TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA IX – CICLO A

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA IX

LUNES DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

 

MARTES IX

 

MIÉRCOLES IX

 

JUEVES IX

 

VIERNES IX

 

SÁBADO IX

 

TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA IX

 

LUNES DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

María Madre de la Iglesia

 

Aquí tienes a tu hijo. Aquí tienes a tu madre.

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles    1, 12-14

 

Después que Jesús subió al cielo, los Apóstoles regresaron entonces del monte de los Olivos a Jerusalén: la distancia entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en día sábado. Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala donde solían reunirse. Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago. Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Jdt 13, 18bcde. 19 (R.: 15, 9d)

 

R.    ¡Tú eres el insigne honor de nuestra raza!

 

Que el Dios Altísimo te bendiga, hija mía,

más que a todas las mujeres de la tierra;

y bendito sea el Señor Dios,

creador del cielo y de la tierra. R.

 

Nunca olvidarán los hombres

la confianza que has demostrado

y siempre recordarán el poder de Dios. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    19, 25-27

 

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena.

Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo.»

Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre.»

Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • María es, el primer y principal miembro de la Iglesia, nuestra hermana en la fe, y al mismo tiempo, nuestra Madre. Siendo Madre de Cristo, es Madre de su cuerpo que es la Iglesia. Siendo madre del que es la cabeza, lo es también de sus miembros los cuales estamos incorporados a Él por la gracia: «Como la maternidad divina es el fundamento de la especial relación de María con Cristo y de su presencia en el plan de salvación obrado por Jesucristo, así también constituye el fundamento principal de las relaciones de María con la Iglesia, por ser la Madre de Aquél que estuvo desde el primer instante de la encarnación en su seno virginal y unió así como Cabeza a su Cuerpo místico, que es la Iglesia. María, pues, por ser la Madre de Cristo, es también Madre de todos los fieles y los pastores, es decir, la Iglesia». (Pablo VI, CVII)
  • El Concilio Vaticano II, nos dice que María es Madre no sólo de la Cabeza, sino también de los miembros del Cuerpo místico de Cristo: «Porque cooperó con su caridad a que los fieles naciesen en su Iglesia» (LG 53). Cooperó en la encarnación y cooperó también en la cruz, en el momento en el que del Corazón traspasado de Cristo nacía la familia de los redimidos: «no sin designio divino, estuvo de pie, se condolió vehementemente con su Unigénito y se asoció maternalmente a su sacrificio, consintiendo amorosamente a la inmolación de la víctima que Ella había engendrado» (LG 58).
  • Sin negar su sufrimiento, la actitud de la Virgen María no fue la de una madre que se duele ante la muerte de su hijo; fue la actitud de una madre, que aún en medio del dolor, se asocia, se une positivamente al sacrificio, no sólo porque la víctima inmolada era su propio Hijo, sino porque el amor la lleva a volver a dar su sí como lo dio el día de la Encarnación.
  • María es nuestra Madre porque ha cooperado decisivamente para nuestro nacimiento a la gracia, pero sobre todo, porque en la medida en que el Espíritu Santo nos inserta en Cristo, hermanándonos con Él, María nos ama como miembros que somos de su Cuerpo. Ella no puede dejar de amar con amor maternal a los que están hermanados con su Hijo por la gracia.
  • Esta realidad nos permite tener los mismos sentimientos que Cristo tenía hacia su Padre del cielo y hacia su Madre terrena. La maternidad de María no viene a oscurecer en nada la paternidad de Dios, sino que, más bien, llega a confirmarla, en la medida en que suscita en nosotros una confianza filial, clave para ser engendrados por Dios. Ella, con su delicadeza y su providencia maternal, prepara el camino de la mejor manera posible. La maternidad de María es así para nosotros un puro regalo de Dios.
  • La vida de María aquí en la tierra fue una vida empapada de Dios, haciéndose: canto de glorificación en el magníficat, petición confiada en las bodas de Caná y espera perseverante con la Iglesia en el cenáculo. Desde entonces hasta nuestros días es en todo tiempo intercesora para todos los miembros del Cuerpo místico de Cristo: «No dejó en el cielo su oficio salvador, sino que continúa alcanzándonos, por su continua intercesión, los dones de salvación. María hace que la Iglesia se sienta familia (Documento de Puebla 285,287) y hace que el Evangelio se haga más carne entre nosotros (Documento de Puebla 303). Por su amor maternal cuida de los hermanos de su Hijo que peregrinan y se debaten entre peligros y angustias y luchan contra el pecado hasta que sean llevados a la patria feliz. Por eso la bienaventurada Virgen en la Iglesia es invocada con los títulos de abogada, auxiliadora, socorro, mediadora» (LG 62).
  • María en el cielo sigue siendo nuestra madre e intercede maternalmente por nosotros. La intercesión de María es una intervención maternal llena de delicadeza, de finura, de paciencia, de solicitud, de tacto de Madre, que con su intervención múltiple va implorando las gracias indispensables. Como Madre de Dios, su intercesión es poderosa; como Madre nuestra, su intercesión es segura. María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.

***

  • La Iglesia es semejante en todo a María. Dio a luz a la cabeza de la Iglesia, y ésta  engendra constantemente hijos que forman el cuerpo místico de la cabeza. Engendra y da a luz sus hijos por medio de la predicación de la palabra y la administración de los sacramentos. La fuente bautismal es el fecundo seno materno del que constantemente brotan nuevos hijos. María concibe y da a luz en el Espíritu Santo; también la Iglesia concibe y da a luz en el  Espíritu Santo. María da a luz para una nueva creación, y la Iglesia da a luz a los nuevos  hombres.
  • Pero la relación entre María y la Iglesia va más allá del mero paralelo. Es una relación de  origen, pues los alumbramientos de la Iglesia están condicionados por el parto de María. Lo nacido de María vino al mundo como cabeza de una nueva humanidad. Su parto está  ordenado a los alumbramientos de la Iglesia, como la cabeza al cuerpo.
  • A la inversa, los partos de la Iglesia se reflejan en el de María, consuman en cierto sentido lo que comenzó por aquél. De esa manera, el parto de María y los de la Iglesia forman un todo único. María tiene en esto importancia fundamental.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Mi relación con la Virgen María se limita a simple piedad?
  • ¿Experimento su materna protección?
  • ¿Me confío a su intercesión?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Aquí tienes a tu hijo

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”El título de «Madre de la Iglesia», aunque se ha atribuido tarde a María, expresa la relación materna de la Virgen con la Iglesia, tal como la ilustran ya algunos textos del Nuevo Testamento.

María, ya desde la Anunciación, está llamada a dar su consentimiento a la venida del reino mesiánico, que se cumplirá con la formación de la Iglesia.

María en Caná, al solicitar a su Hijo el ejercicio del poder mesiánico, da una contribución fundamental al arraigo de la fe en la primera comunidad de los discípulos y coopera a la instauración del reino de Dios, que tiene su «germen» e «inicio» en la Iglesia (cf. Lumen gentium, 5).

En el Calvario María, uniéndose al sacrificio de su Hijo, ofrece a la obra de la salvación su contribución materna, que asume la forma de un parto doloroso, el parto de la nueva humanidad.

Al dirigirse a María con las palabras «Mujer, ahí tienes a tu hijo», el Crucificado proclama su maternidad no sólo con respecto al apóstol Juan, sino también con respecto a todo discípulo. El mismo Evangelista, afirmando que Jesús debía morir «para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos» (Jn 11, 52), indica en el nacimiento de la Iglesia el fruto del sacrificio redentor, al que María está maternalmente asociada”…

 

De la Catequesis de San Juan Pablo II en la audiencia general de los miércoles

17 de septiembre de 1997

 

PARA REZAR

 

Oración a María Madre de la Iglesia

 

María, tus hijos llenos de gozo,

Te proclamamos por siempre bienaventurada

Tú aceptaste gozosa la invitación del Padre

para ser la Madre de su Hijo.

