, que no saben rezar litúrgicamente, pero que lo hacen desde la hondura de su ser, es más agradable a Dios que muchos cantos y oraciones rutinarias y satisfechas.
  • También es admirable la apertura de Jesús, su audacia para ir más allá de lo que considera razonable, su capacidad para creer y mostrar un “Dios mayor” y poder escuchar su voz a través de los gritos de sus criaturas más sufrientes.
  • Nuestra situación cultural hace la que la fe se vea retada a superar sus límites tradicionales, a entrar en otros campos y ámbitos, a responder a muchos gritos que no encuentran respuesta. La comunidad eclesial imagen de Jesús buen Pastor, es la que sabe escuchar los gritos de su pueblo.
  • Es más sencillo cuidar lo que tenemos y repetir lo que sabemos; pero también es menos fecundo y no sigue la línea marcada por Jesús. Sin lugar a dudas, los gritos de “los de afuera” que nos desestabilizan, rompen nuestras formas tradicionales. En la medida que existen estas voces nos vemos en la obligación de encarnar el Evangelio.
  • Si no somos capaces de escuchar estas voces corremos el riesgo de que la fe se convierta en algo cada vez más irrelevante reservado a unos pocos. Si nos encerramos en nuestras seguridades, ciertamente estaremos desoyendo los gritos de los muchos hombres y mujeres que quieren y necesitan tocar a Jesús y sentirse queridos por Él.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué actitud asumimos ante los que no son de los nuestros?

  • ¿El bien que hacemos brota de un deseo profundo o lo hacemos para sacarnos problemas de encima?

  • ¿Qué miramos primeramente en las acciones de los demás?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Creo Señor, pero aumenta mi fe

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Mujer, qué grande es tu fe»

 

… «No está bien echar a los perros el pan de los hijos». La mujer recoge estas palabras y dice: « ¡Sí, Señor!». Como si dijera:… «No pido más que una pequeña migaja de la mesa y de la mano de un amo generoso que ‘da alimento a todo viviente’ (Sl 135,25). ¡Tú tratas a los judíos como a hijos; por eso te pido no rehúses dar una migaja a tu pequeña perra cananea!»

Jesús le dice: « ¡Mujer, que grande es tu fe!». Riñe a Pedro por su poca fe (Mt 14,31); admira a esta mujer por la grandeza de la suya. Verdaderamente tiene una gran fe puesto que proclama que el Verbo hecho carne es el hijo de David, y porque, segura de su poder divino, confía en el poder que tiene él para devolver la salud a su hija ausente, y esto, con tan sólo un acto de su voluntad.

También tú, si tu fe es grande, si tu fe es esta fe viva de la cual vive el justo (Rm 1,17), y no una fe muerta, a la que le falta el alma, es decir, la caridad, también alcanzarás no sólo la completa curación de tu hija, es decir, de tu alma, sino que «tendrás poder para trasladar las montañas» (Mt 17,20)…

 

Comentario del Evangelio por Julián de Vézelay (hacia 1080-hacia 1160), monje benedictino – Sermón 17

 

PARA REZAR

 

Señor ayúdame a evangelizar

 

Señor ayúdame a evangelizar a todas las personas.
Que nunca me cierre a nadie y atienda a las llamadas que me hacen.
Quiero caminar con ojos abiertos y el corazón en la mano
igual que hicieron Jesús y su Madre.
Confesando mi fe, sin miedo ni vergüenza

para predicar tu Palabra,
siendo Testigo tuyo en el mundo.
Llevando la Buena Noticia a la humanidad,

construyendo una Iglesia unida, justa y fraternal.

María Madre de los Apóstoles,

enséñame la radicalidad del Evangelio,

para no desfigurar el mensaje de salvación

y un día pueda encontrarme con todos en el Reino.

Amén.


María Eugenia Ochoa Medina – MVP – Colombia –

 

Jueves XVIII

6 de agosto

La Transfiguración del Señor (F)

 

Este es mi Hijo, escúchenlo

 

Lectura de la profecía de Daniel    7, 9-10. 13-14

 

Yo estuve mirando hasta que fueron colocados unos tronos y un Anciano se sentó. Su vestidura era blanca como la nieve y los cabellos de su cabeza como la lana pura; su trono, llamas de fuego, con ruedas de fuego ardiente. Un río de fuego brotaba y corría delante de él. Miles de millares lo servían, y centenares de miles estaban de pie en su presencia. El tribunal se sentó y fueron abiertos unos libros

Yo estaba mirando, en las visiones nocturnas, y vi que venía sobre las nubes del cielo como un Hijo de hombre; él avanzó hacia el Anciano y lo hicieron acercar hasta él. Y le fue dado el dominio, la gloria y el reino, y lo sirvieron todos los pueblos, naciones y lenguas. Su dominio es un dominio eterno que no pasará, y su reino no será destruido.

 

Palabra de Dios.

 

o bien

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro    1, 16-19

 

Queridos hermanos:

No les hicimos conocer el poder y la Venida de nuestro Señor Jesucristo basados en fábulas ingeniosamente inventadas, sino como testigos oculares de su grandeza.

En efecto, él recibió de Dios Padre el honor y la gloria, cuando la Gloria llena de majestad le dirigió esta palabra: «Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección.» Nosotros oímos esta voz que venía del cielo, mientras estábamos con él en la montaña santa.

Así hemos visto confirmada la palabra de los profetas, y ustedes hacen bien en prestar atención a ella, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro hasta que despunte el día y aparezca el lucero de la mañana en sus corazones.

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Sal 96, 1-2. 5-6. 9 (R.: Cf. 1a y 9a)

 

R.    El Señor reina, altísimo por encima de toda la tierra.

 

¡El Señor reina! Alégrese la tierra,

regocíjense las islas incontables.

Nubes y Tinieblas lo rodean,

la Justicia y el Derecho son la base de su trono. R.

 

Las montañas se derriten como cera

delante del Señor, que es el dueño de toda la tierra.

Los cielos proclaman su justicia

y todos los pueblos contemplan su gloria. R.

 

Porque tú, Señor, eres el Altísimo:

estás por encima de toda la tierra,

mucho más alto que todos los dioses. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo     17,1-9

 

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: “Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.” Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: “Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escúchenlo.” Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: “Levántense, no teman.” Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: “No cuenten a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.”

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La lectura del libro de Daniel nos recuerda que la cultura griega como una nueva forma de entender la vida, invadía todo y se extendía con rapidez. Esto trajo una crisis profunda en todos los que se encontraban con su cultura y su fe. Con la llegada de Antíoco IV Epífanes, comienza una persecución abierta a los judíos que siguen fieles a su fe. La «cultura superior» lleva consigo la prepotencia y termina por masacrar a personas sencillas e inocentes. En este clima, surge el libro de Daniel invitando a resistir, recordando acontecimientos del pasado, anima a resistir en el tiempo presente.

***

  • La Transfiguración de Jesús nos muestra la vida a la que estamos llamados: el destino final de la existencia humana es ser transfigurados por la vida de Dios.
  • La vida es como una montaña que obliga a un ascenso lento y difícil, pero necesario para superar la insignificancia del llano. El hombre es invitado por la fe a superarse día a día hasta descubrir el significado total de la existencia humana. Cada uno debe hacer su propia búsqueda y su propia ascensión. A pesar de la oscuridad del camino, el cristiano es sostenido y guiado por su confianza plena de que “el amor de Dios se ha manifestado en Jesucristo”. Jesús transfigurado, imagen del hombre nuevo, es nuestra única garantía. Buscamos porque Él ya ha encontrado. Por eso buscamos en su nombre y tras sus huellas.
  • Cualquiera que sea nuestro estado o nuestra profesión, siempre encontraremos esa montaña, donde desde el encuentro con Dios, y en la escucha de la palabra de su Hijo, podamos transfigurar la vida.
  • Nuestro camino de fe será permitir que el tejido de gracia y pecado que es nuestra vida, sea penetrado cada vez más por la gracia divina; que en esa mezcla de luces y sombras que hay en cada uno, resplandezca cada vez más la luz divina.
  • Todo lo que no es transfigurado e iluminado por Jesucristo, es desfigurado y se transforma en una caricatura deformada: si el amor de esposos no es transfigurado en la donación total y permanente al otro, termina por ser una soledad compartida; si la amistad no es transfigurada por la lealtad y sinceridad, termina por ser una búsqueda egoísta del otro; si la actividad política no es transfigurada por la búsqueda de justicia social, termina por ser un juego de poderes; si los bienes materiales no son transfigurados por la generosidad y la solidaridad, terminan por ser una acumulación utilitaria, etc.
  • Cualquier dimensión de nuestra vida o de nuestro mundo que no exponemos a la luz de Jesucristo, termina por perder su verdadero sentido y finalidad.
  • Como Iglesia no estamos libres de esta búsqueda. Dios no es propiedad de nadie. Seguir buscándolo en medio de la oscuridad, es la tarea que le permite a la Iglesia, ser la humilde servidora de Dios y de los hombres luchando por el reino más allá de los pobres y facilistas esquemas humanos, dejándose día a día transfigurar por la Palabra de gracia.
  • Para poder vivir este proyecto, la respuesta viene de la voz que escucharon los discípulos que nos invita a seguir escuchando a Jesús.
  • A Jesús no se le puede escuchar si no es siguiéndolo. Más aún, la única manera de escucharlo es recorriendo su mismo camino. El proceso de ir viviendo bajo su luz resplandeciente, ocurre en el itinerario imprevisible de nuestras vidas; itinerario no siempre agradable a nuestros pasos que, en ocasiones, desearían recorrer otros caminos. De ahí que seguir a Jesús significa tomar la propia cruz.
  • «Él que se había revestido con nuestra miserable túnica de piel, hoy se ha puesto el vestido divino, y la luz le ha envuelto como un manto». Atanasio, el Sinaita.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Descubrimos en el evangelio el «camino» que Jesús nos ofrece?
  • ¿Cuál es nuestra esperanza?
  • ¿Es nuestra oración un encuentro con Dios?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Quiero escucharte Señor y obedecerte

