TIEMPO PASCUAL – SEMANA III – CICLO A

Domingo III de Pascua – Ciclo A

 

Lunes de la tercera semana

SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO

Patrono del Episcopado Latinoamericano (F)

 

Martes de la tercera semana

 

Miércoles de la tercera semana

 

Jueves de la tercera semana

 

Viernes de la tercera semana

1 de Mayo

-SAN JOSÉ OBRERO-

 

Sábado de la tercera semana

 

Domingo III de Pascua – Ciclo A

 

Lo reconocieron al partir el pan

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    2, 14. 22-33

 

El día de Pentecostés, Pedro poniéndose de pie con los Once, levantó la voz y dijo:

«Hombres de Judea y todos los que habitan en Jerusalén, presten atención, porque voy a explicarles lo que ha sucedido. Israelitas, escuchen:

A Jesús de Nazaret, el hombre que Dios acreditó ante ustedes realizando por su intermedio los milagros, prodigios y signos que todos conocen, a ese hombre que había sido entregado conforme al plan y a la previsión de Dios, ustedes lo hicieron morir, clavándolo en la cruz por medio de los infieles. Pero Dios lo resucitó, librándolo de las angustias de la muerte, porque no era posible que ella tuviera dominio sobre él.

En efecto, refiriéndose a él, dijo David: Veía sin cesar al Señor delante de mí, porque él está a mi derecha para que yo no vacile. Por eso se alegra mi corazón y mi lengua canta llena de gozo. También mi cuerpo descansará en la esperanza, porque tú no entregarás mi alma al Abismo, ni dejarás que tu servidor sufra la corrupción. Tú me has hecho conocer los caminos de la vida y me llenarás de gozo en tu presencia.

Hermanos, permítanme decirles con toda franqueza que el patriarca David murió y fue sepultado, y su tumba se conserva entre nosotros hasta el día de hoy. Pero como él era profeta, sabía que Dios le había jurado que un descendiente suyo se sentaría en su trono. Por eso previó y anunció la resurrección del Mesías, cuando dijo que no fue entregado al Abismo ni su cuerpo sufrió la corrupción. A este Jesús, Dios lo resucitó, y todos nosotros somos testigos. Exaltado por el poder de Dios, él recibió del Padre el Espíritu Santo prometido, y lo ha comunicado como ustedes ven y oyen.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 15, 1-2a y 5. 7-8. 9-10. 11 (R.: 11a)

 

R.    Señor, me harás conocer el camino de la vida.

 

Protégeme, Dios mío,

porque me refugio en ti.

Yo digo al Señor: «Señor, tú eres mi bien.»

El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz,

¡Tú decides mi suerte! R.

 

Bendeciré al Señor que me aconseja,

¡hasta de noche me instruye mi conciencia!

Tengo siempre presente al Señor:

él está a mi lado, nunca vacilaré. R.

 

Por eso mi corazón se alegra,

se regocijan mis entrañas

y todo mi ser descansa seguro:

porque no me entregarás a la Muerte

ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. R.

 

Me harás conocer el camino de la vida,

saciándome de gozo en tu presencia,

de felicidad eterna a tu derecha. R.

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro    1, 17-21

 

Queridos hermanos:

Ya que ustedes llaman Padre a aquel que, sin hacer acepción de personas, juzga a cada uno según sus obras, vivan en el temor mientras están de paso en este mundo.

Ustedes saben que fueron rescatados de la vana conducta heredada de sus padres, no con bienes corruptibles, como el oro y la plata,

sino con la sangre preciosa de Cristo, el Cordero sin mancha y sin defecto,

predestinado antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos para bien de ustedes.

Por él, ustedes creen en Dios, que lo ha resucitado y lo ha glorificado, de manera que la fe y la esperanza de ustedes estén puestas en Dios.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    24, 13-35

 

Aquel día, el primero de la semana, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido.

Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. El les dijo: « ¿Qué comentaban por el camino?»

Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: « ¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!»

« ¿Qué cosa?», les preguntó.

Ellos respondieron: «Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron.»

Jesús les dijo: « ¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?» Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él.

Cuando llegaron cerca del pueblo adónde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: «Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba.»

El entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista.

Y se decían: « ¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?»

En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, y estos les dijeron: «Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!»

Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La llegada del Espíritu Santo en Pentecostés transforma a los apóstoles en hombres nuevos, en testigos ardientes y animosos del Resucitado, conscientes de que ahora se realiza la promesa escatológica de Dios. La primera lectura de este domingo toma el discurso de Pedro el mismo día de Pentecostés y es el prototipo del primer anuncio que realizaban los apóstoles. Proponían con valentía la muerte en la cruz y la Resurrección de Jesús de Nazaret como el acontecimiento más importante de la historia de la salvación.

    ***

    • En la segunda lectura, este texto, de la carta de Pedro insiste poderosamente en el anuncio del misterio de la Pascua. De manera absoluta afirma que no es el oro y el poder lo que cambiará la historia. En el misterio de la Pascua se abre el camino de la verdadera esperanza y de la vida que permanece para siempre.

    ***

    • En el evangelio, el mismo día de la resurrección dos discípulos caminan hacia la aldea de Emaús situada a unos once kilómetros al noroeste de Jerusalén. Habían sido seguidores de Jesús y ahora se encuentran con que ha muerto y consideran esta muerte como un fracaso y la desaparición de su acción en el mundo. Derrotados, decepcionados y entristecidos vuelven a su antigua vida y mientras caminan van comentando lo que ha pasado.
    • Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos como un peregrino más. No lo pueden reconocer porque tienen cegados los ojos a la novedad pascual: nunca se ha visto que un cadáver recobre la vida y salga de su sepulcro. Están tristes, quizá no tanto por la muerte de Jesús como por el fracaso de sus planes mesiánicos triunfalistas. Esperaban “que fuera el futuro liberador de Israel”, que terminara con la opresión de los romanos, que implantara el orden nuevo de la justicia y de la libertad sobre la tierra.
    • No pueden ver nada. Ellos y su preocupación están en el centro de toda la charla. No les interesa saber quién se les ha sumado. No han podido ahondar en el sentido del aparente fracaso del viernes santo. No podrán ver a Jesús mientras no modifiquen la idea que se han formado de Él, mientras no comprendan que su reino no tiene nada que ver con el poder, porque es el reino del amor en el servicio fraternal.
    • En la confusión que llevan dentro no distinguen nada con claridad. Su falta de fe y de esperanza les impide descubrir su presencia.
    • A pesar de todo, la decepción que viven tendrá un giro. Cuando terminan de lamentarse, Jesús comienza a echarles en cara la superficialidad con que han leído las Escrituras y la ligereza con que han tomado sus enseñanzas acomodándolas a sus deseos. Después les explica el sentido de todo lo que ha pasado y el sentido de la historia humana. Necesitaban salir de sus expectativas personales para llegar a la promesa de Dios recordando las palabras de Jesús.
    • La conversación del camino concluye con una invitación a compartir la mesa del atardecer. El compañero todavía desconocido, como era costumbre, bendijo, partió y dio el pan. La Palabra se hizo comida, sacramento, y el amigo hasta entonces visible desaparece. Los discípulos que hasta ahora habían visto sin conocer, ahora conocen sin ver.
    • Su comprensión de la vida de Jesús es “otra”. La muerte ya no es el fracaso definitivo de la humanidad, reconocen en ella el paso necesario. El reino que proclamaba Jesús se abre en otra dirección muy distinta a la que ellos habían interpretado. Ahora los dos discípulos, olvidando su cansancio y que la noche ya había llegado, se levantan y corren llenos de alegría a comunicar la gran noticia al resto de discípulos. El descubrimiento los lleva necesariamente a compartir, a comunicar. Nada puede ser ya como antes.
    • Vuelven con sus hermanos para contarles que han reconocido a Jesús en la fracción del pan. Solamente desde la experiencia pascual se puede entender la Palabra que se cumple en la Eucaristía.
    • Su lugar es con los demás discípulos, construyendo la comunidad de seguidores de Jesús en el testimonio y la misión.

