TIEMPO PASCUAL – SEMANA IV – CICLO B

IV DGO DE PASCUA

Ciclo B

 

Lunes de la semana IV

 

Martes de la semana IV

SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO

Patrono del Episcopado Latinoamericano (F)

 

Miércoles de la semana IV

 

Jueves de la semana IV

 

Viernes de la semana IV

 

Sábado de la semana IV

 

IV DGO DE PASCUA

Ciclo B

 

Doy mi vida por las ovejas

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4,8-12

 

En aquellos días, Pedro, lleno de Espíritu Santo, dijo:

«Jefes del pueblo y ancianos: Porque le hemos hecho un favor a un enfermo, nos interrogan hoy para averiguar qué poder ha curado a ese hombre; pues, quede bien claro a todos ustedes y a todo Israel que ha sido el nombre de Jesucristo Nazareno, a quien ustedes crucificaron y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por su nombre, se presenta éste sano ante ustedes.

Jesús es la piedra que desecharon ustedes, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular; ningún otro puede salvar; bajo el cielo, no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 117,1. 8-9. 21-23. 26 y 28-29

 

R: La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.

 

Dad gracias al Señor porque es bueno,

porque es eterna su misericordia.

Mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de hombres,

mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los jefes.

 

Te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación.

La piedra que desecharon los arquitectos

es ahora la piedra angular.

Es el Señor quien lo ha hecho,

ha sido un milagro patente.

 

Bendito el que viene en nombre del Señor,

los bendecimos desde la casa del Señor.

Tú eres mi Dios, te doy gracias;

Dios mío, yo te ensalzo.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 1-2

 

Queridos hermanos:

Miren qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él.

Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 11-18

 

En aquel tiempo, dijo Jesús:

«Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.

Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.

Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.

Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre.»

 

Palabra de Dios.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Pedro pronuncia un discurso ante el Sanedrín con ocasión de la curación de un hombre tullido. El milagro se produjo en nombre del que había muerto recientemente en una cruz, como un malhechor cualquiera. La piedra que los constructores despreciaron, ahora es la piedra angular. La piedra angular, la que cierra el arco, la que hace de cuña, la que sostiene, la que culmina. Piedra fundamental y particularmente preciosa. Ese es Cristo para la salvación de los hombres, para la liberación de su pueblo. Y no hay salvación en ningún otro; pues “ningún otro nombre debajo del cielo es dado a los hombres para salvarnos”. Sólo Él puede salvar al hombre porque en Él se halla la plenitud de la gracia.

    ***

  • El amor que Dios nos ha tenido y nos tiene es un amor distinto, ancho, infinito como los cielos. Juan, en la segunda lectura, nos invita a reconocer y aceptar la plenitud de vida que nos viene del inmenso amor que Dios Padre  ha tenido con nosotros “para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!”. Hijos de Dios es el título que nos corresponde por gracia. Esa gracia que nos ha levantado, es también responsabilidad puesta en nuestras manos para dignificar la vida de tantos hijos débiles y sufrientes de nuestro Padre común.

    ***

  • Jesús resucitado vive en medio de su pueblo para mostrarnos y para que experimentemos la ternura infinita y misericordiosa del Padre. Por eso se nos presenta como el Buen Pastor. No dice un buen pastor sino el Buen Pastor. Es el Buen el Pastor que conduce en la verdad “dando su vida por las ovejas”. Él no se limitará a arriesgar la vida por su rebaño, Él morirá por salvarlo. Jesús ofrece su vida para despertarnos a una vida de horizontes infinitos, llena de esperanza y de belleza.
  • Jesús, lanza una denuncia contra los falsos pastores desenmascarando a aquellos que han separado la religión de la vida, la relación directa con Dios del compromiso vital con los hermanos. Jesús propone a los pastores judíos una regla de discernimiento elemental. Los falsos pastores se dan a conocer en el momento en que toca arriesgar la vida por las ovejas. En ese momento crítico, en que es necesario arriesgar algo, se conoce la auténtica verdad. Jesús da vida, porque arriesga y da la vida; y da la vida, porque le importan los hombres.
  • Para Jesús, desinteresarse por los problemas de los hombres, perder de vista la referencia social y comunitaria de la fe, convierte a los hombres religiosos y creyentes en hipócritas.
  • Él se atribuye el título de Pastor, y puede hacerlo porque lo fundamenta en la verdad de su vida, manifestada en su espíritu de amor y de servicio hasta la muerte.
  • Jesús no nos invita con palabras aduladoras o con promesas de paraísos maravillosos. Nos dice: “El que quiera seguirme, que tome su cruz”, y nos da ejemplo. Sólo hay una puerta que abre a una vida verdadera y nueva: la del amor hecho servicio hasta las últimas consecuencias. Él nos abre la puerta que da acceso a la vida del Padre y entramos poniendo nuestras pisadas sobre su cruz.
  • Cristo es el Buen Pastor porque “conoce a sus ovejas”, establece con ellas una relación que es como la que lo une a Él con el Padre. Jesús conoce al hombre con un conocimiento que no es de pura información, por el que sabe cosas; su conocimiento es creativo y personalizador. Es una relación de amor total que hace existir a cada uno en su verdad y originalidad, y que lo hace capaz de expresarse en plenitud a través de la entrega de sí mismo. El conocimiento de Jesús nos convierte en hombres nuevos y verdaderos, porque implica donación personal, compromiso, presencia, comunión de vida. Su conocimiento transforma al hombre. Es un amor de persona a persona, es un vínculo que nos hace entrar en la vida misma de Dios.
  • Si recibimos la vida que el Buen Pastor ofrece por nosotros, si queremos dejarnos conducir por Él a una relación de conocimiento y comunión de amor, podremos descubrir, ya desde ahora, la maravilla de ser realmente hijos del Padre, hermanos entre nosotros haciéndonos cargo unos de otros.
  • Este evangelio, no nos habla sólo de algunos que ejercen autoridad; nos habla del buen Pastor que es Jesús y del pueblo de Dios que está llamado a escucharlo y seguirlo siendo corresponsable del don que Dios le ofrece, aunque de distinta manera. Todo creyente que vive la tensión del amor del Padre, sabe que la Buena Noticia de  la Resurrección no es para disfrutarla a puertas cerradas, en la intimidad del grupo de los  elegidos. Es para derramarla sin medida. Es un fuego que quema por dentro y que impulsa a salir, a buscar, a arriesgar en ese mundo que está del otro lado de las paredes de nuestras iglesias; donde hombres y mujeres como nosotros tienen derecho a  llamarse hijos, y serlo.
  • En una sociedad que enseguida agota fórmulas humanas de salvación, los discípulos de Jesús estamos llamados a ser guías por el testimonio del compromiso, en una acción trasformadora en medio del mundo. La Iglesia no se acreditará tanto por sus palabras, cuanto por sus obras. “Ser guía” no significa tener una actitud orgullosa de posesión de la verdad, sino estar dispuestos a servir a la verdad al modo de Cristo. Allí donde hay personas que sean capaces de arriesgar su posición, imagen, bienes, incluso su vida, por darla a los demás, encontramos una señal inequívoca de que se ha entrado en contacto con Jesús. El sello de Jesús está siempre allí donde los hombres dan vida, cuidan la vida y dan de su vida. El pastoreo de la Iglesia será creíble, por esa disponibilidad de servicio a todos, especialmente a los pobres y enfermos; a los que sufren por las injusticias; a los niños desamparados o ignorantes.
  • Dar vida y cuidar la vida significa estar atentos a las necesidades más básicas de todos los hombres y mujeres, que les permitan vivir dignamente, pero supone además, actitudes que provoquen un mayor deseo y gozo de vivir, un sentido más hondo y pleno de la existencia. Ante la vulnerabilidad vital que experimenta el hombre, la cercanía humana, la calidez en las relaciones, la palabra de ánimo y aliento, la acogida respetuosa y la escucha atenta, la valoración gratuita, la ternura y la compasión son signos sencillos y elocuentes que, como los del “Buen Pastor”, devuelven la alegría por la vida y la búsqueda de una “Vida en abundancia”.
  • Jesús, como “Buen Pastor” sigue vivo y sigue entregándonos su misma vida, para que sea la suya, y no nuestra vida, la que nos anime y nos impulse a ser sus discípulos fieles, ovejas de su rebaño que conocen su voz, la escuchan y lo siguen.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cómo son mis actitudes de pastor respecto a todos aquellos que, de una u otra manera, dependen de mis cuidados?
  • ¿Me comporto como el pastor asalariado a quien no le interesan sus ovejas?
  • ¿Conozco a mis ovejas y mis ovejas me conocen a mí?
  • ¿Qué preocupación tengo por las ovejas que son de otro redil?

     

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

El Señor es mi Pastor, nada me puede faltar

 

PARA REZAR

 

Tú, hombre, debes reconocer qué eras,

dónde estabas y a quién estabas sometido;

eras una oveja perdida,

estabas en un lugar desierto y árido,

te alimentabas de espinas y de maleza;

estabas confiado a un asalariado,

que al llegar el lobo, no te protegía.

Ahora, en cambio, has sido buscado por el verdadero pastor,

que, por su amor, te ha cargado sobre sus hombros,

te ha llevado al redil que es la casa del Señor,

la Iglesia: aquí es Cristo tu pastor

y aquí han sido reunidas las ovejas para morar juntas.