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Homilía sobre la Transfiguración del Señor, 16-18; PG 96, 572

 

…” «Una nube luminosa les cubrió con su sombra» y los discípulos fueron presa de un gran temor viendo a Jesús el Salvador, en la nube, con Moisés y Elías. Antiguamente, es verdad, cuando Moisés vio a Dios entró en la nube divina (Ex 24,18), dando a entender así que la Ley era una sombra. Escucha lo que dice san Pablo: «La Ley presenta sólo un vislumbre de los bienes futuros y no la imagen auténtica de la realidad» (Hb 10,1).

En aquel tiempo, Israel «no podía fijar la vista en el rostro de Moisés por el resplandor de su rostro’» (2C 3,7). «Pero nosotros todos, que llevamos la cara descubierta, reflejamos la gloria del Señor y nos vamos transformando en su imagen con resplandor creciente; así es como actúa el Señor, que es Espíritu» (v. 18). Por esto la nube que cubrió a los discípulos con su sombra no era una nube llena de tinieblas sino de luz. En efecto, «el misterio escondido desde siglos y generaciones, ahora ha sido revelado» (Col 1,26) y se ha manifestado la gloria perpetua y eterna. Por eso, Moisés y Elías, a un lado y otro del Salvador, personificaban a la Ley y los Profetas. Él que en verdad anunciaban tanto la Ley como los Profetas, es Jesús, el dispensador de vida.

Moisés representa también a la asamblea de los santos que desde antiguo se durmieron (Dt 34,5) y Elías, la de los vivientes (2R 2,11), porque el Señor transfigurado es Señor de vivos y de muertos. Y Moisés, por fin entró en la Tierra prometida porque es Jesús quien conduce hasta ella. En otro tiempo Moisés había visto sólo de lejos la herencia prometida (Dt 34,4); hoy la ve claramente”…

 

San Juan Damasceno (hacia 675-749), monje, teólogo, doctor de la Iglesia

Homilía sobre la Transfiguración del Señor, 16-18; PG 96, 572

 

PARA REZAR

 

Jesús, tu elección llega por caminos insospechados.
Nos llamas a través de otros hombres.
Nos llamas sobre todo por medio de los pobres,
los ciegos, los inválidos;
los que no tienen pan, los que no tienen luz,
los que no pueden levantarse y andar.

Te doy gracias porque me has llamado y me has elegido
para ser acompañante de otros hombres en su caminar hacia Ti.
¿Sabré corresponder a tu confianza?
Envía tu lluvia y tu sol sobre el desierto de mi tierra
para que produzca flores y frutos de vida.

Agarra mi mano con tu mano
para que juntos agarremos muchas manos
y alcemos muchas vidas hacia las alturas.
Gracias porque me has llamado y me has elegido.

 

Viernes XVIII

 

El que pierda su vida a causa de mí, la encontrará

 

Lectura de la profecía de Nahum    2, 1 -3; 3, 1-3. 6-7

 

Miren sobre las montañas los pasos del que trae la buena noticia, del que proclama la paz. Celebra tus fiestas, Judá, cumple tus votos, porque el hombre siniestro no pasará más por ti: ha sido exterminado por completo. ¡Un destructor te ataca de frente! ¡Monta guardia en la fortaleza, vigila los accesos, cíñete el cinturón, concentra todas tus fuerzas!

Sí, el Señor ha restaurado la viña de Jacob y la viña de Israel. Los salteadores las habían saqueado y habían destruido sus sarmientos.

¡Ay de la ciudad sanguinaria, repleta de mentira, llena de rapiña, que nunca suelta la presa! ¡Chasquido de látigos, estrépito de ruedas, galope de caballos, rodar de carros, carga de caballería, centelleo de espadas, relampagueo de lanzas! ¡Multitud de víctimas, cuerpos a montones, cadáveres por todas partes! ¡Se tropiezan con los cadáveres!

Arrojaré inmundicias sobre ti, te cubriré de ignominia y te expondré como espectáculo. Así, todo el que te vea huirá lejos de ti, diciendo: « ¡Nínive ha sido devastada! ¿Quién se lamentará por ella? ¿Dónde iré a buscar alguien que te consuele?»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Deut 32, 35c-36b. 39abcd. 41 (R.: 39c)

 

R.    Yo doy la muerte y la vida.

 

Está cerca el día de su ruina

y ya se precipita el desenlace.

Sí, el Señor hará justicia con su pueblo

y tendrá compasión de sus servidores. R.

 

Miren bien que yo, sólo yo soy,

y no hay otro dios junto a mí.

Yo doy la muerte y la vida,

yo hiero y doy la salud. R.

 

Cuando afile mi espada fulgurante

y mi mano empuñe la justicia,

me vengaré de mis enemigos

y daré su merecido a mis adversarios. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    16, 24-28

 

Entonces Jesús dijo a sus discípulos:

«El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?

Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras. Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de ver al Hijo del hombre, cuando venga en su Reino.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El de Nahúm es un libro profético de sólo tres páginas. Nahúm es un contemporáneo de Jeremías que vive sumergido en el período agitado que precede al derrumbamiento de Jerusalén.
  • Cuando Nahúm profetiza, en 553 a. C., el imperio asirio y sus ejércitos invencibles han conquistado incluso Tebas, capital del poderoso Egipto. Nínive, capital de Asiria está en el apogeo de su poder. Esta civilización tan prestigiosa como violenta, hace temblar al mundo. Nínive es el símbolo del orgullo y de la violencia, de los “poderosos” de todo orden. Nínive es el tipo de ciudad que quiere dominar el mundo por medio de violencias, barbarie, brutalidad y fraudes. Una ciudad de este tipo no podría durar ante Dios sin ser destruida.
  • Cincuenta años después, Nínive se derrumba bajo la embestida de Babilonia. Al describir por adelantado esta caída de la orgullosa Nínive, lo que canta el profeta es la esperanza de los pobres: todas las pequeñas naciones, hasta ahora aplastadas, podrán levantar la cabeza.
  • Después de esta victoria, volverá la paz. El mensajero corre con todas sus fuerzas para ir a anunciar a sus conciudadanos y gritar su mensaje, su buena noticia.
  • La ruina de los asirios supone, de momento, la paz para Israel y llena de alegría a Judá. Sin embargo los babilonios no serán mejores y llevarán, a su vez, al reino del Sur, al destierro.

