TIEMPO DE CUARESMA – SEMANA V – CICLO B

TIEMPO DE CUARESMA

DOMINGO V – CICLO B

 

Lunes de la semana V

 

Martes de la semana V

 

Miércoles de la semana V

 

Jueves de la semana V

 

Viernes de la semana V

 

Sábado de la semana V

 

 

TIEMPO DE CUARESMA

DOMINGO V – CICLO B

 

Si el grano de trigo cae en tierra y muere, da mucho fruto

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Jeremías    31, 31-34

 

Llegarán los días -oráculo del Señor- en que estableceré una nueva Alianza con la casa de Israel y la casa de Judá. No será como la Alianza que establecí con sus padres el día en que los tomé de la mano para hacerlos salir del país de Egipto, mi Alianza que ellos rompieron, aunque yo era su dueño -oráculo del Señor-.

Esta es la Alianza que estableceré con la casa de Israel, después de aquellos días -oráculo del Señor- : pondré mi Ley dentro de ellos, y la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán mi Pueblo.

Y ya no tendrán que enseñarse mutuamente, diciéndose el uno al otro: «Conozcan al Señor.» Porque todos me conocerán, del más pequeño al más grande -oráculo del Señor-. Porque yo habré perdonado su iniquidad y no me acordaré más de su pecado.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 50, 3-4. 12-13. 14-15 (R.: 12a)

 

R.    Crea en mí, Dios mío, un corazón puro.

 

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad,

por tu gran compasión, borra mis faltas!

¡Lávame totalmente de mi culpa

y purifícame de mi pecado! R.

 

Crea en mí, Dios mío, un corazón puro,

y renueva la firmeza de mi espíritu.

No me arrojes lejos de tu presencia

ni retires de mí tu santo espíritu. R.

 

Devuélveme la alegría de tu salvación,

que tu espíritu generoso me sostenga:

yo enseñaré tu camino a los impíos

y los pecadores volverán a ti. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta a los Hebreos    5, 7-9

 

Hermanos:

Cristo dirigió durante su vida terrena súplicas y plegarias, con fuertes gritos y lágrimas, a aquel que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su humilde sumisión. Y, aunque era Hijo de Dios, aprendió por medio de sus propios sufrimientos qué significa obedecer. De este modo, él alcanzó la perfección y llegó a ser causa de salvación eterna para todos los que le obedecen.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    12, 20-33

 

Entre los que habían subido para adorar durante la fiesta, había unos griegos que se acercaron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le dijeron: «Señor, queremos ver a Jesús.» Felipe fue a decírselo a Andrés, y ambos se lo dijeron a Jesús. El les respondió:

«Ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser glorificado. Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto.

El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna.

El que quiera servirme que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme, será honrado por mi Padre.

Mi alma ahora está turbada. ¿Y qué diré: “Padre, líbrame de esta hora”? ¡Si para eso he llegado a esta hora! ¡Padre, glorifica tu Nombre!»

Entonces se oyó una voz del cielo: «Ya lo he glorificado y lo volveré a glorificar.» La multitud que estaba presente y oyó estas palabras, pensaba que era un trueno. Otros decían: «Le ha hablado un ángel.»

Jesús respondió: «Esta voz no se oyó por mí, sino por ustedes. Ahora ha llegado el juicio de este mundo, ahora el Príncipe de este mundo será arrojado afuera; y cuando yo sea levantado en alto sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Dios es vida y unirse a Él es creer en la novedad, en la posibilidad de cambio, en una tierra nueva, en una fuerza interior que nos transforme en novedad. Dios es capaz de hacer vivir a los muertos. El es el único que puede crear novedad auténtica.

***

  • Ya en el antiguo Israel, la experiencia puso a los hombres de cara a una ley exterior que no salva, y que sólo le demostraba la imposibilidad de ser él, sin Dios. Dios crea algo nuevo y se introduce en el corazón de los hombres. Las viejas piedras de la Alianza eran pesadas y duras. Dios es, desde dentro impulso y fuerza. “La ley mata y el Espíritu da la vida”. Dios es fuerza y no peso insoportable. Pero para llegar a esta experiencia, hay que pasar por la experiencia total del destierro, y de la pérdida de todo lo que consideramos valor.

***

  • Jesús siguió el camino de la pérdida total, camino de la cruz y muerte y así llegó a la novedad total de la vida, a la Resurrección. El unió en sí a todos los hombres; en él morimos y adquirimos el don de la vida nueva y distinta, vida sin fronteras y opresiones, vida cuyo horizonte nunca termina. Jesús fue el “sí” total y confiado al Padre. Dios escuchó su grito que fue libertad para todos; pero no le evitó el paso por el duro camino de la cruz. No es la renovación de Dios, un evitar nuestros esfuerzos y luchas, renovarse es esperar en la fuerza de Aquel que es capaz de dar la vida a los muertos, y que se manifestó en Jesús. Vivir es esperar muriendo cada día en la entrega total y esperar la respuesta de Dios que nunca falla.

***

  • Hay quienes piensan que la fe es una garantía, una especie de póliza de seguro contra los infortunios de la vida, una doctrina que enseña a “portarse bien “y a no hacer mal a nadie. Jesús presenta un cuadro radicalmente diverso y una ley más exigente: ser cristiano implica seguir a Jesús. En la vida de la fe hay un sentido paradojal: el que ama su vida la pierde, quien se aferra desde el propio egoísmo a los espejismos que el mundo ofrece, llevará una existencia estéril, cerrada. Quien es capaz de olvidarse de sí mismos para ofrecer con amor la propia vida, la recobrará en plenitud. El valor de una persona radica, no en lo que posee sino en lo que es capaz de ofrecer.
  • Una vida en plenitud no quita el dramatismo de la cruz. La hora señalada por el Padre, es libremente aceptada por Jesús; y también es la hora del sufrimiento, que le produce una profunda turbación en su alma, unida a la tentación de sustraerse a una muerte tan infamante e inhumana.
  • Sin embargo, se une al Amor del Padre, con un gesto de total abandono; que es donación libre, y por eso fecunda de vida. Se realiza una alianza nueva, porque el encuentro de comunión que Dios establece con el hombre, no tiene precedente, no es condicionado por la fidelidad del hombre, sino que está únicamente fundado en la iniciativa gratuita del amor de Dios. El proyecto de amor que Dios había preparado desde siempre, se realiza plenamente en Jesús, porque en Él, la humanidad ha realizado su sí pleno. En la donación obediente de Jesús, se instaura una relación de conocimiento y amor tan íntima, que es capaz de quitar el pecado para hacer coincidir las búsquedas del hombre con la búsqueda de Dios.
  • En el evangelio de Juan la gloria es la derrota de la cruz. Morir es fructificar. Perder la vida es ganarla. Ser Señor es servir por amor. Los que quieren ver a Jesús encuentran la gran novedad de un hombre capaz de dar la vida por amor. Él, no va a la muerte como un estoico cargado de ideas. El, va a la muerte como un hombre que ama la vida; pero que ve en la muerte el único camino para la vida. El ve como única posibilidad de vivir, la entrega total y confiada a la voluntad del Padre.
  • Dar la vida no es sólo un camino hacia la gloria; es ya la gloria del Padre que se manifiesta de una manera total. Dios es amor y los que aman dando la vida, manifiestan a Dios. La cruz es la gran victoria del amor, la gran manifestación de la gloria de Dios.
  • ¡Queremos ver a Jesús! es hoy el grito inconmensurable de los jóvenes que se drogan para escaparse de un mundo sin respuestas, es el grito de aquellas que recién despiertan a la vida y se venden por un pedazo de pan, es el grito de los desocupados, de los excluidos, de los abandonados en depósitos de vejez, de los que han perdido el sentido de la vida.
  • Si en el Evangelio, Felipe nos lleva a Cristo, y éste al Padre, hoy la misión de señalar a todos los hombres que buscan con sincero corazón el rostro de Cristo, le toca a la comunidad cristiana. Nos toca a nosotros, que creyendo y amando crezcamos en el amor de Dios y de los hermanos, señalar donde Cristo está realmente presente: antes que nada entre nosotros y en nosotros, en la medida que nos amemos y vivamos en el amor.
  • Para nosotros vivir la novedad de Dios es estar a contracorriente en el mundo. Es vivir para amar y no para ser amado. La renovación interior es difícil. Es más sencillo cambiar ideas más que cambiar de vida. Vivir con el estilo de Jesús es imposible sin Dios. El tiene que crear la novedad, cada día y cada hora. La única originalidad posible en nuestro mundo es vivir el amor que procede de la cruz de Cristo y dar testimonio desde la propia vida ofrecida que ahí está el único camino salvador.
  • Jesús no nos pide hablar de un modo distinto, sino vivir muriendo y dando la vida. La cruz de Cristo se alza en todo horizonte humano; pero hoy como entonces, la cruz del Señor, sigue siendo una cruz solidaria. Creer que la cruz lleva a la Resurrección es un problema de fe.
  • Hemos nacido para la vida y no para la muerte. Dejemos a Dios, sin miedo, que cree en nosotros la novedad y que nuestra vida sea manifestación del amor hecho realidad en nosotros.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Me resisto a dar vida y a dar la vida en las pequeñas cosas de cada día y en los grandes momentos de la vida?
  • ¿He captado la ley evangélica es de dar la vida por amor?
  • ¿Estoy dispuesto a aceptar esa «muerte» para vivir?