Este pastor no es como el asalariado

bajo el que estabas cuando te afligía tu miseria

y debías temer al lobo.

La medida del cuidado que tiene de ti el buen pastor

te la proporciona el hecho de que ha dado su vida por ti.

Se ofreció él mismo al lobo que te amenazaba,

dejándose matar por ti.

Ahora, por consiguiente, el rebaño está seguro en el redil,

sin necesidad de otros que cierren y abran la puerta del recinto.

Cristo es el pastor y es la puerta,

y es también el alimento y el lo suministra.

Los pastos que el buen pastor ha preparado para ti

y donde te ha puesto para apacentarte

no son los prados de hierbas mezcladas,

dulces y amargas, que ahora existen

y mañana no, según las estaciones.

Tu pasto es la Palabra de Dios, y sus mandamientos

son los dulces campos donde te apacienta.

 

San Agustín, Sermón 366, 3.

 

Oración por las vocaciones

 

Jesús que sientes compasión al ver la multitud

que está como ovejas sin pastor,

suscita, en nuestra Iglesia, una nueva primavera de vocaciones.

Te pedimos que envíes: Sacerdotes según tu corazón

que nos alimenten con el Pan de Tu Palabra

y en la mesa de Tu Cuerpo y de Tu Sangre;

Consagrados que, por su santidad, sean testigos de Tu Reino;

Laicos que, en medio del mundo,

den testimonio de ti con su vida y su palabra.

Buen Pastor, fortalece a los que elegiste;

y ayúdalos a crecer en el amor y santidad

para que respondan plenamente a tu llamada.

María, Madre de las vocaciones,

ruega por nosotros. Amén

 

Lunes de la semana IV

 

Yo soy la Puerta

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    11, 1-18

 

En aquellos días:

Los Apóstoles y los hermanos de Judea se enteraron de que también los paganos habían recibido la Palabra de Dios. Y cuando Pedro regresó a Jerusalén, los creyentes de origen judío lo interpelaron, diciéndole: « ¿Cómo entraste en la casa de gente no judía y comiste con ellos?»

Pedro comenzó a contarles detalladamente lo que había sucedido: «Yo estaba orando en la ciudad de Jope, cuando caí en éxtasis y tuve una visión. Vi que bajaba del cielo algo parecido a un gran mantel, sostenido de sus cuatro puntas, que vino hasta mí. Lo miré atentamente y vi que había en él cuadrúpedos, animales salvajes, reptiles y aves.

Y oí una voz que me dijo: “Vamos, Pedro, mata y come.” “De ninguna manera, Señor, respondí, yo nunca he comido nada manchado ni impuro.” Por segunda vez, oí la voz del cielo que me dijo: “No consideres manchado lo que Dios purificó.” Esto se repitió tres veces, y luego, todo fue llevado otra vez al cielo.

En ese momento, se presentaron en la casa donde estábamos tres hombres que habían sido enviados desde Cesarea para buscarme. El Espíritu Santo me ordenó que fuera con ellos sin dudar. Me acompañaron también los seis hermanos aquí presentes y llegamos a la casa de aquel hombre.

Este nos contó en qué forma se le había aparecido un ángel, diciéndole: “Envía a alguien a Jope, a buscar a Simón, llamado Pedro. El te anunciará un mensaje de salvación para ti y para toda tu familia.”

Apenas comencé a hablar, el Espíritu Santo descendió sobre ellos, como lo hizo al principio sobre nosotros. Me acordé entonces de la Palabra del Señor: “Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo.” Por lo tanto, si Dios les dio a ellos la misma gracia que a nosotros, por haber creído en el Señor Jesucristo, ¿cómo podía yo oponerme a Dios?»

Después de escuchar estas palabras, se tranquilizaron y alabaron a Dios, diciendo: «También a los paganos ha concedido Dios el don de la conversión que conduce a la Vida.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 41, 2-3; Sal 42, 3. 4

 

R.    Mi alma tiene sed de tí, Dios viviente.

 

Como la cierva sedienta

busca las corrientes de agua,

así mi alma suspira por ti, mi Dios.

Mi alma tiene sed de Dios,

del Dios viviente:

¿Cuándo iré a contemplar

el rostro de Dios? R.

 

Envíame tu luz y tu verdad:

que ellas me encaminen

y me guíen a tu santa Montaña,

hasta el lugar donde habitas. R.

 

Y llegaré al altar de Dios,

el Dios que es la alegría de mi vida;

y te daré gracias con la cítara,

Señor, Dios mío. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    10, 1-10

 

Jesús dijo:

«Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino por otro lado, es un ladrón y un asaltante. El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. El llama a cada una por su nombre y las hace salir. Cuando las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz».

Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir.

Entonces Jesús prosiguió: «Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado.

Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento. El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • En el transcurso de un viaje misionero, a través de algunas ciudades de la costa occidental de Palestina, Pedro es aleccionado por una serie de hechos sobrenaturales y se decide a anunciar el evangelio e incorporar a la Iglesia por el bautismo, al centurión Cornelio, y a su familia. Todos eran piadosos y temerosos de Dios, pero incircuncisos.
  • La visión que tiene Pedro resulta confirmante de su actitud. El mantel con cuatro puntas, que coinciden con los puntos cardinales en el que hay diversos animales, es una representación de la totalidad del mundo. Los animales de diferentes especies sobre un único mantel, representan la totalidad de la creación participando de la misma dignidad.
  • Se inauguraba oficialmente la apertura de la Iglesia a la gentilidad, en igualdad de condiciones con los judíos, y sin la imposición de sus prácticas religiosas y cultuales. Ciertos miembros de la comunidad, querían imponer a los demás sus propias costumbres, y acusan a Pedro de ser traidor a su patria por el hecho de ir hacia los gentiles. En Jerusalén, al ser cuestionado «por estos partidarios de la circuncisión», Pedro da razón de su actitud, invocando los sucesos sobrenaturales con los cuales el Espíritu Santo se le anticipaba, y lo lleva a actuar en esa dirección.
  • La toma de posición audaz de Pedro en la casa de Cornelio, es una medida pastoral profética y ejemplificadora para la Iglesia naciente.
  • El llamado “Pentecostés de los gentiles”, daba lugar a un nuevo signo de los tiempos, al mismo tiempo que mantenía una unidad dinámica y peregrinante de la comunidad cristiana.

***

  • El nombre de pastor es muy expresivo para la cultura en la que se movía el pueblo judío. En el Antiguo Testamento, se aplica a Dios con relación a su pueblo, y también a los reyes como David, a los sacerdotes, o a los gobernantes, y ahora en el Evangelio a Cristo, y más tarde al ministerio de Pedro.
  • A veces se habla de malos pastores, como los descritos por Ezequiel. Otras, del auténtico pastor: Yahvé en el Antiguo Testamento, Jesús en el Nuevo Testamento.
  • El capítulo 10 de san Juan, que leemos hoy y mañana, está dedicado al Buen Pastor desde diversas perspectivas. El pasaje de hoy no habla tanto del pastor, sino de la puerta.
  • Para comprender bien la imagen que presenta Jesús, conviene conocer las costumbres de los pastores de oriente. Durante la noche, varios pastores se turnan entre sí para agrupar sus rebaños en un solo redil, vigilado por uno solo. Los ladrones sólo pueden entrar saltando las cercas. Al llegar la madrugada, los pastores retornan al redil y el cuidador de turno, les abre y pueden llamar a sus ovejas para llevarlas a pastar.
  • Las ovejas oyen su voz, y él las llama por su nombre y las saca afuera; y cuando las ha sacado todas, va delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque han reconocido su voz. Al extraño no lo seguirán sino que huirán de él.
  • Como todo oriental, Jesús utiliza las comparaciones en abundancia; y a través de ellas se presenta como Aquel que abre a la humanidad a una nueva realidad. El buen pastor nos conduce hacia la felicidad, hacia los verdaderos alimentos.
  • La metáfora de Cristo como puerta, nos sitúa ante el siempre actual dilema de aceptar o no a Cristo, como el camino y el único Mediador, que da sentido a nuestra vida. Sólo por Él tenemos acceso a la seguridad del redil. Sólo por Él podemos salir a los pastos buenos. Jesús es el único Mediador, por el que la gracia y la palabra de Dios alcanzan a todos, y por el que nuestra respuesta de fe llega al Padre. Sólo el que pasa por él, el que cree en él, entra en la vida.
  • Fuera de Él, la humanidad queda encerrada en sí misma porque ninguna teoría, ninguna ideología, ninguna religión o sistema puede liberarla de “no ser más que hombres, y por lo tanto, de morir”. Jesús nos saca de esta impotencia y nos introduce en el ámbito de Dios, un “espacio infinito, eterno se abre a nosotros, por esta Puerta”. En Jesús la eternidad se hace tiempo.
  • Jesús, Buen Pastor, es el espejo en que tenemos que mirarnos todos los que de alguna manera somos «pastores», es decir, tenemos cargos de autoridad con relación a otros, en la Iglesia, en la familia, o en cualquier ámbito de la comunidad.
  • Cristo como buen Pastor, se nos da Él mismo en la Eucaristía; como la Palabra que ilumina, y nos da su Cuerpo y su Sangre como alimento que nos fortalece, para entrar por Él y guiar a otros por mismo camino.

