TIEMPO PASCUAL – SEMANA V – CICLO B

V DGO DE PASCUA

Ciclo B

 

Lunes semana V

Santos Felipe y Santiago (F)

 

Martes semana V

 

Miércoles semana V

 

Jueves semana V

 

Viernes semana V

 

Sábado semana V

8 de mayo – Ntra. Sra de Luján (S)

 

V DGO DE PASCUA

Ciclo B

 

El que permanece en mí, y Yo en Él, da mucho fruto

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    9, 26-31

 

Cuando Saulo llegó a Jerusalén, trató de unirse a los discípulos, pero todos le tenían desconfianza porque no creían que también él fuera un verdadero discípulo. Entonces Bernabé, haciéndose cargo de él, lo llevó hasta donde se encontraban los Apóstoles, y les contó en qué forma Saulo había visto al Señor en el camino, cómo le había hablado, y con cuánta valentía había predicado en Damasco en el nombre de Jesús. Desde ese momento, empezó a convivir con los discípulos en Jerusalén y predicaba decididamente en el nombre del Señor.

Hablaba también con los judíos de lengua griega y discutía con ellos, pero estos tramaban su muerte. Sus hermanos, al enterarse, lo condujeron a Cesarea y de allí lo enviaron a Tarso.

La Iglesia, entre tanto, gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría. Se iba consolidando, vivía en el temor del Señor y crecía en número, asistida por el Espíritu Santo.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO     Sal 21, 26b-27. 28 y 30abcd. 31-32 (R.: 26a)

 

  1. Te alabaré, Señor, en la gran asamblea.

     

    Cumpliré mis votos delante de los fieles:

    los pobres comerán hasta saciarse

    y los que buscan al Señor lo alabarán.

    ¡Que sus corazones vivan para siempre! R.

     

    Todos los confines de la tierra

    se acordarán y volverán al Señor;

    todas las familias de los pueblos

    se postrarán en su presencia.

     

    Todos los que duermen en el sepulcro

    se postrarán en su presencia;

    todos los que bajaron a la tierra

    doblarán la rodilla ante él. R.

     

    Mi alma vivirá para el Señor,

    y mis descendientes lo servirán.

    Hablarán del Señor a la generación futura,

    anunciarán su justicia a los que nacerán después,

    porque esta es la obra del Señor. R.

     

    SEGUNDA LECTURA

    Lectura de la primera carta del apóstol san Juan    3, 18-24

     

    Hijitos míos, no amemos solamente con la lengua y de palabra, sino con obras y de verdad. En esto conoceremos que somos de la verdad, y estaremos tranquilos delante de Dios aunque nuestra conciencia nos reproche algo, porque Dios es más grande que nuestra conciencia y conoce todas las cosas.

    Queridos míos, si nuestro corazón no nos hace ningún reproche, podemos acercarnos a Dios con plena confianza, y él nos concederá todo cuanto le pidamos, porque cumplimos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.

    Su mandamiento es este: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos los unos a los otros como él nos ordenó.

    El que cumple sus mandamientos permanece en Dios, y Dios permanece en él; y sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.

     

    Palabra de Dios.

     

    EVANGELIO
    Lectura del santo Evangelio según san Juan    15, 1-8

     

    Jesús dijo a sus discípulos:

    «Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié. Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí.

    Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer. Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde.

    Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán.

    La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.»

     

    Palabra del Señor.

     

    PARA REFLEXIONAR

     

  • La primera lectura presenta las dificultades con que se encontró San Pablo, dos años después de su conversión, cuando intentó incorporarse a la comunidad cristiana de Jerusalén. No le resultará fácil dado que todos recordaban al antiguo perseguidor, y lo miraban con recelo dudando de la sinceridad de la conversión del miembro “nuevo”. Desde el principio, aquella primera comunidad cristiana sintió la tendencia a encerrarse en sí misma, poniendo obstáculos a la incorporación de los que no tenían la misma mentalidad.

***

  • Juan insiste una vez más en el amor, pero en un amor que no se contenta con hermosas palabras; sino un amor como el de Cristo, que dio la vida por nosotros. Por este amor conocemos si somos o no de la verdad. Si hemos nacido de Dios y somos sus hijos, debemos aceptarnos en nuestras propias debilidades sinceramente, y esforzarnos en superarlas con mayor amor. El amor de Dios es mucho más fuerte que nuestro amor y muestra su grandeza perdonándonos.
  • Lo verdaderamente decisivo para la salvación, es creer que Jesús es el Cristo y el Hijo de Dios, y cumplir su mandamiento de amor. El que cree en el nombre de Jesucristo acepta y cumple lo que El mismo nos enseñó.

