TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA X – CICLO A

TIEMPO DURANTE EL AÑO

Ciclo A

LA SANTISIMA TRINIDAD

 

Lunes de la semana X

 

Martes de la semana X

 

Miércoles de la semana X

 

Jueves de la semana X

San Bernabé, Apóstol

 

Viernes de la semana X

 

Sábado de la semana X

 

TIEMPO DURANTE EL AÑO

Ciclo A

LA SANTISIMA TRINIDAD

 

En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Éxodo    34, 4b-6. 8-9

 

Moisés subió a la montaña del Sinaí, como el Señor se lo había ordenado, llevando las dos tablas en sus manos.

El Señor descendió en la nube, y permaneció allí, junto a él. Moisés invocó el nombre del Señor. El Señor pasó delante de él y exclamó: «El Señor es un Dios compasivo y bondadoso, lento para enojarse, y pródigo en amor y fidelidad.»

Moisés cayó de rodillas y se postró, diciendo: «Si realmente me has brindado tu amistad, dígnate, Señor, ir en medio de nosotros. Es verdad que este es un pueblo obstinado, pero perdona nuestra culpa y nuestro pecado, y conviértenos en tu herencia.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Dn 3, 52. 53. 54. 55. 56

 

R.    A ti, eternamente, gloria y honor

 

Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres,

alabado y exaltado eternamente.

Bendito sea tu santo y glorioso Nombre,

alabado y exaltado eternamente. R.

 

Bendito seas en el Templo de tu santa gloria,

aclamado y glorificado eternamente por encima de todo.

Bendito seas en el trono de tu reino,

aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. R.

 

Bendito seas tú, que sondeas los abismos

y te sientas sobre los querubines,

alabado y exaltado eternamente por encima de todo.

Bendito seas en el firmamento del cielo,

aclamado y glorificado eternamente.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    13, 11-13

 

Hermanos:

Alégrense, trabajen para alcanzar la perfección, anímense unos a otros, vivan en armonía y en paz. Y entonces, el Dios del amor y de la paz permanecerá con ustedes.

Salúdense mutuamente con el beso santo. Todos los hermanos les envían saludos.

La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo permanezcan con todos ustedes.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    3, 16-18

 

Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • En el libro del Éxodo estamos en un momento culminante de la revelación de Dios. Moisés ha liberado a los israelitas y los ha conducido a través del desierto, hasta la montaña en la cual él mismo había recibido su vocación y había conocido el nombre misterioso del Dios de sus antepasados, los patriarcas. Ahora, él solo, en la cumbre del monte Sinaí se presenta ante el Señor llevando las tablas de la ley que codifican la alianza entre Dios y su pueblo. Moisés percibe fuertemente la presencia de la divinidad y se atreve a pronunciar su nombre. Entonces el mismo Dios se le revela como un Dios “compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en clemencia y lealtad”.

***

  • En la lectura de la segunda carta de San Pablo a los corintios, Pablo exhorta a sus hermanos a vivir alegres, buscando su perfección, en un mismo sentir y en paz unos con otros. Al final, Pablo desea a los cristianos de Corinto la gracia, es decir los dones de la salvación, el perdón y la Palabra transformadora de Jesucristo; el amor del Padre que ya se había manifestado a Israel como compasivo y misericordioso, como Dios de amor y no de ira, ni mucho menos de odio. Y, finalmente, la comunión del Espíritu Santo que es Espíritu de Paz y de unidad. El Espíritu que realiza la unidad de la Iglesia y conduce al mundo a la meta soñada de la paz, la justicia y la unidad.

***

  • La lectura del evangelio tomada de san Juan nos pone en contacto con las palabras que Jesús le dirige a Nicodemo, cuando fue a visitarlo de noche para sacarse las dudas sobre su identidad y su misión.
  • Cristo le afirma que el amor de Dios por el mundo ha llegado al extremo de enviarle a su Hijo único como salvador y vivificador de todos los que crean en El. Es Dios de amor, de misericordia y perdón. “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su único Hijo, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él”.
  • Sólo hay un camino para conocer a Dios: Jesús de Nazaret. Sólo en Él tenemos la garantía de poder conocer a Dios tal y como Dios se ha querido dar a conocer. El Dios que nos revela Jesucristo es un Dios de amor entrañable, que ha llegado a involucrarse en nuestro mundo y nuestra historia capaz de compasión y misericordia. Este amor de Dios se ha manifestado en los gestos, las palabras, las acciones de Jesús de Nazaret. Pero, la calidad del amor que Dios ofrece se pone de manifiesto en la entrega de su Hijo, en su muerte y resurrección por la que se nos ha concedido el perdón y la vida.
  • Es un amor que tiene una meta clara: la salvación de los hombres y del mundo. Esta salvación no es sólo una promesa para la vida futura, sino una posibilidad para ésta: es la posibilidad de convertir en realidad el anhelo de que el mundo se convierta en un mundo de hermanos. Es el amor del Padre, que por amor da la vida, y que quiere que sus hijos formen una gran familia y se le parezcan practicando el amor fraterno.
  • El misterio de la trinidad se hace presente en nuestra vida continuamente por la fe. A Dios lo conocemos y reconocemos como Padre, cuando conocemos y reconocemos a los demás hombres como hermanos. En la experiencia de la fraternidad, de la amistad, de la comunidad, sentimos la presencia del Espíritu del amor que nos impulsa a sentirnos hermanos de Cristo e hijos de Dios en Él.
  • La santísima Trinidad es el misterio que funda nuestro estilo de vida y el modo cristiano de vincularnos y convivir.
  • El Padre que se ha hecho “nuestro Padre” con un amor sin límites, ni condiciones, un amor incomprensible a la mente  humana. El Hijo reafirma la intensidad de ese amor. Su vida, su entrega, su opción por los  más necesitados, que lo lleva a darlo todo e incluso hasta la vida misma. El Espíritu, se ha hecho nuestra vida derramándose en nuestros corazones como presencia amorosa de Dios.
  • Para vivir ese misterio necesitamos vivir en comunidad y amar al Padre Creador de todo cuanto existe, que nos invita a  seguir su obra creadora construyendo proyectos de vida para el bien de la humanidad. Vivimos en la trinidad estando en comunión con Jesucristo; Salvador, redentor y liberador que se ha hecho nuestro hermano y nos  invita a luchar contra toda clase de degradación humana e injusticia en la entrega y el servicio por los  más necesitados. La trinidad vive en nosotros cuando dejamos que el Espíritu Santo, nos fortalezca y vivifique en nuestro caminar en medio de problemas y divisiones participando de un mismo sentir, de una misma esperanza y de un mismo amor.
  • Por la fe no tenemos una explicación de quién es Dios sino que nos sumergimos en Dios, nos entregamos a Dios, nos introducimos en su misterio de amor para vivirlo en plenitud.
  • Por la a fe en la trinidad entramos en una experiencia de amor “habitando” en un Dios que nos “habita”.
  • De esta experiencia surge la grandeza y vocación de la Iglesia y de los discípulos de Jesús: ser transparencia de Dios, imagen de la trinidad, viviendo y comunicando con gestos y palabras la experiencia de un amor de Dios que generosamente ha sido derramado en nuestros corazones y por quien nos movemos, existimos y somos.
  • Muchos hombres y mujeres de nuestro tiempo cambiarían su actitud ante Dios si descubrieran en nuestra vida la presencia de un Dios tierno, compasivo, humilde, amigo y defensor de la vida y la felicidad de los hombres, un Dios que no sabe ni puede hacer otra cosa que querernos.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Reconocemos que somos “habitados” por Dios?
  • ¿Respondo a la consagración que vivo desde mi bautismo?
  • ¿Busco que mi vida sea cada vez más semejanza del que me creó?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Tú eres santo, Señor Dios único, que haces maravillas

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…” ¡Oh Dios mío, trinidad adorable, ayúdame a olvidarme por entero para establecerme en ti!

¡Oh mi Cristo amado, crucificado por amor! Siento mi impotencia y te pido que me revistas de ti mismo, que identifiques mi alma con todos lo movimientos de tu alma; que me sustituyas, para que mi vida no sea más que una irradiación de tu propia vida. Ven a mí como adorador, como reparador y como salvador…

¡Oh fuego consumidor, Espíritu de amor! Ven a mí, para que se haga en mi alma una como encarnación del Verbo; que yo sea para él una humanidad sobreañadida en la que él renueve todo su misterio.