 

 PARA DISCERNIR

 

  • En este momento preciso de mi vida, ¿qué aspecto de la vida de Jesús debo seguir?
  • ¿Somos dóciles a los signos con los que el Espíritu nos quiere conducir?
  • ¿Cómo resolvemos las tensiones inevitables que se crean en una comunidad, ante situaciones nuevas y pareceres diferentes?
  • ¿Nos buscamos a nosotros mismos o la voluntad de Dios y el bien de la comunidad?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

El Señor es mi pastor, nada me falta

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…El Verbo hecho hombre es esta puerta; se abrió en su encarnación y no volvió a cerrarse ya después de su muerte. En el momento de su muerte se rasga, no sólo en el Templo de Jerusalén, sino también en el templo de la Sión celestial, el velo que ocultaba el Santo de los Santos. El acceso “al Rey de los siglos, inmortal, invisible, único Dios” (1 Tm 1, 17), que “habita una luz inaccesible, a quien ningún hombre vio ni puede ver” (1 Tm 6, 16), se ha abierto de una manera maravillosa e inefable. La Santa humanidad de Cristo es la puerta. “Abrió las puertas del cielo y llovió sobre ellos el maná” (Sal 77, 23-24). Descendió del Padre como “pan del cielo” y “alimento de los ángeles”. Como “Pastor” abrió las puertas, y ha salido por ella como “Cordero de Dios”.

Es a la vez, el pastor, el cordero, el pan del cielo, y también la puerta que permite la salida de estas maravillas del mundo oculto de Dios. Pero la puerta supone separación entre interior y exterior. Cristo ha salido del interior, del seno del Padre, a quien “nadie vio jamás” (Jn 1, 18). Ha venido a nosotros para darnos noticia del Padre, y de nuevo ha vuelto a El para esperarnos en el trono de Dios. La puerta ha quedado abierta, pues la ha abierto para nosotros -el pastor para su rebaño-, para que le sigamos. “Yo soy la puerta; el que por mí entrare se salvará, y entrará y saldrá y hallará pastor”. Con El, que por su muerte y resurrección ha entrado allí para siempre, entramos también nosotros en la misteriosa morada de Dios. Lo que allí nos espera, nos lo dice Clemente de Alejandría, con su habitual maestría: “Yo soy la puerta, dice el Señor: esta puerta ha de conocerla quien quiera conocer a Dios. Espirituales son las puertas del Verbo y las abren las llaves de la fe. A Dios no le ha conocido nadie sino el Hijo, y aquellos a quienes el Hijo quiso revelarle. Pero quien abre la puerta cerrada, después consigue descubrir también el interior y contempla cosas que ni soñar podía. Esto solo es posible a través de Cristo, ya que El es la única forma de contemplar a Dios” (Exhortatio, 10, 2 ss.). Pero aún no hemos entrado para siempre. Debemos, mientras continuemos en esta vida, volver a salir de nuevo, como El salió por nosotros para abrirnos la puerta; volver a salir hacia aquellos que aún continúan fuera, para darles noticia del interior, abrir la puerta para enseñarles el camino y conducir el rebaño al redil.

 

Emiliana Lohr. El Año del Señor, El Misterio de Cristo en el Año Litúrgico II Edic. Gadarrama Madrid 1962. pág. 215 ss.

 

PARA REZAR

 

No te alejes de nosotros, Señor…

 

Mi Señor, mi Buen Pastor, Hijo del Padre,

fuente de luz, tormenta de fe,

que vienes a sacudir nuestra dormida esperanza,

que nos envías a Tu Madre para enamorar

nuestros fríos corazones,

que luchas con amor para conquistar los espíritus inquietos

por las angustias del mundo.

Óyenos Señor, escucha a tus hermanos aquí,

juntos queremos seguirte,

donde Tú quieras que nuestros pasos se dirijan.

Nuestros corazones quieren pertenecerte, por siempre.

Nuestras almas sedientas de Tu luz

solo quieren verte sonreír junto a Tu Madre.

Danos el consuelo infinito de saber

que Tu Misericordia ve con ojos agradables

nuestro arrepentimiento por tanto error cometido.

Haznos fuertes, Señor, haznos fuertes

en la entrega a Vos, nuestro Dios.

Haznos pequeños y dóciles para que dejemos actuar

a Tu Santo Espíritu en nosotros,

para que Tú te hagas cargo de nuestra vida.

Haznos confiadas ovejas de Tu rebaño,

Señor, danos el abrazo de Tu Voluntad, Señor.

Que seas Tu quien nos guíe, que sea tu Madre quien nos proteja.

No te alejes de nosotros, Señor,

perdona nuestros errores y pecados, y nuestra falta de fe.

Amén.

Martes de la semana IV

 

SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO

Patrono del Episcopado Latinoamericano (F)

 

Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores a la mies

 

Lectura de la segunda carta del apóstol

San Pablo a Timoteo 1,13-14; 2,1-3

 

Amado hijo:

Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús. Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros.

Palabra de Dios. Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.  Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.  Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo.

 

Palabra de Dios

 

SALMO    Sal 95, 1-3.7-8a.10

 

R.    El Señor gobernará al mundo con justicia.

 

Canten al Señor un canto nuevo,

cante al Señor toda la tierra;

canten al Señor, bendigan su Nombre,

día tras día, proclamen su victoria. R.

 

Anuncien su gloria entre las naciones,

y sus maravillas entre los pueblos.

Aclamen al Señor, familias de los pueblos,

aclamen la gloria y el poder del Señor;

aclamen la gloria del nombre del Señor. R.

 

Digan entre las naciones: “¡El Señor reina!

El mundo está firme y no vacilará.

El Señor juzgará a los pueblos con rectitud”. R.

   

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    9,35-38

   

Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.

Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.

Entonces dijo a sus discípulos:

“La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.

Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para su cosecha”.

       

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Sabiendo que su muerte era inminente, la primera carta a Timoteo, a quien Pablo llama afectuosamente “hermano nuestro y colaborador de Dios en el anuncio de la Buena Noticia de Cristo”, contiene una serie de recomendaciones prácticas sobre la necesidad de conservar y transmitir con fidelidad la tradición apostólica y sobre sus responsabilidades como evangelizador: avivar el don de Dios que estaba en él, no avergonzarse de dar testimonio del Señor, ni de aquellos que sufren por Él, retener de forma sana palabras que de Él había oído, y guardar el buen depósito en Él.
  • Pablo recuerda a Timoteo sobre los criterios que deben regir la elección de los ministros de la comunidad, y acerca de las obligaciones que tiene con respecto a las diversas categorías de fieles: ancianos y jóvenes, viudas, presbíteros y esclavos.
  • Aparece claramente la responsabilidad que tenemos todos los cristianos, hoy, acerca de lo que fue enseñado por los apóstoles de Cristo: igual que Timoteo, todos los cristianos hemos sido los beneficiarios de lo que fue revelado por los apóstoles; junto con las gracias que hemos recibido, también vienen las responsabilidades.

***

  • El evangelio de hoy, hace un breve resumen de la actividad apostólica de Jesús, y el inicio del “Sermón de la Misión”: “Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia”.
  • Mateo, en pocas palabras, describe los puntos centrales de la actividad misionera de Jesús: no espera a que la gente venga hasta Él, sino que Él mismo va en busca de la gente, recorriendo todas las ciudades y poblados; enseña en las sinagogas, esto es, en las comunidades. Jesús anuncia la Buena Nueva del Reino, allí donde la gente está reunida por su fe en Dios. Jesús no enseña doctrinas, sino que en todo lo que dice y hace, deja transparentar algo de la Buena Nueva que lo anima por dentro. Curar todo tipo de dolencia y enfermedad, que era lo que más marcaba la vida de la gente pobre. Ante esta realidad, vemos que lo que más marca la actividad de Jesús, es dar consuelo a la gente para aliviar su dolor.
  • Jesús siente compasión ante la situación de la gente, porque “estaban humillados y abatidos como ovejas sin tienen pastor”. Jesús recibe a las personas en la situación en la que se encuentran: dolientes, abatidos, cansados. Es Pastor, identificándose con la imagen del siervo de Isaías que decía: “El Señor Yahvé me ha concedido el poder hablar como su discípulo. Y ha puesto en mi boca las palabras para aconsejar al que está desanimado”. (Is 50,4a). Como el Siervo, Jesús, se hace discípulo del Padre y del pueblo y dice: “Cada mañana, él me despierta y lo escucho como lo hacen los discípulos”. (Is 49,4b). Del contacto con el Padre saca las palabras de consuelo que hay que comunicar a los pobres.
  • Su compasión, va más allá de un sentimiento de piedad o un momento de emoción. La compasión de la Biblia está expresada en la acción. La compasión sin acción no vale nada. La compasión de Jesús era mucho mas profunda que un sentimiento momentáneo. Su compasión lo llevó a que entregara su vida.
  • Cuando la compasión de Dios nos confronta requiere una respuesta. Requiere que asumamos una escucha activa. Hoy, nos encontramos ante el mismo problema de aquel entonces, la cosecha es abundante, pero pocos son los obreros. Hay muy pocos que están dispuestos a responder, sacrificando su vida en servicio a los hermanos, respondiendo a la llamada Señor.
  • La tarea misionera es mucha y no la podemos abarcar totalmente, por eso la primera cosa que Jesús pide a los discípulos es rezar: “La mies es mucha y los obreros pocos. Rueguen, al Dueño de la cosecha que envíe obreros”. El primer paso es la apertura del corazón a Dios, y el encuentro vivo con los sentimientos de Jesús. La oración es la primera forma de compromiso de los discípulos con la misión. El Señor no nos envió a realizar muchas actividades, sino a vivirlas desde su compasión y su amor, que necesitan de nuestras rodillas delante del Dios de la vida. Es la obra del reino, no simple asistencialismo. Si creemos en la importancia de la misión que tenemos, entonces haremos todo lo posible para que no muera con nosotros, sino que continúe en los demás durante su vida y después.
  • Desde el encuentro con Jesús, y la llamada de los hombres que andan como ovejas sin Pastor, la pasión de mi vida es ver que se levanten obreros. El clamor de mi vida, es que el Señor me levante y me junto con otras mujeres y hombres, para que desde una vida esforzada, valiente y llena de su Espíritu vayamos a cosecha.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Experimento los mismos sentimientos de Jesús ante una sociedad humillada y abatida?
  • ¿Mi compasión se traduce en obras o queda en un mero sentimentalismo?
  • ¿Reconozco en los dones recibidos una responsabilidad a realizar?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Aquí estoy Señor, envíame

