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TIEMPO DE CUARESMA – SEMANA DE CENIZA – CICLO A

TIEMPO DE CUARESMA

Miércoles de Ceniza

 

Jueves de Ceniza

 

Viernes de Ceniza

 

Sábado de Ceniza

 

TIEMPO DE CUARESMA

Miércoles de Ceniza

 

Tu Padre que ve en lo secreto te recompensará

 

Lectura de la profecía de Joel    2, 12-18

 

Ahora dice el Señor: Vuelvan a mí de todo corazón, con ayuno, llantos y lamentos. Desgarren su corazón y no sus vestiduras, y vuelvan al Señor, su Dios, porque él es bondadoso y compasivo, lento para la ira y rico en fidelidad, y se arrepiente de sus amenazas. ¡Quién sabe si él no se volverá atrás y se arrepentirá, y dejará detrás de sí una bendición: la ofrenda y la libación para el Señor, su Dios!

¡Toquen la trompeta en Sión, prescriban un ayuno, convoquen a una reunión solemne, reúnan al pueblo, convoquen a la asamblea, congreguen a los ancianos, reúnan a los pequeños y a los niños de pecho! ¡Que el recién casado salga de su alcoba y la recién casada de su lecho nupcial!

Entre el vestíbulo y el altar lloren los sacerdotes, los ministros del Señor, y digan: « ¡Perdona, Señor, a tu pueblo, no entregues tu herencia al oprobio, y que las naciones no se burlen de ella! ¿Por qué se ha de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios?»

El Señor se llenó de celos por su tierra y se compadeció de su pueblo.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 50, 3-4. 5-6a. 12-13. 14 y 17 (R.: cf. 3a)

 

R.    Ten piedad, Señor, porque hemos pecado.

 

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad,

por tu gran compasión, borra mis faltas!

¡Lávame totalmente de mi culpa

y purifícame de mi pecado! R.

 

Porque yo reconozco mis faltas

y mi pecado está siempre ante mí.

Contra ti, contra ti solo pequé

e hice lo que es malo a tus ojos. R.

 

Crea en mí, Dios mío, un corazón puro,

y renueva la firmeza de mi espíritu.

No me arrojes lejos de tu presencia

ni retires de mí tu santo espíritu. R.

 

Devuélveme la alegría de tu salvación,

que tu espíritu generoso me sostenga:

Abre mis labios, Señor,

y mi boca proclamará tu alabanza. R.

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    5, 20-6, 2

 

Hermanos:

Nosotros somos, entonces, embajadores de Cristo, y es Dios el que exhorta a los hombres por intermedio nuestro. Por eso, les suplicamos en nombre de Cristo: Déjense reconciliar con Dios. A aquel que no conoció el pecado, Dios lo identificó con el pecado en favor nuestro, a fin de que nosotros seamos justificados por él.

Y porque somos sus colaboradores, los exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios. Porque él nos dice en la Escritura: En el momento favorable te escuché, y en el día de la salvación te socorrí. Este es el tiempo favorable, este es el día de la salvación.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 6, 1-6. 16-18

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.

Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El profeta Joel llama al pueblo de Israel a una jornada de penitencia. Les urge a que se conviertan de su mal y se pongan con decisión en la línea del seguimiento de Dios. Esto sucedía unos cuatro siglos antes de Cristo. El ambiente se ve que estaba bastante apático y decadente. Además, estaban padeciendo en aquellos momentos los efectos de una catástrofe natural, una larga sequía y una plaga de langostas o saltamontes que había arrasado toda la cosecha. La conversión tiene que ser interior: volverse de corazón a Dios, buscar sinceramente su voluntad y cumplirla.
  • El Salmo 50, el «Miserere», da a este día inaugural de la Cuaresma un tono penitencial por excelencia. Es el salmo -atribuido a David- en el que un pecador muestra su arrepentimiento e implora humildemente de Dios que lo perdone y que lo ayude a renovar su vida: «borra mi culpa… crea en mí un corazón puro… devuélveme la alegría de tu salvación».
  • Pablo nos dice igual que hace dos mil años: «ahora es el tiempo de la gracia, ahora es el día de la salvación». Se muestra orgulloso de ser «embajador de Cristo», y la embajada que trae de parte de Él es ésta: «dejaos reconciliar con Dios». Reconciliación que ofrece Dios a todos por medio de la muerte salvadora de su Hijo Jesús.
  • En el evangelio Jesús describe tres aspectos de la vida de un creyente que se puede decir, abarcan las tres direcciones de cada persona: para con Dios a través de la oración, para con el prójimo desde la limosna y para consigo mismo con el ayuno. En las tres, el discípulo de Jesús tiene que profundizar, no quedarse en lo exterior, sino situarse delante de Dios Padre, que es el que nos conoce hasta lo más profundo del ser, sin buscar premios o aplausos aquí abajo.

***

  • Hoy, Dios nos invita a reconocer nuestra debilidad y la distancia que hay entre nosotros y el Evangelio, entre nosotros y la vida de fidelidad, entregada totalmente, de Jesús y al bien de los hermanos.
  • Hoy, Dios nos invita a ser sinceros; pero, al mismo tiempo a no quedarnos encerrados en nuestras fallas y en nuestra infidelidad al Evangelio, porque quedaríamos, con toda seguridad, destrozados.
  • Cuaresma es tiempo para que desde una mirada introspectiva reconozcamos nuestro pecado; y al mismo tiempo es invitación a fijar la mirada en Dios, nuestro Padre, y reafirmar nuestra confianza en su amor. La Cuaresma no es simplemente un ejercicio penitencial. Lo que le da sentido es el reconocimiento de que tenemos un Padre que nos atrae amorosamente hacia Él. “El Padre que está escondido… el Padre que ve en lo secreto, te recompensará”.
  • Jesús, nos asegura que el Padre está en lo secreto de nuestro corazón y conoce nuestras búsquedas, nuestras luchas y también nuestros esfuerzos. Si orientamos a Él nuestras pequeñas y grandes decisiones, buscando por encima de todo el cumplimiento de su voluntad, como hizo Jesús, no sólo tendremos la paz del corazón y nuestra vida tendrá sentido, sino que se nos darán todas las demás cosas por añadidura…
  • Lo que el Padre tiene preparado para nosotros supera inmensamente las pasajeras recompensas terrenas hechas a la medida de nuestro yo y de los intereses egoístas de un mundo interesadamente manipulado.
  • El camino del discípulo pasa por verificar constantemente con sinceridad la orientación de fondo del corazón y rectificar con mayor fuerza y profundidad la opción fundamental. Nuestro Señor y Maestro nos dará todo lo que necesitamos para ser felices, para ser verdaderamente hermanos e hijos del Reino.
  • Hoy, la imposición de la ceniza sobre nuestra cabeza será esta señal de reconocimiento. Será como decir: somos débiles, somos pecadores, no acabamos de salir de esta situación, de este estado.
  • Pero esto no agota la verdad de la celebración porque escucharemos una buena noticia: “Conviértete y cree en el Evangelio” que nos invita a vivir la  Cuaresma como un tiempo para hacer nuestros, los hechos y las palabras de Jesús. Hechos  y palabras de Jesús que siempre nos animan a ser más confiados, más esperanzados, más generosos, más felices; a darle sentido a nuestra vida.
  • La Cuaresma debe renovar la esperanza que nos hace  sentir con toda una historia por construir, la historia donde tenemos  que vivir nuestra fe y hacer presente a Dios que siempre nos acompaña. Es dentro de la historia  que vamos viviendo la invitación de Dios a que recibamos el reino de Jesús y que, al mismo  tiempo, movidos por su Espíritu, pongamos manos a la obra para construirlo en medio del  mundo.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Somos dueños de nuestros deseos y nuestros intereses?
  • ¿Tratamos habitualmente de imponer nuestro criterio y nuestra voluntad?
  • ¿Ejercitamos nuestra capacidad de renuncia de dinero, de tiempo, de tranquilidad para el servicio a los demás?
  • ¿Nos esforzamos por comprender a los que no son o piensan como nosotros? ¿De qué manera tenemos presente a Dios en nuestras vidas?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DIA

 

Venid, volvamos al Señor (Os 6,1a).


 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Arrepentimiento no equivale a autocompasión o remordimiento, sino a conversión, a volver a centrar nuestra vida en la Trinidad. No significa mirar atrás disgustado, sino hacia adelante esperanzado. Ni es mirar hacia abajo a nuestros fallos, sino a lo alto, al amor de Dios. Significa mirar no aquello que no hemos logrado ser, sino a lo que con la gracia divina podemos llegar a ser…

El arrepentimiento, o cambio de mentalidad, lleva a la vigilancia, que significa, entre otras cosas, estar presentes donde estamos, en este punto específico del espacio, en este particular momento de tiempo. Creciendo en vigilancia y en conocimiento de uno mismo, el hombre comienza a adquirir capacidad de juicio y discernimiento: aprende a ver la diferencia entre el bien y el mal, entre lo superfluo y lo esencial; aprende, por tanto, a guardar el propio corazón, cerrando la puerta a las tentaciones o provocaciones del enemigo. Un aspecto esencial de la guarda del corazón es la lucha contra las pasiones: deben purificarse, no matarse; educarse, no erradicarse. A nivel del alma, las pasiones se purifican con la oración, la práctica regular de los sacramentos, la lectura cotidiana de la Escritura; alimentando la mente, pensando en lo que es bueno y con actos concretos de servicio amoroso a los demás. A nivel corporal, las pasiones se purifican sobre todo con el ayuno y la abstinencia.

La purificación de las pasiones lleva a su fin, por gracia de Dios, a la “ausencia de pasiones”, un estado positivo de libertad espiritual en el que no cedemos a las tentaciones, en el que se pasa de una inmadurez de miedo y sospecha a una madurez de inocencia y confianza. Ausencia de pasiones significa que no somos dominados por el egoísmo o los deseos incontrolados y que así llegamos a ser capaces de un verdadero amor

 

K. Ware, El camino del cristiano Magnano 1998, 182-185 passim

 

PARA REZAR

 

Dios, en tus manos me abandono


 

Yo me abandono ¡oh Dios! en tus manos.
Toma este barro y trabájalo
como arcilla entre las manos del alfarero
dale una forma y después, rómpela, si quieres
como es despedazada la vida de tantos hermanos.

Pide, ordena ¿Qué quieres que haga?
¿Qué quieres que no haga?
Ensalzado o humillado, perseguido,
incomprendido,
calumniado, alegre o triste,
o inútil para todo, sólo diré,
a ejemplo de tu Madre:
“Hágase en mí según tu palabra”.

Dame el amor por excelencia,
el amor de la cruz.
Pero no de las cruces heroicas
que podrían nutrir mi vanidad,
sino de las cruces vulgares que,
sin embargo, llevo con repugnancia.

De esas que se encuentran cada día
en la contradicción,
en el olvido, en los juicios falsos,
en la frialdad del alma,
en los desaires y desprecios de los demás;
en el malestar y defectos del cuerpo,
en la oscuridad de la mente
y en el silencio y aridez del corazón.

Entonces sólo Tú sabrás que te amo,
aunque ni yo lo sepa, con eso me basta.

Amén

Jueves de Ceniza

 

Pongo delante tuyo la bendición y la maldición

 

Lectura del libro del Deuteronomio    30, 15-20

 

Moisés habló al pueblo diciendo:

Hoy pongo delante de ti la vida y la felicidad, la muerte y la desdicha. Si escuchas los mandamientos del Señor, tu Dios, que hoy te prescribo, si amas al Señor, tu Dios, y cumples sus mandamientos, sus leyes y sus preceptos, entonces vivirás, te multiplicarás, y el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde ahora vas a entrar para tomar posesión de ella.

Pero si tu corazón se desvía y no escuchas, si te dejas arrastrar y vas a postrarte ante otros dioses para servirlos, yo les anuncio hoy que ustedes se perderán irremediablemente, y no vivirán mucho tiempo en la tierra que vas a poseer después de cruzar el Jordán.

Hoy tomo por testigos contra ustedes al cielo y a la tierra: yo he puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Elige la vida, y vivirás, tú y tus descendientes, con tal que ames al Señor, tu Dios, escuches su voz y le seas fiel. Porque de ello depende tu vida y tu larga permanencia en la tierra que el Señor juró dar a tus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 1, 1-2. 3. 4 y 6 (R.: 39, 5a)

 

R.    ¡Feliz el que pone en el Señor toda su confianza!

 

¡Feliz el hombre

que no sigue el consejo de los malvados,

ni se detiene en el camino de los pecadores,

ni se sienta en la reunión de los impíos,

sino que se complace en la ley del Señor

y la medita de día y de noche! R.

 

El es como un árbol

plantado al borde de las aguas,

que produce fruto a su debido tiempo,

y cuyas hojas nunca se marchitan:

todo lo que haga le saldrá bien. R.

 

No sucede así con los malvados:

ellos son como paja que se lleva el viento.

Porque el Señor cuida el camino de los justos,

pero el camino de los malvados termina mal. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    9, 22-25

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.»

Después dijo a todos: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá y el que pierda su vida por mí, la salvará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde y arruina su vida?»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Moisés se dirige al pueblo antes de la entrada en la tierra prometida. Han soportado la travesía a través del desierto, han comenzado el proceso de convertirse en el pueblo de Yahvé. Es el pueblo que pertenece a Dios, en el que pertenecerse unos a otros, y que pertenecen a la tierra prometida.
  • Han entrado en la alianza con Dios y están íntimamente unidos por la ley y el poder de Dios que se manifestó en Moisés y Josué.
  • A partir de sus elecciones, de su fidelidad o infidelidad, continuarán viviendo o correrán hacia la muerte y la destrucción. Sin el apoyo y la cercanía de Dios estarán desamparados frente a todo lo que deberán afrontar. No entrarán sólo en un nuevo país, sino en nuevo nivel de intimidad y de conocimiento de Dios. Es un tiempo para que elijan con un solo corazón, una sola mente y un solo objetivo.

***

  • Lucas en el evangelio reafirma esta necesidad de elección a los que se inclinan a seguir al Hijo de Dios, que va trazando un camino de entrega no exento de dolor, de rechazo y de cruz. Si queremos seguirlo debemos, como Èl, negarnos a nosotros mismos, tomando nuestra cruz y siguiendo sus pasos. Los primeros cristianos vivieron esta elección renunciando a los bienes y servicios personales para compartirlos con los demás miembros de la comunidad.
  • El segundo día de Cuaresma se nos dice que ésta debe ser nuestra disciplina diaria y una elección de por vida: optar por el bien común, que cuida la vida de los otros, que confía en Dios ante las dificultades y pruebas y por esa misma confianza se convierte en vida abundante para todos.
  • Es tiempo de elegir la vida y la bendición, la justicia y santidad. Al principio puede parecer abrumador, pero seguimos las huellas de Aquel que garantiza nuestros pasos y son muchos los que nos han precedido en la fe.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué elijo para mi vida?
  • ¿Qué es bendición para mi vida? ¿Qué maldición?
  • ¿Cuándo elijo una y cuando la otra?
  • ¿Qué fuerza tienen las elecciones en mi vida?
  • ¿Qué elijo diariamente como paso de bendición para mi vida?
  • ¿A qué tengo que renunciar para vivir la bendición?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DIA

 

 “Si morimos con él, viviremos con él” (2 Tim 2,11).

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Por encima de la finitud, del espacio y del tiempo, el amor infinitamente infinito de Dios viene y nos toma. Llega justo a su hora. Tenemos la posibilidad de aceptarlo o rechazarlo. Si permanecemos sordos, volverá una y otra vez como un mendigo, pero también como un mendigo llegará el día en que ya no vuelva. Si aceptamos, Dios depositará en nosotros una semillita y se irá. A partir de ese momento, Dios no tiene que hacer nada más, ni tampoco nosotros, sino esperar. Pero sin lamentarnos del consentimiento dado, del “sí” nupcial. Esto no es tan fácil como parece, pues el crecimiento de la semilla en nosotros es doloroso. Además, por el hecho mismo de aceptarlo, no podemos dejar de destruir lo que le molesta; tenemos que arrancar las malas hierbas, cortar la grama. Y, desgraciadamente, esta grama forma parte de nuestra propia carne, de modo que esos cuidados de jardinero son una operación cruenta. Sin embargo, en cualquier caso la semilla crece sola. Llega un día en que el alma pertenece a Dios, en que no solamente da su consentimiento al amor, sino en que, de forma verdadera y afectiva, ama. Debe entonces, a su vez, atravesar el universo para llegar hasta Dios. El alma no ama como una criatura, con amor creado. El amor que hay en ella es divino, increado, pues es el amor de Dios hacia Dios que pasa por ella. Sólo Dios es capaz de amar a Dios. Lo único que nosotros podemos hacer es renunciar a nuestros propios sentimientos para dejar paso a ese amor en nuestra alma. Esto significa negarse a sí mismo. Sólo para este consentimiento hemos sido creados.

 

S. Weil, A la espera de Dios, Madrid 1993, 84

 

PARA REZAR

 

Señor, acercarme a Vos

es prepararme para la prueba.

Dame la capacidad de orientar bien mi corazón

y mantenerme firme para no confundirme

en el tiempo del dolor.

Quiero pegarme a Vos Señor y no alejarme,

aceptando lo que venga con paciencia

en los dolores y los fracasos.

Así como en el fuego se prueba el oro,

en el horno de la humildad el camino cierto.

 

Viernes de Ceniza

 

Este es el ayuno que yo amo

 

Lectura del libro del profeta Isaías    58, 1-9a

 

Así habla el Señor Dios:

¡Grita a voz en cuello, no te contengas, alza tu voz como una trompeta: denúnciale a mi pueblo su rebeldía y sus pecados a la casa de Jacob! Ellos me consultan día tras día y quieren conocer mis caminos, como lo haría una nación que practica la justicia y no abandona el derecho de su Dios; reclaman de mí sentencias justas, les gusta estar cerca de Dios:

« ¿Por qué ayunamos y tú no lo ves, nos afligimos y tú no lo reconoces?»

Porque ustedes, el mismo día en que ayunan, se ocupan de negocios y maltratan a su servidumbre. Ayunan para entregarse a pleitos y querellas y para golpear perversamente con el puño. No ayunen como en esos días, si quieren hacer oír su voz en las alturas.

¿Es este acaso el ayuno que yo amo, el día en que el hombre se aflige a sí mismo? Doblar la cabeza como un junco, tenderse sobre el cilicio y la ceniza: ¿a eso lo llamas ayuno y día aceptable al Señor?

Este es el ayuno que yo amo -oráculo del Señor-: soltar las cadenas injustas, desatar los lazos del yugo, dejar en libertad a los oprimidos y romper todos los yugos; compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo; cubrir al que veas desnudo y no despreocuparte de tu propia carne.

Entonces despuntará tu luz como la aurora y tu llaga no tardará en cicatrizar; delante de ti avanzará tu justicia y detrás de ti irá la gloria del Señor. Entonces llamarás, y el Señor responderá; pedirás auxilio, y él dirá: « ¡Aquí estoy!»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 50, 3-4. 5-6a. 18-19 (R.: 19b)

 

R.    Tú, Señor, no desprecias el corazón contrito y humillado.

 

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad,

por tu gran compasión, borra mis faltas!

¡Lávame totalmente de mi culpa

y purifícame de mi pecado! R.

 

Porque yo reconozco mis faltas

y mi pecado está siempre ante mí.

Contra ti, contra ti solo pequé

e hice lo que es malo a tus ojos. R.

 

Los sacrificios no te satisfacen;

si ofrezco un holocausto, no lo aceptas:

mi sacrificio es un espíritu contrito,

tú no desprecias el corazón contrito y humillado. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    9, 14-15

 

Se acercaron a Jesús los discípulos de Juan y le dijeron: «¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?»

Jesús les respondió: «¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • A ejemplo de la mayoría de las religiones de su tiempo, Israel considera el ayuno como un acto esencial de su religión, sobre todo con motivo de la fiesta de expiación o del recuerdo de los días angustiosos del asedio de Jerusalén. El pueblo de Dios ha vuelto del destierro y se ha instalado en Judea, las obras de reconstrucción del templo y de las murallas son lentas y desalentadoras.
  • A pesar de que la ley sólo prescribía un ayuno al año, el gran día de la expiación, los días de ayuno se habían multiplicado con motivo de cualquier calamidad. La voz del profeta sustituye a la trompeta que hasta entonces convocaba al pueblo a las ceremonias del ayuno. Se trata, en efecto, de invitar al pueblo a un nuevo género de ayuno. Dios no quiere el ayuno ficticio de quien se viste de saco e inclina la cabeza, y todavía se extraña de que Dios no le escuche.
  • El ayuno, que originariamente debía servir para unir a los ricos y los pobres en la conciencia de que unos y otros proceden del mismo polvo, se convierte en una auténtica provocación: sólo pueden ayunar los ricos, que son los únicos que tienen el vientre lleno, los únicos que pueden privarse de algo, aunque sea de lo superfluo y de lo injustamente retenido.
  • El profeta denuncia la vaciedad del ayuno exterior, incapaz de transformar la conducta. Dios quiere que la penitencia lleve a la renovación del espíritu por la práctica de la justicia y del bien. El Señor sólo está al lado de aquellos que se esfuerzan en la práctica del amor.

    ***

    • Los discípulos de Juan Bautista están extrañados. Ellos, y los fariseos ayunaban, hacían sacrificios austeros, se privaban de varias cosas, por generosidad iban más allá de las observancias judías legales. La respuesta de Jesús pone de relieve que los discípulos de Juan Bautista no han descubierto aún en Jesús al “esposo” mesiánico. Porque, si lo hubieran descubierto, hubieran comprendido que de ahora en adelante el ayuno no tiene el mismo significado.
    • El ayuno está relacionado con el tiempo de la espera. Jesús mismo ha ayunado en el desierto, resumiendo la larga preparación de la humanidad en la instauración del Reino. Pero, cuando comienza el ministerio público, Jesús puede decir con toda razón que el Reino está ya allí; ha llegado el esposo, y no conviene que los “amigos del esposo” ayunen mientras el esposo está con ellos; el ayuno no tiene sentido en el tiempo del cumplimiento.
    • La imagen del esposo era bien conocida por los judíos. En la Biblia este símbolo es usado muchas veces. Dios ama a su pueblo. Dios es el esposo. Jesús se presenta como el esposo mesiánico. Para justificar la “alegría” y la ausencia de “ayuno” de sus discípulos, Jesús los presenta como “compañeros del esposo”.
    • La Iglesia es aquí abajo la que espera y posee ya lo que espera. Es la que avanza, día tras día, hacia el Reino, al mismo tiempo que es ya su manifestación. Dentro de este ritmo se sitúa el ayuno: está vinculado por la Iglesia a los días que dedica expresamente a la espera y a la preparación.
    • Tampoco nosotros tenemos que conformarnos con un ayuno o con unas prácticas cuaresmales, meramente externos. Sería muy superficial que quedáramos satisfechos por haber cumplido todo lo que está mandado en la Cuaresma y no profundizáramos en lo más importante, de lo que todos los ritos exteriores quieren ser: signo y recordatorio.
    • El ayuno debe conducir a una apertura mayor para con los demás. Ayunar para poder dar a los más pobres. Si la falta de caridad continúa, si la injusticia está presente en nuestro modo de actuar con los demás, poco puede agradar a Dios nuestro ayuno y nuestra Cuaresma.
    • El ayuno que Dios quiere, porque es misericordioso, es la liberación de los pobres y oprimidos. Es abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, partir el pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al desnudo y no cerrarse a la propia carne. Este es el ayuno que proclama y practica Jesús, y manda practicar a sus discípulos. Un ayuno cuaresmal de este estilo no es signo de tristeza. Un ayuno de preparación, de reorientación continuada de nuestra vida. Un ayuno que significa relativizar muchas cosas secundarias para no distraernos. Un ayuno serio, aunque no triste.
    • El ayuno nos hace más libres. Nos ofrece la ocasión de poder decir «no» a una sociedad que continuamente nos invita satisfacer necesidades que nos creamos nosotros mismos.
    • La presencia de Jesús es motivo de alegría. Donde está Jesús, sus amigos no pueden hacer otra cosa que alegrarse. Nadie puede sentirse deprimido o acongojado, cuando puede experimentar en su propia vida y en la vida del mundo, el ayuno de todo egoísmo, el amor generoso, el Reino que está, crece y promete cosecha abundante. Se ha decretado al mundo la alegría, contra todo escepticismo, contra toda situación negativa, contra toda desesperanza.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿La presencia de Jesús es motivo de alegría?
  • ¿De qué cosas necesito ayunar?
  • ¿Mi ayuno, es sólo un cumplimiento?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DIA

 

“Señor, suelta mis cadenas de iniquidad” (Is 58,6).

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…Un ayuno proporcionado a tus fuerzas favorecerá tu vigilancia espiritual. No se pueden meditar las cosas de Dios con el estómago lleno, dicen los maestros del espíritu. Cristo nos dio el ejemplo con su prolongado ayuno; cuando triunfó sobre el demonio, había ayunado cuarenta días.

Cuando el estómago está vacío, el corazón es humilde. El que ayuna ora con un corazón sobrio, mientras que el espíritu del intemperante se disipa en imaginaciones y pensamientos impuros. El ayuno es un modo de expresar nuestro amor y generosidad; se sacrifican los placeres terrenos para lograr los del cielo. Cuando ayunamos sentimos crecer en nosotros el reconocimiento de Dios, que ha dado al hombre el poder de ayunar. Todos los detalles de tu vida, todo lo que te sucede y lo que pasa a tu alrededor, se ilumina con nueva luz. El tiempo que discurre se utiliza de modo nuevo, rico y fecundo. A lo largo de las vigilias, la modorra y la confusión de pensamiento ceden su espacio a una gran lucidez de espíritu; en vez de irritarnos contra lo que nos fastidia, lo aceptamos tranquila-mente, con humildad y acción de gracias…

La oración, el ayuno y las vigilias son el modo de llamar a la puerta que deseamos que se nos abra. Los santos padres reflexionaron sobre el ayuno considerándolo como una medida de capacidad. Si se ayuna mucho es porque se ama mucho, y si se ama mucho es porque se ha perdonado mucho. El que mucho ayuna, mucho recibirá. Sin embargo, los santos Padres recomiendan ayunar con medida: no se debe imponer al cuerpo un cansancio excesivo, so pena de que el alma sufra detrimento. Eliminar algunos alimentos sería perjudicial: todo alimento es don de Dios.

 

T. Colliander, El camino del asceta. Iniciación a la vida espiritual, Brescia 1987, 75s)

 

PARA REZAR

 

Cuando las alegrías de otros tiempos hayan desaparecido
y tesoros una vez míos, no pueda ya exigir,
que esta verdad alimente mi debilitado corazón:
¡Señor, TU PERMANECES AQUI! ¡TÚ eres todavía el mismo!

Cuando los arroyos de agradable frescura se hayan secado:
Amistades bendecidas ya no estén;
cuando los cielos bañados por el sol cedan a las nubes,
¡Señor, TU PERMANECES AQUI!
Todavía mi corazón te tiene a TI.

Cuando las fuerzas hayan fallado,
y los pies, cansados y rendidos,
ya no puedan realizar felices diligencias,
¿por qué he de suspirar, y hacer los días tristes?
¡Señor, TU PERMANECES AQUI! ¿Acaso necesito algo más?

Así por los días de la vida, lo que pudiera fallarme,
amigos, amistades, goces, en grado mayor o menor;
el canto puede ser mío, ninguna pena ha de asaltarme,
¡Señor, TU PERMANECES AQUI! Todavía estás en mi corazón.

María José Silva

 

Sábado de Ceniza

 

Yo he venido a llamar a los pecadores

 

Lectura del libro del profeta Isaías    58, 9b-14

 

Así habla el Señor:

Si eliminas de ti todos los yugos, el gesto amenazador y la palabra maligna; si ofreces tu pan al hambriento y sacias al que vive en la penuria, tu luz se alzará en las tinieblas y tu oscuridad será como el mediodía.

El Señor te guiará incesantemente, te saciará en los ardores del desierto y llenará tus huesos de vigor; tú serás como un jardín bien regado, como una vertiente de agua, cuyas aguas nunca se agotan.

Reconstruirás las ruinas antiguas, restaurarás los cimientos seculares, y te llamarán «Reparador de brechas», «Restaurador de moradas en ruinas.»

Si dejas de pisotear el sábado, de hacer tus negocios en mi día santo; si llamas al sábado «Delicioso» y al día santo del Señor «Honorable»; si lo honras absteniéndote de traficar, de entregarte a tus negocios y de hablar ociosamente, entonces te deleitarás en el Señor; yo te haré cabalgar sobre las alturas del país y te alimentaré con la herencia de tu padre Jacob, porque ha hablado la boca del Señor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 85, 1-2. 3-4. 5-6 (R.: 11a)

 

R.    Indícame tu camino, Señor, para que viva según tu verdad.

 

Inclina tu oído, Señor, respóndeme,

porque soy pobre y miserable;

protégeme, porque soy uno de tus fieles,

salva a tu servidor que en ti confía. R.

 

Tú eres mi Dios: ten piedad de mí, Señor,

porque te invoco todo el día;

reconforta el ánimo de tu servidor,

porque a ti, Señor, elevo mi alma. R.

 

Tú, Señor, eres bueno e indulgente,

rico en misericordia con aquellos que te invocan:

¡atiende, Señor, a mi plegaria,

escucha la voz de mi súplica! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    5, 27-32

 

Jesús salió y vio a un publicano llamado Leví, que estaba sentado junto a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: «Sígueme.» El, dejándolo todo, se levantó y lo siguió.

Leví ofreció a Jesús un gran banquete en su casa. Había numerosos publicanos y otras personas que estaban a la mesa con ellos. Los fariseos y los escribas murmuraban y decían a los discípulos de Jesús: «¿Por qué ustedes comen y beben con publicanos y pecadores?»

Pero Jesús tomó la palabra y les dijo: «No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Seguimos escuchando lecturas del profeta Isaías que nos enseñan cuáles son los caminos de Dios. Si ayer se relativizaba el ayuno, para que fuera acompañado de obras de caridad, hoy es la observancia del sábado, otro de los puntos fuertes de los judíos, y que aquí aparece alabado, pero en un marco más amplio de vida de fe.
  • Se alaba lo que se hacía en este día del sábado: abstenerse de viajes, consagrar el día a la gloria de Dios, no tratar los propios negocios. Pero esto lo sitúa el profeta en un contexto de otras actitudes que vuelven a incidir en la caridad fraterna y en la justicia social: desterrar la opresión y la maledicencia, partir el pan con el hambriento.
  • A Dios se llega por la justicia hacia los hermanos, el compromiso por hacerlos más libres, la aceptación de todos y la comunicación de bienes. Sólo de esta manera se transforma la persona y se realiza el proyecto del Señor.

    ***

    • Jesús, saliendo de una casa, en Cafarnaúm, vio a un publicano, llamado Leví, sentado en la mesa de recaudación de impuestos. Leví sería un hombre rico: sus bolsillos se llenaban a expensas del pueblo humilde, antes de llenar las arcas del Estado.
    • Jesús quiere establecer la comunidad de sus seguidores. En esta comunidad no están ausentes los zelotes, casi terroristas que luchaban contra la dictadura del poder extranjero. Y ahora se atreve a llamar nada menos que a un publicano, al recaudador de impuestos, colocado allí por la potencia dominadora. Con estos personajes, tan antagónicos, Jesús construye la nueva comunidad signo de la presencia viva del reino.
    • Leví responde incondicionalmente, radicalmente, inmediatamente. Abandonando todo, deja su vida de pecado que lo ha tenido sentado e inmóvil. Ha sido conquistado por Cristo; en la mirada y el llamado lleno de amor del Maestro ha descubierto la nueva posibilidad de su vida.
    • Sintiéndose amado, perdonado, elegido por Cristo, Leví se ha encontrado a sí mismo, ha encontrado la casa donde, sin temor, recibir al Señor y lo recibe feliz porque antes se ha sentido recibido y aceptado por Él. La comida de Jesús con los pecadores es la realización del banquete del Reino, es el encuentro de los hombres con Dios, la fiesta de la misericordia de Dios que ofrece gratuitamente su perdón y su intimidad.
    • Los fariseos que no pueden comprender la gratuidad de un Dios de misericordia que viene a nuestro encuentro cuestionan el comportamiento de Jesús y sus discípulos. La respuesta de Jesús no se hace esperar. En ella está el sentido de su presencia en medio de los hombres. No ha venido para los sanos, sino para los enfermos, no ha venido a llamar justos, sino pecadores, para que se arrepientan.
    • El proyecto que Jesús de Nazaret pone de manifiesto es el proyecto de Dios. La práctica de ritos externos, ya no es la única mediación para cumplir la voluntad de Dios; ahora la mediación necesaria y directa es la “misericordia”, que brota del amor y la justicia. Seguir a Jesús y aceptar su proyecto, es aceptar la invitación que el Padre nos hace a través de su Hijo amado en la que muestra su amor misericordioso por todos los hombres y mujeres de la tierra.
    • La Iglesia tiene que continuar siendo un espacio de misericordia, de amor y de paz donde los hombres puedan seguir esperando. Ella está llamada a ser el lugar donde todos, sin excepción, puedan experimentar la ternura y la misericordia amorosa del Padre. El mundo podrá transformarse sólo desde la práctica de la misericordia que lleva a contemplar el Rostro de Dios que sale a buscar a los que viven como ovejas sin pastor, para ayudarlos a descubrir el camino de la salvación. Si la Iglesia pierde su ser de misericordia pierde también su misión en la historia.
    • Nadie puede quedar excluido de la acción evangelizadora y pastoral de la Iglesia. La Iglesia de Cristo no puede querer conservar su santidad alejándose de los pecadores. Una Iglesia que desprecie a los pecadores y se aleje de ellos como si fueran un trapo sucio, no puede llamarse realmente Iglesia de Cristo, porque el mismo Señor se acercó al pecado y al pecador para darles nueva vida. La Iglesia vino a salvar todo lo que se había perdido.
    • No busquemos tener una Iglesia tan pura que caiga en la soberbia de condenar irremediablemente al que ha errado el camino. Nosotros creemos en la santidad de la Iglesia, porque Cristo, su Cabeza, es Santo, aun cuando nosotros, sus miembros, somos pecadores en un continuo proceso de conversión.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cómo experimento mi relación con “los pecadores”?
  • ¿Siento que mi fe me pone en un lugar superior a los demás?
  • ¿Acepto los límites y pecados en la Iglesia?

 

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

“Sus llagas nos han curado” (Is 53,5c).

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

La ascesis de los padres del desierto imponía un tiempo de ayuno agotador y privaciones rigurosas: hoy la lucha ataca otro frente. El hombre no necesita un suplemento dolorosísimo; cilicios, cadenas y flagelaciones correrían el riesgo de destrozarlo inútilmente. La ascesis consistiría más bien en imponerse un reposo, la disciplina de la calma y el silencio, en la que el hombre encuentre su capacidad de concentrarse en la oración y contemplación, aún en medio de la barahúnda del mundo; y sobre todo, recobrar la capacidad de percibir la presencia de los demás, de saber acoger a los amigos siempre. La ascesis se convierte así en atención a la invitación del Evangelio, a las bienaventuranzas: búsqueda de la humildad y la pureza de corazón, para liberar al prójimo y devolverlo a Dios.

En un mundo cansado, asfixiado por las preocupaciones y ritmos de vida cada vez más agobiantes, el esfuerzo se dirigirá a encontrar y vivir “la infancia espiritual”, la frescura y la espiritualidad evangélica del “caminito” que nos lleva a sentarnos a la mesa con los pecadores y a compartir el pan juntos. La ascesis no tiene nada que ver con el moralismo. Estamos llamados a ser activos, viriles, heroicos, pero estas “virtudes” son dones de los que el Espíritu puede privarnos en cualquier momento; nada es nuestro.

En las alturas de la santidad está la humildad, que consiste en vivir en una actitud constante del alma en presencia de Dios. La humildad nos impide sentirnos “salvados”, pero suscita una alegría permanente y desinteresada, sencillamente porque Dios existe. El alma reconoce a Dios confesando su impotencia radical; renunciando a pertenecerse. La ofrenda, el don de sí, es la humildad en acción. El hombre desnudo sigue a Cristo desnudo; permanece vigilante en su espíritu y espera la venida del Señor. Pero su alma lleva el mundo de todos los hombres; al atardecer de su vida, el hombre será juzgado de su amor.

 

P. Evdokimov, La novedad del Espíritu, Milán 1980, 64-65.78s, passim.

 

PARA REZAR

 

Padre misericordioso,

Tú cuidas de todos los pequeños de la tierra

y quieres que cada uno sea signo e instrumento

de tu bondad con los demás.

Tú brindas tu amor a todo hijo herido por el pecado

y quieres unirnos a unos con otros con vínculos de fraternidad.

Perdóname, Señor, si he cerrado las manos

y el corazón al indigente que vive a mi lado,

pobre de bienes o privado del Bien.

Todavía no he comprendido que tu Hijo

ha venido a sentarse a la mesa de los pecadores;

me he creído mejor que los demás.

Por esta razón soy yo el pecador.

Haz que resuene tu voz en mi corazón,

llámame ahora y siempre, oh Dios.

Abandonando las falsas seguridades,

quiero levantarme para seguir a Cristo en una vida nueva.

Y será fiesta.

 

 

 

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA VII – CICLO A

TIEMPO DTE EL AÑO – CICLO A

Domingo VII

 

Lunes VII

 

Martes VII

 

TIEMPO DTE EL AÑO – CICLO A

Domingo VII

 

Amen a sus enemigos

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Levítico 19, 1-2. 17-18

 

El Señor dijo a Moisés:

Habla en estos términos a toda la comunidad de Israel:

Ustedes serán santos, porque Yo, el Señor su Dios, soy santo.

No odiarás a tu hermano en tu corazón; deberás reprenderlo convenientemente, para no cargar con un pecado a causa de él.

No serás vengativo con tus compatriotas ni les guardarás rencor.

Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Yo soy el Señor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 102, 1-2. 3-4. 8 y 10. 12-13 (R.: 8a)

 

R. El Señor es bondadoso y compasivo.

 

Bendice al Señor, alma mía,

que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;

bendice al Señor, alma mía,

y nunca olvides sus beneficios. R.

 

Él perdona todas tus culpas

y cura todas tus dolencias;

rescata tu vida del sepulcro,

te corona de amor y de ternura. R.

 

El Señor es bondadoso y compasivo,

lento para enojarse y de gran misericordia;

no nos trata según nuestros pecados

ni nos paga conforme a nuestras culpas. R.

 

Cuanto dista el oriente del occidente,

así aparta de nosotros nuestros pecados.

Como un padre cariñoso con sus hijos,

así es cariñoso el Señor con sus fieles. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto 3, 16-23

 

Hermanos:

¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él. Porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo.

¡Que nadie se engañe! Si alguno de ustedes se tiene por sabio en este mundo, que se haga insensato para ser realmente sabio. Porque la sabiduría de este mundo es locura delante de Dios. En efecto, dice la Escritura: «Él sorprende a los sabios en su propia astucia», y además: «El Señor conoce los razonamientos de los sabios y sabe que son vanos».

En consecuencia, que nadie se gloríe en los hombres, porque todo les pertenece a ustedes: Pablo, Apolo o Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente o el futuro. Todo es de ustedes, pero ustedes son de Cristo y Cristo es de Dios.

 

Palabra de Dios.

 


EVANGELIO

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 5, 38-48

 

Jesús, dijo a sus discípulos:

Ustedes han oído que se dijo: «Ojo por ojo y diente por diente». Pero Yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él.

Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado.

Ustedes han oído que se dijo: «Amarás a tu prójimo» y odiarás a tu enemigo. Pero Yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque Él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.

Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?

Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La “ley de santidad” del Levítico trata de modelar el orden de la vida de los hombres a partir de la santidad de Dios. De ahí que sea una exigencia radical del mundo mismo para ser verdaderamente lo que es o está llamado a ser. La ley se dirige al pueblo de Dios en el mundo, para enseñarle el camino de acceso a la santidad de Dios o a la plena realización de sí mismo.

    ***

    • Llegando al final de la carta. Pablo presenta una de las grandes novedades del cristianismo: El verdadero templo de Dios es la propia comunidad cristiana construido por cada cristiano habitado por el Espíritu. El cristiano trabaja y vive ya en este Templo que es eterno, y debe dejar atrás lo que es secundario: el cristiano es de Cristo, y Cristo es de Dios. Esto exige que nuestra fe se sitúe por encima de toda sabiduría según el mundo, para vivir nuestra vida nueva en Cristo.

    ***

    • Seguimos escuchando la enseñanza de Jesús en su Sermón de la Montaña. El Maestro de Nazaret sigue profundizando en la ley promulgada en el Antiguo testamento, proponiéndonos las características del obrar cristiano.
    • La ley del talión no era una ley “bárbara”, sino una norma que ponía límite al afán desmesurado de venganza innato en el hombre. La reparación debe ser proporcional a la ofensa y no puede llevarse más allá: ojo por ojo, diente por diente.
    • En cambio, el discípulo de Jesús no puede contentarse con este rasero: “Yo, en cambio, les digo: No hagan frente al que los agravia; a quien te pide, dale…”. El discípulo de Jesús debe arrancar de su corazón el sentimiento de venganza y debe estar dispuesto a hacer más de lo que está estrictamente obligado en razón del mandamiento del amor que Jesús pondrá como síntesis de toda la ley y palabras de los profetas.
    • El mandamiento del amor al prójimo no era desconocido en el Antiguo Testamento. De hecho no era posible pensar que se podía amar a Dios sin interesarse por el prójimo (primera lectura). En el libro de los Proverbios se encuentra una afirmación que Jesús parece que repetir casi las mismas palabras: “Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer pan, y si tiene sed, dale agua para beber … y el Señor te recompensará “(Pr 25,21-22)
    • El mandamiento de Jesús es paradojal en su formulación, en su contenido y en su fuerte exigencia. El mandamiento de Jesús es nuevo y revolucionario por su universalismo, su extensión en sentido horizontal: no conoce restricciones de ningún tipo, de tal modo que no tiene en cuenta las excepciones de fronteras, de raza, de religión, pero se dirige al hombre en la unidad y la igualdad de su naturaleza.
    • Es nuevo por la magnitud, por la intensidad por su extensión vertical. La medida viene dada por el modelo que se nos presenta: “les doy un mandamiento nuevo: Ámense los unos a los otros como yo os he amado, así os améis unos a otros ” (Jn 13,34). La medida de nuestro amor al prójimo es el amor que Cristo tiene por nosotros, y de hecho el amor mismo que el Padre tiene por Cristo, porque “Como el Padre me ha amado, así os he amado” (Jn 15,9). Dios es amor (1 Jn 4:16) y esto se manifiesta en su amor: él nos amó primero y envió a su Hijo para expiar nuestros pecados (1 Jn 4:10)
    • Es nuevo el motivo que Jesús nos da: amar desde el amor de Dios, con amor puro y desinteresado, sin sombra de recompensa. Amarse los unos a los otros como hermanos, con un amor que busca el bien de la persona amada, no nuestro propio bien. Amar como Dios, que si no se ve el bien en la persona que ama lo crea en ella amándola.
    • Es nuevo porque Cristo lo eleva al nivel del mismo amor de Dios. Si la concepción judía que aparece en el levítico lleva a creer que el amor se pone en pie de igualdad con otros mandamientos la visión cristiana le da un lugar central, único. En el Nuevo Testamento, el amor al prójimo está indisociablemente vinculado con el precepto del amor de Dios.
    • El discípulo debe llegar, incluso, a amar a los enemigos. Jesús lleva la Ley a su perfección: el “prójimo” que debemos amar son todos los hombres, sin excepción. Jesús nos da ejemplo de lo que nos invita a vivir rezando por sus ejecutores.
    • Los enemigos no son sólo aquellos que nos odian y nos duele, aquellos con los que tenemos conflictos irreconciliables, sino también aquellos que son diferentes de mí, que no tienen mis gustos, mis ideas, no comparten mis puntos de vista, mis esquemas. Aquellos con quienes se da incompatibilidad de carácter, de mentalidad, de temperamento, a quienes no podemos “aguantar”. Los que están siempre en contra mía, con hostilidad, que critican de forma inexorable todas mis iniciativas, mis ideas, que no me dejan pasar una. Son las personas que tienen el poder de sacar lo peor de mi, que me hacen perder el tiempo con pavadas, que me cuentan minuciosamente cosas que sólo a ellos le importan, que no respetan mi tiempo, mis obligaciones, mi cansancio. Enemigos son los desleales, de doble cara por vocación, que se me muestran confiables y amigables, y después dan una puñalada por la espalda, que dicen una cosa, piensan otra y hacen otra diferente a las anteriores. Los que gozan poniéndome en ridículo.
    • El discípulo por un amor que trata de reproducir el de Dios es que crea para los “enemigos” la ocasión del encuentro y la apertura rompiendo el círculo y reinventando la hospitalidad, desafiando la indiferencia y la intolerancia. Son perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo. Jesús llama a sus seguidores a reproducir la manera de ser y existir propia de Dios, su manera de pensar y sentir, sobre todo, su amor. La perfección evangélica poco tiene que ver con aquella perfección humana a la que estamos acostumbrados. La perfección cristiana solamente puede entenderse bien desde el punto de vista del amor, que es la manera de ser de Dios. De lo contrario, resulta un ideal de virtud, que puede ser griego, estoico, budista, filantrópico pero no el de Jesús.
    • Sean perfectos quiere decir, sean misericordiosos como lo es el Padre de todos que está en el cielo. En labios de Jesús la palabra misericordia significa amor gratuito, desbordante, generoso. La perfección evangélica es plenitud en el amor.
    • Jesús apunta al amor a los enemigos, como el horizonte del amor cristiano, a semejanza del amor de Dios, que nos quiere siendo pecadores. El horizonte del amor de Dios a los pecadores, que es horizonte de salvación, debe ser el horizonte del amor cristiano, un amor que rescata, que salva. Por eso el amor al enemigo no puede entenderse como complicidad con él ni como aceptación del mal. Amar al enemigo es querer y buscar su bien, que deje de ser enemigo, y que vuelva al amor de los hermanos
    • Vivir el Reino implica cambiar el modo de convivencia y valorizar el encuentro. La amistad, el amor no sólo es dar, sino recibir con el mismo compromiso. No basta con amar a nuestro prójimo desde Dios, debe dejarnos amar si no queremos renunciar al la respuesta de Dios
    • Como Iglesia debemos dar testimonio eficaz y cálido de este amor. Cuantas veces en nombre de la religión y de Cristo, los cristianos vivimos divididos. El orgullo, la terquedad, el desprecio y la falta de caridad han caracterizado a las disputas teológicas, pastorales y litúrgicas. Los presuntos enemigos de Dios y de la Iglesia se han combatido con armas y odio. Si bien hoy la Iglesia comienza a superar muchas de estas limitaciones, es preciso seguir trabajándolas desde adentro. No se trata de mirar no tanto lo que divide, sino ante todo, lo que nos une. No podemos condenar a priori a todo aquel que no cree lo mismo que nosotros sin asomarnos a descubrir aquellos valores humanos y religiosos auténticos que nos permitan entrar en diálogo.
    • El verdadero testimonio de vida de fe se da en un amor que es capaz de superar cualquier división.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué nuevas notas redescubro de la “perfección cristiana” a la luz de la Palabra?
  • ¿Qué desafío recibo para mi vida hoy de este evangelio?
  • ¿Qué actitudes, qué gestos, qué palabras tendría que tener para un seguimiento más fiel de Jesús?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Abba, Padre

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Si alguien nos dice: «No matar», la cosa no nos inquieta demasiado. ¿Cuántas veces tenemos ocasión de matar? Estamos acostumbrados a interpretar la falta de oportunidades (y nuestra falta de valor) como virtudes, e incluso nos hacemos ilusiones al respecto. Decimos, en efecto: «No he matado. Al menos en este punto nadie puede reprocharme».

Ahora bien, Jesús, casi radiografiando nuestros mecanismos de justificación y de defensa, prosigue: «Pero yo os digo que todo el que se enfade con su hermano será llevado a juicio y condenado a muerte». Ahora el asunto se pone peligroso. Y es que aquí estamos todos implicados. ¿Quién podría decir que no alimenta ningún rencor? Y de una manera lenta, pero inevitable, empieza a faltarnos el terreno bajo los pies. Si hasta ahora habíamos creído que podríamos colocarnos en la parte de los justos frente a Dios, puesto que no habíamos cometido ningún homicidio, ahora, en cambio, hemos sido desenmascarados como asesinos, porque Jesús no parece establecer ninguna diferencia entre un asesino y el que se enfada con su propio hermano. En todo caso, ambos merecen la condena a muerte [...].

Heme aquí cogido en una desnudez total. Ya no puedo esconderme detrás de ningún mandamiento. Estoy indefenso del todo, completamente impotente, y como tal me entrego a Dios, que es el único que puede salvarme de la muerte. Mi confianza no se basa ya en la observancia de los mandamientos. El único que puede salvarme es Dios; él es quien puede liberarme de la muerte. Una cosa es cierta: la antítesis de Jesús inserta a la persona en un movimiento que no es posible esperar de ley alguna…”

 

H. J. Venetz, EI discurso de la montaña.

 

PARA REZAR

 

¡Enséñanos a orar al Padre! (fragmento)

 

Señor de la Vida,

enséñanos a orar al Padre.

 

Enséñanos a llamarlo Papá,

como tú lo hacías.

Haznos sentir su cariño cercano,

muéstranos

su rostro misericordioso

y ayúdanos a escuchar su voz

que nos invita a vivir para dar vida

y construir el Reino en la tierra.


Que aprendamos a pedir perdón

por nuestras faltas,

y que aprendamos a aceptarlo

de los que pudieran ofendernos.

Arranca de raíz

nuestros prejuicios,

y la dureza del corazón

poco dispuesto a perdonar.

Empápanos de la humildad

del que se sabe en camino

y con posibilidad de equivocarse.

 

Que nuestra oración

no pierda la esperanza, Señor.

Que sea motor de nuestra utopía

y el lazo que nos una

a tus anhelos de Justicia,

Libertad, Paz y Vida.

 

Enséñanos a aprender

de la oración de los demás.

En especial

de los más pequeños y humildes.

Contagia el exceso de palabras

del silencio confiado del pobre,

tan lleno de tu sabiduría.

 

Muéstranos el rostro del Padre,

Jesús amigo, compañero,

amplifica su voz en nosotros,

y ayúdanos a hacer silencio

para escucharle.

 

Marcelo A. Murúa

 

Lunes VII

 

Creo Señor, pero aumenta mi fe

 

Lectura de la carta de Santiago 3,13-18

 

Hermanos:

El que se tenga por sabio y prudente, demuestre con su buena conducta que sus actos tienen la sencillez propia de la sabiduría. Pero si ustedes están dominados por la rivalidad y por el espíritu de discordia, no se vanaglorien ni falten a la verdad. Semejante sabiduría no desciende de lo alto sino que es terrena, sensual y demoníaca. Porque donde hay rivalidad y discordia, hay también desorden y toda clase de maldad. En cambio, la sabiduría que viene de lo alto es, ante todo, pura; y además, pacífica, benévola y conciliadora; está llena de misericordia y dispuesta a hacer el bien; es imparcial y sincera. Un fruto de justicia se siembra pacíficamente para los que trabajan por la paz.

 

Palabra de Dios


SALMO
Sal 19,8-10.15.

 

R. los preceptos del Señor alegran el corazón.


La ley del Señor es perfecta,

reconforta el alma;

el testimonio del Señor es verdadero,

da sabiduría al simple. R.


Los preceptos del Señor son rectos,

alegran el corazón;

los mandamientos del Señor son claros,

iluminan los ojos. R.


La palabra del Señor es pura,

permanece para siempre;

los juicios del Señor son la verdad,

enteramente justos. R.


¡Ojalá sean de tu agrado las palabras de mi boca,

y lleguen hasta ti mis pensamientos,

Señor, mi Roca y mi redentor! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    9, 14-29

 

Cuando volvieron a donde estaban los otros discípulos, los encontraron en medio de una gran multitud, discutiendo con algunos escribas. En cuanto la multitud distinguió a Jesús, quedó asombrada y corrieron a saludarlo. El les preguntó: «¿Sobre qué estaban discutiendo?.»

Uno de ellos le dijo: «Maestro, te he traído a mi hijo, que está poseído de un espíritu mudo. Cuando se apodera de él, lo tira al suelo y le hace echar espuma por la boca; entonces le crujen sus dientes y se queda rígido. Le pedí a tus discípulos que lo expulsaran pero no pudieron.»

«Generación incrédula, respondió Jesús, ¿hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganmelo.» Y ellos se lo trajeron. En cuanto vio a Jesús, el espíritu sacudió violentamente al niño, que cayó al suelo y se revolcaba, echando espuma por la boca.

Jesús le preguntó al padre: «¿Cuánto tiempo hace que está así?.» «Desde la infancia, le respondió, y a menudo lo hace caer en el fuego o en el agua para matarlo. Si puedes hacer algo, ten piedad de nosotros y ayúdanos.»

«¡Si puedes…!», respondió Jesús. «Todo es posible para el que cree.» Inmediatamente el padre del niño exclamó: «Creo, ayúdame porque tengo poca fe.»

Al ver que llegaba más gente, Jesús increpó al espíritu impuro, diciéndole: «Espíritu mudo y sordo, yo te lo ordeno, sal de él y no vuelvas más.» El demonio gritó, sacudió violentamente al niño y salió de él, dejándolo como muerto, tanto que muchos decían: «Está muerto.» Pero Jesús, tomándolo de la mano, lo levantó, y el niño se puso de pie.

Cuando entró a la casa y quedaron solos, los discípulos le preguntaron: «¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?.»

El les respondió: «Esta clase de demonios se expulsa sólo con la oración.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Parece que en las primeras comunidades cristianas había  muchos que se las daban de sabios y maestros. Santiago nos describe cuál es la verdadera sabiduría que viene de Dios y cuál hay que considerar como falsa. Las palabras de Santiago son una reacción contra los que interpretaban mal  las Epístolas de san Pablo.
  • Santiago es realista y da signos concretos y claros para poder reconocer la “verdadera sabiduría”. La fe no es el resultado de especulaciones intelectuales. El verdadero criterio de la fe se  encuentra «en la vida». Nuestra verdadera fe se verifica en la capacidad de amar a los hermanos.  La caridad es el principio de la verdadera sabiduría que viene de Dios. Lo contrario de esto es el dejarse llevar por la «envidia» y las «rivalidades» que en el  fondo son la falta de amor.
  • Para Santiago, el que se cree sabio lo tiene que demostrar con “la buena conducta”, teñida por amabilidad, paz, la comprensión dócil, y llena de misericordia y buenas obras, propias de la sabiduría. Pero si el que se dice sabio tiene actitudes de «corazón amargado por la  envidia y el egoísmo», la suya es una  sabiduría humana, terrena, del «diablo» que es «el que divide».
  • La característica fundamental del cristiano, debería ser la ausencia de  orgullo, de intriga, de fanatismo tratando de vivir en comunión con sus hermanos y con todos, incluso con sus adversarios, con los que piensan como él y con los que no piensan como  él.
  • El sabio no se manifiesta en los conocimientos adquiridos, sino sobre todo  en su comportamiento según el querer de Dios, que engendra otros sabios que difundan en medio de los hombres, el mismo espíritu de paz, perdón, docilidad, misericordia,  imparcialidad y verdad.

***

  • Luego de bajar del monte con sus tres acompañantes, Jesús es saludado por la gente.  Quiere saber sobre que discutían un grupo de sus discípulos y la gente.
  • Esta vez la escena es un caso de aparente epilepsia, que es atribuido por la mentalidad de aquella época a la acción del demonio.
  • Atribuían a los “espíritus impuros” todo lo que atacaba al hombre de un modo más  espectacular. Por otra parte, la continuación del relato nos mostrará que este muchacho  padecía un doble mal: una epilepsia y una presencia demoníaca. Jesús llevará a cabo esta  curación en dos tiempos: hay primero un exorcismo que le libra del “espíritu impuro” y deja  al muchacho como muerto; luego la curación definitiva, hecha más sencillamente a la  manera de otras curaciones: Jesús lo tomó de la mano y lo levantó.
  • Para el seguimiento de Jesús no basta con dejar de ser malo. Es necesario, por la misericordia de Dios, llenarse de la fuerza del amor y ponerse de pie, en capacidad de seguir a Jesús. Pero, sobre todo, es necesario tener fe.
  • La falta de la verdadera fe es la que impide experimentar la salvación que Jesús ofrece. Por eso el Señor se dirige primero a todos, y los llama “generación incrédula”; después con el padre del muchacho, a quien invita a creer. Y finalmente con sus discípulos, a quien les explica su impotencia para curar: por falta de oración.
  • El padre del muchacho intuye las puertas que abre la fe, y, a la invitación de Jesús, hace una admirable  “profesión de fe”… llena de humildad. “¡Sí, creo! Pero, Señor, ven a robustecer mi pobre fe, pues siento ¡que no creo todavía suficiente!
  • Jesús aparece de nuevo como más fuerte que el mal. Tiene la fuerza de Dios. Igual que  en la montaña los tres discípulos han sido testigos de su gloria divina, ahora todos  presencian asombrados otra manifestación mesiánica: ha venido a librar al mundo de sus  males, incluso de los demoníacos, de la enfermedad y de la muerte.
  • En la guerra continua entre el bien y el mal, Cristo se nos muestra como vencedor y nos  invita a que, apoyados en Él -con la oración y el ayuno, no con nuestras fuerzas-  colaboremos a que esa victoria se extienda a todos, también en nuestro tiempo.
  • En nuestra lucha contra el mal que hay dentro de nosotros y el de los demás, sólo  puede ser eficaz si se basa en la fuerza de Dios. Sólo puede suceder desde la fe y la  oración, en unión con Cristo, el que libera al mundo de todo mal. No se trata de hacer  gestos mágicos o de pronunciar palabras que tienen eficacia por sí solas. El que salva y el  que libera es Dios. Y nosotros, sólo si nos mantenemos unidos a Él por la oración. Esta es la lección que nos da hoy Jesús.
  • Nuestro camino de fe se realiza trabajando a favor del Reino de Dios, hasta que éste llegue a su plenitud, en el Reino eterno. Nuestro trabajo no puede realizarse sólo con nuestros medios, por muy importantes que estos parezcan de acuerdo a los criterios de los hombres. Por eso necesitamos encontrarnos personalmente con el Señor, orar y no tener miedo incluso a ayunar, no como masoquista, sino como la mejor disposición que tenemos de abrirnos; para encontrarnos amorosamente con el Señor, libres de todo aquello que nos impide tenerlo sólo a Él como centro de nuestra vida. De ese modo podremos pedirle su sabiduría y su fortaleza para poder, así, descubrir sus caminos y seguirlos con un gran amor hecho gesto y palabra servicial y salvadora.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Sé pedir con sencillez y humildad?
  • ¿Me apoyo en mis fuerzas o soy capaz de abandonarme en el poder de Dios?
  • ¿De qué manera la fe ha renovado mi vida?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Todo es posible para el que cree

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Ven y ayuda mi poca fe»

 

Aleja la duda de tu alma, y nunca temas dirigir a Dios tu plegaria, diciéndote: «¿Cómo podría yo orar, cómo podría yo ser escuchado, después de haber ofendido tanto a Dios?» No razones de esta manera; sino vuélvete al Señor con todo tu corazón, y órale con plena confianza. Conocerás entonces toda la extensión de su misericordia; verás que, lejos de abandonarte, colmará los deseos de tu corazón. Porque Dios no es como los hombres que se acuerdan del mal; en él no hay ningún resentimiento, sino una tierna compasión hacia sus criaturas. Purifica, pues, tu corazón de todas las vanidades del mundo, del mal y del pecado…, y ora al Señor. Lo alcanzarás todo…, si haces tu oración con total confianza.

Pero si la duda se desliza en tu corazón, ninguna de tus peticiones verás atendida. Los que dudan de Dios son almas dobles; no consiguen nada de lo que piden… Cualquiera que dude, a no ser que se convierta, difícilmente será escuchado y salvado. Purifica, pues, tu alma de la duda, revístete de la fe, porque es poderosa, y cree firmemente que Dios escuchará tus peticiones. Y si ocurre que se retrasa un poco en escuchar tu petición, no caigas en la duda por el mero hecho de no haberlo obtenido todo inmediatamente; este retraso es para hacerte crecer más en la fe. No dejes, pues, de pedir lo que deseas… Aleja de ti la duda; es perniciosa e insensata, quita a muchos la raíz de la fe, incluso a los que estaban muy firmes en ella… La fe es fuerte y poderosa; lo promete todo y tiene éxito en todo; la duda, falta de confianza, fracasa en todo…

 

Pastor de Hermas (siglo II)

PARA REZAR

 

Creemos en Dios Padre, de infinita sabiduría

poder y amor, que expresa su misericordia

en todas sus obras y que quiere siempre el bien de sus hijos.

Creemos en Jesucristo, Hijo de Dios, nacido de mujer,

don de la inagotable gracia del Padre,

fundamento de nuestra esperanza y promesa

de nuestra liberación del pecado y de la muerte.


Creemos en el Espíritu Santo, la presencia divina

en nuestras vidas, por el cual conocemos la verdad de Cristo

y hallamos fortaleza y auxilio en tiempo de necesidad.

Creemos que esta fe debe manifestarse en servicio,

movida por el amor, siguiendo el ejemplo

de nuestro bendito Señor, de manera que el Reino de

Dios se haga realidad en la tierra.

 

Martes VII

 

Para ser el primero hacerse el último

 

Lectura de la carta del apóstol Santiago    4, 1-10

 

Hermanos:

¿De dónde provienen las luchas y las querellas que hay entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que combaten en sus mismos miembros? Ustedes ambicionan, y si no consiguen lo que desean, matan; envidian, y al no alcanzar lo que pretenden, combaten y se hacen la guerra. Ustedes no tienen, porque no piden. O bien, piden y no reciben, porque piden mal, con el único fin de satisfacer sus pasiones.

¡Corazones adúlteros! ¿No saben acaso que haciéndose amigos del mundo se hacen enemigos de Dios? Porque el que quiere ser amigo del mundo se hace enemigo de Dios. No piensen que la Escritura afirma en vano: El alma que Dios puso en nosotros está llena de deseos envidiosos.

Pero él nos da una gracia más grande todavía, según la palabra de la Escritura que dice: Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes.

Sométanse a Dios; resistan al demonio, y él se alejará de ustedes. Acérquense a Dios y él se acercará a ustedes. Que los pecadores purifiquen sus manos; que se santifiquen los que tienen el corazón dividido. Reconozcan su miseria con dolor y con lágrimas. Que la alegría de ustedes se transforme en llanto, y el gozo, en tristeza. Humíllense delante del Señor, y él los exaltará.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 54, 7-8. 9-10a. 10b-11a. 23 (R.: 23a)

 

R.    Confía tu suerte al Señor, y él te sostendrá.

 

¡Quién me diera alas de paloma

para volar y descansar!

Entonces huiría muy lejos,

habitaría en el desierto. R.

 

Me apuraría a encontrar un refugio

contra el viento arrasador y la borrasca.

Confunde sus lenguas, Señor, divídelas. R.

 

Porque no veo más que violencia

y discordia en la ciudad,

rondando día y noche por sus muros. R.

 

Confía tu suerte al Señor,

y él te sostendrá:

nunca permitirá que el justo perezca. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    9,30-37

 

Al salir de allí atravesaron la Galilea; Jesús no quería que nadie lo supiera, porque enseñaba y les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará.» Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas.

Llegaron a Cafarnaún y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó: «¿De qué hablaban en el camino?.» Ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande.

Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: «El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos.»

Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo: «El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Santiago está preocupado por los conflictos que surgen en las comunidades cristianas.
  • Si ayer hablaba de la verdadera sabiduría, hoy con palabras fuertes denuncia a los que en la comunidad crean división y no paz. Santiago habla de codicia, envidia, guerras, contiendas y homicidios. Y las causas son el orgullo, la ambición y la falta de una perspectiva más sobrenatural que impide una oración más verdadera. Los soberbios no saben hacer otra cosa que engendrar guerras, domésticas o mundiales.
  • Dios resiste a los orgullosos, pero da su gracia a los humildes. Humillarse ante Dios, es el camino que lleva al conocimiento realista de nuestra propia situación.
  • Sentir la propia miseria, vivir la tristeza de no ser lo que uno quisiera, no es ninguna vergüenza delante de Dios. Muy por el contrario, nos lleva a descubrir de un modo más profundo, la misericordia del único juez y a no colocarnos como jueces de los demás, e incluso de nosotros mismos.
  • Lo que nos da sabiduría, y por lo tanto la actitud justa con nosotros mismos y con los demás, es poner en Dios nuestra confianza, acercarnos a Él con una oración sincera; para que Él se acerque a nosotros; humillarnos para que Él nos levante.

***

  • Jesús para ir educando a los suyos en el camino del discipulado, les anuncia por segunda vez su pasión y su muerte. Pero todavía no están dispuestos a entender lo que les está queriendo decir. Lo que les preocupa, y de eso discuten en el camino, es «quién será el más importante». Ya se ven en el Reino del Maestro, ocupando los puestos de honor.
  • Aún se ve lo difícil que es para los discípulos comprender la pasión, muerte y resurrección de Jesús. A pesar de haber escuchado, directamente de sus labios, los requerimientos para la construcción del Reino siguen preocupados más por el poder, que por entregar incondicionalmente la vida por el hermano como les propone el Maestro.
  • Jesús, en la serenidad de casa, con extrema delicadeza les da una lección para que vayan corrigiendo sus expectativas. Les aclara que no se puede ser el primero en su Reino si no se abandona toda tentativa de poder, asumiendo comprometidamente el servicio y la entrega por los demás.
  • Después, pone a un niño en medio de ellos y dice que el que recibe a un niño lo recibe a Él. Precisamente a un niño, que en el ambiente social de entonces era más bien marginado de la sociedad y tenido en muy poco.
  • Jesús puede hablarles del poder y valor de la servicialidad porque es el primero que la vive con toda radicalidad. Toda su vida está en esa actitud de entrega por los demás porque no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida para la salvación de todos. Actitud que manifiesta en su cercanía a los más necesitados, que pondrá de manifiesto con ellos cuando arrodillado les lave los pies; pero sobre todo cuando en la cruz entregue su vida.
  • La dificultad para entender la lección que Jesús dio a los apóstoles también la padecemos hoy. Tendemos a ocupar los primeros lugares, a buscar nuestros propios intereses, a despreciar a aquellos de los que no podemos esperar mucho. Eso pasa en el mundo de la política, en nuestro mundo familiar o comunitario, en nuestra vida eclesial. Nuestra naturaleza se rebela cuando podemos «ser el último de todos».
  • La salvación del mundo vino a través de la cruz de Cristo. Seguimos a un Salvador humilde, aparentemente fracasado, el Siervo de todos, hasta la Cruz. El discípulo no puede ser más que el maestro. Colaborar con Él en la construcción del reino significará muchas veces sufrimiento, otras veces renuncia y esfuerzo, y siempre entrega gratuita.
  • Aquel que quiera ser discípulo de Jesús debe ser un servidor integral, especialmente de los que más lo necesitan, de los abandonados, de los postergados, de los que nadie atiende, aquellos de los que nadie se acuerda. Amar es servir. Un cristiano que no sirve, no sirve como cristiano. “Una Iglesia que no sirve, no sirve para nada”.
  • Como Iglesia también debemos asumir la radicalidad de la propuesta de servicio que Jesús asumió con todas las consecuencias que implique. Vivir en pobreza y al servicio de los hombres y de todo hombre, es la única obligación del cristiano.

 

PARA DISCERNIR

 

  • Acepto las consecuencias de renuncia y cruz en el seguimiento del Señor?
  • ¿Busco una salvación a mi medida?
  • ¿Reconozco en el servicio una fuente de Gracia?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Seamos primeros sirviendo a todos

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos»

 

¡Jesús!… ¡Qué humildad la tuya, Rey de la gloria, al someterte a todos los sacerdotes, sin hacer distinción alguna entre los que te aman y los que, por desgracia, son tibios o fríos en tu servicio…! A su llamada, tú bajas del cielo; pueden adelantar o retrasar la hora del santo sacrificio, que tú estás siempre pronto a su voz… ¡Qué manso y humilde de corazón me pareces, Amor mío, bajo el velo de la blanca hostia! (Mt 11,29). Ya no puedes abajarte más para enseñarme la humildad; por eso, para responder a tu amor, yo también quiero desear que mis hermanas me pongan siempre en el último lugar y convencerme de que ése es precisamente mi sitio.

Yo sé bien, Dios mío, que al alma orgullosa tú la humillas y que a la que se humilla le concedes una eternidad gloriosa; por eso quiero ponerme en el último lugar y compartir tus humillaciones, para «tener parte contigo»(Jn 13,8) en el reino de los cielos.

Pero tú, Señor, conoces mi debilidad; cada mañana hago el propósito de practicar la humildad, y por la noche reconozco que he vuelto a cometer muchas faltas de orgullo. Al ver esto, me tienta el desaliento, pero sé que el desaliento es también una forma de orgullo. Por eso quiero, Dios mío, fundar mi esperanza sólo en ti; ya que tú lo puedes todo, haz nacer en mi alma la virtud que deseo. Para alcanzar esta gracia de tu infinita misericordia, te repetiré muchas veces: «¡Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo»…

 

 Santa Teresa del Niño Jesús (1873-1897), carmelita descalza, Doctora de la Iglesia -Oración 20

 

PARA REZAR

 

Gracias, Señor, por haberme llamado

a servir gratuitamente,
a dar mi tiempo, mis energías

y mi amor a quienes sufren.
Aquí estoy, Señor, envíame.
Dispón mi mente y mi corazón

a escuchar sin prejuicios,
a servir hasta las últimas consecuencias.

Envíame, Señor, a pesar de que yo también soy débil
así comprenderé que eres tú nuestra fuerza,
y mis hermanos descubrirán tu rostro

en mi presencia discreta.
Envíame, Señor, y así comprenderé

que la mayor felicidad está en servirte.

 

Amén.

