TIEMPO DTE EL AÑO – SEMANA XVIII – CICLO A

Domingo XVIII dte el año

Ciclo A

 

Lunes XVIII

 

Martes XVIII

 

Miércoles XVIII

 

Jueves XVIII

6 de agosto

La Transfiguración del Señor (F)

 

Viernes XVIII

 

Sábado XVIII

 

Domingo XVIII dte el año

Ciclo A

 

Todos comieron hasta saciarse

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías    55, 1-3

 

Así habla el Señor:

¡Vengan a tomar agua, todos los sedientos, y el que no tenga dinero, venga también! Coman gratuitamente su ración de trigo, y sin pagar, tomen vino y leche.

¿Por qué gastan dinero en algo que no alimenta y sus ganancias, en algo que no sacia? Háganme caso, y comerán buena comida, se deleitarán con sabrosos manjares.

Presten atención y vengan a mí, escuchen bien y vivirán. Yo haré con ustedes una alianza eterna, obra de mi inquebrantable amor a David.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 144, 8-9. 15-16. 17-18 (R.: cf. 16)

 

R.    Abres tu mano, Señor, y nos sacias de tus bienes.

 

El Señor es bondadoso y compasivo,

lento para enojarse y de gran misericordia;

el Señor es bueno con todos

y tiene compasión de todas sus criaturas. R.

 

Los ojos de todos esperan en ti,

y tú les das la comida a su tiempo;

abres tu mano y colmas de favores

a todos los vivientes. R.

 

El Señor es justo en todos sus caminos

y bondadoso en todas sus acciones;

está cerca de aquellos que lo invocan,

de aquellos que lo invocan de verdad. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Roma    8, 35. 37-39

 

Hermanos:

¿Quién podrá entonces separarnos del amor de Cristo? ¿Las tribulaciones, las angustias, la persecución, el hambre, la desnudez, los peligros, la espada?

Pero en todo esto obtenemos una amplia victoria, gracias a aquel que nos amó.

Porque tengo la certeza de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni los poderes espirituales, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra criatura podrá separarnos jamás del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    14, 13-21

 

Al enterarse de eso, Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para estar a solas. Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie. Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, curó a los enfermos.

Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: «Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos.»

Pero Jesús les dijo: «No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos.»

Ellos respondieron: «Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados.»

«Tráiganmelos aquí», les dijo.

Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud.

Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas. Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La lectura de hoy pertenece al epílogo del libro de la consolación. En ella toma la palabra el mismo Yahvé, el Señor que sacó de Egipto a Israel y que ahora lo sacará de Babilonia en un segundo éxodo, e invita solemnemente a los desterrados para que reciban con gozo la salvación que se aproxima.
  • La imagen que se nos presenta hoy, es la de un vendedor ambulante que ofrece su mercancía, trigo, agua, vino y leche, a hombres hambrientos y sedientos. Esos alimentos no están reservados a ricos y poderosos, sino a todo ser humano, ya que son absolutamente gratuitos; el único requisito exigido es tener ganas de comer y beber.
  • El vendedor es el profeta que habla en nombre de Dios. El producto que ofrece es de una calidad tan grande que no se le puede poner precio. Por eso es gratuito.
  • Los hambrientos y sedientos son los exiliados, todos ellos privados del alimento primordial de la libertad. Comida y bebida es el símbolo de la salvación esperada. Comida y bebida en abundancia es señal de una vida abundante y libre de cualquier necesidad o penuria.
  • Por eso, el profeta exhorta a escuchar la palabra de Dios, que puede llenar totalmente la vida, porque es portadora de vida.
  • Aquí, el profeta invita al banquete divino, como una llamada a participar de los bienes de la nueva alianza de Dios con su pueblo, que pronto podrá volver del exilio.

***

  • Pablo sabe muy bien que el cristiano está sometido a muchos peligros y necesidades: el sufrimiento, la angustia, la persecución, el hambre, por eso, expresa la esperanza cristiana y la confianza inquebrantable en el amor que Dios nos tiene.
  • Este es el fundamento de nuestra seguridad, pues si Dios está con nosotros y su amor es tan grande, no permitirá que nada nos pueda vencer. Nos ha amado al extremo de darnos a su propio Hijo y nadie podrá condenarnos, es más, salimos victoriosos con la ayuda de Aquel que nos ha amado. El amor de Dios, el que Dios nos tiene, se ha manifestado en el amor de Cristo que se ha desvivido por todos, cuando todos éramos aún enemigos.
  • Este amor es una fuerza victoriosa, que nos libera del pecado y de la muerte, y de cualquier amenaza.

***

  • Para el pueblo desamparado que seguía a Jesús en el desierto, para aquellos enfermos y hambrientos, la salvación de Dios se manifestaba en la curación, la comida, el consuelo.
  • Jesús se encontró ante aquella muchedumbre que había llegado a aquel lugar despoblado donde Él se había retirado, “y sintió compasión”. Por eso, se puso a curar a los enfermos que habían llevado. Cuando ya es muy tarde y no tienen qué comer, Jesús nuevamente se compadece y encarga a los discípulos que ellos mismos le den de comer. Encargo con sabor a mandato pesar de que parezca un sinsentido.
  • Los discípulos habían pensado que cada uno fuera a comprarse lo que necesitara para comer, porque sienten que no pueden realizar ese encargo.
  • Jesús no aceptó la razonable dificultad y mandó a la multitud que se recostaran en la hierba. “Recostarse” para comer era propio de los hombres libres y era la postura adoptada para la comida pascual, en recuerdo de la liberación de Egipto. Luego toma los cinco panes y los dos peces, alza la mirada al cielo, pronuncia la bendición judía como lo haría un padre de familia y se los dio a los discípulos; los discípulos a su vez se los dieron a las multitudes. Comieron todos hasta quedar saciados.
  • Lo poco compartido, se convirtió en mucho, suficiente para todos y aún sobró. Se recogieron los trozos sobrantes y se llenaron doce canastos. Lo que tenemos, aunque sea poco, si es compartido, siempre es mucho.
  • La salvación de Jesús como comida abundante para cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños, porque la salvación que Dios quiere para los hombres, es que todos puedan gozar plenamente de la vida. Y el primer paso para gozar de la vida es tener pan para comer y poder mantenerse en la vida. Luego se podrá buscar trabajo para desarrollarse, libertad para poder construir una vida digna y trabajar por la justicia para que esa dignidad sea verdadera, Por eso Jesús comienza su anuncio del Reino de Dios dando de comer.
  • La gente comió, y todos quedaron satisfechos. Sólo Dios puede dar un alimento capaz de satisfacer a todos plenamente, porque “Él es el pan de la vida y quien se acerca a Él nunca más tiene hambre y quien cree en Él nunca más tiene sed”.
  • El gesto de Jesús fue mucho más que una multiplicación de alimentos, fue, sobre todo, una señal, un símbolo. Se sentó a comer con los hambrientos de este mundo y al compartir con ellos el pan y los peces, los amó hasta el extremo, les dio todo lo que necesitaban y todo lo que Él era, los puso en relación con el Padre que lo había enviado. Les enseñó a vivir en comunión, en fraternidad. Les enseñó a compartirlo todo y a compartirse como señal de que todos son, por Él y en Él, los hijos amados de Dios.
  • La imagen de los discípulos repartiendo el pan, el pan recibido de las manos de Jesús, significa para todos sus discípulos y para toda la Iglesia una misión y un compromiso.
  • Esto es lo que Jesús quiere que sintamos por el pueblo, una entrañable compasión. Jesús nos enseña, a través de este signo, que cuando repartimos bien las cosas, incluso cuando lo que repartimos es lo poco que tenemos, alcanza para todos y todavía sobra.
  • La misión de la Iglesia no consiste en multiplicar los panes. Lo que los hombres de todos los tiempos necesitan es que la iglesia de discípulos anuncien y vivan el evangelio. El milagro está en el reparto, en la solidaridad, en el amor entrañable. Sin fraternidad, sin solidaridad, sin comunicación de bienes y comunión en el amor, no es posible la vida y la abundancia de la vida. El problema del hambre material y de todas las otras hambres, sólo estará en camino para resolverse, cuando los hombres aprendamos a compartirlo todo.
  • El camino que nos conduce a Jesús y que sacia nuestra hambre de Dios y el hambre de los hombres pasa por la entrega en favor de los que más sufren, pasa por el compartirlo todo, sea poco o mucho lo que tengamos o somos. Abrir los ojos, como Jesús. Hacerse cargo de la realidad para dar una respuesta, no teórica sino práctica, como Jesús.
  • Jesús adelanta en ese día la futura Eucaristía. En la Eucaristía Jesús quiso ser, no sólo nuestro Maestro, sino también nuestro alimento para el camino. Este gesto de Jesús dando de comer, sucede cada vez que la comunidad cristiana se reúne para celebrar la Eucaristía del Señor, el Pan verdadero que nos ayuda a recorrer con amor y con fe el camino de la vida cristiana, tantas veces dificultoso.
  • La mesa de la Eucaristía siempre nos abre a la caridad. Y la caridad hecha acción nos lleva a la mesa de la Eucaristía. La Eucaristía brota del amor de Cristo y nos debe llevar al amor a los hermanos. Sin el amor a todos los hombres, sin el amor y los sentimientos de Cristo, la Eucaristía que celebramos en su memoria no tiene sentido. No puede satisfacernos, y no nos hace signos auténticos frente a los hambrientos de este mundo. Su pan partido nos da vida y nos urge a saciar el hambre de la humanidad sufriente.
  • Jesús, con todo lo que es y representa, es el único que puede satisfacer el hambre radical de vivir con plenitud y para siempre, que todos los hombres llevamos dentro. Solamente Jesús puede alimentar el amor y la esperanza que necesitamos para superar todas las dificultades y desengaños y realizar sin desanimarnos la obra del Reino.
  • Captar con sensibilidad y compartir la necesidad de los que nos rodean debe ser el mejor distintivo del discípulo. Estar donde el débil sufre, donde el ignorante busca respuestas para ayudarlo a encontrarlas; donde el anciano y el niño necesitan ayuda y sostén; donde el hambre duele, para remediarla; donde la muerte parece reinar para mostrar que el Maestro de Nazaret es la vida; donde el hombre odia para amarlo y mostrar que el amor todo lo puede; donde el hombre se alegra, para darle un sentido más profundo a su gozo; donde el hombre busca para revelarle un horizonte sin límites para su anhelo. Estar con el hombre, vivir con el hombre, trabajar con y por el hombre como los hizo Jesús. Si el Reino es una mesa tendida a la humanidad necesitada, los discípulos de Jesús somos los que preparan y sirven la mesa.
  • Y todo esto podemos hacerlo porque tenemos la certeza de que nada puede apartarnos del amor de Dios, porque Él está a nuestro lado; nada puede hacernos temer, porque Él está con nosotros; nada podrá acabar con nosotros, porque Él nos llama a la vida.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Nos contentamos con admirar el buen corazón o el poder de Jesús?
  • ¿Sentimos “nuestra” la misión de contribuir a mejorar las situaciones de pobreza humana o de pobreza espiritual?
  • ¿Ponemos en común nuestros recursos para vencer las necesidades?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Señor, danos siempre de este pan