***

  • Después de haber leído el domingo pasado el evangelio del “Buen Pastor”, que “da su vida por las ovejas”, en este domingo, Jesús nos revela como “toma cuerpo” en nosotros su misterio pascual. Como en otras oportunidades, el maestro de Nazaret, se inspira en la vida cotidiana de los campesinos judíos, para expresar realidades espirituales profundas. Palestina era famosa por sus viñedos y sus higueras, de ahí que los profetas compararan al pueblo hebreo con una vid o con una higuera. Con su cepa robusta y sus mil ramificaciones, la vid expresa de modo elocuente lo que debe ser la comunidad de creyentes.
  • Jesús dice ahora que “Él es la vid verdadera”, que es Él quien produce finalmente los frutos que Dios ha estado esperando durante muchos siglos. Jesús pone todo el énfasis en el “dar frutos”. Si Él es el sólido fundamento de nuestra vida, somos por naturaleza “de buena cepa”, entonces los frutos deben también ser buenos.
  • En el contexto de la cena y de su discurso de despedida, donde ha estado instruyendo a sus discípulos sobre su futuro y misión después de su muerte, Jesús cuenta la alegoría de la vid y los sarmientos. El sarmiento tiene que estar constantemente unido a la vid, si no quiere secarse. Un sarmiento seco, no sirve para nada; como las zarzas o los cardos.
  • Jesús ha afirmado que después de la pascua comprenderán que Él está en el Padre, y ellos en Él, y Él en ellos, y ahora les dice el “cómo”. Esta nueva realidad se alcanza permaneciendo en Él.
  • Permanecer es insertarse en Jesús, vivir una relación profunda que consiste en “estar” en Él, “habitar” en Él, “fundamentarnos” en Él. Ser discípulo es vivir este “permanecer” en Jesús en todas las circunstancias de la historia, recibiendo y entregando allí la vida del Resucitado. No se trata de una experiencia pasajera, sino de una presencia envolvente, de una realidad penetrante, de una comunión permanente. Estar unido a la vid es recibir su savia y su vida.
  • Jesús invita a entrar en una sólida relación de amor con Él, que nos lleve a encarnar la dinámica de su vida. Apoyar toda nuestra existencia en su persona de modo que poco a poco nos vaya transformando a imagen suya.
  • Cualquier intento de vida cristiana prescindiendo de esta unión profunda con Jesús, está destinado al fracaso. Nuestra vida de discípulos, sin Jesús, no tiene identidad, ni misión, ni camino. Sin encuentro vivo y unión con Jesús, nuestra espiritualidad es vacía y nuestra piedad es simple cumplimiento.
  • Permanecer en Jesús implica por un lado nuestra acción, y por otro lado dejar que Jesús haga en nosotros. No es un vínculo que depende solamente de lo que nosotros podemos hacer, porque corremos el riesgo de caer en un fariseísmo de autosuficiencia espiritual, ni tampoco es una relación en la que se espera que todo baje del cielo, y Dios se encargue de lo que a nosotros nos corresponde. Es un vínculo recíproco en el que nuestra “acción” más importante es dejar a Jesús “hacer”.
  • Si Cristo es la vid, el Padre es el viñador que quiere que su viña dé frutos. Para eso hace la poda. Podar significa “purificar”, “limpiar”, “retocar”.
  • La primera obra de Dios Padre es podar la vid, cortando los sarmientos que no producen fruto. Y los buenos sarmientos también reciben la mano cuidadosa del viñador, por eso la segunda obra de Dios Padre es podar los sarmientos buenos para que den todavía más fruto. Y para ello usa su Palabra.
  • El modo como Dios nos purifica para que demos más, está en las enseñanzas de Jesús que nos confrontan y muchas veces nos enfrenta con el mundo. El “fruto” esperado está relacionado con la “Palabra” sembrada en nosotros, la cual se manifiesta como conversión que hace brotar de dentro de nosotros, una vitalidad renovada que da nuevo sentido, luz y color a todas las cosas, que es autenticidad, amor, paz y gozo. La purificación de la Palabra es una purificación en el amor, que hace resurgir la fuerza de la vida de Jesús en nosotros, de manera que, nuestra existencia tenga la belleza de la vida de Jesús reflejada en nuestros gestos.
  • La poda es siempre necesaria. Cuando una vid permanece mucho tiempo sin que la poden produce racimos de uvas silvestres, pequeñas y amargas, de mala calidad. Lo mismo sucede con nuestra vida. Vivir es optar continuamente y toda opción implica una renuncia. Alguien que en la vida quiere vivir muchas cosas al mismo tiempo termina disperso, sin tener prioridades. Dejarse podar es tener el valor de tomar decisiones, dejando de lado intereses secundarios, para concentrarse en los importantes. Maduramos en la fe, quitando, podando, todo lo inútil que nos dispersa del objetivo central de la vida, y no nos permite realizarnos de verdad. Es así como se moldea nuestra vida de discípulos, como Jesús se forma en nosotros, como somos hechos hombres nuevos al estilo de Jesús.
  • En una vida comprometida, amándonos los unos a los otros, como Él nos amó en la Cruz, la oración se vuelve eficaz porque nuestra vida está en sintonía con el querer de Dios. La eficacia de la oración está condicionada al plan de Dios, un plan que conoce quien está en comunión de vida con Jesús. La oración no es una manera de obligar a Dios a que haga lo que queremos, sino pedir que cumpla su promesa. Por eso hay que orar en sintonía con la Palabra.
  • Jesús concluye diciendo que “la gloria del Padre está en que demos mucho fruto, y seamos sus discípulos”. Dios quiere que brote en nosotros la fuerza de la pascua, que se desarrollen todas las potencialidades de nuestra existencia, y para ello tenemos que permanecer unidos a Jesús.
  • El testimonio de los discípulos da “gloria” al Padre, es decir, revela al Padre como dador y generador de vida. Por el gozo, el amor, la paz, por su compromiso concreto a favor de la vida en el mundo, que irradian los discípulos, atraen a otros hacia esta hermosa experiencia de Dios. Y en esta fecundidad misionera hace del mundo, la viña que Dios siempre quiso, “el Padre es glorificado”, es decir, es reconocido y acogido por el mundo como Padre generador de vida.
  • Cuando vivimos en comunión profunda, radical, constante con Jesús, los frutos se ven. De la poda que lleva a una “comunión” progresiva y cada vez más honda con Jesús, brota la fecundidad espiritual y apostólica.
  • Lo que Jesús pide es que nos sumerjamos en el abandono confiado al Padre, entregándonos incondicionalmente en el servicio y en la misión dando la propia vida.

     

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué necesito hacer para que la vida de Jesús se desarrolle en mí verdaderamente?
  • ¿Sobre qué base se edifican mi vida de oración, mi vida comunitaria y mi acción evangelizadora?
  • ¿Qué experiencia de Pascua revelo en mis opciones, gestos y actitudes?

 

REPETIMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Quiero permanecer en Ti, Señor…y dar mucho fruto

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Yo soy la vid y vosotros los sarmientos

 

… En el pasaje del Evangelio que nuestro Señor dice que él es la vid y nosotros los sarmientos, habla así en tanto que él es la cabeza de la Iglesia y nosotros somos sus miembros (Ef 5,25), en tanto que «mediador entre Dios y los hombres» (1Tm 2,5). En efecto, la vid y los sarmientos son de la misma naturaleza; por eso el que era Dios, y por tanto de una naturaleza distinta de la nuestra, se hizo hombre a fin de que, en él, la naturaleza humana fuera como una vid de la que nosotros seríamos los sarmientos…

Decía él a los discípulos: «Permaneced en mí como yo permanezco en vosotros». Ellos no estaban en él de la misma manera que él en ellos. Esta unión recíproca no le reportaba a él ningún provecho; tan sólo ellos sacan provecho. Los sarmientos están estrechamente unidos a la vid pero no le comunican nada, sino que es de ella que los sarmientos reciben su principio de vida. La vid, por el contrario, está unida a los sarmientos para comunicarles su savia vivificante, sin recibir de ellos nada a cambio. Es así como Cristo permanece en sus discípulos…

Si Cristo no hubiera sido un hombre no hubiera podido ser vid; sin embargo, si él no fuera también Dios, no podría proveer de esta gracia a los sarmientos. Porque no se puede vivir sin esta gracia, y porque la muerte está en poder de nuestro libre arbitrio, nuestro Señor añade: «Al que no permanece en mí, lo tiran fuera, como al sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden (Jn 15,6). Es por eso que, si la madera de la vid es despreciable cuando no permanece unida a la vid, es tanto más gloriosa cuando permanece en él…

 

San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte) y doctor de la Iglesia

Comentario al evangelio de Juan, 80, 1; 81, 1.3-4; CCL 36, 527-531

 

PARA REZAR

 

Dios quiere que hagamos lo que podamos,

le pidamos lo que no podamos y

Él nos ayudará para que podamos.
Pero si no ponemos lo que podemos,

Dios no suplirá lo que debemos hacer.
Dios pone casi todo, nosotros ponemos casi nada;

pero Dios no pone su «casi todo»

si nosotros no ponemos nuestro «casi nada».
Por eso si unimos nuestra oración a nuestra colaboración,

la fecundidad es segura.
Hagamos siempre lo que Dios quiere

y queramos lo que Dios hace.

 

Lunes semana V

Santos Felipe y Santiago (F)

 

El que me ha visto ha visto al Padre

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    15, 1-8

 

Hermanos, les recuerdo la Buena Noticia que yo les he predicado, que ustedes han recibido y a la cual permanecen fieles. Por ella son salvados, si la conservan tal como yo se la anuncié; de lo contrario, habrán creído en vano.

Les he trasmitido en primer lugar, lo que yo mismo recibí: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a la Escritura. Fue sepultado y resucitó al tercer día, de acuerdo con la Escritura. Se apareció a Pedro y después a los Doce. Luego se apareció a más de quinientos hermanos al mismo tiempo, la mayor parte de los cuales vive aún, y algunos han muerto.

Además, se apareció a Santiago y de nuevo a todos los Apóstoles. Por último, se me apareció también a mí, que soy como el fruto de un aborto.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 18, 2-3. 4-5b (R.: 5a)

 

R.    Resuena su eco por toda la tierra.

 

El cielo proclama la gloria de Dios

y el firmamento anuncia la obra de sus manos;

un día transmite al otro este mensaje

y las noches se van dando la noticia. R.