Y tú, ¡oh Padre!, inclínate sobre tu criatura; no veas en ella más que a tu amado en el que has puesto todas tus complacencias.

¡Oh mis tres, mi todo, mi dicha, soledad infinita, inmensidad en que me pierdo! Me entrego a vos como una presa; sepultaos en mi para que yo me sepulte en vos, en espera de ir a contemplar en vuestra luz el abismo de vuestras grandezas”…

 

Sor Isabel de la Trinidad

 

…”En Cristo se nos ha abierto la hondura de la vida escondida de Dios. Su naturaleza, palabra y obra tan llenas de la realidad de lo sagrado. Pero de ella brotan figuras vivas: el Padre, en su omnipotencia y bondad; el Hijo, en su verdad y amor redentor, y entre ellos, el desprendido, el creador, el Espíritu.

Es un misterio que supera todo sentido; y hay gran peligro de escandalizarse de él. Pero yo no quiero un Dios que se ajuste a las medidas de mi pensamiento y esté formado a mi imagen. Quiero el auténtico, aunque sé que desborda mi intelectual capacidad. Por eso, ¡oh Dios vivo!, creo en tu misterio, y Cristo, que no puede mentir, es su fiador.

Cuando anhelo la intimidad de la compañía, tengo que ir a los demás hombres; y por más honda que sea la ligazón y más hondo que sea el amor, seguimos, sin embargo, separados. Pero tú encuentras tu propio «tú» en ti mismo. En tu misma hondura desarrollas el diálogo eterno. En tu misma riqueza tiene lugar el perpetuo regalo y recepción del amor.

Creo, ¡oh Dios!, en tu vida una y trina. Por ti creo en ella, pues ese misterio cobija tu verdad. En cuanto se abandona, tu imagen se desvanece en el mundo. Pero también, ¡oh Dios!, creo en ella por nosotros, porque la paz de tu eterna vida tiene que llegar a ser nuestra patria. Nosotros somos tus hijos, ¡oh Padre!; tus hermanos y hermanas, Hijo de Dios, Jesucristo, y tú, Espíritu Santo, eres nuestro amigo y maestro”…

Romano Guardini

 

Lunes de la semana X

 

Felices los pobres

 

Lectura del primer libro de los Reyes    17, 1-6

 

Elías el tisbita, de Tisbé en Galaad, dijo a Ajab: « ¡Por la vida del Señor, el Dios de Israel, a quien yo sirvo, no habrá estos años rocío ni lluvia, a menos que yo lo diga!»

La palabra del Señor le llegó en estos términos: «Vete de aquí; encamínate hacia el Oriente y escóndete junto al torrente Querit, que está al este del Jordán. Beberás del torrente, y yo he mandado a los cuervos que te provean allí de alimento.»

El partió y obró según la palabra del Señor: fue a establecerse junto al torrente Querit, que está al este del Jordán. Los cuervos le traían pan por la mañana y carne por la tarde, y él bebía del torrente.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 120, 1-2. 3-4. 5-6. 7-8 (R.: cf. 2)

 

R.    Nuestra ayuda nos viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

 

Levanto mis ojos a las montañas:

¿de dónde me vendrá la ayuda?

La ayuda me viene del Señor,

que hizo el cielo y la tierra. R.

 

El no dejará que resbale tu pie:

¡tu guardián no duerme!

No, no duerme ni dormita

el guardián de Israel. R.

 

El Señor es tu guardián,

es la sombra protectora a tu derecha:

de día, no te dañará el sol,

ni la luna de noche. R.

 

El Señor te protegerá de todo mal

y cuidará tu vida.

El te protegerá en la partida y el regreso,

ahora y para siempre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 1-12

 

Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:

«Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el

Reino de los Cielos.

Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.

Felices los afligidos, porque serán consolados.

Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.

Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.

Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.

Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Durante tres semanas nos encontraremos con lecturas del Antiguo Testamento correspondientes a la segunda parte del Libro de los Reyes. Este período de la Historia del pueblo de Dios cubre desde el cisma en dos reinos, hasta la fecha de la destrucción de Jerusalén por el rey Nabucodonosor.
  • La debilidad del pueblo elegido por Dios: infiel, olvidadizo y voluble hacen que caiga en la idolatría, las divisiones y las injusticias sociales sobre todo con los más pobres y desvalidos. Todo esto pone de relieve la decadencia humana y religiosa del pueblo de Dios haciéndolo presa fácil de los grandes imperios vecinos.
  • Dios suscita en este tiempo profetas como Elías y Eliseo, defensores valientes de los derechos de Dios y también de los del pueblo.
  • Esta época es el «ciclo de Elías». Su nombre significa «Yahvé es mi Dios». Elías es figura de Jesús, sobre todo por lo que sufrió debido a la valentía de sus denuncias.
  • Se enfrenta a Ajab, era un rey débil, manejado por su esposa fenicia Jezabel, que ha llevado al pueblo a la idolatría. Por otro lado Acaz se aprovecha del poder para amontonar riquezas a expensas del pueblo sencillo en beneficio de la corte. Ajab se acuesta en camas de marfil y construye un templo a Baal empujando al pueblo a este culto idolátrico, mientras tanto sus súbditos viven en la miseria, bajo el yugo de rigurosos impuestos.
  • Elías le anuncia una gran sequía, que Acaz interpreta como castigo a sus pecados. Hay una clara ironía en el relato, porque el dios fenicio Baal, al que se habían pasado muchos israelitas, era considerado precisamente como el dios de la lluvia y la fertilidad.
  • Elías tiene que huir, y esconderse junto a un torrente en una vida de ermitaño, es ayudado milagrosamente por Dios en ese tiempo de sequía y hambre.

***

  • Empezamos a leer el evangelio de Mateo con el sermón de la montaña. Jesús presenta la «carta magna» del Reino anunciando ocho veces, a quienes quieran ser sus discípulos, la felicidad, el camino del proyecto de Dios, que es proyecto de vida plena.
  • Jesús contempla la muchedumbre que simboliza a toda la humanidad doliente. Y siente, como en tantas ocasiones, compasión. Hace suyos los sufrimientos de cada uno. Los entiende por dentro.
  • Sube a la montaña, se sienta y comienza a hablar. El contenido es paradójico: llama felices a los pobres, a los humildes, a los de corazón misericordioso, a los que trabajan por la paz, a los que lloran y son perseguidos, a los limpios de corazón. Esto no quiere decir que la felicidad está en la misma pobreza, o en las lágrimas, o en la persecución; sino, en lo que esta actitud de apertura y de sencillez representa y en el premio que Jesús promete.
  • Son llamados bienaventurados por Jesús, los «pobres de Yahvé» del Antiguo Testamento, los que no se bastan a si mismos, los que no se apoyan en sus propias fuerzas, sino en Dios. A los que quieran seguir este camino, Jesús les promete ser hijos de Dios, poseer la tierra y el Reino.
  • La sociedad en que vivimos llama dichosos a los ricos, a los que tienen éxito, a los que ríen, a los que consiguen satisfacer sus deseos. Jesús, en cambio, promete la felicidad por caminos muy distintos.
  • Si lo que cuenta en este mundo es pertenecer a los poderosos, a los importantes, las preferencias de Dios van a los humildes, los sencillos y los pobres de corazón. Jesús mismo será testimonio de esta felicidad porque es el único que la ha llevado a plenitud: Él es el pobre, el que crea paz, el misericordioso, el limpio de corazón, el perseguido que ahora, está glorificado como Señor, en la felicidad plena.
  • Las bienaventuranzas no son un código de obligaciones ni un programa de moral, sino el retrato de cómo es Dios, de cómo es Jesús, de qué es lo verdaderamente importante, por lo que vale la pena renunciar a todo. No son promesa; son ya, realidad gozosa para todo el que las vive.
  • La propuesta de Jesús, el Reino de Dios, es la alternativa para construir un mundo mejor desde lo pequeño, desde lo insignificante, desde lo que nunca ha contado en la sociedad; y que se comience a disfrutar ya en esta tierra y no sólo en el más allá.
  • Hoy, en un mundo donde reina la injusticia, la violencia y la muerte, se nos pide el compromiso profético de anunciar la misericordia de Dios, de construir la paz y de denunciar todo lo que, de una u otra manera genere infelicidad y muerte. Como discípulos misioneros de Jesús debemos asumir la increíble y desconcertante novedad de las bienaventuranzas, tomando el mensaje del evangelio como la nueva ley del Reino que invita a la verdad, la justicia, la solidaridad y la libertad, aunque tengamos que correr el riesgo de entregar, como Jesús, la propia vida por los demás.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Dónde buscamos la felicidad?
  • ¿Aceptamos la propuesta de Jesús?
  • ¿Qué lugar ocupa la renuncia en mi camino de vida?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Dame un corazón pobre

