TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XXXII

Domingo XXXII

Ciclo C

 

Lunes XXXII

SAN MARTÍN DE TOURS, Obispo

Patrono de la Ciudad de Buenos Aires: solemnidad.

 

Martes XXXII

 

Miércoles XXXII

 

Jueves XXXII

 

Viernes XXXII

 

Sábado XXXII

 

Domingo XXXII

Ciclo C

 

No es un Dios de muertos, sino de vivientes

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del segundo libro de los Macabeos    7, 1-2. 9-14

 

Fueron detenidos siete hermanos, junto con su madre. El rey, flagelándolos con azotes y tendones de buey, trató de obligarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la Ley. Pero uno de ellos, hablando en nombre de todos, le dijo:

«¿Qué quieres preguntar y saber de nosotros? Estamos dispuestos a morir, antes que violar las leyes de nuestros padres.»

Y cuando estaba por dar su último suspiro, dijo: «Tú, malvado, nos privas de la vida presente, pero el Rey del universo nos resucitará a una vida eterna, ya que nosotros morimos por sus leyes.»

Después de este, fue castigado el tercero. Apenas se lo pidieron, presentó su lengua, extendió decididamente sus manos y dijo con valentía: «Yo he recibido estos miembros como un don del Cielo, pero ahora los desprecio por amor a sus leyes y espero recibirlos nuevamente de él.» El rey y sus acompañantes estaban sorprendidos del valor de aquel joven, que no hacía ningún caso de sus sufrimientos.

Una vez que murió este, sometieron al cuarto a la misma tortura y a los mismos suplicios. Y cuando ya estaba próximo a su fin, habló así: «Es preferible morir a manos de los hombres, con la esperanza puesta en Dios de ser resucitados por él. Tú, en cambio, no resucitarás para la vida.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 16, 1. 5-6. 8b y 15 (R.: 15b)

 

R.    Señor, al despertar, me saciaré de tu presencia.

 

Escucha, Señor, mi justa demanda,

atiende a mi clamor;

presta oído a mi plegaria,

porque en mis labios no hay falsedad.

 

Mis pies se mantuvieron firmes

en los caminos señalados:

¡mis pasos nunca se apartaron de tus huellas!

Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes:

inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras.

 

Escóndeme a la sombra de tus alas.

Pero yo, por tu justicia, contemplaré tu rostro,

y al despertar, me saciaré de tu presencia.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Tesalónica    2, 16-3, 5

 

Hermanos:

Que nuestro Señor Jesucristo y Dios, nuestro Padre, que nos amó y nos dio gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza, los reconforte y fortalezca en toda obra y en toda palabra buena.

Finalmente, hermanos, rueguen por nosotros, para que la Palabra del Señor se propague rápidamente y sea glorificada como lo es entre ustedes. Rueguen también para que nos veamos libres de los hombres malvados y perversos, ya que no todos tienen fe.

Pero el Señor es fiel: él los fortalecerá y los preservará del Maligno. Nosotros tenemos plena confianza en el Señor de que ustedes cumplen y seguirán cumpliendo nuestras disposiciones.

Que el Señor los encamine hacia el amor de Dios y les dé la perseverancia de Cristo.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    20, 27-38

 

Se acercaron a Jesús algunos saduceos, que niegan la resurrección, y le dijeron: «Maestro, Moisés nos ha ordenado: Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda. Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos. El segundo se casó con la viuda, y luego el tercero. Y así murieron los siete sin dejar descendencia. Finalmente, también murió la mujer. Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?»

Jesús les respondió: «En este mundo los hombres y las mujeres se casan, pero los que sean juzgados dignos de participar del mundo futuro y de la resurrección, no se casarán. Ya no pueden morir, porque son semejantes a los ángeles y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección.

Que los muertos van a resucitar, Moisés lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Porque él no es un Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para él.»

 

Palabra del Señor.

 

    O bien más breve:

 

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    20, 34-38

 

Jesús dijo a los saduceos, que niegan la resurrección:

«En este mundo los hombres y las mujeres se casan, pero los que sean juzgados dignos de participar del mundo futuro y de la resurrección, no se casarán. Ya no pueden morir, porque son semejantes a los ángeles y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección.

Que los muertos van a resucitar, Moisés lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Porque él no es un Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para él.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • La primera lectura presenta un hermoso ejemplo, tomado del libro de los Macabeos, sobre la fe en la vida futura. En la persecución de Antíoco IV, que, con una mezcla de halagos y amenazas, intenta seducir a los israelitas y conducirles a la religión oficial pagana, olvidando la Alianza; una buena mujer, madre de siete hijos, da un ejemplo admirable de entereza y fidelidad. Lo de comer o no carne prohibida era un detalle: se trataba de mantenerse fieles al conjunto de la fe en Dios.

    ***

  • La segunda lectura nos ofrece un texto de consolación. Pablo exhorta a los cristianos de Tesalónica a mantenerse constantes y firmes en la fidelidad a Dios y a sus enseñanzas ya que el mismo Dios nos ha dado “un consuelo eterno y una esperanza feliz”. El autor se apoya precisamente en que Dios es fiel y nunca falta a sus promesas; si Él ha prometido la vida, debemos vivir con esa esperanza espléndida. La vida futura inmortal para el cristiano se siembra aquí, en el presente.

    ***

  • El evangelio presenta una discusión sobre la existencia de una vida más allá de la muerte. Los saduceos, que pertenecían a las clases altas de la sociedad y no creían en la otra vida y en la resurrección le plantearon a Jesús una pregunta tramposa, basándose en la famosa “ley de levirato”. Por esta ley el hermano del esposo debe casarse con la viuda si esta no ha tenido descendencia: ¿de quién será esposa en el cielo una mujer que se ha casado sucesivamente con siete hermanos?
  • La pregunta no es importante y la cuestión del matrimonio es la excusa. El tema básico es la vida definitiva a la que Jesús responde al final de la escena. Jesús les dice, ante todo, que en la otra vida el matrimonio no tendrá como finalidad la procreación, porque allí la humanidad no necesita renovarse, porque todo es vida y no hay muerte. Dios, que es todo Vida, no puede dejarnos a nosotros abandonados a la muerte.
  • Jesús no explica cómo es la otra vida, pero sí les dice que nuestro destino es la vida, no la muerte. Además, les asegura que los que “han sido juzgados dignos de la vida futura son hijos de Dios y están llamados a vivir de la misma vida de Dios, y para siempre, en la fiesta plena de la comunión con Él.
  • Esta es nuestra esperanza: que más allá de la debilidad de este mundo, estamos llamados a compartir la plenitud que Dios mismo tiene.
  • Nuestro destino es la vida eterna: “Cristo resucitó de entre los muertos, el primero de todos”. La certeza de nuestra resurrección radica en que Cristo ha resucitado. Si Él murió para hacernos hijos de Dios y darnos vida nueva por su Espíritu, esta vida no puede ser perecedera, sino definitiva y eterna.
  • La vida de los resucitados de entre los muertos no es la continuación de nuestro mundo de ahora. Es totalmente diferente. La vida que perdura no es una prolongación de la vida biológica, puesto que ya no está sujeta a la muerte. En ella están en vigor otras leyes ocultas a nosotros. Procede directamente de Dios.
  • Si después de esta vida no hubiera nada, nos sentiríamos profundamente frustrados, la vida humana sería una “pasión inútil” y el hombre “un ser para la nada”, como dicen muchos filósofos.
  • Para Jesús, vivir consiste en ir dando la vida hasta la ofrenda total en la muerte, pero que desde Dios es el acto supremo de la vida; mientras que, morir es querer vivir mi vida desentendiéndome de la de los demás, que es lo que habitualmente llamamos “aprovechar la vida”. El que vive dando la vida, no la pierde, la da. Mientras que el que vive sin darla, la pierde con la muerte.
  • Todo lo que creemos es ya para esta vida, es decir, para orientar y transformar nuestra vida a semejanza de Cristo.
  • Gracias a esta fe en la resurrección, los cristianos tenemos que afirmar la vida, respetar la vida, sacar adelante la vida de todos los hombres de manera concreta. Los cristianos no creemos en otra vida como negación de la presente, o evasión de lo que nos toca; sino como afirmación sin límites de la vida.
  • Creer en la vida eterna debe ser para nosotros hacer posible la vida para todos, sabiendo que la persona tiene una dignidad sin límites como la misma promesa de Dios.
  • No podemos vivir de espaldas a la vida definitiva que ha de venir, ni a la vida presente que estamos viviendo. La fe en la resurrección futura nos hace trabajar sin cansancio por la resurrección del mundo presente, mejorando las condiciones de vida, haciendo una sociedad más humana y más fraterna, siendo constantes en toda clase de obras que ayuden al hermano, sembrando la paz y luchando por la justicia.
  • Creer en la vida eterna es luchar por hacer posible una vida buena para todos. La verdadera esperanza cristiana no puede ser nunca un pretexto para desentendernos de los hombres y del mundo que necesitan la manifestación de los hijos de Dios.
  • Para los discípulos de Jesús la fe en la vida eterna es la fuerza para asumir la vida presente. La esperanza de nuestra feliz resurrección debe hacerse realidad en medio de los hombres, siendo testimonio de la presencia del Dios vivo contribuyendo a que todos puedan realizarse como personas, como hijos de Dios, desde una vida cada día más justa y más digna.