 

Sin hablar, sin pronunciar palabras,

sin que se escuche su voz,

resuena su eco por toda la tierra

y su lenguaje, hasta los confines del mundo. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    14, 6-14

 

Jesús dijo a Tomás:

«Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto.»

Felipe le dijo: «Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta.»

Jesús le respondió: «Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo dices: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí?

Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras.

Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras.

Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre. Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Jesús habla a sus discípulos, a los que han creído en Él, sólo así cobran sentido sus palabras. Su vida y su muerte muestran para el hombre de fe, el camino que lo lleva a la plenitud de la vida. En Jesucristo la verdad de Dios se manifestó toda entera, el que cree en Él no permanece en las tinieblas. Jesús es también la vida porque la posee en plenitud y puede comunicarla.
  • El apóstol Felipe hace a Jesús una petición audaz e inusitada pero que sin embargo está escondida en el corazón y el deseo de cada hombre: “muéstranos al Padre y eso nos basta”. Todos queremos ver a Dios; como si a Dios se lo pudiera mostrar aquí o allá, como se muestra a una persona o a una cosa cualquiera, como si Dios pudiera ser contemplado sencillamente con nuestros ojos.
  • Sin embargo la audacia de Felipe ha hecho que Jesús revele el verdadero rostro de Dios: “quien me ha visto a mí ha visto al Padre”. Jesús es el rostro de Dios volcado hacia el hombre. Conocer a Jesús, escuchar sus palabras, vivir sus mandamientos, equivale a conocer plenamente a Dios. La encarnación ha hecho lo imposible: poder contemplar el rostro amoroso de Dios reflejado en la bondad de Jesucristo, en su misericordia y amor hacia los pobres y sencillos.
  • Los Apóstoles no acababan de entender la unidad entre el Padre y Jesús, no alcanzaban a ver al Dios y Hombre en la persona de Jesús. Él no se limita a demostrar su igualdad con el Padre, sino que también les recuerda que ellos serán los que continuarán su obra salvadora: les otorga el poder de hacer milagros, les promete que estará siempre con ellos, y cualquier cosa que pidan en su nombre, se la concederá. Creer en Dios irá inseparablemente unido al creer en aquel que Él ha enviado, “su Hijo amado, en quien ha puesto toda su complacencia”.
  • «Camino, verdad y vida» se pueden resumir en amor sin medida, amor hasta la muerte. Por eso quien conoce a Jesús conoce a Dios, porque Dios es amor. El Padre y Jesús se identifican, porque ambos son la máxima expresión del amor.
  • Cuando el discípulo entra en la esfera del amor, como Jesús y como Dios, podrá hacer lo mismo que Jesús, e incluso más, pues la tarea emprendida por Jesús ha de continuar adelante guiada por los suyos.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Descubro en Jesús el amor del Padre?
  • ¿Experimento en el amor de Jesús al mismo Padre que me está amando?

 

PARA REZAR

 

Mentes cansadas

 
 

Mentes cansadas,

manos encallecidas,

labriegos al fin de la jornada,

jornaleros de tu viña,

venimos, Padre,

atardecidos de cansancio,

agradecidos por la lucha,

a recibir tu denario.


 

Llenos de polvo,

El alma hecha girones,

Romeros al filo de la tarde,

Peregrinos de tus montes,

Venimos, Padre,

Heridos por los desengaños,

Contentos por servir a tu mesa,

A recibir tu denario.


 

Hartos de todo,

Llenos de nada,

Sedientos al broquel de tus pozos

Y hambrientos de tu casa,

venimos, Padre,

el corazón entre tus brazos,

la frente humilde de delitos,

a recibir tu denario.

 

Martes semana V

 

La paz que nos da Jesús

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    14, 19-28

 

Vinieron de Antioquía y de Iconio algunos judíos que lograron convencer a la multitud. Entonces apedrearon a Pablo y, creyéndolo muerto, lo arrastraron fuera de la ciudad. Pero él se levantó y, rodeado de sus discípulos, regresó a la ciudad.

Al día siguiente, partió con Bernabé rumbo a Derbe. Después de haber evangelizado esta ciudad y haber hecho numerosos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía de Pisidia. Confortaron a sus discípulos y los exhortaron a perseverar en la fe, recordándoles que es necesario pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios.

En cada comunidad establecieron presbíteros, y con oración y ayuno, los encomendaron al Señor en el que habían creído.

Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Luego anunciaron la Palabra en Perge y descendieron a Atalía. Allí se embarcaron para Antioquía, donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para realizar la misión que acababan de cumplir.

A su llegada, convocaron a los miembros de la Iglesia y les contaron todo lo que Dios había hecho con ellos y cómo había abierto la puerta de la fe a los paganos. Después permanecieron largo tiempo con los discípulos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 144, 10-11. 12-13ab. 21 (R.: cf. 12a)

 

R.    Que tus amigos, Señor, manifiesten la gloria de tu reino.

 

Que todas tus obras te den gracias, Señor,

y tus fieles te bendigan;

que anuncien la gloria de tu reino

y proclamen tu poder. R.

 

Así manifestarán a los hombres tu fuerza

y el glorioso esplendor de tu reino:

tu reino es un reino eterno,

y tu dominio permanece para siempre. R.

 

Mi boca proclamará la alabanza del Señor:

que todos los vivientes bendigan su santo Nombre,

desde ahora y para siempre. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    14, 27-31a

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman! Me han oído decir: “Me voy y volveré a ustedes.” Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo.

Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean.

Ya no hablaré mucho más con ustedes, porque está por llegar el Príncipe de este mundo: él nada puede hacer contra mí, pero es necesario que el mundo sepa que yo amo al Padre y obro como él me ha ordenado.»

 

Palabra de Dios.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Estamos al término del “primer viaje misionero” de san Pablo. Ayer leíamos que los ensalzaban como a dioses, y hoy, que los apedrean hasta dejarlos medio muertos. Pablo y sus acompañantes experimentan una vez más que el Reino de Dios padece violencia y que no es fácil predicarlo en este mundo. Pero no se dejan atemorizar: se marchan de Listra y van a predicar a otras ciudades.
  • Pablo y Bernabé no se contentan con anunciar el evangelio. En un segundo tiempo, algunos años después de su viaje de ida, vuelven, fundan comunidades estructuradas y designan a «ancianos» para jefes de las mismas.
  • Animan a las comunidades a perseverar a pesar de la tribulación. El sufrimiento acompaña al cristiano, como a todo ser humano, pero su sufrimiento puede tener sentido: sabemos que es un «paso», un momento doloroso que conduce al Reino, es decir, a la felicidad total junto a Dios. Pablo ya se atrevía a decir esas cosas a los recién convertidos.

