TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XXI – CICLO C

DOMINGO XXI dte. EL AÑO

CICLO C

 

 

LUNES XXI

 

 

MARTES XXI

 

 

MIÉRCOLES XXI

 

 

JUEVES XXI

29 de agosto – Martirio de San Juan Bautista (M. O)

 

 

VIERNES XXI

30 de agosto – Sta. Rosa de Lima, Virgen (F)

 

 

SÁBADO XXI

 

 

DOMINGO XXI dte. EL AÑO

CICLO C


 

Entren por la puerta estrecha


 

PRIMERA LECTURA 

Lectura del libro del profeta Isaías       66, 18-21


 

Yo mismo vendré a reunir a todas las naciones y a todas las lenguas, y ellas vendrán y verán mi gloria. Yo les daré una señal, y a algunos de sus sobrevivientes los enviaré a las naciones: a Tarsis, Put, Lud, Mésec, Ros, Tubal y Javán, a las costas lejanas que no han oído hablar de mí ni han visto mi gloria. Y ellos anunciarán mi gloria a las naciones.

Ellos traerán a todos los hermanos de ustedes, como una ofrenda al Señor, hasta mi Montaña santa de Jerusalén. Los traerán en caballos, carros y literas, a lomo de mulas y en dromedarios -dice el Señor- como los israelitas llevan la ofrenda a la Casa del Señor en un recipiente puro. Y también de entre ellos tomaré sacerdotes y levitas, dice el Señor.


 

Palabra de Dios.

 
 

SALMO         Sal 116, 1. 2 (R.: Mc 16, 15)


 

R.      Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia.


 

¡Alaben al Señor, todas las naciones,

glorifíquenlo, todos los pueblos!


 

Es inquebrantable su amor por nosotros,

y su fidelidad permanece para siempre.

 
 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta a los Hebreos          12, 5-7. 11-13


 

Hermanos:

Ustedes se han olvidado de la exhortación que Dios les dirige como a hijos suyos: Hijo mío, no desprecies la corrección del Señor, y cuando te reprenda, no te desalientes. Porque el Señor corrige al que ama y castiga a todo aquel que recibe por hijo.

Si ustedes tienen que sufrir es para su corrección; porque Dios los trata como a hijos, y ¿hay algún hijo que no sea corregido por su padre?

Es verdad que toda corrección, en el momento de recibirla, es motivo de tristeza y no de alegría; pero más tarde, produce frutos de paz y de justicia en los que han sido adiestrados por ella.

Por eso, que recobren su vigor las manos que desfallecen y las rodillas que flaquean. Y ustedes, avancen por un camino llano, para que el rengo no caiga, sino que se cure.


 

Palabra de Dios.


 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 13, 22-30


 

Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén.

Una persona le preguntó: «Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?»

El respondió: «Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán. En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: “Señor, ábrenos.” Y él les responderá: “No sé de dónde son ustedes.”

Entonces comenzarán a decir: “Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas.” Pero él les dirá: “No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!”

Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera. Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios.

Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos.»


 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La primera lectura de hoy es un oráculo que se dirige a los que han retornado del exilio de Babilonia; es una llamada de esperanza universal. El fracaso del pueblo, con toda su identidad, debería haberles enseñado a abrirse a todos los pueblos, razas y lenguas, para que el proyecto universal de salvación de Yahvé, el Dios de Israel, pudiera realizarse plenamente.

     ***

  • La lectura de la carta a los Hebreos es una amplia exhortación a vivir la fe en medio de las dificultades que se deben soportar. Los destinatarios son, muy probablemente, judíos convertidos a quienes se les exhorta, a que cuando reciban una corrección deben asumirla con paciencia, porque a pesar del desconcierto primero, el final siempre es positivo. El fruto verdadero de la corrección y la paciencia es una esperanza firme para no abandonar la fe.

    *** 

  •  A medida que Jesús avanzaba hacia Jerusalén, el tema de la entrada al Reino de Dios se iba agudizando. En este contexto, Lucas presenta el seguimiento como un verdadero discipulado. ¿Es necesario ser discípulo de Jesús para salvarse?
  • Jesús no respondía a preguntas que se resolvieran desde el punto de vista legal; y no respondió a la cuestión de si serían muchos o pocos los que se salvarán. Jesús se niega siempre a responder a cuestiones de este tipo como: cuándo se terminará el mundo, cómo será el cielo, etc.; Jesucristo no responde, no contesta. No está ahí nuestro problema. Su interés está en hablarnos del ahora y no del después, porque no habrá un después sin un ahora verdadero.
  • Su mensaje no pretendía aterrorizar  a los pecadores ni tranquilizar a los  justos, sino convertir a todos. El Padre admitirá a su reino a los que hayan hecho el bien. Lo que Jesús dijo es muy sencillo: si quieren participar de la plenitud de la vida que el Padre quiere para todos empiecen a vivirla ahora. No se puede pretender comulgar después con esta plenitud de vida, y no intentar hacerlo ahora. Este es nuestro problema. Lo que debemos hacer ahora, no lo que será después.
  • Es inútil pertenecer a la misma raza de Abraham y de Jesús, inútil escuchar la Biblia, pertenecer a esta o aquella asociación religiosa, confiar en que hemos participado en la Eucaristía y en los sacramentos. Todo eso es, sin duda, fundamental para quienes creemos en Jesús, pero no nos sirve si no aceptamos el camino de la conversión constante del corazón y la experiencia de una fe que toque la misma raíz de la vida.
  • Elegir la puerta estrecha es andar por el camino que nos enfrenta con nuestra propia conciencia, es cargar con la cruz de cada día, de vivir con el estilo de Aquel que dijo que era “la puerta”.
  • Si, la puerta estrecha de la constante conversión a una vida personal más verdadera,
  • La puerta estrecha del trabajo por un mundo que se ajuste más al querer de Dios. La puerta estrecha que lleva al reino es la misma vida construida, paso a paso, creada constantemente, desde el evangelio y la gracia, mejorada, a través de tantos actos aparentemente intrascendentes.
  • La puerta estrecha de la heroicidad del quehacer diario del obrero solidario en su lugar de trabajo, del ama de casa en su rutina creadora,  la del estudiante entre sus libros y sus compañeros, la del profesor con sus alumnos.
  • La puerta estrecha por el que camina todo el que se esfuerza por ser fiel a Dios y a los principios evangélicos.
  • La puerta estrecha de la lucha contra el egoísmo, la agresividad y la violencia, no dejarse vencer por la idolatría del dinero y de los bienes materiales.
  • No hay salvación fácil ni difícil. Es como la vida: tiene la medida de nuestras capacidades. Una vida que hemos de vivir con sinceridad. La salvación no es tema de curiosidad, sino de compromiso. Es una puerta estrecha, pero la única posible.
  • Aunque la vida de fe es un don de Dios, no podemos olvidar el esfuerzo del hombre. Todo el que se esfuerza por vivir acorde con el sermón de la montaña, todos éstos son los que se salvarán.
  • La puerta estrecha es la entrada a una casa abierta, donde todos caben, cualquiera sea su proveniencia. Una vez más Jesús nos sorprende con la proveniencia de los invitados y por el lugar que les da a cada uno: los que creían tener asegurada la entrada se desconcertarán debiendo dejar el lugar a los despreciados porque las que Dios no se maneja con las categorías  de los hombres.
  • La sociedad de hoy, construida desde el imperio de lo económico genera muchos excluidos que no cuentan, que estorban porque no producen. Sin embargo, estos son los predilectos del Reino, no sólo por su condición, sino también por su corazón, por su capacidad de sufrimiento y su tenacidad por la vida, porque sólo en Dios pueden esperar.
  • La Iglesia debe ser reino en marcha: casa de puerta estrecha pero abierta, sin fronteras ni aduanas, es propiedad de todos los que creen en Jesús y lo están demostrando con su vida. No es propiedad privada de nadie. La Iglesia no es gheto cerrado que asegura la salvación a sus fieles y condena a los que no piensan como ella. Su pastoral consiste en abrir caminos de salvación y de esperanza a todos los hombres.
  • El discípulo de Jesús está llamado, entonces, a vivir en un responsable y permanente camino de conversión, no durmiéndose en supuestos “derechos adquiridos” que excluyen a otros, sino abierto a  Dios que nos invita a entrar en la lógica del amor que quiere que todos participen de su vida.