Con ello nos invitas a descubrir

la alegría del amor y la obediencia a Dios.

Tú que acompañaste hasta la cruz a tu Hijo,

danos fortaleza ante el dolor

y grandeza de corazón

para amar a quienes nos ofenden.

Tú al unirte a la oración de los discípulos,

esperando el Espíritu Santo,

te convertiste en modelo

de la Iglesia orante y misionera.

Desde tu asunción a los Cielos,

proteges los pasos de quienes peregrinan.

guíanos en la búsqueda

de la justicia, la paz y la fraternidad.

María gracias por tenerte como Madre.

Amén.

 

El 21 de noviembre de 1964, al terminar la tercera sesión del Concilio Vaticano II, el Papa Pablo VI declaró a María Santísima “Madre de la Iglesia, esto es, de todo el pueblo cristiano, que la llama Madre amorosa”. A partir de entonces, muchas iglesias particulares y familias religiosas empezaron a venerar a la Santísima Virgen con este título.

 

MARTES IX

 

Dar a Dios lo que es de Dios

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro    3, 11b-15a. 17-18

 

¡Qué santa y piadosa debe ser la conducta de ustedes, esperando y acelerando la venida del Día del Señor! Entonces se consumirán los cielos y los elementos quedarán fundidos por el fuego. Pero nosotros, de acuerdo con la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la justicia.

Por eso, queridos hermanos, mientras esperan esto, procuren vivir de tal manera que él los encuentre en paz, sin mancha ni reproche. Tengan en cuenta que la paciencia del Señor es para nuestra salvación

Hermanos míos, ustedes están prevenidos. Manténganse en guardia, no sea que, arrastrados por el extravío de los que hacen el mal, pierdan su firmeza. Crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¡A él sea la gloria, ahora y en la eternidad!

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 89, 2. 3-4 10 14 y 16 (R.:1)

 

R    Señor, tú has sido nuestro refugio a lo largo de las generaciones.

 

Antes que fueran engendradas las montañas,

antes que nacieran la tierra y el mundo,

desde siempre y para siempre, tú eres Dios. R.

 

Tú haces que los hombres vuelvan al polvo,

con sólo decirles: «Vuelvan, seres humanos.»

Porque mil años son ante tus ojos

como el día de ayer, que ya pasó,

como una vigilia de la noche. R.

 

Nuestra vida dura apenas setenta años,

y ochenta, si tenemos más vigor:

en su mayor parte son fatiga y miseria,

porque pasan pronto, y nosotros nos vamos. R.

 

Sácianos en seguida con tu amor,

y cantaremos felices toda nuestra vida.

Que tu obra se manifieste a tus servidores,

y que tu esplendor esté sobre tus hijos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    12, 13-17

 

Enviaron a Jesús unos fariseos y herodianos para sorprenderlo en alguna de sus afirmaciones. Ellos fueron y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y no tienes en cuenta la condición de las personas, porque no te fijas en la categoría de nadie, sino que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios. ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no? ¿Debemos pagarlo o no?»

Pero él, conociendo su hipocresía, les dijo: « ¿Por qué me tienden una trampa? Muéstrenme un denario.»

Cuando se lo mostraron, preguntó: « ¿De quién es esta figura y esta inscripción?»

Respondieron: «Del César.»

Entonces Jesús les dijo: «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios.»

Y ellos quedaron sorprendidos por la respuesta.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Concluimos hoy esta breve selección de la carta de Pedro con un párrafo que refleja las expectativas escatológicas de la primera comunidad cristiana. Con la expresión “cielos nuevos y tierra nueva” se quiere presentar la renovación total del universo al final de la historia.
  • El lenguaje es apocalíptico, pero no pesimista, sino al contrario, optimista: esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva y la venida del Señor ilumina y da sabiduría a nuestro camino. Lo mejor no está detrás ni en el pasado, sino delante de nosotros, en el porvenir.
  • La esperanza cristiana pasa a ser la fuerza más estimulante para que los creyentes asuman su responsabilidad histórica en las luchas de cada día orientado radicalmente hacia el bien.
  • Pedro invita a los cristianos a «crecer», a seguir adelante con esmero, a superar con valentía el temor a las fuerzas hostiles al evangelio y que no los arrastre el error que amenaza continuamente a nuestro alrededor. Que “no pierdan pie” en las trampas de este mundo. Experimentamos en lo más profundo de nuestro ser el consuelo de Dios incluso en los momentos de más dura persecución.
  • La vida cristiana está llena de exigencia pero a la vez de estímulo y alegría. Viviendo con intensidad el hoy, sentimos su presencia y su fuerza.

***

  • El Imperio Romano con toda su fuerza y sin piedad venía ahogando al pueblo con sus crudas políticas de economía, generando esclavitud y servidumbre. Durante muchos años este imperio había vivido de los pueblos más pobres dentro de los que se encontraba el pueblo judío. El descontento desde las clases populares buscaba por todos los medios la forma de liberarse del yugo imperial y decretar un tiempo de libertad y de vida para toda la población.
  • Este descontento era mayor con los compatriotas de la clase dirigente y poderosa que se habían aliado y convertido en vasallos del Imperio, vendiendo al pueblo por puestos de poder, o por cantidades de dinero que les servían para vivir bien.
  • En este contexto se le acercan a Jesús los fariseos y herodianos para ponerlo a prueba, tenderle una trampa, aunque la apariencia sea una pregunta sincera que pide claridad con respecto a lo político y lo económico.
  • El asunto de los impuestos pagados a Roma era como el símbolo y el recordatorio de la potencia ocupante. Los zelotes prohibían a sus seguidores pagarlo, mientras que los fariseos, opuestos a ello en principio, se acomodaban a la práctica, y los herodianos adulaban al poder establecido. Si Jesús decía que había que pagarlos, se enemistaba con el pueblo; si decía que no, podían acusarlo de revolucionario.
  • Los judíos tenían la tendencia a confundir lo político con lo religioso. La espera mesiánica identificaba también la salvación espiritual con la política o la económica. Jesús tuvo que salir de la trampa y corregirlos, llevándolos a la concepción mesiánica que Él tenía. Les pide una moneda en la que está acuñada la efigie del emperador romano, por lo tanto tienen que admitir que tanto la efigie como la leyenda indican que la moneda pertenece al César.
  • La clave de la respuesta se encuentra en las palabras conclusivas de Jesús. “Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Si la moneda del tributo es del César, devuélvansela a él, porque a él le pertenece, pero no reconozcan al César como divinidad por que ésta solamente compete a Dios.
  • Lo importante de la afirmación de Jesús no está en la primera parte: “Den al César lo que es del César”, sino en la segunda: “Den a Dios lo que es de Dios”. Las dos frases son adversarias. La moneda del impuesto fue acuñada por el César, es de él; el que la tenga debe devolvérsela; pero la divinidad es de Dios. Jesús no puede aceptar que el César usurpe el puesto de Dios. Jesús vuelve a enseñarle al pueblo que la divinidad es sólo de Dios y ningún ser humano, ninguna estructura, puede arrogarse el derecho de declararse Dios; de esta forma los que van a poner a prueba a Jesús salen acusados de participar en la idolatría al César.
  • Jesús reconoce la autonomía del estado, pero al mismo tiempo proclama su límite: el ser humano pertenece solamente a Dios que está en otro plano muy diverso del emperador romano. Dios es el Señor de la historia y el Señor de todo ser humano, creado a imagen suya.
  • Las cosas humanas tienen su esfera, su legitimidad. Los problemas técnicos piden soluciones desde la técnica. Las cosas de Dios tienen su propia esfera y esta es prioritaria. No es bueno confundir los dos niveles ni contraponerlos. No es bueno ni servirse de lo religioso para los intereses políticos, ni de lo político para los religiosos. No se trata de sacralizar todo a cualquier precio, ni tampoco de olvidar los valores éticos y cristianos en aras de un supuesto progreso realizado al margen del plan de Dios.
  • Nosotros podemos caer en la misma trampa de la moneda dejándonos contagiar insensiblemente por el mundo, dando más importancia de la debida al bienestar material y ubicándolo por encima del espiritual. Un cristiano debe ser: por una parte, ciudadano pleno, comprometido en los varios niveles de la vida humana y social, pero también un hombre de fe en cuya escala de valores, sobre todo en casos de conflicto, da preeminencia a «las cosas de Dios».