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Dichosos los pobres en el espíritu»

 

…”Todos los hombres, sin excepción, desean la felicidad, la dicha. Pero referente a ella tienen ideas muy distintas; para uno está en la voluptuosidad de los sentidos y la suavidad de la vida; para otro, en la virtud; para otro, en el conocimiento de la verdad. Por eso, el que enseña a todos los hombres, comienza por enderezar a los que se extravían, dirige a los que se encuentran en camino, y acoge a los que llaman a su puerta… Aquel que es «El Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14,6) endereza, dirige, acoge y comienza por esta palabra: «Dichosos los pobres en el espíritu».

La falsa sabiduría de este mundo, que es auténtica locura (1C 3,19), pronuncia sin comprender lo que afirma; declara dichosa «la raza extranjera, cuya diestra jura en falso, cuya boca dice falsedades» porque «sus silos están repletos, sus rebaños se multiplican y sus bueyes vienen cargados» (Sl 143, 7-13). Pero todas sus riquezas son inseguras, su paz no es paz (Jr 6,14), su gozo, estúpido. Por el contrario, la Sabiduría de Dios, el Hijo por naturaleza, la mano derecha del Padre, la boca que dice la verdad, proclama que son dichosos los pobres, destinados a ser reyes, reyes del Reino eterno. Parece decir: «Buscáis la dicha, y no está donde la buscáis, corréis, pero fuera del camino. Aquí tenéis el camino que conduce a la felicidad: la pobreza voluntaria por mi causa, éste es el camino. El Reino de los cielos en mí, ésta es la dicha. Corréis mucho pero mal, cuanto más rápidos vais, más os alejáis del término…»

No temamos, hermanos. Somos pobres; escuchemos al Pobre recomendar a los pobres la pobreza. Podemos creerle pues lo ha experimentado. Nació pobre, vivió pobre, murió pobre. No quiso enriquecerse; sí, aceptó morir. Creamos, pues a la Verdad que nos indica el camino hacia la vida. Es arduo pero corto; la dicha es eterna. El camino es estrecho, pero conduce a la vida

(Mt 7,14)

 
 

Isaac de la Estrella (?- hacia 1171), Sermón 1, para la fiesta de Todos los Santos

 

PARA REZAR

 

Entre los más pobres

 

Este es tu escabel, y tus pies se posan aquí,
entre los más pobres, los ínfimos y los abandonados.
Cuando trato de inclinarme ante ti, mi gesto no alcanza
la profundidad en la que se posan tus pies
entre los más pobres, los ínfimos y los abandonados.
La soberbia no puede acercarse adónde tú caminas,
vestido como los humildes,
entre los más pobres, los ínfimos y los abandonados.
Mi corazón nunca podrá hallar el camino
hasta donde tú estás acompañando
a los que no tienen compañía,
entre los más pobres, los ínfimos y los abandonados.

R. Tagore

 

Martes de la semana X

 

Sean sal y luz

 

Lectura del primer libro de los Reyes    17, 7-16

 

Al cabo de un tiempo, el torrente se secó porque no había llovido en la región. Entonces la palabra del Señor llegó a Elías en estos términos: «Ve a Sarepta, que pertenece a Sidón, y establécete allí; ahí yo he ordenado a una viuda que te provea de alimento.»

El partió y se fue a Sarepta. Al llegar a la entrada de la ciudad, vio a una viuda que estaba juntando leña. La llamó y le dijo: «Por favor, tráeme en un jarro un poco de agua para beber.» Mientras ella lo iba a buscar, la llamó y le dijo: «Tráeme también en la mano un pedazo de pan.»

Pero ella respondió: «¡Por la vida del Señor, tu Dios! No tengo pan cocido, sino sólo un puñado de harina en el tarro y un poco de aceite en el frasco. Apenas recoja un manojo de leña, entraré a preparar un pan para mí y para mi hijo; lo comeremos, y luego moriremos.»

Elías le dijo: «No temas. Ve a hacer lo que has dicho, pero antes prepárame con eso una pequeña galleta y tráemela; para ti y para tu hijo lo harás después. Porque así habla el Señor, el Dios de Israel: El tarro de harina no se agotará ni el frasco de aceite se vaciará, hasta el día en que el Señor haga llover sobre la superficie del suelo.»

Ella se fue e hizo lo que le había dicho Elías, y comieron ella, él y su hijo, durante un tiempo. El tarro de harina no se agotó ni se vació el frasco de aceite, conforme a la palabra que había pronunciado el Señor por medio de Elías.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 4, 2-3. 4-5. 7-8 (R.: cf. 7)

 

R.    Muéstranos, Señor, la luz de tu rostro.

 

Respóndeme cuando te invoco, Dios, mi defensor,

tú, que en la angustia me diste un desahogo:

ten piedad de mí y escucha mi oración.

Y ustedes, señores,

¿hasta cuándo ultrajarán al que es mi Gloria,

amarán lo que falso y buscarán lo engañoso? R.

 

Sepan que el Señor hizo maravillas por su amigo:

él me escucha siempre que lo invoco.

Tiemblen, y no pequen más;

reflexionen en sus lechos y guarden silencio. R.

 

Hay muchos que preguntan:

«¿Quién nos mostrará la felicidad,

si la luz de tu rostro, Señor,

se ha alejado de nosotros?.»

Pero tú has puesto en mi corazón más alegría

que cuando abundan el trigo y el vino. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 13-16

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.

Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El Señor mandó a Elías al desierto, junto al torrente que se seca. No ha sido escuchado por el rey Ajab y el profeta recibe ahora la orden de ir a un territorio pagano. La viuda de Sarepta se convierte en el tipo de los paganos llamados a la mesa del Reino.
  • Dios envía a Elías pobre, hambriento y sediento a otra pobre hambrienta y sedienta. Una pobre viuda extranjera, que vivía en Sarepta, cerca de Sidón, en el Líbano.
  • El encuentro entre Elías y la viuda de Sarepta es trágico. La sequía, el hambre y la muerte marcan la situación y le dan un contenido particular.
  • Elías tiene mucha fe en la fidelidad y providencia de Dios a tal punto de atreverse a pedir a esa pobre que le dé lo poco que le queda. La viuda muestra también mucha fe porque lo arriesga todo sobre la Palabra que le ha sido dicha por el profeta. No se aferra a la posibilidad de un día más de vida.
  • Con una fe admirable esa buena mujer se fía de Dios y pone lo poco que tiene a disposición del profeta. Por eso Dios la premia y “la harina y aceite no se agotarán hasta que vuelva la lluvia”.