     

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Señor, queremos ver a Jesús

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Hablar del anonadamiento de Jesús es ciertamente una tarea imposible. El hombre Jesús vence perdiendo. Vence negándose a sí mismo como hombre el poder de dominar, de afirmarse frente a los otros y sobre los otros. De esta realidad tenía una conciencia muy lúcida que transparentaba en toda su enseñanza y en toda su vida.

Investigadores curiosos o gente ansiosa de conocimientos o experiencias excepcionales, algunos griegos querían verle en sus últimas días en Jerusalén. Jesús utiliza esa bellísima imagen que tanto recuerda la parábola del Reino de los Cielos:Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere da mucho fruto” (Jn 12,24). El grano de trigo no es otro que él mismo: Jesús. La kénosis de la encarnación llegará a sus últimas consecuencias en la pasión y muerte de cruz. Pero la imagen del grano de trigo que muere y produce la espiga y luego el pan, tiene también una relación evidente con el misterio de la eucaristía.

La vitalidad de esa semilla sepultada es prodigiosa. La ley de la semilla es morir para multiplicarse: no tiene otro sentido ni otra función que la de ser un servicio a la vida. Lo mismo el anonadamiento de Jesucristo: germen de vida sepultado en la tierra. Para Jesús, amar es servir y servir es desaparecer en la vida de los otros, morir para hacer vivir.

Todo don de sí mismo es una semilla de amor que hace que nazca amor. Allí donde es más difícil aceptar el anonadamiento de ser esclavos unos de otros y de ser comidos por los otros, es donde se cosecha más abundantemente el fruto de la caridad.

Que el Señor nos conceda llegar a esta entrega total de nuestro ser cada vez que deseemos demostrar lo que valemos con discursos de niñatos petulantes y desconsiderados. Que nos conceda sumergirnos en su misterio de humildad y de gloria a pesar de nuestra incapacidad de comprenderlo”…

 

Cánopi, El anonadamiento de Cristo, perpetuado en el misterio eucarístico Ghiffa 1980, 60-69, passim.

 

PARA REZAR

 

Vivir como semilla

 

Ser como un grano de trigo,

pequeña semilla,

que guarda en su interior

la posibilidad de ser pan,

para ofrecerse, sencillo, cotidiano,

a todo el que lo necesite.

 

Tú nos llamas a ser semilla, Señor.

Y la semilla,

que está llena de vitalidad y potencial,

debe morir a ser semilla

para convertirse en planta y crecer.

 

Tu vida nos muestra

que es posible morir para vivir.

Entregar todo para ser para los demás…

Pura ofrenda y donación.

 

Enséñanos, Señor,

a entregar nuestra vida

al servicio del Evangelio

y de la vida de los otros.

Enséñanos a ser semilla

para dar frutos en abundancia.

 

Para crecer,

una semilla necesita

tierra buena y agua generosa.

Señor, tu vida nos muestra

que la mejor tierra

es la realidad de todos los días

y las necesidades de los otros,

nos llamas a plantar nuestra semilla

en las situaciones que vivimos,

en la vida que compartimos,

en la tierra de hoy, aquí y ahora.

 

Queremos ser semilla de cambio y Reino

en el mundo que vivimos,

¡ayúdanos Señor!

 

Tu ejemplo nos enseña

que el agua verdadera

es la que nace de la Palabra,

pozo de agua viva ofrecida para todos.

 

Enséñanos, Señor,

a regar nuestras semillas con tu Palabra.

Ayúdanos a conocerla,

muéstranos cómo saborear su mensaje,

para que impregne nuestra existencia

y que empape nuestro caminar.

 

Queremos ser semillas de cambio y Reino;

y necesitamos ser fecundados

por tu Palabra. ¡Ayúdanos Señor!

 

Marcelo A. Murúa

Lunes de la semana V

 

El que esté libre de pecado

 

Lectura de la profecía de Daniel    13, 1-9. 15-17. 19-30. 33-62

 

Había en Babilonia un hombre llamado Joaquín. El se había casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquías, que era muy hermosa y temía a Dios, porque sus padres eran justos y habían instruido a su hija según la Ley de Moisés. Joaquín era muy rico y tenía un jardín contiguo a su casa. Muchos judíos iban a visitarlo, porque era el más estimado de todos.

Aquel año, se había elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Señor: «La iniquidad salió en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenían por guías del pueblo.» Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaquín y todos los que tenían algún pleito acudían a ellos.

Hacia el mediodía, cuanto todos ya se habían retirado, Susana iba a pasearse por el jardín de su esposo. Los dos ancianos, que la veían todos los días entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios.

Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasión favorable, Susana entró como en los días anteriores, acompañada solamente por dos jóvenes servidoras, y como hacía calor, quiso bañarse en el jardín. Allí no había nadie, fuera de los dos ancianos, escondidos y al acecho.

Ella dijo a las servidoras: «Tráiganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardín para que pueda bañarme.» En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojándose sobre ella le dijeron: «La puerta del jardín está cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasión por ti; consiente y acuéstate con nosotros. Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habías hecho salir a tus servidoras.»

Susana gimió profundamente y dijo: «No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escaparé de las manos de ustedes. Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Señor.»

Susana gritó con todas sus fuerzas; los dos ancianos también se pusieron a gritar contra ella, y uno de ellos corrió a abrir la puerta del jardín. Al oír esos gritos en el jardín, la gente de la casa se precipitó por la puerta lateral para ver lo que ocurría, y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jamás se había dicho nada semejante de Susana.

Al día siguiente, cuando el pueblo se reunió en casa de Joaquín, su marido, también llegaron los ancianos con la intención criminal de hacer morir a Susana. Ellos dijeron en presencia del pueblo: «Manden a buscar a Susana, hija de Jilquías, la mujer de Joaquín.»

Fueron a buscarla, y ella se presentó acompañada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la veían.

Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza.

Ella, bañada en lágrimas, levantó sus ojos al cielo, porque su corazón estaba lleno de confianza en el Señor. Los ancianos dijeron: «Mientras nos paseábamos solos por el jardín, esta mujer entró allí con dos servidoras; cerró la puerta y después hizo salir a las servidoras. Entonces llegó un joven que estaba escondido y se acostó con ella. Nosotros, que estábamos en un rincón del jardín, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos.

Los vimos abrazados, pero no pudimos atrapar al joven, porque él era más fuerte que nosotros, y abriendo la puerta, se escapó. En cuanto a ella, la apresamos y le preguntamos quién era ese joven, pero ella no quiso decirlo. De todo esto somos testigos.»

La asamblea les creyó porque eran ancianos y jueces del pueblo, y Susana fue condenada a muerte.

Pero ella clamó en alta voz: «Dios eterno, tú que conoces los secretos, tú que conoces todas las cosas antes que sucedan, tú sabes que ellos han levantado contra mí un falso testimonio. Yo voy a morir sin haber hecho nada de todo lo que su malicia ha tramado contra mí.»

El Señor escuchó su voz: cuando la llevaban a la muerte, suscitó el santo espíritu de un joven llamado Daniel, que se puso a gritar: « ¡Yo soy inocente de la sangre de esta mujer!»

Todos se volvieron hacia él y le preguntaron: « ¿Qué has querido decir con esto?»

De pie, en medio de la asamblea, él respondió: « ¿Son ustedes tan necios, israelitas? ¡Sin averiguar y sin tener evidencia ustedes han condenado a una hija de Israel! Vuelvan al lugar del juicio, porque estos hombres han levantado un falso testimonio contra ella.»

Todo el pueblo se apresuró a volver, y los ancianos dijeron a Daniel: «Ven a sentarte en medio de nosotros y dinos qué piensas, ya que Dios te ha dado la madurez de un anciano.»

Daniel les dijo: «Sepárenlos bien a uno del otro y yo los interrogaré.»

Cuando estuvieron separados, Daniel llamó a uno de ellos y le dijo: « ¡Hombre envejecido en el mal! Ahora han llegado al colmo los pecados que cometías anteriormente cuando dictabas sentencias injustas, condenabas a los inocentes y absolvías a los culpables, a pesar de que el Señor ha dicho: “No harás morir al inocente y al justo.” Si es verdad que tú la viste, dinos bajo qué árbol los has visto juntos.»

El respondió: «Bajo una acacia.»

Daniel le dijo entonces: «Has mentido a costa de tu cabeza: el Ángel de Dios ya ha recibido de él tu sentencia y viene a partirte por el medio.»

Después que lo hizo salir, mandó venir al otro y le dijo: « ¡Raza de Canaán y no de Judá, la belleza te ha descarriado, el deseo ha pervertido tu corazón! Así obraban ustedes con las hijas de Israel, y el miedo hacía que ellas se les entregaran. ¡Pero una hija de Judá no ha podido soportar la iniquidad de ustedes! Dime ahora, ¿bajo qué árbol los sorprendiste juntos?»

El respondió: «Bajo un ciprés.»

Daniel le dijo entonces: «Tú también has mentido a costa de tu cabeza: el Ángel de Dios te espera con la espada en la mano, para partirte por el medio. Así acabará con ustedes.»

Entonces toda la asamblea clamó en alta voz, bendiciendo a Dios que salva a los que esperan en él. Luego, todos se levantaron contra los dos ancianos, a los que Daniel por su propia boca había convencido de falso testimonio, y se les aplicó la misma pena que ellos habían querido infligir a su prójimo: Para cumplir la Ley de Moisés, se los condenó a muerte, y ese día se salvó la vida de una inocente.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6 (R.: 4ab)

 

R.    Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo.

 

El Señor es mi pastor,

nada me puede faltar.