***

  • Las palabras de Jesús parecen como una continuación del reproche que ayer dirigió a Pedro, al rechazar oír hablar de la cruz.
  • Jesús comienza a poner en evidencia la difícil situación que les espera al llegar a Jerusalén y va revelando a sus discípulos el sentido del camino recorrido y del camino por recorrer. Las pretensiones mesiánicas de los discípulos, especialmente de Pedro, se podían convertir en un verdadero tropiezo para la misión. Jesús presenta claramente las exigencias del discípulo para evitar que quienes lo sigan se engañen.
  • Jesús avisa a sus seguidores que, al igual que El mismo, en su camino hacia la Pascua, a todos ellos les tocará «negarse a sí mismos», «cargar con la cruz», «seguirlo», «perder la vida». Aceptar seguirlo, irse con El, indica el acto de adhesión inicial que podrá continuar con el seguimiento. Las condiciones que Jesús les presenta, muestran una identificación con su destino.
  • Las condiciones son dos: «negarse a sí mismo» y «cargar con la cruz». La primera: « Negarse a sí mismo », es una renuncia radical y primera a las propias ambiciones. El discípulo no puede anteponer sus intereses a la urgencia de realizar el Reino. Las seguridades humanas y los beneficios personales no son compatibles con el seguimiento de Jesús.
  • Es llevar a la práctica de forma concreta la primera bienaventuranza, «elegir ser pobre». Los que “ganan el mundo”, empeñan la propia vida en una cantidad muy grande de trabajos y preocupaciones con la ilusión de que les traerán la felicidad en esta vida y en la otra. La realidad, sin embargo, es otra. Los que ganan este mundo pierden su propia vida.
  • El camino del Maestro es el camino del discípulo. Desde el momento en que el discípulo decide seguir a Jesús se abre completamente a la novedad de Dios y, a la vez, acepta el conflicto que lo enfrentará con los criterios de este mundo.
  • En el camino del seguimiento: «cargar con la propia cruz» significa aceptar ser perseguido y aún condenado a muerte, vivir sin concesiones la última bienaventuranza: «ser perseguidos a causa de la fidelidad al reino». Vivir estas dos bienaventuranzas constituyen la esencia del camino del discípulo; son la “regla de oro” que ningún discípulo puede dejar de aceptar.
  • La vida no está hecha para ser guardada, sino para ser entregada. Amar no es “sentir emoción”, no es desear poseer al otro, es olvidarse de sí mismo para darse al otro. “Tomar” para sí es dejar de amar. Amar de verdad, implica ser capaz de renunciar, de morir a uno mismo en beneficio de aquel a quien se ama. La renuncia no tiene su fin en sí misma; es la condición de una “vida” en plenitud. La “cruz” de Jesús no es solamente un instrumento de tortura y suplicio: es el signo del amor más grande que haya podido abrazar a un corazón.
  • Por la renuncia y la cruz, Jesús no propone una destrucción, sino un perfeccionamiento, una transformación, un crecimiento total y definitivo.
  • Nuestra esperanza está íntimamente asociada a la realidad del dolor y el sufrimiento humano. Las circunstancias en que se desarrolla la vida del discípulo exigen la capacidad de asumir el padecimiento necesario para la transformación de la realidad, para poder llevar a cabo el plan de Dios.
  • Las acciones humanas adquieren consistencia en Dios. La capacidad y donación semejantes a las mostradas por Jesús en su vida terrena, son los únicos criterios que pueden asegurar la vida presente en íntima relación con el futuro definitivo.

    De esa forma, el futuro, se hace realidad en la existencia del discípulo, que tiene la posibilidad de acceder a ese Reino, anticipadamente, identificándose con la vida del Maestro y compartiendo su suerte.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Soy capaz de sacrificarme por los demás?
  • ¿Vivo la cruz como un castigo o como una opción?
  • ¿Experimento la cruz como fuente de gracia y bendición?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Envía Señor a tu mensajero de paz

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Que tome su cruz y me siga»

 

…” A lo largo de tu vida Cristo no te pide que lleves con él toda su pesada cruz, sino tan sólo una pequeña parte aceptando tus sufrimientos. No tienes nada que temer. Por el contrario, tente por muy dichosa de haber sido juzgada digna de tener parte en los sufrimientos del Hombre-Dios. Por parte del Señor, no se trata de un abandono ni de un castigo; por el contrario, es un testimonio de su amor, de un gran amor para contigo. Debes dar gracias al Señor y resignarte a beber el cáliz de Getsemaní.

A veces el Señor te hace sentir el peso de la cruz, este peso te parece insoportable y, sin embargo, lo llevas porque el Señor, rico en amor y misericordia, te tiende la mano y te da la fuerza necesaria. El Señor, ante la falta de compasión de los hombres, tiene necesidad de personas que sufran con él. Es por esta razón por la que te lleva por los caminos dolorosos de los que me hablas en tu carta. Así pues, que el Señor sea siempre bendito, porque su amor trae suavidad en medio de la amargura; él cambia los sufrimientos pasajeros de esta vida en méritos para la eternidad”…

 

San Pío de Pietrelcina (1887-1968), capuchino FSP, 119; Ep 3, 441; CE, 21; Ep 3, 413

 

PARA REZAR

 

Dar hasta que duela.

El amor, para que sea auténtico,

tiene que pasar por el crisol del sufrimiento.

Si Cristo no hubiera derramado su sangre,

no hubiera llegado la salvación.
Sin sufrimiento, nuestro amor y caridad

no sería más que una asistencia social,

pero no sería el verdadero amor redentor.

Sólo compartiendo con el prójimo sus sufrimientos,

siendo parte de los que sufren, podemos redimirlos,

podemos llevarlos a Dios y hacer que Dios,

que es Amor, entre en sus vidas.
Un amor que no está dispuesto a compartir los sufrimientos

con la persona amada, en el fondo no es más

que un egoísmo disfrazado.

Hay que amar hasta que duela.

El dolor es la prueba del verdadero amor.

Dime cuanto sufres y te diré cuanto amas.
El dolor por sí mismo, independiente del amor,

conduce al masoquismo o a un orgulloso estoicismo.
Lo que no se asume, no se redime.

Solamente los que son capaces de bajar

al infierno de la desesperación de los pobres,

podrán sacar de la miseria material y espiritual a los marginados.

 

Sábado XVIII

 

Si tuvieran fe, nada sería imposible

 

Lectura de la profecía de Habacuc    1, 12-2, 4

 

¿No eres tú, Señor, desde los tiempos antiguos, mi Dios, mi Santo, que no muere jamás? Tú, Señor, pusiste a ese pueblo para hacer justicia, tú, mi Roca, lo estableciste para castigar. Tus ojos son demasiado puros para mirar el mal y no puedes contemplar la opresión. ¿Por qué, entonces, contemplas a los traidores y callas cuando el impío devora a uno más justo que él?

¡Tú tratas a los hombres como a los peces del mar, como a reptiles, que no tienen jefe! ¡El los pesca a todos con el anzuelo, los barre y los recoge con sus redes! Por eso se alegra y se regocija, y ofrece sacrificios e incienso a sus redes, porque gracias a ellas su porción es abundante y sus manjares, suculentos. ¿Vaciará sus redes sin cesar, masacrando a los pueblos sin compasión?

Me pondré en mi puesto de guardia y me apostaré sobre el muro; vigilaré para ver qué me dice el Señor, y qué responde a mi reproche.

El Señor me respondió y dijo: Escribe la visión, grábala sobre unas tablas para que se la pueda leer de corrido. Porque la visión aguarda el momento fijado, ansía llegar a término y no fallará; si parece que se demora, espérala, porque vendrá seguramente, y no tardará. El que no tiene el alma recta, sucumbirá, pero el justo vivirá por su fidelidad.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 9, 8-9. 10-11. 12-13 (R.: 11b)

 

R.    No abandonas, Señor, a los que te buscan.

 

El Señor reina eternamente

y establece su trono para el juicio:

él gobierna al mundo con justicia

y juzga con rectitud a las naciones. R.

 

El Señor es un baluarte para el oprimido,

un baluarte en los momentos de peligro.

¡Confíen en ti los que veneran tu Nombre,

porque tú no abandonas a los que te buscan! R.

 

Canten al Señor, que reina en Sión,

proclamen entre los pueblos sus proezas.

Porque él pide cuenta de la sangre,

se acuerda de los pobres y no olvida su clamor. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    17, 14-20

 

Cuando se reunieron con la multitud se acercó a Jesús un hombre y, cayendo de rodillas, le dijo: «Señor, ten piedad de mi hijo, que es epiléptico y está muy mal: frecuentemente cae en el fuego y también en el agua. Yo lo llevé a tus discípulos, pero no lo pudieron curar.»

Jesús respondió: «¡Generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganmelo aquí.» Jesús increpó al demonio, y este salió del niño, que desde aquel momento, quedó curado.

Los discípulos se acercaron entonces a Jesús y le preguntaron en privado: «¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?»

«Porque ustedes tienen poca fe, les dijo. Les aseguro que si tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, dirían a esta montaña: “Trasládate de aquí a allá”, y la montaña se trasladaría; y nada sería imposible para ustedes.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Dios se había servido de los babilonios para destruir a los asirios y después de la caída de Nínive, la opresión de los babilonios fue tan cruel como la anterior.
  • Habacuc es un profeta poco conocido que se atreve a interpelar a Dios, y «pedirle cuentas» de por qué permite el mal en el mundo y de por qué consiente que los babilonios, sigan haciendo el mal.
  • El profeta los invita a tener una visión más global de la historia y les recuerda, que Dios se preocupa de los pobres y que, de un modo misterioso, sigue estando cerca de los atribulados.
  • Sus palabras llenas de consuelo resumen la respuesta de Dios, que invita a la paciencia y a la confianza, porque la historia seguirá su curso y el justo vivirá por su fe.