***

  • Después de las bienaventuranzas, Jesús empieza su desarrollo sobre el estilo de vida que quiere de sus discípulos. Hoy emplea tres comparaciones para hacerles entender qué papel les toca jugar en medio de la sociedad. Llama a sus discípulos ser sal, luz y lámpara encendida en lo alto.
  • La sal condimenta, purifica y conserva los alimentos; asegura la incorruptibilidad, se usaba en los pactos como símbolo de su firmeza y permanencia de la Alianza. Su contrapuesto es la degradación, volverse insípida, perder su fuerza. La sal no es para sí misma, sino que está en función de lo que ella puede generar, dar gusto y sabor.
  • Los discípulos no existen para sí mismos, sino para los demás y son la sal que asegura la alianza de Dios con la humanidad. De la fidelidad de los discípulos a la propuesta de Jesús, depende que exista la alianza, y que se lleve a cabo la obra salvadora prometida. Si los discípulos de Jesús no le son fieles, son cosa inútil.
  • La luz ilumina, da claridad, en contraposición con la oscuridad y las tinieblas. Jesús también pide a sus discípulos que sean luz para los demás. El dijo que era la Luz verdadera y eso mismo pide a sus seguidores. Que, iluminados por Él, sean iluminadores de los demás. En este mundo reinan toda clase de cegueras y penumbras que llegan a nuestros mismos ambientes familiares o religiosos. Todos necesitamos a alguien que sea una luz a nuestro lado, para no tropezar ni caminar a tientas. Los discípulos de Jesús, deben ser portadores de un anuncio salvador para los hombres. La misión de los discípulos está unida a la misión de su maestro. La comunidad cristiana como luz en el mundo, debe hacer brillar esta luz.
  • La Iglesia si no es a fiel a sí misma y a su vocación no sólo se pierde, sino que deja al mundo sin salvador. Los discípulos de Jesús somos la luz del mundo, somos misioneros y hacemos brillar con nuestras obras el mensaje del evangelio; cuando desde una vida arraigada profundamente en Dios, construimos con todos los hombres y para todos los hombres de la tierra, sin exclusión, espacios nuevos que permitan vivir en la justicia, la verdad, el amor y la solidaridad; cuando hacemos realidad y concretamos en nuestra vida el contenido de las bienaventuranzas.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Somos sal y luz en nuestros ambientes?
  • ¿Qué me impide dar sabor e iluminar la vida de los hombres?
  • ¿Reconocemos que el anuncio es parte de nuestra vida de cristianos?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Tenemos que ser sal y luz

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Se impone la pregunta sobre cómo debemos entender hoy estas afirmaciones de Jesús transmitidas por Mateo. Más concretamente: ¿a quién se refiere: «Vosotros sois la sal de la tierra, vosotros sois la luz del mundo, vosotros sois una ciudad situada en la cima de un monte»? Personalmente, me costaría mucho aplicarme a mí estas expresiones. Pero también se me plantean muchas dificultades a la hora de referirlas a la Iglesia de hoy. Pienso más bien en esas personas y comunidades que, dentro de la Iglesia —y fuera de la misma—, viven las bienaventuranzas o se esfuerzan en hacerlo: pienso en los pobres, en aquellos que se muestran solidarios con los oprimidos, en cuantos se comprometen con un mundo más justo sin recurrir a la violencia, y en otros más. Podría suceder que también yo forme parte de ésos. Lo espero. Podría ser que toda la Iglesia fuera un día sal de la tierra y luz del mundo. Lo espero. Ahora bien, si no pertenezco ya a esta categoría de bienaventurados, es importante que sepa que los destinatarios de las bienaventuranzas, los discípulos y las discípulas de Jesús hoy, podrían ser para mí luz, podrían ayudarme a descubrir el sentido de la solidaridad. Una cosa es cierta: quien quiera ser hoy sal de la tierra y luz del mundo no puede volverse él mismo mundo. Debe seguir unas huellas diferentes, las huellas dejadas por Jesús, aun cuando choque con el modo de ver y de juzgar de la sociedad y de la Iglesia”…

 

H. J. Venetz, EI discurso de la montaña.

 

PARA REZAR

 

Oración del testigo

 

Es hora de ser tus testigos, Señor del alba.
Es hora de construir juntos la Civilización del amor.
Es hora de salir a las plazas y ciudades como hermanos.
Es hora de hacer del mundo un arco iris de unidad y de color.

Es hora de anunciar la vida desde la vida hecha fiesta.
Es hora de gritar al mundo de los hombres tu salvación.
Es hora de gritar como voceros del alba a hombres y mujeres,
que el Crucificado ha resucitado, y el mundo sabe a redención.

Es hora de vivir en la luz y abrir caminos sin fronteras.
Es hora de darse la mano y hacer un coro grande al sol.
Es hora de decir a los miedosos; no teman, tengan ánimo,
que el mundo, el corazón del mundo, vive en Resurrección.

Es hora de juntarnos como amigos en un solo pueblo.
Es hora de marchar unidos sembrando la paz y el amor.
Es hora de llamar al hombre hermano, hermano mío.
Es hora de vivir en armonía, en lazos de hermandad y comunión.

Que así sea.

 

Miércoles de la semana X

 

Viene a dar cumplimiento

 

Lectura del primer libro de los Reyes    18, 20-39

   

El rey Ajab mandó buscar a todos los israelitas y reunió a los profetas sobre el monte Carmelo. Elías se acercó a todo el pueblo y dijo: « ¿Hasta cuándo van a andar rengueando de las dos piernas? Si el Señor es Dios, síganlo; si es Baal, síganlo a él.» Pero el pueblo no le respondió ni una palabra.

Luego Elías dijo al pueblo: «Como profeta del Señor, he quedado yo solo, mientras que los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta. Traigamos dos novillos; que ellos se elijan uno, que lo despedacen y lo pongan sobre la leña, pero sin prender fuego. Yo haré lo mismo con el otro novillo: lo pondré sobre la leña y tampoco prenderé fuego. Ustedes invocarán el nombre de su dios y yo invocaré el nombre del Señor: el dios que responda enviando fuego, ese es Dios.»

Todo el pueblo respondió diciendo: « ¡Está bien!»

Elías dijo a los profetas de Baal: «Elíjanse un novillo y prepárenlo ustedes primero, ya que son los más numerosos; luego invoquen el nombre de su dios, pero no prendan fuego.» Ellos tomaron el novillo que se les había dado, lo prepararon e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: « ¡Respóndenos, Baal!» Pero no se oyó ninguna voz ni nadie que respondiera. Mientras tanto, danzaban junto al altar que habían hecho.

Al mediodía, Elías empezó a burlarse de ellos, diciendo: « ¡Griten bien fuerte, porque es un dios! Pero estará ocupado, o ausente, o se habrá ido de viaje. A lo mejor está dormido y se despierta.»

Ellos gritaron a voz en cuello y, según su costumbre, se hacían incisiones con cuchillos y punzones, hasta chorrear sangre. Y una vez pasado el mediodía, se entregaron al delirio profético hasta la hora en que se ofrece la oblación. Pero no se oyó ninguna voz, ni hubo nadie que respondiera o prestara atención.

Entonces Elías dijo a todo el pueblo: « ¡Acérquense a mí!» Todo el pueblo se acercó a él, y él restauró el altar del Señor que había sido demolido: tomó doce piedras, conforme al número de los hijos de Jacob, a quien el Señor había dirigido su palabra, diciéndole: «Te llamarás Israel», y con esas piedras erigió un altar al nombre del Señor. Alrededor del altar hizo una zanja, como un surco para dos medidas de semilla. Luego dispuso la leña, despedazó el novillo y lo colocó sobre la leña. Después dijo: «Llenen de agua cuatro cántaros y derrámenla sobre el holocausto y sobre la leña.» Así lo hicieron. El añadió: «Otra vez.» Lo hicieron por segunda vez, y él insistió: «Una vez más.» Lo hicieron por tercera vez. El agua corrió alrededor del altar, y hasta la zanja se llenó de agua.

A la hora en que se ofrece la oblación, el profeta Elías se adelantó y dijo: « ¡Señor, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel! Que hoy se sepa que tú eres Dios en Israel, que yo soy tu servidor y que por orden tuya hice todas estas cosas. Respóndeme, Señor, respóndeme, para que este pueblo reconozca que tú, Señor, eres Dios, y que eres tú el que les ha cambiado el corazón.»

Entonces cayó el fuego del Señor: Abrazó el holocausto, la leña, las piedras y la tierra, y secó el agua de la zanja.

Al ver esto, todo el pueblo cayó con el rostro en tierra y dijo: « ¡El Señor es Dios! ¡El Señor es Dios!»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 15, 1-2a. 4. 5 y 8. 11 (R.: 1)

 

R.    Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.

 

Protégeme, Dios mío,

Porque me refugio en ti.

Yo digo al Señor: «Señor, tú eres mi bien.» R.

 

Multiplican sus ídolos y corren tras ellos,

Pero yo no les ofreceré libaciones de sangre,

Ni mis labios pronunciarán sus nombres. R.

 

El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz,

¡Tú decides mi suerte!

Tengo siempre presente al Señor:

Él está a mi lado, nunca vacilaré. R.