 

Para discernir

 

  • ¿Margino y excluyo por alguna razón?
  • ¿Descubro la misericordia de Dios en las heridas de mis pecados?
  • ¿Me apoyo en mis méritos para acercarme a Dios?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Creo en la vida eterna

 

Para la lectura espiritual

 

¿RESURRECCIÓN o REENCARNACIÓN?

 

No es difícil en nuestros días encontrarse con personas seriamente interesadas por la vieja teoría de la reencarnación e, incluso, con cristianos que no entienden muy bien por qué el cristianismo habla de resurrección y no de reencarnación.

Sin embargo, la fe en la resurrección de los muertos supone algo totalmente nuevo y original frente a la reencarnación de las almas que se afirma en la religiosidad hindú, en el budismo o en las doctrinas griegas de la metempsícosis.

Según la visión hindú, las almas van emigrando constantemente (sam-sára= pasar a través), encarnándose una y otra vez en vidas sucesivas. Y son las acciones buenas o malas (karma) las que deciden cómo va a ser la próxima reencarnación.

De esta manera, la realidad es una sucesión de nacimientos y muertes donde las almas se van degradando o purificando hasta alcanzar tal vez un día la reintegración en la totalidad del Ser Absoluto. Ese nirvana difícil pero no imposible del que habla el budismo. Esta manera de ver la realidad tiene consecuencias profundas y se distancia radicalmente de la fe cristiana. Según esta concepción oriental, la identidad individual de cada persona se eclipsa y el cuerpo queda privado de valor. En realidad, los individuos surgen por una disgregación del ser, pueden reencarnarse en diversos cuerpos, pero lo importante es que vuelvan a reintegrarse en el Gran Todo.

La visión cristiana es diferente. En la raíz de todo está un Dios Creador que, movido por su amor infinito, crea la vida de cada persona con un valor absoluto y singular. Cada individuo es un ser libre querido por Dios por sí mismo y llamado a encontrar un día su realización plena corpóreo-espiritual en un diálogo amoroso con él.

Por otra parte, según la doctrina reencarnacionista, el mal es una realidad física (la caída del individuo en la materia). Por eso, la salvación consiste en una especie de proceso mecánico de depuración que, a través de sucesivas reencarnaciones dirigidas por el karma, conduce de nuevo a la matriz original del Ser Absoluto.

Los cristianos vemos las cosas de otra manera. El hombre es un ser libre que puede rechazar a Dios rompiendo su relación personal con él. Por eso, la salvación se produce, no por medio de un mecanismo de reintegración, sino a través de una conversión personal a Dios.

Así, pues, para los cristianos, la realidad no es algo indefinido donde la muerte es una especie de espejismo y donde las almas circulan constantemente del más allá al más acá y viceversa, sobre el fondo inmutable y frío del Ser Absoluto.

Nosotros creemos en un Dios que crea la vida y nos la regala amorosamente a cada uno como valor absoluto. La muerte puede acabar con nuestra condición biológica actual, pero no puede extinguir la vida que nos llega desde Dios. El Creador de la vida es más fuerte que la muerte. Dios no es «un Dios de muertos, sino de vivos». El nos resucitará para la vida eterna. Esta esperanza es «la roca de nuestro corazón».

 

José Antonio Pagola

Para rezar

 

“Yo mismo Lo veré”

 

Y seremos nosotros, 
para siempre, 
como eres Tú el que fuiste, 
en nuestra tierra, 
hijo de la María y de la Muerte, 
compañero de todos los caminos.

Seremos lo que somos, 
para siempre, 
pero gloriosamente restaurados, 
como son tuyas esas cinco llagas, 
imprescriptiblemente gloriosas.

Como eres Tú el que fuiste, 
humano, hermano, 
exactamente igual al que moriste, 
Jesús, el mismo y totalmente otro,

así seremos para siempre, exactos, 
lo que fuimos y somos y seremos, 
¡otros del todo, pero tan nosotros!

Pedro Casaldáliga

 

Lunes XXXII

 

SAN MARTÍN DE TOURS, Obispo

Patrono de la Ciudad de Buenos Aires: solemnidad.

 

¡Auméntanos la fe!

 

Principio del libro de la Sabiduría    1, 1-7

 

Amen la justicia, ustedes, los que gobiernan la tierra, piensen rectamente acerca del Señor y búsquenlo con sencillez de corazón. Porque él se deja encontrar por los que no lo tientan, y se manifiesta a los que no desconfían de él.

Los pensamientos tortuosos apartan de Dios, y el Poder puesto a prueba, confunde a los insensatos. La Sabiduría no entra en un alma que hace el mal ni habita en un cuerpo sometido al pecado. Porque el santo espíritu, el educador, huye de la falsedad, se aparta de los razonamientos insensatos, y se siente rechazado cuando sobreviene la injusticia.

La Sabiduría es un espíritu amigo de los hombres, pero no dejará sin castigo las palabras del blasfemo, porque Dios es el testigo de sus sentimientos, el observador veraz de su corazón, y escucha todo lo que dice su lengua. Porque el espíritu del Señor llena la tierra, y él, que mantiene unidas todas las cosas, sabe todo lo que se dice.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 138, 1-3. 4-6. 7-8. 9-10 (R.: 24b)

 

R.    Señor, llévame por el camino eterno.

 

Señor, tú me sondeas y me conoces,

tú sabes si me siento o me levanto;

de lejos percibes lo que pienso,

te das cuenta si camino o si descanso,

y todos mis pasos te son familiares. R.

 

Antes que la palabra esté en mi lengua,

tú, Señor, la conoces plenamente;

me rodeas por detrás y por delante

y tienes puesta tu mano sobre mí;

una ciencia tan admirable me sobrepasa:

es tan alta que no puedo alcanzarla. R.

 

¿A dónde iré para estar lejos de tu espíritu?

¿A dónde huiré de tu presencia?

Si subo al cielo, allí estás tú;

si me tiendo en el Abismo, estás presente. R.

 

Si tomara las alas de la aurora

y fuera a habitar en los confines del mar,

también allí me llevaría tu mano

y me sostendría tu derecha. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    17, 1-6

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquel que los ocasiona! Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños. Por lo tanto, ¡tengan cuidado!

Si tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo. Y si peca siete veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: “Me arrepiento”, perdónalo.»

Los Apóstoles dijeron al Señor: «Auméntanos la fe.»

El respondió: «Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: “Arráncate de raíz y plántate en el mar”, ella les obedecería.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El libro de la Sabiduría es el último escrito del Antiguo Testamento escrito unos cincuenta años antes de Cristo. Está dedicado a los judíos de la diáspora, sobre todo a los que vivían en Alejandría de Egipto, en medio de la cultura helénica, con problemas para mantener su propia identidad de pueblo de la Alianza. Todo el libro es un canto a la sabiduría verdadera, opuesta a la de los impíos, que no tienen la mentalidad de Dios.
  • La Sabiduría se presenta como personificada en una joven hermosa que solicita a su amante para un encuentro feliz. Se hace la encontradiza para los que la aman, para los que la desean y la buscan. El verdadero conocimiento de Dios no es el resultado de una operación intelectual, es un don que se ofrece con generosidad a cuantos se disponen a recibirlo con un corazón abierto.
  • La sabiduría de Dios madruga más que quienes la desean. Cuando éstos despiertan y empiezan a buscarla, ella ya está esperando a la puerta. Dios se presenta siempre al hombre que lo busca y se anticipa a sus deseos.
  • La sabiduría es el mismo espíritu de santidad que procede de Dios, es “un espíritu amigo de los hombres”: porque “el espíritu del Señor, que llena la tierra y da consistencia al universo”, “penetra en su interior”.
  • Pero la sabiduría no puede adquirirse sin la justicia. La encuentran “los que la buscan con corazón entero”, huye de la falsedad, de la maldad y de las malas lenguas. El Señor sólo se da a conocer, mediante su sabiduría, a los sencillos, a los que no exigen pruebas ni desconfían de Él.
  • La sabiduría conoce todo, escruta todo, penetra todo y nada se le escapa: es «el espíritu educador y santo».

