TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA III – CICLO A

SUBSIDIO PARA LA ANIMACIÓN Y CELEBRACIÓN DEL DOMINGO DE LA PALABRA DE DIOS

 

Por primera vez el próximo domingo 26 de enero, III del Tiempo Ordinario, será celebrado el “Domingo de la Palabra de Dios”, instituido por el papa Francisco mediante la carta apostólica en forma de motu proprio “Aperuit illis”, publicada el 30 de septiembre de 2019. La celebración tiene el propósito de “hacer crecer en el pueblo de Dios la familiaridad religiosa y asidua con la Sagrada Escritura”.

El Departamento Nacional de Animación y Pastoral Biblica (DeNAPBi) de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) preparó un subsidio para la animación y celebración del Domingo de la Palabra de Dios.

 

Enlace de descarga del material: https://c-b-f.org/DeiVerbiAnnus/Materials-ES/DdlPdD.pdf

 

Este es el sitio web OFICIAL del Año de la Palabra de Dios, donde se puede encontrar toda la información: https://c-b-f.org/es/DeiVerbiAnnus/Ressources-ES

 

 

TIEMPO DTE EL AÑO

Domingo III

Ciclo A

 

 

Lunes III

 

 

Martes III

 

 

Miércoles III

 

 

Jueves III

 

 

Viernes III

 

 

Sábado III

 

 

TIEMPO DTE EL AÑO

Domingo III

Ciclo A

 

El Reino de los Cielos está cerca

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías     8, 23b-9, 3

 

En un primer tiempo, el Señor humilló al país de Zabulón y al país de Neftalí, pero en el futuro llenará de gloria la ruta del mar, el otro lado del Jordán, el distrito de los paganos.

El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz.

Tú has multiplicado la alegría, has acrecentado el gozo; ellos se regocijan en tu presencia, como se goza en la cosecha, como cuando reina la alegría por el reparto del botín.

Porque el yugo que pesaba sobre él, la barra sobre su espalda y el palo de su carcelero, todo eso lo has destrozado como en el día de Madián.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 26, 1. 4. 13-14 (R.: 1a)

 

R.    El Señor es mi luz y mi salvación.

 

El Señor es mi luz y mi salvación,

¿a quién temeré?

El Señor es el baluarte de mi vida,

¿ante quién temblaré? R.

 

Una sola cosa he pedido al Señor,

y esto es lo que quiero:

vivir en la Casa del Señor

todos los días de mi vida,

para gozar de la dulzura del Señor

y contemplar su Templo. R.

 

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor

en la tierra de los vivientes.

Espera en el Señor y sé fuerte;

ten valor y espera en el Señor. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    1, 10-14. 16- 17

 

Hermanos

En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, yo los exhorto a que se pongan de acuerdo: que no haya divisiones entre ustedes y vivan en perfecta armonía, teniendo la misma manera de pensar y de sentir. Porque los de la familia de Cloe me han contado que hay discordias entre ustedes. Me refiero a que cada uno afirma: «Yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Cefas, yo de Cristo».

¿Acaso Cristo está dividido? ¿O es que Pablo fue crucificado por ustedes? ¿O será que ustedes fueron bautizados en el nombre de Pablo? Felizmente yo no he bautizado a ninguno de ustedes, excepto a Crispo y a Gayo. Sí, también he bautizado a la familia de Estéfanas, pero no recuerdo haber bautizado a nadie más.

Porque Cristo no me envió a bautizar, sino a anunciar la Buena Noticia, y esto sin recurrir a la elocuencia humana, para que la cruz de Cristo no pierda su eficacia.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    4, 12-23

 

Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea. Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaúm, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías:

¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones! El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz.

A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: «Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca.»

Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar porque eran pescadores. Entonces les dijo: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres.»

Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron.

Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca con Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó.

Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.

Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente.

 

Palabra del Señor.

 

    O bien más breve:

 

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    4, 12-17

 

Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea. Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaúm, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías:

¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones! El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz.

A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: «Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Aunque el pasaje de la primera lectura pertenece a la colección de oráculos durante el destierro en Babilonia (587-538 AC), es obra de una escuela de discípulos que asumieron la tarea de mantener viva la esperanza de los deportados. Por eso se habla de un pueblo que habitaba en tinieblas, en tierra de sombras, para el cual amanece la aurora de la salvación.

    ***

  • En la primera carta a los Corintios, Pablo escribe a una comunidad dividida en bandos que enarbolan los nombres de sus líderes admirados: Cefas, Pablo, Apolo, Cristo. Y el argumento para exigir la unidad, deponiendo las banderías, es contundente: Cristo no está dividido, Él fue quien murió por todos, y solamente en su Nombre hemos sido bautizados.

    ***

  • En el momento en que Jesús empieza su predicación, Israel estaba dominado por el Imperio romano. Había en toda Palestina, pero especialmente en Galilea, movimientos de resistencia a los invasores cobijados con la esperanza de una nueva intervención liberadora de Dios. Como era natural, según la mentalidad judía, aquella liberación beneficiaría exclusivamente a Israel y quedarían excluidos todos los pueblos paganos con un severo castigo para los romanos.
  • Jesús elige para iniciar su anuncio es el país de Zabulón y de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, la Galilea de los paganos. Cafarnaún se convertirá en su base de operaciones y ahí se desplazará durante todo el tiempo de su estancia en Galilea. Desde Cafarnaún, aquella tierra medio pagana que vive de la riqueza del lago y de su privilegiada situación como nudo de comunicaciones empezará a brillar la gran luz. El Reino que Jesús anuncia, no se limita a las fronteras del reino de David, sino que constituye una invitación para toda la humanidad.
  • Comienza un movimiento nuevo, inesperado, que arrastrará muchísima gente porque Jesús va enseñando en las sinagogas y fuera de ellas no simples explicaciones de la Ley o listas de normas para cumplir. Anuncia del Reino de Dios, una gran noticia capaz de rehacer la vida y la esperanza. Es la gran noticia de la felicidad que Dios promete para los hombre y que no queda sólo dentro del alma. Es algo que se palpa ya, ahora, en cada momento. Jesús no se contenta con proclamar la vida nueva de Dios, sino que la convierte en hechos. Por eso la gente se siente arrastrada a ir detrás de Él. La misericordia y el perdón toman forma y gesto.
  • Las primeras palabras de Jesús son una invitación a que cada hombre reconsidere toda su vida para situarse ante la novedad de un nuevo orden de cosas.
  • Este anuncio lo hace con dos frases paradigmáticas «el reino de Dios está cerca». Es una frase de alegría, de felicidad rebosante: expresa la voluntad inquebrantable de Dios de otorgar la salvación. «El Reino de Dios está cerca», viene y no puede ser detenido, aunque no viene plenamente desarrollado, ni con toda su gloria. «Está cerca» es decir, está delante de la puerta, ante el corazón de los hombres. A la invitación de Dios, corresponde la respuesta del hombre.
  • «Conviértanse». La conversión nace como respuesta a esa Buena Noticia de que en Jesús ha aparecido, en toda su profundidad el amor increíble y sorprendente de Dios a cada uno de los hombres.
  • Convertirse no es un acto espiritual-intimista, sino el acto por el que se pone en práctica la adhesión al contenido de la fe cristiana. La finalidad de la conversión es hacer de un hombre un discípulo, pasar a formar parte de aquellos que sirven a Cristo desde el mandamiento del amor que se traduce en el mandamiento de la transformación del mundo.
  • Por eso, Jesús manifiesta de manera aún más particular la presencia del Mesías y del Reino buscando entre los hombres a los que, junto con Él, ayudarán al mundo a liberarse; ellos serán los pescadores de hombres. Así va llamando sucesivamente a Pedro, a Andrés, a Santiago y a Juan. Dos veces subraya san Mateo un hecho: los discípulos abandonando sus redes, su embarcación y a su propio padre siguen inmediatamente a Jesús.
  • No serán discípulos simplemente porque han abandonado o renunciado a algo. Se hacen discípulos porque han encontrado a alguien. La pérdida es absorbida abundantemente por la ganancia. El descubrimiento pone bajo la sombra lo que se ha dejado. El desprendimiento no es el fin, sino la condición del «seguimiento».
  • Los discípulos no están «llamados» a asentir, esencialmente, una lista de verdades, son llamados establecer un vínculo, una relación personal y vital con Cristo.
  • Al iniciar el año encontramos en este relato una síntesis de la misión de Jesús y una síntesis de la proyección de esta misión en nosotros, su Iglesia de discípulos. Somos sus discípulos en la medida que: continuemos su obra a través de la historia anunciando de palabra y obra que Jesús es la luz de todos los pueblos y por Él llega a todos los pueblos la obra liberadora de Dios.
  • Hoy también es un anuncio de alegría y de libertad. Debemos renovar en nuestros corazones la alegría de haber sido llamados. El discípulo no es alguien que elige o conquista a Cristo, sino que es alguien a quien Cristo llamó y eligió.
  • Nuestra fe no es fruto del esfuerzo o de la inteligencia, se nos ha dado Nos corresponde cuidarla, cultivarla y transmitirla.
  • Necesitamos una conversión pastoral. Tenemos que reconocer que muchas veces nuestra acción está orientada hacia dentro de la Iglesia como institución, con preocupaciones fundamentalmente técnicas, administrativas, normativas, rituales, jurídicas o simplemente humanas. Sin embargo como Iglesia, sin dejar de atender a los problemas internos lógicos y normales como en todo grupo humano, no podemos perder de vista el objetivo fundamental: la evangelización, hacer discípulos para que el reino se haga visible.
  • Suena a veces a ridículo que mientras el mundo se debate ante una crisis social o ante la amenaza de una guerra, nosotros sigamos ensimismados en internas de poder o discutiendo sobre una misa con guitarra, en latín o con genuflexión o no para la comunión. Desfiguramos la buena noticia preocupándonos como si fuera definitivo lo que sabemos que es transitorio y relativo. Es lamentable el tiempo que se dedica a “situaciones de sacristía”, transformando en graves, problemas que no son más que un juego de niños o de hombres temerosos de dialogar con la vida concreta.
  • La realidad nos urge como discípulos a orientar la mirada hacia afuera de nosotros mismos, dejando que las estructuras fluctúen serenamente como trampolines para un compromiso cada día más eficaz con lo único que nos tiene que caracterizar en un mundo pluralista y globalizado: el anuncio del Evangelio de la vida; no del libro… sino del acontecimiento que fue ayer y que debe ser hoy por el encuentro con Jesús resucitado.