 

“La alegría que hemos recibido en el encuentro con Jesucristo, a quien reconocemos como el Hijo de Dios encarnado y redentor, deseamos que llegue a todos los hombres y mujeres heridos por las adversidades; deseamos que la alegría de la buena noticia del Reino de Dios, de Jesucristo vencedor del pecado y de la muerte, llegue a todos cuantos yacen al borde del camino pidiendo limosna y compasión (cf. Lc 10, 29-37; 18, 25-43). La alegría del discípulo es antídoto frente a un mundo atemorizado por el futuro y agobiado por la violencia y el odio. La alegría del discípulo no es un sentimiento de bienestar egoísta sino una certeza que brota de la fe, que serena el corazón y capacita para anunciar la buena noticia del amor de Dios. Conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo.”(Aparecida 29)

 

 Para discernir

 

  • ¿Construyo mi fe desde la gracia pero con esfuerzo?
  • ¿Me apasiona trabajar por el reino de Jesús abierto a todos?
  • ¿Me creo con derechos adquiridos frente a Dios?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Que pueda entran confiado por la puerta estrecha

 

Para la lectura espiritual

 

Hay frases en el evangelio que nos resultan tan duras y molestas que, casi inconscientemente, las encerramos en un cómodo paréntesis y las olvidamos para no sentirnos demasiado interpelados.

Una de ellas es, sin duda, ésta que escuchamos hoy de labios de Jesús: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha».

Estamos caminando hacia una sociedad más tolerante y permisiva. Y esto que, sin duda, tiene aspectos grandemente válidos y enriquecedores, está provocando lo que algunos llaman «involución moral».

Muchos comportamientos éticamente reprobables que antes permanecían en la esfera de lo privado, son aireados y exhibidos públicamente.

Por otra parte, está imponiéndose en determinadas áreas, una permisividad jurídica cada vez mayor (infidelidad matrimonial, aborto…). Y, naturalmente, cuando la ley civil es suavizada o se hace más tolerante, se produce un «vacío moral» en aquellos que han tomado erróneamente la ley civil como guía de su conducta.

Pero, la crisis moral tiene raíces más profundas. La sociedad actual está haciendo nacer un tipo de «hombre amoral».

Esta sociedad de consumo ataca el núcleo moral de la persona y lo desmoraliza, colocando en primer término el valor de las cosas y empobreciendo el espíritu humano de las personas.

Se toman en serio las banalidades y se pierde de vista lo profundo. El hombre se afana por demasiadas cosas y se le escapa el alma. «Es difícil en verdad que en el hombre-masa crezcan los valores éticos» (·López-Ibor).

La competencia se transforma en agresividad. Las relaciones humanas se desintegran. La producción se reduce a la búsqueda implacable de lucro. El amor se degrada y la sexualidad se convierte en un producto más de consumo.

Pero, precisamente en esta sociedad, hay hombres y mujeres que están descubriendo que es necesario entrar por la «puerta estrecha», que no es un moralismo raquítico y sin horizontes, sino un comportamiento lúcido y responsable.

La puerta por la que entran los que se esfuerzan por vivir fielmente el amor, los que viven al servicio del hermano y no tras la posesión de las cosas, los que saben vivir con sentido de solidaridad y no desencadenando agresividad y violencia.

 

José Antonio Pagola


 

Para rezar

 

¿Cómo reinar en el cielo?

No es otra cosa que confundirse

de tal modo con Dios y con todos los santos,

ángeles y hombres, por el amor,

en una sola voluntad,

que todos juntos no ejercen más que un solo

y único poder.

Ama a Dios más que a ti mismo,

y comienzas ya a tener

lo que allí deseas perfectamente poseer.

Ponte de acuerdo con Dios y con los hombres,

con tal que éstos no estén en desacuerdo con Dios,

y ya empiezas a reinar con Dios y con todos los santos.

Pues en la medida en que estés ahora de acuerdo

con la voluntad de Dios y de los hombres,

concordarán entonces Dios y todos los santos

con tu voluntad.

Si quieres, pues, ser rey en el cielo,

ama a Dios y a los hombres como debes,

merecerás ser lo que deseas.

San Anselmo de Cantorbery – Carta 112

 

LUNES XXI


 

Ay de los que cierran a los hombres el Reino

 

Principio de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Tesalónica       1, 1-10


 

Pablo, Silvano y Timoteo saludan a la Iglesia de Tesalónica, que está unida a Dios Padre y al Señor Jesucristo. Llegue a ustedes la gracia y la paz.

Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes, cuando los recordamos en nuestras oraciones, y sin cesar tenemos presente delante de Dios, nuestro Padre, cómo ustedes han manifestado su fe con obras, su amor con fatigas y su esperanza en nuestro Señor Jesucristo con una firme constancia.

Sabemos, hermanos amados por Dios, que ustedes han sido elegidos. Porque la Buena Noticia que les hemos anunciado llegó hasta ustedes, no solamente con palabras, sino acompañada de poder, de la acción del Espíritu Santo y de toda clase de dones. Ya saben cómo procedimos cuando estuvimos allí al servicio de ustedes.

En todas partes se ha difundido la fe que ustedes tienen en Dios, de manera que no es necesario hablar de esto. Ellos mismos cuentan cómo ustedes me han recibido y cómo se convirtieron a Dios, abandonando los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar a su Hijo, que vendrá desde el cielo: Jesús, a quien él resucitó y que nos libra de la ira venidera.


 

Palabra de Dios.

 
 

SALMO          Sal 149, 1-2. 3-4. 5-6a y 9b (R.: 4a)


 

R.       El Señor tiene predilección por su pueblo.


 

Canten al Señor un canto nuevo,

resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;

que Israel se alegre por su Creador

y los hijos de Sión se regocijen por su Rey.  R.


 

Celebren su Nombre con danzas,

cántenle con el tambor y la cítara,

porque el Señor tiene predilección por su pueblo

y corona con el triunfo a los humildes.  R.


 

Que los fieles se alegren por su gloria

y canten jubilosos en sus fiestas.

Glorifiquen a Dios con sus gargantas

ésta es la victoria de todos tus fieles.  R.


 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 23, 13-22


 

« ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que cierran a los hombres el Reino de los Cielos! Ni entran ustedes, ni dejan entrar a los que quisieran.

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que recorren mar y tierra para conseguir un prosélito, y cuando lo han conseguido lo hacen dos veces más digno de la Gehena que ustedes!

¡Ay de ustedes, guías ciegos, que dicen: “Si se jura por el santuario, el juramento no vale; pero si se jura por el oro del santuario, entonces sí que vale”! ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante: el oro o el santuario que hace sagrado el oro? Ustedes dicen también: “Si se jura por el altar, el juramento no vale, pero vale si se jura por la ofrenda que está sobre el altar.” ¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda o el altar que hace sagrada esa ofrenda?

Ahora bien, jurar por el altar, es jurar por él y por todo lo que está sobre él. Jurar por el santuario, es jurar por él y por aquel que lo habita.

Jurar por el cielo, es jurar por el trono de Dios y por aquel que está sentado en él.»