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Es un triste comentario a los valores de nuestra civilización constatar que el primer objetivo, técnico y científico, ha sido conseguido magníficamente, mientras el segundo, más humanitario y social, se ha alejado más de nuestras perspectivas de realización”. ¿No será tarea de los cristianos el hacer tomar conciencia a la humanidad de que el proyecto de hacer desaparecer el hambre en el mundo es un objetivo primordial, por encima de cualesquiera empresas, por audaces y prestigiosas que sean? Pero, ¿estamos nosotros de acuerdo con ello? ¿Creemos que es posible realizar ese designio de nuestro Padre Dios? Otro empeño acuciante para que sea posible nuestra palabra al mundo es hacer que nuestras comunidades cristianas celebren la Eucaristía como culminación de una fraternidad basada en la comunidad de bienes”…

 

P. Arrupe. s.j.

 

PARA REZAR

 

Gracias, Señor, por haberme llamado

a servir gratuitamente,

a dar mi tiempo, mis energías

y mi amor a quienes sufren.

 

Aquí estoy, Señor, envíame.

Dispón mi mente y mi corazón

a escuchar sin prejuicios,

a servir hasta las últimas consecuencias.

 

Envíame, Señor, a pesar de que yo también soy débil

así comprenderé que eres tú nuestra fuerza,

y mis hermanos descubrirán tu rostro

en mi presencia discreta.

Envíame, Señor, y así comprenderé

que la mayor felicidad está en servirte.

 

Amén.

 

Lunes XVIII

 

Mándame ir a tu encuentro sobre el agua

 

Lectura del libro del profeta Jeremías    28, 1-17

 

Aquel mismo año, al comienzo del reinado de Sedecías, rey de Judá, el cuarto año, en el quinto mes, Ananías, hijo de Azur, que era un profeta de Gabaón, me habló así en la Casa del Señor, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo:

«Así habla el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: ¡Yo he quebrado el yugo del rey de Babilonia! Dentro de dos años, devolveré a este lugar los objetos de la Casa del Señor que Nabucodonosor, rey de Babilonia, sacó de este lugar y se llevó a Babilonia. Y también a Jeconías, hijo de Joaquím, rey de Judá, y a todos los deportados de Judá que fueron a Babilonia, los haré volver a este lugar -oráculo del Señor- cuando yo quiebre el yugo del rey de Babilonia.»

Entonces el profeta Jeremías se dirigió al profeta Ananías, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo, que estaban de pie en la Casa del Señor, y el profeta Jeremías dijo: « ¡Amén! ¡Que así lo haga el Señor! Que el Señor cumpla tus palabras, las que tú has profetizado, haciendo volver los objetos de la Casa del Señor y a todos los deportados, de Babilonia a este lugar. Sin embargo, escucha bien esta palabra que yo digo a tus oídos y a los oídos de todo el pueblo: Los profetas que nos han precedido desde siempre, a mí y a ti, profetizaron la guerra, el hambre y la peste a numerosos países y contra grandes reinos. Pero si un profeta profetiza la paz, sólo cuando se cumple la palabra de ese profeta, él es reconocido como profeta verdaderamente enviado por el Señor.»

El profeta Ananías tomó la barra que estaba sobre el cuello de Jeremías y la quebró. Luego dijo, en presencia de todo el pueblo: «Así habla el Señor: De esta misma manera, dentro de dos años, yo quebraré el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, que está encima del cuello de todas las naciones.» Y el profeta Jeremías se fue por su camino.

Después que el profeta Ananías quebró la barra que estaba sobre el cuello del profeta Jeremías, la palabra del Señor llegó a Jeremías, en estos términos: «Ve a decirle a Ananías: Así habla el Señor: Tú has quebrado barras de madera, pero yo pondré en lugar de ellas barras de hierro. Porque así habla el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: Yo he puesto un yugo de hierro sobre todas estas naciones, para que sirvan a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y ellas lo servirán; hasta los animales del campo se los he dado.»

El profeta Jeremías dijo al profeta Ananías: « ¡Escucha bien, Ananías! El Señor no te ha enviado, y tú has infundido confianza a este pueblo valiéndote de una mentira. Por eso, así habla el Señor: Yo te enviaré lejos de la superficie del suelo: este año morirás, porque has predicado la rebelión contra el Señor.»

El profeta Ananías murió ese mismo año, en el séptimo mes.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 118, 29. 43. 79. 80. 95. 102 (R.: 68b)

 

R.    Señor, enséñame tus mandamientos.

 

Apártame del camino de la mentira,

Y dame la gracia de conocer tu ley. R.

 

No quites de mi boca la palabra verdadera,

Porque puse mi esperanza en tus juicios. R.

 

Que se vuelvan hacia mí tus fieles;

Los que tienen en cuenta tus prescripciones. R.

 

Que mi corazón cumpla íntegramente tus preceptos,

Para que yo no quede confundido. R.

 

Los malvados están al acecho para perderme,

Pero yo estoy atento a tus prescripciones. R.

 

No me separo de tus juicios,

Porque eres tú el que me enseñas. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    14, 22-36

 

Después que se sació la multitud, Jesús obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo.

La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. «Es un fantasma», dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar.

Pero Jesús les dijo: «Tranquilícense, soy yo; no teman.»

Entonces Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua.»

«Ven», le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: «Señor, sálvame.» En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?»

En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: «Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios.»

Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret. Cuando la gente del lugar lo reconoció, difundió la noticia por los alrededores, y le llevaban a todos los enfermos, rogándole que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y todos los que lo tocaron quedaron curados.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Baruc nos narra una de las escenas más dramáticas de la actividad de Jeremías. Jeremías después de los gestos simbólicos del cinturón de lino y el taller del alfarero aparece caminando por la calle encorvado, con un yugo de madera al cuello.
  • El rey Sedecías cree que, con la ayuda militar de otros reyes vecinos, va a poder resistir a Nabucodonosor. Jeremías quiere hacerle a entender que van a caer en la esclavitud como castigo de los males que han hecho.
  • Pero el problema surge cuando un profeta de la corte, Ananías asegura a las autoridades que no hay que tener miedo porque Dios los librará una vez más y vencerán a los ejércitos del norte. Jeremías reconoce que es muy fácil anunciar la felicidad y no encuentra ningún placer en anunciar la prueba y el sufrimiento. También él desea la felicidad y desearía que Ananías tuviera razón.
  • Ananías cree que Yahvé tiene obligación de salvar a su pueblo siempre, la elección comporta una seguridad total, Jerusalén es inviolable; Jeremías, en cambio, sabe que Yahvé es libre y tiene decidido un período de castigo para salvar, después, con más plenitud; y preparar al hombre a recibir esta salvación.
  • Ananías conduce al pueblo y a las autoridades a una confianza falsa. Cuando Ananías rompe el yugo de madera, Jeremías, se retira, pero luego, recibe entonces una nueva palabra de Yahvé, que le descubre la mentira de Ananías y lo confirma en su postura y se siente forzado por el mismo Yahvé, a anunciar la muerte a Ananías como castigo y confirmación de que no tenía razón. Jeremías intenta ser fiel a la voluntad de Dios, por eso se atreve a denunciar los pecados de sus oyentes y a anunciar castigos.
  • Jeremías presenta los criterios para discernir entre un verdadero y un falso profeta: no hay que fiarse del que nos anuncia éxitos, porque puede que lo diga solamente para conformar al oyente, mientras que al que anuncia la dureza de la existencia, le podemos creer porque eso no es algo fácil de decir.