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué lugar le damos a las cosas humanas y materiales dentro de nuestra vida?
  • ¿Qué lugar le damos a las propuestas de Dios?
  • ¿Vivimos separadamente nuestra vida humana y las cosas de Dios o las podemos integrar dentro de un único proyecto?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Esperamos unos cielos nuevos y una tierra nueva

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Cristo es imagen de Dios invisible; por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados (Col 1,15.14)

…”Puesto que los hombres se volvieron del todo irrazonables y el engaño del demonio arrojaba su sombra por todas partes y escondía el auténtico conocimiento del verdadero Dios, ¿qué tenía que hacer Dios? ¿Callarse ante semejante situación? ¿Aceptar que de esta manera los hombres se extravíen y no conozcan a Dios?… ¿Es que Dios no ahorrará a sus criaturas el extraviarse lejos de él y ser sometidas a la nada, puesto que este extravío es para ellas causa de pérdida ruinosa, teniendo en cuenta que los seres que participan de la imagen de Dios (Gn 1,26) no perecerán? ¿Qué hacía falta que Dios hiciera? ¿Qué hacer sino es renovar en ellos su imagen para que los hombres puedan, de nuevo, conocerle?

¿Pero, cómo se hará esto, ni no es por la presencia de la misma imagen de Dios (Col 1,15), nuestro Salvador Jesucristo? Esto no podía realizarse por los mismos hombres, puesto que ellos no son la imagen de Dios sino que han sido creados según la imagen; tampoco lo podían realizar los ángeles, porque ellos mismos no son imágenes. Por eso vino el mismo Verbo de Dios, él que es la
imagen del Padre, a fin de estar en condiciones de restaurar la imagen desde el fondo mismo de la esencia humana. Por otra parte, esto no se podía llevar a cabo si la muerte y la degradación subsiguiente no eran aniquiladas. Por eso el Verbo tomó un cuerpo mortal, para poder aniquilar la muerte y restaurar a los hombres según la imagen de Dios. Así pues, el que  es la imagen del Padre, su Hijo santísimo, vino a nosotros para renovar al hombre hecho a su semejanza y, cuando estaba perdido, volverlo a encontrar por la remisión de sus pecados, tal como él mismo dice: «He venido a buscar y salvar lo que estaba perdido»…(Lc 19,10).

San Atanasio (295-373), Sobre la Encarnación del Verbo, 13

 

PARA REZAR

 

Que venga el alba, oh Dios, el día de tu sonrisa

Dios de todos los nombres y de todos los pueblos,
Madre y Padre nuestro, Señor de la historia, Señor del amor,
alfa y omega de los tiempos.

Te hablo en nombre de los perdedores,
de parte de los que ya ni siquiera tienen nombre [...].

Te hablo de parte de aquellos que ni siquiera representan
una cifra en las frías estadísticas.

Amo, oh Dios, las alegrías del fotón, del tiempo y del espacio;
amo la lente que lanza su insistente mirada al universo;
amo la magia sagrada que alivia el dolor y difiere la muerte;
amo las manos de quien penetra en el misterio mismo de la vida.

Amo la forma, el sonido, el color.
Amo el don de la palabra que has puesto en mi boca.
Pero ya te hablarán otros de la alegría del Arte
y de la magia de la Ciencia.

Yo te hablo del dolor. Te hablo del hambre, oh Dios, de la muerte.
Te hablo de parte de quienes sembraron sueños
y han muerto con un bocado de esperanza amarga en la garganta.

Te hablo de parte del que resiste en medio de la noche.
Te hablo, oh Dios, de los que velan.
Desde aquí saludo los tiempos venideros.

Saludo el tiempo en el que por fin encuentre las manos
que construyan contigo «un cielo nuevo y una tierra nueva».
Manos nuevas para poblar el mundo de colores.

 

Micaela Najlis, poetisa nicaragüense.

 

MIÉRCOLES IX

 

Nuestro Dios, no es un Dios de muertos

 

Principio de la segunda carta del apóstol san Pablo

a Timoteo    1, 1-3. 6-12

 

Pablo, Apóstol de Jesucristo, por la voluntad de Dios, para anunciar la promesa de Vida que está en Cristo Jesús, saluda a Timoteo, su hijo muy querido. Te deseo la gracia, la misericordia y la paz que proceden de Dios Padre y de nuestro Señor Jesucristo.

Doy gracias a Dios, a quien sirvo con una conciencia pura al igual que mis antepasados, recordándote constantemente, de día y de noche, en mis oraciones.

Por eso te recomiendo que reavives el don de Dios que has recibido por la imposición de mis manos. Porque el Espíritu que Dios nos ha dado no es un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de sobriedad. No te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de mí, que soy su prisionero. Al contrario, comparte conmigo los sufrimientos que es necesario padecer por el Evangelio, animado con la fortaleza de Dios. El nos salvó y nos eligió con su santo llamado, no por nuestras obras, sino por su propia iniciativa y por la gracia: esa gracia que nos concedió en Cristo Jesús, desde toda la eternidad, y que ahora se ha revelado en la Manifestación de nuestro Salvador Jesucristo. Porque él destruyó la muerte e hizo brillar la vida incorruptible, mediante la Buena Noticia, de la cual he sido constituido heraldo, Apóstol y maestro.

Por eso soporto esta prueba. Pero no me avergüenzo, porque sé en quien he puesto mi confianza, y estoy convencido de que él es capaz de conservar hasta aquel Día el bien que me ha encomendado.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 122, 1-2a. 2bcd (R.: 1a)

 

R.    Levanto mis ojos hacia ti, Señor.

 

Levanto mis ojos hacia ti,

que habitas en el cielo.

Como los ojos de los servidores

están fijos en las manos de su señor. R.

 

Como los ojos de la servidora están

en las manos de su dueña:

así miran nuestros ojos al Señor, nuestro Dios,

hasta que se apiade de nosotros. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    12, 18-27

 

Se acercaron a Jesús unos saduceos, que son los que niegan la resurrección, y le propusieron este caso: «Maestro, Moisés nos ha ordenado lo siguiente: “Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda.”

Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos. El segundo se casó con la viuda y también murió sin tener hijos; lo mismo ocurrió con el tercero; y así ninguno de los siete dejó descendencia. Después de todos ellos, murió la mujer. Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?»