 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Tesalónica era la capital de Macedonia, al norte de Grecia. Las dos cartas de san Pablo a los Tesalonicenses son las primeras epístolas escritas por él, hacia el año 51 y al mismo tiempo los primeros textos del Nuevo Testamento.
  • Obligado a huir, a causa de la persecución, Pablo dejó allí una pequeña comunidad cristiana muy frágil que llevaba de vida sólo unos meses. Habiendo enviado a Timoteo para tener noticias Pablo se entera de que los cristianos perseveran con firmeza y les envía una carta para felicitarlos y contestar a algunas preguntas.
  • La persecución y la perseverancia son para Pablo una prueba del justo juicio de Dios, que quiere hacerlos dignos de su reino.

***

  • Los ataques de Jesús contra los fariseos empezamos a leer el sábado pasado y van a continuar durante tres días, con una serie de lamentaciones que les descalifican comenzando con la formula «ay de…». Son ocho lamentaciones, que Mateo coloca después de haber proclamado Jesús las Bienaventuranzas.
  • La vocación de Israel no era la de ser un pueblo que cumpliera hasta las más mínimas obligaciones rituales, sino un pueblo que hiciera posible otra forma de vivir la historia haciendo presente a Dios como su Señor y guía.
  • El reino de Dios ha sido anunciado por Juan Bautista y por Jesús. Los letrados usan de la autoridad de su enseñanza para impedir que el pueblo acepte ese mensaje, que ellos son los primeros en rechazar. Son los sabios y entendidos a que alude Jesús a quienes se oculta el designio de Dios. De ahí su responsabilidad que tenían por su saber de haber preparado el camino al reino, sin embargo son los que impiden que éste alcance sus objetivos.
  • Los judíos sabían perfectamente que la ley era una mediación para hacer posible la realización de la voluntad de Dios en este mundo. Pero, como  dice el refrán popular: hecha la ley, hecha la trampa. Jesús cuestiona profundamente la casuística pormenorizada y tramposa que inventa maneras «legales» de evadir la ley  y se vale de la  «letra sagrada » para conseguir sus propios fines.
  • Por eso Jesús vuelve a la intención original de la ley recordando que lo que santifica un objeto y hace obligatorio un deber no es la letra misma de la ley, sino el espíritu que la anima.
  • Jesús expresa, en forma de lamentaciones, su reprobación con respecto a la hipocresía de sus adversarios que actuando como guías del pueblo han cerrado a los hombres las puertas del Reino de los cielos, habiendo creado obstáculos a la acción de Dios en la historia. Siendo pésimos intérpretes de la Escritura; han sido malos pastores, han perdido la llave del Reino y siguen enseñando y deformando la Ley de Dios y las conciencias de los hombres.
  • Lamentablemente podemos constatar que  hay fariseos en todos los sectores de la vida humana y social, pero los de la religión son especialmente destructivos. Persiguen a las personas y los cazan para llevarlos a su propia convicción religiosa; no a la de Dios. Tienden a transformar a los otros en copias de sí mismos imponiéndoles con temor su propia semejanza de egoísmo y falsedad. A lo largo de toda la historia y aún hoy constatamos la presencia de este tipo de guías ciegos que nivelan y etiquetan a toda costa.
  • El anuncio del evangelio está muy lejos de toda homologación de la vida y de la conciencia. El Evangelio no oprime el corazón ni achata la vida sino es camino de libertad fecunda y creativa en el amor salvador de Cristo. Evangelizar no es hacer proselitismo ni encajar en un molde a todo hombre; muy por el contrario, es llegar hasta la raíz más profunda de cada hombre, a su realidad más íntima y personal iluminándola y haciéndola portadora de vida nueva.

     
     

Lamentamos cierto clericalismo, algunos intentos de volver a una eclesiología y espiritualidad anteriores al Concilio Vaticano II, algunas lecturas y aplicaciones reduccionistas de la renovación conciliar, la ausencia de un sentido de autocrítica, de una auténtica obediencia y de ejercicio evangélico de la autoridad, los moralismos que debilitan la centralidad de Jesucristo, las infidelidades a la doctrina, a la moral y a la comunión, nuestras débiles vivencias de la opción preferencial por los pobres, no pocas recaídas secularizantes en la vida consagrada, la discriminación de la mujer y su ausencia frecuente en los organismos pastorales. Tal como lo manifestó el Santo Padre en el Discurso Inaugural de nuestra Conferencia, “se percibe un cierto debilitamiento de la vida cristiana en el conjunto de la sociedad y de la propia pertenencia a la Iglesia Católica”. (Aparecida 100 b)


 

Para discernir

 

  • ¿Manifiesto un espíritu farisaico en ciertas situaciones?
  • ¿En qué cosas exijo lo que no cumplo?
  • ¿Me aferro más a ley que al espíritu?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Cantemos un canto nuevo

 

Para rezar

 

Dios que quieres la vida del hombre:

Tú nos juzgas sobre el amor

Líbranos de buscar nuestra justificación

en leyes demasiado humanas,

tranquilizadores de conciencias

Ya que tu Hijo Jesús

resumió toda la Ley

en amarte a ti y a nuestros hermanos,

enséñanos a amar sin ningún tipo de cálculos,

y que tu salvación nos sea concedida

por añadidura,

En el nombre de tu Hijo Jesús,

Cristo, nuestro Señor.


 

MARTES XXI

 

La Palabra de Dios es viva y eficaz

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Tesalónica    2, 1-8

 

Ustedes saben muy bien, hermanos, que la visita que les hicimos no fue inútil. Después de ser maltratados e insultados en Filipos, como ya saben, Dios nos dio la audacia necesaria para anunciarles su Buena Noticia en medio de un penoso combate.

Nuestra predicación no se inspira en el error, ni en la impureza, ni en el engaño. Al contrario, Dios nos encontró dignos de confiarnos la Buena Noticia, y nosotros la predicamos, procurando agradar no a los hombres, sino a Dios, que examina nuestros corazones.

Ustedes saben -y Dios es testigo de ello- que nunca hemos tenido palabras de adulación, ni hemos buscado pretexto para ganar dinero. Tampoco hemos ambicionado el reconocimiento de los hombres, ni de ustedes ni de nadie, si bien, como Apóstoles de Cristo, teníamos el derecho de hacernos valer.

Al contrario, fuimos tan condescendientes con ustedes, como una madre que alimenta y cuida a sus hijos. Sentíamos por ustedes tanto afecto, que deseábamos entregarles, no solamente la Buena Noticia de Dios, sino también nuestra propia vida: tan queridos llegaron a sernos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 138, 1-3. 4-6 (R.: 1)

 

R.    Señor, tú me sondeas y me conoces.

 

Señor, tú me sondeas y me conoces,

tú sabes si me siento o me levanto;

de lejos percibes lo que pienso,

te das cuenta si camino o si descanso,

y todos mis pasos te son familiares. R.

 

Antes que la palabra esté en mi lengua,

tú, Señor, la conoces plenamente;

me rodeas por detrás y por delante

y tienes puesta tu mano sobre mí;

una ciencia tan admirable me sobrepasa:

es tan alta que no puedo alcanzarla. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    23, 23-26

 

Jesús habló diciendo:

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que pagan el diezmo de la menta, del hinojo y del comino, y descuidan lo esencial de la Ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que filtran el mosquito y se tragan el camello!

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato, mientras que por dentro están llenos de codicia y desenfreno! ¡Fariseo ciego! Limpia primero la copa por dentro, y así también quedará limpia por fuera.

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El «ministerio» no es una actividad de absoluto reposo. Ser «misionero» supone una gran dosis de generosidad: es reproducir la actitud de Jesús, «Servidor sufriente» cuyos padecimientos «no fueron inútiles».
  • Pablo no era orgulloso, era más bien tímido. Encontraba en Dios su solidez, su certidumbre. Era todo lo contrario de una persona indecisa: “Habiendo puesto nuestra «confianza» en Dios, tuvimos la valentía de predicaros el Evangelio de Dios entre frecuentes luchas”.
  • El único criterio de Pablo es Dios. El apóstol no proclama el evangelio solamente ni ante todo por sus palabras, sino por sus comportamientos.
  • Ternura, afecto, don de sí; virtudes maternales, virtudes del apóstol. No podemos anunciar el evangelio más que a los que amamos, y entregándonos nosotros mismos.