***

  • Al bajar del monte, después de la escena de la transfiguración, Jesús se encuentra con un grupo de sus apóstoles que no han sido capaces de curar a un epiléptico.
  • El padre del enfermo ha clamado por la curación de su hijo que tiene epilepsia y con los ataques se lastima. Se lo ha traído a los discípulos y no han podido curarlo.
  • Este pobre hombre, en lugar de ir directamente a Jesús, se ha dirigido primero a los apóstoles. No habiendo obtenido nada se dirige luego a Jesús. La respuesta de Cristo es de una increíble dureza para con sus discípulos llamándolos: “generación incrédula y perversa”. Varias veces Jesús, en el evangelio, manifiesta su sufrimiento de tener que vivir con gente que no entiende nada.
  • Jesús atribuye el fracaso a su poca fe. No han sabido confiar en Dios. Si tuvieran fe verdadera, «nada les sería imposible». Después, «increpó al demonio y salió, y en aquel momento se curó el niño».
  • Jesús quiere dar a todos los presentes una lección práctica sobre la fe. Ante la impotencia del hombre frente a la enfermedad, Jesús pone al descubierto una miseria todavía más grave: la incapacidad de creer. Con mucha dureza, Jesús la compara a una perversión generalizada que afecta a toda esa generación, especialmente a los judíos del tiempo de Jesús.
  • Jesús por su poder, conmina al espíritu inmundo por medio de un exorcismo que libera al muchacho. Mateo, atribuye dicha imposibilidad de los discípulos de curar, a su incredulidad, porque no tienen ni un mínimo de fe, del tamaño de un grano de mostaza. Todavía en sus corazones late la creencia de que el mesianismo que trae Jesús, es temporal y político. No han entrado en la dinámica del reino. La intención de Jesús no es llamar la atención de los discípulos sobre la debilidad de su fe, sino de remitirlos al poder incomparable de Dios, lejano a toda fuerza y poder humano.
  • Los hombres muchas veces acusamos a Dios, porque creemos que no nos escucha después de haber pedido y no obtener lo que pedimos. Ahora, Jesús nos echa la culpa a nosotros, por no tener una fe auténtica, una confianza a toda prueba. Cuando Jesús se encontraba con una fe verdadera, le atribuía los milagros que realizaba: “tu fe te ha salvado”, así como cuando no encontraba fe “estaba admirado de la incredulidad y no pudo hacer muchos milagros ahí”.
  • Dios está dispuesto a intervenir aquí y ahora para salvarnos; pero si tenemos dudas, si no creemos que su amor pueda llegar hasta aquí, no esperemos ser escuchados. Recibimos lo que esperamos.
  • Jesús nos avisó: «sin mí no pueden hacer nada». Apoyados en El, con su ayuda, con fe auténtica, curaríamos a más de un epiléptico de sus males.
  • El que cura es Cristo Jesús. Pero sólo se podrá servir de nosotros, si somos «fieles y creyentes conductores» de su fuerza liberadora. Tiempo después, purificada su fe de toda “perversión”, Pedro en nombre de Jesús podrá curar al paralítico del Templo.
  • Tener fe no es cruzarse de brazos y dejar que trabaje Dios. Es trabajar no buscándonos a nosotros mismos, sino a Dios, motivados por Él, apoyados en su gracia. La fe lejos de ser una resignación pasiva, nos urge a la acción, de ese modo obra en mí y en el mundo lo inesperado del bien que creo, lo nuevo del amor que transforma.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿La presencia del mal me paraliza?
  • ¿Cómo ilumina la fe el misterio del mal en mi vida y en la vida del mundo?
  • ¿Me resigno con facilidad a que las cosas sean?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Señor aumenta mi fe

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Tres santas, copatronas de Europa

 

…” Europa está ya bajo la protección celestial de tres grandes santos: la de san Benito de Nursia, padre del monaquismo occidental, y también la de los dos hermanos Cirilo y Metodio, apóstoles de los Eslavos. A estos testigos eminentes de Cristo, he querido igualmente asociar otras tres figuras femeninas, para subrayar el gran papel que las mujeres han tenido, y siguen teniendo en la historia eclesial y civil del continente hasta nuestros días.

La Iglesia, desde sus principios, y aunque condicionada por las culturas en las que ha estado inserta, ha reconocido siempre la plena dignidad espiritual de la mujer, comenzando por la vocación y misión personal de María, la Madre del Redentor. Desde sus comienzos, los cristianos se han dirigido a estas mujeres, tales como Felicidad, Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia y Anastasia –tal como da testimonio el Canon romano- con un fervor no menor del que era reservado a los hombres santos.

Las tres santas escogidas como copatronas de Europa, están unidas con un vínculo especial con la historia del continente. Así, Edith Stein, que procedente de una familia judía abandonó su brillante carrera de buscadora para hacerse religiosa carmelita descalza, con el nombre de Teresa Benedicta de la Cruz, y murió en el campo de exterminio de Auschwitz. Es símbolo de las mujeres de la Europa de este siglo. En cuanto a Brígida de Suecia y Catalina de Siena, que vivieron las dos en el siglo XIV, trabajaron incansablemente por la Iglesia y se preocuparon por la suerte de ésta a nivel europeo…

Las tres expresan admirablemente la síntesis entre la contemplación y la acción. Sus vidas y sus obras dan un testimonio muy elocuente de la fuerza de Cristo resucitado, viviente en su Iglesia: la fuerza de un amor generoso por Dios y por el hombre, la fuerza de una auténtica renovación moral y civil. En estas nuevas patronas, tan ricas de dones tanto en el plan sobrenatural como humano, los cristianos y las comunidades eclesiales de cualquier confesión pueden encontrar en ellas su inspiración, y también los ciudadanos y los Estados europeos, con tal que estén sinceramente comprometidos en la búsqueda de la verdad y del bien común”…

 

San Juan Pablo II – Homilía en la apertura del sínodo de los obispos para Europa,

1 – 10 – 99

 

PARA REZAR

 

Dios de amor, Padre de misericordia.
Mírame en esta circunstancia difícil
en que se encuentra mi vida
y ten compasión de mí.
Confiadamente acudo a ti,
pues sé que eres Dios de bondad
y manantial de amor.

Acepto tus insondables designios,
aunque no los comprenda.

Me abrazo a ellos con aquel fervor
y generosidad con que Cristo aceptó
el misterio del dolor en su vida.

Humildemente te pido, me des
la gracia de superar esta situación difícil 
en este momento de mi existencia 
y que esta prueba lejos de separarme de ti
me haga experimentar con mayor plenitud
la omnipotencia de tu amor,
que santifica y salva. Amén.



 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XVII – CICLO A

DOMINGO XVII DTE EL AÑO

CICLO A

 

Lunes XVII

 

Martes XVII

 

Miércoles XVII

Santa Marta (M.O)

 

Jueves XVII

 

Viernes XVII

 

Sábado XVII

 

DOMINGO XVII DTE EL AÑO

CICLO A

 

Vende todo lo que tiene y compra el campo

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del primer libro de los Reyes    3, 5- 6a.7-12

 

En aquellos días, el Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo: “Pídeme lo que quieras.” Respondió Salomón: “Señor, Dios mío, has hecho reinar a tu servidor en lugar de mi padre David, a mí, que soy apenas un muchacho y no sé valerme por mí mismo. Tu servidor está en medio de tu pueblo, el que tú has elegido, un pueblo tan numeroso que no se puede contar ni calcular. Concede entonces a tu servidor un corazón comprensivo para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal. De lo contrario, ¿quién sería capaz de juzgar a un pueblo tan grande como el tuyo?” Al Señor le agradó que Salomón le hiciera este pedido, y le dijo: “Porque tú has pedido esto, y no has pedido para ti una larga vida, ni riqueza, ni la vida de tus enemigos, sino que has pedido el discernimiento necesario para juzgar con rectitud, yo voy a obrar conforme a lo que dices: Te doy un corazón sabio y prudente, de manera que no ha habido nadie como tú antes de ti, ni habrá nadie como tú después de ti.”

 

Palabra de Dios

 

SALMO     Sal 118,57.72. 76-77.127-130

 

R.    ¡Cuánto amo tu voluntad, Señor!

 

Mi porción es el Señor;

he resuelto guardar tus palabras.

Más estimo yo los preceptos de tu boca

que miles de monedas de oro y plata. R.

 

Que tu bondad me consuele,

según la promesa hecha a tu siervo;

cuando me alcance tu compasión, viviré,

y mis delicias serán tu voluntad. R.

 

Yo amo tus mandatos

más que el oro purísimo;

por eso aprecio tus decretos

y detesto el camino de la mentira. R.

 

Tus preceptos son admirables,

por eso los guarda mi alma;

la explicación de tus palabras ilumina,

da inteligencia a los ignorantes. R.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Roma    8, 28-30

 

Hermanos:

Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquéllos que él llamó según su designio. En efecto, a los que Dios conoció de antemano, los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que él fuera el Primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó.

 

Palabra de Dios

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    13, 44-52

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: “El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo.

El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra.

El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entienden bien todo esto?” Ellos le contestaron: “Sí.” Él les dijo: “Ya ven, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.”