***

  • Después de la multiplicación de los panes, Jesús obligó a los discípulos a que se embarcaran y que se adelantaran a la otra orilla, mientras El despedía a la gente. Estos, maravillados por el milagro, querían arrastrar a Jesús a la aventura política intentando proclamarlo rey.
  • Jesús conocía a sus discípulos, que compartían esa misma perspectiva de mesianismo temporal. Por eso los obligó a alejarse de allí. Después de despedir a la multitud, Jesús ora por ellos, para que no cedan a la tentación de un Mesías de poder.
  • Al anochecer, seguía allí solo. Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, maltratada por las olas, porque llevaba viento contrario. De madrugada, se les acercó Jesús caminando por el lago. Los discípulos se asustaron mucho creyendo que era un fantasma, pero Jesús los invita a no tener miedo y no se presenta; dice sencillamente: “Soy yo”.
  • Pedro, con cierta presunción, desafía en cierto modo a Jesús. Le pide que lo mande ir hacia Él sobre el agua. Cree en el poder «milagroso» de Jesús, no en la fuerza del Reino. Pedro quiere andar sobre el agua, participar de la misma condición divina de Jesús. Éste lo acepta y lo invita. Sin embargo, Pedro ante el viento, siente miedo; esperaba la condición divina sin obstáculos, de manera automática y milagrosa. Se ha olvidado que el discípulo vive en medio de la oposición y persecución del mundo.
  • Pedro siente miedo porque no ha entendido que la misión se realiza con la entrega total. Pedro llama a Jesús en el momento de la dificultad, forzándolo a intervenir. Cree todavía que la salvación, será una intervención milagrosa de Dios, desde el cielo, que resuelve la situación desesperada del hombre. El concepto de Jesús es distinto: estando con Él, el hombre se basta a sí mismo y ya está salvado. La presencia de Jesús hizo que amainara el viento. La reacción del grupo de apóstoles está llena de admiración: «realmente eres Hijo de Dios».
  • Jesús compaginaba su intenso y generoso trabajo misionero con los momentos de soledad y oración. En el diálogo con su Padre es donde encontraba, también Él, la fuerza para su entrega a los demás.
  • Para que nuestra actividad no sea sólo humanamente buena y hasta generosa, sino que sea realizada desde las motivaciones de Dios, necesitamos ese contacto permanente con el Padre.
  • La barca de los discípulos, zarandeada por vientos contrarios, es símbolo de la Iglesia que vive agitada por los problemas internos y la oposición. Pero también es símbolo de nuestra propia vida, con sus tempestades y vaivenes. En ambos casos, sin Jesús en la barca todo parece hundirse. Si lo dejamos subir, el viento calma. En los momentos de tempestad, deben resonar las palabras de Jesús: «Ánimo, soy yo, no tengan miedo». Y confiar en Él.
  • La victoria es fruto únicamente de la fe en Jesús Salvador; fe que excluye cualquier sentimiento de confianza en uno mismo, de entusiasmo inútil, de temor o de duda. A pesar de que tengamos que caminar sobre las aguas embravecidas del sufrimiento, físico o moral, entre vientos de oposiciones; no dudemos de la presencia de Jesús; El no permitirá que la prueba supere nuestras fuerzas.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cómo vivimos la misericordia?
  • ¿Qué podemos hacer para saciar el hambre de nuestros hermanos?
  • ¿Confío en la providencia del Señor?
  • ¿Qué significa confiarse a la providencia?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Habla, Señor: anunciaré tu Palabra

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”El camino de la experiencia gradual de Dios fue también, para la Iglesia de los orígenes, el camino de una libertad cada vez mayor. Para mí, la vía de la mística es el auténtico camino hacia la libertad.

Por el camino místico nos tropezamos, en primer lugar, con nuestra verdad personal. Y sólo la verdad nos hará libres. Descubrimos aquí los modelos de vida de los que somos prisioneros, nuestros modos de ver ilusorios que distorsionan la realidad y a causa de los cuales nos hacemos mal. Cuanto más nos acercamos a Dios, con mayor claridad reconocemos nuestra verdad. Cuanto más unidos estamos a Dios, más libres nos volvemos.

Todos anhelamos la libertad, pero la verdadera libertad no consiste en la liberación con respecto a una soberanía externa a nosotros mismos, sino que consiste en la libertad interior, en la libertad respecto al dominio del mundo, en la libertad respecto al poder de los otros hombres y mujeres, y respecto a la libertad de las constricciones interiores y exteriores.

Debe quedar claro que la libertad constituye un aspecto esencial del mensaje cristiano y que todo camino espiritual auténtico conduce al final a la libertad interior. Y esto es así porque la experiencia de Dios y la experiencia de la libertad están intrínsecamente conectadas”…

 

Anselm Grün- edición española: Portarse bien con uno mismo, Sígueme, Salamanca 1999.

 

PARA REZAR

 

Te comparto mi esperanza

 

Te comparto mi esperanza de esperar cada momento
con la misma fuerza y ganas de la primera mañana.

Ofrecer siempre las manos abiertas y no cerradas,
saber entregar amor a través de la mirada.

Aprender a dar la vida, compartir la espera larga,
al lado de los que sufren hacer la fe solidaria.

Soñar con las utopías, vivir para realizarlas,
luchando por los ideales, y la justicia sumarla.

Saber caminar con otros en lucha comunitaria, para que
todos los hombres vivan una vida más humana.

Vivir para los demás, como nos mostró Jesús,
hasta entregarnos su vida en lo alto de una cruz.

Vivir mirando las cosas con la mirada de Dios,
para hacer un mundo nuevo de Justicia, Paz y Amor.

No creas que será fácil caminar este camino pero
las crisis ayudan a ir descubriendo el sentido.

La verdad que hay en las cosas es un tesoro escondido,
quien equivoca la senda, tal vez su vida ha perdido.

El Evangelio te muestra como no errar el camino,
de veras, vale la pena a Jesucristo seguirlo.

Te comparto mi esperanza de empezar cada momento
con la misma fuerza y ganas de la primera mañana.

Marcelo A. Murúa

Martes XVIII

 

Toda planta que no haya plantado mi Padre será arrancada de raíz

 

Lectura del libro del profeta Jeremías    30, 1-2. 12-15.18-22

 

Palabra que Jeremías recibió del Señor: “Así dice el Señor, Dios de Israel: “Escribe en un libro todas las palabras que he dicho. Porque así dice el Señor: “Tu fractura es incurable, tu herida está enconada; no hay remedio para tu llaga, no hay medicinas que te cierren la herida. Tus amigos te olvidaron, ya no te buscan, porque te alcanzó el golpe enemigo, un cruel escarmiento, por el número de tus crímenes, por la muchedumbre de tus pecados.

¿Por qué gritas por tu herida? Tu llaga es incurable; por el número de tus crímenes, por la muchedumbre de tus pecados, te he tratado así.” Así dice el Señor: “Yo cambiaré la suerte de las tiendas de Jacob, me compadeceré de sus moradas; sobre sus ruinas será reconstruida la ciudad, su palacio se asentará en su puesto. De ella saldrán alabanzas y gritos de alegría.

Los multiplicaré, y no disminuirán; los honraré, y no serán despreciados. Serán sus hijos como en otro tiempo, la asamblea será estable en mi presencia. Castigaré a sus opresores. Saldrá de ella un príncipe, su señor saldrá de en medio de ella; me lo acercaré y se llegará a mí, pues, ¿quién, si no, se atrevería a acercarse a mí? -oráculo del Señor-. Ustedes serán mi pueblo, y yo seré su Dios.”

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 101, 16-21.29.22-23

 

R.    El Señor reconstruyó Sión y apareció en su gloria.

 

Los gentiles temerán tu nombre,

los reyes del mundo, tu gloria.

Cuando el Señor reconstruya Sión,

y aparezca su gloria,

y se vuelva a las súplicas de los indefensos,

y no desprecie sus peticiones. R.

 

Quede esto escrito para la generación futura,

y el pueblo que será creado alabará al Señor.

Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,

desde el cielo se ha fijado en la tierra,

para escuchar los gemidos de los cautivos

y librar a los condenados a muerte. R.

 

Los hijos de tus siervos vivirán seguros,

su linaje durará en tu presencia.

Para anunciar en Sión el nombre del Señor,

y su alabanza en Jerusalén,

cuando se reúnan unánimes los pueblos

y los reyes para dar culto al Señor. R.

 

EVANGELIO

Lectura del Santo Evangelio según san Mateo  15, 1-2. 10-14


Unos fariseos y escribas de Jerusalén se acercaron a Jesús y le dijeron: «¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de nuestros antepasados y no se lavan las manos antes de comer?»

Jesús llamó a la multitud y le dijo: «Escuchen y comprendan. Lo que mancha al hombre no es lo que entra por la boca, sino lo que sale de ella.»