     

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Vivo en situación de Buena Noticia?
  • ¿Vivo con alegría, o como si el Reino de Dios no existiera, o no se acercara?
  • ¿Nuestras acciones están encaminadas a hacer presente el Reino de Dios?

     

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Que venga tu reino

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Venid y seguidme y os haré pescadores de hombres»

 

¡Qué admirable pesca la del Salvador! Admirad la fe y la obediencia de los discípulos. La pesca, como sabéis, requiere una constante atención. Ahora bien, cuando esos se encuentran justo en medio de su trabajo, oyen la llamada de Jesús y no dudan un solo momento; no dicen. «Déjanos regresar a casa para hablar con nuestros próximos». No, lo dejan todo inmediatamente y le siguen, tal como Eliseo hizo con Elías (1R 19,20). Es esta clase de obediencia la que nos pide Cristo, sin la más mínima duda, incluso en el caso que nos apremien necesidades aparentemente más urgentes. Por eso cuando un joven que le quería seguir le pidió si podía ir antes a enterrar a su padre, ni tan sólo esto se lo dejó hacer (Mt 8,21). Seguir a Jesús, obedecer su palabra, es un deber que está por encima de todos los demás.

     ¿Acaso me dirás que la promesa que les había hecho era muy grande? Por eso los admiro yo tanto: ¡cuando aún no habían visto ningún milagro, creyeron en una promesa tan grande y renunciaron a todo para seguirle! Es porque creyeron que, con las mismas palabras con las que habían sido cogidos durante la pesca, podrían ellos pescar a otros.

San Juan Crisóstomo

 

PARA REZAR

 

QUIERO SER DE LOS TUYOS, SEÑOR

Para ver dónde y cómo vives

Para enseñarnos el camino de la verdad

Para que seamos profundamente felices

 

QUIERO SER DE LOS TUYOS, SEÑOR

Y que me enseñes a pescar la alegría

Y que me empujes a pescar personas para Ti

Y que me dejes a mirarte a los ojos

 

QUIERO SER DE LOS TUYOS, SEÑOR

Y escuchar tu Palabra para saber qué quieres de mí

Y participar de tu Eucaristía para ser fuerte

Y rezar junto a Ti para no sentirme sólo

 

QUIERO SER DE LOS TUYOS, SEÑOR

Y que me cambies en aquello que no soy bueno

Y que me cambies mi corazón duro

Y que me cambies si estoy equivocado

¡GRACIAS, SEÑOR!

Javier Leoz

 

Lunes III

 

Ha llegado el fin de Satanás

 

Lectura del segundo libro de Samuel    5, 1-7. 10

 

Todas las tribus de Israel se presentaron a David en Hebrón y le dijeron: « ¡Nosotros somos de tu misma sangre! Hace ya mucho tiempo, cuando aún teníamos como rey a Saúl, eras tú el que conducía a Israel.» Y el Señor te ha dicho: «Tú apacentarás a mi pueblo Israel y tú serás el jefe de Israel.»

Todos los ancianos de Israel se presentaron ante el rey en Hebrón. El rey estableció con ellos un pacto en Hebrón, delante del Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel.

David tenía treinta años cuando comenzó a reinar y reinó cuarenta años. En Hebrón reinó siete años y seis meses sobre Judá, y en Jerusalén, treinta y tres años sobre todo Israel y Judá.

El rey avanzó con sus hombres sobre Jerusalén, contra los jebuseos que habitaban en el país. Pero estos dijeron a David: «Tú no entrarás aquí. Los ciegos y los inválidos bastarán para impedírtelo.» Con esto querían decir: «David nunca podrá entrar aquí.» Sin embargo, David conquistó la fortaleza de Sión, es decir, la Ciudad de David.

Así David se iba engrandeciendo cada vez más, y el Señor, el Dios de los ejércitos, estaba con él.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 88, 20. 21-22. 25-26 (R.: 25a)

 

R.    Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán.

 

Tú hablaste una vez en una visión

y dijiste a tus amigos:

«Impuse la corona a un valiente,

exalté a un guerrero del pueblo.» R.

 

Encontré a David, mi servidor,

y lo ungí con el óleo sagrado,

para que mi mano esté siempre con él

y mi brazo lo haga poderoso. R.

 

Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán,

su poder crecerá a causa de mi Nombre:

extenderé su mano sobre el mar

y su derecha sobre los ríos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    3, 22-30

 

Los escribas que habían venido de Jerusalén decían: «Está poseído por Belzebul y expulsa a los demonios por el poder del Príncipe de los demonios.»

Jesús los llamó y por medio de comparaciones les explicó: « ¿Cómo Satanás va a expulsar a Satanás? Un reino donde hay luchas internas no puede subsistir. Y una familia dividida tampoco puede subsistir. Por lo tanto, si Satanás se dividió, levantándose contra sí mismo, ya no puede subsistir, sino que ha llegado a su fin. Pero nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa.

Les aseguro que todo será perdonado a los hombres: todos los pecados y cualquier blasfemia que profieran. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón jamás: es culpable de pecado para siempre.»

Jesús dijo esto porque ellos decían: «Está poseído por un espíritu impuro.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • En la historia de David hoy leemos dos momentos muy importantes: su aceptación por parte de los ancianos del Norte y la conquista de Jerusalén. Son muchas las dificultades políticas, a las que tiene que enfrentarse: el pueblo no está unificado todavía, hay dos pueblos distintos. Esa división es causa de una gran fragilidad, de una falta de fuerza, frente a los filisteos enemigos…
  • Por eso, las tribus del norte fueron a Hebrón donde reina David sobre las tribus del Sur y le dijeron: “Tú serás el jefe de Israel”.
  • El sentido político de David lo hace comprender que necesita una capital neutra, que no dependa ni del Sur ni del Norte y escoge Jerusalén que, en aquella época, era todavía una ciudad cananea, ocupada por los antiguos jebuseos. Es además una plaza fuerte muy difícil de conquistar, y por lo tanto una importante capital.
  • David la conquista con habilidad y astucia, sin combatir. De ese modo consigue una unidad política que será la base de la prosperidad de su reinado y del de su hijo Salomón.
  • David reinó siete años y seis meses en Hebrón, sobre Judá (tribus del Sur); y treinta y tres años en Jerusalén, sobre Israel y Judá, (el conjunto de las tribus del Norte y del Sur).
  • A pesar de que Samuel lo había ungido en secreto, las cosas tenían que evolucionar humanamente y el proyecto de Dios se va realizando por medio de las decisiones humanas inteligentes.
  • Dios no actúa a base de milagros, sino a través de las personas que encarnan sus planes. Nuestros logros, pero también nuestras debilidades e incluso nuestro pecado, le sirven a Dios para ir escribiendo la historia de la salvación.

***

  • Ayer en el Evangelio sus familiares decían que “estaba loco” y hoy los letrados que vienen desde Jerusalén dicen que “tiene dentro a Belsebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios”. Esta condena que lanzan contra Jesús es para desacreditarlo ante el pueblo y neutralizar así el impacto que ha producido su anuncio del Reino. Al descalificar a Jesús, quieren descalificar su obra.
  • Jesús, tarda muy poco en ridiculizar, este argumento absurdo, usando analogías. ¿Cómo puede alguien luchar contra sí mismo? ¿cómo puede ser uno endemoniado y a la vez exorcista, expulsador de demonios? Si un reino se divide internamente, ese reino no puede seguir en pie; y si una familia se divide internamente, no podrá esa familia seguir en pie. Entonces, si Satanás se ha levantado contra sí mismo y se ha dividido, no puede tenerse en pie, ha llegado su fin.
  • La victoria de Jesús, arrojando al demonio de los posesos, debe ser interpretada como la señal de que ya ha llegado, el Mesías, el que es más fuerte que “el malo” y va a triunfar. Pero sus enemigos no están dispuestos a reconocerlo. Al rebatirles la acusación, Jesús deja en claro que son ellos los que están de parte de Satanás y contra la libertad del hombre.
  • Por eso el contraataque de Jesús es muy duro: los acusa de blasfemar contra el Espíritu Santo y eso no se puede perdonar. El “pecado contra el Espíritu Santo” consiste en atribuir al diablo lo que es precisamente acción del Espíritu. Jesús libera al ser humano del poder del demonio. Atribuir esta acción de Dios al diablo es convertir lo más sagrado en algo demoníaco: una auténtica blasfemia contra lo más sagrado. Es rechazar la gracia de Dios, el don que nos hace de su propio bien y de su felicidad.
  • Este pecado contra el Espíritu Santo se caracteriza por la malicia y endurecimiento del pecador. De ahí la imposibilidad de que sea perdonada. La misericordia no puede concederse al que no quiere aceptarla. No puede ser perdonado porque implica una imposibilidad de conversión. No es posible el perdón no porque Dios no quiera perdonar, sino porque para ser perdonado, primero, hay que reconocer el pecado.
  • En la mayoría de las civilizaciones se ha personificado el “mal”: El hombre se siente a veces “dominado” como por “espíritus”. Si bien el hombre moderno se cree emancipado de estas representaciones; nunca tanto como hoy, está “dominado” por “fuerzas alienantes”: espíritu de poder, de egoísmo, etc.
  • Nosotros creemos en Jesús y lo seguimos pero también muchas veces nos obstinamos en no ver todo lo que tendríamos que ver, en el evangelio o en los signos de los tiempos que vivimos. No siempre por maldad o por ceguera voluntaria, pero sí puede ser por pereza o por no querer comprometernos demasiado si llegamos a ver todo lo que Cristo nos está diciendo y pidiendo.
  • Para nosotros, este relato evangélico tiene mucha vigencia, como todo el Evangelio. Nosotros muchas veces al mal lo llamamos bien y al bien lo llamamos mal. Al igual que un reino no puede estar divido, pues sino no subsistiría, así pasa con nuestras vidas. No podemos estar sirviendo a dos reinos al mismo tiempo. No podemos tener nuestro corazón en Jesús y nuestras mentes, nuestros cuerpos en el mundo.
  • A nosotros, sus seguidores, se nos invita a no quedarnos indiferentes, perezosos: a reconocer la acción de Dios y a resistir y trabajar contra todo mal que hay en nosotros y en el mundo.
  • Jesús ha puesto fin a este dominio; pero a condición de recibir su mensaje y seguirlo. Hay que ser dóciles al Espíritu Santo para reconocer el poder que actúa en Cristo.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Sabemos descubrir los signos de la presencia de Dios en nuestra vida y la del mundo?
  • ¿Tenemos una opción clara por la verdad y el bien?
  • ¿Sabemos discernir el mal que se presenta bajo forma de bien?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Tu fidelidad y tu amor me acompañan Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Su reinado es indiviso y eterno.