El me hace descansar en verdes praderas,

me conduce a las aguas tranquilas

y repara mis fuerzas. R.

 

Me guía por el recto sendero,

por amor de su Nombre.

Aunque cruce por oscuras quebradas,

no temeré ningún mal,

porque tú estás conmigo:

tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.

 

Tú preparas ante mí una mesa,

frente a mis enemigos;

unges con óleo mi cabeza

y mi copa rebosa. R.

 

Tu bondad y tu gracia me acompañan

a lo largo de mi vida;

y habitaré en la Casa del Señor,

por muy largo tiempo. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    8, 1-11

 

Jesús fue al monte de los Olivos. Al amanecer volvió al Templo, y todo el pueblo acudía a él. Entonces se sentó y comenzó a enseñarles.

Los escribas y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio de todos, dijeron a Jesús: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés, en la Ley, nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres. Y tú, ¿qué dices?»

Decían esto para ponerlo a prueba, a fin de poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, comenzó a escribir en el suelo con el dedo.

Como insistían, se enderezó y les dijo: «El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra.»

E inclinándose nuevamente, siguió escribiendo en el suelo.

Al oír estas palabras, todos se retiraron, uno tras otro, comenzando por los más ancianos.

Jesús quedó solo con la mujer, que permanecía allí, e incorporándose, le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Alguien te ha condenado?»

Ella le respondió: «Nadie, Señor.»

«Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La historia del libro de Daniel nos presenta a una mujer inocente, que es acusada de adúltera por dos hombres viejos y perversos y no ha podido defenderse. Está condenada a muerte según la ley de Moisés.
  • Susana clamó a Dios con voz fuerte: Dios eterno, Tú penetras los secretos, mira que voy a morir inocente.
  • El Señor escuchó su oración y suscitó la inspiración del joven Daniel cuyo nombre significa «el Señor, mi juez» para impedir que se lleve a cabo la injusta sentencia.
  • El único que juzga recto, porque juzga según el corazón y no según las apariencias, es Dios. «Y aquel día se salvó una vida inocente».

***

  • En la primera lectura, es el joven Daniel quien desenmascara a los falsos acusadores; en el evangelio es Jesús, el nuevo Daniel, que no sólo defiende al que es justo, sino va más allá: es el instrumento de la misericordia de Dios incluso para los pecadores.
  • Porque va camino a la muerte, para asumir sobre sí mismo el juicio y la condena que la humanidad merecía, dejándose juzgar y condenar en un juicio totalmente injusto, para salvar a la humanidad; por eso puede perdonar ya anticipadamente a la mujer pecadora.
  • Jesús está sentado en el patio del Templo, rodeado de mucha gente allí reunida. Todo el episodio está encuadrado en el creciente antagonismo de los judíos contra Jesús: le traen a la mujer «para comprometerlo y poder acusarlo». Si la condena, pierde popularidad. Si la absuelve, va contra la ley.
  • Jesús escribe en el suelo, y resuelve con magistral elegancia la situación. “El que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra”. Jesús no condena a esta mujer; no porque entienda que el adulterio es cosa de poca importancia, porque le dice con claridad que no vuelva a pecar, sino porque Jesús no quiere la muerte del pecador sino que se convierta y viva. Jesús, está dispuesto a cargar con el pecado de todos, el pecado del mundo, el pecado que todos quieren sacarse de encima.
  • Jesús desenmascara, con habilidad y sencillez, la capacidad que tenemos los hombres de torcer las cosas para creernos justos cuando no lo somos, de creernos limpios, cuando a lo mejor, ni siquiera hemos tocado un poco el misterio de nuestra auténtica conversión interior.
  • Esta manera de actuar de Cristo, dejando a un lado toda la justicia de la Ley, nos invita a todos al reconocimiento del propio pecado y a superar el ámbito de la simple justicia humana, para encontrar la salvación en la misericordia de Dios.
  • Él no ha venido a juzgar, sino a salvar, y Él espera de nosotros que aceptemos ese nuevo camino que nos ofrece: el camino de la comprensión de las faltas del prójimo, el camino de la sinceridad que descubre en nosotros los mismos defectos que criticamos en los demás, y el camino que nos lleva al encuentro del perdón que generosamente Dios ofrece a todos.
  • Necesitamos permitirle a Jesús bajar hasta el fondo de nuestro corazón, para que desde ahí, Él empiece a sanarnos, a transformarnos, a cambiarnos.

     

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Condeno con facilidad?
  • ¿Cuáles son las formas más frecuentes con las que petrifico la vida de los demás y los cierro a la esperanza?
  • ¿Qué medida uso con los demás y qué medida conmigo?
  • ¿Descubro y valoro la recreación que hace de mi vida el perdón de Dios?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

En tu luz veremos la luz

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…Jesús, luz del mundo, no sólo eres la luz que brilla en las tinieblas nocturnas; también eres la luz de la mañana, la luz de cada nuevo día, de sus esperanzas, de sus actividades. El sol que sube poco a poco. También tú, oh luz del mundo, en el alba de cada día deseas penetrar a través de la ignorancia y las debilidades humanas, a través de la buena voluntad y a través de las pasiones pecaminosas. Cada mañana quieres crear un mundo nuevo.

Hazme piadoso contigo, luz del día que surge, para que no malgaste este día que comienza y acoja lo que me ofreces por mediación suya. Luz del mundo, tú eres sobre todo el sol resplandeciente en mediodía.

Un día de verano, en Jerusalén, traté de fijarme a mediodía, en el sol de oriente. Levanté los ojos hacia él y, durante uno o dos segundos, pude entrever un albor deslumbrante, incandescente y ardiente, más blanco que la nieve. Pensé entonces en ti, Cristo, luz del mundo, pensé que ese punto relampagueante y radiante era la representación visual más pura y eficaz que podemos tener de tu ser. Para poder continuar mirando ese sol de mediodía, interpuse entre éste y mis ojos las hojas de un arbusto. Comprendí entonces otra cosa. Comprendí cómo tu luminosidad cegadora, oh Cristo-luz, nos aparece tamizada, filtrada a través de tus criaturas iluminadas y caldeadas por esa luz.

Luz del mundo, que te pueda ver en el esplendor de mediodía…

 

Un monje de la Iglesia de Oriente, El rostro de luz. Reflexiones del Evangelio, Milán 1994, 70.

 

PARA REZAR

 

Crea en mí Dios bueno un corazón puro,

y renueva la fuerza de mi alma

para que no me acostumbre al pecado

y no me habitúe al perdón.

Dame la gracia de amistad

y que el amor que derramaste en mi corazón,

me haga testigo de un amor que perdona

y hace nueva la vida de los demás.

Quiero experimentar cada día tu llamada

y cada noche tu misericordia y tu perdón.

 

Martes de la semana V

 

Levantar la mirada al crucificado

 

Lectura del libro de los Números    21, 4-9

 

Los israelitas partieron del monte Hor por el camino del Mar Rojo, para bordear el territorio de Edóm. Pero en el camino, el pueblo perdió la paciencia y comenzó a hablar contra Dios y contra Moisés: « ¿Por qué nos hicieron salir de Egipto para hacernos morir en el desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua, y ya estamos hartos de esta comida miserable!»

Entonces el Señor envió contra el pueblo unas serpientes abrasadoras, que mordieron a la gente, y así murieron muchos israelitas.

El pueblo acudió a Moisés y le dijo: «Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti. Intercede delante del Señor, para que aleje de nosotros esas serpientes.»

Moisés intercedió por el pueblo, y el Señor le dijo: «Fabrica una serpiente abrasadora y colócala sobre un asta. Y todo el que haya sido mordido, al mirarla, quedará curado.»

Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un asta. Y cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba curado.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 101, 2-3. 16-18. 19-21 (R.: 2)

 

R.    Señor, escucha mi oración, y llegue a ti mi clamor.

 

Señor, escucha mi oración

y llegue a ti mi clamor;

no me ocultes tu rostro

en el momento del peligro;

inclina hacia mí tu oído,

respóndeme pronto, cuando te invoco. R.

 

Las naciones temerán tu Nombre, Señor,

y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria:

cuando el Señor reedifique a Sión

y aparezca glorioso en medio de ella;

cuando acepte la oración del desvalido

y no desprecie su plegaria. R.

 

Quede esto escrito para el tiempo futuro

y un pueblo renovado alabe al Señor:

porque él se inclinó desde su alto Santuario

y miró a la tierra desde el cielo,

para escuchar el lamento de los cautivos

y librar a los condenados a muerte. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    8, 21-30

 

Jesús dijo a los fariseos:

«Yo me voy, y ustedes me buscarán y morirán en su pecado. Adonde yo voy, ustedes no pueden ir.»

Los judíos se preguntaban: « ¿Pensará matarse para decir: “Adonde yo voy, ustedes no pueden ir”?»

Jesús continuó: «Ustedes son de aquí abajo, yo soy de lo alto. Ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo. Por eso les he dicho: “Ustedes morirán en sus pecados.” Porque si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados.»

Los judíos le preguntaron: « ¿Quién eres tú?»

Jesús les respondió: «Esto es precisamente lo que les estoy diciendo desde el comienzo. De ustedes, tengo mucho que decir, mucho que juzgar. Pero aquel que me envió es veraz, y lo que aprendí de él es lo que digo al mundo.»