 

Me harás conocer el camino de la vida,

Saciándome de gozo en tu presencia,

De felicidad eterna a tu derecha. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 17-19

 

Jesús dijo a sus discípulos:

No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.

El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El monte Carmelo, en donde se sitúa el pasaje de hoy, está situado entre Palestina y Fenicia. Perteneció sucesivamente a ambos reinos, lo que explica la presencia en su cumbre de un altar consagrado a Iahvé y otro a Baal.
  • Estamos en el zona donde, en tiempo de Acab, se desarrolló una suerte de convivencia con el paganismo. Por un lado el pueblo adoraba al Dios verdadero, el Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, y por otro, al mismo tiempo, adoraban a los ídolos.
  • En ciertos momentos el pueblo observaba la ley de Iahvé y sus mandamientos; en otros los menospreciaban, pero ante un peligro volvían a Dios renunciando, no de un modo definitivo a los ídolos.
  • Cuando en el pueblo hebreo se entraba en conflicto entre dos prácticas litúrgicas, había que invariablemente someterlas a una prueba en la que el juicio de Dios daba su veredicto entre los protagonistas. Elías acude a ese recurso para dar a conocer al pueblo el juicio de Dios sobre sus sacrificios.
  • El profeta lucha solo contra 450 sacerdotes del falso dios Baal. Estos sacerdotes se sentían apoyados por Jezabel, fenicia, adoradora de Baal, y a su vez apoyaban a la reina y al rey en todos sus caprichos y perversidades.
  • La disputa se desarrolla en un clima desafiante. Los sacerdotes de Baal, creen que su Dios se revelará como remate del esfuerzo del hombre por eso se hieren y entran en trance.
  • El profeta Elías propone una alternativa radical. No se apoya en su propia fuerza sino en Dios y ante los numerosos sacerdotes de Baal ora en público corriendo el riesgo de perder la vida, si no satisface su plegaria.
  • Elías tiene la certeza profética de que Yahvé es Dios y Baal no es nada, por eso lanza entonces un atrevido desafío a todos. Delante del silencio del pueblo el profeta acompañará su predicación con una señal. Su acción tuvo buen resultado y los ídolos fueron reducidos a cenizas de tal forma que al final, con rostro en tierra y con temor, todos reconocen que el Señor Yaveh es Dios.
  • Lo más importante es la llamada al pueblo para que abandone la idolatría y se decida: « ¿hasta cuándo van a caminar con muletas?; si el Señor es el verdadera Dios hay que seguirlo.

    ***

  • Los fariseos habían logrado hacer de la ley un absoluto inamovible en el cual Dios era puesto como acusador de las injusticias que tenían establecidas. Fanáticos obsesivos del cumplimiento de la ley, habían puesto la voluntad de Dios en elementos secundarios.
  • Jesús criticó repetidas veces las interpretaciones que se hacían de la ley de Moisés, pero no la desautorizó, sino que la cumplió e invitó a cumplirla. Cristo reconoce el valor perenne de la ley de Moisés: ella ha tenido una función importante e insustituible para Israel dado que ella descubrían la concretización de la voluntad de Dios.
  • Por esto Jesús no viene a abolir el valor de la ley, sino que viene a darle cumplimiento. Por eso a la manifestación más plena de la voluntad de Dios que es su hijo Jesús salvador del hombre.
  • Todo cuanto estaba escrito en la ley antigua tiene un valor profético y debía históricamente, cumplirse en los tiempos mesiánicos. Jesús es la plenitud y el cumplimiento de este tiempo de gracia en el que se hace presente, de una manera definitiva, el Reino de Dios. Por tanto, Jesús es la plenitud y el cumplimiento profético de la ley.
  • El Antiguo Testamento no está derogado: está perfeccionado por Jesús y su evangelio. Los mandamientos de Moisés siguen siendo válidos. La Pascua de Israel ya fue salvación liberadora, aunque tiene su pleno cumplimiento en la Pascua de Cristo y en la nuestra.
  • En Jesús tenemos la plenitud de la Revelación. Él es el Verbo, la Palabra de Dios, que se ha hecho hombre y viene a nosotros para darnos a conocer quién es Dios y cómo nos ama. Esta Palabra que es Dios mismo espera del hombre una respuesta de amor. Obras son amores, dice el refrán popular. Nuestra respuesta de amor se manifiesta viviendo profundamente y con fuerza sus enseñanzas: «Si me aman, guardarán mis mandamientos».
  • El amor no es sólo un sentimiento, sino que pide obras, obras de amor, vivir el doble precepto de la caridad.
  • Guardar los mandamientos de Dios en una muestra de que lo amamos con obras y de verdad.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué papel juega la ley en nuestra vida?
  • ¿Descubro el valor que se esconde detrás de la letra de la ley s?
  • ¿Mi fe se contenta con simplemente cumplir?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Que se cumpla tu palabra.

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«He venido no para abolir si no para cumplir la ley»

 

El sacrificio de la oveja, el rito de la Pascua y la letra de la ley, han confluido en Cristo Jesús a la vista de que todo se ha cumplido en la antigua ley y más aún, en el nuevo orden. Pues la Ley se ha convertido en el Verbo y de antigua se ha hecho nueva…, el mandamiento se ha transformado en gracia, la figura en verdad, el cordero se ha hecho hijo, la oveja se ha convertido en hombre, y el hombre en Dios…

El Señor, siendo Dios, revistió al hombre de su grandeza, sufrió por el que sufría, fue encadenado por el que era cautivo, fue juzgado por el culpable, fue enterrado por el que estaba enterrado, resucitó de entre los muertos y declaró en voz alta: «¿quién disputará contra mí? ¡Que se presente ante mí1» (Is. 50,8).So yo quien ha liberado al condenado; quien ha devuelto la vida al muerto; quien ha resucitado al enterrado. «¿Quién se atreve a contradecirme?» Soy yo dice, que soy Cristo, quien ha destruido la muerte, quien ha triunfado ante el adversario, quien ha maniatado al enemigo poderoso y, quien ha conducido al hombre hacia las alturas del cielo, soy yo dice, que soy Cristo.

Venid pues, todas las familias de los hombres, encallecidos de pecados, y recibid el perdón de los pecados. Pues soy yo quien soy vuestro perdón, yo la Pascua de la salvación, yo el cordero inmolado por vosotros, yo vuestro rescate, yo vuestra vida, vuestra resurrección, vuestra luz, vuestra salvación, vuestro rey. Soy yo quien os guía hacia las alturas del cielo, yo quien os resucitará, quien os hará ver al Padre que existe por toda la eternidad, soy yo quien os resucitará por mi mano poderosa.

 

Melitón de Sardes (¿- c. 195)- obispo – Homilía Pascual

 

PARA REZAR

 

Manda y ordena lo que quieras


Señor, tú que nos diste el que te encontráramos 
y el ánimo para seguir buscándote, 
no nos abandones al cansancio ni a la desesperanza. 
Haznos buscarte siempre y cada vez con más ardor. 
Y danos fuerzas para adelantar en la búsqueda.

Manda y ordena lo que quieras, 
pero limpia mis oídos para que escuchen tu voz. 
Sana y abre mis ojos 
para que descubran tus indicaciones. 
Aparta de mí toda ignorancia 
para que reconozca tus caminos. 
Dime a dónde debo dirigir la mirada para verte a ti, 
y así poder cumplir lo que te agrada

 

San Agustín

 

Jueves de la semana X

San Bernabé, Apóstol

 

El Reino de los cielos está cerca

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles 11, 21b-26; 13,1-3

 

En aquellos días: Muchos creyeron y se convirtieron. Al enterarse de esto, la Iglesia de Jerusalén envió a Bernabé a Antioquía. Cuando llegó y vio la gracia que Dios les había concedido, él se alegró mucho y exhortaba a todos a permanecer fieles al Señor con un corazón firme. Bernabé era un hombre bondadoso, lleno del Espíritu Santo y de mucha fe. Y una gran multitud adhirió al Señor. Entonces partió hacia Tarso en busca de Saulo, y cuando lo encontró, lo llevó a Antioquía. Ambos vivieron todo un año en esa Iglesia y enseñaron a mucha gente. Y fue en Antioquía, donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de “cristianos”. En la Iglesia de Antioquía había profetas y doctores, entre los cuales estaban Bernabé y Simeón, llamado el Negro, Lucio de Cirene, Manahén, amigo de infancia del tetrarca Herodes, y Saulo.