 

“Un reino que está divido contra sí mismo no puede subsistir.” (Mc 3,26) Como se decía que él echaba a los demonios con el poder de Belzebul, príncipe de los demonios, Jesús quería por esta palabra, demostrar que su reino es indivisible y eterno. Por esto respondió a Pilato: “Mi reino no es de este mundo.” (Jn 18,36) Así, los que no ponen su esperanza en Cristo sino que piensan que los demonios son expulsados por el príncipe de los demonios, éstos, dice Jesús, no pertenecen al reino eterno…¿Cómo, si la fe está rota, el reino dividido puede subsistir?… Si el reino de la Iglesia debe subsistir eternamente, es porque su fe es indivisa, su cuerpo único: “Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre, que está sobre todos, actúa en todos y habita en todos.” (Ef 4,5-6)

¡Qué locura sacrílega! Cuando el Hijo tomó la carne para expulsar los espíritus impuros y arrancar el botín al príncipe de este mundo, cuando dio a los hombres el poder de destruir el espíritu del mal, repartiendo sus despojos entre los hombres, -marca del vencedor-, algunos llaman a los demonios en su ayuda. Y, no obstante, como dice Lucas, Jesús es el “dedo de Dios” (Lc 11,20) o como dice Mateo: “el Espíritu de Dios” que expulsa a los demonios. Se comprende, pues, que el reino de Dios es indiviso como un cuerpo es indiviso, ya que Cristo es la derecha de Dios y el Espíritu Santo se puede comparar al dedo de Dios.

 

San Ambrosio (c. 340-397), obispo de Milán y doctor de la Iglesia

Tratado sobre el evangelio de Lucas, 7, 91-92

 

PARA REZAR

 

Oración contra todo mal


Espíritu del Señor, Espíritu de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Santísima Trinidad, Virgen Inmaculada, ángeles, arcángeles y santos del paraíso descended sobre mí.

Fúndeme, Señor, modélame, lléname de ti, utilízame.

Expulsa de mí todas las fuerzas del mal, aniquílalas, destrúyelas, para que yo pueda estar bien y hacer el bien.

Expulsa de mí los maleficios, las brujerías, la magia negra, las misas negras, los hechizos, las ataduras, las maldiciones y el mal de ojo; la infestación diabólica, la posesión diabólica y la obsesión y perfidia; todo lo que es mal, pecado, envidia, celos y perfidia; la enfermedad física, psíquica, moral, espiritual y diabólica.

Quema todos estos males en el infierno, para que nunca más me toquen a mí ni a ninguna otra criatura en el mundo.

Ordeno y mando con la fuerza de Dios omnipotente, en nombre de Jesucristo Salvador, por intercesión de la Virgen Inmaculada, a todos los espíritus inmundos, a todas las presencias que me molestan, que me abandonen inmediatamente, que me abandonen definitivamente y que se vayan al infierno eterno, encadenados por San Miguel Arcángel, por San Gabriel, por San Rafael, por nuestros ángeles custodios, aplastados bajo el talón de la Virgen Santísima Inmaculada.

 

Padre Gabriele Amorth- exorcista de la diócesis de Roma


 

Martes III

 

El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre

 

Lectura del segundo libro de Samuel     6, 11a.12-15.17-19

 

En aquellos días, fue David y llevó el arca de Dios desde la casa de Obededom a la Ciudad de David, haciendo fiesta. Cuando los portadores del arca del Señor avanzaron seis pasos, sacrificó un toro y un ternero cebado. E iba danzando ante el Señor con todo entusiasmo, vestido sólo con un roquete de lino. Así iban llevando David y los israelitas el arca del Señor entre vítores y al sonido de las trompetas. Metieron el arca del Señor y la instalaron en su sitio, en el centro de la tienda que David le había preparado. David ofreció holocaustos y sacrificios de comunión al Señor y, cuando terminó de ofrecerlos, bendijo al pueblo en el nombre del Señor de los ejércitos; luego repartió a todos, hombres y mujeres de la multitud israelita, un bollo de pan, una tajada de carne y un pastel de uvas pasas a cada uno. Después se marcharon todos, cada cual a su casa.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 23, 7-10

 

R: ¿Quién es ese Rey de la gloria? Es el Señor en persona.

 

¡Portones!, alzad los dinteles,

que se alcen las antiguas compuertas:

va a entrar el Rey de la gloria. R.

 

¿Quién es ese Rey de la gloria?

El Señor, héroe valeroso;

el Señor, héroe de la guerra. R.

 

¡Portones!, alzad los dinteles,

que se alcen las antiguas compuertas:

va a entrar el Rey de la gloria. R.

 

¿Quién es ese Rey de la gloria?

El Señor, Dios de los ejércitos.

Él es el Rey de la gloria. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos     3, 31-35

 

En aquel tiempo, llegaron la madre y los hermanos de Jesús y desde fuera lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada alrededor le dijo: “Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan.” Les contestó: “¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?” Y, paseando la mirada por el corro, dijo: “Éstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.”

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • David es un político hábil, además de ser una persona creyente. Conquistó Jerusalén y estableció allí la capital de su reino; ahora da un paso adelante: la hace también capital religiosa.
  • Hasta entonces Jerusalén, no tenía ninguna tradición religiosa para los israelitas. David traslada solemnemente el Arca de la Alianza a su ciudad. Todavía no hay Templo -lo construirá su hijo Salomón- pero la presencia del Arca va a ser punto de referencia para la consolidación política y religiosa del pueblo.
  • La fiesta que organiza con tal ocasión de alguna manera significa el fin de la época nómada del pueblo. El Arca, en la Tienda del encuentro, había sido el símbolo de la cercanía de Dios para con su pueblo en el periodo de su larga travesía por el desierto. Ahora se estabiliza tanto el pueblo como la presencia de Dios con ellos.
  • David nos recuerda también con su actuación que necesitamos la fiesta, la expresión total -espiritual y corpórea- de nuestra pertenencia a la comunidad de fe y de nuestra relación con Dios.

    ***

  • El pasaje de hoy está en estrecha relación con los versículos en los que se insinúa que Jesús había enloquecido. Frente a las acusaciones de que actuaba por el poder del príncipe de los demonios, la madre y sus hermanos se sienten con la obligación de ir a buscarlo para llevarlo de nuevo a casa. Los “hermanos” en el lenguaje hebreo son también los primos y tíos y demás familiares.
  • Las palabras de Jesús suenan duras pero no desautorizan a su madre ni a sus parientes. Lo que hace es aprovechar la ocasión para decir cuál es su visión de la nueva comunidad que se está reuniendo en torno a él. La nueva familia no va a tener como valores determinantes ni los lazos de sangre ni los de la raza.
  • En el Reino, la fraternidad cristiana se funda en un espíritu común: hacer la voluntad del Padre. Llevarán el nombre de Jesús los que vivan en su corazón lo que fue para Jesús la razón de ser de su vida: “el amor de los unos a los otros hasta el extremo.
  • La verdadera grandeza de su madre, no es haberle dado su sangre, sino el hecho de ser “la humilde esclava de Dios”. Incluso antes que su maternidad física, tuvo María de Nazaret este otro parentesco que aquí anuncia Cristo: el de la fe.
  • Esta novedad rompe muchos esquemas y nos abre a una mirada de la vida mucho más amplia y comprometida. En este camino María fue la mejor discípula y nos señala el camino de la vida cristiana: escuchar la Palabra, meditarla en el corazón y llevarla a la práctica aunque sea por caminos insospechados.