    ***

  • Se tiene, a veces, tendencia a idealizar a los primeros cristianos, como si hubiesen vivido en un mundo ideal y aureolado de todas las cualidades. La Iglesia no ha estado nunca exenta de los problemas concretos que supone todo grupo humano. El texto nos presenta tres realidades importantes para la comunidad de discípulos y para la Iglesia futura: escandalizar a los pequeños, la falta de perdón y la fe de los apóstoles.
  • Las palabras de Jesús son radicales porque una Iglesia en la que se escandaliza a los niños y a los pobres, en la que no se perdona al hermano que peca con gran frecuencia y en la que falta la fe en los que la conducen, no es su Iglesia.
  • Jesús habla diciendo que son inevitables los escándalos y previene a los discípulos, pero se lamenta y condena a aquel que los propicia. El ambiente de la comunidad de Lucas es judeo-cristiano, es decir con miembros provenientes del judaísmo y del mundo gentil. Desde este contexto podemos descubrir algunos motivos de escándalo: existe un desequilibrio socio-económico; hay un reparto injusto de los bienes en el seno de la misma comunidad.
  • Por otro lado encontramos la dificultad de corregir al hermano y la resistencia a brindarle generosamente el perdón todas las veces que lo necesita. Una comunidad que quiere ser signo de que el Reino de Dios ha comenzado, no puede pasar por alto las exigencias de una justicia nueva y de una fraternidad basada en el verdadero amor al hermano; que alcanza su máxima expresión en el perdón y la reconciliación.
  • Los discípulos reconocen que son insuficientes sus fuerzas para asumir la responsabilidad que implica la construcción del reino. Estas actitudes sólo alcanzan sentido y posibilidad de ser vividas con integridad, desde la fe.
  • Todos influimos para bien o para mal en los que conviven con nosotros. El amor sin límites a los hermanos es la característica de los discípulos que forman una comunidad de hermanos. Los cristianos somos hermanos pero no somos personas perfectas; somos pecadores. Jesús no idealiza su comunidad ni la piensa impecable y sin historia: concretamente sabe que es y será una comunidad en la que las personas se equivocan, se impacientan, buscan su propio interés, se ofenden unas a otras; hasta siete veces al día. A todos nos cuesta perdonar, nos sale mucho mejor juzgar, condenar y recriminar.
  • La corrección fraterna si se realiza con prudencia y con la delicadeza que brota del amor, va de la mano del perdón y la generosidad de corazón. Debemos hacer nuestra la petición de los discípulos.
  • Hay que tener una fe fuerte y grande para seguir creyendo en nuestros hermanos cuando nos han fallado muchas veces. La misma fe que Dios tiene en cada uno, que sigue creyendo en nosotros a pesar de las reiteradas veces que fallamos. Se hace imprescindible reconocer con humildad nuestra impotencia y pedir confiadamente al Señor la fe, al menos del tamaño de un grano de mostaza, para que Él obre en nosotros y con nosotros.

 

Para discernir

 

  • ¿Cuáles son las cosas que más me escandalizan?
  • ¿Cuáles son las cosas con que más escandalizo?
  • ¿Puedo dar el perdón con generosidad?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Dame la fe de un grano de mostaza, Señor

 

Para la lectura espiritual

 

«Tú, perdónalo»

 

… «El amor disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites» (1C 13,7). Con ello el apóstol Pablo nos quiere enseñar que si esta virtud se puede mantener con una firmeza tal, es porque está unida a una paciencia a toda prueba. Y dice más: «Sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz» (Ef. 4,2).

No es posible mantener la unidad ni la paz si los hermanos no se esfuerzan en practicar la tolerancia mutua y el vínculo de la concordia, gracias a la paciencia. ¿Y qué decir aún de no jurar, ni maldecir, de no reclamar lo que nos han quitado, de presentar la otra mejilla a quien nos bofetea, de perdonar al hermano que ha pecado contra nosotros, no solamente setenta veces siete, sino todos sus errores, amar a nuestros enemigos, orar por nuestros adversarios y por los que nos persiguen?

¿Cómo conseguir todo esto si no se es firmemente paciente y tolerante? Es lo que hizo san Esteban cuando, en lugar de clamar venganza, pidió misericordia para sus verdugos diciendo: « ¡Señor, no les tengas en cuenta este pecado!» (Hch 7,60″…

 

San Cipriano (hacia 200-258), obispo de Cartago y mártir – Los Beneficios de la paciencia

 

Para rezar

 

Dios y Padre nuestro

que conocés nuestra poca fe

te pedimos que no desfallezca nuestra esperanza,

que tu Espíritu renueve

nuestro ardor, que se agota buscando

otras riquezas y otros caminos.

Que tu palabra, sembrada en nuestro corazones,

crezca y dé fruto,

y así transforme nuestro mundo

y lo haga adelanto del reino definitivo.

Nos confiás el cuerpo y la sangre de tu Hijo,

que son anticipo del Reino definitivo;

Ellos son fruto de nuestra tierra y de nuestro trabajo,

y unidos a tu obra creadora

son ya las primicias de los tiempos nuevos.

Que sean también, para nuestro gozo,

el alimento y la fuerza para el camino

que nos conduce

a tu encuentro.

 

SAN MARTÍN DE TOURS

 

Lecturas: Isaías 61, 1-3a

S.R. 88,2-5, 21-22.25.27

2 Corintios 5, 14-20

Mateo 25, 31 – 40

 

11 de noviembre- SAN MARTIN DE TOURS

 

“Oriundo de Sabaria (Panonia), hijo de un tribuno romano, se alistó como soldado a los quince años: en este período es cuando tuvo lugar la famosa escena de partir la capa militar para darle la mitad a un pobre. Bautizado a los dieciocho años, abandonó la milicia para convertirse en discípulo de san Hilario de Poitiers. Tras un viaje a la patria, empezó a hacer vida eremítica en la isla Gallinaria, cerca de Génova. Más tarde, fundó en Ligugé, el primer cenobio de Occidente.

El pueblo lo eligió como obispo de Tours. Siendo obispo fundó el Maius Monasterium, destinado a ser un gran centro de vida religiosa, de donde debían salir muchos candidatos al episcopado. Misionó el centro de Francia y se puso en contacto con las autoridades políticas, sobre todo para obtener la paz en los asuntos de los herejes priscilianistas, lo que le causó la enemistad de algunos.

Murió el 8 de noviembre en Candes, durante la visita pastoral del año 397. Un testigo directo dice que en sus funerales, celebrados el día 11, concurrió una impresionante multitud de fieles, en especial monjes y vírgenes. Martín es uno de los primeros santos no mártires venerados en la liturgia, sino el primero.

Los reyes francos conservaban como reliquia insigne la capa que se tenía como la de san Martín: el custodio de ésta se titulaba “capellán” y el nombre “capilla” procede del lugar donde se guardaba esa capa.”   

 

“El Santoral del calendario” CPL 83. Barcelona, 1999

 

Martes XXXII

 

Somos simples servidores

 

Lectura del libro de la Sabiduría    2, 23-3, 9

 

Dios creó al hombre para que fuera incorruptible y lo hizo a imagen de su propia naturaleza, pero por la envidia del demonio entró la muerte en el mundo, y los que pertenecen a él tienen que padecerla.

Las almas de los justos están en las manos de Dios, y no los afectará ningún tormento. A los ojos de los insensatos parecían muertos; su partida de este mundo fue considerada una desgracia y su alejamiento de nosotros, una completa destrucción; pero ellos están en paz. A los ojos de los hombres, ellos fueron castigados, pero su esperanza estaba colmada de inmortalidad.

Por una leve corrección, recibirán grandes beneficios, porque Dios los puso a prueba y los encontró dignos de él. Los probó como oro en el crisol y los aceptó como un holocausto. Por eso brillarán cuando Dios los visite, y se extenderán como chispas por los rastrojos. Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos, y el Señor será su rey para siempre.

Los que confían en él comprenderán la verdad y los que le son fieles permanecerán junto a él en el amor. Porque la gracia y la misericordia son para sus elegidos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 33, 2-3. 16-17. 18-19 (R.: 2a)

 

R.    Bendeciré al Señor en todo tiempo.

 

Bendeciré al Señor en todo tiempo,

su alabanza estará siempre en mis labios.

Mi alma se gloría en el Señor:

que lo oigan los humildes y se alegren. R.

 

Los ojos del Señor miran al justo

y sus oídos escuchan su clamor;

pero el Señor rechaza a los que hacen el mal

para borrar su recuerdo de la tierra. R.

 

Cuando ellos claman, el Señor los escucha

y los libra de todas sus angustias.

El Señor está cerca del que sufre

y salva a los que están abatidos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    17, 7-10

 

El Señor dijo:

«Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando este regresa del campo, ¿acaso le dirá: “Ven pronto y siéntate a la mesa”? ¿No le dirá más bien: “Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás después”? ¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó?

Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: “Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber.”»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El autor escribe sin duda durante la persecución que el pueblo sufrió en 88-80 antes de Jesucristo de parte de Ptolomeo Latiro. Por sus costumbres de vida, por su inconformismo y su rechazo a colaborar con la religión oficial, los judíos irritan a los paganos y éstos buscan el modo de suprimir esta secta tan problemática. El autor quiere revelar a los miembros del pueblo elegido la significación del proceso que están viviendo.
  • La idea de retribución terrestre todavía presente en los círculos piadosos a los que se dirige el autor, no respondía a las nuevas condiciones que habían surgido a raíz de la persecución.
  • Un justo, fiel a Dios, no puede ver su vida cortada por la sola voluntad de los hombres. Una doctrina así no podía apagar la inquietud de los fieles que eran conducidos prematuramente a la muerte. El autor propone entonces una doctrina inspirada en el helenismo, según la cual el alma subsiste después de la muerte. Dios creó al hombre para una existencia imperecedera, lo hizo imagen de su misma naturaleza. La muerte entró en el mundo por la envidia del diablo.
  • Esto permite al autor explicar que la muerte no es un final, sino una intervención del diablo que no ensombrece para nada el plan de Dios. Por tanto no hay qué inquietarse, porque no se acaba todo con la muerte y con todo derecho se puede buscar la retribución de los méritos mirando hacia Dios porque Él recompensa después de la muerte.
  • El fiel puede ir a la muerte con confianza y ponerse en las manos de Dios. Si la muerte tiene un más allá, los justos disfrutarán de la retribución que esperaron y las víctimas se convertirán en jueces de sus perseguidores.
  • Sea cual sea el origen de la muerte, lo más importante es el más allá después de la misma. Los justos están destinados a la vida: “los insensatos pensaban que morían, pero ellos están en paz”. La sabiduría humana se contenta con la perspectiva de aquí abajo y la muerte considerada como desgracia total. Pero no son así los planes de Dios.