***

  • En el clima de la despedida, los discípulos están preocupados por el futuro. Los perturba y angustia el anuncio de la traición de Judas y de la negación de Pedro. Jesús los tranquiliza y les da la paz en la forma tradicional del saludo y despedida de los semitas. El judío usaba la fórmula de paz no sólo como saludo ordinario, sino también como parte de un acto sagrado. En el Antiguo Testamento, llegó a ser fórmula litúrgica de bendición en el culto en Jerusalén. En el Nuevo Testamento aparece desde el nacimiento de Juan Bautista y de Jesús, hasta la resurrección.
  • Jesús insinúa que quiere dar “su” paz, que no es igual a la paz que dan los que son del mundo, sino que esta paz viene de lo alto.
  • No es la paz superficial que queda reducida solamente a una ausencia de guerras, o esa paz egoísta, que significa que no se metan en mi vida ni me compliquen, o la paz de los cementerios.
  • La paz de Jesús, es una paz que se recibe primero como don, y que se conquista para el mundo con gran esfuerzo. Se trata del mayor bien que el hombre puede desear. La paz del hombre nuevo, hijo de Dios y hermano de todos; el hombre reconciliado con Dios, con él mismo, con los hombres y con toda la creación. La paz infundida por el Espíritu Santo incluye el perdón de los pecados. Esta paz, don del resucitado a su Iglesia, no es de este mundo pero, necesita hacerse presente también en este mundo.
  • Por eso el lugar de esa nueva paz es sobre todo la comunidad cristiana, como espacio de la presencia de Cristo. Esta paz nunca dejará de ser combatida, porque expone al discípulo al conflicto con el mundo; precisamente porque cree, y sus valores no son los del mundo. La promesa de paz de Jesús se realiza en medio de la agitación y de todos los peligros.
  • Jesús estará presente en su comunidad por medio de su Espíritu y de su Palabra, y estará también junto al Padre. Porque está junto al Padre su presencia puede ser permanente en la comunidad.
  • De ese modo se cierra el círculo. A través de su camino hacia la cruz en obediencia a la voluntad del Padre, Jesús se convierte ahora definitivamente en el revelador del amor de Dios. Sólo se vence el odio cuando se aprende a dar la vida. Paradójicamente “luchar por la paz” es hacerse capaz de “recibir el don de la paz”.
  • Hoy Jesús nos da esa misma paz que ratifica su presencia. La paz es un verdadero estado de gracia, construido en lo más profundo del corazón del hombre. Ella posibilita que nos acerquemos al otro como a un hermano. Lo que ofrece Jesús es una paz nacida de la solidaridad, el respeto por la vida y la entrega generosa.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué paz doy, qué paz busco? ¿Es un ideal la paz por la que lucho?
  • ¿Vivo la Paz del mundo, o anhelo esa paz de Dios que es armonía por la búsqueda del bien y la verdad en el amor?
  • ¿Pienso que la paz es simplemente fruto de un acuerdo o un bien por el cual luchar?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Que no se inquiete nuestro corazón. Nos dejó su paz

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…Es una pregunta clásica de los psiquiatras. Te dicen una palabra y el paciente responde con lo que aquella cosa le sugiere. Si a los cristianos nos dijesen “¿Morada de Dios?”, es muy posible que en un porcentaje alto contestáramos: Templo. Y sin embargo, el evangelio de hoy responde a esta pregunta de un modo totalmente diferente.

Para el evangelio la morada de Dios es el propio cristiano. Al cristiano, dice Jesús, que vendrá con su Padre para morar en él. Para que esta realidad
insospechada se dé, Cristo pone un presupuesto: que el cristiano le ame y guarde su palabra.

Podemos estar orgullosos de nuestro Dios. Ni soñando hubiéramos podido imaginar este comportamiento como propio de Dios. Al recordar el plan amoroso de Dios en su relación con los hombres, un sentimiento de profunda gratitud nos debe embargar a todos nosotros.

Antes, se concebía a Dios como una realidad exterior al hombre y distante de él. En la exposición que hace Jesús, la comunidad y cada miembro se convierten en morada de la divinidad, la misma realidad humana se hace santuario de Dios.

No hay ámbitos sagrados donde Dios se manifieste, fuera del hombre mismo.

Tal vez, nadie ha expresado esto tan bellamente como S. Agustín:

“Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé. Tú estabas dentro de mí; yo, fuera. Por fuera te buscaba y me lanzaba sobre el bien y la belleza, creados por ti. Tú estabas conmigo y yo no estaba contigo ni conmigo. Me retenían lejos las cosas. No te veía ni te sentía ni te echaba de menos. Mostraste tu resplandor y pusiste en fuga mi ceguera. Exhalaste tu perfume y respiré y suspiro por Ti. Gusté de Ti y siento hambre y sed. Me tocaste y me abraso en tu paz”.

 En ausencia de Jesús, los discípulos contarán con la ayuda del Espíritu, que les hará penetrar en todo lo que Jesús ha dicho. El Espíritu colaborará en la construcción de la comunidad. Hará posible la interpretación del mensaje de Jesús.

Jesús se despide deseándoles la paz. No es un saludo trivial. Les asegura que no va a estar ausente. Esto debe darles la serenidad y quitarles todo temor. Ir al Padre no es una tragedia, puesto que su muerte va a ser la manifestación suprema del amor del Padre, la victoria sobre el mundo y la muerte…

 

Pedro Olalde

 

PARA REZAR

 

¡Feliz de ti

si desalojas de tu corazón

la violencia destructiva,

y luchas por la paz,

tantas veces amenazada a tu alrededor,

y en el mundo entero,

por las discordias y odios,

los rencores y las guerras.

 

Feliz de ti

si tus justas y necesarias rebeldías

contra todo lo malo

no te impulsan a destruir todo lo viejo,

sino a construir un mundo nuevo,

sobre los cimientos de la paz,

la convivencia fraternal

y la solidaridad entre los hombres.

 

Feliz de ti

Si descubres los caminos

de la amistad que construye.

feliz de ti si, desde ahora,

aprendes a recorrer el camino del diálogo,

escuchando a los demás

evitando cerrarte en ti mismo,

para convivir con nosotros.

 

Miércoles semana V

 

Permanecer en Él para dar mucho fruto

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    15, 1-6

 

Algunas personas venidas de Judea enseñaban a los hermanos que si no se hacían circuncidar según el rito establecido por Moisés, no podían salvarse.

A raíz de esto, se produjo una agitación: Pablo y Bernabé discutieron vivamente con ellos, y por fin, se decidió que ambos, junto con algunos otros, subieran a Jerusalén para tratar esta cuestión con los Apóstoles y los presbíteros.

Los que habían sido enviados por la Iglesia partieron y atravesaron Fenicia y Samaría, contando detalladamente la conversión de los paganos. Esto causó una gran alegría a todos los hermanos.

Cuando llegaron a Jerusalén, fueron bien recibidos por la Iglesia, por los Apóstoles y los presbíteros, y relataron todo lo que Dios había hecho con ellos.

Pero se levantaron algunos miembros de la secta de los fariseos que habían abrazado la fe, y dijeron que era necesario circuncidar a los paganos convertidos y obligarlos a observar la Ley de Moisés.

Los Apóstoles y los presbíteros se reunieron para deliberar sobre este asunto.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 121, 1-2. 3-4a. 4b-5 (R.: Cf. 1)

 

R.    Vamos con alegría a la Casa del Señor.

 

¡Qué alegría cuando me dijeron:

«Vamos a la Casa del Señor!»

Nuestros pies ya están pisando

tus umbrales, Jerusalén. R.

 

Jerusalén, que fuiste construida

como ciudad bien compacta y armoniosa.

Allí suben las tribus,

las tribus del Señor. R.

 

Según es norma en Israel

para celebrar el nombre del Señor.

Porque allí está el trono de la justicia,

el trono de la casa de David. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    15, 1-8

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié. Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí.

Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer. Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde.

Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán.