Jesús les dijo: « ¿No será que ustedes están equivocados por no comprender las Escrituras ni el poder de Dios? Cuando resuciten los muertos, ni los hombres ni las mujeres se casarán, sino que serán como ángeles en el cielo. Y con respecto a la resurrección de los muertos, ¿no han leído en el Libro de Moisés, en el pasaje de la zarza, lo que Dios le dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? El no es un Dios de muertos, sino de vivientes. Ustedes están en un grave error.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Esta carta a Timoteo es una de las cartas del final de la vida de San Pablo. El apóstol ha envejecido, se halla en una de las cárceles de Roma esperando angustiadamente un juicio del que sabe que no escapará con vida, está preocupado y quiere asegurar la solidez de sus «comunidades», amenazadas ya por las desviaciones doctrinales y las intrigas entre grupos. Para su desconsuelo sabe que todos los de Asia le han vuelto la espalda, entre otros.
  • Hasta ahora, él ha sido el responsable de las comunidades que ha fundado. Siempre estaban en su pensamiento, las seguía y alimentaba epistolarmente, trataba de solucionarles las cuestiones que pudieran surgir. Con su muerte cercana y la desaparición del resto de los Apóstoles sabe que se dará un cambio, entonces es preciso establecer una jerarquía que permita la continuidad del trabajo comenzado. Timoteo será uno de los primeros sucesores de los apóstoles.
  • No se trata de una simple cuestión de organización, ni de poder, sino que se trata claramente de gracia recibida. Una gracia sacramental conferida por la imposición de las manos, y que es un don de Dios.
  • El Evangelio es la fuerza de Dios que da la salvación no por las obras sino por la gracia manifestada en Cristo. Dios quiso confiar este Evangelio a Pablo, para que sea apóstol y maestro del mismo. Este depósito de fe que Dios confió a Pablo, ahora él lo confía a Timoteo, para que dé testimonio del mismo con la fuerza y el poder de Dios.

***

  • El evangelio presenta otra pregunta hipócrita, dictada no por el deseo de saber la respuesta, sino para hacer caer y dejar mal a Jesús. Esta vez, son los saduceos. A este partido pertenecían grupos del Sanedrín y los sumos sacerdotes. Eran partidarios del orden establecido, en el que tenían un papel hegemónico, y colaboracionistas con los romanos, con los que mantenían un difícil equilibrio de poder. Rechazaban la tradición oral a la que los fariseos atribuían autoridad divina. No veían en la Escritura la noción de una vida después de la muerte; su horizonte era esta vida, y en ella procuraban mantener su posición de poder y de privilegio. Su pecado era el materialismo, pues sus objetivos en la vida eran el dinero y el poder propios de la posición social que ocupaban.
  • El caso que le presentan corresponde a la ley del «levirato» llevada hasta consecuencias extremas. Tener una descendencia numerosa tenía entonces gran importancia; por ello, la viuda sin hijos se veía en la obligación de volver a casarse con el hermano de su difunto marido. Le proponen el caso de siete hermanos que se casan con la misma mujer y van falleciendo sin dejar descendencia. Los saduceos se apoyaron en esa curiosa situación para tratar de ridiculizar la resurrección. En la resurrección, ¿de cuál de los siete hermanos será la mujer?
  • Jesús responde desenmascarando la ignorancia o la malicia de los saduceos. Les reprocha lo equivocados que están, porque no entienden ni la Escritura ni el poder de Dios; porque esta verdad ya estaba revelada en el Antiguo Testamento: así lo enseñaron Isaías, la madre de los Macabeos, Job y otros
  • La resurrección pertenece al dominio de Dios, y por consiguiente escapa al dominio de la imaginación. Dios no es Dios de muertos, sino de vivos que nos tiene destinados a la vida.
  • La otra vida será una existencia distinta de la actual, mucho más espiritual. En la otra vida ya no se casarán las personas ni tendrán hijos, porque ya estaremos en la vida que no acaba. La muerte es un misterio, también para nosotros. Pero estamos destinados a vivir, a vivir con Dios, participando de la vida pascual de Cristo, nuestro hermano.
  • La esperanza en la resurrección es la fuerza capaz de ordenar las realidades humanas en una escala de valores puesta en la vida eterna. Por eso Jesús enseña que la vida eterna se dará en la gratuidad y la universalidad, no habrá dominio de unos sobre otros, la existencia será una gran fiesta de vida eterna y plena. La resurrección no puede entenderse en la perspectiva de los valores temporales. Hombre y mujer serán libres y plenamente iguales, no estarán sometidos el uno al otro.
  • La esperanza de la vida futura nos ayuda a mirar justamente y con verdad el presente, ayudándonos a asumir nuestra condición de peregrinos en el mundo. Esta esperanza da consistencia al presente, lo hace fecundo e importante porque vivimos con la conciencia de que hemos sido arrancados del poder de la muerte y seremos recuperados totalmente para Dios y en Dios.
  • La esperanza en la vida futura nos libera de todo aquello que se presenta ante nuestros ojos como absoluto y al mismo tiempo, en lugar de alienarnos nos fortalece y estimula en nuestro compromiso con el presente, sanando los límites y las heridas propias de la condición humana. Gracias a la esperanza en la vida futura, los cristianos podemos ser testigos de vida, de gozo y de confianza.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Creemos que Dios es Dios de vida, Dios de vivos que vence a la muerte y engendra vida?
  • ¿Creemos que el amor es más fuerte que la misma muerte?
  • ¿Dónde se apoya nuestra esperanza?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

No eres un Dios de muertos, sino de vivientes

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Y, para terminar, me gustaría estar en la luz, quisiera tener, por último, una noción recopiladora y sabia sobre el mundo y sobre la vida: me parece que esa noción debería expresarse como agradecimiento. Esta vida mortal, a pesar de sus aflicciones, de sus oscuros misterios, de sus sufrimientos, de su fatal caducidad, es una realidad hermosísima, un prodigio siempre original y conmovedor, un acontecimiento digno de ser cantado con gozo y gloria: ¡la vida, la vida del hombre! No es menos digno de exaltación y de feliz estupor el marco que rodea la vida del hombre: este mundo inmenso, misterioso, magnífico, este universo de las mil fuerzas, de las mil leyes, de las mil bellezas, de las mil profundidades. Es un panorama encantador… El teatro del mundo es el designio, hoy todavía incomprensible en su mayor parte, de un Dios creador, que se llama Padre nuestro y que está en el cielo. Gracias, oh Dios, gracias y gloria a ti, oh Padre. Esta escena fascinante y misteriosa es un reverbero de la primera y única Luz”…

 

Del Testamento Espiritual de San Pablo VI

 

PARA REZAR

 

Creo en Dios, fuente inagotable de vida
comunidad que vive y nos llama a vivir
en comunión infinita de amor.
Creo en Dios que, con amor de Padre y Madre,
engendra y da luz a este mundo,
lo amamanta, lo protege, lo educa y lo renueva constantemente.

Creo en Jesús de Nazareth, el primero de los últimos, el último de los primeros, expresión plena de la humanidad de Dios.

Creo en el Espíritu Santo,

matriz ecuménica presente donde quiera que la vida está fluyendo.
Creo en el ser humano como proyecto inacabado de Dios,
pero predestinado a convertirse en su verdadera imagen y semejanza.

Creo que la historia es el registro de la relación dialógica entre Dios y los seres humanos; un diálogo plenamente libre y totalmente abierto al futuro. Creo en el reino de Dios como realidad plenificante aunque todavía no plena
y como utopía que alimenta nuestra esperanza
y moviliza y orienta nuestra práctica de fe.
Creo en la iglesia como pregón de ese reino.
Creo en ella como avanzada del Pueblo de Dios
llamada, como “sal de la tierra” y “luz del mundo”,
a darle sabor y sentido a la existencia de éste.
Creo en la vida después de la muerte
como el reencuentro gozoso de todas las criaturas con el Creador
en la fiesta final y eterna del Universo.
En eso creo. Amén.

 

Ary Fernández Albán

 

JUEVES IX

 

Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a Timoteo    2, 8-15

 

Querido hermano:

Acuérdate de Jesucristo, que resucitó de entre los muertos y es descendiente de David. Esta es la Buena Noticia que yo predico, por la cual sufro y estoy encadenado como un malhechor. Pero la palabra de Dios no está encadenada. Por eso soporto estas pruebas por amor a los elegidos, a fin de que ellos también alcancen la salvación que está en Cristo Jesús y participen de la gloria eterna.