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA VI – CICLO A

TIEMPO DTE EL AÑO

Domingo VI – Ciclo A

 

Lunes VI

 

Martes VI

 

 Miércoles VI

 

Jueves VI

 

Viernes VI


Sábado VI

22 de Febrero

La Cátedra de San Pedro Apóstol (F)

 

 

TIEMPO DTE EL AÑO

Domingo VI – Ciclo A

 

A nadie le ordenó ser impío

 

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Eclesiástico    15, 15-20

 

Si quieres, puedes observar los mandamientos y cumplir fielmente lo que le agrada.

El puso ante ti el fuego y el agua: hacia lo que quieras, extenderás tu mano.

Ante los hombres están la vida y la muerte: a cada uno se le dará lo que prefiera.

Porque grande es la sabiduría del Señor, él es fuerte y poderoso, y ve todas las cosas.

Sus ojos están fijos en aquellos que lo temen y él conoce todas las obras del hombre.

A nadie le ordenó ser impío ni dio a nadie autorización para pecar.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 118, 1-2. 4-5. 17-18. 33-34 (R.: 1b)

 

R.    Felices los que siguen la ley del Señor.

 

Felices los que van por un camino intachable,

los que siguen la ley del Señor.

Felices los que cumplen sus prescripciones

y lo buscan de todo corazón. R.

 

Tú promulgaste tus mandamientos

para que se cumplieran íntegramente.

¡Ojalá yo me mantenga firme

en la observancia de tus preceptos! R.

 

Sé bueno con tu servidor,

para que yo viva y pueda cumplir tu palabra.

Abre mis ojos,

para que contemple las maravillas de tu ley. R.

 

Muéstrame, Señor, el camino de tus preceptos,

y yo los cumpliré a la perfección.

Instrúyeme, para que observe tu ley

y la cumpla de todo corazón. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo

a los cristianos de Corinto    2, 6-10

   

Hermanos:

Es verdad que anunciamos una sabiduría entre aquellos que son personas espiritualmente maduras, pero no la sabiduría de este mundo ni la que ostentan los dominadores de este mundo, condenados a la destrucción.

Lo que anunciamos es una sabiduría de Dios, misteriosa y secreta, que él preparó para nuestra gloria antes que existiera el mundo; aquella que ninguno de los dominadores de este mundo alcanzó a conocer, porque si la hubieran conocido no habrían crucificado al Señor de la gloria.

Nosotros anunciamos, como dice la Escritura, lo que nadie vio ni oyó y ni siquiera pudo pensar, aquello que Dios preparó para los que lo aman.

Dios nos reveló todo esto por medio del Espíritu, porque el Espíritu lo penetra todo, hasta lo más íntimo de Dios.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Mateo     5, 17-37

 

Jesús dijo a sus discípulos:

No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.

Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.

El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.

Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.

Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal. Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego.

Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.    

Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.

Ustedes han oído que se dijo: No cometerás adulterio. Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.

Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena. Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.

También se dijo: El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaración de divorcio. Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.

Ustedes han oído también que se dijo a los antepasados: No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor. Pero yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la Ciudad del gran Rey. No jures tampoco por tu cabeza, porque no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos.

Cuando ustedes digan «sí», que sea sí, y cuando digan «no», que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno.

 

Palabra del Señor.

 

O bien más breve:

 

Lectura del santo Evangelio según San Mateo

5, 20-22a. 27-28. 33-34a. 37

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.

Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal. Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal.

Ustedes han oído que se dijo: No cometerás adulterio. Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.

Ustedes han oído también que se dijo a los antepasados: No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor. Pero yo les digo que no juren de ningún modo.

Cuando ustedes digan «sí», que sea sí, y cuando digan «no», que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • En la disyuntiva entre fuego y agua, entre muerte y vida la primera lectura nos presenta con  claridad el criterio respecto a la moral: guardar los mandatos de Dios, cumplir su voluntad. Somos libres  y es esa libertad la que da también valor a nuestra aceptación de la voluntad de  Dios. Creemos que el éxito en la vida es haber sabido elegir el camino que Dios nos muestra. Él nos conoce y es más íntimo a nosotros que nosotros mismos.

    ***

  • Para san Pablo la actitud de los cristianos debe ser fruto de una “sabiduría”, “que no  es de este mundo ni de los príncipes de este mundo”. El mundo en el sentido bíblico, contrario al reino de Dios, no puede comprender el alcance de las  normas contenidas en el sermón de la montaña, porque todas esas normas suponen la  aceptación del designio del amor de Dios sobre los hombres, designio manifestado a través del mensaje y la vida de Jesús.

    ***

  • El fragmento del sermón de la montaña que acabamos de escuchar nos ha manifestado  las exigencias propias de la manera de ser cristiana, es decir, del modo de actuar de los  discípulos de Cristo, que tiene que ser superior y distinto al proceder legalista de “los letrados y  fariseos”.
  • Esta nueva manera de cumplir la Ley en su plenitud no se trata de una hermenéutica más perfecta de la letra de la Ley, sino de la interiorización de su espíritu.
  • Jesús no ha venido a abolir la ley, sino a llevarla a cabo, a darle ese “plus” que la hace superar como ley y mueve a la aceptación como elección interior.
  • La justicia de los escribas y fariseos se limitaba al cumplimiento de los artículos de la ley. La justicia que propone Jesús no depende de eso exclusivamente, sino del hecho de que la plenitud de los tiempos, la realización más plena del hombre se realizan en Cristo. Él es el intérprete definitivo de la ley nueva, al poner de relieve las exigencias profundas de la voluntad de Dios, que Él ha venido a cumplir y dar plenitud “hasta la última letra o tilde”. Sin quedarse en las minucias, nos enseña que para pertenecer al “reino” hay que vivir en fidelidad y coherencia total con la voluntad de Dios. Cristo establece un nuevo criterio de evaluación moral: la intención personal.
  • A través de contraposiciones Jesús expone claramente la diferencia que se da entre la Ley promulgada en el Antiguo Testamento y la  nueva Ley que Él ha venido a proclamar en nombre de Dios. La nueva Ley no supone  la abolición o supresión de la antigua, sino una superación en la línea de la profundidad.  Si la antigua Ley prohibía y castigaba sólo la acción externa, la Ley de Cristo  condena la actitud interior. Principio del formulario
  • El “plus” de la nueva ley pasa por el corazón que, movido por la fuerza del Espíritu, decide la actitud más verdadera y más radical. Esta es una exigencia superior a la de la ley, el “plus” con el que Cristo la completa y la lleva a la perfección. El verdadero cumplimiento de la Ley de Dios se da cuando está en juego la  responsabilidad y la libertad del hombre.
  • No basta no matar, es preciso no odiar. No basta no cometer adulterio, es preciso no desear la mujer de otro. No basta lavarse las manos antes de comer, hay que “purificar” el interior del hombre.
  • No basta levantar monumentos a los profetas, es necesario no hacerlos matar. No basta rezar sin cesar, se hace imprescindible tener fe en la bondad de Dios. No bastan los sacrificios, no sirven a nadie los actos de culto y la estricta observancia de los preceptos más insignificantes si no se pone en el primer lugar de la propia vida moral la justicia, la misericordia y la fe.
  • La ley viene impuesta al hombre desde el exterior. Jesús no se limitó a una espiritualización de la ley,  Él apunta a la voluntad, al corazón. Lo  “nuevo” que aporta Cristo es un más que no depende sólo del cumplimiento sino de la motivación del corazón del que brotan nuestras acciones. El “plus” está en Cristo que no sólo dice: “pero yo les digo” sino que lleva la delantera con su ejemplo amando a los enemigos, soportando el sufrimiento y la persecución, sirviendo como expresión concreta del amor. Se adelanta y se convierte en modelo de la fuerza de la ley, que posee la ley  suprema e interior del amor que nos viene como don del  Espíritu Santo.
  • Las palabras de Jesús invitan al cristiano a algo “más”, un “más” en la convivencia entre los hombres. No basta no matar el hermano, es imprescindible respetarlo, tomarlo en serio, no sentirse superior a él. Se puede matar con las palabras, con un juicio duro, con una actitud despectiva. Se puede matar al hermano relegándolo al aislamiento y a la marginación, apagando su entusiasmo y sus proyectos de bien, no permitiéndole expresarse libremente. No se puede cumplir con Dios si el hermano es deshonrado, porque Dios vive cada hermano que nos encontramos, especialmente en los más pobres, en los pequeños, en los humildes, en los despreciados.
  • Un “plus” en el amor y en la sinceridad. El amor del hombre y la mujer no son simplemente el deseo y búsqueda egoísta de su satisfacción. El amor es querer el bien del amado, es encuentro libre y liberador. Un amor verdadero se arraiga en la totalidad de la persona, se inscribe en la única corriente de amor que es Dios, un amor que dona al Hijo: un regalo total, porque Cristo ha dado su vida por nosotros; un amor que “ha prometido estar presente en aquellos que lo aman y en los corazones rectos y sinceros que conservan su palabra”.
  • Cristo da un “plus” a la ley judía que prohíbe la mentira dándole fuerza a la palabra y haciendo inútil el juramento. Las palabras están hechas para que nos permitan dar a conocer a los demás nuestros pensamientos, sentimientos, valores… nuestra interioridad. Engañar a los demás es no entender el signo de la palabra, convirtiéndola en un medio de la división y la confusión en vez de la claridad y la comunión.
  • Jesús nos pide una fe encarnada, una fe que se refleje en las actitudes individuales y colectivas, en las relaciones sociales, una fe que se refleje en el trabajo, en el sentido de la justicia, en el compromiso con los débiles, en el respeto al hombre, en la capacidad de diálogo y de comprensión, en la expulsión de la intolerancia, del insulto, de la agresividad, en la apertura a un amor centrado en Dios, capaz de resistir el desgaste del tiempo y de la desilusión.
  • Esta manera de creer es la sabiduría más alta, la sabiduría que no es de este mundo, como nos dice san Pablo. Como cristianos, estamos llamados a compartir y anunciar esta sabiduría del evangelio, en la que todos los hombres somos una sola familia en un solo mundo. Una fe arraigada en la vida que sea capaz de iluminar al mundo dándole sentido y llevándolo a experimentar que es posible que el hombre deje de ser enemigo del hombre para convertirse en hermano.

     

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué conversión me pide la palabra de este día?
  • ¿Escucho alguna invitación a crecer en libertad y verdad interior?
  • ¿Qué oración brota de mi corazón frente a la palabra recibida?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Que venga tu Reino Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

La Ley enraizada en nuestros corazones

 

En la Ley hay preceptos naturales que nos dan ya la santidad; incluso antes de dar Dios la Ley a Moisés, había hombres que observaban estos preceptos y quedaron justificados por su fe y fueron agradables a Dios. El Señor no abolió estos preceptos sino que los extendió y les dio plenitud. Eso es de lo que nos dan prueba sus palabras: «Se dijo a los antiguos: no cometerás adulterio. Pues yo os digo: el que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior.» Y también: «se dijo: no matarás. Pero yo os digo: todo el que esté peleado con su hermano sin motivo tendrá que comparecer ante el tribunal» (Mt 5,21s)… Y así todo lo que sigue. Todos estos preceptos no implican ni la contradicción ni la abolición de los precedentes, sino su cumplimiento y extensión. Tal como el mismo Señor dice: «Si no sois mejores que los letrados y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos (Mt, 5,20).

¿En qué consiste este ir más allá? Primeramente en creer no sólo en el Padre, sino también en el Hijo manifestado en lo sucesivo, porque él es quien conduce al hombre a la comunión y unión con Dios. Después, en no tan sólo decir, sino en hacer –porque «dicen pero no hacen» (Mt 23,3)- y guardarse, no sólo de cometer actos malos, sino también de desearlos. Con estas enseñanzas, él no contradecía a la Ley, sino que la llevaba a su cumplimiento, a su plenitud y ponía en nosotros la raíz de las prescripciones de la Ley… Prescribir, no sólo de abstenerse de los actos prohibidos por la Ley, sino incluso de su deseo, no es de alguien que contradice y adolece la Ley, sino el hecho de quien la cumple y extiende.

 

San Ireneo de Lión (hacia 130-hacia 208), obispo, teólogo y mártir – Contra las herejías IV, 13,3

 

PARA REZAR

 

Padre Nuestro Misionero

 

Padre nuestro que estás en el cielo

Creemos ¡oh Dios! que eres nuestro Padre porque nos lo ha revelado Jesús.

Pero hay una multitud de hombres que todavía ignoran el amor de tu corazón paternal y no saben rezarte la oración que tu mismo Hijo nos enseñó.

 

Santificado sea tu nombre

Padre, en tu nombre está encerrado el mensaje de tu amor y la historia de nuestra salvación. Anunciando a los pueblos tu paternidad, la Iglesia misionera te hace conocer a Ti y a tu enviado Jesucristo.

 

Venga a nosotros tu Reino

Porque sólo en tu Reino, llegamos a ser hijos tuyos y hermanos entre nosotros.

Tu Reino de paz, de fe y caridad implantan los misioneros en el corazón de la humanidad.

 

Hágase tu voluntad

Conocerte a Ti, reconocerte en Cristo y amarte en el Espíritu Santo es tu voluntad.

Sálvanos, Padre, para que podamos salvar a nuestros hermanos y se cumpla así el deseo de tu hijo: “que haya un sólo rebaño y un sólo pastor”.

 

Danos hoy nuestro pan de cada día

“No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” y este pan de tu palabra el mundo lo reclama. Envía predicadores de tu Evangelio para saciar a la multitud hambrienta y sedienta de justicia y amor.

 

Perdona nuestras ofensas

Porque hemos pensado poco en nuestro deber de llevar a los que no te conocen la fe que recibimos gratuitamente. Perdónanos, Señor, porque no comprendemos todavía, la grandeza de la misericordia hacia los más necesitados.

 

No nos dejes caer en la tentación

En la tentación de escandalizarnos, ni de desconfiar de tu providencia amorosa ante aquellos que o creen, después de dos mil años de la muerte en la cruz de tu Hijo por nosotros.

 

Líbranos del mal

Del mal de ser insensibles a las necesidades de los que aún no te conocen. De este mal de la indiferencia, líbranos, Señor.

 

Amén.

 

Lunes VI

 

¿Por qué esta generación pide un signo?

 

Principio de la carta del apóstol Santiago    1, 1-11

 

Santiago, servidor de Dios y del Señor Jesucristo, saluda a las doce tribus de la Dispersión.

Hermanos, alégrense profundamente cuando se vean sometidos a cualquier clase de pruebas, sabiendo que la fe, al ser probada, produce la paciencia. Y la paciencia debe ir acompañada de obras perfectas, a fin de que ustedes lleguen a la perfección y a la madurez, sin que les falte nada.

Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que la pida a Dios, y la recibirá, porque él la da a todos generosamente, sin exigir nada en cambio. Pero que pida con fe, sin vacilar, porque el que vacila se parece a las olas del mar levantadas y agitadas por el viento. El que es así no espere recibir nada del Señor, ya que es un hombre interiormente dividido e inconstante en su manera de proceder.

Que el hermano de condición humilde se gloríe cuando es exaltado, y el rico se alegre cuando es humillado, porque pasará como una flor del campo: apenas sale el sol y calienta con fuerza, la hierba se seca, su flor se marchita y desaparece su hermosura. Lo mismo sucederá con el rico en sus empresas.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 118, 67-68. 71-72. 75-76 (R.: 77a)

 

R.    Que llegue hasta mí tu compasión, Señor, y viviré.

 

Antes de ser afligido, estaba descarriado;

pero ahora cumplo tu palabra.

Tú eres bueno y haces el bien:

enséñame tus mandamientos. R.

 

Me hizo bien sufrir la humillación,

porque así aprendí tus preceptos.

Para mí vale más la ley de tus labios

que todo el oro y la plata. R.

 

Yo sé que tus juicios son justos, Señor,

y que me has humillado con razón.

Que tu misericordia me consuele,

de acuerdo con la promesa que me hiciste. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Marcos    8, 11-13

 

En aquel tiempo:

Llegaron los fariseos, que comenzaron a discutir con él; y, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. Jesús, suspirando profundamente, dijo: « ¿Por qué esta generación pide un signo? Les aseguro que no se le dará ningún signo.»

Y dejándolos, volvió a embarcarse hacia la otra orilla.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Empezamos hoy la lectura de la Carta de Santiago que nos acompañará durante dos semanas. Es la carta de un cristiano de origen judío, que, como los mejores fariseos, continúa siendo muy celoso de la Ley y de las obras. Se dirige a los cristianos convertidos del judaísmo y que ahora están esparcidos.
  • Es una exhortación sobre el estilo de vida que deben llevar los seguidores de Jesús. Saber aprovechar las pruebas de la vida porque nos van haciendo madurar en la fe y le dan temple a nuestro seguimiento de Cristo; dirigir con confianza y perseverancia nuestra oración a Dios; no estar orgullosos precisamente de las riquezas.
  • Son consignas concretas que sacuden el excesivo conformismo y son de evidente actualidad para nuestras comunidades. A diferencia de lo que este mundo insiste en decirnos, Santiago no titubea en afirmar que el de condición humilde tiene una «alta dignidad», mientras que la del rico es una «pobre condición».
  • Como predicador y no como hombre preocupado por cuestiones teóricas, anima a luchar contra la tentación. «La corona de la vida» se promete «al hombre que resiste la prueba» Santiago nos invita, en estos casos y cuando nos vienen las pruebas, a orar con fe, sin titubear.

***

  • Jesús hace milagros no para asombrar a la gente, sino para darles la gran noticia de su liberación total. Por eso los milagros siempre sacan al hombre: de la enfermedad, de la muerte, de la angustia.
  • Por otro lado la espiritualidad farisea insistía mucho sobre los aspectos triunfalistas del futuro Mesías. Por eso los fariseos le piden “que haga aparecer una señal en el cielo”, es decir, una demostración que obligue a los espectadores a obedecer al glorioso profeta que viene de parte de Dios. Exigen que Dios dé directamente una prueba de la mesianidad de Jesús. Todavía al pie de la cruz, le exigirán a Jesús que baje de ella para fundamentar con ese signo su misión.
  • Jesús se indigna porque esta generación reclama una señal. Es la misma tentación grave del desierto: “haz que estas piedras se conviertan en panes”… Jesús afirma que el poder salvífico de Dios no se manifestará a través de una exhibición esplendorosa. El signo es su misma vida, su entrega, su muerte y resurrección.
  • Muchos hoy piden “señales” a Dios para creer. Quieren un Cristo hecho a la medida de sus comodidades y placeres, un “súper Mesías” que sea capaz de cumplir con todos los caprichos y que les resuelva la vida a base de milagros y hechos prodigiosos. No existe ese Cristo. Pero Dios tiene sus caminos. No debemos olvidar nunca que nuestro Mesías, Jesús, el Hijo de Dios, se manifiesta de manera discreta en medio de nuestra vida y que ha escogido precisamente lo débil para confundir a los poderosos.
  • Jesús no acepta el reto de los fariseos, no les hace el juego, no se deja desafiar por sus exigencias. Jesús con sus actos siempre quiso demostrar cómo la entrega y el servicio, dentro de un marco de amor-misericordia, son los principales requisitos para llamarse seguidores suyos. La propuesta de Jesús exige vivir en continuo compromiso con la misericordia, lejos de todo orgullo, ambición de riquezas o de poder.
  • Mostró un Dios que acompaña y apoya a los débiles y necesitados. El signo verdadero será nuestra obediencia de hijos, en una vida vivida bajo la inspiración del Espíritu. Nuestra vida de hombres que aman, que hablan de perdón y perdonan; de hombres que llamamos “Papá” a Dios. Será signo, la vida entregada como la del Hijo Predilecto de Dios que llega hasta las últimas consecuencias del amor.
  • Debemos aprender a descubrir a Cristo presente en cosas tan sencillas y profundas como son la comunidad reunida y unida, la Palabra anunciada, el Pan y Vino de la Eucaristía, el signo del perdón, la comunidad eclesial pecadora pero que también es el Pueblo Santo de Dios, el prójimo débil, enfermo y hambriento. Esos son los signos para que lo reconozcamos presente en nuestra historia.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Pido signos?
  • ¿Cuál es mi actitud cuando los recibo?
  • ¿Si no los tengo, no creo?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Quiero creer en tu Palabra

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Dios está en todas partes, está en todo, y sin él no podemos existir. Nunca he dudado de su existencia ni un solo instante, pero sé que algunos lo dudan. Aunque no creáis en Dios podéis ayudar a otros a través de actos inspirados por el amor, y el fruto de estas obras serán las gracias suplementarias que descenderán sobre vuestra alma. Entonces, empezaréis a abriros lentamente y aspiraréis al gozo de amar a Dios.

¡Hay tantas religiones! Cada una sigue a Dios a su manera. Yo, sigo el camino de Cristo: Jesús es mi Dios, Jesús es mi Esposo, Jesús es mi único amor, Jesús es mi Todo en todo, Jesús lo es todo para mí.

Es por esta razón que no tengo nunca miedo. Hago mi trabajo con Jesús, lo hago para él dedicándoselo; por eso los resultados son suyos, no míos. Si tenéis necesidad de un guía, no tenéis que hacer otra cosa que volver los ojos hacia Jesús. Debéis abandonaros a él y confiar enteramente en él. Cuando hacéis esto, se disipa la duda y os invade la certeza. Pero Jesús ha dicho: «Si no os hacéis como niños no podéis venir a mi» (Mt 18,3)…

 

Santa Teresa de Calcuta

 

PARA REZAR

 

Pidiendo fe

 

¡Oh Padre todo poderoso!

Tú que tienes en cuenta nuestra frágil condición humana

y lo muy dados que somos a olvidar aquello que nos obliga.

Señor misericordioso ya que somos poco diestros

para testimoniar el amor a Dios

y nada aventajados en la práctica de las virtudes,

te pedimos fe, porque sin fe la vida es insoportable Señor.

Si perdemos la dimensión espiritual y todo lo medimos y lo visualizamos ¿quién nos soportara en el momento de la prueba?

¿A quién levantaré los ojos en los momentos de dolor,

de soledad y de amargura? la fe es mi báculo,

apoyado en el no vacilare y así mis pies no tropezaran con las piedras.

Porque con fe Señor, me siento asido a Ti,

para abrazar con esperanza el dolor o la alegría,

el fracaso o el éxito.

Te lo pedimos por mediación de Nuestra Madre y Reina

tres Veces Admirable de Schoenstatt,

Madre de todas las gracias, mensajera del amor divino.

Padre nuestro, haz que tengamos una fe viva y constante

para creer en Aquel que Tú has enviado y poder ser obrero de tu mies,

por Jesucristo nuestro Señor que vive y reina

por los siglos de los siglos.

Amén.

 

Padre Kentenich

 

Martes VI

 

Cuídense de la mala levadura

 

Lectura de la carta del apóstol Santiago    1, 12-18

 

Queridos hermanos:

Feliz el hombre que soporta la prueba, porque después de haberla superado, recibirá la corona de Vida que el Señor prometió a los que lo aman.

Nadie, al ser tentado, diga que Dios lo tienta: Dios no puede ser tentado por el mal, ni tienta a nadie, sino que cada uno es tentado por su propia concupiscencia, que lo atrae y lo seduce. La concupiscencia es madre del pecado, y este, una vez cometido, engendra la muerte.

No se engañen, queridos hermanos. Todo lo que es bueno y perfecto es un don de lo alto y desciende del Padre de los astros luminosos, en quien no hay cambio ni sombra de declinación. El ha querido engendrarnos por su Palabra de verdad, para que seamos como las primicias de su creación.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 93, 12-13a. 14-15. 18-19 (R.: 12a)

 

R.    Feliz el que es educado por ti, Señor.

 

Feliz el que es educado por ti, Señor,

aquel a quien instruyes con tu ley,

para darle un descanso después de la adversidad. R.

 

Porque el Señor no abandona a su pueblo

ni deja desamparada a su herencia:

la justicia volverá a los tribunales

y los rectos de corazón la seguirán. R.

 

Cuando pienso que voy a resbalar,

tu misericordia, Señor, me sostiene;

cuando estoy cargado de preocupaciones,

tus consuelos me llenan de alegría. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    8, 13-21

 

Jesús, dejándolos, subió a la barca y se fue al otro lado del lago.   

Los discípulos se habían olvidado de llevar pan y no tenían más que un pan en la barca. Jesús les hacía esta recomendación: «Estén atentos, cuídense de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes.» Ellos discutían entre sí, porque no habían traído pan.

Jesús se dio cuenta y les dijo: « ¿A qué viene esa discusión porque no tienen pan? ¿Todavía no comprenden ni entienden? Ustedes tienen la mente enceguecida. Tienen ojos y no ven, oídos y no oyen. ¿No recuerdan cuántas canastas llenas de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil personas?»

Ellos le respondieron: «Doce.»

«Y cuando repartí siete panes entre cuatro mil personas, ¿cuántas canastas llenas de trozos recogieron?»

Ellos le respondieron: «Siete.»

Entonces Jesús les dijo: « ¿Todavía no comprenden?»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Dios quiere de nosotros los mejores frutos. De Dios sólo nos vienen dones y fuerza para que el Evangelio nos engendre a la vida nueva. Pero, así como el oro se acrisola en el fuego, así el discípulo se acrisola en la prueba y en la tentación.
  • Sin lugar a dudas somos frágiles e inclinados al mal; pero no podemos escudarnos en eso para justificar nuestras malas acciones. Dios nos ha dado su Espíritu para que en todo salgamos más que victoriosos.
  • Ante las tentaciones no podemos echar la culpa a Dios ni a ningún factor externo. Dios no tienta a nadie ni mueve a nadie al mal. Es parte de nuestra debilidad. Las tentaciones nos vienen de nosotros mismos: en la tentación nuestro propio deseo nos seduce. El deseo concibe y da a luz el pecado, y el pecado, cuando se comete, “engendra muerte”. Tenemos siempre delante la posibilidad de hacer el bien o el mal. Muchas veces tenemos las ideas claras pero pocas fuerzas y nos dejamos llevar por la tentación constante de hacer lo más fácil.
  • Pero podemos estar seguros que Dios nos sostiene y nos va educando a lo largo de toda nuestra vida, también a través de nuestras caídas. El que supera la prueba «recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman».

***

  • Jesús va sacando enseñanzas de las cosas de la vida, aunque sus oyentes no acaben de entenderlo. Al subir en la barca, los discípulos se habían olvidado de llevar suficientes panes; por casualidad les quedaba un pequeño pedazo. Esta es la ocasión para que Jesús les dé una lección sobre la levadura que han de evitar.
  • La levadura es un elemento pequeño, sencillo, humilde, pero que puede hacer fermentar en bien o en mal a toda una masa de pan.
  • La fiesta de la pascua implicaba, entre otras cosas, el rito de comer panes no fermentados. Como la levadura tiene la función de fermentar, era considerada como signo y causa de corrupción.
  • Por eso, en la mentalidad judía, tiene una imagen negativa. Los rabinos veían en la levadura una fuerza maligna que predispone a las personas hacia al mal.
  • También tiene un sentido simbólico: una levadura buena o mala, dentro de una comunidad, la puede enriquecer o estropear. La metáfora de la levadura se aplicaba frecuentemente no a cualquier “corrupción” moral, sino muy concretamente al orgullo, a la soberbia, a la hipocresía.
  • En la misma línea están los herodianos, temerosos, que, con tal de obtener la supremacía de Israel, aceptan a un rey ilegítimo, no querido por Dios. Ambas ideologías corrompen el mensaje y llevan a la muerte. Los discípulos no entienden; a lo sumo creen que se trata de una llamada de atención por no haber llevado el alimento necesario. Sin embargo, el significado de aquellas palabras era más profundo.
  • Cuando Jesús pide a sus discípulos que “abran los ojos”, se opone a la actitud de los fariseos y herodianos, que han cerrado sus ojos ante Jesús de Nazaret y no descubren la verdadera señal revelada por Dios para que todos los hombres y pueblos tengan vida, y vida en abundancia. Sin embargo los dos grupos se habían puesto de acuerdo para intentar eliminar a Jesús. Los mismos discípulos tendrán que ser curados de su ceguera espiritual para reconocer quién es Jesús.
  • Para Jesús, su mesianismo no se trata de un modo para alcanzar el poder, sino de servir a la humanidad necesitada. Este es el único signo grandioso que se debe realizar en este mundo mientras se va proclamando la gran noticia del reino de Dios.
  • Necesitamos aprender a ver y a apreciar lo que en realidad es importante en todas nuestras situaciones de la vida y, sobre todo en el camino de la fe, no sea que estemos obstaculizando la búsqueda de otros. Necesitamos luz del Espíritu porque muchas veces vemos las cosas de una manera equivocada y no sabemos discernir entre las levaduras que encontramos en nuestro mundo y terminamos poniendo todas nuestras energías en cosas que son flor de un día.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cuál es esa levadura mala que hay dentro de nosotros y que corrompe todo lo que miramos, decimos y hacemos?
  • ¿Sabemos discernir entre la buena y la mala levadura?
  • ¿Sabemos poner distancia de aquello que nos daña o daña la vida de nuestros hermanos?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Señor, queremos ver y oír

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Si horadamos el velo, y si estamos vigilantes y atentos, Dios se nos revelará sin cesar, y gozaremos viendo su acción en todo lo que nos ocurre; a cada
nueva cosa diremos: «Dominus est, ¡es el Señor!» (Jn 21,7). Y nos encontraremos con que en todas las circunstancias recibimos un don de Dios.

Consideraremos a las criaturas como instrumentos muy débiles en las manos de un obrero todopoderoso; y reconoceremos fácilmente que nada nos falta, y que el continuo cuidado de Dios hacia nosotros le lleva a desistir,  a cada instante, de lo que nos conviene. Si tenemos fe acogeremos a gusto todas las criaturas; las acariciaremos, e interiormente les agradeceremos que, utilizadas por la mano de Dios, sirvan y favorezcan nuestra perfección. Si vivimos sin interrupción nuestra vida de fe, estaremos en continuo intercambio con Dios; le hablaremos boca a boca.

La fe es la intérprete de Dios: sin sus aclaraciones no se entiende nada del lenguaje de las criaturas. Es como una escritura hecha en cifras que no se ve más que confusión; es un montón de espinas de en medio de las cuales no sospechamos que Dios pueda hablar. Pero la fe nos hace ver, como a Moisés, el fuego de la caridad divina ardiendo en el corazón de estas espinas (Ex 3,2); la fe nos da la clave de estas cifras, y nos hace descubrir en la misma confusión las maravillas de la sabiduría que viene de lo alto. La fe da un rostro celeste a toda la tierra; es por ella que el corazón es transportado, radiante, para conversar en el cielo… La llave de estos tesoros, la llave del abismo, la llave de la ciencia de Dios”…

 

Jean-Pierre de Caussade

PARA REZAR

 

Ábrenos en este momento de oración

los ojos y los oídos del corazón,

para saber discernir

tus caminos en nuestras vidas,

y ser constructores de Vida Nueva. 
Danos la gracia de llegar a ser

aquello para lo que hemos nacido,

aquello para lo que nos has llamado.

Danos inteligencia para saber discernir tus llamadas.

Danos sabiduría para saber orientar nuestras respuestas.

Danos generosidad para saber ofrecernos con alegría.

 

Amén.

 

Miércoles VI

 

El ciego quedó curado, veía todo con claridad

 

Lectura de la carta del apóstol Santiago    1, 19-27

 

Tengan bien presente, hermanos muy queridos, que debemos estar dispuestos a escuchar y ser lentos para hablar y para enojarnos. La ira del hombre nunca realiza la justicia de Dios. Dejen de lado, entonces, toda impureza y todo resto de maldad, y reciban con docilidad la Palabra sembrada en ustedes, que es capaz de salvarlos.

Pongan en práctica la Palabra y no se contenten sólo con oírla, de manera que se engañen a ustedes mismos. El que oye la Palabra y no la practica, se parece a un hombre que se mira en el espejo, pero en seguida se va y se olvida de cómo es. En cambio, el que considera atentamente la Ley perfecta, que nos hace libres, y se aficiona a ella, no como un oyente distraído, sino como un verdadero cumplidor de la Ley, será feliz al practicarla.

Si alguien cree que es un hombre religioso, pero no domina su lengua, se engaña a sí mismo y su religiosidad es vacía. La religiosidad pura y sin mancha delante de Dios, nuestro Padre, consiste en ocuparse de los huérfanos y de las viudas cuando están necesitados, y en no contaminarse con el mundo.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 14, 2-3b. 3c-4b. 5 (R.:1b)

 

R.    Señor, ¿quién habitará en tu santa Montaña?

 

El que procede rectamente

y practica la justicia;

el que dice la verdad de corazón

y no calumnia con su lengua. R.

 

El que no hace mal a su prójimo

ni agravia a su vecino,

el que no estima a quien Dios reprueba

y honra a los que temen al Señor. R.

 

El que no presta su dinero a usura

ni acepta soborno contra el inocente.

El que procede así, nunca vacilará. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    8, 22-26

 

Cuando llegaron a Betsaida, le trajeron a un ciego y le rogaban que lo tocara. El tomó al ciego de la mano y lo condujo a las afueras del pueblo. Después de ponerle saliva en los ojos e imponerle las manos, Jesús le preguntó: « ¿Ves algo?» El ciego, que comenzaba a ver, le respondió: «Veo hombres, como si fueran árboles que caminan.»

Jesús le puso nuevamente las manos sobre los ojos, y el hombre recuperó la vista. Así quedó curado y veía todo con claridad. Jesús lo mandó a su casa, diciéndole: «Ni siquiera entres en el pueblo.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El fragmento de la carta que leemos hoy tiene su eje en «la palabra». La Palabra no es sólo una doctrina, una enseñanza, es una cierta Presencia de Dios para los que de veras la escuchan.
  • La palabra no es sólo la que se lee o escucha, sino que hunde sus raíces en el interior y en la vida del oyente, hasta el punto de mostrar desde dentro -como una semilla- su fuerza capaz de salvarlo.
  • Nos advierte además sobre el peligro de conformarnos con oírla, sin esforzarnos en practicarla, o contra la falsa idea de una religión que se contente con palabras, mientras que lo que agrada a Dios son las obras: ayudar al prójimo y no dejarse contaminar por las costumbres del mundo. La palabra enseña en qué radica «la justicia de Dios». De ahí también la exhortación a ser «lento para la ira», que incita al hombre a imponer su propia justicia olvidándose de la que proviene de Dios.
  • Es un programa para confrontar con lo que nos habituamos a hacer en nuestra vida.

    ***

  • Esta curación ha sido colocada a propósito en un contexto, en que se habla también de la ceguera de los fariseos y de los discípulos.
  • Jesús y sus discípulos llegaron a Betsaida. Le llevaron un ciego. Este será otro signo mesiánico de Jesús, los profetas ya habían anunciado que el Mesías haría ver a los ciegos.
  • La escena se presenta con la tonalidad de un ritual: lo saca de la aldea, llevándolo de la mano, le unta de saliva los ojos, el hombre empieza a ver, le impone las manos sobre los ojos por segunda vez, el ciego va recobrando poco a poco la vista, primero ve «hombres que parecen árboles» y luego puede ver con toda nitidez.
  • Según la tradición judía la saliva tenía poderes para expulsar demonios y curar enfermedades, sobre todo enfermedades de los ojos. Se pensaba que este poder curativo se debe a la relación de la saliva con la sangre, y a través de la boca, con la respiración, haciéndola por tanto, portadora de vida. Por eso colocar saliva sobre los ojos del ciego equivale simbólicamente a darles nueva vida. Luego viene la imposición de las manos que simboliza la fuerza curativa de Jesús. Con estos dos elementos se realiza el milagro.
  • A través de este milagro «por etapas», Marcos quiere apuntar simbólicamente al proceso gradual de conversión y visión que siguen los discípulos de Jesús. La fe no es una iluminación instantánea y para siempre, sino que, frecuentemente requiere un itinerario. Sólo lentamente, y con la ayuda de Jesús se puede ir madurando y viendo con ojos nuevos la realidad del reino en la historia de cada día.
  • Es un proceso que se inicia cuando nos encontramos con Jesús y va progresando en la medida que permanecemos en Él. La lejanía de Jesús nos hace ciegos: no somos capaces de ver la realidad desde la perspectiva salvadora de Dios; nos esclavizamos a las cosas del mundo y con mucha frecuencia tropezamos.
  • Nuestro camino también es gradual. No podemos exigir resultados instantáneos. Las intervenciones de Dios hoy son también pedagógicas, graduadas, pacientes, enriquecidas con una sabiduría que nosotros no conocemos ni comprendemos siempre.
  • El proyecto del Reino no fue, ni es, tan fácil de ser asumido. A pesar de tratar de llevar una vida cristiana, podemos ser ciegos espirituales que se han cerrado a los problemas del mundo; quedando insensibles ante los males y el sufrimiento de tantos hombres, que no ven el rostro de Cristo presente en la vida del mundo, ni los signos que Dios va dejando.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿A qué me invita esta palabra de hoy, de qué cegueras quiere liberarme?
  • ¿Dejo que el Señor intervenga en mi vida y la ilumine?
  • ¿Puedo hacer memoria agradecida de mi fe? ¿Cómo me dispongo para hacerla crecer?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Quiero escuchar tu palabra Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

“¿Acaso ves algo?”

 

Vi que Dios se regocija de ser nuestro padre, Dios se regocija de ser nuestra madre, Dios se regocija de ser nuestro verdadero esposo y de tener nuestra alma por su esposa muy amada. Cristo se regocija de ser nuestro hermano, Jesús se regocija de ser nuestro Salvador… Durante nuestra existencia, nosotros que vamos a ser salvados, conocemos una mezcla asombrosa del bien y el dolor. Tenemos en nosotros a nuestro Señor Jesucristo resucitado, y también la miseria y la malicia de la caída y de la muerte de Adán… Por la caída de Adán quedamos tan quebrantados que, por el pecado y por sufrimientos diversos, tenemos el sentimiento de estar en las tinieblas; ciegos, apenas podemos probar el menor consuelo.

Pero por nuestra voluntad, nuestro deseo, permanecemos en Dios y creemos con confianza en su misericordia y en su gracia; así es como actúa en nosotros. Por su bondad abre los ojos de nuestro entendimiento, que nos muestra a veces más, a veces menos, según la capacidad que nos concede. Unas veces nos eleva, y otras permite que caigamos. Esta mezcla es tan desconcertante que nos es difícil de saber, en cuanto a mí mismo o en cuanto a nuestros semejantes en Cristo, en qué camino estamos, tan cambiante es lo que sentimos.

Pero lo que cuenta es decirle un “sí” a Dios a pesar de lo que sentimos, queriendo estar verdaderamente con él, con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con todas nuestras fuerzas (Mc 12,30); entonces odiamos y despreciamos nuestro impulso al mal… Permanezcamos en esta disposición cada día de nuestra vida.

 

Juliana de Norwich – Dieciséis revelaciones del amor divino, cap. 52

 

PARA REZAR

 

Dios mío, creo firmemente

que tú puedes iluminar mi oscuridad,

que solamente tú puedes hacerlo.

Yo deseo, con todas mis fuerzas,

que se disipen mis tinieblas interiores.

Desconozco los caminos que has dispuesto para mí,

pero sé que tu poder y mi anhelo son razones suficientes

para pedirte lo que no puedes dejar de concederme.

Te prometo, desde ahora mismo, que,

ayudado por esta gracia que te estoy pidiendo,

abrazaré todo cuanto perciba como verdad cierta.

Y con tu auxilio, combatiré el peligro de engañarme

y dejarme llevar por lo que apetece a la naturaleza,

en contra de lo que la razón aprueba.


San John Henry Newman

 

Jueves VI

 

Tú eres el Mesías

 

Lectura de la carta del apóstol Santiago    2, 1-9

 

Hermanos, ustedes que creen en nuestro Señor Jesucristo glorificado, no hagan acepción de personas.

Supongamos que cuando están reunidos, entra un hombre con un anillo de oro y vestido elegantemente, y al mismo tiempo, entra otro pobremente vestido. Si ustedes se fijan en el que está muy bien vestido y le dicen: «Siéntate aquí, en el lugar de honor», y al pobre le dicen: «Quédate allí, de pie», o bien: «Siéntate a mis pies», ¿no están haciendo acaso distinciones entre ustedes y actuando como jueces malintencionados?

Escuchen, hermanos muy queridos: ¿Acaso Dios no ha elegido a los pobres de este mundo para enriquecerlos en la fe y hacerlos herederos del Reino que ha prometido a los que lo aman? Y sin embargo, ¡ustedes desprecian al pobre! ¿No son acaso los ricos los que los oprimen a ustedes y los hacen comparecer ante los tribunales? ¿No son ellos los que blasfeman contra el Nombre tan hermoso que ha sido pronunciado sobre ustedes?

Por lo tanto, si ustedes cumplen la Ley por excelencia que está en la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, proceden bien. Pero si hacen acepción de personas, cometen un pecado y son condenados por la Ley como transgresores.

 

Palabra de Dios

 

SALMO    Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7 (R.: 7a)

 

R.    El pobre invocó al Señor, y él lo escuchó.

 

Bendeciré al Señor en todo tiempo,

su alabanza estará siempre en mis labios.

Mi alma se gloría en el Señor:

que lo oigan los humildes y se alegren. R.

 

Glorifiquen conmigo al Señor,

alabemos su Nombre todos juntos.

Busqué al Señor: él me respondió

y me libró de todos mis temores. R.

 

Miren hacia él y quedarán resplandecientes,

y sus rostros no se avergonzarán.

Este pobre hombre invocó al Señor:

él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    8, 27-33

 

Jesús salió con sus discípulos hacia los poblados de Cesarea de Filipo, y en el camino les preguntó: « ¿Quién dice la gente que soy yo?».

Ellos le respondieron: «Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas.»

«Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?»

Pedro respondió: «Tú eres el Mesías.» Jesús les ordenó terminantemente que no dijeran nada acerca de él.

Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar después de tres días; y les hablaba de esto con toda claridad.

Pedro, llevándolo aparte, comenzó a reprenderlo.    

Pero Jesús, dándose vuelta y mirando a sus discípulos, lo reprendió, diciendo: « ¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Santiago nos presenta otra página para que vayamos configurando nuestra conducta en un estilo cristiano. Esta vez, con un ejemplo tomado de la celebración litúrgica, toca el tema del diverso trato que se daba a un rico o a un pobre cuando venían a la reunión, poniendo sobre el tapete el tema de la acepción de personas.
  • Actuar con parcialidades va directamente en contra del mandamiento de “amar al prójimo como a uno mismo”. Santiago aprovecha la ocasión para mostrar su poca simpatía hacia los ricos.
  • No podemos hacer distinciones mientras Dios quiere a todos por igual haciendo salir el sol sobre buenos y malos. El Señor se ha hecho uno de nosotros, ha bajado hasta lo más profundo de nuestra miseria para liberarnos de ella. Se entregó por todos y sigue ofreciéndose a todos. Todos somos imagen de Dios.
  • Todos somos hermanos. Una persona, por rica o simpática que sea, no es más que otra. En todo caso, tanto la preferencia de Dios como la de Cristo iban a favor de los pobres y los que han tenido poca suerte en la vida. No precisamente de los ricos pagados de sí mismos.
  • Dios nos ha hecho ricos en la fe y herederos del Reino, por eso, la única «riqueza», la única «superioridad» verdadera es la fe.

***

  • De Betsaida, Jesús se dirige ahora con sus discípulos a Cesarea de Filipo, el territorio más septentrional de Palestina, distante aproximadamente unos 30 kilómetros. Los lleva a territorio pagano, donde los discípulos pueden estar más libres de la presión de su sociedad judía y en particular de los fariseos. La escena se sitúa “en el camino”.
  • El “camino” será una idea clave para Marcos. El camino hacia Jerusalén, que es camino de muerte y resurrección. El mismo camino que han de recorrer los discípulos y seguidores de Jesús. Jesús, que ha querido sacarlos de su ceguera, les exigirá tomar una postura clara frente a su persona.
  • En este camino se plantea un tema que viene perfilándose desde el comienzo del evangelio: la cuestión de la identidad de Jesús. Para esto, les plantea la pregunta: «¿Quién dice la gente que soy yo?». Ellos le contestaron: «Juan Bautista; otros, Elías; otros, en cambio, uno de los profetas».
  • La primera opinión recoge el sentir de mucha gente. La identificación con Juan el Bautista parecía ser algo común, pues ya Herodes había pensado lo mismo. La segunda recoge una antigua profecía de Malaquías y lo identifica con Elías el profeta precursor de la venida de Dios en los últimos tiempos que había sido arrebatado por Dios en un carro de fuego. La tercera toma la opinión de la gente que tiende a ver a Jesús como un profeta resucitado y misterioso.
  • Lo que verdaderamente le interesa a Jesús es la respuesta a la segunda pregunta: “Ustedes quien dicen que soy yo”. Es una pregunta intencional. Jesús quiere verificar si a partir de lo que han visto, escuchado y experimentado, pudieron descubrir su identidad.
  • Pedro, como de costumbre, reacciona con rapidez y responde con claridad: “Tú eres el Mesías”. La confesión de fe de Pedro es como una línea divisoria, que divide el evangelio de Marcos en dos grandes partes. En adelante, todo es un camino hacia la pasión, muerte y resurrección.
  • Para Pedro, Jesús no es un mesías secundario ni parcial, sino el auténtico Hijo de Dios aunque no termine de descubrir todo lo que esto significa. Jesús encarna un mesianismo particular que será la razón que tendrán las autoridades judías para sentenciarlo a muerte. Muchos esperaban un mesías sumo sacerdote o político triunfalista de la realeza de David, pero Jesús presenta un estilo de Mesías que despierta gran entusiasmo entre la muchedumbre, pero que no da respuesta a las expectativas nacionalistas y humanas de muchos.
  • Por este motivo, a pesar de la claridad de Pedro, para que no se queden en una espera mesiánica triunfalista Jesús comienza a enseñarles, que el Hijo del hombre tiene que padecer, ser rechazado, sufrir la muerte, y a los tres días resucitar.
  • Sin embargo, Pedro que había confesado a Jesús como mesías, no soporta la idea de la pasión. Porque siente un amor muy entrañable a Jesús, busca convencerlo para que no tome el camino de la cruz.
  • Si Pedro había sido alabado por su confesión mesiánica, ahora es reprendido por su incomprensión mesiánica. Lo llama Satanás porque está asumiendo un papel de “tentador” ya que el destino doloroso del Hijo del Hombre no puede ser comprendido como un designio de Dios ni la pasión y muerte como camino que conduce a la vida.
  • A pesar de esto, Jesús lo invita a seguirlo pidiéndole que se coloque detrás, porque su lugar es el de discípulo, la de seguidor del único maestro que es Él.

    Nosotros también creemos en Jesús como Hijo de Dios y Mestas. Seguramente nos consideramos entre los que han captado su identidad y lo seguimos. Pero sería bueno poder hacernos la misma pregunta que le hizo Jesús a Pedro para descubrir verdaderamente si en verdad aceptamos a Jesús en su totalidad, o seleccionamos aspectos según nuestro gusto o conveniencia.

  • Nosotros también sabemos y confesamos que es el Hijo de Dios, pero una cosa es saber y otra aceptar con coherencia su persona, su doctrina, sus exigencias y su estilo de vida que pasa por la cruz. La respuesta sólo la podremos dar desde la experiencia del silencio, de la oración y del amor al hermano. Es el camino de fe que recorre Pedro, y el que hemos de hacer también nosotros.
  • Muchas y diversas pueden ser nuestras cruces. Pero la que todos vivimos es la de la vida diaria, la de vivir nuestros deberes con amor aceptando lo que tengan de esfuerzo y sufrimiento; dándonos sin estar siempre esperando recibir algo a cambio.
  • Vamos madurando en la fe cuando lo aceptamos como Mesías, pero como «Mesías que va a entregar su vida». Aceptarlo es aceptarlo con su cruz, con su misterio pascual de muerte y resurrección. Es también reconocer ese camino para nuestra vida de seguidores suyos para que pueda obrar en nosotros la fuerza salvadora de la Pascua.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué le dice a mi vida que Jesús es el Mesías?
  • ¿En qué imagen de Jesús se apoya mi fe?
  • ¿Acepto que la salvación pasa por la cruz?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Jesús, eres mi Mesías y mi Salvador

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Si es sólo un hombre y nada más, no es Jesucristo.

¿Quién es Cristo? Preguntémoselo al bienaventurado Pedro. Cuando se leyó ahora el evangelio, oísteis que, habiendo preguntado el mismo Señor Jesucristo quién decían los hombres que era él, el Hijo del hombre, los discípulos respondieron presentando las opiniones de la gente: Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas. Quienes esto decían o dicen no han visto en Jesucristo más que un hombre. Y si no han visto en Jesucristo más que un hombre, no hay duda de que no han conocido a Jesucristo. En efecto, si sólo es un hombre y nada más, no es Jesucristo.
Vosotros, pues, ¿quién decís que soy yo?, les preguntó. Respondió Pedro, uno por todos, porque en todos está la unidad: Tú eres Cristo, el Hijo de Dios vivo (Mt 16,13-16).

Aquí tienes la confesión verdadera y plena. Debes unir una y otra cosa: lo que Cristo dijo de sí y lo que Pedro dijo de Cristo. ¿Qué dijo Cristo de si? ¿Quién dicen los hombres que soy yo, el Hijo del hombre? Y ¿qué dice Pedro de Cristo? Tú eres Cristo, el Hijo de Dios vivo. Une las dos cosas y así viene Cristo en la carne. Cristo afirma de sí lo menor, y Pedro de Cristo lo mayor. La humildad habla de la verdad, y la verdad de la humildad; es decir, la humildad de la verdad de Dios, y la verdad de la humildad del hombre. ¿Quién -pregunta-dicen los hombres que soy yo, el Hijo del hombre? Yo os digo lo que me hice por vosotros; di tú, Pedro, quién es el que os hizo. Por tanto, quien confiesa que Cristo vino en la carne, automáticamente confiesa que el Hijo de Dios vino en la carne. Diga ahora el arriano si confiesa que Cristo vino en la carne. Si confiesa que el Hijo de Dios vino en la carne, entonces confiesa que Cristo vino en la carne. Si niega que Cristo es hijo de Dios, desconoce a Cristo; confunde a una persona con otra, no habla de la misma. ¿Qué es, pues, el Hijo de Dios? Como antes preguntábamos qué era Cristo y escuchamos que era el Hijo de Dios, preguntemos ahora qué es el Hijo de Dios. He aquí el Hijo de Dios: En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba en Dios y la Palabra era Dios (Jn 1,1)

 

San Agustín Sermón 183,3-4

 

PARA REZAR

 

Señor Jesús,

te buscamos a cada paso,

sabemos que eres el Mesías, el Hijo de Dios;

hemos puesto en ti la confianza,

por eso te pedimos que derrames en nosotros

la gracia de tu Espíritu Santo,

para superar cualquier miedo

que nos impida anunciar que

tú eres el Señor.

Señor,

te hemos reconocido como Señor

danos tu gracia y tu bendición

para vivir siendo tus discípulos

para anunciar con nuestros labios

la alegre noticia de tu Resurrección.   Que así sea.

 

Viernes VI

 

El que pierda su vida por mí la salvará

 

Lectura de la carta del apóstol Santiago    2, 14-24. 26

 

¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso esa fe puede salvarlo? ¿De qué sirve si uno de ustedes, al ver a un hermano o una hermana desnudos o sin el alimento necesario, les dice: «Vayan en paz, caliéntense y coman», y no les da lo que necesitan para su cuerpo? Lo mismo pasa con la fe: si no va acompañada de las obras, está completamente muerta.

Sin embargo, alguien puede objetar: «Uno tiene la fe y otro, las obras.» A ese habría que responderle: «Muéstrame, si puedes, tu fe sin las obras. Yo, en cambio, por medio de las obras, te demostraré mi fe.»

¿Tú crees que hay un solo Dios? Haces bien. Los demonios también creen, y sin embargo, tiemblan. ¿Quieres convencerte, hombre insensato, de que la fe sin obras es estéril?

¿Acaso nuestro padre Abraham no fue justificado por las obras, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿Ves como la fe no estaba separada de las obras, y por las obras alcanzó su perfección? Así se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó en Dios y esto le fue tenido en cuenta para su justificación, y fue llamado amigo de Dios.

Como ven, el hombre no es justificado sólo por la fe, sino también por las obras. De la misma manera que un cuerpo sin alma está muerto, así está muerta la fe sin las obras.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 111, 1-2. 3-4. 5-6 (R.: cf. 1)

 

R.    Feliz el hombre que se complace en los mandamientos del Señor.

 

Feliz el hombre que teme al Señor

y se complace en sus mandamientos.

Su descendencia será fuerte en la tierra:

la posteridad de los justos es bendecida. R.

 

En su casa habrá abundancia y riqueza,

su generosidad permanecerá para siempre.

Para los buenos brilla una luz en las tinieblas:

es el Bondadoso, el Compasivo y el Justo. R.

 

Dichoso el que se compadece y da prestado,

y administra sus negocios con rectitud.

El justo no vacilará jamás,

su recuerdo permanecerá para siempre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    8, 34-9, 1

 

Jesús, llamando a la multitud, junto con sus discípulos, les dijo: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará.

¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida?

¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?

Porque si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con sus santos ángeles.»

Y les decía: «Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de haber visto que el Reino de Dios ha llegado con poder.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Santiago hoy quiere que el discípulo tome conciencia de la incoherencia y falta de lógica de quien dice que tiene fe, pero no obra ni se comporta según lo que cree.
  • El autor del texto, que es un predicador y no un teólogo, no quiere que nos engañemos: Dios no se contenta con hermosos sentimientos. La “fe” que no se expresa nunca con obras es una fe muerta. El amor que no se expresa, siempre está a punto de morir, si es que no se ha muerto ya.
  • Santiago pasa de la fe a la caridad. La “práctica” de la fe, no consiste sólo en la piedad, consiste también y ante todo en “la verdadera caridad en nuestra vida cotidiana”.
  • Invita a una unidad en la existencia. Ni la piedad pasiva, ni la acción sin Dios son buenas. No son las obras las que salvan. El que salva es Dios. No conquistamos nuestra salvación, la recibimos por un don gratuito de Dios. Pero después de recibida, la fe no puede ser una adhesión teórica a unas verdades abstractas, debe expresarse por obras. Dios nos da la gracia, pero nosotros tenemos que cooperar y corresponderle.

***

  • El texto de hoy ocupa un lugar central dentro de todo el evangelio de Marcos, ya que aquí se define cómo debe realizarse el seguimiento a Jesús.
  • Para los primeros lectores de Marcos en Roma, un candidato al bautismo era a la vez candidato al martirio: ser cristiano implicaba un cierto peligro, y la decisión debía hacerse con pleno conocimiento de causa y con certeza que si Jesús invita a “sacrificar la vida”, es que también puede “salvarla”.
  • Jesús acaba de anunciar la “cruz para sí” e inmediatamente habla de la “cruz para los discípulos”. El único camino de la gloria es el de la cruz, tanto para sus discípulos como para él. Esto lo enseña no sólo a los doce, sino a la muchedumbre.
  • La identidad del cristiano está definida por el estilo de vida de Jesús: seguir e imitar… reproducir y estar en comunión: a ser otro Cristo…
  • Los hombres de todos los tiempos estamos continuamente tentados por la búsqueda de intereses que nos favorezcan, los seguidores de Jesús no son la excepción. Por eso, para que los discípulos tengan más claridad acerca de lo que significa el Reino, se hace necesario mostrar que el sacrificio de la cruz es inevitable.
  • El Evangelio es paradojal porque: quien “gana” pierde y quien “pierde” gana. No hay vida cristiana sin renuncia de sí mismo. La vida, siguiendo el evangelio, no es una vida acomodada. Seguir a Cristo comporta consecuencias. La renuncia y el sacrificio cristiano no son un fin en sí mismo. No es el dolor por el dolor o la renuncia por masoquismo: sino por amor, por coherencia, por solidaridad con Él y con la humanidad a la que queremos ayudar a salvar. Se renuncia para la vida y para dar vida.
  • Tomar la cruz e ir tras de Jesús es entender que el programa mesiánico lleva la entrega por el amor hasta el dolor y, por qué no, la muerte. Jesús habla con claridad, para que nadie se sienta engañado, el que quiera seguirlo tiene que estar dispuesto a negarse a sí mismo y tomar la cruz, a “perder su vida”.
  • Jesús no nos promete éxitos ni seguridades, ni prestigio social o riquezas, nos exige un estilo de vida con las renuncias y la cruz que implican hacernos, lo mismo que Él, solidarios con la humanidad para salvarla.
  • Creer en Jesús, ser su discípulo es más que saber cosas o responder a las preguntas del catecismo o de la teología: es una opción radical, es seguirlo existencialmente sin cálculos humanos. Lo que nos ofrece Jesús es un tesoro escondido, por el que vale la pena venderlo todo para poseerlo; un tesoro que no se mide con las medidas de este mundo. Nos negamos a toda búsqueda de intereses personales, a toda ambición de poder, dominio y gloria humana porque optamos por una entrega incondicional al trabajo por la vida y el bien de la humanidad.
  • Si nos tomamos el Evangelio de Jesús de verdad, se da un verdadero encuentro de fe y amor, que nos lleva a querer una vida semejante a la suya; y por lo tanto a comprometemos con la defensa de la justicia, de la verdad, de la paz, de la solidaridad, del amor, y tarde o temprano se nos complica la vida. Perder para ganar, morir para vivir no significa aniquilación de la vida; igual que el Hijo del hombre, este es el camino para alcanzar la plenitud de la vida.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿A qué realidades de mi vida identifico con la cruz?
  • ¿Rechazo la cruz, la soporto o la acepto?
  • ¿La experimento como un castigo o la puedo descubrir como camino salvador?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Quiero aprender a llevar mi cruz

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”El que quiera venirse conmigo que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. O lo que es lo mismo: El que quisiera ser discípulo mío que emprenda denodada-mente la misma carrera de sufrimientos que he seguido yo, recorra prácticamente el mismo camino y ámelo: ese tal hallará descanso en mi compañía y gozará de mi intimidad. Esto es efectivamente lo que él pedía para nosotros a Dios Padre, cuando decía: Este es mi deseo: que ellos estén conmigo, donde yo estoy.

Estamos también junto con Cristo de otra manera: cuando caminamos todavía sobre la tierra, pero vivimos no carnal, sino espiritualmente, estableciendo nuestra morada y nuestro descanso en lo que a él le agradare. En el libro de los Números tienes una imagen de esta realidad: Cuando se montó la tienda en el desierto, dice que la nube cubría el santuario; que Dios mandó a los hijos de Israel ponerse en marcha o acampar al ritmo de la nube, respetando diligentemente los tiempos establecidos para la partida. Con lo cual puso en guardia a los tentados de desidia sobre lo peligrosa que era la transgresión de estas normas.

Miremos de penetrar ahora el significado espiritual de esta figura. Tan pronto como se erigió y apareció sobre la tierra el realmente verdadero santuario, es decir, la Iglesia, quedó inundado por la gloria de Cristo, pues no otra cosa significa, a mi juicio, el dato según el cual aquel antiguo santuario fue cubierto por la nube.

Así pues, Cristo inundó la Iglesia con su gloria, con esta salvedad: para los que todavía viven en la ignorancia y el error, envueltos en las tinieblas y en la noche, esta gloria resplandece como fuego, irradiando una iluminación espiritual; en cambio, a los que ya han sido iluminados y en cuyos corazones ha amanecido el día espiritual les proporciona sombra y protección, y los inunda de rocío espiritual, esto es, de los sobrenaturales consuelos del Espíritu. Esto es lo que significa que de noche se aparece en forma de fuego y durante el día en forma de nube. Pues los que todavía eran niños necesitaban ser ilustrados e iluminados, a fin de llegar al conocimiento de Dios; otros, en cambio, situados en un estadio superior e iluminados ya por la fe, estaban faltos de protección y ayuda para soportar animosamente el calor de la presente vida y el peso de la jornada, pues: Todo el que se proponga vivir como buen cristiano será perseguido.

Por último, cuando se levantaba la nube, se ponía asimismo en marcha el santuario, y simultáneamente lo ha-cían los hijos de Israel: la Iglesia sigue a Cristo por doquier y la santa multitud de los creyentes jamás se aparta del que la llama a la salvación”…

 

San Cirilo de Alejandría,

Sobre la adoración en espíritu y en verdad (Lib. 5: PG 68, 391-395)

 

PARA REZAR

 

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.


 

Sábado VI

22 de Febrero

La Cátedra de San Pedro Apóstol (F)

 

Esto te lo ha revelado mi Padre que está en el cielo

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro    5, 1-4

 

Queridos hermanos:

Exhorto a los presbíteros que están entre ustedes, siendo yo presbítero como ellos y testigo de los sufrimientos de Cristo y copartícipe de la gloria que va a ser revelada. Apacienten el Rebaño de Dios, que les ha sido confiado; velen por él, no forzada, sino espontáneamente, como lo quiere Dios; no por un interés mezquino, sino con abnegación; no pretendiendo dominar a los que les han sido encomendados, sino siendo de corazón ejemplo para el Rebaño. Y cuando llegue el Jefe de los pastores, recibirán la corona imperecedera de gloria.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 22,1-6

 

R.    El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.

 

El Señor es mi pastor,

nada me puede faltar.

El me hace descansar en verdes praderas,

me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas:

me guía por el recto sendero, por amor de su nombre. R.

 

Aunque cruce por oscuras quebradas,

no temeré ningún mal,

porque Tú estás conmigo:

tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.

 

Tú preparas ante mí una mesa,

frente a mis enemigos;

unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. R.

 

Tu bondad y tu gracia me acompañan

a lo largo de mi vida;

y habitaré en la casa del Señor,

por muy largo tiempo. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    16, 13-19

 

Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: « ¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?»

Ellos le respondieron: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas.»

«Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?»

Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»

Y Jesús le dijo: «Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La celebración de la Cátedra de San Pedro en este día, da a la liturgia la ocasión para colocarnos, en pleno camino cuaresmal, ante la Persona de Jesús y su Misterio. Hasta este momento, en el Evangelio han sido los otros quienes continuamente se han puesto interrogantes y proclamado lo que pensaban sobre la Persona de Jesús al ver sus signos y prodigios.
  • El paso a la parte pagana del lago tenía por objeto salir del territorio judío. Cesarea de Filipo era la capital del territorio gobernado por este tetrarca, hermano de Herodes Antipas. Para proponer a sus discípulos la cuestión de su identidad, Jesús los saca del territorio donde reina la concepción del Mesías davídico.
  • Ahora, Jesús mismo interroga a los discípulos para hacer brotar la respuesta de la fe. Después de contestar lo que la gente piensa, Pedro toma la palabra en nombre de todos. Pedro pertenece a la categoría de los sencillos, no a la de los sabios y entendidos, y ha recibido esa revelación que le permite reconocer al Nazareno como el Cristo, el Hijo de Dios, el Hijo amado del Padre, enviado al mundo para salvarnos. Pedro es admitido a participar en el secreto de Dios.
  • La revelación del Padre está ofrecida a todos, no es un privilegio de Pedro, pero sólo los “sencillos” están en disposición de recibirla. Los que reciben del Padre la revelación sobre Jesús son los que ven en Jesús la imagen del Padre, y los que reciben de Jesús la experiencia de Dios como Padre y pueden invocarlo como tal.
  • Simón Pedro, es el primero que profesa la fe en Jesús con una fórmula que describe perfectamente su ser y su misión por eso se constituye como el prototipo de todos los creyentes. Con éstos, Jesús construye la nueva sociedad humana, que tiene por fundamento inamovible esa fe. Apoyada en ese cimiento, la comunidad de Jesús podrá resistir todos los embates de las fuerzas enemigas, representadas por los perseguidores. Posibilita además el ofrecimiento de salvación, dando a los seres humanos la oportunidad que esperan y pueden, también, excluir a los que rechazan esa salvación.
  • En la fe de Pedro podemos entender las posibilidades que abre la fe a toda existencia creyente. Pedro a pesar de reconocer a Jesús como el Mesías esperado, no pudo sostener esta afirmación en todo momento de su vida, fue débil; sin embargo, a pesar de sus pecados, volvió al Señor y hoy podemos celebrar su Cátedra: su autoridad, concedida por Jesucristo y asentada en Roma como Pastor universal de la Iglesia.
  • En esta primera semana de Cuaresma, esta pregunta se dirige a nosotros para que podamos verificar hondamente la calidad de nuestra relación con Jesús, nuestra experiencia de su Misterio y nuestra respuesta. El Señor nos lleva a la región extranjera de nuestro corazón, a la de la pregunta y nos interroga amistosamente para hacer brotar de nuestro corazón una respuesta de fe más profunda y más comprometida.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Vivo mi fe enraizada en la fe de los apóstoles?
  • ¿Descubro la necesidad de compartir la fe que profeso?
  • ¿Experimento a la Iglesia como maestra en el camino de mi fe?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

El Señor es mi pastor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

La Cátedra de San Pedro don de Cristo a su Iglesia

 

Queridos hermanos y hermanas:


La liturgia latina celebra hoy la fiesta de la Cátedra de San Pedro. Se trata de una tradición muy antigua, atestiguada en Roma desde el siglo IV, con la que se da gracias a Dios por la misión encomendada al apóstol san Pedro y a sus sucesores. La “cátedra”, literalmente, es la sede fija del obispo, puesta en la iglesia madre de una diócesis, que por eso se llama “catedral”, y es el símbolo de la autoridad del obispo, y en particular de su “magisterio”, es decir, de la enseñanza evangélica que, en cuanto sucesor de los Apóstoles, está llamado a conservar y transmitir a la comunidad cristiana. Cuando el obispo toma posesión de la Iglesia particular que le ha sido encomendada, llevando la mitra y el báculo pastoral, se sienta en la cátedra. Desde esa sede guiará, como maestro y pastor, el camino de los fieles en la fe, en la esperanza y en la caridad.

¿Cuál fue, por tanto, la “cátedra” de san Pedro? Elegido por Cristo como “roca” sobre la cual edificar la Iglesia (cf. Mt 16, 18), comenzó su ministerio en Jerusalén, después de la Ascensión del Señor y de Pentecostés. La primera “sede” de la Iglesia fue el Cenáculo, y es probable que en esa sala, donde también María, la Madre de Jesús, oró juntamente con los discípulos, a Simón Pedro le tuvieran reservado un puesto especial.

Sucesivamente, la sede de Pedro fue Antioquía, ciudad situada a orillas del río Oronte, en Siria (hoy en Turquía), en aquellos tiempos tercera metrópoli del imperio romano, después de Roma y Alejandría en Egipto. De esa ciudad, evangelizada por san Bernabé y san Pablo, donde “por primera vez, los discípulos recibieron el nombre de cristianos” (Hch 11, 26), por tanto, donde nació el nombre de cristianos para nosotros, san Pedro fue el primer obispo, hasta el punto de que el Martirologio romano, antes de la reforma del calendario, preveía también una celebración específica de la Cátedra de San Pedro en Antioquía.

Desde allí la Providencia llevó a Pedro a Roma. Por tanto, tenemos el camino desde Jerusalén, Iglesia naciente, hasta Antioquía, primer centro de la Iglesia procedente de los paganos, y todavía unida con la Iglesia proveniente de los judíos. Luego Pedro se dirigió a Roma, centro del Imperio, símbolo del “Orbis” —la “Urbs” que expresa el “Orbis”, la tierra—, donde concluyó con el martirio su vida al servicio del Evangelio. Por eso, la sede de Roma, que había recibido el mayor honor, recogió también el oficio encomendado por Cristo a Pedro de estar al servicio de todas las Iglesias particulares para la edificación y la unidad de todo el pueblo de Dios.

Así, la sede de Roma, después de estas emigraciones de san Pedro, fue reconocida como la del sucesor de Pedro, y la “cátedra” de su obispo representó la del Apóstol encargado por Cristo de apacentar a todo su rebaño. Lo atestiguan los más antiguos Padres de la Iglesia, como por ejemplo san Ireneo, obispo de Lyon, pero que venía de Asia menor, el cual, en su tratado Contra las herejías, describe la Iglesia de Roma como “la más grande, más antigua y más conocida por todos, que la fundaron y establecieron los más gloriosos apóstoles Pedro y Pablo”; y añade:  “Con esta Iglesia, a causa de su origen más excelente, debe necesariamente estar de acuerdo toda la Iglesia, es decir, los fieles de todas partes” (III, 3, 2-3). A su vez, un poco más tarde, Tertuliano afirma: “¡Cuán feliz es esta Iglesia de Roma! Fueron los Apóstoles mismos quienes derramaron en ella, juntamente con su sangre, toda la doctrina” (La prescripción de los herejes, 36). Por tanto, la cátedra del Obispo de Roma representa no sólo su servicio a la comunidad romana, sino también su misión de guía de todo el pueblo de Dios.

Celebrar la “Cátedra” de san Pedro, como hacemos nosotros, significa, por consiguiente, atribuirle un fuerte significado espiritual y reconocer que es un signo privilegiado del amor de Dios, Pastor bueno y eterno, que quiere congregar a toda su Iglesia y guiarla por el camino de la salvación.

Entre los numerosos testimonios de los santos Padres, me complace recordar el de san Jerónimo, tomado de una de sus cartas, escrita al Obispo de Roma, particularmente interesante porque hace referencia explícita precisamente a la “cátedra” de Pedro, presentándola como fuente segura de verdad y de paz. Escribe así san Jerónimo: “He decidido consultar la cátedra de Pedro, donde se encuentra la fe que la boca de un Apóstol exaltó; vengo ahora a pedir un alimento para mi alma donde un tiempo fui revestido de Cristo. Yo no sigo un primado diferente del de Cristo; por eso, me pongo en comunión con tu beatitud, es decir, con la cátedra de Pedro. Sé que sobre esta piedra está edificada la iglesia” (Cartas I, 15,1-2.)

Queridos hermanos y hermanas, en el ábside de la basílica de San Pedro, como sabéis, se encuentra el monumento a la Cátedra del Apóstol, obra madura de Bernini, realizada en forma de gran trono de bronce, sostenido por las estatuas de cuatro doctores de la Iglesia, dos de Occidente, san Agustín y san Ambrosio, y dos de Oriente, san Juan Crisóstomo y san Atanasio. Os invito a deteneros ante esta obra tan sugestiva, que hoy se puede admirar decorada con muchas velas, para orar en particular por el ministerio que Dios me ha encomendado.

Elevando la mirada hacia la vidriera de alabastro que se encuentra exactamente sobre la Cátedra, invocad al Espíritu Santo para que sostenga siempre con su luz y su fuerza mi servicio diario a toda la Iglesia. Por esto, como por vuestra devota atención, os doy las gracias de corazón.