***

  • El de los fariseos era uno de estos grupos de fanáticos religiosos que prometían el cielo y la tierra al pueblo de Israel, y que durante mucho tiempo consiguieron el apoyo popular haciéndose pasar por hombres justos y piadosos. Jesús con un marcado estilo profético, desenmascara el oportunismo y las verdaderas intenciones de estos grupos.
  • Por la ley de los diezmos, Israel reconoce a Yahvé el derecho de propiedad sobre toda su tierra y sus bienes. La parte de Dios en estos bienes, servía para el mantenimiento del culto y sus ministros, y también para socorrer a los pobres. De los principales frutos de la tierra, los fariseos habían extendido el diezmo a los productos más mínimos, incluso a las hierbas que se emplean como condimento: la menta, el hinojo, el comino.
  • Las comparaciones que hace Jesús ponen en evidencia la mentira con la que se encubren los fariseos. Estos se muestran como hombres extremadamente cumplidores de la Ley, pero no les importa la justicia ni la fidelidad a Dios.
  • Dan importancia a cosas insignificantes, poco importantes ante Dios, y descuidan las que verdaderamente valen la pena. Jesús denuncia cómo letrados y fariseos aparentan una pretendida fidelidad a Dios hasta en lo mínimo, mientras omiten lo esencial, el amor al prójimo, explicitado en “justicia, buen corazón y lealtad”.
  • Jesús quiere que la fidelidad a las observancias cultuales sea el reflejo de una fiel observancia del amor a los demás, durante toda la vida.
  • Estos defectos no eran exclusivos de los fariseos de hace dos mil años. También hoy podemos caer en la misma trampa.
  • En la vida hay cosas de poca importancia, y otras que verdaderamente valen la pena que les prestemos más atención. El llamado de Jesús es que no se descuiden tampoco las cosas pequeñas. A cada cosa hay que darle la importancia que tiene, ni más ni menos. En los detalles de las cosas pequeñas también puede haber amor y fidelidad. Aunque haya que dar más importancia a las grandes.
  • Y del mismo modo podemos caer en el error de los fariseos, cuando sólo cuidamos la apariencia exterior y hacemos las cosas para que nos vean, nos alaben, o damos más importancia al parecer que al ser. Si nuestra vida de fe se reduce a ritos externos que no modifican nuestra conducta.
  • Si cuidamos excesivamente la apariencia exterior, corremos el riesgo de no reconocer que por dentro podemos estar llenos de «robo y desenfreno».
  • Jesús nos repite, hoy también, que el culto exterior tales como la purificación de la “copa y del plato” tiene menos importancia que la pureza interior.
  • Al discípulo no se le pide una perfección artificial e impecable sino la coherencia del esfuerzo por una vida que se comprometa en la búsqueda y el trabajo por la justicia propia del reino. El reino no es apariencia sino una vida realizada en la verdad, que se construye con esfuerzo día a día en la cual cada detalle es importante.
  • Ser discípulo significa, testimoniarlo en la vida cotidiana con coherencia, con claridad, con humildad, con gozo y con valentía. El discípulo de Jesucristo ha de comprometerse con coherencia de vida y de acción, en la transformación de la realidad en el ámbito político, económico, laboral, cultural y social de modo que celebre en la fe, la liberación que Cristo va operando en el mundo.

     

Para discernir

 

  • ¿Me quedo en lo accesorio de la fe o trato que toque la raíz de mi vida?
  • ¿Qué tipo de perfección busco?
  • ¿Qué lugar le doy a la gracia y qué lugar al esfuerzo?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Tus palabras son espíritu y vida

 

Para la lectura espiritual

 

…”Caminar tras los pasos de Jesús conduce siempre a la obediencia al Padre que marca totalmente la vida de Jesús, y sin la cual ésta permanecería absolutamente inaccesible. En esta obediencia echa también sus raíces la particular amistad de Jesús con los hombres, su presencia junto a los marginados y los humillados, los pecadores y los perdidos. La imagen de Dios que brota en la pobreza de la obediencia de Jesús, en el abandono total de su vida al Padre, no es, de hecho, la imagen de un Dios tirano que humilla; tampoco es la imagen de Dios como exaltación del dominio y de la autoridad terrenos. Es la imagen luminosa de Dios que levanta y libera, que introduce a los culpables y a los humillados en un nuevo y prometedor futuro y sale a su encuentro con los brazos abiertos de su misericordia. Una vida tras los pasos de Jesús es una vida que se sitúa en esta pobreza de la obediencia de Jesús. En la oración nos atrevemos a practicar esta pobreza, el abandono sin cálculos de nuestra vida al Padre. De este comportamiento brota el vivo testimonio del Dios de nuestra esperanza en el centro de nuestro mundo.

El precio que debemos pagar por este testimonio es alto, el riesgo de esta obediencia es grande: conduce a una vida con muchos frentes. Jesús no fue ni un loco ni un rebelde, pero es seguro que fue algo parecido a ambos, hasta confundirse con ellos. Por último, fue escarnecido por Herodes como si fuera un loco, y enviado a la cruz por sus paisanos como rebelde. El que le sigue, el que no teme la pobreza de la obediencia, el que no aleja de sí el cáliz, debe contar con ser víctima de esta confusión y de acabar en todos los frentes –y de modos siempre nuevos cada vez más”…

 

Sínodo de Wurzburg, «Nuestra esperanza en eI Reino” documento 6 [1976]

 

Para rezar

 

Gracias Padre, porque tomas nuestras vidas en serio,

cuando viniste a nosotros,

fue para trabajar con tus manos de hombre

y para hablarle al pueblo de todos los días.

Tú no creaste el universo

fuera de nuestra historia,

sino que, humildemente, abriste una brecha

en nuestro trabajo diario.

Creemos

que hoy como, siempre,

Tú vienes y estás presente

donde quiera que los hombres realicen

su trabajo humano con la fe de la esperanza.

Permítenos, pues, contar para ti

el canto diario de nuestra vida

y bendecirte

con las sencillas palabras de nuestra fe.

 

MIÉRCOLES XXI


 

Ay de ustedes que por fuera parecen justos

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Tesalónica    2, 9-13

 

Recuerden, hermanos, nuestro trabajo y nuestra fatiga cuando les predicamos la Buena Noticia de Dios, trabajábamos día y noche para no serles una carga. Nuestra conducta con ustedes, los creyentes, fue siempre santa, justa e irreprochable: ustedes son testigos, y Dios también. Y como recordarán, los hemos exhortado y animado a cada uno personalmente, como un padre a sus hijos, instándoles a que lleven una vida digna del Dios que los llamó a su Reino y a su gloria.

Nosotros, por nuestra parte, no cesamos de dar gracias a Dios, porque cuando recibieron la Palabra que les predicamos, ustedes la aceptaron no como palabra humana, sino como lo que es realmente, como Palabra de Dios, que actúa en ustedes, los que creen.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 138, 7-8. 9-10. 11-12b (R.: 1)

 

R.    Señor, tú me sondeas y me conoces.

 

¿A dónde iré para estar lejos de tu espíritu?

¿A dónde huiré de tu presencia?

Si subo al cielo, allí estás tú;

si me tiendo en el Abismo, estás presente. R.

 

Si tomara las alas de la aurora

y fuera a habitar en los confines del mar,

también allí me llevaría tu mano

y me sostendría tu derecha. R.