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”Debemos dar un tono de valentía a nuestra vida cristiana, tanto a la privada como a la pública, para no convertirnos en seres insignificantes en el plano espiritual e incluso en cómplices del hundimiento general. ¿Acaso no buscamos, de manera ilegítima, en nuestra libertad un pretexto para dejarnos imponer por los otros el yugo de opiniones inaceptables?

Sólo son libres los seres que se mueven por sí mismos, nos dice santo Tomás. Lo único que nos ata interiormente, de manera legítima, es la verdad. Esta hará de nosotros hombres libres (cf. Jn 8,32). La actual tendencia a suprimir todo esfuerzo moral y personal no presagia, por consiguiente, un auténtico progreso verdaderamente humano. La cruz se yergue siempre ante nosotros. Y nos llama al vigor moral, a la fuerza del espíritu, al sacrificio (cf. Jn 12,25) que nos hace semejantes a Cristo y puede salvarnos tanto a nosotros como al mundo”…

 

San Pablo VI, Audiencia general del 21 de marzo de 1975.

 

PARA REZAR

 

Oración del enviado

 

“Vayan por todo el mundo…”

Estas palabras están dichas para mí.

Soy continuador de tu obra.

Soy tu compañero en la misión.

 

La mies es mucha y los operarios pocos.

Quiero ser uno de ellos.

Muchas personas están caídas y pasamos de largo.

Quiero ser buen samaritano.

 

Conviérteme primero a mí,

para que yo pueda anunciar a otros

la Buena Noticia.

 

Dame audacia.

En este mundo escéptico y autosuficiente,

tengo miedo.

 

Dame esperanza.

En esta sociedad recelosa y cerrada,

yo también tengo poca confianza en las personas.

 

Dame amor.

En esta tierra no solidaria y fría

yo también siento poco amor.

 

Dame constancia.

En este ambiente cómodo y superficial,

yo también me canso fácilmente.

 

Conviérteme primero a mí,

para que yo pueda anunciar a otros

la Buena Noticia.

 

Oremos

 

Dios nuestro, que has hecho crecer a tu Iglesia en América, con la dedicación pastoral y el celo por la verdad del obispo santo Toribio, concede al pueblo a ti consagrado crecer constantemente en la fe y en la santidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

 

Miércoles de la semana IV

 

Yo soy la luz y he venido al mundo

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    12, 24-13, 5a

 

La Palabra de Dios se difundía incesantemente. Bernabé y Saulo, una vez cumplida su misión, volvieron de Jerusalén a Antioquía, llevando consigo a Juan, llamado Marcos.

En la Iglesia de Antioquía había profetas y doctores, entre los cuales estaban Bernabé y Simeón, llamado el Negro, Lucio de Cirene, Manahén, amigo de infancia del tetrarca Herodes, y Saulo.

Un día, mientras celebraban el culto del Señor y ayunaban, el Espíritu Santo les dijo: «Resérvenme a Saulo y a Bernabé para la obra a la cual los he llamado.»

Ellos, después de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.

Saulo y Bernabé, enviados por el Espíritu Santo, fueron a Seleucia y de allí se embarcaron para Chipre. Al llegar a Salamina anunciaron la Palabra de Dios en las sinagogas de los judíos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 66, 2-3. 5. 6 y 8 (R.: 4)

 

R.    ¡Que los pueblos te den gracias, Señor, que todos los pueblos te den gracias!

   

El Señor tenga piedad y nos bendiga,

haga brillar su rostro sobre nosotros,

para que en la tierra se reconozca su dominio,

y su victoria entre las naciones. R.

 

Que canten de alegría las naciones,

porque gobiernas a los pueblos con justicia

y guías a las naciones de la tierra. R.

 

¡Que los pueblos te den gracias, Señor,

que todos los pueblos te den gracias!

Que Dios nos bendiga,

y lo teman todos los confines de la tierra. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    12, 44-50

 

Jesús exclamó:

«El que cree en mí, en realidad no cree en mí, sino en aquel que me envió. Y el que me ve, ve al que me envió.

Yo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que crea en mí no permanezca en las tinieblas. Al que escucha mis palabras y no las cumple, yo no lo juzgo, porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvarlo.

El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he anunciado es la que lo juzgará en el último día. Porque yo no hablé por mí mismo: el Padre que me ha enviado me ordenó lo que debía decir y anunciar; y yo sé que su mandato es Vida eterna. Las palabras que digo, las digo como el Padre me lo ordenó.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Desde un principio, las comunidades cristianas estuvieron estructuradas con «cargos» y responsabilidades diferentes, determinados de acuerdo a las diferentes capacidades y vocaciones. En la Iglesia fundada en Antioquia, había profetas y doctores.
  • Los profetas eran cristianos especialmente capaces de discernir la voluntad de Dios en los acontecimientos concretos de la vida humana y de la historia. Los doctores eran cristianos especialmente capaces de discernir la voluntad de Dios en las Escrituras, comentando el antiguo Testamento y el Nuevo, que se estaba elaborando entonces.
  • En aquella época no había lugares oficiales de culto. “Celebran el culto en una reunión que constaba de dos partes: primero una liturgia de la Palabra de Dios, con lecturas de textos sagrados y salmos cantados… luego una liturgia de la eucaristía que terminaba con la comunión…
  • Un día, durante una «celebración» de culto y ayuno, el Espíritu Santo les dijo que separen a Bernabé y a Pablo para “la obra a la que los había llamado”.
  • Comienza el primero de los tres grandes viajes misioneros de Pablo, que llevará al Apóstol a evangelizar primero la isla de Chipre y después algunas regiones del sur de Asia Menor. El Espíritu Santo está en el origen de todo esfuerzo misionero. La «comunidad» acepta la responsabilidad de aquellos a los que envía, «se sacrifica y ora» por ellos.

***

  • Este pasaje, en el evangelio de san Juan, sigue a la resurrección de Lázaro y a la unción en Betania. El contenido fundamental es: el que cree en Jesús, cree también en Dios, el Padre. Después de realizada la revelación de Dios en el Hijo, la fe en Cristo y la fe en Dios son para Juan la misma cosa. Son esa única y misma cosa, porque el Hijo y el Padre son uno.
  • Jesús es la epifanía de Dios, de manera que quien ve a Jesús ve al Padre. En la persona de Jesús es Dios quien sale al encuentro del hombre. Con esto queda dicho que de ahora en adelante a Dios sólo se le puede ver y encontrar en Jesucristo.
  • Esta vez la revelación de su identidad la hace a través de las imagen de la luz, y así el que cree en Él no quedará en tinieblas».
  • Desde la encarnación del mundo, la luz ya no es una metáfora, sino Jesucristo en Persona. El es la luz que viene al mundo, el portador de la salvación para los hombres. La luz vino al mundo justamente para que brille el plan salvador y universal de Dios en la oscuridad más profunda de la cruz.
  • Pero algunos no quieren ver esa luz. Cristo como luz sigue dividiendo a la humanidad porque la luz siempre pone en evidencia lo que hay, tanto si es bueno como defectuoso.
  • Jesús es la más clara manifestación de la voluntad salvadora de Dios. El hombre tiene que acoger con libertad íntima la salvación que Dios gratuitamente le ofrece; debe responder con su amor al amor que Dios ofrece. Por eso el hombre conserva siempre una responsabilidad última sobre sí y su salvación.
  • Quien no acepta a Jesús y sus palabras encuentra su juez en esa misma palabra.
  • El juicio del hombre no consiste en un acto externo sino que es un autojuicio. El hombre con su conducta pronuncia sentencia sobre sí mismo. La decisión se da aquí y ahora entre fe e incredulidad. Lo que ocurrirá en “el último día” no será más que la manifestación pública de la decisión tomada aquí.
  • Somos discípulos de Jesús, en la medida que aceptamos plenamente en nuestra vida su luz, que nos viene a través de su Palabra. Si bien somos llamados a ser «hijos de la luz», sabemos que también en nuestra vida hay zonas que permanecen en la penumbra. Ser hijos de la luz significa caminar en la verdad, sin trampas, sin subterfugios. Significa caminar en el amor, sin odios o rencores porque quien ama a su hermano permanece en la luz». La «tiniebla» es tanto dejarnos manipular por el error, como encerrarnos en nuestro egoísmo y no amar.