    ***

    • En nuestra vida tantas esperanzas fallidas, tantas promesas incumplidas hacen que andemos como derrotados, vencidos y sin esperanza. Todo se torna oscuro, la desconfianza y la incredulidad nos toman el corazón. Nos preguntamos ¿se puede esperar algo? ¿vale vivir así la vida? ¿Dios se ha olvidado de nosotros? ¿y Jesús Resucitado dónde está?
    • Igual que los discípulos, necesitamos ahondar en las escrituras y la promesa para que las dudas se disipan. Necesitamos ahondar en las escrituras porque no es difícil inventarse un Jesús a la medida de las propias expectativas. Un Jesús que se acomoda a nuestra forma de ser y de vivir cuando aparece el sufrimiento y el dolor nos desilusiona. Nos sentimos desengañados, que nos ha fallado.
    • Tenemos que reconocer que no sabemos leer las Escrituras. Conocemos superficialmente algunas cosas, pero no profundizamos en su sentido y a la hora de la verdad, no nos alcanza. Decimos que creemos en Jesús, pero: ¿Quién es Jesús para nosotros? Afirmamos que es el Mesías, pero ¿cómo interpretamos su mesianismo? ¿qué significa en la práctica que sea el Hijo de Dios?
    • Para ver a Jesús Resucitado necesitamos volver a las fuentes y descubrir el misterio de la existencia humana en el misterio de este Jesús que destruye nuestros mitos de una fe exitista ubicándonos en el verdadero camino humano y divino: el del amor hasta dar la vida. Sólo así podremos aceptar que en el sufrimiento del mundo asumido por Jesús, en el camino de la humanidad que padece y se mantiene en la esperanza, late la resurrección final, que podemos adelantar con esas pequeñas resurrecciones que surgen cuando nos esforzamos por vivir como hombres nuevos, construyendo un mundo más humano, más apoyado en el Evangelio.
    • Para ver a Jesús Resucitado es condición ver al hombre que camina a nuestro lado. Quien no ama no ve al prójimo y no puede ver a Jesús. Es inútil buscarlo en el sepulcro: está vivo entre nosotros. Demasiado entretenidos llorando nuestra soledad, lamiendo nuestras heridas, protegiendo nuestras debilidades no tenemos espacio para advertir a este discreto compañero de viaje que camina siempre a nuestro lado. Acercarse y caminar juntos. Es la actitud de siempre de Jesús, en todas las páginas del Evangelio y es el modelo para la Iglesia de todos los tiempos. No se evangeliza estando lejos o aparte. Como hace Jesús estar con el pueblo, vivir sus problemas y alegrías.
    • Jesús prefería para sus manifestaciones a los discípulos la hora de la comida y la fracción del pan. Para los primeros cristianos la reunión eucarística fue el lugar privilegiado en el que descubrieron la presencia de Jesús. Partir el pan de la vida, partir el pan de la eucaristía con alegría y sencillez de corazón en comunidad se transforma en el lugar privilegiado de la presencia del Resucitado y fuerza silenciosa que nos empuja para salir a anunciarlo. La señal más convincente y plena de la resurrección es la comunidad renovada por la palabra, la eucaristía y el amor servicial que se pone en marcha para seguir la tarea iniciada por Jesús.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Dónde descubro hoy la presencia del Resucitado?
  • ¿Experimento que camina a mi lado?
  • ¿Leo mi vida a la luz de la Palabra de Dios?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DIA

 

¡Quédate con nosotros, Señor!

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Mientras los dos viajeros se encuentran de camino hacia su casa llorando lo que han perdido, Jesús se acerca y camina con ellos, pero sus ojos son incapaces de reconocerlo. De improviso, ya no son dos, sino tres las personas que caminan, y todo se vuelve distinto. El desconocido empieza a hablar, y sus palabras requieren una seria atención. Lo que había empezado a confundir hasta hace un momento, comenzaba a presentar horizontes nuevos; lo que había parecido tan oprimente, comenzaba a hacerse sentir como liberador; lo que había parecido tan triste, empezaba a tomar el aspecto de la alegría. Poco a poco empezaban a comprender que su pequeña vida no era después de
todo tan pequeña como pensaban, sino parte de un gran misterio que no sólo abarcaba varias generaciones, sino que se extendía de eternidad en eternidad.

El desconocido no ha dicho que no hubiera motivo de tristeza, sino que su tristeza formaba parte de una tristeza más amplia, en la que estaba escondida la alegría. El desconocido no ha dicho que la muerte que estaban llorando no fuera real, sino que se trataba de una muerte que inauguraba una vida verdadera. El desconocido no ha dicho que no hubieran perdido a un amigo que les había dado nuevo valor y nueva esperanza, sino que esta pérdida había creado un camino para una relación que habría ido mucho más allá que cualquier amistad. El desconocido no tenía el más mínimo miedo de derribar sus defensas y de llevarlos más allá de su estrechez de mente y de corazón. El desconocido tuvo que llamarlos tontos para hacerles ver. ¿Y en qué consiste el desafío? En tener confianza. Alguien tiene que abrirnos los ojos y los oídos para ayudarnos a descubrir qué hay más allá de nuestra percepción. Alguien debe hacer arder nuestros corazones…

 

H. J. M. Nouwen, La fuerza de su presencia, Brescia 1997, pp. 31-35

 

PARA REZAR

 

Como en Emaús

 

Nos acercamos con alegría,

a recibirte Señor Jesús,

con tu presencia nos iluminas

como lo hiciste en Emaús.

Necesitados de tu consuelo,

vamos en busca del mismo pan,

que nos dejaste como alimento,

en nuestro diario peregrinar.

 

Tomen y coman este es mi Cuerpo,

tomen y beban mi Sangre es,

que por ustedes hoy yo me entrego,

y con ustedes yo me quedaré.

 

Qué gran misterio la Eucaristía,

principio y fuente de la unidad,

que nos enseña a gustar la vida,

a compartirla con los demás.

Gracias Señor por el Pan del cielo,

que recibimos de tu bondad,

la Iglesia vive en tu mismo Cuerpo,

al celebrar este Memorial.

 

Dale Señor a tu pueblo santo,

tu compañía y tu bendición,

en las tristezas y en el cansancio,

se fortalezca la comunión.

Que seamos uno y el mundo crea,

al ver creyentes de corazón,

que sin medida su vida entregan,

como aprendimos de vos, Señor.

 

Néstor Gallego

 

Lunes de la tercera semana

 

SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO

Patrono del Episcopado Latinoamericano (F)

 

Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores a la mies

 

Lectura de la segunda carta del apóstol

San Pablo a Timoteo 1,13-14; 2,1-3

 

Amado hijo:

Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús. Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros.

Palabra de Dios. Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo.

 

Palabra de Dios

 

SALMO    Sal 95, 1-3.7-8a.10

 

R.    El Señor gobernará al mundo con justicia.

 

Canten al Señor un canto nuevo,

cante al Señor toda la tierra;

canten al Señor, bendigan su Nombre,

día tras día, proclamen su victoria. R.

 

Anuncien su gloria entre las naciones,

y sus maravillas entre los pueblos.

Aclamen al Señor, familias de los pueblos,

aclamen la gloria y el poder del Señor;

aclamen la gloria del nombre del Señor. R.

 

Digan entre las naciones: “¡El Señor reina!

El mundo está firme y no vacilará.

El Señor juzgará a los pueblos con rectitud”. R.

   

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    9,35-38

   

Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.

Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.

Entonces dijo a sus discípulos:

“La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.

Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para su cosecha”.

       

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

•    Sabiendo que su muerte era inminente, la primera carta a Timoteo, a quien Pablo llama afectuosamente “hermano nuestro y colaborador de Dios en el anuncio de la Buena Noticia de Cristo”, contiene una serie de recomendaciones prácticas sobre la necesidad de conservar y transmitir con fidelidad la tradición apostólica y sobre sus responsabilidades como evangelizador: avivar el don de Dios que estaba en él, no avergonzarse de dar testimonio del Señor, ni de aquellos que sufren por Él, retener de forma sana palabras que de Él había oído, y guardar el buen depósito en Él.

•    Pablo recuerda a Timoteo sobre los criterios que deben regir la elección de los ministros de la comunidad, y acerca de las obligaciones que tiene con respecto a las diversas categorías de fieles: ancianos y jóvenes, viudas, presbíteros y esclavos.

•    Aparece claramente la responsabilidad que tenemos todos los cristianos, hoy, acerca de lo que fue enseñado por los apóstoles de Cristo: igual que Timoteo, todos los cristianos hemos sido los beneficiarios de lo que fue revelado por los apóstoles; junto con las gracias que hemos recibido, también vienen las responsabilidades.

***

•    El evangelio de hoy, hace un breve resumen de la actividad apostólica de Jesús, y el inicio del “Sermón de la Misión”: “Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia”.

•    Mateo, en pocas palabras, describe los puntos centrales de la actividad misionera de Jesús: no espera a que la gente venga hasta Él, sino que Él mismo va en busca de la gente, recorriendo todas las ciudades y poblados; enseña en las sinagogas, esto es, en las comunidades. Jesús anuncia la Buena Nueva del Reino, allí donde la gente está reunida por su fe en Dios. Jesús no enseña doctrinas, sino que en todo lo que dice y hace, deja transparentar algo de la Buena Nueva que lo anima por dentro. Curar todo tipo de dolencia y enfermedad, que era lo que más marcaba la vida de la gente pobre. Ante esta realidad, vemos que lo que más marca la actividad de Jesús, es dar consuelo a la gente para aliviar su dolor.

•    Jesús siente compasión ante la situación de la gente, porque “estaban humillados y abatidos como ovejas sin tienen pastor”. Jesús recibe a las personas en la situación en la que se encuentran: dolientes, abatidos, cansados. Es Pastor, identificándose con la imagen del siervo de Isaías que decía: “El Señor Yahvé me ha concedido el poder hablar como su discípulo. Y ha puesto en mi boca las palabras para aconsejar al que está desanimado”. (Is 50,4a). Como el Siervo, Jesús, se hace discípulo del Padre y del pueblo y dice: “Cada mañana, él me despierta y lo escucho como lo hacen los discípulos”. (Is 49,4b). Del contacto con el Padre saca las palabras de consuelo que hay que comunicar a los pobres.

•    Su compasión, va más allá de un sentimiento de piedad o un momento de emoción. La compasión de la Biblia está expresada en la acción. La compasión sin acción no vale nada. La compasión de Jesús era mucho mas profunda que un sentimiento momentáneo. Su compasión lo llevó a que entregara su vida.