Entonces se acercaron los discípulos y le dijeron: «¿Sabes que los fariseos se escandalizaron al oírte hablar así?»

El les respondió: «Toda planta que no haya plantado mi Padre celestial, será arrancada de raíz. Déjenlos: son ciegos que guían a otros ciegos. Pero si un ciego guía a otro, los dos caerán en un pozo.»


Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Los últimos capítulos que leemos de Jeremías pertenecen al «libro de la consolación»: tienen un tono esperanzador asegurándoles que los planes de Dios, a pesar de todo, son de salvación. La página de hoy empieza de una manera aparentemente trágica: «no hay remedio y la llaga es incurable». El profeta, le dice al pueblo, que todo lo que le pasa es por culpa de «la multitud de sus pecados. Están a punto de ser llevados al destierro por Nabucodonosor, pero en seguida se ve al Dios misericordioso, que sigue amando a su pueblo, a pesar de sus infidelidades.
  • El mensaje fue destinado sobre todo al Reino del Norte, que, por aquellos años, dado que Asiria se encontraba debilitada, tenía la esperanza de ser restaurado, bajo la guía del rey Josías. Sólo más tarde será también aplicado a Judá. La reforma de Josías puede ser un signo, un comienzo, de un nuevo tipo de vida.
  • Aparecen aquí las ideas fundamentales de Jeremías sobre la restauración la que es descrita en forma de regreso, de un nuevo éxodo. Las doce tribus regresarán desde el exilio a la tierra prometida; las ciudades serán reconstruidas, todos volverán a dar gracias por la bendición de Yahvé para ellos y sus descendientes, tendrán un soberano que estará muy cerca de Yahvé y, finalmente volverán a ser el pueblo de Dios y Él será su Dios.

***

  • Hoy el texto nos relata la discusión de Jesús con los fariseos sobre lavarse o no las manos antes de comer. En el evangelio encontramos varias de estas polémicas: las normas relativas al sábado o al ayuno. Hoy se trata del rito de lavarse las manos, al que los fariseos daban una importancia exagerada.
  • Como siempre, el Maestro da más importancia a lo interior que a lo exterior: lo que entra en la boca no mancha; es lo que sale de la boca lo que sí puede ser malo porque brota del corazón. Los fariseos se escandalizan. Cuando Jesús se entera de esta reacción, lanza un ataque duro: “… son ciegos, guías de ciegos”.
  • Jesús no condena las normas ni las tradiciones, pero si su absolutización. No es que los actos externos sean indiferentes, pero de poco nos ayuda refugiamos en ellos con demasiada facilidad para tranquilizar nuestra conciencia, sin ir a la raíz y desde ahí buscar vivir la novedad salvadora de la vida con Dios.
  • Jesús, en el sermón de la montaña, nos ha enseñado a no hacer las cosas para ser vistos, sino por convicción interior.
  • La limpieza exterior de las manos o de los alimentos tiene su sentido, pero es mucho menos importante que los juicios interiores, las palabras que brotan de nuestra boca y hieren, o las actitudes de rencor y enemistad que radican tantas veces en nuestro corazón.
    • Jesús aprovecha la ocasión de la polémica para dirigir unas palabras al pueblo. Dice “oigan y entiendan”; en Jesús existe la preocupación para que su mensaje quede claro: se trata de algo fundamentalmente nuevo, se exige un nuevo modo de pensar que no se orienta a la letra de la ley, sino a la adhesión del corazón. No sólo dice oír sino también entender ya que no se queda sólo en claridad de ideas, sino en aceptación que lleva a la acción.
  • Se produce el escándalo porque no se llega a comprender el salto que da Jesús de la mirada exterior a la profundización interior, hace énfasis no ya en los ritos externos sino en la verdadera sede de todo lo puro y lo impuro, que es el corazón. Es necesario oír y entender de nuevo, para ajustar para vivir como discípulos y no como cumplidores, como hijos y no como esclavos.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cuál es el mensaje central que nos presenta Jesús hoy?
  • En nuestro hogar o en nuestra comunidad ¿cuáles son esas tradiciones o costumbres que han perdido su significado y que podemos cambiar?
  • ¿En qué detengo más mi mirada: en lo externo que casi siempre es lo más visible, o en la verdadera intención que es lo más profundo?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

El Señor escucha el gemido de los cautivos

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Toda la naturaleza es caridad, pero sólo el místico vive este amor de una manera experimental. El amor de Dios nos rodea por todas partes. Su amor es el agua que bebemos, el aire que respiramos y la luz que vemos. Todos los fenómenos naturales no son más que formas materiales diferentes del amor de Dios. Nos movemos dentro de su amor como el pez en el agua. Y estamos tan cerca de él, tan embebidos de su amor y de sus dones (nosotros mismos somos don suyo), que no nos damos cuenta de ello por falta de perspectiva. Su amor
nos rodea por todas partes y no lo sentimos, como tampoco sentimos la presión atmosférica.

Dios ha provisto a la tierra durante cuatro mil millones de años y se ha preocupado de los pájaros y de los insectos durante cientos de millones de años; pero tú te sientes sólo y abandonado en el universo y caminas preocupado por tus asuntos como si nadie se preocupara de ti. Olvidas que alguien se preocupa a cada instante de todos tus trabajos, regula el movimiento de tu sangre y el funcionamiento de todas tus glándulas. Y crees que los pequeños problemas de tu vida práctica sólo tú, en todo el universo, puedes resolverlos.

El escucha el grito del ciervo en el arroyo que le pide una compañera y se la da. Se preocupa del cuclillo que pide su comida. Guía a las cigüeñas en su emigración. Vela sobre la comadreja y el tejón cuando duermen en sus madrigueras. La rana, el escarabajo y el cuervo encuentran el alimento cada día a la hora debida. «Todos, Señor, están pendientes de ti, y esperan que les des la comida a su tiempo. Tú se la das y ellos la toman, abres tu mano y quedan saciados»… (Sal 103)

 

E. Cardenal, Canto al amor, Asís 1982, pp. 53ss.

 

PARA REZAR

 

Creemos que Dios es Espíritu y los que le adoran, deben hacerlo de verdad conforme al Espíritu.

Creemos que Dios es luz, y si vivimos en la luz, que es Dios, hay unión entre nosotros.

Creemos que Dios es amor, y todo el que ama es hijo de Dios y conoce a Dios.

Creemos que Jesucristo es el Hijo de Dios, y que Dios nos ha dado vida eterna, y esa vida está en su Hijo.

Creemos que El es la Resurrección y la Vida, y el que cree en El, aunque muera, vivirá.

Creemos que somos hijos de Dios, y que El nos ha dado su Espíritu.

Creemos que si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para que nos perdone y nos limpie de toda maldad.

Creemos que el mundo pasa, con todos sus malos deseos, más el que hace la voluntad de Dios vive para siempre, Amén.

 

Equipo De Selah

 

04 Agosto

San Juan María Vianney – “El santo cura de Ars” (1786-1859)

 

Sacerdote diocesano, miembro de la Tercera Orden Franciscana, que tuvo que superar incontables dificultades para llegar a ordenarse de presbítero. Su celo por las almas, sus catequesis y su ministerio en el confesionario transformaron el pueblecillo de Ars, que a su vez se convirtió en centro de frecuentes peregrinaciones de multitudes que buscaban al Santo Cura. Es patrono de los párrocos.

 

Oremos

 

Dios todopoderoso y lleno de bondad, que nos has dado en San Juan María Vianney un modelo de pastor apasionadamente consagrado a su ministerio, concédenos, por su intercesión, dedicar como él nuestras vidas a ganar para Cristo a nuestros hermanos por medio de la caridad y alcanzar, juntamente con ellos, la gloria eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

 

Miércoles XVIII

 

Mujer ¡qué grande es tu fe!

 

Lectura del libro del profeta Jeremías    31, 1-7

 

En aquel tiempo -oráculo del Señor- yo seré el Dios de todas las familias de Israel y ellos serán mi Pueblo.

Así habla el Señor: Halló gracia en el desierto el pueblo que escapó de la espada; Israel camina hacia su descanso. De lejos se le apareció el Señor: Yo te amé con un amor eterno, por eso te atraje con fidelidad. De nuevo te edificaré y serás reedificada, virgen de Israel; de nuevo te adornarás con tus tamboriles y saldrás danzando alegremente; de nuevo plantarás viñas sobre los montes de Samaría: los que las planten tendrán los primeros frutos. Porque llega el día en que a los vigías gritarán sobre la montaña de Efraím: « ¡De pie, subamos a Sión, hacia el Señor, nuestro Dios!»

Porque así habla el Señor: ¡Griten jubilosos por Jacob, aclamen a la primera de las naciones! Háganse oír, alaben y digan: « ¡El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel!»

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Jer 31, 10. 11-12b. 13 (R.: cf. 10d)

 

R.    El Señor nos cuidará como un pastor a su rebaño.

 

¡Escuchen, naciones, la palabra del Señor,

anúncienla en las costas más lejanas!

Digan: «El que dispersó a Israel lo reunirá,

y lo cuidará como un pastor a su rebaño.» R.