     

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cuándo somos iluminados por Jesús?
  • ¿Cómo descubro que estoy siguiendo al Maestro?
  • ¿Cómo es mi obediencia a la Palabra del Padre?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Que brille sobre nosotros la luz de tu rostro

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…El Señor dice: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Esta breve sentencia contiene un mandato y una promesa. Cumplamos, pues, lo que nos manda, y así tendremos derecho a esperar lo que nos promete. No sea que nos diga el día del juicio: «¿Ya hiciste lo que te mandaba, pues que esperas alcanzar lo que prometí?» «¿Qué es lo que mandaste, Señor, Dios nuestro?» Te dice: «Que me siguieras.»

Has pedido un consejo de vida. ¿Y de qué vida sino de aquella acerca de la cual está escrito: En ti está la fuente viva?

Por consiguiente, ahora que es tiempo, sigamos al Señor; deshagámonos de las amarras que nos impiden seguirlo. Pero nadie es capaz de soltar estas amarras sin la ayuda de aquel de quien dice el salmo: Rompiste mis cadenas. Y como
dice también otro salmo: El Señor liberta a los cautivos, el Señor endereza a los que ya se doblan.

Y nosotros, una vez libertados y enderezados, podemos seguir aquella luz de la que afirma: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Porque el Señor abre los ojos al ciego. Nuestros ojos, hermanos, son ahora iluminados por el colirio de la fe. Para iluminar al ciego de nacimiento, primero le untó los ojos con tierra mezclada con saliva. También nosotros somos ciegos desde nuestro nacimiento de Adán, y tenemos necesidad de que él nos ilumine. Mezcló saliva con tierra. La Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros. Mezcló saliva con tierra; por eso estaba escrito: La verdad brota de la tierra; y él mismo dijo:

Yo soy el camino, la verdad y la vida.

Disfrutaremos de la posesión de la verdad cuando lo veamos cara a cara, ya que también esto se nos ha prometido. Pues, ¿cómo nos atreveríamos a esperar lo que Dios no se hubiera dignado prometernos o darnos?…

 

De los Tratados de San Agustín, obispo, sobre el evangelio de San Juan

 

PARA REZAR

 

Tú has visitado, Señor,

la noche de nuestro mundo:

bendito seas por la luz,

que habita junto a ti desde siempre.

 

Tú has hecho que la luz brille en nuestras tinieblas

y que, día tras día,

el Espíritu de tu Hijo transfigure nuestra tierra.

 

Te pedimos

que amanezca de nuevo para nosotros

el tiempo de tu gracia,

que venga tu Día y que jamás tenga ocaso.

 

Jueves de la semana IV

 

Hagan ustedes lo mismo

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    13, 13-25

 

Desde Pafos, donde se embarcaron, Pablo y sus compañeros llegaron a Perge de Panfilia. Juan se separó y volvió a Jerusalén, pero ellos continuaron su viaje, y de Perge fueron a Antioquía de Pisidia.

El sábado entraron en la sinagoga y se sentaron. Después de la lectura de la Ley y de los Profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron a decir: «Hermanos, si tienen que dirigir al pueblo alguna exhortación, pueden hablar.»

Entonces Pablo se levantó y, pidiendo silencio con un gesto, dijo:

«Escúchenme, israelitas y todos los que temen a Dios. El Dios de este Pueblo, el Dios de Israel, eligió a nuestros padres y los convirtió en un gran Pueblo, cuando todavía vivían como extranjeros en Egipto. Luego, con el poder de su brazo, los hizo salir de allí y los cuidó durante cuarenta años en el desierto. Después, en el país de Canaán, destruyó a siete naciones y les dio en posesión sus tierras, al cabo de unos cuatrocientos cincuenta años. A continuación, les dio Jueces hasta el profeta Samuel.

Pero ellos pidieron un rey y Dios les dio a Saúl, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín, por espacio de cuarenta años. Y cuando Dios desechó a Saúl, les suscitó como rey a David, de quien dio este testimonio: He encontrado en David, el hijo de Jesé, a un hombre conforme a mi corazón que cumplirá siempre mi voluntad.

De la descendencia de David, como lo había prometido, Dios hizo surgir para Israel un Salvador, que es Jesús. Como preparación a su venida, Juan había predicado un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel. Y al final de su carrera, Juan decía: “Yo no soy el que ustedes creen, pero sepan que después de mí viene aquel a quien yo no soy digno de desatar las sandalias”.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 88, 2-3. 21-22. 25 y 27 (R.: cf. 2a)

 

R.    Cantaré eternamente tu amor, Señor.

 

Cantaré eternamente el amor del Señor,

proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones.

Porque tú has dicho: «Mi amor se mantendrá eternamente,

mi fidelidad está afianzada en el cielo.» R.

 

«Encontré a David, mi servidor,

y lo ungí con el óleo sagrado,

para que mi mano esté siempre con él

y mi brazo lo haga poderoso.» R.

 

Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán,

su poder crecerá a causa de mi Nombre:

El me dirá: «Tú eres mi padre,

mi Dios, mi Roca salvadora.» R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    13, 16-20

 

Después de haber lavado los pies a los discípulos, Jesús les dijo:

«Les aseguro que el servidor no es más grande que su señor, ni el enviado más grande que el que lo envía. Ustedes serán felices si, sabiendo estas cosas, las practican.

No lo digo por todos ustedes; yo conozco a los que he elegido. Pero es necesario que se cumpla la Escritura que dice: El que comparte mi pan se volvió contra mí.

Les digo esto desde ahora, antes que suceda, para que cuando suceda, crean que Yo Soy.

Les aseguro que el que reciba al que yo envíe, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me envió.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • En Antioquía de Pisidia en las altiplanicies de la actual Turquía, en la sinagoga de esta ciudad, Pablo y Bernabé entran y toman asiento. Cada sábado se reunía allí la comunidad judía. Se cantaban los salmos, se leía la Ley. Se pedía luego a uno de los asistentes que hiciera un comentario. Después de la lectura de la Ley y los Profetas, le pidieron a Pablo que tome la palabra.
  • Pablo presenta a Jesús como la respuesta de Dios a las esperanzas y las promesas de toda la historia de Israel. Lo hace con un recorrido que va desde la salida de Egipto y la conquista de la tierra prometida, pasando por la figura de David y la de Juan, el precursor inmediato. En la predicación de Pablo siempre está presente Jesús como la respuesta plena de Dios a las esperanzas humanas. Si sus oyentes eran judíos les habla partiendo del Antiguo Testamento y si eran paganos, como cuando llegó a Atenas, les citaba sus autores predilectos y sabía apelar a su búsqueda espiritual del sentido de la vida.
  • San Pablo al citar el Antiguo Testamento, no sólo se refiere al pasado sino que les descubre el misterio «actual» del Cristo que nos salva en el presente.

***

  • En el Evangelio nos encontramos en el marco de la cena de despedida de Jesús con un texto que forma parte del relato del lavatorio de los pies. Jesús quiere dejar claro a los apóstoles que el servicio es la misión a la que están invitados. Hay una identificación que se crea entre Dios, su enviado y los que se comprometen con su invitación. Las acciones son las que establecen el vínculo que los une.
  • La cena empezó con el gesto simbólico y elocuente del lavatorio de los pies. Esta es la gran lección de fraternidad y actitud de servicio para con los demás. Juan interrumpe la narración de la escena del lavatorio de pies para comentar el alcance de este gesto.
  • Lo que Jesús ha hecho y está diciendo no es una teoría abstracta o piadosa sino una instrucción autorizada y obligatoria. Siendo el Maestro y el Señor, se ha hecho esclavo de todos. Y si la comunidad de discípulos reconoce en Jesús a su Maestro y Señor, también debe sacar las consecuencias de esa confesión, sin contentarse con una simple confesión de labios.
  • No es elección de la comunidad seguir o no esta actitud de Jesús. Aceptar a Jesús como Maestro y Señor, nos lleva a seguir su ejemplo en un compromiso de amor hasta dar la vida.
  • La vida del discípulo es un “servicio hasta la muerte”, servicio hasta la muerte del tiempo, del dinero, de comodidad, de razón humana, de sentimientos.
  • Como el criado no es más que su amo; la cruz, el servicio a los demás hasta la muerte de nuestro tiempo, comodidad,… es donde se manifiesta y se descubre el poder de Cristo resucitado y donde se puede tener experiencia del “yo soy” de Jesús.
  • Así como el Padre lo ha enviado a Él, Él los envía a ellos al mundo.
  • El mismo Jesús que encargó que celebremos la Eucaristía en memoria suya, también nos encarga que lo imitemos lavándonos los pies unos a otros. Ya que comemos su «Cuerpo entregado» y bebemos su «Sangre derramada», todos somos invitados a ser personas «entregadas», al servicio de los demás.
  • Actuar como Jesús actuó será la mayor dicha que puede alcanzar el hombre. Sentirá en su interior la alegría de conocer verdaderamente a Dios, que es libertad, armonía, solidaridad y justicia. Será el fin de una existencia sin sentido, de un “vivir por vivir”.
  • En la sociedad de la imagen y de la comunicación, esto no es un mensaje a transmitir, sino una tarea a cumplir, a vivir cada día.