Un día, mientras celebraban el culto del Señor y ayunaban, el Espíritu Santo les dijo: “Resérvenme a Saulo y a Bernabé para la obra a la cual los he llamado”. Ellos, después de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 97,1.2-3b. 3c-4. 5-6 (R.: cf. 2b)

 

R.    El Señor reveló su justicia a los ojos de las naciones.

 

Canten al Señor un canto nuevo,

porque Él hizo maravillas:

su mano derecha y su santo brazo

le obtuvieron la victoria. R.

 

El Señor manifestó su victoria,

reveló su justicia a los ojos de las naciones:

se acordó de su amor y su fidelidad

a favor del pueblo de Israel. R.

 

Los confines de la tierra han contemplado

el triunfo de nuestro Dios.

Aclame al Señor toda la tierra,

prorrumpan en cantos jubilosos. R.

 

Canten al Señor con el arpa

y al son de instrumentos musicales;

con clarines y sonidos de trompeta

aclamen al Señor, que es Rey. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    10, 7-13

 

Jesús dijo a sus discípulos: Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento. Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La primera lectura narra el inicio de la comunidad cristiana en Antioquía, la cual jugará un papel decisivo en la expansión del cristianismo, en la cuenca del Mediterráneo, tal como lo relatan los capítulos 13 y 14 de los Hechos de los Apóstoles. Cuando la Iglesia de Jerusalén se entera de la respuesta positiva de los habitantes de Antioquía frente al evangelio, enviaron a Bernabé, el cual es descrito como “ser humano justo y lleno del Espíritu Santo y fe”.
  • Bernabé es un “justo”, es decir, según el lenguaje teológico del Antiguo Testamento una persona íntegra y fiel a los mandamientos del Señor. Pero además, es descrito como alguien “lleno del Espíritu Santo y fe”, con lo cual se lo coloca en el ámbito de la nueva alianza, presentándolo como alguien dócil a la acción de Dios, en la obra de expansión del evangelio. El Espíritu Santo, en efecto, actuará eficazmente por mediación de Bernabé en la predicación del evangelio a los paganos.
  • El relato de los Hechos añade que Bernabé,…”exhortaba a todos para que se mantuvieran fieles al Señor”. Luego se describe la fecundidad de la predicación y de la exhortación de este hombre, “lleno de Espíritu Santo y fe”… “una considerable multitud se unió al Señor”.

***

  • En el evangelio de Mateo se narra el envío de los Doce por parte de Jesús y se indican las instrucciones básicas para la misión evangelizadora: a quien deben ir, lo que deben decir, como deben actuar.
  • Jesús elige a “Doce” de entre los discípulos para continuar su obra. El número “doce” hace referencia a las doce tribus de Israel. En el proyecto salvador de Jesús “los Doce” representan, las columnas del nuevo pueblo de Dios.
  • La misión de estos doce elegidos va destinada inicialmente a “las ovejas perdidas de la casa de Israel”. A partir de Israel, la misión se va abriendo poco a poco a todos los hombres; esto se realizará plenamente sólo después de la muerte y resurrección de Jesús, mediante la cual es constituido Mesías y Señor universal, con la efusión del Espíritu Santo.
  • Su programa misionero es descrito y se estructura a imagen de la misión histórica que llevó a cabo Jesús. Igual que Él deben anunciar el Reino y realizar los signos que los acreditan. Deberán anunciar que “está llegando el reino de los cielos”; proclamar que la justicia, la compasión y la solidaridad son una gracia y una realidad que hay que acoger como don de Dios, para construir un proyecto nuevo de humanidad.
  • Por otra parte, están llamados a continuar realizando los gestos de liberación de Jesús en favor de los pobres, los enfermos y los marginados del mundo. Para esto, Jesús los hace participar de la plenitud de su “poder”. Palabra y acción van indefectiblemente unidas.
  • Hoy también la misión es ponerse en camino, nos exige movernos de un lugar a otro, avanzar, superar obstáculos y no dejarnos vencer por el rechazo y la incomprensión del mundo. Como discípulos misioneros debemos confiar absolutamente en la gracia que se nos ha dado para anunciar. Esta es nuestra mayor fuerza: no apoyarnos en seguridades humanas, ir desprovistos de todo, confiando sólo en la fuerza del mensaje que llevamos, y abandonados totalmente a la providencia divina.
  • Desprovistos de todo y necesitados de todo, llevamos la mayor riqueza: el don del reino; por eso son posibles la pobreza, la confianza y el abandono.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Siento la necesidad de evangelizar?
  • ¿Dónde pongo mis seguridades?
  • ¿Descubro que mi vida está llamada a ser evangelizadora por sí misma?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Aclame al Señor toda la tierra

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

¿Cómo no ser apóstoles?

 

No buscamos el apostolado: él nos busca. Dios nos hace apóstoles al amarnos primero. ¿Cómo compartiríamos pan, techo, corazón, con ese prójimo que es nuestra propia carne, sin estar desbordantes por él del amor de nuestro Dios, si ese prójimo no lo conoce? Sin Dios todo es miseria, el que ama no tolera la miseria, menos aún la miseria grande. ¿No ser apóstoles, no ser misioneros? ¿Qué significaría entonces y cómo sería pertenecer a un Dios que envió a su Hijo para que el mundo fuera salvado por él?

Sin embargo, no pensamos en ser apóstoles. En las manos de Dios, en el cuerpo de Cristo, en el movimiento del Espíritu, pensamos en ser el Cristo que queremos ser, el Cristo que nunca fue amor sin ser luz. Y no hay luz sin el precio de la luz. Lo copiamos mal sin cesar, entramos en él sin parecernos pero tenaces. ¿Cómo no ser apóstoles o por lo menos no tener la voluntad de serlo? ¿Cómo no ser misioneros totalmente disponibles? (…)

¿Cómo no evangelizar si el Evangelio está en nuestra piel, manos, corazón, cabeza? Debemos decir por qué tratamos de ser lo que queremos ser y tratamos de no ser lo que no queremos ser. Debemos predicar, porque predicar es decir públicamente algo sobre Jesucristo, Dios y Señor. No se puede amar y callar.

 

Venerable Madeleine Delbrêl (1904-1964) – laica, misionera en la ciudad.

La alegría de creer (La joie de croire, Seuil, 1968), trad. sc©evangelizo.org

PARA REZAR

 

Señor, que nos has dado la gracia de pertenecer a tu Iglesia

y de participar en ella de tu misión de salvar a los hombres,

ayúdanos a conocerte mejor, a seguirte más de cerca

a darte a conocer a todos los hombres.
Inspíranos valor y entusiasmo,

para hacernos amigos de todos aquellos con quienes nos encontremos

y podamos acercarlos a Tí.

Que permanezcamos siempre cerca de ti y haz que

seamos generosos y creativos miembros de tu Iglesia.

Fortalece y acrecienta tu vida en nosotros,

para que todo lo que hagamos sea hecho contigo, desde ti y para ti.

 

Viernes de la semana X

 

Pero yo les digo

 

Lectura del primer libro de los Reyes    19, 9ab. 11-16

 

Habiendo llegado Elías a la montaña de Dios, el Horeb, entró en la gruta y pasó la noche.

Allí, le fue dirigida la palabra del Señor: «Sal y quédate de pie en la montaña, delante del Señor.» Y en ese momento el Señor pasaba. Sopló un viento huracanado que partía las montañas y resquebrajaba las rocas delante del Señor. Pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, hubo un terremoto. Pero el Señor no estaba en el terremoto. Después del terremoto, se encendió un fuego. Pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego, se oyó el rumor de una brisa suave. Al oírla, Elías se cubrió el rostro con su manto, salió y se quedó de pie a la entrada de la gruta. Entonces le llegó una voz, que decía: « ¿Qué haces aquí, Elías?»

El respondió: «Me consumo de celo por el Señor, el Dios de los ejércitos, porque los israelitas abandonaron tu alianza, derribaron tus altares y mataron a tus profetas con la espada. He quedado yo solo y tratan de quitarme la vida.»