Ellos no comprendieron que Jesús se refería al Padre.

Después les dijo: «Cuando ustedes hayan levantado en alto al Hijo del hombre, entonces sabrán que Yo Soy y que no hago nada por mí mismo, sino que digo lo que el Padre me enseñó. El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada.»

Mientras hablaba así, muchos creyeron en él.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La primera lectura nos presenta cómo, en el desierto, el pueblo de Israel realiza la experiencia de la dificultad de vivir la fe, de confiar en la promesa de Dios. Su rebelión le muestra cómo fuera de Dios no hay salvación.
  • En diversas culturas, con frecuencia, la serpiente era divinizada y tenida como símbolo de la fecundidad. El judaísmo posiblemente la tomó como símbolo de curación y fecundidad de algunas tradiciones populares idolátricas extrabíblicas: la serpiente era fuente mágica de salud y vida.
  • Desde la experiencia del desierto, el judaísmo se familiarizó tanto con esa tradición, que mantuvo la serpiente de bronce en su estandarte, en el templo, hasta la reforma hecha por el rey Ezequías. Significaba la protección de Yahvé.
  • En el desierto abundaban las serpientes, que constituían un peligro para el pueblo peregrino. Una plaga especialmente mortal fue interpretada como castigo de Dios por los pecados del pueblo, y así mirar a esa serpiente mandada levantar por Moisés se podía entender como un volver a Dios, reconocer el propio pecado e invocar su ayuda.
  • El libro de la Sabiduría valora la serpiente de este texto no en sí misma, sino como recordatorio de la bondad de Dios: «el que a ella se vuelve, se salva, no por lo que contempla, sino por Dios, Salvador de todos». La serpiente de bronce no salva mágicamente, sino por la fe.

***

  • El Evangelio de hoy continúa los discursos de Jesús que comenzaron en el capítulo séptimo con motivo de la fiesta de las tiendas. Esta semana se va haciendo más compleja para Jesús. Los enemigos pretenden acorralarlo, y Jesús va clarificando para sus oyentes lo que Él es de cara al proyecto del Padre: un enviado, pero algo más que un enviado. Jesús sigue revelando su condición divina; ya se había revelado como fuente de agua viva y como luz del mundo. Ahora, empiezan a plantearse las consecuencias de su actuar y de su decir.
  • Ante la confusión y ante el deseo de sacarlo de en medio, sus enemigos seguirán preguntando por su identidad. Jesús reafirmará que es el enviado del Padre, que será levantado y que habrá un juicio para quienes lo escuchan. Quien rechace la luz y la vida, morirá en su pecado. Al lugar de la vida, donde Jesús irá a través del paso por la cruz, sus adversarios que optaron por la muerte, nunca podrán llegar.
  • Jesús, una y otra vez manifestará que su deber es hacer lo que agrada a Dios, y que está dispuesto a llegar hasta la muerte, como consecuencia de la opción que ha tomado en su vida.
  • A esta altura de la cuaresma, también se nos impone redescubrir lo que significa Jesús para nosotros, y el sentido de su entrega hasta la muerte. El texto de este día, con el anuncio del levantamiento en la cruz, revela plenamente el misterio de Cristo Salvador. La cruz es muerte pero es también fuente de salud.
  • La multiplicación de serpientes venenosas que matan, son símbolo de la multiplicación de los pecados que matan la vida de hijos de Dios. Las infidelidades, son como mordeduras de serpientes; de las que hay que curarse.
  • El evangelio, con el trasfondo de la imagen de la serpiente elevada, presenta a Cristo en la Cruz como Aquel que nos cura y nos salva, cuando volvemos la mirada hacia Él.
  • Elevar la mirada al crucificado para curarse es signo del corazón que se eleva arrepentido hacia Dios, por el camino de la fe, del dolor, de la reconciliación, del perdón, del cambio de vida. Por ese camino se llega a nueva vida de amor.
  • Cristo, muriendo en la Cruz, se constituye para los creyentes en fuente de gracia y salvación. Jesús levantado y crucificado no es sólo muerte, injusticia, dolor, infamia: sino comienzo de la Pascua de salvación en la que todos nos sentimos y llegamos a ser hombres nuevos, hijos de la cruz salvadora.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué significa para mi fe que Jesús sea elevado en la cruz?
  • ¿Qué cambia en mi relación con Jesús saberlo fuente de salvación?
  • ¿Qué rasgos de Jesús cuestionan mi fe?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Nuestros ojos están fijos en el Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…Una de las verdades del cristianismo, hoy olvidada por todos es que lo que salva es la mirada. La serpiente de bronce ha sido elevada a fin de que los hombres que yacen mutilados en el fondo de la degradación la miren y se salven.

Es en los momentos en que uno se encuentra-como suele decirse-mal dispuesto o incapaz de la elevación espiritual que conviene a las cosas sagradas, cuando la mirada dirigida a la pureza perfecta es más eficaz. Pues es entonces cuando el mal, o más bien la mediocridad, aflora a la superficie del alma en las mejores condiciones para ser quemada al contacto con el fuego.

El esfuerzo por el que el alma se salva se asemeja al esfuerzo por el que se mira, por el que se escucha, por el que una novia dice sí. Es un acto de atención y de consentimiento. Por el contrario, lo que suele llamarse voluntad es algo análogo al esfuerzo muscular.

La voluntad corresponde al nivel de la parte natural del alma. El correcto ejercicio de la voluntad es una condición necesaria de salvación, sin duda, pero lejana, inferior, muy subordinada, puramente negativa. El esfuerzo muscular realizado por el campesino sirve para arrancar las malas hierbas, pero sólo el sol y el agua hacen crecer el trigo. La voluntad no opera en el alma ningún bien.

Los esfuerzos de la voluntad sólo ocupan un lugar en el cumplimiento de las obligaciones estrictas. Allí donde no hay obligación estricta hay que seguir la inclinación natural o la vocación, es decir, el mandato de Dios. Y en los actos de obediencia a Dios se es pasivo; cualesquiera que sean las fatigas que los acompañen, cualquiera que sea el despliegue aparente de actividad, no se produce en el alma nada análogo al esfuerzo muscular; hay solamente espera, atención, silencio, inmovilidad a través del sufrimiento y la alegría. La crucifixión de Cristo es el modelo de todos los actos de obediencia…

 

S. Weil, A la espera de Dios, Madrid 1993, 159.

 

PARA REZAR

 

En todo igual a nosotros

para comprendernos desde dentro.

En todo igual al Padre para sanarnos desde la raíz.

En todo igual a nosotros

para que entendiéramos la ternura de Dios.

En todo igual al Padre para reconocer

que nos ama como nadie.

En todo igual a nosotros

para que no nos avergoncemos de nuestra debilidad.

En todo igual al Padre para revestirnos de fortaleza.

En todo igual a nosotros

para poder amar al Padre.

En todo igual al Padre para poder amarnos sin medida.

 

Miércoles de la semana V

 

La verdad los hará libres

 

Lectura de la profecía de Daniel    3, 1.4.5b-6.8.12.14-20. 24-25. 28

 

Nabucodonosor tomó la palabra y dijo: « ¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed Negó, que ustedes no sirven a mis dioses y no adoran la estatua de oro que yo erigí? ¿Están dispuestos ahora, apenas oigan el sonido de la trompeta, el pífano, la cítara, la sambuca, el laúd, la cornamusa y de toda clase de instrumentos, a postrarse y adorar la estatua que yo hice? Porque si ustedes no la adoran, serán arrojados inmediatamente dentro de un horno de fuego ardiente. ¿Y qué Dios podrá salvarlos de mi mano?»

Sadrac, Mesac y Abed Negó respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: «No tenemos necesidad de darte una respuesta acerca de este asunto. Nuestro Dios, a quien servimos, puede salvarnos del horno de fuego ardiente y nos librará de tus manos. Y aunque no lo haga, ten por sabido, rey, que nosotros no serviremos a tus dioses ni adoraremos la estatua de oro que tú has erigido.»

Nabucodonosor se llenó de furor y la expresión de su rostro se alteró frente a Sadrac, Mesac y Abed Negó. El rey tomó la palabra y ordenó activar el horno siete veces más de lo habitual. Luego ordenó a los hombres más fuertes de su ejército que ataran a Sadrac, Mesac y Abed Negó, para arrojarlos en el horno de fuego ardiente.

El rey Nabucodonosor quedó estupefacto y se levantó rápidamente. Y tomando la palabra, dijo a sus cortesanos: « ¿No eran tres los hombres que fueron atados y arrojados dentro del fuego?»

Ellos le respondieron, diciendo: «Así es, rey.»

El replicó: «Sin embargo, yo veo cuatro hombres que caminan libremente por el fuego sin sufrir ningún daño, y el aspecto del cuarto se asemeja a un hijo de los dioses.»

Nabucodonosor tomó la palabra y dijo: «Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed Negó, porque ha enviado a su Ángel y ha salvado a sus servidores, que confiaron en él y, quebrantando la orden del rey, entregaron su cuerpo antes que servir y adorar a cualquier otro dios que no fuera su Dios.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Dn 3, 52a y cd. 53. 54-55. 56

 

R. ¡A ti, gloria y honor eternamente!

 

Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres.

Bendito sea tu santo y glorioso Nombre.

Alabado y exaltado eternamente. R.