 

Si dijera: « ¡Que me cubran las tinieblas

y la luz sea como la noche a mi alrededor!»,

las tinieblas no serían oscuras para ti

y la noche sería clara como el día. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    23, 27-32

 

Jesús habló diciendo:

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que parecen sepulcros blanqueados: hermosos por fuera, pero por dentro llenos de huesos de muertos y de podredumbre! Así también son ustedes: por fuera parecen justos delante de los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y de iniquidad.

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que construyen los sepulcros de los profetas y adornan las tumbas de los justos, diciendo: «Si hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no nos hubiéramos unido a ellos para derramar la sangre de los profetas»! De esa manera atestiguan contra ustedes mismos que son hijos de los que mataron a los profetas. ¡Colmen entonces la medida de sus padres!

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Pablo era tejedor, fabricante de lonas. En Corinto trabajaba en un taller, en casa de Aquila y Priscila (Hch 18, 3). Los paganos de cultura griega despreciaban el trabajo manual, considerándolo indigno de un hombre libre. Para Pablo, en cambio, como para los intelectuales judíos, el trabajo manual era un medio para «no ser gravoso a los demás» y poder proclamar así el evangelio gratuitamente, y en la más perfecta independencia frente al poder del dinero.
  • Pablo comprende que lo que cuenta ante Dios son las actitudes de santidad, de justicia, de perfección. El da testimonio con su vida de todas ellas.
  • Ayer comparaba su amor al de una madre, hoy nos dice que «tratamos con cada uno de ustedes personalmente, como un padre con sus hijos»; y hace notar que el amor de un padre presenta matices distintos, ya que emplea con ellos un tono suave y enérgico.
  • Su ministerio en Tesalónica es muy positivo, y Pablo da gracias a Dios porque en esta ciudad hubo bastantes personas que acogieron la predicación, «no como palabra de hombre, sino, como es en verdad, como palabra de Dios».

    ***

  • Nos encontramos con las últimas lamentaciones lanzadas por Jesús a causa de los fariseos y maestros de la ley. Para Jesús, no hay peor cosa que tratar de aparentar algo distinto a lo que se es, los fariseos eran muy cuidadosos de que su imagen tuviera una correcta relación con lo que se encontraba en la ley, aunque no fuera realidad en sus vidas concretas.
  • Escribas y fariseos habían identificado el reino de Dios con las estructuras religiosas del judaísmo, pretendían defender los derechos de Dios defendiendo un cúmulo de leyes, preceptos y tradiciones que consideraban inamovibles.
  • Jesús es misericordioso y compasivo con los pecadores y débiles, pero lo descubrimos condenando actitudes hipócritas y forzadas. Jesús apuesta a una valoración incondicional de la vida de la persona. La vida humana está por encima de instituciones y leyes. Lo que cuenta es lo que somos ante Dios, y no lo que aparentamos delante de los hombres.
  • El fariseísmo, tal como fue denunciado por Jesús es la sombra de la actitud religiosa, es su trampa y nadie está exento de caer en ella. Cuando todo el esfuerzo se coloca en mantener viva una estructura y una fachada, corremos el riesgo que el interior no se desarrolle ni crezca. La tentación constante de todo creyente, será siempre, hacer de la religión una máscara con la que cubrir su verdadero rostro, una postura que le impida su verdadero cambio interior.
  • La lucha del hombre de fe, será batallar contra la fina hipocresía de predicar sin poner en práctica, de decir sin hacer, de aparentar sin ser, de buscar un lugar, de odiar con el pretexto de defender los derechos de aquel que es el amor por excelencia.
  • Jesús confirma como perenne y absoluta, y por lo tanto perteneciente al reino la ley suprema del amor a Dios y al prójimo. Este amor sincero que nos da la humildad como para hacernos los últimos, los servidores de los hermanos, de tal modo que brille en todo y en todos, la luz del reino.

 

Para reflexionar

 

  • ¿Descubrimos las leyes como mediaciones y no como fin en nuestro camino de fe?
  • ¿En qué espacios descubrimos que se nos filtra el espíritu de hipocresía?
  • ¿Vivimos las instituciones como espacios de humanización y valores cristianos?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

¡Escucha, Señor, ten compasión de mí. Señor, ven en mi ayuda!

 

Para la lectura espiritual

 

«Señor, quita mi corazón de piedra»

 

Amamos a Cristo como él nos ha amado. Nos ha dejado un ejemplo para que sigamos sus huellas (1P2, 21). Porque él dice: «Ponme como un sello sobre tu corazón» (Ct 8,6), esto viene a decir: «Ámame como yo te amo. Llévame en tu espíritu, en tu memoria, en tu deseo, en tus suspiros, en tus gemidos y tus sollozos. Acuérdate, hombre en qué estado yo te he creado, cuánto te he elevado por encima de otras criaturas, con qué dignidad te he ennoblecido, cómo te he coronado de gloria y honor, cómo te he situado un poco inferior a los ángeles, y cómo todo lo he puesto bajo tus pies (Ps 8). Acuérdate no solo de todo esto que he hecho por ti sino de qué pruebas y qué humillaciones he sufrido por ti…Y tú, si me amas, muéstralo; no de palabra y de lengua, sino en acto y verdad…Ponme como un sello sobre tu corazón y ámame con todas tus fuerzas»…

Señor, quita mi corazón de piedra, este corazón duro e incircunciso. Dame un corazón nuevo, un corazón de carne, un corazón puro (Ez 36, 26). Tú que purificas los corazones, que amas los corazones puros, toma posesión de mi corazón, ven y vive…

 

Baudoin de Ford (? 1190), abad cisterciense Tratado 10.

 

Para rezar

 

Jesús, tú fuiste coherente, verdadero hasta el fondo contigo mismo: proclamaste tu Evangelio con alegría.

Tú pusiste la luz en lo alto para que alumbrase a todos.

Tú sembraste por los caminos semillas de vida.

Tú miraste a los ojos del hombre con un corazón limpio.

Tú dijiste que lo esencial era amar, amar siempre.

Tú buscaste lo mejor del hombre.

Te pusiste al lado del pobre y del indefenso.

Tocaste con tu mano al marginado.

Acogiste con ternura a los más abandonados.

Llevaste por los caminos la alegría y la paz.

Dejaste un beso de ternura en todos los dolores.

Aquí estoy ante ti, callado y desconcertado.

Sin entender del todo los porqués, pero abierto a tu palabra, a tu misterio.

Dime, también hoy, tu palabra. Dime, Señor, tu amor.

 

JUEVES XXI

29 de agosto – Martirio de San Juan Bautista (M. O)


 

Juan era un hombre justo y santo

 

 

Lectura del profeta Jeremías 1, 17-19

Tú, ahora, muévete y anda a decirles todo lo que yo te mande. No temas enfrentarlos, porque yo también podría asustarte delante de ellos. Este día hago de ti una fortaleza, un pilar de hierro y una muralla de bronce frente a la nación entera: frente a los reyes de Judá y a sus ministros, frente a los sacerdotes y a los propietarios.

Ellos te declararán la guerra, pero no podrán vencerte, pues yo estoy contigo para ampararte -palabra de Yahvé-.»


Palabra de Dios


SALMO     Sal 70,1-7

R: Mi boca contará tu auxilio

 

En ti, Señor, confío,
que no me decepcione.
En tu justicia tú querrás defenderme,
inclina a mí tu oído y sálvame. R.

Sé para mí una roca de refugio,
una ciudad fortificada en que me salve,
pues tú eres mi roca, mi fortaleza. R.


Líbrame, oh Dios, de la mano del impío,
de las garras del malvado y del violento,
pues tú eres, Señor, mi esperanza,
y en ti he confiado desde mi juventud. R.