•    Cuando la compasión de Dios nos confronta requiere una respuesta. Requiere que asumamos una escucha activa. Hoy, nos encontramos ante el mismo problema de aquel entonces, la cosecha es abundante, pero pocos son los obreros. Hay muy pocos que están dispuestos a responder, sacrificando su vida en servicio a los hermanos, respondiendo a la llamada Señor.

•    La tarea misionera es mucha y no la podemos abarcar totalmente, por eso la primera cosa que Jesús pide a los discípulos es rezar: “La mies es mucha y los obreros pocos. Rueguen, al Dueño de la cosecha que envíe obreros”. El primer paso es la apertura del corazón a Dios, y el encuentro vivo con los sentimientos de Jesús. La oración es la primera forma de compromiso de los discípulos con la misión. El Señor no nos envió a realizar muchas actividades, sino a vivirlas desde su compasión y su amor, que necesitan de nuestras rodillas delante del Dios de la vida. Es la obra del reino, no simple asistencialismo. Si creemos en la importancia de la misión que tenemos, entonces haremos todo lo posible para que no muera con nosotros, sino que continúe en los demás durante su vida y después.

•    Desde el encuentro con Jesús, y la llamada de los hombres que andan como ovejas sin Pastor, la pasión de mi vida es ver que se levanten obreros. El clamor de mi vida, es que el Señor me levante y me junto con otras mujeres y hombres, para que desde una vida esforzada, valiente y llena de su Espíritu vayamos a cosecha.

 

PARA DISCERNIR

 

•    ¿Experimento los mismos sentimientos de Jesús ante una sociedad humillada y abatida?

•    ¿Mi compasión se traduce en obras o queda en un mero sentimentalismo?

•    ¿Reconozco en los dones recibidos una responsabilidad a realizar?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Aquí estoy Señor, envíame

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Debemos dar un tono de valentía a nuestra vida cristiana, tanto a la privada como a la pública, para no convertirnos en seres insignificantes en el plano espiritual e incluso en cómplices del hundimiento general. ¿Acaso no buscamos, de manera ilegítima, en nuestra libertad un pretexto para dejarnos imponer por los otros el yugo de opiniones inaceptables?

Sólo son libres los seres que se mueven por sí mismos, nos dice santo Tomás. Lo único que nos ata interiormente, de manera legítima, es la verdad. Esta hará de nosotros hombres libres (cf. Jn 8,32). La actual tendencia a suprimir todo esfuerzo moral y personal no presagia, por consiguiente, un auténtico progreso verdaderamente humano. La cruz se yergue siempre ante nosotros. Y nos llama al vigor moral, a la fuerza del espíritu, al sacrificio (cf. Jn 12,25) que nos hace semejantes a Cristo y puede salvarnos tanto a nosotros como al mundo”…

 

San Pablo VI, Audiencia general del 21 de marzo de 1975.

 

PARA REZAR

 

Oración del enviado

 

“Vayan por todo el mundo…”

Estas palabras están dichas para mí.

Soy continuador de tu obra.

Soy tu compañero en la misión.

 

La mies es mucha y los operarios pocos.

Quiero ser uno de ellos.

Muchas personas están caídas y pasamos de largo.

Quiero ser buen samaritano.

 

Conviérteme primero a mí,

para que yo pueda anunciar a otros

la Buena Noticia.

 

Dame audacia.

En este mundo escéptico y autosuficiente,

tengo miedo.

 

Dame esperanza.

En esta sociedad recelosa y cerrada,

yo también tengo poca confianza en las personas.

 

Dame amor.

En esta tierra no solidaria y fría

yo también siento poco amor.

 

Dame constancia.

En este ambiente cómodo y superficial,

yo también me canso fácilmente.

 

Conviérteme primero a mí,

para que yo pueda anunciar a otros

la Buena Noticia.

 

Oremos

 

Dios nuestro, que has hecho crecer a tu Iglesia en América, con la dedicación pastoral y el celo por la verdad del obispo santo Toribio, concede al pueblo a ti consagrado crecer constantemente en la fe y en la santidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

 

Martes de la tercera semana

 

El que viene a mí jamás tendrá hambre

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    7, 51-8, 1a

 

Esteban decía al pueblo, a los ancianos y a los escribas:

« ¡Hombres rebeldes, paganos de corazón y cerrados a la verdad! Ustedes siempre resisten al Espíritu Santo y son iguales a sus padres. ¿Hubo algún profeta a quien ellos no persiguieran? Mataron a los que anunciaban la venida del Justo, el mismo que acaba de ser traicionado y asesinado por ustedes, los que recibieron la Ley por intermedio de los ángeles y no la cumplieron.»

Al oír esto, se enfurecieron y rechinaban los dientes contra él. Esteban, lleno del Espíritu Santo y con los ojos fijos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios. Entonces exclamó: «Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios.»

Ellos comenzaron a vociferar y, tapándose los oídos, se precipitaron sobre él como un solo hombre; y arrastrándolo fuera de la ciudad, lo apedrearon. Los testigos se quitaron los mantos, confiándolos a un joven llamado Saulo.

Mientras lo apedreaban, Esteban oraba, diciendo: «Señor Jesús, recibe mi espíritu.»

Después, poniéndose de rodillas, exclamó en alta voz: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado.»

Y al decir esto, expiró. Saulo aprobó la muerte de Esteban.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 30, 3cd-4. 6ab y 7b y 8a. 17 y 21ab (R.: 6a)

 

R.    Señor, yo pongo mi vida en tus manos.

 

Sé para mí una roca protectora,

un baluarte donde me encuentre a salvo,

porque tú eres mi Roca y mi baluarte:

por tu Nombre, guíame y condúceme. R.

 

Yo pongo mi vida en tus manos:

tú me rescatarás, Señor, Dios fiel.

Confío en el Señor.

¡Tu amor será mi gozo y mi alegría! R.

 

Que brille tu rostro sobre tu servidor,

sálvame por tu misericordia;

Tú los ocultas al amparo de tu rostro

de las intrigas de los hombres. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    6, 30-35

 

La gente dijo a Jesús:

« ¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo.»

Jesús respondió: «Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo.»

Ellos le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan.»

Jesús les respondió: «Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.»

 

Palabra de Dios.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Lucas hace un cierto paralelismo entre la muerte del diácono Esteban, que sigue siendo el protagonista de la lectura de hoy, y la de Jesús: los dos son acusados de blasfemos ante el Sanedrín por unos testigos falsos, los dos son ajusticiados fuera de la ciudad, los dos mueren entregando su espíritu en manos de Dios y perdonando a sus enemigos.
  • Escuchamos el testimonio final de Esteban antes del martirio. Delante del Sanedrín en pleno, pronuncia un largo discurso, del que sólo escuchamos aquí el final. Es una catequesis muy clara de la Historia de la Salvación, a partir de los grandes personajes del Antiguo Testamento para llegar al Mesías esperado en la plenitud de los tiempos.
  • Esteban, les echa en cara a los judíos que se han resistido una vez más al Espíritu, no han sabido reconocer al Mesías y lo han traicionado y asesinado. Sus oyentes reaccionan furiosamente cuando oyen lo que ellos consideran una blasfemia. Esteban afirma que ve a Jesús, el Hijo del Hombre, en la gloria, de pie a la derecha de Dios. Entonces, lo sacan de la ciudad y se abalanzan sobre él para matarlo, con la colaboración de un joven llamado Saulo.

***

  • En el Evangelio, Juan nos presenta la respuesta de la multitud a las exigencias de Jesús. Por el signo de los panes y los peces, la gente estaba dispuesta a aceptarlo como líder político. Pero, ante la exigencia de aceptarlo como término de la fe, piden signos que lo acrediten como el enviado de Dios.
  • Jesús, como enviado de Dios, les parecía poco comparado con Moisés y le echan en cara que Moisés, en el desierto, los alimentó con el maná y junto al pan para el sustento del cuerpo, también les dio el pan de la ley para el sostenimiento de la comunidad.
  • Esto da lugar Jesús para que realice el discurso sobre el Pan de Vida. Todo el discurso, es como una gran predicación en torno al tema del pan: el pan que multiplicó Jesús el día anterior, el maná que Dios dio al pueblo en el desierto, y el Pan que Jesús quiere anunciar.
  • Se presenta un paralelismo entre Moisés y Jesús, entre el pan que no perece y no sacia, y el pan que da vida eterna. A partir de la experiencia de haber sido saciados el día anterior y del recuerdo histórico del maná de Moisés.
  • Jesús va llevando a los oyentes de este pueblo, a una comprensión más profunda del Pan con el que Dios los quiere alimentar. Las palabras del Señor son tajantes: el maná no era pan del cielo ni dio vida definitiva; ésta la da otro pan, que tiene su origen en el Padre y que no cesa de llover sobre la humanidad.
  • Si en el desierto, el maná fue la prueba de la fidelidad de Dios, a la promesa que había hecho a su pueblo, ahora el mismo Dios quiere dar a la humanidad el Pan verdadero, el pan que da la vida. Ese Pan es Jesús mismo, en el que hay que creer.
  • Jesús se proclamará como el pan de vida. Este pan, que es Jesús mismo, es un don continuo del amor del Padre; la adhesión a Él satisface toda necesidad del hombre. Nosotros por la fe reconocemos a Jesús como el Pan de la vida, el que nos da fuerza para vivir. En cada Eucaristía, el Señor, ahora Glorioso y Resucitado, se nos da Él mismo como alimento de vida.
  • Sólo la vida en el amor de Dios, puede dar sentido a la vida. Jesús es el pan que da la vida por eso solo Él nos sacia, solo su amor llena nuestros vacíos y nuestras soledades. La vida en Cristo se transforma en plenitud. Alimentados por Jesús nuestra hambre ha sido saciada y simplemente, vivimos en la Presencia del Dios de la vida; vivimos dejándonos guiar por Él, sin temor y sin buscar ninguna señal.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cuáles son los panes que alimentan mi vida?
  • ¿Qué lugar tiene el pan vivo de Jesús en mis opciones cotidianas?
  • ¿Me dejo transformar por la Eucaristía o quiero que la eucaristía transforme mágicamente mi vida?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DIA

 

El que cree en Jesús jamás tendrá hambre y jamás tendrá sed

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…Edith Stein, enviada al campo de concentración, escribía en agosto de 1942:

 

«Soy feliz por todo. Sólo podemos dar nuestra aquiescencia a la ciencia de la cruz experimentándola hasta el final. Repito en mi corazón: «Ave crux, spes unica, “Salve, oh cruz, única esperanza”».