 

Bendito seas en el Templo de tu santa gloria.

Aclamado y glorificado eternamente

por encima de todo. R.

 

Bendito seas en el trono de tu reino.

Aclamado por encima de todo

y exaltado eternamente. R.

 

Bendito seas tú, que sondeas los abismos

y te sientas sobre los querubines.

Alabado y exaltado eternamente por encima de todo. R.

 

Bendito seas en el firmamento del cielo.

Aclamado y glorificado eternamente

por encima de todo. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    8, 31-42

 

Jesús dijo a aquellos judíos que habían creído en él:

«Si ustedes permanecen fieles a mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos: conocerán la verdad y la verdad los hará libres.»

Ellos le respondieron: «Somos descendientes de Abraham y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir entonces: “Ustedes serán libres”?»

Jesús les respondió: «Les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado. El esclavo no permanece para siempre en la casa; el hijo, en cambio, permanece para siempre. Por eso, si el Hijo los libera, ustedes serán realmente libres. Yo sé que ustedes son descendientes de Abraham, pero tratan de matarme porque mi palabra no penetra en ustedes.

Yo digo lo que he visto junto a mi Padre, y ustedes hacen lo que han aprendido de su padre.»

Ellos le replicaron: «Nuestro padre es Abraham.»

Y Jesús les dijo: «Si ustedes fueran hijos de Abraham obrarían como él. Pero ahora quieren matarme a mí, al hombre que les dice la verdad que ha oído de Dios. Abraham no hizo eso. Pero ustedes obran como su padre.»

Ellos le dijeron: «Nosotros no hemos nacido de la prostitución; tenemos un solo Padre, que es Dios.»

Jesús prosiguió: «Si Dios fuera su Padre, ustedes me amarían, porque yo he salido de Dios y vengo de él. No he venido por mí mismo, sino que él me envió.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • En la primera lectura, el profeta nos narra cómo el Señor envía un ángel a salvar a sus siervos. Los justos son aquellos que en medio del fuego de las pruebas y persecuciones mantienen la fidelidad y la confianza en Dios, que los hace libres. Los tres jóvenes son imagen del pueblo fiel que persevera en la alabanza, a pesar de las dificultades.
  • El rey de Babilonia ha levantado un gran ídolo en medio de la llanura y ha convocado a la muchedumbre; todos alineados, tendrán que rendirle culto. Se impone la religión del Estado. Está prohibido pensar de modo distinto que el rey y el que se niega a hacerlo es enviado al gran horno. Los «tres jóvenes» de Daniel han elegido no someterse a nadie, sino sólo a Dios.
  • Aquí se manifiesta la fe y la esperanza invencibles de los que creen en Dios, ni el tormento del fuego es capaz de hacerlos renegar. El Dios de Sidraj, Misaj y Abed-Nego es el Dios de Israel; por tanto, los israelitas han de proceder de semejante manera. El fuego destinado a devorar a los creyentes quema a los impíos que lo encienden, y los fieles son capaces de caminar por las llamas bendiciendo a Dios.

***

  • Los judíos estaban orgullosos de ser hijos de Abraham y se creían por eso, interiormente libres y superiores, aunque externamente estuvieran sometidos al poder de Roma. Jesús les dice que la verdadera esclavitud del hombre no consiste en una servidumbre externa, sino en la esclavitud del pecado.
  • Para San Juan, pecar es convertirse en esclavo, tener por padre al “padre de la mentira”; los judíos son pecadores porque no aceptan a Cristo, “la Verdad” y, por tanto, esclavos; de ahí que no pueden ser hijos de Abrahán, hijos de la libertad. Sólo Jesús es el verdadero Hijo de Dios, conocedor del Padre. Y por eso sólo El puede dar la verdadera libertad.
  • No son libres los judíos meramente por ser herederos de Abrahán, a pesar de estar orgullosos de ello. Si no pueden liberarse del pecado, son esclavos. Si no buscan alcanzar la verdad, son esclavos. Si no creen en el Enviado de Dios, siguen en la oscuridad y la esclavitud. Y al contrario: si se mantienen en la palabra de Jesús “conocerán la verdad y la verdad los hará libres”.
  • Jesús les muestra a los judíos que no basta con la descendencia carnal, genética. La verdadera descendencia es la del corazón. Sólo es verdadero hijo de Abrahán el que hace la voluntad de Dios, escucha su Palabra y obedece, como hizo el patriarca hace tantos siglos, como hizo el mismo Jesús; y como lo debe vivir cada discípulo.
  • Así como para Israel la Pascua fue la liberación de Egipto, estamos caminando a la celebración de la Pascua, que es dejarse comunicar la libertad del Resucitado.
  • El cristiano es un hombre libre porque ha sido liberado por Cristo, llamado a ser dueño de todas las cosas y a no estar sometido a nadie. El cristiano es un servidor lleno de obediencia, que por amor se somete libremente a todos. Lo paradójico, del evangelio es que la esclavitud del amor compasivo y servicial a los demás, es el signo de haber alcanzado la liberación de toda otra esclavitud.
  • Jesús es perfectamente libre, porque es perfectamente Hijo. Ama a su Padre y en nombre de ese amor da su vida. Es libre porque ama: no está apegado a sí mismo. Nada lo detiene. Ningún egoísmo. Ningún obstáculo al amor.
  • Sólo el amor libera. Amar sólo al Dios verdadero. Someterse sólo al Dios verdadero. Es el único medio para no estar sometido a nadie y liberarse de cualquier ídolo.
  • La Pascua de Jesús quiere ser para nosotros un crecimiento en libertad interior. En medio de un mundo que nos ofrece muchos valores, pero también nos tienta con contravalores que nos llevan irremediablemente a la esclavitud, se nos invita a ser libres.
  • Nos toca vivir en una sociedad pluralista y compleja, en la que Jesús nos pide que permanezcamos firmes y motivados por la fe en su Palabra.
  • En medio de una maraña de corrientes y conductas, tendremos que crecer en la libertad que nos da la verdad de Cristo. Y esto no es algo que alcanzamos con el simple esfuerzo; se da cuando le dejamos campo abierto a Dios para que obre en nuestra vida y su gracia nos anime a dar pasos de seguimiento a Jesús: el hombre libre y liberador.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cuál es el fruto que da en mi vida la opción por Cristo?
  • ¿Cuál es la obra que me está diciendo a mí si opto por Cristo o no?
  • ¿Experimentamos que la verdad nos hace libres?
  • ¿Nos sentimos libres, o tenemos que reconocer que hay cadenas que nos atan? ¿Nos hemos parado a pensar alguna vez de qué somos esclavos?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Para que seamos libres nos ha liberado Cristo

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL


La libertad consiste precisamente en el poder de darse. La existencia humana, en su originalidad, es una oferta, un don, y la libertad se lleva a cabo en el encuentro con el Otro. La grandeza del hombre está dentro de nosotros [...] porque sólo el hombre puede tomar la iniciativa del don al que está llamado. Dios no puede violar la libertad porque es él mismo quien la suscita y la hace inviolable. Jesús, Dios, de rodillas ante sus apóstoles, es la tentativa suprema para avivar la fuente que debe brotar para la vida eterna.

En su muerte atroz, Jesús revela el precio de nuestra libertad: la cruz. Lo cual quiere decir que nuestra libertad
a los ojos del Señor Jesús tiene un valor infinito. Muere para que la libertad nazca en el diálogo de amor que la llevará a plenitud. Nadie como Jesús ha tenido pasión por el hombre, nadie como él ha puesto al hombre tan alto, nadie como Jesús ha pagado el precio de la dignidad humana. Cristo introduce una nueva escala de valores. Esta transformación de valores se inaugura con el lavatorio de los pies, ¡y el mundo cristiano todavía no se ha dado cuenta! Jesús nos da una lección de grandeza, porque la grandeza ha cambiado de aspecto: no consiste en dominar, sino en servir…

 

M. Zundel, Estupor y pobreza, Padua 1990, 19s.

 

PARA REZAR

 

Jesús hombre libre

 

Nosotros tenemos tu secreto.

Podremos ser como tú.

Felices seremos si recibimos tu mensaje.

Es un mensaje en clave,

por eso el mundo no lo entiende.

Tampoco nosotros seremos comprendidos

si acertamos a cumplirlo en nuestras vidas.

Podremos llegar a entenderlo?

Tú nos aseguras que seremos libres

si las riquezas no nos atan,

si sabemos compartir con los demás,

si aguantamos las ofensas sin vengarnos,

si sentimos en nosotros las desgracias ajenas,

si buscamos la justicia

por encima de nuestros intereses,

si tratamos de comprender y perdonar,

si nuestra mirada y nuestro corazón son limpios,

si ponemos paz en nuestro interior y en derredor nuestro,

si nos desprecian y persiguen por obrar rectamente,

si interpretan mal el bien que hemos hecho.

Jesús, es sencillo, pero nada fácil.

Por eso pedimos tu ayuda.

Lo que nosotros no podemos,

que tu Espíritu lo realice en nosotros,

para que cada día nos sintamos más libres

y nos vayamos pareciendo a Tí.

 

Jueves de la semana V

 

La Anunciación del Señor (S)

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías
7,10-14; 8,10

En aquellos días, el Señor habló a Acaz: «Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo». Respondió Acaz: «No la pido, no quiero tentar al Señor». Entonces dijo Dios: «Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa “Dios – con – nosotros”.