En ti me apoyé desde mis primeros pasos,
tú me atrajiste desde el seno de mi madre,
y para ti va siempre mi alabanza.
Pero ahora para muchos soy un escándalo,
y sólo me quedas tú, mi amparo seguro. R.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 6, 17-29

En efecto, Herodes había mandado tomar preso a Juan y lo había encadenado en la cárcel por el asunto de Herodías, mujer de su hermano Filipo, con la que se había casado. Pues Juan le decía: «No te está permitido tener a la mujer de tu hermano.» Herodías lo odiaba y quería matarlo, pero no podía, pues Herodes veía que Juan era un hombre justo y santo, y le tenía respeto. Por eso lo protegía, y lo escuchaba con gusto, aunque quedaba muy perplejo al oírlo.

Herodías tuvo su oportunidad cuando Herodes, el día de su cumpleaños, dio un banquete a sus nobles, a sus oficiales y a los personajes principales de Galilea. En esa ocasión entró la hija de Herodías, bailó y gustó mucho a Herodes y a sus invitados. Entonces el rey dijo a la muchacha: «Pídeme lo que quieras y te lo daré.» Y le prometió con juramento: «Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.» Salió ella a consultar a su madre: « ¿Qué pido?» La madre le respondió: «La cabeza de Juan el Bautista.» Inmediatamente corrió a donde estaba el rey y le dijo: «Quiero que ahora mismo me des la cabeza de Juan el Bautista en una bandeja.»

El rey se sintió muy molesto, pero no quiso negárselo, porque se había comprometido con juramento delante de los invitados. Ordenó, pues, a un verdugo que le trajera la cabeza de Juan. Este fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Luego, trayéndola en una bandeja, se la entregó a la muchacha y ésta se la pasó a su madre. Cuando la noticia llegó a los discípulos de Juan, vinieron a recoger el cuerpo y lo enterraron.

 

Palabra del Señor


 

O bien de la feria:

 

1 Tesalonicenses 3, 7 – 13

S. R. 89, 3- 4. 12 -14.17

 

Para reflexionar

 

  • Hacemos memoria del martirio de san Juan Bautista, el Precursor de Jesús. Toda la vida del Bautista gira en torno a la persona del Salvador, de manera que en torno a Él, la existencia y la tarea del Precursor cobran sentido.
  • Desde las entrañas de su madre, siente la proximidad del Salvador. El abrazo de María y de Isabel, dos futuras madres, abre el diálogo entre el que prepara el camino y Aquel que es el mismo camino. El Salvador santifica a Juan, y éste salta de gozo dentro del vientre de su madre. En su misión de Precursor mantuvo este entusiasmo —que etimológicamente significa “estar lleno de Dios”—, le preparó los caminos, le allanó las rutas, le rebajó las cimas, lo anunció ya presente, y lo señaló con el dedo como el Mesías: «He ahí el Cordero de Dios» (Jn 1,36).
  • El trabajo de Juan Bautista continúa la línea de los antiguos profetas de Israel, que denunciaban los pecados sociales y anunciaban a su pueblo el tiempo de la presencia de Dios, que los haría salir del oprobio y de la crisis. Es difícil el destino de los profetas. Ser profeta, dice Guardini, significa decir a su tiempo contra su tiempo, lo que Dios manda decir. —No te es licito tener como esposa a Herodias, la mujer de tu hermano, le grita Juan a Herodes Antipas. Y Juan lo paga en la cárcel de Maqueronte.
  • Su muerte confirmó la veracidad de su misión, ya que murió asesinado en el palacio del rey y siendo cómplices los que oprimían el país con su lujo, riqueza y escándalos. Su muerte testimonial es una clave importante para comprender el martirio de Jesús. Fue su Precursor en la vida, y también le precede ahora en la muerte cruel. Juan ha cumplido ya su misión. El misterio de la Cruz de Jesús está ya presente en este martirio. Su sangre no será inútil. “La cabeza de Juan Bautista predica mejor desde la bandeja que sobre sus hombros”.
  • La memoria de los mártires o «testigos» ha sido siempre clave e importante para la vida de la iglesia cristiana. El cristianismo no puede ser entendido, sino como un testimonio fuerte y vivo, del nuevo mundo que irrumpe en la historia en la persona de Jesús de Nazaret. El seguimiento de Cristo no es posible si no estamos dispuestos a asumir la cruz, que significa oponerse a las estructuras de pecado existentes en el mundo y la historia.
  • Que la fiesta del Martirio de san Juan Bautista sea una invitación para que nuestra vida también gire en torno a la Persona de Jesús, lo cual le dará su pleno sentido, y que su ejemplo “nos entusiasme”, para que llenos de Dios, también demos testimonio de nuestra fe en Jesús con valentía.
  • «Está encerrado, en la tiniebla de una mazmorra, aquel que había venido a dar testimonio de la Luz, y había merecido de la boca del mismo Cristo (…) ser denominado “antorcha ardiente y luminosa”. Fue bautizado con su propia sangre aquél a quien antes le fue concedido bautizar al Redentor del mundo». San Beda.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué lugar ocupa la defensa de la verdad en mi opción de fe?
  • ¿Hasta dónde arriesgo por defender lo que es justo?
  • ¿Acomodo la realidad a mi conveniencia?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Señor, mi destino está en tus manos

 

Para la lectura espiritual

 

…”En primer lugar, la vida en sí misma es el don más grande que se pueda ofrecer -cosa que nosotros olvidamos constantemente-. Cuando pensamos en nuestra entrega a los demás, lo que nos viene de inmediato a la mente son nuestros talentos únicos: nuestras capacidades para hacer cosas especiales particularmente bien [...]. Sin embargo, cuando hablamos de talentos, tendemos
a olvidar que nuestro verdadero don no es lo que podemos hacer, sino quiénes somos. La verdadera pregunta no es: « ¿Qué podemos ofrecernos el uno al otro?», sino: « ¿Quiénes podemos ser para los otros?» Es a buen seguro una cosa estupenda que podamos repararle algo al vecino, ofrecerle consejos útiles a un amigo, sabios pareceres a un colega, volver a dar la salud a un enfermo o anunciar una buena noticia a un feligrés. Pero hay un don que es el mayor de todos. Se trata del don de nuestra vida, que brilla en todo lo que hacemos. Al envejecer, descubro cada vez más que el don más grande que tengo para ofrecer es mi alegría de vivir, mi paz interior, mi silencio y mi soledad, mi sentido del bienestar. Cuando me pregunto: « ¿Quién me es de más ayuda?», debo responder: «Aquel o aquella que esté dispuesto a compartir conmigo su vida».

Es útil practicar una distinción entre talentos y dones. Nuestros dones son más importantes que nuestros talentos. Podemos tener sólo pocos talentos, pero tenemos muchos dones. Nuestros dones son los muchos modos a través de los que expresamos nuestra humanidad. Forman parte de lo que somos: amistad, bondad, paciencia, alegría, paz, perdón, amabilidad, amor, esperanza, confianza, etc. Estos son los verdaderos dones que hemos de ofrecer a los otros”…

 

H. J. M. Nouwen, edición española: Tú eres mi amado, Promoción Popular Cristiana, Madrid 1997.

 

Para rezar

 

A la orilla de un río

un hombre predicaba

y hablaba de otro hombre

que estaba por llegar.

Era Juan el Bautista,

era voz que gritaba

que llegaba la hora

de la verdad.


 

Hubo un hombre enviado por Dios,

era su nombre Juan,

él no era la luz,

pero vino a preparar

los caminos que conducen a Jesús.


 

A todo el que quería

conocer los caminos

que Dios recorre a diario,

hablando al corazón,

el Bautista le hablaba

de amor y de justicia,

porque estaba a las puertas

el Salvador.


 

Pero el hombre que hablaba

de amor y de justicia,

fue un día encarcelado

por capricho de un rey.

Su cabeza cortaron,

su voz siguió gritando

los abusos de un hombre

en el poder.