Y leemos en su testamento: «Desde ahora acepto la muerte que Dios ha predispuesto para mí, en aceptación perfecta de su santísima voluntad, con alegría. Pido al Señor que acepte mi vida y mi muerte para su gloria y alabanza, por todas las necesidades de la Iglesia, para que el Señor sea aceptado por los suyos y para que venga su Reino con gloria, para la salvación de Alemania y por la paz del mundo. Y, por último, también por mis parientes, vivos y difuntos, y por todos aquellos que Dios me ha dado: que ninguno se pierda».

Edith estaba preparada: «Dios hacía pesar de nuevo su mano sobre su pueblo: el destino de mi pueblo era el mío»….

 

PARA REZAR

 

Cerca de Ti

 

Qué bien se está cerca  de  ti,  Jesús Eucaristía!
pareciera  como si todas las tormentas del espíritu
se disiparan y las inquietudes se volvieran humo
que se lleva el viento.

Cerca de ti, es comenzar a vivir el  gozo  del cielo
abrir desmedidamente los ojos luminosos  del corazón
y dejar  que nos invada el misterio santo,
el gozo inefable de la bendita iluminación.

Cerca de ti, el alma encuentra paz, y el corazón
descanso y los anhelos pronta satisfacción.
cerca de ti, ¡Jesús Eucaristía!, como cambian
las cosas  de que manera tan diferente
contemplamos las creaturas y sus enigmáticos
procederes. Cerca de ti, adquieren su verdadera
dimensión, su valor e importancia todas las cosas.

Así quiero vivir mi existencia, cerca de ti, Jesús
Eucaristía…  Adorándote, amándote…
en una contemplación sin mediodía, ni ocaso,
como será allá en el reino de los cielos.

 

Miércoles de la tercera semana

 

El que ve al Hijo tiene Vida Eterna

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    8, 1b-8

 

Ese mismo día, se desencadenó una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén. Todos, excepto los Apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaría.

Unos hombres piadosos enterraron a Esteban y lo lloraron con gran pesar. Saulo, por su parte, perseguía a la Iglesia; iba de casa en casa y arrastraba a hombres y mujeres, llevándolos a la cárcel.

Los que se habían dispersado iban por todas partes anunciando la Palabra.

Felipe descendió a una ciudad de Samaría y allí predicaba a Cristo. Al oírlo y al ver los milagros que hacía, todos recibían unánimemente las palabras de Felipe. Porque los espíritus impuros, dando grandes gritos, salían de muchos que estaban poseídos, y buen número de paralíticos y lisiados quedaron curados. Y fue grande la alegría de aquella ciudad.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 65, 1-3a. 4-5. 6-7a (R.: 1)

 

R.    ¡Aclame al Señor toda la tierra!

 

¡Aclame al Señor toda la tierra!

¡Canten la gloria de su Nombre!

Tribútenle una alabanza gloriosa,

digan al Señor: « ¡Qué admirables son tus obras!» R.

 

Toda la tierra se postra ante ti,

y canta en tu honor, en honor de tu Nombre.

Vengan a ver las obras del Señor,

las cosas admirables que hizo por los hombres. R.

 

El convirtió el Mar en tierra firme,

a pie atravesaron el Río.

Por eso, alegrémonos en él,

que gobierna eternamente con su fuerza. R.

   

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    6, 35-40

 

Jesús dijo a la gente:

«Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed. Pero ya les he dicho: ustedes me han visto y sin embargo no creen. Todo lo que me da el Padre viene a mí, y al que venga a mí yo no lo rechazaré, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la de aquel que me envió.

La voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que él me dio, sino que lo resucite en el último día.

Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en él, tenga Vida eterna y que yo lo resucite en el último día.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La muerte de Esteban desató una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén. Todos, a excepción de los Apóstoles se dispersaron por las regiones de Judea y Samaría. La persecución ha provocado el comienzo de la gran «expansión» misionera del evangelio. El movimiento ha comenzado: el evangelio no queda encerrado en Jerusalén ni en el mundo judío.
  • La Iglesia, tal como Jesús la ha querido, llevará el evangelio hasta los «confines de la tierra», y no será una simple prolongación del judaísmo con sus estrechas tentaciones nacionalistas. El evangelio está destinado a todas las naciones y debe ser proclamado en todas las lenguas. El simbolismo del milagro de Pentecostés tenía que hacerse realidad.
  • Felipe huye y en su camino pasa por Samaria. Los judíos despreciaban a los samaritanos, considerándolos un pueblo bastardo, que al haberse mezclado con gentiles, habían adquirido costumbres heréticas.
  • La multitud unánimemente escucha con atención las palabras de Felipe acerca de Jesús, y su predicación obtiene un gran éxito en ese mundo nuevo, que no está aferrado a sus propias certezas y prejuicios.
  • La Palabra de Dios, es anunciada en «palabras de hombres», y toca el corazón provocando una gran alegría.

***

  • En el evangelio vemos como Cristo se esfuerza en hacer pasar a sus interlocutores del recuerdo de los signos realizados por Moisés, a la constatación de los que El mismo realiza, y desde estos, al misterio de su propia persona y de su misión.
  • El Padre toma la iniciativa porque quiere “salvar” a los hombres. La respuesta por parte del hombre es “ir a Jesús”. “Ver” al Hijo, es reconocer su relación con el Padre, expresada por la obediencia a su voluntad y su misión. Para Juan esto debe reproducirse en la relación de Jesús con el discípulo.
  • El Hijo, obediente al Padre es enviado; el discípulo obediente al Hijo es enviado en su nombre.
  • “Creer” y “venir a Jesús”, aparecen aquí como equivalentes. La fe, es una “actitud vital de adhesión a la persona de Cristo”, más que ser el “asentimiento intelectual a una suma de verdades ” aunque no las excluye. “Venir a Jesús”, es imitarlo, es reproducir su actitud en nuestra vida.
  • El mismo Jesús quiere saciarnos en el hambre que tenemos de una existencia abierta a la trascendencia, al anhelo de felicidad, justicia, paz y amor verdaderos; a la vida en la plenitud de sus posibilidades y de su perfecta realización; lo que el evangelista llama sintéticamente “vida eterna”.
  • Y lo hace con su propia vida, que se nos da como alimento. En Él, encontramos la fuerza para vivir como discípulos, y continuar trabajando como testigos de su resurrección. Este Pan de Vida nos hace uno con Él, para que continúe su obra de salvación en el mundo y su historia.
  • Sólo unidos a Él, debemos ser un pan que se entrega por el bien de los demás. Si bien el mal existe en el mundo; mucho más fuerte es la misericordia de Dios, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Saciar las hambres, levantar a nuestro prójimo de sus miserias, compartir lo propio con todos, es nuestra contribución para que la resurrección de Cristo se haga realidad en el mundo.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Soy testigo con mi vida de la resurrección de Cristo?
  • ¿Me acerco a la Eucaristía como a un encuentro con Jesús resucitado?
  • ¿Experimento la necesidad del Pan de Vida para vivir cristianamente?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DIA

 

Grandes son tus obras Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…Existe una compenetración entre el sufrimiento —llamémoslo cruz, una palabra que lo resume y transfigura— y el compromiso apostólico, esto es, la construcción de la Iglesia. No es posible ser apóstol sin cargar con la cruz. Y si hoy se ofrece el deber y el honor del apostolado a todos los cristianos de manera indistinta, para que la vida cristiana se revele hoy tal cual es y debe ser, es señal de que ha sonado la hora para todo el pueblo de Dios: todos nosotros debemos ser apóstoles, todos nosotros debemos cargar con la cruz.