La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Antioquía en Siria era símbolo de una “iglesia” en la que habían entrado muchos gentiles. Jerusalén en Judea, símbolo de una “iglesia” compuesta mayoritariamente de antiguos judíos. Una cierta categoría de cristianos, muy apegados a la tradición, a quienes se designa con el término de «judaizante», tenían mucho empeño en permanecer fieles a la Ley de Moisés, que practicaban antes de su conversión a Jesucristo. Unos de este grupo que bajaron de Judea quieren imponer leyes claramente judaizantes y se producen conflictos en la iglesia de Antioquia.
  • Entre esos dos grupos de cristianos hay muy poco en común, salvo la “fe” en el mismo Cristo. Tienen una conciencia del bien y el mal con categorías culturales distintas. Viven costumbres alimenticias opuestas: mientras los venidos de la gentilidad comen de todo, los judíos consideran impuros varios alimentos. Los modos de plegaria son absolutamente distintos.
  • Se corría el riesgo de hacer «dos» Iglesias. Se decidió entonces que Pablo y Bernabé subieran a Jerusalén cerca de los Apóstoles y de los Ancianos para tratar con ellos esta cuestión. Fueron bien recibidos y todos «se reunieron a examinar el asunto». La decisión la van a tomar dialogando, poniendo en común argumentos, y discerniendo en común lo que es más fiel a la voluntad de Dios. Se produce así el primer Concilio de Jerusalén.

***

  • Jesús en su discurso de despedida no esconde a los discípulos los peligros y dificultades que deberán afrontar en el futuro. No deben acobardarse ni agobiarse ante el odio del mundo, porque Jesús renueva la promesa del envío del Defensor. Pero el peligro mayor no viene de fuera: la peor amenaza puede surgir del corazón del propio discípulo al no vivir el amor fraterno y faltar a la unidad con la Cabeza de este Cuerpo que ahora se forma. La recomendación a la unidad que hará Jesús será a partir de la alegoría de la Vid y los sarmientos.
  • La imagen de la viña era tradicional en la Biblia, para traducir el amor de Dios para con su pueblo. La “viña” era “el pueblo de Dios”. La comparación del viñador es muy concreta: en invierno corta toda rama seca y la echa al fuego… y poda una parte de las ramas buenas a fin de que la savia se concentre y dé mayor número de racimos. Si una viña no es podada, acaba por no dar más que hojas.
  • Jesús se define como la vid verdadera, la cepa, el tronco, mientras a sus discípulos los llama los sarmientos. De la vid pasa la savia, o sea, la vida, a los sarmientos, si «permanecen» unidos a la vid. Si no, quedan secos, no dan fruto y se mueren o son cortados.
  • La metáfora hace presente la unión íntima y vital que Cristo quiere que exista entre Él y sus discípulos. Esta es una unión más profunda que la que se expresa en otras comparaciones: entre el pastor y las ovejas, o entre el maestro y los discípulos. Es un «trasvase» íntimo de vida desde la cepa a los sarmientos, desde sí a los discípulos.
  • Necesitamos a Jesús como alma de nuestra vida. Estar unidos a Jesús, como el Evangelio nos plantea, es recibir; beber la savia de Jesús es asimilar su modo de pensar, semejante al del Padre, y hacer las obras que Él hace.
  • Sin estar unidos personalmente a Jesús, lo que hacemos con nuestras solas fuerzas es estéril. Las personas y las situaciones no van a cambiar en la medida en que nosotros nos esforcemos para que así sea, sólo Jesús puede tocar los corazones y cambiar la realidad.
  • La mayor alegría del Padre Viñador es que demos “fruto abundante”. Incluso, para conseguirlo, a veces recurrirá a la «poda», para que el fruto sea mayor.
  • Será fruto la vida con sentido; discípulos que viven en esperanza; con serenidad, alegría, fortaleza en medio de las dificultades. Personas capaces de ayudar a los demás, sostenerlos en sus fragilidades porque la seguridad y fortaleza que tienen son las que da Jesús; como la vid al sarmiento.
  • En la medida en que nuestra vida permanece unida a la de Jesús, como los sarmientos a la vid por medio de la vida de la gracia, la Eucaristía, la oración, la lectura y el compromiso con la Palabra de Dios, nuestros frutos son los frutos de nuestro tronco. La razón de ser del discipulado está en que reciba de Jesús su forma de ver, de pensar y de actuar, de tal manera que corra por su vida la vida del Maestro, como corre por las ramas la savia del tronco.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Trato de llegar a Dios por la especulación de la razón o por la dinámica del amor?
  • ¿Busco desde mis méritos alcanzar la vida en Dios?
  • ¿Pretendo entender a Dios o dejarme entender por Él? ¿Trato de alcanzar a Dios o me dejo alcanzar por Él?
  • ¿Me abandono confiadamente en Él o me guardo algo por si acaso?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Jesús es la vid y nosotros los sarmientos

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…El arte de vivir en íntima unión con Jesús se puede ejercitar de tres maneras: en primer lugar, manteniéndonos siempre en su presencia, sin perderlo nunca de vista. Este arte consiste, esencialmente, en acostumbrarse a oír a Jesucristo en sí mismo mediante el recuerdo de su divina presencia en nosotros, mediante la costumbre arraigada de realizar actos de amor con él y mediante la gracia que Dios nos concede a fin de crear unas íntimas relaciones de familiaridad entre él y el alma. La disposición más importante que se requiere es pensar en él con motivo de todo, representarnos su vida, su pasión y sus dichos, porque de este modo es como se crea una dulce familiaridad.

En segundo lugar, corresponder fielmente y con exactitud a las inspiraciones del cielo. Es preciso seguir a Jesús con corazón atento, ávido de escuchar su Palabra y seguir sus invitaciones. En tercer lugar, con humildad de corazón: así como los que viven en la corte deben seguir la regla de una perfecta corrección exterior, también los que Forman la corte de nuestro Señor deben ser conscientes de la grandeza de la vocación cristiana y vivir con ansiedad y amor humilde…

 

J. J. Surin, Un fundamento de la vida espiritual, Roma 1994.

 

PARA REZAR

 

Jesús es

 

La Luz que debe ser encendida,

la Vida que se debe vivir,

el Amor que debe ser amado,

la Palabra que debe ser dicha,

la Alegría que se debe compartir,

la Paz que se debe dar,

el Pan de la Vida que se debe comer,

el Hambriento que debe ser sustentado,

el Sediento que debe ser saciado,

el Desnudo que debe ser vestido,

el Desalojado que hay que acoger,

el Solitario que se debe amar,

el Despreciado que debe ser recibido.

                    Madre Teresa de Calcuta.

 

Jueves semana V

 

Que mi gozo sea el de ustedes

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    15, 7-21

 

Al cabo de una prolongada discusión, Pedro se levantó y dijo a los apóstoles y presbíteros:

«Hermanos, ustedes saben que Dios, desde los primeros días, me eligió entre todos ustedes para anunciar a los paganos la Palabra del Evangelio, a fin de que ellos abracen la fe. Y Dios, que conoce los corazones, dio testimonio en favor de ellos, enviándoles el Espíritu Santo, lo mismo que a nosotros. El no hizo ninguna distinción entre ellos y nosotros, y los purificó por medio de la fe.

¿Por qué ahora ustedes tientan a Dios, pretendiendo imponer a los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros pudimos soportar? Por el contrario, creemos que tanto ellos como nosotros somos salvados por la gracia del Señor Jesús.»

Después, toda la asamblea hizo silencio para oír a Bernabé y a Pablo, que comenzaron a relatar los signos y prodigios que Dios había realizado entre los paganos por intermedio de ellos.