   

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El texto de este domingo narra el diálogo entre Dios y Salomón. El Señor se revela a Salomón en Gabaón a través de una visión que tiene en sueños. A través de este dialogo, Salomón es confirmado en su cargo de poder sobre Israel.
  • Salomón ha accedido al reino de Israel no por méritos propios, sino por puro don divino, por fidelidad de Dios a las promesas hechas un día a David. Salomón siente su impotencia para llevar a cabo la dirección de un pueblo, y por eso le pide al Señor el arte de saber gobernar. No pide victorias militares, ni el triunfo de su política, sino saber escuchar y saber discernir entre lo bueno y lo malo para su pueblo, apertura de mente para saber ver la verdad, allí donde esté.
  • El don divino supera la petición, ya que el Señor le concede al monarca, sin condiciones, el don de saber juzgar y gobernar a su pueblo, pero añade además la riqueza y la gloria que él no había pedido.

***

  • Esta es la última parte del presente capítulo de Romanos.
  • El amor de Dios por nosotros no tiene otra finalidad que ésta: hacernos conformes a la imagen del Hijo. Todo el plan divino, desde el comienzo de los tiempos, se concentra en esta obra. Quienes aman a Dios han entrado en un proceso salvador, que no puede fallar por tener al mismo Señor como garantía.
  • Para esta llamada, Dios nos destina una gracia. Por el don del Espíritu, el Hijo está continua y dinámicamente presente en nosotros. El Espíritu hace posible que podamos llamar a Dios: ¡Padre! Esto significa que no somos huérfanos a merced de los avatares de la vida.

***

  • Jesús comenzó su vida pública en Galilea anunciando el reino de Dios, proclamando su venida, y ése es, sin duda, el contenido de su evangelio. Jesús, para enseñar el misterio del reino de Dios, hacía constantemente uso de parábolas, que tomaba de la vida cotidiana. Con su evangelio, con su buena noticia, desciende al terreno que le es a cada uno más conocido, pero llama a todos indistintamente.
  • En las parábolas, el reino de Dios se compara siempre a un suceso, y nunca a una cosa. No es propiamente como un tesoro, ni como una perla, ni como una red…, sino que en él sucede algo semejante a lo que le pasa al labrador con el tesoro, al mercader con la perla y a los pescadores con las redes que echan al mar.
  • Como el domingo pasado, también hoy las tres parábolas se refieren al Reino de los cielos, las dos primeras tienen el trasfondo de una persona que encuentra una cosa valiosa, y vende cuanto tiene para quedarse con ella. La tercera tiene el mismo trasfondo que la parábola de la cizaña y su aplicación al juicio escatológico. Las parábolas del tesoro y de la perla quieren reflejar la actitud a tomar ante el Reino. Haber descubierto el Reino es haber descubierto el valor supremo dentro de una escala de valores. La parábola de la red, da un nuevo aviso, advirtiendo que determinar quiénes son buenos y malos es competencia de Dios y sólo Él puede hacerlo.

***

  • En este contexto social es donde hoy sigue teniendo vigencia como nunca la parábola evangélica del tesoro escondido. El hombre, como el de todos los tiempos, sigue buscando consciente e inconscientemente un tesoro, un tesoro que valga más que todo lo que lo rodea, un tesoro que rescate su vida de la anorexia existencial, dándole una razón para vivir y para morir, porque las grandes razones para vivir son a la vez grandes razones para morir, para dar la vida por ellas.
  • Jesús nos presenta, también para hoy, el reino de Dios como el tesoro mayor para el hombre. Vivir de acuerdo con el evangelio tiene más valor que todo el dinero del mundo, más que todos los honores y privilegios, más que cualquier tipo de poder.
  • A partir del encuentro con Jesucristo, la vida cobra un sentido nuevo; se produce una verdadera revolución en la escala de valores; todo lo demás se relativiza. Se sabe que se vive, por qué se vive y para qué se vive. Nadie puede entrar en el reino como si tomara una cosa, adquiriera un estado o una posición, sino más bien como alguien que incorpora un estilo y comienza a vivir una vida nueva insospechada, más allá de todos nuestros méritos y trabajos. Entrar en el reino de Dios es tomar parte en la historia de salvación.
  • Todo lo que se es y todo lo que se tiene, se ordena en atención a lo que vale de verdad. Y esto nos libera de todo aquello a lo que podemos estar sometidos. Alcanzamos la libertad para dar la vida. Todo adquiere sentido, porque ya sabemos dónde tenemos el corazón, y eso es lo que nos llena de inmensa alegría.
  • No es algo que nos resuelve todos los problemas; éste sería una imagen mágica de la fe. Es una relación, un encuentro y un vínculo con Jesús que nos modifica hasta el punto de que, lo que antes fue considerado como un gran valor, ahora puede no serlo, a partir de esa relación. Encontrar a Jesucristo es dejarnos proyectar por Él a una lucha generosa y solidaria en favor de los demás, de manera que todos los intereses personales quedan revitalizados. El tesoro es Él y todo lo que Él significa.
  • La renuncia no es un acto ascético, sino espontáneo, y el dolor que puede causar la renuncia a algo que se quiere, queda, pasa a un segundo plano, por la felicidad que produce lo que se elige.
  • Esto no significa que no cueste ningún esfuerzo, renunciar a todo lo que es incompatible con el evangelio, pero lo realmente importante no es la renuncia, sino la elección; lo que realmente nos hace mejores no es lo que dejamos, sino lo que elegimos. Si descubrimos y adoptamos el modelo de vida que propone el evangelio, podremos tener y ofrecer a los demás, de la manera más excelente, la experiencia del amor compartido, que es y lleva a la felicidad.
  • Cuando el discípulo de Jesús descubre y comprende la grandeza que encierra la propuesta del Reino, debe invertir todo lo que tiene para construirlo, porque el Reino no es la negación de su vida, sino la afirmación más completa de su dignidad y grandeza, la plenitud de su existencia en relación con Dios y con los hermanos.
  • Cuando descubrimos y comprendemos el valor de la justicia, la fraternidad, la solidaridad, el servicio y los demás valores del Reino, no podemos quedar indiferentes; y tiene sentido “venderlo todo e invertirlo para que se hagan realidad”.
  • El tesoro del hombre, lo que da sentido no es una utopía, no es para los creyentes que no existe en ninguna parte, ni tampoco cualquier cosa. El tesoro que nos colma de alegría es sabernos amados por Dios, partícipes de su Reino, y capaces de amar como el Señor, con un amor que da, sin acumular tesoros en la tierra, compartiendo y sirviendo.
  • El verdadero tesoro del hombre, ese amor transformador de Dios, lo encontramos en la carne de Jesús de Nazaret, mezclado entre los pobres y sufrientes, identificado con ellos. Es ahí donde Dios se ofrece a los que le buscan, para hacer brotar de ellos, lo mejor de ellos mismos. Dios mismo se deja encontrar por el hombre, en el hombre, valioso a los ojos de Dios. Todo trabajo y esfuerzo por la vida del hombre al modo de Jesús, es haber encontrado el tesoro y haberlo invertido todo.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Dónde está puesto mi corazón?
  • ¿Cuáles son mis búsquedas?
  • ¿Qué es lo que valoro más en la vida?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Señor, eres mi herencia, mi tesoro y mi único bien

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

 “Al hombre que «busca perlas finas» se le han de aplicar las siguientes palabras: «Buscad y hallaréis» y «El que busca, halla» (Mt 7, 7-8). En efecto ¿a qué se pueden referir las palabras «buscad» y «el que busca, halla»? Digámoslo sin dudar: a las perlas, y particularmente a la perla adquirida por el hombre que lo ha dado todo y lo ha perdido todo. Es por esta perla que Pablo dice: «He aceptado perderlo todo para así ganar a Cristo» (Flp 3,8). La palabra «todo» quiere significar las perlas de gran valor, y por la palabra «ganar a Cristo» significa la única perla de gran valor.

Seguramente que la lámpara es de gran valor para los que están en las tinieblas y tienen necesidad de ella hasta que amanezca el sol. Es de gran valor también la gloria que resplandecía en el rostro de Moisés (2C 3,7), y también, creo yo, sobre los demás profetas. Da gusto verla porque nos ayuda a progresar hasta que podamos contemplar la gloria de Cristo, de la cual el Padre da testimonio cuando dice: «Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto» (Mt 3,17). «Aquello que fue particularmente glorioso en otro tiempo, ya no lo es puesto que ahora hay una gloria que está por encima de todo» (2C 3,10). Tenemos necesidad, en un primer momento, de una gloria susceptible de desaparecer ante «la gloria que está por encima de todo», tal como tenemos necesidad «de un conocimiento parcial» que «desaparecerá cuando obtenga el conocimiento perfecto» (1C 13,9s).