Para construir la Iglesia es preciso esforzarse, es preciso sufrir. Esta conclusión desconcierta ciertas concepciones erróneas de la vida cristiana presentada bajo
el aspecto de la facilidad, de la comodidad, del interés temporal y personal, cuando su rostro tiene que estar siempre marcado por el signo de la cruz, por el signo del sacrificio soportado y realizado por amor: amor a Cristo y a Dios, amor al prójimo, cercano o alejado. Y no es ésta una visión pesimista del cristianismo, sino una visión realista. La Iglesia debe ser un pueblo de fuertes, un pueblo de testigos animosos, un pueblo que sabe sufrir por su fe y por su difusión en el mundo, en silencio, de modo gratuito y con amor…

 

San Pablo VI, Audiencia general del 1 de septiembre de 1976.

 

PARA REZAR

 

GRACIAS SEÑOR, POR LA EUCARISTÍA…

 

Gracias Señor, porque en la última cena

partiste tu pan y vino en infinitos trozos,

para saciar nuestra hambre y nuestra sed…

Gracias Señor, porque en el pan y el vino nos entregas

tu vida y nos llenas de tu presencia.

Gracias Señor, porque nos amaste hasta el final,

hasta el extremo que se puede amar:

morir por otro, dar la vida por otro.

Gracias Señor, porque quisiste celebrar tu entrega,

en torno a una mesa con tus amigos,

para que fuesen una comunidad de amor.

Gracias Señor, porque en la eucaristía nos haces UNO contigo,

nos unes a tu vida, en la medida en que estamos

dispuestos a entregar la nuestra…

Gracias, Señor, porque todo el día puede ser una preparación

para celebrar y compartir la eucaristía…

Gracias, Señor, porque todos los días puedo volver a empezar,

y continuar mi camino de fraternidad con mis hermanos,

y mi camino de transformación en ti.

 

Jueves de la tercera semana

 

Yo soy el pan vivo bajado del cielo

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    8, 26-40

 

El Ángel del Señor dijo a Felipe: «Levántate y ve hacia el sur, por el camino que baja de Jerusalén a Gaza: es un camino desierto.» El se levantó y partió.

Un eunuco etíope, ministro del tesoro y alto funcionario de Candace, la reina de Etiopía, había ido en peregrinación a Jerusalén y se volvía, sentado en su carruaje, leyendo al profeta Isaías.

El Espíritu dijo a Felipe: «Acércate y camina junto a su carro.»

Felipe se acercó y, al oír que leía al profeta Isaías, le preguntó: « ¿Comprendes lo que estás leyendo?»

El respondió: « ¿Cómo lo puedo entender, si nadie me lo explica?»

Entonces le pidió a Felipe que subiera y se sentara junto a él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era el siguiente:

Como oveja fue llevado al matadero; y como cordero que no se queja ante el que lo esquila, así él no abrió la boca. En su humillación, le fue negada la justicia. ¿Quién podrá hablar de su descendencia, ya que su vida es arrancada de la tierra?

El etíope preguntó a Felipe: «Dime, por favor, ¿de quién dice esto el Profeta? ¿De sí mismo o de algún otro?»

Entonces Felipe tomó la palabra y, comenzando por este texto de la Escritura, le anunció la Buena Noticia de Jesús.

Siguiendo su camino, llegaron a un lugar donde había agua, y el etíope dijo: «Aquí hay agua, ¿qué me impide ser bautizado?» Y ordenó que detuvieran el carro; ambos descendieron hasta el agua, y Felipe lo bautizó.

Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe, y el etíope no lo vio más, pero seguía gozoso su camino.

Felipe se encontró en Azoto, y en todas las ciudades por donde pasaba iba anunciando la Buena Noticia, hasta que llegó a Cesarea.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 65, 8-9. 16-17. 20 (R.:1)

 

R.    ¡Aclame al Señor toda la tierra!

 

Bendigan, pueblos, a nuestro Dios,

hagan oír bien alto su alabanza:

él nos concedió la vida

y no dejó que vacilaran nuestros pies. R.

 

Los que temen al Señor, vengan a escuchar,

yo les contaré lo que hizo por mí:

apenas mi boca clamó hacia él,

mi lengua comenzó a alabarlo. R.

 

Bendito sea Dios,

que no rechazó mi oración

ni apartó de mí su misericordia. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    6, 44-51

 

Jesús dijo a la gente:

«Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en el libro de los Profetas: Todos serán instruidos por Dios.

Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí. Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre.

Les aseguro que el que cree, tiene Vida eterna.

Yo soy el pan de Vida. Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron. Pero este es el pan que desciende del cielo, para que aquel que lo coma no muera.

Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El evangelio se encamina ya hacia los “confines de la tierra”, el diácono Felipe convertirá a un alto funcionario de la Reina de Etiopía. Sólo algunos meses después de la resurrección de Jesús habrá un primer cristiano en el sur del Nilo, actual Sudán, en pleno corazón de África.
  • Por el camino dos vehículos se cruzan y el espíritu le dijo a Felipe que se acerque y alcance ese carruaje. Los dos conductores dialogan. El etíope está leyendo la Biblia que debió comprar en su viaje a Jerusalén. Se trata de un creyente en el Dios de los padres que había ido a adorar en Jerusalén. Está leyendo en el profeta Isaías, el poema del Siervo y hay un pasaje que no entiende. Se sorprende de que el “justo” sea conducido al matadero como un cordero mudo, de que la vida del “justo” sea humillada y de que se termine en el fracaso.
  • Felipe partiendo de ese texto bíblico le anunció la Buena Nueva de Jesús. La humillación de Jesús es un fracaso aparente, sólo es un paso. La finalidad de la vida de Jesús no ha sido la muerte en el calvario, sino la alegría de Pascua. La finalidad de la vida del hombre no es el sufrimiento y la muerte, ni la opresión y la injusticia para siempre sino la vida eterna, la vida resucitada. Era necesario que Cristo sufriera para entrar en su gloria.
  • Felipe que ofrece a su discípulo una catequesis itinerante desemboca en el bautismo. El gesto sacramental realiza lo que la palabra proclama: el eunuco recibe el bautismo porque ha recibido antes la palabra de Dios, y nace a la nueva vida cristiana. Ha encontrado la plenitud de la salvación de Dios en Cristo Jesús por eso su camino toma un nuevo sentido.

***

  • Jesús en el discurso en la sinagoga de Cafarnaúm insiste en la necesidad de la fe, como condición para la Vida. Lo resume asegurando que el que cree tiene vida eterna. A la actitud de “ver”, “venir” y “creer” agrega “dejarse atraer”. La fe es un don de Dios, al que se responde con la decisión personal. El Padre dador de vida instruye desde su amor al hombre. Quien perciba esto se sentirá atraído hacia Jesús.
  • El que cree posee vida definitiva. La adhesión a Jesús es poseer una plenitud de vida que realiza al hombre haciéndolo superar la muerte y asegurando así su liberación. Para los oyentes es un escándalo que Jesús, cuyo origen y padres creían conocer, se presentara como el enviado de Dios, y que hubiera que creer en Él para tener vida.
  • Al final de la lectura de hoy empieza a sonar el verbo «comer». La expresión de Jesús: «yo soy el pan vivo» se amplía porque el pan que Jesús dará es su carne para la vida del mundo. El lugar por excelencia donde Jesús realiza esta entrega fue la cruz. Las palabras que siguen apuntarán también claramente a la Eucaristía, donde celebramos y participamos sacramentalmente de su entrega en la cruz.
  • Si para vivir es necesario el pan de cada día. Para tener la vida eterna es necesario creer en Jesús y en este pan de la Eucaristía que Él ofrece como comida. La Vida eterna es Jesucristo y la vida eterna que Cristo nos ofrece en plenitud es el amor. El verdadero amor, que para ser amor a Dios tiene que ser, necesariamente, amor al prójimo, al hermano cercano y necesitado.
  • La Iglesia no sólo debe proclamar el Nombre del Señor con las palabras, sino que debe convertirse en Pan de Vida eterna para el mundo hambriento de verdadera vida.
  • En el mundo hay muchos signos de muerte; el valor de la vida ha desaparecido de muchos corazones. Sólo el Señor puede resucitar y hacer fecundas nuestras aparentes muertes. Quienes «vemos, venimos, creemos, hemos sido atraídos» y hemos entrado en comunión de Vida con Dios no podemos dejar de proclamar la Vida a quienes están lejos de Dios y lejos de sus hermanos. Nuestra experiencia de Dios no puede quedarse sólo en la oración individualista sino que tiene que reproducir en la vida cotidiana, con los demás, lo que nosotros hemos vivido con gozo.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué vida espero y sueño?
  • ¿Por qué clase de vida doy mi vida?
  • ¿Cuál es la vida que siento que tengo que vivir? ¿Creer en Jesús y recibirlo sacramentalmente nos está ayudando a vivir más alegres, más fuertes, más llenos de vida?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DIA

 

El pan que nos da Jesús es su carne para la Vida del mundo

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…Si el siglo XXI se convierte, será a través de una mirada nueva, por medio de la mirada mística, que tiene la propiedad de ver las cosas, por primera vez, de una manera inédita.

Cuando el ser humano se dé cuenta de que está amenazado en su esencia por la cocina infernal de los aprendices de brujos; en su vida, por el peligro mortal de la polución, sin hablar de la polución moral que acabará por darle miedo, quizás experimente entonces la necesidad de ser salvado; y este instinto de salvación es posible que le lleve a buscar en otra parte, muy lejos de los discursos inoperantes de la política o del murmullo de una cultura exangüe, la razón primera de lo que es él. Ahora bien, no la encontrará más que a través del rejuvenecimiento integral de su inteligencia por medio de la contemplación, del silencio, de la atención más extrema y, para decirlo con una sola palabra, de la mística, que no es otra cosa que el conocimiento experimental de Dios…

A. Frossard

 

PARA REZAR

 

Jesucristo, vida en abundancia,

tú soportaste hasta el final

la debilidad de nuestra carne.