El Señor le dijo: «Vuelve por el mismo camino, hacia el desierto de Damasco. Cuando llegues, ungirás a Jazael como rey de Arám. A Jehú, hijo de Nimsí, lo ungirás rey de Israel, y a Eliseo, hijo de Safat, de Abel Mejolá, lo ungirás profeta en lugar de ti.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 26, 7-8a. 8b-9c. 13-14 (R.: 8b)

 

R.    Yo busco tu rostro, Señor.

 

¡Escucha, Señor, yo te invoco en alta voz,

apiádate de mí y respóndeme!

Mi corazón sabe que dijiste:

«Busquen mi rostro.» R.

 

Yo busco tu rostro, Señor,

no lo apartes de mí.

No alejes con ira a tu servidor,

tú, que eres mi ayuda. R.

 

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor

en la tierra de los vivientes.

Espera en el Señor y sé fuerte;

ten valor y espera en el Señor. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 27-32

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes han oído que se dijo: No cometerás adulterio. Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.

Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena. Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.

También se dijo: El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaración de divorcio. Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Para las tribus del Norte, Dios está más presente que en el monte de Sión, en donde David lo ha aposentado recientemente. Elías perseguido por la reina Jezabel, tiene que huir y pasa cuarenta días caminando por el desierto, sediento, cansado, deseándose la muerte. Hasta que llega al monte Horeb, y la montaña del Sinaí. El desierto del Sinaí es uno de esos lugares de total desnudez, y donde la carencia de todo lo que pueda distraer, ayuda al profeta a adentrarse en sí mismo para oír allí la voz de Dios.
  • Elías es un “hombre de Dios”, un contemplativo. Cuando llegó al Sinaí entró en una cueva hundida en la roca. En ese lugar, el mismo en el que Moisés se había refugiado y recibió la aparición divina, lo espera Dios para dar al vehemente profeta, una lección interesante. No se le aparece en el viento huracanado, ni en el terremoto, ni en el fuego. Sino en una suave brisa.
  • Elías, el violento, que quería convencer a sus contemporáneos a fuerza de argumentos sorprendentes y espectaculares, descubre que Dios se encuentra «en la brisa suave».
  • Dios le pregunta a Elías “¿qué hace allí?”. Su respuesta es la de alguien que es fiel a Dios y sufre porque los hombres lo han abandonado.
  • En el encuentro con Dios se ha revelado su ardor misionero. Y Dios lo envía de nuevo a la gran ciudad, a ese mundo, a esa humanidad.
  • Dios es esa “brisa” casi imperceptible, ese “viento” sutil, que sólo escuchan los oídos atentos que acallan todos los ruidos, para percibir, para oír su suave voz.
  • Entrar en contacto con Dios necesariamente nos compromete a llevar a Dios a los hombres.

***

  • Jesús ve la necesidad de reemplazar el contenido de las leyes de la antigua alianza que, por tanto abuso habían perdido fuerza frente a las exigencias de una alianza nueva, que ya no se puede aplazar más.
  • Las antítesis que plantea Jesús entre lo que se decía en el Antiguo Testamento y lo que Él propone a los suyos, lo llevan al tema de la fidelidad conyugal, así como ayer lo hacía sobre la caridad fraterna.
  • La superioridad de los mandamientos que inaugura Jesús se concretiza cuando, al referirse al adulterio va más allá de la fidelidad física y se preocupa de la fidelidad que no se ve, pero que se juega en la conciencia.
  • Al referirse al adulterio, Jesús interpreta el mandamiento de forma radical. En el Antiguo Testamento, el adulterio es una violación del derecho del hombre. Pero Jesús va más allá, va al espíritu profundo de la ley, teniendo en cuenta incluso el peligro de la tentación.
  • Como en el caso del homicidio, se toma la suprema ofensa, como punto de partida, más allá de la cual avanza Jesús. La afirmación es contundente; mirar con deseo tiene tanta culpabilidad como el mismo adulterio. Jesús va a la raíz de la ley tratando de llegar a las causas que generan el impulso y los deseos de la carne.
  • El Antiguo Testamento está siendo perfeccionado y corregido por Jesús, que quiere restaurar el plan inicial de Dios sobre el amor, con una fidelidad indisoluble que exige, a veces, renuncias. Las sentencias de Jesús sobre la mano o el ojo que son ocasión de pecado, son un llamado a suprimir las causas, que provocan el tropiezo.
  • En este mismo contexto encontramos la antítesis, sobre el divorcio. Los fariseos interpretan el tema del divorcio desde el Deuteronomio; que permite al varón expulsar a la mujer con la condición de darle un acta de repudio o documento de libertad. El que “repudia a la propia esposa” la expone al adulterio, no sólo a ella sino a quien se una a ella en una nueva unión conyugal.
  • Jesús reinterpreta la ley apoyando la dignidad de la mujer y fundando el matrimonio como vínculo de unidad. Superando los límites de lo que está mandado por la ley mosaica, reafirma el valor del matrimonio, no como un derecho del uno sobre el otro, sino como unidad responsable entre el hombre y la mujer. Para Jesús el divorcio va contra el plan de Dios, que quiere un amor fiel en la vida matrimonial. El divorcio es la preparación del adulterio.
  • Con la frase «Pero yo les digo», Jesús busca profundidad, invitando a ir a la raíz de las cosas. La fuente de todo está en el corazón, en el pensamiento.
  • Lo que busca Jesús es edificar por dentro, porque las leyes son fáciles de burlar, mientras que la conciencia es el corazón y el cimiento de la persona íntegra. Con normas externas que prohíban hacer el mal, no se puede construir el Reino de Dios; es preciso el cambio en el corazón, que se traduce en cambio visible fuera, en la persona, en su comportamiento individual y social.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué valor le doy a las intenciones?
  • ¿Voy a las raíces de mis inconsistencias y pecados?
  • ¿Valoro la fidelidad?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Que me aleje de la ocasión de pecado

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

“Dios creó al hombre a su imagen…, los creó varón y mujer.” (Gén 1,27)

 

Como nos enseña la Santa Escritura, el matrimonio, antes de ser un Sacramento, es una gran realidad terrena: “Dios creó al hombre a su imagen, a la imagen de Dios lo creó, hombre y mujer los creó″ (Gén 1, 27). Es necesario siempre volver a esta primera página de la Biblia, si se quiere comprender lo que es, lo que debe ser una pareja humana, un hogar… La dualidad de sexos ha sido querida por Dios, para que juntos el hombre y la mujer sean imagen de Dios, y como Él, fuente de vida: “Creced y multiplicaos, llenad la tierra y dominadla” (Gén 1, 28). Una lectura atenta de los Profetas, de los libros sapienciales, del Nuevo Testamento, nos muestra la significación de esta realidad fundamental, y nos enseña a no reducirla al deseo físico…, sino a descubrir en ella el carácter complementario de los valores del hombre y de la mujer, la grandeza y las debilidades del amor conyugal, su fecundidad y su apertura al misterio del designio de amor de Dios. Esta enseñanza conserva hoy día todo su valor y nos defiende contra las tentaciones de un erotismo destructor…

El cristiano sabe que el amor humano es bueno por su origen, y si ha sido, como todo lo que existe en el hombre, herido y deformado por el pecado, encuentra en Cristo su salvación y su redención… Muchas parejas han encontrado realmente en su vida conyugal el camino de la santidad, en esta comunidad de vida que es la única que puede fundarse sobre un sacramento. La regeneración bautismal obra del Espíritu Santo (cf. Tit 3, 5), nos convierte en criaturas nuevas (cf. Gal 6, 15), “llamadas a vivir una vida nueva” (Rom 6, 4). Esta gran empresa de renovación de todas las cosas en Cristo, el matrimonio, también él, purificado y renovado, es una realidad nueva, un sacramento de la nueva alianza. Y he aquí que en los umbrales del Nuevo Testamento, como en el dintel del Antiguo, se yergue un matrimonio. Pero, mientras que el de Adán y Eva fue la fuente del mal que se ha desencadenado en el mundo, el de José y María es la cima de donde desciende la santidad por toda la tierra.

 

San Pablo VI – Papa 1963-1978 -

Discurso del 04/05/1970 a los Equipos de Nuestra Señora

 

PARA REZAR

 

Oración de los esposos

 

Señor, haz de nuestro hogar un lugar de amor:
donde no haya injurias, porque Tú nos das paciencia;
donde no haya rencor, porque Tú nos enseñas el perdón;
donde no haya abandono, porque Tú estás siempre con nosotros.