     

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Sobre qué se funda mi pertenencia a la Iglesia?
  • ¿Busco la experiencia de fraternidad universal?
  • ¿Me siento unido a los que hacen opciones válidas por el bien de los hombres?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Ayúdame Señor a hacer la voluntad del Padre

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Estos son mi madre y mis hermanos»

 

…”El Evangelio nos enseña el rostro más bello de Cristo: su vida y la enseñanza que nos ha dado a través de su palabra y de su propio ejemplo. Conocer a Cristo bajo esta forma es lo que constituye, en la vida presente, la piedad de los cristianos… Por eso Pablo, sabiendo que «la carne no sirve para nada sin el Espíritu que la vivifica» (Jn 6,63), no quiere ya conocer a Cristo según la carne (2C 5,16) sino sólo vivir para aquel que es Espíritu vivificante (1C 15,45).

Ahora bien, parece que María comparte este mismo sentimiento cuando, deseando hacer penetrar en los corazones de todos al Amado nacido de su seno,
al Amado de sus deseos, le describe no según la carne sino según el Espíritu. Parece que, con Pablo, quiere decir: «Si alguna vez juzgamos a Cristo según tales criterios, ahora ya no» (2C 5,16). Efectivamente, desea ella también formar a su Hijo único en todos sus hijos de adopción. Por eso, aunque hayan ya sido engendrados a través de la palabra de la verdad (St. 1,18), María sigue igualmente engendrándolos cada día a través de los deseos y la solicitud de su ternura maternal, hasta que alcancen «el estado del Hombre perfecto, a la medida de la plenitud» de su Hijo (Ef 4,13), ella que una vez por todas lo engendró y dio a luz…

De esta manera nos hace el elogio del fruto de su seno: «Yo soy la madre del bello amor, del temor y del conocimiento, la madre de la santa esperanza» (Sir 24,24 Vulg). -¿Es pues éste tu Hijo, Virgen de las vírgenes? ¿Es éste tu Amado, oh tú, la más bella de las mujeres? (Ct 5,9). – Sí, ciertamente, así es mi Amado, es mi hijo, oh hijas de Jerusalén (v 16). Mi Amado es él mismo el bello amor, y en el que nace de él mi Amado es el bello amor, el temor, la esperanza y el conocimiento”…

 

Beato Guerrico de Igny (hacia 1080-1157), abad cisterciense – 2º Sermón para la Natividad de María, § 3-4

 

PARA REZAR

 

AYÚDAME A DECIR SÍ

 

Ayúdame a decir sí,

para responder a tu llamado,

que siempre me regala

un desafío nuevo,

un crecimiento posible,

una huella que se abre…

 

Ayúdame a decir sí,

que es decir no a muchas cosas

para responder con la vida

a Alguien que me llama,

porque me ama

y quiere lo mejor para mi vida.

 

Ayúdame, Señor,

a decirte que Sí.

 

Que así sea.

 

Miércoles III

 

¡El que tenga oídos, que oiga!

 

Lectura del segundo libro de Samuel    7, 4-17

 

La palabra del Señor llegó a Natán en estos términos: «Ve a decirle a mi servidor David: Así habla el Señor: ¿Eres tú el que me va a edificar una casa para que yo la habite? Desde el día en que hice subir de Egipto a los israelitas hasta el día de hoy, nunca habité en una casa, sino que iba de un lado a otro, en una carpa que me servía de morada. Y mientras caminaba entre los israelitas, ¿acaso le dije a uno solo de los jefes de Israel, a los que mandé apacentar a mi Pueblo: “¿Por qué no me han edificado una casa de cedro?”

Y ahora, esto es lo que le dirás a mi servidor David: Así habla el Señor de los ejércitos: Yo te saqué del campo de pastoreo, de detrás del rebaño, para que fueras el jefe de mi pueblo Israel. Estuve contigo dondequiera que fuiste y exterminé a todos tus enemigos delante de ti. Yo haré que tu nombre sea tan grande como el de los grandes de la tierra.

Fijaré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que tenga allí su morada. Ya no será perturbado, ni los malhechores seguirán oprimiéndolo como lo hacían antes, desde el día en que establecí Jueces sobre mi pueblo Israel. Yo te he dado paz, librándote de todos tus enemigos. Y el Señor te ha anunciado que él mismo te hará una casa.

Sí, cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con tus padres, yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza. El edificará una casa para mi Nombre, y yo afianzaré para siempre su trono real. Seré un padre para él, y él será para mí un hijo. Si comete una falta, lo corregiré con varas y golpes, como lo hacen los hombres. Pero mi fidelidad no se retirará de él, como se la retiré a Saúl, al que aparté de tu presencia. Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y tu trono será estable para siempre»

Natán comunicó a David toda esta visión y todas estas palabras.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 88, 4-5. 27-28. 29-30 (R.: 29a)

 

R.    Le aseguraré mi amor eternamente.

 

Yo sellé una alianza con mi elegido,

hice este juramento a David, mi servidor:

«Estableceré tu descendencia para siempre,

mantendré tu trono por todas las generaciones.» R.

 

El me dirá: «Tú eres mi padre,

mi Dios, mi Roca salvadora.»

Yo lo constituiré mi primogénito,

el más alto de los reyes de la tierra. R.

 

Le aseguraré mi amor eternamente,

y mi alianza será estable para él;

le daré una descendencia eterna

y un trono duradero como el cielo. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    4, 1-20

 

Jesús comenzó a enseñar de nuevo a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca dentro del mar, y sentarse en ella. Mientras tanto, la multitud estaba en la orilla. El les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas, y esto era lo que les enseñaba:

«¡Escuchen! El sembrador salió a sembrar. Mientras sembraba, parte de la semilla cayó al borde del camino, y vinieron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno rocoso, donde no tenía mucha tierra, y brotó en seguida porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemó y, por falta de raíz, se secó. Otra cayó entre las espinas; estas crecieron, la sofocaron, y no dio fruto. Otros granos cayeron en buena tierra y dieron fruto: fueron creciendo y desarrollándose, y rindieron ya el treinta, ya el sesenta, ya el ciento por uno.»

Y decía: «¡El que tenga oídos para oír, que oiga!»

Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor de él junto con los Doce, le preguntaban por el sentido de las parábolas. Y Jesús les decía: «A ustedes se les ha confiado el misterio del Reino de Dios; en cambio, para los de afuera, todo es parábola, a fin de que miren y no vean, oigan y no entiendan, no sea que se conviertan y alcancen el perdón.»

Jesús les dijo: «¿No entienden esta parábola? ¿Cómo comprenderán entonces todas las demás?

El sembrador siembra la Palabra. Los que están al borde del camino, son aquellos en quienes se siembra la Palabra; pero, apenas la escuchan, viene Satanás y se lleva la semilla sembrada en ellos.

Igualmente, los que reciben la semilla en terreno rocoso son los que, al escuchar la Palabra, la acogen en seguida con alegría; pero no tienen raíces, sino que son inconstantes y, en cuanto sobreviene la tribulación o la persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumben.

Hay otros que reciben la semilla entre espinas: son los que han escuchado la Palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y los demás deseos penetran en ellos y ahogan la Palabra, y esta resulta infructuosa.

Y los que reciben la semilla en tierra buena, son los que escuchan la Palabra, la aceptan y dan fruto al treinta, al sesenta y al ciento por uno.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Leemos hoy la célebre profecía de Natán. David no se conformaba con haber conquistado la plaza fuerte de Jerusalén y traído el Arca. Llevado de su espíritu religioso y buscando seguramente la unidad política de las diversas tribus en torno a Jerusalén, quiso construir a Dios un Templo, y así se lo hizo saber al profeta Natán quien le da la respuesta.
  • Dios rehúsa a que se le construya un templo y da sus razones para el rechazo: desde el día en que hizo subir de Egipto a los israelitas, «acampó» en una tienda y no habitó jamás en una casa.
  • La “tienda” es el símbolo de lo no definitivo. La verdadera patria y casa está “allá arriba”. Dios no tiene ningún interés en que nos instalemos aquí abajo.
  • La segunda razón es la total iniciativa de Dios. David no se eligió rey a sí mismo, no era más que un pobre pastor que Dios fue a buscar de detrás del rebaño. Hasta su descendencia será un perpetuo regalo de Dios. El profeta le dirá que no será él quien construirá una casa para Dios, sino que es Dios quien le construirá una “casa” que será su “dinastía”.
  • Por último; el futuro de su descendencia no se apoya en la solidez y la belleza de un edificio para el culto sino sobre una Alianza entre Dios y los hombres, en este caso la fidelidad mutua de Dios y del rey.
  • Dios que no quiere que David le construya ese Templo, permitirá a su hijo Salomón que lo haga.