 

Tú, rostro humano de Dios,

plenitud de Dios en fragilidad de carne

te anonadaste

hasta convertirte en pan para nosotros.

 

Que vivamos de tu Espíritu

los que comulgamos en tu carne:

que la muerte no venga a agotar

la vida que nos das

y que será plena junto

por los siglos de los siglos.

 

Viernes de la tercera semana

 

El que coma de este pan vivirá eternamente

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    9, 1-20

 

Saulo, que todavía respiraba amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de traer encadenados a Jerusalén a los seguidores del Camino del Señor que encontrara, hombres o mujeres.

Y mientras iba caminando, al acercarse a Damasco, una luz que venía del cielo lo envolvió de improviso con su resplandor. Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: « Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?»

El preguntó: « ¿Quién eres tú Señor?»

«Yo soy Jesús, a quien tú persigues, le respondió la voz. Ahora levántate, y entra en la ciudad: allí te dirán qué debes hacer.»

Los que lo acompañaban quedaron sin palabra, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco. Allí estuvo tres días sin ver, y sin comer ni beber.

Vivía entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en una visión: « ¡Ananías!»

El respondió: «Aquí estoy, Señor.»

El Señor le dijo: «Ve a la calle llamada Recta, y busca en casa de Judas a un tal Saulo de Tarso. El está orando, y ha visto en una visión a un hombre llamado Ananías, que entraba y le imponía las manos para devolverle la vista.»

Ananías respondió: «Señor, oí decir a muchos que este hombre hizo un gran daño a tus santos en Jerusalén. Y ahora está aquí con plenos poderes de los jefes de los sacerdotes para llevar presos a todos los que invocan tu Nombre.»

El Señor le respondió: «Ve a buscarlo, porque es un instrumento elegido por mí para llevar mi Nombre a todas las naciones, a los reyes y al pueblo de Israel. Yo le haré ver cuánto tendrá que padecer por mi Nombre.»

Ananías fue a la casa, le impuso las manos y le dijo: « Saulo, hermano mío, el Señor Jesús -el mismo que se te apareció en el camino- me envió a ti para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo.»

En ese momento, cayeron de sus ojos una especie de escamas y recobró la vista. Se levantó y fue bautizado. Después comió algo y recobró sus fuerzas.

Saulo permaneció algunos días con los discípulos que vivían en Damasco, y luego comenzó a predicar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 116, 1. 2 (R.: Mc 16, 15)

 

R.    Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia.

 

¡Alaben al Señor, todas las naciones,

glorifíquenlo, todos los pueblos! R.

 

Es inquebrantable su amor por nosotros,

y su fidelidad permanece para siempre. R

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    6, 51-59

 

Los judíos discutían entre sí, diciendo: « ¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?»

Jesús les respondió: «Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.

Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí.

Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente.»

Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaún.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Hoy escuchamos una de las tres versiones que el libro de los Hechos nos trae de la llamada “conversión” de Saulo. Dios prepara el porvenir y dirige el movimiento de su Iglesia. El que hasta hoy es perseguidor, en el plan de Dios, será mañana el gran apóstol de la buena nueva.
  • Lucas ve en Pablo el responsable de la propagación del Evangelio de Jerusalén en Roma. Saulo es un hombre practicante y de firmes convicciones religiosas, empeñado en combatir lo que él considera una secta que cree en una herejía. Este hombre, de pronto, es cegado por un resplandor e interpelado por una voz en su camino a Damasco.
  • Saulo que creía perseguir a los discípulos encuentra a «Jesús». Es sorprendido por Cristo resucitado presente en sus seguidores. Jesús había dicho: «Lo que hagan al más pequeño de los míos, me lo han hecho a mí.» Jesús le dirá: “¿por qué «me» persigues?”
  • La iniciativa ha sido de Cristo Jesús. Dios nos sorprende siempre con la elección que hace de las personas que parecen a veces las menos indicadas. Elige como su testigo al que más persigue a su comunidad. Sin embargo, Pablo es un instrumento elegido por Jesús para dar a conocer su nombre.
  • La respuesta de Pablo a Cristo es firme y generosa porque tiene calidad humana y religiosa. El encuentro con el Resucitado lo transforma y se ocupa de la fe siguiendo las reglas fijadas en la época por el catecumenado. A pesar de sus iniciales reticencias, Ananías ejerce aquí su padrinazgo. La iniciación dura al menos tres días; recibe la imposición de manos y sus sentidos son sanados y termina con el bautismo.
  • A partir de este momento pasa al primer plano de las narraciones del libro de los Hechos y será el principal protagonista de las empresas misioneras de la segunda parte del libro.
  • La visión luminosa del camino de Damasco ha influenciado la misión de Pablo y el contenido de su mensaje. Pablo irá a revelar esta luz a las naciones.
  • El haber descubierto que el crucificado había resucitado, entraña para él la obligación de reconocer en la cruz un instrumento de salvación, que sustituye a la antigua ley.

***

  • Estamos en el final del discurso de Jesús sobre el Pan de la vida. Antes hablaba de ver y creer en el enviado de Dios. Ahora habla de comer y beber la Carne y la Sangre que Jesús va a dar para la vida del mundo en la cruz.
  • En la mentalidad de los contemporáneos de la comunidad cristiana, comer la carne y beber la sangre era un verdadero sacrilegio. La sangre debía ser vertida en la piedra del sacrificio. La separación de sangre y carne significaba la muerte. En este contexto se refiere por igual a la Eucaristía y a la muerte en la cruz.
  • Quien se decide a participar de la suerte de Jesús debía ser consciente de que arriesga su propio destino. La Eucaristía es en este contexto solidaridad total con el crucificado. Entregando la vida se recibe la resurrección definitiva.
  • Para que no haya dudas, aclara que el pan que se consagra en la Eucaristía es verdaderamente su cuerpo. No es una presencia “simbólica”, o meramente espiritual, sino que es real y substancialmente su cuerpo. Por eso, se trata de comer a Jesús y esto es precisamente lo que nos da la Vida.
  • El fruto del comer y beber a Cristo es el mismo que el de creer en Él: participar de su vida. Antes había dicho: «el que cree, tiene vida eterna». Ahora dice: «el que come este pan vivirá para siempre». En dos versículos se describe la comunión que se da entre el Resucitado y sus fieles desde la Eucaristía.
  • La unión de Cristo con su Padre es misteriosa, vital y profunda. Así quiere Cristo que sea la de los que lo reciben y comen.
  • La vida de Cristo es la vida de Dios. Cristo vive por el Padre y el que comulga vivirá por Cristo. No hay para el cristiano, otra forma de vida sino la del mismo Dios. Vida que se dona, se entrega, se sacrifica, se regala.
  • El cristiano, como Jesús, tiene que vivir para los otros, para los favoritos de Dios: los pobres, los pequeños, los sufridos.
  • Comulgar es comer la carne del Hijo del hombre para vivir como el Hijo del hombre. Se comulga para mantener la unión: para pensar como Él, para hablar como Él, para amar como Él.
  • Quien se alimenta de Cristo, quien hace suya su Vida y su Misión debe saber que el Señor nos envió al mundo para que el mundo se salve no porque nosotros seamos los autores de la salvación, sino porque el Señor quiere que su encarnación se prolongue, con toda su entrega, con toda su fuerza salvadora, por medio de su Iglesia.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Iluminan las palabras de Jesús mi vivencia de la Eucaristía?
  • ¿Desde qué caminos entro en comunión con la vida de Jesús?
  • ¿Qué implica para mi vida de discípulo de Jesús la comunión con el Resucitado para vivir el estilo de vida del Crucificado?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DIA

 

El que come a Jesús vivirá por Él

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…Ante las pruebas que agitan hoy a la Iglesia —el fenómeno de la secularización, que amenaza con disolver o marginar la fe, la falta de vocaciones sacerdotales y religiosas, las dificultades con las que se encuentran las familias para vivir un matrimonio cristiano—, hace falta recordar la necesidad de la oración.

La gracia de la renovación o de la conversión no se dará más que a una Iglesia en oración. Jesús oraba en Getsemaní para que su pasión correspondiera a la voluntad del Padre, a la salvación del mundo. Suplicaba a sus apóstoles que velaran y oraran para no entrar en tentación (cf. Mt 26,41). Habituemos a nuestro pueblo cristiano, personas y comunidades, a mantener una oración ardiente al Señor, con María…

 

San Juan Pablo II, Discurso a Ios obispos de Suiza, julio de 1984

 

PARA REZAR

 

Al amor de los amores, Jesús Sacramentado

 

Sagrario del Altar el nido de tus más tiernos y regalados amores.

Amor me pides, Dios mío, y amor me das;

tu amor es amor de cielo, y el mío,

amor mezclado de tierra y cielo;

el tuyo es infinito y purísimo; el mío, imperfecto y limitado.

Sea yo, Jesús mío, desde hoy, todo para Ti,

como Tú los eres para mí.