 

BENEDICTO XVI – AUDIENCIA GENERAL – Miércoles 22 de febrero de 2006

 

PARA REZAR


 

Creemos en Jesucristo, el hombre de Nazaret,

nuestro Señor crucificado y resucitado.
El vino a nosotros, compartió nuestra vida,

conquistó el pecado y la muerte y reconcilió
el mundo consigo mismo.

Derramó sobre nosotros su Santo Espíritu,

creando y renovando la Iglesia de Jesucristo,

uniendo en su alianza a los creyentes de todas las lenguas y razas.
Nos llamó a ser su Iglesia a aceptar

el costo y la alegría del discipulado,

a ser siervos en el servicio a los demás,

a proclamar el evangelio a todo el mundo

y resistir el poder del diablo,
a recibir el bautismo de Cristo y comer en su mesa,

a participar en su pasión y victoria.
El prometió a todos los que confían en él

el perdón de los pecados y la gracia plena,

coraje en la lucha por la justicia y la paz,

su presencia en la prueba y el gozo, y eterna vida en el
Reino que no tiene fin.

Bendición y honor, gloria y poder sean a Él.

Amén

Aportado por Equipo De Selah

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA IV – CICLO A

TIEMPO DTE EL AÑO

Domingo IV

Ciclo A

 

 

Lunes IV

 

 

Martes IV

 

 

Miércoles IV

 

 

Jueves IV

 

 

Viernes IV

 

 

Sábado IV

 

TIEMPO DTE EL AÑO

Domingo IV

Ciclo A

 

La Presentación del Señor (F)

 

Mis ojos han visto la salvación

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Malaquías    3, 1-4

 

Así habla el Señor Dios.

Yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino delante de mí. Y en seguida entrará en su Templo el Señor que ustedes buscan; y el Ángel de la alianza que ustedes desean ya viene, dice el Señor de los ejércitos.

¿Quién podrá soportar el Día de su venida? ¿Quién permanecerá de pie cuando aparezca? Porque él es como el fuego del fundidor y como la lejía de los lavanderos. El se sentará para fundir y purificar: purificará a los hijos de Leví y los depurará como al oro y la plata; y ellos serán para el Señor los que presentan la ofrenda conforme a la justicia.

La ofrenda de Judá y de Jerusalén será agradable al Señor, como en los tiempos pasados, como en los primeros años.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 23, 7. 8. 9. 10 (R.: 10b)

 

R.    El Rey de la gloria es el Señor de los ejércitos.

 

¡Puertas, levanten sus dinteles,

levántense, puertas eternas,

para que entre el Rey de la gloria! R.

 

¡Y quién es ese Rey de la gloria?

Es el Señor, el fuerte, el poderoso,

el Señor poderoso en los combates. R.

 

¡Puertas, levanten sus dinteles,

levántense, puertas eternas,

para que entre el Rey de la gloria! R.

 

¿Y quién es ese Rey de la gloria?

El Rey de la gloria es

el Señor de los ejércitos. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta a los Hebreos    2, 14-18

 

Ya que los hijos tienen una misma sangre y una misma carne, él también debía participar de esa condición, para reducir a la impotencia, mediante su muerte, a aquel que tenía el dominio de la muerte, es decir, al demonio, y liberar de este modo a todos los que vivían completamente esclavizados por el temor de la muerte.

Porque él no vino para socorrer a los ángeles, sino a los descendientes de Abraham. En consecuencia, debió hacerse semejante en todo a sus hermanos, para llegar a ser un Sumo Sacerdote misericordioso y fiel en el servicio de Dios, a fin de expiar los pecados del pueblo.

Y por haber experimentado personalmente la prueba y el sufrimiento, él puede ayudar a aquellos que están sometidos a la prueba.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    2, 22-40

 

Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor. También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:

«Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel.»

Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos.»

Había también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido. Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones. Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.

Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.

 

Palabra del Señor.

 

O bien más breve:

 

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    2, 22-32

 

Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor. También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:

«Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel.»

 

Palabra del Señor.

 

 

COMENTARIO SOBRE LA FIESTA

 

A esta fiesta se la llamaba antes del Concilio: la Candelaria o Fiesta de la Purificación de la Virgen. Venía considerada como una de las fiestas importantes de Nuestra Señora. Lo más llamativo era la procesión de las candelas. De ahí el nombre de <Candelaria>.

Esta fiesta había sido importada de Oriente. Su nombre original -hypapante-, de origen griego, así lo indica. Esa palabra, que significa <encuentro>, nos desvela el sentido original de esa fiesta: es la celebración del encuentro con el Señor, de su presentación en el templo y de la manifestación del día cuarenta. Los más antiguos libros litúrgicos romanos aún siguieron conservando durante algún tiempo el nombre original griego para denominar esta fiesta.

El nombre de fiesta de la Purificación de María, recordaba la prescripción de Moisés, que leemos en levítico 12, 1-8. Con la reforma del Concilio Vaticano II se le cambió de nombre, poniendo al centro del acontecimiento al Niño Dios, que es presentado al Templo, conforme a la prescripción que leemos en Ex 13, 1-12. Naturalmente, con el cambio del nombre no se quiso borrar la presencia de María, sino ponerla en segundo lugar, después del Señor. El Evangelio de San Lucas (2, 22-38) funde dos prescripciones legales distintas: la purificación de la Madre y la consagración del primogénito.

En esta celebración la Iglesia da mayor realce al ofrecimiento que María y José hacen de Jesús. Ellos reconocen que este niño es propiedad de Dios y salvación para todos los pueblos.

La bendición de las velas es un símbolo de la luz de Cristo que los asistentes se llevan consigo. Prender estas velas en algunos momentos particulares de la vida, no tiene que interpretarse como un fenómeno mágico, sino como un ponerse simbólicamente ante la luz de Cristo que disipa las tinieblas del pecado y de la muerte.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Jesús se hace solidario de nuestras debilidades, dolores y angustias; él es de nuestra “carne y sangre”, hermano nuestro, y por eso su muerte y sus dolores nos salvan y liberan.
  • El proyecto salvador de Dios se encarna en una historia concreta. Toda madre, al tener un hijo, quedaba legalmente “impura”, y tenía que ser declarada “pura” en el templo por un sacerdote María, como hacían todas las mujeres israelitas, va a cumplir los ritos de la purificación, obligatorios para las que acababan de dar a luz.
  • Además, todo primogénito pertenecía a Dios. Los primeros nacidos de los animales eran sacrificados; el primer hijo de cada familia era rescatado por medio de una ofrenda. La ofrenda que presentan los padres de Jesús para rescatarlo es la de los pobres: “un par de tórtolas o dos pichones”. Los ricos presentaban animales más grandes y más caros.
  • Para María, la presentación y ofrenda de su hijo fue un acto de ofrecimiento verdadero y consciente. Significaba que ella ofrecía a su hijo para la obra de la redención con la que Él estaba comprometido desde un principio. Ella renunciaba a sus derechos maternales y a toda pretensión sobre Él; y lo ofrecía a la voluntad del Padre.
  • También, al poner María a su hijo en los brazos de Simeón queda simbolizado que ella no lo ofrece exclusivamente al Padre, sino también al mundo, representado por aquel anciano.
  • Simeón es un profeta; el Espíritu Santo actúa y abre los ojos de este anciano, que descubre en el hijo de María “el consuelo de Israel”. Iluminado por el mismo Espíritu intuye, a través de los signos de pobreza, la gran realidad presente en Jesús: la salvación y liberación de Israel. También está allí la anciana Ana: mujer llena de verdadera religiosidad que esperaba que todo cambiara un día. Ella alaba a Dios y habla a todos de aquel Niño, que es la liberación de Israel y de todas las naciones.
  • El cántico que se coloca en boca de Simeón habla de Jesús como el “Salvador” para “todos los pueblos”, “luz” de “las naciones” y “gloria de Israel”. El pequeño hijo de María llegará a ser el salvador del mundo, el mensajero de la buena noticia para todos, el hacedor de la paz mesiánica que procede de Dios. Solamente que el camino no será fácil; las palabras de Simeón dirigidas a María anticipan el rechazo que sufrirá Jesús por parte de las autoridades de su pueblo, la contradicción de su mensaje con los poderes de la ambición, el orgullo y la guerra. La espada que atravesará el alma de María simboliza su participación en el destino de su Hijo. Destino de salvación para los pueblos, pasando por el dolor y la muerte a la gloria de la resurrección.
  • El amor de Dios es, sobre todo, liberador: hace personas libres, por eso Jesús es la “luz” que no sólo ayuda a caminar, sino la luz que salva, que guía por un camino que conduce a la vida. Por eso se llama “Salvador”.
  • Es “gloria”. En lenguaje bíblico significa la manifestación del mismo Dios. Jesús es la “gloria de Israel”, porque es la máxima manifestación del amor de Dios por su pueblo. El Niño provocará la caída de unos y la elevación de otros; unos avanzarán con El hacia la plena liberación, otros se hundirán en egoísmos y conformismos estériles. La vida de Jesús dará fe de ello. Y la historia, hasta hoy, también.
  • Dios ha dicho su última palabra en Jesús; y el Hijo de Dios dará su respuesta en la cruz. La victoria del Mesías nacerá de su derrota. La vida llega por la muerte y en ese camino quedan al descubierto los pensamientos y los intereses de muchos corazones. La decisión que se tome ante la señal que es Jesús, descubre las profundidades ocultas de los sentimientos humanos, lo que hay dentro de cada corazón.
  • Ser creyente es ser peregrino, caminar en la incertidumbre y en la inseguridad, caminar de sorpresa en sorpresa. El amor de Dios es exigente, siempre está empujando para que los hombres crezcamos y maduremos. Pero también es luz, se hace claridad en el andar.
  • Los cristianos, que celebramos la fiesta de la presentación de Jesús en el Templo, tenemos una llamada a asumir nuestro compromiso de fe: recibir a Jesús en nuestras vidas con la alegría y la esperanza con que lo recibieron Simeón y Ana, aunque esto signifique dejar de lado el orgullo, vencer el egoísmo para poder abrirnos al amor y a la misericordia que Jesús nos trae. Y habiendo sido iluminados por Jesús, presentarlo a los demás, como María y José, sabiendo que Él es salvación, luz y paz para todos.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Anhelo el encuentro con Jesús y su salvación?

  • ¿Busco momentos para salir a su encuentro?

  • ¿Soy luz delante de mis hermanos?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

El Señor es el Rey de la Gloria

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios»

 

«Tened en las manos las lámparas encendidas» (Lc 12,35). A través de este signo visible, demos muestras del gozo que compartimos con Simeón llevando en sus manos la luz del mundo… Seamos ardorosos por nuestra devoción y resplandecientes por nuestras obras, y junto con Simeón llevaremos a Cristo en nuestras manos… La Iglesia tiene hoy la costumbre tan bella de hacernos llevar cirios… ¿Quién es que hoy, teniendo en su mano la antorcha encendida no se acuerda del bienaventurado anciano? En este día tomó a Jesús en sus brazos, el Verbo presente en la carne, como lo es la luz en el cirio, dando testimonio de que era «la luz destinada para iluminar a las naciones». Ciertamente que el mismo Simeón era «una lámpara ardiente y luminosa» dando testimonio de la luz (Jn 5,35; 1,7). Es para eso que, conducido por el Espíritu Santo del que estaba lleno, fue al Templo «para recibir, oh Dios, tu misericordia en medio de tu Templo» (Sl 47,10) y proclamar que ella era la misericordia y la luz de tu pueblo.

Oh anciano irradiando paz, no sólo llevabas la luz en tus manos sino que estabas penetrado de ella. Estabas tan iluminado por Cristo que veías por adelantado cómo él iluminaría a las naciones…, cómo estallaría hoy el resplandor de nuestra fe. Alégrate ahora, santo anciano; hoy ves lo que tú habías previsto: las tinieblas del mundo se han disipado; «las naciones caminan a su luz»; «toda la tierra está llena de tu gloria» (Is 60,3; 6,3).

 

Comentario del Evangelio por Beato Guerrico de Igny (hacia 1080-1157), abad cisterciense – 1er sermón para la Purificación

 

PARA REZAR

 

Oración a Nuestra Señora de la Candelaria

 

Nuestra Señora de la Candelaria,

Madre de la Luz, un día en el Templo

nos mostraste a Jesús, nuestro Salvador.

Hoy venimos a Vos,

nosotros que muchas veces caminamos en tinieblas

porque sabemos que seguís mostrándolo

a todo hombre que abre su corazón.

Danos la luz de la Fe que nos ayude

a seguir los pasos de tu Hijo.

Danos la luz de la Esperanza para vivir

el Evangelio a pesar de las dificultades.

Danos la luz del Amor para reconocer y servir

a Cristo que vive en los hermanos.

Danos la luz de la Verdad para descubrir

el mal que nos esclaviza y rechazarlo.

Danos la luz de la Alegría para ser testigos

de la Vida Nueva que Dios nos ofrece.

Madre buena de la Luz, tomanos de la mano,

iluminá nuestro camino, mostranos a Jesús.

Así sea.

 

 

Lunes IV

 

Espíritu inmundo sal de este hombre

 

Lectura de la segunda carta de Samuel
2 Sam 15,13-14.30; 16,5-13a

 

En aquellos días, uno llevó esta noticia a David: “Los israelitas se han puesto de parte de Absalón.” Entonces David dijo a los cortesanos que estaban con él en Jerusalén: “¡Ea, huyamos! Que, si se presenta Absalón, no nos dejará escapar. Salgamos a toda prisa, no sea que él se adelante, nos alcance y precipite la ruina sobre nosotros, y pase a cuchillo la población.” David subió la Cuesta de los Olivos; la subió llorando, la cabeza cubierta y los pies descalzos. Y todos sus compañeros llevaban cubierta la cabeza y subían llorando. Al llegar el rey David a Bajurín, salió de allí uno de la familia de Saúl, llamado Semeí, hijo de Guerá, insultándolo según venía. Y empezó a tirar piedras a David y a sus cortesanos -toda la gente y los militares iban a derecha e izquierda del rey-, y le maldecía: “¡Vete, vete, asesino, canalla! El Señor te paga la matanza de la familia de Saúl, cuyo trono has usurpado. El Señor ha entregado el reino a tu hijo Absalón, mientras tú has caído en desgracia, porque eres un asesino.”

Abisay, hijo de Seruyá, dijo al rey: “Ese perro muerto, ¿se pone a maldecir a mi señor? ¡Déjame ir allá, y le corto la cabeza!” Pero el rey dijo: “¡No os metáis en mis asuntos, hijos de Seruyá! Déjale que maldiga, que, si el Señor le ha mandado que maldiga a David, ¿quién va a pedirle cuentas?” Luego dijo David a Abisay y a todos sus cortesanos: “Ya veis. Un hijo mío, salido de mis entrañas, intenta matarme, ¡y os extraña ese benjaminita! Dejadlo que me maldiga, porque se lo ha mandado el Señor. Quizás el Señor se fije en mi humillación y me pague con bendiciones estas maldiciones de hoy.” David y los suyos siguieron su camino.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 3, 2-3. 4-5. 6-8a

 

R: Levántate, Señor, sálvame.

 

Señor, cuántos son mis enemigos,

cuántos se levantan contra mí;

cuántos dicen de mí:

“Ya no lo protege Dios.” R.

 

Pero tú, Señor, eres mi escudo y mi gloria,

tú mantienes alta mi cabeza.

Si grito, invocando al Señor,

él me escucha desde su monte santo. R.

 

Puedo acostarme y dormir y despertar:

El Señor me sostiene.

No temeré al pueblo innumerable

que acampa a mi alrededor. R.

    

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Marcos    5, 1-20

 

Jesús y sus discípulos llegaron a la otra orilla del mar, a la región de los gerasenos. Apenas Jesús desembarcó, le salió al encuentro desde el cementerio un hombre poseído por un espíritu impuro. El habitaba en los sepulcros, y nadie podía sujetarlo, ni siquiera con cadenas. Muchas veces lo habían atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie podía dominarlo. Día y noche, vagaba entre los sepulcros y por la montaña, dando alaridos e hiriéndose con piedras.

Al ver de lejos a Jesús, vino corriendo a postrarse ante él, gritando con fuerza: « ¿Qué quieres de mí, Jesús, Hijo de Dios, el Altísimo? ¡Te conjuro por Dios, no me atormentes!» Porque Jesús le había dicho: « ¡Sal de este hombre, espíritu impuro!» Después le preguntó: « ¿Cuál es tu nombre?» El respondió: «Mi nombre es Legión, porque somos muchos.» Y le rogaba con insistencia que no lo expulsara de aquella región.

Había allí una gran piara de cerdos que estaba paciendo en la montaña. Los espíritus impuros suplicaron a Jesús: «Envíanos a los cerdos, para que entremos en ellos.» El se lo permitió. Entonces los espíritus impuros salieron de aquel hombre, entraron en los cerdos, y desde lo alto del acantilado, toda la piara -unos dos mil animales- se precipitó al mar y se ahogó.

Los cuidadores huyeron y difundieron la noticia en la ciudad y en los poblados. La gente fue a ver qué había sucedido. Cuando llegaron adonde estaba Jesús, vieron sentado, vestido y en su sano juicio, al que había estado poseído por aquella Legión, y se llenaron de temor. Los testigos del hecho les contaron lo que había sucedido con el endemoniado y con los cerdos. Entonces empezaron a pedir a Jesús que se alejara de su territorio.

En el momento de embarcarse, el hombre que había estado endemoniado le pidió que lo dejara quedarse con él. Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: «Vete a tu casa con tu familia, y anúnciales todo lo que el Señor hizo contigo al compadecerse de ti.» El hombre se fue y comenzó a proclamar por la región de la Decápolis lo que Jesús había hecho por él, y todos quedaban admirados.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La historia de David se ensombrece. En el reino del Norte lo siguen considerando un «usurpador» en contra de la familia de Saúl. Su propio hijo Absalón -quizá por haberse visto postergado por Salomón, el hijo de Betsabé-, se rebela contra su padre y se hace coronar rey, siguiéndolo gran parte del pueblo.
  • La escena es dramática. David descalzo, la cabeza cubierta, subiendo entre lágrimas por la cuesta de los Olivos, huyendo de su hijo para evitar más derramamiento de sangre. Soportando humildemente las maldiciones de Semeí, uno de los seguidores de la dinastía de Saúl, que aprovecha la ocasión para desahogarse y soltar en cara a David todos los agravios que lleva archivados contra él: “Dejadle que me maldiga, si el Señor se lo ha mandado… Acaso el Señor mire mi aflicción y me devuelva el bien por esta maldición”.
  • Estos libros históricos interpretan siempre las desgracias y fracasos como consecuencia del pecado. David se siente rodeado de enemigos -como expresa el salmo- pero él a su vez había sido protagonista activo de intrigas y violencias anteriores. El libro no ahorra el relato de sus debilidades.
  • La figura de David, nos recuerda precisamente en el Huerto de los Olivos, la de Jesús; en los momentos dramáticos de su crisis ante la muerte. También él con lágrimas, abatimiento y sudor de sangre, tuvo que soportar el abandono, la traición, la negación de los suyos. Esta vez con absoluta injusticia, porque en Él sí que no había habido engaño ni malicia.

    ***

    • Jesús llega a la región de los gerasenos, o sea, a un territorio pagano, por lo tanto, impuro. Lejos del poblado, entre los sepulcros, vive un hombre poseído por el espíritu maligno. La sociedad lo ha marginado: la forma más rápida de resolver el problema es encerrar al enfermo para que no moleste.
    • Jesús se acerca a los que la sociedad ha apartado. Es un pobre hombre desquiciado, privado de sus facultades mentales, que no es dueño de sí mismo y se ha convertido en su propio enemigo. Cristo ha venido a combatir el mal que divide al hombre en lo más profundo de sí mismo y lo empuja contra sí mismo.
    • El encuentro con Jesús, la llegada del Reino, no es únicamente una curación, sino una verdadera liberación, un encontrarse a sí mismo, una reconquista de la propia vida. De un ser dividido e insociable, Jesús ha hecho un hombre dueño de sí mismo, lo ha convertido en un hermano.
    • Los gerasenos a pesar de admirarse de la curación cuando se enteran de que los cerdos se han precipitado en el lago invitan a Jesús alejarse de su territorio. Es demasiado el precio que han tenido que pagar por la liberación de un hombre. La vida de este hombre vale menos que una piara de puercos. Para Jesús, conducir a un hombre a su liberación, tiene un valor mucho más alto que cualquier otra cosa.
    • Luego, el hombre que había tenido el espíritu malo le pidió que lo dejara ir con Él, pero Jesús no se lo permitió. En cambio, lo enviará a su casa con la misión de manifestar a sus compatriotas la misericordia divina que él acaba de experimentar. Era la primera vez que se anunciaba la Buena Noticia en tierra de gentiles.
    • Las fuerzas del mal atacan al hombre, lo desvían de su ruta normal, le impiden realizar su camino humano y cristiano: realizarse como hombre y como hijo de Dios. El pecado siempre es antihumano aun cuando tome la apariencia de ser su placer o su bien.
    • Desde la muerte y resurrección de Jesús el demonio ya no tiene poder sobre el hombre. Solamente el poder que el hombre mismo le concede. Aquí está la buena nueva: las miles de pasiones que lo deformaban, la legión de demonios que lo habitaban, han sido vencidos. Jesús es más fuerte que las fuerzas maléficas del hombre.
    • Todos necesitamos ser liberados de la legión de malas tendencias que experimentamos: orgullo, sensualidad, ambición, envidia, egoísmo, violencia, intolerancia, avaricia, miedo. Una vez liberados, el Señor nos enseña que seguirlo. También es saber quedarse allí donde estamos, dando testimonio de las maravillas que puede obrar el Señor si le damos paso en nuestra vida.
    • El endemoniado geraseno, es como un prototipo de tantos hermanos nuestros, excluidos de la vida social, comunitaria, por algún estigma llamado: enfermedad, pobreza, ignorancia, absoluta miseria, otra raza, otra lengua, por ejercer algún oficio que consideramos sucio, por tener que ganarse la vida indignamente, en la mendicidad, o revolviendo la basura de nuestras calles. Pero Jesús los ama y quiere liberarlos. Todas las imágenes que nos presenta este texto nos dejan adivinar la importancia del gesto misionero que hace Jesús: liberar al hombre cualquiera sea su degradación.
    • La Iglesia ha recibido la misión de continuar este poder liberador, la lucha y la victoria contra todo mal. El hombre no evangelizado es un hombre “encadenado”, no libre. Para liberar la Iglesia tiene que anunciar la Buena Nueva y comunicar la vida de Cristo. El evangelio nos muestra el modo: salir a la periferia, acercarnos a toda realidad, no anteponer ningún valor material al valor de la vida, escuchar el clamor del sufriente y desde un vínculo basado en el amor, auténticamente evangélico, ayudarlo a recuperar la unidad perdida y la dignidad.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Hay en mí algunos sectores que hay que liberar?
  • ¿De veras queremos ser salvados?
  • ¿Vamos hacia todos aquellos que esperan aún su liberación aunque no estén en el medio cristiano?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Llevo tu Buena Nueva Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Espíritu inmundo, sal de este hombre»

 

El hecho del poder del mal en el corazón humano y en la humanidad es innegable. La pregunta permanece: ¿cómo explicar este mal? La fe nos dice que existen dos misterios de luz y un misterio de noche, el cual, sin embargo, se encuentra envuelto por los misterios de luz. El primer misterio de luz es éste: la fe nos dice que no hay dos principios, uno bueno y el otro malo, sino un único principio: Dios creador, y este principio es bueno, es sólo bueno, sin sombra alguna de mal. Por eso el ser no puede ser una mezcla de bien y de mal: el ser, como tal, es bueno, y por ello pues, es bueno ser, es bueno vivir. Este es el gozoso anuncio de la fe: no hay más que una sola fuente, buena, el Creador…

Viene después un misterio de oscuridad, de noche. El mal no proviene de la fuente misma del ser, no es igualmente original. El mal proviene de una libertad creada, de una libertad mal utilizada. ¿Cómo ha sido posible esto? ¿Cómo se produjo? Las cosas permanecen oscuras. El mal no es lógico. Tan sólo Dios y el bien son lógicos, son luz. El mal permanece siendo misterioso… Lo podemos atisbar, pero no explicar; no se puede narrar como un hecho al que le sigue otro hecho porque se trata de una realidad más profunda. Sigue siendo un misterio de oscuridad, de noche.

Pero inmediatamente se le añade un misterio de luz. El mal viene de una fuente subordinada. Dios, con su luz, es más fuerte. Por eso el mal puede ser sobrepasado. Es decir, que la criatura, el hombre, puede curar… De tal manera que, al fin, en última instancia vemos que no sólo puede ser curado, sino que, efectivamente, es curado. Es Dios quien ha introducido la curación. Él mismo en persona entró en la historia. A la fuente permanente de mal opuso la fuente del bien puro. Cristo crucificado y resucitado, nuevo Adán, opone al río contaminado del mal un río de luz. Y este río sigue estando presente en la historia: miremos a los santos, los grandes santos pero también los santos más sencillos, los simples fieles y vemos que el río de luz que viene de Cristo es poderoso y está presente en ellos.

 

Comentario del Evangelio por Papa Benedicto XVI – Audiencia general del 03/12/08

 

PARA REZAR

 

ORACIÓN DE SANACIÓN INTERIOR

 

Señor Jesús, Tú has venido a curar
los corazones heridos y atribulados,
te ruego que cures los traumas que provocan
turbaciones en mi corazón;
te ruego, en especial que cures
aquellos que son causa de pecado.

Te pido que entres en mi vida,
que me cures de los traumas psíquicos
que me han afectado en tierna edad
y de aquellas heridas que me los han provocado
a lo largo de toda la vida.

Señor Jesús, Tú conoces mis problemas,
los pongo todos en Tu corazón de Buen Pastor.
Te ruego, en virtud de aquella gran llaga
abierta en Tu Corazón,
que cures las pequeñas heridas que hay en el mío.

Cura las heridas de mis recuerdos,
a fin de que nada de cuanto me ha acaecido
me haga permanecer en el dolor, en la angustia,
en la preocupación.

Cura, Señor,
Todas esas heridas que, en mi vida,
han sido causa de raíces de pecado.
Quiero perdonar
a todas las personas que me han ofendido,
mira esas heridas interiores
que me hacen incapaz de perdonar.
Tú que has venido a curar los corazones afligidos,
cura mi corazón.

Cura, Señor Jesús, mis heridas íntimas
que son causa de enfermedades físicas.
Yo te ofrezco mi corazón,
acéptalo, Señor, purifícalo y dame
los sentimientos de Tu Corazón Divino.
Ayúdame a ser humilde y benigno.
Concédeme, Señor,
la curación del dolor que me oprime
por la muerte de las personas queridas.
Haz que pueda recuperar la paz y la alegría
por la certeza de que Tú eres la Resurrección y la Vida.

Hazme testigo autentico
de Tu Resurrección,
de Tu Victoria sobre el pecado y la muerte,
de Tu Presencia de Viviente entre nosotros.
Amén.

 

Martes IV

 

Tu fe te ha salvado

 

Lectura del segundo libro de Samuel    18, 9-10. 14ab. 24-26. 31-19, 1

 

Absalón se encontró frente a los servidores de David. Iba montado en un mulo, y este se metió bajo el tupido ramaje de una gran encina, de manera que la cabeza de Absalón quedó enganchada en la encina. Así él quedó colgado entre el cielo y la tierra, mientras el mulo seguía de largo por debajo de él.

Al verlo, un hombre avisó a Joab: « ¡Acabo de ver a Absalón colgado de una encina!»

Entonces Joab replicó: «No voy a perder más tiempo contigo.» Y tomando en su mano tres dardos, los clavó en el corazón de Absalón.

David estaba sentado entre las dos puertas. El centinela, que había subido a la azotea de la Puerta, encima de la muralla, alzó los ojos y vio a un hombre que corría solo. El centinela lanzó un grito y avisó al rey. El rey dijo: «Si está solo, trae una buena noticia.»

Mientras el hombre se iba acercando, el centinela divisó a otro que venía corriendo y gritó al portero: « ¡Otro hombre viene corriendo solo!» El rey comentó: «Ese también trae una buena noticia.»

En seguida llegó el cusita y dijo: « ¡Que mi señor, el rey, se entere de la buena noticia! El Señor hoy te ha hecho justicia, librándote de todos los que se sublevaron contra ti.»

El rey preguntó al cusita: « ¿Está bien el joven Absalón?» El cusita respondió: « ¡Que tengan la suerte de ese joven los enemigos de mi señor, el rey, y todos los rebeldes que buscan tu desgracia!»

El rey se estremeció, subió a la habitación que estaba arriba de la Puerta y se puso a llorar. Y mientras iba subiendo, decía: « ¡Hijo mío, Absalón, hijo mío! ¡Hijo mío, Absalón! ¡Ah, si hubiera muerto yo en lugar de ti, Absalón, hijo mío!»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 85, 1-2. 3-4. 5-6 (R.: 1a)

 

R.    Inclina tu oído, Señor, respóndeme.

 

Inclina tu oído, Señor, respóndeme,

porque soy pobre y miserable;

protégeme, porque soy uno de tus fieles,

salva a tu servidor que en ti confía. R.

 

Tú eres mi Dios: ten piedad de mí, Señor,

porque te invoco todo el día;

reconforta el ánimo de tu servidor,

porque a ti, Señor, elevo mi alma. R.

 

Tú, Señor, eres bueno e indulgente,

rico en misericordia con aquellos que te invocan:

¡atiende, Señor, a mi plegaria,

escucha la voz de mi súplica! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Marcos    5, 21-43

 

Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y él se quedó junto al mar. Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se cure y viva.» Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados.

Se encontraba allí una mujer que desde hacia doce años padecía de hemorragias. Había sufrido mucho en manos de numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario, cada vez estaba peor. Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto, porque pensaba: «Con sólo tocar su manto quedaré curada.» Inmediatamente cesó la hemorragia, y ella sintió en su cuerpo que estaba curada de su mal.

Jesús se dio cuenta en seguida de la fuerza que había salido de él, se dio vuelta y, dirigiéndose a la multitud, preguntó: « ¿Quién tocó mi manto?»

Sus discípulos le dijeron: « ¿Ves que la gente te aprieta por todas partes y preguntas quién te ha tocado?» Pero él seguía mirando a su alrededor, para ver quién había sido.

Entonces la mujer, muy asustada y temblando, porque sabía bien lo que le había ocurrido, fue a arrojarse a sus pies y le confesó toda la verdad.

Jesús le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda curada de tu enfermedad.»

Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: «Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?» Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: «No temas, basta que creas.» Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, fue a casa del jefe de la sinagoga.

Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba. Al entrar, les dijo: « ¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme.» Y se burlaban de él.

Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba. La tomó de la mano y le dijo: «Talitá kum», que significa: « ¡Niña, yo te lo ordeno, levántate.» En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro, y él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que le dieran de comer.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La insurrección de Absalón condujo a la victoria de David. El rey David es acosado por su hijo y por sus enemigos. Con astucia y con habilidad militar, el ejército del rey logra derrotar al rebelde Absalón y éste muere trágicamente entre los árboles del bosque. Yahvé no ha retirado su amor a David pese a su grave pecado; David no retira su amor a Absalón pese al asesinato del primogénito Amnón y la posterior rebeldía.
  • El rey había dado órdenes de respetar la vida de su hijo: pero el capitán Joab aprovechó para saldar viejas cuentas y mató al rebelde. David podrá entrar en su capital, Jerusalén. Los allegados a David van a anunciarle como una buena noticia que se ha destruido al oponente.
  • Más que el resultado de la batalla, lo que le interesa es saber si ha salido de ella con vida Absalón. No pudo alegrarse con el triunfo porque su hijo Absalón había muerto. Lo que podría haber sido una victoria y el final de una rebelión incómoda, llena de dolor a David, que muestra una vez más un gran corazón.
  • El rey se estremece, se retira solo a su cuarto y rompe a llorar. Sollozando decía: « ¡Hijo mío, Absalón; hijo mío, hijo mío Absalón! ¡Quién me diera haber muerto en tu lugar, Absalón, hijo mío, hijo mío!»
  • La victoria, se transformó en duelo aquel día para todo el ejército y el pueblo. Poco a poco, el pueblo de Dios llegará a entender que no necesita de técnicas militares para acabar con sus enemigos: el verdadero combate se da «contra las fuerzas del mal que alienan a la humanidad». «Perdonar» es una victoria mayor que «vencer».
  • Mientras David llora por su hijo muerto, el ejército vencedor no se atreve a celebrar el triunfo y entra en la ciudad a escondidas. Tristemente vencedor, David ve volver a él, pidiéndole perdón, a cuantos le habían traicionado, atacado o insultado. A todos perdona, los restablece en sus cargos y bienes.
  • El gran corazón de David recuerda la inmensidad del amor de Dios. Como David no quería la muerte del hijo, por rebelde que fuera, así Dios nos dice: «yo no quiero la muerte del pecador, sino que se convierta y viva».

***

  • Después del milagro de la “tempestad calmada” y del “endemoniado liberado” nos encontramos hoy otros dos milagros estrechamente ligados uno a otro. Estos gestos van realizando una progresión en la fe de los discípulos. San Marcos nos va llevando paulatinamente a creer en el poder de la resurrección de Jesús.
  • Los dos milagros están muy ligados: son dos mujeres las destinatarias de la acción salvadora de Jesús. La edad de la niña, es igual a la cantidad de años de enfermedad de la mujer. Ambas, por ser mujeres y por sus enfermedades son consideradas impuras y están excluidas de la sociedad.
  • El relato comienza con la llegada de Jairo, un jefe de sinagoga que viene al encuentro de Jesús a pedirle que salve a su hija. Este gesto pone de manifiesto que la sinagoga se declara impotente para dar vida; sus líderes no pueden luchar contra la muerte. La ley por encima del ser humano los ha encerrado en un círculo de muerte.
  • Una vez que Jesús accede a este pedido, entre la multitud que acompaña a Jesús hacia la casa de Jairo, surge una mujer, que durante muchos años ha cargado con una enfermedad triplemente grave, por el sufrimiento físico, el empobrecimiento económico, y su exclusión religiosa. La mujer enferma no se atreve a pedir: se acerca disimuladamente y lo toca. Al instante sintió la curación, y Jesús, también al instante, sintió que una fuerza salía de Él. La mujer ha tocado la fuente de la vida.
  • De Jesús no brota otra cosa que la vida en plenitud. Jesús busca quien lo ha tocado. La mujer se acerca con temor  porque sabe que con su actitud ha hecho impuro al Maestro. El Señor mismo provoca la confesión. Deliberadamente quiere que esta mujer que se escondía, saliera del anonimato. La obliga a darse a conocer para que entre en relación personal con Él. La hace pasar de la creencia mágica, a una fe verdadera. La fe es una relación personal con Jesús. Ahora si, Jesús “vuelve a darle”, la curación que había “robado”.
  • La fe es condición fundamental para que se obren los milagros. No es el contacto con su ropa lo que la salvó, sino el encuentro personal con Jesús a través de la fe.
  • Llegan entonces unos mensajeros para avisar que la niña ha muerto.
  • Jesús habla con el padre de la niña para pedirle que siga teniendo fe. Para Jairo es la prueba mayor. Cuando llegan, a pesar de que la liturgia de la muerte ya había comenzado, la fuerza del Reino de la vida ocupa su lugar. Jesús, toma a la niña de la mano y le ordena que se levante.
  •  “Tu fe te ha salvado”  y “No temas, solamente ten fe” son la clave de esta Buena Noticia. Jesús no nos pide otra cosa: tener fe. Y esto a veces sucede en situaciones de muerte y desesperantes. En esos momentos necesitamos escuchar que Él nos grita con fuerza: levántate, no te quedes ahí, no te dejes vencer por la muerte, Yo soy tu salvador, te estoy llamando, me estoy ocupando de tu vida, quiero que vivas, que andes en pie, que seas fuente de alegría y esperanza para todos.
  • Ante la enfermedad, como experiencia de debilidad y la muerte, como el gran interrogante, la Iglesia debe anunciar la respuesta positiva de Cristo. Ambas tienen en Cristo, no una solución del enigma, pero sí un sentido profundo. Dios nos tiene destinados a la salud y a la vida. Eso se nos ha revelado en Cristo Jesús y su promesa sigue en pie: “El que cree en mi, aunque muera, vivirá; el que me come tiene vida eterna”.
  • Alrededor de Jesús surge la vida, la muerte es vencida y los desesperanzados renacen. Por la fe, celebramos la vida nueva que surge de la muerte de Jesús, esperamos contra toda esperanza, que la vida es más fuerte que la muerte aunque esta aparezca siempre como más poderosa con el rostro de la violencia, el caos, el dolor. El misterio de la vida está siempre cercano a la muerte; y la vida está ligada esencialmente al amor, y el amar consiste en dar la vida, dando vida libremente hasta la muerte.
  • El odio, el egoísmo, la insolidaridad, la injusticia, la pasividad engendran muerte. Quién lucha contra las formas de muerte, crea y comunica vida. Quién arriesga su vida y corre la carrera que le toca, sin retirarse, cansarse, desanimarse; quien da su vida por amor, hace posible la esperanza y la vida de los otros. Sólo el amor crea vida y la devuelve a quien la ha perdido.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Me acerco a Jesús buscando el encuentro o sólo interesadamente?
  • ¿Creo en su poder salvador?
  • ¿Acepto sus caminos y sus tiempos?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Fijamos nuestros ojos en Vos, Jesús

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Vivir como cristianos significa creer que Jesús es el Hijo de Dios hecho hombre y crucificado por nuestros pecados. Aunque conoció la muerte, no fue retenido por sus lazos, sino que se levantó de entre los muertos y resucitó, y vive ahora para siempre de la vida del Dios vivo. Al ofrecer su vida al Padre por nosotros, recibió el poder de recuperarla. La cruz de Jesús se ha convertido así, por la omnipotencia del amor divino, en la cruz gloriosa, victoriosa y vivificante. Ella es ahora para nosotros la fuente de todo bien, de toda alegría y de toda curación. Es el camino de la libertad, así como el único secreto de la verdadera esperanza. Es para nosotros la fuente de la vida.

Sólo si dirigimos una mirada apaciguada y renovada a Jesús en la cruz empezaremos a aprender el amor de nuestro Dios. Sí, la cruz de Jesús nos revela la misericordia infinita de Dios: Jesús, dando su vida por nosotros, nos muestra que Dios es amor (cf. 1 Jn 4,8b).

Mantener fija la mirada sobre Jesús en la cruz, con la sencillez de una oración contemplativa, significa estar en relación viva con el Hombre-Dios entregado por nosotros, por amor a nosotros. No se trata de un problema para debatir: es el fuego del amor divino que quiere purificar, iluminar, incendiar nuestro corazón de creyentes. A este respecto, nada nos prueba la realidad de este amor ofrecido como la sangre derramada de Jesús. Al derramar toda su sangre por nosotros, nos muestra Jesús que su muerte es verdaderamente la muerte de un hombre, una muerte que tuvo lugar al término de los sufrimientos que le infligió la violencia de los hombres y que fueron aceptados por él. Meditar sobre la sangre de Jesús significa descifrar la prueba de su amor, de su amor que se entregó libremente y sin resistencia alguna en manos de los pecadores”…


 

J.-P. van Schoote – J.-C. Sagne, Miseria y  misericordia, Magnano 1992, pp. 46-48, passim.

PARA REZAR

 

Oración del enfermo para aceptar la enfermedad

 

Señor, me coloco delante de Ti en actitud de oración.

Sé que Tú me oyes, penetras y ves.

Sé que estoy en Ti y que tu fuerza está en mí.

Mira este cuerpo mío marcado por la enfermedad.

Tú sabes, Señor, cuánto me cuesta sufrir.

Sé que Tú no te alegras con el sufrimiento de tus hijos.

Dame, Señor, fuerza y coraje para vencer

los momentos de desesperación y de cansancio.

Conviérteme en paciente y comprensivo, simple y modesto.

En este momento, Te ofrezco todas mis preocupaciones,

angustias y sufrimientos, para que yo sea más digno de Ti.

Acepta Señor que yo una mis sufrimientos a los de tu Hijo Jesús que,

por amor a los hombres, dio la vida en lo alto de la cruz.

Y ahora yo te pido, Señor: ayuda a los médicos

y enfermeras a tener la misma dedicación

y amor a los enfermos. Amén.


 

 Miércoles IV

 

Un profeta es despreciado sólo en su pueblo

 

Lectura del segundo libro de Samuel
2 Sam 24,2.9-17

 

En aquellos días, el rey David ordenó a Joab y a los jefes del ejército que estaban con él: “Vayan por todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Berseba, a hacer el censo de la población, para que yo sepa cuánta gente tengo.” Joab entregó al rey los resultados del censo: en Israel había ochocientos mil hombres aptos para el servicio militar, y en Judá quinientos mil. Pero, después de haber hecho el censo del pueblo, a David le remordió la conciencia y dijo al Señor: “He cometido un grave error. Ahora, Señor, perdona la culpa de tu siervo, porque ha hecho una locura.”

Antes que David se levantase por la mañana, el profeta Gad, vidente de David, recibió la palabra del Señor: “Vete a decir a David: “Así dice el Señor: Te propongo tres castigos; elige uno, y yo lo ejecutaré.”" Gad se presentó a David y le notificó: “¿Qué castigo escoges? Tres años de hambre en tu territorio, tres meses huyendo perseguido por tu enemigo, o tres días de peste en tu territorio. ¿Qué le respondo al Señor, que me ha enviado?” David contestó: “¡Estoy en un gran apuro! Mejor es caer en manos de Dios, que es compasivo, que caer en manos de hombres.”

Y David escogió la peste. Eran los días de la recolección del trigo. El Señor mandó entonces la peste a Israel, desde la mañana hasta el tiempo señalado. Y desde Dan hasta Berseba, murieron setenta mil hombres del pueblo. El ángel extendió su mano hacia Jerusalén para asolarla. Entonces David, al ver al ángel que estaba hiriendo a la población, dijo al Señor: “¡Soy yo el que ha pecado! ¡Soy yo el culpable! ¿Qué han hecho estas ovejas? Carga la mano sobre mí y sobre mi familia.” El Señor se arrepintió del castigo, y dijo al ángel, que estaba asolando a la población: “¡Basta! ¡Detén tu mano!”

 

Palabra de Dios.

 

SALMO         Sal (32) 31, 1-7

 

R: Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado.

 

Dichoso el que está absuelto de su culpa,

a quien le han sepultado su pecado;

dichoso el hombre a quien el Señor

no le apunta el delito. R.

 

Había pecado, lo reconocí,

no te encubrí mi delito;

propuse: “Confesaré al Señor mi culpa”,

y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R.

 

Por eso, que todo fiel te suplique

en el momento de la desgracia:

la crecida de las aguas caudalosas

no lo alcanzará. R.

 

Tú eres mi refugio, me libras del peligro,

me rodeas de cantos de liberación. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Marcos   6,1-6


 

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: “¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?” Y esto les resultaba escandaloso.

Jesús les decía: “No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.” No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.


 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Hacia el final de su reinado, el rey David se enorgullece ante la obra de unificación que acaba de realizar. El había partido de cero, y está en la cumbre de su gloria; quiere saber el número de sus súbditos, se considera como un rey ordinario y cree poder contar con sus fuerzas humanas.
  • Al terminar el censo, tiene que reconocer: «He cometido un grave error». La medida se podía interpretar como un signo de orgullo, de independencia con respecto a Dios, que es el verdadero Rey, o como excesiva confianza en los medios humanos.
  • David se da cuenta y pide perdón a Dios, como expresa muy bien el salmo. Además, asume toda la culpa y pide a Dios que lo castigue a él, y no al pueblo.
  • No son las fuerzas humanas las que dan eficacia a nuestro trabajo, sino Dios.

***

  • En el Evangelio Jesús está de nuevo en Nazaret;  volvió a “su patria”,  y lo siguieron los discípulos. Llegó el sábado y se puso a enseñar en la sinagoga. La costumbre era invitar a un hombre a leer y comentar la Escritura. El jefe de la sinagoga confía este papel a Jesús, el antiguo carpintero del pueblo. Los oyentes se maravillaron porque  el hijo de María y el hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón hablaba con  sabiduría y realizaba milagros.
  • Jesús vuelve a encontrarse pues, en su medio ambiente y en su familia, y es mal visto por ellos. Por eso en su patria, no pudo hacer ningún milagro, salvo imponer las manos a algunos enfermos y curarlos. Se cumple una vez más lo de que «vino a los suyos y los suyos no lo recibieron», o como lo expresa Jesús: «nadie es profeta en su tierra». El anciano Simeón lo había dicho a sus padres; Jesús iba a ser piedra de escándalo y señal de contradicción.
  • El pueblo en general esperaba el reinado de David y su descendiente como dominador político y restaurador del Imperio de su padre, Jesús no era descendiente de sabios ni de sacerdotes y les proponía un Reino de Dios que no se afianza en estructuras políticas ni en el poder de dominio, sino en la misericordia y en la construcción de la igualdad social, de la solidaridad y de la fraternidad. El Señor no responde a estas expectativas, y eso se transforma en un obstáculo que les impide acercarse a la fe.
  • Por otro lado, si lo reconocen como el enviado de Dios, tendrán que aceptar también que el Reino está lleno de novedad y compromiso.  La imposibilidad de hacer milagros se relaciona con esta falta de fe. El milagro supone la fe. Pero no se trata de una condición, como si la confianza del enfermo condicionara el éxito de su curación. La fe es necesaria para comprenderlo, para recibirlo. La fe no se adquiere por consanguinidad o por herencia.
  • La familiaridad excesiva y la rutina, son muchas veces enemigas de la valoración y del amor. Nos impiden reconocer la voz de Dios en los mil pequeños signos cotidianos de su presencia: en los acontecimientos, en las personas que viven con nosotros, a veces muy sencillas e insignificantes según el mundo, pero con una gran riqueza para nuestra vida.
  • No hay razones para quien se cierra a la evidencia. Éste pecado hace casi imposible la acción liberadora de Jesús. Con Jesús y con su Evangelio nos puede pasar exactamente lo mismo que a los compatriotas de Jesús. Escuchamos la Palabra, la damos por conocida y por eso deja de ser importante. Le ponemos la etiqueta de nuestra interpretación, la encasillamos y así perdemos la capacidad de asombro y la Palabra ya no puede hacer milagros.
  • Este Evangelio es una advertencia para que estemos siempre atentos a reconocer a Jesús, la novedad de su palabra, en sus sacramentos, en la vida de los hermanos que trabajan por servir a los demás, realizando nuevamente los milagros de la misericordia y de la acogida que realizaba Jesús.
  • Cristo sale a nuestro encuentro de una y mil formas. Quiere encontrarnos, hablarnos, tocar nuestra vida. Necesitamos, deshacernos de prejuicios para abrirnos a la gracia y poder reconocerlo y recibirlo, dejarlo entrar hasta el fondo. Vino a los suyos, – los suyos somos nosotros – y los suyos necesitamos reconocerlo para que el mundo lo conozca.


     

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Acepto la verdad de los demás sin prejuicios?
  • ¿Soy permeable a lo que Dios me puede mostrar en lo cotidiano?
  • ¿Reconozco la presencia nueva de Jesús cada día, en su PALABRA, en la vida de la comunidad, en los más cercanos?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Quiero descubrir tu presencia cada día y darte a conocer

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

« ¿No es éste el carpintero, el hijo de María?»

 

El Verbo, la Palabra eterna de Dios, «se hizo cargo de la descendencia de Abrahán», como afirma el Apóstol, «y por eso hubo de asemejarse en todo a sus hermanos» (He 2,16-17) y asumir un cuerpo semejante al nuestro. Por esto existe verdaderamente María, para que de ella tome el cuerpo y, como propio, lo ofrezca por nosotros… El ángel Gabriel le anunciaba con cautela y prudencia, diciéndole no simplemente que nacerá «en ti»; sino «de ti»…

Todas las cosas sucedieron de esta forma para que la Palabra, tomando nuestra condición y ofreciéndola en sacrificio, la asumiese completamente, y revistiéndonos después a nosotros de su condición, diese ocasión al Apóstol para afirmar: «Es preciso que lo corruptible se revista de incorrupción y que este ser mortal se revista de inmortalidad» (1Co 15,53). Estas cosas no son una ficción, como algunos juzgaron; ¡tal postura era inadmisible! Nuestro Salvador fue verdaderamente hombre y de él ha conseguido la salvación a toda la humanidad. Y de ninguna forma es ficticia nuestra salvación; y no sólo la del cuerpo, sino que la salvación de todo el hombre, es decir, alma y cuerpo, se ha realizado en aquel que es la Palabra.

Así pues, era por naturaleza humano lo que nació de María y, según las divinas Escrituras, era verdaderamente el cuerpo del Señor: fue verdadero porque era igual al nuestro. Pues María es nuestra hermana, ya que todos hemos nacido de Adán.

 

San Atanasio, (295-373), obispo de Alejandría, doctor de la Iglesia – Carta a Epicteto, 5-9

 

PARA REZAR

 

Creo en Dios, fuente inagotable de vida;
comunidad que vive y nos llama a vivir en comunión infinita de amor.
Creo en Dios que, con amor de Padre y Madre, engendra y da a luz a este
mundo, lo amamanta, lo protege, lo educa y lo renueva constantemente.
Creo en Jesús de Nazaret, el primero de los últimos,
el último de los primeros; expresión plena de la humanidad de Dios.
Creo en el Espíritu Santo, matriz ecuménica; presente donde quiera que la
vida está fluyendo.
Creo en el ser humano como proyecto inacabado de Dios,
pero predestinado a convertirse en su verdadera imagen y semejanza.
Creo que la historia es el registro de la relación dialógica entre Dios y los
seres humanos; un diálogo plenamente libre y totalmente abierto al futuro.
Creo en el reino de Dios como realidad plenificante aunque todavía no plena y
como utopía que alimenta nuestra esperanza y moviliza y orienta nuestra
práctica de fe.
Creo en la iglesia como pregón de ese reino. Creo en ella como avanzada del
Pueblo de Dios; llamada, como “sal de la tierra” y “luz del mundo”, a darle
sabor y sentido a la existencia de éste.
Creo en la vida después de la muerte como el reencuentro gozoso de todas las
criaturas con el Creador en la fiesta final y eterna del Universo.
En eso creo. Amén.

Ary Fernández Albán

 

Jueves IV

 

Los envió

 

Lectura del primer libro de los Reyes 1 Re 2,1-4.10-12

 

Estando ya próximo a morir, David hizo estas recomendaciones a su hijo Salomón: “Yo emprendo el viaje de todos. ¡Ánimo, sé un hombre! Guarda las consignas del Señor, tu Dios, caminando por sus sendas, guardando sus preceptos, mandatos, decretos y normas, como están escritos en la ley de Moisés, para que tengas éxito en todas tus empresas, dondequiera que vayas; para que el Señor cumpla la promesa que me hizo: “Si tus hijos saben comportase, caminando sinceramente en mi presencia, con todo el corazón y con toda el alma, no te faltará un descendiente en el trono de Israel.”"

David fue a reunirse con sus antepasados y lo enterraron en la Ciudad de David. Reinó en Israel cuarenta años: siete en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén. Salomón le sucedió en el trono, y su reino se consolidó.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO         1 Crón 29, 10. 11ab. 11d-12a. 12bcd

 

R: Tú eres Señor de universo

 

Bendito eres, Señor,

Dios de nuestro padre Israel,

por los siglos de los siglos. R.

 

Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder,

la gloria, el esplendor, la majestad,

porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra. R.

 

Tú eres rey y soberano de todo.

De ti viene la riqueza y la gloria. R.

 

Tú eres Señor del universo,

en tu mano está el poder y la fuerza,

tú engrandeces y confortas a todos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Marcos        6, 7-13


 

Jesús llamó a los Doce y los envió de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros.

Y les ordenó que no llevaran para el camino más que un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero; que fueran calzados con sandalias y que no tuvieran dos túnicas.

Les dijo: «Permanezcan en la casa donde les den alojamiento hasta el momento de partir. Si no los reciben en un lugar y la gente no los escucha, al salir de allí, sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos.»

Entonces fueron a predicar, exhortando a la conversión; expulsaron a muchos demonios y curaron a numerosos enfermos, ungiéndolos con óleo.


 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Se acaba el reinado de David, tan importante en la historia de Israel. Hoy leemos los consejos que dio a su hijo Salomón antes de emprender «el viaje de todos», como dice él mismo. Una maravillosa fórmula para hablar de la muerte. El “camino de todos”; fórmula de humildad y de solidaridad con el conjunto de la humanidad.
  • David, no es un hombre perfecto, pero vivió “delante de Dios”. Las últimas recomendaciones de David son todo un programa de actuación para un rey que debe ser eficaz políticamente, pero a la vez humilde servidor de Dios.
  • «Ten valor y sé hombre», consejo de valentía, no dejarse abatir, permanecer de pie frente a la adversidad. Guarda las observaciones del Señor, tu Dios, yendo por su camino; el segundo consejo, después de la valentía, es la fidelidad a Dios, estar atento a Dios, seguir sus caminos, estar en comunión con su voluntad.
  • Comenzamos la lectura del primer libro de los Reyes, empieza así el reinado de Salomón, en el que la monarquía llegará a su mayor esplendor, que durará muy poco, porque inmediatamente después, con la división del Norte y el Sur, empezará la decadencia.

***

  • Hoy, Jesús “envía a sus discípulos” y será la primera vez que realizarán algo sin su compañía física.
  • Los envía a que prediquen la Buena Nueva, con autoridad para expulsar demonios y con la advertencia de que puede ser que en algunos lugares los reciban y en otros no. Los hace partícipes de su misión mesiánica. El envío es a realizar y a vivir exactamente lo mismo que hemos visto hacer y vivir a Jesús en estos cinco capítulos. Busca quien colabore en la tarea de la evangelización.
  • Ser enviado tiene una serie de exigencias necesarias para la credibilidad de la acción evangelizadora. La predicación no debe ser sólo de palabra sino que debe ser ratificada con la vida. Por eso irán en comunidad, de dos en dos, apoyados los unos en los otros. No pretenderán imponer el mensaje por la fuerza, ni con las armas que dan el dinero o el poder. Han de realizar los mismos gestos de Jesús: sanar a los enfermos, llamar y acoger a los pecadores, consolar a los afligidos, denunciar las injusticias, bendecir a los niños, liberar a los oprimidos.
  • El bastón y las sandalias eran imprescindibles para los viajes largos; por eso deben llevarlos. Por el contrario, llevar puestas dos túnicas era señal de riqueza, por eso llevarán sólo una. El vestido refleja la clase social a la que se pertenece; ellos deben estar al nivel de la gente modesta o pobre. No llevarán alforja porque no aceptarán nada para ser guardado. Al depender de la buena voluntad de los demás desaparece toda pretensión de superioridad. Igualdad, solidaridad humana, confianza mutua, dignidad, carencia total de ambición, sencillez, apertura a la salvación es el mensaje que han de transmitir con sus propias vidas.
  • Ser llamado a ser discípulo de Jesús desencadena una dinámica de transformación de la vida entera. Esta transformación, puesta de manifiesto en un estilo de vida y valores distintos a los que vive el mundo, serán su carta  de presentación en sociedad.
  • A todos los cristianos Jesús nos hace la invitación a ser discípulos y misioneros del Reino, que también es  invitación a no apegarnos a nada que se interponga en la vivencia del proyecto del Reino de Dios en nuestras vidas, y en la vida de la comunidad. Siempre existe el riesgo de que el proyecto de Jesús y de la primitiva comunidad, pase a un segundo plano por cuidar nuestros intereses  y los de nuestras instituciones.
  • La Iglesia no puede estar al servicio de ella misma ni de sus estructuras. La Iglesia tiene la función, en esta historia humana, de estar siempre al servicio del Reino de Dios.
  • Desde la experiencia de radicalidad evangélica enseñada por Jesús, podremos ser una Iglesia con capacidad de sanar a los individuos y a la sociedad del egoísmo que mata, expulsando los demonios que generan la corrupción, el empobrecimiento y la muerte, en definitiva, el pecado.
  • Pobres, sin falsas seguridades, libres, hermanados y solidarios, confiados y esperanzados, abiertos y acogedores; así quiere Jesús a sus discípulos y misioneros en medio del mundo también hoy.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Reconozco el llamado del Señor a ser discípulo y misionero del reino?
  • ¿Dónde coloco mis seguridades?
  • ¿Considero que la radicalidad del evangelio es una exigencia para algunos pocos?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Tu palabra me basta

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Jesús, por condición familiar y por estilo de vida, fue pobre. Con sus apóstoles -nos dice el evangelio- tenía que coger espigas por el camino, en algunas ocasiones, para poder comer. Tal vez se piensa poco en esto: el Hijo de Dios dobla la espalda para recoger algunas espigas caídas a los segadores y calmar su hambre. En otra ocasión dice: «Las zorras tienen madrigueras y los pájaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza». Alguien le pregunta: «Señor, ¿dónde habitas?». Y Jesús le responde: «Venid y veréis». Le acompañan y ¿qué es lo que ven? La felicidad de una humilde pobreza, no predicada sobre las azoteas, no ostentada en un programa preestablecido, sino vivida. Cuando el Señor habla de su pobreza, muestra de modo claro que no la lleva como un peso, no la padece como una desventura, no la considera una injusticia social. En efecto, afirma: «No os afanéis por vuestra vida… No acumuléis tesoros en esta tierra, donde la polilla y la carcoma echan a perder las cosas y donde los ladrones socavan y roban. Acumulad mejor tesoros en el cielo». Este es el mensaje que Jesús anuncia con dulzura, casi como si dijera: «Miradme y tomad mi vida como modelo». Pasa los días, uno tras otro, olvidado de sí mismo, alejado de las preocupaciones materiales, libre. Allí donde le conduce su peregrinación se encuentra como en su propia casa: el Padre está siempre al tanto para ofrecerle el pan. Pasa por las calles con nobleza y serenidad: es el Dueño de todas las cosas. Sin embargo, no hace sombra o competencia al Señor Dios de todas las cosas. Lo primero que deben hacer quienes deseen seguirle es abrazar la pobreza. Su seguridad ha de estar puesta en él, el pobre de Dios. Pero ¿por qué vive Jesús como pobre? Porque necesita ser libre, estar disponible para las cosas de su Padre: Jesús se ocupa del Reino, por eso deja de lado todo lo demás. En esto consiste el misterio de la pobreza de Jesús”…

 

Ballestrero, Hablar de cosas verdaderas.

PARA REZAR

 

Bienaventuranzas del Misionero II

 

Bienaventurado el MISIONERO que vive enamorado de Cristo, que se fía de Él como de lo más necesario y absoluto, porque no quedará desilusionado.

Bienaventurado el MISIONERO que mantiene su ideal y su ilusión por el Reino y no pierde el tiempo en cosas accidentales, porque Dios acompaña a los que siguen su ritmo.

Bienaventurado el MISIONERO que no tiene nada, y lo que es y posee lo gasta en servicio de sus hermanos, porque Cristo será toda su riqueza.

Bienaventurado el MISIONERO que se sabe necesario donde la Iglesia lo reclame, pero que en ningún lado se siente indispensable, porque experimentará el gozo del deber cumplido.

Bienaventurado el MISIONERO que sabe poner su oído en el corazón de Dios para escuchar sus deseos, porque el Espíritu lo ayudará a discernir los acontecimientos.

Bienaventurado el MISIONERO que no se enorgullece de sus éxitos y reconoce que el Espíritu hace todo en todos, porque se verá libre de ataduras.

Bienaventurado el MISIONERO que siempre tiene un tiempo para contemplar a Dios, a los hombres y al mundo, porque habrá entendido el valor de ser hijo, hermano y señor.

 

Viernes IV

 

Es Juan a quien yo decapité que ha resucitado

 

Lectura del libro del Eclesiástico Ecli. 47,2-11

 

Como la grasa es lo mejor del sacrificio, así David es el mejor de Israel. Jugaba con leones como con cabritos, y con osos como con corderillos; siendo un muchacho, mató a un gigante, removiendo la afrenta del pueblo, cuando su mano hizo girar la honda, y derribó el orgullo de Goliat. Invocó al Dios Altísimo, quien hizo fuerte su diestra para eliminar al hombre aguerrido y restaurar el honor de su pueblo. Por eso le cantaban las mozas, alabándolo por sus diez mil. Ya coronado, peleó y derrotó a sus enemigos vecinos, derrotó a los filisteos hostiles, quebrantando su poder hasta hoy.

De todas sus empresas daba gracias, alabando la gloria del Dios Altísimo; de todo corazón amó a su Creador, entonando salmos cada día; trajo instrumentos para servicio del altar y compuso música de acompañamiento; celebró solemnemente fiestas y ordenó el ciclo de las solemnidades; cuando alababa el nombre santo, de madrugada, resonaba el rito. El Señor perdonó su delito y exaltó su poder para siempre; le confirió el poder real y le dio un trono en Jerusalén.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 18 (17) 31.47

 

R: Bendito sea mi Dios y Salvador

 

Perfecto es el camino de Dios,

acendrada es la promesa del Señor;

él es escudo para los que a él se acogen. R.

 

Viva el Señor, bendita sea mi Roca,

sea ensalzado mi Dios y Salvador.

Por eso te daré gracias entre las naciones, Señor,

y tañeré en honor de tu nombre. R.

 

Tú diste gran victoria a tu rey,

tuviste misericordia de tu Ungido,

de David y su linaje por siempre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Marcos   6, 14-29


 

El rey Herodes oyó hablar de Jesús, porque su fama se había extendido por todas partes. Algunos decían: «Juan el Bautista ha resucitado, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos» Otros afirmaban: «Es Elías.» Y otros: «Es un profeta como los antiguos.» Pero Herodes, al oír todo esto, decía: «Este hombre es Juan, a quien yo mandé decapitar y que ha resucitado.»

Herodes, en efecto, había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado. Porque Juan decía a Herodes: «No te es lícito tener a la mujer de tu hermano.» Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía, porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía, quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto.

Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea. La hija de Herodías salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: «Pídeme lo que quieras y te lo daré.» Y le aseguró bajo juramento: «Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.» Ella fue a preguntar a su madre: « ¿Qué debo pedirle?» «La cabeza de Juan el Bautista», respondió esta.

La joven volvió rápidamente a donde estaba el rey y le hizo este pedido: «Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista.»

El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla. En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan. El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y esta se la dio a su madre.

Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.


 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Hoy, antes de seguir con la historia de Salomón, hacemos una breve incursión en el libro del Eclesiástico (Ben Sira), para escuchar un canto de alabanza a la figura de David, cuya historia hemos ido leyendo en estas semanas.
  • El canto de Ben Sira resume lo que representa David para la historia de este pueblo de Israel, y por tanto también para nosotros, porque somos sus herederos. No podemos olvidar que Jesús de Nazaret, el Mesías, ha venido de la casa de David y los evangelios le llaman muchas veces «hijo de David».
  • Además de recordar episodios más o menos llamativos de su vida; de niño, de joven, de rey, con una rápida alusión a su pecado y a su perdón; el autor del libro sapiencial resalta sobre todo lo litúrgico y cultual que realizó David en su papel sacerdotal al frente del pueblo: daba gracias y alababa a Dios, entonaba salmos cada día, compuso música para el culto e introdujo instrumentos, celebró solemnes fiestas, ordenó el ciclo del año litúrgico.
  • Su obra, fue social y políticamente decisiva para su pueblo, también en cuanto a la vida religiosa. Con sus defectos y fallos David, fue un gran hombre y un creyente, y Dios no le retiró su favor.
  • Es una figura precursora del Mesías: “el Hijo de David”, Cristo Jesús.

***

  • La actividad misionera de Jesús, prolongada ahora en los discípulos, extiende la fama pero también los interrogantes sobre su persona. Entre el envío de los discípulos y el regreso de su misión, Marcos introduce dos relatos, en el primero la gente opina sobre Jesús y en el segundo se presenta el martirio de Juan el Bautista.
  • El evangelista, de forma sutil pero clara, está anunciando la suerte que correrá Jesús con su predicación tan impetuosa y transformadora, y la posible suerte que correrían el grupo de sus discípulos, si se comprometen con seriedad y dedicación al anuncio de la llegada inminente del Reino, y de la necesidad de un cambio de vida para asumir esta causa.
  • Juan el Bautista es admirado por su ejemplo de entereza en la defensa de la verdad y su valentía en la denuncia del mal. Por eso Herodes lo aprecia y respeta, a pesar de que, esa denuncia lo perjudicaba. Pero la debilidad de este rey, que le había quitado injustamente la mujer a su hermano Felipe, y las intrigas de la mujer y de su hija, acabaron con su vida.  El profeta no podía permanecer imparcial ante esta injusticia.
  • Herodías, aprovechó la fiesta de cumpleaños de Herodes y utilizando a su hija como señuelo, la hizo danzar. Esto agradó tanto a Herodes que prometió a la joven darle lo que pidiese, incluso si fuera necesario la mitad de su reino. A Herodías, le bastó la cabeza del profeta. Herodes por no quedar mal ante la corte se ve obligado a cumplir su promesa.
  • Juan el Bautista es fiel, hasta sus últimas consecuencias, a Aquel que lo envió. Al entregar su vida, da paso para que la Buena Nueva del amor de Dios, a los hombres, se centre sólo en Aquel que Dios nos envía.
  • Si bien el Señor no pide a todos los cristianos que derramen su sangre en testimonio de su fe, reclama de todos una firmeza heroica para proclamar la verdad con la vida y la palabra en medio del mundo, en las circunstancias en las que nos ha colocado la vida. Habrá ocasiones en las que no podremos permanecer en silencio, sino que tendremos que denunciar el mal allí donde se manifiesta. No podemos pasar de largo ante la pobreza, el hambre provocada por sistemas injustos. No podemos cerrar la boca ante los desvalidos que son injustamente tratados. No podemos poner la mirada en otra parte cuando vemos el deterioro que la droga, la falta de oportunidades y una cultura vacía de valores, provocan en las generaciones más jóvenes.
  • Pero no sólo podemos limitarnos a denunciar el pecado; Cristo tiene que llegar a todos como verdad, vida y camino de salvación. Por eso, abiertos al Evangelio y a las inspiraciones del Espíritu Santo, tenemos que ser creativos, al proponer caminos que, desde el Evangelio, ayuden al hombre a verse libre de sus esclavitudes.
  • Derramar  hoy nuestra sangre por fidelidad al Evangelio, es no tener miedo a derramar nuestro tiempo, nuestras capacidades en la lucha por el bien de nuestros hermanos, con la certeza que sólo el Señor es nuestra herencia. Vivamos en plenitud nuestro compromiso con el Señor y, con la misión que Él nos ha confiado, con palabras valientes, pero sobre todo con una vida coherente que sea como un signo profético en medio de un mundo que levanta altares a dioses falsos.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Vivimos la verdad del Evangelio a medias?
  • ¿Nos animamos a dar un paso más aunque nos cueste tiempo y renuncias?
  • ¿Estamos dispuestos nosotros,  a seguir el camino de la entrega incondicional?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Mi corazón no temerá

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…Ésta fue la tarea de Jesús como sumo sacerdote de la nueva alianza, mediador entre el Padre y la humanidad pecadora: en primer lugar, abrió el acceso al santo de los santos y lo recorrió él mismo. Allí es donde Jesús ora ahora, en este «ahora» sin límites de la eternidad que nuestro tiempo creado no puede fijar ni hacernos alcanzar, a no ser a través de la oración. Jesús es así, para siempre, el hombre de la oración, nuestro sumo sacerdote que intercede. Tal es y tal permanece así «ayer, hoy y siempre» (Heb 13,8). Allí arriba, en Jesús resucitado, se encuentra también la fuente perenne de nuestra oración de aquí abajo. Gracias a la oración estamos cerca de él, rotos y sobrepasados los límites del tiempo, y respiramos en la eternidad, manteniéndonos en presencia del Padre, unidos a Jesús.

Para llegar allí es necesario recorrer aquí abajo el mismo camino que el Salvador, no hay ningún otro: el de la cruz y el de la muerte. La misma carta a los Hebreos observa que Jesús padeció la muerte fuera de las puertas de la ciudad. En consecuencia, los cristianos también deben salir «a su encuentro fuera del campamento y carguemos también nosotros con su oprobio (Heb 13,13), es decir, la vergüenza de la cruz. Todo bautizado lleva en él el deseo de este éxodo hacia Cristo. «No tenemos aquí ciudad permanente, sino que aspiramos a la ciudad futura (Heb 13,14), allí donde está presente Jesús ahora. También nosotros estamos ya allí, en la medida en que, mediante la oración, habitamos junto a él. «Así pues, ofrezcamos a Dios sin cesar por medio de él un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que bendicen su nombre» (Heb 13,15). En efecto, el cristiano, que camina tras las huellas de Jesús, ofrece como él un sacrificio de oración. Confiesa e invoca constantemente su nombre. Y después, en el amor, comparte todo con sus hermanos”…


 

A.     Louf, El espíritu ora en nosotros, Narcea, Madrid 1985.

 

PARA REZAR

 

ORACIÓN DE UN MISIONERO MÁRTIR

 

Que mis manos sean las tuyas.
Que mis ojos sean los tuyos.
Que mi lengua sea la tuya.
Que mis sentidos y mi cuerpo
no sirvan sino para glorificarte.

Pero sobre todo: transfórmame:
¡Que mi memoria, mi inteligencia,
mi corazón, sean tu memoria,
tu inteligencia y tu corazón!

¡Que mis acciones y mis sentimientos,
sean semejantes a tus acciones y
a tus sentimientos!

Amén

Juan Gabriel Perboyre – (Patrono de Oceanía)

 

Sábado IV

 

Eran como ovejas sin pastor

 

Lectura del primer libro de los Reyes 1 Re 3, 4-13

 

En aquellos días, Salomón fue a Gabaón a ofrecer allí sacrificios, pues allí estaba la ermita principal. En aquel altar ofreció Salomón mil holocaustos. En Gabaón el Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo: “Pídeme lo que quieras.” Respondió Salomón: “Tú le hiciste una gran promesa a tu siervo, mi padre David, porque caminó en tu presencia con lealtad, justicia y rectitud de corazón; y le has cumplido esa gran promesa, dándole un hijo que se siente en su trono: es lo que sucede hoy. Pues bien, Señor, Dios mío, tú has hecho que tu siervo suceda a David, mi padre, en el trono, aunque yo soy un muchacho y no sé desenvolverme. Tu siervo se encuentra en medio de tu pueblo, un pueblo inmenso, incontable, innumerable. Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien, pues, ¿quién sería capaz de gobernar a este pueblo tan numeroso?”