    ***

  • Nuevamente nos encontramos aquí con el personaje familiar del criado, igual que en la escena del banquete. Una vez más aparece subrayada la gratuidad del servicio como respuesta creativa a la necesidad.
  • Este pasaje, no lo podemos aislar del resto de enseñanzas e instrucciones que Jesús viene dando a sus discípulos; así como tampoco podemos ignorar que Jesús, enfrenta un sistema social y religioso basado en el cumplimiento de una cantidad de normas y leyes, a través del cual se tenía la ilusión de alcanzar el favor de Dios, y el derecho para juzgar a los incumplidores.
  • Esa actitud los fue llevando a dejar de lado valores esenciales del pueblo de la alianza, tales como la solidaridad y el compromiso con el hermano, especialmente con el débil y desprotegido. De muchas formas, en la historia del pueblo, Dios pidió ser reconocido como Verdadero y Único Dios, al que sólo se le sirve a través del prójimo. El camino de la verdadera fe, unida al amor, se fue sustituyendo por un culto vacío, ostentoso, pero ausente de amor y misericordia hacia quienes por razones de su oficio o condición social, no podían cumplir con lo preceptuado por la casta dirigencial.
  • Los cumplidores del culto y los preceptos, se sentían mejores y con derecho a sentarse a la mesa, para ser servidos por su amo. A estos, Jesús los llama «siervos inútiles», porque intentan hacer valer sus derechos sobre Dios y son, en realidad, ante Él, unos pobres siervos; totalmente incapaces de hacer algo auténticamente meritorio. Simplemente cumplen lo mandado.
  • Actitudes como éstas, tienen que ser evitadas por quienes quieren vivir la novedad de la vida del reino, que no consiste en una lista de preceptos que guardar, de prohibiciones que evitar, sino en un nuevo modo de vivir, que superará siempre todo lo imaginable porque es respuesta gratuita a la gratuidad de Dios.
  • Si bien esta parábola está dirigida inicialmente a los fariseos, Lucas la coloca dirigiéndola a los apóstoles, para que eviten la soberbia farisaica de atribuirse a sí mismos méritos de una acción, que sin Dios sería imposible realizar. El mérito pertenece sólo al Espíritu de Dios, que actúa de forma eficaz y no a nuestra eficiencia profesional. Jesús apunta a lo que hay de fariseo y autoritario en el corazón de cada uno, cuando consideramos las ventajas y los privilegios de la misión que desempeñamos, como derechos a la vida eterna y cuando nos glorificamos a nosotros mismos en vez de “gloriarnos en el Señor”.
  • También hoy los cristianos, podemos caer en el error de buscar a Dios en el perfecto cumplimiento de la ley, siendo, de esta manera, siervos inútiles que tienen como única meta el deber cumplido.
  • Es mucho más cómodo cumplir con lo que siempre se ha hecho. Acatar, es menos pesado que arriesgarse a realizar creativamente el amor, la misericordia, el perdón. Identificados con Cristo por la fe, estamos llamados a continuar trabajando para que la salvación llegue a todos. En este aspecto no podemos escatimar esfuerzos. Dios espera que seamos generosos trabajadores de su Reino, proclamando la Buena Nueva a todos, con un amor, que sea signo de Su Amor que se acerca a nuestros hermanos más ignorados por la sociedad.

 

Para discernir

 

  • ¿Hacemos valer nuestros méritos frente a Dios?
  • ¿Pensamos que creer nos da derechos?
  • ¿Me limito a cumplir o trato de descubrir qué es lo que Dios quiere en cada momento?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Gracias Señor por invitarme a tu servicio

 

Para la lectura espiritual

 

«Somos unos pobres siervos»

 

…”Hay muchos grados de humildad. Hay quien es obediente y en todas las cosas se reprocha a sí mismo; esto es humildad. Hay quien se arrepiente de sus pecados y se considera un miserable delante de Dios. Esto es también humildad. Pero otra es la humildad del que ha conocido al Señor por el Espíritu Santo: son diferentes su conocimiento y sus gustos.

Cuando a través del Espíritu Santo el alma ve cuán suave y humilde es el Señor, se humilla a sí misma hasta lo más hondo. Esta humildad es del todo particular y nadie puede describirla. Si los hombres, a través del Santo Espíritu pudieran saber qué Señor tenemos, cambiarían enteramente: los ricos menospreciarían sus riquezas; los sabios, su ciencia; los gobernantes su poder y su prestigio. Todos vivirían en una profunda paz y con amor, y reinaría sobre la tierra un gozo grande”…

 

San Silvano (1886-1938), monje ortodoxo – Escritos

 

Para rezar

 

Bienaventurado el DISCÍPULO que vive enamorado de Cristo, que se fía de Él como de lo más necesario y absoluto, porque no quedará desilusionado.

Bienaventurado el DISCÍPULO que mantiene su ideal y su ilusión por el Reino y no pierde el tiempo en cosas accidentales, porque Dios acompaña a los que siguen su ritmo.

Bienaventurado el DISCÍPULO que no tiene nada, y lo que es y posee lo gasta en servicio de sus hermanos, porque Cristo será toda su riqueza.

Bienaventurado el DISCÍPULO que se sabe necesario donde la Iglesia lo reclame, pero que en ningún lado se siente indispensable, porque experimentará el gozo del deber cumplido.

Bienaventurado el DISCÍPULO que sabe poner su oído en el corazón de Dios para escuchar sus deseos, porque el Espíritu lo ayudará a discernir los acontecimientos.

Bienaventurado el DISCÍPULO que no se enorgullece de sus éxitos y reconoce que el Espíritu hace todo en todos, porque se verá libre de ataduras.

Bienaventurado el DISCÍPULO que siempre tiene un tiempo para contemplar a Dios, a los hombres y al mundo, porque habrá entendido el valor de ser hijo, hermano y señor.

 

Miércoles XXXII

 

Volvió a dar gracias sólo un extranjero

 

Lectura del libro de la Sabiduría    6, 1-11

 

¡Escuchen, reyes, y comprendan! ¡Aprendan, jueces de los confines de la tierra! ¡Presten atención, los que dominan multitudes y están orgullosos de esa muchedumbre de naciones! Porque el Señor les ha dado el dominio, y el poder lo han recibido del Altísimo: él examinará las obras de ustedes y juzgará sus designios.

Ya que ustedes, siendo ministros de su reino, no han gobernado con rectitud ni han respetado la Ley ni han obrado según la voluntad de Dios, él caerá sobre ustedes en forma terrible y repentina, ya que un juicio inexorable espera a los que están arriba.

Al pequeño, por piedad, se le perdona, pero los poderosos serán examinados con rigor. Porque el Señor de todos no retrocede ante nadie, ni lo intimida la grandeza: él hizo al pequeño y al grande, y cuida de todos por igual, pero los poderosos serán severamente examinados.

A ustedes, soberanos, se dirigen mis palabras, para que aprendan la Sabiduría y no incurran en falta; porque los que observen santamente las leyes santas serán reconocidos como santos, y los que se dejen instruir por ellas, también en ellas encontrarán su defensa. Deseen, entonces, mis palabras; búsquenlas ardientemente, y serán instruidos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 81, 3-4. 6-7 (R.: 8a)

 

R.    Levántate, Señor, juzga a la tierra.

 

¡Defiendan al desvalido y al huérfano,

hagan justicia al oprimido y al pobre;

libren al débil y al indigente,

rescátenlos del poder de los impíos! R.

 

Yo había pensado: «Ustedes son dioses,

todos son hijos del Altísimo.»

Pero morirán como cualquier hombre,

caerán como cualquiera de los príncipes. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    17, 11-19

 

Mientras se dirigía a Jerusalén, Jesús pasaba a través de Samaria y Galilea. Al entrar en un poblado, le salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a distancia y empezaron a gritarle: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!»

Al verlos, Jesús les dijo: «Vayan a presentarse a los sacerdotes.» Y en el camino quedaron purificados.

Uno de ellos, al comprobar que estaba curado, volvió atrás alabando a Dios en voz alta y se arrojó a los pies de Jesús con el rostro en tierra, dándole gracias. Era un samaritano.