 

Para discernir

 

  • ¿De qué modo mi vida es un “servicio”?
  • ¿De qué modo soy “servidor”?
  • ¿De quién soy el “servidor”‘?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

El que recibe a Jesús, recibe al que lo envió

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…Ha llegado la hora. Y el primer gesto que salta de aquel fatal golpe de gong, en un rito que parece predispuesto, es ir a coger un barreño. ¿Qué debe hacer quien sabe que dentro de poco morirá?

Si ama a alguien y tiene algo para dejarle, debe dictar su testamento. Nosotros nos hacemos traer papel y pluma. Cristo fue a coger un barreño, una toalla, y derramó agua en un recipiente.

Aquí empieza el testamento; aquí, tras secar el último pie, podría terminar también…

«Os he dado ejemplo…» Si tuviera que escoger una reliquia de la pasión, escogería entre los flagelos y las lanzas aquel barreño redondo de agua sucia. Dar la vuelta al mundo con ese recipiente bajo el brazo, mirar sólo los talones de la gente; y ante cada pie ceñirme la toalla, agacharme, no levantar los ojos más allá de la pantorrilla, para no distinguir a los amigos de los enemigos. Lavar los pies al ateo, al adicto a la cocaína, al traficante de armas, al asesino del muchacho en el cañaveral, al explotador de la prostituta en el callejón, al suicida, en silencio: hasta que hayan comprendido.

A mí no se me ha dado ya levantarme para transformarme a mí mismo en pan y en vino, para sudar sangre, para desafiar las espinas y los clavos. Mi pasión, mi imitación de Jesús a punto de morir, puede quedarse en esto…

 

L. Santucci, Una vida de Cristo. Quieren ir también ustedes Cinisello B. 19952, pp. 205-207.

 

PARA REZAR

 

Danos Señor…

 

Danos Señor un corazón de carne,

para que como Tú, nos conmovamos

ante el dolor del prójimo más próximo.

Recrea en nosotros entrañas de misericordia,

para que colmados en tu amor seamos testigos

y testimonio con nuestras obras, de tu presencia en el mundo.
Señor, resucítanos hoy, y regálanos como al hijo de la viuda,

la oportunidad de transmitir con nuestra vida

las maravillas que Tú obras.

Te lo pedimos por la intercesión de María Santísima,

a Tí que Vives y Reinas, por los siglos de los siglos.

 

Amén

 

Viernes de la semana IV

 

Yo soy el camino, la verdad y la vida

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    13, 26-33

 

Habiendo llegado Pablo a Antioquía de Pisidia, decía en la sinagoga:

«Hermanos, este mensaje de salvación está dirigido a ustedes: los descendientes de Abraham y los que temen a Dios. En efecto, la gente de Jerusalén y sus jefes no reconocieron a Jesús, ni entendieron las palabras de los profetas que se leen cada sábado, pero las cumplieron sin saberlo, condenando a Jesús.

Aunque no encontraron nada en él que mereciera la muerte, pidieron a Pilato que lo condenara. Después de cumplir todo lo que estaba escrito de él, lo bajaron del patíbulo y lo pusieron en el sepulcro.

Pero Dios lo resucitó de entre los muertos y durante un tiempo se apareció a los que habían subido con él de Galilea a Jerusalén, los mismos que ahora son sus testigos delante del pueblo.

Y nosotros les anunciamos a ustedes esta Buena Noticia: la promesa que Dios hizo a nuestros padres, fue cumplida por él en favor de sus hijos, que somos nosotros, resucitando a Jesús, como está escrito en el Salmo segundo: Tú eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 2, 6-7. 8-9. 10-12a (R.: 7)

 

R.    Tú eres mi hijo, hoy yo te he engendrado.

 

«Yo mismo establecí a mi Rey

en Sión, mi santa Montaña.»

Voy a proclamar el decreto del Señor:

El me ha dicho: «Tú eres mi hijo,

yo te he engendrado hoy.» R.

 

«Pídeme, y te daré las naciones como herencia,

y como propiedad, los confines de la tierra.

Los quebrarás con un cetro de hierro,

los destrozarás como a un vaso de arcilla» R.

 

Por eso, reyes, sean prudentes;

aprendan, gobernantes de la tierra.

Sirvan al Señor con temor;

temblando, ríndanle homenaje. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    14, 1-6

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar. Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes. Ya conocen el camino del lugar adonde voy.»

Tomás le dijo: «Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo vamos a conocer el camino?»

Jesús le respondió: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Pablo al comienzo de su predicación, como lo hace en la Sinagoga de Antioquía de Pisidia, se dirige a los judíos y a los que «temen a Dios». Más tarde, a causa de los rechazos y las persecuciones, se verá obligado a dirigirse directa y prioritariamente a los gentiles.
  • En la segunda parte de su discurso en la sinagoga, Pablo afronta ya directamente el tema de Jesús como enviado, como el Mesías, y no reconocido por el pueblo judío. Más aún, las autoridades de Jerusalén lo han llevado a la muerte. Pero Dios lo resucitó.
  • Pablo se atreve a anunciar gozosa y claramente que Dios ha cumplido la promesa que hizo a sus padres, resucitando a Jesús y lo hace presentando una serie de «hechos» históricos y conocidos. El cristianismo no es una ideología, sino un acontecimiento que tuvo una historia y una geografía: eso sucedió en tal época y en tal ciudad… eso continúa hoy y aquí. De Jerusalén a Antioquía de Pisidia.

***

  • Jesús, después de lavar los pies a los discípulos, anuncia su muerte, la traición de Judas y las negaciones de Pedro. Los apóstoles están inquietos, estos anuncios han creado un clima de tristeza pero Jesús pide un acto de fe en su persona, total y sin reserva; que les traerá la paz a pesar de que ha anunciado el futuro de su muerte.
  • El motivo de la confianza, es que Jesús ha venido al mundo para asociar con Él a sus discípulos, unión que se realiza ahora por el Espíritu, pero tendrá plenitud cuando Jesús “vuelva”.
  • La pregunta de Tomás muestra la incomprensión de los discípulos respecto a todo lo que Jesús les ha ido enseñando. Jesús ha explicado muchas veces que va hacia la plenitud de la vida del Padre y que el camino que conduce a esta plenitud es su entrega por amor hasta la muerte. Los discípulos, a pesar de que también deben seguir este camino, aún no lo han comprendido.
  • Jesús responde presentándose a sí mismo como camino: el que se una a Él y haga como Él, irá al Padre. Cristo, va delante y abre los caminos. El ha roto el círculo infernal de la finitud humana, de la mortalidad y del pecado. Jesús ha abierto “la salida”.
  • Pero añade aún un nuevo paso: Él es “la verdad”, es decir, la auténtica realización humana, porque manifiesta y hace lo que Dios es y quiere. Sin Cristo la humanidad está encerrada en sus límites; pero aquí se abre una esperanza. No seremos siempre egoístas, injustos, duros, impuros, débiles.
  • Y también es “la vida”, es decir, la plenitud del ser hombre, la culminación de todo, la superación de todo mal y de la misma muerte. La humanidad no será siempre violenta, excluyente, racista, injusta, agresiva y no estará dividida.
  • Esta es la “buena nueva”: la historia tiene un sentido, el hombre tiene un sentido, todo hombre está destinado a vivir cerca del Padre.
  • Ante este mundo desconcertado y perdido que busca la felicidad en ideologías mesiánicas o en placeres pasajeros, evangelizar será en definitiva anunciar a Cristo Jesús como la gran respuesta de Dios.
  • Fuera de Él no hay verdad ni vida, porque Él es el único camino. Eso debe notarse en los pequeños detalles de cada día. Estamos llamados a seguir su estilo de vida en nuestro trato con los demás, en nuestra mirada de la historia, en nuestra manera de juzgar los acontecimientos. Jesús camina por donde la vida está amenazada, donde la vida quiere crecer, donde la vida vale. Para darnos certeza, se adelanta.
  • El seguimiento de Jesús nos plantea algo más que su imitación. Nuestro camino tiene que ser el de la comunidad de discípulos que encontraron en Jesús un camino para el encuentro con Dios, que se traduce en el amor a todos los hombres y a todo hombre; especialmente a los más pobres y desamparados.
  • Esta manera de ver y vivir la vida cristiana nos lleva a arriesgarnos creativamente a andar por nuevos caminos. Hoy como ayer, el verdadero discípulo de Jesús sabe que “se hace camino al andar”.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Cuáles son nuestros temores en la fe?
  • ¿Esperamos el encuentro definitivo con Dios?
  • ¿Por dónde va mi camino para entrar en la “morada” de Jesús?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Tú eres el camino, la verdad y la vida.

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Mientras Jesús está ausente, los discípulos han de defenderse de la turbación y afirmar su fe en Dios y en Él mismo, puesto que llegará un día en que volverá el Señor a colocarlos junto a Sí en la vida bienaventurada. Cuando Jesús responde a Tomás, se da a conocer como Camino, Verdad y Vida.