Esta doctrina es digna de fe: Si hemos muerto con él, viviremos con él. Si somos constantes, reinaremos con él. Si renegamos de él, él también renegará de nosotros. Si somos infieles, él es fiel, porque no puede renegar de sí mismo.

No dejes de enseñar estas cosas, ni de exhortar delante de Dios a que se eviten las discusiones inútiles, que sólo sirven para perdición de quienes las escuchan. Esfuérzate en ser digno de la aprobación de Dios, presentándote ante él como un obrero que no tienen de qué avergonzarse y como un fiel dispensador de la Palabra de verdad.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 24, 4-5b. 8-9. 10 y 14 (R.:4a)

 

R.    Muéstrame, Señor, tus caminos.

 

Muéstrame, Señor, tus caminos,

enséñame tus senderos.

Guíame por el camino de tu fidelidad;

enséñame, porque tú eres mi Dios y mi Salvador. R.

 

El Señor es bondadoso y recto:

por eso muestra el camino a los extraviados;

él guía a los humildes para que obren rectamente

y enseña su camino a los pobres. R.

 

Todos los senderos del Señor son amor y fidelidad,

para los que observan los preceptos de su alianza.

El Señor da su amistad a los que lo temen

y les hace conocer su alianza. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    12, 28-34

 

Un escriba que los oyó discutir, al ver que les había respondido bien, se acercó y le preguntó: « ¿Cuál es el primero de los mandamientos?»

Jesús respondió: «El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos.»

El escriba le dijo: «Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él, y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios.»

Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: «Tú no estás lejos del Reino de Dios.»

Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Con una fe inquebrantable, Pablo, encerrado en una oscura cárcel, anima a Timoteo en su camino. Pablo muestra su amor a su discípulo predilecto; cada vez que pronuncia su nombre añade: «mi amado hijo», “verdadero hijo en la fe” “mi hijo muy amado y fiel en el Señor”. Timoteo es el hijo que “tiene los mismos sentimientos” de Pablo.
  • Pablo entiende su propio sufrimiento como un modo privilegiado de unirse a Cristo. El sentido definitivo de su sufrimiento: vivir con Jesús, imitar su vida, participar en su obra de salvación. La certeza de que su sufrimiento es parte del plan de salvación le permite al prisionero Pablo ser totalmente libre.
  • Lo único que le preocupa es que pueda frenarse el anuncio de la Palabra de Dios en el proceso de la evangelización del mundo aunque tiene la seguridad de que la Palabra no quedará encadenada.
  • La entrega redentora de Cristo es su modelo y debe ser también nuestro modelo decisivo: «acuérdate de Jesucristo… si con Él morimos, viviremos con Él».

***

  • A los escribas les gustaba mucho discutir sobre la Ley. Después de fariseos y saduceos, hoy llega un escriba; que es “una buena persona”. Aunque pertenece al círculo de los adversarios de Jesús, su búsqueda de la verdad domina sobre su pertenencia al grupo dirigente. No pretende comprometer a Jesús, sino que, al ver la sabiduría con que interpreta la Escritura, busca solución a una cuestión muy debatida.
  • Los judíos se veían como ahogados por tantos preceptos, complicados aún más por las interpretaciones de las varias escuelas de rabinos, por eso el fondo de la pregunta apunta a descubrir qué es lo más importante para Dios según la tradición de Israel, cuál es la expresión suprema de su voluntad y lo primario en el comportamiento del hombre.
  • Esta vez la pregunta es sincera y merece una respuesta de Cristo que también provocará una alabanza al letrado ante su buena reacción. Jesús comienza su respuesta haciendo suyo el llamamiento a Israel de Dt 6,4-5 …Escucha, Israel…. En tiempos de Jesús esta oración era parte integrante de la liturgia del templo, pero después de la destrucción de éste pasó a la liturgia sinagogal como parte de las oraciones de la mañana y de la tarde.
  • Jesús, no solamente va a enunciar el mandamiento, sino que va a proclamarlo, tomando las palabras de Moisés al pueblo; sin citar a Moisés ni a la Escritura. Recuerda a todo Israel que Dios es su único Señor, no los dirigentes que explotan y agobian al pueblo, ni el mismo César que lo somete, ni el dios de muertos. Jesús retoma el fundamento de la fe de Israel y lo propone a sus discípulos como el primero y el más importante de los mandamientos: el amor íntegro y total a Dios como único Señor. La suma de los términos: “corazón, alma, mente, fuerza” quiere significar una plenitud de amor que comprende todas nuestras facultades de amar.
  • Jesús avanza sobre la pregunta del letrado y retomando la escritura deja por sentado que en la antigua alianza no había un solo mandamiento principal, sino dos, pues el amor a Dios era inseparable del amor al prójimo. Para ser verdadero, el amor a Dios tenía que traducirse en amor al hombre.
  • Jesús define el segundo mandamiento con una fórmula bíblica, tomada del “código de santidad” del libro del Levítico: … “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”… (Lv 19,18). Jesús se refiere al mandamiento del amor al prójimo colocándolo al mismo nivel que el primero, en cuanto pertenece a la misma categoría de principio unificador y fundamental: “No hay mandamiento más importante que éstos”.
  • Al afirmar que no hay ningún mandamiento mayor que éstos relativiza Jesús todos los demás, que aparecen como secundarios, accesorios, dispensables. Son estos dos los que deben regular la vida del israelita; ninguna otra práctica es esencial. Del amor a Dios no se deriva el culto religioso, sino el amor al hombre, su imagen.
  • La gran consigna de Jesús es el amor. Eso resume toda la ley. Un amor en dos direcciones. Amar a Dios, dándole el primer lugar en nuestra vida, en nuestra mentalidad y en nuestra jerarquía de valores. Un amor a Dios que nos significa escucharlo, adorarlo, encontrarnos con El en la oración, amar lo que ama Él.
  • Amar al prójimo con todo el corazón, a los que nos agradan y a los que no, porque todos somos hijos del mismo Padre, porque Cristo se ha entregado por todos. Amar a los demás significa, no sólo no hacerles daño, sino ayudarlos, comprenderlos, perdonarlos.
  • Jesús une las dos direcciones en la única ley del amor. Ser cristiano no es sólo amar a Dios. Ni sólo amar al prójimo. Sino las dos cosas juntas. No vale decir que uno ama a Dios y descuidar a los demás. No vale decir que uno ama al prójimo, olvidándose de Dios y de las motivaciones sobrenaturales que Cristo nos ha enseñado.
  • Por eso el amor concreto debe partir de las necesidades del hermano a quien se ama. El amor no son palabras que se dicen nada más, no son discursos demagógicos que se pronuncian para tranquilizar la conciencia. La obligación de amar al hermano se ha convertido en un imperativo del seguimiento a Jesús que se concretiza en la vida fraterna. Jesús invitó a sus discípulos a una vida de amor fuerte y concreto. El amor a los hermanos debe ser testimonio de seguimiento y testimonio de vida cristiana.

     

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué lugar ocupa mi amor a Dios?
  • ¿Cómo lo expreso?
  • ¿Qué lugar ocupa el amor a los hermanos?

 

REPITAMOS LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Enséñame a amar

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Amor a los hombres, amor de Dios

 

…”Hijo mío, esfuérzate con toda tu alma a adquirir el amor a los hombres, en el cual y a través del cual te elevarás hasta el amor de Dios que es el fin de todos los fines. Vanos son todos los trabajos que no se hacen en caridad.

Todas las buenas obras y todos los trabajos conducen al hombre hasta la puerta del palacio real; pero el amor es el que nos hace permanecer en él y nos hace descansar en el seno de Cristo (Jn. 13, 25).