Al Señor le agradó que Salomón hubiera pedido aquello, y Dios le dijo: “Por haber pedido esto y no haber pedido para ti vida larga ni riquezas ni la vida de tus enemigos, sino que pediste discernimiento para escuchar y gobernar, te cumplo tu petición: te doy un corazón sabio e inteligente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti. Y te daré también lo que no has pedido: riquezas y fama, mayores que las de rey alguno.”

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 118, 9. 10. 11. 12. 13. 14

 

R: Enséñame, Señor, tus leyes.

 

¿Cómo podrá un joven andar honestamente?

Cumpliendo tus palabras. R.

 

Te busco de todo corazón,

no consientas que me desvíe de tus mandamientos. R.

 

En mi corazón escondo tus consignas,

así no pecaré contra ti. R.

 

Bendito eres, Señor,

enséñame tus leyes. R.

 

Mis labios van enumerando

los mandamientos de tu boca. R.

 

Mi alegría es el camino de tus preceptos,

más que todas las riquezas. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Marcos    6, 30 – 34

 

Los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. El les dijo: «Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco.» Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer.

Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto. Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos.

Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • EI joven Salomón, quiso inaugurar su reinado con un acto religioso. Como su padre, el nuevo rey está «delante de Dios». En su oración no pidió riquezas, ni venganza, ni prestigio, ni fuerza militar. Pidió una cosa que no esperaríamos tal vez de un joven: sabiduría para saber discernir en la vida y gobernar bien; hoy diríamos tener buen juicio, ser hombre de buen consejo.
  • Lo necesitaba: no todos lo aceptaban de corazón y no era fácil gobernar aquel pueblo dividido anímicamente entre los reinos del Norte y del Sur.
  • En Salomón se cumplía ya lo que dirá Jesús más adelante: “busquen primero el reino de Dios y lo demás se les dará por añadidura”.
  • La oración de Salomón pidiendo sabiduría le gustó a Dios. Y le concedió también riquezas y éxitos en todos los órdenes sociopolíticos.
  • También nosotros necesitamos sabiduría, sentido común. Con el salmo de hoy somos invitados a rezar: «Enséñame tus leyes… no consientas que me desvíe de tus mandamientos… mi alegría es el camino de tus preceptos, más que todas las riquezas»; para adquirir la visión de las cosas, de las personas y de los acontecimientos que tiene Dios.

***

  • Una vez relatado el martirio de Juan Bautista que escuchamos ayer Marcos relata que volvieron los apóstoles a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Jesús se da cuenta de que lo que más necesitan en ese momento es un poco de descanso junto a Él, para reponer fuerzas y revisar su actuación. Ese es el plan que les propone. Solo que las necesidades de los pobres, son más urgentes que el descanso de los misioneros.
  • La fuerza del anuncio del Reino, aunque se aleje por el lago, sigue presente en la tierra porque ya ha sido sembrado. Al llegar al lugar del descanso, Jesús se da cuenta de que lo ha seguido una gran cantidad de personas; y el evangelista, con términos muy tiernos, presenta a Jesús “compadecido de la multitud que anda como ovejas sin pastor”.
  • Jesús, por medio de su ministerio de misericordia y de liberación, fue ganando espacio en medio de los pobres del pueblo. El pueblo tenía hambre y sed de justicia, de solidaridad, de igualdad, de consuelo, de Palabra de Dios y en Jesús encontraban aquello que no le brindaban sus pastores. Su palabra era comprendida por el pueblo como el mensaje de Dios les dirigía. Su actuar era visto y asimilado como el tiempo de gracia que Dios instauraba en medio del pueblo.
  • Dios siente compasión de su pueblo cansado de la marginación y el abuso. Por eso en Jesús, el Padre manifiesta su amor y su compasión a aquella multitud que lo seguía para recibir la vida, que provenía de su palabra y de su forma de vivir. El pueblo experimentó en la persona de Jesús la misericordia de Dios hecha carne, hecha humanidad. Por eso no importaba la distancia, no importaban los horarios, no importaba lo establecido por la ley. Lo importante era experimentar a Dios mismo y la ternura de su amor.
  • Jesús asume el compromiso de pastor de su pueblo, y le enseña, lo orienta, lo guía y lo instruye.
  • También nuestro pueblo hoy, ante este modelo social y cultural que se ha impuesto, sigue teniendo hambre de valores de humanidad. Nuestro pueblo, también vive situaciones de muerte y de desolación y muchas veces no tiene quién lo mire y le enseñe con misericordia.
  • Como Iglesia, fiel a su maestro, tenemos abrir nuestras entrañas de misericordia para responder a ese pueblo al que pertenecemos; al que hemos sido enviados y al que tenemos la obligación de anunciarle la Buena Nueva de Jesús.
  • Pero esto no puede hacerse desde afuera. Para que no sea mera ideología o asistencialismo, debe hacerse al modo de Jesús: desde la compasión. Compadecer significa “padecer con”, es decir, estar al lado, compartir el sufrimiento del otro. El término tiene que ver con las entrañas, es decir, compartir desde las entrañas, desde lo más profundo, el dolor de los demás. Y esto implica involucrarnos, romper esquemas, romper horarios y estar siempre dispuestos a amar y a dar testimonio y razón de nuestra fe y esperanza; sin pasar de largo ante el dolor, ante la angustia de las personas porque ni éstas, ni Dios se toman vacaciones.
  • Compasivos para ser creativos, con la creatividad que viene del Espíritu Santo, para que el Señor sea encontrado, conocido, amado y se transforme en fuente de vida y vida en abundancia.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Ante el dolor de nuestro pueblo experimentamos lástima o compasión?
  • ¿Creo en el poder de la Buena Noticia?
  • ¿Asumo el proyecto social de Jesús?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Crea en mí Señor un corazón compasivo

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”«La pasión del Señor», escribió León Magno, «se prolonga hasta el fin del mundo». ¿Dónde «está agonizando» hoy Jesús? En muchísimos lugares y situaciones. Pero fijemos nuestra atención en una sola de ellas: la pobreza. Cristo está clavado en la cruz en los pobres. La primera cosa que hemos de hacer, por tanto, es echar fuera nuestras defensas y dejarnos invadir por una sana inquietud. Hacer que entren los pobres en nuestra carne. Darnos cuenta de ellos indica una imprevista apertura de los ojos, un sobresalto de la conciencia [...].

Con la venida de Jesucristo el problema de los pobres ha tomado una dimensión nueva. Aquel que pronunció sobre el pan las palabras: «Esto es mi cuerpo», las dijo también de los pobres cuando declaró solemnemente: «Conmigo lo hicisteis». Hay un nexo bastante estrecho entre la eucaristía y los pobres. Lo que debemos hacer concretamente por los pobres podemos resumirlo en tres palabras: evangelizarlos, amarlos, socorrerlos.

Evangelizarlos: hoy también tienen derecho a oír la Buena Noticia: «Bienaventurados los pobres». Porque ante vosotros se abre una posibilidad inmensa, cerrada, o bastante difícil, a los ricos: el Reino.

Amar a los pobres: significa antes que nada respetarlos y reconocer su dignidad. En ellos brilla -precisamente por la falta de otros títulos y distinciones- con una luz más viva la dignidad radical del ser humano. Los pobres no merecen sólo nuestra compasión; merecen también nuestra admiración.

Por último, socorrer a los pobres: aunque hoy ya no basta con la simple limosna; haría falta una movilización coral de toda la cristiandad para liberar a los millones de persones que mueren de hambre, de enfermedades y de miseria. Esta sería una cruzada digna de tal nombre, es decir, de la cruz de Cristo”…

 

R. Cantalamessa – edición española: La fuerza de la cruz – Monte Carmelo, Burgos 2001

PARA REZAR

 

Oración del enviado

 

“Vayan por todo el mundo…”
Estas palabras están dichas para mí.
Soy continuador de tu obra.
Soy tu compañero en la misión.

 

La mies es mucha y los operarios pocos.
Quiero ser uno de ellos.
Muchas personas están caídas y pasamos de largo.
Quiero ser buen samaritano.

 

Conviérteme primero a mí,
para que yo pueda anunciar a otros
la Buena Noticia.

 

Dame audacia.
En este mundo escéptico y autosuficiente,
tengo miedo.

 

Dame esperanza.

En esta sociedad recelosa y cerrada,
yo también tengo poca confianza en las personas.

Dame amor.
En esta tierra no solidaria y fría
yo también siento poco amor.

 

Dame constancia.
En este ambiente cómodo y superficial,
yo también me canso fácilmente.

 

Conviérteme primero a mí,
para que yo pueda anunciar a otros
la Buena Noticia.

 

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA III – CICLO A

SUBSIDIO PARA LA ANIMACIÓN Y CELEBRACIÓN DEL DOMINGO DE LA PALABRA DE DIOS

 

Por primera vez el próximo domingo 26 de enero, III del Tiempo Ordinario, será celebrado el “Domingo de la Palabra de Dios”, instituido por el papa Francisco mediante la carta apostólica en forma de motu proprio “Aperuit illis”, publicada el 30 de septiembre de 2019. La celebración tiene el propósito de “hacer crecer en el pueblo de Dios la familiaridad religiosa y asidua con la Sagrada Escritura”.

El Departamento Nacional de Animación y Pastoral Biblica (DeNAPBi) de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) preparó un subsidio para la animación y celebración del Domingo de la Palabra de Dios.

 

Enlace de descarga del material: https://c-b-f.org/DeiVerbiAnnus/Materials-ES/DdlPdD.pdf

 

Este es el sitio web OFICIAL del Año de la Palabra de Dios, donde se puede encontrar toda la información: https://c-b-f.org/es/DeiVerbiAnnus/Ressources-ES

 

 

TIEMPO DTE EL AÑO

Domingo III

Ciclo A

 

 

Lunes III

 

 

Martes III

 

 

Miércoles III

 

 

Jueves III

 

 

Viernes III

 

 

Sábado III

 

 

TIEMPO DTE EL AÑO

Domingo III

Ciclo A

 

El Reino de los Cielos está cerca

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías     8, 23b-9, 3

 

En un primer tiempo, el Señor humilló al país de Zabulón y al país de Neftalí, pero en el futuro llenará de gloria la ruta del mar, el otro lado del Jordán, el distrito de los paganos.

El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz.

Tú has multiplicado la alegría, has acrecentado el gozo; ellos se regocijan en tu presencia, como se goza en la cosecha, como cuando reina la alegría por el reparto del botín.

Porque el yugo que pesaba sobre él, la barra sobre su espalda y el palo de su carcelero, todo eso lo has destrozado como en el día de Madián.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 26, 1. 4. 13-14 (R.: 1a)

 

R.    El Señor es mi luz y mi salvación.

 

El Señor es mi luz y mi salvación,

¿a quién temeré?

El Señor es el baluarte de mi vida,

¿ante quién temblaré? R.

 

Una sola cosa he pedido al Señor,

y esto es lo que quiero:

vivir en la Casa del Señor

todos los días de mi vida,

para gozar de la dulzura del Señor

y contemplar su Templo. R.

 

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor

en la tierra de los vivientes.

Espera en el Señor y sé fuerte;

ten valor y espera en el Señor. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    1, 10-14. 16- 17

 

Hermanos

En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, yo los exhorto a que se pongan de acuerdo: que no haya divisiones entre ustedes y vivan en perfecta armonía, teniendo la misma manera de pensar y de sentir. Porque los de la familia de Cloe me han contado que hay discordias entre ustedes. Me refiero a que cada uno afirma: «Yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Cefas, yo de Cristo».

¿Acaso Cristo está dividido? ¿O es que Pablo fue crucificado por ustedes? ¿O será que ustedes fueron bautizados en el nombre de Pablo? Felizmente yo no he bautizado a ninguno de ustedes, excepto a Crispo y a Gayo. Sí, también he bautizado a la familia de Estéfanas, pero no recuerdo haber bautizado a nadie más.

Porque Cristo no me envió a bautizar, sino a anunciar la Buena Noticia, y esto sin recurrir a la elocuencia humana, para que la cruz de Cristo no pierda su eficacia.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    4, 12-23

 

Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea. Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaúm, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías:

¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones! El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz.

A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: «Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca.»

Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar porque eran pescadores. Entonces les dijo: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres.»

Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron.

Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca con Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó.

Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.

Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente.

 

Palabra del Señor.

 

    O bien más breve:

 

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    4, 12-17

 

Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea. Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaúm, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías:

¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones! El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz.

A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: «Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Aunque el pasaje de la primera lectura pertenece a la colección de oráculos durante el destierro en Babilonia (587-538 AC), es obra de una escuela de discípulos que asumieron la tarea de mantener viva la esperanza de los deportados. Por eso se habla de un pueblo que habitaba en tinieblas, en tierra de sombras, para el cual amanece la aurora de la salvación.

    ***

  • En la primera carta a los Corintios, Pablo escribe a una comunidad dividida en bandos que enarbolan los nombres de sus líderes admirados: Cefas, Pablo, Apolo, Cristo. Y el argumento para exigir la unidad, deponiendo las banderías, es contundente: Cristo no está dividido, Él fue quien murió por todos, y solamente en su Nombre hemos sido bautizados.

    ***

  • En el momento en que Jesús empieza su predicación, Israel estaba dominado por el Imperio romano. Había en toda Palestina, pero especialmente en Galilea, movimientos de resistencia a los invasores cobijados con la esperanza de una nueva intervención liberadora de Dios. Como era natural, según la mentalidad judía, aquella liberación beneficiaría exclusivamente a Israel y quedarían excluidos todos los pueblos paganos con un severo castigo para los romanos.
  • Jesús elige para iniciar su anuncio es el país de Zabulón y de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, la Galilea de los paganos. Cafarnaún se convertirá en su base de operaciones y ahí se desplazará durante todo el tiempo de su estancia en Galilea. Desde Cafarnaún, aquella tierra medio pagana que vive de la riqueza del lago y de su privilegiada situación como nudo de comunicaciones empezará a brillar la gran luz. El Reino que Jesús anuncia, no se limita a las fronteras del reino de David, sino que constituye una invitación para toda la humanidad.
  • Comienza un movimiento nuevo, inesperado, que arrastrará muchísima gente porque Jesús va enseñando en las sinagogas y fuera de ellas no simples explicaciones de la Ley o listas de normas para cumplir. Anuncia del Reino de Dios, una gran noticia capaz de rehacer la vida y la esperanza. Es la gran noticia de la felicidad que Dios promete para los hombre y que no queda sólo dentro del alma. Es algo que se palpa ya, ahora, en cada momento. Jesús no se contenta con proclamar la vida nueva de Dios, sino que la convierte en hechos. Por eso la gente se siente arrastrada a ir detrás de Él. La misericordia y el perdón toman forma y gesto.
  • Las primeras palabras de Jesús son una invitación a que cada hombre reconsidere toda su vida para situarse ante la novedad de un nuevo orden de cosas.
  • Este anuncio lo hace con dos frases paradigmáticas «el reino de Dios está cerca». Es una frase de alegría, de felicidad rebosante: expresa la voluntad inquebrantable de Dios de otorgar la salvación. «El Reino de Dios está cerca», viene y no puede ser detenido, aunque no viene plenamente desarrollado, ni con toda su gloria. «Está cerca» es decir, está delante de la puerta, ante el corazón de los hombres. A la invitación de Dios, corresponde la respuesta del hombre.
  • «Conviértanse». La conversión nace como respuesta a esa Buena Noticia de que en Jesús ha aparecido, en toda su profundidad el amor increíble y sorprendente de Dios a cada uno de los hombres.
  • Convertirse no es un acto espiritual-intimista, sino el acto por el que se pone en práctica la adhesión al contenido de la fe cristiana. La finalidad de la conversión es hacer de un hombre un discípulo, pasar a formar parte de aquellos que sirven a Cristo desde el mandamiento del amor que se traduce en el mandamiento de la transformación del mundo.
  • Por eso, Jesús manifiesta de manera aún más particular la presencia del Mesías y del Reino buscando entre los hombres a los que, junto con Él, ayudarán al mundo a liberarse; ellos serán los pescadores de hombres. Así va llamando sucesivamente a Pedro, a Andrés, a Santiago y a Juan. Dos veces subraya san Mateo un hecho: los discípulos abandonando sus redes, su embarcación y a su propio padre siguen inmediatamente a Jesús.
  • No serán discípulos simplemente porque han abandonado o renunciado a algo. Se hacen discípulos porque han encontrado a alguien. La pérdida es absorbida abundantemente por la ganancia. El descubrimiento pone bajo la sombra lo que se ha dejado. El desprendimiento no es el fin, sino la condición del «seguimiento».
  • Los discípulos no están «llamados» a asentir, esencialmente, una lista de verdades, son llamados establecer un vínculo, una relación personal y vital con Cristo.
  • Al iniciar el año encontramos en este relato una síntesis de la misión de Jesús y una síntesis de la proyección de esta misión en nosotros, su Iglesia de discípulos. Somos sus discípulos en la medida que: continuemos su obra a través de la historia anunciando de palabra y obra que Jesús es la luz de todos los pueblos y por Él llega a todos los pueblos la obra liberadora de Dios.
  • Hoy también es un anuncio de alegría y de libertad. Debemos renovar en nuestros corazones la alegría de haber sido llamados. El discípulo no es alguien que elige o conquista a Cristo, sino que es alguien a quien Cristo llamó y eligió.
  • Nuestra fe no es fruto del esfuerzo o de la inteligencia, se nos ha dado Nos corresponde cuidarla, cultivarla y transmitirla.
  • Necesitamos una conversión pastoral. Tenemos que reconocer que muchas veces nuestra acción está orientada hacia dentro de la Iglesia como institución, con preocupaciones fundamentalmente técnicas, administrativas, normativas, rituales, jurídicas o simplemente humanas. Sin embargo como Iglesia, sin dejar de atender a los problemas internos lógicos y normales como en todo grupo humano, no podemos perder de vista el objetivo fundamental: la evangelización, hacer discípulos para que el reino se haga visible.
  • Suena a veces a ridículo que mientras el mundo se debate ante una crisis social o ante la amenaza de una guerra, nosotros sigamos ensimismados en internas de poder o discutiendo sobre una misa con guitarra, en latín o con genuflexión o no para la comunión. Desfiguramos la buena noticia preocupándonos como si fuera definitivo lo que sabemos que es transitorio y relativo. Es lamentable el tiempo que se dedica a “situaciones de sacristía”, transformando en graves, problemas que no son más que un juego de niños o de hombres temerosos de dialogar con la vida concreta.
  • La realidad nos urge como discípulos a orientar la mirada hacia afuera de nosotros mismos, dejando que las estructuras fluctúen serenamente como trampolines para un compromiso cada día más eficaz con lo único que nos tiene que caracterizar en un mundo pluralista y globalizado: el anuncio del Evangelio de la vida; no del libro… sino del acontecimiento que fue ayer y que debe ser hoy por el encuentro con Jesús resucitado.

     

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Vivo en situación de Buena Noticia?
  • ¿Vivo con alegría, o como si el Reino de Dios no existiera, o no se acercara?
  • ¿Nuestras acciones están encaminadas a hacer presente el Reino de Dios?

     

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Que venga tu reino

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Venid y seguidme y os haré pescadores de hombres»

 

¡Qué admirable pesca la del Salvador! Admirad la fe y la obediencia de los discípulos. La pesca, como sabéis, requiere una constante atención. Ahora bien, cuando esos se encuentran justo en medio de su trabajo, oyen la llamada de Jesús y no dudan un solo momento; no dicen. «Déjanos regresar a casa para hablar con nuestros próximos». No, lo dejan todo inmediatamente y le siguen, tal como Eliseo hizo con Elías (1R 19,20). Es esta clase de obediencia la que nos pide Cristo, sin la más mínima duda, incluso en el caso que nos apremien necesidades aparentemente más urgentes. Por eso cuando un joven que le quería seguir le pidió si podía ir antes a enterrar a su padre, ni tan sólo esto se lo dejó hacer (Mt 8,21). Seguir a Jesús, obedecer su palabra, es un deber que está por encima de todos los demás.

     ¿Acaso me dirás que la promesa que les había hecho era muy grande? Por eso los admiro yo tanto: ¡cuando aún no habían visto ningún milagro, creyeron en una promesa tan grande y renunciaron a todo para seguirle! Es porque creyeron que, con las mismas palabras con las que habían sido cogidos durante la pesca, podrían ellos pescar a otros.

San Juan Crisóstomo

 

PARA REZAR

 

QUIERO SER DE LOS TUYOS, SEÑOR

Para ver dónde y cómo vives

Para enseñarnos el camino de la verdad

Para que seamos profundamente felices

 

QUIERO SER DE LOS TUYOS, SEÑOR

Y que me enseñes a pescar la alegría

Y que me empujes a pescar personas para Ti

Y que me dejes a mirarte a los ojos

 

QUIERO SER DE LOS TUYOS, SEÑOR

Y escuchar tu Palabra para saber qué quieres de mí

Y participar de tu Eucaristía para ser fuerte

Y rezar junto a Ti para no sentirme sólo

 

QUIERO SER DE LOS TUYOS, SEÑOR

Y que me cambies en aquello que no soy bueno

Y que me cambies mi corazón duro

Y que me cambies si estoy equivocado

¡GRACIAS, SEÑOR!

Javier Leoz

 

Lunes III

 

Ha llegado el fin de Satanás

 

Lectura del segundo libro de Samuel    5, 1-7. 10

 

Todas las tribus de Israel se presentaron a David en Hebrón y le dijeron: « ¡Nosotros somos de tu misma sangre! Hace ya mucho tiempo, cuando aún teníamos como rey a Saúl, eras tú el que conducía a Israel.» Y el Señor te ha dicho: «Tú apacentarás a mi pueblo Israel y tú serás el jefe de Israel.»

Todos los ancianos de Israel se presentaron ante el rey en Hebrón. El rey estableció con ellos un pacto en Hebrón, delante del Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel.

David tenía treinta años cuando comenzó a reinar y reinó cuarenta años. En Hebrón reinó siete años y seis meses sobre Judá, y en Jerusalén, treinta y tres años sobre todo Israel y Judá.

El rey avanzó con sus hombres sobre Jerusalén, contra los jebuseos que habitaban en el país. Pero estos dijeron a David: «Tú no entrarás aquí. Los ciegos y los inválidos bastarán para impedírtelo.» Con esto querían decir: «David nunca podrá entrar aquí.» Sin embargo, David conquistó la fortaleza de Sión, es decir, la Ciudad de David.

Así David se iba engrandeciendo cada vez más, y el Señor, el Dios de los ejércitos, estaba con él.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 88, 20. 21-22. 25-26 (R.: 25a)

 

R.    Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán.

 

Tú hablaste una vez en una visión

y dijiste a tus amigos:

«Impuse la corona a un valiente,

exalté a un guerrero del pueblo.» R.

 

Encontré a David, mi servidor,

y lo ungí con el óleo sagrado,

para que mi mano esté siempre con él

y mi brazo lo haga poderoso. R.

 

Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán,

su poder crecerá a causa de mi Nombre:

extenderé su mano sobre el mar

y su derecha sobre los ríos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    3, 22-30

 

Los escribas que habían venido de Jerusalén decían: «Está poseído por Belzebul y expulsa a los demonios por el poder del Príncipe de los demonios.»

Jesús los llamó y por medio de comparaciones les explicó: « ¿Cómo Satanás va a expulsar a Satanás? Un reino donde hay luchas internas no puede subsistir. Y una familia dividida tampoco puede subsistir. Por lo tanto, si Satanás se dividió, levantándose contra sí mismo, ya no puede subsistir, sino que ha llegado a su fin. Pero nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa.

Les aseguro que todo será perdonado a los hombres: todos los pecados y cualquier blasfemia que profieran. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón jamás: es culpable de pecado para siempre.»

Jesús dijo esto porque ellos decían: «Está poseído por un espíritu impuro.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • En la historia de David hoy leemos dos momentos muy importantes: su aceptación por parte de los ancianos del Norte y la conquista de Jerusalén. Son muchas las dificultades políticas, a las que tiene que enfrentarse: el pueblo no está unificado todavía, hay dos pueblos distintos. Esa división es causa de una gran fragilidad, de una falta de fuerza, frente a los filisteos enemigos…
  • Por eso, las tribus del norte fueron a Hebrón donde reina David sobre las tribus del Sur y le dijeron: “Tú serás el jefe de Israel”.
  • El sentido político de David lo hace comprender que necesita una capital neutra, que no dependa ni del Sur ni del Norte y escoge Jerusalén que, en aquella época, era todavía una ciudad cananea, ocupada por los antiguos jebuseos. Es además una plaza fuerte muy difícil de conquistar, y por lo tanto una importante capital.
  • David la conquista con habilidad y astucia, sin combatir. De ese modo consigue una unidad política que será la base de la prosperidad de su reinado y del de su hijo Salomón.
  • David reinó siete años y seis meses en Hebrón, sobre Judá (tribus del Sur); y treinta y tres años en Jerusalén, sobre Israel y Judá, (el conjunto de las tribus del Norte y del Sur).
  • A pesar de que Samuel lo había ungido en secreto, las cosas tenían que evolucionar humanamente y el proyecto de Dios se va realizando por medio de las decisiones humanas inteligentes.
  • Dios no actúa a base de milagros, sino a través de las personas que encarnan sus planes. Nuestros logros, pero también nuestras debilidades e incluso nuestro pecado, le sirven a Dios para ir escribiendo la historia de la salvación.

***

  • Ayer en el Evangelio sus familiares decían que “estaba loco” y hoy los letrados que vienen desde Jerusalén dicen que “tiene dentro a Belsebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios”. Esta condena que lanzan contra Jesús es para desacreditarlo ante el pueblo y neutralizar así el impacto que ha producido su anuncio del Reino. Al descalificar a Jesús, quieren descalificar su obra.
  • Jesús, tarda muy poco en ridiculizar, este argumento absurdo, usando analogías. ¿Cómo puede alguien luchar contra sí mismo? ¿cómo puede ser uno endemoniado y a la vez exorcista, expulsador de demonios? Si un reino se divide internamente, ese reino no puede seguir en pie; y si una familia se divide internamente, no podrá esa familia seguir en pie. Entonces, si Satanás se ha levantado contra sí mismo y se ha dividido, no puede tenerse en pie, ha llegado su fin.
  • La victoria de Jesús, arrojando al demonio de los posesos, debe ser interpretada como la señal de que ya ha llegado, el Mesías, el que es más fuerte que “el malo” y va a triunfar. Pero sus enemigos no están dispuestos a reconocerlo. Al rebatirles la acusación, Jesús deja en claro que son ellos los que están de parte de Satanás y contra la libertad del hombre.
  • Por eso el contraataque de Jesús es muy duro: los acusa de blasfemar contra el Espíritu Santo y eso no se puede perdonar. El “pecado contra el Espíritu Santo” consiste en atribuir al diablo lo que es precisamente acción del Espíritu. Jesús libera al ser humano del poder del demonio. Atribuir esta acción de Dios al diablo es convertir lo más sagrado en algo demoníaco: una auténtica blasfemia contra lo más sagrado. Es rechazar la gracia de Dios, el don que nos hace de su propio bien y de su felicidad.
  • Este pecado contra el Espíritu Santo se caracteriza por la malicia y endurecimiento del pecador. De ahí la imposibilidad de que sea perdonada. La misericordia no puede concederse al que no quiere aceptarla. No puede ser perdonado porque implica una imposibilidad de conversión. No es posible el perdón no porque Dios no quiera perdonar, sino porque para ser perdonado, primero, hay que reconocer el pecado.
  • En la mayoría de las civilizaciones se ha personificado el “mal”: El hombre se siente a veces “dominado” como por “espíritus”. Si bien el hombre moderno se cree emancipado de estas representaciones; nunca tanto como hoy, está “dominado” por “fuerzas alienantes”: espíritu de poder, de egoísmo, etc.
  • Nosotros creemos en Jesús y lo seguimos pero también muchas veces nos obstinamos en no ver todo lo que tendríamos que ver, en el evangelio o en los signos de los tiempos que vivimos. No siempre por maldad o por ceguera voluntaria, pero sí puede ser por pereza o por no querer comprometernos demasiado si llegamos a ver todo lo que Cristo nos está diciendo y pidiendo.
  • Para nosotros, este relato evangélico tiene mucha vigencia, como todo el Evangelio. Nosotros muchas veces al mal lo llamamos bien y al bien lo llamamos mal. Al igual que un reino no puede estar divido, pues sino no subsistiría, así pasa con nuestras vidas. No podemos estar sirviendo a dos reinos al mismo tiempo. No podemos tener nuestro corazón en Jesús y nuestras mentes, nuestros cuerpos en el mundo.
  • A nosotros, sus seguidores, se nos invita a no quedarnos indiferentes, perezosos: a reconocer la acción de Dios y a resistir y trabajar contra todo mal que hay en nosotros y en el mundo.
  • Jesús ha puesto fin a este dominio; pero a condición de recibir su mensaje y seguirlo. Hay que ser dóciles al Espíritu Santo para reconocer el poder que actúa en Cristo.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Sabemos descubrir los signos de la presencia de Dios en nuestra vida y la del mundo?
  • ¿Tenemos una opción clara por la verdad y el bien?
  • ¿Sabemos discernir el mal que se presenta bajo forma de bien?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Tu fidelidad y tu amor me acompañan Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Su reinado es indiviso y eterno.

 

“Un reino que está divido contra sí mismo no puede subsistir.” (Mc 3,26) Como se decía que él echaba a los demonios con el poder de Belzebul, príncipe de los demonios, Jesús quería por esta palabra, demostrar que su reino es indivisible y eterno. Por esto respondió a Pilato: “Mi reino no es de este mundo.” (Jn 18,36) Así, los que no ponen su esperanza en Cristo sino que piensan que los demonios son expulsados por el príncipe de los demonios, éstos, dice Jesús, no pertenecen al reino eterno…¿Cómo, si la fe está rota, el reino dividido puede subsistir?… Si el reino de la Iglesia debe subsistir eternamente, es porque su fe es indivisa, su cuerpo único: “Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre, que está sobre todos, actúa en todos y habita en todos.” (Ef 4,5-6)

¡Qué locura sacrílega! Cuando el Hijo tomó la carne para expulsar los espíritus impuros y arrancar el botín al príncipe de este mundo, cuando dio a los hombres el poder de destruir el espíritu del mal, repartiendo sus despojos entre los hombres, -marca del vencedor-, algunos llaman a los demonios en su ayuda. Y, no obstante, como dice Lucas, Jesús es el “dedo de Dios” (Lc 11,20) o como dice Mateo: “el Espíritu de Dios” que expulsa a los demonios. Se comprende, pues, que el reino de Dios es indiviso como un cuerpo es indiviso, ya que Cristo es la derecha de Dios y el Espíritu Santo se puede comparar al dedo de Dios.

 

San Ambrosio (c. 340-397), obispo de Milán y doctor de la Iglesia

Tratado sobre el evangelio de Lucas, 7, 91-92

 

PARA REZAR

 

Oración contra todo mal


Espíritu del Señor, Espíritu de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Santísima Trinidad, Virgen Inmaculada, ángeles, arcángeles y santos del paraíso descended sobre mí.

Fúndeme, Señor, modélame, lléname de ti, utilízame.

Expulsa de mí todas las fuerzas del mal, aniquílalas, destrúyelas, para que yo pueda estar bien y hacer el bien.

Expulsa de mí los maleficios, las brujerías, la magia negra, las misas negras, los hechizos, las ataduras, las maldiciones y el mal de ojo; la infestación diabólica, la posesión diabólica y la obsesión y perfidia; todo lo que es mal, pecado, envidia, celos y perfidia; la enfermedad física, psíquica, moral, espiritual y diabólica.

Quema todos estos males en el infierno, para que nunca más me toquen a mí ni a ninguna otra criatura en el mundo.

Ordeno y mando con la fuerza de Dios omnipotente, en nombre de Jesucristo Salvador, por intercesión de la Virgen Inmaculada, a todos los espíritus inmundos, a todas las presencias que me molestan, que me abandonen inmediatamente, que me abandonen definitivamente y que se vayan al infierno eterno, encadenados por San Miguel Arcángel, por San Gabriel, por San Rafael, por nuestros ángeles custodios, aplastados bajo el talón de la Virgen Santísima Inmaculada.

 

Padre Gabriele Amorth- exorcista de la diócesis de Roma


 

Martes III

 

El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre

 

Lectura del segundo libro de Samuel     6, 11a.12-15.17-19

 

En aquellos días, fue David y llevó el arca de Dios desde la casa de Obededom a la Ciudad de David, haciendo fiesta. Cuando los portadores del arca del Señor avanzaron seis pasos, sacrificó un toro y un ternero cebado. E iba danzando ante el Señor con todo entusiasmo, vestido sólo con un roquete de lino. Así iban llevando David y los israelitas el arca del Señor entre vítores y al sonido de las trompetas. Metieron el arca del Señor y la instalaron en su sitio, en el centro de la tienda que David le había preparado. David ofreció holocaustos y sacrificios de comunión al Señor y, cuando terminó de ofrecerlos, bendijo al pueblo en el nombre del Señor de los ejércitos; luego repartió a todos, hombres y mujeres de la multitud israelita, un bollo de pan, una tajada de carne y un pastel de uvas pasas a cada uno. Después se marcharon todos, cada cual a su casa.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 23, 7-10

 

R: ¿Quién es ese Rey de la gloria? Es el Señor en persona.

 

¡Portones!, alzad los dinteles,

que se alcen las antiguas compuertas:

va a entrar el Rey de la gloria. R.

 

¿Quién es ese Rey de la gloria?

El Señor, héroe valeroso;

el Señor, héroe de la guerra. R.

 

¡Portones!, alzad los dinteles,

que se alcen las antiguas compuertas:

va a entrar el Rey de la gloria. R.

 

¿Quién es ese Rey de la gloria?

El Señor, Dios de los ejércitos.

Él es el Rey de la gloria. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos     3, 31-35

 

En aquel tiempo, llegaron la madre y los hermanos de Jesús y desde fuera lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada alrededor le dijo: “Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan.” Les contestó: “¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?” Y, paseando la mirada por el corro, dijo: “Éstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.”

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • David es un político hábil, además de ser una persona creyente. Conquistó Jerusalén y estableció allí la capital de su reino; ahora da un paso adelante: la hace también capital religiosa.
  • Hasta entonces Jerusalén, no tenía ninguna tradición religiosa para los israelitas. David traslada solemnemente el Arca de la Alianza a su ciudad. Todavía no hay Templo -lo construirá su hijo Salomón- pero la presencia del Arca va a ser punto de referencia para la consolidación política y religiosa del pueblo.
  • La fiesta que organiza con tal ocasión de alguna manera significa el fin de la época nómada del pueblo. El Arca, en la Tienda del encuentro, había sido el símbolo de la cercanía de Dios para con su pueblo en el periodo de su larga travesía por el desierto. Ahora se estabiliza tanto el pueblo como la presencia de Dios con ellos.
  • David nos recuerda también con su actuación que necesitamos la fiesta, la expresión total -espiritual y corpórea- de nuestra pertenencia a la comunidad de fe y de nuestra relación con Dios.

    ***

  • El pasaje de hoy está en estrecha relación con los versículos en los que se insinúa que Jesús había enloquecido. Frente a las acusaciones de que actuaba por el poder del príncipe de los demonios, la madre y sus hermanos se sienten con la obligación de ir a buscarlo para llevarlo de nuevo a casa. Los “hermanos” en el lenguaje hebreo son también los primos y tíos y demás familiares.
  • Las palabras de Jesús suenan duras pero no desautorizan a su madre ni a sus parientes. Lo que hace es aprovechar la ocasión para decir cuál es su visión de la nueva comunidad que se está reuniendo en torno a él. La nueva familia no va a tener como valores determinantes ni los lazos de sangre ni los de la raza.
  • En el Reino, la fraternidad cristiana se funda en un espíritu común: hacer la voluntad del Padre. Llevarán el nombre de Jesús los que vivan en su corazón lo que fue para Jesús la razón de ser de su vida: “el amor de los unos a los otros hasta el extremo.
  • La verdadera grandeza de su madre, no es haberle dado su sangre, sino el hecho de ser “la humilde esclava de Dios”. Incluso antes que su maternidad física, tuvo María de Nazaret este otro parentesco que aquí anuncia Cristo: el de la fe.
  • Esta novedad rompe muchos esquemas y nos abre a una mirada de la vida mucho más amplia y comprometida. En este camino María fue la mejor discípula y nos señala el camino de la vida cristiana: escuchar la Palabra, meditarla en el corazón y llevarla a la práctica aunque sea por caminos insospechados.

     

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Sobre qué se funda mi pertenencia a la Iglesia?
  • ¿Busco la experiencia de fraternidad universal?
  • ¿Me siento unido a los que hacen opciones válidas por el bien de los hombres?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Ayúdame Señor a hacer la voluntad del Padre

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Estos son mi madre y mis hermanos»

 

…”El Evangelio nos enseña el rostro más bello de Cristo: su vida y la enseñanza que nos ha dado a través de su palabra y de su propio ejemplo. Conocer a Cristo bajo esta forma es lo que constituye, en la vida presente, la piedad de los cristianos… Por eso Pablo, sabiendo que «la carne no sirve para nada sin el Espíritu que la vivifica» (Jn 6,63), no quiere ya conocer a Cristo según la carne (2C 5,16) sino sólo vivir para aquel que es Espíritu vivificante (1C 15,45).

Ahora bien, parece que María comparte este mismo sentimiento cuando, deseando hacer penetrar en los corazones de todos al Amado nacido de su seno,
al Amado de sus deseos, le describe no según la carne sino según el Espíritu. Parece que, con Pablo, quiere decir: «Si alguna vez juzgamos a Cristo según tales criterios, ahora ya no» (2C 5,16). Efectivamente, desea ella también formar a su Hijo único en todos sus hijos de adopción. Por eso, aunque hayan ya sido engendrados a través de la palabra de la verdad (St. 1,18), María sigue igualmente engendrándolos cada día a través de los deseos y la solicitud de su ternura maternal, hasta que alcancen «el estado del Hombre perfecto, a la medida de la plenitud» de su Hijo (Ef 4,13), ella que una vez por todas lo engendró y dio a luz…

De esta manera nos hace el elogio del fruto de su seno: «Yo soy la madre del bello amor, del temor y del conocimiento, la madre de la santa esperanza» (Sir 24,24 Vulg). -¿Es pues éste tu Hijo, Virgen de las vírgenes? ¿Es éste tu Amado, oh tú, la más bella de las mujeres? (Ct 5,9). – Sí, ciertamente, así es mi Amado, es mi hijo, oh hijas de Jerusalén (v 16). Mi Amado es él mismo el bello amor, y en el que nace de él mi Amado es el bello amor, el temor, la esperanza y el conocimiento”…

 

Beato Guerrico de Igny (hacia 1080-1157), abad cisterciense – 2º Sermón para la Natividad de María, § 3-4

 

PARA REZAR

 

AYÚDAME A DECIR SÍ

 

Ayúdame a decir sí,

para responder a tu llamado,

que siempre me regala

un desafío nuevo,

un crecimiento posible,

una huella que se abre…

 

Ayúdame a decir sí,

que es decir no a muchas cosas

para responder con la vida

a Alguien que me llama,

porque me ama

y quiere lo mejor para mi vida.

 

Ayúdame, Señor,

a decirte que Sí.

 

Que así sea.

 

Miércoles III

 

¡El que tenga oídos, que oiga!

 

Lectura del segundo libro de Samuel    7, 4-17

 

La palabra del Señor llegó a Natán en estos términos: «Ve a decirle a mi servidor David: Así habla el Señor: ¿Eres tú el que me va a edificar una casa para que yo la habite? Desde el día en que hice subir de Egipto a los israelitas hasta el día de hoy, nunca habité en una casa, sino que iba de un lado a otro, en una carpa que me servía de morada. Y mientras caminaba entre los israelitas, ¿acaso le dije a uno solo de los jefes de Israel, a los que mandé apacentar a mi Pueblo: “¿Por qué no me han edificado una casa de cedro?”

Y ahora, esto es lo que le dirás a mi servidor David: Así habla el Señor de los ejércitos: Yo te saqué del campo de pastoreo, de detrás del rebaño, para que fueras el jefe de mi pueblo Israel. Estuve contigo dondequiera que fuiste y exterminé a todos tus enemigos delante de ti. Yo haré que tu nombre sea tan grande como el de los grandes de la tierra.

Fijaré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que tenga allí su morada. Ya no será perturbado, ni los malhechores seguirán oprimiéndolo como lo hacían antes, desde el día en que establecí Jueces sobre mi pueblo Israel. Yo te he dado paz, librándote de todos tus enemigos. Y el Señor te ha anunciado que él mismo te hará una casa.

Sí, cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con tus padres, yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza. El edificará una casa para mi Nombre, y yo afianzaré para siempre su trono real. Seré un padre para él, y él será para mí un hijo. Si comete una falta, lo corregiré con varas y golpes, como lo hacen los hombres. Pero mi fidelidad no se retirará de él, como se la retiré a Saúl, al que aparté de tu presencia. Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y tu trono será estable para siempre»

Natán comunicó a David toda esta visión y todas estas palabras.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 88, 4-5. 27-28. 29-30 (R.: 29a)

 

R.    Le aseguraré mi amor eternamente.

 

Yo sellé una alianza con mi elegido,

hice este juramento a David, mi servidor:

«Estableceré tu descendencia para siempre,

mantendré tu trono por todas las generaciones.» R.

 

El me dirá: «Tú eres mi padre,

mi Dios, mi Roca salvadora.»

Yo lo constituiré mi primogénito,

el más alto de los reyes de la tierra. R.

 

Le aseguraré mi amor eternamente,

y mi alianza será estable para él;

le daré una descendencia eterna

y un trono duradero como el cielo. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    4, 1-20

 

Jesús comenzó a enseñar de nuevo a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca dentro del mar, y sentarse en ella. Mientras tanto, la multitud estaba en la orilla. El les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas, y esto era lo que les enseñaba:

«¡Escuchen! El sembrador salió a sembrar. Mientras sembraba, parte de la semilla cayó al borde del camino, y vinieron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno rocoso, donde no tenía mucha tierra, y brotó en seguida porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemó y, por falta de raíz, se secó. Otra cayó entre las espinas; estas crecieron, la sofocaron, y no dio fruto. Otros granos cayeron en buena tierra y dieron fruto: fueron creciendo y desarrollándose, y rindieron ya el treinta, ya el sesenta, ya el ciento por uno.»

Y decía: «¡El que tenga oídos para oír, que oiga!»

Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor de él junto con los Doce, le preguntaban por el sentido de las parábolas. Y Jesús les decía: «A ustedes se les ha confiado el misterio del Reino de Dios; en cambio, para los de afuera, todo es parábola, a fin de que miren y no vean, oigan y no entiendan, no sea que se conviertan y alcancen el perdón.»

Jesús les dijo: «¿No entienden esta parábola? ¿Cómo comprenderán entonces todas las demás?

El sembrador siembra la Palabra. Los que están al borde del camino, son aquellos en quienes se siembra la Palabra; pero, apenas la escuchan, viene Satanás y se lleva la semilla sembrada en ellos.

Igualmente, los que reciben la semilla en terreno rocoso son los que, al escuchar la Palabra, la acogen en seguida con alegría; pero no tienen raíces, sino que son inconstantes y, en cuanto sobreviene la tribulación o la persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumben.

Hay otros que reciben la semilla entre espinas: son los que han escuchado la Palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y los demás deseos penetran en ellos y ahogan la Palabra, y esta resulta infructuosa.

Y los que reciben la semilla en tierra buena, son los que escuchan la Palabra, la aceptan y dan fruto al treinta, al sesenta y al ciento por uno.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Leemos hoy la célebre profecía de Natán. David no se conformaba con haber conquistado la plaza fuerte de Jerusalén y traído el Arca. Llevado de su espíritu religioso y buscando seguramente la unidad política de las diversas tribus en torno a Jerusalén, quiso construir a Dios un Templo, y así se lo hizo saber al profeta Natán quien le da la respuesta.
  • Dios rehúsa a que se le construya un templo y da sus razones para el rechazo: desde el día en que hizo subir de Egipto a los israelitas, «acampó» en una tienda y no habitó jamás en una casa.
  • La “tienda” es el símbolo de lo no definitivo. La verdadera patria y casa está “allá arriba”. Dios no tiene ningún interés en que nos instalemos aquí abajo.
  • La segunda razón es la total iniciativa de Dios. David no se eligió rey a sí mismo, no era más que un pobre pastor que Dios fue a buscar de detrás del rebaño. Hasta su descendencia será un perpetuo regalo de Dios. El profeta le dirá que no será él quien construirá una casa para Dios, sino que es Dios quien le construirá una “casa” que será su “dinastía”.
  • Por último; el futuro de su descendencia no se apoya en la solidez y la belleza de un edificio para el culto sino sobre una Alianza entre Dios y los hombres, en este caso la fidelidad mutua de Dios y del rey.
  • Dios que no quiere que David le construya ese Templo, permitirá a su hijo Salomón que lo haga.

***

  • En el evangelio Jesús …”comenzó a enseñar en la orilla del lago”… Obra como rabí, como maestro, porque se propone comunicar algo. Las parábolas forman parte de su magisterio vivo, de su pedagogía. La parábola nace de su ser maestro, preocupado de que los hombres puedan realizar un itinerario de salvación.
  • Aparece el tema de la siembra, el sembrador y la semilla. Sembrar significa confiar una vida a su camino vital, iniciar un proceso vital con confianza.
  • La parábola del sembrador, debe ser entendida en la dinámica en la que Marcos viene presentando el ministerio de Jesús. Su itinerario estuvo cargado de problemas y de dificultades. Primero fue la prisión de Juan, luego la acusación de blasfemia, luego el complot de los herodianos para matarlo, posteriormente la acusación de obrar en nombre del demonio que le hicieron los escribas espías de Jerusalén; finalmente, la incomprensión de su familia. Jesús se encontraba amenazado por todos lados.
  • El Reino que Jesús anuncia exige conversión: cambio interior de las personas y cambio exterior de las estructuras. A menudo la exigencia de cambio trae resistencia, crítica y persecución. Su propuesta del Reino cae en gente superficial, o interesada, o aferrada a las viejas estructuras, o atemorizada. Jesús experimenta que su propuesta de transformación es cuestionada y atacada y sobre su misma persona ya respiran las amenazas de muerte.
  • Esta parábola nos revela el interior sufriente de Jesús. Instalar el Reino de Dios en el propio corazón de los hombres y en la sociedad era un camino doloroso, lleno de fracasos. Había que sembrar mucho y fracasar mucho, para poder recoger algo.
  • Jesús pretende afirmar que el Reino está ya presente, aunque a nivel de semilla y aunque aparentemente aplastado: el Reino está aquí, en medio de las oposiciones, en medio de los fracasos y no simplemente en aquellos que algún día se transformarán en éxitos. La parábola además de ser una afirmación de la presencia del Reino se convierte en un estímulo para quienes lo anuncian.
  • Se enfrentaban aquí dos mentalidades: la que se apoyaba y buscaba la señal de poder, y la que se apoyaba y valoraba la esencia de su mensaje, que carece de todo poder humano. Este será siempre el desafío del anuncio de la Buena Noticia, desafío por el que pasó Jesús y desafío por donde tiene que pasar la Iglesia.
  • Es importante observar el trabajo del sembrador: un trabajo sin medida, sin miedo al derroche, aparentemente inútil, infructuoso; sin embargo lo cierto es que en algún lugar da fruto abundante. En el Reino de Dios no hay trabajo inútil, no se desperdicia nada. La parábola advierte que: haya o no haya éxito, haya o no haya desperdicio, el trabajo de la siembra no debe ser calculado, medido, sobre todo no hay que elegir terrenos ni echar la semilla sólo en algunos.
  • Jesús asemeja su trabajo al del sembrador que derrocha semillas y energía sin distinciones y sin mezquinar. Así es como actúa Cristo en su amor a los hombres. Siembra aquí y allá, con la esperanza de que la semilla arraigue, crezca y produzca fruto.
  • Así debe vivir su misión la Iglesia en el mundo. Nunca sabemos a la hora de sembrar cuáles serán los terrenos que darán fruto y cuáles se negarán. No podemos adelantarnos al juicio de Dios. Necesitamos comprender como Iglesia evangelizadora y misionera que no tenemos que desanimarnos en el trabajo del anuncio ni tenemos que dejarnos llevar por cálculos humanos.
  • Jesús nos asegura que la semilla dará fruto. Que a pesar de que este mundo nos parece terreno estéril: la juventud de hoy tan distraída, la sociedad tan superficial e interesada, la falta de vocaciones, los defectos que descubrimos en la misma Iglesia; Dios ha dado fuerza a su Palabra y germinará, contra toda apariencia de inutilidad. Jesús nos invita a no perder la esperanza y la confianza en Dios. Es Él quien, en definitiva, hace crecer el Reino. Nosotros somos invitados a colaborar con Él. Pero Él es el que da el crecimiento y el único que salva.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Busco la eficacia antes que la fecundidad?

  • ¿Valoro el amor de Jesús que se da a todos por igual?

  • ¿Se aceptar los tiempos de Dios?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Mi Dios, mi roca salvadora

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Queridos jóvenes

Hemos recordado hace poco la historia de San Francisco de Asís. Ante el crucifijo oye la voz de Jesús, que le dice: «Ve, Francisco, y repara mi casa». Y el joven Francisco responde con prontitud y generosidad a esta llamada del Señor: reparar su casa. Pero, ¿qué casa? Poco a poco se da cuenta de que no se trataba de hacer de albañil y reparar un edificio de piedra, sino de dar su contribución a la vida de la Iglesia; se trataba de ponerse al servicio de la Iglesia, amándola y trabajando para que en ella se reflejara cada vez más el rostro de Cristo.

También hoy el Señor sigue necesitando a los jóvenes para su Iglesia. También hoy llama a cada uno de ustedes a seguirlo en su Iglesia y a ser misioneros. ¿Cómo? ¿De qué manera? A partir del nombre del lugar donde nos encontramos, Campus Fidei, Campo de Fe, he pensado en tres imágenes que nos pueden ayudar a entender mejor lo que significa ser un discípulo-misionero: la primera, el campo como lugar donde se siembra; la segunda, el campo como lugar de entrenamiento; y la tercera, el campo como obra en construcción.

1. El campo como lugar donde se siembra. Todos conocemos la parábola de Jesús que habla de un sembrador que salió a sembrar en un campo; algunas simientes cayeron al borde del camino, entre piedras o en medio de espinas, y no llegaron a desarrollarse; pero otras cayeron en tierra buena y dieron mucho fruto (cf. Mt 13,1-9). Jesús mismo explicó el significado de la parábola: La simiente es la Palabra de Dios sembrada en nuestro corazón (cf. Mt 13,18-23). Queridos jóvenes, eso significa que el verdadero Campus Fidei es el corazón de cada uno de ustedes, es su vida. Y es en la vida de ustedes donde Jesús pide entrar con su palabra, con su presencia. Por favor, dejen que Cristo y su Palabra entren en su vida, que germine y crezca. Jesús nos dice que las simientes que cayeron al borde del camino, o entre las piedras y en medio de espinas, no dieron fruto. ¿Qué clase de terreno somos, qué clase de terreno queremos ser? Quizás somos a veces como el camino: escuchamos al Señor, pero no cambia nada en la vida, porque nos dejamos atontar por tantos reclamos superficiales que escuchamos; o como el terreno pedregoso: acogemos a Jesús con entusiasmo, pero somos inconstantes y, ante las dificultades, no tenemos el valor de ir contracorriente; o somos como el terreno espinoso: las cosas, las pasiones negativas sofocan en nosotros las palabras del Señor (cf. Mt 13,18-22). Hoy, sin embargo, estoy seguro de que la simiente cae en buena tierra, que ustedes quieren ser buena tierra, no cristianos a tiempo parcial, no «almidonados», de fachada, sino auténticos. Estoy seguro de que no quieren vivir en la ilusión de una libertad que se deja arrastrar por la moda y las conveniencias del momento. Sé que ustedes apuntan a lo alto, a decisiones definitivas que den pleno sentido a la vida. Jesús es capaz de ofrecer esto. Él es «el camino, la verdad y la vida» (Jn 14,6). Confiemos en él. Dejémonos guiar por él….

 

Párrafos del Discurso del Papa Francisco en la vigilia de oración con los jóvenes JMJ Río – Sábado 27 de julio de 2013

 

PARA REZAR

 

Quiero creer

 

No creo
en el derecho del más fuerte
en el lenguaje de las armas
en el poder de los potentados.

Quiero creer
en el derecho del hombre,
en la mano abierta
en el poder de los no violentos.

No creo
en la raza o la riqueza,
en los privilegios
o en el orden establecido.

Quiero creer
que todos los hombres son hombres,
que el orden de la fuerza
y de la injusticia es un desorden.

No creo
que pueda quedar indiferente
a lo que pasa lejos de aquí.

Quiero creer
que el mundo entero es mi casa
y el campo donde siembro,
y que todos cosechan
lo que todos han sembrado.

No creo
que pueda combatir
la opresión de los demás,
si tolero la injusticia aquí.

Quiero creer
que hay un solo derecho,
tanto aquí como allá
y que yo no soy libre
mientras haya un solo hombre esclavo.

No creo
que la guerra y el hambre
sean inevitables
y la paz inalcanzable.

Quiero creer
en la acción sencilla,
en el amor de las manos limpias,
en la paz sobre la tierra.

No creo
que todo el sufrimiento sea en vano
no creo que el sueño del hombre quede sueño
que la muerte será el fin.

Quiero creer, al contrario,
siempre y a pesar de todo
en el hombre nuevo,
un cielo nuevo,
una tierra nueva
donde habitará la justicia.

 

Dorotea Sölle

 

Jueves III

 

Al que tiene, se le dará

 

Lectura del segundo libro de Samuel    7, 18-19. 24-29

 

Después de Natán habló David, el rey David fue a sentarse delante del Señor y exclamó: « ¿Quién soy yo, Señor, y qué es mi casa para que me hayas hecho llegar hasta aquí? Y como esto te pareció demasiado poco, también le has hecho una promesa a la casa de tu servidor, para un futuro lejano. ¿Es esto lo que haces habitualmente con los hombres, Señor?

Tú has establecido a tu pueblo Israel para que sea tu pueblo eternamente, y tú, Señor, eres su Dios. Y ahora, Señor Dios, confirma para siempre la palabra que has pronunciado acerca de tu servidor y de su casa, y obra conforme a lo que has dicho. Que tu Nombre sea engrandecido para siempre, y que se diga: “¡El Señor de los ejércitos es el Dios de Israel!”

Y que la casa de David, tu servidor, esté bien afianzada delante de ti. Porque tú mismo, Señor de los ejércitos, Dios de Israel, te has revelado a tu servidor, diciendo: “Yo te edificaré una casa.” Por eso tu servidor se ha atrevido a dirigirte esta plegaria.

Ahora, Señor, tú eres Dios, tus palabras son leales y has prometido estos bienes a tu servidor. Dígnate, entonces, bendecir la casa de tu servidor, para que ella permanezca siempre en tu presencia. Porque tú, Señor, has hablado, y con tu bendición la casa de tu servidor será bendita para siempre.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 131, 1-2. 3-5. 11. 13-14 (R.: Lc 1, 32a)

 

R.    El Señor Dios le dará el trono de David, su padre.

 

Acuérdate, Señor, en favor de David,

de todos sus desvelos,

del juramento que prestó al Señor,

del voto que hizo al Fuerte de Jacob. R.

 

«No entraré bajo el techo de mi casa

ni me acostaré en mi propio lecho;

no daré descanso a mis ojos

ni reposo a mis párpados,

hasta que encuentre un lugar para el Señor,

una Morada para el Fuerte de Jacob.» R.

 

El Señor hizo un juramento a David,

una firme promesa, de la que no se retractará:

«Yo pondré sobre tu trono

a uno de tus descendientes.» R.

 

Porque el Señor eligió a Sión,

y la deseó para que fuera su Morada.

«Este es mi Reposo para siempre;

aquí habitaré, porque lo he deseado.» R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    4, 21-25

 

Jesús decía a la multitud:

« ¿Acaso se trae una lámpara para ponerla debajo de un cajón o debajo de la cama? ¿No es más bien para colocarla sobre el candelero? Porque no hay nada oculto que no deba ser revelado y nada secreto que no deba manifestarse. ¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!»

Y les decía: « ¡Presten atención a lo que oyen! La medida con que midan se usará para ustedes, y les darán más todavía. Porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Ayer leíamos las palabras del profeta anunciando la fidelidad de Dios para con David y su descendencia, hoy escuchamos una hermosa oración de David, llena de humildad y confianza. Después de las promesas de Dios dichas por boca del profeta, David fue a presentarse “ante el Señor”.
  • El rey reconoce la soberanía de Dios. No busca imponer a Dios su propia voluntad. Después de haber expuesto sus deseos, se somete a lo contrario.
  • David muestra aquí su profundo sentido religioso, estalla de alegría, y de su corazón, brota una acción de gracias repitiendo la Palabra que Dios le había dirigido recordándole la pobreza de su origen de pastor. Ahora le pide que lo siga bendiciendo a él y a su familia. El rey quiere que todos reconozcan la grandeza y la fidelidad de Dios: «que tu nombre sea siempre famoso y que la casa de David permanezca en tu presencia».
  • David se equivocaba si imaginaba que su dinastía conservaría siempre el poder, y sin problemas. De hecho, tres hijos de David: Ammón, Absalón y Adonías, morirán por la espada desgarrándose los unos a los otros. Y a partir de la segunda generación, con los hijos de Salomón la dinastía davídica se dividirá en dos reinos rivales antes de desaparecer.
  • El verdadero descendiente de David no es Salomón, sino Jesús. Dios no procede como proceden los hombres. A pesar de las miserias de David, porque supo humillarse y pedir perdón, Dios no le retiró su favor; más aún lo bendijo extendiendo sus promesas a sus descendientes.
  • No son nuestros los éxitos que podamos tener, ni los talentos que hemos recibido el motivo de la bendición de Dios. Todo lo hemos recibido gratuitamente.

    ***

  • Otras dos parábolas o comparaciones de Jesús nos ayudan a entender cómo es el Reino que Él quiere instaurar. Cada realidad material evoca para Él lo invisible. Jesús habla hoy de ocultar y descubrir, de esconder y encontrar. Utiliza la imagen de una lámpara que no se mete debajo de la cama sino que se pone en un lugar donde pueda esparcir su luz.
  • Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre es la luz que el Padre Dios encendió para que iluminara nuestras tinieblas. Y esa Luz ha brillado entre nosotros mediante su Palabra y su persona convertida en Evangelio que debe extenderse por todo el mundo. La Buena Noticia no está hecha para ser guardada “para sí; no se la recibe verdaderamente si no se está decidido a comunicarla. Se trata de un gran secreto, pero de un secreto para ser desvelado a plena luz.
  • Jesús, seguramente también ha observado a los comerciantes de su tiempo cuando están midiendo el trigo, o la sal: se tasa más o menos, se llena hasta el borde o se procura dejar un pequeño margen a fin de cuidar la economía. Jesús aplica este símbolo al hecho de aceptar la Buena Noticia. Jesús desea que sus oyentes se llenen de la Palabra que se trasmite sin perder nada de ella.
  • Creer en Cristo es aceptar en nosotros su luz y a la vez comunicar esa misma luz a una humanidad que anda siempre a oscuras. Al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará aún lo que tiene.
  • Hay distintas formas de tener: si tenemos esperanza y solidaridad, capacidad de compartir, anhelo de justicia y de paz, capacidad de perdón y misericordia; a todo eso Dios lo hará crecer. Sin embargo al que está lleno de egoísmo y de codicia, de orgullo y de indiferencia cosechará en su vida de lo que ha acumulado y de sus consecuencias.
  • Dios nos quiere como luz; como luz brillante y fuerte que no se apague ante el viento en contra, ni ante la entrega de la propia vida por creer en Cristo y, desde Él, por amar al prójimo construyendo su reino.
  • Dios nos llama para que vivamos fieles a la vocación que hemos recibido trabajando para que se disipe todo lo que ha oscurecido el camino de los hombres en su camino hacia la vida plena. Si lo damos todo con tal de hacer llegar la vida, el amor, la paz y la misericordia de Dios a los demás; con esa misma medida Dios irá colmando nuestra vida en este mundo, hasta que nos llame para que estemos con Él eternamente donde se nos dará Él mismo por completo y para siempre.
  • Como discípulos de Cristo tenemos que ser un signo claro de su amor para todos los hombres. Desde nuestras palabras, desde nuestra propia vida con sus obras, los hombres alcanzarán a leer que Dios camina entre nosotros con todo su amor salvador.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Somos luz? ¿Qué iluminamos?
  • ¿Dejamos que la buena Noticia nos llene la Vida?
  • ¿Qué abunda más en nosotros?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Bendíceme Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

“No es lo importante lo que uno hace, sino cómo lo hace, cuánto amor, sinceridad y fe ponemos en lo que realizamos.

Cada trabajo es importante, y lo que yo hago, no lo puedes hacer tú, de la misma manera que yo no puedo hacer lo que tú haces. Pero cada uno de nosotros hace lo que Dios le encomendó.

Sólo siendo sinceros y trabajando con Dios, poniendo en ello toda nuestra alma, podremos llevar la salvación a los demás. Pero para ello es necesario que no perdamos nuestro tiempo mirando y deseando hacer lo que hacen los demás.

No es tanto lo que hacemos cuanto el amor que ponemos en lo que hacemos lo que agrada a Dios.

Mientras el trabajo sea más repugnante, mayor ha de ser nuestra fe y más alegre nuestra devoción.

No puedo parar de trabajar. Tendré toda la eternidad para descansar.

A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos caudaloso si le faltara una gota”.

 

Pensamientos de la Madre Teresa de Calcuta

 

PARA REZAR

 

ORACIÓN A LA LUZ

 

Señor: yo sé que en la mañana pura
de este mundo, tu diestra generosa
hizo la luz antes que toda cosa
porque todo tuviera su figura.

Yo sé que te refleja la segura
línea inmortal del lirio y de la rosa
mejor que la embriagada y temerosa
música de los vientos en la altura.

Por eso te celebro yo en el frío
pensar exacto a la verdad sujeto
y en la ribera sin temblor del río:

por eso yo te adoro, mudo y quieto:
y por eso, Señor, el dolor mío
por llegar a Ti se hizo soneto.

José María Pemán

 

Viernes III

 

Llega a ser la más grande de todas

 

Lectura del segundo libro de Samuel    11, 1- 4a. 5-10a. 13-17 .27c

 

Al comienzo del año, en la época en que los reyes salen de campaña, David envió a Joab con sus servidores y todo Israel, y ellos arrasaron a los amonitas y sitiaron Rabá. Mientras tanto, David permanecía en Jerusalén.

Una tarde, después que se levantó de la siesta, David se puso a caminar por la azotea del palacio real, y desde allí vio a una mujer que se estaba bañando. La mujer era muy hermosa. David mandó a averiguar quién era esa mujer, y le dijeron: «¡Pero si es Betsabé, hija de Eliám, la mujer de Urías, el hitita!» Entonces David mandó unos mensajeros para que se la trajeran. La mujer quedó embarazada y envió a David este mensaje: «Estoy embarazada.»

Entonces David mandó decir a Joab: «Envíame a Urías, el hitita.» Joab se lo envió, y cuando Urías se presentó ante el rey, David le preguntó cómo estaban Joab y la tropa y cómo iba la guerra. Luego David dijo a Urías: «Baja a tu casa y lávate los pies.» Urías salió de la casa del rey y le mandaron detrás un obsequio de la mesa real. Pero Urías se acostó a la puerta de la casa del rey junto a todos los servidores de su señor, y no bajó a su casa.

Informaron a David que Urías no había bajado a su casa.

Al día siguiente, David lo invitó a comer y a beber en su presencia y lo embriagó. A la noche, Urías salió y se acostó junto a los servidores de su señor, pero no bajó a su casa.

A la mañana siguiente, David escribió una carta a Joab y se la mandó por intermedio de Urías. En esa carta, había escrito lo siguiente: «Pongan a Urías en primera línea, donde el combate sea más encarnizado, y después déjenlo solo, para que sea herido y muera.»

Joab, que tenía cercada la ciudad, puso a Urías en el sitio donde sabía que estaban los soldados más aguerridos. Los hombres de la ciudad hicieron una salida y atacaron a Joab. Así cayeron unos cuantos servidores de David, y también murió Urías, el hitita.

Pero lo que había hecho David desagradó al Señor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 50, 3-4. 5-6ab. 6cd-7. 10-11 (R.: cf. 3a)

 

R.    Ten piedad, Señor, porque hemos pecado.

 

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad,

por tu gran compasión, borra mis faltas!

¡Lávame totalmente de mi culpa

y purifícame de mi pecado! R.

 

Porque yo reconozco mis faltas

y mi pecado está siempre ante mí.

Contra ti, contra ti solo pequé

e hice lo que es malo a tus ojos. R.

 

Por eso, será justa tu sentencia

y tu juicio será irreprochable;

yo soy culpable desde que nací;

pecador me concibió mi madre. R.

 

Anúnciame el gozo y la alegría:

que se alegren los huesos quebrantados.

Aparta tu vista de mis pecados

y borra todas mis culpas. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    4, 26-34

 

Jesús decía a la multitud:

«El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga. Cuando el fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha.»

También decía: «¿Con qué podríamos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo? Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra, pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra.»

Y con muchas parábolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender. No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La Biblia nos relata la historia de un pueblo de pecadores, pero de pecadores salvados. Hoy asistimos al momento más vergonzoso de la vida de David. A pesar de su fe y de la hondura de su oración no deja de ser un gran pecador. David ve a una mujer que se estaba bañando, la desea y la seduce. Pero es la mujer de otro. David comete adulterio con Betsabé que es la mujer de Urías. Ella será la madre de Salomón pero antes pasarán por el dolor y el sufrimiento.
  • El pecado de David no vino solo. David quiso descargarse de su responsabilidad y endosar el embarazo al marido legítimo, pero no lo logra. Existía entonces la norma de la abstención sexual durante una guerra. David instiga a Urías, el esposo de Betsabé, a beber para hacerlo perder la cabeza y que se acueste con su esposa. Pero Urías, incluso estando borracho, recuerda la prescripción.
  • Entonces premedita el crimen dando la orden de poner a Urías en lo más duro del combate para que caiga herido y muera.
  • David es infiel a ese Dios que lo ha favorecido tanto, y a quien ha hecho tan hermosas promesas. Toda su inteligencia se ha puesto en el provecho personal tratando de ocultar su primer pecado.
  • David se encuentra atrapado por la dialéctica de su propio pecado. La pasión lo ha empujado al adulterio, éste lo ha llevado a la hipocresía y después al homicidio. No sólo peca contra los mandamientos del decálogo, sino que abusa, en personal beneficio, de la autoridad que Dios le ha dado para procurar el bien de su pueblo.
  • El pecado es simiente de nuevos pecados, si no tenemos la sinceridad de reconocer la culpa y el coraje de rectificarnos. El famoso salmo «miserere» expresa bien el arrepentimiento de David. Y la contracara del pecado, es la misericordia de Dios.

    ***

  • Hoy escuchamos dos parábolas, de las cuatro que trae el evangelio de Marcos. Son dos parábolas acerca del Reino de Dios, con imágenes muy simples. La primera nos habla de una semilla que después de ser sembrada, crece sola, sin que el sembrador esté encima ni sepa cómo. El Reino de Dios, como la semilla, tiene dentro una fuerza misteriosa, que a pesar de los obstáculos que pueda encontrar, logra germinar y dar fruto.
  • Dios conduce nuestra historia por ese motivo Jesús subraya la fuerza intrínseca de la gracia y de su intervención. El protagonista de la parábola no es el labrador ni el terreno bueno o malo, sino la semilla.
  • La otra parábola presenta la desproporción entre la pequeñez de la semilla y la grandeza del árbol maduro que brota de ella. Las grandes empresas tienen, con frecuencia, humildes orígenes. La lógica del Reino de Dios choca con la mentalidad de este mundo que funciona de modo muy diferente: la santidad de vida, las grandes obras de misericordia y evangelizadoras, las iniciativas providenciales…, no dependen de las grandes inversiones. El desarrollo del Reino de Dios comienza en la pequeñez, en lo aparentemente inútil, en lo humanamente estéril y pobre, para alcanzar luego una expansión increíble.
  • Las dos parábolas de hoy tienen en común el “símbolo” de la germinación, de la potencia de la “vida naciente”. Jesús ve así su obra; el Reino de Dios es como una semilla viva, sembrada en un corazón, sembrada en una vida, sembrada en el mundo, crece de un modo lento, imperceptible, pero continuo.
  • El Reino, fuerza de Dios que opera en la vida de los hombres y en la historia, está más allá de las capacidades del evangelizador como de la debilidad de los evangelizados. Es el mismo Dios quien se hace presente, superando la acción humana y la insignificancia de la semilla. El Reino, aunque se apoye en el hombre, no recibe su fuerza de él.
  • No podemos creer que el mundo se va a salvar por nuestras técnicas y esfuerzos. Dios muchas veces nos muestra que de los medios más pequeños brotan los frutos menos esperados, ni proporcionados a nuestra organización o a nuestros métodos, instrumentos o ciencia.
  • El Reino de Dios ya está aquí, en medio de nosotros y no viene con el estrépito de la propaganda, ni con derroche de medios y de fuerza. No es como las grandes empresas del mercado o los medios de comunicación que planean para producir grandes ganancias para unos pocos.
  • No debemos angustiarnos por miedo al fracaso buscando tener una respuesta inmediata o exigiendo frutos a corto plazo. Esto sería absolutizar nuestros méritos y sin verdadera fe en el Dueño de la mies.
  • A nosotros se nos pide recibir el Reino; como buena tierra colaborando con nuestra libertad y trabajo sin impaciencias: porque el protagonista es Dios. El Reino crece desde dentro, por la energía del Espíritu que, poco a poco, da abundantes cosechas de solidaridad y de servicio entre los pobres y que echa ramas en las que pueden cobijarse todos los desamparados de este mundo.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Confío en la acción de Dios o trato de buscar otras seguridades?