***

  • En el evangelio Jesús …”comenzó a enseñar en la orilla del lago”… Obra como rabí, como maestro, porque se propone comunicar algo. Las parábolas forman parte de su magisterio vivo, de su pedagogía. La parábola nace de su ser maestro, preocupado de que los hombres puedan realizar un itinerario de salvación.
  • Aparece el tema de la siembra, el sembrador y la semilla. Sembrar significa confiar una vida a su camino vital, iniciar un proceso vital con confianza.
  • La parábola del sembrador, debe ser entendida en la dinámica en la que Marcos viene presentando el ministerio de Jesús. Su itinerario estuvo cargado de problemas y de dificultades. Primero fue la prisión de Juan, luego la acusación de blasfemia, luego el complot de los herodianos para matarlo, posteriormente la acusación de obrar en nombre del demonio que le hicieron los escribas espías de Jerusalén; finalmente, la incomprensión de su familia. Jesús se encontraba amenazado por todos lados.
  • El Reino que Jesús anuncia exige conversión: cambio interior de las personas y cambio exterior de las estructuras. A menudo la exigencia de cambio trae resistencia, crítica y persecución. Su propuesta del Reino cae en gente superficial, o interesada, o aferrada a las viejas estructuras, o atemorizada. Jesús experimenta que su propuesta de transformación es cuestionada y atacada y sobre su misma persona ya respiran las amenazas de muerte.
  • Esta parábola nos revela el interior sufriente de Jesús. Instalar el Reino de Dios en el propio corazón de los hombres y en la sociedad era un camino doloroso, lleno de fracasos. Había que sembrar mucho y fracasar mucho, para poder recoger algo.
  • Jesús pretende afirmar que el Reino está ya presente, aunque a nivel de semilla y aunque aparentemente aplastado: el Reino está aquí, en medio de las oposiciones, en medio de los fracasos y no simplemente en aquellos que algún día se transformarán en éxitos. La parábola además de ser una afirmación de la presencia del Reino se convierte en un estímulo para quienes lo anuncian.
  • Se enfrentaban aquí dos mentalidades: la que se apoyaba y buscaba la señal de poder, y la que se apoyaba y valoraba la esencia de su mensaje, que carece de todo poder humano. Este será siempre el desafío del anuncio de la Buena Noticia, desafío por el que pasó Jesús y desafío por donde tiene que pasar la Iglesia.
  • Es importante observar el trabajo del sembrador: un trabajo sin medida, sin miedo al derroche, aparentemente inútil, infructuoso; sin embargo lo cierto es que en algún lugar da fruto abundante. En el Reino de Dios no hay trabajo inútil, no se desperdicia nada. La parábola advierte que: haya o no haya éxito, haya o no haya desperdicio, el trabajo de la siembra no debe ser calculado, medido, sobre todo no hay que elegir terrenos ni echar la semilla sólo en algunos.
  • Jesús asemeja su trabajo al del sembrador que derrocha semillas y energía sin distinciones y sin mezquinar. Así es como actúa Cristo en su amor a los hombres. Siembra aquí y allá, con la esperanza de que la semilla arraigue, crezca y produzca fruto.
  • Así debe vivir su misión la Iglesia en el mundo. Nunca sabemos a la hora de sembrar cuáles serán los terrenos que darán fruto y cuáles se negarán. No podemos adelantarnos al juicio de Dios. Necesitamos comprender como Iglesia evangelizadora y misionera que no tenemos que desanimarnos en el trabajo del anuncio ni tenemos que dejarnos llevar por cálculos humanos.
  • Jesús nos asegura que la semilla dará fruto. Que a pesar de que este mundo nos parece terreno estéril: la juventud de hoy tan distraída, la sociedad tan superficial e interesada, la falta de vocaciones, los defectos que descubrimos en la misma Iglesia; Dios ha dado fuerza a su Palabra y germinará, contra toda apariencia de inutilidad. Jesús nos invita a no perder la esperanza y la confianza en Dios. Es Él quien, en definitiva, hace crecer el Reino. Nosotros somos invitados a colaborar con Él. Pero Él es el que da el crecimiento y el único que salva.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Busco la eficacia antes que la fecundidad?

  • ¿Valoro el amor de Jesús que se da a todos por igual?

  • ¿Se aceptar los tiempos de Dios?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Mi Dios, mi roca salvadora

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Queridos jóvenes

Hemos recordado hace poco la historia de San Francisco de Asís. Ante el crucifijo oye la voz de Jesús, que le dice: «Ve, Francisco, y repara mi casa». Y el joven Francisco responde con prontitud y generosidad a esta llamada del Señor: reparar su casa. Pero, ¿qué casa? Poco a poco se da cuenta de que no se trataba de hacer de albañil y reparar un edificio de piedra, sino de dar su contribución a la vida de la Iglesia; se trataba de ponerse al servicio de la Iglesia, amándola y trabajando para que en ella se reflejara cada vez más el rostro de Cristo.

También hoy el Señor sigue necesitando a los jóvenes para su Iglesia. También hoy llama a cada uno de ustedes a seguirlo en su Iglesia y a ser misioneros. ¿Cómo? ¿De qué manera? A partir del nombre del lugar donde nos encontramos, Campus Fidei, Campo de Fe, he pensado en tres imágenes que nos pueden ayudar a entender mejor lo que significa ser un discípulo-misionero: la primera, el campo como lugar donde se siembra; la segunda, el campo como lugar de entrenamiento; y la tercera, el campo como obra en construcción.

1. El campo como lugar donde se siembra. Todos conocemos la parábola de Jesús que habla de un sembrador que salió a sembrar en un campo; algunas simientes cayeron al borde del camino, entre piedras o en medio de espinas, y no llegaron a desarrollarse; pero otras cayeron en tierra buena y dieron mucho fruto (cf. Mt 13,1-9). Jesús mismo explicó el significado de la parábola: La simiente es la Palabra de Dios sembrada en nuestro corazón (cf. Mt 13,18-23). Queridos jóvenes, eso significa que el verdadero Campus Fidei es el corazón de cada uno de ustedes, es su vida. Y es en la vida de ustedes donde Jesús pide entrar con su palabra, con su presencia. Por favor, dejen que Cristo y su Palabra entren en su vida, que germine y crezca. Jesús nos dice que las simientes que cayeron al borde del camino, o entre las piedras y en medio de espinas, no dieron fruto. ¿Qué clase de terreno somos, qué clase de terreno queremos ser? Quizás somos a veces como el camino: escuchamos al Señor, pero no cambia nada en la vida, porque nos dejamos atontar por tantos reclamos superficiales que escuchamos; o como el terreno pedregoso: acogemos a Jesús con entusiasmo, pero somos inconstantes y, ante las dificultades, no tenemos el valor de ir contracorriente; o somos como el terreno espinoso: las cosas, las pasiones negativas sofocan en nosotros las palabras del Señor (cf. Mt 13,18-22). Hoy, sin embargo, estoy seguro de que la simiente cae en buena tierra, que ustedes quieren ser buena tierra, no cristianos a tiempo parcial, no «almidonados», de fachada, sino auténticos. Estoy seguro de que no quieren vivir en la ilusión de una libertad que se deja arrastrar por la moda y las conveniencias del momento. Sé que ustedes apuntan a lo alto, a decisiones definitivas que den pleno sentido a la vida. Jesús es capaz de ofrecer esto. Él es «el camino, la verdad y la vida» (Jn 14,6). Confiemos en él. Dejémonos guiar por él….

 

Párrafos del Discurso del Papa Francisco en la vigilia de oración con los jóvenes JMJ Río – Sábado 27 de julio de 2013

 

PARA REZAR

 

Quiero creer

 

No creo
en el derecho del más fuerte
en el lenguaje de las armas
en el poder de los potentados.

Quiero creer
en el derecho del hombre,
en la mano abierta
en el poder de los no violentos.

No creo
en la raza o la riqueza,
en los privilegios
o en el orden establecido.

Quiero creer
que todos los hombres son hombres,
que el orden de la fuerza
y de la injusticia es un desorden.

No creo
que pueda quedar indiferente
a lo que pasa lejos de aquí.

Quiero creer
que el mundo entero es mi casa
y el campo donde siembro,
y que todos cosechan
lo que todos han sembrado.

No creo
que pueda combatir
la opresión de los demás,
si tolero la injusticia aquí.

Quiero creer
que hay un solo derecho,
tanto aquí como allá
y que yo no soy libre
mientras haya un solo hombre esclavo.

No creo
que la guerra y el hambre
sean inevitables
y la paz inalcanzable.

Quiero creer
en la acción sencilla,
en el amor de las manos limpias,
en la paz sobre la tierra.

No creo
que todo el sufrimiento sea en vano
no creo que el sueño del hombre quede sueño
que la muerte será el fin.

Quiero creer, al contrario,
siempre y a pesar de todo
en el hombre nuevo,
un cielo nuevo,
una tierra nueva
donde habitará la justicia.

 

Dorotea Sölle

 

Jueves III

 

Al que tiene, se le dará

 

Lectura del segundo libro de Samuel    7, 18-19. 24-29

 

Después de Natán habló David, el rey David fue a sentarse delante del Señor y exclamó: « ¿Quién soy yo, Señor, y qué es mi casa para que me hayas hecho llegar hasta aquí? Y como esto te pareció demasiado poco, también le has hecho una promesa a la casa de tu servidor, para un futuro lejano. ¿Es esto lo que haces habitualmente con los hombres, Señor?

Tú has establecido a tu pueblo Israel para que sea tu pueblo eternamente, y tú, Señor, eres su Dios. Y ahora, Señor Dios, confirma para siempre la palabra que has pronunciado acerca de tu servidor y de su casa, y obra conforme a lo que has dicho. Que tu Nombre sea engrandecido para siempre, y que se diga: “¡El Señor de los ejércitos es el Dios de Israel!”

Y que la casa de David, tu servidor, esté bien afianzada delante de ti. Porque tú mismo, Señor de los ejércitos, Dios de Israel, te has revelado a tu servidor, diciendo: “Yo te edificaré una casa.” Por eso tu servidor se ha atrevido a dirigirte esta plegaria.

Ahora, Señor, tú eres Dios, tus palabras son leales y has prometido estos bienes a tu servidor. Dígnate, entonces, bendecir la casa de tu servidor, para que ella permanezca siempre en tu presencia. Porque tú, Señor, has hablado, y con tu bendición la casa de tu servidor será bendita para siempre.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 131, 1-2. 3-5. 11. 13-14 (R.: Lc 1, 32a)

 

R.    El Señor Dios le dará el trono de David, su padre.

 

Acuérdate, Señor, en favor de David,

de todos sus desvelos,

del juramento que prestó al Señor,

del voto que hizo al Fuerte de Jacob. R.

 

«No entraré bajo el techo de mi casa

ni me acostaré en mi propio lecho;

no daré descanso a mis ojos

ni reposo a mis párpados,

hasta que encuentre un lugar para el Señor,

una Morada para el Fuerte de Jacob.» R.