Jesús le dijo entonces: «¿Cómo, no quedaron purificados los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?» Y agregó: «Levántate y vete, tu fe te ha salvado.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Ya desde el principio, el libro de la Sabiduría iba dirigido sobre todo a los gobernantes.
  • La antigua tradición judía veía en los reyes davídicos a los representantes de Dios, pero nunca se habían animado a afirmar que los reyes paganos podían detentar también el poder de Dios. Algunos profetas habían presentado a algunos jefes paganos como «instrumentos» de los que Dios se servía accidentalmente.
  • El autor de «La Sabiduría» va mucho más lejos y se permite dar buenos consejos a las «autoridades» de su tiempo ya que han recibido el poder del Señor y el juicio será más exigente que para los demás.
  • Toda responsabilidad viene de Dios. Dios examinará la conducta, escrutará las intenciones y pedirá cuentas.

    ***

  • Todo el camino de Jesús por la vida es un encuentro con la miseria humana y un triunfo de su misericordia y su poder sobre el mal.
  • La lepra que aparece en la Biblia comprende una serie de enfermedades de la piel y no sólo la lepra en sentido propio. Los judíos consideran estas enfermedades como un castigo especial de Dios. De ahí que el leproso fuera tratado como un muerto para la sociedad y se le obligara a vestir como se vestía a los muertos: ropa desgarrada, cabello suelto, barba rapada. No podían vivir dentro de ciudades amuralladas, pero sí en las aldeas con tal de no mezclarse con sus habitantes. Todo lo que ellos tocaban se consideraba que quedaba impuro, por eso tenían que anunciar su presencia desde lejos. Eran “impuros” ritualmente y en caso de quedar curados, debían presentarse a los sacerdotes para que les dieran el alta y fueran aceptados cultualmente en la comunidad.
  • Vivir la relación con Dios, mediante el culto vinculado al templo, era el deseo de todo judío. Los leprosos han encontrado a Jesús y en Él a Dios, pero los judíos no han comprendido que quedar limpios de la lepra, entrar de nuevo en comunión con Dios y con los hombres, no es fruto de ser miembro del pueblo elegido, sino que se ofrece, como un don, a todo el que acepta y encuentra a Dios en el Mesías, Jesús.
  • Al curar a los leprosos, Jesús los reintegra a la sociedad y demuestra que en Él, se ha hecho presente el reino de Dios y la superación de toda forma de esclavitud y marginación. En Jesús la salvación llega hasta la salud del cuerpo, supera la resignación, se abre a la esperanza y se retorna a la alabanza a Dios.
  • Sólo uno ha comprendido esta realidad, y vuelve sobre sus pasos “para dar gloria a Dios”, es decir, para reconocer que la curación obrada en él era obra exclusivamente de Dios, sin ningún mérito propio. Los otros nueve, judíos, creían tener derecho a ser purificados por el hecho de ser miembros del pueblo elegido, y por lo tanto no tenían nada que agradecer. Vuelven a la religiosidad del templo, sin descubrir que se han encontrado con Dios, no en unas prácticas religiosas, sino en un hombre, en Cristo.
  • La salvación está abierta a todos; judíos, samaritanos, gentiles, pero es necesaria la humildad de saber reconocer la propia pobreza ante el don de Dios; y al mismo tiempo la actitud de alabanza y agradecimiento.
  • La fe hay que entenderla como la capacidad de acoger la presencia de Dios cerca de nosotros. El agradecimiento es la respuesta de corazón a lo que se ha recibido gratis. Fruto de ese agradecimiento ante el don de Dios es la misericordia, la compasión, que experimentamos ante el hermano pobre o necesitado. Y la cadena vuelve a empezar, porque al dejarnos llevar por esa misericordia nos hacemos testigos de la presencia de Dios para nuestros hermanos y hermanas.
  • Nuestra fe en Cristo nos debe hacer conscientes de que nos ha salvado, y que tenemos que continuar en la historia su obra de salvación, hasta el final de los tiempos. A nosotros corresponde acercarnos a quienes han sido marginados a causa de sus enfermedades, pobreza, edad o cultura. A ellos tenemos que llegar con el mismo amor de Cristo, para ayudarlos a vivir con mayor dignidad.

     

Para discernir

 

  • ¿Me siento separado de Dios por mis límites y pecados?
  • ¿Experimento que su salvación llega a toda mi vida?
  • ¿Me hago transmisor de la misericordia y el perdón recibidos?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Gracias, Señor

 

Para la lectura espiritual

 

«Los otros nueve ¿dónde están?»

 

…”En nuestros días se ve a mucha gente que ora, pero, desgraciadamente, no hay muchos que se den cuenta de lo que deben a Dios y le den gracias… « ¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve ¿dónde están?» Creo que os acordáis que es con estas palabras que el Señor se lamentaba de la ingratitud de los otros nueve leprosos. Leemos que bien sabían «orar, suplicar, pedir» porque levantaron la voz para exclamar: «Jesús, hijo de David, ten compasión de nosotros». Pero les faltó una cuarta cosa que es la que reclama san Pablo: «la acción de gracias» (1Tm 2, 1), porque no regresaron y no dieron gracias a Dios.

También vemos en nuestros días que hay un cierto número de personas que piden a Dios con insistencia lo que les hace falta, pero tan sólo un número reducido de entre ellos parece reconocer los beneficios recibidos. No hay nada malo en pedir con insistencia, pero lo que hace que Dios no nos escuche es porque se da cuenta que nos falta agradecimiento. Al fin y al cabo es quizás un acto de su clemencia el no dar a los ingratos lo que piden, para que no sean juzgados con más rigor a causa de su ingratitud… Es pues a causa de su misericordia que Dios, a veces, retiene su misericordia…

Podéis bien ver cómo todos los que son curados de la lepra del mundo, quiero decir de desórdenes evidentes, no se aprovechan de su curación. En efecto, muchos están secretamente afectados de una úlcera peor que la lepra, tanto más peligrosa porque es más interior. Es por esta razón que el Salvador del mundo pregunta donde están los otros nueve leprosos, porque los pecadores se alejan de la salvación. Por eso Dios preguntó al primer hombre después de su pecado: « ¿Dónde estás?» (Gn 3,9)”…

 

San Bernardo (1091-1153), monje cisterciense y doctor de la Iglesia – Sermones diversos, nº 27

 

Para rezar

 

Gracias Señor…


Gracias Señor…
Porque en la cruel tormenta,

me haces escuchar el suave susurro de tu voz.
Gracias Señor…
Pues envías rayos de luz que iluminan mi camino,

en medio de las adversidades.
Gracias Señor…
Por cada instante y cada problema,

que me recuerda mi necesidad de Ti.
Gracias Señor…
Porque hasta en lo alto del cielo,

y en la profundidad del océano,

tus oídos están siempre atentos a escuchar mi clamor.
Gracias Señor…
Porque a pesar de los errores de la gente,

sigues enviando sol y lluvia sobre todos sin distinción.
Gracias Señor…
Por este día, en el que me das la oportunidad,

de buscarte nuevamente 
Gracias Señor…
Por cada ser humano que se cruza en mi camino,

pues algo deseas que aprenda de él.
Gracias Señor…
Por Ti mismo, que escuchas esta humilde oración,

proveniente de tu hijo.
Por todo esto y lo que me sería imposible de contabilizar…

 

¡¡¡Gracias Señor!!!
Amén

 

Jueves XXXII

 

El Reino de Dios está entre ustedes

 

Lectura del libro de la Sabiduría    7, 22-8, 1

 

En la Sabiduría hay un espíritu inteligente, santo, único, multiforme, sutil, ágil, perspicaz, sin mancha, diáfano, inalterable, amante del bien, agudo, libre, bienhechor, amigo de los hombres, firme, seguro, sereno, que todo lo puede, lo observa todo y penetra en todos los espíritus: en los inteligentes, los puros y hasta los más sutiles.

La Sabiduría es más ágil que cualquier movimiento; a causa de su pureza, lo atraviesa y penetra todo. Ella es exhalación del poder de Dios, una emanación pura de la gloria del Todopoderoso: por eso, nada manchado puede alcanzarla. Ella es el resplandor de la luz eterna, un espejo sin mancha de la actividad de Dios y una imagen de su bondad.

Aunque es una sola, lo puede todo; permaneciendo en sí misma, renueva el universo; de generación en generación, entra en las almas santas, para hacer amigos de Dios y profetas.

Porque Dios ama únicamente a los que conviven con la Sabiduría. Ella, en efecto, es más radiante que el sol y supera a todas las constelaciones; es más luminosa que la misma luz, ya que la luz cede su lugar a la noche, pero contra la Sabiduría no prevalece el mal.

Ella despliega su fuerza de un extremo hasta el otro, y todo lo administra de la mejor manera.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 118, 89. 90. 91. 130. 135. 175 (R.: 89a)

 

R.    Tu palabra, Señor, permanece para siempre.

 

Tu palabra, Señor, permanece para siempre,

está firme en el cielo. R.

 

Tu verdad permanece por todas las generaciones;

tú afirmaste la tierra y ella subsiste. R.

 

Todo subsiste hasta hoy conforme a tus decretos,

porque todas las cosas te están sometidas. R.