  • ¿Reconozco la presencia del Reino en sus pequeñas manifestaciones?

  • ¿Me impaciento ante la falta de resultados visibles?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Confío en tu gracia Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Francisco indicó que “la semilla de la mostaza es pequeñísima, pero Jesús dice que basta tener una fe así, pequeña, pero verdadera, sincera, para hacer cosas humanamente imposibles, impensables. ¡Y es verdad!”.

“Todos conocemos a personas sencillas, humildes, pero con una fe fortísima, ¡que verdaderamente mueven las montañas!”.

“Pensemos por ejemplo –pidió el Papa– en tantas mamás y papás, que afrontan situaciones muy pesadas; o en ciertos enfermos, incluso gravísimos, que transmiten serenidad a quién los va a visitar. Estas personas, precisamente por su fe, no se vanaglorian de lo que hacen, es más, como pide Jesús en el Evangelio, dicen: ‘Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer’”.

“¡Cuánta gente entre nosotros tiene esta fe fuerte, humilde, y que hace tanto bien!”, exclamó.

El Santo Padre pidió además que “en este mes de octubre, que está dedicado de modo particular a las misiones, pensemos en los tantos misioneros, hombres y mujeres, que para llevar el Evangelio han superado obstáculos de todo tipo, han dado verdaderamente la vida”.

“Pero esto atañe a todos. Cada uno de nosotros, en la propia vida de cada día, puede dar testimonio de Cristo, con la fuerza de Dios, con la fuerza de la fe. Con la fe pequeñísima que nosotros tenemos, pero que es fuerte, con esa fuerza dar testimonio de Jesucristo, ser cristianos con la vida. ¡Con nuestro testimonio!”.

“¿Y cómo tomamos esta fuerza? La tomamos de Dios en la oración”….

 

Papa Francisco 06/10/2013 palabras previas al Angelus

 

PARA REZAR

 

Hay un mundo que vive en la esperanza de un mañana más justo, más fraterno.

Hay un mundo que sufre los dolores de un nuevo amanecer.

Hay semillas de vida traspasando la tierra de la muerte.

Tú me enseñas a verlo, a descubrirlo, Jesús, me das la fe.

Hay un hombre que vive la miseria, sin poder, sin saber, sólo muriendo.

Hay un hombre que, pese a todo, espera justicia y libertad.

Hay dos mundos, tres mundos, divididos por el poder e indiferencia.

Tú me llamas, Jesús, al compromiso, a la solidaridad.

Yo sé que no puedo encontrarte a ti, Jesús, sin tu Reino.

Yo sé que no llega el Reino, si en el centro no estás Tú.

Bendito el que marcha en tu nombre, bendito el que en el hermano

ve tu rostro, se detiene y comparte hoy su cruz.

 

E. Fernández

 

Sábado III

 

Hasta el viento y las aguas le obedecen

 

Lectura del segundo Libro de Samuel 12,1-7a.10-15a

 

El Señor envió a David al profeta Natán. El se presentó a David y le dijo:

«Había dos hombres en una misma ciudad, uno rico y el otro pobre. El rico tenía una enorme cantidad de ovejas y de bueyes. El pobre no tenía nada, fuera de una sola oveja pequeña que había comprado. La iba criando, y ella crecía junto a él y a sus hijos: comía de su pan, bebía de su copa y dormía en su regazo. ¡Era para él como una hija! Pero llegó un viajero a la casa del hombre rico, y este no quiso sacrificar un animal de su propio ganado para agasajar al huésped que había recibido. Tomó en cambio la oveja del hombre pobre, y se la preparó al que le había llegado de visita.»

David se enfureció contra aquel hombre y dijo a Natán: «¡Por la vida del Señor, el hombre que ha hecho eso merece la muerte! Pagará cuatro veces el valor de la oveja, por haber obrado así y no haber tenido compasión.»

Entonces Natán dijo a David: «¡Ese hombre eres tú! Así habla el Señor, el Dios de Israel: la espada nunca más se apartará de tu casa, ya que me has despreciado y has tomado por esposa a la mujer de Urías, el hitita.

Así habla el Señor: “Yo haré surgir de tu misma casa la desgracia contra ti. Arrebataré a tus mujeres ante tus propios ojos y se las daré a otro, que se acostará con ellas en pleno día. Porque tú has obrado ocultamente, pero yo lo haré delante de todo Israel y a la luz del sol.”»

David dijo a Natán: «¡He pecado contra el Señor!»

Natán le respondió: «El Señor, por su parte, ha borrado tu pecado: no morirás. No obstante, porque con esto has ultrajado gravemente al Señor, el niño que te ha nacido morirá sin remedio.» Y Natán se fue a su casa.

El Señor hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David, y él cayó gravemente enfermo. David recurrió a Dios en favor del niño: ayunó rigurosamente, y cuando se retiraba por la noche, se acostaba en el suelo. Los ancianos de su casa le insistieron para que se levantara del suelo, pero él se negó y no quiso comer nada con ellos.

 

Palabra de Dios

 

SALMO Sal. 51 (50) 12-17

 

R: Oh Dios, crea en mí un corazón puro.

 

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,

renuévame por dentro con espíritu firme;

no me arrojes lejos de tu rostro,

no me quites tu santo espíritu. R.

 

Devuélveme la alegría de tu salvación,

afiánzame con espíritu generoso:

enseñaré a los malvados tus caminos,

los pecadores volverán a ti. R.

 

Líbrame de la sangre, oh Dios,

Dios, Salvador mío,

y cantará mi lengua tu justicia.

Señor, me abrirás los labios,

y mi boca proclamará tu alabanza. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    4, 35-41

 

Al atardecer de aquel día, Jesús dijo a sus discípulos: «Crucemos a la otra orilla.» Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron a la barca, así como estaba. Había otras barcas junto a la suya.

Entonces se desató un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua. Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal. Lo despertaron y le dijeron: « ¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?»

Despertándose, él increpó al viento y dijo al mar: « ¡Silencio! ¡Cállate!» El viento se aplacó y sobrevino una gran calma. Después les dijo: « ¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El profeta Natán, que en otras ocasiones le transmite al rey palabras de bendición y promesas, ahora denuncia valientemente su pecado, con este expresivo relato del rico que le roba al pobre su única oveja.
  • Natán no condena desde el exterior. Cuenta una parábola y conduce al rey a que tome conciencia por sí mismo y a que sea él mismo quien aporte un juicio sobre su pecado.
  • David reacciona y reconoce su culpa, pidiendo perdón a Dios. La verdadera santidad de David es haber sabido reconocer su falta: “Oh Dios, crea en mí un corazón puro. Devuélveme la alegría de tu salvación”.
  • El Salmo 50, el «miserere», es la oración de un pecador que reconoce humildemente su culpa ante Dios y le pide un corazón nuevo. Este salmo resume la experiencia de debilidad y confianza en la misericordia de Dios.
  • También nosotros somos débiles. Podemos, humillar los derechos de los demás y tener un corazón complejo. Somos invitados a reaccionar como David.

    ***

  • El evangelio de Marcos ejemplifica el tema de la fe. Después de las parábolas, empieza aquí una serie de cuatro milagros de Jesús, para demostrar verdaderamente que el Reino de Dios ya ha llegado y está actuando. Estos milagros no fueron hechos en presencia de la muchedumbre, sino sólo ante los discípulos para educarlos en la fe.
  • Jesús deja la Galilea, donde desde ahora la gente lo acosa. Va con sus discípulos a la región pagana, de los Gerasenos, país de misión donde la Palabra de Dios no ha sonado todavía. Suben a la barca para pasar a la otra orilla y se desata la tormenta.
  • El mar es sinónimo, en la Biblia, del peligro y del lugar del maligno. Las olas se echaban sobre la barca, de tal modo que parecía hundirse y Jesús en la popa continúa durmiendo. Los discípulos reprochan a Jesús por su poco interés, y Él a su vez les reprocha su poca fe.
  • Ellos creían que estar con Jesús, los libraba de todo problema o calamidad. Este fue el momento del desencanto y de la provocación a la fe. Se dieron cuenta que aun junto a Jesús, las olas pueden ser muy fuertes y hacer estremecer la barca. Jesús los lleva a la aventura de poder enfrentarse a la vida con fe.
  • Cuando Marcos escribe este evangelio, la comunidad cristiana sabe mucho de persecuciones y de fatigas. A veces son dudas, otras miedo, o dificultades de fuera, crisis y tempestades que nos zarandean.
  • Frente a la realidad de la persecución y del miedo, el evangelista se sirve del testimonio de algunos creyentes que manifiestan que Jesús durante su vida histórica, en algún momento, se enfrentó con las fuerzas de la naturaleza cuando ellas eran incontrolables. Jesús se enfrenta a los poderes del mal, haciendo prevalecer la vida allí donde la muerte quiere imponer su dominio y su imperio.
  • Una tempestad es un buen símbolo de muchas crisis humanas, personales y sociales. Muchas veces experimentamos en nuestra vida, tanto en la personal como en la comunitaria y eclesial, la presencia tormentosa de acontecimientos o situaciones que nos llevan a remar contra fuertes corrientes, con la impresión de que todo parece que se hunde. Mientras Dios parece que duerme.
  • A los cristianos, no se nos ha prometido una travesía apacible en el mar de esta vida. La fe no es un depósito del que vamos sacando recetas para solucionar todos los males. La fe no nos libera de la dureza del camino, de la búsqueda compartida, del remar contra corriente, pero nos mantiene en la seguridad de que el Señor está con nosotros.
  • La fe es hoy una “reserva de confianza” en el mar embravecido de la vida. Cristo Jesús está presente en nuestra vida todos los días, como nos prometió, hasta el fin del mundo. Su Espíritu es el animador de la Iglesia y de la historia.
  • Cristo con su muerte y resurrección aparece como el vencedor del mal. Con Él nos ha llegado la salvación de Dios. La fe es despertar cotidianamente al Cristo que está durmiendo dentro de nosotros.
  • Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. A pesar de las dificultades, Dios jamás se ha olvidado de nosotros; Él va siempre como compañero de viaje en nuestra vida. Sin embargo Él no está con nosotros para suplir lo que a cada uno corresponde realizar. Cada uno de nosotros, debe aportar todo su esfuerzo, toda su vida, para construir un mundo que no se quede estancado en el egoísmo, ni se resigne con lo que ya logró; siempre será necesario ir más allá.
  • Los signos de su compañía y presencia serán el esfuerzo por hacer de este mundo un signo cada vez más claro del Reino de Dios, en que todos disfrutemos de la paz y vivamos la solidaridad, la comunión fraterna y la justicia auténtica.

     

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Creemos también en tiempos de crisis?
  • ¿Sentimos la ausencia de problemas como garantía de su cercanía?
  • ¿Cuándo nuestros cálculos fallan, sentimos que Dios nos ha abandonado?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Fortalece mi fe

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”El amor irradia, es el origen primero y siempre nuevo de todo vivir. Por amor hemos nacido; por amor vivimos; ser amados es alegría de la vida; no serlo y no ser capaz de amar es infinita tristeza.

La comunidad es la casa del amor: ella traduce, en el orden concreto de los días, la verdad de la historia del amor. No es una, sino muchas las gratuidades que se requieren para hacer un camino común; a cada uno le incumbe la urgencia de comenzar a amar. Quien piense que no tiene necesidad de los otros se quedará en la soledad de una vida sin amor; quien se pone a aprender del otro y se hace mendigo de amor construye vínculos de paz y hace crecer a su alrededor la comunión con todos. Esto expresa ya de algún modo qué grande es la fatiga que supone amar: si tuviéramos que tener en cuenta el vasto mundo de las relaciones humanas, la evidencia del fracaso del amor aparecería hasta inquietante. Aunque ha sido hecho para amar, parece ser que el hombre no es capaz de hacerlo; aunque ha sido originado por el amor, parece ser que ya no es capaz de suscitar amor. ¿Quién hará al hombre capaz de amar? Nos volvemos capaces de amar cuando nos descubrimos amados previamente, envueltos y conducidos por la ternura del Amor hacia un futuro, un futuro que el amor construye en nosotros y para nosotros: hacer este descubrimiento es creer y confesar la Trinidad del Dios cristiano.

La fe viene a escrutar en las profundidades del misterio, en la escuela del santo relato de la cruz y de la resurrección del Señor, el eterno manar del Amor en la figura del Padre, principio sin principio, gratuidad pura y absoluta, que da comienzo a todo en el amor y no se detiene ni siquiera ante el doloroso rechazo de la infidelidad y del pecado. Y junto al eterno Amante, la fe cuenta del Hijo, el eternamente Amado, que con su vida en la carne, vivida en obediencia filial, nos hace capaces de pronunciar el «sí» de la fe a la iniciativa de la caridad de Dios. Junto con el Amante y con el Amado contempla la fe la figura del Espíritu, que une a ambos con el vínculo del Amor eterno y, al mismo tiempo, les abre al don de sí, al generoso éxodo de la creación y de la salvación: el Espíritu Santo, éxtasis de Dios, viene a liberar el amor, a hacerlo siempre nuevo y radiante”…

 

B. Forte, En memoria del Salvador, Cinisello B. 1992, pp. 175-182, passim.

 

 

PARA REZAR

 

Creemos en Dios, creador de la vida,

quien sostiene lo creado y lo guarda de la destrucción;
que nos manda a trabajar, mantener y enriquecer la creación;

que nos llama a una vida
obediente, sirviéndole, en medio de la gente;

que nos guiará en medio de los conflictos de este
mundo; que por su Espíritu Santo congrega a los cristianos

y sostiene a su Iglesia y la renueva
para que sea una comunidad ejemplar entre los hombres;

que en Jesucristo nos salva; que
en él nos muestra la persona nueva,

que ama y vive por los demás sirviendo hasta el sacrificio;
que no tolera la injusticia ni la hipocresía

y nos libra de caer en ellas; que nos juzga y nos corrige;

que nos da poder para luchar en medio de la adversidad y el peligro;

que levanta: personas en todas las épocas

para luchar por un mundo de amor, justicia y paz; que nos
libra del odio en medio de la lucha;

que cada día nos anticipa la esperanza

de su reino de amor, que viene. Amén.

 

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA II – CICLO A

TIEMPO DTE EL AÑO

Domingo II – Ciclo A

 

 

Lunes II

 

 

Martes II

 

 

Miércoles II

 

 

Jueves II

 

 

Viernes II

 

 

Sábado II

La conversión de San Pablo, apóstol (F)

 

TIEMPO DTE EL AÑO

Domingo II – Ciclo A

 

Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías    49, 3 – 6

 

El Señor me dijo:

 

«Tú eres mi Servidor, Israel,

por ti Yo me glorificaré».

Pero yo dije: «En vano me fatigué,

para nada, inútilmente, he gastado mi fuerza».

Sin embargo, mi derecho está junto al Señor

y mi retribución, junto a mi Dios.

Y ahora, habla el Señor,

el que me formó desde el vientre materno

para que yo sea su Servidor,

para hacer que Jacob vuelva a Él

y se le reúna Israel.

Yo soy valioso a los ojos del Señor

y mi Dios ha sido mi fortaleza.

Él dice: «Es demasiado poco que seas mi Servidor

para restaurar a las tribus de Jacob

y hacer volver a los sobrevivientes de Israel;

Yo te destino a ser la luz de las naciones,

para que llegue mi salvación

hasta los confines de la tierra».

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 39, 2 y 4ab. 7-8. 9. 10 (R.: 8 y 9c)

 

R.    Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

 

Esperé confiadamente en el Señor:

él se inclinó hacia mí

y escuchó mi clamor.

Puso en mi boca un canto nuevo,

un himno a nuestro Dios. R.

 

Tú no quisiste víctima ni oblación;

pero me diste un oído atento;

no pediste holocaustos ni sacrificios,

entonces dije: «Aquí estoy.» R.

 

«En el libro de la Ley está escrito

lo que tengo que hacer:

yo amo, Dios mío, tu voluntad,

y tu ley está en mi corazón.» R.

 

Proclamé gozosamente tu justicia

en la gran asamblea;

no, no mantuve cerrados mis labios,

tú lo sabes, Señor. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Principio de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    1, 1-3

 

Pablo, llamado a ser Apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes, saludan a la Iglesia de Dios que reside en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser santos, junto con todos aquellos que en cualquier parte invocan el nombre de Jesucristo, nuestro Señor, Señor de ellos y nuestro.

Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    1, 29-34

 

Juan vio acercarse a Jesús y dijo: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. A él me refería, cuando dije: Después de mí viene un hombre que me precede, porque existía antes que yo. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua para que él fuera manifestado a Israel.»

Y Juan dio este testimonio: «He visto al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y permanecer sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquel sobre el que veas descender el Espíritu y permanecer sobre él, ese es el que bautiza en el Espíritu Santo.”

Yo lo he visto y doy testimonio de que él es el Hijo de Dios.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • En la primera lectura el profeta Isaías nos ofrece el “segundo canto del Siervo de Yavé”, compuesto durante el destierro del pueblo hebreo en Babilonia, por los años 586 a 538 antes de Cristo. En ese canto encontramos que el profeta se siente llamado por el Señor a animar a su pueblo elegido desterrado porque contempla desde Dios que en el mundo hay un “siervo de Dios” muy amado desde el vientre de su madre, que es Israel, y cuya recuperación como pueblo elegido ya se vislumbra mediante el envío y la llegada de un Mesías, salvador.
  • Por la fuerza y la gracia del Mesías, Israel, pueblo elegido, y todos los pueblos de la tierra recibirán la luz de salvación.

    ***

  • El encabezamiento de la primera carta de San Pablo: la gracia y la paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo sean con ustedes, compendia todos los dones de Dios que una comunidad cristiana puede recibir. El apóstol se declara “llamado” y declara a los cristianos, a quienes escribe, “consagrados” y “santos” porque creen en Jesucristo como “Señor”. Aquí encontramos nuestra identificación cristiana y nuestra vocación a la santidad, así como el hacer de nuestra vida un himno de alabanza al Cordero que nos ha redimido. Por lo tanto hay que vivir sabiendo que Dios está de nuestra parte, que contamos con su gracia y su paz. Ya “todo es gracia…”

     ***

  • Cordero de Dios es una expresión que corresponde al Mesías – siervo enviado a ser luz de las naciones para que la salvación alcance hasta el confín de la tierra”. Al llamarlo “cordero quiere significar que este Mesías escoge un camino no de dominio y poder, sino de servicio.
  • Quizás a nosotros la palabra nos suene demasiado a pasividad, a la actitud de quien baja la cabeza ante los poderosos. La expresión de Juan significa bastante más que esto: significa que Jesús, el Mesías, el Hijo de Dios, realiza su misión como un servidor absolutamente humilde, pobre, sencillo… pero que así consigue la Victoria.
  • Es la paradoja de la vida y obra de Jesús que sigue un camino de servicio, como un hombre sin poder, junto a los pobres y despreciados. Hasta morir como un criminal entre criminales. Pero este camino de absurdo y locura para el mundo resulta ser el camino de vida y de victoria.
  • El pecado del mundo que viene a quitar no se refiere al pecado de cada hombre sino a la realidad de mal que hay en el mundo, más allá de los pecados que cada uno puede realizar. Es un mundo herido por una presencia de mal que de un modo u otro nos afecta. Ninguno de nosotros se libra de esta herida, todos la sufrimos. Por eso su lucha es contra el pecado del mundo, contra esta presencia poderosa de mal que hay de hecho en nuestro mundo.
  • Este nuevo Cordero representa el comienzo de un nuevo proceso de liberación para eliminar el pecado del mundo y las armas que utilizará en su lucha serán radicalmente nuevas: la fuerza del amor de Dios que derramará a todo el que quiera unirse a su proyecto, el servicio compasivo y misericordioso en favor de los demás como medio de lucha contra la indiferencia y la exclusión, la entrega sin límite hasta la muerte como manifestación de un amor sin medida, alternativa al odio y a la muerte.
  • La respuesta la hallamos también en el evangelio de hoy. Juan da testimonio que en Él está el Espíritu de Dios. Espíritu del Señor, que regenera y da vida, que llena totalmente a Jesús y que dará trascendencia a su persona, sus palabras y sus gestos salvadores.
  • Los gestos y palabras de Jesús no terminarán con El, sino que proseguirán en los que crean en Él y reciban su mismo Espíritu. Y esto se puede decir también de nosotros: en nosotros hay el Espíritu de Dios.
  • Luchamos con esperanza, a pesar de todo, porque creemos que el Espíritu de Dios lucha con nosotros y conduce el mundo hacia el Reino de Dios.
  • El discípulo que anuncia a Cristo es algo más que un buen hombre, el más sabio y fuerte, un óptimo maestro, o el mejor de los profetas, sino alguien que ha obtenido la victoria sobre el pecado del mundo porque por gracia de Dios en él habita su Espíritu.
  • Hoy, según la página de Isaías, nos encontramos frente a frente con una llamada personal, directa, con un camino que sólo cada uno de nosotros debe recorrer, con un Dios que espera una respuesta que sólo cada uno de nosotros puede dar. Esa respuesta personal que se traduce en un compromiso constante, que, en alguna ocasión, puede parecer irrealizable es posible si dejamos que el Espíritu habite en nosotros y creemos en su fuerza y poder.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Soy consciente de la fuerza del mal en el mundo?
  • ¿Descubro mi corresponsabilidad en el pecado del mundo?
  • ¿Creo en la fuerza de Jesús para quitar el pecado del mundo y me uno a Él?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Dios ha sido mi fortaleza

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

“He aquí el Cordero de Dios”

 

Y en verdad, un solo cordero murió por todos, preservando así toda la grey de los hombres para Dios Padre: uno por todos, para someternos todos a Dios; uno por todos, para ganarlos a todos; en fin, para que todos no vivan ya para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos…

Estando efectivamente implicados en multitud de pecados y siendo, en consecuencia, esclavos de la muerte y de la corrupción, el Padre entregó a su Hijo en rescate por nosotros, uno por todos, porque todos subsisten en Él y Él es mejor que todos. Uno ha muerto por todos, para que todos vivamos en Él.

La muerte que absorbió al Cordero degollado por nosotros, también en Él y con Él se vio precisada a devolvernos a todos la vida. Todos nosotros estábamos en Cristo, que por nosotros y para nosotros murió y resucitó.

Abolido, en efecto, el pecado, ¿quién podía impedir que fuera asimismo abolida por Él la muerte, consecuencia del pecado? Muerta la raíz, ¿cómo puede salvarse el tallo? Muerto el pecado, ¿qué justificación le queda a la muerte? Por tanto, exultantes de legítima alegría por la muerte del Cordero de Dios, lancemos el reto: “¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, infierno, tu aguijón?”

Como en cierto lugar cantó el salmista: A la maldad se le tapa la boca, y en adelante no podrá ya seguir acusando a los que pecan por fragilidad, porque “Dios es el que justifica. Cristo nos rescató de la maldición de la ley, haciéndose por nosotros un maldito”, para que nosotros nos veamos libres de la maldición del pecado.

 

San Cirilo de Alejandría (380-444), obispo y doctor de la Iglesia – Comentario al Evangelio de Juan, Libro 2: PG 73, 191-194

 

PARA REZAR

 

Gracias Padre por el Espíritu

 

Te bendecimos, Padre,
por el don del Espíritu,
que por tu Hijo, haces al mundo.

Lo hiciste al principio,
cuando incubabas el universo al calor del Espíritu,
para que naciera un mundo de luz y de vida,
que pudiera albergar al hombre.

Te damos gracias porque, mediante tu Espíritu,
lo sigues creando, conservando y embelleciendo.
Te bendecimos por haber puesto tu Espíritu en el hombre,
y por el don continuo que de Él has hecho en la
historia humana.

Te bendecimos sobre todo por Jesucristo,
lo mejor de nuestro mundo,
el hombre “espiritual” por excelencia:
vivió guiado por el Espíritu,
evangelizando a los pobres,
ayudando y fortaleciendo a todos…
hasta que resucitado, comunicó a su Iglesia
y a los que lo buscan con corazón sincero,
ese mismo Espíritu.

Que el Espíritu nos dé fuerzas para luchar por la verdad,
la justicia y el amor,
luz para comprender a todos, ayuda para servir,
generosidad para amar, paciencia para esperar.

Padre, que tu Espíritu de amor traiga a la unidad a tu Iglesia.
Y, finalmente, haznos sensibles a la acción de tu Espíritu
en el mundo y en la historia de los hombres.

Ayúdanos a descubrirla en todo aquello
en que el hombre y el Espíritu
preparan conjuntamente
mientras soñamos con los cielos y tierra nueva.
Por Jesucristo, tu Hijo Resucitado y Hermano
nuestro.

Amén.

 

Lunes II

 

¡A vino nuevo, odres nuevos!

 

Lectura del primer libro de Samuel    15, 16-23

 

Samuel dijo a Saúl: « ¡Basta! Voy a anunciarte lo que el Señor me dijo anoche.» «Habla», replicó él.

Samuel añadió: «Aunque tú mismo te consideres poca cosa, ¿no estás al frente de las tribus de Israel? El Señor te ha ungido rey de Israel. El te mandó hacer una expedición y te dijo: Ve y consagra al exterminio a esos pecadores, los amalecitas; combátelos hasta acabar con ellos. ¿Por qué entonces no has escuchado la voz del Señor? ¿Por qué te has lanzado sobre el botín y has hecho lo malo a los ojos del Señor?»

Saúl le replicó: « ¡Yo escuché la voz del Señor! Hice la expedición que él me había encomendado; traje a Agad, rey de Amalec, consagré al exterminio a los amalecitas, y el pueblo tomó del botín ovejas y vacas, lo mejor de lo destinado al exterminio, para ofrecer sacrificios al Señor, tu Dios, en Guilgal.» Samuel respondió: « ¿Quiere el Señor holocaustos y sacrificios o quiere que se obedezca su voz? La obediencia vale más que el sacrificio; la docilidad, más que la grasa de carneros. Como pecado de hechicería es la rebeldía; como crimen de idolatría es la contumacia. Porque tú has rechazado la palabra del Señor, él te ha rechazado a ti para que no seas rey.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 49, 8-9. 16bc-17. 21 y 23 (R.: 23b)

 

R.    Al que va por el buen camino, le haré gustar la salvación de Dios.

 

No te acuso por tus sacrificios:

¡tus holocaustos están siempre en mi presencia!

Pero yo no necesito los novillos de tu casa

ni los cabritos de tus corrales. R.

 

« ¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos

y a mencionar mi alianza con tu boca,

tú, que aborreces toda enseñanza

y te despreocupas de mis palabras? R.

 

Haces esto, ¿y yo me voy a callar?

¿Piensas acaso que soy como tú?

Te acusaré y te argüiré cara a cara. R

 

El que ofrece sacrificios de alabanza,

me honra de verdad;

y al que va por el buen camino,

le haré gustar la salvación de Dios.» R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    2, 18-22

 

Un día en que los discípulos de Juan y los fariseos ayunaban, fueron a decirle a Jesús: « ¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacen los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos?»

Jesús les respondió: « ¿Acaso los amigos del esposo pueden ayunar cuando el esposo está con ellos? Es natural que no ayunen, mientras tienen consigo al esposo. Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.

Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido viejo y la rotura se hace más grande. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres, y ya no servirán más ni el vino ni los odres. ¡A vino nuevo, odres nuevos!»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La figura de Saúl, el primer rey de Israel, es en verdad dramática. A pesar de triunfar en la batalla, Samuel le anuncia que Dios le ha retirado su favor.
  • En la época de Saúl, regía un principio moral reconocido por todos los pueblos: terminada una guerra santa, el pueblo vencedor juraba el exterminio total del pueblo vencido.
  • Saúl no exterminó totalmente a los amalecitas y sus posesiones, sino que, por debilidad, permitió que sus soldados tomaran parte del botín; presuntamente para ofrecerlo en sacrificio a Dios. El profeta Samuel reprocha duramente a Saúl el haber salvado a una parte de los enemigos. El rey se esforzó en defenderse, invocando su «sinceridad», presentando sus «excusas», pero no le valió.
  • No triunfó, porque no actuó según la voluntad de Dios. Saúl no ha fracasado porque Dios lo ha abandonado, sino porque primero él ha abandonado a Dios. Saúl abandonó a Dios y no obedeció, iniciando un camino que lo llevó al desastre. Lo que debería considerarse como lección para los reyes siguientes.
  • El fracaso de Saúl, recordará siempre a los reyes que Dios da la realeza y la quita cuando quiere, y que hay que obedecerle a Él y a sus enviados, los profetas. Lo que vale ante Dios es la obediencia, el sacrificio interior y personal, y no la ofrenda de sacrificios materiales.

    ***

  • En la sociedad de los tiempos de Jesús, la fe se encontraba determinada por un estilo legal y no era bien visto que pudiera haber algo superior a la Ley. Los judíos ayunaban los lunes y jueves dando a esta práctica un tono de espera mesiánica. También el ayuno del Bautista y sus discípulos apuntaba a la preparación de la venida del Mesías. Los discípulos de Juan y los fariseos cuestionan a Jesús y le preguntan el motivo por el cual sus discípulos no ayunan tal como lo hacen los discípulos de Juan y los fariseos.
  • Jesús no acepta ciegamente la ley, la crítica, la somete a la medida de una ley superior del amor y la misericordia de Dios. Ante el cuestionamiento sobre el ayuno, revela sus profundas motivaciones: ha llegado un tiempo completamente nuevo, el de las bodas mesiánicas entre Dios y su pueblo, son tiempos de fiesta, de alegría, de vino nuevo y de pan en abundancia. Él es el Novio y por tanto, mientras esté el Novio, los discípulos están de fiesta. Esta actitud de Jesús implica la novedad del tiempo que Él inaugura.
  • El ejemplo del remiendo y el vino nuevo quieren mostrar la novedad del Reino, la capacidad de riesgo y creatividad que este Reino exige. La novedad de Jesús y su buena noticia ponen de manifiesto que la vieja estructura debe ser cambiada de raíz, que el Reino no es una reforma de la ley, que no vino a poner algo nuevo sobre lo viejo. Entre los que escuchaban al Señor, la mayoría serían pobres y sabrían de remiendos en vestidos; habría vendimiadores que sabrían lo que ocurre cuando el vino nuevo se echa en odres viejos.
  • El vino nuevo es el evangelio de Jesús. Los odres viejos, las instituciones judías y sobre todo la mentalidad de algunos. Los odres nuevos son la mentalidad nueva, el corazón nuevo.
  • Para la vida de los discípulos de Cristo el ayuno sigue teniendo sentido. Tanto humana como cristianamente, nos ayuda a crecer y madurar el saber renunciar a algo y darlo a los demás, saber controlar nuestras deseos y tener libertad interior frente a las urgencias del mundo y consumo. Pero el ayuno no es un absoluto en nuestra fe, lo más importante. Lo primario es la fiesta, la alegría por la gracia de sabernos amados y salvados. Lo definitivo e importante es la Pascua, aunque también tengan sentido el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo como preparación. También el amor supone muchas veces renuncia. Pero esta renuncia, que es un modo de ayuno, no debe disminuir la alegría.
  • Son los tiempos mesiánicos, el novio está con nosotros y nos enseña a ayunar de lo caduco, de lo viejo, de lo destinado a la muerte y la nada; es decir: ayunar de la soberbia, la codicia, el egoísmo, el odio y la venganza. La formación del discípulo de Jesús no se hace en el marco de la antigua alianza, regulada por leyes y ritos, sino sobre la adhesión a Jesús y a su mensaje de amor y liberación.
  • Jesús nos invita a vivir siempre de fiesta porque siempre somos amados por Dios y siempre estamos invitados a amarnos entre nosotros. El discípulo de Cristo, no se distingue por sus prácticas religiosas, sino por un estilo de vida centrado en el Maestro y dirigido por la fuerza del Espíritu Santo.
  • Cristo ha venido a renovar totalmente nuestra vida para que, viviendo en comunión de vida con Él, tengamos la alegría de vivir el amor fraterno, trabajar por la paz, preocuparnos para que haya más justicia. Mientras no vivamos totalmente comprometidos con nuestra fe en la vida diaria, todo lo que hagamos, en cuanto a prácticas religiosas, no será en nosotros sino sólo un remiendo.

     

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué provoca en nosotros las acciones de Jesús?
  • ¿Hay algo en su vida y en sus enseñanzas que nos resulte molesto?
  • ¿Qué nos falta para ser odres nuevos?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Quiero obedecer Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«El Esposo está con ellos»

 

…”Desbordo de gozo con el Señor y me alegro con mi Dios» (Is 61,10)… El advenimiento, la presencia del Señor, de la que habla el profeta en este versículo, es el beso que desea la esposa del Cántico de los cánticos, cuando dice: ‘Que me bese con beso de su boca’» (Ct 1,1). Y esta esposa fiel es la Iglesia: ella nació en los patriarcas, se desposó en Moisés y en los profetas; con ardiente deseo de su corazón suspiraba por la venida del Amado… Llena del gozo ahora por el beso que ha recibido, exclama gozosa: « ¡Desbordo de gozo con el Señor!»

Participando de este gozo, Juan Bautista, el ilustre «amigo del Esposo», el confidente de los secretos del Esposo y de la esposa, el testigo de su amor mutuo, declara: «El que lleva a la esposa es el esposo; en cambio, el amigo del esposo, que asiste y lo oye, se alegra con la voz del esposo. Pues esta alegría mía está colmada» (Jn 3,29). Sin duda alguna, el que fue precursor del Esposo en su nacimiento, también el precursor de su Pasión, cuando el Esposo descendió a los infiernos anunció la Buena Nueva a la Iglesia que se encontraba allí, esperando…

Este versículo, pues, se refiere totalmente a la Iglesia exultante, cuando, en los infiernos, se apresura a ir al encuentro del Esposo: «Desbordo de gozo con el Señor y me alegro con mi Dios. ¿Cuál es la causa de mi gozo? ¿Cuál es el motivo de mi exultación? Es porque me ha revestido con traje de gala y me envuelto en un manto de triunfo» (v 11). En Adán fui desnudada, me fue necesario juntar hojas de higuera para esconder mi desnudez; miserablemente cubierta con túnicas de piel, fui echada del paraíso (Gn 3, 7-21). Pero hoy, mi Señor y mi Dios ha sustituido las hojas por el traje de gala. A causa de su Pasión en nuestra carne, me ha puesto un primer vestido, el del bautismo y la remisión de los pecados; y en lugar de la túnica de piel de la mortalidad, me ha envuelto en un segundo vestido, el de la resurrección y de la inmortalidad”…

 

Ruperto de Deutz (hacia 1075-1130), monje benedictino – La Trinidad y sus obras, libro 42, sobre Isaías, 2,26

 

 

PARA REZAR

 

LA ALEGRÍA

 

El que tiene a Dios en su corazón,

desborda de alegría.

La tristeza, el abatimiento,

conducen a la pereza, al desgano.

Nuestra alegría es el mejor modo

de predicar el cristianismo.

Al ver la felicidad en nuestros ojos,

tomarán conciencia de su condición de hijos de Dios.

Pero para eso debemos estar convencidos de eso.

Superemos siempre el desaliento…

nada de esto tiene sentido si hemos comprendido

la ternura del amor de Dios.

La alegría del Señor es nuestra fuerza.

Todos nosotros, si tenemos a Jesús dentro nuestro,

debemos llevar la alegría como novedad al mundo.

La alegría es oración, la señal de nuestra generosidad,

de nuestro desprendimiento y de nuestra unión interior con Dios.

 

Beata Teresa de Calcuta

 

Martes II

 

El sábado ha sido hecho para el hombre

 

Lectura del primer libro de Samuel    16, 1-13

 

El Señor dijo a Samuel: « ¿Hasta cuándo vas a estar lamentándote por Saúl, si yo lo he rechazado para que no reine más sobre Israel? ¡Llena tu frasco de aceite y parte! Yo te envío a Jesé, el de Belén, porque he visto entre sus hijos al que quiero como rey.»

Samuel respondió: « ¿Cómo voy a ir? Si se entera Saúl, me matará.»

Pero el Señor replicó: «Llevarás contigo una ternera y dirás: “Vengo a ofrecer un sacrificio al Señor.” Invitarás a Jesé al sacrificio, y yo te indicaré lo que debes hacer: tú me ungirás al que yo te diga.»

Samuel hizo lo que el Señor le había dicho. Cuando llegó a Belén, los ancianos de la ciudad salieron a su encuentro muy atemorizados, y le dijeron: « ¿Vienes en son de paz, vidente?»

«Sí, respondió él; vengo a ofrecer un sacrificio al Señor. Purifíquense y vengan conmigo al sacrificio.» Luego purificó a Jesé y a sus hijos y los invitó al sacrificio.

Cuando ellos se presentaron, Samuel vio a Eliab y pensó: «Seguro que el Señor tiene ante él a su ungido.» Pero el Señor dijo a Samuel: «No te fijes en su aspecto ni en lo elevado de su estatura, porque yo lo he descartado. Dios no mira como mira el hombre; porque el hombre ve las apariencias, pero Dios ve el corazón.»

Jesé llamó a Abinadab y lo hizo pasar delante de Samuel, el cual dijo: «Tampoco a este ha elegido el Señor.» Luego hizo pasar a Sammá; pero Samuel dijo: «Tampoco a este ha elegido el Señor.»

Así Jesé hizo pasar ante Samuel a siete de sus hijos, pero Samuel dijo a Jesé: «El Señor no ha elegido a ninguno de estos.»

Entonces Samuel preguntó a Jesé: « ¿Están aquí todos los muchachos?» El respondió: «Queda todavía el más joven, que ahora está apacentando el rebaño.» Samuel dijo a Jesé: «Manda a buscarlo, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que llegue aquí.»

Jesé lo hizo venir: era de tez clara, de hermosos ojos y buena presencia. Entonces el Señor dijo a Samuel: «Levántate y úngelo, porque es este.»

Samuel tomó el frasco de óleo y lo ungió en presencia de sus hermanos. Y desde aquel día, el espíritu del Señor descendió sobre David. Samuel, por su parte, partió y se fue a Ramá.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 88, 20. 21-22. 27-28 (R.: 21a)

 

R.    Encontré a David, mi servidor.

 

Tú hablaste una vez en una visión

y dijiste a tus amigos:

«Impuse la corona a un valiente,

exalté a un guerrero del pueblo. R.

 

Encontré a David, mi servidor,

y lo ungí con el óleo sagrado,

para que mi mano esté siempre con él

y mi brazo lo haga poderoso. R.

 

El me dirá: “Tú eres mi padre,

mi Dios, mi Roca salvadora.”

Yo lo constituiré mi primogénito,

el más alto de los reyes de la tierra.» R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    2, 23-28

 

Un sábado en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar. Entonces los fariseos le dijeron: « ¡Mira! ¿Por qué hacen en sábado lo que no está permitido?»

El les respondió: «¿Ustedes no han leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus compañeros se vieron obligados por el hambre, cómo entró en la Casa de Dios, en el tiempo del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió y dio a sus compañeros los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes?»

Y agregó: «El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado. De manera que el Hijo del hombre es dueño también del sábado.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Saúl, elegido por Dios ha sido rechazado. La Palabra de hoy nos muestra quién es el nuevo elegido y cómo lo escogió Dios. El rey no debe jamás olvidar que su realeza le viene del único verdadero Rey.
  • Samuel recibe el encargo de preparar al sucesor de Saúl, que todavía seguirá un tiempo en su cargo en una época difícil de la historia de las doce tribus.
  • Después del fracaso de Saúl se esperaría que la elección recayera sobre un hombre maduro, fuerte y experimentado, pero Dios envía a su profeta a casa de un sencillo campesino de Belén y hace que desfilen los siete hijos mayores.
  • La escena de Samuel en casa de Jesé y su familia nos da a entender, una vez más, que los caminos de Dios no son como los de los hombres. Todos hubieran apostado por los hermanos mayores, más fuertes y avezados. Hasta Jesé por poco se olvida de que David también cuenta.
  • Dios no juzga como juzga el hombre. El hombre se fija en las apariencias, pero el Señor se fija en los corazones. De David no vio si era fuerte o no, sino que vio su corazón. Samuel espera que llegue el más joven y lo unge de parte de Dios. En aquel momento «el Espíritu del Señor invadió a David».
  • La enseñanza que quedará es que la elección que Dios hace es totalmente gratuita; el modo de elegir resulta a veces sorprendente y; la elección y compromiso deben ser sellados. Dios interviene por medio de sus profetas en la historia de los hombres, y la conduce como quiere, sin violentar la libertad de los hombres.
  • David no es elegido por sus méritos, ni por ellos conservó el favor del Señor. La gran novedad es que, a diferencia de Saúl, la elección de David será irrevocable. Pero esta irrevocabilidad será también un don inmerecido, que brota de la misericordia gratuita del corazón de Dios.
  • David será uno de los personajes más importantes de todo el Antiguo Testamento, junto con Abrahán y Moisés. Fue el rey que logró la victoria contra los filisteos y la unidad territorial y política de Israel.

    ***

  • La ley vuelve a ser cuestionada por el comportamiento de Jesús y sus discípulos, quienes se mueven y actúan en un plano que para la mentalidad judía tradicional no es correcto. Jesús y sus discípulos perdonan los pecados, no ayunan y además tienen un espíritu muy amplio respecto al día del sábado.
  • El recoger espigas era una de las treinta y nueve formas de violar el sábado, según las interpretaciones exageradas que algunas escuelas de los fariseos hacían de la ley. En el día del sábado, Jesús camina con sus discípulos a través de los sembrados y; éstos comenzaron a arrancar espigas. La necesidad de arrancar unas espigas para alimentarse, como haría cualquier persona con hambre, es tomada como conducta incorrecta por quienes consideran que la Ley de guardar el sábado, por el hecho de ser Ley, es más importante que cualquier necesidad humana, por más grande que sea.
  • Los doctores de la ley se han apegado a la ley de manera perniciosa. Interpretándola de un modo que ha perdido su función humanizadora, la han colocado por encima de todo, absolutizándola y esclavizando al hombre. Han puesto a un lado lo que es fundamental y han absolutizado lo secundario.
  • Jesús responde aplicando un principio fundamental para todas las leyes: “El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado”. El hombre está siempre en el centro de la doctrina de Jesús. La ley del sábado había sido dada precisamente a favor de la libertad y de la alegría del hombre. Además, Jesús aprovecha para dejar en claro su identidad: “El Hijo del Hombre es Señor también del sábado”. Jesús no ha venido a abolir la ley, pero sí a darle pleno sentido. Si todo hombre es superior al sábado, mucho más el Hijo del Hombre, el Mesías. Jesús les recuerda que ya en tiempo del rey David, se les permitió comer de los panes presentados sobre la mesa de oro, delante de Yahvé a él y a sus soldados hambrientos.
  • La ley no puede ser la depositaria única del plan que Dios tiene para el hombre. Jesús implícitamente decía que las leyes son buenas y necesarias, pero son mediaciones de una ley más importante, que es la ley del amor. Lo sustantivo y lo esencial es el amor, lo demás son supersticiones legalistas.
  • El sábado está pensado para el bien del hombre. Es un día para el encuentro con Dios, con la comunidad, con la naturaleza y con nosotros mismos. El descanso es un gesto profético, que hace bien a todo hombre que necesita salir de la esclavitud de la cotidianeidad, que lo puede llevar a perder el sentido de las cosas.
  • El día del Señor también es día del hombre. Todo lo que para los judíos significa el sábado, los cristianos lo hemos transferido al día domingo, en el que celebramos y participamos la resurrección de Jesús.
  • También nosotros podemos caer en unas interpretaciones tan meticulosas de la ley, que lleguemos a olvidar el amor. La letra puede matar al espíritu y el cumplimiento se puede transformar en un tranquilizador de la conciencia, que termina anestesiando nuestra sensibilidad y nuestra creatividad para vivir el amor del Reino. Debemos ver en el domingo sus “valores” más que el «precepto», aunque también éste exista y siga vigente. Las cosas no son importantes porque están mandadas. Están mandadas, porque representan valores importantes para la persona y la comunidad.
  • La ley debe ser el instrumento que facilita la convivencia de los hombres y no otra forma de opresión. El espíritu de la ley debe estar siempre al servicio de Dios para glorificarlo, y al servicio del humano para dignificarlo. La denuncia de la esclavitud al sábado, nos invita a librarnos de la religión de la observancia formal y a seguirlo por los caminos del amor liberador y constructivo.

     

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué lugar le doy al cumplimiento?
  • ¿Utilizo lo mandado como excusa para no comprometerme?
  • ¿Me limito a cumplir lo establecido o doy un paso más?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Jesús sos dueño del sábado

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

El señor del sábado»

 

“…Cuando el hombre, alejándose del alboroto exterior, habiendo cerrado su puerta de la ruidosa multitud de las vanidades, examinado sus tesoros, se recoge en el secreto de su corazón cuando en él ya no existe agitación ni desorden, nada que le estire, nada que le atenace, sino que ya en él todo es dulzura, armonía, paz, tranquilidad, y que todo el pequeño mundo de sus pensamientos, palabras y acciones sonríen al alma como un padre en una familia muy unida y pacífica, de repente nace entonces en su corazón una maravillosa seguridad. De esta seguridad proviene un gozo extraordinario, y de este gozo brota un canto de alegría que estalla en alabanzas a Dios, tanto más fervorosas cuanto tiene más conciencia de que todo el bien que encuentra en sí es un puro don de Dios.

Es la gozosa celebración del sábado que debe ser precedida de otros seis días, es decir, de haber terminado completamente las obras. Primero nos hace falta transpirar haciendo obras buenas, para, seguidamente, descansar con la conciencia en paz… En este sábado, el alma saborea cuán suave es Jesús”…

 

Elredo de Rielvaux (1110-1167) monje cisterciense Espejo de la caridad, III, 3,4,6

 

PARA REZAR

 

No somos felices porque no somos misericordiosos,

y no somos misericordiosos

porque nos sentimos superiores a alguien.
La misericordia es fruto del más alto grado de amor,

porque es el amor el que nos hace iguales,

y un amor más fuerte nos hace inferiores.
Se podrían establecer tres ecuaciones:
El que no ama se siente superior a todos.
El que ama se siente igual a todos.
El que ama mucho se siente inferior a todos.
Cada uno de nosotros se halla

en una de estas tres posiciones,

que son los tres grados de vida espiritual sobre la tierra:
En la muerte, quien no ama.
En la vida, quien ama.
En la santidad, quien ama mucho.

Carlo Carretto, “Más allá de las cosas”

 

 

Miércoles II

 

¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal?

 

Lectura del primer libro de Samuel    17, 1a.2a.4a. 8.32 – 33.37.40-51

 

Los filisteos reunieron sus fuerzas para el combate. También Saúl y los hombres de Israel se reunieron y se dispusieron en orden de batalla frente a los filisteos.

Entonces salió del campo filisteo un luchador llamado Goliat. Se detuvo y gritó a las filas de Israel: «Para que salen a presentar batalla? ¿No soy yo el filisteo y ustedes los esclavos de Saúl? Elijan un hombre, y que baje a enfrentarme».

David dijo a Saúl: «No hay que desanimarse a causa de ese; tu servidor irá a luchar contra el filisteo».

Pero Saúl respondió a David: «Tú no puedes batirte con ese filisteo, porque no eres más que un muchacho, y él es un hombre de guerra desde su juventud».

Y David añadió: «El Señor, que me ha librado de las garras del león y del oso, también me librará de la mano de ese filisteo».

Entonces Saúl dijo a David: «Ve, y que el Señor esté contigo».

Luego tomó en la mano su bastón, eligió en el torrente cinco piedras bien lisas, las puso en su bolsa de pastor, en la mochila, y con la honda en la mano avanzó hacia el filisteo.

El filisteo se fue acercando poco a poco a David, precedido de su escudero. Y al fijar sus ojos en David, el filisteo lo despreció, porque vio que era apenas un muchacho, de tez clara y de buena presencia. Entonces dijo a David: « ¿Soy yo un perro para que vengas a mí armado de palos?» Y maldijo a David invocando a sus dioses.

Luego le dijo: «Ven aquí, y daré tu carne a los pájaros del cielo y a los animales del campo».

David replicó al filisteo: «Tú avanzas contra mí armado de espada, lanza y jabalina, pero yo voy hacia ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de las huestes de Israel, a quien tú has desafiado. Hoy mismo el Señor te entregará en mis manos; yo te derrotaré, te cortaré la cabeza, y daré tu cadáver y los cadáveres del ejército filisteo a los pájaros del cielo y a los animales del campo. Así toda la tierra sabrá que hay un Dios para Israel. Y toda esta asamblea reconocerá que el Señor da la victoria sin espada ni lanza. Porque esta es una guerra del Señor, y él los entregará en nuestras manos».

Cuando el filisteo se puso en movimiento y se acercó cada vez más para enfrentar a David, este enfiló velozmente en dirección al filisteo. En seguida metió la mano en su bolsa, sacó de ella una piedra y la arrojó con la honda, hiriendo al filisteo en la frente. La piedra se le clavó en la frente, y él cayó de bruces contra el suelo. Así venció David al filisteo con la honda y una piedra; le asestó un golpe mortal, sin tener una espada en su mano.

David fue corriendo y se paró junto al filisteo; le agarró la espada, se la sacó de la vaina y lo mató, cortándole la cabeza.

Al ver que su héroe estaba muerto, los filisteos huyeron.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 143, 1. 2. 9-10 (R.: 1a)

 

R.    Bendito sea el Señor, mi Roca.

 

Bendito sea el Señor, mi Roca,

el que adiestra mis brazos para el combate

y mis manos para la lucha. R.

 

El es mi bienhechor y mi fortaleza,

mi baluarte y mi libertador;

él es el escudo con que me resguardo,

y el que somete los pueblos a mis pies. R.

 

Dios mío, yo quiero cantarte un canto nuevo

y tocar para ti con el arpa de diez cuerdas,

porque tú das la victoria a los reyes

y libras a David, tu servidor. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    3, 1- 6

 

Jesús entró nuevamente en una sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. Los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si lo curaba en sábado, con el fin de acusarlo.

Jesús dijo al hombre de la mano paralizada: «Ven y colócate aquí delante.» Y les dijo: « ¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?» Pero ellos callaron. Entonces, dirigiendo sobre ellos una mirada llena de indignación y apenado por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: «Extiende tu mano.» El la extendió y su mano quedó curada.

Los fariseos salieron y se confabularon con los herodianos para buscar la forma de acabar con él.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Después de haber sido «ungido» como rey en secreto en la granja de su padre Jesé, parece que David fue puesto al servicio de Saúl, «el rechazado por Dios», pero todavía a cargo del trono. En un estilo muy popular se presentan las hazañas de David como jefe de banda en el combate contra los filisteos.
  • Todo está colocado para poner de relieve las cualidades de David y a la vez el sostén excepcional que Dios le concede.
  • El enfrentamiento de David con el gigante Goliat, es todo el símbolo de la debilidad, frente a la fuerza.
  • El relato cuenta primero como desconfiaron del posible triunfo de David y trataron de protegerlo con la armadura de Saúl; pero era demasiado grande y David no podía caminar. Con «los medios humanos» para vencer al gigante, David no pudo avanzar. Dios será su fuerza.
  • La debilidad del muchacho David no era más que una imagen para mostrar que la fuerza y la victoria vienen de Dios.
  • Si Dios lo quiere, un muchacho como David, una mujer como Judit o un pequeño ejército como el de los Macabeos, pueden vencer a fuerzas mucho más numerosas.
  • Dios no se deja impresionar por el aspecto ni por la gran estatura de las personas. Él nos salva sin usar armas hechas por nuestras manos. Él sólo quiere que confiemos en Él y, en ese momento, su victoria será nuestra victoria.

    ***

  • En esta escena se vuelve a cuestionar a los que consideraban la ley como “centro” de fe judía. Si ayer decía Jesús que el sábado es para el hombre, hoy aplica el principio en un caso concreto.
  • Siendo sábado, con libertad absoluta cura a un hombre que tiene la mano paralizada en la mismísima sinagoga; delante de todos, especialmente de aquellos que más tarde lo acusarán.
  • Pero antes de hacerlo confronta a los presentes preguntándoles si se puede curar a un hombre en sábado. Jesús se indigna ante el silencio de todos, porque estas personas, encerradas en su interpretación estricta de la ley, se refugian en la excusa del descanso sabático para no hacer nada, ni siquiera por el que lo necesita. La reacción de Jesús es doble; si bien siente ira por el daño que hacen al pueblo, al mismo tiempo siente pena por el que se hacen a sí mismos, con su ceguera voluntaria; son dos expresiones de su amor al hombre.
  • En el camino del anuncio del Reino, Jesús constata que el primer enemigo de este Reino, es la ley tenida como valor supremo, incuestionable, absoluto. La ley es un valor y una necesidad. Pero detrás de cada ley, hay una intención que debe respirar respeto, amor y cuidado al hombre concreto. Una ley que no es vivida de esta manera, oprime tanto al hombre que termina por destruirlo.
  • Para aquel “que pasó haciendo el bien” “dejar de hacer el bien” en sábado, negando una curación a un pobre enfermo que la necesita, es pecar.
  • En la vida del Reino, si no construimos y damos vida, estamos colaborando con la destrucción y la muerte. El discípulo del Reino, no puede limitarse a “no hacer el mal” y cumplir con determinadas normas, creyendo que es suficiente. El Reino exige trabajo para que la vida nueva llegue y se realice concreta y visiblemente, tanto en el plano individual como social.
  • Los problemas que descubrió Jesús en su sociedad no se acabaron, también hoy están entre nosotros. En nuestra sociedad, hay también principios o “valores” que se constituyen en ley, y se los considera también como algo supremo, absoluto, aunque se sacrifique el bien de las personas, tanto de individuos como de grandes mayorías. Son como una nueva “ley” que se va infiltrando y termina siendo aceptada como un fundamento incuestionable de vida, ocultando muchas veces lo intereses particulares o de grupo a los que sirve.
  • Criterios, filosofías o modas por el uso común quedan muchas veces “legalizadas o estatizadas”, y no son más que perversiones de la realidad o de las personas. Lamentablemente, muchísimas veces, al acatarlas el hombre termina actuando en contra del hombre, sobre todo contra el más débil, y en contra de sí mismo.
  • A la luz de esta Palabra es bueno preguntamos: ¿Qué quedará, al final de todos nuestros esfuerzos, cumplimientos y trabajos en nuestra vida de hijos de Dios? ¿Qué permanecerá de consistente, de hermoso, y dichoso, de todo lo que hayamos dicho y hecho?
  • En el mensaje de Jesús, la respuesta es clara. De todo lo que tenemos, sólo quedará lo que hayamos sabido realizar por y desde el amor. De todo lo que hayamos vivido, sólo permanecerá lo que hayamos vivido para los demás, para el amor, para la solidaridad, para el bien y la felicidad de la humanidad.
  • El mundo dice que, hacer el bien y ayudar al hermano es algo que va contra nuestro propio ser y que nos limita. Pero la vida, pasión y resurrección de Jesús nos muestra que crear vida, regalar esperanza, ofrecer ayuda y consuelo, estar cerca de quien sufre, dar lo que otros puedan necesitar de nosotros, es precisamente lo que nos conduce a la plenitud.
  • En Jesucristo, el sábado se abre ya al don del domingo de vida nueva.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué partido tomamos entre el cumplir y el amar?
  • ¿Qué lugar ocupa la vida del hombre y sus necesidades?
  • ¿Cómo construyo mi fidelidad cristiana?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Quiero yo también pasar haciendo el bien

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Afligido por el endurecimiento de su corazón»

 

…” Él es el cordero sin voz, el cordero degollado, nacido de María, la graciosa cordera. Él es el que ha sido sacado del rebaño y conducido a la muerte, muerto por la tarde, enterrado por la noche… para resucitar de entre los muertos y resucitar al hombre desde el fondo de su sepulcro.

Ha sido, pues, llevado a la muerte, ¿Dónde? En el corazón de Jerusalén. ¿Por qué? Porque había curado a sus cojos, purificado a sus leprosos, devuelto la luz a sus ciegos, y resucitado a sus muertos (Lc 7, 22). Es por todo ello que ha sufrido. Está escrito en la Ley y en los profetas: «Me pagan males por bienes; no me abandones, Señor. No sabía los planes homicidas que contra mí planeaban: ‘arranquémosle de la tierra vital, porque su nombre nos es odioso’» (Sl 37, 21; cf Jr 11,9).

¿Por qué has cometido este crimen sin nombre? Has deshonrado al que te había honrado, humillado al que te había enaltecido, renegado del que te había reconocido, rechazado al que te había llamado, dado muerte al que te había vivificado… Era preciso que sufriera, pero no por ti. Era preciso que fuera humillado, pero no por ti. Era preciso que fuera juzgado, pero no por ti. Era preciso que fuera crucificado, pero no por tu mano. Estas son las palabras que hubieras tenido que gritar a Dios: «Oh Señor, si es necesario que tu Hijo sufra, si esta es tu voluntad, que sufra, pero que no sea yo quien lo haga»”…

 

Melitón de Sardes (?- hacia 195), obispo – Homilía pascual, 71-73

 

PARA REZAR

 

Oración

 

Dios de las personas que luchan por abrirse camino,
santificado sea tu nombre,
haz que se cumpla la promesa de una vida abundante
y nuestro anhelo por la justicia y la paz.

Perdona nuestra cómoda vida
si nos volvemos insensibles a los gritos de los demás.
Perdona nuestras oraciones diarias
si nuestros ojos y nuestros corazones ignoran las necesidades de la mayoría.
Perdona nuestro acto de caridad
si nos ha impedido trabajar por la justicia.
Perdona nuestro silencio y nuestra soledad
si nos han alejado de servir a los oprimidos con entusiasmo.

Míranos:
el comercio injusto está legalizado,
las instituciones y los que mandan
establecen las reglas.
Los poderosos y los ricos
siguen explotando las riquezas de la tierra
pero la inmensa mayoría vive en la miseria y la pobreza.

Oye nuestros gritos:
la corrupción y la violencia nos gobiernan,
unos pocos ricos explotan a los muchos pobres,
los trabajadores no reciben salarios justos,
a los campesinos y los pueblos indígenas se les aleja de la tierra,
los fuertes impuestos y los altos precios aumentan la carga de la inmensa mayoría,
la salud, la educación, los servicios sociales no son accesibles;
aquellos que claman justicia y derechos humanos son silenciados,
aquellos que trabajan por una paz verdadera son asesinados.

Sigue desafiando nuestra fe y nuestro amor;
nutre la esperanza en nuestro interior;
fortalece nuestra pasión por servir y viajar con los demás;
acompáñanos en nuestro camino;
danos la fuerza del águila, la humildad de la paloma, la sabiduría de la serpiente
al unirnos a los demás en la búsqueda de la paz duradera basada en la Justicia.
Amén.

Norma P. Dollaga

Jueves II

 

Tú eres el Hijo de Dios

 

Lectura del primer libro de Samuel     18, 6-9; 19, 1-7

 
Al regresar de la batalla, después que David derrotó al filisteo, las mujeres de todas las ciudades de Israel salían a recibir al rey Saúl, cantando y bailando, al son jubiloso de tamboriles y triángulos. Y mientras danzaban, las mujeres cantaban a coro: «Saúl ha matado a miles y David a decenas de miles». Saúl se puso furioso y muy disgustado por todo aquello, pensó: «A David le atribuyen los diez mil, y a mí tan sólo los mil. ¡Ya no le falta más que la realeza!» Y a partir de ese día, Saúl miró con malos ojos a David.

Saúl habló a su hijo Jonatán y a todos sus servidores de su proyecto de matar a David. Pero Jonatán, hijo de Saúl, quería mucho a David, y lo puso sobre aviso, diciéndole: «Mi padre Saúl intenta matarte. Ten mucho cuidado mañana por la mañana; retírate a un lugar oculto y no te dejes ver. Yo saldré y me quedaré junto con mi padre en el campo donde tú estés; le hablaré de ti, veré que pasa y te lo comunicaré».

Jonatán habló a su padre Saúl en favor de David, y le dijo: «Que el rey no peque contra su servidor David, ya que él no ha pecado contra ti. Al contrario, sus acciones te reportan grandes beneficios. Él se jugó la vida cuando derrotó al filisteo, y el Señor dio una gran victoria a todo Israel. Si tanto te alegraste al verlo, ¿por qué vas a pecar con sangre inocente, matando a David sin motivo?»

Saúl hizo caso a Jonatán y pronunció este juramento: «¡Por la vida del Señor, no morirá!»

Jonatán llamó a David y lo puso al tanto de todo. Luego lo llevó a la presencia de Saúl, y David quedó a su servicio como antes.


 Palabra de Dios.

 

SALMO   Sal 55, 2-3. 9-10a. 10b-12. 13 (R.: 5bc)

R. ¡En Dios confío y no temo!

Ten piedad de mí, Señor, porque me asedian,
todo el día me combaten y me oprimen:
mis enemigos me asedian sin cesar,
son muchos los que combaten contra mí. R.
 
Tú has anotado los pasos de mi destierro,
¡recoge mis lágrimas en tu odre!:
¿acaso no está todo registrado en tu Libro?
Mis enemigos retrocederán cuando te invoque. R.
 
Yo sé muy bien que Dios está de mi parte;
confío en Dios y alabo su palabra;
confío en él y ya no temo:
¿qué pueden hacerme los hombres? R.
 
Debo cumplir, Dios mío, los votos que te hice:
te ofreceré sacrificios de alabanza. R.

EVANGELIO

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos     3, 7-12


Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, y lo siguió mucha gente de Galilea. Al enterarse de lo que hacía, también fue a su encuentro una gran multitud de Judea, de Jerusalén, de Idumea, de la Transjordania y de la región de Tiro y Sidón. Entonces mandó a sus discípulos que le prepararan una barca, para que la muchedumbre no lo apretujara.

Porque, como curaba a muchos, todos los que padecían algún mal se arrojaban sobre él para tocarlo. Y los espíritus impuros, apenas lo veían, se tiraban a sus pies, gritando: « ¡Tú eres el Hijo de Dios!» Pero Jesús les ordenaba terminantemente que no lo pusieran de manifiesto.


 Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • David tenía un carisma muy grande y estaba apareciendo como un buen líder militar desde su duelo singular con Goliat y en las otras acciones que Saúl le había encomendado. Cuando regresa victorioso, salen las mujeres de todas las ciudades para cantar danzando al son de los tamboriles cantos de alegría y de victoria.
  • Se va tras el que triunfa, y se abandona al que ha fracasado, aunque sea sólo en parte; así es, desde siempre, la realidad de la humanidad. Por otro lado el precio del éxito es la envidia de muchos.
  • Saúl, que está lleno de complejos se irritó mucho y desde aquel día miraba a David con ojos de envidia. Jonatán, el hijo de Saúl, amigo fiel de David le avisa de lo que se está tramando contra él y logra convencer a su padre de que abandone ese plan y prometa respetar la vida de David. El carácter de Saúl es muy cambiante y no acabará ahí el conflicto.
  • David, con la gracia de Dios se encuentra bien posicionado. Poseía varias ventajas muy humanas que aseguran su popularidad: es un hombre inteligente y hábil y sus éxitos militares se multiplican, su belleza física le gana la admiración de las mujeres; y con un corazón leal, capaz de perdonar a Saúl, se hace merecedor de fieles amistades.
  • A través de historias humanas de amistad, enemistad, envidias y celos escribe Dios la historia. En el interior de esas situaciones muy humanas y aparentemente opuestas y contradictorias se juega también el destino del pueblo de Dios. Hay que saber estar alerta y reconocer su paso.

    ***

  • Después de las cinco escenas conflictivas con los fariseos a propósito del sábado y del ayuno, el pasaje de hoy es un resumen de lo que hasta aquí ha realizado Jesús en Galilea. Ahora va con sus discípulos a la orilla del lago y lo sigue mucha gente. Tanta era la atracción de Cristo que en la playa no había lugar para Él. Al conocer la actividad de Jesús, en favor de los enfermos y oprimidos expulsando a los demonios y sanando toda dolencia y aflicción, por encima de toda ley religiosa, acude una muchedumbre tanto judía como pagana, que ve en Él un liberador.
  • La gente que lo sigue, llega incluso a arrojarse sobre Jesús para tocarlo, de manera que tiene que subirse a una barca para poder enseñarles a todos, las cosas del Reino.
  • Jesús siente el sufrimiento de los hombres. La compasión mueve su corazón. Deja que la miseria se acerque a Él, pero Él es más fuerte que ella. El Señor no es un idealista, convencido de que podría desaparecer el dolor en este mundo. Jesús, sencillamente lucha contra el mal en esta tierra. A algunos los cura, a otros simplemente los ayuda a llevar los males, siempre se ofrece a limpiar el corazón de la gente, para que en Él se refleje nítidamente el rostro de Dios, en todo momento da esperanza de que el mal, se va a acabar un día en la patria definitiva.
  • Es el Hijo de Dios y es el hombre entregado a los demás, sin sombra de egoísmo. Sus milagros, su santidad, su profetismo no crean ninguna separación con la multitud, al contrario, es aclamado, es querido, la multitud piensa que Jesús está a su disposición. Esta muchedumbre está lejos de admitir un Mesías paciente, humilde, siervo. La gente lo busca más por el deseo de una curación, que de una sincera conversión, más por su poder taumaturgo, que por su propio mensaje. Jesús quiere que los beneficiados por sus curaciones no lo divulguen, para evitar malas interpretaciones de su identidad mesiánica. Su actuación ha estado llena de éxitos, pero a la vez se ve rodeado de peleas y controversias por parte de sus enemigos, los fariseos y los letrados.
  • Todo en Jesús estuvo siempre orientado a la práctica, a la construcción del Reino de Dios, ya fuera con su palabra, con su testimonio personal o con sus acciones concretas de liberación. Es sacerdote y mediador compadecido y conocedor de nuestras pobrezas y debilidades.
  • También los espíritus inmundos, quieren ver en Jesús ese Mesías davídico que liberaría al pueblo mediante el poder y la fuerza. Pero Jesús, no se identifica con ese tipo de Mesías, que se impone por la fuerza, y manda callar. La verdadera liberación no se conseguirá mediante la fuerza, la dominación o la opresión de los demás, sino mediante la práctica individual y comunitaria de un amor capaz de dar la vida para dar vida. La liberación se basa en el desarrollo del ser humano en libertad, autonomía y amor solidario.
  • Hoy Jesús ya no nos sana milagrosamente de nuestras enfermedades como en Palestina, pero nos libera del egoísmo, hace que nos ayudemos los unos a los otros, que ayudemos especialmente a los enfermos, que carguemos con sus dolores y problemas como Él cargó con los de sus contemporáneos que lo buscaban.
  • El programa de Jesús incluye la misión universal con judíos y paganos sin distinción. Ya no hay un pueblo elegido y naciones extranjeras, sino una humanidad doliente y necesitada, a la que hay que ofrecer la salvación que brota del amor. El evangelio está destinado a todos los hombres, incluso a los endemoniados, es decir, a los que no son dueños de sí mismos porque padecen enfermedades degradantes, físicas y morales.
  • Es nuestra misión como Iglesia, preocuparnos del bien de aquellos a quienes hemos sido enviados, para proclamarles el Evangelio no sólo con los labios, sino con actitudes que sean un signo de la cercanía, amor, bondad y misericordia de Cristo. Así como Iglesia nos convertiremos en portadores de Cristo y de su acción salvadora para todos los hombres.

     

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Para qué me acerco a Jesús?

  • ¿Qué reconozco en Él?

  • ¿A qué me llama su Vida?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Tú eres el Hijo de Dios

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

La misma Vida se ha manifestado en la carne

 

“…Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos, es el Verbo, la Palabra de la vida» (1Jn 1,1), ¿Quién es el que puede tocar con sus manos a la Palabra, si no es porque «la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros»? (Jn 1,14). Esta Palabra, que se hizo carne para que pudiera ser tocada con las manos, comenzó siendo carne cuando se encarnó en el seno de la Virgen María. Pero no en ese momento comenzó a existir la Palabra, porque el mismo Juan dice que «existía desde el principio»…

Quizá alguno entienda la expresión «la Palabra de la vida» como referida a la persona de Cristo y no al mismo cuerpo de Cristo, que fue tocado con las manos. Fijaos en lo que sigue: «Pues la vida se hizo visible» (1Jn 1,2). Así, pues, Cristo es la Palabra de la vida. ¿Y cómo se hizo visible? «Existía desde el principio» pero no se había manifestado a los hombres, pero sí a los ángeles, que la contemplaban y se alimentaban de ella, como de su pan, Pero ¿qué dice la Escritura? «El hombre comió pan de ángeles» (sl 77,25).

Así, pues, la Vida misma se ha manifestado en la carne, para que, en esta manifestación, aquello que sólo podía ser visto con el corazón fuera también visto con los ojos, y de esta forma sanase los corazones. Pues la Palabra se ve sólo con el corazón, pero la carne se ve también con los ojos corporales. Éramos capaces de ver la carne, pero no lo éramos de ver la Palabra. «La Palabra se hizo
carne», a la cual podemos ver, para sanar en nosotros aquello que nos hace capaces de ver la Palabra.

 

San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte) y doctor de la Iglesia – Sermones sobre la 1ª carta de san Juan, 1,3

 

PARA REZAR

 

Sed de justicia y hambre de vida fraterna

 

Venimos, Señor,
a derramar nuestro corazón ante tu presencia.
No somos muchos ni de gran poder,
pero toda nuestra carne anhela
que venga tu reino.

Tenemos sed de justicia, Señor,
y hambre de una vida fraternal.
Soñamos con aquel día
en que los hombres y las mujeres del pueblo
podamos mirarnos afectuosamente,
cara a cara, sin ira.
¿Será, Señor, nuestra esperanza
un idealismo falaz?

En las paredes leemos
unos mensajes enormes,
los altavoces transmiten
las proclamas de los líderes:
¡Abundancia y Paz!
y nos prometen empleos muy ventajosos,
prestigio y seguridad.

Pero nuestro corazón está apegado a tu pueblo
y no se deja engañar.
Más estimo un almuercito entre hermanos
que todas las recepciones en fiestas pomposas.
Prefiero una reunión al caer de la tarde
para avanzar algún paso en la organización popular,
a una invitación exclusiva
para trepar en los rangos sociales.