 

El Señor hizo un juramento a David,

una firme promesa, de la que no se retractará:

«Yo pondré sobre tu trono

a uno de tus descendientes.» R.

 

Porque el Señor eligió a Sión,

y la deseó para que fuera su Morada.

«Este es mi Reposo para siempre;

aquí habitaré, porque lo he deseado.» R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    4, 21-25

 

Jesús decía a la multitud:

« ¿Acaso se trae una lámpara para ponerla debajo de un cajón o debajo de la cama? ¿No es más bien para colocarla sobre el candelero? Porque no hay nada oculto que no deba ser revelado y nada secreto que no deba manifestarse. ¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!»

Y les decía: « ¡Presten atención a lo que oyen! La medida con que midan se usará para ustedes, y les darán más todavía. Porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Ayer leíamos las palabras del profeta anunciando la fidelidad de Dios para con David y su descendencia, hoy escuchamos una hermosa oración de David, llena de humildad y confianza. Después de las promesas de Dios dichas por boca del profeta, David fue a presentarse “ante el Señor”.
  • El rey reconoce la soberanía de Dios. No busca imponer a Dios su propia voluntad. Después de haber expuesto sus deseos, se somete a lo contrario.
  • David muestra aquí su profundo sentido religioso, estalla de alegría, y de su corazón, brota una acción de gracias repitiendo la Palabra que Dios le había dirigido recordándole la pobreza de su origen de pastor. Ahora le pide que lo siga bendiciendo a él y a su familia. El rey quiere que todos reconozcan la grandeza y la fidelidad de Dios: «que tu nombre sea siempre famoso y que la casa de David permanezca en tu presencia».
  • David se equivocaba si imaginaba que su dinastía conservaría siempre el poder, y sin problemas. De hecho, tres hijos de David: Ammón, Absalón y Adonías, morirán por la espada desgarrándose los unos a los otros. Y a partir de la segunda generación, con los hijos de Salomón la dinastía davídica se dividirá en dos reinos rivales antes de desaparecer.
  • El verdadero descendiente de David no es Salomón, sino Jesús. Dios no procede como proceden los hombres. A pesar de las miserias de David, porque supo humillarse y pedir perdón, Dios no le retiró su favor; más aún lo bendijo extendiendo sus promesas a sus descendientes.
  • No son nuestros los éxitos que podamos tener, ni los talentos que hemos recibido el motivo de la bendición de Dios. Todo lo hemos recibido gratuitamente.

    ***

  • Otras dos parábolas o comparaciones de Jesús nos ayudan a entender cómo es el Reino que Él quiere instaurar. Cada realidad material evoca para Él lo invisible. Jesús habla hoy de ocultar y descubrir, de esconder y encontrar. Utiliza la imagen de una lámpara que no se mete debajo de la cama sino que se pone en un lugar donde pueda esparcir su luz.
  • Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre es la luz que el Padre Dios encendió para que iluminara nuestras tinieblas. Y esa Luz ha brillado entre nosotros mediante su Palabra y su persona convertida en Evangelio que debe extenderse por todo el mundo. La Buena Noticia no está hecha para ser guardada “para sí; no se la recibe verdaderamente si no se está decidido a comunicarla. Se trata de un gran secreto, pero de un secreto para ser desvelado a plena luz.
  • Jesús, seguramente también ha observado a los comerciantes de su tiempo cuando están midiendo el trigo, o la sal: se tasa más o menos, se llena hasta el borde o se procura dejar un pequeño margen a fin de cuidar la economía. Jesús aplica este símbolo al hecho de aceptar la Buena Noticia. Jesús desea que sus oyentes se llenen de la Palabra que se trasmite sin perder nada de ella.
  • Creer en Cristo es aceptar en nosotros su luz y a la vez comunicar esa misma luz a una humanidad que anda siempre a oscuras. Al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará aún lo que tiene.
  • Hay distintas formas de tener: si tenemos esperanza y solidaridad, capacidad de compartir, anhelo de justicia y de paz, capacidad de perdón y misericordia; a todo eso Dios lo hará crecer. Sin embargo al que está lleno de egoísmo y de codicia, de orgullo y de indiferencia cosechará en su vida de lo que ha acumulado y de sus consecuencias.
  • Dios nos quiere como luz; como luz brillante y fuerte que no se apague ante el viento en contra, ni ante la entrega de la propia vida por creer en Cristo y, desde Él, por amar al prójimo construyendo su reino.
  • Dios nos llama para que vivamos fieles a la vocación que hemos recibido trabajando para que se disipe todo lo que ha oscurecido el camino de los hombres en su camino hacia la vida plena. Si lo damos todo con tal de hacer llegar la vida, el amor, la paz y la misericordia de Dios a los demás; con esa misma medida Dios irá colmando nuestra vida en este mundo, hasta que nos llame para que estemos con Él eternamente donde se nos dará Él mismo por completo y para siempre.
  • Como discípulos de Cristo tenemos que ser un signo claro de su amor para todos los hombres. Desde nuestras palabras, desde nuestra propia vida con sus obras, los hombres alcanzarán a leer que Dios camina entre nosotros con todo su amor salvador.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Somos luz? ¿Qué iluminamos?
  • ¿Dejamos que la buena Noticia nos llene la Vida?
  • ¿Qué abunda más en nosotros?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Bendíceme Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

“No es lo importante lo que uno hace, sino cómo lo hace, cuánto amor, sinceridad y fe ponemos en lo que realizamos.

Cada trabajo es importante, y lo que yo hago, no lo puedes hacer tú, de la misma manera que yo no puedo hacer lo que tú haces. Pero cada uno de nosotros hace lo que Dios le encomendó.

Sólo siendo sinceros y trabajando con Dios, poniendo en ello toda nuestra alma, podremos llevar la salvación a los demás. Pero para ello es necesario que no perdamos nuestro tiempo mirando y deseando hacer lo que hacen los demás.

No es tanto lo que hacemos cuanto el amor que ponemos en lo que hacemos lo que agrada a Dios.

Mientras el trabajo sea más repugnante, mayor ha de ser nuestra fe y más alegre nuestra devoción.

No puedo parar de trabajar. Tendré toda la eternidad para descansar.

A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos caudaloso si le faltara una gota”.

 

Pensamientos de la Madre Teresa de Calcuta

 

PARA REZAR

 

ORACIÓN A LA LUZ

 

Señor: yo sé que en la mañana pura
de este mundo, tu diestra generosa
hizo la luz antes que toda cosa
porque todo tuviera su figura.

Yo sé que te refleja la segura
línea inmortal del lirio y de la rosa
mejor que la embriagada y temerosa
música de los vientos en la altura.

Por eso te celebro yo en el frío
pensar exacto a la verdad sujeto
y en la ribera sin temblor del río:

por eso yo te adoro, mudo y quieto:
y por eso, Señor, el dolor mío
por llegar a Ti se hizo soneto.

José María Pemán

 

Viernes III

 

Llega a ser la más grande de todas

 

Lectura del segundo libro de Samuel    11, 1- 4a. 5-10a. 13-17 .27c

 

Al comienzo del año, en la época en que los reyes salen de campaña, David envió a Joab con sus servidores y todo Israel, y ellos arrasaron a los amonitas y sitiaron Rabá. Mientras tanto, David permanecía en Jerusalén.

Una tarde, después que se levantó de la siesta, David se puso a caminar por la azotea del palacio real, y desde allí vio a una mujer que se estaba bañando. La mujer era muy hermosa. David mandó a averiguar quién era esa mujer, y le dijeron: «¡Pero si es Betsabé, hija de Eliám, la mujer de Urías, el hitita!» Entonces David mandó unos mensajeros para que se la trajeran. La mujer quedó embarazada y envió a David este mensaje: «Estoy embarazada.»

Entonces David mandó decir a Joab: «Envíame a Urías, el hitita.» Joab se lo envió, y cuando Urías se presentó ante el rey, David le preguntó cómo estaban Joab y la tropa y cómo iba la guerra. Luego David dijo a Urías: «Baja a tu casa y lávate los pies.» Urías salió de la casa del rey y le mandaron detrás un obsequio de la mesa real. Pero Urías se acostó a la puerta de la casa del rey junto a todos los servidores de su señor, y no bajó a su casa.

Informaron a David que Urías no había bajado a su casa.

Al día siguiente, David lo invitó a comer y a beber en su presencia y lo embriagó. A la noche, Urías salió y se acostó junto a los servidores de su señor, pero no bajó a su casa.

A la mañana siguiente, David escribió una carta a Joab y se la mandó por intermedio de Urías. En esa carta, había escrito lo siguiente: «Pongan a Urías en primera línea, donde el combate sea más encarnizado, y después déjenlo solo, para que sea herido y muera.»

Joab, que tenía cercada la ciudad, puso a Urías en el sitio donde sabía que estaban los soldados más aguerridos. Los hombres de la ciudad hicieron una salida y atacaron a Joab. Así cayeron unos cuantos servidores de David, y también murió Urías, el hitita.

Pero lo que había hecho David desagradó al Señor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 50, 3-4. 5-6ab. 6cd-7. 10-11 (R.: cf. 3a)

 

R.    Ten piedad, Señor, porque hemos pecado.

 

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad,

por tu gran compasión, borra mis faltas!

¡Lávame totalmente de mi culpa

y purifícame de mi pecado! R.

 

Porque yo reconozco mis faltas

y mi pecado está siempre ante mí.

Contra ti, contra ti solo pequé

e hice lo que es malo a tus ojos. R.

 

Por eso, será justa tu sentencia

y tu juicio será irreprochable;

yo soy culpable desde que nací;

pecador me concibió mi madre. R.

 

Anúnciame el gozo y la alegría:

que se alegren los huesos quebrantados.