 

La explicación de tu palabra ilumina

y da inteligencia al ignorante. R.

 

Que brille sobre mí la luz de tu rostro,

y enséñame tus preceptos. R.

 

Que yo viva y pueda alabarte,

y que tu justicia venga en mi ayuda. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    17, 20-25

 

Los fariseos le preguntaron cuándo llegará el Reino de Dios. El les respondió: «El Reino de Dios no viene ostensiblemente, y no se podrá decir: “Está aquí” o “Está allí.” Porque el Reino de Dios está entre ustedes.»

Jesús dijo después a sus discípulos: «Vendrá el tiempo en que ustedes desearán ver uno solo de los días del Hijo del hombre y no lo verán. Les dirán: “Está aquí” o “Está allí”, pero no corran a buscarlo. Como el relámpago brilla de un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del hombre cuando llegue su Día.

Pero antes tendrá que sufrir mucho y será rechazado por esta generación.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • Salomón, el modélico rey de Israel reconoce humildemente su condición de hombre mortal, hijo de la tierra, no es sabio por descender de David sino que ha obtenido la sabiduría como fruto de una plegaria suplicante, como don gratuito de Dios.
  • La lectura de hoy forma parte del grupo de textos que hablan de la sabiduría en sí misma. El autor enumera cualidades de la sabiduría. Hay en la «sabiduría» un espíritu inteligente, santo, único, múltiple, sutil, ágil, penetrante, puro, sincero, amable… amigo de los hombres, apacible…
  • Es un hálito del poder de Dios, una emanación pura de la gloria del Omnipotente, el reflejo de la gloria eterna, el espejo sin mancha de la actividad de Dios, la imagen de su bondad.
  • La Sabiduría es única y lo puede todo. Sin salir de sí misma, renueva todas las cosas.
  • La Sabiduría de Dios trabaja en el corazón del hombre y de todo hombre. En todas las edades, entrando en las almas santas, la Sabiduría forma en ellas amigos de Dios y profetas.

    ***

  • Para los antiguos, los acontecimientos de la naturaleza, de la vida colectiva y de la existencia cotidiana, eran expresiones inmediatas de la voluntad divina. Hasta que llegó Cristo, el hombre consideró el tiempo como una fatalidad que se le imponía desde fuera. El judío, a pesar de que ansiaba un tiempo de tipo lineal e “histórico”, seguía concibiendo su evolución como una iniciativa exclusiva de Dios.
  • Por eso estaban quienes trataban de descifrar por cambios de la naturaleza lo que sucedería, y quienes oficialmente se dedicaban a seguir las fases de la luna, para determinar exactamente las fiestas del calendario.
  • Jesús, intenta sin duda desanimar a sus discípulos para que no sigan pensando en la fecha concreta de la llegada del Reino, como si fuera una invasión militar o un golpe político. Quiere cambiarles la mentalidad acerca de una venida del Reino que se pueda calcular, son ellos los que deben prepararse a la venida del Espíritu “dentro de los corazones”.
  • La expresión Reino de Dios, para los judíos, contenía como en concentrado, toda la espera de Israel del día en que Dios tomaría el poder, y salvaría a su pueblo de todos sus opresores. Era la espera de días mejores, la espera de la gran noche, el deseo de una humanidad feliz.
  • Sin embargo, Lucas plantea que el Reino ya está presente en la vida de cada uno; y este esperar masivamente los acontecimientos de tipo apocalíptico, como expresiones de la llegada del Reino, es no comprender esta interpretación.
  • No son los signos de la naturaleza los que anuncian el tiempo del reino, sino que, el mismo hombre lo define, mediante su compromiso con la realidad cotidiana.
  • Cristo no esperó un “día extraordinario”; vivió hasta el final siendo fiel a su condición de hombre, y “su día” fue continuamente el día de su fidelidad a Dios, en lo que la realidad le iba presentando.
  • El reino de Dios es una realidad palpable aquí y ahora. Allí donde, Dios a través de Jesús interviene y salva una vida; allí donde, hay hombres como Jesús que tienen el valor y la fe suficientes para comprender que esta salvación es un don de Dios, y abrirla a los demás hombres; allí donde, hombres y mujeres se comprometen en la justicia por el bien de todos; allí ha empezado ya el reino de Dios.

     

Para discernir

 

  • ¿Qué imagen tengo del reino de Dios?
  • ¿Trabajo por el reino, quiero que venga?
  • ¿Cuál es mi aporte para el establecimiento del reino?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Que venga tu Reino Señor

 

Para la lectura espiritual

 

El Reino de Dios está en medio de vosotros

 

...”El Verbo de Dios, por quien fueron hechas todas las cosas, hecho El mismo carne y habitando en la tierra, entró como hombre perfecto en la historia del mundo, asumiéndola y recapitulándola en sí mismo. El es quien nos revela que «Dios es amor» (1Jn 4,8), a la vez que nos enseña que la ley fundamental de la perfección humana, es el mandamiento nuevo del amor… Así, pues, a los que creen en la caridad divina les da la certeza de que abrir a todos los hombres los caminos del amor y esforzarse por instaurar la fraternidad universal no son cosas inútiles. Al mismo tiempo advierte que esta caridad no hay que buscarla únicamente en los acontecimientos importantes, sino, ante todo, en la vida ordinaria. El, sufriendo la muerte por todos nosotros, pecadores, nos enseña con su ejemplo a llevar la cruz que la carne y el mundo echan sobre los hombros de los que buscan la paz y la justicia.

Constituido Señor por su resurrección, Cristo, al que le ha sido dada toda potestad en el cielo y en la tierra (Mt 28,18), obra ya por la virtud de su Espíritu en el corazón del hombre, no sólo despertando el anhelo del siglo futuro, sino alentando, purificando y robusteciendo también con ese deseo aquellos generosos propósitos con los que la familia humana intenta hacer más llevadera su propia vida y someter la tierra a este fin. Mas los dones del Espíritu Santo son diversos: si a unos llama a dar testimonio manifiesto con el anhelo de la morada celestial y a mantenerlo vivo en la familia humana, a otros los llama para que se entreguen al servicio temporal de los hombres, y así preparen la materia del reino de los cielos. Pero a todos les libera, para que, con la abnegación propia y el empleo de todas las energías terrenas en pro de la vida, se proyecten hacia las realidades futuras, cuando la propia humanidad se convertirán en oblación acepta a Dios.

«Señor, que fructifique en nosotros la celebración de la Eucaristía con la que tú nos enseñas, ya en nuestra vida mortal, a descubrir el valor de los bienes eternos y a poner en ellos nuestro corazón». (Misal romano: oración de postcomunión del 1er domingo de Adviento)”…

 

Concilio Vaticano II – Constitución sobre la Iglesia en el mundo de hoy «Gaudium et spes», 38

 

Para rezar

 

El Reino, los cielos nuevos y la tierra nueva,

que anuncia Jesús no tiene un estilo espectacular,

llamativo o estrepitoso.

Para Jesús es como el fermento,

que actúa en lo escondido,

es como la semilla que sepultada en la tierra,

va produciendo su fruto.

Jesús, que “venga a nosotros tu Reino”.

Tu Reino es imprevisible, está oculto,

pero ya está actuando: en la Iglesia,

en su Palabra, en los sacramentos,

en la fuerza y entrega de tantos cristianos,

que creen en el evangelio y lo viven sin medir consecuencias.

Ya está presente en los humildes y sencillos,

en los limpios de corazón y en los que buscan la paz,

en los que lloran y en los que ríen,

en todos los que te buscan con sincero corazón.

 

Viernes XXXII

 

Donde esté el cadáver, se juntarán los buitres

 

Lectura del libro de la Sabiduría    13, 1-9

 

Sí, vanos por naturaleza son todos los hombres que han ignorado a Dios, los que, a partir de las cosas visibles, no fueron capaces de conocer a «Aquel que es», y al considerar sus obras, no reconocieron al Artífice.

En cambio, tomaron por dioses rectores del universo al fuego, al viento, al aire sutil, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa o a los astros luminosos del cielo.

Ahora bien, si fascinados por la hermosura de estas cosas, ellos las consideraron como dioses, piensen cuánto más excelente es el Señor de todas ellas, ya que el mismo Autor de la belleza es el que las creó.

Y si quedaron impresionados por su poder y energía, comprendan, a partir de ellas, cuánto más poderoso es el que las formó. Porque, a partir de la grandeza y hermosura de las cosas, se llega, por analogía, a contemplar a su Autor.

Sin embargo, estos hombres no merecen una grave reprensión, porque tal vez se extravían buscando a Dios y queriendo encontrarlo; como viven ocupándose de sus obras, las investigan y se dejan seducir por lo que ven: ¡tan bello es el espectáculo del mundo! Pero ni aún así son excusables: si han sido capaces de adquirir tanta ciencia para escrutar el curso del mundo entero, ¿cómo no encontraron más rápidamente al Señor de todo?

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 18, 2-3. 4-5b (R.: 2a)

 

R.    El cielo proclama la gloria de Dios.

 

El cielo proclama la gloria de Dios

y el firmamento anuncia la obra de sus manos;

un día transmite al otro este mensaje

y las noches se van dando la noticia. R.