Y mis delicias son, Señor, contemplar
cómo el pueblo se desencanta de sus opresores
y se pone a caminar.
Cuando no cree en promesas,
cuando aprende a trabajar,
cuando sabe distinguir
su verdadero provecho,
cuando muchos proyectan juntos
y trabajan para beneficio de todos
y se amparan en la dificultad,
siento, Señor, soplar a tu Espíritu.

Míranos, Señor, a veces tenemos miedo,
nuestros ojos están fijos
en las estrategias de los opresores,
vivimos temiendo su golpe mortal.
Haznos sentir la fuerza invencible
de esa semilla de amor
que sembraste en nuestras vidas.

Y tú, que eres fiel, un Dios constante
haznos firmes en los desalientos,
danos aguantar los trabajos y los días
y que no nos falta nunca el hambre
de ver tu rostro
y la sed de una vida fraternal.

Amén.

 

Viernes II

 

Llamó a los que quiso

 

Lectura del primer libro de Samuel    24, 3-21

 

Saúl reunió a tres mil hombres seleccionados entre todo Israel y partió en busca de David y sus hombres, hacia las Peñas de las Cabras salvajes. Al llegar a los corrales de ovejas que están junto al camino, donde había una cueva, Saúl entró a hacer sus necesidades. En el fondo de la cueva, estaban sentados David y sus hombres. Ellos le dijeron: «Este es el día en que el Señor te dice: “Yo pongo a tu enemigo en tus manos; tú lo tratarás como mejor te parezca”.»

Entonces David se levantó y cortó sigilosamente el borde del manto de Saúl. Pero después le remordió la conciencia, por haber cortado el borde del manto de Saúl, y dijo a sus hombres: « ¡Dios me libre de hacer semejante cosa a mi señor, el ungido del Señor! ¡No extenderé mi mano contra él, porque es el ungido del Señor!» Con estas palabras, David retuvo a sus hombres y no dejó que se abalanzaran sobre Saúl. Así Saúl abandonó la cueva y siguió su camino.

Después de esto, David se levantó, salió de la cueva y gritó detrás de Saúl: « ¡Mi señor, el rey!» Saúl miró hacia atrás, y David, inclinándose con el rostro en tierra, se postró y le dijo: « ¿Por qué haces caso a los rumores de la gente, cuando dicen que David busca tu ruina? Hoy has visto con tus propios ojos que el Señor te puso en mis manos dentro de la cueva. Aquí se habló de matarte, pero yo tuve compasión de ti y dije: “No extenderé mi mano contra mi señor, porque es el ungido del Señor”.

¡Mira, padre mío, sí, mira en mi mano el borde de tu manto! Si yo corté el borde de tu manto y no te maté, tienes que comprender que no hay en mí ni perfidia ni rebeldía, y que no he pecado contra ti. ¡Eres tú el que me acechas para quitarme la vida! Que el Señor juzgue entre tú y yo, y que él me vengue de ti. Pero mi mano no se alzará contra ti.

“La maldad engendra maldad”, dice el viejo refrán. Pero yo no alzaré mi mano contra ti. ¿Detrás de quién ha salido el rey de Israel? ¿A quién estás persiguiendo? ¡A un perro muerto! ¡A una pulga! ¡Que el Señor sea el árbitro y juzgue entre tú y yo; que él examine y defienda mi causa, y me haga justicia, librándome de tu mano!»

Cuando David terminó de dirigir estas palabras a Saúl, este exclamó: « ¿No es esa tu voz, hijo mío, David?», y prorrumpió en sollozos. Luego dijo a David: «La justicia está de tu parte, no de la mía. Porque tú me has tratado bien y yo te he tratado mal. Hoy sí que has demostrado tu bondad para conmigo, porque el Señor me puso en tus manos y tú no me mataste. Cuando alguien encuentra a su enemigo, ¿lo deja seguir su camino tranquilamente? ¡Que el Señor te recompense por el bien que me has hecho hoy! Ahora sé muy bien que tú serás rey y que la realeza sobre Israel se mantendrá firme en tus manos.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 56, 2. 3-4. 6 y 11 (R.: 2a)

 

R.    Ten piedad de mí, Dios mío, ten piedad.

 

Ten piedad de mí, Dios mío, ten piedad,

porque mi alma se refugia en ti;

yo me refugio a la sombra de tus alas

hasta que pase la desgracia. R.

 

Invocaré a Dios, el Altísimo,

al Dios que lo hace todo por mí:

él me enviará la salvación desde el cielo

y humillará a los que me atacan.

¡Que Dios envíe su amor y su fidelidad! R.

 

¡Levántate, Dios, por encima del cielo,

y que tu gloria cubra toda la tierra!

Porque tu misericordia se eleva hasta el cielo,

y tu fidelidad hasta las nubes. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    3, 13-19

 

Jesús subió a la montaña y llamó a su lado a los que quiso. Ellos fueron hacia él, y Jesús instituyó a doce para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con el poder de expulsar a los demonios.

Así instituyó a los Doce: Simón, al que puso el sobrenombre de Pedro; Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, hermano de Santiago, a los que dio el nombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno; luego, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Acosado por la envidia y la locura de Saúl, David se ve obligado a llevar su vida en la clandestinidad. David perdona a Saúl el daño que quería hacerle, y huye escondiéndose en las cuevas, aunque arma trampas astutamente.
  • Con tres mil hombres persigue Saúl a David. Un día, Saúl por casualidad, entra en una cueva donde está escondido David para hacer sus necesidades.
  • A pesar de estar en guerrilla, y en estado de legítima defensa, en lugar de vengarse se contenta con cortarle una punta del manto.
  • David es un hombre que contrasta con su época. No se deja llevar por la violencia ni el odio. Con un corazón noble guarda memoria del bien recibido en otro tiempo por Saúl. Ante su adversario que quiere su muerte, se muestra generoso respetando su vida y siendo capaz de perdonarlo. El juicio le corresponde a Dios.
  • Saúl reconoce que David es más justo que él y que por eso reinará sobre Israel.

    ***

  • La montaña representa el lugar del encuentro con Dios: Moisés y el pueblo de Israel recibieron la Ley en la cumbre del Sinaí; allí se refugió el profeta Elías, cuando era perseguido por los reyes idólatras de su pueblo. Salomón construyó el templo de Dios sobre el monte Sión, en la ciudad de Jerusalén.
  • Jesús hace lo mismo, sube a una montaña, para “llamar a los que quiso” y a los que da el nombre de Apóstoles -que en griego, significa enviado-. Los llama para que compartan su misión mesiánica y sean la base de la nueva comunidad de salvación.
  • El número de doce no es casual, evidencia un simbolismo, que apunta a las doce tribus de Israel. La Iglesia va a ser desde ahora el nuevo Israel, unificado en torno a Cristo Jesús.
  • La elección de Jesús es gratuita. No elige a sus apóstoles por sus méritos, ni porque sean los más santos, ni los más sabios o porque estén llenos de cualidades humanas. Son personas comunes y débiles: uno lo traicionó, otros lo abandonaron en el momento de la crisis, y el que Él puso como jefe lo negó cobardemente. Jesús, prefirió lo que no contaba social y humanamente, para que así se manifieste mejor la acción y la fuerza salvadora de Dios.
  • Para Marcos, el llamado a la misión comporta: “estar con Jesús, anunciar el Reino y expulsar demonios”. Compartir la vida con el Maestro significa aprender directamente de su vida, cómo hay que vivir y lo que hay que hacer. Convivir y saber cuáles son sus planes, sus proyectos; en este caso, conocer el plan, el proyecto de salvación de Dios sobre la humanidad. Y también ser uno mismo objeto de esa voluntad salvífica. Entonces se podrá ir no sólo como profeta, sino como testigo del amor y de la misericordia de Dios.
  • Jesús da a los Doce el poder de expulsar demonios. Demonio era el símbolo donde se acumulaba lo negativo de la historia: enfermedad, injusticia, pecado. El poder de expulsar demonios no se puede reducir al poder de hacer milagros y exorcismos, sino como la capacidad de humanizar al ser humano, para que en comunión con Jesús pueda ser la imagen fiel de Dios Padre.
  • Desde esta perspectiva, el apóstol se convierte en la prolongación de Jesús en la historia; es el memorial del Señor que continúa salvando, que continúa liberando al hombre de sus esclavitudes, y que continúa entregando su vida para que a todos llegue el perdón de Dios, la Vida, y el Espíritu que Él ofrece a quienes creen en su Nombre.
  • A partir de nuestra unión con Jesucristo por la fe, podremos ver con sus ojos el mundo y su historia; entonces podremos sentir como nuestras las miserias de los demás y buscaremos creativamente soluciones adecuadas, no desde nuestra imaginación, sino desde el corazón misericordioso de Dios.
  • Jesús nos llama hoy a ser sus apóstoles con nuestra propia vida, con nuestro modo de actuar, de hablar, de pensar. No nos impone una carga, sino que nos da la oportunidad de dar un sentido pleno a nuestra vida en este mundo, en la empresa de ayudarlo en la salvación de la humanidad.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Vivimos auténticamente lo que somos?
  • ¿Profundizamos en el conocimiento de la persona de Jesús, de su obra y de su mensaje?
  • ¿Avanzamos, nos estancamos o retrocedemos en el seguimiento del Maestro?
  • ¿Somos audaces para invitar a otros a embarcarse con alegría y generosidad en la gran aventura del seguimiento?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Aquí estoy Señor, envíame

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Llamó a los que quiso»

 

…”Este santo Concilio, siguiendo las huellas del Vaticano I, enseña y declara a una con él que Jesucristo, eterno Pastor, edificó la santa Iglesia enviando a sus Apóstoles como El mismo había sido enviado por el Padre (cf. Jn., 20,21), y quiso que los sucesores de éstos, los Obispos, hasta la consumación de los siglos, fuesen los pastores en su Iglesia. Pero para que el episcopado mismo fuese uno solo e indiviso, estableció al frente de los demás apóstoles al bienaventurado Pedro, y puso en él el principio visible y perpetuo fundamento de la unidad de la fe y de comunión…

El Señor Jesús, después de haber hecho oración al Padre, llamando a sí a los que El quiso, eligió a los doce para que viviesen con El y enviarlos a predicar el Reino de Dios (cf. Mc., 3,13-19; Mt., 10,1-42): a estos, Apóstoles (cf. Lc., 6,13) los fundó a modo de colegio, es decir, de grupo estable, y puso
al frente de ellos, sacándolo de en medio de los mismos, a Pedro (cf. Jn., 21,15-17). A éstos envió Cristo, primero a los hijos de Israel, luego a todas las gentes (cf. Rom., 1,16), para que con la potestad que les entregaba, hiciesen discípulos suyos a todos los pueblos, los santificasen y gobernasen (cf. Mt., 28,16-20; Mc., 16,15; Lc., 24,45-48; Jn., 20,21-23) y así dilatasen la Iglesia y la apacentasen, sirviéndola, bajo la dirección del Señor, todos los días hasta la consumación de los siglos (cf. Mt., 28,20). En esta misión fueron confirmados plenamente el día de Pentecostés (cf. Act., 2,1-26), según la promesa del Señor: “Recibiréis la virtud del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos así en Jerusalén como en toda la Judea y Samaría y hasta el último confín de la tierra” (Act., 1,8).

Los Apóstoles, pues, predicando en todas partes el Evangelio (cf. Mc., 16,20), que los oyentes recibían por influjo del Espíritu Santo, reúnen la Iglesia universal que el Señor fundó sobre los Apóstoles y edificó sobre el bienaventurado Pedro su cabeza, siendo la piedra angular del edificio Cristo Jesús (cf. Ap., 21,14; Mt., 16,18; Ef., 2,20). Esta divina misión confiada por Cristo a los Apóstoles ha de durar hasta el fin de los siglos (cf. Mt., 28,20), puesto que el Evangelio que ellos deben transmitir en todo tiempo es el principio de la vida para la Iglesia”…

 

Concilio Vaticano II – Constitución dogmática sobre la Iglesia, «Lumen Gentium», § 18-19

 

PARA REZAR

 

Oración del Apóstol (S. XVI)

 

Cristo, no tiene manos

tiene solamente nuestras manos

para hacer el trabajo de hoy.

Cristo no tiene pies,

tiene solamente nuestros pies

para guiar a los hombres en sus sendas.

Cristo, no tiene labios,

tiene solamente nuestros labios

para hablar a los hombres de sí.

Cristo no tiene medios,

tiene solamente nuestra ayuda

para llevar a los hombres a sí.

Nosotros somos la única Biblia,

que los pueblos leen aún;

somos el último mensaje de Dios

escrito en obras y palabras.

 

Sábado II

La conversión de San Pablo, apóstol (F)

 

Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Nueva a toda la Creación

 

Lectura de los hechos de los apóstoles:    22, 3-16    

 

Pablo dijo a su pueblo:

«Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero me he criado en esta ciudad y he sido iniciado a los pies de Gamaliel en la estricta observancia de la Ley de nuestros padres. Estaba lleno de celo por Dios, como ustedes lo están ahora. Perseguí a muerte a los que seguían este Camino, llevando encadenados a la prisión a hombres y mujeres; el Sumo Sacerdote y el Consejo de los ancianos son testigos de esto. Ellos mismos me dieron cartas para los hermanos de Damasco, y yo me dirigí allá con el propósito de traer encadenados a Jerusalén a los que encontrara en esa ciudad, para que fueran castigados.

En el camino y al acercarme a Damasco, hacia el mediodía, una intensa luz que venía del cielo brilló de pronto a mi alrededor. Caí en tierra y oí una voz que me decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”

Le respondí: “¿Quién eres, Señor?”

Y la voz me dijo: “Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues”.

Los que me acompañaban vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba.

Yo le pregunté: “¿Qué debo hacer, Señor?”

El Señor me dijo: “Levántate y ve a Damasco donde se te dirá lo que debes hacer”.

Pero como yo no podía ver, a causa del resplandor de esa luz, los que me acompañaban me llevaron de la mano hasta Damasco.

Un hombre llamado Ananías, fiel cumplidor de la Ley, que gozaba de gran prestigio entre los judíos del lugar, vino a verme y, acercándose a mí, me dijo: “Hermano Saulo, recobra la vista”. Y en ese mismo instante, pude verlo.

El siguió diciendo: “El Dios de nuestros padres te ha destinado para conocer su voluntad, para ver al Justo y escuchar su Palabra, porque tú darás testimonio ante todos los hombres de lo que has visto y oído. Y ahora, ¿qué esperas? Levántate, recibe el bautismo y purifícate de tus pecados, invocando su Nombre”».

 

Palabra de Dios.

 

O bien:

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    9, 1-22

 

Saulo, que todavía respiraba amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de traer encadenados a Jerusalén a los seguidores del Camino del Señor que encontrara, hombres o mujeres.

Y mientras iba caminando, al acercarse a Damasco, una luz que venía del cielo lo envolvió de improviso con su resplandor. Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?»

El preguntó: « ¿Quién eres tú, Señor?»

«Yo soy Jesús, a quien tú persigues, le respondió la voz. Ahora levántate, y entra en la ciudad: allí te dirán qué debes hacer».

Los que lo acompañaban quedaron sin palabra, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco. Allí estuvo tres días sin ver, y sin comer ni beber.

Vivía entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en una visión: « ¡Ananías!»

El respondió: «Aquí estoy, Señor».

El Señor le dijo: «Ve a la calle llamada Recta, y busca en casa de Judas a un tal Saulo de Tarso. El está orando y ha visto en una visión a un hombre llamado Ananías, que entraba y le imponía las manos para devolverle la vista».

Ananías respondió: «Señor, oí decir a muchos que este hombre hizo un gran daño a tus santos en Jerusalén. Y ahora está aquí con plenos poderes de los jefes de los sacerdotes para llevar presos a todos los que invocan tu Nombre».

El Señor le respondió: «Ve a buscarlo, porque es un instrumento elegido por mí para llevar mi Nombre a todas las naciones, a los reyes y al pueblo de Israel. Yo le haré ver cuánto tendrá que padecer por mi Nombre».

Ananías fue a la casa, le impuso las manos y le dijo: «Saulo, hermano mío, el Señor Jesús -el mismo que se te apareció en el camino- me envió a ti para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo.»

En ese momento, cayeron de sus ojos una especie de escamas y recobró la vista. Se levantó y fue bautizado. Después comió algo y recobró sus fuerzas.

Saulo permaneció algunos días con los discípulos que vivían en Damasco, y luego comenzó a predicar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios.

Todos los que oían quedaban sorprendidos y decían: « ¿No es este aquel mismo que perseguía en Jerusalén a los que invocan este Nombre, y que vino aquí para llevarlos presos ante los jefes de los sacerdotes?» Pero Saulo, cada vez con más vigor, confundía a los judíos que vivían en Damasco, demostrándoles que Jesús es realmente el Mesías.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 116, 1. 2 (R.: cf. Mc 16, 15)

 

R.    Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia.

 

¡Alaben al Señor, todas las naciones,

glorifíquenlo, todos los pueblos! R.

 

Porque es inquebrantable su amor por nosotros,

y su fidelidad permanece para siempre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    16, 15-18

 

Jesús se apareció a los Once y les dijo:

«Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará.

Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán».

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La expresión de Pablo: “yo soy judío” resume bien la búsqueda y el horizonte de la vida del apóstol de los paganos. Pablo quería a su religión judía, como lo más precioso de su vida. Formado “en la escuela de Gamaliel”, seguramente candidato a rabino y, por lo tanto, conocedor profundo de la Ley y los profetas. “Hebreo, fariseo y fanático”.
  • Ante la idea de que esta fe, podía quedar destruida por el cristianismo naciente, trató de purificar de ese supuesto mal que acechaba a su pueblo. Cree servir a Dios de acuerdo a sus principios, aprobando el asesinato de Esteban, y luego recibe apoyo para perseguir ampliamente a los cristianos.
  • Camino a Damasco, es derribado al suelo junto con sus rígidos esquemas religiosos y sociales, y cegado por una intensa luz que cae del cielo. Dios le descubrió que Jesucristo no era la gran traición, sino la gran respuesta a las antiguas promesas. Por su personalidad recta debió quedar impactado por la decisión de aquéllos que entregaban la vida por Jesús. Con la ayuda de Ananías recobra la vista, recibe el bautismo.
  • Pablo, ardiente como era en sembrar el terror, ahora propaga el Evangelio y siembra el amor de Dios manifestado en la cruz de Jesús. Desde ese momento orientó toda su energía a mostrar que la fe judía alcanza su plenitud en Jesús, así los mismos judíos le hicieran sufrir lo indecible tanto en su cuerpo como en su alma.
  • “Olvidando lo que queda atrás y extendiéndose a lo que está delante, prosigue hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Flp 3,13-14).
  • Es enviado a comunicar lo que ha experimentado acerca de Jesús. Vigoroso, se dedica sin descanso a extender el Evangelio a todos los pueblos paganos.

    ***

  • El cristianismo no es una ideología, sino el encuentro con una persona: Jesús. La vida cristiana como encuentro con Cristo es siempre novedad, que nunca se agota, infinita novedad, que viene de la eterna belleza del Señor. El encuentro con Cristo es siempre un acontecimiento revelador. Es gracia que nos introduce en los caminos de la Verdad; la verdad de Dios, de nosotros mismos, de los otros y el mundo. Es gracia iluminadora que obra progresivamente o abruptamente, introduciéndonos en el camino de la conversión.
  • Todos estamos invitados a salir al encuentro de Jesús, salir al camino que conduce hacia la meta, que es Dios. El encuentro con Cristo marca nuestra vida, por su presencia y acción, hay un antes y un después.
  • El cristianismo no es un simple libro de cultura, tampoco es un mero sistema de valores o de principios, por más elevados que sean, ni consignas de moral social o simples estrategias humanizadoras. El cristianismo es una persona, una presencia, un rostro: Jesús, que da sentido y plenitud a la vida del hombre.
  • Antes de subir al cielo, después de resucitar de entre los muertos, el Señor envió a los suyos a predicar el Evangelio por todo el mundo, a toda creatura. Nada ni nadie puede quedar fuera de la obra salvadora que el Señor, ha realizado, en favor de todos los hombres. La Iglesia debe acoger en su seno a todo hombre de buena voluntad que se decida a creer en Cristo Jesús.
  • Por eso, los que ya hemos hecho experiencia del amor de Dios, por el encuentro con Cristo, estamos llamados a estar con Él y a ser testigos suyos hasta el último confín del mundo.
  • Cristo siempre sale a nuestro encuentro; Dios, también llega hoy imprevistamente a nuestras vidas. Nos visita en una enfermedad, en un momento de frustración, en un viaje, en ocasiones de conflictos en nuestras relaciones familiares. Cuando menos lo esperamos, y por el lugar más insospechado. También nos visita en tiempos de paz, de consuelo, a través de una amistad, o en el encuentro con alguien que se hace significativo. Sus caminos son múltiples, porque expresan un amor ingenioso que no da nunca nada por perdido.
  • El encuentro con el Señor es revelador, ilumina toda la vida, y lo hace no sólo para salvarnos, sino para convertirnos en testigos suyos. Nuestra fe en Él no puede ser guardada en nuestro interior.
  • El anuncio gozoso de la Vida Nueva surgida de la Pascua es la finalidad de la existencia del discípulo de Jesús. No existe ningún límite espacial para este anuncio al que está ligado la suerte de la humanidad y de toda la creación.

     

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Experimento mi vida de fe como encuentro con Jesús vivo?

  • ¿Descubro la llamada que me hace?
  • ¿Cuáles son los obstáculos que percibo?

     

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Aquí estoy Señor, envíame

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

El perseguidor transformado en predicador

 

Desde lo alto del cielo la voz de Cristo derribó a Saulo: recibió la orden de no proseguir sus persecuciones, y cayó rostro en tierra. Era necesario que primeramente fuera abatido, y seguidamente levantado; primero golpeado, después curado. Porque jamás Cristo hubiera podido vivir en él si Saulo no hubiera muerto a su antigua vida de pecado. Una vez derribado en tierra ¿qué es lo que oye? «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Te es duro dar coces contra el aguijón.” (Hch 26,14). Y él respondió: « ¿Quién eres, Señor?». Y la voz de lo alto prosiguió: «Yo soy Jesús de Nazaret a quien tú persigues». Los miembros están todavía en la tierra, es la cabeza que grita desde lo alto del cielo; no dice: « ¿Por qué persigues a mis siervos?» sino « ¿por qué me persigues?»

Y Pablo, que ponía todo su furor en perseguir, se dispone a obedecer: « ¿Qué quieres que haga?» El perseguidor es transformado en predicador, el lobo se cambia en cordero, el enemigo en defensor. Pablo aprende qué es lo que debe hacer: si se quedó ciego, si le fue quitada la luz del mundo por un tiempo, fue para hacer brillar en su corazón la luz interior. Al perseguidor se le quitó la luz para devolvérsela al predicador; en el mismo momento en que no veía nada de este mundo, vio a Jesús. Es un símbolo para los creyentes: los que creen en Cristo deben fijar sobre él la mirada de su alma sin entretenerse en las cosas exteriores…

Saulo fue conducido a Ananías; el lobo devastador es llevado hasta la oveja. Pero el Pastor que desde lo alto del cielo lo conduce todo le asegura: «No temas. Yo le voy a descubrir todo lo que tendrá que sufrir a causa de mi nombre» (Hch 9,16). ¡Qué maravilla! El lobo cautivo es conducido hasta la oveja… El Cordero, que muere por las ovejas le enseña a no temer.

 

Comentario del Evangelio por San Agustín (354-430) obispo de Hipona (África del Norte) y doctor de la Iglesia – Sermón 279

 

PARA REZAR

 

ORACIÓN A SAN PABLO

 

Glorioso apóstol San Pablo,

escogido del Señor para llevar su santo nombre

por toda la tierra;

por tu celo apostólico y por la ardiente caridad

con que sentías los trabajos de tus hermanos

como si fueran tuyos propios;

por la inalterable paciencia con que sufriste persecuciones,

cárceles, azotes, cadenas, tentaciones, naufragios

y hasta la misma muerte;

por aquel coraje evangelizador que te estimulaba

a trabajar día y noche en beneficio de las almas

y, sobre todo, por aquella prontitud

con que a la primera voz de Cristo en el camino de Damasco

te rendiste enteramente a la gracia,

te ruego, por todos los apóstoles de hoy,

y que me consigas del Señor que imite

tus ejemplos oyendo prontamente la voz de sus inspiraciones

y peleando contra mis pasiones

sin apego ninguno a las cosas temporales

y con aprecio de las eternas,

para gloria de Dios Padre, que con el Hijo

y el Espíritu Santo vive y reina por todos los siglos de los siglos.

Amén.

 


 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA I – CICLO A

CICLO A

TIEMPO DTE EL AÑO

 

 

Martes I

 

 

Miércoles I

 

 

 

Jueves I

 

 

Viernes I

 

 

Sábado I

 

CICLO A

TIEMPO DTE EL AÑO

 

Lunes I

 

Dejaron las redes y lo siguieron

 

Principio del primer libro de Samuel    1, 1-8

   

Había un hombre de Ramataim, un sufita de la montaña de Efraím, que se llamaba Elcaná, hijo de Ierojám, hijo de Eliú, hijo de Toju, hijo de Suf, efraimita. El tenía dos mujeres: una se llamaba Ana y la otra Peniná. Peniná tenía hijos, pero Ana no tenía ninguno.

Este hombre subía cada año desde su ciudad, para adorar y ofrecer sacrificios al Señor en Silo. Allí eran sacerdotes del Señor, Jofni y Pinjás, los dos hijos de Elí.

El día en que Elcaná ofrecía su sacrificio, daba a su esposa Peniná, y a todos sus hijos e hijas, porciones de la víctima. Pero a Ana le daba una porción especial, porque la amaba, aunque el Señor la había hecho estéril. Su rival la afligía constantemente para humillarla, porque el Señor la había hecho estéril.

Así sucedía año tras año: cada vez que ella subía a la Casa del Señor, la otra la afligía de la misma manera. Entonces Ana se ponía a llorar y no quería comer. Pero Elcaná, su marido, le dijo: «Ana, ¿por qué lloras y no quieres comer? ¿Por qué estás triste? ¿No valgo yo para ti más que diez hijos?»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 115,12-14. 17-19

R. Te ofreceré Señor, un sacrificio de alabanza.

¿Con qué pagaré al Señor

todo el bien que me hizo?

Alzaré la copa de la salvación

e invocaré el Nombre del Señor. R.


Cumpliré mis votos al Señor,

en presencia de todo su pueblo.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,

e invocaré el Nombre del Señor. R.

 

Cumpliré mis votos al Señor,

en presencia de todo su pueblo,

en los atrios de la Casa del Señor,

en medio de ti, Jerusalén. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 14-20

 

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía:

«Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: conviértanse y crean en el Evangelio.»

Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago.

Jesús les dijo:

«Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres.»

Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con Él.


Palabra de Dios.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La página de hoy inicia el ciclo de Samuel, un personaje que vivió unos mil años antes de Cristo, y que iba a tener mucha influencia en la historia del pueblo judío como el último de los jueces que Dios puso al frente de su pueblo y como instaurador de la monarquía.
  • La escena es muy propia de la vida familiar. La madre de Samuel: Ana, una de las dos mujeres de Elcaná, es estéril y vive dolorosamente esta frustración. Su angustia es acentuada por Peniná, su rival, quien la fustiga con sus continuos desprecios.
  • Otro eje de la historia será el templo de Siló que marca la transición histórica de las presencias divinas entre la tienda del desierto y el templo de Salomón que guardará el arca de la alianza.
  • En una de las peregrinaciones al templo, Ana llora desconsolada su infortunio, a pesar del afecto de su marido.
  • Elí, el sacerdote del templo, recrimina a aquella mujer porque la cree ebria. Pero cuando la pobre Ana le ruega humildemente que no la confunda y abre su corazón afligido, Elí la bendice.
  • En esa situación de extrema pobreza humana y espiritual, Ana descubrirá la maravilla del amor de Dios para con ella. Dios es capaz de sacar vida de la esterilidad; y para realizar sus planes de salvación, tiene particular gusto, a lo largo de la historia, en elegir a personas que humanamente parecen poca cosa.
  • De ese modo se puede reconocer mejor que es Dios quien salva, y no las cualidades y las iniciativas humanas. Para Dios nada hay imposible; quien confíe en Él jamás será defraudado.

***

  • En las próximas semanas del tiempo ordinario escucharemos el Evangelio de Marcos que se considera como el evangelio más antiguo, del que dependen en buena parte los otros dos sinópticos. Marcos se podría decir que es el iniciador del género literario llamado «evangelio»: que no es una historia, ni una novela, sino una «buena noticia».
  • De manera sencilla, concreta y popular, irán pasando ante nuestros ojos, los hechos y palabras de Jesús poniendo más relieve en sus acciones. Le interesa presentar la persona de Jesús, con su historia atractiva, sus reacciones, sus miradas, sus sentimientos. Marcos quiere presentarnos desde el principio «el evangelio de Jesús, el Mesías, el Hijo de Dios».
  • Hoy nos presenta a Jesús comenzando su ministerio y predicando por toda Galilea la “Buena Noticia”, el “Evangelio”: el tiempo había llegado a su madurez, las promesas del A.T. se empiezan a cumplir, el “reino de Dios” está cerca, es inminente. Su predicación llamaba urgentemente a la conversión y a la fe en la Buena Noticia que tiene que cambiar nuestra actitud ante la vida.
  • Ya desde el principio, Jesús llama a algunos discípulos a seguirlo: serán los testigos de su palabra y de sus milagros y serán los enviados a proclamar su mensaje, que gracias a su fidelidad ha llegado hasta nosotros. Comienza llamando dos parejas de hermanos. Yendo de paso junto al mar de Galilea, vio a cierto Simón y a Andrés, el hermano de Simón, que echaban redes de mano en el mar, porque eran pescadores.
  • El mar de Galilea es frontera y, al mismo tiempo, conexión con el mundo pagano. Ante la perspectiva del reinado de Dios, Jesús invita a colaborar con Él en primer lugar, a gente de los círculos cercanos del pueblo de Israel, que tienen como ideal, la restauración y la unidad de Israel.
  • Los llamados por Jesús están representados por dos parejas de hermanos. Todos están llamados por igual al reinado de Dios que se anuncia. No hay privilegios.
  • Los primeros discípulos de Jesús no pertenecían a la clase sacerdotal que controlaba el templo, ni al grupo de los fariseos o letrados, ni a los saduceos, que conformaban la aristocracia terrateniente. Provenían de Galilea, una región mal vista por la ortodoxia judía, llena de gente descreída y propensa a revoluciones en contra del «orden establecido».
  • La invitación a seguirlo recuerda la llamada de Elías a Eliseo y alude aquí a la comunicación del Espíritu de Jesús a sus seguidores. La expresión “pescadores de hombres” insinúa una misión universal, no limitada al pueblo judío. Ante la invitación de Jesús, Simón y Andrés abandonan su forma de vida anterior: la esperanza de un cambio suscita en ellos una respuesta positiva.
  • Lo importante de este texto es que Jesús es el que llama y los que son llamados lo siguen inmediatamente, iniciando en torno suyo el grupo de discípulos. No es un maestro que enseña sentado en su cátedra. Es un maestro que camina por delante. Sus discípulos no son tanto los que aprenden cosas de Él, sino los que lo siguen, los que caminan con Él.
  • A lo largo de todo el año, somos invitados a escuchar a Jesús, nuestro Maestro y Mediador, que nos anuncia que el reino de Dios está en medio de nosotros, hace falta descubrirlo y abrazarlo, convirtiéndonos a Él, creyéndole y proclamándolo.
  • También nosotros somos llamados por Jesús a ser discípulos y a seguirlo en su camino, entrando en la escuela del Evangelizador verdadero.
  • Somos invitados a «convertirnos», o sea, a ir aceptando en nuestras vidas la mentalidad de Jesús. Convertirse significa cambiar, abandonar un camino y seguir el de Jesús.
  • “Dios nos ha hablado por su Hijo”; nuestra respuesta se realiza siguiéndolo y anunciando la Buena Noticia que recibimos: siendo discípulos y misioneros.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cambió nuestro estilo de vida por el encuentro con Jesús?
  • ¿No se tendría que notar que hemos encontrado al Maestro auténtico?
  • ¿Nos sentimos discípulos y misioneros?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Crean en el Evangelio

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios»

 

…”El hombre contemporáneo camina hoy hacia el desarrollo pleno de su personalidad y hacia el descubrimiento y afirmación crecientes de sus derechos. Como a la Iglesia se ha confiado la manifestación del misterio de Dios, que es el fin último del hombre, la Iglesia descubre con ello al hombre el sentido de la propia existencia, es decir, la verdad más profunda acerca del ser humano.

Bien sabe la Iglesia que sólo Dios, al que ella sirve, responde a las aspiraciones más profundas del corazón humano, el cual nunca se sacia plenamente con solos los alimentos terrenos. Sabe también que el hombre, atraído sin cesar por el Espíritu de Dios, nunca jamás será del todo indiferente ante el problema religioso, como los prueban no sólo la experiencia de los siglos pasados, sino también múltiples testimonios de nuestra época.

Siempre deseará el hombre saber, al menos confusamente, el sentido de su vida, de su acción y de su muerte. La presencia misma de la Iglesia le recuerda al hombre tales problemas; pero es sólo Dios, quien creó al hombre a su imagen y lo redimió del pecado, el que puede dar respuesta cabal a estas preguntas, y ello por medio de la Revelación en su Hijo, que se hizo hombre. El que sigue a Cristo, Hombre perfecto, se perfecciona cada vez más en su propia dignidad de hombre.

El Verbo de Dios, por quien todo fue hecho, se encarnó para que, Hombre perfecto, salvara a todos y recapitulara todas las cosas. El Señor es el fin de la historia humana, punto de convergencia hacia el cual tienden los deseos de la historia y de la civilización, centro de la humanidad, gozo del corazón humano y plenitud total de sus aspiraciones”…

 

Concilio Vaticano II – Constitución dogmática sobre la Iglesia en el mundo de hoy «Gaudium et spes», § 41, 45

 

PARA REZAR

 

Dispuestos a ser enviados


 

Señor Jesucristo, que enviaste a los tuyos

a anunciar por el mundo el inmenso amor

que Dios nos tiene,

danos a nosotros fuerzas y capacidad

para seguir los caminos de tantos cristianos

que te han anunciado en todo el mundo,

y han hecho de este espacio de vida

un lugar más humano y más fraterno.

Que anunciemos y practiquemos la fraternidad,

la justicia, la libertad y la solidaridad.


 

Y, si quieres enviarnos

a anunciar tu mensaje en el mundo

de una forma especial,

con un compromiso de por vida,

danos con tu llamada

los talentos necesarios para seguirla

con fidelidad y juventud,

con alegría y entusiasmo,

seguro de que Tú vas con nosotros.


 

Gracias, Jesús, por hacernos de los tuyos

y darnos un corazón capaz de ser más grande

que nuestras fronteras de raza y sociedad. Amén.

 

Martes I

 

Habla con autoridad

 

Lectura del primer libro de Samuel    1,10-20

 

Ana, con el alma llena de amargura, oró al Señor y lloró desconsoladamente.

Luego hizo este voto: «Señor de los ejércitos, si miras la miseria de tu servidora y te acuerdas de mí, si no te olvidas de tu servidora y le das un hijo varón, yo lo entregaré al Señor para toda su vida, y la navaja no pasará por su cabeza.»

Mientras ella prolongaba su oración delante del Señor, Elí miraba atentamente su boca. Ana oraba en silencio; sólo se movían sus labios, pero no se oía su voz.

Elí pensó que estaba ebria, y le dijo: « ¿Hasta cuándo te va a durar la borrachera? ¡Ve a que se te pase el efecto del vino!»

Ana respondió: «No, mi señor; yo soy una mujer que sufre mucho. No he bebido vino ni nada que pueda embriagar; sólo me estaba desahogando delante del Señor. No tomes a tu servidora por una mujer cualquiera; si he estado hablando hasta ahora, ha sido por el exceso de mi congoja y mi dolor.»

«Vete en paz, le respondió Elí, y que el Dios de Israel te conceda lo que tanto le has pedido.»

Ana le dijo entonces: « ¡Que tu servidora pueda gozar siempre de tu favor!» Luego la mujer se fue por su camino, comió algo y cambió de semblante.

A la mañana siguiente, se levantaron bien temprano y se postraron delante del Señor; luego regresaron a su casa en Ramá. Elcaná se unió a su esposa Ana, y el Señor se acordó de ella. Ana concibió, y a su debido tiempo dio a luz un hijo, al que puso el nombre de Samuel, diciendo: «Se lo he pedido al Señor.»

 

Palabra de Dios.


SALMO Sal 1 Sam. 2,1. 4-8

R. Mi corazón se regocija en el Señor.

Mi corazón se regocija en el Señor,

tengo la frente erguida gracias a mi Dios.

Mi boca se ríe de mis enemigos,

porque tu salvación me ha llenado de alegría. R.

 

El arco de los valientes se ha quebrado,

y los vacilantes se ciñen de vigor;

los satisfechos se contratan por un pedazo de pan,

y los hambrientos dejan de fatigarse;

la mujer estéril da a luz siete veces,

y la madre de muchos hijos se marchita. R.

 

El Señor da la muerte y la vida,

hunde en el Abismo y levanta de él.

El Señor da la pobreza y la riqueza,

humilla y también enaltece. R.

 

El levanta del polvo al desvalido

y alza al pobre de la miseria,

para hacerlos sentar con los príncipes

y darles en herencia un trono de gloria. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 21-28

 

En aquel tiempo, se hallaba Jesús en Cafarnaúm y el sábado fue a la sinagoga y se puso a enseñar. Los oyentes quedaron asombrados de sus palabras, pues enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.

Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: “¿Qué quieres tú con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios”.

Jesús le ordenó: “¡Cállate y sal de él!” El espíritu inmundo, sacudiendo al hombre con violencia y dando un alarido, salió de él. Todos quedaron estupefactos y se preguntaban: “¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es ésta? Este hombre tiene autoridad para mandar hasta a los espíritus inmundos y lo obedecen”. Y muy pronto se extendió su fama por toda Galilea.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El pasaje de hoy describe las circunstancias de la concepción de Samuel. Dios siempre está dispuesto a escuchar la oración sencilla y humilde de sus siervos. Ana, la esposa estéril de Elcaná, va a ser madre. La concepción de Samuel se realizará después de un proceso de purificación espiritual atravesado por el dolor. Esto permitirá a Ana y Elcaná descubrir la acción de Dios en la vida que va a nacer.
  • Ana transforma dolor e impotencia en oración, y su plegaria se hará en sumisión a Dios, por eso decide que si le es concedido un hijo, no le pertenecerá, lo consagrará a Dios porque a Él le pertenece. Después de la plegaria y junto a la oración constante, la vida de Ana sigue su curso.
  • La acción de Dios no es ostentosa, más bien se esconde tras múltiples «actos humanos» aparentemente insignificantes. Ana se une a su esposo Elcaná y concibe un hijo. El niño Samuel es “dado” por Dios y a la vez «concebido» por sus padres.
  • Dios mismo ha tomado la iniciativa como lo ha hecho tantas veces en la historia. Nace Samuel, el hijo que parecía imposible y ha sido por don gratuito de Dios. “Dio a luz un niño, a quien llamó «Samuel», porque dijo «se lo he pedido al Señor».
  • Este acontecimiento humano, Ana, lo ha descifrado en su profundidad de fe. Y lo «dice» al mundo, lo reconoce «delante de todos», al dar a ese hijo que afirma su reconocimiento y acción de gracias.
  • Este hijo va a ser providencial para la historia de Israel. Dios se sirve de padres estériles o de circunstancias impensadas para llevar a cabo sus planes de salvación.
  • Estas circunstancias precisan la posición de un profeta en el designio de Dios. Todo viene de Dios, todo es gracia.

***

  • De este hombre, en el evangelio de hoy, todos se asombran de lo que decía y hacía. Reúne a sus primeros discípulos y comienza a predicar. Lo hace a partir de la plataforma religiosa de Israel: las celebraciones de los sábados en las sinagogas. Su fama crece en Galilea. Es que no sólo predica, sino que actúa. Enseña y cura. Libera a los posesos de los espíritus malignos y enseña como ninguno ha enseñado, con autoridad. Hasta los espíritus del mal tienen que reconocer que es el Santo de Dios, el Mesías.
  • Jesús apoya su enseñanza en los hechos, da una nueva dimensión a la Ley y a la tradición, valora a las personas frente al templo, la sinagoga y la ley que eran las instituciones dominantes de su tiempo. Por eso, su mensaje sencillo pero vital, cala hondo en el pueblo sencillo y choca tanto en las estructuras y en sus dirigentes.
  • Su autoridad estaba al servicio del ser humano, para que pueda reconocer su propia dignidad, su lugar en la vida y en la historia. Este episodio del hombre poseído por un espíritu impuro, además de demostrar la autoridad de Jesús sobre las fuerzas espirituales del mal, muestra cómo Jesús vuelve a integrar al que era excluido y rechazado en el seno de la comunidad.
  • También ahora su existencia de Resucitado, sale al paso de los que seguimos siendo débiles, pecadores y esclavos, en la novedad de su palabra y en la potencia de su gracia; al igual que cuando iba por los caminos de Galilea atendiendo a los enfermos y a los posesos. Nos quiere liberar para que en la solidaridad compasiva y eficaz con nuestros hermanos también débiles, los pecadores y excluidos experimenten la obra de Cristo en ellos.
  • En este camino, su palabra poderosa y eficaz, no sólo nos instruye sino que nos sana y nos libera. Modela nuestro corazón al modo del alfarero a imagen de su propio corazón.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué relación hay entre nuestras palabras y nuestros hechos?
  • ¿Nos contentamos sólo con anunciar la Buena Noticia, o en verdad nuestras palabras van acompañadas por los hechos?
  • ¿De qué clase de demonios contribuimos a que se liberen los que conviven con nosotros?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Tú eres el Santo de Dios

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

¡Silencio! ¡Sal de este hombre!»

 

…”Jesús increpó al demonio diciendo: ‘¡Cállate y sal de este hombre!’»La Verdad no tiene ninguna necesidad del testimonio del Mentiroso… «No tengo ninguna necesidad del reconocimiento de aquel que consagro al desgarramiento. ¡Cállate! Que mi gloria estalle en tu silencio. No quiero que sea tu voz la que me elogie, sino tus tormentos; porque tu desgarramiento es mi triunfo… ¡Cállate y sal de este hombre!». Es como si dijera: «Sal de mi casa, ¿qué haces tú bajo mi techo? Soy yo quien quiere entrar: entonces, cállate y sal de este hombre, del hombre, este ser dotado de razón. Deja esta morada preparada a mi intención. El Señor desea su casa: sal de este hombre»…

Ved hasta qué punto es preciosa el alma del hombre. Esto va dirigido a los que piensan que nuestra alma y la de los animales son idénticas y que estamos dotados de un mismo espíritu. En otro pasaje, el demonio es expulsado de un solo hombre y es enviado a dos mil cerdos (Mt 8,32); el espíritu precioso se opone al espíritu vil, uno es salvado, el otro se pierde. «Sal de este hombre, vete a los cerdos, vete donde quieras, vete a los abismos. Sal de este hombre, es decir de lo que es mío en propiedad; no dejaré que poseas al hombre porque sería injurioso para mí si te instalarás en él en lugar de hacerlo yo. He asumido un cuerpo humano, habito en el hombre: esta carne que tú posees es parte de mi carne. Sal de este hombre.”…

 

San Jerónimo (347-420), presbítero, traductor de la Biblia, doctor de la Iglesia – Comentario sobre el evangelio de Marcos, 2; PLS 2, 125s

 

PARA REZAR

 

DUEÑO DE MI BARCA, NO DEL MAR Y SU HORIZONTE

Conozco mi pequeña barca.
Reposo la mano sobre el borde,
pulido por los remos y la brisa,
y sobre la esquina astillada
en mi último viaje.

Sé hacia dónde se pone el sol
y hacia dónde remo.

Sé que amanecen días limpios
como una mirada transparente,
y noches que sacuden las olas como látigos.

Sé asentar en mi cuerpo
la sabiduría del navegante
amasada con cansancio y esperanza.

Pero no soy señor del mar
con sus tempestades y sus calmas,
ni soy dueño del horizonte
con su dolor y su distancia.

Yo navego.
Detrás, el mar va cerrando
el surco que dejo sobre el agua,
y borra toda huella de mi paso.
Pero va sembrándose mi vida
en tu misterio azul.
Y en ti ya se abrazaron
el horizonte y el camino,
la cercanía y la distancia.

 

Miércoles I

 

Semejante en todo a sus hermanos

 

Lectura del primer libro de Samuel    3, 3b-10. 19

 

Samuel estaba acostado en el Templo del Señor, donde se encontraba el Arca de Dios. El Señor llamó a Samuel, y él respondió: «Aquí estoy». Samuel fue corriendo adonde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado». Pero Elí le dijo: «Yo no te llamé; vuelve a acostarte». Y él se fue a acostar.

El Señor llamó a Samuel una vez más. Él se levantó, fue adonde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado». Elí le respondió: «Yo no te llamé, hijo mío; vuelve a acostarte». Samuel aún no conocía al Señor, y la palabra del Señor todavía no le había sido revelada. El Señor llamó a Samuel por tercera vez. Él se levantó, fue adonde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado». Entonces Elí comprendió que era el Señor el que llamaba al joven, y dijo a Samuel: «Ve a acostarte, y si alguien te llama, tú dirás: Habla, Señor, porque tu servidor escucha». Y Samuel fue a acostarse en su sitio.

Entonces vino el Señor, se detuvo, y llamó como las otras veces: «¡Samuel, Samuel!» Él respondió: «Habla, porque tu servidor escucha».

Samuel creció; el Señor estaba con él, y no dejó que cayera por tierra ninguna de sus palabras.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 39, 2.5.7-10

 

R.    ¡Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad!

 

Esperé confiadamente en el Señor:

El se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor.

¡Feliz el que pone en el Señor toda su confianza,

y no se vuelve hacia los rebeldes

que se extravían tras la mentira! R.

   

Tú no quisiste víctima ni oblación;

pero me diste un oído atento;

no pediste holocaustos ni sacrificios,

entonces dije:”Aquí estoy”. R.

 

“En el libro de la Ley está escrito

lo que tengo que hacer:

yo amo, Dios mío, tu voluntad,

y tu ley está en mi corazón”. R.

 

Proclamé gozosamente tu justicia en la gran asamblea;

no, no mantuve cerrados mis labios,

Tú lo sabes, Señor. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    1, 29-39

 

Jesús salió de la sinagoga, y fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron de inmediato. El se acercó, la tomó de la mano y la hizo levantar. Entonces ella no tuvo más fiebre y se puso a servirlos.

Al atardecer, después de ponerse el sol, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados, y la ciudad entera se reunió delante de la puerta. Jesús curó a muchos enfermos, que sufrían de diversos males, y expulsó a muchos demonios; pero a estos no los dejaba hablar, porque sabían quién era él.

Por la mañana, antes que amaneciera, Jesús se levantó, salió y fue a un lugar desierto; allí estuvo orando. Simón salió a buscarlo con sus compañeros, y cuando lo encontraron, le dijeron: «Todos te andan buscando.»

El les respondió: «Vayamos a otra parte, a predicar también en las poblaciones vecinas, porque para eso he salido.» Y fue predicando en las sinagogas de toda la Galilea y expulsando demonios.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El nacimiento extraordinario de Samuel y su dedicación a Yahvé en el santuario de Silo lo predestinaban a la misión profética que ahora comienza. El niño Samuel vive en el templo, ha sido consagrado a Dios por su madre, y en su corazón de niño se ha entregado. Pero Dios interviene y lo llama por su nombre. Dios toma la iniciativa y Samuel le tendrá que responder.
  • Dios lo llamó “tres veces”. La escucha de Dios no es fácil, ni absolutamente evidente. Las tres llamadas son un signo del tiempo de maduración en la escucha.
  • Samuel fue corriendo hacia el sumo sacerdote para contarle. Elí comprendió que era el Señor quien llamaba al niño y supo guiar al joven discípulo y asesorarlo bien, sugiriéndole la mejor actitud de un creyente: «Habla, Señor, que tu siervo escucha».
  • A partir de ese momento, el hijo de la plegaria de Ana, ya no es solamente la ofrenda de una madre, ni la ofrenda de sí mismo; ahora es una “respuesta”. El niño que había sido ofrecido al servicio de Dios, se convierte en un joven llamado para una misión, que responde y que crece en el Templo de Silo hasta llegar a ser el hombre de Dios, el juez y profeta respetado, que guía a su pueblo en su proceso de maduración consolidación social y religiosa.
  • El Señor estaba con él, y todo Israel reconoció la autoridad de Samuel como profeta del Señor. Dios lo llama para que inicie la etapa profética. Dios le dirá lo que tenga que hacer o lo que tenga que comunicar a su Pueblo.
  • Samuel será a la vez el último de los jueces y el primero de los profetas. La llamada de Dios, la vocación es siempre para una misión, un servicio a los hombres. El profeta es llamado a realizar una tarea en medio del pueblo de Dios. El profeta es “Servidor de Dios”, y «servidor de los hombres». Dios sigue llamando. Tenemos que saber escuchar esa voz y ayudar a que sea oída por otros.

***

  • Jesús como conocedor de los sufrimientos humanos aparece hoy en el Evangelio de Marcos tocando el sufrimiento. Y así lo descubrimos en esta escena que nos presenta, el programa de una jornada entera de Jesús.
  • Al salir de la sinagoga va a casa de Pedro y cura a su suegra: la toma de la mano y la levanta. Cristo va comunicando su victoria contra el mal y la muerte, curando enfermos y liberando a los poseídos por el demonio.
  • Los milagros no son sólo una preocupación de Jesús para lograr una curación física en las personas. Son un gesto destinado a mostrar el querer de Dios sobre sus hijos y a crear conciencia de la responsabilidad frente al hermano que sufre. Jesús, con su actitud, quiere generar la nueva actitud que se debe asumir frente al sufrimiento, el dolor, la exclusión, la opresión y la muerte.
  • Jesús, busca que los hombres se reconozcan con su dignidad de hijos de Dios, quiere que se reconozcan como personas y descubran que no es el cumplimiento ciego de la ley lo que libera al ser humano, si este cumplimiento no se realiza en libertad, amor y responsabilidad, que permitan una vida más digna y más humana.
  • El episodio de la curación de la suegra de Pedro al salir de la sinagoga, es elocuente en este sentido: Jesús la cura y ella se pone a servir; se trata de una curación y liberación para el servicio, de una curación para el amor.
  • Luego atiende y cura a otros muchos enfermos y endemoniados; pero tiene tiempo también para estar a solas y ponerse a rezar, para estar en comunión con su Padre, antes de continuar predicando por otros pueblos. No se queda con el éxito fácil porque ha venido a evangelizar a todos.
  • Su triunfo sobre el mal que ve a su alrededor, no puede encerrarse en los límites estrechos de una ciudad, sino que debe manifestarse también a “los pueblos vecinos”. La salida de Jesús de Cafarnaún puede ser una clave para entender su misión y la nuestra; y la agenda de Jesús debe ser una agenda para la Iglesia, para nuestra comunidad, para cada uno de nosotros.
  • La comunidad de los discípulos de Jesús está invitada también, a ser capaz de realizar una salida que, como la de Jesús, se coloque en la lucha contra el mal, y vaya allí donde hay necesidad de su presencia.
  • La realidad de los males que nos cercan, y a los que debemos dar una respuesta no pueden hacernos olvidar la característica universal de nuestra misión.
  • Estar al servicio del Evangelio, nos lleva a estar al servicio de nuestro prójimo. No podemos conformarnos con servir a los “nuestros”. Cuando creemos tener éxito por las obras que realizamos, o el bien que hacemos, no podemos quedar satisfechos y buscar la aprobación y el aplauso de los demás.
  • Antes de enviarnos, el Señor nos llama para que estemos con Él. La fuerza salvadora de nuestra acción no proviene de nuestro conocimiento o sagacidad, sino de Dios mismo, que continúa hablando y salvando a la humanidad por medio de su Iglesia.
  • Es necesario entrar en intimidad con el Señor en el desierto de nuestro propio corazón, para que encontrándonos cara a cara con nuestro Dios y Padre, descubramos el modo de realizar su voluntad de amor. Nuestra experiencia personal de Dios, nos permitirá ser realmente testigos del Evangelio de salvación que nos ha confiado.
  • No podemos conformarnos con la confesión de nuestra misma fe sólo en el interior de los templos, de la comunidad, o en la intimidad de la vida privada. Dios ha enviado a su Iglesia como puente para continuar realizando su obra de salvación a favor de toda la humanidad.
  • La Iglesia ha nacido para manifestar el amor de Dios a todos los hombres sin excepción. No nos conformemos, ni nos ilusionemos falsamente trabajando con quienes ya vienen; pensado que con eso basta, creyendo que así está todo cumplido. Dios quiere que su salvación alcance a todos los hombres y llegue hasta el último rincón de la tierra.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Nos acercamos a los que sufren compartiendo sus sentimientos?
  • ¿Nuestro testimonio de fe se limita a los más cercanos?
  • ¿Me siento comprometido en la salvación de todos los hombres?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Aquí estoy Señor, envíame

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Jesús se levantó de madrugada, y se marchó al descampado»

 

…” Nada ayuda tanto a que el alma se vuelva tan pura y gozosa, ni nada la ilumina y la aleja tanto de los malos pensamientos como estar en vela. Por esta razón todos nuestros padres han perseverado en este trabajo de las vigilias y han adoptado como regla, a lo largo de su vida ascética, permanecer vigilantes por la noche. Especialmente lo han hecho porque habían oído de nuestro Salvador una invitación constante y en distintos lugares por su Palabra viviente: «Estad siempre despiertos y pedid en toda ocasión» (Lc 21,36); «Velad y orad para no caer en tentación» (Mt 26,41); y también: «Orad sin cesar» (1Tes 5,17).

Y no se contentó con decírnoslo con sólo sus palabras. Nos dio también ejemplo con su persona poniendo la práctica de la oración por encima de toda otra cosa. Es por esto que constantemente se iba a un lugar solitario para orar, y eso no de manera arbitraria, sino escogiendo el tiempo de la noche y en lugar desierto, a fin de que también nosotros, evitando las multitudes y el tumulto, seamos capaces de orar en soledad.

Por esta razón nuestros padres han recibido, en lo que se refiere a la oración, esta alta enseñanza como si viniera del mismo Cristo. Escogieron velar en oración según la orden del apóstol Pablo a fin de poder, ante todo, permanecer sin ninguna interrupción junto a Dios a través de la oración continua… Ninguna cosa que venga desde fuera no les afecta ni altera la pureza de su intelecto, lo cual impediría que estas vigilias les llenaran de gozo y fueran la luz del alma”…

 

San Isaac, el Sirio (siglo VII) monje en Nínive, cerca de Mosul en el actual Irak

Sermones ascéticos.

 

PARA REZAR

 

Hoy, Señor, me presento ante ti
con todo lo que soy y lo que tengo.
Acudo a ti como persona sedienta, necesitada…
porque sé que en ti encontraré respuesta.
Siento que no puedo vivir con la duda todo el tiempo
y que se acerca el momento de tomar una decisión.

Deseo ponerme ante tí con un corazón abierto como el de María,
con los ojos fijos en tí esperando que me dirijas tu Palabra.
Deseo ponerme ante ti como Abraham,
con el corazón lleno de tu esperanza,
poniendo mi vida en tus manos.
Deseo ponerme ante tí como Samuel,
con los oídos y el corazón dispuestos a escuchar tu voluntad.

Aquí me tienes, Señor,
con un deseo profundo de conocer tus designios.
Quisiera tener la seguridad
de saber lo que me pides en este momento;
quisiera que me hablases claramente, como a Samuel.
Muchas veces vivo en la eterna duda.
Vivo entre dos fuerzas opuestas que me provocan indecisión
y en medio de todo no acabo de ver claro.

Sácame, Señor, de esta confusión en que vivo.
Quiero saber con certeza el camino que tengo que seguir.
Quiero entrar dentro de mí mismo
y encontrar la fuerza suficiente
para darte una respuesta sin excusas, sin pretextos.
Quiero perder tantos miedos
que me impiden ver claro
el proyecto de vida que puedas tener sobre mí.

¿Qué quieres de mí, Señor? ¡Respóndeme!
¿Quieres que sea un discípulo tuyo
para anunciarte en medio de este mundo?
Señor, ¿qué esperas de mí? ¿Por qué yo y no otro?
¿Cómo tener la seguridad de que es este mi camino y no otro?

En medio de este enjambre de dudas
quiero que sepas, Señor, que haré lo que me pidas.
Si me quieres para anunciar tu Reino, cuenta conmigo, Señor.
Si necesitas mi colaboración
para llevar a todas las personas con las que me encuentre hacia ti,
cuenta conmigo, Señor.

Si me llamas a ser testigo tuyo de una forma más radical
como consagrado en medio de los hombres,
cuenta conmigo, Señor.
Y si estás con deseos de dirigir tu Palabra a mis oídos y a mi corazón,
habla, Señor, que tu siervo escucha.

 

Jueves I

 

Si quieres, puedes purificarme

 

Lectura del primer libro de Samuel    4, 1b-11

 

Los filisteos se reunieron para combatir contra Israel. Israel les salió al encuentro para el combate, y acamparon en Eben Ezer, mientras los filisteos acampaban en Afec. Los filisteos se alinearon en orden de batalla frente a Israel, y se entabló un duro combate. Israel cayó derrotado delante de los filisteos, y unos cuatro mil hombres fueron muertos en el frente de batalla, en campo abierto.

Cuando el pueblo regresó al campamento, los ancianos de Israel dijeron: « ¿Por qué el Señor nos ha derrotado hoy delante de los filisteos? Vayamos a buscar a Silo el Arca de la Alianza del Señor: que ella esté presente en medio de nosotros y nos salve de la mano de nuestros enemigos.»

El pueblo envió unos hombres a Silo, y trajeron de allí el Arca de la Alianza del Señor de los ejércitos, que tiene su trono sobre los querubines. Jofní y Pinjás, los dos hijos de Elí, acompañaban el Arca.

Cuando el Arca de la Alianza del Señor llegó al campamento, todos los israelitas lanzaron una gran ovación y tembló la tierra.

Los filisteos oyeron el estruendo de la ovación y dijeron: « ¿Qué significa esa estruendosa ovación en el campamento de los hebreos?» Al saber que el Arca del Señor había llegado al campamento, los filisteos sintieron temor, porque decían: «Un dios ha llegado al campamento.» Y exclamaron: « ¡Ay de nosotros, porque nada de esto había sucedido antes! ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de este dios poderoso? Este es el dios que castigó a los egipcios con toda clase de plagas en el desierto. ¡Tengan valor y sean hombres, filisteos, para no ser esclavizados por los hebreos, como ellos lo fueron por ustedes! ¡Sean hombres y luchen!»

Los filisteos libraron batalla. Israel fue derrotado y cada uno huyó a sus campamentos. La derrota fue muy grande, y cayeron entre los israelitas treinta mil hombres de a pie. El Arca del Señor fue capturada, y murieron Jofní y Pinjás, los dos hijos de Elí.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 43,10-11.14-15.24-25

 

  1. ¡Líbranos, Señor, por tu misericordia!

 

Ahora, Señor nos rechazaste y humillaste:

Dejaste de salir con nuestro ejército,

Nos hiciste retroceder ante el enemigo

Y nuestros adversarios nos saquearon. R.

 

Nos expusiste a la burla de nuestros vecinos,

A la risa y al escarnio de los que nos rodean;

Hiciste proverbial nuestra desgracia

Y los pueblos nos hacen gestos de sarcasmo.R.

 

¡Despierta, Señor! ¿Por qué duermes?

¡Levántate, no nos rechaces para siempre!

¿Por qué ocultas tu rostro

y te olvidas de nuestra desgracia y opresión? R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    1, 40-45

 

Se acercó a Jesús un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo: «Si quieres, puedes purificarme.» Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Lo quiero, queda purificado.» En seguida la lepra desapareció y quedó purificado.

Jesús lo despidió, advirtiéndole severamente: «No le digas nada a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio.»

Sin embargo, apenas se fue, empezó a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse afuera, en lugares desiertos. Y acudían a él de todas partes.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La presencia de Dios se concretizaba en el seno del pueblo, en el arca y pasará después a la ciudad santa y a su templo, después al corazón del justo y del servidor de Dios.
  • En la lectura de hoy, aparece el desastre anunciado primero por un hombre de Dios y después por Samuel y que se cumple en la batalla de Afeq hacia el 1050 antes de Cristo.
  • Los filisteos se reunieron para combatir a Israel. Se libró una gran batalla e Israel fue vencido por los filisteos y cerca de cuatro mil hombres murieron. El Arca de Dios fue capturada y murieron los dos hijos de Elí. Esta batalla debió ser una auténtica catástrofe nacional para el pueblo de Israel.
  • De repente los israelitas se acuerdan del «Arca» de Dios que debía de estar muy olvidada. El Arca era un cofrecito que contenía las palabras principales de la Alianza y que estaba cubierto con una tapa de oro y las imágenes de unos querubines. Ella era para los israelitas, sobre todo durante su período nómada por el desierto, uno de los símbolos de la presencia de Dios entre ellos.
  • El sentimiento de fracaso que vivió el pueblo por este desastre fue muy grande, porque habían puesto su confianza en esta Arca. Por otro lado el libro de Samuel interpreta la derrota como castigo de Dios por los pecados de los hijos de Elí.
  • Si el Señor está con nosotros, entonces sí somos invencibles. Pero no tenemos que absolutizar esa presencia sólo en unas cosas o unos objetos o unos actos. Dios no es un amuleto de buena suerte. Dios es nuestro Padre, amoroso y misericordioso y nuestra Alianza con Él no es sólo para recibir sus beneficios, sino para que seamos fieles a su proyecto salvador.

***

  • En el evangelio de Marcos se van sucediendo, en este primer capítulo los diversos episodios de curaciones y milagros de Jesús. La lepra era la peor enfermedad de su tiempo y nadie podía tocar ni acercarse a los leprosos. Al leproso se le consideraba impuro y se le aislaba de la comunidad. Lo que el enfermo pide a Jesús no es solamente una curación física, sino ser aceptado entre los suyos, ser nuevamente parte de la comunidad. Jesús «sintiendo compasión, extendió la mano» y lo curó.
  • Después le hace la recomendación de no divulgar lo sucedido. Jesús no tiene una actitud de falsa modestia, ni pretende pasar de incógnito. No quiere que la gente lo reconozca como el Mesías a partir de acontecimientos maravillosos como los milagros, a riesgo de no descubrir lo profundo del nuevo mensaje y las exigencias que lleva descubrirse hermanos e hijos de un mismo Padre. No quiere que su mesianismo se quede atrapado en las redes del espectáculo.
  • Al tocar Jesús al leproso también se convirtió en “impuro”, según la ley. Sin embargo, no es la impureza la que de ahora en adelante dominará, sino la pureza. Jesús no queda impuro al tocar al leproso, sino que es éste, el que queda puro.
  • El leproso no puede contener su alegría y proclama quién lo ha curado, a pesar de la expresa prohibición de Jesús. Los signos de curación que Jesús hace van extendiendo su fama.
  • El leproso del evangelio de hoy nos presenta una realidad muy cercana a nosotros: la pobreza de nuestra condición humana. La experimentamos y nos la topamos a diario: no sólo en las enfermedades, sino también en nuestro carácter que dificulta nuestra relación con los demás; la inconstancia cotidiana, la debilidad de nuestra voluntad, el egoísmo, la sensualidad, la soberbia … Sin embargo, el caso del leproso nos muestra otra realidad que sobrepasa la frontera de nuestras limitaciones humanas: Cristo. El, hoy, para cada uno de nosotros sigue siendo el liberador total. El nos quiere comunicar su salud pascual, la plenitud de su vida; vida en abundancia. Sólo necesita que igual que el leproso, nos reconozcamos necesitados, nos acerquemos a Él, le pidamos, confiando en su compasión, bondad y poder.
  • También Marcos nos recuerda que están los «leprosos» de nuestra sociedad a los que por distintas razones marginamos, segregamos, no queremos ni verlos, está prohibido tocarlos, hablarles, los dejamos solos con su enfermedad. El ejemplo de Jesús es claro: «Él manifestó su amor para con los pobres y los enfermos, para con los pequeños y los pecadores. El nunca permaneció indiferente ante el sufrimiento humano». Signo de que su salvación nos ha tocado y ha sanado es: «que nos preocupamos de compartir en la caridad las angustias y las tristezas, las alegrías y las esperanzas de los hombres, y así les mostramos el camino de la salvación».

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Me reconozco necesitado de purificación?

  • ¿Me acerco a pedirla con humildad?

  • ¿Margino y segrego a los que no son como yo?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Purifícame Señor y quedaré limpio

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

San Francisco cura de sus miedos a un leproso

 

…”Un día, cuando el joven Francisco montaba a caballo cerca de Asís, se le acercó un leproso. Normalmente Francisco sentía horror hacia los leprosos, y por eso tuvo que hacerse violencia; bajó del caballo y le dio una moneda de plata besándole al mismo tiempo la mano. Después de recibir del leproso un beso de paz, volvió a montar al caballo y siguió su camino. A partir de este momento fue superándose cada vez más hasta llegar a una completa victoria sobre sí mismo por la gracia de Dios.

Unos días más tarde, habiéndose provisto de muchas monedas, se dirigió al hospicio de los leprosos y, habiéndolos reunido a todos, dio a cada una limosna besándole la mano al mismo tiempo. Al regresar, fue exactamente así: lo que antes se le hacía amargo –es decir, ver y tocar a los leprosos- se le había convertido en dulzura. Ver a los leprosos, tal como él mismo lo había dicho, le era hasta tal punto penoso que no tan sólo rechazaba verlos sino que ni tan sólo podía acercarse a su habitación; si alguna vez los veía o pasaba cerca de la leprosería… giraba su rostro y se tapaba la nariz. Pero la gracia de Dios hizo que los leprosos le fueran hasta tal punto familiares que, como dice él mismo en su Testamento, vivía entre ellos y les servía humildemente. La visita a los leprosos le había transformado”…

 

Narración de tres compañeros de san Francisco de Asís (hacia 1244) § 11

 

PARA REZAR

 

TU MANO APRETADA

 

No pida yo nunca estar libre de peligros,
sino denuedo para afrontarlos.
No quiera yo que se apaguen mis dolores,
sino que sepa dominarlos mi corazón.
No busque yo amigos
por el campo de batalla de la vida
sino más fuerza en mí.
No anhele yo,
con afán temeroso, ser salvado
sino esperanza de conquistar,
paciente, mi libertad.
¡No sea yo tan cobarde, Señor,
que quiera tu misericordia en mi triunfo,
sino tu mano apretada en mi fracaso!

 

 Tagore

 

Viernes I

 

El tiene el poder de perdonar los pecados

 

Lectura del primer libro de Samuel    8, 4-7. 10-22a

 

Se reunieron todos los ancianos de Israel y acudieron a Samuel en Ramá. «Tú ya eres viejo, le dijeron, y tus hijos no siguen tus pasos. Ahora danos un rey para que nos gobierne, como lo tienen todas las naciones.»

A Samuel le disgustó que le dijeran: «Danos un rey para que nos gobierne», y oró al Señor.

El Señor dijo a Samuel: «Escucha al pueblo en todo lo que ellos digan, porque no es a ti a quien rechazan: me rechazan a mí, para que no reine más sobre ellos.»

Samuel comunicó todas las palabras del Señor al pueblo que le pedía un rey, diciendo: «Este será el derecho del rey que reinará sobre ustedes. El tomará a los hijos de ustedes, los destinará a sus carros de guerra y a su caballería, y ellos correrán delante de su carro. Los empleará como jefes de mil y de cincuenta hombres, y les hará cultivar sus campos, recoger sus cosechas, y fabricar sus armas de guerra y los arneses de sus carros. Tomará a las hijas de ustedes como perfumistas, cocineras y panaderas. Les quitará a ustedes los mejores campos, viñedos y olivares, para dárselos a sus servidores. Exigirá el diezmo de los sembrados y las viñas, para entregarlo a sus eunucos y a sus servidores.

Les quitará sus mejores esclavos, sus bueyes y sus asnos, para emplearlos en sus propios trabajos. Exigirá el diezmo de los rebaños, y ustedes mismos serán sus esclavos. Entonces, ustedes clamarán a causa del rey que se han elegido, pero aquel día el Señor no les responderá.»

El pueblo se negó a escuchar la voz de Samuel, e insistió: « ¡No! Habrá un rey sobre nosotros, y así seremos como todas las naciones. Nuestro rey nos juzgará, saldrá al frente de nosotros y combatirá en nuestros combates.»

Samuel escuchó todas las palabras del pueblo y las repitió en presencia del Señor.

El Señor dijo a Samuel: «Escúchalos y dales un rey.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 88,16-19

 

R.    ¡Cantaré eternamente tu misericordia Señor!

   

¡Feliz el pueblo que sabe aclamarte!

Ellos caminarán a la luz de tu rostro,

Se alegrarán sin cesar en tu Nombre,

Serán exaltados a causa de tu justicia. R.

 

Porque Tú eres su gloria y su fuerza;

Con tu favor, acrecientas nuestro poder.

Sí, el Señor se nuestro escudo,

El Santo de Israel es realmente nuestro rey. R.

   

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    2, 1-12

 

Unos días después, Jesús volvió a Cafarnaún y se difundió la noticia de que estaba en la casa. Se reunió tanta gente, que no había más lugar ni siguiera delante de la puerta, y él les anunciaba la Palabra.

Le trajeron entonces a un paralítico, llevándolo entre cuatro hombres. Y como no podían acercarlo a él, a causa de la multitud, levantaron el techo sobre el lugar donde Jesús estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla con el paralítico. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados.»

Unos escribas que estaban sentados allí pensaban en su interior: « ¿Qué está diciendo este hombre? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?»

Jesús, advirtiendo en seguida que pensaban así, les dijo: « ¿Qué están pensando? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: “Tus pecados te son perdonados”, o “Levántate, toma tu camilla y camina”? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.»