 

 

VIERNES XXI

30 de agosto – Sta. Rosa de Lima, Virgen (F)


 

Vende todo lo que posee y compra el campo

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto 10, 17-11, 2


 

Hermanos:

 El que se gloría, que se gloríe en el Señor. Porque el que vale no es el que se recomienda a sí mismo, sino aquel a quien Dios recomienda.

¡Ojalá quisieran tolerar un poco de locura de mi parte! De hecho, ya me toleran. Yo estoy celoso de ustedes con el celo de Dios, porque los he unido al único Esposo, Cristo, para presentarlos a Él como una virgen pura.


 

Palabra de Dios.


 

SALMO      148, 1-2. 11-13a. 13c-14


 

R.    ¡Los jóvenes y las vírgenes, alaben el nombre del Señor!


 

Alaben al Señor desde el cielo,

alábenlo en las alturas;

alábenlo, todos sus ángeles,

alábenlo, todos sus ejércitos. R.


 

Los reyes de la tierra y todas las naciones,

los príncipes y los gobernantes de la tierra;

los ancianos, los jóvenes y los niños,

alaben el Nombre del Señor. R.


 

Su majestad está sobre el cielo y la tierra,

y Él exalta la fuerza de su pueblo.

¡A Él, la alabanza de todos sus fieles,

y de Israel, el pueblo de sus amigos! R.


 

EVANGELIO

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 44-46


 

Jesús dijo a la multitud:

El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.

El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.


 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El verdadero apóstol no puede basar la eficacia de la Palabra en la ciencia humana. El verdadero apóstol es consciente de que es una persona, puesta por Dios, para colaborar en la construcción del Reino de Dios entre nosotros. Su orgullo será haber sido dócil al Espíritu.
  • Para lograr eso el Señor ha entregado su vida, para purificarnos de todo pecado. Pero esa purificación no se puede quedar en la simple confesión de los pecados, sino que debe llevarnos a volver con sinceridad a Dios y a dejarnos transformar por Él en criaturas nuevas. Entonces seremos, realmente, dignos del Señor.

    ***

  • El Reino es Cristo. Y Él nos ha amado de tal forma que lo dejó todo, incluso entregó su propia vida con tal de “comprarnos” para Dios, de manera que no vivamos ya para nosotros mismos, sino para Aquel que por nosotros murió y resucitó.
  • En la medida que hemos sido amados por Dios, estamos llamados a amar a nuestro prójimo de tal forma que no sólo le anunciemos el Evangelio de la gracia, sino que seamos capaces de entregarlo todo con tal de que, junto con nosotros, alcance la salvación que Dios ofrece a todos. Es necesario abrir los ojos para trabajar de una y mil formas para que el Reino de Dios se haga realidad en el corazón del mundo.
  • El Señor nos ofrece lo más grande de sí mismo: Su Vida y su Espíritu, para que, recibidos por nosotros, nos transformen, cada día en mejores hijos de nuestro Dios y Padre.
  • Aceptar el compromiso de la fe que nos une al Señor, nos abre a nuestro trabajo por el Reino. Abramos los ojos ante la realidad que nos rodea. En el campo del mundo, hay mucha riqueza escondida a causa de los miedos de quienes prefieren vivir su fe en la oscuridad de su propio interior. En medio de un mundo, en el cual anidan muchas posibilidades, en medio de muchas esperanzas perdidas, la Iglesia está llamada a entregarse para que salgan a la luz todos esos tesoros escondidos, y así, todos juntos podamos construir una sociedad más fraterna, más justa y más solidaria.
  • El Señor espera de su Iglesia que trabaje con fervor para que su Evangelio se encarne en los hombres de nuestro tiempo. Entonces el Reino de Dios habrá empezado a hacerse realidad entre nosotros.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué docilidad me reclama el Espíritu hoy?
  • ¿En qué realidad me toca hoy hacer presente el Reino, dónde hace falta vivir los valores del Reino?
  • ¿De qué manera hacemos crecer los dones de gracia recibidos?

     

Repitamos a lo largo de este día

 

Qué venga tu Reino Señor

 

Para la lectura espiritual

De los escritos de santa Rosa de Lima.

 

El salvador levantó la voz y dijo, con incomparable majestad: “¡Conozcan todos que la gracia sigue a la tribulación.

Sepan que sin el peso de las aflicciones no se llega al colmo de la gracia. Comprendan que, conforme al acrecentamiento de los trabajos, se aumenta juntamente la medida de los carismas. ¡Que nadie se engañe: esta es la única verdadera escala del paraíso, y fuera de la cruz no hay camino por donde se pueda subir al cielo!”

Oídas estas palabras, me sobrevino un ímpetu poderoso de ponerme en medio de la plaza para gritar con grandes clamores, diciendo a todas las personas, de cualquier edad, sexo, estado y condición que fuesen:

“Oíd pueblos, oíd, todo género de gentes: de parte de Cristo y con palabras tomadas de su misma boca, yo os aviso: Que no se adquiere gracia sin padecer aflicciones; hay necesidad de trabajos y más trabajos, para conseguir la participación íntima de la divina naturaleza, la gloria de los hijos de Dios y la perfecta hermosura del alma.”

Este mismo estímulo me impulsaba impetuosamente a predicar la hermosura de la divina gracia, me angustiaba y me hacía sudar y anhelar. Me parecía que ya no podía el alma detenerse en la cárcel del cuerpo, sino que se había de romper la prisión y, libre y sola, con más agilidad se había de ir por el mundo, dando voces:

“¡Oh, si conociesen los mortales qué gran cosa es la gracia, qué hermosa, qué noble, qué preciosa, cuántas riquezas esconde en sí, cuántos tesoros, cuántos júbilos y delicias! Sin duda emplearían toda su diligencia, afanes y desvelos en buscar penas y aflicciones; andarían todos por el mundo en busca de molestias, enfermedades y tormentos, en vez de aventuras, por conseguir el tesoro último de la constancia en el sufrimiento. Nadie se quejaría de la cruz ni de los trabajos que le caen en suerte, si conocieran las balanzas donde se pesan para repartir- los entre los hombres.”

 

Para rezar

 

Oración


Van a pasar por manos laboriosas
Los granos de un rosario de ilusiones,
Acógelas, Señor, que son hermosas,
Amor y don de nuestros corazones.

Mujer llena de Dios, oh Santa Rosa,
Vivir para el Señor, para el Amado,
Fue el ansia de tu amor, gracia divina,
Llevada de su fuerza y de su mano.

No olvides los que vamos de camino
Siguiendo en el desierto tus pisadas,
Aboga ante el Señor favor divino,
Seguir como seguiste sus llamadas.

Proclamen nuestros labios la grandeza
Del Padre que en el Hijo nos dio gozo,
Y, siendo nuestra herencia la pobreza,
Nos colma de su amor el Fuego Santo. Amén

SÁBADO XXI


 

A quien tiene se le dará y tendrá de más

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Tesalónica    4, 9-11

 

Hermanos:

Acerca del amor fraterno, no es necesario que les escriba, porque Dios mismo les ha enseñado a amarse los unos a los otros, y así lo están haciendo con todos los hermanos de Macedonia.

Pero yo los exhorto, hermanos, a hacer mayores progresos todavía. Que sea cuestión de honor para ustedes vivir en paz, cumpliendo cada uno sus obligaciones y trabajando con sus manos, de acuerdo con mis directivas.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 97, 1. 7-8. 9 (R.: cf. 9)

 

R.    El Señor viene a gobernar a los pueblos con rectitud.

 

Canten al Señor un canto nuevo,

porque el hizo maravillas:

su mano derecha y su santo brazo

le obtuvieron la victoria. R.

 

Resuene el mar y todo lo que hay en él,

el mundo y todos sus habitantes;

aplaudan las corrientes del océano,

griten de gozo las montañas al unísono. R.