Comenta San Agustín:

«Si lo amas, vete detrás de Él. Lo amo, contestas, ¿por qué camino seguirlo? Si el Señor Dios tuyo te hubiera dicho: “Yo soy la Verdad y la Vida”, tu deseo de la Verdad y tu amor a la Vida te llevarían ciertamente a la búsqueda del camino que te pudiera conducir a ellas y te dirías a ti mismo: “Magnífica cosa es la Verdad y magnífica cosa es la Vida, si existiera el camino de llegar a ellas mi alma”. ¿Buscas
el camino? Oye lo primero que te dice: “Yo soy el Camino”… Dice primero por dónde has de ir y luego adónde has de ir. En el Señor del Padre está la Verdad y la Vida; vestido de nuestra carne es el Camino»

 

Tratado 34, 9 sobre el Evangelio de San Juan

 

PARA REZAR

 

Señor Jesús,
queremos seguirte
como los primeros apóstoles
a quienes llamaste
‘para que estuvieran contigo’.

Tú eres el camino hacia el Padre,
por eso no podremos extraviarnos
si te seguimos.
Tú eres luz, guía segura,
señal de pista hacia la meta;
sólo tú das sentido a nuestro vivir.

Tú eres la verdad de Dios,
eres nuestra raíz y nuestro cimiento,
la roca firme, la piedra angular,
el monte que no tiembla,
el ‘Amén’, el Sí total, continuo y gozoso
a la voluntad del Padre.

Tú eres la vida de Dios,
por eso nos animas
y nos salvas de todas las muertes
que amenazan con destruirnos.
Tú nos acompañarás
cuando atravesemos la frontera.
También entonces -entonces sobre todo-
serás nuestro alimento,
nuestro viático para el camino,
continuarás llamándonos y nosotros te seguiremos:
emprenderemos contigo nuestro último viaje.

Tú, Señor,
nos conduces, nos iluminas y nos salvas.
Nosotros creemos en ti
y no somos menos privilegiados
que tus primeros discípulos:
aunque te has ocultado a nuestra vista
has puesto ojos en nuestro corazón
y has reservado para nosotros una bienaventuranza:
‘Dichosos aquellos que sin ver
creerán en mí’.


Gonzalo

 

Sábado de la semana IV

 

El que me ha visto ha visto al Padre

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    13, 44-52

 

Casi toda la ciudad se reunió el sábado siguiente para escuchar la Palabra de Dios. Al ver esa multitud, los judíos se llenaron de envidia y con injurias contradecían las palabras de Pablo.

Entonces Pablo y Bernabé, con gran firmeza, dijeron:

«A ustedes debíamos anunciar en primer lugar la Palabra de Dios, pero ya que la rechazan y no se consideran dignos de la Vida eterna, nos dirigimos ahora a los paganos. Así nos ha ordenado el Señor: Yo te he establecido para ser la luz de las naciones, para llevar la salvación hasta los confines de la tierra.»

Al oír esto, los paganos, llenos de alegría, alabaron la Palabra de Dios, y todos los que estaban destinados a la Vida eterna abrazaron la fe. Así la Palabra del Señor se iba extendiendo por toda la región.

Pero los judíos instigaron a unas mujeres piadosas que pertenecían a la aristocracia y a los principales de la ciudad, provocando una persecución contra Pablo y Bernabé, y los echaron de su territorio. Estos, sacudiendo el polvo de sus pies en señal de protesta contra ellos, se dirigieron a Iconio.

    Los discípulos, por su parte, quedaron llenos de alegría y del Espíritu Santo.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 97, 1. 2-3ab. 3cd-4 (R.: 3cd)

 

R.    Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios.

 

Canten al Señor un canto nuevo,

porque él hizo maravillas:

su mano derecha y su santo brazo

le obtuvieron la victoria. R.

 

El Señor manifestó su victoria,

reveló su justicia a los ojos de las naciones:

se acordó de su amor y su fidelidad

en favor del pueblo de Israel. R.

 

Los confines de la tierra han contemplado

el triunfo de nuestro Dios.

Aclame al Señor toda la tierra,

prorrumpan en cantos jubilosos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    14, 7-14

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto.»

Felipe le dijo: «Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta.»

Jesús le respondió: «Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo dices: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras.

Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras.

Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre. Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El sábado que siguió a la predicación de Pablo en la sinagoga de Antioquía de Pisidia casi toda la ciudad se congregó para oír la palabra de Dios. Ocho días después, la buena noticia del Evangelio había recorrido toda la ciudad. Los judíos al ver lo que sucedía se llenaron de envidia y contradecían con blasfemias todo lo que Pablo anunciaba.
  • Los apóstoles, después de haber predicado primero a los judíos en las sinagogas, se verán obligados a dirigirse a los gentiles en los que encontraron oyentes mejor dispuestos. El pueblo de la antigua alianza había sido elegido primero, pero por esto no podían pretender monopolizar la salvación de Dios. Su elección era sólo el inicio de algo que tenía que extenderse a todos los pueblos.
  • El Dios creador del cielo y de la tierra ama a todos los hombres y quiere que todos se salven. Pablo y Bernabé llevan adelante algo que repetirán en muchas ciudades: si son rechazados por los judíos, van a predicar a los paganos. Siempre siguen el mismo orden: «anuncian primero la Palabra de Dios a los judíos, pero cuando la rechazan, se dedican a los gentiles». Esto era para lo que Dios había elegido particularmente a Pablo.
  • Al oír esto, los paganos se alegraron y glorificaban a Dios. Sin embargo los judíos incitaron a algunos notables del país y promovieron una persecución contra Pablo y Bernabé; estos sacudiendo ante ellos el polvo de sus pies, se fueron a Iconio.

***

  • En el momento de la partida de Jesús de este mundo al Padre, el anhelo profundo y escondido de todo hombre de querer ver al Padre aparece en los labios de Felipe. En el evangelio nos encontramos con la médula de la revelación que Jesús hace de su propia persona y de su relación con el Padre. Los apóstoles creen que podrían ver al Padre como ven al Hijo. El Padre no es accesible a las miradas, sino a la contemplación, y esta se apoya en el signo por excelencia que es mismo Hijo y sus obras.
  • La pregunta de Felipe conduce a Jesús a la afirmación decisiva de que Él está en el Padre y el Padre en Él y que Él mismo hace las obras del Padre. Al Padre nadie lo ha visto: pero el que ha visto a Jesús, ya ha visto al Padre.
  • El que cree y acepta a Cristo, ha creído y aceptado al mismo Dios. Jesús es la puerta, el camino, la luz, y en él tenemos acceso a Dios Padre. También la fecundidad de nuestra oración queda asegurada al pedir “en el nombre de Jesús”. Pedir “en el nombre de Jesús” equivale, efectivamente, a pedir la presencia de Cristo en el actuar humano, a fin de que sea verdaderamente signo de la presencia de Dios.
  • Tenemos en Jesús al mediador más eficaz: su unión íntima con el Padre hará, si nosotros estamos unidos a Él, que nuestra oración sea siempre escuchada.
  • El conocimiento que pide Jesús a Felipe significa pasar de una lógica, racional y fría, a tener ojos para la realidad interior. Esta es la mirada de fe que pide Jesús a Felipe. Dios no es algo que está arriba, ni abajo; está entre los hombres y se llama Jesús.
  • Jesús es el rostro del Padre, la imagen acabada del Padre. Está entre nosotros, acompaña nuestra existencia, vela por nuestra vida, tiene compasión de los enfermos, atiende a los pobres. Sus predilectos son los excluidos, los pecadores, los menospreciados de la sociedad. Va en busca de la oveja descarriada a la que trae sobre los hombros.
  • Jesús, el rostro del Padre, nos da esperanza a los hombres de que un día, después de haber caminado en esta tierra, se nos regalará la vida definitiva en Dios.
  • Donde hay hombres y mujeres que tienen la mirada limpia y el corazón abierto para recibir a sus hermanos, donde hay alguien que ama y anda por un camino que le puede costar su tranquilidad por vivir a favor de sus hermanos, donde existen hombres que no se preocupan obsesivamente del mañana porque viven en las manos del Padre, allí está Dios. Dios anda entre las cosas de esta vida y está hablando: hay que saber escucharlo.
  • A través de Jesús, el amor del Padre seguirá manifestándose en la ayuda a los discípulos para su misión. Esa es nuestra certeza más profunda y la fuente de todo gozo a pesar de las dificultades y persecuciones.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué rostro de Dios ando buscando?
  • ¿Qué rostro de Jesús me revela el rostro de Dios?
  • ¿Cuáles son los signos que hacen creíble mi amor?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Muéstrame, Señor, tus caminos

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…Te revelaste, Señor, como invisible; eres un Dios escondido e inefable. Pero te haces visible en cada ser: la criatura es la flor de tu mirada. Tu mirada confiere el ser, Dios mío, tú te haces visible en la criatura.

Soy incapaz de darte un nombre, estás más allá del límite de toda definición humana. Socorre a los hijos de los hombres: ellos te veneran en figuras diferentes y eres para ellos causa de guerras religiosas. Sin embargo, ellos te desean, Bien único, oh Inefable y Sin Nombre.

No sigas oculto aún, manifiesta tu rostro: así seremos salvos. Responde a nuestra oración: desaparecerán la espada y el odio, encontraremos la unidad en la diversidad. Aplácate, Señor, tu justicia es misericordia: ten piedad de nosotros, frágiles criaturas…

 

Nicolás de Cusa, cit. en G. Vannucci, 11 Libro de la oración universal, Florencia, 1985, p. 367.