Aparta tu vista de mis pecados

y borra todas mis culpas. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    4, 26-34

 

Jesús decía a la multitud:

«El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga. Cuando el fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha.»

También decía: «¿Con qué podríamos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo? Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra, pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra.»

Y con muchas parábolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender. No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La Biblia nos relata la historia de un pueblo de pecadores, pero de pecadores salvados. Hoy asistimos al momento más vergonzoso de la vida de David. A pesar de su fe y de la hondura de su oración no deja de ser un gran pecador. David ve a una mujer que se estaba bañando, la desea y la seduce. Pero es la mujer de otro. David comete adulterio con Betsabé que es la mujer de Urías. Ella será la madre de Salomón pero antes pasarán por el dolor y el sufrimiento.
  • El pecado de David no vino solo. David quiso descargarse de su responsabilidad y endosar el embarazo al marido legítimo, pero no lo logra. Existía entonces la norma de la abstención sexual durante una guerra. David instiga a Urías, el esposo de Betsabé, a beber para hacerlo perder la cabeza y que se acueste con su esposa. Pero Urías, incluso estando borracho, recuerda la prescripción.
  • Entonces premedita el crimen dando la orden de poner a Urías en lo más duro del combate para que caiga herido y muera.
  • David es infiel a ese Dios que lo ha favorecido tanto, y a quien ha hecho tan hermosas promesas. Toda su inteligencia se ha puesto en el provecho personal tratando de ocultar su primer pecado.
  • David se encuentra atrapado por la dialéctica de su propio pecado. La pasión lo ha empujado al adulterio, éste lo ha llevado a la hipocresía y después al homicidio. No sólo peca contra los mandamientos del decálogo, sino que abusa, en personal beneficio, de la autoridad que Dios le ha dado para procurar el bien de su pueblo.
  • El pecado es simiente de nuevos pecados, si no tenemos la sinceridad de reconocer la culpa y el coraje de rectificarnos. El famoso salmo «miserere» expresa bien el arrepentimiento de David. Y la contracara del pecado, es la misericordia de Dios.

    ***

  • Hoy escuchamos dos parábolas, de las cuatro que trae el evangelio de Marcos. Son dos parábolas acerca del Reino de Dios, con imágenes muy simples. La primera nos habla de una semilla que después de ser sembrada, crece sola, sin que el sembrador esté encima ni sepa cómo. El Reino de Dios, como la semilla, tiene dentro una fuerza misteriosa, que a pesar de los obstáculos que pueda encontrar, logra germinar y dar fruto.
  • Dios conduce nuestra historia por ese motivo Jesús subraya la fuerza intrínseca de la gracia y de su intervención. El protagonista de la parábola no es el labrador ni el terreno bueno o malo, sino la semilla.
  • La otra parábola presenta la desproporción entre la pequeñez de la semilla y la grandeza del árbol maduro que brota de ella. Las grandes empresas tienen, con frecuencia, humildes orígenes. La lógica del Reino de Dios choca con la mentalidad de este mundo que funciona de modo muy diferente: la santidad de vida, las grandes obras de misericordia y evangelizadoras, las iniciativas providenciales…, no dependen de las grandes inversiones. El desarrollo del Reino de Dios comienza en la pequeñez, en lo aparentemente inútil, en lo humanamente estéril y pobre, para alcanzar luego una expansión increíble.
  • Las dos parábolas de hoy tienen en común el “símbolo” de la germinación, de la potencia de la “vida naciente”. Jesús ve así su obra; el Reino de Dios es como una semilla viva, sembrada en un corazón, sembrada en una vida, sembrada en el mundo, crece de un modo lento, imperceptible, pero continuo.
  • El Reino, fuerza de Dios que opera en la vida de los hombres y en la historia, está más allá de las capacidades del evangelizador como de la debilidad de los evangelizados. Es el mismo Dios quien se hace presente, superando la acción humana y la insignificancia de la semilla. El Reino, aunque se apoye en el hombre, no recibe su fuerza de él.
  • No podemos creer que el mundo se va a salvar por nuestras técnicas y esfuerzos. Dios muchas veces nos muestra que de los medios más pequeños brotan los frutos menos esperados, ni proporcionados a nuestra organización o a nuestros métodos, instrumentos o ciencia.
  • El Reino de Dios ya está aquí, en medio de nosotros y no viene con el estrépito de la propaganda, ni con derroche de medios y de fuerza. No es como las grandes empresas del mercado o los medios de comunicación que planean para producir grandes ganancias para unos pocos.
  • No debemos angustiarnos por miedo al fracaso buscando tener una respuesta inmediata o exigiendo frutos a corto plazo. Esto sería absolutizar nuestros méritos y sin verdadera fe en el Dueño de la mies.
  • A nosotros se nos pide recibir el Reino; como buena tierra colaborando con nuestra libertad y trabajo sin impaciencias: porque el protagonista es Dios. El Reino crece desde dentro, por la energía del Espíritu que, poco a poco, da abundantes cosechas de solidaridad y de servicio entre los pobres y que echa ramas en las que pueden cobijarse todos los desamparados de este mundo.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Confío en la acción de Dios o trato de buscar otras seguridades?

  • ¿Reconozco la presencia del Reino en sus pequeñas manifestaciones?

  • ¿Me impaciento ante la falta de resultados visibles?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Confío en tu gracia Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Francisco indicó que “la semilla de la mostaza es pequeñísima, pero Jesús dice que basta tener una fe así, pequeña, pero verdadera, sincera, para hacer cosas humanamente imposibles, impensables. ¡Y es verdad!”.

“Todos conocemos a personas sencillas, humildes, pero con una fe fortísima, ¡que verdaderamente mueven las montañas!”.

“Pensemos por ejemplo –pidió el Papa– en tantas mamás y papás, que afrontan situaciones muy pesadas; o en ciertos enfermos, incluso gravísimos, que transmiten serenidad a quién los va a visitar. Estas personas, precisamente por su fe, no se vanaglorian de lo que hacen, es más, como pide Jesús en el Evangelio, dicen: ‘Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer’”.

“¡Cuánta gente entre nosotros tiene esta fe fuerte, humilde, y que hace tanto bien!”, exclamó.

El Santo Padre pidió además que “en este mes de octubre, que está dedicado de modo particular a las misiones, pensemos en los tantos misioneros, hombres y mujeres, que para llevar el Evangelio han superado obstáculos de todo tipo, han dado verdaderamente la vida”.

“Pero esto atañe a todos. Cada uno de nosotros, en la propia vida de cada día, puede dar testimonio de Cristo, con la fuerza de Dios, con la fuerza de la fe. Con la fe pequeñísima que nosotros tenemos, pero que es fuerte, con esa fuerza dar testimonio de Jesucristo, ser cristianos con la vida. ¡Con nuestro testimonio!”.

“¿Y cómo tomamos esta fuerza? La tomamos de Dios en la oración”….

 

Papa Francisco 06/10/2013 palabras previas al Angelus

 

PARA REZAR

 

Hay un mundo que vive en la esperanza de un mañana más justo, más fraterno.

Hay un mundo que sufre los dolores de un nuevo amanecer.

Hay semillas de vida traspasando la tierra de la muerte.

Tú me enseñas a verlo, a descubrirlo, Jesús, me das la fe.

Hay un hombre que vive la miseria, sin poder, sin saber, sólo muriendo.

Hay un hombre que, pese a todo, espera justicia y libertad.

Hay dos mundos, tres mundos, divididos por el poder e indiferencia.

Tú me llamas, Jesús, al compromiso, a la solidaridad.

Yo sé que no puedo encontrarte a ti, Jesús, sin tu Reino.

Yo sé que no llega el Reino, si en el centro no estás Tú.

Bendito el que marcha en tu nombre, bendito el que en el hermano

ve tu rostro, se detiene y comparte hoy su cruz.

 

E. Fernández

 

Sábado III

 

Hasta el viento y las aguas le obedecen

 

Lectura del segundo Libro de Samuel 12,1-7a.10-15a

 

El Señor envió a David al profeta Natán. El se presentó a David y le dijo:

«Había dos hombres en una misma ciudad, uno rico y el otro pobre. El rico tenía una enorme cantidad de ovejas y de bueyes. El pobre no tenía nada, fuera de una sola oveja pequeña que había comprado. La iba criando, y ella crecía junto a él y a sus hijos: comía de su pan, bebía de su copa y dormía en su regazo. ¡Era para él como una hija! Pero llegó un viajero a la casa del hombre rico, y este no quiso sacrificar un animal de su propio ganado para agasajar al huésped que había recibido. Tomó en cambio la oveja del hombre pobre, y se la preparó al que le había llegado de visita.»

David se enfureció contra aquel hombre y dijo a Natán: «¡Por la vida del Señor, el hombre que ha hecho eso merece la muerte! Pagará cuatro veces el valor de la oveja, por haber obrado así y no haber tenido compasión.»

Entonces Natán dijo a David: «¡Ese hombre eres tú! Así habla el Señor, el Dios de Israel: la espada nunca más se apartará de tu casa, ya que me has despreciado y has tomado por esposa a la mujer de Urías, el hitita.

Así habla el Señor: “Yo haré surgir de tu misma casa la desgracia contra ti. Arrebataré a tus mujeres ante tus propios ojos y se las daré a otro, que se acostará con ellas en pleno día. Porque tú has obrado ocultamente, pero yo lo haré delante de todo Israel y a la luz del sol.”»

David dijo a Natán: «¡He pecado contra el Señor!»

Natán le respondió: «El Señor, por su parte, ha borrado tu pecado: no morirás. No obstante, porque con esto has ultrajado gravemente al Señor, el niño que te ha nacido morirá sin remedio.» Y Natán se fue a su casa.