Así pues, toda alma que todavía se encuentra en la infancia y camina «hacia la perfección de los adultos» (Hb 6,1), tiene necesidad de ser enseñada, rodeada, acompañada hasta que alcance la «plenitud de los tiempos» (Gal 4,4)…Al fin llegará a su madurez y recibirá su patrimonio: la perla de gran valor, «aquello que es perfecto y hace desaparecer lo que es parcial» (1C 13,10). Llegará a este bien que está por encima de todo: el conocimiento de Cristo (Flp 3,8). Pero son muchos los que no comprenden la belleza de las numerosas perlas que tiene la Ley y el «conocimiento parcial» que ya habían dado a conocer todos los profetas; se imaginan, equivocadamente, que sin la Ley y los profetas, perfectamente comprendidos, podrían encontrar la única perla de gran valor…: la plena comprensión del Evangelio y todo el sentido de los actos y las palabras de Jesucristo”…

 

Orígenes. Comentario al evangelio de Mateo, 10, 9-10; GCS 10, 10-11

 

PARA REZAR

 

Señor, mi corazón inquieto e inestable,

busca incesante de un sentido para la vida.

Sé que mi voluntad,

muchas veces se ha fijado en cualquier cosa

y se ha agarrado a ella

como si ya hubiera encontrado lo que deseaba.

Pero no es esto me dije una y otra vez:

no es lo que atesoro con mi trabajo

y guardo después bajo siete llaves,

no es la riqueza, ni el éxito, ni el poder.

No es nada de lo que puedo alcanzar por mí mismo

y sólo para mí mismo,

porque es el mismo insospechado

y sorprendente Dios, el hombre en Jesucristo.

El tesoro que puedo encontrar escondido en el campo

no es fruto de la tierra,

la perla de gran valor no la puedo ni fabricar

ni hacer con mi dinero.

Pero es en esta tierra de los hombres

donde está el tesoro de mi corazón

que es siempre mayor de todo lo que puedo pensar

y que excede a todas mis ilusiones.

Es Dios que sale a mi encuentro aquí,

en el hombre y para el hombre.

Es Jesucristo, “lugar” de Dios, y es el hombre,

el pobre, el hermano mi “lugar” del encuentro con Jesucristo,

tesoro escondido pero cercano,

oculto pero develado a los ojos de la fe.

 

Lunes XVII

 

Anunciaré cosas que estaban ocultas

 

Lectura del libro del profeta Jeremías    13, 1-11

 

Así me habló el Señor: «Ve a comprarte una faja de lino; te la ajustarás a la cintura, pero no la meterás en el agua.» Yo compré la faja, conforme a la palabra del Señor, y me la ajusté a la cintura.

La palabra del Señor me llegó por segunda vez, en estos términos: «Toma la faja que habías comprado y que llevas puesta a la cintura. Ve en seguida a Perat y escóndela allí en la hendidura de una roca.» Yo fui a esconderla en Perat, como el Señor me lo había ordenado.

Al cabo de muchos días, el Señor me dijo: «Ve en seguida a Perat y recoge la faja que yo te mandé esconder allí.» Yo fui a Perat, cavé y recogí la faja del lugar donde la había escondido: la faja estaba estropeada, no servía para nada.

Entonces la palabra del Señor me llegó en estos términos: Así habla el Señor: De esa misma manera destruiré el orgullo de Judá y el gran orgullo de Jerusalén. Este pueblo malvado, que se niega a escuchar mis palabras, que sigue los impulsos de su corazón obstinado, que va detrás de otros dioses para servirlos y postrarse delante de ellos, será como esta faja que ya no sirve para nada. Porque así como la faja se adhiere a la cintura del hombre, así yo me había adherido a toda la casa de Israel y a toda la casa de Judá -oráculo del Señor- para que ellos fueran mi pueblo, mi renombre, mi honor y mi gloria. ¡Pero no han escuchado!

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Deut. 32, 18-19. 20. 21 (R.: cf. 18a)

 

R.    Despreciaste al Dios que te engendró.

 

Despreciaste a la Roca que te engendró.

olvidaste al Dios que te hizo nacer.

Al ver esto, el Señor se indignó

y desechó a sus hijos y a sus hijas. R.

 

Entonces dijo: Les ocultaré mi rostro,

para ver en qué terminan.

Porque son una generación perversa,

hijos faltos de lealtad. R.

 

Provocaron mis celos con algo que no es Dios.

me irritaron con sus ídolos vanos;

yo provocaré sus celos con algo que no es un pueblo,

los irritaré con una nación insensata. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    13, 31-35

 

Jesús propuso a la gente otra parábola:

«El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo. En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas.»

Después les dijo esta otra parábola:

«El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa.»

Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin parábolas, para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: Hablaré en parábolas, anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Los profetas hablan con sus palabras y con sus vidas. Tanto Oseas como Isaías, han proclamado un mensaje a través de sus hijos. También las acciones simbólicas, les sirven para expresar su mensaje, de un modo accesible a la cultura popular.
  • La lectura de hoy nos presenta a Jeremías y la faja de lino que tiene utilidad sujetando el pantalón o la falda, se adapta al cuerpo y también puede ser un adorno elegante.
  • Pero si se deja mojar y no se cuida, se estropea y ya no sirve para nada. Dios aplica explícitamente esos simbolismos a sus relaciones con su pueblo.
  • Al profeta se le pide que compre una faja de lino y que se la coloque en la cintura; luego será enviado al río Eufrates y esconderá la faja, en una grieta de la peña. Este episodio de la faja podrida es, sin duda, una parábola, y no un hecho real llevado a cabo por el profeta.
  • Lo mismo que Jeremías embellece su atuendo con una faja nueva que se ciñe a la cintura, de igual modo Yahvé se embellece con Israel. El cinturón es el pueblo de Israel, ha sido en otro tiempo hermoso y el mismo Dios se alegraba de él. Pero en su tierra, tentado por otros dioses y más aún en los países paganos, por la idolatría se ha estropeado. Israel se ha desligado de Yahvé con la misma facilidad con que se desprende uno del cinturón.
  • Como la faja podrida, ahora Israel ya no sirve para nada.

***

  • Desde hace tiempo asistimos, contemplamos, el predominio del eficientismo, que impone un ritmo y estilo frenético e implacable, En nombre del desarrollo y la productividad, se debe ser eficaz a cualquier precio y a esta lógica pareciera que nadie puede sustraerse.
  • Da la sensación de haber fracasado, el intento de construir la historia sobre valores permanentes; la vida cristiana vivida en plenitud parece la experiencia de unos pocos idealistas abstraídos de la realidad.
  • La Palabra del Señor nos propone una lógica diferente para entender al hombre y el sentido de su vida: la dignidad y el valor del hombre para Dios, se basa en el ser y no en el tener o el hacer.
  • Jesús ya ha hablado de la resistencia que encuentra la Palabra, y advierte acerca de la impaciencia, de los que pretenden quitar los obstáculos abruptamente.
  • Ahora, con las parábolas del grano de mostaza y de la levadura, profundiza en la comprensión del misterio del Reino de Dios, mostrando claramente el contraste entre unos inicios bien pobres, que llevan a desarrollos extraordinariamente grandes. La semilla de mostaza, desconocida para muchos de nosotros, parece que es demasiado pequeña, pero cuando crece, el árbol se hace frondoso y sirve de acobijo a las aves. Así también el Reino de Dios, que parece destinado a la derrota crecerá y se expandirá, de un modo incalculable.
  • Lo mismo la levadura. Basta una pequeñísima porción para fermentar y hacer crecer una medida de harina. Así también la Palabra de Dios, cuando es recibida en el corazón del hombre, lo abre a la Verdad, a la Justicia y al Amor de tal modo que metidos entre la gente, los cristianos de todos los tiempos se convierten en testigos del alegre anuncio del amor de Dios a todos los hombres.
  • El triunfalismo y el poderío, va a contracorriente con la propuesta de Jesús. Dios se revela en el corazón pequeño y sencillo que sigue esperando y fiándose de sus promesas. Ahí es donde está la semilla y la levadura que transformará el mundo.
  • Renovemos nuestra fe en el poder del Espíritu Santo que obra en el silencio, en lo insignificante y se vale de lo que el mundo desprecia.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Me dejo llevar por la fastuosidad de las cosas o sé descubrir la presencia sencilla de Dios en las cosas?
  • ¿Valoro los pequeños gestos de amor?
  • ¿Busco lo humilde y lo pobre como camino para el encuentro con el Señor?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Ayúdame a encontrarte en lo sencillo y pobre

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Cristo, grano de mostaza y levadura sembradas en el mundo

 

…”Cristo vino para someterse a este mundo, reivindicar que era su propio dominio, afirmar sus derechos sobre él como su amo, liberarlo de la dominación que el enemigo había usurpado, para manifestarse a todo hombre, para establecerse en él. Cristo es este grano de mostaza negra que debe crecer silenciosamente y cubrir toda la tierra. Cristo es esta levadura que hace secretamente su camino a través de la masa de los hombres, de sus sistemas de pensamiento e instituciones, hasta que todo sea levantado. Hasta entonces la tierra y el cielo estaban separados; su proyecto de gracia es hacer de ellos un solo mundo, haciendo que la tierra sea semejante al cielo.