Cuando dejaron de hablar, Santiago tomó la palabra, diciendo: «Hermanos, les ruego que me escuchen: Simón les ha expuesto cómo Dios dispuso desde el principio elegir entre las naciones paganas, un Pueblo consagrado a su Nombre. Con esto concuerdan las palabras de los profetas que dicen:

Después de esto, yo volveré y levantaré la choza derruida de David; restauraré sus ruinas y la reconstruiré, para que el resto de los hombres busque al Señor, lo mismo que todas las naciones que llevan mi Nombre. Así dice el Señor, que da a conocer estas cosas desde la eternidad.

Por eso considero que no se debe inquietar a los paganos que se convierten a Dios, sino que solamente se les debe escribir, pidiéndoles que se abstengan de lo que está contaminado por los ídolos, de las uniones ilegales, de la carne de animales muertos sin desangrar y de la sangre. Desde hace muchísimo tiempo, en efecto, Moisés tiene en cada ciudad sus predicadores que leen la Ley en la sinagoga todos los sábados.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 95, 1-2a. 2b-3. 10 (R.: cf. 3)

 

R.    Anuncien las maravillas del Señor entre los pueblos.

 

Canten al Señor un canto nuevo,

cante al Señor toda la tierra;

canten al Señor, bendigan su Nombre. R.

 

Día tras día, proclamen su victoria.

Anuncien su gloria entre las naciones,

y sus maravillas entre los pueblos. R.

 

Digan entre las naciones: « ¡el Señor reina!

El mundo está firme y no vacilará.

El Señor juzgará a los pueblos con rectitud.» R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    15, 9-11

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El llamado Concilio de Jerusalén está situado intencionadamente en el centro del Libro de los Hechos: hay un antes y un después. En Antioquía y en Jerusalén algunos de la facción farisea que se habían hecho creyentes se oponen a la posibilidad de separar el evangelio de la sinagoga. Fue un momento de crisis y de discernimiento.
  • La decisión del Concilio pasa por momentos importantes. Ante todo toma la palabra Pedro, con una postura de clara apertura, basada en la “aprobación del Espíritu Santo” en la admisión del pagano Cornelio a la fe. La interpretación de aquel episodio es decisiva: «no hizo distinción entre ellos y nosotros», «lo mismo ellos que nosotros nos salvamos por la gracia del Señor Jesús».
  • Luego viene el discurso de Santiago, jefe respetado e indiscutible de la comunidad judía de Jerusalén que asiente lo dicho por Pedro, y refuerza su postura universalista con citas del Antiguo Testamento: «todos los gentiles llevarán mi nombre».
  • Concluye reconociendo que «no hay que molestar a los gentiles que se convierten», o como había dicho Pedro, no hay que ponerles más cargas que las necesarias, pero pide que se observen algunos aspectos que creyeron razonable exigir a todos: evitar la idolatría y la fornicación, y también mantener la norma de los judíos y de otros pueblos, entonces y ahora de no comer sangre ni animales estrangulados, por el carácter sagrado que se atribuye a la sangre.
  • El decreto del Concilio se limita a imponer esas cláusulas, al tiempo que alaba la obra de Pablo y Bernabé y censura a sus adversarios. La promulgación del decreto apostólico en Antioquia, donde había surgido la disensión, es el final del relato. Así quedaba solemnemente avalada la misión universal de Pablo.

***

  • Con la metáfora de la vid y los sarmientos Jesús invitaba a «permanecer en Él», para poder dar fruto. Hoy continúa el mismo tema, pero concretando en qué consiste este «permanecer» en Cristo: se trata de «permanecer en su amor, guardando sus mandamientos».
  • La fuente y origen de todo es el amor del Padre. El Padre ama a Jesús y Jesús al Padre. Jesús ama a los discípulos y éstos deben amar a Jesús y permanecer en su amor, guardando sus mandamientos, lo mismo que Jesús permanece en el amor al Padre, cumpliendo su voluntad.
  • La ley que Jesús comunica es su propia experiencia de Dios. Experimenta el amor del Padre de manera tan radical, que como Hijo, se une con todos los que acogen la propuesta del Evangelio.
  • Quien opte por el reinado de Dios en una experiencia de amor como la de Jesús, permanece en el amor del Padre. Jesús pone en paralelo la relación de los discípulos con Él y la suya con el Padre; la fidelidad del amor se expresa en ambos casos por la respuesta a las necesidades de los hombres.
  • No existe amor a Jesús sin compromiso con los demás. Los mandamientos del Padre a Jesús son en orden a realizar la misión de salvar a la humanidad. El criterio objetivo de la relación con Jesús y con el Padre es el amor puesto en obra; esto demuestra la autenticidad de la experiencia interior. El amor vivido cotidianamente con fidelidad no puede menos que llevarnos a la alegría plena.
  • Uno de los frutos más característicos de la Pascua debe ser la alegría. Y es la que Cristo Jesús quiere para los suyos. Una alegría plena, auténtica, no superficial ni etérea. La misma alegría que llena el corazón de Jesús, porque se siente amado por el Padre, cuya voluntad está cumpliendo, aunque no sea nada fácil. Es como la alegría de los amigos o de los esposos, que supone muchas veces renuncias y sacrificios. O la alegría de una mujer que da a luz: lo hace con dolor, pero siente la alegría inmensa de haber traído una nueva vida al mundo.
  • La alegría que brota del amor no se cierra sobre sí misma: se tiene que compartir con los demás, especialmente con aquellos que se sienten solos, fracasados, abandonados; con los enfermos, los desahuciados, los que han sido rechazados por la sociedad y excluidos, los encarcelados, los pobres. Con todos aquellos que merecen experimentar el amor liberador de Dios para ser felices.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué siento al pensar que soy amado por Dios igual que Jesús?
  • ¿Cómo trato de permanecer en el amor de Dios?
  • ¿Qué lugar le doy a mi vida espiritual?
  • ¿Es sólo el momento de intimidad de oración o se trasluce en el reto de mi quehacer?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Permanezcamos en su amor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…Uno de los más célebres músicos del mundo, que tocaba el laúd a la perfección, se volvió en breve tiempo tan gravemente sordo que perdió el oído por completo; sin embargo, continuó cantando y manejando su laúd con una maravillosa delicadeza. Ahora bien, como no podía experimentar placer alguno con su canto y su sonido, puesto que, falto de oído, no percibía su dulzura y su belleza, cantaba y tocaba únicamente para contentar a un príncipe, a quien tenía gran deseo de complacer, porque le estaba agradecidísimo, ya que había sido criado en su casa hasta la juventud. Por eso sentía una inexpresable alegría al complacerle, y cuando el príncipe le hacía señales de que le agradaba su canto, la alegría le ponía fuera de sí. Pero sucedía, en ocasiones, que el príncipe, para poner a prueba el amor de su amable músico, le ordenaba cantar y se iba de inmediato a cazar, dejándole solo; pero el deseo de obedecer los deseos de su señor le hacía continuar el canto con toda la atención, como si su príncipe estuviera presente, aunque verdaderamente no le produjera ningún gusto cantar, ya que no experimentaba el placer de la melodía, del que le privaba la sordera, ni podía gozar de la dulzura de las composiciones por él ejecutadas: «Mi corazón está dispuesto, oh Dios, mi corazón está dispuesto; quiero cantar y entonar himnos. Despierta, alma mía; despertad, cítara, arpa, quiero despertar a la aurora»…

 

Francisco de Sales, Tratado del amor de Dios, Ix, 9

 

PARA REZAR

 

Señor, que tu Iglesia viva en el amor

y del amor, que hable de tu ternura,

que transpire caridad y compasión.