Hijo mío, que tu amor no esté dividido, interesadamente, sino que sea desinteresado, derramado por todas partes, a la vista de Dios. Cristo te dará el conocimiento necesario para comprender el misterio de esta palabra. Ama a todos los hombres como a ti mismo; más aún, ama a tu hermano más que a ti mismo; no busques sólo lo que te conviene a ti, sino lo que es útil a tu hermano. Menospréciate a ti mismo por amor a tu hermano, a fin de que Cristo sea misericordioso y haga de ti un coheredero de su amor. Cuida bien de no descuidar esto, porque Dios nos ha amado primero y entregó su Hijo a la muerte por todos. «Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo único» dice el apóstol Juan, testigo de la verdad (Jn 3,16). El que camina por este sendero del amor, gracias a su trabajo llegará pronto a la mansión que es el fin de sus esfuerzos. No pienses, pues, hijo mío, que el hombre puede alcanzar el amor de Dios, que se nos ha dado gratuitamente, antes de haber amado a sus hermanos en humanidad”…

 

Youssef Bousnaya (hacia 869-979), monje sirio

PARA REZAR

 

Señor:
Sólo Tú puedes soportar ofensas, indiferencia,
ingratitud, abandono y permanecer inalterable.
Dame Señor un corazón como el tuyo disponible para todos
por igual, sin egoísmos para que pueda servir a los demás
y no fallarles, para que mi amor sea siempre sincero,
constante, grande y perfecto como el Tuyo.
Bendice a los que me aman y a los que Tú sabes que no.
Reconozco que soy quien levanto barreras de prevención
y miedo, indiferencias y rechazos, disgustos y reclamos.
Permíteme dar un testimonio vivo de amor que no sea sólo apariencia.
Te pido que pongas en mi corazón sentimientos más puros y sinceros.
Necesito generosidad, renuncia, comprensión y confianza.
Tú me amas Señor, no por lo que soy sino a pesar de lo que soy.
¡ENSÉÑAME A AMAR!

María Eugenia Ochoa Medina -MVP – Colombia

 

VIERNES IX

 

Hijo de David e Hijo de Dios

 

Lectura de la segunda carta del apóstol

San Pablo a Timoteo 2 Tim. 3,10-17

 

Querido hermano:

Tú, en cambio, has seguido atentamente mis enseñanzas, mi conducta, mis planes, mi fe, mi paciencia, mi amor, mi constancia, mis persecuciones y pruebas, como las que tuve que soportar en Antioquía, en Iconio, en Listra. ¡Cuántas persecuciones he sufrido, y de todas me ha librado el Señor!
Todos los que quieran llevar una vida digna de Jesucristo sufrirán persecuciones. Pero los malvados y los impostores irán de mal en peor, extraviando a otros y extraviándose ellos mismos.

Tú, por tu parte, permanece fiel a lo que aprendiste y aceptaste, sabiendo de quién lo has aprendido, y que desde la infancia conoces las Sagradas Escrituras, que te guiarán a la salvación por medio de la fe en Jesucristo. Toda Escritura ha sido inspirada por Dios, y es útil para enseñar, para persuadir, para reprender, para educar en la rectitud, ” a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para hacer el bien.

 

Palabra de Dios

 

SALMO    Sal 118, 157. 160. 161. 165. 166. 168

 

R.     Los que aman tu ley gozan de una gran paz, Señor.

 

Son muchos los que me persiguen y me oprimen,

pero yo no me desvié de tus prescripciones.

Lo primordial de tu palabra es la verdad,

y tus justos juicios permanecen para siempre. R.

 

Los poderosos me persiguen sin motivo,

pero yo temo únicamente tu palabra.

Los que aman tu ley gozan de una gran paz,

nada los hace tropezar. R.   

 

Yo espero tu salvación, Señor

y cumplo tus mandamientos.

Yo observo tus mandamientos y tus prescripciones,

porque tú conoces todos mis caminos.

 

EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 12, 35-37

 

Un día, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó:

“¿Cómo pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David, inspirado por el Espíritu Santo, ha declarado: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha y yo haré de tus enemigos el estrado donde pongas los pies. Si el mismo David lo llama ‘Señor’, ¿cómo puede ser hijo suyo?”

La multitud que lo rodeaba, que era mucha, lo escuchaba con agrado.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Pablo recuerda a Timoteo los dolorosos acontecimientos de su primer viaje misionero. Timoteo ha sido un buen compañero de viaje. Han caminado juntos y han sufrido toda clase de tribulaciones y persecuciones por causa del Evangelio. El ejemplo transmitido por Pablo a su discípulo es el de un ánimo templado en medio de las pruebas y la certeza de que la persecución no puede encadenar la Palabra y su dinamismo interno.
  • A pesar de lo duro del seguimiento de Cristo, Timoteo, ha permanecido fiel al Señor y la Palabra de Dios se ha convertido para él, y para todos los que creen en ella, en fuente de salvación.
  • Timoteo, según el modo judío, tuvo una educación basada en el estudio de la «Palabra de Dios», Pablo lo alaba porque desde niño conocía la Sagrada Escritura y su formación no se apoya en teorías o fórmulas mágicas como la que reciben los herejes; sino que se apoya en documentos, en “escrituras” que son la palabra viva de Dios.
  • Pablo ve venir los peligros de herejía, de apostasía, de errores, herejías como signos y adelantos del combate decisivo entre el bien y el mal; por eso pide a su discípulo que persevere, cueste lo que cueste apoyado siempre en la fuerza de la Palabra y en la luz de la Escritura, que es la que da la verdadera sabiduría para la vida, porque no es palabra meramente humana sino palabra inspirada por el mismo Dios.

 