Él estaba en el mundo desde los comienzos, pero los hombres adoraron otros dioses. Vino a este mundo en la carne, pero «el mundo no lo conoció»; «vino a los suyos, pero los suyos no lo recibieron» (Jn 1,10-11). Sin embargo él había venido para provocar que le recibieran, le conocieran, le adoraran. Vino para integrar en él a este mundo puesto que, así como él mismo es la luz, este mundo fuera luz también. Cuando vino, no tenía «dónde reclinar la cabeza» (Lc 9, 58), pero vino para hacerse en él un lugar, hacerse en él un lugar para habitar, y encontrar unas moradas. Vino a cambiar el mundo entero en morada de su gloria, este mundo que los poderes del mal tenían cautivo.

Vino de noche, nació en la negra noche, en una cueva… Es allí donde primero descansó su cabeza, pero no para quedarse en ella para siempre. No podía limitarse a esta oscuridad… Su intención era transformar el mundo… Todo el universo debía ser renovado por él, pero no recurrió a nada ya existente, para crearlo todo de la nada… Era una luz que alumbraba las tinieblas hasta que con su propia fuerza creó un Templo digno de su nombre”…

 

Cardenal John Henry Newman PPS Vol. 6, nº 20 «El templo visible»

 

PARA REZAR

 

Te agradezco que me hagas comprender

que soy necesario, pero no indispensable.

Te doy gracias por enseñarme que sólo

en comunión contigo, mi fuerza y mi roca,

todo lo puedo y participo en el milagro

de producir resultados abundantes.

Necesito abrir el corazón,

para aprender la verdadera sabiduría

que me hace vivir como si todo dependiera de mí

y, al mismo tiempo, seguro de que todo depende de ti.

 

Martes XVII

 

El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre

 

Lectura del libro del profeta Jeremías    14, 17-22

 

Que mis ojos se deshagan en lágrimas, día y noche, sin cesar, porque la virgen hija de mi pueblo ha sufrido un gran quebranto, una llaga incurable.

Si salgo al campo abierto, veo las víctimas de la espada; si entro en la ciudad, veo los sufrimientos del hambre. Sí, hasta el profeta y el sacerdote recorren el país y no logran comprender.

¿Has rechazado del todo a Judá? ¿Estás disgustado con Sión? ¿Por qué nos has herido sin remedio? Se esperaba la paz, ¡y no hay nada bueno…! el tiempo de la curación, ¡y sobrevino el espanto!

Reconocemos, Señor, nuestra maldad, la iniquidad de nuestros padres, porque hemos pecado contra ti. A causa de tu Nombre, no desprecie, no envilezcas el trono de tu Gloria: ¡acuérdate, no rompas tu Alianza con nosotros!

Entre los ídolos de las naciones, ¿hay alguien que haga llover? ¿Es el cielo el que envía los chaparrones? ¿No eres tú, Señor, nuestro Dios? Nosotros esperamos en ti, porque eres tú el que has hecho todo esto.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 78, 8. 9. 11 y 13 (R.: 9bc)

 

R.    Señor, por el honor de tu Nombre, líbranos.

 

No recuerdes para nuestro mal

las culpas de otros tiempos;

compadécete pronto de nosotros,

porque estamos totalmente abatidos. R.

 

Ayúdanos, Dios salvador nuestro,

por el honor de tu Nombre;

líbranos y perdona nuestros pecados,

a causa de tu Nombre. R.

 

Llegue hasta tu presencia el lamento de los cautivos,

preserva con tu brazo poderoso

a los que están condenados a muerte. R.

 

Y nosotros, que somos tu pueblo

y las ovejas de tu rebaño,

te daremos gracias para siempre,

y cantaremos tus alabanzas

por todas las generaciones. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    13, 36-43

 

Dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: «Explícanos la parábola de la cizaña en el campo.»

Él les respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno, y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles.

Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre.

¡El que tenga oídos, que oiga!»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Una gran sequía afectó fuertemente al bienestar del pueblo. Las epidemias y la muerte llegaron tanto para el ganado como para las personas. A pesar de que la tentación de siempre era adorar a Baal el «dios de la lluvia» y «de la fecundidad» no les sirvió de nada ese dios falso porque seguían padeciendo el azote de la sequía y del hambre.
  • Jeremías llora, siente heridas y dolor en su alma por culpa del pecado del pueblo. Los ojos del profeta se derriten en lágrimas, noche y día. La sensibilidad de Jeremías es expresión de la sensibilidad de Dios. Dios «llora» por las desgracias de sus hijos.
  • Jeremías atento al querer de Dios le dirige su plegaria intercediendo por todos, se hace solidario con su pueblo, con su dolor y sus desgracias: «Señor, reconocemos nuestra impiedad, pecamos contra ti. No nos rechaces, por tu nombre… recuerda y no rompas tu alianza con nosotros».
  • El clamor y el grito desesperanzados se transforman en una alabanza y grito de esperanza.

***

  • Los discípulos le piden a Jesús que les explique la parábola. La explicación aparece como una invitación a los discípulos a esperar con paciencia el juicio final y no va más allá de este juicio.
  • Mateo nos presenta el juicio final como una lucha entre la justicia y la maldad. El campo en el que están sembrado el buen grano y la cizaña es el mundo, campo de batalla donde se enfrentan la luz y las tinieblas, el bien y el mal. En esta lucha la referencia a Jesús es básica, porque el juicio tiene lugar en base a la aceptación de su persona y su anuncio.
  • Las personas que han optado por convertir este mundo en lugar de muerte, por el egoísmo, la ambición desmedida y la violencia están condenadas a vivir el futuro de su propia elección. Una existencia de este tipo no tiene otro fin que la muerte. Para aquellos que han optado y se han esforzado a pesar de las dificultades y caída por la justicia se abre un futuro de vida. Ellos son la semilla del reino que hace fructífero el campo invadido de la estéril cizaña.
  • Para Mateo el destino del hombre se juega en esta tierra. Aquí se opta entre lo que conduce a la vida plena y aquí también se rechaza y desecha aquello que inevitablemente conducen a la destrucción. Pero la elección no resulta fácil, porque los proyectos que conducen a la muerte no presentan la evidencia de su maldad desde el comienzo, sino que pueden presentarse con la misma apariencia de las buenas semillas. Al final el fruto los diferenciará.
  • Es nuestro trabajo tener un paciente discernimiento a la luz del evangelio para poder denunciar la mala hierba y favorecer la semilla fértil y provechosa de la vida.
  • En el día del juicio recogeremos lo que hayamos sembrado. También en nuestro hoy vamos recogiendo las primicias de nuestra siembra, por eso hay que trabajar hoy por dar el cien por ciento, para comenzar a gozar de un mundo más humano, más según el querer del Dios que nos llama a la vida, y que cuando Dios nos llame a su presencia, le podamos presentar las manos vacías y el corazón lleno del amor con el que fuimos construyendo la vida. Obras quizás muy pequeñas, pequeños vencimientos, pequeños gestos, vividos diariamente con la marca indeleble de un amor al estilo de Jesucristo.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Acepto en mi vida la presencia del mal?
  • ¿Me impaciento al no ver cambios?
  • ¿Busco solucionar las cosas a mi manera?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Dame paciencia y esperanza

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Se dice: o bien Dios puede impedir el mal y entonces no es bueno porque no lo hace; o bien Dios no puede impedir el mal y entonces no es omnipotente. En ambos casos le falta a Dios un atributo esencial: o la bondad o la omnipotencia. La realidad nos advierte que no nos es lícito volcar en Dios (o sólo en Dios) nuestras responsabilidades. Hablo, como es natural, del Dios cristiano. Un Dios en cuyo plan, lo sabemos, era prioritaria la libertad para sus criaturas. No quiso un lager (campo de concentración) para reclusos ni una ruda guardería para eternos niños, sino un mundo poblado de hijos responsables. Libres, por tanto, de elegir entre el bien y el mal. Libres de comportarse como santos o como bribones. Su «ocultación», la discreción del claroscuro en que se ha envuelto a sí mismo y en que ha envuelto su Ley, su negativa a comportarse como un gendarme, son valores fuera de duda. En consecuencia, tienen un coste: a veces terrible.

Somos cristianos —y no podremos ser otra cosa— porque logramos creer sólo en el Dios que se manifestó en aquel judío de Galilea. Sólo este tipo de omnipotencia en el fracaso y en el sufrimiento escapa a la pregunta sobre la presencia invencible del mal, que, mucho antes de ser un elegante problema para la filosofía, es un drama para nosotros, hombres de carne y hueso.