 

Palabra de Dios

 

SALMO Sal. 39, 7-11

 

R. “Aquí estoy para hacer tu voluntad”

 

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy».

 

«–Como está escrito en mi libro–
para hacer tu voluntad».
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas.

 

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes.

 

No me he guardado en el pecho tu defensa,
he contado tu fidelidad y tu salvación,
no he negado tu misericordia y tu lealtad
ante la gran asamblea.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta a los Hebreos Hb 10, 4-10

 

Hermanos:

Es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados. Por eso, cuando Cristo entró en el mundo dijo: «Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no aceptas holocaustos ni víctimas expiatorias. Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: “Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad”». Primero dice: «No quieres ni aceptas sacrificios ni ofrendas, holocaustos ni víctimas expiatorias», que se ofrecen según la Ley. Después añade: «Aquí estoy yo para hacer tu voluntad». Niega lo primero, para afirmar lo segundo.

Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

 

Palabra de Dios


EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas Lc 1,26-38

 

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».

Y María dijo al ángel: « ¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?». El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible». María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».

Y el ángel se alejó.

 

Palabra del Señor

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Esta fiesta es de origen oriental; luego, pasó a Roma en el siglo VII con el título de “Anunciación del Señor”. Desde un principio se puso esta solemnidad en el número de las fiestas del Señor: más que la Virgen María, el protagonista es el Hijo de Dios, cuya concepción anuncia el Ángel. Esta fecha está condicionada por la escogida para celebrar la Navidad.
  • Si Cristo es el protagonista principal de esta solemnidad, la Virgen María no puede quedarse en el olvido. Ella es la que está en la Anunciación, la que pregunta y la que da la respuesta generosa de aceptación. Es por eso que la Iglesia honra también a María, medita sobre el “Si” pronunciado por ella en la anunciación, y profundiza sobre el “Sí” del Hijo de Dios: “¡He aquí que vengo a hacer, oh Dios, tu voluntad!” (Hb 10, 7).

    ***

    • En la liturgia de este día, la profecía de Isaías al rey Acaz, mantuvo viva la ardiente esperanza en el nacimiento de un hijo de David por quien el Señor estaría finalmente y para siempre en medio de su pueblo. Ninguno de los herederos del trono, algunos de los cuales faltaron a su misión, era realmente «Dios con nosotros». Por eso la esperanza fue apuntando siempre a otro descendiente de David, que sería alguien fuera de lo común.
    • La Carta a los Hebreos deja en claro que la salvación únicamente nos viene por medio del Misterio Pascual de Cristo: su Muerte y su Resurrección. El Sacrificio de Cristo, ofrecido de una vez y para siempre, para borrar nuestros pecados y para darnos nueva vida, suprime todos los antiguos sacrificios, que no podían perdonar nuestros pecados. Quien acepta a Jesucristo, el Enviado del Padre, vive esa salvación, y debe manifestarlo con sus buenas obras. Si aceptamos la Redención, no podemos ya vivir para nosotros, sino para Aquel que por nosotros murió y resucitó.
    • Lucas nos relata como el Hijo de Dios se hace carne en el seno de María Virgen, por obra del Espíritu Santo. Dios viene, no sólo a visitar a su Pueblo; viene a redimirlo de su pecado y a elevarlo a la misma dignidad del Hijo de Dios. La obra de salvación en nosotros es la obra de Dios y no la obra del hombre.

    ***

    • En la Biblia se dan muchas anunciaciones y todas consisten fundamentalmente en la presencia gratuita de Dios en medio de su pueblo, desbaratando todas las objeciones que presenta el hombre para la realización de su proyecto de salvación. Toda anunciación, por consiguiente, debe ser colocada en un género literario lleno de simbolismos que hay que saber leer. La anunciación a María entra dentro de este “género literario”.
    • Como toda mujer de pueblo, María tiene sueños, anhelos, proyectos que se encuentran cara a cara con los sueños, anhelos y proyectos de Dios. Dios se hace presente de una manera gratuita y amorosa rompiendo con las imposibilidades humanas que impiden su encarnación. Por otro lado aparece lo grande de María, su fe en la Palabra que la llevó a no tener en cuenta sus limitaciones culturales como mujer campesina, de una región marginada del poder judío.
    • María tiene miedo pero, no desconfianza; y las dificultades que le presenta al ángel quedan resueltas. La encarnación de Dios en la historia es lo más divino que pudo suceder, porque la iniciativa la toma el mismo Dios, y es también lo más humano porque apeló a la libertad del hombre.
    • Dios se decide a intervenir en un pueblo infiel a través de una mujer de pueblo que se presenta como modelo de fidelidad. La vocación de María es para entregar al mundo a su Hijo, que es “Señor” y “Salvador”.
    • Este anuncio prepara la llegada del Señor. La virginidad de María es un signo de que el hoy anunciado, será “Hijo de Dios”, hijo que instaura un reino que no tendrá fin.
    • Las palabras de María en la Anunciación: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra», ponen de manifiesto una actitud característica de la religiosidad hebrea. La expresión «siervo» de Dios se aplica en el Antiguo Testamento a todos los que son llamados a ejercer una misión en favor del pueblo elegido. María, la «llena de gracia», al proclamarse «esclava del Señor», desea comprometerse a realizar personalmente de modo perfecto el servicio que Dios espera de todo su pueblo. Las palabras: «He aquí la esclava del Señor» anuncian a Aquel que dirá de sí mismo: «El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos».
    • Por la anunciación de la encarnación de su hijo, Dios interviene para alumbrar la noche de la injusticia, para que los pobres dejen de ser los excluidos de la fiesta de la vida. Jesús es el centro de esta fiesta, y su madre, una mujer de pueblo, es el instrumento fiel que Dios elige para que nos enseñe el camino. El camino, para asumir los proyectos de Dios renunciando a cualquier tipo de ambición o poder personal, para que se “haga en nosotros su palabra”, para que reine así la justicia, la verdad y la paz tan esperadas.
    • A nosotros nos corresponde hoy continuar la obra del reino en la fidelidad a la voluntad del Padre, que es fidelidad a la Palabra de Dios. Para anunciar al mundo esa buena noticia necesitamos que esa Palabra tome cuerpo en nosotros.
    • Dios sigue derramando su gracia en su pueblo, para que siendo fieles al proyecto del reino, “no temamos” ante el desafío, porque el Espíritu de Dios nos acompaña.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Trato de buscar la voluntad de Dios?
  • ¿Dónde la busco?
  • ¿Estoy abierto al proyecto de Dios?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Aquí estoy para hacer tu voluntad

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…Las palabras de María -”He aquí la esclava del Señor”- son, entonces, nuestra respuesta de amor al amor de Dios. Estas nos mantienen siempre con la mirada puesta en Él, a la escucha, en obediencia, con el único deseo de realizar lo que Él quiere para ser como Él nos quiere.

A veces, sin embargo, lo que él nos pide puede parecernos absurdo. Nos parecería mejor hacer de otra manera, querríamos tomar nosotros en manos nuestra vida. Hasta tendríamos ganas de darle consejos a Dios, de decirle nosotros cómo hacer o no hacer. Pero si creo que Dios es amor y pongo mi confianza en Él, sé que todo lo que predispone en mi vida y en la vida de todos los que me rodean es por mi bien, por su bien. Entonces me entrego a Él, me abandono con plena confianza en su voluntad y la quiero con todo mi ser, hasta ser una misma cosa con ella, sabiendo que acoger a su voluntad es recibirlo a Él, abrazarlo a Él, alimentarse de Él.

Hay que creerlo, nada sucede por casualidad. Ningún acontecimiento gozoso, indiferente o doloroso, ningún encuentro, ninguna situación de familia, de trabajo, de escuela, ninguna condición de salud física o moral es sin sentido. En cambio todo -acontecimientos, situaciones, personas- trae un mensaje de parte de Dios, todo contribuye a la realización del plan de Dios, que descubriremos poco a poco, día a día, haciendo, como María, la voluntad de Dios.

“He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”.

Entonces, ¿cómo vivir esta Palabra? Nuestro sí a la Palabra de Dios significa concretamente hacer bien, por completo, en cada momento, la acción que la voluntad de Dios nos pide. Ponerse con todo en esa obra, eliminando cualquier otra cosa, dejando de lado pensamientos, deseos, recuerdos, acciones que no tengan que ver con ello.

Ante cada voluntad de Dios dolorosa, alegre, indiferente, podemos repetir: “hágase en mí según tu palabra”, o bien, como nos ha enseñado Jesús en el Padre Nuestro: “hágase tu voluntad”. Digámoslo antes de cada acción: “venga”, “hágase”. Entonces realizaremos momento a momento, piedrita a piedrita, el maravilloso, único e irrepetible mosaico de nuestra vida que el Señor ha pensado desde siempre para cada uno de nosotros…

 

Chiara Lubich

 

PARA REZAR

 

¡Dios te salve, María!
Te saludamos con el Ángel: Llena de gracia.
El Señor está contigo.
Te saludamos con Isabel: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¡Feliz porque has creído a las promesas divinas!
Te saludamos con las palabras del Evangelio:
Feliz porque has escuchado la Palabra de Dios y la has cumplido.

¡Tú eres la llena de gracia!
Te alabamos, Hija predilecta del Padre.
Te bendecimos, Madre del Verbo divino.
Te veneramos, Sagrario del Espíritu Santo.
Te invocamos; Madre y Modelo de toda la Iglesia.
Te contemplamos, imagen realizada de las esperanzas de toda la humanidad.