 

PARA REZAR

 

Ante Tí, Señor


Jesús,
Estar aquí, ante Tí, y ya está todo,
Cerrar los ojos de mi cuerpo
Cerrar los ojos de mi alma
y quedarme así, inmóvil, silencioso,
abrirme ante tí, que estás abierto a mí.
estar presente ante tí, el infinito presente.

Yo acepto, Señor, este no sentir nada,
no ver nada,
no oír nada,
vacío de toda idea,
de toda imagen,
en la noche.
Heme aquí simplemente
para encontrarte sin obstáculo
en el silencio de la Fe,
ante Tí, Señor.

Amén.

Michel Quoist

 

1 de Mayo

-SAN JOSÉ OBRERO-

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas 3, 14-15. 17. 23-24

Hermanos:

Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección.

Que la paz de Cristo reine en sus corazones: esa paz a la que han sido llamados, porque formamos un solo Cuerpo. Y vivan en la acción de gracias.

Todo lo que puedan decir o realizar, háganlo siempre en nombre del Señor Jesús, dando gracias por él a Dios Padre.

Cualquiera sea el trabajo de ustedes, háganlo de todo corazón, teniendo en cuenta que es para el Señor y no para los hombres. Sepan que el Señor los recompensará, haciéndolos sus herederos. Ustedes sirven a Cristo, el Señor.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 89, 2. 3-4. 12-13. 14 y 16 (R.: 17c)

 

R.    El Señor haga prosperar la obra de nuestras manos.

 

Antes que fueran engendradas las montañas,

antes que nacieran la tierra y el mundo,

desde siempre y para siempre, tú eres Dios. R.

 

Tú haces que los hombres vuelvan al polvo,

con sólo decirles: «Vuelvan, seres humanos.»

Porque mil años son ante tus ojos

como el día de ayer, que ya pasó,

como una vigilia de la noche. R.

 

Enséñanos a calcular nuestros años,

para que nuestro corazón alcance la sabiduría.

¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo?

Ten compasión de tus servidores. R.

 

Sácianos en seguida con tu amor,

y cantaremos felices toda nuestra vida.

Que tu obra se manifieste a tus servidores,

y que tu esplendor esté sobre tus hijos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo    13, 54-58

 

En aquel tiempo:

Al llegar a su pueblo, se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados.

« ¿De dónde le vienen, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros? ¿No es este el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?»

Y Jesús era para ellos un motivo de tropiezo.

Entonces les dijo: «Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia.»

Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.

 

Palabra del Señor.

 

A finales del siglo XIX y principio del XX, el 1 de mayo se convirtió en una fecha reivindicativa y revolucionaria a favor de la clase obrera. El Papa Pío XII, en 1955, quiso darle una dimensión cristiana, e instituyó la fiesta de San José Obrero, que no sólo fue trabajador, artesano humilde, sino el modelo de todo trabajador cristiano desde su dedicación a la familia de Nazaret. De esta manera el Papa proyectaba una luz nueva sobre la dignidad del trabajo, que ofrece el medio de perfeccionar la creación, sirviendo a Dios y a los hombres, imitando a Dios Creador y al Hijo de Dios también artesano como su padre José, y uniendo los sufrimientos y contrariedades del propio trabajo a la cruz de Cristo.

 

PARA REZAR

 

  • Los evangelios nos dicen muy poco de San José, sin embargo lo presentan con cinco títulos, importantes y significativos que lo definen y definen su lugar en la historia de la salvación: se lo llama “hijo de David” (Mt 1,20), “esposo de María” (Mt 1,16), “padre de Jesús” (Lc 2,48), “hombre justo” (Mt 1,19), y “el carpintero” (Mt 13,55) que enseñó su mismo oficio a Jesús (Mc 6,3).
  • Hoy celebramos al sencillo carpintero de Nazaret que tiene que trabajar cada día, para sostener a su familia con el esforzado y humilde trabajo en una vida oculta y laboriosa.
  • El título de “carpintero” en San José, define no sólo un trabajo, sino una actitud frente a la vida. El trabajo es el modo concreto y cotidiano con que expresa su amor a la familia de Nazaret. Jesús participa en el trabajo y en el estilo de vida de José, y llega a ser conocido como el “hijo del carpintero”. Jesús ha redimido el trabajo que sólo era una carga, para que sea una colaboración generosa en la transformación del mundo. …”En el artesano de Nazaret, Dios nos quiere revelar la dignidad del trabajo por más simple que sea. La laboriosidad, es una virtud por la cual el ser humano puede participar en la obra de Dios, Creador y Redentor, puede hacerse en cierto sentido más humano, y puede profundizar en la amistad con Cristo. San José nos enseña a santificar la vida diaria, elevando a Cristo las obras comunes, humildes y sencillas. Redemptoris Custos, Juan Pablo II.
  • El evangelio no recoge ni una sola palabra suya, por eso la tradición, nos muestra a José como un hombre de profundo silencio, y fe madura, capaz de percibir la acción de Dios. San José, más que con sus palabras, habla con sus actitudes y gestos. Con su silencio, su obediencia, su trabajo. Fue un obrero auténtico.
  • La vivencia del trabajo de San José es modélica para todos los trabajadores; de ahí que sea considerado su patrono. Al hablar de la realidad del trabajo, la Iglesia nos dice que “los fieles laicos deben desempeñar su trabajo con competencia profesional, con honestidad humana, con espíritu cristiano y especialmente como forma de su propia santificación… Es más, sabemos que mediante el trabajo ofrecido a Dios, las personas se asocian con la obra redentora de Jesucristo, cuyo trabajo con sus manos en Nazaret, ennobleció grandemente la dignidad del trabajo” (GS. 67). En este mensaje fuerte y sencillo el cristiano inmerso en el mundo está invitado a encontrar su propia espiritualidad.
  • El 5 de enero de 1964, desde Nazareth, exhortaba el Papa Paulo VI a aprender la lección del trabajo, la conciencia de su dignidad. Y nos señalaba a todos “al gran modelo, al hermano divino, al defensor de todas las causas justas, es decir: a Cristo, Nuestro Señor”, el hijo del carpintero, como era conocido Jesús. Y con el hijo, el padre, San José, obrero. “La Obra Bien Hecha”. El realizaría tareas sencillas, pero pondría toda su alma en hacer las cosas bien. No haría cosas extraordinarias, pero lo ordinario lo haría extraordinariamente. Que él sea nuestro ejemplo a seguir en las tareas que hagamos cada día de nuestra vida, y pidamos a él su intercesión para que nuestro trabajo sea siempre agradable a los ojos de Dios.

     

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Desde qué perspectiva valoro el trabajo?

  • ¿Descubro en el trabajo un modo de santificación personal y de construcción del Reino?

  • ¿Me siento colaborador en la obra creadora de Dios?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Señor yo soy tu siervo

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…”El ejemplo de Tomás Moro demuestra que le es posible a un cristiano vivir en el mundo según el Evangelio y actuar en él a imitación de Cristo; y ello en medio de su propia familia, de sus posesiones y de la vida política: es posible llevar una vida santa en medio de estas distintas situaciones, con sobriedad, sencillez y honestidad, sin caer en fanatismos ni «beaterías», de modo serio y alegre al mismo tiempo.

¿Qué es, pues, lo más importante para un cristiano que vive en el mundo? Realizar, en la fe, una opción radical por Dios, por el Señor y por su Reino, a pesar de todas las inclinaciones pecaminosas, y conservarla intacta a través de los acontecimientos ordinarios de cada día. Conservar, viviendo en el mundo, la libertad fundamental respecto al mundo, en medio de la familia, de las posesiones y de la vida política, al servicio de Dios y de los hermanos. Poseer la alegre prontitud que permite ejercer esta libertad, en cualquier momento, a través de la renuncia, y cuando estemos llamados a hacerlo, a través de la renuncia total. Sólo en esta libertad respecto al mundo, buscada por amor a Dios, es donde el cristiano, que vive en el mundo, pero recibe la libertad como don de la gracia de Dios, encuentra la fortaleza, el consuelo, el poder y la alegría que son su victoria”…

 

H. Küng, Libertad en el mundo. Brescia 1966, 44s.

 

 

PARA REZAR

 

¡San José, guardián de Jesús y casto esposo de María,

Tú empleaste toda tu vida en el perfecto cumplimiento de tu deber.

Tú mantuviste a la Sagrada Familia de Nazaret con el trabajo de tus manos. Protege bondadosamente a los que se vuelven confiadamente a ti.

Tú conoces sus aspiraciones y sus esperanzas.

Ellos se dirigen a ti porque saben que tú los comprendes y proteges.

Tú también supiste de pruebas, cansancio y trabajo.

Pero, aun dentro de las preocupaciones materiales de la vida,

tu alma estaba llena de profunda paz y cantó llena de verdadera alegría

debido al íntimo trato que gozaste con el Hijo de Dios

que te fue confiado a ti a la vez a María, su tierna Madre. Amén

 

San Juan XXIII

Oremos

 

Dios nuestro, creador del universo, que has establecido que el hombre coopere con su trabajo al perfeccionamiento de tu obra, haz que, guiados por el ejemplo de San José y ayudados por sus plegarias, realicemos las tareas que nos asignas y alcancemos la recompensa que nos prometes. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.