Que te ame yo siempre, como te amaron los Apóstoles;

y mis labios besen tus benditos pies,

como los besó la Magdalena convertida.

Mira y escucha los extravíos de mi corazón arrepentido,

como escuchaste a Zaqueo y a la Samaritana.

 

Déjame reclinar mi cabeza en tu sagrado pecho

como a tu discípulo amado San Juan.

Deseo vivir contigo, porque eres vida y amor.

Por sólo tus amores, Jesús, mi bien amado,

en Ti mi vida puse, mi gloria y porvenir.

Y ya que para el mundo soy una flor marchita,

no tengo más anhelo que, amándote, morir.

 

Santa Teresa de Lisieux

1 de Mayo

-SAN JOSÉ OBRERO-

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Colosas 3, 14-15. 17. 23-24

 

Hermanos:

Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección.

Que la paz de Cristo reine en sus corazones: esa paz a la que han sido llamados, porque formamos un solo Cuerpo. Y vivan en la acción de gracias.

Todo lo que puedan decir o realizar, háganlo siempre en nombre del Señor Jesús, dando gracias por él a Dios Padre.

Cualquiera sea el trabajo de ustedes, háganlo de todo corazón, teniendo en cuenta que es para el Señor y no para los hombres. Sepan que el Señor los recompensará, haciéndolos sus herederos. Ustedes sirven a Cristo, el Señor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 89, 2. 3-4. 12-13. 14 y 16 (R.: 17c)

 

R.    El Señor haga prosperar la obra de nuestras manos.

 

Antes que fueran engendradas las montañas,

antes que nacieran la tierra y el mundo,

desde siempre y para siempre, tú eres Dios. R.

 

Tú haces que los hombres vuelvan al polvo,

con sólo decirles: «Vuelvan, seres humanos.»

Porque mil años son ante tus ojos

como el día de ayer, que ya pasó,

como una vigilia de la noche. R.

 

Enséñanos a calcular nuestros años,

para que nuestro corazón alcance la sabiduría.

¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo?

Ten compasión de tus servidores. R.

 

Sácianos en seguida con tu amor,

y cantaremos felices toda nuestra vida.

Que tu obra se manifieste a tus servidores,

y que tu esplendor esté sobre tus hijos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    13, 54 – 58

 

En aquel tiempo:

Al llegar a su pueblo, se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados.

« ¿De dónde le vienen, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros? ¿No es este el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?»

Y Jesús era para ellos un motivo de tropiezo.

Entonces les dijo: «Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia.»

Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.

 

Palabra del Señor.

 

A finales del siglo XIX y principio del XX, el 1 de mayo se convirtió en una fecha reivindicativa y revolucionaria a favor de la clase obrera. El Papa Pío XII, en 1955, quiso darle una dimensión cristiana, e instituyó la fiesta de San José Obrero, que no sólo fue trabajador, artesano humilde, sino el modelo de todo trabajador cristiano desde su dedicación a la familia de Nazaret. De esta manera el Papa proyectaba una luz nueva sobre la dignidad del trabajo, que ofrece el medio de perfeccionar la creación, sirviendo a Dios y a los hombres, imitando a Dios Creador y al Hijo de Dios también artesano como su padre José, y uniendo los sufrimientos y contrariedades del propio trabajo a la cruz de Cristo.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Los evangelios nos dicen muy poco de San José, sin embargo lo presentan con cinco títulos, importantes y significativos que lo definen y definen su lugar en la historia de la salvación: se lo llama “hijo de David” (Mt 1,20), “esposo de María” (Mt 1,16), “padre de Jesús” (Lc 2,48), “hombre justo” (Mt 1,19), y “el carpintero” (Mt 13,55) que enseñó su mismo oficio a Jesús (Mc 6,3).
  • Hoy celebramos al sencillo carpintero de Nazaret que tiene que trabajar cada día, para sostener a su familia con el esforzado y humilde trabajo en una vida oculta y laboriosa.
  • El título de “carpintero” en San José, define no sólo un trabajo, sino una actitud frente a la vida. El trabajo es el modo concreto y cotidiano con que expresa su amor a la familia de Nazaret. Jesús participa en el trabajo y en el estilo de vida de José, y llega a ser conocido como el “hijo del carpintero”. Jesús ha redimido el trabajo que sólo era una carga, para que sea una colaboración generosa en la transformación del mundo. …”En el artesano de Nazaret, Dios nos quiere revelar la dignidad del trabajo por más simple que sea. La laboriosidad, es una virtud por la cual el ser humano puede participar en la obra de Dios, Creador y Redentor, puede hacerse en cierto sentido más humano, y puede profundizar en la amistad con Cristo. San José nos enseña a santificar la vida diaria, elevando a Cristo las obras comunes, humildes y sencillas. Redemptoris Custos, San Juan Pablo II.
  • El evangelio no recoge ni una sola palabra suya, por eso la tradición, nos muestra a José como un hombre de profundo silencio, y fe madura, capaz de percibir la acción de Dios. San José, más que con sus palabras, habla con sus actitudes y gestos. Con su silencio, su obediencia, su trabajo. Fue un obrero auténtico.
  • La vivencia del trabajo de San José es modélica para todos los trabajadores; de ahí que sea considerado su patrono. Al hablar de la realidad del trabajo, la Iglesia nos dice que “los fieles laicos deben desempeñar su trabajo con competencia profesional, con honestidad humana, con espíritu cristiano y especialmente como forma de su propia santificación… Es más, sabemos que mediante el trabajo ofrecido a Dios, las personas se asocian con la obra redentora de Jesucristo, cuyo trabajo con sus manos en Nazaret, ennobleció grandemente la dignidad del trabajo” (GS. 67). En este mensaje fuerte y sencillo el cristiano inmerso en el mundo está invitado a encontrar su propia espiritualidad.
  • El 5 de enero de 1964, desde Nazareth, exhortaba el Papa Paulo VI a aprender la lección del trabajo, la conciencia de su dignidad. Y nos señalaba a todos “al gran modelo, al hermano divino, al defensor de todas las causas justas, es decir: a Cristo, Nuestro Señor”, el hijo del carpintero, como era conocido Jesús. Y con el hijo, el padre, San José, obrero. “La Obra Bien Hecha”. El realizaría tareas sencillas, pero pondría toda su alma en hacer las cosas bien. No haría cosas extraordinarias, pero lo ordinario lo haría extraordinariamente. Que él sea nuestro ejemplo a seguir en las tareas que hagamos cada día de nuestra vida, y pidamos a él su intercesión para que nuestro trabajo sea siempre agradable a los ojos de Dios.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Desde qué perspectiva valoro el trabajo?

  • ¿Descubro en el trabajo un modo de santificación personal y de construcción del Reino?

  • ¿Me siento colaborador en la obra creadora de Dios?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÌA

 

Señor yo soy tu siervo

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”El ejemplo de Tomás Moro demuestra que le es posible a un cristiano vivir en el mundo según el Evangelio y actuar en él a imitación de Cristo; y ello en medio de su propia familia, de sus posesiones y de la vida política: es posible llevar una vida santa en medio de estas distintas situaciones, con sobriedad, sencillez y honestidad, sin caer en fanatismos ni «beaterías», de modo serio y alegre al mismo tiempo.

¿Qué es, pues, lo más importante para un cristiano que vive en el mundo? Realizar, en la fe, una opción radical por Dios, por el Señor y por su Reino, a pesar de todas las inclinaciones pecaminosas, y conservarla intacta a través de los acontecimientos ordinarios de cada día. Conservar, viviendo en el mundo, la libertad fundamental respecto al mundo, en medio de la familia, de las posesiones y de la vida política, al servicio de Dios y de los hermanos. Poseer la alegre prontitud que permite ejercer esta libertad, en cualquier momento, a través de la renuncia, y cuando estemos llamados a hacerlo, a través de la renuncia total. Sólo en esta libertad respecto al mundo, buscada por amor a Dios, es donde el cristiano, que vive en el mundo, pero recibe la libertad como don de la gracia de Dios, encuentra la fortaleza, el consuelo, el poder y la alegría que son su victoria”…

 

H. Küng, Libertad en el mundo. Brescia 1966, 44s.

 

 

PARA REZAR

 

¡San José, guardián de Jesús y casto esposo de María,

Tú empleaste toda tu vida en el perfecto cumplimiento de tu deber.

Tú mantuviste a la Sagrada Familia de Nazaret con el trabajo de tus manos. Protege bondadosamente a los que se vuelven confiadamente a ti.

Tú conoces sus aspiraciones y sus esperanzas.

Ellos se dirigen a ti porque saben que tú los comprendes y proteges.

Tú también supiste de pruebas, cansancio y trabajo.

Pero, aun dentro de las preocupaciones materiales de la vida,

tu alma estaba llena de profunda paz y cantó llena de verdadera alegría

debido al íntimo trato que gozaste con el Hijo de Dios

que te fue confiado a ti a la vez a María, su tierna Madre. Amén

 

San Juan XXIII

Oremos

 

Dios nuestro, creador del universo, que has establecido que el hombre coopere con su trabajo al perfeccionamiento de tu obra, haz que, guiados por el ejemplo de San José y ayudados por sus plegarias, realicemos las tareas que nos asignas y alcancemos la recompensa que nos prometes. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

 

Sábado de la tercera semana

 

Tú tienes palabras de Vida Eterna

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    9, 31-42

 

La Iglesia, entre tanto, gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría. Se iba consolidando, vivía en el temor del Señor y crecía en número, asistida por el Espíritu Santo.