 

Porque el Señor ha rescatado a Jacob,

lo redimió de una mano más fuerte que él.

Llegarán gritando de alegría a la altura de Sión,

afluirán hacia los bienes del Señor. R.

 

Entonces la joven danzará alegremente,

los jóvenes y los viejos se regocijarán;

yo cambiaré su duelo en alegría,

los alegraré y los consolaré de su aflicción. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    15, 21-28

 

Jesús partió de allí y se retiró al país de Tiro y de Sidón. Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: «¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio.» Pero él no le respondió nada.

Sus discípulos se acercaron y le pidieron: «Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos.»

Jesús respondió: «Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.»

Pero la mujer fue a postrarse ante él y le dijo: «¡Señor, socórreme!»

Jesús le dijo: «No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros.»

Ella respondió: «¡Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!»

Entonces Jesús le dijo: «Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!» Y en ese momento su hija quedó curada.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Jeremías quiere que el pueblo no pierda la esperanza. Los caminos de Dios siguen siendo caminos de salvación y reconstrucción a pesar que el golpe del destierro va a ser duro.
  • Dios le habla desde sus entrañas paternas. Es el Dios de la Alianza, el que ama con amor eterno, el que ayuda prolongando su misericordia, el que aunque todo parezca que está perdido es capaz de reconstruir.
  • Dios será el Dios de todas las tribus y familias de Israel, y ellas serán su pueblo. La Alianza es una pertenencia mutua, una reciprocidad de destino.
  • Dios se ha comprometido a ser fiel aún cuando el pueblo no lo sea.
  • Una doncella feliz que baila de alegría al compás de tamboriles en fiesta, un pueblo peregrino, un pueblo en marcha hacia Dios, hacia el gozo; así es como imagina Dios, pasado el tiempo de la prueba, a la humanidad salvada.

***

  • Jesús pasa una frontera. Su ministerio se extenderá a una tierra pagana, al país de Tiro y Sidón que es el actual Líbano. Y una mujer cananea se puso a gritarle. Su grito insistente a través de la gente, se entiende desde la perspectiva del lugar que ocupaba la mujer, en la sociedad en aquel momento.
  • En la cultura judía las mujeres estaban marginadas y no podían hablar a los varones, mucho menos a un prestigioso Maestro. Además, las mujeres paganas estaban excluidas por no pertenecer al pueblo judío, y la enfermedad era un nuevo título de exclusión de la comunidad. Muchos motivos de exclusión acumulaba pues esta mujer sobre sí misma.
  • La mujer cananea se dirige a Jesús llamándolo “Hijo de David”. Jesús escucha el grito de esa mujer pero guarda silencio. Los discípulos, como otras veces, se preocupan por alejarla para que no moleste al maestro. Luego, Jesús responde a la mujer señalando los límites de su misión. El ha sido enviado sólo para las ovejas descarriadas de Israel. Ante la insistencia de la mujer, Jesús pone una nueva prueba, “no está bien quitarle el pan a los hijos para echárselo a los cachorros”.
  • La mujer no se da por vencida ante los límites que Jesús le presenta, y va respondiendo a cada una de las «dificultades» que la ponen a prueba: “los cachorros se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”. La mujer no abandonará su plegaria, llega hasta el fin. Las palabras de la mujer conmueven a Jesús y reconoce que la fe de esta mujer, es capaz de liberar a su hija del mal en que ha caído.
  • Es otro de los casos en que Jesús alaba la fe de un extranjero, en contraposición a los judíos, los de casa, a los que se les podría pedir una fe mayor que a los de fuera.
  • La fe de esta mujer interpela a los que somos “de casa”, a los que “estamos adentro” y que, por eso mismo, quizás estamos autosuficientes y pasivos olvidando la humildad que necesitamos ante Dios y los demás. Muchas veces, la oración de tantas personas aparentemente alejadas, que no saben rezar litúrgicamente, pero que lo hacen desde la hondura de su ser, es más agradable a Dios que muchos cantos y oraciones rutinarias y satisfechas.
  • También es admirable la apertura de Jesús, su audacia para ir más allá de lo que considera razonable, su capacidad para creer y mostrar un “Dios mayor” y poder escuchar su voz a través de los gritos de sus criaturas más sufrientes.
  • Nuestra situación cultural hace la que la fe se vea retada a superar sus límites tradicionales, a entrar en otros campos y ámbitos, a responder a muchos gritos que no encuentran respuesta. La comunidad eclesial imagen de Jesús buen Pastor, es la que sabe escuchar los gritos de su pueblo.
  • Es más sencillo cuidar lo que tenemos y repetir lo que sabemos; pero también es menos fecundo y no sigue la línea marcada por Jesús. Sin lugar a dudas, los gritos de “los de afuera” que nos desestabilizan, rompen nuestras formas tradicionales. En la medida que existen estas voces nos vemos en la obligación de encarnar el Evangelio.
  • Si no somos capaces de escuchar estas voces corremos el riesgo de que la fe se convierta en algo cada vez más irrelevante reservado a unos pocos. Si nos encerramos en nuestras seguridades, ciertamente estaremos desoyendo los gritos de los muchos hombres y mujeres que quieren y necesitan tocar a Jesús y sentirse queridos por Él.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué actitud asumimos ante los que no son de los nuestros?

  • ¿El bien que hacemos brota de un deseo profundo o lo hacemos para sacarnos problemas de encima?

  • ¿Qué miramos primeramente en las acciones de los demás?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Creo Señor, pero aumenta mi fe

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Mujer, qué grande es tu fe»

 

… «No está bien echar a los perros el pan de los hijos». La mujer recoge estas palabras y dice: « ¡Sí, Señor!». Como si dijera:… «No pido más que una pequeña migaja de la mesa y de la mano de un amo generoso que ‘da alimento a todo viviente’ (Sl 135,25). ¡Tú tratas a los judíos como a hijos; por eso te pido no rehúses dar una migaja a tu pequeña perra cananea!»

Jesús le dice: « ¡Mujer, que grande es tu fe!». Riñe a Pedro por su poca fe (Mt 14,31); admira a esta mujer por la grandeza de la suya. Verdaderamente tiene una gran fe puesto que proclama que el Verbo hecho carne es el hijo de David, y porque, segura de su poder divino, confía en el poder que tiene él para devolver la salud a su hija ausente, y esto, con tan sólo un acto de su voluntad.

También tú, si tu fe es grande, si tu fe es esta fe viva de la cual vive el justo (Rm 1,17), y no una fe muerta, a la que le falta el alma, es decir, la caridad, también alcanzarás no sólo la completa curación de tu hija, es decir, de tu alma, sino que «tendrás poder para trasladar las montañas» (Mt 17,20)…

 

Comentario del Evangelio por Julián de Vézelay (hacia 1080-hacia 1160), monje benedictino – Sermón 17

 

PARA REZAR

 

Señor ayúdame a evangelizar

 

Señor ayúdame a evangelizar a todas las personas.
Que nunca me cierre a nadie y atienda a las llamadas que me hacen.
Quiero caminar con ojos abiertos y el corazón en la mano
igual que hicieron Jesús y su Madre.
Confesando mi fe, sin miedo ni vergüenza

para predicar tu Palabra,
siendo Testigo tuyo en el mundo.
Llevando la Buena Noticia a la humanidad,

construyendo una Iglesia unida, justa y fraternal.

María Madre de los Apóstoles,

enséñame la radicalidad del Evangelio,

para no desfigurar el mensaje de salvación

y un día pueda encontrarme con todos en el Reino.

Amén.


María Eugenia Ochoa Medina – MVP – Colombia –

 

Jueves XVIII

6 de agosto

La Transfiguración del Señor (F)

 

Este es mi Hijo, escúchenlo

 

Lectura de la profecía de Daniel    7, 9-10. 13-14

 

Yo estuve mirando hasta que fueron colocados unos tronos y un Anciano se sentó. Su vestidura era blanca como la nieve y los cabellos de su cabeza como la lana pura; su trono, llamas de fuego, con ruedas de fuego ardiente. Un río de fuego brotaba y corría delante de él. Miles de millares lo servían, y centenares de miles estaban de pie en su presencia. El tribunal se sentó y fueron abiertos unos libros

Yo estaba mirando, en las visiones nocturnas, y vi que venía sobre las nubes del cielo como un Hijo de hombre; él avanzó hacia el Anciano y lo hicieron acercar hasta él. Y le fue dado el dominio, la gloria y el reino, y lo sirvieron todos los pueblos, naciones y lenguas. Su dominio es un dominio eterno que no pasará, y su reino no será destruido.

 

Palabra de Dios.

 

o bien

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro    1, 16-19

 

Queridos hermanos:

No les hicimos conocer el poder y la Venida de nuestro Señor Jesucristo basados en fábulas ingeniosamente inventadas, sino como testigos oculares de su grandeza.

En efecto, él recibió de Dios Padre el honor y la gloria, cuando la Gloria llena de majestad le dirigió esta palabra: «Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección.» Nosotros oímos esta voz que venía del cielo, mientras estábamos con él en la montaña santa.