El Señor hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David, y él cayó gravemente enfermo. David recurrió a Dios en favor del niño: ayunó rigurosamente, y cuando se retiraba por la noche, se acostaba en el suelo. Los ancianos de su casa le insistieron para que se levantara del suelo, pero él se negó y no quiso comer nada con ellos.

 

Palabra de Dios

 

SALMO Sal. 51 (50) 12-17

 

R: Oh Dios, crea en mí un corazón puro.

 

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,

renuévame por dentro con espíritu firme;

no me arrojes lejos de tu rostro,

no me quites tu santo espíritu. R.

 

Devuélveme la alegría de tu salvación,

afiánzame con espíritu generoso:

enseñaré a los malvados tus caminos,

los pecadores volverán a ti. R.

 

Líbrame de la sangre, oh Dios,

Dios, Salvador mío,

y cantará mi lengua tu justicia.

Señor, me abrirás los labios,

y mi boca proclamará tu alabanza. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    4, 35-41

 

Al atardecer de aquel día, Jesús dijo a sus discípulos: «Crucemos a la otra orilla.» Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron a la barca, así como estaba. Había otras barcas junto a la suya.

Entonces se desató un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua. Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal. Lo despertaron y le dijeron: « ¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?»

Despertándose, él increpó al viento y dijo al mar: « ¡Silencio! ¡Cállate!» El viento se aplacó y sobrevino una gran calma. Después les dijo: « ¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El profeta Natán, que en otras ocasiones le transmite al rey palabras de bendición y promesas, ahora denuncia valientemente su pecado, con este expresivo relato del rico que le roba al pobre su única oveja.
  • Natán no condena desde el exterior. Cuenta una parábola y conduce al rey a que tome conciencia por sí mismo y a que sea él mismo quien aporte un juicio sobre su pecado.
  • David reacciona y reconoce su culpa, pidiendo perdón a Dios. La verdadera santidad de David es haber sabido reconocer su falta: “Oh Dios, crea en mí un corazón puro. Devuélveme la alegría de tu salvación”.
  • El Salmo 50, el «miserere», es la oración de un pecador que reconoce humildemente su culpa ante Dios y le pide un corazón nuevo. Este salmo resume la experiencia de debilidad y confianza en la misericordia de Dios.
  • También nosotros somos débiles. Podemos, humillar los derechos de los demás y tener un corazón complejo. Somos invitados a reaccionar como David.

    ***

  • El evangelio de Marcos ejemplifica el tema de la fe. Después de las parábolas, empieza aquí una serie de cuatro milagros de Jesús, para demostrar verdaderamente que el Reino de Dios ya ha llegado y está actuando. Estos milagros no fueron hechos en presencia de la muchedumbre, sino sólo ante los discípulos para educarlos en la fe.
  • Jesús deja la Galilea, donde desde ahora la gente lo acosa. Va con sus discípulos a la región pagana, de los Gerasenos, país de misión donde la Palabra de Dios no ha sonado todavía. Suben a la barca para pasar a la otra orilla y se desata la tormenta.
  • El mar es sinónimo, en la Biblia, del peligro y del lugar del maligno. Las olas se echaban sobre la barca, de tal modo que parecía hundirse y Jesús en la popa continúa durmiendo. Los discípulos reprochan a Jesús por su poco interés, y Él a su vez les reprocha su poca fe.
  • Ellos creían que estar con Jesús, los libraba de todo problema o calamidad. Este fue el momento del desencanto y de la provocación a la fe. Se dieron cuenta que aun junto a Jesús, las olas pueden ser muy fuertes y hacer estremecer la barca. Jesús los lleva a la aventura de poder enfrentarse a la vida con fe.
  • Cuando Marcos escribe este evangelio, la comunidad cristiana sabe mucho de persecuciones y de fatigas. A veces son dudas, otras miedo, o dificultades de fuera, crisis y tempestades que nos zarandean.
  • Frente a la realidad de la persecución y del miedo, el evangelista se sirve del testimonio de algunos creyentes que manifiestan que Jesús durante su vida histórica, en algún momento, se enfrentó con las fuerzas de la naturaleza cuando ellas eran incontrolables. Jesús se enfrenta a los poderes del mal, haciendo prevalecer la vida allí donde la muerte quiere imponer su dominio y su imperio.
  • Una tempestad es un buen símbolo de muchas crisis humanas, personales y sociales. Muchas veces experimentamos en nuestra vida, tanto en la personal como en la comunitaria y eclesial, la presencia tormentosa de acontecimientos o situaciones que nos llevan a remar contra fuertes corrientes, con la impresión de que todo parece que se hunde. Mientras Dios parece que duerme.
  • A los cristianos, no se nos ha prometido una travesía apacible en el mar de esta vida. La fe no es un depósito del que vamos sacando recetas para solucionar todos los males. La fe no nos libera de la dureza del camino, de la búsqueda compartida, del remar contra corriente, pero nos mantiene en la seguridad de que el Señor está con nosotros.
  • La fe es hoy una “reserva de confianza” en el mar embravecido de la vida. Cristo Jesús está presente en nuestra vida todos los días, como nos prometió, hasta el fin del mundo. Su Espíritu es el animador de la Iglesia y de la historia.
  • Cristo con su muerte y resurrección aparece como el vencedor del mal. Con Él nos ha llegado la salvación de Dios. La fe es despertar cotidianamente al Cristo que está durmiendo dentro de nosotros.
  • Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. A pesar de las dificultades, Dios jamás se ha olvidado de nosotros; Él va siempre como compañero de viaje en nuestra vida. Sin embargo Él no está con nosotros para suplir lo que a cada uno corresponde realizar. Cada uno de nosotros, debe aportar todo su esfuerzo, toda su vida, para construir un mundo que no se quede estancado en el egoísmo, ni se resigne con lo que ya logró; siempre será necesario ir más allá.
  • Los signos de su compañía y presencia serán el esfuerzo por hacer de este mundo un signo cada vez más claro del Reino de Dios, en que todos disfrutemos de la paz y vivamos la solidaridad, la comunión fraterna y la justicia auténtica.

     

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Creemos también en tiempos de crisis?
  • ¿Sentimos la ausencia de problemas como garantía de su cercanía?
  • ¿Cuándo nuestros cálculos fallan, sentimos que Dios nos ha abandonado?

 

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

 

Fortalece mi fe

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”El amor irradia, es el origen primero y siempre nuevo de todo vivir. Por amor hemos nacido; por amor vivimos; ser amados es alegría de la vida; no serlo y no ser capaz de amar es infinita tristeza.

La comunidad es la casa del amor: ella traduce, en el orden concreto de los días, la verdad de la historia del amor. No es una, sino muchas las gratuidades que se requieren para hacer un camino común; a cada uno le incumbe la urgencia de comenzar a amar. Quien piense que no tiene necesidad de los otros se quedará en la soledad de una vida sin amor; quien se pone a aprender del otro y se hace mendigo de amor construye vínculos de paz y hace crecer a su alrededor la comunión con todos. Esto expresa ya de algún modo qué grande es la fatiga que supone amar: si tuviéramos que tener en cuenta el vasto mundo de las relaciones humanas, la evidencia del fracaso del amor aparecería hasta inquietante. Aunque ha sido hecho para amar, parece ser que el hombre no es capaz de hacerlo; aunque ha sido originado por el amor, parece ser que ya no es capaz de suscitar amor. ¿Quién hará al hombre capaz de amar? Nos volvemos capaces de amar cuando nos descubrimos amados previamente, envueltos y conducidos por la ternura del Amor hacia un futuro, un futuro que el amor construye en nosotros y para nosotros: hacer este descubrimiento es creer y confesar la Trinidad del Dios cristiano.

La fe viene a escrutar en las profundidades del misterio, en la escuela del santo relato de la cruz y de la resurrección del Señor, el eterno manar del Amor en la figura del Padre, principio sin principio, gratuidad pura y absoluta, que da comienzo a todo en el amor y no se detiene ni siquiera ante el doloroso rechazo de la infidelidad y del pecado. Y junto al eterno Amante, la fe cuenta del Hijo, el eternamente Amado, que con su vida en la carne, vivida en obediencia filial, nos hace capaces de pronunciar el «sí» de la fe a la iniciativa de la caridad de Dios. Junto con el Amante y con el Amado contempla la fe la figura del Espíritu, que une a ambos con el vínculo del Amor eterno y, al mismo tiempo, les abre al don de sí, al generoso éxodo de la creación y de la salvación: el Espíritu Santo, éxtasis de Dios, viene a liberar el amor, a hacerlo siempre nuevo y radiante”…

 

B. Forte, En memoria del Salvador, Cinisello B. 1992, pp. 175-182, passim.

 

 

PARA REZAR

 

Creemos en Dios, creador de la vida,

quien sostiene lo creado y lo guarda de la destrucción;
que nos manda a trabajar, mantener y enriquecer la creación;

que nos llama a una vida
obediente, sirviéndole, en medio de la gente;

que nos guiará en medio de los conflictos de este
mundo; que por su Espíritu Santo congrega a los cristianos

y sostiene a su Iglesia y la renueva
para que sea una comunidad ejemplar entre los hombres;

que en Jesucristo nos salva; que
en él nos muestra la persona nueva,

que ama y vive por los demás sirviendo hasta el sacrificio;
que no tolera la injusticia ni la hipocresía

y nos libra de caer en ellas; que nos juzga y nos corrige;

que nos da poder para luchar en medio de la adversidad y el peligro;

que levanta: personas en todas las épocas

para luchar por un mundo de amor, justicia y paz; que nos
libra del odio en medio de la lucha;

que cada día nos anticipa la esperanza

de su reino de amor, que viene. Amén.