Pedro, en una gira por todas las ciudades, visitó también a los santos que vivían en Lida. Allí encontró a un paralítico llamado Eneas, que estaba postrado en cama desde hacía ocho años.

Pedro le dijo: «Eneas, Jesucristo te devuelve la salud: levántate, y arregla tú mismo la cama.» El se levantó en seguida, y al verlo, todos los habitantes de Lida y de la llanura de Sarón se convirtieron al Señor.

Entre los discípulos de Jope había una mujer llamada Tabitá, que quiere decir «gacela». Pasaba su vida haciendo el bien y repartía abundantes limosnas. Pero en esos días se enfermó y murió. Después de haberla lavado, la colocaron en la habitación de arriba.

Como Lida está cerca de Jope, los discípulos, enterados de que Pedro estaba allí, enviaron a dos hombres para pedirle que acudiera cuanto antes. Pedro salió en seguida con ellos. Apenas llegó, lo llevaron a la habitación de arriba. Todas las viudas lo rodearon y, llorando, le mostraban las túnicas y los abrigos que les había hecho Tabitá cuando vivía con ellas.

Pedro hizo salir a todos afuera, se puso de rodillas y comenzó a orar. Volviéndose luego hacia el cadáver, dijo: «Tabitá, levántate». Ella abrió los ojos y, al ver a Pedro, se incorporó. El la tomó de la mano y la hizo levantar. Llamó entonces a los hermanos y a las viudas, y se la devolvió con vida.

La noticia se extendió por toda la ciudad de Jope, y muchos creyeron en el Señor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 115, 12-13. 14-15. 16-17 (R.: 12)

 

R.    ¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo?

 

¿Con qué pagaré al Señor

todo el bien que me hizo?

Alzaré la copa de la salvación

e invocaré el nombre del Señor. R.

 

Cumpliré mis votos al Señor,

en presencia de todo su pueblo.

¡Qué penosa es para el Señor

la muerte de sus amigos! R.

 

Yo, Señor, soy tu servidor,

tu servidor, lo mismo que mi madre:

por eso rompiste mis cadenas.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,

e invocaré el nombre del Señor. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    6, 60-69

 

Después de oírlo, muchos de sus discípulos decían: «¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?»

Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban, les dijo: «¿Esto los escandaliza? ¿Qué pasará entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes? El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida. Pero hay entre ustedes algunos que no creen.»

En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar.

Y agregó: «Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede.»

Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo.

Jesús preguntó entonces a los Doce: «¿También ustedes quieren irse?»

Simón Pedro le respondió: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna. Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Pedro sale de Jerusalén y hace un recorrido por las comunidades cristianas a modo de visita pastoral para reanimarlas en su fe.
  • Su presencia va acompañada por dos hechos milagrosos: la curación de un paralítico llamado Eneas, en Lida, y la resurrección de una discípula llamada Tabita que había fallecido en Jafa. La fuerza curativa de Jesús se ha comunicado ahora a sus discípulos. Pedro explícitamente invoca el nombre de Jesús para realizar estos signos prodigiosos.
  • El primer ciclo de visitas pastorales, termina en la casa de Simón, un curtidor de pieles que vive cerca del mar. El oficio de curtir pieles era despreciable para los judíos, y la cercanía al mar no era muy bien vista. La presencia de Pedro en esta casa, demostrará cómo, las comunidades que han roto con la mentalidad judía son lugar de revitalización para los misioneros.
  • Jesús, su Espíritu y la comunidad misma, con sus ministros, son los protagonistas de la historia de la Iglesia. Jesús, sigue presente en su Iglesia, la llena de fuerza por su Espíritu y sigue así actuando a través de ella.

    ***

  • El discurso de Jesús sobre el Pan de la vida, provoca distintas reacciones en sus oyentes. Les resulta «duro» e imposible de admitir. Los escandaliza que Jesús, afirme con decisión, que es el enviado de Dios; que hay que creer en Él para tener vida, y que afirme que hay que «comer su carne y beber su sangre» para participar de la vida de Dios.
  • La crisis alcanza de lleno a los discípulos, a quienes este modo de hablar les resulta muy duro.
  • Jesús responde invitándolos a mirar el camino del Crucificado; lo que Jesús pide, Él lo ha vivido primero. También los invita a tomar conciencia de que esto se realiza por el don vivificador del Espíritu. Los invita a acoger la propuesta como un don. Jesús no pide nada que no puedan vivir. El soplo del “Espíritu” ayuda a encarnar cada “palabra” suya.
  • Los que se llamaban discípulos quedan puestos a prueba. Al interrogar a los que permanecen, Simón Pedro, hace una confesión de fe afirmando que Jesús es Dios. El último versículo, termina ratificando la exigencia de Jesús al grupo de los verdaderos discípulos.
  • Los verdaderos discípulos no lo abandonaron, aunque en ese momento, pudiera ser que no tuvieran claro lo que representaba su propuesta.
  • También para nosotros este lenguaje es duro. Sólo desde el don de la fe es aceptable. El pan de la eucaristía, carne de Jesucristo, es un pan espiritual, el vino de la eucaristía es una bebida espiritual. Es el Espíritu Santo el que hace de la eucaristía un alimento de vida eterna.
  • En el mundo de hoy, Jesús se convierte en signo de contradicción. Su lenguaje, su propuesta se hace difícil de admitir en la propia vida, si queremos asumir verdaderamente, todo lo que significa creer en Él.
  • Si bien nos anima, nos consuela, nos invita a la esperanza y a la confianza; también es exigente y su estilo de vida está muchas veces en contradicción con los gustos y las tendencias de nuestro mundo.
  • Creer en Jesús, y en concreto también comulgar con Él en la Eucaristía, implica comulgar con su estilo de vida, hacernos cargo de su misión y abrirnos al Espíritu; sin el cual nada de esto sería posible.

     

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué nos escandaliza de la propuesta de Jesús?
  • ¿Qué nos resulta más difícil de aceptar?
  • ¿Dónde necesito que el Espíritu me fortalezca más?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DIA

 

Tú tienes Palabras de Vida eterna

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Nosotros creemos»

 

…¡Tenga quien quisiere cuidado de pedir ese pan; nosotras pidamos al Padre Eterno merezcamos recibir el nuestro pan celestial de manera que, ya que los ojos del cuerpo no se pueden deleitar en mirarle por estar tan encubierto, se descubra a los del alma y se le dé a conocer, que es otro mantenimiento de contentos y regalos y que sustenta la vida!

Yo conozco una persona que habíala el Señor dado tan viva fe, que cuando oía a algunas personas decir que quisieran ser en el tiempo que andaba Cristo nuestro bien en el mundo, se reía entre sí, pareciéndole que, teniéndole tan verdaderamente en el Santísimo Sacramento como entonces, que ¿qué más se les daba? Considerábase a sus pies y lloraba con la Magdalena, ni más ni menos que si con los ojos corporales le viera en casa del fariseo. Y aunque no sintiese devoción, la fe la decía que estaba bien allí.

Porque, si no nos queremos hacer bobos y cegar el entendimiento, no hay que dudar; que esto no es representación de la imaginación, como cuando consideramos al Señor en la cruz o en otros pasos de la Pasión, que le representamos en nosotros mismos como pasó. Esto pasa ahora y es entera verdad, y no hay para qué le ir a buscar en otra parte más lejos; sino que, pues sabemos que mientras no consume el calor natural los accidentes del pan, que está con nosotros el buen Jesús, que nos lleguemos a Él. Pues, si cuando andaba en el mundo, de sólo tocar sus ropas sanaba los enfermos, ¿qué hay que dudar que hará milagros estando tan dentro de mí, si tenemos fe, y nos dará lo que le pidiéremos, pues está en nuestra casa?…

 

Santa Teresa de Ávila (1515-1582), carmelita descalza, doctor de la Iglesia -Camino de perfección, 34

 

PARA REZAR

 

¡Oh Señor!, yo creo y profeso que Tú eres el Cristo Verdadero, el Hijo de Dios vivo que vino a este mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. Acéptame como participante de tu Cena Mística, ¡oh Hijo de Dios!

No revelaré tu Misterio a tus enemigos, ni te daré un beso como lo hizo Judas, sino que como el buen ladrón te reconozco.

Recuérdame, ¡Oh Señor!, cuando llegues a tu Reino. Recuérdame, ¡oh Maestro!, cuando llegues a tu Reino. Recuérdame, ¡oh Santo!, cuando llegues a tu Reino.

Que mi participación en tus Santos Misterios, ¡oh Señor! no sea para mi juicio o condenación, sino para sanar mi alma y mi cuerpo.

¡Oh Señor!, yo también creo y profeso que lo que estoy a punto de recibir es verdaderamente tu Preciosísimo Cuerpo y tu Sangre Vivificante, los cuales ruego me hagas digno de recibir, para la remisión de todos mis pecados y la vida eterna. Amén.

¡Oh Dios!, se misericordioso conmigo, pecador.
¡Oh Dios!, límpiame de mis pecados y ten misericordia de mí.
¡Oh Dios!, perdóname, porque he pecado incontables veces.