Así hemos visto confirmada la palabra de los profetas, y ustedes hacen bien en prestar atención a ella, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro hasta que despunte el día y aparezca el lucero de la mañana en sus corazones.

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Sal 96, 1-2. 5-6. 9 (R.: Cf. 1a y 9a)

 

R.    El Señor reina, altísimo por encima de toda la tierra.

 

¡El Señor reina! Alégrese la tierra,

regocíjense las islas incontables.

Nubes y Tinieblas lo rodean,

la Justicia y el Derecho son la base de su trono. R.

 

Las montañas se derriten como cera

delante del Señor, que es el dueño de toda la tierra.

Los cielos proclaman su justicia

y todos los pueblos contemplan su gloria. R.

 

Porque tú, Señor, eres el Altísimo:

estás por encima de toda la tierra,

mucho más alto que todos los dioses. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo     17,1-9

 

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: “Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.” Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: “Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escúchenlo.” Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: “Levántense, no teman.” Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: “No cuenten a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.”

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La lectura del libro de Daniel nos recuerda que la cultura griega como una nueva forma de entender la vida, invadía todo y se extendía con rapidez. Esto trajo una crisis profunda en todos los que se encontraban con su cultura y su fe. Con la llegada de Antíoco IV Epífanes, comienza una persecución abierta a los judíos que siguen fieles a su fe. La «cultura superior» lleva consigo la prepotencia y termina por masacrar a personas sencillas e inocentes. En este clima, surge el libro de Daniel invitando a resistir, recordando acontecimientos del pasado, anima a resistir en el tiempo presente.

***

  • La Transfiguración de Jesús nos muestra la vida a la que estamos llamados: el destino final de la existencia humana es ser transfigurados por la vida de Dios.
  • La vida es como una montaña que obliga a un ascenso lento y difícil, pero necesario para superar la insignificancia del llano. El hombre es invitado por la fe a superarse día a día hasta descubrir el significado total de la existencia humana. Cada uno debe hacer su propia búsqueda y su propia ascensión. A pesar de la oscuridad del camino, el cristiano es sostenido y guiado por su confianza plena de que “el amor de Dios se ha manifestado en Jesucristo”. Jesús transfigurado, imagen del hombre nuevo, es nuestra única garantía. Buscamos porque Él ya ha encontrado. Por eso buscamos en su nombre y tras sus huellas.
  • Cualquiera que sea nuestro estado o nuestra profesión, siempre encontraremos esa montaña, donde desde el encuentro con Dios, y en la escucha de la palabra de su Hijo, podamos transfigurar la vida.
  • Nuestro camino de fe será permitir que el tejido de gracia y pecado que es nuestra vida, sea penetrado cada vez más por la gracia divina; que en esa mezcla de luces y sombras que hay en cada uno, resplandezca cada vez más la luz divina.
  • Todo lo que no es transfigurado e iluminado por Jesucristo, es desfigurado y se transforma en una caricatura deformada: si el amor de esposos no es transfigurado en la donación total y permanente al otro, termina por ser una soledad compartida; si la amistad no es transfigurada por la lealtad y sinceridad, termina por ser una búsqueda egoísta del otro; si la actividad política no es transfigurada por la búsqueda de justicia social, termina por ser un juego de poderes; si los bienes materiales no son transfigurados por la generosidad y la solidaridad, terminan por ser una acumulación utilitaria, etc.
  • Cualquier dimensión de nuestra vida o de nuestro mundo que no exponemos a la luz de Jesucristo, termina por perder su verdadero sentido y finalidad.
  • Como Iglesia no estamos libres de esta búsqueda. Dios no es propiedad de nadie. Seguir buscándolo en medio de la oscuridad, es la tarea que le permite a la Iglesia, ser la humilde servidora de Dios y de los hombres luchando por el reino más allá de los pobres y facilistas esquemas humanos, dejándose día a día transfigurar por la Palabra de gracia.
  • Para poder vivir este proyecto, la respuesta viene de la voz que escucharon los discípulos que nos invita a seguir escuchando a Jesús.
  • A Jesús no se le puede escuchar si no es siguiéndolo. Más aún, la única manera de escucharlo es recorriendo su mismo camino. El proceso de ir viviendo bajo su luz resplandeciente, ocurre en el itinerario imprevisible de nuestras vidas; itinerario no siempre agradable a nuestros pasos que, en ocasiones, desearían recorrer otros caminos. De ahí que seguir a Jesús significa tomar la propia cruz.
  • «Él que se había revestido con nuestra miserable túnica de piel, hoy se ha puesto el vestido divino, y la luz le ha envuelto como un manto». Atanasio, el Sinaita.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Descubrimos en el evangelio el «camino» que Jesús nos ofrece?
  • ¿Cuál es nuestra esperanza?
  • ¿Es nuestra oración un encuentro con Dios?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Quiero escucharte Señor y obedecerte

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Homilía sobre la Transfiguración del Señor, 16-18; PG 96, 572

 

…” «Una nube luminosa les cubrió con su sombra» y los discípulos fueron presa de un gran temor viendo a Jesús el Salvador, en la nube, con Moisés y Elías. Antiguamente, es verdad, cuando Moisés vio a Dios entró en la nube divina (Ex 24,18), dando a entender así que la Ley era una sombra. Escucha lo que dice san Pablo: «La Ley presenta sólo un vislumbre de los bienes futuros y no la imagen auténtica de la realidad» (Hb 10,1).

En aquel tiempo, Israel «no podía fijar la vista en el rostro de Moisés por el resplandor de su rostro’» (2C 3,7). «Pero nosotros todos, que llevamos la cara descubierta, reflejamos la gloria del Señor y nos vamos transformando en su imagen con resplandor creciente; así es como actúa el Señor, que es Espíritu» (v. 18). Por esto la nube que cubrió a los discípulos con su sombra no era una nube llena de tinieblas sino de luz. En efecto, «el misterio escondido desde siglos y generaciones, ahora ha sido revelado» (Col 1,26) y se ha manifestado la gloria perpetua y eterna. Por eso, Moisés y Elías, a un lado y otro del Salvador, personificaban a la Ley y los Profetas. Él que en verdad anunciaban tanto la Ley como los Profetas, es Jesús, el dispensador de vida.

Moisés representa también a la asamblea de los santos que desde antiguo se durmieron (Dt 34,5) y Elías, la de los vivientes (2R 2,11), porque el Señor transfigurado es Señor de vivos y de muertos. Y Moisés, por fin entró en la Tierra prometida porque es Jesús quien conduce hasta ella. En otro tiempo Moisés había visto sólo de lejos la herencia prometida (Dt 34,4); hoy la ve claramente”…

 

San Juan Damasceno (hacia 675-749), monje, teólogo, doctor de la Iglesia

Homilía sobre la Transfiguración del Señor, 16-18; PG 96, 572

 

PARA REZAR

 

Jesús, tu elección llega por caminos insospechados.
Nos llamas a través de otros hombres.
Nos llamas sobre todo por medio de los pobres,
los ciegos, los inválidos;
los que no tienen pan, los que no tienen luz,
los que no pueden levantarse y andar.

Te doy gracias porque me has llamado y me has elegido
para ser acompañante de otros hombres en su caminar hacia Ti.
¿Sabré corresponder a tu confianza?
Envía tu lluvia y tu sol sobre el desierto de mi tierra
para que produzca flores y frutos de vida.

Agarra mi mano con tu mano
para que juntos agarremos muchas manos
y alcemos muchas vidas hacia las alturas.
Gracias porque me has llamado y me has elegido.

 

Viernes XVIII

 

El que pierda su vida a causa de mí, la encontrará

 

Lectura de la profecía de Nahum    2, 1 -3; 3, 1-3. 6-7

 

Miren sobre las montañas los pasos del que trae la buena noticia, del que proclama la paz. Celebra tus fiestas, Judá, cumple tus votos, porque el hombre siniestro no pasará más por ti: ha sido exterminado por completo. ¡Un destructor te ataca de frente! ¡Monta guardia en la fortaleza, vigila los accesos, cíñete el cinturón, concentra todas tus fuerzas!

Sí, el Señor ha restaurado la viña de Jacob y la viña de Israel. Los salteadores las habían saqueado y habían destruido sus sarmientos.

¡Ay de la ciudad sanguinaria, repleta de mentira, llena de rapiña, que nunca suelta la presa! ¡Chasquido de látigos, estrépito de ruedas, galope de caballos, rodar de carros, carga de caballería, centelleo de espadas, relampagueo de lanzas! ¡Multitud de víctimas, cuerpos a montones, cadáveres por todas partes! ¡Se tropiezan con los cadáveres!

Arrojaré inmundicias sobre ti, te cubriré de ignominia y te expondré como espectáculo. Así, todo el que te vea huirá lejos de ti, diciendo: « ¡Nínive ha sido devastada! ¿Quién se lamentará por ella? ¿Dónde iré a buscar alguien que te consuele?»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Deut 32, 35c-36b. 39abcd. 41 (R.: 39c)

 

R.    Yo doy la muerte y la vida.

 

Está cerca el día de su ruina

y ya se precipita el desenlace.

Sí, el Señor hará justicia con su pueblo

y tendrá compasión de sus servidores. R.

 

Miren bien que yo, sólo yo soy,

y no hay otro dios junto a mí.