Que el espíritu nos injerte en tu vida

para no dejar de dar frutos.

Queremos en lo secreto de nuestra oración

traer a todos los hombres

que construyen un mundo más fraterno y más humano,

a todos los que sin aflojar,

construyen, ya desde hoy,

una tierra nueva.

 

Viernes semana V

 

No hay amor más grande que dar la vida por los amigos

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    15, 22-31

 

En aquellos días, los Apóstoles, los presbíteros y la Iglesia entera, decidieron elegir a algunos de ellos y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas, llamado Barsabás, y a Silas, hombres eminentes entre los hermanos, y les encomendaron llevar la siguiente carta:

«Los Apóstoles y los presbíteros saludamos fraternalmente a los hermanos de origen pagano, que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia. Habiéndonos enterado de que algunos de los nuestros, sin mandato de nuestra parte, han sembrado entre ustedes la inquietud y provocado el desconcierto, hemos decidido de común acuerdo elegir a unos delegados y enviárselos junto con nuestros queridos Bernabé y Pablo, los cuales han consagrado su vida al nombre de nuestro Señor Jesucristo. Por eso les enviamos a Judas y a Silas, quienes les transmitirán de viva voz este mismo mensaje.

El Espíritu Santo, y nosotros mismos, hemos decidido no imponerles ninguna carga más que las indispensables, a saber: que se abstengan de la carne inmolada a los ídolos, de la sangre, de la carne de animales muertos sin desangrar y de las uniones ilegales. Harán bien en cumplir todo esto. Adiós.»

Los delegados, después de ser despedidos, descendieron a Antioquía donde convocaron a la asamblea y le entregaron la carta. Esta fue leída y todos se alegraron por el aliento que les daba.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 56, 8-9. 10-12 (R.: 10a)

 

R.    Te alabaré en medio de los pueblos, Señor.

 

Mi corazón está firme, Dios mío,

mi corazón está firme.

Voy a cantar al son de instrumentos:

¡despierta, alma mía!

¡Despierten, arpa y cítara,

para que yo despierte a la aurora! R.

 

Te alabaré en medio de los pueblos, Señor,

te cantaré entre las naciones,

porque tu misericordia se eleva hasta el cielo

y tu fidelidad hasta las nubes.

¡Levántate, Dios, por encima del cielo,

y que tu gloria cubra toda la tierra! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    15, 12-17

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.

No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá.

Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Es preciso que la Iglesia de Antioquía, de donde surgió el conflicto, esté al corriente de la deliberación y de las decisiones. Se envía una carta con los delegados personales desde Jerusalén a todas partes donde haya convertidos del paganismo, sobre todo a Antioquía, con detalles muy precisos. El primer Concilio ha decidido unánimemente no imponer una “sobrecarga” a los gentiles, por lo tanto las prescripciones de la Ley de Moisés ya no son obligatorias. Esta decisión; es una novedad capital.
  • Teniendo en cuenta las costumbres paganas de la época, la conversión a Cristo pedía un verdadero cambio de mentalidad, comportamientos nuevos, una vida nueva. Creer en Cristo y pedir el bautismo es cambiar de vida, es entrar en nuevas exigencias.
  • Después del primer Concilio, Pablo, partió de nuevo hacia sus comunidades y cuida de que se apliquen las decisiones tomadas.

***

  • Jesús, en la última cena había insistido en que sus discípulos deben «permanecer» en Él, y que eso significa «permanecer en su amor, guardando sus mandamientos». Ahora añade matices que brotan de su corazón de hijo amado por el Padre. Les quiere dejar en claro que no son sus siervos, sino sus amigos, los que Él ha elegido».
  • Además, marca la actitud que los debe distinguir en este caminar: “que se amen unos a otros como Él los ha amado”. Si antes su amor a los discípulos era una invitación a permanecer en su amor, ahora deben corresponderle amándose unos a otros, no de cualquier manera. Él mismo se pone como modelo. Él se ha entregado por los demás a lo largo de su vida y más plenamente dándola en la cruz por sus amigos.
  • Hay en estas palabras de Jesús un inefable matiz de ternura. En ellas descubrimos, que la iniciativa de nuestra elección parte de El y que nos elige aunque nosotros no lo hubiéramos elegido a El. La fuerza de este amor es infinita: no tiene en cuenta ingratitudes porque no busca su propia conveniencia sino el bien y la felicidad de aquellos que hace sus amigos.
  • El amigo no es un simple conocido o un socio, sino alguien con quien se comparte la intimidad, lo más profundo de nuestro ser y esto es un don gratuito. Los llamó amigos porque les ha dado a conocer todo lo que aprendió de su Padre. El amor de amistad es respuesta de adhesión a una intimidad que ha revelado en el marco de la confianza y la fidelidad. El amor del amigo demuestra la verdad pasando por el fuego de la entrega, porque nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos en lo cotidiano, en la capacidad de gastar y desgastar la vida para que sean felices los que Dios coloca a nuestro paso.
  • Otro fruto de la Pascua es el amor fraternal. Un amor que no está atado a los vínculos de sangre ni de la propia tierra, ni siquiera es un amor que se centra exclusivamente en los integrantes de la propia comunidad o grupo. Es un amor abierto a la humanidad, especialmente a la más doliente y humillada para que experimente la amistad de Jesús.
  • El amor cristiano de los discípulos tiene que manifestar el amor del Padre, y esto es posible en la medida en que vemos a los demás como personas dignas de ser amados, compadecidos, respetados y ayudados desinteresadamente. Amar no de palabra sino de obra es saber salir de nosotros mismos con la palabra y el silencio oportuno, con la comprensión y la ayuda necesaria, con la corrección cuidadosa y la presencia sanadora, con la tolerancia sacrificada y la entrega gratuita de nuestro tiempo y nuestras cosas.
  • Un amor tan profundo sólo es posible si el discípulo opta por la propuesta de Jesús y se hace uno con Él permaneciendo en su amor.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿En qué apoyo mi seguimiento y mi ser discípulo de Jesús?
  • ¿Tengo presente que el amor tiene un modo y una forma que es la que le imprimió Jesús?
  • ¿En qué experiencia sentí que di vida?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Estamos destinados a dar fruto

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…Cuando el Señor mandó a su pueblo amar al prójimo como a sí mismo (cf. Lv 19,18), no había venido aún a la tierra; de suerte que, sabiendo hasta qué punto se ama la propia persona, no podía pedir a sus criaturas un mayor amor al prójimo. Pero cuando Jesús dio a sus apóstoles un mandamiento nuevo, su mandamiento, no habló ya de amar al prójimo como a sí mismo, sino de amarlo como él, Jesús, lo amó y lo amará hasta la consumación de los siglos.

Señor, sé que no nos mandas nada imposible. Tú conoces mejor que yo mi debilidad, mi imperfección, sabes que no podré nunca amar a mis hermanas como tú las amas, si no eres aún tú, Jesús mío, quien las ama en mí. Para concederme esta nueva gracia has dado un mandamiento nuevo. ¡Oh! Cuánto lo amo, pues me da la garantía de que tu voluntad es amar en mí a todos aquellos a quienes me mandas amar. Sí, estoy convencida de ello; cuando practico la caridad, es sólo Jesús quien obra en mí. Cuanto más unida estoy a él, tanto más amo a mis hermanas…

 

Teresa de Lisieux, Manuscritos autobiográficos
C, Monte Carmelo, Burgos 1997.