El se levantó en seguida, tomó su camilla y salió a la vista de todos. La gente quedó asombrada y glorificaba a Dios, diciendo: «Nunca hemos visto nada igual.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La escena de hoy es un momento crucial en la historia de Israel. Desde que entraron en la Tierra prometida, hasta aquí, cada tribu posee su propia organización. Ocasionalmente, al sentir la amenaza de los pueblos vecinos, bajo la conducción de un “Juez” una tribu se une a otra para la defensa común.
  • Pero, con el tiempo desean estar armados como los pueblos vecinos tanto política como militarmente. Después de unos doscientos años bajo la guía de los Jueces, se reunieron todos los ancianos de Israel y fueron a ver a Samuel y le piden un rey para que los juzgue y gobierne, como a las otras naciones.
  • A pesar que el pedido de un rey disgustó a Samuel, invocó al Señor. El Señor dijo a Samuel: «Haz caso a todo lo que el pueblo te dice, porque no te han rechazado a ti, me han rechazado a mí, porque no quieren que reine sobre ellos».
  • El profeta Samuel no está de acuerdo e invocó al Señor. Y he ahí que Dios está de acuerdo con el profeta y, a la vez, con el pueblo: «haz lo que te pide».
  • A pesar de todo, la monarquía de Israel no debe ser como la de «los demás pueblos», en las ciudades cananeas: unos reyes déspotas que además pretenden divinizarse. Dios quiere para su pueblo una convivencia fraterna y unos gobernantes al servicio de sus hermanos.
  • Estar al frente de un pueblo como gobernante es convertirse en servidor de todos para procurar el bien de todos. El poder no puede utilizarse para los propios intereses, pues de lo contrario el gobernante se convertiría en un opresor de su pueblo.

***

  • Marcos va a contarnos a partir de hoy, cinco escenas de controversia de Jesús con los fariseos, agrupadas con una intención catequética. La fama de Jesús se ha extendido por toda la región alrededor del lago de Galilea; al regresar a Cafarnaún, mucha gente va a verlo y Él habla a la multitud.
  • Después de un leproso, viene un paralítico en busca de Jesús dependiendo completamente de las personas que lo cargan en su camilla. Jesús está rodeado de tanta gente, hasta el punto de no poder verlo ni acercársele; por eso se las ingenian para abrir un boquete en el techo y descolgar al impedido en su camilla. Jesús no lo sana de la parálisis de entrada, sino que le perdona al paralítico sus pecados, causando escándalo entre los doctores de la ley y los escribas presentes. Para ellos, solamente Dios puede perdonar, y sólo lo hace a través de sus intermediarios: los sacerdotes y la estructura organizada para purificar al pecador. Según ellos Jesús no sólo blasfema, sino que usurpa atribuciones.
  • Según la manera de pensar del momento, la enfermedad era considerada consecuencia del pecado. Jesús cura a aquella persona integralmente: lo cura de su pecado y de su enfermedad. Y ambas curaciones son parte de su ministerio.
  • Jesús propone una renovación del hombre desde su interior, que todos puedan reconocerse como hijos de Dios, miembros de una comunidad de hermanos. Por eso, aunque lo prioritario para el paralítico y para quienes lo llevaron era la curación física, Jesús primero lo perdona de sus pecados.
  • Esta curación, sirvió de prueba para mostrar que Jesús tenía poder para perdonar pecados y para la curación física, relativizándola, y dando prioridad al cambio.
  • Para Jesús, no va por un lado la liberación material y por otra la espiritual: lo que hay que liberar es la persona en su totalidad. La liberación del mal físico tal como la enfermedad, el hambre, el sufrimiento y toda forma de muerte, es liberación del ser humano, es presencia del Reino, es salvación. Hay una unidad entre la liberación y la salvación. Cuando sanamos el cuerpo, cuando saciamos el hambre, cuando eliminamos la ignorancia, cuando liberamos, salvamos.
  • Nosotros, en muchas ocasiones, solemos separar lo corporal de lo espiritual; a Dios, de nuestra vida de todos los días. La sanación que brota del encuentro con Dios es algo total, algo que implica todas las realidades de nuestra vida. Sólo así podemos entender que Jesús curara y perdonara pecados, que en sus labios y en su vida fueran una misma cosa.
  • También a nosotros Cristo nos quiere curar de todos nuestros males, sobre todo del pecado, que está en la raíz de todo mal. La palabra de Jesús quiere llegar más hondo que nuestro pecado. No sólo en el momento final de la vida, sino en el instante en que, por la fuerza de esa palabra nos animamos a levantarnos, tomamos nuestra camilla y comenzamos a andar ante la mirada de todos. El tomar la camilla es un signo que nos permite descubrir que “la salud que Cristo nos da” es un don, que tenemos que cuidar constantemente, porque la posibilidad de volver a enfermarnos está al acecho.
  • A través de la acción evangelizadora, la Iglesia se hace continuadora de la acción de Cristo en la historia, llevando a todos la salvación. Aún con los medios más creativos e inverosímiles busca no sólo la curación o la ayuda en las necesidades materiales, sino la experiencia de la vida nueva que nos viene de Él. Sólo basta dejarse conducir por el Espíritu Santo, el cual nos ayudará a descubrir los caminos necesarios para construir y realizar el reino.
  • La gente no sólo queda admirada, sino que, al percibir la nueva vida que Jesús comunica, acepta este mensaje y se dirige adonde está Jesús para seguir escuchando su enseñanza.
  • Por eso, hagamos de la Evangelización una Evangelización integral, que busque el bien y la salvación del hombre completo, para que todos puedan disfrutar de una vida digna, pero para que también sean capaces de llegar a glorificar a Dios no sólo con sus palabras, sino con su vida misma.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Hasta dónde llega nuestra fe?
  • ¿Nos conformamos con ilustrar la mente de los demás?
  • ¿Nos limitamos a trabajar por una liberación humana?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Ánimo, levántate y camina

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Hijo, tus pecados quedan perdonados»

 

«Creo en el perdón de los pecados»: el Símbolo de los apóstoles vincula la fe en el perdón de los pecados a la fe en el Espíritu Santo, pero también a la fe en la Iglesia y en la comunión de los santos. Al dar el Espíritu Santo a los apóstoles, Cristo resucitado les confirió su propio poder divino de perdonar los pecados: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos» (Jn 20,22-23).

«Un solo bautismo para el perdón de los pecados»: Nuestro Señor vinculó el perdón de los pecados a la fe y al bautismo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará» (Mc 16,15-16). El bautismo es el primero y principal sacramento del perdón de los pecados porque nos une a Cristo muerto por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación, a fin de que «vivamos también una vida nueva» (Rm 4,25; 6,4). «En el momento en que hacemos nuestra primera profesión de fe, al recibir el santo bautismo que nos purifica, es tan pleno y tan completo el perdón que recibimos, que no nos queda absolutamente nada para borrar, sea de la falta original, sea de las faltas cometidas por nuestra propia voluntad, ni ninguna pena que sufrir para expiarlas… Sin embargo, la gracia del bautismo no libra a la persona de todas las debilidades de la naturaleza. Al contrario, todavía nosotros tenemos que combatir los movimientos de la concupiscencia que no cesan de llevarnos al mal.»

«En este combate contra la inclinación al mal ¿quién será lo suficientemente valiente y vigilante para evitar toda herida del pecado?… Era necesario, pues, que la Iglesia fuese capaz de perdonar los pecados a todos los penitentes, incluso si hubieran pecado hasta en el último momento de su vida.» Por medio del sacramento de la penitencia, el bautizado puede reconciliarse con Dios y con la Iglesia…

No hay ninguna falta por grave que sea que la Iglesia no pueda perdonar. «No hay nadie, tan perverso y tan culpable, que no deba esperar con confianza su perdón siempre que su arrepentimiento sea sincero.» Cristo, que ha muerto por todos los hombres, quiere que en su Iglesia, estén siempre abiertas las puertas del perdón a cualquiera que vuelva del pecado.

 

Catecismo de la Iglesia católica – 976-982

 

PARA REZAR

 

Y sólo ahí,

una vez que has tocado un poquito de suelo,

entonces te das cuenta de que es en ese lugar,

en ese espacio de la fragilidad,

del dolor y de la duda; en ese rincón

en el que te sientes desprotegido y vulnerable,

donde habita tu Dios de la cruz,

del camino, de la pobreza.

Y sólo ahí descubres que Dios siempre está sobre aviso,

que a veces te quita el dolor y te pone la cena,

aunque en ocasiones tengas que dar la vida, una y mil veces.

Sólo ahí descubres que al caer estás siendo abrazado,

y que en todo lo que ves se asoma

la imagen de una creación buena;

y que por debajo de todos los ruidos

hay una canción de amor de Dios por el mundo;

y que en muchos roces hay una caricia que despierta la esperanza…

 

Sábado I

 

No he venido a llamar a los justos sino a los pecadores

 

Lectura del primer libro de Samuel    9, 1-6.10. 17-19; 10, 1a

 

Había un hombre de Benjamín llamado Quis, hijo de Abiel, hijo de Seror, hijo de Becorat, hijo de Afiaj, hijo de un benjaminita. El hombre estaba en muy buena posición, y tenía un hijo llamado Saúl, que era joven y apuesto. No había entre los israelitas otro más apuesto que él; de los hombros para arriba, sobresalía por encima de todos los demás.

Una vez, se le extraviaron las asnas a Quis, el padre de Saúl. Quis dijo entonces a su hijo Saúl: «Lleva contigo a uno de los servidores y ve a buscar las asnas». Ellos recorrieron la montaña de Efraím y atravesaron la región de Salisá, sin encontrar nada. Cruzaron por la región de Saalém, pero no estaban allí. Recorrieron el territorio de Benjamín, y tampoco las hallaron.

Cuando llegaron a la región de Suf, Saúl dijo al servidor que lo acompañaba: «Volvámonos, no sea que mi padre ya no piense más en las asnas y esté inquieto por nosotros». Pero el servidor le respondió:«En esta ciudad hay un hombre de Dios. Es un hombre muy respetado: todo lo que él dice, sucede infaliblemente. Vamos allá; a lo mejor, él nos indica el camino que debemos tomar». Saúl dijo a su Servidor: «Está bien, vamos». Y se fueron a la ciudad donde estaba el hombre de Dios.

Cuando Samuel divisó a Saúl, el Señor le advirtió: «Este es el hombre de quien te dije que regirá a mi pueblo.»

Saúl se acercó a Samuel en medio de la puerta de la ciudad, y le dijo: «Por favor, indícame dónde está la casa del vidente.»

«El vidente soy yo, respondió Samuel a Saúl; sube delante de mí al lugar alto. Hoy ustedes comerán conmigo. Mañana temprano te dejaré partir y responderé a todo lo que te preocupa».

Samuel tomó el frasco de aceite y lo derramó sobre la cabeza de Saúl. Luego lo besó y dijo: «¡El Señor te ha ungido como jefe de su herencia!

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 20, 2-7

 

  1. ¡El Rey se regocija por tu fuerza, Señor!

     

    Señor, el rey se regocija por tu fuerza,

    ¡y cuánto se alegra por tu victoria!

    Tú has colmado los deseos de su corazón,

    No le has negado lo que pedían sus labios. R.

     

    Porque te anticipas a bendecidlo con el éxito

    Y pones en su cabeza una corona de oro puro.

    Te pidió larga vida y se la diste:

    Días que se prolongan para siempre. R.

     

    Su gloria se acrecentó por tu triunfo,

    Tú lo revistes de esplendor y majestad;

    Le concedes incesantes bendiciones,

    Lo colmas de alegría en tu presencia. R.

     

    EVANGELIO

    Lectura del santo Evangelio según san Marcos    2,13-17

     

    Jesús salió nuevamente a la orilla del mar; toda la gente acudía allí, y él les enseñaba. Al pasar vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: «Sígueme.» El se levantó y lo siguió.

    Mientras Jesús estaba comiendo en su casa, muchos publicanos y pecadores se sentaron a comer con él y sus discípulos; porque eran muchos los que lo seguían. Los escribas del grupo de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a los discípulos: « ¿Por qué come con publicanos y pecadores?»

    Jesús, que había oído, les dijo: «No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»

     

    Palabra del Señor.

     

    PARA REFLEXIONAR

     

  • La mayoría de los pueblos de la antigüedad consideraban al rey como un dios. Para Israel será un instrumento de Yahvé, único Dios verdadero. Conforme al pedido de los ancianos y del pueblo, Israel tendrá un «Rey». Samuel se pliega a las decisiones de los hombres.
  • Pero, a la vez que concede a los hombres el sistema político que reclaman, dejándoles la responsabilidad, Dios se encargará de demostrarles que Él es el único rey; previniéndoles de poner una confianza demasiado absoluta en un rey humano. Saúl, no llegará a fundar una dinastía; no tendrá ningún hijo para sucederle.
  • Aparece una vez más, el tema, tan reiterado en la Biblia: la libertad de Dios, manifestada en su predilección por los pequeños.
  • Saúl se asombra de haber sido elegido rey, ya que pertenecía a la menor de todas las familias de la tribu de Benjamín, que había sido casi exterminada. El joven Saúl no aspiraba a una dignidad tan alta.
  • Samuel unge a Saúl como rey. La unción era el símbolo religioso para transmitir a una persona la ayuda y la fuerza de Dios. Como el aceite penetra en los poros de la piel, así Dios penetra para dar su fortaleza y su Espíritu, a los que ha elegido para una misión.
  • Este joven parecía dotado de cualidades: era de buen aspecto, alto y parecía lo que el pueblo podía necesitar, sobre todo en la lucha contra los filisteos; pero no fue precisamente un gran rey, aparece lleno de complejos, celos, iras y depresiones.
  • Dios sigue llamando en las circunstancias familiares y sociales de cada época y se sirve de pequeños acontecimientos, o de palabras que parecen intrascendentes. Todo depende de cómo sepamos responder y si alguien nos ayuda y nos guía en el reconocimiento de la voz de Dios, y en la maduración de nuestras posibilidades.

***

  • Roma había organizado sistemáticamente la recaudación de impuestos y tarifas. Un procedimiento ordinario era poner a un recaudador con un grupo de soldados, a la entrada de las ciudades, para cobrar las tarifas de las mercancías que entraban o salían de la ciudad.
  • Jesús salió de nuevo a orillas del mar y les enseñaba. Esta vez, al pasar, Jesús vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado en la oficina de la Aduana y le dijo: “Sígueme”. El quinto discípulo a quien Jesús llama es un “cobrador de impuestos, un aduanero, un encargado de recaudación pública de Cafarnaúm.
  • Este hombre se levantó y lo siguió. Con estos dos verbos queda expresada la ruptura de Leví a su habitual estilo de vida, con su pasado de injusticia para seguir a Jesús. Al atardecer Jesús se sienta a la mesa en casa de Mateo y muchos publicanos y pecadores estaban recostados con “El y sus discípulos”. El hecho de que en la comunidad estén juntos los discípulos judíos, gente sin religión, recaudadores, descreídos, pecadores considerados impuros y que están religiosamente discriminados, provoca la protesta de los maestros de la Ley, que pretenden mostrar a los discípulos lo impropio de la conducta de su Maestro.
  • Los escribas del partido de los fariseos se escandalizan porque Jesús no sólo se atrevía a perdonar pecados; sino que ahora llama a publicanos y además come con ellos. El “grupo de los fariseos” dedicados al conocimiento de la ley y de la tradición, para promover su estricto cumplimiento, insistían en la gravedad de frecuentar a ciertas personas para no comprometer su pureza legal.
  • Jesús no se deja llevar por las clasificaciones corrientes que en su época originaban la marginación de tantos hombres; y ante la reacción de los fariseos, encerrados en su autosuficiencia y convencidos de ser los perfectos, su palabra es clara y firme: “No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos porque no he venido a llamar a los “justos”, sino a los “pecadores”.
  • La casa de Mateo se convierte en figura de la nueva comunidad del Reino, compuesta de dos grupos: el de los discípulos, al que pertenecen los primeros llamados, que procedían del judaísmo, y el grupo de los otros seguidores, muy numerosos, que no proceden de Israel. El centro de la nueva comunidad es Jesús; su espíritu es la unión, amistad y alegría propias de un banquete.
  • Para el discípulo, en esta lección, queda retratado el amor misericordioso de Dios, manifestado en Cristo Jesús. Llamando a “pecadores”, a los débiles y los enfermos, Jesús revela al Dios gratuito de aquellos que no lo pueden comprar.
  • Cristo nos ha venido a salvar a nosotros y no nos acepta porque somos perfectos, sino que nos recibe y nos llama a pesar de nuestras debilidades y de la fama que podamos tener. Siempre está latente la tentación de tener los ojos muy abiertos a los defectos de los demás y cerrados a los nuestros. Ubicarnos como jueces y criticar. Vivir la Buena Nueva del reino significa, como Jesús, saber comprender, tolerar, dar un voto de confianza, aceptar a las personas como son y no como quisiéramos que fueran, para ayudarlos a dar pasos adelante, transformando sus vidas. Nos llama: no por nuestros méritos sino por su gran misericordia; y esto no tiene precio porque es de infinito valor.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Miramos a los demás con nuevos ojos, después de ver y escuchar a Jesús sentado a la mesa con los pecadores y los publicanos?
  • ¿Estamos dispuestos a estrechar la mano de los más extraños, los más lejanos, los despreciados y segregados de nuestra sociedad?
  • ¿Cuál es mi actitud frente a los pecadores? ¿Me repito a mí mismo la palabra de Jesús?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Me llamas Señor y te sigo

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«No necesitan médico los sanos, sino los enfermos»

 

…”Dice el apóstol Pablo: «Despojaos del hombre viejo con sus obras, y revestíos del hombre nuevo» (Col 3, 9-10)… Ésta ha sido la obra que Cristo llevó a cabo llamando a Leví; le ha devuelto su verdadero rostro y ha hecho de él un hombre nuevo. Es también por este título de hombre nuevo que el antiguo publicano ofrece a Cristo un banquete, porque Cristo se complace en él y merece tener su parte de felicidad estando con Cristo… Desde aquel momento le siguió feliz, alegre, desbordante de gozo.

«Ya no me comporto como un publicano, decía; ya no soy el viejo Leví; me he despojado de Leví revistiéndome de Cristo. Huyó de mi vida primera; sólo quiero seguirte a ti, Señor Jesús, que curas mis heridas. ¿Quién me separará del amor de Dios que hay en ti? ¿la tribulación? ¿la angustia? ¿el hambre? (Rm 8,35). Estoy unido a ti por la fe como si fuera con clavos, me has sujetado con las buenas trabas del amor. Todos tus mandatos serán como un cauterio que llevaré aplicado sobre mi herida; el remedio muerde, pero quita la infección de la úlcera. Corta, Señor, con tu espada poderosa la podredumbre de mis pecados; ven pronto a cortar las pasiones escondidas, secretas, variadas. Purifica cualquier infección con el baño nuevo.

«Escuchadme, hombres pegados a la tierra, los que tenéis el pensamiento embotado por vuestros pecados. También yo, Leví, estaba herido por pasiones semejantes. Pero he encontrado a un médico que habita en el cielo y que derrama sus remedios sobre la tierra. Sólo él puede curar mis heridas porque él no tiene esas heridas; sólo él puede quitar al corazón su dolor y al alma su languidez, porque conoce todo lo que está escondido”…

 

San Ambrosio (hacia 340-397), obispo de Milán y doctor de la Iglesia – Comentario a Lucas, 5, 23.27

 

PARA REZAR

 

Señor, el día empieza.
Como siempre, postrados a tus pies,
la luz del día queremos esperar.
Eres la fuerza
que tenemos los débiles, nosotros.

Padre nuestro
que en los cielos estás,
haz a los hombres iguales;
que ninguno se avergüence de los demás;
que todos al que gime den consuelo;
que todos al que sufre del hambre la tortura,
le regalen en rica mesa de manteles blancos
con blanco pan y generoso vino;
que no luchen jamás;
que nunca emerjan
entre las áureas mieses de la historia,
sangrientas amapolas, las batallas.

Luz, Señor,
que ilumine las campiñas y las ciudades;
que a los hombres todos,
en sus destellos mágicos,
envuelva luz inmortal;
Señor, luz de los cielos,
fuente del amor y causa de la vida.

Liturgia de las Horas


 

BAUTISMO DEL SEÑOR – CICLO A

EL BAUTISMO DEL SEÑOR (F)

CICLO A

 

EL BAUTISMO DEL SEÑOR (F)

CICLO A

¡Tú eres mi Hijo muy querido!

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías     42, 1-4. 6-7


 

Así habla el Señor:

Este es mi Servidor, a quien yo sostengo, mi elegido, en quien se complace mi alma. Yo he puesto mi espíritu sobre él para que lleve el derecho a las naciones. El no gritará, no levantará la voz ni la hará resonar por las calles. No romperá la caña quebrada ni apagará la mecha que arde débilmente. Expondrá el derecho con fidelidad; no desfallecerá ni se desalentará hasta implantar el derecho en la tierra, y las costas lejanas esperarán su Ley.

Yo, el Señor, te llamé en la justicia, te sostuve de la mano, te formé

y te destiné a ser la alianza del pueblo, la luz de las naciones, para abrir los ojos de los ciegos, para hacer salir de la prisión a los cautivos y de la cárcel a los que habitan en las tinieblas.


 

Palabra de Dios.


 

SALMO         Sal 28, 1a y 2. 3ac-4. 3b y 9b-10 (R.: 11b)


 

R.      El Señor bendice a su pueblo con la paz.


 

¡Aclamen al Señor, hijos de Dios!

¡Aclamen la gloria del nombre del Señor

adórenlo al manifestarse su santidad!


 

¡La voz del Señor sobre las aguas!

el Señor está sobre las aguas torrenciales.

¡La voz del Señor es potente,

la voz del Señor es majestuosa!


 

El Dios de la gloria hace oír su trueno:

En su Templo, todos dicen: «¡Gloria!»

El Señor tiene su trono sobre las aguas celestiales,

el Señor se sienta en su trono de Rey eterno.


 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de los Hechos de los Apóstoles       10, 34-38


 

Pedro, tomando la palabra, dijo: «Verdaderamente, comprendo que Dios no hace acepción de personas, y que en cualquier nación, todo el que lo teme y practica la justicia es agradable a él.

El envió su Palabra al pueblo de Israel, anunciándoles la Buena Noticia de la paz por medio de Jesucristo, que es el Señor de todos.

Ustedes ya saben qué ha ocurrido en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicaba Juan: cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo, llenándolo de poder. El pasó haciendo el bien y curando a todos los que habían caído en poder del demonio, porque Dios estaba con él.»


 

Palabra de Dios.


 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo   3, 13-17


 

Jesús fue desde Galilea hasta el Jordán y se presentó a Juan para ser bautizado por él. Juan se resistía, diciéndole: «Soy yo el que tiene necesidad de ser bautizado por ti, ¡y eres tú el que viene a mi encuentro!»

Pero Jesús le respondió: «Ahora déjame hacer esto, porque conviene que así cumplamos todo lo que es justo». Y Juan se lo permitió.

Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios descender como una paloma y dirigirse hacia él. Y se oyó una voz del cielo que decía: «Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección».


 

Palabra del Señor.


 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El profeta Isaías anuncia al pueblo la llegada del Siervo de Dios. El Siervo de Dios  tiene el respaldo del Espíritu que ha sido puesto sobre Él. El siervo de Yahvé tiene la misión  específica de declarar a todos los del pueblo amados de Dios.  Cuando todo parece perdido, Dios hace surgir la esperanza.  Dios no permite que a su pueblo lo continúen pisoteando y se lo  siga privando de su derecho a la vida, a la felicidad, a la paz.

 ***

  • Los Hechos de los Apóstoles nos recuerdan que Dios no hace distinción de  personas: él acepta a todo el que practica la justicia.  Jesucristo es ahora el nuevo y verdadero Siervo de Yahvé en el que todos podemos reconocer que Dios nos ama y nos recibe para que caminemos haciendo el bien. Dios en Jesús ha manifestado su bondad y su ternura con los pecadores. Ahora todos los pueblos de la tierra, todos los  hombres sin distinción alguna somos reconocidos públicamente como hijos de  Dios por puro amor dado en Jesucristo.

***

  • El Bautismo de Jesús se enmarca en el movimiento de Juan el Bautista que llama a su pueblo al Jordán para comenzar, por la penitencia y el perdón de los pecados, a prepararse para los tiempos de salvación que se acercan.  Mateo nos presenta a Jesús como uno más de  los que se acercan a recibir el bautismo que Juan está administrando a la orilla del río. Ante la negativa de Juan; Jesús insiste: se hace “uno más, uno de tantos”, con los débiles del pueblo en esta  inauguración de los tiempos mesiánicos, donde todos sin excepción somos declarados  hijos de Dios.
  • Jesús se hace solidario de las esperanzas y necesidades de quienes aguardan una novedad y se pone en las filas de quienes buscan un cambio. Como un penitente más, Él que es la novedad de Dios asume la condición humana en la apariencia del pecador y se hace silenciosamente solidario de la necesidad de  cambio de una humanidad distorsionada por el pecado. En la cola de los pecadores nos enseña la auténtica manera de conjugar el verbo del amor solidario.
  • Hay que revertir la historia, para construir desde una esperanza compartida. “Solidaridad es acercarse a los problemas, angustias y alegrías de los demás, dar ánimo, orientación, esperanza y una palabra de conversión. Es comprometerse en la defensa de los pobres. Es construir un Reino de Dios que sea sólido, íntimo, santo, en el seno de una comunidad” (Monseñor Romero).
  • Solidaridad es estar al lado de alguien, caminar con el otro, luchar con el otro, trabajar juntos. La solidaridad es una práctica recíproca, es de persona a persona, de comunidad a comunidad, entre pueblos.
  • La solidaridad es una concreción de la obligación cristiana del servicio mutuo, empeñada en recoger la herencia de Jesús y de Israel hacia la creación de condiciones de igualdad, de libertad y justicia entre los hombres de este mundo. No es beneficencia o simplemente ayuda, sino es un mutuo dar y recibir.
  • La solidaridad no es sólo una virtud, sino que expresa la misma identidad de Dios. Si Dios es amor, si Dios nos amó primero, si Dios nos ama, “debemos amarnos unos a otros como Él nos amó″. Por eso, la fidelidad de Dios al hombre y a su clamor, la intervención misma de Dios, garantiza el triunfo final de la esperanza: “El no olvidará jamás al pobre, ni la esperanza del humilde fracasará”. (Sal 9,19)
  • Para la persona que cree, hoy la solidaridad es la expresión dinámica de la vida cristiana, exigencia permanente de nuestra fe, una fuerza que dinamiza toda la vida y acción pastoral. La solidaridad es como el nuevo nombre de la fe: se trata de ser solidarios y no sólo hacer solidaridad, asumiendo constantemente entre todos las grandes causas de los hombres. Se trata de vivir una solidaridad no sólo de gestos, sino también de actitudes, amasada de dignación, de ética, de amor, de misericordia, de donación, de renuncia, de comunión y de búsqueda de bien común.
  • La solidaridad cristiana abarca desde la fe en el Dios de Jesucristo hasta el compartir los bienes materiales, es una exigencia del seguimiento de Jesús, es un don que enriquece al destinatario pero también a quien lo practica. Es compasión, en la medida que  esta sea capacidad de  padecer con el otro. La solidaridad es como una verificación práctica del principio del amor, como opción por los pobres del Reino y tiene una dimensión social en cuanto desemboca en el compromiso por la justicia. “La solidaridad es el fruto maduro del amor” (Juan Pablo II).
  • El mundo ha cambiado, la humanidad ha entrado al tercer milenio, se habla no sólo de una época de cambios sino de un cambio de época, con todo lo que esto lleva consigo. La duda, el cuestionamiento, la búsqueda de nuevos paradigmas y mediaciones invaden todas las actividades de la vida humana. En un mundo así, en donde se imponen las reglas del mercado como valor supremo, adquiere mucho más sentido seguir siendo solidario y seguir afirmando la manera nueva de entender la fe, como compromiso de fidelidad en la construcción del Reino de Dios.
  • Solidaridad hoy es justicia social y bondad de corazón que implica un intercambio interior. Solidaridad es dar, pero sobre todo darse. La solidaridad cristiana se inspira en la generosidad de Jesús, su alma es la comunión. El Señor, siendo rico, se hizo pobre por nosotros para enriquecernos.
  • Estamos llamados a crear la cultura de la solidaridad. La propuesta a nuestra sociedad es reconstruirla sobre bases más humanas, verdaderas y justas escuchando siempre lo que dice el Hijo predilecto del Padre. “Toda la actividad de la Iglesia es una expresión de un amor que busca el bien integral del ser humano (…) y busca su promoción en los diversos ámbitos de la actividad humana.” (Deus Caritas Est, 19)

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Vivo mi fe desde la experiencia de solidaridad?
  • ¿Cuáles son las obras de mi fe?
  • ¿Me siento solidario con los dolores y luchas de los hombres?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Ayúdame a ser su hijo querido…

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

En Él he puesto todo mi amor

 

Cristo, creador de todas las cosas descendió como lluvia, se dio a conocer como fuente, se derramó como río (Os 6,3; Jn 4,14; 7,38) y lo vemos bautizado en el Jordán… La Fuente inasequible, que hace brotar la vida para todos los hombres y que no tiene fin, fue escondido por unas pobres y efímeras aguas. Aquel que está presente en todo, que de ninguna parte está ausente, que es inasequible a los ángeles e invisible a los hombres, viene al bautismo por su propia voluntad…

«Se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo que decía: ‘Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto’.» El Hijo amado engendra amor, y la luz inmaterial engendra «la luz inaccesible» (1Tm 6,16). «Este es mi Hijo amado»… En el arca de Noé la paloma manifestó el amor de Dios para con los hombres (Gn 8,11). Ahora el Espíritu desciende bajo la apariencia de paloma, como la que trajo un ramo de olivo, se posa encima de aquel de quien da testimonio. ¿Por qué? Para que se comprenda con toda certeza que es la voz del Padre…: «La voz del Señor sobre las aguas, el Dios de la gloria ha tronado, el Señor sobre las aguas torrenciales» (Sl 28,3) ¿Qué dice esta voz? «Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. En él he puesto todo mi amor». Es aquel a quien llaman hijo de José, y es mi Hijo único según el ser divino. «Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto»: tiene hambre y alimenta a innumerables multitudes, sufre y alivia a los que sufren. No tiene donde reclinar la cabeza y todo lo lleva en su mano, sufre y cura los sufrimientos. Le golpean, más concede al mundo la libertad; le traspasan el costado más repara el costado de Adán.

San Hipólito de Roma


 

PARA REZAR

 

La Solidaridad es tan antigua como la humanidad.

Es de Dios y nos viene de Dios.

Es la Caridad de Dios reflejada en sus criaturas libres.
La Solidaridad se vino con el Hijo hasta nuestra condición de pecadores.

Con Él, camina más lejos de los cercados de la propia tribu.
Siendo divina, la realiza, sin embargo, nuestro corazón humano,

la construyen nuestras manchadas manos de hombre,

la comparten todos los hombres de buena voluntad,

creyentes y no creyentes.
Es infinitamente de Dios e infinitamente nuestra.
La Solidaridad es el Mundo al revés.

El Mundo dice “mío”, “propiedad privada”;

la Solidaridad dice “tuyo”, “de todos”.
El Mundo dice “compite”; la Solidaridad dice “comparte”.
El Mundo esconde su avaricia y hace ostentación de su poderío y generosidad; la solidaridad obedece la norma de Cristo: “que no sepa tu mano izquierda lo que da tu derecha”.
De tanto encomiar la economía liberal y el libre mercado,

el Mundo se ha quedado sin esperanza;

la Solidaridad, al identificarse con los hambrientos,

sedientos, enfermos, perseguidos, marginados,

se encuentra con el Señor de la Esperanza.
El Mundo es pretérito, huele a sepulcro;

la Solidaridad apuesta al futuro, tiene rostro de niño,

nace cada día, camina, se mueve, llora con el que llora,

se alegra con el que ríe.
El Mundo está apestado de viejo, congelado de frío

en las bóvedas de los Bancos;

la Solidaridad es doncella, corazón nuevo,

para una tierra nueva.
La Solidaridad, cuando nace de la caridad cristiana

es esperanza, le otorga el realismo

del amor de Cristo en la Cruz,

y la potencia de vida de la Resurrección.
La Solidaridad cristiana es indiscriminada en su misericordia.

Como su Maestro y Señor, escucha a todos,

comprende a los incomprendidos,

respeta a los que el Mundo margina,

defiende los derechos de los hombres.


 

Conferencia Episcopal Chile


 

 

 


 

SEGUNDO DGO DE NAVIDAD – CICLO A

SEGUNDO DOMINGO DE NAVIDAD

CICLO A

 

6 de enero

EPIFANÍA DEL SEÑOR (S)

 

Martes 7 de enero

 

Miércoles 8 de enero

 

Jueves 9 de enero

 

Viernes 10 de enero

 

Sábado 11 de enero

 

SEGUNDO DOMINGO DE NAVIDAD

CICLO A

 

Y la Palabra era Dios

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Eclesiástico 24,1-2. 8-12

 

La sabiduría hace el elogio de sí misma y se gloría en medio de su pueblo, abre la boca en la asamblea del Altísimo y se gloría delante de su Poder: “Yo salí de la boca del Altísimo y cubrí la tierra como una neblina.

Levanté mi carpa en las alturas, y mi trono estaba en una columna de nube.

Entonces, el Creador de todas las cosas me dio una orden, el que me creó me hizo instalar mi carpa, él me dijo: “Levanta tu carpa en Jacob y fija tu herencia en Israel”.

El me creó antes de los siglos, desde el principio, y por todos los siglos no dejaré de existir.

Ante él, ejercí el ministerio en la Morada santa, y así me he establecido en Sión;

él me hizo reposar asimismo en la Ciudad predilecta, y en Jerusalén se ejerce mi autoridad.

Yo eché raíces en un Pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su herencia.

 

Palabra de Dios

 

SALMO Sal 147, 12-13. 14-15.19-20

 

R. La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros

 

Glorifica al Señor, Jerusalén,

alaba a tu Dios, Sión

El reforzó los cerrojos de tus puertas

y bendijo a tus hijos dentro de ti. R:

 

Él asegura la paz en tus fronteras

y te sacia con lo mejor del trigo. R:

Envía su mensaje a la tierra,

su palabra corre velozmente. R:

 

Revela su palabra a Jacob,

sus preceptos y mandatos a Israel:

a ningún otro pueblo trató así

ni le dio a conocer sus mandamientos.

¡Aleluya!

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol

San Pablo a los Efesios 1,3-6.15-18

 

Hermanos:

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, y nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor.

El nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido.

Por eso, habiéndome enterado de la fe que ustedes tienen en el Señor Jesús y del amor que demuestran por todos los hermanos, doy gracias sin cesar por ustedes recordándolos siempre en mis oraciones.

Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente.

Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos.

 

Palabra de Dios

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan     1,1-18

 

Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.

Al principio estaba junto a Dios.

Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.

En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron.

Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.

Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.

El no era la luz, sino el testigo de la luz.

La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre.

Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció.

Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.

Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.

Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.

Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él, al declarar: “Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo”.

De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia: porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.

Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre.

 

Palabra del Señor

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El libro del Eclesiástico o del Ben-Sirá fue escrito a finales del siglo III a.C.; contiene la reflexión de un sabio de Israel sobre la historia de la salvación, la ley, la alianza y otros temas fundamentales del judaísmo antes de Jesucristo. Hoy nos habla de la sabiduría divina, personificándola, subrayando que no se trata de una sabiduría humana, sino de una sabiduría amorosa, la sabiduría con la que Dios creó el universo, la que se manifiesta en la historia de salvación. Una sabiduría salvadora que quiere habitar entre nosotros para que podamos vivir más humanamente, en armonía con todos los seres del mundo, en búsqueda de la armonía y la paz a las que Dios nos tiene destinados.

***

  • La segunda lectura nos dice con nombres propios: “que Dios nos bendijo en Cristo, nos predestinó a ser hijos adoptivos suyos por Jesucristo”, “en El nos eligió, antes de la creación del mundo para que fuésemos santos…” Dios, por medio de Jesús, se reveló a sí mismo como vida que se comunica y se entrega en forma de amor leal, y así, mostró cuál es su proyecto de hombre: que nos vayamos haciendo hijos suyos mediante la práctica de “un amor que responda a su amor”.

***

  • El pensamiento divino se ha realizado en una existencia humana y, la plenitud de la vida se ha manifestado en Jesús, Palabra hecha carne. Palabra visible y accesible. La persona de Jesús es el gran mensaje de Dios a la humanidad, un mensaje que da sentido a la existencia.
  • Desde entonces, desde ese bendito momento en el que Él plantó su tienda entre las nuestras, podemos decir que mirándolo a Él estamos mirando a Dios, que conociéndolo a Él estamos conociendo a Dios. Porque si es verdad que nadie ha visto jamás a Dios, también es verdad que entre nosotros ha vivido un hombre que nos lo ha dado a conocer. Hay que mirarlo a Él.
  • En Jesús, Dios y el hombre se hacen uno, y podemos comenzar a comprender el misterio del hombre y comenzar a intuir el misterio de Dios. No hay que partir de conceptos filosóficos para acercarse a Dios; hay que partir de Jesús para acercarse al misterio del hombre y al misterio de Dios.
  • En Jesús todo es Palabra. A través de Él se ve a Dios, se experimenta la misericordia del Padre y se alcanza el conocimiento vivo de cómo es Dios mismo: “Para que conociendo a Dios visiblemente, Él nos lleve al amor de lo invisible”-(prefacio I de Navidad).
  • Por la fe, es decir, por la aceptación interna y personal de esta Palabra hecha carne, nosotros nos asimilamos a su condición de hijo.
  • No hay otro camino. Nuestro modo de entender, de imaginar a Dios, debe pasar, debe alimentarse según el estilo, la vida y la palabra de Jesús. Ser cristiano es adherirse a este anuncio del Padre que hace Jesús, en su vida y con su palabra. Sólo esta Luz puede llevarnos a Dios.
  • Creer en Jesús significa aceptar, a la vez, un modo de  vivir y adquirir una sabiduría que nos revela lo más profundo del mundo. La fe en Jesús hace la Palabra de Dios tan actual, viva y presente en el mundo, como aquella que hace mucho se escuchó en Galilea.
  • Por la fe, el misterio de Jesús, con menor intensidad y a otro nivel se repite en  cada hombre; la misma Palabra creadora se transforma en nuestro interior en Palabra salvadora,  que nos permite ser hombres según el plan de Dios que nos lleva a nuestra propia  realización humana. Al creer en Jesús de Nazaret, la Palabra que resonó imperiosamente en Jesús, sigue  pronunciándose hoy entre nosotros y podemos creer en la acción que Dios está realizando en  nuestra historia. Por eso, cuando creemos en Jesús aceptamos hoy la salvación, no como  algo que pertenece al pasado, sino como una acción poderosa de Dios hoy y aquí.
  • Desde que el Verbo de Dios se ha acercado tanto a la humanidad que ha llegado a ser verdaderamente hombre, el carácter sagrado de la vida ha alcanzado el grado más elevado que jamás se pudiera imaginar. Gracias a la encarnación del Verbo, el amor humano, realidad tan entrañablemente ligada a la vida de los hombres, se ha convertido en el medio más poderoso para realizar en el mundo el amor de Dios. Desde que el Amor se ha hecho carne; la carne es receptáculo del Amor. Para un cristiano, todas las manifestaciones auténticas del Amor, desde las más espirituales hasta las más sensibles, pueden y deben ser expresión del amor de Dios por el mundo.
  • Nuestro camino de fe pasa por la encarnación. Como lo hizo Jesús, encarnarse es estar con el hombre como hermano entre los hermanos, no por encima, ni al margen, ni a distancia.
  • Así somos instrumentos de salvación, siendo solidarios, cercarnos, no por la ley, ni por la autoridad. Somos discípulos misioneros encarnándonos, yendo al hermano, acercándonos a él. Y esto vale para todos. Viendo a Jesús Niño, y viéndolo predicar, andar por los caminos de su pueblo tenemos que reconocer nuestro modo de vivir la fe.
  • Por medio de Jesús, Dios nos elige para ser discípulos de Cristo e hijos del Padre, Él que desde siempre nos llamó a la vida y a la filiación divina. Por medio de Jesús fuimos convocados para constituir la comunidad eclesial, para participar en la gestación de este lugar de encuentro y de salvación para todos los hombres.
  • Desde esta perspectiva, toda la vida de Jesús: palabras, actos, pensamientos, sentimientos es una inmensa palabra que llena la tierra como un sol que irradia sus rayos destruyendo las tinieblas.
  • En Jesús la palabra es auténtica porque los pensamientos se concilian con los actos, los actos con los sentimientos, y los sentimientos brotan de lo más profundo de su ser.
  • Hoy se nos invita a ser palabra de vida, a ser palabra que ilumina, a ser palabra que engendra vida.

 

 PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué palabras escucho y dejan huella en mi corazón?; ¿qué palabras pronuncio, de dónde brotan?
  • ¿Cómo he vivido hasta hoy este misterio de la encarnación en mi vida y en mi testimonio?
  • ¿Qué ideas, qué actitudes de vida me invita a revisar esta palabra de hoy?

 

 REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Hoy nos ha nacido un Salvador, Cristo el Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

El nacimiento del Salvador: la muerte de la muerte

 

¡Dios en la tierra, Dios entre los hombres! Ya no es el Dios que da su ley en medio de relámpagos y truenos, al son de trompetas sobre la montaña humeante, en medio de espesos nubarrones (cf Ex 19,18), sino aquel que conversa con los humanos con dulzura y bondad, revestido de un cuerpo humano. ¡Dios en nuestra carne!…

¿Cómo llegó la luz a todo el mundo? ¿De qué manera la divinidad habita la carne? Como el fuego en el hierro…comunicándosele. Sin dejar lo que es, el fuego comunica al hierro su propio ardor. No por esto queda disminuido el fuego sino que llena por completo el hierro al que se comunica. Del mismo modo, Dios, el Verbo que “plantó su tienda entre nosotros” (cf Jn 1,14) no ha abandonado su ser. El Verbo que se hace carne no ha sufrido ningún cambio. El cielo no está privado de aquel que lo contiene en si…

Entra del todo en el misterio: Dios ha venido en carne para dar muerte a la muerte que se escondía en la carne. Del mismo modo que los medicamentos nos curan cuando son asimilados por el cuerpo, del mismo modo que la oscuridad de una casa se desvanece al encender una luz, así la muerte que nos tenía en su poder ha sido anihilada por la venida de nuestro Dios. Del mismo modo que el hielo formado durante la noche se derrite con el calor del sol, así la muerte ha gobernado hasta la venida de Cristo. Pero, cuando el Sol de justicia se levanta (Ml 3,20) la muerte ha sido engullida en la victoria (1Cor 15,4). No podía soportar la presencia de la vida verdadera…

Demos gloria con los pastores, cantemos y dancemos en coro con los ángeles, “porque nos ha nacido un Salvador que es Cristo el Señor.” (Lc 2,11)… Celebremos la salvación del mundo, el día del nacimiento de la humanidad.

 

San Basilio (330-379) monje, obispo de Cesarea de Capadocia, doctor de la Iglesia – Homilía para el día de la Natividad de Cristo 2,6; PG 31, 1459-1462)

 

PARA REZAR

 

“Canten mis labios las alabanzas del Señor,

de ese Señor por el que fueron hechas todas las cosas

y por el que fue hecho Él en medio de las mismas;

de ese Señor que es el manifestador del Padre

y el creador de su Madre;

Hijo del Padre Dios sin madre,

hijo del hombre de madre sin padre;

gran luz de los Ángeles,

pequeña en la luz de los hombres;

Palabra de Dios antes de los tiempos;

palabra humana en el tiempo oportuno,

creador del sol,

creado bajo el sol”

 

S. Agustín – Cuarto Sermón de Navidad, 1 PL 38, 1001


 

6 de enero

EPIFANÍA DEL SEÑOR (S)

 

Sobre ti brillará el Señor

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías    60, 1-6

 

¡Levántate, resplandece, porque llega tu luz y la gloria del Señor brilla sobre ti! Porque las tinieblas cubren la tierra y una densa oscuridad, a las naciones, pero sobre ti brillará el Señor y su gloria aparecerá sobre ti.

Las naciones caminarán a tu luz y los reyes, al esplendor de tu aurora.

Mira a tu alrededor y observa: todos se han reunido y vienen hacia ti; tus hijos llegan desde lejos y tus hijas son llevadas en brazos.

Al ver esto, estarás radiante, palpitará y se ensanchará tu corazón, porque se volcarán sobre ti los tesoros del mar y las riquezas de las naciones

llegarán hasta ti. Te cubrirá una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá. Todos ellos vendrán desde Sabá, trayendo oro e incienso, y pregonarán las alabanzas del Señor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 71, 1-2. 7-8. 10-11. 12-13 (R.: cf.11)

 

R.    Que se postren ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.

 

Concede, Señor, tu justicia al rey

y tu rectitud al descendiente de reyes,

para que gobierne a tu pueblo con justicia

y a tus pobres con rectitud. R.

 

Que en sus días florezca la justicia

y abunde la paz, mientras dure la luna;

que domine de un mar hasta el otro,

y desde el Río hasta los confines de la tierra. R.

 

Que los reyes de Tarsis y de las costas lejanas

le paguen tributo.

Que los reyes de Arabia y de Sebá

le traigan regalos;

que todos los reyes le rindan homenaje

y lo sirvan todas las naciones. R.

 

Porque él librará al pobre que suplica

y al humilde que está desamparado.

Tendrá compasión del débil y del pobre,

y salvará la vida de los indigentes. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    3, 2-6

 

Hermanos:

Seguramente habrán oído hablar de la gracia de Dios, que me ha sido dispensada en beneficio de ustedes.

Fue por medio de una revelación como se me dio a conocer este misterio, tal como acabo de exponérselo en pocas palabras. Al leerlas, se darán cuenta de la comprensión que tengo del misterio de Cristo, que no fue manifestado a las generaciones pasadas, pero que ahora ha sido revelado por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas.

Este misterio consiste en que también los paganos participan de una misma herencia, son miembros de un mismo Cuerpo y beneficiarios de la misma promesa en Cristo Jesús, por medio del Evangelio.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    2, 1-12

 

Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: « ¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo.»

Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. «En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel.»

Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, los envió a Belén, diciéndoles: «Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje.»

Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra. Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Israel vuelve del exilio babilónico. En ese momento difícil Isaías quiere dar confianza a su pueblo. “La luz del Señor, su gloria se cierne sobre ti”. Pero a la ciudad de salvación son llamados, no sólo los judíos, sino también los pueblos paganos: vendrán en grandes caravanas las tribus de regiones lejanas. El profeta describe así, poéticamente, la universalidad de la salvación.
  • Ni el pueblo judío, ni ningún otro tienen el monopolio de la salvación. Con esta perspectiva de redención universal, Pablo se presenta como “distribuidor de la gracia de Dios”, sobre todo entre aquellos que no pertenecen al pueblo de la Alianza. Pone en práctica el misterio que le fue revelado por el Espíritu: “que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa en Jesucristo, por el Evangelio”.
  • Jesús se manifiesta como Salvador del mundo pagano, encarnado en esos magos del Oriente, y en ellos a todos los pueblos. La apertura y docilidad de estos hombres, a las inspiraciones y manifestación del Mesías, se contraponen a la dureza y la oposición de los representantes del mundo judío.
  • Jesús no es el Salvador de un solo pueblo. Su misión redentora es universal. El es la luz que vio el profeta Isaías que “ilumina a todos los pueblos”. Los gentiles representados en los “magos de Oriente”, tras preguntar, caminar, superar la contradicción, en una perseverancia ejemplar, encuentran al “niño, con María su Madre”. Y gozosamente lo aceptan, lo adoran, y ofrecen sus dones de oro, incienso y mirra.

***

  • La fe de estos hombres que nos presenta el evangelio sigue un itinerario: descubrir la estrella, dejarse iluminar, ser obedientes a la llamada sin desfallecer, informarse, buscar, preguntar, encontrar, caer de rodillas y adorar. Es el símbolo del itinerario de fe de todo hombre que se abre a ella.
  • Lo que ocurre en el evangelio de hoy, también ocurre en el itinerario de la fe de los creyentes de nuestros días: el amigo o familiar creyente, el sacerdote, la lectura del evangelio, la devoción a María, alguna actividad de la Iglesia; se hacen estrella que nos iluminan en un momento determinado y nos conducen al encuentro con Jesús. Después estará nuestra decisión personal ante la gracia que Dios nos ofrece.
  • Cuando esta decisión se asume desde la libertad y el amor, nos libera, nos compromete a una tarea de transformación en el mundo.
  • La fe es la luz por la que reconocemos a Dios. Es una estrella que nos lleva a Cristo. Es un don de Dios, no una propiedad nuestra; es una iluminación, no es esclavitud, ni carga sino fuente de libertad y de vida plena.
  • La luz de la fe es algo que puede y debe ser compartido. Así como necesitamos el testimonio de otros, que se hacen estrella en el itinerario de nuestro caminar; también nosotros estamos llamados a “dar testimonio de la luz”. El testimonio de una vida buena, de una fe viva, se hace mucho más eficaz que todo un torrente de palabras. Ese es el mensaje de la estrella de epifanía.
  • Porque la fe es una luz que guía para andar, no para quedarnos parados. Guía para  aventurarnos con plena confianza, aunque no siempre con plena claridad, día tras día, año tras año por este largo y a menudo  difícil camino que es nuestra vida. Un  camino que es de continua búsqueda por conocer mejor a Dios y por amar más al hermano.
  • Los hombres vivimos como deslumbrados ante el mundo y las estrellas fugaces que va apareciendo y cegándonos en el esfuerzo de tener una mirada que trascienda lo que aparece. Bajo las estrellas que brillan en el mundo tecnificado y glamoroso, hay que buscar un signo más profundo y más humanizador. Si investigamos, si buscamos, si no desfallecemos, encontraremos al final la llamada de Dios, la llamada de la fe que nos conduce al Dios hecho hombre, al Mesías Salvador de todos los hombres.
  • La Iglesia tiene hoy la misión de ser “epifanía” de Cristo en este mundo. Como comunidad y cada uno de nosotros podremos ser epifanía si por nuestras palabras y obras somos signos de comunión, de paz, de justicia y liberación.
  • Somos luz y epifanía cuando individual y grupalmente, orientamos, abrimos y marcamos caminos nuevos, en la realización de un mundo según el querer de Dios, que tiene en cuenta a todos. Somos epifanía cuando conducidos por el espíritu, tenemos el valor y el coraje inusitado de animarnos a lo bueno y a lo justo, en medio de un mundo que vive claudicando. Somos epifanía y profetas de luz que guían los pasos del pueblo, cuando somos capaces de poner nuestra vida al servicio de la humanidad.
  • Somos epifanía cuando defendemos el derecho de los más débiles aunque no estemos contados entre ellos. Somos epifanía en la vida cuando infundimos confianza y esperanza, y podemos decir que hemos iluminado cuando prestamos atención, nos fijamos en los otros y los aceptamos como son; cuando escuchamos con hondura y verdad, no para responder ni dar soluciones prefabricadas; cuando amamos y nos identificamos con los otros; cuando tratamos a los demás como personas y no como instrumentos a utilizar. Somos epifanía de Dios cuando lo reconocemos por la adoración sencilla, fiel y contagiosa.
  • Somos epifanía cuando soportamos y no bajamos los brazos ante las pruebas, las purificaciones, las oscuridades, las dificultades; y hasta los pecados. Hay testimonio de luz cuando en el encuentro con el Señor, nos dejamos iluminar y transfigurar.
  • Esta es nuestra misión, aunque sabemos que no se vive siempre en plenitud. Esto no nos debe hacer caer en el derrotismo, que nos hace pensar que no sirve nada de lo que se ha hecho o se hace. La perfección se alcanzará sólo en el último día. Pero esa meta debe alentar nuestro esfuerzo sin interrupción. El camino de transformación y compromiso de la Iglesia tiene la vertiente personal por la cual, cada uno como cristiano y miembro consciente de la Iglesia, se esfuerza para ser “señal” más íntegra y transparente de Cristo.

 

 PARA DISCERNIR

 

  • ¿Nuestra actividad eclesial nos hace luz en el mundo de hoy?
  • ¿Manifestamos a Cristo o lo ocultamos?
  • ¿Somos libres por la fe y liberadores de las distintas realidades?

 

 REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Jesús, Luz para alumbrar a las naciones

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Cristo es nuestra paz

 

…”En los hombres reunidos en torno al pesebre tenemos una imagen de la Iglesia y de su desarrollo. Los representantes de la antigua dinastía real, a la cual le había sido prometido el Salvador del mundo, y los representantes del pueblo creyente constituyen el lazo de unión entre la Antigua y la Nueva Alianza. Los Reyes del lejano Oriente representan a los gentiles, a los que desde Judea les llegó la salvación. Así tenemos aquí «la Iglesia de los judíos y de los gentiles.» Los magos son ante el pesebre los representantes de todos los que buscan. La gracia los había conducido, si bien no pertenecían aún a la Iglesia visible.

En ellos vivía un deseo puro de alcanzar la verdad que no se deja contener en las fronteras de las doctrinas y tradiciones particulares. Puesto que Dios es la verdad y quiere dejarse encontrar por todos aquellos que le buscan de todo corazón, tarde o temprano tenía que iluminar la estrella a esos sabios para indicarles el camino de la verdad. Y así se presentan ante la verdad encarnada, se postran ante ella en profunda adoración y depositan sus coronas a sus pies, pues todos los tesoros del mundo no son más que polvo en comparación con ella”….

 

Santa Teresa Benedicta (Edith Stein) l891-l942, carmelita descalza, doctora de la Iglesia y co-patrona de Europa – Vida escondida y Epifanía; trad. Monte Carmelo 1998, Burgos

 

PARA REZAR

 

Te bendecimos, Dios nuestro Padre,

por la estrella que has revelado a los Magos,

y por la luz de la fe que has reavivado en nuestro corazón.

Te bendecimos Señor, eternamente,

por la alegría con que nos has colmado

de encontrar al Niño con María su Madre,

y por la alegría que nos das

de encontrarte en medio de nuestros hermanos.

Te bendecimos, Dios nuestro Padre,

por las ofrendas que tu bondad ha aceptado

de los reyes de oriente,

y por la ofrenda de nuestro amor que aceptas,

a pesar de ser pobre y muchas veces inútil.

Te bendecimos, Dios nuestro Padre,

por la herencia que has preparado a tu pueblo Israel,

y por la gracia de hacernos participar de ella.

Te bendecimos, Dios nuestro Padre

porque en nuestras almas,

has encendido la estrella de la fe.

Guarda en nosotros su luz hasta el día en que,

en nuestro corazón, se levantará la Estrella de la mañana,

Cristo Jesús, tu Hijo, nuestro Salvador y hermano.

 

Santos Benetti

 

Martes 7 de enero

 

Jesús proclamaba la Buena Noticia del Reino

   

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan    3, 22-4, 6

 

Queridos hermanos:

Dios nos concederá todo cuanto le pidamos, porque cumplimos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.

Su mandamiento es este: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos los unos a los otros como él nos ordenó. El que cumple sus mandamientos permanece en Dios, y Dios permanece en él; y sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.

Queridos míos, no crean a cualquiera que se considere inspirado: pongan a prueba su inspiración, para ver si procede de Dios, porque han aparecido en el mundo muchos falsos profetas.

En esto reconocerán al que está inspirado por Dios: todo el que confiesa a Jesucristo manifestado en la carne, procede de Dios. Y todo el que niega a Jesús, no procede de Dios, sino que está inspirado por el Anticristo, por el que ustedes oyeron decir que vendría y ya está en el mundo.

Hijos míos, ustedes son de Dios y han vencido a esos falsos profetas, porque aquel que está en ustedes es más grande que el que está en el mundo.

Ellos son del mundo, por eso hablan el lenguaje del mundo y el mundo los escucha.

Nosotros, en cambio, somos de Dios. El que conoce a Dios nos escucha, pero el que no es de Dios no nos escucha. Y en esto distinguiremos la verdadera de la falsa inspiración.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 2, 7-8. 10-12a (R.: 8a)

 

R.    Te daré mi reino como herencia.

 

Voy a proclamar el decreto del Señor:

El me ha dicho: «Tú eres mi hijo,

yo te he engendrado hoy.

Pídeme, y te daré las naciones como herencia,

y como propiedad, los confines de la tierra.» R.

 

Por eso, reyes, sean prudentes;

aprendan, gobernantes de la tierra.

Sirvan al Señor con temor;

temblando, ríndanle homenaje. R.

   

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    4, 12-17. 23-25

 

Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea. Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaúm, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías:

¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones! El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz.

A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: «Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca.»

Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente. Su fama se extendió por toda la Siria, y le llevaban a todos los enfermos, afligidos por diversas enfermedades y sufrimientos: endemoniados, epilépticos y paralíticos, y él los curaba. Lo seguían grandes multitudes que llegaban de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La verdadera comunión con Dios está reservada para la eternidad pero ya está actuando en la vida presente, aunque de manera misteriosa. La seguridad de esa comunión, de que Dios mora en nosotros se reconoce por la manera en que guardamos los mandamientos.
  • Por esta observancia de los mandamientos estaremos seguros ante Dios hasta el punto de poder pedirle con la seguridad de ser escuchados. El mandamiento que nos dará la seguridad delante de Dios y nos garantiza su presencia entre nosotros es doble: creer en el nombre de Jesucristo y amarnos los unos a los otros.
  • Juan presenta estos dos preceptos de tal manera que parecen constituir uno. Para Juan no hay dos virtudes distintas: la fe por una parte y la caridad por otra. Esas dos virtudes no son más que dos dimensiones de una sola actitud: somos hijos de Dios por nuestra fe y de esa filiación deriva la caridad entre los hermanos.
  • Creer en Jesucristo, es creer que el Padre ama a todos los hombres a través de su propio Hijo y querer vivir ese mismo amor.

***

  • Esta es la semana de los “signos que manifiestan” a Cristo. Habiendo oído que Juan estaba preso, Jesús se retiró a Galilea. Jesús deja el pueblo donde había vivido hasta ahora y va a una ciudad más importante no sin una razón. Es un signo. Este gesto tiene una significación misionera. Galilea tenía fama de región gentil, contaminada de paganos, desinteresada de la Ley y de la oficialidad del templo, foco de revolucionarios.
  • Durante toda su vida oculta, Jesús ha vivido en un pueblo bien protegido; ahora va al lugar donde piensa que podrá evangelizar a muchos de aquellos que viven aún “en las tinieblas” y que esperan la luz.
  • Anuncia que el Reino de los cielos ha llegado, Dios está con nosotros, si queremos acogerlo. No es una predicación moralizante que dice lo que hay que hacer. Es ante todo una nueva actitud que lo cambia todo, hasta nuestros comportamientos morales.
  • Los pobres se sentían acogidos por Jesús y los ricos se sentían desplazados, pero a todos les pedía conversión. Para Jesús, el problema del Reino era un problema de transformación del corazón, pero una transformación real, de las que se demuestran con obras.
  • El signo de que Dios está obrando es que le traían a todos los que sufrían, curaba toda enfermedad y toda dolencia. La misión de Jesús incluye también la sanación, la curación de los enfermos. Su misión es decir y hacer, proclamación y transformación. El Niño de Belén ahora se manifiesta como el Mesías enviado por Dios enseñando, proclamando el Reino, curando a los enfermos, liberando a los posesos. Y, la multitud cree en Él y lo sigue.
  • La fe en Jesucristo como Hijo de Dios hecho hombre, como Palabra encarnada de Dios, es esencial al cristianismo; y debe demostrarse primeramente en el amor compasivo y solidario que irradiará sobre el mundo necesitado de este testimonio.
  • Nosotros, como discípulos de Jesús, hemos de continuar su tarea, con el gozo, el entusiasmo y la plena dedicación con que Él vivió. Hoy también hay muchas enfermedades y dolencias que necesitan ser curadas; y no sólo físicas: el egoísmo, anidado en muchos corazones que busca lograr los propios objetivos a costa de pisotear los derechos de los otros. El poder, que para conservarse sacrifica inocentes. La ambición desmedida y enfermiza de poseer, que no mide en medios ni en consecuencias. Otros que sin encontrar el sentido de la propia vida, pretenden olvidarse de sus propias pobrezas o tristezas, enviciándose o envileciéndose. No podemos quedarnos contemplando dolencias de la gente de nuestro tiempo.
  • Nos urge anunciar el reino poniéndonos en camino, para tratar de remediar todos esos males, no por nuestras propias fuerzas, sino por la fuerza de Dios que habita en nosotros y nos impulsa para que seamos un signo de Cristo que salva para nuestros hermanos.
  • Ser discípulo de Jesús no puede ser sino reproducir en nosotros una respuesta ante la vida, idéntica a la de Jesús: «vivir y luchar por la misma causa», el Reinado de Dios. Nuestra vida tiene que anunciar el «Evangelio del Reino», la buena noticia que está llegando, y hacerlo ayudando, curando heridas, liberando de angustias y miedos; «haciendo el bien», como se dijo de Cristo Jesús.

 

 PARA DISCERNIR

 

  • ¿Me siento identificado con la causa de Jesús?
  • ¿Cuál es mi compromiso para “hacer el bien”?
  • ¿Vivo con entusiasmo mi vocación de discípulo misionero o me domina la pereza, la comodidad, mis pobrezas y miserias?

 

 REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

El Reino de los Cielos está cerca

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

..”Reino de Dios significa que Dios reina. Y ¿cómo reina Dios? Preguntémonos: En el fondo, ¿qué es lo que impera rea/mente sobre nosotros? En primer lugar, los hombres. También las cosas señorean sobre mí. Las cosas que ambiciono, las cosas que me estorban, las cosas que encuentro en mi camino (…). ¿Qué ocurriría si Dios reinase verdaderamente en mí? Mi corazón, mi voluntad lo experimentarían como Aquel que da a todo evento humano significado pleno (…). Yo percibiría con temor sagrado que mi persona humana es nada excepto por el modo en que Dios me llamó y en el que debo responder a su llamada. De aquí me vendría el don supremo: la santa comunidad de amor entre Dios y mi sola persona. Pero el nuestro es un reino del hombre, reino de cosas, reino de intereses terrenos que ocultan a Dios y sólo al margen le hacen sitio. ¿Cómo es posible que el árbol a cuyo encuentro voy me sea más real que El? ¿Cómo es posible que Dios sea para mí sólo una mera palabra y no me invada, omnipotente, el corazón y la conciencia? y ahora Jesús proclama que después del reino de los hombres y de las cosas ha de venir el reino de Dios. El Poder de Dios irrumpe y quiere asumir el dominio; quiere perdonar, santificar, iluminar, no por la violencia física, sino por la fe. Los hombres deberían apartar su atención de las cosas y dirigirla hacia Dios, así como tener confianza en lo que Jesús les dice con su palabra y actitud: entonces llegaría el reino de Dios”…

 

Romano Guardini, El Señor, Madrid 1965.

 

PARA REZAR

 

TU REINO SEÑOR

 

Tu Reino, Señor Jesús, habita dentro de mí

tu Reino es como un tesoro escondido dentro de un campo;

llevo en el fondo de mi ser la libertad y el amor,

la justicia y la verdad, la luz y la belleza.

Llevo dentro de mí el amor de tu Padre que me llama:

la gracia de tu amor que me salva y libera,

la amistad y la comunión de tu Espíritu que me hace fuerte.

¡Tu Reino, Señor, habita dentro de mí, gracias!

Tu Reino, Señor, habita en medio del mundo.

Tu Reino está presente oculto en medio de los hombres.

Donde el amor es más fuerte que el odio, allí está tu Reino.

Donde el perdón es más fuerte que la venganza,

allí está tu Reino.

Donde la verdad es más fuerte que la mentira,

allí está tu Reino.

Donde la justicia es más fuerte que la opresión,

allí está tu Reino.

Donde la libertad es más fuerte que la esclavitud,

allí está tu Reino.

Donde la ternura es más fuerte que el desamor,

allí está tu Reino.

¡Tu Reino, Señor, habita en el corazón de los hombres

que te aman, se aman y te siguen!

 

Miércoles 8 de enero

 

El Señor me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan    4, 7-10

 

Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.

El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.

Así Dios nos manifestó su amor: envió a su Hijo único al mundo, para que tuviéramos Vida por medio de él. Y este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero, y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 71, 1-2. 3-4ab. 7-8 (R.: cf. 11)

 

R.    Que se postren ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.

 

Concede, Señor, tu justicia al rey

y tu rectitud al descendiente de reyes,

para que gobierne a tu pueblo con justicia

y a tus pobres con rectitud. R.

 

Que las montañas traigan al pueblo la paz,

y las colinas, la justicia;

que él defienda a los humildes del pueblo,

socorra a los hijos de los pobres. R.

 

Que en sus días florezca la justicia

y abunde la paz, mientras dure la luna;

que domine de un mar hasta el otro,

y desde el Río hasta los confines de la tierra. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    6, 34-44

 

Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.

Como se había hecho tarde, sus discípulos se acercaron y le dijeron: «Este es un lugar desierto, y ya es muy tarde. Despide a la gente, para que vaya a las poblaciones cercanas a comprar algo para comer.»

El respondió: «Denles de comer ustedes mismos.»

Ellos le dijeron: «Habría que comprar pan por valor de doscientos denarios para dar de comer a todos.»

Jesús preguntó: « ¿Cuántos panes tienen ustedes? Vayan a ver.»

Después de averiguarlo, dijeron: «Cinco panes y dos pescados.»

El les ordenó que hicieran sentar a todos en grupos, sobre la hierba verde, y la gente se sentó en grupos de cien y de cincuenta.

Entonces él tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. También repartió los dos pescados entre la gente.

Todos comieron hasta saciarse, y se recogieron doce canastas llenas de sobras de pan y de restos de pescado. Los que comieron eran cinco mil hombres.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios, y, a su vez, el que no ama no ha conocido a Dios, de ahí que el amor se constituye en el camino que nos acerca y nos introduce en el mundo de Dios.
  • «Conocer» a Dios en la mentalidad bíblica, semita, no es un acto intelectual; no es algo que pertenezca exclusivamente al mundo de la razón. Juan lo dice claramente: conoce a Dios quien lo ama. Sólo se conoce verdaderamente a Dios desde el amor.
  • Si Dios es amor, todo amor tiene algo de Dios. «El amor es de Dios», dice Juan en el texto concreto de hoy, tomado de su carta primera. Y «todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios». Este conocimiento no es abstracto porque Dios no se ha quedado en hermosas declaraciones. Dios ha manifestado, concretado y probado su amor. Dios ha «encarnado» su amor. Jesús es el amor de Dios por el mundo. Es el Hijo único, entregado.
  • Otra prueba de la veracidad y desmesura del amor de Dios, es que existe no porque lo amáramos nosotros, sino porque El nos amó a nosotros. Dios no nos ha esperado. Tomó la iniciativa de amarnos, antes incluso de conocer cómo responderíamos a ese amor. Hasta el pecador puede tener la certeza que es esperado y amado, en los momentos en que el hombre no piensa en Dios ni ama a Dios; Dios no deja de pensar en él y de amarlo.
  • La gratuidad total es la característica fundamental del amor divino. No está condicionado a nuestra respuesta positiva.
  • El amor de Dios, fue un amor «hasta el derramamiento de sangre» de Cristo que se sacrificó por nosotros. Jesús ha sido la víctima de «mis» pecados. Jesús se sacrificó, nos ama hasta el extremo de ser capaz de renunciar a su propia vida «para que vivamos».

***

  • Marcos inaugura una nueva sección de su Evangelio. Ya no son los primeros pasos apostólicos de Jesús, ni sus victorias sobre la enfermedad y los demonios, sino una sección en torno al tema del pan: dos multiplicaciones de panes, discusiones sobre el sentido de las abluciones antes de comer el pan, la falsa levadura, una pagana que solicita las migajas de pan, etc.
  • Toda la sección de los panes está concebida de tal forma que Cristo aparece como ese nuevo Moisés que ofrece el verdadero maná.
  • Jesús obra el milagro de la multiplicación de los panes porque siente compasión de la multitud, pero también lo hace con el fin de formar a sus apóstoles. Los compromete con los preparativos del banquete y los llevará a reflexionar sobre el alcance de este milagro.
  • La mirada se centra en Jesús. Los discípulos están ante el pueblo con las manos vacías, se reconocen incapaces de remediar la necesidad. No pueden hacer nada si no interviene el Señor. Jesús toma la iniciativa: va a utilizar la totalidad del alimento de que dispone el grupo. Dios quiere seguir alimentando a los demás por medio de las pobres provisiones de los hombres.
  • Pronuncia la bendición, “Bendito sea Dios que nos da este pan”. Era el rito judío de la santificación de la comida en la mesa: como buen judío, Jesús santifica cada uno de sus gestos con una bendición, una plegaria.
  • Luego, encarga a los discípulos que sirvan el pan y los peces; han de estar en la comunidad como servidores. El Espíritu que Jesús infunde, lleva a darse a los demás para comunicar vida. Los discípulos, que poseían el pan y los peces con su servicio, transmiten la generosidad y el amor de Dios creador y dador de vida.
  • Este milagro es un signo, un símbolo de la Iglesia que continúa hoy lo que hizo Jesús: compadecerse de los que andan como ovejas sin pastor, estar cerca de los que sufren, de los que buscan, no estar alejado del pueblo, sino en medio de él, dar lo que se tiene, no dejarse vencer por la impotencia y el egoísmo. La Iglesia tiene que ser colaboradora de Cristo en la distribución de la gracia para todos los hombres. Al igual que el Señor, la Iglesia ha de pasar haciendo el bien.
  • Dios se hace presente, como en este relato, cuando igual que los discípulos nos comprometemos con el pueblo hambriento y aportamos de lo propio dejando que Jesús haga el resto. Los problemas y las distintas “hambres” no sólo se solucionan con dinero; el amor es una fuerza milagrosa que hay que despertar.
  • El amor es entrega: Dios que entrega a su Hijo, Cristo Jesús que se entrega a sí mismo en la cruz y repite el memorial de pasión en cada Eucaristía. El pan multiplicado que nos ofrece cada día Cristo Jesús es su Cuerpo y su Sangre. Conoce lo arduo del camino y que el cansancio, el hambre y la sed acosan a lo largo de nuestra vida. Por eso quiso ser Él mismo nuestro alimento.
  • El pan sólo se multiplicará cuando se multiplique el amor. La Eucaristía es llamado y fuerza para hacer crecer la solidaridad, haciendo comunión, sin distinción, con los hermanos que estén a mi lado. Por eso la Eucaristía será siempre expresión del amor compasivo que Dios siente por el pueblo en una multiplicación de los panes.
  • En la medida en que la mesa de Cristo constituya para nosotros la experiencia del amor, en esa misma medida conoceremos a Dios revelado en su Hijo.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cómo es nuestro amor a los hermanos?
  • ¿Somos capaces de entregarnos por los demás?
  • ¿Termina nuestro amor apenas decrece el interés o empieza el sacrificio?