Haz, Señor, de nuestras vidas, una página llena de Ti.
Que cada mañana amanezca un día más de entrega.
Que cada noche nos encuentres con más amor de esposos.
Que vivamos todo el día en la ayuda y el consuelo mutuos.

Ayúdanos, Señor, para educar a nuestros hijos, según tu imagen y semejanza;
para que vivamos nuestro amor conforme a tú voluntad;
para que veamos en nuestra felicidad un motivo más para amarte;
para que demos a los demás lo mucho que Tú nos has dado.

Te invitamos, Señor, a nuestro hogar.
Ojalá encuentres el bien en él.

Amén.

 

Sábado de la semana X

 

Que tu “sí”, sea sí

 

Lectura del primer libro de los Reyes    19, 19 – 21

 

En aquellos días:

Elías partió de allí y encontró a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando. Delante de él había doce yuntas de bueyes, y él iba con la última. Elías pasó cerca de él y le echó encima su manto.

Eliseo dejó sus bueyes, corrió detrás de Elías y dijo: «Déjame besar a mi padre y a mi madre; luego te seguiré.»

Elías le respondió: «Sí, puedes ir. ¿Qué hice yo para impedírtelo?»

Eliseo dio media vuelta, tomó la yunta de bueyes y los inmoló. Luego, con los arneses de los bueyes, asó la carne y se la dio a su gente para que comieran. Después partió, fue detrás de Elías y se puso a su servicio.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 15, 1-2a y 5. 7-8. 9-10 (R.: 5a)

 

R.    Señor, tú eres la parte de mi herencia.

 

Protégeme, Dios mío,

porque me refugio en ti.

Yo digo al Señor: «Señor, tú eres mi bien,

El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz,

¡tú decides mi suerte! R.

 

Bendeciré al Señor que me aconseja,

¡hasta de noche me instruye mi conciencia!

Tengo siempre presente al Señor:

él está a mi lado, nunca vacilaré. R.

 

Por eso mi corazón se alegra,

se regocijan mis entrañas

y todo mi ser descansa seguro:

porque no me entregarás a la Muerte

ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    5, 33-37

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes han oído también que se dijo a los antepasados: No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor. Pero yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la Ciudad del gran Rey. No jures tampoco por tu cabeza, porque no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos.

Cuando ustedes digan «sí», que sea sí, y cuando digan «no», que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La vida y las palabras de los profetas están llenas de símbolos. Elías habla tanto por medio de “gestos” y de «hechos» como por sus palabras.
  • Cuando Elías bajó del monte encontró a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando. Había delante de él doce yuntas y el estaba con la duodécima.
  • Eliseo es un hombre corriente, un agricultor que va a ser consagrado como profeta, sucesor de Elías. Eliseo luchará a favor de la verdadera alianza con Dios y se convertirá en un personaje importante de la historia de Israel en el siglo IX antes de Cristo.
  • Elías pasa junto a él y le echa su manto encima como un signo de toma de posesión.
  • Eliseo posee muchos bienes, nada menos que doce yuntas de bueyes con los que está arando, pero está decidido a seguir a Elías y consigue permiso para ir a despedirse de los suyos.
  • Eliseo realiza un gesto para su despedida, que indica claramente que su decisión es irreversible: mata los bueyes y organiza un banquete de despedida, haciendo fuego precisamente con los aparejos con los que trabajaba. No hay vuelta atrás. La respuesta al llamado siempre implica un acto de confianza y un desprendimiento.

***

  • Siguen las antítesis entre el Antiguo Testamento y los nuevos criterios de vida que Jesús enseña a los suyos.
  • El juramento era algo muy serio en la tradición judía. Se recurría a Dios para garantizar la verdad de la propia palabra frente al semejante. Jurar en nombre de Dios suponía un compromiso que obligaba gravemente a cumplir lo jurado al pie de la letra, incluso aunque en algún caso resultara aberrante. Los judíos, por eso, no acostumbraban a jurar por el nombre de Dios, sino por sus equivalencias, como por ejemplo el templo, el cielo, la tierra, la cabeza, para así considerarse más fácilmente eximidos de esa obligación tan ineludible.
  • Jesús no sólo desautoriza la hipocresía de jurar en falso, sino que prefiere que no se tenga que jurar nunca. La verdad tiene que brillar por sí sola. En la conducta del discípulo es necesario que el «sí» y el «no» sean transparentes y auténticos. Todo lo que respira verdad viene de Dios. Lo que huele a falsedad y mentira viene del demonio.
  • La palabra es vínculo importante para la comunicación entre los hombres. La propia palabra debe encerrar dentro de sí la garantía de un compromiso personal. El amor a la verdad es una característica de los seguidores de Jesús. En la propuesta del Reino la veracidad debe quedar asegurada no mediante un juramento, sino por la integridad interior de la persona.
  • La verdad no se manipula; se dice sin vueltas, con sencillez. Por lo tanto el discípulo debe inspirar confianza por sí mismo, y no ha de estar ligado a ninguna otra cosa para afirmar su palabra.
  • Mateo presenta cuatro ejemplos de juramento encubierto, que se deben también evitar. No se debe presentar ni el cielo, ni la tierra, ni Jerusalén, ni la propia cabeza, como garantía de la veracidad de las propias palabras.
  • La comunión con Dios y con todos los hombres sólo será posible desde una vida que se expresa con la sinceridad de las propias palabras.
  • Sin embargo en nuestra sociedad, se ha instalado la apariencia de verdad o la falsedad. Por razones de competitividad la publicidad que todos los días se filtra en nuestra vida desde los medios de comunicación, la propaganda, es engañosa. Se hace apología de la desconfianza y se nos invita a fiarnos de nadie, ni manifestarnos como somos ante los demás. Y es que el ser hombre en lugar de hermano se ha convertido en rival del hombre.
  • El discípulo que ha sido escogido y enviado por Dios para evangelizar, tiene que ir con sus obras, con su compromiso personal, que proclama el amor que Dios nos tiene, y cómo nos llega su salvación. Cuando la vida es íntegra no hace falta emitir juramentos, habla por sí misma.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Mi palabra es testimonio de mi vida?
  • ¿Mis obras hablan de mí?
  • ¿Valoro la verdad o la manipulo a mi antojo?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Que mi sí, sea sí

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Que vuestro sí, sea sí» (St 5,12)

 

…”No sabes bien lo que es capaz de producir la obediencia: por un sí, por un simple sí -« ¡Hágase en mí según tu palabra!- María se convirtió en la madre del Altísimo. Con ello se declaraba su sierva pero conservaba intacta su virginidad, tan amada de Dios y a sus propios ojos. Por este sí de María el mundo obtuvo la salvación, la humanidad fue rescatada. Así pues, procuremos también nosotros hacer la voluntad de Dios y decir siempre sí al Señor…

Que María haga florecer en tu alma las virtudes siempre nuevas y vele por ti. Ella es el mar que es preciso atravesar para llegar a las riberas de los resplandores de la aurora eterna; permanece, pues, siempre cerca de ella…

Apóyate sobre la cruz de Cristo, a ejemplo de María. Encontrarás en ella gran consuelo. María permaneció, de pie, a los pies de su hijo crucificado. Jamás Jesús la amó tanto como en este momento de indecible sufrimiento”…

 

San Pío de Pietrelcina (1887-1968), Buena jornada, 14, 11,12/5

PARA REZAR

 

Sin voces misteriosas, pero con claridad

ha llegado hasta nuestro corazón

tu llamada a seguirte.

Estamos decididos a hacerlo.

Sabemos que esto no nos amargará la vida

porque tu palabra es buena noticia,

tu yugo suave y tu carga ligera.

Siguiéndote nos sentimos más libres

y felices a pesar de las dificultades.

La eucaristía y el contacto con los hermanos

nos anima a marchar por tus caminos.

Gracias, Señor, por pronunciar cada uno

de nuestros nombres del mismo modo que

un día llamaste así a tus apóstoles.

Tú eres nuestra ley, nuestro modelo.

Desde la debilidad de nuestra palabra

prometemos, una vez más, seguirte de cerca.