 

PARA REZAR

 

Salmo del amigo verdadero

 

Señor Jesús, eres Amigo verdadero, como el buen pastor

que conoce una a una sus ovejas y las llama por su nombre.

Eres fiel en tu amistad para conmigo y nada me falta.

Nada me falta, porque tú llenas los deseos de mi corazón,

nada me falta, porque tú estás a mi lado aunque todos me abandonen,

nada me falta, porque tú has dado la vida por mí

en lo alto de la cruz,

nada me falta, porque tu perdón y tu gracia

me acompañan siempre,

Me regalas con tus dones, me alimentas con tu pan de vida,

me recreas en el gozo y paz de tu Espíritu.

 

Tú eres Amigo que me has dado a conocer

los secretos del corazón del Padre,

eres Amigo que has salvado mi vida

dejándote colgar al madero.

Enséñame, Señor Jesús, a dar mi vida

por los que necesitan seguir viviendo,

enséñame, Señor Jesús, a permanecer fiel

al lado del hermano que está solo.

Tú eres la puerta que abre camino

hacia el corazón del Padre,

guíame, Amigo, y condúceme

hacia las aguas tranquilas de tu Reino.

 

Sábado semana V

8 de mayo – Ntra. Sra de Luján (S)

 

Aquí tienes a tu hijo. Aquí tienes a tu Madre

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    1, 3 – 14

 

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, y nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor.

Él nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido.

En él hemos sido constituidos herederos, y destinados de antemano -según el previo designio del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad- a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo, para alabanza de su gloria.

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO     Lc 1, 46-48. 49-50. 51-53. 54-55 (R.: cf. 49)

 

R.    El Señor hizo en mí maravillas: ¡gloria al Señor!

 

«Mi alma canta la grandeza del Señor,

y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,

porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora.

En adelante todas las generaciones me llamarán feliz. R.

 

Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas:

¡su Nombre es santo!

Su misericordia se extiende de generación en generación

sobre aquellos que lo temen. R.

 

Desplegó la fuerza de su brazo,

dispersó a los soberbios de corazón.

Derribó a los poderosos de su trono

y elevó a los humildes.

Colmó de bienes a los hambrientos

y despidió a los ricos con las manos vacías. R.

 

Socorrió a Israel, su servidor,

acordándose de su misericordia,

como lo había prometido a nuestros padres,

en favor de Abraham

y de su descendencia para siempre.» R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan    19, 25-27

 

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo.» Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre.»

Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El Señor dirige su palabra a estos testigos fieles y silenciosos que permanecen al pie de la cruz: María y Juan que lo observan con dolorosa atención. Jesús mirando a la Madre le dice: “Mujer, he aquí a tu hijo”. Jesús le encomienda la nueva misión de extender su maternidad a todos los hombres representados por Juan.
  • En el momento oportuno, cuando Jesús llega a su máxima entrega, María está a la altura del Amor de su Hijo y se entrega plenamente a la voluntad de Dios sobre los hombres, y por eso se le encarga la maternidad de todos los hombres.
  • Esta nueva maternidad de María, engendrada por la fe, es fruto del nuevo amor que maduró en ella definitivamente al pie de la cruz. La esperanza de María al pie de la cruz encierra una luz más fuerte que la oscuridad que reina en los que lo llevaron a la cruz. Al pie de la cruz nace la esperanza de la Iglesia y de la humanidad.
  • Esta es la gran herencia que Cristo concede desde la Cruz a la humanidad. Es como una segunda Anunciación para María. Hacía más de treinta años que el ángel la invitaba a entrar en los planes salvadores de Dios. Ahora, es su propio Hijo el que le anuncia la nueva tarea. María desde ese momento es la Madre por excelencia. María Madre de Dios, Madre de Cristo, Madre de los hombres. Esta nueva maternidad agranda su corazón, aún más, hasta límites insospechados. Jesús entrega a su Madre como Madre de todos los vivientes: a los solos, a los abandonados, a los desprotegidos, a todos los que se harán hijos de Dios por la gracia.
  • …”Con la maternidad divina, María abrió plenamente su corazón a Cristo y, en él, a toda la humanidad. La entrega total de María a la obra de su Hijo se manifiesta sobre todo, en la participación en su sacrificio. Según el testimonio de san Juan, la Madre de Jesús «estaba junto a la cruz». Por consiguiente, se unió a todos los sufrimientos que afligían a Jesús. Participó en la ofrenda generosa del sacrificio por la salvación de la humanidad. Esta unión con el sacrificio de Cristo dio origen en María a una nueva maternidad. Ella que sufrió por todos los hombres, se convirtió en madre de todos los hombres. Jesús mismo proclamó esta nueva maternidad cuando le dijo desde la cruz: «Mujer, he ahí a tu hijo». Así quedó María constituida madre del discípulo amado y, en la intención de Jesús, madre de todos los discípulos, de todos los cristianos. Esta maternidad universal de María, destinada a promover la vida según el Espíritu, es un don supremo de Cristo crucificado a la humanidad. Al discípulo amado le dijo Jesús: «He ahí a tu madre», y desde aquella hora «la acogió en su casa», o mejor, «entre sus bienes», entre los dones preciosos que le dejó el Maestro crucificado. Las palabras «He ahí a tu madre» están dirigidas a cada uno de nosotros. Nos invitan a amar a María como Cristo la amó, a recibirla como Madre en nuestra vida, a dejarnos guiar por ella en los caminos del Espíritu Santo”… San Juan Pablo II
  • La Virgen en Luján eligió el lugar donde quedarse para siempre junto al pueblo argentino. Desde ahí su maternidad se extendió a todos los argentinos. Ella recoge nuestras súplicas, ella asume los dolores de este pueblo como asumió los de su hijo en la espera confiada de la Pascua. La incesante peregrinación de fieles que hace ya casi cuatro siglos acuden a sus pies la transformaron en nuestra patrona, en nuestra protectora, en nuestra Reina pero sobre todo en nuestra Madre.

 

PARA REZAR

 

María Santísima, Nuestra Señora de Luján,

venimos a tu casa a orar, peregrinos de tu amor materno.

Sólo Dios salva a hombres y pueblos.

Necesitamos dones materiales

y estructuras sociales y políticas,

pero precisamos antes corazones nuevos,

que rechazando la codicia, la ambición y todo pecado,

se vuelvan a Dios y acojan su perdón y su gracia.

Todos somos indigentes espirituales

y especialmente quienes tenemos

la responsabilidad de la dirigencia.

Por todos venimos a implorar tu bondad.

Que tu corazón de Madre lleve al Señor.

Jesús el clamor del pueblo que necesita de tu ternura,

y de la misericordia de tu Hijo.

Venimos con la humildad y la confianza

de tus hijos más pequeños,

en nombre de nuestro pueblo que es el tuyo,

que te honra con la sencillez de su vida

y la dignidad de su sufrimiento.

Pide a tu Hijo, como en Caná,

que tengamos pan para cada mesa,

trabajo para cada mano,

salud para cada familia,

educación para cada niño y cada joven,

esperanza para todos.

Que el Señor nos dé especialmente a los dirigentes,

ojos limpios que permitan reconocernos como pueblo

y nos dé la fuerza y el coraje de la solidaridad fraterna.

Amén

 

Obispos Argentinos