 

Sin hablar, sin pronunciar palabras,

sin que se escuche su voz,

resuena su eco por toda la tierra

y su lenguaje, hasta los confines del mundo. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    17, 26-37

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«En los días del Hijo del hombre sucederá como en tiempo de Noé. La gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca y llegó el diluvio, que los hizo morir a todos.

Sucederá como en tiempos de Lot: se comía y se bebía, se compraba y se vendía, se plantaba y se construía. Pero el día en que Lot salió de Sodoma, cayó del cielo una lluvia de fuego y de azufre que los hizo morir a todos. Lo mismo sucederá el Día en que se manifieste el Hijo del hombre.

En ese Día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa, no baje a buscarlas. Igualmente, el que esté en el campo, no vuelva atrás. Acuérdense de la mujer de Lot. El que trate de salvar su vida, la perderá; y el que la pierda, la conservará.

Les aseguro que en esa noche, de dos hombres que estén comiendo juntos, uno será llevado y el otro dejado; de dos mujeres que estén moliendo juntas, una será llevada y la otra dejada.»

Entonces le preguntaron: « ¿Dónde sucederá esto, Señor?»

Jesús les respondió: «Donde esté el cadáver, se juntarán los buitres.»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • El autor a la manera griega, ve en la belleza del mundo un valor religioso, piensa que la creación puede dejar al descubierto a su Autor. La belleza de la creación revela al Creador. Fueron insensatos todos los hombres que ignoraron a Dios y que a través de los bienes visibles no fueron capaces de conocer a “Aquel que es”. Los paganos tenían que haber reconocido a Dios a través de la naturaleza creada.
  • De la hermosura y del vigor de lo creado tenían que haber pasado a calcular “cuánto más poderoso es quien los hizo”. Pero han sido necios y se han quedado en lo creado, sin dar el salto al Creador. Se han dejado encandilar por la hermosura y la grandeza de las cosas, y tienen por dioses al fuego, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa, a los astros celestes.
  • Para Israel el mundo ha sido creado merced a una iniciativa libre y amorosa de Dios, pero al mismo tiempo afirman la certidumbre de que el mundo ha sido confiado al hombre. Dios es el autor del mundo, pero no a la manera de los dioses creadores del Oriente. La creación es considerada, además, como el primer acto de un Dios que dirige la historia hasta la salvación, mediante una serie de intervenciones gratuitas, que suponen la colaboración del hombre.
  • La relación del hombre con su Creador no está condicionada por las leyes naturales, sino por la relación libre y gratuita de Dios y de su vivir en el mundo. El autor se siente orgulloso de que su fe judía le proporcione la idea de un Dios personal y trascendente.

    ***

  • Si ayer nos anunciaba Jesús que el Reino es imprevisible, hoy refuerza su afirmación comparando su venida a la del diluvio en tiempos de Noé y al castigo de Sodoma en los de Lot.
  • El juicio se desvela en forma de sorpresa. El diluvio sorprendió a la mayoría de las personas muy entretenidas en sus comidas y fiestas. El fuego que cayó sobre Sodoma, encontró a sus habitantes muy ocupados en sus proyectos. Hoy los hombres seguimos ocupados en lo que creemos, son las grandes cosas de la vida: el consumo, la producción, el sexo, la afición por los negocios, comidas, comercio.
  • Lo cotidiano de una existencia con estas preocupaciones nos absorbe, no se llega a ver nada más allá de todo esto; de tal forma que se olvida la dimensión de profundidad de la vida. Dios nos llama y quiere convertirnos a la auténtica verdad de nuestra vida. Ante esta llamada pueden darse dos tipos diferentes de fracaso: el de aquéllos que están demasiado ocupados en sus cosas y simplemente prefieren no escuchar, como los habitantes de Sodoma; o el de aquéllos que escuchando la llamada sienten la nostalgia del mundo que dejan, retornando hacia lo antiguo como la mujer de Lot.
  • La venida del reino establece en el mundo sus propias fronteras. Los judíos suponían que la salvación se inclinaría hacia los hombres de su pueblo y mientras tanto los gentiles sufrirían la condena. La palabra de Jesús destruye esa confianza. Salvación y condena responden a la hondura radical de cada vida. Aunque duerman marido y mujer en una misma cama, el juicio pasará precisamente por el medio de los dos, separando la actitud y la verdad de cada esposo. Lo mismo sucede con los empleados que trabajan en el campo; o con las mujeres que muelen en el cuarto más profundo de la casa: aparentemente han compartido unos valores y unos fallos; pues bien, el juicio los espera; en la hondura de su vida son distintos. La venida y el encuentro con Jesús dividen nuestra vida en un “antes” y en un “ahora”. No podemos seguir a Jesús en la novedad de la vida del reino y vivir como antes.
  • Dios no se ocupa de apariencias. Lo que realmente importa es la actitud, la decisión fundamental, aquella hondura en que se deciden los valores y las opciones fundamentales de la vida.
  • “Donde está el cadáver se reunirán los buitres”. Con esta expresión que corresponde a un antiguo refrán popular, que significa “en todas partes”, Jesús responde a la pregunta acerca de, el “dónde” del juicio.
  • Jesús nos invita a tomarnos en serio lo único que tenemos: la vida. Y en la vida, este momento presente, del que disponemos ahora. Si la pretendemos guardar egoístamente para nosotros se nos escapa. Sólo compartiéndola con los hermanos podremos disfrutarla y gozarla en plenitud. Compartiendo “los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de las personas de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren”. Gaudium et Spes, 1

     

Para discernir

 

•    ¿Cómo vivo el presente?

•    ¿Vivo una sana tensión hacia el futuro?

•    ¿Qué actitudes revelan el valor que define mi vida?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

El amor consiste en vivir según sus mandamientos

 

Para la lectura espiritual

 

La vida es una oportunidad, tómala

La vida es belleza, admírala.

La vida es bienaventuranza, saboréala.

La vida es un sueño, conviértela en una realidad.

La vida es un desafío, afróntalo.

La vida es un deber, cúmplelo.

 

La vida es un juego, juégalo.

La vida es preciosa, cuídala.

La vida es una riqueza, consérvala.

La vida es amor, gózalo.

La vida es un misterio, descúbrelo.

La vida es promesa, cúmplela.

 

La vida es tristeza, supérala.

La vida es un himno, cántalo.

La vida es una lucha, combátela.

La vida es una aventura, córrela.

La vida es felicidad, merécela.

La vida es la vida, defiéndela.

 

Madre Teresa de Calcuta.

 

Para rezar

 

Oración de Abandono

 

Qué difícil es alabarte en medio de la prueba Señor,

pero hoy lo quiero hacer.

Qué difícil es abandonarme a tu Santa Voluntad,

pero hoy lo quiero hacer.

Qué difícil es confiar en medio de las malas noticias,

pero hoy lo quiero hacer.

Por eso en medio de toda la prueba,

gracias Señor por las cosas que permites.

Hoy me abandono por completo en tus manos,

al enfrentarme a cosas tan grandes para mí,

pero tan pequeñas para tí.

Y hoy, hoy confío en que tengo un Padre Celestial

para quien las malas noticias que yo recibo,

son la forma de mostrar su poder y su amor.

Por eso aunque no pueda entender, te alabo.

Aunque me sea difícil, me abandono.

Y aunque las malas noticias caigan de todas partes,

hoy confío en ti, Señor.

De esta forma seré testigo de tu poder,

tu amor, tu grandeza y de cómo enseñas estas cosas

a los mansos y humildes,

para confundir a los poderosos y fuertes de este mundo.

Amén.

 

Piera Ferrari

 

Sábado XXXII

 

¿Encontrará fe sobre la tierra?

 

Lectura del libro de la Sabiduría    18, 14-16; 19, 6-9

 

Cuando un silencio apacible envolvía todas las cosas, y la noche había llegado a la mitad de su rápida carrera, tu Palabra omnipotente se lanzó desde el cielo, desde el trono real, como un guerrero implacable, en medio del país condenado al exterminio.

Empuñando como una espada afilada tu decreto irrevocable, se detuvo y sembró la muerte por todas partes: a la vez que tocaba el cielo, avanzaba sobre la tierra.

Porque la creación entera, obedeciendo a tus órdenes, adquiría nuevas formas en su propia naturaleza, para que tus hijos fueran preservados incólumes.

Se vio a la nube cubrir el campamento con su sombra y emerger la tierra seca de lo que antes era agua; apareció en el Mar Rojo un camino despejado y una verde llanura, entre las olas impetuosas: por allí pasó todo un pueblo, protegido por tu mano, contemplando prodigios admirables. Eran como caballos en un pastizal y retozaban como corderos, alabándote a ti, Señor, su liberador.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 104, 2-3. 36-37. 42-43 (R.: 5a)

 

R.    Recuerden las maravillas que obró el Señor.

 

¡Canten al Señor con instrumentos musicales,

pregonen todas sus maravillas!

¡Gloríense en su santo Nombre,

alégrense los que buscan al Señor! R.