***

  • Los judíos del tiempo de Jesús estaban interesados en la llegada de un heredero de David, con el poder de un monarca, capaz de restituir todo lo perdido a causa de las invasiones enemigas. Jesús se presenta, en cambio, como alguien diferente. Ante los ojos de los legalistas judíos, esta actitud es una acción agraviante. Pero en el fondo se sienten decepcionados ya que al proponer todo lo contrario al poder saben que sus ventajas sociales están próximas a desaparecer.
  • Marcos nos plantea el modo como Jesús quiere resolver esta falsa concepción mesiánica. Jesús mismo es el que plantea la cuestión: Al rey David se le prometió que de su casa, de su descendencia, vendría el Mesías. Pero en el Salmo 109, que se atribuía a David, éste llama «Señor» a su descendiente y Mesías. ¿Cómo puede ser hijo y a la vez Señor de David?
  • La respuesta hubiera podido ser sencilla: el Mesías, además de ser descendiente de la familia de David, sería también el Hijo de Dios, sentado a la derecha de Dios. Pero eso no lo podían reconocer. Sus ojos estaban cegados para ver tanta luz.
  • Jesús de Nazaret, el Mesías, el hijo de David, es el Señor, el Hijo de Dios. Jesús todavía puede seguir enseñando en la sinagoga por eso anunciará enfáticamente su origen y quién es realmente su Padre, a quien el mismo David tuvo que adorar. Reafirma que su mesianismo es diferente al que ellos esperan.
  • El mesianismo de Jesús no es un mesianismo de tipo político. Jesús se presenta como verdadero cumplimiento y realizador de la esperanza mesiánica. Esto implica purificar la idea de mesianismo de toda mala interpretación o acomodación interesada. Jesús rechaza así el mesianismo davídico nacionalista, fomentado por la enseñanza de los letrados y pone luz en el pueblo sobre su propio mesianismo. La restauración del trono de David y la superioridad de Israel sobre los demás pueblos no son más que un espejismo y son incompatibles con el designio universal de Dios: Israel tendrá que estar al servicio de los demás pueblos. Estar sentado a la diestra de Dios, es participar de su poder.
  • Es la resurrección de Jesús lo que constituye su realeza; y la muerte es el enemigo que ha puesto debajo de sus pies por nosotros. Jesús como Hijo de Dios es el Mesías en el cumplimiento del proyecto del Padre de la construcción del Reino. Y esto lo lleva a cabo, alejado de toda experiencia de gobierno y de poder, pero siempre cercano a los empobrecidos y en actitud de servicio desinteresado. Por ser una propuesta que no se acomodaba a los intereses judíos provoca su rechazo.
  • Él nos ha dado ejemplo, para que sus discípulos hagamos lo mismo. El camino de la Iglesia es el camino del servicio. Hemos sido ungidos por el Espíritu Santo, y hemos sido hechos hijos de Dios por nuestra unión con Cristo, para ser testigos del Evangelio y puestos al servicio de todos los hombres.
  • Esta es nuestra realeza: ser portadores del mensaje salvador. También nosotros tenemos que purificar ciertas concepciones erróneas. Ser cristianos no es vivir como maestros que proclaman el Evangelio desde los estrados. Estamos llamados a andar en medio de la gente y con la gente para compartir lo que hemos visto y oído. Nuestra dignidad de hijos de Dios no tiene que llevarnos a creernos más que los demás y discriminar, muy por el contrario, nos tiene que llevar a ponernos al servicio de la salvación de todos.
  • Como Cristo lo hizo, también nosotros tenemos que tener entrañas de misericordia ante toda miseria humana para no pasar de largo. No podemos quedarnos en un anuncio angelista o espiritualista del Evangelio. Debemos anunciarlo desde la pedagogía de Dios encarnándonos en la vida del hombre, en su realidad concreta para que sus realidades cotidianas puedan ser lugar de encuentro con Dios.
  • Entonces seremos aquellos que dan testimonio con la vida, hecha Evangelio viviente del Padre, don para la humanidad entera. El Señor nos ha mostrado el camino. Nos toca a nosotros ir tras sus huellas.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Experimento la dignidad de ser hijo de Dios?
  • ¿Cómo miro la vida desde esa dignidad?
  • ¿A qué me compromete?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Eres nuestro Mesías

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Hijo de David y Señor de los señores

 

…”Dios escogió a una virgen de la casa real de David para que llevara en su seno a un hijo santo, al mismo tiempo divino y humano… El Verbo, la Palabra de Dios, que es Dios mismo, el Hijo de Dios que «en el principio estaba junto a Dios y por medio de la Palabra se hizo todo y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho» (Jn 1,1-3), se hizo hombre para librar al hombre de la muerte eterna. Se abajó hasta la humildad de nuestra condición sin que su majestad disminuyera. Permaneciendo lo que era y asumiendo lo que no era, unió a una verdadera naturaleza de servidor la naturaleza según la cual era igual al Padre. Unió tan estrechamente estas dos naturalezas que su gloria no pudo hacer desaparecer la naturaleza inferior, ni la unión con ésta envilecer la naturaleza superior.

Permanece íntegro lo que es propio de cada naturaleza uniéndose en una sola persona: la humildad es acogida por la majestad, la debilidad por la fuerza, la mortalidad por la eternidad. Para pagar la deuda de nuestra condición, la naturaleza que está por encima de todo se une a la naturaleza capaz de sufrir, asociando en la unidad de un solo Señor Jesús, al verdadero Dios y verdadero hombre. De esta manera, tal como era necesario para curarnos, el solo y «único mediador entre Dios y los hombres» (1Tm 2,5) pudo morir por la acción de los hombres y resucitar por la acción de Dios…

Tal es, amados míos, el nacimiento que convenía a Cristo «poder de Dios y sabiduría de Dios» (1C 1,24). Por él, se armonizaban en él nuestra humanidad conservando a la vez la preeminencia de su divinidad: Si no fuera Dios, no nos hubiera podido remediar. Si no fuera hombre, no nos hubiera podido dar ejemplo”….

 

1er Sermón para la Natividad del Señor – San León, el Grande (hacia 461), papa y doctor de la Iglesia.

 

PARA REZAR

 

Oración para servir

 

Oh Cristo, para poder servirte mejor,
dame un noble corazón
Un corazón fuerte
para aspirar por los altos ideales
y no por opciones mediocres.

Un corazón generoso en el trabajo,
viendo en el no una imposición
sino una misión que me confías.

Un corazón grande para el sufrimiento,
siendo valiente soldado ante mi propia cruz
y sensible cireneo para la cruz de los demás.

Un corazón grande para con el mundo,
siendo comprensivo con sus fragilidades
pero inmune a sus máximas y seducciones.

Un corazón grande para los hombres,
leal y atento para con todos
pero especialmente servicial y delicado
con los pequeños y humildes.

Un corazón nunca centrado sobre mí,
siempre apoyado en tí,
feliz de servirte y servir a mis hermanos,
¡oh, mi Señor!
todos los días de mi vida.

Amén.

 

Padre Ignacio Larrañaga

 

SÁBADO IX

 

Ha dado todo

 

Lectura de la segunda carta del apóstol San Pablo a Timoteo 4,1-8

 

Querido hermano:

Ante Dios y ante Jesucristo, que manifestándose como rey ha de venir a juzgar a vivos y muertos, te ruego encarecidamente: Predica la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, corrige, reprende y exhorta usando la paciencia y la doctrina. Porque vendrá el tiempo en que los hombres no soportarán la sana doctrina, sino que, llevados de sus propias concupiscencias, se rodearán de multitud de maestros que les dirán palabras halagadoras, apartarán los oídos de la verdad y se volverán a las fábulas. Tú, sin embargo, procura ser prudente siempre, soporta el sufrimiento, predica el Evangelio y conságrate a tu ministerio.


Yo ya estoy a punto de ser derramado en libación, y el momento de mi partida es inminente. He combatido el buen combate, he concluido mi carrera, he guardado la fe.
Sólo me queda recibir la corona de salvación que aquel día me dará el Señor, juez justo, y no sólo a mí, sino también a todos los que esperan con amor su venida gloriosa.

 

Palabra de Dios

 

SALMO    Sal 70, 8-9. 14-15b. 16-17.22 (R.: cf 15a)

 

R    Mi boca anunciará tu salvación, Señor.

 

Mi boca proclama tu alabanza

y anuncia tu gloria todo el día.

No me rechaces en el tiempo de mi vejez,

no me abandones, porque se agotan mis fuerzas. R.

 

Yo, por mi parte, seguiré esperando

y te alabaré cada vez más.

Mi boca anunciará incesantemente

tus actos de justicia y salvación. R.

 

Vendré a celebrar las proezas del Señor,

evocaré tu justicia, que es sólo tuya.

Dios mío, tú me enseñaste desde mi juventud,

y hasta hoy he narrado tus maravillas. R.

 

Entonces te daré gracias con el arpa,

por tu fidelidad, Dios mío;

te cantaré con la cítara, a ti, el Santo de Dios. R.

 

EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Marcos

12, 38-44

 

En aquel tiempo, enseñaba Jesús a la multitud y le decía: “¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplios ropajes y recibir reverencias en las calles; buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; se echan sobre los bienes de las viudas haciendo ostentación de largos rezos. Estos recibirán un castigo muy riguroso”.

En una ocasión Jesús estaba sentado frente a las alcancías del templo, mirando cómo la gente echaba allí sus monedas. Muchos ricos daban en abundancia. En esto, se acercó una viuda pobre y echó dos moneditas de muy poco valor. Llamando entonces a sus discípulos, Jesús les dijo: “Yo les aseguro que esa pobre viuda ha echado en la alcancía más que todos. Porque los demás han echado de lo que les sobraba; pero ésta, en su pobreza ha echado todo lo que tenía para vivir”.


Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Acabamos hoy la lectura de esta carta con una apesadumbrada despedida de Pablo: «Yo estoy a punto de ser sacrificado y el momento de mi partida es inminente». Esta carta es considerada como su testamento espiritual.
  • Mirando hacia atrás reconoce que ha combatido bien su combate, ha corrido hasta la meta, ha mantenido la fe, y ahora le aguarda la corona merecida. Pero todavía le quedan fuerzas para querer asegurar el futuro de las comunidades y alertarlos frente a los falsos maestros. Por un lado, percibe el apóstol el peligro del error doctrinal, que se hará más seductor en los últimos tiempos, y, por otro, siente ahora próximo su propio fin. La recomendación que hace a Timoteo es que proclame la Palabra insistentemente, a tiempo y a destiempo, reprendiendo, reprochando, exhortando con toda paciencia.
  • Los modos de «proclamar la Palabra de Dios» son muchos: el anuncio directo de la buena nueva, la enseñanza, la rectificación de los errores, la lucha contra el mal en todas sus formas, el aliento a los que están pasando una prueba, mantenerse firmes ante la adversidad, el trabajo de cada día pensando que participamos en llevar a término la creación, comprometernos en el servicio de los hermanos.
  • De todos modos, ya sea con “palabras” ya sea con «hechos» la proclamación de la Palabra de Dios debe ser auténtica evitando la tentación de «manifestarse uno mismo» en lugar de manifestar “la verdad de Dios”.

***

  • Esta página es un contraste entre los escribas y la pobre viuda. Los escribas son especialistas en la Sagrada Escritura y conocedores de la ley. Jesús llama la atención sobre la actitud de los escribas que han convertido la religión en un camino para alcanzar privilegios y seguridades materiales. Mientras mantienen una apariencia ante Dios se aprovechan de los más débiles.
  • Una de las cualidades del Reino es el rechazo a la hipocresía y la predilección por la sinceridad, principalmente cuando ésta se encuentra en los pequeños, en los que no son importantes.
  • Terminados los encuentros con los dirigentes, Jesús se sienta ante la Sala del Tesoro, punto clave del templo en su fase explotadora. Jesús se ha mostrado contrario a los manejos que hacen en ese lugar los dirigentes saqueando los bolsillos de los pobres.
  • La multitud, aunque ha quedado impresionada por la enseñanza de Jesús con la que denunciaba la injusticia y la explotación, sigue apoyando al templo con la entrega de las ofrendas y las monedas. Los ricos contribuyen con grandes sumas de dinero.
  • Jesús quiere enseñar a los discípulos, que no habían comprendido su exigencia de dejar la riqueza, a interpretar los hechos proponiendo la figura de la viuda y asegurando que lo poco del pobre vale más que lo mucho del rico.
  • La viuda frente a su extremada pobreza, deposita con dignidad en la alcancía de las ofrendas sus dos moneditas, eso que era lo único que poseía y que ciertamente le hacía falta para vivir. En contraste con los que hacen abuso de la religión buscando su propio provecho, la viuda con verdadera fe entiende y vive la piedad israelita como ejercicio de gratuidad y confianza. Ella confía plenamente en la providencia de Dios, entregando aún la propia vida, en la ofrenda de lo único que tenía para vivir.
  • Lo que hizo esta buena mujer no lo vieron ni se dieron cuenta los hombres, si no hubiera sido por las palabras Jesús. El Maestro sí se da cuenta y la coloca como modelo para generaciones futuras de cristianos. Esta pobre viuda se convierte en auténtico símbolo del Mesías, que ha venido a “dar su vida”.
  • Ella nos enseña que sólo quien es verdaderamente pobre da todo lo que es y lo que posee, pues sólo el pobre se entrega totalmente a Dios y vive con gozo la gratuidad del amor porque no se siente dueño de nada, ni se apega a nada.
  • La medida de la dignidad de los hijos de Dios no se encuentra ni en aquello que llevamos puesto, ni en la fama que podemos gozar, ni en el poder que podemos ejercer, sino solamente en la donación humilde y amorosa. El amor no se mide ni por la cantidad económica, ni por la grandeza de las obras, sino por la cualidad interior. Como discípulos misioneros estamos llamados a anunciar el Evangelio con las palabras, pero sobre todo con la vida misma, con el testimonio personal de quien ha experimentado el amor de Dios y por eso es capaz de dar y darse generosamente por el bien y la salvación de los hermanos, sabiendo que Dios siempre vela por sus hijos.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué valor le doy a la generosidad?
  • ¿Doy esperando recibir?
  • ¿Doy, pero con reservas?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Demos de lo que tenemos con confianza

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Nuestro Dios es un Dios extraño, tiene gustos personalísimos y singulares; en particular, tiene una predilección decididamente paradójica e incluso evidente a lo largo de la historia de la salvación: una predilección que podríamos llamar predilección por la nada.

¿Acaso no ha creado Dios todo «de la nada»? Y desde entonces es precisamente desde la nada desde donde empieza toda su obra. Sus ojos parecen ponerse con predilección, dice L. Libby, sobre lo que está vacío para llenarlo de gracia. Es lo que vemos que sucede en muchos episodios del Antiguo y del Nuevo Testamento. Empezando por la viuda de Elías (2 Re 4,1 ss), que no tenía ya nada en casa: ni marido, ni renta, ni alimento, ni dinero, ni expectativas. Nada, aparte de la espera de la muerte inevitable, la nada por excelencia. Y así, cuando Elías le pide de comer, recoge toda la nada que tenía, lo que le había quedado para una vida ahora próxima a terminar y los cántaros vacíos que las vecinas le prestan…; y ahora tiene lugar el milagro, la nada se convierte en todo: promesa de una vida dada y garantizada por Dios, riqueza inesperada, vacío llenado misteriosamente por la generosidad divina.

Desde una viuda del Antiguo Testamento a una viuda del Nuevo Testamento. Una viuda propuesta además por Jesús a sus discípulos como ejemplo (cf. Mc 12,38-44). Esta mujer no tiene nada, sólo le quedan dos monedas de poco valor, un par de monedas de las más pequeñas que circulaban por entonces; absolutamente nada frente a las ricas ofrendas que hacían muchos ricos al templo. Sin embargo, para Jesús, «esa viuda pobre ha echado en el cofre más que todos los demás. Pues todos han echado de lo que les sobraba; ella, en cambio, ha echado de lo que necesitaba, todo lo que tenía para vivir» (Mc 12,43ss). Y, una vez más, la nada se convierte en el todo: lo es y llega a serlo en la realidad de aquello que la mujer (no) poseía; lo es sobre todo en sus intenciones y en el gesto hecho con «todo» el corazón; lo es, por último, para Jesús, que transforma aquella nada en una ofrenda agradable a Dios [...].

Se trata de una propuesta singular de santidad: «recoger nuestra nada», presentarla a él, ofrecérsela con todo el corazón y dejar que descienda sobre ella su bendición y… multiplicación. La santidad se vuelve entonces cada vez más, como la nada del hombre repleta por completo de Dios”…

  • Cencini.

 

PARA REZAR

 

Oración para pedir a Dios generosidad


Señor, enséñame a ser generoso,
a dar sin calcular,
a devolver bien por mal,
a servir sin esperar recompensa,
a acercarme al que menos me agrada,
a hacer el bien al que nada puede retribuirme
a amar siempre gratuitamente,
a trabajar sin preocuparme del reposo.

Y, al no tener otra cosa que dar
a donarme en todo y cada vez más
a aquel que necesita de mí
esperando solo de ti
la recompensa.
O mejor: esperando que Tú mismo
seas mi recompensa.

Amén