 

Griten de gozo delante del Señor,

porque él viene a gobernar la tierra:

él gobernará al mundo con justicia,

y a los pueblos con rectitud. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    25, 14-30

 

Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:

El Reino de los Cielos es también como un hombre que, al salir de viaje, llamó a sus servidores y les confió sus bienes. A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y uno solo a un tercero, a cada uno según su capacidad; y después partió.

En seguida, el que había recibido cinco talentos, fue a negociar con ellos y ganó otros cinco. De la misma manera, el que recibió dos, ganó otros dos, pero el que recibió uno solo, hizo un pozo y enterró el dinero de su señor.

Después de un largo tiempo, llegó el señor y arregló las cuentas con sus servidores. El que había recibido los cinco talentos se adelantó y le presentó otros cinco. «Señor, le dijo, me has confiado cinco talentos: aquí están los otros cinco que he ganado.» «Está bien, servidor bueno y fiel, le dijo su señor, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor.»

Llegó luego el que había recibido dos talentos y le dijo: «Señor, me has confiado dos talentos: aquí están los otros dos que he ganado.» «Está bien, servidor bueno y fiel, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor.»

Llegó luego el que había recibido un solo talento. «Señor, le dijo, sé que eres un hombre exigente: cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido. Por eso tuve miedo y fui a enterrar tu talento: ¡aquí tienes lo tuyo!»

Pero el señor le respondió: «Servidor malo y perezoso, si sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido, tendrías que haber colocado el dinero en el banco, y así, a mi regreso, lo hubiera recuperado con intereses.

Quítenle el talento para dárselo al que tiene diez, porque a quien tiene, se le dará y tendrá de más, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Echen afuera, a las tinieblas, a este servidor inútil; allí habrá llanto y rechinar de dientes.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Cuando Pablo escribe esta carta, no ha sido redactado totalmente ningún «evangelio». Pero es ya vivido y propagado en su autenticidad. El amor de los demás considerados como hermanos… Hasta el amor de los mismos enemigos. Esto será el núcleo, el corazón de los evangelios.
  • Si la consigna de ayer era a seguir adelante», la de hoy es una exhortación a seguir progresando. Una comunidad tiene que crecer, porque siempre es débil e incipiente su seguimiento de Cristo. Las recomendaciones de ayer se referían a la vida sexual, las de hoy tratan de la caridad fraterna, en la que también tiene que mejorar.
  • Hay detalles concretos del amor fraterno, que Pablo quiere recordar a la comunidad: mantener la calma, ocuparse de sus propios asuntos y el trabajo con las propias manos».
  • Concluye hoy el «discurso escatológico», sobre la vigilancia que debe caracterizar a los cristianos ante la Venida del Señor. Después de las parábolas del ladrón, de la vuelta del amo y de las jóvenes que esperan al novio, hoy Jesús nos transmite su enseñanza con la de los talentos.

    ***

  • La petición de cuentas por parte del amo constituye el punto clave de la parábola. Los dos primeros servidores dan prueba de una fidelidad creativa: han aprovechado la ausencia del amo para producir un fruto abundante; han asumido sus responsabilidades, y el amo les confía otras nuevas. El tercer servidor, sin embargo, prefiere encerrar su talento; a los ojos de la Ley, se veía así libre de toda responsabilidad.
  • Jesús para enseñarnos que hemos recibido enormes posibilidades y que la vida del reino tiene que crecer toma una gigantesca medida y se la aplica a una parábola.
  • Un talento era equivalente a treinta y cinco kilos de un metal precioso. El «talento» era una de esas cifras soñadas que se utilizaba para referirse a riquezas fabulosas a las cuales muy pocos tenían acceso.
  • La parábola nos remite a cada uno a nuestra verdad de hombres amados por Dios. El tiempo de vigilancia en el Reino es el espacio de libertad que se da a cada hombre para que se haga cargo de sus responsabilidades. Responsabilidad y fidelidad van de la mano. La parábola nos habla de la fidelidad a lo encomendado.
  • Fidelidad no es conservar prolija y cuidadosamente el patrimonio ni se reduce a vivir de recuerdos. Fidelidad es hacer fructificar.
  • Nuestra vida como cristianos es infiel si esconde la Palabra viva bajo el peso de las costumbres, de los hábitos, bajo una minucia exagerada o un control excesivo y estéril. La Palabra sólo existe verdaderamente cuando es anunciada y siempre renovada.
  • La Iglesia es infiel cuando deja de ser un grito, un deseo que hace brotar la vida, cuando la búsqueda se ve entorpecida y se deja de lado, cuando el temor nos paraliza en lugar de buscar las leyes nuevas del Evangelio, cuando la justicia y el amor, la verdad, la reconciliación y la paz no pasan de ser palabras sin alma. No hay mayor error que enterrar el talento, como si se tratara no de un tesoro sino de una reliquia.
  • Quien no produce fruto no crece ni hace crecer el reino. Nuestra poca capacidad, o posibilidad son excusas para no dar frutos porque nuestra fuerza está en Dios. Fidelidad es dejar que el Espíritu actúe y ver como se multiplica la herencia de gracia que el Señor nos ha dejado. Aunque creamos tener poco, como el empleado que recibió únicamente un talento, sin embargo, ese «poco» es tan grande que podríamos considerarnos inmensamente ricos.

 

Para discernir

 

  • ¿Valoramos la vida y todo lo que el Señor no ha dado?
  • ¿Damos gracias por lo que tenemos o vivimos lamentándonos por lo que nos falta?
  • ¿De qué manera hacemos crecer los dones de gracia recibidos?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Pongo toda mi esperanza en el Señor

 

Para la lectura espiritual

 

…”Cuando los cristianos decimos que creemos en la vida eterna que nos será dada, esta espera de lo que debe venir no es, en primer lugar, algo particularmente extraño. Por lo general, se habla de la esperanza de la vida eterna con un cierto pathos afectado, y lejos de mí criticarla, en caso de que se trate de una convicción seria. Pero me sucede siempre algo extraño cuando oigo hablar de este modo. Me parece que todos los esquemas de la imaginación, con los que se intenta explicar la vida eterna, la mayoría de las veces se adaptan muy poco al corte radical que se produce con la muerte. Nos imaginamos la vida eterna, que extrañamente ya ha sido señalada como «el más allá» y como lo que hay «después» de la muerte, demasiado repleta de aquellas realidades que nos han sido confiadas aquí: como continuación de la vida, como encuentro con aquellos que estaban junto a nosotros, como alegría y paz, como banquete y júbilo, como todo esto y otras cosas semejantes, que nunca cesarán y que siempre continuarán. Temo que la radical incomprensibilidad de lo que significa realmente vida eterna se vea minimizada, y que lo que nosotros llamamos, en esta vida eterna, contemplación directa de Dios sea rebajado a una alegre ocupación junto a tantas otras que llenan nuestra vida; la inexpresable enormidad de que la misma absoluta divinidad, desnuda y simple, entre en nuestra angosta dimensión de criaturas no tiene que ser percibida como auténtica”…

 

K. Rahner, La experiencia de un teólogo, Munich 1984, pp. 118ss.

 

Para rezar

 

Gracias Señor

Gracias, Señor, por todo cuanto me diste en.

Gracias por los días de sol y los nublados tristes, por las tardes
tranquilas y las noches obscuras.

Gracias por la salud y por la enfermedad, por las penas y
las alegrías.

Gracias por todo lo que me prestaste y luego me lo
pediste.

Gracias, Señor, por la sonrisa amable y por la mano amiga, por el
amor y por todo lo hermoso y por todo lo dulce, por las flores y las
estrellas, por la existencia de los niños y de las almas buenas.

Gracias por la soledad y por el trabajo, por las inquietudes, las dificultades y por las lágrimas por todo lo que me acercó a Tí.

Gracias por haberme conservado la vida y por haberme dado techo, abrigo y sustento.

Gracias, Señor.

Gracias, Señor.