¡El Señor está contigo!
Tú eres la Virgen de la Anunciación, el Sí de la humanidad entera al misterio de la salvación.
Tú eres la Hija de Sión y el Arca de la nueva Alianza en el misterio de la visitación.
Tú eres la Madre de Jesús, nacido en Belén, la que lo mostraste a los sencillos pastores y a los sabios de Oriente.
Tú eres la Madre que ofrece a su Hijo en el templo, lo acompaña hasta Egipto, lo conduce a Nazaret.
Virgen de los caminos de Jesús, de la vida oculta y del milagro de Caná.
Madre Dolorosa del Calvario y Virgen gozosa de la Resurrección.
Tú eres la Madre de los discípulos de Jesús en la espera y en el gozo de Pentecostés.

Bendita…
porque creíste en la Palabra del Señor,
porque esperaste en sus promesas,
porque fuiste perfecta en el amor.
Bendita por tu caridad premurosa con Isabel,
por tu bondad materna en Belén,
por tu fortaleza en la persecución,
por tu perseverancia en la búsqueda de Jesús en el templo,
por tu vida sencilla en Nazaret,
por tu intercesión en Cana,
por tu presencia maternal junto a la cruz,
por tu fidelidad en la espera de la resurrección,
por tu oración asidua en Pentecostés.
Bendita eres por la gloria de tu Asunción a los cielos,
por tu maternal protección sobre la Iglesia,
por tu constante intercesión por toda la humanidad.

San Juan Pablo II

 

Viernes de la semana V

 

Crean por las obras

 

Lectura del libro del profeta Jeremías    20, 10-13

 

Oía los rumores de la gente: « ¡Terror por todas partes! ¡Denúncienlo! ¡Sí lo denunciaremos!» Hasta mis amigos más íntimos acechaban mi caída: «Tal vez se lo pueda seducir; prevaleceremos sobre él y nos tomaremos nuestra venganza.»

Pero el Señor está conmigo como un guerrero temible: por eso mis perseguidores tropezarán y no podrán prevalecer; se avergonzarán de su fracaso, será una confusión eterna, inolvidable.

Señor de los ejércitos, que examinas al justo, que ves las entrañas y el corazón, ¡que yo vea tu venganza sobre ellos!, porque a ti he encomendado mi causa.

¡Canten al Señor, alaben al Señor, porque él libró la vida del indigente del poder de los malhechores!

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 17, 2-3a. 3bc-4. 5-6. 7

 

R.    En mi angustia invoqué al Señor y Él me escuchó.

 

Yo te amo, Señor, mi fuerza,

Señor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador. R.

 

Eres mi Dios, el peñasco en que me refugio,

mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte.

Invoqué al Señor, que es digno de alabanza

y quedé a salvo de mis enemigos. R.

 

Las olas de la Muerte me envolvieron,

me aterraron los torrentes devastadores,

me cercaron los lazos del Abismo,

las redes de la Muerte llegaron hasta mí. R.

 

Pero en mi angustia invoqué al Señor,

grité a mi Dios pidiendo auxilio,

y él escuchó mi voz desde su Templo,

mi grito llegó hasta sus oídos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    10, 31-42

 

Los judíos tomaron piedras para apedrearlo.

Entonces Jesús dijo: «Les hice ver muchas obras buenas que vienen del Padre; ¿por cuál de ellas me quieren apedrear?»

Los judíos le respondieron: «No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino porque blasfemas, ya que, siendo hombre, te haces Dios.»

Jesús les respondió: « ¿No está escrito en la Ley: Yo dije: Ustedes son dioses? Si la Ley llama dioses a los que Dios dirigió su Palabra -y la Escritura no puede ser anulada- ¿Cómo dicen: “Tú blasfemas”, a quien el Padre santificó y envió al mundo, porque dijo: “Yo soy Hijo de Dios”?

Si no hago las obras de mi Padre, no me crean; pero si las hago, crean en las obras, aunque no me crean a mí. Así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y yo en el Padre.»

Ellos intentaron nuevamente detenerlo, pero él se les escapó de las manos. Jesús volvió a ir al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado, y se quedó allí. Muchos fueron a verlo, y la gente decía: «Juan no ha hecho ningún signo, pero todo lo que dijo de este hombre era verdad.» Y en ese lugar muchos creyeron en él.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Jeremías cuando fue llamado por Dios a su vocación de profeta era un muchacho y le tocó anunciar desgracias y catástrofes, si los hombres no se convertían. El suyo fue un mensaje mal recibido por todos, por el pueblo, por sus familiares, por las autoridades. Tramaron su muerte, y él era muy consciente de ello. Pero a pesar del drama personal que vive, triunfa en él la oración confiada en Dios.
  • Jeremías es como una figura, un anticipo, un bosquejo de lo que será Jesús en los meses más duros de su vida: vigilado, perseguido, apedreado, caminando hacia la muerte salvífica.

***

  • Con ocasión de la fiesta de la dedicación del Templo, que conmemoraba la victoria de Judas Macabeo con la que el pueblo fue liberado y el templo nuevamente consagrado, Jesús se paseaba por el templo, bajo el pórtico de Salomón y los judíos lo rodearon increpándolo para que les dijera si era verdaderamente el Mesías.
  • Jesús les responde, invitándolos a que vean las obras que hace en nombre del Padre: ellas dan testimonio de su identidad. Jesús dice que su actuación y obra en el mundo se fundamentan en su unión con Dios.
  • La calidad del hombre se prueba por la de sus obras; Él demuestra ser enviado e Hijo de Dios con las obras que realiza. Los que lo persiguen no pueden representar a Dios. Presentan y se glorían de tener credenciales jurídicas, mientras que las únicas que atestiguan una misión divina no son siquiera las palabras, sino las obras. De ellas se debe deducir la unidad entre Jesús y el Padre; ambos tienen el mismo objetivo, dar vida al hombre.
  • Los judíos deberían dejarse convencer por las obras de Jesús. Pero sus cabezas están llenas de prejuicios y por eso rechazan a Dios en Jesús irritándose tanto que toman piedras para tirárselas. La lapidación era el castigo por gravísimos pecados, entre otros el de blasfemia.
  • Los que rechazan a Jesús y buscan matarlo, no lo hacen por sus buenas obras, sino a causa de su pretensión de hacerse a sí mismo Dios, cuando no es más que un simple hombre. Entienden esa afirmación de Jesús como una blasfemia.
  • Nuestra fe cristiana descansa, se apoya, en el testimonio de Cristo, Él es el revelador de Dios. La fe cristiana se transmite, no por evidencia, sino por testimonio. Cristo es testigo del Padre; los apóstoles son testigos de Cristo y muestra fe descansa en su testimonio.
  • Nuestras obras deben dar testimonio, de nuestra opción de vida cristiana, al igual que Jesús, nosotros realizamos las obras que Él mismo realizó a fin de llevar a cabo el proyecto del Padre para nuestro mundo. No se trata de hablar, sino de mostrar con nuestra propia vida que pertenecemos a Cristo, que su camino es nuestro camino, que sus proyectos son los nuestros, en fin que ya no somos nosotros lo que vivimos sino que es Cristo quien vive en nosotros.
  • Como el discípulo no es más que su Maestro, tenemos el difícil desafío de afrontar la adversidad y la persecución como oportunidad para dar testimonio fehaciente de fidelidad a Jesús.  La fe no es un blindaje que nos impide sentir la oposición, la burla, el dolor o la incomprensión. Tampoco es la anestesia que nos distrae mientras el mundo sigue rodando con violencia o crueldad.
  • La fe es una luz sobrenatural que nos permite reconocer la fuerza de un amor que se ha entregado entero por nosotros, y que nos mueve más allá de nosotros mismos, a continuar “haciendo las obras buenas que hablan de Dios que ama al hombre y quiere su felicidad”. En este camino el Señor está con nosotros. Este modo de vida nos hace partícipes de su Pasión y resurrección. En comunión con Él, estamos haciendo con nuestro andar por la vida, historia de Salvación.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Nuestras obras hablan de nuestra opción de fe?
  • ¿Nuestros proyectos son los de Cristo?
  • ¿Los defendemos y realizamos con todo el corazón?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Yo te amo, Señor, mi fortaleza

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…Soportar los ultrajes, ser objeto de burla a causa de la fe, es una señal de los creyentes, a lo largo del tiempo. Hace mal al cuerpo y al alma cuando no pasa un día sin que el nombre de Dios sea expuesto a la duda o la blasfemia.

¿Dónde está tu Dios? Yo lo confieso ante el mundo y ante todos sus enemigos cuando desde el abismo de mi miseria creo en su bondad, cuando desde la culpa creo en su perdón, desde la muerte en la vida, desde la derrota en su victoria, desde el abandono en su presencia llena de gracia. Quien ha encontrado a Dios en la cruz de Jesucristo sabe cómo Dios se esconde de modo sorprendente en este mundo, sabe cómo está presente al máximo precisamente donde pensábamos que estaba sumamente lejano. Quien ha encontrado a Dios en la cruz perdona también a todos sus enemigos, porque Dios le ha perdonado.