Es un hecho objetivo que sólo el Dios de Jesús, el Dios en quien cree el cristiano, es el único que no puede ser implicado en la blasfemia del hombre por la marea de dolor que asciende a menudo y le ahoga. «No hay otra respuesta radical y definitiva al problema del mal que la cruz de Jesús, en la cual sufrió Dios el mal supremo, y lo hizo de manera triunfal, porque lo padeció hasta el final. Esta respuesta elimina el escándalo de un Dios tirano que se complace en los sufrimientos de sus criaturas, proponiendo, sin embargo, un escándalo aún mayor”…

 

Jacques Natanson- V. Messori – M. Brambilla, Alguna razón para creer, Milán 1997.

 

PARA REZAR

 

Oración a Jesús de san Francisco

 

Alto y glorioso Dios:
ilumina las tinieblas de mi corazón,
dame una fe recta,
esperanza cierta,
caridad perfecta
y humildad profunda.

Dame, Señor,
comprensión y discernimiento
para cumplir
tu verdadera y santa voluntad.

Amén

 

Miércoles XVII

Santa Marta (M.O)

 

Creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios

 

Lectura de la primera carta

del Apóstol San Juan 1 Jn. 4, 7-16

 

Queridos hermanos:

Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación para nuestros pecados.

Queridos hermanos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo.

Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 33, 2-11

 

  1. Bendigo al Señor en todo momento

 

Bendigo al Señor en todo momento,

su alabanza está siempre en mi boca;

mi alma se gloría en el Señor:

que los humildes lo escuchen y se alegren. R.

 

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,

ensalcemos juntos su nombre.

Yo consulté al Señor, y me respondió,

me libró de todas mis ansias. R.

 

Contempladlo, y quedaréis radiantes,

vuestro rostro no se avergonzará.

Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha

y lo salva de sus angustias. R.

 

El ángel del Señor acampa

en torno a sus fieles y los protege.

Gustad y ved qué bueno es el Señor,

dichoso el que se acoge a él. R:

 

Todos sus santos, temed al Señor,

porque nada les falta a los que le temen;

los ricos empobrecen y pasan hambre,

los que buscan al Señor no carecen de nada. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan 11,19-27

 

En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María, para darles el pésame por su hermano. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa.

Y dijo Marta a Jesús:

“Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.” Jesús le dijo: “Tu hermano resucitará.” Marta respondió: “Sé que resucitará en la resurrección del último día.”

Jesús le dice:

“Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?”

Ella le contestó:

“Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.”

 

Palabra del Señor.

 

O bien:

Lucas 10,38-42

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La memoria litúrgica de Santa Marta, la hermana de Lázaro y María, nos llega del siglo XIII, cuando los franciscanos, custodios de los Santos Lugares de Tierra Santa, la introdujeron en el calendario de la iglesia.
  • La primera lectura, de la 1ª carta de Juan, nos presenta la preeminencia del amor en la vida del cristiano. Esto es lo que han descubierto y encarnado los santos de modo admirable: Dios nos amó primero y nos redimió por la sangre de su Hijo, por eso todo “el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios”.

***

  • El evangelio, tomado del capítulo 11 de san Juan, nos presenta el momento en que Marta encuentra a Jesús que, con sus discípulos, se acerca a la aldea en donde hace poco había muerto su amigo Lázaro. Jesús llega y Marta sale a su encuentro. Mientras tanto María permanece en la casa, la muerte de su hermano la reduce a la inactividad. La idea de la muerte como final, paraliza a la comunidad y la hace permanecer en el ambiente del dolor.
  • El diálogo entre Jesús y Marta está centrado en la idea de la resurrección de los muertos. Muchos judíos, entre ellos los saduceos, consideraban la resurrección de los muertos contraria a las más antiguas y veneradas tradiciones, sin embargo los fariseos, y el sector más piadoso del pueblo, consideraban que Dios la había prometido a los justos, antes del juicio final, para poder darles el premio merecido por sus obras.
  • Para los paganos la idea de resurrección de los muertos al final de los tiempos era impensable dado que concebían al ser humano como un alma, prisionera en la cárcel del cuerpo destinado a la corrupción.
  • Jesús llega a Betania y la frase de Marta muestra su pena y pone de manifiesto un reproche: el dolor de la muerte de Lázaro podía haberse evitado si el maestro hubiera llegado a tiempo. Esperaba una curación milagrosa, que sin lugar a dudas duraría un tiempo, sin darse cuenta de que la vida que Jesús vino a comunicar, ha curado de raíz la esclavitud de la muerte a la que el hombre estaba sometido.
  • Pero, por otro lado expresa su confianza en Jesús al decirle que todo lo que pida al Padre se lo concederá. Jesús responde a Marta devolviéndole la esperanza: la muerte de su hermano no es definitiva y le afirma que Lázaro resucitará. Marta interpreta las palabras de Jesús según la creencia farisea y popular, y le responde que sabe que resucitará al final de los tiempos. Marta no se resigna a la desaparición de su hermano y Jesús le revela que Él es la resurrección y la vida; y que todo el que cree en Él, aunque haya muerto vivirá. La vida que Él comunica, al encontrarse con la muerte, la supera.
  • Jesús no viene a prolongar la vida física que el hombre posee, suprimiendo o retrasando indefinidamente la muerte; no es un médico ni un taumaturgo; viene a comunicar la vida que Él mismo posee y de la que dispone. Marta responde realizando una confesión de fe cristiana en Jesús como el Mesías, el Ungido, el Consagrado por Dios con el Espíritu, el Hijo de Dios, la presencia del Padre entre los hombres.
  • Para que la realidad de vida definitiva que es Jesús llegue al hombre, es imprescindible la adhesión a Él, el acto incondicional de fe. Aceptar su vida y su muerte como camino para la propia vida. A esta adhesión, responde Él con el don del Espíritu, que nos regala un nuevo nacimiento a una vida nueva que la muerte no frena.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Manifiesto con la confianza de Marta el sentir de mi corazón a Jesús?
  • ¿Vivo dando testimonio de una esperanza grande en la eternidad?
  • ¿A qué conversión me invita el Evangelio de este día?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Creo Señor, Tú eres el Hijo de Dios

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Una mujer llamada Marta lo recibió en su casa»

 

…”En la eternidad todos estaremos sentados a la mesa. Yo no me atrevería a decirlo si no fuera porque el mismo Señor lo promete. Promete una gran recompensa a sus servidores porque les dice: «Los hará sentar a la mesa y uno a uno los irá sirviendo» (Lc 12,37)… Grande es, pues, la promesa y dichoso su cumplimiento. Actuemos de manera tal que lo merezcamos; que podamos ser
ayudados de manera que alcancemos este lugar en el que el Señor nos servirá a la mesa.

¿Qué será esta cena si no un descanso? Y ¿qué quiere decir «Él nos servirá» sino que nos saciará? ¿De qué alimento y de qué bebida? Seguramente de la misma verdad… ¿No crees que Dios te puede alimentar así, siendo así que de esta misma manera tu ojo se sacia de luz? Que sean muchos los que vean la luz ya que brilla con abundancia; aunque la vean pocos ella brilla con la misma intensidad. Esparce consuelo, pero no puede faltar; se la usa sin que ella disminuya… ¿Por qué todavía no lo entendéis? Porque estáis ocupados en muchas cosas. El trabajo de Marta os tiene ocupados; más aún: nos ocupa a todos. Porque ¿quién está dispensado de este trabajo de asistencia?…

Por eso, amados míos, os ruego y exhorto…: esta vida, deseémosla todos juntos. Vayamos todos juntos, corriendo, hacia ella para, al llegar, permanecer en ella. Llega la hora y ésta no tendrá fin cuando el Señor nos hará sentar a la mesa para servirnos. ¿Qué nos servirá sino es él mismo? ¿Por qué buscar qué vamos a comer? –es el mismo Señor… «Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor… (Sl 27,4)—No queramos, pues, el sabor de las cosas carnales…: éstas pasarán. Si quieres hacer el oficio de Marta ocupándote en ellas, que sea con moderación y misericordia… El trabajo pasa, el descanso vendrá, pero no se llega al descanso si no es a través del trabajo. La nave acaba su misión, se llega a la patria, pero no se llega a la patria si no es por la nave. Pero estoy seguro que no vamos a naufragar, porque somos llevados sobre el madero de la cruz.

 

San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte), y doctor de la Iglesia

Sermón 104.

PARA REZAR

 

Señor Jesús

 

Mi fuerza y mi fracaso
eres tú.
Mi herencia y mi pobreza.
Tú, mi justicia, Jesús.
Mi guerra, y mi paz.
¡Mi libre libertad!
Mi muerte y mi vida.
Tú. Palabra de mis gritos,
silencio de mi espera,
testigo de mis sueños,
¡Cruz de mi cruz!
Causa de mi amargura,
perdón de mi egoísmo,
crimen de mi proceso,
juez de mi pobre llanto,
razón