Yo doy la muerte y la vida,

yo hiero y doy la salud. R.

 

Cuando afile mi espada fulgurante

y mi mano empuñe la justicia,

me vengaré de mis enemigos

y daré su merecido a mis adversarios. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    16, 24-28

 

Entonces Jesús dijo a sus discípulos:

«El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?

Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras. Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de ver al Hijo del hombre, cuando venga en su Reino.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El de Nahúm es un libro profético de sólo tres páginas. Nahúm es un contemporáneo de Jeremías que vive sumergido en el período agitado que precede al derrumbamiento de Jerusalén.
  • Cuando Nahúm profetiza, en 553 a. C., el imperio asirio y sus ejércitos invencibles han conquistado incluso Tebas, capital del poderoso Egipto. Nínive, capital de Asiria está en el apogeo de su poder. Esta civilización tan prestigiosa como violenta, hace temblar al mundo. Nínive es el símbolo del orgullo y de la violencia, de los “poderosos” de todo orden. Nínive es el tipo de ciudad que quiere dominar el mundo por medio de violencias, barbarie, brutalidad y fraudes. Una ciudad de este tipo no podría durar ante Dios sin ser destruida.
  • Cincuenta años después, Nínive se derrumba bajo la embestida de Babilonia. Al describir por adelantado esta caída de la orgullosa Nínive, lo que canta el profeta es la esperanza de los pobres: todas las pequeñas naciones, hasta ahora aplastadas, podrán levantar la cabeza.
  • Después de esta victoria, volverá la paz. El mensajero corre con todas sus fuerzas para ir a anunciar a sus conciudadanos y gritar su mensaje, su buena noticia.
  • La ruina de los asirios supone, de momento, la paz para Israel y llena de alegría a Judá. Sin embargo los babilonios no serán mejores y llevarán, a su vez, al reino del Sur, al destierro.

***

  • Las palabras de Jesús parecen como una continuación del reproche que ayer dirigió a Pedro, al rechazar oír hablar de la cruz.
  • Jesús comienza a poner en evidencia la difícil situación que les espera al llegar a Jerusalén y va revelando a sus discípulos el sentido del camino recorrido y del camino por recorrer. Las pretensiones mesiánicas de los discípulos, especialmente de Pedro, se podían convertir en un verdadero tropiezo para la misión. Jesús presenta claramente las exigencias del discípulo para evitar que quienes lo sigan se engañen.
  • Jesús avisa a sus seguidores que, al igual que El mismo, en su camino hacia la Pascua, a todos ellos les tocará «negarse a sí mismos», «cargar con la cruz», «seguirlo», «perder la vida». Aceptar seguirlo, irse con El, indica el acto de adhesión inicial que podrá continuar con el seguimiento. Las condiciones que Jesús les presenta, muestran una identificación con su destino.
  • Las condiciones son dos: «negarse a sí mismo» y «cargar con la cruz». La primera: « Negarse a sí mismo », es una renuncia radical y primera a las propias ambiciones. El discípulo no puede anteponer sus intereses a la urgencia de realizar el Reino. Las seguridades humanas y los beneficios personales no son compatibles con el seguimiento de Jesús.
  • Es llevar a la práctica de forma concreta la primera bienaventuranza, «elegir ser pobre». Los que “ganan el mundo”, empeñan la propia vida en una cantidad muy grande de trabajos y preocupaciones con la ilusión de que les traerán la felicidad en esta vida y en la otra. La realidad, sin embargo, es otra. Los que ganan este mundo pierden su propia vida.
  • El camino del Maestro es el camino del discípulo. Desde el momento en que el discípulo decide seguir a Jesús se abre completamente a la novedad de Dios y, a la vez, acepta el conflicto que lo enfrentará con los criterios de este mundo.
  • En el camino del seguimiento: «cargar con la propia cruz» significa aceptar ser perseguido y aún condenado a muerte, vivir sin concesiones la última bienaventuranza: «ser perseguidos a causa de la fidelidad al reino». Vivir estas dos bienaventuranzas constituyen la esencia del camino del discípulo; son la “regla de oro” que ningún discípulo puede dejar de aceptar.
  • La vida no está hecha para ser guardada, sino para ser entregada. Amar no es “sentir emoción”, no es desear poseer al otro, es olvidarse de sí mismo para darse al otro. “Tomar” para sí es dejar de amar. Amar de verdad, implica ser capaz de renunciar, de morir a uno mismo en beneficio de aquel a quien se ama. La renuncia no tiene su fin en sí misma; es la condición de una “vida” en plenitud. La “cruz” de Jesús no es solamente un instrumento de tortura y suplicio: es el signo del amor más grande que haya podido abrazar a un corazón.
  • Por la renuncia y la cruz, Jesús no propone una destrucción, sino un perfeccionamiento, una transformación, un crecimiento total y definitivo.
  • Nuestra esperanza está íntimamente asociada a la realidad del dolor y el sufrimiento humano. Las circunstancias en que se desarrolla la vida del discípulo exigen la capacidad de asumir el padecimiento necesario para la transformación de la realidad, para poder llevar a cabo el plan de Dios.
  • Las acciones humanas adquieren consistencia en Dios. La capacidad y donación semejantes a las mostradas por Jesús en su vida terrena, son los únicos criterios que pueden asegurar la vida presente en íntima relación con el futuro definitivo.

    De esa forma, el futuro, se hace realidad en la existencia del discípulo, que tiene la posibilidad de acceder a ese Reino, anticipadamente, identificándose con la vida del Maestro y compartiendo su suerte.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Soy capaz de sacrificarme por los demás?
  • ¿Vivo la cruz como un castigo o como una opción?
  • ¿Experimento la cruz como fuente de gracia y bendición?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Envía Señor a tu mensajero de paz

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Que tome su cruz y me siga»

 

…” A lo largo de tu vida Cristo no te pide que lleves con él toda su pesada cruz, sino tan sólo una pequeña parte aceptando tus sufrimientos. No tienes nada que temer. Por el contrario, tente por muy dichosa de haber sido juzgada digna de tener parte en los sufrimientos del Hombre-Dios. Por parte del Señor, no se trata de un abandono ni de un castigo; por el contrario, es un testimonio de su amor, de un gran amor para contigo. Debes dar gracias al Señor y resignarte a beber el cáliz de Getsemaní.

A veces el Señor te hace sentir el peso de la cruz, este peso te parece insoportable y, sin embargo, lo llevas porque el Señor, rico en amor y misericordia, te tiende la mano y te da la fuerza necesaria. El Señor, ante la falta de compasión de los hombres, tiene necesidad de personas que sufran con él. Es por esta razón por la que te lleva por los caminos dolorosos de los que me hablas en tu carta. Así pues, que el Señor sea siempre bendito, porque su amor trae suavidad en medio de la amargura; él cambia los sufrimientos pasajeros de esta vida en méritos para la eternidad”…

 

San Pío de Pietrelcina (1887-1968), capuchino FSP, 119; Ep 3, 441; CE, 21; Ep 3, 413

 

PARA REZAR

 

Dar hasta que duela.

El amor, para que sea auténtico,

tiene que pasar por el crisol del sufrimiento.

Si Cristo no hubiera derramado su sangre,

no hubiera llegado la salvación.
Sin sufrimiento, nuestro amor y caridad

no sería más que una asistencia social,

pero no sería el verdadero amor redentor.

Sólo compartiendo con el prójimo sus sufrimientos,

siendo parte de los que sufren, podemos redimirlos,

podemos llevarlos a Dios y hacer que Dios,

que es Amor, entre en sus vidas.
Un amor que no está dispuesto a compartir los sufrimientos

con la persona amada, en el fondo no es más

que un egoísmo disfrazado.

Hay que amar hasta que duela.

El dolor es la prueba del verdadero amor.

Dime cuanto sufres y te diré cuanto amas.
El dolor por sí mismo, independiente del amor,

conduce al masoquismo o a un orgulloso estoicismo.
Lo que no se asume, no se redime.

Solamente los que son capaces de bajar

al infierno de la desesperación de los pobres,

podrán sacar de la miseria material y espiritual a los marginados.

 

Sábado XVIII

 

Si tuvieran fe, nada sería imposible

 

Lectura de la profecía de Habacuc    1, 12-2, 4

 

¿No eres tú, Señor, desde los tiempos antiguos, mi Dios, mi Santo, que no muere jamás? Tú, Señor, pusiste a ese pueblo para hacer justicia, tú, mi Roca, lo estableciste para castigar. Tus ojos son demasiado puros para mirar el mal y no puedes contemplar la opresión. ¿Por qué, entonces, contemplas a los traidores y callas cuando el impío devora a uno más justo que él?

¡Tú tratas a los hombres como a los peces del mar, como a reptiles, que no tienen jefe! ¡El los pesca a todos con el anzuelo, los barre y los recoge con sus redes! Por eso se alegra y se regocija, y ofrece sacrificios e incienso a sus redes, porque gracias a ellas su porción es abundante y sus manjares, suculentos. ¿Vaciará sus redes sin cesar, masacrando a los pueblos sin compasión?