Oh Dios, no me abandones cuando tenga que padecer ultrajes; perdona a todos los ateos, porque me has perdonado a mí, y lleva a todos a ti, por la cruz de tu hijo amado. ¡Abandona cualquier preocupación y espera! Dios sabe el momento de ayudarte y llegará sin duda, pues es Dios verdadero. El será la salvación de tu rostro, pues te conoce y te ha amado aún antes de crearte. No dejará que caigas. Estás en sus manos. Sólo podrás dar gracias por todo lo sucedido, porque habrás aprendido que Dios omnipotente es tu Dios. Tu salvación se llama Jesucristo.

Trinidad de Dios, te doy gracias por haberme elegido y amado. Te doy gracias por los caminos por los que me guías. Te doy gracias porque tú eres mi Dios. Amén…

 

D. Bonhoeffer, Memoria y fidelidad, Magnano 1995, 40s.

 

PARA REZAR

 

Para estar en el camino del Señor

 

¿Quién será recibido en la casa de Dios?

¿Quién vivirá con él?

El que trata de practicar la justicia

y es auténtico en la búsqueda de la verdad,

el que no habla mal de los otros,

no hace mal a sus hermanos

ni trata de sacar ventaja de nadie,

ni insulta al prójimo.

A sus ojos

el mal intencionado no merece la admiración,

pero él respeta a los que aman a Dios.

Si ha jurado

no retrocede aunque salga perjudicado,

ni tampoco acepta la injusticia

para no perjudicar a los inocentes.

El que así proceda encuentra al Señor.

 

Sábado de la semana V

 

Si lo dejamos seguir así, todos creerán en Él

 

Lectura de la profecía de Ezequiel    37, 21-28

 

Así habla el Señor:

Yo voy a tomar a los israelitas de entre las naciones adonde habían ido; los reuniré de todas partes y los llevaré a su propio suelo. Haré de ellos una sola nación en la tierra, en las montañas de Israel, y todos tendrán un solo rey: ya no formarán dos naciones ni estarán más divididos en dos reinos.

Ya no volverán a contaminarse con sus ídolos, con sus abominaciones y con todas sus rebeldías. Los salvaré de sus pecados de apostasía y los purificaré: ellos serán mi Pueblo y yo seré su Dios.

Mi servidor David reinará sobre ellos y todos ellos tendrán un solo pastor. Observarán mis leyes, cumplirán mis preceptos y los pondrán en práctica. Habitarán en la tierra que di a mi servidor Jacob, donde habitaron sus padres. Allí habitarán para siempre, ellos, sus hijos y sus nietos; y mi servidor David será su príncipe eternamente.

Estableceré para ellos una alianza de paz, que será para ellos una alianza eterna. Los instalaré, los multiplicaré y pondré mi Santuario en medio de ellos para siempre. Mi morada estará junto a ellos: yo seré su Dios y ellos serán mi Pueblo. Y cuando mi Santuario esté en medio de ellos para siempre, las naciones sabrán que yo soy el Señor, el que santifico a Israel.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Jer 31, 10. 11-12ab. 13 (R.: cf. 10d)

 

R.    El Señor nos cuidará como un pastor a su rebaño.

 

¡Escuchen, naciones, la palabra del Señor,

anúncienla en las costas más lejanas!

Digan: «El que dispersó a Israel lo reunirá,

y lo cuidará como un pastor a su rebaño.» R.

 

Porque el Señor ha rescatado a Jacob,

lo redimió de una mano más fuerte que él.

Llegarán gritando de alegría a la altura de Sión,

afluirán hacia los bienes del Señor. R.

 

Entonces la joven danzará alegremente,

los jóvenes y los viejos se regocijarán;

yo cambiaré su duelo en alegría,

los alegraré y los consolaré de su aflicción. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    11, 45-57

 

Al ver lo que hizo Jesús, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en él. Pero otros fueron a ver a los fariseos y les contaron lo que Jesús había hecho.

Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron un Consejo y dijeron: « ¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchos signos. Si lo dejamos seguir así, todos creerán en él, y los romanos vendrán y destruirán nuestro Lugar santo y nuestra nación.»

Uno de ellos, llamado Caifás, que era Sumo Sacerdote ese año, les dijo: «Ustedes no comprenden nada. ¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no que perezca la nación entera?»

No dijo eso por sí mismo, sino que profetizó como Sumo Sacerdote que Jesús iba a morir por la nación, y no solamente por la nación, sino también para congregar en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos.

A partir de ese día, resolvieron que debían matar a Jesús. Por eso él no se mostraba más en público entre los judíos, sino que fue a una región próxima al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y allí permaneció con sus discípulos.

Como se acercaba la Pascua de los judíos, mucha gente de la región había subido a Jerusalén para purificarse. Buscaban a Jesús y se decían unos a otros en el Templo: « ¿Qué les parece, vendrá a la fiesta o no?» Los sumos sacerdotes y los fariseos habían dado orden de que si alguno conocía el lugar donde él se encontraba, lo hiciera saber para detenerlo.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • La división del pueblo elegido en los reinos de Israel y Judá a la muerte de Salomón, acarrea secuelas de enemistades y de odios entre los dos pueblos hermanos. La restauración no se podrá conseguir sin la reunificación del país.
  • La simbología de lectura nos lleva a las promesas mesiánicas. Ezequiel toma dos varas, una que lleva el nombre de Judá y la otra, el de José.
  • En la mano de Ezequiel están las dos unidas, de forma que parecen una sola vara: se significa así la unidad de los dos reinos.
  • Pero los dos reinos están ahora en el exilio, por eso, como primer paso, es preciso que todos los desterrados vuelvan a la patria común, gobernada por un solo rey davídico, dado que la unidad de las doce tribus en un solo pueblo fue obra de David.
  • Reunidos ambos reinos comenzará la alianza nueva, “Yahvé será su Dios y ellos serán su pueblo”. La alianza definitiva y eterna que se hará realidad en la persona de Cristo. Esta es la meta del camino de la renovación y de la restauración.

***

  • Las autoridades judías creen que es conveniente poner un freno a Jesús, para evitar que la gente lo siga y se desestabilice el poder, llegando el sumo sacerdote, a afirmar que Jesús tiene que morir por todos.
  • El proyecto de Dios no se detiene. Dios actúa utilizando los instrumentos a veces imperfectos, débiles y poco atractivos.
  • Lejos de toda soberbia y vanagloria, así queda demostrado que la luz y la gracia proceden de Dios y no tanto de las capacidades de los hombres.
  • La sabiduría de Dios es desconcertante y tiene mil caminos para manifestarse. El bien que Dios quiere hacer trasciende las intenciones de los instrumentos que utiliza.
  • En lo ruin de unas decisiones interesadas, en la bajeza de una traición, en el dolor afrentoso de una cruz, manifestó la salvación. Porque donde abundó el pecado abundó la gracia.

     

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Ato el proyecto de Dios a las manos de los hombres?
  • ¿Limito a Dios a mis palabras y a mis acciones?
  • ¿Puedo mirar más allá de los límites humanos y descubrir el proyecto de Dios?
  • ¿Acepto que Dios puede usar de mi imperfección para realizar su obra en el mundo?

     

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Él ha hecho de dos pueblos uno solo

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…Morimos solos. Mientras la vida, desde el seno materno, siempre es comunión, tanto que un yo humano aislado no puede ni nacer, ni subsistir, ni siquiera ser imaginado, la muerte deja en suspenso la ley de la comunión. Los hombres pueden acompañar hasta el extremo del umbral al moribundo, que puede sentirse acompañado, sobre todo, por la comunidad de los creyentes que le acompañan en la fe en Cristo; sin embargo, franqueará la estrecha puerta solo y aislado. La soledad explica lo que es actualmente la muerte: consecuencia del pecado (Rom. 5,12); es inútil tratar de buscar otra razón.

Cristo ha asumido por los pecadores la muerte en su radicalidad extrema, con intensidad dramática. Y tanto es así que no sólo fue manifiestamente abandonado por los hombres, no sólo fue rechazado por pocos partidarios suyos, sino que puso explícitamente en manos del Padre el vínculo de unión que le unía’ a él, el Espíritu Santo, para experimentar hasta sus últimas consecuencias el total abandono incluso por parte del Padre. Toda la riqueza del amor debe resumirse y simplificarse en este punto de unión, para que, manando de ahí, se pueda tener una fuente y una reserva eterna.

Por eso, no existe en la tierra una comunión en la fe que no se derive de la extrema soledad de la muerte en la cruz. El bautismo, que sumerge al cristiano en el agua, lo separa, en la fuente imagen de la amenaza de muerte de toda comunicación, para llevarlo a la verdadera fuente, origen de dicha comunicación. La misma fe, en su origen, está necesariamente de cara al abandono que el mundo y Dios han hecho al crucificado […J. El mismo amor cristiano al prójimo es el resultado del sacrificio del hombre, así como Dios Padre se sirve para la redención de la humanidad del sacrificio del Hijo abandonado…

 

H. U. von Balthasar, Cordura owerosia II caso serio, Brescia 1974, ce., passim.

 

PARA REZAR

 

Salmo de alegría y esperanza

 

Con un corazón limpio y

sincero queremos darte gracias

Tu Palabra es sincera y llena el corazón de alegría;

tus obras son grandiosas

y están iluminadas de verdad;

tú amas, Dios nuestro, la justicia toda la tierra está rociada

con la lluvia de tu bondad.

 

Dios, nos sentimos pequeños,

como granitos de arena, ante ti;

Tú tienes palabras de vida que no pasan;

palabras que se hacen acción;

solamente tú, Señor, tienes poder

para hacer lo que dices.