 

Hirió de muerte a los primogénitos del aquel país,

a las primicias de todo ser viviente;

sacó a su pueblo cargado de oro y plata,

y nadie desfalleció entre sus tribus. R.

 

El se acordó de la palabra sagrada,

que había dado a Abraham, su servidor,

e hizo salir a su pueblo con alegría,

a sus elegidos, entre cantos de triunfo. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    18, 1-8

 

Jesús enseñó con una parábola que era necesario orar siempre sin desanimarse:

«En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaban los hombres; y en la misma ciudad vivía una viuda que recurría a él, diciéndole: “Te ruego que me hagas justicia contra mi adversario.”

Durante mucho tiempo el juez se negó, pero después dijo: “Yo no temo a Dios ni me importan los hombres, pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme.”»

Y el Señor dijo: «Oigan lo que dijo este juez injusto. Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, aunque los haga esperar? Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia.

Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?»

 

Palabra del Señor.

 

Para reflexionar

 

  • En esta última página que leemos del libro de la Sabiduría, su autor reflexiona sobre la décima plaga que cayó sobre Egipto para que el Faraón se decidiera finalmente a dejar salir a los judíos hacia el desierto.
  • La descripción es cósmica: en el silencio de la noche, sucede la intervención poderosa de Dios, su Palabra desciende como espada afilada, pisa la tierra y llena el cielo y siembra de muerte a los enemigos del pueblo elegido, mientras que todos los elementos naturales -la nube, la tierra, el mar y su oleaje- se ponen de parte de los israelitas.
  • El éxodo de los israelitas fue una poderosa figura del definitivo éxodo, la muerte y resurrección de Jesús, su paso a través de la muerte a la nueva existencia, guiando, como nuevo Moisés, al pueblo de los salvados.
  • Esta lectura nos prepara para la celebración del domingo y nos ayuda a refrescar nuestra admiración por las maravillas que ha obrado Dios. Nunca será suficiente nuestra gratitud y nuestros cantos de alegría.

***

  • En el mundo bíblico la viuda equivale a la mujer casada que perdió no sólo al esposo, sino también y especialmente el soporte financiero de algún miembro masculino de su familia, y necesita, por tanto, protección legal. El acento recae, por tanto, en las consecuencias de la viudez. Su condición era considerada incluso como un oprobio. La viuda era la imagen más viva de soledad y desamparo. También en aquellos tiempos abundaba la figura del juez como un personaje corrupto y siniestro.
    • En el libro del Éxodo se dice que Dios escucha el clamor de las viudas y sale en su defensa contra los que abusan de ellas; los profetas denunciaron frecuentemente la corrupción de la justicia. Esta viuda de la parábola, en principio, no tiene posibilidad alguna de ser escuchada por el juez injusto. Sin embargo insiste hasta conseguir que el juez le haga justicia, aunque no sea más, que para sacársela de encima.
    • La insistencia en pedir justicia es el tema central, tanto de la parábola como del comentario. Esa insistencia explica la necesidad de orar siempre.
    • Si un juez injusto no puede resistir el pedido insistente de una viuda desamparada, con mayor razón Dios, que es bueno, escuchará a los elegidos que le piden justicia. Sin embargo, pedir insistentemente justicia a Dios es luchar igualmente con insistencia para establecer entre los hombres la justicia.
    • El texto invita a los seguidores de Jesús a tener plena y total confianza en Dios. El discípulo de Jesús debe saber y sentir que Dios toma partido por él en cuanto oprimido y perseguido por causa del Reino.
    • La necesidad de la oración de la que trata el texto es la plegaria, el grito, la súplica del perseguido por causa del Reino de Dios. También la oración de los elegidos de Dios es una oración para pedir a gritos, día y noche, justicia.
    • El texto termina con una pregunta realista y preocupada: Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra? Una vida de oración sólo es posible cuando hay fe. Con esta pregunta, Jesús nos insiste para que mantengamos la fe hasta el último día. Entonces, en el día del Señor, comprenderemos que Dios no es un sordomudo ante los gritos de los justos que le piden justicia, comprenderemos que si ahora parece que calla es sólo porque nos escucha y espera darnos al fin la respuesta definitiva. Mientras tanto, la lucha que los hombres fieles mantienen sin descanso por una mayor justicia en el mundo, es en cierto sentido una respuesta de Dios.

 

Para discernir

 

  • ¿Es insistente mi oración?
  • ¿Bajo los brazos y abandono los esfuerzos con facilidad?
  • ¿Mi oración busca la justicia?

 

Repitamos a lo largo de este día

 

Señor te invoco de todo corazón, respóndeme

 

Para la lectura espiritual

 

…”La fe, aunque por su nombre es una, tiene dos realidades distintas. Hay, en efecto, una fe por la que se cree en los dogmas y que exige que el espíritu atienda y la voluntad se adhiera a determinadas verdades; esta fe es útil al alma, como lo dice el mismo Señor: Quien escucha mi Palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no se le llamará a juicio; y añade: El que cree en el Hijo no está condenado, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida.

¡Oh gran bondad de Dios para con los hombres! Los antiguos justos, ciertamente, pudieron agradar a Dios empleando para este fin los largos años de su vida, mas lo que ellos consiguieron con su esforzado y generoso servicio de muchos años, eso mismo te concede a ti Jesús realizarlo en un solo momento. Si, en efecto, crees que Jesucristo es el Señor y que Dios lo resucitó de entre los muertos, conseguirás la salvación y serás llevado al paraíso por el mismo que recibió en su Reino al buen ladrón. No desconfíes ni dudes de si eso va a ser posible o no: el que salvó en el Gólgota al ladrón a causa de una sola hora de fe te salvará también a ti si crees.

La otra clase de fe es esa que Cristo concede a algunos como don gratuito: Uno recibe del Espíritu el hablar con sabiduría; otro, el hablar con inteligencia, según el mismo Espíritu. Hay quien, por el mismo Espíritu, recibe el don de la fe, y otro, por el mismo Espíritu, el don de curar.

Esta gracia de fe que da el Espíritu no consiste solamente en una fe dogmática, sino también en esa otra fe capaz de realizar obras que superan toda posibilidad humana; quien tiene esta fe podría decir a una montaña que viniera aquí, y vendría. Cuando uno, guiado por esta fe, dice esto y cree sin dudar en su corazón que lo que dice se realizará, entonces este tal ha recibido el don de esta fe.

Es de esta fe de la que se afirma: Si fuera vuestra fe como un grano de mostaza… Porque así como el grano de mostaza, aunque pequeño de tamaño, está dotado de una fuerza parecida a la del fuego y, plantado aunque sea en un lugar exiguo, produce grandes ramas donde pueden cobijarse las aves del cielo, así también la fe, cuando arraiga en el alma, en pocos momentos realiza grandes maravillas. El alma, en efecto, iluminada por esta fe, alcanza a concebir en su mente una imagen de Dios y llega incluso a contemplar al mismo Dios en la medida en que eso es posible; le es dado recorrer los límites del universo y ver, antes del fin del mundo, el juicio futuro y la realización de los bienes prometidos.

Procura, pues, llegar a esa fe que de ti depende y que conduce al Señor a quien la posee, y así el Señor te dará también esa otra que actúa por encima de las fuerzas humanas”…

 

Cirilo de Jerusalén, Catequesis 5, sobre la fe y el símbolo, 10-11

 

Para rezar

 

Oración

 

Dios de las personas que luchan por abrirse camino,

santificado sea tu nombre,

haz que se cumpla la promesa de una vida abundante

y nuestro anhelo por la justicia y la paz.

 

Perdona nuestra cómoda vida

si nos volvemos insensibles a los gritos de los demás.

Perdona nuestras oraciones diarias

si nuestros ojos y nuestros corazones ignoran las necesidades de la mayoría.

Perdona nuestro acto de caridad

si nos ha impedido trabajar por la justicia.

Perdona nuestro silencio y nuestra soledad

si nos han alejado de servir a los oprimidos con entusiasmo.

 

Míranos:

el comercio injusto está legalizado,

las instituciones y los que mandan

establecen las reglas.

Los poderosos y los ricos

siguen explotando las riquezas de la tierra

pero la inmensa mayoría vive en la miseria y la pobreza.

 

Oye nuestros gritos:

la corrupción y la violencia nos gobiernan,

unos pocos ricos explotan a los muchos pobres,

los trabajadores no reciben salarios justos,

a los campesinos y los pueblos indígenas se les aleja de la tierra,

los fuertes impuestos y los altos precios aumentan la carga de la inmensa mayoría,

la salud, la educación, los servicios sociales no son accesibles;

aquellos que claman justicia y derechos humanos son silenciados,

aquellos que trabajan por una paz verdadera son asesinados.

 

Sigue desafiando nuestra fe y nuestro amor;

nutre la esperanza en nuestro interior;

fortalece nuestra pasión por servir y viajar con los demás;

acompáñanos en nuestro camino;

danos la fuerza del águila, la humildad de la paloma, la sabiduría de la serpiente

al unirnos a los demás en la búsqueda de la paz duradera basada en la Justicia.

Amén.

 

Norma P. Dollaga