Me pondré en mi puesto de guardia y me apostaré sobre el muro; vigilaré para ver qué me dice el Señor, y qué responde a mi reproche.

El Señor me respondió y dijo: Escribe la visión, grábala sobre unas tablas para que se la pueda leer de corrido. Porque la visión aguarda el momento fijado, ansía llegar a término y no fallará; si parece que se demora, espérala, porque vendrá seguramente, y no tardará. El que no tiene el alma recta, sucumbirá, pero el justo vivirá por su fidelidad.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 9, 8-9. 10-11. 12-13 (R.: 11b)

 

R.    No abandonas, Señor, a los que te buscan.

 

El Señor reina eternamente

y establece su trono para el juicio:

él gobierna al mundo con justicia

y juzga con rectitud a las naciones. R.

 

El Señor es un baluarte para el oprimido,

un baluarte en los momentos de peligro.

¡Confíen en ti los que veneran tu Nombre,

porque tú no abandonas a los que te buscan! R.

 

Canten al Señor, que reina en Sión,

proclamen entre los pueblos sus proezas.

Porque él pide cuenta de la sangre,

se acuerda de los pobres y no olvida su clamor. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    17, 14-20

 

Cuando se reunieron con la multitud se acercó a Jesús un hombre y, cayendo de rodillas, le dijo: «Señor, ten piedad de mi hijo, que es epiléptico y está muy mal: frecuentemente cae en el fuego y también en el agua. Yo lo llevé a tus discípulos, pero no lo pudieron curar.»

Jesús respondió: «¡Generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganmelo aquí.» Jesús increpó al demonio, y este salió del niño, que desde aquel momento, quedó curado.

Los discípulos se acercaron entonces a Jesús y le preguntaron en privado: «¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?»

«Porque ustedes tienen poca fe, les dijo. Les aseguro que si tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, dirían a esta montaña: “Trasládate de aquí a allá”, y la montaña se trasladaría; y nada sería imposible para ustedes.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Dios se había servido de los babilonios para destruir a los asirios y después de la caída de Nínive, la opresión de los babilonios fue tan cruel como la anterior.
  • Habacuc es un profeta poco conocido que se atreve a interpelar a Dios, y «pedirle cuentas» de por qué permite el mal en el mundo y de por qué consiente que los babilonios, sigan haciendo el mal.
  • El profeta los invita a tener una visión más global de la historia y les recuerda, que Dios se preocupa de los pobres y que, de un modo misterioso, sigue estando cerca de los atribulados.
  • Sus palabras llenas de consuelo resumen la respuesta de Dios, que invita a la paciencia y a la confianza, porque la historia seguirá su curso y el justo vivirá por su fe.

***

  • Al bajar del monte, después de la escena de la transfiguración, Jesús se encuentra con un grupo de sus apóstoles que no han sido capaces de curar a un epiléptico.
  • El padre del enfermo ha clamado por la curación de su hijo que tiene epilepsia y con los ataques se lastima. Se lo ha traído a los discípulos y no han podido curarlo.
  • Este pobre hombre, en lugar de ir directamente a Jesús, se ha dirigido primero a los apóstoles. No habiendo obtenido nada se dirige luego a Jesús. La respuesta de Cristo es de una increíble dureza para con sus discípulos llamándolos: “generación incrédula y perversa”. Varias veces Jesús, en el evangelio, manifiesta su sufrimiento de tener que vivir con gente que no entiende nada.
  • Jesús atribuye el fracaso a su poca fe. No han sabido confiar en Dios. Si tuvieran fe verdadera, «nada les sería imposible». Después, «increpó al demonio y salió, y en aquel momento se curó el niño».
  • Jesús quiere dar a todos los presentes una lección práctica sobre la fe. Ante la impotencia del hombre frente a la enfermedad, Jesús pone al descubierto una miseria todavía más grave: la incapacidad de creer. Con mucha dureza, Jesús la compara a una perversión generalizada que afecta a toda esa generación, especialmente a los judíos del tiempo de Jesús.
  • Jesús por su poder, conmina al espíritu inmundo por medio de un exorcismo que libera al muchacho. Mateo, atribuye dicha imposibilidad de los discípulos de curar, a su incredulidad, porque no tienen ni un mínimo de fe, del tamaño de un grano de mostaza. Todavía en sus corazones late la creencia de que el mesianismo que trae Jesús, es temporal y político. No han entrado en la dinámica del reino. La intención de Jesús no es llamar la atención de los discípulos sobre la debilidad de su fe, sino de remitirlos al poder incomparable de Dios, lejano a toda fuerza y poder humano.
  • Los hombres muchas veces acusamos a Dios, porque creemos que no nos escucha después de haber pedido y no obtener lo que pedimos. Ahora, Jesús nos echa la culpa a nosotros, por no tener una fe auténtica, una confianza a toda prueba. Cuando Jesús se encontraba con una fe verdadera, le atribuía los milagros que realizaba: “tu fe te ha salvado”, así como cuando no encontraba fe “estaba admirado de la incredulidad y no pudo hacer muchos milagros ahí”.
  • Dios está dispuesto a intervenir aquí y ahora para salvarnos; pero si tenemos dudas, si no creemos que su amor pueda llegar hasta aquí, no esperemos ser escuchados. Recibimos lo que esperamos.
  • Jesús nos avisó: «sin mí no pueden hacer nada». Apoyados en El, con su ayuda, con fe auténtica, curaríamos a más de un epiléptico de sus males.
  • El que cura es Cristo Jesús. Pero sólo se podrá servir de nosotros, si somos «fieles y creyentes conductores» de su fuerza liberadora. Tiempo después, purificada su fe de toda “perversión”, Pedro en nombre de Jesús podrá curar al paralítico del Templo.
  • Tener fe no es cruzarse de brazos y dejar que trabaje Dios. Es trabajar no buscándonos a nosotros mismos, sino a Dios, motivados por Él, apoyados en su gracia. La fe lejos de ser una resignación pasiva, nos urge a la acción, de ese modo obra en mí y en el mundo lo inesperado del bien que creo, lo nuevo del amor que transforma.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿La presencia del mal me paraliza?
  • ¿Cómo ilumina la fe el misterio del mal en mi vida y en la vida del mundo?
  • ¿Me resigno con facilidad a que las cosas sean?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Señor aumenta mi fe

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Tres santas, copatronas de Europa

 

…” Europa está ya bajo la protección celestial de tres grandes santos: la de san Benito de Nursia, padre del monaquismo occidental, y también la de los dos hermanos Cirilo y Metodio, apóstoles de los Eslavos. A estos testigos eminentes de Cristo, he querido igualmente asociar otras tres figuras femeninas, para subrayar el gran papel que las mujeres han tenido, y siguen teniendo en la historia eclesial y civil del continente hasta nuestros días.

La Iglesia, desde sus principios, y aunque condicionada por las culturas en las que ha estado inserta, ha reconocido siempre la plena dignidad espiritual de la mujer, comenzando por la vocación y misión personal de María, la Madre del Redentor. Desde sus comienzos, los cristianos se han dirigido a estas mujeres, tales como Felicidad, Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia y Anastasia –tal como da testimonio el Canon romano- con un fervor no menor del que era reservado a los hombres santos.

Las tres santas escogidas como copatronas de Europa, están unidas con un vínculo especial con la historia del continente. Así, Edith Stein, que procedente de una familia judía abandonó su brillante carrera de buscadora para hacerse religiosa carmelita descalza, con el nombre de Teresa Benedicta de la Cruz, y murió en el campo de exterminio de Auschwitz. Es símbolo de las mujeres de la Europa de este siglo. En cuanto a Brígida de Suecia y Catalina de Siena, que vivieron las dos en el siglo XIV, trabajaron incansablemente por la Iglesia y se preocuparon por la suerte de ésta a nivel europeo…

Las tres expresan admirablemente la síntesis entre la contemplación y la acción. Sus vidas y sus obras dan un testimonio muy elocuente de la fuerza de Cristo resucitado, viviente en su Iglesia: la fuerza de un amor generoso por Dios y por el hombre, la fuerza de una auténtica renovación moral y civil. En estas nuevas patronas, tan ricas de dones tanto en el plan sobrenatural como humano, los cristianos y las comunidades eclesiales de cualquier confesión pueden encontrar en ellas su inspiración, y también los ciudadanos y los Estados europeos, con tal que estén sinceramente comprometidos en la búsqueda de la verdad y del bien común”…

 

San Juan Pablo II – Homilía en la apertura del sínodo de los obispos para Europa,

1 – 10 – 99

 

PARA REZAR

 

Dios de amor, Padre de misericordia.
Mírame en esta circunstancia difícil
en que se encuentra mi vida
y ten compasión de mí.
Confiadamente acudo a ti,
pues sé que eres Dios de bondad
y manantial de amor.

Acepto tus insondables designios,
aunque no los comprenda.

Me abrazo a ellos con aquel fervor
y generosidad con que Cristo aceptó
el misterio del dolor en su vida.

Humildemente te pido, me des
la gracia de superar esta situación difícil 
en este momento de mi existencia 
y que esta prueba lejos de separarme de ti
me haga experimentar con mayor plenitud
la omnipotencia de tu amor,
que santifica y salva. Amén.