     

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Dios es amor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

..”Dios mío, bienaventurada Trinidad, deseo amaros y haceros amar, trabajar por la glorificación de la santa Iglesia, salvando las almas que viven sobre la tierra y librando a las que sufren en el purgatorio.

Deseo cumplir perfectamente vuestra voluntad y llegar al grado de gloria que me habéis preparado en vuestro Reino; en una palabra: deseo ser santa, pero siento mi impotencia y os pido, Dios mío, que seáis vos mismo mi santidad.

Puesto que me habéis amado hasta darme vuestro único Hijo para que fuese mi Salvador y mi Esposo, los tesoros infinitos de sus méritos son míos: yo os los ofrezco con alegría, suplicándoos que no me miréis sino a través de la Faz de Jesús y en su corazón abrasado de amor. Siento en mi corazón inmensos deseos y os pido con confianza que vengáis a tomar posesión de mi alma. No quiero amontonar méritos para el cielo, sino trabajar sólo por vuestro amor, con el único fin de agradaros, de consolar vuestro corazón sagrado y de salvar almas que os amen eternamente.

En la tarde de esta vida compareceré ante vos con las manos vacías. No os pido, Señor, que contéis mis obras. Todas nuestras justicias son imperfectas a vuestros ojos. Quiero, por ello, revestirme de vuestra propia justicia y recibir de vuestro amor la posesión eterna de Vos mismo. No quiero otra cosa que Vos, mi Amado”…

 

Santa Teresita del Niño Jesús.

PARA REZAR

 

SEÑOR QUISIERA…

 

Señor, quisiera ser de aquellos

que arriesgan su vida, que dan su vida.

Señor, Tú que naciste al azar de un viaje,

y moriste como un malhechor,

tras haber recorrido sin dinero,

todas las rutas del destierro,

del peregrinaje y las predicaciones caminantes,

arráncame de mi egoísmo y de mi confort.

He de empeñar mi vida, Jesús, por tu palabra.

He de empeñar mi vida, Jesús, por tu amor.

Ya pueden los demás ser cuerdos,

Tú me has hecho para que crea en el amor.

Otros creen que hay que conservar,

Tú me has dicho que más vale dar.

Otros se instalan,

Tú me has exhortado a marchar,

dispuesto a la alegría y al dolor,

al fracaso y al éxito,

a vivir la vida cristiana

sin preocuparme de sus consecuencias.

A no poner mi confianza en mí, sino en ti,

y finalmente, a arriesgar mi vida

contando sólo con tu amor.

 

Jueves 9 de enero

 

Tranquilícense soy yo

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan    4, 11-18

 

Queridos míos, si Dios nos amó tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. Nadie ha visto nunca a Dios: si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y el amor de Dios ha llegado a su plenitud en nosotros.

La señal de que permanecemos en él y él permanece en nosotros, es que nos ha comunicado su Espíritu. Y nosotros hemos visto y atestiguamos que el Padre envió al Hijo como Salvador del mundo.

El que confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, permanece en Dios, y Dios permanece en él.

Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él.

Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él.

La señal de que el amor ha llegado a su plenitud en nosotros, está en que tenemos plena confianza ante el día del Juicio, porque ya en este mundo somos semejantes a él.

En el amor no hay lugar para el temor: al contrario, el amor perfecto elimina el temor, porque el temor supone un castigo, y el que teme no ha llegado a la plenitud del amor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 71, 1-2. 10-11. 12-13 (R.: cf. 11)

 

R.    Que se postren ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.

 

Concede, Señor, tu justicia al rey

y tu rectitud al descendiente de reyes,

para que gobierne a tu pueblo con justicia

y a tus pobres con rectitud. R.

 

Que los reyes de Tarsis y de las costas lejanas

le paguen tributo.

Que los reyes de Arabia y de Sebá

le traigan regalos;

que todos los reyes le rindan homenaje

y lo sirvan todas las naciones. R.

 

Porque él librará al pobre que suplica

y al humilde que está desamparado.

Tendrá compasión del débil y del pobre,

y salvará la vida de los indigentes. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    6, 45-52

 

Después que los cinco mil hombres se saciaron, en seguida, Jesús obligó a sus discípulos a que subieran a la barca y lo precedieran en la otra orilla, hacia Betsaida, mientras él despedía a la multitud. Una vez que los despidió, se retiró a la montaña para orar.

Al caer la tarde, la barca estaba en medio del mar y él permanecía solo en tierra. Al ver que remaban muy penosamente, porque tenían viento en contra, cerca de la madrugada fue hacia ellos caminando sobre el mar, e hizo como si pasara de largo.

Ellos, al verlo caminar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y se pusieron a gritar, porque todos lo habían visto y estaban sobresaltados. Pero él les habló enseguida y les dijo: «Tranquilícense, soy yo; no teman.» Luego subió a la barca con ellos y el viento se calmó.

Así llegaron al colmo de su estupor, porque no habían comprendido el milagro de los panes y su mente estaba enceguecida.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Juan insiste de manera especial en este pasaje sobre los signos de la comunión que podemos tener. La fe y el amor son los criterios de nuestra comunión con Dios. Para Juan toda decisión de fe, implica el amor, puesto que obliga a una conversión, que no puede ser más que don de sí. La vida cristiana tiene como dos dimensiones.
  • La primera nos hace tomar conciencia que Dios es amor, que nos ha amado hasta el punto de enviarnos a su Hijo, y que quiere vivir en nosotros. Esto forma parte de nuestra profesión esencial de fe. Esta fe, es la que nos impulsa a amar a nuestros hermanos como nosotros somos amados por Dios.
  • El amor puede ser ofrecido en plenitud al cristiano ya desde esta vida, porque puede vivir por él, en la comunión con el Padre y con el Hijo, y no ya bajo el temor del castigo. La seguridad del cristiano no descansa sobre su impecabilidad, que sería ilusorio; sino sobre el mismo Dios, que todo lo conoce y muy especialmente nuestra debilidad.
  • Hemos conocido el amor de Dios en que «nos envió a su Hijo como Salvador del mundo» y además en que «nos ha dado de su Espíritu».
  • Este amor, hace que en nuestra vida, ya no exista el temor o la desconfianza. Si vivimos en el amor que nos comunica Dios, ya no tendremos miedo al día del juicio, porque es nuestro Padre, hemos nacido de Él, y somos hijos, que no se mueven por miedo sino por amor.
  • La caridad, destierra el temor no sólo en los perfectos y los santos; incluso los débiles pueden llegar hasta esa caridad, puesto que ella misma, extrae de Dios su poder de eliminar el temor y no de lo que una conciencia puede reprocharse a sí misma.

***

  • Enseguida, después de la multiplicación de los panes, Jesús mandó a sus discípulos subir a la barca y que se adelanten pasando al otro lado, mientras Él, despedía a la muchedumbre. Jesús sabe que sus apóstoles no están maduros para asumir el aparente triunfo del milagro de los panes, y que podrían dejarse arrastrar por la pendiente natural y exitista de la muchedumbre, y los obliga a partir. La barca es figura de la misión, y Jesús los envía a Betsaida, fuera de los límites de Israel, en la orilla norte del lago.
  • Deben abandonar la seguridad e ir por segunda vez a tierra pagana.
  • Llegada la noche en el mar de Galilea, están remando con mucho esfuerzo, porque el viento viene en contra. Jesús ve la situación en que se encuentran, pero deja que experimenten su propia dificultad para cumplir la orden que les ha dado. Avanzada la noche se dirige a ellos andando sobre el agua, y hace el ademán de seguir de largo. Caminar sobre el mar se consideraba propio y exclusivo de Dios. Los discípulos reconocen a Jesús, pero no pueden concebir que un hombre tenga la condición divina, por eso, al verlo andar sobre el mar, pensaron que era una aparición y empezaron a gritar asustados.
  • Pero Jesús les dijo: “¡Ánimo! Soy Yo”. Jesús sube a la barca y al estar con ellos, el viento cesó. Ya no pueden sostener que era una aparición: están ante un Jesús que se ha manifestado como Hombre-Dios.
  • En nuestra vida también pasamos a veces por el miedo que experimentaron aquella noche los discípulos. La pequeña barca de nuestra vida, y también la barca de la Iglesia, sufre muchas veces vientos fuertes en contra, y tenemos miedo de hundirnos. Como los discípulos, hacemos humanamente lo que podemos, pero no nos basta.
  • Nos esforzamos, en la noche de esta vida, con la práctica de ayunos y obras buenas, en conseguir nuestra conversión moral. A base de enormes trabajos tratamos de hacer llegar nuestra barca a la playa de la paz de la unión con Cristo. Pero nos chocamos con la tempestad del mundo exterior, y también con el viento de nuestros egoísmos que nos llevan mar adentro. Ponemos en práctica todo lo que aprendimos; nos aferramos al timón de la voluntad o a los remos del trabajo apostólico, pero no conseguimos avanzar y Jesús parece alejarse de nosotros. Necesitamos reconocer que El puede infinitamente más que nosotros y que todos nuestros esfuerzos. Necesitamos arriesgarnos y entregarnos a Él por completo.
  • Dios siempre está con nosotros, y “viendo nuestros esfuerzos”, se pone en camino para rescatarnos y llevarnos a puerto seguro. Igual que a los discípulos, Dios nos pide simplemente cooperar a su gracia, que no es otra cosa que hacer lo que está en nuestras manos, con la confianza puesta en que Él mismo, completará la obra y nos sacará de la crisis. Como para aquellos apóstoles, la paz y la serenidad nos vendrán de que admitamos a Jesús junto a nosotros, en la barca.
  • Por tanto, hoy Cristo nos invita a permanecer en su amor y a ser fuertes ante las dificultades, con la seguridad que Dios está con nosotros, y sólo con Él, seremos capaces de vencer los vientos más fuertes que golpeen contra nuestra pobre barca.
  • El amor elimina el temor, Dios siempre viene a nuestro encuentro en los momentos de dificultad. Viene como un Padre que quiere ayudarnos: nunca nos abandonará y ya lo ha demostrado por la entrega de su Hijo.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cómo reacciono ante las dificultades?
  • ¿Soy capaz de confiar ciegamente en el Señor?
  • ¿Experimento la presencia constante de Jesús a mi lado?

     

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

No temo Señor, Tú vienes conmigo

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Viendo el trabajo con que remaban…, a eso de la cuarta vela de la noche, va hacia ellos»

 

…” Los apóstoles atraviesan el lago. Jesús, está solo en tierra, mientras que ellos se agotan remando sin lograr avanzar, porque el viento le es contrario. Jesús ora y en su oración les ve esforzarse por adelantar. Va, pues, a su encuentro. Está claro que este texto está lleno de simbolismos eclesiológicos: los apóstoles en el mar y contra el viento, y el Señor junto al Padre. Pero lo que es determinante es que en su oración, cuando está «junto al Padre», no está ausente, sino que, muy al contrario, es orando que les ve. Cuando Jesús está junto al Padre, está presente a su Iglesia. El problema de la venida final de Cristo aquí se profundiza y transforma de manera trinitaria: Jesús ve a la Iglesia en el Padre y, por el poder del Padre y por la fuerza de su diálogo con él, está presente, junto a ella. Es, precisamente, este diálogo con el Padre cuando «está en la montaña» lo que le hace presente, y a la inversa. La Iglesia, por así decir, es objeto de la conversación entre el Padre y el Hijo, pues ella misma está anclada en la vida trinitaria”…

 

Cardenal Joseph Ratzinger- Papa Benedicto XVI – El Dios de Jesucristo

 

PARA REZAR

 

Padre, me pongo en tus manos.

Haz de mí lo que quieras.

Sea lo que sea, te doy gracias.

Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo, con tal que tu voluntad

se cumpla en mí y en todas tus criaturas.

No deseo más, Padre.

Te confío mi alma, te la doy con todo el amor de que soy capaz.

Porque te amo y necesito darme a Ti, ponerme en tus manos,

sin limitación, sin medida, con una confianza infinita, porque

Tú eres mi Padre.

 

Carlos de Foucauld

 

Viernes 10 de enero

 

Hemos pasado de la muerte a la vida

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan    4, 19-5, 4

 

Hijos míos:

Nosotros amamos porque Dios nos amó primero. El que dice: «Amo a Dios», y no ama a su hermano, es un mentiroso. ¿Cómo puede amar a Dios, a quien no ve, el que no ama a su hermano, a quien ve? Este es el mandamiento que hemos recibido de él: el que ama a Dios debe amar también a su hermano.

El que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y el que ama al Padre ama también al que ha nacido de él. La señal de que amamos a los hijos de Dios es que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos.

El amor a Dios consiste en cumplir sus mandamientos, y sus mandamientos no son una carga, porque el que ha nacido de Dios, vence al mundo. Y la victoria que triunfa sobre el mundo es nuestra fe.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 71, 1-2. 14 y 15acd. 17 (R.: cf. 11)

 

R.    Que se postren ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.

 

Concede, Señor, tu justicia al rey

y tu rectitud al descendiente de reyes,

para que gobierne a tu pueblo con justicia

y a tus pobres con rectitud. R.

 

Los rescatará de la opresión y la violencia,

y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos.

Por eso, que viva largamente

que oren por él sin cesar

y lo bendigan todo el día. R.

 

Que perdure su nombre para siempre

y su linaje permanezca como el sol;

que él sea la bendición de todos los pueblos

y todas las naciones lo proclamen feliz. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    4, 14-22a

 

Jesús volvió a Galilea con el poder del Espíritu y su fama se extendió en toda la región. Enseñaba en las sinagogas y todos lo alababan.

Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor.

Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él. Entonces comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír.»

Todos daban testimonio a favor de él y estaban llenos de admiración por las palabras de gracia que salían de su boca.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Juan repite con matices nuevos los temas que ha ido desarrollando a lo largo de su carta, sobre el amor que Dios nos tiene y el amor que nosotros debemos tener a Dios y al hermano.
  • El Señor ha triunfado sobre el autor del pecado y de la muerte. Es la victoria decisiva de Cristo sobre el mundo, por eso el cristiano ha vencido al mundo. Quien cree en Jesucristo y lo acepta en su vida, participa ya desde ahora de esa victoria. “Todo el que ha nacido de Dios vence al mundo”. Nacer de Dios es empezar a tener la vida de Dios. Y con la vida que Él nos da, están también la fuerza y la gracia para realizar su proyecto.
  • El que ha nacido de Dios, debe cumplir sus mandamientos; pero el mandamiento principal de Dios es el amor al hermano. Cumplir estos mandamientos, y por tanto amar al hermano, no es una carga imposible de llevar, porque ya participamos en la victoria de Cristo contra el mal del mundo.
  • El amor cristiano es fundamentalmente amor a los hermanos; no es una difusa simpatía por el bien de la humanidad, ni una simple filantropía o un programa político de construcción de una sociedad mejor.
  • El amor cristiano es aquel que nace ante la obra del amor. Nuestra posibilidad de amar no se fundamenta sobre nuestros propios méritos o capacidades. Todo descansa en el hecho de que «Dios nos amó primero», antes de cualquier mérito nuestro. Nos ama tal como somos, es decir, «pecadores».
  • Si queremos permanecer como hijos de Dios, debemos amarnos los unos a los otros sabiendo que todos tenemos a Dios por Padre. No podemos amar a Dios y desentendernos de nuestro prójimo; a pesar de sus fallas y pecados, pues Cristo nos amó y se entregó por nosotros para que nuestros pecados fueran purificados. Así, quien ama a Dios debe amar a su prójimo estando dispuesto a dar la vida por él.

***

  • Es una escena programática y llena de significado la que escuchamos hoy en el evangelio; otra epifanía: Cristo se manifiesta en Nazaret, el pueblo de su infancia y juventud y se revela muy diferente a como lo habían visto hasta ese momento sus vecinos.
  • El “sabbat” se celebraba en cada casa con ritos y plegarias familiares. Pero los hombres estaban también invitados a celebrarlo en la sinagoga, con la lectura pública de la Ley o de los Profetas seguida de una homilía. Todo judío que ya había cumplido los treinta años, podía tomar allí la palabra, pero se acostumbraba confiar esa tarea a los estudiosos de las escrituras; y se trataba, no de la Ley, sino de los profetas.
  • Jesús llegó a Nazaret, y según su costumbre de buen judío, entró el día sábado en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura; al terminar de leer, enrolló el libro y se lo devolvió al ayudante; y a continuación dijo la homilía. La fama de Jesús había crecido y esperaban su palabra con impaciencia.
  • Cristo detiene su lectura en el momento en que la profecía de Isaías anunciaba “un año de gracia”. Estas palabras de gracia provocan el asombro de la asamblea y son el origen de todos los incidentes. Cristo define su misión como una proclamación del amor gratuito de Dios a todo hombre, y no de condenación.
  • El futuro Mesías estará lleno del Espíritu de Dios y es enviado a cumplir su misión para con los pobres, a dar libertad a los oprimidos y anunciar el año de gracia del Señor. Lo más importante es que con Jesús se cumple la Escritura que acaban de oír. Se presenta, a los de su pueblo, como el Mesías esperado. En un principio consigue la admiración y el aplauso de sus oyentes, que luego se convertirá en repudio.
  • Todos esperaban que Jesús se pronunciara a favor de la causa nacionalista, y que se pusiera del lado de los fanáticos del pueblo, en contra del poder opresor. Pero Jesús, centró el anuncio de su programa mesiánico, en la gracia, de allí el rechazo de los jefes de la sinagoga. Era inadmisible que un laico que no pertenecía al ambiente sacerdotal se atreviera a proclamar el año de gracia y perdón de Dios. Jesús define su tiempo como el tiempo permanente de justicia, libertad, perdón, restitución y humanidad.
  • Este, es el programa que Él cumplió a lo largo de su vida, y el que se nos propone a sus discípulos. Llegar a hacer esto, supone cambiar la realidad insolidaria, elitista, excluyente, en un modo de vida que se sustente en la solidaridad, la igualdad, la justicia y la fraternidad. El trabajo del Reino que toca realidades sociales, es un trabajo espiritual porque exige la conversión interior de personas y estructuras.
  • Decir que la palabra de Dios se cumple, quiere decir que los hombres hoy, han incorporado a Dios en Jesucristo, en su particular estilo de vida.
  • El reino de Dios, fue en el tiempo de Jesús y sigue siendo hoy, la posibilidad concreta de experimentar al Dios y Padre que liberó a su pueblo del dominio de Egipto, y que, a través de los profetas, los fue instruyendo con su palabra y con su testimonio; y que con Jesús, se entregó totalmente, para que cada hombre alcance en su propia vida la Vida.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Experimentamos la presencia de Jesús como buena Noticia?
  • ¿Reconocemos que su acción va destinada a los más desvalidos de este mundo?
  • ¿Hacemos nuestro el anuncio de Jesús y su compromiso?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

El que no ama a su hermano al que ve, no puede amar a Dios a quien no ve

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Tú me has mandado a los hombres. Has cargado sobre mis espaldas el grave peso de tus poderes y la fuerza de tu gracia, y me has ordenado avanzar. Dura y casi ruda tu palabra que me envía lejos de ti, a tus criaturas que quieres salvar, a los hombres. He tratado con ellos desde siempre, antes incluso de que tu palabra me consagrase para esta misión. He procurado amar y ser amado, he tratado de ser buen amigo y de tener buenos amigos. Es hermoso estar así con los hombres, y fácil también. Porque se va sólo a los que uno elige y se queda entre ellos mientras se está a gusto. Pero ahora no: los hombres a los que soy enviado los has escogido tú, no yo, y no debo ser su amigo, sino su servidor. Y el hecho de que me fastidien no es ya la señal para irme, como antes, sino tu orden de quedarme.

¡Qué criaturas estas, Dios mío, a las que me has mandado, lejos de ti! Los más no reciben en modo alguno a tu enviado, no aprecian en absoluto tus dones, tu gracia, tu verdad, con que me envías a ellos. Y yo debo, sin embargo, volver una y otra vez, a sus puertas, importuno como un vendedor ambulante con su quincalla. Si, al menos, supiese con certeza que es a ti a quien rechazan cuando

no me reciben, me consolaría. Pues quizás también yo cerraría la puerta de mi vida si uno como yo viniese a llamar diciéndose enviado por ti.

Y ¿qué decir de los que me admiten en su vida? oh Señor, éstos desean muy otra cosa que lo que yo les llevo de tu parte (…).

¿Qué quieren de mí? Si no es dinero lo que buscan, o una ayuda material, o el pequeño alivio de la compasión, me miran como a una especie de agente de seguros con el que van a concertar una póliza para la vida del más allá (…).

Señor, enséñame a orar y a amarte. Entonces olvidaré en ti mi miseria, porque tendré conmigo lo que me hará olvidarla: el amor paciente, que presta tu riqueza a la pobreza de mis hermanos. Y sólo entonces seré un hermano para los hombres, alguien que les ayuda a encontrar al único que necesitan, a ti, Dios de mis hermanos”…

 

K. Rahner, Palabras al silencio. Oraciones cristianas, Estella 101998.

 

PARA REZAR

 

ORACIÓN POR EL CAMBIO Y LA TRANSFORMACIÓN

 

Señor, tú amas la justicia y estableces la paz en la tierra.
Traemos ante ti la desunión del mundo de hoy;
la violencia absurda, el militarismo, la explotación, y
la opresión que amenazan la vida en el planeta.
La codicia humana y la injusticia,
que alimentan el odio y las contiendas.
Por el cambio en nuestro mundo, oremos.
Señor, en tu gracia, transforma el mundo.
Señor, envía tu espíritu y renueva la faz de la tierra;
enséñanos a ser compasivos con toda la familia humana;
conduce a todas las naciones hacia el camino de la paz.
Por la paz que solo Tú puedes darnos, oremos.
Señor, en tu gracia, transforma el mundo.
Enséñanos cómo comerciar con justicia y amor.
Recuérdanos que evitemos la codicia y
permítenos a todos ensalzar a quienes viven en la pobreza.
Recuérdanos que todos nosotros y toda la creación
te pertenecemos y que sólo somos administradores.
Perdónanos por no obrar conforme a tu voluntad en tu Reino sobre la tierra.
Danos la fuerza y el coraje de trabajar por la justicia y la paz.

 

Consejo Mundial de Iglesias.

 

Sábado 11 de enero

 


Al instante la lepra desapareció

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan    5, 5-13

 

Hijos míos:

¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?

Jesucristo vino por el agua y por la sangre; no solamente con el agua, sino con el agua y con la sangre. Y el Espíritu da testimonio porque el Espíritu es la verdad. Son tres los que dan testimonio: el Espíritu, el agua y la sangre; y los tres están de acuerdo.

Si damos fe al testimonio de los hombres, con mayor razón tenemos que aceptar el testimonio de Dios. Y Dios ha dado testimonio de su Hijo.

El que cree en el Hijo de Dios tiene en su corazón el testimonio de Dios. El que no cree a Dios lo hace pasar por mentiroso, porque no cree en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.

Y el testimonio es este: Dios nos dio la Vida eterna, y esa Vida está en su Hijo. El que está unido al Hijo, tiene la Vida; el que no lo está, no tiene la Vida.

Les he escrito estas cosas, a ustedes que creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen la Vida eterna.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 147, 12-13. 14-15. 19-20 (R.: 12a)

 

R.    ¡Glorifica al Señor, Jerusalén!

   

¡Glorifica al Señor, Jerusalén,

alaba a tu Dios, Sión!

El reforzó los cerrojos de tus puertas

y bendijo a tus hijos dentro de ti. R.

 

El asegura la paz en tus fronteras

y te sacia con lo mejor del trigo.

Envía su mensaje a la tierra,

su palabra corre velozmente. R.

 

Revela su palabra a Jacob,

sus preceptos y mandatos a Israel:

a ningún otro pueblo trató así

ni le dio a conocer sus mandamientos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    5, 12-16

 

Mientras Jesús estaba en una ciudad, se presentó un hombre cubierto de lepra. Al ver a Jesús, se postró ante él y le rogó: «Señor, si quieres, puedes purificarme.»

Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Lo quiero, queda purificado.» Y al instante la lepra desapareció.

El le ordenó que no se lo dijera a nadie, pero añadió: «Ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio.»

Su fama se extendía cada vez más y acudían grandes multitudes para escucharlo y hacerse curar de sus enfermedades. Pero él se retiraba a lugares desiertos para orar.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • En el vocabulario de san Juan el término “mundo” significa: «el hombre encerrado en sí mismo y tentado de salvarse por sus propias fuerzas». El verdadero cristiano es el que ha vencido esa tentación y que vive abierto a Dios y su testimonio en Cristo Jesús.
  • La fe nos «abre a Dios» que hace que nuestra salvación y el éxito de nuestra vida los pongamos en la persona de Jesús, el Hijo de Dios.
  • Jesús ha venido a este mundo ampliamente apoyado por los testimonios de Dios. El que cree en el Hijo, cree a Dios y tiene el testimonio de Dios.
  • Jesucristo, el que vino por el agua y por la sangre. Este Jesús en quien creemos, es el que fue bautizado por el Bautista en el agua del Jordán, con el Espíritu sobre Él, y el que al final de su vida derramó su sangre en la cruz, y luego fue resucitado por ese mismo Espíritu. Agua y sangre que son certificadas siempre por el Espíritu, el maestro y el garante de toda fe verdadera.
  • Por otro lado en Juan “el agua y la sangre” simbolizan la obediencia filial de Jesús hasta la muerte, por amor a todos los hombres. Juan vio esto al pie de la cruz y lo afirma. Jesús, por su corazón abierto, del que mana “el agua y la sangre lo ha dado todo”. Por eso tenemos que creer el testimonio de Dios sobre Jesús de Nazaret. El autotestimonio que Dios da es su mismo Hijo Jesucristo, que nos ha dado la vida. Quien tiene al Hijo tiene la vida. Quien no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. El que cree en Jesús, vence al mundo y tiene la vida eterna. La carta va a terminar con las mismas ideas con las que comenzó.
  • Pero lo principal es lo que sucede a los que creen en el Enviado de Dios: vencen al mundo y tienen la vida eterna. El que vence al mundo es el que cree que Jesús es el Hijo de Dios. Dios nos ha dado vida eterna y esta vida, está en su Hijo. “Quien tiene al Hijo tiene la vida; quien no tiene al Hijo, no tiene la vida”.

***

  • El evangelio hoy nos presenta otra de las manifestaciones iniciales de Jesús: la curación del leproso. Su fama crecía y su actuación misionera de predicación y curación de los que sufrían, entusiasmaba a los pobres por todas partes.
  • Cristo desea la curación de los enfermos que encuentra a su paso y porque se siente movido a compasión por el sufrimiento que lo rodea brota su carisma de taumaturgo.
  • Los contemporáneos de Cristo atribuían al alma y al cuerpo una unión muy estrecha, a tal punto que la enfermedad era considerada como el reflejo y la consecuencia de un mal moral. Al curar el cuerpo, Cristo inaugura los tiempos escatológicos de la victoria sobre el mal y el momento de la consolación.
  • Las curaciones realizadas por Cristo no son más que un momento de reparación de la creación entera mediante su vida y su persona.
  • En el caso de la lepra, bajo este nombre se incluían en tiempos de Jesús diversas enfermedades de la piel de carácter más o menos grave. Todas ellas convertían en impuro al hombre que la padecía. El leproso se hallaba excluido del pueblo de Israel: era un manchado y no podía tomar parte en la liturgia de la oración, en la alegría de las fiestas. Se convertía en un hombre social y religiosamente marginado: sólo, sin derechos, lejos de los pueblos.
  • El pedido del enfermo es una oración de súplica: «Señor, si quieres puedes limpiarme». La respuesta compasiva de Jesús es efectiva: «Quiero, queda limpio».
  • El maestro extendió la mano hacia aquel a quien nadie podía tocar. Abandonado de todos y maldito, se encuentra ahora, de golpe con una mano tendida hacia él que lo integra a la sociedad, a la vida de los hombres.
  • Jesús al decretar “queda limpio”, penetra hasta la misma entraña de aquel hombre maldito y lo proclama transformado y puro; todo el perdón de Dios se hace presente en esa frase. Sin embargo, Jesús teme que no se comprenda esta curación y el carisma que posee como signo del reino, por eso obliga al que ha sido objeto de milagro a guardar el secreto y le ordena someterse a los exámenes legales.
  • Lo envía al sacerdote. Sus palabras tienen eficiencia externa; el leproso queda sano pero ahora al presentarse al sacerdote para que dé testimonio de su nueva situación; podrá formar parte del antiguo pueblo de la alianza y de sus promesas.
  • Finalmente, rehuye la admiración de la muchedumbre que podría interpretar mal sus milagros.
  • Ese perdón de Dios que Jesús ha ofrecido a los marginados de la tierra tiene que constituir ahora el fundamento de la vida y preocupación de la Iglesia. El discípulo es signo de encuentro con la salvación que Jesús ofrece.
  • La experiencia de ser curados, de ser redimidos es nuestro anuncio más gozoso y la fuerza para evitar todo tipo de exclusión y marginación.
  • Jesús termina la escena curando a los enfermos que le traen y, a la vez, orando a Dios en soledad. La unión de la oración personal y servicio a los necesitados constituye un elemento primordial de toda auténtica existencia de discípulos.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Tenemos la misma actitud de cercanía y apoyo de Jesús para con los que sufren?
  • ¿Somos conscientes que lo que desfigura al hombre es, ante todo el “no-amor?
  • ¿Somos conscientes que ser solidarios y extender la mano hacia el que sufre es ya un medio para curarlo?

     

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”¡Cuántos beneficios ha aportado la mirada de la fe a la ciudad de los hombres para contribuir a su vida común! Gracias a la fe, hemos descubierto la dignidad única de cada persona, que no era tan evidente en el mundo antiguo. En el siglo II, el pagano Celso reprochaba a los cristianos lo que le parecía una ilusión y un engaño: pensar que Dios hubiera creado el mundo para el hombre, poniéndolo en la cima de todo el cosmos. Se preguntaba: « ¿Por qué pretender que [la hierba] crezca para los hombres, y no mejor para los animales salvajes e irracionales? »[46]. « Si miramos la tierra desde el cielo, ¿qué diferencia hay entre nuestras ocupaciones y lo que hacen las hormigas y las abejas? »[47]. En el centro de la fe bíblica está el amor de Dios, su solicitud concreta por cada persona, su designio de salvación que abraza a la humanidad entera y a toda la creación, y que alcanza su cúspide en la encarnación, muerte y resurrección de Jesucristo. Cuando se oscurece esta realidad, falta el criterio para distinguir lo que hace preciosa y única la vida del hombre. Éste pierde su puesto en el universo, se pierde en la naturaleza, renunciando a su responsabilidad moral, o bien pretende ser árbitro absoluto, atribuyéndose un poder de manipulación sin límites.

La fe, además, revelándonos el amor de Dios, nos hace respetar más la naturaleza, pues nos hace reconocer en ella una gramática escrita por él y una morada que nos ha confiado para cultivarla y salvaguardarla; nos invita a buscar modelos de desarrollo que no se basen sólo en la utilidad y el provecho, sino que consideren la creación como un don del que todos somos deudores; nos enseña a identificar formas de gobierno justas, reconociendo que la autoridad viene de Dios para estar al servicio del bien común. La fe afirma también la posibilidad del perdón, que muchas veces necesita tiempo, esfuerzo, paciencia y compromiso; perdón posible cuando se descubre que el bien es siempre más originario y más fuerte que el mal, que la palabra con la que Dios afirma nuestra vida es más profunda que todas nuestras negaciones. Por lo demás, incluso desde un punto de vista simplemente antropológico, la unidad es superior al conflicto; hemos de contar también con el conflicto, pero experimentarlo debe llevarnos a resolverlo, a superarlo, transformándolo en un eslabón de una cadena, en un paso más hacia la unidad.

Cuando la fe se apaga, se corre el riesgo de que los fundamentos de la vida se debiliten con ella, como advertía el poeta T. S. Eliot: « ¿Tenéis acaso necesidad de que se os diga que incluso aquellos modestos logros / que os permiten estar orgullosos de una sociedad educada / difícilmente sobrevivirán a la fe que les da sentido? »[48]. Si hiciésemos desaparecer la fe en Dios de nuestras ciudades, se debilitaría la confianza entre nosotros, pues quedaríamos unidos sólo por el miedo, y la estabilidad estaría comprometida. La Carta a los Hebreos afirma: « Dios no tiene reparo en llamarse su Dios: porque les tenía preparada una ciudad » (Hb 11,16). La expresión « no tiene reparo » hace referencia a un reconocimiento público. Indica que Dios, con su intervención concreta, con su presencia entre nosotros, confiesa públicamente su deseo de dar consistencia a las relaciones humanas. ¿Seremos en cambio nosotros los que tendremos reparo en llamar a Dios nuestro Dios? ¿Seremos capaces de no confesarlo como tal en nuestra vida pública, de no proponer la grandeza de la vida común que él hace posible? La fe ilumina la vida en sociedad; poniendo todos los acontecimientos en relación con el origen y el destino de todo en el Padre que nos ama, los ilumina con una luz creativa en cada nuevo momento de la historia”…

[46] Orígenes, Contra Celsum, IV, 75: SC 136, 372.

[47] Ibíd., 85: SC 136, 394.

[48] « Choruses from The Rock », en The Collected Poems and Plays 1909-1950, New York 1980, 106.

 

PARA REZAR

   

La fe vence al mundo.

La fe en el Hijo tiene la fuerza en si misma

para vencer el temor a la muerte;

tiene luz para iluminar la oscuridad

de la vida y de la muerte;

tiene coraje para superar el miedo que nos paraliza;

curar las heridas de los fracasos

en la lucha por cambiar este mundo

y convertirlo en reino de Dios.

Nuestra fe vence al mundo.

No nos deja encerrarnos en lo finito e inmediato.

Nos mantiene despiertos, con capacidad de lucha

y de superación hacia el futuro.

La fe es confianza en el Dios

que hace posible lo que parece imposible;

que cumple sus promesas,

a veces por caminos desconocidos para nosotros.

Nuestra victoria es la fe:

seguir creyendo en Jesús,

seguir apostando por su Causa,

sin acobardarnos y dejando la vida en el empeño,

si fuera preciso, como Jesús…

 

 


 

TIEMPO DE NAVIDAD – CICLO A

TIEMPO DE NAVIDAD

 

24 de diciembre

Misa de la noche

 

25 de diciembre

NAVIDAD (S)

 

26 de diciembre

San Esteban, primer mártir

 

27 de diciembre

San Juan apóstol y evangelista (F)


28 de diciembre

Los Santos Inocentes, mártires (F)

 

TIEMPO DE NAVIDAD

 

24 de diciembre

Misa de la noche

¡¡¡ Hoy nos ha nacido un Salvador!!!

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías    9, 1-3. 5-6

 

El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz.

Tú has multiplicado la alegría, has acrecentado el gozo; ellos se regocijan en tu presencia, como se goza en la cosecha, como cuando reina la alegría por el reparto del botín.

Porque el yugo que pesaba sobre él, la barra sobre su espalda y el palo de su carcelero, todo eso lo has destrozado como en el día de Madián. Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado. La soberanía reposa sobre sus hombros y se le da por nombre: «Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz.» Su soberanía será grande, y habrá una paz sin fin para el trono de David y para su reino; él lo establecerá y lo sostendrá por el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto.

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Sal 95, 1-2a. 2b-3. 11-12. 13 (R.: Lc 2, 11)

 

R.    Hoy nos ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor.

 

Canten al Señor un canto nuevo,

cante al Señor toda la tierra;

canten al Señor, bendigan su Nombre. R.

 

Día tras día, proclamen su victoria,

anuncien su gloria entre las naciones,

y sus maravillas entre los pueblos. R.

 

Alégrese el cielo y exulte la tierra,

resuene el mar y todo lo que hay en él;

regocíjese el campo con todos sus frutos,

griten de gozo los árboles del bosque. R.

 

Griten de gozo delante del Señor,

porque él viene a gobernar la tierra:

él gobernará al mundo con justicia,

y a los pueblos con su verdad. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Tito    2, 11-14

 

La gracia de Dios, que es fuente de salvación para todos los hombres, se ha manifestado. Ella nos enseña a rechazar la impiedad y los deseos mundanos, para vivir en la vida presente con sobriedad, justicia y piedad, mientras aguardamos la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador, Cristo Jesús. El se entregó por nosotros, a fin de librarnos de toda iniquidad, purificarnos y crear para sí un Pueblo elegido y lleno de celo en la práctica del bien.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    2, 1-14

 

En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria. Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen.

José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada.

Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.

En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Angel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Angel les dijo: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre.» Y junto con el Angel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:

« ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él!»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Tantas familias salen a buscar regalos para sus hijos. Tantos jefes, para sus empleados. Y son innumerables las personas que se preocupan para que a nadie le falte lo necesario para celebrar esta noche familiar, de paz, de amor, de cercanía fraterna y de incontables regalos. Sin embargo la generosidad de Dios nos envió su mejor regalo, el regalo que no nos hubiéramos atrevido ni a soñar: su propio Hijo para que fuera nuestro mejor hermano y único redentor; y para que obrara la paz entre los hombres, produjo algo extraordinario. Causó, a lo largo de los siglos y hasta el día de hoy, la explosión de la generosidad en la tierra, tantas veces manifestada pálidamente en un presente navideño, o la mesa de noche del 24.
  • Noche buena auténtica, es aquella en la que podemos revivir y hacer nuestra, la alegría de la primera Navidad. Poder escuchar en esta noche del 24 de diciembre, con la sorpresa de una buena noticia para todos nuestros pueblos, lo que los ángeles anunciaron en Belén: “No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor”.
  • Había tinieblas y sombras de muerte en esa tierra. Estaban bajo la dominación de los romanos. Los impuestos se los llevaba el Imperio. Se infiltraban costumbres ajenas a su cultura, a sus tradiciones y a su religión. Muchos de los guías espirituales del pueblo habían endurecido la interpretación de las Escrituras y cerraban el acceso al Reino de los cielos.
  • Hoy también hay tinieblas y sombras de muerte en esta tierra, bajo diversos nombres; son muchos los flagelos camuflados. Hoy no son los romanos, pero hay otras formas solapadas de totalitarismos, que seducen dominando vidas y confundiendo conciencias. Los impuestos a la vida, han hipotecado en muchos la esperanza. Las costumbres que se infiltran despedazan nuestra cultura, nuestro modo de vivir y nuestra fe. La interpretación de la palabra se nos hace árida y el camino al reino parece oscurecido.
  • ¡No teman! Ésas fueron las primeras palabras del ángel a los que cuidaban el rebaño muy cerca del lugar donde nacía Jesús. Había llegado la hora de alejarse de las tinieblas y del temor que dominaba la tierra. Era la hora de la verdad y de la gracia, de la confianza y la alegría, de la santidad y de la paz.
  • ¡No teman, les traigo una buena noticia, una gran alegría! Ha nacido Jesús, el Salvador. El evangelio hablando de María nos dice que le llegó su hora. No es solamente la hora que llega a cada mujer cuando va a dar a luz a su hijo, sino que ese hijo que va a brotar de las entrañas de María, marca una hora que es plenitud de los tiempos, hora de Dios y hora de los hombres, hora en que la historia se divide en un antes y después. Un antes en que todo era esperanza, promesa, profecía. Un hoy en que la esperanza de los viejos profetas y patriarcas se hace realidad en el niño que nace y podemos acercarnos a tocar lo que antes solamente intuía y deseaba nuestro corazón.
  • ¡No teman! A partir de Belén, toda aquella esperanza ha llegado a la plenitud. El Señor es Señor de la historia. El Señor de la historia es llamado Emmanuel, es decir: Dios-con-nosotros. Dios está en Jesús para nosotros, su ser es un ser para los hombres. Afirmar que Jesús es el Emmanuel, es afirmar que no estamos solos, que la energía de Dios, la fuerza de su Espíritu, está dentro mismo, de esta real y concreta historia en la que vamos caminando. Jesús pertenece a la historia de la humanidad, es totalmente Dios y es totalmente hombre, y con esa misma totalidad se comprometió con la historia de su pueblo. Jesús no es una idea o doctrina, no es un mito o una leyenda. Es realidad histórica; es presencia salvadora, es Dios haciendo historia de salvación “El que me ve a mí, ve a mi Padre”, dirá Él mismo. Jesús es la manifestación de que el reino de Dios llega para todos los hombres, y que en todos los hombres, Dios se puede manifestar como liberación y salvación.
  • ¡No teman! Con Cristo, Dios se ha inyectado en la historia, con el nacimiento de Cristo, el reino de Dios ya está inaugurado en el tiempo de los hombres. Desde aquella Navidad todos los años recordamos esta noche que el reino de Dios ya está en este mundo. El nacimiento de Cristo es el grito que despierta nuestra conciencia y nos dice que Dios está marchando con los hombres en la historia, que la aspiración de los hombres por la paz, por la justicia, por un reino de derecho divino, por algo santo, la podemos esperar confiadamente, no porque los hombres seamos capaces de construir esa bienaventuranza, sino porque está ya en medio de los hombres el artífice y constructor del reino de justicia, de amor y de paz.
  • ¡No teman! A pesar de los desconcertantes caminos de nuestro Dios. Sabiamente elige ser Dios con nosotros por medio de un niño para arrancarnos toda inseguridad y todo temor. Belén es hora de gracia de la humanidad. Es causa de alegría y perplejidad para todo el pueblo. El Mesías aparece en este mundo como un niño, con la sencillez y la sonrisa de un recién nacido: sin imponer nada, conquistando con delicadeza nuestro cariño y nuestra admiración, disipando temores y desconfianzas, y pidiendo simplemente nuestro corazón, aun nuestra ayuda. Acaso ¿qué podrá ser más lejano al temor que un niño recién nacido?
  • ¡No teman! La noche se hizo más clara que el mismo día. Acaba de aparecer el sol que nace de lo alto, venido a este mundo a iluminar nuestros días, nuestros dolores, nuestros desconciertos y desaciertos, para que amanezcan todas nuestras esperanzas. Acaba de iniciarse en Belén la revelación más extraordinaria de Dios; Jesús es la manifestación de toda su ternura y misericordia.
  • ¡No teman! Ciertamente nos desesperanzamos, nos cansamos de luchar, nos sentimos solos y dejamos a otros en su soledad, desconfiamos de todos y llegamos a desconfiar de nosotros mismos, nos endurecemos, y alimentamos rencores, optamos por actitudes soberbias, mezquinas y por exigir más derechos, por amenazar y por cobrarles cuentas a los otros, también por satisfacer anhelos a costa de los demás, y así perdemos la paz y caemos en la inseguridad, la desconfianza y el temor. Por eso le pedimos al Espíritu Santo que penetre como rocío de esperanza nuestros sentimientos más profundos, y nos acerque a Dios, como hijos de su perdón y de su benevolencia, y a los hermanos más queridos, como también a los más alejados.
  • ¡No teman! La noche buena es noche de paz porque Dios optó por un camino nuevo: no cobrarnos cuentas ni condenarnos, sino acercarse a nosotros y amarnos primero, sonreírnos en Belén desde el rostro del Niño, y ofrecernos su perdón hecho caricia. Así Dios nos convoca ahora, a tomar la iniciativa, como Él, en la generosidad, la ternura y el perdón, ir al encuentro del que está solo, afligido y desamparado. Nos convoca a erradicar todo lo que se opone al espíritu de Belén: las enemistades, la violencia y las injusticias que la provocan, las miserias, las deslealtades, el temor y la desesperanza. Nos invita a abrir nuestro espíritu para que llegue a Él esa semilla de un mundo nuevo, que es la buena noticia del nacimiento de Jesús y de la presencia entre nosotros de su evangelio, ya que Él vino a dirigir nuestros pasos hacia el camino de la paz.
  • ¡Cómo quisiéramos que también de todos nosotros se diga un día que, vivimos según los pensamientos y según el corazón de Dios, que pasamos haciendo el bien, siendo causa de alegría para nuestra familia y nuestros vecinos, para nuestros compañeros de estudio y de trabajo, para el mundo que camina en tinieblas y sombras de muerte!

 

25 de diciembre

NAVIDAD (S)

 

La Palabra se hace carne y acampa entre nosotros

 


 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías     52, 7-10


 

¡Qué hermosos son sobre las montañas los pasos del que trae la buena noticia, del que proclama la paz, del que anuncia la felicidad, del que proclama la salvación y dice a Sión: «¡Tu Dios reina!»

¡Escucha! Tus centinelas levantan la voz, gritan todos juntos de alegría, porque ellos ven con sus propios ojos el regreso del Señor a Sión.

¡Prorrumpan en gritos de alegría, ruinas de Jerusalén, porque el Señor consuela a su Pueblo, él redime a Jerusalén! El Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios.


 

Palabra de Dios.


 

SALMO         Sal 97, 1. 2-3ab. 3cd-4. 5-6 (R.: 3c)


 

R.      Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios.


 

Canten al Señor un canto nuevo,

porque él hizo maravillas:

su mano derecha y su santo brazo

le obtuvieron la victoria.  R.


 

El Señor manifestó su victoria,

reveló su justicia a los ojos de las naciones:

se acordó de su amor y su fidelidad

en favor del pueblo de Israel.  R.


 

Los confines de la tierra han contemplado

el triunfo de nuestro Dios.

Aclame al Señor toda la tierra,

prorrumpan en cantos jubilosos.  R.


 

Canten al Señor con el arpa

y al son de instrumentos musicales;

con clarines y sonidos de trompeta

aclamen al Señor, que es Rey.  R.


 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta a los Hebreos      1, 1-6


 

Después de haber hablado antiguamente a nuestros padres por medio de los Profetas, en muchas ocasiones y de diversas maneras, ahora, en este tiempo final, Dios nos habló por medio de su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por quien hizo el mundo.

El es el resplandor de su gloria y la impronta de su ser. El sostiene el universo con su Palabra poderosa, y después de realizar la purificación de los pecados, se sentó a la derecha del trono de Dios en lo más alto del cielo. Así llegó a ser tan superior a los ángeles, cuanto incomparablemente mayor que el de ellos es el Nombre que recibió en herencia.

¿Acaso dijo Dios alguna vez a un ángel: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy? ¿Y de qué ángel dijo: Yo seré un padre para él y él será para mí un hijo?

Y al introducir a su Primogénito en el mundo, Dios nos dice: Que todos los ángeles de Dios lo adoren.


 

Palabra de Dios.


 

EVANGELIO

Principio del santo Evangelio según san Juan    1, 1-5. 9-14


 

Al principio existía la Palabra,

y la Palabra estaba junto a Dios,

y la Palabra era Dios.

Al principio estaba junto a Dios.

Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra

y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.

En ella estaba la vida,

y la vida era la luz de los hombres.

La luz brilla en las tinieblas,

y las tinieblas no la percibieron.

La Palabra era la luz verdadera

que, al venir a este mundo,

ilumina a todo hombre.

Ella estaba en el mundo,

y el mundo fue hecho por medio de ella,

y el mundo no la conoció.

Vino a los suyos,

y los suyos no la recibieron.

Pero a todos los que la recibieron,

a los que creen en su Nombre,

les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.

Ellos no nacieron de la sangre,

ni por obra de la carne,

ni de la voluntad del hombre,

sino que fueron engendrados por Dios.

Y la Palabra se hizo carne

y habitó entre nosotros.

Y nosotros hemos visto su gloria,

la gloria que recibe del Padre como Hijo único,

lleno de gracia y de verdad.


 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Isaías recuerda la liberación del pueblo judío de la opresión de Asiria y su retorno del destierro de Babilonia. Un mensajero trae el pregón de la victoria y la buena noticia de la paz. Los vigías de las murallas responden con cantos y con gritos de alegría. Es una alegría tan estrepitosa y atronadora que va creciendo y se amplía hasta los confines de la tierra, a tal punto que hasta las piedras de las ruinas de la ciudad, rompen a cantar porque “ya reina tu Dios”.

***

  • El texto es la introducción a la carta a los Hebreos. Dios toma la iniciativa y se revela ante el hombre, primero por medio de los profetas, y ahora por medio de su Hijo, palabra hecha persona. Esta primera parte resume en pocas líneas el Antiguo Testamento y su fin con la encarnación del Verbo de Dios. Él es el centro de la creación, por Él se hizo todo. Es la cima y quien “mantiene el universo”. Es imagen y reflejo del Padre. Por su sangre realizó la salvación y luego recibió la glorificación. Por ser Hijo de Dios es superior a los ángeles y recibe el nombre de “Señor”.

***

  • La Palabra se hace carne y acampa entre nosotros. Dios crea por su Palabra, re-crea por su Palabra, se hace Palabra en Jesús. Y Jesús nos revela la vida íntima de Dios, que es la luz de los hombres. Dios se hace hombre, como uno de nosotros. Desde aquella Navidad Dios tiene un rostro: Jesús. Él es el rostro de Dios, el lugar de Dios para el hombre. Desde aquella Navidad la pregunta por Dios, del hombre de hoy y de todos los tiempos, se concreta y se aclara de forma definitiva. La pregunta por Dios será la pregunta por Jesús. Las palabras de Jesús son palabras de Dios, las actitudes de Jesús son actitudes de Dios.
  • La Palabra se hace carne y acampa entre nosotros. Jesús nace en Belén y esto nos grita que Dios está de nuestra parte. Dios no es un Dios lejano que se coloca frente  a nosotros para juzgarnos, sino el Dios-con-nosotros y en favor nuestro: el Emmanuel. En Jesucristo y por Jesucristo Dios hizo suya la causa del hombre y ha empeñado su palabra en la salvación del mundo.
  • La Palabra se hace carne y acampa entre nosotros. Esta  es la culminación de todos los ensayos de Dios para vivir en medio de los hombres. Se ha encarnado en la historia para orientarla y hacerla luminosa. Ya no estamos en tinieblas. Existe un sentido en la vida, un futuro, una esperanza. Siguiendo el camino de Jesús, entramos en comunión con la vida de Dios. Ha desaparecido la distancia entre Dios y el hombre y la búsqueda angustiada de Dios.
  • La Palabra se hace carne y acampa entre nosotros. Siendo Dios, se hace hombre, uno cualquiera. Nace de una familia humilde, en soledad y pobreza, sin protocolos, ni solemnidades palaciegas, sólo un niño, indefenso, impotente, accesible y que reclama amor. La salvación no viene de la riqueza, ni del poder, ni de la violencia. El amor será su predicación, su ley, el motivo de su muerte, y el fundamento de la resurrección. El amor es el mensaje de Navidad, el amor es la tarea a renovar cada Navidad.
  • La Palabra se hace carne y acampa entre nosotros. Dios pone su tienda en el campamento de la humanidad, haciéndose solidario del empeño humano, de construir la fraternidad universal. Dios se hace nuestro prójimo, y el prójimo se transforma  en el punto de mira que nos orienta y conduce a Dios. Jesús une indisolublemente el amor a Dios y el amor al prójimo, de modo que ya no son sino dos caras de la misma moneda. El nacimiento de Jesús significa el encuentro de Dios con los hombres, pero significa también el encuentro del hombre -de todos los hombres- con Dios.
  • La Palabra se hace carne y acampa entre nosotros. Al venir Dios a este mundo abre definitivamente el camino de los hombres a Dios y a los que lo reciben les da el poder ser hijos de Dios, no por obra de la raza, sangre o nación, sino por la fe. En Jesús y por Jesús, los hombres, hijos todos de Dios, debemos aprender a vivir como en familia, como una gran familia.
  • La Palabra se hace carne y acampa entre nosotros. Ésta es nuestra fe, Jesús vive y está con nosotros. Esta es nuestra esperanza también. Lo que celebramos en la Navidad no es sólo aquello que fue, lo que pasó en aquel tiempo y en aquel lugar, sino lo que sigue pasando en todo el mundo, porque fue y es una Navidad definitiva.
  • La Palabra se hace carne y acampa entre nosotros. Dios nos ha hecho hijos suyos por nuestra unión a Jesús, su Hijo único hecho uno de nosotros. Por eso también nosotros estamos llamados ser, en el mundo, el resplandor de la Gloria del Padre por nuestras actitudes de amor, de rectitud, de bondad, de misericordia. Este es el mejor regalo que Dios quiere dar a la humanidad: una Iglesia que sabe amar, que sabe perdonar, que sabe salvar porque, desde ella, continúa actualizándose en el mundo el poder amoroso, misericordioso y salvador de Dios a favor de toda la humanidad.

 

¡De corazón, muy feliz Navidad para todos!

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL


 

Paz en la tierra

 

Paz en la tierra a los hombres que Dios ama.

La vida del hombre está llena de conflictos, enfrentamientos violentos y mutua agresividad. Las relaciones entre los pueblos están salpicadas de guerras. Encontramos conflictos en las familias y grupos sociales. Lo detectamos en nuestra propia persona. La falta de paz en el mundo es como una maldición implacable que se ha apoderado de la humanidad y amenaza con destruirla.

Ante los conflictos, los hombres tanto individualmente como colectivamente, tienen que hacer una opción: escoger el camino del diálogo, de la razón, del mutuo entendimiento o seguir los caminos de la violencia.

El hombre ha escogido casi siempre este segundo camino. Y a pesar de que todas las generaciones han ido experimentando el poder destructivo y absurdo que se encierra en la violencia, el hombre no ha sabido renunciar a ella.

Incluso, en nuestros días, en que siente con horror la amenaza de una posible aniquilación total de la vida sobre el planeta, parece que nada le puede detener en este camino de destrucción.

Desde estas tinieblas de violencia hemos de escuchar los creyentes el mensaje de Navidad: «Paz en la tierra a los hombres que ama el Señor». La paz firme, duradera y estable no se impondrá por las armas sino con el amor. La salvación del mundo no está en manos de las armas sino en manos de Dios.

Por eso nos atrevemos a celebrar una vez más la Navidad, pese a la angustia, la falta de paz y las guerras que siguen acosando al hombre y en vez de disminuir, siguen aumentando.

Navidad es una fiesta que no la hemos inventado ni hecho los hombres, sino que nos ha sido regalada por el mismo Dios. Este Niño es para nosotros el signo y la garantía de que Dios tiene la última palabra en la historia del mundo.

Cuando sentimos que las tinieblas del mal y la violencia crecen, los cristianos celebramos a este Niño como la única esperanza verdadera del mundo. Creemos que en este pequeño se encierra la fuerza salvadora de la humanidad.

Este día de Navidad se nos pide confiarnos a Dios. Creer en la fuerza del amor. Descubrirla en lo pequeño y humilde.

Cada uno de nosotros hemos de sentirnos llamados a llenar nuestro corazón de amor, no de violencia, de ternura, no de agresividad, de diálogo, no de guerra. Entonces podremos cantar también este año: «Gloria a Dios en los cielos y en la tierra paz a los hombres que ama Dios».

 

JOSE ANTONIO PAGOLA


 

PARA REZAR

 

¡Ven Señor Jesús!


 

¡Ven Señor Jesús! Señor, vivimos tiempos difíciles y duros:

las naciones se agitan temerosas unas de otras.

Millones de seres humanos viven en la extrema pobreza

mientras unos pocos acaparan inmensas fortunas.

¡Ven Señor Jesús! Vivimos en medio de odios raciales y religiosos,

de luchas sociales, de miedos y persecuciones…

Aumenta el hambre, la pobreza, el abandono de los niños,

la penuria de los ancianos, la miseria de los marginados…

¡Ven Señor Jesús! necesitamos Tu  presencia,

la que nos trae tu reino de amor, de comprensión,

de  justicia, de paz, de perdón y de reconciliación.

¡Ven Señor Jesús! Porque llega el reino que nos anunciaste,

la nueva humanidad donde brilla la armonía y la paz,

pues los lobos habitan con los corderos

mientras que los niños juegan con las serpientes,

porque los que se odiaban ya se han perdonado

y los que estaban distantes ya se han unido.

¡Ven Señor Jesús! Porque tu reino ya está cerca,

porque ya percibimos sus signos entre nosotros,

porque esta comunidad también ha sido llamada y elegida,

porque sabemos que nos amas y que nos salvas.


 

 

26 de diciembre

San Esteban, primer mártir

 

 

 

El Espíritu de su Padre hablará en ustedes

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    6, 8-10; 7, 54-60

 

Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y signos en el pueblo. Algunos miembros de la sinagoga llamada «de los Libertos», como también otros, originarios de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de la provincia de Asia, se presentaron para discutir con él. Pero no encontraban argumentos, frente a la sabiduría y al espíritu que se manifestaba en su palabra.

Al oír esto, se enfurecieron y rechinaban los dientes contra él. Esteban, lleno del Espíritu Santo y con los ojos fijos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios. Entonces exclamó: «Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios.»

Ellos comenzaron a vociferar y, tapándose los oídos, se precipitaron sobre él como un solo hombre; y arrastrándolo fuera de la ciudad, lo apedrearon. Los testigos se quitaron los mantos, confiándolos a un joven llamado Saulo.

Mientras lo apedreaban, Esteban oraba, diciendo: «Señor Jesús, recibe mi espíritu.» Después, poniéndose de rodillas, exclamó en alta voz: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado.» Y al decir esto, expiró.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 30, 3c-4. 6 y 7b-8a. 16bc y 17 (R.: 6a)

 

R.    Señor, yo pongo mi vida en tus manos.

 

Sé para mí una roca protectora,

un baluarte donde me encuentre a salvo,

porque tú eres mi Roca y mi baluarte:

por tu Nombre, guíame y condúceme. R.

 

Yo pongo mi vida en tus manos:

tú me rescatarás, Señor, Dios fiel.

Confío en el Señor.

¡Tu amor será mi gozo y mi alegría! R.

 

Líbrame del poder de mis enemigos

y de aquellos que me persiguen.

Que brille tu rostro sobre tu servidor,

sálvame por tu misericordia. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 17-22

 

Jesús dijo a sus apóstoles:

Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas. A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos.

Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes.

El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir. Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Tres festividades de santos siguen inmediatamente a la de Navidad: San Esteban, San Juan, los Santos Inocentes. El día siguiente del nacimiento del Hijo de Dios, celebramos la muerte del primer mártir. Este Niño que nace es aquel que, por fidelidad al camino de Dios, llegará hasta la cruz; y como él, sus seguidores son llamados a ser testigos (“mártires”) de la Buena Noticia con la totalidad de su vida.
  • Este martirio, no obstante, lo celebramos como una fiesta gozosa: la muerte de Esteban es su nuevo nacimiento, es la participación de la Pascua de Jesús.
  • Esteban era «diácono» es decir «encargado del servicio de comedor» en los ágapes o comidas fraternas, durante las cuales los primeros cristianos celebraban la eucaristía.
  • Siendo de cultura griega habla muy bien, se enfrenta con los judíos y los denuncia por su infidelidad: no han sabido reconocer a Jesús de Nazaret, el Mesías que cumple todas las esperanzas del Antiguo Testamento. Sobre todo se escandalizan cuando Esteban afirma que ve a Jesús de pie a la derecha de Dios.
  • Esteban es un hombre abierto que comprende que la Buena Noticia de la fe cristiana significa apertura a todo el mundo, rompiendo el círculo de normas y leyes del judaísmo. Hablaba de Jesús con un ardor especial y su persona destellaba un esplendor especial que seducía a sus oyentes. Para las autoridades esto resultaba peligroso y, por eso, acabaron enseguida con él, condenándolo a muerte y apedreándolo.
  • Lucas ha seguido en la acusación de Esteban el mismo esquema de la acusación a Jesús: son buscados falsos testigos, se los acusa de actitudes y palabras blasfemas contra la ley y el templo, los dirigentes judíos excitan a la muchedumbre, son llevados al mismo tribunal. El Sanedrín los condenará por los mismos motivos.
  • Como Jesús, hace aquello tan difícil de amar a los enemigos.

***

  • Esta página del Evangelio fue escrita cuando la comunidad ya tenía la amarga experiencia de las persecuciones y los martirios. La persecución la experimentaron todos: Pedro, los apóstoles, Pablo en sus varios viajes, pero el primero fue Esteban. También aquí la Navidad apunta a la Pascua, con su gran decisión de entrega y de cruz, para Cristo y para sus seguidores.
  • Cristo anuncia a sus seguidores las dificultades de la misión que confiaba: todo hombre que proclama el Reino de Dios debe estar dispuesto a afrontar la oposición y la contestación. Los llevarán a los tribunales, los perseguirán, por causa de Jesús serán conducidos ante los gobernadores y los reyes…” y creerán que hacen un acto de culto a Dios eliminándolos.
  • Las consecuencias de la Navidad son inesperadas e inseparables de la Pascua. De la alegría de Belén y del Dios-con-nosotros pasamos a la seriedad del testimonio de vida por coherencia con la fe. Navidad es algo más que la mirada tierna del Niño en la gruta, acompañado por María y José y el canto de los ángeles. El pesebre es el símbolo doloroso del destierro, de la persecución, de la pobreza y de la miseria: un pesebre es lo contrario de una cuna.
  • Creer en Dios y seguir a Jesús comporta decisiones y tomar postura: ser signo de contradicción.
  • Mateo nos pone en guardia contra un cristianismo edulcorado que ignore el martirio. En boca de Jesús pone unas profecías que habrán de acompañar a los cristianos hasta el fin del mundo.
  • Creer que Jesús es el Señor, quien nos ayuda a descubrir la verdad y el sentido de este mundo, implica para el discípulo la confianza total en Dios y su palabra. Y esta confianza muchas veces lo llevará a dar la vida cotidianamente. Pero no tienen que temer: el Espíritu es el que les inspirará lo que deben decir.
  • A lo largo de los siglos la Iglesia ha contado con un ejército de mártires de toda clase y condición.
  • Tal vez a nosotros no se nos pida dar nuestra vida por el Evangelio, pero sí es una exigencia de nuestra fe el testimoniarla delante de los demás, con nuestra vida y con nuestras palabras, con nuestro compromiso por construir un mundo más humano y más justo donde podamos vivir en paz y dignamente. Donde hagamos realidad las enseñanzas de aquel cuyo nacimiento estamos celebrando en estos días.

     

PARA DISCERNIR

 

  • ¿A qué me compromete la Navidad?
  • ¿Me quedo sólo en el recuerdo del nacimiento en Belén?
  • ¿En qué modifica mi perspectiva de fe?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Hoy ha nacido el Salvador

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…El Señor nos dice: “no tengan miedo” (Mt 28, 5). Como a las mujeres en la mañana de la Resurrección nos repite: “¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?” (Lc 24, 5). Nos alientan los signos de la victoria de Cristo resucitado mientras suplicamos la gracia de la conversión y mantenemos viva la esperanza que no defrauda. Lo que nos define no son las circunstancias dramáticas de la vida, ni los desafíos de la sociedad, ni las tareas que debemos emprender, sino ante todo el amor recibido de Dios gracias a Jesucristo por la unción del Espíritu Santo. Esta prioridad fundamental es la que ha presidido todos nuestros trabajos, ofreciéndolos a Dios, a nuestra Iglesia, a nuestro pueblo, a cada uno de los latinoamericanos, mientras elevamos al Espíritu Santo nuestra súplica confiada para que redescubramos la belleza y la alegría de ser cristianos. Aquí está el reto fundamental que afrontamos: mostrar la capacidad de la Iglesia para promover y formar discípulos y misioneros que respondan a la vocación recibida y comuniquen por doquier, por desborde de gratitud y alegría, el don del encuentro con Jesucristo. No tenemos otro tesoro que éste. No tenemos otra dicha ni otra prioridad que ser instrumentos del Espíritu de Dios, en Iglesia, para que Jesucristo sea encontrado, seguido, amado, adorado, anunciado y comunicado a todos, no obstante todas las dificultades y resistencias. Este es el mejor servicio -¡su servicio!- que la Iglesia tiene que ofrecer a las personas y naciones.

 

PARA REZAR

 

“La luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la han podido apagar”

 

El Niño del pesebre extiende sus bracitos,

y su sonrisa parece decir ya

lo que más tarde pronunciarán

los labios del hombre:

“Venid a mí todos los que estáis fatigados

y agobiados, y yo os aliviaré.”…

¡Sígueme! así dicen las manos del Niño,

como más tarde lo harán los labios del hombre.

Así hablaron al discípulo que el Señor amaba

y que ahora también pertenece

al séquito del pesebre.

Y San Juan, el joven con un limpio corazón de niño,

lo siguió sin preguntar a dónde o para qué.

Abandonó la barca de su padre

y siguió al Señor por todos sus caminos

hasta la cima del Gólgota. ¡Sígueme!-

esto sintió también el joven Esteban.

Siguió al Señor en la lucha

contra el poder de las tinieblas,

contra la ceguera de la obstinada incredulidad,

dio testimonio de Él con su palabra y con su sangre,

lo siguió también en su espíritu,

espíritu de Amor que lucha contra el pecado,

pero que ama al pecador y que,

incluso estando muriendo,

intercede ante Dios por sus asesinos.
Son figuras luminosas que se arrodillan

en torno al pesebre:

los tiernos niños inocentes, los confiados pastores,

los humildes reyes, Esteban, el discípulo entusiasta,

y Juan, el discípulo predilecto.

Todos ellos siguieron la llamada del Señor.

Frente a ellos se alza la noche de la incomprensible

dureza y de la ceguera: los escribas,

que podían señalar el momento

y el lugar donde el Salvador del mundo

habría de nacer, pero que fueron incapaces

de deducir de ahí el “Venid a Belén”;

el rey Herodes que quiso quitar

la vida al Señor de la Vida.

Ante el Niño en el pesebre se dividen los espíritus.

El es el Rey de los Reyes y Señor

sobre la vida y la muerte.

El pronuncia su ¡sígueme!,

y el que no está con El está contra El.

El nos habla también a nosotros

y nos coloca frente a la decisión

entre la luz y las tinieblas.

 

Edith Stein. El misterio de Navidad, Obras completas.

27 de diciembre

San Juan apóstol y evangelista (F)

 

El otro discípulo corría más rápido que Pedro y llegó primero al sepulcro

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan    1, 1-4

 

Queridos hermanos:

Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que hemos tocado con nuestras manos acerca de la Palabra de Vida, es lo que les anunciamos.

Porque la Vida se hizo visible, y nosotros la vimos y somos testigos, y les anunciamos la Vida eterna, que existía junto al Padre y que se nos ha manifestado.

Lo que hemos visto y oído, se lo anunciamos también a ustedes, para que vivan en comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.

    Les escribimos esto para que nuestra alegría sea completa.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 96, 1-2. 5-6. 11-12 (R.: 12a)

 

R.    Alégrense, justos, en el Señor.

 

¡El Señor reina! Alégrese la tierra,

regocíjense las islas incontables.

Nubes y Tinieblas lo rodean,

la Justicia y el Derecho son la base de su trono. R.

 

Las montañas se derriten como cera

delante del Señor, que es el dueño de toda la tierra.

Los cielos proclaman su justicia

y todos los pueblos contemplan su gloria. R.

 

Nace la luz para el justo,

y la alegría para los rectos de corazón.

Alégrense, justos, en el Señor

y alaben su santo Nombre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    20, 2-8

 

El primer día de la semana, María Magdalena corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.»

Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes. Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró. Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro; vio las vendas en el suelo, y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte.

Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Ayer era el martirio de la sangre, el de Esteban. Hoy la Iglesia nos muestra la entrega en amor de un apóstol: Juan. De tal manera se sintió querido por Jesús que él mismo se dio ese título, y quiso mostrarnos la calidad y fuerza de ese amor. Juan es testigo de lo que Jesús vivió e hizo; escribe su evangelio “para que creamos y tengamos vida”.
  • La finalidad de toda la carta es clara. El amor de Dios se nos ha manifestado para que tengamos comunión de vida con Él y la alegría sea plena: «para que estéis unidos con nosotros en esa unión que tenemos con el Padre y con su Hijo Jesucristo», y «que nuestra alegría sea completa».
  • Esa comunión es una presencia de Dios en el hombre y una presencia del hombre en Dios. Es también una alianza mediante la cual Dios concede al hombre un corazón nuevo para conocerlo.
  • Todas las exposiciones de Juan tienden hacia la misma conclusión: Dios se revela a través de la justicia, el amor, luz, y el cristiano que hace justicia, ama, camina en la luz, penetra en una relación existencial con Dios a la que Juan llama comunión.
  • La Encarnación no es un sueño, un fruto de la imaginación. Esta vida eterna que estaba junto al Padre -esta Palabra de vida- mediante la cual Dios se expresa a sí mismo, de una manera absoluta, perfecta, se manifestó, se hizo visible. Desde la encarnación se nos invita a participar de la «vida» de Dios: «pensar», «reflexionar», «amar», «actuar», «trabajar», como El; a tratar de reproducir la vida de Jesús.
  • La comunión con Dios no se comunica a cada individuo en particular, sino que se transmite por medio de la comunión con hombres. Por medio de la comunión con los testigos, nosotros mismos llegamos a ser testigos.
  • Cuando anunciamos a Cristo como la vida, entonces no sólo queremos comunicar un “saber”, sino también atraer a otros a nuestra comunión, y con ello a la comunión con el Padre y el Hijo, lo cual significa la salvación y el “gozo pleno”.

    ***

  • El día de Pascua, por la mañana, María Magdalena echó a correr en busca de Simón Pedro y el otro discípulo, aquel que Jesús amaba. Juan se caracteriza a sí mismo como: “el discípulo amado”.
  • Juan era aquel que junto con su hermano Santiago el Mayor, y Pedro, fue testigo de la gloria de la transfiguración de Jesús, en la última cena reclinó su cabeza sobre el pecho de Jesús. Estuvo presente en su agonía en el Huerto y en el Calvario, al pie de la cruz en la que moría Jesús, y de sus labios recibió a María como su segunda madre. Juan, que había sido testigo presencial de la muerte de Cristo, es también testigo del sepulcro vacío.
  • Después de escuchar las palabras de María, Pedro y Juan corrían juntos hacia el sepulcro. Juan corrió más rápido y llegó primero, pero no entró. Luego llegó Simón Pedro y entró en el sepulcro. Juan es quien creyó al ver este signo de la ausencia del cadáver.
  • Este apóstol que para muchos estudiosos es símbolo de todo cristiano, aparece unido al Señor por algo más que el simple seguimiento, o ad